Ver con el corazon

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Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:16 am

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:17 am

Capitulo 1-

-14 de Mayo del 2012-

-No Poncho, ya te dije como mil veces que no voy a ir (…) Si, ya sé que hasta el último minuto estarás insistiendo, pero no estoy de humor. Así que si en una de estas no respondo el teléfono, no te lo tomes personal (…) Conoces de sobra mis motivos y la verdad es que sólo deseo pasar una tranquila y solitaria tarde (…) Está bien, gracias por llamar, Besos.

Tras colgar el teléfono y lanzarlo por algún lugar de esta habitación, suspiro profundamente, tratando de que mi mente expulse cualquier tipo de pensamiento y se quede en blanco algunos instantes dándome una tregua… Pero eso no sucede… A estas alturas ya tengo más que comprobado eso que dicen los expertos; cuando menos quieres pensar en algo, más tiempo ocupa tu mente… que irónica es la vida.
Aquí me siento protegida, es mi rincón “secreto”, donde compongo, pinto, escribo… Donde puedo ser 100% Dulce María… es mi mundo, un mundo que no me gusta compartir. Quizás deba mantener mi mente ocupada continuando ese cuadro que jamás terminé… o también podría tratar de componer algo.
No… cualquier medio de expresión artístico que realice en este momento me va a llevar al mismo lugar y lo que necesito es evadirme, no caminar hacia atrás.
Acaricio con la yema de mis dedos esta pequeña caja y me pregunto, ¿qué sentido tiene comprar un regalo a alguien a quien ni siquiera se lo vas a entregar? Una de las tantas incoherencias que abordan tu vida últimamente…

(Horas más tarde)

Han pasado casi cuatro años desde que se disolvió el grupo. Como era de esperar, cada uno tomó un camino diferente, actuación, música, teatro, televisión… Lógicamente, eso dificulta que mantengamos la misma relación diaria de entonces. Yo particularmente, me paso la mayor parte del año, haciendo giras por diferentes países y me es prácticamente imposible coincidir con alguno de ellos.
¿A quién quieres engañar Dulce? –Me pregunto a mi misma tras un suspiro –Es cierto que tu carrera va bien y gracias a Dios puedes hacer giras y conciertos casi igual que antes. Pero si hay un motivo para que evites asistir a eventos o reuniones donde posiblemente ellos estarán, desde luego, no tiene nada que ver con tu falta de tiempo o tu apretada agenda. El único verdadero motivo es que eres una cobarde, eso es, cuando viste la mínima posibilidad de desaparecer, lo hiciste. Sin titubear, sin parpadear, sin mirar atrás…
Bueno, eso no es del todo cierto… Muchas personas piensan que reniego de esa etapa, que no agradezco todo lo que nos sucedió y que era tremendamente infeliz. Si supieran la realidad, si tan solo pudieran entrar un segundo en mi corazón para entender lo que hay dentro, probablemente no me juzgarían y se darían cuenta que si a alguien le ha dolido todo esto, es a mí.
Soy yo, la que durante el día parecía estar viviendo un sueño del que no quería despertar. Y soy yo, la que se pasaba las noches llorando y enojándose con este, tonto corazón que un día decidió rebelarse y hacerme saber que todo lo que había sentido anteriormente era una mentira.
Pero no tiene caso seguir pensando en eso, aquí estoy, después de años evitando este momento. A un paso de reencontrarme con esos sentimientos que llevo mucho tiempo atando para que no salgan corriendo a la primera de cambio.

-¿Piensas quedarte aquí toda la noche?

La voz de Pedro me hace salir de mis pensamientos, para darme cuenta que llevo minutos observando la entrada de esta casa, a través de la ventana del auto.
Lo miro un segundo, tratando de averiguar si esa es una posibilidad y voy a poder permitirle a mi estómago revolucionado que no pase por este mal trago.
-Poncho ya está adentro –Dice obviando mis manos sudorosas –Acabo de hablar con él.
Poncho… el único con el que mantengo una relación casi igual de estrecha que antes. Nuestra ruptura fue difícil, sí. Pero el hecho de estar obligados a seguir conviviendo y fingir que nada sucedía, terminó creando una amistad, sin apenas darnos cuenta. Nos conocemos a la perfección, es el único que me entiende y saber que ya se encuentra adentro, me produce un gran alivio.

Observo a Pedro una vez más, dándome cuenta que intenta transmitirme ánimo a través de sus ojos. Miro por última vez la fachada de esa casa en la que estaré dentro de unos minutos. Inhalo aire profundamente, con la intensión de llenar mis pulmones de oxígeno, pero sin conseguir calmar mis nervios y salgo definitivamente del auto, dispuesta a enfrentarme a esos fantasmas que aún después de tanto tiempo me siguen persiguiendo cada noche.

Tardamos muy pocos minutos en llegar. Al pisar el suelo de aquella casa, millones de recuerdos invaden mi mente. Son tantos los buenos momentos que he pasado aquí, que me es imposible evitar el escalofrió que está recorriendo cada centímetro de mi piel. El lugar está lleno de personas.
Personas que por el momento no me resultan familiares, aunque la verdad es que me parece más agradable observar las paredes y adornos, dándome cuenta de que todo está absolutamente igual, que tratar de averiguar quién se encuentra en esta fiesta.
En apenas unos segundos llegamos a la parte exterior, donde siempre ha estado la alberca y esta vez además, la gran mayoría de invitados, disfrutando de la música y los aperitivos.
Echo un vistazo general a mí alrededor, mientras esa mezcla de nervios y temor que se depositó en mis órganos internos, no para de crecer. Cómo era de esperar, observo algunas caras conocidas.

-Allá está Caro –Informa Pedro señalando en la misma dirección que yo observaba -¿Vamos?
-Uhm mejor ve tú, yo te alcanzo en un rato…
-¿Estás segura? ¿No vas a saludar a los muchachos?
-Sí, pero prefiero esperar unos minutos, antes de comenzar a socializarme.
-Está bien –Acepta sonriendo comprensivo –Cuando estés lista te espero.
-Gracias…

Lo cierto es que por el momento no me encuentro con ánimo de saludar a nadie, antes de eso debo estabilizarme y tratar de controlar el incesante sudor que sigue invadiendo mis manos. Pero lógicamente, no todo el mundo es tan autista como yo, así que me quedo observando cómo Pedro se encamina y saluda prácticamente a todo el que encuentra a su paso.

Miro a todos lados, buscando algo entre la multitud. En este momento tengo una contradicción de sentimientos que no sé muy bien cómo manejar. Por un lado, me siento desesperada, inquieta, nerviosa, esa sensación de ansia que sentimos cuando tenemos la certeza de que en cualquier momento encontraremos lo que tantos años llevamos extrañando. Pero al mismo tiempo, me invade un profundo temor. Temor a que en ese preciso instante, todo se desvanezca, a darme cuenta de que mis esfuerzos por alejarme han sido en vano y mi estomago, con ese cosquilleo, me confirme que el tiempo o la distancia no tienen el más mínimo sentido.

-Aún no me puedo creer que hayas venido –Interrumpe una voz, haciéndome voltear para descubrir a un Poncho, siempre sonriente, ofreciéndome una de las dos copas que trae.
-Yo tampoco… -Dije aceptando con una sonrisa.
-¿Estás nerviosa?
-Aterrorizada más bien…
-¿Entonces por qué estás aquí?
Mi fruncimiento de seño fue suficiente para que él volviera a sonreír –Sé de alguien que lleva semanas insistiéndome.
-Ei a mi no me culpes, que te llevo insistiendo tres años y sólo ahora parece que me hiciste caso.
-Supongo que no podía huir eternamente –Acepté encogiéndome de hombros y bebiendo un sorbo de vino.
-¡Pues te felicito por tu faceta de actriz! Realmente me hiciste creer que ese era tu plan.
-Es un día importante para ella Poncho y… quiero demostrarme a mi misma que todo está superado.

Él permaneció mirándome unos segundos, tan fijamente que me intimidó pareciendo que trataba de descifrar mis pensamientos.

-¿Está superado?
-Llevo mucho tiempo sin verla, he cambiado… ella ha cambiado… Si estoy aquí seguramente sea porque ya no tengo nada que temer…
-¿Entonces por qué estás tan nerviosa? –Preguntó dirigiendo su mirada hacia mis manos que sostenían temblorosas la copa de vino.

Me fue imposible evitar suspirar y cerrar los ojos al darme cuenta que sólo intentaba engañarme a mí misma.

-Sabes que no tienes que fingir conmigo Dulce. Y mucho menos contigo misma… Te enamoraste de tu mejor amiga… No cometiste ningún pecado.
-¿Sabe que estoy aquí? –Pregunté no queriendo debatir ese tema.
-No… Creo que da por hecho que no vendrás y la verdad me pareció mucho más emocionante poder ver su cara cuando te tenga enfrente…
-¿Te diviertes? –Fruncí el seño al ver su sonrisa.
-Si… y ni se te ocurra reclamarme. ¿Has pensado que le dirás cuando te pregunte por qué desapareciste de su vida sin más?
-Si me hubiera detenido a pensar un solo segundo, te aseguro que no estaría aquí… Ni siquiera sé que estoy haciendo, probablemente me odie o quizás le soy completamente indiferente, puede que ni le importe si vine o no…
-Si fuera así no seguiría invitándote aún sabiendo que haces de todo por evitarla. Pero en cualquier caso ya estás aquí, sea lo que sea lo que sientas, te hizo venir a su fiesta.
-Aún estoy a tiempo de salir corriendo –Dije con una sonrisa nerviosa.

Entonces, como si alguien quisiera evitar que huyera una vez más, escuchamos como un grupo de personas agolpadas en un mismo lugar, comenzaba a cantar el tan famoso “Que los cumpla feliz”… Pronto se unieron el resto de invitados, mientras acompañaban con palmas el ritmo de la canción.

Mi corazón a estas alturas, latía de una forma desesperada, ansiosa… deseoso porque saliera de esa fiesta a toda prisa, antes de que fuera demasiado tarde, o quizás gritándome que no quería irse a ninguna parte, que aquí estaba… en el lugar exacto donde deseaba estar, a unos pocos metros de la única persona que lo hacía latir de esta forma.

De pronto, el tumulto de gente se dispersó. Y mis latidos, al igual que el tiempo y el espacio, se detuvieron en el preciso instante en que la descubrí… Unos metros frente a mí, adornando su rostro con esa sonrisa que opacaba cualquier cosa que hubiera a su alrededor.
La observo hablar animadamente, con sus acompañantes, mientras mi conciencia me grita: ¡Corre, corre, corre!, Y mi corazón me susurra: No tienes escapatoria…

Mis ojos se humedecen y trato de apretar la mandíbula con todas las fuerzas que en este momento dispongo… Dios, la extrañé tanto, que no soy capaz de mover un solo músculo. Solo quiero observarla… observar la expresión de felicidad que la abarca mientras unos brazos rodean su cintura… Observar los cambios que le trajo el tiempo, dándome cuenta que se ve incluso más bonita que antes… Observarla unos instantes, aprovechando que no escucho ni veo absolutamente nada aparte de ella y teniendo la sensación de que tampoco soy vista por nadie ya…

Pero entonces… en medio del silencio y la soledad… sus ojos se dirigen hacia los míos, que siguen luchando contracorriente para no dejar escapar una sola lágrima… En el momento en que su mirada me encuentra, esa sonrisa que adornaba su rostro unos segundos antes, desaparece por completo, dando paso a una expresión seria…
Quiero decirle tantas cosas que solo me veo capaz de rezar para que vea algo a través de mis ojos… una disculpa tal vez, o un te extraño quizás… Una respuesta en la lejanía, algo que me haga saber si estoy o no frente a la persona de la cual me enamoré…

Y después de unos segundos, de intensas miradas y semblante serio, apartó su vista definitivamente de mí, para dirigirse a sus acompañantes y ofrecerles la misma enorme y feliz sonrisa que tenía justo antes de verme. Fue entonces cuando me di cuenta de que…

-Ya no es la misma de antes… -Susurré habiendo olvidado por completo la presencia de mi acompañante –Ya nada es lo mismo…
-Entonces… ¿Por qué sigues temblamismo…

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:17 am

Capitulo 2

-No tiene caso que siga aquí Poncho… Ni si quiera sé lo que pretendía viniendo a esta fiesta, soy una *beep*.
-Dulce, ya estás aquí, trata de divertirte aunque sea un rato, ni siquiera has saludado a los chavos…
-Discúlpame con ellos… Di que me sentía mal. Esto… esto no tendría que haber pasado. Necesito tomar aire…
-¿Dulce? –Pregunta una voz justo cuando me disponía a encaminarme hacia la salida.
Volteo y me encuentro de frente con la hermana de Anahí, que me hace sentir un extraterrestre, por la forma en la que me mira –No puedo creer que hayas venido.
-Neni… -Saludo amablemente con un beso en la mejilla –Parece que nadie se lo cree.
-Bueno… -Interrumpe Poncho –Yo las dejo solas para que hablen. Dul, avísame antes de irte.

Tras una afirmación acompañada de una sonrisa, mi ex novio y amigo se aleja, dejándome sola con ****helo.
-¿Ya te ibas?
-La verdad si… –Confesé –No me encuentro muy bien.
-Pero… ¿Sabe Anahí que estás aquí?
-Justo hace un momento me vio de lejos y… no pareció agradarle mucho.
-¿Por qué lo dices?
-Bueno… estaba acompañada y ni siquiera me saludó…
-Uhm ya… -Aceptó pensativa -Y después de prácticamente tres años ignorándola, esperabas que corriera a tus brazos nada más verte ¿Verdad?
-No… -Suspiré bajando la mirada –Supongo que no…
-¿Segura? –Preguntó consiguiendo que levantara la vista para observarla sonriendo extrañamente.
-Ya sé que la culpa es mía Neni… Pero tuve motivos y no pretendo que lo entienda, sólo…
-Dul… -Interrumpió –Ya conoces el carácter de mi hermana, seguramente estará enojada, pero te quiere…
-Puede ser… pero tú tienes razón, he estado mucho tiempo “ignorándola”, “evitándola”… Puedo ver que ya no es la misma de antes y seguramente yo tampoco lo sea…
-¿Sabes lo que pienso? Pienso que deberías dejar de huir y decirle de una vez lo que sientes.

Mi mirada se congeló al escuchar esas últimas palabras. Traté de respirar con calma, para que no se notará mi nerviosismo mientras buscaba en el fondo de esos ojos, tan diferentes a los de ella, a pesar de ser hermanas, algo que me diera un pista de lo que estaba hablando.

-No deberías sorprenderte tanto…
-¿Tú… cómo… -Balbuceé tratando de preguntar algo coherente.
-Si ya me parecía demasiado obvio cuando estaban en el grupo y la protegías como si fuera de cristal, después, cuando desapareciste de la nada y evitabas cualquier lugar donde ella pudiera estar, no hiciste más que confirmarme que estabas profundamente enamorada de mi hermana.

Sentí que el oxigeno dejó de llegar a mis pulmones en cuanto escuché esas palabras saliendo de una persona que no fuera Poncho y más aún si se trataba de su propia hermana. Mi eterno secreto parecía ya no ser tan secreto.

-¿Ella… ella sabe algo….?
-Me temo que Anahí está aún mas ciega que tú… y mira que parecía dificil -Respondió con una sonrisa, que para nada consiguió tranquilizarme -¿Por qué nunca hablaste con ella? ¿Por qué decidiste marcharte sin más?
-Porque me asusté Neni… -Confesé bajando la mirada -No sabes lo difícil que era para mí desear estar con ella todo el tiempo, darme cuenta poco a poco que no la veía solamente como una amiga, dejar a Poncho… Y cuando el grupo se separó saber que ya nada iba a ser como antes. Extrañaba que en las noches se colara en mi cuarto para contarme cualquier tontería y pasarnos horas en vela, extrañaba verla a diario, abrazarla, que estuviera pegada a mí todo el tiempo, saber que simplemente tenía que cruzar una puerta para verla… La necesitaba y cada vez que me enviaba un mensaje, deseaba estar a su lado, reírme de su mal humor matutino y esperar a que volviera a estar de buenas para nuevamente no despegarse de mí un segundo… Ahí me di cuenta que esto estaba yendo demasiado lejos y de alguna forma tenía que cortarlo, dejar de necesitarla y tratar de hacer mi vida antes de perderla para siempre por culpa de mis sentimientos.

-¿Y lo conseguiste? ¿Ya no la necesitas?
-La extraño… -Acepté con miedo -Y no te voy a negar que al verla sentí que todo había sido en vano… Pero como ya te dije, creo que ha cambiado y seguramente esa niña que yo recuerdo ya no exista…
-Tienes razón, mi hermana ha cambiado, crecido, vive la relación más estable que ha tenido en su vida, ha madurado demasiado y sobretodo… es feliz… Pero nunca ha dejado de recordarte, eras muy importante para ella y desde mi humilde punto de vista… creo que le haces falta. Ya estás aquí, no te cuesta nada tener una conversación con ella y aunque sea dejarla desahogarse…
-¿Piensas que soy una cobarde no es así?
-No Dul, entiendo perfectamente tus motivos y sé que tuvo que ser muy difícil para ti, convivir años con la persona que amas sin decir ni una palabra y sintiéndote mal por ello. Pero Any no sabe eso y durante mucho tiempo pensó que había hecho algo malo que te hizo dejar de quererla… Se deben una conversación al menos.
Asentí con una sonrisa débil, prácticamente forzada y nerviosa, siendo completamente consciente de que ****helo tenía razón. Pero también sabiendo que yo no iba a poder darle a su hermana las explicaciones que ella esperaba escuchar.

-¡Neni! –Volteé una vez más, deteniéndola en su marcha rápidamente para responder de una vez y por todas esa pregunta que asaltaba mi mente -¿Ella… me extraña…?

Después de unos segundos de silencio, en los que simplemente me observaba con una expresión parecida a la ternura que sientes hacia un niño asustado…

-Pregúntaselo tú misma –Respondió sonriendo y haciendo un gesto con su cabeza para seguidamente marcharse.
-Tengo tantas ganas de gritarte y golpearte… -Dijo una voz, desde atrás, consiguiendo que mi corazón, después de dar una fuerte punzada contra mi pecho, comenzara un latido desenfrenado.

Volteé definitivamente, para encontrarme con esos ojos azules que eran capaces de ver hasta lo más profundo de mí ser, mirándome tan fijamente que por un momento me olvidé de cualquier tipo de miedo que pudiera sentir.

Estaba temblando, si… cada centímetro de mi piel estaba siendo invadido por una constante ebullición. Pero nada tenía que ver con el temor, ni siquiera con la expresión de rabia que veía en su mirada.
Tiemblo por tenerla en frente, después de tanto tiempo, de tantas horas alimentándome con un simple recuerdo, aquí está… igual de bonita que siempre.
-Estás en todo tu derecho de hacerlo…
-Lo sé… pero creo que de esa forma no voy a descargar todo el coraje que te tengo en este momento –Dijo aproximándose.
-¿Entonces…?

Y antes de que pudiera terminar, lo que quiera que fuese a decir, sus brazos rodearon mi cuello y en cuestión de milésimas de segundos la tenía completamente aferrada a mi cuerpo. Abrazándome como si hiciera siglos que no lo hacía, demostrándome que su fuerza había crecido notablemente en estos años. No pude evitar que mis ojos se cristalizaran cuando contacté con su piel y el olor de su perfume invadió el espacio, transportándome directamente al pasado. A esos momentos en los que todo el tiempo me abrazaba, sin ser consciente de lo que provocaba dentro de mí cada vez que lo hacía.

Mis brazos y ninguna parte de mi cuerpo eran ya controladas por mi cerebro. Así que dirigidos por el impulso del sentimiento más fuerte que jamás he sentido, se aferraron a su cintura con desespero. Sintiendo que mientras más me aferrara a ella, más rápido iba a ser cubierto el vacío que me habían dejado sus abrazos durante los últimos tres años…

-Te he echado tanto de menos… -Susurró al oído consiguiendo que mi piel se erizara.

Mis ojos ya no podían aguantar más la presión que llevaban sintiendo desde que la volvieron a ver y unas ligeras lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas.

-Perdóname… -Supliqué con la voz entre cortada –Yo no quería…
-Dul… -Interrumpió separándose un poco para agarrar mis mejillas –¿Qué pasa? No te pongas así por favor
-Lo siento… -Sonreí y traté de secarme esas pequeñas lágrimas –Es sólo que… No me hagas caso ¿Ok?
-¿Qué? –Repitió dirigiendo mi rostro hacia sus ojos, obligándome a mirarla.

La palabra “Vulnerabilidad” se queda demasiado corta para expresar lo que siento en estos momentos. Podría incluso afirmar que mis rodillas flaquean y de un momento a otro, como esos ojos tan transparentes sigan observándome con tanta intensidad, caeré en sus brazos irremediablemente.

-Yo también te he echado de menos Any…

En seguida, su cara de preocupación se transformó en una sonrisa de completo alivio, mientras acariciaba mis mejillas con la yema de sus dedos.

-Tenemos mucho de qué hablar… ¿no crees?

Simplemente pude asentir con una sonrisa, sin saber exactamente qué pasaría a partir de ahora, que explicación iba a darle, pero teniendo la certeza de que, muy a mi pesar, no deseaba separarme de ella en mucho tiempo...

De pronto, recibí un pequeño golpe en el hombro, que me hizo salir rápidamente de mi hipnosis para darme cuenta de que su rostro había cambiado ligeramente hacia algo parecido a un enojo.

-Auch… -Me quejé confundida, frotando la parte lastimada –Veo que tu bipolaridad sigue patente.
-Y muchas cosas más debería hacerte –Añadió frunciendo el seño –Pero para mi desgracia, el simple hecho de que estés aquí está borrando el coraje y enojo que te tenía hace unos minutos. Y antes de que suceda del todo, tenía que desahogarme…
-Mmm bueno… me parece justo… Pero tampoco me vayas a utilizar como saco de boxeo. Por cierto ¿En qué momento empezaste a tener tanta fuerza? Antes eras una enclenque…
-¿Enclenque? –Preguntó entrecerrando los ojos, haciéndose la ofendida –Lo que pasa es que sabía que un día, tarde o temprano, ibas a aparecer y decidí practicar para darte unos buenos golpes.
-Aunque parezca masoquista, hay algo en eso me alegra –Encogiendome de hombros –Porque eso quiere decir, que estaba presente en tu vida.
-Por suerte o por desgracia… Así es –Aceptó con una tierna sonrisa, que me dejó absorta unos segundos, mientras nos observábamos fijamente -¿Por qué no vamos a un lugar más tranquilo para que podamos hablar?
-Pero…es tu fiesta de cumpleaños –Dije dudosa mirando alrededor –Tienes muchos invitados…
-No creo que se den cuenta si me escapo un rato… Además, tú eres más importante que todo esto.

En el momento en que esa frase atravesó mis odios, mi estómago y todos los órganos que habían a su alrededor se revolucionaron creando dentro de mi cuerpo, una sensación muy parecida a la de miles de mariposas revoloteando sin parar.

Nuestras manos, hacía ya mucho tiempo que se habían unido y entrelazado. Así que de esa forma, mientras yo no podía dejar de observarla como una completa idiota, ella me dirigía hacia un lugar, alejado de la multitud.

Llegamos a la entrada trasera de esta casa, que pertenecía a su mamá y nos sentamos en unas pequeñas escaleras que daban al exterior.

Entonces llegó el silencio, mientras observábamos algún punto en el horizonte, este silencio incómodo que se crea cuando hay tantas cosas que decir y ni siquiera sabes por dónde o quien debe empezar.

-Solo quiero saber una cosa… -Dijo consiguiendo que la mirara para darme cuenta que había duda en sus ojos, incluso algo de temor, me atrevería a decir -¿Hubo algo…? ¿Hice algo que te molestara?
-Claro que no –Me apresuré a responder -¿Qué te hace pensar eso?
-Bueno… es que… estábamos tan unidas, nos queríamos tanto… y de pronto un día desapareciste, trataba de acercarme a ti, no respondías mis mensajes, no te encontraba en ninguna fiesta o evento y sabía perfectamente que a los otros chicos si los veías, fue como si te hubieras hartado de mí y quisieras desaparecer…
-Any… -Suspiré tratando de encontrar en el cielo una explicación coherente –No me enojé contigo, no hiciste nada que me molestara y mucho menos me harté de ti…
-¿Entonces qué pasó Dul? ¿Por qué te fuiste?
-Porque te necesitaba demasiado –Sentencié sinceramente –Te extrañaba y me hacías tanta falta, que cuando el grupo se disolvió quise poner distancia para desprenderme un poco de ti… No sé si puedas entenderme –dije mientras bajaba la mirada –Quizás no fue la mejor forma… perdóname si te hice daño, por favor…

Su mano agarró nuevamente la mía y con unas caricias consiguió que levantara la vista para mirarla.

-La verdad… si lo pasé mal, te extrañaba mucho y me hacía daño pensar que ya no me quisieras… Pero ya estás aquí… gracias por haber venido…

Mi mano libre, siendo dirigida por algún músculo que no era precisamente mi cerebro, se depositó con delicadeza en su mejilla y al sentir el contacto de su piel suave, siendo acariciada por la yema de mis dedos, mientras esa mirada me observaba con dulzura…

-Si te quiero… -Pronunció mi corazón a través de mis labios –Nunca lo dudes…
-¿Bonita? –Interrumpió una voz cuando ya me encontraba completamente absorta en sus ojos -¿Está todo bien?

Rápidamente, aparté mi mano de su rostro, para dirigir mi mirada hacia esa persona que se había atrevido a interrumpir este momento tan especial.

-Cariño… -Dijo ella sonriendo al intruso sin soltar aún nuestras manos entrelazadas –Quiero presentarte a Dul.

Despertándome de este pequeño y momentáneo aturdimiento, me llevó hacia el tipo, que por supuesto ya había reconocido.

-Dul, te presento a mi novio…
-Encantado de conocerte por fin, Dulce. Solo me faltabas tú –Mientras me daba un beso en la mejilla –Soy Manuel…
-Igualmente –Mentí con una sonrisa incómoda.
-Oye mi amor ¿Por qué no volvemos a la fiesta? Te tengo una sorpresa…
-Claro… -Respondió ella con una sonrisa -Dame un minuto y enseguida estoy contigo.
-Está bien –Aceptó dándole un pequeño beso en los labios, que además de erizar cada poro de mi piel, me hizo soltar su mano, con más brusquedad de la que había deseado y mirar hacia otro lado.
Segundos después de ver desaparecer al tal Manuel, decidí romper el silencio que nuevamente se había formado –Creo que deberíamos volver –Dije encaminándome hacia la fiesta.
-¡Dul! –Se apresuró a detenerme, consiguiendo que me volteara y cuando quise darme cuenta, la tenía de nuevo sumiéndome entre sus brazos -¿No te vas a ir verdad?

Su voz suplicante y sus brazos rodeándome con fuerza, me hicieron darme cuenta de que, al igual que hace años, seguía sin poder negarle absolutamente nada a esta niña caprichosa que tenía entre mis brazos. Así que, tras un suspiro…

-Aquí voy a estar… -Finalicé, viendo como se apartaba un poco y me dedicaba esa sonrisa, que no importaba cuantos años transcurrieran, seguía desarmándome igual o más que antes.

Esta vez sí, nos encaminamos hacia la fiesta y nada más entrar, su… novio, esperaba ansioso que llegáramos para llevársela a algún lugar y darle de una vez, esa maravillosa sorpresa que según él había preparado.
Ella me miró por última vez y me dedicó una sonrisa, antes de soltar mi mano definitivamente y ser apartada hacía no sé dónde.

En medio de esta extraña sensación de mal humor que me había invadido, traté de buscar a Poncho entre la multitud, sin conseguir ningún resultado. A lo lejos, vi a Pedro, con Caro, Christian, Maite y Christopher, cosa que me hizo recordar al instante, que ya llevaba mucho tiempo en esta fiesta y ni siquiera les había dicho “Hola”. Así que, decidí aparcar un rato mi autismo y me dirigí hacia donde se encontraban mis ex compañeros.

-¡Hombre Dul! –Me recibió Christian con una sonrisa en cuanto llegué -¿Dónde estabas metida? Llevamos rato esperando ansiosos tu aparición para ovacionarte.
-Tú siempre tan payaso –Sonreí mientras le daba un pequeño golpe en el hombro y saludaba a los demás –Lo siento chicos, me encontré con Anahí y estábamos hablando.
-Está bien, te perdonamos, solo por el milagro de que hayas venido… Es la primera vez en casi cuatro años, que volvemos a estar los seis, juntos en un mismo lugar…
-Hablando de seis… ¿Saben dónde está Poncho? –Pregunté mirando hacia todos lados.
-Hace cinco minutos estaba por aquí, quizás fue a ver si ya te habías ido.
-Puede ser…
-¿Y qué tal encontraste a Any? –Preguntó Maite mirándome de una forma extraña.

Pero en el preciso momento en que fui a responder, escuchamos el fastidioso ruido que producía un tenedor golpeando una copa de vidrio, eso que se hace cuando quieres llamar la atención de un grupo disperso de gente.

-¡Un momento de atención por favor! –Gritó el tal Manuel, cuando había conseguido que las miradas de todos los presentes se dirigieran hacia él –Quiero compartir algo con todos ustedes… -Mis ojos no podían evitar dirigirse hacia la persona que lo acompañaba. Así que, por culpa de mi curiosidad, me descubrí intercalando la mirada entre uno y otro –Como muchos de ustedes saben… Anahí y yo, llevamos poco tiempo de relación. Pero es obvio para todo el mundo, cuanto nos queremos y lo felices que somos… Personalmente, puedo asegurarles que en ella encontré, no solo a la mujer de mi vida, sino a la persona que siempre soñé… Por eso –Dijo dirigiéndose hacia ella -Como hoy es un día muy importante y especial, donde están reunidas las personas más importantes de tu vida, quiero que todos ellos sean testigos de este, mi regalo –Sacó una pequeña caja y la puso frente a ella, que miraba completamente alucinada -¿Quieres casarte conmigo, bonita?

En el momento en que escuché esa frase y los gritos de emoción junto con los aplausos se apoderaron del espacio, yo solamente era capaz de escuchar en mi cabeza, un eco de esas palabras que se repetían una y otra vez, clavándose en mi pecho, como millones de cuchillas al mismo tiempo, mientras mis piernas, flaqueaban con la intensión de dejarme caer en cualquier momento…

Pero de pronto, sentí unos brazos rodear mi pecho, desde atrás, y tuve el impulso de agarrarlos fuertemente, para que no me dejaran caer, porque sabía, que él, era el único capaz de protegerme en este momento en el que mi corazón había dejado de latir y unas lágrimas habían quedado completamente paralizadas al borde de mis ojos…

-Tranquila… -Susurró la voz de Poncho en mi oído.

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:17 am

Capitulo 3

¿Quieres casarte conmigo, bonita?

Esa frase se repetía una y otra vez en la cabeza de Anahí, a una velocidad ensordecedora. Los aplausos y gritos de la gente, le impedían escuchar cualquier otra cosa. Él la miraba sonriente y nervioso, esperando una respuesta. Ella, había sentido un extraño aturdimiento momentáneo, no sabiendo exactamente donde se encontraba ni lo que estaba pasando. Le habían ocurrido tantas cosas esta noche, que tenía una mezcla de emociones imposible de explicar… Parecía como si todo sucediera a cámara lenta, como si el tiempo fuera más despacio de lo normal, como si estuvieran transcurriendo horas durante su silencio, cuando en realidad, eran milésimas de segundos.

¿Casarse? ¿Casarse con este hombre perfecto?
¿Con el príncipe azul que siempre había soñado?
¿Es eso lo que le estaba gritando su corazón, en este momento, latiendo a mil por hora?

Su corazón gritaba, su mente hablaba… los dos manteniendo una discusión interna, que nadie medianamente cuerdo, sería capaz de entender. Pero mientras tanto, ella buscaba en la lejanía una respuesta, una razón que le explicara por qué se había quedado callada, porqué no fue capaz de responder al instante y abalanzarse sobre este hombre al que adoraba y que expresaba tanto amor en su mirada.

Entonces, sus ojos, en medio de la borrosa multitud, visualizaron una imagen completamente nítida. Dulce, su gran amiga, esa chica a la que ha extrañado durante más de tres años, esa persona que le hizo sentir al verla, como si no hubiera transcurrido el tiempo. Como si fueran igual de hermanas que antes, a pesar de llevar tantos años sin saber la una de la otra. Esa chica… en este momento en que ella debía dar una respuesta transcendente para su vida, se encontraba refugiada en los brazos de Poncho, aferrándose a él como si fuera una tabla de salvación en medio de un mar abierto…
Esa, fue la imagen que la hizo despertar de este lapsus momentáneo, devolviendo las voces agitadas, los aplausos y las decenas de miradas esperando que respondiera…

-Si… -Dijo devolviendo la mirada a su amor, que la observaba con ilusión –Quiero casarme contigo…
**********
Sentía la mano de Poncho, frotando mi cabello mientras hundía mi cabeza en su pecho y me aferraba con todas mis fuerzas a su cuerpo…
No podía… no podía salir de sus brazos porque sentía que en el momento en que lo hiciera, esa dolorosa realidad caería sobre mí de nuevo, como hizo hace unos minutos.
Ni siquiera podía llorar, las lágrimas se habían quedado exactamente igual de paralizadas que mi corazón. ¿Por qué? ¿Por qué después de años sin verla tuve que presenciar esto? ¿Por qué hoy, que decidí enfrentarme a mis miedos? ¿Esperaba a caso que fuera diferente? ¿Qué al reencontrarnos se diera cuenta de que me amaba y viviéramos felices para siempre? No… desde luego nunca he tenido esa esperanza… Pero… ¿Casarse? ¿Por qué siento que la perdí cuando nunca he llegado a tenerla?

-Dul… -Dijo Poncho desprendiéndome con dificultad de su pecho –Ya… tranquilízate…
-La perdí… la perdí tranquilízate
-Tienes que hablar con ella… tienes que decirle lo que…
-No –Interrumpí –Esto no es una novela Poncho, esto es la realidad y la realidad no está hecha de finales felices. No le voy a confesar mis sentimientos y por arte de magia se dará cuenta de que me ama. Ella está enamorada, sí… pero de un hombre. Un hombre que la hace feliz. Se va a casar y yo sabía que tarde o temprano esto pasaría… Es más, bastante a tardado... Mucho tiempo ha pasado hasta que llegó un ****o que por fin supo valorarla… Pero… no puedo dejar de sentir que ahora si la perdí para siempre, como… como si en algún momento me hubiera pertenecido… Que ilusa soy –Sonreí irónicamente.
-No eres ninguna ilusa Dul… llevas casi ocho años enamorada de ella y…
-Hola… -Interrumpió una voz consiguiendo que Poncho volteara. Y yo, escondiéndome tras él, traté de limpiar mis ojos, por si esas lágrimas paralizadas decidían cobrar vida simplemente por escucharla.
-Ei güera, enhorabuena por ese matrimonio -Felicitó Poncho, dándole un beso en la mejilla.
-Gracias Ponchito –Respondió con la voz algo apagada, haciéndome sentir su mirada clavada sobre mi –Dul… ¿Estás bien?
-Bueno… este, mejor las dejo a solas… en un rato nos vemos.

Después de darme un beso en la frente, al cual respondí con una sonrisa, agradeciendo sinceramente su protección. Se alejó de nosotras, dejándonos a solas una vez más y sin saber muy bien que decir.

-Enhorabuena –Me decidí a romper el silencio con una sonrisa fingida, para que dejara de mirarme tan fijamente. –Te casas…
-Increíble ¿No? –Preguntó observando el lujoso anillo colocado en su dedo, como si realmente no se lo creyera –Está resultando la noche más extraña de toda mi vida.
-¿Por qué lo dices?
-No lo sé… demasiadas emociones para un solo día.
-Bueno… tú trata de disfrutar. Al fin y al cabo, es tu cumpleaños…
-Lo sé… -Respondió pareciendo estar algo confundida -¿Tú estás bien?
-Claro… ¿Por qué lo preguntas?
-No lo sé… creía que te había ocurrido algo con Poncho, parecías afectada por algo hace un momento.
-Oh… no te preocupes, con Poncho todo está bien.
-Me alegro… -Mirándome fijamente, con una expresión algo extraña, como ida.
-Any… ¿Segura que estás bien?
-Si… -Dijo volviendo a su sonrisa –Me siento algo aturdida, creo que aún no termino de asimilar todo lo que está sucediendo, pero no te preocupes. Más bien yo… venía a pedirte algo.
-Dime…
-¿Puedes quedarte a dormir esta noche conmigo?

¿Quedarme a dormir? ¿Con ella? ¿Cómo hacíamos antes? ¿Acaso se volvió loca?
Dios… Odio esta terrible sensación de tener millones de emociones contradictorias luchando en mi interior. Dormir con ella después de más de tres años, me produce una ilusión que por mucho que quisiera, no sería capaz de explicar. Pero al mismo tiempo, un miedo petrificante…

-Any… yo… no creo que sea buena idea, tengo mucho trabajo mañana y tú… ¿No vas a dormir con tu… prometido?
-No Dul, voy a quedarme hoy aquí, en casa de mi mamá y me gustaría que te quedaras conmigo… como hacías antes. Hace mucho que no platicamos y tienes que contarme muchas cosas… Por favor, regálame aunque sea esta noche… -Dudó unos segundos –Te necesito…

Esa cara de súplica que llevaba utilizando conmigo toda la noche, seguía haciendo el mismo efecto que siempre. ¿Cómo es posible que sea lo que sea, lo que me pida esta pequeña caprichosa, me resulta completamente imposible negarme? A pesar de que mis piernas tiemblen, por el simple hecho de imaginar, cuan larga podría ser el resto de la noche. Pero… ¿Y si era la última que podía pasar junto a ella? ¿Qué más podría perder?

-Está bien… -Acepté con una sonrisa, consiguiendo que sus ojos de súplica irradiaran un brillo, como el que hasta ahora no le había visto. Un brillo que recordaba exactamente, como su característica más especial. Eso, que convertía el azul intenso de una mujer, en los ojos de una niña repleta de ilusión.
Antes de que pudiera darme cuenta, la sentí de nuevo abalanzarse sobre mí y rodearme el cuello con sus brazos, dejando a su paso un sonoro e intenso beso en mi mejilla, que consiguió acelerar mi corazón de una forma descomunal.

Ai Dulce… -Me dije a mi misma, mientras la observaba con cara de tonta –Que perdida estás…

En cuestión de segundos, ya se había descolgado de nuevo y me dirigía de la mano hacia no sé dónde. Yo, al contrario que ella, era bastante lenta asimilando las cosas. Así que, me costó unos instantes, aceptar la idea de que ya no estaba sobre mí.

-¡¡Neni!! –Llamó a su hermana que se encontraba a unos metros de nosotras -¿Sabes qué?

****helo, acompañada de su actual marido, Jorge, nos miraba de una forma algo extraña mientras bebía de su copa. Sobre todo a su hermana, que parecía estar a punto de darle la noticia más feliz de su vida, por la emoción que desprendía.

-¡Dul se queda a dormir esta noche!
-Oh… -Exclamó mirándome con una ceja levantada, a lo que respondí encogiéndome de hombros –¿Volvimos al pasado y no me di cuenta? –Preguntó a su marido, el cual simplemente sonreía viendo la escena, mientras Anahí parecía estar ajena a sus “burlas”
-¡¡¿No es increíble?!!
-Si Any… Increíble. Este… ¿Puedo hablar un segundo contigo?

Tras recibir una sonrisa por mi parte, Anahí y su hermana se encaminaron para tener algo más de intimidad, dejándome a solas con Jorge. Al cual gracias a dios ya conocía y siempre teníamos un tema de conversación que a ambos nos unía, la música.

******
-¿Qué pasó? –Preguntó Anahí a su hermana una vez estuvieron suficientemente alejadas de la multitud.
-Eso digo yo… ¿Qué pasó?
-No entiendo -Respondió confundida observando el rostro de su hermana -¿Qué quieres decir?
-¿Cómo es eso de que Dul se queda a dormir y no te vas con Manuel?
-Uhm bueno… yo iba a dormir aquí esta noche igualmente.
-Si Any… pero te acaba de pedir matrimonio, no sé si eres muy consciente de eso.
-Sinceramente… creo que aún no. Han pasado tantas cosas en una misma noche… ¿Te puedes creer que Dul haya venido? Después de tanto tiempo…
-Me sorprendí mucho al verla la verdad… ¿Hablaron? ¿Te explicó por qué desapareció?
-Si… bueno, me dijo que no se trataba de mi y que en ningún caso se había enfadado por nada. Más bien todo lo contrario… Nos unimos tanto que simplemente quiso desprenderse, dejar de…-Hizo una pausa dubitativa -necesitarme.
-¿Y te convenció su explicación?
-Sé que dice la verdad Neni, cuando la miro a los ojos veo el mismo cariño que había antes y… me alivia saber que no hice nada malo y que nunca dejó de quererme. Te consta cuanto la he extrañado…
-Si Any… creo que lo sé incluso mejor que tú. Pero sigo sin entender por qué le pediste que durmiera aquí y no te vas con Manuel esta noche tan importante.
-Hace mucho tiempo que no estoy con ella… No sé como explicártelo, pero necesito esas horas de pláticas interminables. Saber que ha sido de su vida, recordar viejos momentos… No lo sé, pero la necesito…

****helo no pudo evitar lanzar un suspiro al aire mientras escuchaba las palabras de su hermana.

-Anahí… ¿Sabes que tienes que estar muy segura de lo que hagas verdad?
-¿A qué te refieres?
-A tu repentina boda… Soy experta en matrimonios fracasados y no quiero que te ocurra lo mismo… Tienes que pensar bien si realmente es lo que quieres en este momento.
-¿Por qué no iba a querer casarme Neni? Es lo que siempre he querido…
-Si hermana… pero creo que si realmente quieres ser feliz vas a tener que quitarte esa venda que se te puso en los ojos, antes de que sea demasiado tarde.
-O yo estoy muy ebria o tú estás hablando cosas demasiado extrañas –Dijo Anahí con una sonrisa.
-Solo te digo que cuando te cases, hazlo completamente segura de que amas a esa persona con toda tu alma.

