Enamorada de una chica por Enamoradadeunachica

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Enamorada de una chica por Enamoradadeunachica

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:49 pm



por Enamoradadeunachica

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Re: Enamorada de una chica por Enamoradadeunachica

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:50 pm

Cristal es una chica normal, como todo el mundo. Ella siempre imaginó que se enamoraría de un chico, como su mamá, su abuela, sus tías y como todas las chicas que conocía, que algún día se casaría con él y tendría hijos aunque no le agradaba mucho la idea de los hijos Pero un día como cualquier otro entró a su vida una chica con un look raro, sus miradas chocaron al instante. Sí, ella sintió algo, algo que pondría su vida al revés, algo que la haría dudar demasiado, algo que le causaría dolor cabeza, algo que la haría sentir la mujer más feliz... Pero las cosas no son tan sencillas, aceptar algo así no le era tan sencillo...
"Al verla por primera vez sentí una fuerte conexión, como si ya nos conociéramos, como si ya nos amáramos... Tres encuentros. No fueron coincidencia. El destino estuvo ahí. Nuestro destino, juntas. Me inventé miles y miles de cosas para negar quien era, hasta que me convencí y decidí decirle mis sentimientos. No pude hacerlo en el momento que deseé. Hubieron rocas en el camino que nos separaron. Ya no nos pertenecíamos, si es que en algun momento fue así... A veces el amor es tan complicado... A veces encuentras el amor en quien menos esperas..."

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I Zara

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:51 pm

Fue una tarde gris. No me sentí con ganas de nada. Los problemas en la familia, pensé… pero… ¡bah! ¡Que problemas! No existían problemas con ellos. Casi nunca estaban mis padres… No tuve ganas de estar con amigas. Aunque aparentemente sólo busquen estar con chicos guapos y de buena familia, son buenas amigas, aún así, no deseaba su compañía. En fin, solo quise escapar, salir de esa casa enorme y solitaria en donde vivo.
Al estar por salir, muy cerca a las rejas que dan para la calle, “kyra”; mi mascota, vino hacia mí porque quiso que jugara con ella y ya que estuve de salida agarré su correa para sacarla a pasear.
Estuvimos caminando largo rato. Dando vueltas y vueltas, haciéndo larga la caminata. Kyra siempre anima mis días, les da color y alegría. Un toque especial de dulzura. Me senté en una banca de un parque porque me sentí cansada. Ella estaba jugando con un cachorrito al frente mio. Jugamos mucho, la había hecho correr, saltar y más. Estuvimos felices. Mis padres habían hecho algo bueno, darme a kyra.
De pronto se me antojó tomar un frapuccino así que me dirigí hasta el Starbucks que queda cerca a mi casa y fui a comprar uno. Me senté en la silla que da hacia la calle esperando a que me trajeran mi orden que ya había pedido y cogí el celular para jugar mientras esperaba.
Bajé la vista para ver que hacia kyra y la vi recostada en el piso. Recorrí el lugar con mis ojos para ver al mesero, pero choqué con la mirada de una chica con un look algo radical. Tenía el cabello corto, negro y lacio con un espectacular brillo. Muy lindo y bien cuidado. En la parte del lado derecho de su cabeza el cabello llegaba hasta su mentón, como de caída desde la parte trasera y en la izquierda la tenia muy, muy corta, casi rasurada. Su rostro tenia la forma de un diamante hermoso, con una piel blanca y unas mejillas rosadas. Sus ojos eran de un color verde. Preciosos y grandes que hacían perderte ahí sin importar el tiempo que pasara, unos ojos hipnotizantes. Su nariz era larga pero no tanta como para opacar tal belleza- aun si lo fuera creo que seguiría siendo hermosa- sus labios con un color rosa suave; el superior era más delgado que el inferior, pero perfectos. Tenía un expansor en su oreja izquierda, color negro y muy visible.
Nos vimos por unos segundos. Fijamente. Sintiendo algo extraño. Mi expresión era tan visible que cualquiera se daría cuenta que la estaba viendo. Fue algo realmente raro.
Bajé la mirada hacia el celular, para tratar de disimular. Aunque… ¿disimular qué? Fue tarde para eso. Mis mejillas enrojecidas por aquel momento. Por aquellos segundos. Por aquel instante que dejó un raro sentimiento en mí, uno nunca vivido.
Me quedé pensando en quién era, ya que nunca la había visto y yo salía prácticamente todos los días a caminar. Luego traté de ignorar a la chica. Vino el joven con mi orden y me concentré en mi frapuccino. Al terminarlo le dije a mi pequeña mascota “Kyra, ¿vamos a seguir caminando?” y ella soltó su ladrido”guau” supuse que era un sí, así que me paré y fui con ella a perdernos.
Caminamos por calles que no concía. Sí, suelo caminar mucho pero esa vez fui más allá de lo habitual. Fuimos muy lejos y esos lugares eran tan grises que daban pena.
Yo suelo pensar que las calles deberían ser un poco mas coloridas, asi le subirían los ánimos a cualquiera. Continuando… incluso habían personas que se estuvieron drogando. ¿Porque lo sé? Mis amigos también se meten esas cosas y pude distinguir el olor desde lo lejos. Cargue a kyra. Paré el primer taxi que ví y le dije al conductor que nos llevara a mi casa. Claro está que no le dije “señor lléveme a mi casa” sino le di mi dirección.
Al llegar al destino no quise entrar. La verdad que… ¿para qué estar en una casa así? Era tan solitaria que si hablabas por teléfono desde el tercer piso se escuchaba en el primero y las mucamas que trabajan ahí eran sólo fantasmas. Muy silenciosa.
Pensé en ir a la playa a caminar un rato, no tenía algún pendiente que hacer ni nada por el estilo, por lo cual nos encaminamos hacia allí.
Kyra estubo feliz, moviendo su colita de alegría porque podía correr entre el abundante pasto y jugar con los otros perritos que por allí jugaban. Nunca se cansa. Estuve un momento en ese parque; que está camino hacia la playa, para que jugara y se distrayera.
Cuando vino hacia mí, cansada, se paró apoyando sus patitas delanteras en mis piernas; la señal de querer que la cargue, y lo hice. Cargue a mi pequeña kyra y caminé con ella en mis brazos hacia la playa. LLegamos. Bajé a kyra porque yo ya me había cansado. Mis pobres brazos estaban como dormidos al estar por mucho tiempo en una sola posición. Ella será pequeña pero también pesa. Al bajarla salió corriendo. No supe el porqué lo hizo, sólo la seguí. Me hallé tras ella corriendo lo más rápido que pude, pero me encontraba cansada y no fue suficiente el esfuerzo que hice. De un momento a otro desapareció de mi vista. No podía hallar a kyra. No me creí lo rápido que había corrido. Estuve angustiada al no poder encontrarla, mirando hacia los lados esperando a que apareciera. Déspues de un par de minutos de angustia, oí una voz tras mío diciendo “¿es ella tu perrita? “, me di media vuelta y era la chica con el look raro que ví en la cafetería...

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II Te encontré

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:52 pm

Solté un suspiro y le respondí.
- ¡Si!, la estaba buscando, salió corriendo y… Gracias - me entregó a Kyra y nuestros dedos se tocaron, lo que activo el enrojecimiento parecido en el instante en mis mejillas.
- Es muy linda, ¿Se llama kyra verdad? – dijo pasando su mano por su cabello varias veces.
- Eh… si, ¿cómo es que lo sabes?- pregunté desconcertada.
-Pues eso dice en su collar- sonrió tocando el collar que llevaba kyra. Quede tonta, había olvidado que su nombre estaba grabado allí.
- Sí... Claro. Gracias. En serio. – lo dije con vergüenza.
Estuve aliviada por haber encontrado a kyra, o bueno, porque ella me la trajo.
- No sé qué hubiera hecho de no haberla encontrado- manifesté apenada por haberla perdido y con la mirada en Kyra.
- No te preocupes – sonrió y miró hacia los lados - ¿estás sola?
- Si. Bueno con kyra - y también sonreí.
Me encontré nerviosa y no sabia el porqué. Pensé que quizá podría ser por el susto de casi perder a mi kyra.
- ¡Oh! Claro, ¿No es muy tarde para que estés sola en la calle? – dijo inocentemente levantando las cejas y abriendo un poco los ojos.
No quise creer que haya intentado tratarme como niña. No ella. No… ella…
- Pues si es algo tarde, pero puedo cuidarme sola, ya estoy grandecita como puedes ver- lo dije orgullosa aun con mi pequeña Kyra en mis brazos.
-Si eso veo – paseó su mirada por mi cuerpo y sonrió por un largo rato. Hizo sentirme rara. Fue raro. Al final no le di importancia.
- Además ésta es una zona segura y no pasa nada. ¿No es tarde para que Tú -resaltando el “tu”- estés en la calle?
Ella me miró, agacho la cabeza y sonrió.
- Pues yo también estoy grandecita y también puedo cuidarme, además estoy conociendo el lugar.
Ella parecía una chica agradable, aparentemente. Irritante también.
- Con razón no te había visto antes – entrecerré los ojos y me quedé pensando - te ví en el Starbucks…
- Si también te ví, lucias… linda… - y repitió el pasarse la mano por su cabello- ahora también pero algo sudosa – y rió Pensé y esperé a que solo fuese una pésima broma.
- Sí... pues Salí a pasear con kyra por eso estoy así… De “sudosa” - dije levantando mis cejas
Y ella respondió dejando de sonreír.
- Lo siento, a veces no controlo mí… lado pesado, es… algo irritante.
- Justamente era lo que estaba pensando – le sonreí y entones ella también sonrió- bueno... Gracias por traérmela. Yo me quedaré con kyra aquí a descansar.
- ¿Puedo quedarme? , bueno es que... No tengo otra cosa que hacer -titubeó al decirlo
Y su lado irritante seguía presente, pero… daba igual, había algo especial en ella.
- Claro, vamos a sentarnos por allá – le indique
Fuimos las tres a sentarnos y a mirar el mar. Por un momento estuvimos calladas y ambas mirábamos el mar, kyra solo estaba echada de lo cansada que estaba, de su gran escape.
Pensé que tenía que iniciar la conversación con algo interesante para que no se aburriera, después de todo era nueva y de seguro necesitaba amigas así que yo podía ser una. ¿No?
Estuve pensando sobre que hablar y se me cruzaban muchos temas pero ninguno me resultó adecuado como para mencionarlo en aquel momento de “conocerse”y de pronto como un rayo vino a mi cabeza el “!porque no le pregunto de donde viene!” ¡Que genial idea! Así que quité la mirada del inmeso y hermoso mar y volteé hacia ella. Hizo lo mismo.
Estuvo mirándome, y yo a ella. No supe que decir o hacer. Nuevamente quedamos viéndonos por unos segundos. Nuevamente nuestras miradas se encontraron. Nuevamente sentí eso “raro”.
- Es gracioso, es la segunda vez que te veo en el día. ¿No es interesante? – dije para evitar nuevamente el enrojecerme apartando la mirada.
Ella estaba algo seria, pero al final mostró una pequeña sonrisa.
- Pues la verdad, si lo es- contestó así, a secas y aún seria.
- Quizás es el destino que quiere que seamos amigas – sonreí y pensé “a veces digo tonterías”
Ella solo suspiró y me dijo…
- Quizá...
Volvió su mirada hacia el mar y así quedó en silencio por un momento.
- ¿Y de dónde vienes? - rompí el silencio de ese momento.
- Soy de narnia. – Comenzó a reírse sola, una sonrisa contagiosa porque al oír tal “broma” sin chiste también comencé a reír.
-¡Ah! , ¡Que interesante!- le dije – nunca había conocido a alguien que venga de allí ¿cómo es?
- Pues tu veras... en una parte hay mucha nieve y hay un… ¿Minotauro? No recuerdo su nombre, ¡pero!- enfatizó - es un gran amigo mío.
Otra sonrisa en ella.
- Tienes un gran amigo pero no sabes qué es. Sigues siendo interesante ¡eh! – solo reí con ella.
Luego iniciamos una conversación seria, o por lo menos más seria que la anterior.
- Vengo de España – respondió al fin con sinceridad.
- Pero no hablas como una española - le dije al instante.
- Pues es porqué soy peruana pero fui a España a vivir por un tiempo, por unos años.
- Ya veo, y ¿por qué decidiste venir?
- La verdad… No lo sé, solo tuve deseos de venir - fijó su mirada en mi.
-¿Quizá a visitar a tu familia? – esta vez esquive su mirada.
- Mi familia está en España, mis padres trabajan allá así que no pudieron venir y mi hermano estudia, es lo mismo…- dijo juntando sus manos.
- ¿Entonces estas sola acá? ¿Dónde estás viviendo?
- Bueno alquilé un pequeño departamento por aquí cerca.
- Ya veo. ¿Cuantos años es que tienes? – no quería preguntárselo pero no parecía mayor y que viva sola pues, se me hizo raro.
- Tengo 19, aunque una dama no debe decir su edad ¿verdad?- era muy risueña con tal apariencia.
- Pues eso se supone... Entonces tú ya no eres una dama porque dijiste tu edad. ¿Verdad? -Sí, fue un mal chiste.
Nos miramos a los ojos y empezamos a reír, era muy agradable, a veces hacia sus bromas pesadas pero fue agradable. Enseguida se me ocurrió que no le había preguntado lo básico; Su nombre.
- Y ya que andamos en preguntas, sé que debí preguntártelo primero pero lo olvide… ¿cuál es tu nombre?
-Yo también debí de habérlo preguntado, lo siento, mi nombre es zara y ¿el suyo, señorita? – su sonrisa pícara apareció y yo me estremecí.
Ninguna otra chica me había dicho señorita, sonó raro. Raro pero halagador.
- El mío es Cristal… - vi mi reloj y eran las 10.30 pm. Abri mucho los ojos.
El día se pasó volando. Tenía clases el siguiente día así que tenía que despedirme, no quería hacerlo porque la estaba pasando muy bien con zara y justo cuando lo iba a hacer ella me interrumpió.
- Lindo nombre Cristal, en verdad es hermoso.
- Sí... Gracias...Eh... – dije y me coloque un menchon de cabello detrás de mi oreja izquierda.
- ¿pasa algo?
- Disculpa. Tengo que irme, me quedaría más tiempo contigo pero mañana tengo clases y...
- Te acompaño – me dijo rápidamente.
Se levantó y me extendió su mano. Yo quede impresionada. Estaba con los ojos muy abiertos otra vez y la boca entreabierta, no esperaba a que quisiera acompañarme .Cogí su mano y me levanté.
- No es necesario, yo vivo muy cerca, además tu puedes perderte -Volví con los chistes malos.
- No es que desconozca el sitio, déjame acompañarte, ¿puedo? – y quedó mirándome
No podía decirle que no porque sería descortés, además no podía negarle nada a esa mirada tan hipnotizante y solo acepté.
- Claro – dije sonriendo
Y fuimos caminando ambas con kyra hacia mi casa. Ella me contaba de cómo era España, como era su familia , me contó que iba a inscribirse a la pre de una universidad pero que aún no había pensado en cual , y entre risas, sus bromas pesadas y mis chistes súper malos llegamos a mi casa ,
- Si deseas puedo decirle al chofer que te lleva a tu casa…
- No es necesario, yo vivo a unas calles de aquí – me sorprendí.
Al oír eso me alegre ya que estábamos cerca.
- Bueno... Fue agradable pasar el rato contigo – Lo dije algo triste porque quizá ya no nos íbamos a ver. Quizá...
- A mí también me gustó, eres muy agradable y bonita – Me sonrojé por completo y en tan solo un segundo.
¿Ya había dicho que era una chica algo rara? Pues lo es, pero es una linda chica rara. No sabía que más decir, en realidad no quería que se fuera, incluso la iba a invitar a pasar a mi casa pero me puse a pensar…Es muy tarde.
- Podrías darme tu número celular, yo aún no tengo uno pero mañana mismo me lo comprare, ¿qué dices?
- ¡Genial, si! – dije contenta.
Saqué una pequeña hoja y un lapicero que tenía guardado en mi cartera; la cual siempre llevaba. Un de cuero color marron sin muchos accesorios. Apunte mi número y se lo dí.
- Bien, ya debes pasar… se te hará muy tarde. Me gusto conocerte, apenas tenga un celular te llamaré.
- ¡Genial ¡esperaré a que me llames , anda con cuidado ¿si?
- Aquí en este lugar no pasa nada , ¿verdad? – sonríó. Se acordó de lo que le dije
- Es verdad. Pero igual ten cuidado
Me dio un beso en la mejilla y nos despedimos con un “hasta luego”. Ingrese a mi casa, me di un duchazo y fui a mi cama contenta.
Era un extraño sentimiento pero… agradable, me quede dormida de tanto pensar en aquel día, aquel día lindo y raro.

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III Celos... ¿de amiga?

