Fuera de la ley por Otam

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Fuera de la ley por Otam

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:09 am




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Autor : Otam

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Intro

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:10 am

Medir el planeta tierra no es tarea fácil, todo depende a que te refieres con “Medir” podría ser su masa, la longitud de su circunferencia, su diámetro o su volumen. En este caso solo vamos a ver cual es el ya mencionado diámetro, la tierra es la línea que va desde un punto de la superficie terrestre hacia el lado opuesto del planeta, pasando por el centro de ella. Es de unos 12756 kilómetros, de los cuales se dividen en continentes, eso nos da un total de 194 países algunos hermanos otros no tanto el punto es que cada país de este planeta tierra tienen diferentes problemas bien sea económico, político, social o religioso. Pero a nivel general, creo que el problema que cada día cobra mas fuerza a nivel mundial es el ya conocido por muchos “Narcotráfico” que es lo primero que se te viene a la cabeza cuando escuchas esa palabra? No se a ustedes pero yo al pensar en ese verbo, cual centella viene a mi cerebro las palabras violencia, secuestro y droga.
Les confieso que mi imaginación es extremadamente exorbitante y desde hace un par de semanas decidió traerles una historia “Portiñon” por supuesto, pero aparte de nuestras conocidas protagonistas el tema principal es el narcotráfico, tremenda paradoja no creen después de lo que esa palabra produce en mi cerebro me atrevo a escribir una no tan larga historia de amor, pensando en el tema que a la mayoría de los países les afecta hasta este momento.
Espero que les guste lo que mis manos escribieron y gracias de ante mano a las personas que la leerán, esto lleva por nombre “Fuera de la Ley”

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Capitulo 1.

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:11 am

Abro los ojos a este nuevo día, levanto mi ceja al ver a la mujer desnuda que me acompaño la noche anterior, respiro lentamente mientras intento despegarla de mí cuerpo. Después de varios intentos logro sentarme en la cama, paso una mano por mi rostro antes de pensar como llegue hasta aquí, porque si mis padres me dieron una buena educación y excelentes valores como caí en esta vida si es que así se le puede llamar. Observo mi pistola glock 17l descansar en mi mesa de noche, agradeciendo mentalmente a dios que no la he utilizado. Me levanto y camino directo al baño, lavo rápidamente mi cara para así dedicarme a cepillar mis dientes. Pienso en que momento se me volvió tan fácil quitarle la vida a otra persona, a que edad y porque acepte tener un arma en mis manos, mirar atrás y darme cuenta que no existe una explicación coherente para tomar este estilo de vida es bastante frustrante.
Que pensaran mis padres de mi? Es una pregunta que ronda mi cabeza cada vez que despierto, porque si a mi no me falto dinero, cariño, ni jamás pase algún tipo de necesidad. Lo único cierto es que ya no hay marcha atrás, ya no eres una niña que cuando sentía algún tipo de miedo podía buscar los brazos de su madre para sentir protección. Una triste verdad es que hoy tengo veintiséis años y ni siquiera se si podré llegar a los veintisiete, abro la ducha y cierro los ojos para relajarme comenzando mi típico baño. No hay vuelta atrás ahora no sirve de nada arrepentirse, simplemente toca afrontar todos los errores cometidos. Que es mi vida ahora? Siempre una carrera, siempre un escondite, siempre encontrando la forma de sobrevivir a este infierno. Lo que me daba un poco de respiro es que mis padres ya no estaban en el país, es bastante estupido que ellos tengan que pagar por mis malas decisiones.
Enjabono mi cuerpo entero con sumo cuidado, hasta ponerle fin a mi tarea, no aparto el jabón de mis manos como siempre duro con el unos minutos mas pensando que de alguna manera se pueda borrar la sangre que tengo en ellas por tantas muertes que las mismas han ocasionado. El agua no deja de caer sobre mi, mis ojos se cierran por menos de un segundo se que varias lagrimas desean salir, pero me niego, en estos momentos es inútil llorar ni siquiera sola puedo permitirme ser débil. Cierro la ducha y seco mi cuerpo rápidamente pues escucho como tocan la puerta de la habitación sin cesar, busco unos simples jeans con una camisa negra bastante ajustada, termino mi vestimenta al ponerme unos zapatos converse del mismo color que mi camisa y salgo del baño con el ceño fruncido, tomo mi arma de la mesa de noche cargándola de inmediato preparada para usarla. Poso mi cuerpo aun lado de la puerta de la habitación, cuando me doy cuenta que la chica que despertó a mi lado se levantaba poco a poco.
-Ssshhh de ahi no te vayas a mover- Le hablo a la chica en tono muy bajo
La mirada de la desconocida se llena de terror, pero lo ignoro por completo cuando abro la puerta de la habitación quedando yo detrás de ella, siento unos pasos fuertes pasar y nuevamente sin temblarme el pulso salgo mirando los zapatos del intruso. Con mi pie izquierdo le doy una patada en las piernas, veo como su cuerpo cae al suelo como si de una torre de ladrillos se tratara. Una de mis manos lo pone boca arriba, mientras mi arma no deja de apuntar a su cabeza.
-Dulce soy yo, por favor no me hagas nada- Entre suplicas hablaron
-Por dios Carlos- Dulce guardo su arma- Acaso a ti no te enseñaron a hablar mientras tocas una maldita puerta
-Si lo siento- Carlos se levantaba del suelo- Es que paso algo y es necesario que me acompañes
-Que te acompañe? Podrías decirme que paso, así yo si quiero solo si me apetece te acompaño- Recalco Dulce la última oración
-Mataron a Poncho- Nervioso hablo Carlos
Al escuchar esa simple oración, una rabia creció desde mis adentros sin ser detenida. Poncho era uno de mis socios, pero mas que socio fue mi hermano nos criamos juntos en aquel viejo pueblo donde nací y lo conocí era mi vecino, su familia y la mía eran prácticamente inseparable. Los recuerdos de nosotros corriendo por la calle invaden mi mente, los sueños de irnos a vivir a la playa, los abrazos que me dio cuando por fin me atreví a decirles a mis padres mi orientación sexual. Mi boca esta seca, mi ceño esta cada vez mas fruncido quisiera creer que todo esto es una broma, pero como el mismo me dijo en una oportunidad “En este trabajo que emprendimos juntos, lo mas seguro que tenemos es la muerte así que olvídate de vivir tu vejez gracias a una pensión” . Miro el rostro de Carlos y con voz fuerte le hablo.
-Cuando y donde?- Dulce hablo seria
-Dulce yo, yo, yo..-Nervioso se quedo callado
Dulce saco su arma y apunto a la cabeza de Carlos
- Empiezas a hablar como un hombre o te descargo esta pistola en tu cabeza, te quedo claro? RESPONDE- Grito Dulce
-Si, si me quedo claro-Intentando controlar los nervios- Dulce tengo entendido que Poncho, fue a la negociación con la policía pero ellos –Miraba como Dulce guardaba su arma- Pero ellos prácticamente lo acribillaron sin piedad
Dulce miro a la chica que estaba en la cama
- Oye tu, quiero que te salgas de esta habitación ya
Cubriéndose con una sabana blanca la chica que antes observaba la conversación curiosa, salio de la habitación sin decir una palabra. Después de eso Dulce cerró la puerta, para así ella quedar sola con Carlos.
-Tú eres la que manda, afuera estamos preparados para lo que tu decidas Dulce- Intentando mostrar seguridad hablo Carlos
-Quiero al abogado aquí, llévenlo al sótano cuando tengan eso listo me avisan- Ordeno Dulce
-Lo que tú digas. Y créeme que todos estamos muy triste por la perdida de Poncho- Carlos dijo antes de salir de la habitación
Camino hasta mi mesa de noche, abro una de sus gavetas para así sacar una fotografía de mi querido amigo y hermano. Tomo asiento en la cama sin dejar de ver la sonrisa plasmada en aquella imagen, me niego a aceptar que ya no lo voy a ver más como fueron capaz de matarte, sin ningún tipo de piedad donde quedo el supuesto acuerdo de paz de la policía conmigo. Recuerdo cuando fue la ultima vez que te vi, tan solo unas horas atrás y no entiendo que fue lo que paso necesito saber porque y como partiste de esta vida.
Me levanto de la cama con la fotografía en mis manos, abro la puerta de la habitación y grito a todo pulmón el nombre de la única persona que me puede ayudar a salir de este montón de dudas. Regreso a la cama a mi misma posición, cuando en no más de dos minutos entra a la habitación la encargada de toda la inteligencia en mi negocio.
-Maite, toma asiento en una de esas sillas por favor- Dulce señalo una silla
-Antes que nada, te quería dar mí mas sentido pésame Dulce, la verdad nadie se esperaba algo así- Maite sentándose comento
-Si esto fue una sorpresa de muy mal gusto- Dulce guardo la fotografía- Ahora bien necesito saber como fue, porque la policía hizo eso no se suponía que teníamos un trato
-Dulce primero te hablare del trato, por lo que dicen en la televisión y algunos informantes que tenemos en el gobierno. Ellos no creen que tú te vas a entregar tan fácilmente, esta bien nosotros después de tus primeras conversaciones con la policía, sésamos el fuego pero tienes que entender que esto es una guerra y aquí nada es seguro- Finalizo Maite
-Guerra es la que voy a darles a ellos de ahora en adelante, ellos hicieron esto para provocarme pues los felicito les salio perfectamente- Molesta se levanto- Dime ahora como fue la muerte de Poncho? –Dulce pregunto de espaldas
-Tengo entendido que el se iba a reunir con el jefe de la policía, se suponía que solo estarían ellos tres contando al abogado pero no fue así acorralaron a Poncho y sin siquiera mediar palabra le propinaron unos veinte disparos. Lo que ellos no sabían es que Poncho estaba totalmente desarmado- Maite explico
-Donde están los trabajadores de Poncho? No creo que el haya ido solo- Sin voltearse hablo Dulce
-Los mataron a todos Dulce, eran unos quince. Claro ellos si estaban armados y dieron la pelea pero es que no solo era la policía, tengo entendido que había personal del ejercito también - Afirmando con la cabeza
-Me imagino la cara de felicidad que deben tener en la televisión- Dulce por fin volteo a ver a Maite
-No te lo voy a negar, la muerte de Poncho es un triunfo más de este gobierno –Explico Maite
-Permiso, no quería interrumpir pero quería decirte que ya el abogado esta en el sótano Dulce- Informo Carlos abriendo la puerta
-Ofrézcanle algo de tomar yo bajare en cinco minutos- Dulce seria miro a Carlos
-Así será, con permiso- Carlos cerro la puerta
-Maite sácame de una duda, este payaso que tengo de abogado no se suponía que tendría que asistir a la dichosa reunión con el jefe de la policía. Porque Poncho esta muerto y el esta en mi sótano?- Pregunto con tono molesto Dulce
-Esa es una buena pregunta, lo que te puedo decir es que gracias a los informantes se que el abogado prácticamente dejo solo a Poncho en el lugar- Frunció el ceño- Quiero decir cuando llego la policía, el lo abandono allí pero no solo eso es lo curioso sino que también este abogado tenia un chaleco anti balas- Explico Maite
-Esa basura –Resoplo- Lo vendió, vendió a mi amigo. Vamos al sótano quiero verle la cara al idiota- Dulce salio de la habitación en compañía de Maite
Ya tenía algunas dudas resueltas pero en vez de mejorar mi mal humor había empeorado, mejor dicho la rabia creció como ya lo esperaba. Mis pasos eran fuertes y seguros, me seguía una de mis trabajadoras Maite Perroni una gran estratega e investigadora que habíamos encontrado al paso de los años, es una de las pocas que estuvo con nosotros cuando dimos rienda suelta a este negocio. Baje las escaleras hacia el sótano de la casa, cuando ya me encontraba allí mire el rostro de mi ahora odiado abogado sentado en una pequeña silla de madera, tomando algo nervioso un trago de whiskey en compañía de unos diez hombres del personal de mi seguridad.
Maite le informo a mis trabajadores que no era el momento de darme el pésame por la muerte de mi amigo, a su vez mis empleados simplemente se quedaron inmóviles en sus lugares. Camine hasta ponerme frente al abogado y aclarando un poco mi voz por fin hable.
-Doctor Cabrera, supongo que me tiene alguna explicación o me equivoco- Muy seria hablo Dulce
-Dulce necesito que me escuche, lo que le paso a Poncho ayer fu..
-Alfonso, señor Alfonso Herrera –Aclaro molesta Dulce-
-Al señor Alfonso, fue algo inevitable realmente no me lo esperaba- Nervioso Hablo el abogado
-Inevitable? Entonces porque usted tenia un chaleco anti balas, no, no porque se aparto de el cuando la policía lo acorralo. HABLE!!!- Molesta grito Dulce
-No las cosas no pasaron así- Negó con la cabeza el abogado
-Ah no? –Dulce miro a Maite
-Mire abogado, sobra decirle que nosotros tenemos informantes en todos lados la policía, el ejercito, hasta en el mismo gobierno. Sabemos como ocurrieron las cosas, así que no pierda el tiempo en negarlo- Maite opino
-No me haga nada Dulce, por favor yo tengo una famil.. El abogado comenzó a llorar
-A caray pero que rápido cambio el discurso doctor- Dulce señalo el trago de whiskey del abogado a uno de sus trabajadores
-Escuche esto tenia que pasar- Miro como un joven le quito el vaso de sus manos- Yo le juro que ahora las condiciones están dadas para su entrega con la justicia- Informo el abogado nervioso
-Mi entrega con la justicia –Risa irónica- Ahora lo que se le viene a su justicia es la venganza de mi amigo –Dulce molesta hablo
-No caiga en eso Dulce, mire es lógico que alguien de su organización tenia que morir, el gobierno necesitaba un triunfo antes de su entrega –Seco sus lagrimas- Por dios usted es una de las narcotraficantes mas peligrosas de este país, tiene muchas muertes encima, este es el momento de entregarse- El abogado miraba el rostro serio de Dulce
-Narcotraficante –Repitió- Por dios usted sabe que desde que empezó este supuesto trato con la policía, yo no he movido ni un kilo de cocaína. Demasiadas muertes encima? Y las que faltan doctor o es que usted cree que después de lo que le paso a Poncho yo me voy a quedar de brazos cruzados- Molesta aclaro
-No caiga en este juego, piense en la nueva vida que puede tener de ahora en adelante. El gobierno le propuso casa por cárcel, puede vivir allí con sus padres piénselo. Además aceptaron no tocar la enorme fortuna que hizo gracias a la droga solo le tiene que entregar a ellos una parte, que para los ojos de todos es una pequeña contribución- Explico el abogado
-Mire Doctor yo aquí no estoy para hablar del trato que hice con la policía, estoy aquí para enseñarle a usted que les pasa a las personas que me traicionan cosa que hizo muy bien- Dulce saco su arma y la cargo en seguida
-Por favor no me haga nada, tengo una familia mi hija acaba de nacer. Por lo que mas quiera, no me mate- Suplicaba el abogado entre lágrimas
-No pierda la fe abogado quien sabe, capaz dentro de poco su familia le hará compañía- Dulce seria miraba al abogado
-No, por favor perdóneme por lo que mas quiera perdone…
Sin dejar que continuara suplicando dispare mi arma una y otra vez, sin que me temblara el pulso cada impacto de bala entraba por el pecho de este hombre. El sonido acompañado de la pequeña luz gracias al arma, hizo que todos los presentes dieran un paso atrás, más de diez balas entraron sin contemplación en el Doctor cabrera, provocando que su cuerpo ya sin vida cayera al suelo en su propio y creciente mar de sangre.
Guarde mi arma naturalmente, mientras mi ceño se fruncía cada vez más. Mire a cada uno de los presentes y estos me bajaban la mirada, en el ambiente se podía respirar miedo de eso no me quedaba la menor duda.
-Primero quiero que saquen a esta basura de aquí y limpien su asquerosa sangre –Mirando a los presentes- Segundo quiero que le informen a su familia de su paradero, tu José eres el encargado de llevarle a su familia unos cinco millones de dólares que pasaras buscando por mi oficina –Dulce explicaba
-Claro que si Dulce, pero pensé que iba a matar a sus familiares- Hablo José sin mirar a Dulce
-Lastima yo a ninguno de ustedes les pago para pensar- Seria hablo Dulce
-Tiene razón Señorita- José afirmo nervioso
-Por ultimo los quiero preparados a todos, la muerte de Poncho no se va a quedar así –Miraba como todos afirmaban- Maite tu acompáñame a mi despacho, por favor- Dulce salio del sótano
-Entonces ya escucharon lo que tienen que hacer, por lo que más quieran no pierdan el tiempo- Ordeno Maite antes de salir
Entre a mi despacho y sin mirar a los lados pase al baño que allí había. Moví el pequeño grifo del lavamanos provocando así que el agua comenzara a salir, tome un poco de jabón y empecé a lavar mis manos con un poco de molestia, aun sabiendo que mis manos estaban perfectamente limpias. Al cabo de cinco minutos tome una pequeña toalla para así salir secando mis manos, mire como ya Maite se encontraba sentada frente a mi escritorio esperándome y lance al suelo la toalla antes de tomar mi puesto frente a ella.
-Me dijiste que Poncho se iba a reunir con el jefe de la policía no es verdad?- Pregunto Dulce seria
-Así es Dulce, de hecho fue precisamente el quien planeo la muerte de nuestro amigo- Informo Maite
Saco su arma y la puso sobre el escritorio- El jefe de la policía, no se imagina con quien se metió
-Si tú lo autorizas, ahora mismo mando a que le den de baja al señor- Comento Maite
-No eso seria algo fácil –Negó con la cabeza- Primero quiero saber quien es ese infeliz su nombre, su familia, quiero todo Maite, lo que mas le teme, lo que le gusta todo –Haciendo un puño con ambas manos hablo Dulce
-No te preocupes por eso, lo tengo todo- Sonríe- El señor es Enrique Puente, cincuenta y ocho años esta a punto de retirarse vive en una casa al centro de la ciudad con su señora esposa María del Consuelo esa señora es ama de casa – Aclaro- Dos hijas una de ellas vive fuera del país la mayor Marichello Puente, pero la otra hija la luz de los ojos de Enrique esta en el país acaba de terminar su carrera de derecho, vive en un mundo de rosas orgullosa de su padre, siempre lo acompaña a cada evento de la policía o del gobierno y lo mas importante no tiene escoltas- Finalizo Maite con una sonrisa
-Así que es abogada la niñita de papa, mira Maite a ese tal Enrique hay que darle por donde mas le duele no? –Levanto una ceja- Mas tardar para las diez de la noche quiero a esa abogada aquí –Ordeno Dulce
-La verdad no deseo que te molestes, pero puedo saber que vamos hacer con ella digo si lo que quieres es matarla lo podemos hacer en su mismo departamento- Opino Maite
-No, Maite a esa mujer no la vamos a matar –Negó con la cabeza- A esa mujer la vamos a secuestrar, quiero saber que tanto le va a doler su hijita. A ver repíteme el nombre de la fresita esa?-Pregunto Dulce
-Anahi Puente, ese es su nombre- Sonriendo respondió Maite
-Esta bien quiero tener a Anahi Puente aquí –Señalo a Maite- Te quedo claro?
-Todo claro Dulce aquí la vas a tener no dudes de eso-

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Capitulo 2

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:11 am

*Televisión*
“La muerte del narcotraficante Alfonso Herrera, es una muestra mas de lo eficaz que puede llegar a ser la policía nacional. Si bien es cierto que desde hace unos meses, hemos planeado una pacifica entrega de la líder de este cartel de droga Dulce María Espinoza, queremos informarle a la ciudadana que no daremos nuestro brazo a torcer por si esta pequeña negociación se cae por lo ocurrido con su más allegado socio. Esta policía, este gobierno no descansara hasta tenerte tras las rejas o en el peor de los casos hasta darte de baja. Muchas gracias”
*Reportera*
“Están fueron las palabras del jefe de la policía nacional, precisamente por la muerte del narcotraficante Alfonso Herrera. Recordando algunos de los delitos del fallecido se encuentran a parte del narcotráfico, asesinato aproximadamente a veinte personas por el atentado a nuestro canal de televisión que el ahora difunto se adjudico. En la emisión estelar de nuestro noticiero, tendremos una entrevista exclusiva con el director de la policía Enrique Puente, para conocer como fue el operativo donde le dieron de baja a este ciudadano, los invito a que continúen con nuestra programación”
Apago el televisor- Gracias dios por permitirle a mi padre salir de ese operativo con vida

Con una gran sonrisa y varios aplausos me levanto del viejo sillón de mi departamento. Camino hasta la cocina para así comenzar la tarea que había dejado aun lado, antes de escuchar la voz de mi progenitor en la televisión. Otro triunfo mas en su carrera, pienso mientras pico con sumo cuidado unas frutas, algún día me gustaría llegar hacer como mi padre, claro esta Anahi que tu no eres policía pero llegar hacer la mejor abogada de este país porque no. Fresas, melocotón y algunas bananas son arregladas en un pequeño plato hondo, tomo un tenedor y me dirijo hacia la mesa para comenzar a desayunar.
A veces pienso en lo orgullosa que se debe sentir mi familia de mí, claro su hija menor se gradúo con honores de una de las mejores universidades de este país, pero creo que ese orgullo jamás será completo porque es duro aceptar que nunca he podido ser una hija completamente sincera con ellos. Mi ahora segura homosexualidad, me ha obligado a llevar una vida a escondidas las pocas relaciones que mantuve en la universidad con dos chicas no duraron mucho y precisamente porque se cansaron de que yo siempre viviera en mi pequeño closet imaginario. Pero como podía hacer, simplemente un día llegar a casa de mis padres y decirles “Mama, Papa soy homosexual” esa cruel verdad cada día que pasaba se volvía más difícil.
Disfruto de mi ensalada de frutas cuando el teléfono de mi casa, me saca de mi discusión mental. Aun masticando una pequeña fresa, me levanto y tomo el teléfono.
-Bueno Anahi Puente, que se le ofrece?- Contesto la llamada
*Hija como estas? Te llamo para ver decirte que tu madre preparo mi comida favorita para celebrar mi pequeño logro, te gustaría venir a cenar a la casa esta noche.
-Huy o sea que esta noche comeré los deliciosos macarrones con queso de mi madre –Ríe- Claro que voy a ir, eso no me lo pierdo. Felicidades te vi en televisión dando el gran discurso
-Jamás me acostumbrare a ese tipo de discursos, a pesar de que es un logro mas para la policía, creo que esto empeorara la negociación
*Es claro que la socia no debe estar feliz papa, pero ella tiene que entender que no siempre se gana. Yo creo que mucho esta cediendo el gobierno para la supuesta entrega –Imitando la voz de su padre-
*Tienes razón, bastante oportunidades que le dieron a esa jovencita espero que tome conciencia y por fin se entregue.
-Ya veras que si papa y sobre todo te jubilaras con este triunfo ante tus hombros –Annie hablo alegre
*Bueno hija ya no hablemos mas de trabajo por teléfono es mejor que conversemos en casa esta noche, te estaré esperando recuerda que tu mama sirve la comida a las ocho puntualidad
-Si papa tranquilo allí me veras a las ocho –Lanzo un beso- Te quiero
*Yo también te quiero mi amor –Colgó la llamada
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-Todo esta preparado para esta noche Dulce –Entrando al despacho- Son un total de diez hombres, los que irán a buscar Anahi, de su departamento la trasladamos en una camioneta blindada hasta las montañas del sur de la ciudad, donde tu helicóptero estará esperándola para por fin traerla a la finca- Finalizo Maite
-Sobra decirte que no quiero errores –Aclaro- Ven acércate en este bolso esta el dinero para la familia del abogado- Dulce se levanto
Maite recibió el bolso- Ya mismo se lo entrego a José, para que se lo haga llegar a la familia del difunto
-Otra cosa, quiero que esta noche el destacamento del ejercito vuele en mil pedazos –Levanto una ceja- Supongo que tenemos suficientes explosivos no es así?- Pregunto Dulce
-Claro que tenemos suficientes, organizare a varios hombres para que salgan ya mismo –Afirmo Maite
-Solo quiero que desaparezcan los que estuvieron presentes en la muerte de Poncho, claro si hay otros metiches tristes por ellos - Aclaro- Y otra cosa el personal de seguridad de Alfonso que murió anoche, localiza a los familiares hay que pagarles por todo el servicio prestado- Dulce ordeno
-Esta bien, de cuanto dinero estamos hablando?- Pregunto Maite
-Cincuenta millones de dólares a cada uno, lo tomas de la bodega por favor –Sentándose- Creo que eso será suficiente, morir por esta organización no es gratis. También quiero que llames a todos los laboratorios, no hay que detenernos debemos comenzar a producir lo que mejor nos sale cocaína- Dulce sonríe
-No te imaginas lo feliz que me hace escuchar eso –Sonríe- Te dejo para que sigas almorzando- Maite salio del despacho
Seguí con mi almuerzo algo vegetariano, después de mirar salir a Maite. La verdad quisiera regresar el tiempo y volver a aquella época cuando íbamos de la mano amigo, pienso al ver la foto de Alfonso sobre mi escritorio. Pero es imposible y como tú mismo me enseñaste a esta vida hay que darle pelea, si no simplemente acostúmbrate a que te traten como aun traste viejo. Limpio un poco mi boca antes de levantarme, para así salir de mi despacho creo que necesito caminar o tomar un poco de aire fresco. Recuerdo a la chica que amaneció a mi lado, y al ver a uno más de mis empleados sin dudar le pregunto.
-Oye tu eres Richard no?- Mirando a un joven armado
-Así es Richard es mi nombre señorita Dulce, se le ofrece algo?- Nervioso hablo
-Dos cosas la primera que me llames Dulce, siempre he odiado el señorita- Aclaro- Y la segunda es saber que paso con la chica que amaneció conmigo?- Levanto una ceja Dulce
-Maite la envío a su casa después de pagar por sus servicios, Dulce- Informo Richard
-Muchas gracias, ahora un consejo Richard. Si no quieres que te sorprenda un disparo, deberías agarrar bien ese FAL –Dulce señalo con un dedo el arma del joven
-Así será Dulce, no se preocupe- Acomodo su arma Richard
Negué con mi cabeza una y otra vez antes de seguir mi camino hacia la salida de la casa, inhalo exhalo suavemente siempre me ha encantado el olor a naturaleza. Bajo unas pequeñas escaleras mientras veo la gran cantidad de hombres de seguridad a mí alrededor, unos en la entrada de la casa, otros a los costados y otros que logra detallar mi visión a lo lejos. Camino bastante segura, aunque sin meter las manos en mis bolsillos siempre hay que estar atentos a cualquier situación, me encontraba en una gran finca a las afueras de la ciudad, estaba tan oculta que era necesario mas de un buen avión militar para lógrala ver, el polvo se levanta poco a poco al andar de mis pasos y mi cerebro no descansa ante cualquier recuerdo de mi gran amigo por mas pequeño que sea. Con mi mano derecha tomo una pequeña flor silvestre, con mis dedos siento lo suave de sus pétalos cuando una sonrisa se dibuja en mi rostro, tengo que aceptar que son muy pocas las veces cuando sonrió pues este trabajo me enseño lo dura que hay que llegar a ser.
##
La hora de la cena había llegado una vez mas mi padre tenía razón, creo que no llegare puntual a pesar de su excelente educación cuando se trata de alguna cita o pequeña reunión me costaba mucho ser puntual. Terminaba de maquillarme y regalándome a mi misma una perfecta sonrisa frente al espejo me levanto a tomar mi pequeño bolso.
Pienso que tengo que pasar antes por la cocina a verificar que todo este perfectamente apagado, reviso la cocina y cierro cuidadosamente la llave de gas la verdad no me gustaría ocasionar un incendio que aparte de las muertes ocasionadas, me quedaría sin departamento. Las estadísticas dicen que gracias a los descuidos se producían increíbles catástrofes, por supuesto eso no me pasara a mí. Escucho como tocan el timbre y me pregunto quien podrá ser, no estaba esperando a nadie. Lanzo mi cartera a uno de los muebles, antes de abrir. Dos hombres bastante fuertes y con rostro serio están en mi puerta, indudablemente no son de la policía pienso al tenerlos frente a frente.
-Usted es la señorita Anahi Puente? –Pregunto uno de los hombres
-No esta equivocado, yo me llamo Rebeca Fernández se le ofrece algo- Anahi mintió nerviosa
Saco una fotografía de su bolsillo- Claro que es Anahi Puente, mira la foto idiota
Intente cerrar la puerta, pero me resulto imposible uno de los hombres entro muy rápido a mi departamento. Mire el teléfono a lo lejos y hice un intento de acercarme a el para llamar a mi padre, pero tampoco pude hacerlo otro de los hombre me tomo fuertemente el brazo, y poniendo en practica los diferentes golpes que me enseño cada noche mi progenitor lance un puño directo a la nariz del desconocido.
-AUCH!!! Maldita perra – Se quejo del dolor
-Así que te gusta pegarle a los hombres, veamos si aguantas el golpe de uno –El otro hombre se acerco amenazante-
Mire como su grueso puño se acerco a mi rostro y de inmediato todo se apago.
##
-Carlos podrías pasar de una vez, estoy tomando un vaso de agua nada mas- Dulce miraba a Carlos que estaba en la puerta de la cocina inseguro
-Discúlpame Dulce, pero es que necesito que me acompañes tienes que ver algo que están pasando en la televisión- Carlos comento
-Ya te he dicho que odio las telenovelas, yo creo que en esta casa tú eres la única persona que las ve- Negó con la cabeza Dulce
-No Dulce no es una telenovela, bueno si estaba viendo una pero la interrumpieron las noticias no dejaron que terminara- Carlos explico
-Si las noticias –Poniendo el vaso en la mesa- Puedes decirme que pasaron en las noticias, tan interesante para que yo lo vea- Levanto una ceja Dulce
-Acaba de explotar un destacamento del ejército, tienes que verlo- Confeso Carlos
Salgo de la cocina rápidamente, camino hasta una pequeña sala de estar que tengo en la finca donde se encuentra una gran televisión. Tomo asiento en uno de los muebles y cual niña de cinco años viendo caricaturas me concentro a ver el aparato. Observo como están grabando desde un helicóptero claramente, las llamas que alcanza el pequeño edificio son increíbles, se ve como hay ambulancias y bomberos en el lugar mucha gente se ve correr de un lado para otro.

*Televisión*
*Reportera*
“Esto que esta antes sus ojos es el destacamento quinto del ejercito de nuestro país, una gran explosión sorprendió a los cientos de militares esta noche aun no se sabe que fue lo que provoco tal incendio, lo que si se conoce de manera extra oficial es que hasta el momento se calculan treinta y cuatro muertos sin mencionar las perdidas materiales. Es importante mencionar que todavía ningún cartel se ha adjudicado este lamentable suceso, pero las autoridades competentes ya dictaminaran el autor de este incidente”
-Apágalo Carlos por favor- Ordeno Dulce
Carlos apago el aparato- Usted quien cree que hizo ese atentado, digo quien es capaz de meterse con el ejército de un país
-Fui yo Carlos, fui yo quien mando a volar ese destacamento –Seria- Ya viste soy capaz de eso y mucho mas
-Lo siento Dulce no tenia ni idea –Nervioso hablo Carlos
-Va a dejar que la policía investigue o anunciara que usted puso la bomba?- Pregunto Richard desde la puerta
-Investigue, ellos pueden investigar lo que sea no van a encontrar nada que me incrimine –Frunció el ceño- Ahora, tu no deberías estar en la puerta de esta finca –Alzo la voz Dulce
-Si claro disculpe –Richard salio
-Yo se que tu no me pagas por pensar Dulce –Bajo la mirada- Pero no se supone que íbamos a llegar aun acuerdo, para entregarnos- Comento Carlos
-Si claro pero de ahora en adelante, las cosas se van a manejar a mi manera –Dulce hablo seria
##
Abrí mis ojos cuando escuche la enorme hélice de un helicóptero, claramente sentía amarrados mis pies y mis manos. No puedo ver nada todo esta oscuro ante mis ojos gracias a una gran capucha color negro, tengo un miedo insoportable quisiera gritar para pedir ayuda pero una cinta cubre mi boca y es allí cuando mis lagrimas comienzan a salir sin lograr ser detenidas. Una mano gruesa imagino que es de alguno de los hombres comienza a acariciar una de mis piernas, me muevo de un lado hacia el otro intentando que se aparte de mi piel.
-Hagas lo que hagas, no dejare de tocarte sabes que me gustan las abogadas –Riendo habla el hombre
Escuchar sus risas me pone más nerviosa, aquel hombre que me alejo de mi departamento seguía tocando mis piernas desnudas gracias al pequeño vestido que me había puesto para la cena con mis padres. Siento el helicóptero decender poco a poco y sin previo aviso me sacan bruscamente del aparato, escucho la voz de una mujer decir que me metan en un coche seguidamente me echan como si de un costal de papas se tratara a un auto.
-Que haces idiota acaso no sabes tratar a una mujer? –Maite molesta hablo
-Discúlpeme señorita Perroni- Se disculpo el joven
-Pero de donde saliste tú, como te atreves a pronunciar mi apellido. Créeme que si no fuéramos tan tarde, te diera una buena lección- Maite se subió al coche
Perroni mis oídos escucharon tal apellido, no puedo creerlo acaso estaba en manos de Maite Perroni, mi corazón latía nervioso y mi sangre estaba helada. Conocía perfectamente a la mencionada gracias al trabajo de mi padre, solamente le pido a dios que este no vaya a ser el último día de mi vida.
##
Golpeaba una y otra vez mi escritorio con mi dedo índice mientras faltaban pocos minutos para las diez de la noche, sabia perfectamente que estaba llegando la hora de llegada de Maite. Ahora que lo pienso fue una genial idea explotar a esos militares, claro mientras Enrique corre a ese incendio, su hija esta siendo secuestrada por mi. Quien lo diría ahora te voy a poder manejar cual niño de tres años, vas aprender que conmigo no se juega. Pero sobretodo te voy a desaparecer la sonrisota que tenias en tu gran discurso.
-Dulce, perdón por no tocar- Maite llegaba de sorpresa
-Tranquila –Levantándose- Dime que traes buenas noticias- Dulce interrogante miro a Maite
-Bueno más que noticias, te tengo el paquete preparado esta afuera en una de las habitaciones de la casa del jardín- Sonríe Maite
-Perfecto vamos para allá –Guardo su arma Dulce
-Antes te quería decir que uno de los idiotas le dio un golpe en el rostro –Explico Maite
-Porque? Sabes que no me gusta que utilicen la fuerza cuando se trata de mujeres- Dulce frunció el ceño
-Dicen que ella golpeo al otro pendejo- Dijo Maite
-La abogada resulto brava no? –Levanto una ceja- Bueno vamos quiero verla –Dulce salio del despacho
Al llegar a una habitación fría me quitaron la enorme capucha, pude por fin mirarle la cara a los dos hombres que me habían raptado nuevamente. Se acerca uno de ellos cada vez mas a mi, y me arrastro por el suelo intentando buscar escapatoria, pero me resulta difícil aun estoy amarrada, bruscamente su mano me jala hacia el tomando una de mis piernas cada segundo que pasa me desespero mas.
-Tranquila créeme que te va a gustar lo que vas a sentir- Hablo el hombre a Anahi cara a cara
Me quejo intentando hacer ruido pero es inútil mi boca aun esta cubierta, besa mi cuello muy rápido es realmente asqueroso sentir su boca junto a mi piel, mis lagrimas no se detienen en ningún momento. Sus manos presionan mis pechos fuertemente, cuando de un momento a otro escucho como el cierre de su pantalón se baja. Mi respiración se acelera gracias al miedo que siento, recordándole a mi cerebro la enfermedad que me acompaña desde los primeros años de mi vida asma, logro sentir como su erecto miembro roza una de mis piernas mientras mi único deseo ahora mismo es morirme.
-QUE ESTAS HACIENDO IDIOTA?- Gritaron al abrir la puerta
Aquel grito hizo que el asqueroso hombre se quitara de encima, mis ojos intentaban ver a la persona que hablo pero me resultaba imposible, realmente el respirar era mi mayor preocupación.