****

-Vaya nochecita más agitada –Escuche la voz de Poncho, mientras sentía su brazo apoyarse en mis hombros.
-Oyeme ¿Qué pasa contigo? Apareces y desapareces como un fantasma.
-Te vigilo en la lejanía pequeña –Dijo mientras apretaba mis mofletes y recibía numerosos manotazos para que me soltara.
-¿Sabes? Eres cómo el típico hermano mayor incordioso –Me quejé frunciendo el ceño a la vez que frotaba mis mejillas.
-Dul… vas a conseguir que me traumatice... Que tu ex novia te diga que eres su hermano mayor, es casi tan triste como que te deje porque se enamoró de una mujer.
-Tú te lo buscas.
-Y hablando de la reina de Roma –Añadió mirando alrededor -¿Dónde está?
-En algún lugar hablando con su hermana o bueno quizás ya esté con su novio, Jorge fue a buscarlas hace un momento…
-Oh ya veo… ¿Y qué tal esa conversación? Debe haber ido muy bien porque te veo animada.
-La verdad, no hablamos mucho –Respondí encogiéndome de hombros -Simplemente me pidió que me quedara a dormir con ella esta noche.

La cara de Poncho en este momento, parecía un poema al haberse quedado completamente sorprendido, mientras yo ya sentía esa tonta sonrisa de orgullo y enamoramiento asomando por mis labios.

-Espérame a ver si lo entendí… Te pidió que durmieras con ella el mismo día en que su novio le propuso matrimonio ¿No?
-Ajá…
-Y tú aceptaste, aun sabiendo que se va a casar y estando perdidamente enamorada de ella ¿No?
-Así es…
-Dul… -Se detuvo pensativo -¿En qué momento te volviste masoquista? ¿Y ella que tiene en la cabeza? Definitivamente… nunca entenderé a las mujeres.
-Puede que sea un poco masoquista Poncho, pero la verdad… creo que ya no tengo nada que perder. Ella se va a casar, seguramente esta sea la última vez que podamos dormir juntas y la he extrañado tanto que… ¿Qué malo podría pasar ya?
-Supongo que tienes razón… Además –Dijo mientras se acercaba misteriosamente y agarraba mi rostro –Podrías agarrarla en medio de la noche y decirle: Anahí… No te cases con ese pendejo… cásate conmigo… –A pesar de la situación, me causaba risa ver a este payaso sobreactuando de esta manera tan cómica –Yo te amo…
-Ok… obviando el hecho de que eres un payaso, deja de hacer que me imagine ese tipo de cosas porque se me acaba de erizar la piel con tan solo pensarlo.
-Uhm… siento decirte amiga mía, que estás hasta las trancas por esa pequeña ex güera…

Las palabras de Poncho se iban desvaneciendo en el aire cuando pude visualizarla en la lejanía, hablando animadamente con su grupo de amigas… No sé si lo he mencionado alguna vez, pero tiene la sonrisa más hermosa de este mundo… Y yo no puedo evitar quedarme absolutamente absorta cuando la miro. Siento que cada segundo que paso en esta fiesta, me vuelvo más y más *beep*…

De pronto, su presencia parece notar mi mirada, porque en cuestión de segundos, la encuentro observándome y dedicándome a mí ahora esa sonrisa, dejándome aún más tonta si todavía era posible.

Por favor… -Supliqué al cielo -Que alguien me ayude a resistir esta noche…

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:18 am

Capitulo 4

El resto de la fiesta transcurrió bastante tranquilo, bailes, música, recuerdos, más música, más bailes… Anahí trataba de dividirse entre todos sus invitados y yo, que disimuladamente no le quitaba la vista de encima, me daba cuenta de que le resultaba bastante complicado atender a todo el mundo. Pero aún así, observaba la alegría en su rostro… era feliz y eso, automáticamente me hacía feliz a mí. A pesar de la situación, a pesar de todo…

-¡¡Estoy muerta!! –Dijo dejándose caer a mi lado, en una de las hamacas de la alberca, dónde llevo rato sola, tomándome la última cerveza de esta noche.
-¿Ya se fueron todos?
-Si… gracias a dios. Solo quedamos tú y yo…
-Si quieres ve a dormir.
-¡Estás loca! ¿Qué te pasa? Llevo toda la noche queriendo pasar un rato a solas contigo y no nos vamos a ir todavía… A menos que… ya tengas sueño.
-Yo estoy bien… –Acepté sonriendo.
-¡Perfecto vampira! Porque ahora nos toca brindar.

De la nada, sacó una botella de vino que ni siquiera la vi traer, junto a dos copas, que enseguida llenó de la bebida para ofrecerme una de ellas.

-Por esta noche tan… extraña –Dijo alzándola en el aire.
-Por ti… -Respondí imitando el gesto mientras la miraba fijamente –Porque hayas tenido un feliz cumpleaños.
-Extraño… pero feliz, sin duda.

Después de eso y de que nuestras miradas permanecieran inmóviles unos instantes, acompañadas de una sonrisa algo… nerviosa, por ambas partes. Hicimos juntar las copas para seguidamente beber de ese exquisito vino.

-Creía que ya no cabía más alcohol en mi cuerpo –Dije sintiendo como el líquido bajaba por mi garganta –Pero este vino esta delicioso.
-Sabía que te iba a gustar…
-¿Y que no sabes tú de mi? –Pregunté sonriendo con complicidad.
-Ahora mismo no tanto como me gustaría, seguramente.
-Oh… ¿Así que tiene usted alguna curiosidad?
-¡Muchísimas! Así que ya puedes empezar a contarme que ha sido de tu vida en estos tres años… sin dejarte ni un solo detalle. La noche es muy larga…
-En realidad, ya casi amanece.

Observó al cielo un momento, con lo que parecía ser algo de decepción en sus ojos, pero rápidamente me miró cambiando esa expresión por una sonrisa nostálgica.

-¿Cuántas veces nos habremos quedado aquí a ver el amanecer?
-Más de las que deberíamos –Recordé también sonriendo –Nuestras desveladas nos trajeron más de un problema con la producción.
-Si es cierto… siempre me hacías llegar tarde.
-¡¿Ah yo?! –Pregunté ofendida –Creo recordar que era a ti a la que le cuesta levantarse de la cama en las mañanas y además mejor no acercársete porque muerdes…

Su carcajada se escuchó por todo el espacio, mientras me daba un pequeño golpe en el hombro, cosa que agradecí, porque consiguió que no me quedara hipnotizada una vez más, viéndola reír.

-Eso no ha cambiado mucho… Sigo con el mismo mal humor matutino de siempre. Y curiosamente hasta ahora no he conocido a nadie además de ti, que sepa manejarme a esas horas…
-Es solo cuestión de ignorarte –Dije encogiéndome de hombros.
-¡Oyeme! –Se quejó dándome otro pequeño golpe, después del cual nos quedamos sonriendo en silencio –Extrañaba mucho esto…

¿Cómo es posible que un simple cuerpo humano pueda soportar esta conjunción de mariposas, hormigas, latidos a toda velocidad e innumerables sensaciones más al mismo tiempo? Siento que voy a explotar en cualquier momento como me siga mirando así…
¿Realmente es tan bonita como a mí me lo parece?
Por favor, que alguien haga algo, antes de que empiece a babear y se dé cuenta de todo…

-¡Por cierto! –Dije cuando la inspiración regresó a mi mente –Aún no había encontrado el momento adecuado para darte esto…

Saqué una pequeña caja de mi bolso y se la ofrecí, observando como la recibía algo sorprendida.

-¿Esto qué es?
-Tu regalo de cumpleaños.
-No hacía falta que me compraras nada… ya es suficiente regalo que hayas venido.
-Bueno, si te sirve de algo, hace como un mes que lo compré… y no fue hasta hoy que decidí venir, así que… Además es simplemente un detalle.

Después de sonreírme, devolvió su atención al paquete y con mucha delicadeza desató el pequeño lazo que la sellaba, descubriendo dentro de ella un colgante… muy especial.
-Es hermoso Dul… –Dijo agarrándolo con emoción y cuidado.

Un pequeño colgante en plata de ley, que formaban un símbolo de la paz, entrelazado con un corazón.

-Sé que no es demasiado… pero desde que vi el video de “Quiero”, donde dibujas el amor, más la paz, igual a la felicidad, tuve ganas de regalarte algo así y como no lo encontraba por ninguna parte, decidí hacer un encargo especial.

-Es… es… te juro que es precioso…
-Quiero que esta sea una forma de llevar siempre la felicidad contigo… Además, ya sabes cuánto me gusta el símbolo de la paz, así que también es una manera de… permanecer presente en tu vida… pase lo que pase…

Sus ojos vidriosos trataron de esconderse, abalanzándose sobre mí para fundirme en un abrazo. Pero la conocía tan perfectamente que le era imposible ocultarme la emoción que había sentido. Aunque a pesar de eso, no dije ni una sola palabra. Simplemente la abracé… sintiendo ese olor tan inconfundible adentrarse en mi cuerpo.

-Te quiero tanto Dul… -Susurró consiguiendo que mi corazón se acelerará más aún si era posible.
-Yo también a ti… no sabes cuánto…
-Ay yo que no quería llorar esta noche… -Se apartó limpiándose alguna que otra lágrima que había escapado –Oye… No sabía que acostumbrabas a ver mis videos.
-Que haya desaparecido no significa que no haya estado totalmente pendiente de tu vida…

Instantes después de decir eso, que ni siquiera fue procesado por mi cerebro antes de ser pronunciado, quise cortar esos segundos de silencio que se habían creado, antes de que su mirada intensa sobre mí, consiguiera que mis manos volvieran a sudar o temblar.

-A ver… déjame ayudarte con el collar –Agarré el objeto y lo coloqué cuidadosamente alrededor de su cuello, notando como me resultaba prácticamente imposible atinar para cerrar el broche, ya que nuestra cercanía me ponía excesivamente nerviosa.
Pero lo conseguí… Después de unos sufridos segundos, sellé el cierre del dichoso colgante observando cómo al instante, caía perfectamente sobre su pecho.

Un impulso de algún órgano o musculo de mi cuerpo, me hizo acariciar con la yema de mis dedos ese corazón entrelazado con el símbolo de la paz y no pude evitar permanecer en esa posición unos segundos. Simplemente observándola… levantando la vista y encontrándome con esos ojos azules, tan próximos que me resultaba imposible apartar la mirada y poco a poco fui sintiendo como mis ojos también se cristalizaban, queriendo expulsar de una vez, toda esa cantidad de emociones que había dentro de mi corazón desde hacía ocho años.

-¿Estás bien? –Preguntó preocupada.

Bajé ligeramente la mirada, tratando de escapar de esos ojos que en cualquier momento podrían descubrir la verdad de todos y cada uno de mis sentimientos.

-Es extraño ¿Sabes?... Durante estos tres años, he estado pendiente de ti, de lo que hacías, de tus logros… Y últimamente tenía la sensación de que ya no eras la misma, de que esa Any entregada e intensa con la que me sentaba a ver el amanecer, había madurado y se había perdido en algún lugar del tiempo…Vine aquí esta noche, con la absoluta convicción de que habías cambiado completamente, de que ya no quedaba ni rastro de… mi Any… Pero ahora, al estar aquí contigo, al mirarte a los ojos… siento que yo y el resto del mundo estamos equivocados… Esa niña está ahí –Señalé sus ojos -nadie la hizo desaparecer…

Su mirada se perdió un instante en la lejanía, antes de volver a mí y sonreír.

-Es curioso que incluso yo misma, también lo creía hasta minutos antes de verte aparecer… Ha sido todo tan diferente desde que te fuiste…
-¿Eres feliz? –Pregunté observando la duda en su rostro.
-Estoy teniendo la vida perfecta que siempre había soñado… Pero… -Lanzó un suspiro al aire -¿Te confieso algo?

En vez de responder, permanecí mirándola expectante para que continuara hablando.

-No puedo dejar de sentir que falta algo… Alguna pieza del puzle no encaja y a veces me siento perdida… Es contradictorio y estúpido ¿Verdad?
-¿Puedo preguntarte algo? –Asintió con la cabeza algo intrigada por mi mirada -¿Lo amas?

Sus ojos se perdieron en la lejanía una vez más, quizá tratando de buscar una respuesta o quizá dándose cuenta de que nunca se había hecho esta pregunta a sí misma.

-Es el mejor hombre que he conocido hasta ahora… Ese príncipe azul que soñábamos encontrar. Guapo, inteligente, educado, bien posicionado… Me protege, me cuida, me valora y me hace feliz… Eso debería ser el amor ¿No?...Eso debería bastar, es lo que siempre busqué… Así que, no sé si el hueco tiene que ver con él… o más bien conmigo…

Un impulso me hizo agarrar su mano para cobijarla entre las mías y acariciarla ligeramente.

-Any… estés con quien estés, te enamores de quien te enamores y te cases con quien te cases… Nunca dejes que nadie te cambie por favor… Eres… eres la persona más especial que he conocido en mi vida, esa niñez e ilusión que tienes en los ojos es lo que… lo que te hace diferente. No permitas que nadie te lo arrebate…
-Hasta hace unas horas creía que eso ya no existía Dul… Me sentía perdida en cuanto a todo… Pero entonces llegaste y… fue como si al verte me recordaras quien soy… ¿Por qué? ¿Por qué a pesar de ser tan diferentes, siento que eres la única que me quiere igual cuando soy berrinchuda, caprichosa, enojona, infantil o cuando soy madura, alegre y responsable? Nunca me has juzgado… y a pesar de todo, me quieres, en todas mis facetas.
-Te quiero… te admiro… y te respeto… Por eso no me gustaría que perdieras tu esencia, vales demasiado tal y como eres…
-Vas a estar aquí si me pierdo… ¿Verdad? No me vas a dejar sola…
-Mira donde estoy Any… tres años tratando de alejarme y me bastó un minuto para que al verte todo fuera como antes…

Pude sentir el temblor que invadía mis manos a pesar de intentar disimularlo haciéndole pequeñas caricias. ¿Es posible que ella no lo note? ¿De verdad no se da cuenta de todo lo que me hace sentir, simplemente con esa mirada dulce que tiene? ¿O con el roce de sus manos?
¿O lo sabes y no te importa?
Porque no es posible Anahí… no es posible que no te des cuenta de que te miro como jamás he mirado a nadie.

-Ya está amaneciendo –Interrumpió mis pensamientos haciéndome mirar al cielo –¡Ven! ¡Vamos a disfrutarlo como siempre!

Tratando aún de salir de esos pensamientos, me recosté sobre la hamaca. Y ella, pidiendo cobijo, se recostó a mi lado, apoyando su cabeza en mi pecho. Ambas mirando al cielo… Como siempre habíamos hecho… Disfrutando de esa perfecta noche, en la que el tiempo nos acompañaba y las nubes de la ciudad de Mexico parecían haberse tomado una tregua, permitiéndonos ver un cielo claro y anaranjado recibiendo los primeros rayos de sol.

Así, acariciando el cabello del amor de mi vida. Decidí escuchar los latidos de mi corazón, que ansioso me repetía una y otra vez lo inútil que había sido mi huida. Cada uno de estos días en los que no estuve junto a ella, mi amor, lejos de consumirse, creció y creció… hasta llegar a este punto en el que no pude evitar que mis ojos se humedecieran de felicidad. Porque no importaba lo que ocurriera a partir de ahora, no importaba si el mundo se estaba derrumbando fuera de esta casa. Lo único importante era su respiración golpeando mi pecho, el tacto de su cuerpo pegado al mío, su mano posada en mi corazón, que únicamente le pertenecía a ella…

-Dul… -Susurró en medio del silencio -… ¿Por qué te late tan fuerte el corazón?

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:18 am

Capitulo 5

¿Qué será lo que te hace tener un sueño tan profundo? –Pienso cuando consigo con dificultad, dejar su cuerpo sobre la cama –Creo que explota una bomba a tu lado y seguirías sin abrir un ojo.
Suerte que sigues teniendo el peso de una pluma y aunque casi no lo consigo, logré traerte hasta el cuarto, no sin recibir algún que otro murmullo de queja. Pero nada parece ser suficiente para despertar a esta pequeña dormilona.

Me es imposible evitar quedarme absorta unos instantes, sentada al borde de la cama, observándola dormir, disfrutando de este momento en que solo a mi me pertenece… Ajena a cualquier tipo de problema.
Hubiera sido tan fácil confesarte la verdad anoche, cuando me preguntaste por qué me latía tan fuerte el corazón…

Hubiera sido tan sencillo responder; “Porque te amo”, en vez de permanecer en silencio…
¿Pero qué sentido tendría Anahí? ¿Por qué iba yo a perturbar tu mundo, ahora que es tan perfecto?
¿Por qué tuve que enamorarme de ti eh? ¿Por qué no puedo ser como Iliana, María o cualquiera de tus amigas?

¿Sabes que es lo más extraño?... –Pregunté acariciando su cabello -Que a pesar de las lágrimas derramadas y el dolor que provoca amar a un imposible, este sentimiento llena cada espacio de mi corazón haciéndome sentir completa… No sabes cuan orgullosa estoy de que mi alma haya escogido a una persona como tú, a pesar de las circunstancias.
Que contradictoria se vuelve mi vida cuando se trata de ti, enana.

Después de permanecer unos segundos más observándola dormir profundamente, decidí buscar algo donde poder escribir una nota para salir de allí antes de que despertara.
Tras mirarla por última vez y depositar un pequeño beso en su mejilla, abandoné definitivamente su cuarto, sintiendo en mi pecho una sensación de plenitud extraña, esa sensación que solo te puede provocar el haber pasado toda la “noche” abrazando el cuerpo dormido, del único amor de tu vida.

Minutos más tarde me encontraba golpeando la puerta de Poncho, esperando de verdad que estuviera en casa.

-Necesito saber cuando pasó –Dije en cuanto abrió la puerta, despeinado, semidesnudo y con una cara de sueño que no pasé por alto -¿Te desperté?
-O eso, o me tienes tan traumatizado que hasta sueño contigo… Pero creo que más bien va a resultar lo primero.
-Lo siento, no sé ni qué hora es… ha sido una noche muy larga.
-Una noche que por cierto me muero por conocer al detalle. Así que pasa y espera que me despierte en lo que hago café.

Así fue, con algo de nerviosismo y sin saber realmente que esperaba encontrar viniendo aquí, me adentré en la sala y esperé sentada unos minutos a que volviera aparecer, esta vez ya vestido y con dos tazas de humeante café acompañándolo.

-Ahora sí –Dijo ofreciéndome una de ellas y sentándose frente a mí -¿Cuándo pasó el que?
-¿Cuando fue que todo cambió? ¿Cuándo dejé de verla como una amiga? No soy capaz de recordarlo y necesito saberlo… necesito recordar por qué mi vida dio un giro tan drástico.

Él dudó unos segundos, haciéndome entender que trataba de recordar.

-No sé exactamente cuándo ocurrió Dul… Pero te aseguro que fue mucho antes de que te dieras cuenta.
-¿Cuándo te diste cuenta tú?
-Digamos que bastante pronto, pero para nadie es fácil aceptar que tu pareja se está enamorando de otra persona…
-¿Por qué lo supiste Poncho? ¿Qué te hizo darte cuenta antes que yo? ¿Cambié mi actitud contigo?
-No, en realidad fue más bien todo lo contrario… Siempre pensé que eras fría, reservada, tal y como te comportabas conmigo y con el resto del mundo… Hasta que empecé a ver cómo te comportabas con ella. Con Anahí eras diferente, ella siempre estaba arriba de ti, buscándote, abrazándote, agarrándote de la mano y tú no solo se lo permitías todo el tiempo, sino que se te veía algo en los ojos, un brillo diferente, tu forma de mirarla, el hecho de permitirle entrar en tu mundo, ese que siempre tuviste tan sellado… Hasta un ciego podía ver que te desvivías por ella.
-Te juro que no logro recordar en qué momento ocurrió.
-¿Pero por qué intentas buscarle un sentido o una explicación si ya lo tienes aceptado?
-¡Porque no lo entiendo Poncho! Era feliz contigo, estaba contenta en el grupo, me sentía a gusto, todo era perfecto hasta que… de pronto me doy cuenta de que ya nada era como antes. Te quería, pero sentía que eso no era suficiente. Siempre estaba rodeada de gente, conciertos por todo el mundo, viajes… y lo único que me hacía sentir completa era ella, simplemente verla sonreír, o que me mirara a los ojos produciéndome escalofríos… Y lo peor de todo es que han pasado más de tres años y sigo sintiendo lo mismo… No ha cambiado, sigue siendo la misma niña caprichosa de siempre, esa chica soñadora que te da vida… ¿Qué voy a hacer Poncho? Estoy tan asustada que simplemente tengo ganas de huir otra vez, pero en esta ocasión más lejos. Y por otro lado, me resisto a dejarla sola, porque algo en mi interior me dice que me necesita…

******

Anahí abrió los ojos, algo desorientada, por no recordar muy bien, como había terminado en su cama. Pero al instante le vinieron todos y cada uno de los recuerdos de la noche anterior…
Su cumpleaños, sus amigos, su novio, su compromiso… Dulce. En su pecho se formó un hormigueo en el preciso instante en que recordó su aparición… Esa conversación que ambas tuvieron minutos antes de recostarse juntas a ver el amanecer. Esa sensación que no sentía desde hacía más de tres años, ese corazón, siempre acelerado, latiendo en su oído… ¿Dónde estaba?
Miro alrededor y lo único que encontró fue una pequeña hoja bien doblada y posicionada a su lado. Se incorporó un poco y la abrió para descubrir su mensaje:

“Buenas tardes dormilona.
Siento haberme marchado así, tenía algunas cosas que hacer y no sabía cuando despertarías. Espero que hayas dormido bien… Por cierto, eso de fingir estar dormida para que te cargue hasta el cuarto me parece un golpe bajo, veo que sigues utilizando los mismos trucos. Y lo más grave es que siguen funcionando.
Gracias por una noche tan especial…Te quiero.
Dulce.”

Anahí permaneció con una sonrisa tonta dibujada en sus labios, incluso segundos después de haber leído esa nota. Dulce… a veces su hermana mayor, a veces su hermana pequeña… tan diferentes y al mismo tiempo tan complemento la una de la otra… Había vuelto, volvió a su vida y esta vez, pase lo que pase no iba a dejar que se marchara.
Un impulso la hizo agarrar su celular y escribir:

@Anahi: Gracias por una noche tan especial…Te quiero.

El sonido de la puerta consiguió que dejara de seguir mirando esa frase minutos después de haberla escrito.

-¡Adelante! –Indicó mientras se levantaba de la cama.
-Lo tuyo sí que es grave –Dijo su hermana adentrándose en la habitación –Llevo una hora esperándote y si no es por Twitter ni me entero de que ya estás despierta.
-Estaba a punto de levantarme, ya sabes cómo se me pegan las sábanas.
-Suerte que es domingo y no tienes que trabajar. Pero en serio, no sé que se les pasó a nuestros papás llamándote Anahí en vez de Aurora, como la “Bella durmiente”
-Ay ya, deja de molestarme que estuve despierta hasta el amanecer…
-¿Haciendo qué…? –Preguntó cruzándose de brazos -Si se puede saber…
-Hablando… ¿Qué más íbamos a hacer?
-Mm ya… ¿Y me vas a contar tú solita? ¿O tengo que sacarte las cosas a cucharadas?
-Oye… ¿Tú no te levantaste hoy un poco cotilla?
-Si… Pero ese no es el asunto. ¿Qué tal la noche?

La sonrisa tonta de minutos antes reapareció sin que apenas se diera cuenta.

-Muy bien Neni… Cómo si no hubiera pasado el tiempo. Hablamos, nos confesamos, nos desahogamos, vimos el amanecer… Como si estos tres años no significaran nada.
-Te hace muy feliz que haya vuelto, ¿verdad?
-Mucho… Por alguna extraña razón, Dul me recuerda quien soy. Con ella siempre he podido ser yo misma y últimamente me estaba haciendo falta recordarlo…

****helo no pudo evitar sonreír con ternura mirando a su hermana.

-¿De qué te ríes?
-Simplemente pienso que es bonito… que ver a una persona te recuerde quien eres y puedas ser tú misma con ella… Pero… ¿Qué hay de la otra “Gran noticia” de la noche?
-Dios… me olvidé completamente de Manuel –Recordó abriendo enormemente los ojos –Creo que debería llamarlo antes de que se arrepienta de querer casarse conmigo.
-Si… deberías –Respondió sonriendo –Y después llama a Guillermo, cancela los compromisos que tengas a principios de la próxima semana y avisa a las chicas, porque nos vamos a pasar unos días a Acapulco.
-No es que vaya a rechazar unos días de vacaciones en la playa, obviamente –Dijo enarcando una ceja –Pero… ¿Me explicas a que se debe?
-Despedida de soltera anticipada hermanita, sólo chicas. Así que ya puedes ir organizándolo todo…

****helo se levantó de la cama, dejando a su hermana con una sonrisa de incredulidad y sorpresa, para dirigirse hacia la puerta.

-¡Ah! –Exclamó antes de irse –Y no olvides invitar a Dulce.

******
-Ya no sé qué hacer para quedarme dormida –Pienso abriendo el frigorífico con la esperanza de que alguna comida actúe como somnífero. Pero nada me resulta lo suficientemente apetecible.
Llevo minutos dando vueltas en la cama y estoy segura de que ya me aprendí de memoria absolutamente todas las marcas que hay en mi techo. Así que me doy por vencida y decido sentarme en la sala un rato, con la esperanza de que algún vampiro me ayude a combatir el insomnio.
No había visto mi Twitter en todo el día y al echar un rápido vistazo, un mensaje me llama la atención más que ningún otro.

@Anahi: Gracias por una noche tan especial…Te quiero.

Mi corazón se aceleró incluso antes de que mis ojos pudieran terminar de leer esa frase.
-Un día de estos sufriré un infarto por tu culpa –Me quejé como si el músculo me escuchara. –¿Además quien te hizo tan egocéntrico para dar por hecho que esa frase es para ti?

Es cierto que es lo que le puse en la nota antes de irme, sí. Pero también es cierto que anoche le pidieron matrimonio y mis cálculos matemáticos me dicen, que es infinitamente más probable que ese, sea el motivo por el cual su noche fue especial y no yo.

En fin… tras comprobar, como siempre, que no había vuelto a escribir a lo largo del día. Me dispuse a informarle a mis fans una vez más, que Morfeo no quiso visitarme esta noche.
No tardaron mucho en responder, aunque por unos minutos creí que esta noche iba a ser yo la única desvelada. Pero por suerte, mis vampiros están siempre presentes para entretenerme con sus preguntas en estas noches tan largas.

Comenzamos la ronda y estoy aproximadamente una hora respondiendo sus curiosidades. Creo que nunca había estado tanto tiempo. Pero lo peor del asunto es que sigue sin haber ni rastro de sueño… Así que, decido buscar por la red otro entretenimiento.

Y la curiosidad me lleva hasta los antiguos foros donde tantos mensajes dejábamos antes de que esa indispensable red social apareciera. Recuerdo cómo a veces en las noches, Anahí y yo nos metíamos de incognito, para saber qué locura estarían tramando los fans. Y siempre terminábamos riendo a carcajadas con sus ocurrencias. Eran buenos tiempos, nos sentíamos muy cerca de ellos en ese entonces y nos resultaba muy gracioso ver como incluso peleaban por defendernos a una y a otra, sin saber que nos encontrábamos juntas leyendo absolutamente todo lo que pensaban y sobre todo… demostrando que la rivalidad entre nosotras era simplemente un invento de los medios.
Pero esta vez, algo me sorprendió. Descubrí una página que en ese entonces no existía.
“Foro de Anahí y Dulce”

La curiosidad fue más grande que mi fuerza de voluntad y quise entrar para saber que había exactamente en un foro dedicado a nosotras. Que pensaban estos fans en común que hasta ahora no sabía que existían.
Diversos temas, conversaciones en grupo y algo que llamó mi atención todavía más…

“WebNovela Portiñon”

¿Portiñon? Creo recordar que esa palabra es la utilizada para llamar a nuestros fans, ya que es una conjunción de Portilla y Saviñón. Pero… ¿Qué puede contener una Web Novela de este tipo?
Mi ya nombrada curiosidad aumentaba a medida que pasaban los segundos. Así que, como no había rastro de sueño y me esperaba una larga madrugada por delante, decidí adentrarme en ese mundo con la intención de que fuera algo lo suficientemente entretenido…

Pero que grande fue mi sorpresa al leer esta historia. Desde luego, lo que menos me esperaba esta noche era encontrar historias de amor donde nosotras fuéramos las protagonistas… ¿Realmente hay gente en el mundo a la que le gustaría que estuviéramos juntas? ¿Cómo se les habrá metido esa idea en la cabeza?
Si supieran que yo lo deseo más incluso que ellos…
Era extraño, pero por una noche, dejé de sentirme sola.

Ya sé que simplemente son fantasías, pero leer estos relatos donde unas personas a las cuales no conozco, me hacen vivir historias de amor junto a ella, junto a la única persona que he amado, me transporta a otro mundo. Consigue que me evada de esta realidad y ¿Por qué no? Hasta me emociona leer cosas tan hermosas…

El timbre de la puerta interrumpe mi concentración, consiguiendo sobresaltarme.
¿Quién demonios es a estas horas? –Pienso mientras me dirijo a la puerta -¿Será que Poncho está tan desvelado como yo?
Con dificultad llego a la puerta, tratando de acomodar el corto pijama de verano, que no es el atuendo más adecuado para recibir a nadie. Pero que importa, sea que quien sea, si se atreve a venir a estas horas es porque hay confianza.

Abro la puerta y mi estómago se contrae de un momento a otro, dando paso a unos latidos acelerados y nerviosos por esos ojos que me miran expectantes, sonrientes, hermosos… como siempre.
¿Me quedé dormida leyendo y estoy soñando? ¿Es ella? ¿Está aquí?

-¡Sushi a domicilio! –Dijo después de unos segundos, sacándome rápidamente de mi hipnosis.
-¡¿Sushi?! ¿De qué cielo te escapaste? –Pregunté arrebatándoselo y volviendo adentro.
-¿Oye que rápido te despertaste en cuanto dije la palabra mágica eh?
-Ya ves el poder que tienen tus palabras –Bromee husmeando la bolsa que le había arrebatado.
-¿Estás sola?
-¿Y con quien querías que estuviera a las tres de la mañana?
-No lo sé –Se encogió de hombros insegura –Sabía que estabas despierta pero… pensé que igual Poncho se encontraba aquí.
-¿Poncho? ¿Qué podría hacer Poncho a esta hora en mi casa?
-Pues no sé… Yo creía que ustedes… Ayer en la fiesta estaban muy… ¡Ay ya sabes lo que quiero decir Dul!
-En realidad no –Dije completamente perdida.
-¡Que parecía como si aún estuvieras enamorada de él! –Sentenció desesperada.

Arqueé ambas cejas, absolutamente sorprendida por esa confesión, tratando de averiguar en unos pocos segundos si bromeaba o realmente me estaba hablando enserio. Pero al no ver rastro de broma en su rostro, más bien esa cara suya de niña berrinchuda, me asaltó una repentina carcajada.

-¡¿Poncho y yo?! –Pregunté sin poder parar de reír -¿Cómo crees?
-Bueno… no es como si nunca hubieran estado juntos…
-Sí, pero eso fue hace más de seis años Any… Y te consta que lo veo como un hermano.
-Eso era antes… quizás en estos años las cosas cambiaron.
-Creeme que no –Sentencié quitándole importancia al tema –Pero oye… ¿Cómo te dio por venir a estas horas?
-No podía dormir… Y gracias a tu ronda de preguntas supe que tú tampoco… Así que, se me ocurrió comprar sushi y combatir juntas el insomnio…
-¡Otra vez la palabra mágica! –Dije mientras se me iluminaban los ojos –Conoces mi casa a la perfección. No tendré que invitarte a sentar ¿Verdad?

Por alguna razón la notaba más tímida de lo normal, insegura, como si hubiera pasado horas pensando si venir o no y aún estuviera preguntándose si había sido una buena idea.
Ojalá supiera que para mí, es la mejor idea que ha tenido en su vida.

Después de encogerse de hombros y con una sonrisa dirigirse al sofá. Yo me dispuse a agarrar las cosas necesarias, para disfrutar de una deliciosa segunda cena.

-¿Qué hacias? –Preguntó agarrando mi computador y consiguiendo que casi se me callera todo de las manos.
-Yo este… este… nada… solo…
-¿Web Novela Portiñon? –Comenzó a leer curiosa -¿Qué significa?

Para este momento, mi rostro había adoptado un color blanquecino, debido a la falta de aire que no llegaba a mis pulmones, o quizás completamente morado por la mala circulación que en este momento llevaba mi sangre.

Me sentía incapaz de moverme. Por alguna extraña razón, mi cuerpo se había quedado estático frente a ella, con algunos vasos, cubiertos y comida, que algún milagro estaba consiguiendo que no cayeran al suelo todavía.

Sus ojos se habían hecho más pequeños mientras leía concentrada esa pantalla. Y yo, esperaba que mi cuerpo volviera a recibir órdenes de mi cerebro para salir corriendo de un momento a otro, o quizás rezaba en silencio para que el suelo a mis pies se abriera y la tierra me tragara definitivamente, ahorrándome el mal trago de tener que enfrentar esta situación. Pero eso no sucedía.
De pronto, su mirada se agrandó notablemente, consiguiendo que mi corazón acelerado por el nerviosismo latiera aún con más fuerza.

-¡Wou! –Exclamó sin salir de su asombro, mientras el temblor de mis manos aumentó cuando su mirada calló sobre mi –Dul… Te pusiste pálida ¿Estás bien?
-Yo… este… si… Solo… solo estaba leyendo… por curiosidad.
-No sabía que existieran este tipo de historias.
Ahora sí, mi cuerpo pareció responder y relajarse minimamente en cuanto su mirada dejó de intimidarme y volvió a la pantalla. Así que, despacio me acerqué y después de colocar todo sobre la mesa, me senté a su lado.

-Yo tampoco…
-¿Sigue habiendo gente en el mundo que nos quiere como pareja después de tanto
-Eso parece… -Sonreí nerviosa, mientras acomodaba todo. –Ya sabes la imaginación que tienen los fans.
-Si… -Aceptó pensativa -Oye… ¿Y son bonitas?

Detuve por un momento mi tarea para mirarla.

-¿Realmente te interesa?
-¿Y por qué no? –Preguntó encogiéndose de hombros –Al fin y al cabo son historias de amor… ¿De que tratan?

Intrigada por su curiosidad y ahora sí, mucho más relajada al darme cuenta de que no se había escandalizado. Le arrebaté la computadora y la puse sobre mis piernas, cediéndole a ella, una bandeja con la comida que había traído.

-Verás… -Comencé a explicar -Antes leí una en la que tú eras una famosa actriz de Hollywood lesbiana y yo una bohemia artista de Nueva York heterosexual a la que no le gustabas nada. Un día me compraste una pintura y quedaste completamente enamorada de mí –Bromeé causando su sonrisa -Así que te hiciste pasar por otra persona para hacerte mi amiga y terminé dejando de ser tan heterosexual como creía.
-¡¿Ya ves?! –Chuleó -No pudiste resistirte a mis encantos…
-Ajá… -Exclamé rodando los ojos, esperando que no se me notara cuánta razón tenían sus palabras.
-¿Y esta?
-Ésta la acabo de comenzar… Apenas leí el primer capítulo, pero no parece muy larga.
-¡Oh! ¡Entonces léelo de nuevo! Así no me pierdo nada.
-¿Me hablas en serio? –Pregunté volteando para darme cuenta de que su rostro estaba más cerca de mí de lo que esperaba.
-¿Se te ocurre algo mejor que hacer?
-Uhm… no… supongo que no.
-Entonces… -Dijo agarrando un pedazo de sushi y dirigiéndolo cuidadosamente hacia mí –Comienza a leer que yo me encargo de alimentarte.

Permanecí unos instantes sin poder apartar la mirada de sus ojos, preguntándome en qué momento me vi envuelta en esta extraña situación. Pero a la vez, disfrutando de su sonrisa despreocupada, que esperaba ansiosa a que mis labios se abrieran para recibir ese pedazo de delicioso sushi.

Una vez el alimento fue digerido, decidí tragar saliva para que en unos instantes alguien me mandara la fuerza necesaria para leer esta historia junto a ella sin tartamudear.

-“Llenaré tus días de vida” –Comencé bajo su mirada expectante.

Horas más tarde

-“¿Qué cosa había tan poderosa para poder con este amor que consiguió superar a la mismísima muerte? Nada… absolutamente nada podrá impedir que continuemos… llenando nuestros días de vida.”

Mis palabras leyendo esas frases fueron lo último que se escuchó antes de que el silencio se hiciera eco de esta habitación, consiguiendo que el nudo formado en mi garganta desde hacía unas horas, permaneciera intacto. Impidiendo que esas lágrimas retenidas desde el comienzo de esta historia, escaparan definitivamente.
El hecho de sentir su rostro apoyado sobre mi hombro y sus manos aferradas a mi brazo con fuerza, no ayudaba nada a que mi corazón, encogido durante tantas horas, detuviera ahora el ritmo acelerado de sus latidos, por la emoción.

-Creo que estoy demasiado sensible –Rompió el silencio, levantando el rostro y secando algunas lágrimas que habían escapado, con una sonrisa. –Estoy llorando desde el segundo capítulo ¿Cómo es posible?
-No creas que eres la única –Acepté con los ojos vidriosos.
-Dul… la edad nos está ablandando.
-Debe ser eso pero… si hubiera tenido que leer tu muerte… no lo hubiera soportado.
-Ei… -Dijo acariciando mi rostro y obligándome a mirarla –Es solo una historia… Bonita, pero una historia. Además, ojalá fuera yo la mitad de valiente que es esa Anahí.
-Pues a mí si te me pareces eh… estás casi tan loca como ella.
-¡Ah sí?! –Exageró ofendida –Pues entonces tenga cuidado señorita, no sea que vayas a terminar enamorándote de mí.

Esa frase me resultó más impactante incluso que un jarro de agua helada, lanzado directamente contra mi rostro. Absolutamente todas mis facciones debieron congelarse al instante, expresando algo así como un terror petrificante.

-Dul… es broma –Aclaró sonriendo.

En ese momento, el oxigeno atravesó el nudo de mi garganta pudiendo llegar a mis pulmones con normalidad.

-Oye… ¿Qué hora será?
-Prefiero no saberlo –Dije acomodando el computador sobre la pequeña mesa –Mañana… u hoy… tengo una reunión temprano y presiento que otra vez me va a tocar ver el amanecer. Eres una pésima influencia.
-Oh… perdona por las horas de sufrimiento que acabas de vivir.
-Estás perdonada –Acepté queriendo molestarla y recostándome en el sofá bajo su atenta mirada –Mejor… vamos a tratar de descansar aunque sea un par de horas ¿O es que tú estás viviendo unas eternas vacaciones?
-No… -Dijo resignada, acostándose a mi lado –También tengo que reunirme temprano con Guillermo….

El poco espacio de un sofá tan pequeño nos obligaba a estar prácticamente tan pegadas como la noche anterior mientras veíamos el amanecer.

¿Qué por qué no nos levantamos para ir a la espaciosa cama de mi cuarto?

No lo sé… supongo que para no perder más tiempo de descanso.

Pero ahora… siendo completamente sincera, reconozco que no cambiaria esta sensación, de quedarme dormida mientras escucho su respiración pausada en mi oído, por ninguna otra cosa en el mundo.

-Dul… -Volvió a susurrar interrumpiendo el silencio.
-¿Si…?
-Aún no me has dicho si… ¿tienes pareja?.
-Any… ¿No tienes sueño?
-Si… Pero quiero saber.
-Pues no… no tengo pareja.
-Y… -Dudó unos segundos -¿Estás enamorada?

Mis ojos cerrados se abrieron de golpe, descubriendo como, con su cabeza apoyada en mi hombro, me miraba de una forma inocente, esperando una respuesta.
Una respuesta que no era responsabilidad de mi cerebro, una respuesta que simplemente podía dar mi corazón…

-Si… -Susurré dejando que él hablara –Estoy enamorada…

Y con un pequeño beso depositado en su frente, cerré definitivamente los ojos, esperando que ella hiciera lo mismo y así, mi corazón desesperado pudiera volver al ritmo normal de sus latidos antes de que fuera demasiado tarde.

-Buenas noches Dul… -Susurró una vez más.
-Buenas noches Any…

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:18 am

Capitulo 6

El fastidioso ruido del despertador de mi celular me hizo levantar de un sobresalto. Suerte que lo tenía cerca para detenerlo antes de que mis tímpanos sufrieran las consecuencias. Una vez el sonido desternillante había cesado, lancé el aparato por algún lugar de la sala, esperando poder volver a mi cómoda posición y dormir nuevamente. Pero algo se interpuso entre yo y esa intención.
Descubrí los brazos de la mujer más hermosa de este mundo rodeando mí cuerpo, mientras su rostro continuaba apoyado en mi hombro, como si en vez de su amiga fuera el osito de peluche más cómodo al que jamás había abrazado.
Está de más decir, que esta imagen borró de mi mente cualquier rastro de sueño que pudiera haber, dibujando en mis labios una sonrisa de completa estupida.
¿Qué habré hecho yo para ser torturada de esta forma las dos últimas mañanas?
Por favor… que alguien me lo diga para repetirlo cada día.
Un ligero movimiento de sus ojos cerrados me hace salir de esta absurda hipnosis en la que me encontraba.

