Photograph por SelenaftCamren

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Photograph por SelenaftCamren

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:00 pm

autor SelenaftCamren

link original https://www.wattpad.com/story/19648340-photograph-camren-fanfic

ATENCION POR ERRORES AL CONSEGUIR LA HISTORIA, NO TIENE EL CAPITULO 20




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Uno

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:01 pm

"Hola, soy Lauren Jauregui, no estoy en estos momentos, deja tu mensaje y me comunico contigo." Se escuchó un 'bing' y Camila Cabello colgó. Es lo que siempre hacía, llamaba a casa de su esposa sólo para oír su voz a horas en las que sabía ella no estaría. Volvió a marcar para asegurarse de no olvidar cada palabra, cada sonido, cada respiración que Lauren hacía en la grabación.
Colgó al escuchar de nuevo la voz, esa voz que anhelaba volver a escuchar sin un teléfono, una grabadora y una distancia de por medio. Y es que Lauren ya no quería hablar con ella. Lauren había ya hecho su vida con su hija, sin Camila en ella, claro. Camila había cometido un error, y ella sabía que todo era su culpa, ella sabía que no ver a su hija en más de tres años era causa de ella, sabía que Lauren estaba en todo su derecho de odiarla, Camila sólo lo sabía, pero se sentía lo bastante cobarde como ir y enfrentarla, porque sabía que Lauren no la vería de la misma forma que lo hacía cuando se fue de Miami, cuando partió para cumplir su sueño, cuando dejó una parte de su corazón en esa ciudad. El recuerdo aún vivía en Camila, habían pasado ya 3 años y 7 meses desde ese día, pero Camila lo recordaba como si hubiese pasado hacía unos segundos.
•••
"Todo va a estar bien, Lauren, te llamaré todos los días." Dijo una Camila de 24 años a su ahora esposa. "Y me contarás todo lo que le ocurra a esa pancita." Pasó su mano por encima del abrigo de una Lauren de 25 años.
"Lo sé, amor, pero sólo me preocupa que pongas de cabeza toda europa." Sonrió la chica haciendo que sus perfectos ojos verdes brillaran de diversión, Camila envolvió sus brazos por la cintura de Lauren.
"Que poca confianza me tienes, Lo." Juntó su frente con la de su esposa.
"Te voy a extrañar mucho, amor." Lauren cerró la distancia que había entre sus labios, sin importarle que estaban en un aeropuerto lleno de gente, gente que tal vez vería eso mal. Camila la sujetó para que no se despegara, después de un momento más del necesario Lauren al fin dió un paso atrás.
"Yo también te voy a extrañar, y también nuestro bebé." Dijo Lauren y señalo un pequeño bulto en su estómago que llevaba ahí dos meses y tres semanas. Camila sonrió y se arrodilló para abrazar el estómago de su esposa, haciendo que ésta se ruborizara. "Para, Camz, nos ven raro." Se rió Lauren.
"No me importa, siempre lo hacen." Camila se levantó y fijó su mirada en los ojos verdes de Lauren, un vago pensamiento le hizo preguntarse cómo iba a dejar de ver esos hermosos ojos por la mañana, cómo se iba a sentir sin ver a su perfecta esposa por 1 año, por un momento quería abandonar el aeropuerto e irse de la mano de su esposa hacia su casa para estar con ella en todos los momentos de su embarazo, para cuidar de ella cuando fuera necesario, para que nada las mantuviera separadas. Pero si lo hacía, Lauren la regañaría por no perseguir su sueño, ella fue la que la convenció de irse, le dijo que estaría siendo una idiota si no aprovechaba esto, Lauren quería apoyarla en todo, ya que Camila le había cumplido su sueño de casarse y formar una familia, no era que Camila no regresaría, ella lo haría, era una promesa, una que no rompería, ese era su pensamiento hasta entonces.
"Te amo." Articuló Camila tomando por sorpresa a Lauren.
"También te amo, Camz." Rió Lauren en respuesta. Camila suspiró y ambas escucharon que una voz femenina avisaba que el vuelo de Camila partiría, Lauren le entregó sus papeles a Camila con lágrimas asomándose en sus ojos.
"No llores, amor, todo va a estar bien, lo prometo." Dijo Camila mientras abrazaba fuerte a su esposa. Lauren asintió y besó por última vez los labios de la chica de ojos marrones. "Te amo, no lo olvides." Le entregó su pasaporte y su boleto a la trabajadora.
"También te amo, no me olvides." Camila asintió recogiendo los papeles que la trabajadora le ofrecía mientras tomaba sus maletas para adentrarse a su primer destino: Madrid.
•••
Camila recorrió su mirada por la habitación de hotel, era la más lujosa, lo mejor que su dinero podía comprar, pero Camila no quería dinero, lo que ella quería era volver a Miami, quería sostener en sus brazos a su hija, quería besar a su esposa como lo había hecho esa última vez, como lo había hecho la primera vez.
Tocaron a la puerta y Camila se obligó a apartar esos pensamientos y a sonreír. Eso era lo que siempre hacía, eso era lo que le decían que hiciera, que sonríera siempre, aunque la situación no lo amerite.
"Señorita Cabello me tiene preocupada." Saltó Dinah en la habitación. Dinah era su mejor amiga desde que todo comenzó, la conoció después de haber llegado a España, Dinah era la pianista de la banda que le habían conseguido a Camila para sus presentaciones. Dinah cantaba y con ayuda de Camila se convirtió en una cantante tan famosa como ella.
"Hola Dinah, estaba apunto de llamarte para salir." Saludó Camila a la chica más alta.
"Mala idea. Hay muchos paparazzi afuera." Camila hizo una mueca y asintió. Así era Londres, siempre estaba lleno de paparazzis por todos lados. "Pero pensaba en pedir algo de comer, ¿no tienes hambre, Mila?" Dinah se sentó en un gran sofá fino que había en la habitación. Camila asintió. "Si, lo sé, siempre tengo hambre." Se burló Dinah imitando la voz de Camila, ella rió popor loajo. "¿Te pasa algo?" Preguntó Dinah frunciendo el ceño. Dinah si era la mejor amiga de Camila, pero por alguna razón que ni ella entendía, no le había dicho nada acerca de que estaba casada, ni mucho menos que tenía una hija. Lo único que hizo fue negar sonriendo. "Me preocupas, Chancho."
Camila sonrió aún más con el apodo.
"Ya, no me pasa nada, sólo estaba pensando, no te preocupes." Dijo Camila con desdén y tomó el teléfono, el recuerdo de la voz de Lauren todavía vivo en su mente. Marcó el número del servicio a la habitación. Dinah se apoderó de la línea y pidió todo lo que se le ocurrió. Para Camila sería una larga noche. Luego de que se llenaran de comida, Dinah se acostó en la inmensa cama de la habitación.
"Te juro que pasamos los mejores momentos, Chancho." Se rió Dinah. "Ni siquiera con Siope hacemos esto."
"No, comen otras cosas." Dijo Camila riendo mientras Dinah le arrojaba una almohada dandole justo en la cabeza.
"Cállate tonta." Dinah se sentó y miró a Camila seriamente. "He esperado mucho que me presentes a un novio o novia." Camila negó. "O tan siquiera una cita, un chico o chica que te guste o algo."
"No Dinah, no estoy interesada en nadie, ya te lo dije." Dinah hizo una mueca.
"Pero sabes que hay muchas personas que andan detrás de ti." Camila rodó los ojos. "Hablo en serio, está ese chico Austin, la chica esa que todos sabemos que tiene un crush en ti, y el de la banda esa, ¿cuál era su nombre? ¿Drake?"
"Drew." Dijo Camila.
"Ese, y luego tus fans, hay muchos chicos guapos..."
"No Dinah, no estoy interesada." Finalizó Camila y Dinah levantó las manos en señal de rendición. Después de una gran charla entre las dos chicas, Dinah se fue. Camila se dirigió al baño para ponerse algo más cómodo para dormir, ya que había ido a una firma de autografos después de una sesión de fotos para una revista inglesa. Estaba exhausta. Se acostó en la cama y del bolsillo de sus jeans rotos sacó una pequeña fotografía arrugada, en ella se veía una sonriente Lauren, con el cabello cayendo por sus hombros casi llegando a su cintura, Camila se preguntó si ella seguía teniéndolo así de largo, no era un secreto para Lauren que Camila amaba el cabello de su esposa, Camila pensó que si la odiaba tanto tal vez se lo había cortado, pero Camila tuvo que castigarse asegurando que ella ya no era tan importante para Lauren como para que ella recordara ese pequeño detalle, sus ojos verdes brillaban de alegría, Camila recordó todas esas noches en las que podía ver los ojos de Lauren brillando de placer cuando las dos llegaban juntas al final de un orgasmo, Camila se castigó de nuevo con una imagen de un desconocido haciéndole eso a Lauren, haciéndola feliz, algo que Camila no podía hacer, la sonrisa de Lauren iluminaba todo para Camila, la sonrisa de Lauren le hizo acordarse de todas esas veces en las que Camila decía alguna broma sin sentido, ni siquiera divertida, y Lauren se reía, Lauren siempre se rió de las bromas estúpidas de Camila, la risa de Lauren era música para los oídos de Camila, la risa de Lauren era todo lo que Camila quería escuchar por el resto de su vida, Lauren riendo era un sueño bien pensado para cualquiera con algún cariño a la vida, y por último, Camila contempló al pequeño bulto que Lauren tenía en brazos, era una cosita hermosa, era una bebita preciosa, era Cameron, la bendición que tanto esperaron Camila y Lauren, la razón por la que Camila se sentía un poco conectada a Lauren, en esa fotografía Cameron tenía 3 meses de nacida, esa fotografía llevaba 2 años y medio de jean en jean, Camila la analizó un poco, y recordó, ese recuerdo siempre estaba ahí, para golpearla cada vez que no quería pensar en ello.
•••
Había llegado de hablar con su agente para preparar todo lo de la próxima gira, al entrar por la puerta de su casa, oyó un grito fuerte que provenía del baño de arriba.
"¿Lauren?" Preguntó Camila dejando su sombrilla en el recibidor. "¡Lauren! ¿Estas bien?" Volvió a preguntar, el miedo apoderándose de ella mientras subía corriendo las escaleras. "Amor, contestame." Dijo entrando al baño y viendo a Lauren de espaldas. "¿Qué pasa? ¿Esta todo bien, bebé?" Camila le acarició la espalda, Lauren volteo y Camila pudo ver lágrimas en sus ojos, analizó la escena, dándose cuenta de la prueba que Lauren tenía en la mano izquierda, tapándose con la derecha la boca, Camila la tomó en su mano y vió las dos rayitas que indicaban positivo, ella no dijo nada y abrazó a Lauren balanceándola por los aires, Lauren lloraba de la felicidad y Camila se unió a ella. Lauren había quedado embarazada, esta vez era cierto, al fin tendrían una familia, al fin se iba a cumplir el sueño de Lauren, al fin Camila iba a hacer totalmente feliz a Lauren. El error de esa escena fue que Lauren no tenía pensado irse con Camila en ese estado, ella se quedaría para que el embarazo se diera bien, para que no hubiera nada mal con el bebé. Camila no iba a ir a la gira, iba a renunciar a todo, pero Lauren se lo impidió, Lauren no iba a permitir que Camila dejara todo por ella, Lauren era demasiado buena, simplemente, para Camila, Lauren es demasiado para ella, es demasiado para cualquiera.
•••
Camila lloró esa noche, como todas las otras, Camila odiaba todo eso, odiaba no haberse quedado con Lauren, odiaba no haber insistido, odiaba haber hecho lo que hizo, se odiaba por hacerle daño a Lauren, se odiaba por hacerse daño a sí misma, odiaba no haberse arrepentido, odiaba la fama, odiaba todo el dinero que tenía, odiaba ser tan egoísta, odiaba ya no poder hacer feliz a la única mujer a la que ha amado, odiaba ser tan cobarde, odiaba romper su promesa, ella se odiaba. Se preguntó cómo sería sostener a Cameron en sus brazos, se preguntó cómo serían sus ojos de cerca, Lauren le había dicho que eran verdes como los de ella, se preguntó si Lauren había conseguido otra mujer, o en el peor caso, un hombre, se preguntó si ella seguía trabajando en la biblioteca, se preguntó si ella era feliz sin Camila, por supuesto que lo era, pensó, Lauren le veía lo positivo siempre a cualquier problema, y Camila odiaba no ser siquiera un problema para Lauren, Camila estaba borrada de la vida de Lauren, Camila ya no era más el amor de la vida de Lauren, pero Lauren era aún el amor de la vida de Camila, lo eran ella y Cameron, eso no había cambiado, y no cambiaría nunca, sin importar nada, ellas eran el mundo de Camila, aunque llevaba 2 años y 4 meses sin saber de ellas. Camila metió la fotografía en su jean roto y siguió llorando, las lágrimas no se detuvieron hasta que se quedó profundamente dormida, sin saber que al otro lado del mundo, en Miami, había una chica de ojos verdes llorando de la misma forma por la misma razón

