El antifaz

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El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:35 pm


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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:35 pm

El antifaz


-Mónica no creo que sea buena idea.
-Es tu despedida de soltera, absolutamente todo está permitido.
-No lo sé… Es como si engañara a Poncho. -Yo dudaba mucho de lo que Mónica me proponía pero a la vez moría de ganas de hacerlo.
-No es como si te fueras a acostar con ella. Es solo diversión. Tú y ella solitas. A demás me dijiste que esa era tu fantasía.
-¡Eso te lo dije ebria! –Abogué un poco a mi favor.
-¿Y? también cuenta. Any sabes que en cuanto te cases con Poncho serás la señora de Herrera, y no podrás hacer nada de esto. -Suspiré, realmente era cierto y quería hacerlo.
-Al menos procura que la joven sea hermosa. -Sonreí embobada pensando en alguna chica linda y Mónica salió saltando de la habitación. No pude evitar reírme y gritarle para que me escuchara. -No entiendo porque estas tan feliz si soy yo la de la despedida de soltera.
-Jajaja porque ya era hora que te decidieras amiga. -Me gritó. Quien sería la chica, no lo sabía, sería lo más loco que haría en mi vida. Lo único que espero es que Poncho nunca se entere de esto… Con lo tradicional que es no me lo perdonaría nunca.
Días después ya estaba en el lugar donde Mónica me dijo que fuera. Era una casa alejada de la ciudad, la verdad es que se ve muy bonita desde mi posición en el frente. Hay un carro aquí estacionado así que supongo que ella estará allí dentro. Estoy muy nerviosa. No sé quien es ella y que haremos… Estuve a punto de regresarme en varias ocasiones pero mi curiosidad era más que mi temor. Me acerco a la puerta y la toco esperando a que alguien la abra pero al hacerlo noto que no está cerrada del todo y entro muy despacio.
- ¡Hola! ¿Hay alguien aquí? -Cuando pregunto siento que alguien cierra la puerta y cuando intento voltearme me toman de la cintura, pegando su cuerpo al mío. Su mano acaricia mi abdomen. Me estremezco, mi respiración se acorta, es una chica siento sus pechos en mi espalda. Ella muerde mi oreja y me susurra.
-Estoy aquí. ¿Estás lista para la diversión? -Me pregunta y no me deja responder su lengua recorre mi piel, mi cuello y me es difícil mantener la concentración. Me volteo para observarla y esta sonríe. No puedo ver bien su rostro por que lleva un antifaz uno como esos de batman o de los festivales de mascaras que hacen en Venecia solo que el de ella es azul claro, en combinación con la ropa interior que lleva puesta, que es precisamente lo único que lleva puesto y sus tacones. Aunque no puedo ver bien su rostro estoy segura de que es hermosa y su cuerpo aún más. Sonrío inevitablemente. -Eres hermosa. -Dice sin apartar la vista de mí.
-Eso se lo debes decir a todas. -Le digo para no darle importancia. Ella sonríe aun más y me toma de la mano llevándome hasta el sofá sentándome en él y sentándose a horcajadas sobre mí. -¿Por qué no puedo ver tu rostro? –Pregunto un poco curiosa.
- Porque eso no hace falta. -Ella toma mis manos y me hace rozar sus pechos, su abdomen yo intento alejar mi mano cuando la baja más allá de su cintura pero ella sonríe y me hace tocarla de nuevo esta vez sus caderas su espalda luego de frente nuevamente. Yo miro el recogido de mis manos y miro su rostro que nunca ha apartado la mirada de mí. -Estás un poco nerviosa debes relajarte.
-Nunca he hecho algo como esto. -Admito y ella sonríe aún más bonito.
-Lo sé preciosa y esta será la mejor noche de tu vida. -Se abalanzó a mi boca y me besó con pasión. No sé que tenia esta mujer pero me descontrolaba mientras su lengua exploraba toda mi boca sus manos acariciaban mis senos por encima del vestido. Me sentía descontrolada no quería parar de besarla. Ella de un momento a otro despegó su boca de la mía y por instinto busque su boca y ella no me dejo obtenerla mordió mi cuello y lo lamio nuevamente. Sentía como sus manos abrían el zipper de mi vestido y se metían acariciando mi cuerpo desnudo. Note que sonrió contra mi cuello cuando se percató de que no llevaba sujetador. Comenzó a masajear mis pechos ya erectos por la excitación y con sus manos bajó mi vestido. No me dio tiempo a reaccionar cuando su boca estaba sobre uno de mis pechos devorándolo. Se escuchaban mis gemidos en la habitación aunque intentaba controlarlos. Sentía que ella mordía mis pezones primero uno y luego el otro. Yo por instinto o excitación supongo, comencé a tocar sus pechos sobre su sujetador. Ella dejo mis pechos y volvió a mi boca mientras me besaba sentí cuando se quitó su sujetador y lo lanzó a alguna parte de la sala. Sentí sus fríos pechos rozar los míos y me estremecí aun más. Ella al notarlo sonrió y continuó el beso mientras se frotaba una y otra vez contra mí. Yo estaba al borde del delirio. Jamás me había sentido así. Ni siquiera con Poncho. Ella volvió a mi cuello y besó mis pechos. Me miró y luego miró sus grandes pechos yo supe lo que quería y lo hice. Jamás pensé que alguna vez lo haría pero lo hice. Lleve su pecho a mi boca y lo chupé. Estuve jugando, acariciándolo con mis labios y lengua mientras ella presionaba mi cabeza para que no lo sacara de mi boca. Luego tomé el otro e hice lo mismo. -¿Te gustan? -Preguntó excitada en un susurro.
-Me encantan. -Pronuncie como pude y la besé en los labios. Mientras me besaba ella metió las manos bajo mi vestido y acariciándome lo subió y lo sacó por mi cabeza.
-Así estamos mejor. -Dijo volviendo a besarme. Mientras me besaba sentí como una mano traviesa se posó entre mis piernas ya un poco abiertas y sentí como su mano toco mi entrepierna. Gemí al contacto mientras ella seguía besándome. Otra de sus manos estaba recorriendo mi espalda en alguna parte. Mi respiración era entrecortada. Mientras ella me acariciaba. Con la mano que estaba en mi espalda tomó una de mis manos y la llevó a su entrepierna. -Siente como estoy por ti. Solo por ti. -Yo estaba en otro mundo debido a la excitación. Ella me acariciaba y yo a ella. En algún momento quitó mi braga y la suya para poder acariciarnos mejor. Ella devoraba mi cuello y otras veces yo el de ella. Me llevo a la cama que estaba detrás del sofá acariciándome con pasión. -Esto realmente te gustará. -Dijo esto y en un rápido movimiento estábamos con nuestras piernas entrelazadas y nuestras intimidades rosándose. Nos movíamos con frenesí y me penetro con sus dedos hasta que ambas llegamos al clímax.
Ella se recostó sobre mi pecho luego de darme un pequeño beso. Realmente este gesto me parecería algo tierno a no ser que ya sabía que esto era normal para ella. Acostarse con chicas y cobrar por ello. Al pensar en esto toda la magia que sentía se desvaneció. Sentí como ella se acurrucó a mi cuerpo y la abracé. Quizás no debí hacerlo, pero lo hice y nos quedamos profundamente dormidas. Cuando desperté ella salía de la ducha y no se percató de que yo estaba despierta pude ver su rostro y como lo suponía era realmente hermosa. Ella se encontró con mi mirada y se asustó de repente.
-No se suponía que me vieras. -Dijo volteándose un poco molesta.
- Lo siento… Acabo de despertar y…
-Lo de anoche no tenía que haber pasado. No sé lo que me ocurrió todo se me fue de control. -Dijo aun sin mirarme un poco asustada, yo me levanté de la cama envuelta en la sábana como un vestido y tomándola por los hombros la volteé hacia mí.
-Fue la mejor noche que he tenido en mi vida. -Ella sonrió sin quererlo pero fue inevitable porque yo también le estaba sonriendo.
-Se supone que solo jugáramos un poco… y que no pasara nada más…
-No te preocupes esto no saldrá de mí. -Ella sonrió y se vistió rápidamente mientras yo la observaba.
-Creo que tú ya deberías bañarte y vestirte. Hoy es tu boda… -Ella dijo esto y rápidamente me levanté de la cama donde me había sentado a contemplarla vestirse por última vez, para observar la hora.
-Me caso en la tarde, aun estoy a tiempo para llegar. -Sonreí pero ella esta vez estaba un poco seria o molesta, no lo sé.
-Que tengas una feliz vida. -Ella se dirigía a la puerta cuando un impulso me hizo detenerla, voltearla hacia mí y besarla intensamente. Ella me cargó, coloqué mis piernas en su cintura y caímos entre risas al sofá. -Él tendrá mucha suerte de tenerte. Eres hermosa, apasionada, sexy y una buena niña. -Ella me sonrió.
-Tenerte a ti seria afortunado… Si él supiera esto que acabo de hacer me dejaría al instante.
-Y te escaparías conmigo para que vivieras la segunda mejor noche de tu vida. -Ella sonrió contra mis labios y me besó intensamente.
-¿Cómo te llamas? -Ella sonrió y mientras se paraba de encima de mí y sonreía sacaba algo del bolsillo de su jeans, el antifaz.
-Para ti. Soy la chica del antifaz y la que te hizo pasar la mejor noche de tu vida. -Mientras decía esto dejo caer el antifaz sobre mi rostro suavemente y se marchó. Yo tomé el antifaz con una sonrisa en mis labios. Conservé el antifaz, me duche y salí a mi gran boda después de la mejor noche de mi vida.
…………………………………………………
1 mes después…

-¿Por qué tiene que vivir aquí? ¿Por qué?
-Son solo unos días amor, no te pongas así.
-¡Unos días! Nos acabamos de casar solo llevamos un mes y ya alguien va a vivir con nosotros. No me gusta la idea para nada.
-Es mi amiga de la infancia y necesita nuestra ayuda.
-¿Pero que no tiene familia o qué?
-Anahí no hables así y compórtate porqué ya está por llegar.
-Ni siquiera me consultaste. -Estaba entre molesta y triste. No puedo creer que ni siquiera me haya dicho.
-Bebé tu eres adorable, no pensé que te opondrías asi.
-Pudiste siquiera decirle “lo consultare con mi esposa”.
-Yo le dije que… -En ese instante sonó el timbre. -Lo discutimos después ¿vale? No quiero que se sienta incomoda por favor.
-Ok, pero me tendrás que recompensar y te saldrá muy caro Herrera.
-No me digas así que me siento viejo. -Él fue a abrir la puerta y yo a verificar si la cena estaba lista. -¡Dulce! ¡Qué hermosa estas! Hace tanto que no te veo. -Dijo abrazándola fuertemente aunque desde mi posición no puedo ver su rostro.
-Yo también te he extrañado Ponchito. No sabes cuánto te agradezco esto que haces por mí.
-Te lo debo Dul. Ven para que conozcas a mi mujer. -Llegaron a la cocina donde estaba sirviendo algo de comer. -Amor esta es Dulce. -Me voltee para por fin conocer a la tal Dulce, su mejor amiga. Cuando sus ojos se encuentran conmigo hacen que me paralicé, mi corazón se agita como un caballo desbocado y el aire abandona mi cuerpo. No lo puedo creer es… Es ella. Me sonríe levemente sin apartar la vista de mí.
-Encantada de conocerte Anahí, Poncho me ha hablado maravillas de ti. Muchas gracias por permitirme quedar en tu casa. -Ella actúa normal como si no me conociera me sonríe y yo me siento perdida. Bueno es lo mejor para ambas actuar normal, no quiero perder mi matrimonio por una tontería de una noche.
-Espero que te sientas cómoda en nuestro hogar… -Le dije lo más sincera que pude, con el hilo de voz que me quedaba y ella asintió aun sonriendo.
-Sí, no te preocupes. -En ese momento sonó el celular de Poncho.
-Disculpen… -Dijo retirándose un poco.
-Estoy preparando algo de comer, no sabía lo que te gustaba así que prepare algo no muy sofisticado. –Mi voz tiembla puedo sentirlo al igual que todo mi cuerpo.
-Tranquila, no tenías que hacerlo.
-Amor debo salir a resolver un asunto en el trabajo, ya vuelvo. -Lo fulminé con la mirada. ¡Como me vas a dejar sola con ella! Gritaba en mi interior, él solo sonrió apenado. -Dulce estás en tu casa. -Se despidió de ella y me dio un pequeño beso en la mejilla, ya que cuando se acercó a mis labios le volteé el rostro. Me sentía un poco incomoda, no es como si fuera cualquier persona, es ella. Es la chica en la que pienso cada vez que hago el amor con Poncho, ella jamás se ha marchado de mi mente en este mes. ¿Cómo es posible que este aquí en mi casa? Me quedé observándola pensando en todo esto y solo me volteé para terminar de servir la comida para ella y para mí.
-No tienes que disimular mucho, sé que no te caigo bien y también sé que no quieres que este aquí pero solo serán dos semanas lo prometo, buscare donde mudarme muy pronto.
-No pienses eso Dulce yo…
-Tranquila se que te acabas de casar y que necesitas tu privacidad. Pero yo estaré lo mas ausente posible. -¿Ella no recuerda nuestra noche? Y yo sin olvidarla, o waoo que ingenua fui. Para ella solo fui una aventura una tonta chica en una despedida de soltera. Ok, entonces la trataría como tal.
-Tú eres amiga de Poncho y no te niego que me incomodo un poco esto, pero no solo por el hecho de que vinieras a quedarte sino porque él no me lo consultó. Pero de todas formas quédate el tiempo que creas necesario, tranquila. -Dije un poco molesta y ella sonrió. Comenzamos a cenar y ella no apartaba la vista de mí, me siento observada en cada gesto y me incomoda eso. -¿Sucede algo? -Pregunto ya incomoda por su mirada.
-No, nada. -Ella sonríe y yo me vuelvo a derretir. Pero que tonterías si yo amo a Poncho. Solo suspiro y veo que no he comido mucho y se ha hecho de noche mientras estamos en silencio. -¿Por qué no comes? Está realmente delicioso. Él es afortunado de tenerte. -Yo la miró sin siquiera respirar recordando las mismas palabras de aquel día. Ella lleva su mano por encima de la mesa y cuidadosamente acaricia la mía. Por un segundo observo su mano acariciarme y la remuevo rápidamente parándome con mi plato.
-Ya terminé, voy a lavar los platos. -Voy a la cocina y cuando estoy enjuagando el plato siento su presencia muy cerca de mí, en mi espalda para ser precisa.
-Déjame hacerlo, ya tú hiciste la comida. -Susurra en mi oído y coloca su mano sobre la mía suavemente para tomar la esponja. Yo cierro los ojos y trato de respirar. De pensar. -¿Estás bien?
-Perfectamente. -Saco mi mano de la de ella de mala forma. Y me volteó para limpiar la mesa. Siento que ella me está observando pero la ignoro.
-Anahí. -Ella está a mi lado pero no la miro, no quiero mirarla. Ella toma mi brazo y yo me alejo.
-No me toques. -Ella me mira muy seriamente.
-¿Qué rayos te pasa conmigo? ¿Vamos a estar así todo el tiempo?
-No sé de qué me hablas.
-Sí que lo sabes, me estas evadiendo todo el tiempo.
-¡Y tú te estás acercando a mí demasiado! -Grite casi desesperada.
-Y tú darías lo que fuera porque me acercara más. -Dijo seriamente retándome y yo le di una cachetada. Yo nunca actúo de esta manera pero ella me estaba alterando mi paz. Me miró sin poderlo creer yo me sentía realmente mal por actuar así.
-¿Acabas de golpearme? -Me miraba incrédula con su boca abierta realmente sorprendida.
-Lo siento, lo siento mucho, discúlpame. -Dije sinceramente y casi a punto de llorar.
-Estás loca Anahí. -En ese momento entró Poncho interrumpiendo nuestra discusión.
-¿Como están las mujeres más bellas del mundo? -Abrazó a Dulce y me dio un beso en los labios. -¿Por qué tienes esa cara Dulce? Espero que no sea por la comida, mi mujer cocina delicioso.
-La comida estuvo bien. -Respondió sin apartarme la mirada. -Pero me voy a dormir ya Poncho, hoy ha sido un día muy largo y confuso.
-Está bien Dulcecita ya sabes que estamos en la habitación de al lado. La tuya es la primera por si Any no te la mostró.
-No, pero tranquilos que yo la busco.
……………………………………………
-¿Sueles levantarte en las noches? -Me dio un gran susto Dulce al decir esto, yo acabo de salir de mi habitación por algo para comer y ella estaba ahí en la oscuridad sentada en el sofá.
-Me has asustado. -Ella sonrió.
-Lo tendré en cuenta para la próxima vez.
-¿Qué haces ahí a oscuras?