-Despierta dormilona… –Murmuré sin poder controlar el impulso de besar su frente.
-¿Uhm? No quiero… un ratito más…
-Vamos… que tienes que ir al cole…

Sus ojos se abrieron ligeramente, a medida que fruncía el ceño y yo permanecía con una sonrisa tan burlona como estupida.

-Idiota… -Sentenció volviendo a cerrarlos. –Me tuviste toda la noche en vela y ahora quiero dormir.
-¡¿Ah yo?! No sé como lo hago contigo para siempre llevarme las culpas.
-Ya cállate y ven a dormir –Ordenó impulsando mi cuerpo hacia abajo, consiguiendo que quedara prácticamente sobre ella.
Esta adrenalina por la mañana no debe ser buena –Pensé mientras sentía mi corazón acelerarse de nuevo y su respiración golpeando mi cuello.
-A…Any…Creeme que me encantaría quedarme así... digo aquí, toda la mañana. Pero si llego tarde le diré a Pedro que fue tu culpa.
-Asumo el riesgo –Respondió como si nada.
-Está bien… -Acepté resignada -Si no puedo a las buenas… te sacaré a las malas.

Sus carcajadas comenzaron en el preciso momento en que mis manos empezaron a hacerle cosquillas sin parar. Reía, pataleaba, se retorcía… Y absolutamente nada iba a detener mi tortura hasta conseguir mi objetivo. Aunque por alguna extraña razón, el objetivo había pasado de querer despertarla a disfrutar de esa risa contagiosa que iluminaría el día de cualquier ser humano.
Sentía como me iba quedando absorta observándola, deteniendo poco a poco mis movimientos mientras ella continuaba riendo y tratando de recuperar el aliento.

-Ya estoy mayor para que me hagas estas cosas –Dijo con dificultad.
-¿Quién te hizo creer eso? –Pregunté poniéndome seria.
-Bueno… el tiempo no pasa en vano para nadie.
-Eso es cierto… Pero hasta hace unos cuatro años una chica luchaba contra el mundo para que nadie le arrebatara su niñez… Y esa es la misma chica que acabo de ver riéndose a carcajadas como si tuviera cinco años.
-“¿Tú quieres a esa niña?” –Preguntó con voz de bebé
-Yo…a…adoro a esa niña.

Después de permanecer unos instantes observándome fijamente y sonriendo con complicidad y alivio, atrajo de nuevo mi cuerpo hacia ella para abrazarme.
Pude sentir como un suspiro se escapaba de su interior mientras se aferraba con todas sus fuerzas a mí.
Y aunque podría haber estado en esta posición el resto de mi vida, sabía que no podría soportarlo mucho tiempo más sin que mi corazón saliera desbocado o un impulso me invadiera, llevándome a cometer un error. Así que me vi obligada a interrumpir el momento.

-Será mejor que me levante ya… de verdad que no quiero llegar tarde.
-Está bien… -Respondió mirándome de una forma extraña.

Una sonrisa nerviosa fue lo último que le dediqué antes de abandonar definitivamente esa posición y dirigirme a mi cuarto para comenzar a prepararme.
Agarré algo de ropa y en aproximadamente quince minutos, ya estaba bañada y vestida con ropa casual.
Al salir del cuarto del baño, un delicioso olor impregnaba toda la casa.

-Umm ¿Es eso café? –Pregunté emocionada entrando en la cocina.
-Si señorita… aquí tiene su taza.

La recibí sentándome frente a ella en la barra americana y no me fue posible aguantar ni dos segundos antes de impregnarme con ese aroma y drisfrutar de su delicioso sabor.

-Voy a tener que invitarte a dormir más a menudo.
-Técnicamente me invité solita. –Respondió ella encogiéndose de hombros.
-Uhm tienes razón… Pues vas a tener que auto invitarte más a menudo.
-Cuidado con lo que dices que después puede ser utilizado en tu contra –Sentenció con picardía –Por cierto, hay otro motivo por el que vine anoche y al final se me olvidó comentártelo.
-Te escucho…
-Verás, resulta que mi querida hermana decidió organizar una especie de “Despedida de soltera anticipada” en Acapulco. Si te soy sincera creo que es una excusa para tomarse unos días de vacaciones.
-No la culpo –Sonreí
-Ya… bueno el caso es que… -Para este momento ya se había levantado de su asiento y se encontraba a mi lado –Me gustaría que vinieras. Sólo chicas. Dos o tres días nada más.
-Any me encantaría pero… no estoy segura de poder, tengo mucho trabajo y la próxima semana tengo que irme a Ecuador…
-Por favor Dul… –Suplicó juntando las palmas de sus manos –Te prometo que solo van a ser unos días y lo pasarás bien. Hace mucho que no nos vamos de viaje juntas, recuerda lo bien que lo pasábamos en Acapulco…
-Contigo lo pasaría bien en cualquier parte –Respondí apenas sin darme cuenta –Pe… pero como te digo, tengo mucho trabajo y no estoy segura de que Pedro esté de acuerdo… yo…
-Por favor… -Volvió a suplicar con esos ojos de niña buena. –Al menos inténtalo.
-Yo…
-Ándale Dul… -Agarrando mis mejillas para obligarme a mirarla –Por fa…

Un inesperado suspiro se escapó de mi interior al darme cuenta de que me resultaba completamente imposible negarme a cualquier cosa si me lo pedía de esa forma. Y lo peor del caso es que ella era totalmente consciente de eso.

-Algún día no muy lejano aprenderé a resistir esa cara de niña inocente que pones cuando quieres conseguir algo. Pero… está bien… lo intentaré…
-¡¡¡Bien!!! –Gritó con felicidad abrazándome de nuevo y creando una vez más la aparición de esa ya mencionada sonrisa estupida –¡Ah! Y… Podrás resistirte a mi cara de niña inocente, en el momento en que dejes de quererme. Así que, yo que tú no me esforzaría demasiado.
-Any… Mejor deja de tentar a la suerte –Sentencié frunciendo el seño indignada –¡Y ya! Me voy antes de que consigas algo más. ¿Tú que vas a hacer?
-Pues… creo que pasaré por mi casa antes de ir a ver a Guillermo, tengo que hablar con él para organizarlo todo.
-¿Quieres que te lleve?
-No te preocupes traje mi coche.
-Está bien… ¿Entonces vamos?

Asintió con una sonrisa y después de agarrar nuestras cosas, salimos de mi departamento en dirección al estacionamiento.

-¿Dónde dejaste el coche? –Pregunté una vez habíamos llegado a mi auto.
-Calle arriba, pasando un poco tu casa.
-Pues sube y te alcanzo.

En cuestión de unos minutos llegamos a la altura de su coche y me detuve un momento para que pudiera bajar.

-Te llamo después para que me cuentes como fue con Pedro y concretemos ¿Ok?
-Está bien –Respondí sonriendo -¿Cuándo es el viaje?
-No estoy segura, ya está todo el mundo avisado. Solo me falta concretar con Guillermo y que tú me digas. Así que, supongo que esta misma noche o mañana temprano.

Mis ojos se abrieron enormemente expresando la sorpresa -Tú me quieres buscar la ruina ¿Verdad?
-¿Quieres que te enseñe a poner mi carita de súplica? Seguro que funciona.
-Oh… ¿Ósea que la usas con todo el mundo?
-La usaba… hasta que me di cuenta de que solo funcionaba contigo.
-No estoy muy segura de cómo tomarme eso –Dije sin poder evitar sonreír.

Sin decir ni una sola palabra más, se acercó y dejó un cálido beso en mi mejilla que consiguió que mi cuerpo fuera recorrido por un instantáneo escalofrío.

-Gracias por otra noche tan especial… -Susurró antes de mirarme por última vez y después de sonreírme, salir definitivamente en dirección a su coche. Dejándome con la cara de tonta enamorada más grande que jamás había tenido.

**********
Anahí llegó a su casa siendo invadida por una emoción extraña. Esa sensación de no haber podido parar de sonreír durante todo el camino, la hacía verse algo tonta a sí misma. Pero lo cierto es que estaba contenta.
El regreso de Dulce a su vida, había supuesto un gran cambio en su interior, como si un espacio fuera cubierto, como si una opresión hubiera desaparecido, dando paso a la luz y la libertad. Todo era diferente cuando estaba con ella. No importaba que hiciera el tonto o que riera a carcajadas, no importaba que Dulce fuera su polo opuesto. Con ella no sentía esa responsabilidad de ser correcta, educada o madura, con ella no importaba que fuera caprichosa o infantil… Con ella se sentía libre.

-¿Bonita? –Escuchó una voz al entrar en casa –¡Por fin llegas!

Antes de que pudiera reaccionar, el dueño se esa voz había llegado hasta ella en cuestión de segundos y la besó sin que apenas se diera cuenta.

-Ho… Hola –Respondió aún algo desorientada -¿Qué haces aquí?
-¿Cómo que hago aquí mi amor? Vine a invitarte a comer ¿Te encuentras bien?
-Si… si claro, discúlpame es sólo que no te esperaba.
-Manuel vino temprano y le dije que te esperara Any, supuse que no ibas a tardar –Intervino su hermana.
-¿Y dónde estaba la mujer de mi vida? –Volvió a intervenir él.
-Estaba en casa de Dulce. Fui a invitarla como me dijiste –Aclaró dirigiéndose a su hermana.
-Oh… ¿Y aceptó?
-Si… Bueno aún no es seguro, tiene que ver si le permiten escaparse unos días.
-¿Me perdí algo? –Volvió a intervenir el hombre.
-Oh no cariño… Hablo del viaje que te comenté ayer, cuando hablamos por teléfono. Ya está casi todo organizado, solo falta hablar con Guillermo.
-Me parece perfecto que te tomes unos días de vacaciones con tus amigas… Pero no sabes cuánto te voy a extrañar.
-No será mucho tiempo –Trató de tranquilizarlo con una sonrisa –Lo prometo.
-Pero entonces me tienes que aceptar la invitación a almorzar ¿Sí? Neni y Jorge también vienen.
-¡Andale! Ya lo tenían todo planeado ¿No?
-Es que te tardaste mucho, princesa.
-Lo sé… Lo siento. Pero entonces tengo que llamar a Guillermo para que venga y platiquemos aquí. Ya de ahí podemos irnos a comer.
-¡Perfecto!
-Neni ¿Puedes hablarle tú en lo que yo voy a cambiarme?
-Claro hermana… ve.
-Gracias –Aceptó con una sonrisa –En seguida vuelvo ¿Ok?

Y después de depositar un pequeño beso en los labios de su futuro marido, se dirigió a su cuarto para bañarse y cambiarse de ropa antes de que su manager llegara.

Una vez había salido de la ducha y comenzaba a vestirse escuchó como llamaban a la puerta.

-¿Any puedo pasar? –Preguntó su hermana al otro lado.
-¡Claro mensa! –Respondió riendo.
-¿A qué se debe esa cara de felicidad?
-¿Cual cara?
-Esa que traías cuando llegaste y que tienes ahora ¿Paso algo con Dul?
-¿Tú qué demonios te traes que siempre me haces la misma pregunta? –Dijo mirando a su hermana asombrada pero sin dejar de reír –Fui a su casa anoche y apenas dormimos, ya sabes cómo somos cuando nos juntamos.
-Oh si… sí que lo sé –Respondió burlona -¿Cuándo te confirma si viene a Acapulco o no?
-Tenía una reunión con Pedro y la liebre esta mañana. Así que, quedamos en que la llamaría a lo largo del día para concretar todo. Pero estoy segura de que si vendrá.
-¿Y por qué estás tan segura? –Preguntó ****helo al ver que su hermana seguía sonriendo tontamente.
-No lo sé… Porque sus ojos me dijeron que deseaba hacerlo y sé que aunque tenga muchos pendientes, hará todo lo posible por conseguirlo.
-Ay Anahí… -Expresó rondando los ojos –Tú tan inteligente para unas cosas y tan lenta para otras. ¿Por qué no la invitas a comer?
-¿Con nosotros? Pero… ¿No crees que se pueda sentir incomoda? Ya sabes con dos parejas…
-Que venga Guillermo también y así terminamos de organizar todo las tres para avisar a las chicas.
-Si… -Aceptó con una sonrisa que iba creciendo a medida que el brillo en sus ojos aumentaba –Es una buena idea.

Cuando ****helo iba a responder, el timbre de la casa interrumpió la conversación, indicando que Guillermo había llegado.

-Bueno… voy a recibir a Guille en lo que terminas de prepararte.
-Gracias Neni… en un minuto bajo.

Con una sonrisa por parte de ambas, la hermana de Anahí salió de aquella habitación para recibir al ya nombrado manager y amigo.

*****

-¿Cuándo será el día en el que me des la gran noticia de que pasaron toda la noche haciendo el amor locamente? –Preguntó Poncho consiguiendo que mis ojos y mi boca se abrieran como platos.
-¿Eres consciente de lo pervertido que acaba de sonar eso?
-Vamos, no lo dije en el sentido de: “hombre deseoso por imaginarse a dos mujeres en la cama” Sino más bien como: “Amigo preocupado que solo desea tu felicidad”
-Ya claro… -Me burlé –Sonó exactamente así. Además, ya sabes que mi mente vuela, así que deja de hacerme imaginar esas cosas –Sacudí la cabeza.
-¡Andale! Pero resulta que el pervertido soy yo…
-¡Callate! Ni te imaginas lo tortuoso que es dormir a su lado… Y “a su lado”, es una forma de hablar, porque se pasa absolutamente toda la noche pegada a mí como una lapa.
-Ajá… seguro que hasta lloras del sufrimiento –Respondió irónico observando mi sonrisa tonta.
-No… mientras estoy con ella consigo olvidar todo Poncho… Nuestro distanciamiento, su compromiso. Es como si nada existiera, como si en ese momento ella no quisiera estar en otro lugar… Pero entonces se va y la realidad cae sobre mí como un jarro de agua fría.
-¿Y cuanto crees que puedas soportar esa situación? Quiero decir que mientras más se vuelvan a unir, más difícil será para ti cuando llegue la hora… Creo que deberías hablar con ella Dul, explicarle…
-No Poncho… Puede que sea difícil y que después me quiera suicidar, pero llevo tres años sin ella y si va a llegar un momento en el que tenga que volver a alejarme, pienso aprovechar cada oportunidad mientras la tenga.
-Definitivamente ya no sé si lo tuyo es bipolaridad, masoquismo o amor incondicional…
-Un poco de las tres cosas –Respondí sonriendo. –Pero ya… Mejor dejemos de hablar de Anahí, que bastante tiempo ocupa en mi cabeza ya, como para encima no dejar de mencionarla. ¿A dónde quieres ir a comer?
-¿Ah que aún no lo sabes? Yo te veo conduce y conduce. Así que, creía que ya lo habías decidido… Mmm pues…

El sonido de mi celular interrumpió el momento en el que mi ex novio iba a decidir. Así que, sin distraerme demasiado, pulsé el botón que activaba el “manos libres” del aparato, para poder seguir manejando.

-¿Bueno?
-¿Dul? –Preguntó la voz al otro lado.
-¿Quién habla?
-Oyeme, ¿Estamos unas horas sin vernos y ya te olvidas de mi voz?

En ese momento, una especie de hormigueo subió desde el estómago hacia mi garganta, consiguiendo que la piel se me erizara a su paso y una sonrisa se dibujara en mis labios automáticamente.

-Tu voz es inconfundible… -Respondí tontamente –Solo quería molestarte.
-Sabes que si te tuviera enfrente te lanzaría una mirada intimidatoria que te dejaría K.O ¿Verdad?

Pude notar a través del teléfono como sonreía a pesar de fingirse indignada.

-No lo dudo… Pero oye, qué rápido me echaste de menos ¿No?
-No puedo vivir sin ti Dul… ya lo sabes.

A pesar de saber que todo era parte de un juego, a mi corazón le fue imposible evitar acelerarse cuando escuchó esas palabras.
Despertando por un segundo de este letargo instantáneo, miré de reojo hacia mi derecha, descubriendo a Poncho en el asiento del copiloto, mirándome con una ceja levantada y una sonrisa burlona.

-¿A qué debo el honor de tu llamada? –Pregunté con una mirada asesina dirigida hacia él, para que dejara esa posición.
-Pues… Estoy a punto de salir a comer con Neni, Jorge, Manuel y Guillermo. Y como supuse que ya habrías salido de la reunión, quizás te apetezca venir… y así me cuentas como te fue.
-Oh… este… -Traté de buscar una respuesta rápida para librarme de esa invitación, ya que a pesar de que una parte de mi, la más grande, deseaba con todo su corazón aceptar, la otra se resistía a tener que compartir un almuerzo con su novio y prometido.

Pero entonces, un rápido movimiento de Poncho, arrebatando mi celular de su lugar y poniéndolo en su oreja, me hizo despertar.

-¿Qué pasó güera? Habla Poncho –Lo escuché decir, mientras lo miraba entre confundida y enfadada, siendo completamente ignorada –Si… ajá… ajá…ajá… perfecto… está bien Any, ahora nos vemos. Besos. Bye.
-¿Se puede saber qué demonios estás haciendo? –Pregunté una vez había colgado.
-Aceptar esa invitación antes de que se te pasara por la cabeza negarte.
-Eso es exactamente lo que iba a hacer –Respondí frunciendo el seño.
-Lo sé… Pero gracias a Dios y a tu lentitud mental, tu amigo es más rápido. Así que, gira en la próxima a la derecha que ya tenemos restaurante.
-No sabes cuánto te estoy odiando en este momento…
-Me hago una idea… Pero estoy seguro de que en el momento en que veas a esa flaca, ya ni recordarás mi nombre.

Rodando los ojos indignada al ver su sonrisa triunfante, pero con un hormigueo de nerviosismo en mi corazón que me producía una sonrisa interna, hice caso de sus indicaciones y giré en la primera salida a la derecha.

Minutos más tarde habíamos llegado al estacionamiento exterior de un restaurante que se encontraba próximo a la casa de Anahí.

-¿Preparada? –Preguntó Poncho una vez detuve el auto.
-¿Para matarte? Si…descuida.
-Uhm vale… eso significa que estás nerviosa.
-Eso significa que gracias a ti tendré que soportar besos y abrazos delante de mis narices.
-Ay Dul… -Dijo con un suspiro –Te falta tanta picardía...
-¿Por qué últimamente siento que no hablamos el mismo idioma?
-Porque el amor nos vuelve idiotas –Respondió pasando un brazo por encima de mis hombros y sacándome la lengua mientras nos adentrábamos en el restaurante.

Tardamos pocos segundos en divisar la mesa donde se encontraba nuestro grupo. Y ni siquiera me dio tiempo de tragar saliva y prepararme mentalmente. Mi querido amigo, sin dejar de abrazarme, me dirigió hacia ellos, evitando que llevara a cabo cualquier plan de huida.

-¡¡Por fin llegan!! –Exclamó Neni al vernos –Nos morimos de hambre.
-Perdonen el retraso –Se disculpó Poncho –Estábamos un poco lejos cuando Any nos llamó.

Hablando de Anahí, desde el preciso momento en que entramos no había apartado esa extraña mirada de nosotros. Mientras yo la observaba tratando de averiguar en qué pensaba.

-¿Te encuentras bien, bonita? –Escuché como preguntaba su acompañante haciéndola despertar.
-Si… claro –Respondió sonriendo y dándole un pequeño beso que retorció cada órgano de mi cuerpo.
-No vas a salir vivo de esta –Le susurré a Poncho en todo amenazante mientras tomábamos asiento justo frente a ellos dos.
-¡Ardilla enojona! –Respondió él, estrujando mis mejillas y recibiendo numerosos manotazos por mi parte, mientras me reía.

Entonces, sentí nuevamente la mirada de Anahí clavarse sobre nosotros y no pude evitar el impulso de observarla, sintiéndome algo sonrojada por culpa de este payaso y con curiosidad por conocer el motivo de su seriedad.

Instintivamente le dediqué una sonrisa nerviosa, tratando de averiguar si algo la había hecho molestarse conmigo. Pero para mí tranquilidad, borró cualquier atisbo de duda en cuanto me respondió de la misma manera.

-¡Oye Dul! –Interrumpió Neni –¿Ya sabes si podrás venir a Acapulco?
-Este… Justamente hace un rato salí de mi reunión con Pedro y Luisillo.
-¿Y qué te dijeron? –Intervino Anahí
-Bueno… primero pusieron el grito en el cielo… después me recordaron todo lo que tenía pendiente… luego quisieron matarme…y finalmente… -Permanecí mirándola con una sonrisa observando sus ojos expectantes -¡Sí, nos vamos de vacaciones a Acapulco!

Entonces, sus labios dibujaron una sonrisa que parecía iluminar sus ojos de una forma especial.

-¡Perfecto! –Intervino ****helo –Entonces solo nos faltan los billetes.
-¿Cuándo nos vamos? –Pregunté despertando por un momento.
-Pues… Ya están todas avisadas. Maite sigue grabando y no puede venir, María e Iliana se apuntan a un bombardeo y allá nos encontramos con Paola y Pamela. Así que, cómo dudo mucho que consigamos vuelo para esta misma noche, en un rato llamamos a la agencia para reservarlos para mañana a primera hora.
-¡Wou! –Exclamé asombrada -¿Por qué tenemos tanta prisa?
-Mi hermana está a punto de casarse Dul… lo que no se haga ahora quizás nunca se pueda hacer.
-Tampoco me voy a morir Neni –Se quejó riendo -¿Qué te pasa?
-Yo sé lo que digo –Respondió mirándome con unos ojos acusadores que no supe entender.

De esta forma, terminó la conversación sobre nuestro repentino e improvisado viaje. Y recibimos el almuerzo entre otras diversas y animadas charlas. Aunque siendo completamente honesta, eso de mantener una conversación con un grupo de gente durante mucho tiempo, no se me daba muy bien. Por alguna extraña razón, cuando quería darme cuenta, mi mente ya se encontraba vagando por algún lugar del espacio, creando, imaginando, pensando o simplemente observando… En este caso, teniéndola a ella enfrente, me resultaba mucho más difícil mantenerme concentrada en algo que no fuera mirarla y sonreírle cuando me descubría.

-Bonita… voy un momento al servicio –Susurró el tal Manuel, de una forma bastante audible para mí –Te amo.

Ella sonrió amablemente y recibió con gusto el pequeño beso que el tipo se atrevió a dejar en sus labios.

De pronto, sentí una especie de aire que movía mi cabello y giré ligeramente el rostro para encontrarme a Poncho haciendo algo parecido a soplarme.

-¿Se puede saber que haces?
-Trato de apagar el humo que te sale del cerebro por el coraje –Respondió como si tal cosa.
-Esto es culpa tuya –Sentencié frunciendo el seño –Además… ¿Qué diablos le vio a ese hombre? No solo parece gay sino que encima… “¿Bonita?” ¿Qué se cree, que somos ciegos? Obviamente es bonita… No hace falta que lo repita todo el tiempo.

Con esa sonrisa burlona que no lo abandonaba y a mi conseguía irritarme cada vez más, pasó nuevamente un brazo alrededor de mis hombros y atrajo mi cuerpo hacia el suyo.

-Ya no solo eres una “ardilla enojona” –Dijo estrujando mis mejillas nuevamente –Ahora también celosa.

*******
-Any… -Susurró ****helo -¿Quieres dejar de mirar a Dulce y Poncho de esa forma?
-¿De qué forma? –Preguntó mirando a su hermana con el seño fruncido.
-Pues de esa en la que los miras cada vez que se están riendo juntos…
-Es que no lo entiendo Neni… Dulce me aseguró que ya no sentía nada por Poncho.
-¿Y crees que sí?
-No hay más que verlos –Sonrió irónica –Se la pasan jugando y riendo como cuando estaban juntos.
-¿Y eso te molesta? –Levantó una ceja divertida.
-¡Lo que me molesta es que me haya mentido! Osea, le pregunto y me asegura que no siente nada por él, que simplemente son amigos… Después me dice que no está con nadie y al final me confiesa que está enamorada… No la entiendo ¿Qué ya no confía en mí? ¿Tanto le cuesta decirme que no lo ha olvidado? Porque a leguas se ve que terminarán regresando…

****helo observaba atenta y sonriente la reacción de su hermana, que no paraba de mirar a Poncho y Dulce de reojo.

-¿De qué te ríes? –Preguntó molesta.
-¡Creo que voy a pasar unas muy divertidas vacaciones!

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:18 am

Capitulo 7

-¿Ya estás lista? –Pregunta Poncho al otro lado del teléfono.
-Oye ¿Tú no trabajas? ¿No tienes otra cosa que hacer más que incordiarme mientras me lavo los dientes?
-¡Ei ei! No pagues tu mal humor matutino conmigo.
-No estoy de mal humor… -Respondí observando mi gran sonrisa de felicidad en el espejo –¡Al contrario, estoy de muy buen humor!
-Mmm ya… eso es lo que tiene saber que vas a pasar los próximos días sin despegarte un solo minuto de la mujer de tus sueños.
-Exacto… -Dije tras un suspiro –Eso es lo que tiene…
-¡Oye, oye, oye! Detén a tu mente un momento que ya la veo volando y empezaras a ignorarme.
-De hecho… te estoy ignorando desde el principio de esta conversación.
-¡Oh gracias por el dato! ¿A qué hora pasan a recogerte?
-Mmm –Pensé mirando la hora –Supongo que deben estar al llegar, el vuelo sale en dos horas.
-¿Y no estás nerviosa?
-La verdad si… Hace mucho tiempo que no me voy de viaje con ella y pasamos juntas día y noche…Antes era más común… Pero ahora… Sí, definitivamente estoy nerviosa.
-Sinceramente pienso que deberías meterte en su cuarto por la noche y besarla apasionadamente en medio de la oscuridad… Oh sí, caerá rendida.
-¿Ese “Oh sí” fue porque te imaginaste la escena verdad? –Pregunté rodando los ojos.

El timbre de la puerta sonó sobresaltándome antes de que pudiera responder.

-Ya están aquí –Informé a mi amigo.
-¡Perfecto! ¡Pero no me cuelgues!
-Poncho… tengo que agarrar las cosas y bajar antes de que me dejen en tierra.
-Dul… conociéndote seguramente solo llevarás una diminuta bolsa. Así que agárrala y sal mientras hablas conmigo. Hazme caso.

Miré un momento mi pequeño bolso de viaje y rodé los ojos al ver que este menso tenía razón.

-Me gustaría saber que te traes…
-Solo cosas buenas ardilla.
-Está bien, espérame un momento –Dije dirigiéndome a los cuartos para comprobar que todo estaba en orden –Luces apagadas, ventanas cerradas, bolsa en mano, guitarra, libros, celular…
-Sería complicado que te olvidaras el celular teniéndolo en la mano –Intervino burlón.
-Cállate –Sentencié –Está bien… todo listo… respira hondo… cierra la puerta y… allá voy…
-Dul… parece que vas a la guerra en vez de vacaciones a Acapulco.
-Oye… ¿Tú de verdad no tienes que trabajar?
-Ajá… de hecho ya debería haber salido de mi casa y me estas entreteniendo.
-¡Oh claro! Ahora resulta…

Mis palabras se vieron interrumpidas en el mismo momento en que salí de mi edificio y observé el gran 4x4 de Jorge, estacionado frente a la puerta.

-Estás a punto de entrar en el auto y por eso te quedaste muda ¿Verdad?
-Exacto…

Me dirigí al maletero para introducir mis pertenencias y volví a una de las puertas traseras, tomando aire profundamente antes de introducirme en el auto.

En el momento en que abrí la puerta y esa mirada transparente me recibió con una sonrisa tímida, mi corazón comenzó a bombear sangre, consiguiendo que mis oídos se desconectaran y la voz de Poncho estuviera cada vez más en la lejanía.

-¿Preparada para unas mini vacaciones, Dul? -Preguntó Ma*richelo sacándome de esta acostumbrada hipnosis.
-¡Completamente! –Respondí sonriendo y saludando a todos los presentes -¿No vino María?
Entonces, la voz dulce que hasta ahora no había escuchado, intervino –No podía viajar tan temprano así que se reunirá con nosotras más tarde.
-Perfecto…
-¡Tierra llamando a Dulce! –Escuché la voz de Poncho a través del aparato completamente olvidado.
-Oh… lo siento –Me disculpé apartando la mirada de mi distracción –Me olvidé de ti.
-Ya bueno… No creas que me sorprende. En fin, mi estrategia ya está cumplida, así que te dejo antes de quedarme sin trabajo por tu culpa.
-Está bien –Sonreí ya más tranquila –Hablamos pronto.
-¡Seguro! Recuerda lo que te dije de sorprenderla en su habitación por la noche… Diviértete, aprovecha el tiempo y sobretodo grábalo bien en tu memoria para que después me lo cuentes.
-Si Poncho… Hoy te levantaste con la pila cargada ¿Eh?
-Llámame si necesitas algo –Respondió riendo –Te quiero.
-Y yo a ti ardilla…Gracias por todo. Bye.

Después de despedirme, pulsé el botón de colgar con una sonrisa, recordando las palabras de este payaso al que adoraba. Pero instantáneamente, sentí una mirada fija sobre mí. Así que, giré el rostro a la izquierda para encontrarme con una Anahí pensativa observándome.
Su mirada me puso nerviosa y al igual que el día anterior, solo pude dedicarle una sonrisa en silencio. Sonrisa que automáticamente respondió, dándole un alivio inmediato a mi corazón.

A estas alturas, Jorge había emprendido la marcha para dejarnos a las tres en el lugar que nos llevaría a nuestro próximo destino. Como siempre que iba en un auto, mi mente se perdió por algún lugar de la carretera, mientras escuchaba en la lejanía las diferentes conversaciones que mantenían mis acompañantes.

Ahora… dos horas más tarde, me encontraba observando cómo sobrevolábamos la Ciudad de México en dirección a Acapulco.

-Hola… -Interrumpió una voz haciéndome voltear rápidamente.
-Oh… Hola… -Respondí sonriendo -¿En qué momento Iliana te dejó su asiento?
-Hace unos minutos… Dijo que la estabas ignorando y que necesitaba su dosis de cotilleo con Neni.
-No la culpo… En algún momento dejé de escuchar cuantas veces me repetía los planes que organizó para hoy.
-Ya la conoces… -Dijo sonriendo –Es imposible callarla. Aunque siendo sincera, creía que la espantarías antes de que se diera por vencida.
-¡Oye que tampoco soy un ogro!
-No… pero ambas sabemos que tu mente llega un momento en el que necesita volar para sumergirte en tu mundo… Sobre todo si estás en un vehículo. Hay que dejarte espacio en ese momento…
-No recordaba que me conocieras tan bien –Sonreí con complicidad.

Ella respondió la sonrisa y después de permanecer unos instantes mirándonos fijamente, manteniendo un silencio algo extraño…

-¿Está todo bien? –Pregunté
-Claro… ¿Por qué no iba a estarlo?
-Bueno no lo sé… te noté rara en el coche hoy… estabas como, más callada de lo normal.
-Puede ser… -Admitió con una sonrisa de resignación –Es que… te parecerá una locura pero… estoy como nerviosa.
-¿Nerviosa por qué?
-Por todo lo que está sucediendo, por este viaje… me puse a pensar que quizá sea la última vez que podamos irnos de vacaciones todas juntas y me dio nostalgia…es una locura –Bajó la mirada sonriendo tímida.
-No es una locura… -Sentencié agarrando su mano para transmitirle tranquilidad –Todos tenemos miedo a los cambios… Pero como le dijiste a tu hermana ayer, no te vas a morir, casarte no tiene por qué impedir que sigas disfrutando la vida como hasta ahora…
-Supongo que tienes razón…Seguramente esto sea algo así como un ataque de pánico pre-boda... ¿Eso existe?
-No tengo ni idea –Respondí riendo –Pero, usted señorita, se me va a olvidar en este momento de bodas, matrimonios, compromisos y planes futuros. Y va a pensar en sol, playa, arena, fiesta y vacaciones junto a sus amigas…
-¡¡Si!! –Gritó emocionada, olvidando por completo su estado de hace dos segundos –¡Me muero por llegar! ¡A mi piel le urge tomar sol!
-Anahí…. estas negra.
-¡¡Ay!! –Exclamó poniendo cara y voz de bebé asustado -¡¡No me digas Anahí!! Solo me dices así cuando estás enojada.
-¡¡Está bien bebé!! –Imitando su voz –¡¡No te espantes!!

De pronto, sus risas se detuvieron y sus ojos pasaron a tornar un brillo especial, diferente, mientras me observaba en silencio, consiguiendo que mis nervios aumentaran.

-Hacía mucho que no me llamabas bebé…

*****
Por otro lado, Mari*chelo situada en los asientos continuos del lado izquierdo, observaba la escena mientras Iliana, después de haberse pasado todo el camino hablando, por algún extraño motivo decidió callarse de pronto.

-¿Y esas dos que se traen? –Susurró al oído de su amiga.
-¿Qué se traen de qué?
-Oh no… conmigo no quieras hacerte la tonta. Le cambio el asiento a Any para no sentirme ignorada por Dulce y resulta que tu llevas diez minutos sin quitarles el ojo.
-Solo las observo… A ver cómo actúan.
-¿Estas vacaciones no serán un maléfico plan ideado por ti para que esas dos terminen confesando su amor, verdad?

Neni volteó la cara desconcertada para observar a su amiga con una ceja levantada.

-¿Y tú como sabes eso?
-¡Vamos Neni! Que no pare de hablar no significa que no tenga ojos… Llevo años preguntándome por qué nunca coincidía con ambas en una fiesta al mismo tiempo, mientras que si lo hacía por separado. Después me doy cuenta de que Dulce es capaz de introducirse en su mundo e ignorar a cualquier persona durante un tiempo indeterminado, menos a tu hermana… Además de que se le sale el amor por los ojos cuando la mira. Y… por último, Anahí… dislocada, fiestera, divertida, sociable, últimamente más seria, madura y tranquila, ¡Mírala! Completamente convertida en una niña alegre y feliz que no hace más que buscar el cariño de la otra todo el tiempo… ¡Hay que estar ciego para no darse cuenta!
-¡He ahí a las reinas de la invidencia! –Sentenció mientras seguían observando a esas dos mujeres riendo con complicidad y cercanía.

******
-¿”A orillas del rio piedra me senté y lloré”? –Preguntó Anahí agarrando el libro que Dulce tenía reposado en sus piernas –Si hace cuatro años te lo habías leído un centenar de veces… Debes estar ya rondando el millón.
-¡Que exagerada eres! –Me quejé sacándole la lengua -Además… Seguramente tú ya lleves dos millones.
-Uhm… no debo andar lejos –Reconoció riendo. –Es que es uno de nuestros favoritos.
-Si… esté libro me recuerda mucho a ti.
-¿Porque lo compramos juntas en una de nuestras relajadas tardes de paseo en medio de una estresante gira por algún país?
-Si… -Recordé sonriendo –Pero no solamente por eso. Hay un pasaje con el cual no puedo evitar pensar en ti al leerlo.

Últimamente sentía que las palabras no pasaban por mi cerebro para ser aceptadas. Directamente se expulsaban sin darme tiempo a ser un poco más sutil o disimulada. Y eso conseguía que toda la sangre se depositara en mis mejillas, creando un tono rojizo, mientras mis manos eran incapaces de sostener cualquier objeto.

¿Por qué me miras así? –Pensé poniéndome muy nerviosa –Ya bastante tengo con delatarme a mi misma para que te quedes mirándome de esa forma que solo me dan ganas de saciar este deseo de besarte que me consume.
-Leemelo –Interrumpió haciéndome despertar.
-¿Qué cosa?
-El pasaje con el cual piensas en mi… léemelo.

Para este momento, su cabeza ya se encontraba apoyada en mi hombro izquierdo, esperando que ese libro fuera abierto y comenzara a leer una de sus páginas. Pero una vez más, no pude evitar permanecer unos segundos observándola en esa posición, mientras sus manos se enredaban en mi brazo y su respiración golpeaba mi hombro descubierto.

“A veces nos invade una sensación de tristeza que no podemos controlar –Comencé a leer –Percibimos que el instante mágico de aquel día pasó, y que nada hicimos. Entonces la vida esconde su magia y su arte.
Tenemos que escuchar al niño que fuimos un día, y que todavía existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de momentos mágicos. Podemos reprimir su llanto, pero no podemos acallar su voz.
Ese niño que fuimos un día, continúa presente (…)
Si no nacemos de nuevo, si no volvemos a mirar la vida con la inocencia y el entusiasmo de la infancia, no tiene sentido seguir viviendo. (…)
Prestemos atención a lo que nos dice el niño que tenemos guardado en el pecho. No nos avergoncemos por causa de él. No dejemos que sufra miedo, porque está solo y casi nunca se le escucha.
Permitamos que tome un poco las riendas de nuestra existencia. Ese niño sabe que un día es diferente de otro.
Hagamos que se vuelva a sentir amado. Hagamos que se sienta bien, aunque eso signifique obrar de una manera a la que no estamos acostumbrados, aunque parezca estupidez a los ojos de los demás.
Si escuchamos al niño que tenemos en el alma, nuestros ojos volverán a brillar. Si no perdemos el contacto con ese niño, no perderemos el contacto con la vida.”

Sus dedos acariciaban mi brazo, su respiración continuaba siendo pausada…. Un beso de mis labios fue depositado en su cabello. Y de esta forma, el silencio se llevó las palabras definitivamente, para disfrutar la calidez de su cuerpo junto al mío, el resto del viaje….
Unas horas más tarde nos encontrábamos por fin en la casa vacacional de Acapulco.

-¡¡Por fin en casa!! –Exclamó Anahí mientras subíamos las escaleras que conducían a las habitaciones.
-¿Cuándo llegan las chicas? –Preguntó Neni.
-En la tarde noche, seguramente…
-Señoritas, espero que les haya quedado claro cuál es el plan de hoy –Intervino Iliana.
-Yo me lo sé de memoria –Respondí burlona tratando de molestarla.
-¿Ah sí? ¿Y en qué momento te lo aprendiste? ¿La primera vez que me ignoraste o la segunda?
-Uhm… a la tercera ya se me iba grabando inevitablemente.

Su mirada acusadora me hizo sacarle la lengua, mientras las otras dos reían rodando los ojos.

-Mmm bueno, ahora viene la parte difícil –Se detuvo Mari*chelo consiguiendo que hiciéramos lo mismo –Somos siete y solo hay tres habitaciones…
-La cama de mamá es la más grande… Tres duermen ahí y dos en el resto.
-Supongo que es la única solución –Respondió encogiéndose de hombros –Entonces Iliana, María y yo nos quedamos en la de mamá, las hermanas en la mía, y ustedes dos en la tuya Any.
-Si a Dul no le importa… -Dijo mirándome con duda –Mi cama es la más pequeña.
-Oh… no te preocupes… Aunque durmiéramos en una cama de cinco metros, siempre terminas pegada a mí como una lapa y arrinconándome en el extremo.
-¡¿Ah sí?! –Expresó indignada –Pues esta noche ni te rozo fíjate.

Con esa cara de niña berrinchuda que había puesto, me fue imposible evitar el impulso de agarrar sus mejillas como si fuera un bebé.

-Eres una pequeña caprichosa y berrinchuda –La molesté mientras nos reíamos y quedábamos abrazadas, dándonos cuenta al instante de que nuestras acompañantes nos observaban fijamente.
-En fin… -Rodó los ojos Mar*ichelo –Mejor vamos a acomodarnos si queremos aprovechar lo que queda de sol.

De esta forma, Iliana y Neni se fueron a su habitación, mientras nosotras entrabamos en la nuestra sin soltarnos todavía.

Anahí fue directamente hacia la ventana, para correr las grandes cortinas y así permitir que la luz iluminara todo el espacio.
Yo, me detuve un momento pensativa, observando esa cama y recordando la última vez que había estado aquí hace unos años.

-¿En qué piensas? –Preguntó estando más cerca de lo que creía.
-Nada –Me encogí de hombros –Solo recordaba que la última vez que vinimos juntas estabas con Rodrigo.
-Ay… ni me recuerdes a ese ****o. Aún me estoy preguntando qué demonios tengo para que los más estúpidos se fijen en mi.
-El problema no lo tienes tú Any… Bueno quizás sí, fijándote en los peores. Pero son ellos los que no han sabido valorarte. Aunque bueno… -Dudé bajando la mirada –Ya encontraste a tu príncipe… Se rompió nuestra maldición.
-Si… -Sonrió ausente –Óyeme… pero no sé qué hacemos hablando de hombres. ¡Nada de hombres en estas vacaciones! Mejor vamos a cambiarnos porque pienso lanzarte a la alberca, así que tú decides si quieres que lo haga con ropa…

Dejándome con la mirada ausente y pensativa, se fue a rebuscar entre su maleta la ropa adecuada para pasar el resto del día en la alberca.

-Oye… -Interrumpió con la prenda en la mano -¿Realmente sabes que planes organizó Iliana? ¿O solo estabas molestando?
-Con la cantidad de veces que me lo repitió Any… Además su fantástico plan es pasar el día entero tomando sol, esperar a las chicas para pasar una noche de cena y platica tranquila, dejando la fiesta para mañana que estaremos menos cansadas.

Cuando volví mi mirada hacia ella, se encontraba sin la parte superior de su ropa interior y comenzando a cubrir sus pechos con el bikini.

Mi cuerpo se quedó absolutamente estático con esa imagen. Me hubiera gustado correr, sí. Pero era incapaz de mover un solo músculo y lo único que pude hacer, fue tragar saliva, esperando que los segundos transcurrieran velozmente y alguna cosa divina me hiciera despertar de esta hipnosis consciente y torturadora.

