Buscando angeles

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:49 pm

http://foro.univision.com/t5/Anahi-y-Dulce-Maria/oi-vyzsai-o-aigelez/td-p/516905289

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:50 pm

SINOPSIS: "Incluso los ángeles caen"
Un panel de flores de cerezo se alineaban en la vía por las afueras del DF. Pétalos de felicidad encantadora extasiaba el espacio de reposo, donde una chica se sentó en un banco del parque. La caída, la forma de rubor celeste giró en espirales pequeñas, donde la brisa de la primavera bailando con ellos en una balada exultante.
El lugar se llenó del olor de los recuerdos lejanos que abrazaban a la muchacha y la llevó a un sentimiento de nostalgia sin fin. Con los rayos del sol que se filtraban a través del follaje de los árboles, y el calor radiante de la luz del sol serenatas trajo una sonrisa a los labios de la chica.
Dulce fue atraída aquí de nuevo, siempre en este mismo lugar, siempre durante la tarde, y siempre en un día específico, siempre Buscando Ángeles.
Una risita alegre intervino desde su izquierda, y ella se balanceaba suavemente la cabeza hacia la dirección de la risa alegre. Sonriendo, Dulce vio como una niña pedaleaba su camino a través del camino cementado con su bicicleta de color rosa. Su pelo balanceándose junto a la brisa del atardecer, Dulce no podía dejar de recordar el pasado de ese día en particular cuando la conoció...
"Yo soy Anahi, ¿cuál es tu nombre?" Una niña saludó con una sonrisa cálida.
Tenía el pelo corto que se envuelve alrededor de sus rasgos suaves, de modo que desde lejos, podría ser fácilmente confundido con la parte superior de un hongo. Anahi se había sentado en una bicicleta flamante, pintada de su color preferido - de color rosa.
Jugando con sus dedos, Dulce miró el trozo de hierba verde debajo de ella. Ella no estaba acostumbrada a hablar con la gente, y eso la hacía ansiosa, muy, muy ansiosa.
Ella seguia jugando con sus dedos para agarrar el borde de su camisa exesivamente nerviosa ella murmuró "Dul-Du ... Dulce Maria".
No había nada que la niña de siete años no quisiera hacer en ese momento que correr y esconderse en un rincón, Ella no sabía lo que estaba experimentando en ese momento, pero si lo hubiera hecho, diría que estaba teniendo un ataque de ansiedad, uno de los muchos que se produjo cuando había adquirido el trastorno de ansiedad.
"Dulce Maria?" Anahi le preguntó con una mirada perturbada, "No me gusta tu nombre."
Sólo hacía falta que le dijera que no le gustaba su nombre, para provocar de inmediato una oleada de pánico abrumador dentro de la chica. respiraciones cortas de aire, Dulce no pudo contener las inundaciones de emoción dentro de ella, y por lo tanto, la ansiedad reprimida explotó en una serie de desgarros tempestuosos.
Al ver el grito de la niña, Anahi se bajo de su bicicleta y rápidamente se acerco a Dulce. "Lo siento, me gusta tu nombre, es sólo que es difícil para mí decirlo."
"¡Mami! ¡Mami! ¡Mami! "Dulce se lamentó mientras frenéticamente borraba las lágrimas que sin fin bañaban sus mejillas sonrosadas.
"Dul, no llores!" Declaró Anahi mientras sus manos desesperadamente trataba de consolar a la niña dándole palmaditas en la espalda. Sus intentos frenéticos de calmarla fueron inútiles.
Dulce que estaba sumamente extasiado en su ansiedad, y por eso, ella también lloraba histéricamente. "Uwaaaaaahhhh!", Se lamentó Anahi mientras las lágrimas inundaron su visión.
Las dos chicas se quedaron al lado de un banco vacío, durante una tranquila tarde de primavera, en llanto.
Ese fue el comienzo de su amistad, el inicio de su historia juntas, y el comienzo de algo verdaderamente hermoso. Fue entonces, que Dulce comenzó su búsqueda para encontrar ángeles.
"¿Por qué estamos haciendo esto otra vez?", Preguntó Anahi como ella se asomó la cabeza sobre la cerca de madera que las separaba del terreno del Sr. Lopez.
El Sr. Lopez era un viejo excéntrico, no se sabía mucho sobre él, solo que vivía solo, estaba de mal humor la mayor parte del tiempo, y en última instancia, no le gustaba que los niños invadieran su tierra.
"¡Ya te dije Any, estamos en una búsqueda", respondió Dulce y se llevó las manos a la cintura - en una postura como la de cualquier superhéroe.
"En Busca De Angeles, ¿no?" Anahi reflexionó con una risita la luz antes de recargase en la parte superior de los hombros de su mejor amiga.
Dulce se había convertido en un buscador de ángeles desde que su madre le dijo que cuando alguien encuentra uno, se puede pedir cualquier deseo que desees y que ellos lo haran realidad.
A partir de entonces, ella y Any había estado en una búsqueda sin fin, en busca de un ángel, con la esperanza de finalmente conseguir que su deseo se haga realidad.
Un deseo que significaba el mundo entero para las dos: que Any ya no estuviera enferma nunca más.
"Por supuesto", afirmó ella con indiferencia antes de levantar en brazos hacia la parte superior de la valla, aprovechando el impulso para ayudar a Anahi cruzar al otro lado.
Las dos niñas, que estában siendo divididos por una pared de madera, hablandose desde detrás de sus respectivos lados.
"¿Pero por qué en las tierras del Sr. Lopez?" Anahi pregunto con una risa divertida, aunque no duró mucho ya que su risa pronto se convirtió en una ola de ataque de tos.
"Debido a que es un viejo amargado y todos sabemos que él necesita más ayuda que todos nosotros. También sabemos que Dios envía ángeles para ayudar a la gente, así que tal vez Dios envió un ángel para que el pudiera cambiar su forma de ser " ella simplemente respondió antes de subir hacia el otro lado, donde su mejor amiga estaba esperando.
"Y además, su patio trasero es enorme! de seguro vamos a encontrar uno aquí ", intervino Anahi con sobrecogimiento completo mientras sus ojos se nublaron el horizonte amplio que ha sido trazado con numerosos árboles de hoja caduca.
"Como te dije Any: Tú y yo, vamos a encontrar uno algun día, y cuando lo hagamos, finalmente vamos a conseguir ese deseo." Dulce dijo con una sonrisa cálida, "Vas a estar bien, te lo prometo". y asi agarro a mano de su mejor amiga, y la arrastró por el campo para continuar su búsqueda sin fin.
Buscando Angeles...
Al respirar el aroma del aire de la tarde, Dulce sonrió. Era una sonrisa sin igual. Una sonrisa de comprensión, de aceptación. Una sonrisa que era persistente siempre que estaba con su mejor amiga... en fin era una sonrisa que decía mucho.
Su búsqueda fue en exceso, finalmente.
"Dul, ya sabes, cuando este en el cielo y me convierta en un ángel, voy a preguntarle a Dios si puedo venir a visitarte. entonces tu no tendrás que buscar más, porque tu deseo, nuestro deseo, se hara realidad"

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:50 pm

CAPITULO 1 - LOS ANGELES SON REALES
Dulce miraba los solemnes movimientos del vapor de su café en forma de remolino, De espesor en términos de consistencia, cerca de la superficie del líquido seductora, sin embargo, tan inmensamente delgada, ya que se elevaba hasta los recovecos del espacio antes que ella.
La muchacha no pudo evitar que se compararse con la bruma lúcido. Dulce era tan gruesa momentos atrás, tan llena de verdadera esperanza, y ahora, como el vapor a la deriva lejos del café, ella también llevaba más y más delgado cada segundo como el marchitamiento de la juventud.
La niña quería llorar, dejar todo en una ola de lágrimas que consumen, pero no importa lo mucho que lo intentara, sólo que no sucumbiría a sus deseos. Con la reflexión profunda, con los ojos caídos en el suelo de mármol debajo de ella, que se celebró por el peso de la desesperanza.
No mas ángeles, no más.
Dulce le sacó la lengua para tocar uno de los copos de nieve de los muchos que descendieron desde el cielo. Sentir el beso frío de los copos de nieve, ya que le tocó la lengua, dejó escapar una risita alegre.
La nieve había caído continuamente desde hace una semana en DF, y la chica no podía dejar de ser hipnotizada por la belleza fascinante de las perlas enviados del cielo que bailaron el vals con los céfiros de invierno que leí rápidamente más allá del patio de recreo.
"Atrapame!" Sonó una voz detrás de ella, y al instante una bola de nieve chocó con ella.
Cantando a todo pulmón un "MU" por el impacto, Dulce corrio a toda prisa hacia Anahi que estaba de pie allí con una sonrisa de en su rostro.
"Oh, que es lo que vas a ser?", Preguntó con una sonrisa, recogiendo otra bola de nieve.
"Dos pueden jugar a este juego", advirtió Dulce con un brillo travieso en sus ojos.
Posicionandose así misma como si fuera un jugador de béisbol, echó un vistazo a la bola antes de cambiar su mirada de nuevo a Anahi. Y lanzo la bola bola de nieve que tenia en la mano y le dio en la chaqueta de color rosa de la niña. "¡Sí! Golpe perfecto! "Se regocijó Dulce, antes de ser golpeada por una segunda bola de nieve en la cabeza.
Las dos inmediatamente se declararon la guerra, vallas de nieve, bolas de nieve volaban de aqui para alla y una vez que estaban demasiado agotadas para arrojar más, una de ellas tuvo que tirar la bandera blanca.
Dulce se dejo caer en el montón de nieve por debajo de ella, Dulce se quedo viendo felizmente al cielo. Rayas de euforia blanca manchada por encima de la tela sombría, como pequeños puntos de nieve descendió hasta sus rasgos suaves.
"Any, ¡mira!", Intervino Dulce como ella abrió los brazos y las piernas tan separadas como sea posible. Girando sus cuatro extremidades en un movimiento circular, empezó a hacer un impecable ángel de nieve.
Anahi que había oído la llamada de la otra chica, corrió hacia Dulce y se rió al ver al ángel impreso en la nieve.
"Ta da!" La chica más corto canturreó con mucho orgullo: "encontre a un ángel. Ahora podemos pedir nuestro deseo"
"Eso no es un verdadero ángel Dul, lo acabas de hacer." Anahi argumentó con una sonrisa celestial, "y además, hace mucho frío así que dudo que los ángeles quieren venir aquí, en este tipo de clima."
"Hay ángeles en todas partes. Y no importa lo que pase, siempre va a ser ángeles -. Incluso si el tiempo es horrible "
"¿En serio?"
"Ajá, ahora vamos a pedir nuestro deseo. Es mejor prevenir que curar, porque quién sabe, este ángel podría ser el verdadero. "
Anahi se le quedó mirándo durante un rato antes de asentir. Agarró la mano de Dulce, las dos mejores amigas cerraron sus ojos y comenzaron a pedir su deseo con el corazón lleno de esperanza.
Y al igual que Anahi y Dulce de la mano una al lado de la otra, con la firme promesa de que todo iba a estar bien - siempre y cuando los ángeles todavía existíeran.
Dulce suspiró solemnemente, permitiendo que sus hombros para descendieran junto con su corazón agobiado. Tomando un sorbo final de su café, la muchacha lo tiro en el interior del cubo de basura abierto y se dirigió a la habitación del hospital donde se alojaba Anahi.
Con los ojos pesados plantados en el pomo de la puerta de acero, poco a poco rozó con los dedos mientras la muchacha se armó de valor para la ola inevitable de emociones que vendrían las inundaciones de una vez que ella entró en la habitación. Tomando una respiración profunda, abrió la puerta con un clic.
La habitación estaba a oscuras, pero no totalmente, como una lámpara iluminaba la habitación con su calor resplandeciente, - una luz que se extendía como los dedos de la oscuridad asfixiante. Una chica estaba sentada en una cama junto a una ventana en gran medida enmarcada que daba al centro de la ciudad. Destellos de luces de la ciudad fantasmales encendido el horizonte con tranquilidad tranquilo y orientación sutil, como un faro en una noche cada vez mayor.
"Dul, ya estás de vuelta." Anahi con voz ronca, con una débil sonrisa mientras se reajustó el tubo de oxígeno que estaba envuelto cuidadosamente debajo de su nariz.
"Sí, Any, sólo tenía que ir a buscar un poco de café." Dulce expresó antes de acariciarle la cabeza a la niña.
Anahi era calva por la quimioterapia, pero nunca se había sentido insegura de su imagen. Dulce sabía que era una luchadora ya que viendo a Anahi después de la quimioterapia de diapositivas dentro y fuera de la cama para ir al baño y vomitar en el baño, pero como siempre, iba a salir con una sonrisa en su rostro. No fue una sorpresa para ella, sin embargo, ella siempre había creído que el hongo que ser fuerte y valiente, heroica y valiente.
"Deberias dormir un poco, te ves muy cansada."
Dulce se rio interiormente del comentario. ¿Cómo iba a dormir cuando ella sabía que la niña moriría en menos de tres meses. Anahi tenía leucemia terminal y el tiempo estaba acabando con ella.
Dulce todavía estaba dispuesta a perder el tiempo buscando los ángeles? No, ella ya no creíria en ellos nunca más. La perspectiva de la muerte hace que los niños de la gente, pero siempre fue Dulce infantil, en aquel entonces, creer en los cuentos de hadas, tanto como cualquier niño de cinco años, así que tal vez la lógica trabajó hacia atrás para ella. Todo a sabiendas, cuando se enfrentan a la inminente muerte de su mejor amiga, ella creció y descubrió que no había tal cosa como los ángeles. Y ahora se había dado por vencida, no queria nada más, pero para meter esa búsqueda infantil en una caja de juguetes y se deja allí para recoger el polvo. Todo lo que Dulce quería ahora era sacar el máximo provecho del poco tiempo que tenia con Anahi.
"Dul, ¿aún creeras en los ángeles, incluso cuando tu tengas ... no sé .... cuarenta años?"
Dulce resopló, "¿Qué clase de pregunta es esa? Por supuesto que sí, porque son reales".
"Lo sé, pero hemos buscado y buscado, pero aún no hemos encontrado ninguno. Estoy empezando a tener mis dudas." Anahi dijo, mientras se rascaba el dorso de la mano donde tenía la aguja intravenosa.
La niña menor saltó por encima de su cama, aunque ella no lo llamaría una cama, era más como un amortiguadora caja de cartón ya que el hospital se negó a su petición para comprar un mejor colchón para Anahi.
"No digas tonterías", ordenó Dulce en un tono firme pero cálido, "Voy a encontrar uno para ti, y vas a mejorar."
"Pero y si no existen?"
"Ellos existen, Y quieres saber por qué, porque yo lo sé. Asi como se que tu te comiste la gelatina que la enfermera Perez te dio y no te molestaste en compartirla conmigo. ¿O cómo se que estás con un montón del dolor en este momento, incluso con esa sonrisa en tu cara. Es una primera impresión. "
****
"Esta bien Any, no tengo sueño. Yo sólo deseaba un poco de café, por eso me fui. Sabes que el café no tiene calorías, es naturalmente, una bebida sin calorías, por lo que es perfecto para mí", respondió Dulce con un sonrisa.
Anahi se burló con una expresión divertida ", Dulce Maria, en una dieta?"
"Por supuesto", se expresó rotundamente, "mirate , tu estas tan flaca .... que me haces ver gorda"
Anahi sólo se rió de eso.
"Hey, tu vigésimo primer cumpleaños viene pronto. Tenemos que ir a celebrar". la enferma dijo, seguido por una risa gutural, "¿Hace cuánto tiempo nos conocemos?"
"Demasiado tiempo. Ahora bien, si no te importa, voy a tomar una pequeña siesta", respondió antes de acostarse en la cama de Anahi. Con un bostezo, los párpados pesados no podían encontrar la fuerza para mantener el ritmo, y por lo tanto, Dulce se sumió en un sueño ligero.
**********************
Dulce se despertó por la sacudida de una pierna, y ella descubrió que se trataba de Anahi que la había pateado accidentalmente mientras dormía. Atontada, la muchacha se levanto de la cama y estiró su cuerpo .
Uno de sus músculos le dolían, pero no podía precisar cual era. Lánguidamente saliendo de la habitación, Dulce dejó escapar un bostezo antes de caminar sin rumbo por los pasillos del hospital.
Por lo general, ella se asustaba por lo vacío del hospital por la noche, un sentido de lo desconocido era bastante terrible para la niña y que sabía lo que se esconde detrás de cada esquina. Pero esta vez, Dulce sentía una sensación de confort detrás de las paredes de yeso.
Cada vez más acostumbrados a las vistas y olores de la construcción desde que a Anahi se le dijo que permanecerá en el hospital veinticuatro siete.
Silbando a sí misma una suave melodía, al caminar sin rumbo le había llevado a una habitación en el hospital abierto.
No era cualquier habitación, sin embargo, estaba ocupada por un hombre más bien familiar. Y aunque Dulce hubiera seguido caminando, el se fijó en ella y le sonrió, por lo que era natural que ella lo reconozca de nuevo.
"Sr. Lopez! ha sido un largo tiempo sin verlo", comenzó la chica con una sonrisa amable como ella misma se encaminó al lugar donde el hombre se sentó.
Con una sonrisa, el viejo asintió con cautela. "Ah, Dulce, ¿verdad?"
"Sí".
"El tiempo que pasa rápido, has crecido tanto. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que te has rebelado en mi patio trasero tratando de buscar los ángeles?" , murmuró con una sonrisa recordando.
"Ah, lo siento por eso. Usted sabe, los niños hacen cosas estúpidas. De todas formas, ¿qué le trae por aquí Sr. Lopez?" -preguntó ella, tratando de hacer su última conversación más larga.
Por alguna razón, se sentía como una manta caliente en medio de una noche fría. Como cualquier cosa, cuando se les da la oportunidad de reencontrarse con los recuerdos de su infancia, se convierte en un brebaje dulce en los labios como miel - un gusto que se te ha estado negando durante tanto tiempo.
Dulce tenia tantas ganas de volver a sus días felices de niña, cuando Anahi no estaba mortalmente enferma, y cuando todavía tenían todo el tiempo del mundo para buscar ángeles.
Fijando la mirada en el hombre que ahora, se sentía como si hubiera viajado en el tiempo, y calmó su espíritu roto como un bálsamo sobre la piel agrietada.
"Están en mi tierra de nuevo? ¿Cuántas veces tengo que decirles que no hay ángeles aquí!" Sr. Lopez enojado arrastró a las dos chicas por el oído fuera de sus terrenos.
El hombre llevaba el ceño fruncido y una expresión grosera, pero se podía ver el centelleo en sus ojos cada vez que Dulce y Anahi invadian su propiedad.
Con toda honestidad, al Sr.Lopez le encantaba cuando las dos chicas lo molestaban, porque cuando ellas no iban, fácilmente se sentia olvidado de lo solo que estaba. Ellas estaban allí para alegrar su día, y apesar de que tenía el ceño fruncido en el fondo, estaba sonriendo.
Dulce y Anahi eran como las nietas que nunca tuvo.
"Pero Sr.Lopez, hay ángeles en su patio trasero. Estoy segura de ello!" Dulce le dijo, haciendo una mueca de vez en cuando por el dolor en la oreja derecha.
"Eso es lo que siempre dicen," el les contesto.
"Pero es verdad!" Anahi se quejó, ya los ojos llenos de lágrimas.
"Sr.Lopez, vayase al demonio! Nos vamos en este instante!" la chica más corta dijo con una autoridad de adultos-como si ella no tuviera sólo nueve años de edad. "Va a ser culpa suya si no podemos encontrar un ángel a tiempo, y luego Any muera! ¿Quiere ser etiquetado como un asesino durante toda su vida señor gruñon??"
El solto a las dos niñas, y despues las señaló con el dedo índice hacia la carretera vacía, y seguido de un "¡Fuera! Y si alguna vez las veo en mis terrenos de nuevo, yo personalmente les arranco las orejas."
"La vejez", se limitó a contestar con una sonrisa divertida, "y a ti Dulce, que te trae al hospital?"
"Anahi", respondió Dulce, copiando el mismo tono que el hombre. "Ella tiene leucemia terminal y los médicos dicen que a ella sólo le quedan unos tres meses de vida. El tratamiento no está ayudando, así que sólo un blanco fácil."
"Por lo que veo aún no has encontrado un ángel, verdad?"
La niña se echó a reír y sacudió la cabeza: "No. Usted tenía razón, no existen."
"Oh, pero yo estaba equivocado." él respondió, con una expresión que parecía estar lleno de luz.
Sr.Lopez sonrió, pero no era como cualquier otra sonrisa, no, era una sonrisa que contenía conocimiento. Algo que él llevó a cabo en su interior que le dio la seguridad a dar voz a una declaración tan llena con confianza.
"Mira, yo sé dónde se puede encontrar un ángel. y estás buscando en el lugar equivocado. Aquí, en el DF, no hay muchos", continuó el Sr.Lopez como espantó una mosca invisible delante de su cara, "pero en las afueras de Guadalajara, hay un montón. "
Dulce no pudo evitar estallar en carcajadas, "Sr.Lopez, creo que usted ha estado viviendo en el hospital por mucho tiempo. y esta chiflado. Todos sabemos que no hay ángeles aquí."
"Pero yo he visto uno con mis propios ojos", se defendió, "y realmente, no tienes nada que perder. Trata de buscar un ángel y, posiblemente, salves a Anahi, o esperar hasta su muerte inminente. La elección es suya ".
"Bien, bien, suponiendo que allí hay ángeles. ¡Guadalajara está al otro lado de México! (Imaginen que eso es verdad ) ¿Cómo vamos a ir allí? No tengo dinero para pagar un billete de avión." Respondió Dulce sin entusiasmo.
En efecto, no creía en lo que el Sr. Lopez le decía, pero estaba dispuesta a seguirle el juego.
"Manejas hasta allá, todo el camino. Lleva a Anahi contigo, porque creo que los ángeles sólo pueden curar poniendo una mano sobre el enfermo."
"Esto es una locura. Lo siento Sr. Lopez, pero creo que esta loco por creer que hay ángeles en Guadalajara, al otro lado del país. Es mejor para Annie quedarse aquí, donde hay medicamentos."
"Pero los medicamentos no la salvarán si ella tiene leucemia terminal, sólo los ángeles pueden. Y, además, ¿Donde está la Dulce que conozco? La Dulce que pasaría por el fuego y por el infierno para tratar de encontrar un ángel. La Dulce que saltaría de un puente al instante si alguien le dijera que hay un ángel debajo de él. ¿No es encontrar uno, la búsqueda de tu vida?" Procedió con una expresión firme, " No soy sólo alguien quién te dice que los ángeles existen, soy el Sr. Lopez, aquel que tenía ángeles en el patio trasero.”
Dulce se quedó en silencio.
"Los he visto, Dulce, con mis propios ojos. Créeme o no, pero no tienes nada que perder, y todo que ganar."
La chica inmediatamente se puso de pie, y, durante un segundo, el Sr. Lopez creyó que iba a rechazar todo lo que él le acababa de decir. Totalmente decepcionado, inclinó los hombros y suspiró.
"¿Al otro lado del país, Guadalajara, usted dice?" Consultó Dulce con una esperanzada sonrisa. No sabía porqué, pero sintió que debía seguir al anciano. Si lo que él dijo fuese verdad y había ángeles, entonces Anahi se mejoraría - y eso era todo lo que le importaba en esos momentos.
"Sí, ¿Por qué?" Preguntó con una encontrada anticipación
"¿Cómo sabré si encontré uno o no?
"Lo sabrás."
"Bien tomaré sus palabras.
Tiene razón, Annie va a morir aquí de todas formas si no hago nada. Entonces la llevaré conmigo y buscaremos ángeles en Guadalajara. Manejando no es la mejor manera, pero tres meses es un MONTÓN de tiempo para ir del DF a Guadalajara.
" El tiempo también es precioso y no puedo gastarlo, entonces, me marcho."
“¿Cuándo?”
"Esta noche"
"Bien por ti, Dulce, estoy seguro que encontrarás un ángel allí. Y cuando lo hagas, finalmente podrás conseguir que aquel deseo se cumpla."
"Gracias, Sr. Lopez." Agregó la chica con una sonrisa apreciativa, y un corazón aún más agradecido.
Dulce en ése instante tiró lejos sus premoniciones de adulta y el cinismo para volver a su búsqueda de niñez: para buscar ángeles.
Dulce sacudió suavemente a Anahi, esperando despertarla, aunque a la muchacha no le agradara obligarla. Lánguidamente, ella rodó hasta el otro lado de la cama, dándole la espalda a Dulce.
"Annie, ¡Levántate!" Le ordenó Dulce, sacudiendo a la chica una vez más.
"¿Qué ocurre?" Preguntó ella un poco atontada con un ojo abierto cuando giró la cabeza hacia su mejor amiga.
"Nos vamos a Guadalajara, ¡Y nos vamos ahora! No hay trabajadores del hospital alrededor a estas horas de la noche, así que es perfecto.” Informó la pequeña, mientras le quitaba la manta a Anahi.
"¡¿Qué?! ¡¿Para qué?!"
"Para buscar ángeles, tonta." Respondió Dulce mientras juguetonamente la golpeaba en la cabeza.
"Ahora, ¿Puedes andar o quieres que te lleve hasta mi auto?"

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:51 pm

CAPITULO 2 – DE VIAJE POR LA CARRETERA
...Dar ese primer paso siempre es lo más difícil y requiere la mayor fe, pero lo tienes que tomar antes de poder viajar grandes distancias...
“¿Realmente vamos, verdad?" Preguntó Anahi mientras veía las rayas de luces que pasaban por su lado de la ventana. Era una noche clara y la carretera estaba extraordinariamente vacía. Puntos brillantes de luz se hallaban salpicados a través del oscuro cielo color zafiro - estrellas que hacían un rastro de humilde lujo. Ilustrando la visión celestial donde las nubes oscuras se agarraban a la troposfera como velcro. Anahi abrió ligeramente la ventana y respiró la esencia de la ilimitada noche.
"¿Hacia Guadalajara?" Preguntó retóricamente Dulce, con los ojos fijos en la carretera, "Si, realmente vamos."
Con una expresión desconcertada, Anahi miró a su mejor amiga y le dijo, "¿Por qué...? Quiero decir, sé que estamos buscando ángeles... pero, ¿Por qué la repentina urgencia? ¿Por qué Guadalajara? ¿Y por qué ahora, después de tantos años de abandonar esa idea?
"Vi al Sr. Lopez-"
"¿El Sr. Lopez? ¿Viste al Sr. Lopez?" Cortó la chica, con los ojos abiertos por la sorpresa hasta que poco a poco se inclinaron hacia abajo, una vez que dulces recuerdos comenzaron a gotear en su mente. "Dios mío, se siente como si fuera sólo ayer cuando estábamos traspasando su patio trasero." Comentó Anahi antes de seguirlo con una cálida y suave risa, "¿Cómo está?"
Exhalando un suspiro que lo decía todo, la chica volvió a mirar a Anahi por un breve segundo antes de dirigir sus ojos a la carretera. "Me dijo que hay ángeles en Guadalajara. Al principio pensé que estaba loco, pero había algo en sus ojos que me dijo lo contrario. Puedes pensar que estoy loca, pero le creo.”
Anahi resopló en respuesta a sus palabras. Sacudiendo la cabeza ligeramente, respondió: "Siempre he pensado que estas loca, Dul. Y no, no es porque crees que hay ángeles... Sólo pienso que estas loca en general, pero eso es lo que me gusta de ti."
Dulce le dirigió una sonrisa que mostraba todos los sentimientos que figuraban en su corazón. Sentimientos de aceptación, gratitud, esperanza y amor. "¿Qué te parece Annie, tú y yo, haciendo nuestra última búsqueda juntas?"
"¿Última, huh? Supongo que esto realmente es..." La enferma respondió con una sonrisa, recordando, "Nuestra última oportunidad de encontrar ángeles."
"Piensa en ello como una excursión, una travesía, una aventura."
Anahi de dieciocho años de edad estaba de pie detrás de un panel de varias personas, todos vestidos completamente de negro, mirando abajo hacia una placa de hormigón grabado. Las palabras escritas en la piedra eran las iniciales de la abuela de Anahi: Maria Puente. A diferencia de las películas, el cielo no estaba llorando con ella, y la tristeza no se cernía sobre la ceremonia. No, era como cualquier otro día típico de primavera. Los pájaros cantaban su canción de la mañana, las flores florecían en pleno resplandor y el viento le susurraba palabras de renovación.
"Annie, ¿estás bien?" Le preguntó Dulce detrás de ella mientras posaba una mano gentilmente en su hombro. Tenía una mirada sentimental, perfectamente mostrando su corazón dolorido por la pobre chica que ahora no tenía a nadie más que ella.
"Si, Dul, estaré bien." Respondió débilmente Anahi antes de envolver sus brazos alrededor de su mejor amiga mientras buscaba algún tipo de consuelo y fortaleza junto con la calidez radiante que ella le daba. "... Tú sabes, ella es la única familia que tengo, y ahora que se fue..." Incapaz de contener su profundo pesar por la pérdida de su abuela, dejó salir todo en lágrimas.
"Eso no es cierto, me tienes a mi" La chica más pequeña la tranquilizo mientras acariciaba a su mejor amiga en la espalda para consolarla. "Y mi familia siempre te ha amado, también los tienes a ellos."
"Lo sé... aunque, ella se ha ido y-"
"No debes preocuparte por ella. Ella está en un lugar mejor. Consiguió volver a empezar, tener un nuevo viaje, una nueva aventura. La abuela Puente acaba de comenzar una travesía muy larga en alguna parte, y ella... ella no puede volver porque el viaje no le permite darse la vuelta. Estoy segura de que te extraña, pero esta es una nueva aventura para ella. ¿Qué pasaría si ella te escucha ahora mismo, no te sientes mal? Queriendo detenerla en su nueva aventura, sólo estas siendo una alegría de matar."Dijo Dulce, siguiéndolo con una sonrisa. Esperaba que con su pequeña broma levantaría el espíritu quebrantado de la chica.
Anahi dejó escapar una risita silenciosa. "Supongo que tienes razón. Esto es sólo una nueva aventura para ella."
"Tengo razón. Y nosotras tenemos nuestra propia aventura y búsqueda que completar aquí también. Así que vamos a desearle suerte a la abuela Puente en su nueva aventura, y, a su vez, ella nos va a desear suerte en lo nuestro.”
"Bueno, no tenemos nada que perder. Me estoy muriendo de todos modos y mientras esté con mi Dul, estoy dispuesta a todo." Intervino Anahi con una brillante sonrisa que complementó a la noche estrellada. Mirando por el espejo retrovisor, la chica preguntó, "¿Pero el hospital no se va a enfadar porque nos fuimos?"
"Por supuesto."
"También robamos uno de los tanques de oxígeno portátiles, y por no hablar de la silla de ruedas y también algunos analgésicos."
"Los pagaré después. Una vez que te mejores volveré a ese trabajo que dejé-"
"No tienes que dejar tu trabajo por mí", interrumpió Anahi bruscamente.
"Lo sé, pero las prioridades cambian cuando se tiene una mejor amiga que tiene leucemia terminal. No quiero perder mi tiempo trabajando cuando podría estar contigo. Además, has heredado una gran cantidad de dinero para pagar las facturas del hospital, así que no hay necesidad de estar trabajando."
"Deja de aprovecharte del dinero de mi abuela", bromeó alegremente Anahi "Si ella supiese de esto, puede que quiera acabar con su viaje y perseguirte por el resto de tu vida."
" Dulce le sacó la lengua de inmediato respondió con un "Tu abuela me ama, pero ese no es el punto. He ahorrado el dinero suficiente para seguir adelante por tres meses, muchas gracias. Tu eres la que se aprovecha aquí, no yo ."
"Se me permite desde que SOY su nieta, y creo que ella me dejará teniendo en cuenta que no puedo trabajar debido a mi condición."
"Excusas, excusas", respondió ella de forma boyante, lo que le valió un puñetazo en el hombro por parte de su mejor amiga. "Pero seriamente, Annie, no te lo pregunté antes pero te lo preguntaré ahora, ¿Estás lista para el viaje? Quiero decir, ¿Puede tu cuerpo con ello?"
"Por supuesto. Caminé hasta tu auto, ¿No es así?" Contestó la chica enferma con un tono de confianza.
"Sólo prométeme que no te rendiras hasta que terminemos nuestra búsqueda." Habló Dulce con austeridad, y Anahi sabía lo que ella quería decir con no 'rendirse'. Su mejor amiga le estaba pidiendo la promesa de que no moriría antes de llegar a Guadalajara y encontrar a un ángel.
Asintió con una sonrisa alentadora. "Lo prometo."

"¿Ya llegamos?" Preguntó Anahi con impaciencia, antes de cruzar sus brazos y apoyar la cabeza contra la ventana de vidrio. El camino que estaba por delante se veía oscuro, ya que Dulce había tomado un camino de grava que no se guiaba por las luces de la calle. Estaban fuera del DF y ya llevaban cerca de tres horas de viaje en la espalda. Anahi se removió de su asiento para encontrar una posición cómoda antes de mirar a Dulce, esperando su respuesta.
La pequeña se echó a reír mientras sacudía la cabeza. "Guadalajara está al otro lado de México, nos llevará algo más de varias horas llegar allí. Y además, ¿No te gustaba viajar de noche en auto?"
"Sí, sólo que esto es demasiado, mi trasero se está volviendo insensible" Se quejó Anahi con un puchero.
***"Wheeeeeeeee" Aplaudió Anahi, con la cabeza fuera de la ventana del coche de Dulce mientras dejaba que el viento cepillara su rostro y dejara volar su negro cabello. Al mismo tiempo respiraba el eufórico aroma de la fría noche, la chica sacó los brazos y cerró los ojos. Se sentía como si estuviera volando, volando a un lugar sin ningún tipo de dolor, sin enfermedad, sin llanto. Anahi amaba los viajes largos por la noche, y cuando se enteró de que su mejor amiga había adquirido su licencia de conducir y un vehículo, la chica le había rogado sin cesar que la llevara a dar un paseo.
"¡Annie, siéntate correctamente!" Ordenó Dulce detrás del volante, "Vas a coger un resfriado y yo voy a perder mi licencia."
"Oh, por favor, Dul, sólo tienes diecinueve años, todavía tienes un montón de tiempo para adquirirla de nuevo si la pierdes." Respondió ella con frialdad.
"Tu doctor dijo que deberías ser más cuidadosa ahora que tu quimioterapia comienza la semana que viene." Expresó ella mientras agarraba el dobladillo de la camisa de su mejor amiga y la arrastraba rápidamente al interior del coche.
"Si, pero mi doctor también dijo que tengo que empezar a vivir un poco también. La vida es el mayor recurso después de todo. ¿Qué hay de contrarrestar la tristeza sino con alegría? ¿La desesperación sino con la esperanza? ¿Y la duda sino con la fe? Lo mismo ocurre con la muerte, ¿Se puede contrarestrar con otra cosa que no sea la vida? Dame una mordedura gloriosa de vida y voy a morir contenta, creyendo que he cumplido mi edad madura, que vi y sentí todo lo que hay para ver y sentir."
Con un tono irritado, Dulce la sermoneó "Bueno ¿Y yo? ¿Eh? ¿Vas a estar contenta sabiendo que has dejado a tu mejor amiga aquí sola?"
"Voy a esperarte, ¡Dul! No voy a ser como la abuela Puente comenzando sola otra aventura. Te voy a esperar, y entonces podremos comenzar un nuevo viaje, encontraremos otra misión para completar y tendremos una excursión que nos tomara mucho tiempo juntas. Dado que voy a ser un ángel cuando muera, no hace falta ir a esa aventura al igual que otras personas normales. Así que estoy autorizada a esperar."
"Espera, ¿Entonces la abuela Puente no es un ángel?"
"La abuela Puente se fue a una larga excursión, ¿Recuerdas? Así que por supuesto que no es un ángel, porque los ángeles no van a esa aventura, ellos se quedan. Además, Dios elige a sólo unos pocos para ser ángeles una vez que mueren."
"¿Y qué te hace estar tan segura de que vas a ser un ángel?"
"Sólo lo sé", respondió Anahi despreocupadamente con una sonrisa celestial.
"Eres tan egoísta." Bromeó Dulce juguetonamente con una ligera sonrisa "Pero bueno, ¿Qué pasa si tu eres un ángel y yo muero, pero Dios no me convierte en un ángel? ¿Qué pasa entonces? Tendría que ir a esa aventura y tú tendrías que quedarte."
Ella se encogió de hombros "Le pediría a Dios que me corte las alas, así podré ir contigo."
"... Tienes una manera muy extraña de pensar."***
"Sólo tienes que ir a dormir, el tiempo pasará mucho más rápido si lo haces. Voy a intentar encontrar un hotel en el que podamos permanecer por un tiempo al llegar a la siguiente ciudad", dijo Dulce mientras miraba al letrero que indicaba que faltaban 80 kilómetros para llegar a Morelia.
"No tengo sueño." Contestó Anahi con un gruñido y Dulce sólo respondió rodando los ojos. "Vamos a jugar un juego. Jugar juegos puede hacer que el tiempo vaya más rápido. Oh, vamos a jugar 'Veo, veo' "
Ella se rió, "¿Y qué vamos a decir? Veo con mis pequeños ojos algo negro - la noche. Veo con mis pequeños ojos algo gris - el camino. Eso es todo lo que podemos ver tan tarde, Annie."
"Veo con mis pequeños ojos alguien que es una mala jugadora." Agregó Anahi con una risita, "Pero creo que tienes razón, el juego no es divertido cuando no podemos ver nada aquí. Supongo que siempre podemos sólo hablar."
"¿Sobre qué?"
Anahi se encogió de hombros antes de observar por su lado de la ventana. Podía ver las sombras de las onduladas colinas escondidas tras el velo negro de la noche. Tenues jirones de luz que atravesaban el horizonte irradiaban un tranquilo encanto y Anahi no podía dejar de imaginar que eran ángeles voladores. Volviéndose hacia Dulce, respondió con una pregunta "¿Alguna vez has tenido miedo?"
Dulce se burló antes de asentir, "Por supuesto. ¿Recuerdas, Annie? Tengo problemas de ansiedad."
La enferma se echó a reír ante la respuesta de su mejor amiga. "Oh, sí, pero nunca has experimentado ataques de ansiedad cuando estás conmigo."
"¿De verdad? ¿Y cuando te conocí? Sinceramente, creo que tú eres la que desencadenó mi trastorno de ansiedad."
"¿Qué? Eso es imposible."
"Me hiciste llorar." Respondió Dulce con una luminosa sonrisa.
"Si, pero eso fue porque eras una cobarde en ése entonces. Pero en serio, luego de nuestro primer encuentro, luego de hacernos amigas, nunca te he visto experimentar algún ataque de ansiedad."
La chica más alta se encogió de hombros y miró brevemente a Anahi, "Creo que me siento a gusto cuando estoy contigo."
"Soy tu medicamento contra la ansiedad." Agregó Anahi con una sonrisa presuntuosa y una expresión satisfecha.
Dulce desestimó la declaración mofándose burlonamente. "Lo que tú digas, Annie, pero, ¿Qué pasa con la pregunta?”
"No lo sé, es sólo que... No puedo verte asustada. Y no estoy hablando de esos breves vuelos de pánico que te dan cada vez que vemos películas de terror o cuando alguien te sobresalta. Quiero decir, verdadera y profundamente asustada."
Ella negó con la cabeza con una sonrisa solemne. Eso no era cierto. Lo que decía su mejor amiga no era cierto en lo absoluto. Más que nada, Dulce estaba asustada. Y todo lo que necesitó fueron las palabras "Leucemia Terminal" para poner su vida al revés. Eso la hizo encogerse, querer acurrucarse en un rincón y llorar. Por supuesto que ella se veía como una heroína para Anahi, valiente, fuerte y firme, pero ese era sólo un disfraz que llevaba. En realidad, cuando Dulce reflexionó más sobre eso se dio cuenta de que era débil y frágil y Anahi era la firme y valiente. La enferma fue la espada que le dio la seguridad para matar dragones, escalar montañas, desafiar mares tormentosos y buscar milagros sin vergüenza. Dulce sabía que eso era verdad, y necesitaba alguien en quién apoyarse también, pero aprendió a mantenerse de pie porque eso era lo que la gente esperaba. Se obligó a ser fuerte porque era necesario.
Dulce se convirtió en la persona que Anahi necesitaba que fuera.
"Duerme, te despertaré cuando llegemos a Morelia", murmuró con una cálida sonrisa.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:51 pm

