Yo te esperare

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Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:25 am


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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:26 am

Yo te esperaré, nos sentaremos juntas frente al mar...
y de tu mano podré caminar, Y aunque se pase toda mi vida yo te esperaré.
Sé que en tus ojos todavía hay amor, y tu mirada dice “volveré”
Aunque se pase toda mi vida… yo te esperaré.

Un año más… Y aquí me encuentro de nuevo, escribiéndote unos versos en mi diario, esta es la única forma que encuentro de comunicarme contigo, de decirte lo que siento. Ojalá te lo hubiera dicho a tiempo, ojalá nada de esto hubiera pasado…

-Dul… Llevo diez minutos llamando a la puerta
-Oh lo siento Maite –Respondí al verla enojada –Estaba concentrada escribiendo y no te escuché.
-No importa –Dijo tras un suspiro de resignación con algo de tristeza –Vine para avisarte que vamos a ir todos al cementerio, por favor ven con nosotras.
-Volviendo la vista a mi cuaderno –Sabes que nunca voy…
-Si…lo sé, por eso creo que ya es hora de que lo hagas.
-May no quiero volver a discutir sobre eso, ve con tu mamá, yo me quedaré un rato mas escribiendo y luego tengo cosas que hacer, estaré bien no te preocupes.
-Dulce… ¿Hasta cuando piensas seguir así?
-¿Así como? –Pregunté con la esperanza de que esta conversación durara lo menos posible.
-Sin tener una vida…
-Tengo una vida, soy cantante, mis canciones gustan y hago giras constantemente.
-Esa no es tu vida, ni siquiera es tu sueño… no voy a negar que lo haces bien y sinceramente me alegro mucho de tu éxito, pero sabes que solo intentas cumplir sus sueños y ya no recuerdas los tuyos.
-Paré de escribir para mirarla por fin a los ojos -¿Y tiene eso algo de malo?
-No, si aparte de eso siguieras con tu vida. Pero estás estancada Dulce… tienes que aceptar que ella ya no está y seguir adelante.
-Mis ojos comenzaron a humedecerse, la emoción me estaba invadiendo pero fui capaz de controlarla, como hacía siempre -Acepto que no está…llevo aceptándolo dia tras dia durante cinco años, pero nunca aceptaré que no va a volver.
-Dulce, entiende que me duele en el alma decirlo pero Anahí está muerta y…
-¡¡Para ya Maite!!-Dije comenzando a desesperarme -No pueden pedirme eso, no puedes pretender que visite un cementerio donde hay una tumba en la que ella ni siquiera se encuentra y que llore su pérdida… ¡¡no puedo!! ¡¡Simplemente no puedo!!
-¡¿Crees que eres a la única que esto le duele?! ¿Crees que no he rezado todos los días porque esto fuera tan solo una pesadilla, porque apareciera un dia y nos dijera que todo ha terminado? Ella era mi hermana, Dulce, y la querré toda mi vida pero también te quiero a ti y desde niñas has sido nuestra otra hermana. No puedo ver cómo te destruyes, como te pasas la vida esperando algo que no va a suceder, mientras te dejas morir.
-Nadie puede obligarme a aceptar lo que todos han aceptado ya, no he visto su cuerpo, en cinco años nadie me ha dado una sola prueba de que ella no esté viva, mientras eso no suceda, la seguiré esperando…
-Llevas estos cinco años buscando, incluso cuando la policía cerró el caso, contrataste a detectives…los propios secuestradores fueron capturados y confesaron haberla matado, no has encontrado una sola pista de que esté viva… ¿por qué sigues aferrada?
-Porque la amo… porque no puedo soportar el dolor de nunca habérselo confesado, tal vez si lo hubiera hecho…tal vez si no me hubiera comportado de esa forma, no habríamos discutido, ella no se habría ido…y nada de esto hubiera pasado
-Dulce, no fue tu culpa…no tiene sentido que te castigues toda la vida
-No me estoy castigando Maite, simplemente mi corazón me dice que no pare, no me permite dejar de esperarla porque por alguna razón cree que algún dia volverá.
-¿En serio piensas que si Anahí estuviera por ahí no habría vuelto a casa?
-No tengo respuestas para ninguna pregunta, solo sé que la seguiré buscando hasta que la encuentre, sea de la forma que sea.
-¿Y si encuentras su cuerpo sin vida?
-Entonces tendré que aprender a vivir sin esperanza.

Maite resignada por fin, abandonó mi habitación dejándome a solas para continuar con mi tarea.

Pienso, que aunque no he vuelto a ser la misma y lo confieso,
Espero que el perdón esté en tu mente y yo te rezo,
Pero aunque soy sincera y lo prometo, no me miras,
Después abres la puerta y digo “si te vas no vuelvas”
La rabia me consume y lloras, te alejas caminado y la vida se me desploma,
Sin saberlo, te lo juro no lo sabía, y de haberlo sabido otra suerte sería…

De pronto no puedo evitar que esos recuerdos se adueñen de mis emociones y unas lágrimas comienzan a caer sobre la hoja en la que escribo. El recuerdo de ese día me atormenta y no entiendo cómo es posible que cinco años después aún sienta el olor de su cabello mojado al entrar en casa esa mañana…

*Flashback*

-¡¡Any traigo café!! –Dije en voz alta, antes de haber escuchado el ruido de la ducha.
Entonces sentí como alguien salía de la habitación, secándose el pelo con una toalla.
-Eii Dulce Maria, ya estás aquí
-¿Alfonso? -Pregunté extrañada de verlo esa mañana en casa
-El mismo, pero ya me voy que ha sido una noche larga –Dijo con picardía mientras se dirigía a la puerta –Por cierto, gracias por haberte desaparecido toda la noche eh!! Ya nos hacía falta que nos dejaras un poco de intimidad, tú me entiendes.
-Esas palabras retumbaron en mi cabeza haciéndome sentir rabia, sobretodo viniendo de Alfonso, al que nunca había soportado así que apreté mi mandíbula con fuerza –Ni creas que lo hice por ti, estaba estudiando…
-Como sea…gracias –Y después de guiñarme el ojo intentando fastidiarme más, me lanzó la toalla y desapareció tras la puerta, dejándome con esa sensación extraña que sentía desde que apareció en la vida de Anahí.
-Gatita bebé –Dijo una voz sacándome de mi hipnosis -¿Qué haces mirando la puerta con esa cara?
-Nada –Respondí seria –Tu novio acaba de irse…
-Oh si, se me olvido decirte que pasó la noche aquí
-Ya me di cuenta… supongo que se habrán divertido

Noté como comenzó a caminar hacia a mí, que llevaba todo este tiempo hablándole sin mirarla. A los pocos segundos sentí sus brazos rodear mi cintura por detrás y automáticamente me invadió ese cosquilleo que se apoderaba de mi cada vez que la tenía cerca, ese cosquilleo que me hacía temblar y que me asustaba enormemente por no entender a que se debía. Sentí el olor de su cabello recién lavado al rozar mi mejilla y eso me puso aún más nerviosa. Sabía que estaba sonriendo pero me resistía a mirarla.

-¿Estas celosa? –Preguntó de pronto consiguiendo que por fin la mirara y me perdiera en esos ojos azules, olvidándome por un momento de cualquier frustración.
-¿Cómo crees? –Dije apartándome, al ver que seguía sonriendo divertida, para poder hablar coherentemente sin la influencia de lo que provocaba en mí.
-Dul… ¿Qué te pasa últimamente?
-Nada… -Respondí secamente, notando como un aire de tristeza se dibujaba en su rostro.
-Te conozco de toda la vida, llevamos dos años viviendo juntas… siempre has sido mi mejor amiga, pero hay veces que te siento tan lejos… ya no me abrazas, estás distante, veo miedo en tus ojos cuando me miras… y no soportas que te hable de Poncho, no sé qué hacer…

Poncho, ese nombre retumbó en mi cabeza haciéndome recordar la imagen de minutos antes.

-¿Te acostaste con él? –Pregunté de pronto observando cómo su rostro cambiaba.
-Estoy intentando hablar de nosotras, intentando que te abras y me cuentes lo que te pasa porque no quiero perderte ¿Y a ti lo único que te importa es si me acosté con Alfonso esta noche?
-Responde…
-¡No! ¿Sabes qué? ¡Estoy harta! Harta de acercarme a ti y encontrarme con un bloque de hielo, harta de que ya no me cuentes nada, de que no te atrevas a hablar, de que estés tan ciega que no veas la realidad y seas capaz de preguntarme si me acosté con él cuando sabes perfectamente que no lo quiero, harta de esperar a que superes tu miedo…

Sus ojos comenzaron a humedecerse dando paso a unas ligeras lagrimas que me hicieron apartar la mirada para no tener la tentación de correr a consolarla, me dolía en el alma verla llorar, pero estaba confundida, asustada, paralizada, no sabía qué hacer ni que sentir. Así que al ver eso, se dirigió hacia la puerta.

-Estamos hablando –Dije en un intento de detenerla.
-No… no seguiré con esta ni con ninguna otra conversación, hasta que te atrevas a decir lo que sientes.

Abrió la puerta y en un intento desesperado por retenerla solo pude decir:
-Si te vas no vuelvas…

Me miró por última vez y desapareció, dejándome una sensación de vacío que cinco años después aun sentiría

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:26 am

Capitulo 2

4 de Septiembre.
Mi frase “Si te vas no vuelvas” me persigue…
Y siento ganas de llamarte pero no contestas, no entiendo por qué no contestas,
sí aunque hayamos peleado todo sigue…

Han pasado más de 24 horas desde que se fue, no vino a dormir a casa, es extraño, desde que decidimos compartir piso nunca había dormido fuera y menos aun sin avisarme. No paro de dar vueltas en la cama y tengo una sensación en mi pecho muy agobiante, una especie de angustia que no me deja respirar con normalidad ¿Dónde estás Anahí? estoy algo preocupada pero supongo que habrá dormido en casa de sus padres, la he llamado dos veces a su celular y no responde, ¿tan enfadada está para no querer siquiera hablar conmigo? Necesito hablar con ella… necesito tenerla enfrente y dejar que mi corazón hable por sí solo.
Cojo el teléfono y espero ansiosa a que alguien responda.

-¿Bueno…?
-May! Habla Dulce
-Hola Dul, ¿Cómo estas?
-Bien, ¿oye me puedes pasar con Any?
-Mi hermana no está aquí Dul, ¿Paso algo?
-¿No durmió en tu casa esta noche?
-No ¿Por qué? Me estas preocupando
-No te preocupes May, seguramente haya dormido con Alfonso, es solo que necesitaba hablar con ella. Ahora lo llamo a él.
-Está bien… Iba justo de salida para tu casa, así que ahora me cuentas.
-Si Maite, descuida. Bye.
Cuando colgué el teléfono, esa sensación de angustia que llevaba horas teniendo, no hizo más que aumentar. Me revienta el hígado tener que llamar a Poncho, pero por primera vez en mi vida creo que suplicaría que hayan dormido juntos.

-¿Diga? –Se escuchó al otro lado del teléfono
-Poncho, soy Dulce
-¿Qué onda?
-Oye…este… ¿Está Anahí contigo?
-Pues no…no la veo desde ayer en la mañana, cuando me fui de tu casa

Mi corazón comenzó a latir desesperado al escuchar esa frase, sentía que mis pulmones se hacían más pequeños, me costaba pensar, porque el pensamiento de que algo le hubiera pasado me nublaba la mente.

-¿Bueno? –Dijo Poncho desde el otro lado

Corté la llamada sin volver a responder, no sabía que decirle y no tenía ganas de hablar con nadie más que con ella. A los pocos segundos comenzó a sonar mi celular, me apresuré a mirar en la pantalla para ver el nombre que tanto había esperado.
“Any”

Pero mi corazón no dejaba de latir con fuerza, una mezcla de alivio y pánico me invadían antes de responder.

-¡¡Any!! ¡Menos mal que llamas, estaba preocupada, necesito hablar contigo, ven a casa por favor!
Todas esas palabras salieron de mi boca casi atropellándose unas a las otras, sin siquiera recibir órdenes de mi cerebro. Pero solo escuchaba silencio…

-Dul… -Dijo por fin, con una voz temblorosa -…no puedo
-¿Anahí como que no puedes? –Pregunté desesperándome, podía notar que estaba llorando, asustada, sabía que algo no iba bien. –Lo siento ¿vale? He sido una tonta, tenemos mucho de qué hablar pero por favor vuelve a casa ahora mismo.

Escuche un fuerte golpe y seguidamente una voz distinta en el teléfono.

-¡Si no quieres ver muerta a tu amiga, mas te vale hacer todo lo que te diga! Ni se te ocurra llamar a la policía o no la vuelves a ver en la vida.

Al escuchar esas palabras mi mundo se congeló, mi corazón comenzó a latir cada vez más lento, mis pulmones no recibían aire… y lo último que alcancé a escuchar fue

-¡¡Dul!!

Después colgaron formando un silencio en el que solo escuchaba el eco de mi nombre repitiendose una y otra vez en mi cerebro, mientras la vista se me nublaba y todo se volvía oscuro.

7 de Septiembre
La llamada que llegaría, me dicen que ahí estás que no llame a la policía, luego cuelgan…
Todavía no pierdo la fe, se que algún día volverás y pase lo que pase
Yo te esperaré….

Siento ese día como si hubiera sido ayer, he vivido con esa misma angustia durante cinco años, no cesa Any, no disminuye y ya no sé qué hacer. No sé cómo seguir con mi vida, te he escrito todos los días en este diario desde entonces, con la esperanza de que algún día puedas leerlo y sepas que nunca te olvidé, que nunca dejé de buscarte ni de esperarte.
Sé que estarías muy orgullosa de mi, de lo que he conseguido, ¿Recuerdas cuando nos sentábamos en la playa a soñar como sería nuestra vida de adultas?

*Flashback*

-Creo que este es mi momento favorito del día –Dijo mirando al horizonte
-Si…definitivamente se ha convertido en nuestra costumbre sentarnos frente al mar para ver el atardecer.
-Es perfecto, creo que aquí se aprecia el atardecer más bonito del mundo
-Es el único que has visto –Dije intentando molestarla, a lo que respondió dándome un pequeño golpe en el hombro.
-Dime que vamos a seguir haciendo esto toda la vida...Pero por todo el mundo… Vamos a ser grandes estrellas, vamos a ir de gira por el mundo y disfrutaremos de los atardeceres de cada país.
-Bueno…tú serás la estrella, yo te escribo las canciones
-¡No! –Dijo mirándome asustada –Tú cantas increíble, seriamos el dúo perfecto.
-Any, sabes perfectamente que tengo pánico a cantar delante de la gente, eres tú la única que me ha escuchado ¿Me imaginas arriba de un escenario? ¿No verdad?
-Pero yo estaré contigo… -Me miró a los ojos de esa manera que solo ella sabía hacer, esa manera que conseguía quitarme cualquier tipo de miedo o duda que surgiera en mi.

Después de dedicarle una tímida sonrisa, apoyo ligeramente su cabeza en mi hombro, mientras ambas nos volvíamos a perder en el sonido de las olas y en los últimos rayos anaranjados del sol.

-Dul…
-Dime…
-¿Siempre vas a estar conmigo verdad?
-Siempre… incluso cuando estés casada y llena de hijos, así que adviértele a tu marido que tendrá que cargar con la tia Dul.
Comenzó a reír al imaginarnos la situación. Su risa podía contagiar a cualquiera y alegrar a la persona más triste del mundo, quizás por eso me gustaba tanto ser la causante de ella.

-Yo no me voy a casar, seremos dos viejitas de 80 años viviendo juntas en la playa y rodeadas de gatos
-¡¡Amonos!! ¿Y por qué gatos? Yo prefiero perros
-¿Por qué siempre me llevas la contraria? –Preguntó casi cerrando los ojos, desafiante.
-Porque si no, no es divertido –Respondí en tono burlón y sin siquiera dejarla responder, la abracé intensa y juguetonamente, haciendo que apoyara su cabeza sobre mi pecho.
-Bueno…perros o gatos, da igual… pero estaremos siempre juntas.
-Siempre…
-Te quiero muchísimo Dul
-Yo te quiero más Any –Respondí acariciando su cabello, y siendo consciente de que mientras estuviera así, entre mis brazos…no iba a permitir que nada malo le sucediera
* *

Ni toda la vida, ni toda el agua del mar
podrá apagar todo el amor que me enseñaste tu a sentir,
sin ti yo me voy a morir,
solo si vuelves quiero despertar…
Porque lejos no sirve mi mano para caminar… porque solo espero que algún día puedas escapar

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:26 am

Capitulo 3

Siento que me quitaron un pedazo de mi alma,
Si te vas no queda nada, queda un corazón sin vida
Que a raíz de tu partida se quedó solo gritando pero a media voz...

Quizás hoy sea el día más triste de mi vida, este día que se lleva repitiendo año tras año, este día en el que todo el mundo cree llevarte flores mientras yo no puedo hacer otra cosa más que componerte una nueva canción. Probablemente Maite tenga razón, debería salir, distraerme, avanzar, pero… no sé, realmente no sé cómo explicar esto que siento, ¿es una corazonada? ¿Un engaño de mi fantasía? No lo entienden… y no les culpo, pero hay algo dentro de mí que me dice que estás ahí, en algún lugar, esperando que te encuentre y te diga eso que siempre quisiste escuchar…
Necesito una señal Any, una señal para encontrarte… como la que me dejaste aquel día, la que ha hecho que no cese en esta búsqueda, la única que me da fuerzas para levantarme cada mañana…

**

-Señores Puente, vengo a comunicarles que hemos encontrado el lugar donde han tenido retenida a su hija las últimas semanas. Hay varios agentes inspeccionando la zona, pero por el momento no hay rastro de su hija ni de los secuestradores, probablemente huyeran cuando supieron que nos estábamos acercando.
-¿Pero cuanto tiempo hace que no están allí señor inspector? ¿Dónde se llevaron a mi hija? –Preguntaba Marichelo completamente desesperada
-Estamos intentando averiguarlo, no se preocupe que en cuanto tengamos noticias serán los primeros en saberlo.
-Quiero ir –Dije de pronto, quedando bajo la atenta y sorprendida mirada de todos
-Me temo que eso no será posible por el momento Srta. Espinoza , tenemos a muchos agentes trabajando en ese lugar.
-Por favor, necesito ir…

El inspector quedo en silencio, mirando atentamente a los padres de Anahí.

-Señor inspector, como sabe, es la primera vez que Dulce habla desde que pasó todo esto ya que se encontraba en un “Estado de shock transitorio”, por favor, permítanos aunque sea ver el lugar, sin entorpecer la investigación.

Después de dudar unos minutos, finalmente aceptó llevarnos al lugar.

“Estado de shock transitorio” Ni siquiera sabía que existía una enfermedad con tal nombre, pero eso fue exactamente lo que me pasó después de esa llamada telefónica, perdí el conocimiento y lo siguiente que recuerdo es que desperté en un hospital, escuchando como el doctor le explicaba a Maite lo que me ocurría, ella lloraba y yo no entendía por qué, intentaba hablar pero mi cerebro no era capaz de dar esa orden, solo podía escuchar cómo le explicaba que era debido al trauma sufrido recientemente. A partir de entonces me limité a escuchar, como si estuviera congelada, incapaz de articular palabra o demostrar alguna emoción… hasta este momento en que mi corazón se impuso contra mi cerebro y dijo “basta ya”.

Por fin llegamos al lugar, es una cabaña en medio de la nada, una especie de pradera de las que abundan en Mexico. De lejos puedo ver que todo está rodeado con una cinta amarilla y policías entran y salen como si nada. De pronto siento un impulso que no puedo controlar y echo a correr haciendo caso omiso de las instrucciones del inspector.

Al entrar en ese lugar me quedo paralizada, está oscuro… tiene una vibración espeluznante, hace frio. Todo el suelo está lleno de marcas policiales y no hay aparentemente ningún objeto.
Sigo mirando hacia todos lados y mi corazón estalla al ver una enorme mancha de sangre ya seca en un extremo del piso. Corro hacia ella bajo la mirada extrañada de todos los policías y caigo de rodillas, intentando no tocar nada pero queriendo averiguar si esa sangre es de Anahí o no…

El pensamiento de esa posibilidad hace que mis ojos se humedezcan por primera vez, pensando en cuanto pudo haber sufrido todo este tiempo, que le habrán hecho, y lo que podrá estar pasando ahora mismo. Mis lágrimas no paran de caer, una tras otra, cada vez con más intensidad y desesperación hasta que de pronto, miro hacia la pared que tengo justo al lado y veo una inscripción, unas palabras irregulares pero que se entendían perfectamente…

“ AyD SIEMPRE…
TE AMO. “

Mi corazón comenzó a latir tan rápido al leer esa frase, que me ensordeció aislándome completamente de los murmullos que habían a mi alrededor.

No pude evitar el impulso de acariciar esas letras con mis dedos, como si la estuviera acariciando a ella, como si le estuviera haciendo llegar mi respuesta… terminé por derrumbarme completamente, nada podía hacer que ese grifo que llevaba tanto tiempo goteando reventara, comencé a llorar desesperadamente sin importarme quien estuviera delante, sin importarme más que ella, escribiendo esas palabras en medio de su sufrimiento, había sido valiente, como yo nunca pude serlo…

-No puede tocar nada Srta. Espinoza -Dijo una voz apartándome de ese lugar y haciendo que quedara arrodillada a los pies de Maite.
-¿Dul? ¿Qué pasa? –Preguntaba agarrándome los brazos con preocupación.

Levanté ligeramente la cabeza para encontrarme con su mirada desolada… y con los ojos bañados en lágrimas, por primera vez solo pude decir:

-La amo Maite… La amo y no puedo vivir sin ella.
-Lo sé pequeña…lo sé –Y sin más me abrazó dejando que llorara todo lo que no había llorado y me desahogara en su pecho.

**

Esa frase es el motivo por el cual nunca me he rendido, me amabas y fuiste valiente para hacérmelo saber aunque estuvieras en esa situación, me amaste incluso en el peor momento de tu vida.
Y mi corazón sabe que estás ahí fuera…
Espérame mi amor, aguanta un poco más, te voy a encontrar

Algún día sé que leerás todo esto –Digo mientras cierro mi diario para a continuación coger la guitarra y tocar los últimos acordes que compuse para esta letra que he estado escribiendo.

“Si tú te vas no queda nada…
Sigo cantando con la luz apagada,
Porque la guerra me quitó tu mirada…
Y aunque se pase toda mi vida, yo te esperaré.”

-¿Ese es tu nuevo “Hit”? –Pregunta una voz desde el umbral de la puerta
-¿Por qué demonios ya nadie toca mi puerpuerta
-Pregúntate más bien, cuando vas a bajar de esa luna para que puedas escuchar cuando los terrestres llamamos.
-¿Qué haces aquí Christopher? –Pregunto rodando los ojos
-¿Puedes salir de tu cueva un segundo para tener una conversación con seres humanos?

No muy convencida me levanté, dejé mi guitarra y lo acompañé a la sala.

-¿Viniste solo? –Pregunte al no ver a Maite.
-No, May bajó a comprar algo para la cena.
-Se lo agradezco, tengo la nevera vacía
-Completamente vacía –Dijo Maite mientras entraba con algunas bolsas.
-Tampoco tenías que hacerme la compra May.
-¿Compra? Esto es solo lo de la cena que voy a preparar ahora, mientras ustedes hablan de negocios.
-¿Negocios? –Pregunto mirando a Christopher.
-Si… Tú día de encierro solo es una vez al año ¿Verdad? Osea hoy, por lo tanto a partir de mañana puedes volver a la vida de una persona normal.
-Veo que lo vas entendiendo
-Muy bien –Dijo el chico -Pues vete preparando tus maletas que nos vamos a España
-¿A España? –Repetí con los ojos absolutamente como platos
-Si, a España… “La madre patria”, “la cuna del flamenco”, ”la tierra del jamón de jabugo”
-Sé lo que es España ***** –Dije dándole un pequeño golpe en el hombro –Pero ¿por qué?
-Hace unos meses que la discográfica mandó tu single para allá y ha funcionado muy bien, la gente ha respondido de maravilla y pensamos que es bueno que vayas a hacer un poco de promoción, un pequeño show, algunas firmas, entrevistas etc… Espera… -Se detuvo de pronto, mirando extrañamente a Dulce –¿Es ilusión lo que veo en tus ojos?
-Me gusta España… -Respondí con pequeño atisbo de sonrisa –Siento…buena vibra.
*España*

-¡¡Alexandra!! –Dijo una voz sacándola de su hipnosis ¿Estás ahí?
-¿Eh? Si… lo siento Pablo, me quedé un poco ausente
-No te preocupes, es algo a lo que ya me tienes acostumbrado, es como si tu mente se quedara en “stand by”
¿Qué piensas cuando te pasa eso?
-No lo recuerdo… es como si perdiera la conciencia, ya sabes que mi cabeza anda un poco desorientada.
-Si… pero bueno, no te preocupes ¿Escuchaste algo de lo que te dije?

-¿Mmm me estabas hablando de lo bonito que está el día? –Preguntó con dudas
-Si… Pero eso fue hace media hora –Rió él.
-Te estaba diciendo que mis padres saldrán esta noche y yo tenía planes con los chicos para ir a tomar algo, cosa a la que por supuesto estabas invitada, pero dado que alguien tiene que cuidar de Paula, me quedaré contigo y alquilamos unas películas ¿Te parece?
-Muchas gracias Pablo pero no tienes que molestarte, sabes que adoro a tu hermana y la cuido encantada además de que es mi trabajo.
-Alex, sabes que para nosotros eres de la familia y si cuidas de Paula es porque no querías ser una “mantenida” como tú dices… Aunque en cierta forma me alegro de que no seas realmente de mi familia –

Finalizó acercando su mano a la de ella, muy despacio para acariciarla.

Ella observó ese gesto y sonrió nerviosamente mirándolo a los ojos –Eres muy buen chico Pablo, nunca tendré como agradecerte todo lo que has hecho por mí.
-Me conformo con que esos ojos azules algún día expresen verdadera felicidad.
La chica dirigió su mirada a algún lugar de la nada –No soy infeliz, agradezco mucho lo que tú y tu familia han hecho por mi… Pero siempre está esa sensación… ese vacío… como si algo faltara…

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:26 am

Capitulo 4

-¡¡Por fin estamos en España!! ¡¡No me lo puedo creer!!
-Yo tampoco… nunca creí poder cruzar el charco con mi música
-¡Tienes un buen manager! –Alardeó de si mismo
-Ya… Porque yo no tengo nada que ver, ¿verdad? –Rodé los ojos intuyendo cual sería su respuesta -¿Cuáles son nuestros planes?
-Por ahora tienes permiso para darte una ducha y descansar un poco, después de comer tenemos entrevista en un programa de televisión y después no estoy seguro, tengo que consultar la agenda, así que señorita, me retiro a mi habitación para tomar un baño relajante , te vendré a buscar a las 2:00 pm para almorzar.

Y sin decir más, salió dejándome a solas en esa habitación de hotel. La verdad es que me hacía muy bien que Christopher fuera mi manager, nos conocíamos de toda la vida y era mejor tener un buen amigo cerca cuando pasas tanto tiempo en hoteles… se puede decir que la soledad era menos solitaria.
A través del gran ventanal hay una vista esplendida de Madrid, siempre quise conocer esta ciudad… Estoy segura de que a Any le hubiera encantado –Sonrío al recordarla -y estaría como una loca queriendo visitar todos los lugares sin dejarme siquiera descansar… Ojala estuvieras aquí mi amor –Digo para mí misma.

Decido dejar de pensar y me meto en la ducha, antes de que se me haga tarde. Sin duda este es el momento más relajante del dia, me gusta bañarme con paciencia, dejar que el agua recorra mi cuerpo y olvidarme por un momento de todo lo que pasa en el mundo. De pronto me vuelven a invadir recuerdos del pasado…

*Flashback*

Nos encontramos todos en la playa, muy entrada la noche… La única iluminación que tenemos es la de una hoguera que nosotros mismos encendimos. Solíamos hacer reuniones de ese tipo muy a menudo…realmente nunca lo planeábamos. Íbamos a la playa durante el día, con nuestras guitarras y nos llegaba la noche sin apenas darnos cuenta.

-Eii Anahí cántanos algo –Dijo Christian
-¡Si andale Any! Cántanos algo –Apoyó Maite
Sin duda, este era uno de mis momentos preferidos, escucharla cantar era transportarte a otro lugar y me encantaba ver como disfrutaba haciéndolo.

-Dul, ¿Me acompañas? –Preguntó ofreciéndome la guitarra.

Sabía perfectamente que me era imposible cantar delante de la gente, pero también sabía que disfrutaba acompañándola con la música.

-¿Cuál vas a cantar? –Pregunté para saber cómo empezar a tocar.
-Mi favorita… –Dijo con una pequeña y cómplice sonrisa.

Así que, sabiendo perfectamente de cual hablaba, empecé con los primeros acordes y seguidamente ella se me unió para hipnotizarnos a todos…

“Contigo todo va bien, me fortaleces la fé,
Me haces eterno el momento de amarte.
A cada instante si y a cada hora…Mi dulce amiga estás tú,
Sentada aquí en mi alma, en mis ojos y en mi puerta,
Dirigiendo mis motivos, mis victorias y mis guerras,
Sentada aquí en mi alma, viva en cada parpadeo,
Dirigiéndome a quererte mucho más que mis deseos…”

Escucharla cantar normalmente erizaba hasta el último centímetro de mi piel, pero esta canción… La cantaba con tanto sentimiento y se veía tan hermosa con la luz del fuego reflejando sus ojos, al mirarme tan intensamente… que mi estomago no podía controlar el hormigueo a mil revoluciones por segundo…

* *

De pronto me encuentro sonriendo con nostalgia, y me pregunto a mi misma -¿Cómo no pudiste darte cuenta de lo que sentías por ella, si esos momentos eran los que daban sentido a tu vida?
Antes de responderme a mí misma, me doy cuenta de que me entretuve demasiado tiempo, pensando, Christopher estaba a punto de llegar, así que tuve que dejar la reflexión para otra ocasión y salí de la ducha para terminar de prepararme lo más pronto posible. Minutos más tarde, Christopher ya estaba llamando a mi puerta.

-¿Lista señorita? –Pregunta con su habitual sonrisa.
-Lista… ¿Dónde vamos a comer?
-En un restaurante que me recomendaron, no muy lejos de la cadena de televisión, a las 4:00 tenemos que estar allí, así que no hay mucho tiempo.
-Está bien vamos –Asiento de acuerdo.
*******************

-¿Paula ya hiciste tus tareas? –Preguntó a la niña que se encontraba viendo la televisión.
-Si Alex, oye… ¿Dónde está mi hermano?
-Creo que se quedó a estudiar en la universidad hasta la noche, ya sabes que está en época de exámenes.
-Si… si en algo nos diferenciamos Pablo y yo es en que él es un cerebrito y yo… ya sabes –Dijo sonriendo
-Y tú... eres una niña muy lista a la que hay que prácticamente amenazar para que estudie
-Es la edad… -Respondió juguetonamente, -Oye, ven a ver la tele conmigo un rato anda
-¿Qué estás viendo? –Preguntó mientras se sentaba.
-Nada interesante… está un poco aburrido hoy

La chica comenzó a cambiar de canal y se detuvo al escuchar lo que anunciaba una presentadora:

“ -…Exactamente como escucharon, la cantante mexicana que está siendo todo un éxito en el mundo, Dulce María, se encuentra en España haciendo promoción de su primer disco, y nosotros la tendremos en primicia…para todos ustedes en pocos minutos, así que no se muevan de su asiento que enseguida regresamos, repito con Dulce Maria”

-¿Queee? ¡¡No me lo puedo creer!! ¿Dulce está en España y yo sin enterarme?
La chica parecía completamente entusiasmada y Alexandra no entendía nada.

-¿Quién es esa Dulce María?
-Es una artista mexicana, hace meses que su canción está pegando fuertísimo, es preciosa, tienes que escucharla y por fin está aquí ¿Dará algún concierto? Por favor Alex, si hace un concierto, te ruego, te suplico y te imploro que convenzas a mis padres para que me dejen ir.

La joven no podía dejar de sonreír al ver el entusiasmo de Paula con esa artista

-¡¡Shh ya va a empezar!! –Dijo antes de que pudiera responder.

“Como lo prometido es deuda, aquí estamos de nuevo listos…es un placer para mí, presentarles a la cantante latina más exitosa del momento… ¡¡Dulce María!! ”

-¡¡Dios que guapa es!! –Comentó la pequeña Paula

Alexandra miraba atentamente como la cantante hizo su aparición ante todos, con una sonrisa que iluminaba entero ese plató de televisión. Comenzó a saludar amablemente a su público que gritaba y vitoreaba su nombre. En seguida una cámara enfocó directamente su rostro, consiguiendo que Alexandra pudiera apreciarla con claridad… y en el momento exacto en que se encontró con esos ojos, sintió como un escalofrío recorría todo su cuerpo, una sensación extraña que la inquietaba.

-¿A que es guapa? –Dijo la niña interrumpiendo sus pensamientos.
Pero la chica no pudo responder, se limitaba a mirar el televisor y a observar cada paso que daba la cantante.

“ -Buenas tardes Dulce Maria, es un placer para nosotros contar con tu presencia aquí, Bienvenida a España, antes que nada –Sonrió amablemente la presentadora
-¡Muchísimas gracias! La verdad estoy muy contenta de que me hayan invitado, ya tenía ganas de estar por acá y conocer al público Español que es maravilloso.

Esas palabras consiguieron que nuevamente los fans aplaudieran y gritaran su nombre.

-Como te estarás dando cuenta eres muy querida por aquí, ¿Tienes pensado dar algún concierto durante tu estancia en nuestro país?
-Este… si por supuesto. Este viernes estaremos haciendo un pequeño show en un teatro, algo bastante íntimo para ir haciendo toma de contacto con mis fans españoles… Así que están todos invitados y espero no defraudarlos –sonrió dulcemente, “

Paula miró a Alexandra con la esperanza de mostrarle su entusiasmo por esas palabras, pero la chica parecía haberse olvidado hasta de su presencia. Miraba atentamente el televisor, expectante por cada palabra que decía esa muchacha.

-¡¡Alex!! ¡¡Vuelve!! –Pidió la niña haciendo gestos para ser atendida –¿Otra de tus ausencias?
-No Paula –Respondió la chica, volviendo a la realidad.
-Por favor dime que vas a convencer a mis padres…
-Mejor sigamos viendo la entrevista –Dijo con su sonrisa, intentando posponer esa conversación.
La niña, se dio por vencida un tiempo para continuar viendo la televisión, donde la cantante y la presentadora seguían conversando.

“ -Háblanos un poco de tu primer single, esa canción que tanto ha llegado al corazón de la gente… Son muchas las historias que se cuentan, entre ellas que la escribiste para alguien muy cercano, pero ¿es verdad? ¿ Es una historia verídica lo que cuentas con esa letra?

-Ciertamente, *Aunque no estés* es una canción que compuse hace algunos años y si, está dedicada a una persona que…bueno… -No sabía cómo explicarse, nunca le había gustado hablar de este tema. -A día de hoy no está conmigo… pero en fin, nunca pensé en llevarla a una disquera ni nada por el estilo, eso es obra de mi amigo Christopher Uckermann, ahora mi manager. Que además hace una colaboración en la misma. Él solito la llevo y terminó dando la vuelta al mundo.
-Entonces todos tendremos que agradecer a Christopher –Dijo sonriendo al chico, que se encontraba tras las cámaras. -Seguramente ya te lo habrán dicho, pero es una canción muy profunda, quizá por eso ha calado tanto en el corazón de la gente.
-Me alegro de que alguien pueda sentirse identificado con mi trabajo
-Pero eso es algo más que un trabajo ¿no es cierto? Tu vivencia personal está plasmada en esa letra.
-Supongo que cualquier artista, compositor, pintor, actor, etc presta algo de su vida a su creación.
La presentadora la miró con intriga -Veo que no te sientes muy cómoda hablando de este tema, así que mejor pasemos a otra cosa.
Dulce continuó respondiendo preguntas durante unos minutos hasta que llegó el final de la entrevista.
-Sabemos que tienes muchos pendientes así que no es nuestra intensión entretenerte más –Dijo la presentadora –Ha sido un verdadero placer tenerte con nosotros Dulce, así que espero que hayan más oportunidades como esta ¿Quieres decir algo a todos los fans que te están viendo?
Una cámara hizo un plano corto de Dulce, donde se podía apreciar cada detalle de su intensa mirada y su sonrisa.
-Por supuesto, antes que nada me gustaría darte las gracias por haberme tratado tan bien esta tarde y también me gustaría invitar a todos los que quieran–Dijo dirigiéndose a la cámara que la enfocaba –asistir el próximo viernes al concierto que daremos en el teatro central, pasaremos una gran noche entre amigos.
-Yo estaré la primera –Confesó la presentadora –Por último, te deseo mucho éxito Dulce y de nuevo muchísimas gracias por haber estado con nosotros. Ahora no se muevan de su asiento porque nos vamos unos minutos a publicidad y volvemos."

Así comenzó a sonar una música mientras seguían enfocando el rostro de Dulce, que sonreía con cariño, despidiéndose de los fans que tanto la aclamaban. “


-Alex por favor llévame al concierto –Comenzó a pedir Paula con ojitos de súplica.

Alexandra, estaba dubitativa, la niña realmente quería asistir pero era complicado que sus padres lo permitieran y sobretodo, ¿quería ella misma asistir a un concierto de esa chica, después de la sensación tan extraña que le había producido durante toda la entrevista?

-No lo sé Paula, ya sabes cómo son tus padres, no estoy segura de que…
-Por favor te lo ruego… tu puedes convencerlos de cualquier cosa, Alex por favor.
Intentando pensar bien la respuesta, pero con sus ideas completamente confundidas, definitivamente sentía que no podía negarse.
-Está bien Paula, te llevaré al concierto de… Dulce María.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:26 am

Capitulo 5

-¡¡Estoy muerto!! –Dijo mientras se abalanzaba sobre mi cama
-Ha sido un dia pesado…
-¿Pesado? -Preguntó mirándome con asombro -¿Estas de broma? Dul, creo que nunca hemos tenido un día con tanto trabajo… entrevistas, fotos, mas entrevistas, ruedas de prensa. No sé cómo puedes contestar tantas veces a las mismas preguntas en un solo día.
-Yo tampoco lo sé –Respondí sonriendo. –Necesito un baño caliente.
-No no no –Se apresuró a detenerme –Más tarde te darás ese baño
-Ehh ¿Por qué? –Pregunté extrañada -¿Qué estas tramando Christopher?
-Nada, solo quiero que nos relajemos un rato –Dijo mientras sacaba dos cervezas del “mini bar” y me ofrecía una de ellas –Tenía pensado que fuéramos a un antro para despejarnos pero como sé que no vas a querer…
-¿Y por qué no vas tú?
-Tengo ganas de que nos tomemos unas cervezas juntos, hace mucho que no lo hacemos

Me quede pensando unos segundos, durante todo el dia había deseado llegar al hotel para darme un baño y descansar tranquilamente, pero Christopher parecía no tener ninguna intención de dejarme sola y pensándolo bien, no era una mala idea.

-Vale…Creo que no nos vendrá mal –Acepté por fín mientras me sentaba en el sofá, debajo de la ventana.
-¿Estás contenta con todo lo que está pasando? –Preguntó de pronto.

Me tomé unos segundos para analizar esa pregunta y sobre todo su respuesta, pero Christopher me miraba expectante.

-Me gusta estar arriba de un escenario y sentir toda esa energía que me transmiten los fans con sus miradas, es algo que no se puede describir… Eso es lo que mejor me hace sentir ahora mismo…
-¿Pero…?
-Ya sabes el “pero…”
-¿Sabes? Es extraño… te has convertido en una mujer hermosa, trabajas en algo que te gusta y además estas teniendo un éxito inimaginable pero… nunca he vuelto a ver en tu mirada esa felicidad que sentías cuando éramos más pequeños y nos pasamos las tardes en la playa, jugando o simplemente hablando
-Creo que ya no soy la misma de entonces… Antes no tenía nada, nuestra vida era sencilla y humilde pero… me sentía completamente llena –Recordé con los ojos brillantes -ahora tengo de todo… y hay un vacío que… no sé cómo llenarlo. –Finalicé tomando un trago.
-Christopher me miraba muy atento -¿Te sigues culpando por lo que pasó?
-Siempre tendré el pensamiento de que nada hubiera pasado si me hubiera atrevido a confesarle lo que sentía en vez de comportarme como una *beep* celosa… Pero sinceramente hace mucho tiempo que no pienso en cómo me siento yo…lo único que me atormenta es no saber qué pasó con ella, ¿Que le hicieron mientras estuvo retenida?, ¿Cuanto sufrió?, ¿Donde está ahora…? Le prometí que siempre iba a estar con ella ¿sabes? -Miré al suelo para ocultar la inevitable tristeza que me estaba invandiendo. -...Y me aterra haberle fallado
-¿Por qué sigues creyendo que está en algún lugar? Quiero decir… todos tarde o temprano hemos ido aceptando el hecho de que Any se fue… y tú sigues aferrada a esa idea por algún motivo ¿Cúal?
-No sabría explicártelo –Dije intentando pensar –Lo fácil para mí hubiera sido rendirme, aceptarlo y seguir con mi vida, pero hay algo Ucker que no me deja, algo en mi corazón me dice que ella está aquí todavía
Christopher asintió mientras me observaba –Eras su adoración ¿sabes?
-¿A qué te refieres?
-¿Te acuerdas cuando me enamoré de ti?
Esa pregunta me cogió por sorpresa, y me hizo reír el recordarlo –Si es cierto, no me acordaba de eso –Dije intentando burlarme de él –Pero oye mucho no te duró el amor eh
-Cuando Christian me las presentó, Maite, Anahí y tú, las tres me parecieron preciosas, y aunque ustedes dos fueran las más pequeñas, tenías algo que me encantaba… era esa alegría que desprendías, esa juventud y esa felicidad que contagiaba a cualquiera, pero poco a poco me fui dando cuenta quien era la causa de esa alegría. Anahí y tú eran como una sola persona, la una para la otra y la otra para la una… Aunque fuéramos cinco y estuviéramos siempre juntos, entre ustedes había algo diferente, algo mágico con lo que nadie podía competir. Sé que lo que Anahí sentía por ti era enorme, tanto como lo que tú sentías por ella, por eso nunca entendí que empezara a salir con Poncho y tampoco que nunca se atrevieran a decir lo que sentían
-Sinceramente no me atrevía a reconocérmelo ni siquiera a mi misma. Siempre había sido todo perfecto, y cuando apareció Poncho y se enamoró de Any, comencé a cambiar… me sentía mal al verlos juntos y me sentía peor aún por no entenderlo, me negaba a la idea de que fueran celos. No quería perderla, tenía miedo de sentir algo más y perder eso que siempre habíamos tenido, por eso yo misma fui poniendo distancia entre nosotras, me volví mas fría, ya no era la Dulce cariñosa que estaba siempre abrazándola, porque tenía miedo de lo que sentía al hacerlo. Tampoco la veía feliz a ella, en el fondo sabía que no estaba enamorada y no sé por qué decidió estar con él… pero si sé que ella aceptó sus sentimientos mucho antes de que yo lo hiciera… quizás por eso lo hizo, para que abriera los ojos.
-Poncho también lo sabía…
-¿El qué?
-Lo que siempre había habido entre ustedes
-Parece que todo el mundo lo veía menos yo –Dije resignada
-Si esta situación no cambia, si pasan años y… ¿crees que reharás tu vida?
-¿Te refieres a estar con otra persona?
-Si…
-Puedo estar con otras personas Ucker, puedo salir con alguien incluso puedo estar bien y creer enamorarme, pero… mi idea del amor se basa en lo que viví y sentí con Anahí durante prácticamente toda mi vida, todo lo que me dijiste antes, la una para la otra y la otra para la una… ese es el concepto que yo tengo de amor…y sinceramente ¿Crees que vuelva a sentir algo parecido por alguien?
-Creo que es prácticamente imposible –Dijo sonriendo y entendiendo lo que quería explicarle.
-¿Entonces qué sentido tendría?
***********

Mientras tanto, en otro lugar de España. Alexandra se encontraba, como cada noche, teniendo una conversación con la pequeña Paula. Esa niña de tan solo quince años era como su hermana pequeña, una hermana que te contaba todo esperando ser aconsejada.
-No sé si le gusto, Alex, se pasa el día molestándome… a veces es realmente insoportable.
-Quizás solo quiere acercarse a ti –Comentó mientras le acariciaba el cabello.
-No lo sé –Suspiró la niña –Los hombres son muy complicados.
La chica sonrió ante el comentario –Si ahora dices eso ¿Qué dirás cuando tengas mi edad?
-¿Te has enamorado alguna vez?

De pronto la expresión en la cara de Alexandra cambió. Se quedó pensativa como intentando hacer una vista al pasado, pero finalmente bajó la mirada con algo de tristeza.

-Lo siento Alex…no quería…
-No te preocupes –Dijo intentando tranquilizar a Paula –Es solo que… ojalá lo supiera.
-¿Y no has pensado en enamorarte? Quiero decir… ¿No te gusta nadie?
-La verdad es que no he pensado mucho en eso últimamente.
-Creo que Pablo está como un loco esperando que empieces a pensarlo.
-La chica sonrió tímida –Tu hermano es muy buen chico, tengo mucho que agradecerle
-Pero si fuera el hombre de tu vida, ya lo sabrías…
-Quizás no es el momento para encontrar al hombre de mi vida…a lo mejor con el tiempo ¿Quién sabe?
-Y si te pidiera una oportunidad… ¿Lo rechazarías?
-No lo sé –Respondió encogiendo los hombros
-Sinceramente me encantaría que te hicieras novia de mi hermano, así serias oficialmente de mi familia… -Dijo la niña sonriendo -Pero en realidad me gustaría que encontraras a alguien que desde el primer segundo te hiciera vibrar el estomago, creo que entonces no tendrías ninguna duda y por fin podría verte realmente feliz… Además yo siempre te querré como una hermana.

La chica sonrió ampliamente y despeinó a la pequeña en un gesto cariñoso.

-Es hora de dormir –Dijo cubriéndola con la manta.
-Si… espero que los nervios me dejen dormir esta noche.
-¿Nervios por qué? –Preguntó curiosa
-¡¡Por el concierto Alex!! Estoy ansiosa por ver a Dulce en persona ¿Será cercana? ¿O una estirada que no me hará ni caso?
-No lo sé pero ten en cuenta que habrá mucha gente queriendo acercarse a ella, no creo que se detenga a observar a nadie.
-¡¡Vaya que ánimos!!
-Bueno tu intenta descansar para que mañana puedas saltar y gritar como una fan enloquecida mientras yo finjo que no te conozco.

La niña abrió la boca sorprendida, pero antes de que pudiera contestar, Alexandra le dio un beso en la mejilla, apagó la luz de la pequeña lámpara y se dispuso a salir hacia su habitación.

Llevaba más de cuatro años en esa casa, conviviendo con esta familia y cuidando de la pequeña Paula que se había convertido en su consentida. Todos la habían tratado muy bien y la habían hecho sentir una más de la familia, pero seguía habiendo un vacío que nada ni nadie podía llenar, ni siquiera Pablo, desviviéndose por ella y cuidándola como lo había hecho hasta ahora. Un vacío que en las noches parecía aun más grande…

La chica no recordaba una sola noche en la que había podido dormir tranquila y plácidamente, siempre estaban esas pesadillas que no entendía pero que se repetían una y otra vez. Ni psicólogos, ni médicos habían conseguido ayudarla en todo este tiempo…

Prácticamente ya se había acostumbrado a esa sensación de despertarse en medio de la noche y sentir como era invadida por la soledad.

Esta noche no sería distinto… pero tendría que intentar dormir lo máximo posible ya que mañana tendría que llevar a Paula a ese concierto y preveía un dia algo…complicado

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:26 am

Capitulo 6

El tan esperado día para Paula había llegado, estaba a tan solo unas horas de ver en directo a su cantante favorita, así que se encontraba en su habitación decidiendo cual sería el conjunto más adecuado.

-¿Casual? ¿Cómoda? ¿Elegante? ¿Sexi? –Preguntaba mirándose al espejo.

Alexandra la miraba desde atrás con los brazos cruzados y en seño fruncido -¿Estás segura que vamos a un concierto? ¿O tienes una cita y me embaucaste para que te cubriera?
-¡¡Esto es más importante que una cita!! Los chicos van y vienen pero probablemente Dulce sea mi ídolo durante los próximos años.
-Claro… -Dijo la chica empezando a comprender –Y tienes que estar perfecta porque seguramente entre las miles de personas que van a ir, ella te verá a ti.
Paula miró entornando los ojos –Nunca se sabe lo que puede pasar y no me estas ayudando…
-Está bien te ayudare –Dijo observando los modelitos –De ninguna manera dejaré que te pongas esto –Mostrando un diminuto “vestido” al que sin duda le faltaba tela por todos lados –Así que lo de “sexi” queda descartado… Elegante tampoco, vas a un concierto en el que saltaras y gritaras como una loca… Mmm así que solo queda casual o cómoda y creo que no se diferencian en nada así que ya tienes tu estilo.
-¡¡¿Qué haría yo sin ti?!! –Dijo dándole un enorme beso en la mejilla.
-Seguramente ponerte un vestido con el que tu padre no te dejaría ni siquiera llegar a la puerta.

Paula iba a protestar en el momento justo en que después de llamar dos veces se abrió la puerta, dando paso a su hermano mayor.

-Alex ¿Puedo hablar contigo? –Dijo Pablo con una sonrisa
-Claro… tu hermana ya resolvió su dilema, no me necesita.
-¡Si te necesito! –Protestó la niña –Así que tienes cinco minutos Pablo, porque hoy Alex es toda para mí y aun tiene que vestirse o llegaremos tarde.
-Tranquila que llegaras a tiempo –Respondió el hermano sin hacerle demasiado caso.

Alexandra y Pablo salieron de la habitación dirigiéndose a la de él para hablar tranquilamente.

-¿Pasó algo? –Preguntó la chica, notando que había algo de seriedad en el muchacho.
-No... tranquila, es solo que…bueno, llevo días pensando. Alex tú sabes que este es mi último año de carrera ¿verdad?
-Si…
-Bueno pues como sabes, las cosas en España no están muy bien en lo que a trabajo se refiere y hace poco hablé con un colega que está en Alemania, me dijo que él podía conseguirme trabajo allí. La economía está mucho mejor que en España y es la única forma ahora mismo de salir adelante…
-Wou –Dijo asombrada –Parece una gran oportunidad.
-Si… lo es pero… realmente a mi me encantaría que vinieras conmigo…
-Pablo yo… -Intentó responder algo lógico en medio de su confusión
-No… No me respondas ahora, se que nunca hemos hablado de esto… pero es más que obvio que tengo fuertes sentimientos hacía ti desde hace tiempo, nunca he querido presionarte pero ahora pasó esto y me gustaría mucho empezar desde cero contigo en otro país…solo piénsatelo ¿vale? Ya me darás una respuesta…

Llegó la hora del concierto. Me encuentro en el camerino calentando la voz y terminando de arreglarme.

-En cinco minutos sales Dul –Informó Christopher.
-Se escucha mucho ruido ahí afuera ¿verdad? –Digo nerviosa.
-Si…acabo de asomarme y hay muchísima gente, está el teatro completamente lleno.

Cierro los ojos y respiro hondo intentando tranquilizarme.
-¿Nerviosa? –Pregunta mi amigo algo extrañado.
-Siempre me pongo nerviosa antes de actuar, pero no sé qué me pasa hoy, estoy más bien histérica –Digo con una sonrisa forzada –No sé lo que me va a esperar ahí fuera.
-Tranquila Dul, ya lo has hecho muchas veces y superaste tu miedo escénico hace mucho tiempo…no tienes nada que temer.
-No es miedo…es ansiedad –Intento explicarme dándome cuenta de que es una tontería –No me hagas caso…
-Vamos entonces… -Dijo Christopher señalando el camino hacia el escenario.

A medida que me voy acercando escucho los gritos de la gente y el comienzo de la música. Me detengo unos minutos en las escaleras y siguiendo mi ritual, respiro hondo, cuento diez y le dedico la actuación a Anahí donde quiera que esté. Entonces recibo la señal de Christopher de que es la hora.

Subo los pequeños escalones… Me doy cuenta de que el escenario y el teatro están completamente oscuros, en silencio… apenas puedo escuchar unos murmullos. Entonces comienzan a sonar los primeros acordes de mi canción, esa canción que escribí para ella y a dado la vuelta al mundo, esa canción que aunque la cante mil veces, nunca dejo de sentirla y emocionarme.

La gente vuelve a gritar… y yo… aún escondida entre las sombras, sabiendo que ya es mi turno, comienzo con mi letra…

Y valorar que vivo en libertad,
Es esa mirada que ya no sentí…
No consigo vivir sin ti…”

Mientras esa letra se va adueñando de mí, me acerco al principio del escenario, aprovechando que aún nadie me ve…cierro los ojos y vivo mi canción, su canción

“Quiero pensar que esto no es real,
Es un mal sueño y quiero despertar…
Imaginarme que sigues aquí,
Y que nunca te perdí…”

Entonces un pequeño foco se enciende, apuntándome directamente y desvelándome ante todas esas personas, que vuelven a gritar y aplaudir, pero no me importa…yo ya estoy en otro mundo

“Que sin ti… ya nada es lo mismo,
Quiero sentir…que no existe el peligro”

Todas las luces se encienden indicándome que es el momento de abrir los ojos para encontrarme con toda esa gente… y contarles lo que siente mi corazón

“Seguiré buscando… hasta encontrarte
Y es que te veo en todas partes,
No sé si tú…sientas lo mismo que yo…
Detén el tiempo… quiero soñarte,
Decirte que eres importante…
Aunque no estés…te dedico está canción…”

En este momento, siempre siento ganas de derrumbarme, es tan claro lo que expresa esta canción que no puedo evitar sentirme desnuda ante toda esa gente, intento visualizar sus rostros. Pero llega la estrofa en la que Christopher me acompaña, y como buen salvador, tras unos aplausos, acude para cantar a mi lado y transmitirme la fuerza que en estos momentos me falta.

“Hoy quiero contarte, que sin ti el mundo es vacío,
Que se siente frio.
Quiero pensar que no he perdido y que…
Nadie me mira en esos días que me derrumbo,
Para otros tú fuiste una más,
Pero pa’ mi fuiste el mundo.
Y quiero… que sepas,
Que cada dia estás en mi mente
Y que a este lado, le importas a mucha gente.
Te miento si te digo que ahora no es distinto,
Y aunque falte tú presencia,
Seguiremos siendo cinco”

Tras unos gritos por parte de las fans adolescentes, Christopher desaparece dejándome de nuevo al borde del escenario, cada vez más cerca de mi público…. Intentando trasmitirles toda la verdad de mí historia.

“Que sin ti… Ya nada es lo mismo,
Quiero sentir… Que no existe el peligro…”

Hago un recorrido de derecha a izquierda, mirando levemente pero sin detenerme a observar cada rostro.

“Seguiré buscando…hasta encontrarte
Y es que te veo en todas partes…

Hasta que… de pronto… ¿Qué sucede? mi corazón comienza a golpearme con tanta fuerza que hasta puedo sentir dolor, mi mirada se quedó clavada en la de alguien… el sonido de la música desapareció.
No puede ser real lo que estoy viendo. No puedo moverme, estoy absolutamente congelada, ya lo he vivido otras veces, he soñado con este momento mil veces y siempre es igual, mi cuerpo se congela y la angustia no me deja respirar, ni hablar.
Ella me mira… eso es lo que ha cambiado, en los sueños anteriores ella sonríe, pero ahora… está seria, observándome, podría decir hasta que está asustada… es ella, es su mirada, es su presencia, no es un sueño…

-¡¡¡¡Anahí!!!!

