I cant change por Freedom19987

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I cant change por Freedom19987

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:48 pm

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Autor: Freedom19987



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¿?

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:50 pm

No sé ni porque estoy en este mundo. Es tan extraño pensar y meterte en la cabeza que solo tienes una vida. No quiero esta vida, quiero otra. Quiero una vida en la que la libertad se viva y no se diga. No quiero vivir en una cárcel donde no puedes hacer lo que quieres, lo que tu mente de dice, lo que tu corazón te guía. Quiero una vida donde pueda gritar el nombre de la chica a la que amo sin problemas, en el cual, tomarla de la mano y darle un beso en la calle sea de lo mas normal. Quiero mucho.
Pienso un y otra vez mientras estoy recostada en mi cama. No puedo matarme para vivir otra vida, sería muy cobarde y estúpido. No sé qué hacer, ni cómo actuar. Digamos que ser adolescente y tener un dilema con tu sexualidad no es fácil, súmale unos padres divorciados con ideologías de la era pasada. Muero. Cada vez que pienso en que soy lesbiana, sólo termina doliéndome la cabeza, luego de negarlo mil veces. El dolor es maldito, ninguna pastilla lo calma porque es psicológico. Me niego que soy homosexual porque sería más simple que me guste un chico y me embarace a que me guste una chica. Sería más aceptado por la sociedad que quede embarazada de un chico a los 17 años que estar enamorada de una chica Que mierda de mundo.
Pienso en mi historia “amorosa”. En primer grado me gustaba un niño, pero se comía la goma, así que no cuenta. Luego los chicos que me gustaron… no me gustaban, ellos me trataban como chico y eso me gustaba. Conocí a una chica, me gusto al momento en el que la vi. Luego a otra y ahora ella, que por cierto no me gusta. Estoy enamorada.
Cuando era gusto, era más simple porque era ligero. Era como una suave brisa y ahora estoy en un huracán. Ella está por venir a hacer tareas y yo en mi dilema. UGH Conozco a Louise desde hace dos años. Una chica de estatura promedio, casi 1.60; cabello claro y largo, ojos castaños. Es hermosa. Y su personalidad es algo indefinible. Algo tímida, extrovertida, buscapleitos, prudente… es tan ella que no hay palabras para encerrar todo lo que ella es. Estoy malditamente enamorada.
Tocan el timbre y corro a la puerta. Ella está de pie ahí. Con su mochila y con el cabello atado en una coleta haciendo que se vea más alta. Me sonríe con naturalidad, tiene una forma de sonreír en cualquier momento, creo que casi siempre sonríe. Pasa y va corriendo a mi cocina, me quedo confundida sin saber por qué hizo eso y luego lo entiendo, antes de que venga le dije que tenía donas y ella ama las donas, son su debilidad. Creo que ella comería cien en un día sin hostigarse por el dulce. Yo apenas soporto una, demasiado dulce. Es como una niña, mi maldita Louise. Está comiendo lo último de una dona y me mira traviesa, comerá otra. Probablemente la caja entera pero ¿qué más da? Las compre solo para que ella venga y se las comiera. Sus ojos se ven entretenidos mientras escoge con cual seguir, es absurdo porque compre las que más le gustan. Pero a ella le gusta estas cosas, sencillas y estúpidas. Tal vez no lo sean pero me da igual.
La miro y pienso en todo. En lo correcto que se siente hacerla feliz, en verla disfrutar algo sencillo. Lo bien que me siento con tenerla a mi lado. ¿Por qué es malo algo que se siente bien? No le hago daño a nadie, ni siquiera a ella porque siendo honesta, jamás intentare algo con ella porque no deseo para ella, lo que yo siento. Esta confusión, temor y odio.
Pasamos la tarde juntas. Se supone que debemos hacer tareas pero se nos hace imposible. Vemos películas, series de tv y hablamos de casi todo y nada a la vez. Es bonita la sensación de tener a alguien a tu lado y olvidarte de todo. Claro, no de todo. Lo único que se mantiene presente cuando estoy con ella es que estoy enamorada de quien no debería.
Mi madre llega y trae consigo todo lo que había olvidado. Louise se va y me quedo en casa con mi madre, solitariamente mirando las paredes mientras intento mantener una conversación. Puede que hoy me toque ser hipócrita y rajar de algún familiar o ser una misericordiosa que sufre por el sufrimiento de otros. Depende de los chismes que traiga mi madre. Es tan gracioso como me consume este actuar. Como poco a poco se me hace costumbre que ni siquiera lo intento, sale por sí solo. Puede que me esté convirtiendo en lo que mi madre quiere que sea

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Mi rota familia

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:50 pm

Mi padre me viene a recoger para que pasemos un maravilloso día padre e hija. Eso es lo que él cree que es para mí, él se considera un héroe ante todos pero lo que no sabe que es la peor basura que haya conocido. Claro sin contar a la perra de su amiga. “amiga”
No sé qué tienen los adultos con creer que no somos conscientes con lo que ocurre en nuestro alrededor, con pensar de que si pintan sobre un lienzo negro con todos los colores existentes, no sabremos que el lienzo es negro y que siempre ha sido negro, aunque lo cubran, su esencia es negro Ingreso al automóvil con los audífonos puestos, pensando en ahogarme en la música y no escuchar su patética charla, su fallido intento de ser “buen padre, su fracaso pensando que si me compra cosas, lo voy a querer. Tal vez si no lo intentara tanto, lo lograría. Lo intenta demasiado que parece un teatro barato de actores sin talento.
No me importa a donde vayamos hoy. Si me compra un celular nuevo, si me lleva a mi restaurante favorito; hay oscuridades del pasado que no se pueden olvidar, acciones que quedan grabadas en tu mente y por más que intentes dejarlas ir, no puedes. Y bueno, este es mi sábado. Aburrido, rutinario, fingido.
Mi nivel de compresión no llega a entender el porqué de su esfuerzo. Miles de veces le he hecho “daño” como diría mi psicólogo. He rechazado el toque de sus manos, lo he ignorado durante todo el día y nada, no se rinde. Ugh. Altamente Ugh.
-¿Quieres comer pasta?-pregunta con amabilidad.
-Quiero tirarte de un puente pero no puedo-le digo sin mirarlo. Le bajo el volumen a la música y lo escucho suspirar.
-¿Qué quieres comer?-insiste
-¿Qué quieres comer?- le copio
-¿Me vas a copiar todo el día? El sábado pasado fue el día de gritar como loca. ¿Hoy me copiaras?
Sonrió porque creo tener una respuesta
-Es erróneo de tu parte pensar que ideo algo para cada sábado. Que eres tan importante en mi vida que si quiera pienso en como arruinarte el día. Es gracioso como crees que me importa un carajo lo que pienses. Y sobre todo, saboreo como la esperanza se va de tus ojos. La esperanza que se arrastra hacia la idea de pasar un buen tiempo con el “ups” de hace
diecisiete años. Ten dignidad y déjame en paz.
Lo observo, y sé que quiere gritarme como solía hacerlo. Probablemente darme una bofetada. Y sonrío ante su frustración de no poder hacer nada, pues tiene un recordatorio que no me afecta lo que me diga o haga. Nos detenemos en un restaurante. Es casi siempre el mismo.
-¿Cómo vas con el psicólogo?- me pregunta al sentarnos en una mesa el lugar
-Dice que tengo que controlar mis instintos asesinos, el amor por el dolor y la sangre. Y que debo dejar de soñar con que te atropelle un camión
-Encantador-me dice
El mesero viene a tomarnos la orden. Él pide lo de siempre, yo igual. Supongo que si no vas a comer con gusto, da igual lo que comas. Solo necesito mantener energías y listo. Mi celular vibra a mitad de mi comida. Es Louise, un mensaje de whatsapp
Louise: Cómo vas? Espero que estés tratando bien a tu padre
Yo: Pides mucho.
Louise: asdkjlasjdlksajd eres una odiosa
Yo: Lo sé.
Louise: Deja de usar los putos PUNTOS ……………………..
Yo: Ok.
Louise: No sé cómo te soporto.
Yo: Ni yo. No deberías de hacerlo
Louise: Nah, me das comida gratis
Yo: SABIA QUE SOLO ME QUERIAS POR LA COMIDA. ME MATO T.T
Louise: Me esperas y lo grabo?
Yo: Ctv
Louise: Vale, ya te quite el mal humor. Habla con él. Dile lo de la universidad
Cierto.
Lo miro y él está mirándome.
-¿Enamorado?-pregunta curioso
-¿Para que me embarace, niegue a mi hijo, luego se case conmigo y me engañe durante diecisiete años? No gracias
-Graciosa-dice enojado.
-Ingresé a la universidad
Él se sorprende y sonríe. Bueno, al menos hay un tema de conversación. Louise… te odio, lo que menos quería era conversar con él. Regreso a casa con unas zapatillas nuevas. Son las 9 de la noche y pasé doce horas de tortura constante. Creo que la máxima sentencia a un preso no es la muerte. Estoy segura de eso. Mi madre me recibe alegre, y no entiendo el por qué. Solo finjo una sonrisa y la abrazo. Es pequeña para mí pero muy fuerte aunque no parezca, sus sonrisas ocultan con facilidad horas de sufrimiento. Apuesto que todos los sábados sufre por ese matrimonio que deseo tener y se echó a perder.
No me despido de mi padre. Él se queda en la sala conversando con mi madre y yo solo voy a mi habitación. Le mando un mensaje a Louise
“Misión cumplida. No lo mate”
“Shii *-*” –me responde
Y así termina mi sábado. Con una sonrisa por su mensaje.

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Críticas por la diferencia

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:51 pm

Siempre me sentí criticada. Tal vez porque soy diferente, y las personas no están acostumbradas a lo diferente, es más, le tienen miedo. ¿Por qué tememos a cosas estúpidas?
¿En qué le afecta a los demás que camine extraño? ¿O mi nuevo corte de cabello a lo cual le atribuyen falta de feminidad? ¿Cómo les afecta que me vista de manera poco femenina? Estoy segura que en nada y a pesar de ello, le toman importancia como si fuera su vida. Como si tuvieran el derecho de opinar acerca de mí. Mundo, por favor, cambia. Sociedad, evoluciona.
Las escucho tras de mí, murmurando tan pero tan bajo que toda la escuela las escucha y no el país entero. Se ríen de mí, lo sé pero decido ignorarlas. Estoy al lado de Louise, ella me mira alarmada. Está esperando a que vaya a golpearlas y detenerme. Ella espera a que yo actúe para ella actuar. No lo hare porque no merece que la meta en problemas Camino hacia la salida. Louise me toma la mano con fuerza y me mira con amabilidad.
-Sólo recuerda que la única opinión que importa es la que tú tienes de ti misma-me dice con suavidad
Ni si quiera sé que pienso de mi misma pero lo dejo pasar. Cuando llego a casa, luego de haber acompañado a Louise a la suya, mi madre está sirviendo la comida. De cierta manera, esta escena tan sencilla, ese acto tan cotidiano, me tranquiliza. Saber que alguien me espera en algún lugar.
Comemos y conversamos. Ella me cuenta casi todo, y yo solo selecciono que necesita saber y que no. Es lo mejor, mi madre no necesita preocupaciones y sé que se pondría como loca si le digo que se corre el rumor que soy lesbiana. Ella estuvo en contra de mi corte de cabello, aun lo está. Ese día tuvimos una discusión fuerte.
-No te lo cortarás – me dijo con firmeza- las mujeres, cabello largo; hombres con cabello corto.
Camine por su habitación. Una parte de mí se odiaba a si misma por consultarle y la otra por no poder hacerlo sin consultar. Esclavitud
-Eso es un estereotipo absurdo- dije con odio- CORTARME EL CABELLO NO ME HACE SER MENOS MUJER, PONERME UN PENE SI
Ella camino hacia mí y me dio una bofetada. Me miró con desprecio y odio, aunque vi temor, temor de que su hija sea diferente.
-Haz lo que quieras, no me importa- dijo enojada.
Y le hice caso. Esa misma tarde fui a la peluquería y adiós cabello largo. Ahora estaba corto, ni siquiera al hombro o antes. Solo corto, unos centímetros. Ella siempre me había dicho eso, y yo nunca le había hecho caso. Ese día lo mande a la mierda. Ella dijo lo que dijo y yo solo le hice caso.
Me golpeó cuando llegue, preguntando una y otra vez porque no tiene una hija normal. Nadie le respondió y supongo que se cansó de preguntar porque me dejo de golpear. A la semana dejo de mirarme mal y solo lo aceptó. Es gracioso como el tamaño de mi cabello hace que los demás me definan. Me pregunto si su ignorancia tiene salvación. Por mi solidaridad, espero que sí. Anna, eres una chica rara. Lo sé.