CAPITULO 3 – HABIA UNA VEZ
"... Había una vez - Son historias que empiezan con esas cuatro palabras que a menudo se oyen cuando somos niños pequeños. Fábulas de indescriptible esplendor sobre caballeros que salvan princesas, gente inevitablemente enamorándose, o buscando un gran tesoro en una ciudad perdida. Es un hecho que todo terminaría felizmente. Así que, como todas y cada una de nuestras vidas es un gran relato, a menudo me pregunto: Si la primera cosa que mi madre me dijo tras dar a luz fue "Había una vez", ¿Entonces podría tener un final de un cuento de hadas también...?"
Dulce miró con precaución a través de la carretera antes de levantar el capó de su coche.
La brisa de medianoche era escalofriante, provocando que ella se arrimara profundamente dentro del su delgada chaqueta. Acomodándose el flequillo que había caído sobre sus ojos, la chica distraidamente escaneó el motor del vehículo. No tenía idea de porqué su auto lentamente fue descendiendo de velocidad hasta detenerse justo a punto de llegar a Morelia, y ahora, Dulce estaba fuera tratando de encontrar alguna manera de arreglarlo. Dejando escapar un leve suspiro, se asomó fuera de la metálica pared y miró las ventanas delanteras del coche, donde vio a una adormilada Anahi. Una pequeña sonrisa correteó a través de sus labios inconscientemente mientras miraba a la chica inhalar y exhalar, al igual que un rítmico péndulo. Dulce se consoló y se fascinó por los suaves y apacibles movimientos de la respiración de Anahi.
La chica la miró por un rato antes de volver su atención al motor del coche. Rascándose la parte posterior de la cabeza, intentó encontrar el problema, pero fue en vano. Todas las partes de la maquina se veían igual y ella no estaba lo suficientemente calificada como mecánica para detectar algo que estuviese mal. Un sentimiento de arrepentimiento revoloteó dentro de ella cuando meditó sobre su carencia a la hora de tomar decisiones cuando optó por comprar un vehículo. Pensando que podría ahorrar comprando un auto usado, había comprado el vehículo de su primo sin pensar en su condición. Ahora, llevaba tres o más horas en la carretera y ella y Anahi habían quedado sin transporte.
Dulce cerró el capó del vehículo con una expresión de gravedad y comenzó a caminar hacia atrás y adelante. Empezó a pensar en varias cosas que podría hacer para salir de aquel lío, y claro que le podría haber pedido ayuda a Anahi, pero la chica no quería despertarla de su sueño. Luego de unos minutos de reflexión, Dulce se rindió y se dejó caer sobre el frío asfalto de la calle con la espalda apoyada contra la puerta lateral de su coche. Estaban tan cerca de Morelia, sólo unas millas más y hubieran estado allí. Pero la vida, como siempre, le encantaba jugar con la gente; muestra la ruta del mapa donde ir, pero oculta la información de que siempre va a haber un obstáculo en el camino.
¿Alguien se ha preguntado por qué la gente siempre habla de ver la luz al final del túnel pero nunca hablan de si realmente llegaron a ella?
Dulce pensó sobre eso por un momento y otra pregunta de pronto apareció: ¿Por qué siempre, cada vez que estaba cerca de conseguir algo, nunca podía alcanzarlo?
***Anahi y Dulce montaban una rueda de la fortuna que pasaba por alto del distante horizonte. Salpicaduras de oro refinado cubrieron el suelo, pintando todo en sepia. Por encima de ellas, una larga mano de oscuro zafiro lentamente se arrastró desde el este, corriendo muy lentamente hasta que la noche reclamó por fin el día. Dulce le había prometido a su mejor amiga que iban a ir a un parque de diversiones una vez que se sintiera mejor de su primera sesión de quimioterapia. Como siempre, Anahi era una luchadora y en dos semanas y medio ya fue capaz de ir. Con un feliz grito, Anahi levantó sus manos en el aire mientras ellas ascendían lentamente sobre la cima de la rueda de la fortuna.
Dulce miró a la chica cuyo cabello estaba comenzando a ponerse fino por la terapia, aún así, para ella, Anahi seguía siendo tan hermosa cómo siempre. Con una sonrisa divertida, Dulce imitó a su mejor amiga cuando ésta gritó como una loca en el aire nocturno. El frío y fuerte viento se apoderó de ellas, abrazando a ambas con sus escalofriantes brazos. Automáticamente, Dulce se sacó su chaqueta y se la colocó a Anahi.
"Dul, yo ya tengo una chaqueta", intervino la chica con una expresión divertida.
"Más vale prevenir que curar", Respondió ella con simplicidad mientras le subía la cremallera del abrigo.
Ahora estaban descendiendo de nuevo y Anahi no pudo evitar dejar escapar un suspiro de decepción. El viaje había terminado y la chica enferma no quería bajar todavía. Agarrando el dobladillo de la camisa de Dulce, arrastró a su mejor amiga de vuelta al asiento y le preguntó con un puchero en los labios "¿Otra vez?"
"Deberíamos comenzar a regresar." Explicó ella con una expresión de disculpa, "Mírate, ya estás agotada."
"No, no lo estoy." Se defendió Anahi, pero el bostezo que siguió después dijo lo contrario.
Dulce se echó a reír suavemente. "Ves-"
"Sólo una más, entonces podremos ir a casa."
"No."
"¿Por favor?" Anahi suplicó con una expresión parecida a la de un cachorro.
Dulce suspiró, "Esta bien, pero sólo una vez más y luego nos vamos." Volviendo a sentarse, le dijo al operador de la rueda de la fortuna que les gustaría ir de nuevo y el hombre delgado asintió. El viaje comenzó una vez más, poco a poco subiendo de nuevo a la cima del gran círculo. Esta vez, sin embargo, Anahi no levantó sus manos hacia el cielo nocturno cómo una lunática salvaje, no, esta vez alcanzó las manos de Dulce y firmemente las sostuvo.
"Mis manos están frías, Dul." Razonó con una cálida sonrisa.
Sus dedos parecían encajar juntos de la manera correcta - sin esfuerzo, entrelazados, cómo una cerradura o las piezas que conforman un rompecabezas; complementos perfectos. Dulce sonrió cuando Anahi se apoyó en su hombro, las dos no dijeron nada mientras veían cómo el sol se hundía en el horizonte de la sobresaliente llanura.
Maravilladas por la inmensidad de todo esto, dejaron que los céfiros melifluos cepillaran su piel y suavemente su descuidado cabello. Estaban descendiendo de nuevo, la rueda de la fortuna preparaba la segunda y última ronda una vez más en la parte superior del círculo. Bajando al punto más bajo de la vuelta, las dos chicas comenzaron a ascender por última vez.
Dulce miró a la chica quién seguía apoyada en su hombro antes de centrar su atención nuevamente a la vista que tenía delante. No supo cómo inició todo, o cuando gradualmente fue construido, pero las palabras comenzaron a derramarse de sus labios sin desearlo. Los sentimientos enterrados profundamente dentro de ella y lentamente acumulados, en ese momento comenzaron a filtrarse y Dulce no pudo hacer nada para detenerlos.
"Anahi." Comenzó, "A veces no hay cantidad de palabras suficientemente buenas para decir lo que realmente necesito decir. A veces, las mejores palabras son las que no dicen nada. Sin embargo no puedo evitar decirte esto ahora, aunque sé que estas palabras no son suficientes para decirte lo que realmente siento. Pero lo intentaré de todos modos." Dulce tomó una respiración profunda y derramó todo lo que ella había mantenido oculto durante los últimos tres años en palabras.
"Así que... uhhh...", comenzó a preguntarse cómo empezar, y decidió hacerlo con algo que se ajustaba a su naturaleza: "Había una vez, una niña que se encontró un ángel. Y el ángel la hizo llorar mucho al principio, pero sin embargo, las dos se hicieron mejores amigas. Amigas cercanas, las mejores de las mejores amigas. Y la niña que solía tener problemas de ansiedad ya no los tenía cuando estaba con el burbujeante ángel. Su risa y su sonrisa eran divinas, era un rompecabezas que la chica estaba más que dispuesta a tratar de resolver por el resto de su vida. El ángel enviado del cielo era un regalo de Dios para la muchacha. La apreciaba con todo su corazón, porque el ángel podía convertir suciedad en diamantes, el agua en zafiro pulido y piedras en oro con sólo una sonrisa. A la luz del sol, el ángel brillaba y en la más oscuras de las noches era un radiante faro. La chica no pudo evitar enamorarse. Pero el regalo de Dios era sólo temporal y pronto la haría volver a casa, porque nada celestial puede vivir en la tierra por mucho tiempo. Sabiendo eso, la chica que creció junto al ángel no le contó acerca de sus crecientes sentimientos - hasta ahora."
Ahora estaban descendiendo lentamente, y Dulce miraba hacia delante mientras continuaba, "Anahi, no necesito buscar más ese ángel, porque siempre has sido tú. Así que, por favor, haz que mi deseo se haga realidad y sigue luchando. Dijiste que te cortarías las alas por mí, así que haz eso y de esa forma Dios no te tendrá que llevar a casa. El amor es egoísta y lo admito, soy egoísta al no querer dejarte ir, porque ahora voy a decirlo: "Anahi, TE AMO."
El viaje terminó y Anahi quién estaba apoyada en su hombro no se movió ni dijo nada. Dulce la observó con una expectación cada vez mayor hasta que su bien-hecha declaración se derrumbó al notar los suaves ronquidos de su mejor amiga. No pudo evitar sacudir la cabeza y reír con diversión mientras miraba a la dormida chica.
Tal vez esto era para mejor.***
Y así fue. Poner sus sentimientos en la ecuación ahora sería demasiado difícil, demasiado complicado y una carga para la enferma. Antes de la conversación con el Sr. Lopez, Dulce estaba aterrada de que no hubieran más ángeles a excepción de Anahi. Y el oír que ella tenía leucemia terminal no hizo más que afirmar la teoría que había inventado hace un tiempo: El ángel enfermo no podía concederle el deseo, porque ella no encontró a Anahi, Anahi la encontró a ella - y así no es como el deseo funciona. Dulce tenía que encontrar un ángel, y no al revés.
Con un suspiro derrotado, Dulce volteó la cabeza hacia la derecha y observó el oscuro horizonte con los ojos vidriosos. No podía ver nada en absoluto, excepto los mechones débiles de luz que las estrellas arriba iluminaban a través de la extensión de ónice de tierra detrás de donde se encontraba. El agotamiento lentamente se deslizó dentro de su cuerpo, la brisa fría le cantó una serenata con la tenue y dulce canción de la noche al mismo tiempo en que las hojas de hierba que cubrían la colina redondeada hacia la derecha le susurraban suaves palabras en un idioma desconocido.
Con los párpados pesados, poco a poco cerró los ojos hasta que un rayo de luz dorada parpadeó en su visión. Haciendo una mueca por el brillo de la luz, Dulce dejó que sus ojos se adaptaran a la luz cada vez mayor. Una vez que lo hizo, la chica se concentró en la fuente de la iluminación y se encontró con un coche que estaba reduciendo la velocidad, deteniéndose completamente al llegar donde estaba. Las ventanas de adelante se abrieron y revelaron una delgada figura. Instintivamente, Dulce se levantó y se acercó a mirar a una chica, quién tenía el cabello corto el cual complementaba sus femeninos rasgos.
"Parece que estás atrapada." Comenzó ella con una suave risita antes de fijar la vista en el vehículo de Dulce. "¿Necesitas ayuda?"
Con la boca abierta de par en par, la chica intentó responder a la pregunta, pero nada salió de su boca. La alta dejó la pregunta en el aire antes de abrir la puerta de su coche y dirigirse hacia el capó del vehículo de Dulce. Al levantar la hoja de metal, observó el motor mientras se rasguñaba la barbilla con los dedos. "Me parece que tu caja de cambios se rompió." Empezó de nuevo, "No soy mecánica, sin embargo mi hermano lo es... así que sé algo respecto a las cosas relacionadas con los automóviles." La chica lo siguió con una risa y Dulce comenzó a caminar a su lado con expresión perpleja.
"Lo siento pero, ¿Quién eres?" Preguntó de manera cautelosa.
"Oh, mi error. Maite siempre me dice que debo dejar de asumir que todo el mundo es mi amigo." Intervino caprichosamente la chica alta. "Soy Sofia, un placer conocerte."
" Dulce "
"Hola, Dulce. Y pues, cómo te estaba diciendo, creo que tu caja de cambios se rompió. Podría llamar a mi hermano para remolcar tu coche a su casa para que lo arregle, pero tendrás que esperar hasta mañana por el vehículo. ¿Tienes algún lugar para quedarte por la noche?" Sofia preguntó con una amistosa sonrisa y Dulce no estaba segura si debía confiar en todo lo que la chica le decía. Cómo si leyera su mente, Sofia se rió y dijo "No te preocupes, no soy una mala persona o algo así. Mira." le mostró ambas manos a Dulce, "No hay gancho. Sólo el deseo de ayudar a alguien que parece que necesita ayuda."
En ese instante, la puerta del copiloto del coche se abrió y una aturdida Anahi salió.
Rascándose los ojos, se encamino a su manera hasta donde las dos chicas se encontraban. Dulce pudo ver el agotamiento en su rostro y no quiso nada más que cubrirla con una manta caliente y dejarla dormir, envuelta en sus brazos. Dejando escapar un bostezo cansado, Anahi preguntó "¿Qué ocurre, Dul?"
Dulce caminó hacia ella y le frotó suavemente la espalda para consolarla, "Nuestro coche se rompió, y esta amable dama por aquí me está ayudando a tratar de arreglarlo."
"Sofia." Interrumpió la chica alta con una sonrisa alegre.
Anahi sonrió angelicalmente, demostrando sin obstáculos ése pequeño gesto. "Mucho gusto, gracias por tu ayuda." Se volvió hasta el capó del coche y lo quedó mirando antes de cambiar su mirada de nuevo a Dulce, "¿Qué vamos a hacer ahora? No es como si pudieramos caminar hacia Morelia"
"No estoy segura, pero Sofia dijo que la caja de cambios se rompió y que ella tiene un hermano que lo puede reparar por nosotras."
Su mejor amiga asintió a eso, y le hizo otra pregunta, "¿Porqué no me despertaste?"
"No quería arruinar tu descanso de belleza”, bromeó Dulce antes de seguirlo con una ligera sonrisa, aunque a Anahi no le resultó gracioso.
"Aún así, deberías haberme despertado", advirtió ella mientras cruzaba sus brazos.
Sofia tosió, provocando que las dos chicas centraran su atención de nuevo en ella. "Voy a llamar a mi hermano ahora para que él pueda remolcar su coche a casa. ¿Hablaron algo sobre Morelia? Yo vivo en Morelia, las puedo dejar en cualquier lugar donde tengan planeando quedarse si quieren."
"No queremos ser una molestia para ti”, dijo Dulce. En parte quería aceptar la perfecta oferta inmediatamente, pero también dudaba sobre hacer un viaje con una completa desconocida. Anahi, por otro lado, aplaudió y le dedicó a Sofia una sonrisa radiante. Su mejor amiga era demasiado confiada.
"Sería genial, muchas gracias. Nos podrías dejar en algún hotel cerca de Morelia." Dijo Anahi con entusiasmo.
"Oh, no es ninguna molestia. De hecho, les tengo que dar las gracias a ustedes. Salí de la ciudad por unos días; algo relacionado con el trabajo y ya estoy llegando tarde a casa. Mi esposa, Maite, me va a matar una vez que regrese. Pero ya tengo una excusa por llegar tarde, probablemente saldré del apuro esta vez." Informó siguiéndolo con una carcajada. "Ahora, si me disculpan, llamaré a mi hermano." dijo la chica alta antes de sacar su celular del bolsillo y marcar un número.
Dulce se volvió a Anahi, quién miraba con los ojos sin rumbo la zona donde se encontraban. Susurrando le preguntó "¿Qué pasa si esto es una estafa?"
"¿Qué quieres decir?" Le preguntó su mejor amiga en el mismo tono bajo.
"Quiero decir, ¿Qué pasa si no conseguimos nuestro coche nuevamente? ¿Y si todo esto es parte de su plan para obtener dinero extra a partir de las piezas de nuestro automóvil? Ya sabes, lo he visto antes en las películas."
Anahi miró brevemente a Sofia, quién estaba muy ocupada charlando. Volviendo su atención hacia Dulce, respondió "Se ve agradable, no creo que ella podría hacernos eso. Además le pediremos la tarjeta de trabajo a su hermano, entonces podremos contactarlo." "¿Y si nos da un número falso?"
"Entonces tendremos que vivir con eso. No es como si tuvieramos otra opción ahora."
"Pero-"
Dulce fue interrumpida por una palmadita en su hombro. Saltando un poco por el toque, giró la cabeza hacia Sofia, quién había terminado con su conversación telefónica. Lucía una mirada de incredulidad en su rostro, sus labios estaban pintorescamente inclinados hacia un lado mientras que sus cejas estaban arrugadas.
"Es... no es lo que-" Dulce trató de razonar, pero fue interrumpida por un suave gesto de mano por parte de la chica alta.
"Mi esposa llamó después de que terminé de convencer a mi hermano para que arreglara tu auto. Le dije que las iba a dejar a ustedes en algún hotel, pero ella no quería nada de eso. La amo un montón, pero es un poco exigente y no le pude decir que no porque, sinceramente, a veces me da miedo. De todas formas, Maite quiere que pasen la noche en nuestra casa. Ella nació en una familia acogedora y sería como una bofetada en la cara dejar que ustedes gasten dinero en alguna habitación de hotel cuando se pueden quedar en nuestra casa de forma gratuita. Tenemos una habitación, así que no es como si nos fuéramos a tomar muchas molestias por el espacio.
"Bueno, bueno, supongo que eso sería pedirles mucho", Dulce respondió con una risita nerviosa y Anahi instantáneamente se inclinó a su oído para susurrarle algo.
"Si nos quedamos en su casa, podremos estar seguras de que no nos roban el coche."
"Quiero decir ¿En serio? ¿Harías eso por nosotras? Gracias." La chica más baja evitó su respuesta anterior. Volviéndose a Anahi, bromeó en medio de un susurro para que la otra chica no pudiera oírla, "Si resultan ser asesinas en serie, por lo menos moriremos juntas."..
Sofia y Maite eran de esas raras personas que cuando se le pide un vaso de agua, darían una botella del mejor vino en su lugar. Muy amistosas por naturaleza, abrían sus puertas fácilmente a cualquiera que preguntara, sin pensar en las posibles consecuencias. Personas raramente existentes en el mundo moderno, poseedoras de un corazón de oro y todo aquel que conocen se enriquecen con su desbordante amabilidad. Aunque Dulce y Anahi no lo sabían aún, era en realidad una suerte haber sido encontradas por Sofia en lugar de otra.
"No es ningún problema en lo absoluto", dijo al chica alta con una sonrisa sincera "Supongo que tendremos que esperar a mi hermano y entonces todos podremos ir a casa. Espero que tengan hambre, mi esposa ordenó pizza."

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:51 pm

CAPITULO 4 – A LA ORILLA DEL AGUA
"Las personas son como ventanas de cristal. Brillan y brillan cuando el sol está afuera, pero cuando la oscuridad se establece, su verdadera belleza se revela sólo si hay una luz desde dentro." - Elisabeth Kubler-Ross
*** Cálidos céfiros pasaron junto a las dos niñas soplando el encaje de seda de Dulce lejos de su cara y convirtiéndolo en un remolino de espirales pequeños junto a la brisa de septiembre. Se encontraban en una redondeada colina que se dirigía al río Han. El sol estaba alto en el cielo y se reflejaba a través de la superficie del agua haciendo que el calor del día brillara como las estrellas. El olor a musgo y a suciedad se aferró en el aire, mientras que el sonido del alborotado viento y de las aves que graznaban ocasionalmente rompían el silencio frágil que las rodeaba. Dulce se quedó felizmente observando a la cometa que se cernía sobre ella - un punto rojo que manchaba el claro cielo azul celeste. Sosteniendo la cuerda que estaba unida a ella con una mano, la chica utilizó su mano libre para agarrar una bolsa llena de gominolas.
"Deja algo para mi, monstruo de los dulces" se quejó Anahi, quién se sentó junto a la chica más pequeña. Sus brazos se cruzaron debajo de su cabeza de modo que esto asegurara una almohada decente mientras que su cuerpo se desplomaba sobre el suave parche de hierba. Letárgicamente mirando la cometa roja por encima de ella, Anahi dejó escapar un humilde bostezo.
"Bueno, si quieres algo, saca. No te estoy deteniendo y estoy segura de que no te los estoy confiscando." Dulce simplemente respondió antes de seguirlo con una risa suave. Desgarró una gominola por la mitad con sus dientes, la masticó y tragó antes de continuar "Annie, olvidé mi celular y prometí que iba a llamar a mi madre para decirle donde estoy.
Anahi se irguió, sonriendo serenamente mientras miraba el objeto rojo luchando contra los violentos vientos antes de agarrar su dispositivo móvil y dárselo a Dulce.
Con los ojos fijos en el cometa, Anahi se frotó la cabeza y mientras lo hacia, una ola de autocompasión rodó por las orillas de su corazón. Las chicas normales de dieciocho prodigarían su cabello, preocupandose de asuntos triviales en cuanto a cómo peinarlo para el baile de la próxima semana, mientras que Anahi no tuvo la fortuna de sentir lo que todas las chicas de su edad sentían. Ella no podía ir a donde un estilista para que le arreglara el cabello, no podría quejarse por un mal día de cabello, no sería capaz de sentir el viento golpeando su cabello. Algunos podrían decir que tuvo suerte al no ser capaz de preocuparse por cosas tan triviales como el cabello, y eso creía ella... en su mayor parte, pero algunos días, como éste, se sentía fuera de lugar y el monstruo de la autocompasión se abría camino en su corazón.
Anahi esperó a que su mejor amiga hubiese terminado de hablar antes de preguntar, "¿Soy bonita?
Dulce le dirigió una mirada incrédula, con los labios ligeramente curvados hacia arriba, formando una sonrisa insegura. "No.” Respondió simplemente.
Si Anahi no hubiese estado tan consumida por la auto-simpatía habría sabido que se trataba de una broma, pero en lugar de eso la chica asintió seriamente..
"No, tú no eres bonita, eres más que simplemente bonita. Preciosa, impresionante, magnífica, y todos los otros sinónimos que siguen después de eso. Por dentro y por fuera, eres hermosa. No todas las personas bonitas son hermosas, pero todas las personas hermosas son bonitas. Ser bonita es algo que es superficial, pero la belleza es mucho más que eso. No está en la cara, está en el corazón. Y debido a esto, se irradia hacia fuera llenando cada parte de la persona con la brillantez que hace que la gente mire con asombro. 'Bonita' es hueco, mientras que 'bella' consume y rellena. Y, Anahi, tú tienes un hermoso escrito sobre ti.
" La niña sonrió. Su mejor amiga siempre tenía una manera de hacer que se sintiera mejor.
"¿Por qué lo preguntas?” Consultó Dulce, pero se respondió al ver los ojos brillantes de Anahi y la forma en que ella se acariciaba la cabeza. Con una ligera sonrisa, le acarició la cabeza a su mejor amiga y le dijo "A ver, a ver ¿Quién hizo que el monstruo de la autocompasión te tragara otra vez? - Vamos, incluso te demostraré que la mera apariencia no define la belleza.
Dulce al levantarse del lugar ya estaba tirando la cometa de nuevo hacia ella.
Con una expresión confusa, Anahi preguntó con la cabeza inclinada hacia un lado, "¿Qué quieres decir?
La chica más pequeña ignoró la pregunta y suavemente bromeó "Si pongo dos vasos de plásticos a cada uno de los extremos de la cuerda de la cometa y la dejo volar, ¿Crees que seré capaz de conversar con los ángeles?" Había visto una vez una película durante la clase de historia que se ambientaba en la época en que los teléfonos no existían y había que usar dos tazas pegadas a los extremos de una cuerda para comunicarse con los demás.
Anahi se echó a reír, "Vamos, Dul, deja de ignorar mi pregunta."
Dulce la miró por un breve instante y fue todo el tiempo que necesitó para saber que tenía su mejor amiga en mente. Fue un poco extraño cómo lo pudo asegurar, era cómo si hubiese una telequinesis que sólo trabajaba para ambas. Si el cerebro de cada persona transmite una onda diferente de frecuencia de radio, entonces el de Dulce y el de ella se sintonizaban a la misma.
Con un grito fuerte, escupió "¡No lo harás!"
"Oh, por supuesto que lo haré"
Anahi no tenía porqué conocer los detalles, porque no importaban, todo lo que sabía y le importaba era que iban a ser dos las personas calvas en la fiesta de graduación de la próxima semana.***
Dulce miraba con ojos vidriosos a la cometa roja que se movía en el cielo. Desde el otro lado de la carretera, frente a un parque público había un pequeño niño que se había quedado mirando el objeto volador con los ojos muy abiertos con asombro. Sintiendo una ligera palmadita en el hombro, la chica volvió a la realidad y al instante giró la cabeza hacia su izquierda. Sofia le sonreía alegremente, con el cabello despeinado y una camisa blanca firmada humildemente en varios lugares con manchas de aceite. Después pasar la noche y desayunar en casa de Maite y Sofia, ellas inmediatamente se dirigieron al garaje de su hermano por el vehículo. No le tomó mucho tiempo a Dulce sentirse a gusto con la pareja, en un lapso tan corto de tiempo, Dulce ya las clasificaba como amigas.
"¿Buenas o malas noticias?" Comenzó Sofia.
La chica más pequeña se inclinó hacia un lado y descubrió a Anahi hablando con Maite - parecían estar disfrutando de la conversación. Al ver a su mejor amiga hablando con entusiasmo y sabiendo que ella no había sido capaz de conversar con nadie excepto con ella durante la larga estadía en el hospital provocó que una sonrisa se deslizara en sus labios. Volviendo a mirar a Sofia, respondió, "Buenas noticias."
"Convencí a Sergio, mi hermano para que no les cobrara por arreglar el coche. Las malas noticias, sin embargo, es que tienen que esperar hasta mañana por la tarde, ya que no tiene un repuesto aquí en el garaje. Sergio llamó al lugar más cercano que tiene y le dijeron que se lo enviarían mañana temprano. Supongo que tendrán que quedarse en nuestro hogar otra noche. Lo siento."
"Sofia, eso ya es mucho pedir. Ya nos dejaste quedarnos por la noche y nos diste de comer. Por lo menos déjame compensarte y pagar por la pieza de repuesto. Además, estoy segura de que Anahi y yo podremos encontrar un hotel para alojarnos por esta noche." La chica más alta se mofó e hizo un gesto cómo si la chica hubiese dicho algo absurdo. "El mecánico allí le debe mucho a Sergio, por lo que mi hermano le preguntó si podía tenerlo de forma gratuita - por supuesto que el hombre aceptó. Y cómo te he dicho, incluso si dejo que se alojen en un hotel, Maite me cortaría el cuello... Si no es por ti, hazlo por mí y por mi inocente y perfecto cuello delgado.”
Con un suspiro culpable, Dulce aceptó. "¿Cómo puedo pagarte a ti y a Maite entonces?"
"Es fácil, vamos a tener una reunión familiar el día de hoy a la orilla del lago y nos encantaría que Anahi y tú se unieran."
"Sofia, eso no es-"
"Lo siento, pero esa es la única cosa con la que nos puedes pagar." La chica alta la interumpió con una sonrisa astuta antes de darse la vuelta y dirigirse hacia donde Anahi y Maite se encontraban.
El cielo se tiñó de fascinantes cúmulos que flotaban lentamente a través de la extensión azul del espacio. Rayos de luces doradas provenientes del sol penetraban a través de las nubes blancas y el calor que emitía felicitó a los vientos cálidos que venían desde el oeste. Dulce se sentó en uno de los bancos a la orilla del lago, el sonido de las olas golpeando la consoló y deseó poder quedarse allí para siempre, para formar parte de las rocas en su hazaña, de la meliflua brisa primaveral y de la ruptura de las olas.
"¿Te importa si me siento aquí?" preguntó una voz baja, arrastrando las palabras.
Dulce salió de su trance, y de pronto se dio cuenta de que estuvo mirando a Anahi todo el tiempo en que estuvo sentada. Su mejor amiga estaba ayudando a Maite a defenderse de Sofia, quién se comía toda la barbacoa que se estaba cocinando en una parrilla abierta. Volvió la cabeza hacia la dirección del interrogador, sonrió y asintió con la cabeza.
"Claro, abuelo Perroni"
Él luchó para tomar asiento a su lado y Dulce lo tuvo que ayudar sosteniendo su mano en forma de apoyo. Cuando el abuelo de Maite finalmente se sentó, con los ojos nublados echó un rápido vistazo a su vehículo antes de volver a observar a Anahi, quién estaba jugando al frisbee con la sobrina de Sofia de ocho años de edad.
Dulce no se dio cuenta otra vez de que la estaba mirando.
"Si nos amáramos el uno a otro más agradablemente,
Los cielos serían para siempre azules.
El tiempo revolotearía por la velocidad,
Alas de brillante tono dorado."
Él suavemente cantó con una leve sonrisa antes de dirigir sus cálidos ojos de nuevo hacia ella.
Dulce le dirigió una inquisitiva mirada y él dejó escapar una risa gutural en respuesta a su rostro confundido. "Es un poema que he oído en alguna parte", explicó el abuelo Lee, "y creo que se adapta muy bien a tu relación con Anahi.”
Ahora era su turno de reírse de su respuesta. Sacudiendo la cabeza, le corrigió, "No, no es así-"
"Es todo de esa manera", interrumpió él con la sonrisa del que todo lo sabe, "El tiempo y la experiencia te hace muy perceptible a este tipo de cosas, ya sabes."
"La experiencia, ¿Cómo con Maite y Sofia?" Preguntó ella al mismo tiempo en que deslizaba sus dedos contra la parte áspera del banco de madera.
"Sí, pero no sólo a causa de ellas. He tenido mis acciones de amor también", respondió con sinceridad. "No te conozco demasiado bien, ya que sólo nos hemos conocido hace unas pocas horas atrás, pero me parece que realmente la amas. Deberías decírselo."
"Eso... Eso no es posible." Dulce también respondió con sinceridad.
El abuelo Lee dejó escapar una carcajada, "En mis días, si se amaba a alguien, se le decía. Tan simple cómo eso. El amor en ese entonces era simple, y aún así es simple y siempre será simple - es la gente quién hace que sea complicado."
"Es el mundo que hace que sea complicado, abuelo Perroni."
"Eres tú quién hace el mundo complicado", corrigió con severidad. "Se aprende en la escuela que el mundo es complicado y que siempre será complicado, cuando en realidad no lo es. Se aprende matemáticas en la escuela y se les enseña a ver la complejidad en los números, y a despedir la simplicidad y la elegancia para obtener una solución. Se aprende sociología, la psicología y sólo ven la complejidad en los asuntos humanos, pero ignoran la simplicidad de las necesidades humanas básicas que son la causa fundamental de todo el comportamiento humano. Se aprende ciencia en la escuela y se les enseña a observar el complejo mundo que te rodea, pero están ciegos a la simplicidad y la maravilla de los bloques de construcción básicos de la materia. El amor, como todos los temas, mientras más sabes sobre él, más sencillo lo encuentras, aunque suene irónico."
"Cuando Maite me dijo que se iba a casar con Sofia, fue una enorme sorpresa - es una chica, pero yo ya sabía bien la simplicidad del amor. No tiene ataduras a nada y se encuentra en un mundo completamente diferente en el que nadie puede dictar, no yo, no las personas que se habían negado a su matrimonio, y ciertamente, no a la sociedad con su estúpida forma de ordenar todo, incluyendo el amor, en cajas limpias y ordenadas. No importa a quién, o a qué, el amor sigue siendo amor. Es simplemente... simple."
Dulce se le quedó mirando con un nuevo respeto. ¿Eran todos en la familia de Sofia y Maite tan... celestiales? Seguro que ellos no eran de este infierno llamado "Tierra".
"Gracias, abuelo Perroni" expresó con sinceridad.
Él le dio una palmadita en el hombro y soltó una cautelosa carcajada. "Vamos, creo que la barbacoa desaparecerá si no nos damos prisa, Sofia se lo va a comer todo."
Terminaron de comer y Dulce y Anahi se sentaron, estupefactas y boquiabiertas al ver la cantidad de porciones que Sofia había comido. Era su tercera y seguía gimiendo por el postre que Maite le había prometido hace una hora. La familia de doce personas se habían sentado en tres mesas colocadas una al lado de la otra, comiendo y todo eso mientras disfrutaban de la mutua compañía. La mamá de Sofia había abofeteado a la chica alta en la nuca, haciendo que el maíz que estaba comiendo se deslizara desde sus manos mantecosas hacia el plato.
"Deja de comer tan rápido o te dolerá el estómago", le advirtió su madre.
"Estoy comiendo rápido para así tener el postre que Maite me prometió", explicó ella.
"Lo vas a tener de todas formas si comes lento o rápido." le aseguró Maite mientras le acariciaba la espalda.
"Cerdaaaa", gritó Sergio desde el otro lado de la mesa y la familia entera estalló en un ataque de risa histérica.
La palabra con 'C' era cómo una kriptonita para Sofia, y aunque no la hacía sentirse humillada, por supuesto que la hacia enfurecer. Se levantó con el maíz extendido a medio comer hacia él como una espada y lo amenazó.
"¿Quieres pelea, macho-man?", se burló "Ven aquí"
Su hermano se levantó la nariz con el dedo índice y resopló "Oink Oink Oink"
"Oh, ¡Eso es suficiente!" Escupió Sofia mientras corría al otro lado de la mesa para golpear con su maíz a medio comer el otro maíz que él había tomado hace un momento. Cómo dagas gemelas, se turnaban para golpearlos, mientras que Sergio no podía hacer nada para detenerla ya que estaba riéndose a carcajadas.
Dulce y Anahi observaron divertidas la escena que se desarrollaba ante ellas. Ya habían terminado de comer y ahora tomaban el papel de espectadoras y oyentes dentro del grupo.
"Anahi, me prometiste que iríamos a jugar después de comer", exclamó la sobrina de Sofia en medio de la conmoción mientras tomaba el dobladillo rosa de la camiseta de la muchacha. Tenía un balón de fútbol asegurado entre la cintura y el brazo y le dedicó a Anahi una amplia sonrisa que carecía de uno de sus dos dientes delanteros.
Anahi rió mientras levantaba a la pequeña niña en su regazo.
"¿Es tu nueva mejor amiga?" Le preguntó Dulce bromeando con una mueca en sus labios, "¿Me reemplazaste por ella? Tengo el corazón destrozado."
"Si, ella es mi nueva mejor amiga ahora", dijo Anahi con una risita burlona "Haz sido reemplazada."
"Quince años de amistad por el desagüe. Dime, ¿Qué haz hecho que yo no?" Le preguntó Dulce a la sobrina de Sofia.
"¿Soy más joven?" respondió la niña encogiéndose de hombros.
"Maldición, tú y tu juventud", murmuró ella con el ceño fruncido falsamente para que la niña respondiera con una amplia sonrisa. Saltando del hombro de Anahi, la sobrina de Sofia la tomó de la mano y la llevó fuera del asiento.
"Venga, vamos a jugar"
"Está bien, está bien." Anahi fue obligada al mismo tiempo en que sus ojos se curvaban hacia abajo formando una media-luna.
Dulce vio como la niña de ocho años caminaba unos pocos pasos con Anahi de la mano antes de darle unos suaves codazos a su madre para tener su atención. La Sra. Leal se dio la vuelta y saludó a su hija con una cálida sonrisa.
"¿Qué ocurre, cariño?"
"Mami, ¿Puedo tener una camisa rosada como Annie?"
"Claro que si", respondió la mujer de mediana edad, aunque no sabía por qué su hija le había pedido algo fuera del usual azul. "Vamos a comprar una rosa en algún momento de esta semana, ¿De acuerdo?"
"¿Y puedo también tener el cabello bonito cómo el de ella?" Para una niña de ocho años, el pelo calvo significaba lo mismo que cualquier otro peinado.
"Claro, cariño..."
"Porque quiero ser como ella cuando sea grande", interrumpió la sobrina de Sofia con una sonrisa radiante, y Anahi se quedó sin habla ante la confesión repentina de la niña.
"Mamá, quiero ser tan hermosa cómo ella lo es."
La familia de Maite y Sofia se encontraban ahora en un círculo alrededor de una hoguera que se encontraba a un par de metros de distancia del agua. El sol se había ocultado y la oscuridad de la noche había encerrado el mundo envolviéndolo alrededor mientras la luz del radiante fuego se iba extinguiendo. Las estrellas brillaban como diamantes refinados, dispersos entre el lienzo ennegrecido del cielo. Los pájaros se lanzaban de vez en cuando mientras las adormecidas olas rodantes se mezclaban junto al sonido de la risa y de la charla.
"¿Saben lo que deberíamos hacer?" Comenzó el padre de Sofia, silenciando a todos para que escucharan su sugerencia. Miró las botellas vacías de cerveza que habían bebido antes de recogerlas. "Deberíamos escribir mensajes, ponerlos en las botellas y arrojarlas al lago. Si el viento es bueno y fuerte esta noche, se irán a la deriva y llegarán quién sabe donde, guiadas y llevadas sólo por los oportunos vientos cambiantes. Va a ser emocionante saber que algún día alguien pueda leer lo que escribimos."
Maite aplaudió y asintió con la cabeza, "Gran idea, papá."
Sofia estuvo de acuerdo con su padre y el resto estuvo de acuerdo después.
"Impresionante, vamos a escribir."
"Entonces, ¿Qué escribiste?" Preguntó Dulce, con los ojos fijos en el mensaje en la botella de cerveza de Anahi.
"Lo de siempre, todo lo que está corriendo en mi mente ahora mismo." La chica más alta contestó con una sonrisa y un encogimiento de hombros.
"¿Detalles?"
"El mensaje está lleno de mis esperanzas, mis sueños, mis deseos, mi pasado, mis sentimientos - todo. Y, sin embargo, no está completo." Anahi simplemente respondió con una sonrisa de ojos, sosteniendo la botella como si fuera su propio hijo. "¿Y tú?"
"Lo habitual también." Respondió Dulce con una verdad a medias. La chica quería decir el 'habitual', un mensaje preguntando si el receptor había visto los ángeles que irían a contactarse con ella. Se podría decir que estaba obsesionada con su búsqueda ahora, pero ¿Quién puede culparla cuando su propio ángel se estaba muriendo?
A Dulce sólo le quedaba esperar que Dios enviara la botella a alguien que la pudiera ayudar, al igual que lo hizo con el bebé Moisés en el río Nilo.
"Vamos a tirarlas juntas, Dul", sugirió Anahi y Dulce asintió a eso. Sosteniendo la botella con una mano, la chica bajita contempló el reflejo de espejo de las estrellas en la superficie del agua.
"Miren, es la vida de una persona extendida a través el cielo." Proyectó el Abuelo Perroni, con los dedos apuntando hacia una solitaria estrella fugaz que se elevaba entre las sombras de dos montañas que parecían colinas. Todos se voltearon al mismo tiempo y se sumergieron en un encantamiento ante el espectáculo.
"Abuelo, ¿A qué te refieres?" , Consultó Maite con una expresión confusa antes de lanzar a toda prisa la botella de cerveza que tenía en la mano hacia el centro del lago. El impacto de la colisión del vidrio con el agua rompió la quietud del lago, distorsionando la imagen del reflejo de las estrellas como una ola de calor que se ve camino en el desierto al mirar hacia el horizonte lejano.
"Todos somos como una estrella fugaz. Marcamos el cielo, pero sólo por un breve momento y luego nos vamos. La pregunta que la vida nos pide será ¿Te miras a ti mismo como la quema de basura o algo que la gente pueda desear ser?" Respondió el Abuelo Perroni antes de tirar su botella hacia el lago.
"1" Anahi comenzó la cuenta atrás.
"2" Dulce continuó después.
"3" Las dos gritaron al mismo tiempo, y las dos mejores amigas tiraron su propio mensaje en la botella hacia el lago. Ambas botellas aterrizaron cerca la una de la otra, el envío de ondas difuminó la imagen de espejo de la estrella fugaz que se mostraba en la superficie de lago.
El viento era bueno y fuerte esa noche.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:51 pm