El sonido de mi voz retumba por todo el lugar, mi cuerpo responde, corro hacia ella… bajo del escenario de un salto y en cuanto piso el suelo soy abordada por mucha gente, no sé qué pasa, no entiendo nada, quiero llegar a ella, ¡¡apártense!! Me están arrastrando y aunque lucho con todas mis fuerzas no puedo evitarlo…
De pronto, sin saber cómo, me encuentro de nuevo arriba del escenario, las luces me ciegan, la música vuelve…

La busco por todas partes… pero ya no la encuentro, todo el mundo está fuera de su asiento, y el lugar donde ella se encontraba, esta vació… ¿Qué acaba de pasar? ¿Dónde estoy?

Ya no entiendo nada, se me empieza a nublar la vista y cuando siento que mis piernas ya no me sostienen alguien me agarra y me arrastra hasta no sé dónde.

-¿¿¿ Dul ¿?? ¿¿Dul estas bien??

Escucho la voz de Christopher pero no soy capaz de contestar

-¡¡¡Dulce!!! ¡¡Regcontesta

Siento un poco de dolor en mi mejilla y por fín reacciono, aún no sé lo que está pasando, pero estoy temblando, mi vista se nubla a causa de las lagrimas y por fin mi cerebro es capaz de articular una palabra

-Christopher… Era ella –Digo entre lágrimas
-¿Dul de que estás hablando? ¿Por qué bajaste del escenario como una loca? ¿Por qué estás así?

Las preguntas de Christopher se me amontonaban y yo solo podía decir…

-Anahí, estaba allí… -Los ojos de Ucker me miraban de una forma extraña, no fui capaz de descifrarlo –Te juro que la vi…
-Dul, tienes que tranquilizarte, mejor vámonos al hotel para que descanses
-¡¡No!! –Digo levantándome –Tengo que volver al concierto –Quizás vuelva, quizás esté ahí fuera
-Dulce… Anahí no está ahí, no sé que viste o que te pasó, pero tienes que tranquilizarte –Dice agarrándome los brazos para que intentara mirarlo a los ojos.

Siento que ya no puedo más y me llevo las manos a la cabeza aturdida

-No puedo mas –Digo entre lagrimas –Me estoy volviendo loca Christopher, te juro que la vi, estaba ahí… mirándome… había sentido su presencia y entonces…me encontré con sus ojos… ¿Qué me está pasando?

Christopher me abrazó, para intentar calmar mi llanto, nunca me había pasado algo así, nunca la había visto ni sentido tan real, pero no estaba…esa era mi realidad…una vez más volvía a estar sola.

-¿Quieres que nos vayamos? –Pregunta acariciando mi cabello
-Tengo que acabar el concierto –Finalicé dirigiéndome al escenario.

******

Por otro lado, Alexandra salió corriendo de ese teatro con una sensación que no podía describir.
Tenía miedo, estaba aterrorizada…
Al llegar a la puerta principal, caminó apoyándose en la pared, sentía que sus piernas le fallaban. Poco a poco se fue dejando caer en el suelo, quedando sentada, con los brazos apoyados en las rodillas e intentando sostener su cabeza, que le dolía más que nunca, tenía unas migrañas insoportables.
¿Qué había pasado ahí dentro?
¿Qué había sentido al ver a esa chica? ¿Al mirarla?
Cuando sus ojos se cruzaron… ¡Porque se cruzaron! Aunque parezca *beep*, Dulce se detuvo a mirarla, y de una forma muy extraña.
No pudo evitar que su corazón latiera a mil por hora en cuanto escuchó la primera nota que ofreció la cantante… después al encenderse las luces y verla, tan cerca, tan real, todo su cuerpo comenzó a temblar.
Nunca le había pasado algo así, no podía controlarlo… y en el preciso momento en que sus miradas se cruzaron, todo lo sentido anteriormente se multiplico creándole un profundo miedo.
¿Quién era esa chica? ¿Por qué había sentido todo eso al verla? Tenía que averiguarlo… como fuera, tenía que averiguarlo.
El resto del concierto transcurrió tranquilo. Excepto porque no fui capaz de concentrarme ni un minuto más… La buscaba por todas partes, buscaba reencontrarme con esa mirada, pero no volvió a aparecer.

Estamos en la furgoneta, camino al hotel… y aunque no hablo, observo el paisaje, mientras pienso que fue un engaño de mi fantasía, deseaba tanto verla que allí estaba… Dios parecía tan real –Digo para mí misma.
Christopher lleva todo el trayecto observándome, sé que está preocupado…hasta yo misma lo estoy.

-¿Estás bien? –Preguntó
-No lo sé… -Respondo sin mirarlo

Se queda unos minutos pensativo… -Dulce, esto te está haciendo demasiado daño.
-¿Crees que no lo sé? –Pregunto en un suspiro -¿Crees que me gusta ver a Anahí en todas partes y pegarme contra un muro cuando me doy cuenta que no es verdad? No sé qué demonios haya pasado ahí arriba Ucker… pero yo sentí su presencia, la sentí incluso antes de verla, de salir al escenario… la extraño… cada día la extraño más y ya no sé qué hacer. Me estoy volviendo loca.

EL coche se detiene y antes de salir escuchamos gritos.

-Hay fans esperándote –Me confirma Christopher.
-Eso parece…

De lo único que tengo ganas es de encerrarme en mi habitación sin ver a nadie, pero ellos están ahí para conocerme y no tienen culpa de mis problemas. Así que intento poner una sonrisa, cuando siento que la puerta se abre para encontrarme con Carlos, el jefe de seguridad de mi equipo, que intentará escoltarme hasta el hotel para no abrumarme demasiado.

Carlos protegiéndome por un lado y Christopher acompañándome por el otro. En el camino, algunas chicas logran acercarse a mí y amablemente firmo autógrafos y sonrío para las fotografías, disculpándome por estar tan cansada y dándoles las gracias por su apoyo.
Cuando estamos a punto de entrar, siento que alguien situado detrás me agarra el brazo, obligándome prácticamente a girarme, ya sé lo que quiere así que voy directamente a coger la libreta y el bolígrafo que me ofrece, para dejarle plasmada mi firma.

Pero cuando rozo su mano accidentalmente… siento algo extraño, una especia de corriente, de electricidad… no sé describirlo pero me hace levantar la mirada para encontrarme directamente con sus ojos…
Me quedo nuevamente paralizada al ver esos ojos azules tan cerca, esos ojos que tanto había extrañado, ¿cómo pueden estar mirándome ahora? El ruido desaparece de nuevo, siento que me trasladé a otra dimensión, está sonriendo, es su sonrisa, el mundo a mi alrededor está congelado y mis ojos comienzan a humedecerse. Vuelvo a pensar que estoy soñando… o peor aún, enloqueciendo…
Pero no… estoy rozando su mano, todo mi cuerpo tiembla, siento su olor, veo sus ojos, es ella… es mi amor, me encontró…

-Anahí… -Digo apenas sin voz, con los ojos bañados en lágrimas.

La expresión de su mirada cambia, está confusa

-Te equivocas de persona… -Escucho ligeramente, bajo el ruido de los gritos que vuelven.

Pero no me equivoco, es su voz, es ella… ¿Qué está pasando?

De pronto, como mismo pasó en el concierto, soy arrastrada dentro del hotel, perdiéndola completamente de vista. No sé cuantos minutos o segundos pasaron, cuánto tiempo estuve frente a ella, pero sentí que el mundo se detuvo… ¿y ahora?

Ahora estoy paralizada, quiero creer que no perdí la conciencia en el trayecto y fue simplemente un sueño, quiero moverme, quiero gritar, pero solo soy capaz de llorar.

Hasta que descubro a Christopher enfrente de mí, mirándome… tiene lagrimas en los ojos, no es capaz de hablarme, pero yo saco la fuerzas de no sé donde…

-Por favor… dime que tu también la viste –Le suplico entre lágrimas

Él simplemente asiente confuso. Entonces me llevo las manos a la cabeza, completamente aturdida y sin poder parar de llorar, me tiemblan las manos, me tiembla todo el cuerpo y el corazón martillea mi pecho con fuerza.

-Dulce…tienes que tranquilizarte –Dice haciendo el intento de agarrarme las manos.
-¿Cómo quieres que me tranquilice? Tú acabas de ver lo mismo que yo, era ella… era Any… Christopher no estoy loca… era mi Anahí…
-Dul… yo… no sé qué decirte –Balbuceó –Esto es muy confuso.
-Pero… ¿Por qué dijo que estaba equivocada? Era ella… sé que era ella

Christopher no respondía ninguna de mis preguntas, estaba tan confundido como yo. De pronto me doy cuenta de que estamos dentro del hotel y corro hacia la salida, pero Carlos me detiene.

-¿Dulce estás loca? –Pregunta agarrándome
-¡¡Déjame tengo que salir!! ¡¡Tengo que hablar con ella!!
-De ninguna manera voy a permitir que salgas ahí fuera tu sola, hay demasiada gente.
-Dulce, Carlos tiene razón, es peligroso –Interviene Christopher.
-¡¡Tengo que hablar con ella!! –Digo en un grito, exasperada porque nadie me entiende. –Christopher vete tú, búscala antes de que se vaya y síguela… averigua donde vive…
-Pero Dulce…
-Christopher o sales tú o voy yo a buscarla en este momento…
-Está bien…

Y así, mi amigo salió del hotel para averiguar qué significaba todo esto.
¿Por qué dijo que me equivocaba? ¿Por qué? Si sé perfectamente que era ella…
Estaba en el concierto, no fueron imaginaciones,
Estabas ahí… mi amor… apareciste, por fin…

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:27 am

Capitulo 7

-Paula tenemos que irnos de aquí –Dijo Alexandra algo confusa.
-Pero Alex, aun no he conseguido un autógrafo de Dulce –Replica la niña
-Lo siento pero ya me convenciste para venir al hotel y es demasiado tarde, tu padre me querrá matar, así que vámonos…
-Está bien –Acepta por fin, comenzando a caminar tras su compañera –¿Por qué saliste corriendo del concierto? –Preguntó de pronto.
-Necesitaba coger aire, me agobio con tanta gente –Dijo queriendo parecer convincente
-¿Pues sabes que saltó del escenario?
-¿Cómo? –Preguntó algo confusa, pues no sabía nada de esa información
-Si… saltó del escenario como si estuviera buscando a alguien, pero todo el mundo se abalanzo sobre ella y los de seguridad tuvieron que intervenir… después se la llevaron y desapareció unos minutos, creía que le había pasado algo y se suspendería el concierto, pero al poco tiempo volvió a aparecer y siguió cantando…
-Qué extraño –Comentó Alexandra
-Pues si…un poco, oye… ¿te gustó la canción que pudiste escuchar?
-Si… era… preciosa y no sé, parecía cantarla con mucho sentimiento, como si la estuviera viviendo, nunca había visto algo así.
-Se dice, que murió alguien muy cercano a ella hace unos años y por eso escribió esa canción.
Alexandra se quedó pensativa unos minutos, recordaba haber escuchado algo de eso en la entrevista del otro día y no pudo evitar sentir lástima hacia esa chica –Tendría que haber sido alguien a quien quisiera mucho, para escribir algo así y emocionarse cada vez que la canta…
-Pues si… además nadie sabe la historia porque no le gusta hablar de eso.
-Pobre chica…

Alexandra pasó el resto del camino pensando en todo lo que había ocurrido esa noche. Sus sensaciones al mirar a esa chica eran tan fuertes como extrañas… lo sintió en el concierto, antes de salir corriendo y lo volvió a sentir cuando se acercó a ella para pedirle el autógrafo de Paula…
La miraba de una forma… muy intensa.

Le había parecido ver unos indicios de lágrimas en sus ojos, pero no era fácil de apreciar con los empujones y gritos de la gente… aunque ciertamente, en ese momento sitió como si el mundo se hubiera detenido, como si solo existieran ellas dos.
A pesar de la intensidad de ese momento y de lo extraña que se sentía cuando ella la miraba… no tenía miedo, le producía paz, confianza como si… como si la conociera.

Recuerda que pronunció un nombre, la estaba llamando a ella por ese nombre –Que extraño –Piensa para sí misma, -Quizás me confundió con alguien, por eso me miraba de esa forma… solo a mí… como no miró a nadie más.

A la mañana siguiente, como todos los días, Alexandra acompañó a Paula al colegio. Después de dejar a la niña, se dirigía de nuevo camino a su casa, cuando se encontró de frente con alguien… la última persona con la que esperaba encontrarse.

-Ho…hola… -Digo nerviosa al verla
Se queda quieta al verme y me mira de una forma extraña, -¿Tú? –Pregunta por fín

No sé cómo actuar, no sé qué decirle, cada vez entiendo menos esta situación pero mi corazón está revolucionado por el simple hecho de tenerla enfrente.

-¿Sabes quién soy? –Pregunto con miedo
-Si… -Responde después de dudar unos segundos, lo que me provoca una ligera ilusión y esperanza –Eres… Dulce… esa cantante que fascina a mi hermana….

El pequeño atisbo de ilusión y esperanza desapareció en cuanto Anahí, pronunció esas palabras… Cada segundo que la tenía enfrente, confirmaba más aún que era ella, que no podía estar equivocándome, pero algo no iba bien, no me reconocía, no me recordaba y no entendía por qué. ¿Hermana? ¿Qué hermana?

-¿Hermana? –Pregunté completamente perpleja..
-Si… mi hermana –Respondió ella extrañándose -Pero… ¿Qué te trae por aquí?
-Este… -Intenté buscar una respuesta rápida en medio de mi confusión y nerviosismo, sentía ganas de llorar, de correr a abrazarla, a besarla, mis ojos comenzaron a humedecerse ante la impotencia, pero ella no podía verlo ya que me cubrían unos enormes lentes de sol… Y tuve que controlarlo para que mi voz sonara normal –
Estaba por aquí… -Fue lo único que se me ocurrió decir.
-Oh… -Ella miró a su alrededor, observando la zona en la que nos encontrábamos –Un barrio un poco raro para una cantante famosa –Dijo sonriendo.
Su sonrisa… seguía teniendo la misma sonrisa tranquilizadora de siempre, esa sonrisa que me hacía perder todos mis miedos.
-Lo siento… -Dije llevándome una mano a la cabeza e intentando pensar una respuesta coherente. –Tuve una reunión con alguien por aquí muy temprano y… no conozco Madrid –Dije algo avergonzada –Simplemente estaba buscando un lugar para desayunar y me perdí…

Ella sonrió más ampliamente que antes, pude distinguir algo de ternura en sus ojos.

-Bueno… yo puedo mostrarte un sitio donde desayunar… si quieres.
-¿En serio? –Pregunté incrédula, desde luego estaba tan perdida que no manejaba en ningún caso el rumbo de la conversación.

Sin más sonrió y comenzó a caminar, dirigiéndome hacia una pequeña cafetería que no estaba muy lejos. Observé desde fuera y parecía un sitio tranquilo, acogedor.

-A mí me gusta mucho esta –Dijo una vez en la entrada –Hacen buenos cafés y no es caro…
-Gracias… -Asentí con una pequeña sonrcaro
-De nada –Respondió de la misma forma –Bueno…pues… que disfrutes tu desayuno –Mientras se disponía a alejarse.
En un acto reflejo la detuve –¡¡Espera!! –Dije agarrándole la mano y sintiendo como de nuevo mi cuerpo entraba en ebullición.
Le resultó extraño el gesto pero se detuvo a mirarme, sin decir nada.
-¿Sería demasiada molestia pedirte que te quedes conmigo? No te robaré mucho tiempo…

Pude notar la duda en su mirada, quizá tenia cosas que hacer… o quizá simplemente no quería quedarse conmigo porque no le transmitía confianza, pero me negaba a dejarla marchar.

-No me gusta desayunar sola… -Dije en un último intento.

Ella volvió a sonreír dulcemente, con la misma ternura que lo había hecho antes.

-Está bien… -Aceptó por fin, haciéndome querer dar saltos y gritar por toda la calle mi alegría.

Pero en vez de eso, abrí la puerta de la cafetería y después de cederle el pasó, la seguí hacia una mesa pequeña, que se encontraba en el rincón más alejado del lugar, ofreciendo un poco más de intimidad.
A los pocos minutos de sentarnos una chica se acercó para tomarnos nota.

-Dos cafés, con medio de leche y tres de azúcar, por favor –Dije casi instintivamente, dándome cuenta de que quizás ella quería otra cosa, así que volteé para encontrarme con su mirada atenta, expectante, incluso extrañada y no entendía por qué –¿Quieres otra cosa? –Pregunté.
-No… así está bien –Respondió tranquilamente

Observamos como la camarera se marchaba con nuestro pedido y me quedé en silencio, ya no sabía que más decir, los nervios me estaban comiendo por dentro, quería saber tantas cosas, que no sabía por dónde empezar, no sabía ni que preguntar. Pero a ella le abordaba otra duda.

-¿Cómo sabes que siempre tomo el café de esa forma? –Dijo de pronto sacándome por completo de mis pensamientos.
-Yo… -Intenté decir balbuceando –Yo… no lo sé, es solo que siempre lo tomó así y… di por hecho… lo siento, debería haberte preguntado –Me disculpé.
-No te preocupes, está bien… es solo que me sorprendió.

Me sentí aliviada al ver que no le daba demasiada importancia al asunto, la verdad es que no lo había ni pensado, ordené los cafés automáticamente de la misma forma en que Anahí y yo los tomábamos siempre.
Se volvió a producir un silencio pero está vez yo lo interrumpí, dándome cuenta de que, estaba ahí con ella, por algún motivo no me reconocía, por algún motivo no respondía ante su nombre de siempre “Anahí” entonces…
¿Quién era?

-¿Cómo te llamas? –Pregunté de pronto.
-Alexandra… -Respondió mirándome con curiosidad.

¿Alexandra? Mientras más tiempo pasaba, menos entendía esta situación pero de alguna u otra forma pensaba averiguarlo.

-Encantada… -Dije extendiendo mi mano –Soy Dulce.

Estrechó mi mano mientras sonreía y al tocarla me invadieron tantas ganas de acariciarla y de no soltarla nunca más, que no fui capaz de apartar la mano, ni dejar de mirarla a los ojos hasta que apareció la camarera con nuestra orden y fuimos interrumpidas.

-¿Tienes una hermana? –Pregunté mientras revolvía el azúcar de mi café.
-Si… -Dijo haciendo lo mismo –Bueno no es realmente mi hermana, pero como si lo fuera. Ella te adora… de hecho si se enterara que estoy aquí tomándome un café contigo, querría matarme… ¿Cómo llegue a estar sentada tomándome un café con el ídolo de mi hermana?
Esa pregunta me hizo sonreír –El ídolo de tu hermana resultó no ser más que una chica desamparada en busca de un buen café.
-Eso es lo más extraño del caso –Dijo ella, entrecerrando los ojos, como intentando entender algo, -Eres una cantante famosa y no sé por qué me transmites familiaridad, como si te conociera de toda la vida, es extraño ¿no crees?

Esa confesión me hizo más feliz de lo que podría imaginar, al fin de cuentas puede que su mente no me reconociera pero… ¿y su corazón? ¿Qué pensaba él?

-Bueno… no es tan extraño, a mi me pasa algo parecido –Confesé –¿Pero como es eso de que tienes una hermana que en realidad no es tu hermana pero como si lo fuera? Me quedé un poco perdida…
-Verás… vivo con ella y su familia desde hace más de cuatro años, soy su “cuidadora” por decirlo de alguna forma… pero la verdad es que ellos son como mi familia.

Ya había salido el tema y en este momento no podía detenerme, tenía que saber más.

-¿Y tú familia… -Pregunto con miedo –la de verdad?

De pronto bajó su mirada con tristeza –No los conozco…
-Lo siento –Intenté disculparme al verla así –No era mi intención…hacerte recordar cosas malas, perdóname.
-No te preocupes… ese es el problema, que no recuerdo cosas malas ni tampoco buenas, así que tranquila que no puede hacerme daño.

Poco a poco todo comenzó a cobrar sentido.

-¿No recuerdas…nada? –Pregunté mientras una angustia se iba depositando en mi pecho.
-Nada anterior a los últimos casi cinco años.
-Pero… ¿Cómo llegaste aquí?
-¿A dónde? –Preguntó confusa
-A España… quiero decir… tu acento no es español…
-Lo sé pero no tengo idea de cómo llegue a España, solo sé que Pablo me encontró y he estado viviendo con él y su familia desde enespañol
-¿Y no has visitado especialistas para que teenespaño
-Claro… he estado en tratamientos pero no consigo recordar nada, algunos dicen que mi mente tuvo que sufrir un trauma por el que decidió suprimirlo todo… y otros que es prácticamente imposible recordar algo si no tengo ninguna referencia, alguien de mi pasado que me ayude a recordar detalles…
-¿Y no has pensado en buscar a tu familia?

Su rostro volvió a expresar tristeza, pero esta vez me miró a los ojos...

-Creo que si ellos no me han buscado en todo este tiempo es porque no les importo

Esas palabras se clavaron en mi pecho como puñales afilados.

-A lo mejor ellos… si te han buscado… a lo mejor llevan todos estos años intentado encontrarte.
-Sinceramente no lo creo… si hubieran querido encontrarme ya lo habrían hecho y… no lo sé, a lo mejor mi cerebro decidió borrar sus recuerdos por algo, a lo mejor me pasó algo muy malo y soy más feliz sin saberlo, a lo mejor… en mi vida anterior no había nada digno de recordar –Dijo encogiéndose de hombros.

No pude evitar que mis ojos volvieran a humedecerse, esta vez no llevaba lentes de sol, así que ella se dio perfectamente cuenta de todo. Me dolían sus palabras, me dolía que pensara así y me moría de ganas por abrazarla y decirle que no paré de buscarla ni un solo segundo en estos cinco años… pero sentía que no podía, que no era el momento. No estaba dispuesta de ninguna manera a arriesgarme a perderla de nuevo.

-¿Estás bien? –Preguntó preocupada al verme a punto de llorar.
-Si… no te preocupes –Me apresuré a decir –es solo que… me emociona tu historia.
Me regaló una preciosa y dulce sonrisa para después agregar –Ha sido un placer conocerte pero tengo que irme ya, se preocupan si llego tarde –Dijo levantándose.
-Lo entiendo –Respondí cortésmente –Pero deseando que pasara algo para no tener que despedirme de ella.
Se quedó unos segundos mirándome a los ojos, intentando descifrar algo o esperando que le dijera algo más, pero no sabía qué hacer, se me terminaron los argumentos.
-Bueno pues… ya nos veremos –Dijo comenzando a salir.
-¡Espera! –La detuve –Realmente me gustaría.
-¿Qué cosa?
-Volver a verte… sé que no me conoces de nada pero…-Dudé intentando inventar algo rápidamente -voy a pasar un largo periodo de tiempo en Madrid y eres la única persona que conozco. No quiero que te sientas obligada… pero si algún día necesitas algo, un autógrafo para tu hermana o... simplemente tomar un buen café y platicar… estaré aquí, todos los días a las cuatro de la tarde…
-En ningún caso vendría a pedirte un autógrafo para Paula –Dijo seria consiguiendo asustarme –Pero… seguramente algún día me apetezca tomar un buen café y platicar.

Me dedicó una última sonrisa y salió de aquel lugar… dejándome con el sabor amargo de no querer dejarla jamás y con la felicidad de saber que la vida me estaba dando una segunda oportunidad.

Cuando entré en mi habitación del hotel, Christopher esperaba impaciente.

-Cuéntamelo todo –Dijo apagando el televisor y lanzando el control sobre la cama.
-Es ella… -Respondí sentándome junto a él, sin siquiera saber cómo empezar a contar
-¿La viste? ¿Hablaste con ella? ¿Qué te dijo?
-Fui a la dirección que me dijiste y la vi saliendo con una niña, así que decidí seguirla y llegó hasta un colegio…
-Comencé a contar -Después sin siquiera darme cuenta la tenía enfrente, mirándome. Christopher, no sabía que decir, ni que hacer… estaba temblando…
-Aun estás temblando –Dijo sonriendo -¿Y qué te dijo? ¿Te reconoció?
-Si… bueno no… quiero decir, reconoció a Dulce María, “esa cantante que fascina a su hermana”, así mismo me lo dijo –Sonreí al recordar su mirada –Pero no me reconoció a mi.
-¿Su hermana? –Preguntó Christopher cada vez más confuso -¿Y qué hiciste?
-La invité a tomar un café o… bueno algo así, terminamos sentadas en una cafetería, hablando y descubrí que no recuerda absolutamente nada, ni a su familia, ni a mi… ni siquiera su nombre, se hace llamar Alexandra y vive con una familia que según ella la encontró y la han estado cuidando estos cinco años, cuida de esa niña que resultó ser una fan, por eso estaba en el concierto y en el hotel, pero no sabe cómo llegó a España, ni quiere averiguarlo –Dije con tristeza.
-¿Por qué?
-Dijo que ha estado en tratamiento pero que es prácticamente imposible recordar algo, si no tiene una referencia de su pasado, alguien que la ayude contándole detalles…
-Pero… ¿Por qué no le contaste? ¿Por qué no le dijiste quien eres?
-Porque cree que su familia no la quiere Christopher, cree que nunca la buscamos, que no hicimos nada por ella.
-Pero eso no es cierto –Decía confuso –Tienes que contarle la verdad.
-No puedo –Dije levantándome aturdida. –No puedo llegar y decirle: “Eii aquí estoy, te llamas Anahí, y resulta que hace cinco años te secuestraron, quien sabe cuántas cosas te habrán hecho… pero eso ya no importa…yo soy el amor de tu vida y vas a volver a tu casa real, con tu familia real, esa que crees que no te quiere” No puedo hacer eso...
-¿Entonces qué vas a hacer? –Preguntaba un Christopher cada vez más confuso –Y Maite…Marichelo… cuando se enteren…
-¡¡No podemos decirles nada aún!! –Me apresuré a decir –Ucker todo esto es muy complicado, no sabemos qué cosas tuvo que sufrir cuando estuvo secuestrada, no sabemos si su cerebro decidió borrarlo porque no iba a poder vivir con eso. Sus últimos recuerdos tienen que ser devastadores y no podemos arriesgarnos a que recuerde eso de pronto y sufra un trauma, o a que se asuste si le confesamos la verdad haciéndola huir… no estoy dispuesta a perderla de nuevo.

-¿Entonces?...
-Entonces prométeme que por ahora no le diremos nada a May ni al resto de su familia, solo por el momento, hasta que realmente me informe de la situación…
-Está bien –Respondió de acuerdo -¿Y tú que vas a hacer?
-Ahora mismo voy a comprar un boleto de avion hacia Houston, consigueme una cita con el mejor neurólogo que exista en el mundo para los próximos días, no importa lo que cueste…consíguemela.
-Pero… ¿para qué?
-Voy a informarme del caso, voy a hacer que me den instrucciones de cómo ayudarla…sin necesidad de pasar por médicos, me da igual cuanto tenga que pagar pero la voy a ayudar… poco a poco.
-¿Y qué va a pasar con lo de ustedes? No sabes cuánto tiempo tarde en recordar si es que recuerda algo, ¿Podrás estar a su lado amándola sin poder decirle quien eres y lo que sientes por ella?
-Yo soy lo que menos importo en este momento Christopher, solo quiero que ella esté bien y que sepa quién es… pero sin que eso le haga daño… Sé que su mente no me recuerda, pero cuando me mira siento que su corazón si lo hace… no voy a obligarla a nada ni a presionarla, simplemente voy a estar ahí, esperándola…
El resto de mi vida si hace falta… hasta que su corazón la lleve hacia mí

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:27 am

Capitulo 8

Han pasado dos días, son las 4:00 p.m, Alexandra se encuentra a unos pasos de esa cafetería que tanto le gusta.
Ha pasado los últimos días pensando en esa chica, en lo que había sentido esas tres ocasiones que la tuvo cerca. No había contado a nadie su último encuentro con ella… Es extraño, cualquier persona que se hubiera encontrado con alguien famoso correría a contarlo a sus allegados. Pero con Dulce era diferente, era más que una cantante famosa, su presencia la hacía sentir bien, en paz, a pesar de esas sensaciones al tocarla o al mirarla.
Por un lado sentía miedo y por otro algo la empujaba a seguir haciéndolo, seguir observándola…
Ese mismo “algo” que la había empujado hasta ese lugar en este momento. Dudaba si entrar o no a la cafetería… dijo que estaría esperando, todos los días a las 4:00 de la tarde,
¿Pero por qué? ¿Qué interés tenia Dulce en volver a verla a ella? ¿Por qué alguien con ese tipo de vida se había detenido a observarla? Y ¿Por qué estaba aquí, dudando…?

Decidió no hacer caso de las miles de preguntas que abordaban su cabeza y entró en esa cafetería, observando primero la mesa del rincón, esa en la que habían estado juntas unos días antes. Pero estaba vacía…

A continuación echó un vistazo por encima, al resto del lugar, pero tampoco había rastro de la cantante.
Alexandra sintió un atisbo de desilusión ¿Realmente esperaba encontrarla? ¿Esperaba que Dulce María detuviera su vida para estar todos los días a la misma hora en una cafetería esperándola…a ella? Es absurdo -Pensaba para sí misma.
Se dispuso a salir cuando una muchacha la detuvo, -¿Tú eres Alexandra? –Preguntó la camarera del lugar.
-Si… soy yo –Respondió algo confundida.

La chica sonrió y extendió la mano ofreciéndole un papel bien doblado –Una señorita dejó esto para ti, me pidió que te lo entregara si venias.

-Gracias… -Dijo Alexandra, recibiendo el papelito un poco asombrada.

La camarera desapareció y ella decidió salir de allí. Una vez en la puerta abrió cuidadosamente el papel y se dispuso a leer lo que tenia escrito.

“Lo siento, tuve que hacer un viaje de urgencia. Estaré fuera unos días… si estás leyendo esto, quiere decir que decidiste acompañarme en ese café y esa platica. Espero que aún no sea demasiado tarde, te dejo mi número de teléfono por si necesitas cualquier cosa. No obstante en cuanto regrese volveré a estar aquí todos los días a la hora acordada.
Espero verte pronto,
Besos Saludos.
Dulce M.”

Alexandra sintió una extraña emoción, después de leer esa nota. Se quedó unos segundos observando el número de teléfono… y una tonta sonrisa se dibujó en su cara sin siquiera darse cuenta.

***

-¿Bueno? –Digo por fín, después de haber buscado por todas partes mi celular
-¡¡Ya era hora!! –Dice la voz al otro lado del teléfono –Te he llamado como diez veces
-Oh… lo siento Ucker, estaba en la consulta del doctor y no encontraba el celular dentro de este enorme bolso.
-¿Qué onda? ¿Cómo te fue en el doctor?
-Bien… la verdad es que bien, aceptó ayudarme en todo y lo que es mejor, bajo mis condiciones, estuvo de acuerdo en que era lo mejor hacer las cosas así.
-¿En serio? ¿Y te dio instrucciones o algo?
-Bueno hoy nos dedicamos más bien a hablar, para contarle lo poco que sé del caso. Pero el resto de la semana me explicara como tengo que hacerlo todo.
-¿El resto de la semana? Creía que solo ibas a estar unos días
-Sí pero…el doctor dijo que necesitaba por lo menos una semana para darme indicaciones de lo que tengo que hacer, así que estaré aquí hasta finales de esta semana.
-Está bien –Dijo de acuerdo –¿Oye y ya has pensado que vas a decirle a May? Anoche me llamó preguntando cuando teníamos pensado volver a México y no supe responderle.
Me quedé dudando unos minutos, realmente la parte más difícil era hablar con la familia de Anahí, no sabía cómo comenzar a contarles.
-No te preocupes, la llamaré para decirle que se reúna conmigo en Houston… le explicaré todo con ayuda del doctor para que pueda entenderlo y ella misma se lo transmita a Marichelo y el resto de su familia.
-Está bien Dul, creo que es lo mejor, que sepan la verdad cuanto antes… ¿Entonces cancelo todos los compromisos que tenias para esta semana?
-Cancela todos los compromisos que tengo de aquí en adelante
-¿Qué? ¿Dul te volviste loca?
-Christopher por ahora no voy a volver a salir de España, no sé en cuanto tiempo así que cancela todo lo que no sea en ese país y ya hablaremos de negocios cuando vuelva. Ahora tengo que dejarte, estoy en un parque y voy a comenzar a leer un libro que me dejó el doctor.
-Bueno pues… infórmame cuando tengas alguna novedad y recuerda llamar a Maite. Cuídate mucho Dul.
-Estate tranquilo, besos, Bye

Después de colgar, me dirigí al banco más cercano para sentarme y comencé a disfrutar del delicioso café que me había comprado. Pero nuevamente fui interrumpida por el sonido de mi celular.

-¿Que habrá olvidado decirme? –Pensé para mí misma.

Rebusqué de nuevo entre las cosas de mi bolso y por fin hallé el aparato.

-¿Ya no puedes vivir sin mi Christopher? –Digo queriendo molestarlo.

Se escucha un silencio extraño en el que nadie contestaba.

-¿Siempre respondes así? –Preguntó una voz al otro lado.

Al escucharla, mi corazón se disparó, mis manos comenzaron a temblar volviéndose de mantequilla y provocando que se me cayera el café sobre el pantalón.

-¡¡¡Aiii mier*da!!! –Dije quejándome del dolor por haberme quemado –¿An… A…Alexandra? –Pregunté casi tartamudeando.
-¿Llamo en un mal momento? ¿Esperas otra llamada?
-¡No no no! –Me apresuré a decir –Es solo que no encontraba el celular y después creí que eras el tonto de mi amigo…y después me quemé con el café y… en fin –Continúe llevándome una mano a la cabeza, nerviosa y agobiada por ser tan torpe -…Hola
-Hola… -Respondió tras una pequeña sonrisa que pude apreciar a través del teléfono -¿Ha sido el resto de tu día tan accidentado como estos… dos minutos?
-Gracias a dios no, y espero que mi dosis de torpeza haya quedado cubierta por hoy.
-Yo también lo espero… -Dijo dulcemente y sin dejar de sonreír, me encantaba escucharla reír aunque al mismo tiempo me frustraba no poder ver como lo hacía.
-Veo que recibiste la nota…
-Si… esa chica de la cafetería me la entregó… por eso llamaba, quería… darte las gracias por molestarte en avisarme, no… no tenias porqué hacerlo.
-Bueno…es que si llegabas y no me encontrabas, pensarías que hablé por hablar y… no fue así.
-¿Y por qué le importa a Dulce María, lo que piense una chica cualquiera que conoció un dia cualquiera? –Preguntó divertida.
-Por qué esa chica, aceptó compartir un café conmigo sin conocerme de nada.
-¿Y no aceptaría cualquier persona tomarse lo que sea contigo?
-Seguramente… pero después querrían un autógrafo o una foto. Además… siempre es bueno tener alguien con quien compartir un café en una ciudad donde vas a pasar tiempo y no conoces a nadie.
-Oh… ¿Osea que ahora me quieres por interés? ¿Porque soy la única persona que conoces en Madrid? ¿Entonces cuando tengas amigos famosos ya no querrás tomar ese café conmigo?
-¡No…! te quiero porque… -Me llevé una mano a la cabeza, aturdida pero sonriendo–Oye… ¿realmente estoy quedando tan mal en esta conversación?
-No… solo estoy jugando contigo por… confundirme con un hombre.
-Está bien, me lo tengo merecido –Acepté.
-¿Entonces volverás a España?
-Si… tuve que hacer un viaje urgente y… se alargó más de lo previsto, pero estaré allá a finales de semana.
-Espero que no haya pasado nada malo –Dijo con cierta preocupación.
-No… no te preocupes, tuve que venir a Houston para reunirme con alguien pero nada más.
-Me alegro de que así sea entonces… pues… este…
-El lunes estaré en la cafetería a la hora acordada –Interrumpí queriendo que no llegara el final de la conversación sin saber cuándo volvería a verla.
-Entonces probablemente allí estaré
-¡¡Perfecto!! –Dije con una alegría y una sonrisa imposibles de controlar.
-Tengo que colgar ya… pero… espero que todo te salga bien en lo que quiera que estés haciendo por allá
-Muchas gracias… -Sin querer despedirme, pero sabiendo que no me quedaba otro remedio -Yo espero que tengas un buen resto de semana… Nos vemos el lunes.
-Hasta entonces –Finalizó.

Me quedé unos segundos con el teléfono en el oído, esperando escuchar la señal de que había colgado. Pero solo escuchaba silencio, un silencio que me extrañaba.

-¿No cuelgas? –Preguntó de pronto, lo que hizo que mi corazón latiera aun mas rápido, sabiendo que seguía ahí.
-Estaba esperando que tú lo hicieras… no me gusta ser la primera.
-Pues a mí tampoco me gusta ser la primera –Dijo riendo.
-¿Entonces como lo solucionamos?
-¿Qué tal si contamos hasta tres y lo hacemos a la vez?
-Oh vaya… ahora me siento como una adolescente –Dije divertida
-Oye que eres tú la que no quisiste colgar –Se defendió riendo.
-Y eres tú la que tenías cosas que hacer, por lo tanto es tu responsabilidad.
-Está bien –Aceptó rendida –sólo porque tienes razón y tengo que ayudar a mi hermana con los deberes, pero esto no se queda así…
-¿Me estás retando para ver quien cuelga más tarde?
-Bueno… el motivo del reto no tengo muy claro cuál es pero… si, tu empezaste.
-Entonces lo que pasa es que… no te gusta perder en nada ¿Me equivoco?
Hubo unos segundos de silencio, lo que me indicaba que estaba pensando su respuesta.
-Mm no lo sé –Dijo por fin –Oye ¿Me estás entreteniendo?
-Podría ser… -Respondí misteriosa.
-Ya veo… y no te gusta decir las cosas claras ¿Me equivoco yo?
No pude evitar reír ampliamente –Puede que me vayas conociendo
-Creo que tendremos más de una lucha de orgullo –Dijo seria, aunque notándosele la sconociend
-Me encsconociend
-Ahora si tengo que colgar
-Que tengas un buen dia –Dije sin intención de entretenerla más.
-Igualmente… nos vemos el lunes.
-Un beso –Finalicé con miedo
-Un beso…

Esta vez sí, escuche como finalizaba la llamada y me quede observando el teléfono, recordando cada palabra de esa conversación, con un lleno en el corazón que hacía años no sentía, y sonriendo de una manera que para las personas que paseaban parecería una completa demente.
***

-¿Por qué tienes esa cara?
-¿Qué cara? –Dijo Alexandra, dejando el teléfono sobre su cama al darse cuenta de que Paula había entrado en su habitación.
-Esa cara de… ¿ton*ta?
-¿Oye que te pasa? Yo no tengo cara de ton*ta –se defendió, lanzándole un cojín a la niña.
-Claro que si… -Repitió observándola –Tienes sonrisa de enamorada ¡¡¿Estás enamorada?!! –Preguntó con los ojos y la boca abiertos como platos.
-¡¡Claro que no estoy enamorada Paula!! Además estaba hablando con… con una chica… -Dijo esperando que eso fuera suficiente para aclarar la situación.
-Amm ¿Y eso que tiene que ver? –Preguntó como si ese hecho fuera el menos importante –Yo solo te digo que esa sonrisa tonta no te la había visto nunca.
-Ya cállate –Dijo la chica, queriendo salir de la conversación –Vamos a terminar tú tarea que quieres entretenerme para salvarte.
*Dias mas tarde*

-Dulce, es muy importante que sigas mis instrucciones, pero también es importante que te dejes llevar, que actúes con Anahí igual que si la acabaras de conocer. Ella tiene que ir descubriendo las cosas que siempre le han gustado, poco a poco… estimulando sus sentidos, con olores que le resulten familiares, con sensaciones, con sentimientos.
Esos son los primeros pasos, porque la memoria sensorial nunca se pierde y de ahí quizás podamos conseguir que recupere la memoria mental, pero todo es un proceso, tienes que tener paciencia y estar preparada para todo lo que pueda ocurrir.
Quizás Anahí se despierte un dia recordándolo todo o quizás nunca llegue a hacerlo.
¿Estás preparada para lo que pueda ocurrir?
-Si Doctor… sé que ella no ha perdido completa conciencia de quien era, aunque su mente no lo recuerde… sé que en el fondo sigue siendo exactamente la misma persona.
-La mente es muy compleja Dulce, puede que estés años en esta situación…
-Estaré toda la vida si hace falta… si ella no llega a recordar… aun así me va a tener ahí… no pienso volver a dejarla nunca.
-Me alegra que estés dispuesta a aceptar ese compromiso aun sabiendo que quizás nunca recibas nada a cambio, Anahí es muy afortunada… -Dijo mirándome fijamente -¿Y usted Maite? ¿Está de acuerdo con todo lo que hemos hablado los últimos días o tiene alguna objeción?
-Estoy de acuerdo Doctor, lo único que quiero es que mi hermana esté bien, creo que no hay nadie en este mundo que la pueda cuidar mejor que Dulce y si hay alguna mínima posibilidad de que recupere la memoria, sé que solo ella podrá conseguirlo
-Bueno pues me alegra mucho que todo haya quedado claro y decidido –Dijo levantándose de su asiento –Estaremos en contacto diario, Dulce, para que me informes de cómo van las cosas y poder seguir ayudándote.
-Gracias Doctor –Dije estrechando su mano –Le avisaré ante cualquier novedad.
-Espero de corazón que todo salga bien y Anahí esté algún día aquí, con completa conciencia de quien es.
-Ojalá Doctor… gracias por todo.

Después de despedirnos, Maite y yo salimos de la consulta del Doctor Andrés. Un neurólogo Mexicano, afincado en Houston desde hace años, uno de los mejores y más reconocidos en su campo. Estaba realmente agradecida por todo lo que me había enseñado en apenas una semana.
Salgo de mis pensamientos, dándome cuenta de que Maite camina a mi lado, completamente en silencio y pensativa.
-May… ¿Estás segura de que te parece bien todo esto? –Pregunto con miedo.
Ella duda unos segundos, aumentando mi nerviosismo

-Dulce, que mi hermana haya aparecido es lo mejor que le ha pasado a mi familia en la vida. Sinceramente… hace ya mucho tiempo que nos habíamos rendido al no tener noticias, que simplemente decidimos intentar pasar página guardándola en nuestros recuerdos… pero… tú nunca te rendiste, la buscaste por cielo, mar y tierra y cuando no la encontraste seguiste buscando… la esperaste y siempre te negaste a creer que estaba muerta, porque tu corazón te decía que no era así. Lo único que sé es que nos diste a todos una lección de vida y que si alguien puede traer a Anahí de vuelta esa eres tú… Confió ciegamente en ti y mi madre también lo hace, ambas sabemos que tu amor por ella es incondicional y que todas las decisiones que tomes serán por su bien.
-Me gustaría que estuvieran a mi lado… Voy a alquilar un piso en Madrid, quizás puedan venir a pasar una temporada con Christopher y conmigo.
-Aunque me muero por ver a mi hermana y por estar contigo en estos momentos, creo que no es lo más conveniente para el caso. Como dijo el doctor, tienes que actuar con ella como si la acabaras de conocer y no creo que fuera prudente que si un dia nos la encontramos, mi madre y yo nos pongamos a llorar como niñas… Pero no te preocupes que yo vendré a verte siempre que pueda y estoy segura de que Ucker no te dejará sola.
-Gracias por apoyarme May, sinceramente tengo miedo de lo que pueda pasar.
-¿Sabes? hace cinco años que no veo en tus ojos, el brillo que he visto estos días… Recuperaste tu esencia y estás volviendo a ser la Dul que recordaba… sinceramente creo que con eso, no hay nada que debas temer.

Las palabras de Maite me alentaron y me dieron fuerzas para afrontar lo que se avecina. Sé que va a ser duro, sé que me va a costar no llorar cada vez que la tenga delante, y aguantarme las ganas de correr a abrazarla, de besarla, de decirle que la extraño y pedirle que vuelva conmigo a casa. Sé que será difícil hacerme a la idea de que ahora es Alexandra y no recuerda nada de lo que vivimos durante 20 años, que no recuerda el amor que sentíamos…

Pero… infinitamente estaré agradecida con la vida por habérmela cruzado en el camino, no importan las condiciones, no importa el precio, no me importa tragarme mi amor… la voy a recuperar y nunca más desperdiciare esta oportunidad que la vida me volvió a dar.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:27 am

Capitulo 9

*7 Años atrás*

-¡¡Este es mi departamento perfecto!! –Dijo paseando por la que parecía ser la sala principal.
-¿En serio?
-¿No te gusta? –Preguntó preocupada

Comencé a caminar despacio hacia ella, observando cada detalle. Era un departamento pequeño, con tres habitaciones, un pequeño salón separado de la cocina con una simple barra americana. Estaba sin amueblar.
Tenía unos grandes ventanales por los que entraba el sol, iluminando absolutamente cada espacio. Llegué hasta ellos y observé las preciosas vistas, nada del otro mundo para cualquier persona, pero para mí eran especiales, ese día todo era especial.
Ella me observaba desde atrás, esperando impaciente una respuesta.
La miré unos segundos y sonriendo dije:

-¿No te sientes en nuestro hogar?

Después de unos segundos analizando esa pregunta, sonrió enormemente y corrió a colgarse sobre mi cuello. La recibí abrazándola fuertemente por la cintura y comencé a dar vueltas con ella entre mis brazos. No me costaba mucho balancearla de esa forma. Y ella no podía parar de reír cada vez que lo hacía.

-¿En serio te gusta? –volvió a preguntar
-¿Estas de broma? Any… ya nos estoy imaginado aquí –Dije situándome en un sitio de la sala –Con nuestro cómodo sofá y nuestra gran televisión, viendo nuestras películas favoritas, una tras otra…
-¡¡Y comiendo palomitas de maíz!! –Decía tan emocionada como una niñotra
-¡¡Si!! Todo lo que siempre hemos hecho, pero ahora lo haremos en… nuestra casa
-Nuestra casa… -Repitió mis palabras pensativa –Aun no me creo que vayamos a vivir juntas.
-¿Y por qué no? Si llevamos años planeándolo
-Por eso… no me lo creo, es lo que siempre hemos querido y ahora estamos aquí, en un departamento que nos encanta y que se siente como nuestro… es un sueño.

**

Continué mirando el periódico que tenia entre mis manos, pero hacía ya tiempo que había dejado de leer. El hecho de observar los anuncios de departamentos me llevo a ese recuerdo y ahora me encontraba sonriendo tontamente. Sin duda ese había sido uno de los momentos más especiales para nosotras y estábamos tan felices por compartir casa que recuerdo las sensaciones como si hubiera sido ayer.

-¿Hay algo gracioso en ese periódico? –Preguntó una voz, sacándome de mi hipnosis.

Levanté la vista rápidamente para encontrarme con sus ojos, me miraba divertida, con los brazos cruzados y sonriendo. ¿Quién sabe cuánto tiempo llevaría ahí?
Me quedé observándola unos segundos, su mirada, su sonrisa… me costaba tanto creer que la tenia frente a mi… era tan bonita…

-N… n…no –Dije nerviosa al darme cuenta de que me había quedado embobada observándola –Solo estoy leyendo anuncios…
-¿Anuncios de qué? –Preguntó mientras se sentaba frente a mí.
-Departamentos… estoy cansada de dormir en un hotel así que quiero rentar uno.
-Oh… -Dijo asintiendo -Entonces quiere decir que vas a quedarte una larga temporada en Madrid ¿No?
-Si… es lo que tengo pensado… ¿te molesta? –Pregunté con miedo
Ella se quedó mirándome fijamente a los ojos, seria, pensativa… consiguiendo ponerme realmente nerviosa.
-¿Si me molestase te quedarías?
-Bu…bueno yo… -Balbuceé sin saber cómo responder.
Sonrió divertida por mi nerviosismo -¿Cómo crees que va a molestarme?
-No lo sé –Dije encogiéndome de hombros.
-¿Has encontrado alguno que te interese?
-Si… la verdad, seleccione los que más me gustaron, ahora es solo cosa de ir a mirarlos.
-Bueno si tienes cosas que hacer yo… -Comenzó a decir
-¿Te gustaría acompañarme? –Interrumí, observando cómo se sorprendía
-¿Yo? ¿En serio?
-Si!! Me encantaría que vinieras conmigo y así me ayudas a decidir, me cuesta bastante hacerlo –Reconocí avergonzada –Bueno… si no estás ocupada, a lo mejor tienes cosas que hacer.
-Había quedado en dar una vuelta con Pablo mas tarde, pero… bueno, a él lo veo todos los días y… si… me apetece acompañarte.
No pude evitar sonreír ante esas palabras –¡¡Prefecto!! Vamos entonces…

Salimos de esa cafetería en dirección al primero de los departamentos. Encontramos un taxi muy rápido y en aproximadamente diez minutos nos encontrábamos en el centro de la ciudad.

La fachada del edificio era bastante bonita, se notaba que era de nueva construcción.
Al entrar, el conserje avisó a la dueña que enseguida bajó para acompañarnos.
Subimos en ascensor y en menos de dos minutos nos encontrábamos en el último piso. Al entrar, lo primero que nos sorprendió fue la iluminación. La sala principal estaba cubierta por unos ventanales enormes que me recordaban mucho al de nuestra casa en Mexico, salvo que estos estaban acompañados por una pequeña terraza, no muy ostentosa.

El departamento en sí, no era muy ostentoso… Nuevo, moderno pero no demasiado grande, más bien acogedor. Estaba prácticamente todo amueblado, y sin estrenar.

De pronto quise mirarla para saber su opinión y me di cuenta que se había detenido a dos pasos de la puerta, tenía una mano cubriéndole el rostro, a la altura de los ojos… como si algo le doliera.
Me apresuré a llegar hasta ella.

-¿Estás bien? –Pregunté agarrándole su brazo derecho con una gran preocupación.

Ella observó este gesto y después me miro a los ojos, su mirada era extraña, estaba como asustada, perdida, y su silencio me preocupaba aun más.

-Si… no te preocupes –Dijo sacando una pequeña sonrisa –Es solo que al entrar aquí contigo…sentí… no lo sé… me resultó familiar, eso es todo.
-¿Quieres que nos vayamos?
-¡¡No!! Ya se me pasó… además este departamento es precioso –Dijo dirigiéndose hacia los ventanales.
Segundos más tarde volteó para mirarme, yo seguía ahí, observándola con preocupación, al notarlo extendió su mano y con una sonrisa me dijo –Ven…

Caminé hacia ella y recibí la mano que me ofrecía, agarrándola, suavemente, asustada por los sentimientos que me producía un simple roce. Ella no dejaba de mirarme a los ojos y al notar como temblaba, me hizo una pequeña caricia.
Le respondí sonriendo, no podía hacer otra cosa… el nerviosismo me estaba comiendo, pero me sentía tan afortunada de estar viviendo ese momento, de poder tocarla, de mirarla…
Cogiendo su mano la dirigí hacia la pequeña terraza, pudiendo observar las maravillosas vistas del centro de Madrid.

-Es precioso… -Dijo observando el paisaje soleado.
-¿En serio te gusta?
-Si… Aunque no es muy ostentoso… creía que ibas a elegir algo más grande, más lujoso.
-Bueno… no soy de muchos lujos –Admití –Prefiero vivir en un sitio acogedor, donde me sienta cómoda. De hecho, en México sigo viviendo en el primer departamento que renté hace siete años, cuando me independicé y lo único que ha cambiado es que le hice una oferta de compra al dueño y ahora es mio…
-¿De verdad? –Preguntó riendo, aún un poco incrédula.
-¿Por qué te sorprende?
-No lo sé… la verdad es que a veces me olvido de que eres una cantante famosa, pero en los momentos en los que lo recuerdo, te imagino en una enorme casa, rodeada de lujos y asistiendo a fiestas cada día.
Esa confesión me hizo sonreír –Te sorprenderías si te digo cuantos años hace que no voy a una fiesta.
-¿Años? –Dijo con los ojos enormemente abiertos -¿Y eso por qué? ¿No te gustan?
-No es eso, si me gustaba salir… aunque siempre he sido más de pasar las noches con mi grupo de amigos, en la playa, de acampada, en casa de alguien con música, cosas más intimas digamos…
-Suena divertido –Dijo pensativa -¿Y ya no lo haces?
-No… hace años que me volví una aburrida –Respondí sonriendo resignada.
-No creo que seas una aburrida… más bien pienso que te pasó algo para ya no querer hacer esas cosas.

Me quedé mirándola fijamente a los ojos, tenía toda la razón en lo que estaba diciendo pero aunque me muriera de ganas, no podía contarle nada. En ese momento fuimos interrumpidas por la dueña del departamento.
-¿Qué les pareció el piso? –Nos preguntó a ambas
Volví a mirar unos segundos a… Alexandra, esperando que me diera su opinión.

-Tengo otros por la zona que también les puedo enseñar, si este no es de su agrado –Comentó la mujer.
-A mí me gusta… -Dijo ella, dirigiéndose a mí, que aún esperaba su respuesta.
-¡¡Nos lo quedamos!!
Después de arreglar y firmar todos los papeles para que el departamento fuera mío cuanto antes, nos dirigimos hacia un parque que se encontraba muy cerca.
Aún no había anochecido, pero se apreciaban los colores anaranjados que dejaban los últimos rayos de sol.

-¿Le has dicho a tu hermana que sales conmigo? –Pregunté de pronto
-¿Salgo contigo? –Dijo ella observándome.
-Bue… bueno… -Comencé a ponerme nerviosa –Quiero decir… que nos vemos, que me conoces… ya sabes.

Ella sonrió divertida, empecé a creer que sabía cuando me ponía nerviosa y disfrutaba haciéndome “sufrir”.

-No… no le he dicho nada, en realidad solo nos habíamos visto una vez y… creo que se volvería loca si le dijera… ¿Quieres tener a una adolescente revolucionada siguiéndote como si fuera tu sombra?
-Oh… no lo creo
-La verdad es que me gusta tenerte solo para mí… -Dijo sonriendo dulcemente.

Mi corazón comenzó a latir desbocado, quizás queriendo que ella lo escuchara, que supiera que gritaba su nombre. Estaba segura que esas palabras habían sido totalmente inocentes y no tenían ningún doble sentido. Pero aún así, él se manejaba solito y al escucharlas no hacía más que repetirle cuanto la quería.

-Creo que debería irme ya –Dijo observando cómo anochecía –Nunca he pasado la tarde fuera y seguramente estén preocupados.
-Está bien –Acepté entendiendo –Cogeremos el mismo taxi y que pase primero por tu casa.
-No hace falta… puedo ir en metro, son solo unas paradas.
-Insisto… -Dije sonriendo, sabiendo que nada me haría cambiar de opinión.
-¿Eres siempre tan testaruda? –Preguntó entrecerrando los ojos.
-Casi siempre… y más aún cuando estás aquí por mi culpa y llevas toda la tarde ayudándome a elegir departamento, lo menos que puedo hacer es acompañarte.
-Está bien… -Aceptó resignada –Pero aún tenemos un reto pendiente.
-Yo que tú me lo pensaría… ya me he salido con la mía dos veces.
-¿A que me voy en metro? –Dijo volviendo a entrecerrar los ojos.
-Bueno… si vas en metro me veré obligada a acompañarte ¿Quieres que en un espacio tan pequeño, la gente me reconozca y se abalance sobre nosotras?
-Eres insufrible… -Aceptó rendida, pero sonriendo.

Encontramos un taxi y diez minutos después de ella indicarle la dirección, nos encontrábamos en su puerta. Ambas bajamos aunque le di instrucciones al conductor de que me esperara.

-Bueno pues… aquí estamos –Dije observando el edificio donde vivía.
-Gracias por traerme…
-Gracias a ti por acompañarme y… por todo, espero que no haya sido mucha molestia.
-Me encantó pasar la tarde contigo –Dijo, consiguiendo que mi corazón de nuevo volviera a enloquecer.
-A mi también… -Respondí nerviosa, esperando que no se diera cuenta de nada.

Nos quedamos unos segundos mirándonos fijamente a los ojos, esperando a ver quien se despedía antes y yo esperando no tener que despedirme…

-Hasta mañana –Dijo ella, rompiendo esa última ilusión.
-Que tengas buena noche…

Aunque no quería despedirla, no podía dejar de sentir felicidad porque había sido un día increíble a su lado, así que eso me hizo sonreír automáticamente.
Pero de pronto sentí como se acercaba a mí y sin siquiera darme cuenta me dio un tierno beso en la mejilla, para después tras una sonrisa, alejarse y dejarme allí parada, en el mismo sitio, con cada centímetro de mi cuerpo temblando. Hacía tanto tiempo que no sentía un beso suyo, que mi cuerpo aun no era capaz de asimilarlo. Pero estaba feliz, por fin… después de tantos años, era capaz de sonreír de verdadera felicidad.