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:35 pm

-Esperándote. -Esa respuesta hizo que toda mi piel se estremeciera. Y ella se levantó y se acercó a mí.
-¿Para qué? -Pregunto un poco seria y ella solo sonríe coquetamente.
-Podría ser para muchas cosas pero dado que eres la esposa de Poncho, solo te esperaba para hablar.
-¿De qué?
-De ti y de mí. -Me tomó de la mano y me guió hasta el sofá. -Eres hermosa Anahí pero estás comprometida. -Yo la miré confundida.
-¿Que estas queriendo decir?
-Que me muero por besarte, -acarició mis labios -me muero por tocarte, -Bajo sus manos dulcemente por mi cuello y por mis brazos. Mi corazón iba a estallar en cualquier momento. -Me muero por hacerte mía como esa noche, como nuestra noche. -Me miraba profundamente y podía ver la pasión en su mirada. Mi respiración estaba agitada.
-No puedo. -Dije bajando la mirada tratando de calmarme.
-Lo sé, pero eso no quiere decir que deje de desearte. -La miré a los ojos y a sus labios y enloquecí. Me lancé hacia ellos y la besé. La besé intensamente. Ella me acercó mucho más a su cuerpo tomándome por la cintura. Estaba enloquecida por ella. Cuando pude reaccionar me separé de ella rápidamente casi empujándola.
-¡No me toques! ¿Cómo te atreves?
-¿Cómo me atrevo? Si fuiste tú la que me besaste. -Me gritó incrédula.
-Tú me tentaste. Y no grites que Poncho puede despertar.
-Tú empezaste a gritar. –Dijo calmadamente.
-Vale, olvídalo. -Me levanté para irme y ella rápidamente se paró y me haló del brazo, me volvió a besar. Yo intenté separarme pero me estaba enloqueciendo. Sus besos eran como una adicción de la que no puedes escapar.
-Admite que no me has olvidado. -Me dice entre besos y caricias. Introdujo su mano por mi espalda y me estremecí de solo sentirla tocarme. Su boca devora mi cuello con locura y yo solo intento quitarle la camisa. De repente ella se separa y me sonríe.
-Lo siento pequeña pero tú estás casada con mi mejor amigo. -Mi cara no podía ser más de shock al escucharla decir eso.
-¿Qué?
-Que no pasará nada entre tú y yo. Y ya veo que no me odias tanto como parece. –Ella sonreía y yo estaba furiosa. -Tendrás que darte una ducha muyy fría. -Rió y se encerró en su habitación. Yo estaba realmente molesta. Me provoca y me deja así. Ahhhhh de todos modos no sería capaz de engañar a Poncho… ¿O sí? Es que esta mujer alborota todos mis sentidos.
Me fui a dormir y por suerte a la mañana siguiente me desperté y luego de darme una ducha me fui al trabajo sin verla. En la tarde llegué temprano, siempre me gustaba llegar antes de Poncho y sorprenderlo ya sea con algo rico para cenar o alguna tontería que se me ocurriera para hacerlo sonreír. Cuando abro la puerta allí esta ella limpiando la casa con un short tan corto que parece hot-pant y una camisilla que solo cubre sus pechos, dejándome ver su abdomen. Voy a enloquecer si esta mujer no sale pronto de esta casa.
-Llegaste. -Dijo sonriendo. -Estoy limpiando un poco…
-Ya veo… Podrías haberte puesto ropa al menos. -Me miró sorprendida.
-Tengo ropa. –Se miró y luego sonrió. -Ya sé que quieres que me la quite pero no puedo, estoy trabajando. -Se encogió de hombros y la ignoré. Me di un baño y me dirigí a la cocina para hacer algo de comer. -¿Ahora me ignoraras? -Aquí está de nuevo. Decido no hablarle y seguir preparando la cena. -Yo quería hacer la cena hoy… Te me has adelantado.
-No sabía que querías hacerla.
-Sí no me hablas no sabes nada. ¿Estás molesta por lo de ayer?
-Ni siquiera lo recuerdo.
-Tonterías… Tú fuiste la que dijiste que estabas con Poncho y que lo amabas.
-No te dije que lo amaba, pero sí lo amo. -La miré seriamente y a ella estoy segura que el comentario le molestó por la expresión que hizo.
-Pero aun no me has olvidado, se que de solo pensar en estar conmigo de nuevo te hace delirar.
-Que vanidosa me saliste… Y no, no quiero nada contigo. Así que déjame en paz. -Se acercó rápidamente a mí y sin percatarme me arrinconó contra la alacena.
-¿Porque estas tan nerviosa si no provoco nada en ti? -Intento zafarme pero ella no me deja.
-¿Qué es lo que quieres? No quieres nada de mí pero me provocas todo el tiempo. Déjame tranquila por favor. -Todo lo que le dije fue mirándola a los ojos. Ella suspiró.
-Lo quiero todo de ti pero no se puede. -Me dejó libre y se encerró en su habitación tirando la puerta. “¿Lo quiero todo de ti?” Definitivamente perdió la razón.
…………………………………………….
La tarde transcurrió con normalidad cenamos los tres juntos como una gran familia, mi casi amante, mi esposo y yo. Qué horror. Me di un baño y al salir me encuentro con ella.
-Me hubieras dicho y te hubiese acompañado. Te encantaría que te ayudara a bañar de eso no tengo dudas. -Me sonríe sínicamente y yo la ignoro. No quiero discutir, la deseo y ella lo sabe, eso es lo peor.
Al volver a la habitación observe el cuerpo semi desnudo de Poncho dormido sobre la cama… Mi esposo, el amor de mi vida hasta… Hasta que llego ella, mi chica del antifaz. Muero por qué me toque, porque me bese. ¡Oh Dios, que tonterías estoy pensando! Y lo peor es que la tengo aquí en mi casa, en el cuarto de al lado. Aun tengo la toalla puesta y comienzo a colocarme la crema en las piernas cuando siento unas manos que me acarician desde atrás de mi cuerpo mis piernas, justo donde estaba pasando mis manos. Casi doy un grito si no es porque ella colocó una de sus manos en mi boca. Sé que esta sonriendo, puedo sentirlo. Empujo mi cuerpo hacia tras para lograr que se separe pero es inútil. Estoy asustada si Poncho despierta sería terrible para él vernos. ¡Pero qué rayos! Necesito que salga de aquí. Mientras pienso que hacer siento como una mano se introduce dentro de la toalla y me acaricia el abdomen. Suspiro. Va a matarme esta mujer. No puedo procesar ella ha quitado la mano de mi boca y sigue acariciando mis piernas y mi cuerpo. Me siento presa de sus caricias, no puedo hacer nada ella besa mi hombro desnudo y reacciono cuando toca uno de mis senos. Rápidamente la empujo y me alejo de ella. La tomó del brazo y la saco de mi habitación.
-¿Estás loca? -Casi grito cuando estábamos en la sala. Ella sonríe.
-Te estaba gustando no te hagas.
-Quiero que te alejes de mí. Por favor. –Digo lo más serena que puedo.
-Eso es imposible. Se lo que provoco en ti y me gustas demasiado como para ignorarlo.
-Un día dices una cosa y al siguiente otra. Decídete.
-¿Estarías conmigo? ¿Dejarías a Poncho? -Está loca.
-No, claro que no. -Sé que eso le dolió, no sé por qué le dolió pero lo hizo.
-Estoy segura que él no te ha hecho sentir como yo.
-Y yo estoy segura que tu lo que quieres es tener relaciones así que búscalas en otro lado. -Me miro enojada, casi indignada diría yo.
-Quizás tengas razón pero es contigo con quien quiero estar.
-¿Eso es lo que quieres para dejarme en paz? -Dije harta y ella me miró incrédula. -Yo no voy a perder mi relación con él de tantos años solo por una calentura.
-Sabes que no fue ni es solo eso.
-Voy a vestirme.
-Ven a mi cuarto para hablar.
-No tengo nada que hablar contigo.
-Yo creo que sí. -Fue ella la que se volteó y se marchó. Volví a mi habitación y me calmé al ver que Poncho sigue dormido. Me pongo mi pijama y no sé qué hacer, definitivamente no voy a entrar a la cueva del lobo. Eso sería meterme en problemas, mi cuerpo le respondería y mi mente no me dejaría escapar de ella. De todos modos no es como si pudiera no verla jamás.
He decidido no ir a su habitación pero aun así necesito tomarme un vaso de agua. Cuando llego a la cocina la veo vestida sexymente tomando un snack de la nevera.
-¿Vas a salir? -Dejo escapar de mi boca sin poderlo detener. Ella sonríe.
-Se me ha presentado un trabajito esta noche. Ya sabes a que me refiero. -Ella debió notar mi cara de asombro porque acarició mi rostro y dio un beso en mi mejilla susurrándome. -No te preocupes qué no tendré nada íntimo con nadie, eso solo pasó contigo. -Puede procesarlo cuando sentí la puerta de la entrada cerrarse. ¿Un trabajito? ¡Van a tocar su cuerpo! La sola idea me enloquece, yo sé a lo que se dedica o más bien creo que este es como su hobby pero una cosa es pensarlo y otra tener la seguridad. Quiero llorar, quiero gritar, no quiero que nadie la toque, que nadie la bese y que no bese a nadie. No puedo detenerme y comienzo a marcar su teléfono como loca, Poncho me lo había dado por alguna emergencia al igual que ella tenía el mío, luego de unas 4 veces responde. ¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué me llamas tanto? Estoy conduciendo. -¿Qué le digo?
-No quiero que vayas.
-¿Qué?
-No quiero que nadie te toque, no quiero que toques a nadie, no quiero que vayas a ese lugar. -Debí escucharme desesperada a punto de llorar porque sentí como ella detuvo el auto y me comenzó a hablar tranquilamente.
-Anahí… Cálmate.
-Tienes razón, me gustas y no quiero que me gustes. No olvido ni un solo día la noche en que hicimos el amor. Y yo sé que esto es lo que haces y sé que estoy con él y que no puedo dejarlo y que es egoísta quererte solo para mí pero la idea de que alguien este contigo me está comiendo. No quiero que lo hagas Dulce. -Escuché como suspiró.
-Ven a esta dirección quiero que hablemos fuera de la casa. -Me dio la dirección pero es un cuarto de hotel y estoy asustada y emocionada a la vez. A eso le podría sumar confundida y cada minuto que paso dándole vueltas al hotel la deseo más y más. Me estaciono, ella debe pensar que no vendré me he tardado 30 minutos y esto está a 2 cuadras de mi casa. Cuando entro subo directo al piso de la habitación. Toco la puerta y ella la abre y sin dejarme pensar me abraza. Yo la abrazo fuertemente sin saber que decir. Ella se separa de mí y me hace entrar cerrando la puerta. Me siento desarmada estoy en un hotel, con una cama y con la chica que deseo detrás de mí. Voy directo a las puertas de cristal que me dejan ver la ciudad y la noche. Suspiró y siento sus manos recorrer mis brazos y me estremezco.
-Dulce… -Me volteo y ella pone un dedo en mi boca para que no diga nada. Quiero llorar y ella me mira como si me amara. Como esas miradas de las películas o cuando te babeas por un helado, o un niño por su juguete favorito. Un juguete… Eso definitivamente es lo que no quiero ser. -Esto es una tontería no debí venir. -Voy a caminar pero ella no deja que me mueva. No deja de observarme y acaricia mi rostro.