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Dos

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:02 pm

Lauren Jauregui llegó a casa dejando a su pequeña hija Cameron en el suelo para que la niña se fuera a jugar. Había cerrado más temprano la biblioteca para ir a la guardería por Cameron. Dejó sus llaves en un estante y entró en la cocina, hizo su cena y la de la pequeña Cameron, cuando terminó llamó a la niña a comer, comieron en silencio, Lauren le había enseñado a no hablar mientras comía, y Cameron era un niña muy inteligente, ya había aprendido a hablar, y Lauren no podía estar más orgullosa de su bebé. Cuando terminaron de comer, Cameron fue corriendo a su habitación, después de darle las gracias a su mamá y besarla en la mejilla. Iba entrando a la sala cuando el teléfono sonó, Lauren prefirió que sonara la contestadora, ella estaba muy cansada. Se sentó en el sofá cuando su voz en la grabadora terminó de hablar, espero el mensaje, pero colgaron. Lauren se extrañó pero lo dejó pasar, tal vez se equivocaron de número y ya, encendió la TV para entretenerse un poco. El teléfono volvió a sonar, y ella lo dejó pasar, lo mismo, colgaron. Lauren levantó el teléfono para revisar el número, larga distancia, marcaban las letras electrónicas, Lauren pensó quién podría llamarle y estar en otro país. Su estómago se revolvió al pensarlo bien, era obvio, la única persona que ella conocía, que estaba fuera del país y que se sabía el número de la casa de Lauren era su esposa, era Camila, seguramente marcaba para que Lauren contestara, seguramente se rindió al darse cuenta que ella no estaba en casa, Lauren se sintió mal por ella, seguramente Camila llamaba para saber de Cameron, por un momento Lauren sintió culpa por no contestar, pero todo regresó a ella, todo lo que había pasado volvió, ella no tenía que sentirse culpable, ella era la víctima, Camila era la que debía sentirse culpable, no ella, ella no hizo nada más que amarla y apoyarla, y Camila se lo agradeció rompiendo sus promesas. Lauren no sabía si odiaba a Camila, no sabía si lo que sentía era odio o dolor, ella sólo no sabía. Dejó el teléfono en donde estaba y apagó la TV, se levantó y fue a la habitación de Cameron, en su cama ella dormitaba tallándose los ojos.
"¿Ya tienes sueño, mi amor?" Preguntó Lauren tomando a Cameron en brazos y besando su frente, la niña le asintió a su madre y bostezó. "Bueno, entonces ya a dormir, Cam." La acostó en su cama y la arropó para que durmiera abrigada. La niña cerró los ojos y Lauren besó de nuevo su frente. "Te amo." Susurró antes de apagar la luz y salir por la puerta. Fue a la habitación de a lado y se recostó en su cama. Sin pedir permiso recuerdos llenaron su cabeza, recuerdo vividos en esa cama, con Camila, la única persona que había dormido con ella en esa cama, además de Cameron cuando tenía pesadillas. Lauren se regaño por pensarlo, por pensarla, pero era muy tarde, Camila ya se encontraba en cada esquina de su mente, Camila era parte de su vida, Camila aún tenía el corazón de Lauren, destrozado, pero era de Camila, la única persona que le hacía sentirse viva era Cameron, Lauren vivía por y para Cameron, no había nadie más que la hacía feliz, sólo su hermosa hija.
•••
"Camila vamos." Gritó la chica de ojos verdes a su recién esposa. "Mis padres dicen que la cama es la mejor." Dijo Lauren mientras Camila intentaba seguirla, Camila sonrió al ver lo entusiasmada que se veía Lauren por la nueva casa que los padres de Lauren les regalaron. "Dios, mira esto, es hermoso." Se emocionó Lauren, entró en la habitación y contempló todo, eso realmente era hermoso, pero Lauren aún no sabía si hablaba de la habitación o del hecho de acabarse de casar con la mujer más hermosa que sus ojos habían visto. Se volteó a verla recargada en el marco de la puerta viéndola fijamente y sonriendo.
"Te ves hermosa, Lauren." Le dijo Camila y Lauren sonrió, Camila siempre atinaba con los elegios a Lauren. Camila se dirigió a Lauren para besarla delicadamente en los labios, cuando Lauren profundizó el beso sintió la lengua de Camila rozar su labio inferior pidiendo permiso para entrar, Camila hizo que Lauren enredara sus piernas por su cintura y entonces Lauren sabía que en ese momento iban a usar por primera vez la cama.
•••
Una grieta se desgarró en el destrozado corazón de Lauren, ella odiaba pensar en todos esos recuerdos que tenía con Camila, odiaba que Camila se haya ido, odiaba que la haya olvidado, odiaba que Camila no le haya explicado nada, odiaba que se haya quedado callada, odiaba lo famosa que se había vuelto, odiaba verla con muchas mujeres y hombres en revistas, odiaba pensar que algún día se enamoraría de alguien y estuvieran restregándoselo en la cara, odiaba sentirse de esa manera, odiaba odiar, odiaba ser tan egoísta y se odiaba por todo lo demás, se odiaba por no haber sido lo suficiente como para estar con alguien como Camila. Se acomodó en la cama para olvidarse de todo, pero sólo se hizo más difícil, Lauren tuvo otro recuerdo de Camila en su mente, ese recuerdo era el más inocente de todos, Lauren recuerda todavía esa noche, y lo seguirá recordando por mucho.
•••
Era una noche de invierno, las calles de Miami estaban desiertas y llenas de silencio, lo único que se oían eran las pisadas de dos chicas, una de 17 y otra de 18, las dos iban de la mano por la calle cerca de la casa de Camila, Lauren iba a llevarla a su casa, ellas dos eran algo más que amigas, no se sentía como si fueran algo, pero tampoco eran nada, Lauren estaba enamorada de Camila, y Camila estaba enamorada de Lauren, pero eso quedaba ahí, no eran amigas pero tampoco eran algo como novias, Lauren le había dicho a sus padres lo que pasaba, que se estaba enamorando de una chica, y sus padres lo aceptaron, Camila, en cambio, no se lo había dicho a nadie, esa noche Lauren acompaño a Camila a su casa para dejarla en la esquina de su casa, nunca se habían besado, el único tacto que tenían era acurrucarse una en la otra viendo películas en el viejo sillón del sótano de Lauren o tomarse de la mano en las noches, cuando nadie las puede ver. Camila se detuvo debajo de un poste de luz que iluminaba media calle.
"Es para que no nos vean." Dijo Camila y Lauren sintió un tirón en su corazón, no le gustaba escuchar eso de Camila, se sentía como si estuviera avergonzada o algo. Lauren se limitó a asentir y soltó la mano de Camila.
"Entonces te veré mañana, Camz." Dijo Lauren y Camila besó por sorpresa la mejilla de la chica de ojos verdes haciendo que se ruborizara.
"Descanza, Lolo." Susurró Camila y Lauren no pudo aguantar e hizo lo que quería hacer desde que Camila había entrelazado sus manos un invierno en la fiesta en la casa de una chica popular llamada Samantha, la besó, pero fue un beso inocente, sus labios contra los de Camila era su idea de un beso, solamente sentirlos era lo que quería, pero se sorprendió cuando Camila se inclinó más y pasó sus brazos alrededor de su cuello, Lauren posó sus manos en su cintura y Camila sonrió ante el acto, lo que hizo que Lauren sonríera también, después de un tiempo se separaron y Camila abrazó a Lauren. "Me gustas mucho." Le dijo al oído y Lauren no dejaba de sonreír.
"Me gustas mucho, también." Le aseguró y Camila se apartó, para dejar un último beso en los labios de Lauren. "Descanza." Se despidió Lauren y Camila se fue caminando hacia su casa, mientras la observaba analizó el escenario y se dijo mentalmente que ahora ese lugar, justo ese poste de luz, sería su lugar favorito en el mundo.
•••
Lauren sollozó en silencio, no quería despertar a su pequeña hija, lloró todo lo que sus ojos la dejaron. Eran las ocho de la noche, se tenía que levantar temprano para dejar a Cameron en la guardería, desayunar e irse a la biblioteca, eso era lo que Lauren siempre hacía, no era que no le gustara, pero tampoco lo gozaba, ella quería pasar mucho tiempo con Cameron, pero el trabajo no la dejaba, tenía que dejar a Cameron en otra guardería en la tarde para poder trabajar porque no conocía a nadie que la pudiera cuidar, sus padres no estaban en la ciudad, su hermano estaba de vacaciones con sus amigos y su hermana tenía que estudiar, sus únicas dos amigas, Ally y Normani, trabajaban con ella en la biblioteca todos los días, y era imposible cuidar a Cameron mientras hacía sus travesuras por ahí. Lauren respiró profundo y cerró los ojos esperando olvidar cualquier recuerdo de Camila, pero hay cosas imposibles en el mundo, y olvidar a alguien como Camila era una de ellas.