*********

Alexandra entró en su casa con una sensación muy extraña, se sentía feliz… había pasado un día en el que el tiempo ni siquiera tenía sentido. Las horas parecían minutos y nada que estuviera fuera de ese lugar y ese momento le importaba. Era extraño que su amistad con Dulce la hiciera sentir tan… completa.
Incluso esas ausencias mentales a las que ya estaba acostumbrada, esos momentos en los que perdía la conciencia y no sabía ni en lo que pensaba, desaparecieron durante toda esa tarde. Estaba con ella, al 100%, sin preocuparse por nada más.
Era muy extraño… pero sin duda estaba feliz, tan feliz como no había recordado estar nunca.

-Alex ¿Dónde estabas? –Preguntó Pablo interrumpiendo sus pensamientos, al verla aparecer.
-Dando una vuelta, Pablo ¿Por qué?
-Estaba muy preocupado, nunca pasas tanto tiempo fuera y menos aún sin avisar ¿A dónde fuiste?
-Fui a pasear con una amiga, siento haberte preocupado, no me di cuenta del tiempo.
-Está bien pero la próxima vez, avísame si vas a tardar por favor.
-Sí, no te preocupes –Dijo la chica dirigiéndose a la habitación de Paula.
-Oye… mañana vamos a ir a una discoteca, hay una fiesta especial, de música latina ¿Por qué no vienes?
Alexandra dudo unos segundos, no tenía muchas ganas de una fiesta con los amigos de Pablo que algunos no le caían muy bien pero… ¿música latina? Eso le gustaba y… quizás Dulce quiera ir –Pensó para si misma.
-Está bien –Aceptó –Puede ser divertido

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:27 am

Capitulo 10

-¿Estás segura de que quieres que me mude aquí? –Dijo Christopher dejando su maleta por algún sitio de la sala, en el nuevo departamento.
-Claro que sí Christopher, ¿Cómo crees que te voy a dejar en el hotel?
-Pensé que quizás querrías estar sola
-Y lo estaré… pasas más tiempo ligando con chicas que en tu propia casa
-Bueno… en eso tienes razón –Dijo encogiéndose de hombros –Yo no tengo la culpa de que las españolas caigan rendidas ante los encantos de un “macho mexicano
-Macho mexicano… -Dije poniendo los ojos en blanco -…por supuesto.
-¿Vas a encontrarte con Any hoy?

Escuchar su nombre me hizo sonreír, ni siquiera me daba cuenta de ese hecho, era algo automático…incluso tonto.

-No lo sé… anoche cuando nos despedimos dijo “hasta mañana”, pero la verdad es que no quedamos en nada… no sé si volverá a la cafetería, ¿crees que “hasta mañana” significa que hoy estará ahí? ¿Debería llamarla?

Christopher observaba mis divagaciones con una ceja levantada.

-Dul… ¿En qué momento volviste a tener quince años?
-¡Cállate idio*ta! –Dije lanzándole una de las prendas de ropa que estaba comenzando a guardar en el armario –A veces no sé cómo actuar… es tan… Any… te juro que cuando estoy con ella se me olvida todo lo que ha pasado, es como si nuestra vida se hubiera detenido hace cinco años y ahora alguien decidió darle de nuevo al “play”. A pesar de no recordar nada, su personalidad es la misma, su carácter, su forma de comportarse conmigo… hay confianza, complicidad… todo es exactamente igual, y eso me confunde… Una parte de mí me dice que actúe con ella como siempre lo he hecho, fácil, sin pensar las cosas, simplemente dejándome llevar porque la conozco y conozco sus reacciones… pero otra parte tiene miedo… miedo de llamarla, de mostrar demasiado interés, de ser muy obvia, de que un día se canse de mi y ya no quiera verme más…
- Dulce… ese siempre ha sido tu problema, el miedo a perderla por culpa de tus sentimientos y es gracioso que seas la única que no se da cuenta de que Anahí nunca se va a cansar de ti.
-Quizás Anahí no pero… ¿Alexandra?
-Alexandra es Anahí y Anahí es Alexandra, puede que no te recuerde pero yo vi como te miró aquel día en el hotel y estoy seguro de que sus sentimientos no han perdido la memoria.
-Puede ser –Dije llevándome las manos a la cabeza –Me cuesta tanto ser calculadora y centrar cada movimiento en su recuperación… cuando estoy con ella, se me olvida todo y como tú dices… vuelvo a tener quince años.
-Si te sirve de consuelo… llevo tiempo extrañando a esa quinceañera –Dijo con una sonrisa.

*******

Horas más tarde,
Alexandra se encuentra en la puerta de la famosa cafetería.
Desde su posición puede ver a Dulce, sentada en la pequeña mesa del rincón que ya parecía ser suya.
La observa unos segundos, quizás minutos… se veía tan concentrada en la lectura…
Por alguna extraña razón le gustaba esa situación, observar a Dulce tranquilamente, sin necesidad de apartar la mirada rápidamente. Se encontró a sí misma sonriendo ante el pensamiento. Esa chica tenía algo especial, algo como un imán que no le permitía sino querer saber más sobre ella…

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien que iba saliendo, chocó con ella sin querer, sacándola de su hipnosis y devolviéndola a la realidad.

Cuando se disponía a avanzar hacia la mesa, pudo ver como una chica, de aproximadamente unos 18 años se acercó a Dulce, esta aparcó su lectura para prestarle atención, ambas sonreían, pero desde la posición de Alexandra no se podía escuchar lo que hablaban. Parecían muy animadas y la chica era bastante bonita. Segundos más tarde vio como Dulce escribía algo en un papel y se lo entregaba a la joven. Esto provocó una extraña sensación en Alexandra que no podía dejar de observar para intentar averiguar lo que hablaban. Al momento siguiente, la joven se agachó un poco quedando a la altura de Dulce, ambas sonrieron y alguien más les tomo una fotografía. Después se despidieron con dos besos y la muchacha volvió a su antigua mesa, donde un grupo de chicas la esperaba con mucha impaciencia.
Dulce, sin darle más importancia volvió a su lectura y Alexandra se sintió *beep* al comprobar que aquella chica era una fan. A veces olvidaba quien era Dulce en realidad, o más bien, nunca lo recordaba a menos que Paula entrara en su habitación gritando como una loca alguna noticia sobre ella.
Decidió dejar de observarla, porque la gente ya la miraba extraño al llevar tanto tiempo parada mirando a la cantante como si fuera una loca.
Se acercó a la mesa.


-Veo que estás muy solicitada

Escuchar su voz me hizo sonreír, pero no sonreír como lo había hecho hace unos minutos, sino de verdad, con nerviosismo, con expectación, con amor…
Miré ligeramente hacia arriba y al encontrarme con sus ojos se me había olvidado hasta las primeras palabras que dijo.

-Viniste… -Fue lo único que se me ocurrió decir.
-¿No creías que fuera a hacerlo? –Preguntó mientras se sentaba.
-No estaba segura, no sabía si habíamos quedado o dijiste “hasta mañana” por decir, como quien dice “hasta luego”, o tenía que llamarte si no volvías… -Al mirarla me di cuenta de que parecía divertirse –Lo siento, ya estoy divagando otra vez.
-Yo tampoco sé si habíamos quedado o no… pero desde luego vine con la intención de encontrarte. –Terminó con una dulce sonrisa.
-Eso me alegra…
-Aunque bueno –Comenzó a decir –Si no hubiera venido creo que tampoco lo hubieras notado, seguro te hubieran hecho compañía.

Esa frase me dejó completamente descolocada, no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba hablando. Al ver mi cara de confusión hizo un gesto con la cabeza señalando una mesa, donde casualmente se encontraba la chica que había venido unos minutos antes a pedirme un autógrafo.

-Ah… Esa chica solo quería una foto –Expliqué
Ella sonrió entendiendo para después agregar –Hoy no puedo quedarme mucho tiempo.
-¡Vaya! ¿Acabas de llegar y ya te quieres ir? Creo que nuestra relación se está estacando –Dije bromeando.
-No lo creo –Sonrió –Vine a hacerte una proposición.

Esa última frase me extrañó, ¿una proposición? La palabra me incitaba a seguir bromeando y preguntarle ¿“indecente”? Pero la timidez fue más fuerte que yo y lo agradezco, a veces la confianza que sentía con ella me superaba.

-Te escucho… -Dije sin embargo.
-Esta noche hay una fiesta en una pequeña discoteca, cerca de mi casa. Es solo de música latina. Yo voy a ir con Pablo y unos amigos. Y como ayer estuvimos hablando del tiempo que hacía que no ibas a una fiesta pensé… que… quizás te gustaría venir, será divertido.

Me quedé unos segundos analizando la propuesta y rápidamente mi memoria se trasladó a la última vez que Anahí y yo habíamos ido a una. Recuerdo que terminamos “perreando” en medio de la pista y ahora mismo, revivir esa imagen me había producido un tremendo calor. Pero…

-Está bien… -Acepté –Puede ser divertido.
-¡¡Perfecto!! –Dijo con un entusiasmo que se reflejaba en el brillo de sus ojos. Después cogió una servilleta y mientras apuntaba una dirección. –Esta es la dirección, estaremos allí sobre las 12:00.
-Muy bien –Dije aceptando el papel –Christopher y yo estaremos a las 12:00 también.
-¿Christopher? –Preguntó extrañada -¿Es… es tu novio?
-¡¡No!! –Me apresuré a decir –El es… un amigo de la infancia…mi manager desde hace algunos años y ahora también compañero de piso.
-Oh… está bien –Sonrió –Entonces nos vemos esta noche.
Asentí con la cabeza y sonreí –Hasta después.

Recibí otra sonrisa por su parte y me quedé observando cómo marchaba.

Quince minutos más tarde entraba al departamento y sin siquiera darme cuenta de que Christopher estaba jugando con su consola me dirigí a la habitación, directamente a mi armario.

-¡¡¿Ya ni siquiera saludas?!! -Gritó desde la sala.

Me sorprendí al escuchar su voz y me asome por el umbral.

-Lo siento… no te vi… y tengo prisa, aún no se que ponerme.
-¿Ponerte para qué? –Preguntó dejando el aparato y reuniéndose conmigo.
-Para esta noche… vamos a una fiesta, deberías también estar eligiendo tu ropa.

Se produjo un pequeño silencio mientras yo seguía rebuscando para encontrar quien sabe que, entre tanta ropa. Parecía como si Christopher hubiera desaparecido así que me detuve un momento para comprobar que seguía ahí y lo encontré mirándome de una forma extraña, no sabría explicar lo que expresaba.

-¿Qué? –Pregunté

Se acercó a mi sin hacer una mínima gesticulación y con el semblante igual de serio que antes. Puso una mano sobre mi frente y dijo.

-¿Tienes fiebre?
-¡¡No seas payaso!! –Dije apartándolo para volver con mi tarea.
-¿Cuántos años hace que tu no vas a una fiesta? Solo hay dos posibilidades de que eso suceda, o estas delirando o… -De pronto abrió la boca enormemente. –¿Anahí te invitó?
Mi sonrisa fue su respuesta. –En realidad va a ir con unos amigos, pero sí, me dijo que le gustaría que fuera y dije que a las 12:00 estaríamos allí.
-Oh… ¿y diste por hecho que yo quería ir?
-¿Cuándo no has querido tú ir a una fiesta? Se me está echando el tiempo encima y no sé que ponerme –Dije agobiada.
-¿A qué hora dices que tenemos que estar allí?
-A las 12:00
-Dul… -Dijo mirando su reloj –Son las 5:00
Volteé a mirarlo con los ojos casi cerrados –Es poco tiempo si aún no sabes que ponerte… ¿quieres ayudarme? ¿Cómo crees que le gustaría verme?
-Sin ropa –Respondió. Recibiendo automáticamente mi mirada amenazante, a lo que sonrió. –Dul… eres hermosa así que simplemente ponte unos jeans, una blusa sexi y sugerente, unos tacones… y verás que en cuanto te vea, recupera la memoria de la impresión.
-Eso…tú ponme más nerviosa de lo que ya estoy.
-No… yo voy a seguir con mi partida, para dentro de unas… -Volvió a mirar el reloj –seis horas, comenzar a vestirme mientras tu esperas comiéndote las uñas.
-¡¡Me gusta como trabajas!! –Dije gritando para que pudiera escucharme desde la sala.
-Oye que si tú estás de vacaciones yo no tengo trabajo.

Seis horas y media, mas tarde estábamos listos y preparados para salir. Eran exactamente las 11:30 de la noche. Así que en media hora teníamos tiempo de llegar.

Christopher condujo hasta esa dirección y nos encontramos una calle, con diferentes pubs y discotecas. Parecía un ambiente tranquilo.
Estacionó el coche que había rentado donde encontró lugar y nos dirigimos hacia nuestro destino.

Al entrar, me di cuenta de que ya había bastante gente a pesar de ser temprano. Miré alrededor, a ver si entre alguno de los grupos se encontraba ella, pero no era así.

-Te apuraste demasiado –Dijo Christopher
-No importa… si seguíamos en casa me iba a desesperar.

Nos dirigimos hacía una de las barras y pidió dos cervezas mientras yo no dejaba de mirar a todos lados.

-No recordaba lo nerviosa que te ponía Anahí.
-¿Antes me ponía tan nerviosa? –Pregunté queriendo realmente saberlo.
-Antes la veías todos los días así que supongo que tu nerviosismo no estaba tan patente, ahora cada vez que te encuentras con ella eres como una quinceañera cuando ve a su amado en el colegio.
-¿Otra vez me dices quinceañera? –Dije entrecerrando los ojos.

Él simplemente sonrió y bebió de su botella. Dejándome volver a mi búsqueda que está vez no duró mucho tiempo. Al mirar hacia la puerta vi como un grupo de aproximadamente seis personas entraba. Pude distinguir a dos chicas que iban delante, dos chicos las seguían y por último había otro chico, de mediana estatura, con buena presencia…
Pero dejé de fijarme en él, en el preciso momento en que mi mirada captó su presencia…
y mi corazón ya no hacía caso de mis indicaciones, simplemente latía y latía ocasionándome un enorme cosquilleo en el estómago, parecido al que sientes cuando estás en una montaña rusa.

La había imaginado de mil maneras esta noche, pero sin duda todas se quedaban cortas.
Estaba vestida de una forma tan elegante y sexi a la vez, que podría decir que me costaba incluso respirar al mirarla.
Llevaba unos tacones acompañados de unos jeans que marcaban y estilizaban su figura a la perfección, con una blusa escotada en la espalda, que le daba el toque más sexi a la vestimenta, siempre le habían sentado especialmente bien ese tipo de blusas y más con ese color azul, que resaltaba incluso más el azul de sus ojos.

Reconozco que me quedé absolutamente hipnotizada mirándola, sin importarme ser demasiado obvia y sin importarme la burla que seguramente llegaría después por parte de Christopher.
Pude notar como desde su posición y sin dejar de saludar a las personas que se iba encontrando, buscaba algo dentro de ese lugar.

A los pocos segundos su mirada se encontró con la mía que aún seguía totalmente en estado de shock. Sonrió dulcemente y un gesto con la mano a modo de saludo fue lo que me hizo despertar.

A continuación dejó a sus amigos y se dirigió hacia donde nosotros estábamos.

-Hola… -Dijo clavando su mirada en mis ojos y sin dejar de sonreír.
-Hola… -Respondí exactamente de la misma forma.
-Hola yo soy Christopher –Interrumpió ofreciéndole la mano, dándose cuenta de que ese momento podría durar bastante.
Ella estrechó su mano –Alexandra, encantada –Aceptó con su habitual sonrisa.
-Bueno… pues yo… me voy a pedir otra cerveza –Ella lo miró extrañada, dándose cuenta de que su botella aún estaba llena –Me gusta tomarlas de dos en dos –Aclaró marchándose y dejándome a mí llevarme las manos a la cabeza.
-Es un poco raro… perdónalo.
Ella simplemente sonrió –Al final viniste.
-Claro… tú me invitaste.
-Me alegra que lo hicieras.
-Me gusta esta música –Dije cambiando de tema para no ponerme más nerviosa.
-¿Te gusta bailar?
-¡Claro! Así que prepárate por que cuando esta cerveza haga su efecto tendrás que bailar conmigo.
-Es un trato –Aceptó ofreciéndome la mano.

Estreche su mano y por un momento sentí como éramos observadas por el chico que había entrado con ella. Después comenzó a acercarse.

-Alex… -Dijo desde atrás.
-Mira Pablo, ella es Dulce, Dulce él es Pablo.

El chico me ofreció su mano y sin ningún reparó se la estreché, pero me miraba de una forma extraña, no me transmitía buenas sensaciones.

-Encantado –Dijo –Alex te estamos esperando para darle a Maikel su regalo de cumpleaños.
-Si… en seguida voy –Me miró como disculpándose –¿Nos vemos luego?
-Tranquila… -Dije con una sonrisa.
-Estaré esperando ese baile –Finalizó para seguidamente encaminarse hacia un grupo de gente que estaban al otro lado.

A los pocos minutos Christopher apareció de nuevo a mi lado.

-Me impresionó verla tan cerca –Dijo realmente serio.
-¿Por qué?
-No lo sé… es tan… ella, tan Any… No sé cómo puedes aguantar sin correr a decirle todo lo que sientes.
-Yo tampoco lo sé…

El resto de la noche pasó tranquila.
Christopher y yo no nos movimos de ese sitio, para no llamar la atención de la gente y que me reconocieran. Ella estaba justo enfrente, con su grupo de amigos, en un momento me hizo señas para que me acercara y así presentarme, pero la verdad, prefería permanecer en el anonimato y la tranquilidad junto a mi amigo.
Aunque nos comunicábamos en la distancia a través de señas, sé que entendió mis motivos y a pesar de eso no dejó de dedicarme miradas y sonrisas en toda la noche, incluso a veces intentaba escabullirse para acercarse a nosotros pero entonces alguien la reclamaba.

A pesar de eso no me sentía mal, me encantaba estar ahí a unos metros de ella y saber que recibía más atención por su parte que ninguno de sus acompañantes. Esas miradas cómplices me llenaban y esa forma de comunicación en la distancia me divertía.

La música era perfecta, salsa, merengue, bachata, reggaetón, todos los éxitos musicales latinos, más escuchados del momento y alguna canción más antigua que siempre agradaba volver a escuchar.
De pronto comenzaron a sonar un grupo de antiguos éxitos del reggaetón, que todo el mundo se sabía y todo el mundo cantaba.
Su grupo de amigos se entusiasmó con esas canciones y corrieron todos a bailar en el centro de la pista, o más bien a intentarlo, porque la única que realmente bailaba era ella.
Sus movimientos eran, delicados, sensuales… haciéndome quedar aún mas embobada si todavía era posible.
Al verla, comencé a recordar todas las veces que habíamos bailado juntas. A las dos nos encantaba y nuestra complicidad hacía que estuviéramos completamente compaginadas, hasta el punto de una inventar vueltas sobre la marcha y la otra seguir el ritmo como si lleváramos meses practicando.

No fue hasta este momento, cuando me di cuenta que Anahí ya no era la niña con la que me había criado, hacía mucho que se había convertido en una sexi mujer y mi cuerpo ardía de tan solo mirarla.
Tanto que esta vez mi cerebro se desconectó y no pude evitar ir en su busca.

Al llegar, un grupo de gente que no conocía bailaba, ella se encontraba entre ellos. Pero yo no era capaz de ver a nadie.

Un impulso de mi corazón… o de mis hormonas… o quizás de ambos, me habían hecho llegar hasta allí y ya era demasiado tarde para arrepentirme. Agarré suavemente su brazo y ella volteó al instante, con la sonrisa que le caracterizaba, pero esta vez era diferente, era más sensual, provocativa… no sabría definirlo porque mi mente ya no era capaz ni de razonar ni de pensar.

Pasé una mano alrededor de su cintura… primero tímida, con miedo… pero ella hizo lo mismo y fue la señal para pegarla más a mi cuerpo. No dejé de mirarla a los ojos y como pude saqué una sonrisa tranquilizadora que le quitara un poco de tensión al asunto… tensión sexual era lo que yo tenía.

Comenzamos a bailar con tanta complicidad como lo habíamos hecho años antes, como si nunca hubiéramos dejado de hacerlo, como si nuestros cuerpos estuvieran hechos el uno para el otro.
Le di una pequeña vuelta, cosa que me sirvió para alejarla un poco y poder recuperar el aliento que me estaba quitando el tenerla tan cerca.

Al levantar la vista me di cuenta de que todo el tiempo habíamos estado siendo observadas por alguien.

-Ese Pablo no para de mirarte –Le dije cuando regresó a mí, después de la vuelta -¿Es tu novio?
-No… él solo es mi amigo –Respondió sonriendo.
-¿Está enamorado de ti?
Ella sonrió aún más, sorprendida por mi insistencia.

-¿Por qué me preguntas eso?
-Porque te mira como si fueras suya y yo te estuviera robando…
-Hablas de mi como si fuera un collar de perlas –Dijo abriendo los ojos, simulando que la había ofendido.
-No… yo solo he dicho que esa es la forma en la que él te mira… para mí tú eres infinitamente más linda.
Mi cerebro terminó de desconectarse por completo, ya no solo de mi cuerpo sino también de mi boca.
No me creía que le hubiera dicho eso, no podía creer que me haya insinuado tan descaradamente y sobre todo, no podía creer que mis ojos habían apreciado un atisbo de sonrojo en sus mejillas…

Quizás sea verdad lo que dice Christopher, quizás su corazón y su cuerpo no me han olvidado, quizás no son imaginaciones mías y realmente la estoy sintiendo temblar entre mis brazos.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:27 am

Capitulo 11

A la mañana siguiente, Alexandra despertó con un ligero dolor en todo el cuerpo. Como si hubiera pasado horas en un gimnasio.
Se dirigió hacia la cocina para preparar café. En cuanto puso en marcha la cafetera comenzó a recordar un extraño sueño que había tenido esa noche. Se trataba de Dulce, estaban juntas en lo que parecía ser una playa. Había más gente… su amigo Christopher al que había conocido en la fiesta y otras personas a las que no conocía. Todos parecían muy animados y felices, incluso ella misma.
Se sentía a gusto, como si perteneciera a ese lugar. Había guitarras, comida, cervezas…
Pero lo más especial de ese sueño era la mirada de Dulce, tenía un brillo resplandeciente, como nunca antes y eso provocaba en Alexandra más felicidad.
No entendía muy bien por qué había soñado con personas que no conocía y menos aun entendía por qué había soñado con Dulce y por qué se sentía tan feliz en ese sueño.
Quizás se debía a lo sucedido la noche anterior. La conexión que había sentido con esa chica desde el día en que la conoció era indescriptible, pero lo que había sentido anoche era… ni siquiera sabía cómo explicárselo a sí misma, no lo entendía.
Había bailado con mucha gente en estos últimos años, incluido Pablo, pero nunca… con nadie… había temblado de la manera en que lo hizo cuando Dulce rozo su cuerpo, cuando sus respiraciones se fundieron en una sola.
¿Qué me pasa con esa chica? –Pensó para sí misma.
-¿Eiii Alex estás ahí? –Escuchó como alguien la llamaba interrumpiendo sus pensamientos.
-Eh… si… Buenos días Pablo, no te vi entrar.
-Pues llevo un rato intentando que me hagas caso y tú completamente ausente.
-Lo siento… -Se disculpó –Estaba distraída.
-No te preocupes… quería hablar contigo sobre lo que te propuse el otro día.

Alexandra dudó un momento, ahora mismo le era imposible adivinar de lo que estaba hablando Pablo.

-Lo de Alemania –Aclaró al ver que la chica estaba en otro mundo –¿Has pensado tu respuesta?
-Oh… -Dijo dándose cuenta de que no había vuelto a recordar esa propuesta desde el momento en que lo hablaron –No… todavía no he decidido nada… lo siento. Pero… todavía falta mucho para que eso pase, ¿no?
-Sería a principios del próximo año… no quiero presionarte pero cuanto antes me des una respuesta…
-Lo entiendo –Dijo con una sonrisa… -Te prometo que en cuanto lo decida, te digo.
-Está bien… ¿Cómo te lo pasaste anoche? –Preguntó cambiando de tema.

En ese momento el recuerdo de la noche anterior volvió a abordar su mente y la sensación de tener a Dulce tan cerca le produjo escalofrío.

-Bien… estuvo divertido
-¡Sabia que te iba a gustar!... Oye y… esa amiga tuya… -Comenzó a decir, pero antes de terminar la frase fue interrumpido.
-¿Qué amiga? –Preguntó Paula entrando en la cocina.
-¿Alex no te ha contado con quien se codea últimamente?

La niña observó a su hermano entrecerrando los ojos y después volteó hacia Alexandra, que se encontraba dándole la espalda a ambos mientras se servía el café.

-¿De qué estás hablando? –Preguntó curiosa.
-Alex se nos está juntando nada más y nada menos que con… Dulce… algo, esa cantante que tanto te gusta.
La niña abrió los ojos y la boca completamente atónita. -¿Estás bromeando verdad?
-Pregúntaselo tu misma –Dijo encogiéndose de hombros
-Yo… iba a decírtelo –Dijo por fin, mirando a la niña que aún no había cerrado la boca por la impresión.
-¿Se pusieron de acuerdo para tomarme el pelo? –Preguntó incrédula.
-Nada de eso hermanita, aquí nuestra Alex tiene amistades de la “jet set”… Yo mismo la vi anoche y me la presentó.

Paula salió de la cocina en dirección a su habitación, aún sin haber digerido bien esas palabras.
Alexandra al verla, quiso ir a explicarle.

-¿Por qué no esperaste a que yo le dijera? –Preguntó a Pablo con cierto tono de molestia.
-No creía que fuera un secreto –Respondió encogiéndose de hombros.

La chica salió de la cocina en busca de Paula. Al llegar a su habitación la encontró sentada en la cama, sin hacer ni decir nada.

-¿Estás enojada? –Preguntó desde el umbral de la puerta.
-Todavía no… mi cerebro aún no ha procesado la información.
-Lo siento… quería decírtelo, pero no hace mucho que la conozco…solo hemos salido un par de veces… y… no sé… estaba esperando…
-¿Es enserio? ¿Me estás diciendo realmente que conoces a Dulce?

Alexandra se encogió de hombros y asintió con la cabeza.

-Vaya… -Dijo comenzando a entender y nuevamente abrió los ojos enormemente para mirar a Alexandra –Espera… esa chica con la que hablaste por teléfono y con la que has estado saliendo estos días… ¿no será…? ¿No verdad? –Decía cada vez mas perpleja.

La chica nuevamente asintió con la cabeza.

-Esta es la última noticia que esperaba recibir al levantarme.
-¿Me perdonas?
La niña dudó un momento, observándola -¿Me la vas a presentar verdad?
-Solo si prometes comportarte como una persona normal –Dijo sonriendo, aunque asustada en el fondo.
-Oh no…eso si que no… tú espérate a que salga del shock para que empiece a saltar y a gritar como una loca…
-Entonces ni lo sueñes…
-Entonces no te perdono.
-Eres una chantajista –Finalizó entrecerrando los ojos.
Por otro lado, Dulce se despertó con un terrible dolor de cabeza.
Al salir de su habitación se encontró de nuevo a Christopher jugando con su consola.

-¡¡Buenos días bella durmiente!! –Saludó sin mirarme.
-Serán buenos para ti
-¿Muy fuerte la resaca?
-No… solo siento que alguien me martillo la cabeza.
Él me miró divertido –Vamos no puede ser para tanto, solo tomaste dos cervezas.
-¿Solo dos? ¿Y por qué siento que fueron diez? –Pregunté extrañada.
-Porque hace años que ni siquiera te acabas una… ¿No recuerdas cuanto tomaste?
-No… de hecho… no recuerdo bastantes cosas.
-Pues si que estabas oxidada amiga, tienes que beber más a menudo. Aunque quizás no fue el alcohol lo que te emborrachó… -Dijo con una picara sonrisa.
-¿A que te refieres? –Pregunté entrecerrando los ojos.
-Al bailecito sexi con tu amor… tenerla tan cerca te tuvo que dejar K.O
-Oh dios… -Dije recordando el momento y sintiendo como todo el bello de mi cuerpo se erizaba –Dime que no hice ninguna tontería.
-¿A parte de bailar y gritar frente a todo el mundo que era el amor de tu vida…? No…

De pronto sentí como la sangre no me llegaba al cerebro y mi rostro tuvo que adquirir un color pálido porque Christopher enseguida reaccionó.

-Es broma… simplemente bailaron… extremadamente sensual, eso sí… Creo que alegraron la noche de muchos hombres allí presentes. Pero nada más… o eso creo, deberías preguntarle a ella, porque se veían muy animadas hablando…
-Espero no haberla fastidiado… Debería ducharme para ir a preguntarle –Dije comenzando a caminar hacia mi cuarto -¿Qué hora es?
-Las 2:30…
-¡!¿Qué?!¡ ¿Cómo me dejas dormir tanto?
-Supuse que estarías teniendo bonitos sueños –Respondió encogiéndose de hombros.
-¡¡Se me va a hacer tarde!!
-¿Y por qué das por hecho que estará allí? A lo mejor sigue durmiendo…
-No importa… aunque ella no vaya, yo estaré allí.

Después de eso, prácticamente volé hacia el baño para ducharme y prepararme.
Una hora más tarde estaba lista, ni siquiera almorcé, salí directamente en dirección hacia la cafetería.

Una vez allí, me senté en la mesa de siempre. Pedí mi habitual café y está vez también un sándwich para acompañar y calmar un poco el hambre.

El tiempo pasaba y ella no aparecía, quizás Christopher tenía razón, a lo mejor hoy se encontraba cansada y no venía. Tampoco es que tuviera ninguna obligación de hacerlo, no habíamos quedado en vernos a diario ni nada por el estilo.

Intenté ponerme a leer para que el tiempo se me pasara más rápido. Y funcionó…
Entre una cosa y otra, cuando decidí mirar el reloj ya eran las 5:00 p.m … no quería marcharme por si aparecía en cualquier momento, pero ya había pasado una hora y no había dado señales, así que con algo de tristeza decidí pagar la cuenta y marcharme.

Iba saliendo de aquel sitio en dirección a mí casa cuando:

-¡¡Dul!! –Gritó una voz desde atrás.

Al escucharla una mezcla entre felicidad y nostalgia se apoderaron de mi, era ella… reconocería su voz en cualquier lugar y situación. Me alegré enormemente porque hubiera llegado pero… ¿Dul? … Ella había sido la primera persona del mundo en llamarme así, y hacía tanto que no lo escuchaba de sus labios que me dieron unas ganas enormes de correr a abrazarla.
Sin embargo, volteé y ahí estaba… con su preciosa sonrisa.

-Menos mal que te alcancé –Dijo acercándose –Siento llegar tarde…
-No te preocupes… yo… creía que no vendrías… quiero decir, no tienes la obligación, no es como si tuviéramos una cita diaria…
-Quería verte… pero calculé mal el tiempo y… quizás ahora tengas cosas que hacer –Dijo con una expresión de preocupación.
-¿Quieres pasear? –Pregunté sonriendo, ya más relajada

Ella sonrió y nos encaminamos hacia un parque cercano. El día estaba muy soleado y habían muchas familias paseando, niños jugando… se respiraba autentica vida.

-¿Cómo amaneciste hoy? –Pregunté rompiendo el extraño silencio que se había creado.
-Como si me hubiera pasado un camión por encima –Respondió riendo –Me dolía todo
-Eso es que bailaste mucho…
-Si… ¿Y tú como amaneciste?
-Como si hubieran estado toda la noche martillando mi cabeza… y según Christopher, solo bebí dos cervezas… Pero yo sentía que fueron diez.
-¿Cómo? ¿pero no te acuerdas? –Preguntó riendo.
-No del todo –Confesé tímida
-¿De nada?

Su insistencia empezó a asustarme…

-¿Hay algo en especial que deba recordar? –Pregunté con miedo
-Bueno… -Dudó, cosa que me puso aún más nerviosa –Me dijiste que era “infinitamente más linda que un collar de perlas” –Dijo sonriendo, divertida al ver mi cara que comenzó a tener un tono rojizo.
-Dime por favor que yo no fui tan cursi…
-Oh si… lo fuiste.
-No… me niego a creer que haya dicho eso

Ella abrió los ojos enormemente.

-Entonces quieres decir que no lo piensas… -Dijo bajando la mirada, simulando tristeza
-¡¡¡No no no!!! -Me apresuré a decir –Claro que lo pienso… quiero decir… eres linda…preciosa –Me había puesto tan nerviosa que no hacía otra cosa más que meter la pata -Pero… “más linda que un collar de perlas” ¿De dónde saqué eso? Yo no soy tan cursi…
-Gracias –Dijo sonriendo triunfante
-¿Por qué?
-Por decir que soy preciosa…

Mis mejillas quisieron de nuevo volver a adoptar ese color rojizo o quizás morado, pero luche contra ellas entrecerrando los ojos…

-Mejor vamos a comprar un helado –Dije desafiándola
Me acerqué a un puesto en el que un señor mayor vendía helados. Compré dos del que siempre había sido nuestro sabor favorito y al voltearme me encontré con un grupo de niñas que me miraban entusiasmas.

-¿Te puedes hacer una foto con nosotras? –Dijo una de ellas, con una sonrisa suplicante.

Miré un segundo a Alexandra que estaba a mi lado y con un gesto de perdón, le pedí por favor que mantuviera los helados un momento.
Las cuatro niñas se pusieron a mí alrededor y segundos más tarde alguien capturó la imagen. Después de recibir besos por parte de todas me reuní de nuevo con mi acompañante.

-Lo siento… –Me disculpé
-No te preocupes –Dijo sonriendo. -¿Cómo puedes tener siempre una sonrisa para todo el que se te acerca?
-Bueno… Es que gracias a ellos yo puedo estar arriba de un escenario… y aunque no siempre tengo el mismo humor o las mismas ganas de hacerme fotos, tengo que agradecer todo lo que me han dado. Y que en los últimos años, la única cosa que llenaba un poco mi vacío era precisamente eso… estar arriba de un escenario, cantándoles mis canciones mientras me miraban con esa ilusión que viste ahora mismo…

Noté como se había quedado pensativa unos segundos, pero enseguida cambió de tema.

-Hablando de ilusión… me gustaría pedirte un favor… ya sé que te dije que nunca lo haría pero…
-¿Quieres un autógrafo para tu hermana? –Pregunté sonriendo.
-No exactamente… -Comenzó a explicar apenada –Verás… es que esta mañana, Pablo le contó que ayer estuviste con nosotros en la fiesta…y… que eras mi amiga y… bueno, no quería que se enfadara por no haberle contado… y me termino haciendo chantaje emocional –Finalizó resignada.
-¿Por qué te hizo chantaje emocional? –Dije divertida. Me gustaba verla balbucear y ponerse nerviosa por la situación, por una vez no era yo la que no sabía cómo explicarme.
-Me dijo que si te la presentaba, no se enfadaría…
-Oh… -Dudé unos segundos –Me parece un chantaje lógico.
Ella me miró entrecerrando los ojos -¿Te parece divertido que esté siendo extorsionada por mi hermana de quince años?
-No… lo que me parece divertido es que te de tanta vergüenza pedírmelo…
-No sé… no quiero abusar de tu confianza, realmente no soy nadie en tu vida y… y….
-¡¡ Eii ¡!–Interrumpí deteniéndola para que me mirara a los ojos –Puedes pedirme cualquier cosa… y por supuesto que eres mi vida…alguien… alguien en mi vida –Corregí rápidamente antes de ponerme más nerviosa–Además por lo que me cuentas tu hermana parece ser una chica lista, seguro que me cae bien… quizás podríamos llevarla mañana al cine si quieres.
-¿De verdad? –Preguntó completamente entusiasmada –Te prometo que no dejaré que te haga mil fotos ni se comporte como una desquiciada.
-Seguramente cuando lleve más de diez minutos con nosotras se le desactivará el “fan chip” y seremos simplemente tres amigas yendo al cine.

Ella sonrió de acuerdo y demostrando agradecimiento, cosa que me sorprendía… si supieras que haría cualquier cosa que me pidieras…

Mientras hablábamos, me estaba conduciendo hacía un pequeño banco que se encontraba en una zona más intima y alejada del parque. Cuando la miré me estaba observando muy intensamente, como queriendo averiguar algo que no se atrevía a preguntar.
Nos sentamos y seguidamente se comió su primera cucharada del helado. Cerró un momento los ojos y yo me detuve a observarla.

-¿No te gusta? –Pregunté una vez los había abierto.
-Me encanta… -Dijo algo extrañada -¿De qué es?
-De sabor a yogurt
-Nunca he pedido este sabor pero… me suena familiar y… está increíble –Finalizó llevándose otra cucharada a la boca mientras yo sonreía satisfecha.
-¿Por qué viniste directa a este banco? –Pregunté viendo como disfrutaba de su helado.
-Porque es mi favorito… suelo venir bastante a este parque yo sola… para relajarme, pensar… ya sabes. Este es el más aislado y tranquilo de todos.
-¿Siempre vienes sola?
-Si… eres la primera persona a la que se lo enseño
Esa confesión me sorprendió -Gracias… -Dije sonriendo y quedándome a observarla unos segundos más.
-¿Por qué sentías ese vacío? –Preguntó de pronto devolviéndome a la realidad.
-¿Qué?
-Dijiste que en los últimos años cantar era lo único que había conseguido llenar un poco ese vacío que tenías… ¿Era por esa persona a la que dedicas tu canción?

Seguí mirándola unos segundos más, esperando que cambiara de tema… o quizás no, pero si esperando que sus ojos me dieran una pista de cómo responder.

-Si… -Dije bajando la mirada.
-Lo siento… ya sé que no te gusta hablar de ello… solo quería, bueno… quería que supieras que puedes confiar en mí.
-Lo sé… -Dije realmente segura –No es que no confíe en ti… simplemente no me gusta hablar del tema.
-¿Aun te duele? –Preguntó preocupada
-Puede que ya menos… pero sí, durante muchos años creí que mi vida había perdido su sentido.
-¿Era… era tu pareja? –Dijo con cierto miedo en su voz.
-No… ella era mi mejor amiga, mi hermana…
Hubo unos segundos de silencio, notaba su mirada clavada en mi -¿Estabas enamorada de ella, verdad?

Esa pregunta me cogió completamente desprevenida, pero ya estaba tan sumida en la conversación que no podía escapar de ninguna forma…y… ¿mentir? No quería mentirle más.

-Si… y la perdí sin podérselo decir.
-Lo siento mucho –Dijo realmente apenada.
-Bueno… ya eso pasó… -Levanté la vista para mirarla a los ojos -Lo importante es aprender a ser valiente… y no volver a cometer el mismo error.
-En eso te doy la razón… hay que abrir el corazón antes de que sea demasiado tarde…
-Exacto… ¿Sabes qué? –Dije cambiando por completo mi actitud y rebuscando entre mi bolso las llaves de mi departamento.
-¿Qué vas a hacer? –Preguntó divertida mientras me observaba.
-¿Soy la única persona a la que has traído aquí contigo verdad?
-Así es…
-Bueno pues –Dije comenzando a raspar la madera del banco con una de mis llaves, dibujando algo –Me gustaría que a partir de ahora, cada vez que vengas a relajarte o a pensar… recuerdes que no estás sola y que siempre podrás contar conmigo…

Mientras le explicaba, terminaba de hacer esa marca en el banco.

“AyD SIEMPRE”

Cuando levanté la vista de mi tarea para buscar su mirada, la encontré mirando esas letras fijamente. A continuación, se llevó una de las manos a los ojos, como si estuviera sintiendo dolor,

-¿Estás bien? –Pregunté asustada
-Es… yo… no lo sé, acabo de tener una especie de “déjà vu” –Decía un poco aturdida.
-¿Por qué? ¿Qué paso?
-No lo sé… sentí… como si yo hubiera hecho eso mismo alguna vez…pero… pero no lo recuerdo.
Entonces entendí a que se refería -No te preocupes… puede que… lo hayas hecho alguna vez… pero…estate tranquila, ya lo recordarás.
-Si… últimamente me pasan cosas parecidas, a veces siento que ya he vivido situaciones… o también… ¿Sabes que soñé contigo? –Dijo de pronto, riendo y pareciendo que ya se había olvidado de lo que había sucedido anteriormente.
-¿Cómo que soñaste conmigo? –Pregunté completamente sorprendida
-Anoche… soñé que estábamos en una playa… también estaba tu amigo Christopher y… otras personas que no conozco pero… parecía tan real –Contaba -Y todo el mundo era tan feliz, incluidas nosotras… Tú… podía sentir que eras muy dichosa y también yo… me sentía completa. Fue muy extraño… muy real… Nunca había soñado algo así –Terminó sonriendo.
Con cada palabra que pronunciaba mi corazón palpitaba cada vez más fuerte, intentando ensordecer todos los sonidos a nuestro alrededor... Eso no había sido un sueño –me decía a mí misma. –Eso era un recuerdo… un recuerdo de los tantos que teníamos juntas… comencé a sentir que mis ojos se humedecían y unas lagrimas luchaban por salir.
-¿Estás bien? –Preguntó confundida por mi reacción.

No podía responder, no quería llorar pero eran tantas las emociones que sentía al mismo tiempo…

-Si… Seguro que fue un lindo sueño.
Ella sonrió -No lo sé… pero me hizo sentir bien

Saqué una dulce sonrisa para ella y me detuve a observarla, no podía dejar de mirarla a los ojos a pesar de sentirme tan vulnerable.

-Tengo que irme ya… -Dijo sonriendo pero notándosele algo de tristeza –Se me pasan las horas volando cuando estoy contigo…
Yo no pude más que sonreír ante esa frase –A mí también… pero… nos veremos mañana
-Gracias de nuevo por querer salir con Paula y conmigo.
-No tienes que darme las gracias…es un placer y… en cualquier caso ya sabes que puedes pedirme lo que sea.

Su sonrisa de agradecimiento fue lo último que hizo antes de decir:

-Hasta mañana…

Cuando volteó para dirigirse hacia la salida de ese parque, un impulso se adueñó de mi y la detuve agarrándole la mano.

-Hasta mañana –Dije dándole un beso en la mejilla, suave, tierno, delicado.

Ambas nos volvimos a sonreír y esta vez sí, continuó su camino mientras yo me quedaba allí parada, viéndola marchar, deseando correr y besarla…
Pero me encontraba feliz… porque sentía que no estaba muy lejano el día en el que por fin volviera a ser ella… mi amor… mi Anahí.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:27 am

Capitulo 12

A veces en la vida… hay momentos en los cuales te despiertas por la mañana sintiendo que será un día igual al anterior, que no hay nada que te impulse a levantarte con una sonrisa y afrontar lo que venga sin miedo… con ilusión. Que aunque tú vida esté llena de cosas y tareas nada es suficiente para llenar el vacío de tu corazón, y sientes que podrías pasar el tiempo durmiendo para soñar lo que no cumples durante el día…

Durante algunos años me sentí así… con la frustración de luchar y luchar por cumplir el sueño de tenerla a mi lado, buscándola por todas partes sin ningún resultado.

Pero desde el día en que me encontró… mi vida recuperó su sentido y me levanto cada mañana con la ilusión de afrontar un nuevo día, lleno de momentos inesperados, momentos en los que hacerla sonreír sea el único motivo de mi felicidad.

Esa es mi recompensa… saber que nunca me rendí y que aunque no me sentía feliz, jamás perdí la esperanza ni dejé de luchar un solo minuto.
Si la hubiera olvidado… si la hubiera enterrado como todos hicieron, probablemente nunca hubiera aceptado grabar un disco, para cumplir su sueño, nunca hubiera hecho conciertos por el mundo, nunca hubiera llegado a España y nunca hubiera dejado que me encontrara…
Fue mi esperanza y mi amor lo que me trajo hasta ella y hoy… tengo un motivo por el cual levantarme cada mañana y sonreír, esperando que el día me llene de momentos que pueda disfrutar a su lado.

Me dirijo hacia la cocina, como cada mañana para preparar mi café. Al pasar por la sala observó cómo Christopher se encuentra sentado en la terraza. Sirvo dos tazas y me encamino hacia él.

-Buenos días –Saludo al llegar
-¡¡Hey buenos días!!
-Que madrugador –Comento ofreciendo una de las tazas.
-Oh no… ni siquiera me he acostado aún –Respondió sonriendo
-¿Pero cómo? Anoche cuando llegué no estabas…creía que dormirías fuera
Si, pasé la noche fuera… pero no precisamente durmiendo –Dijo con su habitual pícara sonrisa.
-Uhm ya entiendo… ¿Y la dejaste tan poco satisfecha que te corrió al amanecer?
-De eso nada querida amiga… apuesto a que se quedó muy satisfecha, pero quise venir temprano para encontrarte ya que anoche no pudimos hablar de cómo te fue..
-Pues… la verdad me fue bien…como siempre que estoy con ella… -Entonces recordé un hecho que había pasado el día anterior –¿Sabes? Me preguntó acerca de la persona a la que iba dedicada mi canción.
-¿En serio? –Preguntó asombrado -¿y qué le dijiste?
-Que era mi mejor amiga…mi hermana y no sé si es que soy tan obvia o me conoce a la perfección pero me preguntó, o más bien afirmó, que estaba enamorada de ella…
-Un poco de las dos cosas… eres demasiado obvia y ella te conoce a la perfección ¿Qué respondiste?
-Pues no tuve mucha opción y tampoco quería mentirle así que, dije que sí y que la había perdido sin podérselo decir… la noté extraña, como con algo de tristeza… quizás porque se estaba poniendo en mi lugar, por eso le hice saber que aquello ya había pasado y que nunca volvería a cometer el mismo error.
-De eso estoy seguro… ¿Y cómo va el tratamiento?

Miré al cielo completamente soleado y emití un largo suspiro, sin saber cómo comenzar a explicarme.

-Cuando estoy con ella se me olvida completamente seguir los pasos que me había marcado, es cómo si todo sucediera natural… intento que pruebe sabores que le puedan traer algún recuerdo y el doctor tenía razón, la memoria sensorial no la ha perdido y reconoció el helado de yogurt que siempre había sido su favorito, aunque no recuerda haberlo comprado nunca… Pero por otro lado… hay momentos en los que sucede algo sin planearlo y cree tener “deja vu”, sin saber que realmente ha vivido esas situaciones… la verdad es que no sé cómo reaccionar en esos momentos. Pero está cerca Christopher, sé que su memoria está ahí queriendo volver. Además también tuvo un sueño…
-¿Qué tipo de sueño? –Preguntaba atento
-Bueno, no fue realmente un sueño… más bien un recuerdo, pero estaba durmiendo… Por lo que me contó soñó que estábamos todos en la playa… ella, tú, yo… y otras personas que dijo no conocer, supongo que serían Chris y May. Dijo que se nos veía felices y que se sintió muy a gusto soñando eso a pesar de no entenderlo… Estoy segura de que toda esta situación está haciendo trabajar a su cabeza y tuvo un recuerdo de los tantos momentos que hemos pasado así.
-Wou… eso tiene que ser un gran avance ¿No estás contenta?
-Claro que lo estoy… la siento demasiado cerca, pero tengo miedo.
-¿Miedo a qué? –Preguntó observándome
-A que recuerde todo y haya algo que… no sé lo que pasó cuando estuvo secuestrada Ucker, no sé las cosas horribles que tuvo que vivir y tengo miedo de que todo venga en el pack y eso le haga un daño irreversible, que no pueda superarlo y pierda esa inocencia que ahora posee…
-Son riesgos que hay que correr… ninguno sabemos lo que tuvo que vivir, lo que le hicieron esos malnacidos que dijeron haberla matado, no sabemos cómo llegó a España… pero por muy doloroso que sea, ella y cualquier ser humano tenemos el derecho de conocer nuestra identidad y ser dueños de nuestros recuerdos… Si hay algo en su memoria que la atormenta, estoy seguro de que no habrá mejor persona que tú para ayudarla a superarlo.
-¿En qué momento te convertiste en mi “pepito grillo”? –Pregunté sorprendida pero reflexionando sus palabras.
-Bueno… estar a estas horas de la mañana sentado en una terraza, esperándote, te otorga demasiado tiempo para pensar –Dijo sonriendo
-Estoy empezando a creer que Madrid te está madurando…
-Yo también… Y aunque eso me asuste no es Madrid lo que me ha hecho tan sabio –Alardeó bromeando.
-¿Ah no? ¿Qué es?
-Pues toda esta situación… aunque no lo creas, yo al igual que May, Chris, Marichelo y todas las personas que estamos a tu alrededor y te queremos, hemos sufrido todos estos años viendo cómo te perdías, como te aferrabas a algo que creíamos imposible… Y esto solo nos ha enseñado que nada es imposible y que el amor que sientes por ella es tan fuerte que puede conseguir cualquier cosa… te juro que nunca pensé que existiera algo así.
-Pero no se trata del amor de pareja –Expliqué –Anahí y yo creamos un vínculo más fuerte incluso que si realmente fuéramos familia, siento que ella es parte de mí y por eso tenemos esa conexión que ni siquiera la pérdida de memoria o el alejamiento han podido quebrantar… No sé lo que nos deparará el futuro, no sé si llegará a recuperar del todo su memoria y si cuando lo haga terminará odiándome por lo que pasó… lo único de lo que estoy realmente segura es que pase lo que pase y esté donde esté siempre voy a luchar por su felicidad.
Él simplemente me miró sonriendo –Espero algún dia enamorarme de esa forma.

Horas más tarde

-Dime que esto no es un sueño y realmente voy a conocer a Dulce…
-No entiendo por qué te parece tan increíble –Alexandra observaba como Paula se probaba diferentes vestuarios frente al espejo.
-Claro… como tú ya estas acostumbrada… No entiendes que al resto de los mortales nos parece un sueño.
-Para nada estoy acostumbrada –Dijo la joven –Pero Dulce es una chica… sencilla, te olvidas completamente de que es una estrella cuando estás junto a ella.
-Suenas como si la conocieras de toda la vida…
-Bueno… –Pensó –Eso es lo que ella me hace sentir –Finalizó encogiéndose de hombros.
-¡¡Ya estoy lista!! –Dijo la niña sin hacerle mucho caso.
-Ya era hora… No creo que le des una buena primera impresión si nos retrasamos por tu culpa.
-Le diré que fue tu culpa…
-Presiento que me creerá a mi –Retó la chica.
La niña entrecerró los ojos –Oh ya… juegas con ventaja.
-¡Vamos anda!

Y así, las dos muchachas se encaminaron hacia su encuentro con la cantante.
Minutos más tarde llegaron al lugar, y desde lejos pudieron visualizar a la chica parada en la puerta de la cafetería.

-¡¡¿Es ella?!! –Preguntó Paula completamente nerviosa
-Alexandra no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en sus labios al ver a Dulce
–Si…es ella.
-Estoy nerviosa… dios ya nos estamos acercando, ¿Qué le voy a decir? ¿Le caeré bien? ¿Me caerá bien? Alex… estoy comenzando a tener un ataque de pánico.
-Pues mal lugar para ello… -Respondió la chica sin dejar de observar a la cantante.

La veo llegar y mi corazón se acelera, no puedo dejar de mirarla… luce una sonrisa especial hoy y nos observamos de una forma diferente, ansiosas porque estos metros de distancia finalicen…
Me había olvidado por completo de que venía acompañada hasta que, cuando estábamos frente a frente, mirándonos a los ojos y sonriendo tontamente, sin saber que decir, su acompañante interrumpió.

-¡¡¡Hola!!! –Dijo la niña completamente entusiasmada.
-¡Hola! –Respondí sonriendo amablemente –Tú debes ser Paula…
-¡¡¿¿Sabes mi nombre??!! –Preguntó incrédula –¡¡Sabe mi nombre!! –Informó dirigiéndose a su acompañante.
-Claro… Alexandra me ha hablado mucho de ti… Soy Dulce –Dije acercándome y dándole dos besos –Encantada.
-No puedo creer que esto esté pasando…
-Sigue sin creerlo… –Interrumpió Alexandra -Así al menos conseguiremos evitar que llegues a la fase de adolescente dislocada.
-No le hagas caso Dulce –Dijo la niña mirando de reojo a su “hermana” –Tiene miedo que le quite protagonismo.

Imposible quitarle protagonismo, pensé para mí misma, pero simplemente sonreí. Verlas de esa forma me producía una sensación diferente, agradable… Me gustaba verla en esa faceta de hermana mayor molestando a la pequeña.
La única “hermana pequeña” que había tenido era yo… y… ahora me daba cuenta de que era tan diferente. La relación que teníamos nosotras a la que tiene ahora con Paula, era tan distinta… ¿Cómo no pude darme cuenta? ¿Cómo pude pensar que no sentía nada más allá de una hermandad? Quizás porque no tenía nada con que compararlo… pero ahora era tan obvio que lo nuestro siempre fue algo más, algo indescriptible…

-Entonces… ¿vamos al cine? –Dije saliendo de mis pensamientos.
-Vamos… -Respondió observándome con curiosidad. -¿Qué película vamos a ver?
-Le sonreí con complicidad -Que elija Paula ¿no?
-Te tocó –Dijo dirigiéndose a la niña.

Nos encaminamos hacia un centro comercial, en el camino tuvimos que detenernos varias veces para atender a algunos fans que se acercaban pidiéndome fotos o autógrafos. Sentía la necesidad de disculparme con ambas cada vez que sucedía algo así, pero Paula en vez de molesta parecía estar muy orgullosa.

-Me siento privilegiada… todas ellas darían millones por estar en mi lugar e ir al cine contigo –Dijo cuando nos estábamos acercando a la cartelera.
-¿Millones?... No creo que cueste tanto ir al cine conmigo
-¿Ah no? Pondré una subasta en “ebay” para demostrártelo…
-Fingí asombrarme -¿Está queriendo subastarme? –Pregunté dirigiéndome a Alexandra.
-Ella asintió con la cabeza -Creo que prefería a la adolescente desquiciada.
-Seguro que Christopher y ella harían un buen equipo.
-¡¡ ¿Christopher Uckermann?!! –Preguntó recordándonos que aún seguía ahí –¡¡Es mi amor platónico!!
-Ni se te ocurra pedir que te lo presente –Advirtió su hermana
-No hará falta… si ustedes siguen viéndose durante mucho tiempo, que estoy segura de que así será, tarde o temprano lo conoceré.
-Chica lista… siempre se sale con la suya –Dije sonriendo y recibiendo otra por su parte.
-¿Entonces le das la razón en que seguiremos viéndonos?

De pronto sentí un ligero ardor en mis mejillas y supuse que me había sonrojado, esperando que no se diera cuenta de ello, simplemente sonreí.

-Siempre que tú quieras…

Ella sonrió de la misma forma y permanecimos unos segundos observándonos a los ojos.

-¡¡A mí me gusta esta!! –interrumpió Paula devolviéndonos a la realidad.

La niña había elegido lo que parecía ser una comedia romántica, así que cuando todas nos pusimos de acuerdo, compramos las entradas y nos dirigimos a la sala, cargadas de palomitas, refrescos, golosinas, chocolates… y todo el alimento necesario para que al día siguiente nuestro estomago se convirtiera en una bomba.
Una vez sentadas me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no me sentía de esa forma. Era cierto que cada día con ella era diferente, algo parecido a estar re-conociendo a alguien… pero no por ello me producía menos ilusión. A pesar de conocerla casi más que a mí misma, nunca dejaba de descubrir cosas nuevas.
Y hoy… estando en esta situación, las tres disfrutando de una película, sentí que no importaba el lugar en el que nos encontráramos, yo era feliz siendo parte de su mundo fuera cual fuese.

A los pocos minutos de comenzar la película, cuando ya había conseguido frenar mis pensamientos y concentrarme, me disponía a introducir una palomita en mi boca cuando sentí que algo chocaba con mi cara.
Al mirar hacia mis piernas, vi posado sobre ellas esa palomita que alguien me había lanzado. Miré hacia mi derecha y la descubrí intentando no reír mientras continuaba comiendo. Permanecí mirándola unos segundos, con los ojos entrecerrados, intentando intimidarla.
Cuando se percató de que no apartaba la mirada, volteó sonriendo, y yo intentando que esa sonrisa no me hiciera débil comencé un contraataque.
Ambas reíamos sin parar durante esa lucha que no duró mucho tiempo más, ya que la adolescente que nos acompañaba, se vio obligada a adoptar el papel de adulta y solo le faltó mirarnos inquisitivamente para detenernos intimidadas.