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Psicólogos, exámen y celos

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:51 pm

Pienso en las miles de casualidades que hay en el mundo. ¿Será casualidad haberla conocido?
Ella está sentada a dos carpetas de mí. Luce aburrida y la entiendo, es clase de literatura, ella simplemente la detesta. Cree que los libros son para ser leídos e interpretados por cada persona, no para que un profesor te diga que mensaje tienen y si no piensas lo mismo, estas desaprobado. Creo que tiene razón, a pesar de eso, no apruebo que desapruebe solo por odio.
Trato de mirar a otros lados para no llamar la atención. De momentos, la observo. Su cabello en una cola alta esta desordenado, probablemente se despertó tarde y no tuvo tiempo para peinarse. Lo bueno de ella, es que le importa una mierda si alguien la ve despeinada. Solo es ella siendo ella. Mueve sus pies impacientemente, muestra que su aburrimiento llego al nivel máximo. La campana suena y nos libramos. Por suerte sigue inglés. Muchos esperan al siguiente profesor en su carpeta mientras que yo me dirijo a su carpeta.
-Me aburre literatura-dice exasperada.
-Bueno, deberías de aprobarla
-No me importa-se encoge de hombros
-Puede que no te importe pero necesitas la nota- le digo y miro a mi alrededor. Muchos están viéndonos de una manera inapropiada, como... no sé y no entiendo por qué. Cuando vuelvo a verla, me doy cuenta que estamos muy cerca. Me alejo repentinamente.
No me importa lo que piensen de mí, pero sí de ella.
-Me da igual si creen que somos lesbianas- me dice al adivinar lo que pasa
-No te da igual y lo sabes. A ti te importa demasiado lo que piensan los demás.
Ella me saca la lengua y reímos.
Oh mi querida Louise, si supieras lo que siento por ti probablemente te alejarías de mí. Ingresa el psicólogo del colegio. Raro. Tomo asiento en mi carpeta y miro a Louise. Ella me está mirando extrañada.
-Buenos días alumnos. Sé que el horario indica que tienen clases de inglés pero se tiene programada una prueba psicológica.
No. Me. Jodas.
-Es en general- el hombre, de unos 35 años, empieza a repartir unas hojas- para saber si están bien en casa, problemas de sexualidad y ayudarlos. Esta prueba se aplica a todos nuestros estudiantes de 17 años, no sientan que están en problemas o algo. Les pido que sean sinceros, ya que solo yo seré el encargado de leerlas y las respuestas son privadas, no las publicare ni comentaré.
La hoja llega a mí y leo todas las preguntas. Son 50 preguntas. Y me alarman las que dicen tratan de orientación sexual. Decido que mentiré. No necesito ayuda de un psicólogo barato que no es lo suficientemente bueno y termina sus días en una escuela, escuchando problemas amorosos o de sexo.
Las primeras preguntas son simples. Acerca de casa, padres divorciados, hermanos, relación con ellos. Casa, vivo con mama. Padres divorciados. Ningún hermano.
Las demás son acerca de si me siento cómoda en el colegio y explicar el por qué. No me siento cómoda porque hay perras necesitadas que joden la libertad Luego simplemente dejé de responder. Hablaban de sexualidad y no estaba lista para definirme en términos creados por la sociedad.
Homosexual.
Entrego la prueba luego de que unos hayan terminado. El psicólogo la observa y me detiene antes de sentarme. Me llama y salimos al pasillo. Pienso que necesito un buen argumento.
-¿Por qué no respondiste las preguntas relacionadas a la sexualidad?
-Porque las considero innecesarias. No tengo problemas porque ya asisto a un psicólogo y no necesito a otro mordiéndome acerca de la misma mierda.
Él sonríe para no enojarse. Lo puedo ver. Ingreso al aula sin dejar que me diga algo y me siento en mi carpeta a esperar ¿Qué mierda tienen los psicólogos? Quieren saber todo y controlarlo todo. Se meten en tu cabeza y juegan con ella haciéndote creer que te están ayudando, pero la verdad es que tú eres tu propio psicólogo y depende de ti como afrontar los problemas. Ir al psicólogo no te hace más fuerte o "estable". No te hace nada, solo que los seres humanos nos gusta hablar de nuestros problemas, mas no escuchar y los psicólogos cobran por escuchar y decirte lo que ya sabes sólo que no sabes que sabes.
-No entiendo por qué lo odias- me dice otra vez. Caminamos a mi casa bajo el maldito sol, quise tomar un taxi y ella no me dejó
-Porque es estúpido. Si alguien necesita ayuda, hay factores que lo indican, no le das un examen y que te lo digan. ¿Quién pide que lo ayuden? Casi nadie, la mayoría de personas se cortan, escuchan música deprimente, andan de negro y antisociales, fuman o van de fiestas teniendo sexo. Esos son factores.
-Tú y tus argumentos que me aburren.
Llegamos a mi casa y cierro los ojos antes de abrir la puerta. Toda la tarde encerrada con ella en una misma habitación. Me gustaría evitarla, odiarla y mantenerla lejos de mis pensamientos pero no puedo. Ella forma parte de mi vida, está muy ligada a mí y no puedo dejarla ir. La única opción que tengo es ahogar lo que siento.
-¿Viste al chico nuevo? - me pregunta emocionada. Aquí viene el momento en el que debo tragarme los celos.
-Si ¿por?
-Preguntaba-me responde. No me va a decir que le gusta, le tengo que sacar las palabras.
-Es feo. Su cabello parece abono.
-Hey! Es lindo-dice sonrojándose. Celos, desactívense por favor.
-Supongo, sabes que soy especial en gustos-le digo como si fuera normal que no me fije en chicos.
-Tu eres a prueba de hombres pero va a llegar el chico que te enamore y no te podrás resistir- dice sonriéndome.
Ella no sabe que no me gustan los chicos. O tal vez si, y esto es solo una estúpida etapa de la adolescencia. Lo único de lo que estoy segura es de lo que siento cuando estoy con ella.
"Va a llegar el chico que te enamore y no te podrás resistir"
Cambio de tema y ella con facilidad se pierde. A veces es demasiado sencillo evitar temas con ella, es distraída y soy sutil cuando lo hago. Es un alivio que sea así. Pasamos la tarde estudiando, distrayéndonos y jugando. Es demasiado sencillo estar con ella. Peleamos demasiado pero no llega a ser grave, yo tiendo a ceder para no llegar a discutir demasiado. Solo no me importa si ella "gana".
La observo durante toda la tarde tratando de convencer a mis sentimientos que solo es mi amiga y que eso no cambiará nunca. Soy terca, sigo viéndola como algo más y siendo honesta... odio eso Odio haberme enamorado de mi mejor amiga heterosexual


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"Si es amor, no es malo"

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:52 pm

Cuando llamo a Delia no pienso en nada. Solo la llamo porque en fin o... cuando realmente necesito ayuda. Lo bueno de ella es que no necesita detalles, solo le doy el tema por el cual sufro y ella me aconseja. Así como cuando me ve, no me pregunta acerca del problema, solo me trata como si pasara y eso, de cierta manera, me ayuda.
-Holaa Anna cara de rana- dice con gracia
-Hola Delia ¿Cómo estás?
-Yo muy bien. Ahora cuenta niña,¿ qué te pasa?
Dudo en decirle. No estoy segura si es que ella tiene mente abierta para esta clase de temas y me da miedo que esto cambie nuestra relación
-¿Qué haces cuando no sabes acerca de ti misma? ¿Cuándo el no saber o estar confundida te causan temor?
-¿Tienes problemas de personalidad? ¿Esquizofrenia? Eso explicaría todo- golpeo mi cabeza contra la pared. ¿Por qué pregunta ahora?
-ugh no. ¿Puedes no preguntar?
-¡Lesbianismo!-lo grita y me dan ganas de ir a golpearla
Me quedo callada, lo que le afirma que ese es mi problema.
-Oh bebé, no nada de malo en enamorarse y da igual de quien sea.
-Si pero soy chica y ella es chica
-Y el mundo va a joder ¿no?- termina de hablar por mi
-Sí-digo odiando eso
-¿Y? Sólo te digo que debes de encontrar a esa persona por la cual lucharías contra el mundo y estar segura que esa persona estará a tu lado, protegiéndote. No importa si son chicas, el amor es libre, cuando es amor no hay culpa, no hay mal. No debes de sentirte mal ni culpable por ser diferente, el mundo joderá, te lo aseguro pero tienes que ser feliz. Si finges lo que no eres, terminaras perdiéndote a ti misma para satisfacer a la sociedad. -Ella habla con una calma y sabiduría que me hace creer cada palabra
-Pero es horrible. Quiero ser normal.y sentir algo por un hombre pero no puedo. No quiero sufrir, no.quiero ser tratada mal y ser rechazada siendo vista como un fenómeno. Y ni siquiera sé si le gusto, ¿y si no? ¿Estoy en esta confusión por nada?
-No, definitivamente no. Si a ella le gusta o no, no tiene nada que ver. Si te gustan las chicas y te sientes atraída por ellas, eso seguirá porque es algo natural y normal.
Lo único malo es que no termino de creérmelo y tengo miedo. Tengo miedo de ser rechazada, de ser tratada mal, que me coloquen una etiqueta y que me odien sin siquiera conocerme. No quiero que mi familia me odie o me diga que me iré al infierno y de que Dios me dará la espalda. No quiero que me digan que es porque no conozco a un buen hombre o que fue porque quizás tengo rencor a un hombre o fui violada porque no es así. Tampoco quiero escuchar como me dicen que jamás seré feliz con una mujer porque Dios creó hombre y mujer por algo.
No creo del todo en eso. El amor.es libre y no debe de ser juzgado. Y sé que a Dios no le importa eso porque lo que importa es la persona y cómo sea con los demás. Si soy buena, la homosexualidad no me quita eso. Jamás lo hará.

Putos viernes

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Putos viernes

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:52 pm

Despierto, es viernes.
La mayoría de personas odian los lunes, creo que todo el mundo pero yo por mi parte, odio definitivamente los viernes. Día del psicólogo.
En realidad no sé en qué ayuda ese hombre. O sea, no yendo a escucharlo mi vida mejora o soy millonaria, es más, gasto dinero por una hora de idioteces masticadas. No comprendo por qué mi madre sigue creyendo que me hace bien. Como sea, todo el día es común. Clases, críticas, peleas y Louise. Lo único bueno al final de un día de clases, es ella, siempre ella.
Cuando llego al consultorio, tomo asiento. Desgraciadamente llego diez minutos antes. El lugar es “lujoso” o intenta serlo y para vista de algunos, lo es pero para mí, fracasa. Los muebles color guinda suenan cada vez que me muevo, lo cual es totalmente incómodo.
Pasan los diez minutos y me veo obligada a pasar a esa sala. Esa maldita sala de la tortura donde tengo que fingir que estoy bien para que decidan que ya no tengo que ir.
-Anna, es un gusto verte-me dice el doctor Méndez.
Él tiene cincuenta años, apenas y tiene cabello, canoso y aburrido hasta el infinito. Está sentado frente a la silla en la que usualmente me siento a soportar la tortura. La habitación tiene un color verde viejo, como si lo hubieran pintado antes de la segunda guerra mundial. Cuadros a blanco y negro, acompañados de algunos muebles con libros.
-Igualmente-digo hipócritamente.
-Cuéntame tu semana.
Y lo hago. Obviamente lleno de flores y colores. Hago parecer como si no tuviera problemas en el colegio, en casa tal vez pero leves. Intento sonar sincera así que no me esfuerzo en mentir, espero a que salga con cierta naturalidad. Él viejo parece contento porque cree que sus años de estudio hacen que una adolescente vea la vida mejor.
-¿Y tu padre?-pregunta después de que haya dicho todo.
-Lamentablemente vivo-Digo con una sonrisa
-Él no tiene la culpa de nada. En un matrimonio…- Y lo escucho decir el patético discurso que mis padres tienen problemas y que yo esté a favor de uno, no ayuda en nada para mejorar sus problemas de familia.
Llevo nueve meses escuchando lo mismo. Nueve meses de fingir mierda. Nueve meses de hacer creer a mi madre que el psicólogo me ayuda. Literalmente, quiero quemar este consultorio y que todo se consuma hasta que sea lo que es: Nada.


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Irresistible

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:53 pm

Se acerca navidad y año nuevo. No sé qué idea tener o planes para estas fechas. Siempre, por un extraño patrón, se han tornados días de peleas por eso mismo... no espero mucho. Los recuerdos que tengo de estos días son de mí madre esperando la.llegada de mí padre. Y él llegando al día siguiente sin explicar dónde estaba.
Creo que lo único bueno de esos días es el dinero y la cena. Sobre todo la cena, mi madre.cocina delicioso y más aún cuando llega mi abuela, a ella le encanta hacer más de todo.
Louise está a mi lado. Estamos recostadas en el césped de un parque, algo lejos de nuestras casas y me gusta eso, lejos de los recuerdos, problemas y críticas. Es un espacio que por más corto que sea, me siento libre y a su lado.
-¿En qué piensas?-su voz es suave. Giro a mirarla. Ella está con sus manos en su mandíbula, recostada de lado, mirándome fijamente a los ojos. Por un momento, deseo quedarme así.
-En navidad y año nuevo.
-Hmm-se acerca a mí y coloca su cabeza sobre mi brazo (que por cierto, siempre esta tendido para que haga eso)- quiero pasar año nuevo contigo.
-Me voy a la playa, ¿vendrías?
-Iría a donde tu vayas-dice con seguridad
-El 29 salgo. Habla con tu familia, tal vez quieran venir.
-No. Hablé con mi mamá y está de acuerdo en que vaya sola.- responde con una sonrisa
-¿Ya sabías que iba a decirte que sí?- le pregunto sorprendida.
-Nunca me dices que no- . Es complicado, como no puedo quitar mi mirada de la suya mientras hablamos.
-Es difícil, contigo mirándome así con esa belleza de ojos que tienes
Ella sonríe tiernamente pero no deja de mirarme.
-Estás rojita- me dice con voz burlona y sorprendida
-Bueno... es tu culpa por ser tan tú-digo y aunque quiero dejar de mirarla por la vergüenza, decido no hacerlo.
-¿Cómo soy tan yo?- escucho inseguridad en su voz
Si pienso mucho, mentiré y ella no me creerá. Si no pienso, probablemente sabrá que siento algo más por ella. A la mierda
-Hermosa, tierna, inocente-siento que faltan palabras y encuentro una, tal vez - irresistible
-¿Irresistible?-dice sin creerme
-Absolutamente irresistible.
Ella sonríe de tal manera que sus ojos se entrecierran. La abrazo apegándola lo más que puedo a mí. Tiene un perfume suave que hace contraste con el mío, dulce y fuerte, su favorito. La abrazo con la esperanza que su fragancia quede impregnada en mí. Ocurre y duermo con su olor. Duermo imaginando que ella está a mi lado y que yo la protegeré de los malos sueños y el frio.