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:38 pm

-En serio me gustas. -Se acercó y me besó. Como amo estos labios, su boca, su prohibida boca me mata. Me derrito con cada uno de sus besos, con cada una de sus caricias. -Y muero por hacerte mía. -Eso definitivamente me cortó la respiración. -Pero eso no es lo que quieres… Y no voy a presionarte. -Oh Dios esta mujer es realmente tan linda. Me tomó de la mano y me guió a la cama. Nos acostamos una frente a la otra sin dejar de mirarnos. Ella acariciaba mi rostro dulcemente y no dejaba de mirarme como un tesoro. -Me enamore de ti. -Dejo salir de su boca y mi corazón se estalló, mi garganta se secó y mi respiración se cortó. Ella sonrió. -Sí. Estoy enamorada de ti. Me gustan desde tus ojos, tu pelo, tu nariz, tu sonrisa, tu cuerpo… Tu deseo, tu pasión. Definitivamente él es muy afortunado. Me gustaría tener su suerte. -Se escuchó con voz ahogada. No sabía qué hacer que decir solo la observaba. Yo no sé lo que siento por ella. Vale sí que lo sé, la quiero, la deseo y no quiero perderla. -No espero que digas lo mismo pero sé que causo muchas cosas en ti.
¡Claro que causas cosas en mí! Me guardo eso que quiero decir y no me atrevo, solo la miro y ella sonrió un poco pero note que contenía las ganas de llorar y yo solo quería abrazarla y eso hice. Me acerqué a ella y la abracé. Me acosté sobre su pecho y escuché los latidos de su corazón. Ella acariciaba mi cabello y yo me dejaba consentir. Estuvimos así como 3 horas. Ya casi iba a amanecer.
-Es hora de volver, aunque me gustaría tenerte más tiempo así, para mí. ¿Estás dormida? -Levante mi rostro… La bese dulcemente y me puse de pie sin decir palabra. Ella hizo lo mismo y cada cual se fue por su lado.
Al llegar a la casa entré cuidadosamente en mi cuarto y Poncho estaba exactamente como lo dejé, era muy raro que él se levantara en las noches, eso me aliviaba pero lo que estaba haciendo era realmente malo, no había estado con ella pero la había besado… La he deseado y la deseo. Yo creo que también la quiero y no es solo esta pasión desenfrenada. Suspiro. Es hora de ir a la cama me quedan apenas tres horas para levantarme. Entre sueños siento como Dulce me besa, me besa la espalda para despertarme, luego mi cuello y luego mi rostro. Sonrió y cuando abro los ojos es él. No puedo evitar asustarme y él me está mirando como si estuviese loca.
-Lo siento bebé es que me sorprendí.
-¿A caso esperabas a alguien más en tu cama? -Yo me paralizo y él comienza a reír.
-Tonto. -Le pego con la almohada y me toma entre sus brazos a besos y caricias. Realmente lo quiero, reímos sin parar mientras él me hace cosquillas y me carga por la habitación sobre su espalda dando vueltas para luego tirarme en la cama y comenzar a besar todo mi cuerpo. Él es adorable y yo… Él no se merece nada de esto.
-Te amo tonta.
-Y yo a ti tonto.
-Entonces me harás un rico desayuno mientras me baño. -Me sonríe como un niño.
-Claro bebé.
-Luego quiero que te prepares, como es sábado tengo un plan especial para estar solitos… tú y yo solitos esta tarde. -Sonreí forzosamente él y yo solitos. Oh Dios Dulce… Poncho me besa, toma sus cosas y va al baño. Entro detrás de él lavo mis dientes y voy a prepararle el desayuno. ¿Qué le gustará a Dulce? Me pregunto qué rayos hago pensando en Dulce cuando es el desayuno de Poncho el que se supone esté preparando.
-Eso se ve delicioso. -Es ella. Sonrió sin voltear a verla.
-Pues falta poco para que el tuyo esté listo. -Cuando volteo ella esta sonriéndome dulcemente. No es como las otras sonrisas de seducción y malévolas esta es más… más tierna y está sentada en la silla de la barra. Le sonrió y sigo en lo mío mientras siento que ella no ha dejado de mirarme.
-¿Cuando te vas a levantar lo suficiente tarde para que yo pueda hacerte el desayuno?
-Me gusta madrugar y también me gusta hacer el desayuno.
-Y jugar con poncho en las mañanas… -La escuche decir esto y mi corazón se encogió. Obviamente nos había escuchado, su habitación es la de al lado. No dije nada y ella no argumentó.
-Lamento haberte estropeado la oportunidad de ganarte un dinero extra ayer… -Digo sin voltearme.
-¿Qué le hiciste a Dulce, Any? -Me volteo asustada y se me cae el cubierto al suelo.
-Yo… ee… pues…
-Me pidió ayuda para algo y pues… La ayude y luego le dije que ya era tarde para el trabajo.
-Oooh lo siento Dulce.
-No te preocupes Poncho, ni tú, Anahí. Eso es solo… Dinero extra pero hoy en la tarde voy a una entrevista para ver si aceptan el traslado.
-Te saldrá todo bien Dulcecita. -Respondió abrazándola y yo lo mire seria. Él me sonrió. -No te pongas celosa bebé, sabes que te amo a ti.
-No seas babas Ponchito. -Dulce lo golpeo suavemente en la cabeza y él comenzó a reír. Todos tomamos nuestros platos y desayunamos.
-Esta delicioso Any, me encantaría haberme casado contigo. -Rápidamente miré a Dulce y me sonrió, esta vez con insinuaciones.
-Llegaste tarde Dulce, lo siento… -Se burló Poncho y se levantó de la mesa a limpiar su plato.
-Creo que llegué primero que tú, Poncho, pero… -Le tapé la boca mirando hacia la cocina. Ella mordió mi mano.
-Auu. -Me quejé y ella se levantó molesta de la mesa. La detuve tomando su brazo.
-No te preocupes que no dañaré tu matrimonio, bonita. -Se alejó, limpió rápidamente su plato y se encerró en su habitación.
-Amor voy a salir a ayudar a Iker regreso en la tarde para que salgamos me das llamada cuando estés lista. -Poncho salió por la puerta y yo fui al cuarto de Dulce.
Toque su puerta y ella no abría. -Dulce.
-¿Que quieres ahora Anahí?
-Ábreme. -Ella abrió la puerta molesta y yo entré a su habitación. Estaba bastante ordenada aunque su cama era un desastre. Me acosté en su cama y me arropé con sus sabanas hasta la cabeza. Aun así se que ella me estaba observando.
-¿Qué haces? -No le respondí y me acurruqué más en su cama. Sentí el peso de su cuerpo sobre el mío. Estaba sobre mí aprisionándome. Yo quité la sabana de mi cabeza y le sonreí.
-Te quiero. -Ella suspiró resignada.
-Tú lo que vas es a enloquecerme. ¿Y Poncho?
-Salió. -Ella asintió.
-¿Soy el repuesto?
-No. Pero… Solo sé que… -Ella colocó un dedo en mi boca y bese su dedo. Ella sonrió.
-¿Qué voy hacer contigo?
-Besarme podría ser. -Le dije coqueta y ella me besó fuerte e intensamente. -Ven debajo de la sábana. –Dije contra sus labios halándola a mí. -Ella sonrió y se metió conmigo debajo de la sábana, unió su cuerpo al mío continuando el beso.
-Quiero estar contigo. -Decía entre besos y caricias. Estaba besando mi cuello y sus manos estaban entrando por mi camisa, por mi espalda. Ella se colocó sobre mí agitada. Pego su frente a la mía. -Quiero estar contigo, déjame hacerte el amor.
Ella estaba tan agitada como yo. Yo quería pero no podía y como milagro celestial sonó el teléfono. -No contestes.
-Es el tuyo. -Ella resignada se levantó y observó el número. Suspiró.
-Es tu amorcito. -Dijo molesta y contestó. -Dime Poncho. Ella escuchaba atentamente todo. -No creo que pueda hacer eso lo siento. Sí es que estaré ocupada esta noche, sí… Otro trabajo. Ok, bye. -Ella colgó y yo estaba molesta.
-¿Otro trabajito?
-Eres la que menos molesta debe estar. -Dijo aun más molesta. -Él me acaba de llamar para que lo ayude hacerte una sorpresa. ¿Puedes creerlo? No voy hacerlo, te amo y el quiere que lo ayude a acumular puntos a tu favor, sí ahora mismo voy, está loco.
-¿Qué? -Yo había dejado de escuchar.
-Que quiere que lo ayude a… La interrumpí.
-¿Me amas? -Pregunté incrédula y ella desvió la mirada. -¿Me amas? -Hizo un silencio. –Mírame.
-Sí, te amo. ¡Te amo! Y no puede ser ¿lo comprendes? Él es mi amigo y tu su esposa. Y lo que me fastidia es que yo te conocí antes, antes de saber que eras su futura esposa. Te hice mía antes de que te casaras con él. Y tengo coraje porque quiero poder besarte siempre, acariciarte, tenerte para mi solita y no puedo. Y tú me sigues el juego te metes en mi cama, me llamas y me dices que no quieres que nadie me toque, que nadie me bese y haces que me ilusione.
-Pero tú eres la que siempre estas insinuándote, tocándome, no soy yo quien te busco.
-¿Ah no? ¿Y quién es la rubia que está entre mis sabanas? -Me levante de la cama y me acerqué a ella coloque mis manos alrededor de su cuello y la besé suavemente, luego la abracé.
-Te quiero. -Ella suspiró y colocó sus manos en mi espalda también abrazándome.
-No quiero que me quieras. -Dijo al separarse de mí y la mire confundida. -No quiero que me quieras porque por más que nos gustemos y nos divirtamos tú eres de él. -Y ella tiene la razón… Debería sentirme mal por engañarlo pero ella me enloquece y no puedo ni razonar. -Así que no me quieras. -Ella comenzó a besar mi cuello y a enloquecerme nuevamente. Yo apretaba su cuerpo al mío y me dejaba llevar por la pasión. Ella me guía de vuelta a la cama sin dejar de besarnos apasionadamente. En un descuido se cae un vaso de cristal al suelo y ambas nos separamos. Yo la miro asustada y me alejo de ella.
-No puedo estar aquí, no puedo estar contigo, déjame en paz. -Ella me mira resignada y yo salgo tirando la puerta de su habitación. Me molesta tanto no poder controlarme. Poncho es mi esposo y él me ama.
………………………………………………
-Amor este lugar es hermoso.
-Lo mejor para el amor de mi vida.
-¡Te amo! – Dije besándolo mientras nos sentábamos en el hermoso restaurante. Él se ve increíblemente bello, y su sonrisa, tiene esa sonrisa de la cual me enamoré.
-¿Por qué me ves así?
-¿Así cómo? –El sonrió aun más y acarició mi rostro.

- Siento no haberte consultado lo de Dulce, espero ella y tú se estén llevando bien. –“Uff no sabes cuán bien…” Ese pensamiento viene a mi mente y me siento miserable. Ella es su mejor amiga y yo su esposa, la mujer de su vida. ¿Pero qué hago? ¿Cómo controlo esta pasión desbocada? - ¿Qué sucede? Tu expresión ha cambiado, te ves preocupada. –Lo miro a los ojos y le sonrío. Me acerco a él y lo beso. Yo lo quiero, él es… Increíble, es bueno, es lindo, es el hombre perfecto para mí. Pero que digo, él es mi esposo. Y eso es todo y lo más importante. El mesero nos interrumpe el beso.
-¿Listos para ordenar?
Esa noche pasamos una linda velada solos él y yo, Dulce salió de mi cabeza y me concentré en que lo mejor era evadirla, olvidarme de ella, y de esta locura.
……………………………....

Durante el resto de ese día y noche no la volví a ver, en la mañana siguiente al levantarme e ir a la cocina la veo llegar. Está evidentemente tomada y podría decir que paso la noche muy bien acompañada. Ella me mira, sonríe y entra en su habitación. Yo no quiero que este con alguien… Yo la quiero solamente para mí. Mis intenciones de alejarse se esfuman como el viento, yo quiero que sea solo mía.
-¿Pasaste la noche con alguien? –Empujo la puerta de su habitación para reclamarle. Ella solo sonríe y tiene solo un albornoz puesto. Se sienta cómodamente en su cama cruzando sus piernas para provocarme.
-Mmm ¿tengo que responderte eso? -Me mira aun sonriéndome y no sé qué hacer no tengo derecho a estar celosa pero ahhhh se me revuelve el estomago solo de pensar que se acostó con alguien, que alguien más tocó su cuerpo.
-¿Sabes qué? Olvídalo. –Me dirijo furiosa a la puerta pero ella me acorrala y me pega a la pared quedando frente a mí.
-¿Qué es lo que quieres de mí? –Susurra jugando con su rostro para darme un beso y yo me resisto no quiero que me bese. -¿Quieres que te haga mía? –Mi corazón late fuertemente y estoy temblando no sé si de excitación por tenerla así tan cerca o de miedo de que venga Poncho. –Yo sé que eso es lo que realmente quieres. –Me besa el cuello y no puedo resistirme, me dejo hacer. Su lengua traza una línea por mi cuello –Lo que realmente quieres es que pasemos una noche como la del antifaz. -Ella comienza a acariciar mi cuerpo y me resisto tratando de soltarme.
-Déjame, Poncho está aquí y tú estás ebria.
-Yo te deseo ebria y sobria. –Vuelve a besar mi cuello y cuando está a punto de besar mis labios digo algo de lo que puedo arrepentirme.
-¡Suéltame, me das asco! -Ella se separa de mí y me mira intensamente a los ojos y luego comienza a reírse.
-Te dejaré esta vez pero si tanto asco te doy por qué estás aquí en Mi habitación rindiéndote a mis caricias. -Me mira con una sonrisa en sus labios y solo quiero llorar.
-¡Te odio!