Minutos más tarde, cuando de nuevo intentaba concentrarme en la película, observé de reojo como sacaba su celular del bolso y comenzaba a teclear. La curiosidad empezó a invadirme pensando a quien podría estar enviando un mensaje. Pero mi sorpresa llegó cuando discretamente me cedió el teléfono y pude leer lo que había escrito.

“¿Te gusta la película?”
No pude evitar sonreír y comencé a escribir la respuesta.
“Aun no he podido prestarle atención… Alguien comenzó a lanzarme palomitas y me distrajo.”
Al entregárselo vi como ella también sonreía.
“Dime quien puede atreverse a distraer tu atención para pedir que la saquen”
“No te preocupes, en el fondo me divierten esas guerras de palomitas, lástima que una adulta nos detuvo”
“¿Se intercambiaron los papeles? ¿Somos nosotras las adolescentes? Entonces… ¿reconoces que soy más divertida que la película?”
“Estoy empezando a creer que sí me comporto como una adolescente últimamente, ya que no es la primera vez que me lo dicen… Y sí, eres mucho más interesante que la película”
“Pues si mucha gente te lo dice será por algo… ¿Es bueno? Gracias… tú también eres algo más interesante”
“¿Tú crees que lo es? Vaya…gracias a ti también (ironía) ”
“Eso depende… ¿Te sientes mejor siendo así?”
“¡Definitivamente si!”
“Entonces debe ser muy bueno… ¿Y se puede saber a qué se debe esa vuelta a la adolescencia?”
“Supongo que recuperé una ilusión que no sentía desde esa época”

Cuando se disponía a responder, las luces de la sala se encendieron indicándonos que la película había terminado sin darnos cuenta.

-¿Ya terminó? –Preguntó casi leyendo mi pensamiento.
-No quiero pensar que han estado haciendo durante dos horas para no darse cuenta del final de la película. –Respondió Paula, alternando su mirada acusadora entre las dos.

Ambas nos encogimos de hombros y seguidamente abandonamos la sala de cine.

-Iba a invitarlas a cenar en un restaurante mexicano pero creo que no comeremos en tres días –Dije sintiendo que mi estomago quería explotar después de tanta golosina.
-Pues yo acepto encantada –Respondió Paula
-Tú tienes que volver a casa porque mañana tienes clase
-Bueno… entonces la próxima vez me debes un mexicano –Dijo dirigiéndose a mí.
-¿Quién te ha dicho que va a haber próxima vez? –Preguntó su hermana.
-Ahora Dulce me debe una cena mexicana… así que tendrá que haber próxima vez.

Alexandra entrecerró los ojos a la niña y yo no puse evitar seguir sonriendo al verlas “discutir”.
-Bueno, entonces las acompaño a casa.
-No te preocupes, está muy cerca de aquí y tu aun tienes que ir hacia el centro.
-No importa, las acompaño y allí cojo un taxi hasta mi departamento.
-¿Nunca te das por vencida verdad?
Sonreí ante su frustración –Te dije que saldrías perdiendo si intentabas retarme, siempre gano.

Después de una sonrisa por su parte y la mirada atenta de Paula, nos encaminamos hacia su casa.
En el camino seguimos platicando como tres amigas que iban al cine una vez por semana. Me di cuenta de que para Paula ya era simplemente una amiga de su hermana y por un momento había olvidado que realmente era su ídolo.
Diez minutos después llegamos a su destino.

-La próxima tienes que cantarme algo –Pidió la niña antes de despedirse.
-Eso está hecho –Respondí sonriendo. –Recuérdamelo.
-¡¡Lo haré!! Alex necesito ir urgentemente al baño así que te espero arriba –Dijo mientras se alejaba. –Dulce, sé que nos volveremos a ver pronto así que no me despido…

Y sin más, desapareció dejándonos a solas en la puerta de su casa, produciéndose un silencio, no incomodo pero si nervioso.

-Gracias por todo –Dijo al voltearse para mirarme.
-No tienes nada que agradecer

Noté que estaba realmente nerviosa, como si quisiera decirme algo o como si no quisiera despedirse, pero entonces sonrió tranquilamente, igual que siempre hacía…

-Tengo que subir…
-Pasé un muy buen día hoy –Dije intentando retrasar su despedida, pero sabiendo que era inevitable.
-Yo también… a pesar de ese incordio –Refiriéndose a Paula cariñosamente.
-Bueno pues… ¿Nos veremos mañana? –Pregunté con miedo de parecer impaciente.
-Creo que ya me sentiría extraña si no te viera un día…
Esas palabras me invadieron, ocasionando que mi corazón comenzara a latir desesperado. Pero mis labios no fueron capaces de emitir ningún tipo de sonido ante en el profundo nerviosismo que sentía y por el miedo de que las palabras se amontonaran y sonaran torpes o temblorosas. Simplemente fueron capaces de sonreír.

Ella se acercó lentamente y depositó un dulce beso en mi mejilla, que sin querer me hizo suspirar.
El contacto con su piel… el olor de su cabello… absolutamente todo conseguía que se erizara hasta el último centímetro de mi cuerpo y sentía que cada minuto que pasaba junto a ella era más incontrolable.

Después de sonreír y sin pronunciar una sola palabra, desapareció tras la puerta introduciéndose en su casa.
Y yo… después de unos minutos observando, esperando que quizás volviera a salir, me dirigí a mi departamento con una sensación incontrolable…
Alexandra llegó a su habitación, con esa sensación tan extraña que siempre tenía al despedirse de Dulce, esa mezcla entre una felicidad desconocida y una especie de frustración porque las horas pasaran tan rápido…
Se sentó en su cama mientras intentaba encontrarle una explicación a esas sensaciones, sin darse cuenta de que alguien la observaba desde el umbral.

-Otra vez esa sonrisa… -Dijo Paula haciéndola salir de sus pensamientos.
-Seguramente estaba recordando algunas de tus locuras de esta tarde.
-Tenías razón –Dijo adentrándose en la habitación mientras cerraba la puerta. –Ella consigue hacer que te olvides de quien es realmente.
-Si… -Dijo volviendo a sonreír.
-Alex… ¿puedo hacerte una pregunta? –Preguntó observándola.
-Me das miedo cuando dices eso.
-¿Puedo?
-¿Qué quieres saber?

La niña dudó unos segundos, observando a su hermana.

-Antes… ¿Te gustaban las chicas?

Esa pregunta la cogió completamente desprevenida

-¡¡¿Qué?!! ¡Claro que no! ¿Estas loca?
La niña se encogió de hombros –Bueno…técnicamente no lo recuerdas, así que podría ser una posibilidad.
-Creo que si me gustaran las chicas lo sabría… vería a una y pensaría: “que linda, que sexi, me encantaría besarla…” o cualquiera cosa de esas ¿No crees?
-¿Piensas “que linda, que sexi o me encantaría besarla” cuando ves a… Dulce?
El corazón de Alexandra dio un fuerte golpe para continuar latiendo a un ritmo desesperante, llegando a impedir que escuchara bien lo que su hermana quería decir y obstruyendo toda su capacidad de pensamiento.

-¿Por qué me preguntas eso? Dulce es mi amiga y… bueno… es obvio que es linda…nadie podría decir lo contrario…pero… –Balbuceó intentando salir del paso.
-Bueno… lo que tu digas, yo solo sé que nunca te he visto como te vi hoy, parecía que eras tú la que tenías quince años y no yo… esas miradas, esos juegos, esos mensajitos a través del móvil sin prestarle atención a la película, esa complicidad, como si la conocieras de toda la vida… Nunca te he visto así con nadie.
-No sé… nos llevamos bien como tu dijiste, siento que… que la conozco.
-Está bien… solo quiero que sepas, que si algún día te das cuenta de que sientes algo por Dulce y… bueno, simplemente no tengas miedo… yo aquí voy a estar.

Aunque no sabía muy bien de lo que estaba hablando y tenía un poco de miedo a planteárselo, Alexandra sonrió ante esas palabras y no pudo evitar quedarse pensativa al ver como su hermana salía, dejándola sola y sin decir nada más.

*****

-¿Qué tal tu tarde de cine? –Preguntó Christopher al verme entrar.

Dudé unos minutos, no tenía realmente una respuesta para esa pregunta, había sido increíble, como cada momento que pasaba junto a ella. Había estado recordando cada minuto de esa guerra de palomitas durante todo el camino, cada palabra de esos mensajes, cada sonrisa y cada mirada… y todo me llevaba a una única conclusión.

-Estoy enamorada de ella –Dije sin más.

Él depositó el mando de su consola sobre la mesa y se volteó despacio para mirarme.

-¿Y eso lo acabas de descubrir?
-No… pero ya es hora de que lo reconozca, estoy enamorada de ella desde el momento en que la conocí, crecí enamorada de ella pensando que simplemente era mi mejor amiga… estuve enamorada de ella los cinco años que estuvo desaparecida… y estoy enamorada de ella ahora. Siento… -Dudé intentando explicarme bien –Al igual que en nuestra adolescencia, siento que cada día que paso con ella me enamoro más. La única diferencia es que antes no me daba cuenta y ahora sí…
Se llame Alexandra, se llame Anahí, viva en España o viva en México… esté donde esté yo la amo y cada minuto a su lado consigue enamorarme más…
Estoy cansada de tener miedo, estoy cansada de hacer lo correcto y no dejarme llevar… voy a jugármelo todo por ella, voy a apostar todas mis cartas, voy a conquistarla, voy a enamorarla y voy a darle todo lo que siempre quise darle, sin inseguridad, sin miedo…

Él me miraba con la boca completamente abierta y con un brillo en sus ojos que no sabía descifrar.

-Llevo años queriendo escucharte decir eso –Dijo por fin, con un tono de orgullo en su voz. -¿Qué piensas hacer exactamente?
-Voy a llamarla –Respondí buscando mi celular –Y voy… a conquistarla.

Sin decir más me dirigí hacia mi habitación, dejando a Christopher con una enorme sonrisa de orgullo en sus labios.

Aunque me temblaban los dedos, busque en la agenda el numero que había guardado de la vez en que ella me llamó y sin siquiera pensarlo pulse el botón de llamar.
Sonó un tono… dos… mi nerviosismo aumentaba por momentos… tres.

-¿Diga? –Respondió alguien al otro lado del teléfono.
-Hola… -Dije esperando que las palabras salieran solas.
-¿Dul?
-Si… soy yo… este… ¿estás ocupada?
-¡No para nada! –Se apresuró a contestar –Acabo de meterme en la cama…¿Querías…? ¿Necesitabas algo?
-Simplemente quería saber si había la posibilidad de que mañana pudieras pasar el día completo conmigo, quiero decir… te recogería por la mañana temprano y… no volverías hasta la noche… Siento avisarte a esta hora, entendería que no pudieras…
-¡¡No!! Quiero decir… ¡Sí! Bueno… tengo que llevar a Paula al colegio a las 8:00 a.m pero después estoy libre… ¿Te parece bien?
-¡¡Perfecto!! Entonces te recojo a las 8:00…
-Vale pero… ¿A dónde me vas a llevar?
-Eso es una sorpresa
-¿Vas a dejarme así toda la noche? –Preguntó frustrada.
-Que duermas bien –Respondí sin poder evitar sonreír.
-Está bien… tu ganas… -Aceptó resignada -Buenas noches.
-Buenas noches…

Sin decir más, colgué el teléfono.
Teniendo una sensación de alivio e incertidumbre al mismo tiempo…
Lo único que sabía era que debía dormir, porque mañana iba a ser un día único y especial, que ninguna de las dos olvidaríamos

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:28 am

Capitulo 13

A las “ocho en punto”, tal y como habíamos acordado, me encontraba esperando en la puerta de su casa.
El sueño intentaba ganarme la partida debido a que la noche anterior me había costado mucho poder dormir, pero la emoción y las ganas de estar con ella eran superiores a todo.
Aproximadamente diez minutos después de haber llegado, la veo acercarse por el espejo retrovisor del auto. No puedo evitar sonreír aunque sé que aun no me ve. Y de nuevo me invaden esos nervios incontrolables que se depositan en mi estomago simulando mariposas, hormigas… o como quieran llamarlo.

-¡Bueno días! –Saludó al abrir la puerta, con una sonrisa y una alegría especiales.
-Buenos días –Respondí de la misma forma –Pasa…
-¿Llevas mucho tiempo esperando?
-No… diez minutos aproximadamente.
-Lo siento, la escuela de Paula está cerca de aquí pero me detuve en el camino para comprar esto –Mostrándome dos vasos con café.
-¡¡Mmm!! Que rico huelen… ya me estaba haciendo falta.
Ella sonrió complacida –Entonces disfrutemos de ellos antes de que se enfríen.

Agarré el que me ofrecía y después de disfrutar su aroma, como siempre hacía, tomé un sorbo.

-¡Está buenísimo, muchas gracias!
-De nada –Respondió con una sonrisa –No sabía que tuvieras coche.
-Aquí aún no tengo… este lo rentó Christopher, pero seguramente terminaré comprando uno porque siempre es más fácil moverse por la ciudad.
Asintió con la cabeza entendiendo –Y… ¿A dónde me vas a llevar?
-Sigue siendo una sorpresa
-¿Por qué tanto misterio? –Preguntó mirándome curiosa.
-Me gusta mantenerte intrigada –Dije guiñándole el ojo –Solo te puedo decir que en la guantera del auto tienes una gran variedad de CD’s , así que vete decidiendo lo que quieres escuchar y preparándote para pasar unas terribles horas en la carretera junto a mi…
-Una autentica tortura –Añadió irónicamente mientras sonreía y buscaba esos CD’s que le había dicho.

Mientras ella buscaba, yo me dispuse a arrancar el auto, para comenzar nuestro camino lo antes posible.
Minutos más tarde ya habíamos llegado a la autopista principal que nos llevaría a nuestro destino. Y ella aún rebuscaba entre tanto CD.

-¿Este es tu disco? –Preguntó mostrándome uno.
-Si…
-No lo he escuchado –Admitió con algo de vergüenza.
Cosa que me hizo mirarla de reojo y sonreír –No tenías la obligación de hacerlo.
-Lo sé, pero… no quiero que pienses que no me gusta lo que haces, es solo que…
-¿Qué? –Pregunté comenzando a sentirme curiosa.
-Antes de llevar a Paula a tu concierto, ni siquiera sabía quién eras, no estoy muy puesta en esto de la música y la televisión. Pero en el concierto te vi cantando esa canción… de la que todo el mundo habla y… no sé, sentí algo extraño.
-¿Extraño?
-Si… de hecho tuve que salirme del concierto antes de que terminaras de cantarla…
-Puede que simplemente no te guste –Dije intentando entenderla.
-No… es más bien todo lo contrario, cuando te vi en el escenario… cantando esa canción preciosa… con esa letra tan… no sé como explicártelo pero me sentí mal, me produjo mucha tristeza esa historia que contabas y la forma en que la cantabas, era como si yo pudiera sentir lo que tu sentías… y a partir de entonces he tenido miedo de escuchar el resto de tu CD.
-“Aunque no estés” es una canción triste por la historia que cuenta, pero a pesar de eso si la escuchas bien te das cuenta de que tiene un fondo de esperanza. Yo la cantaba con la esperanza de que algún día llegara a esa persona y supiera que no la había olvidado…
Pero el resto del CD no tiene mucho que ver con esa canción, de hecho no las he compuesto yo todas, así que no tienes por qué tener miedo.
-Me gustaría más que cantaras algo para mí, a capela o como tú quieras…
-Está bien, mi guitarra está en el asiento trasero así que cuando lleguemos te cantaré una canción, pero con una condición…
-¿Qué condición? –Preguntó entrecerrando los ojos.
-Que tú me acompañes
-¡¿Yo?! ¿Te volviste loca? Ni siquiera sabes cómo canto, además me da vergütambién
-A mi también…
-Tú te dedicas a ello, es imposible que te de vergüenza.
-Pues para tu información durante casi toda mi vida he tenido pánico a cantar delante de alguien, nunca creí que fuera capaz de hacerlo frente a miles de personas.
-¿Y cómo lo conseguiste?
-Empecé por hacerlo delante de una…
Su mirada expresaba curiosidad, dándome a entender que quería saber más, sin embargo… -Presiento que cantas muy bien –Finalicé.

Las horas siguientes del trayecto pasaron muy rápido.
Conducir a su lado por aquellas infinitas carreteras, con el sol de frente y la brisa que entraba a través de la ventana ondeando su cabello, me producían una sensación de libertad indescriptible.
Exactamente igual que en aquellos días, cuando recién nos sacamos el permiso de conducir y cogíamos el coche para aventurarnos por cualquier lugar del país.

La miraba de reojo y me parecía increíble tenerla ahí a mi lado, cantando, disfrutando… realmente parecía que el tiempo no hubiera pasado, que todo lo sucedido estos cinco años atrás había sido tan solo una pesadilla y que nuevamente teníamos 18 años y estábamos en una de nuestras aventuras.

Alexandra disfrutada del paisaje, de la música, del sol que era agradablemente cubierto por una ligera brisa, haciendo de esta situación aun más mágica.

Nunca se había sentido tan bien… tan completa, tener a esa chica a su lado, conduciendo con sus gafas de sol y esa sonrisa que la hacía aun más bonita, le parecía la mejor sensación que había sentido en su vida.
Alexandra nunca había conocido la felicidad absoluta, el simple hecho de no tener recuerdos sobre su pasado, sobre quien era realmente, le hacía sentir un vacio que hasta ahora nada había conseguido llenar… Hasta que la conoció a ella, aún no sabía cómo explicar el hecho de que su amistad con Dulce le hiciera sentir que no hacía falta nada más… que estar en un coche, sin siquiera saber hacia dónde se dirigía pero junto a ella, era todo lo que necesitaba para sonreír sin ningún motivo aparente.
¿Cómo alguien a quien apenas conocía podía hacerle sentir tan completa? Como si fuera esa pieza perfecta para el hueco que había en su interior…
Eran muchas las preguntas que abordaban su cabeza desde que Dulce había aparecido en su vida.
Pero en este momento, al mirarla de reojo y verla sonreír como si… como si ella también se estuviera sintiendo exactamente igual de completa, hacía que olvidara las preguntas, las dudas y que simplemente disfrutara de ese momento y de esos sentimientos.

****

Cinco horas más tarde habíamos llegado a nuestro destino guiadas por el fantástico “GPS”. Me había pasado toda la noche buscando por internet, el lugar perfecto y este parecía serlo.

-¡Ya llegamos! –Dije estacionando el coche en lo que parecía ser un mirador.
-¿A dónde exactamente?
-Vamos a descubrirlo…

Bajé del coche y rápidamente me dirigí a abrir su puerta.

-¿Siempre eres tan misteriosa? –Preguntó al bajarse.
-No es por misteriosa… realmente no sé muy bien donde estamos.

Su mirada era confusa y yo sonreía.
Durante unos segundos miré al cielo, despejado, azul, radiante, era aproximadamente la 1:00 del mediodía y el día estaba espectacularmente bonito. Agarré su mano y la conduje hacia el mirador.

Ella observó por unos minutos esas vistas… en silencio, hipnotizada. Desde nuestra posición se podía ver un inmenso mar…
La playa a la que acompañaba una enorme avenida, con algunos restaurantes, por la que transitaba mucha gente. Era realmente bonito pero aún seguía observándolo todo sin pronunciar palabra.

-Bienvenida a Valencia…
-¿Valencia? Esto es precioso… –Dijo completamente asombrada –Pero… ¿Por qué me trajiste aquí?
-Porque el otro día soñaste que estábamos en una playa y… -Dudé unos segundos -Quiero convertir todos tus sueños en realidad…

Ella dejó de observar ese paisaje para mirarme directamente a los ojos, sonriendo dulcemente pero intimidándome.

-¿Otra vez soné cursi verdad? –Pregunté con miedo.
-Puede ser… –Respondió –Pero es lo más bonito que alguien me ha dicho jamás.

Esa respuesta me alivió. No estaba acostumbrada ni me gustaba ser cursi, pero era realmente lo que pensaba… quería hacer sus sueños realidad y ultimamente, cuando estaba junto a ella, no medía ni controlaba mis palabras.

-Nunca he estado en una playa –Dijo interrumpiendo mis pensamientos –Al menos no que yo recuerde.
-¿Y te gusta lo que ves?
-Siento que pertenezco a este lugar… ¿es una locura?
-Para nada… yo siento lo mismo cada vez que veo el mar –Dije sonriendo para aliviarla-¿Tienes hambre?
-Un poco…
-Bajemos entonces para almorzar en algún sitio.

Nos encaminamos hacia esa avenida, tuvimos que bajar una enorme rampa desde el sitio donde habíamos estacionado el coche. Al cabo de cinco minutos ya estábamos paseando por la avenida, donde además de personas y restaurantes, habían tiendas de “souvenirs” para turistas. Decidimos detenernos a mirarlas más tarde para primero ir en busca de un buen restaurante.

Encontramos uno a orillas de la playa, especializado en comida mediterránea. Tenía una terraza que daba directamente al mar así que era bastante íntimo y discreto, cosa que nos hizo optar por él sin apenas pensarlo.

-Te juro que lo último que imaginaba hacer hoy era esto –Dijo ya una vez acomodadas en nuestra mesa.
-¿Almorzar frente al mar?
-Si… todo esto, estar aquí contigo… después de cinco horas en coche, llegar a una hermosa playa de Valencia y sentarnos a comer en un restaurante con vistas al mar, donde parece que no hay nadie más que tu y yo.

En sus ojos se podía apreciar ese brillo que siempre la había caracterizado, ese mismo que consiguió enamorarme sin darme cuenta.

-Entonces acerté con la idea.
-¿Qué si acertaste? Tú no sé cómo lo haces, pero parece que me conoces incluso más que yo misma.
-¿Y eso es malo? –Pregunté sonriendo.
A veces me asusta… -Dijo entrecerrando los ojos –Pero… después pienso que algo que me hace sentir tan… bien, no puede ser malo…
-En eso estoy de acuerdo… el miedo impide disfrutar de lo que tenemos.
-¿Hay algo que asuste a Dulce María? –Preguntó curiosa
Miré unos segundos al mar… Azul… inmenso… eterno… libre… y de nuevo volví a sus ojos, Azules… inmensos…eternos…libres…
-Volver a perder de vista el amor –Confesé.
-¿Cómo se llamaba ella? –Preguntó de pronto, sin dejar de mirarme y sin darme oportunidad a evadir el tema.
-Anahí…
Sus ojos vagaron en la inmensidad intentando buscarle un significado a ese nombre.
-Es bonito… -Dijo sin embargo -¿Nunca te volviste a enamorar?
-Yo… No conocía otro significado de amor sino lo que sentía por ella pero… no sabría explicarte…
-¿Qué se siente? –Preguntó indicando que su curiosidad aumentaba.
-¿A qué te refieres?
-Cuando te enamoras… ¿Qué se siente?
-Pues… no creo que sea la más indicada para responderte, fui la ultima en darme cuenta de que lo estaba…
-Pero ahora ya lo sabes… ¿Qué se siente? –Volvió a preguntar.

Dudé unos segundos, intentando que algo de ese lugar me diera la respuesta adecuada.

-Sientes que… esa persona llena tu vida, tus espacios, tus vacios… no significan nada cuando te mira, cuando te sonríe… encuentras sentido a todo y todo pasa a ser poco importante… Te sientes especial estando a su lado, única… sientes que no importa el lugar. Una mirada suya basta para hacerte vibrar, cuando alguna parte de su cuerpo roza el tuyo… la piel se eriza, el corazón se acelera y tu estomago se contrae al verla, indicándote que ahí esta… que no puedes escapar…y sientes que pase lo que pase nunca volverá a sentirse sola porque tu corazón nunca la abandonará…esté donde esté.

Ella volvió su mirada al mar, lo que me hizo preguntarme en que estaría pensando.

-¿Has sentido eso alguna vez?
-Puede ser, pero… yo…
-¿Pablo? –Pregunté con miedo
-¿Pablo? –Dijo ella como si ese nombre no le resultara familiar –No… Pablo simplemente es como un hermano, si creo que él tiene sentimientos hacia mí y… quizás en algún momento haya pensado en darle una oportunidad creyendo que podía enamorarme, pero si el amor es como tú lo describiste, no tiene nada que ver con lo que siento por Pablo… ¿Puedo hacerte una pregunta? –Finalizó mirándome muy directamente a los ojos.
-Claro…
-¿Qué esperas de mi?

No entendí muy bien su pregunta pero aún así quería averiguar qué estaba pasando por su cabeza.

-No espero nada… ¿Por qué lo preguntas?
-Porque nuestra amistad salió de la nada… un día llegas con tu sonrisa y tú mirada y decides esperarme en una cafetería todos los días… Por alguna extraña razón yo no puedo dejar de acudir a esa cita y cada día me siento más conectada contigo, no sé por qué razón, ni sé si a ti te pasa lo mismo… pero no es algo que le pase a todo el mundo y aún no entiendo… ¿Por qué tú? ¿Por qué a mí?
-¿Te incomoda? ¿Te hace sentir mal?
-No… Pero no lo entiendo…
-¿Confías en mi?
-Extrañamente… sí.
-Entonces no intentes entender nada… simplemente siéntelo.

Aunque no había respondido a su pregunta como ella quería que lo hiciera, noté alivio en sus ojos. Sabía que tenía muchas dudas, quizás también miedos… pero por encima de todo confiaba en mí. Yo soy su Dul… y aunque no lo recuerde, sigo estando en algún lugar de su corazón.

Terminamos el almuerzo y nos dirigimos hacia las pequeñas tiendas que había en la avenida. Ella se encaminó directamente a la zona donde se encontraban numerosos tipos de gorras y comenzó a probarse una tras otra frente al espejo. Yo la observaba desde un lugar más alejado, fingiendo buscar unas toallas cuando noté su mirada haciéndome un gesto para que me reuniera con ella.

Ambas salimos de esa tienda equipadas con una gorra cada una, unos nuevos lentes de sol y una toalla para poder tumbarnos en la arena.

Buscamos un lugar en la playa que no estuviera muy abarrotado de gente, era prácticamente imposible así que pasando unas rocas algo peligrosas, conseguimos un pequeño espacio de arena algo más íntimo.
Extendí la toalla en el suelo y ambas nos sentamos frente al mar, a disfrutar los rayos del sol que ya comenzaba a caer.

-Prometiste que me cantarías algo
-Tienes razón –Dije sonriendo y agarrando la guitarra. -¿Qué quieres que cante?
-Me da igual… algo que te guste.
-Está bien… pero me acompañas
-¿Y si no me la se?

-Bueno… tú inténtalo
-Está bien –Aceptó resignada.

La miré fija e intensamente a los ojos y comencé a tocar los primero acordes de una canción que estaba segura le resultaría familiar…

“…Mis dedos frios y mi pelo, que me golpean tus recuerdos,
Y me persigues en la sombra tú… ¿de dónde sales tú?
¿De donde sales y me atacas?
De donde puede tu mirada hipnotizarme, hipnotizarme…
Y elevarme y elevarme…
Contigo todo va bien, me fortaleces la fe,
Me haces eterno el momento de amarte,
A cada instante sí y a cada hora…”

Entonces… como si de la nada hubiera recordado la letra de nuestra canción, se unió a mí y juntas continuamos como hacíamos hace años.

“…Mi Dulce amiga estás tú,
Sentada aquí en mi alma, en mis ojos y en mi puerta,
Dirigiendo mis motivos mis victorias y mis guerras,
Sentada aquí en mis ojos, viva en cada parpadeo,
Dirigiéndome a quererte mucho más que mis deseos…”

Escucharla cantar junto a mí hizo que mis ojos se humedecieran, que nuevamente me emocionara recordando cuantas veces había soñado con este momento… Nuestra canción, esa que significaba tanto para nosotras y en aquella época ni siquiera era capaz de entender.
Al notar el brillo en mis ojos, puso una de sus manos sobre mi pierna y me dedicó su sonrisa dulce y tranquilizadora. Eso fue la fuerza para continuar cantando.

“Y me conoces más que a nadie, pero me haces vulnerable,
Con tu sonrisa que es un mar azul…
¿De dónde sales tú?
¿De dónde llegas y me atrapas?
¿De dónde puede tu palabra hipnotizarme, hipnotizarme…
Y encantarme y enredarme…
Si querer es aprender, te juro que aprenderé
A hacer eterno el momento de amarte…”

Así terminamos este momento especial…
Y el resto del día continuó siendo igual de especial, jugamos en el agua como dos niñas, corrimos una detrás de la otra, nos lanzamos arena, nos sentamos a observar el mar, relajándonos con su sonido y alimentándonos con su fuerza.

Definitivamente todo era tan perfecto como recordaba, ver la felicidad en sus ojos era mi mayor recompensa.

-Podría estar así el resto de mi vida –Dijo mientras se impregnaba con la brisa del mar.
-¿Qué te impide estarlo? –Pregunté observándola.
-Tengo una familia… y aunque no recuerde cuales eran mis objetivos antes de perder la memoria, ahora me debo a ellos que me lo han dado todo, no puedo simplemente desaparecer y abandonarlos.
-Nadie te dice que los abandones pero… aquí te sientes libre, feliz, creo que deberías luchar por poder vivir como deseas, en el lugar que deseas…
-¿Es importante el lugar? ¿O es la compañía lo que llena la vida de alguien?
-Sin duda la compañía…

Después de esa frase, ambas nos sonreímos tímidamente, sin saber realmente que decir o quizás pensando que las palabras sobraban en un momento así…

-Tenemos que irnos –dije para mi pesar.
-¿Volveremos? –Preguntó sorprendiéndome
-Siempre que quieras…

Y así, sin más, nos despedimos de esa playa para dirigirnos hacia el coche y comenzar esas cinco horas que nos esperaban de camino.

Igual que en la ida, las cinco horas pasaron deprisa… Se hicieron un poco más pesadas porque ya era tarde y ambas estábamos cansadas, pero aún así pasamos el camino cantando junto al reproductor de música, hablando de diversos temas y disfrutando a veces del silencio en compañía y del hermoso paisaje.

Cuando llegamos ya era de noche.
Detuve el auto frente a su casa, bajé rápidamente y abrí su puerta.

-Bueno… gracias por todo una vez más –Dijo sonriendo.
-Una vez más no tienes nada que agradecer… Espero que hayas pasado un buen día.
-El día creo que lo catalogaría como… ¿Perfecto? –Preguntó divertida
-Si… perfecto es un buen resultado.
-Pues… que tengas una perfecta noche también
-Igualmente… -Respondí sin saber que más hacer ni decir.

Tras una sonrisa, comenzó a encaminarse hacia su portal, pero un impulso de mi corazón me hizo no pensar y simplemente detenerla.

-Espera –Dije agarrándole el brazo, volteándola y pegándola a mí inconscientemente, sintiendo como todo mi cuerpo temblaba, mi corazón palpitaba con fuerza y ya no era dueña de mis movimientos. –No puedo volver a dejarte ir sin…
-¿Sin qué? –Preguntó con la voz temblorosa.

No sabía que responder, la tenía tan cerca que podía sentir su corazón latiendo sobre mi pecho…o quizás era el mío… o quizás ambos que se habían unido para latir a la par.

Mi respiración se agitaba cada vez más y notaba la suya sobre mis labios… Puede que no entendiéramos nada, pero algo estaba seguro, ella temblaba entre mis brazos igual que lo había hecho esa noche mientras bailábamos… su corazón estaba igual de nervioso que el mío y su respiración se agitaba cada vez más.

Así que… sin pensarlo, simplemente dejándome llevar por algo que escapaba a mi control, cerré los ojos y junte mis labios con los suyos....
Temblorosa, con miedo a estar equivocándome o quizás miedo a que esa fuerza incontrolable me hiciera explotar de un momento a otro…
Pero nada de eso ocurrió, sus labios me recibieron y aunque al principio estaban igual de temblorosos que los mios, poco a poco fueron relajándose y encontrando su lugar.
Ambos jugaban a un juego perfecto, en total sintonía… como si siempre hubieran pertenecido los unos a los otros.
Nuestras lenguas se unieron al juego dulce, apasionado y entonces me di cuenta que ya nada más importaba, tenía su cuerpo junto al mío, sentía su corazón y estaba haciendo lo que llevaba años soñando… con la diferencia de que esto no era un sueño…
la sentía… era mía… siempre había sido mía…

Las emociones ya habían escapado a mi control y no pude evitar que unas lágrimas cayeran por fin de mis ojos cerrados que aún disfrutaban de su beso…
Poco a poco nos fuimos separando y aún con ese cumulo de sensaciones que iban explotando dentro de mí… la sentía… mía… mi…

-Anahí…

Esa palabra salió de mis labios sin ningún tipo de control, completamente invadida por el momento y los sentimientos.

Pero al abrir los ojos su mirada había cambiado, expresaba confusión… miedo… decepción…y unas lágrimas comenzaban a asomarse.
No pude si quiera decir nada más, salió bruscamente de entre mis brazos y antes de que pudiera detenerla ya había desaparecido.
Dejándome paralizada, sin saber que decir, ni que hacer, sin saber que sentir…
Mis emociones me habían traicionado y aunque realmente yo no la había traicionado a ella, por su cabeza habría pasado lo peor.

*beep*… -Me dije a mi misma sin poder evitar llorar -¿Cómo podía haber arruinado un momento así? ¿Por qué no había podido controlarme? ¿Por qué demonios tuve que decir su nombre? ¿Qué estará pensando? ¿Cómo rayos voy a arreglar esto?
Miles de preguntas abordaban mi cabeza descontrolada… y ninguna respuesta era tan rápida para hacerme reaccionar.

No sabía que vendría a partir de ahora, ni si esto tenía arreglo…
Pero ese beso me había demostrado que ella siente algo por mí… y aunque ahora mismo esté pensando que soy la peor persona del mundo,
esto no va a quedar así… jamás volveré a dejarla ir.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:28 am

Capitulo 14

Llevo días sin hablar con ella…Desde lo ocurrido aquel día he intentado llamarla para poder darle una explicación, pero no responde al telefono.
Sé que está bien, en su casa, con su familia… pero necesito explicarle.
Ni siquiera sé si todo esto tiene una explicación coherente, no puedo llegar y decirle:

“Hola… resulta que no estoy jugando contigo, si te llamé Anahí fue porque ese es tu verdadero nombre. Exacto… Alexandra no existe, te llamas Anahí y llevo años enamorada de ti.”

El sonido de alguien llamando a la puerta interrumpe mis pensamientos.

-Dul… ¿Cómo lo llevas? –Dijo Christopher desde el umbral.
-Igual que ayer…y antes de ayer… no sé qué hacer.
-Tienes que intentar hablar con ella.
-Es lo que he hecho todos estos días, pero no quiere saber nada de mí Ucker, cree que soy lo peor y está en todo su derecho… no entiendo por qué la tuve que fastidiar en un momento tan perfecto.
-No la fastidiaste, simplemente tu mente te traicionó, no eres una maquina Dulce y llevas tantos años deseando besarla…a ella… a Anahí, que en ese momento olvidaste todo lo que estaba pasando…
-Y gracias a eso cree que jugué con ella o dios sabe que cosas… Necesito explicarle, no sé el que, pero necesito hablar con ella y no quiero agobiarla.
-Creo que si le das tanto espacio como estás haciendo va a ser peor, ella necesitara saber que te interesa… no basta con ir a esa cafetería y esperar a que aparezca, no basta con llamar y rendirte si no quiere responder, tienes que hacer algo mas…por qué si no, pensara que realmente no te importa.
-Si… en eso tienes razón pero… ¿Qué se supone que debo decirle? No sé cómo voy a explicarle, no quiero seguir mintiéndole…
-No tienes por qué hacerlo, estoy seguro de que encontrarás la forma. Así que –Dijo mientras abría mi armario, agarrando las primeras prendas de ropa que encontró -Me hace usted el favor de prepararse y salir a buscar al amor de su vida para decirle… -Miró al techo pensativo, unos segundos -Eso... que es el amor de tu vida.
-Alex… -Dijo Paula desde el umbral de su habitación -¿Qué te pasa?
-No me pasa nada pequeña –Respondió sonriendo cortamente, con la esperanza de que esa conversación terminara.
La niña entró definitivamente en la habitación, cerrando la puerta a su paso y se dirigió hacia la cama.
-¿Entonces porqué llevas días así?
-¿Así como?
-Triste… pensativa… ya no sales, te la pasas aquí dentro leyendo y no queda rastro de esa alegría que desprendías ultimamente… ¿Pasó algo con Dulce?

Tras un suspiro, Alexandra cerró el libro que tenía en sus manos para mirar a su hermana.

-Creo que tenías razón Paula…
-¿En qué exactamente? –Preguntó la niña extraPaula
-En mis sentimientos hacia Dulce, creo que… sí hay algo que escapa de miextraPaul
-¿Y eso te da miedo? ¿Por eso estas así?
-Estoy así porque no entiendo lo que me pasa con ella y yo…creía que era algo especial, que a ella le pasaba lo mismo… pero no es así.
-¿Por qué estás tan segura de eso? –Preguntó entrecerrando los ojos cada vez más intrigada.
-Porque Dulce está enamorada de otra persona…siempre lo ha estado y siempre lo estará…Yo lo sabía y… aun así… me ilusioné con algo que ni siquiera aún entiendo. Pero realmente no quiero hablar del tema, simplemente quiero olvidar todo lo que me ha pasado desde que la conocí…
-Mira Alex, yo no sé lo que haya pasado entre ustedes para que ahora estés así pero…no puedes huir de tus sentimientos y lo que sientes por Dulce está ahí…y mientras más intentes olvidarlo más presente lo tendrás
-Ni si quiera sé que es lo que siento Paula –Dijo llevándose una mano a la cabeza –Y sea lo que sea, ella no siente lo mismo, así que mejor olvidarlo
-Yo no estoy dentro de Dulce para saber lo que siente, ni sé que fue lo que pasó entre ustedes… pero sí sé lo que he visto. Y la forma en la que ella te miraba cuando fuimos al cine… realmente nunca he visto a nadie mirar así a otra persona, incluso a mi me sorprendió que parecía desvivirse por ti a pesar de lo poco que te conoce… Pero esto es solo mi visión de las cosas y digas lo que digas…la única persona que puede responderte sobre lo que siente es ella misma.
-¿Por qué me tenía que pasar esto ahora? ¿Y así… con… ella?
-Porque a pesar de que siempre has estado bien con nosotros, tu vida tenía un vacio que ya era hora llenar…

Alexandra se había pasado las siguientes horas a esa conversación pensando en lo que Paula le había dicho.
Sus sentimientos por Dulce no disminuían a pesar de no tener noticias suyas y lo cierto era que la extrañaba… extrañaba esos cafés junto a ella, esas platicas, esa confianza con un punto de misterio que siempre expresaba su mirada, extrañaba cualquier pequeño gesto, extrañaba tenerla cerca y sentirse…en otro mundo.

-¿Qué me está pasando? –Se preguntó a sí misma -¿Por qué demonios no puedo dejar de pensar en ti? ¿Y por qué aún se me eriza la piel por ese beso?

Definitivamente quedarse encerrada en su cuarto no conseguía otra cosa más que pensar en lo sucedido una y otra vez, buscándole una explicación, intentando… odiarla para no seguir sintiendo deseos de besarla nuevamente.

En un intento por calmar sus pensamientos se dirigió a la ventana y al ver que el sol iluminaba cada espacio, decidió salir a tomar un poco el aire para intentar aclarar sus ideas y con algo de suerte…sus pensamientos.

Tras pasear por las calles de su barrio, disfrutando del agradable sol, sin darse cuenta llegó a su lugar favorito.
Aquel banco escondido en algún lugar del parque, ese sitio al que siempre acudía cuando se sentía sola o quería relajarse. Pero en estos momentos no era el mejor lugar en el que podía estar.

Al aproximarse al banco y sentarse, pudo distinguir esa grabación:

“AyD SIEMPRE”

Tras ver esa frase, vino a su memoria el recuerdo de las palabras que Dulce había dicho mientras escribía.

“Me gustaría que a partir de ahora, cada vez que vengas a relajarte o a pensar… recuerdes que no estás sola y que siempre podrás contar conmigo…”

-¿Y dónde estás ahora? –Preguntó tras un suspiro, después de recordar esas palabras.
-Aquí…
Observarla en ese banco donde días antes habíamos estado juntas, acariciando esas letras que yo misma grabé me dio la fuerza suficiente para acercarme. Y tras escuchar esa pregunta lanzada al aire no pude evitar hacerle saber que aquí estaba.

-¿Dulce? –Preguntó mirándome como si realmente aún no creyera que estaba frente a ella -¿Qué estás haciendo…?
-Pasaba por aquí –Interrumpí -Con… la esperanza de que algún día vinieras.
-Ella dudó unos segundos, mirándome -Pues lo siento –Dijo comenzando a levantarse –Tengo que irme ya.
-Espera por favor… solo te pido un momento, déjame… necesito explicarte.
-No hay nada que explicar Dulce, todo quedó muy claro…yo…tengo que irme.
-Por favor –Dije agarrándole la mano –Déjame hablar, si después de esta conversación no quieres saber nada de mí, me iré…

Hubo un silencio que se me hizo eterno, ella simplemente me miraba y yo intentaba transmitirle toda la sinceridad posible para que me diera una oportunidad. No sé si llegue a conseguirlo pero sin decir una palabra volvió a sentarse en el banco y me observó hasta que… sintiendo que se me pasaba el tiempo, comencé a hablar.

-Lo que pasó el otro día fue… -Miré al cielo intentando buscar la palabra adecuada, pero todas me parecían insuficientes -…increíble

Ella seguía observándome y a pesar del nerviosismo que me producía, continué…

-Sé que la fastidié… y no sé de qué manera pedirte que me perdones.

Esta vez sí, desvió su mirada, dándome a entender que le dolía recordar ese hecho.

-No quiero que me pidas perdón Dulce…tú… simplemente es lo que sientes.
-Alexandra… –Dije poniéndome de rodillas para quedar a su altura y que me miraras a los ojos. -¿Qué crees que es lo que siento?
-Que ella… es el amor de tu vida y que nadie jamás podrá luchar contra eso.
-No… quiero que me digas que crees que siento por ti, que te expresa mi mirada, que sientes cuando te toco, que sentiste cuando… te besé…
-No lo sé Dulce, no entiendo nada. No entiendo por qué apareces en mi vida de pronto y llenas un vacío que nadie había conseguido llenar, simplemente… con tu sonrisa, con tu mirada. No entiendo por qué me siento de esta forma cuando estoy contigo, no entiendo por qué sentí que volaba cuando me besaste y no entiendo la desilusión que sentí al escucharte decirme su nombre…
-Mírame… -Dije agarrándole suavemente el mentón para que dirigiera su mirada hacia mis ojos –Yo no puedo explicarte lo que tú sientes, ni puedo hacer que lo entiendas… pero sí puedo explicarte lo que yo siento y es que… Tú… escúchame bien, Tú… eres lo más importante para mi…
No me preguntes cómo, ni en qué momento, ni siquiera me preguntes el porqué…
Solo sé que desde hace cinco años, mi vida no tenía ningún sentido, a pesar de estar arriba de un escenario, a pesar de viajar por el mundo y estar rodeada de gente… Nada ni nadie había conseguido que yo me sintiera… completa, feliz…
Estaba perdida, no sabía quién era ni a donde me dirigía…y entonces me encontraste…
e hiciste que me encontrara a mí misma.
Yo volé… exactamente igual que tú, cuando nos besamos… yo tiemblo… al igual que tú, cuando me tocas…
Mírame… ¿Crees que eso es mentira? ¿No te expresan mis ojos todo lo que siento cada vez que me miras? ¿De verdad no puedes ver que ni siquiera puedo controlarlo y que todo esto es más fuerte que yo?
¿Crees que te miento?
-No… y ahí está el problema, que te miro y me trasmites algo que nadie me había trasmitido jamás, veo en tus ojos algo enorme, fuerte, invencible... especial… algo que desde el primer día me ha dado confianza y me ha hecho sentirme…eso…especial… Pero entonces recuerdo como hablas de ella, con cuanto amor la mencionas y tus ojos brillan demostrándome que no importa lo que yo sienta, ni lo que me trasmitas, no puedo luchar contra un fantasma… un fantasma del que ni siquiera te atreves a hablar… ¿De qué tienes miedo Dulce?
-¿Crees que no hablo de ella por miedo?
-Si… Creo que temes darte cuenta que no lo has superado…
-Está bien… te voy a contar absolutamente todo lo que necesitas saber –Dije incorporándome para sentarme a su lado.
-No te estoy pidiendo que lo hagas.
-Quiero hacerlo… si no vas a querer saber nada más de mi, al menos sabrás toda la verdad de lo que siento…

Ella me miraba expectante y tras un vistazo al cielo, esperando que él me diera las respuestas y la fuerza para continuar… comencé.

-Conocí a Anahí cuando era muy pequeña… Mis padres se mudaron y ella pasó a ser mi vecina. Crecimos puerta con puerta, nos convertimos en mejores amigas, todo lo hacíamos juntas y pasamos a ser hermanas. Nuestra relación era especial… -Recordaba con un brillo en los ojos –Siempre juntas, siempre unidas… “Una para la otra y la otra para la una” Teníamos sueños, metas, objetivos… pero siempre juntas, no había un plan en la vida de alguna que no incluyera a la otra. Todo el mundo a nuestro alrededor se daba cuenta de lo que sentíamos, todos menos yo… Fuimos creciendo y nuestra relación era cada vez más fuerte, más solida… Nos fuimos a vivir juntas como siempre habíamos soñado y un día… yo comencé a cambiar. Me volví fría, distante, tenía miedo de abrazarla porque me estaba dando cuenta de que había algo que escapaba a mi control, ella empezó a salir con un chico y yo no podía soportarlo… no la veía feliz y no era capaz de gritar al mundo que la amaba, tenía miedo… miedo de perderla…
Ella me observaba, con una expresión atenta, expectante y con un brillo que parecía querer convertirse en lágrimas.
-Un día discutimos… me gritó que estaba harta de mis miedos y de que no reconociera lo que sentía…
Ella lo sabía… ¿Cómo no saberlo?
Pero yo seguía demasiado asustada para reconocerlo, a pesar de que prácticamente suplicaba que lo hiciera… En vez de eso, le dije que si se iba no pensara en volver…
Y esa es la última imagen que tengo de ella, verla salir de nuestra casa llorando por mi cobardía.

En un gesto inesperado, agarró mi mano temblorosa. Apreté con todas las fuerzas que tenía en ese momento y no pude evitar que unas lagrimas comenzaran a caer por la sensación que me producía tocarla, después de contarle nuestra historia. Cuando conseguí mirarla a los ojos vi que intentaba transmitirme fuerza.

-¿Por qué no volviste a verla? –Preguntó
-Porque ese día alguien la secuestró… -Entonces su mirada cambió radicalmente, expresaba miedo –A los pocos días recibí una llamada y cuando le supliqué que volviera a casa… alguien le arrebató el teléfono para decirme que si no hacía lo que ellos dijeran, no la volvería a ver con vida.
-¿Qué pasó después? –Sus ojos comenzaban a humedecerse.
-No lo recuerdo… perdí la conciencia durante semanas, me quedé en estado de shock…
Cuando me recuperé comencé una búsqueda incansable, pero un día… encontramos a los secuestradores y… reconocieron haber acabado con su vida.
Desde entonces caí en un pozo… del que no creía que habría salida.

Unas ligeras lagrimas comenzaron a caer de sus ojos mientras agarraba mi mano con fuerza.

-Dulce yo… lo siento mucho, no tenía ni idea.
-Eso pasó hace mucho –Dije intentando mirarla a los ojos –Y si te cuento todo esto es porque quiero que no tengas dudas acerca de mi… quiero que entiendas todo.
-Nunca imaginé que hubieras pasado algo así pero… tus sentimientos por ella siguen ahí –Dijo mientras acariciaba mi mejilla –Y yo siento que cada minuto que paso contigo mis sentimientos crecen más, no puedo controlarlo… y no quiero sufrir.
-Creeme cuando te digo, que lo último que haría en la vida es hacerte daño…
Es esto lo que me sacó de ese agujero Alex, eres TÚ…
Y si algo tengo claro es que el miedo no me va a volver a paralizar… porque…

Mientras decía esas palabras, no pude evitar mirar fijamente sus ojos, esperando que viera mi alma a través de ellos… que pudiera sentir todo lo que yo sentía para que no le cupiera ninguna duda… de que mi amor por ella, es lo más real que hay dentro de mí.
No sabía cómo explicárselo, no sabía cómo expresarlo… y como si una fuerza superior hubiera actuado me di cuenta que solo había una forma de hacerlo…

Me acerqué muy despacio a ella… hasta sentir que su respiración golpeaba contra mis labios. Sintiendo que se agitaba cada vez más con la cercanía…

Acaricié suavemente su mejilla y dejándome llevar nuevamente por eso tan grande que sentía hacia ella… acorté la distancia que nos separaba…
Uniendo mis labios con los suyos…
Esperando demostrarle con un beso todo lo que llevaba años guardando.

Noté como unas lágrimas volvían a deslizarse por sus mejillas, y sin detener el beso, agarré cuidadosamente su rostro, acercándola más a mí…Haciéndole sentir que no había nada que temer.

Estaba con ella… era suya… siempre había sido únicamente suya…

Poco a poco fuimos terminando el beso, debido a la falta de aire… pero por ningún motivo quería dejar de sentirla.
Así que cuando nuestros labios se separaron definitivamente, atraje su cuerpo hacia el mío y nos fundimos en un abrazo…

Fuerte… intenso… mágico… real.

La abracé esperando que nuestros cuerpos se unieran para nunca tener que salirme de entre sus brazos, la abracé como hacía años que no lo hacía y ella me respondió de la misma forma, se unió a mí con tanta fuerza que parecía querer decirme algo mientras mi cuerpo le gritaba cuanto la amaba.

-Tengo miedo… -Dijo sin embargo.

Entonces me separé ligeramente, para mirarla nuevamente a los ojos.

-Esto es lo que siento… y si tú me dejas te lo voy a demostrar… poco a poco, sin prisa…

Una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios.
Tenía miedo… yo también…
Pero estábamos juntas, y sabia que mientras fuera así, el resto carecía de sentido.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:28 am

-¿Realmente es la vida tan perfecta? –Pregunté mientras veía niños corretear de un lado para otro y ella acariciaba mi cabello.
-No… el amor hace que todo lo veas perfecto

Miré un momento hacia arriba, esperando encontrarme con sus ojos que ahí estaban, divertidos, reflejando el cielo azulado que hoy brillaba de una forma especial.
Sabía que eso lo había dicho jugando sin llegar a conocer realmente, cuan ciertas eran esas palabras para mí.
Pero siguiéndole el juego simplemente sonreí y volví mi mirada hacia los niños.

-¿Te gustaría tener hijos?
-¿Todavía ni si quiera sé lo que somos y ya me estas proponiendo tener hijos? –Preguntó.
Cosa que me hizo mirarla de nuevo rápidamente para encontrarla con una enorme y divertida sonrisa.

-¿Te levantaste juguetona hoy? –Pregunté entrecerrando los ojos.

Ella simplemente asintió, riéndose aún más y con una mirada retadora. Eso fue suficiente para incorporarme y con un rápido movimiento recostarla sobre el césped, posicionándome encima de ella mientras comenzaba a hacerle cosquillas…
Entre tanta risa desesperante solo era capaz de suplicarme que parara.

-¡¡Dul!! ¡¡Todo el mundo nos mira!! –Decía sin poder parar de reír.
-No me importa… eso te pasa por no tomarme enserio.
-Está bien, está bien… te prometo que ya me pongo seria.

Detuve un minuto mi tortura para observarla.
El sol y el cielo se reflejaban directamente en sus ojos que tenían un brillo cegador, un brillo que me hipnotizaba, consiguiendo que no pudiera apartar la mirada.

-¿Debo creerte? –Pregunté entrecerrando los ojos.

Simplemente sonrió y a pesar de haber detenido el ataque no fui capaz de moverme de aquella posición.
Me podría quedar toda la vida sobre ella si pudiera, sintiendo su cuerpo en completa ebullición, bajo el mío.

-Si, me gustaría tener hijos… -Respondió –Algún día… ¿Y a ti?
-También… algún día… primero hay muchas cosas que me gustaría hacer.
-¿Cómo cuales? –Preguntó curiosa
-Como estar contigo…
-Ya estás conmigo –Dijo mirándome muy fijamente a los ojos.
-¿Lo estoy…? Quiero decir… ¿Lo estamos? Yo tampoco sé lo que somos –Admití tímida.
-Tú y yo nunca sabemos nada…
-Hay algo que si sé y de lo que no tengo duda.
-¿Qué…?
-Que quiero estar contigo todo el tiempo… y mientras más tiempo paso a tu lado, más te necesito.
-¿Y que va a pasar cuando regreses a México? –Preguntó acariciándome la mejilla, pero con un rastro de miedo en sus ojos.
-¿Qué te hace pensar que quiero regresar?
-No lo sé… allí tienes tu casa, tu familia, tu carrera…

En ese momento ambas nos dimos cuenta que le había contado muy poco acerca de mi vida. Y es que realmente no había mucho que pudiera contar sin hablar de su verdadera vida.

-¿Tú familia no extraña que pases tanto tiempo aquí en España?

Me incorporé para quedar sentadas, esta vez, una al lado de la otra.
Sobre esa manta de picknic improvisado.

-Cuando yo me independicé, mi antigua casa se hizo demasiado grande para mis padres, así que decidieron mudarse a Los Angeles… -Comencé a explicar - Veraneamos allí durante unos años pero ahora voy a verlos cuando puedo. Así que la única familia que tengo en México son los padres y la hermana de… Anahí. Por mi trabajo estoy continuamente viajando…
Ella bajó la mirada al suelo, expresando duda, tristeza, miedo

-Tendrás que viajar próximamente… entonces.
-¿Quieres que me vaya? –Pregunté sonriendo.

Me miró rápidamente a los ojos y al ver que yo sonreía, intentó hacer lo mismo.

-Me aterra la idea –Reconoció

Entonces una duda asaltó mi cabeza.

-¿Vendrías conmigo? –Pregunté de pronto.
-¿A dónde?
-A donde sea… ¿Vendrías? –Volví a preguntar mientras mi corazón martilleaba mi pecho con fuerza y quizás con algo de temor.

Ella se detuvo unos segundos a mirar fijamente mis ojos, intentando saber a través de ellos si estaba preguntando realmente en serio.
-Si… -Aceptó si más.
En ese momento solo pude sonreír aliviada y mis pulmones volvieron a recibir aire.
–Entonces no tienes nada que temer… mientras me quieras a tu lado no me voy a mover de aquí.

Después de una sonrisa, me acerqué despacio y le di un pequeño beso en los labios que no profundicé. Simplemente dulce y tranquilizador.

Cuando nos separamos, se detuvo a observarme unos segundos, pensativa

-¿Realmente eres tan perfecta?
-No… el amor hace que me veas así –Respondí “jugando”, exactamente igual que lo había hecho ella minutos antes…
Pero el juego no era tanto, cuando pude distinguir un ligero sonrojo en sus mejillas.

-Entonces… ¿Qué significo para ti… en tu vida? ¿Qué somos?
-Te dije que quería que confiaras en mi, y que poco a poco te iba a ir demostrando lo que siento por ti… por eso dejo que tu marques el ritmo, que tu decidas “qué, cuándo y cómo” … Pero si quieres saber que significa todo esto para mi, solo puedo responderte “Todo”… a riesgo de volver a parecer cursi –Dije sonriendo –Solo sé que quiero estar contigo… y no en este momento, ni dentro de un rato, ni mañana… quiero estar contigo todo el tiempo… quiero… -Dudé unos segundos -…que seas mía… como yo soy tuya.

Después de dedicarme una dulce sonrisa y acariciar mi mejilla, desvió su mirada hacia algún lugar en aquel parque y se detuvo pensativa, analizando.