CAPITULO 5 - AHOGO
“Me alegra haber tenido tiempo sólo para reír y cantar una canción, parece que acabara de empezar y antes de darnos cuenta, los tiempos que pasamos juntos ya se han ido.” - Dr. Seuss.
Dulce dejó escapar un fuerte bostezo mientras bajaba un poco mareada las escaleras desde la habitación de invitados. El camino estaba adornado con diversos retratos familiares que colgaban de las paredes. Al mirarlos, le daba la impresión de que Sofia y Maite valoraban mucho a su familia. Sonriendo a los retratos que, a su vez, le devolvían la sonrisa, la pequeña chica se dirigió hacia la cocina. Dulce fue recibida por una cara amistosa de quién estaba sentada en un taburete al lado de un mostrador, y le sorprendió encontrarse con alguien tan tarde.
"Maite, me has asustado" , dijo con una sonrisa.
"¿No puedes dormir?"
"Exacto, sólo venía a buscar un vaso de agua. ¿Tú?" Preguntó Dulce mientras abría un cajón de madera y sacaba una taza de cristal vacía. Al encender el grifo, dejó que la copa se llenara con agua antes de levantarlo hacia sus labios para beber.
"Lo mismo" respondió Maite. Acariciando el taburete a su lado, indicándole a la chica que se sentara. "¿Anahi está dormida?"
"Sí" , respondió Dulce dejándose caer junto a Maite.
"Bien, eso es bueno. De todas formas, siento lo de esta noche. Mi familia puede llegar a ser muy vergonzosa a veces."
Dulce negó profusamente con la cabeza, "No hay necesidad de disculparse. De hecho, Anahi y yo disfrutamos su compañía. Tienes mucha suerte de tenerlos."
“Si" Maite asintió con una amplia sonrisa "Soy muy afortunada."
"Siento un poco de envidia. Parece que tienes una gran vida aquí, sin preocupaciones ni problemas, nada. Eres feliz, ¿Verdad?"
"Muy feliz. Pero sería una mentira decir que no tengo ningún problema." Maite se llevó un dedo a la barbilla, frotándola mientras contemplaba su respuesta, "Se puede ser feliz incluso enfrentando una gran cantidad de pruebas y obstáculos. La felicidad no es la ausencia de problemas." Le dedicó a Dulce una sonrisa de complicidad. "Y tú deberías saber esto."
"¿Debería hacerlo?"
"¿No eres feliz ahora?"
"Por supuesto que soy feliz"
"¿Por qué?"
"Porque Anahi me hace feliz. Nada en el mundo me hace más feliz que ella." Respondió Dulce con simplicidad. Había dejado que las palabras fluyeran con demasiada facilidad y todo había ido a estrellarse contra sus dientes demasiado rápido.
"Entonces, ¿Tú y Anahi deben ser cercanas?" Preguntó Maite.
"Muy cercanas"
"Espero que no te moleste que pregunte, pero... ¿Cómo se siente?" Consultó la chica mientras inclinaba su cabeza ligeramente hacia abajo para mirar el contador de la mesa.
"¿Cómo te sientes?"
"¿Qué se siente ver sufrir a la persona que más amas?"
"No hay palabras para describirlo", respondió honestamente Dulce, porque sabía que no había suficientes palabras para describir todo lo que sentía.
*** Leucemia terminal.
3 Meses.
Eso era lo que había estado sonando en la mente de Dulce durante toda la mañana mientras estaba allí sentada en una silla rosa acolchada al lado de una adolorida chica. Anahi estaba recostada en su cama de hospital, envuelta en blancas sábanas, con la espalda hacia Dulce. La chica más pequeña podía ver la batalla interna que Anahi estaba teniendo en ese momento, podía ver el dolor en sus ojos sin siquiera tener que mirarlos. Su mejor amiga estaba tratando de fingir que estaba bien, aunque sus cortos sollozos de dolor traicionaban sus valientes esfuerzos.
Anahi sólo había ido para otra ronda de quimioterapia ayer; su última quimio no sería capaz de ayudarla ahora.
"Oye, Annie", comenzó Dulce mientras buscaba en el interior de su bolso para sacar una pequeña cámara. "La estaban vendiendo en una tienda de electrónica. Compré una cámara, así que vamos a tomarnos fotos, ¿De acuerdo?"
"¿Dul?" Preguntó la enferma en un susurro.
"¿Sí?"
"¿Sería raro si te dijera que odio tomar fotos?" Preguntó Anahi seguida de una risa ronca. Su risa terminó muy pronto debido a que una oleada de dolor le atravesó el lado derecho de la caja. Hizo una mueca antes de empujarla hacia abajo con sus palmas.
La chica mas alta vio el acto pero decidió ignorarlo. Anahi estaba valientemente tratando de verse 'bien' para Dulce, y por otra parte reconocérselo le haría mucho daño a la muchacha ya afligida.
"En realidad... ahora que lo pienso, nunca te gustó tomar fotos", la chica respondió con un gesto decepcionado. Colocando la cámara nuevamente en el interior de su bolso, miró a Anahi y continuó "La única foto que tengo de ti es la foto de tu graduación, así que pensé que sería bueno que nos tomáramos más fotos recientes juntas." Dulce se detuvo por un segundo y se quedó mirando en silencio a la joven, "Pero está bien si no quieres."
Dulce sólo escuchó el rítmico latir de los monitores ya que la habitación estaba sumida en un aterrador silencio entre las dos.
"No es eso lo que no quiero", explicó Anahi más tarde, "Es porque las imágenes me asustan"
"¿Por qué?"
"Por el pensamiento de ser sólo una fotografía después de que me vaya es aterrador. Porque tarde o temprano, mis fotos serán guardadas en un ático y se olvidarán con el tiempo... hasta desvanecerse, se volverán más claras y borrosas. Las imágenes que solían ser vivas y reales, son ahora no más que fragmentos de lo que solía ser. Al igual que una fotografía de una fotografía."
"Los recuerdos de la gente, incluso los que atesoramos mucho, se desvanecen con tranquila rapidez cómo un florero de rosas en un cristal. Vamos a seguir y seguir con nuestras vidas, sin darnos cuenta de que poco a poco se van marchitando hasta que ya es demasiado tarde, entonces dirigimos nuestros ojos hacia las rosas sólo para encontrar un florero de tallos secos rodeado de pétalos sin vida, los restos de lo que una vez fue. Y, a decir verdad, no estamos sorprendidos por la escena en absoluto. Tiramos las rosas muertas y compramos otras nuevas para reponer en el vaso. Nuevos recuerdos." Respondió Dulce antes de sostener la mano de su mejor amiga, quién se había agarrado a la manta con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos. "Pero yo no me veo olvidando. Los recuerdos que atesoramos, los que comparto contigo, no, no los puedo ver desapareciendo.
Recogieron su mundo en pequeños puñados.
"Todo lo que quiero", comenzó Anahi de nuevo "Es no morir sin nadie a mi lado."
La enferma se llenó los pulmones con aire y dejó que la habitación se consumiera en un atronador silencio por un momento antes de romperlo con su suave voz, "Dul, prométeme ser la última persona que vea antes de convertirme en un ángel."
Había caído la noche y la ventana de la sala que una vez se embelesó de luz ahora era superada por una negrura que llenaba el cristal entero. Ésto emitía un aura solitaria, pero sin oscuridad no es posible ver las estrellas.
"Te lo prometo"
Y Dulce, quién alguna vez había sido una chica que prometió que nunca abandonaría a su ángel mientras viviera, guardó su promesa, no era porque era fría u obstinada. Era porque no podía evitarlo.****
El miedo a la muerte había perseguido a Dulce durante años cómo una piedra atada a su tobillo. Era una carga, pero una carga que no podría soportar dejar ir.
"Lo siento, realmente no hay palabras para describir la sensación. Pero si una palabra se acerca, sería: asfixia. Es como si te estuvieras ahogando en un mar que no tiene superficie. Y rezas que las aguas te lleven, pero no importa cuánto tiempo te quedas ahí, siempre hay un poco de aire dentro de tus pulmones que te impide perder el conocimiento."
"Lo siento", dijo Maite con voz solemnme.
"No es necesario", aseguró Dulce con una sonrisa, "He aprendido a vivir con ello. No lo acepto, pero vivo con ello."
Después de la sincera charla su conversación pronto cambió a una más ligera. Ésto continuó hasta que sintió los párpados demasiado pesados cómo para mantener los ojos abiertos durante más de un minuto.
Dulce y Maite se dieron las buenas noches y se marcharon a sus respectivas camas.
"Gracias chicos, no tienen idea de lo agradecidas que estamos." Dijo Dulce con una cálida sonrisa y con un corazón aún más cálido.
Anahi asintió con la cabeza, y sin decir nada, se tiró encima de Maite en un abrazo de despedida. "Los voy a extrañar mucho"
Ahora estaban en el garaje de Sergio otra vez, y debido a que ya era tarde por la mañana, el calor del sol se estaba poniendo mucho más intenso y la humedad del aire de primavera aumentaba a medida que los segundos pasaban. La chica más pequeña se enjuago el sudor que comenzaba a formarse en su frente.
Sofia asintió y le dio unas palmaditas en el hombro a Dulce. "No es ningún problema en lo absoluto. Estábamos muy felices de poder ayudar."
Después de finalizar el afectuoso abrazo, Maite se volvió para preguntarle a las dos mejores amigas, "Entonces, nuevamente, ¿Hacia dónde se dirigen, chicas?"
"Guadalajara" respondieron ambas al mismo tiempo antes de mirarse con un brillo en los ojos.
"Eso está muy lejos", interrumpió Sergio por detrás de Sofia. Se limpió las manos manchadas con aceite con un pañuelo antes de limpiarse la frente con el mismo. "No creo que tu coche pueda recorrer tanta distancia. Cuando ayer lo revisé por última vez, puedo decirte que ya ha recorrido mucho, más de lo que debería."
"Entonces, ¿Qué crees que debemos hacer?" Cuestionó Dulce con el ceño fruncido. En su cabeza volvía a sentir el arrepentimiento de haber comprado un vehículo de segunda mano.
"Supongo que sobrevivirá un poco más de cincuenta kilómetros antes de que se muera. Así que la mejor opción que tienes para ir a Guadalajara es ir a Michoacán, tomar un tren bala allí hacia Apatzingán y luego rentar un coche de alquiler para viajar a Zamora, donde hay un servicio de buses que van hacia Guadalajara.
La chica alta miró a Anahi, cuya expresión era la de aceptación. "No hay nada que podamos hacer al respecto, ¿Verdad?" Consoló la más baja de las dos, "Nos tendremos que conformar con eso.
" Con un suspiro decepcionado, Dulce asintió, "Gracias Sergio."
"No hay problema"
"Bien, si alguna vez vuelven Morelia, asegúrense de llamarnos", dijo Maite detrás de su cuñado. "Ya saben nuestro número."
"Claro que lo haremos", dijo Anahi con una sonrisa.
"¿Prometen venir a visitarnos otra vez?" Consultó Sofia eufóricamente.
"Lo intentaremos" - fue todo lo que dijo Dulce.
Se despidieron de la pareja y de Sergio antes de salir del garaje con el coche reparado.
Fue un adiós agridulce para todos.
Después de llenar el tanque del coche con gasolina, Dulce y Anahi decidieron detenerse en una comida rápida para comer su almuerzo. El lugar estaba ocupado con muchas personas, desde niños hasta personas mayores, trabajadores de la construcción con sus camisas manchadas de aceite y barbillas arenosas hasta hombres de negocios con sus trajes y zapatos brillantes. Era un establecimiento informal con charla bulliciosa y caras amigables que se complementaban.
Dulce estaba mirando las gotas de agua que comenzaban a formarse fuera de su botella de coca-cola ante de que una patata frita la golpeara en la mejilla.
"Oye, ¿Por qué fue eso?” Se lamentó la chica.
Anahi respondió sacando la lengua, a lo que Dulce contestó inmaduramente sacando la suya.
"Dul, ¿Recuerdas cuando solíamos coleccionar los juguetes pequeños que trae la comida para niños?"
"Oh sí, creo que todavía los tengo escondidos en algún lugar."
Dulce sonrió mientras pensaba en su infancia y los coleccionables que ella y Anahi religiosamente guardaban.
"Sólo íbamos a comprar comida para niños por los juguetes. Me metí en problemas muchas veces por jugar en vez de comer mi hamburguesa."
"¿Todavía tienes el anillo de plástico que nos tocó una vez?" Le preguntó Anahi con una sonrisa.
"Por supuesto, es mi favorito. Tú y yo tenemos el mismo diseño y todo, excepto que el mío es azul y el tuyo rosa."
"Y una vez que los obtuvimos, estábamos tan emocionadas que rápidamente terminamos nuestra comida-"
"Casi me ahogo por comer tan rápido", interrumpió Dulce con una cálida sonrisa.
"Después de eso, nos lanzamos al gimnasio de selva que había en el interior, y tuvimos un falso matrimonio en la parte de arriba de un tobogán de color amarillo." Dijo Anahi, terminando la historia.
Se miraron la una a la otra durante un rato en silencio antes de estallar en carcajadas.
"Extraño eso", dijo Anahi finalmente en cuanto recuperó el aliento.
"Yo-", Dulce se detuvo por un segundo antes de levantarse de su asiento. "Quédate ahí", le ordenó a Anahi, a lo que su mejor amiga respondió con una expresión confusa y una ceja levantada.
Sin esperar respuesta, Dulce se acercó a la entrada principal del restaurante de comida rápida y se encontró cara a cara con un gran número de máquinas expendedoras de juguetes. Se rascó la barbilla mientras miraba a cada uno antes de detenerse en la máquina que tenía anillos de juguete. Depositó una moneda , giró el picaporte y esperó a que el anilló se dejara caer en el recibidor. Dulce lo hizo por segunda vez antes de saltar de regreso hacia donde Anahi se encontraba.
Se arrodilló ante su mejor amiga, luciendo una tonta sonrisa. "Usted, Anahi Puente, ¿Tomaría a Dulce Espinoza como su legítima esposa. Para amarla y cuidarla hasta que ..." Dulce no pudo recordar el resto, así que lo inventó, "... hasta que... se convierta en un ángel?"
Anahi se mordió la lengua para evitar reírse. Una vez que el urgimiento de reírse por la idiotez de Dulce se fue, asintió con la cabeza y sostuvo su mano derecha, como si hiciera una reverencia.
"Incluso después de convertirme en un ángel", corrigió la joven con una brillante sonrisa antes de picar a Dulce en la frente con su dedo índice, "Pero, sí, acepto"
"Y yo, Dulce Espinoza, ¿Tomo a Anahi Puente cómo mi legítima esposa... bla bla bla, etc, etc, etc?" Sonrió brillantemente antes de responder a su propia pregunta con un "Sí, acepto."
Trató de deslizar el anillo en el dedo anular izquierdo de Anahi, pero no pudo porque éste era demasiado pequeño como para caber, por lo que en su lugar recurrió al dedo meñique.
"Así, estamos reviviendo recuerdos", comentó Dulce jovialmente, siguiéndolo con una risita. "¿Feliz?"
"Por supuesto", respondió la chica más baja con una sonrisa radiante, "Los recién casados siempre son felices"
Dulce sonrió ampliamente al ver a la aturdida chica, y se dio cuenta de que todo lo que hacía era por ella. Cuando se despertaba por la mañana era porque existía Anahi, cuando pedía comida era porque Anahi existía, y cuando estaba proponiendo matrimonio con un anillo de juguete era porque Anahi existía. Ella era el aire en los pulmones de Dulce que le impedía irse inconsciente bajo las implacables aguas.
¿Qué pasaría entonces, si ella se iba?

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:52 pm

CAPITULO 6 – A REIR EN LA LLUVIA
"Cuando los ángeles nos visitan, no escuchamos el susurro de las alas, no sentimos el roce de las plumas; pero sabemos su presencia por el amor que crean en nuestros corazones." -Anónimo
Los altos álamos se balanceaban con el paso de los céfiros de la tarde. La brisa, fresca, crujiente y vigorizante envolvía con sus largos brazos a las dos chicas que estaban vagando sin rumbo por los senderos de un parque local en Michoacán. Dulce y Anahi se tomaron de las manos al mismo tiempo en que se dejaban sumergir en la feliz atmósfera que se cernía en aquel vacío lugar cómo si fueran gaviotas. Los rayos de oro refinado se filtraron por el follaje de los árboles revistiendo la acera cementada y pintando sus caras en naranja y rosa. En un golpe de suerte, su vehículo se había muerto cerca de la frontera de Michoacán, a sólo unos metros de distancia de una parada de autobús. Anahi había aconsejado abandonar el coche allí, cerca de una zanja al lado de la carretera, por si quizá alguien de por ahí decidera recogerlo y traerlo de vuelta la vida. Tomando el autobús y preguntándole al conductor por las direcciones, la pareja se bajó en la parada al lado de la calle donde se encontraba el parque y la estación de trenes. Decidiendo no desperdiciar el clima perfecto, Dulce ofreció ir a dar un paseo antes de tomar la una hora y media de viaje en tren.
"Oye, esto es agradable" , comenzó Anahi con una sonrisa brillante que hacía juego con el brillo de sus ojos. Giró el brazo que sostenía la mano de Dulce, una forma de comunicación del corazón que no necesitaba palabras. Convirtiendo su paseo sin prisa en un salto, arrastró resignadamente a Dulce por lo largo del camino que serpenteaba junto a los árboles envueltos en un inigualable color rosa.
La chica mas alta soltó una risa corta de manera jovial viendo el jubiloso estado de Anahi. "Mira, ¿No te dije que era una buena idea?"
"Sí, me recuerda a la primera vez que nos conocimos"
"Ah, ¿Te refieres a la vez en que me hiciste llorar?" , bromeó Dulce.
"¡Estaba intentando ser tu amiga!", se defendió Anahi con una mueca, "No es mi culpa de que fueras tan sensible. Dul, sólo reconoce que eras una llorona en ese entonces"
La chica más alta puso los ojos en blanco en respuesta antes de escanear el área casualmente. Sus ojos se detuvieron en una pequeña cabaña donde vendían golosinas y aperitivos varios. Dulce inconscientemente se lamió los labios mientras férvidamente se comía con los ojos los cubos de helado que se alineaban en el mostrador entero. Instintivamente, acarició el bolso de gran tamaño que tenía atado por encima del hombro y hacia abajo hasta la cintura antes de comenzar a hurgar dentro de su cartera.
"Annie, ¿quieres un poco de helado?"
"Deja de cambiar el tema", replicó su mejor amiga.
Dulce suspiró, "Bien, Bien, era una llorona... y tú, tú eras la matona que victimizaba a una inocente llorona. ¿Feliz? - Ahora vamos por un helado", exclamó mientras guiaba a Anahi hacia el pequeño puesto.
Después de caminar unos pasos hacia la cabaña, Dulce se detuvo abruptamente después de sentir un fuerte apretón presionando la mano con la que se aferraba a Anahi. Con una mezclada expresión entre preocupación y confusión, se dio la vuelta para encontrar un rostro pálido. El estado físico de su mejor amiga había cambiado rápidamente, y eso la asustaba.
"Annie, ¿Qué pasa?" Anahi dejó escapar una risita nerviosa, aunque no sonó cómo una en lo absoluto, su respiración era profunda, por lo que sonó más cómo un gemido débil en su lugar.
"Estoy bien... sólo me vino un mareo por un momento"
"Tal vez deberías ir a sentarte", Dulce le aconsejó antes de llevar suavemente a su mejor amiga hacia un banco cercano. Anahi se dejó caer y se apoyó en la tabla de madera, permitiendo que todo su peso se apoyara en aquel banco.
Dulce frunció el ceño mientras miraba a la chica más joven. Anahi sintió la inquietud de su amiga y le sonrió para aliviarla.
"Dul, estoy bien"
"No te ves bien para mi. Tal vez dar un paseo fue una mala idea-"
"No realmente", la consoló la enferma, "Voy a estar bien. Tal vez sólo necesito enfriarme un poco, se está poniendo un poco caluroso aquí" Anahi miró alrededor de la zona por un momento antes de volver a mirar de nuevo a Dulce y mostrarle una sonrisa "¡De seguro que el helado me va a enfriar!"
"¿Quieres que te traiga un poco?" La más joven asintió con la cabeza.
"Uh huh, el helado siempre hace que la gente se sienta mejor".
"Está bien, quédate aquí. Volveré pronto" Con eso dicho, Dulce apresuradamente corrió hacia la cabaña.
Observando como la figura de Dulce se desvanecía, Anahi dejó escapar un suspiro de alivio. No quería que su amiga la viera así, por eso le había dicho que fuera por un poco de helado - eso le daría el tiempo para ocultar eficazmente su decadente estado. Secándose el sudor de sus palmas, Anahi inmediatamente cerró los ojos. Toda la fuerza y energía de hace unos minutos se evaporó rápidamente cuando se quedó allí, inexpresiva y mareada. El mundo lentamente giraba alrededor de ella, se sintió muy mareada. Con el sudor que provenía de su frente, Anahi firmemente agarró el dobladillo de su camisa y luchó contra los diversos temblores.
Anahi, desde el momento en que había sido diagnosticada con leucemia, había decidido que iba a luchar a través de la enfermedad sólo porque... mirar la expresión de preocupación e inutilidad de su mejor amiga era peor que cualquier dolor infligido por su propia enfermedad.
"1 ... 2 .... 3 .... 4 ..."
Estaba contando los segundos que transcurrían, un hábito que había surgido durante su estancia en la quimioterapia.
"121 ... 122 ... 123 ..."
Ya se sentía un poco mejor. Anahi lentamente liberó el agarre de su camisa y finalmente respiró profundamente.
"Parece que va a llover pronto", una voz baja arrastró las palabras antes de seguirlo con una risa ronca.
Anahi instintivamente giró la cabeza hacia un lado y se encontró cara a cara con un hombre de mediana edad. Una barba leve crecía alrededor de los bordes de sus labios, bajando por su barbilla hasta reunirse con sus negras patillas. Parecía estar en sus cuarenta y tantos años, pero la pesada inflexibilidad de sus ojos decían otra cosa. Había un aura de profunda comprensión que hablaba mucho más allá de sus cuarenta y tantos años. Había estado tan absorta en su ritual terapéutico que no se había dado cuenta de que había un hombre sentado junto a ella hasta ahora.
La muchacha sonrió pero le salió todo torcido. Mirando hacia el claro cielo y luego a él, dijo "No lo parece"
"Nunca lo hace cuando es una lluvia potente", explicó con una sonrisa perspicaz, "Se arrastra en silencio, por lo que sólo te darás cuenta cuando ya es demasiado tarde. Para entonces, ya estarás empapada por la lluvia."
“Al igual que la leucemia terminal', pensó. Con un ligero movimiento de cabeza respondió, "Bueno... um... gracias por decírmelo antes."
"¿Estás bien?"
La pregunta tomó por sorpresa a Anahi. Sólo fue una pregunta aleatoria de un extraño completamente aleatorio. Tartamudeando, respondió "Uhh, sí, ¿Por qué no habría de estarlo?"
El hombre se encogió de hombros, "Sólo preguntaba. Parecía como si estuvieras adolorida cuando llegué aquí"
"Estoy bien" - era la misma mentira que le decía a Dulce todos los días.
Él levantó la vista hacia el cielo azul bebé y suspiró, "¿Puedo contarte una historia?"
Anahi arqueó una ceja. No estaba segura de lo que el hombre se proponía, pero cuando sus ojos se encontraron con esas miradas que a veces ocurren entre extraños, cuando ambos mudamente están de acuerdo en que la realidad contiene contratiempos donde hay un dolor indeseable para cualquiera, se vio obligada a escuchar lo que el hombre tenía que decir. "Seguro"
"Había una vez, un ángel que vivía en el lado sur de la ciudad, por la calle Lanchester. Vivía solo en el séptimo piso de un apartamento viejo. Todas las noches iba a conversar con Dios y esperaba oír alguna palabra de él. Para pasar el tiempo, él vagaba sin rumbo por la ciudad. Porque él era un ángel que nadie podía ver, vivía su vida como un fantasma. Al principio no le importaba en absoluto, porque estaba muy ocupado con la belleza del mundo. Recogía muchas cosas diferentes, desde baratijas, a monedas y también piedras planas en los ríos. Después de muchos años, la belleza del mundo se desvaneció ante sus ojos y se sintió solo y cansado. Así que, una noche, se dirigió de nuevo a la sala del apartamento abandonado donde vivía y le pidió a Dios que hubiese alguien allá afuera que pudiera verlo. Debido a que el ángel anhelaba un amigo.
Poco sabía que alguien también estaba orando la misma oración. Una mujer que había perdido a su hijo y a su esposo quién la había dejado por otra. Ella lloraba en el piso de su dormitorio y le pidió a Dios que enviara a alguien que la quisiera. Debido a que la mujer deseaba encontrar el verdadero significado del amor.
Los días y los meses pasaron y sus oraciones quedaron sin respuesta. Hasta que un día, se reunieron en un pequeño café de la ciudad. El ángel estaba sorprendido de que alguien realmente pudiera verlo, y la mujer fue sorprendida por la pureza de su punto de vista sobre el amor. Su amistad se disparó y, finalmente se convirtió en amor. Cuando llegó el momento en que el ángel confesaría ante el mundo lo que ella significaba para él, la mujer murió en una cama de hospital por culpa de un accidente de coche con un conductor ebrio."
Anahi se secó una lágrima. No sabía por qué lloraba, era sólo una historia después de todo, pero de alguna manera, se dirigió directamente a su corazón. "Eso es muy triste”
El hombre se encogió de hombros y continuó, "Al final, sin embargo, no fue lo que hicieron o dejaron de decir, fue lo que mostraron. Ya sabes, tantas palabras permanecen sin ser dichas. Las palabras silenciosas se pierden, se derraman fuera de la boca y pierden su finalidad, vagando sin rumbo hasta que son arrastradas hacia los desagües cómo hojas muertas. En los días de lluvia puedes oír sus voces corriendo por el pasado." Le dio un vistazo a Anahi y se rió, "No sé por qué te he contado esta historia, pero creo que me vi obligado a hacerlo; como una picazón en la que tienes que rascarte. Tal vez tengas algo que ver con esto, o tal vez no."
"Gracias por decírmelo, pero tengo curiosidad... ¿De dónde sacaste esta historia?" Preguntó la chica.
Él se puso de pie y se sacudió el polvo antes de girarse con una sonrisa. "Mi casi esposa... así era. Es lo último que me dijo antes de morir. Me eché a reír."
"¿Por qué?"
“Porque nunca pensé en mí mismo cómo un ángel." Diciendo eso, el hombre se despidió de Anahi con un adiós y se alejó con un paraguas en la mano.
"¡Any! Lo siento mucho. La cola era larga y el hombre que tenía al frente se tardó una eternidad en ordenar", Dulce llamó desde la acera. Corría hacia ella, sosteniendo dos helados de fresa en la mano; rosa - su color favorito. Tratando de recuperar el aliento, la chica pequeña le pasó el frío tratamiento con sus manos temblorosas.
Ella felizmente tomó el helado de su mejor amiga y con una sonrisa le dijo "Dul, va a llover pronto"
"Te lo dije", comentó Anahi de una manera despreocupada mientras se acurrucaba cerca de Dulce.
Ahora estaban corriendo hacia la estación de tren con la chaqueta de la chica más alta sobre ellas para protegerse de la lluvia. Splash, splash, splash, llegó el sonido ya que sus pies golpeaban los charcos poco profundos que se encontraban a través de la acera.
"Lo sé, lo sé, lo siento, no te escuché", dijo Dulce cuando entraron a la plataforma de la estación. Buscaron refugio debajo del gigantesco pabellón que parecía techo, la chica más alta bajó su chaqueta antes de comenzar a deshacerse de toda el agua que la tela había adquirido estrujándolo. "¿Cómo te estás sintiendo?" Preguntó Dulce mientras lo hacía.
Por la carrera que habían hecho, Anahi había comenzado a sentirse agotada y con náuseas, pero eso no le impidió disparar una sonrisa de cien megavatios a su mejor amiga.
"Estoy bien, Dul, no te preocupes por mí."
"Bueno, siempre y cuando estés bien" Dulce se quitó el bolso de gran tamaño que cargaba en los hombros y lo dejó caer en la plataforma seca. Luego respondió con una peculiar sonrisa antes de peinarse el flequillo hacia un lado. Anahi amaba cuando sonreía así, y si tuviera la oportunidad, se quedaría mirándola para siempre. Lamentablemente, la vida no le dio muchas opciones para elegir. Tal vez, si ella era lo suficientemente buena, Dios le permitiría mantener la imagen de la sonrisa de Dulce para su custodia una vez que se convirtiera en un ángel.
"¿Hola? ¿Tierra a Anahi?" Preguntó Dulce en tono de broma antes de picarla en el estómago.
Anahi inmediatamente levantó la cabeza hacia su mejor amiga que lucía una mirada de preocupación. Con una risita nerviosa, se rascó la parte de atrás de su cabeza. "Whoa, lo siento, sólo me quedé en blanco por un segundo"
"¿Seguro que estás bien?"
Aparte su caja torácica latía de dolor de vez en cuando, "Nunca he estado mejor". le sonrió a Dulce sólo para ver cómo la boba sonrisa de su amiga regresaba.
"Por un segundo, me hiciste preocuparme" la mayor respondió con una sonrisa superficial.
Después de un rato, el silencio creció entre las dos. Estaban inmersas en su propio mundo, mirando a las pistas de trenes, mirando las gotas de líquido traslúcido chocar contra el metal de acero.
Plip
Plop
Plip
Plop
La lluvia creaba un rítmico latido contra el techo de la estación como un baterista lo haría con sus tambores, mientras el viento silbaba melodías que bailaban con las hojas esmeralda que eran empapadas por el limpio aguacero. Era una melodía diferente a cualquier otra.
Anahi decidió romper el silencio cuando juguetonamente empujó a Dulce fuera del refugio de la cubierta. Su mejor amiga se quedó atónita por su acción y respondió tratando de dar un paso atrás en busca del refugio. Pero antes de que pudiera refugiarse de nuevo Anahi la arrastró fuera hacia campo descubierto donde la lluvia las recibió con entusiasmo.
"¿Qu-qué estás haciendo? Nos estamos empapando", razonó Dulce de manera desconcertada mientras intentaba arrastrar a Anahi de vuelta al refugio de la cubierta de la estación.
"De todos modos ya estábamos empapadas antes de llegar aquí. Vamos, sé rebelde por una vez", habló la menor jovialmente.
"Te vas a enfermar."
"¡Yo ya ESTOY enferma!" Replicó Anahi sacando la lengua. Se giró caprichosamente bajo la lluvia y se río felizmente. "Estoy bailando bajo la lluvia, estoy bailando bajo la lluvia ~", comenzó a cantar. "Vamos, Dul, canta conmigo"
Dulce, quién tenía los brazos cruzados ahora los dejó colgar a sus costados. Con un suspiro derrotado, miró a Anahi antes de sacudir la cabeza y sonreír. "Estás loca. Y por cierto, es 'Estoy CANTANDO bajo la lluvia’, no bailando. Tienes toda la letra mal"
"Lo que sea", respondió Anahi antes de agarrar las manos de su mejor amiga. Giraron en un círculo perfecto, riendo alegremente y sin remordimientos.
Para Anahi, Dulce era su ángel... viniendo a mostrarle lo que el amor realmente significaba.
Se quedó mirando a su mejor amiga cuyo cabello ahora se aferraba a su piel. Dulce dejó escapar su risa bastante singular, la que a menudo era objeto de burlas, esa con la que imitaba a la de la abuela Puente. Anahi amaba escucharla.
La risa de Dulce era como una melodía para sus oídos, y sabía que cuando falleciera, se iba a ir a la tumba con esa canción todavía en ella.
De hecho Anahi amaba a Dulce, pero nunca se atrevería a pronunciar aquellas dos palabras. Porque amar significaba entregar a alguien tu corazón y ella no podría agarrarse al corazón de Dulce más de lo que podría aferrarse a su propia vida. Cuando muriera y todavía conservara el corazón de Dulce, ¿Qué pasaría? ¿Lo perdería para siempre? ¿O podría ella encontrarlo de nuevo? No era como si pudiese bajar del cielo y devolvérselo. No, ella no sería egoísta, ella salvaría el corazón de Dulce para que alguien lo pudiera atesorar por mucho más tiempo del que ella jamás podría atesorarlo.
… Tantas palabras no dichas que se pierden y son arrastradas hacia los desagües cómo hojas muertas...
Anahi comenzó a llorar abiertamente, con cálidas lágrimas que se encontraban con la fría lluvia. Gritó, debido a la injusticia del mundo, a causa de esas dos palabras que no podía decir, porque el amor que merecía Dulce no era el amor que ella le podía dar. Allí afuera, podía llorar sin que Dulce se diera cuenta.
... En los días de lluvia puedes oír sus voces corriendo por el pasado...
"Te amo", le susurró silenciosamente a su mejor amiga, quién estaba demasiado ocupada riéndose histéricamente para notarlo.
Los fuertes chirridos del tren que se aproximaba les dio una señal a las dos jóvenes para detenerse. Volvieron con la lluvia en sus rostros hasta las pistas en las que la locomotora fue ralentizando hasta parar.
"Es una buena cosa que nuestro bolso no esté aún mojado", dijo Dulce con un poco de alivio, "Aparte de que no tenemos ropa de repuesto. De todas formas, conseguiremos cambiarnos en el baño del tren."
Dulce agarró el bolso antes de que se abrieran las puertas corredizas del tren. Un estridente chillido cómo de delfín hizo eco dentro de los compartimientos de la locomotora seguido de un "¡¡¡Yuri, vuelve aquí!!!”
Dulce y Anahi se volvieron la una a la otra con expresiones desconcertadas mientras ponían un pie en el interior del tren.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:52 pm

CAPITULO 7 – EXTRAORDINARIO
"Sólo el amor nos permite ver cosas normales de una manera extraordinaria" -Alejandro de Solminihac
Las nubes oscuras estaban pálidas y delgadas, colgadas tan alto como podían, se iban extendiendo por el cielo ennegrecido como telarañas en un rincón del techo. La lluvia que caía contra las ventanas del tren desdibujaba el paisaje exterior y lo convertía en una enorme mancha gris verdosa mientras que los destellos brillantes de la luz a menudo hacían erupción. El auge ondulante de un trueno resonó en los oídos de Anahi mientras se apoyaba en la ventana de cristal. Envuelta en una manta de algodón fino que Dulce le había proporcionado inmediatamente después de que había salido del baño con un nuevo conjunto de ropa, Anahi se arrimó más profundamente en su abrazo caliente mientras observaba las gotas de lluvia que se combinaban, separaban, y se arrastraban caprichosamente a los bordes del cristal. Entonces comenzó a preguntarse cuánto tiempo el agua podía luchar contra la fuerza de gravedad antes de caer desde las preñadas nubes. De hecho, pensó que las gotas de lluvia no estaban asustadas al molestarse en luchar en una batalla que ya estaba perdida.
"¿Quieres jugar un juego conmigo? ¿Quieres? ¿Quieres?" Una extasiada voz irradiaba desde el asiento frente a ella.
Anahi oyó a Dulce reír y ella misma comenzó a reírse. Observó a la chica de un bello cabello azabache que caía sobre su rostro y terminaba abruptamente por debajo de sus hombros. Yuri, ése era su nombre. Ella y sus padres junto a otra chica que tenía su edad estaban de camino a Zamora por el fin de semana para participar en un festival que, aparentemente, sólo ocurría una vez al año. Anahi hizo una rápida nota mental a sí misma para preguntarle luego a su mejor amiga si podían unirse a las festividades, aunque fuera por poco tiempo.
"¡Deja de molestarlas!" Respondió Jessica a las sufridas súplicas de Yuri. Si no fuera por su tono frío de voz, Anahi podría haber jurado que era un ángel quién hablaba.
"No, no, está bien", aseguró Dulce con una sonrisa, "Me encantaría jugar OTRO juego con ustedes. De todos modos eso hará que el tiempo pase mucho más rápido"
Juegos. Una infinita cantidad de juegos. Así había sido durante media hora y ahora, Dulce no tenía ningún momento de paz sin que Yuri le propusiera actividades sin parar.
Anahi y Dulce entraron en el cálido refugio de las salas interiores del tren, con sus brazos firmemente aferrados a sus propios cuerpos y frotándolos frenéticamente para proporcionarse alguna forma de calor.
"Annie, te puedes cambiar pri-"
Su mejor amiga fue interrumpida por una niña vibrante con una amplia sonrisa que parecía ser permanente. Viró bruscamente alrededor y agarró Dulce cómo uno lo haría con un escudo ante un golpe en la cabeza. Anahi miró a la chica de cabello azabache antes de mirar a Dulce. Las dos a la vez tenían una expresión de diversión mezclada con ligera confusión.
"¡¡¡Yuri, dije que vuelvas aquí!!!" Gritó una voz, junto a unos pasos atronadores que se volvían más fuertes cada segundo.
Anahi volvió su cabeza a donde una figura asaltaba hacia ellas. Era una chica de cabello castaño rojizo, y por cómo se veía, tenía la misma edad ya que Yuri seguía aferrándose a Dulce como si fuera su flotador y su vida dependiera de ello.
"Sica-bebé~", susurró ella con voz inocente, "¡Solo fue en la mejilla! ¡Deja de ser tan sensible!"
"Whoa, whoa", Dulce respondió de pronto cuando la chica de pelo castaño se encontró cara a cara con ella, aunque técnicamente no estaban cara a cara, era más como... estómago a cara, ya que la chica sólo levantada podía ser la mitad del tamaño de su mejor amiga. A pesar de la falta de altura, se mantuvo de pie y orgullosa, casi como un sargento.
"Fuera de mi camino", le ordenó antes de dar vueltas alrededor de Dulce, quién se quedó con la boca abierta, completamente reducida por la enorme presencia de la chica. Anahi no culpó a su mejor amiga, porque la niña era realmente aterradora.
"Sica-bebé, déjame explicarte-"
"Yuri, ¡¿Cuántas veces te he dicho que no me llames así?!"
"Pero-"
"¡TE VOY A MATAR AHORA! ¡A.H.O.R.A! ¡MATAR! ¡M.A.T.A.R! ¡A TI! ¡A TI!"
Ya era suficiente, Anahi se apresuró hacia el lugar donde la chica castaña tenía a la que se llamaba Yuri agarrada con sus brazos, las separó a las dos antes de decir con voz resonante "¡Alto! ¡Ambas! ¡¿Qué está pasando?!”
"Sólo una pelea amorosa", la chica de cabello color cuervo expresó despreocupadamente, "Es típico entre parejas casadas, ya sabes"
"¡Eek!" Protestó la otra, "Te diré por enésima vez hoy: ¡NO ESTAMOS CASADAS!"
Anahi arqueó una ceja antes de preguntar, "De todos modos, ¿Cuántos años tienen, chicas?"
"Once", las dos respondieron al mismo tiempo.
"Bueno, ella-" Anahi hizo una pausa y miró a la chica de cabello castaño rojizo "¿Cómo te llamas?"
"Jessica"
"Bueno, Jessica tiene razón, Yuri... ¿Eres Yuri, verdad?"
"Uh huh", afirmó la chica de cabello azabache.
"Yuri, eres demasiado joven para casarte." Terminó diciendo Anahi con una mirada de suficiencia. Se volvió para mirar a Dulce que estaba allí dirigiéndole su pulgar en alto. Con sólo echarle un vistazo a su mejor amiga, llegó a la conclusión de que la chica más alta tenía demasiado miedo de Jessica cómo para ayudarla, y por eso, se dedicaba a animarla desde la barrera.
"Ves~", gritó Jessica con alegría antes de sacarle la lengua a una Yuri decepcionada y pasmada.
"Pero", continuó Anahi disciplinadamente "Jessica, tú tampoco tienes derecho a matar a otro ser humano"
"¡Pero ella me besó!"
"Sólo en la mejilla", se defendió la chica de cabello azabache.
"Ugh", gimió Jessica mientras pisoteaba el suelo, "No debería haber venido contigo y tus padres. Debería sólo haberle dicho a mi madre y a mi padre de plano que preferiría morir antes de pasar un fin de semana con ustedes"
"Pero Sica-bebé, ésta es nuestra luna de miel"
"¡No! ¡No es así! ¡La única razón por la que accedí es para dejar de preocupar a mis padres porque no tengo ningún amigo en la escuela!"
"Porque TU Yuri está contigo, ¿Verdad? Yo soy tu amiga fiel - Oh, Toy Story... ¡Me encanta esa película!"
"¡Ahhh!" Gritó Jessica, "Señor, ¡Mátame ahora!"
Anahi estaba harta de sus disputas sin fin. Caray, que en verdad eran como un viejo matrimonio. "¡Esta bien, terminen ustedes dos!” Ordenó de inmediato y ambas cerraron sus bocas.
Con un gruñido, la chica de cabello castaño se cruzó de brazos antes de marcharse por el pasillo.
"Uf", expresó Yuri con un tono de alivio empapado, "Gracias... ¿...Emmm...?"
" Anahi ", respondió ella con una sonrisa antes de señalar a su mejor amiga, "Y ella es Dulce "
"Encantada de conocerte Anahi, Dulce. No me importa Jessica, sólo está de mal humor porque no ha dormido mucho." Anahi estaba a punto de responderle hasta que un estornudo se le escapó por los labios. Dulce los cerró antes de que ella tuviera tiempo de inhalar aire hasta sus pulmones. Envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de la chica más bajita, Anahi se dio cuenta de que todavía ambas estaban empapadas.
"Vamos, podemos cambiarnos en el lavabo", dijo su mejor amiga mientras le indicaba para que se dirigieran al baño del tren. Envuelta en los brazos de Dulce, las dos comenzaron a hacer el camino hacia el lavabo. Lo que no sabían era que Yuri las estaba siguiendo también, y solo se demoraron dos segundos en darse cuenta de los pasos adicionales que no les pertenecían. Dándose la vuelta, Anahi y Dulce se encontraron con la chica, quien lucía una amplia sonrisa de oreja a oreja.
"Y bueno, umm, ¿Les molesta si estoy con ustedes por un momento? Ya saben, hasta que Sica se enfríe hasta su normalidad absoluta de una temperatura de cero. Podemos jugar a algunos juegos, ¡Tengo toneladas en mente!"
"¡Genial!" Vitoreó Yuri mientras juntaba sus manos, "¡Vamos a jugar a las escondidas!"
Anahi asintió con la cabeza "Me parece bien"
"Sica-bebé", la chica de cabello azabache agregó, volviendo la cabeza hacia la chica que estaba sentada a su lado, "¿Quieres jugar?"
"Lo que sea", fue todo lo que dijo ella de una manera indiferente.
"¡Genial!", Yuri aplaudió una vez más, "Oh, pero supongo que tú tendrás que buscar ya que fuiste la última persona en unirte."
Nuevamente, Jessica respondió secamente con la misma respuesta, "Lo que sea"
Anahi y Dulce se separaron en la búsqueda para encontrar el escondite perfecto. Y aunque no había muchas opciones para elegir, Anahi y Yuri se encontraban acurrucadas entre tres grandes maletas de equipaje. Con las rodillas metidas bajo la cabeza, las dos rieron cuando vieron la desesperación de Dulce.
"Oye, déjame entrar", suplicó su mejor amiga, "No puedo encontrar otro escondite"
Anahi inmediatamente sacudió la cabeza ante eso.
"No oh, Dul, no hay lugar para ti. Ve a buscar tu propio escondite", dijo antes de sacarle la lengua juguetonamente.
Dulce gimió antes de huir desesperadamente a encontrar otro lugar antes de que el tiempo se agotara. Anahi le sonrió a la figura de la joven que se alejaba y que no podía ayudar. No pudo evitar recordar la vez en que ellas también jugaron a las escondidas hacia apenas un mes.
**** "Oye, ¿Por qué no hacemos algo?", preguntó Dulce con una sonrisa a Anahi, quién estaba sentada en su cama de hospital.
La muchacha se volvió para mirar a su amiga con una expresión curiosa. Cambió su peso sobre el colchón, lo que provocó que chirriara a causa de su movimiento. Arqueando la ceja, Anahi preguntó, "¿Algo como qué?"
Ella se encogió de hombros y respondió casualmente, "No lo sé, ¿Tal vez ir a alguna parte? No has puesto pie fuera de esta habitación desde hace semanas y sería bueno que vieras algo más"
"No es posible", expresó Anahi con un tono monótono, "La enfermera Soto viene en pocos minutos para la cena, se volvería loca si ve que no estoy aquí"
Después de escuchar la palabra 'cena' Dulce al instante se estremeció de manera dramática. Usando una expresión llena de disgusto, dijo "¿Cena? Son más materiales de cartón que un plato. Esas cosas con las que te alimentan son horribles. ¿Cómo es posible que las puedas comer? ¿Son comestibles?"
"Dul, por supuesto que son comestibles, de otra forma la gente los demandaría. Además, no es cómo si tuviera otra opción"
"Oh, pero si la tienes", dijo Dulce saltando hacia Anahi con alegría. Agarrando sus brazos, sacó a la chica confundida de la cama antes de llevarla hacia la puerta. "Vamos, vamos"
"Pero la enfermera Soto-"
"Sólo digamos que estábamos jugando a las escondidas y que la enfermera Soto estaba jugando también. Vamos, no quieres que te atrapen ahora, ¿Cierto?"
"¿A las escondidas?" Preguntó Anahi bromeando, "A veces pienso que eres una niña pequeña atrapada en el cuerpo de una ventiañera."***
"Espero que no nos pillen primero", dijo Yuri, rompiendo el pequeño viaje de Anahi hacia el pasado. Sacudiendo la cabeza hacia la chica de once años, respondió, "Lo siento, ¿Qué dijiste?"
"Dije: Espero que no nos pillen primero", la chica de cabello azabache repitió antes de darle un golpecito en la cabeza a Anahi con su puño. "Caray, ¿Haces eso tan a menudo?"
"¿El qué?"
"Soñar despierta", contestó Yuri, "Es un poco espeluznante si me lo preguntas."
"Hablando de espeluznante", comentó Anahi, deseando cambiar el tema, "Eres una chica rara. ¿Lo sabías?" Asombrada, la chica más joven replicó,
"¿Yo? "¿Espeluznante? ¿Por qué dices eso?"
"La forma en que miras a Jessica... Espeluznante~~", respondió Anahi antes de picarla en la mejilla. Yuri al instante se puso de un color rojo brillante y la chica se rió en silencio al ver a la muchacha sonrojada.
"No soy la única, ¿¡De acuerdo!?" Se defendió la pequeña de cabello azabache, "Tú miras a Dulce así también. Y no me digas que no lo has notado, porque aunque estoy de acuerdo: Soy una niña hiperactiva, pero no soy tonta. En realidad estoy bien para mi edad, muchas gracias." La respuesta de Yuri la dejó sin habla. ¿Ella realmente miraba a Dulce así? ¿Era tan obvio? Inmediatamente quiso cambiar el tema de nuevo, Anahi le preguntó,
"Y, sobre Jessica y tú, ¿Cuál es la historia? "
“¿Historia? No hay historia", respondió Yuri, "Ella estaba en todas mis clases. Yo quería que ella fuese mi amiga, así que hice de todo para hacer que me notara. En la guardería robé sus lápices de colores. En primer grado le robé su bocadillo. En segundo grado le robé su goma favorita. En tercer grado le robé su colección de pegatinas. En cuarto grado robé su lonchera. Quinto grado, robé su tarea. Y ahora, en sexto grado... Voy a robarle el corazón."
"Tierno", dijo Anahi de una manera sarcástica, "Muy tierno. Aunque la última parte fue adorable... Ya sabes... para una niña de once años."
"¡Voy a casarme con ella algún día!" Yuri sonrió con una amplia sonrisa.
"No parece que cómo si le agradaras mucho" La chica más joven suspiró y asintió.
"Lo sé, pero bueno, al menos accedió a ir al festival conmigo y con mis padres. La he estado molestando durante todo el mes respecto a eso, y me sorprendí mucho cuando me dijo que si. Tal vez sólo quería que la dejara de molestar... y... para demostrarle a sus padres que estaba bien. De cualquier manera, estoy progresando y eso es lo que importa."
"¿No te cansas?" Preguntó Anahi, claramente impresionada por la determinación de Yuri. "Quiero decir, ¿Si no le gustaste antes que te hace pensar que le puedes gustar ahora?"
"¿Cansada?" Dijo Yuri con una burla, "El amor nunca se cansa."
"Hablas del amor cómo si lo conocieras"
"Mi madre me dijo una vez que si no sabes lo que significaba lo ordinario, ¿Cómo es posible que conozcas el significado de extraordinario? - El amor, es extraordinario, porque simplemente lo ordinario no tiene el poder de mover montañas y dividir los mares. Yo sé lo que es normal, porque sólo soy una ordinaria chica de once años. Yo sé que lo que es extraordinario porque no es normal. Y el amor, yo sé que es el amor porque es extraordinario."
*** "Ta da~", cantó Dulce mientras soltaba las manos que habían estado cubriendo los ojos de Anahi. La enferma sintió el roce del viento sobre su cara, y sabía que estaban afuera. Cuando su mejor amiga dejó caer sus manos a su lado, Anahi abrió lentamente los ojos y se quedó sin habla cuando fue testigo de la vista que tenía al frente.
Estaban en la azotea del hospital. Una manta se estiraba por el centro del cementado piso con una cesta de picnic puesta directamente sombre ella. Lo que luego llamó su atención fue el sol naranja que lentamente se hundía por el horizonte, las montañas lejanas comiendo el disco de oro como lo haría un niño con una galleta. Las sombras de la noche se elevaban hacia el cielo, mientras que el sol pintaba todo en sepia. Los disminuyentes rayos acariciaban los rostros de las estrellas, gentilmente cantándoles una canción de cuna: el susurro de las melodías de la cercana noche. Al este, un manto de zafiro refinado se extendía por el cielo, limpiando el cegador día mientras las estrellas bailaban un exquisito vals.
Dulce rompió el silencio con una risa nerviosa. "La comida con la que te alimentan es horrible, así que pensé que serías feliz comiendo otra cosa para variar."
"Jugando a las escondidas, ¿Eh?"
"Por supuesto que todavía estamos jugando", dijo la chica más bajita mientras tiraba de Anahi hacia la manta que estaba extendida. "Sólo vamos a comer mientras nos escondemos."
"Buena idea", intervino Anahi antes de sacar un sándwich del interior de la cesta. Avaramente comiendo en tres grandes bocados, le dedicó a su mejor amiga un pulgar hacia arriba para decirle lo bueno que estaba ya que su boca estaba demasiado ocupada masticando.
Dulce se rió. "Me alegro de que te guste. Pero despacio, que tengo toneladas más en la canasta."
Después de tragar los que faltaban, Anahi dijo "Gracias, Dul" - fue tan genuina, auténtica y tan real como el sol poniente que coloreaba su piel de naranja y le llevaba calor a sus mejillas
."Lo que sea por mi Annie", respondió Dulce, sonriendo. Por el momento, el mundo se detuvo cuando ella habló - y eso provocó una pausa que merecía la pena apreciar y saborear, porque la realidad de su mundo pronto se complicaría de nuevo.
"¿Sabes qué?" Añadió Anahi con una sonrisa pícara, "Creo que me debes un baile"
"¡¿Qué?!" Escupió Dulce con los ojos muy abiertos.
"¿Recuerdas, Dul? Me prometiste una pieza puesto que no podía bailar durante la fiesta" Anahi se recordó a si misma en la época en que la habían hospitalizado unos días antes del gran día y tuvo que ir al baile en silla de ruedas. Dulce la tranquilizó con la promesa de que iban a bailar en otro momento para compensar aquello. Anahi pensó que era mejor ahora que nunca.
"¡Eso fue hace dos años y medio atrás!" Replicó Dulce, obviamente no le gustaba la idea del baile. "¡Y-y... n-no hay música! No tenemos música. Es una lástima."
"Pero me lo prometiste", dijo Anahi de una forma abatida, y Dulce respondió después con un suspiro y una expresión derrotada.
"B-bien, pero esta es la primera y la última vez, ¿Entendido?" Informó la mayor mientras se levantaba. Cogió el brazo de Anahi para ayudarla a levantarse antes de decir. "Y-yo no bailo... Prefiero-"
"¿Cantar?" Intervino Anahi ya que la idea apareció en su cabeza, "Puedes cantar mientras bailamos, eso podría ser nuestra música"
"¡¿Q-qué?! Eso no era parte de la promesa"
"Lo sé. Sólo que no te he oído cantar en mucho tiempo, y pensé que-"
"Bueno, bueno.", intervino Dulce – Anahi no tenía idea de la cantidad de poder que tenía sobre la chica más alta.
En ese momento, Dulce comenzó a rapear y a mover su cabeza hacia arriba y hacia bajo. Bailando en una forma de hip-hopera, agitó las manos como si tuviera un tocadiscos imaginario. Anahi dejó escapar una estridente risa antes de darle a su mejor amiga una palmada en el hombro,
"¡Me prometiste un baile lento, Oops!"
"Oh, y yo que pensaba que ya estaba cumplida la promesa", respondió Dulce con el ceño fruncido. "Pero creo que una promesa es una promesa." Antes de que Anahi pudiera decir nada, Dulce la cogió por la cintura y comenzó a cantar. Su voz era cálida, rica y embriagadora. Un tanto surrealista, tan acogedora, tan dulce que se sentía casi un delito que una voz así permaneciera aquí en la tierra. Se tambaleó hacia la izquierda y hacia la derecha al compás del ritmo de la melodía que se escapaba de los labios de Dulce.
Anahi se quedó sin habla mientras bailaban en silencio por debajo de la vasta extensión de cielo estrellado. Había mucho que decir, y sin embargo, tan poco. Demasiado de todo, y sin embargo, no lo suficiente. Demasiadas cosas, demasiada información, con muy pocas palabras. Demasiadas cosas para ser muchas, y demasiado para saberlo.
Anahi no sabía por dónde empezar, así que dejo que el silencio lo dijera todo. Y así, la puesta de sol se colaba tranquilamente cómo el último día de verano o cómo el primer copo de nieve durante la primera nevada. Ellas tenían solo eso: Una canción de cuna, ojos chispeantes, pasos que se movían al mismo tiempo, una risa silenciosa, y un baile lento que se prolongó eternamente.
Fue extraordinario.***
"¿Hola? ¿Tierra a Anahi?" Dijo Yuri, agitando una mano sobre el rostro de la chica mayor. Una vez más, su viaje hacia el pasado fue roto por su voz.
"¿Eh? Lo siento, ¿Qué dijiste otra vez?"
"Dije: El amor es extraordinario. Así que sé lo que es el amor, y es seguro decir que amo a Jessica."
"Pero dijiste que no eran técnicamente amigas. Por lo tanto, no la conoces lo suficiente para decir que la amas", respondió Anahi mientras abrazaba sus rodillas cerca de su cuerpo.
"¿Si? ¿Y? Incluso si viviera un millón de años, probablemente no sería capaz de saber lo suficiente sobre ella. Si me entero de algo nuevo sobre ella todos los días durante un millón de años, aún no sería capaz de decir "Yo la conozco lo suficiente". Porque de eso trata el amor, ¿No? Ver a la persona que amas de una manera nueva, todos los días. Aún si yo sé todo lo que hay sobre ella, todavía no sería suficiente porque ella sola ya es demasiado. De todas formas, mi madre me dijo una vez que lo que atrae a dos personas a enamorarse no es que conozcan el corazón de otros, es que tienen un corazón para compartir."
"¿Cómo puedes hablar de amor tan fácilmente?" Preguntó Anahi en un susurro, más para sí misma que para Yuri.
"Es muy sencillo... Porque es bueno decirlo en voz alta. Hay palabras que están permanentemente conectadas a un sentimiento, el amor es uno de ellos, y lo mejor es ponerlo en el aire. No hay otra razón, tan sencillo como eso."
Anahi podía ver que lo que había dicho Yuri no era una broma - ella era realmente inteligente. Esta fue la segunda vez que la joven chica la dejó sin habla.
"¿De cuánto es tu C.I?", preguntó Anahi, curiosa en cuanto a cómo una niña de once años podía saber tanto y decirlo todo en una manera tan elocuente. Antes de que la chica de cabello azabache pudiera responder, fue inmediatemente interrumpida por otra voz.
"¡¡¡LAS ENCONTRÉ, CHICAS!!!" Aplaudió Jessica sobre las bolsas de equipaje.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:52 pm