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Citas

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:53 pm

Se me hace difícil aparentar que no siento nada por Louise y que sólo es una amistad para mí, pero no, ella es más que eso. La veo y solo quiero abrazarla para no soltarla más y si veo sus labios, me pierdo. Sé que debo evitar sentir algo por ella porque sólo la confundiré acerca de sus sentimientos y no. No quiero eso para ella.
Estamos en recreo. Hay unas chicas con nosotras, algunas con sus enamorados y otros chicos solo nos acompañan. Un chico, Michael, sé que quiere algo con Louise. Es demasiado obvio cómo la observa, detalladamente, con una sonrisa. Me dan celos y quiero golpearlo mientras le grito que no la vea así pero no puedo. Soy sólo su amiga y una amiga no siente esta clases de celos.
Y aquí vienen las "amigas" de Louise. Son esas típicas hipócritas que rajan de ella y se preocupan por ella sólo por interés. Yo nunca les he agradado y sólo ando con ellas por Louise. Ellas saben que las odio y yo sé que me odian, es una buena relación
-Lou, aquí alguien te mira demasiado- dice una con una sonrisa de complicidad.
Louise que está a mi lado gira a verme y sonríe incomoda. Yo solo desvió la mirada.
-Pero esa persona es muy tímida como para decirlo. No es cierto ¿Anna?- SANTA MIERDA
Louise me toma la mano para tranquilizarme y yo solo la aparto de un tirón. Muchos ven eso y colaboran con el infantil. "uuuh"
-Miranda, creo que deberías meterte en tus asuntos y dejar de tener la mente sucia-le digo a la que hizo ese comentario.
-No me refería a ti. Tú sólo crees que el mundo gira alrededor tuyo-me mira a los ojos y sonríe maliciosamente- ¿Michael me dijiste que querías invitar a salir a Louise?
Miro al chico y él asiente con la cabeza.
-Anda por ella hoy a las 5 de la tarde y llévala al cine. Es una cita- ella termina de hablar y muchos celebran. ¿Por qué no se meten en sus asuntos?
Termina el recreo y me voy sin Louise a clases. No soporto a la basura de amigas que tiene. Sé que lo han hecho a propósito.
-Anna-dice Louise detrás de mí.
Yo la ignoro y sigo con mi camino. Siento su mano en mi brazo, me detengo de mal humor.
-¿Estás molesta?
-¿El cielo es azul? Preguntas idioteces-le digo enojada.
-Lo siento, yo no sabía que iban a hacer eso.
-Mira, solo somos amigas, no me importa-ella baja la mirada, esta apenada y sabe cuánto me molestó.
-Ni siquiera tuve oportunidad de decir que no- me dice en un susurro
-¿Qué?- no comprendo a qué se refiere
-No pude decir que no quería salir con él.
Me quedo en silencio sin saber qué decir. En realidad tengo muchas pero no creo que sea correcto así que solo tomo su mano y la acompaño a su casa.

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Primer beso

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:53 pm

Me trae loca, ella lo sabe y le encanta
Tocan la puerta de mi casa con demasiada fuerza que llegan a irritarme. Abro la puerta y es Louise... ¿no debería de estar en su cita? La hago pasar y veo la hora en mi celular, son las 6 de la tarde. Extraño. Ella tiene una mirada perdida y tan solo está sentada en mi sofá. Espero que no le haya pasado nada.
-Quiso besarme-dice en un susurro cuando estoy a unos pasos de ella.
Me quedo de pie. Me enojo pero algo me dice que no pasó. Me siento a su lado y la abrazo.
-¿Te forzó o algo?
-No- se separa de mí- Yo solo vine corriendo.
No sé qué decirle, o bueno si pero le hará daño. Sé que si abro la boca, mandare al infierno a sus amigas y ella no necesita eso. Me quedo en silencio por un buen rato.
-No quise besarlo porque no quería que mi primer beso sea con él.
-¿Tu primer beso?-pregunto sorprendida.
-Dije que lo había dado por miedo a que molesten- Responde temerosa.
-Bueno, por lo menos yo fui sincera y deje que se burlen por una verdad a una mentira
Ella se queda mirando el techo por lo que parecen diez minutos. Está nerviosa, lo puedo ver en sus ojos y la manera como se muerde el labio.
-Tienes algo-le digo afirmativamente
-¿Qué haces cuando sabes que tienes que hacer algo pero te da miedo?
-Lo haces y ya. El miedo es un impedimento estú...
Sus labios están sobre los míos de un segundo a otro. Mis ojos se cierran involuntariamente y abro un poco los labios. Con algo de apuro nos besamos torpemente. Nuestros dientes chocan en una oportunidad y yo río en medio del beso, ella solo sigue besándome como si se detuviera, no podría continuar.
Lo disfruto, y no sé cómo describir lo que se siente. Pude imaginar este momento pero nada se compara a este acto, a este beso torpe, temeroso y desesperado. Ella se separa de mí. Pasa su mano por su boca para quitar el exceso de saliva, hago lo mismo. Ella sonríe y me dice "sabes a uvita"
La beso otra vez, pero con algo de tranquilidad. Cuando me separo de ella la abrazo y ella apoya su cabeza en mi pecho. No puedo creer que la tímida Louise me haya besado. No puedo asimilar que mi primer beso ha sido con mi mejor amiga, con la chica de la cual estoy enamorada. Sonrío, pensando que puede que no haya momento más hermoso que este. Dos chicas que acaban de dar su primer beso.
Esta escena de inocencia y ternura, en la que solo los besos escribieron los primeros poemas en los otros. Este momento que no importó nada y sólo los labios hablaron y el mundo se silenció para escucharlos.


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Temores

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:54 pm

Caigo en mi realidad.
No vivo en un mundo donde besar a una chica es correcto.
No vivo en un mundo con personas tolerantes.
No vivo en un mundo regido por el amor y respeto.
Quisiera poder sentirme feliz por lo que ocurrió ayer pero es tan deprimente y preocupante. A veces piensas que es fácil olvidar al mundo y hacer tu propio camino pero luego piensas la realidad de tu vida, simplemente no puedes. No puedo estar con Louise aunque ambas queramos. No puedo dejar que ella sufra rechazo por culpa mía. Ella puede estar con un chico, con el que quiera, yo no. Y para ser sincera, puede que ayer me haya besado porque soy su mejor amiga o me tiene la suficiente confianza para eso. No porque necesariamente sienta algo más por mí. Tal vez fue de momento.
Es diciembre y las clases están por terminar. Damos los últimos exámenes, los peores de todos. Es lunes otra vez. Han pasado dos días desde que Louise me besó y no le he hablado. Ella tampoco lo hizo. He intentado evitarla sin que ella lo note. No quiero dramas. Es final de clases y siempre nos vamos juntas. Ella me está esperando en la puerta, junto a ella están sus amigas. Ugh. Tremendamente Ugh
Ella me sonríe. No puedo evitar sonreírle, ella me hace feliz.
Sus amigas me quedan mirando por un rato, como intentando intimidarme. Eso no pasa, me importa una mierda. Louise toma mi mano, se despide de sus amigas y nos vamos juntas a mi casa. Hoy íbamos a “estudiar” pero ambas sabemos que eso no pasará. Me causa nervios y miedo. Miedo a lo que ocurrirá.
-¿Cómo estás?- me pregunta con suavidad
-Bien- la miro y ella está mirando mis labios-¿Y tú?
Ella no responde. Sólo se encoje de hombros. Pero me sonríe y parece sincera. Al llegar de casa, me encuentro con lo peor. Mi madre. Inmediatamente dejo de ser cariñosa con Louise y actúo distante. Ella lo lleva bien, finge bien, como si nada hubiera pasado (tal vez es así para ella). Me sorprende como Louise se ve tan cómoda con mi madre. A mí me incomoda tenerlas a las dos ahí.
Comemos pollo en salsa de no sé qué. Puedo ver que a Louise no le gusta, pero hace el esfuerzo de comerlo. Ella está sentada frente a mí y mis piernas llegan a las suyas. Con suavidad, muevo su pie, ella sonríe y me mira por una fracción de segundo para luego patearme. Duele pero tengo que disimularlo. Maldita niña Tal vez si le guste. Y eso me aterra. No soy alguien buena.
Después de comer, mi madre se va a hacer unas cosas y nosotras quedamos solas. Solas.
No sé pero se me viene a la mente la canción de la casa sola, en la que dice para jugar al papá y la mamá. Estoy loca
-Te daré algo para navidad-me dice ni bien entramos a mi habitación.
-¿Por qué lo dices?-le pregunto
-Para que luego no me lo devuelvas. Ya estás advertida.
Ruedo los ojos y quiero besarla. Saco ropa de mi armario y voy al baño a cambiarme. Me pongo un short y un polo suelto. En contraste con el uniforme, se siente el paraíso.
-Hey, no es justo. Yo sigo con uniforme
-Por idiota- me rio de ella
Ella me saca la lengua. Yo camino a ella-que está en mi cama- y quedo frente a ella, obviamente un poco más alta. Ella sonríe y niega con la cabeza, me mira con una emoción que no puedo describir. Estira su brazo y llega a mi cuello. Se muerde el labio y tira de mí con fuerza, uniendo una vez más nuestras bocas. Rio un poco antes de poder reaccionar y besarla. Ella muerde mi labio inferior con suavidad. ¿Por qué?
La beso con cuidado, tengo miedo de no poder controlar la situación y que todo termine mal. Louise cada vez tira con más fuerza de mi cuello mientras me besa con más intensidad. ¿Cómo puede ser tan tímida y apasionada? Ella se recuesta en la cama conmigo sobre sí. No estoy exactamente segura de lo que pasa, pero sus labios en los míos hacen que mi cerebro se paralice. Ella muerde mi labio inferior con más fuerza y yo gimo involuntariamente. Mi mano va a su cintura y subo su camisa. Al sentir su piel, me detengo. No podemos. Me separo de ella con temor. No sé qué está pasando entre nosotras, solo estoy segura que no puede ser. Ella es mi mejor amiga y esto le hará daño.
Ella pregunta que pasa y sólo le digo que me duele la cabeza. Ella se preocupa por mí, y se siente bien; alguien a quien le importes. El resto de la tarde nos la pasamos viendo tv. Ella intenta besarme y no se lo niego pero tampoco hago algo para continuarlo, así que solo la beso vagamente. No quiero que ella sufra por esto que tal vez es sólo una experiencia para ella. Tal vez para Louise es sólo una fase, sólo esta confundida y quiere probar conmigo. Yo estoy segura de lo que siento pero ¿ella lo está?

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Hablar contigo misma nunca es buena idea

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:54 pm

No entiendo que ocurre conmigo. Debería de estar feliz por haber pasado una tarde maravillosa con ella. Pero no. Se acaba de ir y la odio. Odio que me haya besado. Yo estaba bien con mis sentimientos. Ellos habían aprendido a esconderse con facilidad. Tenía la esperanza de encontrar a alguien que me haga olvidarla y solo verla como amiga. Quería eso y ahora ya no sé qué quiero. Bueno, tal vez sí. La quiero a ella. Sólo a ella y su maldita forma de besarme y hacerme feliz. Su manera de sonreír y de llorar. Su forma de hablar, su voz, el movimiento de sus manos. Las grandes cosas pequeñas de ella que hacen que la quiera más
Quiero sus ojos marrones que al sol se ven hermosos. Quiero sus sonrisas de niña, esas que no tienen maldad. Quiero sus manos y brazos, con las que dibuja y con los que me abraza con fuerza. Quiero su voz, sus palabras y oraciones. Quiero sus recuerdos, que me cuenta al oído, como si fueran su mayor secreto. Quiero sus sombras, las cuales oculta con temor a que alguien las descubra; deseo liberarla de ese miedo. Quiero sus lágrimas, para poder secarlas con suavidad. Quiero sus tristezas y alegrías, estar a su lado en esos momentos. Quiero ser a quien vea al dormir y despertar. Ser esa persona a la que abraza cuando tiene miedo. Ser a quien recurra cuando tenga miedo y no sepa a dónde más ir. Quiero protegerla de todo daño que le pueda hacer la vida. Quiero ser la mujer a la que ella ame con todo su corazón Quiero que ella sea quién me ayude a encontrar mis estrellas cuando mis ojos no las vean. Quiero que ella sea con quien me mude y experimente el vivir con alguien nuevo. Que sea con ella mi primera vez, y en viceversa. Quiero que ella sea la inspiración para mi literatura torpe y prematura. Que sea la mujer con la que le enseñe al mundo que el amor es libre y puro.
No sé en qué momento empecé a llorar pero ahora no puedo controlarme. Tal vez hablar contigo misma de sentimientos no es tan buena idea como pensé. Sólo es doloroso como en un momento de felicidad, estás preocupada. ¿Por qué no puedo ser feliz a plenitud? La puerta suena y sé que es mi madre. Corro al baño a lavarme la cara. Lo hago como una cien veces antes de bajar a verla, no quiero que sepa que he llorado. Ella me saluda con alegría sin verme. Y gira a mirarme. Su sonrisa se borra.
-Has estado llorando-me dice con seguridad.
-No-le digo enojada- ¿vas a cenar?
-Dime. Somos amigas- Ja. Buena broma
-No estaba llorando- digo casi gritando
Ella niega con la cabeza y sus ojos se agrandan. Está enojada. Perfecto.
-El psicólogo ha dicho que debes de confiar más en mí.
-Que diga lo que quiera, me da igual. Adiós- le digo y subo las escaleras corriendo.
La escucho decir "¿por qué tengo una hija así?" Mi pregunta es: ¿así cómo?