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Tres

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:02 pm

Eran las doce del medio día cuando Camila Cabello despertó, sentía ardiendo sus ojos, era lógico, se había dormido llorando. Levantó la almohada a su lado y la puso en su cara, ese iba a ser un largo día, tenía que ir a una entrevista, cantar en un show, luego un concierto y empacar para volar a Paris. Europa ya era su hogar, casi nunca iba a América, no porque no fuera famosa, ella era realmente conocida ahí, sino porque para Camila ir a América era como encajar una estaca en su corazón, cuando iba se regresaba rápidamente.
Tocaron a la puerta y Camila se levantó a regañadientes a abrir.
"Camila es hora de irnos, ¿qué demonios haces apenas levantada?" Camila le gruño a su agente.
"Deja me cambio y nos vamos." Dijo de mal humor cerrando la puerta.
Camila odiaba ese estilo de vida, odiaba no tener un lugar para llamar casa, su verdadera casa estaba en Miami y ella ya no era bienvenida por allá, así se lo había dejado claro Lauren y Camila no iba a retarla, simplemente porque no se creía lo suficientemente valiente para ello, todo eso era culpa de Camila y ella lo sabía, todos lo sabían, incluso sus padres, Lauren cortó su comunicación con la familia Cabello porque no quería que Camila tuviese alguna información de ella o de Cameron. Los padres de ambas habían reaccionado sorprendidos y felices por la noticia de Lauren estando embarazada, Camila había llamado a todo el mundo ese día y les había dado la noticia sin esperar, ese fue posiblemente el día más feliz de la vida de Camila, y por mucho su favorito.
Cuando terminó de cambiarse salió de la habitación para encontrarse con su agente, quién leyó todos sus pendientes en voz alta cuando bajaban las escaleras hacia la entrada abarrotada de fans, Camila sonrió lo más real que pudo y se adentró en su vida de celebridad.
Ocho horas después Camila llegó agotada de su trabajo para empacar. Al terminar se dirigió al baño y miró su reflejo en el espejo, analizó su rostro bajo detalle, recordó sus constantes peleas con Lauren cuando Camila se menospreciaba a sí misma y Lauren estaba ahí para abrazarla por detrás y susurrarle lo perfecta que era para ella, para hacerla sentir hermosa, para besar delicadamente su cuello, para enamorarla de nuevo como cada día que pasaba a su lado. Camila abrazó sus hombros, no podía evitarlo, Lauren siempre estaba en su mente, ella se apoderaba de cada pensamiento de Camila, ella pertenecía en Camila, ella tenía el corazón de Camila, y Camila se castigaba asegurándose que Lauren ya no tenía ningún interés en su corazón como antes.
Camila recogió su cabello en una coleta y se tumbó en su cama, pensó en los ojos de Lauren para recordar la primera vez que los había visto.
•••
El invierno estaba en su mitad, hacía frío, no como para no salir a la calle, pero tampoco para quedarse sin disfrutarlo. Camila estaba caminando por el solitario muelle de la playa cuando escuchó las olas golpeando las enormes piedras debajo de éste, se entretuvo mirando al óceano, imaginando cosas en su mente, cosas sin sentido. Camila había ido sola porque, bueno, sus pocos amigos creían que era una mala idea ir al muelle con el frío que hacía, y no sólo ellos, el muelle estaba vacío, pero para ella ese lugar en esa época era hermoso, Camila amaba la sensación del viento golpeando su rostro y agitando su cabello, además del olor del mar, para Camila no había nada más hermoso que eso. Por el rabillo del ojo notó una sombra y volteó a su encuentro, era una chica con un gran abrigo negro, Camila sonrió, sin razón alguna. La chica dirigió su vista en dirección a Camila, y cuando Camila la vió, incluso con toda la neblina que reinaba, su corazón palpitó más rápido de lo común y sin pensarlo sonrió ampliamente, la chica poseía una mirada penetrante, se acercó más a Camila y Camila volvió su vista al mar. Cuando la chica estaba a centímetros de Camila, ella no logró parar sus palabras.
"Creí que era la única que venía a este lugar en esta época." Dejó salir Camila, la chica suspiró.
"Yo creía lo mismo." Sólo dijo y Camila se percató de la voz de la chica, su voz era gruesa pero femenina, además de melosa y densa, para Camila su voz era como cuando recuestas tu cabeza en una suave almohada, así de placentera. "¿Cómo te llamas?" Preguntó la chica y Camila sintió que sus piernas temblaban. Rayos. ¿Cuál era su nombre? "Está bien si no quieres contestar." Dijo la chica con voz áspera.
"C-Camila." Al fin dijo Camila y volteó su mirada a la de la chica. Su respiración se cortó al ver los hermosos ojos de la chica a su lado, eran verde esmeralda, eran perfectos, eran penetrantes. Camila sintió que los ángeles la alzaban y la volvían a dejar en el suelo cuando dejó de ver esos ojos. "¿y tú?" Preguntó al recuperar la compostura.
"Soy Lauren." Camila repitió ese nombre en su mente, una y otra vez. En ese momento fue cuando Camila lo supo, supo que desde ese día ella ya no iba a ser la misma, ella ya se había enamorado de la chica de ojos verdes, y sentía que era lo más correcto que había sentido jamás.
•••
Camila se sentó en su cama. Miró el teléfono que estaba en la mesita de noche de la habitación, revisó la hora, las ocho con diez de la noche, en Miami ya eran las tres de la tarde, se preguntó si Lauren se encontraba en su casa, si Cameron estaría corriendo por las habitaciones, si su hija hacía travesuras y si Lauren la regañaba, sonrió ante la imagen de Lauren enojada y Cameron haciendo puchero a su madre para que no la regañara, si Camila estuviera en esa imagen, ella cargaría a Cameron y le diría que todo estaba bien, la consentiría mucho, y entonces Lauren le diría que dejase de hacerlo, y Camila reiría y besaría a su esposa, eso sería cierto si Camila no lo hubiese arruinado, si Camila no hubiese cometido ese error. Pasó sus manos por su cabello y sintió ganas de arrancarlo, pero un recuerdo llegó a su mente, un recuerdo feliz, un recuerdo memorable.
•••
"Tal vez deberíamos llamarla Lauren." Dijo Camila al teléfono, acababa de llegar de una prueba de sonido y con esperanza de dormir, pero la llamada de Lauren la sorprendió, le llamó y le informó que tendrían una niña, que su bebé sería una hermosa niña, Camila rió, lloró, saltó, lloró de nuevo, rió otra vez y saltó hasta que se cansó, después de tanta emoción por parte de ambas, pasaron a discutir el nombre de su futura hija, llevaban media hora con ese tema. "Ya sabes, las Laurens son hermosas." Elogió Camila para hacer sonreír a su esposa.
"¿A cuántas Laurens conoces, Camila?" Preguntó Lauren seria.
"Sólo a una, y es la más perfecta del mundo, deberías conocerla, es hermosa." Sonrió Camila, y escuchó una risa del otro lado, ahí estaba la hermosa risa de su esposa, la risa que escuchaba cuando Camila hacía sus estúpidas bromas, la risa de Lauren.
"No, no quiero que tenga ese nombre." Camila jugó con el cable del teléfono. "Mi papá me dió algunas ideas." Dijo Lauren y Camila hizo silencio para que su esposa hablara. "Primero me dijo que le pusiera Michelle." Camila asintió automáticamente.
"Ese es lindo, Lo." Le dijo y oyó varios 'nos' en la otra línea. "¿Por qué no? Tus nombres son hermosos." Lauren bufó.
"Que no." Terminó Lauren y Camila calló sabiendo los cambios de humor de su esposa. "Luego me dijo que probara con tus nombres." Camila sonrió.
"No me gusta Karla, y quiero que cuando grites mi nombre no sea para algún regaño." Lauren rió entendiendo el doble sentido que Camila intentó hacer para hacer reír a su esposa.