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Capitulo 3

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:12 am

-Dulce yo le puedo explicar- Hablo el hombre arreglándose el pantalón
-No necesito ninguna explicación –Seria- Carlos saca a estos dos hombres de aquí, que me esperen afuera por favor- Ordeno Dulce
-Ya escucharon los dos así que no hagan esto mas difícil –Carlos miro a los dos hombres y estos salieron
Maite observo como salía Carlos y los otros dos- Dulce de verdad discúlpame yo debí tomar las precauciones necesarias
-No es tu culpa, así que ya olvídalo ellos son unos enfermos-Aclaro- Ahora bien, así que esta es la señorita Anahi Puente?
-Así es ahi la tienes –Señalo a Anahi- Tengo que admitir que es una chica hermosa- Maite hablo
-Hermosa? No me digas –Sorprendida- Espera me acerco, para darte mi opinión- Comento Dulce
Me acerque lentamente hacia la hija del director de la policía, lo primero que vi fueron sus piernas largas y firmes con ese tono de piel algo blanco, subí lentamente la mirada para así llegar a sus hermosos senos definitivamente ese vestido color turquesa le favorecía perfectamente, mi corazón comenzó a cobrar vida en este momento acelerando sus pulsaciones a cada segundo. Veo como su pecho sube y baja rápidamente, cosa que me extraña por completo, decido mirar su rostro cuando por fin me doy cuenta que luchaba por respirar. Reacciono de inmediato y corro en su auxilio, coloco su rostro en mis piernas intentando levantar su cabeza lo mas posible mientras que con sumo cuidado aparto la cinta de su boca.
-Todo esta bien respira, tranquila relájate- Dulce desesperada hablo
Limpio con mis manos algunas lagrimas de sus mejillas, cuando me pierdo en sus ojos azul cielo. Mirarla así me desespera, por un momento siento lo mucho que esta luchando por respirar, hasta que logro escuchar aquel pequeño pito en su garganta ayudándome a entender por fin que es lo que le ocurre.
-Maite búscame un inhalador, esta chica esta teniendo un ataque de asma- Ordeno Dulce
-Claro ya regreso –Maite salio del cuarto
##
Mi intento por respirar cada vez se hacia mas difícil, aunque esa mirada café me transmitiera un poco de tranquilidad creo que no iba a salir de este ataque.
-Gracias- Agradecía Dulce- A ver levántate un poco, mira es un inhalador necesito que te controles un poco y abras la boca- Dulce explico
Cuando el Albuterol entro por mi boca pude sentir su sabor y mis ojos se cerraron inhalando lo mas posible, la persona que me proporcionaba dicha medicina mediante un inhalador común presiono nuevamente y fue allí cuando mi respiración lograba controlarse, poco a poco apartaron dicho inhalador cuando sentí que me desataban mis piernas y mis manos de una forma desesperada.
Ya mis manos y mis pies eran libres mientras me ponían dicho inhalador en mis manos, me senté suavemente y temblando aun tome otra porción de la medicina. El susto ya había pasado, cuando por fin decidí levantar la mirada para ver a las personas que me ayudaron del ataque del hombre asqueroso. Confirmo que era Maite Perroni al ver su cabellera negra y rostro fino el miedo que por un momento había desaparecido vuelve sin piedad a mí. Volteo a mi derecha para reconocer a la narcotraficante mas buscada del país, famosa no solo por la enorme fortuna que hizo gracias a la droga, si no también por lo cruel y temeraria asesina que era, pero me doy cuenta que aquel rostro serio de las fotos que tenia mi padre no era el mismo que yo estaba observando, sus ojos cafés en vez de causar miedo me causaban un gran alivio, su piel bronceada y labios carnosos acompañados de su cabellera roja. Mi corazón late de una manera única en mi pecho, cuando en mi barriga siento un cosquilleo bastante extraño. Detallo cada parte de su figura, manos grandes, piernas largas y senos perfectos, dios mío que le esta pasando a mi cuerpo pienso al saber que mis manos se ponían frías, algo típico cuando los nervios llegaban a mi.
##
Lograba percibir el miedo en su mirada, que por una extraña razón me resultaba difícil dejar de ver. Después de desatar sus manos y pies con ayuda de Maite, me levante a observarla sabiendo ya que el ataque había desaparecido, su cabellera rubia aun así un poco alborotada era el toque perfecto para esta hermosa mujer.
-Dulce que vamos hacer con ella ahora?- Pregunto Maite
-Después hablaremos de eso –Dulce seria saco su arma
-Por favor no me haga daño –Hablo Anahi empezando a llorar
Dulce miro a Annie y le entrego su arma a Maite- Espera afuera, yo salgo en un momento. Necesito que cargues mi pistola, creo que le quedan como tres balas
-Lo que tu digas –Recibió el arma- Ya sabes cualquier cosa, estaré afuera- Explico Maite antes de salir
Puse el seguro a la puerta de la habitación, después que Maite salio. Voltee a ver de nuevo esos hermosos ojos azules y camine segura hacia ellos, cuando me doy cuenta que se alejaban cada vez mas pues la niña del director de la policía se arrastraba por el suelo, intentando huir de mi.
-Te pudiste dar cuenta que le di mi arma a Maite –Se detuvo- Créeme no estoy armada, así que no tienes de que preocuparte –Informo Dulce antes de continuar su camino
-AYUDA, AYUDA POR FAVOR!!!- Gritaba Anahi entre lágrimas
-Puedes gritar todo lo que quieras, claro no creo que tu padre te escuche –Aclaro- Estamos lejos de toda la gente, perdón estas de ahora en adelante con mi gente –Explico Dulce
-Que quieres de mi?- Nerviosa hablo Anahi
-De ti nada, de tu padre tal vez –Afirmo- Supongo que sabes quien soy no es así?- Dulce levanto una ceja
-Dulce María Espinoza, la narcotraficante y asesina más despiadada que existe –Respondió Anahi secando sus lágrimas
-Vaya que bonita definición, tienes de mi –Sonríe- No me digas que tu padre te enseño todo eso –Dulce frunció el ceño
-No solo el también las noticias- Aclaro- Que ahora me vas a decir, que son puras mentiras las cosas que dicen de ti –Claramente hablo Anahi
-No para nada –Negó con la cabeza- Narcotraficante? Si mi fortuna la hice gracias a la droga, asesina despiadada? Creo que con asesina es suficiente –Aclaro- Digamos que he apartado de mi camino a todos los que me traicionan o se meten conmigo de alguna u otra forma. Yo creo que la forma de cómo los desaparezco de este mundo, no es relevante da igual- Explico Dulce
-Me quiero ir a mi casa –Comenzó a llorar de nuevo Anahi
Mirar como esos ojos se llenaron de lágrimas de repente, me hizo sentir como una fuerte punzada en el pecho algo que jamás me había pasado antes. Algo dentro de mí quería acercarse y abrazarla, para poder decirle que simplemente nada le iba a pasar. Pero no podía darme el lujo de pronunciar dichas palabras, no sabiendo quien era su padre.
-Porque no en vez de llorar, me dices todo lo que sabes de mi –Apartando la vista- Digo eres la hija del jefe de la policía, supongo que tu papito te ha dicho algo mas que despiadada asesina o me equivoco?- Dulce pregunto
-Tu comenzaste este negocio a los dieciocho años –Limpiando sus lagrimas- En compañía de Alfonso, en tan solo un año manejaban un imperio mandando a los estados unidos hasta cuatro toneladas de cocaína –Miraba a Dulce- Eres excelente con una pistola, quiero decir tienes una buena puntería. Tu fortuna ronda los mil quinientos millones de dólares, has asesinado alrededor de cuarenta personas sin meter la gente fallecida de los atentados que has planeado- Aclaro- Tus padres viven fuera del país, los sacaste antes de que comenzara esta persecución. Eres homosexual y siempre lo has dejado claro, son famosas las fiestas que organizas para tus trabajadores como la buena paga –Apartándose el cabello de los ojos- Por tu cama han pasado las mejores modelos del país les pagas hasta millones por una noche, pero cuando una de estas se niega a estar contigo siempre buscas la manera de presionarla o si no la secuestras y abusas sexualmente de ella. Tienes veintiséis años y solo pocas veces pruebas alcohol, ves la cocaína como un producto por esa razón jamás la has probado. Y lo más importante odias a mi papa y te vengaras de el matándome a mi- Finalizo Anahi
-Si me lo permites te corregiré algunos datos –Aclaro su garganta- Esa cifra que dijiste con respecto a mi fortuna, créeme esta por debajo de lo que realmente tengo- Negó con la cabeza- Con mis manos le he quitado la vida a unas treinta y dos personas, el ultimo numero lo sume en la mañana –Aclaro- La única vez que abuse sexualmente de una modelo, fue porque después de cobrarme dos millones de dólares por una noche salio en todas las televisoras del país diciendo que abuse de ella, solo quise cumplir lo que dijo. No sabia que después de eso saldrían miles con historias diferentes –Levanto una ceja- Y por ultimo si odio a tu padre no le veo el sentido de matarte a ti –Dulce miro a Anahi
-Entonces que hago aquí?- Pregunto Anahi
-Solo quiero hacer sufir a tu padre, por haber matado a sangre fría a mi amigo Alfonso –Frunció el ceño- Apuesto a que no sabias eso, que le dispararon sabiendo que mi amigo no estaba armado- Molesta comento
-Nada estas ganando, piénsalo bien entrégate a las autoridades- Propuso Anahi
-No te equivoques Puente, tu estas secuestrada no estas aquí para servirme de consejera –Dulce alzo la voz
-Se que la muerte de tu amigo debió doler, pero tienes que terminar este juego, si quieres yo te puedo ayudar- Hablo Anahi
-A pesar de todas las cosas que dijiste de mi, te quiero informar que tu a mi no me conoces –Seria- Te repito estas secuestrada, no eres mi amiga y creo que jamás lo vas hacer –Dulce salio de la habitación
Al salir de la habitación con un poco de molestia me encontré con la mirada de Maite, quien me entrego mi arma perfectamente cargada y me informo que los dos hombres que horas atrás estaban en la habitación de la abogada, se encontraban amarrados a un árbol cercano tan solo esperando que iba a pasar con ellos. Las personas que me conocen saben que odio que maltraten a una mujer, así sea verbalmente a pesar de las cosas que en su momento hice como abusar sexualmente de una dejándome llevar por la rabia que en esos días me acompañaban, para mi las mujeres merecen el mejor trato posible. No era difícil adivinar que iba a pasar con esos dos enfermos.
-La señorita Puente va a dormir en una de las habitaciones de la casa necesito que la preparen, esta de mas decirlo pero no se puede escapar- Explico Dulce
-Ya mismo aviso Dulce, para que preparen una habitación. Esta mejor del ataque de asma?- Pregunto Maite mientras sacaba un radio-
-Si al parecer la medicina funciono, hay que conseguirle un inhalador –Mirando a Maite hablar por el radio- Carlos saca a nuestra invitada de la habitación, quiero que vea algo. Por favor quiero que la trates bien no quiero que me des una razón para dispararte- Aclaro Dulce
##
Después de verla salir, me quede sentada en suelo frío recordando sus ojos pero sobre todo la manera tan seca con la que me hablo. Parece como si ella no quisiera llevar este tipo de vida, será que se canso de ser una delincuente. Lo que me da un poco de alivio es haber escuchado de su boca que no me va a lastimar, como quisiera volver hablar con ella hacerla entrar en razón para que por fin se logre entregar a la policía.
-Permiso señorita Puente, Dulce me mando a buscarla así que por favor se podría levantar –Carlos hablo amable
Se levanto- Mucho cuidado con intentar lastimarme señor, mire que ya no tengo ninguna mordaza que me impida gritar
-Lastimarla? No señorita –Negó con la cabeza- Dulce solo me mando a buscarla, dejo muy claro que no puedo hacerle algún tipo de daño. Es mas me llamo Carlos, me presento para que no dude de mi- Sonríe Carlos
-Esta bien Carlos, confiare en usted –Afirmo con la cabeza Anahi
-Me alegra escuchar eso, pero necesito ponerle estas esposas –Saco unas esposas- Tranquila no se las voy a presionar muy fuerte –Aclaro Carlos
-Levanto ambas manos- No muy fuerte por favor
##
Llegue hasta donde estaban los dos hombres amarrados al árbol, inmediatamente ordene que los apartaran del árbol. Cayeron en el suelo ambos, cuando intentaban hablar pero sin ningún éxito ya que sus bocas estaban cubiertas por una mordaza. Vi el rostro del animal que intento abusar de Anahi detalladamente, reacciono por un momento al darme cuenta que pensé en ella como Anahi y no como una simple rehén.
-Dulce aquí esta lo que pediste- Informo Maite
-Déjalo allí –Señalo a una esquina- Ahora dime Maite de donde sacaste a estos idiotas? –Pregunto seria Dulce
-Son familiares de un buen hombre que tenemos desde hace un par de años –Explico Maite
Negó con la cabeza- Mal eso esta mal, ahora después de matarlos a ellos tenemos que matar al pobre hombre que trabaja con nosotros. Es lamentable pero hay que hacerlo, me escuchaste- Dulce miro a Maite-
-Si no te preocupes que yo misma lo Hare –Afirmo con la cabeza- Porque no empezamos de una vez con estos dos- Propuso Maite
-No estoy esperando que llegue la visita- Aclaro- Por ahora quítale la mordaza, quiero saber que tanto tienen para decir?- Ordeno Dulce
-Como tú digas Dulce- Maite comenzó a quitar las mordazas de los hombres
##
Detuve mis pasos al escuchar unos gritos, pero Carlos me invito a seguir prometiéndome que nada me iba a pasar. La tierra del lugar era muy bien acompañada del frío de la noche oscura, al llegar a nuestro destino observe como los dos hombres que me sacaron de mi departamento a la fuerza e intentaron abusar de mí, se encontraban amarrados de pies y manos tirados en el polvoriento suelo. Observe la gran cantidad de hombres de seguridad que rodeaban el lugar, estábamos a solo unos metros de una enorme casa el suelo era bastante tierra con pequeñas piedras. Me acabe de dar cuenta que Dulce no me había mentido, pareciera que me encontraba en medio de la nada.
##
-Como esta la invitada? Dime te trataron bien –Pregunto Dulce seria
-Si, este.. Me trataron bastante bien- Nerviosa hablo Anahi
-Buen trabajo Carlos, tu si que sabes tratar a una mujer entonces- Dulce afirmo Seria
-Claro que si Dulce, como usted lo dijo se tratar a una mujer- Carlos comento
Su rostro, sus ojos no eran los mismos que minutos atrás estaban acompañándome en la vieja y pequeña habitación. Las suplicas de aquellos hombres, era algo que daba miedo siquiera escucharla, lloraban, pedían, imploraban los perdones de la pelirroja que tenia frente a mis ojos, pero esta ni siquiera les prestaba atención.
-Recuerdas a estos cerdos- Dulce señalo a los hombres- Espero que si, pues te mande a llamar no solo para que vieras el rostro del miedo, si no también para que sumaras a mi cuenta de asesinatos dos basuras mas- Finalizo Dulce
-No, por favor no les hagas nada –Comenzando a llorar- Yo ya olvide lo sucedido, de verdad déjalos en paz –Pedía Anahi
-Que rápido olvida señorita Puente –Afirmo- Eso es bueno la felicito, me enseña que usted no es una persona rencorosa verdaderamente único –Dulce miraba a Anahi
-Por favor no les hagas daño, no hagas esto –Anahi decía entre lagrimas
-Maite por favor vacía el pote de gasolina, sobre estos dos –Ordeno Dulce
-Ya mismo –Maite levantaba un envase de gasolina
-No por favor, AYUDA!!!- Gritaba uno de los hombres
-Perdóname Dulce, no quise actuar así Dulce- Entre llantos el otro hombre suplicaba sintiendo la gasolina caer sobre el
Saco su arma y la cargo- Siempre es bueno pensar antes que actuar enfermo, si no créeme nada de esto estaría pasando –Dulce miro a uno de los hombres
-Dulce no, yo no puedo ver lo que vas hacer. Por favor me quiero ir, sácame de aquí por favor- Entre lagrimas Anahi intentaba soltarse de Carlos
-No vayas a dejar que se te escape Carlos- Seria miro a Carlos- Y tu abogada tranquila imagina que todo esto es un juicio, donde estos caballeros son encontrados culpables –Molesta hablo Dulce
-Cuando tú quieras Dulce- Informo Maite
-Todos los presentes, quiero que observen como mueren dos cobardes que intentaron abusar de una mujer- Dulce apunto a la pierna de uno de los hombres con su arma
-NO, NO DEJALOS EN PAZ. POR FAVOR NO LO HAGAS- Grito Anahi entre lágrimas
-Tranquila estarán en paz, de eso no tengas la menor duda- Dijo Dulce antes de disparar
Ante la detonación del arma de Dulce, creció rápidamente una llama de fuego encima de los dos hombres, sus gritos mientras sus cuerpos eran devorados por el doloroso fuego era insoportable. La mirada atenta de Maite y Dulce frente a los incendiados fue algo que me desespero aun mas, la impotencia de no poder ayudarlos en este momento, hacia que mis lagrimas salieran sin ningún tipo de prejuicio, me negaba a observar tal espectáculo grite y grite intentando ser escuchada pero me resultaba bastante inútil. El olor que salía de sus cuerpos es algo que me costara sacar de mi cerebro, movía mis piernas de arriba hacia abajo entre sollozos y suplica tan solo quería huir de todo lo que mis ojos estaban observando, los brazos de Carlos me presionaban delicadamente impidiéndome cualquier escapatoria. Hasta que de pronto, todo se apago.
##
-Que le paso?- Dulce pregunto seria
-No se Dulce, yo no le hice nada- Cargando a Anahi hablo Carlos
-Dulce solo esta desmayada, me imagino que jamás había visto algo así- Opino Maite
-Tienes razón –Levanto una ceja- Maite termina de matar a estos dos, ya no quiero escuchar sus gritos- Ordeno Dulce
-Esta bien –Maite saco su arma y sin pensar descargo todas la balas a los dos hombres
-Que manera de gastar tus balas, con dos disparos a la cabeza era suficiente- Dulce miro a Maite con desagrado
-Lo siento Dulce –Maite guardo su arma
-Ya no te disculpes, lleva a esta abogada a su nueva habitación. Asegúrate que haya despertado del desmayo por favor, yo iré a descansar creo que ha sido mucho por hoy –Camino Dulce hasta su habitación


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Capitulo 4

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:13 am

Me acerque muy despacio con una rosa blanca entre mis manos, pantalón azul, suéter negro con capucha y gorra negra era mi vestimenta para disimular mi siempre escondida identidad. Miraba hacia todos lados comprobando que los veinte hombres de mi seguridad no apartaran la vista de mi, me encontraba en el cementerio de la ciudad, después de un largo mes fue que pude organizar la visita a la tumba de mi amigo. El delegado y jefe en esta pequeña visita era Carlos, quien era el único que no se apartaba de mi lado. Al leer la pequeña lapida el nombre “Alfonso Herrera” supe que por fin la había encontrado, aparte de encima unas flores marchitas que tenia, para dejar sobre ella la rosa blanca.
Me arrodille y pase una de mis manos por el bastante cuidado césped, baje mi cabeza un poco pensando que tarde o temprano tendría el mismo final que el.
-Dulce recuerda que no podemos tardar mucho tiempo- Carlos comento
Dulce levanto la vista- Ya lo se Carlos, no lo tienes por que mencionar
-Esta bien, me alejare un poco para que estés más cómoda- Propuso Carlos
-Por fin dices algo bueno- Dijo Dulce mirando a Carlos alejarse pocos metros
Bajo mi mirada nuevamente, y sintiendo como la brisa fría del lugar golpea mi rostro comienzo a hablarle a mi amigo pensando que puede oírme.
-El trato con la policía se quedo en veremos –Acaricio la lapida- Después de tu muerte no tuve mas comunicación con ellos, quiero que sepas que me encargue de desaparecer a todos los presentes el día de tu muerte –Negó con la cabeza- Bueno el único vivo es Enrique Puente. Es increíble la belleza que tiene por hija, ya debes saber que la tengo en mi poder –Sonríe- A pesar que no hablo con ella se que esta perfectamente y no hablo con ella porque no se siento que lo fría que soy gracias a este trabajo al ver sus ojos se desaparece, me da miedo pero también produce en mi una curiosidad impresionante.
A mis oídos llega el horrible chillido de unas sirenas de policía y rápido levanto mi vista, todos mis hombres sacan sus armas preparados para cualquier situación.
-Dulce son seis patrullas de policía, me acaban de informar que están en la entrada del cementerio vinieron perfectamente armados, que hacemos?- Nervioso hablo Carlos
La adrenalina comienza a recorrer mis venas y sin dudar un segundo saco mi arma, miro quizás por ultima vez la tumba de mi amigo sin levantarme aun le dejo un beso en su nombre escrito, pensando en voz alta.
-Yo se que me quieres ver mi rey, pero todavía no es el momento –Sonriendo se pone de pie- Que hacemos? Simple vamos a dar la pelea – Comento Dulce cargando su arma
##
Aun no se que va a pasar conmigo, ya había pasado un mes y a pesar de que mi habitación era bastante cómoda quería irme a mi casa, una cama matrimonial, un televisor bastante amplio, un closet con ropa que habían comprado de mi talla, una mesa de noche con algunos libros y un baño propio de gran tamaño, en el único sitio que no había cámaras era en el baño. Solo me dedicaba a ver las noticias de mi país aunque extrañamente en ningún momento hayan mencionado mi secuestro, la mirada triste y preocupada de mi padre me confirmaba lo mal que la estaba pasando. La última vez que vi sus ojos cafés fue la noche que llegue aquí, lo único que quería era tener la llave de la puerta de esta habitación y correr sin mirar atrás.
La comida nunca me faltaba, era excelente tomando en cuenta que estaba secuestrada. Conocí mejor a Carlos de hecho podría decir que ya lo consideraba un amigo, pues era el único con quien me atrevía a hablar. La mirada fría y rostro sin expresión de Maite me daba un miedo terrible, extrañaba mucho a mi madre no había noche que no pensara en ella.
-Permiso aquí te traigo tu almuerzo –Maite entraba a la habitación
Al verla me senté en la cama, sin apartar la mirada del arma que tenia en el pantalón. Se acerco poco a poco hacia mí mientras algunos hombres por fuera de la habitación cerraban mi única posibilidad de escape la puerta, de pronto el sonido de un teléfono me hizo mirarla a los ojos. Después de colocar mi comida en la cama, saco de uno de sus bolsillos un celular.
-Dulce –Contestaba la llamada Maite- No puede ser.. Pero estas bien, tu solo da la orden y te mando mas hombres – Afirmo con la cabeza- Esta bien como tu digas, perfecto adiós – Guardo su celular-
Mire como estaba a punto de salir de la habitación y no pude aguantar tanta curiosidad, deje mi miedo atrás tomando la mayor cantidad de aire y hable.
-Paso algo?- Anahi temerosa pregunto
Se detuvo Maite antes de llegar a la puerta y volteo a mirar a la persona que le hablaba- Si tu querido padre esta con sus amigos policías, disparando sin parar a Dulce
-Que? Pero como acaso ella esta negociando su entrega- Hablo rápido Anahi
-Su entrega? No, solo estaba visitando a un viejo amigo y como por arte de magia llego la policía –Seria comento Maite
-Porque no la llamas y le dices que se entregue, mi padre puede asegurar su seguridad- Propuso Anahi
-No me digas, seguramente como se lo dijeron a Poncho-Negó con la cabeza- Mira solo pídele a dios que tu padre salga vivo de esta situación, Dulce tiene buena puntería y con el cariño que le tiene dudo mucho que le perdone la vida si se lo cruza- Explico Maite
-Ella no lo va matar, no me digas esas cosas- Anahi se le escapaban unas lagrimas
-Tú no conoces a Dulce, que te hace pensar que no lo va a matar-Riendo irónica salio de la habitación Maite
##
Los disparos se escuchaban por todo el cementerio, rompiendo así con la poca paz que reinaba en el lugar cuando llegue. Me encontraba detrás de una pequeña capilla, con la adrenalina a flor de piel, a mi izquierda estaba Carlos quien disparaba cada vez que podía hacia los policías. Levante mí mirada un poco, para confirmar que no era tan alta la capilla, cambie el cartucho vacío de mi arma con uno repleto de balas, antes de guardarla.
-Carlos, necesito que me subas al techo de esta capilla- Ordeno Dulce
-Pero Dulce cada vez son menos hombres los que nos quedan, necesito seguir con mi trabajo- Carlos hablo agitado
-Es una orden, no un favor –Alzo la voz Dulce
Después de ver mi rostro serio Carlos me levanto poco a poco, logrando yo poner mis manos en el techo rustico de la capilla tome un poco de impulso hasta que por fin abrí mis ojos al cielo sobre mi. Me acerque arrastrándome hasta mirar a Carlos que estaba debajo, le ordene que me diera otra arma y sin dudar la puso en mis manos. Cambie mi posición con el mayor de los cuidados, pues los disparos se oigan sin parar. Puse mi pecho pegado totalmente en aquel techo donde me encontraba, mientras mis ojos lograban detallar donde estaban los uniformados. También vi como algunos de mis hombres no dejaban de disparar heridos, no se querían rendir. Un total de ocho policías habían visto mis ojos, ocultos en algunos árboles del lugar y otros en el césped avanzando cada vez más.
Mordí mi labio inferior, saque las dos armas que tenia verifique que estuvieran perfectamente cargadas y con una en cada una de mis manos comencé a eliminar mis objetivos. Primer disparo con la arma de mi mano derecha directo a la cabeza, segundo disparo al pecho justo en el corazón el arma que me había dado Carlos se la llevo bien con mi mano izquierda. Di una vuelta hacia la derecha frunciendo mi ceño, volví a apuntar y no tardaron mucho en salir dos disparos más. No puedo creerlo esto seria mas fácil de lo que pensé.
##
Lloraba y lloraba en la cama, preocupada cada vez más por mi padre. Dios mío por lo que mas quieras no permitas que nada le pase digo entre sollozos, enciendo la televisión y paso los canales esperando alguna noticia de lo que estaba pasando, pero no encontré nada cosa que me desespero mucho mas. Salí de esa cama y con mucha fuerza me dedique a golpear la puerta, entre lagrimas pedía abandonar ese lugar, necesitaba salir de allí. Mis manos ya habían comenzado a doler, cuando lance la comida que horas antes me llevaron a los aires y fue allí cuando entro Maite nuevamente.
-Pero que te pasa? Que significan esos gritos- Molesta hablo Maite
-Quiero saber como esta mi padre, necesito saber que esta bien- Hablo entre lagrimas Anahi
-Mira niña rica créeme que en estos momentos tengo demasiados problemas, como para intentar controlar tus lagrimas –Frunció el ceño Maite
-Problemas? Que clase de problemas- Pregunto Anahi limpiando sus lágrimas
-Se trata de drogas, no me digas que querrás meterte en el negocio- Comento irónica Maite
-No por supuesto que no- Limpio sus lagrimas- Por favor sabes como esta mi padre o Dulce?- Pregunto Anahi
-Tu padre no se nada de el y Dulce ya viene para acá logro salir victoriosa ante la sorpresita policial –Afirmo Maite
-En las noticias no han dicho nada de lo sucedido yo lo único que quiero saber es si mi padre esta bien- Dijo Anahi
-Debe estar bien, no crees que si hubiera muerto el jefe de la noticia nacional lo pasan de inmediato por las noticias- Explico Maite
Tenía razón Maite, así que solo me dedique a afirmar con la cabeza cuando el sonido del noticiero llego a mis oídos. Voltee mi mirada y subí el volumen para escuchar la noticia de ultima hora, la morena que me acompañaba en la habitación también se quedo concentrada viendo el gran aparato.

*Reportera*
“Interrumpimos nuestra programación para informarles de un fuerte intercambio de disparos que se suscitó en el cementerio del centro capital. Algunas fuentes nos explicaron que dicho suceso se inicio, tras la llegada de la narcotraficante mas buscada del país Dulce María Espinoza, pero para que nos confirme dicha información tenemos en nuestra línea telefónica al jefe de la policía nacional Enrique Puente”
Voz de Enrique Puente- “Buenas tardes señorita, quiero confirmarle que el intercambio de disparos fue en el cementerio de la ciudad, alguno de nuestros informantes nos hizo llegar la noticia de que Dulce asistiría a ese cementerio el día de hoy. Ciertamente no logramos atraparla, aunque debo informar con alegría que el día de hoy logramos incautar tres toneladas de cocaína de este cartel”
“Bueno esta información será mas detallada en la emisión estelar de nuestro noticiero, los dejo con nuestra programación con una pregunta en el aire. Cuando será que la policía nacional, por fin lograra atrapar a la peligrosa delincuente?”
##
Con mucho cuidado logre salir del cementerio dejando atrás a aquellos policías que soñaban con atraparme, con Carlos subí a una camioneta para rápidamente llegar a las montañas de la ciudad, era de noche cuando ya me bajaba del helicóptero nuevamente aborde una camioneta para por fin llegar a la finca. Estaba feliz porque pude salir con vida el día de hoy, lastimosamente esa felicidad no me acompaño mucho pues gracias a que Carlos encendió la radio del coche me enteraba que la policía había decomisado una droga que tenia como destino el norte de este continente. En este negocio el dinero llega muy fácil, pero como llegaba se te podía ir jamás me ha gustado perder dinero. A pesar que en todos los estados de este país tenia dos o tres laboratorios de cocaína, nada hacia yo con tanta mercancía si no lograba sacarla de aquí.
Ya había llegado a mi destino, baje bastante molesta de la camioneta y me dirigí a mi despacho después de gritar el nombre de Maite, saque mi arma para ponerla en mi escritorio comenzando a dar vueltas producto de mi enojo.
-Dulce, disculpa estaba tratando unos asuntos- Maite cerro la puerta del despacho
-Ah si y esos asuntos tienen que ver con mi MERCANCIA!!!- Grito Dulce
-Yo te puedo explicar Dulce- Bajo la cabeza Maite
-Explícame eso es lo que mas deseo en este momento, quiero una maldita explicación. Como es que la policía tiene en su poder algo que es mío, no, no –Paso una mano por su rostro- Porque esa droga todavía estaba aquí, si se suponía que Ayer tendría que estar en el norte- Roja del coraje Dulce miro a Maite
-Yo también me sorprendí al ver la noticia, no entien..
Dulce interrumpió a Maite- Yo no me sorprendí, me enoje que es algo completamente diferente. Perroni es mi dinero, es mi droga, es mi negocio
-Yo lo se, tengo entendido que no salieron ayer por un problema con los aviones –Explico- Y a primeras horas de la mañana llego la policía –Maite miraba como Dulce tomaba un trago de whiskey
-Aja y desde cuando la policía de este país sabe de donde nosotros sacamos la droga? –Dulce lanzo el vaso a la pared
-Tenemos un infiltrado Dulce, porque mira primero saben que tu estabas en el cementerio –Nerviosa- Y después pasa lo de la droga –Explico Maite
-Dulce se acerco a Maite- Dame tu arma Maite, quiero que me des tu arma ya –Exigió Dulce
Maite nerviosa le entrego su arma a Dulce- ahi la tienes
Dulce apunto a la cabeza de Maite molesta- Yo te pago para que te des cuenta de esa clase de detalles, no tengo porque esperar a que venga la policía a robarme mi mercancía
-Lo siento de verdad lo siento- Hablo Maite con los ojos cerrados
Bajo el arma- Sabes que no importa, el idiota de enrique me robo yo me puedo desquitar con su querida hija –Dulce frunció el ceño
-La vas a matar?- Pregunto Maite
-Si creo que ya es hora de salir de esa rubia- Le entrego el arma a Maite- Aunque tengo una mejor idea, vamos a poner al director de la policía en tres y dos, simple o me devuelve mi mercancía o su amada hija se muere –Dulce explico
-Dime como vamos a hacer eso y me pongo manos a la obra- Afirmo Maite
-Busca una cámara y que la abogada le mande un mensaje a su papa, quiero que el mensaje diga que la vamos a matar si no regresa la droga- Dulce ordeno

