Do I wanna know?

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Re: Do I wanna know?

Mensaje por Admin el Sáb Abr 16, 2016 7:11 pm

Capitulo 25
"We are nothing without love"
Quedarme dormida con Dulce tan cerca de mí era maravilloso y doloroso al mismo tiempo. Sabía que tenía que irme una vez que la alarma sonara. El hecho de que haya fingido el haberme quedado dormida para evadir hablar sobre la duda que me estaba consumiendo, era la parte más dolorosa. Me sentía fatal. A veces quería volver a mis viejas costumbres y negar todo lo que sentía.
Desgraciadamente, lo había hecho otra vez mientras veía el video y todos los no deseados recuerdos comenzaron a inundar mi sistema. Aún así, disfruté de la intimidad que era el dormir con Dulce, sin “acostarme” con ella. Ya lo habíamos hecho, pero no como pareja. Alivió mi tensión el escucharla respirar y ahora era capaz de dejar la culpa, para así poder dormirme de una vez por todas.
Mi teléfono comenzó a molestar a las 4am y alcancé el aparato inmediatamente antes de que despertara también a Dulce. Al parecer, fue demasiado tarde.
“Nooooo…” escuché su voz entrecortada sonando detrás de mi. Apagué mi alarma y me di vuelta para ver el rostro de la más joven. Sus ojos estaban soñolientos y medio abiertos, pero era la cosa más adorable que podía ver.
“No quiero que te vayas” me susurró y aferró sus brazos alrededor de mi.
“Créeme, yo tampoco me quiero ir” le respondí y vi sus ojos marrones que se abrieron completamente. Ella se inclinó y dejó un tierno beso en mis labios. Mi corazón comenzó a acelerarse al instante en que hizo eso. Era de ensueño para mí el hecho de que en verdad éramos una pareja ahora. Ella dejó escapar un gran suspiro antes de darme otro beso. Éste era más apasionado y sentí una pequeña desesperación por cómo se aferró a mí. Me sentí culpable otra vez por dejarla cuando todo lo que quería era estar aquí. Le respondí el beso con la misma pasión y quería disfrutar de estos últimos momentos de cariños que teníamos.
Su pierna se enganchó en mi cintura y tomé un gran respiro mientras ella de repente me puso de espaldas a la cama. Se sentó a horcajadas y su aliento caliente cayó en mis labios entreabiertos.
“Déjame al menos darte un pequeño regalo de despedida” ella respiró y sentí su mano deslizándose por mi estómago. Sus dedos habían pasado mi cintura hacia mi ropa interior cuando le agarré por la muñeca. Dulce me miró, obviamente insegura. Se incorporó un poco mientras quitaba su mano.
“¿Por qué siento que estoy haciendo algo mal?” me preguntó con cuidado.
Aún estaba luchando con lo que pasó la noche anterior y mis estúpidas emociones. Molestarla era lo último que quería; especialmente antes de irme, pero no podía ignorar ese estupido sentimiento de incertidumbre que se generaba cuando se trataba sobre los problemas de mi confianza hacia el compromiso de Dulce. Tenía que crear un caos en mi cabeza, aunque no lo quisiera.
“No lo haces” le dije sinceramente.
“¿Pero…?”
“Pero tengo que irme y si haces esto ahora, va a ser mucho más difícil de lo que ya es” le dije, y no era mentira. No era completamente la razón por la cual me rehusaba a que ella cubriera mis necesidades, pero no quería que se preocupara.
“¿Estás segura de que no está pasando nada? Me puedes decir si algo va mal” me dijo en voz baja y sentí su inquietud. Sus ojos marrones se veían ansiosos y casi asustados. Me senté, aunque ella seguía a horcajadas sobre mí. Pasé ambas de mis manos por su cabello claro, parecía que eso la relajaba un poco.
“¿Me puedes prometer algo?” le susurré
“Lo que sea”, me dijo en el mismo tono, mientras apretaba mis brazos.
“Cuando termine con el tour, prométeme que irás conmigo a Italia.” Su cara se iluminó un poco y amaba ver sus perfectos labios formando una gran sonrisa antes de que se mordiera su labio inferior emocionada.
“Lo prometo” me dijo y sonreí antes de conectar nuestros labios una vez más. Su inmediata respuesta era otra pequeña señal para mí de que está dispuesta a comprometerse a largo plazo, porque iba a tardar un tiempo hasta que el tour terminara. Esos pequeños momentos eran los que necesitaba para callar a la voz de mi cabeza. Su mano agarró mi brazo con cariño y apoyó su frente contra la mía. Mirar hacia ese cálido color marrón hizo que mi corazón se acelerara una vez más.
“Te amo” le dije automáticamente, desde la más pura verdad.
“Yo te amo más” me respondió con lo que parecía una sonrisa triste. Sus ojos se estaban llenando de lágrimas y odiaba verla así.
“No llores, por favor” le supliqué y acaricié su suave mejilla con mi pulgar.
“Lo siento” me dijo y aguantó las lágrimas para que no cayeran por sus húmedos ojos. No sabía que más hacer que besarla otra vez. Con más afecto y con cada pizca de amor que tenía por ella. Tome su labio inferior entre los míos, como tantas veces antes, esperando que la calmara. Intentaba disminuir su angustia con mi cariño.
Sus labios temblaban y quizás estaba haciendo que empeoraran las cosas. Así que la alejé y ella tomó aliento fuertemente antes de levantarse de mi regazo. Me sentía fatal, pero tenía que irme porque Sofi me estaría esperando en el aeropuerto. Mis ojos miraron hacia Dulce, que sonreía de la forma más tranquilizadora posible, pero su sonrisa no llegó a sus ojos. Saber que la razón por la que ella sufría era porque me iba, era una agonía. Tenía que levantarme porque, de otra forma, me quedaría y jamás me iría.
Decir adiós se estaba volviendo cada vez más difícil. Cuando pensé que se volvería más fácil porque nos acostumbraríamos a esto, resultó ser lo opuesto, porque me enamoraba cada vez más de ella con cada minuto que pasábamos juntas. Estaba de pie en la puerta de su apartamento, abrazándola por una última vez y sentí el dolor en mi pecho casi físicamente. Besó mis labios rápidamente para ocultar el hecho de que los suyos temblaban, pero me di cuenta de inmediato. Con el corazón dolido, dejé su apartamento y estaba más que contenta de que no iba a estar sola en éste vuelo. Sofi era una buena distracción para el dolor de mi corazón, que sufrió después de decir adiós. Aunque la pequeña había experimentado su propia ruptura, el entusiasmo que tenía por los Teen Choice Awards superó su dolor. Era comprensible y estaba aliviada de tener a alguien tan feliz y positiva a mi alrededor.
Era como un trozo de hogar, de alguna forma. Quizás no era Dulce, pero al menos era algo diferente que estar sola todo el tiempo mientras viajaba.
Los TCA’s fueron asombrosos y mi actuación salió bastante bien. Sofi estaba por todos lados y fuera de si. Los genes de fangirl parecían ser cosa de familia y me recordó bastante a la adolescente Dulce. Estaba mucho más cansada estos días, pero su entusiasmo era contagioso. Eventos y shows eran bastante importantes cuando se trataban de generar enlaces para mi carrera. Estaba dispuesta a hablar con gente muy talentosa de diferentes lados del negocio y estaba más que sorprendida cuando un productor de película me pregunto si tenía algún interés en actuar. Era algo que quería hacer hace bastante tiempo y tuvimos una conversación prometedora sobre diversos proyectos que él tenía en mente, dijo que tendría mi nombre en cuenta. Había una película en la que la protagonista tenía que cantar y parecía ansioso por mi participación. No estaba segura de que pensar al principio, pero la idea era tentadora.
Pero la velada tenía que terminar y Sofi se iría al día siguiente. Mi horario estaba más ocupado que nunca. Una parte de mí creyó que el reconocimiento por mi nombre estaba muriendo debido a que había vivido de forma tranquila durante el año que paso, pero parecía que tenía el efecto opuesto. La cantidad de entrevistas, sesiones de fotos y prensa en general era de locos.
Era demasiado para que pudiera pararme, Chelsea estaba haciendo un asombroso trabajo como mi manager. Sentí que habíamos tomado la decisión correcta respecto a hablar de mi vida privada con Dulce, los medios se hubieran vuelto locos. El interés que provocaba el extranjero se estaba haciendo cada vez mayor y mis viajes hacia Europa y Latinoamérica para hacer mayor prensa generaron un caos.
Seis semanas de promoción para el álbum que se iba a lanzar se fueron volando y no había tenido ni un solo día libre; lo que significaba no tener tiempo para Dulce, nada. Excepto por las llamadas de teléfono o alguna video llamada. Incluso comunicarnos así era difícil. Hoy tenía una de esas extrañas noche donde podía hacer una video llamada. Su cara apareció en la pantalla de mi ordenador que estaba sobre mis piernas mientras estaba acostada en la cama de la habitación del hotel.
“Hola pequeña” le dije un poco cansada pero traté de disimular mi fatiga lo mejor que pude.
“Hola” se agitó un poco emocionada y me hizo sonreír inmediatamente.
“¿Cómo estás?” le pregunté casualmente y vi que llevaba puesta la chaqueta de cuero que le di la otra vez. Nuestras zonas horarias eran diferentes. Yo estaba en la mitad de la noche, mientras ella estaba a plena luz del día en Miami. A veces no era consciente de en qué lugar me encontraba.
“Bien. Te echo demasiado de menos, pero por lo demás todo está muy bien. ¿Cómo lo estás llevando? Pareces cansada” me dijo preocupada
“Estoy bien. Feliz de que mañana regreso a Nueva York. Tendré entrevistas todo el día, otra sesión de fotos al día siguiente, y luego por fin iré a Miami” suspiré porque no podía esperar a ver a la mujer que estaba en la pantalla.
“La verdad es que no puedo esperar” me dijo y se mordió el labio.
“Lo mismo me pasa a mi. Por cierto, ¿has visto mi nuevo videoclip?”
“¿Que tenía de malo el antiguo?” ella me dijo porque ya había lanzado antes un video para el primer single.
“A la discográfica no le gustó por alguna razón. Querían más una historia que fuese con la canción, en vez de sólo yo cantando. Espera, te lo envío en un momentito” le dije y busqué el archivo en mi ordenador. El video no tardó mucho en enviarse gracias a la tecnología de estos días, y Dulce abrió el archivo mientras veía las reacciones que tenia al mirarlo.
Ya que la canción trataba de un amor “impensable”, la discográfica quería mostrar eso en el vídeo y así tuve la oportunidad de practicar un poco de actuación. Me gustó la forma en la que se llevó a cabo, pero no podía leer la cara de Dulce en todo el tiempo que lo estaba viendo.
“¿Qué te parece?”, le pregunté con cuidado cuando terminó.
“Es asombroso. Me encanta la idea de las diversas etapas” me dijo, y sonaba sincera. Pero había algo que no me estaba diciendo y no estaba segura hasta que habló de nuevo.
“¿Quien es el chico sexy del video?”
Levanté una ceja y estaba sorprendida de escuchar lo que me acababa de preguntar.
“¿Estás celosa?” mi voz casi se quebró porque mi garganta estaba cansada por el largo y tedioso día.
“No” me dijo instantáneamente. “Bueno, quizás un poco…”
“Vamos, sabes que jamás te haría algo así” comencé pero Dulce me detuvo de inmediato.
“Lo sé. No estoy celosa por qué haya tenido que actuar acaramelada con un actor. Estoy celosa porque él pudo pasar tiempo contigo. Todos pueden pasar algo de tiempo contigo, excepto yo” me dijo frustrada y vi que comenzaba a frotarse las sienes. Mi corazón se hundió un poco porque ella había hecho un increíble trabajo ocultando lo molesta que estaba, hasta ahora. El ver como su pared se desmoronaba era difícil.
“Son solo un par de días y luego estaré en Miami” intenté calmarla.
“Si, ¿pero por cuánto tiempo esta vez? ¿Un día? ¿O quizás dos?” me pregunto y escuché que suspiró incluso más fuerte ahora. “Después te iras de tour y no te veré por meses cuando te vayas al extranjero. Sé que no es tu culpa y no quiero que te sientas culpable. Es mi culpa”
“¿Por qué? La verdad, no es la culpa de nadie” le discutí y me sentí peor cuando vi que una lágrima cayó por su mejilla.
“Te dije que hicieras esto y que nos mantuvieras en secreto, pero lo detesto. Detesto que no pueda ir a verte e ir a lugar públicos a tu lado. Esto es tremendamente egoísta y por eso no te dije nada, pero me está matando Anahi” me dijo con voz temblorosa y no tenía idea de cuánto había invertido Dulce en nuestra relación. Las dudas en mi cabeza se estaban esfumando, lento pero seguro. No era la única sufriendo de ésta manera y mi culpa era un poco remplazada por alivio.
“No te enfades, por favor. Cuando esté en Miami hablaremos de esto y hablaremos de nuestra situación porque detesto esto tanto como tú” le admití y vi una pequeña sonrisa en su cara.
“¿De verdad?” me preguntó
“Claro. Pero hagamos eso cuando estemos frente a frente, ¿ok? Y cuando no estés cerca de desmayarme en cualquier segundo” le dije con una pequeña risa y aliviada de escuchar que ella también se rió.
“No puedo esperar. Anda, duerme un poco. Te amo” me dijo y me lanzó un beso.
“Yo también te amo” le contesté antes de cerrar el ordenador y tomar un gran suspiro. Aunque nuestra conversación había sido breve había sido la más emocional, me sentí mejor al saber que las cosas iban a cambiar. Tenían que cambiar. Ninguna de las dos éramos felices con lo que estábamos haciendo. Lo intentamos, pero era muy difícil. Me quedé dormida rápidamente y no podía aguantar el volver a casa.
Volver a mi apartamento en Nueva York al día siguiente era relajante y me sentí mucho mejor que el día anterior. La entrevista que tenía prevista sería en mi piso. Quería hacer una entrevista más personal ahora y Chelsea me recomendó a Amanda de Cadenet. Eran buenas amigas y la entrevistadora tenía un estilo diferente. Era más como tener una conversación con una de tus amigas en un común show de conversación. Mi apartamento era un caos mientras nos preparábamos para la entrevista. Estaba nerviosa porque no había ninguna estructura de preguntas que haríamos. Sólo hablaríamos y ahí veríamos hacia donde se dirigiría la conversación. Me vestí casualmente con mis jeans negros, converse y una polera blanca con unos accesorios, nada muy lujoso. Mi cabello caía en forma natural y usé mi característico pintalabios rojos con un poco de maquillaje.
Amanda, la entrevistadora, ya estaba sentada en el sofá donde me sentaría junto a ella. Alguien venía por la puerta y asumí que era alguien del equipo de producción, pero descubrí que era Ucker.
“Hola” la saludé con un abrazo.
“Alguien te está esperando afuera” me susurró mientras la abrazaba y viendo como estaba perpleja cuando me alejé del abrazo. “Ve, antes de empezar”.
Estaba tan confundida que no pude considerar ninguna opción de quien podría ser antes de llegar al pasillo que estaba fuera de mi apartamento.
"¿Dulce?” exclamé sorprendida y vi que la mujer de cabello claro se mostraba muy sonriente. No perdió tiempo y me abrazó, mientras yo seguía procesando. "¿Qué… Qué estás haciendo aquí?"
"No podía esperar" me dijo y no perdió tiempo en darme un apasionado beso.
Sostuve su cuerpo fuertemente contra el mío porque no podía creer que de verdad estuviera aquí. Sus labios sobre los míos se sentían rejuvenecedores y le respondí con la misma energía.
"No quería estallar ante toda esa gente de ahí" me susurró contra mis labios antes de besarme otra vez, como si su vida dependiera de ello.
"¡¿Anahi?!" escuché que alguien me estaba gritando desde adentro y sabía que tenía que ir. Dulce me liberó y se rió un poco porque probablemente me veía demasiado abrumada; tal y como me sentía, pero no había más tiempo y la más joven borró de sus labios el labial rojo que dejé antes cuidar de mis labios. Me dio un codazo mientras entraba y caminaba hacia el sofá, mientras yo aún estaba un poco fuera de lugar. La joven de ojos marrones se quedó en una esquina y nadie se fijó en ella. Quizás pensaron que era parte de mi equipo. Tomé un gran respiro para volver a concentrarme para poder comenzar con la entrevista un poco tarde.
De verdad que esta era una entrevista bastante diferente. Amanda era gentil y bastante inteligente. Me sentí cómoda hablando sobre mi familia, amigos, el trabajo e incluso mis problemas con las drogas junto con la presión que genera la industria. Quería aclarar las cosas y dejar que la gente supiera que había hecho un montón por superar mis problemas. Por eso que fui completamente honesta en todo y a veces se me olvidaba que estaba siendo grabada. No había querido mirar a Dulce porque tenía miedo de sonreír como una idiota, pero eso cambió con la siguiente pregunta.
"Parece que has madurado bastante durante éste último año y que te encuentras en un buen momento, pero aun falta algo: una relación. Estás soltera, ¿no es así?"
Era la primera vez que miré hacia la mujer de mis sueños y vi como me sonreía cariñosamente. Me guiñó un ojo. Era su manera de decirme que estaba bien con que fingiera, pero para mí ya no era lo correcto.
"No, no estoy soltera. No podría estar menos soltera" le dije y vi que la periodista jadeó en voz baja.
"Bueno, esto justo aquí es una exclusiva" sonrió. "¿Qué me puedes decir al respecto?"
"Puedo decirte que estoy muy, pero muy, muy feliz" le respondí con una tímida sonrisa.
"Aw, estás sonrojada" la rubia notó y sentí que mi corazón estaba palpitando incontrolablemente.
"Ha habido rumores de que estas saliendo con la cantante británica Shannon Saunders"
"Um… salimos por un breve tiempo, pero ya no" le dije y admití por primera vez haber estado en un relación con una mujer. Mis nervios comenzaron a surgir, pero estaba sorprendentemente relajada.
"¿Es algo con lo que te sientes cómoda para hablar? ¿Tu sexualidad?" Me detuve por un segundo y pensé mi respuesta.
"Creo que sí" titubeé. "Me refiero, no es algo en lo que piense conscientemente, para ser honesta. Catalogarme con una etiqueta no es algo que me gusta hacer. He estado con hombres y mujeres. Se trata acerca de personas para mí, no sobre género"
"Te estoy preguntando porque hubo un tiempo, cuando eras muy joven, que confrontabas a la gente que suponía cosas sobre tu sexualidad. Imagino que fue bastante difícil y te veías bastante incómoda sobre ello todo el tiempo. ¿Puedes recordar esos tiempos?"
"Claro" le respondí inmediatamente y sentí que mi corazón se aceleraba. “Puedo acordarme de ello como si fuera ayer, en realidad. Siento como si constantemente tuviera idas y venidas"
"Todo esto comenzó porque supuestamente estabas en una relación con una de tus compañeras de la banda. ¿Era algo de eso verdadero?"
Mis manos comenzaron a sudar mientras me tomaba unos segundos antes de contestar. En este punto, me sentía tan cómoda con Dulcr y conmigo misma que no quería esconder nada más. Tampoco ella. Así que decidí seguir siendo sincera y honesta, como lo había estado haciendo. Tampoco fue una decisión, las palabras salieron de mis labios sin que las pensara o las analizara demasiado.
"Jamás salimos o fuimos una pareja, como mucha gente insinuaba e intentaban demostrarlo de muchas maneras" comencé con voz suave. "Pero si se podría decir que teníamos un vínculo especial. Ella era mi mejor amiga y se convirtió en alguien cercano bastante rápido, pero también fue la primera chica que me hizo cuestionar que sentía por ella. Mi amistad con los demas era bastante diferente y me di cuenta de ello desde un comienzo, pero estaba asustada hasta más no poder para pensar realmente en ello. Era más fácil negar, que afrontar lo que sentía".
"¿A qué te refieres con eso?"
"A que yo estaba enamorada de ella" confesé y sentí que las lágrimas me quemaban los ojos. No estaba segura del por qué, pero sentía como me quitaba un peso de encima al contárselo, finalmente, a alguien que no era parte de mi círculo íntimo. Se volvía real.
"Wow", Amanda dijo en voz baja y parecía conmovida también. "Pero, ¿no se lo dijiste?"
"No, no podía porque tampoco era consciente de ello. Que investigaran todo lo que decía, todo lo que hacía o cada mirada que intercambiábamos me hacía sentir increíblemente vulnerable e insegura. No había ningún lugar seguro para poder descubrir que era lo que sentía en ese entonces"
"Eso suena como un montón de cosas para que alguien tan joven pueda manejarlas".
"Lo eran" estuve de acuerdo. "La gente olvidaba que tenía 16 cuando nos conocimos. Ella tenía 15. Tan solo éramos unas adolescentes. Esos tiempos ya eran bastantes difíciles y estando en el foco de todos sonaba tan fácil que quizás para algunas personas lo era, pero no para mí. Era invasivo todo el tiempo que algunas personas trataran de decirme qué debía sentir, cuando no estaba lista para lidiar con emociones tan intensas y confusiones. Eso se volvió más fácil mientras crecíamos, pero nuestra amistad se volvió más difícil equilibrarla, y aún así se hacía más doloroso a veces."
”¿Sigues en contacto con ella?”
Sonreí y sentí que mis ojos se llenaban con incluso más agua. Contar la historia de mi relación con Dulce de verdad sonaba como algo que valía la pena contar.
"Bueno, creo que tu misma lo puedes juzgar” traté de ser tímida pero la entrevistadora jadeó de nuevo. Más fuerte esta vez y abrió sus ojos con bastante sorpresa.
"¡¿No me digas que ella es la persona que te está haciendo muy, muy, pero que muy feliz!?" exclamó y no pude evitar sonreír. Miré hacia Dulce por primera vez desde que había comenzado a hablar sobre nosotras. Estaba llorando, pero esta vez no estaba enfadada; estaba emocionada.
"Lo es" casi susurré y me enfoqué en la entrevistadora otra vez rápidamente.
"Oh por dios, ahora mismo voy a llorar. Esta es la cosa más adorable que he podido escuchar" me dijo y yo también estaba a punto de llorar. Ambas necesitamos unos cuantos segundos para recuperar nuestra compostura.
"Bueno, nuestro tiempo casi termina pero siempre jugamos algo breve al final. Son una serie de preguntas rápidas al azar que les hacemos a todos. ¿Lista?"
"Está bien" le dije porque no podía decirle nada más revelador de lo que ya le había dicho.
"¿Tú mayor vicio?"
"Bueno, solía tener bastantes" me reí. "Pero dejé de fumar, ya no tomo drogas, rara vez bebo, así que soy bastante aburrida. El café sería mi mayor adicción, creo. O en realidad cualquier comida rápida poco sana."
"¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?
"No sé si es un consejo, pero alguien una vez me dijo que no cambiamos hasta que estamos completamente listos. Hacemos lo mejor que podemos, con lo que sabemos y tenemos, así que se paciente contigo mismo. Me digo eso hasta el día de hoy, sobre todo cuando me siento abrumada."
"¿Cuál es tu posición favorita teniendo sexo?"
Me reí muy fuerte y de manera distinta cuando me preguntó porque fue tan inesperado. Mis mejillas estaban definitivamente enrojeciéndose pero no era una santa.
"Oh sh.. um.. Honestamente no lo sé" le dije. "No desprecio ninguna y solamente una es aburrida", sonreí. "Puedo ser dominante pero no me importa dar el control algunas veces".
"Y por último, ¿que le dirías a tu versión de diecisiete años? o mejor, cuando tenías dieciséis, porque esa fue la vez que todo cambió para ti".
Mi expresión se volvió seria otra vez porque me recordó lo perdida e insegura que me sentía en ese entonces. Respiré hondo y vi a la Anahi de dieciséis ante mí.
"Todo estará bien. Le diría a mi versión adolescente que no se preocupe tanto sobre como los otros te ven. Experimenta el amor como se supone que deberías experimentarlo tú misma y no de la manera en que otros creen que debes hacerlo. Espero, que encuentres la auto-confianza para creer que quién eres, que es quién se supone que tienes que ser; quién eres, es suficiente.”
"Fue un placer estar contigo, Anahi" Amanda me dijo gentilmente y sonrió con ojos llorosos mientras yo hacía exactamente lo mismo.
"Lo mismo digo" le respondí y escuché al director llamando a cortar un poco después.
Apenas habían pasado algunos segundos desde que intentaba levantarme del sofá y Dulce chocó conmigo en un abrazo sincero. Vi que todos nos miraban, pero por primera vez me importaba bastante poco. Ya habíamos sufrido lo suficiente. Era nuestro momento para ser feliz y estaba aburrida de ocultarlo. Cerré mis ojos y la sostuve fuertemente. Su pecho se estaba moviendo fuertemente y sentí que mi corazón estaba latiendo fuera de mi pecho.
"De verdad estoy llorando ahora mismo" escuché que la entrevistadora dijo y abrí mis ojos para ver que no sólo ella, sino que también Ucker y Chelsea estaban llorando. Incluso un integrante del equipo de producción se quitaba las lágrimas rápidamente porque estaba avergonzado.
Dulce se apartó un poco para que pudiera ver esos ojos marrones y parecía abrumada. Sabía que existirían repercusiones para nosotras una vez que la entrevista saliera al aire, pero sentía que era el momento adecuado. Cualquier cosa que se apareciera en nuestro camino, sabía con certeza que ella estaría junto a mí en cada paso. Mis dudas ya no existían. Dado que Amanda era una buena fotógrafa, siempre le sacaba una foto a la persona que entrevistaba como recuerdo. Después de hacer mi foto, le pregunté si podía tomarme una con Dulce.
La rubia estaba muy contenta y Dulce era un desastre debido a tanta emoción, pero se las arregló posando para el momento que quería recordar por siempre. Las fotos eran excelentes y no pude evitar voltear su cabeza hacia mí, usando mis manos y darle un tierno beso en esos labios que eran el paraíso.
"Creo que esa es la correcta" la fotógrafa dijo, y sonreí.
Vimos todas las fotos y escogí una que quería para mí. Las fotos con Dulce eran todas maravillosas, pero ella tenía razón. La foto de nosotras besándonos era especial y le pedí a Amanda que me enviara una copia digital, así que terminé teniéndola en mi teléfono inmediatamente. Ya que la más joven estaba nerviosa, les di las gracias a todos y fui a mi cuarto con Dulce.
"Sé que no hablamos sobre esto antes, pero espero que estuviera bien que lo dijera" le dije y Dulce estaba en silencio, poniéndome nerviosa.
"Dame tu móvil" me dijo e hice lo que me pidió. Vi que hurgaba en él unos segundos antes de mostrarme lo que había hecho. Era la foto de nosotras besándonos y quería subirla a Twitter con una descripción.
"¿Estás segura?" le pregunté.
"Todos se van a enterar de alguna manera. De ésta forma se enterarán por nosotras, a nuestra manera" me dijo y sonreí. "Además, técnicamente no es una selfie… pero como se"
"Hazlo" le dije con una gran sonrisa y vi que tweeteaba nuestra foto con el hash
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Re: Do I wanna know?