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:39 pm

-Ámame y verás cómo te sientes mejor. -Salió de la habitación y entró a ducharse. Ella me estaba enloqueciendo y yo estaba enloqueciendo por ella. Esperé unos minutos tratando de calmarme pero Poncho salió de la casa y yo entré al baño donde ella estaba duchándose. Necesitaba hablar con ella y ni siquiera lo pensé. Las puertas de la ducha eran trasparentes y ella sonrió al verme entrar. -¿Vienes a ayudarme? -Me preguntó coqueta mientras pasaba la esponja llena de espuma por su cuerpo.
-Necesitamos hablar. –Digo tratando de no ver su cuerpo desnudo pero es inevitable es simplemente hermosa. Ella sonríe al ver que la observo.
-Ven aquí. –Yo me volteó para no mirarla.
-Termina rápido de bañarte que tenemos que hablar. No escucho respuesta y siento sus manos acariciar mis brazos y su cuerpo mojado pegarse al mío. –Dulce...
-Ya, deja de negarte lo que sientes por mí. –Me volteó de frente a ella y acarició mi rostro llenándolo de espuma. Sonrió. -Ven vamos a sacarte esa espuma.
-¡No! –Ella sonrió y sin dejarme hacer nada me entró en la ducha y mi ropa se mojó completa. Ella sonrió y me besó mientras el agua caía sobre nosotras.
-Voy a quitarte la ropa puedes resfriarte. –Dijo contra mis labios y gemí al sentir sus manos pasar sobre mis pechos y ella comenzar a desabotonar mi camisa.
-Dul…
-Shhh –Me calló besando mi boca y luego pasó a devorar mi cuello. Iba bajando y cuando iba llegando con su boca al valle de mis senos y sus manos estaban bajando mi falda me alejé.
-No Dulce. –Mi respiración estaba agitada. –No quiero engañarlo. –Le dije mirándola a los ojos sinceramente y sus ojos se aguaron un poco. Sonrió con una mueca de enojo y dio un puño en la pared.
-Vale, genial. Es demasiado genial.
-Lo siento.
-Si lo sientes, claro que lo sientes. Maldición si no vas a estar conmigo no me provoques me estas enloqueciendo. Y sé que si lo quiero puedo tenerte porque sé como descontrolarte se que aunque no quisieras podría hacerte mía en un segundo porque te hago perder la razón. Pero no quiero. Quiero ahhh ¡Maldición! Quiero que lo desees tanto como yo.
-Y lo deseo y mucho. Pero no puedo.
-Termina de ducharte, yo voy a vestirme. –Ella salió por la puerta molesta. ¿Qué hago?
………………………………………….
-¿A dónde vas? -La veo bien sexy vestida como para una fiesta y la pregunta sale sin que pueda detenerla.
-A buscar lo que tú no me das. –Eso me dejo fría y siento como tira la puerta de la casa. Dios noooo, no es justo. Estoy contra la espada y la pared.
-Amor, pensé que habías salido escuché la puerta. –Dijo y me abraza besándome en los labios.
-Fue Dulce. Yo pensé que tú habías salido.
-Sí solo salí a comprar algo pero regresé rápido y estaba en el patio. Seguro Dul ya se enamoró de alguien. –No dije nada. -¿Sabes que ella solo estuvo enamorada una sola vez? Todos los demás solo han sido juegos para ella. Aquel chico del cual se enamoró la destruyo ella estuvo muy mal y luego se convirtió en la sexy Dulce que ves ahora. –Lo golpee al decirle sexy. –Hey Dul solo es mi amiga es como mi pequeña hermana. Ojalá se enamorara y dejara de romper corazones por ahí.
-Sí…
-Oye bebé ¿Qué te parece si salimos a divertirnos esta noche?
-No tengo ánimos.
-¡Vamos!
-Ok…
-Quita esa carita. Te amooooo. –Me besó y sonreí, Poncho es adorable.
Una hora más tarde estábamos en un pub, bailamos y reímos bastante. Hace mucho no nos divertíamos tanto. En un momento en el que Poncho va al baño comienzo a observar a mi alrededor y ¿esa es Dulce? Me quedo helada y la veo moverse demasiado sexy al ritmo de la música y está bailando con un idiota. La sangre sube a mi cabeza y me contengo mientras la veo bailar. Él intenta besarla pero ella no se deja y sigue bailando con él. Están rosando sus cuerpos y quiero llorar o golpearlo. Miro a la barra y veo que poncho se encuentra allí pidiendo unos tragos y hay tantas personas que no lo han atendido. Miro a Dulce y esta seduciéndolo con su cuerpo y no resisto más voy hacia ellos y la tomo del bazo halándola. Ella me mira sin comprender.
-Hola preciosa. -Esta ebria lo noto en su voz, la saco de allí, la llevo un lugar más apartado. No sé qué le diré pero no quiero verla con ese idiota.
-Dulce. –Le digo y no me deja hablar me arrincona contra la pared y me besa intensamente. Acaricia mi cuerpo y estoy a mil. Subo mis piernas a su cintura y nos besamos con mayor intensidad.
-Di que eres mía. –Susurra contra mi cuello. –Dilo.
-Soy tuya Dulce y siempre lo he sido. –Eso la enloquece, me besa, me acaricia. Y perdemos el control. En mi sistema hay alcohol pero estoy consciente de lo que hago y lo único en lo que puedo pensar es en que la deseo. La deseo mucho. Atraigo su boca a la mía y profundizo el beso con mi lengua. Ella camina un poco conmigo cargada y tropezamos con un sofá y caemos en él. Ella sonríe contra mis labios.
-Un sofá me trae muchos recuerdos.
-Dulce… -Ella comienza a desabrochar mi pantalón con desesperación. Mientras yo no puedo ni respirar. La necesito, la necesito demasiado.
-¿Anahí donde estas? ¿Anahí donde te metiste? ¿Anahí? –Al escuchar esto Dulce se separa de mi boca y mi cuerpo rápidamente.
-¡Estás loca! ¿Poncho esta aquí? –Asiento y ella se enoja. Se acomoda la ropa y yo hago lo mismo.
-Lo siento. -Digo apenada y ella besa mi frente y se aleja de mí.
Poncho me encuentra y le digo que nos marchemos a la casa. Al llegar nos duchamos individualmente y luego él quiere tener intimidad pero le digo que no me siento bien y él me cree.
-Bueno… Pues voy a la cama entonces.
-Ve yo voy a ver un rato la tv y luego te acompaño.
-Ok amor -Me besa y se va a la habitación mientras yo me quedo en el sofá. Miro hacia la puerta de Dulce y creo que esta aquí pero no quiero verla. Me siento más confundida que de costumbre. Me quedo dormida y luego siento tiernos besos en mi oreja y cuello. Abro mis ojos y es ella. Sonrío.
-Hola
-Hola preciosa. –Me quedo observando su hermosa sonrisa.
- ¿Te he dicho cuanto me gusta tu sonrisa? –Pregunto y ella sonríe aun más.
-Debes irte a la cama o te dolerá todo el cuerpo en la mañana. Así que levántate. –Besa mi frente y lo siento como un bonito gesto. Ella se acerca a la puerta.
-¿A dónde vas tú?
-Es que moría de hambre y ordene una pizza por eso me encontré contigo aquí. Me acaban de llamar que la recoja.
-También tengo hambre. –Digo apenada y ella sonríe.
-Bueno pues mejor aun porque así no comeré sola. Ya vuelvo. -Ella se va a recoger la pizza y yo trato de ordenar mi cabello. Ella… Ella me gusta realmente me gusta. –Espero que te guste de todo porque tengo tanta hambre que le pedí que le echaran de todo lo que tuviesen.
-Jajaj está bien. –Ella colocó la pizza sobre la mesita de cristal frente al sofá y se sentó a mi lado.
-Esa película que estabas viendo era realmente mala. –Sonrío ante su comentario.
-¿Por qué lo dices?
-Bueno te quedaste dormida… Así que no capturo nada tu atención. –Me tendió un pedazo de pizza mientras yo la miraba con una sonrisa en mis labios. -¿Por qué me miras así?
-Es que no conocía esta parte de ti. –Me miro confusa.
-¿Qué parte?
-Pues no sé, esta. Tú y yo normales comienzo una pizza a las 3am. Tú bromista… No sé esto… -Ella sonrió y devoró su pizza.
-Bueno hay momentos en los que tengo que parar de seducirte. En los que me ataca el hambre. –Comencé a reír y ella rió un poco y siguió comiendo. Yo comí un poco de pizza mientras la observaba. –Quizás es el sueño…
-Jaja estás loca Dulce.
-Cuando acabe la pizza te enseñaré que tan loca estoy. –Sonreí, realmente me gusta.
-¿Oye qué tal te fue en la reunión? ¿Te contrataron?
-Ooooh sí ya tengo trabajo. Empezaré el lunes.
-¡Qué bien!
-Sí, estoy contenta por eso. Y ya pronto podre irme de aquí y tener mi propio apartamento. –Eso me dejo helada. Dulce se iría muy pronto… Debió notarlo porque se acercó un poco a mí.
-Hey, tranquila nos seguiremos viendo no te preocupes. No te libraras de mí tan fácilmente. –Me guiño un ojo y sonreí.
-Te quiero.
-También yo preciosa.
-Me voy a dormir, te veo mañana.
-De acuerdo.
……………………………………………
-¿Qué haces?
-Por primera vez me he despertado primero que tú y te prepare un rico desayuno ve a la mesa que yo te lo llevo. –La miré sorprendida y sonreí sentándome en la mesa. Ella vino con unos platos y colocó una rosa roja al lado de mi servilleta. Yo la miré con una sonrisa en mis labios y ella me guiño un ojo. Se sirvió su desayuno y se sentó frente a mí. -Espero te guste. –Yo no podía dejar de sonreír. -Tenemos unos 20 minutos antes de que Poncho se despierte. -Ella sonrió.
-Wao no sé qué decir…
-Gracias podría ser. –Sonrió
-Gracias.
-Ahora pruébalo y dime que te casarías conmigo. –Comencé a reír, algo ha pasado me cambiaron a la Dulce de siempre por esta chica loca y bromista.
-Seguro la pizza tenía un ingrediente extra.
-Sí, tenía un toque de amor. –Su mirada se clavo profundamente en mí y me sentí estremecer. Desayunamos tranquilamente y 20 minutos después se despertó Poncho apurado para irse a un juego de baseball ni siquiera se percató de que Dulce era la que había hecho el desayuno. Me duche y me vestí sport. Iba hacia la cocina cuando siento unos brazos que me rodean. –Hueles delicioso. –Susurra en mi oído y mi piel se eriza. -Quiero proponerte algo.
-¿Ah si? ¿Qué cosa? -La miro coqueta sonriéndole mientras ella se pone frente a mí.
-No me mires así que no es nadita de eso.
-¿Nadita de qué? Yo no he dicho nada jajaj.
-Sí pero ya conozco tu cara. –Me acerco a ella y la beso en los labios rodeando su cuello con mis manos. El beso se intensifica y esta vez soy yo quien tengo la necesidad de besarla y volverla a besar bajo a su cuello y me descontrolo. Ella suspira y luego sonríe separándose de mí.
-Creo que alguien echó un ingrediente secreto a tu desayuno. –Yo río un poco.
-No, es solo que me gustas mucho.
-Sé que soy adorable pero…
-No eres adorable, eres odiosa pero aun así logras ser mi perdición.
-Me gusta eso de ser tu perdición. –Susurra en mi oreja y la muerde suavemente pero muy sexy. –¡Pero Any! No todo puede ser placer mi amor… Bueno es otro tipo de placer. –La mire divertida. –Quiero que vayamos al parque de diversiones solo estará dos días en la ciudad y yo quiero que vayamos.
-¿Parque de diversiones? Pero si no hay bebes aquí…
-Sí yo soy tu bebé. –Me miró con esos ojitos de niña que embrujan a cualquiera y no pude resistirme. Diosss es Mi bebé creo que voy a enloquecer.
-¡Ok, acepto!
-¡Sí! –Ella me tomó de la cintura dándome una vuelta en el aire. –Pues vamos ya.
-Está bien bebé jaja –Contesté con una sonrisa.
Nos estábamos divirtiendo como nunca, parecíamos dos niñas pequeñas. Paseábamos nos tomábamos de la mano Dulce me besaba a cada rato.
-¿Quieres de mi algodón de azúcar? –Me pregunta con una gran sonrisa.
-Claro. –Ella mordió un gran pedazo y lo acercó a mi boca, yo sonreí y mordí un poco. Entre risas, juegos y caricias pasamos uno de los mejores días.
-Estoy muerta.
-Yo también fue un día muy divertido. –Dijo entrando por la puerta de la casa y tirándose sobre el sofá.
-¡Amor! ¿Dónde estabas? Pensé que no saldrías. –Me tomó por la cintura y luego de darme una vuelta comenzó a besarme intensamente. No pude detenerlo, no quería que me besara, estaba Dulce observándonos pero no pude hacer nada.
-¡Dios Poncho! Controla tu amor, hay niños presentes. –Dijo Dulce un poco bromista y él se separó de mí.
-Jajaj idiota, déjame que soy un tipo completamente enamorado de su mujer.
-Ya lo creo… Debiste salir con ella en vez de con tus amigos…
-¿Estas reclamándome?
-No solo te estoy diciendo que eres idiota, no ves el mujerón que tienes y la dejas sola… -Yo estaba sorprendida por las cosas que le estaba diciendo Dulce. Él suspiró.
-Tienes razón Dulce. Lo siento amor. Debí planificar y hacer algo contigo hoy. –Me miró con dulzura.
-No te preocupes Ponchito que Anahí y yo la pasamos genial hoy.
-¿En serio? –Me miró y yo estaba casi en shock.
-Sí… amor. –Contesté como pude.
-Bueno al menos te divertiste. –Besó mi frente y me sentí terriblemente mal por las cosas que hacía con Dulce. Esto no puede volver a pasar. Debo simplemente no pensar en ella, no besarla, no desearla, no nada.
……………………………………………
He logrado evadirla por un par de días no he ido mucho a la casa y apenas hemos intercambiado un par de letras. Pero hoy es sábado así que estoy en la sala viendo la televisión.
–Hola –Es ella, se sienta en uno de los sofás y no deja de mirarme. Sé que quiere explicaciones por mi lejanía, explicaciones que se explican solas. Pero Poncho está por llegar solo fue por algo de comer. –Any… -Susurra tan suavemente que me derrito. Va acercarse a mí pero en ese instante se abre la puerta y Dulce está de pie.
-¡Amor! Mira a quien me encontré en la entrada. –Dice él muy contento. Pero mi rostro se va al piso cuando veo quien está tras esa puerta.