CAPITULO 8 – NUEVE PUNTO OCHO
"Si escuchas de cerca, puedes oír el susurrante viento cantarte una canción de cuna de historias nunca contadas, de amor, esperanza, confianza y fe. Cuando te quedas quieto en un campo vacío, o cuando te sientas sobre un tejado contando las estrellas, o con los brazos cruzados apoyado en el tronco de un árbol - el viento, canta. Es más claro cuando estás solo, absorbiéndote en ti mismo mientras recorres tu propio laberinto llamado "yo". La canción llega a un lugar dentro de ti, te susurra palabras y todo el mundo, en cualquier lengua lo puede comprender, porque el viento canta en el lenguaje del corazón - la lengua madre de todas."
Anahi esperaba a Dulce en un banco de madera que estaba sobre una colina redondeada que le daba una vista de halcón al festival anual de Zamora. La hierba estaba seca por debajo de sus pies, las nubes de lluvia no se atreverían a arruinar las alegres festividades de la gente de Zamora con sus húmedas lágrimas. La chica aspiró el olor del viento de la temprana tarde, se subió la cremallera de la chaqueta y miró al sol que ahora de disponía a establecerse entre las dos colinas esmeralda hacia el este. Recordó al instante la sonrisa brillante de la pequeña genio que había conocido hace dos días en el tren y las palabras perdurables que ella le había dicho antes de salir del tren con sus dos padres y Jessica.
" Anahi, no puedo encontrar a Dulce en ningún lugar" , dijo Jessica con un mohín mientras cruzaba los brazos en señal de frustración.
Después de haber sido encontradas por la niña, Anahi y Yuri se vieron obligadas a ayudarla a encontrar a Dulce. Habían estado buscando por casi media hora y aún no tenían la suerte de encontrarla.
"No se puede remediar" , le dijo Anahi a Jessica, "Tú sabes que los hobbits son muy buenos en esconderse"
"Bueno, es mejor que salga porque estamos a punto de llegar a Zamora" , dijo Yuri de forma irritada. La pequeña genio se fustró, ya que había perdido mucho tiempo intentando encontrar a Dulce cuando podría haber hecho algo más en esos minutos.
"Sólo tenemos que fijarnos más", respondió simplemente la mayor de las tres, "No es cómo si estuviera escondida en algún lugar lejos, estamos en un tren después de todo" Dicho esto las tres se dividieron, Jessica pasando por uno de los extremos del tren mientras que Anahi y Yuri iban por el extremo opuesto.
Sus rostros giraban de izquierda a derecha mientras caminaban por el pasillo de asientos, tratando de encontrar algún rastro de la chica de cabello corto. "9.8 metros por segundo", Yuri intervino aleatoriamente desde detrás de Anahi.
"¿Qué?" Preguntó mientras giraba la cabeza hacia la chica de cabello azabache.
"Lluvia", respondió Yuri simplemente "Cae a esa velocidad. Si estás pensando en que el viento tiene un efecto severo en cuanto a la velocidad de una gota de lluvia que cae, te sorprenderás al saber que no es así. El viento va en dirección perpendicular, por lo que no afectaría a la velocidad de una gota de lluvia en cuanto a la distancia que viaja.”
"¿Cómo lo sabes?" Preguntó Anahi con incredulidad. La niña se encogió de hombros.
"Pura especulación"
"¿Y por qué me estás diciendo esto, tú, enamoradiza, sabia, pequeña y extraña genio?"
"Sólo estoy tratando de comparar tu situación con Dulce con la lluvia." Anahi arqueó las cejas y se dio la vuelta para hacer frente completamente a la niña.
"¿Eh?"
"El viento es la lucha por la que tú y ella están atravesando. No importa que tan fuerte es el viento, se mueve en dirección perpendicular, no afecta a la velocidad en que la que tu corazón se enamora de ella, más bien afecta a la distancia, o mejor dicho, el tiempo, para que voluntariamente abras tu corazón hacia hacia ella por completo. ¿Por qué no luchar contra ello, Anahi ? ¿Por qué no ser la primera gota de lluvia en luchar contra el viento de la tempestad? No dejes que te empuje a su alrededor, muévete a una buena distancia, no importa donde te relajes, todavía caerás a 9.8 metros por segundo. ¿No sientes curiosidad acerca de cómo siente estrellarse contra suelo?"
"¿A dónde quieres llegar con esto?" Yuri la analizó de arriba hacia abajo, completamente segura de que Anahi lo entendería.
"Cuéntale", la chica de cabello azabache pronunció la palabra que había estado sonando en repetición desde la primera vez que supo que estaba enamorada de su mejor amiga.
Anahi se quedó sin habla durante un buen rato. Desde que era pequeña, siempre había apestado con las palabras. Se perdían en el techo de su boca. Y cuando tenía que hablar, las palabras muchas veces le fallaban. Esa vez no fue diferente, con una risa nerviosa, Anahi finalmente dijo.
"¿He mencionado que también eres una niña muy obstinada para tener sólo once años?" Le dio unas palmaditas en la cabeza a Yuri antes de continuar de manera burlona "Ve hasta la corteza de otro árbol... preferiblemente de Jessica." A pesar de que cambió el tema, no podía dejar de preguntarse si lo que dijo Yuri era lo que realmente tenía que hacer.
Con una mueca la chica de cabello azabache asintió la cabeza en forma de derrota mientras caminaba lejos intentando encontrar a Dulce, pero no sin decir, "Tú sabes, deberías escucharme. Hay una razón por la que la gente llama a los genios: genios.
" Después de un par de minutos más buscando a Dulce, Anahi y Yuri volvieron la cabeza en dirección hacia donde dos pares de pies se dirigían hacia ellas. Una sonrisa victoriosa estaba pegada en la cara de Jessica mientras sostenía la mano de Dulce. "¡La encontré!" Anunció simplemente la niña pequeña.
El tren se detuvo en la estación de Zamora, era finalmente la hora de bajarse. Dulce agarró su bolso antes de señalar a Anahi la puerta con la cabeza. Mientras el tren se deslizaba por el cemento liso, ella se giró para mirar a su mejor amiga que luchaba con la correa del bolso, la puerta corrediza se cerró detrás de ellas cuando tocaron tierra firme.
"Déjame ayudarte" se ofreció Anahi.
Dulce sacudió la cabeza y respondió, "No, está bien. Puedo con esto". La chica más alta se acercó hacia uno de los bancos de la estación y dejó la bolsa en el suelo antes de arreglar la correa con las dos manos. Una palmadita en su hombro redirigió la atención de Anahi hacia las dos niñas de once años que estaban allí de la mano.
"Ooh" susurró Anahi mientras miraba a la dos, "Parece que finalmente lo están aceptando" Instantáneamente Jessica sacó su mano del agarre de Yuri.
"¡Annie!" Gimió ella con voz aguda, "No es lo que piensas. Estoy sosteniendo su mano para así no me perderme de Yuri y sus padres. Hay un montón de gente aquí, y temo perderme si no me agarro de ella"
"Te creo" dijo Anahi con un guiño, provocando otro grito por parte de la niña.
Dulce finalmente había acabado de ajustar la correa. Paseando cerca de Anahi, suavemente le puso una mano en el hombro y dijo, "Annie, creo que es hora de irnos" Yuri, Jessica y Anahi inmediatamente dejaron caer los hombros y suspiraron.
"Pues bien, creo que es hora de despedirse", respondió Anahi con tristeza. Volviendo la cabeza hacia las dos niñas decepcionadas, miró a Jessica y le dijo "Fue un placer conocerte Princesa de Hielo" luego dirigió su mirada hacia Yuri "Y también a ti, niña genio extraña."
"Nos volveremos a ver, ¿No?" Preguntó Yuri anticipándose.
"¿Tal vez en el festival?" Anahi recordó al instante la fiesta de Zamora. Girando la cabeza hacia Dulce, agarró el brazo de su mejor amiga antes de saltar hacia arriba y hacia abajo. "Dul, ¿Podemos ir? ¿Podemos?"
"Annie-"
"Por favor", interrumpió ella "sólo es una vez al año y-"
"Está bien", Dulce fácilmente accedió. Con un grito de alegría, Anahi abrazó a su mejor amiga antes de asentirle a Yuri "Sí, nos veremos allí"
"¿Lo prometes?" Preguntó Jessica con voz fría. A pesar de que no lo parecía, la princesa de hielo también se había encariñado con las dos durante la hora y media de viaje en tren.
Dulce se rió y le hizo un gesto a la chica "¡Sí! ¡Sargento!"
" Annie", dijo Yuri con una sonrisa de oreja a oreja.
"¿Sí?"
"Nueve Punto Ocho"
Nunca volvió a ver a las dos chicas de nuevo en el festival, el área era demasiado grande y la gente era muy numerosa. Intentar buscarlas era peor que tratar de encontrar una aguja en un pajar. Aunque el darse cuenta de que no podía mantener la promesa con Yuri y Jessica había entristecido a Anahi, ella estaba secretamente encantada de poder tener a Dulce para ella sola durante todo el día. Una sonrisa correteaba por sus labios mientras recordaba los dulces momentos que habían compartido hace solo un par de horas ella y su mejor amiga.
"¡Dul, regálame eso!" Exclamó Anahi emocionada mientras señalaba un oso de peluche blanco que estaba sentado sobre un estante. Dulce se echó a reír antes de ceder a la petición de su mejor amiga.
"Está bien Annie, voy a tratar, pero no te puedo prometer nada"
"¡Yay! ¡Osito de peluche!" Gritó de alegría al momento en que ignoraba por completo las palabras de Dulce y arrastraba a la chica más bajita de la mano hacia el hombre a cargo de la tienda.
"¿Qué tenemos que hacer para conseguir ese oso?"
"Simple", respondió él mientras señalaba las botellas que estaban apiladas entre sí formando una pirámide, "Tirar todas las botellas con una pelota, de esa manera pueden conseguir el oso"
"¡Perfecto! Dijo Anahi aplaudiendo, "¡Una ronda, por favor!" Con un movimiento de cabeza, él agarró la pelota de plástico y se la entregó a Dulce.
La muchacha más bajita miró las botellas antes de mirar abajo hacia la pelota. Respiró hondo antes de lanzar la pelota hacia las botellas. Falló por una longitud de brazos.
"Dul, ¿por qué asqueas tanto?"
Dulce miró con incredulidad a Anahi antes de decir "¿Perdón? Yo-"
"¡Otra ronda, señor!" Le dijo Anahi al hombre antes de que su mejor amiga pudiera terminar su frase.
El hombre asintió con la cabeza y le dio el balón a Dulce. "Annie..."
"Vamos Dul, quiero el oso, por favor", Anahi no sabía porqué quería tanto el juguete. Tal vez era el pensamiento de tener algo de Dulce que únicamente ella podría guardar sin sentir el inmenso peso de la culpa. Si no podía tener el corazón de su mejor amiga, un oso de peluche de Dulce venía en segundo lugar.
"Voy a intentarlo", fue todo lo que dijo la chica bajita antes de respirar profundamente y lanzar el balón hacia las botellas. Una vez más, falló completamente.
"¡De nuevo, señor!" Anahi alegremente le ordenó al hombre.
"¡¿EH!?" Respondió Dulce con una expresión desconcertada.
"Annie, no puedo hacerlo... Apesto y es una perdida de dinero si lo intento de nuevo. Vamos, simplemente te compraré uno en la tienda de regalos. Estoy seguro de que hay alguna por aquí"
"Nooo, Dul, yo quiero este", dijo la chica más jóven rotundamente mientras ponía la pelota en la mano de Dulce.
"Annie, no. Te estás obsesionando. Vamos." Manifestó Dulce mientras intentaba entregarle el balón al hombre.
Sin previo aviso, Anahi se abalanzó sobre su brazo y las dos se quedaron atrapadas en una lucha por el balón.
"Dul, ¡Una ronda más! ¡Sólo una más!"
"¡No, Annie! ¡No!"
"¿Por qué eres tan terca?"
"¡¿Por qué TÚ eres tan terca?!” Exclamó Dulce mientras luchaba por conseguir la bola. Anahi estaba luchando con la misma determinación mientras trataba de que Dulce no entregara la pelota de plástico de nuevo al hombre.
"¡Dámela, Dul!"
"¡Annie... nos vamos... nos vamos!" En ese instante las dos chicas que estaban luchando hace un segundo por conseguir la bola ahora notaban que ninguna de las dos la tenía. Con una mirada de asombro, rápidamente giraron la cabeza hacia el sonido de plástico rompiendo vidrio. Les tomó un segundo darse cuenta que el balón había salio de sus manos, con sus brazos actuando cómo catapulta que impulsó al juguete de plástico en el aire hacia las botellas apiladas.
"¡Felicidades!", dijo el hombre mientras le entregaba a una confundida Anahi el oso de peluche. Dulce estaba simplemente mirando a las botellas caídas con la boca abierta.
Anahi le dio al oso que estaba envuelto en sus brazos un ligero apretón antes de rememorar otro recuerdo que tuvo con Dulce. Acababan de salir de la casa embrujada y Anahi tenía sus brazos alrededor de las piernas de Dulce como un koala a un árbol.
*** La chica mayor miró a su amiga con diversión mientras trataba de caminar junto a Anahi hacia un banco cercano.
"Annie, ya terminamos. Se acabó... puedes soltar mi pierna ahora" Le tomó un minuto a Anahi finalmente darse cuenta de que ahora estaban en un espacio abierto y no dentro de la sucia casa.
Se enderezó y cautelosamente dejó de envolver sus brazos a las piernas de Dulce antes de golpear a la chica en el muslo.
"Ah", Dulce gimió de dolor "¿Por qué fue eso?"
Anahi simplemente respondió "Venganza” …”Te juro que si el cáncer no me mata lo harás tú."
"¿Y cómo?"
"De un ataque al corazón", respondió la chica más alta antes de sacarle la lengua.
"De todas formas, me debes un helado"
"¡¿Qué?!"
"Tengo la garganta seca de tanto gritar y tienes que hacer que me sienta mejor, ya que fue tu idea ir a la casa embrujada en primer lugar", dijo Anahi con indiferencia mientras llevaba a su mejor amiga hacia el puesto de helados.
"Mmmmm, ¿Quieres?", preguntó Anahi mientras lamía su helado de fresa antes de ofrecerle a Dulce.
"Esta bueno"
"¿En serio? Está bien", la chica bajita abrió la boca. Con una risita juguetona, Anahi estrelló el helado en la nariz de Dulce a propósito.
"Oye, ¿No puedes diferenciar entre mi nariz y mi boca?"
Fingiendo inocencia, la chica más joven miró a Dulce con una expresión arrepentida y le dijo, "Whoops, lo siento" Sacando su lengua, huyó de una mejor amiga enfurecida con una mancha rosa en la nariz.***
Antes de que Anahi pudiera recordar más sobre aquellos momentos juntas en el festival, vio a Dulce en la parte inferior de la colina, en dirección a ella con dos globos en la mano. Por alguna razón, se sintió nostálgica al verla, si es que esa era la palabra adecuada para describirlo. ¿Se puede sentir nostalgia por algo que nunca ocurrió? Anahi esperó a que Dulce se sentara a su lado antes de preguntar, "Entonces, ¿Para qué son los globos?"
"Oh, ¿Estos? Vi un hombre vendiéndolos en el festival y tuve una idea", respondió antes de entregarle el balón rosa a Anahi.
"Gracias por esperarme"
"No hay problema, ¿Cuál es esa idea tuya?" Tan pronto como Anahi hizo la pregunta, Dulce sonrió brillantemente antes de sacar dos pedazos de papel del bolsillo de su chaqueta y dos lápices azules.
"Me tardé tratando de encontrar a alguien que tuviera estas cosas"
"Uh, uh", murmuró mientras miraba el papel en blanco y el bolígrafo que su mejor amiga le había entregado.
"¿Y bien?"
"Escribimos un deseo en el papel y lo atamos a nuestros globos. Si tenemos suerte, llegarán a una altura suficiente para que los ángeles del cielo lo puedan leer y entonces harán que nuestro deseo se haga realidad"
"¿Esa es tu idea?"
"Sí, ¿No te gusta?"
"Me encanta, Dul", respondió Anahi alegremente antes de levantarse y apoyar el papel en el banco.
"Vamos a escribir", dijo de manera emocionada y Dulce se rió mientras ella también escribía sobre su papel en blanco.
El sol se estaba escondiendo, lanzando una neblina naranja sobre el horizonte, iluminando el cielo hacía parecer que todo el mundo se consumía en aquella majestuosa llama, iluminada por un fuego eterno. Acariciando a las dos chicas con su toque cálido, los rayos del sor parecía susurrar una garantía para ellas, "Nos veremos otra vez".
Anahi miró el papel que había escrito y lo leyó de nuevo para sí misma. Sin saberlo una sonrisa levantó la comisura de sus labios cuando recordó la imagen de la pequeña genio cruzó por su mente. 'Si' pensó para si misma 'hay una razón por la que la gente llama a los genios: genios' Después de pensar sobre lo que Yuri había dicho por bastante tiempo, Anahi finalmente tomó una decisión. No sabía qué iba a pasar, pero estaba harta de que el viento la empujara hasta donde él quisiera - finalmente quería estrellarse contra el suelo.
"Dul, terminé", dijo mientras hacia un leve corte al papel con una delgada ramita, deslizó la cuerda del globo a través de él y lo ató con firmeza.
Dulce hizo lo mismo, ató el papel a su globo azul. "Lo mismo digo", dijo con una amplia sonrisa.
"¿Qué deseaste?" Preguntó Anahi con curiosidad.
"Que te quedes conmigo por siempre", respondió Dulce "Iba a escribir hasta que me hiciera vieja... pero eso no es suficiente para mí. ¿Y tú?"
"Seguir cayendo a 9.8 metros por segundo incluso después de chocar contra el suelo"
"¿Eh?" Preguntó Dulce con una expresión confusa.
Alegremente golpeando a la chica más bajita en el hombro, Anahi simplemente respondió "Sabrás muy pronto a lo que me refiero" Con eso, las dos mejores amigas se quedaron mirando el colorido cielo de dos colores - oro refinado en colisión con un pulido zafiro.
El viento les cantaba una melodía, una canción sin palabras que se hacía más clara con la invasora noche. Con los corazones atados a sus respectivos globos, los dejaron ir, veían cómo el rosa y el azul subían hacia las estrellas mientras rezaban para que los ángeles pudieran ver lo que habían escrito.
Mientras Dulce estaba ocupada observando los dos globos. Anahi furtivamente le dio a su mejor amiga un beso en la mejilla. Inmediatamente, la chica mas alta desplazó su atención hacia Anahi con una expresión de sorpresa. Llenando sus pulmones con aire, Anahi tenía la esperanza de que los ángeles le concedieran su deseo esa vez.
"Dul, Te Amo y no quiero abandonar este mundo sin decirlo. No quiero vivir otro día continuamente cayendo a 9.8 metros por segundo y sin nunca saber lo que se siente estrellarse contra el suelo.”
La chica no era buena con las palabras, Dulce lo era. Su confesión no era grande, ni elocuente ni profunda, simplemente era sencilla y estaba bien porque la verdad del asunto es que, no importa lo que digas, lo bien que lo digas, o el tiempo que te tardes diciéndolo, todo antes del 'Te amo' es completamente, y más indefinidamente arrastrado por esas dos palabras. La gente dice que una imagen vale más que mil palabras, Anahi no estuvo de acuerdo, porque creía que las palabras 'Te amo' eran, son, y siempre serán más valiosas que más de mil imágenes.
Hay palabras que están permanentemente conectadas a un sentimiento, el amor es una de ellas. Anahi le dedicó a Dulce una cálida sonrisa antes de inclinarse para besarla en los labios - para estrellarse contra el suelo, y para capturar la eternidad en un instante.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:52 pm


CAPITULO 9 – CAIDA LIBRE
"La gente dice que una estrella es el reflejo del pasado de la vida de un amante. Su risa, su sonrisa, sus esperanzas, sueños, metas, todo colapsado en una radiante bola de luz, puesta en el cielo nocturno para contarle a todos que se parece a los que están aquí. El resplandor cuenta una historia, una novela de pocas palabras: Estoy aquí y también te amo."
Anahi lentamente se apartó del beso. Sus ojos se abrieron en sintonía con su corazón tembloroso mientras cuidadosamente inhalaba el aire del atardecer. La chica miró a su mejor amiga durante lo que pareció una eternidad, y mientras la miraba, su vida, no importa cuán breve fuera, se hizo completa.
Anahi esperó saber si Dulce también la amaba, y quizá, eso era lo todo lo que siempre quiso saber de ella, el conocimiento que a través de los años de una batalla perdida llena de dolor, desesperanza, fragilidad, decepción y miedo, que el amor estaba allí, a pesar de todo, el amor estaba allí - en el aire que respiraron, en los caminos que pisaron, y alrededor de los lugares que tocaron, el amor estaba allí.
Esperó.
Al no obtener respuesta, Anahi miró a los ojos a su mejor amiga, el mundo se reunió en un suspiro, roto en un millón de fragmentos y reconstruido de nuevo juntos como una pregunta: "¿Me amas también?"
Nunca en toda su vida se había sentido tan vulnerable. Ahora sabía que no se podía amar a alguien sin ser vulnerable e invulnerable a la vez. Vestida y expuesta. Con el abrigo puesto, pero abierto.
Dulce le dirigió una sonrisa simple antes de entrelazar su mano izquierda con la suya. Solo las cosas maravillosas pueden venir sin previo aviso, y eso era lo que había pasado; un beso inesperado.
Dulce la besó. Las imágenes capturadas de su pasado infinito y futuro finito se apoderaron de ella mientras la sensación de los labios de su mejor amiga se repetía en su mente. Estaba en un punto muerto en el presente.
Después que su mejor amiga se alejó, la chica mayor la siguió con una sonrisa cálida. Así fue como ella dijo 'sí'.
"Vamos Annie, tengo una sorpresa para ti", dijo Dulce antes de llevarla hasta abajo de la colina y de vuelta al festival.
Sus manos nunca se separaron, y tal vez esa era su manera de decirle al mundo que aquí, en sus manos, una pequeña pieza probaba que eso podía ser de esa manera a pesar de que todo demostraba que no podía ser.
Anahi miró a la cosa monstruosa con una expresión perpleja. Volvió la cabeza hacia atrás donde estaba Dulce, quién le sonreía ampliamente.
"Parece que nunca has visto uno antes", la chica más bajita comenzó con una risita.
"No, sólo que- Estoy confundida..."
"Bueno, mejor que no te confundas más. Tu cara está toda arrugada y podría quedarse así permanentemente si seguimos esperando", Dulce dijo alegremente antes de que ambas se dirigieran hacia un hombre alto detrás de una cabina de madera.
"¿Sr. Perez?"
"Oh, chica, te demoraste. Estaba comenzando a pensar que no te presentarías", dijo de manera sorprendida.
Lo que no era de absoluta sorpresa, teniendo en cuenta su forma de vestir. Fue su acento de pirata lo que hizo a Anahi querer estallar en carcajadas. Con una risa ronca hizo señas a Dulce y a Anahi para que la siguieran al campo abierto, donde Anahi vio primero la cosa.
"Yo usualmente no hago esto con los clientes habituales, considerando est' hora de la noche, pero ya cómo t' mantuviste persistente con esos malditos ojos de cachorro tuyos", explicó el Sr. Perez cuidadosamente "No pude decir q' no a eso"
Anahi lo miró interrogante, "¿A qué te refieres con eso?"
"Sip, la chica me estuvo molestando para que las dejara entrar. Se mantuvo compartiendo sus hermosas memorias con cierta persona. Soy un tonto cuando se trata de amor joven", dicho esto, le dio una palmadita a la canasta mientras les mostraba una sonrisa de oreja a oreja, "Esta belleza tiene luces por lo q' no estaremos violando las reglas al montarlo al atardecer. De todas formas, estaremos atados para mayor seguridad seguridad mientras mis compañeros velan por nosotros. Ahora, suban a bordo. ¿Oki?” El Sr. Park se abrió paso dentro de la cesta del globo aerostático, se colocó sus guantes y puso en marcha el quemador
"Vamos, Annie, he trabajado duro para conseguir este paseo. Mejor no perder más el tiempo." Incitó Dulce mientras saltaba emocionada.
Ella no sabía nada sobre la confesión de Anahi al momento de reservar el viaje de noche en el globo de aire caliente, pero de alguna manera, las dos se complementaron entres sí, cómo el destino que en toda su misteriosa gloria diseñó la confesión y el paseo en globo aerostático para ayudarlas y entregarles la noche más perfecta.
"No es de extrañar que te tomara tanto tiempo ir por los helados", respondió Anahi mientras burlonamente le daba un puñetazo en el hombro.
"Eres una mentirosa, Dul, ¿Lo sabías?" Riendo silenciosamente ante el comportamiento infantil de Dulce, Anahi simplemente cumplió con subirse a la cesta con la ayuda de su mejor amiga.
Después de que las dos se acomodaron dentro del tejido de mimbre, el Sr. Perez avisó con el pulgar en alto a su personal en tierra de que todo iba bien al mismo tiempo en que Dulce y Anahi esperaban a que el globo de aire caliente se elevara sobre el suelo.
Las estrellas brillaron resplandecientemente, eran cómo pequeños agujeros en la manta de carbón de la noche, de modo que la luz del cielo pudiera brillar a través de ello e iluminar el mundo oscurecido. Más y más alto se elevaron, tratando de alcanzar lo inalcanzable, para recoger los centelleantes diamantes con la palma de sus manos. Las estrellas, quienes saludaban a todos con una sonrisa, deslumbraban los ojos de las jóvenes amantes que fueron envueltas en los brazos de la otra.
Anahi sonrió mientras inclinaba su cabeza sobre el hombro de Dulce, mirando los granos de arena del universo que habían sido lavados por la marea del cielo.
Dulce rompió el silencio de pronto "Me dije que no podía creer en un Dios que cruelmente desafía la fe de ésta manera." La chica más joven quedó confundida ante su declaración. Se dio la vuelta y la miró con expresión perpleja.
"Todo el mundo se mantiene diciéndome que tenga 'fe' porque Dios trabaja de misteriosas maneras para darle a la gente una vida fructífera, siempre y cuando si su fe es fuerte. Si esto, que estés enferma, es su misteriosa forma de probar mi fe, entonces prefiero que mi vida sea estéril."
Anahi suavizó la mirada. Levantando su mano izquierda, juguetonamente golpeó la cabeza de la chica con el puño.
"Tonta, sin un Dios aquí no habría ningún ángel."
"Nunca dije no existe, sólo que yo no me atreví a creer en él, porque creer es tener fe y confianza. No estaríamos siquiera buscando ángeles de todos modos si Dios no te hubiese dado ésta enfermedad. ¿Cómo pude haber puesto mis esperanzas en alguien así? - No te lo mereces. Nadie se merece el cáncer."
"Podría no merecerlo, pero aún así lo tengo, y Dios me lo dio por alguna razón. Yo, una chica con cáncer terminal, tengo un propósito aún más grande de lo que puedo imaginar. Sí, él me ha dado esta enfermedad, pero también me ha dado de vuelta algo mucho más grande. Los recuerdos que he recolectado superan con creces esta corta vida. El tiempo es un vaso destinado a llenarse de recuerdos, y gracias a ti, el mío es desbordante. Dul, voy a morir, pero, de nuevo, todos vamos a morir; no todo el mundo vive bien, y eso es lo que Dios me ha dado - la vida."
Se volvió para mirar completamente a Dulce. "Hay gente que muere sin conocer el amor, y me alegro de no ser uno de ellos. Cuando el tiempo pase y me habré ido, la gente vendrá y visitará mis restos, ellos no verán ceniza, verán amor. Y cuando el viento sople y me arrastré lejos en un día de finales de otoño, mi corazón va a ser recogido... todavía susurrando tu nombre al junto a las caídas hojas. Eso es lo que Dios me ha dado, ¿Qué más puedo pedir?" Dulce la miró por un largo momento antes de decir "Si no lo entendías antes, lo subrayaré aún más... Te amo, y me alegro de que me lo hayas dicho. Quería declararme desde hace mucho tiempo, pero tenía miedo. No quería ser egoísta."
La mas alta plantó un suave beso en la frente de Anahi, ganándose una brillante sonrisa de parte de la última.
"Lo sé. Y no lo eres. Yo pensaba la misma cosa, no quería ser egoísta tampoco, pero alguien me dijo lo contrario", explicó Anahi detenidamente.
Dulce era la única que entendía incluso un respiro de ella, y ella misma, era la única que entendía incluso una respiro de Dulce. Todo lo demás eran palabras no dichas.
"Annie, dije que no podía creer en un dios, pero nunca dije que no puedo creer en un dios."
"¿Qué quieres decir?"
"Si Dios es amor...", dijo Dulce en voz baja, "entonces a partir de hoy creo en Dios" Compartieron una sonrisa, reconociéndose a si mismas en los labios levantados de la otra.
"Sip, esto es hermoso", comentó el Sr. Perez a sus espaldas mientras se secaba una lágrima que se había acumulado en el borde de sus ojos. "Sr. Perez", gimió Dulce, "¡Recuerdo que nos había prometido que no iba a espiar!"
"Sip, compañera, tienes razón. Estaré en el otro lado. Sólo olvida q’ incluso estuve aquí" Las dos miraron con incredulidad al Sr. Park antes de mirarse la una a la otra. Rieron. Y rieron. Compartieron ese momento juntas e individualmente, en gritos y susurros, vacilando entre el límite de la realidad y la fantasía, para construir su propio mundo nuevo.
Fue una de las muchísimas veces de sus vidas en donde exprimieron toda la felicidad del seco momento - para vivir la vida verdadera y aún no pensar en la vida en absoluto.
"Dul, mira, otra estrella fugaz", exclamó Anahi mientras sacaba la cabeza fuera de la canasta para obtener una visión más clara de la brillante luz.
"Hemos estado viendo muchas últimamente, así que probablemente nos estamos dirigiendo a la dirección correcta.
“ Sin duda encontraremos un ángel en Guadalajara, Dul, simplemente lo sé." La esperanza y la desesperación de vivir para su amada había consumido su corazón y no quería nada más que quedarse al lado de Dulce un poco más.
Anahi y Dulce se encontraban ahora en una tienda de alquiler de coches. Era temprano por la mañana cuando su mejor amiga la despertó en la cama de hotel donde habían dormido la noche anterior. Anahi estaba aturdida y sólo quería dormir durante todo el día, pero Dulce la molestó sin cesar para que estuviera lista para así llegar temprano a Apatzingan. Así que allí estaba ella, mirando a su mejor amiga y amante hablar con una señora detrás del mostrador con una educada sonrisa plasmada en su rostro. Anahi escuchó la conversación por unos segundos antes de aburrirse.
Girándose hacia la izquierda de la tienda, escaneó brevemente con la vista los marcos de los cuadros colgados en la pared de color gris. Una foto era de un niño pequeño que sostenía una bicicleta. Otra foto era del río Han. Y otra foto era de una vista hacia arriba de un árbol de cerezo. Interesante, pensó, antes de ir al otro lado de la tienda. Anahi caminó lentamente, se sentía un poco aletargada esa mañana y había asumido que sólo era debido a la falta de sueño.
Pero pensó mal.
Un ataque de tos atormentó su frágil cuerpo y el agotamiento la inundó como un chorro de agua en una represa de aguas abiertas. Utilizó las paredes como apoyo. Aquello le estaba ocurriendo más frecuentemente mientras los días progresaban y su miedo se hizo mayor, mucho mayor.
Secándose el sudor que comenzaba a caer por su frente, la chica luchó por acercarse a Dulce. Al tocar su hombro.
Anahi puso una sonrisa falsa y le dijo "Dul, sólo necesito ir al baño por un momento. ¿De acuerdo?" La muchacha pudo ver que su mejor amiga estaba preocupada, pero tenía que mantener la fachada.
"Estoy bien, estaré de vuelta pronto" Dicho esto, lentamente caminó hacia el baño. Era una buena cosa que era individual, ya que podía cerrarlo sin tener a Dulce merodeando cerca.
Puso un pie en el baño, cerró la puerta detrás de ella y se encerró con llave. Anahi se dirigió al fregadero y se lavó la cara con agua fría. Apoyada en el lavabo de cerámica fría se miró en el espejo.
*** "¡Annie, Annie, Anahi!" Una Dulce de ocho años la llamó con una risa alegre que no resonaba de sus pulmones si no de su corazón, mostrando su inocencia pura. Feliz, estaba feliz, cómo todos los niños que son demasiado pequeños para comprender la realidad del mundo. Dulce había recogido un ramo de dientes de león en su mano izquierda y lo mostró elegantemente en frente de la cara de Anahi.
Incluso a una edad tan temprana, Dulce seguía siendo todavía muy pequeña, de pie quedaba a la altura de las cejas de Anahi. La chica más jóven alejó los dientes de león de su cara y preguntó.
"¿Qué pasa, Dul?"
"¿Te casas conmigo?" Dulce se limitó a preguntar con todo su esplendor de infante. El cielo era de un claro azul bebé, el sol estaba alto, y para Dulce y Anahi, el patio trasero de los Espinoza se encontraba en el fin del mundo.
"Dul, sólo la gente con niños se puede casar." Justo en ese momento Dulce plantó un rápido beso en sus labios antes de retirarse con una amplia sonrisa que iba de oreja a oreja. Anahi estaba apunto de abofetear a su amiga hasta que la niña mayor le dijo, "Ahora tienes que casarte conmigo."
"¿Eh?" Anahi se quedó con una expresión atónita, su boca estaba abierta por el desconcierto.
"Es la única cosa correcta que hacer", explicó Dulce descaradamente, "si besas a alguien, tienes que casarte y tener hijos."
"Dul, ¡¡¡Vas a ir a la cárcel!!!" Gritó Anahi lanzando los brazos hacia los lados debido a la frustración. "Besar es ilegal hasta que no tengas más de dieciocho años, ¡Es ley! Y, de todos modos, ¿Por qué te quieres casar conmigo?”
"Mi madre me dijo que no existe la posibilidad de elegir con quién casarse, ya que Dios eligió alguien para ti y te darás cuenta más tarde con quién estás destinado. No quiero estar destinada a un extraño, mis padres me dijeron que no estoy autorizada a hablar con ellos, entonces, ¿Te imaginas lo aburrido que sería? Además, si tengo que estar para siempre con alguien, quiero que sea con mi mejor amiga."
Anahi no sabía cómo responder a eso. "Entonces, por favor, con los cerezos aquí de testigo, ¿Quieres casarte conmigo? Te prometo que voy a decir que te ves linda todos los días, incluso si te ves cómo un zombie"
"No lo sé... a veces lo haces, cómo las veces que te despiertas después de que tenemos una fiesta de pijamas." Por ese comentario, Dulce se ganó un puñetazo en el hombro, pero sin embargo, Anahi aceptó aquel supuesto matrimonio.***
Anahi sonrió ante el recuerdo. Después de la ceremonia, se regocijaron al decirle a la madre de Dulce sobre eso. La Sra. Espinoza sonrió y teniendo en cuenta de que ahora eran adultas y podían tomar bebidas de adultos. Ella les dio un pequeño sorbo del café que estaba tomando. Bastaba con decir que la bebida favorita de Dulce era el café después de eso.
No me extraña que nunca creció, pensó ella. Si no estuviese enferma, se preguntó Anahi, ¿Ella y Dulce se habrían casado de verdad en el futuro? Mientras reflexionaba sobre eso otro ataque de dura tos sacudió su cuerpo. Se aferró a su pecho mientras la tos abandonaba sus ardientes pulmones. Alguien estaba llamando a la puerta y ella sólo podía suponer que era Dulce.
"¿Annie?" Los golpes crecieron y fueron más fuertes y urgentes.
"Annie, ¿Estás bien? Abre"
"Estoy bien... no... no es nada... en serio", logró decir entre la tos. Cogió un pañuelo de papel que colgaba de la pared y se tapó la boca con el, con la esperanza de que amortiguara el sonido.
Tos.
Toc.
Otra tos.
Toc toc.
Y otra tos.
Toc Toc Toc.
"Anahi Puente, no estoy bromeando. ¡Abre!" Ordenó Dulce desde el otro lado de la puerta. Su mejor amiga sólo recurría a llamarla por su nombre completo cada vez que estaba enfadada con ella, y eso era raro... muy, muy raro.
Anahi sintió algo cálido y húmedo en la mano con la que agarraba el pañuelo. Lo miró.
Era sangre