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Cuatro

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:03 pm

El día estaba caliente en Miami, las personas iban y venían por la plaza. Lauren Jauregui había salido antes de su trabajo en la biblioteca para ir por su hija Cameron a la guardería más temprano de lo normal. Lauren quería convencerse de que lo hacía para pasar más tiempo con Cameron, pero la llamada de la noche pasada le inquietaba mucho, ella estaba pasando un buen rato con su hija, habían ido a comer algo, al parque y se habían detenido a comprar un helado, uno que al final termino comiendo Lauren, ya que Cameron se entretenía mucho mirando a su alrededor y el helado se derretía en su mano. Cuando Lauren notó que su hija estaba cansada, la cargó en brazos y la llevó a su auto para conducir a casa. Al llegar notó que se había quedado dormida, así que llevó a Cameron a su habitación y la recostó por encima de sus sábanas, ya que hacía mucho calor, revisó su reloj, las tres en punto. Se quedó observando detenidamente a Cameron, y por mucho que ella quería, no podía no notar que había algo de Camila en ella, Lauren sabía que no podía ser, pues su embarazo fue a causa de una inseminación artificial, y el donante no tenía ningún parentezco familiar con Camila, pero Lauren había elegido al donante con algunos rasgos como los de su esposa para que así su hija tuviera algo de ambas, al menos eso pensaba Lauren, y ahora que la veía dormir, recordaba cómo era ver dormir a Camila, parecía una niña inocente, Lauren se avergonzaba con ella misma al pensar en todas esas veces en las que no podía dormir y simplemente veía dormir a Camila y con eso ella se relajaba completamente. El llamado del teléfono interrumpió los pensamientos de Lauren, salió sin hacer ruido, fue a la sala y sin siquiera ver el número, sin siquiera pensar, contestó.
"¿Hola?" Dijo Lauren, esperó la contestación en la otra línea, pero no oía nada, simplemente un respiración. Lauren esperó un poco más, ella no colgaría, ya había contestado.
"H-hola." Al fin escuchó y revisó los números en el aparato, era un número de larga distancia. Era Camila. Lauren no contestó de vuelta, no porque no quisiera, sino porque su respiración se corto al escuchar la voz ronca de Camila. Pensó un poco y decidió responder.
"¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto?" Soltó Lauren en una voz un poco inestable.
"Desde la última vez que hablamos." Le dijo Camila después de una pausa. "Sabía que no estabas en casa y llamaba." Lauren negó lentamente.
"¿Por qué?" Preguntó rápido. Camila hizo otra pausa.
"Quería escuchar tu voz." Sólo dijo Camila, como si fuera la cosa más obvia del mundo.
"Debiste pensar eso antes, ¿no? Antes de colgarme sin explicar nada." Enfureció Lauren.
"Me dejaste claro que no me querías en tu vida... ni en la de Cameron." Puntualizó Camila y Lauren se enojó aún más.
"Pero tenías el tiempo de explicarte. ¿Y cuáles fueron tus palabras, Camila, eh? Dime cuáles fueron." Camila no dijo nada. "Exacto, no dijiste nada, colgaste, lo último que recuerdo fue 'no puedo Lauren' y te rendiste." Terminó Lauren casi gritando.
"Lo siento." Susurró Camila.
"Ya es muy tarde para eso." Dijo Lauren sentándose en el gran sillón de su casa.
Camila permaneció en silencio y Lauren no colgó, la verdad era que no quería.
"Mami, quiero una galleta." Escuchó Lauren la voz de Cameron a su lado. "¿Qué haces? ¿Hablas con Zayn?" Preguntó su hija realmente interesada sentándose cerca de Lauren.
"No, cariño, es otra persona." Respondió Lauren con el teléfono todavía en la oreja. "Deja me despido y vamos a hacer galletas, ¿vale?" Cameron asintió y se quedó viendo a su madre.
"¿Es ella?" Escuchó la voz de Camila emocionada, Lauren conocía el estado de ánimo de Camila con cosas como su voz, sus ojos y su expresión en el rostro.
"Déjame hablarle. Dile que soy su madre." Lauren negó.
"No, ella es muy chica. Y no, no eres su madre, yo lo soy." Lauren se percató de la presencia de su hija. "Cariño ve a jugar por mientras, aún no acabo." Cameron asintió y se fue corriendo a su habitación por sus juguetes.
"Lauren, por favor, no la conozco, lo único que tengo de ella es una vieja fotografía." Lauren escuchó como estaba temblando la voz de Camila. "No es justo que hagas esto. Yo también soy su madre."
"Debiste pensarlo antes." Dijo Lauren sin ninguna intención de colgar.
"Lo sé, lo siento." Camila ya estaba llorando, Lauren podía adivinarlo fácilmente.
"Pero quiero verla, Lauren." Hubo una gran pausa, y Lauren sólo oía la respiración irregular de Camila al otro lado. Le tomó cinco minutos, más o menos, tomar su decisión.
"¿Cuándo puedes venir?" Lauren mató el silencio. "Yo no pienso viajar hasta donde estas."
"¿En serio?" Lauren esperó a que Camila lo asimilara. "Mañana debo viajar a Paris, estoy en Londres."
"Te pregunté cuándo puedes venir." Lauren estaba siendo muy dura, hasta ella se daba cuenta. "Sólo dime para preparar a Cameron."
"Tal vez en... cuatro días."
"¿Tal vez?" Preguntó Lauren, ella no quería un tal vez, ella quería una confirmación.
"En cuatro días estoy allá." Lauren asintió. "Y, escucha Lauren, tal vez nosotras..."
"No, Camila, no hay un nosotras, ni un tal vez entre nosotras, vienes a ver a Cameron, no a mí." Finalizó Lauren y escuchó un suspiro por parte de Camila.
"Vale." Terminó Camila.
"Vale." Lauren esperó un poco. "Ya me tengo que ir."
"Te veré en cuatro días, Lo." Dijo Camila y Lauren sintió una punzada en su estómago.
"Espero que esta vez lo cumplas." Y colgó.
•••
"Amo este parque, Camila." Dijo Lauren a su novia cuando la llevó al parque de la ciudad. Camila sonrió tiernamente a Lauren.
"Lo sé, por eso quise venir." Camila le confesó. "Tenemos que hablar." Lauren volvió su mirada a Camila, preocupada por esa frase.
"¿De qué?" Preguntó Lauren, en serio asustada. "¿Vas a terminar conmigo?" Camila sonrió y Lauren se preocupó aún más.