-¿Qué piensas?
-Pienso en tantas cosas y en nada al mismo tiempo… -Dijo tras un suspiro –¿Sabes? Antes de que aparecieras en mi vida, sentía que ese vacío que había en mi interior era por no tener recuerdos de mi pasado… pero entonces apareciste y por arte de magia lo llenaste todo… Aún no sé en qué momento, en que instante empecé a sentir esto por ti pero… ahora resulta que crece a cada segundo y al igual que nunca se me había pasado por la cabeza dejar a mi familia por nada ni por nadie, buscar mi identidad… ahora siento que si tú me lo pidieras en este instante… iría al fin del mundo.
-¿Y cuál es el problema?
-Que no entiendo cómo es posible que esto haya ocurrido en… tan solo unas semanas y a pesar de eso… nada me hace detenerme. Te besaría aquí, delante de toda esta gente… te llevaría a mi casa y gritaría a mi familia que quiero estar contigo… que quiero que seas mía… como ya soy tuya.

Mientras escuchaba esas palabras mi corazón latía y latía cada vez con más intensidad. Sabía que quería mirarla a los ojos y gritarle eso que llevaba años guardando. Escucharla hablar de esa forma conseguía que me sintiera en las nubes y me moría por pedirle que volviéramos a casa, que cumpliéramos todos los sueños que un día tuvimos, que viajáramos por el mundo sobre nuestro descapotable, con el viento de frente moviendo nuestro cabello y esa sensación de libertad que solo sentíamos estando juntas… exactamente igual que en nuestra película favorita.

-¡Ven! –Dije levantándome rápidamente y ofreciéndole mi mano para ayudarla.
-Obedeció mirándome extrañada -¿Para qué? –Preguntó sin entender muy bien mi reacción.

Entonces pasé mis brazos alrededor de su cintura, pegando su cuerpo completamente al mío.

-¡Voy a besarte y gritarle al mundo que eres mía…!
-¿No tienes miedo de nada verdad? –Preguntó sonriendo levemente.
-Acabas de decir que eres mía… ¿Qué podría temer ahora?

Sin decir una palabra más, después de una sonrisa… juntó sus labios con los míos, en un beso dulce… apasionado, cargado de sentimientos y de palabras que no fueron dichas.

-Mi perfecta… -Finalizó al separarnos, sin dejar de sonreírme e hipnotizarme, un solo segundo.
No pude evitar darle nuevamente un pequeño beso… sentía que me había convertido oficialmente en adicta a sus labios.
-Tengo que irme ya… -Dijo tras un suspiro, con algo de tristeza.
-No…
-Paula está a punto de salir de la escuela y tengo que recogerla pero… -Dudó unos segundos -¿Quieres acompañarme? –Preguntó encogiéndose de hombros.
Completamente feliz por no tener que separarme aún de ella -Me encantaría –Finalicé

Y así nos encaminamos hacia el colegio de Paula, que estaba a diez minutos andando.

Cuando llegamos, niños de todas las edades corrían y gritaban felices porque había terminado su día escolar. A lo lejos pudimos ver a Paula que salía con un grupo de amigas.

Antes de poder acercarme a saludarla, fui invadida por un grupo de niñas, más o menos de su edad, que se agolpaban a mi alrededor, dándome besos, hablando y gritando todas a la vez, lo que me impedía escuchar a alguna claramente.
Entre tanto alboroto busqué su mirada, desesperada porque me ayudara a salir de esa situación y para mi sorpresa la encontré con su rostro desencajado y entre tanto ruido pude distinguir como me decía:

-Lo siento… me olvide de esto…

No pude más que sonreírle para tranquilizarla y hacerle ver que no pasaba nada, aunque en el fondo deseaba que alguien me librara de esa situación rápidamente.

Entonces como si hubiera escuchado mis suplicas, apareció su pequeña hermana… hablando no se qué cosas y consiguiendo que la marabunta de adolescentes desapareciera.

-Me siento poderosa –Dijo sonriéndome.
-¿Cómo hiciste eso? –Pregunté atónita pero agradecida.
-Les dije que seguramente tendrían más oportunidades de verte seguido por aquí y que si te agobiaban la próxima vez vendrías con tu guardaespaldas y no podrían ni acercarse.
-¿Te he dicho que eres muy lista para la edad que tienes?
-Si… Y por eso te caigo bien -Alardeó
-¡Vamos anda! Nunca cambiarás –Interrumpió su hermana zarandeándole el cabello mientras nos encaminábamos dirección a su casa.

Alexandra y yo caminábamos por detrás de Paula.
No podíamos evitar jugar, molestarnos…reír durante todo el camino, como verdaderas adolescentes e incluso darnos algún rápido beso para no ser descubiertas. Pero se nos olvidaba quien caminaba por delante.

-Está bien –Dijo volteándose de repente. –Yo sabía que se gustaban pero… esto ya roza los límites de la bobería y el enamoramiento.

Nuestro rostro se quedó absolutamente pálido.

-¿En qué momento ustedes dos… -Dudó unos segundos pareciendo estar buscando la palabra adecuada -…Ya son novias?
Yo no sabía que contestar, ella no decía nada, la pequeña nos miraba a ambas con los brazos cruzados y el ceño fruncido, expectante.
-Bueno… -Intenté comenzar a explicar algo.
-¡Oh dios! –Exclamó la niña con los ojos completamente abiertos, dejándonos sorprendidas –Dulce María es… mi cuñada… mi cuñada –Repitió para tratar de creérselo.

Entonces se volteó y continuó su camino, hablando cosas que ni siquiera alcanzábamos a escuchar. La situación además de extraña era muy graciosa así que me giré para dirigirme a ella.

-Su cuñada… -Dije encogiéndome de hombros

De pronto, sin darnos cuenta, la niña había vuelto antes de que ella pudiera responder y nuevamente se dirigió a mí.

-¿Vas a comer en casa?
-Yo…yo…yo… no… -Balbuceé sin saber que contestar, pues nadie me había invitado.
Pero entonces ella intervino. -¿Tienes cosas que hacer? –Me preguntó.
-No… realmente no.
-¿Te gustaría… comer con nosotras? Es una buena ocasión para presentarte… digo… si quieres… a lo mejor no…
-¡Sí! –Me apresuré a decir –Me encantaría.

Continuamos el camino y en unos minutos habíamos llegado a su casa.
Estaba un poco nerviosa, no sabía realmente que era lo que me iba a encontrar. Me sentía como esa adolescente que va a conocer por primera vez a la familia de su pareja.
A pesar de que hacía muchísimos años que conocí a su familia, no podía dejar de sentir la necesidad de ser aceptada, aunque ellos no fueran realmente sus parientes, ella los quería y yo deseaba encajar en su nuevo mundo.
Pudo notar mi nerviosismo y por eso cuando subíamos en el elevador, agarró mi mano y la acarició para tranquilizarme. Cosa que funcionó enormemente. No tenía nada que temer si ella estaba conmigo.

Entramos en aquella casa, que parecía ser bastante grande y a primera vista muy bien decorada. Eso me daba a entender que aquella familia era de nivel económico medio. Fue curioso que me sintiera aliviada al saber que no había pasado ningún tipo de necesidad durante estos años.

-Mis padres no han llegado aún –Informó Paula volviendo hacia donde estábamos.
-Parece que Pablo tampoco, no hay nadie en casa.
-Yo creo que estarán a punto de venir, voy a dejar las cosas en mi cuarto…

La niña volvió a desaparecer y yo no pude evitar observar todo a mí alrededor, cuando de pronto sentí una mirada sobre mí.

-¿Estás nerviosa? –Preguntó
-Algo…
-Quizás es demasiado pronto…yo…lo siento, si no quieres lo entendería…
-No –Dije rápidamente –Es solo que quiero caerles bien.

Entonces sonrió con ternura y se acercó para acariciarme suavemente el rostro.

-Ven… voy a enseñarte la casa mientras llegan.

Fue mostrándome habitación por habitación, realmente era una casa bonita.
Llegamos a la de Paula y al asomarnos por el umbral, la pequeña estaba acomodando las cosas del colegio.
Al entrar, pude observar como las paredes estaban completamente empapeladas con posters de diversos artistas, pero sin duda alguien se llevaba la palma…

-Mmm creo que tendré que redecorar mi cuarto… No creo que te haga mucha gracia que tenga posters y fotos de tu novia por todas partes ¿Verdad? –Preguntó dirigiéndose a su hermana.
-Definitivamente no… -Respondió sonriendo.
-Eiii que era mi ídolo antes que tu novia, tengo algunos derechos… ¿Verdad que tengo derechos? –Preguntó, sacándome de mi estado de diversión para ponerme en un compromiso.
-Te dejo quedarte con las fotos pequeñas –Interrumpió ella, salvándome de la situación –El resto lo quiero todo bien dobladito y en mi cuarto, mañana.

La niña se quedó observando a su hermana con el ceño fruncido.

-Eres una celosa… seguro los vas a pegar en tu pared.
-¡Mañana! –Repitió mientras salíamos de esa habitación para dirigirnos a la suya que estaba justo al lado.

Me cedió el paso y cerró la puerta tras ella. Entonces volteé rápidamente y la abracé por la cintura.

-¿Entonces vas a poner los posters por todas tus paredes? –Pregunté con una sonrisa picara y juguetona.
-Yo prefiero tenerte en carne y hueso –Respondió dándome un pequeño y dulce beso.
-¿Sabes que podría estar besándote toda la vida?
-Te quedarías sin aire –Dijo simulando sorpresa.
-Mmm tienes razón… entonces pararía dos segundos y volvería a besarte… y otra vez…y otra…y otra… -Dije mientras le daba un beso tras otro.
-No pondría ningún impedimento –Finalizó sonriendo.

Eché un vistazo a mí alrededor, observando esa habitación. Era muy diferente a la que tenía en nuestra casa de México y a la que siempre había tenido mientras vivía con sus padres. Ambas estaban decoradas a su gusto, con todo tipo de detalles y fotografías nuestras y de nuestros amigos.
En cambio, esta era muy sencilla, apenas tenía adornos, sino lo necesario.
Mientras observaba, detuve la vista sobre una mesa donde había algo que me llamó la atención.

-¿Mi disco? –Pregunté agarrándolo.

Ella asintió y sonrió tímida.

-¿Ya lo escuchaste?
-Si… de hecho no he parado de hacerlo en los últimos días.
-Y… ¿Es tan terrible como pensabas? –Pregunté divertida.
-Es precioso… tus canciones… todas las que tu compusiste son… no sabría explicártelo ¿Desde cuándo compones?
-Desde que era muy pequeña…me encanta escribir y amo la música así que… encontré en componer una forma de expresarme.
-Ya entiendo por qué tienes tanto éxito –Dijo bajando ligeramente la mirada, con algo de tristeza. Lo que consiguió confundirme.
-¿No te gusta que lo tenga?
-No es eso… Es solo que… cuando escucho esas canciones tan…profundas, no puedo evitar pensar que las escribiste para…
-…para ti –Interrumppara
-¿Qué? –Preguntó confundida.
-Cuando escribí esas canciones, había perdido el amor… y las compuse porque esperaba algún día volver a encontrarlo… y te encontré, así que las escribí para ti…
-Eso no es del todo cierto… –Dijo con una sonrisa.
-¿Qué hago para que me creas? -Pregunté, muriéndome de ganas por convencerla de que realmente las había escrito por y para ella.

Con la impotencia de no poder explicarme mejor, sentía que la única forma que tenía de demostrarle las cosas era…
Acercándome despacio a ella… Agarré su cintura con ambos brazos y pegue su cuerpo al mío. Sintiendo como ambas temblábamos una vez más.

En este momento sobraban las palabras, en este momento mi cerebro se desconectaba y cualquier cosas que quisiera decir, saldría como una incoherente sucesión de sonidos extraños.
Así que, después de mirar sus ojos y ver que había tanta duda como deseo. En un intento porque el segundo sentimiento lo abarcara todo, junte mis labios con los suyos. Siendo completamente bien recibida.
Comenzamos un juego apasionado en el que nuestras lenguas luchaban por ganarse el poder.
Pude sentir como el calor de mi cuerpo aumentaba y no podía hacer otra cosa sino pegarla más a mí, con la intención de que se apagaran esas ganas, antes de que explotara.

Entonces escuché un fuerte golpe y nuestra reacción fue apartarnos, completamente aturdidas y algo… molestas, porque ese ruido había interrumpido nuestro momento.
Sentí que ella miraba hacía la puerta, que estaba justo detrás de mí, así que volteé y pude observar a ese chico que conocí el día de la fiesta. Con una expresión bastante extraña en su rostro y formando un silencio demasiado incomodo.

-La comida está lista –Dijo antes de desaparecer y llevarse su cara de pocos amigos.

Ambas nos quedamos observando la puerta, sin saber muy bien cómo reaccionar.

-Lo siento –Dije interrumpiendo el silencio.
-¿Qué sientes?
-Que nos haya visto así… quizás no querías… no parecía muy contento.
Ella se encogió de hombros –De alguna forma tenía que enterarse –Dijo sonriendo –No te preocupes, después hablaré con él. Mejor vamos a comer.

Sin decir más, nos encaminamos hacia el comedor donde nos esperaba toda la familia.

-¡Alex! –Dijo la mujer dirigiéndose a ella –Nos dijo Paula que trajiste visita.

Yo me quedé observando como ese chico, colocaba las cosas en la mesa sin mirarme ni un solo segundo.

-Si María… Quiero presentarles a Dulce.

Escuchar mi nombre me sacó de esos pensamientos y automáticamente ofrecí una sonrisa a esa mujer que me miraba extrañada.

-¿Me estoy haciendo mayor…? –Dijo mientras se acercaba a darme dos besos -¿O tú te pareces demasiado a esa cantante que tanto le gusta a Paula?
-No te estás haciendo mayor mamá… es ella. –Intervino la niña.
La mujer no paraba de mirarme con los brazos cruzados mientras me sentía completamente intimidada.

-¿Me perdí algo? –Preguntó a Alexandra.
-Mejor después hablamos.

Agradecía enormemente que no siguieran hablando de mí en ese momento.
Pasaron a presentarme al padre de la familia y después continuamos comiendo.
Durante el almuerzo se hablaron diversos temas, me preguntaron algunas cosas y me di cuenta de cuánto la querían y se preocupaban por ella.
Aún no sabía en qué condiciones había llegado a su familia, pero la trataban como a una hija más y en ese momento sentí tristeza y miedo…
Ella vivía en una casa donde la adoraban, ¿Qué derecho tenía yo a querer arrebatársela? ¿Qué pensarían si supieran quién soy en realidad?
No tuve muchas ocasiones de hacerme preguntas, porque en cuanto me ausentaba un poco, sentía su mirada sobre mí, sonriéndome y asegurándose de que todo estuviera yendo bien.
A veces incluso me acariciaba la mano por debajo de la mesa, sin que nadie se diera cuenta.

El almuerzo terminó y llegó la hora de volver a mi casa así que me despedí educadamente de todos. Aquella mujer me había tratado con mucho cariño todo el tiempo y el señor, aunque era algo más serio también se había mostrado amable. El único que no me dirigió una sola palabra fue Pablo.

Así que después de despedirme y agradecer la invitación, ella me acompañó a la puerta de la calle.

-Muchas gracias por todo –Dije agarrándole las manos.
-¿De verdad no lo pasaste muy mal?
-¿Estás de broma? Tienes una familia encantadora –Sonreí –Bueno, casi todos.
-Si… Pablo… Siento que se haya comportado así… ahora hablaré con él.
-No te preocupes, desde la fiesta me miraba raro cuando me acercaba a ti… eran obvios sus celos…Imagínate como se habrá quedado al vernos… besándonos.
-Bueno pero va a tener que acostumbrarse.
-¿Ah sí? ¿Piensas besarme a menudo delante de la gente? –Pregunté acercándome peligrosamente.
-Claro… todo el mundo tiene que saber que eres mía…

No pude evitar que un impulso me llevara a besarla. Un beso corto… de apenas unos segundos… pero igual de intenso que todos.

-Tengo que irme ya… -Dije con algo de tristeza al separarnos.
-¿Hablaremos esta noche?
-Si… después te llamo, para ver cómo fue todo
-Se me hace extraño decir que… te voy a extrañar… -Dijo con algo de timidez.
-¿Y por qué te parece extraño?
-Porque eres la única persona con la que siento que nunca es suficiente el tiempo que pasamos juntas.
Me quedé pensativa unos segundos –Bueno pues eso quizás lo podamos arreglar…
-¿Cómo?
-Déjame pensar y esta noche te cuento –Dije dándole un pequeño y último beso –Yo también te voy a extrañar…

Sin más, salí de aquel en dirección a mi casa y con la sensación de que la vida se había vuelto tan perfecta que incluso me asustaba que algo pudiera estropearlo… Pero los miedos ya no eran dueños de mí, así que mientras pudiera iba a seguir haciendo lo posible por… enamorarla.

***

Por otro lado, Alexandra volvió a su casa.
Al entrar, encontró a María terminando de recoger y limpiando los platos, así que por alguna razón sintió que era el momento perfecto para hablar con ella.

-¿Ya se fue Dulce? –Preguntó la mujer al verla entrar en la cocina.
-Si… ya…
-Parece una niña muy buena, me gusta.
-Si… -Dijo con una sonrisa –Yo… quería decirte algo sobre ella.
-¿Estás enamorada? –Preguntó de pronto, dejando a la chica completamente atónita.
-¿Qué? Yo… no… no lo sé –Balbuceó -¿Cómo lo sabes? ¿Por qué todos me lo preguntan?

La mujer dejó lo que estaba haciendo y se volteó para mirar a la muchacha.

-Alex… puede que yo no sea tu verdadera madre, pero sabes que te quiero como a una hija y… a los padres no se nos puede ocultar nada. Llevo días intentando averiguar el motivo por el cual has estado tan cambiada ultimamente…tan…feliz y no me hizo falta más que observar como mirabas hoy a Dulce, para darme cuenta.

La chica miraba a la mujer con la boca completamente abierta.

-¿Tan obvia soy? –Preguntó resignada.
-Un poquito… pero no te avergüences, eso es lo más bonito del amor.
-Ni siquiera sé si es amor…
-A la gente de esta generación les asusta demasiado admitir que están enamorados…
-No es eso, pero… yo ni siquiera recuerdo si alguna vez me enamoré, no sé lo que se siente…
-Entonces lo tienes más fácil… ¿Nunca has escuchado eso de que el primer amor es el más intenso? Tú tienes la oportunidad de vivirlo como si fuera el primero y solo tienes que preguntarle a tú corazón que siente…cuando estás con ella y que siente…cuando no la tienes cerca.
-No pensé que fueras a hablarme así, yo creía que siempre habías querido que Pablo y yo…
-¡¿Pablo?! –Interrumpió –Vamos, todos sabemos que mi hijo se muere por ti desde el día en que te trajo, al igual que sabemos que tú nunca has sentido por él nada más que agradecimiento y amistad. Y aunque así fuera… creo que la aparición de esa chica te habría cambiado los esquemas igualmente…
-Ha sido todo tan extraño… Y tengo que hablar con él. Antes nos vio… besándonos y… tampoco quiero hacerle daño.
-Está bien –Asintió con una sonrisa.

La chica se disponía a salir cuando:

-¡Alex! –Volvió a decir la mujer –Me alegro mucho de lo que te está pasando… mereces que te hagan sonreír de esa forma que ella lo hace.

Alexandra sonrió nuevamente y salió de la cocina en busca de la próxima persona con la que tenía que hablar.

***

Llegué a casa con todas las emociones revoloteando en mi estomago y sin poder dejar de sonreír al pensar en ella.
Al abrir la puerta sentí como habían caído sobre mí algunas miradas.

-¡¿Maite?! –Pregunté sorprendida al verla
-Oh… ¿Recuerdas mi nombre? ¿Esa es la tonta sonrisa que mencionabas? –Dijo dirigiéndose a Christopher.
-Esa misma… ya es parte de su cara día a día.
-¿Pero qué haces aquí? –Pregunté aún sorprendida, ignorando sus comentarios.
-Pues… ya que tú no me llamas y tienes a Ucker abandonado, decidí venir a ver si estabas viva y a hacerle compañía a nuestro amigo.
-Lo siento… he estado muy ocupada estos días, han pasado muchas cosas.
-Ya Christopher me ha ido poniendo al tanto de todo… La verdad es que no quise venir antes porque no sabía cómo reaccionaría si me encontraba con Any… aún me cuesta creer que esté tan cerca y la veas a diario… ¿Cómo te está yendo?
-¡Increíble! –Dije con una enorme sonrisa –¡Ya somos novias!
-Wow wow wow ¿Qué? –Intervino Christopher –Ese capítulo me lo perdí.
-Es que lo decidimos hoy… o más bien, lo decidieron por nosotras… pero bueno el caso es que acabo de estar en su casa, almorzando con la familia que la ha cuidado estos años.
-¿Y qué tal son? –Preguntó Maite
-Muy buenos… aunque el chico no me da muy buena espina, su forma de mirarme me hace desconfiar, aunque quizás solo esta celoso. Pero el resto son encantadores… Hoy me quedó claro que no le ha faltado de nada en estos años.
-¿Y cómo va el tratamiento? ¿Ha recordado algo?
-Sé que recuerda cosas, olores, sabores, canciones… todo le resulta familiar pero no llega a tener recuerdos concretos.
-¿Y no has pensado en decirle la verdad?
-A veces creo que debería hacerlo… porque hay muchas cosas que no entiende y me gustaría explicarle, pero no sé May… va todo tan bien ahora, que no quiero estropearlo, no sé si sería bueno para su salud, quizás deba hablar con el doctor…
-Sí… creo que es lo mejor, según lo que me ha dicho Christopher las cosas han avanzado rápido y… no sabemos cómo reaccionaría contigo si de pronto sabe la verdad, tienes que tener cuidado de que no se sienta engañada.
-Eso es lo que más temo… Por eso hablaré con el doctor en cuanto vuelva, si él considera que debemos decirle la verdad…lo haré.
-¿Cuándo vuelvas de dónde? –Preguntó Christopher.
-Oh… voy a organizarle un fin de semana mágico… así que, los problemas serán eliminados de mi mente hasta el lunes… cuando volvamos… pasará lo que tenga que pasar.
-Ósea, ¿yo vengo a verte y tú te largas de fin de semana?
-Lo siento May… no sabía que venías y tengo que aprovechar el tiempo que puede volverse en mi contra en cualquier momento… De todas formas ni siquiera le he preguntado si puede y quiere pasar el fin de semana conmigo.
-No te preocupes, sé que todo esto es muy complicado y que tienes que actuar rápido y apostar todo o nada… Si sigue siendo mi hermana, estoy segura de que iría contigo al fin del mundo.
-Exactamente eso me dijo hoy –Recordé con una sonrisa.
-Otra vez esa sonrisa –Dijo mirando a Christopher
-Te lo dije… -Respondió encogiéndose de hombros –Perdimos a la Dul amargada… la abdujo un extraterrestre y ahora vuelve a tener quince años.
-¿Por qué hablan de mi como si no estuviera? –Pregunté a ambos frunciendo el seño.
Las horas siguientes las pasamos hablando y organizando a través de internet todo para ese fin de semana que quería pasar junto a ella.
Se hizo de noche a penas sin darme cuenta, la verdad es que extrañaba mucho a May y me vino muy bien estar en compañía de mis amigos, hubiera sido perfecto si Any hubiera estado con nosotros…pero bueno, quizás algún día no muy lejano podríamos recuperar esos momentos del pasado.
Me retiré un momento a mi habitación porque había llegado la hora de llamarla. Así que agarré mi celular y marqué su número.

-¿Diga? –Respondió enseguida.
-¿Me extrañaste?
-Demasiado…
Su respuesta hizo que se me dibujara una sonrisa, como decían ellos, muy “tonta” y en ese momento me alegré de que no estuviera viéndome.

-¿Qué tal te fue todo?
-Bueno… con María, demasiado bien, resulta que somos muy obvias y lo supo antes de que le contara nada.
-Vaya… No lo puedes ocultar –Dije intentando molestarla.
-Eso parece...
-¿Y se lo tomó bien?
-Si… mejor de lo que creía… es muy buena conmigo.
-Ya me di cuenta de eso… te quiere como a una hija. Y… ¿Pablo?
-Cuando fui a hablar con él no estaba, no sé a qué hora llegará, pero bueno ya hablaré con él mañana.
-Hablando de eso… Tengo que hacerte una pregunta.
-¿Qué? –Preguntó curiosa
-¿Te gustaría pasar el fin de semana entero conmigo?

Hubo unos segundos de silencio, lo que me indicó que estaba pensando.

-¿Eso es lo que tu mente pensó durante el camino?
-Bueno, durante el camino y todas estas horas que llevo informándome en internet.
-Te preguntaría a donde me vas a llevar pero presiento que no me lo vas a decir...
-¿Eso es un sí?
-¿Cómo podría negarme a pasar un fin de semana contigo?
-Será el mejor fin de semana de tu vida…
-Apostaría por evida…
-Entonces mañana a media mañana te recojo para que te dé tiempo de preparar la ropa.
-¿Qué tengo que llevar?
-Aún hace calor así que no lleves ropa muy abrigada.
-¿No me vas a dar ni una pista verdad?
-No... –Respondí sonriendo –Mejor te dejo descansar para que te levantes con fuerzas.
-Buenas noches… mi perfecta.
-Buenas noches… mi amor.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:28 am

Capitulo 16

Eran aproximadamente las 11:00 de la mañana, una vez más había sido una noche larga y el sueño me estaba pasando factura.
Pero encontrarme ahí en la puerta de su casa, esperando que bajara para pasar los siguientes dos días junto a ella…
Día y noche… despertar a su lado… dormir a su lado… el simple pensamiento era más efectivo para espabilarme que un café bien cargado.
-¿Por qué sonríes? –Escucho como alguien pregunta sacándome de mis pensamientos.
Miro hacia mi derecha y la veo apoyada sobre la ventana abierta del coche, mirándome con una sonrisa burlona. No puedo evitar pensar lo increíblemente linda que se ve.
-Últimamente lo hago demasiado… dicen que parezco tonta.
-Qué casualidad… a mí también me lo dicen –Respondió encogiéndose de hombros.
-Yo creo que es envidia
-Si… ¿A quién no le gustaría parecer tonto?
-Hablando de tontos… -Digo riendo – ¿Vas a quedarte ahí toda la mañana?

Después de lanzarme una mirada “amenazante” abrió la puerta y se sentó a mi lado.

-Obviando el hecho de que acabas de llamarme tonta… ¿A dónde vamos?
-A Asturias…
-¿Asturias? –Preguntó con los ojos completamente abiertos -¿Quieres que llevarme a todas las comunidades de España?
-Quiero llevarte hasta el fin del mundo –Finalicé con una cómplice sonrisa mientras ponía en marcha el auto y nos dirigíamos hacia nuestro próximo destino.

Como en nuestro viaje anterior, ejerció de DJ y fue la encargada de cambiar la música durante todo el trayecto.
No hablamos mucho en el camino. Siempre nos había gustado disfrutar del paisaje en silencio o también cantar a dúo, mientras la música sonaba a todo volumen.

Tres horas más tarde tuvimos que detenernos en un pequeño pueblo para comer algo y reponer fuerzas.
Entramos en un restaurante que encontramos en el camino, donde hacían comidas elaboradas en horno de piedra.

-¿Dormiste bien? –Preguntó de pronto.
-Mmm no dormí demasiado… ¿Tanto se me nota?
-Pareces cansada… Podríamos haber pospuesto el viaje si te sentías mal.
-¡Claro que no! –Me apresuré a decir –Simplemente es que no dormí mucho porque llegó una amiga de México y estuvimos platicando hasta tarde, pero por nada del mundo me hubiera perdido este viaje.
-¿Una amiga de México? –Preguntó notándosele la curiosidad.
-Si…
-Oh… está bien.

Se produjeron unos minutos de silencio algo extraños, su rostro había cambiado. Alternaba la mirada entre la ventana del restaurante, observando el paisaje, y su plato, al que no hacía más que darle vueltas sin comer.
No pude dejar de observarla intentando averiguar que le había pasado.

-¿Pasa algo? –Pregunté asustada.
-No…
Continué observándola unos segundos más a ver si su expresión me daba alguna pista.

-Maite es una amiga de la infancia –Dije probando mi suerte a ver si había sido ese el motivo de su enfado.
-Está bien –Respondió sonriendo levemente –No tienes que darme explicaciones
-No… no está bien… ¿Te pusiste celosa?
-Claro que no… pero… bueno… no es como si nunca te hubieras enamorado de una amiga de la infancia.

Su cara era completamente seria o más bien… me recordaba a una niña pequeña a punto de hacer un berrinche, así que no pude evitar reírme.

-¿En serio estás celosa?
-Ya te dije que no –Respondió mirándome con el seño fruncido.
-Está bien, está bien –Dije levantando las manos –Pero por si alguna vez pasa en el futuro… que te pongas celosa, desde ya aclaro que no tienes por qué estarlo.
-¿Y eso por qué?
-Porque yo solamente te quiero a ti.

Esas palabras salieron de mi boca con tanta naturalidad como quien dice “pásame la sal”
Desde luego no entraba en mis planes, declarar mis sentimientos de esa forma, aunque “querer” era una palabra muy pequeña para lo que realmente sentía por ella.

Pude notar como su mirada seguía clavada sobre mí, incluso minutos después de aquella confesión. Pero sentí la necesidad de cambiar de tema.

-¿Te gusta la idea de que pasemos juntas el fin de semana?
-Creo que “gustar” es un término algo pequeño en este caso –Dijo tras una sonrisa –Me tienes completamente intrigada porque contigo nunca se sabe lo que se puede esperar… y… el simple hecho de pasar 48 horas junto a ti… me produce muchas emociones.

Tras esas palabras nos quedamos unos segundos observándonos a los ojos, sin decir nada.

-¿Puedo pedirte algo? –Dije interrumpiendo ese silencio.
-Claro…
-Quiero que a partir del momento en el que lleguemos, olvides todo… que no pienses en nada que no seamos nosotras dos y ese momento, olvida tus problemas, tus pendientes. Vamos a detener el mundo por un fin de semana.
-No creo que te haga falta pedir eso
-¿Por qué?
-Porque es inevitable que suceda cada vez que estoy contigo.

¿Cómo era posible que pudiera querer tanto a alguien?
Tenerla frente a mí, sonriendo, diciéndome esas palabras que hacían a mi estomago dar un vuelco, era la sensación más gratificante que podía existir.
En ese momento sentía que me había enamorado dos veces de la misma persona… de Anahí y de Alexandra… de Alexandra y de Anahí, no importaba su nombre, mi corazón latía a mil revoluciones por minutos cuando sus ojos azules se cruzaban con los míos.
Lo hacía con quince años y lo seguía haciendo ahora…exactamente igual.
En este momento no conseguía entender a esa gente que dice que el amor tiene fecha de caducidad…
Es mi amor por ella el que me trajo hasta aquí y consigue que cada día me vuelva a enamorar.

Minutos más tarde terminamos de comer y volvimos al coche para continuar el último tramo de nuestro camino.

Unas horas después, aunque no fue fácil, llegamos al lugar que indicaba el GPS del auto.
Una casa que nos costó bastante encontrar ya que se situaba dentro de una enorme finca, en el lugar más recóndito de esa ciudad.

-¡Wou! –Dijo observando todo el paisaje lleno de montañas a su alrededor -¿Dónde estamos?
-En una finca rural.
-¿Aquí nos vamos a quedar?
-¿No te gusta? –Pregunté con miedo.
-¿Cómo no me va a gustar? ¿Tú has visto todo esto? –Dijo mientras caminaba con los brazos abiertos y aspirando el aire de la naturaleza que nos rodeaba -¿Cómo lo conseguiste?
-Solo busqué un lugar perfecto para relajarnos y este me pareció el ideal… Esa casa y todos los kilómetros de bosque y cascadas que la rodean, serán nuestro hogar los próximos dos días…

Se detuvo a observarme unos minutos desde su posición, con una enorme sonrisa y un brillo espectacular en los ojos.

-¿Tú de que cuento te escapaste eh?
-¿Estás diciéndome que soy tu príncipe azul? –Pregunté mientras me acercaba a ella, con una expresión de fingida indignación.
-No… -Dijo sonriendo mientras me abrazaba por la cintura –Estoy diciendo que así es imposible no… enamorarse de ti.

Sin poder resistirme más… hice lo que llevaba deseando hacer desde que la vi apoyada en la ventana del auto esta mañana.
La besé… un beso tierno que a medida que pasaban los segundos se iba convirtiendo en más apasionado. Nunca me cansaría de esa sensación que me producía tener sus labios sobre los míos, moviéndose en una sintonía perfecta mientras nuestras lenguas jugaba como locas.
Finalizamos ese ansiado beso y nos dirigimos a ver la pequeña casa, que sería nuestro hogar los próximos días.
Al entrar nos dimos cuenta que no era demasiado grande, era una pequeña cabaña de madera con lo justo y necesario para convertirlo en un sitio muy acogedor. Los muebles eran de un estilo rustico, pero todo estaba en perfectas condiciones.
La dejé unos minutos analizando cada espacio de la cabaña, mientras iba al coche a buscar las bolsas que había guardado en el maletero.
-¿Qué es eso? –Preguntó al verme entrar con las manos llenas.
-Nuestra comida… ¿O creías que íbamos a ordeñar vacas para alimentarnos?
-Creo que hasta eso me parecería divertido –Dijo mientras me ayudaba a llevar las bolsas a la cocina.
-¿Ya viste todo?
-No… aún no he entrado en el cuarto principal.
-Pues vamos entonces.

Dejamos las bolsas sobre una mesa y nos dirigimos hacia la habitación principal, realmente la única que había. Nos estaba resultando obvio que esta casa estaba hecha expresamente para una pareja.

La habitación no era demasiado grande, pero la cama de matrimonio parecía inmensa y no pude evitar que un cosquilleo recorriera mi cuerpo al imaginar que ahí dormiría con ella.
No era la primera vez que lo haría… pero ahora era todo tan distinto que incluso me ruborizaba de tan solo pensarlo.
Sobre la base de la ventana y los muebles de alrededor se encontraban numerosas velas, aún sin encender, pero que le daban un toque más acogedor y romántico.

-Esto es perfecto –Dijo observándolo todo.
-Me alegra haber acertado…
-Si… Pero quiero decir que consigues que todo sea perfecto.
-Supongo que el lugar es lo de menos… ¿no?
-Exacto… -Respondió sin poder quitar de sus labios esa sonrisa que iluminaba su mirada haciéndola aún más linda.
-¿Tienes hambre? –Pregunté dándome cuenta de que ya estaba anocheciendo.
-Un poco…
-Me doy un rápido baño y preparo la cena ¿vale?
-¿Qué vamos a cenar?
-No lo sé… compre muchísimas cosas… demasiadas diría yo, así que cuando salga decidimos lo que más le apetece a la princesa.

Una sonrisa y un pequeño beso fueron su forma de indicarme que estaba de acuerdo, así que sin más cogí algo de ropa y me dirigí al baño.
No quería tardar mucho tiempo, ya que deseaba pasar el mayor rato posible con ella. Pero ese baño me estaba sentando de maravilla y me hacia demasiada falta porque mi cuerpo estaba agotado por haberse pasado casi todo el día conduciendo.
Cuando salí del baño con una pequeña bata que nos habían dejado, al igual que en los mejores hoteles de cinco estrellas, me quedé unos minutos en la habitación, untando mi cuerpo con crema hidratante. Seguidamente me vestí con unos jeans y una cómoda pero sexi camiseta. Sequé un poco mi cabello con la toalla y salí completamente lista para su encuentro, deseando que no se hubiera dormido esperando.

Pero mi sorpresa llegó cuando al acercarme al comedor vi la mesa de madera completamente preparada y adornada con la única iluminación que había en ese momento en la casa, la de unas pequeñas velas.
Ella se encontraba de pie junto a la mesa, sirviendo vino en las dos copas y al verme aparecer me dedicó una sutil sonrisa.

-¿Vienes? –Dijo al ver que me había quedado completamente paralizada y con la boca abierta.
-¿Tú hiciste todo esto? –Pregunté reaccionando y acercándome por fin.
-Si…
-Pero no tenías por qué… no te traje para que cocinaras… yo… iba a hacerte la cena en cuanto terminara.
-Lo sé… -Dijo acercándose y abrazándome por la cintura, consiguiendo que me pusiera aún más nerviosa de lo que estaba –Pero llevas todo el día conduciendo, tienes cara de estar agotada y… lo menos que podía hacer era preparar la cena… además a mí también me gusta sorprenderte.

Tras decir eso, evitó que pudiera decir una palabra más, sellando mis labios con un beso. Esta vez más apasionado que dulce… quizás por el ambiente romántico que ya estaba haciendo efecto sobre nuestros cuerpos.

-Que rico hueles –Dijo al separar nuestros labios, pero aún abrazándome.
-Que rico besas –Respondí sonriendo. –Espera… ¿Huele a quemado?
Sus ojos se abrieron enormemente y lo único que alcancé a escuchar fue –¡¡La carne!! –Antes de que saliera corriendo.
Sin poder evitar reír ante la situación, la seguí hasta la cocina.
-¿Quemaste la casa? –Pregunté burlona.
-No… pero si lo hubiera hecho habría sido tu culpa.
-¡¡Amonos!! ¿Por qué mi culpa?
-Porque me estabas entreteniendo…
-Pues entonces más te vale no cocinar muy a menudo porque pienso entretenerte de esa forma muchísimas veces –Finalicé con una picara sonrisa -¿Qué preparaste?
-Lo que pensé que sería más rápido… un poco de solomillo con salsa de roquefort y una pequeña ensalada… Pero compraste comida para un regimiento –Dijo con expresión de asombro.
-Si… se me fue un poco la mano… es que no sabía lo que querrías comer así que compré un poco de todo.

Calmó mi timidez con una tierna sonrisa y seguidamente nos dirigimos a la mesa perfectamente preparada.
-Gracias… -Dije después de unos minutos -…por prepararme todo esto.
-Si alguien tiene que agradecer soy yo… porque desde que nos conocimos no has hecho otra cosa más que sorprenderme y… presiento que será un fin de semana mágico.
-Eso dalo por hecho…
-¿Brindamos? –Dijo levantando su copa de vino.
-¿Por qué quieres brindar? –Pregunté haciendo lo mismo.
-Por lo único importante en este momento… nosotras.
-Porque jamás olvides este momento.

Tras una sonrisa, con la luz de las velas reflejada en sus ojos, pedí al universo con todas mis fuerzas que detuviera el tiempo y nunca más volviera a perder de vista su mirada

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:28 am

Capitulo 17

El sol radiante de la mañana, entra por la ventana iluminando cada espacio de esa habitación y consiguiendo despertarme. Abro los ojos muy despacio y siento que mi corazón da un vuelco al verla ahí… a unos centímetros de mí, durmiendo plácidamente… con el sol iluminando su rostro. Ni siquiera un ángel parecería más lindo que ella.
A pesar de estar durmiendo, sus labios dibujan una sonrisa. No puedo evitar observarla… ¿Qué estará soñando? Sea lo que sea, la está haciendo feliz y eso automáticamente me hace feliz a mí.

De pronto comienzo a recordar lo sucedido la noche anterior. Una cena perfecta con la compañía perfecta… Pasamos unas horas hablando, mientras cenábamos, ni en mis mejores sueños habría imaginado una escena tan romántica y especial…
Las dos copas de vino que tomamos, consiguieron que el sueño y el cansancio por el viaje, aumentaran y no pude evitar que me ganaran la partida una vez que terminamos.
Ella lo había notado, así que nos fuimos a la cama y mientras me abrazaba y acariciaba mi cabello con ternura, me quedé profundamente dormida…
No recuerdo una noche en toda mi vida que haya dormido tan profundamente, sintiéndome completamente protegida, sin notar rastro de las pesadillas que habían abordado mi sueño los últimos años. Sabía que estaba entre sus brazos… y nada más importaba.

-¿Qué piensas? –Escucho de pronto.

Salgo de mis pensamientos y la descubro ahí, mirándome intrigada, con un brillo espectacular en su mirada.

-Pienso en cuanto me gustaría despertar así cada mañana.
Su respuesta es una dulce sonrisa -¿Dormiste bien?
-Profundamente… hacía años que no dormía así… ¿Y tú? ¿Tardaste mucho en quedarte dormida anoche?
-Bueno… cuando caíste rendida, continué haciéndote caricias y observándote un rato…
-¿Y por qué me observabas? –Pregunté con curiosidad
-Por qué quería que esa imagen se grabara en mi mente para siempre.

De pronto noté cierta duda y temor en sus ojos…

-¿Qué te pasa? –Pregunté preocupada de haber dicho algo malo.
-Me da miedo…
-¿El qué?
-Olvidar… -Bajó su mirada con tristeza -Aunque no hable del tema, tengo muy presente el hecho de que no recuerdo nada de mi pasado… y ni siquiera sé por qué…
Tengo miedo de que me vuelva a ocurrir, que de pronto no recuerde todo esto… lo que siento, lo que tú que me haces sentir… No te quiero olvidar nunca Dulce…
-Nunca lo harás –Digo acariciándole la mejilla, completamente enternecida y conmocionada por esas palabras.
-¿Por qué estás tan segura?

Después de dudar unos segundos… puse mi mano sobre su pecho, sintiendo como su corazón se aceleraba en el preciso momento del contacto.

-¿Lo notas? –Pregunté

Ella simplemente asintió con la cabeza, sin entender muy bien lo que quería decir.

-Si algún día tú mente me llega a olvidar… haré que tu corazón me recuerde.

Después de esto, su expresión cambió y me dedicó una sonrisa de alivio sincero… Por alguna razón había entendido lo que quise transmitirle y consiguió apartar esas dudas o miedos que sentía. Y es que aunque volviera a perder la memoria, su corazón al igual que el mío seguiría latiendo con fuerza cuando nos tuviéramos cerca.

-¿Mejor? –Pregunté al ver su sonrisa.
-Si… -Asintió -Aunque eso haya sonado muy… de cuento de hadas… algo me dice que es verdad.

-Bueno… pues ya va siendo hora de que nos levantemos –Dije con una sonrisa, abandonando la cama – Tenemos muchas cosas que hacer.
-¿Qué cosas?
-Sorpresas…
-¿Algún día dejaras de ser tan misteriosa? –Preguntó poniéndose de rodillas sobre la cama, para quedar a mi altura y así poder besarme.
-No mientras tus besos sean mi recompensa –finalicé.

A continuación nos levantamos.
Fui la primera en ducharme y quedar completamente lista.
Mientras ella lo hacía me dediqué a preparar y organizar todo para el resto del día.
Aproximadamente una hora más tarde.

-¡Lista! –Dijo saliendo de la habitación -¿Voy adecuada para lo que sea que vayamos a hacer?

Me detuve a observarla unos minutos… sus jeans ajustados como un guante, dando la impresión de estar hechos expresamente para su cuerpo… una camisa de tirantes con el escote perfecto para dejarte con ganas de ver más y el cabello aún húmedo, reposando sobre sus hombros.

-Para lo que te va a durar la ropa… -Respondí encogiéndome de hombros aún sin salir de ese estado en el que me había dejado su aparición.

Al ver que me observaba con una ceja levantada y una sonrisa muy juguetona, me di cuenta de las palabras que acababan de salir de mi boca sin siquiera pensarlo.

-Qu…qui…quiero decir que…la sorpresa… eso… no que yo… -Intentaba decir tantas cosas a la vez que las palabras se atoraban poniéndome aún más nerviosa y consiguiendo que mis mejillas se tornaran de un color rojo fuego, exactamente el mismo que sentía yo por dentro. –Eso… que mejor nos vamos ya.

Tras una sonrisa burlona por su parte salimos de la cabaña para dirigirnos a un pequeño establo que se encontraba a unos metros.
Al entrar nos esperaba un hombre, con dos caballos completamente preparados y listos para montar.
-¿Qué vamos a hacer? –Me preguntó completamente asombrada.
-¿Te gusta montar a caballo?
-No lo sé… yo… no sé hacerlo
-Solo tienes que seguirme –Dije mientras el señor y yo, la ayudábamos a subir, después de habernos colocado unas botas altas.

Una vez arriba, no muy convencida, agarró las riendas y me miró para indicarme que estaba lista, con una expresión de miedo pero también ilusión.

Cuando éramos pequeñas, nuestros padres solían llevarnos cada domingo a un centro de equitación para pasar la tarde montando a caballo. Al principio ambas teníamos miedo, pero a medida que fueron pasando los años nos gustaba cada vez más… y aunque cuando crecimos dejamos de ir, nunca se nos había olvidado lo felices que nos hacía la libertad que sentíamos cabalgando una al lado de la otra, y prometimos que algún día volveríamos a hacerlo.
En este momento ella no lo recordaba, ni siquiera recordaba cómo montar, pero al agarrar las riendas pude notar que se sintió más segura, como si le resultara familiar esa situación.
Así que subí a mi caballo y después de que el señor nos recomendara ir con cuidado, la miré unos segundos para asegurarme de que todo iba bien y tras una sonrisa. Salimos de aquel lugar…

Pasamos galopando por delante de nuestra cabaña. Al principio ella me seguía pero una vez el terreno era amplio, reduje el paso para quedar justo a su lado.

-¿Estás bien?
-Esto es impresionante –Dijo inhalando el aire de la naturaleza. ¿A dónde nos dirigimos?
-Al paraíso…

Después de esas palabras, le dediqué una sonrisa y aceleré un poco el paso, llevándola hacia un lugar mágico, que me había indicado el señor del establo, dentro de la misma finca.
Pasamos por lugares llenos de arboles, donde podíamos ver pequeñas ardillas escalando, y también por llanuras que nos permitían cabalgar una al lado de la otra, disfrutando del paisaje y del sol que tenía un brillo espectacular.
Su sonrisa era amplia. Observaba todo a su alrededor, impregnándose con la magia del paisaje y del momento.
De vez en cuando sentía que clavaba su mirada en mi, durante varios segundos, hasta que nuestros ojos se cruzaban y simplemente sonreíamos.
Sus ojos expresaban felicidad… una felicidad tan grande y una seguridad que no había apreciado hasta ahora.

Al cabo de unos minutos me detuve en el que parecía ser el lugar indicado. Observé por un momento a mí alrededor, asegurándome de que así fuera y deleitándome con el paisaje.
Miré hacia atrás para asegurarme de que había llegado junto a mí y bajé del caballo, atándolo seguidamente a un árbol.
Me dirigí hacia ella, extendí los brazos para que pudiera bajar e hicimos lo mismo con su caballo.
A continuación agarré su mano y mientras lo observaba todo la conduje hacia el borde de un pequeño lago a los pies de la montaña.
Estuvimos unos minutos en silencio, viendo el agua caer a través de una cascada y disfrutando de los sonidos de la naturaleza.

-No te equivocaste cuando dijiste que esto era el paraíso –Dijo rompiendo el silencio.
-Es precioso…
-¿Cómo lo descubriste?

-El señor que nos dio los caballos es el administrador de la finca, el me indicó como llegar.
-¿Ya lo tenías todo planeado?
-Bueno… -Respondí encogiéndome de hombros –Tenía que traerte a un lugar especial y llamé a muchos sitios antes de encontrar el perfecto.
-Tú sí que eres perfecta –Finalizó pasando sus brazos alrededor de mi cuello y atrayéndome hacia ella… consiguiendo que nuestros labios se unieran, en un beso perfecto, bajo un paisaje perfecto, con la mujer de mis sueños.

Cuando nuestros labios se separaron, no pude evitar que un suspiro se escapara de los mismos al darme cuenta de que había soñado con una situación así millones de veces…Pero lo que estaba viviendo ahora mismo, superaba todos y cada uno de mis sueños.

-¿Vamos a comer? –Pregunté con una sonrisa.

Ella asintió y minutos más tarde estábamos sobre una manta, disfrutando parte de los alimentos que había cogido para poder pasar el día completo en aquel lugar.

-Nunca había almorzado en un paisaje como este –Dijo de pronto.
-Todo se siente diferente ¿Verdad?
-Si… huele a naturaleza… -Comenzó a levantarse –Es… es especial.

Caminó con los brazos abiertos hacia el lago, sintiendo como el aire puro de las montañas rozaba su piel.
Yo permanecí sentada unos minutos, observándola caminar… Cuando llegó a unas rocas donde el agua mojaba sus pies descalzos, se giró y con un gesto de su mano me indicó que me reuniera con ella.
Segundos más tarde agarré su cintura por detrás, sintiendo también como el agua mojaba mis pies… apoyé mi barbilla sobre su hombro y me di cuenta de que tenía los ojos cerrados y aspiraba el aire que nos rodeaba con mucha fuerza. Entonces agarró mis manos que aún rodeaban su cintura y permanecimos minutos observando el agua y las montañas, con el simple sonido de la cascada y de los pájaros que revoloteaban contentos a través de ese cielo brillante.
De pronto giró levemente su rostro hacia la derecha para mirarme directamente a los ojos, tan intensamente como no lo había hecho nunca, indicándome que quería decirme algo, pero en vez de eso, para mi sorpresa… comenzó a cantar…

“ …Después de cinco minutos,
Ya eras alguien especial…”

No pude evitar sonreír en un intento de calmar los latidos desbocados de mi corazón que me hacían temblar cada parte de mi cuerpo.
El hecho de tenerla frente a mí, sus ojos… mirándome de esa forma…con tanto… amor.
Consiguió que mi estómago comenzara un hormigueo imparable.

“Sin hablarme, sin tocarme algo dentro se encendió,
En tus ojos se hacía tarde y me olvidaba del reloj…”

Al notar el nerviosismo que me invadía, acarició dulcemente mi mejilla, haciéndome saber que cada palabra de esa canción era por y para mí.

“Estos días… A tú lado
Me enseñaron que en verdad,
No hay tiempo determinado para comenzar a amar,
Siento algo… tan profundo que no tiene explicación,
No hay razón ni lógica en mi corazón…”

Tras un suspiro y una sonrisa, me uní a ella, porque también quería pedirle…

“Entra en mi vida… te abro la puerta,
Sé que en tus brazos ya no habrá noches desiertas,
Entra en mi vida… yo te lo ruego,
Te comencé por extrañar… pero empecé a necesitarte luego”

Hubo un pequeño silencio en el que ambas nos quedamos mirando fijamente a los ojos, su mirada azul, transparente, esa que siempre me había permitido ver su corazón, esa que se llevaba mis miedos y mis dudas… Fue allí donde encontré todas las respuestas, fueron esos ojos los que me dieron la fuerza para hacer eso que llevaba cinco años deseando, esas palabras que aprisionaron mi corazón desde aquel día, eso que siempre quise decir y no pude, eso que se había convertido en mi única verdad, esas palabras que me habían traído hasta aquí…hoy…y siempre…

-Te amo…
Sin darle tiempo a responder, uní mis labios con los suyos.
Besándola como si fuera la primera vez, llenando mi corazón de nuevo con su sabor, limpiando mi alma que durante tanto tiempo había estado guardando ese sentimiento tan grande y fuerte…

Ella me abrazaba como no lo había hecho nunca, queriendo que ese beso tan cargado de emociones jamás terminara… y sentía que no debía terminar…
Así que comencé a acariciar su espalda, introduciendo mis manos por debajo de su camisa… sintiendo como cada centímetro de su piel, se erizaba a mi paso… el agua continuaba mojando nuestros pies…
Durante unos segundos detuve el beso y la miré fijamente a los ojos, sin miedo, sin dudas… levanté ligeramente su camisa y alzó los brazos para indicarme que podía continuar. Terminé despojándola completamente de esa prenda y el nerviosismo volvió cuando observé su cuerpo semidesnudo a unos centímetros de mi… era incluso más perfecta de lo que la recordaba. Su cuerpo… ya no era una niña, se había convertido en una mujer… una mujer que conseguía quitarme el aliento.

Salí de mi hipnosis cuando sentí sus manos deslizarse por mi cuerpo e imitar el gesto que yo había hecho anteriormente… lanzó mi camisa al aire y por unos segundos vi como se quedaba observando mi cuerpo, acariciando sensualmente mi estomago, consiguiendo que ese hormigueo en vez de cesar, aumentara… Entonces volvió a mirarme a los ojos y con ese deseo que ambas sentíamos volvimos a unir nuestros labios, besándonos cada vez con más pasión.

Acaricié su estómago, firme, suave… sintiendo como de nuevo su piel se erizaba, hice un recorrido desde su ombligo hacia arriba… acariciando dulcemente sus pechos y sintiendo como me besaba con más intensidad.
Llegué hasta el cabello y lo aparté, dejando su cuello completamente al descubierto… Pasé de besar sus labios a dejar pequeños besos por todo su cuello, bajo unos sutiles gemidos que comenzaba a expresar… Jugué con mi lengua y su piel, consiguiendo que empezara a enloquecer y como resultado, poco a poco fue desabrochando el cierre de mi pantalón. Cuando quise darme cuenta ya había caído al agua y me encontraba casi desnuda frente a ella.

Sin detenerme un segundo más hice lo mismo y ahora si… cubriéndonos simplemente por la ropa interior, dirigí despacio nuestros cuerpos hacia el interior del lago, sin dejar de besarla ni un segundo, sintiendo como el agua iba cubriendo, primero nuestras rodillas hasta llegar a la cintura…
A medida que pasaba el tiempo, los besos aumentaban en intensidad y pasión.

Una vez nos encontrábamos en el lugar ideal, donde el agua cubría la mitad de nuestros cuerpos, sumergí suavemente una de mis manos, acariciándola con ternura, con deseo, con pasión… llegué hasta el final de su estomago y volví a subir, acaricié su espalda y me encontré con el broche de la parte superior de su ropa interior, así que con un rápido movimiento me deshice de él, consiguiendo que callera al agua y quedara completamente mojado.

Esto nos hizo separarnos un momento y su mirada de fingida venganza fue suficiente para que le permitiera hacer lo mismo.
Nuevamente volvimos a unir nuestros labios, pero esta vez el contacto completo de nuestro cuerpo, sintiendo sus pechos contra los míos consiguió que me estremeciera y no pude aguantar las ganas de sumergir mi mano nuevamente.

Pero esta vez no me detuve, llegué hasta el centro de su cuerpo y la acaricié… sintiendo como llevaba tiempo esperándome… no pudo evitar morder mi labio inferior mientras me besaba, haciéndome saber que no aguantaba más, que llevaba tanto tiempo como yo esperando ese momento… Así que con un ágil movimiento, levanté ligeramente su cuerpo y abrazó con sus piernas mi cintura, permitiéndome entrar en ella como deseaba… Temblaba, todo su cuerpo temblaba entre mis brazos.
Sus labios quedaron aproximadamente a la altura de mi nariz, sentía su respiración golpeándome y tras un gemido inevitable, al sentirme dentro de ella, entrelazó los dedos en mi cabello, apretando, respirando con fuerza, con rapidez…

La miré fijamente a los ojos y ambas comenzamos un baile imparable dentro del agua, cada vez más rápido y apasionado, fusionando nuestros gemidos con los sonidos de la naturaleza que nos acompañaban… los pájaros, el sonido del agua cayendo de la cascada… sus ojos… sus ojos me miraban con pasión, con deseo, con desesperación y en el momento justo en el que llegó a lo más alto, los cerró…
Clavando sus dedos en mi cabello… sintiendo como toda esa fuerza y esa pasión que sentía hace unos segundos, desaparecía dando paso a la relajación… a la tranquilidad… al amor…

Su cuerpo perdió fuerza y se desplomó sobre el mío, abrazándome como nunca e intentando que nuestras respiraciones volvieran a la normalidad.

Entonces sentí como continuaba temblando.

-¿Tienes frio?
-No –Respondió levantando la cabeza de mi hombro para mirarme a los ojos.
-¿Entonces por qué tiemblas?
-Porque jamás había sentido algo así…

Con una dulce sonrisa, la besé… intentando trasmitirle todo mi amor, a través de mis labios.
Impulsé su cuerpo hacia arriba para que se abrazara nuevamente a mi cintura con sus piernas y de esa forma, entre beso y beso, con su cuerpo aun sobre el mío, salimos del agua….