Mensaje por Admin el Sáb Abr 16, 2016 7:12 pm

Capitulo 26
Tan pronto como Dulce envió la foto, supe que causaría un gran revuelo social y mediático. Era su cuenta de Twitter, pero sabía que la mía también explotaría. Así que decidí apagar mi teléfono cuando me lo devolvió. Sólo quería relajarme y no lidiar con cualquier cosa que se cruzara por mi camino después de esa confesión. Seguramente estarían los infalibles fans que nos habían shippeado durante años y probablemente se volverían locos. Solían ser los más difíciles de lidiar en otras épocas, pero ahora ellos eran los que menos me preocupaban. El público más en general eran los que iban a estar asombrados, pensé, pero esperaba que no fuera un gran tema por como era la sociedad estos días.
“¿Estás nerviosa?” me preguntó Dulce cuidadosamente poniendo sus brazos alrededor de mi cuello.
“Un poco, la verdad” le admití y envolví mis brazos por su espalda.
“Me siento un poco mal porque vas a ser tú la que tenga que enfrentarse a todo esto y yo estaré viviendo mi vida normal” dijo.
“No te preocupes, está bien. He pensado esto muchas veces y finalmente creo que he tomado la decisión correcta. Si seguía escondiéndonos era como si de alguna forma estuviera diciendo que esto esta mal, y no lo esta; no podría ser más correcto” le contesté y vi a Dulce sonreírme cariñosamente. La ternura que había en sus ojos hizo que al instante mi corazón palpitara más rápido. Ocurría cada vez que me miraba de esa forma.
“¿Qué?” le pregunté un poco insegura.
“De verdad no tienes idea de lo perfecta que eres” me lo dijo de una forma tan afectuosa que me sonrojé por completo.
“Soy bastante increíble” intenté bromear un poco porque por alguna razón sus cumplidos eran más difíciles de aceptar que de otros. Significaban mucho más para mi y no podía manejar la manera en como ella me hacía sentir a veces.
“Estoy hablando en serio” insistió con una sonrisa y apartó un mechón de pelo de mi cara. “No han inventando palabras para expresar cuanto te amo”.
Tragué el pequeño bulto que se estaba formando en mi garganta y no sabía como hacer comentarios sarcásticos cuando ella decía algo tan genuinamente conmovedor. En cambio, me incliné y deje un suave beso en su frente antes de tirar de ella para un abrazo. Respiró fuertemente y se relajó mientras la sostenía y acariciaba su espalda gentilmente. La entrevista había sido bastante emocional para ambas, y verla tan agitada sólo me demostró una vez más que mis dudas habían sido sin ninguna razón. Alguien llamó a la puerta de mi habitación y asumí que sería alguien del equipo pero vi que Ucker y Chelsea se acercaban.
“Joder, Anahi. Quién diría que eras tan una romántica empedernida” bromeó Ucker por mi entrevista y le di un mirada juguetona.
“Eras tú el que estaba llorando asíque que no se te ocurra decir nada” le dije y sentí a Dulce pegándose a mi lado. Me recordó a nuestros días de Rebelde, coloqué un brazo alrededor de ella y ella colocó su cabeza en mi hombro.
“No estaba llorando… solo sollozando un poco.”
“Sí, claro” me burlé y nos reímos unos segundos. Ucke siempre había sido bastante serio y reservado. Cuando la mayoría de nosotros en el grupo había sido muy emotivo, ella siempre era quien nos calmaba. Verlo llorar era bastante raro, pero significaba mucho para mí que el fuera tan feliz por Dulce y por mí. Nuestra amistad definitivamente había evolucionado con el paso de los años. Al ser ambos bastantes reservados llevó un tiempo el llegar a conocernos a un nivel más profundo, pero no éramos tan distintos como creímos. Es por eso que nuestra amistad se mantenía. Su lealtad e integridad eran los rasgos más importantes que tenía, permitiéndome olvidarme sobre los problemas de inseguridad que tenía con bastante gente.
“Bueno, yo estaba flipando” Chelsea interrumpió mi pensamiento y reí un poco. “Probablemente esté trabajando toda la noche después de tu tweet, los medios enloquecerán por esto.”
“Nada de trabajo esta noche” intervine y sus ojos se abrieron.
“Anahi, tengo que hacerlo, esto estará por todos lados.”
“¿Y qué? Déjalos hablar. Solo quiero disfrutar mi última noche en New York con mis personas favoritas en éste mundo antes de que viajemos a Miami mañana” dije y miré a Dulce, quien todavía me estaba mirando.” ¿Por qué no vamos a cenar y olvidamos todo esto?”
Chelsea estaba insegura porque quería monitorear que estaba pasando en la prensa y las redes sociales, pero le insistí que también nos acompañara. Tendría bastante tiempo para hacer todo el trabajo y francamente, tampoco me importaba de mucho.
Ucker y Dulce se unieron e hice una reserva en mi restaurante favorito de sushi. Todos nos preparamos en mi apartamento después de que Amanda y su equipo desaparecieran. Tenía suficiente ropa y maquillaje para todos, así que eso sólo lo hizo más fácil.
Decidí ir con algo más bien simple, un par de vaqueros negros ajustados, una blusa roja escotada por detrás y zapatos de tacón negro. Los demas seguían preparándose cuando puse música al azar y esperé por ellos en la habitación. Sólo unos segundos después, vi que Dulce se acercaba. Estaba usando uno de mis vestidos negros, ajustado, que abrazaba su cuerpo perfecto en las partes correctas. Su pelo estaba recogido en una coleta, por lo que se veía bastante sofisticada y elegante. Mis ojos verdes la miraron de pies a cabeza mientras se acercaba a mí.
“Amo esa canción” me dijo y ni siquiera había escuchado la música que estaba de fondo porque estaba demasiado ocupada mirándola. Colocó sus brazos alrededor mío una vez más y comenzó a moverse levemente.
“¿Quieres bailar?” le pregunté sorprendida porque se balanceaba con la lenta música. Ella nunca tenía ganas de bailar, pero tampoco había bailado un lento con ella. Decidí moverme con ella dado que no me respondió y sólo se aferró a mí más cerca. Una mano encontró su camino hacia la parte baja de su espalada mientras la otra la coloqué más arriba, entre sus omoplatos. De repente, escuché que estaba cantando en un susurro y no pude evitar cerrar mis ojos cuando escuché que su maravillosa voz apareció. No podía verla, ya que su cabeza descansó en mi hombro, pero no lo necesitaba, siempre y cuando su voz llenara la habitación con aquella sutileza.
“Hay tanta locura alrededor mío,
Están pasando tantas cosas que me es difícil respirar
Cuando toda mi fe se fue, tú la trajiste de vuelta,
Lo haces real para mi.
Cuando no estoy segura de mis prioridades,
Cuando perdí la vista sobre lo que estoy destinada a ser
Y como agua bendita caíste sobre mí
Lo haces real para mí
Y estoy corriendo hacia ti babe,
Eres la única que me salva
Es por eso que te he extraño últimamente,
Porque tu lo haces real para mí.”
La forma en la que estaba con Dulce no podía ser más diferente de la forma en la que había estado con quien sea que hubiese estado antes. ¿Bailar lento en mi habitación con James Morrison? Me solía reír de las personas que eran así de melosas, pero ella me estaba permitiendo descubrir nuevos lados de mí misma. Aparentemente había en algún lugar una romántica empedernida dentro de mí, como antes Ucker había dicho. Respiré profundo cuando paró de cantar después del primer coro y la empujé hacia atrás lo suficiente para así verla a la cara. La sonrisa en sus labios me estaba dando seriamente palpitaciones incluso antes de que se mordiera su labio inferior.
Me acerqué y cerré el espacio que estaba entre nuestros labios, conectándolos en un sincero beso. Ambas dejamos de movernos y mis manos empujaron su cuerpo más cerca del mío hasta que no existía más espacio entre nosotras. Ella abrió sus labios instantáneamente e inclinó su cabeza, señalándome que quería que profundizara el beso. Y lo hice. Mi lengua gentilmente rozó su labio inferior antes de invadir el calor familiar de su boca.
Encontrándome con su lengua, empujé la suave superficie y escuché como inhalaba por su nariz. Su mano se enredó en mi pelo, mientras que la otra estaba acariciando la piel desnuda de mi espalda. Ahora era yo la que jadeaba mientras Dulce mordía mi labio inferior y se lo llevaba con ella.
“Estamos listas para… irnos” Chelsea interrumpió mientras Dulce y yo saltamos un poco porque estábamos sumergidas en nuestro pequeño mundo. Aclaré mi garganta y vi a la de ojos marrones luchando por volver a la compostura.
“Lo siento” dijo la rubia, pero sonrió.
“Vamos entonces” dije y le ofrecí a Dulcd mi mano. Me sonrió ampliamente y entrelazó nuestros dedos antes de dejar el apartamento junto con Chelsea y Ucker. Fuimos capaces de entrar por la puerta trasera del restaurante para evadir a los paparazzi. Estaban en los puntos más concurridos y el restaurante de sushi que había elegido era uno de ellos, pero disfrutaba demasiado de su comida como para ir a otro lugar. Mientras fuera posible entrar y salir, todo estaba bien para mí.
Me senté junto a Dulce, mientras Chelsea y Ucker estaban sentados opuestos a nosotras. La mano de la más joven inmediatamente encontró su camino y la reposó en mi muslo. Estaba extremadamente cariñosa esta noche, pero no me molestaba en absoluto. Estábamos sentadas en un área aislada del resto de la gente del restaurante, así nadie era capaz de vernos.
“¿Qué sesión de fotos harás mañana?” me pregunto Dulce mientras tomaba un sorbo de mi agua.
“Um.. Es para la revista Esquire” le respondí y vi que levantó ambas cejas.
“Suena… sexy” me dijo y casi me reí por lo cuidadosa que era con sus palabras. No pude esconder una pequeña sonrisa.
“¿Te comenté que estas saliendo con la “Mujer Más Sexy” del planeta?” le dije y revelé que me habían dado ese título por la reconocida revista de este año.
Al principio, pensé que era una broma cuando Chelsea me contó sobre esto pero estaba alagada. Esas cosas ya no me importaban más, eso sí. Solía ser muy preocupada con mi imagen y traté de ser atractiva para todos, pero ahora era mucho más cómoda conmigo misma. Aún así, era agradable saber que las personas me encontraban atractiva.
“¿Me estás vacilando?” Dulce me dijo con grandes ojos.
“No te sorprendas tanto”, bromeé.
“¡Genial!!” Dulce exclamó. “Ahora la gente me odiará aún más.”
“¿Por qué?” Chelsea le pregunto antes que yo.
“Porque he dejado a la mujer más deseable del planeta fuera del mercado” respondió e hizo que todas nos riéramos.
“Estoy segura que no será tan malo” Ucker dijo con dulzura mientras sentía los ojos de Dulce mirándome. Me giré hacia ella y me encontré con sus ojos marrones. Estaban estrictamente enfocados en mí.
“¿Puedo ir a la sesión de fotos?” me preguntó cuidadosamente. Sabía lo que ella estaba haciendo. Probablemente estaba un poco celosa de que yo estuviera posando en ropa interior frente a un montón de extraños.
“Claro” le dije casualmente para aliviar su tensión. Se inclinó y me dio otro beso rápidamente antes de volver a colocar su mano en mi muslo. Era como si me estuviera reclamando, nunca hubiese pensado lo posesiva que podía llegar a ser Dulce. Bueno, tenía una leve idea al comienzo de todo esto.
Había sido bastante territorial en el pasado y haciendo memoria de nuestros días en Rebelde, una sonrisa se volvió a colocar en mi rostro. Ahora que sabía cómo se sentía en esa época, tenía sentido que ella fuera tan unida en una relación.
Terminamos de cenar y dejamos el restaurante un poco después. Antes de volver a mi apartamento pasamos a dejar a Chelsea y Ucker. Me quité los zapatos y fui a la habitación, mientras Dulce me seguía. Al poco de entrar, sentí que la más joven me abrazaba por la espalda. No dijo nada per comenzó a acariciar el pelo que estaba cubriendo un lado de mi cuello, así que sabía a que venía todo esto. Sus labios tocaron la sensible área y de verdad que quería rendirme. Pero no podía. No porque aún dudara de ella.
“¿Dulce?” le dije en voz baja pero ella continuaba y casi no me dejaba hablar. “No podemos hacer esto ésta noche.”
La mujer de cabello claro suspiró y me soltó de su abrazo. Me di la vuelta rápidamente y vi que estaba molesta. Seguro ella estaba pensando que me estaba tomando ahora algún tipo de reservas sobre nuestra relación
“Es que tengo la sesión de fotos bastante temprano y quiero estar completamente descansada. Y se que si empezamos ahora… No dormiré en un buen rato.” le dije y sonreí. Ella aún no estaba convencida y vi la inseguridad en sus ojos. Coloqué mis manos en cada lado de su cadera y la miré fijamente.
“Mañana, soy toda tuya. Podrás hacer lo que quieras conmigo”, me reí y vi sus ojos marrones casi brillando de la emoción. Cuando recordé aquella noche en Las Vegas, me di cuenta de que quizás no debí haber dicho eso. Era obvio que la más joven era un poco más abierta cuando se trataba de ese lado de nuestra relación, pero me encontraba sumamente curiosa y algo emocionada de descubrir más de lo mismo.
“Entonces, está bien”, dijo y me dio un beso rápido antes de que ambas nos alistáramos para dormir. Decidí leer un poco porque raramente tenía tiempo por estos días. Dulce seguía cambiándose en el baño, mientras volteé otra página del libro que tenía en mis manos. Mis ojos se alejaron del libro cuando ella salió y tragué un poco, llevaba un camisón muy corto y se dirigió hacia la cama. Me moví un poco y sentí que se acomodaba rápidamente bajo las sábanas. Se acurrucó junto a mí y puse un brazo alrededor suyo, pero seguí leyendo. Su respiración constantemente golpeaba la piel de mi clavícula y le acaricié el pelo con ternura.
“Lee en voz alta”, dijo y sonreí cuando lo hizo. Su constante necesidad por tener mi atención y afecto era bastante tierna. Respiré profundamente e hice lo que me pidió.
“La lengua traidora y la fuente del corazón” leí el título y luego continué en voz baja.
“No se como decirte lo que siento. Tú preguntas, y mi lengua habla por si sola. Se ahoga en sí, silenciosa. Bajo mi corazón, Existe una fuente De cosas que deseo poder decírtelas, Y mi lengua, Es el corcho que las detiene. Es el centinela Guardia en la puerta, donde no deja Salir a ninguno de los presos. Me gustaría poder tener un conducto bajo mis costillas y dejar que todo se derramase sobre ti.”
Terminé el poema y no estaba segura de que esperaba ella escuchar, pero me había interesado en la poesía últimamente. Escribir de cualquier forma era mágico, y la poesía se parecía mucho a cómo escribir canciones, así que a veces la usaba de inspiración.
“Es hermoso”, Dulce susurró y sonrió levemente. Cerré el libro y lo dejé en mi mesita antes de acomodarme junto a ella otra vez. Tomó mi mano y jugó con mis dedos. Había algo que rondaba por su cabeza cuando hacía eso. Era una locura que lo bien que nos conocíamos.
“Esto ahora es real, ¿no?” me dijo en un susurro y levantó la cabeza para encontrarse con mis ojos. “Tú y yo”, argumentó.
“Siempre fue real”, le respondí con ternura y vi una suave sonrisa en sus labios. Me deslicé más abajo, usando mi mano libre para tomar su mejilla y coloqué un último beso es sus perfectos labios antes de cerrar mis ojos y sumergirme en el sueño más pacífico que he tenido.

_________________FLASHBACK_______________________
Dulce’s POV
“¿Dul? ¿Estás ahí?”
La voz de Anahi hizo eco en el baño y alcanzó el dormitorio que estábamos compartiendo en la gran casa. Desde que comenzaron los shows en vivo en Rebelde, compartía habitación con la chica de ojos esmeralda, quien se había convertido en mi amiga más cercana. Yo estaba sentada en mi cama viendo una revista cuando escuché que gritaba mi nombre. Hoy era un día especial porque teníamos que ir al Jingle Ball y estaba muy emocionada. Me levanté rápidamente y me acerqué a la puerta del baño.
“¿Si?”
“Me he dejado la toalla encima de la cama. ¿Puedes pasármela?”
Mis ojos se abrieron un poco y tragué fuertemente. La idea de ella estando desnuda al otro lado de la puerta me estaba haciendo sonrojar. Quité esa imagen rápidamente, antes de coger la toalla que me había pedido,
“Um.. ¿Quieres que la deje en el picaporte?, le pregunté insegura pero lo suficientemente fuerte para que me escuchara.
“No, puedes pasar. Aún estoy en la ducha.”
Mi ritmo cardíaco aumentó cuando escuché su sugerencia y sentí que mis manos casi estaban temblando cuando abrí la puerta. Hacía calor y estaba lleno de vaho, cuando entré y vi que la cortina de la ducha estaba abierta levemente. La cabeza de Anahi se asomó y mi pulso ya estaba por el cielo.
No debería estar tan emocionada de saber que ella estaba completamente desnuda detrás de la cortina, pero no podía dejar que mi corazón saltara de mi pecho, me acerqué y le entregué la toalla. Mis mejillas estaban quemando cuando nuestros ojos se encontraron y se veía tan confiada, como si no fuera una gran cosa en lo absoluto. Me recordó que lo que sentía probablemente era ridículo.
“Gracias, Dul”, me dijo con una sonrisa y yo solo asentí y dejé el baño antes de decir algo estúpido y vergonzoso.
A mi corazón le llevó bastantes minutos volver a latir normal. Desafortunadamente, no duró demasiado porque Anahí salió solo envuelta en su toalla, cogió su ropa y desapareció otra vez. Gemí frustradamente y enterré mi cara en mis manos. Esto era malo, y se estaba volviendo peor cada día que pasaba junto a ella. Me había sentido atraída por ella desde un principio, pero mi crush por ella me estaba haciendo dudar seriamente de que me pasaba cuando teníamos situaciones como estas. Era algo normal para mí sentir enamoramientos por personas, pero casi todos eran fuera de mi alcance; no como mi actual amiga… que era una chica
“No puedo esperar a esta noche”, Anahi casi cantó cuando la puerta del baño se abrió otra vez. Estaba vestida con un short y una camiseta.
“Si, va a ser una locura. No puedo creer que de verdad vayamos a ver a todas esas celebridades”, le respondí y vi como se acostó en su cama. Era una gran lectora, jamás había conocido a alguien de mi misma edad que leyera tanto. Ni siquiera yo estaba tan obsesionada con los libros. Ella había cogido un libro y se acostó con su estomago apoyado en la cama para comenzar a leer.
Mordí mi labio y no pude evitarlo. Había algo dentro de mí que quería su constante atención. Era la primera persona que en verdad me daba tanta atención, para ser honesta. La mayor parte del tiempo, la gente ignoraba mis idioteces y mis bromas, pero sus ojos verdes penetrantes siempre me miraban. Ella me hacía sentir especial, y eso era algo que jamás había sentido. Era adictivo.
Antes de incluso saber que estaba haciendo, me levanté de mi cama y básicamente salté encima de ella. No era inusual para nosotras estar ahora una sobre la otra, bueno, casi siempre era yo encima de ella.
“Ouuchhh”, se quejó cuando me acomodé en su espalda. “Uno de estos días me vas a romper la columna por la mitad, en serio.”
“Tranquila, con mucho gusto te llevaré en la silla de rueda”, bromeé y escuché su risa. Otra cosa de la que era adicta: hacerla reír.
“Eso es muy considerado de tu parte”, siguió la broma y ahora era yo la que sonreía.
“Cállate, me amas”, me burlé de ella y puse mi mano en su boca; literalmente callándola juguetonamente. Hizo sonidos como si me mordía y luego literalmente mordió la palma de mi mano ligeramente.
“Ah, ¿quién es la abusona aquí?”Le grité y quité mi mano mientras aún sonreía. Su cabello seguía mojado y podía sentir el aroma del shampoo que estaba usando. Mi barbilla descansó en su hombro y podría estar así por horas.
De repente, se balanceo un poco para quitarme de encima pero como estaba con la guardia baja, me caí de la cama. Anahi se reía con su particular forma y casi no podía recuperar el aliento, hasta que se preocupó y también se levantó.
“¿Todo bien?” me pregunto entre pequeñas risas y ofreciéndome ambas manos para levantarme.
“Sí, todo bien”, le dije pero tomé sus manos para pararme. Me levantó y estaba tan cerca suyo, que mi corazón casi se sale de mi pecho.
“Lo siento. ¿Estás segura de que está todo bien?”, me repitió y ahora parecía un poco preocupada.
“Está todo bien, pero creo que tú serás la que rodará si seguimos con esto”, bromeé y sus labios formaron otra sonrisa. Mis ojos se enfocaron en su boca que estaba tan increíblemente cerca. Miré hacia arriba otra vez y vi que ella levantó una ceja. Oh no, ¿se dio cuenta?
“Chicas, tenemos que irnos!”, Poncho gritó desde fuera y me salvó del pequeño momento.
“Vamos”, Anahi casualmente dijo y me tomó de la mano como si nada hubiese pasado, lo que hizo que me diera cuenta de que estaba analizando demasiado todo esto.
Un montón de horas más tardes, después de habernos arreglado con todas los demás, estábamos en la alfombra roja del Jingle Ball y me encontraba muy emocionada. Mis mayores ídolos estaban aquí y estuve un buen rato tratando de enfocarme en todo. Dejando de lado todas las preguntas al azar que hacían los entrevistadores. Mi cerebro no estaba trabajando y se estaba llenando de impresiones inolvidables, aunque muchos de mis crush estaban presentes esta noche, el mayor crush estaba justo al lado mío y su brazo alrededor de mí. Estábamos respondiendo preguntas acerca de nuestras tradiciones de Navidad e incluso deseos de Año Nuevo. Como siempre, Anahi y yo estábamos sincronizadas. Ella inmediatamente sabía sobre cual película estaba hablando y tenía la misma idea de no pretender comer sano el año que viene. Eso no iba a pasar y ambas lo sabíamos.
“¿A quien besarían bajo el muérdago? ¿Alguien de One Direction o Justin Bieber?”, la entrevistadora preguntó y mi estúpido cerebro no estaba filtrando todas las cosas que decía.
“A todos ellos” se me escapó y me di cuenta de que quizás era demasiado. Considerando el hecho de que jamás había besado a alguien. “¿Está mal?”
“No, sólo ponlos en fila”, Anahi salió a rescatarme y apoyó mi respuesta.
“¿Tú a quién besarás bajo el muérdago?”, la mujer de cabello rubio se enfocó en la persona de mi izquierda y entonces sucedió.
“Um… sin contar…”, Anahi trató de contestar antes de que yo hiciera lo que mejor sabía hacer: demostrarme como una idiota.
“A míiiii”, Chillé y miré hacia los ojos verdes que se fueron ampliando. Yo podría haber jurado que había un atisbo de sonrisa en los labios antes de que los otros chicos respondieran y dejaran en claro lo ridicula que fue mi respuesta.
“Oh no, no importa… no importa, intervine rápidamente. Mi corazón latía como loco, mientras comencé a sentirme inquieta e intenté forzar una risa.
“Las cosas se acaban de volver incómodas”, Anahi dijo y miré hacia el piso completamente avergonzada. ¡Dios, Dulce!
“Un poco”, intenté decir y sentí que acariciaba mi hombro ligeramente. Ella tenía buenas intenciones, pero me sentía increíblemente despreciable en ese momento.
“Como sea… No lo sé. Quiero decir, existen muchas opciones”, la mayor continuó y la miré otra vez, encontrándome con sus ojos fijos en mi. Espera… ¿por qué me está mirando cuando dijo eso? Sonreí de la nada.
Ella eligió a Logan Lerman como el afortunado chico que le gustaría besar bajo el muérdago. Apoyé su respuesta, pronunciando su apellido e hice lo mejor para enfatizar que a mi también me encantaba él. Mi corazón aún no se recuperaba del pequeño tropiezo anterior y estaba tan extrañada de mi comportamiento, que asumí que Anahi también lo estaría, pero no lo estaba. Me trató como si no hubiese dicho que quería que ella me besara bajo el muérdago. Un parte de mí estaba un poco decepcionada porque no lo reconociera, pero estaba más que aliviada de que no le importase.
La noche fue un completo éxito y todos nos divertimos mucho, pero todos estábamos cansados y estaba más que feliz de volver a mi habitación, donde Anahi ocupó primero el baño para prepararse para dormir. En mi cabeza, repetí el momento de la entrevistadora y sentí que mis mejillas se ruborizaban otra vez.
Pensar el hecho, de que además estaba grabado, me estaba volviendo más nerviosa. Una cosa era tener un crush en alguien, pero otra muy diferente era llevar las cosas un poco más lejos. Afortunadamente, Anahi estaba tan relajada que no hizo las cosas tensas.
“Estoy muerta”, me dijo mientras salía e interrumpía mis pensamientos. La miré de arriba a abajo en el top negro y pantalones cortos azules. Ésta noche estaba espectacular con ese vestido negro y estaba casi acostumbrada de que me diera cuenta de esas cosas. El hecho de que estaba comenzando a verla de otra forma cuando estaba usando algo tan cotidiano, me comenzó a asustar, pero me fui hacia el baño rápidamente para pensar en otra cosa.
Por supuesto, Anahi estaba leyendo cuando regresé. Me mordí el labio y caminé hacia ella, antes de acostarme bajo sus sabanas. Era inevitable que me sintiera nerviosa después de lo que dije esta anoche, quizás ella ahora se siente incómoda conmigo durmiendo en su cama. No era como si esto no lo hubiéramos hecho antes, pero ahora estaba asustada de que pensara diferente sobre mí. Ella seguía viendo la página de su libro y ni siquiera retrocedió. Sonreí porque aliviada y después de un rato dejó de leer y se acomodó en su lado, mirándome ahora.
Sin darme cuenta tragué fuerte cuando esos ojos verdes se encontraron con los míos.
“¿Te lo has pasado bien?” me preguntó y bostezó después.
“¿Estás bromeando? Sentí que me daba un infarto, uno tras otro”, le respondí y escuché que se rió levemente.
“Si, fue asombroso”, coincidió pero cerró sus ojos adormecidos. “Mañana hay que volver al trabajo, así que deberíamos dormir o nos van a matar en los ensayos.”
Ella siempre era la que mantenía a todos organizados en el grupo y la que nos hacía enfocarnos cuando era necesario. Escucharla decir eso me hizo sonreír incluso más. Había noches en las que podíamos hablar por horas, pero hoy estaba feliz de simplemente dormir a su lado.
“Buenas noches”, susurré
Sorprendentemente sus ojos se abrieron otra vez y sentí que mi corazón se aceleró cuando se acercó a mí. De repente, sentí sus labios en mi mejilla, dando un leve beso en la piel sonrojada antes de reacomodarse en la posición que estaba.
“Buenas noches, Dul”, exhaló con sus ojos otra vez cerrados. No había forma de que pudiera dormir cuando mi corazón estaba latiendo incontrolablemente en mi pecho. Anahi, por otro lado, se quedó dormida en menos de un minuto. Su expresión fácil, tan relajada, parecía mucho más joven sin todo el maquillaje que había usado antes. Se veía más de su edad. Me encontré a mi misma mirándola antes de enfocarme en sus labios.
Recordando lo que dije en la entrevista, me preguntaba que se sentiría al besarlos. Eran suaves en mi mejilla hace un rato, y parecían bastante gruesos; especialmente su labio inferior. El imaginar lo habilidosos que serían no me estaba ayudando a calmarme. Ella definitivamente tenía más experiencia que yo. Todos la tenían, creo, pero Anahi tenía ese toque. Ella podía ser una de esas chicas populares en la escuela, que fuera a fiestas y saliera con sus amigas por diversión. Incluso me contó una vez, que ella había practicado besar con sus amigas. Yo jamás me había juntado antes con gente de mi edad; especialmente con los que tenían mucha confianza y eran populares y tan hermosos como la chica que tenía a mi lado.
Estaba masticando mi labio inferior y aún seguía mirando esos gruesos labios que estaban frente a mí. Una parte de mí no podía creer que quisiera besarlos. No era una equivocación lo que dije. ¡Yo de verdad quería! Mi pulso se aceleró cuando me di cuenta que estaba pensando en ello. Antes jamás había pensado en besar a alguien; al menos no una persona de la vida real que era alcanzable. Anahi tampoco era alcanzable, pero no era una celebridad a la que psicopateaba por Twitter. Antes de darme cuenta, mi mano lentamente se acercó a la parte de su cara con la que estaba fantaseando hace unos minutos atrás. Mis dedos estaban temblando cuando la punta de mi dedo índice tocó su labio inferior. Mi piel se puso de gallina y casi ni la toqué. Sentí que mi corazón iba a explotar o se iba a salir de mi pecho, cuando mi dedo trazó el suave contorno de su labio.
Mordiéndome más fuerte mi labio, ya estaba a punto de rompérmelo. Ellos encajarían perfecto en ese pequeño espacio entre los suyos, verdad. Quité mi dedo rápidamente porque estaba siendo demasiado psicópata. Quizás no volvería a hablarme si supiera lo que estaba haciendo, o incluso me patearía el culo.
Pero, ¿por qué sonrió cuando tuve mi pequeño accidente durante la entrevista? ¿O fue solo mi imaginación? Sin duda ella estaba mirándome cuando hablo sobre sus opciones para besar bajo el muérdago.
Suspiré profundamente y moví mi cabeza. ¿Qué coño estaba pensando? Ella jamás me miraría de esa manera, ¿por qué iba a hacerlo? Podría tener a Logan Lerman o cualquier otro chico que ella quisiera. Tenía que conformarme con ser su amiga y eso era mucho más de lo que podía pedir. Ni aunque lo soñara ella se interesaría en mí. Mirándola una vez más, cerré mis ojos otra vez y finalmente me sumergí en un sueño profundo.
____________FIN DEL FLASHBACK________

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Re: Do I wanna know?