"No estoy tan loca." Lauren se aproximó a Camila y golpeó fuerte su brazo. "¡Auch!" Gritó Camila. "¿Por qué la violencia?" Se quejó sobando su hombro.
"Me asustaste, no vuelvas a decir 'tenemos que hablar' si no esperas recibir un golpe a cambio." Camila rió fuerte.
"¿Me ibas a golpear si hubiera terminado contigo?" Lauren le dedicó una mirada amenazadora a Camila.
"Probablemente." Camila no dejaba de reír. "Le diría a Chris para que te diera una paliza." Bromeó Lauren y Camila rió aún más fuerte. "Para y dime de qué quieres hablar." Camila al fin se calló y siguió caminando con Lauren frente a ella.
"¿Me amas?" Preguntó Camila seria. Lauren la vió incrédula.
"Qué clase de preguntas obvias haces." Camila sonrió.
"Te estoy hablando en serio, Lauren." Lauren sonrió y la miró a los ojos para que le quedara claro a Camila.
"Te amo, Camila." Camila sonrió extensamente y metió su mano en su bolsillo.
"Entonces, ¿te casarías conmigo?" Abrió una pequeña cajita que revelaba un anillo de plata. Lauren lo admiró y cuando miró a Camila sonriendo sus ojos se llenaron de lágrimas, saltó a los brazos de Camila y la abrazó fuertemente. "¿Eso es un 'si'?" Preguntó Camila y Lauren rió.
"Si, tonta, acepto." Lauren llevó sus labios a los de Camila y ahí los mantuvo por unos segundos. "¿Y tú me amas?" Le preguntó y Camila le sonrió.
"Más de lo que crees, Lo." Y Lauren volvió a chocar sus labios con los de Camila.
•••
Lauren terminó de hacer las galletas con Cameron y cuando su hija terminó manchada de harina, la metió a bañar, una vez bañada se fue a jugar a su habitación. Lauren estaba pensando en cómo decirle a Cameron lo que estaba pasando, cómo iba a decirle que tenía otra madre. Ese pensamiento se apoderó de su mente y decidió terminar con eso e ir a confesarselo a su hija.
"¿Cameron?" Tocó la puerta Lauren. "¿Podemos hablar, cariño?" Entró y vió a su hija coloreando un dibujo.
"Si, mami." Se levantó de su cama e hizo espacio para que su mamá se sentara a su lado. Lauren sonrió ante el gesto de su hija.
"Es acerca de la llamada que recibí hace un rato." Cameron asintió. "Esto tal vez te vaya a sorprender un poco, Cam." Lauren suspiró y su hija no apartaba la vista de su madre, esperando. "La persona que llamó... se llama Camila." Una vez más asintió Cameron. "Ella vendrá en cuatro días." Cameron veía a su madre para que se explicara un poco más.
"¿Y ella es tu amiga?" Le preguntó y Lauren negó suavemente.
"No, no lo es." Lauren cerró los ojos para que sus palabras salieran de una vez.
"Ella es tu mamá." Soltó, y Cameron se quedó intentando entender.
"Pero tu eres mi mamá, ¿no?" Lauren asintió.
"Lo soy, cariño." Le sonrió. "Pero ella también lo es." Cameron se quedo totalmente seria. Lauren sólo se quedó esperando su reacción.
"Entonces, ¿tengo dos mamás?" Preguntó con una mueca. Lauren se aterrorizó, pero luego de la mueca de Cameron apareció una gran sonrisa en el rostro de su hija. "Que bien." Dijo y Lauren soltó el aire que estaba sosteniendo.
"¿Eso está bien para ti?" Cameron asintió rápidamente.
"Voy a tener a dos como tú." Lauren no pudo evitar abrazar a su hija y besar su cabeza.
"Te amo, Cam." Murmuró.
"Yo también te amo, mami." Le contestó Cameron devolviéndole el abrazo y besando su mejilla.
Lauren y Cameron estuvieron hablando de Camila. Lauren le contó a Cameron cómo era Camila y le mostró fotos que encontró en internet, y Cameron se emocionó al ver que su mamá era famosa, vieron varios vídeos en YouTube de conciertos de Camila, Cameron le confesó a su madre que ya amaba la voz de Camila, y Lauren se regaño al pensar en todas las veces en las que ella hacía que Camila le cantase en el baño, en la cocina, y en todas partes, y cuando le decía lo enamorada que estaba de su voz, y para la sorpresa de Lauren, ella aún seguía enamorada de la voz de Camila.
Después de acostar a Cameron para dormir, Lauren se dirigió al baño para lavar su cara, ponerse la pijama e ir a dormir. Cuando se acostó en la cama, el fantasma de los recuerdos con Camila la visitó, Lauren odiaba su presencia, pero al mismo tiempo agradecía que apareciera de vez en cuando, para recordarle a Lauren lo mucho que amaba a Camila, todavía.
•••
Había mucho que decir, habían muchas palabras, muchos miedos, muchas inseguridades, pero Camila y Lauren habían decidido quedarse calladas, viendose la una a la otra, acostadas en la cama que había sido testigo de tantos recuerdos de las dos haciendose el amor, de lágrimas compartidas, de peleas, de muchos 'te amo' dichos, de sueños, de pláticas y discusiones, decidieron verse hasta que alguna se quedara dormida, pero ninguna quería dormir y despertar con una despedida. Los silencios que compartían ambas eran hermosos, la gente puede decir que el silencio es incómodo, pero no era así para Camila y Lauren, para ellas, todos sus silencios compartidos eran hermosos. Lauren no aguantó más y habló.
"¿Y si encuentras a alguien más?" Preguntó con cautela, susurrando.
"Antes me pego un tiro." Intentó ser graciosa pero Lauren no rió. "Te amo, Lauren, que eso te quede claro." Lauren sonrió apenas.
"Pero si tu..."
"Yo nada, te amo." Camila la interrumpió. "Yo espero que tu no encuentres a alguien más." Lauren rió.
"¿En serio crees que alguien se fijaría en una embarazada?" Preguntó sonriendo.
"Pero estás hablando de Lauren Jauregui." Sonrió Camila. "No importa que estés embarazada, eres jodidamente sexy." Lauren dió un golpe en el hombro de Camila.
"Cállate, Camila." Camila rió muy fuerte.
"Lo digo en serio, creo que ahora te deseo aún más." Levantó la ceja seductoramente y Lauren sonrió. "Te amo, Lauren, y no creo que pueda amar a alguien de la manera que te amo." Dijo seria Camila. Lauren besó a su esposa.
"Yo te amo, también, Camila."
"Te prometo no ver nunca a una mujer como te veo a ti." Lauren volvió a besar a Camila, y de nuevo la cama sería testigo del amor que se tenían ambas.
•••
Y lo cumplió, pensó Lauren, no volvió a ver a otra mujer como la miraba a ella, no fue una mujer, fue un hombre, y Lauren ya no podía competir contra eso.