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:53 pm

A la siguiente mañana, me desperté a la misma hora de siempre, me preparé para ir a estudiar, me senté en la mesa para desayunar y de pronto… todo el día de ayer pasó por mi mente. En tan sólo unos segundos. En aquel momento recordé el rato con Zara, las miradas, el momento en que rosaron nuestros dedos y el volver a pensar en eso me hizo sentir muy extraña. Esperaba a que me llamára por eso agarré el cel y le subí todo el volumen posible. Eran las 8.30 am y aún no había señales de ella, me sentí triste pero como era temprano la esperanza siguió allí.
Me despedí de kyra como cada mañana; con un beso en su pequeña cabecita y salí de mi casa para ir a la prepa. Fui caminando ya que estaba muy cerca, o maso menos.
Al llegar, mis amigas vinieron hacia mi, emocionadas, a contarme sobre sus salidas con los chicos y etc etc etc. En realidad yo no estuve muy interesada. Nunca me había atraído mucho la idea de hablar sobre mis salidas con chicos porqué a pesar de ser joven y no necesariamente tomar una relación tan en serio como supuestamente los adultos mayores de 35 lo hacen, a esos chicos les faltaba algo, no se exactamente qué, pero no tenían eso especial que me hiciera alegrar tanto para ir donde mis amigas a contarles.
A los minutos se acercó Renato el chico que decían gustaba de mi. Me saludó, preguntó si podía acompañarme a clases como cada mañana. Estábamos en la misma clase por lo que tuve que aceptar. Cuando nos dirigíamos a clases me llegó un mensaje de un número desconocido que decía “buenos días. Hoy te ves linda jaja”. Me detuve en seco para volver a leerlo de nuevo, detenidamente, al releerlo no pude evitar sentirme sorprendida. Me froté los ojos ya que pensé que estaba leyendo mal, pero no fue así.
“¿Quién pued..?” . Sin terminar la pregunta pensé en Zara y esbocé una sonrisa, medité en porque me escribiría eso. Le respondí el mensaje escribiéndole “buenos días jeje, ¿como sabes que me veo linda?” y ella respondió:
- Porque te estoy viendo... – Giré y la busqué con la mirada desesperada pero tratando de disimularlo. Aunque estoy segura que no me funcionó. Frené y ella estaba ahí. Llevaba puesto un polo con cuello "V" blanco, acompañado de una chaqueta negra sin muchos accesorios, jean negro rasgado en las rodillas y unas zapatillas adidas urbanas.
Volteé hacia Renato y le dije que no podía acompañarlo y lo vería en clases, luego me fui hacia ella sin darle mas explicaciones.
- ¿Que haces aquí? –le pregunté a ella, asombrada porque estuviera en el mismo lugar que yo. En la misma universidad que yo (la prepa queda en la universidad).
- Pues, aquí es donde voy a estudiar, y… me imagino que tu estudias aquí también ¿no?- dijo con una sonrisa que aparecía lentamente en su rostro.
- Que comes que adivinas –dije sonriendo, estaba contenta porque la chica rara que acababa de conocer iba a estudiar cerca de mi, muy cerca.
- Pues para que veas, yo adivino, ¿en que salón estas?
- A2, ¿y tu? –Ojala y esté en mi salón; pensé, ojala ...
- hum ¡que lástima! –Miró hacia el suelo triste– yo igual – me mostró su carta de admisión y soltó una risita que fue molestosa para mi.
- Ah… – estuve enojada y expresé – ¿acaso te molesta? Porqué si quieres puedo cambiarme de aula. No tengo ningún problema –No pude esconder el rostro furioso que tuve en el momento.
- ¿Eso se puede? – Sonrió. Lo cual me enojó aún más.
- Pues sí. Bueno, se me hace tarde, nos vemos, supongo... - y me aparte de ella, molesta, rabiosa y enfurecida. ¿A quien no le molestaría que le dijeran algo así?
Al darme la vuelta, alejándome, ella me tomó de la mano deteniéndome. Su mano tan suave se acomodaba a la mía.
- Cristal, sabes que es broma, me parece excelente estar en el mismo salón que tú – sonrió tan dulcemente y con sus ojos puestos en mí. No pude evitar sentirme extraña , pero bien.
- ¿En serio? – yo realmente me sentí triste por su culpa... o por el malentendido…
- Sí, en serio – me dijo aún con la sonrisa en su rostro.
- Bueno... entonces vayamos ya que la clase empieza en 5 minutos- le dije sonriendo levemente.
Cuando estuvimos subiendo las escaleras que se dirigen a los salones nos dimos cuenta que andábamos de las manos y rápidamente nos soltamos, yo la miré, ella me miró, no supe porqué y soltó una sonrisa, la cual amé. Luego siguió subiendo junto a mi.
-¿Dónde es? – preguntó mirando los salones.
- Ahí – señale el salón.
Al ingresar mis amigas me llamaron para sentarme con ellas, no quise dejarla sola por lo cual le dije a Zara que nos acompañara y accedió de inmediato, asi qué fuimos a sentarnos al fondo- donde estuvieron ellas-. De la nada empezaron a hacerme preguntas; quien era , de donde venia ,etc etc , y mi respuesta a todas sus preguntas era “pregúntenle a ella, pregúntenle a ella, pregúntenle a ella” . Cuando se cansaron de oír la misma respuesta, lo hicieron. Le hacían tantas preguntas que yo ni pude hablar con Zara. Me dije “mejor nos hubiéramos sentado en otro lugar, ash” pero luego la chica del look raro se dio cuenta de que estaba algo molesta y me preguntó en voz baja sin que el profesor pueda escuchar ;que me pasaba, a lo que yo respondí “nada” , porque en realidad no sabia que pasaba y era lo único que pude dar por respuesta . Al rato el profesor llamó a Zara para que se presentara y lo hizo, como alumna nueva.
Se veía muy linda al presentarse. Su voz tan suave, su sonrisa tierna y pícara. Yo ya ni sabía que pensar, mi mente estaba tan enredada, no supe porque me sentí así, ni porque me comportaba de tal forma, y mucho menos porqué pensaba esas cosas, pero no me importaba mucho por que era agradable y eso me bastaba. Por el momento…
Después de la clase; de que se presentara, de que haya estado hablando con mis amigas y de que me dejara de lado, estando Zara aún conversando con ellas me paré para ir al baño a refrescarme un poco y dejar de pensar en lo taradas que son mis queridísimas amigas . Cuando ya estuve adentro de los S.S.H.H, cerrando la puerta, escuché tras mio a alguien que la abría, miré hacia atrás y era ella… Le volteé la mirada y abrí el caño para mojarme tratando de ignorarla.
- ¿Porque te fuiste? , No es por ofender pero tus amigas se tragaron un loro. Cada una – y ya empezaba con sus bromas…
- Porque estabas muy ocupada, al igual que mis amigas. Así que decidí venir a refrescarme – le respondí enjuagando mis manos muchas veces para evitar mirarla.
- Hum…Hubiera preferido hablar contigo, pero tu les dijiste que me preguntaran y bueno…
- Si, bueno… - yo seguía en la tarea de remojar mis manos una y otra vez
- ¿Estas molesta?- preguntó y sentí su mirada clavada en mí.
- No, ¿porque tendría que estarlo? – respondí con sarcasmo y disimule una sonrisa, la cual no me salio muy bien que digamos.
- eh… ¿tengo que disculparme?- dijo inocentemente acercándose mas.
- ¿Tendrías?- seguí con mi indiferencia pero, esta vez la vi a los ojos.
- No lo se... – respondió aún mas cerca lo que hizo que me paralizara.
Bajó la mirada y se quedo callada, yo me giré para sacar toallitas y secarme, ella se puso tras mio…
- Disculpe señorita. No volverá a pasar – y extendió sus brazos para sacar las toallitas por mi.
- Gracias – le dije recibiéndolas y empezamos a reír....
Era... Una extraña química... Una extraña… amistad…
Salimos de ahí y fuimos hacia la cafetería que se encontraba en el primer piso, para tomar algo. Ella me contaba sus chistes malos y aunque eran malos nos reíamos mucho. Cuando estuvimos por entrar a la cafetería una chica se le acercó y comenzó a hablarle, le preguntaba cosas como si ya se conocieran de tiempo, yo no dije nada, simplemente las deje a solas y fui a pedirme algo para tomar.
Me senté y desde allí se podía ver a Zara y a la chica, no tenia más que hacer, hasta ese momento mi día no había sido muy productivo, mi nueva amistad pasaría al olvido. Después de un rato, un largo rato, prácticamente todo el receso que dura unos 25 minutos, yo estaba terminando de tomar mi bebida, Zara se acercó con su amiga para decirme “no te molesta que Carin se siente con nosotras,¿verdad?”y se pasó su mano por su cabello, varias veces.
- No para nada, yo ya estoy terminando- dije como par a dar entender: Yo ya me voy.
Zara me vio, supongo que presintió que estaba enfadada y después de unos segundos estando parada, al parecer pensando en si era buena idea; se sentó con su amiga. La mayor parte del tiempo ellas estaba hablando. Solas, yo estuve PINTADA.
- ¿Que tal esta tu bebida?- fue la única vez que me dirigió la palabra.
- Bien – le respondí desanimada y con la mirada perdida entre tanta gente que entraba a la cafetería.
Entonces “Carin, la amiguita de Zara” siguió preguntándole miles de cosas y al final logra escuchar “Liz te extraña”. Alcé la mirada de golpe al escuchar aquello- aún sin saber porqué- y Zara me observó. Bajé la mirada tratando de evitarla para luego oír a Zara preguntadole “¿como esta ella?”, “bien” le respondió Carin. Sentí mi corazón latir a mil. No pude más, si querían conversar que lo hicieran pero yo no iba a ser el mal tercio.
- Ya termine, me retiro- dije parándome para irme.
- No, ¡espera!- se levantó de un brinco y me tomó del brazo, una costumbre me solté´como pude porque no quise estar ahí, no quise ser ignorada por ella… Otra vez…
- No te preocupes, luego hablamos – le dije con una sonrisa muy falsa.
Por suerte vi a mis amigas y rápidamente me reuní con ellas tomándolas como excusa. Renato vino con ellas y conversamos.
- Cris, ¿que harás hoy después de clases?- preguntó Renato acercando su rostro al mio.
- Pues nada, iré a mi casa… supongo – le dije sin ganas de nada mirando a Zara.
- Los chicos y yo iremos a ver una película. ¿Te animas?
- Hum… – volví la mirada nuevamente hacia Zara y noté su mirada puesta en mi– claro , ¡vamos! ,¿a que hora? – respondí tratando de mostrarme emocionada. Acordamos la hora y el lugar .
Al terminar el receso nos encaminamos a clases. Zara se despidió de su amiga al ver que me levantaba y vino a mi en un instante.
- Lo siento, no pensé encontrarla, lo siento…- dijo bajando la vista y tratando de evitar la mía.
- Descuida – solo dije eso Apartándome de ella y yendo con mis amigas.
- ¿Estas molesta? – me preguntó pasándose la mano por la nuca.
- No. Para nada. ¿Vamos a clase?- respondí esquivando sus ojos ahora en mi.
- Si… te lo recompensaré, vamos a tomar algo después de clase, ¿va?-
- No puedo – le respondí cortante – tengo planes.
- Ah, y… ¿con quien? – su voz de pronto sonó malhumorada.
- ¿Ves ese chico de allá? – Le dije señalando a Renato - con él- y sonreí.
- Ya veo, bueno… vamos a clases – manifestó por ultimo.
En el resto de la clase estuvimos así, a pesar de sentarnos una al lado de la otra, no nos hablamos, ni siquiera nos miramos. Yo seguí pensando que era una amistad algo rara para mi, pero... por mas raro que fuera, si es agradable todo va bien ¿no?; pensé.
En la salida Renato y las chicas se reunieron en el salón y me llamaron para irnos al cine. Quería hablar con Zara antes, pero el orgullo me ganó. En el momento que estuve por salir de la universidad con ellos pensé en que despedirme no tenía nada que ver y no traicionaba a mi orgullo así que volví hacia Zara. Claro, ahora me doy cuenta que solo era una enorme excusa que me la creí, que me obligué a creer.
- Nos vemos mañana, ve con cuidado- dije casi susurrando.
- Tu igual, nos vemos... – su rostro reflejaba tristeza pero a la vez enojo.
Al bajar las escaleras con los chicos vi a Carin subir las escaleras. Ella me vio y soltó una sonrisa, lo único que hice yo fue voltearle la cara. No tenía porque responderle a una desconocida ¿verdad?
En fin, tuve que ir al cine porque ya les hube aceptado la invitación, por lo cual no pude escaparme de ellos. No es que sean aburridos pero… No tuve ganas de estar con ellos, exactamente…
En el camino hacia el cine fuimos riendo y hablando para no aburrirnos, debo admitir que cuando reía era en serio, los novios de mis amigas sabían buenos chistes. Al entrar al cine, Renato quiso sentarse a mi lado, a pesar de haberle dicho que yo quería sentarme con mis amigas, pero estas chicas también hicieron lo posible por que yo me sentara con él. ¡Amigas!. Estuvimos viendo una película de terror y al tonto de Renato se le ocurre decir “no te preocupes, yo te protegeré”con su mirada supuestamente sensual, yo pensé; “¿osea, que tiene este chico?”. A veces es tan pesado y tonto. Me enfoqué en solo ver la película y olvidar ese pequeño encuentro de mal gusto con Carin….
Ahí me puse a pensar y me dije que era algo absurdo el haberme molestado con Zara, que pues, no tuvo la culpa de nada, así que le envié un mensaje; “¿nos vemos en la playa a las 7?” y al enviarlo me di cuenta que me había llegado un mensaje de Zara “te veo en la playa a las 7” Yo quede pasmada. Tanta coincidencia no puede haber. ¿O si? Que hayamos dicho la misma hora y el mismo lugar, aunque claro, el mensaje de ella fue mas una orden… Y seguí pensando que nuestra amistad era rara pero interesante. Sólo esperaba a que fueran las 7 para salir de los escalofriantes brazos de Renato e ir a arreglar las cosas con Zara, ¡pero! Hubo un problema... eran las 5:20, no iba a soportar y esperar tanto por lo cual pensé en inventar algo. Y lo hice, les comenté que olvidé alimentar a Kyra, que tenía que irme urgente ,obviamente no me creyeron , me dijeron lo aburrida que era, que me quedara, no les hice caso y fui a la playa a esperar a Zara, las ansias me mataban…
Eran 20 minutos hasta la playa en taxi, de este modo estuve pensando durante el recorrido; que debería de decir para no malograr mas las cosas, Zara me caía bien a pesar de todo, quizá por algún tipo de masoquismo sin embargo no quise malograr una amistad reciente por… la verdad no supe porque. ¿Celos?pasó por mi mente mas no lo creí, se que hay celos de amigas pero… no creí que fuese eso. Quizá solo me molestó que me dejara de lado, pensé. Estuve meditando y meditando en que decirle y cuando ya tuve las palabras exactas me di cuenta que ya hube llegado y que el chofer me estuvo diciendo, “señorita ya llegamos, hace 10 minutos”. No pude creer que haya pensado tanto y que para mi fueron tan solo unos segundos.
Salí del taxi, bajé a la playa caminando recordando lo que iba a decirle, entonces …

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IV Soñando despierta

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:54 pm

Vi a Zara parada a orillas del mar. Eran las seis de la tarde y ella estaba una hora antes de lo dicho. Me pregunté el porqué…
Fui hacia ella y ya se había dado cuenta de mi presencia por lo cual giró a verme.
- Hola… - susurré con la mirada baja.
- Hola… – me dijo ella con su sonrisa tierna pero débil.
- Llegue temprano, bueno... Pensé que… no estarías aquí... – Le dije colocando mi mano izquierda en mi codo derecho, apretándola.
- Yo también llegue hace un rato... si deseas puedo irme y regresar a las 7… – su mirada reflejaba tristeza. Supuse que también le incomodaba estar “peleadas”.
-¡No no!, Y… ¿por qué viniste a esta hora? , ¿Esperas a alguien?-
En ese momento pensé que a Carin.
- A ti – sonrió por un instante- vine porque quería pensar , quería...disculparme… -pasó su mano por su cabello en señal de nerviosismo.
- Yo también quería disculparme, me moleste por las puras… lo siento... en verdad… – no pude esconder mis ojos tristes.
- ¿Te parece si lo olvidamos? Además fue mi culpa yo te deje de lado, no quería hacerlo pero no sabia como librarme de Carin, lo dejamos atrás ¿si?- sus mejillas mostraron un color rosa suave, que le quedaban perfectamente.
- Genial – le dije contenta, porque quería seguir a su lado… con ella…como amigas…
- Ya que ambas llegamos temprano, ¿te parece si caminamos un poco?- mostró una de sus sonrisas tiernas.
- Sí. Es una bonita tarde ¿verdad? – Sonreí viendo el paisaje hermoso. Estuve feliz, ya habíamos arreglado el… ¿debería llamarlo “problema”? Zara volvió su mirada hacia mí, no pude evitar ruborizarme. Sonrió nuevamente con tanta dulzura.
- Si, muy bonita – afirmó aún con sus ojos puestos en mí.
En realidad, fue el segundo día que hablé con ella. El segundo día desde que la conocí. Suena bonito ¿no? No hubo pasado mucho tiempo como se pueden dar cuenta, pero sentí que nuestra amistad iba a ser única, quizás ella no sintió lo mismo, no pensó lo mismo, pero yo sí y eso me bastó. Entendí que ella y yo teníamos una especie de conexión, una amistad especial.
Soy de las que creen que no todo es casualidad, que todo pasa por algo.
Quise que Zara estuviera siempre a mi lado, ser siempre amigas cosas de jóvenes, tener siempre una amiga por muy loco que haya sonado para mí. Sé que el siempre es una palabra muy larga y que en algún tiempo nos íbamos a separar, pero, no había conocido a alguien como ella…
Fuimos caminando por las piedras que rodean la playa.
Sólo pude pensar en lo bien que hubo resultado todo, estuve en mi mundo de alegría, así que por ir distraída tropecé con mis propios pies. Sin darme cuenta fuimos a la parte de la playa en donde había arena, ya no piedras, felizmente, sino la caída hubiera sido muy, muy dolorosa. No fue nada grave, de hecho comencé a reír al yo estar tirada y Zara inmediatamente me ayudó, o eso trato…
- Debes tener mas cuidado. Toma mi mano, te ayudaré – dijo con preocupación inclinándose hacia mí y estirando su brazo. Luego de ver que no tuve nada se relajó.
Yo la vi. Ella me vio. Mi rostro se enrojeció aún mas de lo que ya estuvo, gracias al tropezón. Me levanté y preguntó como me encontraba, a lo que respondí que no tenía nada, quité la arena que traía encima, reímos un poco de mi caída y luego seguimos nuestro camino. Así estuvimos, contándonos nuestras cosas , ella diciendo sus chistes malos como siempre que nos causaban gracia(por lo malo que era) y yo tratando de ser graciosa, Zara se reía de mi “gracia” pero presentí que sólo porqué no quiso que me apenara. Después de un largo momento nos cansamos de tanto caminar y decidimos sentarnos.
Por alguna razón que desconozco quise estar en la playa y sentir el agua en mis pies. Seria tranquilizador; pensé. Me quitó las zapatillas y lo hice. Zara me miró sorprendida pero sin dejar de sonreírme.
- Cristal, ¿¡qué haces!? – gritó ya que yo me encontraba algo lejos de ella.
- ¡Pues, caminando!– le dije riendo como una pequeña niña.
- ¡Ten cuidado!, puedes tropezar, de nuevo - me dijo burlándose por lo que había pasado antes.
Me acerqué a ella, a orillas de la playa jugando con los pies en el agua, salpicando, como marchando. Me agaché, cogí un poco de agua y se lo aventé, mojando parte de la camiseta amarilla que llevaba. Ella sólo rió por unos instantes. La verdad pensé que se molestaría conmigo y también que ella no se lo esperaba. Se quitó sus zapatillas y corrió hacia donde me encontraba para hacer lo mismo. Agarrar agua para tirármela y seguimos jugando largo rato así. Decidí adentrarme un poco mas en la playa, Zara no quiso que lo hiciera, me agarró del brazo para tratar de detenerme.
- ¡No Cris!, puedes ahogarte o tropezarte- dijo entre risas, pero supe que estaba hablando en serio.
- Basta con los chistesitos ¿no?- repliqué soltando su mano de mi brazo.
- Lo siento, pero quédate aquí. En serio -ésta vez tenia el rostro serio y yo por darle la contra me fui un poco mas al fondo sin que ella pudiera detenerme.
Me sentí tan bien, no me importó el tener que regresar a mi casa con la ropa mojada. El agua en mis pies, en mis manos, era tan relajante. Giré para ver a Zara y con la mirada retándola para que ella fuera hacia mí. Sin poder prevenirlo, una ola algo grande vino a mi dirección y me llevó consigo. Zara apareció a unos pasos de mi, supuse que ella si lo vio, me sujeto a ella fuertemente y a ambas nos tumbó la ola arrastrándonos hasta la arena.
Caímos juntas, por suerte no nos separó y no tragamos agua. Ella encima de mí, mirándome. Nuestras miradas encontradas, perdidas por un momento…
A pesar de estar a orillas de la playa y ambas tiradas en la suave arena,empapadas, ella encima de mí y yo en un tipo de shock porqué no comprendía el deseo de quedarme de esa manera... con ella, no nos movimos, quizá… porqué no lo quisimos, no pronunciamos palabra alguna, simplemente nos perdimos en la mirada de la otra, fue algo romántico… raro… Pensé que si hubiera sido un chico seria perfecto. Fue algo como de novela, o de cuentos de hadas, algo único, sentí algo distinto, no sabía si tenerle miedo, o si aferrarme a ese sentimiento... pero, dispuse a no hacer nada y dejarme llevar, creí que eso seria mejor... Dejarme llevar…
Ella apartó el cabello de mi rostro, acariciándo mi mejilla colorida, sonrió y se levantó, me extendió su mano para ayudarme. Luego reímos.
- Fue… algo… raro ¿no? – no supe porqué se lo dije, realmente estaba pensando en voz alta. Sentí un escalofrío en todo mi ser al recordar lo que sucedió segundos antes.
- Si... algo así. Ya es tarde, te llevare a tu casa – parecía rara, distraída… seria.
Ambas mojadas nos encaminamos hacia mi casa, en el transcurso no dijimos nada pero ambas estábamos con una sonrisa. La veía a ella y estaba hermosa con su sonrisa, con la mirada perdida , yo simplemente recordaba el momento una y otra vez, no sólo porque fue lindo sino también porqué quise encontrarle una explicación al porqué me quede de esa manera, sin hacer nada, sin decir nada... Ya habíamos llegado a mi casa, fue rápido, o para mi fue como si hubieran pasado menos de 5 minutos, es que me perdía mucho en ella o en mis pensamientos. Hubiera querido pasar mas tiempo con ella, pero me di cuenta lo tarde que era. Ambas nos encontrábamos en la entrada de mi casa, frente a frente a punto de despedirnos.
- ¿Porque no pasas a mi casa y secamos tu ropa? – dije sin mirarla. Al principio estuvo pensándolo, o eso parecía.
- No, gracias, iré a mi casa a secarme – me dijo, titubeando.
No quise que se fuera, sólo la había visto por unas horas y además… No tenía nada que hacer en mi casa, sola, sin ella, así que insistí.
- No permitiré que te vayas mojada a tu casa, tan sólo será un momento y mi chofer te llevará, así que pasa - se lo dije casi gritándole, mas como una orden.
- Ah, te preocupas por mí –me lo dijo con su típica sonrisa pícara.
- Claro, ¿tú no… te preocuparías por mí? – pregunté con el rostro completamente rojo y juntando mis manos.
- Hum… – se quedó pensando por algunos segundos, lo cual no me fue muy agradable.
La sujeté del brazo e hice que pasara a mi casa, quisiera o no.
-¡Está haciendo mucho frió y no te quedaras afuera con la ropa mojada! – anuncié muy seria y algo molesta también por la respuesta que nunca me dio.
- Ah… –contestó soltando un suspiro- ya te voy conociendo eh –entrecerró los ojos.
- ¿Ah? ¿A que te refieres? – le pregunté interesada y con un poco de temor a que sea algo malo.
- Te gusta ser mandona –respondió riéndose, siempre se ríe de todo, es lo que me agrada de ella.
-¡No estoy siendo mandona!-me exalté- Sólo que… si te quedas afuera con la ropa mojada puedes enfermar. ¡Ok! –dije furiosa, porque, osea, la estaba cuidando y no me lo agradeció, claro que no esperaba un gracias, pero... lo que dijo no era lo que quería oír…
- Lo sé. Gracias, tu casa es bonita y… enorme, ¿tus padres están? –Añadió recorriendo la enorme casa con sus ojosoír hermosos.
- No, ellos están de viaje, sólo estamos Kyra y yo, seguro ella esta durmiendo, ¡ah! también están las mucamas, pero cada una está en sus cosas y la casa se ve vacía.
- Ya veo –me respondió.
- Ven, vamos a mi habitación ahí te daré algo de ropa.
- Eh… pero… Está bien – habló rendida.
- Bien, te daré una toalla para que te seques y un poco de ropa, eh… pues… mejor eliges tu la ropa, porqué... no tengo como la que tú usas ... –lo dije algo desanimada porque quizá no le gustaría mi ropa...
- Ah… sí, mejor la elijo yo -lo dijo riéndose.
- Si… mejor… - manifesté triste.
No le gustaba como vestía, entonces no le agradaba… ¿yo?; Eso pensé, y como si leyera mi mente…
- Tu ropa te queda muy bien a ti, se te ve hermosa, ¿te parece si sólo cojo un camisón?- y esa sonrisa dulce que la caracterizaba apareció.
- Claro, escoge el que desees – expresé contenta por la respuesta que dio y le di la toalla para que se secara.
- Te cambiaras en mi baño y luego me das tu ropa para secarlo. ¿Si?- enuncié.
-¿Y tú donde te cambiaras? – Me preguntó buscando algún lugar para mí.
- hum… pues aquí –contesté riendo
. A pesar de que tenía otros S.S.H.H, en ese momento lo había olvidado totalmente.
- Pero mojaras tu cuarto, bueno ya lo estas haciendo...- me tomó de la mano (ya era un hábito que lo hiciera) con dirección a el baño – tu y yo nos cambiaremos aquí.
- ¿¡Que!? – le respondí, como con un enorme signo de admiración. ¿Entienden?
- Si, ambas nos cambiaremos aquí pero, nos daremos la vuelta y cada una mirará por un lado diferente ¿va?
- Eh… bueno, no es… mala idea – dude un poco pero igual acepté.
Ella se fue a un rincón, yo otro rincón y cada una miró para una dirección diferente. Tuve algo de vergüenza pero igual ella no me iba a ver y yo tampoco iba a verla… supuestamente.
- Si me preocuparía por ti – oí su voz desde el rincón donde ella estuvo. Sonreí con mis mejillas coloridas.
- ¿En serio?, ¿porque lo dudaste antes? – Le pregunté
- Solo te estaba molestando Cristal– dijo con voz serena.
- Bueno… creo que es… algo genial, ¿no?- aún sonreía.
- Lo es… -me dijo – ¿Renato es tu novio? –preguntó susurrando.
- ¿Renato? , no, no para nada,¿porque lo preguntas?
Sentí su mirada en mí, pero me convencí de que no era verdad ya que quedamos en algo.
- Porque se nota que le gustas – me ericé.
- No, no lo es… , y tu… ¿tienes… novio? -Pregunté.
- No tengo nada parecido a eso - me respondió riéndose
- ¿Porque te ríes? – le pregunté, ya que no había hecho algún chiste.
- De nada, de nada - me respondió aun entre risas.
En un instante sentí que alguien me abrazaba por atrás, era ella…, la sentí muy cerca a mi, sentí su piel desnuda, su aliento cerca a mi cuello. Yo no llevaba nada puesto en la parte de arriba y ella tampoco, sentí como acercaba sus labios a mi cabello y me decía…
- Me gustas mucho Cristal… - su voz fue ronca, tan sensual. Cerré los ojos para disfrutar cada palabra dejando atrás mis preguntas sin respuestas.
Me estremeció tanto escuchar eso, giré para verla y ya me estaba tomando por la cintura…acercándome a su cuerpo… apretándome… acercándome a sus labios… Volví a cerrar los ojos para disfrutar el momento.
“Cristal, Cristal”, oía su voz a lo lejos, se me hizo extraño, la sentía junto a mí pero su voz sonaba a lo lejos.
Abrí los ojos, me encontré frente a la pared, giré y vi a Zara ya cambiada en el rincón donde se encontraba, sentí una brisa, yo seguía aún desnuda de la cintura para arriba. Solo había sido un sueño, un cruel sueño…, al reaccionar lo que hice fue taparme con la toalla lo mas rápido que pude y Zara se volvió hacia el rincón. Me dijo “ponte tu ropa”, antes de que se volteara noté que su rostro estaba ruborizado.
¡Imagínense el mio cuan ruborizado estuvo!
Me encontré avergonzada, Zara me había visto semidesnuda, o eso creí, supuse que lo hizo. Lo más importante es que todo fue un sueño… estuve soñando despierta, algo que nunca había hecho, soñar despierta… pero lo más raro para mí fue el… imaginar aquello… , ¿Por qué eso?,¿Porque con ella? , ¿Porque... con una chica?, Me pregunté.
Antes de ese momento, nunca me había pasado algo similar, si les digo nunca es NUNCA , y no pude creer que me estuviera pasando. Quizá fue porqué estaba sola y buscaba la compañía de alguien, o porque estaba aburrida y mi imaginación volaba; pensé. No pude encontrarle una respuesta lógica , solo me dije “no puede gustarme Zara…”
Terminé de ponerme la ropa seca y le pedí a Zara su ropa para mandarla a secar junto con la mía, cuando me lo entregó se lo dí a la mucama y regresé a mi habitación con ella.
- ¿Que deseas hacer? – pregunté aun con la vergüenza de haber pasado aquel rato.
- No se, lo que la señorita desee – me dijo algo avergonzada también.
- Veremos tv entonces, ¿te parece? – en realidad no le estaba preguntando, solo diciéndole que lo haríamos.
- Claro –me respondió sonrojada.
- Siéntate donde desees –
Se sentó en una silla que se ubicaba cerca a mi cama y yo me senté en la cama , agarré mi peluche y lo abrace. Fijé la mirada en el televisor y pensé en aquella situación, aún no sabia el porqué. Me sentí rara…, mal…, triste...
- No te vi… así que no te preocupes – al parecer sabia que estaba pensando en eso…
- Eh... gracias – fue lo único que le dije, no sabia que mas decirle, estuve avergonzada.
Ignoré el programa que daba en la televisión, en mi cabeza sólo estuvo el sueño, no podía sacármela, venia una y otra vez y las preguntas siguieron ahí.
En ese momento llegué a pensar que Zara me gustaba mas que… una amiga, la idea ruborizó mas mis mejillas, pensé ” quizá yo soy... les… lesb… lesbiana…”, sólo lo pensé una vez y enseguida lo negué , eso no podía ser posible, sólo estaba confundiendo las cosas porque me encontraba sola, y esa fue la respuesta que me dí, ese sueño fue solamente porque me encontraba sola y ella me daba algo de cariño, simplemente fue por eso... sólo por eso…
Pasaron los 30 minutos. Muy rápido por cierto, la ropa ya había secado, yo ya había sacado una respuesta, y Zara estaba pensativa pero no tenia idea del motivo, no creí que era por lo que había pasado…
- Zara, ¡hey! ¡Zara! –
- ¿Qué?, ¿Qué, qué pasa? – manifestó dando un brinco.
- Nada – dije sonriendo- Ya secó tu ropa , toma, ve a cambiarte – al pronunciar esas palabras sin que fuera intención mía me paralicé y recordé de nuevo lo que había pasado…
- ¿No quieres acompañarme? – otra sonrisa pícara. Burlona, me despertó.
- Si claro, ve, apúrate– le entregué su ropa
Ella ya cambiada, obviamente se iba… y estaba cogiendo sus cosas.
- Voy a llamar al chofer para que te lleve- dije
- No, no te preocupes , yo puedo irme sola- replicó.
- ¡Ha! ¿En serio? ¡No! , abajo te esperará – cogí el celular y llame al chofer oyendo aún a Zara.
Ambas salimos de la habitación y nos dirigimos hacia la puerta ya para despedirnos. Nuestras miradas no se encontraron en ese pequeño recorrido, pero, nuestros dedos chocaron de vez en cuando.
- Fue un lindo día- me dijo apretando los labios.
- Lo sé- enuncié con una sonrisa acompañada, que, en verdad no mostraba alegría.
Me tomó de la mano delicadamente, la besó con sus labios; lo cual hizo que una corriente de electricidad o algo parecido recorriera mi cuerpo, e hizo una reverencia…
- Es una maravilla haberla conocido, espero que sigamos en ese camino - Tuve los ojos tan abiertos como platos, la boca entreabierta por oírla decir eso. Nunca había conocido a alguien como ella, ni en versión chico. Era única.
- Igualmente, es una maravilla haberte conocido y yo también espero que sigamos en ese camino Zara – le respondí con una sonrisa – ve con cuidado.
- Iré con cuidado, tú me estas cuidando – me respondió señalando al chofer.
- Si, cierto – le dí un beso en la mejilla– nos vemos mañana.
- Hasta mañana señorita.
Y subió al auto con el chofer directo a su casa… Entré a la mía con sus palabras en mi mente, fui hacia mi habitación y me acosté en la cama.
Mi mente en blanco. Perdida.
De golpe, los momentos que había pasado en el transcurso del día vino a mi mente, acompañada de lo que había soñado estando despierta.
Mi respuesta de; “es sólo porque me encontraba sola” en verdad no me bastaba, incluso navegué en Internet minutos después de que Zara se despidiera para ver que podía hallar y todo me llevaba a “¡lesbiana!, ¡lesbiana!, ¡lesbiana!”. No pude creer en eso, no quise creerlo, pensé que era absurdo. Me dije;”a mi siempre me han gustado los chicos, ¡siempre! Y esto no va a ser alguna clase de desliz ¡no!”, pensé en si era mejor alejarme de ella pero… no era lo que quería, no lo quería….
I’m waking up to ash and dust.I wipe my brow and sweat my rust…. Escuche sonar la canción que tenia mi celular como timbre para avisar la llegada de un nuevo mensaje.
- - ¿ya esta durmiendo señorita Cristal?- decía el mensaje.
- Aún no, ¿llegaste bien?
- Si, acabo de llegar y ya me encuentro en mi cama, lista para dormir.
- Igual yo, hoy fue un día cansado pero lindo… ¿verdad?- aunque ella no lo vio yo tenia las mejillas enrojecidas por enviarle ese mensaje, exactamente, por lo escrito.
- Tienes razón, fue lindo, en especial al ver tu cara tomate
- No estaba tomate. No me molestes… –Escribí sonriendo.
- Está bien. ¿vas a dormir?
- Eso creo, tengo mucho sueño la verdad – era verdad. Estuve muerte del cansancio.
- Yo también, vamos a dormir entonces – no pude evitar el volver a ruborizarme por leer *vamos a dormir*.
- Si, vamos… Buenas noches, nos vemos mañana Zara – tecleé entre bostezos.
- Hasta mañana señorita bonita. Duerma bien.
Dormí sin algún problema, dormí bien…