Mensaje por Admin el Sáb Abr 16, 2016 7:13 pm

Capitulo 27
Dulce’s POV
Sentí un cuerpo cálido junto al mío que se movía levemente antes de que el desagradable sonido que tenía la alarma de Anahi sonara en mis oídos, un día de estos tiraré esa cosa por la ventana, lo juro. La cantidad de veces que tenía que levantarse inaceptablemente temprano era de locos. No es de extrañar que estuviera cansada todo el tiempo y que cuando podía, aprovechaba cada oportunidad que tenía para descansar. Abriendo lentamente mis ojos, sentí que ella intentaba salir de mi abrazo sin querer despertarme. Apreté el agarre que tenía sobre ella para que supiera que ya había despertado.
"Perdona, no quería despertarte", su voz rasposa me dijo lamentándose pero la abracé incluso más fuerte.
"Solo quédate cinco minutos más", le rogué y abrí por completo mis ojos para encontrarme con los suyos.
"Cinco minutos", accedió y aún sentía mariposas cada vez que esos ojos verdes estaban enfocados tan intensamente en mí. Nuestras caras estaban rozándose, ambas cabezas apoyadas en su almohada, mientras mi brazo seguía alrededor de ella. Comenzó a acariciarme el brazo cariñosamente mientras me sonreía, haciendo que el mi corazón latiera extremadamente fuerte en un instante. No existía momento en el que me olvidara de lo perfecta que era, pero definitivamente, existían momentos donde lo notaba más que otros. Justo como ahora. Sus ojos eran, obviamente, la característica más notable que tenía, haciendo a todos débiles con su mirada.
Al verlos tan de cerca podía distinguir un tono más oscuro, casi azul, alrededor de su pupila, degradándose en un verde brillante. Lucían particularmente más iluminados ésta mañana. A veces me daba cuenta que variaban de color. Sus cejas gruesas y sus pestañas pronunciadas acentuaban sus ojos incluso más y, honestamente, no tenía necesidad de usar maquillaje para hacerlos destacar. Su piel era perfecta, aunque mucho más pálida que la mía. Unos cuantos mechones de cabello rebeldes caían perfectamente por su cara.
Mi mano automáticamente alcanzó su suave piel y acarició su mejilla. Ella no dudó en tomar mi mano entre las suyas. Sus perfectos labios besaron cariñosamente la parte de atrás de mi mano y mi corazón comenzó a acelerarse.
"Podría acostumbrarme a despertar de ésta manera", le susurré y vi que me sonrió.
Se inclinó y vi que sus ojos verdes desaparecían detrás de sus parpados antes de que sus labios se presionaran sobre los míos; gentilmente, pero lleno de afecto. Le respondí de la misma manera y me moví incluso más cerca para sentir el calor que emanaba ligeramente su cuerpo. Los cinco minutos pasaron rápidamente ya que dejamos que nuestros labios bailaran uno sobre los otros.
"Me tengo que levantar", murmuró sobre mis labios y gruñí un poco, pero la dejé ir. Cogí mi teléfono mientras ella se levantó y vi un montón de emails. Twitter probablemente estaba peor. Había un email que era de parte de Chelsea y me pregunté por qué me había escrito. Al abrirlo estaba bastante sorprendida por lo que leí. Aparentemente se demostraba en mi cara porque Anaji me miró con esa típica expresión cuando se preocupaba.
"¿Qué pasa?", me preguntó y se sentó en el borde de la cama otra vez.
"Chelsea me ha enviado un email" comencé. "Amanda la llamó y le dijo que se encariñó tanto con nuestra historia que le preguntó si yo también podía hacer una entrevista."
"¿Qué? ¿Por qué te pregunta eso? Tú ya no estás más en la industria y debería respetar eso", Anahi sonaba protectora.
"Aparentemente, no es solo sobre mí. Bueno lo es, pero es más una adición a tu entrevista. No estarán haciendo solo un episodio para mí, pero quieren hacer el tuyo más largo y más especial. Eso es lo que Chelsea me dice" le expliqué y vi su cara escéptica.
"Aún así, no deberían poner esa presión sobre ti."
"Creo que quiero hacerlo" le admití y vi que me levantó una ceja. Me senté para mirarla mejor a la cara. "Siempre recibes el peso de las cosas. Ahora, quiero que lo hagamos juntas. No es solo sobre ti, es sobre nosotras, y quiero ser parte de ello, si me dejas."
Anahi no estaba convencida y sabía que ella estaba preocupada de que yo afrontara lo nuestro delante de las cámaras, quería protegerme. También la amaba por eso, pero necesitaba que nuestra relación fuera equilibrada y que ella no fuera la única que hiciera sacrificios. La cantidad de escrutinio e incluso “odios” que ella había recibido en nuestra época de juventud siempre habían sido más hacia ella que cualquier otra integrante del grupo. Quería estar ahí para ella, como ella siempre había estado ahí para mí.
"Bueno es tú decisión y la apoyaré de cualquier manera", se rindió y sonrió aliviada.
"Pero, ¿donde harás la entrevista? Volaremos a Miami esta noche."
"Amanda se ha ofrecido a volver hoy si accedíamos, prepararía todo como ayer", le expliqué lo que Chelsea me había escrito en el email. “Tomará un tiempo hacerlo y así puedes terminar tu sesión de fotos. Empezaríamos tan pronto como llegases." Todo estaba listo y yo solo necesitaba una aprobación para comenzar con todo. Estaba un poco nerviosa, pero mis deseos de ser la novia que ella se merecía superaban mis miedos.
"Suena como un plan", ella me dijo y dejé otro beso en sus labios.
"No te preocupes, estaré bien", le susurré y vi que me asintió.
Después de que Anahi me dio su aprobación todo sucedió bastante rápido. Chelsea estaba domando la situación a la perfección y logró establecer la entrevista en cuestión de horas. El equipo de ayer me era familiar en el apartamento, al igual que los pequeños arreglos que hicieron para que todo luciera perfecto. Me estaba poniendo bastante nerviosa, pero me obligué a mantener la calma. Amanda era bastante dulce y seguía diciendo, que no tenía que responder preguntas que me hicieran sentir incómoda. Anahi había hecho un trabajo increíble y estaba sintiendo un poco la presión de hacerlo a la misma altura, pero luego me recordé, no era una competencia, era un apoyo de equipo. Ahora estábamos en esto juntas y se suponía que solo era para agregarle otra perspectiva a su entrevista.
Ucker estaba junto a mí en el baño mientras el resto estaba en la sala de estar, trabajando los últimos detalles. Anahi aún no llegaba, pero no quería comenzar sin ella. Elegí usar algo casual, como ella lo hizo el día anterior. El cuero se había convertido en una de mis piezas de ropa favorita para usar por razones obvias. Usé converse blancas y algunos accesorios tipo oro, pero nada demasiado elegante. Ucker estaba maquillándome y le pedí que no abusara. Usó tonos leves y tenía que admitir que había hecho un trabajo fantástico cuando me miré al espejo.
Estaba poniéndome ansiosa cuando caminé hacia la sala, pero sólo unos segundos después, Anahi entró y mi mandíbula se cayó notoriamente cuando la vi. Obviamente seguía arreglada por la sesión de fotos y estaba jodidamente ardiente. ¿Cómo se suponía que estaría enfocada en la entrevista cuando ella llevaba ese vestido negro extremadamente corto? Caminó hacia mí y me saludó con un beso rápido antes de saludar al resto.
Su humanidad se veía demostrada cuando saludó con la mano a todos y no sólo a Amanda; sino que también a cada persona del equipo. Su sola presencia me calmó inmediatamente. Me senté en el mismo lugar en el que la mayor lo había hecho el día anterior con la entrevistadora. Anahi me estaba mirando desde el otro lado de la sala, pero me sonrió tranquilizadoramente.
“Bueno, entonces” Amanda comenzó y me enfoqué en sus ojos. ”Lo primero de todo, quiero darte las gracias por hacer esto posible. Sé que no has estado bajo el foco durante bastantes años y de verdad aprecio que quieras hablar conmigo.”
"Estoy en buenas manos, lo sé" le contesté pero me sentí más nerviosa de lo que quería admitir ahora.
"¿Por qué no comenzamos por ahí entonces? Anahi y tú no podríais haber elegido caminos más distintos tras el fin de RBD. Mucha gente decía que tenías potencial para ser una artista única, pero, en cambio, te retiraste de la carrera como música. ¿Nos puedes decir el por qué?"
"Jamás me retiré de la música, me retiré de la industria" le dije suavemente. "Yo no estaba hecha para la industria y que me pusieran junto a un grupo fue la mayor bendición que pude tener. De otra manera, me hubiesen comido viva. Ser una artista sola jamás había sido una opción para mí después de todo. Después de que el grupo se separara estaba bastante deprimida. Sentí que había perdido mi sistema de apoyo, mi propósito y… a Anahi, por supuesto."
"¿Cómo te recuperaste después de ello? Suena como si hubieras tenido una gran pérdida."
"Me llevó un tiempo encontrar una perspectiva de lo que había pasado en esos cinco años en los que fui parte del grupo. Después de eso, fui a la universidad, estudié terapia musical y viví una vida bastante normal. Tenía que cortar todo lo que me sujetara al pasado y comenzar de nuevo. Cuando el grupo se formó, yo era una niña. Tenía 15 pero actuaba como mi hermana de 6 años en ese entonces", recordé y me reí un poco. "Estando en el grupo, fue la primera vez que tuve que madurar y actuar acorde a mi edad, ya que me juntaba con chicos de mi misma edad por primera vez. Cuando dejé el grupo, era tiempo de madurar más aún y convertirme en mí misma sin necesidad de la banda. Y con eso, podría recuperarme lentamente, pero realmente me forzaron a crecer cuando mi mamá fue diagnosticada con cáncer de senos. Todo mi mundo cambió otra vez y um…" mi voz comenzó a temblar cuando comencé a hablar sobre mi madre. Tuve que respirar profundamente y me sorprendió que aún me emocionara al mencionarla.
"¿Quieres tomarte un descanso?", Amanda me preguntó cuidadosamente y miré a Anahi por primera vez. La preocupación en sus ojos era extremadamente obvia.
"No, está bien. Es solo que… jamás había hablado de esto tan abiertamente", le expliqué mi reacción y sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas "Es sólo que cuando dijiste lo de la pérdida, tocaste una fibra bastante sensible, lo siento."
"No tienes que hablar sobre lo que te haga sentir incómoda" la entrevistadora agregó gentilmente y luché por volver a la compostura.
"Esta es una de las razones de por qué quiero hacer esto", le dije y de repente vi que Anahi se acercaba. Se sentó junto a mí en el sillón y tomó mi mano. Me pilló con la guardia baja pero inmediatamente me sentí mucho mejor.
“¿No te molesta, no?” le preguntó a Amanda quien negó con la cabeza y sonrió. Miré hacia esos verdes familiares y sentí que entrelazaba nuestros dedos, me hizo calmarme y recordar el porque quería tanto hacer esto. Miré a la entrevistadora rubia, que estaba al otro lado de mí, y ella sonreía a la mujer que me sostenía la mano.
"La razón por la que quiero hacer esta entrevista es para, finalmente, demostrarle a Anahi lo que ella ha hecho por mí" comencé otra vez pero mi voz aún estaba temblorosa. "Mi mamá murió el año pasado. Fue, sin duda, el periodo más oscuro de mi vida. Teníamos una relación bastante cercana y su enfermedad se llevó un pedazo de mí. Ya no era la bromista tonta y desarrollé una necesidad de tener el control sobre las cosas y las personas alrededor de mí. Cuando murió… sentí que todo había sido por nada. Y alejé a Anahi; como lo había hecho innumerables veces antes. Hasta éste día, siento que ella cree que no estaba ahí para mí; o que no me ayudó."
Tomé otra inhalación fuerte y permití tragar el bulto que estaba en mi garganta, que a veces me ahogaba.
"Pero eso no podía estar más lejos de la verdad. En ese entonces, funcionaba pero no vivía. Desde que mi mamá se enfermó por primera vez estaba tan ocupada sobreviviendo que olvidé como se vivía realmente. Con su muerte, ya no podía ni funcionar. Había días, en los que pensaba que no lo lograría. Pensaba que mi corazón dejaría de latir en algún punto y moriría también, el dolor en mi pecho era demasiado para soportar" seguí hablando y sentí que Lauren apretaba mi mano cariñosamente. "Pero también existía esa leve esperanza; esa pequeña parte de mi corazón que jamás dejaría de latir porque estaba ahí para Anahi. Honestamente era la única cosa que me mantenía. Jamás pude pensar que estaría así de feliz después de lo que pasó el último año, pero soy feliz como jamás lo hubiese soñado, gracias a ella. Y de verdad necesito que ella lo entienda" Los ojos azules de la entrevistadora estaban casi llorando como los míos, cuando confesé el porque quería demostrar a la mujer que amo cuanto significa para mí.
"Si la miras, creo que puedes comprobar que ahora si lo entiende" Amanda me dijo suavemente y me giré hacia el otro lado para ver a una Anahi llorando. No me había dado cuenta de ello y era abrumador que mis palabras la hubiesen tocado tanto. Estaba un poco avergonzada de demostrar esas emociones en frente de todos, pero sentí que me quité un gran peso de encima. Si ella entendió un poco cuanto la amaba, la entrevista valía la pena.
"Lo siento", dijo la voz temblorosa de Anahi y no miró a nadie, pero intentó contener sus emociones. Ahora era yo quien ponía mi mano alrededor de la de ella antes de tirarla en un pequeño abrazo. Escondió su cara en mi cuello y su respiración causó que se me pusiera la piel de gallina. Dejé que se acomodara e hice lo mismo. Todos necesitábamos un pequeño descanso para recibir bien las cosas por un momento. Amanda era paciente y esperó hasta que me giré hacia ella y asentí para proceder con la entrevista.
"Bueno, vamos a la siguiente pregunta. Anahi mencionó que tú eras la primera chica que hizo dudar los sentimientos que tenía por ti. ¿Fue ella también tu primera chica?"
"Anahi fue mi primera en bastantes aspectos", le dije y escuché que la mujer de ojos esmeralda se reía por el otro lado.
"Por Dios, Dulce", movió la cabeza mientras me mordía mi labio y vi que todos los que estaban aquí estaban riendo ahora. El ambiente cambió rápidamente y había triunfado en devolver la alegría al hermoso rostro que estaba junto a mí.
"¿Qué? ¿Demasiado?", le pregunté a Amanda quién se veía emocionada.
"No, para nada. Hablamos de todo aquí. Solo estoy confundida porque Anahi dijo que tú jamás hablaste de tus sentimiento hacia ella."
"No lo hice", concordé. "Pero actuamos por ellos ocasionalmente." Mi sonrisa creció más.
"Oh bueno, un dato que Anahi no mencionó", la entrevistadora rió."Así que, ¿algo pasaba entre ustedes dos mientras estaban en la banda?"
"Sí y no", le respondí. "Anahi estaba en lo cierto cuando dijo que jamás fuimos una pareja o salimos, pero estar cerca de alguien por quien tienes fuertes sentimientos todo el tiempo es literalmente imposible embotellar todo completamente. Créeme, he intentado cada truco del libro pero había momentos donde las cosas… estallaban."
"Estoy intentando imaginar como sería eso. ¿Se demostraban todo y luego no se hablaban al día siguiente, pretendiendo que nada pasaba?" Amanda preguntó un poco confundida pero aún sonreía.
"Bueno… si, básicamente", me reía y miré a Anahi quien estaba riendo fuertemente.
"No, estoy haciéndolo sonar como si fuese un chiste, pero no era nada de eso", le dije más sinceramente y me detuve ordenar mi memoria. "En los cinco años solo existieron algunos momentos donde realmente algo pasó. Y esos momentos eran intensos, emocionales e increíblemente especiales y significativos. Recuerdo cada uno de ellos como si fuera ayer. No es que estuviéramos revolcándonos cada dos segundos. La primera vez fue sólo un beso, mi primer beso, cuando tenía 16. La siguiente fue cuando tenía 18. Así que, esos momentos eran bastante raros y existían largos periodos entre ellos. Para la última vez que pasó algo ya tenía 19 y decidí que ella fuera mi primera de la forma más íntima posible."
Miré a la mujer de cabello oscuro otra vez y vi cuan relajada estaba. No parecía que le importara que hablara tan abiertamente acerca de nuestra tormentosa relación. Sentí que era demasiado hablar sobre eso y dejar que otra gente supiera cuando habíamos luchado, pero aún así lo hice.
"Discúlpame si soy un poco brusca con esto, pero: acostarte con alguien por primera vez, de quien estás enamorada, y a quien tienes cerca de ti todo el tiempo, pero sin estar con ella… suena como una tortura", Amanda dijo con una leve risa.
"No fue fácil", concordé y sonreí un poco. "Al contrario de Anahi, yo no lo negaba. Sabía como me sentía desde el principio. Eso tampoco lo hacía más fácil porque sabía que ella estaba incómoda con todas las suposiciones que habían hecho, pero no era inconsciente de mis sentimientos. Siempre traté de encontrar alguien con quien pudiera sentir lo que sentía por ella. Lo que me dejo no saliendo con nadie durante toda la fase en la que estuve en la banda, que terminó cuando casi tenía 20. A los 19, sentí que Anahi estaba escapando y que el grupo lentamente se dividía. Conociendo lo que sentía, sabía que quería que ella fuera la primera. Y jamás me he arrepentido de eso y jamás lo haré. Fue perfecto."
Amanda sonrió y parecía complacida con las respuestas que tenía hasta ahora. Inhaló fuertemente y obviamente buscó la siguiente pregunta.
"¿Qué es lo que a la mayoría de la gente le podría sorprender cuando se conoce a Anahi?"
"Bastante, creo" le respondí inmediatamente y miré un poco a la mujer de ojos esmeralda. "Pero probablemente lo vulnerable que puede ser. Tiene un fuerte exterior, pero hay muchas cosas que ocurren dentro de ella; es bastante asombroso."
"Vamos a lo último, las preguntas rápidas. ¿Tu mayor vicio?"
"Vino", admití y miré hacia la cámara. "Lo siento, es malo, lo sé. Y la comida… cualquier cosa grasosa en realidad."
"¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?"
"Que ames hasta la punta de tus pies, porque esa es la única manera de vivir como corresponde" recordé una de las últimas palabras que mi mamá me había dado, antes de morir en el hospital.
"¿Tu posición sexual favorita?"
"Bueno", me sería y vi que Anahi tenía una expresión horrorizada. Era mucho más tímida en ese tema y probablemente estaba preocupada de mi respuesta. "Me gusta cualquiera y cada uno de ellos, la verdad"
“Lo dice completamente en serio" Anahi agregó sorprendiéndome y me hizo golpearla en el brazo, jugando obviamente.
Amanda se rio y luego volvió a estar más seria: “La última pregunta; ¿Qué le dirías a la Dulce de 15 años?”
Probablemente debí haber preparado mi respuesta, ya que sabía que le habían preguntado a Anahi el día anterior, pero estaba pensando en la pregunta unos segundos antes de contestar.
"No estarás por siempre triste", dije suavemente." Las cosas que piensas que están mal y son vergonzosas sobre ti te darán la mayor felicidad de todas en un futuro. Me refiero, miro a la Dulce de los 15 e incluso cuando siempre parecía ser una chica graciosa, veo tristeza en mis ojos en ciertas fotos o videos. Así que, le diría que no estará triste para siempre. Eso me hubiese sido de mucha ayuda en ese entonces."
"Gracias otra vez por hablar conmigo. Fue un placer", Amanda terminó y me sonrió cariñosamente.
El director gritó que cortaran e instantáneamente me giré hacia Anahí. Sus ojos estaban vidriosos pero con demasiado amor. No me aguanté en besar esos perfectos labios, ni aunque hubiera tanta gente alrededor. La cantidad de alegría que le había dado a mi vida era extraño. Esperaba que ella entendiera cuanto la apreciaba junto con todo lo que había hecho por mí. Cuando besó mis labios, sentí que lo entendía. Había un innegable sentimiento de paz y realización después de haber compartido nuestras historias con el mundo y con nosotras mismas.