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:39 pm

-Mónica. –Digo con susto en mi voz.
-¡Hola Anahí! ¡Sorpresa! ¡Vine para estar unos días contigo! –No, no no, ¡NO! Dios es Mónica. Mi mente está corriendo a mil y la sonrisa para darle la bienvenida no sale natural, está casi como una mueca. Ella me abraza. -¿Te gusta la sorpresa?
-¡Claro! –Digo lo más emocionada que me sale.
-A ti yo te conozco. –Dice mirando y señalando a Dulce, y mi mundo se cae. Siento mareos y nauseas. Dulce la mira incrédula pero al ver mi cara sabe que algo anda mal. –Es que tu rostro, tu cabello rojo…
-¡No puedes conocerla! Es amiga de Poncho… Jamás la había visto. –Casi grito y todos me miraron y solo sonreí.
-Any tiene razón Mónica. Dulce no es de aquí pero quizás se te parece a alguien.
-Sí… Quizás. –Responde sin quitarle el ojo a Dulce. Dulce solo sonríe encogiéndose de hombros. Yo estoy perdida, conociendo a Mónica no parará de pensar hasta que averigüe de donde ha visto a Dulce. Dios ella la escogió entre miles de chicas y la escogió así por su belleza y sabía que me gustaría. Hasta fue ella misma quien le pagó el dinero para mi despedida de soltera. Estoy perdida.
-¿Te sientes bien? –Pregunta Poncho preocupado.
-Estoy un poco mareada eso es todo.
-Siéntate un ratito bebé, estas pálida. –Me siento mientras él me trae agua y Dulce me interroga con la mirada.
-¡¿Y si estas embarazada?! –Grita Mónica.
-¿Qué? –No, embarazada no. Veo la cara de susto de Dulce. –No estoy embarazada solo es un mareo. –Su mirada me sigue interrogando.
…………………………………………
Estoy caminando por el pasillo cuando siento que unas manos me halan y me hacen entrar al baño. Han tapado mi boca para que no pueda gritar y es Dulce quien me ha arrinconado contra la pared.
-¿Quién es Mónica? –Pregunta mirándome directamente a los ojos apartando su mano de mi boca.
-Dulce no podemos estar aquí.
-¿Quién es Mónica? –Suspiro. -¿Es otra chica en tu vida? –La miro horrorizada.
-¿Estás loca? No, claro que no. Ella es solo mi amiga.
-¿Entonces por qué estabas a punto de morir? –Desvío la mirada -No saldrás de aquí sin decirme.
-Ella es quien te eligió y contrató para mi despedida de soltera. –Dulce comienza a pensar y su rostro cambia.
-Aaaa esa es la chica.
-Sí, y ella va a reconocerte. Sé que lo hará y no me perdonará nunca que estés aquí y comenzará hacer preguntas y… -Hago una pausa asustada y Dulce me abraza.
-Shhh. Yo negare todo. –Ella toma mi rostro en sus manos y me besa tan tiernamente que duele. Luego de eso sale por la puerta dejándome confundida y ¿enamorada?, Suspiro.
Horas después todos estamos cenando y Mónica no le quita la vista a Dulce y luego me mira. Todo transcurre normal. Al día siguiente salgo de tiendas con Mónica y todo es como siempre. Nos sentamos en un café para relajarnos un poco.
-¿Qué tal tu vida con Poncho? ¿El sexo es igual o ya te aburriste? –Casi me ahogo con su pregunta.
-¿Qué? –Pregunte sorprendida y ella comenzó a reírse.
-He visto como miras a Dulce. -Mi corazón salió desbocado.
-Yo…
-Y sé lo que hiciste el día antes de casarte, porque yo misma lo planeé. Y sé que ella es muy linda. Pero también sé que Poncho es un buen hombre. –Suspiré bajando la mirada.
-¿Ha pasado algo entre esa tal Dulce y tú?
-¿A qué te refieres? –Mónica me miro alzando su ceja cuestionándome. –No ha pasado nada, nada tan grave. –Ella abrió grandemente sus ojos.
-Anahí. También podrías dejar a Poncho, no es la primera vez que una pareja luego de estar tantos años de novios al casarse se dejen.
-Yo estoy confundida. Ella me enloquece, la deseo, quiero besarla, quiero que me bese, quiero ahhhh.
-Nunca te había escuchado hablar así.
-Me estoy volviendo loca, me estoy quemando viva, no quiero que ella esté con nadie y quiero volver a sentir sus manos y su cuerpo sobre mí. –Confesé y ella me miró incrédula y luego como si una chispa hubiese explotado en su cabeza y lo entendiera todo.
-¡Dios! Ella es… ella es “la chica del antifaz” con razón se me hacía tan familiar su rostro, si estuve escogiendo a la chica más sexy pero sin parecer puta y que waooo ella es… Dulce es… la chica del antifaz.
-Cállate, y no vuelvas a repetir eso. –Dije suspirando mirando mi café en el cual la hoja dibujada se desvanecía.
-No podre ni mirarla a los ojos. –La miré y ella estaba sonriendo. –Te has enamorado, estas enamorada de una chica y no cualquier chica tú chica. –Negué con la cabeza y sonreí. -Bueno al menos tendré sobrinos pelirrojos ¡Qué emoción!
-¿Sobrinos? –La miré sorprendida y comencé a reírme. -¿Has enloquecido? Últimamente solo piensas en bebés. Además su cabello no es naturalmente rojo o eso creo. De todas formas no sé si quiero hijos o si ella quiere, ¿por qué estamos hablando de esto? –La miré confundida y ella me abrazó comenzando a reírse.
-Quiero conocerla, quiero saber si es buena para ti. –Suspiré.
-Es una locura, no es buena idea, si en algún punto todo cambia entre nosotras pues si claro, la conoces y se hacen amigas pero por ahora solo trato de alejarme. Porque me estoy volviendo loca con todas estas emociones. –Ella sonrió y me sentí un poco más tranquila luego de poder dejar salir todo lo que sentía dentro.
………………………………………
Al día siguiente Mónica se fue y me dejo resonando en mi mente una frase o más bien un consejo. “Siempre has lo que sientas, solo lo que te haga feliz será lo correcto”
…………………………………………….
-Así que ahora te dedicas a ignorarme…
-No te estoy ignorando. –Respondí y continué leyendo el periódico sentada en el sofá.
-¿No? –Podía sentir su penetrante mirada aunque mis ojos estaban en el papel tratando de enfocarse en las letras sin sentido y no en lo latidos de mi corazón. -¿Y cómo le llamas a esto? –Se sentó de frente a mí a horcajadas y me quitó el periódico de las manos.
-Quitate de encima de mí, Dulce.
-Sácame. –Me miró directamente a los ojos y mi corazón comenzó a agitarse. Sonrió y acercó su rostro a mi cuello y comenzó a dar tiernos besos.
-Dul… No quiero… Por fa….vor. –Sus caricias me desconcentraban por completo. Ella se levantó de mis piernas y con una sonrisa se alejo de mí.
-No me estés llamando luego… Porque me está cansando este jueguito. Y estoy a un pelo de decirle a Poncho la verdad.
–¡No! –La miré sorprendida y desesperada. Su mirada cambió al ver como reaccioné con lo que me dijo.
-Soy una idota. -Negó con la cabeza y salió de la casa.
………………………………………….
Llegó la noche y ella aun no había regresado. Mi mente estaba imaginándose mil cosas excepto que estaba en la iglesia orando. Estoy molesta, inquieta, no puedo tenerla pero no quiero que nadie más este con ella. Sueno egoísta pero si es con ella soy súper egoísta.
-Bebé estas muy pensativa hasta de mal humor te ves. –Intenté sonreír.
-No amor, solo estoy un poco pensativa el trabajo me tiene un poco atareada.
-Ven aquí. – Dijo acercándose a mí, abrazándome. Lo quiero, realmente lo quiero pero lo que siento por Dulce es algo muy fuerte, es como una pasión que me devora. Me alejo un poco de su abrazo y le sonrío. Me besa en los labios. –Te quiero Anahí. Yo sé que la presencia de Dulce en esta casa nos ha hecho alejarnos un poco pero no olvides que te amo. Me gustaría que todo fuera como antes. Como antes de la boda. Quizás si nos tomamos unos días para ti y para mí podamos estar mejor en nuestra relación.
-Todo es mi culpa Poncho, me he alejado un poco de ti. He estado un poco confundida no lo sé.
-¿Confundida? –Me miró sorprendido. -¿Confundida con qué exactamente? ¿Con tus sentimientos hacia mí? -Hice un silencio.
-Yo te quiero.
-Anahí llevamos solo poco más de un mes de casados. ¿Estoy haciendo algo mal?
-No Poncho, no. Tú eres perfecto.
-¿Entonces qué ocurre?
-Yo…
-¿Hay alguien más? ¿Es eso? ¿Te gusta alguien de la oficina?
-Amor.
-Dímelo.
-No hay nadie de la oficina.
-¿Entonces?
-Nada, solo dame tiempo. He estado un poco estresada eso es todo.
-Any yo te amo con toda mi vida. Prometo ser un mejor esposo. –Me abrazó tan fuerte que me rompió el corazón. Qué hago con todo lo que siento. Él besó mi frente y luego mis labios. Nos separamos al sentir la puerta abrirse. –Hola Dulce. –La saludó sonriéndole.
-Hola guapo.
-¿De dónde vienes?
-¿Me controlas mis movimientos? –Dijo seriamente.
-Jaja tan simpática como siempre. -Le apretó las mejillas y la abrazó. Ella hizo una mueca.

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:39 pm

-Estaba trabajando Poncho. –Me miró a los ojos al decir esto. Dios estaba bailando para un idiota.
-¿Trabajando? Pero si es muy tarde.
-Es… Digamos que…
-Poncho deja a Dulce tranquila se ve cansada, hablando de eso, ya me voy a dormir.
-Claro bebé ya dejo a Dul tranquila. Dame un beso y ya te alcanzo. –Lo besé en los labios y Dulce nos ignoró. Voy caminando por el pasillo pero me percato de que dejé mi teléfono sobre la barra. Cuando voy a regresar por él escucho algo que me deja paralizada. “Dulce ayúdame con Anahí” –Salió de la boca de Poncho y me quede a escuchar sin que me vieran.
-De que hablas Poncho. –Sonaba sin ganas de hablar.
-Dulce yo sé que últimamente has estado cerca de Any y necesito tu ayuda. Necesito saber si Anahí ama a alguien más. –Eso me dejo inmóvil y pude ver como Dulce escupía toda el agua que estaba tomando.
-Poncho pero que dices…
-Dulce por favor investiga eso. Ella ha estado muy rara y no hemos hecho el amor en todo el tiempo que has estado aquí. Nosotros lo hacíamos casi todos los días y ahora la siento muy lejos. Yo sé que he tenido cosas en el trabajo pero no sé. Presiento que hay algo más interfiriendo. Por favor Dulce ayúdame. Dime como pueden las cosas ser como antes. –Ella lo está mirando sorprendida.
Y yo ya no quiero escuchar más. Me alejo y entro en mi habitación. Me pongo el pijama y entro bajo las sábanas rápidamente. Unos minutos más tarde siento como alguien entra a la habitación.
-Any… ¿Estas despierta amor? –No me muevo, realmente no quiero hablar con él. Estoy cada día más confundida. Lo escucho suspirar. –Te amo Anahí. –Él se acuesta en la cama y me acaricia la espalda. Me besa el cabello y se voltea para el lado contrario. Cuando estoy segura de que se ha dormido me levanto de la cama y salgo de la habitación sin hacer ruido. Camino hacia esa puerta, sé que no debo, sé que hago mal pero me es inevitable. Abro la puerta y allí esta ella dormida con su respiración pausada me duele, me duele no tenerla. Me subo a su cama y me meto entre sus sábanas y la abrazo. Me aferro a su cuerpo tan fuerte qué siento como se va despertando pero dejo mi cabeza en su pecho y mi brazo sin moverlo.
-Hey, ¿Qué haces aquí linda? ¿Ocurre algo?
-Solo abrázame. –Ella me rodea con sus brazos y me es inevitable que lagrimas salgan de mis ojos. -No puedo con esto Dulce. –Digo un poco afligida con voz entrecortada y ella se da cuenta al instante de que estoy llorando. Se aleja un poco y toma mi rostro en sus manos para que la mire.
-Tranquila princesa. Todo estará bien.
-No Dulce nada está bien. Estoy muy confundida, él es un buen hombre y lo quiero pero lo que siento por ti me rebaza, es embriagador, quiero besarte, quiero tenerte, quiero que estemos juntas, quiero conocerte, porque no sé nada de ti, quiero… -Me calló besándome tiernamente.
-¡Lo sabía! ¡No es posible! –Nos separamos al escuchar su voz, su fuerte voz. Al verlo me quedé paralizada, tenía un arma en sus manos.
-¿Poncho qué haces? baja la pistola.
-Eres una maldita. –La miró con furia apuntándole.
-¡No! –Grité y ambas nos pusimos de pie yo frente a ella.
-¡Te di posada en mi casa y te has estado acostando con mi mujer!
-Así no sucedieron las cosas. –Dijo Dulce y él estaba enfurecido.
-Amor baja el arma vamos hablar.
-¿Ahora quieres hablar? ¡Pues no! Eres una perra, yo te amaba.
-Yo conocí a Anahí antes de saber que sería tu esposa.
-¡Y aun así luego de que te enteraste no respetaste que ella era MÍA! ¡ES MÍA! –El cargó el arma, estaba lista para disparar.
-¡No! Poncho contrólate. –Sentía el terror en cada célula de mi piel.
-No puedo creer que me hicieras esto.
-Ella no ha estado conmigo íntimamente luego de casarse contigo.
-¿Entonces antes sí? –Dulce me puso tras de ella.
-Yo la hice mía en la despedida de soltera.
-¡Te acostaste con ella primero que conmigo! –Apuntó su arma a mí y escuché el ensordecedor ruido.
-¡No! –Dulce se puso enfrente de la bala recibiendo el disparo cayendo al suelo.
-¡Que hiciste! –Le grité a Poncho y me tiré en el suelo con Dulce. -¡Llama a la ambulancia! –Grito y cuando volteó a verlo tiene su arma apuntando hacia su cabeza.
-Lo siento Anahí.
-¡Nooooooo! –Lo observo caer al suelo. Enloquezco gritando. Todo ha sido mi culpa.
………………………………………..
[Narra Dulce]
-No sé donde estoy ni que ha pasado. Me duele todo mi cuerpo.