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V ¿Y quién es Liz?

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:57 pm

Al abrir los ojos, sonreí al instante. El rostro de Zara se presentó en mi mente pero enseguida, sin dejarme disfrutar de su sonrisa, de sus blancos dientes, de sus hermosos ojos… apareció aquella situación vergonzosa, aquel sueño…, me sentí confundida. Nuevamente. Pensé que quizá muchas chicas pasaban eso, que era solamente una… confusión. Empecé a buscarle una y mil excusas otra vez, pero ninguna me bastaba, otra vez, ninguna podía calmarme, no quise tomarle importancia a esa situación y deseé pensar como si no hubiera pasado nada. Traté. Vivir como si no me hubiera imaginado nada, como si mi mente estuviera…¿limpia? Podría decirse. ¡Sí! Limpia, como si ése momento hubiera sido completamente borrado.
Fui a despertar a Kyra para desayunar y ambas bajamos al comedor a alimentarnos, me di cuenta que había olvidado el celular en mi cuarto por lo que regresé, cogí el celular y me dirigí al comedor nuevamente. Estuve esperando un mensaje de Zara o una llamada como lo hizo anoche, pero ya había terminado de desayunar, me había duchado, me había preparado para estudiar y no me llegaba algún mensaje. Me despedí de mi pequeña, subí al coche y pensé“si ella no me envía algún mensaje, ¿porque no lo hago yo?, no tiene nada de malo”. Le escribí:
- “Buenos días Zara, ¿será que ya despertaste?”
No había pasado ni un minuto y recibí un mensaje de ella.
- “Buenos días Cristal, de hecho, me acabas de despertar”
- “ya es tarde, sabes que hoy también tenemos clases ¿verdad?”
- “¡¡rayos!! Lo había olvidado, iré a vestirme, nos vemos en la prepa, ¡¡¡¡gracias!!!!!”
Al estar por bajar del auto, ella estaba parada afuera de la universidad. Lo bueno de vivir cerca al centro de estudios.
. ¿Qué haces aquí, dormilona?- pregunté acercándome a ella.
- Pues esperando alguien, señorita cara de tomate – me respondió riendo, no pude evitar reír también.
- ¿Puedes por favor dejar de molestarme con eso? Ya es suficiente con la vergüenza que pasé- dije con las mejillas enrojecidas.
- No –Sólo dijo y sonrió.
- En fin…–le dije reflejando seriedad, o algo muy parecido–¿a quién esperas?
- ¿Pues a quien más? – respondió acercándose a mí.
- ¿Humm…? – y pensé que esperaba a Carin, así que me aparte de ella con dirección hacia mi aula.
Como ya era costumbre y el sentimiento que producía en mí al hacerlo. Me tomó del brazo.
- Te espero a ti, tonta –Sus ojos estaban clavados en los míos.
- Esto ya es un hábito ¿verdad? – la miré, me acerque a ella y levante su mano que aún sujetaba la mía.
-¿Cuál… esto? – me preguntó, al parecer no se había dado cuenta o fingió no haberlo visto, entonces agité nuestras manos.
- Esto, el que me cojas la mano a cada instante -Al decirlo, ella miró nuestras manos y su rostro se ruborizó completamente. - Ahora no soy yo la señorita con cara de tomate –me reí.
- No me había dado cuenta que lo hacía a cada instante -me dijo con su rostro aún enrojecido.
- Vamos a clases - enuncié tomadas de la mano, no la solté.
Pero... adivinen quien malogró el momento. Carin… Estuvimos por subir las escaleras hacia nuestra aula, y aparece a molestar. Ve que estamos sujetadas de la mano Zara e hizo una mueca de desaprobación.
- Zara. Hola. Liz te manda saludos – Saludó Carin con un beso en la mejilla a Zara.
Ella sujetaba mi mano y a pesar de que Carin estuvo ahí frente a nosotras, no la soltaba. Por mi parte, estuve intrigada por saber quién era Liz, pero no me pareció bien preguntárselo y menos frente a la chica.
- Mándale saludos también. ¿Cómo está? -preguntó Zara.
- Bien, ya está regresando a clases la próxima Semana – le dijo Carin sonriendo.
Y no supe por qué, pero en ese momento me sentí fastidiada. Pensé; quizá Zara entró a la universidad para ver a esas chicas, que no era pura casualidad. El fastidio era terriblemente enorme.
El timbre sonó, dando aviso de que ya comenzarían las clases.
- Te veo en clases – mencioné dando media vuelta y tratando de soltarle la mano, pero ella lo apretó todavía más. Me dolió un poco, debo admitir, pero luego relajó su mano.
- Espera. Voy contigo – me miró y se despidió de su amiga.
En el camino estuve meditando sobre quién era la tal Liz, ósea, pensé que estaba bien que Zara tuviera amigas y todo pero... tuve curiosidad, estaba todavía fastidiada, incomoda. Supongo que se dio cuenta de mi estado y como si estuviera leyendo mi mente me respondió.
- Liz es alguien que conocí por un chat y la verdad, no tenía idea de que estudiara aquí, hasta el día en que me encontré con Carin – tenía la mirada agachada, tal vez tristeza.
- Hum… ya veo, pero son muy cercanas ¿no? –
- Pues lo éramos, pero las cosas cambiaron, ya no es lo mismo…– la tristeza se notó en sus palabras.
Yo no quise preguntar más, creí que le incomodaba el hablar sobre ella, por lo tanto me quede sin preguntar y estuvimos en silencio hasta llegar al aula. Ambas nos sentamos en el medio del aula, no con mis amigas porqué sino iban a molestarla mucho, bueno, iban a estar preguntándole cosas y yo no… podría hablar con ella, casi lo mismo. Los profesores tuvieron una reunión y no íbamos a tener clases hasta el receso lo cual fueron dos horas libres más el receso. Yo seguí en mi mundo pensando quien era Liz, la curiosidad me mataba, pero lo que más me mataba fue el creer que Liz fuese alguien importante para Zara. El celular comenzó a tocar la música, me llegó un mensaje de texto que decía “¿en que piensas, que no me hablas?, sabes que no tengo amigos y tú eres la única aquí”, yo volteé para ver a Zara, y le respondí el mensaje, ¡sí! A pesar de que ella estaba justo a mi lado hablábamos por mensajes de texto.
“Eso quiere decir que solamente hablas conmigo porque no tienes con quien más?
A lo que ella me respondió al instante.
“Hum bueno algo si, si “
Ya les había dicho que era algo molestosa, ¿verdad? , bueno, ya lo acaban de comprobar.
“Estas bromeando ¿verdad?”– le respondí yo
Zara giró hacia mí y me responde, ahora no por mensajes de texto sino personalmente.
- Tú no eres mi amiga porque yo no tenga, lo eres porque me agradaste desde que te vi en la cafetería –su rostro estuvo serio, tan frio, pero sus mejillas revelaron sus verdaderos sentimientos.
Me asombré porque supe que ella también me vio en la cafetería, y estuve feliz por eso.
- No creí que me hubieras visto… -se lo dije con una sonrisa enorme dibujada en mi rostro.
- Pues si te vi, al igual que tú a mí–me dijo- Creo que todos se dieron cuenta.
- ¿Y cómo sabes que yo te vi? – no pude evitar ruborizarme.
- Porque me lo acabas de decir, y porque nuestras miradas se encontraron - me lo dijo mirándome fijamente a los ojos. Me di cuenta que una de sus manos estaba apretando la carpeta, pensé que quizá fuera nerviosismo.
- No me di cuenta – le dije y dirigí mi mirada hacia cualquier parte que no haya sido sus ojos
Les explicaré como son sus ojos, porque son verdaderamente hermosos y puedes perderte en Ellos-la razón por la cual evitaba su mirada-. No son muy grandes ni muy pequeños, tienen el tamaño exacto, perfecto. El cautivador color verde de sus ojos; como la hierba en el verano, como dos esmeraldas hermosas y brillantes, refleja la inocencia que trae en sí y que a la vez da a conocer lo agresiva y sensual que puede ser, sus miradas traviesas te pueden paralizar, te estremecen, erizan cada pelo de tu cuerpo. Muy flamantes. Si la vieran se darían cuenta que como ella no hay ninguna, es por eso que no quise perderla, que no deseé alejarme, que quise seguir siendo su amiga… a pesar de todo…
Estuvimos un rato conversando sobre las tareas que debíamos de hacer, de cómo eran los profesores, del comportamiento de nuestros compañeros, para que se familiarizara un poco con la prepa y los que la habitan. En verdad no nos preguntamos muchas cosas de nuestras vidas personales, por lo que le ofrecí salir al patio y conversar sobre nosotras, ella accedió, así que fuimos allí a conocernos más.

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VI ¿soy lesbiana?

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:58 pm

Estuvimos sentadas en una banca del patio, muy cómoda por cierto. No pude guardar más mis dudas y comencé con las preguntas.
-¿Liz… era muy, muy, muy cercana a ti? –pregunté con el temor a que le incomodara.
- De hecho, si, algo así, éramos… muy cercanas, yo sabía todo sobre ella y ella sobre mí, o eso creí... –dijo titubeando y con la mirada perdida. Como recordando.
- Ya veo, y…¿tú entraste aquí por ella? – tartamudeé al hacerle la pregunta.
- Como te dije antes. No, no sabía que ella estudia aquí, Carin me dijo que se cambió de universidad por asuntos personales.
- Oh, y bueno, sabes… no sabemos mucho una de la otra, ¿qué tal si… me dices como eres y te digo como soy? – inocentemente lo dije esperando a que nuestra relación fuera como la que tuvo con Liz ,o mejor…
- Me parece bien –sonrió y me pellizco la mejilla. Fue algo tierno, pero doloroso– soy Zara Esposito Mendoza y tengo 19 años, soy peruana pero viví la mayor parte de mi vida en España. Mis padres actualmente se encuentran allá, pero yo por alguna razón que desconozco quise venir a mi país natal. Estoy viviendo a unas calles de tu casa así que puedes ir cualquier día. Eh… pues… me gusta sonreír, verle el lado bueno a la vida, siempre habrán obstáculos, dolores, tristezas, pero son parte de la vida, y aun así la vida sigue siendo maravillosa, ese es mi lema -su rostro se enrojeció y rió tímidamente-, no soy una fan de las discotecas pero cuando voy me divierto a full. No he tenido muchas parejas pero de las pocas que tuve aprendí muchas cosas. Siempre trato de ayudar a las personas, trato de no contaminar cosa que… algunos lo ven aburrido y tonto pero yo no... Qué más puedo decirte… hum… tengo ideas , y mi modo de pensar es distinto al de los demás y no dejo que nadie me lo cambie, pero si en algo estoy equivocada, lo corrijo y si cometo alguna tontería pido disculpas. ¡Ah! Y algo muy importante, hace poco conocí a una gran persona, la cual me abrió los brazos hacia la amistad, muy aparte que es muy bonita, es muy inteligente y siempre tiene su cara de tomate -es cuando supuse que hablaba de mi y no pude esconder mi “cara de tomate”-Ahora te toca, cuéntame sobre ti.
- Hum bien, eh ya conoces mi nombre, mi casa, mi mascota, eh…estoy algo nerviosa… disculpa… -estuve nerviosa porque nunca había hecho algo como eso– Hum…¡ya se! , nunca te dije mi edad. Tengo 18 pero pronto cumpliré 19. Cómo te dije mis padres no están en mi casa, Ellos… la mayor parte del tiempo trabajan en lo relacionado al cine y pues tu ya puedes imaginarte cuan ocupados llegan a estar. Yo no tengo un… lema… - me aclaré la garganta para proseguir- la mayor parte del tiempo la paso con Kyra, me gusta engreírla, es lo mejor que tengo y pues tal vez me digas niña, infantil o mocosa, pero colecciono peluches y muñecos de hello kitty y bob esponja –eso nunca se lo había dichoa nadie y era increíble que se lo confesado a ella- suelo perderme en mi mundo y divagar, pensar en todo, en absolutamente todo lo que me ocurra, suelo volar y soñar con una y mil cosas, quizá muchas de ellas en verdad no existan o no se hagan realidad pero aun así están en mi cabeza. Puedo ser muchas veces molestosa, irritante, engreída, pero si me llegas a conocer bien… soy una buena amiga, te diré… nunca me había descrito de esta manera y no te he dicho todo, es que mi mente se nublo por los nervios, esa es otra cosa , mayormente me pongo nerviosa….
- No te preocupes Cristal,¿ cuándo cumples 19? – me preguntó interesada en mi respuesta.
- En agosto, 27 – le respondí encantada.
- Falta menos de un mes – me dijo sonriendo
- Lo sé- le devolví la sonrisa.
- ¿Harás fiesta o algo?- me dio un leve golpe con el codo.
- Pues, no lo creo, supongo que estaré en mi casa… - y enseguida se borró mi sonrisa
- Sí. Estarás en tu casa y yo estaré ahí– dijo animándome, pero no sirvió de mucho.
- Eso espero–
Cambió de tema y estuvimos hablando sobre nosotras; nuestros gustos, nuestras diferencias, cada asunto sobre nosotras, cada detalle importante como también los que no tenían mucha importancia. Yo intenté contarle todo sobre mi pero no tuve esa soltura que ella presentaba .Las dos horas sin profesor y el receso se hicieron nada, el tiempo había pasado tan rápido, estar conversando con ella hubo sido una hora como un minuto. ¿Se lo imaginan? No exagero, en verdad se pasó volando. Fue divertido hablar con ella, me sentía más en confianza, más cercanas, hube olvidado lo soñado y a Liz, pero tan solo por momento…
Ambas regresamos a clase después que sonara el timbre, cada una se sentó dónde debió. Después de tener esa conversación tan íntima, no pude prestar atención al profesor anciano que daba la clase que menos me gustaba. Matemáticas.
El momento en el que hube olvidado el sueño se esfumó, mi mente estuvo enredada de nuevo, ese era mi moda por aquellos días. Estar confundida. La idea de que yo fuera lesbiana o siquiera que me gustara Zara más que una amiga me estuvo destrozando. Pensé en lo que pasaría si mis padres se enteraran, ellos eran muy comprensivos pero uno nunca sabe. Luego me vino a la mente una gran pregunta, algo que en ese instante pensé que podría ser verdad “¿zara será lesbiana?”. Trate de no creerlo luego de planteármelo, después de todo me lo hubiera dicho mientras nos confesábamos.
Me hallé recordando el momento en el que le pregunté si tenía novio y su respuesta; me dijo que no… bueno… algo parecido. Pensé“¿y si es? ¿Podría yo gustarle? ¿Y si le gusto?”, mi mente era un gran laberinto, uno muy complicado.
El profesor que daba la clase se dio cuenta de mi distracción y de los corazones que dibujé inconscientemente en mi cuaderno de la materia, por lo cual que llamó fuerte la atención y me obligo a que atendiera. Por la vergüenza que pase no me quedo de otra. Y lo hice. Al final de la clase, al retirarse el profesor, dirigí la mirada al cuaderno y me pregunté porque había hecho esos dibujos.
- Estas en las nubes niña –dijo Zara mirando el cuaderno.
- Yo no...- sin poder terminar lo que quise decir, Renato interrumpió
- Cris, ¿qué harás hoy? –siempre tan inoportuno.
- Hum… saldré con Zara – no quise ver o escuchar a Renato, así que tuve que buscar alguna excusa. Zara.
- Quería invitarte al cine…, ya que la vez pasada tuviste que irte -Prosiguió sin importarle mi respuesta.
- Si, pero no puedo – respondí con una sonrisa muy fingida.
- Ira a mi casa, quizá otro día – Zara se dio cuenta de lo que traté de hacer por lo que lo dijo con la intención de alejar a Renato.
- Bueh… está bien chicas – manifestó Renato ya despidiéndose.
- Disculpa, y gracias – expresé apenada por lo ocurrido.
- ¿Disculpa? ¿Gracias? ¿Porque?- me preguntó Zara, con cara de no saber de qué hablaba.
- Por haberte puesto como excusa… y gracias por haberme seguido la corriente.
- Si, pero de algo sirvió esa excusa porque si saldrás conmigo, de hecho vendrás a mi casa, tal y como lo dijiste – asintió con la cabeza mientras hablaba.
- ¿Ah sí? Hum… bueno, entonces será así– dije entusiasmada y con una sonrisa traviesa.
Las dos salimos de la universidad y decidimos ir caminando hasta su casa, en el camino le conté como era Renato y que no era el único chico que quería ligarme. No quise presumir pero no estaba mintiéndole. Le dije también que ninguno de ellos me llamaban la atención, y no sabía porque razón, agregue “si hubieran versiones tuyas en chicos, seria genial”. Odio admitirlo pero mi rostro se puso como un tomate y enseguida Zara volteo a verme y a reírse de mi rostro.
- Bueno, sabes que como yo, no hay nadie – lo dijo alagándose a sí sola.
En fin, hablábamos de los chicos de la escuela, por ahí surgió el tema de “Carin” y me contó que era la amiga de Liz, de hecho ellas eran las mejores amigas y que ambas se cambiaron a esta universidad por razón que ella desconocía, me dijo que Carin era agradable, trató de hacer quedar bien a la chica, me contaba sus virtudes pero no sus defectos, quizá presintió que no era muy de mi agrado. Así, estuvimos conversando, entrando más en confianza, conociéndonos. Hasta que llegamos a su casa.
Al estar adentro me invitó un jugo de fresa con leche. Recuerdo lo delicioso que estuvo. Nos sentamos junto a la ventana y observe el lugar en el que vivía.
- Tienes una bonita casa - le dije mirando cada detalle que nos rodeaba.
- Si, lo malo es estar sola – me contesto Zara antes de tomar un sorbo del jugo de papaya que se hubo preparado.
- Te entiendo. Zara hay algo que quiero preguntarte… - estaba lista para la gran pregunta.
- ¡Cual es tu pregunta?, dime.
- Tú, eres… – y desafortunadamente alguien la llamó por teléfono.
- ¿Aló? ¿Quién habla?- ella se alejaba de mi con dirección a la cocina.
Al instante se exaltó y musitó“Liz”, supe que era ella quien la llamó. El rostro de Zara lució más alegre al contestar esa llamada, pero también algo desconcertada, y yo… pues yo… imagínense, ya tenía bastante con la confusión, y luego la tal Liz.
Zara se demoró un buen rato en la cocina hablando por teléfono, me tomé la libertad de dar una vuelta por su casa y conocerla sola. A veces sorprendo con esas cosas, cosas que no debería hacer, pero… las hago. Así que me paré y fui a su comedor, que era lo más cercano; era pequeño, bueno uno suficientemente espacioso para una persona, tenía todo lo que un comedor tiene, pero era muy lindo, tenía un toque eh… sofisticado, podría decirse, era de un color vintage. Nunca me hubiera imaginado que su casa fuera de una manera totalmente distinta a su look.
Escuché sus pisadas muy cerca de donde yo estuve y por impulso me escondí en un cuarto contiguo, volteé para ver si me seguía, me sentí como un ladrón, no iba a robar nada sólo a ver , además la habitación tenía un aroma que te invitaba a pasar. Era el lugar donde dormía y soñaba, era dulce, tierno, tenía peluches en su cama, no era tan distinto al mío. Su cama era enorme y circular, me senté para probarlo y tenía esa perfecta de suavidad, estuve pensando en cuan cómodo podría ser el recostar allí. Al voltear mi rostro para seguir observando, vi a Zara en la puerta y me levanté lo más rápido que pude.
- Disculpa, disculpa, discúlpame, no era mi intención invadir tu espacio personal, en serio, lo siento– le dije con toda la pena del mundo, muy avergonzada.
- ¿porque te disculpas, mujer? Mi casa es tu casa – se sentó en su cama y dio unas palmaditas al edredón plomo que cubría la cama, dando señal a que me sentara.
- Eh… bueno, tienes un hermoso cuarto y tiene un aroma delicioso – manifesté sentándome.
- sí, creo que es por mi perfume. – me dijo sonriendo- ¿sabes bailar vals?- me preguntó de la nada.
. Hum… creo que no, bueno nunca lo he bailado –le contesté tímidamente por desconocer el baile.
- Ven. Yo te enseño –cogió de mi mano y ayudó a que me parara.
- Eh… bue…¿eso no lo bailan un chico y una chica? –
- Pues sí, pero hoy seré yo el chico, para que aprendas, ya que en tu cumpleaños lo bailaras – dijo colocando la música correspondiente.
Con una mano sujetaba la mía y con la otra mi cintura. Mordí mi labio inferior por la electricidad que recorrió mi cuerpo entero.
- Esto es algo vergonzoso…¿no sería mejor que invitáramos a chicos y aprendiéramos con ellos?- el sentimiento raro apareció con un poco de calentura.
- Si quieres lo hacemos – Manifestó y me soltó en un segundo.
- No…– susurré tomando una de sus manos.
Al tener contacto sentí algo hermoso sin embargo me era desconocido. Nos miramos por unos segundos, mi corazón latió a mil, tuve miedo de esa emoción pero era tan agradable que no la deje de lado.
- Ok, yo te enseñare – dijo volviendo a la posición con una sonrisa tierna.
¿No se enamorarían ustedes? ¿Que alguien te trate de esa manera? ¿Qué te toque de esa manera? ¿Qué te enseña a bailar vals? , ¿No es hermoso? , para mí lo fue, a pesar de tener miedo y malograr ese momento yo acepte, y bailamos.
Era torpe en el baile y no porque no tuviera cualidades sino porque estuve muy nerviosa- algo que me caracteriza- tuve las manos sudosas, el cuerpo temblando por lo cerca que estuvimos. Ambas nos detuvimos cuando la canción aún seguía, pero no nos separamos. Nos miramos a los ojos, aprovechando cada segundo, acaricié su rostro y quise besar sus labios, lo deseé. Me cargó llevándome hacia su cama y ambas nos echamos. Ella encima mío como en la playa… fue tan hermoso, hasta que gritó por un pisotón que le di inconscientemente y ¡¡¡¡demonios!!!!
Me di cuenta que había soñado despierta de nuevo, ¿porque diablos tenia esos sueños?
- Zara, lo siento tengo que irme – le dije cogiendo mis cosas, desconcertada por lo que me ocurría.
- No, Cristal no te preocupes, estas aprendiendo a bailar, está bien - me dijo tratando de detenerme.
- No es por eso…–miré fijamente a los ojos de Zara – no puede ser…– y con esas palabras abrí la puerta de su casa y me fui lo más rápido que pude, ella se quedó quieta, su rostro se mostraba sorpresivo, confundido. Impactado, esa es la palabra, yo no supe que más hacer, esas cosas no podían continuar, y si continuaban tenía que… tenía que alejarme de ella… de Zara…
Cogí el celular y le pedí a una de mis amigas el número de la psicóloga a quien veía. Yo consideraba eso muy serio, el imaginarme con una chica era algo tonto, algo que no podía ser, no conmigo. No yo. Ese mismo día quede en una cita con la psicóloga y me dirigí a su consultorio.
- Hola, Cristal ¿verdad? – Preguntó la psicóloga
- Sí… soy yo – estaba angustiada y creo que hasta la psicóloga se había dado cuenta.
- Dime, ¿cuál es la urgencia? – me dijo la psicóloga haciéndome señales para que me sentara.
- Pues… hum… vea, es algo complicado para mí, - no sabía cómo decírselo, estaba muy avergonzada por contarle mis cosas a una extraña.
- No te preocupes, todo se queda aquí, yo no le contare a nadie, nada – me dijo tratando de calmarme
- Creo que soy lesbiana…– le dije de golpe y sin pensarlo. Ella sonrió levemente.
- ¿Y cuál es el problema? – me dijo tranquilamente.
- ¡Ese!, ¡ese el problema!, ¡que no pueden gustarme las chicas!. No puede gustarme… Zara –expresé con la mirada agachada.
- ¿Y Zara es…?- interrogó con su voz aún tranquila.
- Zara es mi amiga, bueno… la acabo de conocer y…
- ¿Y?
- Pues tuve… hum, prométame que esto no se lo dirá a nadie… -musité.
- No te preocupes, lo que me cuentes aquí se queda
- Eh…. Bueno, es que… tuve unos especies de…“sueños” despierta cuando estaba con mi amiga… con Zara…
- ¿Sueños? ¿Cómo?- me pregunto interesada.
- Sueños, eh… no sabría cómo explicárselos, eran con Zara, en uno Zara… me abrazaba y ambas… no llevábamos nada de ropa arriba… y en otro… ella y yo estábamos en su cama a punto de besarnos – se lo dije casi en susurros y muy avergonzada.
- Crees que eres lesbiana por esos sueños… ya veo- me miraba atenta, como sacando conclusiones de mí.
- Si, sé que es tonto, que estoy equivocada, confundida, pero no sé cómo apartar esto, acabo de salir de la casa de Zara y me vine de frente. No pude más, estoy confundida, ¿qué debo hacer?
- Bueno Cristal, hay muchos psicólogos, muchos sacerdotes, religiones, etc. que te dirán que ser homosexual está mal, que es una desviación, algo pasajero, que si llevas ese camino te iras al infierno. En lo personal y por mi experiencia, creo que cada uno elige su camino, cada uno debe arriesgarse por su felicidad, cada uno debería respetar las opiniones de los demás. quizá esto te angustie mucho, quizá también sea alguna confusión como dices, pero solo tú puedes darte cuenta, solo tú puedes ver si es verdad o no, si Zara te gusta más que una amiga o no . si estás buscando a alguien que te diga que Ser homosexual está mal y que debes elegir otro camino, no soy de esos psicólogos que te inculcan tales pensamientos, pero de que los puedes encontrar los encontraras, una persona es una persona, ame a personas de su mismo sexo como del sexo opuesto.
- Estoy realmente confundida, esta situación me hace sentir mal, no quiero que nuestra amistad se malogre… - le dije con una profunda tristeza
- Tranquila, ¿te gustan los chicos?
- Eh… siempre mis relaciones han sido con chicos, claro
- Pero, ¿te gustan?
En ese momento pensé si en verdad me gustaban los chicos, o si solo salía con ellos porque veía eso en las demás chicas...
- Ya debo irme- le dije a la psicóloga mientras me levantaba del asiento.
- Está bien, cualquier cosa aquí estoy Cristal.
- Gracias…
Y con esos pensamientos me fui a casa. No hubo mucho que podía decirme la psicóloga, quizá yo ya sabía todo, solo necesité un empujón. Esa noche empezó la búsqueda de quién era yo en verdad…
Al llegar a mi casa saqué el celular de mi cartera y me di cuenta que tenía muchos mensajes de Zara, la mayoría decían “discúlpame si hice algo mal Cristal"… "lo siento”, no supe si llamar a Zara.
- ¿Zara? Hola…– la llamé por celular
- Cristal, ¿dónde estabas?, lo siento, en serio…– me dijo y en su voz se notaba angustia.
- Zara no tienes porque disculparte, tú… no hiciste nada, discúlpame tu, tuve que hacer algo urgente – le respondí excusándome.
- Ah…–suspiró- ¿todo está bien entonces?
- Claro… todo está bien, ¿vamos a dormir? Mañana tenemos clases dormilona- le dije entre risas
- Vamos cara de tomate, que tengas dulces sueños Cristal
- Hasta mañana Zara – y corte la llamada
En verdad yo no iba a dormir, no sé si ella sí. Pero yo no, porque quise desenredar mis pensamientos y me pase casi toda la madrugada meditando sobre eso hasta que me rendí, me di cuenta que en una noche no iba a descubrirlo todo, y quede profundamente dormida…