————————————FLASHBACK———————————
Pov Anahi
Hice mi camino hacia mi dormitorio y abrí la puerta para ver a mi compañera de cuarto sentada en su cama. Dulce tenía los cascos puestos y estaba mirando fijamente hacia el horizonte. Cuando se dio cuenta de mi presencia me miró por un segundo y volvió a su trance. Caminé hacia mi cama y me metí en mi móvil. Mis ojos no aguantaron y se enfocaron en la joven de 15 años otra vez. Su cabeza estaba apoyada contra el respaldo de madera que tenía su cama, sus rodillas estaban plegadas hacia arriba y esos ojos marrones se encontraban en otro planeta.
Dulce y yo nos habíamos hecho amigas bastante rápido. Desde el primer día que la conocí en el campamento habíamos conectado. Jamás había creado una amistad con alguien en tan poco tiempo. Ahora, hasta quizás podía considerarla una de mis mejores amigas, si es que ya no lo era. Teníamos cosas en común pero éramos lo bastante diferentes como para hacer un balance. También podía descifrarla bastante bien, y como estuvimos a punto de ser eliminadas anoche en los shows en vivo, Dulce había estado diferente. Teníamos que cantar para continuar y la interpretación que hicimos de “Anytime you need a friend” nos salvó el trasero. Fue la actuación más emotiva que habíamos tenido hasta ahora y casi lloré desde que comenzó la canción. El hecho de que nos salváramos fue una bendición, pero Dulce se veía triste desde entonces.
La chica chistosa tenía otros lados por conocer y yo ya los conocía bastante bien. Hoy era un día realmente malo. A veces tenía la oportunidad de llamar su atención unos minutos hablándole, pero ahora me estaba preocupando. Apenas dijo dos palabras en todo el día y ni siquiera ensayó con la energía que tenía cada día. Respiré profundamente y me acerqué a su cama. Me senté a su lado donde estaban sus rodillas, puse mi mano en una de ellas y mi cabeza sobre mi mano. Esos ojos color chocolate se enfocaron en mí y se veían increíblemente tristes. Mi corazón se hundió inmediatamente.
"¿Dul?", le pregunté y ella se quitó sus audífonos para escucharme. "¿Qué pasa? Parece que tienes un mal día y no quiero molestarte, pero me estás preocupando."
"Estoy bien", me dijo y me dio un sonrisa esforzada, pero sabía que estaba mintiendo para evitar que me preocupara.
"No, no lo estás. Tienes esa mirada" le dije y me miró con ceño fruncido. "Cuando estás triste tienes esa expresión en tu cara."
Estaba sorprendida de que la conociera tan bien. Siempre era atenta cuando se trataba de ciertas personas, como lo hacía con mis hermanos para asegurarme de que se encontraban bien. Mi lado protector estaba extremadamente activo cuando se trataba de Dulcxd.
"¿Qué puedo hacer para animarte? Odio verte así", le admití y ella suspiró fuertemente. "Pediré todas las pizzas que quieras."
Se rio un poco y ver su sonrisa era el primer paso, pero como llegó desapareció, así de rápido.
"No es que algo pase. Sólo que hay días en los que estoy triste sin ninguna razón", me confesó y jugó con la cuerda de sus audífonos. "Sé que suena estúpido, pero no lo puedo evitar."
"Eso no suena para nada estúpido, Dul", le respondí suavemente.
"Como cuando estaba en el colegio, no era como los otros. Terminaba comiendo mi almuerzo sola en el baño porque nadie en realidad me entendía o le gustaba, lo sentía.", la más joven me explicó y mi corazón se hundió incluso más cuando dijo esto. “Ahí fue cuando comencé con lo de estar triste, supongo. Estoy muy feliz de estar aquí y no me había sentido triste hace bastante tiempo, y creo que es por el programa, tú y los chicos, pero luego pienso que podemos volver a casa y tener que volver a mi antigua vida… y no puedo evitarlo, pero me asusta porque no quiero volver a estar tan sola."
Sentí un bulto en mi garganta y vi que Dulce ahora estaba llorando. No dudé en acercarme y puse mis brazos alrededor de su delgado cuerpo. Se inclinó y escuché los suaves sollozos que escapaban de su pecho. Aunque quería ser la fuerte en este escenario, mis ojos también se llenaron de lágrimas. Me había roto el corazón verla así.
"No estarás nunca más sola, Dul", le susurré y acaricié su espalda con dulzura. Se empujó hacia atrás y limpió sus ojos llorosos. "Incluso si nos eliminan la semana que viene y nos vamos a casa, nos iremos a casa juntas".
"Sí, pero tú tienes una vida totalmente diferente y quien sabe… quizás te olvides de mí más rápido de lo que crees", me dijo y estaba sorprendida de escucharla decir eso. ¿En serio creía eso de mí?
"Dul, mírame", incité y levemente sus ojos marrones se encontraban con los míos. "No me importa lo que pase; siempre seré tu amiga. Incluso si no quieres", agregué con una pequeña risa. "No, pero en serio, no tienes idea de cuanto significa tu amistad para mí. De verdad me diste un nivel que nadie lo había hecho jamás .Y jamás te olvidaré. De hecho, si nos vamos del concurso sin nada más, sé que me gané una amiga por el resto de la vida. Así que, jamás te atrevas a pensar que dejaremos de ser amigas después de esto"
Al fin me sonrió de verdad. Me acerqué y dejé un pequeño beso en su frente. Esa clase de cosas eran parte de nuestra amistad, aunque también me preguntaba por qué Dulce era tan cariñosa conmigo, pero no con los demás. Aún así, disfrutaba que fuera de esa manera y amaba ser su, aparentemente, persona favorita, porque ella también era la mía. Le sonreí y ahora parecía mucho más relajada.
"Anda, vamos a la sala y veamos películas con los chicos", le sugerí y me asintió. Me levanté de su cama y caminé hacia la mía para tomar mi teléfono. De repente, sentí que me abrazaba por la espalda. Sus manos se aferraron por delante de mi estómago y su mejilla descansaba en mi hombro, por instinto, puse mis manos sobre las suyas y las acaricié con dulzura.
"Gracias", me susurró.
"¿Por qué?", le pregunté ya que no sabía ha que se refería.
"Por hacerme feliz otra vez", me aclaró y me hizo sonreír incluso más grande.
"Cuando quieras", le respondí y sentí que se soltaba del agarre.
"Anytime you need a friend", le canté y escuché que se rio porque me referí a nuestra actuación. Se me unió y cantamos las siguientes líneas antes de agarrar su brazo e irnos con los chicos.
——————— FIN DEL FLASHBACK ——————————-

POV ANAHI
Tenía que admitir que estaba un poco emocionada cuando Dulce terminó su entrevista. Ahora entendía por qué ella había estado tan conmovida por la mía. Era increíble oír a la persona que amas hablar de una forma tan profunda, contando su historia tan hermosa y honestamente. Mirarla durante la entrevista era como los viejos tiempos, cuando teníamos esas entrevistas como RBD. Sólo que ahora no escondíamos nuestras miradas nunca más. Tenía permitido mirarla con la cantidad de amor que tenía por dentro.
Me besó después de que la entrevista terminara y los demás comenzaron a recoger. Le respondí de todo corazón y tomé su mejilla con mi mano libre. Las demostraciones públicas de cariño no eran lo mío cuando estaba con gente de trabajo, pero ahora no me importaba en lo más mínimo. Intercambiamos más tiernos besos antes de separarnos y volver a la realidad. Conversé un poco con Chelsea y Amanda, porque estábamos discutiendo como se mostraría el capítulo.
Dulce estaba conversando con Ucker y la miré sonriendo y feliz. Tan pronto como todos se fueron del departamento, respiré profundamente y me senté en el sofá junto a Dulce. Había sido un día bastante largo y teníamos que prepararnos para irnos a Miami, pero quería un poco de tiempo sólo para las dos, incluso si sólo eran un par de minutos.
"¿Cómo estuvo la sesión de fotos?", Dulcd me preguntó y puse un brazo alrededor de sus hombros.
"Estuvo bien, supongo", le dije y vi que la mujer de ojos marrones me levantaba ambas cejas. "No lo sé, fue raro. Normalmente, hago esa clases de sesiones fotográficas sexys y no lo pienso dos veces, pero fue raro porque no sentía la necesidad de interesar a nadie. ¿Tiene sentido? Solía preocuparme por mi imagen y ahora solo quiero que la interesada seas tú." le confesé y sonreí. Ella hizo lo mismo y besó mi mejilla.
"Eso tiene bastante sentido" me entendió pero se rió entre dientes. "Aún así, estoy emocionada por verlas"
"Me han enviado una parte del vídeo hace unos minutos", le dije y vi que sus ojos se abrieron.
"¿Hay un vídeo?", su voz tenía una mezcla entre emoción y confusión.
"Sí, pero no es gran cosa. Solo un corto de lo que fue la sesión. Las fotografías aún no están listas".
"¿Puedo verlo?", Dulcd me preguntó y mordió su labio.
"Ni siquiera lo he visto yo, porque… bueno, es bastante revelador" quería advertirle pero me hizo un puchero inmediatamente.
"¿Por favor?", me susurró y besó un área bastante sensible de mi cuello. Mi autocontrol jamás había sido fuerte cuando se trataba de la belleza de cabello claro. De alguna manera, siempre me rendía. Esta no era la excepción y conecté mi teléfono con el televisor y busque el vídeo que Chelsea me había enviado de la revista.
Era demasiado extraño ver la secuencia de imágenes pero intenté ser objetiva. Bueno, eso era imposible, pero mientras a Dulce le gustara, estaría conforme con ello. Aún estaba usando el vestido negro de la última sesión y ni siquiera había pensado en ello antes, porque había tratado de darme prisa en dejar el set para venir y ver la entrevista de Dulce. El video terminó y miré a mi lado. Los ojos de Dulce estaban muy abiertos y se veía confundida.
"¿Estás bien?" le pregunté y reí un poco.
"¿Te das cuenta de que quiero arrancarte la ropa ahora mismo?", me dijo y me hizo reír incluso más fuerte. La empujé para darle un beso que era mucho más impaciente que los que ya nos habíamos dado. Anoche le prometí que podríamos responder a nuestros deseos esta noche, pero eso fue antes de que hubiésemos aceptado la entrevista. Ahora no había tiempo ya que nuestro vuelo era en una hora más y teníamos que estar en el aeropuerto. Aún así, quería darle una pequeña muestra y gentilmente mordí su labio inferior. Jadeó y se empujó sobre mí. Su lengua invadió mi boca un poco después y sentí esa sensación ardiente por todo mi cuerpo cuando su mano tocó mi rodilla. Levemente comenzó a separar mis piernas y sonreí contra sus labios.
"Dulce… ", casi gemí cuando sus largos dedos comenzaron a vagar hacia arriba por mi muslo. "Créeme, quiero que me quites la ropa, pero nos tenemos que ir."
"Me estás matando, Anahi", gruñó y apretó la suave piel que estaba solo a centímetros de mi centro.
"No, tú me estás matando", mi voz tembló antes de tomar su mano para detenerla. De otra forma nos perderíamos nuestro vuelo y quería que tuviéramos un tiempo a solas en Miami. New York estaba lleno de paparazzis y quería protegerla de ellos ya que nuestra relación había despertado bastante interés.
"Lo vas a pagar, lo juro", se rió y respiró profundo.
Le di un beso más antes de levantarnos y terminar de hacer las maletas. Casi todo estaba listo, así que solo nos tomó unos cuantos minutos el terminar antes de nuestra partida. Estaba en la habitación y agarré una bolsa grande que ella había traído. De repente, escuché que algo cayó al suelo y dejé la bolsa otra vez, para coger lo que se había caído. Me arrodillé y descubrí un pequeño bote de píldoras. La tomé en mis manos y leí la etiqueta: Zoloft
Mi corazón se hundió. Sabía que eran anti- depresivos. A pesar de saber que Dulce siempre había tenido un lado triste, jamás supe que era tan severo como para necesitar medicación para ello. Se comenzó a formar un caos en mi cabeza cuando traté de analizar el momento en el que empezó a tomarlas. Jamás recordé si las había tomado frente a mi alguna vez. Quizás era muy buena escondiéndolo. Escondió sus sentimientos hacia mí 5 años, así que ¿quien sabe cuantos otros secretos oscuros escondía para no herir mis sentimientos?
"¿Anahi? ¡Venga vamos, tenemos que tenemos que darnos prisa o no llegamos!" Rápidamente, metí todo dentro de su bolsa, la tomé e intenté aclarar mi mente lo suficiente para no ser tan obvia, pero mi mente seguía recordando rápidamente situaciones y haciendo teorías de lo que acababa de encontrar

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Re: Do I wanna know?

Mensaje por Admin el Sáb Abr 16, 2016 7:14 pm

Capitulo 28
Anahi’s POV
Mi cabeza estaba dando vueltas desde que descubrí las pastillas de Dulce. Obviamente, no era alguien con poco conocimiento sobre drogas, pero jamás me habían interesado los medicamentos recetados. Tampoco las sustancias ilegales que tomé habían sido mejores.
Suspiré en silencio cuando salimos del apartamento para irnos hacia el aeropuerto. Me coloqué mi beanie negro y unas gafas de sol, quería tratar de mantener un perfil bajo, lo que era casi imposible en estos días. No había visto demasiado a los medios desde que Dulce publicó la foto de nosotras para que todo el mundo la viera. Chelsea me mantenía al tanto y aparentemente, el interés por nuestra relación era enorme para mis fans y los que aún eran fans de RBD. La cantidad de odio era un hecho, pero yo estaba acostumbrada. Siempre y cuando no afectara demasiado en nuestra vida, yo estaba contenta de que finalmente pudiera decir la verdad. Mientras mi conductor nos llevaba hacia el aeropuerto vi un mogollón de paparazzis que se acercaban en nuestra dirección y sentí que mi corazón comenzaba a latir más y más rápido.
"Mierda", murmuré porque yo estaba de alguna forma acostumbrada pero estaba preocupada por Dulce. Cuando la miré parecía un poco abrumada y le pedí al conductor que tratara de dejarnos en las puertas, lo más cerca posible. El equipo del aeropuerto y el de seguridad nos ayudaron, haciéndolo un poco más fácil para que ambas pudiéramos salir del coche. Ese molesto sonido del click de las cámaras no me ayudaba; tampoco todos esos flashes, pero lo que más odiaba era la forma en la que algunos de ellos me hablaban. Nunca había sido partidaria de reprenderlos pero existían momentos en los que tomaba las cosas muy a pecho.
Tan pronto como nos bajamos del coche y ellos descubrieron a Dulce, fue un caos. Todos querían la primera foto de nosotras y comenzaron a gritar. La seguridad era muy necesaria en este momento, así que tomé la mano de Dulce y mantuve mi cabeza agachada, dándome prisa en llegar a las puertas. Uno de los paparazzi estaba irritándome hasta el punto de querer golpearlo. El seguía silbándonos y diciéndonos que le diéramos algo caliente, un poco de show lesbiano. Mi temperamento llegó al máximo cuando vi que estaba acosando a la mujer de cabello claro y se detuvo en seco frente de ella.
"¡Aléjate de ella!", le dije furiosa, pero él se veía más emocionado ahora, cuando me puse delante de su cámara. Casi la rompí. Mi mano tomó su cámara y la tiré al suelo con toda la fuerza que sentía y tenía en ese minuto. Casi cae al suelo, pero él consiguió cogerla. Todos los otros fotógrafos estaban sacando fotos desde más lejos.
"¡Eh, has roto mi cámara!" exageró, porque nada se rompió; desgraciadamente.
"Voy a romper tu puta cara si sigues molestando", le respondí y sentí que alguien me estaba agarrando, alejándome del paparazzi.
“Anahi, para. Vámonos”, la suave voz de Dulce me dijo y me atrajo hacia ella.
Esa pequeña frase , me hizo darme cuenta de lo que estaba haciendo, así que me uní a ella para coger el avión. Mis manos seguían temblando por la rabia que sentía. Había llegado a ser bastante buena en esto durante todo éste tiempo, pero con Dulce ahí, mi lado protector se estaba convirtiendo en una especie de guardaespaldas. Finalmente pudimos llegar al área que nos designaron para coger el avión privado. El equipo del aeropuerto se disculpó varias veces por la emboscada de periodistas, pero les dije que no era su culpa.
Cuando nos subimos me senté cerca de la ventana y tiré mi beanie y mis gafas de sol al suelo. Mi pequeño momento de pánico terminaría en TMZ y en cualquier otro estúpido blog, lo sabía. Inmediatamente me arrepentí porque la gente iba a hablar incluso aún más sobre mí, y por ende, de Dulce. Ella se sentó junto a mí y puso su mano en mi mejilla, logrando que la mirara a los ojos.
"¿Estás bien?" me preguntó preocupada.
"Sí, siento lo que ha pasado. No se que me pasó", suspiré. "No quería responder de esa manera."
"No te disculpes. Sabíamos que esto iba a pasar, pero me gustaría que no fueran tan agresivos", me dijo.
"¿Estás bien?", le hice la misma pregunta porque yo estaba mucho más preocupada por ella.
"Sí, no te preocupes. No es la primera vez que tenemos que lidiar con cosas como éstas. Quizás han pasado unos de años, pero recuerda que había algunos fans bastantes agresivos", me dijo con una sonrisa y me hizo sonreír a mí también. Se acercó y me dio un beso rápido. Mi ira se estaba yendo poco a poco cuando ella hizo eso.
Horas más tarde aterrizamos en Miami y estaba feliz de que no hubiera paparazzi en el aeropuerto de nuestra ciudad. Era bastante tarde en la noche y ambas estábamos exhaustas. Llegamos a su apartamento, ninguna de las dos tenía la energía para hacer algo después del largo día que habíamos tenido y terminamos quedándonos dormidas con la ropa que usamos todo el día.
Cuando desperté por la mañana, miré hacia cálido cuerpo que asumí que estaría acurrucado junto a mí, pero no estaba. Rápidamente abrí mis ojos, dándome cuenta que estaba sola en la cama. Fruncí el ceño antes de sentarme y escuchar un ruido que venía de afuera de la habitación. Aparentemente Dulce ya estaba despierta. Pasé mi mano por mi cabello revuelto y me miré de arriba hacia abajo en el espejo cuando me levanté.
Dios, necesito una ducha, pero primero, quería ver que era lo que la mujer más joven estaba haciendo. Me estiré un poco y salí de la habitación para encontrar a Dulce sentada en el sofá con un libro en sus manos.
"Buenos días, dormilona", me dijo con una sonrisa pero se levantó rápidamente para envolver sus brazos alrededor de mi cuello. Sus labios no dudaron en encontrarse con los míos y me besó algo apasionada. Tomó mi labio superior entre los de ella y suavemente chupó la piel delicada. Ahora, definitivamente estaba despierta. Se separó un poco y mis ojos estaban un poco más abiertos de lo normal.
"Wow… buenos días", le respondí con una risa y ella se mordió el labio.
"He hecho el desayuno. ¿Por qué no te das un baño y mientras yo preparo todo?", Dulce me sugirió y acepté moviendo mi cabeza.
"Chop, chop", agregó cuando me di la vuelta y sentí que me dio un completamente inesperado palmazo en mi trasero. Mi cabeza se giro rápidamente hacia atrás para verla masticándose el labio inferior y viendo la parte de mi cuerpo. No pude evitar reírme un poco y comencé a caminar de la forma más sensual que podía hacia la habitación, dándole realmente algo que pudiera mirar. Tomé un baño rápido, me puse unos jeans y una camisa, y me aseguré que mi pelo no quedara un completo desastre al secarlo.
Cuando salí, Dulce había arreglado la pequeña mesa del comedor con un hermoso desayuno. Aún me sentía alagada cuando ella hacía tanto esfuerzo para asegurarse de que yo me encontraba feliz y que tuviéramos un buen momento cuando estábamos juntas. En realidad, solo necesitaba de su compañía para ser feliz, pero no me quejaba cuando agregaba una maravillosa comida en cada ocasión. Sentía que finalmente éramos una pareja como tal, cuando nos sentábamos y hablábamos sobre nuestros días, como si fuera rutina. Hablamos de los eventos que se venían o de la nueva música que encontrábamos, haciéndola una de las mejores mañanas de mi vida. Los pequeños detalles lo convertían especial. Ella sabía exactamente como me gustaba mi café y yo sabía que odiaba el zumo con mucha pulpa, así que le daba uno que no tenía. Estar en carretera juntas por cinco años nos había enseñado definitivamente algunas cosas acerca de nosotras, nuestros gustos y disgustos.
Me encontré mirándola cuando el sol golpeó su cara perfectamente e hizo que su cabello luciera dorado otra vez. Ella estaba leyendo algo en el periódico y amaba ver su expresión facial enfocada tanto en algo. Mi mente regresó a lo que encontré ayer en su bolsa. No quería presionar el tema y terminar siendo la dominante. Quizás ella aún no estaba preparada para decírmelo. Aunque deseaba que me lo dijera, asumí que ella tenía sus razones para no hacerlo. Por supuesto, estaba preocupada, pero necesitaba encontrar la forma de dejar el tema si queríamos disfrutar el poco tiempo que teníamos juntas.
Sus ojos lentamente miraron hacia arriba, como si ella sintiera que los míos estaban sobre ella fijamente y me sonrió. Se levantó y lentamente se sentó en mi regazo.
"Entonces, ¿que quieres hacer hoy?", me preguntó y no podía soportalo más.
"Creo que es momento de hacer cumplir esa promesa", susurré e incliné mi cabeza, para así poder morder el lóbulo de su oreja. Ella contuvo la respiración y casi chilló porque me mordí fuerte.
"Al fin", murmuró y solté una leve risa antes de que se levantara y me arrastrara devuelta a la habitación.
"Alguien está ansiosa", la molesté cuando nos detuvimos, a solo centímetros de la cama. De repente me empujó sobre la cama y me sentía de alguna manera nerviosa, pero a la vez emocionada. Sus ojos chocolate me miraron de arriba abajo, haciendo que mi corazón latiera acelerado antes de sentarse a horcajadas sobre mi.
"No tienes ni idea de lo que voy a hacer contigo", me dijo, dejandome a punto de tener un ataque al corazón.
Traté hacerme la interesante, pero mi cuerpo estaba estremeciéndose de expectación. Se inclinó y besó mis labios que la esperaban ansiosa. Su boca se quedó sobre la mía más tiempo de lo normal y sentía que estaba tratando de asfixiarme con esos labios inmoralmente calificados. Cuando intentaba respirar, ella aspiraba el aire de mis pulmones con otro beso que hacia girar mi cabeza. Me estaba mareando y enredé mis manos en su suave cabello. Su lengua estaba jugando suavemente con mi labio inferior, haciéndome sufrir por más. Finalmente me dejó respirar un poco.
"Eres podidamente increíble besando", le dije con voz ronca y vi que se mordió su labio. ¿Por qué no motivarla cuando era la verdad?
Sus manos estaban deslizándose debajo de mi camisa y arañaban la parte tonificada de mi estomago un poco más fuerte de lo que estaba acostumbrada. Sus uñas probablemente me iban a dejar algunos arañazos. Sabía que quería dejar algún tipo de marca y yo dejé que hiciera lo que quisiera. Eso fue lo que le prometí; por no mencionar que me gustaba este lado de ella. Se deslizó hacia abajo solo unos centímetros y sentí que sus labios se cerraban en el área sensible que estaba en mi cuello. El agarre que tenía en su pelo se volvió más fuerte cuando su lengua jugaba haciendo círculos en mi cuello. Sus habilidades para jugar eran algo que nunca antes había sentido con nadie. Ya estaba empezando a temblar, quería que me diera enseguida lo que yo ya estaba sufriendo desesperadamente, pero ella tenía otros planes.
Se tomó su tiempo entre cada beso mojado que dejaba en mi cuello. Estaba a punto de arrancarle el pelo, porque lo que hacía, era a un ritmo lento y agonizante. Sus dientes rozaron mi cuello antes de morder suavemente, haciéndome querer aún más. Cada vez que pensaba que iría más lejos, se alejaba y elegía un nuevo lugar. Mi respiración era débil e hice lo mejor de mí para detenerme y no saltar sobre ella. Sentir que la punta de su lengua trazaba las marcas de mordida que me había dejado, era suficiente para hacerme gemir levemente. Sonrió contra mi piel y finalmente comenzó a usar más presión con sus labios para chupar por todos los lugares correctos. A pesar de que había demostrado cierta fascinación por los vampiros, Dulce demostraba algunas habilidades increíbles en lo que parecía chupar la sangre de mi cuello. Mi espalda se arqueó levemente, necesitaba más.
"¡Quítame ya la ropa!", apenas intenté decir porque estaba sin aliento. La más joven se rió levemente, odiaba estar suplicándole de esta forma. Está bien, quizás me gustaba un poco.
Estaba tan acostumbrada de estar a cargo en otros aspectos de mi vida, que este era un cambio muy bienvenido. Dulce sopló sobre la piel vulnerable y húmeda de mi cuello. Estaba a punto de perder la cabeza, pero finalmente mostró algo de piedad y me dió un beso rápidamente en los labios antes de quitar mi camisa. Rompió mi sujetador, abriéndolo como nunca lo había hecho. Su confianza era jodidamente atractiva y jamás hubiera imaginado que iba a responder de esta manera. Se inclinó otra vez y continuó con la tortura; no solo en mi cuello sino que también por todo mi torso.
El latido entre mis piernas alcanzó su punto más alto, pero yo sabía que esto probablemente llevaría algún tiempo. La manera con la que dominaba cada beso y cada centímetro que tocaba de mi piel, sin darme lo que realmente quería, era una bendición y una angustia a la vez. Sus labios dejaron un camino de besos sensuales por todo mi estómago y los costados.
Definitivamente ya estaba jadeando y sentí que mis caderas se movían hacia arriba con anticipación. Subió a jugar con la piel sensible de mi pecho y sentí que explotaba en ese mismo momento. Su cálida boca encerró mi pezón erecto y gemí más fuerte que antes.
"Oh Dios…" exhalé y chillé al instante porque aplicó más succión desprevenidamente.
Mi cuerpo estaba temblando y me pasé la mano por mi pelo porque no podía creer lo excitada que ya estaba. Esto está mal, pensé. Ella jamás se detendría si viera cuanto poder tenía sobre mí. Sus labios y lengua no dejaron ningún lugar de mi pecho sin tocar antes de pasar hacia el otro.
Haber mirado hacia abajo y verla haciendo eso fue un grave error, me excitó aún más ver cuanta dedicación se estaba tomando. Jamás había estado con alguien quien se sintiera tan cómodo durante el sexo. Los hombres eran totalmente diferentes en ese aspecto y la mayoría se preocupaba de su propio placer; al menos con los que había estado. Dulce, por otro lado, parecía realmente disfrutar de darme placer. Aunque ella era la activa, sentía que aún seguía siendo sumisa. No se parecía a nada que hubiera visto o experimentado antes, trataba cada centímetro de mi cuerpo como algo digno de adoración. Yo siempre había sido un poco tímida en esa zona, pero ella tiró lejos esa horrible sensación con cada dedicación única de afecto. Sus ojos se encontraron con los míos y la cantidad de dedicación sólo reforzó la idea de que ella estando a cargo, aún era sumisa.
Coloqué su cara entre mis manos y la acerqué hacia mí otra vez. Mis labios chocaron con los de ella, mientras su cadera, gentilmente, se empujaba sobre la mía. Jadeé instantáneamente y sentí que su cuerpo se juntaba con el mío lo más cerca posible. Me besó de la misma forma como en el comienzo, dejándome sin aire para respirar, pero ahora, era incluso peor porque ella seguía empujando su cadera sobre la parte punzante de mi cuerpo. Había mucha tela entre medio por que ambas aún estábamos con jeans, pero me sentía más excitada de lo que jamás sentí en el pasado con otras personas que tenían menos ropa. Mi mano estaba sin rumbo buscando algo con que aferrarse por debajo de su camisa. Estaba empezando a tirar de su parte superior, pero ella no se rendía, y la empuje más fuerte contra mi centro.
"Dulce… por favor", ahora estaba rogando porque realmente me encontraba a punto de explotar mientras ella todavía estaba completamente vestida. Era vergonzoso, jamás había rogado, pero ahora ya no era yo. Ella tenía razón; no tenía idea de lo que me haría. Hacerme rogar era algo bastante grande de llevar a cabo y vi la satisfacción en sus ojos cuando miró profundamente en los míos. Inhalé fuertemente cuando se sentó. Pensando que finalmente se desvestiría, desabrochó mis jeans y suspiré levemente, sin dudar levante mis caderas cuando me los quitó, junto con mis bragas.
Sus ojos marrones eran determinantes y sabía que no podría detenerla de lo que quisiera hacer, así que me rendí. Puse mi brazo sobre mi rostro, cuando sentí que sus labios se arrastraban a lo largo de mi muslo interno. Ella se colocó entre mis piernas extendidas y mordí mi propio brazo para reprimir el gemido que el contacto de sus labios con mi centro. No tenía idea de donde había aprendido todas estas cosas y quizás era mejor que no lo supiera, pero, sinceramente, no podía tomar ahora demasiada atención a ello. Ella tomó mi brazo fuera de mi cara, obviamente quería oír los sonidos que escaparan de mi boca. Los cuales eran mucho más salvajes de lo que me hubiese gustado, pero en este momento no había vuelta atrás.
Me sorprendí cuando técnicamente grité por lo que Dulce me estaba haciendo ahora. Su lengua había estado jugando por unos segundos en mi muslo antes de que el músculo fuertemente entrara en mi. Todo mi cuerpo estaba ardiendo mientras ella seguía haciéndolo tortuosamente lento. Después aceleró el ritmo rápidamente y no había forma en el infierno en que pudiera ser mejor. Sentí que mi climax iba creciendo y no podía contener más mi deseo. Cada músculo de mi cuerpo comenzó a retorcerse, mientras mis caderas se levantaron de la cama buscando desesperadamente aliviar el dolor que estaba sintiendo al contener tanto deseo. Mis manos se aferraron a su cabello y lentamente aflojaron su férreo control.
"Oh mierda", gemí y sentí las secuelas que vienen luego del gran temblor. Aún estaba temblando y por más que quisiera, no podía controlar mis reacciones. Dulce seguía besando mis muslos, lo que no ayudaba a calmarme. El temblor se calmó sólo, muy lentamente.
"Date la vuelta", escuché su voz y mis ojos se ampliaron inmediatamente. Oh no, ¿no ha terminado? Tragué fuerte porque no estaba segura de cuanto más pudiera soportar después de eso. Especialmente, cuando recordé lo excesivamente buena que era haciendo esto. No había tiempo para pensar. Ella ya me había dado la vuelta mientras negaba con la cabeza cuando sentí que me besó el culo.
"Amo tu trasero", susurró y apretó firmemente mis nalgas antes de dejar otro beso sobre ellas.
"Eres un bicho raro", le dije con voz temblorosa y me reí porque estaba un poco nerviosa.
"Y tú estás mojada" me respondió con aire de suficiencia, haciéndome sonrojar aún más. ¿Realmente acaba de decir eso?
"Oh por Dios" me reí con una mezcla de vergüenza y sin poder creerlo.
Probablemente no debí haber bromeado con ella, porque no estaba teniendo misericordia alguna ahora. Dos de sus delgados dedos entraron, sin vacilar, en la zona húmeda a la que acababa de hacer referencia. Mordí la sábana y sentí que me iba a desmayar en cualquier momento. La manera en que empujaba y giraba sus dedos dentro del hormigueo que sentía en esa parte de mi cuerpo me estaba acelerando demasiado el corazón. Pensé que acababa de experimentar el climax más alto, pero Dulce me estaba enseñando lo mejor con su insaciable necesidad de hacerme retorcer de placer. Mordió suave mis nalgas y mi respiración se detuvo en mi garganta.
¿Cómo demonios era ella tan desinhibida? ¿Y por qué estaba solo yo disfrutando tanto?
"No puedo… si sigues haciendo eso" quise advertirle pero no me escuchó. A cambio, empujó sus dedos tan dentro como le fuese posible, haciendo que gritara otra vez. Era humillante pero sentí una nueva ola de éxtasis acercándose muy rápido. Sus dientes seguían mordiéndome, antes de que sus labios besaran la piel expuesta. No había manera de que se contuviera, no iba a detenerse hasta demostrar su punto: que era a mí, amando este extraño lado tanto como la amaba a ella. Y lo hacía; o mi cuerpo lo hacía. Sólo faltaron un par de segundos para que todo mi cuerpo se tensara y me sentí mareada. Mi cabeza daba vueltas mientras ella continuaba, enviándome al precipicio cuando me palmeó al final con su mano libre. Estaba temblando y sentía la capa de sudor en mi cuerpo, cuando la sábana estaba empezando a pegarse sobre mi piel.
Los suaves labios de Dulce ahora eran más gentiles, porque estaba a punto de desmayarme en este punto. Me sentía aturdida y un poco descolocada de lo que la mujer más joven me había hecho sentir. Todo mi sistema estaba siendo inundado de réplicas. Besándome hizo un camino hasta mi cara y me puso sobre mi espalda.
"Eres demasiado fácil", me sonrió mientras besaba mis mejillas sonrojadas. Puse mi mano sobre su boca porque lentamente me estaba recuperando y quería callarla juguetonamente.
"¿Podrías cerrar esa pervertida, sucia, pequeña boca tuya y desnudarte ya?" le exigí levemente y me reí un poco. Ella aún estaba completamente vestida, pero finalmente se quitó la camiseta.
La ayudé y básicamente quité toda otra pieza de ropa que cubría su increíblemente hermoso cuerpo. Ella me dejó tomar el control durante unos diez segundos al besar su cuello antes de que me empujara hacia abajo y se sentara a horcajadas sobre mí. Aquí vamos otra vez, pensé.
Sus caderas comenzaron a rodar sobre las mía y finalmente vi que Dulce no era tan imperturbable como había aparecido antes. Sin duda respiraba más fuerte y yo estaba más que feliz de escuchar eso. Su jadeo fue lejos el sonido más sexy que jamás había tenido el placer de escuchar. Ella estaba completamente desinhibida y no trató de ocultar su ruido. Mis manos acariciaban sus muslos y estaba completamente hipnotizada por la vista que tenía frente a mí. Los ojos marrones se centraban en cualquiera parte de mi cuerpo o donde le diera felicidad mirar. Sus manos estaban agarrando mis costados fuertemente para mantenerse, mientras las mías decidieron vagar más arriba. Sus senos de tamaño perfecto eran demasiado difíciles de ignorar y los ahueque a ambos con pasión, haciendo a Dulce gemir de placer. Sus caderas aceleraron el ritmo y yo estaba empezando a entender por qué a los chicos les gusta cuando una chica estaba encima. Al ver a Dulce con esa cantidad de placer, me estaba volviendo loca. La forma en que su cuerpo se movía tan seductoramente, mientras ella cabalgaba básicamente sobre mí, pestaba haciendo girar mi cabeza.
No pude resistirme y ella parecía que estaba perdiendo el control lo suficiente, así que tomé la oportunidad de sentarme. Mi boca ansiosa encerró su pezón erecto y suavemente lo chupó. Ella estaba temblando en mis brazos, desde que los había envuelto alrededor de su delgado cuerpo. Su jadeo se transformó en una serie de gemidos que mostraban que estaba cerca. Y así también yo, otra vez. Parecía imposible que pudiese llegar al climax tantas veces, pero Dulce tenía una fórmula secreta. Sólo viéndola, acariciando y rascando de arriba y abajo su columna y besando su cuello mientras ella estaba haciendo el verdadero “trabajo”, fue suficiente para mí.
"Anahi", gimió con fuerza cuando mi mano se deslizó entre nuestros cuerpos y rodeó la parte más sensible de su cuerpo. Sus caderas se sacudieron al instante y en unos segundos, ella se derrumbó por la tensión que había estado acumulado. Llegué junto con ella al climax y traté de sostener su tembloroso cuerpo hacia arriba. Fue lejos la cosa más erótica el ver los resultados de la magnitud de placer que experimentó. Mis labios estaban colocando suaves besos en su clavícula antes de que se dejara caer sobre el colchón. Ella aún estaba jadeando y tratando de recuperar el aliento, mientras acariciaba suavemente su vientre plano.
"Ven aquí", me susurró con una sonrisa y me tendió los brazos para que me uniera a ella. No lo dudé y me acosté a su lado, nuestros labios juntos un tierno beso. Ninguna de nosotras tenía la capacidad de respirar lo suficiente como para continuar en este momento, pero me gustan más los momentos tiernos después de esa increíble pasión. Mirando fijamente a sus ojos marrones, le cepillaba los mechones de cabello sudoroso que tenía en su hermosa cara. ¿Cómo diablos podía parecer ahora tan inocente y angelical, cuando acababa de hacer las cosas más impuras que alguien alguna vez ha hecho por mí? No podía dejar de tocarla y seguí dejando que mis dedos rozaran su cálida piel, suavemente. Se inclinó de nuevo y me dio un beso lleno de afecto, por lo que mi corazón aleteó.
"Te amo", suspiró ella, haciendome sonreir cada vez que escuchaba las tres palabras que llenaban cada parte de mi alma.
"Yo también te amo", dije en voz baja y uní nuestros labios en otro beso. Continuamos intercambiando besos y caricias sutiles antes de que mi mente comenzara a funcionar correctamente de nuevo. Una parte de mí sólo se preguntaba cómo Dulce era capaz de ser tan abierta y libre con su sexualidad. Tal vez mi mente no estaba funcionando por completo todavía, porque me encontré diciendo impulsivamente lo primero que me vino a la mente antes de pensar en ello.
"¿Con cuantas personas te has acostado?"
"¿Qué?" Dulce se rió y me miro incrédula pero a la vez divertida.
"Eso no salió bien; es sólo que eres…", quería reorganizar mis ideas, pero Dulce me interrumpió
"…Tan asombrosa en la cama", me sonrió juguetonamente y me guiñó un ojo.
"Quería decir con experiencia, pero está bien" la engañé y amé escuchar su pequeña risa después de eso.
"No se trata de cantidad, Anahí. Se trata de la calidad. He dormido con menos de un puñado de personas. De todos modos, ¿dónde encontraría tanta gente?", me respondió y yo entrelace nuestros dedos.
"Fuiste a la universidad. ¿No fue allí donde todo esto comenzó a ocurrir?", asumí.
"Lo dice la superestrella, que tiene a un montón de babosos que morirían por una noche con ella", Dulce me respondió y ahora sonaba un poquito celosa.
"¿Con cuanta gente te has acostado tú?"
De verdad no debí haber preguntado aquello, porque ahora también tenía que responder. Los amables ojos de Dulce me miraban expectantes mientras mi corazón se aceleraba. No quería hacerla enfadar, pero definitivamente me había acostado con más de un puñado de personas.
"Más de un puñado", vagamente le dije y no podía descifrar la expresión que tenía en su cara, lo que me preocupo aún más.
"¿Alguna chica?", me pregunto cuidadosamente y estaba sorprendida de que parecía no importarle la confesión anterior.
"No", le respondí rápidamente. "Excepto por ti y Shannon."
Ella asintió y sorpresivamente me sonrió. ¿A caso los chicos no contaban?
"¿Alguna vez has estado con un chico?", le pregunté de vuelta y escuche que tenía esa risita otra vez.
“No, no lo he hecho”, me admitió abiertamente. “Amo a los hombres, en serio. Me refiero, la mayoría de mis amigos en la universidad eran hombres, pero jamás me enamoré de uno o tuve alguna especie de conexión con ellos”
No estaba completamente segura si estaba o no sorprendida de escucharla decir que jamás había estado con un chico. Recordé unas cuantas cosas que ocurrían en nuestros días como RBD. Como el hecho de que jamás saliera con alguno de los tantos chicos que habían demostrado bastante interés en ella.
"¿Alguna otra pregunta?", su voz interrumpió mis pensamientos y sonreí con facilidad.
“Sólo una más: ¿Cuándo fue tomada esa foto?”, le pregunté y apunté hacia el marco en su cómoda.
"Jamás la había visto antes y no puedo recordar cuando o donde fue tomada"
Dulce ni siquiera miro hacia la fotografía, aparentemente sabía a cual me refería.
"Esa fue tomada en el aeropuerto de Miami antes de irnos al primer tour del Jingle a Ball", me respondió y asentí levemente. Los recuerdos comenzaron a volver como lluvia torrencial.