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Capitulo 5

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:13 am

Carlos fue el encargado en traerme la cena y mientras terminaba de comer escuchaba de su propia boca todo lo que había pasado en el cementerio. Ya sabia que Dulce había ido allí para visitar la tumba de su amigo, pues era lógico que no pudo asistir a su funeral, las palabras del quizás asesino frente a mis ojos lograban calmarme un poco bastante extraño ya que solo lo conocí hace un mes. Mi ahora nuevo amigo me traía diferentes libros para que yo no me aburriera tanto, el también me dijo que aparte de disparar un arma una de sus mas grandes pasiones era la lectura. Podíamos pasar horas hablando o simplemente riendo de las diferentes anécdotas que siempre me contaba.
-Que haces aquí Carlos?- Pregunto Maite seria entrando a la habitación
-Carlos se levanto nervioso- Vine a traerle la cena, ya es de noche y supuse que tenia hambre
-Esta bien, ya entendí- Maite acomodaba una cámara frente a la cama
-Que.. Que haces, bueno no es suficiente con las cámaras que hay en la habitación?- Temerosa pregunto Anahi
-Esta cámara es para que le mandes un mensaje a tu padre –Respondió Maite sin dejar de hacer su trabajo
-Seguramente comenzaran a negociar tu liberación –Sonriendo comento Carlos
-Liberación? Por dios Carlos deja de decir chistes- Maite miro a Carlos
-Entonces no me van a liberar –Anahi bajo la cabeza desanimada
-No esta cámara esta aquí, porque necesito que le mandes un mensaje a tu querido padre –Aclaro- Quiero que le digas que o regresa la droga que nos quito o te mueres –Maite frunció el ceño
##
Observaba todo lo ocurrido en la habitación de Anahi desde mi despacho gracias a las cámaras, me costaba entender porque se tardaban tanto creo que debo poner micrófonos también, así no trato de adivinar que es lo que tanto hablan. Se me había vuelto casi una costumbre, venir en horas de la noche simplemente a ver que tanto hacia la hija del director de policía para olvidarse del encierro, algunas veces leía algún libro, otras pasaba las horas escribiendo en una pequeña libreta y cuando la soledad la acompañaba solo se dejaba caer en un profundo sueño, sin saber que mis ojos estaban pendientes de ellos. La paciencia no era una cualidad en mí, incluso creo que ese era uno mas de mis grandes defectos, en la pequeña pantalla solo miraba como una y otra vez la rubia negaba con su cabeza. Ya no aguantando tanta incertidumbre, salí de mi despacho rumbo a la puerta de la habitación dispuesta a escuchar lo que tanto decían.
-Se le ofrece algo Dulce?- Pregunto un hombre armado pegado a la puerta de la habitación de Anahi
-Si que te vayas de aquí, no se si quieres ve a tomar un vaso de agua, jugo lo que sea pero apártate de mi vista- Molesta hablo Dulce
-Lo que usted diga, me retiro- El hombre se alejo rápidamente
Mire como el hombre camino apartándose del lugar, mañana mismo le digo a Maite que ponga los dichosos micrófonos, es bastante estupido que yo tenga que pasar por esto de escuchar conversaciones pegada a una puerta pienso al ver que Richard se acerca, interrumpiendo mi curiosa tarea. Cruzo mis brazos y con cara de molestia niego con la cabeza, borrando casi de un soplido la sonrisa que traía minutos antes.
-Dulce no es mejor que pases a la habitación, digo así podrías escuchar lo que hablan- Propuso Richard
-Mira idiota porque mejor no te ahorras tus comentarios y te vas de aquí, antes que me moleste aun más tu presencia- Frunció el ceño Dulce
-No quiero que te molestes- Negó con la cabeza- Oye y ahora que vas hacer que la policía decomiso la droga?- Pregunto Richard
-Mis ganas por arrancarte la lengua con un cuchillo, crecen cada vez más, con cada palabra que mencionas- Informo Dulce
-Mejor me retiro- Richard prácticamente corrió del lugar
Y desde cuando al personal de mi seguridad le importa cual será mi próximo paso, es verdad ellos eran los encargados de hacer todos los trabajos es evidente que para eso les pago. Pero eran pocos los que se atrevían a hablarme, mucho menos para preguntarme algo referente a lo que pensaba o no hacer. Mi cerebro comenzaba a sacar conclusiones, hasta que recordé para que estaba en esa puerta, olvide todo y concentrada me dedique a escuchar.
-Por favor Anahi, has lo que Maite dice ella sabrá lo que hace- Carlos miro a Annie casi rogando
-Cuando van a entender que es imposible que mi padre pueda regresarles esa droga?-Negó con la cabeza- El es el director de la policía, esa mercancía no la puede sacar así como así podría perder su trabajo hasta lo pueden mandar a la cárcel- Explico Anahi
-Mira niña quieres que te sea sincera. Me importa muy poco lo que va hacer tu padre para sacar esa mercancía, tu trabajo es cumplir con lo que te estoy ordenando- Molesta hablo Maite
-Ya dije que no voy a decir una palabra- Cruzo sus brazos Anahi
-No te imaginas las ganas que tengo de darte una buena pali..
Carlos interrumpió a Maite- Anahi debes hacerlo, créeme te pueden lastimar
-HABLA!!!- Grito Maite molesta
-Baja el tono de voz, me duele la cabeza- Dulce entraba a la habitación
-Lo siento Dulce- Se disculpo Maite
##
Mire como entro a la habitación y realmente me sorprendió pues pensé que no volvería a ver su cara, evitando mirarme paso su mano derecha por su rostro con cierta fatiga. Quería decirle tantas cosas, todo lo que había guardado en un mes pero aquel discurso para lograr convencerla de su entrega se me borro rápidamente de mi cerebro, cuando no más de un segundo sus ojos cafés invadieron los míos y como la primera vez el frío de mis manos apareció. Esquivo mi mirada y a paso lento se acercaba cada vez mas, su rostro solo detallaba el suelo. Cuando tan solo estaba a unos metros de mi, saco su arma y mi cuerpo se paralizo, vi como verifico si tenía balas, la cargo y seguidamente le quito el seguro. Mi corazón latía cada vez mas, el miedo invadía todo mi cuerpo mientras el silencio era imponente.
-Enciende la cámara Maite, como la señorita no va hablar vamos a mandarle a su padre el video de su muerte- Dulce comento irritada
-Lo que tú digas Dulce- Maite encendió la cámara
Dulce levanto su arma y la pego de la cabeza de Anahi- Te.. Te llego.. Te llego la hora
Las lágrimas en mis ojos comenzaron a invadir todo mi rostro, mientras todo mi cuerpo temblaba sin poder evitarlo. Ya su boca había pronunciado mi terrible desenlace, el miedo hacia que cada vez mas aumentara mi respiración.
##
Mi corazón se detuvo en un segundo, porque no podía simplemente disparar ya lo había dicho esta abogada tenia que desaparecer pero me comenzaba a dar cuenta que yo Dulce María la despiadada asesina como ella misma me llamo la primera vez que nos vimos, no era capaz de apagar esa mirada azul. No paso ni un minuto cuando una mano me tomo el brazo, apartando así mi arma de la cabeza de Anahi.
-No.. No lo.. Hagas por favor –Carlos hablo nervioso
-Jamás escúchame bien –Frunció el ceño- Jamás en tu despreciable vida, te atrevas a tocarme cuando estoy apuntando a alguien- Dulce molesta hablo despacio
Carlos bajo la cabeza- Lo siento, pero te pido por.. Por favor por lo que mas quieras.. No le hagas nada.. No la mat
Maite interrumpió a Carlos- Cierra la boca Carlos, que crees que estas haciendo
-Que esta haciendo?- Levanto una ceja- Esta firmando su sentencia de muerte, no lo ves – Dulce molesta comento
-Si quieres.. Mátame pero por favor no le hagas daño a Anahi- Carlos hablo tembloroso
-Te quiero fuera de esta habitación ya- Ordeno Dulce
-Pero..
Maite volvió a interrumpir a Carlos- Dulce ya dijo lo que tenias que hacer
Porque tenía que defenderla, porque se atrevió a tocarme, eran preguntas que llenaron mi cerebro mientras observe como salía Carlos de la habitación. Me di cuenta que no dejaba de llorar Anahi y al mirar como sus manos temblaban volví a la misma posición de antes. Pegue mi arma a su cabeza, cerré mis ojos un segundo y.
-Habla tu padre quiere escuchar el mensaje- Dulce hablo despacio
-Papa.. Papa debes buscar la droga que decomiso la policía, y regresarla como sea.. Papa me van a matar si no cumples, te extraño- Entre lagrimas hablo Anahi
-Apaga la cámara Maite, ya la señorita dijo lo que tanto queríamos- Dulce bajo el arma, sin dejar de ver a Anahi
-Me encargare de mandar el video- Maite recogía la cámara
Dulce miro a Maite- Asegúrate que lo reciba en sus manos
Sus sollozos producían en mi algo difícil de explicar será culpa, porque yo era la responsable de sus lagrimas. Guarde mi arma y salí de la habitación, no quería escucharla llorar. Afuera de la puerta me encontré con el rostro temeroso de Carlos, bastante seria lo observe no más de un minuto para así dirigirme hacia mi despacho deseando no haber salido de allí. Serví un trago de whiskey para luego tomarlo rápidamente, tome asiento y mis ojos miraron las cámaras de la habitación de la hija del director de la policía. A pesar de que ya se encontraba sola en la habitación no dejaba de llorar, me imagino que debe ser por el miedo que siente. Cuando de la nada veo la llegada de Carlos a la ya mencionada habitación, mi ceño se frunce cuando me doy cuenta que ella entre lagrimas corre a abrazar a quien hace tan solo unos minutos pedía por la vida de ella.
-Gracias muchas gracias de verdad- Entre lagrimas hablaba Anahi
-No tienes nada de que agradecer, yo se que soy uno mas de tus secuestradores. Pero créeme lo que mas deseo es que esta pesadilla para ti, se termine- Carlos hablo sin dejar de abrazar a Anahi
-Si no fuera por ti no estaría con vida ahora mismo- Anahi rompió el abrazo
-Mira si Dulce te hubiera querido matar, las palabras de este cobarde hombre no hubieran servido- Limpiando las lagrimas de Annie- Yo creo que solo te quería asustar, porque de verdad a ella no le tiembla el pulso para matar a nadie- Carlos confeso
La confianza que se trasmite por las cámaras, me molesta bueno mas que molestar me incomoda, pero que se cree Carlos para abrazarla? O mejor dicho que pasa entre ellos dos. Apago el pequeño monitor y bastante irritada me levanto de mi escritorio, abro la puerta de mi despacho, ordeno a Richard que me lo traiga, pues sorpresivamente lo encontré detrás de mi puerta. Entro de nuevo y intentando controlar mi mal humor lleno otro vaso con whiskey, pero esta vez cierro los ojos para tomarlo muy despacio. No pasaron ni dos minutos cuando veo como Carlos cierra la puerta del despacho y con su típica mirada de miedo se queda parado.
-Me dijeron.. Que.. Que me estabas buscando?- Pregunto Carlos nervioso
-Así es, quiero que me expliques porque actuaste así en la habitación de la secuestrada?- Dulce le daba un sorbo a su bebida
-Anahi se volvió como una amiga para mi Dulce- Carlos explico con voz nerviosa
-Amiga? –Risa sarcástica- Mira Carlos tú como Maite estas conmigo desde el principio, eres muy buen empleado pero eso no se significa que no te pueda matar. Sabes por que no te pegue un disparo en esa habitación? Porque seguramente se desmayaría la hija de Enrique –Dulce aclaro
-De verdad lo siento Dulce- Bajo la mirada Carlos
-Seguro que es tu amiga o es que acaso deseas algo mas con ella?- Molesta pregunto Dulce
-Algo mas no Dulce, le aseguro que solo es mi amiga porque piensa eso- Carlos se asusto al ver que Dulce lanzo el vaso a la pared
Se acerco a Carlos- Porque entras a su habitación y la abrazas? No quiero que te vuelvas acercar a ella me entendiste o te lo tengo que explicar de otra forma
-Pero Dulce yo solo quería saber com.. Lo interrumpió un fuerte golpe que le dio Dulce en la nariz
-Porque te empeñas en llevarme la contraria-Alzo la voz- No me provoques Carlos, tu me conoces perfectamente –Dulce molesta hablo
-Lo que tú digas Dulce- Carlos intentaba detener la sangre que salía de su nariz
Dulce le dio una pequeña toalla a Carlos- Si lo que necesitas es a una mujer, dímelo y te la consigo pero a ella ni la mires
-Te juro que solo la veo como una amiga, no se porque piensas otra cosa- Carlos nervioso replico
-Permiso Dulce.. Pasa algo?- Pregunto Maite al ver a Carlos
-No pasa nada –Negó con la cabeza- Carlos vete, déjame a solas con Maite- Dulce regreso a su escritorio
-Esta bien, me retiro –Carlos salio
-Ya mande el video Dulce, en horas de la mañana el director de la policía lo debe tener en sus manos- Maite se sentó frente a Dulce
-Perfecto, yo me iré a dormir. Manda a limpiar todo este desastre por favor- Dulce se levantaba
-No te preocupes por eso, oye Dulce sin intenciones de molestarte te puedo preguntar porque no la mataste? Digo Carlos la defendió pero se que eso no te importo- Maite miro a Dulce
-Ni yo misma se porque no le dispare –Confeso- Y a Carlos ni me lo nombres, ahora me salio con que la abogada es su amiga –Resoplo- Será que tengo cara de estupida? Desde cuando un hombre es amigo de una mujer- Comento Dulce
-Bueno la verdad no comparto lo que dices –Negó con la cabeza- Recuerda Poncho era tu mejor amigo y era un hombre – Sonríe Maite
Dulce se levanto- Eso es diferente, Poncho era como un hermano para mi. Además el no se puede comparar con Carlos, primero porque no era cobarde
Ríe- En eso si tienes razón a veces Carlos es tan cobarde, todavía no entiendo como es bueno en este trabajo- Afirmo- Eres mi jefa Dulce pero también una gran amiga, de hecho Carlos también es nuestro amigo nos conocemos desde hace muchos años, porque ahora actúas así con el? Esta bien acepto que lo que hizo en la habitación no fue lo mejor pero, sabemos que el es una buena persona- Explico Maite
-Si lo se, pero no quiero que se acerque a Anahi y ya esta decidido- Afirmo Dulce
-Ya va y desde cuando es Anahi?- Maite levanto una ceja
-Desde que el la llamo por su nombre o acaso lo olvidaste- Respondió rápido Dulce
-Una respuesta bastante apresurada no?- Sonríe- Si lo que piensas es que Carlos y esa fresa tengan algún tipo de romance despreocúpate, el solo quiere una amistad –Aseguro- Además no creo que la Abogada le haga caso, que yo sepa a ella no le gustan los hombres –Confeso Maite
-Que?- Sorprendida hablo Dulce
-A no ser que estés así, por que –Murmuraba afirmando- Dulce a ti te gusta la fresa? –Pregunto- Claro por esa razón vives metida aquí, viendo las cámaras de su habitación –Sonríe- Y por eso te molesta tanto la cercanía que tiene Carlos con ella, no te atreviste a dispararle tampoco claro ahora todo encaja- Maite segura comenta
-No se de que hablas, mejor me voy a dormir- Dulce salio rápidamente del despacho
A quien no le podría gustar la fresa como la llamaba Maite, pienso al salir del despacho pero eso no significa que tenga razón en todo lo que dijo. Me detengo frente a la habitación de Anahi, quisiera pasar y disculparme por lo que hice.
##
Mis lagrimas no dejaban de salir, el miedo que tenia cuando estaba a punto de morir aun no abandona mi cuerpo y por esa razón no dejo de llorar ni de temblar. A pesar que Carlos me dijo que el no tenia nada que ver con que yo aun este viva, siempre viviré agradecida con el. Abrazo una de las tantas almohadas de la cama, recordando como nuestras miradas se cruzaron en ese segundo cuando por fin me miro. Porque me haces pasar por una situación así, si eres tan, tan, tan mucho cuidado con lo que te atreves a pensar ella jamás va a dejar de ser aquella cruel asesina que tu padre siempre te hablo.
-Quiere pasar a la habitación de la secuestrada Dulce, porque si lo desea le puedo abrir yo tengo la llave- Preguntaron
-No solo vine para asegurarme que estaba todo en orden. Con permiso me voy a dormir- Dulce se alejo

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Capitulo 6

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:14 am

El día estaba muy lindo, la verdad el sol estaba a todo su esplendor lo pude comprobar pues como algunas mañanas decidí salir a trotar unas dos horas, por la finca. Cruce algunas palabras con uno que otro hombre de mi seguridad, ellos siempre se dirigían a mi con ese tono de respeto o miedo que no lograba descifrar, me interesaba saber como eran sus vidas si tenían familia o hijos, la necesidad por ganar un poco de dinero era lo que a la mayoría los había empujado a tener este trabajo, matar, secuestrar o alguna que otra bomba eran pocas cosas para ellos con tal de que sus familias no les faltara nada. Es curioso como ese dinero lleno de sangre obtenido gracias a la droga podría, asegurarle un futuro a cualquier individuo.
Después de tomar una ducha, camine hasta la cocina de la casa creo que se me había pasado la hora del desayuno. En el camino me encontré con una Maite sonriente, pues seguramente decidió creer toda la pequeña conclusión que saco la noche anterior, evitando que me hablara al respecto le ordene que me averiguara si el famoso video habría llegado a las manos de Enrique. Al entrar a la cocina tome asiento en una pequeña mesa, mientras una de las señoras que trabajaba en la finca me servia mi deseado desayuno.
-Listo Dulce, según los informantes ya el director de la policía tiene el video en sus manos- Maite comento antes de sentarse aun lado de Dulce
-Bueno ahora veremos que es lo que va hacer el señor, para regresarme lo que me quito- Dulce comenzaba a comer
-Buenos días, espero que las dos hayan descansado bien- Comento Carlos entrando
-Buenos días Carlos, huy pero tremendo moretón te dejaron en la cara- Maite negaba con su cabeza
-Seguramente se borrara en un par de días- Carlos explico sentándose frente a Dulce
-Maite te conseguirá una crema, para que se borre mas rápido- Dulce levanto una ceja al mirarlo
-Gracias Dulce- Carlos sonríe
-Ajam- Dulce seguía comiendo
-Oye Dulce, quieres que le lleve el desayuno a la fresa de una vez o espero una hora mas?- Pregunto Maite
Sabía perfectamente que esa pregunta era para molestar, por el trato que tuve la noche anterior con Carlos y por aun no confirmarle su dichosa teoría. Bastante relajada probé mi jugo de naranja, para después mirar a uno de mis mejores empleados a los ojos. Es verdad no siempre se tiene la razón.
-Muévete de aquí Carlos, se que te mueres por llevarle el desayuno. Así que anda ve olvida lo que te dije ayer- Informo Dulce
-Gracias Dulce, es que le recomendé un libro y me gustaría saber que le pareció- Carlos feliz se levanto
-Maite, fue mi imaginación o Carlos dijo libro?- Dulce intrigada pregunto
Ríe- ay Dulce, creo que deberías alejar un poco tanto trabajo y hablar con los amigos que tienes, sabes como antes- Sonríe- Para que te enteres Carlos tu querido, sicario le gusta leer- Comento Maite
-Seguramente fue esa nueva actividad lo que lo puso más cobarde. El no es un hombre normal, antes eran telenovelas y ahora leer seguramente las historias que lee deben ser mas románticas por eso sea vuelto tan sentimental- Opino Dulce
##
Fue inútil dormir, cada hora, cada minuto, cada segundo recordaba lo vivido. Sentía una fuerte pesadez en mi cuerpo, mis ánimos por levantarme de aquella cama no existían y el frío cada vez era mas insoportable, mi cuerpo temblaba desesperado cuando me daba cuenta que todavía me quedaban mas lagrimas en mi, pues salían lentamente de mis ojos. Donde deje la esperanza, cuando perdí mi fe, porque deseaba tanto retroceder el tiempo e impedir que Carlos me salvara de una muerte sin retorno.
-Aquí te traigo un delicioso desayuno- Carlos entraba sonriente
-Llévatelo.. No tengo hambre- Sin ánimos respondió Anahi
-Que? No nada de eso, levántate mira que quiero saber que te pareció el libro- Carlos arreglaba el desayuno en la cama
-No leí Carlos, ni siquiera tenia ánimos para hacer eso. Yo solo me dedique a llorar todo lo que. Que te paso en el rostro?- Pregunto Anahi
-Bueno si desayunas también te puedo contar, así que sal de esa cama- Carlos animado contesto
-No puedo y no quiero tengo mucho frío- Anahi hablo decaída
##
-Si Dulce ya hemos hecho tres viajes al norte, después de saber que la policía decomiso las cuatro toneladas puse a todos a trabajar, así que ya te debes imaginar cuanto dinero va a llegar mañana- Sonriente comento Maite
-Al fin una buena noticia, no podemos dejar de producir Maite así que informa a todos los laboratorios que se pongan a trabajar al máximo- Dulce ordeno
-Así lo están haciendo, no te preocupes- Afirmo Maite
-Sabes que es lo que me gusta de esta finca, este olor a naturaleza y el silencio que se percibe en cada paso- Dulce comento
-Muy cierto esta finca es perfecta- Hablo Maite
Caminaba por las afueras de la finca en compañía de Maite, al final tenia razón creo que deje atrás algunas cosas que hacia antes por estar tan metida en el trabajo. Ya me importaba poco lo que había pasado con la mercancía que la policía me incauto, pues me informaron que esa pequeñez dio paso a una buena suma de dinero, aunque de igual forma me causaba mucha intriga lo que seria capaz de hacer un padre por la vida de su pequeña hija.
-Perdón que las moleste, pero me acaban de informar los hombres de seguridad de la entrada que hay dos personas que desean hablar con usted Dulce- Informo Richard
-Conmigo? Y como saben que yo estoy aquí, como rayos encontraron esta finca- Dulce respondió Molesta
-Tranquila Dulce yo puedo ir a ver de que se trata, vamos a ver como llegaron hasta aquí- Maite propuso
-Espera Maite, por si no lo sabes yo tengo una orden de captura, pero no soy la única –Negó con la cabeza- A ti y a Carlos también los esta buscando la policía- Finalizo Dulce
-Si usted lo autoriza Dulce yo puedo ir y matar a los intrusos- Propuso Richard
-Que? Mira mi rey no te tomes ninguna atribución- Maite hablo
-Disculpe pero yo le hable a Dulce- Aclaro Richard
-Bastante basto resulto Richard –Alzo una ceja- Mira hombrecito, tu a Maite la debes tratar con respeto ella es mi mano derecha por lo tanto es tu jefa igual que yo, te quedo claro- Dulce Frunció el ceño
-Discúlpeme señorita Perroni- Richard se disculpo
-Que dices Maite lo vas a disculpar?- Dulce sonriendo miro a Maite
-Solo porque tengo asuntos que atender- Maite comenzó a hablar por un radio
-Dulce, Dulce al fin te encuentro- Corriendo se acerco Carlos
-Mira Richard aquí apareció mi mano izquierda y digo izquierda porque a veces es un poco torpe, cobarde o inútil pero igual lo debes obedecer entendiste- Dulce aguantando la risa hablo
-Como usted diga Dulce- Afirmo Richard
-Tu jamás vas a cambiar- Maite sonriendo miro a Dulce
-Hay que ponerse seria Maite aquí una de las mentes mas cultas de este cartel va hablar. A ver Carlos que paso- Dulce pregunto
-Es Anahi, fui a llevarle el desayuno pero no quiso comer –Intentando controlar la respiración- Y es que me di cuenta que esta ardiendo en fiebre- Finalizo Carlos
-Fiebre? Vamos camina, Maite por favor manda a traer un doctor- Ordeno Dulce
-Tranquila ya te lo mando, mientras iré a ver cual es la visita- Maite comenzó a caminar
##
Ya le había encontrado explicación al frío que sentía, la fiebre que tenía seguramente era bastante alta porque mi cuerpo cada segundo que pasaba lo sentía más débil. Mi apetito aun no llegaba, cuando de pronto vi como habrían la puerta. Por un momento pensé que era Carlos, pero me equivoque la chica quien horas atrás había deseado que me matara hacia su aparición.
-Busca lo que te pedí Carlos- Ordeno antes de cerrar la puerta
Se acerco poco a poco a la cama, mi respiración era lenta y cansada como si hubiera corrido un maratón el día anterior. Sorpresivamente se sentó en la cama y con su mano derecha toco mi frente, mis ojos se cerraron casi al contacto.
-Ya mande a llamar a un medico, no te preocupes vas a estar mejor- Hablo Dulce
-Un envase con agua fría y una pequeña toalla-Entraban a la habitación- Aquí esta lo que me pediste Dulce, te lo dejo aquí cerca- Carlos lo arreglo a los pies de su jefa
-Por favor llévate el desayuno de aquí Carlos, dile a la señora de la cocina que te prepare un jugo de uva y me lo traes. Mi mama me daba eso cuando tenía fiebre- Explico Dulce
-Esta bien –Agarro el desayuno- En unos minutos te traigo el jugo con permiso- Carlos salio de la habitación
Acaso había resultado el video que le mandaron a mi padre, no existía otra explicación para tanta preocupación. Con su mano derecha aparto algunos cabellos de mi frente y con las yemas de sus dedos, limpio algunos rastros de mis lágrimas cosa que me provoco un ligero escalofrío, no sabia si era producto de la fiebre o de su cercanía. Sus ojos cafés me miraban como buscando alguna respuesta, pero lo cierto es que no dijo ni una palabra. Bajo la mirada y con ambas manos presiono la toalla intentando apartar la mayor cantidad de agua posible.
-Esta sensación no te va a gustar, pero te va ayudar a bajar tu temperatura- Explico Dulce
Al darme cuenta que pondría la toalla húmeda sobre mi frente, casi de manera instantánea saque mi mano derecha de las sabanas para así llegar a su rodilla. Cerré mis ojos esperando sentir lo frío, pero al darme cuenta que no llegaba abrí mis ojos, dándome cuenta que Dulce miraba mi mano en su pierna. De la nada volteo a mirarme y con un rostro serio comenzó a pasar la toalla por mi frente. Cada vez que sentía la toalla húmeda mi mano presionaba su rodilla.
-Creo que deberías apartar esas sabanas de tu cuerpo, si no lo haces la temperatura seguirá igual- Dulce comento
-Esta sabana no es tan gruesa, de hecho no me cubre del frío. Solo cubre mi cuerpo ya que estoy en ropa interior- Anahi hablo en voz baja
-Bueno, entonces déjatela- Dulce volvía a mojar la toalla
-Funciono el mensaje que le mande a mi papa?- Pregunto Anahi
-No lo se, porque la pregunta- Dulce volvía a pasar la toalla por la frente de Anahi
-Porque no encuentro otra explicación, para que tú estés aquí cuidando de mi fiebre- Anahi expreso sincera
-Oye lo único que deseo es que disculpes mi comportamiento de ayer, tenia que hacerlo de alguna forma tenia que presionar a tu padre- Confeso Dulce sin dejar de mover la toalla
-Me ibas a disparar, mejor dicho me ibas a matar- Se le escaparon unas lagrimas a Anahi
-No llores eso no ayuda –Limpio algunas lagrimas- Y si quieres que sea sincera, no puedo matarte- Dulce aparto la mirada
-No puedes porque?- Pregunto Anahi
-Eso todavía intento averiguarlo- Confeso Dulce mojando la toalla
Podría jurar que estaba nerviosa pues sus manos temblaban, donde quedo la mujer asesina que era noticia, la que prendió en llamas a aquellos hombres que me secuestraron e intentaron abusar de mí. No sabia como explicar lo que estaba sintiendo mi cuerpo en estos momentos, pero estoy segura que no eran síntomas de esta fiebre. Levante un poco mi cuerpo, mientras que la mano que tenía en su rodilla la subí un poco más hasta llegar a sus mojadas manos gracias a la toalla.
-Mírame –Anahi pidió
-Quieres decirme algo- Pregunto Dulce mirando a Anahi
-No solo quiero buscar una respuesta a esto que me pasa- Anahi confeso
##
Ya no podía controlar mi corazón, no entendía el ataque de sinceridad que tenia ante esos ojos azules, mis manos temblaban y al sentir su mano tocar la mía mis nervios crecieron. Sus hermosos ojos cada vez se acercaban mas a mí, la sangre de mi cuerpo se paralizo al rozar su nariz con la mía y ella sin soltar mi mano decidida unió sus labios con los míos.
-Dulce, necesito qu.. Interrumpo algo –Pregunto Maite al entrar a la habitación
-Nada no interrumpes nada- Nerviosa Dulce se separo de Anahi pero sin soltar su mano
-Si tu lo dices, Dulce recuerdas los visitantes que llegaron es urgente que los veas- Comento Maite mirando como no soltaban sus manos
-Porque? Quienes son- Pregunto Dulce
-Aquí esta el jugo de uva- Carlos sonriente entro a la habitación
-Jugo de uva? Eso bajara la fiebre aunque ya viene el doctor- Maite afirmo
-Imagino que traes una ibuprofeno, también verdad- Dulce levanto una ceja
-Si Dulce, la señora que preparo el jugo me dijo que la trajera- Expreso sonriente Carlos
-Bueno que Carlos le de la pastilla y el jugo, créeme necesito que me acompañes- Maite opino
-Esta bien- Miro a Anahi- Yo regresare mas tarde a ver como te sientes- Dulce le hablo a Anahi
-Te estaré esperando hasta entonces, creo que tenemos que hablar- Anahi comento en voz baja
-Si así será- Dulce se levanto despacio soltando la mano de Anahi
-Yo estaré esperando al doctor con ella- Carlos comento
-Esta bien, con permiso- Dulce salio de la habitación
Porque no me interrumpió Carlos, pienso al entrar a mi despacho ahora que le voy a decir a Maite, quien me seguía. Sin darme cuenta le estaba dando la razón, a toda su conclusión.
-Supongo que debes estar pensando que te diré “Te lo dije”- Sonriendo Hablo Maite
-Hablemos de eso en otro momento, por ahora dime quienes son los famosos visitantes- Sentándose Hablo Dulce
-Pues los visitantes son dos personas un hombre y una mujer- Sentándose- Vienen a buscar trabajo, pero lo curioso es su antiguo trabajo –Maite explico
-Para quien trabajaban?- Pregunto Dulce
-El hombre con los hermanos Querales, ese cartel esta agarrando fuerza- Afirmo- Y la chica en el cartel de Pandora- Concluyo Maite
-Que? Y que les hace pensar a ellos que yo les daré trabajo –Risa irónica- No hablemos de estas cosas Maite, por dios mátalos – Finalizo Dulce
-Si eso era justo lo que iba hacer, cuando ambos me dijeron que antes querían hablar contigo –Alzo una ceja- Dicen que tienen buena información y que te puede interesar- Comento Maite
-Lo dudo a mí que me va a importar los hermanitos Querales y bueno la otra que se pudra así se salva de caer en mis manos-Frunció el ceño Dulce
-Me dijeron que esos dos carteles se unieron para buscar tu muerte –Confeso Maite
-No me digas y desde cuando los pájaros le tiran a la escopetas- Negó con la cabeza- Que mas dijeron?- Pregunto Dulce
-Mas nada te quieren ver a ti, dicen que si después de lo que te van decir, si los deseas matar ellos no pondrán resistencia- Maite explico
-Están en el sótano?- Pregunto Dulce
-Exactamente, allí te esperan- Afirmo- Por cierto el igualado de Richard cuando los vio, los quería matar me pareció bastante extraño- Comento Maite
-Vamos a ver a los desempleados primero –Se levanto- Después nos encargamos del Richard ese –Finalizo Dulce


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Capitulo 7.

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:15 am

Los hermanos Querales eran los típicos niños pudientes que un día decidieron volverse delincuentes, siempre había escuchado de ellos pero tengo que aceptar que aun no los conocía, simplemente podía identificar sus rostros por las noticias de los periódicos de los últimos años. A diferencia del cartel de Pandora, yo misma lo bautice con ese nombre a pesar de que la policía lo conocía con otro seudónimo, la mente maestra o la cabecilla de aquel cartel era una vieja amiga mía que jamás dejo de sorprenderme, trabajo aproximadamente tres años conmigo luego de entender como se manejaba el negocio de la droga, me robo una fuerte suma de dinero y se fue. Siempre hábil e impredecible Teresa supo huir de aquella muerte que yo le tenia preparada, al pasar de los años supe que estaba haciendo negocios con diferentes tipos de droga a diferencia de mi que solo me dedique a traficar cocaína, su cartel comenzó a tomar fuerza pero todavía la que mandaba en este negocio lleno de competencia era yo.
Con mi acostumbrado seño fruncido entre al sótano, donde realmente pocos o quizás ninguno salía con vida. En compañía de Maite observe unos seis hombres de mi seguridad custodiando a los dos extraños que deseaban verme, reposando en una de las sillas de madera detalle un hombre calculo que de unos treinta años, espalda ancha bastante musculoso, piel blanca, con cara gruesa y ojos que expresaban algo de cansancio. Una tos seca me hizo apartar la vista de aquel hombre, para darme cuenta que la chica que lo acompañaba era de piel morena, cabello castaño y no tan delgada podría apostar que no es de este país.
-Bueno aquí están Dulce –Señalo a los extraños- Estos dos están buscando trabajo, pero bueno como ya sabes sus referencias supongo que los vas a matar –Sonríe- Pero tranquila ellos lo aceptan, con tal de que escuches lo que tienen para decirte –Finalizo Maite-
-Oye tú, acércame una silla por favor –Dulce seria ordeno a un hombre de su seguridad
-Aquí tiene- El hombre puso la silla frente a los extraños
-Gracias –Sentándose- Ahora quiero que me escuchen todos, en este sótano solo nos vamos a quedar Maite, estas dos personas y yo –Alzo una ceja- Los que sobran, fuera –Dulce hablo
El personal de mi seguridad salio inmediatamente del lugar y mientras Maite cerraba la puerta yo solo me dedique a mirar a los dos extraños sentados frente a mi, la chica no estaba nerviosa me lo demostraba ya que en ningún momento aparto la mirada de mis ojos, muy al contrario del hombre que se dedicaba a observar todo el sótano con tal de no verme a la cara.
-Señorita Dulce –Hablo la Chica- Es importa..
-No, No –Interrumpió Maite- Nadie te ha dicho que puedes hablar, así que guarda silencio- Frunció el ceño Maite
-Maite dime cuales son sus nombres, edad y sus jefes- Dulce hablo sin apartar la vista de los extraños
-Antonio Prieto Treinta y dos años –Camino hacia el chico- Trabaja con lo hermanos Querales, claro el mantiene que no es así –Sonríe- Bueno con los explosivos, te puede armar una bomba en cinco minutos pero no todo es perfecto yo considero que le falta mejorar su puntería del uno al diez le doy un cinco cuando tiene un arma en sus manos- Finalizo Maite
-Antonio que te hace pensar que yo te voy a creer que ya no trabajas para los hermanitos?- Pregunto Dulce
-No se como hacer para que me crea, pero le aseguro que si usted me da la oportunidad en dos días le traigo las cabezas de los hermanos Querales- Propuso Antonio
-Interesante oferta –Afirmo con la cabeza- Maite ahora dime quien es esta?- Dulce miro a la chica

-Carla veintidós años, bastante niña para lo extraordinaria que es con una arma en sus manos –Paso un dedo por la mejilla de la chica- Es extranjera y no lleva ni un año trabajando para Teresa- Finalizo Maite
-No me sorprende que no quieras seguir trabajando con ella –Negó con la cabeza- La conozco perfectamente, pero de verdad no me quiero extender así que hablen que es lo que quieren decir –Saco su arma- De sus palabras depende si los mato o no- Concluyo Dulce
-Primero que nada es importante que sepa que Carla y yo nos conocimos en una de las primeras reuniones que organizaron nuestros jefes- Aclaro- Ellos se unieron para buscar tu muerte, antes que te entregues a la policía te quieren asesinar- Explico Antonio
-Me estas diciendo cosas que ya se, y entonces- Dulce frunció el ceño
-A los hermanos Querales y a Teresa los esta ayudando un hombre de su seguridad, por cierto ese que cuando nos vio quería matarnos –Confeso Carla
-Imagino que nos dirás su nombre, porque si dices que esta ayudando a esos carteles lo debes conocer- Maite comento
-Por supuesto se llama Richard –Afirmo- El pasa todo tipo de información, de hecho gracias a el fue que les decomisaron las cuatro toneladas de cocaína, eso fue un trabajo en conjunto con la policía- Explico Carla
-Maite quiero que me traigan a Richard ya- Dulce ordeno molesta
-En seguida – Maite comenzó a hablar por radio
-Tenemos mucha información señorita, aquí podemos pasar todo el día –Afirmo- Pero lo más importante es que nosotros mejor que nadie conocemos como y donde puede acabar con los hermanos Querales y con Teresa –Antonio aclaro
-Porque vienen a mi? Porque quieren trabajar conmigo? Y lo mas importante por que me están vendiendo a los que deberían tenerle lealtad?- Pregunto Dulce
-Necesidad tenemos entendido que usted le paga muy bien a sus empleados, la lealtad es como el respeto señorita se gana y sabemos que si el día de mañana morimos o simplemente nos agarra la policía para nuestros jefes pasamos a la historia- Explico Antonio
-No nos gustaría morir por alguien que realmente no reconoce el trabajo que realizamos –Aclaro- Usted es diferente nos dimos cuenta de eso cuando su socio Poncho murió, le cobro a todos los presentes ese día con sangre y muy buena la estrategia de secuestrarle la hija a Enrique Puente lo dejo con las manos atadas- Sonríe- No hay día que no vaya a reunirse con Teresa para intentar buscar a su hija- Finalizo Carla
-Enrique se reúne con Teresa?- Pregunto Dulce
-Creo que lo importante ahora no es eso señorita, ahora lo que usted tiene que hacer es salir de esta finca –Explico- Ya todos los carteles saben donde esta usted y para esta noche tienen pensado venir en compañía de Enrique, la quieren matar- Serio comento Antonio
-Dulce tu sabes perfectamente que podemos darle la pelea, tenemos con que –Maite miro a Dulce
-No Maite –Se levanto- Nos vamos a ir, aquí no van a encontrar a nadie, eso les va a molestar aun mas. Ustedes dos levántense de ahora en adelante van a trabajar para mi, solamente les advierto que mientras hagan su trabajo bien no habra ningún problema, vamos a detener nuestra conversación aquí pero de esta noche no pasa que nos sentemos a hablar –Explico Dulce
-Muchas gracias- Carla se levanto
-Dulce afuera esta Richard, me informan que lo atraparon queriendo huir- Maite hablo
-Ordena que le amarren los brazos y las piernas, después lo pueden meter- Dulce seria comento
-Entonces señorita estamos a sus ordenes- Antonio se levanto
-Guardo su arma- Primero olvida el señorita, mi nombre es Dulce y si ya se que están a mis ordenes
Maite abrió la puerta para que así entraran dos hombres de mi seguridad con Richard amarrado, lo lanzaron al suelo sin preocuparse en su dolor y luego de mirarme salieron cerrando la puerta. Me acerque al traidor para ver su rostro lleno de pánico y le regale una sonrisa al darme cuenta que tenia una mordaza.
-Dame tu cuchillo Maite- Dulce extendió su mano
Saco su cuchillo y se lo entrego a su jefa- Es todo tuyo
-Carla me dijeron que eres buena para las armas, pero ahora quiero ver como eres con tus manos –Sonríe- Quiero que le quites la cabeza a este infeliz, para poder mandársela a Teresa mi vieja amiga –Dulce miro a Carla
-Claro que si –Carla tomo el cuchillo
##
El doctor ya había llegado, me pregunto algunas cosas antes de comenzar a examinarme y sin tardar ni diez minutos salio de la habitación no sin antes cruzar algunas palabras con Carlos. Ya el malestar de fiebre no lo sentía así que me dejo de preocupar, en mi mente se encontraban otras cosas, como el pequeño beso que le di a la autora de mi secuestro. Que te pasa Anahi? La verdad no me importaba el beso, lo que realmente me tenia nerviosa fue precisamente lo que sentí cuando uní mis labios con los de esa pelirroja porque? Que me pasa? Las preguntas aumentaban cada segundo. Hasta que por fin decidí cerrar mis ojos un momento esperando no pensar en lo sucedido.