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VII Una prueba.

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 6:59 pm

Al despertar en la mañana, me sentí fatal, esos pensamientos ni siquiera me dejaban tranquila por un segundo, necesitaba aclarar todo. En verdad no sabía si pensaba en mi gusto por Zara, o quizá, en reconocerme. Tal vez ambos. Quizá era algo dramática, pero yo lo tomé muy en serio, ¿ustedes no lo harían?
No quise ir a la universidad, no quería encontrarme con Zara y volver a tener esas clases de sueños raros, pero sabía que no debía, ni podía, escapar de las cosasy que si tenía miedo a algo debía de enfrentarlo. Así que me vestí y preparé para ir a estudiar, antes de salir de mi casa escuché el celular sonar y vi que era Zara que me llamaba.
- Buenos días Cris -dijo soñolienta.
- Buenos días Zara –respondí en un suspiro.
- Eh... ¿cómo amaneciste? –prosiguió con inseguridad.
- Muy bien –traté de decirlo lo más alegre que pude–¿y tú?
- Pues... bien...–esperaba a que la incómoda conversación terminara.
- Hum... bueno... nos vemos en la universidad¿sí? –
- Está bien, nos vemos.
Y de ese modo terminó nuestra corta e incómoda conversación.
Se suponía que no debí de huir, sino de enfrentar las cosas pero…¿cómo? ¿Cómo podía hablar con ella pensando en aquellos sueños? ¿Cómo mirarla pensando en aquellas cosas? Hay muchos que se enamoran de su amigo, pero…¿cómo yo podía hacerlo de una amiga? Y hay que recalcar que es una amiga que en ese momento no la conocía mucho, casi nada. No tuvo ningún sentido para mí en ese entonces. Mi día estuvo totalmente oscuro, mi camino se alumbraba sólo con los “¿porque?, lesbiana, Zara”. ¡Cómo podía tener un día bueno si mi mente estaba confundida!, ¡si yo estaba confundida!
En mi universidad se ha visto homosexuales; gays como lesbianas, y no los discrimino por serlo, pero en ese momento, imaginarme yo… lesbiana, era aterrador. ¿Por qué alguien que no quiere ser ese “algo” tiene que serlo?, ¿porque no poder controlarse?, es como tu instinto natural, que sale en un momento que no debería de ser. Pude pasarme mil horas buscando en internet una respuesta, pero en esas mil horas veía millones que se dirigen a una que no me bastaba, no me llenaba, no me gustaba. Si no quise serlo pues no lo seria; pensé, era algo en lo que yo podía decidir, en lo que yo podía mandar, lo que yo podía manejar. Así que me dije: << deja de ser una tonta Cristal, tu solo te confundiste porque estás sola y necesitas a alguien a tu lado, apareció Zara y te dio su amistad y solo fue confusión. Recuerda esto, tú mandas en tu vida, en tu mente. En todo, solo fue una confusión, recuérdalo, tú decides>>
Me despedí de Kyra y salí de mi casa para ir a estudiar, cuando estuve en el carro tuve miedo de ver a Zara, de volver a tener esos molestosos sueños o algo aún peor…, aquel pensamiento que tuve lo repetí una y otra vez hasta quedar convencida Al llegar a la universidad vi a Zara hablar con Carin, lo cual me alivio porque no fue necesario que hablara con ella sólo saludarla. Bajé del auto y mis amigas junto con unos chicos vinieron hacia donde me encontraba.
- Hola Cristal – dijo Mercedes; una de mis amigas, los demás también siguieron con su saludo respectivo.
- Hola chicas, ¿qué tal? – saludé también acompañado de una sonrisa.
- Bien Crisi –dijo Pam; una chica muy linda, quien gusta estar rodeada de chicos pero sin hacerles caso -te presento a Ricardo, Aaron, Cristopher y a Marco –añadió señalando a cada uno.
- Mucho gusto – les dije agitando la mano ya que eran muchos como para darles un beso a cada uno y andar diciendo “mucho gusto” cuatro veces.
- Iremos a la playa más tarde, a nadar un poco, ¿te apuntas? –preguntó uno de ellos sonriéndome.
Yo dirigí la mirada hacia Zara, ella me miró y me saludó agitando la mano en el aire, yo le sonreí como respuesta y giré hacia mis amigas a responderles.
- Claro, sería divertido – respondí fingiendo alegría.
- Genial, vamos a clases entonces – dijo por último Mercedes.
Nos dirigimos al salón, Zara aún conversaba con su amiga, así que no las interrumpí y me fui de frente al salón. Cuando estuve dentro del salón me senté al lado de mis amigas y de los chicos –al fondo del salon-, Zara llegó después y se sentó en otro lugar, algo lejos, porque cerca a mí no quedaba ninguno vacío.
Era una de esas chicas a quienes se les podía nombrar como “popular”, ya que todos me conocían y al parecer les agradaba mi compañía, yo no lo consideraba tanto así, solo hacia amigos, pero mis amigas me lo decían y entonces supuse que era verdad. Siempre tuve a alguien que me invite a salir, o personas que quieran hacerme la tarea, lo cual no dejo ya que pienso que es absurdo, pero sí, esos chicos o chicas que le hacen las tareas a otros, existen. Aparentemente estoy rodeada de personas, que mayormente no conozco.
Zara me envió un mensaje preguntándome por qué no la espere, yo le respondí que mis amigas insistían en que me sentara con ellas y que no podía negarles ya que las deje de lado por algunos días.
- Dicen que vas air a la playa –contestó sin hacerse esperar.
Antes de seguir contándoles mi historia, quiero aclararles que si estudiábamos, si prestábamos atención a las clases, solo que habían momentos en que los profesores se iban o se dormían y aprovechábamos, y ese fue uno de esos momentos…
- ¿Cómo lo sabes? – le pregunte extrañada.
- Pues aquí atrás mío, andan murmurando, mejor dicho hablando en voz alta – me respondió al instante.
- ¿Es en serio?
- Sí, no sabía que eras tan popular como para que todos hablen de ti
- Pues no lo soy, sólo… conozco a algunas personas
- Ah… parece que esas “personas” son muchas en verdad y… también conoces a muchos chicos ¿no?
- Pues a algunos, ¿por?
- Porque ellos hablan de ti, y tratan de ligarte –eso ya lo sabía y en ese momento ella también.
- Hum… no es tan de mi agrado aunque no lo creas, si deseas te presento a algunos… -escribí riéndome.
- No gracias, nadie me llama la atención, bueno… no es que nadie. Nada. Jajaja.
La miré, ella me miró desde su asiento, se estaba riendo con el rostro enrojecido y yo sonreí acompañándola.
- Hum… podríamos salir en parejas – seguí molestándola.
- Si puede ser, lo pensaré.
- Jajaja si iré a la playa, a nadar un poco o quizá a ahogarme jajaja – se lo dije bromeando, claro.
- Oh, ya veo, espero que no te ahogues.
Y Pam vio que estuve conversando con alguien por mensajes, me preguntó quién era, yo le dije señalando a Zara” es ella” , me pidió que la invitara para que conociera a los chicos. Al principio yo no quise, pero luego pensé que sería buena idea porque si rechazaba a todos los chicos sería una pista de que si fuera lesbiana; pensé…
- ¿Quieres venir con nosotras? – le pregunté por fin.
- ¿Debo ponerme bikini? – me respondió enseguida.
- Pues, sino ¿con que entraras? – no pude evitar imaginarme a ella con bikini. Grandiosa.
- ¿Un short?
- Bueno, la ropa es la que tu desees, pero quiero que vengas ¿sí?, iremos cada una a nuestras casas por la ropa y luego nos reuniremos en la playa ¿vale?
- Esta bien, solo porque tú me lo pides usare bikini jajjaa
–obviamente no lo iba a hacer.
- ¿En serio?
- Sí¿porque?
- No nada, jaja de seguro te verás sexy- le dije entre bromas
- Si y tú también
- Sip, ya viene el profe luego hablamos
- ¿Cómo sabes que ya viene? – volteo a verme y alzo los hombros al enviar el mensaje.
- Tengo contactos jajaja
- Ok, señorita con “contactos”, luego hablamos.
Esa oportunidad era única, no porque iba a venir con bikini sino porque estaba segura de que me daría cuenta de quién era en verdad, tenía que darme cuenta, algo como una prueba. Estuvimos en la clase hasta que ésta terminara, posteriormente fui junto a mis amigas hacia Zara.
- Sexy ¡ah! – le dije con una sonrisa.
Ella se rió y nos despedimos para luego vernos en la playa.

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VIII Un juego y el mejor beso.

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:00 pm

En la tarde estuve con mis amigas esperando a que llegaran algunos chicos, y, a Zara, que cómo la mayor parte del tiempo; llegaba tarde. Conversamos en la espera. Las chicas hablaban de quienes les gustaban y con quienes pensaban tener un “momento a solas”, yo sólo escuchaba ya que no conocía mucho a los chicos como para decidir quién me gusta más.
Al rato llegó Zara y luego los chicos que faltaban. Cuando nos encontramos todos, decidimos bajar hasta la playa caminando. Entre carcajadas y bromas llegamos, nos pusimos la ropa de baño y nos preparamos para entrar a las aguas.
Zara sólo se puso un short suelto color azul y un biviríblanco sin ningún detalle, yo, pues,un bikini rosa con estampados florales y un sombrero a juego. Esa tarde ella se vio hermosa, los pensamientos que me atormentaban se esfumaron por un momento, sólo pensé en divertirme.... con Zara.
- Me veo sexy ¿no?– dijo ella con la sonrisa que siempre lleva dibujada en su rostro, elevando las manos y pegándolas a su cabeza.
- ¡Por supuesto!, te ves muy sexy - me acerqué a ella para pellizcarle los cachetes.
- ¡Au! Cristal - aparentó dolor– tú también te ves sexy, ¿a quién quieres conquistar? -preguntó levantando una ceja.
- Hum...– miréa Ricardo y lo señalé– a él, es guapo ¿verdad?
- Algo -levantó los hombros y rió.
Ricardo es un chico simpático, muy agradable pero a la vez algo irritante. Mide 1.75, de cuerpo musculoso pero no exagerado, su piel es bronceada, tiene unos ojos castaños que combinan con su corto cabello rizado, sus labios tienen cierto grosor perfecto. En conclusión, es un chico muy, muy guapo. Todos nos reunimos después de habernos puesto los trajes y fuimos hacia la orilla de la playa, jugamos con la pelota, nos echamos en la arena para mirar las nubes, en fin nos divertimos. Al parecer el trago nunca se queda atrás,ya que los chicos consiguieron vodka, vino y algunos más los cuales no recuerdo. No soy fan del trago, pero sí tomo cuando se me da la gana-que son escasas, muy escasas-, así que en ese momento tomé con los chicos y con Zara. En un instante de vacilón, a Ricardo se le ocurrió jugar a la botella borracha, yo miré a Zara y susurró“no, porque....” , pero los demás aceptaron interrumpiéndola y no me quedó de otra. No iba a contradecir y malograr toda la noche, o eso pensé, muy a parte que los chicos eran muy atractivos, así que también acepté. Sólo esperé que con ella no pasara nada. Algunos estaban muy tomados y se dejaron llevar por la adrenalina,¿porque yo no?
Era tarde, pero a nadie le importó, y dentro de ese “nadie” estábamos yo y Zara, no nos interesó la hora, sólo disfrutarel momento, sólo eso. Pam fue la primera en hacer girar la botella y le tocó besar a uno de los chicos, muy suertuda porque era el que le gustaba. Entre todo el juego me llegó a mí, y ¡vaya suerte! Tuve que besar a Ricardo, era un juego al que acepte por lo que tuve que hacerlo... felizmente fue un piquito.
Para mi desgracia, al siguiente turno, Mercedes giró la botella y nuevamente el pico de la botella me señaló, tuvo que darme un reto para cumplirlo, lo cual no le era desagradable. Vi sus ojos que se dirigían a Zara e inmediatamente me dije “espero que no lo piense, no puede hacerlo, ojala que no…”, me agité levemente y al final suspiré tratando de tranquilizarme
- Cris, debes besar a…- pronunció Mercedes dando suspenso.
- ¿¡A quién!?- gritaron todos muertos por la curiosidad, yo simplemente no hablé, porque ya sabía... O lo intuía.
- ¡A Zara!, tu amiguita–respondió sonriendo.
¿Por qué cuando están borrachos dicen cosas absurdas?, es lo que pensé.
Zara y yo nos miramos por unos segundos, con la respiración agitada, no supe que hacer , todos me decían que lo hiciera, que sólo era un juego , el alcohol siempre lleva a cosas que uno nunca quisiera hacer, no tuve otra opción… o era lo que yo me decía.
Me acerqué a Zara.
- Lo siento – le susurré al oído y la besé sólo por un segundo.
Fue un hermoso beso. En ese segundo que duró el beso, hube pensado en… que de verdad me gustaba Zara, lo pensé por un segundo. Al acercar mis labios a los suyos empecé a sentirme muy nerviosa, su aroma era tan agradable que me invitaba a quedarme. Ella estuvo quieta viéndome a los ojos, pensé que incomoda. Cuando por fin se produjo el beso, tuve una sensación agradable, dulce, sensual, el corazón se me aceleró, sentíése deseo de no separarme de ella, de seguir besándola. El sentimiento me invadió hasta llenarme por completo, borrando absolutamente todo de mi mente, excepto el momento vivido.
- ¡No! no se vale, no dijo un pico dijo un beso, ¡uno duradero!- dijo la ebria de Pam.
- Es cierto, ese no vale- expresó Mercedes apoyándola y riéndose, mientras Ricardo me miraba fijamente, pero creo que miraba otra cosa.
Zara y yo también estuvimos algo tomadas, no tanto como ellos, pero, algo…, volví a acercarme a ella después de tanta insistencia de mis amigas. Esta vez con mucha timidez y con las manos temblándome.
- No lo sientas – musitó con sus ojos que hipnotizan a cualquiera y con una sensual y ronca voz, eso sólo hizo que mis nervios se incrementaran.
Me acarició el rostro con su tierna y suave mano y acercó sus labios a los míos sin hacerse esperar, esa oportunidad fue un beso verdadero, uno largo y apasionado, un beso mágico. Fue como si me perdiera en mi mundo, pero esa vez no estuve sola, sino con ella…, se sintió tan bien, fue tan… tan…“algo” que con palabras no podría describirlo. Por cosa del momento o por instinto, Zara colocó su mano en mi cintura, apretándome hacia su cuerpo. ¿Se imaginan eso?, sé que no puede ser mucho pero, en aquel momento a mí me resulto tan excitante, en serio muy excitante o quizá, por el trago.
Pareció que ese beso hubo durado un muy buen tiempo, pero no fue así, tan sólo un instante. Estuvimos tan bien hasta que el tarado de Ricardo se le ocurrió interrumpirnos y separarnos. Fue el mejor beso.
- Ya, ¿mucho no? – dijo con molestia y le dio la botella a uno de sus amigos para que la girara.
Me separé de Zara con mucha vergüenza, no pude siquiera verla, a pesar de estar un poco ebria estuve consciente de mis actos, en fin, se suponía que yo debí de girar la botella pero no le tomé importancia.
Giraron la botella y le tocó a Marco. Ese momento lo odie, no había hablado ni una sola palabra con él. Enseguida me enteré de que yo le gusté por las palabras de mis amigas que pensaron estar susurrando. Uno de los amigos de Ricardo le dijo a Marco que el reto sea besarme, yo no quise, había besado a Zara y… no me pareció correcto. Simplemente no lo quise, traté por todos los medios de evitar aquello, pero mis amigas lo apoyaron, estaban tan borrachas que no sabían ni que decir. Sin más suspenso ni espera, Marco se dirigió hacia mí y me besó, así, sin decir nada, sin magia ni nada parecido a lo que hube sentido por Zara.
Pasmada, así me encontré, pues me tomó por sorpresa y con desagrado, no pensé en nada más que en lo que Zara estuviera presenciando. Cuando el beso acabó, me di cuenta de que Zara no estaba…

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IX Sólo me deje llevar...