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Perdida

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:55 pm

Voy a casa de Louise. Hoy no fue al colegio y me preocupa. Ella no suele faltar por cosas vagas. Su madre me abre la puerta con una sonrisa. Para ella soy como su hija y Louise es mi hermana a la cual beso pero ella no lo sabe. Por eso me sonríe y me deja subir a su habitación. Cuando entro, observo que Louise está en su cama. Al lado de esta, un plato de sopa, un termo y pastillas. La habitación luce enferma, ella no. Ella luce bien, como siempre ¿está fingiendo?
-¿Qué haces aquí?-dice al verme- yo no te llamé ni te dije que vinieras.
Está enojada por algún motivo y creo saber cuál es.
-Me preocupaste- me recuesto a su lado.
Su cuarto es pequeño en comparación al mío. Pero su cama es mil veces más cómoda que la mía y es de dos plazas. Observo su techo blanco, tratando de entretener a mis pensamientos y mantenerlos puros.
-Estoy bien- dice en un susurro.
-Lo sé- digo y busco sus ojos. Estamos frente a frente. Poco espacio. Sus labios. No.
-Yo no quería verte hoy- me dice y sus palabras duelen.
-¿Hice algo mal?
-Ayer- dice como si eso respondiera todo.
Claro, ayer fue un mal día. Sus ojos están en mis labios y me provocan los suyos. Se sienten tan bien cuando están sobre los míos. No pienso en nada. Decido olvidar el mundo por un rato y solo quedar ella y yo. Sin espacio a mis miedos. La beso con fuerza. Tratando que mis miedos se evaporen con el ritmo de nuestros labios. Y pasa. No puedo pensar en nada, solo sigo mis instintos naturales. Amarla.
-¿Estás bien?-le pregunto de haberla besado con descaro. Como si sus labios siempre hayan sido míos y sólo se lo haya recordado
Ella se relame los labios y sonríe- Ahora sí.
Sonreímos como idiotas y nos volvemos a besar una y otra vez. No es que sienta esas putas mariposas en el estómago ni un zoológico. Al ver sus ojos con seguridad de lo que quiere, hace que mi cuerpo se tranquilice, y lo único que no pueda controlar sea mi sonrisa. Me da nervios besarla, creo que me tomará tiempo acostumbrarme a la idea. Cuando empiezo a sentir que debemos separarnos, ella me besa más apasionadamente. Abre su boca y quiero explorarla con mi lengua. No lo pienso y lo hago. Ella gime en mis labios y siento un calor extraño recorrer mi cuerpo. Al escuchar su gemido, mi mano va a su cadera y la aprieto… eso es nuevo.
Seguimos así. Entre labios, mi lengua y sus gemidos hasta que ella se separa de golpe y me susurra “mi madre”. Sus ojos están abiertos, tiene miedo y obviamente yo también. Con cuidado nos acomodamos el cabello y bajamos al primer piso. Buscamos a su madre y no está. Estamos solas y eso me alegra. Nos sentamos en su sofá y quiero prender la tv pero sé que eso sólo es una distracción para no besarla y eso es lo que mas quiero hacer. Quiero conversar de mucho. Aclarar que está pasando en nosotras pero tengo miedo de presionar el tema. No quiero que ella se sienta obligada a sentir. Tampoco quiero que sienta y crea que yo solo quiero jugar.
Diablos. Soy complicada
Ella me mira y está sonriendo. Louise… ¿Qué haré contigo?
-¿Me besarás o qué?-le digo acercándome a sus labios.
Ella tiene una mirada diferente. Me mira con ternura, deseo y amor. ¿Cómo una mirada puede tener las intenciones de un ángel y los deseos de un demonio? Veo sus ojos por un segundo y me confirmo a mí misma que ella va a ser mi perdición. Se acerca a mí con fuerza y me besa sin piedad. Muerde mi labio inferior sin miedo y eso me gusta. Que se atreva conmigo. Coloco mis manos en su cintura y la cargo colocándola en mis piernas, ella abre las suyas y soy presa de ella. No sé cómo explicar que sus labios se sienten como el paraíso y a la vez, su intensidad me hace desear hacerle más de mil cosas prohibidas.
Ella va bajando la intensidad de sus labios y aprovecho para morderla yo. Ella gime y mueve sus caderas. Mi cuerpo reacciona y siento un calor recorrerme. Es nuevo, este deseo que siento; ella me hace sentir así. Louise se aleja de mis labios y sonríe. Tiene los labios rojos, sus mejillas sonrosadas y los ojos encendidos, con vida.
-Hay que controlarnos- me dice riendo.
-Definitivamente- digo y vuelvo a besarla. Ella acorta el beso y se sienta a mi lado
La abrazo y ella se acomoda de manera que queda echada sobre el sofá y su cabeza en mi pecho. Pasan unos minutos y ella se queda dormida. Es una dormilona, sé que si fuera su elección, ella dormiría todo el día. Observo los detalles de su rostro. Sus pestañas largas que se ven muchas desde arriba. Su nariz, tiene alguna que otra espinilla pero no la hacen ver menos bella, sino real. Tiene la boca un poco abierta, típico de ella al dormir.
Es difícil explicar cómo te puede hacer sentir una persona. En este preciso momento, a su lado, me siento invencible; pero en el sentido de que si algo ocurriera, sé que no me afectaría pues estoy con ella y eso, lo es todo. Es raro, como una persona te fortalece y a la vez puede debilitarte.
Ella se mueve y abraza mi brazo con fuerza, me incomoda por la posición pero decido soportarlo. La miro por un rato, pensando en todo, y sobre todo en cómo se siente correcto estar a su lado, como si fuera mi lugar en el mundo. Las personas siempre buscan hallarse en un lugar. Uno donde se sientan cómodos, y ser ellos mismos. Por eso existen las culturas. Con ella siento que este es mi lugar, a su lado. Espero poder estarlo siempre. Espero que su lugar sea a mi lado. Sino estaría perdida.


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Dulce de leche

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:55 pm

Me fui de su casa a las seis de la tarde. No quería, ella tampoco pero desgraciadamente no controlo del todo mi vida.
Ya en casa, le hablo al fb desde mi celular. Tirada en el sofá, solo hablándole a ella y sin estudiar, se siente bien, una buena pérdida de tiempo. Aunque no estoy perdiendo el tiempo al tratarse de ella. Hablamos sin parar hasta que llega mi madre y disimulo que me muero por no despegar un ojo del teléfono. Paso diez minutos y le digo que me voy al baño. Lo hago pero solo para responderle a Louise. Esto de hablarle es un nuevo tipo de adicción. Paso diez minutos o más en el baño, riéndome y hablándole. Mi madre me llama y tengo que ir.
-¿Qué tanto tiene el celular?-Pregunta luego de que me la haya pasado escribiendo.
-nada- digo ocultando una sonrisa.
Ella me mira y sabe que le oculto algo pero no me importa. Ella es el secreto que más me gusta guardar, solo para mí. Tal vez se lo cuente a Delia. Definitivamente me golpeará.
------
Al día siguiente, nuestro último día de clases por cierto, lo hace. En la tarde estoy en su casa y ella esta tan feliz por mí, que no deja de golpearme por todas partes.
-¡Maldita perra! ¡¿Cómo pudiste ocultarlo?!- dice y deja de golpearme para sentarse en su cama- no puedo creerlo, Louise. Jamás lo hubiera imaginado, son diferentes, polos opuestos.
-Si lo sé. De todas las chicas, ella era la que nunca esperé que guste de mí. Aunque hay que admitirlo, soy irresistible.
-Ja ja uy si, señorita ego. Así que …¿eres lesbiana?
Me quedo en silencio. No sé qué soy. Soy una persona que está enamorada y eso no debería de clasificarme. No logro comprender por qué necesito definirme. Aunque tal vez me dé algo de tranquilidad y aceptarme a mi misma. Odio tener que definir mi amor con etiquetas de la sociedad. “lesbiana”; “gay”. No hay nombres para una chica que gusta de un chico o en viceversa. Es heterosexualidad. Y si, es homosexualidad. Soy homosexual, no lesbiana.
-Sólo estoy enamorada.
-¿Enamorada?¿no es un gusto?- pregunta curiosa como siempre.
-Sí, eso creo. No sé cómo diferenciar pero sé que quiero estar solo con ella, a su lado, por todos los días que pueda.
-¿Tu mamá sabe?
-No-respondo en voz baja- no se lo puedo decir.
-¿POR QUÉ?- la veo a los ojos y ella está alarmada. Es claro que no comprende.
-Porque me separaría de ella. Prefiero que seamos un secreto a que estemos separadas.
-Claro… y ¿son enamoradas?
Le comento mi confusión acerca de eso y me recomienda que la única manera de saberlo es preguntándole. No quiero, porque tengo miedo al rechazo pero sé que lo tengo que hacer.
------
Es vacaciones, por fin. Así que es temprano cuando salgo de casa, once de la mañana. Usualmente voy a casa de Louise en la tarde pero son tantas las ganas de verla, los mensajes no son suficientes. Ya en su cuarto, la puedo besar con algo de tranquilidad. Su hermano pequeño nunca entra, lo cual agradezco en este momento. Ella tiene sus manos en mi cuello, tirándome hacia ella y tengo la necesidad de agacharme. Nuestros diez o más centímetros de diferencia, tengo que acortarlos.
Me separo de ella y cierro las cortinas de su cuarto, no quiero que nadie nos vea. Ella es solo mía. Hablamos de todo, tiradas en su cama, mientras nos agarramos las manos o le acaricio el cabello. Almuerzo con ella y su pequeño hermano, quien come rápido y se va a su habitación. Lavamos los platos juntas y aprovecho.
-¿Aún tienes dulce de leche?- le pregunto mientras reviso su refrigerador
-Sip, en la puerta. ¿vas a comer?
-Sí, ¿quieres?-Saco el envase y la miro esperando su respuesta.
-Un poco- me dice y se gira a guardar los platos.
Abro la tapa y saco mucho dulce de leche con mi dedo índice. Me lo meto a la boca y no como. Voy donde Louise. La hago girar y la acorralo en la pared. Ella está confundida pero cuando la beso se tranquiliza. En mi lengua está todo el dulce de leche y ella quería un poco así que no la dejo con las ganas e introduzco mi lengua en su boca. Ella gime y me da más espacio, abriendo su boca y permitiéndome darle el dulce de leche. Cuando ya no queda sabor, me separo de ella. Ambas estamos con la respiración agitada y una sonrisa.
-¿Te gustó?
-Eres diferente- me dice- más confiada y segura.
-Es por ti.
Ella me sonríe y vuelve a besarme.
Me pierdo en sus besos y olvido lo que vine a hacer, tal vez para mañana.

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Sus ojos me lo dijeron

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:56 pm

-No quiero jugar contigo- le digo. No pude pasar ni una hora sin evitar esa conversación- no quiero que seas mi agarre o algo así.
-Yo tampoco.
-Quiero hacerte feliz- digo mirándola a los ojos. Ella sonríe y me susurra "yo también"
-¿Y...?- le digo esperando a que diga algo.
-No sé tú dime-me dice con una mirada traviesa.
-¿quieres ser mi enamorada?- le digo nerviosa.
-No sé.- oh Louise.
-Hey!
-No eres buen partido- bromea
-Tengo casa grande.
-Ah cierto. Ya si quiero, solo por tu casa.
Ambas reímos y me acerco a ella para besarla. Como estamos en su cama, me da un poco de calor y termino por sacarme la casaca. Ella me mira divertida y me besa mordiéndome el labio inferior. Nos besamos con un poco de desesperación. Creo que no importa la cantidad de besos que nos demos, siempre estaremos necesitadas de los labios de la otra. Me separo de ella y la observo un largo tiempo. Sus ojos están en un estado de éxtasis, sus labios rojos por mis mordidas, estos sonríen con complicidad. Me recuesto a su lado y ella me abraza con fuerza. Su abrazo es fuerte y firme. Siento la suavidad de su piel y la fortaleza de su personalidad. Me siento tranquila, a salvo. Feliz. Así que a esto se le llama felicidad. Bienvenida a mi vida, por favor permanece aquí, con ella porque siempre la cago.
-¿Qué piensas?
-En ti - le susurro.
-¿Qué conmigo?- ella y su curiosidad.
-Te amo - le digo con voz segura. Pues no es una creencia o duda. Yo estoy segura de lo que siento.
La veo a los ojos y ella está asustada. Tiene una mirada alarmante y me mira con miedo.
-Tranquila amor. No tienes que decirlo. Sé que me amas, lo veo cuando me miras. Aun no estas lista para decirlo, pero ya me lo has dicho. Tus ojos hablan.
Ella se calma y me besa con suavidad, lentitud y profundidad. Es un tipo de beso que me dice todo lo que ella calla. Me hace sentir más. Viva.
Ella duerme y yo me niego a hacerlo. Estoy cansada pero no quiero perder su rostro sobre mi pecho, con los ojos cerrados y respirando tranquilamente. Quisiera poder dibujar, y plasmar su belleza en lienzos. Pero no lo soy, así que solo la observo para grabarme su imagen y luego dedicarme a buscar palabras que describan lo que vi, y perderme en el intento.
Ella abre sus ojos con pesadez y bosteza. Me mira y sonríe. Acerco mi rostro al suyo y le doy un pequeño beso. Me alejo y ella gruñe. Agarra mi cabello y lo jala, obligándome a unirme otra vez a ella, por el tiempo que desee. Sus dientes atrapan mi labio inferior con una sensualidad exquisita propia de ella. Bajo mis labios a su cuello y empiezo a besarla. Muerdo su piel y chupo un poco. Mis manos están en sus caderas, y las suyas en mi cabeza, moviéndose y estimulándome a seguir. Ella gime un poco y siento que debo parar, pero no quiero. Tiene un sabor a Louise que quiero besar.
-Me vas a dejar marca- me dice entre gemidos, estoy chupando su cuello y ese es mi propósito, dejarle marca.
Dejo de hacerlo y ella gira para estar sobre mí. Sus rodillas al lado de mis caderas, ella sentada en mi estómago, mirándome y pensando en qué hacer; es la escena más sexy de todas. Me sonríe antes de acercarse a mi cuello y besarlo, primero con suavidad y luego con fuerza, mordiéndolo y chupando. Cierro los ojos y me permito disfrutar, no preocuparme por llegar lejos. Ella pasa buen tiempo besando y haciendo suyo cada parte de mi cuello. Se toma su tiempo pero me desespera que no me toque. Quiero sentir sus manos recorriendo mi cuerpo, pero ella es muy tímida para eso. Así que controlo eso.
-Au- le digo cuando me muerde la lengua mientras la beso- eres una salvaje.
-Lo siento- dice entre risas.
-No sé qué haré contigo- dejo de besarla y la miro a los ojos- te quiero demasiado.
Ella me abraza con fuerza y me susurra "te quiero". Y en ese momento, encuentro esa simple frase como la más bella de todas. Con la melodía de su voz, su vocalización y sus espacios al hablar. Perfecta. Oh Louise. Me tienes en cuerpo, alma y corazón. Espero tenerte de la misma manera. Tengo miedo de sentir, toda la vida lo he tenido. Pero con ella tengo miedo de no sentir, asi que me permito sentir todo el amor posible.
Ella es bella, amable, tierna, inocente, pura, graciosa, y todo lo bueno que hay en el mundo. Y yo... lo contrario. Espero que no ocasionemos un big bang. Y si pasa, no me importa, si solo quedamos ella y yo juntas.