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:53 pm

CAPITULO 10 – VIAJANDO EN CIRCULOS
En ningun lugar tanto como allí sentimos las posibilidades sacudirse por la proximidad de la realización. La atmósfera se transforma en posibilidades y debemos vagar y cometer un millón de errores. Debemos vagar sin ser capaces de entender. - Jonathan Safran Foer.
Dulce se quedó mirando al frente, con las manos agarrando con fuerza el volante de su vehículo de alquiler. Estaba sumida en sus pensamientos, preguntándose si éste viaje en busca de ángeles era realmente una buena idea. Claramente Annie estaba empeorando y ella lo sabía. Al colocar el dedo índice contra el volante, inconscientemente se mordió el labio inferior mientras seguía pensando.
Después de todo este tiempo, después de todo lo que han pasado, después de intentar, esperar y mirar, supo que su tiempo con Anahi estaba comenzando a agotarse. ¿Le destrozaría aquello el corazón? Por supuesto que sí, cada momento, de cada segundo, de cada día, en pequeños pedazos que eran algo más de lo que su corazón estaba hecho. Es curioso cómo la gente nunca piensa en las cosas del todo, sobre todo las que ocurren diariamente, hasta que todo cambia, es entonces cuándo se preguntan cómo comenzó todo y porqué nunca lo vieron venir, cuando claramente, el obstáculo estaba allí desde el principio, poco a poco llegando en medio de la realidad y los sueños.
Dulce le echó un rápido vistazo a Anahi quién estaba sentada allí, mirando en silencio la velocidad convertida en un borrón. Estaba pálida y sus labios se encontraban agrietados. Dulce apostaría todos los ahorros de su vida entera en que ella se había quedado callada sólo para evitar el temblor de su voz, que era la prueba de que había dolor tras esas palabras vacías.
Dulce golpeó y golpeó la puerta, sus nudillos se estaban volviendo de un brillante color rosa. La chica estaba a pocos segundos de llamar una ambulancia y de romper la puerta, pero afortunadamente para la propietaria de aquel edificio, Dulce oyó el sonido del inodoro antes de que una Anahi sin aire saliera lentamente por la puerta del baño.
"Annie", comenzó prontamente, con un ceño instalado en sus labios.
La chica más alta levantó la palma en frente de Dulce para evitar que pronunciara algo más. "Estoy bien." Respondió. Anahi sonrió y que patética excusa de sonrisa fue aquella. Ella quería gritarle, decirle que no debía actuar como un mártir todo el tiempo. Quería decirle que sabía desde el principio que no estaba bien. Sin embargo, a pesar de que quiso, la necesidad de proteger a la chica fue aún mayor, y así, Dulce guardó silencio.
"Está bien. Pero, por favor, si no te sientes bien dímelo." Contestó con seriedad. Tomando la mano de Anahi, Dulce ayudó a su mejor amiga a caminar de regreso al mostrador, donde firmaron los formularios para alquilar un vehículo.
Su mejor amiga tenía cáncer, pero ella también sufría una enfermedad similar a la leucemia; el cáncer de no querer dejar ir. Era Dulce y su determinación de mantener su mundo vivo, ésa era la única causa por la que estaba aquí. ¿Era una bendición la ignorancia? ¿ Anahi se sentiría mejor si no hubiese sabido de los ángeles en Guadalajara? Claramente habría estado mucho más saludable si se hubiera quedado en el hospital.
El remordimiento empezó a surgir mientras más pensaba en su situación actual. Era demasiado doloroso para ella el pensar que durante todo éste tiempo había tomado la decisión equivocada. Preguntándose a si misma, qué era lo que había aprendido a hacer, y hasta donde lo llevo aquello. Se preguntaba a sí misma por la felicidad un millón de veces, y ya era hora de que dejara de hacerlo, pero no podía, no cuando un movimiento equivocado la paralizaría por siempre. Lo que Dulce todavía no notaba, era que ella no había movido ni un solo paso, lo que no era diferente a estar paralizada.
"Annie", comenzó ella lentamente, "si no te sientes bien deberías decírmelo."
"Dul, estoy bien." Anahi contestó débilmente. Su voz era ronca y seca. Dulce se aferró al volante más fuertemente.
"Sólo decía", Dulce lo intentó de nuevo, "Me puedes avisar si no te encuentras bien. Podemos conseguirte medicina o algo, tal vez un chequeo en el hosp-"
"Dul, no te preocupes", cortó Anahi mientras le dirigía otra sonrisa vacía, "No necesitamos hacer eso."
Dulce quería no estar de acuerdo, pero decidió no hacerlo. No quería iniciar una pelea con ella, no cuando estaba en ése estado tan frágil. Y, a decir verdad, incluso si quería comenzar una pelea con ella, no sabía siquiera cómo hacerlo. Las peleas eran algo ajeno para ambas. Ella recordaba un dicho, que cuanto más cercana eres de alguien, más deberías luchar con esa persona; aquello era una señal de afecto e intimidad. Dulce no estaba de acuerdo, porque ella y Anahi habían tenido solo una pelea de verdad durante los catorce años que se conocían.
***"¡Abuela!" Llamó Dulce desde la sala de estar. Llevaba un vestido de primavera elegante, era blanco y sencillo, tal y como a ella le gustaba. "Abuela Puente", gritó otra vez mientras agarraba los mangos de la silla de ruedas de Anahi, "Nos vamos ahora."
La anciana llegó desde la cocina tan rápido como sus piernas podían llevarla. Estaba sosteniendo una cámara y una amplia sonrisa cementaba sus facciones. "Está bien, está bien", dijo la abuela Puente frívolamente, "Pero chicas, déjenme tomarles una foto antes de que se vayan. La fiesta de graduación sólo ocurre una vez en la vida, ya saben."
"Abuela", se quejó Anahi, "tú sabes cuánto odio que tomen fotos", inclinó la cabeza hacia abajo con timidez mientras jugaba con los cordones de su vestido.
Dulce le dio unas palmaditas en la cabeza a su mejor amiga. Había sido especialmente fácil para la chica más bajita pasar la coronilla de Anahi desde que la habían condenado a esa silla de ruedas durante una semana. "¿Por qué? ¿Estás asustada de que la cámara te robe el alma nada más al sacar la foto?" Bromeó.
"Arrgghh, está bien. Pero sólo por esta vez." Concedió Anahi.
"Gracias", musitó la abuela Puente a Dulce. La dieciochena le respondió con un guiño.
El flash de la cámara brilló.
---
El bajo de la música latía en sus oídos. Dulce revisó si sus orejas no estaban sangrando antes de mirar a su mejor amiga. Le sonrió a Anahi quien estaba situada a su lado. En ese momento las dos estaban sentadas, una en una silla de ruedas y la otra en un taburete. Paseando su mano por su cuero cabelludo, Dulce se sorprendió al encontrarse sin cabello alguno. ¿Cómo lo pude olvidar? Pensó antes de sonreír para sus adentros. Es seguro decir, que a Dulce le gustó bastante la sensación de no tener cabello, se sentía libre.
"¿Estás divirtiéndote?" Preguntó Dulce. Su mejor amiga estaba sorprendentemente tranquila desde que habían llegado a la fiesta de graduación. Ella vio la expresión de Anahi oscurecerse cada minuto que se sentaron viendo bailar a las otras personas. A Dulce no le importaba que lo único que podía hacer durante el baile de graduación era sentarse en un lugar y sólo hablar, de hecho, prefería eso más que bailar toda la noche con sus otros amigos; por lo menos tenía a Anahi toda para ella sola.
"Podríamos divertirnos más si pudiera bailar", dijo Anahi con gravedad antes de cruzar sus brazos. "Estúpida silla de ruedas y estúpido! cáncer."
"Oye, oye", respondió Dulce con el ceño fruncido, "No digas eso. Si te hace sentir mejor, prometo tener un baile contigo cuando puedas levantarte de esa silla de ruedas."
"No va a ser lo mismo." Respondió ella con frialdad.
La chica mayor estaba a punto de responder cuando una tercera voz la interrumpió. "¡ Dulce!" Llamó Sonia, "vamos, vamos a bailar."
"Estúpida leucemia" Anahi murmuró nuevamente para sus adentros.
Dulce suspiró pesadamente. No le gustaba cuando su mejor amiga se degradaba a si misma.
Anahi la escuchó y pensó lo peor. "No tienes que quedarte aquí conmigo. Parece que estás aburrida, así que adelante, no quiero ser una carga para ti."
“Pero-“
"Debes preferir tener una cita con alguien que no es calva, ¿No?" Cortó Anahi.
"Espera", dijo Dulce, "¿Qué relación tiene que estés calva con todo esto? Estoy calva también por si no lo has notado"
"Temporalmente"
Sonia observó a ambas y decidió no participar. Volvió a la pista de baile dejando a las mejores amigas envueltas en su discusión.
"¡Dul, sólo dilo!" Escupió Anahi, "Sólo eres mi cita porque sientes lástima por mí. Porque tienes que hacerlo. Debido a que no tenías elección. Porque soy tu mejor amiga. Porque nadie me invitó a salir a la fiesta de graduación, así que te quedaste obligada."
"Ninguna de las anteriores, ¿De acuerdo?" Explicó con calma aunque la paciencia de Dulce se estaba agotando rápidamente. "Tú eres mi cita porque yo quiero que seas mi cita."
"¡Mentirosa! Tú y todos los demás saben que nadie quiere salir con alguien que no es bonita, mucho menos calva. Hay mucha gente aquí que es mucho más guapa que yo, así que, ¿Por qué no vas y los invitas a salir? Admítelo, me lo pediste porque sientes lástima por mí."
"Aquí vas de nuevo con el tema de ‘no sentirte bonita”, masculló la chica mas alta con frustración, "¿No has oído todo lo que he dicho acerca de eso?"
"¡Solo lo dijiste porque eres mi mejor amiga!" Replicó Anahi
"Mucha gente dice que eres bonita, Así que ¿Por qué quieres ser algo que miles de personas son?"
"¡No lo entiendes!" Gritó Anahi antes de movilizarse a si misma lejos de allí. Y en verdad, Dulce no entendía lo que su mejor amiga le había querido decir esa noche. ***
Hablar era agotador y ella lo sabía. Por suerte para ambas, habían crecido tan cerca que ni siquiera necesitaban hablar para conversar la una con la otra.
El viaje a Zamora se llenó de sus conversaciones silenciosas.
Tuvieron suerte nuevamente, ya que la empresa de alquiler de coches estaba también posicionada en Zamora cerca de la parada de autobús que las llevaría a Guadalajara. Dulce mentalmente agradeció a Sergio por su ingenioso plan.
Después de devolver el vehículo, se dirigieron hacia la parada de autobús que quedaba a solo una cuadra de distancia.
Dulce tomó la mano a Anahi mientras paseaban por la acera. "Te ves muy cansada." Mencionó la chica mas alta.
"¿En serio?"
"Sí", dijo, "si quieres te puedo llevar a mis espaldas hasta la parada de autobús"
Anahi se rió en voz baja antes de juguetonamente darle puñetazos a Dulce en el hombro, aunque débilmente. "Mira tú, el camarón queriendo ser un caballito de mar. Lo siento, amor, pero no te puedes convertir en algo que no eres desde el principio." Bromeó. "¡Oye, no soy un camarón!" Se defendió Dulce, "Te lo demostraré", se puso delante de Anahi y encorvó su espalda. La chica mayor se mostró satisfecha con sigo misma por inventar tal plan. Así podría ayudar a la chica exhausta sin explícitamente forzarla y también podía presumirle a su novia. Novia; la palabra obligó a las mariposas a salir fuera de su crisálida en su estómago.
"Dul, ¿Qué estás haciendo?" Preguntó Anahi con una sonrisa.
"Te estoy demostrando que un camarón puede también convertirse en un caballo de mar. Ahora, sube."
"Estás bromeando, ¿Verdad?"
"¿Me ves cara de estar bromeando?" Respondió Dulce, "Estoy muy seria ahora, tanto que si buscas 'Seria' en el diccionario encontrarás una foto mía."
"¿En serio? ¿Otra más?"
"¿Qué quieres decir?" Preguntó Dulce con una expresión perpleja.
"Quiero decir, guau, Dul, ¡Eres tan famosa! ¡Porque yo googleé 'idiota' y una foto tuya apareció también! Lo que es aún más sorprendente es que estaba para el articulo en wiki de 'Oops' ... Lo que me recuerda, todavía tengo que contactar con la persona que escribió ese artículo y quejarme, porque decir que eres un Oops es en sí mismo una subestimación, pero aún así, nunca se puede confiar en la veracidad de wikipedia de todos modos.” Contestó Anahí con una sonrisa antes de saltar débilmente sobre la espalda de Dulce.
“¡Ahora al terminal de buses con mi híbrido de cámaron/caballito de mar!" Exclamó alegremente con toda la energía que su mal estado podía permitirle.
Las dos no tuvieron que esperar para que el autobús llegara, porque justo cuando habían comprado los boletos, éste ya estaba reduciendo la velocidad en el terminal. Al entrar en el gran vehículo gris con azul, Dulce y Anahi decidieron ocupar los asientos cerca de la parte trasera del autobús.
"¡Ya casi llegamos, Annie! ¡Después de este viaje vamos a estar en Guadalajara!" Animó Dulce con una gran sonrisa.
Anahi asintió con la cabeza, "Me pregunto cómo se verán los ángeles"
"Olvídate de cómo se verán", interrumpió la chica mayor, "¡Finalmente vamos a conseguir nuestro deseo!"
"Ah, bien", murmuró ella, "... nuestro deseo"
"¿Qué pasa con esa mirada?" Preguntó Dulce, la preocupación había apagado su excitación. "Annie, te lo preguntaré nuevamente, ¿Estás bien?"
Anahi asintió antes de rascarse la parte posterior de la cabeza. Se echó a reír. "Nunca he estado mejor, Dul. Luego de que encontremos un ángel y me ponga mejor me tendrás que compensar por hacer que me canse tanto durante este viaje. Me quiero casar." Bromeó Anahi.
Justo cuando dijo esto, el autobús comenzó a alejarse.
Dulce dejó escapar un suspiro de alivio. "Bien, porque por un segundo me preocupaste. Aunque ahora estoy empezando a preocuparme por otro motivo muy distinto", bromeó.
"Preocupona", dijo Anahi mientras jugetonamente empujaba a Dulce en las costillas.
La chica mayor se sobresaltó, retrocedió y grito, "¡Oye, eso esta fuera de lugar!"
Anahi simplemente le sacó la lengua antes de reír. Su risa incitó la tos. No era la tos normal que estaba acostumbrada a oír de su mejor amiga, eran de las que escuchó desde detrás de la puerta del baño.
El corazón de Dulce dio un vuelvo. Frotando suavemente la espalda de la chica, se dio cuenta de su impotencia. Todas las personas que estaban en el autobús se giraron a verlas.
Deja de toser.
Deja de toser.
Deja de toser.
Deja de toser, por favor.
Dulce no podía hacer nada más que repetir esas tres palabras en silencio. "Annie, estás bien, estás bien..." Repetía las palabras, más para sí misma que para Anahi.
Toda persona que considere que los segundos son más rápidos que las décadas, evidentemente no ha vivido lo suficiente.
Lo que Dulce vio después la dejó completamente destrozada. Ahora lo sabía, sabía la verdad y aquello la hizo querer encogerse. Cada momento, cada minuto, cada segundo que había vivido alguna vez dependía del momento que estaba viviendo ahora. La historia de todo y de nada podría estar equivocada en un momento.
Sangre… En las palmas de Anahi.
"Te vamos a llevar al hospital", le dijo Dulce antes de echar a correr donde el conductor para informarle sobre la situación.
"¿Y?" Preguntó Dulce gravemente, con la mirada clavada en los ojos detrás de las gruesas gafas enmarcadas.
"Estoy bien, Dul, no te preocupes", gimió Anahi mientras se retorcía en su asiento. El delgado material similar al papel crujió bajo su peso.
La chica mayor miró a su mejor amiga con incredulidad. No había esperado un par de horas en el hospital viendo a los médicos hacerle varios exámenes para sólo escuchar un "estoy bien" de su parte. No, ella quería un informe completo sobre su salud.
En silencio diciéndole a su mejor amiga que se callara, centró de nuevo su atención en el hombre. "¿Entonces, Dr. Suarez?"
"He comprobado los exámenes de su sistema respiratorio y no hay nada malo en sus pulmones. Así que fui a la computadora y recolecté su información médica. Se dice que usted tiene leucemia terminal y estaba ingresada en uno de los hospitales del Distrito Federal. Srita. Puente contacté con el médico con el que actualmente se está viendo y me dijo que se fue sin previo aviso hace un par de semanas atrás. ¿Le importaría decirme porqué?"
Dulce se tragó el nudo en la garganta. Siempre se preguntaba porqué los médicos podían sonar tan crueles al hablar con los pacientes.
"Usted mismo lo dijo, Dr. Suarez; tengo leucemia terminal, y no quiero perder mis últimos días encerrada en un hospital."
"Existen procedimientos para ello, tienes que-", explicó el Dr. Suarez.
"Lo siento, pero estoy aquí para su diagnóstico, no para alguna conferencia." Intervino Dulce, con la esperanza de poder cambiar el tema a otro más importante del que se encontraban actualmente.
La chica mayor pudo notar que el Dr. Suarez pensaba diferente, así que se lo repitió a si misma. Las dos tuvieron la suerte de que el hombre estaba agotado ese día así que fácilmente se rindió sin dar mucha resistencia.
"Está bien, está bien, creo que podemos revolver esto un poco más tarde", dijo con un suspiro.
"Gracias", respondió Dulce, "¿Entonces?"
El Dr. Suarez tomó la carpeta amarilla del mostrador, lo rozó con sus dedos antes de volver su atención a las dos chicas. "Complicaciones."
"¿Complicaciones?" Preguntaron Dulce y Anahi simultáneamente.
"Sí. He hecho una serie de exámenes y todos salieron con un diagnóstico y..." el Dr. Suarez hizo una pausa antes de continuar, "Srita. Puente, tiene trombocitopenia. Hicimos exámenes sobre su nivel de plaquetas, y es extremadamente bajo en estos momentos. Esto es un asunto serio y honestamente, no podemos determinar con precisión la causa principal de éste, ya que hay muchos factores que pueden contribuir a este trastorno. Nuestra mejor suposición, es que aunque usted lo adquirió por la quimioterapia. En esta etapa de la leucemia, los orígenes de la complicación no importan. Lo que hace, sin embargo, es en lo que debemos centrarnos para tratarlo.”
"¿Que tenemos que hacer?" Preguntó Dulce desesperadamente, con el corazón colgando del borde de su pecho.
"La trombocitopenia es un trastorno cuando se tiene una cantidad anormalmente baja de plaquetas, y por lo tanto, nos gustaría que tuviese transfusiones de sangre. Por supuesto, podríamos admitirla aquí en este hospital."
"¿Hasta cuándo se tiene que quedar aquí?" Consultó Dulce. Estaba literalmente al borde de su asiento.
"Lo siento," respondió el Dr. Suarez. "Pero teniendo en cuenta que tiene leucemia terminal con trombocitopenia, tendremos que establecer su residencia permanente en este hospital para poder controlar sus niveles de plaquetas de cerca. Ya he pedido al hospital de Seúl que me envíe los documentos de la Srita. Puente. En cuanto a las finanzas... bueno, podemos hablar de ello más tarde."
El hombre se volvió hacia Anahi, "Srita. Puente, si usted decide quedarse aquí, yo personalmente conversaré con mis superiores para ser su médico."
"No", fue todo lo que dijo Anahi. "No me voy a quedar aquí", continuó después de una breve pausa. Volviendo a mirar a Dulce, habló en voz baja, " Dul, tenemos que ir a Guadalajara, vamos, no hay que perder el tiempo aquí."
"Annie, sé racional." Respondió Dulce, su voz apenas fue un susurro.
"Srita. Puente" dijo el Dr. Suarez, "Si no busca tratamiento, las semanas que le quedan se transformarían en días. Yo-"
"Lo siento, Dr. Suarez", cortó Anahi, "pero no tengo ninguna intención de quedarme aquí en este hospital, menos en Zamora. Así que, por favor, ¿Hay alguna otra forma de tratamiento CORTO que podamos hacer?"
"Sí, pero cómo he dicho, no va a ser lo mismo que estar aquí en el hospital donde podemos brindarle tratamiento continuo. ¿No quiere vivir más tiempo?"
"Sí, pero-"
"Annie", ahora era el momento de Dulce para interrumpir. Había estado impotente escuchando la conversación, demasiado aturdida, demasiado aterrada y demasiada rota para poder hablar. El peso de sus palabras estaban fuertemente arraigadas en su mente, pero ahora, se había recogido a si misma y estaba preparada para tomar la decisión que ella pensaba, no, que ella sabía, que era la mejor.
¿Cuántas veces tenían que fallar para rendirse?
Por un segundo, Dulce se arrepintió de lo mucho que creía en el futuro.
"Annie", volvió a decir, "Creo que será mejor que te quedes aquí" Dulce era como una estrella fugaz, podía optar por quedarse por encima del mundo, hasta apagarse o podía optar por llegar a la tierra y chocar contra la realidad de cabeza. Eligió la segunda opción.
"Pero, Dul, ¿Qué pasa con Guadalajara? ¿Qué pasa con nuestra búsqueda?"
El Dr. Suarez se dio cuenta de que las dos chicas necesitaban un tiempo a solas para hablar, así que le dijo a las dos que les daría unos minutos para que llegaran a un acuerdo.
Tan pronto como la puerta se cerró, Anahi bajó del gran asiento de exanimación y tomó su chaqueta.
"¿Donde crees que vas?" Le preguntó una incrédula Dulce.
"Guadalajara. Hay ángeles allí, simplemente lo sé, Dul. Iré a Guadalajara. Encontraré un ángel. Tendré mi deseo." Había confianza en su manera de hablar.
Dulce sostuvo su brazo, "¿No escuchaste lo que el Dr. Suarez dijo? Si no recibes transfusiones de sangre, si no te quedas aquí, si no recibes el tratamiento..." Dulce inhaló profundamente, preparándose para lo que iba a decir a continuación, "tu lapso de tiempo de vida será... acortado."
"Mi vida está actualmente siendo acortada."
"La brecha entre el momento en el que se supone que debes morir y cuando vas a morir es grande, Anahi. No quiero perderte antes de tiempo." Confesó Dulce.
"mas, yo no quiero irme sin luchar. No quiero saber que después de convertirme en un ángel que realmente existía un milagro en Guadalajara. Hay muchas veces en que la gente se rinde demasiado pronto, cuando dejan de intentar buscar esa luz al final del túnel, por lo que nunca, nunca se dan cuenta de que faltaban sólo un par de pasos para verlo."
"Si tuviera la opción de buscar esa luz o poner fin a mi búsqueda y recibir un fósforo a cambio, elegiría el fósforo todos los días. Por lo menos es tangible, está ahí, va a proveerme luz no importa lo temporal que es."
Era gracioso cómo la que comenzó aquel viaje era ahora la que quería terminar con él. Y no era porque había cambiado, tampoco porque sus creencias cambiaron, fue porque las circunstancias cambiaron.
El plan era que tenían un poco menos de tres meses para buscar un ángel con poco o nada de sacrificios. Pero ahora, todo cambió. Buscar ángeles no fue más una travesía sencilla, se había convertido en una apuesta con los días restantes de Anahi.
"¿Es esto lo que quieres?" Le preguntó su mejor amiga.
"Si se entiende cómo que quiero tener contigo un poco más de tiempo, entonces sí, esto es lo que quiero." Dulce respondió con simplicidad.
"¿Diez años tratando de buscar ángeles y nos damos por vencidas ahora? ¿Por qué?"
"¡¡¡Por que no había ningún riesgo!!!" Ahora si hay, y yo NO voy a poner tu vida en juego por una posibilidad."
Hubo un silencio ensordecedor que inundó la habitación después del estallido de Dulce.
Anahi miró a Dulce durante lo que pareció una década antes de asentir lentamente. Una lágrima resbaló por sus mejillas. La limpió antes de decir "Está bien, nos quedaremos aquí."
Su viaje a Guadalajara había terminado.
Habían viajado en círculos, finalmente devolviéndolas al lugar donde habían comenzado.
"Las habitaciones individuales están todas ocupadas”, les informó la enfermera mientras caminaban por los pasillos del hospital, "Por lo que tendrán que compartir una con otro paciente."
Dulce y Anahi asintieron. Se tomaron de las manos, usando el débil pulso de la otra para impedir ser ejecutadas sobre el borde del mundo que ambas habían creado.
Deteniéndose frente a una puerta etiquetada '3A', la enfermera volvió a mirar a Anahi y a Dulce y dijo, "Bueno, éste es el lugar donde se quedará. Srita. Puente, puede entrar e instalarse. Estaré de vuelta para su primera transfusión de sangre."
"Está bien. Gracias." Contestó Anahi.
La enfermera les dirigió una educada sonrisa antes de volver a caminar por el pasillo. Dulce tomó un momento para reunir toda la energía que le quedaba y la convirtió en una sonrisa débil. "Va a estar bien. No importa que pase, vamos a salir de esto. Juntas."
La chica mayor alcanzó el pomo. lo giró hacia la derecha y abrió la puerta.
Una suave risa irradió desde dentro, seguido de un "Samantha, te traje sopa de la cafetería. Es mejor que la comas ahora que esta caliente."

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:53 pm

CAPITULO 11 – UNA SONRISA QUE DESPIERTA
Tantos enredos en la vida son en ultima instancia inútiles, tanto que no tenemos ninguna espada más apropiada que la risa. - Gordon W. Allport
El significado de sus pensamientos se alejó de Dulce cómo hojas secas arrastradas por el viento de agosto. Se quedó mirando fijamente por la ventana de su habitación de hospital, silenciosamente mirando los coches que aceleraban por las carreteras. Era temprano por la tarde, las aves bailaban, las hojas se tambaleaban y el sol resplandecía. En la ventana acristalada, Dulce podía ver el reflejo de la figura adormecida de Anahi.
Cinco días han pasado desde su primera transfusión de sangre. Cinco días han pasado desde que se suspendió la búsqueda de los ángeles. Cinco días han pasado desde que ella se sintió realmente viva.
Dulce se dio la vuelta y caminó hacia ella, vio las sábanas blancas respirar cuando ella respiraba. La vista le consolaba.
"Ah, Dulce" , alguien llamó en un susurro.
Se giró y vio a Alejandra entrar en la habitación. La chica más joven cerró la puerta detrás de ella mientras Dulce le dirigía una sonrisa cortés.
"¿ Anahi está dormida?" Preguntó Alejandra mientras se sacaba su chaqueta y la apoyaba en la percha de madera.
"Sí, le dije que descansara un poco porque se veía muy agotada" , respondió Dulce. Acercó una silla a la pared junto a la cama de Anahi y se sentó.
"De todas formas, ¿Cómo está Samantha?"
Alejandra y ella estaban en el mismo barco; un tablón de madera que las mantenía a flote mientras soportaban la tormenta. Aún así, en el caso de la chica más joven, ella no estaba luchando por más tiempo, estaba luchando por más recuerdos; para no ser olvidada. En la primera noche que ellas estuvieron aquí, Alejandra le había contado su historia a Dulce, acerca de su compromiso, sobre Samantha y su accidente, sobre cómo casi todos los huesos de su cuerpo se rompieron en el impacto, y sobre la amnesia anterógrada permanente. Los médicos dijeron que era un milagro que estuviera viva.
Samantha había ingresado en este hospital hace varios meses para obtener numerosas cirugias. Fisioterapia fue la última en su lista.
"¿Samantha?" Repitió Alejandra, "Esta bien. Solo la llevé a ver a su terapeuta en el séptimo piso hace media hora. Va a estar lista pronto. Los médicos dicen que se está recuperando bien y que podemos irnos en nueve días, aunque tendremos que volver regularmente para los chequeos."
"¿Se pueden ir la próxima semana? ¡Eso es genial!" Dijo Dulce con una sonrisa forzada, no pudo evitar sentir envidia. "
“¿A qué sí? ¡Por fin puedo comer comida de verdad!" Aplaudió Alejandra con una amplia sonrisa. La gente dice que los que han experimentado un tremendo dolor y tristeza eran los que más apreciaban aquellas pequeñas cosas de la vida de la mayoría. Alejandra era el ejemplo perfecto de aquello.
"Ugh", la chica mayor respondió con burla, "Sé a qué te refieres"
"No, Dul, yo no sé a lo que te refieres", una tercera voz se abrió paso. Sonaba mucho más animada que antes, lo que tranquilizo a Dulce al haber tomado la decisión correcta. Giró la cabeza y se encontró a Anahi mirándola con una sonrisa.
"Lo siento Annie, ¿Te hemos despertado?" Consultó Alejandra con las cejas fruncidas con un aire de culpabilidad.
"Sí", respondió en broma Anahi antes de sentarse en la camilla, "Pero está bien. Y en serio, no entiendo a lo que se refieren, chicas, la comida aquí no es TAN mala."
"Sólo es que estás acostumbrada a ella", dijo Dulce "Comiste tanta que te destruyó todas tus papilas gustativas"
"Ja, Ja, Ja, muy graciosa", se burló Anahi.
La chica mayor se encogió de hombros, "Es verdad"
"Muy cierto", Soltó Alejandra mientras tomaba una silla y la arrastraba junto a la cama de Anahi, frente a Dulce.
"Entonces, chicas... He explorado el perímetro de éste hospital y no habrá ningún tipo de seguridad 5-O cerca de la entrada trasera del edificio. A las trece mil horas, nosotras-"
" Alejandra, ¿Por qué estás hablando así?" Preguntó Anahi con una mirada confusa, "No estamos en una misión imposible, ¿De acuerdo? - Habla humano."
Alejandra era justo como Dulce, aunque mucho, mucho, mucho más infantil. Era el tipo de chica que se ponía de pie con una sonrisa en la cara después de tener a todo el mundo en su contra. El optimismo era la fortaleza de Alejandra complementado con la filosofía del 'sólo-se-vive-una-vez-así-que-intenta-ser-feliz-también'.
***" Alejandra, ¿Te puedo hacer una pregunta?" Consultó Dulce mientras las dos chicas paseaban por los pasillos del hospital con un café en la mano.
"Claro, Dul, ¿Qué pasa?"
"Es sobre el estado de Samantha. Estoy confundida, pero, ¿No es amnesia cuando no se pueden recordar las cosas? Aunque ella parece recordarte muy bien"
Alejandra sonrió, "Su memoria a largo plazo no se ve afectada. Puede recordar los recuerdos de antes del accidente. Es su corto plazo, lo que se ve afectado"
"¿Corto? ¿Cómo es eso?"
"Lo que me refiero con corto, es que ella no puede mantener sus recuerdos después del accidente." Respondió Alejandra. Sus ojos se suavizaron y sólo por un segundo Dulce pudo ver el dolor en sus ojos.
"Estoy confundida ahora. Ella parece recordarme y-"
"Por ahora", intervino la chica más joven, "No sabemos cuando la amnesia se iniciará de nuevo. Ella puede recordar memorias recién hechas durante días, y luego, sin previo aviso, puf, está de vuelta a donde comenzó. Las nuevas memorias que había recogido simplemente se han ido cuando decae de nuevo."
"¿Sabes cuando su amnesia se iniciará de nuevo?"
Alejandra negó con la cabeza, "No. Los médicos trataron de comprobar para ver si hay un patrón, pero no lo hay. Tal vez mañana, tal vez al día siguiente, a lo mejor el día después de ese, no lo sé. El tiempo más largo que ha sido capaz de mantener sus recuerdos fue una semana y media, después de eso, la amnesia pateó de nuevo."
"Lo siento."
"No es necesario. Está viva y eso es todo lo que importa, todo lo demás no es importante. Ella puede que se olvide de todos los nuevos recuerdos que ha hecho conmigo, pero yo no, por lo que en cierto modo, yo puedo ser su banco de memoria nueva. Siempre hay un lado positivo en todo, ¿No?”
"¿Cómo puedes ser tan optimista?"
"No somos seres a largo plazo, Dul. No héroes con piel a prueba de balas. Cada uno de nosotros vive dando un paso, y luego otro, y después otro. Todos hacemos un gran esfuerzo por una palabra, un gesto, un pensamiento. No estamos excusados de la angustia y todo lo que hacemos es sólo temporal, por lo que debe ser seguro decir que la vida es cruel, pero no lo es, hay algo hermoso enterrado bajo escombros, cenizas que se convierten en abono para la vida. Lo sé, ¿Y sabes porqué? Porque si no entonces deberíamos haber estado haciendo fila para saltar desde un puente hace mucho tiempo atrás." Alejandra sonrió.
"Me gustaría poder sonreír tan fácilmente como tú", la aduló Dulce.
La chica joven se encogió de hombros, "Dime, ¿Qué tiene de difícil sonreír? Es fácil, Dul. Sonríe. Pase lo que pase, sigue sonriendo porque me parece que la vida es demasiado corta para no hacerlo. Podrás siempre llorar cuando mueras, pero sólo tienes un corto tiempo para sonreír y reír, no lo gastes ahogándote en tu propio océano."
Dentro de la cáscara infantil vivía una perla madura y sabia.***
"Agh, está bien", concedió Alejandra no sin antes poner mala cara.
"Ustedes son asesinas de felicidad, ¿Sabían eso?"
Anahi se rió antes de preguntar, "Entonces, ¿Qué nos querías decir?"
"La terapeuta de Samantha dijo que ella debía ejercitar más sus piernas para que pudiera construir los músculos que perdió. Así que yo, la gran Alejandra, ha llegado con una idea genial."
"No me gusta hacia donde va esto", murmuró Dulce.
"¡Ciclismo!" Vitoreó la joven.
Dulce puso la palma de su mano en su frente antes de gemir. "Lo sabía."
" Alejandra, ¿Qué pasa contigo y esas locas ideas?" Preguntó Anahi con incredulidad.
"Primero fuiste hacia la señora de la cafetería y la chantajeaste para que le hiciese a Samantha su cuenco favorito de sopa, luego convenciste a uno de los pacientes ancianos para que hiciese una carrera de silla de ruedas contigo en todo el sexto piso, después de eso te colaste en el servicio al cliente y utilizaste el micrófono para tocar esa canción de Keroro en todo el hospital."
"En mi defensa", respondió Alejandra, "Yo no fui al servicio al cliente sola. ¿Quién era la que quería gritar 'Dj, put it back on!' después de que la canción de keroro terminara?"
"Sí, Annie, eso fue un poco... embarazoso", añadió Dulce.
"Los médicos me pusieron fuera de I.V y me dijeron que podía ir a caminar por el hospital si quería. No es MI culpa decidir ir a dar un inocente paseo y POR CASUALIDAD ir a parar en el mesón de atención al cliente cuando Alejandra estaba allí", explicó Anahi, su voz sonaba a 150 decibelios.
"Estoy segura", dijo Alejandra entornando los ojos.
"Pero ya basta de esto, ¿Se unen o qué? - Va a ser muy divertido, ¡Lo prometo!"
Dulce rió y negó con la cabeza, "Nosotras-"
"¡NOS UNIMOS!" Interrumpió Anahi con una sonrisa brillante.
"¡Annie!", reprochó Dulce. "Sólo porque el doctor te sacó de la I.V no significa que debes ir por el hospital haciendo dios sabe qué. El personal de seguridad ya te advirtió, no tientes a la suerte."
" Dul", Anahi se quejó con un puchero, "Estoy tan aburrida aquí. La transfusión de sangre que me hicieron está trabajando, y me siento tan fuerte como un buey en estos momentos. En serio, no estoy mintiendo. Así que, ¿Podemos hacer algo? No me gusta estar atrapada aquí todo el día, eso apesta."
"Sí, Dul", intevino Alejandra, "Porfa, porfa, por favor." Le tomó un tiempo a Dulce ponerse de acuerdo, pero finalmente lo hizo.
"¡Muy bien!" Aplaudió Alejandra.
"Así que el plan es-" La puerta de la habitación del hospital se abrió revelando a una sonriente Samantha. "Sam", el ángel de ojos saltones la llamó con una sonrisa pícara que tenía de oreja a oreja, "¡Llegas justo a tiempo!"
Las cuatro chicas estaban de pie en el patio del hospital. Lineas de oro líquido salían de las nubes cristalinas, haciendo que Anahi entrecerrara los ojos por el brillo abrumador. Bulliciosas abejas avanzaban a lo largo de la brisa primaveral antes de aterrizar en los lirios del jardín que bailaban con los céfiros primavarales. La escena en torno a ella llevó a Anahi a un estado de euforia y no pudo evitar dedicarle una deslumbrante sonrisa a su mejor amiga.
Desde que tuvo su transfusión de sangre, Anahi no era más que sonrisas. Hubo un mínimo o ningún dolor quemante en su pecho y su nivel de energía se disparó al cielo.
"El clima de hoy es perfecto para andar en bicicleta", comenzó antes de tomar la mano de Dulce.
"Esta un poco húmedo, ¿Estás segura de que estarás bien?" Le preguntó a su mejor amiga, haciendo caso omiso a la observación anterior de Anahi. Ella se echó a reír.
" Dul, por supuesto que voy a estar bien. ¡Esto es lo más divertido que he hecho en tres días!"
"¿Y tu pequeña escapada al servicio al cliente no lo era?"
"Por eso he dicho tres días", contestó Anahi en refutación.
"Tada~", intervino Alejandra desde atrás.
La chica, junto a Samantha empujaban ambas una bicicleta doble hacia Anahi y Dulce.
"¡Rosa!" Anahi gritó de alegría mientras corría hacia la bicicleta que Samantha sostenía.
" Alejandra ", Dulce dijo con incredulidad, "¿De donde las has sacado?" La chica más joven dejo escapar una risa como de cocodrilo.
"Tengo cuatro hermanos. No podíamos permitirnos tener cuatro separadas, por lo que mis padres nos compraron dos bicicletas gemelas en su lugar. Todos hemos crecido hasta ahora, así que ya no las usamos. De todas formas, mis padres viven cerca de aquí y pensé que sería un buen día para andar en bicicleta, por lo que traje estas para nosotras. Genial, ¿verdad?"
"¡Definitiamente!" Anahi respondió felizmente mientras se subía al segundo asiento de la bicicleta rosa doble.
" Dul", gritó, "Tú manejas, ¿De acuerdo?"
"Parece que alguien está emocionada", agregó Samantha con una risita mientras miraba a la aturdida chica.
"Ella siempre es así cada vez que ve algo rosa", explicó Dulce.
Alejandra rió antes de llevar a Samantha a la otra bicicleta. Las dos se subieron con Alejandra en la parte delantera y Samantha en la posterior.
"Tu terapeuta dice que tienes que ejercitar tus piernas, pero no te canses, ¿De acuerdo? Si te duele, deja de pedalear", le informó Alejandra a su novia mientras ésta última asentía con un gesto impaciente.
"¡DUL, NO TENEMOS TODO EL DÍA! ¡TRAE TU TRASERO AQUÍ!" Ordenó Anahi con una tierna pero fuerte voz.
Esto era lo que siempre había querido, pasar sus últimos días creando recuerdos magníficos con su mejor amiga.
Por eso negó la oferta del Dr. Suarez en un principio, por eso aún continuaba con la esperanza de que Dulce cambiara de opinión, y por eso incluso el día de hoy, su corazón aún estaba buscando ángeles; para continuar el viaje que le dio al mundo. Anahi maldijo su enfermedad por acortar su corto viaje.
"Bien, bien", respondió Dulce mientras apresuradamente iba a subirse al asiento delantero de la bicicleta.
Alejandra se volvió hacia las dos mejores amigas antes de decir, "Hay un sendero para bicicletas a pocas cuadras de aquí, hacia la parte posterior del ala izquierda del hospital. Síganme, ¿De acuerdo?"
Dulce le dirigió su pulgar en alto antes de que las cuatro partieran hacia su mini aventura, y para lo que Anahi consideraba otro recuerdo invaluable para almacenar en su frasco acristalado llamado vida. Este simple paseo en bicicleta era valioso para ella. Y no es del tipo de valioso que se haría referencia a la hora de presentar un objeto de gran utilidad o valor, era igual de valioso a cómo sería el último aliento de victima de ahogo.
"Yeeeeeeeeey", canturreó Anahi alegremente junto a la estimulante brisa. El aroma a musgo y flores de la primavera las siguió mientras aceleraban más allá de la vía del sendero de suciedad que habían dejado sus bicicletas. El panel de caqui y los árboles de cerezo que se alineaban en los bordes exteriores de la ruta parecían convertirse en una mancha de color esmeralda y rosa para Anahi ya que revoloteaban en sus párpados cerrados.
Fue fascinante.
Sólo una vez más deseó tener cabello. Para tener el placer de sentir el viento forzar a sus mechones a convertirse en remolinos de seda.
"Me pregunto, Dul", habló ella, poniendo sus labios en la oreja de su mejor amiga, "¿Cuánto tiempo demoraríamos en llegar a Guadalajara si fuéramos en bicicleta hasta allá?" Era una pregunta sencilla, pero ella sabía que Dulce entendería lo que estaba tratando de implicar a escondidas.
"Sé lo que estás pensando, y no." Dulce contestó simplemente. Con una expresión abatida se inclinó lo más lejos posible de su mejor amiga.
Había sido así desde que había sido ingresada en el hospital - cada vez que sacaba el tema sobre los ángeles y Guadalajara con su mejor amiga, Dulce lo descartaba de forma simple y fría. Anahi nunca más se entrometió después de eso, respetaba demasiado los deseos de su mejor amiga. Si Dulce no quería ir a Guadalajara entonces que así sea. No era cómo si pudiera ir y dejar a su mejor amiga mientras continuaba con el viaje. Siempre hacían todo juntas, siempre.
Como ser compañeras para los proyectos de ciencia.
***"Entonces, Dul, ¿Qué debemos hacer para nuestro 'Proyecto de los Sistemas del Agua'?" Preguntó una Anahi de trece años de edad mientras sacaba su cuaderno rosa, seguido de un lápiz rosa.
Dulce pensó por un momento antes de chasquear los dedos. "¡Lo tengo!" Dijo con una sonrisa de confianza, "¡Una cascada de espagueti!"
"¡Con las albóndigas como piedras en el río!" Agregó Anahi con el mismo tono emocionado de su mejor amiga.
"También podemos comernos el proyecto", la chica más pequeña concluyó con una sonrisa de suficiencia. Por desgracia, las dos tuvieron que aprender por las malas que la salsa de tomate y el delantal del profesor de ciencias no van bien juntos. Convertirse en compañeras nocturnas de estudio para la prueba del día siguiente.
"Deja de escupirme bolitas de papel, estoy tratando de estudiar", reprochó Anahi desde el otro lado de la mesa de estudio. Le lanzó una mirada gélida a Dulce antes de mover de un tirón su libro de texto de matemáticas a la página siguiente.
"Esta todo muy tranquilo, Annie", se quejó Dulce, "Me da escalofríos."
"Eso es porque es una BIBLIOTECA, Dul" Dulce puso los ojos en blanco antes de disparar otra bolita en la frente de Anahi. "¡Dije que basta!" Gritó la chica más joven, claramente enfurecida por el comportamiento infantil de su mejor amiga.
Anahi miró a Dulce de cerca antes de mirar hacia toda la munición de papel que había creado. "¿De dónde sacaste todo el papel? Ni siquiera trajiste alguna..." la realización la golpeó, "¡OH DIOS MÍO! ¡MIS NOTAS, ¡¿DONDE ESTÁN MIS NOTAS?!"
"¿Esas eran notas?" Preguntó Dulce, ignorando el hecho de que acababa de firmar su sentencia de muerte con esa pregunta.
E incluso unirse al club de porristas de la secundaria juntas.
"Felicitaciones, Anahi Puente, estás dentro de equipo", la líder y capitana de las animadoras le informó con una sonrisa alegre que hizo temblar a Dulce.
"Oh dios, oh dios, ¿En serio?" Chilló Anahi antes de saltar arriba y abajo con júbilo.
"¿Qué tal Dulce? Ella lo hizo tambien, ¿no?"
"Desafortunadamente, ella no tiene el mismo espíritu burbujeante que estamos buscando", respondió la capitana, fingiendo decepción.
"¿Qué? ¡Eso es imposible!", exclamó Anahi mientras fruncía sus cejas, "ella es tan burbujeante que si la sacudes puedes escuchar su efervecencia, literalmente.", la chica giró hacia su mejor amiga que estaba allí con una expresión en blanco, " Dul, muéstrale cuán burbujeante eres"
"¡¿Eh?!"
"Adelante, muéstrale" Dulce presentó su mejor sonrisa falsa que pudo reunir. Decir que era espeluznante era sin duda una subestimación.
"Pensándolo bien", espetó Anahi, "Quizá en vez de eso... ¿Podemos convertirla en la mascota?"***
Anahi sonrió mientras recordaba sus atesorados recuerdos.
"Annie, ¿Me estás ayudando a pedalear?" Preguntó Dulce, trayéndola de vuelta de su trance celestial. "Porque estoy AGONIZANDO en este momento."
"Sí, Dul, lo estoy haciendo", mintió Anahi.
La chica pasó el resto del viaje cómodamente sentada detrás de Dulce, disfrutando de la vista, mientras que periódicamente se burlaba de su mejor amiga, que estaba literalmente empapada de sudor de la cabeza a los pies.
Bastaba con decir que durante todo el viaje no había puesto un pie en los pedales de la bicicleta ni una sola vez.
Anahi pensó que era una tragedia que la gente solo viviese una vida. Porque si tuviera otra, le habría encantado gastarla de nuevo junto a Dulce.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:53 pm