——————FLASHBACK----------------————
Había sido maravilloso estar en casa y tomar un leve descanso del grupo y de todo el estrés, pero también me hizo darme cuenta de la estupenda oportunidad que se me había dado. Comencé a extrañar a los chicos pero teníamos una regla de no contactarnos cuando estábamos en casa, eso hacia que nuestra reunión fuera más especial y pudiéramos hablar de nuestro tiempo en casa. Estaba emocionada por verlos otra vez y comenzar con los tours del Jingle Ball. Era de locos pensar que éramos parte de algo tan monumental. Pensar que tan sólo el año pasado, mirábamos el show y ahora éramos parte de él
Había una persona por la cual estaba demasiado nerviosa por ver: Dulce. Desde nuestra pelea en mi casa no volvimos a hablar. Eso no era inusual, porque por el acuerdo no podíamos, pero ahora era diferente. Mi estómago se revolvía cada vez que pensaba en las desagradables palabras que dije en nuestra pelea. La había acusado de tener demasiados pretendientes y que rápidamente se había ganado la reputación de una cualquiera; lo cual era ridículo porque sabía que jamás había salido con nadie. Por supuesto, tenía mis razones para estar enfadada. Ella había estado ignorándome por un tiempo sin ninguna explicación. Y no era consistente, lo cual lo hacía más confuso. Era distante pero luego parecía que era cercana otra vez, como el día que volvimos a actuar en Rebelde, pero volvió a tratarme como si yo no estuviera allí. A veces, creía que sólo quería jugar con mi cabeza, pero no entendía el por qué. ¿Qué había hecho que fuese tan terrible para merecer su lado frío? ¿Había sido nuestro beso? Ella había sido la que me insistió y luego me ignoraba.
No importa cuanto tiempo intentara entender la actitud cambiante de Dulce, no podía entenderla. Ahora, parecía que era mi culpa. No debí haberle dicho esas cosas, ni aunque tuviera el derecho de estar enfadada. El punto era que quería tenerla de nuevo como amiga. Si había algo que quería, era nuestra amistad. El año había sido lleno de altos y bajos, pero no quería terminarlo de mala forma. Por eso decidí volver a hacer un esfuerzo y esperaba usar el tour del Jingle Ball como tiempo de reconciliación, aunque cuando llegué al aeropuerto, mis mejores planes se desvanecieron cuando vi a la morena acercándose hacia mí y mi familia. El no haberla visto durante dos semanas, me hizo darme cuenta de lo guapa que estaba. Siempre había sido tierna, pero últimamente parecía mucho más madura. Incluso ahora, sólo estaba usando un chaleco de lana blanco, jeans negros y botas, pero lucía increíblemente hermosa. Sentí que mi corazón se aceleraba y aumentaba mi ansiedad por nuestro vuelo.
"Hey", le dije lo más casual que podía cuando se acercó con sus papás y Sofi.
"Hola", me respondió con una leve sonrisa e inmediatamente vi que estaba actuando amable por nuestras familias. Sofi estaba tirando de mi pierna y tomé en brazos a la pequeña de seis años. Le di un pequeño beso en su mejilla, se río y empecé a hacerle caras divertidas para hacerla reír aún más. Mis ojos se enfocaron en Dulce y descubrí una sonrisa más verdadera cuando me vio interactuar con su pequeña hermana. Le devolví la sonrisa, pero ella quitó la mirada rápidamente. Un leve suspiro escapo de mis labios cuando Sofi comenzó a jugar con mi cabello. Me senté en uno de los asientos, mientras Sofi corría hacia su hermana otra vez. Dulce estaba hablando con su padre antes de que ambos se acercaran junto a mí.
"Anahi, quiero haceros una foto antes de que os vayais", dijo su padre y vi lo incómoda que parecía Dulce.
"Claro, me encantaría", dije sin dudar y vi que los ojos marrones se enfocaban en mí. Si quería su amistad de vuelta, tenía que comenzar de algún modo. La más joven lentamente se sentó junto a mí, pero se aseguró de que existiera la distancia suficiente entre nosotras.
"Dulce, más cerca, hija", su padre le regañó levemente y sentí que mi corazón volvía a latir más rápido. Me acerque un poco y sentí que su cabeza descansaba contra mi hombro muy levemente. Su mano se deslizó por mi espalda cuando iba a dejarla sobre el asiento, pero accidentalmente acarició mi espalda. Casi tirité con el suave contacto e intenté sonreír para la cámara. Su papá tomó la foto y Dulce inmediatamente se levantó.
Nos despedimos de nuestras familias y me senté junto a ella las próximas horas sin decir ni una sola palabra en el avión. Se había puesto sus cascos y estaba leyendo un libro. Tenía mi propio libro, pero no podía concentrarme lo suficiente como para leer. Leía la misma página una y otra vez. Tenía que haber una forma en la pudiera arreglar las cosas con ella. Mis ojos verdes la miraban de vez en cuando, pero ella estaba determinada en ignorarme. Me acobardé. Casi nunca me asustaba decir las cosas o confrontar algún problema que tenía con alguien, pero la cantante más joven estaba haciéndome tan insegura como nadie lo hizo jamás. El mero pensamiento de estropear las cosas incluso más, y quizás perderla para siempre, me asustaba demasiado.
Los días pasaron sin que ninguna interactuara con la otra. La única manera en que podía hacerlo, era durante nuestros shows o las entrevistas. No podía ignorarme tan abiertamente. Al menos no tan amplio como lo hacía cuando estábamos solas.
Tomé ventaja de cada oportunidad que tenía para hacerle una broma, intentar y conectar en algún nivel con ella, pero no estaba funcionando correctamente. Durante una entrevista, Maite había halagado, el sin duda alguna, al atractivo entrevistador diciéndole que era guapo. Dulce y yo inmediatamente nos dimos cuenta y reímos como locas. Mi instinto había hecho que esto fuera nuestra pequeña broma y como reflejo, agarré su brazo.
Casi inmediatamente se quitó de mi agarre y ni siquiera me miró. A cambio, se puso cerca de Poncho, quien había quitado uno de sus cabellos que estaban sueltos por su cara. A veces odiaba verlos juntos porque me recordaba lo que había perdido. Y eso era lo que había ocurrido. Había muchos momentos como ese y estaba comenzando a frustrarme con ella y conmigo misma. Debí haberme disculpado en el aeropuerto pero ahora era mucho más difícil. Aunque hoy era especial. Estaríamos presentándonos en LA por el tour del Jingle Ball y era en una gran localidad. Todas estábamos emocionadas. Poncho y Dulce habían estado bromeando todo el día e incluso si estaba celosa, me encantaba verla feliz.
Llegamos a la alfombra roja y aproveché de quedarme junto a mi mejor amiga. Quizás no habláramos, pero ella aún era mi mejor amiga, pasara lo que pasara. Sólo necesitaba dejarle claro lo mismo a ella también. Se movió un poco cuando mi brazo la agarraro firmemente para posar hacia las cámaras. Dejé que mi mano descansara en su cintura y sentí la piel descubierta en uno de sus lados con mis dedos, ya que estaba usando una camisa corta. Fue por accidente, pero tenía que estar cómoda, de otra manera las cosas se tornarían incluso más incómodas. Ella puso una sonrisa en su cara y no la dejé irse en ningún segundo. Sabía que se acercaría hacia Poncho si la soltaba unos segundos. Así que, no lo hice. Estaba siendo dominante y posesiva, pero en estos momentos, no me importó. Estaba desesperada.
Ese sentimiento se volvió más fuerte cuando vi que otro cantante del Jingle Ball se nos acercaba: Austin Mahone. El cantante no había sido discreto con respecto al crush que tenía por Dulce. Había rumores que circulaban que estaban saliendo y, otra vez, recordé mi pelea con la más joven. Quizás ésta era mi oportunidad para arreglar las cosas con ella. Si le demostraba que estaba completamente bien con ella y los chicos en los que ella tenia un pequeño crush, quizás ella lo haría más fácil. El chico de ojos azules se nos unión en una rápida entrevista y parecía un buen tipo. Al menos intenté decirme eso. Por alguna razón no podía gustarme, ni menos caerme bien.
Dulce lo abrazó después de la entrevista e intenté poner una sonrisa en mi rostro, así ella podía ver que la apoyaba. Él no se veía tan emocionado por abrazarla, lo cual me molestó. Daría todo por tener a la morena entre mis brazos, aunque fuesen tan solo segundos, pero sonreí y también lo abracé. Quizás no debería juzgarlo sin conocerlo, pero en mi opinión, Dulce se merecía a alguien mucho mejor. Austin parecía un poco engreído y ella se merecía alguien que la hiciera sentir el centro del universo y quien la tratara de la mejor forma posible. Una pequeña voz dentro de mi cabeza me decía que estaba siendo celosa, pero no quería escucharla.
Quité mi vista de ahí e intenté enfocarme en algo más. Mis ojos llegaron hacia un actor que lo conocía por un show de TV. Me saludó con una gran sonrisa y estaba entusiasmada con abrazar al hombre tan apuesto. Obviamente era mucho más mayor que yo, pero sus ojos azules me hacían olvidar a Dulce y Austin, al menos unos minutos. Tuvimos una amable conversación, pero me urgía ir con el entrevistador. A Dulce no la encontraba por ningún lado y comencé a buscarla. Se acercó hacia nosotros con una sonrisa y vi como
Austin se iba. Mi corazón se hundió. Estuvieron hablando mientras yo conversaba con el actor. Quería apoyar a Dulce con sus elecciones para salir, pero era más difícil de lo que pensé en un comienzo. Volvió a ponerse a mi lado e intentamos terminar la noche sin más rarezas.
De vuelta en el hotel, me escapé hacia fuera para fumar un cigarro. Tan sólo ahora había regresado con el mal hábito y fumaba de repente, aunque esta noche de verdad necesitaba uno. Encendí el cigarro e inhalé la primera calada cuando escuché dos voces familiares. Eran Dulce y Poncho. Miré hacia todos lados y vi una pequeña ventana, asumí que los más jóvenes del grupo estaban hablando tras el vidrio. Probablemente no debí escuchar a escondidas, pero no pude evitarlo y escuché la conversación.
"Chica, ¿que está pasando entre tú y Austin? Parece que van en la dirección correcta", Poncho dijo y podía escuchar la emoción en su voz.
"No lo sé", una voz bastante suave respondió.
"Dulce, él es bueno, tierno y totalmente comprometido contigo. No estés asustada" el joven intentó otra vez.
"No estoy asustada", Dulce le interrumpió. "Sólo que… no lo siento." Me estaba odiando por esto, pero mi corazón saltó en mi pecho cuando le escuché decir eso."¿Conoces esa sensación cuando no haz visto a esa persona hace mucho, no tiene porque ser taaanto tiempo, pero tienes esas mariposas en tu estómago cuando la vuelves a ver? No tengo eso con él. Y quizás estoy siendo ingenua, pero no quiero salir con alguien solo por salir. Quiero sentir mariposas" Dulce explicó y casi se podía sentir como se sonrojaba.
"Te entiendo", Poncho dijo. "También entiendo ese sentimiento, pero entonces, ¿quién te está dando mariposas cuando no lo has visto en mucho tiempo?"
Otra vez mi corazón se aceleró cuando Dulce se quedó callada. Si no era Austin, entonces ¿quién era la persona que acababa de describir?
"Nadie", finalmente dijo. "Sólo quería darte un ejemplo… hipotéticamente hablando, ya sabes."
"¿Hipo-qué?", Poncho preguntó y rodé mis ojos un poco, pero escuché que Dulce se reía.
"No es importante. No hay nadie a quien mencionar", repitió pero sonaba un poco triste ahora.
Su conversación había cambiado de tema, pero mi mente aún seguía ocupada con lo que Dulce había dicho. No quería sentirme de ésta manera, pero estaba aliviada de escucharla decir que no estaba interesada en Austin.
Una parte de mi casi quería que saliera con alguien, así podíamos pasar el estúpido shipeo y las cosas Portiñon, pero estar cómoda con la posibilidad de que ella pudiese salir con alguien, me hacía sentir más incómoda de lo que me gustaría admitir. Aún me preguntaba quién era el chico que le daba mariposas a Dulce. Le había mentido a Poncho y lo podía decir por su tono de voz. Existía alguien que hacía sentir especial a Dulce, pero no tenía idea de quien podía ser. Probablemente jamás me lo diría después de lo que le dije sobre sus enamorados.
Suspiré e inhalé una vez más antes de hacer mi camino de vuelta a mi habitación del hotel. Aunque no habláramos, estaba feliz. Feliz de saber que Dulce no estaba saliendo con el cantante que todos le relacionaban. Quizás era extraño , pero no podía negarlo. Me dije a mi misma que era porque sabía que se merecía a alguien mejor.

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Re: Do I wanna know?