-¡¡Dul!! –Dijo riendo -¡¡Despierta!!
-¿Q…q…qué? –Balbuceé llevándome una mano a la frente aturdida -Perdón ¿Me estabas diciendo algo?
-Si… Que si por favor me ayudas con esto. El viaje te dejó media dormida ¿Eh?

Traté de que mis dedos se coordinaran para hacer el nudo de su biquini correctamente, pero la visión de su espalda tan firme y bronceada siendo rozada por mis dedos y ocasionando temblores por todo mi cuerpo, me impedía cualquier tipo de coordinación, estrategia o pensamiento… Pensamientos ¿A dónde se habrán ido esos condenados en este momento en el que no puedo controlar el impulso de acariciar suavemente su espalda descubierta?
Puedo sentir su cuerpo estremecerse, su piel erizarse con el contacto y la tensión que abarca sus músculos me hace despertar de esta absurda situación.

-Vo… voy al baño a cambiarme –Dije agarrando mi bolso y dirigiéndome hacia la puerta –Te espero abajo.

Salí a toda prisa de aquella habitación, con un pánico que subía por mis piernas y poco a poco inundaba cada parte de mi cuerpo.

-¡**** Dulce! ¿Quién demonios te dijo que vinieras a este viaje? ¡Cinco minutos! –Discuto conmigo misma en el espejo –Cinco minutos es lo que llevas en esta casa y ya tu cerebro se quiso ir de vacaciones. ¿Qué carajos te pasa? O me controlo o no voy a ser capaz de soportar esto…

Después de permanecer unos minutos más observando ese reflejo enojado conmigo misma, decido cambiarme y salir del cuarto de baño antes de que la situación parezca aún más patética.

Absolutamente todo en la casa está como recordaba y puedo ver a Iliana y Neni sentadas en unas tumbonas junto a la alberca.

-¡Que rápidas ustedes! –Digo al llegar.
-Querrás decir, que lentas ustedes –Rió Neni –Se tardaron horas.
-Ay ya veo que lo exagerada viene de familia.
-Hablando de familia… -Observó tras de mí -¿Dónde está la susodicha?
-No lo sé –Me encogí de hombros –Yo la dejé cambiándose hace rato, creía que ya habría bajado.
-Mejor voy a buscarla no sea que se haya perdido por el camino –Intervino Iliana dirigiéndose al interior de la casa.

Ambas nos quedamos riendo hasta que nuestra amiga desapareció en la lejanía y decidí sentarme.

-¿Pasó algo? ¿Te ves como preocupada?
-¿Eh? –Pregunté saliendo de mis pensamientos –Oh no… todo está bien.
-Venga Dul… te conozco y esa sonrisa tranquilizadora no te funciona conmigo.
Suspiré buscando en la lejanía alguna forma rápida de explicar mis sentimientos –Es solo que… no estoy segura que haya sido buena idea venir a este viaje.
-Siendo sincera, me extrañó bastante que aceptaras… De hecho, me ha extrañado muchísimo que hayan tenido tanto acercamiento estos últimos días.
-La verdad es que tampoco he tenido mucha opción de elegir… No sé –Me encogí de hombros –Todo ha sido muy natural.
-Pero si tuviste la opción de venir a Acapulco…
-Si Neni… y si estoy aquí es porque es lo que más deseo. Pero eso no impide que no esté segura de que haya sido una buena idea… Ya sabes que si fuera por mí no me separaría de ella ni un solo segundo.
-¿Tienes miedo de aferrarte a ella igual que antes y que después te cueste desprenderte?
-Si… pero no es solamente eso. Tengo miedo de no controlarme… Cada día me cuesta más aguantarme las ganas de besarla y decirle lo que siento, confesarle que su boda me produce pánico y pedirle que se vaya conmigo a cualquier parte… Tu hermana es muy intensa Neni, ya ves como se pasa el día buscando mi cariño y te juro que me lo hace muy difícil, a veces siento que no puedo más… que en cualquier momento voy a estallar y no me va a importar perderla para siempre si eso arranca la presión que hay en mi pecho y que no me deja respirar.
-¿Entonces por qué no lo haces? ¿Por qué no le dices lo que llevas guardando durante tantos años Dul? ¿De qué tienes miedo?
-De perderla para siempre… Neni, entre tu hermana y yo hay algo especial… algo que me hace saber que podemos estar meses, años, sin hablar pero en el momento en que nos reencontremos va a resurgir esa confianza y ese cariño… Tengo miedo a decirle la verdad y que todo cambie, que no importe cuanto tiempo nos demos, las cosas nunca volverán a ser como antes, nunca se acercará a mí de la misma forma…
-Dul… -Dijo haciéndome sentir su mirada muy clavada en mi -¿Tienes miedo a que te rechace?
-Si… -Respondí tras un suspiro.
-¿De verdad crees que Anahí es así? ¿Qué va a rechazarte por haberte enamorado de ella?
-No lo sé… Nunca la he visto afrontando una situación así.
-Pero Dulce ¿No ves que ella no tiene nada que afrontar? Más bien ya es hora de que alguien le abra los ojos porque casándose con Manuel va a cometer el peor error de su vida.
-Ella es feliz con él Neni, está enamorada… No entiendo por qué dices eso.
-¡Ah carai! ¡Cada cual más ciega! Amiga, yo no soy la encargada de hablar por boca de mi hermana cuando ni siquiera ella sabe lo que tiene que decir… Pero no puedes quedarte con eso dentro para siempre… Si es cierto lo que temes y Anahí te rechaza pues deberás continuar tu vida, pero si no es así… tendrás la oportunidad de estar a su lado sin secretos, sabiendo que te acepta tal y como eres y aún así te quiere. Esa es la amiga que tú necesitas Dul…

Un suspiro de resignación fue mi respuesta antes de escuchar de fondo, esa risa contagiosa que me hacia olvidar todos y cada uno de mis problemas.

-¿Interrumpimos? –Preguntó Anahí lanzando su toalla a mi lado.
-Para nada –Respondió su hermana –Es más, estaba a punto de ir a darme un baño.
-Oh sí, me muero de calor –Intervino Iliana.

Juntas, se adentraron en la alberca, mientras yo las observaba tratando de disimular el incomodo silencio que se había creado.
Entonces sentí su brazo pasar alrededor de mis hombros y un hormigueo se depositó en mi estómago cuando el aroma de su cabello impregnó el corto espacio que nos separaba.

-¿Estás enojada conmigo?

Rápidamente la miré, encontrándome con su rostro a un palmo del mío.

-¿Por qué piensas eso?
-No lo sé –Encongiendose de hombros –Saliste muy rápido de la habitación, como si algo te hubiera molestado.
-No estoy enojada contigo Any… Es más –La miré con picardía y me levanté –En este mismo momento te voy a lanzar al agua.
-¡¿Qué?! –Gritó consiguiendo dejarme sorda y tratando de desprenderse de mis brazos –¡No no no Dul! Está fría…
-¡¡Ah!! ¿Tú no eras la valiente que estaba dispuesta a aventarme hace un rato?
-Sí pero al ratito, cuando tuvieras calor… No soy tan cruel.
-¡Pues yo si lo soy! –Sentencié haciendo el amago de soltarla mientras se agarraba con fuerza a mi cuello en el borde de la piscina.
-¡Si me avientas, tú te vienes conmigo!

Detuve en seco mi esfuerzo por lanzarla, sintiendo como ella relajaba su cuerpo al mismo tiempo. Pero sin embargo, sus brazos seguían alrededor de mi cuello, los míos aferrados a su cintura y nuestros rostros eran separados por unos escasos centímetros.

Sonreía agitada por el esfuerzo al mismo tiempo que sus ojos expresaban algo de temor en el interior de ellos… Mi mirada no pudo evitar descender a sus labios, sintiendo como mi cuerpo era invadido por un escalofrío interno que me incitaba a acortar la distancia definitivamente y probar eso que llevo tantos años deseando, esos labios que me atraen como una fuerza magnética, consiguiendo que durante unos segundos mi cerebro se desconecte dejando que sea mi corazón quien me controle. Este corazón que late fuertemente contra su pecho… tratando de ser escuchado por sobre cualquier otra cosa.

Pero esto solo dura unos segundos, el temor en sus ojos y el nervio en su sonrisa me hace despertar una vez más antes de cometer ninguna locura. Así que, después de una sonrisa pícara que solo intentaba ocultar mi pánico, hago un ligero movimiento, consiguiendo que ambas cayéramos al agua sin llegar a soltarnos.

Instantes más tarde, cuando ambas emergimos riéndonos a carcajadas, me lanzó una mirada de odio y rápidamente se abalanzó sobre mí para tratar de ahogarme.

Entre risas, juegos y cercanía, pasamos el resto de la tarde, disfrutando de la mutua compañía y del resto de nuestras amigas, que poco a poco fueron llegando hasta que éramos las siete acordadas.

(Horas más tarde)

-¡Que vida más dura tenemos! –Dijo Mar*ichelo alzando su copa de vino y aspirando el aroma de la noche.
-Oh si… -Aceptó Anahí -Una noche hermosa, cena deliciosa, velas al pie de una alberca, tranquila platica en la mejor compañía, alcohol… definitivamente… muy dura.

Todas reímos y a los pocos segundos, Paola levantaba su copa esperando ser atendida.

-Aún no hemos brindado por la futura esposa –Informó para que imitáramos su gesto –Por Any… Que su cuento de hadas sea tan maravilloso como espera y merece…
Antes de que pudiéramos responder al brindis, la voz de su hermana intervino -Porque siempre sepa ver a tiempo donde se encuentra su felicidad –Añadió ganándose la mirada de todas, menos la mía que se había clavado en ella.
-Porque nunca se pierda a sí misma… –Intervine esta vez yo, captando de inmediato su atención –Y porque siempre recuerde, que lo más importante…es creer.

Unos instantes de silencio se formaron mientras nuestras miradas permanecían fijas la una en la otra, permitiéndome observar el reflejo de la luna iluminando sus ojos y anulando así cualquier oportunidad que tuviera mi organismo de evitar su mirada.

–Porque este tipo de reuniones nunca dejen de existir –Rompió el vínculo mirando a nuestras acompañantes –Y porque jamás vuelva a perder de vista lo esencial –Finalizó dirigiendo nuevamente su mirada hacia mí, que la recibí con una tímida sonrisa, pretendiendo ocultar tras ella la magnitud de mi amor… pero seguramente sin conseguirlo.
-¿Por qué no hacemos un juego? –Intervino la voz de Mar*ichelo. –Bueno, no tanto un juego… Más bien, noche de confesiones.
-¿Eso te lo acabas de inventar verdad? –Preguntó Iliana riendo.
-¡No ****a! Any y yo jugábamos mucho cuando éramos pequeñas. Es una especie de “Juego de la verdad” Pero sin ningún tipo de presión o reglas. Quien quiera hace preguntas a quien quiera y esa persona decide si responderlas o no.
-¿Y dónde se supone que está el chiste si no es obligatorio responder?
-Creeme que con el grado de alcohol que tenemos ese no será el problema –Respondió ocasionando la risa de todas. –Bueno, yo empiezo con algo suave para romper el hielo… ¡Dulce! –Dijo recibiendo una mirada fulminante y amenazadora por mi parte. –¡Tranquila tranquila! Que ya dije que iba a ser algo suave… A ver… cuéntanos por ejemplo… ¿Cuántas veces te has enamorado de verdad?
-Este… De verdad, verdad, supongo que sólo una –Respondí encogiéndome de hombros.
-¿Cómo es eso de “De verdad, verdad” y “Supones”?
-No creo que sea la única que ha creído estar enamorada hasta que después se da cuenta de que el verdadero amor es otra cosa. ¿No?
-¡Eso me lleva pasando a mi toda la vida! –Intervino Anahí riendo.
-Espérame que ahora voy contigo hermana… -Advirtió picándole un ojo -¿Y crees que el verdadero amor se puede llegar a olvidar?
-Pues… El calvario ya me dura ocho años. Así que, si algún día lo consigo te lo contaré encantada.

Todas reímos de nuevo, pero esta vez, Anahí permaneció seria, mirándome fijamente mientras yo trataba de evitarla a toda costa. Hasta que su hermana, como había advertido, se dirigió hacia ella sacándola de esa extraña mirada que me dedicaba.

-Any… ¿Tú cuantas veces te has enamorado de verdad?
-Depende del día –Respondió como si nada, consiguiendo que riéramos una vez más.
-¿Cómo que depende del día mensa?
-Si… Un día pienso que he amado a todos y cada uno de mis novios y al día siguiente llego a la conclusión de que no he amado a ninguno… Así que depende del día.

Esta vez era yo la que detuvo mi mirada sobre ella, tratando de traspasar esa barrera que había entre mis ojos y su mente, queriendo averiguar la verdad absoluta de sus sentimientos. Esa misma verdad, que en ocasiones ni ella misma parecía conocer.

Pasamos horas jugando a este juego, platicando en medio de cada pregunta y confesión. Algunas más subidas de tono, otras menos…
Llegó un momento en el que sentí que el tremendo interés que tenia Neni por interrogarme solamente a mí, había cesado. Nos reímos, nos sinceramos y a estas alturas ya no me sentía cohibida o temerosa de que llegara la pregunta indiscreta, esa que me hiciera callar o mentir, esa que no pudiera ocultar tras mis ojos mientras ella me mirara de esa forma en la que lleva mirándome toda la noche.

Pero que ilusa soy… esa pregunta llegó. Y probablemente de quien menos me lo hubiera esperado en este momento. Desvelando así, que duda estaba siendo ocultada tras esos ojos azules que me observaban con tanta intensidad…

-Esa persona que defines como tu único y verdadero amor… -Comenzó mirándome expectante -Esa a la que en ocho años no has olvidado… Obviamente… es Poncho ¿Cierto?

Entonces, esta vez fui yo la que clavé mi mirada fijamente en sus ojos azules. Observando la luna a través de ellos, observando la luz reflejada de las velas, observando la inmensidad que en ellos se apreciaba y encontrando una respuesta sincera a sus dudas. Esa duda que llevaba toda la noche sosteniendo, esa duda que me gustaría poder quitarle solamente con la intensidad de mi mirada.

-No Any… no amo y nunca he amado a Poncho… -Respondí con el corazón en la mano -A veces…llega el momento en que debes aprender a Ver Con El Corazón… porque lo realmente esencial es invisible para los ojos

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:18 am

Capitulo 8

La sensación de algo agarrándose fuertemente a mi pecho consigue despertarme sobresaltada. Al abrir los ojos rápidamente, compruebo el cuerpo de Anahí refugiado entre mis brazos y una de sus manos aferrada con todas sus fuerzas a mi camiseta.
Su rostro está apoyado en mi pecho, pero puedo notar que ambas abrimos los ojos al mismo tiempo y asustadas por el mismo motivo.

-¿Estás bien? –Pregunté acariciándola con el brazo que rodeaba su cuerpo.

Subió ligeramente la cabeza para mirarme a los ojos y en ese instante percibí su mirada preocupada, confusa, temerosa…

-¿Qué ocurre Any?
-Perdón… Perdón por despertarte –Se disculpó aflojando la presión que hacia su mano en mi pecho –Solo fue una pesadilla.
-Pero te asustaste… ¿Qué estabas soñando?
-No sé qué me pasa Dul –Admitió tras un suspiro –Soñé que estaba arriba de un escenario, comenzando un concierto y cuando se encendieron las luces… no había absolutamente nadie. Ya no estaban esas miradas de emoción esperándome… ni esas sonrisas inocentes al recibirme… Estaba sola… y me sentía vacía.
-¡Ei! Pero eso no va a ocurrir enana… tienes millones de fans por todo el mundo y cada trabajo que realizas es un éxito.
-¿Y si es una señal? ¿Y si es una advertencia de que estoy haciendo algo mal?
-Any… Las pesadillas solamente son el reflejo de temores que hay en nuestro interior. Más bien deberías preguntarte por qué existe ese temor dentro de ti en vez de pensar que pueda ser una señal.
-Siento que últimamente me he alejado mucho de ellos Dul… Desde que comencé a salir con Manuel mis prioridades han sido otras y he dejado de convivir con mis fans como hacía antes. Sé que ellos siguen ahí y sé que apoyaran cualquier decisión que tome… ¿Pero qué ocurre si un día decido dejar de cantar y después me arrepiento? Es tan difícil mantener una relación con este ritmo de vida… y al mismo tiempo pienso… ¿Y si no soy capaz de vivir sin esto? ¿Y si me voy y cuando quiera regresar ya no están? ¿Podré ser feliz viviendo solamente con el amor de un hombre?
-Anahí… Tú no conoces otra vida que no sea estar arriba de un escenario, no sabes si podrías ser feliz dedicándote a otra cosa o no… Pero… ¿Quieres que te dé mi opinión?
-Por favor…
-Pienso que cantar a ti te llena la vida más que cualquier otra cosa…Y que si algún día decides dejarlo deberá ser porque así lo manda tu corazón… Pero nadie debe interponerse entre tú y tu pasión. Porque si eso sucede, un día despertaras con la sensación de que no eres tú misma… Nadie dice que no puedas equivocarte Any. Llega un momento en el que todos nos agotamos y sentimos que ya no podemos más o que ahora deseamos otra cosa… Para eso somos humanos. Si te equivocas estoy segura de que esas caritas que esperan ilusionadas verte aparecer al comienzo de la música, van a seguir ahí… Ellos nunca te han abandonado Any. Y aunque se enojen, aunque quizás se sientan olvidados… Ellos sabes que para ti son importantes y cuando te equivoques ahí van a estar… Quizás algunos se queden en el camino, eso no te lo voy a negar. Pero las personas que realmente te quieren, a las que les has marcado la vida, siempre estarán para levantarte, aunque te caigas mil veces.
-¿De verdad crees eso?
-No sólo lo creo, sino que estoy segura… ¿Y quieres saber por qué?
-Si… -Respondió intrigada.
-Porque aunque tú no llegues a ser completamente consciente de ello, has cambiado la vida de mucha gente. Y no sólo me refiero a fans… Simplemente hay que mirarte a los ojos para darse cuenta de lo increíble que eres… Y por suerte o por desgracia, del corazón al que consigues entrar, es imposible que te logren sacar.

Mantuvo una pequeña sonrisa dibujada en sus labios por unos segundos. Pero sus ojos me miraban fijamente, nerviosos.

-¿Por qué siempre puedes hacerme sentir mejor en cualquier situación y yo ni siquiera soy capaz de conocer tus problemas? ¿Por qué es tan difícil entrar en tu mundo?
-Puede que sea difícil Any… Pero sabes perfectamente que hace mucho tiempo tú tienes la llave.
-¿Entonces por qué siempre he sentido que hay algo… algo que no me cuentas? Es muy frustrante ver que con unas simples palabras eres capaz de arreglar cualquier preocupación que tenga y yo ni siquiera se adivinar que consigue quitarte el sueño.
-No tienes que arreglar nada Any… Yo… -Bajé la mirada nerviosa -¿Podrías responderme a algo sinceramente?
-Claro…

Dudé unos segundos pero finalmente en algún lugar encontré la fuerza necesaria para afrontar esta simple pregunta.

-¿Tú… crees que podrías dejar de quererme? ¿Algún día…o…por algo?
-¡Por supuesto que no Dulce! –Sentenció levantándome el mentón -¿Por qué me preguntas eso?
-Supongo que solo quería saber si hay algo… cualquier cosa, que pudiera romper el cariño que me tienes.
-Yo no te tengo cariño Dul… yo te amo…

Antes de que esas palabras atravesaran mis oídos y llegaran a mi cerebro, el único músculo de mi cuerpo que poseía vida propia, comenzó a latir de una forma desenfrenada, haciéndome sentir que en cualquier momento haría explotar mi pecho por la presión.

-No me mires así… -Continuó al ver el terror en mis ojos –Sabes de sobra que eres como una hermana para mí. Y a pesar de la falta que me has hecho todos estos años, lo que siento por ti no ha disminuido en absoluto. Entonces… ¿Qué otra cosa podría conseguir que dejara de quererte?

Unas lágrimas humedecieron mis ojos sin que pudiera hacer nada por evitarlo. Que tonto eres –Le reproché a mi corazón –Mientras el único órgano inteligente que hay en mi cuerpo, esperaba recibir esas palabras para interpretarlas correctamente, tú, desbocado y rebelde, decidiste creer algo que nunca va a suceder.

Lo sabía, siempre lo había sabido… su amor por mí, nunca iba a ser el que yo deseaba… Pero aún así, la tenía aquí, a unos centímetros de mí. Observándome con preocupación mientras trataba de ocultar el brillo de mis ojos. En este momento… deseaba hacer muchas cosas, pero entre todas, una llenaría mi corazón más que cualquier otra. Así que, con mi brazo libre atraje su cuerpo hacia abajo permitiendo que hundiera su rostro en mi cuello. Cerré los ojos y la abracé… La abracé con mucha fuerza, queriendo que nunca jamás me soltara…

-¿Te puse triste? –Preguntó después de unos segundos de silencio.
-No… -Sonreí tranquila acariciando su cabello -Pero una conversación demasiado intensa para empezar el día.

Rápidamente se incorporó quedando a unos centímetros de mí y consiguiendo que me perdiera en esa sonrisa capaz de iluminar cualquier lugar.

-¡Entonces ya está cubierta nuestra dosis de intensidad por hoy! ¡Nos vamos a levantar de aquí! ¡Vamos a desayunar porque me muero de hambre! ¡Y vamos a disfrutar del sol hasta que llegue la hora de emborracharnos de nuevo!
-¿Te he dicho alguna vez que eres la persona que más veces ha querido verme ebria?
-Es cuando único puedo descubrir tus más profundos secretos –Respondió con sonrisa pícara y misteriosa seguida de un sonoro beso en mi mejilla que anuló cualquier opción de respuesta.

Permanecí en esa misma posición unos instantes, mientras observaba como se adentraba en el cuarto de baño.

Cuando mi anatomía decidió ignorar esta agridulce y común sensación de felicidad y tristeza al mismo tiempo. Pude levantarme de la cama y alistarme para bajar cuando antes a disfrutar del maravilloso día que había por delante.
Minutos más tarde, ambas estábamos completamente preparadas y bajamos a la alberca, entre risas y agarradas de la mano, encontrando para nuestra sorpresa, que nuestras amigas ya disfrutaban de un delicioso desayuno en la mesa exterior.
Mari*chelo detuvo la taza de café que iba directa a sus labios en cuanto nos vio aparecer de aquella forma.

-¿Y ustedes se preguntaban por qué la gente creía que eran novias? –Preguntó de súbito consiguiendo que yo, además de ponerme como un tomate, le enviara una mirada asesina. Mientras todas reían ajenas.
-¡Amonos! –Exclamó sentándose Anahí –Se levantó simpática la señorita.
-Ya sabes que te amo hermana. ¿Durmieron bien? ¿O demasiado apretadas?
-Yo dormí de lujo –Sonrió tímida mientras untaba mantequilla en su tostada –Pero Dul puede que no tanto. Hoy comprobé que tiene razón… aunque la cama mida cinco metros, termino pegada a ella como una lapa.
-Oh… Pobre Dul… seguro que es un suplicio para ella. ¿Verdad?

Dejé mi tarea de intentar untar mantequilla como si el tema no fuera conmigo y le dediqué a Neni una mirada aún más amenazante que la de antes.

-¡Que buen humor tienes por la mañana, amiga! –Dije con una sonrisa irónica –Ya veo que no es de familia.
-Oye que yo hoy no me desperté de mal humor –Intervino Any haciendo un amago de pucheros.

Está bien, mi frustración y mis ganas de matar a Mari*chelo, quedaron completamente olvidadas en el momento en que esta niña me miró con esa adorable carita de no romper un plato. Y para evitar derretirme, acaricié su mejilla con una sonrisa observando cómo rápidamente cambiaba su expresión, exactamente igual que una niña pequeña.

Cuando conseguí salir de mi ensimismamiento, miré nerviosa a Neni, que me esperaba sonriendo maliciosamente y con una ceja levantada. Lo único que se me ocurrió para que dejara de intimidarme fue lanzarle una servilleta hecha bola, que lejos de asustarla, aumentó más su picardía.

Continuamos desayunando tranquilamente hasta que una vez habíamos terminado todas, pasamos a disfrutar del sol y la alberca durante el resto de la mañana.

Desde esta posición la veo disfrutar junto a sus amigas como una niña pequeña. Hace pocos minutos estaba a su lado, jugando a tratar de ahogarla igual que el día anterior, pero al contrario que ella, que parece un pez y podría pasarse el día entero en el agua, yo necesitaba tomar un poco de sol y alejarme algunos minutos de la multitud para introducirme en mi mundo.

Mundo que por supuesto ella lidera, porque a pesar de intentar concentrarme en la escritura, no puedo evitar de vez en cuando observarla, tomándose esa cerveza al borde de la piscina y riendo como si fuera la mujer más feliz del mundo.

¿En qué momento comenzaste a parecerme tan hermosa?
Siempre has sido bonita… es obvio. Pero hay algo, un instante que mi mente no consigue recordar, en el que pasaste de ser una amiga linda a la mujer más hermosa que había visto en mi vida. ¿Cuándo ocurrió eso eh?

-¿Qué te tiene tan concentrada? –Preguntó interrumpiendo mis pensamientos con su voz y con las ligeras gotas que caían en este pedazo de papel.

Levanté ligeramente la mirada, siendo un poco encandilada por el sol, a pesar de mis grandes lentes, pero sobre todo por la imagen de su cuerpo mojado frente a mí.

-¿Tienes super poderes o algo? Porque hasta hace dos minutos te vi dentro del agua.
-Oh… ¿Ahora evades mis respuestas con otra pregunta? –Dijo sonriendo mientras se sentaba a mi lado.
-Solo estoy escribiendo algo…
-¿Una canción?
-Realmente no lo sé –Encogiéndome de hombros mientras observaba el cuaderno –Simplemente unas palabras… Y ya veremos si termina en canción o en el cubo de la basura.
-¡Por supuesto que no va a terminar en el cubo de la basura! –Sentenció arrebatándomelo.

Observó por unos minutos la hoja escrita mientras yo esperaba expectante y nerviosa que no hubiera ninguna palabra clave que le pudiera indicar a quien estaban dirigidas esas líneas.

-“Estar contigo, es como un sueño
Del que no quiero despertar, si abro los ojos y no estás.
Vivir contigo, es mi deseo,
Es todo lo que quiero hacer,
Porque a tu lado puedo ser… solo yo misma.”

Me miró a los ojos… aumentando el temblor en mis manos… y el hormigueo de mi estomago. ¿Qué ocurre? ¿A caso es tan obvio que lo escribí para ti? Pero entonces su mirada descendió de nuevo.

-“Yo siento que tu compañía,
Es el mejor regalo que me dio la vida,
La fuerza que me empuja a seguir adelante,
De todo lo que tengo… es lo más importante”

Una vez más, su mirada ascendió atravesándome de lleno con esos ojos azules… No sé si el tiempo se detenía cuando me perdía en ellos o si su mirada fija permanecía una eternidad sobre mí.

-Es muy afortunado… -Dijo despertándome.
-¿Quién es afortunado? –Sacudí la cabeza confundida.
-La persona para la que lo escribiste… Si te hace sentir todo esto… es muy afortunado y seguramente sea una gran persona…
-Lo es…

Después de volver a descender su mirada y dejarla fija en el papel durante unos segundos…

-Tengo calor –Sentenció dirigiéndose hacia la alberca –Al rato nos vemos.

Permanecí unos instantes observando cómo se marchaba, sabiendo perfectamente que algo no había ido bien por su rostro serio y su mirada cabizbaja.
Así que, cuando vi que se adentró en la alberca y se quedó apoyada de espaldas en el pequeño muro, decidí levantarme y acercarme a su lado.

Una vez llegué, me senté tras ella, consiguiendo que su cuerpo quedara entre mis piernas. Deposité mis manos en sus hombros descubiertos, sintiendo como su espalda se tensaba al instante y me incliné un poco para que mis labios estuvieran a la altura de su oído.

-¿Dije algo que te molestara?
-No…
-¿Segura?
-Lo único que me molesta es sentir que ya no confías en mí…
-Any… -Volteé su cuerpo para que quedara frente a mi –Sé que no tengo ningún derecho… ¿Pero puedo pedirte un favor?

Después de un suspiro de resignación, asintió.

-Dame tiempo… No te sientas mal si ves que no estoy preparada para decir lo que quieres escuchar. Por favor dame tiempo y te prometo que algún día lo estaré…
-No quiero obligarte a hacer nada que no quieras Dul… simplemente quiero que sepas que puedes confiar en mí, igual que siempre.
-Confío en ti… -Aseguré sosteniendo sus mejillas para que me mirara directamente –Sólo un poco de tiempo… por favor.
-Solo con una condición…
-¿Cual?
-Que si te sientes mal, si necesitas ser escuchada vas a acudir a mi…
-Eso es fácil, teniendo en cuenta que cuando me siento mal, eres la única que puede hacerme sentir mejor.

Mis palabras debieron llegar directamente a su corazón, ya que sus ojos comenzaron a expresar un brillo especial mientras su sonrisa eclipsaba la luz del mismísimo sol.
Me incliné ligeramente y dejé un suave beso en su frente tras el cual permanecimos observándonos unas milésimas de segundos hasta que…

-¡Al agua! –Dijo con sonrisa maliciosa agarrando mis manos.
-¡No no no! –Supliqué –Al ratito me baño.
-¡Ah! Ayer te veías más valiente eh… ¡Al agua! –Finalizó tirando de mis brazos hacia ella y consiguiendo que nos hundiéramos juntas.

Unos segundos más tarde, cuando conseguí emerger y la descubrí riéndose a carcajadas, le dediqué una mirada asesina, acompañada de una sonrisa maliciosa.

-Espero que estés preparada para la venganza… -Dije acercándome lentamente.
-No no no… -Suplicó asustada –Ten piedad…

Llegué hasta ella instantes más tarde y conseguí sacarle una carcajada tras otra durante los juegos que duraron el resto del día.
(Horas más tarde)

No puedo creer lo que ven mis ojos, ¿De verdad a estas dementes se les ocurrió traernos aquí de fiesta? Debe ser una broma… Oh si, una broma pesada. ¿Y en qué momento se supone que lo decidieron? Porque es obvio que esto fue idea de Neni y sus compinches, ya que la cara de Anahí, observando el letrero del lugar, es más o menos igual a la que yo debo tener ahora.

-¿Club de “striptease”? –Preguntó consiguiendo que cerrara la boca abierta por el asombro -¿Es una broma, verdad?
-¡Nada de broma hermanita! ¿Qué es una despedida de solteras sin un hermoso hombre desnudo frente a ti?
-¡Pues La despedida de soltera que yo quiero! –Levantó una ceja –A ti definitivamente se te salió un tornillo… ¿Tú lo sabías? –Se dirigió hacia mí, que aún observaba el letrero incrédula.
-¿La cara de asombro no te demuestra mi inocencia?
-Oh si… esto solo podía ser idea tuya –Dijo nuevamente a su hermana. –Estás loca si piensas que voy a entrar ahí.
-Neni… -Intervine –¿Por casualidad querías que mañana fuéramos portada en todas las revistas del país?
-¡Exacto! ¿Se te olvidó que todo el mundo nos conoce?
-Oigan ustedes se han vuelto un poco egocéntricas con los años ¿No? Además… Bajenle a su histeria, chicas. Obviamente no te iba a poner un cuerpo desnudo meneándosete frente a todo el mundo… -Una sensación de alivio iba inundándome al escuchar eso –¡Lógicamente tenemos un reservado! ¡Solo para nosotras! ¡Así que adentro!

Sin ninguna opción a discutir fuimos arrastradas hacia el interior del local donde una mujer no tardó ni dos segundos en acercarse a nosotras para atendernos.

Echaba un vistazo alrededor, tratando de controlar el lugar y las personas que en él se encontraban, cuando sentí un cuerpo refugiarse entre mis brazos.

-¿Qué te pasa? –Pregunté riendo al ver como trataba de esconder su rostro en mi cuello.
-No quiero que nadie me reconozca –susurró -Mi hermana está loca… Nunca me han gustado los “Striptease”… Sácame de aquí por fa…
-Tranquila… ya verás que no es para tanto. Además, si te quedas así, nadie te reconocerá…
-Pues no pienso moverme de esta posición en toda la noche –Sentenció aferrándose más a mi cuerpo y ocasionando que un hormigueo recorriera mi espalda.
-¡Tortolitas! –Gritó Mari*chelo –La diversión está por aquí.

Ni siquiera hice caso a su comentario debido al nerviosismo que me producía tener el cuerpo de Anahí anclado a mí. Así que, torpemente, traté de coordinar nuestros movimientos para seguir a nuestras amigas que no habían dejado de reír ni un solo segundo.

-Estas a salvo… -Informé una vez habíamos llegado a un lugar completamente vacío de gente.
-No es cierto… en unos minutos tendré a un hombre desnudándose en mis narices.
-Si… Pero ya no habrá nadie que pueda descubrirte.
-No importa Dul… te juro que me muero de la vergüenza. No pienso salir de esta posición.
-Any… -Traté de agarrarle las mejillas para que despegara el rostro de mi hombro izquierdo –Ya verás que no es para tanto. Intenta divertirte… A final de cuentas tu hermana lo preparó con cariño.
-¡¿Cariño?! La pienso matar cuando salga de aquí. ¡Te lo juro!

Una sonrisa automática se dibujó en mis labios a causa de la ternura que me producía esta siempre, pequeña caprichosa.

-Está bien… -Aceptó con resignación –Pero conste que me voy a emborrachar mucho para soportar esto.
-Me parece una idea perfecta…
-¡Y tú conmigo! –Extendiéndome la mano.

Después de sellar el trato y dedicarnos una sonrisa mutua, decimos unirnos al clan de “Neni y sus compinches”

Pasamos la noche charlando, bebiendo, charlando y bebiendo más… Llegó un momento en el que perdí la cuenta de las copas que habíamos ingerido hasta ahora. Lo único que me daba una pista, era el ligero mareo, la continua sensación de estar flotando y por supuesto las innumerables veces que me vi obligada a ir al cuarto de baño.

Después de un rato, Anahí también pareció olvidar donde se encontraba, ya que el ambiente y la bebida consiguieron relajarla.
Pero algo dentro de mí, me dijo que esa relajación no iba a durar mucho tiempo cuando las luces se apagaron y comenzó a sonar una música bastante… sugerente.

En cuestión de segundos una pequeña luz se volvió a encender, desvelando a un chico vestido de piloto que no tardó mucho en comenzar a bailar delante de nosotras.
Aquellas locas gritaban y animaban emocionadas, la voz de Anahí no se escuchaba por ninguna parte y supuse que estaba tan alucinada como yo.

De pronto, el “Stripper” que ya había comenzado a deshacerse de sus prendas, decidió recortar la lejanía. Pero por algún extraño motivo, en vez de dirigirse hacia la futura esposa, me tocó a mí soportar esa vista a unos centímetros de mi rostro. Sintiendo como mis mejillas ardían por la vergüenza y la risa nerviosa era mi única salida.
No sabía dónde meterme, solo deseaba que la tierra se abriera a mis pies y me tragara completa en un instante. Pero lejos de eso, mis ojos se abrieron como platos al ver como aquel chico pretendía deshacerse de su pantalón…

Entonces, como si fuera un ángel que escuchó mis plegarias, sentí unas manos cubriendo mis ojos, impidiéndome completamente la visión.
Me salió una sonrisa tonta en cuanto noté el contacto y supe perfectamente quien era. Así que, tratando de ver por una rendija que dejaban sus dedos, imité su gesto cubriéndole los ojos con mis manos. Ambas reímos y el “Stripper”, al igual que nuestras amigas que parecían pasárselo de miedo, pasaron a un completo segundo plano en el que, el juego mutuo era nuestro único interés.
Así pasamos las siguientes horas, más bebida, más plática, más risa y gracias a Dios, no más “Stripptease”…

-Al final no resultó tan traumático ¿Verdad?
-¡Cállate! –Respondió Anahí mientras entrabamos en la casa –Ahora estoy demasiado borracha, pero mañana, o más bien, en un rato, serás una hermana muerta.
-Si como no… -Respondió sonriendo mientras subía las escaleras –Mejor ocupa tus energías en otras cosas y deja de atentar contra tu pobre hermana, la que por cierto, te hizo pasar una de las mejores noches de tu vida.
-¡Buenas noches chicas! –Interrumpió María escaleras arriba, sin que Anahí pudiera continuar la “discusión”.

Todas dieron las buenas noches y se fueron adentrando en sus respectivas habitaciones, mientras nosotras las observábamos desde abajo. Una vez habían desaparecido, algo me hizo adivinar por qué nosotras no habíamos hecho lo mismo. Así que volteé hacía Anahí y confirmó lo que ya esperaba.

-¿Vemos el amanecer? –Preguntó con una sonrisa inocente.

Instintivamente pasé mi brazo alrededor de su cintura y juntas nos dirigimos al exterior, donde se encontraba la alberca.

Cuando estábamos a punto de llegar a las hamacas, sentí su cuerpo perder el equilibrio y rápidamente me incliné para sujetarla. Consiguiendo que nuestros rostros quedaran separados por unos milímetros apenas perceptibles… Sus ojos me miraban intensamente, no recordaba haberlos tenido tan cerca nunca. Era capaz de perderme en ellos de una forma sobre humana. Pero el tacto de su respiración agitada golpeando mis labios me hizo descender un poco la mirada. Fueron tantas las ganas que tuve en ese momento de acortar la distancia y apresar sus labios en un beso, que me vi obligada a tragar saliva, dándole tiempo a mi corazón para aminorar su marcha y al oxigeno para que de alguna forma milagrosa lograra llegar a mis pulmones…

-Perdón… -Susurró con su voz temblorosa.
-No te preocupes… -Respondí aún hipnotizada.
-Zapatos asesinos…

Entonces, mi cerebro pareció volver a funcionar y sacudí la cabeza con la intensión de expulsar cualquier pensamiento de ella.
-Mejor sentémonos.

Nos dirigimos a una de las hamacas y lo primero que hizo al sentarse fue quitarse esos tacones de vértigo, que a pesar de hacerla parecer una princesa, se veían bastante peligrosos.

-Oh dios… tacones torturadores.
-Eso te pasa por querer verte siempre tan bonita.
-¿Sólo con tacones estoy bonita? –Preguntó haciendo pucheros.
-Uhm no… Creo firmemente que hasta con un dragón atado a los pies te verías preciosa.

Su sonrisa me hizo darme cuenta al instante de lo que había dicho, pero en esta ocasión, lo cierto es que me daba absolutamente igual. Así que simplemente sonreí, dejando que el silencio se hiciera dueño de la situación por unos segundos.

-Entonces… ¿Fue tan espantosa la noche?
-No… Odio darle la razón a mi hermana. Pero al final resultó una de las mejores noches de mi vida…
-¿Ah sí? ¿Y eso por qué?
-No lo sé –Encogiéndose de hombros –Supongo que tenía todo lo que deseaba tener en ese momento.

No pude evitar que nuevamente una sonrisa se dibujara en mis labios mientras la miraba fijamente. Sentía un ambiente diferente esta noche. Un nerviosismo y a la vez una tranquilidad algo extraños… Sin duda, en este momento también tengo todo lo que deseo tener.

-Dul… -Susurró acariciando mi mano para entrelazar nuestros dedos –Me gustaría decirte algo…
-Te escucho…
-Bueno… Más bien es pedirte algo –Asentí sonriendo por la timidez y duda que veía en su rostro –Es… ¿Te gustaría… ser mi dama de honor?

En ese momento, algo dentro de mi cuerpo, hizo que mi corazón se encogiera, rompiendo al instante la paz que llevaba sintiendo desde que nos sentamos en este lugar. Tuve que apretar la mandíbula con fuerza para que el recuerdo de su matrimonio no me hiciera estallar en llanto o quizás en cólera.

Miré hacia la lejanía con la intensión de ocultar el brillo de mis ojos… Sé que se va a casar, sé que no hay vuelta atrás en esa decisión. Pero en este momento en el que el alcohol recorre mi interior magnificando todos y cada uno de mis sentimientos, me doy cuenta de que no voy a poder soportarlo. Aunque intente hacerme la fuerte, aunque esté a su lado como si nada sucediera, lo cierto es que el pensamiento de verla entregándose a otra persona en el altar, forma un nudo en mi estómago que nada puede deshacer. ¿Por qué no pueden ser eternas estas vacaciones? ¿Por qué tienes que despertarme de este sueño con esa pregunta?