CAPITULO 12 - "Es un camino largo, nena; Huyendo"
Las aventuras deben comenzar con escaparse de casa - William Bolitho
Dos semanas pasaron desde que habían ingresado al hospital.
Esta mañana, Alejandra con su sonrisa sin fin, se veía cómo un niño que tenía exceso de azúcar. Saltando en la cama de hospital de Samantha, imitó la pose de tarzán antes de llenar sus pulmones con aire y expulsarlo todo en un rugido ensordecedor por la exaltación.
"¡Libertad!" Gritó desde el interior de sus pulmones.
Dulce se disparó de su silla, caminó casualmente hacia la joven y le dio una palmada en el hombro. "Alejandra", la reprochó, "Sé que estás emocionada de que tú y Samantha se puedan ir, pero Annie está durmiendo. ¿Puedes mantener un tono bajo?” Dulce miró a la muchacha que estaba inmóvil en su cama, acurrucada en una sábana recién lavada. Anahi fruncía el ceño y apretaba los labios. Pensó que quizá su mejor amiga sentía mucho dolor o que estaba teniendo una pesadilla terrible, esperaba que fuera lo último.
Alejandra dejó de saltar antes de arrastrarse fuera de la cama. "Lo siento Dul, se me olvidó."
"Está bien", respondió Dulce con una leve sonrisa, "Sólo... celebra tranquilamente."
La chica más joven asintió con la cabeza antes de darle un signo de 'ok' con sus dedos. "Oh, Dul", comenzó Alejandra de nuevo, apoyándose en el hombro de Dulce, "Ya han pasado dos semanas, ¡Dos semanas!"
Intrigada por lo que había dicho, Dulce arqueó una ceja. "¿De qué estás hablando?"
"¡Dos semanas han pasado y Samantha recuerda todavía!" Alejandra se regocijó tranquilamente. "Esto es, simplemente lo sé. Va a recordar, ¡Lo va a recordar todo!"
Dulce quería recordarle que Samatha tenía amnesia anterógrada permanente, por lo que dudaba de que la chica se curaría espontáneamente de ella. Pero no quería borrarle esa sonrisa, así que guardó silencio.
"Eso es genial, Alejandra", respondió Dulce suavemente.
"¿No es así? Yo sabía que todos los meses de oraciones iban a dar sus frutos", dijo Dulce antes de saltar hacia el baño de la habitación. La puerta estaba cerrada y golpeó tres veces antes de llamar a su novia que se estaba bañando en el interior.
"¡Sam!” Susurró Alejandra, "¿Estás casi lista?"
"¿Qué?" La voz preguntó desde detrás de la puerta.
"Dije: ¿Estás casi lista?"
“Lo siento, no puedo oírte ¿Qué dijiste?"
"Dije:", gimió Alejandra, "¡¿ESTÁS CASI LISTA?!"
"SSSHHHHHHHH", Dulce la regañó con su dedo índice en los labios.
Se escuchó un arrugamiento que venía desde detrás de Dulce y ambas, ella y Alejandra se congelaron mientras giraban la cabeza en dirección al sonido. Anahi se removió en la cama antes de abrir lentamente los ojos.
Anahi no estaría simplemente caminando fuera del hospital hoy, pensó Dulce mientras su expresión se oscurecía, estaría encerrada fuera del hospital; en el interior de un ataúd.
La chica joven se tragó el nudo en la garganta antes de preguntar por enésima vez esta semana, "Lo siento Annie, ¿Te hemos despertado?"
Por lo general, Anahi destellaría una sonrisa antes de responder con algún tipo de comentario sarcástico, pero no hoy. Se frotó los ojos, dejó escapar un bostezo y miró a las dos chicas con los ojos vacíos. Daba miedo cómo las cosas podían cambiar tan rápido y sin previo aviso; apenas ayer Anahi y Alejandra infantilmente rapeaban mientras llevaban máscaras quirúrgicas en la frente - al parecer, su mejor amiga les había dicho que las hacía ver como 'pandilleras'
"Dul, ¿Qué hora es?", preguntó ella con un tono inexpresivo.
"Son las una diez", respondió ella mientras se dirigía hacia el borde de la cama de Anahi. Le lanzó una mirada penetrante a Alejandra quién estaba allí inmóvil, antes de suavemente colocar la sábana blanca más cerca de Anahi y ajustarle el cojín de la cabeza.
"¿Cómo te sientes?" Preguntó Dulce.
"Un poco cansada, eso es todo. No pude dormir bien anoche desde que Alejandra me contó historias de terror. La linterna en su cara no ayudaba en lo absoluto."
La chica cuidadosamente se rió, "¿Por qué la dejaste de todos modos?"
"Porque dijo que se trataban de historias divertidas. No puedo creer que caí en eso.", dijo Anahi antes de dejar escapar un gemido silencioso.
"Eran graciosas", Alejandra finalmente dijo con una carcajada, "¡Tendrías que haber visto su cara!"
Dulce le dirigió otra mirada fría. La sonrisa de la muchacha inmediatamente se invirtió.
Girándose en un ángulo de ciento ochenta grados, le suplicó a Samantha para que la dejara entrar para no recibir otra mirada asesina de Dulce. La puerta se abrió y en un abrir y cerrar de ojos Alejandra ya no estaba a la vista, la puerta había sido cerrada una vez más.
"Bueno, intenta dormir de nuevo", agregó Dulce mientras acariciaba la mejilla de Anahi. "Una vez que recuperes tu energía podremos hacer algo divertido, oí que los pacientes mayores jugarán bingo esta noche."
"O", propuso Anahi, "Podemos ir a Guadalajara, ¿Sabías que Guadalajara se escribe ‘diversión’ en inglés?"
"Tendríamos que pasar primero por un pequeño pueblo llamado 'De ninguna manera' antes de que podamos llegar a Guadalajara", respondió Dulce sabiamente con una sonrisa.
Anahi dejó escapar un suspiro antes de enterrar más profundamente su cabeza en la almohada. "Dul, voy a dormir. Despiértame cuando Alejandra y Samatha se estén yendo, quiero despedirme de ellas."
"Claro, Annie. Buenas... tardes y que duermas bien"
Alejandra y Samantha estaban listas y ahora recogían todas sus posesiones que yacían esparcidas por la habitación. Dulce acababa de ayudarles a poner la última de sus pertenencias en una mochila de Kerero cuando la puerta se abrió.
“¿Alejandra Leal?" Preguntó la enfermera. Iba vestida de blanco y tenía el cabello castaño en un moño. Dulce se sentía muy mal por ella, porque no solo le dieron la carga de atender a Samatha, si no que también a Alejandra.
"¿Sí?" Pregunto Alejandra con una sonrisa.
"Necesitamos que firme unos papeles antes de que se vayan. Serán solo unos quince minutos más o menos de su tiempo."
"Está bien", respondió la chica de los ojos saltones mientras caminaba hacia la enfermera, "¿Por donde empiezo?"
"Puede empezar dirigiéndose al mesón central de la planta principal. Los formularios se encuentran con uno de nuestros integrantes del personal allí."
Alejandra asintió con la cabeza antes de preguntarle a la enfermera Linda si podía darle unos minutos. La mujer de mediana edad dijo que sí a su petición, provocando que Alejandra diera vueltas y brincos al rededor de Dulce y Samantha.
"Bueno Samantha, finalmente nos vamos", afirmó Alejandra con una amplia sonrisa mientras envolvía a su novia en un abrazo.
"¿Te espero afuera mientras que llenas los formularios?" Preguntó Samantha cuando fue finalmente liberada de su retención.
"No quiero que vayas fuera sola", respondió Alejandra.
Dulce golpeó el hombro de la chica, "Iré con ella mientras firmas los formularios"
"¿Estás segura? ¿Esta bien si te vas y dejas a Annie aquí sola?"
"Son solo quince minutos", dijo Dulce, haciendo que Alejandra respondiera con un suspiro de alivio.
"Eso me recuerda", agregó Dulce mientras llevaba a las dos chicas cerca de la cama de Anahi. "Annie quiere decirles adiós antes de que se vayan." Suavemente sacudió los hombros de su mejor amiga y con cuidado le dijo a Anahi que despertara.
La muchacha pálida parpadeó y de una forma mareada le preguntó "¿Qué pasa, Dul?
"Alejandra y Samantha ya se van"
"ANNIE", Alejandra gimió mientras se dejaba caer en la cama de Anahi. "Te voy a extrañar. ¿Quién será mi compañera DJ? ¿A quién puedo hacerle bromas? ¿A quién puedo contarle historias de miedo? ¿A quién puedo-"
"Cuando lo dices de esa forma", intervino Anahi con voz alegre, "Estoy un poco contenta de que te vayas."
"Eso duele", Alejandra dijo mientras señalaba su corazón, "Justo aquí, Annie"
"Nah, sólo estoy jugando", dijo Anahi con una leve sonrisa. "Yo también te extrañaré, Ale. Sigue sonriendo, ¿De acuerdo?"
"De acuerdo", dijo la chica más joven mientras hacia todo lo posible para mantener sus emociones bajo control.
"Bien, porque si no lo haces, estaré muy molesta." Dijo Anahi antes de dirigir su mirada hacia Samantha, quién estaba allí con una expresión entrañable. "Samantha, lo siento..."
Todas ellas le lanzaron una mirada confusa.
Anahi no les hizo caso y continuó, "Que te tocara un infante como novia"
"¡Annie!” Alejandra se quejó con un puchero.
"Estoy bromeando", dijo ella, dejando escapar una risa sombría. "Pero Sam, solo sé que siempre te voy a recordar, aunque puede que tu no-"
La chica negó con la cabeza, "Annie, cómo las personas, todas las memorias envejecen con el tiempo. Pero algunas memorias nunca se desvanecen, y me gustaría creer que yo siempre te recordaré también."
Anahi sonrió ante eso. "Les daría un abrazo, chicas, pero por desgracia estoy demasiado cansada como para siguiera sentarme."
"Está bien, Annie", dijo Alejandra, "no te fuerces."
"Annie" agregó Dulce. "Acompañaré a Samantha fuera mientras que Alejandra firma algunos formularios. Volveré pronto, ¿De acuerdo?"
Su mejor amiga asintió con la cabeza.
Alejandra y Samantha le dijeron su último adiós a Anahi antes de que, junto con Dulce, salieran de la habitación del hospital.
Las puertas de cristal se abrieron con un zumbido. Dulce y Samantha pasearon fuera de entrada principal del hospital, la brisa primaveral les dio la bienvenida abiertamente con un abrazo.
"¿Emocionada de volver a casa?" Le preguntó Dulce.
"Sin duda", Samantha respondió con una amplia sonrisa.
Hubo un silencio cómodo entre las dos chicas mientras miraban los vehículos que pasaban acelerando por la carretera.
Samantha decidió romper el silencio que se cernía alrededor de ellas con una pregunta, "Dul ¿Puedo hacerte una pregunta?"
Dulce la miró antes de asentir.
"¿Qué es Guadalajara para ti y Annie?"
La pregunta tomó por sorpresa a la chica mayor. Le tomó unos segundos pensar en una respuesta, "Una aventura"
"¿Una aventura? ¿Por qué?"
¿Debería decirle a Samantha la verdad o no?
Dulce decidió que era mejor decir la verdad, era una terrible mentirosa de todos modos. "En busca de ángeles."
"¿Ángeles?"
"Sí. Mi madre me dijo una vez que si encuentro uno, puedo hacer que me cumpla un deseo." Dulce hizo una pausa para respirar antes de continuar, "Puede parecer una tontería, pero un hombre me dijo que hay ángeles en Guadalajara."
Samantha era muy inteligente, por lo que fácilmente comprendió. "Ah, ya veo. Y fueron a esta aventura con la esperanza de poder encontrar uno para curar a Annie."
"Es una tontería, ¿verdad?"
"Definitivamente no."
Dulce le lanzó una mirada perpleja. "¿Eh?"
"La tontería aquí es que tú y ella optaron por quedarse aquí cuando en su lugar podrían estar intentando llegar allí. Oigo a Annie todo el tiempo murmurar algo sobre Guadalajara y los ángeles. Parece que ella realmente quiere ir allí.”
"Las dos queremos ir allí, pero no podemos", contestó Dulce con un aire de decepción.
"¿Por qué no?, Alejandra me habló sobre cómo tú y Anahi dejaron el hospital en el DF sin previo aviso, lo podrían hacer nuevamente."
Dulce escapó un profundo suspiro. "Samantha, deberías saber sobre la condición de Annie. Ya sabes, ella necesita doctores aquí para mantenerla viva por más tiempo. ¿Y si ir a Guadalajara es un error?" Preguntó ella de una forma grave. Siempre había pensado que había tomado la decisión correcta, y allí había alguien, tratando de decirle lo contrario.
"Sí, pero eso es todo lo que es; un error. Errores que comenten las personas muertas en el tiempo, pero no puedes enterrar las cosas que nunca hiciste. Dulce, yo no sé realmente si habrán ángeles en Guadalajara, pero si yo fuera Anahi, preferiría pasar el día caminando con mi ser querido que una semana sentada en una cama de hospital, esperando la muerte.
"No lo entiendes"
"Quizá no lo entienda completamente, pero sé lo que se siente ser cómo ella. Tengo amnesia, Dulce, estoy viva y aún así no estoy viviendo, porque vivir es coleccionar recuerdos. Días después del accidente, no recuerdo. Veo que los días en el calendario se mueven mientras yo todavía estoy quieta. No recuerdo lo que Alejandra hizo por mí el mes pasado, o las travesuras infantiles que sin duda jugaba, o los pequeños momentos que he tenido aquí. Tener la incapacidad de recoger nuevos recuerdos es lo mismo que estar muerta. Y así, si tuviera que elegir a morir mañana pero mantener todos los nuevos recuerdos que he recogido hasta ese día, yo elegiría eso sin pensarlo dos veces. Dul, para una moribunda, los recuerdos imborrables son más preciosos que el aire."
Dulce sacudió la cabeza lentamente, "No lo sé...."
"El accidente me enseñó una cosa, Dul; a aferrarse a cualquier oportunidad que tenga felicidad cuando la encuentres. Incluso si la felicidad dura poco tiempo, agárrala, porque creo que a las personas sólo se les dá dos o tres posibilidades de atraparla antes de que se desvanezca." Samantha se volvió a mirar a Dulce, "Y al verte a ti y a Anahi, creo que Guadalajara es esa felicidad."
Era una sensación extraña para Dulce, cómo si ya no fuese ella misma nunca más. Era difícil describirlo, pero en cierto modo se sentía como el sentimiento que una persona tendría durante ese segundo en donde está medio despierta y medio dormida.
Samantha continuó. "Anahi dijo que se conocían desde que tenían siete años, así que sé lo difícil que es para ti. Durante catorce años ha reformado tu mundo, y sé que la idea de vivir sola en ese mundo construido para dos es aterrador, pero no hay nada más aterrador que la devastación de no tener nada que esperar."
Samantha sonrió, dándose la vuelta para enfrentar completamente a la chica mayor. "No hay esperanza cuando se trata de mis recuerdos, pero hay muchas esperanzas cuando mis recuerdos son compartidos con otros. Igualmente para ti, no hay esperanza aquí, pero hay demasiadas esperanzas allá."
¿Era posible respirar la vida de alguien?
"No me lo puedo creer..." dijo Dulce, "No puedo creer que hemos perdido dos semanas aquí cuando en su lugar podríamos haber estado ya en Guadalajara"
Puso sus brazos alrededor de Samantha y la envolvió en un abrazo agradecido. "Gracias, Sam, creo que ahora sé por qué Annie estaba tan decidida a continuar nuestro viaje"
"¿Samantha?" Preguntó la más joven, tratando de alejarse de ella. Cuando lo consiguió, se quedó mirando con asombro a Dulce, quién le devolvió la mirada con la misma expresión.
"Lo siento, señorita, pero ¿Cómo sabe mi nombre? No estoy segura de conocerla", dijo Samantha, claramente incómoda por lo que acababa de suceder antes.
"¡Sam! ¡Dulce!" Llamó Alejandra desde atrás.
La chica de ojos saltones le dirigió una sonrisa a Dulce antes de decir, "Gracias por hacerle compañía mientras terminaba los formularios. De todas formas, dejé mi numero de teléfono sobre la mesa junto a la cama de Annie. Llámame en cualquier momento si alguna vez te aburres aquí, lo que es inevitable si no estoy yo rondando por allí.", Alejandra dejó salir una risa como de caimán antes de continuar, "Voy a venir a visitarlas cuando tenga oportunidad."
"Te voy a llamar en algún momento, pero no hay necesidad de que vengas porque no vamos a estar aquí cuando lo hagas"
"¿Qué?"
"Digamos que Anahi y yo vamos a estar en una corta excursión"
"Estoy confundida. ¿Qué-
Samantha interrumpió a Alejandra, "Ale, ¿La conoces?"
Alejandra se rió de su extraña pregunta, "Sí, claro, ¿Por qué yo-" su voz se fue apagando mientras más pronto se daba cuenta de que por qué su novia le había preguntado esa trivial pregunta.
"Y, Ale, ¿Por qué estamos fuera de un hospital?" Samantha preguntó nuevamente, esta vez con el pánico y la confusión incorporados en cada palabra.
Dulce podía ver que Alejandra estaba sufriendo. Le dio a la muchacha una palmadita recorfortante en el hombro y dijo, "Alejandra, te voy a llamar en algún momento de esta semana para explicarte, porque en este momento creo que es mejor que tú y Samantha se vayan"
"Está bien, voy a esperar tu llamada.", dijo Alejandra antes de tomar de la mano a la chica joven. Llenando sus pulmones con aire, se preparo emocionalmente antes de decir "Samantha, esto puede sonar cómo una locura, pero tienes que escuchar, ¿Está bien?" Las dos se dirigieron al vehículo de Alejandra, Dulce se quedó viendo como las figuras se retiraban con una sonrisa en su rostro.
Dulce literalmente corrió hasta la habitación del hospital. No podía esperar a ver cómo iba a reaccionar Anahi cuando le contara las buenas noticias. Todo eso era lo que su mejor amiga quería, y ella fue una estúpida al no permitirselo. Sabía que sería un riesgo, ¿Pero acaso no estaba la vida llena de riesgos? Y al igual que lo que Samantha le había dicho: no hay nada más aterrador que la devastación de no tener nada que esperar. Los ángeles eran su esperanza, y Dulce se dio cuenta de que Anahi habría preferido morir con la esperanza que vivir en la desesperanza.
El tiempo en efecto era un mentiroso, porque aveces, los días eran mucho más largos que las semanas.
Sonriendo, se apresuró a abrir la puerta de su habitación.
"Dormilona, ¿Has recuperado aquella energía ya porque vamos-"
Enfermeras corriendo con el equipamiento en mano. El Dr. Suárez sin aliento dando órdenes a los demás. Pasos; lentos, apresurados, pesados, todos en dirección a su mejor amiga, que estaba conectada a una bolsa llena de sangre.
Lo último que vio Dulce antes de que una enfermera le cerrara suavemente la puerta en las narices era Anahi con los ojos cerrados, respirando irregularmente en su máscara de oxígeno.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:54 pm


CAPITULO 13 - ÁNGELES TE GUIARÁN
En el infinito cielo de la costa del cielo se derrama la lluvia, yo estoy en ellas, y eso es eternidad.
Hubo un tiempo, para Dulce, cuando el futuro parecía lineal, algo que solo ha sido posible por los momentos que lo preceden. Ahora que ella era mayor y mucho más sabia, sabía que ese nunca fue el caso para ella. La vida que había vivido nunca fue fácil, los caminos que caminó nunca eran directos, y la línea que consistía en todas las elecciones que hizo nunca fue uniforme. Así, cómo todo, el tiempo para ella no fue lineal, ya que su futuro se encontraba siempre en su pasado.
No sabrás lo que significa extraordinario si no sabes lo que es ordinario, así mismo, no sabrás lo que es la tristeza si no haz experimentado la felicidad, porque la tristeza, es por sí misma, un anhelo de la felicidad pasada.
Una semana después de que Alejandra y Samantha se fueran. Ella y Anahi estaban finalmente en Guadalajara.

-FLASBACK-
Splash Splash Splash
Los dedos de los pies de Dulce se estiraron mientras levantaba los pies en el agua cristalina. El movimiento ascendente lanzaba pequeñas lágrimas que volaban lejos de la superficie del lago hacia el cielo azul claro. A la luz resplandeciente del sol las gotas de agua brillaban como estrellas en la noche, extasiadas por el fascinante vals con la luz. Los pies de la chica se inclinaron hacia abajo en concurrencia con las pequeñas lágrimas, su piel se encontró con el helado beso del lago.
"¿Dul?" Preguntó Anahi con una gran sonrisa. Estaba acostada junto a su mejor amiga en un parche de sombra de la hierba, las puntas de sus pies colgaban al borde de la orilla del río mientras que con los dedos rozaba el agua de la superficie.
"¿Si, Annie?” Respondió Dulce, observando las pequeñas golondrinas lanzarse a través del lienzo siempre cambiante de Dios.
Parecía que el cielo infinito nunca se movía, permanece inmóvil mientras todo por debajo se mueve de un lugar a otro.
"¿Que pasa si nunca encontramos un ángel?" Le preguntó a su mejor amiga mientras rodaba a su lado para hacerle frente a la chica, quién a los ojos de Anahi, siempre tenía una respuesta para todo.
Dulce se echó a reír, "Eso es una tontería"
"No, lo digo en serio. ¿Qué pasa si no conseguimos ése deseo?"
"Annie, eso una tontería aún más grande." Dulce respondió a la ligera antes de descansar sus brazos debajo de la cabeza a modo de almohada. Cerró los ojos y preguntó "De todos modos, ¿Por qué preguntas?"
Anahi se movió incómoda, jugando nerviosamente con sus dedos. Dulce no necesitaba tener los ojos abiertos para saber que su mejor amiga vacilaba al responder a su pregunta. "Dilo ya, Annie"
"Bueno..." La chica más joven empezó con un tono inquieto, "Estaba pensando y... "
"¿Y?"
"Y... si llegamos tarde en la búsqueda de ese ángel, yo tendría otra alternativa."
"No entiendo", respondió Dulce, abriendo los ojos para mirar de cerca a su mejor amiga.
"Bueno, Dulce, he decidido que quiero ser un ángel cuando llegue al cielo."
"¿DECIDISTE convertirte en un ángel? ¿Desde cuando?"
"Desde ahora", respondió Anahi con indiferencia.
"¿Y por qué?"
"Porque todavía quiero que tengas el deseo incluso si no puedo estar ahí contigo cuando lo hagas." Dijo su mejor amiga, con una brillante sonrisa de ojos.
"¿Y qué tiene que ver que te conviertas en un ángel con que yo consiga un deseo?"
"Bueno, Dul, sabes, cuando esté en el cielo y me convierta en un ángel, le preguntaré a Dios si es que puedo venir a visitarte. Porque así no tienes que buscar más; ese deseo, nuestro deseo, es tuyo"
"¡¿Qué?!" Gritó Dulce, claramente no contenta con lo que Anahi había dicho.
"¡Es el mejor plan de respaldo que existe!" Celebró Anahi, lanzando sus brazos en el aire para mostrar su entusiasmo.
"No, ese es el PEOR plan de respaldo que existe!" Amonestó Dulce, "En primer lugar, la única razón por la que queria un deseo es para que tú te mejores. Si me dejas y te conviertes en un ángel, entonces no tengo nada qué desear. Tontita, ¿Pensaste en eso?"
"¡Sólo quería que tuvieras un deseo! Deberías estar agradecida de que tienes una mejor amiga solidaria que piensa en los demás antes que en sí misma."
"Bueno, si esto es a lo que has llegado cuando piensas, entonces debes dejar totalmente de pensar", contestó Dulce con dureza mientras se sentaba y cruzaba los brazos.
"No es mi culpa, ¿De acuerdo?" Dijo Anahi, "Sólo estoy preocupada de dejarte aquí sola cuando me vaya."
"Tú no vas a ninguna parte", respondió Dulce de una manera concisa. "Vamos a encontrar un ángel, y no nos rendiremos hasta que lo hagamos."
"¿En serio?"
"Mamá dice que aquellos que nunca se rinden nunca realmente pierden."
"¿Qué pasa si-"
"No importa lo que pase." Intervino Dulce. "Nada de 'qué pasa si' en la aventura, Annie. ¿Alguna vez has oído hablar del rey Arturo y sus caballeros de la tabla redonda preguntarse 'qué pasaría' cada vez que están en una búsqueda? No, si no, ¡No serían capaces de matar a todos los dragones!"
Dulce le dirigió una amplia sonrisa que mostraba todos sus dientes. "Te prometo que vamos a encontrar un ángel antes de que sea demasiado tarde"
"No lo sé..." Dijo Anahi, aún desconfiando de la reivindicación de su mejor amiga.
"Annie, las promesas están para ser mantenidas, si no es así, entonces ¿Cuál es el punto de llamarlas promesas?
"Muy bien, Dul", expresó a su mejor amiga con otra sonrisa de ojos, "Confío en ti."
"Juramento rosa", añadió Dulce antes de alargar su meñique.
Anahi respondió aferrándose a ella con el suyo. "Juramento rosa", repitió en voz baja para sí misma.
...Dul, va a llover pronto...
-FIN DE FLASHBACK-
Todavía podía oír las palabras que ella había dicho hace unas semanas atrás. El momento en el ambas reían en la lluvia.
-FLASHBACK-
"¿Qu-qué estás haciendo? Nos estamos empapando", razonó Dulce de manera desconcertada mientras intentaba arrastrar a Anani de vuelta al refugio de la cubierta de la estación.
"De todos modos ya estábamos empapadas antes de llegar aquí. Vamos, sé rebelde por una vez", habló la menor jovialmente.
Plip.
Plop.
Plip.
Plop.
-FIN DEL FLASHBACK-

El cielo se oscureció a su alrededor. El amargo viento cantaba en la melancolía mientras se balanceaba suavemente en las ramas de los árboles cercanos. Truenos pasaron lejos de donde Dulce estaba, el ensordecedor grito disminuyó a un suave silencio. Comenzó a llover, cómo si su mejor amiga llorara junto a ella desde el cielo.
Gotas anchas, pesadas y frías cayeron hacia abajo desde el cielo. Parece que hoy Dios escogió el gris para pintar el lienzo de arriba. Eso sorprendió a Dulce en cierto modo, y no porque no estaba acostumbrada a un cielo gris, pero pensaba que debería haber sido de color rosa. Soltó una risa vacía al imaginarse a su muy propia mejor amiga molestando al Todopoderoso para que pintara el cielo color rosa por el día de hoy.
Instintivamente, Dulce se llevó las manos encima de la cabeza para evitar mojarse, y luego la chica se dio cuenta de cuán divertida se veía intentando detener la lluvia.
Esperó a que Anahi se riera y la apuntara, burlándose de ella y llamándola Oops, pero no fue así. Cuatro días, cuatro largos días de no oír su voz. Ese era el más largo tiempo que había estado separada de su mejor amiga.

-FLASHBACK-
"¿Me ves cara de estar bromeando?" Respondió Dulce, "Estoy muy seria ahora, tanto que si buscas 'Seria' en el diccionario encontrarás una foto mía."
"¿En serio? ¿Otra más?"
"¿Qué quieres decir?" Preguntó Dulce con una expresión perpleja.
"Quiero decir, guau, Dul, ¡Eres tan famosa! ¡Porque yo googleé 'Oops' y una foto tuya apareció también! Lo que es aún más sorprendente es que estaba para el articulo en wiki de 'Oops' ... Lo que me recuerda, todavía tengo que contactar con la persona que escribió ese artículo y quejarme, porque decir que eres un Oops es en sí mismo una subestimación, pero aún así, nunca se puede confiar en la veracidad de wikipedia de todos modos.” Contestó Anahi con una sonrisa antes de saltar débilmente sobre la espalda de Dulce.
-FIN DEL FLASHBACK-

Era aterrador cuántas veces la gente toma las pequeñas cosas por sentado. Dulce daría cualquier cosa, cambiaría cualquier cosa, haría cualquier cosa porque su mejor amiga la molestara con esos dulces ojos nuevamente.
¿Qué era la tristeza en su totalidad? ¿Es lo que se presenta como la raíz de todos los recuerdos hermosos después de una tormenta aterradora? Seguramente ya no le quedaba nada después de desafiar al huracán, las imágenes más queridas se agarraban con fuerza a su pecho que había sido arrastrado por los violentos vientos.
Lo que sentía no era sólo tristeza, sino algo más grande y más pesado. No eran solo los recuerdos felices que alimentaban el creciente dolor, era la promesa que no pudo mantener.
Su rota promesa de que encontrarían un ángel antes de que fuera demasiado tarde.
La lluvia dejó de golpearla y se giró expectante, con la esperanza de que su mejor amiga sosteniese ese paraguas, dedicándole una brillante sonrisa antes de darle un discurso sobre lo irresponsable que era al no llevar un paraguas.
"Dulce, no sé lo doloroso que es para ti en este momento, pero sé que vamos a ayudarte a salir de esto. Y Anahi, bueno... ella está ahora en un lugar mejor", dijo Sofia en voz baja. Estaba sosteniendo el paraguas con la mano izquierda mientras frotaba la espalda de la joven con la derecha.
"No hay leucemia en el cielo, ¿Cierto?" Preguntó Dulce. Sofia era religiosa, así que ella debería saber todo acerca del cielo.
"No Dulce, no hay", la chica más alta respondió en un susurro reconfortante.
Dulce enrollaba sus dedos alrededor de las correas del bolso de viaje que colgaba sobre su hombro. El bolso de viaje de Anahi y ella, aquel que llevaron a lo largo de la carretera. No podía permitirse renunciar a el. Las posesiones de Anahi estaban ahí, y de alguna manera, el bolso simbolizaba su hermoso viaje. Pasaron unos segundos antes de que ella finalmente dijera "Quiero darte las gracias por haber venido. Ambas, tú y Maite. Annie hubiera querido que vinieran."
La sobrina de Sofia junto con Maite se dirigieron hacia ellas. La niña se aferró a la mano de su tia, mientras que miraba con las mejillas llenas de lágrimas el funeral que estaba a punto de comenzar.

-FLASHBACK-
"Mami, ¿Puedo tener una camisa rosada como Annie?"
"Claro que si", respondió la mujer de mediana edad, aunque no sabía por qué su hija le había pedido algo fuera del usual azul. "Vamos a comprar una rosa en algún momento de esta semana, ¿De acuerdo?"
"¿Y puedo también tener el cabello bonito cómo el de ella?" Para un niña de ocho años, el pelo calvo significaba lo mismo que cualquier otro peinado.
"Claro, cariño..."
"Porque quiero ser como ella cuando sea grande", interrumpió la sobrina de Sofia con una sonrisa radiante, y Anahi se quedó sin habla ante la confesión repentina de la niña.
"Mamá, quiero ser tan hermosa cómo ella lo es."
-FIN DEL FLASHBACK-

Desde el principio, era hermosa.
"Hubiéramos venido, no importa qué", Sofia habló con un tono solemne.
Dulce le dirigió una sonrisa vacía antes de mirar a cada uno de los rostros que habían comenzado a llegar antes del entierro. Fue compuesta en su mayoría por la familia de Sofia y Maite, junto con su propia familia, algunos que ella había pedido personalmente su asistencia y a algunos que no podía reconocer.
Alguien puso una suave mano en su hombro. Dulce se volvió para encontrar a Alejandra sin una sonrisa.
Las personas que las condujeron a lo largo de su viaje, las personas que le mostraron esperanza, amor, risa, fe y amistad, todas estaban allí. A pesar de la tristeza que pesaba en el aire, el amor estaba allí.
El amor siempre había estado allí. Dondequiera que ella y Anahi caminaron, el amor estaba allí.
Podía oír la risa persistente de Anahi y sentir su cálida sonrisa, porque el amor, en cierto modo, era la forma de seguir con vida incluso después de su fallecimiento.
Adiós - es la palabra más triste en cualquier idioma.

-FLASHBACK-
"Dul, terminé", dijo mientras hacia un leve corte al papel con una delgada ramita, deslizó la cuerda del globo a través de él y lo ató con firmeza.
Dulce hizo lo mismo, ató el papel a su globo azul. "Lo mismo digo", dijo con una amplia sonrisa.
"¿Qué deseaste?" Preguntó Anahi con curiosidad.
"Que te quedes conmigo por siempre", respondió Dulce "Iba a escribir hasta que me hiciera vieja... pero eso no es suficiente para mí. ¿Y tú?"
"Seguir cayendo a 9.8 metros por segundo incluso después de chocar contra el suelo"
-FIN DEL FLASHBACK-

Y de hecho, todo el tiempo que permaneció en los corazones de la gente que amaba, ella caería continuamente a esa velocidad, acercada más por la gravitación del amor.
El funeral comenzó.
Para Dulce, fue una experiencia fuera del cuerpo en el sentido más literal, porque ella era ahora solo un cadáver andante. Si la gente realmente tenía alma, aquella ya estaba lejos de su cuerpo ahora. Se había ido con Anahi cuando ella se convirtió en un ángel.
El descenso del ataúd simboliza el ondear de la bandera blanca. Su viaje terminó, su noble búsqueda inacabada e incompleta.
Miró la lápida.
Anahi Puente 1989 - Fecha Actual
El ángel cuyo próximo viaje, próxima excursión y siguiente misión es navegar de regreso a Dios en un océano de pura alegría, ayudada por el viento de la compañía del pasado y el regreso a casa.
Dulce no le gustaba la idea de haber grabado la fecha de su muerte en la piedra. Para ella y para todos los demás, ella aún estaba viva, viviendo en los recuerdos y en las carreteras que había compartido a lo largo de la travesía.

-FLASHBACK-
Dulce le dirigió una sonrisa que mostraba todos los sentimientos que figuraban en su corazón. Sentimientos de aceptación, gratitud, esperanza y amor. "¿Qué te parece Annie, tú y yo, haciendo nuestra última búsqueda juntas?"
"¿Última, huh? Supongo que esto realmente es..." La enferma respondió con una sonrisa, recordando, "Nuestra última oportunidad de encontrar ángeles."
"Piensa en ello como una excursión, una travesía, una aventura."
-FIN DEL FLASHBACK-

De hecho, fue una aventura única en la vida, una que iba a recordar por siempre.
Dulce deseó poder ser una niña otra vez, para revivir sus recuerdos con su mejor amiga. Cualquier cosa, daría cualquier cosa por que Anahi volviera a su lado. Dudaba que pudiera ser capaz de adaptarse a una vida sin corazón. Dulce lo intentaría, pero lo intentaría para siempre.
Una gran pérdida nunca podrá ser reparada con el tiempo. Con sus bordes filosos nos da forma, nos talla, y nos moldea en algo totalmente diferente. El tiempo no puede hacernos cambiar de nuevo a lo que éramos antes, si no que nos permite aceptar la nueva criatura en la que nos hemos convertido.
El cura comenzó a hablar.
No hubo lágrimas, solo había vacío y ella lo sentía en todas partes, en el techo de su boca, en los espacios entre los dedos, y en lo más recóndito de su pecho hueco. Dulce no era lo suficientemente fuerte para esto. Su mejor amiga era la fuerte mientras que Dulce la usaba como el pilar de fortaleza. Ahora que ya no había pilar, se sentía débil, vulnerable y abandonada. Dulce quería que algún gran desastre la barriera, la rompiera en fragmentos diminutos y la explotara hacia el cielo - hacia aquella que amaba.
Por favor, suplicó, déjame estar con la persona que amo.

-FLASHBACK-
Anahi se mordió la lengua para evitar reírse. Una vez que el urgimiento de reírse por la idiotez de Dulce se fue, asintió con la cabeza y sostuvo su mano derecha, como si hiciera una reverencia.
"Incluso después de convertirme en un ángel", corrigió la joven con una brillante sonrisa antes de picar a Dulce en la frente con su dedo índice, "Pero, sí, acepto"
"Y yo, Dulce Espinoza, ¿Tomo a Anahi Puento cómo mi legítima esposa... bla bla bla, etc, etc, etc?" Sonrió brillantemente antes de responder a su propia pregunta con un "Sí, acepto."
-FIN SEL FLASHBACK-
Los recuerdos comenzaron a hundirla.
Dulce no pudo soportarlo más. Se fue corriendo.
La chica se encontró en un banco no muy lejos del lugar de entierro. Se estremeció cuando los amargos vientos pasaron junto a ella, el olor a musgo y rocío colgaban pesadamente en la brisa. Había dejado de llover, pero no le importaba, en realidad, no le importaba nada en absoluto.
Dulce sólo quería a su mejor amiga de vuelta.
Estaba a punto de tener otro ataque de ansiedad - el primero desde el día en que conoció a Anahi.
La chica era realmente su medicamento contra la ansiedad.
Una abrumadora oleada de pánico se apoderó de ella y no supo qué hacer. Esta vez, su pecho vacío le había permitido llorar, y con él, llegó a la conclusión de que ahora realmente estaba sola. No más noches de conducción sin rumbo por la ciudad, no más cafés derramados por reír demasiado, no más cantos junto a las canciones de la radio del coche, no más anillos de matrimonio falsos, no más secretos compartidos solo entre dos mejores amigas - no más Anahi.
Dulce estaba desesperada, desesperada por verla y escucharla. Rebuscó en el interior de su bolsa de viaje antes de agarrar la cámara de vídeo que estaba allí.
Había reemplazado la cámara que había comprado hace mucho tiempo con una cámara de vídeo, y la chica no se había dado cuenta de que la había empacado dentro de la bolsa antes de salir del hospital en el DF. Recién la semana anterior se había enterado de que había estado allí todo el tiempo.
Dulce volteó la pantalla abierta y la encendió. Eligió el primero de muchos vídeos cortos que estaban guardados en el interior.
El clip era de la mañana cuando Anahi se había despertado de los numerosos tratamientos hechos para detener la hemorragia interna en sus pulmones. La mañana después de que Alejandra y Samantha se fueran.
El Dr. Suárez le había dado la noticia a Dulce una vez que Anahi ya estaba fuera de su estado crítico. La medula de su mejor amiga estaba fallando completamente, y fue la razón del porqué sus niveles de plaquetas habían descendido tan rápidamente en cuestión de horas.
Dijo que por lo general los pacientes normales se someten a un trasplante de médula ósea, pero ya que Anahi no solo era débil, sino que también estaba en las últimas etapas de la leucemia, había pocas o ninguna posibilidad de sobrevivir en la cirugía.
Él propuso que utilizaran los días restantes de Anahi en hacer recuerdos duraderos con ella. Dulce le preguntó si tenía fuerzas para levantarse de la cama y el Dr. Suárez dijo que no, y con ello, sus esperanzas de continuar su viaje simplemente desaparecieron. Un 'Siento que no podamos continuar con nuestra misión' a su mejor amiga no era suficiente. Podía pedirle perdón mil veces y aún así no sería suficiente para que Dulce dejara de sentir la más mínima culpa. La chica tenía un montón de arrepentimientos en la vida, pero este era el más grande, el no poder continuar con su búsqueda de ángeles cuando todavía tenían una oportunidad para hacerlo.
Fue un regalo que encontrara la cámara de vídeo mientras buscaba algo de Anahi. Al parecer, llorar toda la noche se sentía cómo tener resaca. En el momento en que Anahi se despertó, Dulce limpió su última lágrima por el día y le dijo a su mejor amiga sobre su intención de grabar cada segundo de cada día que ella respirara. También se dijo que, si bien, Anahi todavía estaba viva, ella no iba a llorar, sonreiría, y a su vez, intentaría hacer sonreír a su mejor amiga. Al igual de lo que Alejandra había dicho: tenía siempre para llorar pero un corto tiempo para reír y sonreír.
No dejaría que Anahi se fuera con una imagen de una Dulce rota y llorosa grabada en su mente. No, en todo caso, le gustaría que Anahi creyera que ambas se separarían con sonrisas en sus rostros.
Dulce presionó play.
"Está bien, Annie, haz tu presentación", dijo Dulce desde detrás de la cámara. Le hizo un zoom a la cara de su mejor amiga que estaba sentada erguida, apoyada en el cabecero de la cama. Anahi se veía terriblemente pálida, pero aún así, luchaba con una sonrisa sincera en su rostro.
"Dul, no quiero", se quejó.
"Cada biografía épica comienza con una gran introducción. ¡Ahora, vamos!"
Dulce suspiró y negó con la cabeza antes de murmurar 'Oops' en voz baja.
"¡HE OÍDO ESO!" Exclamó Dulce mientras ponía el zoom más de cerca. "Annie, Annie, Anahi, haz tu presentación. Por favor, ¿Para mí?"
"¿No te dije que no me gustaban las cámaras?"
Sí, pero esto es una cámara de vídeo no una cámara de imágenes."
"Ugh", gruño Anahi. "Está bien, Dul, pero me la debes más tarde. Quiero un poco de leche y las galletas de la señora de la cafetería que tiene esa extraña oruga negra entre las cejas."
"Annie, eso se llama uniceja." Explicó Dulce. "De todas formas, ¡Acción!"
Anahi miró la cámara y dirigió la sonrisa más grande que era capaz de hacer. "Hola, mi nombre es Anahi Puente, pero la mayoría de la gente me llama Annie. Tengo una Oops como mejor amiga..."
"¿Perdona?" Intervino Dulce.
La enferma se echo a reír. "Quiero decir, tengo una Oops como novia."
"¡Eso no es lo que quise decir, Annie!"
"¡Yo también te quiero, Dul!" Anahí respondió con una sonrisa alegre.
Dulce continuó viendo y el vídeo continuó avanzando.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:54 pm

CAPÍTULO 14 - A QUIÉN LE PUEDA INTERESAR
"Hay momentos en la vida en que las personas deben saber cuando no dejar ir. Los globos están diseñados para enseñarles esto a los niños pequeños." — Terry Pratchet
Clip de Vídeo: 002
La cara de Anahi llenaba toda la pantalla de la cámara.
"Dul", se quejó Anahi con un puchero. Se estaba frustrando por todas las veces que había tenido que hacer su introducción. "Hemos estado haciendo esto desde... la era del hielo.... ¿Podemos ir a hacer otra cosa?"
"Bien, bien", respondió Dulce. La cámara se alejó, mostrando a la chica enferma todavía sentada en su cama con los brazos cruzados. "Esta es la última pregunta, lo prometo. ¿En qué eres buena?"
"Todo", dijo su mejor amiga felizmente mientras le daba una sonrisa celestial, similar a mover campanas de viento en una brisa de verano. "Excepto", continuó, "cocinar o limpiar. Soy bastante torpe y no puedo realizar múltiples tareas tan bien. Me gusta la música pero no puedo cantar en decibelios humanos normales."
"Sí, cantas muy fuerte, como Banshee de Marvel", interrumpió Dulce con una carcajada.
Anahi no le hizo caso y continuó, "Continuamente pierdo cosas y la mayoría de las veces no puedo notar la diferencia entre la izquierda y derecha. Ah, y cuando me enojo, suelo romper cosas"
"Eres cómo la hija natural de Hulk y Banshee"
"Dul, ambos son chicos"
"Bueno, nunca se sabe. La tecnología de estos días", contrarrestó Dulce. Se echó a reír y la cámara se balanceó de arriba a abajo en un movimiento simultáneo con su respiración.
Su mejor amiga negó con la cabeza en respuesta a la tonta observación de la chica. "Como estaba diciendo, Dul", dijo Anahi, "Soy bastante mala en todas esas cosas, pero tú eres realmente buena en ellas. Creo que hacemos una gran pareja."
"Al igual que Bonnie y Clyde, Han Solo y Chewbacca, Frodo y Sam, C3PO y R2D2 y Shrek y el Burro."
"Sí", contestó la enferma con una sonrisa que podría compararse con un cielo iluminado por las estrellas, "al igual que ellos"

Ninguno de nosotros es inmune a perder. Todo el mundo pierde al menos una cosa importante para ellos. Pierden promesas y posibilidades. Pierden viajes y pierden oportunidades. Pierden amor y pierden esperanza. Sentimientos que nunca jamás podremos recuperar de nuevo.