Poco después llegamos a la pequeña manta que habíamos extendido y con delicadeza dejé que su cuerpo reposara despacio sobre ella, acostándome seguidamente a su lado. Apoyó su cabeza sobre mi pecho y ambas nos quedamos unos segundos mirando al cielo… observando el vuelo libre de esos pájaros que todo el tiempo habían estado cantando.

-¿Es cierto? –Preguntó de pronto…
-¿Qué cosa?

Se incorporó un poco para que nuestras miradas fueran directas.

-¿Me amas?

Sin responder… y sin dejar de mirarla a los ojos, agarré su mano suavemente y la coloqué sobre mi pecho haciendo que sintiera el latido acelerado de mi corazón. Y tras ver sorpresa en su rostro por la velocidad de mis latidos, con una sonrisa llegó mi respuesta…

-Ese es su ritmo cada vez que tú estás cerca…

Sin decir una palabra más me besó… trayendo de nuevo con ese beso la pasión que habíamos sentido antes…
Y allí, sobre aquella manta en medio de un bosque…
Junto a un lago y una cascada, bajo el cielo azul y el sol radiante…me hizo el amor…
como jamás pensé que alguien pudiera hacérmelo y yo se lo hice a ella como jamás pensé que pudiera hacerlo…
Entregándole mi cuerpo y mi alma en cada beso, en cada caricia, en cada gesto y en cada sonrisa…
Así fue completa y definitivamente… mía y así fui… completa y definitivamente… suya.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:28 am

Capitulo 18

*10 años atrás*

-Dul… -Dijo apareciendo de pronto.
-¿Any dónde te metiste? Ya todos se nos adelantaron y me tenías preocupada.
-Lo siento, es que me entretuve mirando los pequeños puestos que hay por acá, ¿Dónde están mis papás?
-Te digo que ya se nos adelantaron, yo me quedé a esperarte, pero oye se ponen a platicar y si nos perdemos ni cuenta se dan.
-Bueno pero tú como siempre me esperaste –Dijo con esos ojos que ponía cuando hacía alguna travesura.
-Si… y tú como siempre te me desapareces preocupándome. Mejor vamos a buscarlos antes de que se alejen más.
-¡¡Espera Dul!! –Se apresuró a decir deteniéndome –Te compré algo.
-¿Cómo que me compraste algo?
-Bueno… más bien para las dos.

Agarró cuidadosamente mi brazo y comenzó a colocar una pequeña pulsera azul y marrón, hecha por algún artesano de los que vendían pulseras y collares a los turistas en las playas. A pesar de su sencillez era preciosa.

-Compré dos iguales, una para ti y otra para mí… Quiero que nunca te la quites… y cuando te sientas sola simplemente tendrás que mirarla para saber que esté donde esté… siempre te llevo conmigo.

Yo simplemente pude sonreír ante ese gesto inesperado que me había causado más emoción de la que debía…

Entonces la cogí entre mis brazos –¡¡Te quiero muchísimo enana!! –Dije comenzando a girar sobre mi misma y provocando que ella no pudiera parar de reír, como siempre que le hacía eso.
-¡¡Yo te adoro!! –Finalizó gritándolo a los cuatro vientos.
***

El sol, que como cada mañana entraba radiante a través de esa ventana había conseguido despertar a Alexandra que no pudo evitar quedarse a observar la manera tan tranquila en la que Dulce dormía.
Debe estar agotada –Prensó para sí misma.
El día anterior había sido mágico, habían pasado prácticamente toda la tarde haciendo el amor, entre besos y abrazos, en aquel maravilloso paisaje, a orillas de un lago hermoso, tan aisladas del mundo que llegó la noche prácticamente sin darse cuenta.
Cuando volvieron a la cabaña, prepararon una cena rápida y una vez en la cama, volvieron a amarse, una y otra vez…
Nunca me cansaría de hacerte el amor –Pensó mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios, observándola…
Podría quedarse ahí toda la mañana, viendo como el sol iluminaba su cabello y su piel, haciéndola aún más perfecta… Al menos así la veía ella…
Dulce podría tener millones de defectos, pero ella no conseguía ver ninguno o quizás eso la hacía aun más bella.
Era hermosa… la mujer más hermosa que había visto jamás y lo más increíble es que estaba enamorada de ella… hace apenas unas horas confesó que la amaba. Aún le costaba creer que todo esto hubiera pasado en tan poco tiempo, y que fuera tan real… Porque realmente lo sentía, cuando la miraba a los ojos, solo podía ver amor… el mismo amor que creció dentro de sí misma sin controlarlo.
Algo las había unido desde el preciso momento en que la vio sobre aquel escenario, una fuerza incontrolable hizo que se conocieran y esa misma fuerza las había llevado hasta ahí… a pesar de sus dudas o de sus miedos. Estos días junto a ella no había hecho más que demostrarle cariño, seguridad, amor… y en este momento no importaba nada más, no importaba su pasado ni cuantas Anahí hubiera en el mundo… Dulce era suya, completamente suya y ya no tenía ninguna duda.

Muy a su pesar, decidió dejar de observarla y levantarse para aprovechar el que sería el último día de ese fin de semana tan mágico.

***

Una vez más el sol consigue despertarme, abro lentamente los ojos y un atisbo de miedo llega cuando no la veo a mi lado, temo que todo haya sido un sueño...todo lo vivido las últimas semanas.
Pero entonces miro a mi alrededor y recuerdo donde estoy. La almohada huele a ella, las sabanas están revueltas recordándome la increíble noche que pasamos y no puedo evitar sonreír. Todo ha sido tan real como la vida y tan mágico como un sueño…
Escucho ruido fuera de la habitación, cosa que me tranquiliza al saber que no sea ido.
Así que decido levantarme para ir en su encuentro.

Salgo de la habitación y me doy cuenta de que la puerta de la cabaña está abierta, me asomo y ahí está ella…
en el pequeño porche, sentada en una mesa completamente preparada con zumo, tostadas, fruta, mermeladas y muchísimos alimentos de desayuno. Ni siquiera sé cómo llegó esa mesa hasta ahí, pero no me importa…
Ella se ve hermosa con la luz de la mañana iluminando su rostro, definitivamente quiero ver esa imagen el resto de mi vida.
Sonríe al darse cuenta de que estoy ahí… y siento que hoy tiene la sonrisa más linda que jamás le he visto. Entonces se queda por unos minutos observando mi cuerpo, cosa que me intimida…

-Buenos días… -Dice sonriendo.

De pronto me doy cuenta de que era tanta la prisa por encontrarla, que salí en ropa interior.

-Buenos días… -Respondo con una sonrisa algo tímida –Creo que debería ponerme algo de ropa.
-Por mí no te preocupes… creo que disfrutaría mas el desayuno con esta vista.

Su sonrisa picara y juguetona me hace querer abalanzarme sobre ella para hacerla mia de nuevo, sobre aquella mesa o en cualquier lugar.
Sin embargo, tras una sonrisa, vuelvo a nuestra cabaña y me pongo esa pequeña bata que nos dejaron en la habitación, una exactamente igual a la que ella lleva puesta.

Salgo de nuevo a su encuentro y la veo sirviendo zumo de naranja en dos copas…

-Te sentaba mejor lo otro… -Dice al verme.
-Oh… ¿Entonces así no te gusto? –Pregunto con los brazos cruzados fingiendo indignación.

Ella simplemente vuelve a sonreír, tiene un aire diferente, misterioso, juguetón. Así que me acerco a su lado y tirando de mi bata hacia abajo consigue que quedemos cara a cara…

-Me encantas… -Dijo besándome de una forma que consiguió robarme el aliento. -¿Desayunamos?
-Esto sí que es una buena forma de comenzar el día. ¿A qué hora te levantaste para preparar todo esto?
-No hace mucho… media hora aproximadamente.
-¿Y la mesa? ¿De dónde la sacaste?
-Es la que teníamos en el comedor…
-¿Tú solita la trajiste? –Pregunto completamente sorprendida

Ella simplemente asiente sonriendo, mientras unta mermelada en su tostada.

-¿Cómo?
-Ni preguntes… lo difícil va a ser regresarla. Pero quería que nuestro último desayuno aquí fuera especial… ¿Has visto que bonito está el día?

Por un momento miro a mi alrededor, tenía razón, el día estaba precioso, el sol resplandeciente alumbraba cada espacio y la temperatura era ideal…
Una vez más podíamos escuchar el sonido de los pájaros revoloteando de un lugar a otro, cuando de pronto uno muy pequeño vino a posarse sobre el porche, justo a nuestros pies.

-Que suerte tienen los pájaros ¿verdad? –Pregunto mientras ambas observamos al pequeño.
-¿Por qué lo dices?
-Porque son libres, pueden ir a cualquier lugar en cualquier momento, observan el mundo desde lo más alto…convirtiéndonos en seres pequeños.

Ella dudo unos segundos.

-Creo que yo tengo más suerte que ellos…
-¿Por qué? –Pregunto curellos
-Porque me siento libre… observándolo todo desde lo más alto y sobretodo… contigo.

Me quedé unos segundos observando sus ojos, irradiaban un brillo que enamoraría a cualquier persona que en ese momento la mirase.

-¿Eres feliz? –Pregunté de pronto.
-Inmensamente… -Respondió con una sonrisa, para después dirigir su vista hacia el paisaje –Tanto que no quiero que esto se termine…
-No va a tetermine
-Se que aún nos queda el resto de este día pero…
-No… -Interrumpí –Quiero decir que esto es solo el principio… Iremos a donde queramos, en el momento que queramos…
-¿Y qué pasa con el resto dequeramos
-El mundo seguirá estando ahí… el mundo no se va a detener por nosotras… y un día te dije que cumpliría todos tus sueños.
-Mi sueño es estar contigo…
-Estaré contigo… Siempre.
-¿Siempre?
-Incluso cuando no me veas… mi corazón siempre estará contigo… -Durante unos segundos permanecí en silencio, mirándola, pero necesitaba continuar –Pase lo que pase… nunca dudes de esto, de lo que hemos vivido estos días, de lo que sentimos…
-¿Por qué dices pase lo que pase? –Preguntó comenzando a extrañarse.
-Simplemente quiero que sepas que estos han sido los mejores días de mi vida.
-También los míos… nunca me había sentido tan feliz.

Me incliné un poco sobre la mesa, esperando que ella hiciera lo mismo, agarré su rostro y la besé, con dulzura…

-Tenemos que aprovechar el resto del día –Digo tras una sonrisa mientras ella simplemente asiente.

Terminamos de desayunar y después de prepararnos y dejar todo listo, nos dirigimos de nuevo hacia las caballerizas.
Elegimos los dos mismos caballos del día anterior y comenzamos un galope montaña arriba, pasando el mágico lugar donde habíamos disfrutado un día antes.

Poco después llegamos a una colina llena de arboles enormes y allí decidimos quedarnos.
Atamos a los caballos y cogidas de la mano nos acercamos al acantilado, desde el que podíamos ver nuestra cabaña y prácticamente toda la finca bajo nuestros pies.
Ella se situó delante y yo abrazaba su cintura por detrás, sintiendo como la brisa golpeaba suavemente nuestro rostro.

En ese sitio se respiraba verdadera naturaleza, nos sentíamos libres… lejos del mundo… todo lo que estaba ahí abajo carecía de importancia… todo se veía pequeño.

-Nunca me cansaré de agradecerte… -Dijo interrumpiendo el silencio.
-Como vuelvas a agradecerme el haberte traído aquí voy a terminar enojándome.
-No… no me estoy refiriendo a esto…
-¿Entonces?
-No tienes una idea en qué medida has cambiado mi vida
-¿A qué te refieres?
-Quizás pienses que es casualidad y que estoy loca pero… Antes de conocerte cada noche tenía pesadillas, pesadillas horribles que no me dejaban dormir.
-¿Qué tipo de pesadillas?
-No lo sé, no las recordaba al despertar, pero sentía miedo… muchísimo miedo, eran oscuras y me sentía muy sola… Pero no solamente eso, también durante el día mi mente de pronto, vagaba por algún lugar, me ausentaba y dejaba de escuchar lo que pasaba a mi alrededor… Tenía muy fuertes dolores de cabeza de repente… mi mente era un desastre. Pero desde que te conocí no me ha vuelto a ocurrir nada de eso, fue como si llenaras un hueco que había y lo estaba descontrolando todo, nunca más me he vuelto a despertar aterrorizada en la noche, sintiéndome sola…pensarás que estoy loca –Dijo bajando la mirada con una tímida sonrisa.

Levanté suavemente su mentón, consiguiendo que me mirara a los ojos.

-Claro que no… -Dije con una leve sonrisa –Quiero que sepas algo…
-¿Qué…?
-Alex… la vida… la vida no es fácil… -Comienzo a decir mientras acaricio suavemente su mejilla -Estoy segura de que ambas hemos sufrido mucho los últimos años… A veces es difícil estar de pie con tantos golpes…
Pero hoy siento que no estoy sola, porque tú me diste la fuerza para enfrentarlo todo y sonreír una vez más. No importa donde estemos ni lo que estemos haciendo, lo importante es que sepas que cada instante de mi vida pienso en ti… que cada paso en mi camino ha sido para encontrarte y volvería a recorrer el mismo camino si fuera para llegar a ti… Un día tuve miedo a reconocerlo, pero hoy quiero que sepas… que tú tampoco volverás a sentirte sola y que nunca… amé y jamás amaré a nadie como te amo a ti.

Sus ojos habían comenzado a humedecerse y ahora unas lágrimas escapaban mojando ligeramente sus mejillas.

-A pesar de todo… -Dijo mientras agarraba mis manos que secaban sus lagrimas -Es imposible no creerte… Dul… yo…

Sin dejar que terminara de hablar, junté mis labios con los suyos… Necesitaba sentirla y por alguna razón temía escuchar esas palabras saliendo de sus labios. Me amaba… yo lo sabía porque siempre lo había hecho y lo veía en sus ojos, al igual que ella lo sabía cuando yo me negaba a aceptarlo… Pero tenía miedo de escucharlo, miedo porque la última noticia que tuve de ella siendo Anahí fueron esas palabras escritas en una pared bajo nuestras iniciales…

Al finalizar el beso ambas nos volvimos hacia la colina, abrazadas, observando el paisaje y lo que ocurría allá abajo… observando el mundo sin ser vistas por nadie.

Pasamos minutos abrazadas de esa forma, simplemente disfrutando del silencio.

-Quiero que tengas esto –Digo sacando algo de mi bolsillo mientras sostengo su muñeca.
-¿Qué es?
-Es una pulsera… -Respondo mientras se la coloco y le muestro mi muñeca -Yo tengo otra igual… Llévala siempre contigo y cuando te sientas sola simplemente tendrás que mirarla para saber que esté donde esté… siempre te llevo conmigo.

Permaneció uno segundos observando esa pulsera sin decir nada, sonriendo, pensativa… su silencio me ponía nerviosa.

-Ya había visto la tuya –Dijo por fin –Nunca te la quitas.
-No…
Continuó observándola –Es preciosa… gracias.

Yo simplemente sonreí y ella después de mirarme intensamente me besó, aún más intensamente.

Esa pulsera era suya, ella me la había regalado a mí diez años antes en aquellas vacaciones que pasamos en Los Angeles, con nuestras familias. Desde entonces jamás me la quité y ella tampoco lo había hecho hasta hace cinco años…
Esa pulsera fue el único rastro que encontraron en aquella casa de madera donde estuvo semanas secuestradas, esa pulsera fue lo que indicó a los policías que ese era el lugar, que ahí estaba retenida. Cuando cerraron la investigación se la entregaron a Marichelo y ella decidió que yo debía guardarla, desde entonces la he llevado siempre conmigo, con la esperanza de un día devolvérsela.
Y sentí que ese día debía ser hoy, porque no sabía lo que iba a pasar de ahora en adelante, pero tampoco me preocupaba… estaba con ella y en estos últimos días le había demostrado cuando la quería… lo que venga a partir de ahora, solo el universo lo sabe pero ella…sabe que la amo y que pase lo que pase, siempre voy a estar a su lado.

-Tenemos que irnos ya –Dije cuando nuestros labios se separaron.
-¿Volveremos? –Preguntó con tristeza.
-Iremos a otros muchos lugares igual o más hermosos que este…
-Aquí hicimos el amor por primera vez… ningún otro será más hermoso.
-Entonces volveremos… y lo repetiremos como si fuera la primera vez –Finalicé con una sonrisa llena de amor.

Después de mirar por última vez el paisaje a nuestro alrededor, con la intención de que se nos grabara esa imagen, subimos a nuestros respectivos caballos y volvimos a la cabaña donde todo estaba listo para nuestra partida.

A ambas nos producía tristeza ese lugar pero algo nos decía que algún día volveríamos… Así que sin más, subimos al auto y comenzamos nuestro camino de vuelta a la gran ciudad.

Entre música, cantos y risas durante el camino, cinco horas más tarde nos encontrábamos una vez más, con el auto detenido frente a su casa.

-Llegamos –Dije rompiendo el silencio.
-Si… llegó la hora…
-¿Nos veremos mañana?
-Creo que me va a costar demasiado, dormir y despertarme sin ti a mi lado así que… sí, sin duda tendré que verte mañana para sobrevivir.
-Oh… ¿así que ahora eres adicta a mi? –Pregunté divertida.
-Completamente –Dijo acercándose peligrosa y tentadoramente a mis labios, para después fundirnos en un beso, intenso y apasionado, un beso en el que nuestras lenguas se entrelazaban deseando que el aire fuera suficiente para no detenernos jamás. Pero desgraciadamente nuestros pulmones tenían un límite y cuando nos separamos me encontré de nuevo con sus ojos, haciéndome más difícil aún el hecho de tener que separarme de ella.

-Hasta mañana… -Fueron las únicas palabras que pude decir después de esa imagen y esas sensaciones.
-Hasta mañana… mi amor. –Finalizó saliendo del auto y dejándome con esa sensación de siempre querer más, más besos, más abrazos, más caricias, más miradas… nunca tenía suficiente… nunca me cansaba de ella.

Al llegar a la puerta volteó por última vez y en un gesto con su mano acompañado de su increíble sonrisa, nos despedimos definitivamente.

*****

Después de esa última mirada Alexandra sintió que Dulce se llevaba consigo, absolutamente todo de ella, su corazón, su cuerpo… Esa chica había conseguido conquistarla de una forma que jamás creyó que pudiera pasar.
Hacía apenas unos segundos que no estaban juntas y ya la extrañaba, extrañaba su risa, sus ojos, la forma tan intensa en que la mira…
Está noche no tendría sus caricias antes de dormir, su olor… su calor… no sería lo primero que vería al despertar y eso le producía tristeza.
Sentía que quería dormir y despertar junto a Dulce, todos los días del resto de su vida.

Entre tanto pensamiento, llegó a su casa y le extrañó darse cuenta de que no había nadie viendo la televisión en la sala principal. Ni siquiera sabía la hora que era así que se dirigió directamente a su habitación y se lanzó boca arriba sobre la cama, mirando al techo y sin poder evitar sonreír al recordar todas las cosas maravillosas que había vivido los últimos días.

-Ahora sí creo que es preocupante –Dijo una voz sacándola de sus pensamientos.
-¿El que es preocupante?
-Tu cara… -Respondió Paula acercándose y cerrando la puerta tras ella –Si antes creía que estabas enamorada ahora creo que estás… -Miró al techo como intentando buscar la palabra adecuada –¿Qué viene después de enamorada?
-No lo sé… -Dijo por fin sin poder dejar de sonreír –No sé lo que me pasa… estoy en las nubes.
-Eso no hace falta que me lo jures… sé te ve a leguas hermanita. Apuesto a que el fin de semana ha sido… ¿Increíble? ¿Espectacular? ¿Maravilloso?
-Magico…
-Magico –Repitió –¿Sabes que aunque parezcas tonta me encanta verte así?
-Soy feliz… Como no recordaba haberlo sido nunca.
-¿Y eso es porque…?
-Porque me ama…porque no ha hecho otra cosa más que demostrármelo en estos dos días… porque no solamente lo dijo sino también… hizo que lo sintiera y que no me quedara ninguna duda más…
-¿Y tú?
-¿Yo qué?
-¿Qué sientes?
-Soy inmensamente feliz cuando estoy con ella y… la amo, no sé porqué ni en qué momento pero estoy completa y perdidamente enamorada de Dulce María.
-¡¡Por fin!! –Dijo la niña completamente entusiasmada.
-¿Por fin qué?
-¡¡Aiii Alex!! Te enamoraste de Dulce desde el mismo momento en que la conociste… otra cosa es que te haya hecho falta perder los miedos y que desaparezcan las dudas para darte cuenta…
-Puede ser… pero ya no hay dudas y ella debe saberlo… sé que ha tenido que sentirlo pero quiero decírselo yo misma…
-¿La vas a llmisma
-No… ya es tarde y seguro está cansada pero mañana mismo me presento en su departamento para decirle que… la amo.

****
-¡¡Dichosos los ojos!! –Dice Christopher al verme entrar en el departamento con una enorme sonrisa. –Oh… dame mi dinero May… te dije que habría sexo.
-¿Y por qué estás tan seguro de que lo hubo? –Pregunta la chica.
-¿No ves su cara? Antes estaba enamorada pero ahora… sin duda tuvieron que pasar un fin de semana apasionado entre arboles y cascadas. ¿La dejaste satisfecha? –Pregunta dirigiéndose a mí.
-¡Oyes estás hablando de mi hermana idio*ta! –Dijo la morena, dándole un pequeño golpe en el brazo -¿Hubo sexo? –Preguntó está vez dirigiéndose a mí.
Desde el momento en el que entré no había dejado de asombrarme por el hecho de que hablaran de mí como si no estuviera delante.
-Si hubo o no hubo sexo… no es asunto de ustedes.
-Te equivocas señorita… la chica de tus sueños es mi hermana y estoy en todo mi derecho de saber si ya… tú me entiendes.
-Bueno pues pregúntaselo a ella…
-¿Crees que no lo haré? –Pregunta entrecerrando los ojos, retándome.
-¿Tan aburrido ha sido su fin de semana que hicieron una apuesta para saber si tuve o no tuve sexo?
-¡Sí! –Respondieron ambos a la vez.
-Pues… siento informarles que el mío ha sido de todo menos aburrido, por lo tanto estoy agotada… -Finalicé dirigiéndome a mi habitación con una sonrisa triunfante.
-¡¡Muy bien… tu déjanos con la intriga!! –Gritó Christopher desde la sala –Pero mañana no te vas a librar de contarnos todo con lujo de detalles y de hablar de negocios.
-¿Qué negocios? –Pregunto asomándome por el umbral.
-Nos ofrecieron… o más bien, nos exigieron una nueva gira por Sudamérica…
-A mí nadie me exige nada –Digo con una ceja Sudamérica
-Eso mismo respondió Ucker, tu amigo… pero Christopher, tu manager, tiene el deber de informarte y aclararte las consecuencias de que no la hagas…
-Está bien… mañana hablamos –Acepté.
-Algo es algo…

Sin decir una palabra más volví a mi cuarto, agarré mi diario y me acosté en la cama para escribir todo lo sucedido los últimos días. Al abrirlo, una foto calló entre mis manos y no pude evitar sonreír al vernos en esa imagen.
Al ver lo bonito de su mirada… éramos felices… tan felices como habíamos sido este fin de semana, tan felices como seríamos el resto de nuestras vidas…

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:29 am

Capitulo 19

Despertar y no encontrarla a su lado hizo que Alexandra sintiera un pequeño vacío. ¿Cómo era posible que una persona se hubiera acostumbrado tanto a otra en tan solo dos días?
En cualquier caso, el hecho de saber que en algún momento del día estarían juntas, era suficiente para levantarse con una enorme sonrisa. Hoy sería el día… hoy le diría a Dulce que ella también la amaba, que no sabía en qué momento exactamente había ocurrido, pero la amaba y quería que el resto de días de su vida, fueran como este fin de semana… no importaba el lugar, pero junto a ella.
Que su imagen fuera la primera en ver al despertar y la última antes de dormir. Quería soñar con ella cada noche y tenerla durante el día, quería ser su amiga, su confidente, su amante… compartir sueños y luchar juntas por cumplirlos.
Realmente quería ser todo para esa chica, esa chica que en tan solo unas semanas había conseguido enamorarla de tal forma que se sentía en las nubes.

Entre un pensamiento y otro, Alex llega a la cocina y ve a Pablo sentado, leyendo un periódico, eso le hizo recordar que se había olvidado completamente de ese chico. Desde que la vio besando a Dulce, no lo había vuelto a ver y ni siquiera había podido explicarle bien las cosas.
Pero ahí estaba ahora… tomando café y era el momento perfecto para hablar claro acerca de sus sentimientos. Realmente no le importaba… en este momento quería gritarle al mundo lo feliz que era gracias a lo que sentía por ella, por esa chica que con su dulce sonrisa consiguió lo que él nunca consiguió… por duro que parezca.

-Pablo… -Se atreve a decir por fin.
-Bueno días Alex –Responde él secamente.
-Llevo días sin verte…
-Si… bueno, no fui yo el que desapareció todo el fin de semana.

El chico parecía molesto y aunque no tenía por qué, Alexandra se sintió un poco culpable. Realmente ella le había cogido mucho cariño estos últimos años, y estaba enormemente agradecida con él…pero…no sentían lo mismo, y ahora más que nunca lo sabía.

-De eso quería hablarte…El otro día yo… quería explicarte, pero no te encontré.
-Ya… salí a tomar aire… Pero no tienes nada que explicar Alex, me di perfectamente cuenta de lo que pasaba.
-Me lo imagino, pero aún así quiero decirte como están las cosas.
-¿Y cómo están? –Preguntó con indiferencia.
-Yo… estoy enamorada de Dulce.
-¡¿Enamorada?! –Dijo ya prestándole atención -Hace semanas que la conoces Alexandra…
-¿Y eso que tiene que ver?
-Que una persona no se enamora de la noche a la mañana…yo… yo he estado años intentando que te fijes en mi, que te des cuenta de todo lo que sería capaz de hacer por ti y… ¿llega una chica y en unas semanas te enamora? ¿Una chica? Si llego a saber que te gustaban las mujeres me habría retirado a tiempo…
-Pablo yo… no sé qué decirte… si no te dije que me gustaban las mujeres fue porque no lo sabía… Ni siquiera a día de hoy estoy segura. Solamente he sentido esto por Dulce, por nadie más… Y lo sentí desde el día en que la conocí.
-¿Así que fue un flechazo según tu?
-No sabría explicarlo pero… eso es lo de menos.
-¡No es lo de menos Alexandra! Quiero saber para poder entender porqué llevo cinco años intentando que me veas y llega alguien a quien ni siquiera conoces y “te enamora” según tú… ¿Qué sabes de ella? ¿Conoces a su familia? ¿Has visto su casa? ¿Te ha dicho que te llevará en algún momento a su país?
-No me importa nada de eso Pablo, lo único que me importa es lo que siento cuando estoy con ella, es lo único que sirve… y no estoy aquí para darte ninguna explicación de lo que siento, yo te quiero mucho y te estoy muy agradecida pero tú sabes que nunca ha habido nada más…
-¿Realmente piensas que ella se va a enamorar de ti? Es una artista famosa Alex, viaja por todo el mundo… ¿Quién te dice que no tiene pareja en su país? ¿Quién te asegura que no está jugando contigo? Tú eres simplemente una chica y ella es una estrella… seguramente le divertirá mucho ir enamorando a chicas para después dejarlas tiradas… ¿Qué hay de esa canción? Esa tan famosa, que le dedica alguien misterioso…
¿Te ha dicho a quien se la dedica?¿Realmente ya se olvidó de esa persona?
Las palabras del chico habían comenzado a irritarla -Tú no la conoces Pablo, no sabes cómo me trata así que no puedes juzgarla… sé de Dulce lo que debo y quiero saber, no necesito nada más.
-Está bien Alexandra…tú haz lo que quieras, pero si quiero que tengas claro que nadie te querrá como yo te quiero y en el momento en que Dulce María te deje tirada… mi propuesta de irnos a Alemania sigue en pie…
-Vaya… Es bueno saber que me deseas lo mejor –Dijo la chica irónicamente.
-Lo único que yo deseo es que estés conmigo.
-Eso es egoísta…
-Llámalo como quieras…

Tras esas palabras Pablo salió de la cocina, dejando a una Alexandra completamente confundida y perpleja. No quería que se enojara, no quería perderlo como amigo pero… tampoco tenía ningún derecho a hablar mal de Dulce cuando realmente no la conocía. No tenía derecho a reclamarle nada… Ella no lo quería de la forma en la que él deseaba, no lo había hecho antes de Dulce y no lo haría nunca, estuviera o no con ella. Esa era la única realidad de todo esto.

-¡¡Alex!! ¿Estás bien? –Escuchó como alguien preguntaba de pronto.
-¿Paula? ¿Qué haces despierta tan pronto? Aun te falta media hora…
-Escuché ruido y no pude seguir durmiendo, pero… ¿Qué te pasa? Pareces preocupada…
-Nada, es solo que estaba hablando con tu hermano…
-Uhm… ¿De Dulce por casualidad?
-Exacto…
-Bueno Alex, no hagas caso de lo que te diga Pablo, él… ya sabes lo que siente, obviamente no iba a estar de acuerdo.
-Lo sé, pero no es solo que no se haya alegrado por mi… tampoco cree que Dulce sea sincera.
-Él no la conoce y además está celoso… es normal ya que lleva años enamorado de ti y tú nunca le has hecho caso.
-Lo sé, pero tampoco me gustaría perderlo.
-Ya se le pasará, no le hagas caso…
-Bueno… –Aceptó sin ganas de seguir con este tema -Mejor me voy a bañar para acompañarte al colegio.
-¿Sigues pensando ir a casa de Dulce?
-Si… -Dijo con una sonrisa, al recordar sus planes para el día de hoy –En cuanto te deje en la escuela voy para su departamento.
-¡¡Ponte muy guapa entonces!! –Gritó mientras veía salir a su hermana.
****

-¡¡Que madrugadora señorita!! –Dijo Maite al verme aparecer en la cocina.
-Si… tengo cosas que hacer y quiero aprovechar el día.
-¿Café?
-Gracias… -Aceptando la taza que me ofrecía -¿Dónde está Ucker?
-Lo mandé a comprar pan, enseguida viene
-¿Conseguiste que se levantara temprano? –Pregunté completamente sorprendida -¿Qué poder tienes?
-El poder llamado confianza –Respondió sonriendo –Ya nos conocemos a la perfección y me es fácil convencerlo.
-Si… desde que pasó lo de Any ustedes dos han estado muy unidos.

-Bueno… Con alguien tenía que asociarme para sacarte del hoyo… Chris se fue, Any… ya sabes… tú te convertiste en una vieja amargada… solo quedamos nosotros dos para que hubiera constancia de que un día habíamos sido un grupo.
-¿Y nunca has sentido nada por él más que amistad?

La chica dudó unos segundos, bebiendo un sorbo de su humeante café.

-Realmente no lo sé… somos como hermanos y él ya sabes… es un mujeriego. Creo que estamos bien así, me gusta contar con él… Siempre está cuando lo necesito…
-…Y nunca te deja sola para irse con otra chica –Añadí.
-¡¡Pobre de que lo haga!! Sé como retenerlo –Dijo con una sonrisa picara.
-Creo que harían buena pareja…
-Lo que a ti te pasa es que, como estás enamorada quieres hacer de celestina para que todo el mundo ande en las nubes, igual que tú…
-Puede ser –Admití con una tímida sonrisa.
-¿Qué tal estuvo ese fin de semana? –Preguntó cambiando de tema.

No pude evitar suspirar al recordar cada momento que pasé junto a ella.

-Fue perfecto May…
-Estaba segura de que lo sería… Me alegra mucho que estés tan bien con ella Dul… nunca te había visto así y no sabes lo feliz que me hace saber que mis dos hermanas están vivas, aunque aún no pueda disfrutar de una de ellas.
-Si… -Dije con un atisbo demasiado obvio de tristeza en mi rostro.
-¿Qué piensas hacer con eso?
-Tengo que llamar al doctor… quiero que él me aconseje si debo decirle ya la verdad o esperar a que recuerde algo.
-¿Tienes miedo?
-Mucho… No sé cómo se lo vaya a tomar si de pronto le digo quien soy.
-Dul, pase lo que pase tienes que tener claro todo lo que has hecho por ella. Cada paso que has dado ha sido por su bien y Anahí en algún momento tiene que comprenderlo, aunque al principio le impresione y le cueste…
-Lo sé May pero no quiero perderla…es todo tan perfecto ahora. Incluso mejor de lo que había soñado y… quiero pasar el resto de mi vida con ella, no quiero dar un paso atrás y que todo se venga abajo.

Entonces se quedó unos segundos observándome.

-Mi hermana te ama…Te ha amado siempre Dulce, es algo que a pesar de lo mucho que la asustaba no podía evitar, al igual que tu…
-Ella… ¿Alguna vez te dijo algo?
-No hacía falta, se le veía en los ojos… su forma de mirarte, de desvivirse contigo… Hubo una época en la que incluso tuve celos –Recordó divertida –Parecías mas hermana suya que yo misma… hasta que me fui dando cuenta que lo de ustedes era algo mas y no sé cuál de las dos era más tarada para no darse cuenta.
-Creo que a tarada yo gané la partida –Admití resignada.
-Puede ser… Pero lo que quiero decir con todo esto, es que eso ya pasó… aunque haya tenido que ocurrir una desgracia para que abrieran los ojos, lo hicieron… y ahora están juntas. Aunque Anahí se enoje o se asuste, te quiere y después de haber vivido lo que vivieron, nada conseguirá que pueda olvidar eso.
-Ojalá tengas razón porque… no sé qué sería de mí si la vuelvo a perder.
-¿Sabes? Antes de decidirme a venir para acá, estuve con mi mamá buscando álbumes de fotos porque… por primera vez nos atrevimos a verlos y nos encontramos con el de su fiesta de quince años… ¿Lo recuerdas?
-¿Cómo no lo voy a recordar? –Dije con nostalgia –Si yo no quería fiesta especial y prácticamente me obligó a que la celebrara con ella, meses antes de mi verdadero cumpleaños.
-Si… -Recordó entre risas –Y el show que nos armó porque le valían los chicos que habíamos invitado, ella solo quería bailar contigo…
-Nunca me enteré dcontigo…
-Es que tú también estabas armando pancho por otro lado, por el mismo motivo… Intentamos por todos los medios convencerlas… pero al final tuvimos que rendirnos, nadie pudo con su berrinche.
-Me encantaba esa valentía que tenía… ella siempre conseguía lo que quería…
-Y por supuesto tú siempre estabas ahí para apoyar sus locuras y rebelarte contra el mundo por ella.
-Por supuesto –Digo tras un suspiro de nostalgia por los recuerdos -¿Sabes May?... No sé si haya sido el tiempo, o lo que sucedió, pero todo el miedo que antes sentía por estar enamorada de ella ahora se transformó en un inmenso orgullo… La admiro muchísimo, siempre lo hice… y estoy muy orgullosa de haberme enamorado de alguien como ella, de mi mejor amiga…
-Creo que ella también se sentirá orgullosa de haberse enamorado de su hermanita, la chica rebelde que con los años se convirtió en la persona más luchadora que conozco…
-¿Ya se están poniendo sentimentales? –Interrumpió Christopher mientras entraba con unas bolsas.
-Es que tardaste demasiado y ya nos conoces –Respondió Maite.
-¿Oye y conseguiste sonsacarle si hubo o no hubo sexo? Quiero ganar mi apuesta…
-Uhm no… iba a llegar disimuladamente a ese punto cuando apareciste.
-¿Por qué no se casan y tienen sexo entre ustedes? -Intervine por fin en la conversación -Así al menos estarán demasiado entretenidos como para hacer apuestas sobre mi vida.
-Seguiremos haciendo apuestas ¿Verdad May?
-Bueno ya… mejor hablen de negocios –Dijo ella escabulléndose
-Si…explícame bien cómo está eso de que me exigen hacer una gira por Sudamérica
-A ver Dul… -Dijo sentándose frente a mí en la barra americana –Los promotores llevan semanas llamando como locos para que retomes el rumbo de tu carrera, obviamente intenté darles largas el máximo tiempo posible, hasta que la semana pasada nos dieron un ultimátum… o haces una gira por Sudamérica para que la gente te siga escuchando o ya de plano nos quitan el apoyo…
-¿Cuánto tiempo sería la gira?
-Un mes como mínimo…
-Uhm… -Dije quedándome pensativa unos minutos -¿Cuándo debemos responder?
-Lo antes posible… pero supongo que en unos días estarán llamando de nuevo. ¿Qué quieres hacer?
-Casarme con el amor de mi vida y vivir felices para siempre.
-Uhm… Ok señorita quinceañera –Respondió con una ceja levantada -¿Y con la gira?
-No lo sé Ucker, ahora mismo tengo que llamar al doctor…estoy esperando para llamar a una hora decente en Houston, tengo mucho que hablar con él… quizás me diga que debo contarle todo a Anahí. Lo único que sé es que no voy a ir a ningún sitio si ella no viene conmigo…
-¿Le vas a pedir que te acompañe?
-No...no… no lo sé –Balbuceé –Quiero decir, me encantaría pero…pero no sé si ella quiera o… o si sea conveniente.
-Ok Dul… pero piénsalo todo con calma, si los promotores nos retiran el apoyo no tendremos nada que hacer y tú carrera musical se irá al traste.
-Pues ni modo Christopher… lo más importante para mí se llama Anahí Puente.

En ese momento escuchamos como sonaba el timbre de la puerta.

-¿Esperan visita? –Pregunté a ambos
-No…
-Pues yo tampoco –Dije dándome cuenta de que iba en shorts y con una camisa muy pequeña, nada presentable para recibir a alguien, fuera quien fuese -¿Puedes abrir tú May? Voy a cambiarme para ahora llamar al doctor.
-Claro ve…

En cuanto me dispongo a entrar en mi habitación, siento como Maite abre la puerta. Y para mi sorpresa, se crea un profundo y repentino silencio que cubre todo el apartamento, un silencio extraño que me hace voltearme para dirigir mi mirada hacia la puerta y descubrir a mi amiga totalmente paralizada frente al umbral, sin decir ni hacer nada. Está de espaldas a mí, así que no puedo ver su cara ni la de la persona que llegó, pero el silencio continúa, así que decido acercarme un poco y entonces sí… la veo ahí, tan hermosa como siempre, mirando a May de una forma muy extraña mientras esta aún no articula palabra.

-¡Dul! –Dice al verme con una enorme sonrisa
-Mi amor –Respondo de la misma forma, aún sorprendida pero enormemente feliz por verla y extendiéndole mi mano, para indicarle que llegara hasta mi.

Sin dudarlo un minuto, olvidó la presencia de May y de cualquiera que hubiera en la casa, para abalanzarse sobre mis brazos que la esperaban abiertos…
Y tras un enorme abrazo, me besó…
Con el mismo entusiasmo que si lleváramos días o semanas sin vernos… con más amor incluso que la última vez. Exactamente igual que yo a ella, con esa necesidad insaciable de sentir sus labios.

Poco a poco nos fuimos separando y al volver a la realidad, me extrañaba esa repentina visita.

-¿Qué haces aquí? –Pregunté aún sosteniéndola por la cintura y sin poder evitar derretirme ante su sonrisa.
-Yo… necesitaba hablar contigo, pero… ¿Vengo en mal momento? Lo siento… debí avisar antes de venir.
-¡No no no mi amor! –Me apresuré a decir antes de que siguiera pensando mal –Me encanta que hayas venido así de improvisto… es solo que me sorprendió, pero puedes venir a esta casa siempre que quieras… no tienes la necesidad de avisar.
-Es que como… creí que estarías sola, no sabía que tus amigos se iban a encontrar aquí.

Mis amigos… ¡Mier*da! En ese momento fue en el que vine a recordar la presencia de Christopher y Maite, que al mirarlos estaban completamente perplejos y esta última, parecía no salir de su parálisis.
-Oh lo siento… -Dije reaccionando por fin y dirigiéndola hacia ellos –Mi amor… estos son Christopher, bueno a él ya lo conociste… Pero ella es Maite… Maite ella es… Alexandra.

En el momento en que pronuncié su nombre, Maite salió de su estado emocional para estrecharle la mano a modo de presentación. Pero no pudo evitar que todos sus sentimientos se revolucionaran al no esperar verla y sus ojos comenzaron a humedecerse incontrolablemente desde el preciso momento en el que volvió a la realidad y estrechó la mano de su hermana.

-Encantada –Dijo simplemente, con la voz algo temblorosa.

Después de eso se volvieron a producir unos segundos de silencio incomodo, en él que Alexandra miraba extrañada a Maite por la forma en la que había reaccionado y esta intentaba contener sus lagrimas de cualquier forma. Así que me vi obligada a interrumpir esa situación tan imprevisible.

-¿Quieres que pasemos a mi habitación para hablar tranquilas?
-Si… por favor –Respondió realmente agradecida.

Tras disculparme un momento con mis amigos, la conduje hacia el cuarto.

-Qué situación más rara –Dijo una vez dentro. –Tu amiga me miraba de una forma extraña.
-Lo siento… es que… yo le he hablado mucho de ti y supongo que no te esperaba.
-A lo mejor está enamorada de ti y por eso me miraba de esa forma
-¡¿Qué?! –Pregunté sorprendida, desde luego eso era lo último que esperaba escuchar –¿Maite? ¡Claro que no!
Ella simplemente se encogió de hombros –Si vas por la vida con esos shorts tan minúsculos y esa camisa tan pequeña… dudo que haya alguien en el mundo que pueda resistirse a ti.

Ese comentario me hizo reír aún más, observando esa expresión de “niña enfada” que siempre había adorado.

-Así que… ¿Estás celosa eh? –Pregunté acercándome peligrosamente.
-Ya te dije una vez que no…
-Entonces… ¿tampoco puedes resistirte a mi?

Comencé a darle unos suaves besos por el cuello, sintiendo como su respiración se agitaba.

-Así es imposible… -Respondió con la voz comenzando a quebrársele. –Y como sigas haciendo eso…creo que voy a lanzarte sobre la cama y a hacerte de todo sin importarme quien esté en el apartamento.

Su respuesta me hizo detenerme radicalmente para mirarla a los ojos, unos ojos que expresaban deseo, picardía y que conseguían volverme absolutamente loca.

-Entonces creo que voy a dejarte sola un minuto para salir a despedirlos y en cuanto vuelva, retomo mi tarea para que no te resistas a hacerme todas esas cosas que están pasando ahora mismo por tu cabeza…

Tras una sonrisa juguetona por mi parte, y una de acuerdo por la suya, me dispuse a salir de la habitación, cuando de pronto sentí que me retenía agarrándome el brazo.
Así que, volteé y cuando quise darme cuenta, tenía sus labios a centímetros de los míos, con su respiración golpeándome y sintiendo que todo mi cuerpo comenzaba un temblor incontrolable bajo el que ella simplemente sonreía.

-No tardes… -Dijo susurrando para después unir nuevamente nuestros labios, deseosos por saborearse de nuevo, desesperados por continuar y no detener jamás ese beso apasionado.

Después de unos segundos nos separamos y tras una sonrisa, salí de nuevo al encuentro con mis amigos.
****

Para Alexandra, toda esa situación había sido muy extraña. Esa chica la había mirado de una forma que la intimidaba y parecía expresar una mezcla entre tristeza y emoción… No le resultó desagradable, incluso llegó a sentir lástima por ella, quizás le había pasado algo y por eso la había encontrado tan emocionada. Pero fuera como fuese, lo cierto es que había resultado un poco incomoda la presentación.
Pero ahora se encontraba ahí… en la habitación de Dulce, esperando que llegara para decirle eso por lo que había venido, para reconocer que ella también la amaba y que ya no tenía miedo de gritarlo a los cuatro vientos.
Su estomago le producía un enorme cosquilleo por el simple hecho de imaginar el rostro de Dulce, esa mirada tan linda e intensa, llena de felicidad ante la confesión…
Le daban ganas de salir corriendo a buscarla y gritarlo en medio del apartamento, para que se enteraran sus amigos y el resto del edificio si hacía falta.
Ella misma sonreía ante las locuras que se imaginaba su mente en estos momentos de inquietante espera.

Decidió callar sus pensamientos observando un poco la habitación, era la primera vez que la visitaba desde que fue con Dulce a elegir el apartamento. Nunca la llegó a ver con todas sus cosas ya acomodadas… y la verdad es que no había cambiado mucho.
La cama estaba deshecha con esas nuevas y preciosas sabanas que a simple vista parecían muy suaves.
Sonrió al imaginar que seguramente Dulce, se acababa de despertar y por eso la cama aún estaba sin hacer. Y se sonrojó al imaginarse haciendo el amor con ella, entre sabanas tan suaves.
En cuanto a objetos personales no vio ninguno a simple vista… Solamente algo de ropa, desdoblada sobre una silla, su inseparable guitarra colocada en un rincón, el celular de su novia sobre la mesilla de noche. Su novia… que bonito se escuchaba en sus pensamientos... Al lado del mismo pudo ver un bolígrafo sobre un pequeño cuaderno.
Además de la guitarra y el celular, era el primer objeto aparentemente de Dulce, que veía en toda la habitación así que, ante la curiosidad no pudo evitar agarrarlo entre sus manos y observarlo detenidamente por fuera.
Aparentemente podría ser un libro, pero no había ningún nombre en la portada que lo indicara así que pensó que probablemente sería un cuaderno donde Dulce quizás escribiera canciones.
¿Estará componiendo alguna canción ahora? –Se preguntó a sí misma con gran curiosidad.
Moría por abrir ese cuaderno y leer las últimas páginas, quizás así sabría un poco más acerca del pensamiento de su chica misteriosa, de sus sentimientos… quizás escribió algo sobre ella. Todos esos pensamientos pasaron por su mente como flechas incitándola a abrirlo, pero en el último momento pensó que era su intimidad y quizás a Dulce le molestaría que la invadiera. No quería ocasionar un problema en este instante y prefería esperar… A lo mejor, ella algún día decidiera enseñárselo por sí misma.

Se dispuso a dejar el cuaderno nuevamente en su sitio cuando de pronto algo de dentro de él, cayó al suelo deslizándose entre sus pies. Alexandra se agachó apresuradamente para agarrar ese papel y devolverlo a su sitio antes de ser descubierta y que Dulce creyera que estaba fisgoneando.
Pero en el momento en que lo garró descubrió que no era un papel sino una fotografía que había caído al revés, así que le dio la vuelta…

Y en ese instante, sintió como su corazón dio un pálpito desternillante cuando sus ojos se encontraron con esa imagen.
Sentía que la vista se le nublaba por momentos, no entendía… realmente no entendía el significado de esa imagen y su cerebro no era capaz de darle una respuesta coherente.
¿Era ella?
¿Realmente tenía entre sus manos una foto suya con Dulce?
¿Era ella… o simplemente su mente le estaba jugando una mala pasada?
¿Podía realmente confundirse a sí misma con otra persona?
Era ella… por supuesto que era ella misma, con el cabello algo más claro que ahora, pero sin duda era ella junto a Dulce… Pero… ¿Cómo?
No recordaba que se hubieran tomado ninguna foto juntas en todo este tiempo…
A lo mejor si… a lo mejor en algún momento se hicieron una foto y no lo recordaba pero… ¿entonces por qué tenía el cabello más claro?
Miles de preguntas abordaban la cabeza de Alexandra, desesperadas por encontrarle una explicación a esa imagen. Una explicación que simplemente no aparecía, mientras su vista continuaba nublándose y sus manos comenzaban a temblar.
Sentía que en cualquier momento caería al suelo, si no encontraba una explicación a todo esto.
Entonces, entre tanto temblor de sus manos se le ocurrió la idea de voltear la fotografía de nuevo, ya que al caer había podido ver algo escrito…
Pero su corazón comenzó a latir completamente desesperado, ansioso, nervioso… no entendía nada y esas palabras escritas hicieron que de pronto todo se detuviera.

“Para mi hermana…
Recuerda que SIEMPRE estaré contigo.
Te quiero con todo mi corazón,
Anahí “

Anahí… Anahí… Anahí…
Ese nombre se repetía en su cabeza una y otra vez, como un eco confuso, con la esperanza de que todas las preguntas adquirieran respuestas… pero en vez de eso, unos recuerdos abordaron su mente…
Recordó el día del concierto… A Dulce sobre el escenario, mirándola desencajada y gritando ese nombre de pronto…
Después en el hotel… Cuando agarró su mano y sus ojos se volvieron a encontrar… la había llamado así nuevamente…
Y por último… Por último, su primer beso… Anahí…
Dulce la había llamado Anahí en tres ocasiones, eso… eso significaba que…

-Yo soy ella…
****

Al entrar en mi habitación y verla con esa fotografía entre sus manos mi mundo se detuvo… Ni siquiera se había percatado de mi presencia aún, pero cada centímetro de mi cuerpo ya temblaba. Me sentía paralizada, queriendo decir tantas cosas a la vez que no era capaz más que de observarla, esperando que de un momento a otro explotara la bomba y mi mundo se hiciera pedazos.
Entonces escuché esa frase…

-Yo soy ella…

Y sentí que todo se había desmoronado en tan solo un segundo… que mi preocupación de todo este tiempo, por hacer las cosas bien había sido destrozada en un momento. Sentí miedo… el mismo miedo que sentí aquella mañana al verla salir de nuestra casa para ya no volver… Quise regresar el tiempo atrás, esconder ese diario antes de que pudiera verlo, pero ya era tarde… demasiado tarde… lo tenía entre sus manos, tenía nuestra fotografía y de la peor forma posible había descubierto toda la verdad sobre sí misma.

De pronto siento su mirada clavada sobre mí… Ni siquiera puedo apreciar bien lo que expresa, tiene los ojos bañados en lágrimas y la confusión es el mayor sentimiento que la abarca…
No puedo decir nada… no puedo caminar… no puedo moverme porque mi cerebro está paralizado y simplemente quiero volver atrás. O hacia adelante para saber que viene después de esto.

-Yo soy ella –Repite mirándome a los ojos -¿Soy Anahí?

No puedo responder… unas lágrimas comienzan a caer de mis ojos ante la impotencia de tal situación y simplemente permanezco mirándola.

-Por eso te acercaste a mi… por eso me llamaste por su nombre… tú sabías quien era, todo este tiempo –Decía para sí misma.
-Mi amor yo… -Digo acercándome, consiguiendo por fin que mi cuerpo respondiera e intentara arreglar este desastre.
-¡¡No!! –Se apresuró a decir apartándose –¡Tú lo sabías! Te acercaste a mí a propósito… me enamoraste –Dijo llorando, mientras yo apreciaba algo de rabia en sus ojos –Me engañaste…
-Por favor déjame explicarte –Dije intentando acercarme de nuevo para agarrar sus mejillas.
-¡No me toques! No… No… Lo único que entiendo es que me engañaste todo este tiempo… -Me miró directamente a los ojos, mientras las lágrimas de ambas me impedía ver su expresión con claridad –No quiero volver a verte.

Tras esas palabras que se clavaron en mi corazón como espadas afiladas, se dispuso a salir corriendo de aquella habitación, y en un intento final por detenerla…

-¡¡Any por favor!!
-¡¡¡No!!! –Gritó desde la puerta –Tu Anahí… Está muerta

Después de esa frase que me hizo sentir como si se quebrara mi alma, rompió por la mitad la fotografía que aún llevaba en sus manos y salió definitivamente de allí…
Mientras los pedazos caían lentamente al suelo…

Y mi mundo se desmoronaba al mismo tiempo que mi cuerpo… cayendo tan lentamente como los pedazos de aquella fotografía… Uno a mil kilómetros del otro, exactamente así me sentía... a mil kilómetros de ella… mientras mis pulmones luchaban por respirar… mi corazón se hacía pedazos

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:29 am

Capitulo 20

Una vez más, estoy aquí, en este banco donde un día grabé nuestras iniciales, esperando como cada día de esta última semana a que aparezca. No ha dado señales de vida desde el incidente en mi departamento, desde que descubrió toda la verdad. He intentado llamarla, ir a su casa, buscarla, pero no quiere saber absolutamente nada de mí, ni siquiera sé si está bien o está mal, si llora o simplemente ya olvidó todo. Nunca me había sentido tan lejos de ella como en este momento.
Mi última opción era venir aquí a esperarla, hasta que decidiera querer hablar conmigo… pero es inútil, una vez más no aparece y siento que ya no hay nada más que yo pueda hacer…

Al llegar a casa Christopher y Maite me esperan como cada día, ansiosos de que haya alguna noticia. Pero todo es demasiado evidente al ver que la expresión triste no me ha abandonado aun.
Sin decir una palabra, me dirijo directamente a mi habitación y comienzo a sacar la ropa del armario, lanzándola sobre la cama.

-¿Qué estás haciendo? –Pregunta Maite desde el umbral.
-Las maletas…
-¿Para qué?
-Me voy… Vuelvo a casa, Y después haré esa gira por Sudamérica, la última…
-¿Estás segura de esto?
-De lo único que estoy segura es de que ya no tengo nada que hacer en España, quiero volver a casa… o quizás mudarme a otro país, pero quiero seguir con mi vida… Terminar esos conciertos por mis fans, que no tienen la culpa de nada, después despedirme y… quien sabe lo que venga luego.
-¿Entonces ya está?¿Abandonas?
-¿Cómo que si abandono May? ¿Tú ves algo más que pueda hacer?
-Ella volverá Dulce…
-¡¡No Maite!! ¡No va a volver! –Digo comenzando a desesperarme –Ella misma me lo dijo, mi Anahí está muerta… Ella no quiere saber absolutamente nada de nosotros, su amor por mí resultó no ser tan grande, cuando ni siquiera se atreve a escuchar una explicación…Y yo ya no puedo más… Llevo los últimos años de mi vida buscándola, esperándola y ya no puedo más… no puedo obligarla a querer algo que no quiere. Es tu hermana, entiendo que quieras buscarla y quizás a ti te escuche, quizás la recuperes… quizás algún día recuerde… Pero yo ya no tengo cabida en este asunto. Deseaba que se enamorara de mi y que su amor fuera más fuerte que todo pero no lo fue y ya nada tiene sentido.
-¿Y qué pasa si un día recuerda y se da cuenta de toda la verdad?
-Si eso sucede yo la estaré esperando… la esperaré toda mi vida esté donde esté… Pero necesito salir de aquí porque siento que me ahogo.
Solo quiero pedirte un favor May…

-Dime qué…
-No la dejes sola, ella está confundida y perdida… te necesita más que nunca.
-Creo que es a ti a quien necesita…
-Yo ya no puedo hacer más de lo que he hecho.
-¿Cuándo sale tu vuelo? –Preguntó Christopher apareciendo.
-En la noche… perdón por no esperarles, pero necesitaba salir de aquí antes de arrepentirme.
-Me reuniré contigo lo más pronto posible.
-No hace falta Christopher, puedes quedarte aquí el tiempo que quieras… ella los necesita más que yo.
-Dulce… me reuniré contigo en Mexico y está fuera de discusión.

Sin prestarle mucha atención a mi amigo, con tantas cosas que abordaban mi cabeza, terminé de meter los últimos objetos en mi maleta.

-Bien… ya está –Dije comenzando a cerrarla.
-Te olvidas de tus diarios –Respondió Christopher
-No los olvido… Puedes hacer con ellos lo que quieras, bótalos, quémalos, rómpelos, guárdalos en una caja… no sé, lo que tú quieras
-Pero Dul ahí llevas escribiendo años, tus canciones… todo.
-Si… todo… para ella, todo dedicado a ella, a su búsqueda… pero esa búsqueda terminó, y hoy escribí la última página en ellos, así que a partir de ahora no me pertenecen. –Digo observando esos pequeños libros que me habían acompañado durante tanto tiempo. -Chicos lo siento mucho pero tengo que irme ya… Parece que cada minuto que pasó aquí corro el riesgo de arrepentirme.
-Prométeme que llamarás cuando llegues a México –Dijo Maite mientras me abrazaba.
-Lo prometo… no se preocupen por nada.
-Que tengas buen viaje Dul… nos vemos pronto –Agregó Christopher.