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Regalo, mentira, arcadas y colores

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:56 pm

Estoy otra vez con el psicólogo. Realmente odio venir aquí, pero me cansé de pelear con mi madre por algo absurdo. Lo único que hago es ignorarlo, y pasar una hora o más aquí. Ahora odio que ese tiempo lo puedo pasar con Louise y ahora estoy aquí. Sentada. Aburrida. Ugh El hombre me habla y me pide hablar. Solo le digo lo básico, que son vacaciones y estoy aburrida. Lo típico. Siempre es lo mismo. No entiendo por qué vengo. Salgo a las cinco de la tarde. Es viernes y faltan días para navidad.
Camino hacia un centro comercial, en busca de una tienda de peluches. Es tan clásico pero no he visto ninguno en su cama, y me gustaría que el que le dé sea el único. Las tiendas parecen ser programadas para tener lo mismo. Solo tiene los mismos putos modelos. Comunes. No quiero que Louise tenga algo que muchos podría tener. Quiero algo que sea único, algo que no haya. Diablos. Creo que demoraré mucho.
Pasé por muchas tiendas y no encuentro nada. NADA así con mayúscula. Es algo irritante, frustrante y jodido. Voy a la última tienda, una de recuerdos, cosas de oficina, solo para curiosear. Entro al lugar que tiene una decoración de tapizado de madera, y hay como diez estantes con objetos que no me detengo a ver porque la veo a ella. Quiero matarla. Tal vez no, pero quiero gritarle. ¿Qué me dijo en la mañana? Ah, iba a estar con su padre.
No sabía que su padre se veía como su amiga esa. La maldita de Diana. Esta me queda mirando de pies a cabeza. Obviamente no estoy vestida como "chica", estoy hecha una activa por así decirlo... Pantalón jean oscuro, un polo suelto, vans, y... olvide mencionar que me corte el cabello mientras buscaba el regalo. Esta pequeño, y tengo un flequillo hacia la izquierda de mi izquierda. Había crecido un poco, así que podía hacerle ese cambio. No sé si eso entra en su estereotipo de lesbiana o qué pero por su mirada parece que sí.
Ella me mira y se queda con la boca abierta. No esperaba encontrarse conmigo. Su amiga esa, la abraza y cuando la deja, su mano queda en su cadera. Eso.. no Camino hacia ellas erguida, queriendo remarcarle a Diana que soy alta y que ella no es nada. Lo sé estúpido. Saludo a Diana con la mano y abrazo a Louise, obligando a que su amiga la suelte. Para dejarle en claro que no la puede tocar, dejo mi mano en su cadera y apego a Louise a mí. Ella no protesta pero sé que está incomoda. Ja no es mi culpa. Ella me mintió.
-¡Qué sorpresa encontrarlas aquí!- les digo con una sonrisa falsa.
Diana mira mi brazo en la cadera de Louise con odio y responde- Lo mismo digo.
Hipócrita.
-¿Qué dicen si vamos a comer algo juntas?- Les propongo sabiendo que Diana se negará.
-No puedo, es tarde pero puedes quedarte con Lou.- Dice esto y mira a Louise, señalándole que diga que no, o algo así. Louise solo permanece callada.
-Si ella quiere.- ella me mira y asiente.
Diana, acabo de ganarte. Esta se va con sus bolsas y yo le quito a Louise las suyas para cargarlas, ella forcejea un poco peor al final me lo permite.
-¿Así que con tu padre?- le digo controlando mi ira
-Si te decía la verdad te enojarías. Me ibas a decir que no salga- Y esa última frase es la que me hace explotar. Tomo su mano y la guío hacia una tienda de ropa, me dirijo directo a los vestidores y cierro la puerta de uno.
-Mira Louise, yo no soy tu dueña para que me mientas o qué mierda. Soy tu enamorada, me tienes que decir la verdad, yo no te puedo prohibir nada... Error lo único que prohíbo es que esa te toque la cadera.
Ella se queda en silencio y me abraza por un buen rato. Realmente odio que me haya mentido, pero sé cómo soy y bueno. No sé. Ella me hace ser diferente. Llegó a mi vida para poner mi mundo de cabeza, mi forma de ser también. No soy la misma, soy más débil frente a ella. Es mi debilidad y mayor fortaleza.
-Te quiero muuuuuucho-me dice con voz baja.
Yo tomo su mentón y levanto su cabeza para besarla. Me inclino y sus brazos van a mi cuello, haciendo que me incline más y ella se ponga de puntillas. La beso suavemente, probando con paciencia sus labios. Poco a poco todo se intensifica y estoy a un hilo de perder la cordura. Ella me hace desear lo más prohibido y anhelar lo más puro para ella.
Sus labios me besan con pasión, y sus manos jalan mi cabello. La escucho gemir de a pocos y cuando bajo mi mano a su pecho, sé que debo parar. Estamos en un vestidor. Me separo de a poco pero ella no quiere hacerlo, así que me muerde el labio con fuerza antes de dejar mis labios.
-Voy a llegar con el labio rojo a casa.-le digo quejándome
-¿Y?- tan inocente.
-El que sabe, se dará cuenta que alguien me mordió
-Le dices que fue un perro- me dice riéndose por su idiotez.
Rio con ella y salimos de la tienda con dirección a su casa. En el camino tomo su mano y ella se suelta. Confieso que me duele, pero la entiendo. Estamos obligadas a amarnos en secreto y oscuridad. En la calle me preocupa cuando cruza la pista, es algo intrépida y poco cuidadosa, además que yo camino más rápido que ella. Es un caos en mi cabeza, la felicidad de estar a su lado haciendo algo cotidiano como caminar y la preocupación porqué no le pase nada en la calle.
En su casa le doy un beso en la mejilla con ganas de dárselo en la boca. Ella me abraza, y para mi mala suerte, su rostro esta en mi cuello. Louise, con todos sus impulsos, me muerde el cuello. Sé que quedará rojo. Cuando llego a casa mi mama está en la sala. Esto es una misión imposible. Voy a morir. Me va a matar. Me va a separar de ella. Definitivamente no.
-Mamaaaa- grito e imito a la perfección una arcada- quiero vomitar. - Otra arcada, mientras camino al baño- Pastilla- otra arcada.
Del fingimiento de las arcadas, vomito. Y vomito. Y lloro porque vomito. Y me río porque lloro porque vomito.
¿Louise, te enamoraste de alguien como yo?¿Así de loca?
Horas después, de encierro en el baño y que mi cuello desinflame, le cuento lo ocurrido. Ella me dice idiota y se ríe. Es bonito, alguien que se ríe contigo y contarle la idiotez de todas, con confianza y sin miedo a que piense.
Hablo con ella hasta tarde, la llamo y su voz se pierde entre sueños pero por alguna razón no puede dormir. Le digo que cuente ovejas pero ella me dice que no, ella cuenta colores. Pregunto cómo sabe qué color sigue y solo me responde "yo solo lo sé".
Ella se queda dormida y yo no. Intento contar colores pero me rindo. Es cosa de ella. Solo espero que algún día ella cuente colores a mi lado, en la misma cama, en Nuestra cama.

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Cosas simples y futuro.

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:57 pm

Es navidad y no tengo regalo para Louise. Esto apesta. No tengo ideas, y Delia solo se ríe de mi falta de imaginación. En estos momentos de desesperación, quiero gritarle a Delia por no ayudarme. Despierto y me doy una ducha, me coloco ropa de casa y bajo al primer piso para limpiar. Mi mama me hace barrer y limpiar los adornos que según ella es "Poco". En la cocina mi mamá está limpiando el pavo. Y me pide lavar papas, lo hago de mala gana. Ella termina y me deja sola. Pues tiene cosas que hacer y lo agradezco.
Esta noche será extraña. Mi papa vendrá a cenar y para ser sincera, no creo que eso termine bien. Pero no tengo opción a opinar. Como siempre. Me siento en el sofá de mi sala y observo el panorama. Es tan navideña, mi casa. Muchos adornos y luces, parece la casa de papa noel, de Coca Cola. Pienso en tantas cosas a la vez, navidad, hogar, cenas, Louise, regalo. No sé qué mierda hacer. Voy a mi habitación y pongo música en Spotify, suena Fireflies. La canción favorita de Louise. Busco entre mis cosas, mi caja de cosas que compro y que guardo porque sí, encuentro algo. Es pequeño y no es la gran cosa pero me salvará de la situación. Supongo... Espero.
Mensajeo con Louise por whatsapp, esa acción se ha vuelto una adiccion. Hablar con ella es algo de lo que jamás me aburriría. Ni aunque quisiera. En momentos como estos, me gustaría que esté a mi lado. Juntas. Sentadas en mi sofá, hablando de navidad y decidiendo como pareja cosas simples como qué cenar, quién cocina, o si pasamos navidad en su casa o la mía, con nuestras familias, o en nuestro propio hogar. Cosas sencillas como esas, quiero pasarlas a su lado. Con ella, todo lo sencillo, se convierte en importante; como dormir, tomar la mano de alguien, mirar a los ojos, cuidar si tiene frío. Cuando lo hago con ella, importa todo.
Pienso en las cosas simples. En todo lo que me da alegria con ella, y decido que quiero pasar las siguientes navidades con ella. Y sobre todo, besarla a media noche. Aunque grupos católicos digan que está mal amarnos, yo sé que a Dios le alegra que seamos felices. Me paso el día imaginando mis dias junto a ellas.
Ya de noche, la llamo y conversamos un rato. Puedo sentirla reír através de la línea telefónica. Quisiera estar a su lado y besarla pero no puedo. Y tampoco puedo hacer que venga porque sería raro, y si viene no la puedo besar porque es "prohibido".
-Louise, quiero preguntarte algo- le digo nerviosa.
-Dimeloooo- me dice con su gracia.
-¿Como te ves en un futuro?
-Viajando por todo el mundo- con toda emoción pronuncia esas palabras.
-¿solo eso?- para mi, un futuro es más estructurado. No se, casada, soltera, viva, muerta, puteando... lo que sea.
-No sé, es mucho pedir.
-DIME- le demando.
Se queda en silencio por un rato, como si tuviera miedo a decir lo que sigue.
-Contigo.
No se si llorar o responderle. Opto por ninguna. Solo sonrío por un rato.
-Sabes, no es mucho pedir. La que pide mucho soy yo, por quererte a ti. Yo también te quiero en mi futuro.
Y no hablo de un futuro de dos días, un mes, un año. Sino de toda la vida. Tal vez, no esta correcto decirle que la quiero en mi futuro. Sino que la quiero en mi vida. Y para ella, sé que su futuro es a largo plazo, no es corto, tal vez ambas queramos estar con la otra la misma cantidad de tiempo. Y eso no será suficiente. Si existe una eternidad, quiero vivirla junto a ella.

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Amarte duele. No porque eres tú o yo, es el mundo.