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Cinco

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:08 pm

Ya todo había terminado. Los cuatro días ya habían pasado y Camila Cabello sentía la emoción recorrer todo su cuerpo cuando subió al avión que la llevaría a su hogar, a Miami. Iba acompañada de su mejor amiga, Dinah, quién decidió participar en las "vacaciones" que la disquera le había proporcionado a Camila cuando confesó que en realidad estaba casada y tenía una hija.
Camila pasó a sentarse en un gran sillón de esos que tienen los aviones privados, Dinah la acompañó y miró con cautela a su amiga.
"¿Qué?" Le preguntó Camila al darse cuenta.
"Era por eso, por eso nunca estabas interesada en nadie, porque estabas casada." Dijo Dinah apuntando a Camila con el dedo índice. "No puedo creer que no me dí cuenta." Camila sonrió. "Era porque no la querías engañar, por eso no salías con nadie."
"Si la engañé." Confesó y Dinah abrió los ojos como plato. "Recuerda esa vez en Liverpool, cuando fuimos a esa fiesta y el hijo del dueño..." Su voz se apagó.
"Ah, claro, él que le llamó a toda la prensa." Dinah hizó una mueca. "Idiota."
Camila asintió. "Pero ella, ¿te perdonó?" Camila negó.
"Se enteró antes de que la llamase, de hecho no iba a llamarla." Esta vez Dinah asintió y se quedó en silencio.
]]]]]
Verano. Ya era mitad de verano y Camila había estado preparándose para una lujosa fiesta a la que la habían invitado junto con su mejor amiga Dinah. Camila se decidió por un vestido de noche negro. Había terminado de hablar con Lauren, Cameron había cumplido 5 meses de nacida y Lauren le había mandado una fotografía de ella misma cargando a su hija. Camila había admirado esa fotografía por horas, deseaba estar ahí, deseaba besar a Lauren, deseaba abrazarla, pero lo que más deseaba era sostener a su hija en brazos.
Dinah y ella habían llegado a la dichosa fiesta, habían saludado a todos ahí, y todos las saludaban al reconocerlas como las famosas cantantes, Dinah le había comentado a Camila que quería verla con alguien al final de la noche, Camila se negó a complacer a su amiga pero Dinah insistió demasiado y Camila optó por tomar al primer chico que se le apareciera y "coquetearle" para que Dinah la dejara en paz. Después de un rato Dinah había desaparecido de la vista de Camila, así que ella se quedó sola haciéndose compañía a ella misma. Todo iba bien, nadie le hablaba y eso era bueno para Camila, hasta que lo vió, estaba parado con un grupo de personas, tenía un traje formal gris, su cabello era castaño y su piel se notaba suave, Camila no apartó sus ojos del hombre y éste cruzó su mirada con la de Camila, sonriéndole al asegurarse de que ella lo veía a él, Camila devolvió la sonrisa y cuando vió que el hombre se disculpaba con sus acompañantes para caminar hacia donde ella estaba se puso completamente nerviosa, algo que no sentía desde que Lauren por primera vez había pasado sus manos por su espalda para hacerle saber que esa sería su primera vez juntas; y en ese instante Camila sabía que estaba perdida, pues si el hombre era tan inteligente como se veía, ella sería suya, pero no la podían culpar, la forma en la que el hombre caminaba y revolvía su cabello tan jodidamente sexy que incluso la mujer más lesbiana se haría hetero al verlo. Camila no midió las consecuencias, ella ni siquiera pensó en nada más, el hombre de ojos grises la había seducido y Camila había caído. Al despertar sin su vestido negro de noche en una cama totalmente extraña, se había dado cuenta de la estúpidez que había cometido, y sin pensar salió corriendo de ahí con la camisa de ese hombre, que para sorpresa de Camila le había tomado fotos mientras ella dormía en su cama y las mandó a la prensa, además de llamarles para que vinieran a ver todo en vivo. Camila se sintió sucia, no por las fotos, no por el hombre, ni siquiera porque ya era noticia mundial, sino por Lauren, porque ella amaba a Lauren, y sin haberlo pensado dos veces, le fue infiel a la única mujer a la que había amado, y desde entonces Camila se odió.
****
Camila abrió los ojos cuando sintió un jalón en su brazo. Dinah estaba moviendola para despertarla.
"Ya llegamos, despierta." Camila gruñó, pues se había quedado dormida sin darse cuenta.
"Realmente yo soy la que te está levantando." Dijo tallándose lo ojos. Dinah le sonrió.
"Es sólo que quiero ver cómo es Miami." Camila le devolvió la sonrisa. "Ya sabes, sin las cámaras ni nada." Camila rió asintiendo, había quedado dicho que ninguna cámara se vería por ahí esperándolas, se había acordado que no se sabría de la presencia de las dos cantantes.
"Es hermoso." Comentó Camila al salir del avión. Cuando se encontraban pidiendo un taxi, miles de paparazzis aparecieron y Dinah subió rápido al auto seguida por Camila, mientras subían su equipaje en el maletero del taxi.
"Creí que nadie nos vería." Dijo Dinah enojada. "Mierda, quería tener unas buenas vacaciones." Camila se unió al enojo de su amiga. Dió la dirección de su antigua casa y el taxista manejó hasta llegar allí. Camila bajó y Dinah la siguió, el taxista sacó sus maletas y les cobró. Cuando estaban por caminar hacia la puerta de entrada, camionetas y autos llegaron para tomar fotos. Camila y Dinah se apresuraron y antes de que Camila se pudiera arrepentir, Dinah tocó el timbre y diez segundos después la puerta se abrió. Camila se quedó sin aire por un momento. Lauren estaba parada frente a ambas chicas,
con una expresión de sorpresa en su rostro.
"¿Qué estas haciendo aquí?" Le preguntó Lauren a Camila. "Dijiste que vendrías mañana."
"Disculpa, esposa, pero tenemos problemas y sería bonito que arreglaran sus cosas dentro de la casa." Dijo Dinah haciendo que Lauren las dejara pasar.
"Hubo un problema de credibilidad. Pensamos que nadie sabría que estaríamos en Miami, pero alguien debió abrir la boca." Camila al fin habló dentro de la casa. "No me dio tiempo de pensar y nos traje aquí." Lauren la miraba con seriedad. "Sólo te pido una noche para quedarnos y mañana buscamos un lugar." Lauren asintió e hizo una seña para que la siguieran. Se dirigieron escaleras arriba, Camila iba admirando a Lauren mientras la seguía, se veía incluso más hermosa de lo que la recordaba, y cuando la vió agitar su cabello se lastimó mentalmente, porque no había nada en lo que aquel hombre de ojos grises podría competir con Lauren, Lauren era perfecta, y Camila estaba malditamente perdida en las curvas de Lauren, hasta que Dinah pareció notarlo dándole un codazo en las costillas. Llegaron a una habitación y Lauren encendió la luz apuntando a Camila.
"Tú puedes dormir aquí." Le dijo secamente y Camila asintió. "¿O son pareja?" Preguntó Lauren y Camila se había dado cuenta de la venganza en sus palabras.
"No." Negó Dinah. "Camila es sexy pero es mi mejor amiga, soy hetero y ella no está interesada en nadie más." Sonrió Dinah y Lauren la miró. Camila levantó una ceja expectante.
"Como sea." Dijo Lauren retirando la mirada y saliendo. "Ven conmigo chica."