“FLASH-BACK”
-Funciono el mensaje que le mande a mi papa?- Pregunto Anahi
-No lo se, porque la pregunta- Dulce volvía a pasar la toalla por la frente de Anahi
-Porque no encuentro otra explicación, para que tú estés aquí cuidando de mi fiebre- Anahi expreso sincera
-Oye lo único que deseo es que disculpes mi comportamiento de ayer, tenia que hacerlo de alguna forma tenia que presionar a tu padre- Confeso Dulce sin dejar de mover la toalla
-Me ibas a disparar, mejor dicho me ibas a matar- Se le escaparon unas lagrimas a Anahi
-No llores eso no ayuda –Limpio algunas lagrimas- Y si quieres que sea sincera, no puedo matarte- Dulce aparto la mirada
-No puedes porque?- Pregunto Anahi
-Eso todavía intento averiguarlo- Confeso Dulce mojando la toalla
“FIN DEL FLASH-BACK”

Mis ojos se abren rápidamente ante tal recuerdo, que pasa Anahi porque insistes en algo como esto. Sabes perfectamente que no solo es algo imposible si no que también es un sin sentido, esta bien no te puedes negar que Dulce es una mujer atractiva no solo por ese cuerpo bastante ejercitado que tiene, sino también por su rostro que a pesar que esta serio la mayor parte del tiempo es bello, sus ojos que tienen ese no se que, que no dejan de llamar tu atención y sus labios suaves, por dios ya podrías detenerte pienso mientras paso una mano por mi rostro. Dulce María es la narcotraficante mas buscada del país, es una asesina, te secuestro no puedes caer en este juego al que tu mente y tu corazón te quieren llevar.
Me doy cuenta que estoy sola en la habitación, imagino que Carlos salio mientras dormía. Salgo de la cama y entro al baño lavo un poco mi rostro mientras mis ojos ven mi mismo reflejo en el espejo “Esto no es un cuento de hadas” pienso en voz alta antes de salir del baño tomo una toalla y seco mi rostro lentamente.
-Permiso –Entro a la habitación- El doctor me dijo que estabas bien- Dulce comento
Verla llegar a la habitación me hizo caer en los mismos pensamientos que había dejado en el olvido minutos atrás, no hable solo afirme con la cabeza mientras me sentaba en la cama dándole la espalda a mi secuestradora.
-No tengo intenciones de molestarte –Tose- Solo vine a decirte que me acompañes, hoy debemos salir de aquí- Dulce explico
-Salir? Y que pasa si yo no quiero salir –Se levanto y miro a Dulce desafiante- Me imagino que me vas a sacar de aquí porque viene mi papa a rescatarme verdad? Yo no me pienso mover de aquí, esperare a mi padre te quedo claro- Alzo la voz Anahi levantándose
-Si viniera tu padre solo, te aseguro que te dejaría aquí para que lo esperes –Aclaro- Pero viene con una gente que normalmente dispara y después pregunta, así que por favor tenemos que irnos- Pidió Dulce
-Tenemos? –Risa irónica- No me digas que le temes a la muerte quien lo diría Dulce María Espinoza no resulto ser mas que una pobre cobarde- Molesta hablo Anahi
Dulce saco su arma y disparo a la pared- Tiene balas
Se acerco a mi con su rostro serio y con el arma en su mano derecha, te llego la hora la querías provocar felicidades lo lograste Anahi.
-Quiero que agarres el arma y si quieres me disparas ya mismo-Entrego su arma a Anahi- Si confías en mi así sea un poco, acompáñame es por tu seguridad y la de todos debemos salir de aquí- Explico Dulce
Tome su arma con ambas manos, sabia como disparar un arma mi padre me había enseñado muy bien. Apunte a su pecho temblorosa pero con el dedo índice en el gatillo, la mire y ella bastante natural afirmo con su cabeza.
-Dulce me infor.. –Saco su arma y apunto a Anahi- Baja esa arma ahora mismo –Ordeno Maite
-Maite baja esa arma tu –Ordeno- Por favor sal de esta habitación, a una cosa si aquí la señorita Anahi decide quitarme la vida quiero que le respeten la de ella entendiste- Dulce miro como Maite guardaba su arma
-Si, si claro que entendí- Maite salio de la habitación
-Ya viste tienes mi libertad y la tuya en tus manos – Dulce miro a Anahi
##
Me sorprendió como el azul de sus ojos se llenaron de lagrimas, aun no había dejado de apuntarme con el arma y fue allí cuando detalle cada parte de su rostro, sus mejillas blancas pero suaves a cualquier contacto a pesar que no las había tocado estaba segura de eso, pues sus manos eran tan delicadas. Cada lágrima que descendía la veía en cámara lenta, hasta que mi corazón no aguanto tanto y recordando el pequeño beso que me dio actuó quizás por impulso. Me acerque, muy despacio aparte el arma de sus manos y la deje caer al suelo mientras ella entre lagrimas dejo que mis brazos cubrieran su cuerpo.
Seguramente ella podía sentir los latidos de mi corazón, nuestros cuerpos estaban envueltos en un abrazo que no tenía fin. Las ganas que sentía por protegerla eran increíbles, cada sollozo que mis oídos escuchaban eran como puñales clavados a mi espalda, realmente quería dejarla libre pero sabia que no podía hacerlo, ella sin saberlo se había convertido en mi carta bajo la manga. Mi intención no era hacerle daño, pero eso era algo que no sabía su padre y lo tenía a mi favor.
-Por favor no llores, te prometo que las cosas van a cambiar de ahora en adelante- Dulce hablo sin romper el abrazo
-Dices cambiar, pero jamás hablas de liberarme –Entre lágrimas Anahi rompió el abrazo
-Todavía no puedo hacer eso, sabes que tu secuestro es lo único que asegura mi..
-Tu que? –Interrumpió a Dulce- No me digas que te vas a entregar por que no te lo pienso creer, yo no soy una tonta si quisieras entregarte no estuvieras produciendo cocaína, no habrías asesinado a todos esos militares con el atentado –Limpiaba sus lagrimas- Ni tampoco hubieran aparecido esos policías muertos en las plazas la semana pasada, que es lo que pretendes? Matar al país entero –Negó con la cabeza- Y en medio de todo lo que yo se, en medio de todos tus crímenes y atentados. Estoy yo, Yo!! –Alzo la voz- Que se me ocurre darte ese beso, dejándome llevar por lo que siente mi cuerpo cada vez que ve tus malditos ojos cafés –Comenzó a Llorar- Eres una narcotraficante, la peor de las asesinas como me meto en la cabeza que no puedo mirarte como algo mas –Finalizo Anahi entre lagrimas
-Si te sirve de algo, eso del beso no se volverá a repetir –Nerviosa hablo Dulce
-Y ahi vas de nuevo, con esa clase de comentarios que lo único que provocan en mi es dudar que eres aquella delincuente que aparece en las noticias- Llorando Anahi hablo
Que decir? Que hacer? Lo que mis oídos habían escuchado quizás era una confesión de que le gusto? No había dejado de mirarla llorar, me había quedado sin palabras mi cerebro se quedo en blanco mientras mi corazón celebraba en silencio. Cuando se escucho una ráfaga de disparos y ella asustada corrió hacia mí, me miro con esos ojos hermosos y tomo mi mano nerviosa cuando con la otra limpiaba sus lágrimas.
-Tranquila no te va a pasar nada –Dulce levanto su arma del suelo
-Dulce ya llegaron tenemos que salir de aquí pero ya- Maite entro a la habitación
-Están listas las camionetas?- Pregunto Dulce
-Si todo esta listo vamos sígueme- Maite salio
Con Anahi tomada de la mano salimos de la habitación para luego por fin salir de la finca, los disparos se escuchaban a lo lejos imagino que intentaban superar el primer cordón de seguridad. Unas diez camionetas estaban estacionadas todas negras, Maite me indico a cual tenia que subir me abrió la puerta y invite a la hija del director de la policía a subir primero, me senté a su lado cuando me di cuenta que atrás se encontraban los nuevos empleados de mi seguridad perfectamente armados, Carlos de copiloto y Maite ya abordaba la camioneta en el asiento del conductor. Encendió la vehiculo y arranco casi al mismo tiempo que todas las estacionadas. La rubia no soltaba mi mano y me imagino que por los disparos que se escuchaban poso su cabeza en mis piernas.
-Si estas allí por temor a los disparos, no te preocupes todas las camionetas son blindadas, eso quiere decir que las balas no les hacen nada- Dulce hablo al oído de Anahi
-Se incorporo Anahi- Se que quiere decir blindado, recuerda que mi papa es el director de la policía
-Perfecto, ahora como lo sabes estas en la libertad de soltarme la mano –Dulce miro a Anahi
-No es que el hecho que sea blindada no quiere decir, que me quite el miedo- Explico Anahi sin soltar a Dulce
Dulce Sonríe- Esta bien

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Capitulo 8.

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:15 am

Después de muchas horas de camino en la camioneta, llegamos a una montaña donde nos esperaban aproximadamente tres helicópteros con unos cinco hombres armados, baje de la mano de mi secuestradora y siguiendo sus instrucciones aborde una de las aeronaves. Desde el cielo lo único que podía ver era una gran cantidad de árboles, como si estuviera en el mismo campo, en no más de cuarenta y cinco minutos aterrizamos en una improvisada pista. Esta vez Carlos me ayudo a bajar ya que su querida jefa se quedo conversando con algunos de sus hombres, intente escuchar pero fue inútil.
Yo creo que lo único que se parecía este lugar al viejo, era en lo escondido que se encontraba como siempre en el medio de la nada. Los aires que se respiraban aquí eran de mucho lujo, mis ojos detallaron una enorme mansión que no solo iba acompañada de los ya acostumbrados hombres armados si no también de personal de servicio, una piscina, un estacionamiento donde mi mirada contó como unos treinta vehículos de diferentes marcas y modelos, un pequeño lago a las orillas de una de las montañas, mientras mas caminaba acompañada de Carlos mas me sorprendía por la gran cantidad de cosas que veía. Un ruido llamo mi atención mi rostro miro a mi izquierda y allí pude detallar como un hombre cerraba con sumo esfuerzo la puerta de un galpón que escondía otros helicópteros, volví mi rostro hacia el frente dándome cuenta que la pelirroja ya se me había adelantado pues se encontraba en lo que parecía la entrada principal. Al llegar a su destino sus ojos invadieron los míos por escasos segundos, rápidamente le ordeno a mi acompañante que se alejara pues ella hablaría conmigo. Sin siquiera dudar Carlos se aparto y nos dejo solas.
-Te había dicho que las cosas iban a cambiar y las cosas que digo las cumplo –Afirmo- Esta es una de mis casas, te voy hacer un pequeño recorrido para que la conozcas- Comento Dulce
-Que quieres decir con que la conozca? –Levanto una ceja- Acaso mi lugar no será estar encerrada en una habitación?- Pregunto Anahi
-Ya no será así, además dudo mucho que te puedas escapar de aquí –Frunció el ceño- Supongo que te diste cuenta que estamos en el medio de la nada –Aclaro Dulce
-Pues este medio de la nada, es muy lujoso no te parece –Dijo Anahi mirando a todos lados
Sonríe- Si me parece, pero ya debes saber como gastan el dinero los narcotraficantes no –Afirmo- Bueno ven sígueme no perdamos tiempo –Comenzó su camino Dulce
Mas de veinte habitaciones tenia la casa, ella me informo que solo en ella se quedaban las personas de confianza, me dijo que los demás trabajadores se quedaban en otra mansión a unos kilómetros de allí no tan grande como esa pero casi con los mismos lujos. La cocina y el comedor lo puedo catalogar como excéntrico se veía tan costoso que hasta daba mucha pena sentarse a comer, me enseño una oficina donde me indico que cualquier cosa que necesite la busque en ese lugar. Bajamos unas escaleras dentro de la misma casa y tras pasar una puerta me encontré con un enorme gimnasio, desde caminadoras, hasta sacos de boxeo cualquier ganador olímpico podía entrenar fácilmente aquí ya que la cantidad de aparatos que observe me hizo pensar que no había visto lugar tan completo. Nuevamente subimos por las escaleras, después de varios pasos llegamos a lo que me dijo ella una sala de estar, que si me ponía a medir seguramente era mas grande que mi departamento, muchos muebles y algunas fotografías que no pude detallar ya que la tenia que seguir.
Salimos de la casa por una puerta trasera de vidrio y después de bajar no más de tres escalones vi lo grande que era la piscina, en los alrededores de la misma estaban como unas quince mesas con unas sombrillas muy bien ubicadas para cubrir a las personas que se sentaran allí. Árboles, flores y algunos arbustos perfectamente cuidado eran parte del camino, la pelirroja que ya un mes había ordenado mi secuestro subió en una moto de cuatro ruedas, la encendió para luego invitarme a subir, acepto que dude un segundo pero accedí pensando que si no lo hacia se molestaría. Mis manos rodearon su cintura por el temor que tenia de caer del vehiculo, no estaba acostumbrada a andar en este tipo de motos mejor dicho en ningún tipo de moto, ella manejaba a una velocidad bastante normal pero de igual forma presionaba mi cuerpo al suyo, incluso podía sentir el arma que tenia por la parte trasera de su pantalón, mi nariz llego a su cuello dejando que yo me embriagara por el perfume de su piel, el vehiculo seguía su camino mientras las palmas de mis manos podían sentir todo su abdomen cubierto claro por esa camisa de cuadros bien ajustada a su cuerpo. El viento, su perfume y su cuerpo pegado al mío eran la mezcla perfecta para comenzar una de esas fantasías que mi cerebro creaba desde aquel día que la vi por primera vez. Sentí el motor apagarse y mis ojos cerrados se vieron obligados a abrirse al mismo tiempo que mi cuerpo se separaba del suyo, fui la primera en bajar y arreglando un poco mi cabello la vi como se bajaba con ese rostro serio que parece que jamás la olvidaba. Me señalo con una de sus manos un galpón, informándome que allí habían caballos que si era de mi agrado podía recorrer todo el lugar con cualquiera, afirme con mi cabeza y la seguí hasta llegar a un lago me dijo que si no me gustaba el cloro de la piscina allí tenia agua dulce y natural para cuando guste darme un chapuzón en el lago.
-Bueno eso es todo, como ya te debiste dar cuenta no tengo ni animales exóticos, ni un bunker, ni el mismo Elvis disecado en la sala –Bajo la mirada- Supongo que esto me hace una narcotraficante bastante sencilla –Comento Dulce
-Creo que el significado de sencilla que tengo yo no es el mismo que el tuyo –Sonríe Anahi
-Esta bien no soy tan sencilla, pero creo que comparándome con los otros carteles soy bastante normal –Levanto una ceja- Tu habitación la están preparando, tendrás ropa nueva y mande a comprarte algunos libros Carlos me dijo que te gusta la lectura –Aclaro- Ya conoces la casa, así que puedes estar donde tu quieras, eso si no puedes utilizar ningún teléfono. Estarás vigilada por favor no quiero dejarte encerrada –Finalizo Dulce
-No tocare ningún teléfono, yo tampoco quiero estar encerrada no me gusta estarlo- Bajo la mirada Anahi
-Es hora de regresar a casa, porque no conduces tu? –Dulce mostró las llaves de la moto
-No yo jamás he manejado una moto en mi vida- Negando con la cabeza Anahi
-Esta moto tiene cuarto ruedas, así que no te preocupes vamos sube yo la encenderé- Dulce prendía la moto
-Creo que esto no es una buena idea –Subiendo a la moto Anahi Anahi
Colocándose detrás de Anahi- Tranquila mira este es el acelerador, los frenos son estos y el camino ya lo sabes –Dulce tomo la cintura de Anahi
-Que quede claro que esto es bajo tu responsabilidad –Sonríe Anahi
-Solo un consejo, presiona suavemente el acelera… - Dulce se aferro a la cintura de Anahi
Anahi presiono el acelerador y la velocidad impidió que Dulce siguiera hablando, varios trabajadores viendo la moto rápidamente acercarse se lanzaban hacia un lado impidiendo así ser arrollados por la rubia, que no dejaba de gritar en todo el camino. Esquivando algunas rocas y arbustos la velocidad de la moto no disminuía, los empleados mas valientes solo le gritaban a todo pulmón que presionara el freno cosa que Anahi parecía habee olvidado.
-El freno presiona el freno- Dulce le hablo al oído a Anahi
-NO SE DONDE ESTA, VAMOS A MORIR- Gritaba Anahi
Se me dibujo una sonrisa en el rostro al escuchar sus gritos, veo como todos mis empleados señalan a la izquierda pidiéndole a Anahi que cambie de dirección, cosa que ella no parece notar pues sus gritos no han cesado, levanto un poco la mirada sin soltarme de su cintura y me doy cuenta que estábamos cerca de la pequeña rampa por donde minutos atrás habíamos bajado pienso en lanzarme al suelo pero me resulta imposible ya que ella se niega a soltar el volante, cuando ya habíamos llegado a la rampa que gracias a la velocidad nos hizo elevar del suelo y fue en ese momento cuando observe donde íbamos a caer, ya tranquila volví a sonreír mientras se escuchaba el enorme chapuzón en la piscina ya que con todo y moto caímos en ella. En el fondo de la misma por fin aparte las manos de Anahi del volante y nadando llegamos a la superficie.
-Tranquila estamos bien –Dulce miraba a Anahi
-Pero que estabas pensando Dulce, por poco te matas –Nerviosa ayudaba a salir a Dulce
- Tu también casi te matas, después quien aguanta a tu querido padre –Maite ayudaba a salir a Anahi
-Ya Maite no exageres, estamos bien –Dulce se quejaba
-Dulce ya la habitación de Anahi esta lista –Miro la moto en la Piscina- Y como llego esa moto allí?- Pregunto Carlos
-Después te contare Carlos, por ahora acompaña a Anahi a su habitación para que tome una ducha- Ordeno Dulce
-Esta bien vamos Anahi te mostrare tu dormitorio- Carlos invito a caminar a Anahi
Aun empapada por el agua de la piscina, saque mi arma y se la entregue a Maite indicándole que quería otra la morena me recordó una pequeña reunión que teníamos en horas de la noche con los dos nuevos trabajadores afirme con la cabeza mientras le informaba a ella que iba a tomar un baño y que después de eso nos veríamos en mi oficina. Camine hasta mi habitación cerré la puerta con mi pie izquierdo, para comenzar a quitar la ropa mojada de mi cuerpo, entre al baño y después de darme cuenta que todo estaba perfectamente igual a la ultima vez que estuve allí entre a la ducha.
-No Anahi en esta habitación no hay cámaras, mejor dicho en ninguna habitación –Aclaro- Pero algo si te digo me ordenaron sacar el teléfono que estaba aquí –Confeso Carlos
-Si tu jefa me dijo que eso era lo único a lo que no me podía acercar un teléfono, por que si no me iba a encerrar como cuando estaba en la otra casa –Informo Anahi
-Esta bien eso no? Ya no estarás encerrada –Sonríe Carlos
-Bien seria que pudiera ir a mi casa Carlos, aun no sabes cuanto tiempo planea tu jefa tenerme aquí ya no soporto esto extraño a mis padres a mi hermana quisiera verlos abrazarlos y jamás separarme de ellos- Desanimada comento Anahi
-Quisiera decirte que si, pero mentiría la verdad no se cuando comenzaran a planear tu entrega, eso solo lo sabe Dulce ella sabe porque no te deja en libertad aun- Levanto ambos hombros Carlos
-Sabes pensé que se iba a molestar por lo de la moto en la piscina –Hablo Anahi
-Como tu ibas manejando esa moto?- Pregunto Carlos
-Si creo que ella quería que yo aprendiera, pero soy un desastre ni siquiera escuche sus instrucciones y mira por poco y nos matamos- Ríe Anahi
-Me dejas sin palabras no sabia que Dulce fuera tan amable, creo que con la única persona que era así era con Poncho- Aclaro Carlos
-A que te refieres con ese así?- Pregunto Anahi
-Así de sabes amigable, claro ella es mi jefa y ya te había dicho que existe una amistad pero ante todo hay un respeto –Sentándose- Ella bromea con Maite y conmigo salimos, hablamos, nos vamos de fiesta pero para eso tuvieron que pasar años sin embargo ella ni a Maite ni a mi nos ha invitado a subir con ella a una moto me explico? –Alzo una ceja- Repito solo a Poncho y creo porque se conocían desde pequeños –Finalizo Carlos
-Carlos y cuéntame tu jefa alguna vez a tenido alguna pareja o romance con alguien- Anahi miro a Carlos
-Bueno ella…
-Abrieron la puerta de la habitación- Permiso, Carlos necesito que me acompañes a la oficina de Dulce tendremos una reunión –Informo Maite
-Bajo en dos minutos –Carlos miro a Maite
-Esta bien no vayas a tardar- Maite volvió a cerrar la puerta
-Creo que dejaremos la conversación hasta aquí, mañana podremos seguir –Levantándose- Descansa Anahi –Carlos le dio un beso en la mejilla
-Espero que descanses tu también- Anahi mira como Carlos sale de la habitación
##
Eran las nueve de la noche cuando ya entraba en mi oficina, ya me estaban esperando allí Carlos y Maite sentados en unas sillas frente a mi escritorio, camine hasta el y tomando asiento en mi cómoda silla los mire a ambos.
-Maite mandaste a sacar la moto de la piscina?- Pregunto Dulce
-Si Dulce ya la sacaron y otra cosa aquí tienes –Le entrego un arma- Exactamente igual a la que tenias –Sonríe Maite
-Perfecto gracias Maite –Reviso el arma- Carlos cuéntame que le pareció la habitación a la señorita Puente- Dulce miro Carlos
-Le gusto mucho, estuvimos hablando de algunos libros que les mandaste a comprar, sabias que muchos de ellos son novelas-Carlos comento
-No, no sabia y por favor no me comiences a contar –Negó con la cabeza- Ahora bien, esta reunión es para hablar con los nuevos empleados no es así?- Dulce levanto una ceja
-Si así es, ya les diré que pasen –Maite se levanto
Comencé a desarmar el arma esperando que los dos empleados entraran a la oficina, se sentaron frente a mi escritorio los ya no tan desconocidos.
-Antonio y Carla, como ya saben seguimos sus instrucciones y salimos de la otra casa –Frunció el ceño- Aunque todavía no sabemos nada? Porque si ustedes me dijeron que Enrique tenía negocios con Teresa, porque razón todavía no a salido en la noticia que descubrieron una de mis casas- Comento seria Dulce
-No tenemos idea porque aun no a salido en las noticias, no inventamos nada de lo que dijimos Dulce –Aclaro- O que usted no escucho los disparos mientras salíamos?- Pregunto Carla
-Buen punto los disparos –Afirmo- Pero lo que dice Dulce es verdad porque hasta esta hora no hay nada en ningún noticiero-Sentencio Maite
-Quizás nos quedara la duda –Miro a Dulce- Ahora lo que no le quedara duda es la información que le tenemos, porque tenemos pruebas –Afirmo Antonio
-Pruebas? A ver comienza a hablar –Dulce sentencio
-Enrique Puente mantiene negocios con Teresa desde hace unos tres años, así de alguna manera se saca la policía de encima claro si el director esta metido hasta el cuello en este negocio- Explico Carla
-Que quieres decir con metido hasta el cuello?- Pregunto Carlos
-Del cien por ciento de las ganancias del cartel de Teresa, el cuarenta por ciento es de Enrique Puente- Informo Antonio
-Tenemos fotos, videos, conversaciones, incluso hasta tenemos las trasferencias que Teresa le hace a una cuenta que el policía tiene fuera del país –Afirmo- Pero eso no es todo, también sabemos cuales son las rutas que utilizan para llevar la droga al norte y donde están todos los laboratorios –Confeso Carla
-Están seguros de lo que están diciendo?- Pregunto Maite
-Tan seguros como de lo leales que les seremos a ustedes tres, no es así Carla- Antonio miro a Carla
-Así es, aquí siempre estaremos para servirles –Saco un pendrive de su bolsillo y lo puso en el escritorio de Dulce
-Supongo que aquí esta, todo lo que dicen?- Dulce Tomo el pendrive
-Si Dulce ahi esta todo recopilado por carpetas- Informo Carla
-Bueno muchas gracias por su información, Maite se encargara de revisar todo lo que hay aquí –Le entrego el aparato a Maite- Ahora otra cosa, como ustedes saben yo soy una de las narcotraficantes mas importantes de este país, la verdad odio la competencia Antonio quiero que desaparezcas a tus antiguos jefes no puede pasar de esta semana- Ordeno Dulce
-Como usted diga mañana mismo me pongo en eso- Afirmo Antonio
-Esta sonando un celular? –Levanto una ceja Dulce
-Si Dulce lo siento es el mío, contestare ya regreso- Maite salio de la oficina
-Para que estén informados, es claro que yo seré su jefa pero en el caso de que yo no este. Deben respetar la palabra de Maite y Carlos lo que ellos ordenen lo tienen que hacer, no quiero problemas- Aclaro Dulce
-No tendrá problemas Dulce- Comento Carla
-Perdón, Carla, Antonio necesito que salgan un minuto de la oficina –Ordeno Maite- Por favor esperen afuera no me tardare mucho- Finalizo Cerrando la puerta
-Paso algo Maite?- Se levanto Carlos
-Si paso y es realmente grave –Se acerco Maite
-Termina de hablar Maite, no me gusta la cara que tienes –Frunció el ceño Dulce
-Son tus padres Dulce, la persona que me llamo fue un informante del gobierno –Explico- El gobierno mañana mismo trae a tus padres de regreso al país, en calidad de detenidos lo estas haciendo para presionarte- Concluyo Maite
Dulce se levanto- Que?
La sangre comenzó a arder por mis venas, lo que menos quería estaba sucediendo mis padres pagarían por mis actos, pero es una total mentira pensar que me quedare cruzada de brazos, pensé al tirar todo lo que estaba en mi escritorio al suelo.


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Capitulo 9.

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:16 am

Después de una ducha bastante larga, por fin me encontraba en la cama creo que todo lo que había vivido en el día de hoy me había agotado ya que ni siquiera me dieron ánimos de ver las noticias, tan solo me acosté en la cama después de apagar todas las luces en la habitación. A pesar de mi secuestro las cosas habían cambiado podría decir que me sentía tranquila y segura, el comportamiento de mi secuestradora cambiaba aunque su rostro serio seguía igual.
Mientras mi cerebro recordaba el enorme susto que sentí cuando la moto volaba por los aires, cerraba los ojos para comenzar a descansar. De la nada escucho como la puerta de la habitación se abre, al ver de quien se trata me quedo inmóvil en la cama buscando la manera de intentar parecer dormida. Cierran la puerta y sin encender ninguna luz, veo su silueta sentarse en un pequeño sillón al lado de la cama, el sonido del acero golpeando la mesa de noche me hace sacar la conclusión de que estaba colocando su arma en ese lugar. La sombra se mueve cosa que me permite darme cuenta que esta cubriendo su rostro con ambas manos, dudo por un momento pero al ver que no cambia esa posición me levanto de la cama a encender la pequeña lámpara.
-Estas bien? –Pregunto Anahi
-Lo siento no quería levantarte –Guardo su arma- Que pases buenas noches –Se levanto Dulce
Anahi tomo la mano de Dulce- Espera dime que pasa? Por la cara que traes es lógico que algo tienes
-Alguna vez no has sentido esa sensación de desaparecer?-Pregunto- Porque yo todos los días que me levanto lo siento, quisiera olvidar todo y desaparecer. No hay minuto en el día donde no logre intentar encontrar una razón para continuar con esta vida –Niega con la cabeza- Yo se que mucha gente me odia, pero estoy segura que no hay persona que me odie tanto como yo misma –Dulce soltó la mano de Anahi
Su mirada estaba cabizbaja, sus palabras me hizo entrar en razón que la narcotraficante que mi padre llevaba años persiguiendo no estaba frente a mi, a ciencia cierta no sabia que era lo que realmente le sucedía pero eso no me importo, pues decidí abrazarla cosa que me sorprendió es que ella me correspondiera el abrazo pues sus manos tomaron mi cintura mientras su rostro buscaba algún tipo de refugio entre mi cuello, mi mano derecha acariciaba su cabello suavemente. Tengo que aceptar que tenía mucha curiosidad, pero me negaba a romper con este momento, la verdad no quería arruinarlo o no quería ponerle fin a las millones de sensaciones que sentía en mi cuerpo.
Dulce rompía el abrazo- Me disculpo de nuevo, que tengas buenas noches Anahi
-No te quiero hacer molestar, pero no esta de mas decir que sabes perfectamente que te puedo ayudar en la entrega con la policía –Explico Anahi
-No seré yo quien te arruine la imagen de tu padre, solo permíteme que te de un consejo. Siempre es bueno dudar hasta del mas sabio –Dulce sonríe
Mirarla como seguía su camino hasta la salida de la habitación, me dejo como en el limbo que me habría querido decir con eso de arruinar la imagen de mi padre, analizaba en mis pensamientos cuando escuche la puerta abrir.
-Espero que tu también tengas buena noche Dulce- Anahi hablo
Me senté en la cama, después de ver como cerro la puerta y volví a la misma posición. Pero esta vez cuando mi cabeza rozo la almohada pensé en mi padre, en lo ejemplar que fue su educación, casi al mismo tiempo buscaba cualquier tipo de detalle en la misma. Tenia que encontrar el motivo o la razón de las palabras de Dulce.
##
Caminaba hasta mi habitación, intentando encontrar alguna salida a todo lo que este gobierno no mejor dicho este señor Enrique Puente me estaba haciendo, quizás la respuesta ya la tenia pues era su hija aquella hija que dormía cómoda en una de las mejores habitaciones de mi casa. No quería molestarme, no quería salir de la pequeña paz que aun por muy extraño que parezca mantenía en mis adentros, paz que se convirtió en tranquilidad con el abrazo que me dio la hija menor de uno de mis verdugos. Me di cuenta que en la puerta de mi habitación me esperaban y sin ánimos mire a la persona.
-Estas bien? –Preguntaron
-No Maite, no estoy bien –Negando con su cabeza- Mañana será otro día, por favor no quiero que nadie salga de esta casa solo esperen que se me ocurra cual será mi próximo paso –Explico Dulce
-Esta bien Dulce, espero que tengas buenas noches- Afirmo Maite
-Yo espero lograr dormir –Hablo Dulce entrando a la habitación
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Me levante con muchos ánimos creo que por primera vez en mucho tiempo había logrado descansar, pase al baño y luego de asearme de pies a cabeza, cepillar mis dientes y vestir una ropa cómoda y nueva del pequeño closet abandone la habitación. Llegue hasta la cocina y una de las señoras bastante amable me ofreció diferentes tipos de desayunos, pero al final decidí por una ensalada de frutas. Me sentía realmente extraña en aquel comedor creo que podría jurar que estaba fuera de lugar, pero sin prejuicios termine mi deliciosa primera comida del día, al regresar mi plato ya vacío a la cocina note como las seis señoras de servicio que se encontraban en el lugar estaban algo nerviosas. Yo podía ser curiosa en muchas oportunidades pero esta vez quise aguantarme y abandone el lugar, los diferentes trabajadores armados caminaban de un lado hacia el otro algunos notaban mi presencia en la casa, pero eso no impidió mi rumbo. Recordando el recorrido que el día anterior me hizo Dulce por todo el lugar, me dirigí a la sala de estar quería ver las fotografías que no había logrado detallar.
La sonrisa que traía minutos atrás se borro al darme cuenta que dicha sala de estar estaba ocupada por varias personas, quienes no dejaban de ver la enorme televisión que estaba en la pared. Carlos, Maite y otros dos desconocidos miraban atentos el gran aparato.
-Anahi como estas? Descansaste bien- Pregunto Carlos sonriente
-Si descanse muy bien- Anahi respondió con una sonrisa
-Ven siéntate aquí, hablemos del libro que te recomendé- Carlos palmeaba aun lado del sillón donde estaba sentado
-No, no por dios Carlos si van a comenzar a hablar de libros vayan al jardín por favor- Comento Maite
-Tranquila podremos hablar de libros en otro momento- Anahi decía al sentarse aun lado de Carlos
-Gracias entonces- Maite miro a Anahi
-Carlos quienes son ellos? No los había visto- Anahi hablo en voz baja
-Son nuevos trabajadores- Carlos respondió muy bajo también
-SSSHHHH Silencio por favor ya saldrá la noticia- Maite subió el volumen a la televisión
Algo estaba a punto de pasar y seguramente por sus caras sabían de que se trataba, la verdad no quería perderme esa famosa noticia y por esa razón me quede callada prestando la mayor atención posible al aparato. En la enorme pantalla se ve mi padre, sonrío como si el pudiera verme me doy cuenta que esta a punto de dar un discurso su traje me permite sacar esa conclusión. Mi padre gira la mirada a su izquierda y ordena a Jacinto su hombre de confianza que haga pasar a los detenidos, me sorprendo al ver que se trata de dos personas mayores esposados de pies y manos pasan a la faena de periodistas es una señora y un señor en su rostro se nota lo nerviosos que están.