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:01 pm

¿Y Zara?– Pregunté mirando a los lados sin recibir respuestas.
La llamé al celular pero no contestaba por lo que decidí ir a buscarla.
- Ya vengo – les dije a todos mientras me levantaba.
Me preguntaron a donde iba, pero no les tomé importancia como para responderles. De todos modos se olvidarían de mi fuga por el trago. Después de apartarme de mis amigas a la búsqueda de Zara, vi a lo lejos una figura que caminaba a unos metros. Era ella. Corrí para alcanzarla y al llegar me puse a su delante.
- ¿Porque te fuiste?- pregunté agitada.
- Si me quedaba iba a seguir tomando –dio como respuesta, seria, tratando de esbozar una sonrisa.
- Ah…, disculpa por el… - Bajé la mirada, apenada y avergonzada.
- ¿Beso? –dijo Zara sonriendo, esa sonrisa no tenía nada de falso al contrario... fue verdadera y hermosa.
- Sí… por el beso…
- No te preocupes, todo fue parte del juego ¿no? – dio un paso hacia adelante para acercarse más a mí y me miró a los ojos.
- Sí…– mis mejillas estuvieron coloradas por tenerla tan cerca.
- Vamos para allá– señaló un lugar rodeado de rocas.
- Está bien –respondí sin hacerme preguntas.
Llegamos al lugar y ambas nos recostamos en las rocas lisas para mirar el tranquilo mar.
- ¿Te gustó el beso…– musitó– el de Marco? – y puso si mirada en mí.
- Eh… la verdad no…
- Ya veo…- añadió en susurro y se paró frente a mí…, nuestras miradas estuvieron entrelazadas durante unos segundos– Cristal… yo…
Y antes de que terminara de hablar puse mis labios en los suyos sellándolos con un beso. No sé por qué lo hice, sólo… sucedió. Me deje llevar…Creí en ese momento, que Zara sentía lo mismo que yo, creí muchas cosas. Otro beso con ella, pero esta vez duró más, fue aún más excitante que el anterior. Ambas estábamos ardiendo en nuestro interior, podía sentir el calor de su cuerpo junto al mío, sus besos que recorrían mi cuello, llegaban hasta mis labios y los mordían a su gusto. Me acorraló en una roca fría, enorme, que felizmente era la más lisa de todas. Nuestros labios juguetones gozaron el momento, no sólo ellos, su lengua buscaba la mía y jugaban a atraparse. Sus manos en mi cintura me acercaban cada vez más a su cuerpo, a pesar de que ya no hubo forma porque estuvimos muy cerca, pegadas la una a la otra. Sus manos tuvieron muchas veces la intensión y el deseo-creí- de recorrer ciertas partes de mi cuerpo que al parecer ella consideraba “no tocables”. Pero a mi cuello, lo mordió, lo besó y lo lamió a su gusto. ¡Fue espectacular!, sentir su cuerpo junto al mío, sus labios, su aroma. Yo aún llevaba el traje de baño y ella el suyo, por lo cual sentir su piel me puso los pelos de punta.
No fue un sueño, fue real y me gustó, no supe si por los tragos pero… me gustó. Momento después, fuimos a reunirnos con los demás, tomadas de la mano y posteriormente como siempre, Zara me acompañó a casa, comentamos que el día fue encantador pero no mencionamos los besos, la embarque en el taxi ya que no accedió a que nuevamente mi chofer la llevará. Minutos después subí a mi cuarto con una gran sonrisa, me acosté en mi cama y estuve recordando sus besos toda la noche, recordando cómo me sentí, como la sentí, su cuerpo pegado al mío y de esa manera me fui al mundo de los sueños…

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X Un respiro.

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:02 pm

Desperté muy tarde al siguiente día, con mucha flojera por cierto. Vi el celular, tenía mensajes y llamadas pero no quisem saber de quién o quienes provenían. Fui a ducharme para refrescarme, posteriormente a desayunar.
Por primera vez después de mucho tiempo bajé a mi sala y me senté en el sofá a ver una película y desayunar allí. Parecía perdida, como si esos últimos días no hubieran ocurrido, como si no hube conocido a Zara. Simplemente vi la televisión, reí con las caricaturas y al terminar el programa cambie de canal y lo dejé en una novela. Uno de los actores se encontraba con una hermosa mujer en una cafetería, él la observaba detenidamente, segundos después pronunció “Zara”… Ya se imaginaran mi reacción.
Todo volvió de un golpe, uno fuerte y espantoso; los sueños, el trago, sus besos…, sus besos. Bueno, todo. Fui corriendo a mi habitación y cogí el celular, los mensajes fueron de ella preguntándome donde estaba, algunas llamadas de mis amigos y otras suyas. No supe si responderles, me encontraba nerviosa, agitada por los recuerdos llegando de golpe pude suponer. No lo hice, no contesté.
Prendí mi laptop y comencé a escribir preguntas en google como: “¿si beso a una chica soy lesbiana?”, “¿si soñé con una chica significa que soy lesbiana?”, cosas por el estilo. Sí, lo sé, fueron preguntas tontas, muy tontas puedo decir ahora, pero… necesité algo que me dijera “No. Estas confundida, eso pasa en las chicas de tu edad.”“Eso está mal.”“¿Qué dirán tus padres, amigos, vecinos?”. Solo necesitaba que alguien me librara de esos sentimientos, extraños.
Pensé que necesitaba alejarme de todo y todos, bueno, en realidad fue lo primero que se me ocurrió. Mis padres tienen una casa cerca de un lago que se encuentra a 1 hora de la ciudad, guardé un poco de ropa en una maleta y le dije al chofer que me llevara allá con kyra. No estaba huyendo, esa vez estaba segura de que no, solo quería aclarar mis ideas, despejarme, decidir por fin lo que haría.
Llegamos a la casa, le indiqué al conductor que pasara por mí el lunes, después de todo era viernes y no iba a estar muchos días, solo los suficientes. Me dirigí a un cuarto que se encuentra en el segundo piso, a dejar mis cosas y a mudarme de ropa para sentarme en la entrada de la casa. Era lindo estar ahí, muy acogedor. Recordé los momentos que habían pasado, recordé mi niñez; el poco tiempo que pasaba con mis padres y los dulces momentos que pasaba a su lado, las veces que salía corriendo en las mañanas para pisar el agradable pasto que rodeaba a la misma, cuando tenía 7 años mis padres jugaban conmigo a las escondidas y siempre me dejaban ganar, recordé los sueños, el primer beso con Zara, el segundo…
Fue tan tranquilo, nada de bulla, nada de autos, de humo, celulares, NADA. Una Imagínense Imagínense un lugar lejos de la ciudad, solo para ustedes, estar rodeados de pájaros y sus canticos, estar cerca de la naturaleza, de los arboles completamente verdes y gigantes en los cuales gracias a la gran sombra que daban podías tomar una rica siesta, o sacar frutos de ellos, sentir el pasto en los pies haciéndote cosquillas, oler los aromas deliciosos de las distintas flores. Para mí era el paraíso, siempre me ha gustado los lugares así, llenos de color, de vida, no como las grises aceras, el cielos gris, el humo de los autos y las fábricas, etc.
Los días pasaron así, disfrutando de la naturaleza, de jugar con Kyra, de recordar, de pensar. Muy relajante, era el lugar perfecto para meditar, sin celular ya que no había llevado el cargador.
Esa soledad es la que me gustaba, la que me hacía bien. Viernes, sábado y domingo se fueron volando, yo ya había meditado, ya había pensado en las cosas, en que iba a hacer, que decidir, ya había encontrado gran parte de mí, solo faltaba arreglar las cosas con Zara, lo cual haría regresando a la ciudad.

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XI Una amable y triste extraña.

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:03 pm

El lunes a las 10 a.m. llegué a mi casa y ya era muy tarde como para entrar a clases, opte por faltar ese día también. Deje mis cosas en mi habitación, me mudé de ropa porque quería ir a patinar al parque y pasear con kyra. Hace mucho que no lo hacía, exactamente desde los 9 años, cuando mis padres empezaron a viajar constantemente, antes viajaban pero unos días al mes no como ahora que se van casi todo el año y solo vienen para ciertas fechas. He visto padres llevando a sus hijos en los primeros días de clases y me imaginaba yo con los míos, no puedo culparlos o molestarme con ellos porque sé que trabajan para darme lo mejor, o eso creía.
En fin, Salí la lado de Kyra con dirección al parque. Fue divertido volver a patinar aunque al principio no recordé mucho sobre cómo hacerlo ya que habían pasado muchos años, sin embargo lo hice. No me importó que los demás me vieran o que se rieran, simplemente hice lo que me gusta, eso es algo que pensé en mis días libres.
¿Porque dejar de hacer algo que nos gusta? ¿Solo por temor a los demás? ¿Por no pasar vergüenza? Bah! Si dejan de hacer lo que les gusta es cuando tendrán vergüenza de sí mismo, te sentirás mal al ver a los demás realizando felices sus actividades y ustedes no.
De tanto patinar quede exhausta, me acerqué a una banca del parque para sentarme y para que descansara Kyra. Al estar ya sentada busqué con la mirada a algún señor que vendiera gaseosas, no lo encontré, sin embargo ella estaba allí, Zara. No creo que se puedan imaginar como la vi, mejor dicho, con quien, o… lo que hacía.
Zara estaba besando a una chica… Imagínense. Quede completamente en shock, no sé si porque besaba a una chica, o porque esa chica no era yo. Ya había planeado todo, yo ya había meditado. “¿¡porque!? ¿Porque tenía que malograr las cosas?” pensé. Estuve molesta, ya hube planeado todo pero ella cambio todo. Me levanté y quise alejarme para no ver más esa “escena romántica” sin darme cuenta tropecé con algo y estuve a punto de caer, si no fuera por aquella persona que me sostuvo cogiéndome de los brazos, me ayudó y yo al decirle “gracias” alcé la mirada para ver quién era, una chica, ya la había visto antes caminar por el parque pero nunca había hablado con ella, Zara ni se dio cuenta de mi casi caída porque siguió en lo suyo. Si ustedes vieran a la persona que les gusta besando a otra, ¿cómo se sentirían?, bueno, así me sentí yo, y fue aun peor porque estuve confundida y tuve que tomarme un respiro para pensar las cosas. Solté un suspiro y le agradecí a la chica
- ¿Estas bien? - preguntó aquella muchacha.
- Si... eso creo – conteste molesta y triste a la vez.
- ¿Es ella tu… novia? – continuo con las preguntas.
- ¿¡Que!? ¡No! ¡No! – respondí al instante.
- Oh, lo siento.
- Si… bueno, gracias -dije apartándome de ella y dirigiéndome hacia la banca más cercana a quitarme los patines.
- ¿Puedo ayudarte en algo?- preguntó acercándose a mí.
- Eh…- moví la cabeza para los lados– no creo…
- ¿Es tu amiga? – insistió con las preguntas.
Estuve viéndola por unos segundos queriéndole decir “es algo que no te incumbe” pero al parecer no la capto porque siguió allí.
- Si es una amiga –dije suspirando.
- Ya veo – se sentó en la banca conmigo y puso su mirada en el pasto del parque.
Yo por mi parte intentaba quitarme los patines pero por la rabia y la tristeza lo hacía torpemente.
- Yo te los quito – se ofreció dejándome sorprendida. Era una completa extraña ofreciéndose a quitarme los patines.
- No, no te preocupes, yo puedo – le dije antes de que se acercara más para hacerlo. Ella se agachó y me quito los patines sin pronunciar más palabras.
- No te preocupes, yo entiendo – me dijo con una voz melancólica lo cual me dejo helada.
- Gra… gracias – fue lo único que dije, aunque no estaba muy agradecida, estaba más enfadada e incómoda.
- ¿Estarás bien? – hizo otra pregunta después de minutos de silencio.
- Si, gracias por… todo – contesté tratando de poner una cara alegre–¿quieres un helado? – le pregunte, vi su rostro triste y pensé que podíamos acompañarnos. Dos personas tristes compartiendo un helado.
Volteé hacia Zara antes de que aquella chica me respondiera, ella seguía besándola, y entre esos besos me miró, se alejó de la chica de golpe, sorprendida, yo quite la mirada de ella y volví con la chica.
- ¿Ah? – pregunté desconcertada.
- Vamos – me dijo sonriendo.
Me dirigí con aquella chica y mi pequeña Kyra hacia la heladería más cercana, dejando atrás a Zara.

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XII El Amor de nuestra vida

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:03 pm

Nunca me había ocurrido algo así, jamás me habían engañado, bueno, en sí, no fue un engaño porque Zara y yo solo éramos amigas, nada más, pero…¿qué podía decir?... Solo éramos amigas, aun así, eso no significaba que no dolía.
- Soy Sam –dijo con una sonrisa.
- Yo Cristal – respondí esforzándome en sonreír.
- Hermoso nombre. Cristal – expresó viéndome a los ojos y sonriendo dulcemente.
- Igualmente Sam, es abreviado de ¿Samantha? –pregunté con miedo a equivocarme e incomodar.
- Pues…-suspiró- sí, pero prefiero que me digan Sam.
- Perfecto. Sam – sonreí agradecida por no haber incomodado- ella es Kyra – le dije señalando a mi perrita.
- Mucho gusto Kyra – dijo acariciándola.
- ¿Vives por aquí? – pregunté.
- Sí, vivo a unas calles, en realidad muy cerca.
- Con razón, ya te había visto antes por el parque.
- Si, también te había visto, siempre andabas con tu perrita.
- ¿En serio? – me ruboricé sin saber el porqué.
- Si – afirmó sonriendo- Nos habíamos visto y nunca hablamos.
- Es cierto – mordí mi labio inferior.
Cuando llegamos a la heladería Sam insistió mucho en ir a pedir los helados y que yo me quedara sentada, al final acepté ya que no era gran cosa. En los pocos minutos en los que estuve sola, pensé en lo ocurrido, Zara… llegué a creer que le gusté tan solo por el trago.
- Aquí esta –llegó Sam con los helados.
- Gracias.
Comimos el helado en silencio, sin mirarnos. No tuve muchas ganas de conocer a alguien más, así que no supe sobre qué hablar.
- Y… - le dije tratando de hallar un tema para conversar
- Disculpa por haberte incomodado Cristal- dijo con la mirada fija en su helado de vainilla con chispas de chocolate.
- No, no, solo que…
- Lo sé. ¿Estudias Cristal? – cambió de tema al instante.
- Sí.
Conversamos sobre nosotras; nuestros gustos, nuestras características y más. Ella es instructora de buceo, así que quedamos en que me daría algunas clases. Era divertida, había ido a muchos lugares a sus cortos 21 años, por ejemplo: Italia, le gusta mucho el arte, le gusta pintar, escribir, y la música clásica.
- Se maso menos por lo que estás pasando Cris…- murmuró.
- ¿A qué te refieres? – pregunté extrañada.
- Tu amiga…
- Oh, pues…, es solo eso… nada más – recalqué sin poder mirarla.
- Eso no dice tu rostro, veras, hace unos días vi a mi novia…
- ¿Novia? –La interrumpí de golpe-¿eres… lesbiana? Sonrió dulcemente, lo cual me encantó.
– Si Cris –sorprendida trague saliva y solo puse atención- bueno, ex novia, la vi abrazando a una chica en un restaurante – fijó su mirada hacia el cielo, como si recordara-, al principio pensé que era su amiga, ya que solo la estaba abrazando, pero esa amiga acarició el rostro de mi ex novia y acercó sus labios hacia los suyos, no los besó al principio, pero el resto es obvio. Yo vivía con ella en el departamento en el que actualmente resido. El día en que vi eso, ella llegó a mi casa, me lo contó todo, me lo dijo porque ella me vio y no hizo nada en ese momento, no le quedaba de otra. Todas las personas nos equivocamos, creemos encontrar un amor pero luego nos damos cuenta que no era precisamente el “amor de nuestra vida” y encontramos al verdadero amor de nuestra vida de golpe, de sorpresa y a veces sin esperarlo. Cada experiencia nos enseña algo valioso sean buenas o dolorosas.- Al terminar de hablar, giró hacia mí.
- Sabes mucho ¿verdad? – pregunté inocentemente. Yo de hecho no sabía nada sobre el amor.
- Solo lo que he vivido, no estoy tan vieja – contestó riéndose
Terminamos el helado, seguimos conversando de su vida, se me hacía más interesante que la mía, por eso le hice muchas preguntas. No tocamos el tema “Zara”, solo le conté asuntos que no tuvieran nada en común a ella. Se ofreció a acompañarme a mi casa y yo acepte agradecida, así que fuimos hacia allá riéndonos en el camino. Sam tenía algo especial que hizo que yo me sintiera especial también.
- ¿Me das tu número de celular? – pregunté algo nerviosa.
- Sí, claro – sonrió nuevamente y me dictó su número.
- ¿Me das el tuyo? – preguntó ella.
- Si…- En ese momento recordé que no había prendido el celular desde el viernes. - ¿Tienes… algo que hacer?
- ¿Cuando? – dijo con el celular en la mano.
- A… ahora…- respondí enredando un mechón de mi cabello en mi dedo índice.
- Pues no – me dijo sonriendo
-¿Quieres entrar a mi casa?
- Claro, me encantaría.
Cuando ya estuvimos dentro, en mi sala, le ofrecí algo de tomar para luego sentarnos en el sofá y conversar. Ella me hizo sentir tan bien, no había pasado ni un día de conocerla y ya me agradaba mucho.
- Creo que Zara me gusta – Solté aquello con mucha vergüenza, no de que me gustara, sino de contárselo sin conocerla mucho.
- ¿Crees? – preguntó esperando a que dijera más.
- Sí, creo… - repetí
-¿Porque “crees”?
- Porque tuve dos sueños con ella, los soñé cuando estaba despierta… y … cuando Zara estaba conmigo…
- Hum… ya veo , fue por eso que te pusiste mal…
- Exacto, me había tomado tres días para pensar si soy lesbiana o no- mi rostro parecía un tomate al decir eso
- ¿cómo es eso?- ella empezó a reír lo cual me incomodo un poco.
- Este… ese asunto de que Zara me gustara... de que yo fuera lesbiana me tenía confundida, al principio pensé que solo era porque me sentía sola, pero luego me di cuenta que no y vine a hablar con Zara pero vi eso y … todo cambió.
- Tranquila, primero habla con ella, quizá hay algo que no sabes.
- Eso haré– la mire y sonreí– ya vuelvo – le dije y me dirigí hacia mi habitación. .
Cogí el celular y lo prendí, tuve muchos mensajes de mis amigos y de Zara, los de Zara eran preguntándome donde estaba, si estaba bien, cosas por el estilo, y los que tenían fecha de ese día decían “tenemos que hablar”, entonces supe que si, en verdad me vio en el parque y no hizo nada. Segundos después escuché sonar el timbre de la puerta principal de mi casa y bajé para ver quién era. Fue grande mi sorpresa, o tal vez no mucha, era ella. Zara

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XIII TE QUIERO

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:04 pm

- Hola – titubeo y segundos después bajó la vista.
- Hola… -contesté incomoda.
- Necesito hablar contigo…– alzó la mirada para dirigirla a mis ojos.
- ¿Sobre qué? –pregunté esquivando su mirada y tratando de ocultar la tristeza y el enojo. Aunque no pude.
- ¿Puedo pasar?
Yo dirigí la mirada hacia la sala, en donde se encontraba Sam, no quería decirle que tenía que retirarse porque quise seguir hablando con ella, pero Zara y yo también teníamos que conversar. No supe que respuesta dar.
- ¿Que pasa Cristal? – preguntó Sam. Supuse que notó el incómodo momento en el que me encontraba.
Zara escuchó a Sam por lo que empujo la puerta para entrar y ver quien era. Ese instante fue como el de las novelas, en el que tu novio entra y te encuentra con tu amante. Solo que no tenía alguna relación con Zara y menos con Sam.
- No pasa nada Sam – respondí fingiendo una sonrisa.
Sam se acercó a mí, extrañada, vio a Zara y comprendió, fue lo que pensé.
- Ya veo. Bueno tengo que ir a casa, te llamo luego Cris.
- No es necesario – le dije a Sam tratando de detenerla. No quise que se fuera.
- Tranquila – me dijo mirándome y apoyando una de sus manos en mi hombro.
Me resigne, creí que tal vez era lo mejor. Zara solo no estuvo viendo, sin hablar. Me despedí de Sam acompañándola a las rejas que dan para la calle y segundos después veía como se alejaba. Y allí estábamos, Zara y yo, solas ya que mis empleadas se hubieron retirado a las 10 de la noche.
Volteé hacia ella y sin siquiera lograr verla a los ojos me abrazó, deje que lo hiciera porque la extrañaba, pero al recordar lo que vi me aleje de golpe y le di una bofetada. Después de hacerlo me arrepentí mucho, pero no se lo hice saber, estaba muy molesta y triste.
- ¿¿¡¡Que tienes!!?? –le pregunté casi a gritos.
- Te extrañe…– contestó tocándose la mejilla. No dije algo más, estuve avergonzada, solo sonreí y trate de sonreír.
- ¿Porque no viniste a clases? Pregunté a tus empleadas y me dijeron que te habías ido, les pregunte a donde y no me quisieron responder – ella aún tenía la mano en su mejilla, llegué a pensar que había sido muy tosca.
- Necesitaba pensar – respondí fríamente.
- ¿Pensar que, Cristal? – en su voz se notó la tristeza, algo que me dolió mucho.
- Pensar en…– suspiré para darme valor y contárselo – todo – dije, no tuve tanto valor.
No dijimos nada por algunos minutos, nuestras miradas estaban fijadas en cualquier cosa, evitando encontrarse con los ojos una de la otra. Estábamos fuera de la casa aun, con todo el viento que hacía.
- Ella era Liz – dijo por fin.
Mi corazón no espero más, se agitó lo más que pudo, sentí un gran dolor dentro mío y eso que aún no me había contado todo, solo el nombre.
“Era de esperarse… Por eso se alegraba al oírla, seguro es su novia. Me gusta una chica por primera vez en mis 18 años, casi 19, y a esa chica le gusta otra, ¡que dilema!” fue lo que pensé inmediatamente.
- ¿Y quién era… esa chica?- destruyó el silencio que estuvo presente por un largo momento.
- ¿Que chica?- pregunte desconcertada, aun pensando en el beso que le dio a… Liz.
- La que se acaba de ir…
- Ah, es Sam, es muy agradable –dije y segundo después crei que el “es muy agradable” estuvo de más.
- Ah…, es lesbiana ¿lo sabes?- dijo con énfasis.
- Lo sé– contesté con una sonrisa traviesa.
- Ah ya…¿sabes también que yo soy…
- Lesbiana, si lo sé– respondí interrumpiéndola.
Subí al segundo piso para dirigirme al balcón, ella me siguió sin preguntar. Ahí estábamos las dos, mirando la tranquila y hermosa playa.
- ¿Liz es tu novia? – pregunté después de minutos de poder armarme de valor.
- Lo era... – contestó mirándome.
- ¡Oh! y se dan besos porque quieren – dije bufándome y giré para verla directamente a los ojos.
- Bueno, el beso se dio de…-suspiró- improvisto…
- Ya veo… y…¡de que querías hablar? – pregunté volviéndome hacia la playa.
- De eso… de ella…¿recuerdas lo que pasó en la playa? –dijo acercándose a mí.
- Estaba ebria – le dije sonriendo amargamente.
Zara me giró hacia ella, pegándome a su cuerpo y colocando sus manos en mi cintura. Yo coloqué mis manos en sus hombros para alejarla lo necesario de mí, ya que no quería caer en la tentación nuevamente. Nuestros rostros estaban tan justos que creí que nos besaríamos, creí que la tentación de besarla me ganaría.
- Yo te besé– al pronunciar esto, se me erizó la piel, sentí algo extraño, algo que me incitaba a besarla.
Nuestros labios alejados solo a un centímetro, sentir su aliento, sus ojos clavados en los míos, su cuerpo pegado al mío. Me sentí atrapada, pero no quería salir de allí. A los segundo de sentirme así logré despertar y me aparté de golpe.
- No es necesario que me expliques las cosas Zara, yo vi y fue suficiente. Además, tu y yo somos amigas y así quedaremos, no hay ni habrá ningún problema– le dije tratando de disimular el dolor que sentí.
- Es cierto, solo somos amigas Cris –su voz fue fría como el hielo.
- Ya es tarde, y mañana si tengo que ir a clases.
- Si, yo también, ya me voy.
La acompañe hacia la puerta, a pesar de que parte de mí no quiso que se fuera, otra parte pensó que era lo mejor.
- Te veo mañana – dije fingiendo una sonrisa que solo duró un segundo.
- Si, hasta mañana.
En el momento del beso de despedida, no lo hubo, ella se acercó a mi para abrazarme, duró unos segundo y antes de apartarse pronuncio el “te quiero”. Quede helada, sin poder moverme o decir algo. Ella giró y se marchó, yo bajé la vista y luego cerré la puerta cuando ella ya hubo desaparecido de mi vista. Fui hacia mi habitación dispuesta a dormir, pero antes de hacerlo cogí mi celular para enviarle un mensaje a Sam.
. Gracias por haberme hecho compañía – escribí en el mensaje.
- No te preocupes Cristal, ¿todo bien? –contestó al instante.
- Todo… complicado, ¿puedo verte mañana?
- Claro, ¿a qué hora sales de estudiar?
- Salgo a las 2 pm
- ¿Paso a tu universidad?
- Seria genial Sam
- Ok, entonces mañana nos vemos.
- Si, buenas noches, que descanses.
- Buenas noches y dulces sueños pequeña Cristal.