"¿No sabe mi nombre?" Camila se encogió de hombros y Dinah siguió a Lauren. Camila cargó sus maletas, por supuesto que Lauren sabía el nombre de Dinah, Camila le hablaba mucho de ella a Lauren, pero Camila sabía que ese comentario fue para hacerla sentir mal. Camila conocía perfectamente el sárcasmo negro de Lauren. Y se había sorprendido porque nadie nunca había retado a Lauren con la mirada, y Dinah lo había hecho, y más que sólo retarla, le había ganado. Dejó sus maletas al pie de la cama y se sentó. Camila vió pasar la sombra de Lauren seguida de Dinah, quién entró en la habitación.
"¿Qué te parece?" Le preguntó Camila a su amiga.
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"Estoy aquí al lado. Parece que son las únicas habitaciones amuebladas." Dijo mientras se sentaba a un lado de Camila en la cama.
"Si, son de húespedes. Hay dos habitaciones abajo, son muy grandes, una es de nos... de Lauren y la otra de Cameron. Las demás estan desocupadas porque no sabíamos qué hacer con ellas." Dinah asintió.
"¿Crees que ella te perdone?" Camila suspiró.
"No." Negó y se levantó de la cama para caminar por la habitación. "Me lo dejó claro la última vez que hablamos." Dinah se quedó mirándola. "No habrá nada entre nosotras." Se hizo un silencio. "Voy a bajar. Más bien, vamos a bajar, acompáñame." Dinah le dedicó una mirada interrogatoria. "Quiero mostrarte todo." Mintió Camila y su amiga la siguió al salir. La verdad era que Camila quería su compañía porque era la única persona que conocía que no le daban miedo las miradas de Lauren. Llegaron a la sala y encontraron a Lauren sentada en en el sillón de la gran sala viendo televisión. "Hola." Saludó Camila. "¿Y Cameron?" Preguntó cuando Lauren no contestó.
"En su habitación." Dijo sin expresión.
"¿No podemos verla?" Esta vez fue Dinah la que preguntó.
"Está durmiendo." Respondió Lauren sin apartar la vista de la televisión. Silencio.
"Volviste a remodelar todo." Comentó Camila sentándose en el mismo sillón que Lauren, y Dinah seguidamente, hizo lo mismo.
"Si, te dije que lo haría." Contestó Lauren.
"Pero no recuerdo que fuera así cuando me enseñaste las fotos." Dijo Camila recorriendo la habitación con la mirada.
"Eso es porque la cambié después de lo que pasó, de alguna manera todo me recordaba a ti." Camila sintió que le pesaban los huesos y que sus palabras se atorarían en su garganta, sintió la mano de Dinah pasar por su espalda, apoyándola, dandose cuenta de lo que las palabras de Lauren transmitieron hacia ella. Se quedó en silencio.
"¿No tienes fotos de Cameron a la vista?" Dinah rompió el silencio.
"Todas estan en mi habitación." Lauren le contestó pasando su mano por su cabello, Camila sentía ganas de tocarlo, de sentirlo de nuevo, y se fijó que su cabello estaba un poco más largo de lo que recordaba, sonrió y dejó de verla.
"Me iré a mi habitación, cuando Cameron despierte les avisaré." Dinah asintió y Camila se quedó inmóvil. "Si quieren comer, hay comida en la cocina, sirvánse lo que quieran." Lauren desapareció de vista.
"Es todo un amor." Dijo Dinah sárcasticamente. "Iré a tomar algo de comer." Camila asintió. "¿Quieres algo?" Negó. "Bueno, ahora vengo." Se fue a la cocina y Camila se quedó viendo la televisión sin mirarla del todo.
•••
El frío se precipitaba al recorrer la calle de la casa de Lauren. Era de noche y Camila estaba esperando a su amiga, cuando al fin salió Camila la recibió con una grata sonrisa en su rostro.
"Dios, ¿no tienes frío?" Le preguntó Camila a Lauren cuando se acercó a ella tomando su mano. Lauren negó.
"No es para tanto, me gusta el frío." Camila entrelazó sus dedos con los de Lauren y la llevó al sitio en dónde ellas siempre pasaban el rato. Había llamado a Lauren para que la acompañara porque la necesitaba en ese momento, y cuando le respondió a las dos de la madrugada y aceptó acompañarla, Camila sabía que había hecho lo correcto. Cuando llegaron a un pequeño lugar oculto que estaba en la parte trasera de la casa de Lauren y su vecino, Camila besó la mejilla de Lauren, quedándose ahí por un instante más de lo que debía, Lauren sonrió.
"Te ves maravillosa en ese vestido." Le dijo Camila y Lauren bajó la mirada, ruborizada, haciendo que Camila se sintiera victoriosa. "Me gusta tu cabello de esa manera."
"Siempre lo tengo de esta manera." Lauren respondió.
"Entonces siempre me gusta." Lauren volvió a sonreír. "Ya le dije a mismpadres." Soltó Camila y Lauren la miró sorprendida a los ojos. "Por eso vine." Camila pasó su brazo por la cintura de Lauren cuando ya estaban sentadas.
"¿Estas hablando en serio?" Preguntó Lauren y Camila asintió. "¿Qué te dijeron?"
"Papá enfureció y mamá entendió. No quise estar mucho tiempo y me encerré, pero quería decírtelo y no pude esperar." Lauren sonrió y la abrazó, pero era un abrazo inocente, de apoyo.
"Entonces, ¿no más sitios ocultos?" Lauren se veía emocionada. "¿Te puedo ver en sitios públicos?" Camila sonrió.
"Me haces sentir mal, Lo." Camila fingió estar molesta.
"Lo siento, es sólo que esto es emocionante." Dijo y Camila comenzó a jugar con sus dedos entrelazados en los de Lauren. Se entretenían de esa manera siempre, se tocaban, pero de una manera inocente, y desde esa vez que Lauren había besado por primera vez a Camila debajo del poste de luz de su cuadra, se habían besado en las mejillas y ya, ambas sabiendo que no eran más que amigas, y les asustaba que la otra no sintiese lo mismo, pero a Camila ya no le importaba, ella sentía que Lauren la quería igual que ella quería a Lauren, sólo era cuestión de tiempo que lo aceptaran, y para Camila, ese tiempo ya había llegado.
"Seamos novias." Dejó salir Camila, haciendo que Lauren dirigiera su mirada rápidamente hacia ella.
"¿Es una orden o algo?" Preguntó Lauren con una ceja levantada, Camila admiró su rostro por un momento.
"¿Quieres ser mi novia?" Lauren quería reprimir una sonrisa. "¿Quieres que sea tu novia?" Camila sintió que moriría si Lauren no contestaba rápido. Lauren miró al frente, y un vago pensamiento en la mente de Camila la quería convencer de que Lauren no era real, que en cualquier momento se despertaría de ese sueño, o que tal vez el cielo se abriría y se la llevaría, reclamando a un ángel que se había escapado. "Respóndeme, por favor, Lauren, esta bien si me dices que no." Le imploró Camila y Lauren encontró sus miradas.
"Esa no debería ser siquiera una pregunta." Sólo dijo e hizo chocar sus labios con los de Camila. Y fue ahí cuando Camila se dió cuenta de que todo era real, tal vez Lauren sí era un ángel, pero Camila no estaba soñando, de eso estaba segura.
•••
Una puerta se cerró detrás de Camila y ella volvió su vista, ahí estaba Lauren caminando hacia ella.
"Cameron despertó." Dijo y Camila asintió. Dinah entró en la sala con un sandwish en la mano.
"Espero que no te importe." Dinah le mostró el bocadillo a Lauren, haciéndose presente.
"Esta bien." Contestó Lauren y giró su vista a Camila. "¿La quieres ver en este momento?" Le preguntó, Camila volvió a asentir.
"Claro." Finalizó cuando Lauren la escrutó con la mirada.
"¡Cameron, cariño, ven un momento, por favor!" Gritó Lauren y Camila sintió un escalofrío pasar por todo su cuerpo cuando escuchó pequeños pasos correr por el pasillo del fondo de su antigua casa.