*Televisión*
*Reportera*
-Esta mañana fuimos convocados a una rueda de prensa por el director de la policía nacional Enrique Puente, por los momentos sabemos que esta a punto de dar un importante anuncio vamos a escucharlo.
*Voz de Enrique Puente*
-Primero que nada me gustaría agradecerles a todos los medios de comunicación que se encuentran aquí, a todos y a todas los funcionarios que con mucho trabajo de inteligencia hicieron posible este magistral operativo. Como siempre lo hemos dado a conocer esta policía, este gobierno se ha dado a la tarea de lograr una entrega de manera pacifica y respetando los derechos que tiene como una ciudadana mas de este país a la señorita y narcotraficante Dulce María Espinoza, pero no solo a ella sino también a sus mas allegados socios y cómplices en su cartel. Es importante recalcar que después de la muerte del ciudadano Alfonso Herrera, esta policía no ha tenido comunicación con este cartel, algo que lamentablemente no queríamos que sucediera. Si bien es cierto que siempre quisimos tratar de los mejores términos con usted Dulce María, ahora es mi deber informarle que esta negociación y entrega por orden del gobierno queda cancelada ya que sus actitudes no han dejado otra opción y le diré porque. Tenemos pruebas de que usted fue la culpable del atentado al destacamento quinto del ejercito del país, tenemos pruebas de que usted fue la causante de las muertes a los mas de diez policías hace algunas semanas, pero lo mas importante tenemos pruebas de que usted sigue traficando cocaína. Esta policía buscando la paz ciudadana, ha logrado localizar a los padres de la narcotraficante y en calidad de detenidos, se les ha traído al país sabemos que ellos conocen las diferentes casas de su hija y hasta que no declaren no quedaran en libertad, también debe saber que si logramos su pronta captura la ubicaremos en una cárcel como cualquier ciudadano de este país. Periodistas les presento a los padres de la narcotraficante Dulce María Espinoza, la señora Blanca Saviñon y el señor Fernando Espinoza.
La cara de sorpresa al escuchar el discurso de mi padre es acompañada de los aplausos que no se dejan de escuchar por parte de los periodistas y no me sorprendo por lo que ahora me pueda pasar sino que me sorprende que mi padre en compañía de este gobierno sea capaz de hacer algo así, mi carrera de derecho me enseñaba que esto que estaba observando estaba totalmente fuera de cualquier ley. Ser padres de una conocida narcotraficante no los hacia a ellos cómplices, las lagrimas que salían de los ojos de la señora me conmovían y el rostro de terror que tenia el señor era algo que parecía ser sacado de una película. La cámara no dejaba de enfocar sus rostros cuando un grito fuerte proveniente de una de las habitaciones, hizo que Maite apagara el televisor. Mientras todos los que estaban en la sala guardaban silencio, yo me levante poco a poco hasta que unos cinco disparos se escucharon y rápidamente volví a sentarme.
-Tranquila no pasa nada- Carlos miro a Anahi
-No pasa nada? Yo no estaría segura de eso- Levantándose- Iré a ver como esta Dulce –Maite salio de la sala
##
Después de escuchar esa basura de discurso y ver los rostros de mis padres, no contuve la rabia y le dispare al televisor. Lance mi arma a una pared de mi habitación, mientras mi respiración aumentaba, intentaba encontrar una razón para tranquilizarme pero cada vez que recordaba que mis padres estaban en manos de la policía de este país mas me desesperaba. Tome la lámpara que me acompañaba en la mesa de noche de mi habitación con ambas manos y con mucha fuerza la lance hacia la puerta destrozándola en mil pedazos. Gritaba de rabia, quería llorar pero en vez de eso camine hasta una pared y con ambas manos la golpee una y otra vez no sentía dolor, mi sangre estaba ardiendo quería drenar todo lo que sentía.
-Dulce, Dulce por favor detente- Maite intentaba agarrar a Dulce
Al sentir que Maite no me dejaba seguir golpeando la pared, me voltee y con mi mano derecha la tome por el cuello llevándome por delante todos los vidrios rotos de la lámpara, no me detuve hasta pegarla a una pared. Mi mano presionaba fuerte y mis ojos llenos de rabia veían como ella luchaba por apartarme de su cuello, levante una de mis cejas emocionándome porque sabia que solo faltaban pocos segundos para que partiera de esta vida.
-DULCE!!!- Gritaron desde la puerta de la habitación
Al escuchar esa voz reaccione y dándome cuenta de lo que estaba a punto de hacer solté a Maite, baje mi mirada y detalle como una de mis mejores empleadas estaba en el suelo respirando muy rápido y sin dejar de toser. Me aleje poco a poco de ella, logrando ver mi cama me senté cubriendo con ambas manos mi rostro.
-Maite estas bien?- Preguntaron acercándose a ella
-Si Anahi –Tosiendo- Gracias de verdad muchas gracias- Maite agradecía
-Quieres que te traiga un poco de agua?- Nerviosa pregunto Anahi
-No, no por ahora solo déjame sola con Dulce por favor –Maite afirmaba
-Le diré a Carlos que este pendiente de lo que pase aquí- Informo- Yo me retiro, con permiso –Anahi salio de la habitación
Aparte las manos de mi rostro al darme cuenta que ya había salido, me levante a cerrar la puerta de mi habitación y con bastante cuidado ayude a levantar a Maite, para así sentarla en la cama.
-Lo siento yo no se que me paso- Dulce comento sentándose frente a Maite
-Yo si lo se –Afirmo- Eso se llama rabia y es normal después de ver a tus padres esposados en televisión nacional, lo entiendo de verdad- Concluyo Maite
-Esa gente, esa policía este gobierno si que supo atarme de manos –Negó con la cabeza- Jamás pensé que podía pasar algo así –Confeso Dulce
-Te lo he dicho más de mil veces, esto es una guerra y ellos van a ser lo que sea para que te entregues o para darte de baja- Maite explico
-Con mis padres en su poder, no se que hacer ellos mataron a Poncho que me asegura a mi que no les va a pasar lo mismo. Yo puedo mantener una guerra con todo este país, puedo destruir todo a su paso, pero no con mis padres aquí –Dulce hablo desanimada
-Mira Dulce parece que no me conocieras- Sonríe- Ya se donde estarán tus padres, quienes los cuidan solo da la orden y los vamos a buscar. Pero eso si prométeme que después que los traigamos vamos a hacer una fiesta, mira que tenemos tiempo que no celebramos- Sonríe Maite
-Por supuesto que te lo prometo, vamos a mi oficina y me explicas como es que conseguiste la ubicación de mis padres- Se levanto Dulce
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-Carlos de verdad si no entro la hubiera matado, yo entiendo que debe estar molesta por la situación de sus padres pero Maite no es una de sus trabajadoras- Explico Anahi
-Mira Anahi sabes lo que pasa es que Dulce es como un volcán que no sabes como ni cuando va a explotar –Sentándose- Para Dulce sus padres es un tema sagrado, bueno creo que para todos es así- Sonríe Carlos
Me encontraba sentada en una de las mesas de la piscina en compañía de Carlos, después de contarle lo que había evitado en la habitación de Dulce iniciamos una conversación. Mi nuevo amigo ordeno que nos trajeran unas galletas acompañadas de un delicioso batido de fresa, verdaderamente el que ahora pudiera salir y desplazarme por la casa me hacia sentir un poquito de libertad, sin dudar era mejor que estar encerrada en una habitación. Comente con Carlos algunos libros y nos reíamos de algunos chistes, después de unas horas recordé alguna conversación que no logramos finalizar y sin pensar hable.
-Carlos ahora que lo recuerdo ayer no terminamos la conversación –Tomo de su bebida- Mejor dicho no me contaste si alguna vez Dulce ha tenido una pareja o romance- Pregunto Anahi
-Si es cierto, bueno yo llevo trabajando con Dulce mas de cinco años y que yo recuerde jamás le he conocido una pareja- Carlos mordía una galleta
-Y algún romance? No se sabes que se dicen muchas cosas de ella, como por ejemplo que le gustan las modelos- Frunció el ceño Anahi
-Y a quien no le gustan las modelos? –Bromeo Carlos
-Pero no todas las personas que le gusten, pagan millones por estar con ellas –Alzo una ceja- Eso lo veo denigrante por que tener que pagar por algo así – Negando comento Anahi
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-Siempre lo he dicho y siempre lo diré el dinero puede comprar hasta el presidente- Comento Dulce
-Así es Dulce, pero bueno ya sabes pagamos mucho dinero y el punto es que si queremos sacar a tus padres tendrá que ser esta misma noche- Maite explico
Ya me encontraba mas tranquila, seguramente para esta noche tendría a mis padres aquí pero se que a pesar de todo el dinero que se había pagado igual se correrían muchísimos riesgos de que algo saliera mal. Cerré mis ojos por dos minutos encontrando una solución ante esta situación y con una sonrisa los volví a abrir.
-Tu te vas a ir a buscar a mis padres, prepara unos treinta hombres para que te acompañen- Informo- Yo saldré también pero solo me iré con Antonio y Carla, mientras tu vas a sacar a mis padres yo iré a visitar a los padres de nuestra secuestrada-Comento segura Dulce
-Que? Estas segura –Pregunto Maite
Sonríe- Ellos quieren conocer a la narcotraficante mas buscada de este país? Que se preparen esta noche les hará una visita- Se levanto Dulce


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Capitulo 10

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:17 am

-Entonces es así de simple Carlos? –Levanto una ceja- o sea que Dulce ve cualquier modelo o actriz y si le gusta ustedes se encargan de conseguir que acepte pasar una noche con tu jefa- Comento Anahi
-Bueno si lo dices así por supuesto que suena fácil- Sonríe- Pero a veces podría tardar hasta meses, hablamos con sus manager, compramos cualquier regalo para ellas ya sea un carro o alguna joya lo que sea y solo después de eso nos podemos sentar con ellas a hablar de dinero, algunas veces lo hago yo otras Maite- Explico Carlos
-Y que pasa justo en ese momento? Cuando llega la hora de negociar –Mordió una galleta- Digo ustedes le informan que Dulce quiere pasar una noche con ellas?- Curiosa pregunto Anahi
-Por supuesto que no –Ríe- Nosotros solo les decimos que nuestra jefa la quiere conocer, una cena, lo que sea, le ofrecemos alguna suma de dinero y solo cuando llega el día de la cita. Le decimos que lo que le ofrecimos se puede triplicar si pasa una noche con Dulce- Aclaro Carlos
-Imagino que a todas les provoca el dinero, que le ofrecen y aceptan pasar la noche con tu jefa?- Le dio un sorbo a su bebida Anahi
-No a todas te puedo decir que de diez mujeres –Murmurando- Solo ocho aceptan pasar la noche –Sonríe Carlos
-Y que pasa con esas dos que no aceptan? Pienso yo que con el humor que tiene tu jefa, no se, se molesta- Afirmo Anahi
Ríe- Si supieras que no se molesta, solo disfruta la cena y la compañía de las pocas que se niegan –Aclaro Carlos
-Yo recuerdo que fue noticia nacional, lo que tu santa jefa le hizo a la modelo- Comento Anahi
-Ese es otro tema, mira esa modelo prácticamente le regalamos una joyería entera –Resoplo- Luego acepta pasar la noche, le pagamos dos millones de dólares. Para que en menos de una semana diga ese montón de mentiras en la televisión- Negó con la cabeza Carlos
-Una ultima pregunta Carlos –Aclaro su garganta- Esas modelos aceptan ver de nuevo a Dulce?- Pregunto Anahi
-Claro Anahi, siempre aceptan después de ver que reciben una gran cantidad de dinero por una noche- Afirma- Hasta ellas terminan llamando, para ver si mi jefa quiere compañía- Explica Carlos
-Es insólito como muchos pierden la vergüenza por el dinero, mi padre se quedaría boca abierta si se enterara de esto- Negando con la cabeza Anahi
-Yo supongo que tú debes tener una imagen de tu padre ejemplar, pero la verdad Anahi es que tienes que saber que no todo es color de rosas. Mira tu padre desde hace algún tiempo esta traba..
-Carlos –Interrumpió a Carlos- Tu no eres nadie para decir algunas cosas del padre de Anahi, me entendiste?- Dulce totalmente seria hablo
-Lo siento Dulce- Carlos se levanto
-No te disculpes, por favor termina de decir lo de mi padre- Anahi hablo nerviosa
-No Anahi olvídalo, solo son cosas mías- Miro a Dulce- Yo mejor me retiro, con permiso –Carlos se alejo del lugar
-Quieres ir a dar una vuelta conmigo? No te preocupes no manejaras ninguna moto, solo caminaremos te gustaría- Pregunto Dulce
-Si claro porque no –Se levanto Anahi
##
Comenzamos nuestro pequeño paseo, por el jardín de mi casa ella solo seguía mis pasos sin pronunciar palabra alguna. Agradezco mentalmente a dios, haber llegado a tiempo a la conversación que tenia Anahi con Carlos, se que esa seria una noticia que le dolería ya que por muy fuerte que parezca todos aquellos valores y enseñanzas que le dio su padre el precisamente no los practicaba. Salimos del jardín y todavía sin hablar ninguna de las dos, continuamos en dirección al pequeño lago, aquel lago que me había encantado desde la primera vez que pise estas hermosas tierras quizás fue precisamente por el que termine comprando todo este lugar.
Me pidió que la siguiera y así lo hice cambiábamos de dirección, ahora era yo la que se dejaba guiar por esa rubia. El sol estaba a todo su esplendor, cuando ella se me adelanto un poco pudiéndome dejar ver lo bien que le quedaba ese pantalón en su cuerpo, la manera que resaltaba sus piernas largas pero lo mas importante lo esplendido que lucia su trasero, subo mi mirada y me doy cuenta que su espalda estaba descubierta pues la pequeña blusa que tenia así lo ameritaba, fue precisamente allí cuando me mordí mi labio inferior deseando poder hacer lo mismo en esa piel. Ella había llegado hasta la sombra de un árbol y digo ella porque yo me quede inmóvil mientras espiaba un poco mas de su cuerpo. Veo como se voltea hacia mi, pero yo me negué a abandonar mi tarea y detalle esos senos que me llamaban a gritos, si seguramente en algún sueño seria así porque no. Reacciono al escuchar como me llama y despertando de esa jugarreta de mi cerebro camino hasta llegar a su encuentro.
-Pensabas en tus padres?- Pregunto Anahi
-Que?- Frunció el ceño Dulce
-Que si pensabas en tus padres, lo pregunto porque como te quedaste prácticamente inmóvil allí- Explico Anahi
-Ah si, si era eso pensaba en mis padres- Dulce se sentaba a los pies del árbol
-De verdad no se si me creas, pero lo que hizo mi padre no tiene nombre y bueno digo el por que fue el que dio el discurso –Aclaro- Se nota que no saben que hacer para presionarte, porque yo soy abogada y eso de detener a tus padres es un verdadero delito me gustaría saber donde se metió todas las leyes el presidente –Confeso Anahi
-O sea que aceptas que tu padre cometió un error?- Levanto una ceja Dulce
Anahi se sentó al lado de Dulce- El gobierno cometió un error, tus padres en ningún país pagarían por las cosas que tu has hecho. Pero sabes ya conozco a la narcotraficante Dulce María, esa que planeo mi secuestro y que acepta que yo maneje una moto- Sonríe- Por que ahora no me presentas a la mujer, quiero decir olvídate de todo lo que eres y cuéntame que te hizo llegar a esto?- Anahi miro los ojos de Dulce
-Y que te hace pensar que existe otra Dulce María?- Levanto una ceja Dulce
-Te podría hacer una gigante lista, pero solo recuerda todas esas cosas que me dijiste anoche en mi habitación, estoy segura que esa que dicen en las noticias, esa que la policía no deja de buscar tan solo es una parte de ti- Anahi aparto un mechón de cabello del rostro de Dulce
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Notar como su acostumbrado rostro serio y ceño fruncido comenzaba a desaparecer fue algo único, me tomo la mano que segundos atrás había utilizado para arreglar detrás de su oreja aquel mechón rojizo rebelde de su rostro, esbozo una pequeña sonrisa y con un tono de voz diferente algo mas amigable me hablo.
-Dulce María Espinoza, es un placer conocerte –Sonríe- Que tontería, no te parece- Dulce soltó la mano de Anahi
-Por un momento pensé que hablabas en serio eh!!- Golpeo el brazo de Dulce suavemente- Lo siento no quise hacerlo
Ríe- A caray pero la abogada tiene la manito pesada no, tranquila se que en el fondo lo que deseas es eso golpearme hasta dejarme inconciente –Dulce comento amigable
-Claro que no, yo no deseo hacer algo así- Aclaro- Pero ya en serio, como ahora tu rostro serio por fin se fue y conozco esa sonrisa que desconocía de ti, porque no me cuentas como caíste en esto –Anahi se recostaba del árbol
-Cuando tenia diecisiete años salí una tarde de mi casa en busca de mi primer empleo- Se recostó del árbol- Poncho y yo llegamos a un grupo de personas, que lo único que necesitaban era trasladar unos maletines a la ciudad. Sin preguntar que contenían lo hicimos y cuando regresamos al pueblo teníamos en nuestro poder ocho mil dólares para cada uno- Suspiro Dulce
-Increíble, pero porque querías trabajar digo porque no buscaste una universidad- Pregunto Anahi
-Poncho y yo nos queríamos mudar a la playa, decidimos que después de conseguirlo íbamos a estudiar –Afirmo- Los viajes siguieron hasta que un día nos dimos cuenta que lo que trasladábamos era cocaína y que ese dinero que nos pagaban eran miserias para lo que realmente recibían nuestros jefes- Suspiro- Quizás la necesidad por obtener mas dinero, nos hizo a Poncho y a mi empaparnos en todo este tema de la cocina, su producción, su precio, su preparación. Y cuando nos dimos cuenta estábamos vendiendo nuestro primer kilo de droga, totalmente producido por personas que contratamos- Comento Dulce
-Porque no lo dejaste?- Anahi miro a Dulce
-Era difícil dejarlo, cada vez era mas droga, mas dinero, mas empleados- Cerro sus ojos- La primera vez que le quite la vida a alguien, entendí que de este negocio la única forma que lo dejes es cuando te mueres- Abrió sus ojos- Sabes a mi me dolió mucho la muerte de Poncho era mi hermano, pero por una parte me alegre se que donde quiera que este, puede estar tranquilo-Hablo Dulce
-No se que decir- Confeso Anahi
-No tienes que decir nada –Sonríe- Sabes que es lo mas tonto, que ahora mismo si pudiera cambiara todo lo que tengo hasta la ultima moneda de mi dinero, por cumplir ese sueño de vivir en una playa en compañía de Poncho- Cubrió su rostro con una mano Dulce
No sabia si estaba llorando, pero sin pensarlo me acerque hacia ella, aparte la mano de su rostro y dejando a la luz sus ojos cerrados me acomode en su brazo izquierdo permitiendo que con el mismo me abrazara y acariciando lentamente su abdomen le hable al oído.
-Ya veras que tu serás la excepción, podrás salir de este negocio y cumplirás ese sueño que tienes de vivir en la playa, no será con tu amigo pero de seguro que el estará feliz de que por lo menos tu lo cumplas- Anahi beso tiernamente la mejilla de Dulce
-Esta noche tendré que salir, te quedaras en compañía de Carlos nada más. Creo que si no llegamos en horas de la madrugada, mañana a primera hora estaremos aquí- Comento Dulce
No puedo aguantar tanto me niego a esta cercanía después de ver su rostro sonriente y dejándome llevar por mis latidos del corazón me levanto poco a poco, paso mi nariz por su mejilla delicadamente, donde quedaron las cosas que mi padre me decía de la persona que tenia aquí, la verdad no lo se pero tampoco deseo recordarlo. Me incorporo suavemente y mirando su mirada expectante, me animo a rozar mis labios con los suyos sin cerrar mis ojos aun, subo mi mirada y me doy cuenta que ella también tiene sus ojos abiertos, cosa que no dura mucho porque siento sus manos en mis mejillas y muy despacio ella comienza a besarme. La verdad no sabía porque razón me estaba besando, yo no era ninguna modelo ni mucho menos tenía un cuerpo de actriz como ya sabia que le gustaban, aunque me hizo dudar hasta de mi propio físico cuando sentí que quería profundizar el pequeño beso y yo no tan difícil accedí totalmente feliz. Su lengua y la mía se encontraron presentándose comenzaron una danza lenta, estaba embriagándome de su sabor, la manera de cómo recorrió cada parte de mi boca con su lengua fue placentera, mi corazón latía a todo su ritmo mientras mi cuerpo pedía a gritos el suyo. Sus manos las pude sentir en mi cintura y con un ligero empujón cambiaba la posición quedando ella sobre mi, el beso aumentaba su temperatura, cada segundo que pasaba se volvía mas apasionado, hasta que la falta de oxigeno nos impidió continuar y era ella la que rompía lo que estaba pasando.
-Te prometí que no se iba a volver a repetir algo como esto, pero creo que ya era hora de romper alguna promesa- Comento Dulce rozando su nariz con la de Anahi
-Prométeme que vas a regresar, te vas a cuidar y vas a regresar por favor- Anahi hablo despacio
-Te lo prometo, por supuesto que regresare- Sonríe Dulce
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Por que la había besado, por que le estaba prometiendo regresar, para que. De que se trata esto no se supone que yo la secuestraría para hacer sufrir a su padre, mi cuerpo, mi corazón, esta sensación de que este momento no se termine jamás olvidando todo lo que le hice, olvidando todas las lagrimas que por mi culpa derramo cada noche por extrañar a sus padres, que quieres ganar Dulce por que te estas dejando llevar por ese brillo en su mirada, cuando te ve.
-Permiso –Apartando la mirada- Dulce solo te quería decir que ya el almuerzo esta servido- Carlos informo
Me puse de pie y con una estupida sonrisa que no sabia como desaparecer de mi rostro, ayude a que se levantara. Mirándola de pies a cabeza, apartando algunos restos de grama en su pantalón le pedí que me acompañara. Bajo la mirada de Carlos comenzamos nuestro camino y en menos de diez minutos entrábamos al comedor donde ya estaban sentados Maite, Antonio y Carla mi rostro volvió a su natural seriedad mientras tomaba asiendo observando como la hija del director de la policía tomaba asiento en compañía de Carlos.
-Dulce quería comentarte que ya todo esta preparado para esta noche- Maite hablo
-Y para donde van esta noche?- Carlos pregunto
-Mañana te cuento Carlos, por ahora solo confórmate con saber que te quedaras aquí en casa cuidando de la señorita Puente, estamos de acuerdo- Dulce levanto una ceja
-Si claro que estoy de acuerdo- Afirmo Carlos
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La verdad quería saber para donde partirían en la noche, pero esa curiosidad se desvanecía en mi cabeza al recordar que regresaría, que hubiera pasado si Carlos no llega a interrumpir ese momento bajo al árbol, seguramente mi calentura habría aumentado. Comía un poco mientras recordaba nuestra conversación, sus ojos, su sonrisa y cuando me beso ya no quería pensar en mi padre ni en su búsqueda por atrapar a mi secuestradora pero sabía que esos ojos cafés sabían algo que yo no y de cualquier manera tenía que descubrirlo. Carlos no me dirá de eso no tengo duda, pero si el no lo hace lo tendré que averiguar a cualquier costo.
Después de terminar con el delicioso almuerzo camine hasta mi habitación, pensando que quizás en la habitación de Maite podría encontrar algún tipo de información, solo me toca cruzar los dedos deseando que la morena no deje bajo llave la puerta. Me senté en el pequeño sillón y busque mi pequeño cuaderno de notas en la mesa de noche saque el lápiz y recordando todo lo ocurrido horas atrás me concentre a escribir lo que quizás esperaba de todo lo que mi cuerpo descubría al estar cerca de ella.
-Permiso puedo pasar?- Dulce hablo desde la puerta
Cerré mi libreta para así levantarme del sillón camine hasta la puerta y la abrí.
-Es tu casa, claro que puedes pasar- Comento Anahi
-Bueno solo te venia a decir que ya vamos todos de salida, cualquier cosa que necesites se lo haces saber a Carlos- Informaba Dulce
-Pero son las seis de la tarde, pensé que saldrían mas tarde- Miro su reloj- Espero que no te olvides de la promesa –Anahi beso los labios de Dulce
-No, no claro que no la olvidare. Nos vemos, mañana- Sorprendida Dulce se alejo
Espere que desapareciera de mi vista y con el mayor cuidado posible me acerque a la habitación de Maite, al darme cuenta que no había dejado bajo llave la puerta entre rápidamente, después de cerrar nuevamente la ya mencionada puerta encendí la luz. La habitación era bastante amplia una cama, un televisor enorme y dos puertas al fondo me hizo avanzar a curiosear un rato, después de cinco minutos ya sabia que la morena tenia un enorme closet esa era una de las puertas del fondo, la otra era un lujoso baño. En uno de los rincones observe un escritorio, cosa que no había notado en mi llegada a este dormitorio camine hacia el y con mucho cuidado abrí una de las gavetas deseando que no sonara ninguna alarma, así como suenan en las películas. Saque una de las carpetas y sin detenerme la abrí, ya que el nombre que tenia la misma había llamado mi atención “Gobierno” lo que mis ojos veían eran muchísimos correos electrónicos, de algunos personajes importantes de la política de este país me sorprendí ya que llegue a conocer a muchos de ellos. Sin detenerme a leer alguno cerré la carpeta y justo cuando iba a guardarla me doy cuenta de un pequeño Pendrive lo tomo con una mano y al intentar ver su marca veo que tiene el nombre de mi padre escrito con uno de esos marcadores que son difícil de borrar.
Lo guardo en uno de los bolsillos de mi pantalón y saco otra carpeta, el nombre me causo temor “Muerte Poncho” cuando la abrí me asuste mucho ya que lo primero que salio a la luz fue una foto del cadáver, del que me imagino era Alfonso. Pongo la fotografía boca abajo cuando veo como una especie de listado lo que me inquieta mas aun es el titulo de la pequeña hoja “Presentes en la muerte de Poncho” veo como todos tienen una pequeña equis al lado del nombre imagino que deben estar muertos, hasta que llego a un nombre que a diferencia de los demás no tiene una equis cuando leo el nombre mi corazón se detiene “Enrique Puente” dios mío.
-Que haces tu aquí Anahi?-

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Capitulo 11

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:17 am

Ya eran las siete y media cuando una de mis camionetas modelo Grand Cherokee color negra conducida por Antonio se estacionaba frente a una casa no tan grande, el motor se apago cuando Carla que estaba sentada de copiloto volteo a mirarme de una forma expectante. Respire profundamente sabia que tenia que bajar del coche en cualquier momento, recordé todos los datos que me dijo mi amiga y compañera en este negocio Maite antes de partir a esta dirección, mire a través del vidrio oscuro de mi camioneta comprobando los seis policías que custodiaban esta casa. Aparte mi mirada verificando mi vestimenta, pantalón negro, camisa roja ajustada de botones y zapatos negros, esta vez mi identidad no se encontraba oculta todo lo contrario mi cabello estaba perfectamente suelto con mi rostro totalmente descubierto. Con mi mano derecha sentí mi arma que aguardaba en la parte trasera de mi pantalón y con mi otra mano tome un sobre color blanco tamaño carta.
-Llego la hora, Carla ponle el silenciador a tu arma y desaparece a todos los protectores de esta casa. Antonio acompáñala pero solo vas a mover a los difuntos, no quiero que utilices tu pistola- Dulce ordeno
-Te sigo Carla- Antonio aparto el cinturón de seguridad
-Vamos- Carla salía del vehiculo con su arma en la mano
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Los nervios que invadieron mi cuerpo me hicieron soltar los papeles que tenia en la mano, Carlos me había descubierto y no tenia una excusa preparada para mi presencia en la habitación de Maite que iba a decir? Dios mío yo se que puedo llamar amigo al hombre que tenia frente a mi, pero no se me podía olvidar que pertenecía al cartel encargado de mi secuestro. Lo menos que deseo ahora es volver al encierro ensordecedor de días atrás, como tampoco me gustaría que la pelirroja se enterara de mi atrevimiento.
-Anahi te hice una pregunta, que haces aquí?- Carlos levanto una ceja
-Yo, yo solo quería encontrar algo con que distraerme –Nerviosa- Quizás una lapto o una tablet que tenga algún juego, me servirá y pensé que aquí podría encontrar algo así- Anahi hablo temblorosa
-Dudo mucho que en esta habitación, mejor dicho que en ese escritorio puedas encontrar ese tipo de cosas- Frunció el ceño- Digo hay una lapto, pero estoy seguro que no tiene juegos mira porque no vas a tu habitación y en varios minutos te llevo algo así- Afirmo Carlos
-Si yo creo que será lo mejor- Apartándose del escritorio- Carlos no me gustaría que Dulce se enterara que estuve aquí, por favor esto podría quedar entre nosotros dos- Anahi nerviosa miro a Carlos
-No te preocupes de mi boca no saldrá nada, si lo hago puede que te vuelvan a encerrar y la verdad prefiero que sientas aunque sea un poco de libertad- Sonríe- Por ahora ve a tu habitación, yo recogeré los papeles para luego llevarte lo que me pediste- Carlos Camino hasta el escritorio
-Muchas gracias, de verdad –Anahi salio de la habitación
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Mi única preocupación hasta el momento era como le estaba saliendo las cosas a Maite, mi cabeza estaba mas preocupada por ella y mis padres lo único que deseaba era saber que estaban bien. Reaccione al sentir que la puerta de la camioneta se abrió, al darme cuenta que era Antonio baje segura levante un poco la ceja al mirar la calle solitaria y seguí mi camino hasta la puerta de la casa mi ahora empleado me informaba que ya Carla se encontraba dentro con la esposa del director de la policía y su hija lastimosamente el famoso Enrique no se estaba pero eso no impidió mi visita, mientras caminaba le entregue el sobre a mi trabajador antes de poner el primer pie en la casa del delincuente policía que quería mi muerte antes que mi entrega. Antonio cerro la puerta y me indico que lo siguiera, la casa que veían mis ojos era bastante lujosa a pesar de lo corta en tamaño, muchos cuadros, como también muchas fotografías pase a través de una puerta a lo que parecía una sala de estar con un juego de cuatro muebles, en el mas grande se encontraba una señora de piel blanca y cabellera abundante color negra al notar mi presencia comenzó a llorar mientras tomo de la mano a una joven bueno la verdad no la veía tan joven tenia cierto aire de señora igual a su madre de piel blanca y cabello negro pero con una mirada retadora. Observe como Carla se encontraba de pie aun lado de ellas, con su arma en la mano y camine hasta sentarme en uno de los sillones individuales.
-Quiero que les quede claro que mi intención era visitar al señor Enrique Puente, pero como el no se encuentra supongo que ustedes me harán el enorme favor de informarle que estuve por aquí- Dulce hablo seria
-Cuando nos vas a dejar en paz, cuando vas a liberar a mi hermana no te das cuenta que nos estas lastimando- Molesta- Maldita delincuente cuando mi padre te ponga las manos encima va a acabar contigo- Marichelo altanera hablo
-No me digas? Tu papa va acabar conmigo –Afirmo- Mire Señora en ningún momento le he hablado mal, así que le agradecería que mejore su tono de voz- Dulce frunció el ceño
-Y que pretendes secuestras a mi hermana y tenemos que ser amigables contigo, que te pasa igualada –Alzo la voz- Enferma eso es lo que eres una maldita enferma, loca libera a mi HERMANA!!!- Grito Marichelo
-Carla, saca a esta señora de aquí por favor enciérrala en un baño o en donde sea pero apártala de mi vista –Aparto la mirada- Eso si no le hagas daño, no quiero que su papito se moleste –Dulce sarcástica hablo
-Delincuente –Marichelo se levanto de su asiento y empujo a Dulce
-No te atrevas a moverte, porque te aseguro que pondré una bala en tu cabeza- Carla amenazo mirando como Marichelo escupía a Dulce en la mejilla
Se levanto y se limpio la mejilla- Jamás en tu vida vuelvas hacer algo así, quiero que te quede algo claro tu padre es tan delincuente como yo así que deja de llenarte la boca al hablar de el ilusa –Levanto una ceja- Otra cosa te vas a ir ya de aquí, por cosas de la vida yo Dulce María Espinoza llego a escuchar tu maldita voz siquiera hacer un susurro y te arranco la lengua. Es bueno que estés informada Marichelo, tu papito respira aun porque yo lo decido no se te olvide eso – Dulce se sentó molesta mientras Carla salía del lugar con Marichelo
-Por favor no permita que le hagan daño a Marichelo- Llorando hablo la señora
-No le va a pasar nada, no se preocupe Señora María del consuelo- Afirmo Dulce
Limpio sus lagrimas- Desde que Annie no esta en casa estamos mal, por favor dígame que aun mi hija esta con vida – María del Consuelo rogó
-Créame que la señorita Anahi esta en excelentes condiciones, no le ha faltado ni comida, ni agua, ni nada yo jamás permitiría que la golpearan ni nada Señora- Aseguro Dulce
-Cuando va a liberarla? Por favor necesito ver a mi hija- Pidió María del consuelo
-Con todo respeto yo estoy aquí para hablar de otros temas Señora, Antonio dame el sobre- Extendió su mano- Quiero que me preste la mayor atención y que le de mi mensaje a su esposo- Dulce abría el sobre
-Esta bien hare lo que usted diga, pero por favor después de yo escucharla también necesito que me escuches me gustaría que le dieras un mensaje a mi hija- María del Consuelo opino
-Me parece justo- Afirmo sacando unos papeles- Mire Señora su esposo se ha dedicado a perseguirme sin tener mucho éxito la verdad, yo se que el acuerdo con el gobierno quedo en veremos pero su esposo ya es un hombre mayor y mi idea es hacerle las cosas fáciles. Dígale que ya abandone la persecución, que me olvide, para ser más clara que me deje en paz- Frunció el ceño- Recuérdele que el esta vivo por que yo lo decido, fácilmente lo puedo mandar a matar cuando me plazca el esta en todo momento vigilado- Informo Dulce
-Usted quiere que el abandone la policía- Pregunto María del consuelo
-Mas fácil señora, su esposo me robo una mercancía que me pertenece, su esposo mato a sangre fría a mi hermano Alfonso Herrera y por si fuera poco se atrevió a ponerle unas esposas a mis padres –Negó con la cabeza- Dígale que el trato es muy sencillo, yo me voy a entregar a la policía si el también hace lo mismo –Dulce miro a la señora
-Que? –Sorprendida María del Consuelo
-Tengo pruebas de que su esposo trabaja con el Cartel de Teresa desde hace algunos años- Levanta una ceja- Aquí hay algunas de tantas, estas son algunas de las copias de las trasferencias de dinero que le hacen a su esposo en una cuenta extranjera –Le entrego varios papeles a la señora- Dudo mucho que su trabajo le permita tener mas de cincuenta millones de dólares mensualmente. Tengo fotos y videos también pero pensé que con esto seria suficiente- Dulce miraba como la señora lloraba
-No, esto no puede ser- María del Consuelo Lloraba
-Yo estoy dispuesta a olvidar todo señora, la humillación de mis padres, mi droga todo –Aclaro- Y estoy dispuesta a entregarme solo si el lo hace primero, claro también le quiero asegurar a usted la vida de su hija sin dudarlo la dejaría en libertad- Afirmo Dulce
-Que pasaría, si el, si el.. Se niega a entregarse- María del Consuelo pregunto
-En ese caso señora dígale que este país, va a arder como el mismo infierno. Yo soy narcotraficante, el también lo es así que dudo mucho que su esposo sea capaz de mantener una guerra conmigo –Explico Dulce Levantándose
-Le aseguro que hablare con el, pero como le hare llegar su decisión- María del Consuelo no apartaba la vista de Dulce
-Dame el celular Antonio- Ordeno- Señora María del Consuelo este celular esta totalmente seguro, voy a confiar en usted quiero que lo guarde escóndalo de su esposo yo la llamare allí y así me comunicara la decisión que tomo el señor Enrique- Dulce le entrego el celular a la señora
-No se preocupe, le aseguro que el no se va a enterar. Ahora podría darle un mensaje a mi hija por favor- Rogó María del Consuelo
-Yo no soy buena para dar mensajes- Afirmo- Así que mejor busque una hoja un lápiz y le escribe lo que quiera yo se lo entrego señora- Sonríe Dulce
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Tenia más de veinte minutos en mi habitación, nerviosa por ser descubierta por Carlos pero agradecida porque me dijo que la pelirroja no se iba a enterar. Para que negarlo también estaba feliz había logrado sacar el pequeño pendrive con el nombre de mi padre, estaba impaciente ya quería saber el contenido del mismo. La puerta se abrió y mirando a Carlos entrar sonreí al verlo con una pequeña mini lapto en sus manos, su rostro estaba serio la verdad era primera vez que lo veía así quizás se sentía defraudado por mi curiosidad, lo único que espero es que cumpla lo que dijo.
-Anahi aquí tienes la lapto, tengo que informarte que esta cancelado el acceso a Internet por obvias razones y pues tiene varios juegos como lo pediste aunque creo que lo menos que vas hacer es jugar- Levanto una ceja Carlos
La sonrisa que adornaba mi rostro se borro, y nerviosa me dispuse a hablar pero la verdad no sabia que decir. Seguramente si pudiera regresar el tiempo no me hubiera permitido ir a la habitación de Maite, todo por esta estupida curiosidad o ganas de encontrar algo que ayude a mi padre para la entrega de Dulce que es posible que me duela el día que suceda, no es secreto para mi cerebro que mi cuerpo y mi corazón siente un millón de sensaciones cuando la tengo frente a mi, me gusta pero se que es un imposible y no porque sea narcotraficante ni porque sea la autora de mi secuestro yo creo que ni recuerdo el día que deje atrás que ella planeo alejarme de mi familia. Lo que mas retumba en mi pecho es la sensación como puñal de estar defraudando a mi padre.
-Yo se que tienes el pendrive Anahi, no te lo pienso quitar solamente te pido que después que lo veas me lo entregues –Afirmo- Necesito regresarlo a su lugar de origen, Maite se daría cuenta que le falta y eso nos metería en problemas a ambos- Explico Carlos
-No te preocupes lo veo y te lo regreso- Apenada hablo Anahi
-Esta bien, yo me retiro creo que deberías de estar sola cuando veas el contenido de ese pendrive. Con permiso –Carlos salio de la habitación
Las palabras de Carlos aumentaron mi intriga, no me detuve y encendí la lapto. Busque en el bolsillo de mi pantalón el famoso aparato para luego conectarlo a la pequeña computadora, me senté de piernas cruzadas en la cama mientras en la pantalla aparecían algunas carpetas lo que comenzaba a sorprenderme de las mismas eran los nombres “Llamadas de Enrique y Teresa” “Fotos de Enrique y Teresa” “Transferencias de Teresa a Enrique” “Videos de reuniones” “Rutas de Enrique y Teresa”. Mi corazón se paralizo y con sumo temor de que no fuera nada de lo que mi cerebro ya había pensado, comencé a revisar la primera carpeta que era como una especie de galería de fotos de mi padre con una narcotraficante de mi país, Teresa lo que hace que varias lagrimas comiencen a salir es la forma en la que sonríe mi padre a su lado cualquiera pensaría que son amigos. Se nota que la persona que tomo la foto se estaba ocultando, pero a pesar de eso todas tienen una excelente nitidez. Cerré la carpeta para, pasar a la que mayor llamaba mi atención a diferencia de la anterior lo único que salía en esta eran varios audios. Con mi dedo tembloroso presione uno de ellos.
*Por fin atiendes el teléfono Teresa, puedo saber que estabas haciendo?
Reconozco la voz de mi padre de inmediato y como no hacerlo era mi gran ejemplo.
*ay Enrique no te pongas intenso, estaba verificando que la tonelada de cocaína saliera en buenas condiciones. Claro como últimamente solo estas para recibir dinero de mi droga sin mover un solo dedo ja!- Voz de Teresa
*No comiences, tu sabes perfectamente que ahora no puedo estar preocupado por eso, acaso olvidas que la infeliz de Dulce María tiene secuestrada a mi hija
*Yo te lo dije, lo peor que hiciste fue matar a Poncho agradece que aun no has recibido el cadáver de tu bebita, pero para que no te desesperes socio tranquilo si Dulce quisiera matar a tu hija ya lo hubiera hecho esa pelirroja es asesina por naturaleza ella solo quiere tu cabeza- Voz de teresa
*Poncho fue un estupido, el no quería una entrega pacifica tu sabes perfectamente que el estaría dispuesto a decir que yo era tu socio y eso era algo que no podía permitir. Esa pelirroja no me causa temor, así que no intentes asustarme Teresa
Ríe- ay Enrique no te causa temor porque aun no la has tenido frente a tus narices así que no intentes sonar valiente. Yo que tu me preocuparía por que tu hija no termine enamorada de Dulce mira que esa créeme enamora a cualquiera, eso seria noticia nacional no te parece?- Voz de Teresa
*No digas idioteces mi hija si tiene esa orientación sexual, ese gusto por las mujeres que aun no entiendo pero algo te tiene que quedar claro Teresa Dulce no es una mujer ella es un animal
*Por fin aceptas que tu hija es lesbiana, no te imaginas la sonrisa que tengo ahora mismo. Me alegro después de todas las pruebas que te conseguí, ahora eres un padre sin prejuicios- Voz de Teresa
*No me recuerdes ese momento, te llamaba para decirte que en dos horas llego a tu finca no vamos a arriesgarnos saldremos ya mismo a la casa de Dulce quiero verla muerta
*Aquí te espero, adiós- Voz de Teresa
El audio llego a su final mientras sentía un dolor inmenso en mi pecho, porque se llamaban socios? En que momento mi padre dejo de ser ese ser cariñoso y respetuoso cuando habla por teléfono. Que paso con ese padre ejemplar que me enseño los mejores valores en mi niñez para ser una persona de bien, donde quedaron esos consejos que me daba cada noche antes de dormir, pensaba mientras mis manos temblaban al mismo tiempo que mis sollozos aumentaban. Las palabras de Dulce llegan a mi “Siempre es bueno dudar hasta del mas sabio” ella lo sabia, pero no quería arruinarme la imagen que tenia de mi padre.
Niego una y otra vez con mi cabeza deseando desde lo mas profundo de mi ser que todo esto sea una pesadilla, desde que día mi padre sabe de mi orientación sexual y con que base el es capaz de decir que Dulce es un animal si el no es mas que un farsante. A pesar de mis sollozos limpio mis lagrimas bruscamente, tengo que revisar cada carpeta, mirar cada foto, escuchar cada audio esta noche tengo que entender que el padre ejemplar que tenia era solo una simple fantasía.
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Abandone la casa del director de la policía con pasos firmes y seguros, en compañía de mis empleados subí a mi camioneta para ordenar partir al lugar de encuentro con Maite. Sonreí al guardar la hoja de papel que me dio la madre de Anahi en un bolsillo de mi pantalón después de doblarla cuidadosamente, miro el camino por donde avanza mi camioneta poco a poco sin ningún tipo de prisas, cuando observo unos tres coches que vienen en sentido contrario sabiendo quien viene en el segundo vehiculo de esa pequeña caravana le ordeno a Antonio bajar la velocidad al máximo mientras yo bajo el vidrio de mi asiento.
Pasa el primer coche como de costumbre los guardaespaldas de este señor siguen igual de inútiles, cuando va pasando el segundo vehiculo lo miro con ese cabello lleno de canas síntoma de su edad, nariz perfilada y ojos azules igual que su hija. El tiene el vidrio abajo quizás por impulso voltea a mirarme y el color que antes tenia en su rostro desaparece mostrándose palidecido no tanto como sorprendido, nuestras miradas se cruzan y yo con mi rostro serio afirmo antes de subir el vidrio.
Quiero saber de que es capaz, pero dándome cuenta que no ordeno que me siguieran continuo mi camino en paz aunque con la ligera felicidad de mirarle el rostro a la persona que en más de una oportunidad pretendía hacerme molestar.