-Dul…
-No… -Sentencié rompiendo mi silencio. –Lo siento.
-¿Por qué no? –Preguntó soltando mi mano.
-Porque no voy a ir a tu boda.
-¡¿Qué?! ¿De qué estás hablando? ¿Cómo que no vas a ir a mi boda?
-Lo que oíste Anahí… no voy a ir a tu boda.
-¿Estás diciéndome enserio que no vas a estar presente en uno de los días más importantes de mi vida?
-Eso es exactamente lo que te estoy diciendo.
-Perfecto –Rió irónica. -¿Y hay alguna explicación que quieras dar? ¿O vas a continuar con ese maldito silencio que cada vez soporto menos?
-No hay ninguna explicación… Es un día importante para ti. Pero no lo es para mí… simplemente no voy a ir a un sitio para sentirme incomoda.
-Oh gracias… me alegra saber que lo que es importante para mí, no lo es para ti –Dijo levantándose y alzando la voz -Ya me doy cuenta que tan buena amiga eres.
-No digas eso porque no tienes ni idea…
-¡¿Y sabes por qué no tengo ni idea, Dulce?! ¡Porque no me lo quieres contar! ¡Porque prefieres que te grite antes de confesarme que no vas a mi boda para no encontrarte con Christopher!
-¿Christopher? –Pregunté levantando la vista confundida, para encontrarla justo frente a mí -¿Qué tiene que ver Christopher?
-Si… Christopher. Él es la persona de la que llevas ocho años enamorada ¿No es así? Por eso no quieres contármelo, porque piensas que me hará daño que mi amiga se haya enamorado de mi ex novio.
-¡¿Qué?! –Sacudí la cabeza sin salir de mi asombro –¿Primero Poncho y ahora Christopher? ¿Pero tú qué tipo de pajaritos tienes en la cabeza?
-¡A mi no me llames loca Dulce María! Porque si pienso todo tipo de posibilidades es para intentar entender por qué una de mis mejores amigas, por qué mi hermana, se niega a estar presente en el día más importante de mi vida.
-¡¡Porque te amo!! –Grité levantándome desesperada. –¡Porque eres TÚ de la que llevo ocho años enamora! ¡Ni Christopher, ni Poncho, Ni Christian, por si también se te ocurría! ¡Tú…Anahí! ¡¿De verdad estás tan ciega?! ¡¿De verdad nunca te has dado cuenta de lo que siento cuando me tocas o cuando me miras?! ¡Porque es imposible! ¡Es imposible que no lo hayas visto!

Su miraba estaba vidriosa desde el momento en que se levantó y comenzó a gritarme, pero ahora además parecía haberse quedado completamente petrificada.

-Dul…pero…pero yo…tú… somos… amigas…
-¡No Anahí! Ya no puedo engañarme más creyendo que puedo ser tu amiga… No puedo… -Unas lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas mientras trataba de apartar la vista de esos ojos que se habían quedado estáticos -Me alejé de ti cuatro años y no conseguí que este maldito sentimiento disminuyera lo más mínimo. No soporto la idea de verte casándote con otro…Lo siento… Te juro que lo siento… y deseo con toda mi alma que seas feliz. Pero yo no tengo hueco dentro de esa felicidad… No lo soporto más, no puedo seguir fingiendo ser algo que no soy…

Con la sensación de que mi pecho se había quedado completamente descubierto y vacío al sacarse ese peso que llevaba tantos años aguantando, salí corriendo de aquel lugar… dejando tras de mí, los ojos llorosos y confundidos de la única persona que he amado en toda mi vida.

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:19 am

Capitulo 9

Anahí abrió la puerta, y sin ningún reparo encendió la luz de la habitación. Dirigiéndose directamente hacia los pies de la cama, para sentarse en el borde, de espaldas a las personas que allí dormían.

-¿Uhm? –Se escucharon murmullos somnolientos –Apaguen la luz…
-Está enamorada de mi… -Respondió como si aún estuviera en estado de shock.

Neni levantó la cabeza, al distinguir la voz de su hermana, tratando de abrir poco a poco los ojos para que la luz no la dejara completamente ciega.

-¿Any? ¿Qué demonios estás haciendo aquí a estas horas?
-Está enamorada de mí… -Repitió
-Ay por Dios… Sea lo que sea ¿Lo podemos hablar mañana? Gracias…
-¡¿No lo entiendes?! –Gritó jalando de la manta con la que su hermana se acababa de volver a tapar y destapando a sus otras dos amigas –¡Dulce está enamorada de mi!
-Vaya novedad… -Añadió Iliana sin siquiera abrir los ojos.

Anahí miraba desconcertada y confusa a sus dos amigas, que ni siquiera habían levantado la cabeza de la almohada y a su hermana, que intentaba incorporarse restregándose el rostro.

-¿Cómo? ¿Ustedes lo sabían?
-Ajá… Nosotras y el 99.9 % de la humanidad... Buenas noches…
-¿Any pasó algo? –Preguntó ahora si Mari*chelo preocupada, al ver la cara pálida de su hermana. –Mejor vamos fuera para que estas dos sigan durmiendo.
-¡Apaguen la Luz!! –Fue lo último que se escuchó antes de que Neni cerrara la puerta.
-Ahora si… Cuéntame que pasó para que te metas en nuestra habitación a estas horas de la madrugada y con esa cara de pánico. ¿Dónde está Dulce?
-No… no lo sé Neni –Respondió aturdida –Discutimos, se fue… creía que había subido a nuestro cuarto pero no está, no hay nadie… se marchó.
-¿Cómo que se marchó Anahí? ¿La dejaste irse sola a estas horas?
-¡¡Yo… yo no lo sabía Neni!! –Gritó –Además me quedé paralizada… Dios ¿Y si le ocurre algo? ¡Mierda Mier*da! ¡Soy una estúpida!
-Está bien, tranquilízate Any –Agarrándola por los hombros –Voy a buscar mi celular para llamarla. Después tú y yo hablaremos de lo que pasó. Espérame en tu cuarto.

Anahí obedeció y se dirigió nerviosa a su cuarto. Podía sentir como su cuerpo entero temblaba y las ganas de llorar le formaban un nudo en la garganta. Pero lo peor del caso es que no sabía ni siquiera como se sentía después de lo sucedido… Ahora mismo su única preocupación es que Dulce estuviera bien y no le ocurriera nada caminando sola por estas calles.

Apenas unos minutos más tarde, Mari*chelo interrumpió los pensamientos de su hermana, entrando en la habitación con el celular ya colocado junto a su oído.

-No responde –Informó después de unos segundos.
-¡Joder! –Exclamó llevándose una mano a la cabeza -¡¿Y si le pasó algo?!
-No lo creo… seguramente esté paseando. A lo mejor necesita tranquilidad… ¿Qué fue lo que pasó entre ustedes Anahí?

A la chica se le humedecieron los ojos en el momento en que su mente recordó lo que había sucedido minutos atrás.

-No estoy muy segura Neni… -Aceptó confundida -Yo sólo sé que estábamos muy bien y… de pronto le pedí que fuera mi dama de honor. Se negó… Me enfadé… Le grité… Y cuando quise averiguar si era por Christopher, se puso muy nerviosa… Me dijo que me amaba, que era yo la persona de la que llevaba ocho años enamorada… que no podía ser mi amiga… Y muchísimas cosas más… Yo me quedé paralizada, se fue corriendo… Cuando conseguí reaccionar subí a nuestro cuarto pero ya no estaba… Dios… ¿Cómo pudieron pasar tantas cosas en apenas unos minutos?

Mari*chelo se cubrió la cara con las manos y trató de inhalar aire profundamente para relajarse y hablar con su hermana tranquilamente.

-¿Qué? –Pregunto Anahí.
-Estoy tratando de pensar qué demonios se te pasó por la cabeza para pedirle a Dulce que sea tu dama de honor…

En ese momento sonó el teléfono de Neni, indicando que le había llegado un mensaje de texto.

-Es de Dul… -Informó suspirando con tranquilidad.
-¡¡Dime que pone!!
-“No te preocupes, estoy bien. Regreso a casa… Disfruten el resto de las vacaciones y muchas gracias por todo… -Neni miró un instante a su hermana impaciente –Cuídala Mucho…Dulce.”

Se formaron unos segundos de silencio, en los que Anahí tenía un cúmulo de sensaciones dentro de su cuerpo… Sin duda, la presión de su pecho desapareció en cuanto supo que estaba bien. Pero la tristeza por su marcha era algo que nada ni nadie iban a conseguir que desapareciera.

-Se fue…
-Si Anahí… y como no espabiles también se va a ir de tu vida.
-¿Cómo? –Levantó la vista confusa -¿A qué te refieres?
-A eso de pedirle que sea tu dama de honor… ¿En que estabas pensando hermana?
-¡¿En qué voy a estar pensando Neni?! ¡En que una de mis mejores amigas fuera parte fundamental en uno de los días más importantes de mi vida!
-Any… Siéntate por favor –Pidió queriendo mantener la calma -¿De verdad estás tan ciega? ¿De verdad nunca te has dado cuenta de lo que Duce siente por ti?
-Me quiere… Siempre… siempre hemos tenido una relación especial pero… somos amigas.
-Te ama… Anahí… Y… ¿Qué diablos? Llevo años callada, esperando a que tú solita abrieras los ojos porque no es algo que a mí me corresponda. Pero Dulce ya te confesó la verdad y creo que es hora de hacerte ver la realidad antes de que cometas el peor error de tu vida…
-¿De qué me estás hablando?
-De tu relación… de tu boda… Casarte con Manuel es una autentica locura. No lo amas… tu bien sabes que no estás enamorada de él y nunca lo estarás ¿Y sabes por qué? ¿Quieres que te diga la razón por la cual cuando encontraste a tu príncipe azul resultó no ser tan mágico como pensabas? Porque durante cuatro años, tuviste a tu lado a la única persona que has amado en tu vida y no lo supiste ver… No sé, te juro que nunca he entendido como no te dabas cuenta. Como intentabas salir con uno y con otro, creyéndote enamorada, cuando la auténtica realidad es que Dulce era la única persona que llenaba tu corazón…
-Yo… no… eso…no puede ser.
-¿No? Dime mirándome a los ojos que no hubieron noches en las que llorabas sola en tu cuarto porque creías que ella no quería saber nada de ti… Niégame que la extrañabas como nunca has extrañado a nadie… Niégame que cuando estábamos reunidos y su nombre salía en alguna conversación no te quedabas ausente el resto de la noche, pensando donde y con quien estaría… Piénsalo Anahí… Piensa lo que sentías al verla jugando con Poncho… ¡Celos! Piensa por qué necesitas continuamente su cariño, por qué no te le despegas ni un segundo, por qué necesitas que te abrace… ¿Qué sientes cuando te sonríe? ¿Cuándo te mira? ¿Qué hace tu corazón cuando la miras a los ojos? ¿Qué sientes ahora mismo, Any? Al saber que se fue y que esta noche no dormirá contigo ¿Qué sientes?

***

No puedo creer que ya esté en casa… El olor que desprende mi hogar según abro la puerta me otorga una paz y tranquilidad imprescindibles para este momento. ¿Cuántas horas llevo sin dormir?
Cuando salí de la casa de Acapulco fui directamente al aeropuerto para subirme en el primer avión de regreso a la Ciudad de México. Apenas tuve que esperar un par de horas, gracias a Dios. Pero lo cierto es que ni siquiera durante el vuelo pude pegar ojo y para colmo de males, aún quedan rastros de alcohol en mi organismo, o quizás sea la euforia del momento lo que me mantiene hiperactiva.
No lo sé… Pero estoy muy cansada, mi cuerpo se siente agotado y mi mente está completamente despierta. Necesito una ducha… eso es, un baño relajante que despeje mi cabeza y se lleve de mi piel cualquier rastro de dolor.

Después de abrir las ventanas para que el aire inundara mi espacio, prendo el televisor con la intensión de que esas voces me alejen de la soledad. Decido dejar preparada una cafetera para simplemente tener que ponerla al fuego y después de agarrar algo de ropa cómoda, me adentro en el cuarto de baño.
Hoy agradezco esa manía que tengo de llevar un bolso minúsculo con lo justo e imprescindible cada vez que viajo por placer, ya que haber tenido que dejarlo allá, no me supone ningún quebradero de cabeza. Lo único que me preocupa es mi guitarra… Pero bueno, ya pensaré uno de estos días que hacer para recuperarla.
Dejo el agua correr unos instantes, hasta que alcanza la temperatura ideal y me adentro. Dejando que recorra mi cuerpo, llevándose consigo cualquier tipo de malestar y trayendo simplemente relajación… A medida que se descontracturan mis músculos, todo se ve más claro, mi mente se despeja, las lágrimas se unen con el agua y ambas descienden hasta desaparecer por el desague…

Unos minutos más tarde vuelvo a la sala, donde las voces del televisor continúan acompañándome. Me dirijo a la cocina y pongo la cafetera al fuego, quedándome unos instantes, absolutamente hipnotizada, mientras el aparato chirria esperando ser apagado.

Un café bien caliente es el acabado perfecto para sentirme como nueva. Así que, con mi taza en mano, vuelvo a la sala y me siento tranquilamente en el sofá a ver si esas voces cuentan algo interesante.

“¡Como bien lo escuchan! –Dice este conocido presentador que tantas veces me ha entrevistado –¡Nuestra queridísima Anahí, se nos casa! O al menos así lo confirman fuentes cercanas a la cantante… Los rumores de boda con el gobernador electo de Chiapas, vienen siendo noticia desde que se dio a conocer públicamente su relación. Pero según nuestras fuentes, parece que la ex RBD le dio el “Sí, quiero” al “Güero Velazco” en la fiesta de su pasado cumpleaños.”

Apago el televisor y lanzo el control por algún lugar del sofá… Observo el negro café tambalearse dentro de la taza y trato de encontrar en él alguna respuesta a mis sentimientos.

Es curioso el estado en el que me encuentro… No dejé de llorar ni un solo segundo durante el viaje. Pero de un momento a otro, las lágrimas cesaron. Y ahora… a pesar de que cada vez que escucho esa noticia, mi estomago se contrae, ocasionándome un agudo dolor… Me siento tranquila, como si mis hombros hubieran sido liberados de una fuerte y eterna carga que ya no podían soportar. Me siento libre… liberada de un secreto guardado durante tantos años. Ya no tengo que fingir, ya no hay nada que esconder… y a pesar de no saber qué ocurrirá a partir de ahora. Es momento de que mi corazón estuviera en paz consigo mismo, sabiendo que por una vez en su vida había gritado a los cuatro vientos lo que sentía…asumiendo completamente las consecuencias.

El sonido de mi celular consigue que evite quemarme con el humeante café que iba directo a mis labios. Observo la pantalla unos instantes y decido por fin responder.

-¿Bueno?... Si, hola Pedro… Ajá ¿Esta noche?...Sí, sí, está bien… ¿La liebre me compaña?... Ok, perfecto… Bye.

Cuelgo el teléfono y decido levantarme de nuevo para preparar una maleta, esta vez bastante más grande. Pero el sonido de mi celular me interrumpe una vez más. Esta vez, el nombre que aparece en la pantalla me produce una sonrisa automática.

-¿Qué pasó Poncho?
-¡Hasta que por fin respondes! ¡Llevo minutos llamándote!
-Lo siento… hablaba con Pedro, le envié un mensaje en la madrugada para que arreglara el viaje a Ecuador lo antes posible.
-¿Cómo? ¿Apenas llegas y ya te vas?
-Si Poncho… decidí atrasar unos pendientes por el viaje a Acapulco, pero como ya estoy de vuelta, prefiero retomarlo cuanto antes. Así me mantengo ocupada y no me agobio antes de los conciertos.
-¿Y cuanto tiempo estarás fuera?
-Creo que una semana… Tengo conciertos durante todo el fin de semana.
-Uhm… está bien. ¿Ósea que hasta tú vuelta no nos veremos?
-Así es, pero no te preocupes, que lo primero que haré al aterrizar será llamarte para ponernos de acuerdo.
-Eso espero Dul… porque tienes que contarme bien lo que sucedió. Llevo todo el día con la sensación de que fue un sueño y no me enviaste un mensaje a las tantas de la mañana con un simple “Se lo dije”, tras el cual no pude evitar llamarte mientras trataba de abrir los ojos.
-Eso te pasa por chismoso –Dije sonriendo. –Y no… Aunque yo también tengo esa sensación, no fue un sueño.
-Mejor… es más divertido si es real.
-¡Ah caray! Me encanta como disfrutas con mi sufrimiento.
-Vamos… el sufrimiento ya pasó Dul… Ahora viene la mejor parte. Oye tengo que volver al estudio, te hablo en la noche ¿Ok?
-Está bien, no te preocupes. Trabaja mucho…
-¡Eso siempre! Que tengas buen viaje… Te quiero. Bye…
-Y yo a ti, bye…

A veces me pregunto que hubiera sido de mí, si no llego a tener el apoyo de Poncho todos estos años. Seguramente habría terminado volviéndome loca. Pero gracias a dios ahí está… siempre que lo necesito, incondicionalmente.
Horas más tarde me encuentro rumbo al aeropuerto una vez más. Gracias a Dios la liebre pudo acompañarme en este viaje tan apresurado, o más bien, en esta huída… Porque mi interés de comenzar a trabajar tan pronto, era simplemente por alejarme de la Cuidad de México unos días y evitarme cualquier minuto libre para pensar, para extrañar…
Sigo sin dormir. Seguramente mi aspecto debe ser horroroso. Pero lo cierto es que tengo pánico de que en el momento en que mi cuerpo se deje caer sobre una cama, sus recuerdos aborden mi mente, trayendo consigo esa horrible sensación de extrañarla y desear saber cómo se encuentra.

Se escucha mucho escándalo fuera del auto y Luisillo me anticipa que está abarrotado de periodistas… En fin, gajes del oficio.
En cuanto salgo, todos vienen directos hacia a mí, aunque tratamos de llegar lo antes posible a la zona de embarque, sus miles de preguntas llegan a mis oídos y sus micrófonos se interponen en mi camino, obligándome a ofrecer una sonrisa.

-Hola chicos… -Digo amablemente
-¡¿Dulce?! ¿Puedes confirmarnos los rumores que afirman la boda de Anahí?

Esto tiene que ser una broma pesada… ¿Qué acaso no éramos seis en el grupo? ¿Por qué no le preguntan a otro? ¿Por qué no puedo librarme de esta maldita noticia ni un solo segundo?

-No…este… yo no sé nada sobre eso. Lo siento…
-¿Pero crees que pueda ser verdad? ¿Te gustaría que te invitara?¿Como está tu relación con ella en estos momentos, Dulce?
-Bien… bien… lo siento mucho chicos, pero tenemos mucha prisa.
-¿Te alegraría que tu ex compañera por fin contrajera matrimonio? ¿O hay rivalidad entre ustedes como siempre se ha dicho?
-Anahí es una persona única, tiene un corazón enorme y lo único que yo deseo es que sea feliz…

****

-¿En qué momento mi vida se volvió tan caótica? –Preguntó Anahí a su hermana apagando la televisión y lanzando el control por algún lugar.
-¿Por qué dices eso?
-Porque ayer todo era perfecto y hoy… Hoy todo es un desastre…
-¿Ayer? –Preguntó Neni cruzándose de brazos -¿Te refieres al momento en el que jugabas en una alberca con esa chica que solo desea tu felicidad, sin importarte el resto del mundo?
-Si…exactamente a eso -Aceptó resignada.
-Pues si eso es lo que defines como perfecto... me temo que tú solita te acabas de responder, hermana

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:19 am

Capitulo 10

…Una semana después…

-¿No has tenido noticias de ella? –Pregunta Poncho mientras observa como deshago la maleta.
-No… ni siquiera sé si ya volvieron de Acapulco.
-A lo mejor vino a buscarte alguno de estos días y no estabas…
-Uhm… No lo creo Poncho. Y aunque así fuera, tengo celular, si hubiera querido hablar conmigo lo habría hecho.
-¿Habrías respondido si te hubiera llamado?
-Probablemente no…
-Oh… eso es lo que yo llamo “lógica femenina”: Si llama no respondo, pero que ni se le ocurra no llamar, porque me enfado.

Detuve mi tarea para lanzarle una mirada asesina, pero en vez de eso le tiré a la cara, una camiseta que estaba a punto de guardar.

-No estoy enfadada… Pero no creo que tengamos mucho de lo que hablar ahora mismo. Ella necesita tiempo, yo también… No se deben forzar las cosas.
-¡¿Forzar las cosas?! Olvidemos por un momento mi fase de “Ex novio despechado y abandonado por una mujer”. Quitando eso, llevo más de seis años esperando a que por fin le digas lo que sientes… Creo que si alguien merece un record “Guines” en no forzar las cosas, se llama Dulce María Espinoza Saviñón.
-Poncho… me fui a Ecuador con la intensión de no pensar en ella y resulta que no hubo un solo minuto en que no lo hiciera. Pero mi mente está tranquila, como si estuviera segura de que hice lo que tenía que hacer y a partir de ahora las cosas seguirán su curso… -Sacudí la cabeza -No sé si me estoy explicando bien.
-¿Quieres decir que a pesar de extrañarla, no estás triste porque algo en tu interior te dice que ella siente lo mismo por ti?
-¡Exacto! –Exclamé –Bueno no… No sé si sienta lo mismo por mi… pero algo siente. Algo diferente… Llevo muchos años negándome esa posibilidad a mi misma para no hacerme ilusiones. Pero al decírselo y quitarme este peso de encima es como si… No lo sé, como si lo viera desde otra perspectiva.
-¿Desde la perspectiva en que lo vemos el resto de los mortales? –Preguntó alzando una ceja -Dul… Yo no estoy dentro de la cabeza de Anahí para saber lo que siente… Bueno –Se detuvo a pensar –Creo que ni estando dentro de su cabeza lo sabría… Pero el caso es que siempre ha habido algo especial entre ustedes dos… Nunca me sentí con el derecho de abrirte los ojos hasta que tú solita viniste a mí para contármelo. Igual sucede con Any, nadie podía quitarle la venda hasta que tú no decidieras plantearle esa duda… Sea lo que sea, lo que ella siente y pase lo que pase a partir de ahora, tú ya no tienes la carga sobre tus hombros. Ahora sí que puedes decidir cerrar definitivamente esa puerta, o por el contrario, luchar por ella…

Permanecí unos segundos con la vista clavada en otra camiseta que sostenían mis manos, sin siquiera observarla… simplemente ausente, analizando cada palabra que decía mi ex novio.

-Oye… me encanta que por una vez en tu vida, estés aunque sea pensando en lo que te digo y no me ignores directamente, pero la verdad es que me muero de hambre… ¿No puedes hacerlo por el camino?
-Yo no te ignoro –Sentencié entrecerrando los ojos –Pero sí, tienes razón, mejor voy a bañarme y continuo deshaciendo esto a la vuelta.
-Oh oh… ¿Dos veces seguidas haciéndome caso? Ahora sí que es preocupante.

Después de sacarle la lengua, al más puro estilo berrinche de Anahí y además recordarla automáticamente, consiguiendo que una sonrisa tonta y nostálgica se apoderara de mí, me adentré en el cuarto de baño, dejando que mi amigo pasara a la sala a disfrutar de la televisión o quién sabe qué cosa, mientras esperaba.
Decidí no entretenerme demasiado disfrutando del baño. Así que a los pocos minutos salí con una toalla enredada en mi cuerpo y el cabello recogido torpemente con una pinza.

Cuando estoy dispuesta a extender la crema hidratante sobre mis piernas, antes de vestirme, escucho el timbre de la puerta. Así que dejo cuidadosamente el frasco sobre la mesa y salgo del cuarto dispuesta a averiguar quién me visita.

-¿Abriste la puerta… -Comienzo a preguntar antes de quedarme completamente paralizada cuando llego a la sala –…Poncho?

La imagen que visualizan mis ojos, era la que menos esperaba en ese momento. El corazón, lejos de acostumbrarse a verla, parece sorprenderse exactamente igual que yo. Y comienza con sus ya comunes y acelerados latidos. Siento que dentro de mi estómago se crea esa revolución que me es imposible controlar cuando la tengo enfrente. Y mis manos sienten un hormigueo que empieza a descender por cada órgano de mi interior.

-Hola… -Dice mirándome de arriba abajo con una expresión extraña.
-Hola…
-¿Interrumpo algo? –Mirando a Poncho.
-¿Qué? ¡Oh! ¡No! –Responde él -¡Esto no es lo que parece!

Entonces es cuando salgo de mi hipnosis y me percato de que aún sigo con la minúscula toalla cubriendo mi cuerpo. Pero no digo absolutamente nada… Que piense lo que quiera… El silencio se hace dueño de la situación, mientras nuestras miradas permanecen desafiantes la una sobre la otra. Queriendo demostrar quién está más enfadada o quien tiene el orgullo más grande.

-Bueno… este… creo que me toca almorzar solo. ¡Pero la próxima me invitas Dul!
-Puedo volver en otro momento si iban a salir… -Interrumpe tímidamente.
-¿Cómo crees güera? Ustedes no se mueven de aquí hasta que arreglen sus asuntos pendientes… La cama está por allá.
-¡Poncho! –Grité sintiendo como la sangre se acumulaba en mi rostro, no sé si por la vergüenza o por las profundas ganas que tengo de matarlo en este momento.
Ni siquiera soy capaz de mirarla.
-¡Está bien, está bien! –Se defendió levantando las manos –Ya me voy.
-Gracias por todo… -Finalicé con una sonrisa a pesar de querer asesinarlo.
-Después hablamos… Bye güera.

Tras recibir una sonrisa y un casi inaudible “Bye” por su parte, mi amigo salió de allí dejándonos esta vez sí, completamente a solas y yo sin saber dónde meterme después del momento incomodo que este ****o al que adoro, había creado..

-¿Me das un minuto para cambiarme?
-Claro… tranquila.

Le sonreí bajando un poco ese estado a la defensiva que por algún motivo adquirí sin siquiera darme cuenta.
-Espero que no haga falta que te invite a sentar…

Después de responderme tímidamente con otra sonrisa, tomó asiento y como había anticipado, me adentré de nuevo en el cuarto dispuesta a ponerme algo más decente. Lo primero que encontré en esa maleta revuelta fueron unos jeans y una camiseta bastante normal. Así que me vestí, me solté el pelo nuevamente y después de respirar hondo, para agarrar fuerza, salí a su encuentro.

-Lo siento… -Dije sentándome a su lado y despertándola de un aparente estado de ausencia.
-¿Qué cosa?
-Haberte hecho esperar…
-Oh… no te preocupes. Yo… siento haber venido sin avisar… quizás tenías cosas que hacer.
-Poncho sólo estaba esperándome para ir a almorzar… no te preocupes. ¿Quieres café o algo de tomar?
-Está bien así… gracias.

Con una sonrisa nerviosa, se volvió a crear el silencio.

-Y… ¿Cómo estás? –Preguntó después de unos segundos.
-Bien… Estoy apenas llegando de Ecuador. No sé si recuerdas…
-Si… -Interrumpió –Me dijiste que tenías algunos conciertos la semana recuerdas
-Así es… y… ¿Tú? ¿Cómo estás?

Entonces una sonrisa irónica, acompañada de un suspiro, salió de sus labios.

-Aquí… intentando asimilar el caos en el que se convirtió mi vida de un momento a otro.
-Oh…
-¿Oh? –Preguntó mirándome con el ceño fruncido -¿Eso es todo lo que vas a decir?
-Bueno… no estoy segura de hasta qué punto quieras contarme sobre eso.
-Quizás si me lo preguntas ambas lo averigüemos.
-Está bien… -Suspiré -¿Por qué exactamente tu vida se convirtió en un caos?
-Vamos a empezar por el momento en que cometí la “Gran estupidez”, según todo el mundo, de pedirle a mi mejor amiga que fuera dama de honor en mi boda…
-Uhm… Creo que en este caso le voy a dar la razón a todo el mundo.
-Lo siento… -Dijo bajando la mirada, con una sonrisa de medio lado.

Un impulso me llevó a agarrar su mano, creyendo notar un ligero temblor en ellas, pero era tanto el que invadía las mías, que no supe averiguar bien a cuál de las dos pertenecía.

-Tú no tienes la culpa de mis años de cobardía…
-Ni tú de mi gran ceguera Dul… Te juro que me siento *beep*.
-Bueno…ya olvídalo. Eso que dices es el comienzo… Pero no entiendo porque tu vida ha sido un caos a partir de entonces.
-Porque esa “Gran estupidez” hizo que me escupiera a la cara una verdad que guardó durante muchos años… Y yo fui tan imbécil que no supe reaccionar, me quedé paralizada y la dejé ir sin más…
-Any… no tienes que sentirte mal por lo que pasó el otro día, ni disculparte… Supongo que tarde o temprano tenía que suceder y me fui porque lo necesitaba, tú no tienes nada que ver.
-Déjame llegar a lo más importante por favor… porque si no lo hago ahora, no sé si podré volver a hacerlo…
-Está bien… -Acepté confusa –Continua…
-Por si no fuera poco enterarme de que mi mejor amiga lleva años enamorada de mí… Encima esa misma noche, a mi hermana se le ocurre la genial idea de informarme que yo también estoy enamorada de ella, y que llevo años con tremenda venda en los ojos que no me permite ver más de lo que a mí me da la gana…
-Oh… -Exclamé sintiendo como el temblor de mis manos aumentaba y un sudor frio las bañaba -Y… ¿Y tú que… piensas?

Entonces su mirada se dirige hacia mí una vez más, clavándose en mis ojos con una intensidad que parece desnudarme al instante.

-Te quiero… te quiero con todo mi corazón Dul… Pero… No sé lo que siento. Llevo toda mi vida esperando a que apareciera el príncipe azul y ahora que lo tengo sucede esto… Estoy comprometida… Voy a casarme con un hombre que me ama y yo no dejo de preguntarme qué es lo que siento por ti… -Llevándose ambas manos a su cabeza -Te juro que estoy muy confundida…
-Yo… Any… te prometo que no pretendía esto…
-Llevo toda esta maldita semana pensando en las palabras de mi hermana, analizando nuestra relación desde el comienzo del grupo, recordando momentos que por alguna razón me erizan la piel… Pensando ¿Por qué? ¿Por qué a pesar de creerme enamorada de mis novios, si tenía que elegir pasar un rato contigo o con ellos, siempre te elegía a ti? ¿Por qué me paso todo el tiempo buscando tu cariño? ¿Por qué necesito tenerte cerca y me desespero cuando no estás? ¿Por qué se me revolvió el estómago cuando te vi aparecer con esa toalla y mi mente te imaginó automáticamente con Poncho? ¿Por qué Dul? ¿Por qué me hago ahora todas estas preguntas que nunca me he hecho?
-Yo… yo no quería alborotar tu mundo….
-Por favor ayúdame… -Suplicó mirándome fijamente una vez más -Ayúdame a aclararme…
-Pero ¿Cómo? ¿Qué puedo hacer yo?
-Bésame…
-¿Qué?
-Bésame Dul… Necesito saber si siento algo o simplemente estoy aturdida por los acontecimientos.
-¡A ti definitivamente se te salió un tornillo!

Solté su mano bruscamente y me levanté del sofá. Algo me había dolido… algo me había hecho daño y trato de averiguar que es mientras camino por la sala bajo su atenta mirada.

-Si viniste aquí para que te besara y así aclarar tus dudas, ya puedes irte porque estás perdiendo el tiempo.
-¿Por qué me dices eso? –Preguntó levantándose –¿Acaso no…?
-No soy ningún juguete Anahí… Llevo muchos años enamorada de ti y nunca te pedí que me besaras para confirmarlo. Es más… nunca tuve que confirmarlo… Cuando me sentía confundida bastaba con mirarte y sentir que mi corazón se disparaba…

Me acerqué despacio a ella y después de detenerme unos instantes a observar la duda en sus ojos, agarré su mano y la situé sobre su propio pecho.

-Te amo… te amo como nunca he amado a nadie… -Posé mi mano libre sobre su mejilla y me acerqué a sus labios, sintiendo como todo su cuerpo se tensaba y su respiración se aceleraba –Lo que más deseo en esta vida es besarte… -Acaricié sus labios con la yema de mis dedos, mientras un suspiro se escapaba de su interior, al mismo tiempo que cerraba los ojos -Pero no lo voy a hacer Anahí… No seré yo quien te ayude a salir de tu confusión. Porque si algún día nos besamos, si algún día pruebo tus labios, será porque tú lo deseas tanto como yo… Y te advierto que debes estar muy segura… porque en el momento en que nuestros labios rompan esta…diminuta…distancia…que los separa…no va a haber vuelta atrás… no voy a permitir que te cases con otra persona que no sea yo…

Sintiendo su respiración golpeando mis labios, su mano temblorosa aferrada a su propio pecho. Mis dedos acariciando sus mejillas y observándola tan cerca, que si permanecía en esa posición un solo segundo más, terminaría cediendo. Acortaría esta insufrible distancia que llevo años deseando destruir, para por fin besar esos labios que siempre he sentido tan cerca y a la vez tan lejos. Así, de esta forma, me alejé definitivamente de ella y abrí la puerta sin decir una sola palabra.

Tardó unos segundos en abrir los ojos y pude percibir que unas ligeras lágrimas comenzaban a asomar. Eso consiguió, que el nudo en mi garganta empezara a deshacerse a medida que mis ojos se humedecían.

-Por favor vete… -Supliqué tratando de controlar mi voz rota.

Sin pronunciar una sola palabra, agarró sus cosas y comenzó a caminar hacia la puerta. Se detuvo unos segundos frente a mí, que a pesar de todo, enfrenté su mirada, con una aparente seguridad, que simplemente escondía en el fondo un terrible miedo a que se fuera, una profunda suplica para que no me abandonara, para que se diera cuenta, antes de cruzar el umbral, de que era yo la única persona a la que amaba. Para que de una vez y por todas cerrara los ojos y aprendiera a ver con el corazón…

Pero eso no sucedió. A pesar de la suplica que escondía el fondo de mi mirada, de las lágrimas que inundaban sus ojos y de mi corazón que gritaba en silencio su amor, continuó su camino. Dejándome parada junto a mi propia puerta, observándola marchar antes de cerrarla definitivamente.

Entonces se detuvo… unos pocos metros pasando el umbral, detuvo sus pasos y permaneció en esa misma posición unos segundos antes de voltear…

Yo sostenía el pomo de la puerta mientras ella me miraba. Simplemente me miraba… aumentando la tensión de mi cuerpo, los latidos acelerados de mi corazón, la presión de mi mano sosteniendo esta puerta como si se fuera a caer, o quizás aferrándome a ella para que mis piernas no me fallaran en este momento.
Unos segundos que se me hicieron eternos tratando de averiguar qué estaba pasando por su mente…

Pero entonces comenzó a caminar, a recorrer el mismo camino que había hecho instantes atrás… Llegó junto a mí y con la yema de sus dedos acarició mis labios, consiguiendo que solo pudiera tragar saliva y mantener la respiración para evitar que mi acelerado corazón saliera corriendo de un momento a otro, dejándome allí, completamente indefensa mientras esos ojos azules observaban sus propios dedos acariciando mis labios…

Su mirada ascendió encontrándose con mis ojos una vez más, el azul intenso me atravesó de lleno, ocasionando que un cosquilleo subiera por mi espalda, tensando a su paso todas y cada una de mis vértebras.
Acariciaba lentamente mi rostro, a medida que sin darnos cuenta, la distancia entre nosotras disminuía… pequeños instantes de mirada intensa…
Y nuestros labios se rozaron… Un roce que consiguió detener súbitamente mi corazón, mientras unas pequeñas lágrimas bajaban incontroladas, por mis mejillas…

-¿Qué… que estás haciendo? –Pregunté en un tono apenas audible.

Ella detuvo con sus dedos el camino de esas rebeldes lágrimas y agarró mi rostro con fuerza…

-Ver con el corazón… -Susurró acortando definitivamente la distancia y uniendo nuestros labios en un beso…

Un beso que había esperado durante muchos años… Un beso que tiene absolutamente todo mi interior alborotado e hizo que mi corazón reanudara sus latidos… Siendo él, esta vez, el que dirigía mi cuerpo y ordenaba a mis brazos, que rodearan su diminuta cintura y me aferrara a ella como jamás me aferré a nadie…
Su lengua trató de abrirse paso y la mía la recibió como si llevara toda la vida esperándola… Exploré cada rincón de su boca mientras ella exploraba la mía… Aferré tanto su cuerpo al mío, que podía sentir los latidos de nuestro corazón latiendo casi a la misma velocidad…

Ahora mismo… en este preciso instante, me invade una sensación inexplicablemente maravillosa… La sensación de un deseo acumulado durante mucho tiempo… la sensación de haber soñado con este momento, cada noche de los últimos ocho años… Y la sensación de que esta conjunción, que forman sus labios sobre los míos, es incluso más perfecta de lo que había imaginado en esos sueños…
Esta… es la única sensación que define esa palabra tan imposible de explicar…AMOR

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:19 am

Capitulo 10.

Sentir su cuerpo bajo mi brazo, su mano acariciando mi pecho y su respiración en un lateral de mi rostro, siempre me ha transportado a un mundo de paz y tranquilidad, donde no existía nada más que ella refugiada junto a mí. Pero hoy…después de lo sucedido hace unos minutos, después de haberla besado y comprobar que fue incluso más perfecto de lo que jamás imaginé, me siento completa. Mi corazón, a pesar de mi estado de calma, sigue latiendo desenfrenado. Ya estoy acostumbrada a que él vaya por libre… Pero no me importa, ya nada me importa… este es mi lugar.

-¿Lo escuchas? –Preguntó haciéndome dejar esos pensamientos sobre… ella.
-¿Qué cosa?

Levantó ligeramente la vista, encontrándome expectante y con su dedo índice hizo dos pequeños golpes sobre mi pecho, en el lado que correspondía a mi rebelde músculo. Algo así como simulando sus latidos.

-Anahí… Pum Pum –Repitió el movimiento –Anahí Pum Pum…
-¿Eso dice? –Pregunté con una sonrisa tierna.
-Sí… ¿Y sabes una cosa? –Volvió a recostarse acariciándome el pecho con su mano. –Nunca he podido escuchar otro corazón que no fuera el tuyo.
-No entiendo lo que quieres decir…
-Que nunca he podido estar así… recostada sobre el pecho de alguien, escuchando los latidos de su corazón… me ponía nerviosa. Pero contigo siempre sucedió todo lo contrario… puedo pasarme la noche entera escuchándolo, a pesar de su velocidad… me relaja… mi respiración se amolda perfectamente a él, como si… como si este fuera mi lugar.

Acaricié su cabello y dejé un pequeño beso en su frente.

-Entonces quédate en tu lugar para siempre…
-Oh si… no tengo ninguna intención de moverme durante el resto de mi vida.
-Any… -Cambiando mi postura para quedar cara a cara con ella -¿Puedo preguntarte algo?
-Claro…
-¿Qué sentiste cuando…? Ya sabes… Cuando nos besamos.

Tras un suspiro posó una mano sobre mi rostro, recorriendo con sus dedos la zona que bordeaban mis ojos…mi nariz…mis labios… deteniendo su vista en ellos unos segundos antes de volver a ascender.

-¿Sabes ese hormigueo que sientes en el estómago cuando estás en una montaña rusa o cualquier atracción extrema de un parque de diversiones? ¿Eso que a pesar de producirte un pánico terrible no puedes ni quieres controlar?
-Si…
-Pues eso sentí… Un hormigueo que comenzó en mi estómago y fue ascendiendo, hasta que llegó a mi corazón y pensé que se me saldría del pecho en cualquier momento… Y no lo entiendo… Ahora lo pienso, echo la vista atrás y sé que esto tuvo que suceder hace mucho tiempo, pero no consigo recordar en qué momento un beso tuyo se convirtió en lo único que llenaba mi interior…
-Bueno… -Sonreí –Si te sirve de algo, yo tampoco lo recuerdo…. ¿Y qué va a pasar a partir de ahora?
-Cuando salga de tus brazos mi vida será un caos aún peor del que ha sido los últimos días…
-Entonces me tendrás a tu lado para mantener el orden…
-No será fácil… -Dijo con miedo en su mirada –Sabes que nada será fácil.
-Tampoco lo ha sido hasta ahora… ¿No?
-No lo sé –Sonrió irónica –Mi burbuja me mantenía alejada de todo… Siento que apenas ahora mi vida empieza a cobrar sentido.
-¿Y eso te asusta?
-No…No, es solo que…Me cuesta entender como el resto del mundo veía algo y yo… a pesar de sentirlo, nunca llegué siquiera a pensarlo.
-Any… A veces el mundo ve cosas que nuestros ojos no aceptan…
-¿Y tú?… -Me miró dudosa -¿Cuando lo aceptaste?
-Supongo que cuando no me quedó más remedio… Cuando lo que creía importante dejó de serlo y me di cuenta de que te habías convertido en el centro de mi vida.
-¿Ya habías dejado a Poncho?
-Cuando dejé a Poncho ni siquiera estaba segura de lo que me sucedía… incluso él se dio cuenta antes que yo. Simplemente vi que ya no sentía lo mismo por él… o quizás sí, pero eso ya no era suficiente, ya no me bastaba.
-¿Por qué nunca me dijiste nada?
-Por miedo…
-¿A lo que pudieran decir?
-A perderte… No fue fácil para mí alejarme y hacer como si no me importaras, “ignorarte” durante cuatro años… Pero aún así, sabía que si yo hacía eso, quizás algún día podríamos ser las mismas amigas de siempre, porque el cariño no iba a desaparecer por mucho que te enojaras. En cambio… si te decía la verdad… tú… quizás me rechazaras y entonces si te perdería para siempre.
-Nunca habría hecho eso Dul…
-Lo sé… pero yo también estaba en una burbuja, Any… Me parecía completamente imposible que tú sintieras algo… aunque sea mínimo por mí, y creía que saldrías corriendo asustada.
-Te quiero tanto… Dulce… -Dijo tras un suspiro -No sabes cuánto… Te…
-No lo digas por favor –Interrumpí con miedo -Sé lo que me dicen tus ojos, cuando me miras… o tus labios, cuando me besaste… Ahora veo lo que durante tantos años no apreciaba… Pero no quiero que me digas algo que tantas veces les has dicho a otros hombres. Sé lo que sientes Any porque sé que me miras como nunca te he visto mirar a nadie... Pero no me digas que me amas hasta que estés completamente segura de que quieres pasar el resto de tu vida conmigo.

Su mirada estaba llena de temores, podía apreciarlo perfectamente. Pero también había una intensidad, que a pesar de siempre estar ahí, nunca supe descifrar. Hasta ahora… que al verla acariciando mi rostro con tanta dulzura, me doy cuenta de que ese brillo en la profundidad del azul, no es otra cosa más que amor. Pero es tiempo de esperar… Sé que cuando me diga esas palabras saldrán desde lo más profundo de su corazón y para que eso suceda, ella tiene que darse tiempo.
Un impulso me hizo posicionarme sobre ella mientras me miraba extrañada pero riendo.