Clip de Vídeo: 003
La cámaras se tambaleó alrededor, primero mirando al techo, al suelo, y luego a la ventana que ofrecía una vista panorámica de la ciudad de México. La cámara de vídeo se quedó así, observando el movimiento de la ciudad, antes de desviarse hacia la izquierda, donde Anahi seguía sentada en la cama. La frente de Dulce ocupó la visión de la cámara desde la esquina superior derecha. Parecía que estaba revisando algo. Después de un minuto de grabar la frente de Dulce, la cámara se enfocó más cerca. La pequeña chica se puso de pie, le dio un pulgar en alto a la cámara y se dirigió donde Anahi estaba sentada.
Las dos chicas estaban a la vista de la cámara.
"¿Por qué la cámara esta arriba del macetero?" Preguntó Anahi mirando con desconcierto a la cámara de vídeo antes de dirigir su atención de nuevo a su mejor amiga.
"Estaba cansada de sostenerla todo el tiempo, y además, quiero salir en la toma también", explicó brevemente Dulce mientras se daba la vuelta para tomar dos tazas blancas. La chica le tendió una a Anahi y le dijo, "Sé que no te permito tomar café porque creo que todavía tienes un montón de años para crecer y el café invalidará eso, pero SOLO por hoy voy a hacer una excepción."
Dulce sonrió antes de continuar. "Café al caramelo, tu favorito."
Anahi soltó una risa nerviosa mientras se rascaba la parte de atrás de la cabeza. "¿Qu-quéeee? Te juro que nunca he tomado de estos en mi vida. Dul, he sido una buena chica. Si dices que no tome café, entonces yo-"
"Eres una mentirosa, Annie", interrumpió Dulce con una alegre carcajada. "Te he visto salir a hurtadillas a comprar una taza mediana cuando no estoy mirando. La cafetería del hospital del DF decía que eras una cliente regular."
"Oh", dijo Anahi nerviosamente, "¡Mira qué hora es! Dul, vamos a beber antes de que se enfríe"
Dulce se echó a reír antes de levantarse rápidamente de su asiento y darle a Anahi un breve beso en la mejilla. Su mejor amiga se volvió a mirar a la chica con desconcierto en su expresión todavía eufórica.
"¿Qué fue eso?" Preguntó Anahi, con sus ojos curvándose hacia abajo en una sonrisa.
"Pago. ¿Sabes? El café no crece de los árboles."
"De hecho, lo hacen", su mejor amiga le respondió con una sonrisa, "de los árboles de café"
"Tú y tus curiosidades extrañas." Respondió Dulce. "Realmente necesitas dejar de revisar wikipedia."
"Sí, estoy asustada por eso", comentó su mejor amiga con una mueca suave. "Quiero decir, ¿El cielo tiene wifi? Porque si no, ¿Cómo se supone que voy a satisfacer mi curiosidad sin wikipedia cuando esté allí? Oh, Dios mío, ¿Cómo se supone entonces que actualice mi twitter?"
"A veces no sé si realmente entiendes la gravedad de toda tu situación."
Anahi agarró el brazo de Dulce, sacudiéndola con toda la energía que su cuerpo le permitía y le dijo "Dul, si el cielo no tiene internet, tienes que entrar a mi cuenta y actualizar con un nuevo tweet: 'Rodando con J.C'"
"Querrás decir 'Trolleando con J.C'", Dulce comentó en broma, "Porque lo más probable que hagas allá es eso, troll."

Y eso es lo que pasa con los mejores amigos. Al final del día, ellos iluminan el cielo, haciéndote reír y sonreír incluso en las noches más oscuras.

Clip de Vídeo: 004
La cámara todavía estaba en la misma posición que antes. Pero esta vez la habitación estaba a oscuras con solo una lámpara que les iluminaba el rostro.
"¿Dul?" Murmuró Anahi. Sus brazos estaban cuidadosamente envueltos alrededor de una almohadilla blanca mientras que apoyaba su mentón en los bordes de la misma.
"¿Sí, Annie?" Respondió Dulce. Estaba en la cama de su mejor amiga, acostada alegremente a su lado. El brazo de la muchacha cubría a Anahi y a la almohada blanca que ella abrazaba.
"¿La gente se puede casar en el cielo?" Preguntó en voz baja, mirando hacia el techo blanco.
"Estoy segura que pueden", dijo Dulce irregularmente, su voz casi se rompió respondiendo la pregunta. Su mejor amiga no se dio cuenta del flaquear de su voz, o si lo hizo entonces decidió guardar silencio al respecto. "¿Por qué lo preguntas?"
"Porque ya que no puedo experimentar la alegría de casarme aquí, entonces espero poder hacerlo cuando llegue al cielo. Contigo, si es posible, quiero decir, puedo esperar."
"¿En serio? ¿Me esperarías? Eso sería genial, Annie, estoy segura que los matrimonios en el cielo son mucho mejores que los de aquí. Ya que todo es blanco allí, así que no seria necesario decorar mucho", Dijo Dulce con la voz ronca, tratando de reprimir las lágrimas que comenzaban a nublar su vista.
"Pero Dul", añadió Anahi, "No me importaría si te casas aquí. Ya sabes, con otra persona que no sea yo."
Dulce se burló. "Eso es una tontería"
"Nuestro plan original para ambas era irnos a una excursión juntas, ya sabes, una como a la que la abuela Puente se fue", su mejor amiga habló en voz baja. "Pero no me importaría que fuésemos tres personas. Sólo prométeme que no voy a ser la que sobre, ¿de acuerdo?"
"No vas a serlo, porque te prometo que no habrá una tercera."
"Bueno, solo es en caso de que encuentres a alguien tan importante como yo aquí."
"No pasará. Ahora vete a dormir."
"Sólo por si acaso, Dul, sólo por si acaso", susurró Anahi.

Aveces, no hay manera de dejar ir; Las lágrimas de Dulce le dijeron eso. Y no importa cuán fuerte eran los flujos de la corriente del tiempo, no importa cuantos días se desbordan por delante, hay algunas cosas que no pueden ser lavadas, recuerdos que no se pueden borrar como la mancha del río de espagueti en su uniforme escolar de octavo grado.

Clip de Vídeo: 005
La mañana siguiente.
La cámara de vídeo estaba filmando una de las blancas paredes de su habitación de hospital. En la esquina izquierda de la pantalla se veía un gran reloj circular que colgaba en la pared, despiadadamente señalando los segundos que pasaban.
"Ya está", Dulce comenzó detrás de la cámara, "Creo que esta completamente cargada ahora.
"¿Está encendida?" Preguntó Anahi.
"Sip, la he encendido." Contestó la chica más bajita. La cámara parecía ser tomada por alguien ya que la pantalla se volvió un poco borrosa antes de detenerse y desviarse bruscamente a enfocar a la muchacha pálida en la cama.
"Dul, ¿En serio? ¿REALMENTE tienes que tener la cámara 24/7?"
"Como he dicho", Dulce se defendió, "Te estoy grabando cada segundo de cada día"
Anahi se quejó. "Cómo sea, Dul, haz lo que te plazca. De todas formas, ¿Por qué has tardado tanto en traerme el desayuno?"
"Te tengo una sorpresa después de que comas", respondió simplemente la chica más pequeña.
"¿En serio?" Preguntó Anahi en un estridente y agudo tono. Esa era su manera de decirle a Dulce que estaba definitivamente emocionada por la sorpresa. "¿Qué es?"
"Bueno, ya que te has estado quejando todo el día de lo muy aburrida que estás aquí, he llegado con un plan increíble", dijo Dulce con una voz llena de alegría. Con la cámara hizo un zoom a la impaciente expresión de Anahi.
"¿Qué es, Dul?"
Dulce se rió al ver lo emocionada que estaba su mejor amiga. "Ya lo verás cuando termines la comida", dijo casualmente.
Anahi sonrió antes de excavar rápidamente en su desayuno de hoy.

Solo sabrás cuando empiezas a vivir por otra persona cuando ella sonríe y tú respondes respirando.

Clip de Vídeo: 006
La cámara estaba filmando un piso de cemento. El audio sólo capturaba sonidos ocasionales como si alguien estuviese respirando por detrás de la cámara de vídeo. Se oyeron pasos que venían de la derecha, volviéndose más fuertes a medida que los segundos pasaban. La cámara se sacudió violentamente antes de quedarse detenida, dirigida a la chica que llevaba una amplia sonrisa de oreja a oreja. Anahi se quedó mirando a la cámara con una sonrisa que brillaba aún más que el día más brillante de verano. Tenía una expresión de júbilo, mezclada con alegría y felicidad. Parecía como si estuviera en la cima del mundo.
La cámara se alejó de ella, la imagen se difuminó antes de aclararse nuevamente.
"Ya está", dijo Dulce mientras aparecía a la vista de la cámara. "He puesto la cámara sobre un pilar que había por allí, así no tengo que cargarla todo el tiempo."
"Dul, gracias. ¡Esto es increíble!" Aplaudió Anahi. Estaba en una silla de ruedas, una que Dulce le llevó después de robársela en el piso principal.
El sol de temprano por la tarde rodó por detrás de los rascacielos del DF. Las aves jugueteaban alrededor de los bordes de la barrera cementada y varios bocinazos de autos se escuchaban a lo lejos. Por lo que se veía, estaban en la azotea del hospital.
Fue bueno que el Dr. Suarez no se molestara en conectar a Anahi a I.V nunca más, ya que de otra forma, no habría sido capaz de llegar hasta allí.
"Mira lo que traje, Annie", dijo Dulce. Despareció de la visión de la cámara durante un par de segundos antes de volver con un ramo de globos. Trece azul y catorce rosa, todos estirados cómo dedos hacia el cielo cristalino.
Dulce caminó en dirección a su mejor amiga para besarla suavemente en la frente.
"Déjame adivinar", dijo Anahi con descaro, "¿Vamos a escribir algo en ellos?"
"Me conoces demasiado bien", Dulce respondió con una sonrisa.
"Te conozco desde siempre, así que por supuesto que sí", Su mejor amiga se limitó a decir con simplicidad. "Entonces, Dul, ¿Qué vamos a escribir en ellos esta vez?"
"Bueno, estaba pensando", Dulce explicó mientras se agachaba para recoger un montón de papeles y un bolígrafo, "Samantha me dijo que la vida se trata de recordar memorias. Así que si escribimos nuestros recuerdos más preciados o pensamientos en los globos, de alguna manera, algún día, alguien va a llegar a recoger un globo desinflado y lo leerá. Sabrán un poco de nosotras, y así ellos llevaran consigo un pedacito de tú y yo. Lo que hemos vivido juntas a lo largo de este viaje, no se borrará; sino que estará en estos mensajes para quien tenga la oportunidad de leerlos. ¿Quién sabe? Puede que incluso un ángel se encuentre con uno de estos globos."
"¿Qué pasará si lo hacen?"
"Sonreirán, o se reirán, tal vez incluso lloren. No lo sé." Respondió Dulce con una sonrisa.
"No me vas a engañar y escribir tus deseos en vez de eso, ¿no?" Preguntó Anahi alegremente.
La chica más alta negó con la cabeza, "No.... no lo haré, además, creo que es mejor si lo hacemos juntas"
Dulce le entregó el bolígrafo y una hoja de papel en blanco. "Tú escribes, yo amarro."
Anahi sonrió y asintió con la cabeza, "Está bien, comencemos con el mensaje #1"
1. Dulce Espinoza ama a Anahi Puente.
2. Anahi Puente ama a Dulce Espinoza.
3. A Anahi Puente no le gusta el nombre de Dulce Espinoza.
4. El Sr. López es un trasero de duende por no dejar que Dulce y Anahi buscaran ángeles en su patio trasero.
5. Anahi Puente es el medicamento de Dulce Espinoza contra la ansiedad.
6. Los ángeles de nieve NO son ángeles reales, Dulce Espinoza. -Anahi Puente.
7. Guadalajara será siempre el lugar más mágico para Anahi y Dulce.
8. La sobrina de Sofia es la persona más hermosa.
9. Anahi Puente elige los peores momentos para dormir. Quiero decir, ¿quién se duerme durante una vuelta en la rueda de la fortuna? - Dulce Espinoza.
10. Conducir en la noche es el sentimiento más maravilloso siempre. De: Anahi Puente y Dulce Espinoza.
11. No pienses que todos los extraños que te invitan a su casa son asesinos seriales. Gracias a Sofia Leal y a Maite Perroni por enseñarnos eso. - Dulce y Anahi.
12. Lanzar mensajes en una botella a un lago es divertido, pruébalo alguna vez. - Dulce Espinoza y Anahi Puente.
13. A veces, los anillos de juguete valen más que los anillos de diamante. Dulce es una tacaña - Anahi.
14. Para el ángel del banco del parque: Espero que encuentres el verdadero amor de nuevo. De: La persona que encontró esas palabras no dichas en el desagüe. PD: Creo que eres un meteorólogo.
15. Reír en la lluvia es bueno para el corazón - Dulce Espinosa
16. Sargento + Genio = A.M.O.R
17. Kwon Yuri es una enamoradiza, sabia, pequeña y extraña genio. Aún así, gracias por todo. - Anahi Puente.
18. 9.8 no es sólo otro número.
19. Había una vez, un hobbit que conoció a un pirata. Tuvieron el malvado plan de enseñarle a un hongo a volar usando máquina negra para calentar el aire. Fin.
20. Dulce Espinoza apesta por hacer enfadar a Anahi Puente en la fiesta de graduación.
21. Acortar un viaje corto nunca es divertido
22. A veces la vida te da complicaciones, pero siempre hay un lado positivo en todo. Gracias Alejandra Leal por tu sonrisa. - Dulce Espinoza.
23. Samantha, tus recuerdos realmente nunca se desvanecerán. Alejandra Leal, Dulce Espinosa y Anahi Puente los mantendrán cuidadosamente.
24. Las posibilidades van y vienen, pero eso es parte de la vida. De, una chica que esperaba que la oportunidad llegara y de una chica que obstinadamente dejó esa oportunidad ir.
25. Un día, Dulce Espinoza y Anahi Puente estarán juntas una vez más. Y una vez que lo estén, van a tener otra loca travesía, otro largo viaje, otra gran aventura, lado a lado.
26. Anahi Puente es un ángel.
27 Dulce Espinoza es un ángel.

Clip de Vídeo: 007
La cámara hizo un acercamiento a donde los veintisiete globos estaban ahora volando en el cielo. Globos rosa y azules se dispersaron lentamente lejos los unos de los otros, subiendo hasta las anchas nubes que adornaban el cielo azul claro cómo la nieve que se había aferrado a la chaqueta azul de Dulce después de la pelea de nieve que había tenido con Anahi hace unos años.
La cámara se desvió lejos de los globos y volvió a una toma de Dulce y Anahi. La chica más alta sujetaba la cámara, sonriendo mientras una hipnotizada Anahí seguía mirando los globos con una sonrisa radiante. Dulce suavemente la empujó en el hombro para llamar su atención. Anahi giró la cabeza en su dirección y fue recibida sorpresivamente por un beso de su mejor amiga.
Sorpresas - la vida nos dá un montón de ellas.

Clip de Vídeo: 008
La cámara estaba de vuelta en el pilar, mirando la humilde opulencia de la marea de la noche silenciosa que rodaba cerca del sol poniente. Estrellas; granos de diamante blanco flotaban en la superficie del agua oscura, esparcidas por el cielo oscuro cómo la lluvia que cae sobre un pavimento seco.
En el centro de la pantalla se situaban Dulce y Anahi. La chica mayor estaba sentada, apoyada contra la valla de cemento que bordeaba los límites del techo, mientras que la menor estaba cómodamente apoyada contra ella.
Habían estado allí durante todo el día, hablando de cualquier cosa y de todo lo imaginable. Por cómo se veía, Dulce había ido en algún momento de la tarde a buscar unas sábanas del hospital, ya que en el suelo se encontraba extendida una de ellas.
Dulce comenzó "Regresemos. Se está haciendo tarde, y mírate, estás temblando. Además, tu enfermera probablemente está esperando que volvamos; enfadada por haber dejado la habitación. Mejor no aumentemos su enojo"
"Dul, ¿Podemos no regresar? Quiero quedarme aquí toda la noche"
"Annie, no estoy segura de que podamos", Dulce respondió con cautela.
"Por favor, por favor. Es que es tan bonito aquí", rogó Anahi con ojos suplicantes. Estaba más pálida que desde hace una hora, mucho, mucho más pálida.
"Annie", respondió la mayor, intentando de idear algún tipo de excusa para decirle que no, "no podemos dormir así, es incómodo. Mira, no hay almohadas ni una manta."
"¿Quién dice que dormiremos?" Preguntó Anahi con una sonrisa astuta.
"¿Vamos a estar así toda la noche?" Consultó Dulce con incredulidad.
"Sip", afirmó su mejor amiga. "¿Recuerdas que en nuestras pijamadas en realidad nunca dormíamos, si no que hablamos toda la noche?"
"Sí..."
"Va a ser algo así", intervino Anahi con una risa radiante a pesar de su aspecto enfermo.
"No sé..."
"Dul, por favor. Esto es lo que quiero." Dijo Anahi con suavidad. La forma en que hablaba era desgarradora.
"Por lo menos cúbrete", respondió Dulce con un suspiro, cediendo a su posición original en el tema. La chica se inclinó hacia donde había arrojado descuidadamente su chaqueta en el suelo, la agarró y la colocó sobre su mejor amiga.
"Ahora, ¿De qué vamos a hablar?" Preguntó la chica más pequeña.
"Ángeles", respondió Anahi con simplicidad. Era un tema que podía durar meses.

Dulce respiró profundamente, las lágrimas empañaron su visión. Se saltó los números nueve y diez, sin querer mirar las varias horas en las que habían hablado sobre los ángeles. Dulce había seleccionado el último vídeo y leyó la hora en que comenzó la grabación: 5:30am. Al parecer, para la cámara de vídeo específica que compró, cada uno de los clips sólo podía almacenar 4gb antes de transferirse a otro. En el fondo, la chica se arrepintió de comprar la mayor tarjeta de memoria en términos de gigabytes, porque entonces, no tendría que presenciar el último vídeo.

Clip de Vídeo: 011
El sol comenzaba a salir, subiendo del distante horizonte con la promesa de renovación. Dulce y Anahi estaban en la misma posición en la que se hallaban la noche anterior. Todavía estaban apoyadas en la valla cementada mientras que Anahi seguía apoyándose en ella con los ojos cerrados. Esta vez, sin embargo, la cabeza de Dulce se inclinó hacia abajo mientras se oían tenues ronquidos. Estaba dormida.
El sol comenzó a moverse lentamente hacia el cielo, derramando luz en todas direcciones.
Dulce se movió.
No estaba dispuesta a mirar más, detuvo el vídeo. Era seguro decir que el tema de los ángeles que Anahi había abordado esa noche era el último tema del cual jamás hablaría de nuevo.
Dulce lloró libremente ahora, agarrando la cámara de vídeo con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos.
Se conocían la una a la otra por dentro y por fuera. Y en cierto sentido, eran almas gemelas. Pero incluso eso no podría haber detenido el inevitable final. Si la vida que habían vivido juntas habría sido una película, la cinta fue cortada a la mitad por un tercero. Las dos conocían el inicio y cuando terminaría, pero ninguna de ellas se había imaginado que un día, la película simplemente se caería del carrete de forma inesperada; deteniendo la ya cortada película prematuramente.
Colocó la cámara de vídeo hacia abajo en su regazo mientras usaba ambas manos para enjugar las lágrimas incesantes.
La chica no sabía aún, pero había presionado accidentalmente el botón 'Siguiente' cuando estaba estrangulado la cámara. Se había detenido en otro vídeo numerado '027'. Un clip desconocido para Dulce. La cámara de vídeo permite cambiarle el nombre de un vídeo a otro número, de manera que por conveniencia y organización, el usuario pueda disponer de los vídeos en un deseado orden.
Dulce se quedó allí un rato, llorando. Se sentía ahogada, con nada más de aire en sus pulmones.
Cuando ya no pudo llorar más, la chica tomó la cámara de vídeo y comenzó a devolverla a la bolsa de viaje. Justo cuando estaba a punto de lanzarlo y dejarlo caer en el bolso, lo vio; un vídeo que no le resultaba familiar, con un número de etiqueta desconocido, con una cara muy conocida.
Dulce, con las manos temblorosas, sacó la cámara devuelta. Se quedó mirando la pantalla durante un tiempo, incapaz de presionar el botón de reproducción. El vídeo, lo sabía, no la rompería ni la arreglaría - serían ambas cosas juntas.
Dulce presionó play.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:54 pm

CAPITULO 15 - UNA VIDA DE BÚSQUEDA
"Un viaje se mide mejor en amigos en lugar de millas" - Tim Cahill

Clip de Vídeo: 027
La cámara se sacudió, siendo inclinada hacia el lejano cielo azul. Hubo un resplandor luminoso debido a que el lente de la cámara reflejaba los rayos penetrantes del sol de la mañana. Después de unos segundos de puro blanco, la cámara se desvió para hacer frente a una sonriente Anahi. Al parecer puso la cámara en el pilar en el techo ya que sus manos ahora estaban libremente a su lado.
Llenó sus pulmones con aire mientras la cámara seguía grabando. Después de unos segundos, se aseguró de que la grabadora de vídeo tuviese un primer plano de su rostro antes de comenzar.
"¡Dul!" Anahi comenzó con una sonrisa de ojos. Saludó con la mano a la cámara y continuó, "¡Hola, esta es tu mejor amiga de todo el universo entero! De todas formas, será mejor que haga esto rápido que ya vas a volver pronto. Ya sabes, soy una persona inteligente, en realidad te pedí que trajeras una sábana del hospital sólo para poder filmar esto. Estarías orgullosa de mí si lo supieras. Bueno... ummm, si estás viendo esto, estarás probablemente en el vídeo veintisiete. Quería ponerle a este mensaje ése número porque quiero que llenemos todos los clips anteriores con todos los nuevos recuerdos antes de que veas este.
Anahi se rió. Parecía como si estuviera pensando en qué decir mientras miraba el cielo con un puchero. Después de unos segundos, continuó.
"Bueno... no sé cómo empezar esto, así que voy a decir lo que se me venga a la mente. En primer lugar, gracias Dul, por todo. Por estar a mi lado y mantener tu promesa. Una gran cantidad de personas mueren sin nadie a su lado, pero me alegro de no ser una de ellas. Dul, estuviste conmigo a través de los altibajos, las lágrimas y las alegrías, el dolor y la risa, y me he dado cuenta de que a través de mis veintiún años de vida la misión de mi vida ya estaba completa desde el principio. Dul, encontré un ángel en el parque, y tu madre tenía razón, mi deseo se hizo realidad. Encontré un camino para que mi corta vida fuera un poco más larga."
Anahí se rió entre dientes ligeramente, tratando de contener las lágrimas a raya. Tardó unos segundos para serenarse antes de decir, "Ya sabes, cuando te vi sola en el parque jugando, pensé que eras la persona más increíble del mundo. Fui con mi bicicleta rosa para intentar convertirme en tu amiga, pero en su lugar terminé llorando. Lloré porque no quería que la persona más increíble que había conocido en la vida me odiara. Al final, sin embargo, no sólo te has convertido en la persona más increíble que he conocido en la vida, si no también la más importante. No quería ver llorar a la persona más importante para mí, por lo que quería... Quería vivir más para ti, pero me di cuenta de algo en el camino. Este viaje, me hizo comprender que una larga vida no se define por el número de días que vives, ni cuantas respiraciones tomas, o el número de pasos que haces, si no por los preciosos momentos que hay en el medio."
"Dul, puedes no estar de acuerdo conmigo ahora, pero espero que lo hagas con el tiempo; nosotras realmente tuvimos nuestro deseo hecho realidad. A lo largo de este viaje en busca de los ángeles, encontramos muchos de ellos, y todos y cada uno de ellos cumplió nuestro deseo. Deseamos que yo viviera por más tiempo, y de hecho lo hice. Tú, junto con las otras personas que conocimos durante este viaje, me dieron más de lo que había soñado con tener. Y a pesar de que voy a morir pronto, nunca voy a pensar que esto no fue suficiente. Esta vida que viví siempre será más que suficiente, porque he encontrado el amor incondicional, ¿Eso no es más que suficiente? Dul, gracias a ti, y gracias a este increíble viaje, voy a morir sintiéndome más que completa."
Anahi hizo una pausa mientras trataba de controlar sus sollozos. "Nunca llegamos a Guadalajara , pero está bien, porque Guadalajara siempre ha estado con nosotras. Guadalajara fue cualquier lugar donde estuvimos. Morelia, con Maite y Sofia; era Zamora. El paseo en tren con Jessica y Yuri; era Guadalajara . E incluso aquí, en este hospital donde jugamos con Alejandra y Samantha; Es Guadalajara . Mientras estábamos juntas, estábamos en Guadalajara . Divertido, ¿no? Que estábamos buscando algo que estuvo a nuestro lado todo el tiempo. Pero aún así, esta excursión fue lo mejor que me ha pasado. Así que, Dul, cuando tengas la oportunidad de ver al Sr. Lopez de nuevo, me gustaría que le dieras las gracias de mi parte"
Anahi se enjugó las lágrimas que caían y continuó, "Ahora no me siento triste. Sé que puedes superar esto. No quiero que te ahogues para siempre en un océano de desesperación. Muy por encima de tus brillantes deseos o del cielo lleno de ángeles, se encuentra otro mundo que puedes sostener. Otro mundo donde encontrarás la alegría otra vez. Dul, tienes que encontrar ese mundo sin mi. Es tu siguiente misión, de la misma forma que yo tengo la mía. Y a pesar de que tenemos que completar diferentes misiones, comenzar viajes separados, solo sé que voy a ser tu ángel de la guarda personal, animándote desde arriba. Y tal vez, algún día nos podamos encontrar otra vez. Y cuando lo hagamos, vamos a ir a otra excursión, la cual no será corta."
Anahi hizo una pausa, dejando que el aullido de la brisa de primavera fuera el único sonido que capturaba el audio. Sus labios se levantaron en una sonrisa triste mientras continuaba con el discurso a su mejor amiga.
"Dul, no te estoy pidiendo que me olvides. Pero al igual que los globos que dejamos volar antes, estoy pidiendo que me dejes ir. Porque, cuando te aferras a algo, tus manos están demasiado ocupadas como para hacer otra cosa. No quiero que sacrifiques tu vida para aferrarte a mi. Así que ve, vive tu vida. Siempre seremos las mejores amigas, y esa es mi promesa para ti. Es curioso, a veces me pregunto por qué Dios no nos convirtió en una persona en vez de dos. Pero supongo que no se puede encontrar el amor siendo sólo uno. Dul, incluso después de convertirme en un ángel, tú siempre serás la persona más importante para mí. No te olvidaré, y sé que tú no me vas a olvidar."
Anahi se secó la mejillas con sus brazos. Débiles sollozos se escuchaban mientras lo hacía.
"Dul", dijo "Me gustaría pensar que cuando muera y me convierta en un ángel, todos los momentos que hemos coleccionado estén en un frasco de cristal que será derramado y caerá al mundo como lluvia. Todas las risas que reí, todas las sonrisas que sonreí, todo corriendo desde el cielo y será un pequeño regalo que le daré al mundo, unas pequeñas 'gracias' al lugar que me ha dado la vida que viví, el amor que amé, y el deseo que deseé."
Anahi puso sus manos cerca de la boca y gritó hacia el horizonte lejano, el viento capturó sus palabras y las envió hacia el cielo eterno. "¡GRACIAS MUNDO POR DEJARME BUSCAR Y ENCONTRAR ÁNGELES!"
La chica se echó a reír, y qué risa tan feliz era.
"Dul, nunca dejes de buscar ángeles. Nunca. Porque mira lo que te han dado y lo que nos ha dado. Buscar ángeles no es sólo una búsqueda esperando ser completada, es el objetivo de vida de ti y de mí. No importa cuántos ángeles encuentres, sigue buscando más, sigue buscando lo extraordinario en lo ordinario, sigue buscando más maravillas en este mundo ya maravilloso. Porque entonces te darás cuenta de que la vida es realmente digna de ser vivida. Sin mí a tu lado, sigue notando que la vida es preciosa. Porque, Dul, la vida no es solo bonita, es hermosa, yo no quiero que te la pierdas porque yo ya no estoy por ahí. Dul, quiero que sigas cayendo a 9.8 incluso después de que choques contra el suelo."
Anahi sonrió antes de darse la vuelta para mirar algo. Rápidamente volvió la cabeza hacia la cámara y dijo, "¡Oh no, creo que te oigo venir! Será mejor que termine con esto ahora."
Saludó con la mano a la cámara con una de sus sonrisas de ojo y terminó con un "Una vez más, gracias por todo. Nuestros momentos juntas, grandes o pequeños, voy a recordar todos y cada uno de ellos. Te amo mucho, mucho, mucho y voy a estar esperando pacientemente por nuestro próximo viaje - Y espero esperarte por un LARGO tiempo, si no y comenzamos nuestro viaje antes de lo previsto, estaré muy enojada... y tú sabes cómo me pongo cuando me enojo.", Anahi puso un signo de paz con las manos antes de continuar, "Dul, pronto voy a ver ángeles todos los días, ¿Celosa? Jejeje, aunque no será tan bueno, porque tu siempre serás mi ángel favorito. ¡Adiós, idiota! ¡Te amo!"
El vídeo terminó.

Una mano suave le tocó el hombro, Dulce volvió lentamente la cabeza para mirar a Maite sonriéndole .
"Dulce..." Dijo ella en voz baja.
No muy lejos se escuchaba la voz de Sofia y algunos otros.
"Maite, ¿La encontraste?" Preguntó sin aliento la chica alta. Sofia se detuvo cuando vio a su esposa de pie con una Dulce en llanto.
Maite frotó suavemente el hombro de la chica para consolarla antes de sentarse en un banquillo a su lado. "Dulce", susurro, "está bien llorar. Deja que todo salga"
Dulce hizo lo que se le dijo y dejó que las lágrimas continuamente empaparan sus mejillas sonrojadas. Anahi dijo que ella podía tener ese deseo que originalmente era para las dos, así que si ella podía tenerlo concedido, no desearía nada más que ver a su mejor amiga por un día más, por una hora más, por un minuto más. De seguro que si lo hacía, entonces no habría estado tan lastimada como ahora. Pero no, dudaba que incluso el ángel más poderoso pudiese traer a alguien de entre los muertos. Anahi se había ido, y ella nunca podría traerla de vuelta. Dulce se tapó la boca fuertemente con la mano para evitar gritar. Sintió un temblor que se inició desde el interior de su pecho haciendo que todo su cuerpo se sacudiera. La chica tenía un gran impulso de levantarse de la banca e insultar a Dios, el que se llevó a su propio ángel, pero no lo hizo, en cambio, se dijo repetidamente que su mejor amiga estaba en un lugar mucho mejor, en un mundo donde no había dolor, ni sufrimiento, ni leucemia. Solo aquel pensamiento era el que le impedía enloquecer.
"¿Dul?" Preguntó otra voz detrás de ellas. Alejandra, junto con Samantha, caminaron hasta el banco de madera y se encontraron cara a cara con la devastada chica. "Sabes, Dul," dijo Alejandra mientras también se sentaba junto a Dulce, "Puede que no lo parezca ahora, pero las cosas se van a volver más brillantes."
"¿Cuando Alejandra? ¿Cuando pasará eso?" Dulce respondió amargamente. "¿Cuando muera? Tú sabes que es mejor si me muero ahora, porque entonces puedo estar con Annie e irme a esa aventura con ella."
"Dulce", Maite reprochó en voz baja, "Tú sabes lo que ella dijo sobre eso. Se va a enojar mucho si se entera de que comenzarán una nueva aventura antes de lo esperado. Deja que ella experimente las alegrías de ser un ángel antes de comenzar esa excursión."
Sofia suavemente frotó la espalda de Dulce. "Dulce, todo está perfectamente planeado, lo sepas o no. Hay un propósito de porqué Anahi se convirtió en un ángel antes de lo esperado, y por desgracia, la vida no nos da la respuesta a veces. Todo lo que tenemos que hacer es tratar de entender mientras pacientemente ese propósito comienza a revelarse."
"Dul", añadió Alejandra, "hay algo hermoso en medio de toda la destrucción. ¿Y sabes lo que es? Es la oportunidad para una nueva vida."
"Vamos", dijo Maite mientras se levantaba del banco. Se dio la vuelta y le tendió la mano a Dulce, "Volvamos al entierro. Has estado con ella a través de los escalones de piedra de su vida; graduación, fiesta de fin de curso, cumpleaños. ¿Por qué perderse el último momento ahora?"
Después de pensarlo bien, Dulce aceptó de mala gana.

Habían terminado de el descenso cuando las cinco regresaron. El titular se acercaba al discurso final. Dulce tomó la mano de Alejandra con la izquierda mientras que sostenía la mano de Maite con la derecha. La sensación de calor en sus manos la consoló.
Dulce se quedó inmóvil, mirando la lápida de su mejor amiga mientras escuchaba al hombre. El cura finalizó su discurso con un versículo de la biblia.
"...He peleado una buena batalla, he terminado la carrera, he mantenido la fe. 2 Timoteo 4:7", dijo mientras concluía el entierro con una mirada de determinación.
Las personas que se habían reunido alrededor del entierro de Anahi se habían ido lentamente del sitio después de darle el pésame a Dulce. Sólo la gente que ella y Anahi conocieron a lo largo de la excursión estaban aún con ella.
"Dulce", dijo Sofia , "Maite y yo pensamos que sería mejor que estés con otras personas durante un par de días. Te ayudará a sentirte menos sola."
"Si crees que esta bien para ti", continuó, Maite "nos quedaremos contigo durante mucho tiempo. ¿Quieres venir a vivir a nuestra casa por un par de días?"
"Gracias, chicas, pero realmente no hay ninguna necesidad. De todos modos estaba pensando en quedarme aquí en Guadalajara por un tiempo. Tal vez incluso me compre una casa aquí. No creo que pueda soportar la idea de estar demasiado lejos de Anahi."
"Entendido entonces, bien por nosotras", respondió Sofia, "Maite y yo estamos de vacaciones, por lo que podemos darnos el lujo de quedarnos aquí en Guadalajara por un par de días."
La esposa de la joven alta simplemente contestó asintiendo la cabeza.
"¿Y ustedes me están dejando simplemente fuera de esto?" Intervino Alejandra con el ceño fruncido. "Dul, el jefe de mi empresa todavía no sabe que yo y Samantha ya hemos salido del hospital. Así que todavía tengo unos días libres antes de volver al trabajo. Me voy a quedar aquí también con ustedes"
"¿Y Samantha?", murmuró Dulce con la voz ronca.
Tan pronto como preguntó eso, Samantha caminó junto a Alejandra y se agarró del brazo de su novia. "Dulce, aunque no me acuerde ni de ti ni de Anahi, Alejandra me asegura de que ya nos hemos visto antes. Con mucho gusto me quedaré aquí en Guadalajara para ayudarte."
Solo por un pequeño segundo, Dulce sintió calidez. "Gracias, chicas"
"¡Allí está!" Exclamó una chica familiar, mientras se dirigía directamente hacia Dulce.
"Yuri, deja de caminar tan rápido. No puedo ver con todas las lágrimas que tengo en los ojos", Se limitó a decir Jessica mientras se secaba frenéticamente las lágrimas con las mangas de su ropa.
Había otra mujer junto a las dos niñas de once años, una que Dulce no pudo reconocer.
"Dul", Yuri comenzó rápidamente cuando estuvo lo suficientemente cerca de Dulce, "¿Estás bien? Sé lo doloroso que es perder a un ser querido, pero vas a estar bien." La pequeña genio luchó por no llorar, pero con el tiempo rompió en un tempestuoso llanto. "¿Yuri? ¿Jessica?" Preguntó Dulce débilmente, "¿Cómo han llegado hasta aquí?"
"Vivimos aquí", respondió Jessica entre sollozos, "Sé que es raro ya que estábamos en el tren contigo y Annie, pero estábamos visitando a la abuela de Yuri antes de ir al festival."
"¿Pero cómo se enteraron del funeral de Annie?"
"No nos enteramos", gimió Yuri mientras se limpiaba las lágrimas que absorbían sus mejillas. "Escuchamos a una mujer que buscaba a una Dulce Espinoza aquí en Guadalajara y decidimos ayudarla a encontrarte. Estuvimos dando vueltas en un auto cuando vimos a la gran multitud. Teníamos la intención de preguntarle a ellos si te habían visto, pero resulta que llegamos al entierro de Annie." La voz de la chica de once años de edad se apagó y otra serie de lágrimas le impidió dar más explicaciones.
"Usted debe ser Dulce Espinoza", la mujer desconocida comenzó detrás de Jessica. Parecía tener unos veintitantos años, vestía con traje formal y llevaba unas gafas finas enmarcadas para complementar. "El Sr. Lopez dijo que la podía encontrar por aquí. Hola, mi nombre es Kim Rodriguez. Lo siento por su pérdida."

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:54 pm

CAPITULO 16 - NUNCA NADA SE HA IDO REALMENTE
"La despedida es tan dulce pena Que diré buenas noches hasta que amanezca." - Shakespeare
Así que tal vez eso es lo que realmente somos; una estrella fugaz. Al igual que al quemar escombros, hacemos conocer nuestra presencia en un pequeño espacio asignado para nosotros. Iluminamos el cielo por un segundo y luego nos desvanecemos. Cada minuto que estamos despiertos, el mundo se lleva un pequeño pedazo de nosotros mismos hasta que nos quedamos sin nada. Grandes trozos o fragmentos pequeños, pérdidas profundas o privaciones menores, lo que sea, por muy importante que sea, seguimos aceptando en silencio. El rastro que dejamos atrás es la estela del vacío insuperable donde toda nuestra pérdida se ha compactado junta, fusionada y fundida en un camino ardiente de luz.
Dulce, como todo el mundo, ha visto su propio camino; las cosas hermosas que tuvo que perder. Y a partir de allí, llega a la luz cegadora, para capturarla, agarrarse a ella y protegerla. Al mismo tiempo, sabiendo que es efímera.
Lo siento por su pérdida - fue lo que le había dicho la mujer.
"Gracias", respondió Dulce robóticamente. Sus cansados ojos estaban mirando al frente sin comprender a ésta Kim Rodriguez quién tenía una expresión de sinceridad.
"Podría ser un mal momento para hablar de esto", comenzó Kim de nuevo, "Pero soy la abogada a cargo de la herencia del Sr. Lopez"
Se sentía cómo si alguien hubiese derramado agua fría justo sobre ella. "¿Herencia? ¿Sr. Lopez?"
"Sí", dijo la chica, "Lamento decir esto, pero el Sr. Lopez murió hace un par de semanas. Lo único que dejó en su lecho de muerte era un testamento de su propiedad. Srita. Espinozaa, el Sr. Lopez quería específicamente transferir sus bienes a usted y a la Srita. Puente"
Dulce se quedó sin habla, y no fue por lo chocante que era la nueva revelación, fue porque ella estaba físicamente, mentalmente y emocionalmente demasiado agotada para pensar, y mucho menos para elaborar una respuesta inteligente.
"Perdone, señorita", comenzó Sofia a petición de su amiga. "Pero creo que ahora no es el momento para hablar de estos temas."
Kim asintió. "Tienes razón, lo siento Srita. Espinoza. Estoy segura de que podemos hablar de esto más tarde."
"Gracias", murmuró Dulce secamente.
"¿Y ahora qué?" Preguntó Alejandra a nadie en particular. Ella mantuvo los ojos pegados a Dulce, tratándola como un frágil cristal mientras elegía sus siguientes palabras con cuidado. "Dulce, ¿Tienes un lugar donde quedarte aquí en Guadalajara?"
Dulce cautelosamente negó con la cabeza. "No Alejandra, pero encontraré algún lugar donde alojarme."
"¡Mi casa!" Intervino Yuri, levantando su brazo derecho para ganar la atención de los demás.
Jessica rápidamente bajó su brazo. De una manera disciplinada, dijo "Yuri, no le has preguntado a tus padres primero."
"Oh, sí...", murmuró la chica de cabello azabache.
"Hay habitaciones disponibles en el hotel donde me estoy hospedando", intervino Kim. "Es relativamente barato, y no tendré que buscar por todo Guadalajara de nuevo para encontrarla, Srita. Espinoza."
"Muy bien, supongo que así será", dijo Maite mientras le daba un ligero toque a Dulce en el hombro. Le sonrió suavemente a la chica antes de decir, "Dulce, va a estar bien. Vas a estar bien."
Dulce lo dudaba.