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:57 pm

Cuando salgo a la calle, veo parejas. Tomadas de la mano, besándose, siendo cariñosas. A mi lado esta Louise, y no puedo hacer eso porque “está mal”. Veo a esas parejas, me veo a mi a Louise. No encuentro ninguna diferencia. ¿Cuál es el problema?¿Por qué me tengo que ocultar?¿Por qué no puedo besar a mi enamorada o tomarle la mano en público? ¿Acaso el amor es privilegio de los heterosexuales?¿Solo ellos pueden expresar su enamoramiento?
Realmente quiero no darle importancia pero no puedo. Louise dice que no importa, pero si lo hace. Tal vez ella no lo vea como yo, pero aún así. Llegará el día en el que ella se canse de ocultarse y de tener una relación secreta. Es horrible como no pude contarle a mi madre de mi primer beso. Decirle lo feliz que me hace estar con quien quiero. Contarle nuestras anécdotas o peleas y que ella me aconseje. Es doloroso, tener que amar así. Pienso que es lo mismo. Un amor heterosexual a uno homosexual pero no es lo mismo. Un amor hetero, no sufre tanto, no teme, no se esconde.
He escuchado los comentarios en reuniones de todo tipo. Como la homosexualidad es un tema “peculiar”, es inevitable no mencionarlo. Oigo como dicen que las activas somos así porque no llegamos a ser suficientemente mujer. Y si, me considero activa, pero no porque haga de hombre, sino por mi carácter dominante. A mi no me gustan las mujeres porque no soy buena siendo una, y quiero ser hombre. O porque odio mi vagina y quiero un pene. A mi me gustan las mujeres desde mi ser mujer.
No comprendo como los demás no pueden comprender eso. Si, hay personas que se cambia el sexo pero no tienen que meterme en el mismo saco. No pueden decir que todas fuimos sexualmente abusadas y tenemos rencor a los hombres. O generalizar, que en una relación una hace de hombre y otra de mujer, es una relación HOMOSEXUAL, no una que es frustrada y quiere ser heterosexual. El punto de mi relación con Louise, es que ambas somos mujeres y hacemos de mujeres.
He ido a reuniones familiares por año nuevo. Y escucho cómo hablan, critican. Los homosexuales promiscuos, es lo que más rescato. Lo siento pero disfrutar del sexo… hasta los heterosexuales lo hacen. Y si fuera verdad eso, ¿por qué no estoy con otras? a cambio de eso, sigo siendo virgen. PERO OJO, SOY PROMISCUA.
Mis tíos me dicen “ cásate con un buen hombre”. ¿Por qué no dicen “buena persona”? ¿Tiene que ser hombre para poder casarme? ¿Solo con un hombre seré feliz? Lo siento sociedad pero no. Tal vez suene feminista pero no necesito a un hombre para ser feliz. De hecho, no necesito a nadie. Pero estoy loca por una mujer y eso no me hace menos mujer.
A veces pienso demasiado, solo que ahora con Louise… todo ha cambiado. Me importa más el que la sociedad se moldee a nosotros, porque no, yo no tengo porque moldearme a ellos, por algo que es natural.
Me duele cuando veo una pareja homosexual y mi propia madre los mira mal u observo como otros los miran. Pienso “así me mirarían a mí” y concuerdo con Louise, que mejor es que pocos sepan. Pero es feo, horrible, doloroso, amar y no poder expresarlo. Se siente incompleto. Igual, me pregunto si Louise estaría mejor con un hombre. Hacer cosas normales, como ir al cine, cenar, tomarla de la mano, darle un beso en su puerta, hablar con su padre y sentirse nervioso. Ese tipo de cosas que mi “condición” me priva. Y lo peor de todo. Una familia.
Me pregunto como se siente ese susto que si estas embarazada o tu pareja se embaraza. O tal vez, recibir la noticia. Ir a la clínica, y saber que crearon algo hermoso juntos. Que su pancita se note y muchos te feliciten. No podré. Nunca Y no es lo mismo con inseminación artificial. Puedes llegar a amar a ese ser pero no es lo mismo. Eso creo, tendría que estar en la situación. Me pregunto si alguien me llegara a amar lo suficiente como para renunciar al sueño de ser madre.
No es fácil ser lesbiana ¿no?


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Tierna

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:58 pm

-Eres muy alta-Me dice Louise con una sonrisa.
Siempre sonríe.
-No lo sé, para mi es normal. Tu eres pequeña.
-Soy tiernaaaa- sus ojos se achinan por su sonrisa
-Eres sexy- le digo al oído
Ella se sonroja y me causa gracia.
-No lo soy. Soy tiernita.
-Tierna y muy, muy sexy. Amor, debería de cuidarte más. Dios, ha sonado raro decirte amor.
-Si-se ríe- pero me gusta, como suenas... Cursi.
La beso con cuidado y ella me muerde el labio. Mi mano se queda en su pierna y la acaricio suavemente. Sus manos están en mi cuello, jalandome hacia ella. Subo mi mano, cerca a su entrepierna y espero que me diga que me detenga pero no lo hace. Ella confía en mí. Y eso me gusta. Subo mis manos a su espalda y comienzo a moverlas a su cintura. Bajo a su cadera y encuentro el inicio de su polo. Lo subo y siento la suave piel de su panzita. Ella es flaca, pero me las arreglo para encontrarle un rollito y lo peñizco. Ella ríe y me muerde el labio. Quiero subir más. Asi que abandono el quiero y lo hago.
Siento como ella reacciona. Su respiración se agita demasiado y me besa con más fuerza. Ella sabe a dónde voy. Siento la copa de su brasier. Suave, y algo delgada. Abro mi mano para abarcar la por completo y me encuentro con la sorpresa de que Louise tiene pechos algo grandes. Como ella usa polos sueltos, y no apretados y cortos, uno no puede saber. Y me gusta que ella guarde su cuerpo.
Meto mi mano por debajo del sostén y siento su pecho. Tengo miedo de tocar su pezón, porque tal vez no le guste.
- ¿Puedo?-le pregunto antes de hacer algo.
-Para qué preguntas si ya estás ahí- presiono su seno derecho por su broma y ella asiente antes de volver a besarme.
No sé como moverme. El porno no es nada bueno, ahí aprietan los senos como si fueran plastilina, o no sé. Sé que no debo hacer eso. Solo dejo mi mano ahi mientras Louise me besa. Muevo mi pulgar con suavidad. Y siento que le gusta, asi que muevo mi mano, masajeandolo con cuidado. Ella se retuerce en mi cama. Y aunque quiera tener sus dos senos en mis manos, debo apoyarme en una. Asi que mi mano derecha, es la encargada. Siento su pezón. Es suave y no muy grande... Supongo, no tengo una puta idea del tamaño normal de uno pero para mi ella es perfecta.
El sostén me molesta asi que lo subo por encima de sus pechos y levanto su polo. Me separo de ella para verlos. Son hermosos. No son vulgarmente grandes. Ni pequeños. Son medianos, y bien levantados. Y se sienten tan bien. Mis piernas están al lado de las caderas de Lou, cada una. Y me siento con cuidado sobre su vientre. No apoyandome del todo.
Observo que sus pezones son rosados. Y tiene un lunar en su seno izquierdo. A la derecha de su pezón. Sé lo que quiero hacer. Con ambas manos los agarro y los masajeo en circulo. Con las puntas de los dedos, acaricio sus pezones y cuando tomo confianza, los jalo. Primero con cuidado y luego con más fuerza, no sin antes decirle a Louise que me diga si le duele. Beso su cuello y doy pequeñas mordidas. Sé que se enojará pero quiero dejarle un recordatorio.
-Quiero probarlos-le digo aún besándola.
Ella se separa un poco y me mira curiosa.
-¿Confias en mí?- Le pregunto.
Ella no responde. Sólo me besa y me muerde el labio una y otra vez, Volviéndome loca. Con algo de temor decido hacerlo. Diablos, deseo hacerlo. Me separo de ella y me dirijo a sus senos. Beso sus pezones y me pregunto si mi boca es lo suficiente mente grande. Chupo con cuidado su seno derecho y mi lengua se encarga de su pezón. La escucho gemir y sus manos en mi cabello, halándolo, me hace saber que le gusta. Hicimos mucho. Aprendí que puntos de su cuerpo reaccionan cuando beso sus pechos. Sé hasta qué punto morder sus pezones y que no le duela.
Ella está a mi lado. Recostada y dormida. La abrazo por la espalda y levanto su polo. Ahora que sentí su piel, y su suavidad... Me gusta. Y esta vez lo hago sin intención sexual. Sólo me gusta su suavidad. Se me hace extraño que ella me haya dejado seguir. Y tengo miedo de mí. Hasta qué punto podría llegar. Ella tiene una promesa de virginidad. Y no va a romperla por mí. Pocos sabemos de eso, ya que la mayoria cree que es anticuado. Yo creo que es pureza. Y Louise está llena de eso. Espero no cagarla.
Escucho mi celular vibrar y es J, una amiga que es diferente. Ella es homosexual, como yo y entiende lo que siento con Louise de una manera diferente a la de Delia. Las inseguridades y las pasiones. Le tomo una foto a Louise y se la envió. Ella me envía stickers sonrientes y me escribe mucho. Al rato me deja de hablar, alegando que debo de estar con Louise.
-¿Quién es?- me pregunta media dormida.
-Es mi esposa-le digo seria. Y es verdad- es J una chica de otro país. Me propuso matrimonio hace mucho porque yo la chantajee. Es una amiga rara. Sólo eso, no te pongas celosa.
-Yo sé que no me engañarías.
Tiene razón. Ni en mil años.
-¿Quieres comer algo?
-No sé pero cuando estoy contigo, se me va el hambre- confiesa riendo.
-Me pasa lo mismo, amor.
Ella me da un beso en la frente y me abraza con fuerza.
-Me gusta tu perfume-dice oliendo mi cuello.
Me estremezco y descubro algo nuevo en mí. Mi cuello es mi punto débil.
-Amor, no respires en mi cuello. -ella levanta la cabeza y me mira, esperando que le explique- me da cosita.
Ella ríe y se acerca a este, lo besa y muerde a su gusto. Y no la detengo, porque se siente tan bien. Estuvimos toda la mañana así. En la tarde habíamos quedado en salir con unas amigas. Sólo lo hicimos. Fue raro, no poder estar a su lado. Los celos, las miradas... Delia estaba ahí y se encargó de sacarme celos. Abrazaba a Louise, la hacía reír, le tomaba la mano. No sé como es que llegamos a la siguiente conversación... Senos.
-Los tengo grandes-dice Ana, tocándoselos y riendo.
-Anna no tiene nada.- dice Maria y todas ríen. Hasta Louise y eso me incómoda. ¿Le molestará o gustará el que sea plana?
-Louise no tiene mucho.
Tengo ganas de contradecir eso. Pero no puedo.
-Bueno, su esposo harán que le crezcan. Dicen que cuando los jalan, crecen- comento. Sabiendo que Louise entenderá. Ella me mira y se hace la loca.
Es algo genial, tener nuestros secretos y que yo sea la única en el mundo que conozca su cuerpo... Parte de él, hasta el momento. La dejo en su casa y la abrazo por un largo tiempo antes de irme. Mi padre me llama, y estoy de buen humor, asi que le contesto. Coordinamos para salir mañana, jueves. Y decido pedirle que no me haga ir al psicólogo. No lo necesito. Con Louise, todo está bien en mí. Ella me ha enseñado mucho. A perdonar. A pesar de que sabe cuanto sufrí por mi padre, se las arregló para hacerme entender que no puedo condenar a nadie por su pasado. Que las personas cambian en el presente, no en el pasado. Esa chica me hace bien. Su presencia, su vida en la mia. Su amor a mí, me hace sentir que valió la pena haber esperado tanto tiempo para amar.
Es mi primera. Soy su primera. Quiero que ella sea la única. Quiero ser la única para ella.
La amo y quiero hacerla feliz. Y si no soy capaz de hacerlo, dejaré que sea feliz al lado de alguien más. No me importará, solo quiero que cada vez que la vea, ella tenga una sonrisa.

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¿Papá?

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:58 pm

Estoy Cambiándome para ir a ver a mi padre. Me pongo unos jeans que me quedan algo sueltos, un polo de batman blanco, mis vans y maldigo mis pantalones por no tener bolsillos grandes. Me veo obligada a usar una cartera... Aunque por suerte, le robé un morral a Louise. Este es de cuero y me gusta. Huele a ella.
En el morral coloco mi celular, audífonos, billetera, un paquete de kleenex y chicles. Todo eso cabría en un pantalón con bolsillos grandes pero no hay para chicas. O no he encontrado. Mi mamá me ha hecho el desayuno. Y es muy grasoso. Antes no me importaba pero ahora quiero verme bien para Louise. Como los huevos, con la hamburguesa. Lo hago un sándwich raro y me lo como. Tomo jugo de naranja y sabe raro porque acabo de lavarme los dientes.
Mi padre llega y escucho como charla con mi mamá. Ella le da unas quejas acerca de mi comportamiento. Como que para todo el día en el teléfono y salgo mucho. Es divertido escucharla. Voy a la puerta y me despido de mi madre. Mi padre me saluda y subimos a su auto.
-¿Qué te parece si vemos una película?- inicio, por primera vez, una conversación.
-Claro- dice algo dudoso -¿Cuál quieres ver?
-Cincuenta sombras de Grey- le digo esperando que él no sepa de qué se trata. Y parece que no.
-Está bien ¿Quieres poner música?
Acto seguido conecto mi samsung a la radio del auto. Escucho Stop crying you heart out. Y mi padre se sorprende, yo también lo hice cuando descubrí que teníamos el mismo gusto musical. Llegamos al cine y él compra las entradas mientras yo me quedo esperandolo. Y mensajeo con Louise, obviamente. Ella está limpiando su habitación y eso implica, esconder todo lo sucio bajo su cama. Mi chica es única.
Me llega un mensaje extraño. De una chica con la que hice amistad hace un año luego por cosas del mundo, nos separamos. Pero parece que ella no me perdió de vista. Quiere verme y yo, no encuentro una razón para negarme. Y lo genial que será poner celosa a Louise.
Vemos la película con mi padre. Resulta ser bueno, ya que él se ríe de las escenas de sexo y me uno a él. Creo que lo mejor que pude hacer fue olvidar. Como me dijo mi amor, la clave de la felicidad es la mala memoria. Y sí que tiene razón. Pasó la tarde con él. Y por primera vez siento tristeza. Cuando mis padres se separaron, no lloré, no me puse triste. Yo sólo me enojé como mierda.
Ahora siento tristeza y nostalgia. Por todo lo bien que pude haber pasado. Y en cuándo me hubiera ayudado su presencia. Puede ser que le hubiera dicho que soy lesbiana. O no sé. A veces necesito la opinión de alguien. Alguien del mundo para que me diga cómo serán las cosas para mi. Cuando regreso a casa, él me abraza y empieza a llorar en mi hombro. Y ahí una parte de mí se rompe.
Ver al hombre de "hierro", a la persona fuerte frente a tus ojos, llorar... Es horrible. Como buena actriz que soy, guardo todo y me quedo callada. Ya en mi habitación puedo llorar tranquila y claro, desahogarme. Siempre odie a las personas que lloran en publico. Sé que no todos podemos soportar lo mismo, sólo de que creo que el dolor es algo privado. Es algo que nos guardamos para nosotros mismos pues nadie jamás comprenderá nuestro dolor. Aunque suframos por lo mismo, cada persona sufre y siente diferente. Pienso en la palabra padre. Se escucha fría ahora que ya no tiene sentido. Tal vez sea... ¿Papá?