Después de una sonrisa tranquilizadora a mis dos amigos, me dispuse a abrir la puerta…
Pero justo antes de salir, volteé por última vez…

-May… Cuídala mucho por favor…

Tras decir esas palabras, antes de que alguien se percatara de la angustia que sentía mi corazón y que se estaba transformando en lágrimas, salí de aquel lugar para dirigirme al aeropuerto. Así… una vez estuviera fuera de este país… empezaría desde cero.

******

-Esto es un desastre –Dijo Maite a los pocos minutos de que Dulce hubiera salido del apartamento.
-Totalmente, pero… no podemos quedarnos de brazos cruzados.
-¿Y qué podemos hacer? En este momento Dulce está alejándose completamente de Anahí.
-No lo sé, pero tu hermana está consiguiendo cabrearme.

La chica se quedó unos segundos observando el rostro de su amigo mientras miraba la puerta por la que minutos antes había desaparecido Dulce.

-¿Sigues enamorado de ella verdad?
-¿Qué? -Preguntó confuso volviendo a la realidad -¿De quién?
-De Dul…
-Claro que no… ¿de dónde sacas eso?.
-Llevas años siendo su sombra… acompañándola en cada paso y velando siempre por su bien estar… Todos sabemos que te enamoraste de ella cuando la conociste y… siempre he creído que nunca dejaste de estarlo.
-La adoro… al igual que tú… Sabemos que por mucho que intente aparentar esa fachada de “super mujer rebelde”, que puede con todo, Dulce es una niña frágil a la que dan ganas de cuidar para que nada malo le ocurra… Puede que si haya estado enamorado de ella pero no soy tonto May y poco tiempo después de conocerlas ya me había dado cuenta de lo que había entre Any y ella. Si he estado a su lado todos estos años es porque la considero una hermana y no quiero que sufra… al igual que no quiero que sufra Anahí. Pero me da coraje que tu hermana no reaccione.

-Ha sufrido mucho Christopher, está asustada… tenemos que entenderla.
-Y yo la entiendo Maite, ninguno sabemos todo lo que ha debido pasar… pero si sabemos lo que ha pasado Dulce y también sabemos cuánto se aman… ¿O acaso no lo viste en los ojos de tu hermana cuando se abalanzó sobre sus brazos? ¿Fui el único que vio a la misma a Anahí de siempre? ¿A esa que vivía y moría por Dulce?
-No… -Recordó con nostalgia el encuentro de unos días antes en ese mismo departamento -Definitivamente era ella…
-Pues si estas dos taradas quieren rendirse y tirar su vida por la borda, perfecto… Pero yo no me voy a quedar de brazos cruzados… aún no ha llegado el final para A&D…
“Alguna vez algo me dolió tanto, que la tristeza no me cabe en el cuerpo y siento que cada vena está a punto de estallar de dolor.
No quiero salir de este cuarto, no puedo enfrentar a mi familia… no puedo enfrentar a Dulce…
Pasan los días… Y el dolor sigue ahí.
Todavía en la mañana cuando me despierto, tengo la sensación de que esta pesadilla, nunca fue realidad…y que todo es como antes… Pero eso dura tan poco…
Cuándo ya no puedes creer ni en ti misma… ¿Qué te queda? ¿Qué queda cuando ni siquiera sabes quién eres? “

Alexandra no había dejado de llorar un solo minuto después de lo sucedido. Sentía que en el momento en el que vio esa fotografía, su cuento de hadas junto a todas sus ilusiones había caído empicado… Se sentía engañada, utilizada, triste, enfadada… Tantas emociones al mismo tiempo abordaban su corazón que al final no sabía con claridad lo que sentía…
No quería ver a nadie, no quería que nadie la viera llorar y tener que dar una explicación… Quería olvidar, simplemente olvidar.
¿Por qué su mente no funcionaba en estos momentos?
¿Por qué no la hacía olvidar como ya lo había hecho antes?
Lo más confuso de toda esta situación es que ni siquiera le importaba quien era, quien era su verdadera familia… Lo único que le importaba era sentirse engañada por Dulce y a pesar de eso…no dejar de amarla, no dejar de extrañarla… Sentía que a pesar de todo era la única persona en el mundo capaz de conseguir que su dolor cesara, sentía ganas de llorar junto a ella y que le dijera que todo iba estar bien… Estaba tan confundida… tan perdida…
Quizás por eso no había querido salir de ese cuarto y enfrentarse a la realidad… para no correr a buscarla.

Entre tanto pensamiento alguien había entrado en su cuarto sin darse cuenta y la observaba atentamente…

-¿Cuando vas a salir de aquí? –Preguntó la madre de esa, su familia, sentándose delicadamente en su cama.

Alexandra no respondió y tampoco pudo evitar que nuevamente una lágrima cayera de sus ojos, siendo limpiada enseguida por aquella adorable mujer.

-¿Qué pasó entre ustedes Alex? –Preguntó acariciándole el cabello.
-Todo… todo fue una mentira… ella es una mentira… yo soy una mentira.
-No te entiendo cariño… no sé a lo que te refieres.
-No quiero hablar de ello María, no puedo… ya… se acabó.
-Está bien Alex… tú sola sabes que es lo que te duele tanto, pero lo que es evidente es que no puedes quedarte aquí de por vida… tienes que seguir adelante y solo tienes dos opciones, o hablar con ella y solucionar lo que sea que haya pasado o seguir adelante con tu vida sin esa chica en ella… pero tienes que levantarte, para una cosa u otra, tienes que salir de este cuarto…
-Solo quiero que esto pase… que termine y deje de dolerme cuanto ancuarto…
-Ven conmigo… -Dijo Pablo desde el umbral –Ven a Alemania y empecemos desde cero…
-Pablo esa no es la solución… -Intentó decir su madre siendo interrumpida.
-Sin compromiso… ven conmigo y empieza tu vida allí… no te estoy pidiendo que me quieras ni que estés conmigo, simplemente que me acompañes y hagas una nueva vida… si no estás a gusto siempre puedes volver.

Alexandra miró un momento a María, queriendo saber si esa era una posibilidad…

-Por supuesto que siempre podrás volver –Dijo la mujer ante la mirada llena de dudas que tenía la chica. –Pablo… mejor dejémosla sola, tiene muchas cosas que pensar.

Tras darle un pequeño beso en la frente y recibir un atisbo de sonrisa por su parte, madre e hijo salieron de aquella habitación dejando a una Alexandra aún más confusa y pensativa. Por primera vez no le parecía mala idea irse a Alemania, lejos de Dulce… de esa vida que no recordaba y del daño que podía hacerle… quizás con tantos quilómetros podría olvidarla, quizás podría arrancar de su pecho todo esto que le hacía sentir.

Muy despacio se levantó de la cama y se aproximó a la ventana, sintiendo como la brisa movía su cabello y el sol le hacía daño en los ojos tan sensibles a causa de las lagrimas. Permaneció ahí de pie unos minutos, observando cómo algunos pájaros volaban de un lado a otro… sintiendo envidia por la libertad de ellos y tristeza por lo prisionera que se sentía en estos momentos.

Entonces escuchó como la puerta de su cuarto se abría de golpe haciéndola voltear, para descubrir a ese chico, Christopher, seguido por Paula y Pablo. No entendía bien esa situación…

-Entró sin permiso –Dijo Pablo completamente enojado.
-Yo le di permiso –Aclaró Paula
-Necesito hablar contigo –Añadió Christopher.

Los tres la observaban esperando una respuesta por su parte, desde luego la visita repentina de Christopher la había cogido por sorpresa y no tenía ganas de hablar con nadie más, pero el chico no parecía querer irse y era mejor terminar esto cuanto antes.

-Déjenos solos –Dijo dirigiéndose a sus hermanos.

Tras una mirada no muy convencida de Pablo y una sonrisa triunfante por parte de Paula, ambos salieron de allí cerrando la puerta a su paso.

-Si vienes a abogar por tu amiga, pierdes el tiempo –Dijo volviéndose a la ventana.
-No vengo a abogar por nadie sino a hablar contigo…
-¿Por qué?
-Porque eres mi amiga y te quiero…
-Yo ni siquiera te conozco –Respondió volteándose de nuevo para mirarlo.
-¿Vas a estar todo el tiempo a la defensiva? Por qué si quieres yo puedo ponerme a atacarte…
-¿Para eso viniste? ¿No entiendes que no quiero saber nada de ustedes… ni de esa vida que se supone que era la mía…?
-¿Por qué? –Preguntó un Christopher calmado, intentando entender.
-Porque estuve cinco años perdida y ninguno de ustedes vino a buscarme… ahora tengo otra familia y soy yo la que no quiere saber nada de ustedes…

Esas palabras dolieron enormemente al chico, se le clavaron muy adentro y sintió que quería explotar, pero en vez de eso, continuó calmado…

-Eres una ig*norante ¿sabes?
-Oh vaya… ahora me insultas…
-No te estoy insultando. Ig*norante es una persona que no sabe de lo que habla y tú no tienes maldita idea de lo que hablas… Pero no vine aquí a explicarte nada.
-¿Entonces a que viniste? Porque aún no me lo has dicho…
-Vine para advertirte del error que estás cometiendo, cerrándote de esa forma y sin querer saber nada de Dulce
-Ella me engañó –Dijo con algo de rabia.
-Ella no ha hecho otra cosa más que amarte y desvivirse por ti, desde el día en que te conoció.
-Yo no recuerdo nada de eso… no recuerdo el pasado, lo único que tengo es lo que he vivido ahora…
-¿Y a que crees que me estoy refiriendo? ¿No ha hecho todo por ti desde que se conocieron?
-Si… incluido mentirme, ocultarme quien era, enamorarme y fallarme…
-¿Fallarte? ¿Tú sabes de lo que estás hablando? Si hay una persona en el mundo que jamás te fallaría esa es ella…
-¿Entonces por qué me siento así? ¿Por qué me duele tanto?
-Porque estás enamorada… y confundida, te sientes engañada porque no conoces la realidad de las cosas, pero estoy seguro de que en el fondo tu corazón está luchando con tu cabeza…
-Mi corazón es un estú*pido, se volvió estú*pido desde el momento en el que conoció a tu amiga.
-Tú corazón es el único que sabe la verdad de todo, es el único que la reconoció incluso antes de que tu mente la descubriera… ¿O vas a negarme todo lo que has sentido por ella? ¿Vas a negarme que no te martilleó a mil por hora cuando la viste por primera vez en el concierto? ¿Vas a negarme que tu estomago no se revoluciona cada vez que la tienes enfrente?
-Eso no importa…
-Eso es exactamente lo que importa…
-¡¡Pero es que no lo recuerdo!! ¿No lo entiendes? –Gritó comenzando a desesperarse –¡No recuerdo ¡quien soy!
-No te empeñes en recordarlo… simplemente siéntelo…
-No es tan fácil… no puedo olvidar que todo este tiempo sabia quien era y aun así actuó como si no me conociera…
-Any…
-Me llamo Alexandra –Interrumpió.
-Me da igual como quieras llamarte… de nada servirá lo que yo te diga ya que estás completamente cerrada a la realidad… Así que yo no tengo nada más que hacer aquí, pero te voy a dejar esto –Dijo dejando unos cuadernos sobre la cama. –Esos son los diarios de Dulce… si supiera que te los traje probablemente no me volvería a hablar en la vida, pero aquí están… Desde el mismo momento en el que desapareciste comenzó a escribirte en ellos así que… ya que ella los dejó, ahora son tuyos.
-¿Cómo que los dejó?
-Dulce se fue… Ya era hora de que comenzará a vivir su vida. Espero que algún día aunque sea por curiosidad los leas y ojalá no sea demasiado tarde…

Alexandra observaba esos pequeños cuadernos con lágrimas en los ojos, la noticia de que Dulce se había ido le había dolido más de lo que quería demostrar… y en este momento no sabía qué hacer ni que decir.

-En algo si tienes razón y Dulce se equivocaba… -Dijo Christopher una vez en la puerta.
-¿En qué? –Preguntó la chica
-Ella decía que no habías cambiado nada, que eras la misma Anahí de siempre… Pero ahora sé que tú tienes razón… Any era una valiente, amaba a Dulce con toda su alma y era capaz de dar su vida por ella… En cambio tú… no eres más que una cobarde... Deseo de corazón, que la persona que amas nunca olvide quien eres

Esas fueron sus últimas palabras, antes de salir por aquella puerta para siempre y dejar a una chica completamente consternada y dolida por esas palabras.

Alexandra volvió a mirar los diarios y una fuerza superior a ella, la impulsó a agarrar uno de ellos… el mismo que había visto aquel día en su casa, aquél que contenía la foto por la que había descubierto toda la verdad.
Abrió la última página y su corazón comenzó a palpitar con fuerza en el mismo momento en el que observó su letra… no pudo evitar leer aquellas palabras mientras las lágrimas continuaban cayendo desesperadas…

“Esta es la última vez que te escribo… está son las últimas palabras.
Comencé a escribir estos diarios porque era la única forma que tenía de desahogarme y hablar contigo… porque sabía que algún día te encontraría y los leeríamos juntas, entonces ambas nos reiríamos recordando todo lo sucedido y podría abrazarte para ya jamás soltarte.
Una parte se cumplió… te encontré, como siempre había soñado y como estaba segura de que lo haría… pero ahora te perdí de nuevo. Quizás haya sido mi culpa, quizás me equivoqué al no decirte la verdad, pero mi corazón está en paz porque todo lo que he hecho durante toda mi vida ha sido por tú bien…
Nunca dejé de esperarte, nunca dejé de amarte y de cuidarte… Hoy, por última vez quiero pedirte perdón. Perdón por lo sucedido aquel día y perdón por todo lo que hayas podido pasar.
Pero se acabó… yo no puedo seguir en este lugar si tú no estás conmigo, necesito empezar desde cero e intentar olvidar, como quizás tú ya lo estés haciendo.
Ahora sé que nunca leerás esto… pero quizás un día recuerdes y por mucho daño que te hayan hecho… por mucho que hayas sufrido, sé que ese día serás feliz. Porque lo que tú y yo hemos vivido, antes y después de lo sucedido, son los recuerdos que siempre marcarán mi vida y es lo que siempre me hará sonreír…
Aunque no estés conmigo, aunque no me quieras… eres y siempre serás toda mi vida.
Aunque se pase toda mi vida…
Yo te esperaré…
DyA Siempre
…Te Amo
Dulce.

Después de leer esa carta Alexandra sintió una angustia en su interior que apenas la dejaba respirar, las lágrimas no dejaban de caer y de ellas sacó fuerzas para comenzar a leer todos esos diarios… uno a uno… desde el primero hasta el último.

Aquí les copio el final de la conversacion entre Christopher y Alexandra, corregida, del capitulo anterior...

"-En algo si tienes razón y Dulce se equivocaba… -Dijo Christopher una vez en la puerta.

-¿En qué? –Preguntó la chica

-Ella decía que no habías cambiado nada, que eras la misma Anahí de siempre… Pero ahora sé que tú tienes razón… Any era una valiente, amaba a Dulce con toda su alma y era capaz de dar su vida por ella… En cambio tú… no eres más que una cobarde... Deseo de corazón, que la persona que amas nunca olvide quien eres

Esas fueron sus últimas palabras, antes de salir por aquella puerta para siempre y dejar a una chica completamente consternada y dolida por esas palabras."

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:29 am

Capitulo 21

-¿Tú estás loco? ¿Pero cómo se te ocurre hablarle así? –Preguntaba Maite, completamente incrédula.
-Aii Maite ya era hora de que alguien le dijera cuatro cosas a tu hermana para que abriera los ojos…
-Christopher está enferma… ¿No lo entiendes? Y si Dulce se entera de eso te querrá matar.
-Me importa bien poco lo que quiera hacerme Dulce… Y Anahí la única enfermedad que tiene es “Berrinche crónico”. Además tampoco exageres que le quería decir unas cuantas cosas más y se me olvidaron.
-Eres un salvaje –Dijo la chica, observando a su amigo con los brazo cruzados.
-Puede ser… Pero no podía dejar que esto se quedara así May, son Any y Dul… ellas están hechas una para la otra… si un amor tan grande como ese no triunfa… entonces yo dejaría de creer en el amor.

Maite permaneció observándolo con los brazos cruzados y una sonrisa tierna dibujada en los labios.

-¿Así que el gran Christopher Uckermann, conquistador de mujeres, no resultó ser más que un chico sensible?
-Puede que la marcha de Chris haya causado efectos a largo plazo… me quedé solo entre demasiadas mujeres. –Respondió con una picara sonrisa.
-¡Machista! –Añadió la chica entrecerrando los ojos.
-Ustedes son lo más importante de mi vida Maite y si tengo que ponerme duro para que alguna de las tres espabile… pues ni modo, me tocó el papel de hermano mayor.

De pronto el timbre de la puerta sonó interrumpiendo esa conversación.
Ambos se miraron unos segundos para preguntarse con la simple mirada, si estaban esperando a alguien. Después de que los dos dieran una respuesta negativa, Maite se dirigió a abrir la puerta, mientras Christopher permaneció sentado en el sofá frente a su ordenador portátil.

-Hola… -Escuchó como una voz saludaba desde el umbral.

Se produjo un ligero y corto silencio de apenas unos segundos, que Maite decidió o intentó interrumpir.

-¿A… An… Anahí? –Preguntó completamente conmovida y sorprendida por tenerla ahí de nuevo.
-Eso dicen… -Respondió la chica sin más, con lo que parecía ser un atisbo de tímida sonrisa.
-Pa…pa… pasa… -Balbuceó extendiendo la mano y cerrando la puerta una vez había entrado. -¿Qué te trae por aquí?
-No estoy muy segura… -Dudó - Creo que vengo a verlo a él.

En todo este tiempo, Christopher no había levantado la vista de su computadora, fingiendo estar concentrado en su tarea. Pero lo cierto es que, desde el preciso momento en el que escuchó su voz, una sonrisa triunfante se dibujó en su interior.

-Puede que al final de todo no seas tan tonta como creía –Añadió sin mirarla.
-¿Siempre es tan amable? –Preguntó la chica con ironía a Maite.
-Discúlpalo, no le hagas caso. Pero… por favor, siéntate.
-Gracias pero así estoy bien, no voy a tardar mucho.
-¿A qué viniste? –Intervino Christopher de nuevo.
-Quiero ver a Dulce…
-Ya te dije que Dulce volvió a México.
-Necesito que me lleves con ella.
-¿Y por qué tendría yo qué hacer eso? –Preguntó apartando ahora sí, su vista del aparato y mirando a la chica.
-¡Christopher bájale un poco! –Intervino Maite.
-No May… quiero que la señorita Alexandra me explique por qué debo llevarla a donde está mi amiga si hace unas horas no quería ni oír hablar de ella…
-Porque la amo –Dijo simplemente, bajo la atenta mirada de esos dos chicos –Porque estoy completamente enamorada de ella, porque a pesar de no entender nada, de no saber quien soy… sé que tú tenías razón y desde el momento en el que la conocí mi corazón supo quien era… Hace unas horas estaba a punto de irme a Alemania, de alejarme de todos ustedes… Pero no puedo, no puedo vivir sin ella…
Quizás nunca recuerde mi pasado, quizás no quiero ni recordarlo… pero lo que sí quiero es por fin poder decirle cuanto la amo…como no pude hacer el último día que estuve aquí.
Christopher, si tú no quieres llevarme, lo entiendo… Pero aún así, iré sola y me recorreré México de punta a punta hasta encontrarla.

Durante el discurso, Maite comenzó a soltar unas lágrimas que se escapaban a su control y Christopher permaneció unos segundos observando a Alexandra, con el semblante serio, sin decir una palabra…

May… -Dijo por fin –Prepara tus maletas… Creo que… Any ha vuelto –Finalizó con una sonrisa.
-¿Eso quiere decir que me vas a llevar?
-En estos momentos Dulce debe estar volando hacia México, ya no hay forma de alcanzarla en el aeropuerto y en unos días comienza una gira por Sudamérica, así que tenemos tres vuelos reservados para mañana a primera hora…
-¿Tres vuelos? ¿Pero cómo…? ¿Y si no hubiera venido?
-Esa posibilidad no entraba en mi cabeza –Dijo encogiéndose de hombros.
-¿Por qué?
-Porque durante cinco años he visto como una amiga movía el mundo por encontrar al amor de su vida… -Explicó con una sonrisa -Y por muy testaruda que seas Anahí, algo me dijo que en este caso no sería diferente…

La chica lo miraba atenta, con su corazón latiendo a mil revoluciones por segundo y una ansiedad incontrolable, por tomar ese vuelo y reunirse con ella cuanto antes.

-¿Puedo pedirles un favor? –Dijo dirigiéndose a ambos que asintieron expectantes -¿Pueden llamarme Alexandra? –Preguntó avergonzada –Quiero decir… yo… no soy… todavía no recuerdo… Lo único que sé es que quiero estar junto a Dulce.

Para su sorpresa, el chico sonrió y colocó una mano sobre su hombro en un gesto cariñoso y tranquilizador.

-No te preocupes… Te llames Anahí o te llames Alexandra… lo verdaderamente importante es lo que te trajo hasta aquí… Así que, vaya rápidamente a su casa señorita, prepare un bolso con lo que necesite para que mañana a primera hora esté lista, si no quiere tener que recorrer toda Sudamérica en busca del amor de tu vida.

La chica asintió y tras una sonrisa, se dispuso a salir de aquel apartamento, no sin antes voltear para dirigirse nuevamente a Maite y Christopher que continuaban observándola.

-Gracias… -Dijo dirigiendo su mirada a ambos –Por todo –Finalizó mirando a Christopher, que le dedicó una sonrisa para seguidamente observar como abandonaba definitivamente el apartamento.

Ambos permanecieron unos segundos observando aquella puerta por la que acababa de salir su hermana y amiga… Christopher quiso interrumpir ese silencio pero al voltear hacia Maite, un impulso se apoderó de él y simplemente la abrazó mientras la chica comenzaba a dejar escapar esas lágrimas que había estado intentando reprimir y se aferraba fuertemente a su amigo…

-Está cerca May… -Dijo acariciándole el cabello –Presiento que pronto tendremos a tu hermana de vuelta.
****

Por otro lado, Alexandra llegó a su casa completamente emocionada por lo que iba a hacer. La tristeza que sentía hace apenas unas horas había pasado a convertirse en una profunda ansiedad. Ansiedad porque llegara el día siguiente para encontrarse con ella…
Sabía que las horas de vuelo se le harían interminables pero necesitaba tanto verla, abrazarla, besarla… decirle que la amaba y que jamás volvería a dejarla. Necesitaba tanto consolarla por todo lo que había sufrido estos años.
Ambas habían sufrido, ella misma porque llevaba cinco años sin recordar nada de su pasado, pero Dulce… después de leer esos diarios se había dado cuenta de cuánto dolor había sentido ella. Ni siquiera podía imaginar lo duro que sería para sí misma perder a Dulce de esa forma, sentirse culpable todos esos años y sobretodo nunca perder la esperanza de encontrarla… No podría imaginar lo que habría sentido al encontrarla y darse cuenta de que no recordaba nada.
Si Dulce algún día olvidara quien es, probablemente ella no lo resistiría… Había sido tan admirablemente fuerte y ella tan *beep* por no haberlo sabido entender a tiempo…
Pero ya de nada servía lamentarse, tenía que encontrarla… tenía que encontrarla y decirle que la amaba, como no pudo hacerlo esa mañana en su departamento. Tenía que decirle que ya no importaba nada, quien fuera… Anahí o Alexandra… quería estar con ella… juntas para siempre.
Dentro de toda esta vorágine de pensamientos, un sentimiento llegó por primera vez a su corazón… Si ella era Anahí, Dulce nunca había estado enamorada de otra persona… todo lo que había hecho estos años había sido por ella, todas esas canciones estaban dedicadas a ella… ese fantasma con el que un día pensó que no podía competir, resultó ser ella misma… esa persona que creía que podía robarle el corazón de Dulce era ella… la única y verdadera dueña del mismo.

Entre tanto pensamiento, alguien entró en su habitación interrumpiendo la repentina sonrisa que se había dibujado en su rostro ante ese sentimiento.

-¿Qué estás haciendo Alex? –Preguntó Pablo observando cómo metía algo de ropa en un bolso.
-Las maletas, me voy a México mañana a primera hora…
-¿Cómo que te vas a México? ¿De qué estás hablando? Tú no puedes ir a México.
-¿Por qué no? –Preguntó continuando con su tarea.
-Porque no Alex… ¿Qué se te ha perdido allí? tú no puedes regresar –Decía comenzando a ponerse nervioso.

La chica detuvo lo que estaba haciendo porque esa última frase la había sorprendido.

-¿Regresar?
-Si… quiero decir… ir a México, así, de un día para otro… ¿Por qué?
-Porque Dulce se fue Pablo y yo necesito ir a buscarla.
-¿Pero no se supone que ya no querías saber nada más de ella?
-Eso era antes… ahora ya sé toda la verdad
-¿Qué verdad?
-Que ella me ama… y siempre me ha amado
-¿Siempre? … ¿Ese “siempre” significa tres o cuatro semanas?
-¡No Pablo! ¡Siempre es Siempre! No puedo explicarte nada ahora… necesito terminar de empacar.
-Alex, no dejaré que vayas a ningún sitio –Dijo apartando sus manos de ese bolso.

La chica lo miró unos segundos, extrañada por ese gesto de agresividad.

-Tú no eres nadie para decirme lo que puedo o no puedo hacer.
-Está bien… entonces déjame ir contigo –Pidió agarrándole el rostro con cariño, esta vez ya más calmado.
-Lo siento Pablo, pero ya Christopher y Maite compraron los boletos para mañana a primera hora…
-Compraré uno para mi ahora mismo, no voy a dejar que vayas sola a otro país con gente que ni conoces Alex…
-No tienes por qué preocuparte… yo confío en ellos… estaré bien.
-Pero yo no confío en ellos, así que no hay más que hablar… iré contigo.

***

A la mañana siguiente, como habían acordado, Maite y Christopher esperaban a Alexandra bajo su casa, para ir juntos al aeropuerto y emprender el largo viaje rumbo a México.
Ambos se quedaron profundamente extrañados al ver a la chica aparecer con alguien a quien ni conocían ni esperaban. Los dos entraron en la parte trasera del auto y al ver las caras perplejas de los amigos de Dulce, Alexandra se dio cuenta de la presencia de Pablo, completamente olvidada debido a la euforia y el nerviosismo que sentía ese dia.

-Christopher, Maite… Este es Pablo… es… él… es mi hermano –Finalizó sin saber bien que titulo otorgarle al muchacho, pues para ellos no era su hermano. ¿Tendría hermanos en realidad?, se encontró pensando de pronto.

Maite le dedicó una sonrisa forzada, sin entender aún muy bien que estaba haciendo ahí, en cambio Christopher no dejaba de observarlo por el espejo retrovisor.

-Él quiso acompañarme…
-No se preocupen por mi –Intervino Pablo -Simplemente quiero asegurarme de que Alex esté bien.

Maite asintió y Christopher, después de mirar una última vez al muchacho y dedicarle una sonrisa a Alexandra a través del retrovisor, añadió:

-Mejor vámonos ya… nos espera un largo viaje.

Y así pusieron marcha hacia su próximo destino.

Minutos más tarde se encontraban en el aeropuerto de Madrid-Barajas, obteniendo las tarjetas de embarque. Christopher había reservado y comprado los billetes con el nombre de Anahí Puente y tuvo que retirarlos con el pasaporte de la misma, que Maite había traído desde México. Alexandra le había ofrecido unos minutos antes su pasaporte y su documento de identidad española, para que pudiera retirar las tarjetas, fue en ese momento, cuando Christopher se preguntó, como demonios había llegado esa chica a España sin pasaporte y sin documentos y por qué ahora tenía otra identidad.
Entre tanto pensamiento, consiguió quedarse unos segundos a solas con Maite, mientras caminaban buscando la puerta de embarque.

-No me gusta nada ese Pablo –Le dijo a su amiga.
-A mí tampoco me da buena espina…
-Será mejor que no le quitemos el ojo de encima porque no me fio de la forma en que la mira… Además me gustaría preguntarle algo y el tipo no se le despega.

Minutos más tarde, cuando aún esperaban la hora exacta en la que pudieran embarcar, Maite con sus encantos consiguió llevarse unos minutos a Pablo a una tienda para comprar algún libro, revista, o cosas para que el viaje resultara menos pesado y así poder dejar unos minutos a Christopher solo con Alexandra.

-¿Estás nerviosa? –Preguntó viendo como la chica tenía su mirada perdida en la lejanía.
-Mucho… -Respondió con una sonrisa.
-Todo va a salir bien…
-¿Y si ya no quiere verme? ¿Si no quiere saber nada de mí?
-¿Dulce? –Preguntó incrédulo -Dul… te esperaría toda su vida si hiciera falta.

La chica sonrió aliviada por el comentario pero no por ello menos nerviosa.

-Oye… ¿De dónde sacaste ese pasaporte que me ofreciste hace un rato?
-Es el mío… ¿Por qué?
-Porque yo tengo el tuyo… quiero decir, el de Anahí… Maite lo trajo de México, por lo tanto el que tú tienes es falso…
-No lo sé, siempre lo he tenido… Ya le dije a Dulce una vez, que no sabía cómo había llegado a España, pero siempre tuve este pasaporte con el nombre de Alexandra y después Pablo me llevó a arreglar los papeles para conseguir la nacionalidad española.
-Oh… -Asintió pensativo.

En ese momento fueron interrumpidos por la llegada de Maite y Pablo, que aparecieron cargados con bolsas, llenas de quien sabe que cosas. Maite miró un momento a Christopher para saber si había conseguido hablar con ella y recibió una sonrisa afirmativa por su parte, seguida por un gesto de “Luego hablamos”.
En seguida escucharon una voz que invitaba a los pasajeros de su vuelo a embarcar por la puerta que tenían enfrente, así que, los tres subieron al avión y esta vez sí… comenzaron su viaje rumbo a México…

Mientras más tiempo pasaba en ese avión, más nerviosa se sentía Alexandra, cada kilometro recorrido sentía que se encontraba más cerca de ella y mientras sus acompañantes, dormían, leían o escuchaban música… Ella, mirando el mar a través de la ventana, solo podía practicar en su cabeza una y otra vez, todo lo que le diría cuando la tuviera en frente, todo eso que al final resultaba reducirse a dos simples palabras… TE AMO…

-¿No sabes cuanta falta me hacías ya Dulce? –Dijo esta mujer, acariciando mi mano.
-Siento mucho haber desaparecido Marichelo… estaba tan… en las nubes, que realmente me olvidé de lo que pasaba en la tierra.
-Lo sé… Christopher y Maite me han tenido al tanto de todo, pero aún así te extrañé mucho… Mis tres hijas en España…

Al decir eso, no pude evitar que una sensación de tristeza y culpabilidad me invadiera, haciéndome bajar ligeramente la cabeza.

-¿Qué pasa? –Preguntó levantando mi rostro con delicadeza.
-Nada… Es solo que… soñaba con que la próxima vez que nos viéramos sería cuando te trajera a Anahí de vuelta.
-Lo sé… -Dijo acariciando mi mejilla -Pero no tienes que sentirte mal por eso, tú hiciste todo lo posible Dulce y si hoy sabemos dónde está es gracias a ti, si no llega a ser por tu esperanza, aun pensaríamos que está… ya sabes. Por muy testaruda que ella sea, ningún miembro de esta familia la vamos a dejar sola, simplemente hay que darle tiempo… ten paciencia.
-He tenido ya demasiada Tysha y ahora mismo siento que no es paciencia lo que hace falta… Yo necesito que ella me quiera siendo Alexandra o Anahí y esa posibilidad ya no existe.
-Mi amor… solo te puedo decir que el tiempo pone las cosas en su sitio y quizás algún día ella reaccione, solo esperemos que no sea demasiado tarde… Está de más decirte que tú eres y siempre serás parte de esta familia… Aunque ahora necesites estar lejos, siempre nos vas a tener Dulce, siempre vas a poder contar con nosotros.
-Gracias por haber sido siempre como mi mamá –Digo con sinceridad.
-¿”Cómo”? –Pregunta con fingida molestia –Perdona, yo quiero mucho a tu madre, pero aquí la que te ha visto llorar y reír, más lo primero que lo último –Añade con una sonrisa -Durante los últimos años de tu vida, he sido yo… así que, ese “como” está de más… Tú eres una más de mis hijas y punto.

Tras esas palabras, esa adorable mujer me envolvió en un abrazo que llevaba mucho tiempo necesitando. Un abrazo maternal que me hiciera sentir protegida dentro de este torbellino de sentimientos que me invadían.

-Tengo que irme ya… -Digo con bastante pena al separarnos –Me esperan para una reunión, ya sabes… en dos días comienzo la gira y ha sido todo tan rápido que tenemos que pasar horas planeando y ensayando.
-Prométeme que volveré a verte antes de que te vayas…
-Claro… -Respondo convencida -Vendré a verte siempre que tenga un hueco libre.
-Cuídate mucho cariño –Dice abrazándome de nuevo –Y no olvides que aquí estoy para lo que necesites.
-Gracias Tysha… -Finalizo con una sincera sonrisa de agradecimiento y cariño -Nos vemos mañana.

Salí de aquella casa con una sensación de angustia que no podía controlar. Me encontraba de nuevo en mi país… estaba saliendo de esa casa donde tantas veces jugamos y dormimos juntas, todo en México me seguía recordando a ella y sentía que no solo me había fallado a mi misma sino a todos los miembros de su familia. Quería traerla de vuelta, quería llevársela a esa madre que tanto había sufrido su desaparición, quería que nuevamente fuéramos una familia completa, una familia a la que yo no pertenecía de nacimiento pero los cuales me habían tratado como si así fuera.
Pero eso ya no estaba en mi mano… El hecho de que ella decidiera volver o no, ahora dependía de ellos.
Yo por mi parte, tenía días agotadores completos de trabajo y una gira por delante donde debía dar todo de mí…
Quizás así fuera mejor, quizás el hecho de mantenerme ocupada me ayudaría a dejar de llorar a cada minuto y por fin cerrar esta herida que tantos años llevaba abierta.
Sabía perfectamente que no iba a ser capaz de olvidar todo lo vivido con ella, durante toda nuestra vida y sobre todo las últimas semanas, sabía que cada minuto junto a ella, cada beso, cada abrazo, cada caricia y cada vez que hicimos el amor, se habían grabado en mi corazón para siempre… Pero tenía que avanzar, tenía que superarlo y hacer que esos recuerdos dejaran de dolerme porque seguramente un día tendría que volver a verla y para entonces, mi herida ya debía haber cicatrizado para siempre.

Mientras todos esos pensamientos abruman mi cabeza, decido comenzar a caminar en busca de mi auto, que había estacionado unas calles más arriba, ya que era una zona residencial y no había sitios disponibles. Llego a un semáforo y tras unos minutos interminables de espera, el color del muñeco pasa a ser verde, indicándome que puedo avanzar. Todos los peatones prácticamente corremos ya que ese es uno de los semáforos que menos tiempo duran de toda la ciudad y cuando te quieres dar cuenta ya está de nuevo en rojo impidiéndote el paso.

Al llegar al otro lado de la acera, solo tengo que bajar unos metros para encontrar mi coche. Le doy al pequeño botón del control, que abre todas las puertas y dejo en la parte trasera, unas carpetas llenas de informes para la reunión, junto a mi bolso.

Cuando abro la puerta delantera y me dispongo a situarme en mi asiento…

-¡¡¡Dul!!!

Escucho mi nombre desde lejos y mi corazón comienza un latido desesperado en el momento en el que reconoce esa voz, distorsionada por la lejanía.
Rápidamente me volteo y mi estomago se asocia con mi corazón para empezar juntos un cosquilleo y un pálpito desesperados e incesantes al encontrarme con su mirada, observándome directamente… con su preciosa sonrisa…

Está aquí… está a unos metros de mi… Mi mente puede engañarme pero mi corazón no lo hace, esto no es un sueño… No es un sueño… la veo… la veo y la siento…
Quiero correr a abrazarla... quiero saber que pasa… o mejor no quiero saber nada, quiero que me abrace, necesito que me abrace y saber que realmente no estoy soñando…

Algo me impide moverme, no sé si pasan segundos o minutos pero solo puedo mirarla, mirar esa sonrisa que a gritos me está pidiendo: ¡Ven!
Pero en vez de eso, veo como mientras sigue sonriendo, pone un pie en el asfalto para dirigirse hacia mí… Y de pronto, alguien la retiene…
Es ese chico, Pablo… No entiendo que hace aquí… Pero le impide llegar junto a mí, eso me hace pensar nuevamente que estoy soñando, aunque esa sensación no dura mucho tiempo porque en cuestión de segundos vuelvo a la realidad viendo como ese chico la agarra bruscamente del brazo y forcejean…

En cuando la veo caer a la carretera, mi cuerpo reacciona y automáticamente salgo corriendo en su ayuda…
Cuando llego junto a ella, rápidamente la levanto y tras observar por última vez su mirada azul… transparente… su mirada tranquilizadora, que en este momento expresaba el más grande amor que jamás le había visto, un acto reflejo me obliga a empujar su cuerpo de nuevo hacia atrás, haciéndola caer…
Y sin apartar la vista de sus ojos, me doy cuenta como su mirada cambia… el amor se convirtió en miedo, desesperación y angustia…

Sin entender aún nada de la situación… siento como un fuerte ruido desternilla mis oídos, haciéndome mirar hacia la derecha…
Entonces una irradiante y cegadora luz invade todo el espacio, consiguiendo que simplemente pueda llevarme las manos a los ojos…antes de que, definitivamente… todo se vuelva oscuro… y lo último que alcance a escuchar sea un eco repetido de mi nombre mientras el completo silencio se apodera del resto…

****

-¡¡¡¡Dulce!!!!!!

Alexandra quedó completamente paralizada en el suelo, en el mismo momento en que vio ese auto abalanzarse sobre Dulce…
El sonido desternillante de coches, claxon, gritos, pasos y todo lo demás había desaparecido completamente para ella, cuando perdió de vista su mirada… Esa mirada tan intensa y pura que llevaba tanto tiempo extrañando, esa mirada había desaparecido y ella aún no podía moverse del lugar del suelo en el que había caído…
Sus manos no reaccionaban… sus piernas no se movían… trataba de levantarse por todos los medios pero ninguna parte de su cuerpo trabajaba en ese momento…
No escuchaba ruido, no veía a nadie… No la veía a ella…
Ella… en el momento en que su mente volvió a mencionarla, todas sus extremidades cobraron vida… el ruido volvió a aparecer, la gente corría como loca para amontonarse en un lugar y entonces sus manos reaccionaron ayudándola a impulsarse mientras sus piernas decidieron volver a funcionar…
Sin levantarse del piso, se arrastró como pudo hacia ese lugar donde todo el mundo murmuraba amontonados, y comenzó a apartar una a una, cada persona de ese lugar…
Mientras esos momentos se le hacían interminables y parecía que había cientos de personas… consiguió llegar a ella…

Para verla ahí… tumbada sobre el asfalto… con los ojos cerrados y siendo rodeada por un charco de sangre…
Su cuerpo, tomando vida propia se abalanzó sobre ella, gritando y llorando su nombre con desesperación…
-¡¡Dul… mi amor…!! -Decía sin poder parar las lagrimas desesperadas, mientras agarraba el rostro ensangrentado de la chica entre sus manos –¡¡Dul… por favor… por favor, vuelve…!! ¡¡Por favor… no me dejes…!! ¡¡Mi amor… vuelve!!

En el momento en el que se dio cuenta de que no abría los ojos ni respondía a sus llamadas… su mundo se detuvo…
La gente volvió a desaparecer… el ruido ya no existía… su respiración se detenía progresivamente y su cabeza comenzó a dar insoportables y doloroso martillazos acompañados por…… recuerdos…
Un recuerdo tras otro… llegaba a su cabeza en forma de dolor y angustia… Veía a Dulce, en cada imagen la veía… su sonrisa, su mirada, su amor… siempre presente. Su vida entera estaba pasando frente a ella como una película, mientras sostenía el rostro ensangrentado de la que, siempre había sido… y siempre sería… el amor de su vida.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:29 am

Capitulo 22

-¡¡Esta chica está en estado de shock!!

Sin saber si habían pasado minutos u horas, Alexandra se encontró de repente, a bordo de un auto repleto de personas que a simple vista no conocía. Caminaban por aquel reducido espacio, de un lado a otro, entre gritos y palabras extrañas que no conseguía entender. Al mirar a su alrededor observó que estaba rodeada por unas maquinas que todo el tiempo producían sonidos.
De pronto, sintió como alguien se detenía frente a ella y apuntaba a sus ojos con una pequeña luz, consiguiendo ocasionarle una fuerte molestia que al mismo tiempo la hizo reaccionar para darse cuenta que agarraba fuertemente la mano inmóvil de Dulce.

-¡¡Dul!! ¡¡Dul!! ¡¡Mi amor!! –Decía entre lagrimas una vez de vuelta a la realidad.
-Señorita, déjenos hacer nuestro trabajo –Intervino la voz de alguien de quien hasta ahora no se había percatado que estaba justo frente a ella, un poco inclinado sobre el cuerpo de Dulce y sosteniendo lo que parecía ser una máscara de oxigeno sobre la boca de la misma.
-¡¡Está perdiendo mucha sangre!! ¡¡Tenemos que llegar ya o la perderemos!! –Gritó el médico a su compañero, conductor de esa ambulancia.
-¡¡¿Qué?!! ¡¡No Dul!! ¡¡Mi amor aguanta!! –Suplicó la desesperada chica, acariciando su rostro que aún tenía sangre y estaba completamente inmovilizado por un collarín.
-Señorita tiene que escucharme, ¿Ok? –Preguntó intentando captar la atención de Alexandra -¿Está usted bien? ¿Le duele algo?
La chica hizo un gesto negativo con la cabeza mientras las lágrimas de desesperación e impotencia seguían cayendo por su rostro.

-Muy bien… Acaba usted de salir de un estado de shock, afortunadamente no duró sino unos minutos y tuvo que ser debido al impacto por el accidente, en principio no debería tener consecuencias graves, pero es conveniente que la revisemos en cuanto lleguemos al hospital… ¿Cuál es su nombre?

Alexandra permaneció unos segundos pensando en todas esas palabras que salían por la boca del doctor, alternando su mirada entre él y el cuerpo inmóvil y ensangrentado de Dulce.

-Señorita ¿Cuál es su nombre? –Repitió.
-Anahí… Anahí Puente.
-Muy bien Anahí, Estamos a punto de llegar al hospital, en cuanto bajemos de la ambulancia tiene que ir a que la revisen para asegurarnos de que no tiene ninguna secuela… Después mis compañeros procederán a pedirle la información pertinente de la paciente… ¿Es su hermana?

Nuevamente, intentando asimilar toda esa información tan repentina y la que ya había en su cabeza, dirigió su mirada hacia Dulce sintiendo como su mundo se desvanecía viéndola de aquella forma, tan débil, tan indefensa… su amor. Tenía a unos centímetros de sí misma el cuerpo de su amada, que no respondía a ninguna llamada, a ningún gesto y parecía haberla abandonado por completo…

-Es… Mi novia –Finalizó sin apartar la vista de ella, mientras las lagrimas no cesaban.

El doctor permaneció callado unos segundos haciéndola sentir como mantenía su mirada clavada sobre ella.

-Por favor… sálvela… -Suplicó mirando nuevamente a aquel hombre que había parecido recibir una inesperada noticia, pero que sin embargo la observaba con cierto aire de ternura y compresión en sus ojos.
-Le prometo que haré todo lo que esté en mi mano –Finalizó esbozando una pequeña sonrisa, mientras ambos sentían como la ambulancia se detenía y seguidamente la puerta trasera era abierta, siendo recibidos de inmediato por un grupo de hombres y mujeres vestidos de igual forma que aquel doctor.

Rápidamente bajaron esa camilla en la que Dulce era transportada y Anahí aunque tuvo que soltar su mano por unos minutos, no se despegó un segundo de su lado. Corriendo junto a los médicos mientras la angustia y las lágrimas seguían adueñándose de ella.

De pronto, sintió como entre tanto ruido y alboroto alguien la agarraba conduciéndola hacia una sala y separándola definitivamente de Dulce.

-¡Tengo que ir con Dul! –Gritó intentando salir de aquel lugar.
La misma persona que la había conducido hacia esa sala, se encontraba ahora deteniéndola –Tienes que tranquilizarte –Decía agarrándola por los brazos para intentar inmovilizarla sobre aquella camilla en la que había conseguido sentarla.
-¡¡No!! Por favor… tengo que ir con ella, necesito saber cómo está, tengo que estar a su lado.
-¡¡Eii!! –Dijo agarrándole el rostro por ambos lados, obligándola prácticamente a que la mirara a los ojos –Déjame ayudarte… ¿ok? estas demasiado nerviosa…

Anahí no tuvo más remedio que detener su mirada en esos ojos verdes que la observaban tan intensamente y por primera vez se dio cuenta que estaba frente a una mujer.
Una mujer vestida con una bata blanca que indicaba su cargo de doctora en aquel hospital.

-¿Cómo te llamas? –Preguntó con una agradable sonrisa.

La chica miraba esos ojos, mientras sentía que el aire no llegaba a sus pulmones. Su respiración era cada vez más rápida pero no por ello más efectiva, sentía una enorme angustia y no podía parar de llorar.

-Anahí… -Respondió con dificultad.
-Anahí… estás teniendo una crisis de ansiedad. Tengo que inyectarte un calmante para que te tranquilices y podamos hablar… ¿Me lo permites?

Aunque la respuesta fuera negativa, nada iba a impedir que aquella doctora introdujera la jeringuilla sobre el brazo de la chica, para conseguir que esa agitada respiración volviera a su curso normal. Si había hecho la pregunta, era simplemente para que ella se sintiera más cómoda y confiada.
Tras introducir el calmante en su cuerpo, Anahí comenzó a tranquilizarse y aunque las lágrimas no cesaban, el oxigeno llegaba de nuevo a sus pulmones casi con normalidad.

-¿Mejor? –Preguntó acariciándole el cabello.

Ella simplemente asintió, agradecida por el hecho pero aún sintiendo como sus manos temblaban de miedo.

-Por favor… déjeme ir con Dul… -Suplicó nuevamente.
-¿Ella es la chica del accidente que acaba de ingresar?
-Si…
-Mis compañeros están trabajando con ella, no puedo permitirte que vayas por el momento… pero no te preocupes, está en las mejores manos.
La chica se llevó sus dos manos a la cabeza, cubriendo sus ojos que nuevamente lloraban desesperados por el hecho de no poder reunirse junto a su amor.

-Anahí… Necesito que me cuentes lo que pasó.

De pronto, su memoria volvió unos minutos o quizás horas atrás, dejándola pensativa mientras todo lo sucedido volvía a su mente.

-Yo… -Intentó explicar –Estaba ahí, frente a ella y quise ir a su lado –Decía entre lágrimas –Pero entonces no pude y corrió a ayudarme y después… no lo sé, la miraba y después… la perdí…
Un carro la golpeó y solo sé que me arrastré junto a ella y la vi tirada en el piso, repleta de sangre… Y entonces… todo volvió…
Todo lo que se había ido regresó mientras la sostenía entre mis brazos.
Los recuerdos… nuestra vida…todo… desde el primer segundo en que la vi… absolutamente todo lo que viví junto a ella antes… y después…
Ya no había lagunas, ya no había vacíos… Ella lo llenaba todo… -Recordaba con su mirada perdida. -Lo siguiente que recuerdo es estar en la ambulancia, agarrando su mano y llamándola, pero no respondía, no se movía… Después llegamos aquí y ya no sé donde está, por favor… dígame donde está…
-No entiendo muy bien lo que me estás queriendo decir, esa chica tuvo un accidente y tú estabas junto a ella, pero… Eso de que “todo lo que se había ido, regresó”… ¿Qué quieres decir?
-Yo no recordaba nada, nada de mi pasado… Mi mente no la recordaba aunque mi corazón… -Dijo bajo un suspiro –Cuando la vi entre mis brazos inmóvil y cubierta de sangre… todo volvió… no sé por qué… pero todo volvió.
-Tenias amnesia… -Aclaró la doctora comenzando a entender –Seguramente el shock causado por ese accidente te hizo recuperar la memoria. Hay que hacerte pruebas… necesito el nombre del doctor que ha estado llevando tu caso, hay que ver si tu cerebro aún tiene daños.

-No hay ningún doctor…
-¿Cómo que no hay ningún doctor? ¿Nadie te ha revisado desde que perdiste la memoria?
-Si… fui a un doctor, un compañero de… de Pablo… pero el dijo que no había forma –Explicaba aturdida –Realmente no lo sé yo… ahora mismo estoy muy confundida.
-Tranquila… es normal… los recuerdos seguirán llegando a tu mente progresivamente y ahora lo debes tener todo muy confuso, pero necesito hacerte unas pruebas para ver si tienes algún daño…
-¡No! Yo… eso no me importa… tengo que saber cómo está Dulce.
-¿Acabas de recuperar tu memoria después de no sé cuánto tiempo y lo único haces es preguntar por ella?
-Ella es lo único que me importa… sin ella no quiero recuerdos… no tengo nada… Por favor, déjeme verla.
-No puedo permitirte verla aún, pero si puedo proponerte un trato –Dijo con una sonrisa cómplice.
-¿Qué trato?
-Ahora te daré un rato para que te calmes y cojas un poco de aire, pero más tarde me dejaras que te haga esas pruebas y yo te prometo que me ocuparé personalmente de informarte acerca de… ¿Dulce? –Preguntó dudosa, recibiendo una afirmación con la cabeza -¿Te parece?
Anahí simplemente asintió, para después de un tímido –Gracias… -Dirigirse hacia la puerta. –Doctora… -Añadió antes de salir –Por favor… le ruego que no deje que le pase nada…
-Te prometo que estará en buenas manos y… Anahí… llámame Ester –Finalizó con una demasiado expresiva sonrisa, antes de que la chica saliera definitivamente de aquel lugar.

Anahí caminaba por el pasillo del hospital, pensando en esa doctora y sus extrañas atenciones hacia ella, le causaba buenas sensaciones, su presencia, su forma de mirarla… la hacía sentir bien dentro de lo que cabía, pero lo único realmente importante para ella era que iba a estar pendiente de Dulce y a informarla de todo lo que sucediera.

Dulce… en el momento en el que su mente volvió a recordar su nombre, todo su mundo se vino de nuevo abajo, recordando esa horrorosa imagen de tenerla inmóvil sobre sus brazos, con los ojos cerrados y sin responder a sus llamadas desesperadas… ¿Cómo podía haber pasado esto? ¿Cómo en cuestión de unos minutos se había destrozado todo? ¿Qué importaba que hubiera recuperado la memoria? ¿Qué importaba si el amor de su vida se encontraba allá dentro… luchando por sobrevivir? ¿Qué pasaría si… si Dulce…?
En el mismo momento en el que ese pensamiento tuvo la intensión de abordar su cabeza, Anahí se llevó las manos a los ojos, completamente destrozada. Llorando desesperadamente por aquel pasillo que la llevaba a la sala de esperas del hospital.

Al levantar ligeramente la vista observó como Christopher y Maite se encontraban parados, en un lugar de la sala, mirando hacia ella, con un rostro de tristeza y preocupación que no podían negar.
Al verlos, fue imposible controlar el impulso de dirigirse hacia ellos entre lágrimas y automáticamente abalanzarse sobre el cuello de Maite para desmoronarse después.

-May… -Lloró desesperadamente, bajo la mirada llena de incertidumbre que la chica le enviaba a su amigo. –May… es Dul… Dul está…

La morena abrazaba fuertemente a esa chica que desconsoladamente lloraba sobre su hombro sin parar de repetir el nombre de Dulce y sin ser capaz de decir algo más.

-¿Any? –Preguntó incrédula mientras unas lágrimas comenzaban a caer de sus ojos.

La chica se separó ligeramente de su hermana para mirarla directamente a los ojos, permaneciendo unos segundos en esa posición, observándose…
Seguidamente, después de haberlo confirmado, simplemente con sus miradas, Maite volvió a atraer el cuerpo de su hermana hacia ella y nuevamente se fundieron en un abrazo, cargado de fuerza, emociones, lágrimas y todo tipo de sentimientos.

-May… -Dijo comenzando a separarse –Es Dul… ella... está allá dentro, tuvo un accidente… no me dicen nada… no sé cómo está May –Decía entre lágrimas.
-Lo vimos todo… -Aclaró –Estábamos caminando por detrás de ti con Pablo cuando echó a correr para impedirte que fueras hacia ella y a partir de ahí pasó todo… Nosotros llamamos a la ambulancia porque tú estabas inmóvil junto a Dulce, así que cuando los doctores llegaron dijeron que estabas en shock y quisieron traerte con ellos… Nosotros vinimos en el auto por detrás de la ambulancia… Y tampoco nos quieren informar acerca de Dul… ¿Cómo estás? ¿Qué te dijo la doctora? ¿Cómo fue qué…?
-No lo sé… yo… estaba junto a ella y me impactó tanto verla así… sentí que todo a mi alrededor se caía y de pronto… todo volvió May… No sé por qué… No quiero recordar May, no quiero recordar si este es el precio que hay que pagar… Quiero a Dulce de vuelta, no le puede pasar nada –Suplicaba desmoronándose de nuevo.
-Any… -Intervino por primera vez Christopher, agarrándola por los brazos –Todo va a estar bien ¿Ok? Dulce va a salir de esta…–Finalizó esbozando una pequeña sonrisa, tranquilizadora para la muchacha.

En ese mismo momento fueron interrumpidos por una voz que acababa de llegar.

-¡¡Alex!! –Gritó apartándola bruscamente de Christopher para abrazarla -¿Estás bien?
-Pablo… -Dijo sorprendida y fríamente al verlo –Si…
-¡¡Dios mío, gracias a dios!! Estaba muy preocupado cuando vi lo que pasó… Alex, necesito que vengas conmigo, tenemos que hablar…
-Habla lo que tengas que hablar aquí –Intervino Christophablar
-Es privado… -Aclaró el chico, mirándola suplicante.

Ella lo observó unos segundos, con su mirada fría, distante y aunque no tenía ninguna gana de acompañarlo, de pronto sintió que debía hacerlo…

-Solo será un momento –Dijo la chica, dedicándole una mirada tranquilizadora a su amigo y hermana.

Se dispuso a salir de aquella sala, acompañada por Pablo cuando Christopher agarró su brazo una última vez.

-Ten cuidado –Advirtió para después dejarla marchar por fin.

Pablo la condujo hacia un cuarto que estaba completamente vacío, incluso ella se preguntaba si estaba permitido o no, que estuvieran en ese lugar, pero quería terminar con esto cuanto antes.

-Alex… -Comenzó a decir el chico una vez estuvieron solos –Lo siento mucho… de verdad, yo no quería… solo intentaba…
-No hace falta que digas nada –Interrumpió volteándose para mirarlo –Solo te traje hasta aquí para advertirte que te largues para siempre.

La cara de aquel muchacho se desencajó al escuchar esas inesperadas palabras.

-¿Qué? Pero Alex… yo…
-¡¡Lo sé todo Pablo!! Ya no tiene caso que finjas… recuperé mi memoria y con ella todos los recuerdos de lo que ocurrió hace cinco años…

El rostro del chico pasó a tener un color pálido y no era capaz de pronunciar una sola palabra.

-¿Por qué lo hiciste eh? –Preguntó ella con los brazos cruzados.
-Alex… yo…
-¡¡No soy Alex!! Eso simplemente fue un invento tuyo… ¡¡¿Lo tenias todo planeado?!! ¡¡¿Por qué lo hiciste?!! ¡¡¿Por qué esta mentira durante tantos años?!!
-Porque te quería…
-¡¿Me querías?! –Preguntó con una sonrisa irónica -¡¿Me querías y me secuestraste?! ¡¿Me querías y me alejaste de mi familia durante cinco años?!
-¡Yo no te secuestré! –Dijo intentando defenderse.
-¡¡Lo recuerdo todo Pablo!! ¡¡Sé perfectamente que tú eras uno de ellos!! No tiene caso que finjas…
-Está bien… yo era uno de ellos… éramos amigos y simplemente me hablaron de un negocio, al principio pareció divertido… No habría heridos… no habría problemas y sí mucho dinero… pero después…
-¿Por qué yo? ¿Por qué a mí?
-Porque tu familia tenía dinero y estaban seguros de que lo darían por ti…
-¿Entonces por qué no me devolvieron cuando mis papas pagaron el rescate?
-Porque todo se complicó… tú nos habías visto la cara y querían aún más…Pero entonces la policía comenzó a acercarse y tuvimos miedo… No querían dejarte ir porque ibas a reconocernos y te dieron un golpe en la cabeza… creían que habías muerto o que estabas a punto, así que me pidieron que me deshiciera de ti…

El recuerdo y los pensamientos, estaban consiguiendo que Anahí sintiera una mezcla entre rabia, impotencia y dolor.