Mensaje por Admin el Sáb Abr 16, 2016 7:15 pm

Capitulo 29
Anahi’s POV
Mi mente estaba corriendo a través de los recuerdos que me generaron la fotografía que estaba en su velador mientras acariciaba la cálida piel de la mujer que amaba. Las dos nos quedamos recostadas, ninguna de las dos tenía prisa por levantarse y alejarse de la otra ¿Por qué no pasar todo el día en la cama? Yo estaba convencida de que a Dulce no le importaría e internamente sonreí. Mis ojos se centraron en ella otra vez, parecía medio dormida y no podía ignorar lo hermosa que estaba, aún me dejaba sin aliento cada vez que la veía. Mis dedos apenas tocaban su piel, pero se movían de arriba hacia abajo por su brazo mientras ella se veía tan tranquila y relajada. Respiré hondo y traté de regular mi ritmo cardíaco que se aceleró al instante, siempre pasaba cuando me daba cuenta de la hermosura que tengo a mi lado.
"¿Por qué me miras?" Dulce preguntó de repente e hizo que mis ojos se abrieran con asombro.
"¿Cómo… sabías que te estaba mirando?" estaba más que sorprendida porque sus ojos habían estado cerrados todo el tiempo.
"Puedo sentirlo", dijo en voz baja y abrió los ojos. "¿Tú no puedes?"
"A veces", admití, y me sonrió levemente. "Y yo no te estaba mirando. Simplemente me gusta mirar ", añadí, y vi que su sonrisa se amplió. Se mordió el labio inferior y colocó una mano en mi mejilla; ahuecandome suavemente y acercándome hacia ella para darle un beso. Nunca me cansaré de la sensación de deleite incomparable cuando sus labios se juntan con los míos. Nuestros besos eran suaves pero con más cariño ahora, pasándonos minutos intercambiando besos y caricias. No podría decir exactamente cuánto tiempo pasó hasta que mi teléfono empezó a sonar otra vez. Era mi día libre y le había dicho a todo el mundo que no quería que se pusieran en contacto conmigo de no ser una emergencia. Cogí mi móvil y vi que era la hermana menor de Dulce que me había enviado un mensaje.
"Sofi ha mandado un mensaje", le expliqué. "Dice que si vamos a comer con ella."
"Por lo menos, está preguntando antes de irrumpir", dijo Dulce e hizo que las dos nos riéramos un poco cuando recordamos que su hermana nos interrumpió esa noche en su apartamento. "¿Quieres ir?"
"Sí, suena bien, pero tengo que darme una ducha rápida" me di cuenta porque nuestro pequeño encuentro de amor me había hecho sudar.
"Yo también ¿Por qué no la tomamos juntas?" la más joven sugirió con una sonrisa.
"Oh no, no llegaríamos a comer si hacemos eso", Sonreí.
"Verdad", estuvo de acuerdo con una sonrisa aún más grande, pero se levantó de la cama. "Yo iré primero. Manda un mensaje a Sofi y dile que si quiere puede venir y nos vamos todas juntas?".
Asentí con la cabeza y vi a la mujer de cabello claro desaparecer en el baño. Primero inhalé fuerte, porque después de mandarle el mensaje a Sofi, vi un par de mis correos. Se suponía que no debía, pero no podía evitarlo. Por primera vez en mucho tiempo me metí a twitter y vi la cantidad de tweets que tenía desde el hashtag #PortiñonIsReal. Había sido tendencia en todo el mundo y sonreí un poco cuando lo vi. Los buenos viejos rebeldes, pensé, parecían ser realmente felices y era una locura la cantidad de gente que me había enviado cosas de fan art sobre vídeos dedicados a nosotras. Estaba un poco abrumada, pero muy orgullosa de que Dulce y yo habíamos decidido confesar lo nuestro.
Desafortunadamente también estaban lo típicos haters, pero no hice caso porque no quería que su negatividad me afectara. Revisé los correos que me envió Chelsea, con el video adjunto de los paparazzi en el aeropuerto de Nueva York. Realmente no quería verlo, pero leí el mail del Chelsea. Ella trató de controlar los daños para que los periodistas no nos sigan acosando. Una vez que has tenido una pelea con ellos, estos querían otra y cada vez provocarte aún más. Esa era la última cosa que quería. Suspiré pero escuché que Dulce salía del baño, por lo que me tocaba a mí. Rápidamente tomé una ducha, no me demoré mas que un par de minutos para quitar la fina capa de sudor que tenía mi cuerpo. Cuando me miré en el espejo vi mi cuello por primera vez desde que Dulce lo devoró
"Madre de Dios" murmuré y vi no solo uno, ni dos, sino que tres chupones que parecían moretones. Mi maquilladora me iba a matar. Dos de ellos eran rojos, pero el más grande ya se estaba volviendo azul, no podía salir así en público. Mis ojos comenzaron a buscar algo de maquillaje para cubrir la zona pero todas las cosas que tenía Dulce eran demasiado bronceadas para mi piel pálida y suspiré frustrada. Tuve que buscar entre mis cosas y con mucho esfuerzo cubrí un poco la zona ¿Y si uso una bufanda? Hacía demasiado calor, así que decidí dejar la idea. Me maquillé un poco los ojos y no use el típico labial rojo porque tenía que mantener un bajo perfil. Al menos, quería intentarlo y no causar otra escena como la del aeropuerto.
Saliendo del baño, me reuní con Dulce en la cocina y vi que estaba leyendo algo en la esquina. Sus ojos se levantaron, me miraron de arriba a abajo y luego se enfocaron otra vez en la revista. Lentamente hice mi camino hacia ella, no podía resistirme, tenía que estar cerca de ella. La abracé por detrás y besé su mejilla tiernamente, cerrando mis ojos mientras lo hacía e inhalando su maravilloso aroma. Sonrió. Puedo decirlo por que su mejilla se estaba moviendo levemente debajo mis labios. Coloqué mis manos sobre su estómago, una de sus manos se unió sobre la mía mientras la otra acariciaba mi brazo. La piel se me puso de gallina con sus leves caricias, pero disfruté cada segundo de ello
"Amo como huele tu pelo", le admití y seguí besando su mejilla suavemente.
"Amo la manera en la que me estás besando ahora mismo", me respondió y me hizo sonreír. Mi corazón estaba latiendo rápido cuando mis ojos cayeron en su bolso de anoche. El recuerdo del bote de antidepresivos que había encontrado estaba arruinando el dulce momento que estábamos teniendo. Mis labios estaban sobre su piel sin hacer nada, porque estaba perdiéndome en mis pensamientos otra vez. Me sorprendí cuando estaba mirando al vacío y apreté mi agarre en torno a la mujer más joven. Ella suspiró con placer y me agarró levemente del brazo.
"Estás bien, ¿verdad?" , le pregunté con cuidado y con una voz muy tranquila porque estaba demasiado cerca de su oído, pero no estaba segura sobre que estaba preguntando.
"Más que bien", me respondió y parecía disfrutar de la intimidad de mi abrazo.
"Pero si no lo estuvieras… me lo dirías, ¿no?", seguí presionando aunque en verdad no quería. Estaba hablando incluso antes de que pudiera analizar lo que diría." Me refiero a que puedes hablar conmigo de cualquier cosa".
Dulce se movió en mis brazos hasta quedar cara a cara. Sus ojos mostraban confusión.
"Por supuesto que te lo diría", me dijo sinceramente. "¿De que se trata esto?"
No había razón de que negara que algo me estaba molestando porque ella se daría cuenta en dos segundos. Ya se había dado cuenta. Respiré profundamente, porque quería encontrar las palabras correctas, pero lentamente me estaba poniendo más nerviosa cuando me miró intensamente.
"He estado debatiéndome si debería o no decir algo, pero no soy buena escondiendo que algo me preocupa, ¿no?", intenté con una leve risa pero los ojos marrones seguían serios. "Anoche, cuando cogí tu bolso en mi apartamento, un bote de pastillas se cayeron, Zoloft."
Su cara se tensó y sentí su incomodidad inmediatamente. Estaba un poco ansiosa porque no sabía que me diría, ¿o no me diría nada? Obviamente no tenía por qué.
"No tienes que contármelo, sólo quiero que sepas de que puedes, si quieres. No quiero presionarte, pero no deberías sentir que tienes que esconderme algo, en el caso que quieras hablar sobre es-"
"Estás divagando", Dulce me interrumpió e inhalé otra vez. No podía leer su expresión y eso era lo que me estaba asustando. Parecía que estuviera uniendo sus pensamientos y le di el tiempo para hacerlo, cuando finalmente me callé.
"Me lo recetaron unos días después que mi mamá muriera", comenzó con voz baja y tomó mi mano. "Fui al médico porque sentía que estaba al borde de quebrarme y ellos me mandaron a un terapeuta. Ya que no estaba lista para hablar sobre mis sentimientos, decidieron dejarme con medicamentos para equilibrar mis cambios de humor y esperaban que funcionara de alguna forma. Funcionó con los cambios de humor, pero me hicieron… insensible. No podía sentir nada y los efectos secundarios eran horribles, pero estaba empeñada en no hablar y en negar lo que había ocurrido; por lo que seguí tomándolos aunque me hicieran sentir náuseas. No podía dormir por las noches aunque estuviera cansada… mi corazón estaba siempre acelerado… era un infierno."
Jugaba con mis dedos y evitaba mirarme, pero yo estaba enfocada en esos ojos chocolates. Cuanto más hablaba, más cómoda se veía. En respuesta, acaricié sus dedos y quería que se sintiera a salvo.
"Una noche, las cosas se salieron de control y tuve un ataque de pánico. Esa noche llamé a Hanna", me reveló y tragué el pequeño bulto que se formó en mi garganta. Sabía que estaba hablando de la noche que casi nos había roto para siempre. "Era un lío y poco recuerdo de esa noche, pero me di cuenta que era un error y decidí dejar la medicación, a cambio fui con el terapeuta. Puedes mirar la botella, esta caducada y se me olvidó por completo que la tenía."
Sus ojos lentamente miraron hacia arriba y se encontraron con los míos, que intentaban demostrar la mayor ternura posible. La tensión en su cara se alivió, pero miró hacia otro lugar otra vez.
"¿Estás enfadada?", me preguntó y estaba sorprendida por su pregunta.
"No", le dije rápidamente." ¿Por qué estaría enfadada?"
"Porque no quiero que pienses que sigo ocultándote cosas", su voz insegura me respondió.
"Ey, mírame", le rogué y lo hizo. "No estoy enfadada, ni lo más mínimo posible. No tenías por qué decírmelo, sólo quería que supieras que siempre estoy aquí para hablar. Y estaba preocupada porque no quería herirte, por eso te pregunté y estoy feliz de que me contaras, pero si no lo hubieras hecho, aún así no estaría enfadada. Sólo ten en cuenta esto: No existe nada que me pudieras contar sobre ti que no me guste saber ¿vale?"
Sus ojos se veían un poco llorosos y sabía que estaba aliviada. Como también yo lo estaba. Sus brazos envolvieron mi cintura antes de darme un beso demasiado sincero en mis labios. Le respondí de la misma manera y dejé que estuviera cuanto quisiera entre mis brazos. Sostenerla aún era una de mis cosas favoritas aunque fuese un simple gesto. Escuché que Dulce suspiró después de un rato.
"Sé que hemos estado evitando la pregunta y que estás trabajando con tu horario como loca pero… ¿por cuanto tiempo estarás en tour?"
Mi corazón se hundió un poco cuando escuché su pregunta. Esta no iba a ser una conversación placentera. Tampoco sería una pelea, pero sabía que Dulce no tomaba nuestra separación muy bien. Los conciertos fueron agendados hace mucho tiempo, intenté hacer lo mayor posible en el menor tiempo posible, pero aún así estaría lejos bastante tiempo. Nuestro viaje a Italia después de todo era la luz al final del túnel. Dulce se alejó de mi agarre, así podía mirarme, ya que no había respondido.
"De verdad que lo he intentado Dul", le dije y acaricié su brazo gentilmente.
"Pero el tour al menos está planeado para cinco meses." Hizo lo mejor para ocultar su decepción pero podía ver la tristeza en sus ojos. Odiaba ser la que le provocaba dolor.
"Estaré haciendo tour en el país al menos por cuatro semanas hasta mi cumpleaños, luego al extranjero por cuatro meses", le expliqué con más detalle." Pero nos veremos en mi cumpleaños. Tengo el día libre y quiero pasarlo contigo antes de que me vaya". Era un leve premio de consolación, considerando que me iría otra vez por mucho tiempo después de eso, pero no podía hacer nada más.
Sentí que sus manos se aferraban más fuerte a mi cadera, demostrando la desesperación que sentía, porque no decía nada.
"Esto apesta", finalmente dijo algo y asentí.
"Lo sé", concordé y de repente se me ocurrió preguntarle: "¿Por qué no te vienes conmigo al tour?"
Sus ojos se agrandaron y parecía en shock por mi propuesta. Sonaba lógico para mí. Ella no quería que me fuera, yo no quería estar sin ella, así que, ¿por qué no tenerla junto a mí? Era precipitado y quizás inesperado, pero la idea era demasiado tentadora.
"No puedo", susurró." Tengo demasiados estudiantes ahora que necesitan mi ayuda y estoy teniendo nuevos pacientes en el hospital que cuentan conmigo. Sabes que me encantaría estar contigo todo el tiempo, pero tengo obligaciones… como tú."
"Está bien. Era sólo una idea", dije y sonreí un poco. Las pequeñas luces de esperanza desaparecieron tan pronto como llegaron, pero no era su culpa. Si alguien tenía que sentirse culpable en este momento, era yo. Tenía que mentalizarme con que la vería otra vez en cuatro semanas más, para mi cumpleaños. No era tanto tiempo, ¿no? Habíamos estado más tiempo separadas antes y había sido un infierno, recordé y suspiré de la nada. Las cuatro semanas no eran las que me preocupaban. Eran los cuatro meses en el extranjero los que me causaban preocupación. Mi horario estaba hecho para realizarlo en el menor tiempo posible, así que no planeé un regreso entre medio. Quizás ese fue mi error.
Una semana libre entre medio de los cuatro meses sonaba tentador ahora. Dulce vio mi dilema y me besó cariñosamente. No hubo tiempo para devolverle el beso porque escuché que la puerta principal se abría y sabía que era Sofi.
La adolescente se unió en unos segundos y Dulce me dejó para poder abrazar a su hermana; cosa que también hice. Me saludó y la mecí un poco en mis brazos antes de soltarla.
"¡Oh por dios!", de repente gritó. "¡¿Que coño te ha pasado en el cuello?!"
Escuché que Dulce se reía, unos cuantos metros más lejos de nosotras y toqué la parte que dijo instintivamente. Por lo visto no pude cubrir tan bien las marcas de mordidas como pensé. No pude responder antes de que Sofi volviera a hablar.
"Eww, asqueroso", dijo con un poco de disgusto y miré a su hermana mayor. "Estás enferma, Dulce."
No pude evitarlo pero me reí cuando las dos hermanas intercambiaban miradas juguetonas.
"Como sea", Sofi continuó. "¿Cuánto tiempo estás en la ciudad?"
"Me voy mañana", contesté con dolor en el corazón.
"¿No quieres asentarte en algún momento?"
No supe porque pero esa pregunta me pillo por sorpresa. Mis ojos se encontraron con los de Dulce por un segundo pero se veía interesada en mi respuesta tanto como su hermana.
"Um.. No lo sé. Jamás había pensado en ello", dije un poco insegura sobre que decir. Aunque era la verdad.
"¿No deberías pensar en eso? Me refiero, ¿piensas volver a Miami?", Sofi seguía preguntando y haciéndome más incómoda de lo que estaba. ¿Por qué debería pensar sobre estas cosas? Estaba acostumbrada a estar en tour y constantemente en algún lugar, sin mencionar que jamás encontré a alguien con quien sentar cabeza, pero ahora... ¿Quizás debería pensarlo? ¿Por qué ese pensamiento me estaba asustando tanto?
"Yo sólo… intento enfocarme en el presente y no pensar demasiado en lo que vendrá, supongo", intenté decir después de un rato.
"Menos mal", Sofi casualmente dijo y no se dio cuenta de cuando me había confundido. "¿Puedo decirte cuanto amo tu nuevo álbum? ‘Go Away’ es de lejos mi canción favorita. De verdad me ayudó con mi ruptura."
"Gracias, me alegra haberte ayudado" , respondí rápido y asentí levemente. La canción que mencionó era de las que más me asustaba actuar en el tour. Siempre me vuelvo emotiva cuando la canto, incluso en los ensayos lloré una vez. Lidié con mis sentimientos después de que me enterara de lo de Dulce con Hanna, y todo lo que había pasado antes. Tenía un montón de resentimiento en ese tiempo por la mujer con la que no podía estar más. Sólo pensar en las letras hizo que mi estómago girara. Antes de que me diera cuenta, Sofi la puso en su celular y tragué fuerte.
“I open my eyes, watch you lying there,
The sun beating on your skin
It became an unwritten rule with you
Somehow I always seem to give in
Why you got to be so strong
Your stubbornness is cruel
You know what I’d do for you
And I know where you’d walk for me
But we gotta speak it
Oh so quietly
If you could please just go away
Leave me alone
Yeah, fly away
Into the stars
Never see your face
It would make my world such a better place
You open your eyes, watch me lying there
What I’d give to know what you see
What I’d give to know what you feel, know what you think
If only I could step in your skin
But you see I already know
It’ll end in tears
When you carry out all my fears
Being here’s a dangerous game
I’ll end up insane
And only have myself to blame
[Chorus]
I know that you care
But it’s never enough
I know you’ll be there
But it’s never enough
Please just play fair
I don’t ask you for love
‘cause I don’t need no empty words here”
Por alguna razón no podía oírla y le pedí a Sofi que bajara el volumen después de unas cuantas líneas. Se encogió de hombros e hizo lo que le pedí.
"Vamos a comer, ¿os parece?", Dulce interrumpió el momento y estaba feliz de que lo hiciera. Decidimos ir a un pequeño café donde nadie nos esperaría. Lo último que necesitaba era más atención mediática. Afortunadamente no había rastro de paparazzis por el lugar y pudimos pasar una tarde bastante agradable. Sofi fue la que habló la mayor parte y disfruté de la energía que transmitía la adolescente cada vez que hablaba tan animadamente. Me recordaba a la versión más joven de Dulce.
Por otro lado, Dulce estaba bastante callada y no podía asegurar si estaba enfadada. Asumí que tenía que ver con que me iría mañana y me aseguré de sostener su mano o demostrar cualquier tipo de afecto que pudiera darle. Intentó esconder lo que fuera que le estuviera incomodando, pero la conocía demasiado bien como para notarlo. Pasamos un par de horas disfrutando nuestro tiempo con su hermana, antes de dejarla en su casa y que nosotras volviéramos al departamento de Dulce.
Odiaba la extraña tensión entre nosotras y no quería irme dejando las cosas así. La mujer de cabello claro se sentó en el sofá y la seguí inmediatamente.
"¿Qué pasa?" , le pregunte con voz suave pero con un poco de presión, porque no podía ignorar algo tan obvio.
"Es estúpido", me dijo y sus ojos no se encontraron con los míos. Mordió su labio inferior, y sabía que no me estaba contando algo.
"¿Es porque me voy mañana?"
"Eso no ayuda de mucho pero.." dudó. "Es la canción que Sofi puso antes", aclaró y finalmente me miró. "Se trata sobre mí, ¿no es así?"
No había sentido en ocultarle pero tampoco quería herir sus sentimientos. Obviamente no fui la única incómoda con la canción y analicé mi respuesta con cuidado.
"Estaba muy enfadada cuando la escribí, fue hace tiempo. No entendía en ese entonces por lo que estabas pasando", intenté justificar lo que escribí.
"No, no me mal interpretes", Dulce me interrumpió rápidamente. "No estoy enfadada por lo que escribiste. Sólo me asusta que, a veces, aún pienso que quizás... algún día te darás cuenta que no soy lo suficiente para ti."
La inseguridad de su voz me rompió el corazón. Yo esperaba a estas alturas entendiera que no había nadie mejor para mí. Jamás lo ha habido. No podía negar que era insegura, pero intenté con todas mis ganas que mis problemas de confianza no se interpusieran entre lo bueno que estábamos teniendo ahora. Quizás no estaba intentandolo con la fuerza suficiente. Dulce había estado haciendo un gran esfuerzo en hacerme feliz y probarme cuanto le importaba. Si necesitaba alguna prueba de ello, yo estaba dispuesta en hacerle saber que apreciaba todo lo que ella estaba haciendo últimamente.
"¿Existe forma en que pueda mejorar?", le dije pero me negó con la cabeza levemente. “Estoy hablando en serio, Dulce. No hay alguien mejor para mí, ¿aún no lo entiendes?”, agregué gentilmente.” Sé que he sido cautelosa este tiempo, pero no es porque te ame menos. De lo único que deberías preocuparte es sobre cuanto te amo. Veo los esfuerzos que haces y no han pasado desapercibidos, créeme, pero no tienes que sentir que tienes que poner tanto esfuerzo en esto porque dudes de mi amor por ti. Jamás cambiará. No importa lo enfadada, dolida o incluso resentida estaba, siempre te he amado. Y siempre lo haré.”
Solía tener problemas con decir las cosas que la gente quería oír, pero no podía negarme cuando se trataba de la mujer que estaba junto a mi, dándole mi corazón en bandeja de plata. Una parte de mí estaba un poco aliviada por escuchar que también tenía pequeñas inseguridades. No era sólo yo, esto era parte de nosotras y de nuestra relación. Jamás esperé que nuestra relación fuera perfecta, porque… ¿qué relación lo era? Ambas éramos increíblemente sensibles y vulnerables, por lo que lo hacía especial. No existía lugar donde nuestro amor no pudiera ir. Me había dado los más tristes momentos, pero también los más felices de mi vida.
"Yo también te amaré siempre", la más joven interrumpió mis pensamientos, pero me hizo sonreír instantáneamente.
"Lamento si estoy siendo demasiado irritante o necesitada. No es que dude de tus sentimiento, sólo dudo si soy lo suficiente buena para ti."
"Lo eres.", le respondí y reforcé mis palabras con un tierno besos en sus perfectos labios. Descansando mi frente contra la de ella, parecía más aliviada. "Eres mi persona, ¿lo recuerdas?"
"Tú también eres mi persona", me dijo y tiró de mí para darme otro beso.
Su estado de ánimo definitivamente cambió después de la conversación y estaba aliviada de que no dejáramos las cosas sin resolver.
El resto de la noche fue sin mayores novedades, pero aún así perfecta. Otra vez tuve la sensación de como sería mi vida junto a ella mientras nos comportábamos como cualquier otra pareja. Acurrucándonos en el sofá, viendo tele basura y haciéndonos reír de las cosas más estúpidas posibles. Era una sensación agridulce, porque sabía que tenía que irme mañana. pero estaba determinada en no pensar en ello y disfrutar del tiempo que nos quedaba. Y lo hicimos.
Más tarde, esa noche, yo ya estaba en la cama y usaba un par de shorts rojos con mi camiseta favorita de los Rolling Stone. Cuando cambie la página de mi libro, vi a Dulce salir del baño y tragué fuerte. Estaba usando ese maldito camisón que había usado en la casa de Maite. No dejaba mucho a la imaginación y mis ojos verdes apreciaron la vista. Sus piernas largas y bronceadas eran perfectamente acentuadas por la pequeña prenda de ropa y como conocía como era su piel de suave, me dolía ver a la increíble mujer caminando lentamente hacia la cama. Bajé mi libro inmediatamente y sentí como se acomodaba bajo las sábanas, junto a mí. Abrí mis brazos, se acurrucó sobre mí y respiré profundamente, inhalando su esencia una vez más. Quería saborear cada pequeño detalle y guardar cuanto me fuera posible, así podía rememorarlo durante nuestra separación.
"¿Anahi?", Dulce me preguntó en voz baja.
"Dime"
"¿De verdad que nunca has pensando en sentar cabeza?"
Mi corazón comenzó a latir rápido en un segundo. Recordé la conversación de la mañana con Sofi y no estaba segura del porque su hermana mayor me preguntaba otra vez. ¿Era tan raro que no hubiese pensado en eso?
"Supongo que no, no.", le respondí honestamente pero me moví más hacia abajo, así estábamos frente a frente, en nuestros respectivos lados de la cama. "No es que esté en contra o algo parecido. Jamás existió antes una razón para pensar en ello. Y… no lo sé, jamás me vi como una persona que terminaría con la familia perfecta y la casa con fachada blanca."
"No tiene que ser tan aburrido", me dijo y sonreí gentilmente.
"¿Tú piensas en esas cosas?", le pregunté con una ceja levantada.
"¿No lo hace todo el mundo? No creo que jamás no lo hayas pensando", me reclamó y su sonrisa creció más. "He visto la manera en como eres con los niños, así que no puedes decirme que jamás lo has pensado."
"¿Niños? Wow, nos estamos moviendo rápido", bromeé pero seguí con el juego. "¿De cuántos niños estamos hablando? ¿Dos, tres o más?"
"Bueno, primero tenemos que casarnos", Dulce mencionó. Por la forma en que lo dijo, hizo que nuestros ojos se conectaran instantáneamente. Ella no sonaba en tono de broma. La seriedad en esas palabras hicieron que mi corazón revoloteara. Se hizo claro para mí que ella sí había pensando en esto. La conversación estaba tomando una dirección que no esperaba, pero no estaba segura si me encontraba o no lista para ello. Al parecer, ella también se sorprendió de su revelación porque sus ojos se agrandaron más de lo normal y su garganta tragó fuertemente. Sus mejillas estaban enrojecidas y se veía tan adorable cuando estaba sonrojada. Mis labios automáticamente formaron una cálida sonrisa.
"Por lo general no soy tan tradicional, pero haré una excepción en tu caso", bromeé pero me aseguré de que existiera la sinceridad suficiente en mis palabras, así no se sentiría avergonzada. Mi mente estaba corriendo rápidamente y la imagen de Dulce usando un vestido de novia me estaba agitando el corazón. Ahora era yo la sonrojada. ¿Como mierda terminamos hablando de eso?
"Bueno saberlo", susurró casi con satisfacción y sonreía demasiado grande. Ahora ella era quien se acercaba a mí y encerró mi labio inferior entre sus labios. Se movían en la perfecta armonía y suspiré con placer cuando sus labios aplicaron la perfecta cantidad de presión y succión. Existía una fina línea entre ser torpe y sensual, pero Dulce era una maestra cuando se trataba de besar. Pensar que yo fui quien la instruyó era casi irónico. Quizás ahora podía aprender una o dos cosas de ella. Mis brazos se pusieron alrededor de su delgado cuerpo y la acerqué hacia mí. Gentilmente cepillé su labio inferior con mi lengua, por lo que ella entendió y separó sus labios para que pudiera profundizar el beso. Su mano se sujetó de mi cabello cuando dejé que mi lengua se rozara con la de ella en su cálida boca. Nuestros labios se envolvieron los unos a otros simultáneamente haciendo otro sensual y perfecto beso.
Mi mano se colocó detrás de su cuello y dejé que mis dedos dibujaran pequeños patrones sobre la piel sensible. La piel de gallina fue instantáneamente notable. Su respiración se volvió más errática por nuestros largos besos, lo que me hizo preguntarme si alguna de nosotras se desmayaría por la falta de oxígeno, ni siquiera nos permitiríamos hacerlo, pero había otro elemento para lo que estábamos haciendo. No sentí que era demasiado apasionado y lujurioso, como casi siempre había pasado. Había cierta ternura que lo hacía especial de alguna forma. Mis pensamientos casi se validaron cuando la más joven habló después de que nuestros labios se desconectaran para respirar un poco.
"Hazme el amor, Anahi", me susurró en una voz que nunca antes había oído.
Me estremeció y fue un giro en 180 grados por lo que Dulce había hecho esta mañana. Honestamente no podría decidir que lado de ella amaba más. La de ahora lucía vulnerable pero genuina y sentí que me enamoraba de ella otra vez. Abrí mis ojos un segundo y miré sus hermosas facciones antes de sentir la imperiosa necesidad de besarlas. Gentilmente coloqué un beso en su frente, he hice mi camino más abajo y besé la punta de su nariz. Arrugó ésta un poco y sonreí al sentirlo. Sus ojos estaban cerrados todo el tiempo y procedí con darle cariño a sus suaves mejillas. Dejando varios besos en ambos lados, hice mi camino hacia sus labios.
Inhaló profundamente por su nariz y sujetó más fuerte su agarre en mi cabello. Comencé a quitar lentamente el lazo que tenía el camisón; mientras gentilmente chupé su labio inferior. Su otra mano se colocó por debajo de mi camisa y acarició la piel pálida de allí. Mi propia respiración se estaba volviendo pesada y le di la vuelta en su espalda, sentándome entre medio de sus largas piernas. Sentí que su pie acariciaba mi pantorrilla y bajé a dejar besos en su cuello. Levemente chupando a zona de su piel con mis labios mojados, Dulce gimió levemente. Mis manos siguieron de donde se quedaron y quitaron las amarras por completo, revelando su completo pecho desnudo. No dudé y gentilmente agarré uno de sus pechos con mi mano, apretando y masajeando su suave piel. Gimió en un sonido más gutural y mi cuerpo otra vez se estremeció cuando la escuché.
La más joven empujó mi camisa y supe que era lo que quería. Detuve mis labios y mis manos lo suficiente, para que ella quitara la tela, exponiéndome de la misma manera que ella. Mi cabello estaba cubriendo mi cara cuando me quitó la camisa, pero sentí que inmediatamente sus manos lo quitaban de mi rostro. Me sonrió calidamente cuando mi rostro reapareció y comencé a subir su camisón. Sus caderas se levantaron para así poder quitar todo, junto con sus bragas. Me quité el resto de mi ropa también, porque quería sentir la maravillosa sensación de nuestros cuerpos desnudos siendo apretados contra el de la otra sin tela de por medio. Y lo hice un par de segundos después, acostándome sobre ella y colocándome en la misma posición que estaba antes.
Dejé que mis dos manos se fueran hacia su suave cabello y gemí al fin sentir nuestros cuerpos tocándose. Sentir cada centímetro de su suave y bronceada piel contra la mía era lo más cercano al paraíso. No había una lucha por quien dominaba, sólo el balance perfecto de interacción de nuestros labios hinchados que sostenían la cercanía del momento. Tomé una de sus manos y entrelacé nuestros dedos, gentilmente presionándolos contra la cama. Ella casi no podía respirar y separé nuestros labios para que ambas respiráramos. Mis caderas comenzaron a moverse instintivamente, presionando contra su centro cuidadosamente. Dulce tiró su cabeza hacia atrás contra la almohada y apretó nuestras manos entrelazadas. Sus piernas se estiraron lo mayor posible y me acomodé, alineando nuestros centros y presionando un poco más otra vez.
"Oh dios…", la mujer de ojos marrones casi sonaba como si estuviera sofocada y no tenía idea que le gustara tanto que tuviese este tipo de control después de nuestra experiencia mañanera. Aún era extremadamente diferente; más gentil y tierno, mientras encontraba un ritmo cómodo para ambas con mis caderas balanceándose hacia atrás y adelante. Tenía que admitir que lo estaba disfrutando demasiado. Su mano estaba desesperadamente agarrada a mi cabello y solté la otra que tenía entrelazada. Nuestros labios se encontraban una y otra vez, y me estaba mareando después de un rato. Sus dedos largos estaban acariciando mi cuerpo desde arriba hacia abajo y sus jadeos eran lo que más me encantaban. Sonaban tan maldita e incontrolablemente sexy. Me fue difícil controlar mi propio deseo cuando escuchaba profundamente a la más joven. Escondiendo mi cara al lado de su cuello, arañó suavemente mi columna antes de empujar sus caderas contra la mía.
Gemí contra su piel levemente sudorosa cuando sentí eso. Ninguna de las dos podía soportar la extrema satisfacción que nos estábamos dando. Mi cuerpo estaba temblando con anticipación y sentí a la delgada mujer convulsionar. Irguió su espalda y gimió con alivio cuando aceleré mis movimientos de cadera y la empujé con gusto dentro del centro. Sus dedos se aferraron a mi espalda y sabía que estaba muy cerca. Estaba apoyada sobre un codo mientras con la otra mano me apoyaba de su cintura, agregando un soporte adicional. Sentía que los músculos de sus piernas se contraían cuando los acariciaba, alcanzó el clímax y podía sentir como su cuerpo temblaba de lo cerca que estábamos. Eso me mandó a la cima junto con ella, gimiendo entre su cuello y perdiendo todo el control de mis reacciones.
Dulce acarició mi cabello con ternura mientras ambas intentábamos volver a la calma, nuestros cuerpos aún llenos de réplicas por lo que sucedió. Esta mañana había sido bastante satisfactorio en un nivel físico, pero ésta noche fue en un nivel más emocional. Ser capaz de compartir cada aspecto de mí misma con ella y tener una compañera en cada situación que ocurría era demasiado increíble como para creer que fuera de verdad. Cualquier pensamiento que tenía se desvaneció y quería saborear estos últimos momentos tanto como me fuese posible. Sus dedos recorrían mi largo cabello, su simple pero perfecta esencia, su pecho moviéndose cada vez más lento mientras regulaba su respiración. Sin quererlo, terminé durmiendo entre sus brazos y jamás me había sentido tan amada.
Por alguna razón, desperté antes de que mi móvil tuviera la posibilidad de despertarme. Abrí mis ojos, intenté enfocarme y darme cuenta de donde estaba. A veces, a mi cerebro le tomaba un par de segundos reconocer donde estaba. El familiar aroma que emitía el champú de Dulce inmediatamente me hizo recuperar la memoria. Con cuidado, me levanté de su delgado cuerpo y me aseguré de que no se despertara. Se veía muy pacífica y relajada. Dejé que mis ojos la observaran por un rato antes de volver a la rutina. Siendo bastante callada, intenté llegar a su baño y ponerme algo casual para el viaje, lo que había preparado el día anterior. Mi maleta estaba lista y le di a la mujer que dormía una última mirada antes de hacer mi camino hacia la puerta principal.
"¡Anahi!" escuché una voz temblorosa que me llamaba cuando casi cerraba la puerta principal. Cuando escuché a Dulcr, la volví a abrir y vi que se me acercó rápidamente. Ella sólo estaba usando unas medias y la camiseta de los Rolling Stone que había dejado.
"No te atrevas", me dijo temblando y fruncí el ceño." No te atrevas a irte sin decirme adiós…nunca."
Se estrelló contra mis brazos y respiré profundamente, abrazándola lo más fuerte posible.
"Lo siento", susurré y sentí que se movió hacia atrás al instante. Sus labios encontraron los míos en un sorpresivamente apasionado beso y empujé su cuerpo incluso más cerca junto al mío, levemente levantándola del piso. Dios, de verdad que no quiero irme ahora.
"Cuatro semanas, ¿verdad?" , respiró contra mis labios y apoyó su frente contra la mía.
"Cuatro semanas", le respondí y le di otro suave beso en sus labios, luego en sus mejillas antes de soltarla. Si seguíamos haciendo esto, jamás me iría y mi corazón ya estaba doliendo. Tomé mi maleta otra vez y escuché que Dulce volvía a hablar.
"Te amo" susurró con un poco de temblor.
"Yo también te amo", le dije y sentí que tomaba mi cara una vez más para otro rápido beso. Ambas suspiramos después e intenté darle una sonrisa alentadora, pero se veía realmente triste, estaba segura que yo lucía igual.
Hacer mi camino hacia la recepción era más difícil de lo que imaginaba. Una parte de mí solo quería volver corriendo y no ir a ningún tour, pero tenía obligaciones y me seguía repitiendo que la vería para mi cumpleaños, y cuando el tour acabara por completo, finalmente nos iríamos a Italia, pero primero, tenía que comenzar los conciertos y terminar todos los shows en el país. Estar en un concierto por tour era completamente diferente que las promociones que había hecho para dicho tour.
Odiaba la parte comercial, pero los conciertos eran la recompensa que valía la pena. Las localidades habían crecido mucho más y ya estaba actuando frente a grandes arenas. Escuchar a cientos de personas animándome y cantando junto a mi era increíble, y a veces de verdad miraba mi profesión por sentado. Después de toda la madurez que había vivido, apreciaba más las oportunidades que tenía y podía disfrutar de lo que hacía; incluso si estaba lejos de Dulce.
Ella también estaba bastante ocupada con sus pacientes en el hospital y eso hizo que las cosas fueran un poco más fáciles para mí. No tenía que sentirme tan culpable. Nos contactábamos bastante por mensajes porque existía poco tiempo para una llamada o incluso una videollamada. Cuando ella no tenía trabajo, yo me estaba preparando para algún concierto. Por supuesto que la extrañaba, pero no estaba tan mal como pensaba en un principio. Estaba segura de que ella se sentía de la misma manera porque teníamos la esperanza de vernos para mi cumpleaños.
El día llegó más rápido de lo que pensé y caminé hacia el apartamento de la joven con más equipaje que la última vez. Tomaría mañana un avión hacia Londres para empezar con el tour por el extranjero y necesitaba mucho más equipaje del que me gustaría llevar. Dulce estaba en el hospital, pero me dijo que me acomodara tranquilamente. Las llaves estaban debajo del felpudo de su puerta, como me explicó, y entré, al ahora familiar departamento. Dejé todas mis cosas en su habitación y estaba más que emocionada por ver a la dueña del departamento que por ser mi cumpleaños. Pasaríamos la tarde tranquilamente juntas y esperaba reforzar nuestra relación una vez más antes de irme por un increíblemente largo tiempo. No había ningún plan real para los próximos cuatro meses y nos veríamos otra vez, pero esperaba que pudiéramos hablar sobre ello esta noche.
El vuelo había sido demasiado incómodo y sentía un leve dolor en la espalda. Recordé que Dulce tenía un aceite en su velador. Cuando abrí el cajón, inmediatamente vi una pequeña caja negra que lucía como una caja de anillos. Mis ojos se abrieron y mi corazón comenzó a latir incontrolablemente en un par de segundos. Estaba demasiado asustada como para tocarlo o pensar que pudiese contener la pequeña cajita. Quizás estaba exagerando… quizás sólo eran unos pendientes. ¿Que pasaba conmigo que descubría últimamente tantas cosas escondidas por accidente? Primero su medicina y ahora… esto.
No me había movido y solo miré la caja, pero respiré profundamente. Esto no era lo que pensaba, me dije a mí misma. Tenía que hacerlo, tenía que tomar valor y tomar el objeto negro en mis manos. Mis dedos estaban temblando mientras lo abría lentamente. Lo que vi hizo que mi corazón dejara de latir: Era un oro rosado junto con diamantes de platino que hacían un anillo de compromiso, tenía una piedra central tallada redonda que brillaba hasta cegarte, más tres filas de diamantes y no era para lo que me había preparado. La hermosa joya hizo que mi cabeza girara sin parar.
¿De esto se trataba de la conversación que habíamos tenido sobre sentar cabeza? ¿La había alentado haciéndole creer que quería que me diera esto? ¿Alguna vez quise esto? ¿O estaba incluso lista para esto? ¿Se iba a declarar esta noche?
"Oh dios…", murmuré y no podía dejar de mirar el brillante y obviamente bastante caro objeto.
Casi dejé caer la caja cuando escuché que alguien entraba por la puerta principal