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Capitulo 12.

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:18 am

Ya eran las cuatro de la mañana no se en que momento las lagrimas de mis ojos dejaron de salir, aunque sabia que estaban hinchados por tanto llorar no sentía ganas de moverme, no sabría como describir la enorme tristeza que tenia aunque mas que tristeza podría ser llamada como una fuerte desilusión. Al sacar el pendrive de la lapto me levante con sumo desgano, abrí la puerta de mi habitación sorprendiéndome al ver a Carlos sentado en el suelo afuera de la misma. Sin hablar, sin ningún tipo de expresión en mi rostro le regrese el famoso pendrive para luego regresar a mi habitación. Cerré la lapto y la coloque en la mesa de noche, recosté mi cuerpo en la cama queriendo descansar de todo este cúmulo de sensaciones que simplemente me hicieron sentir mas inferior que una basurita en un zapato.
Recuerdo la primera vez que vi a Dulce y mi corazón reacciona comenzando a latir, cierro los ojos lentamente al ver como mi cerebro decidió traer consigo tal día. La miro con su rostro preocupado levantar mi cabeza, la manera con la que aparto la mordaza que tenia en mi boca mientras yo tenia mi ataque de asma. Decido abrir mis ojos y con ambas manos tomo una almohada, la abrazo fuertemente al mirar como si de un espejismo se tratara el día que me decidí a darle un pequeño beso cubro mi cuerpo con el edredón como si recordara el frío de ese día causado por la fiebre que tenia. Sin dejar de abrazar la almohada mi cuerpo se pone boca arriba recordando las palabras que tan solo un día atrás me había dicho después de besarme “Ya era hora de romper algunas de mis promesas” mi piel se estremece por completo el ligero recuerdo hace que sienta millones de sensaciones en mi cuerpo. “Dulce no es una mujer, ella es un animal” Frunzo mi ceño al recordar el comentario despectivo de mi padre.
Las cosas cambiaron Anahi, ya no deberías sentir ningún tipo de culpa al darte cuenta que Dulce produce en ti tantas cosas, te gusta y tienes la ligera esperanza de que ella sienta lo mismo que tu porque fue esa pelirroja la ultima persona que te beso. No lo soporto, ya no se como aguantar todo esto todavía no entiendo si esto es una jugada del destino me enamore y nada mas que de la mujer mas buscada del país, esa la narcotraficante mas peligrosa, la asesina despiadada, la que fue capaz de apartarme de mi familia, pero y que debo hacer como se lo explico a mi corazón. Lo siento pero como se lo dije a ella en una oportunidad me lo repetiré a mi misma el día de hoy “Dulce va hacer la excepción” pienso en voz alta, antes de quedar dormida.
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Bajo del helicóptero con una sonrisa en mi rostro a pesar de que no pude verme con Maite sabia que ella había logrado rescatar a mis padres de una policía corrupta, eran las diez de la mañana y tenia que prepararme para la llegada de mis padres camine hasta entrar a mi casa satisfecha porque todo lo planeado había resultado. Les informe a Antonio y a Carla que podían ir a descansar, cuando me sorprende Carlos al bajar las escaleras.
-Algún problema en mi ausencia? –Dulce pregunto
-No, ninguno Dulce todo perfecto- Aparto la mirada- Anahi ayer me pidió una lapto para distraerse, le bloquee el acceso a Internet y se la lleve a su habitación- Afirmo Carlos
-Esta bien, yo iré a descansar mis padres llegaran en cualquier momento- Sonríe- Por cierto antes que lo olvide, le prometí a Maite que haría una fiesta así que por favor encárgate de todo bebidas, música todo –Ordeno Dulce
-La celebración será para todos los empleados Dulce?- Pregunto Carlos
-No solamente quiero que estén, Antonio, Carla, mis padres, Anahi si quiere asistir y Maite –Levanta ambas cejas- No te preocupes Carlos también quiero que estés presente, a importante tu conoces los gustos de Maite así que quiero que traigas hombres y mujeres- Explico- Otra cosa a los otro empleados también prepárales una fiesta, creo que ellos también merecen celebrar sobra decir que quiero que sea exactamente igual a la de Maite- Finalizo Dulce
-Entendido Dulce, me encargare de todo- Afirmo Carlos
-Bueno con permiso, me iré a dar un baño- Siguió su camino Dulce
Subí las escaleras hasta el piso donde se encontraban las habitaciones, con mucho cuidado abrí la puerta de la habitación de Anahi y procurando hacer el menor ruido posible entre. Saque del bolsillo de mi pantalón la nota que su madre había escrito de su puño y letra, con una sonrisa en mi rostro la coloque en la mesa de noche encima de la pequeña lapto que estaba en ese lugar. Mi cuerpo quería acostarse a su lado, abrazarla y descansar dejándome llevar por su perfume pero en vez de eso me dedique a observarla dormir, se veía tan inocente allí, en este tipo de momentos me odiaba a mi misma por mandarla a secuestrar. Con la yema de mis dedos suavemente acaricie sus cabellos y dejándome llevar por el latir de mi corazón le deje un ligero beso en la frente, antes de salir.
Será mejor que te controles Dulce María, en el fondo sabes que estas jugando con fuego y te puedes quemar en cualquier momento pienso al entrar a mi habitación. Por primera vez en tu vida tienes la oportunidad de conocer a alguien que te hace sentir diferente, pero eso no quiere decir que tu futuro tenga un final feliz. Entro al baño y me desnudo poco a poco, esa mujer es hermosa pero tú eres la peor enemiga de su padre. Necesitas un baño de agua fría, sonrío antes de entrar a la ducha.
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Escucho mi nombre a lo lejos pero me pesan los parpados la verdad no deseo abrir mis ojos quiero dormir, pero una mano me toca ligeramente un brazo y es allí cuando abro mis ojos.
-Mmm.. Que pasa Carlos? Quiero dormir por favor- Anahi murmuro antes de cerrar sus ojos nuevamente
-Pero como que dormir? Son casi las seis de la tarde acaso no te parece que has dormido mucho- Sonríe Carlos
Abrió sus ojos- Que? Las seis de la tarde no lo puedo creer- Anahi se incorporaba
-Si yo tampoco podía creer que durmieras tanto y créeme no tenia intenciones de molestarte pero es que hay una fiesta y Dulce te invito- Carlos informo
-Una fiesta?- Sorprendida hablo Anahi
-Si es que los padres de Dulce están aquí, lograron rescatarlos de la policía y por eso es la celebración. Ahora bien dime quieres bajar?- Carlos pregunto
-Así que era eso lo que iban hacer, buscar a los padres de Dulce –Pensó en voz alta Anahi
-Bueno que yo sepa lo del rescate de los padres de mi jefa lo hizo Maite, Dulce fue a otro sitio pero antes que preguntes no se nada –Carlos levanto ambas manos
-Si quiero ir a la fiesta, pero no me gustaría bajar sola así que por favor podrías esperar que me de una ducha y me arregle así bajamos los dos juntos –Hizo pucheros Anahi
-Claro que si, hay en el closet tienes varios vestidos te lo menciono porque abajo están algunas de las modelos amigas de Dulce y no me gustaría que te sientas incomoda, aunque tu jamás lo menciones yo se que tu y mi jefa andan por allí besándose ehh!!- Riendo comenta Carlos
Ríe Anahi- Gracias por mencionar lo de las modelos y sobre los besos yo no lo mencione porque tú nos vistes para que te lo cuento
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Estaba reunida con mis padres por más de tres horas en mi oficina, después de abrazarlos y disculparme en más de una oportunidad por lo que les hicieron comenzamos una larga charla. A diferencia de mi ellos si fueron al entierro de Poncho y dándome la mayor cantidad de detalles posibles me contaron como fue el terrible día, por mi parte les dije que ahora no vivirían en el mismo sitio ya que gracias al señor Enrique decidí cambiar la ciudad donde se dedicarían a descansar cosa que siempre he procurado que hagan después de yo cumplir mi mayoría de edad. Mi padre era el que mas se preocupaba por mi situación con la policía, a regañadientes me hablo al referirse a la entrega que tenia pautada con el gobierno.
-Ya tienes que ponerle fin a esto Dulce María, acaso no te cansas de estar escondida. Son muchos muertos recuerda a Poncho, nosotros no queremos enterrarte el día de mañana por favor es hora de tomar conciencia- Cruzo sus brazos Fernando
-Papa la policía de este país antes de verme tras las rejas, prefiere dispararme. Y si no me quieres enterrar entonces no opines en estos temas- Negó con la cabeza Dulce
-Que no opine? –Se levanto- A mi no me importa que seas la persona mas buscada de un país, eres mi hija y tengo todo el derecho a opinar nosotros no tenemos diez años tu piensas que nos sacas del país, nos pones unos guardaespaldas y ya se nos quitan las preocupaciones- Molesto se quejo Fernando
-Los saco del país por su seguridad, mi intención no es que se preocupen. Pero de verdad en estos momentos no me puedo entregar- Dulce miraba a su padre
-Aja y que vas hacer? Pondrás mas bombas? Seguirás matando mas inocentes –Alzo la voz- La policía nos enseño todas las fotos de las muertes que has ocasionado tu, ponerle una bomba a los militares? –Resoplo- Pero acaso te crees dios para quitarle la vida a otras personas, jamás nos ha gustado opinar en tus asuntos pero ya es suficiente como fuiste capaz de asesinar a esos policías acaso no piensas en sus familias- Fernando serio hablo
-Ya basta papa- Dulce paso una mano por su rostro
-Basta? Eso es lo que te decimos nosotros Dulce María basta, como crees que nos sentimos nosotros por tener una hija asesina. Donde quedo toda la educación que te dimos? –Levanto una ceja Fernando
-Mira papa, en estos momentos no me puedo entregar me quieren matar. Ustedes son muy importantes para mi, claro imagino que no deben sentir orgullo alguno de que yo sea su hija pero no se preocupen ya todo va a terminar, encontrare la manera de salir de todo este infierno- Afirmo Dulce
-Mi amor lo único que nosotros deseamos es que lleves una vida tranquila, por otra parte tu padre tiene toda la razón mientras estuvimos detenidos el señor Enrique Puente se dedico a mostrarnos fotos de algunos cadáveres –Negó con la cabeza- Yo pienso que simplemente lo hacia para que nosotros dijéramos donde te podían encontrar- Aseguro Blanca
-Ese fue el policía que asesino a Poncho y que pretende hacer lo mismo conmigo –Frunció el ceño- Escúchenme los dos jamás me he pintado como una hija ejemplar, he asesinado si, he secuestrado si, también he puesto bombas pero les aseguro que ya todo va a cambiar –Se levanto Dulce
-Solo queremos que estés bien hija, por lo que más quieras no permitas que te pase lo mismo que a Poncho tu madre y yo no lo soportaríamos- Fernando bajo la mirada
-Nada me va a pasar, eso se los prometo –Sonríe- Ahora me podrían dar un abrazo de esos que te dejan sin aire- Pidió Dulce
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Ya estaba prácticamente lista el poco maquillaje que me había colocado estaba perfecto, me mire frente a un espejo de cuerpo entero el vestido negro con escote en V me quedaba espectacular lo acompañe con unos tacones blancos, zarcillos pequeños del mismo color de los tacones. Cualquiera pensaría que voy al mejor local nocturno del país, pero la verdad era que solo asistiría a una fiesta de la persona que planeo mi secuestro que por supuesto es la misma que me hace soñar despierta cuando me besa. Estaba a punto de salir cuando una hoja llamo mi atención, se encontraba en mi mesa de noche encima de la lapto levante un poco mi ceja mientras pensaba si la leía o no, no deseaba que Carlos me esperara mucho tiempo así que preferí salir de la habitación.
El rostro de Carlos al mirarme salir fue de marco histórico, entre bromas bajamos las escaleras realmente no veía nada extraño hasta el momento. Cruzamos la puerta trasera de la casa como quien sale para el jardín y mi cara de sorpresa comenzaba a hacer su aparición, antes de parecer una fiesta sencilla era como una celebración exclusiva habían alrededor de diez mesas cada una tenia un arreglo florar en el centro, los meseros vestían de traje negro con corbata blanca, en uno de los laterales se encontraba una enorme mesa que al acercarme me di cuenta que era el buffet, algunas caras conocidas comenzaron a aparecer y no porque realmente era amiga de esas personas sino porque mis ojos cada vez que volteaban detallaban a una actriz o modelo conocida. Carlos seguía a mi lado acompañándome a cada paso que daba, me daba cuenta que la música de dicha celebración era amenizada por un Dj en una pequeña tarima acompañado de un juego de luces impresionante, tengo que aceptar que el sonido de la música no era tan alto, algo que me agrado.
-Que deseas tomar, tenemos whiskey, chámpame, tequila, cerveza, algún vino? – Pregunto Carlos
-Parece que me quieres emborrachar –Ríe- Vino tinto seria perfecto –Afirmo Anahi
-Emborracharte? No para nada, ven vamos por tu vino- Opino Carlos
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Me sentía emocionada, pero creo que mi felicidad se completo al ver a Anahi cruzar la puerta trasera de la casa se veía realmente hermosa creo que tuve que controlar mi cuerpo ya que al notar tanta belleza lo único que quería hacer era correr hacia ella. Estaba sentada en una de las mesas tomando un trago de whiskey en compañía de mi madre, mientras mi padre platicaba de los diferentes vinos que en su vida había deleitado prácticamente intentaba convencerme de cambiar mi bebida. Mi vestimenta era prácticamente normal no me preocupe por ella ya que no lo vi necesario la fiesta era de Maite la cual no paraba de bailar con diferentes chicas y chicos por todo el lugar, era posible hipnotizarme con cada sonrisa de Anahi ahora mismo lo estaba comprobando al mismo tiempo que detallaba cada milímetro de su cuerpo.
-Es muy linda, pero quien es jamás la había visto por aquí- Blanca hablo al oído a Dulce
-Ella es la hija de Enrique Puente mama y es hermosa –Dulce comento
-La hija del policía? Y que hace aquí –Pregunto Fernando
-Fernando mi amor, no vayas a comenzar –Se quejo- Mira mejor vamos a descansar mañana será un día largo y quiero dormir –Exigió Blanca
Dulce se levanto- Los acompañare a su habitación
-Tranquila hija disfruta de la fiesta, nosotros sabemos el camino- Fernando abrazo a su hija
-Cualquier cosa que necesiten –Rompió el abrazo- No duden en pedirlo –Dulce beso la mejilla de Blanca
-No te preocupes estaremos bien, te quiero mi amor –Blanca se despidió
Después de ver a mis padres entrar a la casa no dude ni un segundo en acercarme a la señorita Puente, pero parecía que la mayoría de las invitadas estaban en contra ya que comenzaban a saludarme algo cariñosas. Como pude las lograba esquivar y segura me encontraba de espalda a ella respirando su perfume con ganas de llevarla a un sitio mas privado.
-Pensé que no ibas a bajar?- Pregunto Dulce
-No sabia que podía bajar –Se volteo a mirar a Dulce- Carlos me dijo que tu me habías invitado y como me iba a negar –Sonríe coqueta Anahi
-Estas tomando vino, precisamente mi padre hace un momento me dictaba una cátedra de esa bebida- Levanta ambas cejas Dulce
-Me gusta el vino y si yo vi a tus padres, pero pensé que no era opción acercarme a conocerlos- Comento Anahi
-Mañana te los presentare, ellos también notaron tu presencia aquí de hecho me preguntaron quien eras –Le dio un sorbo a su bebida- Se sorprendieron al saber que eras la hija de Enrique Puente- Confeso Dulce
-Creo que no es momento de recordar quien es mi padre –Negó con la cabeza- No te imaginas como me alegro que pudieras buscar a tus padres, de alguna manera el gobierno lo merecía- Afirmo Anahi
Sus ojos azules tenían ese brillo especial que me encantaba, mi corazón latía cada vez mas, me sentía nerviosa pero también a gusto. Mirarla como levantaba su copa cada cierto tiempo para darle un sorbo a su vino, era único sus labios apetecibles verlos humedecerse por la bebida yo creo que no se imaginaban lo mucho que me estaban provocando. Tenia que controlarme no podía permitir que mi temperatura corporal aumentara, me conozco y si eso pasa dudo mucho que pueda detenerme.
-Porque no me invitas a tu oficina para seguir nuestra conversación –Sonríe- La verdad me gusta la fiesta, lo que no me agrada tanto es como la mayoría de tus invitadas me miran –Confiesa Anahi
-Vamos sígueme –Comenzó a caminar- Aunque es importante aclarar que no son mis invitadas, son las invitadas de Maite –Entraba a la casa Dulce
-Así que a Maite es igual que tú, le gustan las modelos- Afirmo Anahi
-A Maite le puede gustar de todo, créeme- Dulce invito a pasar a Anahi a su oficina
-Bonita oficina es bastante grande, no sabia que tomaras tanto digo siempre me imagine que lo hacías cuando estabas molesta o por lo menos eso es lo que piensa mi padre -Comento Anahi al ver como Dulce se servia un trago de whiskey
-Lo hago cuando estoy un poco nerviosa, mas no molesta yo creo que es cuando busco la manera de controlarme puedo estar enojada o triste o lo que sea- Explico Dulce
-Dudo mucho que ahora estés triste porque tus padres estas aquí –Afirmo acercándose- Molesta tampoco lo creo, ya que he tenido la oportunidad de ver cuando te enojas así que se que no estas de mal humor –Anahi comenzó a acariciar las mejillas de Dulce
-Que quieres de mi? Tu sabes que me estas provocando y yo so..
-Ssshhh Tu sabes que me encantas –Interrumpió a Dulce- Pero la pregunta no es esa Dulce, yo quiero saber que sientes tu necesito que me digas porque me miras de esa manera? Porque me besaste la ultima vez? –Pregunto Anahi mientras rozaba su nariz con la de Dulce
-Me gustas y por más que intento que eso no ocurra, cada día, cada hora, cada segundo me resulta imposible – Dulce beso a Anahi
Dulce unió sus labios a los de Anahi dejándose llevar por sus impulsos la tomo por la cintura y la pego hasta una pared, sus lenguas se reencontraron de nuevo pero esta vez era un beso lleno de pasión el ritmo cada vez aumentaba y sus pulsaciones no cesaban. Una mano de Dulce en medio del beso encontró la cremallera del vestido de Annie y sin siquiera pensar lo bajo, suavemente utilizando ambas manos le quito el vestido dejándolo caer al suelo sin romper el beso.


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Capitulo 13

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:19 am

Pequeños gemidos salían de una forma incontrolable desde mi interior mientras la pelirroja pasaba sus labios por el lóbulo de mi oreja mordiéndolo suavemente cosa que me hizo gemir un poco mas fuerte, continuo dejando besos a su paso hasta llegar a mi rostro pero se detuvo en el momento que iba a llegar a mis labios, se aparto un poco de mi y con esa mirada llena de pasión me miro a los ojos. Por un momento pensé que quería atravesarme con la mirada, haciéndome sentir totalmente vulnerable, la deseaba no sabia en que momento había comenzado a sentir todo esto, me olvide de mi nombre, quise olvidar que mi pertenencia en esta casa era por un secuestro, cuando mi única necesidad en este momento era devorarme sus labios hasta cansarme, no llevaba el tiempo desde cuando comenzó a mirarme no sabia si esto seria el principio de que nada va a pasar, lo cierto ahora es que me encontraba en ropa interior frente a ella con estas ganas inmensas que me hiciera suya. Una sonrisa se dibujo en su rostro y fue justo en ese momento cuando se quito su camisa, el abdomen totalmente ejercitado y sus senos no tan grandes cubiertos por el brasier color negro que tenia me hizo no aguantar mas, mis labios corrieron a los suyos cada beso, cada roce de nuestras lenguas mientras nuestras pieles comenzaban a juntarse aumentaron mis deseos.
Me tomo por la cintura y sin tardar mucho recostó mi cuerpo de un mueble de cuero que adornaba la oficina, ella exploraba mi boca de una manera salvaje era como si en ese momento estuviera descargando la pasión contenida. Sin siquiera darme cuenta una de sus manos entro por mi ropa interior, impregnando sus dedos con mi humedad rompí el beso de inmediato el gemido que salio de mi boca fue incontrolable. Mi pecho subía y bajaba aunque lo intentara no podía respirar con naturalidad, su boca se apodero de mi cuello el cual comenzó a besar incluso con algo de agresividad ocasionando que mis brazos antes dormidos se aferraban a su cabello. Otra de sus manos me levanto un poco para fácilmente desabrochar mi brasier, no me quise quedar atrás y torpemente producto de tanta excitación le quite el suyo. Nuestros senos se rozaban algo que me encanto decidida la tome por el rostro para volver a besarla. Su lengua volvía a jugar con la mía cosa que no duro mucho tiempo ya que ella se levanto, con su mirada atravesando la mía saco su mano de mi intimidad y se puso de pie, mordiéndose su labio inferior desabrocho su pantalón para luego quitárselo se acerco lentamente hacia mi y todavía de pie me quito la pequeña ropa interior que tenia.
Su boca comenzó a dejar algunos besos cortos en una de mis piernas mientras con ambas manos apartaba de mis pies los tacones que aun tenia, sentir sus besos ascendientes por mi pierna hizo que mi respiración se acelerara sin control en ningún momento dejo de mirarme como yo tampoco la dejaba de mirar para mayor comodidad mi pie derecho lo pose en el suelo para así quedar totalmente a disposición de Dulce. Mi piel estaba totalmente erizada, no solo me excitaba el sentir de su cuerpo desnudo sino también su mirada llena de seguridad quería, necesitaba que me hiciera suya de una vez. Me sentía mojada muy mojada, uno de los tantos síntomas de mi excitación sus labios estaban tan cerca de mi sexo que podía sentir su respiración, mi cabeza no evito el echarse para atrás en ese momento que su lengua rozaba mi humedad. Gemía fuertemente, mientras la sentía recorrer de arriba abajo mi intimidad hacia pequeños círculos en mi clítoris, me enloquecía poco a poco se apoderaba de todo mi sexo su boca debía estar repleta de mis fluidos, el éxtasis nublaba mi mente pensaba que en cualquier momento iba a tener un orgasmo gracias a esa lengua que no se detenía, mis caderas comenzaron a moverse acompañando sus movimientos y entre mis gemidos aparto su lengua de mi sexo una de sus manos comenzaba a hacer su aparición mientras dos de sus dedos rozaban mi intimidad de arriba abajo, ya no tenia el control de mi cuerpo no soportaba tanto y en medio de mis jadeos cerré mis ojos al sentir su boca en uno de mis pezones jugueteaba con su lengua , succionaba con la fuerza justa mientras sus dedos en mi intimidad no abandonaban su tarea. Abrí mis ojos nuevamente para comenzar a acariciar su espalda, ella abandono mi pezón y levanto a mirarme cuando me sorprendieron la entrada de sus dedos a mi sexo, las caricias que yo le hacia desaparecieron mas bien me aferraba a su espalda cada vez mas ya que ella poco a poco aumentaba la velocidad mis caderas no tenían control mis gemidos pasaron a pequeños gritos, su boca regresaba a mi cuello cuando en mi interior sentía como pequeñas descargas. La fuerza y la rapidez me volvía loca, podía percibir el deseo como las ganas que tenia, le suplicaba con lo poco que tenia de voz que no se detuviera me encantaba la forma que me hacia sentir suya, mis caderas en su vaivén se detuvieron al sentir la explosión en el interior de mi cuerpo muy bien acompañada de un grito de placer, mis músculos se contraen casi al mismo tiempo que ella se adentra mas en mi.
El ritmo de mi corazón era totalmente acelerado, intentaba poder lograr controlar mi respiración mi cuerpo entero celebraba el perfecto orgasmo que acababa de tener y ella saco sus dedos de mi intimidad para después mirarme con esa sonrisa espectacular.
-Eres perfecta, me gustas mucho Anahi Puente espero algún día puedas perdonarme el haber planeado tu secuestro- Dulce miraba a Anahi
-Eso te lo perdone el día que te bese por primera vez –Anahi intentaba controlar su respiración
-No me gustaría arruinar este momento –Se ponía de pie- Pero seria mejor ir a mi habitación, es que creo que allí estaríamos mas cómodas no te parece? –Dulce levantaba su ropa
-Si me parece perfecto –Anahi se incorporo con una sonrisa en su rostro
-Bien entonces será mejor que comencemos a vestirnos para subir- Afirmo Dulce
##
Me vestí lo mas rápido que pude mi corazón todavía latía feliz después de hacerla mía, no sabia que iba a pasar mañana ahora lo único que me importaba era no ponerle fin a este momento. Anahi termino de vestirse y tomando su mano para abandonar mi oficina, ninguna de las dos pronunciaba palabra alguna pero eso no, nos detuvo en ningún momento al llegar a mi habitación cerré la puerta para después dedicarme a ver esos ojos espectaculares que tanto me encantaban. Mi ya extinta secuestrada con esa mirada provocadora comenzó a desabrochar mi pantalón algo que me alegro mucho el saber que la noche era larga para todo el deseo que sentíamos ambas. Las caricias, los besos y los gemidos por parte de ambas fueron la música perfecta en mi habitación.
El sol pasaba a través de las cortinas de mi habitación cosa que me hizo abrir los ojos, mire hacia el lado izquierdo y ahi la tenia aun completamente desnuda abrazándome por primera vez en mi vida no me sentía incomoda al contrario me encantaba disfrutar de su compañía. Con la yema de mis dedos roce suavemente sus cejas para después pasar a acariciar sus mejillas, sin ánimos de despertarla poco a poco me levante de la cama, cubrí su cuerpo desnudo con el edredón y pase al baño. Comencé a cepillar mis dientes mientras no dejaba de ver mi rostro en el espejo, un millón de preguntas llegaban a mí después de la noche que había tenido. La conversación con mis padres, sus exigencias porque abandone este tipo de vida pero que puedo hacer? Como voy a actuar si no puedo entregarme a la policía, no puedo evitar pensar en ese departamento y no recordar a Enrique Puente el hombre que ha querido jugar con la poca paciencia que tengo pero que en su defecto es el progenitor de la mujer mas hermosa que yo haya conocido. Termino de cepillar mis dientes para pasar a la ducha, como puedes ser capaz de mantener secuestrada a Anahi? Esta bien las condiciones cambiaron, ella ya no esta encerrada en una habitación pero de igual forma la tienes privada de su libertad. Pero que pasara contigo si la dejas libre? Acaso serás capaz de olvidar esto que sientes? Tu madre siempre te ha enseñado que cuando amas algo debes hacer las cosas bien, pero en este caso no puedo evitar sentir miedo de que todo lo vivido se quede en un recuerdo.
Termino mi baño llena de preguntas, busco un pantalón cómodo y una camisa algo holgada peino mi cabello aun húmedo para ponerle fin a esa vestimenta con unos zapatos deportivos. Salgo del baño y ahi la veo despertando me acerco hacia la cama con una sonrisa tonta en el rostro debo aceptarlo tomo asiento en la cama.
-Buenos días, como dormiste?- Pregunto Dulce
-Mm buenos días, dormí bien creo que esta cama es mas cómoda que la que esta en mi habitación- Sonríe Anahi
-Pues sobra decir que cuando quieras puedes dormir aquí –Afirma- Yo iré a la cocina para pedir una ensalada de frutas, eso es lo que siempre desayunas si quieres puedes esperar aquí yo te lo subiré- Aseguro Dulce
-Quedarme aquí, no mejor me lo llevas a mi habitación así me das un poquito de tiempo para tomar una ducha- Propuso Anahi
-Si así lo prefieres perfecto, quieres que te busque un albornoz para evitar que te pongas la misma ropa de ayer- Pregunto Dulce
-Tranquila yo lo puedo encontrar, mejor ve por esa ensalada que me ofreciste. Yo te estaré esperando en mi habitación- Anahi guiño el ojo
No sabia si besarla antes de salir de mi habitación, quizás fui muy cobarde para hacerlo y preferí abandonar mi habitación, quien lo diría Dulce sintiendo cobardía a estas alturas de la vida sonrío como tonta hasta llegar a la cocina donde mi expresión cambia a mi natural seriedad.
-Permiso necesito que me preparen dos ensaladas de frutas acompañados de dos jugos de naranja, por favor –Ordeno Dulce a una señora de servicio
-Dulce que bueno que te encuentro, necesito hablar contigo –Preocupada hablo Maite
-Hoy amanecí bastante feliz así que por favor no quiero que me arruines el día, mejor dicho solo dime si merece la pena que yo te escuche- Levanto una ceja Dulce
-Si Dul, bueno tiene que ver con el negocio, algo grave le sucedió al laboratorio del norte del país- Explico Maite
Dulce frunció el ceño- Espérame en mi oficina, voy a decirle algo a Anahi y me reúno contigo
##
Ya había terminado mi ducha, recordando varios momentos de la noche y es que aun no me lo creía me sentí tan plena con cada caricia, con cada beso, con cada palabra que me decía al oído. Al levantarme pensé que era un sueño, cosa que desapareció casi al instante su sonrisa, su simple “Buenos Días” con esa mirada llena de esa luz tan especial cuando me mira a mi, tengo que admitir que tengo miedo, me causa un inmenso terror perderla y es que anoche pude comprobar que esa mujer de rostro serio y carácter fuerte olvidándome de su trabajo y de su negocio es la mujer de mi vida. Ya totalmente vestida, termino de peinar mi cabello cuando recuerdo una nota que reposaba encima de mi mesa de noche, con mi acostumbrada curiosidad la tomo en mis manos para así tomar asiento en la cama. Reconozco la letra enseguida, millones de emociones me recuerdan lo que desde hace casi dos meses no tengo cerca mi madre, casi en desespero comienzo mi lectura.