-¡Ya está bien de tristezas y preocupaciones por el resto del día! –Sentencié –Hace más de una semana que no te veo reír… ¿Tú sabes lo que eso significa?

Sin dejarla responder comencé a hacerle cosquillas, recibiendo automáticamente una carcajada tras otra. Carcajadas que se llevaban de su corazón cualquier atisbo de duda o miedo, reflejándolo en esos hermosos ojos, que nunca me cansaré de mirar.

-“Hay algo en tus ojos que amo –Canté mientras detenía la tortura -amo tus ojos cuando me miran”
-¡Eres una payasa! –Gritó riendo.
-Pero me quieres…

Entonces agarró mis mejillas y me acercó a ella con decisión, consiguiendo que perdiera el equilibrio cayendo sobre su cuerpo. Olvidándome por completo de todo, en el momento en que sus labios atraparon a los míos con tanto desespero.
Me besó con pasión. A medida que su lengua se abría paso entre mis labios, ese ya mencionado hormigueo, subía desde mi estomago instalándose definitivamente en mi corazón para hacer que sus latidos aumentaran considerablemente su velocidad.

La deseaba tanto, que al sentir el contacto de su juguetona lengua buscando a su compañera, la temperatura de mi cuerpo aumentó exageradamente, dejándome sin aliento al instante.

-No me hago dueña de mis actos como esto siga así –Advertí con la respiración entrecortada.
-Te quiero… -Susurró con una tierna sonrisa agarrando mis mejillas con determinación –No lo vayas a olvidar…
-Uhm… esto me suena a despedida.
-No es una despedida... y aunque me encantaría pasar el resto del día aquí contigo, acabo de recordar que le prometí a Ana Pau, que pasaría la tarde con ella en casa de Neni, viendo películas de Disney… ya sabes…
-Está bien… -Sonreí –Por mucho que me fastidie dejarte ir, te estaré imaginando el resto de la tarde, viendo películas de Disney con tu sobrina y convirtiéndote en una bebé, como has hecho siempre… y como adoro que hagas.
-No te lo imagines –Sentenció con un brillo en los ojos –¡Ven conmigo! Pasa la tarde con nosotras… ya lo has hecho antes. Nos atascaremos a helado, palomitas y porquerías hasta que nos duela el estómago, ¡Como siempre! Estaríamos todo el día juntas y… duermes allí conmigo. Por fa… -Suplicó –Ven conmigo…
-Any… -Sonreí tontamente al ver su cara de caprichosa –No hace falta que me pidas todas las cosas con esa carita de no romper un plato…
-Es que me gusta ver como no puedes negarte a nada, cuando te miro así…
-¡Amonos! –Abrí los ojos asombrada -¿Así que llevas jugando sucio todos estos años?
-Jugando sucio no, mi amor… -Sonrió pícaramente ocasionando un vuelco en mi corazón -Utilizando mis armas…

Entrecerré los ojos tratando de que mis latidos acelerados fueran lo menos obvio posible ante esa mirada atravesadora.

-No te ataco con cosquillas de nuevo, sólo porque me gustó como sonaron esas palabras…
-¿Cuáles? –Volvió a sonreír con picardía -¿Mi amor?
-Ajá… exactamente esas.
-Es que eres mi amor –Repitió subiendo ligeramente su rostro para acercar nuestros labios.
-No vas a salir de aquí en todo el día –Intenté decir mientras se acercaba cada vez más a mi –Como sigas haciendo eso…
-Oh… -Dándome un pequeño beso que me erizó hasta el centímetro más recóndito de la piel –En ese caso… -beso… -Será mejor… -beso… -Que nos levantemos.
-Ajá…

Con un último beso, seguido de una sonrisa de completa enamorada, me levanté permitiendo que ella hiciera lo mismo.

-¿Hace falta que lleve algo? –Pregunté ofreciéndole la mano.
-No… -Encogiéndose de hombros -Allá tienes tu guitarra y el bolso que dejaste en Acapulco.
-¡Si es cierto! Me había olvidado completamente de mis cosas. Uhm… ¿Has visto mi celular? Tengo que hablarle a Poncho.
-¿Y para que tienes que hablarle? –Se cruzó de brazos consiguiendo que detuviera mi búsqueda para observarla mirándome con el ceño fruncido.
-¿Para disculparme decentemente por el plantón que le di? –Pregunté levantando una ceja y sonriendo burlona
-No estarás celosa ¿Verdad?
-Y si fuera así… ¿Pasaría algo?
-Uhm… no –Sentencié encogiéndome de hombros –Me gusta verte celosa. –Continué mi tarea –Además si yo no me he muerto viéndote besuquearte con tus “encantadores” novios, durante ocho años… No creo que te pase nada.

En cuestión de milésimas de segundo, sentí su cuerpo junto al mío y sus manos agarrando mis mejillas para obligarme a mirarla.

-Ni se te ocurra besuquearte con Poncho –Sentenció mirándome fijamente.
-No he dicho que lo vaya a hacer… -Sonreí rodeando su cintura.

Su mirada antes desafiante, cambió radicalmente a una extraña inseguridad.

-¿Me lo prometes? –Preguntó haciendo pucheros.
-Any… solo estaba jugando… ¿No confías en mi?
-Si… si confío en ti… pero no quiero perderte Dul…
-La única persona en este mundo que puede alejarme de ti eres tú misma… Así que, mientras quieras que esté aquí, nadie me va a mover de tu lado…
-Entonces te tendré para siempre… -Sonrió tímida.
-Para siempre… -Confirmé dándole un pequeño beso en los labios –Pero mejor vámonos ya, antes de que Ana Pau piense que te olvidaste de ella. Por cierto… ¿Cómo viniste?
-Me trajo Neni… ¿Por qué?
-Oh… Entonces vamos en mi coche.

Asintió con una sonrisa y minutos más tarde nos encontrábamos en mi auto rumbo a la casa de su hermana. Pero recordé cual era mi intensión antes de observar su pequeño momento de celos. Así que, ordené a mi celular que llamara a la última persona con la que había hablado y conecté el altavoz para poder seguir manejando.

-¿Ya terminaste tu sesión de sexo desenfrenado? –Preguntó la voz al otro lado, nada más descolgar.
-¡Poncho! ¿Podrías asegurarte de que no tengo el altavoz activado la próxima vez que hagas una de tus sutiles preguntas, por favor?
-¡Oh! ¡Hola de nuevo güera! –Exclamó como si nada.
-¿Qué pasó Ponchito? –Saludó ésta riendo.
-¿Ves Dulce? Any se ríe mientras tú te avergüenzas… ella si me entiende.
-Ella no tiene las ganas de matarte que yo tengo. ¡Y ya cállate! –Sentencié sacudiendo la cabeza –Solo llamaba para decirte que vamos para la casa de Neni y pasaremos ahí el resto del día…
-Osea que… ¿Me hablas para decirme que no te llame, porque estarás ocupada y que nuestro almuerzo se pospone hasta Dios sabe cuándo?
-Algo así… -Reí.
-Tranquila… ya lo suponía. Ustedes disfruten de su amor…
-¿Y tu como estás tan seguro de que…
-Oh vamos –Interrumpió –Estoy seguro de que no tardaron más de quince minutos en comerse a besos desde que me fui… ¿O me equivoco?

Observé de reojo a Anahí, algo sonrojada, dándome cuenta de que ella estaba con una enorme sonrisa.

-Está bien… ese silencio me dijo todo lo que necesitaba saber –Volvió a interrumpir mi amigo. –Y además consiguió que me imaginara la mirada de tontas, enamoradas que tienen ambas. Así que… como me estoy poniendo romántico y tengo que volver a trabajar, las dejo con sus miradas y sonrisas tímidas…
-Hablamos mañana ¿ok?
-Prefecto… Aprovechen el tiempo y pásenlo bien. Bye tortolitas.
-Bye… -Respondimos riendo al mismo tiempo.

Cuando mi amigo colgó un silencio se apoderó de la situación en el auto. Pero no era un silencio incomodo…Ella miraba por la ventana y yo manejaba concentrada, hasta que sentí su mano acariciar la mía sobre la palanca de cambios. Entonces volví a sonreír interiormente mientras el hormigueo al que no conseguía acostumbrarme ascendía por mi cuerpo. Así continuamos el camino, hasta que minutos más tarde llegamos por fin a nuestro destino.

Nada más entrar a la casa, una pequeña revoltosa se abalanzó sobre los brazos de su tía, mientras esta la cargaba entre risas.

-¡Por fin llegan! –Exclamó Mar*ichelo llegando hasta nosotras.
-Lo siento… nos entretuvimos un poco.

Neni observaba la repentina timides de su hermana, con una ceja levantada y una sonrisa burlona.

-Uhm… ya me lo puedo imaginar…
-Tititi, ¿Dul va a ver las pelis con nosotras? –Interrumpió la niña.
-Si pequeña… Como hacíamos cuando eras más chiquita ¿Te acuerdas?
-¡¡Sii!! ¡¡Vamos!! ¡¡Ya están preparadas!!
-Espera, primero vamos a la concina a por las chuches que traje antes ¿No?
-Yo voy a buscarlo todo… -Intervine acercándome a ella –Ve con la niña a la sala.

La pequeña Ana Paula pasó un brazo alrededor de mi cuello y en un intento de abrazarme, consiguió que mis labios y los de su tía casi se rozaran, haciendo que me sonrojara automáticamente. Pero la pequeña pareció no darse cuenta, mientras Anahí reía nerviosa.

-Gracias… -Dijo clavando su mirada brillante sobre mí.

Después de permanecer unos instantes en un estado de hipnosis absoluta, tanto la una como la otra, le ofrecí una sonrisa y dejé un pequeño beso en la mejilla de la niña, para después dejar otro sobre la suya, consiguiendo que también me dedicara esa sonrisa que la caracterizaba y que lejos de despertarme, me volvía a hipnotizar.
Me quedé parada, observándolas marchar, viendo como la niña reía entre sus brazos y eso le ocasionaba una felicidad indescriptible. Deseando que esa imagen se grabara para siempre en mí retina y poder disfrutar de muchos momentos más como este… Pero unos carraspeos me interrumpieron.

-Yo creía que era imposible verte más “embobada” observando a mi hermana… pero ya vi que esto no hace más que empeorar.
-Es el amor de mi vida –Sentencié con un suspiro.
Entonces, Neni apoyó su mano sobre mi hombro, acercándose a mi oído –Y tú el de la suya…

En ese instante una sensación extraña recorrió mi interior, una sensación de plenitud que me hizo suspirar nuevamente y sonreír…

-Anda… vamos a por la comida.

La seguí hasta la cocina y juntas agarramos todo lo necesario para pasar una divertida tarde. Palomitas, papas fritas, golosinas, helado… Absolutamente todo lo que un niño no debe comer a diario, pero hoy era una ocasión especial.

Minutos más tarde, estábamos de vuelta en la sala, donde la pequeña Ana Paula, se encontraba completamente atenta a las imágenes de la televisión, desde su pequeño “Puf”, situado a los pies del sofá, esa cosa en la que le encantaba hundirse y pasar horas. Dejamos cuidadosamente la “comida” sobre la mesa y enseguida la pequeña atacó su hondilla de palomitas, sin desconcentrarse.

-¿Dónde está mi helado? –Preguntó Anahí, comenzando a hacer algo parecido a pucheros.

Me senté a su lado y descubrí el pequeño frasco con su sabor favorito, consiguiendo que se le iluminara la cara automáticamente.
Su desesperación me producía tanta ternura que no pude evitar abrirlo y después de llenar la cuchara, dirigirla hacia su boca que la recibió completamente encantada…

Sabes que no tienes salvación cuando te das cuenta de que podrías estar horas alimentando a esa pequeña caprichosa y nada te hace más feliz que verla comer helado como si tuviera cinco años.

Cuando la tercera cucharada iba directamente a su boca, me la arrebató queriendo que yo también disfrutara… O bueno, eso pensé antes de que el helado fuera a parar directamente a mi nariz, haciéndome fruncir el seño, mientras ella reía burlonamente.

Pero antes de que pudiera siquiera protestar, agarró mis mejillas y limpió con sus propios labios, la parte manchada de mi nariz, para seguidamente bajar y atraparme en un beso antes de que pudiera reaccionar… Tampoco es que me fuera a oponer, la verdad sea dicha. Pero sentir sus labios sobre los míos me seguía ocasionando un cosquilleo igual o mayor que la primera vez, hace apenas unas horas… Aún no me acostumbraba a esa sensación… a ese suave tacto y rítmico movimiento que adquirían nuestras bocas cuando se encontraban. Su lengua estaba fría a causa del helado, pero eso no fue motivo para que mi cuerpo adquiriera la misma temperatura. Al contrario, en cuando la sentí abriéndose paso hacia mí interior, un fuerte calor subió desde mis pies hasta depositarse directamente en mi corazón.

Un triple carraspeó nos hizo separarnos cuando sentí que estaba a punto de explotar y descubrimos a una Mari*chelo, que en algún momento había desaparecido, observarnos desde el umbral con su bebé en brazos.

-No creo que haya persona sobre la faz de la tierra que se alegre más de esto que yo… ¿Pero podrían hacerme el favor de no pervertir a mi hija? –Preguntó señalando a la pequeña y sentándose a nuestro lado.

En ese momento, ambas recordamos la presencia de la niña y automáticamente miramos hacia abajo, dándonos cuenta de que seguía absolutamente concentrada en su televisión y no se había percatado de nada.

-¿Y tú en qué momento fuiste a buscar a Santi? –Se dirigió a su hermana.
-Justo antes de que tu lengua decidiera explorar a fondo la garganta de Dul.

Después de lanzarle una mirada amenazante a su propia hermana, mientras yo solo podía reírme nerviosa, las tres decidimos continuar con lo que habíamos venido a hacer aquí, ver películas de Disney.
Anahí dejó un pequeño beso en la mejilla de su sobrino dormido y después de agarrar el otro recipiente con palomitas, levantó mi brazo para cobijarse en mi pecho y así pasar el resto del día… sintiendo los latidos de mi corazón, que al igual que hace unas horas, solo pronunciaban su nombre…

Todas las películas terminaron y la pequeña Ana Paula, que en algún momento de la tarde, había decidido acostarse entre nosotras, se encontraba profundamente dormida. Hace poco que había anochecido y Mari*chelo aún cargaba a su otro bebé.
Entonces escuchamos la puerta principal abrirse, descubriendo a Jorge, que como siempre, llegaba con una sonrisa. Trató de no hacer ruido al entrar en la sala, para no despertar a sus hijos.

-Buenas noches –Dijo saludándonos a todas con un beso -¿Cómo fue esa tarde Disney?
-Bien mi amor… -Respondió su esposa -La princesa ya se quedó dormida. Así que, nos toca cargarla hasta el cuarto…
-Esta es una pequeña listilla… le encanta que la llevemos en brazos cuando se duerme.
-Oh… eso tuvo que ser hereditario –Intervine mirando a Anahí burlona.

Esta me sacó la lengua ofendida, enterneciéndome tanto que me vi “obligada” a dejar un pequeño beso sobre su mejilla, tras el cual sonrió satisfecha y apoyó nuevamente su cabeza sobre mi pecho.
Cuando levanté la mirada, me encontré a Jorge y Neni observándonos como si fuéramos extraterrestres.

-Ni te asombres mi amor –Dijo Mari*chelo a su marido comenzando a levantarse –Que llevan toda la tarde derramando miel y me siento muy empalagada. Así que… aquí se quedan… Ya saben dónde queda el cuarto y procuren no gritar demasiado…

En ese momento, la sangre se debió acumular toda sobre mis mejillas porque sentí un calor extremo en mi interior. Jorge se acercó riendo y cargó en sus brazos el cuerpo dormido de su pequeña hija.

-Buenas noches chicas… -Dijo antes de que ambos desaparecieran definitivamente.

La pequeña cabeza que estaba apoyada en mi pecho, ascendió su mirada.

-Dul… ya puedes respirar –Informó sonriendo.
-¿Desde cuándo la gente de nuestro alrededor es tan poco sutil?

Su sonrisa aumentó y seguidamente se levantó del sofá.

-Vamos… -Dijo ofreciéndome la mano.

La agarré y dejando aquel desastre en la sala, tal y como estaba, nos dirigimos hacia ese cuarto que llevaba tantos años sin ver. Ese donde dormíamos cada vez que por uno u otro motivo decidíamos quedarnos en casa de su hermana.

-Está todo igual –Dije observando a mi alrededor y divisando al instante mi guitarra. –Oh…aquí están mis cosas.

De pronto sentí su cuerpo abrazarme por la espalda y mi corazón ya me estaba avisando antes incluso de que sus brazos me rodearan.

-Las traje antes de ir a tu casa –Susurró en mi oído.
-¿Tan segura estabas de qué vendría? –Pregunté volteándome para abrazarla por la cintura y quedar cara a cara.
-Cuando fui a tu casa de lo único que estaba segura era de que te extrañaba como jamás había extrañado a nadie…

Permanecí unos segundos observando sus ojos y la verdad que en ellos se transmitía. Esa claridad y transparencia que siempre me habían mostrado… eran incapaces de mentirme. Y además, conseguían que yo fuera incapaz de mentirle a ellos, porque sentía que con cada mirada, atravesaba directamente mi alma y me desnudaba, descubriendo todos y cada uno de mis sentimientos…

En este momento, en que esos ojos están clavados sobre mí y siento que sobran las palabras, que ella es capaz de ver perfectamente lo que grita mi corazón… No me importa nada, no me importa nada y ese músculo decide dejar de gritar para susurrar a través de mis labios un sincero…

-Te amo…

Cuando esas palabras son expulsadas suavemente por mis labios y atraviesan sus oídos, un brillo automático se apodera de sus ojos, consiguiendo que ese azul, antes hermoso, ahora posea una belleza indescriptible.
Atrapó mis labios con desesperación y esta vez sí, me sentí completamente libre, con el tiempo y el espacio a mi favor, para atraer su cintura contra mi cuerpo y dejarme llevar por este ansioso deseo acumulado durante tantos años. Este deseo de llenarla de besos y caricias, haciéndola completa y definitivamente mía.
Ella, haciéndome entender que sus ganas no eran menores a las mías, empujó mi cuerpo hacia la cama, consiguiendo que quedara sentada, con su abdomen justo frente a mí rostro, mientras acariciaba mi cabello. Levanté ligeramente la mirada, al mismo tiempo que levantaba su blusa y con su ayuda, esa prenda desapareció por algún lugar del cuarto.

Descendí una vez más la mirada y acaricié lo que tenía frente a mí, con la yema de mis dedos, sintiendo como esa firme y suave piel, se erizaba en el momento del contacto. Me fue imposible evitar dejar pequeños besos por su abdomen, a medida que me levantaba y quedaba nuevamente a su altura. Cuando nuestros ojos se encontraron una vez más, pude distinguir una mezcla de muchos sentimientos en el fondo de ellos. Brillaban como el fuego, debido a la pasión y el deseo del momento, se encontraban ansiosos y desesperados, pero también inseguros y miedosos.

Con una sonrisa, volví a besar sus labios, dejando que toda esa inseguridad desapareciera… Sentí sus manos introducirse en el interior de mi camiseta, produciéndome escalofríos en el momento en que sus dedos rozaron mi piel…
A los pocos segundos, esa prenda había ido a parar a un lugar muy cercano al que minutos antes había caído la de ella.

Entonces algo sucedió… Su mirada se detuvo sobre mis pechos unos instantes que se me hicieron eternos, mientras los acariciaba suavemente con sus dedos, haciendo suyo cada espacio y analizando cada detalle.

-Te deseo tanto… –Susurró consiguiendo que un escalofrío subiera por mi espalda –Que ni siquiera sé lo que tengo que hacer…

La inseguridad había vuelto, podía verla en el interior de sus ojos. Así que, posé un dedo sobre sus labios y la miré tan intensamente como no la había mirando jamás, haciéndole saber, que no importaban los temores, no importaba lo inexpertas que fuéramos… Lo único realmente importante eran estos sentimientos que solamente podían expresarse de una forma…

-Solo déjame amarte… -Respondí con otro susurro.

Después de una intensa mirada por su parte, recosté su cuerpo delicadamente sobre la cama, al mismo tiempo que caía sobre ella.
El resto de prendas, fueron desapareciendo minuto a minuto, mientras llenaba su cuerpo perfecto con estos besos y caricias que habían sido creados solamente para este momento… solamente para ella.
Sus besos erizaban mi piel y el amor que desprendía cada movimiento, producían en nosotras unos gemidos cada vez menos controlables.

Nunca me había sentido así, nunca había hecho esto con tanta delicadeza y paciencia. Como si lo único importante fuera disfrutar cada paso y cada caricia, sintiendo como nuestros cuerpos respondían solos, haciéndonos saber que era el momento, que su interior ya estaba completamente listo para recibirme, al igual que el mío, se encontraba desesperado porque esas caricias fueran definitivas.

De esta forma, mientras sus manos jugueteaban con mi humedad, haciéndome llegar prácticamente al cielo con ese simple movimiento, introduje mis dedos en su interior, al mismo tiempo que ella me imitó, deteniendo mi “sufrimiento”…

Así, comenzamos una danza frenética, en la que el sudor, el temblor, los nervios, los gemidos y el amor… nos hicieron llegar a un lugar al que no había llegado jamás. Un lugar al que solo es posible llegar cuando tienes el cuerpo de la persona que amas entre tus brazos, llenándola de placer con cada movimiento…

Así, con un fuerte gemido, ambas llegamos a ese lugar tan parecido al paraíso, donde nuestro amor nos había otorgado el mayor placer jamás sentido.
No el placer que se siente al tener sexo con alguien, ni siquiera el placer que sientes al tener sexo con alguien que quieres… Sino el placer de haberle entregado tu alma, al amor de tu vida…

Nuestras caderas detuvieron poco a poco sus movimientos, a medida que la respiración trataba de normalizarse… Y sus manos se aferraban nuevamente a mi rostro, obligándome a encontrarme con esos ojos azules vidriosos…

El miedo me invadió… La duda me asaltó… Y mi corazón se aceleró temeroso al ver unas gotas bajando por sus mejillas…

-Te amo… -Susurró entre lágrimas.

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:19 am

Capitulo 11

Toda la noche… absolutamente toda la noche permanecí velando su sueño. Me parecía tan increíble tenerla así… desnuda entre mis brazos. Durmiendo plácidamente con una sonrisa, como si las preocupaciones hubieran desaparecido de su corazón por completo… ¿Cómo es posible que exista tanto amor para una sola persona?
¿Cómo es posible que mi corazón siga manteniendo ese ritmo frenético, por el simple hecho de tenerla a mi lado?
Siempre he creído que en algún lugar del mundo se encuentra la persona perfecta para cada ser humano. Algunas parejas son aparentemente ideales la una para la otra. Pero… ¿Realmente, experimentan en su totalidad esa palabra tan grande? ¿Son conscientes, las miles de parejas que hay por el mundo de lo que significa el amor?
¿Sienten todos, esto que yo siento en este momento y que sentí hace unas horas mientras la hacía mía?
Puede que no seamos la pareja perfecta, puede que no seamos ni siquiera una pareja… Puede que seamos dos personas completamente diferentes, con el mismo sexo y que para esta sociedad, no seamos ni una cuarta parte de lo que significa ser una pareja perfecta… Pero si de algo estoy segura, es de que esta mujer, sin ella saberlo, me enseñó lo que significa amar a alguien en toda su totalidad, como jamás pensé que mi corazón pudiera hacerlo. Demostrándome que el resto del mundo no importa… no importa lo que piensen, lo que hagan, lo que digan… lo único importante son los sentimientos que esta pequeña mujer, con alma de niña y yo, experimentamos mientras hacíamos el amor hace apenas unas horas.

-Me gusta cuando me miras así… -Interrumpió aún con los ojos cerrados mientras acariciaba su rostro.
-¿Así como? –Sin poder evitar sonreír –Si ni siquiera me estás viendo.
-Pero te siento… y sé cómo me estás mirando… Como nadie me ha mirado jamás.
-Eso es porque nadie te ha querido como yo…
-Lo sé… -Abrió los ojos por fin, consiguiendo que mi corazón diera un vuelco al ver ese azul brillante que tanto me fascinaba. –He estado tan perdida…
-¿Por qué dices eso?
-Porque me he pasado toda mi vida buscando al príncipe azul… sin darme cuenta de que siempre tuve a mi princesa delante y era lo único que necesitaba.
-Tú eres la que siempre dices que los tiempos de Dios son perfectos ¿No? Y que las cosas suceden cuando deben suceder… Quizás era este el momento y no otro.
-Si… es curioso como siempre te he tenido en mi vida, de una u otra forma… ¿Desde que tenías que? ¿Dos años? Siempre, a medida que íbamos creciendo nos volvíamos a encontrar, aunque no llegamos a conocernos realmente hasta mucho después…
-Desde luego nunca imaginé acabar de esta forma contigo, cuando te veía por los pasillos o nos tocaba trabajar juntas.

Permaneció observándome fijamente y en silencio unos instantes, mientras yo continuaba acariciando su cabello y poniéndome nerviosa por esa forma tan intensa de mirarme.

-Eres lo que siempre soñé Dul… Y no me refiero a mi media naranja o el príncipe azul o a esa pareja perfecta de cuento de hadas que siempre quise… Me refiero a que, anoche me hiciste sentir como nunca me había sentido… y descubrí lo que significa amar. Amar a alguien en toda su totalidad… Sé que no querías que te lo dijera aún pero…
-Shh… -Interrumpí poniendo un dedo en sus labios –Lo único que no quería era ser una más de las personas que pasan por tu vida y crees enamorarte, quería que amarme significara para ti algo completamente distinto a lo que has vivido hasta ahora… quería que sintiéramos eso que sentimos anoche y que cuando me dijeras, te amo, lo hicieras desde el fondo de tu alma…
-Desde ese lugar lo hice… Lo sabes… ¿Verdad?
-Si… -Sonreí tranquilizándola –Yo también estaba ahí… sentí lo que tu sentiste.
-Realmente fue tan… ¿Mágico? ¿Como a mi me lo pareció?
-Lo fue…
-¿Te confieso algo? –Preguntó dudosa.

Asentí con una sonrisa, tratando de calmar la timidez que veía en su mirada.

-Siento que… que es la primera vez que hago el amor… Porque no se trataba del placer… disfrutaba cara caricia que te hacía, cada beso que te daba… y me erizaba de pies a cabeza cuando tus labios o tus manos rozaban mi cuerpo… Me sentía…completa…
-Te amo Anahí –Sentencié sorprendiéndome incluso a mi misma –Te juro que siempre he odiado la cursilería. Pero te amo como no tienes una idea… Y ahora que fuiste mía… ahora que eres mía… no voy a dejarte marchar…
-No pienso irme a ninguna parte… -Sonrió acariciando mi rostro –Pero ya… -Haciendo pucheros -No me digas más Anahí, que parece que me estás regañando…
-Uhm… ¿Cómo te digo? ¿Any?
-No…
-¿Berrinchuda?
-¡No! –Dándome un pequeño golpe.
-¿Entonces cómo?
-Mi amor…
-Oh… -Alcé los ojos haciendo que pensaba -¿Mi amor? ¿Así quieres que te diga?

Asintió con cara de niña buena, mientras yo iba poco a poco acortando la distancia que nos separaba…

-Está bien… Mi amor…

Acabé definitivamente con esos escasos milímetros y junté nuestros labios, transformando ese espacio en un beso cálido, dulce, apasionado y rebelde. Un beso que, como todos, ocasionó un escalofrío en mi columna vertebral, un hormigueo en mi estomago e innumerables sensaciones más, imposibles de explicar.
Podría pasarme la vida entera besándola y sentiría que nunca es suficiente. Pero para mi desgracia, nuestros pulmones tenían una reserva de oxigeno limitada.

-¿Bajamos a desayunar?
-Con una condición –Respondió con cierto aire de picardía en su mirada, haciéndome fruncir el seño intrigada –Que después volvamos a subir…
-Oh… -Me incliné nuevamente para acortar nuestra distancia y comencé a dejar húmedos besos por su cuello –Pienso pasarme todo el día…haciéndote el amor –Susurré en su odio.

Con la respiración algo acelerada, agarró mis mejillas, obligándome a encontrarme con su mirada.

-Sigue así… que no te voy a dejar bajar a desayunar… ni almorzar…ni cenar… ni comer otra cosa que no sea yo, durante el resto de tu vida.

Con una carcajada y un último beso, no menos apasionado que el anterior, nos levantamos definitivamente de aquella peligrosa cama.

Aproximadamente media hora después, de habernos bañado y vestido, bajamos a la cocina, agarradas de la mano y como ya era completamente habitual en nosotras, riéndonos a carcajadas de cualquier tontería.

-¡¡Pero qué bonito es el amor!! –Exclamó Neni al vernos aparecer de aquella forma.

Anahí me detuvo en seco y agarró mis mejillas para darme un sonoro beso frente a su hermana.

-Si lo que pretendes es darme envidia, te recuerdo que estoy felizmente casada y enamorada –Dijo esta con una ceja levantada.
-No pretendo darte envidia… Pero me resulta imposible estar más de dos minutos sin darle un beso.
-¿Ah sí? –Pregunté pícaramente acercándome a ella de nuevo.
-¡¡Ei ei ei chicas!! No quiero ser la aguafiestas de la historia pero… Un poquito de tranquilidad ¿No? Se me van a empalagar…
-Uhm… ¡No lo creo! –Respondimos a la vez, besándonos de nuevo.
-¡¿Es eso café?! –Pregunté una vez nos habíamos separado, haciendo ligeros movimientos con la nariz.
-Oh si… Me temo hermanita, que hay otra cosa en el universo que a Dul le gusta más incluso que tú…

Rápidamente me miro con los ojos y la boca abiertos, esperando una respuesta por mi parte…

-Es café mi amor… -Me encogí de hombros -El café… es café…

Sus ojos y su boca, antes abiertos como platos, pasaron a expresar un comienzo de pucheros increíblemente adorable.

-¡No es cierto, no es cierto! –Me apresuré a decir agarrando sus mejillas –No hay absolutamente nada en este planeta que me guste más que tú…
-¿Y en otros planetas? –Preguntó con cara y voz de bebé.
-Tampoco…

Sus ojos se iluminaron, mientras yo sentía que me derretía.

-Oye… -Dijo tímidamente -Ya llevo más de dos minutos sin besarte…

Con una sonrisa de completa idiota me acerqué a ella y le di un pequeño beso en los labios, a medida que acariciaba sus mejillas.

-¿Podré mantener una conversación con ustedes en algún momento de la mañana? –Interrumpió Neni -¿O van a estar con besito-puchero-besito todo el tiempo?
-Tienes dos minutos hasta el próximo besito –Respondió su hermana sentándose frente a ella y consiguiendo que rodara los ojos.

Entre risas, me dirigí a la zona de la cafetera y serví dos tazas para a continuación ofrecerle una, sentándome a su lado y recibiendo una tierna sonrisa de agradecimiento.
-¿Qué tienen pensado hacer hoy? Además de besito-puchero-besito, claro…
-Uhm… pues… este… más besitos y… más besitos… y… ¿Verdad? –Se dirigió hacia mí, interrumpiendo el camino que la taza había tomado hacia mis labios.
-Oh si… ese plan es perfecto…
-¿Y mañana?
-¡Más besitos y más besitos! –Respondió riendo -¡Besitos durante el resto de nuestra vida!
-Ya… Pues nuevamente advierto que no es por aguarles la fiesta. Pero creo que… sobretodo tú, hermanita… tienes algunas cosas que arreglar si quieres empalagarte por el resto de tu vida…
Su expresión cambió totalmente de la felicidad y cursilería a la desgana –Si… -Dijo tras un suspiro -Es cierto…
-Cuanto antes enfrentes las cosas será mejor para todos.
-Ya sé… Pero no quiero bajarme de esta nube aún.
-Bueno mi amor –Intervine –Hacemos una cosa… Yo me quedo sentadita en la nube, tú bajas, arreglas lo que tienes que arreglar y después no tendrás más que agarrar mi mano para volver a subir…
-¡Ay! –Exclamó agarrando mis mejillas -¡Por eso es que te adoro caray!

Nuevamente comenzó a besarme, olvidándonos por completo de la presencia de su hermana, que afortunadamente para ella, alguien decidió llamar a la puerta en este momento, salvándola de una nueva sesión de besos y sonrisas enamoradas.
Continuamos concentradas besándonos y riéndonos de tonterías, mientras ella nos abandonaba.

-¡¡Anahí!! –Escuchamos la voz de Neni minutos después.
-¿Y a esta que le pasa? –Me preguntó entre risas y dándome un último beso antes de dirigirnos hacia su hermana.

Una vez llegamos a la entrada, donde Mari*chelo aguardaba, me fue casi imposible reaccionar, antes de que la risa se me cortara de golpe y el cuerpo se me congelara en el momento en que ese hombre se abalanzo sobre Anahí, dándole un gran beso en los labios.

-¡¡Bonita!! –Lo escuché decir mientras la agarraba por los hombros.
-Ma… Ma… Manuel –Balbuceó ella -¿Qué haces aquí?
-¿Cómo que hago aquí hermosa? Llevo más de una semana sin apenas saber de ti… Y ahora que pude escaparme vine desde San Cristobal para invitarte a comer y platicar tranquilamente, mi amor. Desde tu cumpleaños ha sido todo un relajo… me tienes abandonado.

Volvió a darle un pequeño beso que consiguió hacer arder mi estómago al instante, acompañado de absolutamente todos los órganos que hubieran dentro de mi cuerpo.
Ella no respondió el beso, simplemente sonrió con cortesía y gracias a eso, el tipo no pudo profundizarlo… Porque de haber tenido que presenciar eso, creo que mi estaticidad hubiera desaparecido al instante, abalanzándome sobre él para descargar toda la furia que siento en estos momentos.

-Este… chicos –Interrumpió Mari*chelo -¿Por qué no pasamos a la sala?

El tipo pasó un brazo por encima de sus hombros y se la llevo a la sala principal sin siquiera darle tiempo a mirarme. Al sentir que mi cuerpo continuaba ardiendo y no precisamente en el buen sentido, me fui dispuesta a subir las escaleras en dirección al cuarto.

-¿A dónde vas Dul? –Preguntó Neni cuando la “pareja” ya había desaparecido.
-A meterme en el cuarto y atarme a la cama, porque si veo a ese hombre besar a tu hermana una vez más, no voy a poder controlar las ganas que tengo de partirle la cara.
-Uhm… Creo que prefería el empalagamiento que estaba sufriendo hace unos minutos…
-¿Ya viste? Eso te pasa por quejarte tanto…

Con una sonrisa tranquilizadora ante su cara de preocupación continué mi camino y llegué al cuarto donde la noche anterior había vivido la mejor experiencia de mi vida.

Observé mi guitarra junto al pequeño bolso algo desordenado, lo agarré situándolo sobre la cama, para doblar bien la poca ropa que traía y justo cuando terminé de cerrarlo escuché la puerta abrirse tras de mí.
-Por favor no te enojes… -Suplicó una voz consiguiendo que me volteara al instante.
Su rostro mostraba preocupación, miedo, duda, como si fuera una niña asustada en busca de protección… Mi protección.
-No estoy enojada –Sonreí sintiendo que toda esa rabia desaparecía.

Rápidamente se abalanzo sobre mí y me rodeó con sus brazos, tratando de cobijar su cuerpo junto al mío.

-Lo siento… -Susurró –Te prometo que no sabía…
-Mi amor… -Me separé para mirarla a los ojos –Está bien ¿Ok? Tarde o temprano tenía que pasar…
-No… pero yo quería estar el día entero contigo, como habíamos dicho… y ahora…
-Bueno, realmente tu hermana tenía razón… quizás sea mejor que arregles lo que tienes que arreglar para después no separarnos ni un solo segundo.
-¿Segura que no estás enojada? –Preguntó aún con cierto miedo en su mirada.

En ese momento supe que ninguna respuesta la iba a convencer, ninguna respuesta expresada con palabras… Así que, haciendo caso del profundo deseo que me producía tenerla tan cerca, atrapé sus labios con decisión. Sintiendo automáticamente sus profundas ganas de besarme. Me besaba con desesperación, con deseo y al mismo tiempo con esa dulzura que solo ella sabe demostrar. Me besaba como si mis labios fueran los únicos que calmaban sus ansias y le producían esa tranquilidad y fuerza que en estos momentos necesitaba…

-Esto sí que es un beso… -Sonreí orgullosa al separar nuestros labios.
-Este es el único beso que yo quiero…

Un impulso me hizo abrazarla. Abrazarla con fuerza y demostrarle que no había nada que temer, que aquí estoy, con ella, pase lo que pase…
Permanecí unos segundos en esa posición, sintiendo su cuerpo aferrado fuertemente al mío y nuestros corazones latiendo exactamente igual de veloces y nerviosos.

-Será mejor que vuelvas abajo –Suspiré con resignación.
-¿Y tú que vas a hacer?
-Voy a mi casa, supongo que invitaré a Poncho a comer… ya sabes que se lo debo…Y en algún momento del día tendré que responder las mil llamadas que hay en mi celular de Pedro a ver si hay alguna novedad…
-Prometo que en cuanto solucione esto te hablo… No creo poder aguantar muchas horas sin ti.
Con una sonrisa tierna, le di un beso en la frente y me dispuse a ir hacia la puerta.

-¡¡Dul!! –Me detuvo agarrándome el brazo y haciéndome voltear para quedar pegada a mí nuevamente –Te amo… Solamente a ti…por favor no lo olvides.

Una vez más, no pude evitar el impulso que dictó mi corazón, de acabar con nuestra pequeña distancia y atrapar sus labios, demostrándole en unos simples movimientos que lo sabía perfectamente… Sus ojos me lo decían, al igual que los míos debían decírselo a ella…

-Yo también te amo… -Susurré sintiendo como su piel y también la mía se erizaban.

Con una última sonrisa, agarré mi bolso y salí de aquella habitación junto a ella. Bajamos agarradas de la mano hasta el principio de las escaleras, donde ya se escuchaban las voces de Neni y ese tipo platicando en la sala.

-¿Me despides de tu hermana?

Asintió con algo de tristeza, mientras yo acaricié su mejilla tratando de trasmitirle fuerza y tranquilidad.

-Recuerda que estoy contigo…

Una sonrisa por su parte y una mirada intensa que a pesar de ser silenciosa, supe perfectamente que gritaba “No me dejes”, fue lo último que recibí antes de abandonar definitivamente esa casa, dejando dentro de ella al que ahora estaba más segura que nunca de que era el amor de mi vida.
No quería dejarla sola. Deseaba con todo mi corazón estar junto a ella en estos momentos, pero lamentablemente había cosas que ella solita debía afrontar. Ser fuerte, como siempre había mostrado y demostrar sus verdaderos sentimientos frente al mundo.
Una vez en el auto, decidí que en vez de ir a mi casa, llamaría a Poncho para invitarlo a comer en un restaurante que a ambos nos encantaba por su tranquilidad y discreción. Pero mi amigo, siempre tan atento, aceptó encantado y de paso me bajó de la nube recordándome que aún era demasiado temprano para almorzar y que él se encontraba trabajando.
Así que, muy a mi pesar tuve que darle la razón y traté de hacer tiempo yendo a mi casa para dejar mis pertenencias y después haciéndole una pequeña visita a mi mamá, que con todo este jaleo la había tenido bastante abandona las últimas dos semanas.

Pasaron aproximadamente tres horas, cuando me encontraba entrando al restaurante donde había quedado con mi ex novio.

-Oh si… -Dijo con una sonrisa según me senté frente a él –Ahora sí que si, ni te esfuerces en negármelo porque te conozco… y en el fondo de esa mirada intensa y penetrante veo que pasaste una noche de sexo desenfrenado, de esas que no pasas desde que me dejaste.
-Me temo que voy a desilusionarte un poco –Respondí con una sonrisa –Porque nunca, ni siquiera estando contigo, he pasado una noche tan increíble como la de ayer…
-¡Auch! Sácame el cuchillo de la espalda por favor… Definitivamente tú no le tienes ningún tipo de aprecio a mi autoestima.
-¿Quieres que te mienta? –Pregunté encogiéndome de hombros.
-No… ¿Pues ya qué? Además aunque quisieras no podrías… Jamás te he visto ese brillo que traes hoy en los ojos. Pero ya podrías disimular un poco.
-Es que jamás me había sentido como me siento hoy…
-¿Tan increíble fue?
-Más que eso… El día completo fue… mágico… Es como si, todo lo que llevas años soñando, de pronto se cumple y resulta que supera tus expectativas de una forma inexplicable.

-¡Wou! Imágenes interesantes abordan mi mente…

Fruncí el seño lanzándole directamente una mirada asesina sin pronunciar una palabra.

-¿Qué? Me acabas de decir con toda tu cara que el sexo con Anahí te gustó infinitamente más de lo que te gustaba conmigo… Eso para un hombre es mortal… Así que, deja que resucite imaginándome esa escena tan…tan…bonita.

Nuevamente no dije una palabra, mientras mi mirada atravesada seguía clavada sobre él.
-Algún día me vas a tener que enseñar a mirar de esa forma, porque realmente intimidas… -Consiguió que sonriera -¿Y qué? ¿Dónde está la mujer de tus sueños? Creía que hoy también pasarían el día juntas recuperando el sexo perdido…digo el tiempo… el tiempo perdido.