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Re: Do I wanna know?

Mensaje por Admin el Sáb Abr 16, 2016 7:16 pm

Capitulo 30
Casi dejé caer la caja cuando escuché que alguien entraba por la puerta principal, pero rápidamente intenté volver a dejarla donde estaba.
Básicamente salté sobre la cama, mi corazón aún seguía acelerado. Aunque no estaba segura de si era por el anillo, el hecho de que me sorprendió que alguien entrara o mi expectación por Dulce. Probablemente era una combinación de todo porque me sentía como si estuviera a punto de tener un ataque al corazón.
"¿Anahi?" escuché la voz familiar de Dulce que me llamaba y dejé la habitación. A la mujer más joven se le iluminó la cara instantáneamente cuando me vio y rápidamente hizo su camino hacia mí. La encontré a mitad de camino y sentí que sus brazos se enrollaban por mi cuello, tirándome en un beso. Aún me sorprendía la suavidad de sus labios, aunque ya debería estar acostumbrada. Apretando mi agarre cerca de su cadera, no quería dejarla ir pero teníamos que hacerlo si alguna de las dos tenía la intención de respirar.
"Feliz cumpleaños", me dijo con una gran sonrisa y se veía más emocionada de lo que yo estaba por cumplir un año más.
"Gracias", respondí pero aún estaba un poco nerviosa desde que descubrí ese inesperado objeto.
"¿Estás bien?" inmediatamente se dio cuenta. "Pareces un poco nerviosa. Y estás tan pálida como un fantasma. ¿Te sientes mal?"
"Nah, quizás sea el jetlag", intenté calmarla. "Quizás yo parezca un fantasma, pero tú estas increíble" agregué y le di una sonrisa lo más rápido posible para cambiar el tema.
"No me refiero a eso. Siempre luces bien y lo sabes", Dulce me dijo antes de besarme otra vez. Suspiré con placer y sentí que mis nervios se calmaban.
Tomando su cara entre mis manos, dejé que una mano se fuera por detrás de su cuello y profundicé el beso. Mis labios se separaron con anticipación y no tuve que esperar demasiado, cuando la mujer de cabello claro deslizó su lengua entre ellos. Incliné un poco mi cabeza, dándole más acceso mientras guiaba el sensual beso con mis manos. Puso sus brazos por mi espalada y comenzó a trazar mi columna con su dedo índice. Su respiración aumentó y la escuché gemir levemente. Me reí gentilmente y rompí el beso justo ahí.
"Tu siempre estás caliente" bromeé y vi que se mordió su labio inferior. No se veía avergonzada y deslizó su mano por debajo de mi camisa y acarició mis costados, lo cual era difícil de ignorar.
"¿Me puedes culpar por ello?" me susurró y colocó otro experto beso en el lóbulo de mi oreja. "Tengo esta ardiente chica como novia, a la cual raramente puedo ver en estos días. Así que literalmente quiero saltar sobre ella cada vez que la veo.", continuó hablando contra el sensible área para escuchar y mordió mi lóbulo una vez más. Sus manos acariciaban con gusto mi piel y empezó a arañar los costados levemente. No podía negar que me estaba emocionando.
"La chica ardiente que tienes como novia está un poco agotada por el vuelo y quizás necesite un descanso antes de hacer esto", murmuré temblando porque ella estaba moviendo sus labios sobre un lugar delicado justo debajo de mi oreja.
"No tienes que hacer nada más que acostarte, bebé" su voz sonaba demasiado seductora y sentí que una de sus manos empujaba la cremallera de mis jeans. No pude evitarlo y me reí un poco otra vez. Era mucho menos insegura ahora, dado que ya no me perturbaba lo que la más joven hacía.
"¿Dónde está la diversión en eso, pequeña pervertida?" seguí jugando.
"Parecía que te gustaba la última vez", se defendió
"Touché" le dije y gemí bajo porque me mordió en el cuello.
"No, no, no", rápidamente la alejé y vi que sonreía. "No más marcas de mordidas. Las últimas que me hiciste me costo un montón que se quitaran. Mi maquilladora casi me estranguló cuando me presenté con ellas"
"Vaaale, está bien", se rindió y escuché que inhalaba profundo para volver a su compostura. Era definitivamente halagador saber la clase de efecto que tenía sobre ella
"Así que, ¿qué planes tienes para hoy?" le pregunté y no me aguanté, por lo que tuve que agarrar su mano otra vez.
"Bueno, dado que la cumpleañera quiere relajarse, pensé que podíamos descansar un poco y luego ir a cenar esta noche" me sugirió y entrelazó nuestros dedos. "Quizás ese restaurante cubano que fuimos en nuestra primera cita y luego caminar por la playa"
Eso sonaba bastante romántico, lo que me hizo recordar la caja en su velador y tragué fuerte. Había una escena en mi cabeza de Dulce presentándome el hermoso anillo que había descubierto hace solo momentos. El único problema era, no tenía idea de como terminaba la escena. ¿Cuál sería mi respuesta? De verdad no lo sabía.
"¿Anahi?"
"Sí, disculpa", regresé y aclaré mi garganta. "Eso suena perfecto."
Dulce sonrió y dejó otro suave beso en mis labios mientras mi pulso se iba hacia el techo. Mi mente estaba corriendo y jamás había esperado nada como esto. No hoy… no ahora. Hacía poco que me había dado cuenta cuanto amaba mi trabajo y ser capaz de compartir mi música con el resto del mundo mientras estaba en tour. Me sentía culpable por no estar tan emocionada acerca de la idea de que Dulcr me propusiera matrimonio. Es que no parecía el momento indicado para mí, pero sabía que no podía solo decir “No” y esperar que las cosas siguieran como antes. ¿Nuestra pequeña conversación sobre sentar cabeza había dado vida a todo esto? Debí haber sido más clara sobre que no estaba lista. Si la rechazaba… Dios; eso sería una pesadilla, ¿no? No es que no la amara, pero parecía tan pronto…
"De verdad creo que deberías tumbarte un rato", la voz de la mujer a mi lado me interrumpió el caos de pensamientos otra vez y me hizo enfocarme en sus ojos. "Sigues algo ida."
"Lo siento, solo estaba abatida por el tour", le dije y no era una mentira. "¿Por qué no me acompañas y me cuentas sobre lo que has hecho últimamente?"
Aún sostenía su mano y la guié hacia la habitación conmigo. Sus perfectos labios formaron una sonrisa mientras me seguía y nos pusimos cómodas en la gran cama. Sentí que mi cuerpo se relajaba al instante mientras ella se acurrucaba junto a mí. Habló de sus nuevos pacientes y siempre estaba interesada en oír lo que hacía con esos niños quien desesperadamente necesitaban de su ayuda. Hacía que mi profesión luciera como un leve apoyo, casi insignificante, pero la admiraba por tener un espíritu tan generoso como el que tenía. El hecho de que no cargaran con su pasado era mucho más increíble. Jugando con su suave cabello, escuché cada palabra que dijo pero sentía que mi sistema se apagaba lentamente. Aparentemente, Dulce lo notó y me dijo que durmiera. No podía pelear y caí en un sueño profundo unos segundos después.
Cuando desperté otra vez, me encontraba sola en la cama y me levanté lentamente. Me estiré un poco y me sentía mucho mejor que antes. Incluso el dolor de mi espalada había desaparecido y estaba aliviada de disfrutar el resto de la noche con la mujer de mis sueños. Escuché que pasos se acercaban y me dí la vuelta.
Mi mandíbula se cayó. Dulce llevaba un vestido azul marino con una venda ahuecada que la hacía parecer como una maldita supermodelo si pudiera serlo. El tejido apretado acentuaba todas sus mejores características. Sus curvas eran para morir. Con sólo mirar las piernas largas y bronceadas deseaba tenerla. Lucían incluso mejor con la combinación de tacones altos y me costaba enfocarme en algo más. Me tomó un par de segundos poder notar el resto. Su brillante y largo cabello de color marrón estaba liso y sonreí tan pronto como vi que un pequeño lazo adornaba su cabeza, además, estaba ese perfecto rostro. Sus ojos tenían un maquillaje un poco oscuro, lo que hizo que mi corazón se acelerara en un segundo. Sus labios lucían perfectos con el pintalbios rojo que hacía destacarlos aún más. Estaba sin palabras y mirando fijamente a la mujer más perfecta que estaba de pie en la puerta.
"Te estás arrepintiendo de no tenerme sobre ti, ¿no es así?" sonrió, pero vi que sus mejillas se sonrojaron por mi mirada tan intimidante.
"Lo hago", respondí honestamente porque no podía negar que quería soltar sobre ella en este mismo instante.
"Lamentablemente, tenemos que esperar para más tarde. Nuestra reserva es a las siete y le prometí a Sofi que la pasaríamos a ver, así ella puede darte tu regalo" Dulce me explicó mientras aún estaba mirándola fijamente.
"Vamos, prepárate", se rió y me regaló una cálida sonrisa.
"Está bien, ya voy", le dije y respiré profundamente para amortiguar la velocidad de mi corazón. Al haber visto a Dulce con ese estilo, de verdad tenía que lucir presentable a su lado. Aún no estaba completamente recuperada, pero intenté escoger algo antes de tomar una ducha. La mayoría de las veces usaba un montón de negro y esa hubiese sido la elección más obvia para esta noche, pero también sabia que a Dulce le gustaba que usara cosas con más color. Una vez me dijo que me quedaba mejor el blanco que el negro; aunque yo no lo creía. Eso fue hace mucho, pero quería hacer algo especial para ella, dado que ya me había planeado una romántica velada para mi cumpleaños, pero otra vez me golpeó: el anillo. Si usaba blanco enviaría otra señal más obvia.
"Dios, para de analizar cada detalle", me regañé porque me estaba volviendo loca por nada. Quizás el anillo ni siquiera era para mí. Había mencionado que su prima se iba a casar y quizás le estaba guardando el anillo porque era su dama de honor. Eso tenía sentido, pensé. En el fondo, intenté enfocarme en otra cosa y dejar que las cosas pasaran como tenían que pasar. No tenía una respuesta, pero sabía que la tendría si ella en verdad me proponía matrimonio; lo cuál aún era un gran "quizás".
Me puse un vestido blanco que entallaba mis curvas e ignoré el pánico que había tenido por el color que usaría. No tenía sentido. Con el tiempo había aprendido una o dos cosas de mi estilista y maquilladora, por ende intenté hacer que mi pelo cayera con ondas naturales y me hice una pequeña trenza en un lado. Mi maquillaje era un poco más de lo que usaba siempre, pero es porque quería estar lo mejor posible para la estupenda mujer que me estaba esperando. Hacer destacar mis ojos esmeralda no era un desafío después de todos estos años de estar sentada en la silla donde me maquillaban y tener a gente que me dijera lo bonitos que eran. Los pequeños trucos para hacerlos relucir, sin exagerar, se me habían quedado grabados en la mente y era momento de usarlos para esta noche. Terminé con mi típico pintalabios rojo y me miré una vez más antes de ponerme mis botas de tacón alto. Por último, me coloqué un simple par de aros plateados.
Fui con Dulce en la sala, básicamente tenía la misma reacción que yo tuve al verla por primera vez, parecía sorprendida y sentí que mis mejillas se enrojecían. Los ojos marrones me miraron hasta el más mínimo detalle mientras me acercaba hacia ella. No le di tanto tiempo para que me mirara, porque coloqué mis manos en sus mejillas y la besé suavemente. Tragó fuerte y la cantidad de adoración que tenía en sus ojos, hicieron que me temblaras las rodillas.
"Anda, vamos", susurré para romper el silencio y sacarla del pequeño trance. Tomó mi mano y me sonrió extensamente.
"Estas preciosa" me dijo y traté de no hacerle caso porque sus cumplidos aún hacían que mi corazón saltara fuera de mi pecho.
"No, tú estas preciosa", le respondí y sentí que otra vez sus labios se juntaban con los míos. Sonreí un poco durante el beso, porque no podía creer lo melosas que podíamos ser a veces. Bueno, mientras fuéramos felices, estaba bien para mí. Intercambiamos unos cuantos besos más antes de dejar su apartamento. Dado que Sofi quería verme y darme su regalo, Dulce primer llegó a la casa de su familia. Mientras salíamos del coche, vi que Dulce llevaba un pequeño bolso de mano, definitivamente tenía espacio para la cajita con el anillo. Rodé mis ojos porque estaba volviéndome loca otra vez, después Dulce abrió la puerta principal de su casa.
Mi corazón debió dejar de latir por un segundo cuando las luces se encendieron y los gritos de mi familia y de las personas que querían me sobresaltaron, sin poder creerlo. Presioné mi mano contra mi pecho y necesité un segundo para procesar lo que estaba pasando. La primera persona que vi, fue a mi papá. Mis ojos inmediatamente se llenaron de lágrimas cuando me di cuenta de que Dulce me había preparado una fiesta sorpresa. Había muchísima gente y todo estaba perfectamente decorado, pero no exageradamente. Corrí hacia mi familia y los abracé a todos en un gran abrazo grupal. Incluso mis hermanos pequeños, Taylor y Chris, estaban ahí. Ambos estudiaban en el extranjero y estaba tan feliz de que vinieran a verme. Con tan sólo verlos me di cuenta de que en realidad los extrañaba demasiado. Mi mamá no me quería soltar, pero tenía que hacerlo. El siguiente grupo por abrazar era a Poncho, Ucker, Cristián y Maite. No podía creer que Dulce hubiera planeado todo esto sin que lo supiera. Todos me felicitaron y básicamente pasaba de un abrazo a otro, un ser querido tras otro. Casi estaba mi familia por completo e incluso mis viejos amigos de la escuela, a quienes no había visto hacía mucho tiempo. Toda la gente que quería estaba aquí y era la persona más feliz, algo que no pasaba hace mucho, por estar rodeada de gente que significaba un mundo para mí. Parecía un sueño, pero intenté hablar con cada uno de los presentes. Cuando comenzaba una conversación, otro grupo se acercaba a mí alrededor. Estaba asombrada al principio, pero luego, intenté manejar mis emociones. Después de un rato, me di cuenta que no había visto a Dulce en lo que parecía hace mucho. Probablemente estaba corriendo por todos lados y asegurándose de que todos disfrutaran de una hermosa velada. Tenía la abrumadora necesidad de agradecerle por la fiesta, pero no podía llegar hacia ella con la increíble multitud que estaba en la sala. De repente, sentí que alguien tiraba de mi vestido y vi a mi pequeña prima Lara mirándome. Chillé al instante porque no la había visto en casi un año. Había crecido un montón.
"Oh por Dios, estás enorme", sonreí y levanté a la pequeña para sostenerla en mis brazos. Acarició mi cuello y froté su espalda gentilmente. "Es preciosa", le hice saber a mi tío y sentí que la pequeña de dos años se alejaba un poco.
Miré hacia el gran par de ojos azules que estaban fijamente sobre mí. Se rió y tocó mi nariz, haciendo que la arrugara un poco. Fingí que quería morder sundedo y terminó riendo incluso más fuerte. El sonido era muy reconfortante y dejé un gran beso en sus mejillas enrojecidas. "Te la voy a robar", dije y escuché que ahora era mi tío quien se reía.
"No puedo esperar por el día en que tengas un hijo. Serás una estupenda madre" mi tío dijo he hizo que mi corazón comenzara a correr otra vez. ¿Que estaba pasando con todos que hablaban sobre estabilizarse y casarse o tener hijos? ¿Era inmadura por no pensar hablar de estas cosas? Estaba cumpliendo 27. Quizás debería. Mis pensamientos fueron interrumpidos por mi pequeña prima que estaba tratando de llamar mi atención otra vez, cuando tomó mis mejillas.
"Algún día, sí", respondí y volví a enfocarme en los ojos azules que tenía frente a mí. Sentí que alguien tocaba mi hombro y giré la cabeza para ver a Dulce. Mi pulso estaba latiendo como loco cuando sus ojos se encontraron con los míos, antes de volver la atención hacia Lara. Sorpresivamente la pequeña quería soltarse de mis brazos para abrazar a Dulce. Estaba volando bajo pero intenté pasar la niña a los brazos de Dulce. Los ojos de la mujer más joven comenzaron a brillar de una manera que jamás había visto y mi corazón comenzó a revolotear sin control de tan sólo verla. La había visto con Sofi, pero esto era diferente. La mujer de cabello claro comenzó a hablar con Lara, quien al instante congenió con la de ojos marrones. Esos amables ojos de color chocolate miraron hacia arriba y se encontraron con mi mirada. No estaba segura de lo que ella veía, pero sentí que mi corazón iba a estallar con tantos sentimientos contradictorios. La sonrisa de Dulce era cálida mientras yo sentía que iba a estallar aún más.
"Yo… um.. iré por algo de beber", dije y huí de la escena. En mi camino hacia la cocina, encontré a Uckee y agarré su mano. Lo llevé hacia la primera habitación que no estaba ocupada y cerré la puerta tras nosotras.
"Creo que Dulce se me va a pedir matrimonio esta noche", dejé escapar y vi la cara de asombro de Ucker.
"¡¿Qué?!"
"Sí, lo sé. No soy sólo yo", dije aliviada pero aún iba y venía por el cuarto.
"Esto es de locos, ¿verdad?"
"Lo es, ¿no es así?, Ucker respondió e hizo que dejara de moverme.
"¿Ella no te ha dicho nada?" pregunté pero me negó con la cabeza. "Mierda, esto me va a provocar un ataque al corazón, lo juro. ¿A quién se lo diría? ¡Maite! Trae a Maite."
"Anahi, relájate. Te estás alterando", intentó calmarme pero ni siquiera estaba cerca de poder estar tranquila.
"Ucker, por favor", supliqué y vi que el tiró sus brazos por frustración y dejó la habitación para ir a buscar a la otra integrante del grupo. Muchas cosas que pasaban por mi cabeza, pero la imagen de Dulce junto con mi pequeña prima quedó grabada para siempre en mi memoria. ¿Por qué tenía que verse tan adorable con esa pequeña niña en sus brazos?
"Chica, ¿que estás haciendo? Estaba tratando de conseguir algo de comida", Maite protestó cuando Ucker la empujó dentro de la habitación. "¿Qué coño pasa? ¿Es una clase de junta secreta?"
"Maite, necesito que seas completamente sincera conmigo, ¿vale?" le dije, sin darle a la joven tiempo para adaptarse a la situación. "¿Dulce! te ha mencionado algo? ¿Sobre una sorpresa quizás?"
"No entiendo. La fiesta sorpresa ya ocurrió", me respondió y suspiré fuertemente.
"No, otra sorpresa… ¿algo sobré mí y ella?"
Escuché que la puerta se abría otra vez y era Poncho quien se acercaba. Estupendo, quizás el tendría alguna idea de esto.
"No quiero saber sobre alguna pequeña extraña sorpresa" Maite agregó y rodé mis ojos mientras Poncho nos preguntaba que ocurría.
"Anahi cree que Dulce le pedirá matrimonio esta noche" Ucker soltó la duda antes de que pudiera negarme.
"Sabía que te casarías antes que yo", Poncho exclamó.
"Aww, eso es tan dulce. Pedirte matrimonio el día de tu cumpleaños es muy tierno", Maite chilló pero mi cabeza estaba dando vueltas cuando me di cuenta que ninguna de las chicas tenía idea si Dulce de verdad había planeado algo.
"¿Qué te hace pensar que lo iba a hacer?" Ucker preguntó.
"Porque encontré un maldito anillo de compromiso en su apartamento", dije obviamente con pánico en mi voz. "Y quizás tuvimos una conversación sobre sentar cabeza y casarnos… y quizás dije algo como que estaba bien con ello, pero pensé que estábamos hablando en un futuro, ¡no cuatro semanas después!"
Los tres estaban en silencio mientras dejaba salir el peso que tenía en mi mente. Respiré profundo e intenté con todas mis ganas no desesperarme más. Quizás parecía melodramático, pero estaba en mi cabeza. Ver caras preocupadas hizo que mi corazón se hundiera. Ya me sentía como la mayor estúpida de todas por no estar segura de mis sentimientos cuando se trataba de una posible propuesta, pero sus caras sólo me hicieron sentir peor.
"Mira, eres mi chica", Maite comenzó. "Y estoy contigo porque tu siempre has estado conmigo, pero Dulce también es mi chica. Así que creo que debería decir esto. Ella está en esto, Anahi. Me refiero, que ahora en verdad lo está. Sé que ha estropeado y confundido tu cabeza, pero ella no te va a dejar ahora. Lo sé porque he hablado con ella casi todos los días y me está enfermando escuchar cuan perfecta eres. Te apoyaré con lo que decidas, pero deberías saber que Dulce no hará lo mismo que hizo una vez. Te ama con locura"
"Lo sé", le dije y oculté mi cara entre mis manos. "Y la amo. Lo hago, pero ¿hace cuanto que somos una pareja? Y hemos estado separadas el 90% de ese tiempo así que yo sólo… me pregunto si no se está apurando con esto. Quiero estar con ella, pero no estoy segura de si estoy lista para hacer esa clase de compromiso ahora mismo… con nadie." Los tres lucían tan agobiados como yo lo estaba.
"Soy alguien terrible por pensar así, ¿no?" pregunté algo insegura.
"No", Poncho me dijo inmediatamente. "Pero deberías ser honesta con ella. Si no estás lista, entonces ella lo entenderá."
"Sólo… dilo de la mejor forma posible.", Maite agregó y era obvio que estaba preocupada por su amiga.
"Y ¿cómo hago eso? Es Dulce de quien estamos hablando. Es la persona más vulnerable y sensible que conozco." respondí. "Tuvimos una conversación hace un mes, acerca de su inseguridad y que sentía que no era lo suficientemente buena para mí así que ¿cómo le diré que no estoy lista para casarme con ella?"
Otra vez, todos estaban en silencio. Hubo un golpe en la puerta y mis ojos se abrieron cuando Dulce apareció unos segundos después en el marco de la puerta.
"¿Qué estas haciendo aquí? Es tiempo para los regalos, cumpleañera", me dijo con una gran sonrisa y sentí un bulto en mi garganta., asentí y me uní con los otros chicos para seguir a Dulce hacia la sala otra vez. Todos estaban ahí reunidos, había pedido que hicieran una donación al Hospital de Miami en vez de recibir regalos costosos, pero algunos de ellos habían decidido darme algo pequeño por diversión. El regalo de Maite era definitivamente uno de los más memorables. Desenvolver las esposas con plumas en frente de toda mi familia fue algo que jamás olvidaré, eso lo aseguro. Incluso Dulce se sonrojó, pero tenía el presentimiento de que le gustó el regalo.
Me estaba poniendo más nerviosa con cada regalo que abría, hasta que sólo quedaba uno: el de Dulce. Mi corazón comenzó a latir como nunca cuando se acercó junto a mí en el sofá y me dio, sorpresivamente, una caja más grande de lo que imaginaba. No podía ser un anillo. Parecía un libro y comencé a romper el papel elegante para ver que mis sospechas se hacían realidad. Leyendo el título del gran libro quedé más que sorprendida.
"Las crónicas de Portiñon", leí en voz alta y miré hacia arriba para encontrarme con esos ojos marrones tan familiares. Se estaba mordiendo el labio inferior y ahora parecía más nerviosa que yo. Volví a ver el regalo que tenía en mi regazo y abrí las primeras páginas. Básicamente era una línea de tiempo de mi relación con Dulce, llena de fotos, letras de canciones, fechas y notas. Este era, de lejos, el más elaborado e íntimo regalo que alguna vez había recibido. En el libro había más de cien páginas y sentí que mis ojos comenzaban a llenarse con lágrimas, con sólo ver las primeras hojas de ello.
¿Por qué demonios estaba tan asustada de casarme con este maravilloso ser humano, quien obviamente estaba tan involucrada en nuestra relación? Por primera vez desde que encontré el anillo, no estaba asustada de que Dulce me preguntara. Habíamos pasado por mucho y logramos llegar hasta aquí. Cualquiera que hubiese estado en nuestra posición estaría destrozado en este punto. Miré hacia arriba, para volver a encontrarme con sus ojos y sonreí con todo mi amor a la mujer más joven.
"Ven aquí", susurré e hice que se agachara para poder tomar su cara con mis manos, dándole un tierno beso en sus labios. Me respondió dulcemente, pero con todo el amor posible, mientras mi pulgar acariciaba su cálida mejilla.
Cuando nos separamos del pequeño beso, se veía aliviada y feliz, lo que me hizo a mí feliz. Toda la ansiedad se disolvió lentamente, mientras todos comenzaron a mezclarse otra vez porque había abierto todos los regalos. Aún miraba profundamente hacia los ojos preocupados de la mujer que amaba y no quería soltar su perfecto rostro.
"Gracias, esto es asombroso", dije casi en susurro y limpié mi labial rojo que quedó en su boca.
"Bueno, te mereces lo mejor", me respondió. "Te tengo otra sorpresa pero te la daré cuando estemos a solas"
Hasta ahí llego mi ritmo cardíaco. No estaba asustada como antes, pero aún así estaba nerviosa. Se levantó y se disculpó antes de ver si todos los invitados estaban bien. Comencé a hojear la cubierta del libro que me generaba tantos recuerdos. Era increíble ver cuantos momentos habíamos compartido todo este tiempo. A veces no podía creer que habían pasado casi 11 años desde que la conocí. Había días en los que parecía que fue tan solo ayer y otros días eran como si no fuesen nuestras vidas. Leer las pequeñas notas que dejó en algunas fotografías era lo más interesante porque la mayoría eran pensamientos suyos.
El tiempo voló y toda la noche había sido completamente perfecta. Era bastante tarde y los últimos invitados que quedaban dejaron la casa de los Espinoza, yo estaba completamente exhausta y un poco borracha, bueno bastante más que un poco, en realidad. Me había convertido en alguien bastante ligero desde que había cambiado mi estilo de vida tan dramáticamente. Maite nos estaba llevando hacia el apartamento de Dulce porque era una de las pocas sobrias en la fiesta. Dulce y yo estábamos sentadas atrás con Poncho, mientras Ucker estaba sentado de copiloto.
Quizás era el alcohol, pero no podía quitar mis manos de Dulce durante todo el viaje. Seguía empujándola en besos apasionados mientras Poncho nos gritaba que parásemos.
"Ya, parad. Me estoy hartando de tan sólo veros", el joven dijo e hizo que todo los que estaban en el coche se rieran.
"No te pongas celoso" arrastré las palabras y puse mi mano en la rodilla de Dulce, dibujando pequeños patrones.
"Al menos sé que mi regalo será de buen uso", la joven respondió y le di a Dulce una gran sonrisa. Mi mano subió hacia su muslo y escuché como se quedó sin aliento, cuando se sorprendió de lo que hice.
"¡Oh por Dios, esa es mi canción! ¡Mani, súbele el volumen!", Poncho gritó cuando escuché que la base se volvía más fuerte en el coche. "Do it", por Cherish, múltiples veces nos habíamos divertido con esa canción. Estaba demasiado ebria como para controlar cualquier acción que hiciera en este momento, pero a la vez me gustaba ser así de desinhibida. Poncho y Ucker ya estaban vibrando con la base que se escuchaba por los altavoces. Lo próximo que supe de mí era que, estaba a horcajadas sobre Dulce y comencé moverme en su regazo perfectamente junto al ritmo de la música. Los ojos marrones ahora estaban más amplios, pero emocionados, mientras ahora era Poncho quien me alentaba.
"Estás completamente borracha", Dulce se rió pero la callé presionando mis labios contra los suyos. Sus brazos envolvieron mi cintura y escuché que Poncho se quejaba otra vez. De repente el coche se detuvo y Maite nos dijo que habíamos llegado al apartamento de Dulce. Tuve un leve problema al quitarme de su regazo con gracia, pero pude hacerlo. Decirle adiós a los integrantes del grupo era un poco amargo, pero les agradecí otra vez por venir a verme. Me afirme fuertemente de la mano de la mujer de cabello claro, porque necesitaba algo de apoyo para subir las escaleras de su apartamento. Me quité los zapatos antes de que entráramos a su casa y al entrar los dejé en suelo. Agarre a Dulce por ambos lados y la empujé contra la pared, escuché que se reía suavemente.
"Tranquila, tigre" me dijo y corrió su mano por mi pelo. Cerré mis ojos tan pronto lo hizo y me incliné para darle un beso. Me detuvo poniendo su dedo índice contra mi boca. "¿Por qué no te pones cómoda en la cama y me uno a ti en unos minutos?"
Estaba muy borracha como para defenderme y pelear por el mando. Así que asentí e hice mi camino hacia su habitación, casi me caí en su cama y miré hacia el cajón que estaba a mi lado. Otra vez me golpeó y no pude evitarlo y lo abrí rápidamente. La pequeña caja negra aún estaba en el mismo lugar en el que la había dejado. Dulce no se la llevo a la fiesta, y tampoco la tenía ahora. Estaba confundida, una parte de mí estaba casi decepcionada. Intenté calmarme porque quería que esta noche fuera especial, pero estaba comenzando a dudar de mi capacidad para hacer lo que teníamos planeado hacer.
De la anda, escuché música y me senté en la cama. Incluso en mi estado confuso, reconocí la canción en un abrir de ojos. Era la canción que comenzó todo, de cierto modo. La voz de Alex Turner comenzó a invadir la habitación y sentí que mi corazón estaba latiendo rápido.
“Crawling back to you (arrastrándome otra vez hacia ti)
Ever thought of calling when you’ve had a few? (Al menos pensaste en llamarme cuando tuviste alguna vez a algunos?)
‘Cause I always do (Porque yo siempre lo hago)
Maybe I’m too busy being yours (Quizás estoy demasiado ocupada siento tuya)
to fall for somebody new (como para enamorarme de alguien más)
Now I’ve thought it through” (Ahora ya lo sé muy bien)
Unos segundos después, Dulce apareció usando una camiseta blanca y un par de short bastante cortos, short rojos. Junto con la canción, rápidamente conecté los puntos. Estaba usando lo mismo que uso la noche que nos besamos por primera vez. Aunque mi cabeza dolía como nunca, sonreí a la joven que lentamente caminó hasta estar cerca de mío.
"¿Te gusta mi sorpresa?" me preguntó y se detuvo al borde de la cama. Una mezcla de alivio y decepción me invadió, cuando me di cuenta que el anillo era algo completamente irrelevante esta noche.
"Sí, me gusta", respondí.
"¿Y que tal esto?", agregó y lentamente se quitó la camiseta, revelando un sujetador de seda roja. Mis ojos se abrieron cuando se quitó los shorts y vi las bragas de encaje que hacían juego por completo. No pude decir nada porque Dulce ya estaba en la cama y sentándose a horcajadas en mis caderas. Sus manos recorrieron el centro de mi torso mientras se mordía el labio una vez más.
"No me puedo quejar" finalmente dije y vi que se agachaba. Al tomar sus ansiosos labios con los míos me daba una asombrosa satisfacción pero el dolor de cabeza aún me hacia estar incómoda. Nos estábamos besando por unos minutos antes de alejar a la más joven, quien me miró completamente preocupada.
"¿Estás bien?", me preguntó.
"Sí, claro", mentí.
"Estás demasiado tensa, como si estuvieras sufriendo" me dijo y aún me sorprendí cuan bien podía leerme a mí y a mi comportamiento.
"Quizás tengo un pequeño dolor de cabeza", admití, "Probablemente sea elalcohol."
"Está bien, sabía de todas formas que estabas borracha" se rió, sin parecer importarle si no estaba preparada para nuestro pequeño juego de amor.
"¿No estás enfadada?", mi voz preguntó un tanto insegura mientras frotaba mis sienes.
"¿Por qué estaría enfadada?", sonaba sorprendida.
"Porque no vamos a hacer el amor" dejé salir y Dulce se echó a reír a carcajadas.
"Jesús, Anahi", movió la cabeza. "No me hagas sonar como una puta. No es lo que espero cuando vienes a casa.", agregó sinceramente y remplazó mis dedos por los suyos; masajeando mis sienes gentilmente. Respiré profundo y cerré mis ojos porque el masaje era mucho mejor si venía de su parte. "No me importa si nos acostamos o no, siempre y cuando sigas volviendo a mí."
Abrí mis ojos otra vez y vi la ternura que irradiaba en esos ojos marrones que hacían derretir mi corazón, cada vez que los miraba. Nos puso la manta sobre nosotras, haciendo que me acostara encima de ella, así mi cabeza descansaba sobre su hombro desnudo. Sus dedos comenzaron a masajear mi frente y a aliviar la tensión en mi cabeza. Me gustaba acurrucarme junto a ella todo lo posible mientras seguía con los masajes. Mis pensamientos volvieron al regalo que me había dado y todo lo demás que había hecho esta noche por mí.
"Gracias, Dulce.", susurré. "Ha sido una noche perfecta."
"De nada" me respondió suavemente, sonaba como si se estuviera quedando dormida.
"Por cierto, ¿de donde sacaste esa idea del regalo?"
"En realidad volví a mirar todos nuestros antiguos vídeos" me confesó y sonaba un poco avergonzada. "Eso me dio una idea, pero hablemos mañana. Todavía tenemos algo de tiempo antes de que te vayas. Tú sólo relájate yduerme"
"Está bien", respiré, "Te amo."
"Yo también te amo" me dijo y continuó no solo masajeando mi frente, sino también acariciando mi pelo. Volví a recordar la velada en mi cabeza y toda la ansiedad que había tenido por el estúpido anillo. Aún una parte de mí quería preguntar que hacía la joya en su cajón, pero estaba demasiado ebria y muy cansada como para seguir analizando. Disfruté, cuanto me fue posible, la cercanía con Dulce antes de comenzar a hablar acerca de nuestros planes para los siguientes cuatro meses que no separarían.