“Tu ausencia se percibe en cada rincón de esta casa, pero eso no me quita la esperanza de volverte a ver. Es bastante lamentable que tu mi niña pequeña y yo tengamos que pagar por los errores que tu padre ha cometido, me imagino la enorme desilusión que debes estar sintiendo pero recuerda no es bueno juzgar. La noche de hoy recibí una visita inesperada y es a través de ella que te mando esta nota Dulce María, fue ella misma la que me dejo un celular me dijo que me iba a llamar, tengo fe que el día que lo haga pueda escuchar tu voz. Te amo hija no te imaginas la falta que me haces, no es fácil dormir ni respirar cuando tu no estas a mi lado.
María del Consuelo”
-Tú también me haces falta mama- Pensó en voz alta Anahi entre lágrimas
##
Baje las escaleras lo mas rápido posible, no soportaba mirarla llorar y mucho menos si esas lagrimas eran por mi culpa. Que querías Dulce? En que estabas pensando? Ella extraña a su familia, acaso quien te crees tu para privarla de su libertad. No aguanto mas siento como si una daga atravesara mi pecho Anahi no tiene porque seguir aquí, se que debería hablar con ella pero como, con que ánimos vas a atreverte a pronunciar palabra creo que soy mas cobarde de lo que pensé. Entre a mi oficina rápidamente y cerré la puerta con la mayor fuerza posible. Levante mi mirada para darme cuenta que ya se encontraba Maite allí sentada, con el ceño fruncido me senté en mi asiento.
-Le mande a preparar una ensalada de frutas a Anahi para que desayunara, quiero que en esa comida le pongan una droga para dormirla hoy ella regresa a su casa- Ordeno Dulce
-Que? Pero Dulce yo pensé que ustedes habían pasado la noche juntas, acaso la obligaste a hacerlo contigo para poder dejarla en libertad?- Sorprendida pregunto Maite
-Obligarla? Pero que estas diciendo Perroni, primero que nada te agradezco por preocuparte con quien paso la noche no me quiero imaginar como te enteraste –Negó con la cabeza- Y segundo quiero que regrese a su casa porque, ella extraña a su familia- Explico Dulce
-Entiendo te lo dijo, lo que no veo justo es que tengamos que drogarla para sacarla de aquí- Alego Maite
-Anahi no me lo dijo, ella ni se imagina que hoy vera a sus padres- Explico- No quiero hablar con ella Maite, yo le he hecho mucho daño y ya no lo soporto- Dulce bajo la mirada
-Pero Dulce piensa que le vas hacer mas daño al ella abrir los ojos y darse cuenta que regreso a su casa –Se levanto- Digo lo primero que va a pensar es que la utilizaste?- Aclaro Maite
-Ya te di una orden así que por favor la cumples, no pienso ni quiero darte una explicación- Frunció el ceño Dulce
-Pero a mi si me vas a dar una explicación ya mismo señorita, lo quieras o no- Aseguro Blanca al entrar
-Maite por favor has lo que te pedí, ya mismo ve en compañía de Carlos esta de mas decir que quiero que la traten con respeto y cuidado- Exigió Dulce
-Así va hacer, con permiso señora Blanca- Maite abandono la oficina Dulce
-Te escucho hija, quiero que me cuentes ya que pasa con esa joven Anahi Puente- Blanca comento
Dulce se levanto y camino hacia su madre- Te lo contare todo, pero primero dame un abrazo por favor
-Blanca abrazo a su hija- Que pasa mi amor, porque comenzaste a llorar
##
Las palabras de mi madre escritas en esa nota me aseguro que ella ya estaba enterada de la otra faceta de mi padre, imagino que debió sentirse muy desilusionada aunque seguramente lo va a superar siempre a sido una mujer fuerte. Indudablemente extrañaba mucho a mi madre, pero también tengo la necesidad de estar al lado de Dulce mi corazón y mi cerebro no logran ponerse de acuerdo, ahora me quedo claro a donde fue la pelirroja mientras Maite rescataba a sus padres pero que quería acaso se reunió con mi padre para planear o cerrar algún tipo de negocio al fin y al cabo ambos pertenecían al negocio de la droga. Niego con mi cabeza una y otra vez al mismo tiempo que limpio mis lágrimas, eso seria imposible Dulce no seria capaz de hacerme algo así además ella odia a mi padre, pero en esta clase de vidas se maneja mucho dinero que aunque sea sucio puede hacer olvidar cualquier rencor.
No pienso seguir especulando, prefiero esperar a que llegue Dulce y hablar con ella, si todo es como yo lo pienso tal vez le podría pedir el enorme favor de que mi madre pueda venir a visitarme aquí ya que lo menos que deseo es mirar el rostro de mi padre.
-Permiso, buenos días Anahi –Entraba a la habitación- Disculpa la tardanza, pero aquí esta la ensalada de frutas que le pediste a Dulce- -Maite ponía el plato en la cama
-Pensé que ella misma me lo iba a traer- Extrañada hablo Anahi
-Hola –Entraba a la habitación- Es que Dulce esta reunida con su mama en la oficina y bueno prefirió que desayunaras primero- Comento Carlos alegre
-Exactamente esta reunida con Blanca y esas conversaciones se tardan- Maite se sentó en la cama
-Entiendo y ustedes se van a quedar aquí a acompañarme?- Anahi levanto una ceja
-Y porque no, mira que si nos ponemos a sacar cuentas yo creo que desde que usted despertó esta mañana es también nuestra jefa y tenemos que cuidarla- Sonríe Carlos
-Que cosas dices Carlos –Apenada hablo Anahi
-Tranquila no permitiré que este atrevido te pregunte algún detalle –Maite le lanza una almohada a Carlos
-Auch! Tampoco se lo iba a pedir- Se quejo Carlos
##
Tenia que desahogarme y realmente el llorar en los brazos de mi madre me ayudo mucho, después de eso ambas nos sentamos y le conté como fue que conocí a Anahi porque planee su secuestro, los sentimientos que sentía por ella y la enorme culpa que me acompañaba todo el día sobre mi como una simple nube negra. Escuche cada palabra que me dijo mi madre, sus palabras eran de aliento y esperanza primero me explico que la rubia me había conocido tal y como me mantenía una narcotraficante por ese motivo ella debe entender porque comenzare a actuar de esta manera, pero también con un tono serio me aclaro que si realmente quería tener un futuro seguro mas no incierto debía abandonar lo que hasta el momento era mi negocio.
-Piénsalo mi vida y analiza muy bien como vas a actuar de ahora en adelante, ahora es el momento de ponerle punto y final a esta historia- Blanca tomaba la mano de su hija
-Te prometo que así va hacer mama y cuando eso suceda viviremos todos juntos que no se te olvide –Sonríe Dulce
-Eso espero mi amor –Beso la frente de su hija- Yo iré a buscar a tu padre, me imagino que debe estar preparando su maleta –Se quejo Blanca
-Esta bien mama, me avisan cuando estén listos- Dulce miro salir a su madre de la oficina
-Permiso Dulce, te quería informar que ya la droga hizo efecto- Afirmo- Ya Carlos y yo vamos de salida, no se te gustaría verla antes de que la llevemos a su casa- Pregunto Maite
Dulce se levanto y busco una hoja y un lápiz- Quiero que esto lo guardes en el bolsillo de su pantalón, asegúrate que lo tenga cuando llegue a su casa
-No hay problema, creo que estaremos aquí como a las seis de la tarde sino se nos presenta algún contra tiempo- Aclaro Maite
-Aquí te estaré esperando, tome algunas decisiones y es importante llevarlas a cabo- Dulce le entrego la nota a Maite
Maite recibió la nota- Perfecto con permiso
-Maite recuerda mucho cuidado con Anahi, por favor –Afirmo Dulce
-Tranquila estará bien cuidada- Maite abandono la oficina


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Capitulo 14

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:19 am

Las energías que tenia al levantarme desaparecieron, no sabría como explicarlo, todo comenzó a tornarse borroso mientras un sueño desconocido llego a mi cuerpo las miradas atentas de las personas que me acompañaban mientras yo degustaba de mi ensalada de frutas estaban sobre mi, pase mi mano derecha por mi rostro cuando los parpados se cerraban poco a poco aguante todo lo que pude hasta que por fin no vi marcha atrás y la luz se apago. Sentí como me levantaron de la cama de una forma delicada, a pesar que respiraba y prácticamente me obligaba a mi misma a reaccionar no encontré marcha atrás.
De un lado hacia el otro moví mi cabeza sintiendo las cómodas almohadas donde me encontraba, con desgano abrí mis ojos era como si estuviera haciendo un esfuerzo inmenso. Una mano acariciaba mi rostro y cuando mi mirada tuvo la mayor claridad posible me sorprendí.
-Mama, que haces.. Donde estoy?- Anahi hablo en un susurro
-Estas en casa mi amor, ya todo estará bien te liberaron mi bebe te dejaron en libertad- Entre lagrimas hablo María del consuelo
Varias lágrimas comenzaron a mojar mis mejillas, no era imposible no después de lo que paso la noche anterior con Dulce. Mi madre llorando de felicidad besaba cada centímetro de mi rostro, mientras yo me ahogaba de tristeza en mis adentros. Sonreí por ver a mi querida madre, pero mi corazón se encontraba totalmente apagado sabia que algo le faltaba.
-Donde esta mi padre? Y como llegue hasta aquí- Pregunto Anahi
-Marichello fue a buscar a tu padre –Limpiándose las lagrimas- Y a casa te trajo un caballero en brazos me dijo que era amigo tuyo, su nombre era Carlos- Informo María del Consuelo
-No esto, tiene que ser imposible- Nerviosa hablo Anahi
-No es imposible mi amor ya estas en casa y no te imaginas la felicidad que tengo- Abrazo a su hija
Correspondí el abrazo aunque lo rompí en menos de dos segundos, tenía que encontrar una respuesta a todo lo que estaba viviendo. Me senté en la cama mientras desesperada miraba de un lado hacia el otro reconociendo así la habitación de invitados de la casa de mis padres, lo que me estaba pasando era real mi madre me observaba con desconcierto y yo revisaba cada parte de mi cuerpo. Llamo mi atención un pequeño papel en el bolsillo de mi pantalón, creyendo haber encontrado lo que tanto necesitaba lo saque y comencé a leer.

“Miles de cosas deben estar pasando por tu cabeza, solo te pido que las olvides y disfrutes lo que tanto querías tu libertad, en horas de la mañana te observe llorando y mi cuerpo no fue capaz de dar un paso cada lagrima que derramabas tenían mi nombre por esa razón quise revindicarme por primera vez en mi vida actúe como mi corazón me lo pedía a gritos. Quiero que sepas que cada beso, cada caricia y cada palabra que te dije la noche de ayer fueron realmente sinceras no seria capaz de aprovecharme de una mujer como tu, todo valdrá la pena no te preocupes y aunque tu no me mires siempre estaré cuidándote eres hermosa te quiero.
Dulce María Espinoza”

-Que pasa mi amor, porque lloras de esa manera y que es ese papel- Nerviosa pregunto María del Consuelo
No podía articular palabra, por esa razón sin siquiera analizar el momento le entregue la nota a mi madre quien comenzó a leer y su rostro cambio de color al finalizar la pequeña nota me miro sorprendida.
-Yo.. Yo la amo mama ella es la mujer de mi vida- Entre lagrimas hablo Anahi
-Tu padre debe estar por llegar, sin embargo creo que tenemos tiempo Annie. Cuéntame desde un principio porque no entiendo nada- María del Consuelo comento
##
Ya eran las siete y media imagine que Anahi ya se encontraba en su casa una parte de mi estaba alegre por que la deje en libertad pero otra parte me odiaba cada vez mas por el miedo de no verla jamás, despedí a mis padres en horas de la tarde partieron a su nuevo hogar en una de mis pequeñas avionetas, me encontraba en mi oficina un poco molesta porque Maite aun no ha llegado. Me había enterado por las noticias del día que una fuerte explosión sorprendió a los habitantes de un pueblo del norte del país, la pequeña construcción que ardía en llamas al mirar las imágenes la conocía perfectamente era uno de mis laboratorios saque la conclusión de inmediato que eso era lo grave que me quería contar Maite mas temprano.
No estaba molesta por dicha explosión la verdad me importaba poco la mercancía, lo que realmente me enojo profundamente era enterarme que en el momento que la bomba estallo habían alrededor de veinte de mis empleados siempre he odiado que muera personas que trabajen para mi. Ya tenia preparado mis próximos pasos de hecho la manera que comenzaría actuar de ahora en adelante lo anote, para que no se me olvidara ni un pequeño detalle.
-Permiso Dulce disculpa la demora- Maite entro a la oficina
-Tranquila, cuéntame como te fue?- Pregunto Dulce
-Bastante bien la droga funciono perfectamente-Se sentó frente a Dulce- Y antes que me lo preguntes, Carlos y yo la tratamos como a un cristal- Sonríe Maite
-Gracias, ahora no quiero perder tiempo llama a Carlos y ha Antonio tendremos una reunión ya me entere lo que paso con el laboratorio del norte así que es hora de actuar- Afirmo- No te olvides de Carla –Recordó Dulce
Maite salio de mi oficina mientras yo me levantaba de mi asiento y sacaba mi arma para ponerla sobre mi escritorio, estaba tranquila solamente quería pensar que de ahora en adelante las cosas van a cambiar. El personal de confianza entraba a mi oficina, los mire al rostro a cada uno de ellos complacida se sentaron y con mucha atención se encontraban mirándome.
-Lo que nos vendrá de ahora en adelante es trabajo así que los necesito al cien por ciento –Caminaba por toda la oficina- Quiero que se enteren que la explosión de mi laboratorio no me altero en lo absoluto, lo que causo en mi cierta impotencia era que varios empleados murieron- Aclaro Dulce
-Tengo entendido que dicha explosión fue en horas de la mañana- Antonio hablo
-Así es, también es importante mencionar que todo indica que la bomba la puso el cartel de Teresa- Informo Maite
-Dulce que vas hacer, no es secreto para nadie que esa mujer siempre ha encontrado la manera de esconderse de nosotros- Carlos Comento
-Disculpa que me entrometa Carlos, pero querrás decir que Teresa se escondía de ustedes no olvides que yo trabaje con ella. Conozco cada guarida de esa mujer- Afirmo Carla
-Exactamente –Sonríe- Escúchenme bien yo ya me canse de esta vida, me canse de andar huyendo de las persecuciones. Quiero decirles que yo Dulce María Espinoza se canso de ser narcotraficante, pero no es un secreto para nadie que la única manera de salir de este negocio es estar muerto –Se sentó- Y estoy preparada para que eso ocurra, eso si antes quiero ver muertos a todos los que en una oportunidad intentaron acabar conmigo- Frunció el ceño Dulce
-Que? Pero Dulce que estas diciendo- Carlos sorprendido hablo
-Ella esta diciendo que llego el momento de retirarnos Carlos y no sabes la alegría que siento para mi será un gusto acompañarte- Sonríe Maite
##
Terminaba de vestirme después de contarle a mi madre todo lo que había vivido con Dulce había tomado un baño, su reacción fue de sorpresa me confeso que imagino que yo solo estaba amarrada en una habitación a oscuras, nunca pensó que hasta podía caminar a todas mis anchas por una de las casas de la narcotraficante mas buscada del país. También conocí como fue la visita que la pelirroja hizo a mi casa, me entrego el celular oculto que le entregaron y entre abrazos se ofreció a cualquier cosa que necesitara. Con voz clara me explico que una persona jamás decide de quien se va a enamorar y aclaro que si yo era realmente importante para Dulce la iba volver a ver. Por otra parte mi hermana Marichello llego empapándose de toda la conversación que tenia con mi madre, comento que mi padre no llegaría a casa aun cosa que agradecí profundamente al principio mi hermana se encontraba reacia a cada una de mis palabras pero poco a poco obtuve su apoyo incondicional como siempre.
Partí de la habitación un poco mas tranquila, guardaba como el tesoro mas sagrado de un pirata la pequeña nota en compañía del celular rogándole al cielo que me llame. Tome asiento en la sala de estar mientras los abrazos de mi madre y risas de mi hermana no se detenían sabían que me encontraba cabizbaja por ese motivo se propusieron a subirme el animo. La puerta principal se abrió al ver los ojos azules de mi padre me levante, tiro al suelo el pequeño maletín que traía consigo cuando corrió a abrazarme, estaba inmóvil cerré mis ojos por recordar todo lo que había descubierto de el en ningún momento correspondí el abrazo no me podía permitir hacerlo sabiendo que el siempre se ha pintado como la persona honrada y honesta que nunca fue así se tratara de mi padre.
-Dime que estas bien por favor, quiero escuchar de tus labios que esa infeliz no hizo nada- Enrique rompió el abrazo y con ambas manos tomo el rostro de su hija
Marichello y mi madre solo guardaron silencio al mirar la escena, ellas estaban perfectamente informadas de la segunda vida de mi padre cosa que ninguna de las dos aprobó todo lo contrario le quitaron el habla.
-Hija Annie por dios dime algo, no te imaginas lo feliz que estoy porque ya estés aquí con tu familia- Enrique tomo las manos de su hija
-No te imaginas la enorme desilusión que yo sentí cuando me entere que recibes dinero de Teresa- Aparto las manos de su padre- Creo que no me explique bien, tu mente papa no se imagina cuantas lagrimas llore cuando me entere que eras socio de una narcotraficante- Anahi aparto la mirada de su padre
-Eso es falso hija, no puedo creer que hayas creído esa mentira que ahora Dulce quiere gritar a los cuatro vientos. Es que no entiendes ella me odia quiere arruinarme la vida- Nervioso hablo Enrique
-Sabes papa, Dulce en ningún momento me dijo nada yo lo vi con mis propios ojos –Molesta- Mire cada foto, cada video, cada audio que tu tenias con Teresa –Alzo la voz Anahi
Enrique le dio una fuerte bofetada a Anahi- Tu a mi me respetas señorita
-Enrique, que te pasa? No te permito que le pongas una mano encima a mi hija –Molesta hablo María del Consuelo
-TU CALLATE –Grito alterado- Ella también es mi hija –Enrique se quejo
-Eres un mentiroso –Entre Lagrimas Anahi hablaba mientras acariciaba su mejilla- Me pides respeto a mi y tu fuiste el primero en faltarle el respeto a esta familia, cayendo en esa clase de negocios no mere..
-Ni una palabra mas Anahi –Enrique interrumpió a Annie
-Porque? Ella merece decir todo lo que siente y solo te advierto que si te atreves a ponerle una mano encima de nuevo, esta misma noche nos vamos de esta casa sabes perfectamente que aun seguía aquí por que Anahi aun estaba secuestrada- María del Consuelo se puso frente a su esposo
-No me digas? Se van a ir y más o menos para donde- Pregunto Enrique sarcástico
-Para mi casa papa –Camino hasta ponerse al lado de su hermana- Te recuerdo que desde hace mucho tiempo me he mantenido sola, soy totalmente independiente y hace poco compre una casa en el centro de la ciudad- Marichello hablo seria
-Ustedes ponen un pie fuera de esta casa y les aseguro que no tendrán ninguna protección de mi parte- Amenazo Enrique
-Y dime desde cuando se puede contar con la policía de este país- Molesta comento Anahi
-Ya te dije que me respetes –Alzo la voz Enrique
-Mama, Annie no hay mas que hacer aquí esta misma noche nos vamos a mi casa no se ustedes pero yo ya no soporto mas gritos- Negó Marichello
##
Todos habían entendido mis planes, así que solo faltaba decidir por dondecomenzar. Maite se retiro de la oficina por menos de diez minutos le pedí que me buscaras toda la información que teníamos acerca de Teresa, mientras Antonio me explicaba cual era la mansión preferida de los hermanos Querales. Juntos analizábamos cada dato, todo tendría que salir perfecto por esa razón decidimos actuar en conjunto siempre.
-Los primeros en caer serán los hermanos Querales, quiero que quede algo claro a esos dos los vamos a acabar de frente sin poner bombas ni nada- Explico Dulce
-Ellos deben estar en una casa muy custodiada al oeste de la ciudad- Antonio informo
-Has un cálculo Antonio, como cuantos hombres deben tener allí- Pregunto Maite
-Alrededor de veinte hombres sin meter el personal de servicio, también es importante que sepan que toda esa mansión es prácticamente blindada- Comento Antonio
-Veinte hombres? No tendremos ningún problema, creo que a esos hermanos les falta seguridad- Sonríe Carlos
-Cuando iremos por ellos Dulce?- Pregunto Carla
-Esta misma noche –Afirmo- Otra cosa Maite llama a la casa que tengo en la ciudad a partir de mañana viviremos allí, ahora bien todos a prepararse en una hora salimos- Dulce se levanto
-Con permiso, nos vemos en una hora- Antonio salio en compañía de Carla
-Dul porque no aprovechas este momento y llamas a Anahi, su madre me comento que tú le dejaste un celular- Confeso Carlos
-La llamare cuando terminemos de hacer el trabajo de esta noche y si la extraño mucho, pero creo que no puedo perder la concentración ahora mismo- Bajo la mirada Dulce
Sonríe Maite- No te preocupes Dulce enamorada, yo ordene a uno de nuestros hombres que la vigilara precisamente en estos momentos esta afuera de su casa
-Que bueno que lo hiciste la verdad, el señor Enrique podrá ser su padre pero no confío en el ni un poco- Carlos opino
-Y como no voy a mantenerla vigilada, esa es nuestra jefa también hay que estar muy pendientes de su seguridad- Sonríe Maite
-Gracias Maite y eso de que Anahi también es su jefa –Sonríe- Lo único que deseo es que no me olvide- Afirmo Dulce
##
Aun sintiendo mi mejilla arder por la cachetada que mi padre me dio, comencé a preparar mi maleta agradecí a mi hermana por permitirnos a mi madre y a mi irnos a su casa no soportaba siquiera respirar el mismo aire de mi padre, pedimos un taxi cuando las tres estábamos listas justo antes de partir camine hasta la sala donde mi padre no había salido. Con mi maleta en mi mano derecha me pare frente a el.
-A pesar de todo lo que me entere de ti, no te odio todo lo contrario te amo con toda mi alma lo que mas me duele es la mentira papa, solo espero encuentres la forma de salir de todo este juego con bien- Anahi hablo claramente
-Porque? Dime porque Anahi, acaso de verdad esa mujer me odia tanto como para arruinarme la vida de esta manera- Enrique se levanto
-Dulce no te ha arruinado la vida, tu solo lo has hecho- Confeso Anahi
-Porque la defiendes tanto? Me molesta ver la expresión que pone tu rostro cada vez que la mencionas. Dime la verdad Anahi que paso mientras tú estabas secuestrada- Frunció el ceño Enrique
-Quieres saber si me enamore de ese animal –Alzo una ceja- Como te referiste a ella en una oportunidad papa. Pues si me enamore profundamente de Dulce María Espinoza y no me importa que sea tu peor enemiga, no me interesa que sea narcotraficante, la amo sabes cual es la diferencia entre ella y tu –Miro los ojos de su padre- Que ella siempre fue sincera jamás se vendió como algo que no er.. - Enrique volvió a golpear a Anahi -Auch!! Pégame las veces que te plazca, eso no me va hacer cambiar de opinión- Reclamo Anahi
-Anahi vámonos de aquí –Marichello tomo a su hermana de la mano
Marichello prácticamente me obligo a salir de la casa ya mi madre aguardaba dentro del taxi, mi padre molesto salio en mi búsqueda pero mi hermana impidió que se acercara mas a mi.
-NO TE ACERQUES!!!- Grito Marichello
-Olvídense de cualquier protección policial, su seguridad solo va a depender de ustedes- Molesto hablo Enrique
-Ya basta papa, no nos importa tu supuesta protección. Nos vamos de aquí porque no soportamos, tus gritos, tus golpes hacia Anahi, pero sobre todo tus mentiras hasta nunca- Marichello subió al taxi
##
Mi vestimenta era totalmente negra, pantalón, camisa ajustada, zapatos cómodos todo absolutamente todo era negro. Llegamos a la ciudad a las diez de la noche todos montábamos una de mis tantas camionetas blindadas perfectamente armados, Maite era la conductora Carlos era el copiloto, mientras yo estaba en la asientos traseros en compañía de Antonio y Carla. Sabia que nada podía fallar, no me lo podía permitir el celular de Maite comenzó a sonar ella no siguiendo las normas de seguridad de un buen conductor contesto la llamada.
-Ya nos encontrábamos cerca de la mansión de los hermanos Querales, cuando Maite detuvo el coche sorpresivamente.
-Dulce es mi deber informarte –Apagando el celular- Que Anahi abandono la casa de Enrique, en compañía de su hermana y madre nuestro hombre la siguió ahora se instalo en una casa que al parecer le pertenece a Marichello- Informo Maite
-Porque? –Sorprendida hablo Dulce
-Nuestro hombre me dice que al parecer hubo una fuerte discusión familiar, el punto es que Enrique golpeo a Anahi y por esa razón lo dejaron solo- Comento Maite
-Enciende el vehiculo, sigue el camino ya casi llegamos a casa de los hermanos –Frunció el ceño- Cuando terminemos con ellos, vamos a visitar a Anahi- Propuso Dulce
El coche se puso en marcha nuevamente, mientras mi sangre comenzaba a hervir seguramente necesitaba tener esta rabia para poner el mayor de mis esfuerzos esta noche. Porque razón se atrevió a ponerle una mano encima a Anahi? No me importa que sea su padre a ella nadie la toca. La entrada de la mansión ya estaba frente a nosotros, Carla hizo un nudo en mis manos bastante débil antes de colocarme una capucha negra en mi cabeza procurando así tapar mi identidad. Maite bajo la velocidad del vehiculo hasta que por fin lo apago. Escuche como el vidrio del conductor comenzó a bajar y.
-Que se le ofrece señorita?- La voz de un hombre pregunto
-Dígale a los hermanos Querales que acaba de llegar Maite Perroni, que yo lo se todo así que no se me pueden negar. Les traigo una sorpresa la que ellos mas desean en estos momentos, a ver escuche muy bien las pistas es pelirroja, su tono de piel no es tan blanco y lo mas importante es narcotraficante –Sonríe- Aunque creo que lo que les va importar mas a sus jefes es que la tengo amarrada y preparada para morir, solo si me permiten a mi ser su socia- Finalizo Maite


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Capitulo 15

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:20 am

Sabia perfectamente que los famosos hermanos no se iban a negar, solo pocos nombres en este negocio eran reconocidos en todo el país así como el mío, uno de esos nombres era el de mi amiga y mano derecha Maite Perroni no solo era conocida por lo eficiente que era en cada una de las tareas que se le asignaba sino también por lo hábil e inteligente. No esperamos mucho tiempo cuando ya por fin la camioneta negra entraba a la mansión, me bajaron del vehiculo con sumo cuidado ya que no lograba ver nada, dentro del coche se quedo Antonio prácticamente encerrado no podíamos permitir que lo vieran aunque eso no impidió que comenzara a armar lo mejor que el sabia hacer una bomba.
Carla cuidaba mi espalda siempre atenta a cualquier situación, avanzamos rápidamente hasta que el frío llego a mi cuerpo imagino que gracias a el aire acondicionado de la mansión. Maite no permitió que nos revisaran, su tono frío y molesto al parecer los asusto ya que nadie puso una mano encima de nosotros.
-Así que tu eres la famosa Maite Perroni- Hablo un hombre
-No te imaginas las ganas que teníamos de conocerte- Otro hombre se sentó
-Yo también tenia ganas de conocerlos hermanos Querales, les quiero presentar a Carlos el es mi mano derecha- Maite hablo segura
La adrenalina comenzaba a recorrer todo mi cuerpo, Carla ya se encontraba desatando el nudo que había hecho en mis manos las cuales se encontraban en mi espalda. Ya había llegado el momento de actuar, respire profundamente esperando solo el momento preciso. Sentí dos armas que mi ahora allegada empleada ponía en cada una de mis manos.
-Cuéntanos Maite Perroni, porque decidiste entregar a tu ahora ex jefa yo tenia entendido que trabajabas con ella desde hace mucho tiempo- Pregunto uno de los hermanos
-Claro que si pero antes que nada quiero que sepan que agradezco la confianza digo permitieron que llegara hasta su casa y no observo ningún personal de su seguridad en esta sala- Especifico Maite
-Tú no produces en nosotros ninguna desconfianza- Confeso otro hermano
-Bastante caballeros los dos, creo que tenia años que no veía unos hombres así –Sonríe- Pero antes de continuar quiero que le vean la cara, aunque no lo digan se que se mueren por verla- Maite Quito la capucha del rostro de Dulce
Efectivamente ahi estaban los hermanos Querales, observándome con esa sonrisa triunfadora la verdad eran muy parecidos podría jurar que gemelos cabello castaño, piel blanca y ojos claro. Ambos entre risas comenzaron a aplaudir celebrando mi falsa entrega, de donde habrán salido estos dos acaso podrían existir personas más ingenuas para no decir torpes.
-Quieres decirles algo a los hermanos Dulce?- Pregunto Maite
-Si –Dulce respondió sin dejar de ver los rostros de los hermanos
-No me digas, te escuchamos Dulce somos todo oídos- Uno de los hermanos hablo entre risas
-Idiotas – Dulce saco sus armas y casi al mismo tiempo disparo ambas
Tan solo una bala en cada una de sus cabezas basto para que sus cuerpos ya sin vida detuvieran las risas que ya no soportaba, fruncí mi ceño y moví mi cabeza de un lado hacia el otro preparada para lo que seguía. Efectivamente cada una de mis armas tenían silenciador pero ahora lo único que teníamos que hacer era salir de esta mansión, preparados para acabar con cualquier persona que se me cruzara frente a mis ojos. Carlos saco su arma, mientras Maite hacia lo mismo totalmente atenta por otro lado estaba Carla quien siguiendo todas mis instrucciones le tomo una foto a los ahora difuntos hermanos Querales.
-Lista Carla?- Pregunto Dulce
Carla guardo la cámara en su bolsillo y saco su arma- Lista
-Ahora viene la parte que me encanta- Opino sonriendo Maite
-Así es, ahora vamos a disfrutar- Dulce fue la primera en salir
##
Ya me había instalado en una de las cuatro habitaciones que tenia la casa, el ambiente que se respiraba en la casa de Marichello era de nervios a pesar de que nos importara poco que mi papa nos haya quitado alguna protección, el temor era que su socia quizás aproveche este momento para hacernos algún tipo de daño. Mi madre preparaba un poco de chocolate caliente mientras yo y mi hermana intentábamos encontrar algún tema de conversación, mi corazón comenzó a latir nervioso cuando de la nada alguien comenzó a golpear la puerta principal de la casa como si tan solo quiera arrancarla.
Mi hermana se asomo disimuladamente por unas cortinas intentando así mirar quien golpeaba la puerta con tanta agresividad.
-Es mi papa, al parecer vino solo no esta con ninguno de sus guardaespaldas- Marichello Informo
-Solo y molesto porque escuchen como golpea la puerta- Anahi comento nerviosa
-No se preocupen yo creo que lo puedo controlar. No se vayan a mover de aquí- María del Consuelo camino hasta la puerta
Marichello tomo asiento a mi lado, la verdad estábamos muy asustadas era primera vez que veíamos a mi padre actuar de tal manera, unos fuertes gritos se escucharon en la entrada principal cuando de la nada mi padre entro totalmente rojo del coraje. Mi piel se helo producto de los nervios mientras el bruscamente me levanto de mi asiento hasta pegarme fuertemente a una pared.
-EXIGO QUE ME DIGAS, QUE CARAJOS TE HIZO ESA MUJER!!!- Grito Enrique
-Me estas lastimando papa –Anahi se quejo del dolor
-Enrique reacciona, le estas haciendo daño- María del Consuelo alzo la voz
-TU CALLATE!!! HABLA ANAHI –Grito nuevamente Enrique
La presión y sus gritos hicieron que yo comenzara a llorar, como era posible que el mi gran protector me estuviese tratando de esta manera. Sin pensarlo tomo mi cuello con una de sus manos esta persona que tenia frente a mis ojos era alguien totalmente desconocido.
-Suéltala ahora mismo –Hablo un hombre apuntando a Enrique con un arma
Enrique soltó a Anahi- Quien, quien eres tu?
-Eso no te importa, ahora lanza al suelo el arma que tienes escondida en tu pantalón- El hombre no dejaba de apuntarlo
Mire al desconocido con terror, mientras mi padre lanzaba al suelo su arma de reglamento.
-Los quiero a todos sentados, no lo pienso volver a repetir- Ordeno el hombre armado
Marichello totalmente asustada se sentó al lado de mi madre, por otra parte mi padre nervioso por el desconocido hizo caso sin decir una palabra se ubico aun lado de mi hermana y cuando yo me disponía a hacerles compañía el desconocido me tomo suavemente del brazo.
-Usted es la única que esta en total libertad señorita, puede hacer lo que quiera –Afirmo- Yo estoy aquí para cuidarla- Informo El desconocido
-Quien eres?- Pregunto Anahi
-Mi nombre no importa, lo que realmente debería importar es que llegue a tiempo –Soltó a Anahi- Le pido mil disculpas no sabia si entrar pero tuve que hacerlo, al ver el trato que este hombre le estaba dando- Frunció el ceño al apuntar a Enrique
-Por favor te pido que no lo apuntes más con esa arma, mi madre sufre del corazón y no quiero que algo grave le pase- Rogó Anahi
-Esta bien –Bajo el arma- Pero eso no quiere decir que se va a poder ir de aquí –El desconocido se sentó frente a Enrique
##
El fuerte intercambio de disparos duro aproximadamente como una hora, pero ya por fin salíamos victoriosos de la mansión de los Querales, el vehiculo ahora iba en dirección a la casa de Marichello Puente a toda velocidad pues el hombre que Maite le había ordenado vigilar y cuidar a Anahi había llamado para informarnos que el director de la policía se había aparecido en dicha casa algo agresivo cosa que lo hizo actuar. Antonio me dio un pequeño control donde me indicaba cual era el botón que tenia que presionar para que ya la lejana mansión explotara en mil pedazos sin detenerme lo hice rápido escuchando sorprendentemente después el enorme ruido.
Ya eran las dos de la madrugada cuando nos estacionamos frente a una casa bastante sencilla, le ordene a todos que me siguieran y bajando del vehiculo segura y con algo de molestia caminaba hasta la puerta principal. Carlos me abrió de una manera rápida, con ceño fruncido no me detuve. Llegue a lo que parecía la sala principal y al verlo allí sentado mi sangre ardió como lava, corrí hasta el y lo tome por el cuello de su camisa levantándolo de su asiento.
-Por fin frente a frente señor –Molesta hablo Dulce sin soltar a Enrique
-Suéltame, te ordeno que me sueltes –Enrique nervioso empujo a Dulce
Tan solo escuchar su voz me hizo enojar aun mas, me empujo pero no me detuve mi mano derecha se transformo en un puño y con todas la rabia que tenia en el momento lo golpee en la nariz cosa que hizo que cayera al suelo inmediatamente.
-AHH!! Idiota quien te crees que eres- Se quejo Enrique en el suelo
-Quien soy pues tu maldita pesadilla infeliz –Le dio una patada en el rostro- No era esto lo que tanto buscabas, mírame estoy frente a ti. Me robaste, te atreviste a detener a mis padres y por si fuera poco golpeas a Anahi LEVANTATE!!- Exigió Dulce
-No te equivoques Anahi es mi hija y tengo todo el derecho a hacerle lo que yo quiera- Se levanto Enrique
-Pues no estoy de acuerdo a ella, a tu hija –Recalco- Nadie la toca ni siquiera tu, le quedo claro señor?- Molesta hablo Dulce
-Que es lo que quieres? Que buscas, pídeme lo que sea y lo cumpliré pero no te quiero cerca de ella- Propuso Enrique
-La quiero a ella y punto, no intentes igualarme tu no me llegas ni a los zapatos Enrique siempre has querido arruinarme la vida, mataste a Alfonso eres experto en quitarme la poca paz que consigo –Levanto una ceja- Pero ya eso se termino me querías ver molesta prepárate, porque de ahora en adelante me vas a conocer- Dulce saco su arma
-No me mates por, por, por favor no lo hagas- Nervioso hablo Enrique
Dulce negó con la cabeza- No lo voy hacer Enrique, pero no olvides que te perdono la vida gracias a Anahi tu hija- Miro a Maite- Quiero que lo encierren en una de las habitaciones, quítenle toda la ropa –Ordeno Dulce
-Lo que tu digas Dulce, señor Enrique es un placer conocerlo- Afirmo- Ahora podría ser tan amable y acompañarme- Comento Maite
-Algún día nos volveremos a ver- Enrique hablo antes de salir
-No lo dudo, créame no tengo ninguna duda de eso- Dulce miro como Enrique salía con Maite y Antonio
Le entregue mi arma a Carla para que la guardara, mientras conocía a Marcos el chico que cuidaba la casa de Marichello antes que llegáramos. Hasta que la voz mas suave y angelical que pensaba yo que existía menciono mi nombre, fue allí cuando mi corazón cobro vida de inmediato voltee a mirarla se encontraba sentada al lado de su madre y hermana debió ser producto de mi molestia lo que hizo que ni siquiera notara su presencia. Me quede inmóvil al visualizar sus ojos visiblemente llorosos, ella por su parte me invito a sentarme a su lado y haciendo el intento por que mis piernas lograran mantener el equilibrio me dirigí a su encuentro. A los poco segundos de estar sentada a su lado su embriagador perfume invadió todos mis sentidos, la rubia me abrazo muy fuerte como si realmente no me quisiera dejar escapar sin dudar ni un segundo cerré mis ojos y le correspondí el abrazo mi cuerpo celebraba tal encuentro.
-Pensé que no te iba a volver a ver- Anahi rompía el abrazo
-Yo, te dije que –Dulce se quedo callada al ver a Marichello y a su madre
-Ellas estas informadas de todo lo que viví a tu lado, a diferencia de mi padre ellas me apoyan- Explico Anahi
-Gracias por cuidar a mi hija y por permitir que regresara a casa de verdad- María del Consuelo Hablo
-Por mi parte creo que te tengo que ofrecer una disculpa, la ultima vez que nos vimos me comporte como una tonta –Afirmo- En ese momento no estaba enterada de la clase de negocios que tenia mi padre- Confeso Marichello
-Annie yo no te lo quise decir porque no sabi…
Anahi puso un dedo en los labios de Dulce- Eso ya no importa, de igual forma me entere ahora lo que realmente me interesa es que vas hacer? Yo no me quiero separar de ti
-No nos vamos a separar, te prometo que siempre voy a llamarte. Ahora me tengo que ir –Dulce se levanto
-Tan rápido? Pero si acabas de llegar –Se levanto- Quería pasar mas tiempo contigo- Confeso Anahi
-Ahora no puedo, solo te diré que estaré muy cerca de aquí –Acaricio el rostro de Annie- Tienes que descansar, yo también voy hacer lo mismo. Quiero que sepas que siempre estarán cuidadas, lo menciono por si al señor Enrique se le ocurre comportarse agresivo de nuevo- Explico Dulce
-Dudo mucho que lo vuelva hacer, pero de todas formas gracias- Marichello afirmo
-Nos vemos luego hermosa- Dulce sonríe
-Solo espero que ese luego, sea lo más rápido posible –Anahi le dio un corto beso a Dulce en los labios
-Disculpen la interrupción pero ya nos tenemos que ir –Maite informo
-No se preocupe segunda jefa, que nosotros cuidaremos bien a esta pelirroja- Carlos sonríe al ver a Anahi
-Se los agradecería enormemente, aunque también me gustaría que se cuiden ustedes- Comento Anahi
-Mejor imposible, es oficial Dulce María Espinoza esta rubia es la jefa que queremos- Maite afirmo
-Salgan de una vez, por favor- Ordeno- Con permiso señoras y nos vemos pronto mi amor- Dulce beso la frente de Annie y salio