Un suspiro de resignación, se escapó sin querer de mi interior –La mujer de mis sueños está ahora mismo con su “novio”
-¿Cómo es eso?
-El señor, "Futuro gobernador de Chiapas" se presentó hoy en casa de Neni, cuando mejor estábamos para llevársela a almorzar porque según él, lo tenía abandonado.
-Oh… ¿Y como es que lo permitiste?
-¿Pues qué podía hacer Poncho? Tarde o temprano ella iba a tener que agarrar el toro por los cuernos para definir su situación.
-Pero… -Continuó mirándome fijamente -Estás asustada… ¿No es así?
-Si… -Reconocí –Traté de hacerme la fuerte para transmitirle seguridad y que no tuviera miedo de nada. Pero lo cierto es que sí… me da pánico que cambie de opinión, que algo consiga que se arrepienta de lo que pasó ayer…
-Eso no va a suceder Dulce… Pase lo que pase, Anahí nunca podrá arrepentirse del que estoy seguro, ha sido el mejor día de su vida…
-¿Y por qué estas tan seguro?
-Porque llevo años viendo cosas que ustedes no veían… Y sé que lo que ella siente por ti es tan grande como lo que tú sientes por ella…
-¿Y esto no me lo podrías haber dicho antes? –Pregunté con una ceja levantada.
-Claro… porque me hubieras hecho el mismo caso que me hiciste los millones de veces que traté de convencerte para que hablaras con ella.
-Tienes razón –Respondí sonriendo resignada.

En ese momento, una imagen que apareció en el televisor del restaurante, me llamó la atención enormemente, consiguiendo que dejará de escuchar absolutamente todo lo que pasaba a mi alrededor y mis oídos se concentraran simplemente en el sonido que salía de aquel aparato. Aquel aparato que mostraba el rostro de la mujer más hermosa que había visto en mi vida. Esa mujer, que hace apenas unas horas disfrutaba de mis besos y mis caricias, consiguiendo juntas, que el tiempo se detuviera y el mundo desapareciera.
Era ella… tenía la misma ropa que la última vez que la vi. Se encontraba rodeada de periodistas que, una vez más introducían sus micrófonos bruscamente frente a ella y su acompañante para obligarlos a responder sus preguntas.
Si… estaba acompañada por ese tipo, ese tipo que unas horas antes me la arrebató y que ahora la abrazaba mientras trataban de abrirse paso entre la multitud.
Las preguntas se amontonaban, él sonreía, ella permanecía seria, con unos grandes lentes de sol que me impedían ver la expresión de sus ojos.
Entonces, unas palabras salieron de la boca de aquel hombre sonriente, consiguiendo que mi mundo se congelara.

“Nos casamos en dos semanas”

Esa frase, se repitió en mi mente una y otra vez como si fuera un eco de película de terror, consiguiendo que la libertad sentida hace apenas unas horas, se transformara en un terrible nudo anclado a mi pecho. Un nudo que me impedía prácticamente respirar, hablar, incluso escuchar…
Un nudo que acababa de destruir, esa profunda felicidad que hasta hace dos minutos invadía cada espacio de mi ser

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:19 am

Capitulo 12
***

-¿Me puedes explicar qué significa eso? –Preguntó Anahí a su novio tras cerrar la puerta de su casa.
-¿Qué significa el que mi amor?
-Eso que le dijiste a los periodistas de que nos casamos en dos semanas ¿Te volviste loco?
-No bonita… -Se acercó a ella con una sonrisa –No he tenido ocasión de decírtelo. Pero estos días en los que has estado desaparecida, yo mismo me encargué de arreglarlo todo y ya es oficial ¡Nos casamos en dos semanas!

El corazón de Anahí había comenzado un ritmo frenético desde el preciso momento en que escuchó a este hombre decir esas mismas palabras a los periodistas hace unos minutos. Y aún no había conseguido que aminorara su marcha. Estaba nervioso, desenfrenado, asustado…

-Esto… esto es una locura. –Dijo caminando algo confundida.
-¿No te parece maravilloso?
-¡No! –Gritó –No puedes hacer esto Manuel. No puedes haber elegido una fecha para la boda sin consultarme.
-Pero hermosa… Créeme que no tuve otra opción. Han estado las cosas muy complicadas. Mi abuelo me informó que tengo que asumir el cargo de gobernador en un mes… antes de lo previsto. Y es absolutamente necesario que estemos casados antes de que eso ocurra… Nos iremos de luna de miel una semana a la polinesia Francesa y cuando volvamos seremos los gobernadores de Chiapas… Después de eso no tendrás que preocuparte por nada. Tendremos nuestros bebés y seremos felices para siempre…
-¿Qué? –Preguntó aún incrédula –¿Ósea que en una semana ya te encargaste de organizar la boda, la luna de miel y el resto de mi vida? –Sonrió irónica –Esto no puede estar pasando.
-¿Pero qué problema tienes, mi amor? Ya aceptaste casarte conmigo, el resto son puros tramites y cosas sin importancia… No importa si es dentro de dos semanas o de un mes…
-¡Si importa Manuel! Si importa porque para empezar no me gusta que me organicen la vida, no soy ningún muñeco que alguien pueda manejar. Tengo mi carrera y mis compromisos, ni siquiera te paraste a pensar que podía tener algo concretado para esa fecha…
-Pero eso se puede posponer…
-Si… se podría posponer. Pero el principal problema es que no voy a casarme contigo.

Unos segundos de silencio se apoderaron de la situación hasta que él volvió a hablar.

-¿Cómo que no vas a casarte conmigo, Anahí? ¿De qué estás hablando?
-Lo siento… te juro que lo siento. No encontré la oportunidad de decírtelo en el almuerzo porque estábamos acompañados… Pero estaba totalmente dispuesta a hacerlo ahora… hasta que soltaste esa bomba frente a todo el mundo… Nuestra relación ya no tiene sentido Manuel… Estoy enamorada de otra persona…

Los ojos de este hombre, aparentemente dulce y tierno, pasaron a expresar una profunda rabia interior al escuchar esas palabras. Permaneció segundos en silencio, observando fijamente a una nerviosa Anahí.

-¿Crees que las cosas son así de sencillas? ¿Crees que puedes llegar ahora y decidir que no te casas conmigo porque estás enamorada de ella?
-Tú… tú… -Balbuceó confusa -¿Cómo sabes qué…?
-¡Por dios Anahí! Seré bueno, pero no soy tan *beep* como para no darme cuenta de lo que está pasando ¿Realmente piensas que eres tan buena actriz? ¿Qué no me di cuenta de lo que te pasó cuando la viste aparecer en tu fiesta de cumpleaños? ¿Qué no veía como la mirabas cuando fuimos a almorzar? ¿Crees que no iba a darme cuenta de lo mucho que has cambiado desde que Dulce volvió tu vida?
-Yo… yo… no he cambiado, siempre he sido así Manuel… el problema es que lo tenía olvidado.
-Oh… ¿Y ella te hizo recordarlo?
-Si…
-Pues las cosas no son así de fáciles bonita. No soy ningún trapo viejo que puedas usar y tirar cuando se te antoje, no soy ningún niño. Soy una persona importante en este país y tú tienes un compromiso conmigo… un compromiso que debes cumplir. Porque además de todo, te quiero y siempre te he tratado como una princesa.
-Nunca he dicho que no lo hayas hecho… yo... te lo agradezco pero…
-Pero nada Anahí –Interrumpió –Se madura y piensa bien las cosas ¿Crees realmente que puedas vivir el resto de tu vida con algo así? ¿Crees que vayas a ser feliz con una mujer? ¿Qué no va a importarte cuando te señalen con el dedo? Estarás siempre en la boca de todo el mundo. Armarás un escándalo, no sólo arruinaras mi carrera sino también la tuya… Lo siento mucho, pero no lo puedo permitir. No puedo consentir que acabes en dos minutos con lo que llevo construyendo durante toda mi vida… ¿Estás enamorada de Dulce? Está bien… sigue con ella, véanse a escondidas… Pero te vas a casar conmigo… Me vas a hacer el favor de no arruinarme la vida y no arruinártela a ti misma… Sé que en el fondo piensas que tengo razón. Porque jamás vas a tener la fuerza de afrontar todo lo que se te va a venir encima…No podrás con eso. Así que, coge el camino que te ofrezco, es lo mejor que puedes hacer… para mi, para ti y también para Dulce… porque recuerda, que tan influyente es la política en este país... –Acercándose a ella -Te estoy ofreciendo el camino fácil, mi amor.
-No me llames “mi amor” –Dijo con lágrimas en los ojos.
-Bonita… sabes que es lo mejor para todos. Si lo tuvieras tan claro como creías ya me hubieras gritado como loca... Pero en cambio estás asustada. Tienes miedo porque sabes que simplemente te estoy diciendo la verdad…
-Por favor vete… necesito estar sola.
-Está bien… ya me voy. Pero si quieres una última prueba de que tengo razón, pídele a Dulce que acepte esta situación… Dile que simplemente es cosa de imagen, tú podrás seguir tu vida y yo la mía… Si realmente te ama, aceptará… si no lo hace, deberías plantearte mejor a quien le entregas tu corazón.
-Manuel vete… -Sentenció sintiéndose incapaz de controlar las lágrimas –Por favor…

El hombre la tomó por los brazos con la intensión de darle un beso. Un beso que ella rechazó automáticamente girando el rostro hacia el lado contrario.

-Te llamaré… -Finalizó antes de irse definitivamente, dejándola sola y aturdida.

***
-¡Tiene que ser un error! –Dije desesperada caminando de un lado para otro.
-Dul… tranquilízate, seguramente solo sea un malentendido.
-No pueden haber cambiado las cosas de un momento para otro Poncho, ¡No pueden! ¿Verdad?
-No… no pueden y si así fuera tiene que haber una muy buena explicación.
-¡No quiero ninguna explicación! Solo quiero que me diga que fue un error, que ese tipo se le adelantó antes de que ella pudiera contarle la verdad y que no se va a casar ni en dos semanas, ¡Ni nunca! Con él…
-Ve a buscarla, habla con ella.
-Pero… -Dudé observándolo -Nuestro almuerzo, ni siquiera hemos comido, no voy a dejarte plantado otra vez…
-Dul… -Dijo agarrándome las mejillas –Ve a hablar con Any… Podemos almorzar en otra ocasivez
-¿Seguro…?
-Ve… -Sonrió.

Después de darle un tembloroso abrazo a mi amigo, me dirigí directamente al auto. Tratando de tranquilizarme antes de encender el motor, miré una última vez hacia mi derecha, observando cómo Poncho me dedicaba una sonrisa dulce y tranquilizadora a través de la ventana. Inhalé aire profundamente y me puse en marcha, dejando que esas cuatro ruedas me dirigieran hacia el único lugar donde deseaba y necesitaba estar en estos momentos.

No podía ser cierto. Ella no podía haber cambiado de opinión tan fácilmente… Me ama, sé que me ama y es imposible que esté siquiera pensando en la idea de continuar con esa farsa que es su matrimonio.

Siento todo mi cuerpo temblar y un nudo en mi pecho que no desaparece. Cuando vi esa imagen hace unos minutos, sentí que mi corazón se encogía de golpe, invadiéndolo una presión tremendamente dolorosa. Me sentía ansiosa, el oxigeno no llegaba bien a mis pulmones y me vi obligada a abandonar el restaurante buscando un poco de aire fresco que me permitiera pensar. Pero sigo ansiosa, tengo ganas de llorar y de gritar al mismo tiempo. Necesito verla… necesito que me mire a los ojos y me diga que todo es mentira, que nada ha cambiado, necesito ver en su mirada ese mismo brillo que tenía al despertar.

Ni siquiera pensaba hacia donde me dirigía mientras conducía. Ella podría encontrarse en la casa de su mamá, en la de su hermana o incluso en la suya propia, no tenía ninguna certeza de a qué lugar debía ir. Pero curiosamente, entre tanto pensamiento confuso llegué a parar a la casa de su mamá, donde hace aproximadamente diez días, la había vuelto a encontrar, después de cuatro años. Donde me di cuenta de que mis esfuerzos por huir habían sido completamente absurdos. Donde sentí mi corazón latir desenfrenado en el momento en que sus ojos se encontraron con los míos, desarmándome completamente.
Esa imagen, ese recuerdo, me produjo escalofrío… y temor, un profundo temor a que esta pesadilla se convirtiera en realidad.

Sin darme a penas cuenta, me encontraba llamando a la puerta del domicilio familiar, siendo automáticamente abierta por una Neni, que me recibía con algo extraño en su mirada. Dolor… temor… No lo sé, pero eso me asustó aún más.

Ninguna de las dos pronunciamos una sola palabra, al ver el terror que debían expresar mis ojos, se apartó de la puerta permitiéndome el paso y mis piernas se dirigieron prácticamente corriendo a la sala.
Neni había desaparecido, la casa estaba en completo silencio, mi pánico aumentaba a cada paso que daba y ahí estaba ella… Sentada en el sofá con los brazos apoyados en sus rodillas y cobijando su propia cabeza entre sus manos.

Permanecí unos segundos observándola, siendo completamente paralizada por el miedo. Quería abrazarla, quería averiguar qué sucedía, quería besarla y quería abrazarla nuevamente. No dejar de abrazarla jamás…
Entonces sintió mi presencia y levantó ligeramente la cabeza, mirando hacia la izquierda, observándome absolutamente estática en el umbral.

¿Qué te pasa?, quise preguntar, ¿Por qué tus ojos están tan rojos?, ¿Por qué estás llorando, mi amor? ¿Qué sucede?

-Dime que no es cierto –Supliqué sin embargo.

Apartó su mirada de mí, consiguiendo que el corazón desbocado al verla, se encogiera ante su silencio, haciéndome sentir que prácticamente había detenido su marcha. Mis piernas flaqueaban… Su silencio me aterrorizaba pero al mismo tiempo no quería escucharlo, no quería saber eso que mi mente ya anticipaba.

-Anahí…
-Lo siento… -Habló por fin.
-¿Qué sientes?
-Todo… todo yo… lo siento.

Como por arte de magia, mis piernas cobraron vida y cuando quise darme cuenta, ya me encontraba arrodillada frente a ella, levantando con delicadeza, su cabeza escondida.

-Any… por favor… dime que no es cierto –Supliqué sintiendo que mis ojos se rendían ante las lágrimas, no solo por mí. Sino por ver que de su mirada había desaparecido esa felicidad sentida hace apenas unas horas.
-Tengo que hacerlo… -Susurró con la voz entre cortada.
-Pero… ¿Por qué? Mi amor… ¿Qué ha cambiado? ¿Qué pasó para que ahora pienses así?
-¡Todo Dul! –Se levantó apartándose de mi –Me bajé de la nube, vi la realidad… y la realidad es que esto es una locura…Estoy comprometida, le di mi palabra de matrimonio a un hombre importante y no puedo romperla así como así. No puedo enfrentar esto, no puedo destrozar nuestras vidas…
-¿Destrozar nuestras vidas? –Pregunté comenzando a enojarme -¿Qué demonios te metieron en la cabeza para que pensaras así? ¿No será que te arrepentiste de lo que pasó?
-No… jamás me voy a arrepentir de eso. Todo lo que te dije y lo que sucedió es cierto… Yo te…
-¡No! –Interrumpí –Ni se te ocurra decirlo… porque si me amaras no estarías siquiera pensando en la posibilidad de seguir con esa mentira.
-Es solo eso Dul… una mentira… cuestión de imagen y apariencia. Lo nuestro no tiene que terminar… no, si tú no quieres.

Mi mente se detuvo un momento, abrumada por tanta información. Sentía tristeza, miedo, pero también sentía rabia. Rabia de escuchar esas palabras absurdas saliendo de la que yo creía la persona más íntegra de este mundo.

-¿Me estás proponiendo que sea tu amante? –Pregunté incrédula.
-Él lo acepta… Manuel sabe lo nuestro, sabe lo que siento por ti… y está dispuesto a aceptarlo. Simplemente tenemos que tener cuidado y seguir con mi matrimonio un tiempo, para mantener nuestra imagen…
-Esto es increíble… -Sonreí irónica. -¿Nuestra imagen? O ¿SU imagen, Anahí? Porque esto parece más una campaña política que tu vida y tu felicidad…
-Ambas cosas Dul… No tengo fuerzas para afrontar todo esto, todo lo que se vendrá encima... le di mi palabra, es un hombre poderoso… Solo quiero que estemos bien y podamos seguir con lo nuestro tranquilamente.
-¡Me importa un *beep* que le hayas dado tu palabra a ese tipo y lo poderoso que sea! ¿Crees que le tengo miedo? ¿Crees que estoy dispuesta a aceptar esa situación? Porque si piensas eso, realmente no me conoces…
-Si me amaras tú…
-Ni se te ocurra terminar esa frase –Sentencié dolida, clavando mi mirada sobre ella -¿Sabes que es lo que pasa? Que la Anahí de la que yo me enamoré, esa por la que llevo ocho años esperando y suspirando, era una luchadora nata, una niña inocente y llena de ilusión, que creía en sí misma y no le importaba la opinión de la sociedad, una niña que tuvo que luchar durante toda su vida y no ha hecho otra cosa más que superarse. Esa es la Anahí que amé, amo y siempre amaré… Pero la que tengo enfrente, esa no es más que una mujer adulta, totalmente desorientada, que está dispuesta a vender su felicidad a cambio de mantener una imagen… Tienes razón, no amo a esa Anahí y por supuesto jamás aceptaría ser su amante…Porque ella, la chica de mis sueños, jamás hubiera sido capaz de pedirme algo así…

Me dirigí hacia la puerta, con una mezcla de rabia, decepción y tristeza, queriendo salir lo más rápido posible de allí, queriendo apartarla definitivamente de mi vista.

-¡Dulce! –Gritó consiguiendo que me detuviera de espaldas a ella –Me caso en dos semanas…

Volteé para encararla una vez más, observando su posición a la defensiva y encontrándome completamente perdida al ver su actitud. Definitivamente no la reconocía… ni siquiera ella misma sabía la mezcla de emociones que podía apreciar en el fondo de sus ojos. Pero la rabia me consumía…

-Entonces… Espero que sea tiempo suficiente para que abras los ojos y no dejes que te laven el cerebro…

Sin dejarle tiempo a recibir una respuesta de su parte, salí de aquella casa, como alma que lleva el diablo. Sin saber exactamente que sentimiento tenía más peso dentro de mí…

¿La rabia? ¿El dolor? ¿El coraje? ¿Las ganas de matar a Manuel Velasco? ¿La tristeza? ¿La ansiedad?

No lo sabía, pero subí a mi auto, sintiendo que un calor invadía todo mi cuerpo y activaba mis manos. Pisé el acelerador con todas mis fuerzas y salí de aquel lugar a una velocidad espeluznante, adentrándome entre los coches. Aferrándome fuertemente al volante, tratando de controlar esas incesantes lágrimas que no dejaban de recorrer mis mejillas. Era imposible detenerlas, tan imposible como detenerme a mí en estos momentos en los que mi pie, dirigido por alguna emoción que yo no controlo, presiona cada vez más el acelerador… Dejando que la velocidad y el peligro se lleven esta terrible angustia que siente mi pecho… Este nudo que no me deja respirar y que desearía con todas mis fuerzas que desapareciera.

Ya no controlo absolutamente nada de mí… solo quiero correr y correr hasta que en algún momento… todo se detenga y el dolor desaparezca de mi corazón… para siempre

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:20 am

Capitulo 13.

Trece días… ese es el tiempo que ha pasado desde que la tuve frente a mí por última vez. Trece días y con esta, también trece largas noches de insomnio y lágrimas imparables. Cualquier ser humano normal, se hubiera deshidratado de tanto llorar. De hecho, no soy capaz de explicar cómo aún me quedan lágrimas para ella.

Me despierto cada día con la sensación de que ya no tengo más de esa tristeza que mi cuerpo expulsa a través de mis ojos, me mantengo ocupada todo el día, he tenido algunas presentaciones y firmas, cualquier trabajo que me surge lo acepto, con el único fin de mantenerme ocupada. Pero al llegar la noche, aquí me encuentro de nuevo… en este cuarto, que durante tantos años ha sido testigo de cada una de las canciones o escritos que le he dedicado en secreto. Desahogando en cada letra, cuanto la extrañaba cada día, cuanto deseaba correr a buscarla, abrazarla y decirle que la quería, que nunca había dejado de quererla.
Ahora… estoy aquí de nuevo. Después de todo lo sucedido, después de haberla tenido… Es tan difícil…
Alejarte de la persona que amas por miedo a perderla, es difícil, ocultarle tu amor durante muchos años, también es difícil, amar en secreto…es difícil. Pero si todo eso me dolió en su momento… Ahora, no sería capaz de explicar lo que siento, en este momento. Después de haber sentido la felicidad de hacerla mía, de ver en sus ojos ese brillo que desprendía ocasionando un fuerte hormigueo en mi corazón. Después de haberla amado con todo mi ser y haberme sentido amada por ella…

Ni siquiera puedo odiarla… La rabia que llevaba dentro cuando salí enfurecida de su casa, fue desapareciendo a medida que lloraba desconsoladamente en el pecho de Poncho unos minutos después.
Él me abrazaba. Me abrazaba con la intensión de protegerme. Pero era inútil… Los únicos brazos que necesitaba eran los de ella y por algún extraño motivo, era yo quien deseaba protegerla. Cobijarla junto a mi cuerpo y que no sintiera miedo… Esta maldita sensación de creer que me necesita, me lo hace aun más imposible de soportar.

Mañana… mañana se casa… Mañana es el día en que la perderé para siempre y aún espero que un milagro suceda y venga a buscarme, a decirme que todo es un error, a pedirme que luche junto a ella, que juntas defendamos esto que creció dentro de nosotras sin apenas darnos cuenta.
Pero este no es un cuento de hadas con final feliz… Aquí existe una princesa y un príncipe, que a pesar de no amarse, se casaran para el resto de su vida. Esta es la realidad del mundo en el que vivo. Un mundo donde el amor cada día pierde más importancia. La apariencia, el dinero, la imagen y el poder son los únicos gobernadores… Un mundo donde los sentimientos quedan hechos cenizas si se enfrenta a lo material.
Ella siempre ha sido distinta a todo eso. A pesar de ser tan diferentes la una de la otra, siempre nos habían unido estas ganas de soñar, de sentir, de amar, de cambiar el mundo, estas profundas ganas de luchar contra todo por defender unas creencias…Esta rebeldía que junto a esas otras cuatro personas, nos encargamos de llevar como bandera por todo el mundo.
Pero… ¿Dónde quedó eso? ¿Dónde quedaron sus sueños y sus ganas de luchar? ¿Quién la cambió de esta forma? ¿Quién la hizo crecer, borrando de sus ojos la imagen de esa niña caprichosa y berrinchuda que siempre consigue lo que quiere?

Quizás eso sea lo que más me duela… Podría soportar que no me amase a pesar de haberlo visto en sus ojos. Pero me duele en el alma ver como destruye su vida y deja de creer en sí misma… Aún así, a pesar de todo eso y a pesar de lo que le pudiera haber dicho en nuestro último encuentro… la amo y siempre la voy a amar.

“@DulceMaria: No importa que el sol se muera, yo siempre estaré pensando en ti. Si la luna llora por amor, yo lloraré con ella por ti… ♫”

No importa donde estés, ni lo que estés haciendo en este momento… Sé que lo leerás y entonces sabrás que aún no es demasiado tarde, que aquí estoy, esperándote, hasta que decidas elegir tu felicidad.

Llaman a la puerta consiguiendo sobresaltarme y perder la concentración. Entonces recuerdo que me gustaría insonorizar este cuarto, para que nadie pudiera molestarme cuando estoy dentro de él tratando de convertir mis sentimientos en creatividad.

Me dirijo hacia la puerta, sin mucho ánimo, sabiendo perfectamente que Poncho se habrá preocupado al no responder el teléfono y habrá decidido venir para comprobar que todo estaba bien. Mi aspecto es horrible en estos momentos pero… ¿Qué más da? En peores situaciones me ha visto…

Abro definitivamente la puerta y la imagen que veo frente a mí, me sorprende. No era mi amigo y definitivamente no la esperaba a ella.

-¿Neni? –Pregunto aún confusa -¿Qué haces aquí?
-¿Puedo pasar?
-Claro…claro –Me aparté para cederle el paso.

Al cerrar la puerta y voltear, la hermana de Anahí estaba mirándome con dulzura, se acercó despacio, agarró mis mejillas y después de permanecer unos segundos mirándome fijamente a los ojos, diciendo un simple “Dul”, me abrazó.

Correspondí el abrazo sin mucho ánimo, debido a que mis ojos se habían comenzado a humedecer nuevamente. Era inevitable, no pasaban cinco minutos hasta que las lágrimas volvían a amenazarme. Así que rompí el abrazo después de unos instantes y me alejé un poco de la persona que solo trataba de consolarme.
Si… soy fría, siempre he sido fría, excepto con la hermana de esta mujer que tengo enfrente, mirándome con comprensión.

-Sería una tontería preguntarte cómo estás ¿No?

Yo simplemente me encogí de hombros, tratando de ofrecerle una sonrisa lo menos fingida posible. No sé si lo llegué a conseguir. Neni había estado llamándome numerosos días desde lo sucedido y solamente una vez respondí el teléfono para tranquilizarla, aunque me las ingenié para cortar la conversación rápidamente. La verdad es que el simple hecho de pensar que era su hermana, o de creer que incluso ella misma podría haberle pedido que me llamara, me hacía tanto daño que prefería no hablar.

-¿Quieres… Puedo ofrecerte algo? –Pregunté al recordar mi falta de cortesía.
-No… no te preocupes, es bastante tarde y solo quise pasar por un momento para hablar contigo.
-Oh… entonces toma asiento –Le ofrecí señalando el sofá. Me senté a su lado, notando que se encontraba nerviosa -¿Está todo bien?
-Nada está bien –Respondió mirándome fijamente.

Aparté mis ojos de ella. Sabía perfectamente de lo que hablaba, pero no estaba segura de tener la fuerza suficiente para mencionar el tema… no quería hablar de esto, no quería hablar de ella, no quería volver a derrumbarme.

-Neni yo…
-Dul… -Interrumpió –Sabes tan bien como yo, que todo esto es una locura.
-Locura o no… es una realidad.
-No… no es una realidad. No, si tú impides que lo sea…
-Yo no puedo hacer nada Neni –Me levanté tratando de alejarme –Ni siquiera sé a lo que te refieres, no sé por qué estás aquí.
-Estoy aquí para pedirte, que no permitas que Anahí arruine su vida.

Su nombre… Escuchar su nombre erizó hasta el centímetro más recóndito de mi piel.

-No me hagas esto por favor… no a un día de su boda.
-¡Te hago esto porque estoy cansada Dulce! Estoy cansada de mantenerme al margen y dejar que se tropiece y se levante ella sola. Esto no es lo mismo que esperar años hasta que le confesaras tus sentimientos para hacerle ver que ella sentía exactamente lo mismo… Esto es un terrible error que va a arruinar el resto de su vida. Un error que solo tú puedes impedir.
-¡Yo no puedo impedir nada! Fue su decisión, está a un día de contraer matrimonio con ese tipo. Yo le ofrecí mi mano Neni, le dije que lucharíamos y lo afrontaríamos todo juntas, pero ella no me escogió… Escogió mantener su imagen y la de ese tipo…
-Ella no escogió nada… Ella simplemente se asustó y créeme que lo está pagando muy caro. ¿Sabes? Es curioso… porque cuando te vi al recibirme, me parecía estar viéndola a ella… Ambas tienen los mismos ojos hinchados de llorar cada noche, la misma dejadez en su cuerpo, la misma mirada triste y vacía… Dul… si ella se entera que estoy aquí, probablemente olvidará que somos hermanas. Pero no puedo permitir que arruine tu vida y la suya… no puedo dejar que mi hermana sea una infeliz el resto de su existencia –Suspiró -Lamentablemente no escucha absolutamente a nadie… Eres tú, la única que puede rescatarla… eres tú quien la hizo encontrarse cuando estaba perdida… eres tú quien le recuerda que puede seguir siendo esa niña que siempre ha sido… eres tú quien la ama tal y como es… eres tú la única persona a la que ha amado en toda su vida y eres tú la única que puede salvarla.

Permanecí en silencio, con mi mirada clavada en el suelo, tratando de controlar esas lágrimas que ya bajaban rebeldes por mis mejillas.

-Llevo trece días sin despegarme un solo minuto de ella y no la he visto sonreír ni una sola vez, Dulce… Mañana se casa, debería ser la persona más feliz del mundo y con el corazón en la mano te aseguro que es la más infeliz de todas… -La observé dejando un pequeño papel sobre la mesa, justo al lado de mi celular -Vine a la ciudad para buscar a mis hijos. Pero en la mañana partimos todos a “San Crístobal de las casas”… el matrimonio se celebra por la tarde y a pesar de estar completamente en desacuerdo, no voy a dejarla sola ni un minuto… En ese papel tienes la dirección de la finca donde se llevará acabo todo… Si cambias de opinión, hay un vuelo reservado para ti y mi familia, a primera hora…

Se dirigió hacia la puerta, dejándome allí parada, observando en la distancia ese papel reposado sobre mi mesa.

-Dul… -Me llamó antes de salir, consiguiendo que volteara –Estaré esperando que aparezcas… hasta el último segundo.

Sin decir más, Mari*chelo desapareció, cerrando la puerta tras ella. Dejándome con un dolor atroz en mi cabeza, que parecía estar teniendo una lucha continua con mi corazón…

Me dirigí al sofá y agarré mi celular, junto a aquel papel, que cuidadosamente desdoble, encontrándome con aquella dirección que Neni había anticipado.
No puede ser… no puedo estar ni siquiera pensando la posibilidad de presentarme a interrumpir su boda. No puedo hacer tal cosa… tengo que dejarla… Tengo que dejarla libre para cumplir su decisión. Si ella quisiera ser rescatada me hubiera enviado una señal… algo… cualquier cosa que me hiciera saber que sigo en su corazón, que no me ha olvidado…

Pulso una tecla en mi celular, intentando que esta red social tan conocida, distraiga mi mente de estos pensamientos absurdos… Pero… ¿Qué ocurre al ver esa primera frase, publicada hace apenas unos segundos?

“@Anahi: Para olvidarme de ti… necesito volver a nacer”

Ocurre… que mi corazón, comienza un latido desesperado, tratando de gritarme algo… Algo que ya no puedo negarme a escuchar.

*****

Al día siguiente.

Anahí observa su propio reflejo en aquel espejo, donde podía verse a sí misma de pies a cabeza… Se veía… bonita.
Había soñado tantas veces con esta situación, que no podía creer, estar luciendo un vestido de novia tan hermoso en estos momentos… Un vestido de novia elegante, perfecto, con un peinado hermoso, para una novia perfecta… Todo, absolutamente todo, era de cuento de hadas… Pero había algo, algo en los ojos de esta princesa que oscurecían cualquier sensación de perfección.
Es ahora cuando se daba cuenta de lo inútil que había sido soñar toda su vida con esta boda mágica, con un vestido costoso hecho a medida, con una imagen aparentemente bella para el resto del mundo… Pero no para ella… Es ahora, cuando se daba cuenta de que nada de eso importaba, absolutamente nada tenía sentido si en el fondo de sus ojos se expresaba el inmenso vacío que sentía su corazón.
Un vació que solo le producían ganas de llorar, como ha estado haciendo cada minuto de los últimos días. Pero hoy no podía permitírselo… Hoy era su día y todos esperaban que luciera hermosa como ninguna otra. Así que esas lágrimas fueron retenidas y sustituidas por una inmensa angustia en su pecho.

-Es tu día Any… -Se dijo a si misma mientras acariciaba alguna arruga del vestido –Hoy todos esperan por ti… Esperan que seas fuerte.

La puerta de aquel cuarto se abrió, sacándola directamente de sus pensamientos al ver que su hermana la observaba desde atrás.

-Ya casi es la hora… -Informó.
-Lo sé… -Suspiró volteando –¿Llegaron todos los invitados?
-Si… Jorge y mamá están abajo con los niños, papá subirá enseguida para acompañarte.
-Está bien… -Trató de sonreír –Gracias…
-Estás preciosa…
-Es un vestido muy bonito…
-Lo es… Pero Any…
-No por favor –Interrumpió mirando a su hermana –Sé lo que vas a decir, sé que no estás de acuerdo con nada de esto… Pero hoy no me lo digas, no quiero pasarme el día llorando…otra vez.
-Lo único que te voy a decir es que siempre voy a estar contigo… aunque no comparta tus decisiones –Se acercó para abrazarla –Te quiero…
-Y yo a ti… -Susurró.

Ambas permanecieron abrazadas unos segundos. La hermana mayor, intentando transmitirle toda la fuerza posible a esa pequeña que tanta protección había necesitado siempre y que ahora, con 29 años, el día de su boda… seguía necesitando.

-Bueno… será mejor que vaya abajo para pedirle a papá que suba en lo que terminas de prepararte.
-Está bien… -Sonrió.
-Any… -Dijo agarrando sus mejillas para que no esquivara su mirada –Deseo de todo corazón que seas feliz…

En ese momento, los ojos de Anahí se humedecieron, consiguiendo que apretara la mandíbula con todas sus fuerzas. No… no iba a dejar que ni una sola lágrima escapara hoy.

-Ahora nos vemos… -Finalizó dándole un beso en la mejilla y dirigiéndose hacia la puerta por la que había entrado hace unos minutos.

Después de suspirar, al ver marchar a su hermana, Anahí volteó nuevamente, encontrándose una vez más con su imagen en el espejo.

Se detuvo a observar profundamente sus ojos, preguntándose a sí misma, si era esa la imagen que vería por el resto de su vida. Si eran esos ojos apagados y sin brillo los que le acompañarían cada mañana al despertar.

Entonces, le puerta se abrió de nuevo, sin conseguir que apartara la vista de su propio reflejo, pero haciéndola suspirar, al darse cuenta de que ya venían a por ella… ya había llegado la hora…

-Que rápido papá… -Comentó recibiendo un absoluto silencio como respuesta.

La persona que había entrado en el cuarto, la persona que la acompañaba en silencio, dio un paso hacia adelante. Adentrándose en el campo de visión que ofrecía ese espejo… Permitiendo por fin, que esa chica, vestida de novia la viera y sintiera como su corazón, dormido hasta hace un segundo, despertara, latiendo a una velocidad sobre humana…

****
-¡¿Dul?! –Escuché como me decía al voltearse rápidamente.

Yo no podía mover un solo un musculo, sentía que me había quedado absolutamente congelada al verla. Ni siquiera sabía exactamente como había llegado hasta aquí… Pero aquí estaba, frente a ella… Observando su cuerpo acariciado por ese hermoso vestido de novia… Observando su cabello, cuidadosamente peinado… Observando la perfección de su conjunto… Observando sus labios, completamente sorprendida y observando… sus ojos.

-Estás preciosa… -Sentencié mirándola fijamente, cuando mis cuerdas vocales decidieron volver a trabajar.
-Gra…gracias… -Bajó la mirada.
-Es una lástima que el vacio de tus ojos, opaque la que podría ser, una imagen absolutamente perfecta.

Volvió a alzar la mirada sorprendida, con un brillo en su interior, que me descubría la humedad que estaba comenzando a invadir ese azul intenso.

-Supongo que no se puede tener todo –Respondió tras un suspiro.

Entonces, mis piernas, que habían decidido resucitar, se volvieron autónomas y me guiaron hasta ella. Dejándome tan cerca, que era capaz de sentir su olor y observar el temblor que invadía sus manos en estos momentos. Un temblor similar al que sufría mi corazón desbocado…

-Por eso, lo único por lo que siempre debemos luchar, se llama felicidad…

Me miró con dolor… con un dolor que solo yo era capaz de ver y volvió a suspirar.

-¿Qué estás haciendo aquí?
-Suplicarte que no arruines nuestras vidas…
-Ya es demasiado tarde para eso.
-No es tarde –Sentencié –No será tarde hasta que pronuncies ese “Sí, acepto”
-Aunque mis labios no lo hayan pronunciado aún… el compromiso ya está hecho.
-Anahí… -Dije agarrándole las manos y sintiendo como efectivamente, temblaba, al igual que yo –El único compromiso que tienes es contigo misma… Por favor, entiende eso… Entiéndelo y no destruyas tu vida.
-Dul por favor… no me lo hagas más difícil…
-Eres tú la que lo está complicando todo… eres tú la que está tomando el camino fácil en vez de luchar.
-No tengo la fuerza suficiente para luchar... no con todo lo que sucederá.
-Escúchame –Solté sus manos y agarré sus mejillas –No sé quién demonios te habrá metido esas cosas en la cabeza. Pero tienes delante de ti, a una de las personas que mejor te conocen de este mundo… ¿Recuerdas quien eres, Anahí? ¿Recuerdas lo que has vivido? Siempre he estado ahí… a veces a la sombra, pero siempre he estado ahí viendo cómo te superabas día a día… Y yo te digo que eres fuerte. Eres la persona más fuerte que conozco y has afrontado cosas mucho peores que esta… Yo creo en ti, mi amor…

Mis ojos se humedecían a medida que limpiaba las lágrimas que corrían rebeldes por sus mejillas.

-¡No puedo! –Sentenció apartándose de mí –No puedo hacer eso… él siempre me ha tratado como a una princesa y estos días… no ha dejado de estar pendiente de mi… Incluso estaba dispuesto a aceptar lo nuestro… No puedo hacerle pasar tal ridículo… él me ama… y yo…

Mi desesperación me llevó hasta ella una vez más, volteando su cuerpo rápidamente, haciéndola quedar completamente pegada a mí, mientras abrazaba su cintura.

-Eso no es amor… -Susurré observando sus labios.

Se movían rápidamente, agitados por la cercanía, estaba nerviosa. Podía sentir todo su cuerpo temblar mientras me moría de ganas por acortar esta distancia y probar esos labios que tanto he extrañado.

-Dul…
-No te voy a besar… -Volví a susurrar –Solo quiero que te des cuenta de cuánto deseas hacerlo y demostrarte que esto, sí es amor… Lo que estás sintiendo… lo que yo estoy sintiendo… es incontrolable… imparable… por mucho que quieras huir, no podrás… Y porque te amo, es que debo dejarte libre… para que lleves acabo esa absurda decisión que tomaste.
-¿Any? –Interrumpió una voz, consiguiendo que se separara rápidamente -¿Está todo bien?

Volteé hacia la puerta para observar al dueño de esa voz tan familiar… Enrique Puente.

-¿Dulce? –Preguntó confuso al verme –Creía que no ibas a venir.
-Enrique –Traté de sonreír –Bueno… yo tampoco lo supe hasta que me vi aquí.

El asintió con una sonrisa, algo confundido por la situación y la explicación. Pero rápidamente se distrajo observando cómo su hija luchaba por limpiar esas lágrimas que habían escapado de sus ojos.

-Anahí ya está todo listo… es la hora…

En ese momento, mi corazón se volvió a encoger y mi estomago se hizo un nudo. Era la hora… venía a llevársela… mi tiempo se agotaba…

-En un minuto salgo papá –Aclaró ella.
-Está bien… te esperaré fuera. Dul… ¿Nos vemos luego?

Asentí con una sonrisa nerviosa, sabiendo perfectamente que no iba a haber ningún luego. Que no pensaba quedarme en este sitio ni un solo minuto más. Que no iba a presenciar cómo esta mujer, en unos segundos, destrozaba nuestras vidas para siempre.

Enrique salió de la habitación, cerrando la puerta tras él y dejándonos nuevamente a solas. Consiguiendo que el absoluto silencio invadiera cada rincón.

-Debo irme… –Dijo pasando a mi lado rápidamente en dirección a la puerta.

Un impulso, me hizo detenerla antes de que se alejara demasiado. Agarré su brazo y pegue su cuerpo al mío como estábamos hace unos minutos. No sé qué es lo que me llevó a eso, no sé qué fuerza superior manejó mi cuerpo para que la detuviera. Solo sabía que necesitaba tenerla así, junto a mí, sintiendo su respiración acelerada sobre mis labios. Demostrándome una vez más, que cualquier palabra no resultaba ser más que una vil mentira… Esta es la realidad… su cuerpo, el mío… ambos temblorosos… ambos perteneciéndose el uno al otro y deseándose.

Deseo… Amor… esas dos palabras que deberían ir de la mano… esas dos palabras que fueron las culpables de que acortara la distancia que nos separaba, atrapando sus labios, con la necesidad que mi corazón exigía… Unas lágrimas comenzaron a escapar por mis mejillas, mientras el ritmo frenético de ese músculo me impedía hasta respirar…

No quería perderla, no podía soportarlo… deseaba permanecer el resto de mi vida besándola. Sintiendo su lengua corresponderme, sus dedos aferrados a mi cabello con fuerza, con rabia, pidiéndome a través de su cuerpo que no la dejara marchar…
No supe el momento en el que había decidido acompañarme en este beso… Pero lo estaba haciendo, me correspondía con deseo, con amor… con todo el deseo y el amor que yo le transmitía a ella… ¿Por qué? ¿Por qué te empeñas en hacer las cosas tan complicadas? ¿Por qué no me dejas llevarte al fin del mundo?
Nuestros pulmones llegaron a su límite. Un límite que fue mucho mayor que otras veces, demostrando que ninguna de las dos quería que este beso terminara. Ninguna de las dos quería volver a la realidad que nos apresaría en cuando nuestros labios se despegaran.

Pero se despegaron… Y después de unas milésimas de segundo en completo silencio, aún sentía su respiración agitada golpeándome… Abrí los ojos lentamente, observándola completamente borrosa a través de mis lagrimas…

Sus ojos, esos ojos azules que tanta paz me habían transmitido siempre, también estaban bañados en lágrimas…

Inhalé aire profundamente y saqué fuerzas del rincón más profundo de mi interior, para despegar su cuerpo del mío… Sequé sus lágrimas con delicadeza y le ofrecí una dulce sonrisa, que a pesar de la situación, había salido desde lo más profundo de mi corazón.