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Lo que necesito saber

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 7:59 pm

No sé si es ella o yo estoy loca. Es verano y hace un calor maldito, sin embargo siento frío al estar a su lado. Serán los nervios. Sobre todo hoy. Está mi mamá aquí y la suya ha venido a visitarla. Son amigas.
-Lou. Esto es raro-le susurro al oído.
-Puta sí-me dice despacio y yo tengo que aguantarme la risa.
Entiendo que tenemos que cubrir nuestra relación pero aún así me molesta que Louise me trate algo indiferente. Y eso me molesta. Soy su enamorada no una media desconocida. Subo a mi habitación y ella... Tal como esperaba, no me siguió. Supuse que sí pero en el fondo sabía que no lo iba a hacer. No tengo idea porqué me enojo un poco. Le envío un mensaje para que suba y luego de repetirle mil veces que no tiene nada de malo pues como Amigas ella puede estar en mi habitación.
-¿Estás nerviosa?- le pregunto cuando se tira en mi cama.
-No. Sólo me da cosita.
Sí, son nervios.
Me quedo en silencio y sólo se me ocurre ver una película en mi computador. Asi nos distraemos. Coloco Capitán América y se nos pasan dos horas. Cuando bajamos al primer piso no hay nadie. Mi mama me dejó una nota de que habían salido. Me acerco a Louise y la beso. Mis manos a sus caderas la atraen hacia mí y sus manos tras mi cuello me jalan.
-Hola-le digo después del beso. Como si recién la saludara.
-Hola- me sonríe y vuelve a besar.
Pasamos un rato besándonos y susurrandonos "Hola". Es grandiosa. Y pienso que hay cosas estúpidas, palabras simples pero las personas tienen la capacidad de cambiarlas.
-Te quiero- Louise me mira a los ojos cuando lo dice. Sé que es verdad pero no creo que ella pueda quererme. No soy suficientemente buena para ella. Jamás lo seré.
-Te amo- le digo y la beso suavemente. Siento mi ser temblar y sacudirse por las emociones.
-¿Por qué?- me pregunta después del beso.
Sonrío y la guío al sofá para sentarnos.
-Porque siempre has estado cuando más lo necesité. Lloré contigo y nunca preguntaste por qué, no me juzgaste jamás a pesar de lo que muchos decían. Tú me haces sentir, que tengo la capacidad de ser humana. Eres asombrosa, nunca me aburro contigo, siempre hay algo nuevo que descubrir o hacer. Yo había de decidido no enamorarme, no pensar en nadie y llegaste tú. Me enamoraste con tu sonrisa y cuando pensé que podía ocultarlo... Tocaste mi puerta y me besaste. Louise estoy segura de algo en esta vida, tu haz puesto mi mundo de cabeza y no quiero que vuelva a la normalidad porque no sé que haría sin ti.
Ella está en silencio. Me mira alegre, sus ojos están brillando y no me dicen mucho esta vez. Sé que no dirá nada, ella es muy reservada pero aún asi quiero saber qué está pensando.
Me abraza por un largo tiempo y luego me besa. Lo hace con locura, pasión y amor. Me enloquece su forma de besar. Ella es tan tímida pero sus besos son diferentes. Y me gusta ser la única persona en el mundo que sepa eso.
-¿Quieres comer algo?
-No me da hambre- me dice y muerde mi estómago.
-¿Me cocinarías algo?- pregunto sabiendo que dirá que no.
-Noup- me muerde otra vez y jalo su cabello- ni que fuera qué.
-¿Si fueras mi esposa, lo harías?- pregunto cerrando los ojos. Sé que me estoy sonrojando.
-Sí- me dice sonriendo- Y en nuestra casa. Para navidad quisiera un árbol blanco.
-No, morado. Siempre he querido uno así
-Mejor azul- da como opción y acepto.
-Cuando te enfermes te haré sopita- le digo aunque no tengo la más mínima idea de cómo prepararla.
-Y chocolate caliente.- okay eso sí sé hacer.
La abrazo y deseo que llegue el día en el que estemos realmente juntas. Me refiero a que no tengamos que ocultarnos o fingir. No sé si nuestros planes se realizarán. Si seguiremos juntas. Si nos descubrirán y separarán. No lo sé. Lo único que sé y necesito saber es que la amo y que es correcto a amarla en la manera en la que lo hago. Me abraza y tengo ganas de llorar. Mi cabeza está en su pecho y lo único que siento es su respiración agitada y los latidos de su corazón. Quiero llorar. Llorar porque soy feliz plenamente, por primera vez en mi vida. Y es real.
-Te quiero mucho, mucho, mucho. Me haces muy feliz- me dice en el odio y lo muerde.
Ambas reímos y busco sus labios para besarla. Ella necesita los besos más que yo. Lo siento porque me besa desesperadamente, mientras yo quiero tomarme mi tiempo. Pero le sigo el ritmo y la muerdo. Quiero tocarla pero tengo miedo. Así que le digo lo que pienso.
-Louise... Lo de hace días, no quiero que pienses que quiero algo sexual yo no...
-No hables- me besa- si sé. Confío en ti.
-Feliz mes- le digo sonriendo.
Ella me mira por un buen rato.
-Un meeees- grita fuerte y salta sobre mí. Me duele pero me da risa y eso gana. Ella queda sentada sobre mí. Coloco mi mano sobre su pierna y la otra en su cadera.
Ella no se pone nerviosa. Está cómoda y hace que me sienta así. Me besa suavemente y va bajando a mi cuello. Lo muerde y no me importa. Se siente bien y por un momento, quiero dejar de pensar y sólo sentir. Sentirla a ella.
Sus manos están en mi cuello. Las tomo con cuidado y las deslizo hasta mis pechos. Ella se acelera en los besos. Suelto sus manos y dejo que ella haga lo que desee. Soy suya.

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Cosas difíciles

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 8:00 pm

Estoy en una cafetería con la chica que me citó. No sé qué hago aquí. Sólo quiero pasar tiempo con Louise. La chica me habla y es aburrido. Me aburre su forma de ser, es monótona y predecible. Ella coquetea conmigo y yo sólo la ignoro.
Paso dos malditas horas así hasta que la llevo a su casa y ella me besa. Si, me besa. Y es una sensación vacía. Me alejo del lugar corriendo y voy a casa. Louise se enojará como mierda por esto. Me quedo toda la noche sin hablarle. Ella me manda mensajes a Whatsapp y sólo le dejo en visto. Me siento culpable. Sucia.
Al día siguiente decido ir a buscarla. Lo cual se hace difícil pues mi madre me llena de tareas y de mucha mierda qué hacer en casa. Me baño y me visto. Un jean claro, polo verde, vans y una gorra. Estoy nerviosa así que fumo. Eso siempre me tranquiliza. El cigarrillo se consume con rapidez y salgo de mi casa. Encuentro a Louise en su casa. Está molesta. Ella me mira y me pregunta que hago ahí. Luego la beso y ella me empuja.
Duele.
-¿Has fumado?-me dice con asco.
-Sí
-Vete hasta que se te pase el olor- me cierra la puerta y grita -Me da asco.
Me quedo sentada en su puerta. Tengo un gran dolor de cabeza y no quiero discutir por algo estúpido. Me pongo de pie y camino hacia una tienda cercana, compro chicles y mastico hasta que siento el sabor a mora. Regreso a casa de Louise y ni bien abre la puerta, la beso. Ella se niega a besarme pero mi mano en su cabeza y la otra abrazando su cuerpo, le impiden moverse. Cierro la puerta con un pie y espero a que ella me responda. No lo hace. La muerdo con fuerza y ella reacciona abriendo la boca. Ahora sí me responde. La beso por un largo rato. Mis manos en su cadera la atraen hacia mí y ella me muerde el labio. Cuando nos separamos, me duele el labio e imagino que están rojos.
-Te amo- le susurro al oído.
-¿Por qué no contestaste?
-Una chica me besó.
Ella se queda quita. Y tengo miedo de que sobrerreaccione.
-¿Te besó, la besaste o se besaron?
Amo a Lou. Ella entiende la diferencia.
-Me besó.
-¡Qué puta!- me jala el cabello y duele.-Tu eres mía.
-¿Lo soy?
-Sí, yo te besé primero así que gané- dice siendo infantil. Sólo mi amor puede ser así.
-Eres mía- le digo y la beso. Ella sonríe en el beso y descubro que es la mejor sonrisa porque no la veo, la siento.
-Yo no soy de nadie.
-Eres mía porque yo soy tuya. Me tienes de pies a cabeza. Y en los tres estados del cuerpo.
Me abraza y se cuelga de mi cuello. Tengo que agarrarla de la cintura para que no caigamos juntas. La llevo a su cuarto y la tiro en la cama. Me recuesto a su lado y ella se da la vuelta. La abrazo y obligo a que me mire. Ella se niega a hacerlo. Cuando logro que quede frente a mi, coloco mi mano izquierda en su cadera y como mi mano es grande, llega hasta parte de su trasero.
Ella me besa y no se detiene. Yo tampoco pienso hacerlo. Agarro su trasero y aprieto un poco. Ella me muerde en reaccion.
Siempre me muerde.
-Por eso no quería voltear-me dice al separarse.
-¿Porque no controlarías las ganas de besarme?
-Nou-me da un beso pequeño.
Mi celular suena y es mi madre. Realmente quisiera no responderle. Ignorarla y ya. Louise me hace responder. al final escuchó como me grita que es tarde y que regrese a casa. Dios, son las ocho de la noche. Es difícil irme de casa de Louise. Porque ella nunca quiere que me vaya y me besa más para entretenerme. Cuando me voy, está triste y yo también pero lo oculto. Tengo qué. Llego a casa y mi mamá está enojada. Y por alguna razón mete a Louise.
-Te la pasas casi todos los días en su casa ¿Acaso no tiene nada qué hacer? Hablas por el teléfono y ni me prestas atención. No sé que te pasa. Te cortas el cabello, te vistes así, mejor usa pantalón y camisa.
Esa frase. Duele, porque yo no quiero ser hombre
-Mamá lo siento por no avisarte.
-¡No! ¡Siempre te justificas así! Ya no sé que hacer contigo, no se qué decirte, cómo actuar. Y no ayuda el que pares con Louise. Es linda, me agrada pero pasan mucho tiempo juntas.
-mamá, es la única chica que no está preocupada en su cabello o uñas, es una de las pocas que no se preocupa cuando no le viene la regla. Es una chica tranquila y es mi amiga. Además también paso tiempo con Delia y las chicas. Sólo que obviamente prefiero pasar tiempo con Louise, ella es diferente- es mi enamorada y estoy loca por ella- es una buena amiga. Eso es todo
Voy a mi habitación, cierro la puerta con llave y lloro. Lloro porque no puedo ser libre. Porque amo y eso no puedo expresarlo. Lloro porque tengo que mentir. Lloro porque amo a Louise más que a nadie en esta vida. Lloro porque tengo miedo de perderla. Miedo de mis días sin ella. Sin nuestras peleas. Miedo de no despertar y hablarle. Miedo de no susurrarle "te amo" mientras nos besamos. Miedo de qué no pueda amarla como quiero. Es complicado esto de amar pero es lo mejor del mundo. Llamo a Delia y ella intenta consolarme. No puede, porque mi dolor es fuerte.
-¿Estas segura de que Louise siente lo mismo por ti?
-Sí-digo sin dudar.
-No sé. Pero a ella no la siento tan ... Como tú. Es diferente pero quién soy yo para decir qué siente y qué no. Sólo asegurate que el amor que le das, sea el mismo que recibes.
Termino de hablar con Delia y llamo Louise. Sé que la estoy despertando.
-Durmiendo carajo-es lo primero que dice.
-Amor, tan tierna
-¿Qué quieres?- dice toda somnolienta
-Decirte que te amo.
-Oye matate
-Me extrañarías- sé su respuesta y me gusta.
-Ego- tal como pensé.
-Bueno... Sólo no podré ir mañana. Discutí con mi madre y está que me jode.-Me pongo de pie a apagar la luz de mi cuarto.
Me quito la ropa y que en ropa interior y un polo.
-Está bien bebé. Sólo ten cuidado.
-¿No te molesta tener que mentirle a tus padres?
Ella queda en silencio por un tiempo. Pensando su respuesta.
-Todo el tiempo. Pero vales la pena.
-Pero no soy perfecta. Soy odiosa y mala.
-No sé, sólo me gustas y te quiero mucho, tal cómo eres. Me haces feliz.
-Eres perfecta para mi. Ni siquiera me gusto yo pero tu gustas de mi.
-Eres dura contigo.
-¿Me dirías que es lo que te gusta de mí?-
-Nop- dice riendo.
-El día de nuestra boda. En los votos-digo sin pensar- Louise olvida eso. Solo ugh
Ella ríe y hace un "awwww"
-Estoy roja no hagas eso.
Ella se burla toda la noche y es agradable. Dormirme escuchando su respiración en la linea. Porque ella cae primero que yo. Es mi dormilona. Ahora todo es diferente. Mis días de rutina se acabaron cuando Louise me besó. El aburrimiento y monotonía me han abandonado. Louise me ha cambiado.
Me hace feliz.