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Capitulo 16

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:21 am

Recuerdo el abrazo, el beso corto que atrevidamente le regale a sus labios y su tierno y sincero beso en mi frente mi cuerpo se estremece por completo, hoy se cumple una semana de ese día nunca pensé que la extrañaría tanto solo me llamo unos cinco minutos esa misma madrugada al celular que guardaba con tanto recelo, a partir de allí no supe mas de ella. Y no la culpo en lo absoluto, en estos siete días han pasado muchísimas cosas cada hora sale una noticia de ultimo minuto supe que habían secuestrado a la hermana de Teresa la socia de mi padre al parecer también vinculada a esa clase de negocios, sin mencionar como la foto de los hermanos Querales muertos invadió una mañana todos los noticieros, muchos afirman que Dulce María fue la persona que llevo a cabo dichos asesinatos, pero lo único cierto era que hasta el sol de hoy ni en cada secuestro ni en cada muerte se encontraba alguna prueba que la culpe.
Por mi parte estoy muy desorientada, la verdad no se que pensar siempre supe que Dulce era una asesina y que es el negocio de la droga a lo que dedica la mayor parte de su tiempo, pero será que ella algún día se cansara? Acaso empiezo a entender que esa pelirroja de mirada espectacular, segura y excelente amante no puede dejar aun lado las bombas, las armas para solo dedicarse a ser feliz conmigo, prefiere el dinero sucio antes que a mi?. Es importante mencionar que mi padre no ha vuelto a pisar la casa de Marichello, esa madrugada antes de abandonarnos a nuestra suerte le dije que la única manera en la que el se podía revindicar con toda la familia era renunciando y entregarse a la policía, cosa que al parecer ignoro por completo.
-Annie, ven conmigo tienes que ver lo que están pasando en las noticias- Marichello agitada hablo
Al ver a mi hermana, me levante de la cama rápidamente y con ella seguí a la sala de estar donde ya mi madre se encontraba muy bien ubicada mirando el no tan grande televisor. Tome asiento rápidamente, sorprendiéndome por la gran cantidad de heridos que observaba, mi hermana subió prácticamente todo el volumen para escuchar mejor.

*Reportera*
-“Esta es noticia de ultima hora, hoy en horas de la tarde específicamente en ocho estados del país se produjeron unas fuertes explosiones de manera continua, aun no se han calculado los daños materiales al respecto lo que si podremos informarles de manera extra oficial son los cuarenta y seis muertos, y un total de ciento treinta y dos personas heridas. Los bomberos del país están luchando por que las llamas no sigan creciendo aun mas, pero es importante mencionar que al parecer en los lugares donde se produjeron dichas explosiones habían algunos químicos inflamables por favor manténganse atentos a nuestra programación seguiremos informándoles cualquier acontecimiento”

-Dios pero que rayos, en que momento este país se convirtió en muertes, bombas y destrucción- Marichelo comento indignada
No soporte el comentario que hizo mi hermana, no aguante ver tanto desastre, me levante de mi asiento y camine directo a mi habitación al llegar a ella cerré la puerta fuerza y corrí directo a la cama comenzando a llorar. El pensar que Dulce podría estar detrás de todo lo que estaba pasando, me hacia llenar de impotencia, cuando se va a terminar todo esto? Porque me tiene que importar tanto ella acaso no puedo simplemente olvidarla, de alguna manera me siento culpable o cómplice dios dame la fuerza necesaria para seguir adelante.
##
-Dulce ya el cadáver de la hermana de Teresa esta prácticamente preparado- Maite informo
-Bien, imagino que el de Querales también?- Pregunto Dulce mientras veía las noticias
-Por supuesto solo queda que Carlos en compañía de Carla traiga a la invitada principal- Afirmo Maite
-Y Antonio a que hora llega? –Frunció el ceño al ver a Maite
-Ya esta en camino, me doy cuenta que hizo un trabajo excepcional –Se sentó a ver las noticias- Todas las bombas explotaron de forma consecutiva- Sonríe Maite
-Así es, lo que odio escuchar es la cantidad de muertes –Niega con la cabeza- Al parecer los laboratorios de Teresa estaban en lugares bastante transcurridos- Dulce opino
-No solo eso Dul, en dichos laboratorios tenían muchos químicos como acetona para la preparación de la cocaína y la peligrosa he inflamable gasolina. Por esa razón la explosión fue mas grande de lo que esperábamos- Maite sacaba conclusiones
-Odio que tantas personas inocentes tengan que pagar en estos momentos, una guerra donde solo Teresa y yo somos las involucradas- Se levanto molesta Dulce
-Pelirroja eso es algo que se nos sale de las manos, no tenemos el control para saber si hay o no personas inocentes en el lugar donde vamos a poner las bombas- Explico Maite
-Quizás fue mala idea lo de las bombas, tal vez teníamos que simplemente entrar a los laboratorios y matar a todos los presentes con balas- Dulce caminaba en círculos
-Imposible Dulce, eso que dices si hubiera sido un enorme riesgo no es tan fácil llegar y matar. Tengo entendido que ya estas cansada de esta vida, teníamos que hacerlo de esta manera para que todo resultara mas rápido- Afirmo Maite
-Iré a mi habitación, cuando llegue Carlos me avisas- Dulce se aparto del lugar
Ciertamente Maite tenia razón pensaba mientras caminaba, tengo que terminar con este juego lo mas rápido posible y llegar a cada uno de los laboratorios de Teresa con armas en la mano era un trabajo muy pesado, no solo por el peligro, de que cualquier manera podía explotar todo gracias a los químicos, sino por el trabajo de inteligencia descubrir cuantos empleados trabajaban en cada uno, el numero exacto de los que estaban armados y lo mas importante si mantenían comunicación con su jefa Teresa. Cierro la puerta de mi habitación y tomo asiento en mi cama ya falta poco me digo en voz alta en menos de una semana estaré libre de este infierno, necesito verla no soporto o no me conformo solo recordar sus hermosos ojos Anahi no te imaginas cuanto te extraño.
Con molestia abro y cierro mis manos una y otra vez, cuando se va a quitar el dolor tan atroz de ellas, hace pocos días secuestre a Amanda la hermana de Teresa no duro mucho tiempo viva creo que le propine una muerte formidable simplemente la asfixie pienso que no fue tan dolorosa aunque si desesperante. Ahora exploto sus laboratorios, imagino lo molesta y sentida que debe estar pero ella se lo busco ya era hora de acabarla como desde hace años debí hacerlo. Tome mi celular y queriendo escuchar la voz que me impulsaba a salir de este infierno Anahi.
*Dulce? –Voz de Anahi
-Como estas? No te imaginas lo mucho que te extraño- Dulce sonreía
*Por favor dime que tú no tienes nada que ver con las explosiones que están pasando por todos los noticieros- Voz de Anahi
-Que? Annie yo –Dulce se quedo callada
*No puede ser, acaso no has visto la cantidad de niños que murieron por tu culpa –Sollozando- Cuando Dulce, cuando vas a terminar esta pesadilla- Anahi Alzo la voz
-Mi amor escúchame, yo te asegur..
Interrumpió a Dulce- Tu amor hoy si soy tu amor, tengo mas de siete días que no se absolutamente nada de ti. Perdón las únicas cosas que veo son todas las noticias, no entiendes que me estoy muriendo toda esta situación me esta matando- Anahi entre lagrimas
-Ya va a terminar, créeme por favor –Dulce hablo nerviosa
*No va a terminar porque tu no te cansaras nunca de lastimar a tantos inocentes, no te importa el dinero lleno de sangre, nunca vas a cambiar- Respira agitada- Lo mejor es que no me llames mas, necesito olvidarme de ti- Voz de Anahi
-Escúchame Anahi, necesito que me pres.. –Anahi le tranco el teléfono
Al darme cuenta que prácticamente me dejo hablando sola, mi furia la desate con mi celular pues con fuerza lo lance a una pared haciéndolo volar en mil pedazos, ni siquiera permitió que le explicara pienso al golpear una pared Ahh! Maldita sea no soporto ya este dolor en mis manos.
-Dulce Carlos ya llego- Maite entraba a la habitación
Dulce mira a Maite repleta de furia- Si no llego con la basura culpable de toda mi desgracia, entonces lárgate de aquí
-Si la trajo la tenemos en la habitación de invitados, Teresa por fin la logramos atrapar- Maite se aparto rápidamente de la puerta porque Dulce salio
La habitación de invitados no era mas que un espacio vacío lo único que teníamos allí era una silla de madera, con mi rabia a flor de piel entre a ese lugar donde el rostro blanco y perfilado de Teresa me esperaba, se encontraba esposada con esa mirada de terror al mirarme los presentes en la habitación me observaron de arriba abajo creo que podía percibir de mi el poco humor que traía. Me acerque a mi victima sin dejar de verla a los ojos, hasta que solo estaba a centímetros de ella.
-Te, te puedo pagar, lo que sea pero por favor no me hagas daño. Dulce te, te ruego que no me lastimes- Con voz temblorosa hablo Teresa
-Así que me vas a pagar? –Pego su frente a la de Teresa- Dime algo, me pagaras con el mismo dinero que me robaste años atrás?- Frunció el ceño Dulce
-Per.. Perdóname por favor, tú sabes que lo hice porque necesitaba superarme- Alego Teresa
Dulce se arrodillo frente a la silla de su victima- Superarte, superarte con mi dinero? Ja! Eres una descarada aun
-Te puedo pagar lo que me pidas tengo suficiente dinero, de verdad pídeme la cantidad que desees- Rogó Teresa
Risa sarcástica- A mi no me interesa el dinero, acaso no sabes que tengo suficiente. De esta casa no sales viva tu momento se acabo, es una lastima siempre pensé que valías la pena – Dulce acaricio las piernas de Teresa
-Dulce aquí tienes, creo que este plástico va a funcionar es grande y resistente por lo menos le cabe la cabeza- Maite Comento
-No, no por favor –Comenzó a llorar Teresa
Dulce se levanto y le recibió el plástico a Maite- Muchas gracias, ahora espérame en la camioneta vamos a salir
-Dulce, por favor escúchame no me hagas daño- Pedía Teresa
Ya estaba agotada de escucharla, así que ignore sus palabras y cubrí todo su rostro con el plástico que me había entregado Maite, presione cada vez con mas fuerza mientras ella luchaba por respirar cerré mis ojos cuando ejercía mas presión, Teresa no se rendía y movía su cabeza de un lado hacia el otro pero la única verdad era que yo tenia mas fuerza que ella, ya habían pasado cuarenta segundos abrí mis ojos sabiendo que ya no le faltaba mucho hasta que por fin sus manos y piernas dejaron de moverse su cabeza se sentía como si decayera espere un poco mas y la solté.
-Carla quiero que le quites todos los dientes, uñas y le arranques los dedos de pies y manos Carlos ayúdala yo voy de salida- Ordeno Dulce
-No te preocupes todo estará listo para cuando tu llegues- Afirmo Carlos
##
No estaba preparada para seguir escuchando su voz, esa misma voz que hace que mi piel se estremezca le tranque la llamada y caí de rodillas a llorar. Mi madre y hermana al parecer escucharon todo lo que yo le decía al teléfono porque después de colgar entraron rápidamente a la habitación a consolarme, siento que me estoy muriendo que hice? Por que le dije eso, acaso será posible que la pueda olvidar. No lo soporto mas mi corazón late a toda prisa como si me estuviera pidiendo a gritos que me arrepienta.
Pero que clase de vida puedo llevar pienso al llorar desconsolada en los brazos de mi madre, estarías preparada para huir por siempre mi respiración esta acelerada mi madre casi entre ruegos me pide que me calme sabe perfectamente que este puede ser el inicio de un ataque de asma. Cosa que si llegara a pasar el joven de nombre Marcos entraría a mi rescate, jamás a abandonado el vehiculo oscuro fuera de mi casa siempre pendiente de mi por orden de su jefa mi gran amor.
-Buenas tardes, disculpen la interrupción pero vengo a hablar con Anahi- Agitada Dulce aparecía en la puerta de la habitación
-Ah! Dios mío como entraste a mi casa? Casi me matas de un infarto- Sorprendida hablo Marichelo
-Si me disculpa bella dama, yo fui la que le abrí es que no hay puerta que se me resista no te das cuenta que soy una morena matadora –Maite sonreía abiertamente
-Oh muchas gracias por lo de bella dama- Ríe Marichelo
-No tienes nada que agradecer, siempre digo la verdad- Maite le guiña el ojo a Marichelo
Mirarla ahi parada en la puerta de mi habitación me sorprendió, la verdad no me lo esperaba nuestras miradas se cruzaron por mas de dos minutos como si de alguna manera quisieran transmitir todo lo que sentíamos en el momento. Limpie mis lágrimas mientras me ponía de pie, mi madre beso mi frente y casi a empujones saco a mi hermana de la habitación que por alguna extraña razón no dejaba de sonreírle a Maite. La puerta se cerro tan solo quedamos ella y yo, no quería hablar ya estaba cansada de hacerlo pero mis sentimientos eran muy grandes de alguna u otra manera tenia que expresar lo que sentía, me acerque hacia ella y sin dudar ni un segundo uní mis labios con los suyos la corriente que recorrió todo mi cuerpo fue impresionante pose mis manos en sus mejillas casi al mismo tiempo que sentí sus brazos en mi cintura. El contacto de nuestras lenguas al profundizar el beso fue mágico, se extrañaban y eso era lo que se estaban demostrando, su aliento, su sabor, el perfume de su piel y su cuerpo así junto al mío me hacia delirar es inútil pensar que yo Anahi Puente sea capaz de olvidarla. Nuestro beso bajaba su intensidad lamentablemente por la falta de oxigeno, cosa que hizo que acabáramos con el mismo.
-Estoy aquí, porque necesito que me escuches- Hablo Dulce al separarse
-No soporto tantas muertes yo no sopor..
Dulce le dio un corto beso a Annie- Yo tampoco lo soporto, por eso estoy poniendo punto final a cada uno de mis asuntos. Quiero, no necesito cambiar de vida y todo porque lo único que deseo es estar contigo
-Yo también deseo estar contigo pero tu sabes, que después de todo lo que ha pasado lo veo difícil –Confeso Anahi
Sonríe- No es tan difícil, créeme voy hacer la excepción recuerdas como me lo dijiste en una oportunidad –Dulce acaricio el rostro de Anahi
-Que te paso en las manos? –Anahi detallo como ambas manos de Dulce estaban vendadas
-Tranquila lo que ten.. –Maite entro a la habitación rápidamente-
-Dulce nos tenemos que ir ya, Enrique viene para acá como con diez patrullas –Maite informo
-Que? Vete mi amor, tienes que irte –Anahi nerviosa hablo
Dulce beso a Anahi- Ya el juego se va a terminar, por lo que más quieras no me olvides
Después de esas palabras salio de mi habitación mientras yo me quede inmóvil, mi piel se helo cualquier persona diría que esas fueron sus palabras de despedida. Reaccione y corrí lo mas rápido que pude al llegar a la puerta observe como la camioneta negra donde habían llegado partía rápidamente del lugar, no pasaron ni dos minutos cuando varias patrullas comenzaron a seguirlas mi corazón se acelero y nerviosa camine hasta el vehiculo de Marcos sin hablar subí en el y le pedí que se dirigiera a casa de Dulce.
##
Los teníamos prácticamente a nuestra espalda, pero Maite no se detenía llegamos a la casa rápido y bajamos ambas corriendo hasta dentro Antonio, Carlos y por supuesto Carla nos miraban con desconcierto la adrenalina comenzaba a recorrer mi cuerpo mientras Maite ordenaba que se prepararan pues en pocos minutos la policía iba a hacer su aparición. Me quite las vendas de mis manos tenia un poco de dolor pero lo podía soportar Antonio me colocaba una especie de chaleco antibalas que el mismo había hecho días atrás, pues el ya mencionado tenia en la parte de en frente una bomba, escuche las sirenas de las patrullas apagarse cuando subía al techo de la casa por un ligero hoyo que entre todos hicimos.
-Ciudadana Dulce María Espinoza, esta rodeada por favor salga con las manos en alto –Enrique hablaba por un parlante
-Escúchenme todos, no podemos permitirnos que ocurra un error atentos y tomen sus armas- Maite cargaba un AK 103
-Corran Antonio ve a tu posición, Carla quédate en el frente recuerden deben esperar instrucciones. Yo iré por los regalos- Carlos corría hasta una habitación
-Dulce, no te preocupes todo va a salir bien y si algo malo pasa pues gracias por tanta confianza pero sobre todo por tu amistad, eres como una hermana para mi –Maite afirmo
-Gracias a ti por siempre estar a mi lado, ahora llego el momento de acabar con esto de una vez por todas- Dulce terminaba de subir hacia el techo de la casa
##
*La Radio*
-Reportera-
-“Noticia de ultima hora, en estos momentos se esta llevando a cabo la posible captura de la narcotraficante mas temida del país Dulce María Espinoza. Nos encontramos aquí en una de las zonas residenciales de la ciudad, donde les podemos describir que se encuentran alrededor de cuarenta policías rodeando una casa donde posiblemente se encuentre la delincuente en compañía de sus más allegados socios. El director de la policía intenta que la ciudadana se entregue, para así evitar un trágico desenlace. Acá, acaba de salir radioescuchas mis ojos estas observando a Dulce María se encuentra en el techo de la casa los policías nos indican que nos coloquemos mas atrás porque al parecer la narcotraficante tiene un explosivo. Si así es me acaban de informar que tiene un chaleco bomba. Escuchemos parte de la negociación.
*Ponga las manos en alto señorita, le respetaremos todos sus derechos esta totalmente rodeada- Voz de Enrique en un parlante
-Como se los respetaste a Alfonso Herrera idiota, me vas a matar igual que lo hiciste con el, así que antes de entregarme prefiero activar esta bomba y volar en mil pedazos- Grito Dulce desde el tejado de la casa
*Le prometo que ningún oficial va atentar contra su vida ni contra ninguna de la vida de sus socios- Voz de Enrique en un parlante
-“Como pudieron escuchar esa fueron las voces del director de la policía y de la narcotraficante, recordemos sus palabras “Prefiero volar en mil pedazos antes de entregarme” al parecer la sonada delincuente teme a que los funcionarios acaben con su vida. –Disparos- Radioescuchas en estos momentos nos estamos protegiendo al parecer están disparando desde la casa”

-Por favor Marcos ve lo mas rápido que puedas- Alterada hablo Anahi
-Señorita no puedo avanzar mas- Apago el vehiculo- La calle esta totalmente cerrada- Explico Marcos
-Como sea tengo que llegar a esa casa- Anahi salio del vehiculo
Estaba preocupada no quería que nada malo le pasara, después de escuchar la radio mi nerviosismo apareció ahora me encontraba corriendo, la mayor parte de las calles estaban cerradas, por fin llegue entre periodistas, policías y algunos curiosos me daba cuenta que había muchísima gente. Los esquivaba, a otros los empujaba de alguna manera tenia que evitar un desastre.
-Señorita disculpe usted no puede pasar, el acceso esta restringido- Un policía me hablo
Lograba divisarla en el tejado caminando de un lado hacia el otro, mi corazón no soportaba mas empuje al policía y corrí en dirección a la casa mientras escuchaba la voz de mi padre.
-El juego se termino Dulce, ya no hay vuelta atrás entrégate- Voz de Enrique en un parlante
-Se termino para mi como para ti, supongo que ya debes saber que mate tu socia Teresa –Sonríe- Que opinas de eso colega?- Se expreso Dulce
-Por favor no nos obligue a disparar- Enrique hablo por el parlante
-Me dispararías por decir la verdad, mira que aquí hay muchas cámaras querido amigo. Escuchen todos el señor Enrique Puente no es mas que un narcotrafi… -Disparo-
Estaba corriendo cuando escuche el horroroso disparo, me detuve a tan solo unos metros de mi padre y lo mire con su arma apuntando al tejado de la casa. Subí mi mirada y ahi la vi sus manos tocaban el lugar donde había recibido el impacto de bala, cambio su mirada hacia el frente y podría jurar que me miro aunque su cuerpo cayera de espaldas logrando traspasar el techo de la casa. Mi corazón se paralizo, mi piel se helo mientras las lagrimas mojaban mis mejillas.
-Usted no puede estar aquí señorita- Un policía presiono mi brazo
Caí de rodillas en el pavimento, no lograba mantenerme en pie cuando mi padre volteo a mirarme y corrió en mi auxilio, le informo al policía que yo era su hija cuando yo solo seguía entre lágrimas.
-Annie mi amor –Enrique miro a Anahi
Mi padre me abrazo fuertemente después de arrodillarse, cuando una fuerte explosión se produjo en la casa volando todo en miles de pedazos. Un horroroso pito se escuchaba en mis oídos producto de la explosión mientras mi padre me tomo en brazos, para sacarme del lugar.
-La mataste, la mataste –Anahi decía entre lagrimas antes de caer desmayada


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Capitulo 17

Mensaje por Admin el Jue Jul 07, 2016 1:21 am

No tengo ni la mas minima idea de lo que estoy haciendo, de alguna manera deseo escapar de todo y de todos a pesar de que mi madre y marichelo han intentado de todo para lograr subirme el animo mis noches y mis días son una larga melancolía la tristeza en mi cuerpo hoy cumple un mes, un mes de lagrimas, un mes de recuerdos sin retorno, pero sobretodo un mes de a ver perdido las ganas de vivir y es que como podría tener ánimos de hacerlo si la única persona que le daba el sentido necesario para mantenerme de pie ya no esta. Los estados, las diferentes calles y avenidas de mi país se han encontrado mas tranquila a pesar de que el narcotráfico no ha llegado a su fin se podría decir que se respira un poco de paz, no existen bombas, los ciudadanos ya no viven con esa zozobra que antes los acompañaba acaso mi vida quiere luchar contra la corriente por que a pesar que todo este tranquilo desea regresar atrás.
El señor Enrique Puente mi padre, días después de ocasionarle la muerte a la narcotraficante mas buscada del momento confeso sus delitos y ahora paga sus malas decisiones en una de las cárceles de la ciudad, después de dar dicho paso lo acompañamos en todo momento, como mi madre no hay día que vaya a visitarlo. Algo realmente curioso es que después de la muerte de Dulce, Marcos aquel joven empleado que siempre se preocupo por mi seguridad, no abandono su coche oscuro frente a la casa supongo que al igual que yo se negaba a aceptar todo lo ocurrido, en mas de una oportunidad le pidió a mi madre que tenia que hablar conmigo cosa que yo siempre me negué hasta una tarde que caminaba sin rumbo me siguió hasta por fin me aclaro que su trabajo no había terminado. Me informo que preparara una maleta pues su ahora ex jefa antes de irse, había dejado un boleto aéreo para que yo realizara un viaje paradójicamente a una isla.
Ahora me encontraba bajando del avión, camine hasta la salida del aeropuerto con mi maleta en la mano izquierda supongo que acepte viajar por el ligero recuerdo del sueño que la pelirroja deseaba cumplir, el viento golpeaba mi cara cuando un señor de cara redonda se acerco a mi.
-Desea usted que la lleve a algún sitio? Pertenezco al servicio de taxi del hotel del centro- Afirmo el señor
-Del hotel del centro? Perfecto es precisamente allí donde voy a quedarme –Con media sonrisa Anahi le entrego su maleta al señor
Subí al lujoso coche mientras el señor comenzó a conducir, me sorprende la enorme casualidad de que precisamente este taxista pertenezca al hotel donde días atrás hice mi reservación. Pero no presto la mayor atención, el camino trascurre con total normalidad pero mis nervios salen a flor de piel cuando veo que el conductor aumenta la velocidad al pasar el dichoso hotel donde supuestamente trabajaba y donde yo me tenia que quedar. Le pido que se detenga, pero me ignora por completo pienso en bajarme del coche así en movimiento, cuando el conductor comienza a esquivar algunos carros va de izquierda a derecha y de derecha a izquierda a una velocidad sorprendente, en estos momentos de terror me odio por no aceptar la compañía de Marcos en este viaje. El camino se torna solitario, ahora se dirige a una zona al parecer despoblada cosa que me asusta aun mas, cuando gira el volante a la derecha y se detiene bruscamente apaga el vehiculo mientras sonríe al mirarme por el retrovisor. La puerta se abre invitándome a salir, temblorosa lo hago y.
-Te juro que le rogué a Dulce para ir a buscarte, pero sabes como es ella de terca- Carlos sonríe ampliamente
-Carlos, tu, tu, tu estas ay! dios mío –Anahi abraza a Carlos feliz
Ríe- A mi también me encanta verte, tenemos muchas cosas de que hablar mira que he leído algunos libros y quiero compartir opiniones –Carlos rompe el abrazo
-No lo puedo creer –Toca el rostro de Carlos- Estas vivo –Comenta Anahi
-Si Anahi estoy vivo, y supongo que debes estar preguntándote como es posible pues creo que alguien te lo puede explicar mejor, vamos sígueme- Carlos saco la maleta de Anahi y comenzó a caminar
Seguí a Carlos con millones de preguntas en mi cabeza, la felicidad regresaba a mi parecía una completa locura lo que estaba viviendo. Pasamos unas palmeras y me detuve al ver una enorme casa que tenia una playa en frente, Carlos sonriendo me invito a que lo siguiera sin dudarlo lo hice respirando ese olor a mar que comenzaba a relajarme. Llegamos a la entrada principal donde mi cara de sorpresa volvía aparecer, estaba frente a mi esa persona que meses atrás causaba un miedo terrible en mi, pero gran amiga del amor de mi vida.
-Maite? Como estas –Sonriendo hablo Anahi
-Yo muy bien, preocupada porque desde hace mucho esperábamos tu llegada- Sonríe- Me alegra que ya la espera termino –Maite beso la mejilla de Annie
-La verdad no sabia que estaban esperan.. - Anahi se quedo callada
-Maite mira la hora que es por que no ha llegado –Sonríe al ver a Anahi- Pensé que todavía estabas en el aeropuerto –Confeso Dulce
-Estas, estas viva –Anahi abrazo a Dulce comenzando a llorar
##
Le correspondí el abrazo casi al mismo tiempo que mi corazón latía de la felicidad, celebraba que su otra mitad por fin había llegado. Bese sus labios como la ultima vez que lo hice ahi en su habitación, la extrañaba, la necesitaba Maite en mas de una oportunidad tuvo que detener mis ganas de regresar al país de donde había partido, me dolía enterarme que su vida solo era llorar mi supuesta muerte. Rompí el beso y el abrazo tome su mano para pasar a la casa, les pedí a Carlos y a Maite que me acompañaran. Al sentarnos Annie no quiso soltarme la mano, era como si quisiera asegurarse que no me iría.
-La ultima visita que te hice a tu casa, te quería contar cual era mi plan pero fue imposible ya que la policía llego- Explicaba Dulce
-Me puedes contar ahora mismo, como es que estas aquí- Anahi miraba a Dulce
-Antes que nada te quiero aclarar que yo ya estaba cansada de la vida que llevaba- Bajo la mirada- No soportaba mas violencia y tanto tu como mis padres fueron las personas que me impulsaron a dejar el narcotráfico- Afirmo Dulce
-Anahi tu mas que nadie debes saber que es muy difícil dejar esa vida- Aclaro- Por esa razón teníamos que hacer todo perfecto y a eso me refiero con acabar con los posibles enemigos de Dulce- Informo Maite
-De nada iba a servir el huir del país, porque en este negocio los enemigos te pueden encontrar donde sea- Carlos explico
-Por eso la muerte de los hermanos Querales y el secuestro de la hermana de Teresa- Pregunto Anahi
-Prácticamente tuvimos que acabar con esas organizaciones, primero matamos a los hermanos luego vino el secuestro de Amanda que también murió y por ultimo la muerte de Teresa- Comento Dulce
-Los cuerpos de Teresa, Amanda y el de uno de los hermanos Querales los utilizamos para fingir nuestra muerte –Afirmo- Carlos, Dulce y yo tuvimos que quitar de nuestras manos las huellas dactilares fue algo doloroso pero lo hicimos. Dichas huellas las dejamos en la casa antes de irnos- Explico Maite
-Claro antes de hacer eso también tuvimos que quitarle las huellas a los difuntos y no solo eso también los dientes y otras cosas que no vale la pena mencionar- Niega Carlos
-Yo vi cuando mi papa te disparo, además tenias una bomba en el pecho y luego exploto la casa- Anahi miro a Dulce
-La bomba que tenia en el pecho no estaba activada, Antonio tenia otra lista para el momento que nosotros saliéramos estallara- Aclaro- Y si tu papa me disparo, pero gracias al cielo solo la bala me rozó el hombro izquierdo- Dulce mostró la cicatriz
-Y ahora que van hacer, digo ya la policía no los busca porque creen que están muertos pero la pregunta es seguirán con su negocio- Anahi nerviosa miro a todos
-No ya ninguno de nosotros somos narcotraficantes –Sonríe- Antonio y Carla ellos si querían continuar por eso se quedaron, pero ya Carlos, Maite y yo lo que queremos es disfrutar de la vida por eso quería que estuvieras aquí, yo quiero hacer mi vida a tu lado y pensé que tal vez tu quisier.. - Anahi interrumpió las palabras de Dulce con un beso
-Amonos!!! Oye no se Maite yo tomaría eso como un si, tu que opinas- Pregunta Carlos entre risas
-Claro que es un si Carlos, pero una nunca sabe así que mejor esperemos que hable- Maite sonríe
Anahi rompe el beso- Claro que si me encantaría, aunque tengo una pregunta
-Pregúntame lo que sea- Dulce sonríe
-Será que mi mama y marichelo podrían venir a visitarme, es que seria difícil para mi dejar de verlas- Preocupada pregunto Anahi
-Claro que si yo no tengo ningún problema con eso, además esta casa tiene muchas habitaciones –Comento Dulce
-ay Dulce mío no lo puedo creer voy a ver de nuevo al bombón de Marichelo Puente, oye Annie deberías decirle que si quiere se puede venir mañana mismo- Propuso Maite
-Bombón? Mi hermana te parece un bombón- Anahi miro a Maite
-Y a quien no? Si tiene esa mirada provocadora, ni hablar de las piernas ay! de verdad es que yo me la como con ropa y todo- Afirmo Maite
-Maite podrías no se hablar con un poco mas de respeto al dirigirte a la hermana de Anahi- Frunció el ceño- Es mas yo creo que ya me pueden dejar a solas –Informo Dulce
-Y todo por la bocota de Maite, nos vemos mas tarde Annie- Carlos se retiro
-Esta bien me voy, pero eso no quita lo que piense de Marichelo –Ríe Maite antes de salir
Voltee a mirarla y me encantaba lo que mis ojos detallaban su hermosa sonrisa, acompañada de esos ojos azules espectaculares. Ahora comenzaría a escribirse una nueva historia, donde solo mi hermosa Anahi y yo éramos protagonistas todavía me parece increíble como el destino y el amor jugaron a su antojo con las dos, estoy segura que donde quiera que este Poncho estaría feliz por mi.
-Me gusta escuchar tu risa –Dulce comento
-Pues me alegra, porque el día que llegue mi hermana acá a visitarme creo que me reiré día y noche por las ocurrencias de Maite- Anahi miro a Dulce
-Te aseguro que no voy a dejar que se acerque a tu hermana- Afirmo seria Dulce
-Tranquila tonta yo no tengo ningún problema con eso, créeme me encantaría ver el rostro de Marichelo cuando tu amiga le diga ese tipo de cosas –Ríe- Y es que no se quien se comería a quien- Entre risas hablo Anahi
-Gracias por estar aquí y sobretodo gracias por cambiar mi vida- Confeso Dulce
-Si tenemos que dar gracias, entonces yo también te las daré gracias por todo mi amor- Anahi beso a Dulce
FIN




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