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XIV Sonreír por Sam

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:05 pm

Al despertar a la mañana siguiente, mi mente no pudo “dar un respiro”. Recordar la noche anterior, las palabras de Zara, sentí que las cosas se complicaban cada vez más, se complicaban en mí. No hube salido aun de la cama y ya me encontraba desanimada. Estaba mirando a través de la ventana, mi vista se dirigía a un pequeño perrito que pasaba delante de mi casa, pero en verdad yo no lo veía, solo tuve la mirada perdida, al instante recordé que ese día vería a Sam lo cual me alegro un poco. Ella parecía una chica centrada en lo suyo, pensé que quizá podía aprender algo de ella. Estando un poco animada salí de la cama para arreglarme, minutos después bajé hacia el comedor para desayunar y posteriormente subí al coche rumbo a la universidad. Ese día estuve dispuesta a sentirme bien a pesar de todo. Al llegar y bajar del auto, con una sonrisa, vi a Zara parada afuera de la universidad, como los demás días, la única diferencia fue que no estuvo sola. ¡Sí! Tenía de compañía a Liz. Me dije que no me sentiría mal por aquello, pensé que si quería ser feliz con alguien más estaría bien.
Segundos después de mi llegada, ella se dio cuenta de mi presencia y se me acerco.
- Hola Cris – dijo mientras se acercaba.
- Hola – respondí sonriéndole.
- No te mande mensajes hoy porque…
- No, no te preocupes – antes de que terminara la interrumpí, ya que no era necesario que me diera explicaciones– tengo que ir con mis amigas, nos vemos en clase.
- Ok cristal –musitó.
Así me dirigí hacia mis amigas que se encontraban dentro del centro de estudios, les explique porque falté unos días, claro, no les hablé sobre Zara o sobre ser lesbiana… era muy pronto para eso. En medio de la conversación que tuve con ella sonó mi celular, fue Sam, dándome los buenos días, conversamos un momento hasta que tocaron el timbre y tuve que ir al salón.
La clase estuvo muy aburrida, o quizá fui yo la aburrida. Zara estuve sentada adelante, en la segunda fila, yo en la última con mis amigas. Quise que dieran las 2p.m para ver a Sam, hablar con ella y contarle mi decisión al respecto. Le escribí diciéndole que saldría temprano y si podría verla antes de lo acordado, pero ella me dio como respuesta “primero tus clases bonita”, me gustó, el no dejarme faltar a clases estuvo bien, pero estaba en el curso de química, ella y yo no éramos muy amigas que digamos, era un real dolor de cabeza, así que me puse a conversar con mis amigas. Sin darme cuenta el profesor estuvo mirándonos, nos llamó la atención y dejamos nuestra conversación de lado para hacerle caso, segundos después de lo ocurrido Zara me envió de mensaje de texto.
- Cuidado con el profe
- No te preocupes, yo puedo manejarlo –respondí al instante.
- Uy si, la señorita lo puede todo
- Eso es cierto, todo, ¡cómo estás?
- Bien, supongo… Y ¿tu?
- Muy bien, irme a pensar ayudo mucho – le respondí, a pesar de lo ocurrido, aun consideraba a Zara como una amiga en quien podía confiar, en lo referido a “amistad”,
- Eso parece, te ves mucho mejor
- ¿En serio? Qué bueno… – no pude evitar sonrojarme al leer su mensaje.
- Sip y…¿que fuiste a pensar? – preguntó, por fin.
- Estaba confundida sobre algunas cosas, de eso fui a pensar.
Al mandarle el mensaje vi el salón casi vacío, era hora de receso, ambas nos miramos y reímos porque no nos dimos cuenta de eso. Me envió otro mensaje diciendo “¿vamos?”, y como respuesta me acerque a ella y le respondí“vamos”, aun sonriendo.
Estuvimos conversando sobre la clase, a pesar de haber prestado atención, al parecer ninguna de las dos quería tocar el tema sobre lo ocurrido la noche anterior, pensé que quizá era mejor, dejar las cosas ahí, cada una vivir su relación amorosa por diferentes caminos. Dispuse de comprar nuestros almuerzos fuimos a sentarnos cerca a la ventana, todo estuvo yendo…bien, podría decirse, hasta que aparecieron la mala y la más mala… es broma, pero si aparecieron Carin y Liz, se acercaron a saludar a Zara.
- Ella es Cristal – dijo Zara presentándome a sus amigas.
- Hola – le dije sin establecer algún contacto físico con ellas.
- ¿Estas ocupada? – pregunto Carin esquivando mi saludo.
Levanté las cejas al oírla ya que era obvio que estábamos por comer, pensé que quizá eran algo tontas como para darse cuenta del plato lleno de comida que estaba delante de nosotras.
- Voy a almorzar con Cristal – contestó Zara.
- ¡Oh!, ¿y podemos almorzar con ustedes?– pregunto Liz
Zara giró para verme, luego bajó la vista y se quedó callada, supongo que estuvo pensando que era lo mejor. A pesar de que mi primer encuentro con ellas no fue bueno, pensé que a Zara le agradaría.
- Si desean… está bien por mí– dije tratando de sonreír. Como siempre; no lo logré.
- Ok, ahora volvemos – dijo Carin yendo por sus almuerzos.
- ¿Porque dijiste eso? – me preguntó Zara al ver que se alejaban.
- Porque era lo que tú querías, lo noté.
Ella no dio alguna respuesta, solo se sentó y yo hice lo mismo, al rato llegaron sus amigas con sus bandejas de comida. Liz empezó a contarle a Zara sobre sus días de vagancia y sus viajes, las compras que había hecho, a las personas que conoció y lo mucho que la hubo extrañado. Yo aparte de la aburrida conversación estuve incomoda, así que cogí el celular y les envié mensajes a mis amigas para decirles sobre el feo momento que estuve pasando. Deje el celular a un lado para seguir comiendo y al instante comenzó a vibrar. Era una llamada de Sam.
- Disculpen – dije antes de retirarme de la mesa.
- ¿Adivina que hago? – me preguntó Sam y al oirla sonreí de inmediato.
- Hum… no lo sé– respondí mientras pensaba en que podría estar haciendo.
- Estoy dibujando después de mucho tiempo.
- ¿Que dibujas? –pregunté con un sonrisa.
- Es una sorpresa…
- ¿Para mí? – le pregunté aun sonriendo.
- Así es, pero te la daré en un día especial.
- Me encanta la idea.
- Solo llamaba para escucharte e inspirarme, siga con sus estudios señorita.
- Que linda –y ahí iba otra sonrisa- nos vemos en unas horas.
- En unas horas, adiós pequeña.
- Adiós.
Y corte la llamada, escucharla me subió mucho de ánimo, y aún más al oírla decir que tiene una sorpresa para mí. Regrese a la mesa con mi enorme sonrisa y al sentarme Zara me observa por un momento.
- ¿Quién era? –su curiosidad le ganaba.
Liz y Carin miraron a Zara como diciendo “a ti no debe importarte”. Eso fue muy gracioso.
- Era Sam –contesté sonriendo.
- Ah…– y esquivo mi mirada.
Seguí comiendo y solo me quede con las ganas de ver a Sam, a esperarla

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XV El beso de Zara

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:06 pm

Guardé el celular en mi cartera que se encontraba entre Zara y yo, sin prevenirlo, ella bajó su mano hasta la mía y la entrelazó. Alcé la mirada hasta sus hermosos ojos y el tiempo se congelo por un instante. Unos magníficos segundos. Claro, Liz y su amiga estuvieron viéndonos, pero a Zara no le importó, eso fue lo mejor. Puede que yo le guste, fue lo que pensé, luego hablaría con ella. Volví a la realidad, una no tan bonita realidad.
Solté su mano porque sentí las miradas de las amigas de Zara clavadas en nosotras, estuvieron viéndonos como si hubiéramos hecho algo terrible. Zara solo soltó un suspiro ignorándolas. El timbre que indica que el receso da por terminado, sonó. ¡Me salvo la campana! Antes de que nos retiráramos, Liz le dijo a Zara “luego hablamos”, con una mirada que fulminaría a cualquiera, llena de rabia. Ellas se fueron muy rápido botando humo, algo gracioso. Nosotras nos miramos al verlas irse y reímos, creo que ambas pensamos que Liz fue muy graciosa en su papel de chica enfadada.
- ¿Porque hiciste eso? Liz podría molestarse… O ya lo está. –le pregunté mientras nos dirigíamos de vuelta a nuestro salón.
- Ella no tiene por qué molestarse – respondió sonriendo.
- Ah…–asentí sin entender.
- Aun no me dejas explicarte, ¿podemos conversar en el S.S.H.H? – preguntó pasándose la mano por su cabello. Típica reacción de nerviosismo.
- ¿En el baño?- reí por ello.
- Es que…
- Ok vamos – le dije empujándola cuidadosamente.
Durante el pequeño recorrido hasta los servicios no dijimos nada. Traté de hablar con ella pero la noté ida, supuse que pensando en lo que quería explicarme, así que no la interrumpí. Al ya estar dentro de los s.s.h.h, ella cerró la puerta para que nadie entrara y escuchara. Creí eso.
- Y bien…– por alguna extraña razón me sentí nerviosa, muy nerviosa.
- El día que me viste con Liz… hum…¿cómo te explico…? –ella arrecostada en la pared miraba hacia el techo buscando las palabras adecuadas.
- Pensé que ya sabias que decirme – le dije riendo. Se acercó a mí y me cogió las manos, hizo que mi corazón comenzara a latir a mil, luego me miró con dulzura, respiro muy hondo como si estuviera a punto de decir algo, pero no, solo se alejó.
- Sí, ese día ella había llegado a la universidad, yo no la veía desde hace mucho… así que faltamos a clases y fuimos a conversar. Ya te había contado que es mi ex, me dijo que aún no podía olvidarme, que la… perdonara por haberme dejado. Yo pensé que aún estaba enamorada de Liz pero… al besarnos… me di cuenta de… que no sentía nada por ella.
- ¿Nada, nada? – pregunté esperando a que respondiera “nada”.
- Ajá. Nada –dijo mirándome.
Mordí mi labio inferior, volteé para sacar toallitas y simular secarme las manos, a pesar de no habérmelas lavado. Sí, fue algo tonto. Sonreí, una enorme sonrisa apareció en mí. Estuve feliz de haber escuchado decir aquello, pero no quería que ella lo notara. Al instante la sentí detrás mío, sentí sus brazos acercarme a ella. Quede helada, disfrutaba estar en sus brazos, me sentía tan bien a su lado.
- ¿Que significó ese…“te quiero” de ayer? – pregunté por fin, me mataba la curiosidad.
- Que Te quiero – respondió, pude sentir su aliento cerca de mi oreja.
Giré para verla, para ver esos hermosos ojos en los que siempre me pierdo, y me gusta, para ver tras ellos sus sentimientos por mí. No pude evitarlo, no aguante más, me acerqué tímida a ella, apretando las manos, con la respiración agitada, cerré los ojos y uní mis labios a los suyos. Al segundo, esperé a que me respondiera, tuve miedo de que no lo hiciera… por suerte no fue así, pude sentir sus labios entreabriéndose, contestando a los míos, llevando el mismo compás, sentí de nuevo sus manos lentamente pegándome a su cuerpo, iban de mi cintura hacia a mi espalda, apretándome hacia ella, como si quisiera unir nuestras almas, hacerlas una sola. Sus labios suaves y dulces no dejaban de besarme y era lo que menos quería hacer. Sellamos ese momento con un beso apasionado y abrasador.
Desafortunadamente tuvimos que pararlo, alguien tocó la puerta y nos despegamos al instante, nos miramos sin saber qué hacer y segundos después Zara me dijo que me escondiera y fue lo que hice. Abrió la puerta y vio que era Liz quien tocaba, salió como si no hubiera pasado nada, disimulando. Estuvieron hablando, Liz quiso conversar con ella pero Zara no, puso de excusa la clase y así se retiró sin decirle mas. Al momento salí yo, Liz estaba en el espejo, admirándose, me acerqué al espejo para verme (o para molestarla), y pasé la yema de mi dedo índice por mi labio inferior, haciendo el gesto de “¡que delicioso!”, no pude irme sin sonreírle en forma de saludo, o algo parecido, así que lo hice después de mi tan hermoso gesto; giré hacia ella y le sonreí bufándome. No hube hecho eso nunca, vi su rostro lleno de rabia y enfurecida, que lo disfruté por unos segundos, luego no le tomé importancia y solo recordé el maravilloso beso que hubo pasado momento antes.
Me había fascinado el beso de Zara, la manera en que sus labios tocaban los míos, su sabor, el gran ritmo que llevábamos, sus manos recorriendo mi espalda y pegándome hacia ella cada vez que podía, pero en especial, me encantó lo que me hizo sentir; esa chispa de amor, esa pista que indica estar enamorada de ella, esas mil y un sensaciones al sentirla. Llegué al salón minutos antes de que terminara la clase, Zara volteaba a verme cuando el profesor se distraía y ambas sonreíamos como un impulso, por el beso. Al regresar su vista hacia el profesor me llegó un mensaje de Sam, escribiéndome que ya se encontraba fuera de la universidad, esperándome. No supe que hacer o decir, quise quedarme más tiempo con Zara, hablar más con ella, o quizá, algún beso más con ella… Pero ya había quedado con Sam, y sí, también quise pasar tiempo con ella, pero… en mi mente había una batalla. Cundo el profesor indicó la finalización de la clase me acerqué lo más pronto a Zara para despedirme.
- Zara, te veo mañana – fue notorio la pena que traía en mí a pesar de la sonrisa que traté de mostrar.
- ¿Ya te vas? – preguntó extrañada.
- Sí, tengo que irme... –di pequeños golpes con mis uñas en su carpeta.
- Te acompaño- me contesto en seguida con una enorme sonrisa.
- No, yo… veré a Sam…
Si tan solo hubieran visto el rostro de Zara en ese momento, estarían muriendo de pena.
- ¿Para?- preguntó levantándose del asiento con sus cosas.
- ¿Caminar? ¿Hablar? Supongo...- le dije sonriendo, a fuerzas.
- Ah…, ¿puedo acompañarte hasta la salida?
- Claro – bajé la vista. Esperaba a que todo estuviera bien.
Ambas nos dirigimos hacia la salida riéndonos de sus pésimos chistes, al parecer no se enfadó mucho. ¡Ah! Y como extrañé esos chistes malos mientras estuve alejada de ella. Vimos a Liz desde lejos y ella nos vio, para nuestra mala suerte. Se acercó a nosotras o bueno, a Zara y le dijo que quería hablar con ella ahí mismo, que era “muy, muy urgente”–así lo dijo-, Zara le dijo que hablarán en un momento porque tenía que hacer algo importante y seguimos nuestro camino hacia la puerta de salida (eso era lo importante). Miré a Sam que estaba afuera de la universidad y Zara también la vio, creí, ya que me cogió de la cintura pegándome hacia ella y posteriormente me dio un beso en la mejilla.
- Zara, ella es Sam – dije presentándola con miedo.
- Mucho gusto Zara- Dijo Sam alargando su mano.
- Igualmente – contesto ella estrechando la mano de Sam y sin sonreír. ¡Vaya situación!
- Bueno… - dije entrelazando mis manos y estirando mis brazos hacia el frente.
- Te llamo luego Cristal – al parecer Zara se dio cuenta de lo incomoda que estuve.
Nos despedimos y fui a caminar con Sam. Decidimos ir al cine a ver una película de terror, al igual que a mí, a ella también le gustan. Teníamos muchas cosas en común, a ella le gustaba la comida picante como a mí, a Zara no le agrada mucho, le gustaba lo terrorífico igual que a mi cosa que a Zara tampoco le gusta, Zara era todo lo opuesto a mí, no le gustan mucho las cosas que son de mi agrado, pero hace un gran esfuerzo. Creo que eso es algo que me llama la atención, nos queremos sin tener muchas cosas en común.
Sam y yo ya estuvimos viendo la película en el cine “terror en silent hill2” estuvo muy buena en verdad. A la mitad de la película sonó mi celular, fue algo muy vergonzoso ya que todos me callaron “shhhh”. Fue un mensaje de Zara, “¿puedo ir a tu casa en la noche?”, era lo que decía.
¿No fue linda? Nos habíamos visto en la mañana de ese día y aun quería verme más. Estuve tan contenta, pensando en el momento en que nos veríamos que olvide responderle el mensaje, así que me llego otro “¿Cristal?” e inmediatamente le contesté que fuera a mi casa a las 10 pm.
Seguí viendo la película con Sam, lo gracioso fue que en vez de tener miedo como la mayoría, nosotras nos reíamos en los momentos de supuestamente “terror”. En un segundo me di cuenta que en el cine solo habían parejas abrazadas, no entendí porque ya que era una película de terror no romántica. Giré para ver a Sam y me imagine con ella, solo fue por un segundo porque al darme cuenta de lo que hacía moví la cabeza para ambos lados queriendo que esa imagen se fuera de mi mente. No quería nada mas con Sam, ella era muy venta, inteligente y divertida pero solo quería su amistad.
Cuando ya hubo terminado la película fuimos a caminar un poco y conversar sobre lo bueno y divertido que estuvo la película, posteriormente ella se ofreció acompañarme hasta mi casa ya que era algo tarde. Disfrutaba de su compañía, era cálida, pero solo la quería como amiga. A pesar de estar al lado de Sam, aun recordaba el beso de Zara, me hizo sentir tantas cosas que no las podría ni enumerar ni explicar. Me sentía feliz…

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XVI YO TAMBIÉN TE QUIERO

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:06 pm

- Y…¿cuándo me darás mi sorpresa? –pregunté en el recorrido hacia mi casa.
- Hum…-miró hacia el cielo y luego giró para sonreírme- ahora no.
- Pero…¿cuándo? –insistí con la pregunta.
- Es sorpresa Cristal. Ten paciencia. –respondió con una sonrisa seductora.
Sam era mi primera amiga lesbiana, y que me obsequiara algo era un detalle hermoso. En ese momento debo admitir, fui ciega a lo que estaba por comenzar.
- Fue una agradable salida –dije parada en la puerta de mi casa.
- Si y la película muy graciosa.
- ¡Y cuando el señor gritó! –recordé el momento y empezamos a reír sola.
- Si y su novia volteó avergonzada – y ella me acompaño riendo.
- Si, fue muy gracioso.
- Bueno pequeña, ve a descansar –Terminó de reír para luego solo sonreír.
- Tu también. Ve con cuidado.
- Sí. Buenas noches.
- Buenas noches Sam.
Vi cómo se alejaba de mí. Esa tarde la había pasado demasiado bien, me agradaba tanto que deseaba pasar más tiempo con ella, conocerla más, pero Zara me estuvo esperando así que despedirnos fue lo más adecuado. Entré a mi casa, y al instante Kyra se encontraba corriendo hacia mí, la cargué y le acaricié, luego nos dirigimos a mi habitación. Al llegar la puse sobre mi cama ya que era algo tarde y tenía que ver a Zara. Abrí mi armario para ver que ponerme, en ese momento pareció que tenía miles y miles de blusas, pantalones y vestidos, pero en realidad no es así, no tengo “miles” y bueno… mejor sigo. Entre la búsqueda de algo lindo para ponerme y que a Zara le agradara, encontré un vestido, solo lo había usado una vez y fue para una fiesta. Era un vestido que podría describirse como “sexy”. Era un vestido corto, negro, ceñido, que se acomodaba perfectamente a mi cuerpo y se sujetaba en el cuello. No pensé en un principio ponerme algo así; sexy, pero luego me dije “¿Por qué no?”, pensé que quizá a Zara le gustaría, así que…
Media hora después, escuche el timbre de la casa sonar, estaba muy segura de que era Zara, siempre puntual, incluso hubieron veces en las que llegaba antes de la hora pactada. No había terminado de alistarme, acababa de salir de la ducha, no me había puesto el vestido, por el maquillaje no me preocupaba, nunca usaba mucho así que sería algo rápido. Posteriormente, cuando ya estuve lista para abrirle a Zara, debo dejar en claro que me alisté muy rápido para no hacerla esperar, mucho, salí de mi habitación, mientras bajaba las escaleras me invadió un tremendo nerviosismo, fue la primera vez que usaba un vestido así para alguien, para Zara.
- Hola – le dije después de respirar muy hondo y de tratar de mantenerle la mirada a pesar de los nervios que me invadieron.
- Hola – me dijo con la boca entreabierta, observándome detalladamente. Su mirada recorría todo mi cuerpo, sus mejillas tomaron un color rosa. Supe que le gustó.
- ¿Pasas? –pregunté titubeando.
- Sí… te ves… hermosa, Cristal –pasó su mano por su cabeza. Ya saben, su señal de nerviosismo.
- Gracias – le respondí con una tímida sonrisa- y…¿de que querías hablar conmigo?
- ¿Necesito decirte algo para poder verte? – me preguntó con la mirada fija y penetrante.
- Pues no, pero…
- Solo quería verte –dio un paso hacia mí para acariciarme el rostro.
- Y…¿Liz? – aparté su mano de mi rostro.
- ¿Liz?
- Ella quería hablar contigo…¿no?
- Ah… sí, hablamos.
Yo esperaba a que me dijera más que eso. Así que tuve que ser yo la que preguntara.
- Y…¿volvieron?
- No volvería con ella – contestó firmemente, dando otro paso, acercándose más a mí. Nuestros rostros estaban alejados tan solo por unos centímetros.
- ¿Por… por qué? –tartamudeé formulando la pregunta, mi respiración se aceleraba.
- Porque en mi cabeza esta otra persona, una hermosa persona ¿quieres saber quién es? –su voz fue dulce como la miel.
- Sí… -sentí que no podía más. Quería abrazarla y no dejarla ir nunca.
- Es la persona que ahora está delante de mí.
Yo no podía decir nada, estaba en un especie de shock. Callada, pero con una sonrisa.
- Cristal… quizá pienses que es muy anticipado pero… Te quiero.
Esas palabras, eran lo que tanto esperaba, al fin me lo había dicho y yo solo seguía ahí, parada, sin decir nada.
- No lo pienso así, de hecho… también TE QUIERO –estuve nerviosa al decirlo, pero no se imaginan cuan feliz. La palabra querer o el decir “TE QUIERO” en algún momento me sonó a posesión, como decir “tú eres solo para mí”, y pensaba que era algo absurdo porque nunca lo hube sentido, no supe su real significado. En ese momento lo supe, lo entendí, yo la quería para mí, quería darle cariño, amor, quería verla feliz.
En ese instante pensé que no quería esconder mis sentimientos, no quería esconderme, si esa persona era yo, si esos eran mis sentimientos pues tenía que decirle, que demostrárselo, expresarle lo que sentía por ella.
- ¿Cristal no estas bromeando? –preguntó cogiéndome de los hombros y mirándome a los ojos con una enorme sonrisa angelical.
- Pues no –respondí también con una sonrisa. Muy alegre.
Nos miramos por un segundo más y luego nos abrazamos, como si fuera la última vez que nos veríamos. Ella estaba feliz, podía sentirlo, y claro, también lo estaba yo. Estuvimos desbordando felicidad. Nos alejamos por un instante para vernos a los ojos y reflejar nuestros sentimientos, porque dicen que los ojos lo dicen todo. Como si nos leyéramos la mente, ambas nos acercamos nuevamente y unimos nuestros labios. Ese beso fue… el mejor de mi vida, un beso después de un “te quiero”, después de SU "te quiero”, lleno de dulzura, ternura, lleno de emociones, en especial, de amor. Sentir ese calor invadir poco a poco mi ser. Fue un beso único e incomparable.
Nos separamos tan solo unos centímetros después del beso que en su momento pareció no tener fin. Comenzó a hacer mucho frio así que entramos a la casa, fuimos hacia mi sala y prendí la Tv solo para que hiciera ruido. Obvio. Mi casa estuvo sola, nos encontramos las dos únicamente. Volvimos a los besos, a sentir su mano recorriendo mi espalda y deteniéndose cada vez que bajaba a la parte baja. No sé cómo, quizá fue por sus labios en los míos, el momento y todo eso, que al abrir los ojos en un parpadeo me di cuenta que estaba echada en el sofá, teniendo a Zara encima mío. Felizmente mi sofá fue lo suficientemente grande. En fin… Sus labios ya no solo estaban posados en los míos, sino quisieron descubrir más sitios, bajaban por mi cuello, dándole su “momento especial”. Sentir sus hermosos y dulces labios en mi cuello fue tan delicioso, miles de emociones me invadían, tuve el deseo de obtener más. Su mano ya no recorría solo mi espalda, bajaba por mi cadera y mi pierna acariciándolas.
Hubieron momentos en que cuando estaban acariciando mi cadera se acercaban a mi pecho, pero se detenían, sus manos se detenían al tratar de tocarlos y solo arrugaban el vestido que traía puesto, supuse de impotencia. Yo tenía mis manos en su espalda, pegándola a mi cuanto podía, arrugando de placer el polo que llevaba. Tal vez, solo fueron besos, pero fueron ardientes acompañado de manos juguetonas queriendo descubrir todo a su paso.
Fue un momento pequeño de placer y excitación, digo pequeño porque de la nada Zara se detuvo, nada de besos, nada de manos juguetonas. Se apartó de mí, sentándose casi en el borde del sofá, agachó su cabeza como si estuviera pensando. Creí haber hecho algo mal, aunque no sabía qué, por lo cual me senté a su lado, puse mi cabeza en su hombro y luego cogí su mano esperando a que dijera algo.