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Complicaciones

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 8:00 pm

Me duele la cabeza por el maldito calor que hace. ¿POR QUÉ CARAJOS EXISTE EL VERANO?
Quisiera ser de esas chicas que usan shorts pequeños y polos cortos y andan en sandalias pero no. Yo como buena yo, estoy en un pantalón celeste, un polo suelto negro y vans. Y tengo calor. Mucho. Mi madre me ve salir de casa. Es de tarde y ya hice todo en casa. Ella solo me mira desaprobando como voy vestida. Ya no me importa. Antes me hubiera dolido.
Tomo el bus hasta casa de Louise. No es mucho tiempo pero se me hace una eternidad. Cada segundo sin ella es un maldito infinito. Llego a su casa y es raro. Antes la sentía como Su casa y de manera distante. Ahora es como mi segunda casa. Conozco en qué lugar va cada cosa y tengo confianza ahí. Será que ahí vive Louise. Y Louise es mi hogar.
Me siento en el sofá y Louise está en el celular. Me enoja eso. Se supone que vengo para estar juntas, no para que ella esté en el celular. Puede hacerlo cuando yo no esté.
-Lou. Deja el celular, ¿si?
-No quiero- me dice y saca la lengua
-¿Tengo que llamar tu atención o qué?
-Shi-me responde sin despegar la vista de su teléfono.
Me pongo de pie frente a ella y pienso qué hacer. Intento quitarle el celular pero ella es fuerte, además me araña. Me acerco a ella y no tengo idea de qué hacer. Así que no pienso. Decido hacer algo estúpido. Coloco mis rodillas una a cada lado de sus muslos, que están en el sofá. Me siento en sus muslos y coloco mis manos en su cuello.
El celular... Por casualidad está a la altura de mis senos y sus manos lo rozan suavemente. Me acerco más y empiezo a besar su cuello. Ella se queja e intenta safarse pero no puede. Desciendo mis manos suavemente a sus senos y los acaricio. Ahí es cuando ella pierde el control. Suelta el teléfono y una de sus manos va a mi quijada. Me agarra y jala para que podamos besarnos.
Ella me besa con desesperación. Cada vez más profundo. Y yo sigo acariciando sus senos hasta que ella me muerde y los aprieto. Con cuidado coloca sus manos tras mi cuello y acaricia mi cabeza mientras me besa. Tira de mi cabello cuando la acaricio más y me dan ganas de seguir. Es excitante.
Me separo un poco de ella para susurrarle que vayamos a su cuarto. Ella asiente y subimos corriendo. Creo que tal vez a la velocidad de flash. Cierro su puerta con llave y me giro a verla. Ella está sentada en su cama. Mueve sus pies, nerviosa.
-Te deseo-le confieso.
-Eres una pervertida.-me dice riendo.
-Lamentablemente sí. Lo siento pero tú me has convertido en una pervertida.
Me siento en la cama, a su lado. Ella agarra mi mano y entrelaza nuestros dedos. Pocas veces hace eso y cada vez, se siente mejor que la anterior. Pongo mi cabeza en su hombro y ella me susurra "te quiero". Mueve su cabeza, buscando mis labios. Yo se lo facilito y la beso. La beso y se siente como si el infierno ardiera en nuestros labios y nuestros besos fueran al cielo.
Empiezo a tocarla. No me puedo controlar de dejar mis manos quietas. Quiero más y más de ella.
***
Estoy tirada en su cama. No sé qué hacer. Es confuso. No es confuso. Sólo... Tengo miedo. No creo que decir que la masturbe sea correcto. Suena horrible. Suena sexual. Y no siento que haya sido así. Fue tan... Tímido.
Me dejó desabrochar su bermuda jean, e introducir mi mano. Y a partir de ahí, fue instinto y amor. Porque ver su rostro disfrutando y luego relajada, ida de este mundo cuando llegó al orgasmo; es lo más puro. Ella con su casi primera vez. Y yo. Yo haciéndola sentir mujer.
-¿Tienes miedo?-le pregunto con los ojos cerrados.
Siento su mano en mi cuello. Acariciandome y tranquilizándome.
-Confío en ti.
-No creo que creas que esto será sexual.
-Bebé, te conozco. Sé cómo eres. No tienes por qué preocuparte.
-¿Vamos a comprar hamburguesas?
-Shii
Nos ponemos de pie y corremos al primer piso. Ella medio abre la puerta y yo la junto para poder besarla antes de salir. Caminamos jugando, empujándonos, y pegàndonos. Llegamos al lugar y pedimos dos hamburguesas. Ella pide sólo que le echen mayonesa. Y a mi me gusta el kepchut, sólo que a ella no le gusta nada rojo. Así que me resigno a la mayonesa. Porque sé que ella comerá de mi hamburguesa o robará las papas. Y lo hace.
Es mi niña.
La voy a besar y ella me esquiva. Creo que bromea pero al ver su rostro entiendo que no. Pasan dos horas antes de irme. Y ella es extraña. Para ir me hace lo mismo. Y para ser sincera, no quiero preguntarle acerca de su mierda.
***
Llego a casa y todo es confuso. Louise... cambió de actitud de un momento a otro. Y es realmente jodido.
-¿Estás bien?- le envío un mensaje por whatsapp
Louise: Sí.
Yo: ¿Por qué me respondes así?
Louise: Así como?
Yo: Así.
Louise:Oh
Qué estresante
Yo:¿Me vas a decir qué tienes?
Louise:No tengo nada.
Vete a la mierda
Yo: A veces odio que contigo no se pueda hablar de nada.
Louise:Es que... No sé
Yo:Bueno, dime
Louise:Yo... Lo siento, no puedo.
Yo: ¿Qué cosa?
Louise: Mentirles a mis padres. Me siento culpable
Yo:Está bien. Yo esperaré hasta que estés lista. Te amo y quiero que estés bien.
Louise: Anna, te quiero mucho, gracias por entender.
No sé pero no se siente tan bien. El tener que esperar. El que ella se sienta culpable. ¿Por qué yo no me siento culpable? No tengo nada de malo en mentir, si es por mi felicidad y por amor. Pero tal vez ella aún está muy pegada a su Familia. Sé que me ama. Lo sé. Lo sé. Lo sé.
¿Lo hace lo suficiente?


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¿?... otra vez

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 8:01 pm

Dos días sin ella. Hablamos pero me cuido de decirle "amor", ella dice que está bien pero no sé. No se siente correcto. Ella ya no es mi enamorada.
-¿Así que sólo terminaron?- me pregunta J por llamada.
-Si, ella se siente culpable.
-¿Culpable?
-Sí, Jay, ¿vas a seguir repitiendo lo que digo o qué?
-Lo siento sólo qué se veían bien. Me contabas y yo pensaba que estaba todo bien y que no tenía problema pero no sé.
No sabemos.
-Ella quiere mucho a su familia.
-¿Tu también no? Ugh Anna, ella no está lista.- dice con pausa, queriendo que entienda todo.
-Tiene miedo, es eso- le digo distraidamente pues Louise me está contando que está de compras.
-¿Hablas con ella?- me cuestiona.
-Si. Es inevitable- digo en risas- es que la amo, ella es...
-Especial. Es la primera.- dice como si conociera la sensación.
-Bueno, creo que la veré mañana.
-No la beses
-No prometo nada.
Es imposible verla, tenerla cerca y no besarla. Es una perdida de tiempo no besarla. Ella es... Hermosa y podría decirlo mil veces sin cansarme. Como no hay nada que hacer y sin Louise, duermo toda la tarde. Aburrida y monótona. Como antes de ella.
***
Limpio mi cuarto. Barro, Encero el primer piso. Limpio los adornos y cuadros. Hago casi de todo para no pensar en ella. Y no puedo. Cada cosa, cada suspiro, pensamiento, va a ella. Y no puedo evitarlo. Sus besos, sus abrazos, sus caricias me torturan recordándome que no son míos. Dos días sin ella y siento que la vida se detiene. Maldita dependencia emocional.
La llamo y no me contesta. Llamo otra vez y cuelga a la primera timbrada. Me frusta y enoja. No entiendo qué de importante esté haciendo que no me pueda contestar. O enviar un mensaje. Salgo con unas amigas a comer algo. Con ellas me divierto pero es diferente. Son un grupo para divertirse pero no para confiar. Hipocresía.
Llego a casa y mi madre está mal de los nervios otra vez. Me lanza platos y grita cosas sin sentidos. Lloro e intento tranquilizarla. Es repentino, llegar a casa bien y de la nada que te caiga un plato en el cuerpo. Y luego otro y otro.
-LARGATE DE AQUÍ. VETE CON TU PADRE. ERES HIJA DE ÉL.
-¿Que pasó?- le digo calmadamente.
-¿Crees que no sé lo que haces?
Dios, no.
-¿A qué te refieres?
-Te vieron besando a una chica.
Dios, no.
Mi mente viaja por los días anteriores. Sé y estoy segura que no he besado a Louise en la calle. Ella no se deja y yo no seria tan idiota. Oh gosh, la chica esta.
-Mamá, escuchame. Una chica se me declaro y me besó. Sí lo hizo, no lo niego. Pero yo la boté.
Ella me mira, intentando escuchar pero parece que no lo hace porque su mirada es de odio.
-¿Eres lesbiana?
-No- respondo inmediatamente. No puedo permitir que dude y me separe de Lou... Aunque no estemos juntas.
-¡NO ME MIENTAS!
-NO LO HAGO- le digo en lágrimas. Me estoy negando a mi misma. Estoy negando quién soy, mi identidad. Pero no estoy lista.
Me tira un plato más y este me cae en el rostro. Llego a cubrirmelo pero me corta por encima de la ceja. Tuve suficiente. La miro le digo, con calma, seguridad y certeza "te odio".
Salgo de mi casa y camino sin ir a ningún lugar. Solo camino y camino mientras lloro. Quiero ir donde Louise porque ella se siente hogar. Pero no estoy segura. Y sé que donde mi padre no podré ir.
Voy donde Delia.
Ella me abraza con fuerza ni bien me abre la puerta. Yo sólo lloro en su hombro y como ella es más pequeña que yo, me duele la espalda. Delia me deja pasar y su madre me mira preocupada. La observo y ella le pregunta con la mirada a su hija si preguntar o no. Parece que Delia le dice que sí. Y me pregunta. Al principio dudo si contarle. Pero termino haciéndolo.
-Hija, no quiero que te enojes, pero yo sé que eres lesbiana. Y no tengo problema con que seas amiga de mi bebé..
-Mamá- se queja Delia.
-... Eres mejor que sus amigas " normales". Eres una chica excelente y muy buena. Tu mamá tiene miedo, porque no comprende y sabe que te harán daño. Yo sé que tu mamá lo que mas teme es que te hagan daño y por eso no quiere que seas así. Dale tiempo y dile la verdad. Somos madres, al final de todo siempre amaremos a nuestras hijas.
La madre de Delia me limpia el corte y me indica que duerma en la misma cama de su hija, lo cual me sorprende. Pero creo que sabe que amistad es amistad y mi opción sexual no la afecta.
Delia habla mucho y no me deja dormir. Pero cuando se calla y duerme, se mueve mucho. Por suerte luego de un rato caigo dormida.
Al día siguiente. Desayuno con ellas y luego voy a casa de Louise. Ella me recibe distante. Justo como esperaba de ella. No me pregunta por la gasa en mi frente. Sólo la ve y se enoja. Vamos a su sala y vemos una película. Iron Man 3, creo que la ha visto como 5 veces. Pero así es ella. Se me hace extraña la situación. Quiero besarla y decirle que no tiene que sentirse culpable. Pero no sé que hacer.
-¿No vas a preguntar qué me pasó?
Ella sólo mueve los hombros. Okay.
Me pongo de pie y voy hacia la puerta. Ella dice mi nombre y un "lo siento" pero ya no basta. Abro la puerta y salgo. La cierro con fuerza, haciendo que los vidrios de las ventanas suenen. Escucho mi nombre en un grito frustrado. Bueno si en algo estamos de acuerdo es en la frustración una con la otra.
La amo pero quiero más. ¿Como puede ver una gasa en mi frente y no preocuparse? ¿Cómo es que no le importo? Tal vez no lo hago. Y usó la culpa como excusa para terminar. Louise, amor, no sé que pensar o sentir


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Sueños

Mensaje por Admin el Jue Sep 01, 2016 8:01 pm

A ella y su manera de hacerme amarla y odiarla a la vez.
Louise:
Soñé contigo. Estabas dormida, tus párpados cerrados, tu respiración tranquila y simplemente hermosa. Me acerqué a ti con cuidado. Verte dormir siempre fue mi imagen favorita de tu rostro. Alzaste tu brazo y me jalaste hacia ti. Buscaste mis labios y me besaste. Lo hiciste con tranquilidad y yo, quise llorar. La ausencia de tus labios es la que más me pertuba. Nos besamos. Me besaste. Te besé. Te separaste de mi y me miraste con una sonrisa. Te hiciste la loca y me dijiste "lo siento, me confundí"
Y yo sabia que no era así. Porque nadie te besa como yo lo hago. Y me conoces tan bien, que es imposible que confundas mi voz con otra cuando susurré tu nombre
Día cuatro sin ella.
Duele más, el que no se haya disculpado. El que simplemente me haya hablado como si nada hubiera ocurrido y cuando le respondí mal, se enojó. Como siempre mi culpa.
Y eso sólo con cuatro días. Pero ¿qué seria toda una vida?


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Re: I cant change por Freedom19987

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