-¿Se encuentra bien señorita? –Me mira y no sé quién es.
-¿Quién es usted?
-Soy Rosaura su enfermera.
-¿Qué sucedió?
-Tuvimos que operarla de emergencia recibió un fuerte balazo y se debatió un par de horas entre la vida y la muerte. –Estaba sorprendida y confundida.
-¿Dónde está Anahí?
-Si te refieres a la chica rubia estuvo todo el tiempo aquí hasta que te estabilizaste. Dejo esto para ti. –La enfermera me entregó una carta y miré confundida el sobre. –Te dejo sola un momento, voy por el doctor para decirle que ya despertaste. –La enfermera sale y estoy sola con ese sobre en mis manos. Siento como mi corazón late, tengo miedo, miedo de lo que pueda haber dentro. El frio recorre mi piel. Lo abro cuidadosamente y comienzo a escuchar su voz como si ella estuviera aquí leyéndolo.
“Dulce, no sé ni cómo comenzar a disculparme, a suplicarte que me perdones. Nunca quise provocar todo esto. Nunca quise enamorarme de ti. Perdóname Dulce, estas en esa cama por mi culpa por querer conservar a las dos personas que más he querido en mi vida. Debí entenderme para entenderlos pero no pude, lo que siento por ti es abrazador y me ha llevado al límite, hice cosas que no debí hacer, aunque no me arrepiento ni un solo día de todo lo que he vivido contigo debí pensar en Poncho y no ser egoísta. Debí… en pasado, como tanto que ya no puedo cambiar. Me siento culpable de que Poncho hiciera lo que hizo, yo lo lleve al límite y también causé que tú estuvieras al borde de morir. Yo no sé si pueda superar todo esto. No estoy a tu lado porque no sé qué es lo que debo hacer, no sé qué es lo que quiero hacer. Sé que Poncho fue el que tomó la decisión de acabar con su vida y con la mía, no debería sentir esta culpa que quema pero es inevitable. Dulce tú me salvaste de morir. Gracias por hacer eso. Eso solo es posible hacerlo cuando se ama, estabas dispuesta a dar tu vida por mí. Y yo ni siquiera merecía eso. Dulce eres una mujer increíble. Yo te amo. Pero he decidido estar lejos de ti. Espero puedas entender que esto que he vivido no es sencillo y no me sentiría bien estando a tu lado. No tan pronto, no ahora, no mañana pero quizás algún día nos volvamos a encontrar y pueda amarte de una mejor manera. Me es difícil hacer esto, porque no sé como viviré sin ti luego de haberte conocido. Pero por ahora es lo mejor para ambas. Sé que quizás te hubiese gustado que hiciera esto en persona pero no soy tan valiente como crees. Sé que tú lo eres y sé que quieres levantarte de esa cama y salir por la puerta a buscarme y reclamarme pero te pido que no lo hagas. Déjame entenderme, déjame recuperarme de la muerte de Poncho, déjame recuperarme de este amor que siento por ti. Sin embargo no pienso olvidarte, no quiero olvidarte y aunque lo intentara jamás podría. Mas te llevo conmigo, y llevo conmigo para siempre el recuerdo de la mejor noche de mi vida, donde perdí no tan solo mi virginidad sino mi corazón. Te amo mi chica del antifaz.”
………………………………………………….
Semanas después
-Dile a Anahí que estoy aquí. –Dije decidida nada sutil.
-La señorita Puente está en una reunión.
-¿A qué hora termina?
-No sabría decirle… ¿Quién la busca?
-Soy su prima es que quería darle una sorpresa, ¿crees que me podrías decir el hotel en donde se está quedando?
-Eso es información confidencial. Desde que el señor Herrera… -La interrumpí.
-Por favor. ¿Crees que una chica buena como yo podría hacerle algo a Anahí? –Le puse la cara más inocente que tenía. –No nos vemos desde la infancia y quiero sorprenderla. Podría esperarla pero es mejor prepararle algo en el hotel o la casa donde está, y también he traído a mis 3 hijitos para que le alegren la vida. Por favor dime donde se está quedando. Juro que no te arrepentirás y que harás muy feliz a Anahí. –Sonreí inocentemente. –Le sugeriré que pida un aumento para ti pero por favorrrr. –Le supliqué colocando juntas mis manos y ella sonrió.
-Bueno solo espero que la señorita Puente no se enoje.
-No lo hará, querrá besarte por haberme dado la dirección. –Ella sonrió sonrojándose y yo sonreí interiormente. La había convencido. La chica me anota en un papel la dirección del hotel y la habitación. No sabía que podía tener una carrera en actuación, mis mentiras quedaron fabulosas. Trato de no reírme y le agradezco mientras voy trazando mi plan de camino al hotel. Son casi las 6 supongo que Anahí está por salir. Llego al hotel y convenientemente en el pasillo de la habitación de Anahí está la chica de limpieza. Ok, respiro y estoy lista para actuar nuevamente. –¿Señorita que son estas horas de llegar? –Le digo prepotente. –¡¡Necesito que limpie mi cuarto ya!! He estado todo el día esperando que hagan el aseo. Estoy muy molesta y si no lo hacen ¡ya! llamaré al administrador del hotel para quejarme del personal tan ineficiente. –Dije indignada acercándome a ella quien me miraba asustada. Quise reír pero me contuve porque tenía que actuar. -¡¿Pero que me mira?! ¿Va a limpiarlo ahora o qué espera? –La miré seria y ella entre nervios me pregunta.
-¿Cuál es su cuarto?
-Ese el 301.
-Si ya lo voy a arreglar no se preocupe tranquila que ya va a quedar completamente limpio.
-Excelente. –La miro abrir la habitación y yo entro tras de ella. Anahí siempre ha tenido buenos gustos la verdad la habitación esta impecable y sonrío.
-Señorita pero si la habitación esta… -La interrumpo.
-Gracias por todo. -Le sonrío sinceramente y le tiendo una propina. Ella me mira confundida. –Tranquila disculpe mi escándalo. Le guiño un ojo y ella sale confundida de la habitación. Me tiro en la cama de espaldas y respiro. Ya estoy aquí y ahora qué.
……………………………………………..
-Sí mañana terminamos de hacer eso. Claro, por supuesto. –La escucho hablando, seguramente a través de su teléfono celular. Tengo todas las luces apagadas y el cuarto emana un rico olor a fresas. Ella abre la puerta y al cerrarla siento que suspira. Enciende la luz mientras se voltea. Mis ojos se encuentran con los suyos y noto su asombro. Yo estoy sobre la cama como una gata. Levo un conjunto muy sexy negro, al igual que mi antifaz. En mi boca tengo una rosa roja. La cama y el suelo están llenos de pétalos. Sonrió porque ella no puede ni respirar. Cuido cada movimiento y me acerco a ella de la manera más sensual que puedo. Ella no aparta la mirada de mí. Bajo de la cama y cuando llego a ella sin dejar de mirarla a los ojos quito la rosa que mordía con mis dientes y con mi acostumbrada sonrisa le extiendo la rosa. Ella la toma sin decirme absolutamente nada. Llevo mis manos a su pecho y comienzo a desabotonar su abrigo ella solo observa mis manos. Yo miro sus ojos y ella encuentra mi mirada, ambas serias y en silencio. Me pongo en su espalda y logro quitarle el abrigo. Lo tiro sobre un estante, con mi mano trazo una línea desde su espalda y llego hasta su brazo y ya frente a ella. -¿Qué haces aquí? –Pronuncia suavemente casi inaudible.
-Shhh –La callo dándole un suave pico en los labios. Pongo sus manos en mi cintura desnuda y mirándola en silencio comienzo a desabotonarle la blusa. Cuando logro desabotonar cada botón y sacarla de dentro de su falta, su blusa se abre y yo solo acaricio su cintura mirando su cuerpo. Ella suspira y no deja de mirarme. Acerco mi cara lentamente a la suya, lamo sus labios en un rápido movimiento que la hace abrir sus labios y reaccionar. Y ahora es ella quien me atrae a su cuerpo y me besa como su quisiera matarme. Amo cuando me besa así con una pasión contenida que soy capaz de liberar en ella. Me toma del cuello profundizando más y más el beso. Me alejo y muerdo su labio inferior. Ella se vuelve a acercar intentando que no me aleje y me lame tiernamente los labios y yo sonrío mientras me separo de ella. Ella solo me observa y mis manos abren el cierre de su falda dejándola caer al suelo. La hago caminar para que sus pies no se enreden en ella. La observo y sonrío. Le doy una vuelta y la pego de espaldas contra el frio cristal que deja ver la hermosa ciudad desde su habitación. Ella sonríe por la forma en la que lo he hecho. Beso su mentón y bajo los besos por su cuello. Mi mano recorre su pierna desde abajo hasta arriba mientras mis besos no abandonan su piel. Mientras la acaricio siento que necesito su boca y es ella quien me toma la cabeza y atrae mis labios a los suyos. Nos envolvemos nuevamente en un apasionado beso. Sus piernas se posan en mi cintura y camino con ella hasta la cama. Entre risas caemos en ella. Me separo un poco y la observo sonreír. Como amo su sonrisa. Ella no deja que me aleje y vuelve a besarme. Siento sus manos recorrer mi espalda siento sus uñas arañarme. Me separo de sus labios y muerdo su hombro. Ella vuelve a arañarme. Sonrío porque no me duele, este dolor es placentero. Sé que su cuerpo me pide a gritos. Sonrío y la miro a los ojos tornándome seria. Ella me mira con una sonrisa coqueta. Doy un suave beso pico en sus labios. Mis labios comienzan a descender acariciando su piel, su cuello, su pecho. Ella cierra sus ojos y sé que le gusta todo lo que hago. Comienzo a besar su abdomen juguetonamente y ella comienza a reírse. Yo sonrío y la vuelvo loca. Loca de pasión, loca de amor, loca por mí.
……………………………………………
-¿Porqué no te has quitado tu antifaz?

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:40 pm

-Porque no es necesario. –Respondo con una sonrisa coqueta.
-Pero… -Ella pone las manos sobre mi rostro y yo me alejo. Negando con mi dedo aun con la sonrisa plasmada en mi rostro.
-Hoy solo soy tu chica del antifaz. –La veo sonreír.
-Está bien, mi chica del antifaz. Mi misteriosa y sexy chica del antifaz. –Beso sus labios y ella me atrae hacia su cuerpo. Y luego sonríe para separarse de mis labios. –Extrañe tus labios, tu cuerpo, te extrañe a ti.
-Shhh. No hay pasado entre nosotras, solo quiero un presente y un futuro.
-Dulce.
-No soy Dulce, hoy no. –Ella suspira.
-No sé si pueda… -Coloco un dedo en sus labios. Ella lo piensa un segundo y da un pequeño beso en mi dedo. Sonrío y dejo su boca en libertad.
-No quiero que pienses, ya has pensado demasiado en esta vida. Yo solo quiero que actúes, que actúes con esto. –Toque su corazón con mi dedo.
-Lo que pasó fue fuerte y no es como si hubiese pasado el tiempo… Solo han transcurrido unas semanas. Te pedí tiempo. –Eso casi dolió pero sonreí.
-Tiempo que no te pienso dar. No ahora. No lejos.
-¿Y si no es amor?
-¿Y si no es amor? ¿De qué hablas?
-De lo que sentimos.
-¿Te hace feliz?
-Más de lo que he sido en toda mi vida.
-Pues no importa si es amor, quiero vivir esto contigo. Si no funciona pues fuimos felices mientras duró. –Vi la indecisión en su mirada. Suspiré y me levante por la parte inferior de la cama comenzando a vestirme dándole la espalda. Me coloque la ropa interior y comencé a subirme unos jeans sentada a los pies de la cama cuando me interrumpió.
-Espera. –Dejó salir secamente de sus labios. Me abotoné el jeans y me quité el antifaz, volteándome mirándola a los ojos. Se le cortó la respiración. -¿A dónde vas? –Preguntó y yo sonreí negando con la cabeza. Fui a mi bolso y me coloqué una blusa. Ella seguía sentada en la cama.
-¿Qué vas hacer? –Dije mirándola a los ojos.
-No entiendo. ¿Por qué te vistes? ¿A dónde vas?
-No lo sé… No sé qué hacer… Yo quiero estar contigo, tenerte, no quiero darte tiempo, pero no quiero perderte que viene siendo lo mismo. Tú eres insegura, eres una mujer pero a veces eres tan niña. Y amo eso es solo que a veces me gustaría estar dentro de tu mente y saber exactamente qué es lo que quieres o que es lo que piensas. Sé que esto es realmente bueno… Tu, yo… una cama… Es algo increíble pasión y magia pero yo quiero más. Me enamoré lo admito, me enamoré de ti y no había estado enamorada antes, no así. Estoy aquí con un balazo en la parte izquierda baja de mi abdomen pidiéndote que estés conmigo que sea lo que sea esto le des una oportunidad. Y no me reconozco, no soy así, inventé mil mentiras para poder estar aquí ahora. Y miro tus ojos y sé que ha valido la pena, sé que me quieres y me necesitas pero no sé qué hacer contigo, con el miedo e inseguridad en tus ojos. –Suspiro porque por primera vez le he dicho todo lo que está en mi mente mostrándome como realmente soy. Ella se levanta de la cama y toma mi rostro en sus manos. Sonríe.
-Yo también estoy loca por ti. –Toma mi mano y la pone en su pecho, siento su corazón disparatado. –Quiero que estés en mi vida. Siempre he querido que estés en mi vida.
-¿Y a la chica del antifaz? ¿No es por ella por quien estas perdidamente atraída?
-A la chica del antifaz la deseo en todos los sentidos posibles e imposibles. –Eso me hace reír y ella sonríe. –Pero por quien estoy perdidamente… enamorada es de ti.
-Yo aclarare tu mente. Solo déjame entrar a tu corazón.
-Tú ya estás en él… Qué te parece si me besas de una buena vez y luego hablamos. –Comencé a reír.
-Me parece excelente idea. –Tomo con mis manos un cabello que cae sobre su rostro, lo coloco detrás de su oreja y le sonrío. Ella sonríe y le doy el beso más dulce que jamás le han dado. Al separarnos la observo con sus ojos cerrados y sé que ha sentido la magia de nuestro beso. Ella abre sus ojos y me sonríe. Me mira y me sonríe. Está enamorada, enamorada de mí, eso es lo que refleja su rostro. Le sonrío acariciando su rostro.
-Te amo.
-Y yo a ti princesa.
-¿Qué hacemos?
-Solo que tú quieras hacer.
-¿Vamos por una pizza y un helado? –Sonrío.
-Claro. Solo que yo quiero que el postre lo comamos en mi casa. –Acaricie su cintura de una manera que hizo estremecer su cuerpo. Le sonreí coquetamente y ella solo sonrió apenada. –Adoro que te pongas así, sonrojada, aun después de todas las cosas que hemos hecho.
-¡Calla! –Yo comencé a reír y ella se ocultó en mi pecho y la abracé.
-Te adoro.
-Y yo a ti.
……………………………………….