-Te amo… -Susurré recibiendo una continua mirada vidriosa y silenciosa, haciéndome suspirar resignada –Pero en el momento en que tus labios pronuncien ese “Si, quiero”… Comenzará mi lucha. Mi lucha para olvidarte… Puede que lo consiga, o puede que no… pero te aseguro que lo intentaré con todas mis fuerzas…cada día… Así que, deseo que seas feliz… y que pase lo que pase nunca olvides lo que vales Anahí… porque no existe una persona como tú en este mundo… Cuando sientas que ya no puedes más, cuando dejes de creer en ti, recuerda que al menos existe una chica, que jamás dejará de hacerlo…

Sus lágrimas aumentaban con mis palabras. Su silencio me mataba por dentro, pero su mirada me lo decía todo… Ya no había nada más que decir. Las palabras sobraban…

Cerró los ojos y besó tiernamente la mano que acariciaba su mejilla… Pero el silencio continuó… Esa fue mi señal, para darme cuenta de que había llegado el momento… Ahora sí, con todo el dolor de mi corazón tuve que salir de aquella habitación, porque algo en mi interior me gritaba que debía dejarla libre… libre para siempre.

*****

Anahí hizo todo su esfuerzo por tratar de parar ese afluente de lágrimas que amenazaban con salir en cuando vio a Dulce marcharse y no fue capaz de detenerla… Era una cobarde… Por mucho que ella le dijera, por mucho que creyera en ella, lo cierto es que era una cobarde… Porque nada le había hecho latir el corazón a tanta velocidad como los labios de esa mujer rozando los suyos hace apenas unos minutos.

Pero ni siquiera ese fue motivo suficiente para pronunciar una palabra, para decirle que ella también la amaba, como jamás había amado a nadie. Para rogarle que la sacara de aquel lugar y la llevara lejos… No, y si no había sido capaz de hacerlo, Dulce no merecía su amor. Ella merecía a una persona que supiera dar la vida por ella, a una persona que la amara por sobre todas las cosas y que no le importara absolutamente nada los cientos de invitados que tenía esperando ante una capilla, para verla contraer matrimonio, con un hombre al que no amaba, arruinando su vida para siempre… Pero desgraciadamente, a ella si le importaba… ¿Más que la propia dulce? –Se preguntaba a sí misma, observando el paisaje a través de la ventana mientras limpiaba esas lágrimas que en algún momento no pudo controlar.

-Any… -Interrumpió su padre –Todos esperan…
-Si… ya voy –Respondió poniéndose frente al espejo y retocando muy rápidamente el maquillaje destrozado. –Listo –Informó acercándose a su padre que la esperaba con una sonrisa.
-Estás hermosa… -Concluyó este agarrándole el rostro y dándole un beso en la mejilla.

Ella simplemente sonrió, aceptando el brazo que su padre le ofrecía, aferrándose a él con todas sus fuerzas, queriendo que quizás le transmitiera protección.

Bajaron lentamente unas escaleras, mientras escuchaban la música nupcial anticipando su llegada… El corazón le latía a mil revoluciones por segundo… los metros se le hacían eternos y el camino parecía estar recorriéndolo a cámara lenta… Pero ya estaba llegando, la música se escuchaba cada vez más clara.

Pudo ver como los cientos de personas agolpados en la capilla, se pusieron en pie en el momento en que la vieron aparecer… Todos la miraban con admiración y susurraban cosas que ella no alcanzaba a escuchar.

Absolutamente toda la atención estaba puesta sobre esta princesa, que lejos de sentirte afortunada y en un cuento de hadas, parecía estar en una jaula de cristal, donde ella solita se había metido. Y ninguno de esos cientos de personas la escuchaban gritar… solo veían su apariencia, su vestido hermoso, su peinado meticuloso y daban por hecho que todo era perfecto… Nadie, absolutamente nadie, era capaz de ver lo que ella sentía realmente.

Al cabo de unos instantes, donde continuaba siendo el centro de atención, llegó al final de su camino, encontrándose de frente con el hombre que tendría que pasar el resto de su vida, o como mínimo, los próximos años.

Este hombre que siempre la había tratado con amor, pero al que en el fondo, no sabría bien como calificar… Este hombre, al que habría creído amar, pero que sin embargo, le bastó un simple beso de otra persona, para darse cuenta de que se engañaba a si misma… No lo amaba… nunca lo amaría… Porque su corazón pertenecía a una sola mirada. A la mirada intensa de esa mujer, que observa desde lejos, como su padre la entrega a este hombre. Sigue ahí… no se ha marchado aún…
Anahí la mira… ambas se miran…tratando de hablar en la lejanía.

Pero la ceremonia comienza… rompiendo cualquier tipo de conversación visual. Cosa que, Anahí agradeció para que no le resultara aún más difícil mantenerse concentrada. Aunque realmente, su concentración había desaparecido hace mucho tiempo, en algún momento del discurso de este sacerdote.

Ahora se encontraba de perfil a la salida y de frente al que en unos minutos sería su marido. Este futuro gobernador, que pronunciaba unas palabras mientras la miraba fijamente y mostraba unos anillos, palabras que realmente no alcanzaba a escuchar.


-Anahí Giovanna Puente Portilla –Escuchó su nombre en los labios de ese sacerdote -¿Aceptas como esposo a Manuel Velasco Coello, para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza… todos los días de tu vida?

Su corazón latía a toda velocidad. ¿Cómo era posible que ya hubiera llegado este momento? ¿A qué lugar había ido su mente los interminables minutos que el padre pronunciaba su discurso? ¿Por qué las palabras se habían quedado atascadas al borde de sus labios?

Observó unos instantes al hombre frente a ella, que esperaba expectante una respuesta… Trató de buscar una forma de que sus cuerdas vocales funcionaran de una vez por todas… Pero cuando quiso darse cuenta, su mirada ya no buscaba la de su acompañante… Ahora se encontraba clavada sobre la puerta principal, buscando la imagen que se encontraba allí unos minutos antes, queriendo que esa fuera su fuerza para recordar de una vez como se articulaban las palabras… Pero no encontró absolutamente nada…
Esa mirada intensa ya no estaba, esa chica que creía en ella se había ido… esa mujer a la que probablemente nunca dejaría de amar, se había marchado… Marchado para siempre.


-Anahí… -Volvió a escuchar su nombre -¿Aceptas a Manuel, como tu legitimo esposo?

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:20 am

Último Capítulo.

España.

…Tres días más tarde…

Después de este trago, absorbo el limón rápidamente con la intensión de que calme el destrozo que el tequila pretende hacer por mi garganta… Arde… A medida que baja por mi esófago y se instala en mi estomago, va calentando absolutamente todo el interior de mi cuerpo…
No puedo creer que la botella esté medio llena ¿Realmente me he tomado yo sola todo eso? Siento la mirada del camarero clavada sobre mi todo el tiempo… me vigila. Seguramente quiere asegurarse de que no cometa ninguna tontería… Pero ¿Qué tontería podría cometer? Ni siquiera para eso tengo fuerzas… Llevo prácticamente toda la madrugada en la barra de este bar de hotel, queriendo conseguir que el tequila borre por unas horas este maldito dolor que siente mi corazón.
Que siente desde de aquel día… Aquel día en el que me encontraba tras la mujer de mi vida, escuchando como cada palabra de esa ceremonia se me clavaba en el pecho, haciéndome más daño que cientos de cuchillas afiladas.
Otra vez ella… ¿Será que en algún momento podré sacarte de mi cabeza, Anahí? ¿Será que algún día pueda recuperar mi vida? ¿O tu mirada va a perseguirme hasta el último segundo de mi existencia?
¿Cómo te encontrarás? –Me pregunto sintiendo una lágrima bajar por mis mejillas -¿Cómo habrán sido tus primeros días de matrimonio?
Ni siquiera sé para que me lo pregunto… Yo misma decidí sumirme en este retiro tecnológico. No quiero saber nada de ti… no quiero ser testigo de tu infelicidad y no poder hacer nada…
¡**** Any! ¿Por qué lo hiciste?

-Buenas noches… -Una voz interrumpe mi momento de absoluta y tranquila soledad.

Giro el rostro hacia mi derecha, buscando a la dueña de esas palabras y mi mirada se queda paralizada por un momento, al ver esos ojos azules que me miran con algo de misterio. No puedo evitar quedarme en ellos unos instantes, olvidándome por un momento del motivo por el cual había interrumpido mi sesión de sal-tequila-limón.

-¿Puedo sentarme? –Volvió a preguntar al ver que no salía de mi trance.

El sonido de esas palabras dirigieron mi mirada hacia sus labios, dándome cuenta de que llevaba todo el tiempo con una enorme sonrisa dibujada en ellos.

Nuevamente ascendí y me encontré con esos ojos… esos ojos que a pesar de ser azules, no tenían nada que ver con los de ella... Y desde luego, no calmaban esta angustia de mi pecho, como si hacían los suyos…
Al darme cuenta de que mis pensamientos, comparando los ojos de esta mujer con los de Anahí, estaban durando demasiado, me encogí de hombros y volví mi mirada hacia esa botella de tequila. Única y fiel compañera que deseaba tener esta noche.

-Una larga noche ¿Eh? –Volvió a preguntar invadiendo mi espacio.

Una vez más, dirigí mi mirada hacia ella y estaba observando también, la botella medio vacía.

-Más larga de lo que me gustaría… -Rompí el silencio por fin.
-Eso suena algo triste.
-Si… -Sonreí irónica.

Después de unos segundos de silencio, en los que rezaba porque esta chica se fuera y me dejara continuar con mi intento de embriaguez. Volvió a hablar…

-Sé que me voy a arriesgar a que suene como si coqueteara contigo pero… ¿Te he visto en alguna parte? Tu cara me resulta familiar…

Suspiré, dándome cuenta de que esta mujer no iba a darse por vencida.

-Soy cantante… y actriz.
-¡Oh! –Exclamó pareciendo realmente sorprendida –Creo que me hubiera esperado cualquier cosa menos eso.
-¿Nunca has visto a una famosa emborrachándose en un bar de hotel?
-La verdad es que he visto muchas cosas, viajando de país en país y de hotel en hotel… Pero creía que las famosas se emborrachaban en privado… Ya sabes, donde nadie las descubriera y fuera corriendo a contarlo en alguna televisión.
-Supongo que a mí eso ya me da igual…

Mi frase denotaba que no estaba de ánimo para mantener una conversación y mucho menos para ser sociable hoy. Pero ella no conseguía o no quería entenderlo, porque simplemente me dio unos segundos de tregua antes de…

-¡Soy Carla!

Sentí su mano estrecharse frente a mí. Me quedé observándola unas milésimas de segundo y nuevamente volteé mi cara, dándome cuenta de que esperaba con una amplia sonrisa, que me presentara.

-Dulce… -Concluí estrechándole la mano.
-¿y qué te trae por Madrid, Dulce?
-Trabajo… Tengo un pequeño concierto mañana. O al menos espero tenerlo después de cómo acabe esta noche.

Ella volvió a sonreír, no la miraba directamente, pero sentí su risa a mi derecha.

-¿Puedo preguntar qué mujer tan estupida fue capaz de romperte el corazón?

Su pregunta consiguió que el trago de tequila que bajaba hacia mi estomago se quedara en algún lugar de mi garganta, ocasionando que rápidamente la mirara, sabiendo que me había quedado absolutamente pálida…

-¿Tú… como… por qué dices…?
-Solo puede haber un motivo por el cual una mujer se toma media botella de tequila, en absoluta soledad… Y ese motivo es… otra mujer.

Volví a desviar la mirada, mientras suspiraba sin responder.

-¿Dónde está ella? –Insistió después de unos segundos.
-En su luna de miel, seguramente… arruinando su vida.
-Vaya… -Exclamó apenada, consiguiendo que por primera vez mis labios dibujaran una sonrisa al mirarla.
-¿Es ese motivo suficiente para que esté tomándome esta botella?
-Lo es… -Se encogió de hombros agarrando el tequila y sirviéndose un trago –Así que bienvenida al club, si es tu primera vez
-¿También te vas a emborrachar por una mujer? –Pregunté observando cómo arrugaba el rostro al sentir la bebida bajar por su garganta.
-Uhm… bueno, si me tuviera que emborrachar porque alguna mujer me haya roto el corazón, creo que nos pasaríamos aquí días… Y si fuera por las veces que yo le he roto el corazón a alguna… serían semanas. Así que como en este momento no es ni una cosa ni la otra, me emborracharé para hacerte compañía…
-Yo… -intenté interrumpir.
-Ya sé, ya sé que tu plan era estar sola y no te interesa en lo más mínimo que me pase la noche dándote el coñazo. Pero creo que ya has pasado sola demasiado tiempo…

Sonreí, ni siquiera sé por qué, pero sonreí… Al fin y al cabo, no me sentía mal en la compañía de esta mujer. Quizás era esto lo que necesitaba, hablar con alguien, distraerme, olvidar… Y lo cierto es que Carla parecía una perfecta candidata para ello. Aún no la conocía, pero esta chica me inspiraba confianza.
Quizás por su apariencia, vestida con ese traje de ejecutiva importante, con su largo cabello negro, con esa amplia sonrisa que no desaparecía en ningún momento y con sus ojos azules, que como ya había anticipado, a pesar de llevar el mismo color, no se parecían en lo más mínimo a los de Anahí.
Esta mujer expresaba experiencia en su mirada, seguridad, valentía, autosuficiencia, incluso algo de pasión me atrevería a decir. En cambio, los ojos de Anahí además de poseer una forma diferente, expresaban dulzura, niñez, inocencia… también pasión, pero sin duda, eran muy diferentes.
No… definitivamente, no estaba en los planes de mi cerebro dejar de pensar en ella, aunque fuera un minuto.

-¿No has escuchado nada de lo que te acabo de decir, verdad? –Preguntó la mujer que tenía a mi lado y a la que llevaba segundos observando.
-Lo… lo siento… yo… -Bajé la mirada –Estaba pensando… lo siento. Carla… sinceramente no creo que sea la mejor compañía para ti, esta noche.
-Dulce… -Clavó su mirada muy fijamente sobre mí -No soy una niña, soy una mujer demasiado directa y sincera que sabe lo que quiere. Así que te voy a hablar claro… Si me acerqué a ti fue porque me gustaste.

Mis mejillas adquirieron automáticamente un color morado, porque sentí que el tequila de mi estomago volvía a subir haciendo arder todo mi rostro.

-Y me sigues gustando… Creo que si no estuvieras en esa situación, nos lo pasaríamos muy bien en la cama –Sentenció ocasionándome una risa nerviosa –Pero para mi desgracia lo estás, cosa que por otro lado es más peligrosa, porque mientras más difícil, más me interesas… Pero no soy ninguna zorra y puedo ver que estás profundamente enamorada de esa chica, a la que algún día le preguntaré, que se le pasó por la cabeza para dejarte marchar –Sonrió –Por el momento, me conformo con que nos hagamos mutua compañía… no tenemos nada que perder ¿No?

Después de unos segundos de duda, en los que esta mujer esperaba sonriendo y con su trago de tequila alzado…

-No… -Respondí haciendo colisionar nuestros vasos –Supongo que no…

Cuando ambas habíamos ingerido la pequeña porción de bebida y yo aún trataba de recuperarme, del ardor que ese tequila me producía cada vez que lo tomaba, sentí su mirada clavada nuevamente sobre mí. Pero mi visión ya no era tan nítida como antes, cada trago mataba una parte de mi sobriedad y ahora estaba empezando a sentir los efectos de una verdadera y peligrosa embriaguez.

-¿Necesitas hablar de ella? –Preguntó sorprendiéndome.

Aparté mi mirada de sus ojos, centrándome unos segundos en esa botella cada vez mas vacía y simplemente pude suspirar.

-Lo que necesito… es olvidarla… -Sentencié devolviendo mi mirada hacia ella y observando un profundo y espeluznante deseo, en el fondo de sus ojos.

Por algún motivo que aún no alcanzo a entender, no me molesta que me mire de esa forma… tampoco estoy segura de lo que me provoca. Pero por el momento, no he sentido ganas de levantarme de esta silla y volver a mi soledad… Puede que ella tuviera razón, quizás nada malo iba a suceder por abandonar esa soledad, aunque sea una noche.

Pasaron las horas entre trago y trago. El nivel de alcohol que hay ahora mismo en mi cuerpo, debe ser bastante alto, pero sin duda el objetivo de esta noche lo estoy cumpliendo. Desde que esta mujer decidió hacerme compañía no he vuelto a derramar una sola lágrima, al contrario, es tanta la borrachera, que cualquier tontería me produce una sonora risa.
Carla lleva horas contándome historias de su vida, historias muy cómicas. En ningún momento se me hubiera pasado por la cabeza que una mujer como ella, hubiera vivido tantas cosas… Estoy segura de que no tiene más de treinta años, es una mujer hermosa, cualquier chica estaría orgullosa de que alguien como ella se detuviera aunque sea a mirarla. Seguramente eso la haya convertido en la rompe corazones que por lo que veo está hecha.

-Dios… -Dijo tratando de recuperar el aliento por la risa –Creo que hacía años que no me reía tanto con alguien.
-El tequila es muy peligroso –Confirmé riendo.

De pronto, su risa se detuvo y sus ojos se clavaron sobre mí, consiguiendo que rápidamente la mirara, extrañándome al verla observarme de aquella forma.

-O estoy demasiado borracha… o acabo de tener un “Flashback” contigo.
-¿Cómo que un “Flashback”? –Pregunté confundida.
-¡Lo sabia! ¡Sabía que te había visto en alguna parte!
-Ya te dije que…
-Sí, pero llevo años viajando por todo el mundo y no estoy muy actualizada en música. Así que, aunque me apene decirlo, hasta hace un segundo no había caído en quien eres… ¡Claro! ¿Cómo no me di cuenta antes? Con razón…
-¿Con razón qué? –Pregunté divertida al ver su momentáneo alteramiento.
-¡Con razón me fijé en ti nada más verte! Hace como cinco años llevé a mi hermana pequeña a un concierto de tu grupo, ¡Eras su favorita! –Recordó –Oh… y también la mía… Me parecías tan exageradamente sexi, que te hubiera violado sin ningún problema, delante de todo el mundo.

Esa confesión me ocasionó una sonora risa, tras la cual todo el local se volteó a mirarme.

-¡Tú no tienes vergüenza! –Exclamé tratando de controlarme.
-No… ya te dije que era muy directa –Sonrió pícaramente.
-Llevo toda la noche comprobándolo…

Entonces, la de la sonora carcajada ahora era ella, dejándome completamente estupefacta.

-¿Y ahora de que te ríes?
-Acabo de recordar que esa noche, casi traumatizo a mi hermana, diciéndole que algún día me acostaría contigo… Tranquila –Dijo al ver mi cara de asombro –Era bastante mayorcita como para crearle un trauma infantil. Además, ella insistía e insistía en que aún estabas enamorada de uno de los chicos, ese que era moreno, el más guapo… decía que habían sido novios.
-Poncho… -La ayudé en sus recuerdos, sonriendo.
-¡¡¡Ese mismo!!! Su obsesión era que se amaban locamente en secreto. Pero yo… que soy una mujer muy observadora y me gusta llevar la contraria, la molestaba afirmándole que a la única persona a la que tú te comías con la mirada era tu otra compañera… esa chica rubita, también muy sexi…

Entonces, aparté la mirada rápidamente, sintiendo como el oxigeno dejó de llegar a mis pulmones y el rostro se me tornaba absolutamente pálido.

-Oh… -Exclamó al mirarme y descubrirme en esa situación –No me digas que… Oh vaya… Joder… Ella… ella es….
-Anahí… -Interrumpí tristemente.
-Lo siento Dulce… no quería recordártela. Soy una bruta, no pensaba que… solo estaba bromeando.
-No te preocupes –Sonreí para tranquilizarla –Supongo que era más obvio de lo que yo pensaba.

Permaneció unos segundos más en silencio observándome fijamente. Hasta que por algún motivo y demasiado rápido para que pudiera reaccionar, la sentí muy cerca de mi oído.

-Voy a conseguir que la olvides… -Susurró consiguiendo que mi cuerpo se tensara.

Muy despacio giré mi rostro, encontrándola más cerca de lo que esperaba, observándome fijamente, con esa ardiente mirada, que parecía estar desnudando mi cuerpo.

Bajó sus ojos hacia mis labios y noté como el deseo de besarme, hizo que se mordiera los suyos.
Ella me deseaba… ella estaba dispuesta a hacerme compañía… ella quería hacerme olvidar… El alcohol controlaba mi cuerpo y cuando sus labios rozaron los míos, no hice ningún tipo de movimiento… Deseaba olvidar… Necesitaba que estos labios callaran las voces que en mi interior gritaban su nombre… necesitaba que de alguna forma las lágrimas cesaran para siempre… deseaba con todas mis fuerzas que alguien me demostrara que ella no era la única capaz de hacerme temblar…

Pero entonces lo entendí… Al tener la boca de esta mujer hermosa e importante tratando de aferrarse a la mía, mientras mis oídos se distraían escuchando la canción que sonaba de fondo…

“Te quise olvidar, tus besos borrar,
Estuve con otra y me quedó la soledad…
Y yo la hice mía y en ella te veía,
Que absurdo y que tonto pensar,
Que con otro cuerpo te iba a olvidar….”

Entonces entendí que mis labios no respondían, que mi corazón no latía desesperado, que mi estomago simplemente sentía el ardor del tequila, pero no algún tipo de hormigueo… Entonces entendí que tomar no había funcionado, que las risas solo fueron distracción momentánea, que el beso de esta mujer no provocaba ningún sentimiento en mí… Entonces entendí, que era absurdo querer olvidarla si cada parte de mi ser, aún le pertenecía.

******

El sol entra a través de la ventana obligándome a despertar y al segundo de tomar conciencia, arrepentirme enormemente. Ya que, el dolor que azotaba mi cabeza era realmente insoportable.
Traté de abrir los ojos cuidadosamente, para que el impacto de la luz no fuera demasiado fuerte. Poco a poco me fui habituando a la luminosidad mañanera y pude observar la cama completamente revuelta y… oh sí… el pequeño detalle del que hasta ahora no me había percatado… mi cuerpo simplemente cubierto por la ropa interior.
En ese momento, mi corazón se aceleró nervioso y miré a todos lados, con un terrible pánico a encontrar algo de lo que pudiera arrepentirme

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:20 am

Entonces descubrí una nota escrita sobre uno de esos pequeños blocks de hotel y posada cuidadosamente sobre la mesilla de noche. Cogí aire y agarré fuerza para atreverme a leerla…

“Buenos días preciosa… o tardes, seguramente.
Antes que nada, no te asustes… Si estás desnuda es porque me parecía demasiado cruel, dejarte dormir en jeans toda la noche. Te aclaro que las cinco veces que me rechazaste me fueron suficientes para entender que no iba a suceder nada entre nosotras. O al menos, no por el momento…Pero quien sabe algún día, ¿Verdad?
Me hubiera encantado poder despedirme, pero lamentablemente mi trabajo me obliga a salir corriendo en el momento menos esperado. No obstante, haré todo lo posible por estar esta noche en tu concierto… Si no lo consigo, espero que en otra ocasión nos volvamos a encontrar.
Fue un autentico placer conocerte, Dulce… Deseo de verdad, que tu corazón encuentre la paz y tengas lo que mereces… Muchísima suerte en todo… Si algún día necesitas algo, sabes cómo encontrarme. Hasta entonces…
Un beso y un abrazo. Carla.”

Después de leer esa nota, sonreí… completamente aliviada al darme cuenta de que mis temores se apresuraron y no había cometido ninguna locura. Pero también con un sentimiento de cariño hacia esa chica, que sin conocerme de nada, decidió no dejarme sola en toda la noche y lo que es más difícil… respetar mi decisión. Sin duda, Carla era toda una mujer, algo mujeriega, coqueta y descarada, pero una buena mujer, madura e inteligente, que había sabido entenderme y aún sabiendo que no recibiría nada a cambio, quiso acompañarme.

El sonido de mi celular, me sobresalta, sacándome al instante de esos pensamientos.

-¿Bueno? –Pregunto con la voz algo irritada -¡¡¿Cómo?!! ¡¡¿Las 4:00 de la tarde?!! ¿Por qué no me despertaste antes? Ya sé… ya sé que tendría que haber llegado hace media hora. Pero tuve una mala noche… Me alisto y nos vemos en el lobby… Gracias Liebre… Bye.

¡Mierda! –Me digo a mí misma, levantándome rápidamente de aquella cama –Pedro me querrá matar… Está bien Dul, que no cunda el pánico, aún hay tiempo de llegar a la prueba de sonido y que tu voz se recupere de aquí a la noche… Tranquila. Pero la próxima vez que se te ocurra emborracharte, recuerda poner el despertador.

Las horas pasaron volando entre prueba de sonido, comida, más pruebas de sonido, ensayo, ejercicios para mejorar mi voz, etc… Lo cierto es que no sé cómo este día había cundido para tanto, teniendo en cuenta la hora y el estado en el que me levanté.

Por fin llegó el momento, ese momento de nervios antes de salir a un escenario, donde escucho la música de mi banda y un hormigueo me invade de pies a cabeza al escuchar esos gritos esperándome. Siempre digo, que esta es la sensación más parecida a enamorarse… mis manos tiemblan, mis piernas flaquean, mi corazón late velozmente y sé que ahí me esperan ellos, con esas sonrisas y ese brillo en su mirada. Esperando disfrutar de estas dos horas, que solo serán nuestras, donde tanto mis problemas como los suyos serán olvidados, porque estamos juntos, ellos para mí y yo para ellos, sin que importe si lloramos o reímos, sintiéndonos 100% nosotros y entregando cada parte de nuestro ser en esas canciones.

Han pasado casi cuatro años desde la última vez que pisé un escenario español. Recuerdo ese momento y mi estómago se contrae al vernos a los seis, llorando como niños sabiendo que sería la última vez que cantaríamos juntos en mucho tiempo… Recuerdo su mirada, buscándome todo el tiempo, sus ojos llorosos, no queriendo que llegara el momento de la despedida… Recuerdo mi corazón encogido al pensar que no volvería a verla cantar junto a mí o las lágrimas que no pude controlar mientras la escuchaba cantando “Salvame” desde bambalinas… Recuerdo su intento de controlar la nostalgia mientras se refugiaba entre mis brazos y trataba de consolarla aferrándome a ella con todas mis fuerzas…

Quisiera, que cada cosa que hago dejara de recordarme a Anahí de una vez por todas… Pero es imposible, es imposible si la última vez que canté en este lugar, ella estaba a mi lado… Me resulta imposible evitar ver su imagen en cada esquina…

Respiro hondo… y por fin salgo, encontrándome de frente con esas miradas llorosas y emocionadas, deseando verme… Ellos están aquí por mi… y yo por ellos… Estas horas serán nuestras y aquí, sobre este escenario, pondremos al descubierto todos y cada uno de nuestros sentimientos.

Una canción tras otra, aplausos, lágrimas de emoción, sonrisas de cariño, música… Eso es todo lo que transcurre hasta este momento. Este momento en el que, nuevamente salgo, acompañada de una música lenta, como ya estoy acostumbrada. Me siento en una silla que hay preparada en el centro del escenario, y acomodo mi guitarra para que no me moleste mientras hablo.
Permanezco observándolos unos segundos, queriendo quedarme con cada una de sus caras, intentando que esas sonrisas me den toda la fuerza que necesito en un momento como este… Sonrió, sin decir absolutamente nada… y ellos gritan.

-Madrid… -Digo consiguiendo la atención de todas esas personas -¿Cómo se la están pasando esta noche?
Un sonoro grito común fue la respuesta que me hizo sonreír automáticamente.

-De verdad qué… estoy muy agradecida con cada uno de ustedes, por permitirme volver a pisar este escenario, después de cuatro años… No saben la emoción que se siente al verlos a todos aquí… de verdad… gracias… gracias a todos…

Guardé silencio unos instantes, observándolos gritar y algunos haciendo gestos de amor esperando ser vistos entre la multitud… No puedo hacer más que sonreír en un momento así, llenando mi corazón del cariño que ellos quieres transmitirme.

-Quiero compartir algo con ustedes –Proseguí extendiendo una hoja de papel –Esto es algo que escribí hace muy pocos días… en un momento en que me sentí absolutamente perdida… Yo… -Continué nerviosa –Estoy segura de que muchos nos hemos enamorado en algún momento y seguramente también hemos sentido que se nos cae el mundo… Es cierto, pero chicos… el amor, a pesar de ser doloroso… es lo más hermoso que hay en la vida. Yo no lo había comprendido hasta hace muy poco… Y esto, si ustedes me lo permiten, se lo quiero dedicar a alguien… que esté donde esté no puedo hacer más que agradecerle por haber conseguido que mi corazón despertara y conociera el significado de esa palabra que, aunque no queramos aceptarlo, es lo que realmente mueve el mundo…

Sus voces me animaron a proseguir, así que después de observarlos por última vez, tratando de encontrar fuerza en sus miradas expectantes y dándome cuenta de que mis manos temblaban sosteniendo este papel, comencé a leer este poema…

-“Intento bajarle el volumen a mis pensamientos, que solo me hablan de ti.
Intento ecualizar mis sentimientos, que se vuelven locos por ti.
Y al final no encuentro la frecuencia perfecta para no extrañar.
Intento no pensar, para poder sentir.
Y si siento, me descubro pensando en ti.
Dulce ironía de la vida, escapo de ti y sin moverte me alcanzas.
Me escondo de ti y en mi escondite te encuentro a ti.
Intento perderte en el camino y me doy cuenta que al final, tú eres mi destino.
Intento no recordarte, pensando en cómo olvidarte.
Y al final, reconozco que el amor es un arte, porque no hay manera de borrarte.
Intento no pensar, para poder sentir.
Por eso sigo en el intento… porque no quiero que se apague tu recuerdo.

Me regalo unos segundos observando ese papel, después de leer esa frase, mientras escucho de fondo más gritos. Pero mi mente ahora mismo está en otra parte… Trato de controlar las lágrimas, sin ningún éxito… La hoja se mueve con rapidez, recordándome que sigo temblando. El nudo en mi garganta me indica que esas palabras, escritas una noche de nostalgia y dolor, siguen haciendo daño en mi corazón… Mi mente piensa en ella, deseando con todas sus fuerzas que estuviera aquí en este momento, que no hubiera tenido que escribir nada de esto y sobre todo, que no sintiera esta angustia por haberla perdido para siempre.

Inhalo aire profundamente, extrayendo del oxigeno la fuerza necesaria para afrontar esas miradas y esas voces que las acompañan y levanto ligeramente la cabeza, encontrándome en ellas una expresión extraña…

Entonces… siento una mano acariciar mi hombro. Cosa que además de contraer mi estomago, me hacer girar el rostro rápidamente y sentir que el mundo se detiene en el preciso momento en que me encuentro con esos ojos…

Las voces desaparecieron… el mundo se detuvo… las personas ya no existían… Solo existía ese azul, especial y diferente… observándome completamente llorosos mientras, a pesar de todo, tenía dibujada en sus labios la sonrisa más hermosa que había visto en mi vida… su sonrisa…
¿Qué significa esto? –Quise preguntar -¿Qué haces aquí? -Me moría por saber.

Pero mi cuerpo no respondía, mi corazón latía como jamás lo había hecho y mi mente simplemente deseaba que esto no fuera un sueño, que sea verdad… que la tengo a unos centímetros, sonriéndome entre lágrimas y transmitiéndome a través de esa mano, todo el calor y los nervios que su cuerpo desprendía.

Unos segundos en los que me miraba intensamente, mientras las lágrimas descendían por las mejillas de ambas. Quise decirle tantas cosas en ese instante de magia donde no existía nada más que sus ojos. Quise gritarle cuanto la amaba…

Pero ella rompió la conexión, llevándose hacia la boca… un micrófono que hasta ahora no sabía que existía…
Miró un instante a esos miles de personas que continuaban gritando y nuevamente se dirigió hacia mí, dejándome ver el temblor de sus labios…

-Te amo… -Dijo sin más, con la voz entre cortada.

Mi corazón se detuvo de golpe en el mismo momento en que esas palabras atravesaron mis oídos. Los gritos aumentaron… mis piernas se desestabilizaron a pesar de estar sentada y mi estómago parecía haber enloquecido. Agarró mi mano cuidadosamente y me hizo levantar mientras entrelazaba sus dedos y yo la observaba completamente en silencio.

-Te amo… -Repitió ocasionando que mi corazón volviera a latir –Y no puedo concebir una vida sin ti a mi lado… Sé que soy una estupida y que te hice mucho daño, sé que llevas ocho años sufriendo por mi profunda ceguera, sé también que no merezco tu amor y tu eterna espera… Pero no puedo, ni quiero vivir sin ti, Dulce…
Cuando me vi en el altar supe que mi vida no tendría ningún sentido si tu no estabas en ella, que eras tú la única persona con la que deseaba casarme… No me importa lo que piensen, lo que digan, lo que hagan, no me importa si mi carrera termina en este preciso momento… Lo único que me importa eres tú… La persona que creyó en mí cuando yo dejé de hacerlo…Tenías razón, soy fuerte…tú eres mi fuerza… Y puede que sea demasiado tarde y que ya no quieras saber de mí… Pero aquí, delante de toda esta gente, que te quiere, te aseguro que no me voy a rendir… aunque por estupida haya roto tu corazón, con esa fuerza voy a luchar, cada día y cada segundo, porque me dejes recomponerlo y me permitas hacerte la mujer más feliz del mundo, como tú consigues hacerlo cada vez que me miras a los ojos de esa forma…

Abrí los labios con la intensión de que alguna de las tantas palabras que quería decir, salieran de una forma ordenada, expresando de la mejor forma posible mis sentimientos. Pero eso no sucedió… mi cuerdas vocales me abandonaron y mi cerebro era un pequeño eco que luchaba sin éxito por hacerse escuchar frente a los latidos de este desbocado corazón que parecía querer gritar sus sentimientos ante estas miles de personas.

Observé sus lágrimas, cayendo incesantemente por sus mejillas, sentí su mano temblorosa aferrada fuertemente a mis dedos, vi sus ojos vidriosos, mostrándome en el fondo de ellos ese brillo que me hacía suspirar como nadie… Y entonces, mi cuerpo paralizado reaccionó, solté su mano y agarré sus mejillas, dejándome llevar por el deseo de romper para siempre esa distancia física…

La besé… La bese como si desde hace años no lo hubiera hecho… la bese como si después de este momento no la fuera a besar jamás… Sus brazos se abrazaron a mí y de esta forma, nuestros cuerpos se fundieron en uno solo, donde los gritos y aplausos dejaron de existir, donde el tiempo perdió su sentido y donde lo único importante eran nuestras lenguas, jugueteando ansiosas por haberse extrañado y nuestros pechos se unían, dejándonos sentir el ritmo acelerado de esos latidos que parecían haberse fusionado y convertido en un solo corazón…

En este momento, en el que mi corazón latía desenfrenado, mi estómago vibraba revolucionado, mis manos temblaban emocionadas y mis ojos lloraban, entendí que eran sus labios los únicos capaces de hacerme sentir así, era su piel la única que deseaba tocar, era su corazón el único que deseaba cuidar… Y ya no importaba nada más… Esto no era un sueño, aquí estaba mi realidad… Una realidad que por muy complicada que resultara, me parecía más hermosa que cualquier cuento de hadas jamás escrito. Una realidad con la que tendría que luchar día a día… Pero eso ya daba igual… Me ama… la amo… y ni políticos, ni opinión social, ni absolutamente nadie, va a conseguir que este beso y este amor, pierdan la fuerza que en este momento los une para siempre.

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Re: Ver con el corazon

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:20 am

Epilogo.

…Días más tarde…

La observo en silencio desde un lateral, está tan concentrada que ni siquiera se ha percatado de mi presencia… Sonrío… se ve tan hermosa… No tengo la más mínima idea de lo que esconde esa libreta en la que parece estar escribiendo algo. Pero lo cierto es que le agradezco el hecho de que la mantenga ocupada y me permita poder observarla unos segundos… Dios… que cursi me siento al notar como mi corazón se desespera por verla, incluso ahora, en esa posición, cobijada en ese incomodo sillón, abrazando prácticamente sus rodillas, con esa ropa normal, su pelo recogido, su rostro desmaquillado y esa cara de niña que me hace suspirar como siempre… Vuelvo a sonreír… y recuerdo cuantos momentos me detenía a observarla hace años, cuando estábamos en algún avión y el universo me regalaba un instante como este, donde podía admirar su belleza natural y enamorarme aún más de ella en secreto.
La diferencia entre esos instantes y este… es que… ya no hay ningún secreto.

-¿Puedo preguntar qué está haciendo la niña más hermosa del mundo? –La abrazo observando cómo aparta su libreta y me mira con una sonrisa.
-¿El amor de tu vida? –Pregunta con inocencia.
-Esa misma…
-Solo intenta plasmar algunas ideas que su cabeza soñadora decidió imaginar.
-Oh… -Exclamé sorprendida –Me encanta esa mente soñadora. Quiero ver…
-No, no, no –Me impidió apartando más el cuaderno –Aún no está terminada… y… es solo una idea… ni siquiera sé si te gustará… yo…
-Mi amor… -La detuve acariciándole las mejillas y enternecida por su nerviosismo –Muéstramelo…

Con algo de temor, acercó el cuaderno hacia mí, permitiéndome ver unos dibujos y unas letras encabezando la hoja. Unas letras que llamaron poderosamente mi atención.

-¿”Portiñon World Tour”? –Pregunté queriendo asegurarme del significado de esas palabras.

Ella simplemente asintió, con una sonrisa y una timidez que me enternecieron.

-Es simplemente una idea… quizás no quieras… pero… no sé… Dul, no puedo separarme de ti ni un minuto ahora mismo, los días que pasamos en Madrid, han sido los mejores de toda mi vida, necesito verte, estar contigo… Y por otro lado… quiero volver a los escenarios. Quiero compensar el abandono a mis fans, volver a cantar, sentir esa magia y quiero que lo compartamos… que lo disfrutemos como no hicimos cuando estábamos en el grupo. Que ahora si… vivamos lo que en aquel momento tuvimos que vivir… Llevando nuestro mensaje de paz y amor por el mundo… Intentando que la diversidad sea el lema de cada país y que nuestro grupo de fans, por fin se unan… para defender el amor sin importar el sexo, la lengua o la religión… ¿Te gustaría… querrías que hiciéramos una gira en conjunto? ¿Qué compartiéramos escenario…viajes…?

Me detuve unos segundos a observar la hoja de papel, que tenía entre mis manos, descubriendo en ella numerosos países y ciudades, emblemas, posibles nombres para esa gira, promotoras… etc.
Ni siquiera estaba pensando, esos segundos fueron de ausencia, de asimilación. Entonces… volví mi mirada hacia ella, pudiendo ver el brillo de una niña emocionada con un proyecto. Un proyecto que le transmitía ilusión, ganas de vivir… Vi en los ojos de esa mujer, a la niña que amo, que amé y que siempre amaré…
-Es perfecto… -Susurré casi inaudiblemente.
-¿Estás segura? ¿Podemos cambiar…las ciudades… o el nombre… es sólo una idea… no sabía que nombre escoger y… “Portiñon” es nuestro trauma… pensé que… no lo sé… si no te gusta…podemos…?
-Es perfecto –Sentencié contagiándome de ese brillo que había en su mirada. -¿Y sabes que es lo perfecto?
-¿Que…?
-Que nunca has dejado ir a esa niña ilusionada. Por mucho que lo creas o por muy perdida que estuvieras, ella siempre ha estado ahí…
-Lo sé… -Aceptó acariciando mi rostro -Pero no me di cuenta de ello hasta que tú… me mostraste que lo realmente esencial era invisible para los ojos y me enseñaste a… Ver con el corazón.

Sonreí, dejando que mi corazón se inundara de esa felicidad que sentía al verla aproximarse y dejar un pequeño beso sobre mis labios, un beso que continuaba haciéndome temblar, a pesar de haber recibido miles de ellos en estos últimos días.

-Mi amor… -Dije después de que nuestros labios se separaran –Estamos a punto de llegar a México… Y... estos días han sido hermosos. ¿Pero estás preparada para afrontar lo que nos vamos a encontrar? Digo… debemos ser portada de todas las revistas y el aeropuerto estará plagado de paparazzis… ¿Estás segura de qué…?
-Te amo… -Sentenció mirándome fijamente –Y a partir de este momento, eso es lo único que importa.

Volví a sonreír tontamente, sintiendo que efectivamente, nada importaba… Lo que sucediera, los obstáculos, la prensa, las noticias, los rumores, las habladurías…

Me ama… la amo… y por fin llegó la hora de disfrutar este amor, como debimos hacer hace muchos años…
Dicen que todo sucede por alguna razón… Que los tiempos del Universo son perfectos y que todo pasa cuando debe pasar… Tuve que aguantar años de amar en secreto y soportar muchas cosas para llegar a este momento…

Pero ahora, mientras la veo a los ojos, dándome cuenta de que en esa mirada feliz, ilusionada y enamorada se encuentra también mi felicidad, entiendo que nada importa ya… Si tuviera que volver atrás, si me obligaran a regresar el tiempo, seguiría cada paso que he dado durante toda mi vida… seguiría ese camino marcado, si mi destino fuera llegar a ella.

-Yo también te amo…

Chile, Colombia, Brasil, México, Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador, España… Y un largo etc de países…
Estén preparados porque pronto serán testigos de un acontecimiento único e inigualable… Un show espectacular, donde dos mujeres, entregaran su alma y su corazón, llevando la bandera del amor a cada lugar que quiera recibirla…

Es hora de cambiar, es hora de que los prejuicios queden atrás y la valentía liderada por el amor, sea el único emblema que el ser humano deba defender.

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Re: Ver con el corazon

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