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XVII ¿Qué somos?

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:07 pm

- Discúlpame Cris –pronunció minutos más tarde.
- ¿Disculparte? ¿Por qué? –Levanté mi cabeza para poder mirarla a los ojos.
- Por… esto…
- Pero…¿qué tiene de malo? –Pregunté desconcertada.
- No debí de pasarme.
- ¿En qué te pasaste?
- En… todo.
Me levanté para sentarme en sus piernas. Eso no lo había hecho con alguien más, no tenía la misma confianza con otras personas como con ella.
- A mí me gustó todo, y no te pasaste en nada –dije mientras acariciaba su suave rostro.
Me miró con sus increíbles y hermosos ojos, sus labios estuvieron tan cerca a los mios, resistirse ya no me era posible. La besé, un pequeño beso, tierno y dulce. Zara parecía una pequeña niña, arrepentida por haber hecho algo mal. ¿Quién no se enamoraría de ella? Yo ya me estaba enamorando.
- Cristal, ya es algo tarde, debo irme –miró el reloj colgado por encima de la tv.
- Oh, bueno… -no pude ocultar mi tristeza. Tenerla cerca era mucho, demasiado acogedor.
- Lo siento quisiera quedarme más pero…
- Pero, puedes quedarte en mi cuarto, o en algún cuarto de huéspedes. Donde quieras- Sonreí, esperando un “sí”.
- No... Lo que pasa es que hoy tendré un video llamado con mis padres.
- Oh… ya veo, bueno… te veo mañana…
- ¿Crees que mañana pueda quedarme en tu cuarto? O… bueno…¿en cualquier cuarto? –sus mejillas estaban enrojecidas y sus ojos evitaban a los míos.
- ¡Claro! –una inmediata sonrisa apareció en mí- Entonces mañana.
-Te quiero – me dijo sonriendo antes de despedirse.
- Y yo a ti – le respondí con deseos de que se quedará.
Y con un beso nos despedimos, segundos después veía como se alejaba de mi lado. A la mañana siguiente desperté contenta, todo estaba tan bien. Había conocido a Sam, quien era muy agradable a pesar del poco tiempo, tenía a Zara; tan linda, educada, tierna. Pero… algo invadió mi mente, y me torturó. Zara y yo no teníamos nada…¿formal?... Ella no me había hecho esa pregunta de “¿quieres ser mi novia?”. Pensé que quizá Zara no quería alguna “relación formal”, quizá no quería establecer algo serio al instante.
No quería enredarme, otra vez, así que decidí ver cómo iban las cosas, esperar y pasarla bien. De eso se trataba, quería ser feliz y lo sería. Me prepare para ir a estudiar, saludé a kyra como siempre, desayuné y fui directo a la universidad. Estaba muy cerca de la universidad y como muchas veces, Zara me esperaba afuera, llevaba una gran sonrisa en sí, apenas la vi y yo sonreí.
Saben, el hecho de enamorarme me daba miedo, nunca me había enamorado, y en verdad no sabía al 100 % si eso estaba pasando, pero, había una posibilidad de que sí. Cuando uno entrega todo a una persona puede terminar en dos cosas: o viven felices para siempre, o te clava una espada en tu corazón, eso era lo que me daba miedo pero… uno siempre debe de tomar riesgos, así que… Sería capaz de arriesgarme a amar a Zara.
- Zara, hola – me acerqué para darle un beso a su mejilla.
- Hola Cristal, ¿qué paso? No me respondiste ninguno de mis mensajes.
- ¿Ah? –dije sin entender. Inmediatamente saqué el celular del bolso, al verlo me di cuenta que tenía mensajes suyos– disculpa, siempre olvido revisar el celular– respondí apenada
- No importa – me dijo sonriendo y acercó a darme un abrazo.
- ¿Vamos al salón?
- Claro.
- Y ¿qué tal amaneciste? –Preguntó.
- Después de anoche… muy bien – respondí, y su rostro tomo el color del tomate.
- ¡La nueva cara de tomate señores y señoras! – le dije señalándola y riendo.
- No es cierto –contestó acompañándome con las risas.
- Claro que lo es, ¿quieres un espejo?
- No, no. Okey te creo –respondió rendida.
Ingresamos al salón y el profesor ya estaba presente, por lo cual nos apresuramos en sentarnos. El anuncio que no tendríamos clases, que habría una reunión de profesores y bla bla bla. Lo importante fue que no habría clases y que podía pasar tiempo con Zara y preguntarle… ya saben… lo de ser novias y eso.
- ¿Cristal vamos a comer un helado? –me preguntó justo cuando el profesor se retiraba.
- Si –un helado y hablar iba a ser perfecto.
- Genial
El profesor ya se había retirado, mis amigos también así que Zara y yo también lo hicimos. Fue increíble como hubo comenzado la mañana, ya que no teníamos de compañía a Liz.
- ¿Que helado probaras hoy? – preguntó Zara observando los distintos sabores en el mostrador.
- Pues creo que… el milkshake y ¿tu?
- Ah genial, yo también lo probare.
- Zara… quiero preguntarte algo –nervios, nervios. Era la primera vez que haría algo así.
- Dime, Cris.
- Tu y …
- Hola Zara, hola Cristal – ese es el maléfico saludo de Liz, solo faltaba eso, su llegada.
- Hola – dijimos Zara y yo en unísono.
- Zara quiero hablar contigo – dijo Liz con un tono de exigencia.
- Ahora no puedo –contestó sin siquiera verla. ¡Fantástico!
- Es solo un momento –Esta vez la voz de Liz cambio, ahora si se notó el ruego.
- Lo siento, no puedo. Vamos Cris.
Nos alejamos de ella y fuimos a sentarnos, segundos después el mesero llegó para dejarnos nuestros pedidos y se retiró. Liz se hubo rendido ya que no nos siguió, no siguió rogando a Zara. Antes de probar el milkshake, respiré hondo, me armé de valor e hice la “gran” pregunta.
- Zara… tú y yo…¿qué somos?
- ¿Que somos? –preguntó sin entender.
- Si, es que…
- No debes de apresurarte cristal – contestó con seriedad, lo cual hizo que me asustara.
- Eh… ok –bajé la vista, no comprendí porque hubo dado esa respuesta y de esa manera.
- Bueno ya que te apresuraste… cierra los ojos- dejó de lado su postre.
- ¿Por qué? –estuve nerviosa y triste a la vez. No sabía que haría ella y no quise pensar que terminarme, aunque no estuviéramos en algo “formal”.
- Solo ciérralos Cristal
- Está bien – dije titubeando y rendida. Al final cerré los ojos y esperé.
Pasaron unos segundos llenos de nerviosismo y angustia. Pero tuve una sorpresa que me encantó

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XVIII Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia.

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:07 pm

- ¿Quieres ser mi novia, Cris?
Esas hermosas palabras. Esa suave voz al pronunciarlas. “¿Quieres ser mi novia, Cris?” Esa pregunta la escuchaba una y otra vez en mi cabeza. Estuve tan contenta que demoré unos segundos en procesar aquel momento.
Al abrir los ojos, por fin, vi una hermosa rosa roja en las mano de Zara. Mi alegría fue tan inmensa que no se me hacia posible el poder hablar, poder responderle, hasta que el mesero llegó a dejar nuestros pedidos.
- ¿Me responderás? – pregunto Zara acercando su rostro al mío.
- Si quiero –Desperté de mi mundo con una enorme sonrisa y cogí la rosa.
Luego de aquello, nos abrazamos, las dos sonriendo. Fue un momento maravilloso, una proposición perfecta, con una hermosa rosa y una hermosa chica. Mucha hermosura. ¿¡No creen que fue fantástico!?
- Iba a proponértelo en la playa –dijo apartándose para mirarnos a los ojos.
- ¡Oh! ¿En serio? – contesté algo apenada. Pensé que en la playa hubiera sido aún mejor. O quizá no. Ese momento fue increíble. Mi corazón se alocaba y brincaba como si quisiera salirse de mí. Literal.
- Sí… pero te apresuraste –respondió con una pequeña risita adorable.
- Lo siento…
- No te preocupes, lo que importa es que ya eres mi novia, Cristal.
Ese momento fue uno de aquellos que hay que guardarlos muy bien, o que se debe de fotografiar. Así que lo hice, pero mentalmente. No sospeché que Zara saldría con eso, en verdad no lo esperaba, pero… fue magnifico. Los minutos siguientes al mágico momento nos la pasamos riendo de sus clásicos “chistes”, terminando los milkshake¨s y acariciándonos.
- ¿A dónde quieres ir? – me preguntó ya cuando habíamos terminado los helados.
-Hum… te parece… ¿a mi casa? Está haciendo algo de frio para estar en la calle…
- Lo que usted mande señorita –dijo con su típica encantadora sonrisa.
Cogimos un taxi con dirección a mi casa. Por primera vez a Zara se le ocurrió hacerme cosquillas, al principio fue emocionante pero luego dejo de serlo ya que reía tanto que llegó a dolerme, no me importó mucho porque ella también reirá, así que valió la pena aquello para seguir escuchando su hermosa risa. Fue algo… dolorosamente hermoso. En aquel momento pensé que quizá sea así, o sea, el ver todo “hermoso”, tal vez es significa estar enamorado. Tenía que descubrirlo poco a poco, por el resto…solo me dejaría llevar.
Cuando llegamos a mi casa tuvimos que irnos a mi habitación ya que las mucamas aún no habían terminado de trabajar.
- ¿Quieres ver televisión? –pregunté al ingresar.
- Claro – respondió sonriendo y observando mi habitación.
- ¿Que deseas ver?
- Lo que tú quieras –Esa sonrisa en ella, me enloquecía, no me cansaba ni un segundo de verla.
- Pero debes de elegir…
- Quiero lo que tú quieras.
- ¿Barbie?
- Eh… si eso quieres… sí – a pesar de que trataba de esconder su desagrado no lo logró. Y fue gracioso.
- En serio debes de elegir algo –dije riendo al ver su rostro de “¿en serio pondrá eso?”
- Cristal, cualquier cosa da igual, de todos modos solo te mirare.
¿Pueden imaginarse como estuve yo? ¡Tonta! Pero de tanta dulzura que ella desbordaba. Me pregunté si habría algo malo con Zara. Claro, aparte de Liz.
- ¿Zara habrá algo mal en ti? – pregunté sonriendo. Confiaba tanto en ella que no tenía miedo de hacerle preguntas como esa.
- ¿Ah? ¿Por qué? –sonrió conmigo, sin entender la pregunta.
- Porque eres muy dulce, me respetas y pues… me pregunto si habrá algo mal en ti.
- Hum… debe de haberlo, novia.
Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia. Novia.
Al escuchar su dulce voz pronunciando esa hermosa palabra, mi corazón latió a mil, esta vez no solo quería salirse de mi cuerpo, sino también brincar a la mano de Zara y entregarse por completo.
- Creo en verdad que no tienes nada mal, Zara- dije en un suspiro.
Se acercó a mí, puso su mano en una de mejillas y levantó mi rostro para que nuestras miradas se encontraran.
- Tú no tienes nada mal –añadió en un susurro.
- Zara... –logré pronunciar con algo de dificultad, sus ojos siempre me atrapaban haciéndome perder de la realidad y entrar a su mundo.
Esa tarde tuve a Zara a mi lado sin ninguna Liz, ni Carin. Pensé que nada podía malograr ese momento. Dicen que para obtener algo bueno se debe sufrir un poco. Y no es que yo haya “sufrido”, en lo que abarca la palabra, pero, el hecho de aceptar ser lesbiana o bisexual (eso no lo tuve muy claro) me complico un poco la vida, un momento de mi vida, sin embargo mi premio fue Zara.
Ella estaba riendo con el programa que daba en la Televisión, uno de caricaturas. Se veía tan hermosa. Al instante recordé algo que ella había prometido.

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XIX ¡Más!

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:08 pm

- Zara, recuerdo que prometiste quedarte a dormir.
- Hm… es cierto –dijo asintiendo con la cabeza.
Entonces pensé en algo atrevido, algo que no hubiera hecho con algún otra persona. Me acerqué a ella con una risa traviesa, ella sonreía extrañada sin entender nada. Cuando estábamos a unos centímetros de distancia di un paso hacia ella y me senté en sus piernas, Zara respondió asombrada por lo que yo... aún no hacía. A pesar que yo era quien actuaba de esa manera mi corazón daba latidos fuertes y mi respiración se agitaba cada vez más. Con tan solo mirarla dos segundos, uní lentamente mis labios con los suyos y los sellamos con un pequeño beso. Al principio fue uno tierno; caricias en el rostro, sus manos alrededor de mi cintura, sin subir, ni bajar, colocar mi mano en su cuello para acercarla a mí, como si pudiéramos unir nuestras almas, luego se convirtió en un beso abrasador, pude sentir como sonreía mientras me besaba disfrutando cada segundo, pero esta no era una sonrisa tierna como las que me mostraba siempre, ésta era una media sonrisa seductora que cumplía su propósito: seducirme. Mis labios ya no se ubicaban en los suyos; dulces y suaves, ellos querían descubrir más; empezaron a bajar poco a poco, beso a beso, jugando por su cuello, disfrutando de su aroma.
Sin darme cuenta, estábamos echadas en la cama, que por suerte era muy grande, yo encima de ella y aun besándole el cuello y una que otra vez lamiéndolo.
-¿Por qué… no… te quedas… hoy? – pronuncié entre beso y beso.
- ¿Quieres que me quede? –dijo Zara con voz agitada.
-¿No quieres quedarte en mi cama conmigo? –me separé tan solo por un instante para preguntárselo.
Volví a los besos esperando a que ella me respondiera, habían pasado minutos sin oírla por lo cual me aleje nuevamente y cuando vi su rostro, estaba completamente enrojecido, pero con esa mirada de… deseo…
-¿No quieres? –insistí aun suponiendo lo que ella deseaba… o a quien...
Zara sonrió como si pensara en algo atrevido, fue esa sonrisa seductora que por primera vez vi, hizo que sintiera algo… caliente en mí, no me desagrado… al contrario… No sé cómo pasó, pero logró cambiar de posición, ella estuvo encima de mí. Creo que puedo decir, es su posición favorita. Si leyeron toda la historia se darán cuenta el porqué de esto.
-Si quiero –Logró decir con voz agitada y aun sonrojada por los pensamientos que yo creía pasaban por su mente.
Sus ojos penetraban los míos, pude sentirla dentro de mi ser sin aun haber hecho algo. Segundos después se encontró a la Zara salvaje, alocada y sedienta, su boca atrapó a la mía y la besó a su gusto, y también al mío. Sus manos no se comportaron como en los minutos anteriores, ya no fueron tan tímidos, esa vez quisieron explorar, conocer lo suyo, recorrieron mi cuerpo como quisieron, tocaban todo a su paso… o ¿debo decir nada?, tocaban todo menos las “zonas prohibidas”.
Ella estaba caliente, pude sentirla así a pesar de la ropa que nos estorbaba, cada vez que pegaba sus labios a mi cuerpo, sentía que me subía la temperatura, que mi respiración se agitaba. Estábamos excitadas, esa era la verdad. Quería más de Zara, más con ella. Sabía que no se iba a propasar de besos, y caricias en ciertas partes, pero no sabía porque razón hice lo siguiente: la detuve un momento, dejó de besarme y de acariciarme. Ella no supo porque lo hacía y terminó arrodillándose en la cama, aun encima mío. Me acerqué a ella y le miré fijamente, puse mis manos en sus codos y los deslicé con lentitud hasta que llegaron a sus muñecas, los alcé con delicadeza y los coloqué en mis senos… Sí, algo inesperado… Ella solamente me miró, estuvo quieta, nerviosa, como si estuviera resistiéndose de lo que podría pasar. Segundos más tarde no pudo resistirse más y agradecí aquello. Se acercó a besarme sin quitar sus manos de donde se hallaban, entre beso y beso pude sentir como masajeaban mis senos y estos se ponían duros por ello. Dejó de hacerlo por un momento para regresar a la posición anterior, ella encima mío, después de estar ambas muy cómodas, sus manos volvieron a su tarea.

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XX Somos tú y yo

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:08 pm

A la siguiente mañana, al despertar, lo primero que vi fue hermoso, algo, o mejor dicho, alguien quien me dejó sin palabras, aunque siempre suele hacerlo. Zara. Ella dormía tan tranquila y yo no iba a perderme esa fantástica vista, así que deje que siguiera en el mundo de los sueños. En ciertos momentos recordaba la noche anterior a aquel día, no solo la parte "hot", también cuando jugamos y reímos. El tiempo con ella me agradaba cada vez más, cada instante a su lado se convertían en únicos e inigualables. Ella estaba convirtiéndose en alguien importante para mí. Hoy lo sigue siendo. Ese día, cuando aún la veía dormir, deseé que lo nuestro durara mucho, demasiado y si se podía, que hubiera un "para siempre".
- Buenos días Cristal –Pronunció con su suave voz y entreabriendo los ojos con pesadez.
- Buenos días –Contesté con una sonrisa, observando cada movimiento que ella hiciese para poder recodarlo.
- ¿Qué hora es? –Preguntó mientras estiraba sus extremidades.
- Son las ocho, ¿ya tienes que irte?
- No, hoy me quedaré contigo –Dijo soñolienta y mostrándome su hermosa sonrisa.
- Me parece genial –Respondí sin poder o querer esconder mi alegría.
- ¿Podemos seguir en la cama? –Cuestionó mientras se acercaba a mí para rodearme con sus brazos.
- Sí–Nunca pude ocultar mi rostro cuando está enrojecido, y esa vez no fue la excepción
Estuvimos echadas en la cama y abrazadas sin hacer algún ruido, por un tiempo. El silencio no nos fue incomodo, no sentíamos esa necesidad de rellenar aquel momento.
- ¿Sabes que cuando duermes eres hermosa? –Dije rompiendo esa tranquilidad porque ya no podía guardarme aquello. Necesitaba decírselo.
- Entonces cuando estoy despierta…No lo soy…–A mi cumplido lo volvió broma, pero no me molestó porque ella sonrió por eso y también yo.
- No, no quise decir eso…
- Lo sé, lo sé-Respondió aun con esa sonrisa pegada en su rostro. Esa sonrisa que la caracteriza, que me enamora.
- Zara, a veces malogras los momentos románticos—Expresé algo decepcionada por el cumplido que traté de hacer.
- Oh… lo siento… te lo voy a recompensar.
- ¿Cómo?-No tuve idea de a que se refería con “te lo voy a recompensar”, pero me sentí curiosa.
- ¿Tienes una guitarra?
- ¿Ah?... Sí, espérame –Sin entender, fui a buscar mi guitarra para dársela– Aquí está.
- Genial.
Ella y yo nos sentamos en la cama, estaba preparándose para tocar y yo para admirarla aún más. La emoción desbordó en mí por el hermoso detalle de su parte.
- La canción que te cantaré se llama “Somos tú y yo”, es de una telenovela.
- Sé que me encantará–Respondí con un enorme sonrisa, por lo nerviosa y feliz que estuve.
Cuando comenzó a cantar y a tocar la guitarra quedé muy sorprendida, nunca me hubiera imaginado que su voz fuera tan hermosa, tan melodiosa, que fuera tan buena cantante, o, la mejor. La veía y la escuchaba, aquello hacia que mi corazón latiera a mil, y que mi rostro tuviera una imagen cursi y tonta, de enamorada. Su voz me enamoró desde el principio pero en ese momento, me mató, me mató de amor. Aún recuerdo como comenzaba la canción, recuerdo su voz y que esa parte fue la que me encantó…
“Sé que te vi, solo una vez.. Y con tu magia pude comprender. Que junto a ti... siempre estaré.. Y aunque me esquives sé que te encontraré. “
Al terminar de cantar, para mí-lo digo muy orgullosa- dejó la guitarra a un lado y sin dejarme siquiera pronunciar alguna palabra, sacó algo de uno de los bolsillos de la casaca que colgaba en una silla cerca a la cama.
- Esto iba a dártelo ayer, cuando te pedí que seas mi novia…-Dijo mostrándome una pequeña caja en su mano izquierda.
- Y ¿por qué no lo hiciste?
- Porque los planes fueron cambiados –Me respondió sonriendo
- ¡Oh! Lo siento…–Manifesté apenada porque… yo había cambiado los planes.
- Dame tu mano.
Extendí una de mis manos y la puse sobre la suya, ella abrió la pequeña caja y pude ver que dentro de ella se encontraban dos hermosos anillos. Acarició mi mano mientras sonreía, fue un espectáculo muy bello, luego de algunos segundos la puso suavemente sobre la cama para poder sacar los anillos. Ella estuvo nerviosa y emocionada, al igual que yo lo estuve. Quizá yo no fui su primer amor, pensé en aquel momento, pero ella es el mío, ella es mi primer amor y espero sea el último.
Colocó los dos anillos sobre la cama, al lado de mi mano que aún seguía allí, esperándola, después la levantó y me puso uno de los anillos. Antes de que ella pudiera coger el otro anillo, lo agarré yo (torpemente) y se lo puse con delicadeza. - Ahora es oficial, tú ya eres mi novia.
Al oír sus palabras un “noseque” recorrió todo mi cuerpo y una sonrisa apareció dibujada en mi rostro y en el suyo. No supe qué hacer, estuve mirando como hipnotizada los anillos que se hallaban en nuestras manos entrelazadas, quise abrazarla, sin pensarlo me lancé a ella y la abracé, lo malo de aquel acto fue que ambas caímos al suelo, pero reímos por aquello.
- Gracias –Le dije sentada en el piso, riendo con ella.
- Gracias a ti, tú devolviste el brillo a mi vida.
- Y tú le diste sentido a la mía.
En ese momento comprendí que ambas nos complementábamos, éramos diferentes pero nos llenábamos, quizá no nos amábamos como esos “amores verdaderos” pero nos queríamos y eso era el comienzo de todo. Ella apareció justo en el momento exacto, en el momento que debió ser, por eso supe lo valiosa y especial que era, y llegó a ser muy valiosa en mi vida.
- ¿Vamos a desayunar? –le pregunté a Zara levantándome del piso.
- Vamos Cris –me respondió sonriendo y haciendo lo mismo que yo.
Ambas bajamos hacia el comedor para desayunar, las dos teníamos una enorme sonrisa que podría notarse a muchos kilómetros de distancia, bueno, probablemente exagero un poco pero si estábamos felices, muy pero muy felices… ¿quién no? ¿Verdad?
A pesar de que nuestra relación recién empezaba y que aún no confiaba en ella al 100 %, tenía muchas esperanzas en que ambas progresaríamos juntas, era la primera persona en quien tomaba completa atención, no pensaba malograr esa relación por nada. Estuve decidida en dejar de lado alguna opinión de terceras personas sobre mi relación, después de todo solo importábamos Zara y yo.