-Entonces el de fresa es tu favorito… Quien lo diría.
-Yo ya sabía que el de chocolate era tu preferido. –Dijo ella encogiéndose de hombros.
-¿Ah sí? ¿Y eso por qué?
-Porque eres así como un bombón de chocolate. –Estallé en risas.
-Nunca me habías llamado así. –Reí chocando de lado con su cuerpo mientras disfrutaba mi frío y exquisito postre. –Mmmm esto es realmente delicioso claro que no se compara con tus besos. –Ella me miró con una sonrisa y me besó. Nos envolvimos en un frio y dulce beso. Nos reímos un poco al separarnos. –Creo que estuvo delicioso.
-Yo quiero más quiero probar tu helado.
-¿Mi helado? Oooj noooo, voy a devorarte si te atreves a tocarlo.
-¿Y quien dijo que no quiero que me devores? -La miré un poco sorprendida sonriendo, esta niña se había metido tan dentro de mi corazón que había hecho que me enamorara de ella. Tan solo con una de sus sonrisas ya era suficiente para hacer brillar mi día.
…………………………………………..
-No entiendo porqué aun prefieres vivir en el hotel y no vives conmigo, mi casa es súper cómoda princesa.
-La que no entiendes eres tuuuuu… -Dijo riéndose. –Si vivo en tu casa no haremos otra cosa que no sea hacer el amor y eso no se puede Dul. –Yo la miré incrédula.
-¿Por qué crees eso? –Me reí.
-Porque tú ya eres demasiada tentación para mí.
-¿Ah sí? –Me acerqué a ella abrazándola por su costado y puse mi boca junto a su oreja susurrándole seductoramente. -¿Y a ti no te gustan las tentaciones? – Sentí su respiración cortarse y ella casi reprimir un gemido cuando roce con mis labios su cuello.
-Dul… Estamos… Aq..uí no. –Se entrecortaron sus palabras ante mis caricias pero yo solo sonreí dándole un beso en la mejilla.
-Lo que tú digas amor. Solo porque es la cena con tus amigos del trabajo.
-Eres perversa –Me miró muy seria y yo solo la besé en los labios. Ciertamente la adoro.
………………………………………………
-¿A dónde vas?
-A trabajar Dulce
-Pero si es muy temprano. –Hice puchero y ella sonrió.
-Amor no pongas esa carita. –Se acercó de nuevo a la cama, agarró mi rostro y comenzó a darme muchos besos de pico. Yo la abracé y la tumbé de nuevo conmigo en la cama.
–Bebé se me hará tarde. –Yo me quede perdida en su mirada.
-¿Sabes que me gustas demasiado? –Ella sonrió.
-Eee, bueno me preocuparía si no te gustara.
-Sí pero es que de verdad me gustas.
-¿No se supone que si me amas también te guste? –Preguntó confundida.
-Sí –Sonreí y besé su frente. –No me hagas caso solo es que uff siento que quiero más mucho más. Te quiero Any.
-Estas como rarita hoy, yo también te quiero. –Me dio un tierno beso en los labios. –Pero bebé debo trabajar, tu entras más tarde pero a mí se me está haciendo tarde. –Acarició mi rostro y volvió a besarme.
-Te amo –Dije con una tonta sonrisa.
-Yo más. –Volvió a besarme y por fin la dejé que se fuera a duchar y a trabajar.
Cuando salgo del hotel de Anahí y me dirijo a mi auto siento un fuerte golpe en la espalda que me hace caer al suelo de rodillas, cuando me volteo lucho con un hombre el cual me tapa la boca poniéndome cloroformo con un pañuelo en mi nariz, pero este es mucho más fuerte que yo y ya no sé más de mí.
………………………………………..
-¡Así que tu eres la tal Dulce! –Su voz es tan fuerte que me hace despertar. Trato de moverme pero mis brazos están en mi espalda atados, mis pies están atados a la silla en la que estoy sentada. Trato de soltarme pero no puedo, mi boca también tiene un pañuelo atado a mi cuello. El tipo da un puño en mi abdomen y me deja sin aire. Él baja el pañuelo de mi boca y contengo el dolor.
-¿Quién eres? –Le pregunto seriamente, tratando de no reflejar el dolor.
-¿Quién eras tú para meterte en la vida de Poncho?
-¿De qué hablas?
-De que te quedaste con su mujer de eso hablo.
-Tú no sabes cómo fueron las cosas. –No termino de decir esto cuando él me golpea en el rostro y siento mi labio sangrar.
-Tú llevaste a la locura a mi amigo.
-Yo me enamoré de ella.
-¡Pero ella no te pertenecía! –El tiene un bate en su mano y presiento que quiere matarme.
-Poncho me disparó, él ya se vengó de mí. ¿Qué quieres tú de mí?
-Es que estoy furioso, él era mi mejor amigo y tú hiciste que él se matara.
-Yo no hice nada el me disparó y se mató.
-Seguramente loco por la traición y por pensar que iría a la cárcel por matarte.
-¿Entonces quieres ir tú a la cárcel por matarme Iker? ¿Ese es tu nombre no es así?
-¡Cállate! –Golpeó mi silla con el bate y caí al suelo. –Eres una cinica, no quiero que vuelvas acercarte nunca más a Anahí.
-Entonces tendrás que matarme. –Sentencié y sentí cuando me pateó el cuerpo y yo iba perdiendo la conciencia. Pensando que a veces no podemos controlar las circunstancias.
……………………………………………
[Anahí]
-¿Iker? ¿Qué haces aquí?
-Anahí, Dulce a muerto.
-¿Qué? ¿Cómo conoces a Dulce? ¿Quién te ha dicho eso? –Lo miré horrorizada, estrujándole su camisa por respuestas. –No es cierto, ¿quién te dijo eso? ¿Dónde está ella?
-Debo irme. –El se separó de mí.
-¡IKER! –Estaba desesperada comencé a marcar su número de teléfono como una loca pero lo escuché sonar dentro de mi habitación de hotel donde habíamos estado demasiado felices esa mañana. -¡Esto no puede ser cierto! -Caí de rodillas al suelo –Dulce no puede ser cierto, tú no. –No podía llorar, estaba en shock, no podía creerlo. Llamé a todos los hospitales pero nadie sabía nada de ella. La reporte perdida pero dijeron que era muy pronto para hacer la búsqueda. Esperé durante toda la noche pero ella no volvió. Me sentía perdida. Tomé su teléfono y me torturé observando sus fotos. “¿Sabes que me gustas demasiado?” sus palabras hicieron eco en mi cabeza y estallé en llanto. La extraño, la quiero, la amo, la necesito.
……………………………………..
Un año después…
-¡Me encanta! Se ven tan fabulosos mira ladygaga.
-Jajajaja sí es un buen disfraz. Pero nunca mejor que el mío.
-Sí definitivamente pareces una guerrera griega. Me encanta que sea así como color crema y marrón. Combina con tus cabellos rubios.
-Lo que me costó conseguirlo Luigy. Estuve días y días recorriendo las tiendas.
-Que exagerada eres. Claro, pero querida yo soy el mejor esqueleto que has visto.
-Jajajaj sí sangriento, estas horrible.
-Buenoo es una fiesta de disfraces no un concurso de belleza.
-Jaja eres un idiota.
-Y tú una princesa griega. Uyyyy pero mira ese papasote que acaba de entrar. ¿Es Ricky Martin?
-Jajaj controla tu radar gay. –La música invade mis sentidos, es techno mezclado con un toque de misterio. Hay miles de personas en esta fiesta, miles de chicos universitarios. Usan hermosos y horrorosos disfraces. Es la primera vez que salgo de fiesta en poco más de un año pero Luigy insistió tanto que acepte.
-¡Es hora de divertirnos! –Me hala de la mano y me presenta a un par de sus amistades. Estoy saludándolos cuando de pronto siento mi piel erizarse al voltear hacia la entrada. Mi corazón se desboca y siento como la adrenalina recorre mi piel. –¿Estás bien? –Escucho a lo lejos la voz de Luigy pero no puedo reaccionar. Me toca y lo miro solo un segundo.
-El antifaz –Lo miro incrédula con los ojos abiertos. Y salgo corriendo hacia la chica de cabellos negros.
-¿El antifaz? –Pregunta pero no le contesto, corro pero no puedo encontrarla. No la encuentro. Hay miles de personas y todas usan disfraces, mascaras… De pronto logro verla está tomando un trago en sus manos. Corro y me detengo frente a ella. Es el antifaz, son sus ojos los que chocan con los míos. El vaso cae de su mano y me tiro sobre ella para abrazarla. Le abrazo tan fuerte que las lágrimas comienzan a caer por mi rostro.
-Anahí –Sale de su boca en un susurro y siento sus manos envolverme. Es ella. Es mi Dulce. Esta viva y está aquí. Nos abrazamos tan fuerte que no quiero despegarme de ella jamás. Ella se separa un poco y toma mi rostro bañado de lágrimas en sus manos. –No llores princesa estoy aquí. –Dice limpiando mis lágrimas.
-Wooo con razón saliste corriendo cuando viste a esta hermosura. Si esta buenísima. –Luigy llega a nuestro lado y Dulce lo mira un poco confundida. –A ver da una vueltecita –La toma de la mano y la hace dar una vuelta. Ella sonríe sin comprender quien es él. –Definitivamente tienes buenos gustos Anahí.
-Luigy ella es Dulce. Dulce el es Luigy.
-Mucho gusto –Ella ríe un poco por los gestos de él.

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:41 pm

-Pero no se queden ahí como bobas que la fiesta apenas comienza. Dulce te la pasaras de lo lindo. –Luigy intenta caminar guiándome pero Dulce me toma de la mano entrelazando nuestros dedos. Sentir su mano atada a la mía es volver a vivir. Luigy la mira un poco raro y se ríe. –Tranquilas que nadie las va a separar. –Sonrío y Dulce besa mi mano mientras seguimos a Luigy a donde nos guía. –Nenas ese drácula de allá quiere comerme así que no me dejen solito que ya me dio miedo. –Dulce estalla en carcajadas haciendo que yo me ría también. Necesitamos hablar, lo sé, pero este no es el lugar ni el momento. –Pero vamos a bailar –Luigy nos empuja juntas y comenzamos a bailar esta rara música que inunda el lugar. Dulce me tiene entre sus brazos y me siento tranquila, me siento llena y feliz. Aunque tengo una extraña sensación en mi cuerpo, la quiero aquí junto a mí.
-Estás hermosa. –Susurra en mi oído y besa mi mejilla. Mientras seguimos bailando al ritmo de la música. Que parece bastante extraña creo que es la canción que está sonando en la radio llamada Ghost de Mystery Skulls. Todos con sus disfraces están como locos bailando a nuestro alrededor y las luces cambiantes sobre nuestros cuerpos le dan un toque de diversión y misterio a la fiesta. Dulce me hala de la mano y comenzamos a halar a todos para hacer una especie de tren. Nos movemos al ritmo de la música y todos nos siguen. Me estoy divirtiendo al igual que todos. En cierto momento cuando todos parecen divertirse y distraerse Dulce toma mi mano y me guía entre la gente sin que nadie se percate en nosotras. Y nos vamos al ritmo de la música, llegamos a un auto negro y me detengo, quiero preguntar pero ella abre la puerta del pasajero y me mira. Sé lo que significa su mirada. Debo confiar en ella. Subo al auto y ella sube al volante. Vamos silenciosas por las calles de la ciudad. Enciendo la radio porque el silencio se siente raro. Hace más de un año que no estamos juntas, no sé lo que ha pasado, no sé que ha sido de su vida y ella tampoco sabe que ha sido de mi vida en todo este tiempo. Se siente raro como si tuviésemos que empezar a conocernos de nuevo. Ella me mira y sonríe cuando en la radio sale la canción de Camila Bésame. Yo me sonrojo y ella sonríe coqueta y vuelve a poner la vista sobre la carretera. –Bésame –Canta mirándome a los ojos y aun después de todo lo que hemos pasado me hace estremecer. Espero que avance un poco la letra y soy yo la que canta.
-Bésame, sin motivos…. Bésame como si el mundo se acabara después… Bésame sin razón porque quiere el corazón. Bésame. –Ella sonríe, toma mi mano entre las suyas y deposita un beso. Conduce sin soltar mi mano y la música llena todo el espacio a nuestro alrededor, es como si fuese escrita para nosotras. Desde que la vi no he querido hacer más que fundir sus labios con los míos, volver a mi adicción. Su mirada, su boca, su piel. La necesito, la extraño pero ya la tengo aquí junto a mí y eso es lo realmente importante. Estaciona el auto y ambas nos bajamos. Está oscuro pero siento la arena en mis pies, debido a mis sandalias griegas. Ella llega a mi lado y me guía sujetando mi cintura. Caminamos un poco, huele a mar, y cierro mis ojos para respirar ese aire cuando Dulce detiene su paso.
-Sentémonos –Dice suavemente y nos acomodamos una al lado de la otra de frente al mar que apenas puede verse por la luz de la luna. Suspira y soy yo quien toma su mano, ella sonríe. –¿Cómo has estado?
-Ahora que estas aquí estoy bien.
-Sé que hay tanto por contarnos. Aun no puedo creer que estuvieras en esa fiesta.
-Comencé a estudiar unos cursos para mantener mi mente ocupada. Y esa fiesta pues es la que hacen cada año para estas fechas. Pero, ¿tú qué haces aquí? ¿Cómo estás? ¿Dónde has estado? Tengo tantas preguntas, aunque no son más que las ganas que tengo de abrazarte. –Ella se acerca y me envuelve entre sus brazos depositando un beso en mi cabeza. La abrazo fuerte. –Dul, prométeme que nos quedaremos así toda la noche.
-Te lo prometo mi guerrera griega. –Hace un silencio y luego vuelve a hablar. -Anahí…
-¿Qué?
-Quiero nadar.
-Jaja estás loca vas a enfermarte.
-Vamos a enfermarnos juntas entonces. –Me sonrió como solo ella sabe hacerlo.
-Me matas cuando me sonríes así. –Ella se rió y me lancé a sus labios. Este beso es el que he añorado por tanto tiempo. Quiero que no termine nunca pero mi intención es otra. La seguí besando mientras me quitaba la parte superior de mi disfraz. Me levanté y terminé de desvestirme mientras ella me observaba. Me quedé en ropa interior y con una sonrisa le extendí la mano. -¿No vienes? –Dulce sonrió.
-Claro que voy jaja. –Me lanzó una mirada de que siempre la sorprendo. Se puso de pie y rápidamente quedó en ropa interior y quito su antifaz.
-El agua debe de estar helada.
-Yo te daré calor.
-¡Cállate pervertida! Jajaj
-¿Qué? ¿Qué hice?
-Ya vamos. -Nos acercamos a la orilla y ella obviamente se lanzó sin miedo, mientras yo aun no sabía ni como tocar un poco de al agua. -¡Estás loca Dul!
-Te voy a contagiar mi locura.
-No, ¿a dónde vienes? Quédate donde estas jaj. -Ella se acercó mientras yo me alejaba y me abrazó mojándome toda mientras yo gritaba. Me cargó y me llevó al agua. –Te odio, tengo frio.
-Es divertido, mira la luna.
-Es hermosa.
-No tanto como tú. –Acarició mi rostro y me perdí en su mirada. –Te he extrañado tanto que siento que esto no es real.
-Soy real Dul. –Acaricie su brazo y entrelacé nuestros dedos. Ella se acercó a mí y me beso tiernamente. Mientras me abrazaba por la cintura.
-Vamos que no quiero que te congeles.
-No y que tu ibas a darme calor. –Traté de bromear y ella sonrió. Me beso en los labios tan tiernamente que no quería que ese beso terminara.
-Creo que en la parte de atrás de mi auto hay una toalla o alguna sábana. -Ella abrazándome me guió hasta su auto. Nos secamos y tendimos la sábana que tenía en su auto, sobre la arena. Nos acostamos sobre ella abrazándonos.
-Dul tengo mucho frio, vamos a mi casa para que podamos hablar. Siento que necesito no alejarme ni un segundo de ti pero tengo muchas preguntas, demasiadas a decir verdad.
-Yo también tengo preguntas. No sabía ni siquiera si me odiarías.
-¿Odiarte? –Me despegue de su cuerpo y la miré a los ojos ella se sentó. Comenzó a acariciar con su mano suavemente mi rostro.
-Dios como te he extrañado.
-Yo también pero ¿cómo que odiarte?
-Pues no sé que tanto sabes de lo que pasó. –Bajó la mirada. –O qué podías pensar de mí.
-No sé nada Dulce. Pero hablemos con más calma en mi casa, ¿sí? –Ella asintió y minutos después ya estábamos en su auto de camino a mi casa. Ella me mira tratando de alguna manera descifrar lo que pienso. Yo le sonrío y ella hace lo mismo. –Me gusta tu cabello –Digo al acariciar unos mechones. Ella sonríe.
-Dicen que cuando una mujer hace un cambio radical en su cabello solo significa una cosa. –Me mira haciendo una pausa. –Significa que necesita renacer, ha entrado en una nueva etapa de su vida.
-¿Significa olvidarme? –Pregunte mirándola directamente a los ojos.
-Jamás podría olvidarte. De lo único que estoy segura en esta vida es de todo lo que siento por ti. –Eso me liberó un gran peso de encima.
-Estaciónate.
-¿Qué? –Me miró un poco desconcertada.
-Detén el auto. –Ella lo hizo a un lado de la carretera sin comprender. Me miró y la halé de su blusa atrayéndola a mi boca, la besé tan intensamente que nos quedamos sin aliento, siento sus manos temblar sobre mi espalda. Devoro sus labios y la tomo del cuello, no quiero que se aleje ni un centímetro. Ella se deja guiar por mi beso y ya que el temblor de sus manos al contacto con mi cuerpo ha pasado, la siento acariciarme mientras mi boca no deja de explorar la suya. En un segundo ella se separa de mi boca.
-Dios, ¿Quién eres? –Dice agitada y comenzó a reírme.
-Bueno soy una guerrera griega que quiere… -No me dejo acabar de decir mi frase cuando se abalanzo a mi boca de nuevo. Jugaba con mis labios, con mi lengua, sus manos recorrían mi piel pero no como antes, esta vez era con cuidado como si pudiese lastimarme. Y eso lo hacía… digamos dulce.
-Te amo. –Dijo separándose de mi boca.
-Vamos a casa que quiero hacerte el amor. –Ella me miró sorprendida, confundida y solo le guiñe un ojo y ella sonrió arrancando el auto. No hicimos nada más que cruzar la puerta y la besé apasionadamente y luego la empujé contra el sofá, ella cayendo sentada. Ella estaba desconcertada pero sonreía. Me senté sobre ella y comencé a quitarle la blusa mientras la miraba a los ojos. Deslicé la blusa por sus brazos y cabeza dejándola en sostén. Era color carmesí, mi vista sin poder evitarlo se posó allí y cuando subí mi mirada Dulce estaba cuestionándome con la mirada y su sonrisa pícara de antes. –Yo lo… -Iba a disculparme pero Dulce colocó un dedo en mis labios.
-Soy toda tuya, amor. Ahora, ¿quieres dejar de estar embobada y continuar? –Se burlo y la mire seria, ella comenzó a reírse y me levante de encima de ella y me fui de la sala. -¿A dónde vas? Hey era broma ¡ven! ¡Any! -Ella vino detrás de mí y la sorprendí por su espalda vendándole los ojos. –Woo, ¿Qué está pasando aquí? Eres un Alíen que ha secuestrado a mi novia.
-Shh -susurre en su oído mientras terminaba de amarrar la venda a sus ojos. –Déjame sorprenderte esta vez.
-Siempre me sorprendes, princesa, mi princesa griega. –Besé su hombro.
-Espérame aquí, ya vuelvo.
-Pero…
-Y no hagas trampa no te quites eso de los ojos.
-Estas loquita, ¿te lo han dicho?
-Sí, tú. –Besé sus labios y la dejé allí en medio de la casa en lo que planeaba alguna locura.
-Any… Te estás tardando amor. –Sonreí y tomé su mano y la guié hasta la habitación. Me coloqué de frente a ella y solté su venda. Ella sonrío perpleja al verme, estaba toda vestida de blanco en ropa interior y un antifaz exactamente igual al que me había dejado nuestra primera noche, solo que él mío era blanco con dorado. –Debo estar soñando.
-¿Te gusta? –Ella sonrío aun más ante mi tímida pregunta.
-Me gustas tú. Tus locuras. Tu sonrisa. Toda tú. –Sonrió y yo me siento absolutamente enamorada de ella.
-Te extrañe cada día. –Ella colocó un dedo en mi boca y lo besé, como siempre. Acarició mi rostro y pasó su mano por mi abdomen. Me estremecí. –Tienes mucha ropa. –Ella sonrió y dirigió sus manos a su pantalón pero la detuve. Y suavemente comencé a soltarle el botón y bajarle el cierre. Lo hice tan despacio que la escuché suprimir un gemido. Sonreí mientras deslizaba mis manos por sus caderas para dejarle las piernas en libertad. Ella me tomó de las manos para hacerme subir y colocó sus manos alrededor de mi rostro, acariciándolo.
-¿Puedo quitarte el antifaz? –La pregunta me tomó por sorpresa pero asentí. Ella sonrió y lo deslizó fuera de mi rostro con cuidado y lo colocó en una mesa. Me guió hasta la cama suavemente. Quitó el edredón y nos subimos a la cama, me senté un poco impaciente ya que ella estaba tomando de nuevo el ritmo o más bien el mando de lo pasaría. Ella subió a la cama pero por alguna razón removió la almohada y lo encontró. Yo me quedé paralizada olvide que eso estaba allí. Ella se veía realmente sorprendida, lo tomó en sus manos y lo observó durante unos segundos en silencio y luego me miró a los ojos. –Ven –Extendió sus brazos y la abracé, me acurruqué en su pecho conteniendo las terribles ganas que tenía de llorar. Aun unidas ella colocó una almohada en su espalda y se recostó de la cama. Yo estaba entre sus brazos y piernas y quería quedarme allí de por vida. Ella acariciaba mi pelo y depositaba dulces besos en mi cabeza. –Te amo. Y también te he extrañado cada pu*to día. Me hice ideas ¿sabes? Ideas de cómo encontrarte, ideas de que me habías olvidado, ideas de que me odiabas porque pensaste que había desaparecido de la nada. Y al verte allí, tus ojos y sentir tu abrazo fue lo mejor de este mundo.
-Te amo Dul. Me levanté para mirarla a los ojos y estaban aguados. La besé en los labios e inevitablemente nuestro beso se intensificó.
-Me debato entre hacerte el amor y contarte lo que ha pasado. –Dijo al separarse unos centímetros del beso y volver a besarme. Yo sonreí y la besé.
-Me dijeron que estabas muerta. -Me separé y la miré a los ojos. Ella hizo una mueca.
-Estaba casi muerta, él me golpeó tanto que perdí el conocimiento.
-¿Él?
-Iker…
-Dios, no puede ser. Quiero matarlo. ¿Qué sucedió después? ¿Te llevó a algún hospital o algo así?
-No, por supuesto que no. Ese ****** pensó que había muerto y me llevo lejos de la ciudad a tierras de nadie. Allí me tiro y se largó. No sé cuánto tiempo estuve allí pero yo asumo que fueron días o al menos muchas horas cuando una señora, que ha sido un ángel para mí me encontró. Ella me ayudó, cuido durante meses, hasta que pude estar bien. –Ella hizo una pausa y sonrió. –Aprendí demasiado allí sabes, ese pequeño pueblo me enseño el valor de las cosas y lo feliz que era la gente con tan poco en la vida. Yo los ayude a hacer las tareas, les enseñe todo lo que sabía, y ellos me aceptaron como parte de ellos. La verdad fue una suerte, tuve suerte de no morir y de caer en buenas manos.
-Dul… Todo esto ha sido tan duro. Iker me dijo que habías muerto pero no quiso darme explicaciones de nada y luego desapareció de la faz de la tierra. Sufrí y lloré demasiado pero no podía creer que estuvieras muerta, no quería creerlo.
-Y no lo estoy amor, y ahora todo está bien. Tú estás aquí y yo junto a ti. –Acarició mi rostro con ternura y sentí que me volví a enamorar una vez más.