-¿Por qué no lo hiciste?
-Porque me había enamorado de ti… y porque yo no soy ningún asesino Alex, yo solo era un estudiante de medicina metido en un juego… yo no quería matar a nadie y menos aún a ti. Te cuidé durante tantos meses que… pensar que pudieran hacerte daño me mataba, así que les dije que lo había hecho… que te había matado…
Después iba a dejarte en algún lugar para que te encontraran, pero cuando despertaste no recordabas nada y… simplemente vi la oportunidad perfecta para empezar desde cero. Me las ingenié para conseguirte un pasaporte y te llevé a España. El resto ya lo sabes…
-Me alejaste de mi familia –Dijo entre lágrimas. –Me alejaste de Dulce.
-¡Te salve la vida! ¡Te di una nueva familia! ¡Te entregué mi amor! ¡Ellos no te hacían falta!
-He vivido todos estos años pensando que mi familia me había abandonado y ella no dejó de buscarme un solo segundo… ¡¿Tienes idea de lo que hiciste? ¿Sabes cuanta gente ha sufrido por tu culpa?!
-Tú eres lo único que me importaba… que tú estuvieras a mi lado.
-¡¡Eres un egoísta Pablo!!
-¡¡Este egoísta ha dado todo por ti durante los últimos cinco años!! –Gritó
-Y ese es el motivo por el cual no voy a denunciarte para que te pudras en la cárcel… Ese y el enorme agradecimiento y cariño que le tengo a tu familia. Pero no quiero volver a verte jamás… quiero que te vayas a Alemania y desaparezcas de mi vida… Jamás dejaré de visitar a tus padres y a tu hermana, pero a ti no quiero volver a verte Pablo…
-Alex… no digas eso… yo… todo lo hice por ti… porque te quiero –Dijo intentando acariciarla.
-Te agradezco haberme salvado la vida… y haberme cuidado estos años pero… tú no quieres a nadie, Pablo…
Allá adentro está el amor de mi vida, luchando por salir adelante y lo único que puedo pensar ahora mismo es que si todo esto no hubiera pasado, ella no estaría en esta situación y yo no estaría queriendo morirme pensando que puedo perderla…
Eso es amor Pablo, el haberme esperado durante cinco años y jamás dejar de buscarme aunque el mundo enteró tirase la toalla…
Es amor, el hecho de que aunque mi mente no la recordaba, mi corazón se debocaba cada vez que la tenía enfrente…
Es amor el sentimiento de querer ofrecer mi vida en este momento a cambio de la de ella… Eso es amor… y eso tú jamás lo sentirás.

-Alex… -Intentó decir
-¡No soy Alex! –Interrumpió -Soy Anahí… siempre he sido y siempre seré Anahí. Ahora vete…

Mirándola unos segundos por última vez, el chico se dio por vencido por el momento y abrió la puerta para salir definitivamente de aquel lugar, cuando de pronto sintió un fuerte golpe en su rostro que lo hizo caer automáticamente al suelo aturdido, sintiendo como alguien se colocaba inclinado sobre él.

-Si algún día… se te ocurre volver a acercarse a ella… te mato –Dijo Christopher mirándolo muy seriamente a
los ojos –Te mato…
Después de volver a golpear fuertemente la cara de Pablo, dejándolo esta vez inconsciente, se acercó a la chica que lo miraba completamente perpleja y confundida.

-Puede que tú estés agradecida y no quieras denunciarlo… pero esté ca*brón lo único que ha traído a mi vida son desgracias.
Así que, aunque respete tu decisión nadie podía evitar que desahogara mi frustración dándole unos buenos golpes…
Golpes que se repetirán si vuelve a acercarse a ti, a Dulce o a cualquiera de mis chicas… Y creeme que la próxima no saldrá tan bien parado.

Ella escuchaba el discurso mientras observaba a un Christopher completamente nervioso y enojado.

-¿Soy una de tus chicas? –Preguntó con una sonrisa, provocando la mirada ya más tranquila del muchacho para seguidamente y sin darle tiempo a reaccionar, abrazarlo fuertemente. –Gracias…Ucker.

Después de unos segundos, el chico duro rompió el abrazo y tras una sonrisa se dispusieron a salir, pasando por encima del cuerpo inmóvil de Pablo aún tirado en el suelo.

-Any… -Dijo deteniéndola y consiguiendo que ella volteara –Me alegra que hayas vuelto…

Nuevamente la chica le sonrió y ahora sí, salieron de aquel lugar dejando definitivamente atrás todo lo que “Alexandra” significaba en sus vidas.

Al llegar de nuevo a la sala de espera de urgencias, Anahí vio desde lejos como la doctora que antes la había atendido salía por aquellas enormes puertas para acercarse directamente a Maite…

-¿Es usted familia de Dulce Espinoza? –Preguntó a la chica.
-Si… bueno… es como mi hermana.
-¡¡Ester!! –Gritó Anahí llegando por fin al lugar -¡¿Cómo está Dulce…?! Por favor… dime que está bien… -Suplicaba.
-Anahí… lamentablemente no tengo buenas noticias –Respondió con preocupación –Pero necesito hablar con alguien de su familia.
-Nosotros somos de su familia… Por favor, te lo suplico… dime qué le pasa Ester… me lo prometiste.
-Está bien –Aceptó viendo la desesperación de la chica –Dulce ingresó al hospital con un fuerte impacto en el costado, causado por el auto que la golpeó.

Todos atendían expectantes e impacientes la explicación de la doctora.

-Perdió mucha sangre en la ambulancia pero gracias a dios, llegaron a tiempo y pudimos salvarla –Dijo sintiendo como creaba algo de esperanza en sus oyentes –Pero… lamentablemente al caer en el asfalto, Dulce se golpeó fuertemente la cabeza sufriendo un traumatismo craneoencefálico.

En el momento en el que la doctora pronunció esas palabras, el corazón de Anahí comenzó a latir desesperado mientras sus amigos observaban a esa mujer sin creer realmente lo que estaba pasado.

-¡Díganos que pasó doctora! ¿Dulce… está viva? Por favor… hable de una vez por todas… -Preguntaba desesperado Christopher.

La doctora miró por un momento a Anahí, descubriendo a una chica completamente desencajada pero que no hacía ni decía absolutamente nada, mientras sus amigos estaban desesperados por terminar de conocer el estado de su amiga.
Ella sentía miedo… Pánico, a que la doctora continuara hablando y descubrir que su vida ya no tenía ningún sentido… que Dulce…
El pánico la estaba paralizando y no era capaz de decir ni hacer absolutamente nada.

-Dulce entró en un estado de coma… -Aclaró por fin

En ese momento, Maite no pudo evitar, abrazarse fuertemente a Christopher mientras se llevaba una mano a la boca, completamente desencajada por la situación.

-¿Se va a salvar? –Volvió a preguntar el chico -¿Cuánto tiempo va a estar así?

-Eso es imposible adivinarlo… Puede despertar en unas horas, en unos años o quizás nunca…
Lo que sí es seguro es que mientras más tiempo tarde Dulce en reaccionar peores consecuencias traerá a su vida.
-¿Consecuencias? –Volvió a cuestionar Ucker, ya que sus acompañantes no pronunciaban palabra.
-No sabemos cuál es el grado de daño que hay en su cerebro y si Dulce llega a despertar puede hacerlo con diversos problemas como… Parálisis en la columna impidiéndole el movimiento, en las piernas… Discapacidades en su mente, retrasos o incluso… amnesia –Finalizó mirando a Anahí.

Al escuchar toda esa vorágine de palabras sin sentido, Anahí sentía como una a una se iba clavando en su pecho igual que si fueran cuchillas afiladas y desgarraran cada uno de sus órganos.
Sintió como su corazón se encogió de golpe y en lo más profundo de su ser, se instaló una angustia tan grande como jamás la había sentido. Un dolor que no podía controlar y que aumentaba a cada segundo, provocando que una simple y pobre lágrima callera de sus ojos, impidiendo que el llanto desahogara su corazón.

-¿Puedo verla? –Preguntó consiguiendo que su cerebro formara una frase coherente.
-Solo puedo permitir que pase uno de los tres y pocos minutos… aún estamos vigilando su estado.

Anahí se dio la vuelta para mirar por primera vez a sus amigos, con la intención de pedirles permiso… o simplemente siendo cortés, porque fuera cual fuese la respuesta, ella iba a entrar a esa habitación.

Una Maite completamente desolada y un Christopher que a pesar de su esfuerzo por parecer fuerte, no pudo evitar llorar en ese momento, asintieron a la vez con su cabeza, indicándole que ella era la única que debía estar junto a Dulce en estos momentos.

Tras el permiso por parte de sus amigos, la doctora Ester, condujo a Anahí a esa habitación de cuidados intensivos donde aún se encontraba la chica.
Buscó su mirada unos segundos, pero al no recibir respuesta decidió abrir la puerta y dejarla pasar por fin.

En cuanto abrió la puerta, Anahí observó aquella cama que sostenía el cuerpo inmóvil de Dulce.
Y en el preciso momento en el que su mirada se encontró con su amor en ese estado, repleta de cables inyectados por todo su cuerpo, conectándola con diversos aparatos que producían ruidos extraños y un enorme tubo introducido en su garganta, sostenido por una mascarilla que seguramente le facilitaban la respiración…
En ese preciso momento, Anahí sintió que todo a su alrededor, caía sobre ella consiguiendo que no aguantara el peso y terminara de desmoronarse.
Corrió hacia esa camilla, entre lágrimas y agarró fuertemente la mano de Dulce.

-¡¡Dul…Mi amor!! ¡¡Tienes que volver mi vida… Por favor, te lo suplico Dulce, escúchame…!! -Decía llevando la mano inmóvil hacia sus labios y besándola mientras las lagrimas empapaban esos hermosos y delicados dedos –No me dejes Dul… por favor… mi amor, sin ti yo no soy nada… por favor, tienes que volver pequeña… ¿Me escucha? –Preguntó a la doctora.
-No lo sé… es posible –Respondió acercándose.
-¿Puedes dejarme sola?
La doctora permaneció unos segundos en silencio ocasionando que la chica prácticamente suplicara. –Por favor…
-Está bien… pero solo unos minutos. Estaré aquí fuera…
-Gracias… -Respondió sin siquiera voltear para ver marchar a la doctora.

Al escuchar el sonido de la puerta cerrarse, mientras con una mano, sostenía fuertemente la mano de Dulce, con la otra acarició dulcemente la parte de su mejilla que quedaba fuera de la mascarilla.

-Mi amor… sé que me estás escuchando… se que aún estás aquí porque tu corazón late…
Dul, tú me dijiste una vez que si algún día te olvidaba harías que mi corazón te recordara… en ese momento creía que no era posible porque ni siquiera era consciente de que ya lo habías hecho… Hoy yo voy a hacer que tu corazón no se detenga, porque yo sé que él es fuerte al igual que tú lo eres… y que mi amor podrá mantener ese latido por muy lento que ahora mismo vaya…
Como mismo, tu amor me hizo recordarte con el corazón, con la piel, con el alma…
Dulce, no voy a abandonarte jamás ¿Me oyes? –Preguntaba entre lágrimas, aún sabiendo que no habría respuesta -No me moveré de aquí hasta que abras los ojos… Porque te amo… porque dos veces el universo dijo que debía enamorarme de ti, de tu sonrisa… de esa forma en la que solo tú me miras.
La vida nos castigó una vez porque tú no fuiste capaz de decirlo y ahora nos está castigando de nuevo porque fui yo la cobarde… Pero no me importa… aquí voy a estar… todos los días de mi vida, hasta que tus ojos se abran y pueda decirte que te amo, que siempre te amé y que siempre te amaré… Porque… aunque se pase toda mi vida…Yo también te esperaré.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:30 am

Capitulo 23

-¿Puedo sentarme?

Anahí salió de sus pensamientos y subió ligeramente la vista para encontrarse con esos ojos verdes que la miraban con su, ya habitual y enorme sonrisa.
-Ester… claro –Aceptó mientras bebía un sorbo de su café.
-Pareces cansada…
-Bueno… Siempre he oído que no se duerme demasiado bien en sillones de hospital.
-No deberías quedarte cada noche a dormir aquí, no aguantarás mucho tiempo ese ritmo.
-He dormido en sitios peores –Dijo con una sonrisa, recordando al instante aquella húmeda y fría casa donde estuvo semanas secuestrada.
-Por eso mismo, ahora que puedes deberías aprovechar para dormir en una cómoda y reconfortante cama.
-No quiero separarme de Dulce…
-Anahí, llevas dos semanas junto a su cama, día y noche… sin separarte de ella más de la media hora diaria en la que te vas a casa… ¿No crees que es excesivo?
-Solo quiero estar a su lado… y sinceramente me es imposible dormir en nuestra casa si ella no está.

La doctora permaneció unos segundos observando detenidamente a esa chica tan dulce que tenía enfrente.

-Es muy afortunada por tener a alguien como tú a su lado.

Anahí bajó ligeramente la mirada mientras sonreía.

-La afortunada soy yo, creeme… No concibo mi vida sin ella.
-¿Cuánto hace que ustedes dos… están juntas?

La chica permaneció pensativa unos segundos, sin saber cómo responder a esa pregunta.

-Realmente ni siquiera sé si lo estamos.
-¿Qué significa eso? –Preguntó la doctora, completamente intrigada.
-¿Quieres la versión larga o la corta?
-La que tú quieras… estoy en mi descanso así que tenemos tiempo.
-Dul y yo nos conocimos cuando apenas éramos unas niñas, pasamos toda nuestra vida siendo prácticamente hermanas… Y sin saber cómo, nos fuimos enamorando –Recordó con nostalgia –Nunca nos atrevimos a decir nada y un día yo… -Dudó unos segundos con tristeza -Un día nos separamos y fue ahí cuando perdí la memoria… Dulce me buscó por cielo, mar y tierra durante cinco años, hasta que me encontró… o yo la encontré…
Entonces, nuevamente, siendo otra persona, me volvió a enamorar. Y pasamos juntas las mejores semanas de mi vida…
Pero un día me enteré accidentalmente de toda la verdad y me enojé muchísimo con ella, por habérmelo ocultado, por haberme mentido… o quizás porque me daba miedo amarla de esa forma y que no fuera tan real como yo pensaba. Le dije que no quería volver a verla jamás y después de haber intentado mil veces darme una explicación, simplemente se fue… volvió a México harta de mis rechazos, dispuesta a empezar una nueva vida… Poco después alguien me abrió los ojos y consiguió que me diera cuenta de que no importaba quien fuese yo o como creía llamarme, lo único importante era el amor que sentía hacia ella y cuanto estábamos sufriendo ambas por mi taradéz, así que regresé a México para buscarla, para pedirle perdón y decirle que la amaba, que siempre lo había hecho… Pero llegué tarde… no lo hice a tiempo y ahora ella está en esa cama…
-Wou… Eso parece una telenovela –Dijo la doctora completamente impresionada por la historia.
-Si… Pero por desgracia no lo es… Cuando parece que ya vamos a poder ser felices ¡Zas! Pasa algo horrible.
-¿No podría ser que el destino les estuviera enviando señales para que no estén juntas?
-No lo sé –Dijo llevándose una mano a la cabeza, aturdida y pensando por primera vez en esa posibilidad –Lo único que sé es que Dul, tiene que volver, ella… tiene que estar bien.
-¿Y si eso no sucede? ¿Qué sería de tu vida Anahí? ¿Te has puesto a pensar en esa posibilidad?
-¿Mi vida? Mi vida no tiene ningún sentido sin ella.

La doctora observó pensativa a la chica, con los ojos entrecerrados y dando a entender que una curiosidad la inquietaba.

-¿Serías capaz de renunciar a estar juntas si eso le salvara la vida?
-Sería capaz de dar mi vida por salvar la suya –finalizó Anahí, siendo consciente y completamente convencida de sus palabras.
-Hola… -Dijo una voz interrumpiendo esa conversación.
-Ucker –Respondió Anahí extrañada al ver el rostro serio del muchacho –¿Pasó algo?
-No… sólo vine a ver si estabas bien… Blanca ya se fue, me dijo que la despidiera contigo, mañana volverá.
-¿Dulce está sola?
-Si…
-Lo siento Ester, tengo que subir ya –Se disculpó con la doctora,levantándose rápidamente de su asiento.
-No te preocupes, en unos minutos tengo que volver al trabajo… Al rato paso a ver como sigue Dulce.
-Gracias –Dijo con una sonrisa, siguiendo a continuación a Christopher en dirección a la salida de esa cafetería.
Anahí caminó a toda velocidad por los pasillos de ese hospital, queriendo llegar lo más pronto posible a la habitación. No le gustaba nada que Dulce se quedara sola ni siquiera unos minutos, por eso cada día esperaba a que alguno de sus amigos o Blanca, la madre de Dul, fueran a visitarla para ella aprovechar e irse a cambiar. El resto del tiempo no se separaba de ella ni un segundo. Quizás le daba miedo que Dulce despertara y se encontrara sola en aquella fría habitación, perdida y sin entender nada…
Antes de abrir la puerta, como siempre… su corazón comenzaba un latido desenfrenado debido a la esperanza de encontrarla despierta, de que toda esta pesadilla terminara en un segundo… Pero al transcurrir ese segundo, una vez abierta la puerta, la desilusión volvía a su corazón al verla en la misma posición de siempre, con aquellos cables saliendo de su cuerpo, conectándola a esas maquinas, ya sin aquella mascarilla que le proporcionaba oxigeno y con una única venda que cubría su cabeza. El resto habían podido quitárselas a los pocos días de haber ingresado, ya que las heridas cicatrizaron rápido.

-¿Que te decía la doctora antes de que yo llegara? –Preguntó de pronto Christopher.
-¿Eh? –Dijo algo perdida saliendo se sus pensamientos -Oh… Hablábamos de Dul… Me pregunto si sería capaz de renunciar a ella con tal de que despertara.
-¿Y por qué ibas a tener que renunciar a ella?
-Fue solo una pregunta… le hice un resumen de todo lo ocurrido y dijo que quizás el destino nos estaba enviando señales de que no podíamos estar juntas…
-¿Y tú lo crees? –Preguntó con verdadera curiosidad.
-No lo sé Ucker… -Respondió volteándose hacia Dulce -Si te pones a pensar, cada vez que Dulce y yo estamos dispuestas a ser felices, ocurre una tragedia y… por un motivo o por otro siempre termino haciéndola sufrir… Quizás soy yo el motivo de sus desgracias, quizás nunca traeré nada bueno a su vida.
-Esa es la mayor estupidez que he oído jamás…
-Eso lo dices porque no sabes lo que es sentir que la persona que amas está postrada en una cama por tu culpa…
-No… en eso tienes razón… Dulce está ahí por tu culpa.
Anahí lo miro rápidamente con el ceño fruncido, sin entender esa forma extraña de consolarla.
-Por tú culpa y por la de ella –Añadió –Porque las dos son exactamente igual de taradas y no les fue suficiente una desgracia para abrir los ojos.
-No me estás consolando…
-Es que no pretendo hacerlo Anahí… lo que pretendo es que te des cuenta que por lo único que debes sentirte culpable es por no decirle cada segundo que la tuviste enfrente, cuanto la amas… Y eso puedes remediarlo.
-¿Cómo?
-La tienes ahí… Dulce aún no ha muerto y nada te impide ir en este momento y decirle lo que sientes… y repetírselo dentro de un minuto… y dentro de dos… y así toda la vida, incluso cuando despierte… Todo esto tiene que haberte servido para darte cuenta que no debes desperdiciar un solo minuto de vida con miedos, con orgullos… tienes que gritarle lo que ahora mismo está diciendo tu corazón…
Y si el destino no quiere que esten juntas… por mi puede irse a la chin… bien lejos.
El destino te separó de ella hace cinco años y su amor consiguió que te encontrara así que…
¿Tú qué crees que es más fuerte Anahí, el destino… o el amor?

La chica lo seguía mirando con los ojos entrecerrados, completamente atenta a cada palabra que decía.

-¿Tú en qué momento de estos cinco años te convertiste en “pepe grillo”? Un “pepe grillo” un tanto… animal.
-¡Es que ya me tienen harto carai! Cuando no es ella, eres tú… Nunca llegan a confiar del todo en ese amor que siempre las ha unido y que desde mi punto de vista es indestructible… Tanto, que ni cinco años de ausencia, ni la pérdida de memoria, consiguieron si quiera que disminuyera…
Así que, cuando Dulce se levante de esa cama las voy a encerrar en un cuarto, para que el “destino”, según tú y esas personas que siempre intentan jo*der se vayan a hacerlo a otra parte.

Mientras decía esas palabras Christopher salía enojado de la habitación, alegando no sé cuantas cosas más que Anahí ya no alcanzó a escuchar.

La chica permaneció parada con un pequeño atisbo de sonrisa mientras veía marchar a su amigo y se quedaba pensando en todas sus palabras.

Christopher, con esa sensación de coraje que en estos momentos sentía llegó al despacho de la Doctora Ester Gonzales.
Después de respirar hondo tres veces y contener su mal genio, golpeó la puerta, recibiendo a los pocos segundos la señal de que podía pasar.

-Buenas tardes doctora…
- Buenas tardes –Respondió la atareada mujer, mientras revolvía unos papeles encima de su mesa –Oh... Tú eres el amigo de Anahí ¿No es así?
-Así es…
-¿Qué te trae por aquí…
-Christopher.
-Christopher… eso. Estoy muy ocupada.
-No le robare más de unos minutos… vengo a hablarle sobre Anahí.

Al escuchar el nombre de la chica, la doctora dejó su tarea y comenzó a prestar atención.

-¿Qué hay con ella? Ya le entregué el resultado de sus pruebas y todo está excelente, ¿Ha tenido alguna molestia? –Preguntó preocupada.
-No… Anahí está bien, vengo a hablarle de otra cosa… precisamente de esa preocupación que tiene usted hacia ella.
-No entiendo de lo que me estás hablando Christopher, me preocupo de Anahí exactamente igual que de todos mis pacientes.
-Puede ser… Pero no la mira igual que a sus otros pacientes.
-Es muy grave lo que estás a punto de insinuar –Dijo frunciendo el seño, retando al chico.
-No estoy insinuando nada, estoy afirmándolo… y no vine aquí para discutir con usted ni para juzgarla.
-¿Entonces para que viniste?
-Para darle un consejo… Quizás piense que no soy nadie para hacerlo, pero yo… en algún momento de mi vida miré a Dulce como usted mira Anahí…
-Sigo sin entender a donde quieres llegar.
-Lo que quiero decirle es que es inútil doctora… Yo me enamoré de Dulce y me bastó muy poco tiempo para darme cuenta de lo que sentía por Anahí incluso antes de que ella misma lo supiera.
Esas dos han pasado por cosas inimaginables… Lo que le contó Any fue simplemente un resumen, la realidad es mucho más dura.
Y resulta que nada… absolutamente nada en este mundo ha conseguido que su amor desaparezca o incluso disminuya… por mucho que sufran, por muchos obstáculos que haya… ellas siempre estarán la una para la otra…
-Eres de los que cree en el amor eterno… -Dijo haciendo un gesto de grandeza, irónico, con los brazos.
-Si me lo hubieran preguntado hace cinco años habría dicho que no… Pero resulta que fui testigo en primera línea de cómo una de mis mejores amigas, lloraba día y noche porque había perdido al amor de su vida, pero a pesar de llorar, no dejó de buscarla ni un solo segundo…
Y hoy por hoy, soy testigo de cómo el amor de su vida, otra de mis mejores amigas, llora día y noche al pie de su cama y a pesar de llorar… no deja de esperarla un solo segundo…
Cuando Dulce despierte, y sé que lo hará… de nada va a servir el cariño o el apoyo que cualquier persona le haya brindado a Anahí… Ella dejará todo por lo más importante de su vida, Dulce María Espinoza.
Simplemente le digo todo esto porque le agradezco mucho que se haya involucrado tanto en el caso de Dul y le preste tantas atenciones a Any cuando nosotros no estamos…pero si todo eso lo hace esperando alguna cosa… simplemente pierde el tiempo.

La doctora permaneció unos segundos observando a ese chico, que imponía su punto de vista parado frente a ella, con los brazos cruzados bajo su pecho.

-No te voy a negar que Anahí me parece una mujer preciosa y todavía una mejor persona… Pero al igual que tú te diste cuenta en su momento, yo también se ver lo que siente por Dulce… y si cuando esa chica despierte, es su felicidad… puedes estar tranquilo que yo no seré un obstáculo.
-Me alegra saberlo…
-No obstante, me sigue pareciendo muy atrevido por tu parte haberte presentado en el despacho de la directora de urgencias para hacerle una advertencia.
-Como ya le dije, no es una advertencia y tampoco la estoy juzgando… Soy consciente de que cualquier persona podría enamorarse de alguna de ellas dos… pero sé que nadie conseguirá jamás que una salga del corazón de la otra.

Nuevamente la mujer observó unos segundos a Christopher, analizando cada palabra y cada gesto de ese chico.

-Eres un buen amigo… En realidad estoy impacientándome por conocer a Dulce… teniendo a tanta gente que la adora y defiende de esa forma, debe ser una gran persona.
-Lo es… y también es una luchadora… Merece ser feliz… ambas lo merecen.

Por otro lado, Anahí se encontraba sentada sobre aquel sillón de hospital, donde cada noche dormía. Estaba aparentemente leyendo uno de sus libros favoritos que había encontrado en la casa que compartía con Dulce, estaba intacto, exactamente en el mismo lugar que recordaba haberlo dejado. A decir verdad, todo estaba exactamente igual a como lo recordaba. En cinco años Dulce no había hecho un solo cambio en la vivienda, ni siquiera en la habitación de Anahí. Sus adornos, sus pareces repletas de fotos juntas, el armario, aún seguía teniendo su ropa… Dulce no había permitido que sacaran nada de esa casa y Anahí se preguntaba, ¿Como podía haber vivido cinco años con esos recuerdos?, ¿Cómo era capaz de dormir sola en esa casa tan vacía si ella a día de hoy no era capaz de hacerlo sin su presencia?
Entre tanto pensamiento, hacía ya mucho tiempo que se había estancado en una misma página del libro, consiguiendo que la poca atención prestada no la dejara avanzar.
Así que, lo cerró definitivamente y agarró suavemente la mano de Dulce, observando como parecía dormir plácidamente.
Siempre le había encantado esta imagen, tenerla ahí y poder observarla el tiempo que deseara sin ningún tipo de miedo. Pensar en cuantas cosas maravillosas estaría soñando para que sus labios sonrieran mientras dormía. Pero ahora todo era diferente… a pesar de lo feliz que la hacía verla dormir, en este caso eso significaba que quizás nunca volviera a ver sus ojos…esos ojos tan llenos de amor e intensidad…

-A pesar de estar así… jamás has perdido tu brillo –Dijo observando como el radiante sol se reflejaba en su rojizo cabello y en su tan delicada piel -¿Sabes que eres la mujer más linda que he visto jamás?

Con una dulce sonrisa y como si realmente Dulce lo estuviera sintiendo, acarició su cabello con todo el amor que en ese momento sentía.

-Christopher tiene mucha razón mi amor… Creo que nuestro único fallo ha sido no decirnos a tiempo cuanto nos queremos y desperdiciar los momentos que la vida nos brindó… Aunque realmente no pienso que los hayamos desperdiciado.
Fuimos muy felices durante muchos años siendo… prácticamente hermanas –Recordó, mientras la nostalgia humedecía sus ojos. –Pero llegó un momento en el que la vida nos estaba pidiendo a gritos que fuéramos valientes y diéramos el paso…
Yo lo sabia… -Explicó con una sonrisa -Sabía lo que sentías porque yo sentía exactamente lo mismo… Y lo supe desde muy pequeñas, quería que te dieras cuenta por ti misma Dul… que tu corazón te dijera que no había nada que temer, que jamás ibas a perderme por eso y que yo también te amaba… igual o incluso más.
¿Sabes en qué momento me di cuenta de lo que significabas para mí? Es extraño darme cuenta de que fue un momento muy parecido a este…
Una de las tantas noches que te quedabas a dormir en mi casa. Era por la mañana y desperté antes que tú… Al abrir los ojos te vi a mi lado, completamente iluminada por el sol que entraba a través de mi ventana y sonreías… No tengo la menor idea de lo que estarías soñando, pero sonreías, parecías a gusto y feliz… Entonces supe que esa imagen me llenaba de tal forma el corazón que quería verla todas las mañanas del resto de mi vida… quería ser la causante de esa sonrisa y ser testigo de todas las alegrías que te trajera la vida… quería besarte… quería que fueras la primera persona en hacerme el amor.
Y a partir de ese momento, pasaste a ocupar todos mis pensamientos de día y mis sueños de noche…
Besaba a Poncho imaginando que eran tus labios y nunca dejé que me tocara porque tú ibas a ser la primera en acariciarme… Y lo fuiste… años más tarde fuiste la primera y única persona en amarme de esa forma y llevarme a un lugar que ni siquiera imaginaba que existía.
¿Quién va a creer que el destino no nos quiere juntas mi amor? Ese destino que nos volvió a unir para que emendáramos el error que cometimos… El mismo que se volvió a enojar y nos mandó otro aviso…
Tenemos que demostrarle lo grande de nuestro amor Dul… tenemos que hacerle ver que no se equivocó al unirnos… que somos unas luchadoras y vamos a amarnos y a ser felices…
Pero tienes que despertar mi amor –Decía mientras las lagrimas comenzaban a caer por su rostro –Tienes que despertar… tenemos muchas cosas que vivir aún. Tenemos que cumplir nuestro sueño de recorrer las carreteras sobre nuestro auto, sintiendo el sol y la brisa golpearnos… sintiendo esa libertad que nos da el no saber a dónde vamos pero que nos gustará, simplemente porque estamos juntas.
Tienes que seguir escribiendo mi amor… tienes que cantar… Dul… tienes que vivir y cuidar de tu enana, que no sabría vivir sin ti…

Al ver que Dulce seguía exactamente igual de inmóvil que siempre, sin una gesticulación, sin un movimiento… sin una sola señal de que estuviera escuchado todo lo que le decía. Anahí volvió a sentir esa angustia que le producía la impotencia de esa situación y el miedo de que quizás esto nunca cambiaría… que estaba condenada a hablarle al cuerpo dormido eternamente de su amor, sin jamás recibir respuesta y sin volver a ver esos ojos tan intensos que la transportaban a otro mundo.
Esos desesperantes pensamientos la hicieron derrumbarse por completo.
Entre lágrimas ahogadas y la ansiedad depositada en su interior, apoyó su rostro sobre el pecho de Dulce, con la intensión de abrazarla y sentir los latidos de su corazón que a pesar de su lentitud, no se había detenido.
Con una mano aferrándose fuertemente al pecho de Dulce, y con su oído escuchando y sintiendo su corazón volvió a sumergirse en un mar de súplicas.

-Por favor mi amor… tienes que volver… no te puedes ir Dul… tenemos muchas cosas que hacer y que vivir… Dulce te necesito… -Lloraba desconsolada a ese cuerpo inmóvil –Ya no sé vivir sin ti y tienes que escucharme mi amor, tienes que escucharme decir cuánto te amo… Te amo Dulce… te amo y lo diré a cada segundo hasta que me escuches… te amo… te amo… por favor… escúchame… te amo…

En ese momento, entre el sonido ahogado de su voz quebrada y sus lágrimas incontrolables, sintió un casi inaudible sonido que no provenía de sí misma.
Así que, lentamente fue levantando la vista y su corazón después de dar un inmenso estallido contra su pecho, comenzó a latir con una desesperación dolorosa al ver como los labios de Dulce se movían muy despacio.
-¡¡Dul!! ¡¡Mi amor!! –Dijo apartándose de su pecho y agarrando suavemente su rostro. -¡¡Dul!! –Seguía llamando mientras lloraba, emocionada, nerviosa y con todos los sentimientos que una persona podría tener en un momento como este.
Temblorosa y asustada por si era una imaginación… Por si su mente le había jugado una mala pasada y no estaba viendo a su amor mover los labios y hacer sonidos extraños… O peor aún, por si se había quedado dormida sobre aquel incómodo sillón y esto no era más que un sueño.

Acarició dulcemente esos labios y al notarlos completamente secos, se apresuró a coger el vaso de agua que estaba a su lado y con sus propios dedos fue mojando poco a poco los labios de aquella chica que se fueron despegando, mientras seguía produciendo sonidos cada vez más audibles para Anahí.

-¡Aquí estoy mi amor! –Decía mientras agarraba sus mejillas y trataba de controlar las incesantes lágrimas que se habían vuelto completamente rebeldes –Te amo Dul…te amo… Vuelve mi vida, aquí estoy…


Los ojos de Dulce comenzaron a moverse igual de despacio que sus labios, haciendo un enorme esfuerzo por abrirse…
Y tras varios intentos, ahí estaba… parpadeando una y otra vez para evitar que la luz le hiciera daño, pero sin conseguirlo, porque unas pequeñas lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas rozando las manos de Anahí que rápidamente se dispuso a limpiarlas.

-¡Mi amor! –Dijo haciendo pequeñas caricias en su rostro mientras secaba las lágrimas –Aquí estas mi amor…

En ese momento, Dulce abrió definitivamente los ojos encontrándose con la mirada de esa persona que la llamaba incesantemente. Se quedó absolutamente absorta mirando esos ojos azules y una expresión de confusión abordó su rostro.
El miedo inundó el corazón de Anahí que aún seguía latiendo a mil revoluciones por segundo… Miedo por esa expresión confusa, miedo por qué quizás no la reconocía.
Los ojos de Dulce seguían desprendiendo lágrimas y a pesar de no apartar un segundo la mirada de los ojos de Anahí, hizo un intento de abrir la boca para hablar.

-Shh… no digas nada mi amor –Dijo Anahí mientras posaba un dedo sobre sus labios y seguidamente acariciaba su rostro entre lágrimas –Sabía que ibas a volver… yo sabía que ibas a volver… Te amo Dul… te amo… por favor… no te vuelvas a ir jamás.

Los ojos de Dulce se encontraban cada vez más confusos, quizás por esas palabras, quizás por la situación o quizás porque no entendía nada de lo que estaba pasando.

-¿A...A-A-lex? –Preguntó por fin, sollozando.

Anahí permaneció unos segundos mirándola a los ojos, acariciando dulcemente sus mejillas para secar las lágrimas y demostrarle que no tenía nada que temer, disfrutando de ese momento, aliviada por darse cuenta de que Dulce recordaba.

-No mi amor… -Dijo con una pequeña sonrisa de emoción –Soy Any… soy tu Anahí…

En ese momento, los ojos antes lagrimosos y confusos de Dulce, pasaron a convertirse en unos ojos completamente llorosos, que a pesar de no entender nada sintieron una inevitable emoción y un alivio tal como si hubieran quitado el peso más grande que recaía sobre sus hombros.

-No llores mi amor… -Suplicaba Anahí entre lágrimas y emociones –Estoy aquí… estás aquí… volvimos Dul… y ya jamás voy a dejar de decirte que te amo… Escúchame bien… te amo… para siempre.
-Y…yo… -Intentaba decir la chica entre sollozos –Yo… tam-bien te-amo.

Tras escuchar esas palabras dichas con todo su esfuerzo y dificultad, Anahí se inclinó ligeramente sobre el cuerpo de Dulce y mientras acariciaba sus mejillas, tras mirarla por última vez a los ojos…
Juntó sus labios con los de su amor…
En un beso completamente inocente, cálido, dulce…
Un beso sencillo que solo confirmaban las palabras dichas anteriormente…
Un beso dulce esperado durante mucho tiempo… Un beso que ambas necesitaban…
Un beso que fue la prueba irrefutable y definitiva de que este amor era más poderoso que el mismo destino.

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Re: Yo te esperare

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 1:07 am

Capitulo 24

En un principio, la luz me resultaba dolorosa al intentar abrir los ojos. Escuchaba su voz llamándome desesperadamente y sentía sus manos acariciando mis mejillas…
No entendía nada, no entendía por qué ella tenía la voz quebrada y no entendía por qué me resultaba tan doloroso cada movimiento que intentaba hacer con mis labios o con mis ojos.
Cuando conseguí mirarla por fin y me di cuenta de que estaba llorando, la confusión aumentó, deseaba secar esas lágrimas, deseaba que su dolor cesara… pero en el momento en el que mis ojos se cruzaron con los suyos, con esa mirada que parecía que hacía siglos no veía, esa mirada azul tan transparente que me proporcionaba toda la paz y tranquilidad que deseaba, el dolor cesó… La confusión ya no importaba porque la tenía a unos centímetros de mi, susurrando que me amaba, pronunciando esas palabras que llevaba tantos años queriendo escuchar… Me hablaba su corazón, me hablaba su alma y podía verlo a través de sus ojos. Entonces saqué fuerzas de donde no las tenía para intentar explicarle lo que mi corazón también sentía…
A pesar de lo poco claras que fueron mis palabras, sé que en mi mirada vio exactamente todo lo que necesitaba decirle…
Porque al sentir sus labios sobre los míos, me invadió una corriente de aire interna, que recorrió cada centímetro de mi cuerpo, haciéndome vibrar de esa forma que solo ella conseguía que lo hiciera… devolviéndome esa fuerza y esa energía que ahora mismo me faltaban, haciéndome sentir que el resto del mundo y lo que sucediera a partir de ahora, carecían de importancia.

Al separar nuestros labios, permaneció unos segundos observándome directamente a los ojos, como queriendo que esa imagen se grabara para siempre en su memora.
Tras unas leves y dulce caricias sobre mis mejillas, me dedicó una tierna y delicada sonrisa acompañada por esas lágrimas que seguían cayendo a través de su rostro.
Quería con todas mis fuerzas ser capaz de secar esas lágrimas y abrazarla para que ya no tuviera nada que temer, pero mis manos y mi cuerpo eran incapaces de moverse.
La expresión de impotencia fue demasiado obvia en mi rostro y nuevamente hice un esfuerzo sobrehumano para que mis labios trabajaran.

-¿P…po…por-qué…llo-cabello
Vi como rápidamente se secaba esas lágrimas, consiguiendo que unas nuevas continuaran cayendo, pero aún así me volvió a dedicar una dulce sonrisa.

-Porque me da emoción verte… -Dijo acariciando mi cabello
-Y…yo…no…qui…
-Shh… -Interrumpió mis intentos por armar una frase, posando un dedo sobre mis labios –No debes esforzarte mi amor… voy a avisar a la doctora.
-N…n…no…no…te…va-yas. –Supliqué poniéndome nerviosa.
-No me voy a ir Dul… jamás me volveré a ir de tu lado.
Solo me acercaré a la puerta para que alguien avise a un doctor ¿Está bien?

Esas palabras me tranquilizaron y a pesar del miedo por perder nuevamente de vista su mirada y quedarme sola en aquel lugar que no conocía, asentí para después ver como se dirigía hacia la puerta que se encontraba a unos metros de mi.

****

-¡¡¡¡¡Ester!!!!! –Gritó Anahí abalanzándose sobre la doctora que caminaba por aquel pasillo -¡¡¡Ester!!! ¡¡¡¡Ven rápido!!!!
-¡¿Qué pasa Any?! –Preguntó un Christopher nervioso que venía junto a la doctora.
-¡¡¡Es Dulce!!! –Respondió completamente alterada y emocionada -¡¡¡Dul despertó!!!

Tras decir esas palabras, Anahí corrió de nuevo hacia la habitación acordándose de la promesa que había hecho apenas unos minutos antes.
La doctora y Christopher, tras una mirada de confusión, corrieron junto a ella, entrando rápidamente en esa habitación donde encontraron a una Dulce en la misma posición de siempre, pero con los ojos abiertos y mirando a la desbocada chica que había llegado hasta su lado.

-¡Oh dios mio! –Exclamó la doctora acercándose rápidamente a su cama.

Sacó de su bolsillo una pequeña linterna y agarrando los parpados de la enferma, apuntó directamente a sus ojos con esa pequeña luz que a pesar de su poca intensidad conseguía ocasionarle molestias a la chica.

-¿Cómo te llamas? –Preguntó la doctora bajo la extraña mirada de Dulce.
-D…Du…Dul-ce.
-Eso es… buena chica. ¿Recuerdas algo de lo que te pasó Dulce?

La muchacha simplemente negó con la cabeza intentando librarse de tener que volver a hacer el esfuerzo de hablar.

-Chicos, lo siento mucho –Dijo dirigiéndose a Christopher y Anahí -Pero ahora tienen que salir de la habitación, voy a llamar a mi equipo para hacer pruebas y examinar bien a Dulce.
-N…n…no –Intervino mirando a Anahí con miedo.

La chica se acercó a su lado y agarró dulcemente su rostro.

-No tengas miedo mi amor… te prometo que voy a estar en la puerta ¿Ok? Solo tienes que llamarme y vendré corriendo…
La doctora tiene que revisarte para que te sientas mejor, pero aquí voy a estar Dul… te amo ¿Ok? No lo olvides nunca…

Sin dejarla responder, Anahí se inclinó sobre ella y volvió a depositar un beso exactamente igual de dulce que el anterior, pero esta vez más corto, dedicándole una última mirada, acompañada de una sonrisa, para después salir de aquella habitación de hospital, donde dejaba al amor de toda su vida, que por fin había vuelto para quedarse junto a ella.

Al cerrar la puerta de la habitación, Anahí observó un momento a Christopher, dándose cuenta de que tenía los ojos completamente húmedos, a punto de dejar caer unas lágrimas que llevaba mucho tiempo aguantando. La chica se acercó a su amigo y sin decir una palabra, extendió sus brazos para recogerlo en un abrazo tierno.

-Volvió Ucker… volvió…

-¿Qué es lo último que recuerdas Dulce? –Me preguntó la doctora –Habla despacio… no debes esforzarte.
-Yo… ella… La vi… estaba frente a mí… y después ese chico… le hacía daño… fui a ayudarla y… ya no sé lo que pasó –Intenté explicar, algo confusa y aturdida –La escuchaba llamándome… todo el tiempo…pero no podía responder… hasta que conseguí abrir los ojos y la vi de nuevo… ella… ¿Cuándo? ¿Cómo?
-¿Te refieres a Anahí?
-Anahí… -Repetí confundida, intentando asimilar aun esa situación y todo lo que estaba ocurriendo. -¿Cómo ella…?
-Tuviste un accidente Dulce, un auto te golpeó y estuviste muy grave.
-¿Un… auto? –Pregunté completamente sorprendida por esa información –Pero… ¿Cuándo?
-Hace dos semanas, sufriste un traumatismo y llevas en estado de coma todo este tiempo.

Mis ojos se abrieron enormemente al escuchar esas palabras, consiguiendo que unas nuevas lágrimas debido al miedo por esa nueva información, volvieran a asomar.

-No tienes por qué preocuparte… Ya estás devuelta y debes sentirte muy afortunada porque normalmente cuando alguien sufre un accidente como el tuyo, tarda años en despertar o… no llega a hacerlo nunca. Así que, debes tener un buen amigo allá arriba –Dijo con una sonrisa señalando al cielo –Porque consiguió que te dieran una segunda oportunidad.

Después de esas palabras, la puerta de la habitación se abrió dando paso a un grupo de hombres que transportaban algunos materiales y que rápidamente comenzaron a introducir algo en las bolsas de liquido que estaban conectadas a mi cuerpo.

-Este es mi equipo de enfermeros Dulce, vamos a revisarte para asegurarnos de que no tengas ninguna secuela ¿Ok?

Yo simplemente asentí con la cabeza viendo como la doctora agarraba un pequeño utensilio con forma de martillo y volvía de nuevo a mi lado.

-Intenta mover la mano derecha –Dijo posando ese martillo sobre la misma.

Sentía mi cuerpo tan pesado como si alguien estuviera encima de mí impidiéndome el movimiento. Pero a pesar de eso hice un enorme esfuerzo por seguir las instrucciones de la doctora y muy despacio, sintiendo dolor… moví los dedos de mi mano derecha. Un movimiento excesivamente pequeño para el esfuerzo que me ocasionaba.

-Muy bien Dulce –Me felicitó con una sonrisa –Ahora haz lo mismo con la izquierda.

Repetí el movimiento anterior sintiendo como cada vez me pesaba más el cuerpo y los parpados. Pero lo conseguí, nuevamente mis dedos se movieron ligeramente ocasionando otra sonrisa por parte de la doctora.
Seguidamente, levantó la manta que me cubría, dejando mi cuerpo al descubierto, vestido solamente con una bata de hospital bastante horrible.

-Intenta ahora mover tu pierna derecha.

Nuevamente junté fuerzas para intentar levantar la pierna o mover ligeramente los dedos de los pies, pero esta vez me era prácticamente imposible, todo el cuerpo me dolía y por mucho que intentaba mover la pierna, sentía como si alguien las estuviera impulsando hacia abajo y no se movieron ni un centímetro.
El rostro de la doctora expresó preocupación al ver mi intento fallido y eso consiguió ponerme algo nerviosa.

-Dulce, ¿Sientes lo que estoy haciendo? –Preguntó ocultándose con la manta.

Por unos segundos permanecí seria observándola, luchando porque mis ojos no se cerraran definitivamente.

-Está golpeando mi pierna derecha con el martillo.
El rostro que antes expresaba preocupación, pasó a mostrar un profundo alivio demostrado con una sonrisa. A continuación la doctora se dispuso a dejar los materiales utilizados sobre el carro que había traído el enfermero.

-¿Qué me pasa? ¿Por qué no puedo moverme?
-Tu cerebro aún está en proceso de recuperación Dulce… acabas de despertar de un coma y es normal que algunas partes de tu cuerpo no funcionen bien, pero tus piernas sienten , así que, eso quiere decir que no has perdido la movilidad. Deberás pasar algunos días más en el hospital para asistir a rehabilitación y poco a poco te recuperarás…
-¿Podré caminar?
-Si… pero no debes desesperarte, recuperaras la movilidad con los ejercicios. No obstante tenemos que hacerte más pruebas para asegurarnos de que todo esté en orden.
-Estoy muy cansada –Dije cada vez pudiendo evitar menos el hecho de que mis parpados cayeran.
-Te pusimos un fuerte calmante que ya te está haciendo efecto así que ahora debes descansar… En un rato volveré a ver como sigues.

La doctora se dispuso a salir cuando de pronto volteó de nuevo.

-Dulce… -Dijo consiguiendo que la mirara –Esto es prácticamente un milagro, así que, ahora debes aprovechar la segunda oportunidad que la vida te está dando.

Asentí intentando pensar y reflexionar sobre esas palabras, pero el sueño me ganó la partida y no pude evitar que mis ojos se cerraran definitivamente haciéndome caer en el más profundo sueño.

******

-¿Cómo está? –Preguntó rápidamente Anahí al ver salir a Ester.
-Bien dentro de lo que cabe, aún siente dolor pero su cuerpo respondió bastante bien a los estímulos… Ahora mismo no tiene movilidad en las piernas, pero las siente así que es cuestión de tiempo y rehabilitación que la recupere. Más tarde pasaremos a buscarla para continuar haciéndole pruebas a ver si todo está en orden.
-¿Ya puede hablar bien? ¿Hablaste con ella? ¿Qué recuerda? ¿Cómo se siente? –Preguntaba Anahí desesperada.
-Recuerda todo, hasta momentos antes del accidente aunque creo que aún no asimila bien todo lo que está pasando… se quedó pensativa cuando pronuncié tu nombre y quiso averiguar, pero es normal… Está aturdida, así que te aconsejo que no satures su mente de mucha información hasta que vaya recuperándose.
-¿Puedo verla?
-Está descansando, el calmante que le inyectamos en muy potente y probablemente pasará unas horas durmiendo.
-No importa, quiero estar con ella.
-Puedes pasar Anahí, pero procura que en su habitación no haya nunca más de dos personas y que todo el mundo mantenga la calma, lo último que necesita Dulce ahora mismo es alboroto, necesita mucha tranquilidad y reposo.
La chica asintió con la cabeza –Gracias por todo, Ester.
-En un rato pasaré a ver como sigue –Dijo la doctora con una sonrisa, para después dirigirse hacia su despacho.

Anahí y Christopher entraron en la habitación y efectivamente, encontraron a Dulce profundamente dormida.

-Mejor yo voy ahora a buscar a Blanca –Dijo Christopher observando como Anahí se sentaba de nuevo en aquel incomodo sofá.
-Está bien… ¿Te importa si me quedo aquí? No quiero que despierte y se encuentre sola.
-No te preocupes… Pasaré por tu casa también para recoger a Maite ¿Necesitas algo?

Anahí observó unos segundos a Dulce profundamente dormida bajo aquellas blancas sabanas. Y con una sonrisa dibujada sin querer sobre sus labios añadió.

-Todo lo que necesito está acostada sobre esa cama…
Christopher también sonrió, y después de mirar por última vez a sus dos amigas,
-Vuelvo en un rato –Dijo saliendo de aquella habitación.

*****

Desperté sintiendo como alguien sostenía mi mano, al mirar hacia abajo, la descubrí ahí, con su cabeza apoyada sobre la cama, durmiendo profundamente y a pesar de eso agarrando mi mano con fuerza.
El simple hecho de observarla a mi lado, consiguió que mis labios sonrieran aliviados y emocionados por tenerla tan cerca. Así que, después de permanecer unos segundos disfrutando del privilegio de observarla dormir sin que nadie me interrumpiera, no pude evitar el impulso de acariciar suavemente su cabello.
Cosa que la hizo despertar rápidamente y levantar la cabeza mirándome asustada.

-Lo siento… no quería despertarte –Dije preocupada por su expresión de susto.

Cuando su mente reaccionó y volvió al presente, simplemente sonrió mientras acariciaba mi mano.

-No te preocupes… realmente no estaba dormida, solo quise descansar los ojos.
-Oh… pues tus ronquidos sonaban muy profundos para no estar dormida.

En el momento en que pronuncié esas palabras, sus mejillas adquirieron un color bastante rojizo.
-Yo no ronco –Dijo entrecerrando los ojos.
-Si lo haces… siempre lo has hecho.
-No es cierto –Discutía sonrojándose cada vez más.
Yo simplemente asentí, completamente divertida por su reacción vergonzosa. -¿Cómo puedes saberlo si no te escuchas?
-Porque nunca me lo habías dicho hasta ahora… ¿Estás bromeado verdad? –Preguntó esperanzada de que así fuera.

Una sonrisa juguetona y maliciosa fue mi manera de decirle que tenía razón. Y tras una mirada de fingido odio, frunciendo el ceño, me dio un pequeño golpe muy merecido en el hombro.

-¡¡Aaa!! –Grité expresando dolor.

Dándose cuenta de mi estado y completamente asustada, se levantó corriendo inclinándose sobre mi y acariciando el lugar donde me había golpeado.

-¡¡Oh oh lo siento Dul!! –Decía muy nerviosa –No me di cuenta…yo… te juro que lo siento, avisaré a la doctora.

Agarré su brazo antes de que pudiera escapar, consiguiendo que se inclinara un poco más y nuestros rostros quedaran a penas a unos centímetros de distancia. Haciendo que el hecho de notar su respiración agitada sobre mis labios me pusiera más nerviosa de lo que había planeado. Y no pudiera apartar la vista de su profunda mirada, que me hipnotizaba de una forma descomunal.

Una sonrisa fue mi forma de escapar de la situación –Estoy bromeando otra vez.
Ella nuevamente frunció el ceño -¿Te encanta molestarme verdad? –Preguntó sin separarse un solo centímetro de mí.
-Siempre ha sido mi debilidad…

Ambas sonreímos juguetona y nerviosamente mientras podía sentir como su respiración aumentaba en intensidad y nerviosismo.

-¿Cómo te sientes? –Dijo apartándose para recuperar un poco la compostura.
-Mejor… ya no me siento tan casada.
-¿Te duele algo?
-Todo… siento como si un camión me hubiera pasado por encima.
-Bueno… no fue realmente un camión –Dijo con una media sonrisa. -¿Quieres que avise a la doctora para que te de un calmante? ¿Necesitas algo? ¿Quieres que…?
-No… -Interrumpí sus aceleradas preguntas -Quédate conmigo… por favor.

Ella sonrió y agarró nuevamente mi mano con fuerza.
-Aún me cuesta creer que hayas vuelto –Dijo tras un suspiro.
-Bueno… yo puedo decir lo mismo.

Bajó ligeramente su cabeza, para ocultar la expresión de tristeza que la había invadido.

-Dul… yo… siento mucho…

-No… -Interrumpí –No tienes que disculparte… solo… quiero saber cómo pasó… quiero decir, cuando…
-Ya tendremos tiempo de hablar de eso –Dijo acariciando mi mejilla –Lo importante ahora es que estás aquí… que estamos aquí… las dos… Te he echado tanto de menos…

Mis ojos se humedecieron irremediablemente al volver la vista atrás, ya que aún me resultaba imposible creer lo que estaba pasando.

-Yo también a ti… -Dije mientras unas lágrimas comenzaban a escapar.
-Siento mucho haberte hecho sufrir tantos años Dul… yo… te juro que lo siento.
-Any… -Dije por primera vez, acariciando sus mejillas y secando unas lagrimas que también habían caído por su rostro. Sintiendo esa emoción que me producía pronunciar por fin su nombre, mirándola a los ojos –Eso ya pasó… estás aquí y es lo único que importa… Me cuesta mucho creer que esto esté pasando.
-Estoy aquí Dul… estoy aquí y jamás voy a volver a separarme de ti… nunca ¿Me oyes?

En ese momento, la puerta de la habitación se abrió interrumpiendo nuestra conversación y consiguiendo que ambas nos secáramos rápidamente las lágrimas que habían escapado.

-¿Cómo está la paciente? –Preguntó esa mujer que me había examinado anteriormente, acercándose a nosotras.
-Acaba de despertar Ester… Dice que le duele el cuerpo, pero sigue igual de molestosa que siempre.
-Eso es buen síntoma… -Respondió la doctora sonriendo –Quiere decir que te recuperas rápido. Tenemos que llevarte a la sala de radiografías para continuar con las pruebas internas.
-¿Mucho tiempo? –Pregunté sin ningún ánimo de empezar de nuevo a examinarme.
-Bueno…tenemos que asegurarnos de que todo esté bien Dulce, cualquier cosa que hagamos es poco.

Al ver mi cara de resignación, Anahí sonrió.

-Vete tranquila Dul… Ester te tratará de maravilla y así aprovecho para avisar a tu mamá, Christopher y Maite.
-¿Mi mamá está aquí? –Pregunté sorprendida, pues había olvidado por completo a cualquier miembro de mi familia o amigos que no fuera ella.
-Si… vino desde Los Angeles en cuanto pudo y se está quedando en nuestro departamento.
-¿Contigo?
-No… yo… he estado durmiendo aquí… contigo.

Antes de que pudiera responder, los enfermeros entraron y rápidamente llegaron hasta mi cama para comenzar con el traslado hacia la sala de pruebas.

-Any… -Dije agarrando su mano rápidamente y entrelazando los dedos, antes de que me sacaran de aquel lugar -¿Te veré luego?

Ella sonrió sorprendida por el gesto y acarició mis dedos completamente aferrados a los suyos.

-No me moveré de aquí…te lo prometo.

Tras una última sonrisa, los enfermeros me alejaron de aquella habitación y al mismo tiempo de ella, pero por primera vez en mucho tiempo sentía un lleno en mi corazón que me causaba alivio…
Había vuelto… mi Anahí había vuelto y aunque no sabía cómo, ya no habían secretos… Era ella, la misma sonrisa y la misma mirada de siempre, esa que conocí cuando era una niña, esa que no perdió después de cinco años de ausencia, aunque se llamara diferente y no recordara quien era, esa que hoy iluminaba su rostro recordándome cuanto era capaz de amarla.

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