Siete días habían pasado desde el funeral de Anahi. Sofia, Maite, Alejandra y Samantha le hacían compañía en el interior de la habitación de hotel alquilada, mientras que Yuri y Jessica la visitaban de vez en cuando. Para la comida, Maite cocinaba para ellas, pero cada vez que lo hacía, Dulce rechazaba la comida hecha para ella y recurría al café y a galletas. Su apetito era simplemente inexistente.
Alejandra con la ayuda de Sofia, intentaban hacer que Dulce se sintiera mejor incluyéndola en sus conversaciones ligeras. Cada vez que alguien hacia una broma, dirigían su vista hacia ella para comprobar si había alguna reacción. No había ninguna.
Yuri y Jessica escogieron la forma materialista para ayudar a hacer frente; trayendo juguetes y baratijas diversas para jugar con Dulce. Yuri le contó a Samantha que era para distraerla de su pérdida.
Kim visitaba al grupo de vez en cuando. Y cada vez que lo hacía, iba a hablar de cualquier cosa existente bajo el sol menos del tema sobre el Sr. Lopez y su testamento. De alguna manera, ella y Dulce tenían una profunda conexión silenciosa entre sí, cómo si Kim supiera exactamente lo que ella estaba sintiendo en ése mismo momento. La mujer parecía joven, pero Dulce conocía bien la forma en que sus ojos demostraban que había vivido muchos más veranos que cualquiera de las siete que se encontraban en la habitación.
Dulce dejó escapar un profundo suspiro mientras levantaba su taza de café a sus labios. La tarde ya estaba acabando cuando Maite junto a Sofia salieron a hacer las compras.
Un ligero golpe sonó detrás de la puerta de la habitación.
"Ya voy", dijo Alejandra desde el interior del pasillo.
Dulce pudo oír la perilla hacer clic y el crujido de la puerta.
"¡Kim!" Dijo Alejandra con un tono encantador. "¿Qué te trae por aquí de nuevo?"
"Me tengo que ir al DF mañana por la mañana, así que creo que es hora de que yo y Dulce hablemos sobre el testamento del Sr. Lopez"
La chica más joven estaba un poco reacia a responder, pero sin embargo dijo, "Ummm bien, supongo, sólo si Dulce está de acuerdo"
"Está bien, Alejandra", dijo Dulce desde la cocina mientras dejaba caer su taza de café, puso sus manos por encima de la mesa de madera y se preparó para la conversación.
Kim y Alejandra se dirigieron hacia la cocina donde Dulce estaba sentada. La abogada empujó una silla y se sentó mientras que la chica más joven se despidió y se dirigió a la otra habitación donde Samantha se encontraba.
"Sé que no es el mejor momento para hablar de esto", dijo Kim mientras comenzaba a colocar diversas carpetas y formularios sobre la mesa, "pero gracias, Srita. Espinoza"
"¿Cuándo murió?" Consultó Dulce de manera estoica.
"Hace un par de semanas. Dentro de su habitación de hospital en el DF", dijo Kim mientras que reorganizaba los archivos y le entregaba un lápiz a la chica.
"¿Sabes por qué me eligió a mi para que heredara sus bienes?"
"Basándome en los archivos que leí sobre él, no tiene familia cercana. No tiene hijos y su mujer murió hace unos veinte años más o menos. Mi única conjetura posible es que usted y la Srita. Puente eran las más cercanas a él, y por eso pidió la transferencia de todos sus bienes a ustedes dos. Pero teniendo en cuenta las circunstancias ahora..." Kim se detuvo unos segundos para asegurarse de que Dulce estaba bien antes de continuar, "... los bienes del Sr. Lopez se dirigirán a ti."
Dulce asintió con cautela.
"Entonces, ¿Deberíamos empezar?" Preguntó Kim con una leve sonrisa antes de mostrarle los formularos que debía firmar, a la vez que le informaba a la chica sobre las cosas que había adquirido del Sr. Lopez.
"Srita. Espinoza, en cuanto a la voluntad del Sr. Lopez, línea 7, dice que se le concede la propiedad exclusiva de sus bienes en el Distrito Federal, su capital invertida, acciones y bonos, así cómo su terreno y propiedades aquí en Guadalajara y en el DF. "¿Terreno y propiedad en Guadalajara?"
"Sí, Srita. Espinoza. Un centenar de hectáreas para ser más precisa" Kim respondió amablemente. "Ahora, antes de que me olvide, el Sr. Lopez quería específicamente darte esta carta." Tomó su maletín, lo abrió y rebuscó por un sobre blanco. Entregándoselo a Dulce, le preguntó "¿Le gustaría leerlo ahora o más tarde?"
Dulce se quedó mirando la carta. Se veía grande y pesada por alguna razón, cómo si supiera que su mano no podría contener lo suficiente aquellas palabras contenidas en ella.
"Lo leeré más tarde", dijo Dulce.

Era de noche cuando Dulce se encontró a si misma de pie en el río en Guadalajara. Después de los trámites con Kim, se fue de la habitación del hotel sin informarle a las demás sobre su partida. Sofia y Maite estaban demasiado ocupadas preparando la cena en la cocina mientras que Alejandra y Samantha estaban viendo una telenovela en su habitación, así que fue fácil para ella escabullirse sin ser vista.
Dulce necesitaba un poco de tiempo a solas después de leer el contenido de la carta del Sr. López. Había estado deambulando sin rumbo y fue traída al cauce del río. Tomando una piedra plana, cambió su peso hacia atrás antes de lanzarla al río inmóvil.

-FLASHBACK-
"Dul, eres una tramposa", se quejó una Anahi de diez años alegremente mientras agarraba el brazo de Dulce para impedirle que tirara otra piedra al agua.
"No es trampa, Annie, sólo soy demasiado buena", explicó con una sonrisa antes de liberar su brazo del agarre de su mejor amiga. Dulce dio unos pasos hacia adelante y lanzó la piedra que saltó a la superficie plana del agua. Saltó nueve veces.
"¡Annie, Annie!" Aclamó la chica más bajita, "¿Viste eso? ¡Es un nuevo record! Te estoy venciendo en estos momentos"
Anahi hizo caso omiso a sus gritos victoriosos a la vez que tomaba otra piedra y se acercaba a la orilla del lago. Sosteniendo la piedra, la sumergió rápidamente en el interior del agua antes de devolverla hacia arriba, luego hacia abajo, y luego hacia arriba de nuevo.
"Siete... Ocho... Nueve..." Contaba Anahi cada vez que la piedra tocaba el agua. "Diez... Once... Doce" Dejando caer la roca, se levantó y se dio vuelta para encontrar a Dulce mirándola completamente atónita. "Mira, Dul, ¡Te gané!" Dijo ella siguiéndolo con una risita.
"¡TRAMPOSA, TRAMPOSA! ANNIE, ¡ERES UNA TRAMPOSA!"
-FIN DEL FLASHBACK-

Dulce observó la roca saltar a través de la superficie del agua, haciendo ondas profundas que desdibujaban el reflejado cielo. El río capturaba la imagen de las delgadas nubes bailando y brillando cuando la piedra pasó rozando el agua.
"Annie", susurró para sí misma, "Hice trece. Te gané."
Cayendo al suelo, acercó sus rodillas más cerca de ella y dejó que cayera la millonésima lágrima de su ojo. Una a una fueron cayendo desde sus ojos, cada una era una prueba de todas las cosas que había perdido: belleza, esperanza, vida, fe, alegría, seguridad, amor.
"Duele, Annie", dijo Dulce suavemente, "duele mucho"
A través de las lágrimas, pensó en la carta del Sr. Lopez, que consistía solamente de un párrafo.
Intenta buscar algo, sumérgete en un viaje y búscalo, o escarba toda la tierra para descubrirlo, y al final te darás cuenta de que lo que estabas buscando era algo que ya tuviste pero lo olvidaste. Dulce y Anahi, pensaré siempre de ustedes como mis dos hermosas nietas, mientras estoy aquí tendido en esta cama de hospital, a la espera de mi nueva aventura por la mañana, me iré con la sonrisa de saber que hice algo bueno en este mundo, y es la de encender la llama de la vida a dos vidas que se estaban disipando, convirtiéndose en nada más que humildes brasas. Puedo haber mentido diciendo que había visto ángeles en Guadalajara, pero con ángeles o no, estoy seguro de que ustedes estarán de acuerdo conmigo en que al final valió la pena. Dulce y Anahi, cuando se vayan a Guadalajara esta noche, recuerden, pediré que Dios les envíe nada más que ángeles a lo largo de su viaje.
PD: Realmente tenía ángeles en mi patio trasero. Dos ángeles encantadores a quienes no importa cuántas veces les dije que no traspasaran la cerca, siempre las encontraba a ambas aún destruyendo mi tierra.

Dulce apretó los puños y dejó que sus lágrimas empaparan su camiseta. Después de unos minutos de intenso llanto, sintió una suave mano tocar su hombro. Dulce lentamente miró hacia arriba para encontrar a Kim sonriéndole.
"¿Te importa si me siento contigo?" Preguntó la abogada
Entre sollozos, le preguntó, "¿C-como me... encontraste... aquí?"
Kim se encogió de hombros antes de sentarse junto a Dulce. Dejó que la brisa de la noche cepillara su cabello castaño mientras respiraba la esencia de la arena y la sal. "Las otras se dieron cuenta de que no estabas en la habitación. Había ido a despedirme y me encontré a todas en estado de pánico, así que decidí ayudarlas a encontrarte. De todas formas, tenía el presentimiento de que estarías aquí", dijo Kim finalmente. "Creo que las personas que pierden a alguien valioso para ellos tienden a gravitar hacia el agua cuando piensan en su pérdida. Supongo que es el sutil sentido familiar que emiten los ríos, lagos u océanos. Eso, o la forma en que la superficie del agua tiende a reflejar el cielo - es cómo si estuvieras volando, pero realmente no lo haces."
Dulce dejó escapar una risa vacía. "Lo dices como si supieras cómo se siente perder a alguien"
"Lo sé", respondió Kim casualmente, "Mi hija. Sólo tenía seis años cuando murió."
"¿Cómo?"
"De la misma cosa que se llevó a Anahi."
Dulce bajó la vista. No era de extrañar la conexión que sentía con Kim, ambas habían perdido a alguien especial de la misma manera. "Lo siento"
"No lo sientas", dijo. "He aprendido a vivir con ello. Al principio, iba por la vida como una muerta viviente. Comiendo. Durmiendo. Respirando. Al igual que tú, no podía hacer nada para ayudar a extinguir despacio la pequeña llama de vida que había dentro de mí. No era mi culpa, no podía evitarlo. Sin mi hija, ¿Qué debía hacer? ¿Por qué estaba aquí? Sin aquellos pequeños ojos, esas pequeñas manos, esa pequeña sonrisa de la que yo estaba hecha. No sé que es peor, Dulce, la muerte o perder todo lo que la vida te ha dado. Pero con el tiempo, llegue a un acuerdo. Eso, en cierto modo, estar viviendo me hace sentir que ella también está viviendo; usando mis ojos para ver, mis orejas para oír, y mis labios para hablar. Puede parecer extraño, pero creo que aquellos que fallecen viven luego la vida de sus seres queridos." Kim volvió la cabeza para mirar a la oyente. Le sonrió. "Dulce, nunca nada se ha ido realmente."
Dulce se mantuvo en silencio, dejando que las palabras de Kim llenaran su vacío pecho.
"Solía pensar como tú; que la única manera de mostrarle a alguien que realmente lo amaste es aferrándote a el, pero me he dado cuenta de que también hay amor en dejar ir. Te cansarás de eso, tú lo sabes. Llevar el peso no sólo de ti misma sino que también de tu ser querido es una tarea agotadora y te cansarás de ello. Tus rodillas comenzarán a doblarse y tus manos empezarán a temblar, mientras que el ser querido que estas cargando te está pidiendo que lo dejes ir. Dulce, tienes que saber que dejar ir es liberar a ambas partes."
"Sin embargo es difícil", dijo Dulce, "Dejarla ir. Si la dejo ir, entonces, ¿Quién va a estar a su lado?"
Kim hizo una pausa para tomar un respiro antes de responder. "Cuando Anahi murió, ella tomó una parte tuya y eso lo sabes, porque una parte de ti murió cuando ella falleció. Dondequiera que ella vaya, se va a llevar esa parte de ti que se llevó. Y debido a eso, no va a estar realmente sola." Kim sonrió ligeramente. "No es solo por su parte también, porque tú tomaste una parte de ella cuando murió."
La abogada le puso una tranquilizadora mano en el hombro y dijo, "Dulce, tampoco estás realmente sola."
Las dos hablaron durante un rato hasta que el cielo naranja se convirtió en un azul celestial. Kim decidió despedirse y dejar a Dulce para que reflexionara sobre lo que le había dicho.
Se puso de pie, decidida a dar un paseo ligero a lo largo de la rivera del río, antes de regresar a la habitación del hotel. Las palabras de Kim sonaban en su cabeza mientras pasaba por sobre las rocas que sobresalían frente de la costa del río. El sonido de las olas golpeando la consoló, y se vio envuelta en un estado de realización.
Nunca nadie muere realmente.
Dulce se dio tiempo para respirar la esencia del aire de la noche y por primera vez desde la muerte de su mejor amiga, sonrió. No era una gran sonrisa, pero aún así era una que lo decía todo.
Decidió que lo mejor era regresar al hotel para no hacer que sus amigas se preocuparan más. Se bajó de un salto desde la roca en donde se encontraba y regreso hacia la vacía carretera. Dulce no había dado un paso lejos del río cuando vio un objeto familiar en su visión periférica. Los postes de luz de la cercanía iluminaban el vidrio, haciéndolo brillar y centellar como la estrella del norte. Cómo si estuviese llamando a Dulce, la botella de cristal se balanceo hacia atrás y hacia adelante en un movimiento hipnótico hasta que se detuvo en una grieta entre dos rocas de gran tamaño.
Devolviéndose, caminó hasta ella y la tomó. De hecho se trataba de una botella de aspecto conocido, con un pedazo de papel muy familiar dentro.

-FLASHBACK-
"Entonces, ¿Qué escribiste?" Preguntó Dulce, con los ojos fijos en el mensaje en la botella de cerveza de Anahi.
"Lo de siempre, todo lo que está corriendo en mi mente ahora mismo." La chica contestó con una sonrisa y un encogimiento de hombros.
"¿Detalles?"
"El mensaje está lleno de mis esperanzas, mis sueños, mis deseos, mi pasado, mis sentimientos - todo. Y, sin embargo, no está completo." Anahi simplemente respondió con una sonrisa de ojos, sosteniendo la botella como si fuera su propio hijo.
-FIN DEL FLASHBACK-

Dulce lentamente abrió la botella y leyó el mensaje.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Admin el Lun Abr 11, 2016 11:55 pm

CAPITULO FINAL - LA NUEVA RUTA DE VIAJE
Los héroes saben que las cosas deben pasar cuando llegue el momento para que sucedan. Una aventura no puede ser simplemente abandonada; un final feliz no puede entrar en medio de la historia. - Peter S. Beagle

Tres años después.
Un panel de flores de cereza bordeaba el interminable camino por las afueras de Guadalajara. Los pétalos de esa encantadora felicidad embelesaron el espacio quieto y cayeron suavamente como una cascada donde una muchacha se había sentado en un banco del parque. Cayendo, las formas de rubor divino giraron alrededor en pequeños espirales como si la brisa de la primavera bailara con ellos una exultante balada. Los céfiros llenos del aroma de distantes memorias abrazaron a la muchacha y la llevaron a sentir una nostalgia infinita. Junto con los rayos eufóricos del sol que se rezumaban por el follaje de los árboles, el calor radiante de la serena luz del sol le envió una sonrisa que se formó en sus labios
Sacudió la pantalla apagada y cerró la cámara de vídeo.
Dulce fue atraída allí otra vez, siempre al mismo lugar, siempre durante la tarde y siempre en un día específico; intentando buscar ángeles.
Y por buscar ángeles, se refería a ver a su propio ángel en la pantalla de la cámara mientras intentaba encontrar la paz a través de ella. Durante tres años se había convertido en un hábito diario para ella ver el clip veintisiete hecho por su mejor amiga. Sentada en la misma banca donde se sentó cuando la vio por primera vez, Dulce encontró consuelo en la familiaridad de la esencia que la vieja madera le daba.
Una risita alegre sonó a su izquierda y ella suavemente giró la cabeza en dirección de aquella animada risa. Sonriendo, Dulce vio como una niña pequeña pedaleaba a su manera a través del camino cementado con su bicicleta rosada. Con el cabello balanceándole al son de la brisa del atardecer, Dulce no podía dejar de recordar ese día en particular cuando la conoció.
A diferencia del primer y segundo año desde la muerte de Anahi, la nostalgia no le produjo querer hacerse bolita y llorar, maldiciendo al mundo por su crueldad e injusticia, esa vez, sin embargo, no hizo nada más que sonreír cuando aquellos hermosos recuerdos inundaron el interior de su mente.
Con la ayuda de las palabras de su mejor amiga a través del vídeo, Dulce cada día era capaz de soltar poco a poco el agarre que tenía sobre la cuerda de su globo personal. Un día sabía que podría soltar el globo completamente y comenzar realmente a vivir de nuevo.
Respirando la esencia del aire de la tarde, Dulce sonrió. Era una sonrisa sin igual. Una sonrisa de compresión, de aceptación. Una sonrisa desprovista de las persistente risa de su mejor amiga, de sus muchas conversaciones en las horas libres, y de sus bien vividos recuerdos juntas, pero aún así, era una sonrisa que lo decía todo.
Su misión estaba finalmente acabada. Su viaje estaba finalmente completo. Su deseo estaba finalmente cumplido.
Una melodía sonó del interior de su bolsillo. Dulce instintivamente agarró su télefono celular del interior y lo abrió.
"¿Hola?" Comenzó.
"¿Dul?" Respondieron al otro lado de la línea.
"Sí, ¿Con quién hablo?"
"¡Oh, con Alejandra! ¿Cómo estás?" Respondió Alejandra alegremente.
"Oh, hola Alejandra. Estoy bien", dijo Dulce con una sonrisa. "¿Necesitas algo?"
"Oh sí, te iba a preguntar algo" dijo la chica más joven desde la otra línea antes de seguirlo con una risa. "Bueno, ¿Sabes que Samantha y yo renovamos nuestros votos matrimoniales cada año en nuestro aniversario, cierto?"
"¿Sí?" Respondió Dulce.
Alejandra y Samantha se habían casado diez meses después del fallecimiento de Anahi y cómo la chica más joven no podía mantener los recuerdos de aquella ocasión tan especial, Alejandra decidió que sería mejor volver a vivir la ceremonia su boda todos los años para su aniversario.
"Bueno", dijo Alejandra un poco vacilante, "Sé que nunca has puesto un pie fuera de Guadalajara desde que llegaste allí, pero-"
Estaba en lo cierto. Dulce nunca dejó Guadalajara. Dulce nunca dejó a su mejor amiga. Durante tres años nunca se atrevió a salir de la ciudad, y cuando sus amigas le pedían reiteradas veces su visita, su típica respuesta era un no. Eso incluía la invitación de Sofia y Maite para que Dulce se reunirse a la junta familiar en Morelia, y para que conociera a su nuevo hijo adoptado. También incluía la invitación de Alejandra y Samantha para su boda y después también para su primer aniversario de casadas.
"Pero", continuó Alejandra, "Todavía me gustaría que te unieses para nuestro segundo aniversario. Así que, Dulce, ¿Puedes venir?"
Dulce lo pensó por un minuto. Estaba pisando la delgada línea entre no querer fallarle a sus amigas otra vez y no querer dejar a su mejor amiga por primera vez. Tarde o temprano tendría que elegir lo uno o lo otro. Se mordió el labio inferior y respondió, "Claro, iré"
"¿En serio?" Chilló Alejandra de manera encantadora. "Estoy tan contenta de que vengas. No sabes lo mucho que esto significa para mí y Samantha"
Dulce se echó a reír. "Entonces, ¿Donde será?"
"Oh, decidimos cambiarla y mantenerla en el mismo lugar donde nos conocimos; en el DF. Será en dos semanas. Te enviaré un correo electrónico con los detalles."
"Está bien, lo veré cuando llegue a casa. ¿Quieres que lleve a las dos busca-problemas también?
"¿Busca-problemas?" Preguntó Alejandra.
"¿Quién más? - Yuri y Jessica."
"Sí, claro, me encantaría que viniesen" Hubo un ruido sordo procedente de la otra línea seguido por un arrastre de pies. "Dulce, te voy a llamar más tarde. Me olvidé de lavar los platos y Samantha se enfadará si se entera. ya la veo entrando por el umbral."
Dulce se rió. "Muy bien, gracias de nuevo por la invitación, Alejandra. Te llamaré luego."
Terminó la llamada, pero antes de que pudiera guardar el teléfono dentro de su bolsillo, un ligero timbre sonó a su izquierda. Dulce volteó la cabeza a la dirección del sonido y fue recibida por la rueda de una pequeña bicicleta chocando contra su pierna izquierda.
La niña pequeña gimió cuando cayó de su bicicleta rosa. Dulce se puso de pie al instante y ayudó a la chica a levantarse. Era la misma niña que había visto antes.
"Deberías tener más cuidado la próxima vez", le dijo Dulce con una sonrisa. La chica se ajustó su casco rosa antes de mirar de nuevo a Dulce. "Lo siento, sólo le estaba mostrando a Victoria que era capaz de manejar la bicicleta con los ojos cerrados"
¿Oh, en serio?" Preguntó Dulce alegremente con la ceja levantada. "Creo que deberías esperar algunos años más antes de intentarlo. Se necesita cierta habilidad para andar en bicicleta con los ojos cerrados, ya sabes."
La niña pisoteó el suelo y frunció el ceño. "¡Ya tengo cinco años!", gimió, "Así que ya soy lo suficientemente mayor."
Dulce negó con la cabeza. "Oh, yo no pienso eso. Porque yo tengo veinticuatro y todavía no puedo andar en bicicleta con los ojos cerrados."
"¿En serio?"
"En serio."
La niña de cinco años de edad se quejó "Entonces eso significa que tengo que encontrar alguna otra cosa especial para mostrarles"
"¿Mostrarles? ¿A quienes?" Preguntó mientras se arrodillaba para quedar a su altura.
"A Victoria y a los otros niños del orfanato"
"¿Por qué?"
"Porque", exclamó la niña siguiéndolo con un pequeño resoplido de su nariz, "Ellos no me creen."
Dulce ahora estaba confundida. "¿Huh?" Preguntó con una expresión perpleja.
"Cuando les digo que voy a ser un ángel cuando crezca, todos se ríen. Por eso tengo que demostrarles que hay algo especial en mí, para que puedan creer que puedo ser más especial en el futuro. ¿Ves?"
Esa pequeña niña le recordaba a Dulce a una persona muy, muy muy cercana para ella

-FLASHBACK-
"Bueno, Dul, he decidido que quiero ser un ángel cuando llegue al cielo."
"¿DECIDISTE convertirte en un ángel? ¿Desde cuando?"
"Desde ahora", respondió Anahi con indiferencia.
-FIN DEL FLASHBACK-

Dulce asintió. "Bueno, si te hace sentir mejor, yo te creo. De hecho, creo que vas a ser un gran ángel cuando crezcas."
El rostro de la muchacha se iluminó como un árbol de navidad el día de navidad. "¿En serio? ¿Eso crees?"
"Yo sé que eso pasará", respondió simplemente con una sonrisa. "De todas formas, me gustaría saber tu nombre"
"¿Por qué?"
"Para que te pueda encontrar más adelante cuando seas un ángel y decirle a todos que vi a un verdadero ángel en la vida real."
"Oh", dijo la niña pequeña, orgullosamente de pie mirándola con un aire poderoso, "Soy Sully. Pero primero le tendrías que pedir permiso a mis padres para venir a buscarme. Bueno, cuando tenga padres... que estoy segura que será pronto"
"Un placer conocerte, Sully. Soy Dulce. Y no te preocupes, me aseguraré de preguntarle a tus futuros padres", respondió Dulce con un guiño.
"¡Sully!" Una tercera voz llamó desde el otro lado de la acera cementada. "Se está haciendo tarde, estamos regresando al orfanato ahora mismo"
Sully se dió la vuelta y cogió su bicicleta. Se subió y se estabilizo colocando un pie en el suelo. "Victoria me está llamando. Tengo que irme. Adiós, Dulce"
"Adiós, Sully". contestó Dulce mientras se levantaba nuevamente. "Por cierto, me gusta tu bicicleta."
La chica se rió, "Es rosa; mi color favorito"
Dicho ésto, ella vio como Sully se marchaba hacia una multitud de niños pequeños y una mujer alta de cara amigable.

"¡Dulce!" Llamó Alejandra con una amplia sonrisa. Se hizo pasar a través de una multitud de personas y agarró la mano de la chica mayor. Llevando a Dulce a la primera fila de asientos, le hizo un gesto para que se sentara. "Me alegro de que hayas venido"
"¿Ves? Te dije que vendría", dijo Dulce con una sonrisa mientras se sentaba. Le dio unas palmaditas en el hombro a Sofia y dijo 'hola' antes de saludar a Maite, a su hijo adoptivo, y a Kim, quién estaba sentada al otro lado de Sofia.
"Bueno, va a comenzar muy pronto, así que mejor me preparo", respondió Alejandra emientras bajaba a abrazar a la chica bajita. "Gracias de nuevo"
"No hay necesidad de seguir dándome las gracias", comentó Dulce cálidamente.
"Oh, dios mío, no puedo esperar al banquete", dijo Sofia a nadie en particular mientras miraba a las empresas abastecedoras que estaban ocupadas en la preparación del banquete.
"Basta", regañó Maite, "Le estás enseñando a Samuel a ser un glotón como tú." La chica bajita se giró y observó a su hijo de cinco años jugar con su Nintendo D.S.
"No puedo evitarlo, tengo hambre", respondió Sofia con un encogimiento de hombros.
A juzgar por la mirada que Maite le estaba dirigiendo a Sofia, Dulce sabía que la más alta estaría en serios problemas si no se callaba. Respecto a problemas, la chica se preguntó dónde Yuri y Jessica se encontrarían en ése instante. Las dos chicas le habían preguntado si es que podían ir a dar una vuelta por un momento y Dulce no les dio problemas. Escaneando el área, se detuvo cuando vio a las dos saltando las rocas a orillas del río. Una sonrisa correteó por sus labios mientras pensaba en las muchas bromas que podía hacerle a Yuri más tarde. Si sólo estuviera Anahi aquí, pensó Dulce, entonces, habrían sido dos las que intimidarían a la chica de cabello azabache. No hubiera habido misericordia para Yuri.
En veinte minutos más o menos, Dulce estuvo ocupada charlando con Sofia, Maite y Kim. Y luego Alejandra llegó al frente con un vestido elegante de primavera, Dulce se acercó a Yuri y a Jessica, detuviendo sus coqueteos y diciéndoles que regresaran a la ceremonia que estaba recién comenzando.

Fue durante el banquete cuando Dulce se encontró a si misma a las orillas del río. Apretando la botella de aspecto familiar que había encontrado hace tres años en su mano derecha y un lápiz en su izquierda, lo miró por un momento antes de cambiar su mirada de nuevo a la superficie danzante del agua.
La botella, esa que contenía el mensaje de Anahi, Dulce la había guardado y apreciado como un tesoro inestimable. Y ahora, había pensado en llevarse la botella con ella al DF, ya que era hora de finalmente soltar la cuerda y ver al globo volar.
La gente no puede llevar todas sus posesiones cuando viaja. Para ir a una excursión es necesario dejar atrás algunas cosas. Dulce se daba cuenta de eso ahora.
Abrió la botella y sacó suavemente el mensaje, desenrolló con cuidado el papel. Una sonrisa levantó sus labios mientras leía el mensaje de su mejor amiga.
Anahi Puente -estuvo- está aquí PD: Amo a Dulce Espinoza.
Riéndose de la carta de Anahi, interiormente se culpaba de haberle contagiado su idiotez a su mejor amiga. Con un suspiro, se dejó caer en el suelo y apoyó el pequeño papel en una roca. Girándolo, Dulce escribió:
Dulce Espinoza está aquí PD: También te amo, Anahi Puente.
La chica miró lo que había escrito por un tiempo antes de enrollar el papel y deslizarlo dentro de la botella. Con un giro, la tapa se encontró firmemente fijada a la botella. Dulce se quedó mirando el cielo nocturno reflejado en el vidrio y sonrió. La esperanza era como una estrella; se hace fácilmente visible durante las noches de adversidad.
Dulce a continuación recogió sus cenizas restantes que habían estado encendidas en una pequeña llama durante los últimos años y las utilizó cómo fuerza para lanzar la botella hacia el río.
Observó con el corazón alegre y un espíritu renovado cómo la botella voló por el cielo estrellado.
Anahi le prometió otra aventura cuando se reunieran de nuevo. Hasta que ése día llegara, Dulce pacientemente se prepararía para aquel viaje tan esperado. ¿Y qué es mejor que preparar decenas y decenas de historias de vida para contarle a su mejor amiga? Sonrió ante la idea mientras escuchaba el suave chapoteo del vidrio al chocar con el agua.
"¡Dulce!" Llamó Maite detrás de ella, "Alejandra y Samanta están cortando el pastel. Debes regresar rápido"
La chica mayor miró la botella irse a la deriva antes de darse la vuelta. "Está bien, voy ahora mismo", respondió Dulce antes de trotar hacia Maite que estaba esperándola junto a una gran roca.
"¿Qué fue lo que lanzaste al río?" Preguntó Maite con curiosidad.
"Una pequeña parte de mí", respondió ella con una sonrisa. "Es una prueba."
“¿Una prueba?”
"Una prueba de que ella estaba en lo cierto", contestó Dulce, lo que le valió una mirada confusa por parte de la chica joven. Se rió entre dientes antes de colocar una mano en el hombro de Maite. "De todas formas, creo que voy a ir a una aventura este año. Ya sabes, ir a los mismo lugares que Annie y yo visitamos."
La esposa de Sofia mostró una expresión de sorpresa y encanto a la vez. "¿En serio? Eso es genial, Dulce. Estoy segura que a Anahi le gustaría que vuelvas a ir por ese camino otra vez. ¿Y sabes qué? No estarás sola, ella estará allí contigo"
"Eso es lo que me asusta", respondió Dulce alegremente. "Porque no estoy tan segura de cómo va a reaccionar Annie cuando se entere que he roto mi promesa y que vamos a ser tres en esta aventura."
"¿Tres? ¿Vas a llevar a alguien contigo?"
"Bueno, digamos que buscar ángeles durante esta travesía será fácil ya que voy a tener a dos ángeles conmigo en el viaje. Uno arriba y otro al lado."
"No lo entiendo. ¿Qué-"
"¿Cuanto se tardó el proceso de adopción para ti y Sofia?" Interrumpió Dulce con una sonrisa radiante.

♦♦ FIN ♦♦

EPÍLOGO - DE BICICLETAS Y GLOBOS
"El amor no es una ecuación, no es un contrato y no es un final feliz. El amor es la pizarra bajo la tiza, el hecho de que los edificios aumenten y el oxígeno en el aire. Es el lugar a donde regresar, no importa hacia dónde te dirijas" - Jodi Picoult
Hay un médico en Guadalajara que se especializa en esas cosas.
Un nuevo tratamiento que trabaja contra la leucemia.
Ella puede ser la candidata perfecta. Anahi, ¿quieres ser la primera paciente en intentarlo? Ella es una luchadora. Una sobreviviente.
Era un día de primavera sorprendentemente cálido. El suave aroma de las rosas y los lirios se impregnaban al aire mientras que las mariposas bailaban acorde a los suaves sauces que se mecían repartidos en la hierba esmeralda como estrellas. A media mañana las nubes se reunieron en torno a los rebaños de caras sonrientes como testigos del cielo, observando en un silencio místico al evento que estaba comenzando en ese mismo momento. La chica se quedó mirando con creciente admiración a los ojos color chocolate de su amada. Observó como los rayos de sol se filtraban entre el follaje del danzante sauce que estaba a su izquierda, pintando los detalles del ángel sonriente con una tonalidad de oro deslumbrante. Dulce esbozó una sonrisa ingrávida mientras tomaba a Anahi de la mano. Y al igual que las cambiantes estaciones, sentía en ese instante que había escapado de la trampa llamada tiempo -viviendo para siempre en ese dichoso momento. Así que esto es lo que el verdadero amor es en sí; asumir el riesgo aunque puede que no vivan felices para siempre, unir sus manos con la persona que mira más allá de tus defectos, cicatrices y arrepentimientos, para ver el secreto escondido dentro y decir: "No tengo miedo de caer contigo" Anahi le envió a Dulce una gloriosa sonrisa cuando el cura comenzó a hablar. Había decidido finalmente estrellarse contra el suelo, pero a diferencia de las gotas de lluvia que se rompían al chocar contra el cemento fresco, duro, ellas sabían que seguían cayendo continuamente después de eso.
Habían sobrevivido. Habían encontrado algo por lo cual valía la pena luchar y salieron a la batalla con valentía. Habían llegado a Guadalajara. Habían encontrado a su ángel. Habían conseguido su deseo.
Sosteniéndose con manos temblorosas, las dos se encontraban lado a lado en frente de numerosos testigos para mostrarles con el corazón en alto que el amor duradero lo era todo.
Dulce ahogó una risita y Anahi respondió dándole un suave codazo en las costillas antes de pronunciar un leve "¿Qué es tan gracioso?"
Inclinándose para susurrarle a la oreja, Dulce respondió "Acabo de recordar el momento en que le pedimos un deseo a ese ángel de nieve. Estábamos sosteniéndonos de las manos de la misma forma, excepto que esta vez estamos ante un cura y no ante la huella de nieve de un ángel."

-FLASHBACK-
Agarrando la mano de Dulce, las dos mejores amigas cerraron los ojos y comenzaron pidiendo su deseo con esperanzados corazones. Y sólo así, Anahi y Dulce sostuvieron sus manos una al lado de la otra, combatiendo los amargos vientos y el entumecido frío con la firme promesa de que todo iba a estar bien - mientras los ángeles todavía existieran.
-FIN DEL FLASHBACK-
El cura soltó una audible tos y las dos chicas al instante desviaron sus cabezas hacia atrás mirando al hombre con una sonrisa inocente.
"Continue", indicó Dulce con un gesto de su mano libre.
"Es solo que está muy emocionada", agregó Anahi con una risita nerviosa.
El hombre negó con la cabeza y continuó con su monólogo.
Suavizando las pequeñas arrugas de su elegante vestido blanco de novia, Dulce no pudo evitar reprimir otra risita alegre. Volvió la cabeza para no enfrentarse al cura, rápidamente escaneó el mar de rostros sonrientes mientras intentaba olvidar las mariposas que estaban siempre revoloteando salvajemente en el interior de su estómago. Se encontró con los ojos de Maite y Sofia, quienes se encontraban al borde del llanto antes de cambiar su vista hacia Yuri, Jessica y Kim; la pequeña genio estaba tratando de poner lo que parecía un anillo hecho a mano en el dedo de la chica que se resistía mientras la mayor de las tres las regañaba. Sonriendo, Dulce entonces se volvió a mirar a Alejandra y a Samantha, quienes estaban sentadas allí con sonrisas radiantes, Alejandra le mostró el anillo de su propio matrimonio que estaba envuelto firmemente alrededor de su dedo antes de que Samantha suavemente le abofeteara la mano hacia abajo. Dos filas de globos rosas y azules estaban alineados a lo largo de los bordes del carril central donde Dulce y Anahi habían caminado tomadas de la mano. Típicamente para una boda, el tema principal era blanco con algunas desviaciones menores de color debido a los toques de azul y rosa donde los globos y las cintas se encontraban.
"Y vamos a tener una bicicleta para pasear afuera de nuestra boda, ¿O debería ser un globo aerostático? No, eso sería demasiado exagerado."
"Annie-"
"Oh dios mío, en vez de lanzar un ramo de flores, podríamos lanzar una botella con el mensaje de 'Tu sigues' dentro y lo tendrán que atrapar"
"Eso es peligroso-"
"Diles que usen cascos o algo así", respondió Anahi encogiéndose de hombros, "... ya sabes, cómo medida de precaución. Hablando de precaución, ¡Quiero que la pequeña genio se mantenga a raya! No quiero tener a esa enamoradiza arruinando nuestra boda - ¿Quién sabe? Al final puede ser que ella y Jessica consigan casarse y no nosotras. ¡Oh dios! ¡Globos! ¿Cómo pude olvidarlo?"
¿Tienen los anillos?" Le preguntó de pronto el hombre a Dulce.
Como un elástico estirado volviendo a su lugar, Dulce giró la cabeza para mirar al hombre. "Si, los tengo", dijo rápidamente.
Como si fuera una señal, la sobrina de Sofia trajo dos anillos de juguete para el cura.
"¿Es en serio?" Preguntó juzgándola con la mirada.
"Sí, en serio", respondió Anahi con una amplia sonrisa.
"Esos de ahí", agregó Dulce mientras señalaba los dos anillos de plástico, "son invaluables"
El hombre asintió con cautela antes de continuar con la ceremonia. "Bueno..."

-FLASHBACK-
"Ahhhh", chilló alegremente Anahi mientras se maravillaba del anillo rosa de juguete que le había tocado en su cajita feliz. Poniéndolo sobre su cabeza, la niña de siente años vio como las luces del techo del local de comida atravesaban el anillo de plástico transparente, provocando que brillara como la estrella del norte. "¡Dul, mira!", lloró de pura alegría, "Rosa. Anillo~"
Dulce miró con envidia a su mejor amiga celebrar antes de abrir con sus pequeñas manos la bolsa de papel marrón que cubría el juguete de su cajita feliz. Buscando en el interior, dejó escapar un feliz grito cuando notó que se trataba de un anillo similar al de Anahi.
"Annie, ¡También tengo uno!" Dijo con orgullo al mismo tiempo en que se lo mostraba a su mejor amiga. "Y mira, es de mi color favorito"
"Voy a buscar a alguien con quien casarme, entonces podré llevar esto", dijo Anahi inocentemente.
"¿Por qué no lo te lo pones ahora?"
"¡Dul!" Respondió Anahi mientras picaba a Dulce en la frente con su dedo. "Solo las personas casadas usan anillos, Dul. Y además, es un poco grande así que esperaré hasta que sea mayor"
Con una mueca, Dulce se cruzó de brazos antes de deslizarse más abajo en su silla. Le dirigió una mirada fría a la chica antes de violentamente echarse unas papas fritas en la boca.
"¿Qué te pasa?" Preguntó Anahi con una ceja levantada.
Dulce ignoró su pregunta mientras le daba un bocado a su hamburguesa. Así fue durante unos minutos - rápidamente comiendo su comida mientras que Anahi la miraba con una expresión atónita. Después de terminar de comer, la chica finalmente dijo, "Annie, date prisa con la comida para que podamos casarnos"
"¿Qué?" Preguntó su mejor amiga, perpleja.
"¿Quieres usar ese anillo?"
"Si... pero es demasiado grande, no encaja. Mira~", dijo mientras le demostraba a Dulce que el anillo no se ajustaba a su dedo.
"¿A quién le importa? Rellena los espacios con tejidos o algo así. De todas formas, creo que es legal casarse allí", respondió señalando el tobogán amarillo que estaba dentro del gimnasio de selva. "Así que date prisa y vamos a casarnos - Quiero usar mi anillo también"
Anahi dejó escapar un grito de alegría antes de aplaudir y dirigirle a Dulce una brillante sonrisa de ojos. "Está bien, está bien. Espera, espera... ¡Acepto, acepto!" Se corrigió antes de echarse un puñado de papas fritas a la boca.
-FIN DEL FLASHBACK-

El cura había terminado su discurso.
Dulce y Anahi, quienes habían desafiado la tormenta y sobrevivido ahora se miraban a los ojos. Esa vez, fue la chica más alta quien tomó la iniciativa, inclinándose para capturar los labios de su mejor amiga con los suyos.
"Es lo único correcto que hacer", dijo Dulce con una sonrisa pícara una vez que el beso terminó. "Si besas a alguien, tienes que casarte y tener hijos."
"¡Hey! ¡No es así como funciona! ¡Ata tus hormonas con una correa", una voz familiar sonó entre la multitud. "¡Tienes que decir 'acepto' antes de que puedas besarla! Caray~"
"¡Yuri, cállate!" La interrumpió otra voz.
Dulce y Anahi sonrieron, seguidamente rieron y por último se abrazaron fuertemente.
Al mismo tiempo en que caían a 9.8 metros por segundo...
"Acepto", dijeron al mismo tiempo. Las dos mejores amigas, ahora convertidas en recién casadas, se echaron a reír terminando sus 'acepto' llamandose la una a la otra Oops.
... y se estrellaban contra el suelo.

Así hubiera sido la boda perfecta si su mejor amiga no se hubiese tenido que ir. Solo imaginar cómo la escena se desarrollaba en su cabeza la hizo sonreír.
"Dulce, estamos aquí"
La chica estaba dentro del auto de Maite y Sofia después de ser las últimas en salir del aniversario de bodas anual de Alejandra y Samantha. Mirando afuera de la ventana del coche vio rastros fantasmales que corrían verticalmente hacia abajo del panel acristalado - estaba lloviendo.
"¿Qué hora es?" Preguntó Dulce, desanimada.
"Las doce de la noche", respondió Sofia desde el asiento del copiloto.
"¿Dulce, segura que quieres ir?" Preguntó Maite, con un signo claro de preocupación cómodamente acurrucado entre sus palabras cuidadosamente elegidas.
Le había pedido a Sofia y a Maite si es que podían detenerse allí antes de dejarla en su habitación del hotel. Por supuesto, el matrimonio estuvo de acuerdo, pero no sin un poco de resistencia.
Dulce asintió en respuesta a la pregunta de Maite antes de abrir la puerta del coche. "No me demoraré mucho", dijo mientras salía del vehículo.
"No hay prisa", dijo Sofia.
Dulce cerró la puerta del coche antes de girar sobre sus talones, para mirar una vez más a la antigua casa de su mejor amiga. La casa que había sido abandonada desde que Anahi fue ingresada en el hospital del DF. La casa que había quedado sola durante todos estos años. La casa que fue, y siempre será el lugar donde se encuentran sus recuerdos de infancia más queridos.
Dos años y medio atrás, Dulce se enteró que el terreno había sido reclamado por la ciudad puesto que no había propietario exclusivo nunca más. Sin pensarlo dos veces, Dulce la compró con la riqueza heredada del testamento del Sr. Lopez.
Corrió por el jardín delantero con una mano en la cabeza para protegerse de la lluvia, la chica respiró hondo y se preparó mentalmente para la inundación inevitable de nostalgia. Una vez allí, Dulce agarró la llave de la casa del bolsillo de su chaqueta y abrió la puerta con un chasquido.
Se abrió con un chirrido y así como así, de pronto fue rodeada por sus recuerdos compartidos. La chica entró a la casa con las manos temblorosas y encendió las luces.
Parecía ser lo mismo que recordaba, excepto que había dos cosas que faltaban - calor, y una brillante sonrisa de ojos para saludarla.
Volver a la depresión no era su intención cuando había decidido detenerse allí, así que se sacó los zapatos y se dirigió hacia las escaleras para llegar a donde se encontraba la habitación de su mejor amiga.
Tan pronto como abrió la puerta y encendió las luces, lo primero que vio fue un cuadro encima del cajón de la cómoda al lado de la cama.

-FLASHBACK-
"Abuela", se quejó Anahi, "tú sabes cuánto odio que tomen fotos", inclinó la cabeza hacia abajo con timidez mientras jugaba con los cordones de su vestido.
Dulce le dio unas palmaditas en la cabeza a su mejor amiga. Había sido especialmente fácil para la chica más bajita pasar la coronilla de Anahi desde que la habían condenado a esa silla de ruedas durante una semana. "¿Por qué? ¿Estás asustada de que la cámara te robe el alma nada más al sacar la foto?" Bromeó.
"Arrgghh, está bien. Pero sólo por esta vez." Concedió Anahi.
"Gracias", musitó la abuela Puente a Dulce. La dieciochena le respondió con un guiño.
El flash de la cámara brilló.
-FIN DEL FLASHBACK-

Acercándose a la foto, Dulce tomó el retrato con una sonrisa. Nunca entendió muy bien la fobia que tenía Anahi con las fotografías. Sí, la gente podría mirar una imagen durante meses y luego olvidarse de ella, pero también había algunas fotos las cuales si miras por un segundo te hará pensar en ella durante toda tu vida - esta era una de ellas.
Suspirando, devolvió el retrato antes de dejarse caer sobre la cama. Aspiró el aroma de los recuerdos lejanos y sonrió. No había más lágrimas cuando pensaba en su mejor amiga, solo un calor radiante que parecía irradiar cada vez que se asomaba a su jarra de cristal de recuerdos.
Dulce había llegado allí para tener consuelo y consuelo encontró.
Minutos y minutos pasaron hasta que la chica decidió que era hora de irse. ¿Volvería allí otra vez? Le gustaría pensar que sí. Levantándose de la cama, había dado un paso hacia la puerta cuando algo rosado le llamó la atención. Allí, brillando intensamente como una estrella solitaria en una noche oscura estaba el anillo rosa, descansando en el centro de la estantería de libros.
Lentamente caminando hacia él, Dulce sonrió mientras tomaba el juguete de plástico. Contemplando si debía dejarlo allí o llevárselo, la chica finalmente se quedó con lo último mientras deslizaba el anillo en su dedo anular izquierdo. Se ajustaba perfectamente.
Dulce lo conservaría hasta el día en que ella y Anahi finalmente se reunieran de nuevo para su segunda aventura, de esa manera podría deslizar nuevamente el anillo al dedo anular de su mejor amiga, donde pertenece.
...

FIN.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Buscando angeles

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.