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XXI Sigue siendo chocolate

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:09 pm

Zara estuvo en mi casa todo el día, estuvo a mí lado todo el día, la vi todo el día. Quiza parezca tonto que este repitiendo “todo el día”, pero es porque aun siento la emoción que sentí aquel momento, cuando ustedes tuvieron su primer amor ¿no se sintieron emocionados?, ¿felices de tenerlos a su lado? Pues así me sentí yo.
Después de desayunar fuimos a sentarnos a los sofás para ver televisión, estaba dando “My name is khan" una película hindú que le gustaba a ella y quiso verla conmigo. En un momento romántico de la película, cuando el protagonista le dice a la chica “ sé mi esposa, sé mi esposa”, Zara volteó a verme y no dijo nada por unos segundos.
- Cristal…¿te molestaría que me enamorara de ti?
- Eh... no, al contrario.
- Pues, me estoy enamorando… más de ti.
- Yo también estoy enamorándome más de ti- suspiré y Zara se acercó para abrazarme. El abrazo más dulce que me ha dado.
- Y ¿si algún día te digo "te amo"? – preguntó alejándose y dejando nuestros rostros a unos centímetros de distancia.
- Sé que en ese momento yo también te estaré amando y te responderé con otro TE AMO - ella solo sonrió, pero supe que fue una sonrisa verdadera- lo que hacemos no está mal…¿verdad?
- ¿Lo que hacemos? ¿Enamorarnos? ¿Crees que está mal que uno se enamore?- su rostro estuvo sereno, no como yo me imaginé en algún momento; furioso, rabioso, molesto, ofendido.
- No... Pero... ¿dos mujeres?
- Dos mujeres son dos personas, seres humanos, dos personas que también tienen derecho a sentir el amor.
- Pero...-no pude guardarme más mis dudas y se las dije de un golpe, como si fuera un trabalenguas-Ah… he estado buscando mucho en internet y he encontrado muchas respuestas diciendo que los homosexuales solo son personas confundidas, que eligieron ser eso y pueden cambiar qué…
- Que la religión dice que una mujer debe estar con un hombre ¿cierto?
- Si...
- Te pongo un ejemplo: un chocolate, viene en muchas formas, en distintos colores, diferentes envolturas, pero, sigue siendo chocolate, ¿verdad?
- Sí.
- El chocolate representa el amor. Hombres y mujeres; diferentes sexo; eso sería la envoltura, cada uno ama de diferente manera; eso es el sabor, todos somos de diferentes formas; algunos altos otros bajos, algunos gordos otros flacos, pero al final todos seguimos siendo humanos, todos moriremos algún día, todos tenemos un fin, y si crees que seremos almas pues un alma no tiene color, religión, sexo. Yo no voy a tratar de convencerte de que ser homosexual es bueno o malo, ni otros deberían de hacerlo porque lo único que importa es lo que tu pienses, lo que tu creas bien o mal, solo importan tus ideas, tus sentimientos. Pero quiero que me lo digas Cristal, yo me estoy enamorando de ti, de cada detalle tuyo, de tu aroma, tu mirada, tus manos, tu rostro, tus labios, ¡todo! y debo saber qué es lo que piensas para poder ver nuestro futuro.
- Yo ... yo ... yo no creo que sea malo, cuando falte a la universidad fue para ordenar mis ideas, para pensar en quien era yo en verdad, desde que te vi me gustaste y me dije muchas veces: que quizá era un error, pero nunca me convencí, medite mucho y al final me di cuenta que si me gustas, que si siento algo por ti, solo quiero dejarme llevar por lo que siento, si siento que estoy enamorándome de ti entonces lo demostrare sin tener miedo de nada ni de nadie, solo sé que cada día me enamoro más de ti… y el hecho de que seas mujer solo lo hace… mejor.
- ¡Oh! hice una buena elección; tengo una novia hermosa e inteligente, no puedo pedir más. Te quiero mucho, novia. – Sonrió al decirlo, fue la primera, bueno, la segunda vez en oírla decir “novia” y la primera en que me lo haya dicho a mí.
- Te quiero mucho, cariño –Y esa fue la primera vez en decirle “cariño”, después de decírselo puse mis labios en los suyos, tan suaves y perfectos que como siempre, invitan a quedarme el tiempo que solo yo deseara.
Sin darnos cuenta la película ya había terminado pero no nos importó y seguimos besándonos. Ella creía que los ojos reflejaban los verdaderos sentimientos de una persona, aún lo sigue creyendo, por eso cada vez que podía la miraba fijamente para que se diera cuenta que estaba tomando en serio nuestra relación, que mis sentimientos eran verdaderos, que solo me importaba ella. Ella, ella, ella.
No me importó cuantas empleadas estuvieran en mi casa viéndonos, solo quería besar a Zara, tenerla a mi lado, abrazarla, sentirla, yo sabía perfectamente que me estaba enamorado de ella y no les voy a mentir diciendo que no tuve miedo, sí tuve miedo, miedo a que me dañaran, a confiar y luego ser traicionada, pero… sabía que si seguía pensando negativamente todo me iba a ir mal, ser positiva era la clave, así que, traté de ser lo más positiva posible y atraer las buenas vibras.
Zara y yo estábamos en un beso pasional, donde el beso francés se disfrutaba a más no poder, las mordidas dieron la bienvenida y las manos recorriendo nuestros cuerpos, el final.
- ¿Qué te parece si vamos a la piscina? –le pregunté mientras ella daba pequeños besos a mi rostro.
- Pero ¿no nos verán?
- ¿Tienes miedo? Además… no haremos nada malo.
- Lo digo por ti mi amor – Dijo riendo por creer que tenía miedo.
- Vamos – le dije sonriendo – pero…hum…¿te pondrás bikini?
-¿Ah? Pues… un short y un bivirí estarían bien.
- Lo supuse- contesté entre risas.

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XXII Un bonito e interesante día

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:11 pm

Le había mostrado mi ropa para que pudiera escoger algo…“pasable” como para sus gustos, eligió un short y un bivirí que le hacían ver sexy y algo ruda con el corte de cabello que traía, luego me esperó fuera de mi dormitorio, tenía que decidir que bikini ponerme y a pesar de que no tenía muchos como para desesperarme, si fue así ya que quise escoger uno adecuado, que fuese lindo, sexy y coqueto.
- Listo –dije a Zara al salir del dormitorio con el bikini puesto.
Pasando segundos después de que yo hablara comencé a preocuparme ya que Zara no pronunciaba palabra alguna, solo estuvo parada y con una sonrisa en su rostro.
- Te ves hermosa –dijo después de unos segundos de tortura, aún con esa sonrisa en el rostro.
- Gracias…¿vamos?- contesté aliviada. Cogí su mano y ambas salimos hacia la piscina.
- Es un bonito día ¿verdad? –preguntó ella con la vista puesta en el cielo.
- Un hermoso día – le contesté dirigiendo mi mirada en el punto en el cual estaba la suya.
- Y más si ambas estamos juntas –dijo quitando la vista del cielo y dirigiéndolas a nuestras manos sujetadas.
- Es cierto.
Momento después Zara y yo nos encontrábamos dentro de la piscina jugando con Kyra y su pelota..
- Mojada te ves igualmente hermosa –dijo aprovechando unos segundo ya que Kyra había salido de la piscina.
- ¿Cómo? –inquirí asombrada.
- Lo digo en buen sentido no en…
No lo pude evitar y me eché a reír, Zara tenía todo el rostro completamente rojo y su mano que pasaba de adelante hacia atrás por su cabello.
- Esta bien, gracias-dije finalmente aún riendo.
Me acerqué a ella dejando las risas a un lado, con intención de darle el más dulce beso hasta ese momento. ¿Ya les había dicho que me fascinaba besarla? Pues así es, adoro besarla, adoro sus labios; tan perfectos, cálidos y acogedores. Puedo decir que es la mejor en cuánto a besar, lleva muy bien el ritmo, tiene mucha experiencia, entre otras cosas más, debo corregir algo, no es solo buena en eso, es muy buena en todo.
- ¡¡¡Cristal!!! –oí un grito detrás mío, a unos metros de distancia.
Era mi vecina, la Sra. Vásquez, una de las amigas del vecindario de mi madre, una de las más chismosas del “barrio”. Tendría sus 43 años, con un cuerpo bien cuidado gracias a que nadaba a diario, así estuviese lloviendo, con su melena rubia que le llegaba hasta la parte baja de la espalda y un maquillaje excesivo que llevaba día a día y no resaltaba para nada sus enorme ojos celestes y sus muy diminutas cejas.
- Buenas tardes, Señora Vásquez. ¿Pasa algo?- respondí alejándome nos centímetros de Zara pero sin soltarle la mano.
- ¡Cómo que “pasa algo! ¡Qué haces! –dijo tratando de abrir la puerta que se encontraba en la cerca de madera que separaba nuestras casas.
- ¿Cómo? –fingí no saber lo que decía- ¡hey! ¡Qué hace! –solté la mano a Zara para acercarme a mi vecina pero sin salirme de la piscina-¡No puede entrar a mi casa sin ser invitada!
- ¡¿Qué?! ¡Te estas besando con esta chica! ¿Tu madre ya lo sabe?- dijo con un tono amenazador.
- ¿Me está amenazando?
- No, para nada, niña, pero lo que haces está mal.
- ¿Y lo que usted hace está bien?
Contesté aquello ya que tiempo atrás cuando estuve paseando con Kyra con dirección a la playa, la vi a ella y a mi profesor de química en el auto de él, cerca de donde yo me encontraba. Y no, él no es su esposo, tampoco estaban “hablando”, o, quizá se comunicaban de otra manera, pero ¡vaya que comunicación tuvieron!
- ¿De qué hablas niña? – preguntó extrañada y curiosa por lo que yo sabría.
- De lo que vi hace más de tres semanas cerca a la playa, en el auto de alguien. ¡Que fogosa, eh! Además, no hago nada malo, solo beso a mi encantadora novia, si eso le molesta, no mire y si quiere decírselo a mi mama vaya corriendo que ahí quizá no estorbe, pero aquí si lo hace.
- ¡Qué niña tan insolente! ¡Ya verás! –fueron sus últimas palabras y luego se retiró hacia su casa.
- ¿Estás bien, Cristal? –preguntó Zara al ver que mi vecina se retiraba.
- Sí lo estoy, cariño, no te preocupes.
Me aproximé a ella para poder besarla nuevamente y olvidarme de aquel momento, para solo concentrarme en ella. En ese instante no me importó que se lo dijera a mi madre, por lo menos en ese momento no me interesé por el probable problema que se me presentará al saberlo mis padres.
Mi vecina no nos arruinó la tarde, al contrario, Zara se veía más alegre de lo que ya estaba, supuse y quise pensar que era por lo que momentos antes había hecho, lo tomé como una muestra para ella; de que no me importara lo que los demás pensaran, al menos era lo que quería que eso pensara mi amada, porque de todos modos era cierto. Luego de habernos divertido en la piscina; jugar con Kyra, reírnos, “hablar” con mi vecina, estábamos muy cansadas así que fuimos al dormitorio a mudarnos de ropa y a relajarnos.
- Hoy fue un bonito día ¿verdad? –le pregunté al igual que ella lo hizo en la mañana de ese día.
- Muy bonita, novia mía –me contestó con una cálida sonrisa.
- Estoy cansada, pero me divertí mucho.
- También yo, me gustó estar contigo y con Kyra en la piscina, la pasé muy bien.
- Sí…
Estuve pensando en proponerle algo… hum…“travieso”, pero no supe si iba a aceptar, de hecho no era nada extraño, ni fuera de lo normal, o cosas así.
- ¿Vamos a ducharnos?- proseguí.
- ¿Ah? –preguntó en seco y muy sorprendida.
- Si, ¿vamos a ducharnos? Bueno, no importa, iré yo primero –expresé y cogí una toalla para meterme a la ducha.
- No, no. ¡Espera! Voy contigo –contestó al instante cogiendo otra toalla y dándome el alcance.
Fui hacia la ducha y Zara se encontraba detrás de mí. Estuve nerviosa, no era la primea vez que iba a desvestirme delante suyo, pero tampoco era algo que hacía muy a menudo. Antes de seguir con la historia, debo decirles que nuestra relación no era “fresa” o rosa como aparentemente se puede observar, besos, abrazos y solo eso, de hecho habían momentos “calientes”, momentos en los cuales mostrábamos cierto lado de nosotras que no salían a luz a cada instante. Prosiguiendo; al entrar al cuarto de baño, giré dándole la espalda para evitar su mirada y evitar que ella viera mi rostro sonrojado, dejando mis nervios a un lado porque en algún momento tenía que hacerlo, deje la toalla a un lado y con las manos atrofiadas por los nervios que habían vuelto a mí deje caer el bikini y me aproximé a abrir el grifo de la ducha para luego dejar que el agua recorriese todo mi cuerpo, al instante sentí como el cuerpo desnudo de Zara se pegaba al mío colocando sus manos a ambos lados de mi cintura y lentamente avanzaba hacia mi ombligo con caricias para terminar rodeándome con sus brazos, dándome un escalofrió por todo el cuerpo. Ella sabía que ese era mi punto débil y que a partir de allí podía dominarme completamente. Acercó su suave rostro a mi oreja y lo acarició levemente con su nariz, poco a poco inclinó su cabeza tocando una de mis mejillas con la suya, frotándolas, despacio y sin prisa, pude sentir su respiración cerca de mi piel que producía que la mía se agitara cada vez más, sin más espera, posó sus labios en mi cuello, apenas rozándolo con pequeños besos suaves y delicados para así dar el siguiente paso, sentía como con sus labios pegados a mi piel abría un poco la boca para lograr su cometido; succionar, como si cogiese aire, mientras sus manos me juntaban más a su cuerpo, queriendo eliminar el espacio inexistente que nos separaba, pude sentir sus pequeños y perfectos pechos junto a su pubis rozarme mientras sus dientes se clavan en mi cuello provocándome un leve jadeo.
Cogió una esponja y la pasó por mi estómago dando pequeños círculos sin abandonar el trabajo que hacía en mi cuello, poco a poco sus manos fueron acercándose a mis pechos, me dejaban a sus hábiles dedos que comenzaban a masajearme por debajo de los pezones.
- Tienes un cuerpo divino –dijo separando sus labios de mi piel por unos segundos.
Sin previo aviso y sin dejarme pronunciar alguna palabra, apretó mis senos con ambas manos dejando caer la esponja, logrando que diera un gemido agudo, no pude evitar, notaba el ardor en mi entrepierna, giré la cabeza y lo que encontré fue su mirada llena de complicidad y deseo, lo que daría comienzo a una espléndida sesión en la ducha. Al salir de la ducha, Zara volvió a abrazarme por atrás, aun desnudas las dos y no se le pudo ocurrir una cosa más inteligente que querer que yo bailara para ella.
- ¿Cómo? –contesté con los ojos en blanco.
- Que bailes para mí–dijo acariciando mi oreja nuevamente con su nariz.
- A… yo pues…
No supe que contestarle, nunca lo había hecho ¡bailar para alguien! Ni siquiera me consideraba buena en eso, y sin dejar de lado que no se me ocurrió que música poner. ¡Nada!
- ¿No quieres? –preguntó soltándome de sus brazos y dándome un beso en mi mejilla para luego alejarse hacia la cama.
- Lo haré–no supe que decía- pero cierra los ojos por un momento.
Se me había ocurrido una idea y también había pensado en que música colocar y que vestir, así que sin hacerla esperar más, fui a preparar todo.

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XXIII Una carta sin remitente.

Mensaje por Admin el Lun Jun 06, 2016 7:13 pm

Se me había ocurrido una idea, ya tenía pensado que música poner: “Dance for you” de Beyoncé, y que vestir, era un vestido que me regalaron y nunca usé, ya les diré por qué; era un sexy vestido color coral con tejido tipo red elástico muy sensual, corto y ajustado sin mangas y con tirantes anchos, ideal para destacar las curvas de la mujer, en este caso, las mías. Tuve miedo de no hacerlo bien, o de paralizarme al salir hacia donde ella, pero de todas maneras quise hacerlo, por ella y porque sería una buena experiencia, muy buena. Había leído una frase que fue perfecta para ese momento “Si quieres ser sexy, debes sentirte sexy”. Pero no todo fue sexy, al entrar a la habitación, nerviosa por supuesto, suspiré y se oyó en el silencioso cuarto, pude observar la mirada de Zara, recorría todo mi cuerpo lentamente, se detenía en ciertos puntos, creo que ustedes pueden imaginarse en cuales. Mi corazón latía a mil ¡Que digo a mil, a millones! Y mi respiración estaba agitada, ¿Qué haré? ¿Qué haré? ¿Qué haré? ¿Qué haré?; repetía en mi mente, así que puse la luz para que fuera suave y sutil, para que pudiera iluminar lo necesario, luego me acerqué a la laptop para poner la canción pero sin darme cuenta boté unos libros que se encontraban al lado.
Zara se acercó para recoger los libros que se encontraban en el suelo, a unos centímetros de mí y luego los dejó donde se hallaban.
- Tranquila, si no deseas no lo hagas, igual te vi hermosa y sexy – dijo acariciando mi cabello y mirándome fijamente a los ojos llenos de ansias y apetito.
Sonreí y le cogí la mano para luego llevarla a la cama, para que se sentara.
- Quédate aquí– contesté cerca al oído, su reacción fue arrugar las sábanas con ambas manos.
Aún nerviosa pero más segura fui al mueble en donde se encontraba la laptop, suspiré, esta vez menos ruidosa y empecé con mi trabajo. Comencé a bailar pausadamente al compás de la melodía, moviendo mis caderas hacia ambos lados y con las manos que subían de a poco a mi cabello, siempre mirándola fijamente, acaricié mi cuerpo con mis manos tratando de centrar su atención en cada lugar que tocaba y trataba de reflejar los gestos que hacia cuando ella me tocaba porque ese era su punto débil; verme excitada, posteriormente incliné mi cuerpo dándole la espalda a Zara y mientras subía lentamente, tocaba mis piernas, luego, pensé que sería buena idea ir a la pared y “bailarle” como si se lo hiciera a Zara; me acerqué lo más posible hacia la pared y moví mis caderas, primero a la derecha y luego a la izquierda, lo repetía por unos segundos, después de aquello, me agaché despacio abriendo las piernas, entreabriendo mis labios y rozando la pared con mi espalda, estiré mis piernas y luego levanté la cabeza viéndola a los ojos. Zara prestaba toda su atención a cada movimiento que yo hacía, en ciertos momentos la veía morder su labio inferior y apretar aún más las sábanas.
El baile no duro mucho pero tampoco fue muy corto, en lo personal creo que lo hice bien para mi primera vez, traté de ser lo más sensual y sexy que pude. Bueno para ser más honesta, no, no me salió tan bien como yo hubiese querido pero aun así a ella le gustó, de todas maneras era lo que yo esperaba ya que me esforcé mucho. Después pasó lo que tuvo que pasar, ustedes ya saben; besos, abrazos, amor y más amor. Había oscurecido rápidamente, o por lo menos fue lo que sentimos.
Nos quedamos abrazadas en mi cama por un tiempo más porque que luego Zara tendría que regresar a su casa, tenía que alejarse de mi… De todas formas ese día fue inolvidable, aunque diga muchas veces que todos los días que paso con ella son inolvidables, pues… así los siento, así son.
Saben… todo estuvo muy bien, todo fue fantástico, mi relación con Zara había tomado fuerza para vencer cualquier obstáculo, había alegría por donde quisiera verlo, tenía confianza; porque ambas aprendimos a confiar ciegamente en la otra, nuestra relación tenia amor, un amor tan puro que no se compara a ninguno, cada vez que nos veíamos era como la primera vez en que nuestras miradas se encontraron, yo la amaba mucho y ella a mí, Zara me había demostrado muchas veces cuán grande es su amor y no tuve ninguna duda al respecto. Desde que acepté ser su novia cada día con ella se convertían en únicos, nos divertíamos, reíamos. Queríamos que nuestra relación fuera estable y por lo tanto decidimos que cada una debía de tener su espacio personal ya que eso es esencial en una relación, y lo tuvimos cada vez que ella se iba a su casa a dormir, pero las demás veces ella y yo permanecíamos juntas, ni Zara ni yo nos quejábamos al respecto porque nos agradaba estar juntas. También decidimos que nuestra relación no iba a convertirse en una costumbre o monótona, íbamos a tratar de todo porque no fuera así, aun que mayormente el amor se encarga de todo. Sí, ya sé, cursi.
Cada vez que íbamos al colegio Liz se acercaba muchas veces a nosotras para coquetear con Zara, obvio, pero ella no lo permitía -¡gracias a Dios!-, otras veces para invitarla a salir a lo cual Zara tampoco aceptaba; a cada intento le respondía a Liz “tengo y quiero ver a mi novia” y no solo lo decía cuando me encontraba con ella, mis amigas también me lo contaban porque la oían decir eso. Mis amigas y Zara se llevaban muy bien, salimos muchas veces en grupo y no sé cómo, pero ellas se reían de los chistes tontos que contaba Zara. En fin, Liz trataba de separarnos, muchas veces me decía distintas cosas negativas acerca de Zara pero no las creí, en especial porque no tuvo ninguna prueba.
Habían pasado algunos días desde que Zara me pidió ser su novia, nosotras celebrábamos cada semana de nuestra relación. Había llegado el fin de otra semana estando a su lado y teníamos planeado pasarla juntas-claro- , ver televisión en mi cuarto y alguna otra cosa, en realidad no importaba con tal de estar juntas todo anda más que bien. Ese día no tuvimos clase, así que fui muy temprano a una tienda de obsequios para comprarle uno, tuve pensado comprar dos pijamas; uno de Stich azul y el otro rosa- sí, algo cursi- eran muy tiernos por lo que lo compré para cada momento que ella se quedara en mi casa a dormir, también le compré un pequeño osito de peluche que cuando le presionaban una de sus patitas decía “Te quiero mucho bebé” y también cantaba una canción que no conozco. Al terminar de comprar fui inmediatamente a mi casa ya que habíamos quedado en vernos temprano.
Cuando llegué a mi casa, como siempre, me fijé si había llegado el correo, en el momento en que los vi sin abrirlos los cogí y los dejé sobre la mesa que se encuentra en mi sala. No tuve tiempo para verlos, tenía que arreglar todo para su llegada.
Acomodé los regalos en la sala y luego me dirigí a mi habitación para cambiarme de ropa y estar muy linda para ella. Al escuchar el timbre sonar bajé inmediatamente, y allí estaba, mi hermosa novia Zara-sí, rimó-, en sus manos tenía un magnífico ramo de rosas blancas, mis favoritas, acompañada de unos chocolates y de lo que me pareció una pequeña cajita.
- Hola, mi amor- dije con la cara enrojecida. No estaba acostumbrada a decir “mi amor” pero me nacía por y para ella.
- Hola, preciosa. Te ves muy bien –contestó mientras su mirada recorría mi cuerpo.
- Gracias, tú también, cariño. Pasa a la sala.
- Mi amor, te traje unos obsequios –manifestó al acercarse al sofá, luego giró hacia mí para darme las rosas blancas.
- Yo también cariño, bueno, no te traje, pero si tengo… Hum… mejor voy a poner las rosas en agua…-le respondí buscando una vasija para las rosas.
- Abre esto –dijo extendiéndome su mano que sostenía la cajita.
Cogí la pequeña caja y al abrirla tuve una hermosa sorpresa; era una cadena de eslabones de platino que sostenían un corazón formado por diamantes redondos, muy preciosos.
- ¡Está muy hermoso! –exclamé casi gritando de emoción al mismo tiempo que la abrazaba- Ahora abre los míos- le entregué los regalos que compré momento antes.
- A ver, mi amor –contestó mientras los abría- ¿Pijama de Stich?- preguntó riéndose.
- Sí, es para cuando te quedes a dormir, te verás muy linda y yo tengo uno en color rosa.
Le causó gracias los pijamas pero le agradó la idea. Posteriormente a eso, se acercó a mí para abrazarme y luego darme el más tierno beso en la frente.
- Me encantan los regalos –manifestó aun abrazada a mí-¿y esos sobres?
- Cierto, olvidé abrirlos. Un momento –le dije apartándome para abrir los sobres.
La mayoría eran revistas o cosas para mis padres así que no les tome importancia, pero había uno que no tenía remitente, me entró curiosidad aunque sabía que no era para mí. Desafortunadamente encontré algo de muy mal gusto, algo que cambió todo…

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Re: Enamorada de una chica por Enamoradadeunachica

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