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:41 pm

-Dulce, te amo.
-Y yo a ti princesa. –Beso mi frente y me abrazó fuertemente. –Y bueno… Ya que todo está aclarado, creo que tú y yo tenemos algo MUY importante que hacer. –Dijo sonriendo muy coqueta y comenzó hacerme cosquillas.
-¿A sí? ¿Y que será ese algo? –Pregunté entre risas.
-Algo que comienza por aquí –Posó su mano, sus dedos en mi cuello y como una caricia comenzó un recorrido por mi cuerpo, haciéndome estremecer. –Y termina por aquí. –Haló el elástico de mi braga y lo soltó haciéndome sonreír. -¿Necesita más explicaciones? –Sonrió mirándome a los ojos.
-Sí, necesito que me lo expliques detalladamente –Puse mis brazos alrededor de su cuello sonriéndole coquetamente, ella acercó su boca a la mía y mordió mi labio inferior muy sexy.
-En todo este tiempo no he estado con nadie y extrañe también esta parte de ti. –Me miro a los ojos profundamente y pude ver el deseo. Deseo que por supuesto yo también siento. –Tus sonrisas, tus manos tocándome, tu boca, tu cuerpo, Dios te extrañe.
-No me extrañes y mejor víveme. –Le rasgué la espalda mientras le besaba el cuello, mi lengua recorría su piel y mis manos se movían saciando su necesidad de tenerla. Besé cada lunar, cada peca, cada centímetro de su piel como si fuera la primera vez que estaba entre mis brazos. Y así mismo me entregué a ella, sintiendo cada caricia y cada movimiento de sus suaves manos por mi cuerpo, de sus labios rosándome la piel. Nuestros cuerpos entrelazados con frenesí. Me entregué a ella y ella a mí. Yo soy y siempre he sido solo suya y ella es y siempre será solo mía.

[Dulce]
Desperté y sin abrir aun los ojos me sentí protegida y sonreí. Su cuerpo estaba sobre el mío abrazándome. Respiré y su rico olor lleno cada espacio de mis pulmones. Por un segundo abrí mis ojos y la vi dormir, feliz, en paz y eso sin duda me hizo demasiado feliz. Tenerla así, en mi cama, en mis brazos, en mi vida es algo que ni todo el dinero del mundo puede comprar. La contemplé con este sentimiento de amor que llena cada espacio de mi ser. Nunca pensé amar así de bonito a alguien. Pero aunque nuestra relación ha sido un poco tormentosa, un poco alocada, un poco llena de mil trabas y situaciones más que difíciles le doy gracias a la vida porque con ella mi vida cobro sentido. Desde que esos ojitos azules se clavaron temerosos en mí el primer día que la vi, puedo decir que desde ese preciso día mi corazón ya le pertenecía a ella.
-Me encanta esa sonrisita que tienes en tu boca, dan ganas de comerte. –La miré verme y me reí. Dios cuanto la amo. Se acercó a mí y me besó. – ¿En qué estabas pensando?
-En ti, en tus bellos ojos, en tu piel, en tu sonrisa, en esa boca que me enloquece cada vez que besas mi piel, en hacerte de nuevo el amor hasta que no nos queden fuerzas. Pensaba en lo feliz que soy porque estás aquí. –Ella rió y volvió a besarme.
-Yo deseo estar contigo todos los días de mi vida y que si nos pasa algo que sea el amor. Que seamos tan intensas que el mundo quiera vivir así de felices como tú y yo. Te amo y mi amor por ti es imparable y sé que tu amor por mí no tiene límites. –La miré intensamente a los ojos y sonreí y ella sonrió y no hacía falta nada más que eso para entendernos, para entender que yo la amo y ella me ama a mí y que somos y seremos felices por el resto de la vida que nos quede por vivir.

Tiempo después…
-¡Te dije que tendría sobrinos pelirrojos! ¡Dios esa niña es hermosa!
-Jajajaja Mónica pero si es nuestra bebé pero la adoptamos recuerdas.
-¿Y eso qué? Es pelirroja y es hermosísima.
-Jajaja te adoro amiga. –La abracé mientras veía a mi pequeña María corretear por el jardín.
-Sabes que yo fui la Cupido. –Me alzó las cejas en un chistoso movimiento sonriéndome. -¿Dónde está Dulce? Quiero sabotearla de preguntas solo me dijo que necesitaba urgentemente que estuviera hoy aquí y sin excusas porque tú me extrañabas mucho y pues… Aquí estoy –Voy a contestarle pero me interrumpe el apagón de luces en toda la casa. Corro hacía la pequeña para que no se asuste y la tomó en mis brazos cuando siento la música llenar todo el lugar.
-¿Qué es esto? –Pregunta Mónica entre risas. Sigo escuchando la música y veo que de un momento a otro por la puerta de cristal entra Dulce con muchos músicos todos vestidos de mariachi. Me quedo sin habla.
-Amor. –Dice ella arrodillándose en el suelo dándome una flor. Yo sonrío y la tomo mientras ella besa mi mano. –Feliz aniversario. –Me susurra en el oído y me da un beso en la mejilla a mí y a la pequeña. Los mariachis comienzan a cantar junto con ella. Jamás canta y estaba cantando hermoso. Mónica toma a la niña en brazos mientras se ríen y Dulce le guiña un ojo a Mónica y me toma de la mano cantándome para que baile un poco con ella pero de un segundo a otro escuchamos unos gritos, ventanas romperse y varios tiros al aire.
-Así que estas viva maldita. –No puedo moverme, es él está trepado en una de las mesas del jardín con una gran pistola en su mano. Dulce se pone delante de nosotras.
-Veo que también tú estás vivo. Pensé que por un milagro estarías mil pies bajo tierra.
-Jajajaj no dulcecita. Te advertí que no te quería con Anahí y por la memoria de mi mejor amigo, que mejor amigo, mi hermano. Por la memoria de mi hermano tú eres la que estará bajo tierra. Aunque mira la preciosa niña pelirroja, quizás ella puede pagar.
-Ni se te ocurra intentar ponerle un dedo encima. –Dulce lo miraba enfurecida. –Ya no soy la misma idiota de aquella vez, y estás en mi casa y esta es mi familia.
-¿Y qué harás? ¿Te crees muy valiente no? –Él salta de la mesa y se dirige a nosotras.
-Tranquilo hombre para que vas a matarnos, vete tranquilo. –Mónica intentó salvar un poco la situación pero estaba cagada del miedo al igual que todas.
-Iker, yo amaba a Poncho.
-Tú eras una santa y esta mujer se te metió por los ojos. Te hizo perder la cabeza y llevo a Poncho a la locura. –El seguía hablando y nos apuntaba con el arma y yo solo pensaba en que sucediera un milagro. Él aprieta el gatillo pero solo hace un pequeño ruido, no dispara no hay balas yo lo miro sorprendida y Dulce comienza a reírse.
-Eres tan bueno para nada que has desperdiciado tus balas jajaja. –Iker tira el arma y se mueve para golpear a Dulce pero esta esquiva su golpe y termina dándole un buen rodillazo en su estomago. El logra darle un puño en el abdomen y tira a Dulce al suelo pero esta lo enreda en sus pies y lo hace caer. En unos segundos está sobre él y de alguna forma lo tiene preso, lo golpea contra el suelo y lo inmoviliza. En ese instante entran los policías a la casa y nos rodean, apartan a Dulce de Iker y los arrestan a ambos. No sé donde Dulce ha aprendido todo esto pero no ha salvado.
Minutos después le hemos aclarado todo a los policías y dejan a Dulce en libertad, llevándose a Iker a encarcelar, por daño a la propiedad e intento de asesinato por segunda vez. Mis manos tiemblan pero al parecer al fin los problemas han acabado. Mónica se ha ido a descansar estaba muy mal de los nervios. Y María ya se ha dormido y la he llevado a dentro de la casa.
-No he conocido una mujer tan increíble como tú. –Le digo cuando se acerca y me abraza fuertemente.
-Tú eres la increíble, que haces hacer todas estas cosas por ti. Casi me matan por segunda vez. –Dijo con una sonrisa en los labios.
-Y te estás riendo.
-Siempre amor. –Me besa en los labios tiernamente y me derrito. –Yo hare lo que sea por defenderte y defender nuestro amor, nuestra familia, nuestra vida.
-Ahora sabes hasta pelear.
-Jajaja para que veas la mujer que tienes. –Besa la punta de mi nariz y sonrío.
-La increíble mujer que tengo. El amor de mi vida. Mi todo. Te amo Dulce.
-¡Yo muchooooooooooooooooo más! –Grita y se tira al suelo acostada a reírse. –No tenía balas Anahí, creo que esta vez la vida ha estado de nuestro lado.
-Siempre ha estado de nuestro lado bebé. –Me acuesto a su lado y la beso en los labios.
-¿Viste que hermosas se ven las estrellas?
-Sí, y se ven aun más hermosas si es contigo con quien las veo. –Le sonrío, me sonríe y me he vuelto a enamorar.

[Dulce]
Despierto y veo sus cabellos rubios esparcidos por mi cuerpo y solo puedo sonreír. Está aquí, estoy aquí y respirarla es lo único que deseo por el resto de mi vida. –Ella se mueve y abre sus ojitos azules que me enloquecen, me mira y me sonríe.
-Cada día te demostraré que el amor existe. –La frase me hace amarla aun más de lo que ya lo hago. Esa frase que de solo escucharla me hace estremecer. Y desde que la conozco a ella no tengo duda alguna de que el amor existe. Lo siento en cada poro de mi piel, lo respiro cuando me besa, cuando me abraza y ni se diga de cuando hacemos el amor. Ella es amor y desde que yo estoy a su lado eso es todo lo que soy y lo que quiero ser por el resto de mi vida. Quiero ser su amor, quiero darle amor pero sobre todo que sea inmensamente feliz a mi lado. –En que piensas Dul.
-En lo mucho que te amo princesa.
-Y yo a ti amor. –Acercó sus labios a los míos suave y dulcemente. Besarla es sentir al amor en su máxima expresión. Que venga cualquier poeta a describir lo que siento, lo que es viajar a la luna sin regreso. Sus besos, mi boca y su boca. Mi piel junto a su piel. Respirarla es vivir. Sus manos, junto a mis manos, mi cuerpo estremecerse bajo el suyo, su placer, mi placer. Su sonrisa, mi sonrisa. La amo y eso hasta un ciego lo puede ver. Nuestros antifaces cuelgan enmarcados en la pared de nuestra habitación como nuestro gran secreto de amor.


FIN

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Re: El antifaz

Mensaje por Admin el Lun Mayo 16, 2016 5:42 pm

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