________________FLASHBACK____________________
Dulce’s POV
Sentarme en los asientos que estaban al final de la furgoneta era algo que me gustaba hacer cuando mis nervios me estaban matando. Íbamos en camino al siguiente concierto del Jingle Ball y aún no podía creer que fuéramos parte de algo tan especial, ni en sueños pensé estar allí. Jamás había ni siquiera soñado con todo lo que nos ha ocurrido durante este año. Entrando al inicio de mi Tumblr, intenté no ver qué me habían etiquetado porque sabía que sólo causaría más caos en mi cabeza.
Miré hacia arriba y vi a los chicos. Mai estaba hablando por teléfono, como siempre. A su lado estaba Cristián, Ucker y luego Anahi. Poncho estaba de copiloto.
Ucker y Anahi se estaban riendo de algo que no pude oír, porque tenía la música de lo más alto en mis cascos. Verlos me causaba un dolor punzante en el pecho. Recodé la época en que era yo quien estaba sentada al lado de Anahi cuando viajábamos hacia cualquier lugar y era yo quien la hacía reír con su manera tan particular. Eso no fue hace mucho, pero parecía que fue hace tiempo. El hecho de que era mi culpa, hacía todo peor.
Ella estaba intentando ser mi amiga, pero estaba siendo la más estúpida al ignorarla lo mejor que podía. Desde nuestra pelea en Miami, donde me había dicho que me había ganado la reputación de una cualquiera, tenía una razón por ser tan fría, pero la verdad era que tenía un motón de distintas razones para alejarme de ella desde antes. Jamás debí haber actuado por mis estúpidos sentimientos, esa noche que le pedí que me besara. el simple recuerdo de esa noche me ponía la piel de gallina. La sensación de sus hábiles labios contra los míos, enseñándome lo que jamás había hecho. Había sido el beso más perfecto con un final demasiado horrible.
Suspiré y me enfoqué otra vez en mi móvil. Aunque sabía que me arrepentiría, escribí #Portiñon en la barra de búsqueda de Tumblr. Las imágenes mías con Anahi aparecieron y siempre me sorprendió lo intuitivos que eran nuestros fans. A veces capturaban pequeñas miradas y toques de los que ni siquiera yo me daba cuenta. No importa lo patética que me veía, había momentos donde me imaginaba qué pasaría si sus suposiciones fueran verdad; si Anahi de verdad tenía sentimientos albergados hacia mí. Había un video con un montón de notas y miré hacia arriba para asegurarme de que nadie me estaba mirando antes de apretar play. Alguien decía que el título debería ser
“Las crónicas de Portiñon”, lo que me hizo sonreír por alguna razón. Sabía que Anahi no miraba esta clase de videos y que se había distanciado un poco de las redes sociales, pero yo era una adicta; la última fan girl.
Ver el vídeo era un absoluto infierno. Más de 10 minutos de puro infierno. Era como ser golpeada en la cara con la verdad de lo que estaba haciendo. Sabía que no era por el romance con Anahi, pero ella aún me extrañaba y a nuestra amistad, lo dejó claro cuando intentaba tener algún tipo de comunicación conmigo. Ver lo despectiva que era con ella frente a mis propios ojos me dolió mucho más de lo que esperaba. No podía imaginar como se había sentido durante los últimos meses. Ella no tenía idea de por qué la trataba así, excepto por ser humillada por nuestro beso. Las lágrimas aparecían en mis ojos mientras continuaba viendo el vídeo y me di cuenta de lo que estaba renunciando. Era la mejor amiga que tenía y la estaba alejando por culpa de algunos tontos sentimientos, aunque constantemente me decía que quería mucho más, no podía ignorar cuanto quería su amistad.
Mis ojos dejaron de mirar al móvil y miraron a Anahi, quien ahora estaba demasiado pensativa; sus ojos verdes miraban hacia la ventana. Era una idiota, me dije a mi misma. Lo peor de esto es que Anahi saltaría y tomaría la oportunidad de ser amigas otra vez sin necesidad de preguntarle. Eso hacía las cosas mucho peor porque me sentía culpable de tratarla como la mierda.
La furgoneta se detuvo cuando llegamos al lugar de esta noche. Todo salía como estaba planeado y mejorábamos con cada actuación que hacíamos. Había otra actuación que sabía que Anahi se moría por ver: Paramore, estaba demasiado obsesionada con la banda de rock y siempre amé ver su lado más fangirl, como yo. Tan pronto la banda comenzó a tocar, Anahí estaba pegada al lado del escenario viendo a Hayley Williams rugir con sus canciones. Estaba al lado de Cristián, unos cuantos pasos lejos de la chica de cabello oscuro que hacía a mi corazón latir demasiado rápido.
Estaba cantando cada canción y terminé viéndola a ella en vez de la banda. La canción que cambió su conducta por completo era “The Only Exception”. No se podía negar que ella amaba la canción y me di cuenta que sus verdes brillaban con las luces, estaba llorando y terminé de la misma forma al segundo verso.
Maybe I know somewhere (Tal vez sé que, en algún lugar)
deep in my soul (Profundamente en mi alma)
That love never lasts. (Aquel amor jamás dura)
And we’ve got to find other (Y que tenemos que encontrar)
ways to make it alone. (Otros caminos para hacerlo solos)
Or keep a straight face. (O mantener la frente en alto)
And I’ve always lived like this (Yo siempre he vivido así)
Keeping a comfortable distance. (Intentanto mantener una distancia cómoda)
And up until now I have sworn to myself (Y hasta ahora me había jurado )
That I’m content with loneliness. (Que sería contenta con la soledad)
Because none of it was ever worth the risk. (Porque nadie valía la pena)
But you are the only expection (Pero tú eres la única excepción)
Escuchar esas palabras y verla cantar mientras lloraba, era demasiado. El video me había abierto los ojos de alguna manera, pero esto era la gota que colmaba el vaso. Mis pies estaban caminando hacia ella sin analizar nada y puse mi mano consoladoramente en su hombro. Sus ojos se enfocaron en los míos, parecía demasiado sorprendida. Tragué levemente, pero le sonreí conncariño antes de frotar su hombro. También me sonrió y el alivio era bastante obvio de su parte. Me enfoqué en la banda y ella hizo lo mismo para ver el resto del show.
Quería su amistad tanto como ella quería la mía. Por supuesto que quería mucho más que eso, pero acepté el hecho que eso jamás pasaría. Tan pronto entendiera aquello, podríamos volver a ser amigas y continuar hacia adelante, tenía que intentarlo porque se lo debía y era lo mínimo que podía hacer. Más tarde cuando terminamos una entrevista, Anahi estaba demasiado nerviosa porque el entrevistador le ofreció que si quería, podía conocer a Hayley Williams.
"Deberías hacerlo", finalmente rompí el silencio entre nosotras y su sonrisa nerviosa me hizo sonreí a mí también.
"No puedo. Ella no tiene idea de quien soy y probablemente piensa que soy una patética fan", la mayor decía suavemente con pánico, porque su oportunidad sería muy poca si el entrevistador se fuera.
"¿Y qué? ¿Sabes cuantas veces he hecho el ridículo en frente de mucha gente que admiro?", intenté alentarla para que aceptara la oferta de conocer a uno de sus ídolos. "En ese momento no se trata de ellos, es sobre ti. ¿Quién sabe cuando tendrás la oportunidad de verlos otra vez? Acepta tu fan girl interior. Iré contigo si quieres, ahí definitivamente te verás más genial en comparación mía."
"¿De verdad irías?", me preguntó con esperanza y asentí.
"Está bien, ¿quieres ver a Paramore o lo dejamos para otra ocasión?", el hombre mayor le preguntó a Anahi y la miré ansiosa.
"No, me gustaría conocerla", dijo y Cristián se unió a nosotras porque quería ver a la cantante principal de la banda de rock. Después de eso todo pasó muy rápido. Los tres seguimos al entrevistador y él habló con algunas personas antes de que lo alcanzáramos en el camerino de Hayley Williams. Estaba a punto desmayarme pero ver a Anahi en ese estado de admiración era mucho más divertido. Tan pronto como la mujer de cabello rojo apareció,
Anahio estaba otra vez estaba a punto de llorar. No podía creer lo que sus ojos veían y jamás había visto antes, tanta fascinación por un artista. Era adorable. Terminamos teniendo una pequeña conversación con Hayley, quien era bastante centrada y dulce, y se tomó algunas fotos antes de dejarla que regresara a su camerino.
"Dios mío ¿eso acaba de ocurrir?", Anahi preguntó y yo aún estaba con histeria. Me reí un poco y no pude evitar conectar nuestros brazos, mientras Cristián estaba a dos pasos delante nuestro. Se veía sorprendida, pero siguió conmigo.
"¿Ves?, no era tan malo, ¿no?" , le dije y escuché que respiró profundamente
"Eso no fue para nada malo. Fue de locos, tengo que tweetear sobre esto o algo por el estilo porque siento que voy a explotar", me dijo llena de energía y amaba esa Anahi. Últimamente estaba distante del grupo y de todos los demás. Aunque sabía que ella necesitaba su tiempo a solas, me preocupaba a veces. Fui interrumpida en mis pensamientos cuando escuché que hablaba otra vez.
"Dul, lamento lo que te dije en mi casa en Miami", se disculpó pero la detuve inmediatamente.
"Olvídalo. Yo ya lo hice", le dije porque ella no era la que tenía que sentirse culpable. Yo era la tonta en este escenario. Ver su gran sonrisa hizo que mi corazón revoloteara, pero tenía que intentar actuar genial.
"Estoy tan feliz ahora mismo, que no se que hacer conmigo", exclamó y Cristián se dio la vuelta para vernos cara a cara.
"Ella era bastante genial. Quizás debería escuchar sus canciones", el más joven dijo y Anahi se rió de todo corazón, haciendo que me uniera porque era contagiosa.
"¿No has escuchado su música? ¿Entonces por qué querías conocerla?", Anahi preguntó aún riendo.
"Porque te tengo calada chica. Te veías asustada y todos a veces necesitamos un leve empujón, ya sabes", Cristián respondió y vi que la expresión de Anahi cambió. Era como si se hubiera dado cuenta de que los demás también estaban para ella, y que no necesitaba siempre ser tan precavida.
"Gracias, Cris", la de ojos verdes respondió gentilmente y Cristián nos guiñó un ojo antes de reunirnos con los demás
Aún seguía sosteniendo el brazo de Anahi cuando caminamos hacia la furgoneta que nos dejaría en el hotel, pero esta vez le pregunté a Anahi si se sentaba a mi lado y nos colocamos en los asientos de atrás. Comenzó a tweetear acerca de que conoció a Hayley Williams, mientras yo veía como estaba tan entusiasmada otra vez. No estaba segura si sería o no capaz de continuar de esta manera sin volver a mis viejas manías y alejarme de ella cuando me asustase otra vez, pero estaba intentándolo. Era lo único que podía hacer en este momento, quizás podíamos marcar un nuevo capítulo en
“Las crónicas de Portiñon”, pensé y sonreí para mí.

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