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Seis

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:09 pm

Se escucharon los pasitos amortiguados por el piso y Camila Cabello sentía que su corazón se saldría de su pecho cuando vió la pequeña figura de una niña aparecer para encontrarse con su madre, su cabello era tan negro como el de Lauren, y sus ojos, cuando la pequeña se percató de la presencia de alguien más dirigió su mirada a Camila y está pudo ver los hermosos ojos verdes que también poseía Lauren, pestaño y le sonrió, lo que hizo que Camila hiciera automáticamente lo mismo.
"Hola." Saludó sonriendo. "¿Tú eres mi otra mamá?" Camila asintió. "Soy Cameron." Se presentó y Camila extendió sus brazos en busca de un abrazo, Cameron la abrazó y Camila no dudó en cargarla y devolverle el abrazo muy fuerte, ella no quería que le quitaran a Cameron nunca, ella quería pasar sus días acompañada de ella, quería darle consejos, verla reír y llorar, incluso quería hacer enojar a Lauren con ella, quería quedarse ahí, con ellas. "Mamá me dijo que te tuviste que ir." Le dijo mientras continuaba su abrazo. "Y sé que cantas muy bonito." Camila sonrió y Cameron la miró a los ojos.
"Tiene razón, me tuve que ir, pero ahora estoy aquí, y quiero saber mucho de ti, ¿si?" Cameron asintió. "Te quiero presentar a una persona." Se acercó a Dinah, quién veía la escena con ternura comiendo su sandwish. "Ella es Dinah, es mi mejor amiga." Cameron le sonrió extensamente.
"Hola." Le dijo. "Soy Cameron." Dinah asintió y le devolvió la sonrisa.
"Lo sé, me han hablado mucho de ti." Le guiño un ojo. Camila sonreía ante la interacción y sin apartar su vista de su hija, comenzaron a salir lágrimas de sus ojos, que no pudo controlar.
"¿Por qué lloras?" Le preguntó Cameron mientras Camila intentaba secar sus húmedos ojos. "¿Estas triste?" Camila negó.
"No, es sólo que, he esperado verte por mucho tiempo." Confesó y Cameron besó su mejilla.
"Lo sé, pero has estado ocupada, y eso está bien." Sonrió. "Mamá a veces está ocupada y no podemos jugar." Dirigió su vista a Lauren, y cuando Camila la vió a los ojos, Lauren asintió sonriendo. "Pero está bien, trabaja para comprar comida y juguetes." Camila le sonrió a su hija y se sorprendió al notar como sus palabras fluían sin esfuerzo, y eso que apenas tenía tres años.
"Entonces, ¿hablamos?" Le preguntó sentándose en el sillón y acomodando a Cameron en sus piernas. "¿Cuál es tu color favorito?"
"Todos y ninguno." Contestó jugando con el cabello de Camila.
"¿Cómo es eso?" Cuestionó con el entrecejo fruncido.
"Pues creo que todos los colores son bonitos, pero no estoy para juzgarlos y elegir entre alguno." Camila rió ante la inteligencia de su hija, pero era lógico, era hija de Lauren.
"Eso es muy profundo." Le dijo y Cameron se encogió de hombros. "¿Te gustan las caricaturas?"
"Si."
"¿Cuál es tu favorita?" Cameron negó, seguramente le iba a dar la misma respuesta.
"Entonces no tienes ningún favorito, ¿eh?" Cameron volvió a negar.
"Ella es muy inteligente." Camila sintió a Dinah sentarse a su lado. "¿Segura que es tu hija?" Rió Dinah y Camila quería golpearla de no haber tenido las manos ocupadas para sujetar a Cameron. "Sólo era una broma, Chancho." Se disculpó.
"¿Te llamas Chancho?" Cameron preguntó con los ojos bien abiertos. Camila y Dinah rieron con fuerza.
"No, Cam, ella me llama así."
"Y ella me llama Cheechee." Acusó Dinah.
"¿Por qué?" Preguntó la niña realmente interesada.
"Larga historia." Contestó Dinah con desdén y Cameron asintió. "Algún día lo sabrás."
"¿Qué te gusta jugar, Cam?" Cameron pensó. "¿Está bien que te llame 'Cam'?"
"Si, mamá siempre me dice así, excepto cuando me porto mal." Camila le sonrió. "Me gusta dibujar y en la guardería jugamos muchos juegos pero no me interesan mucho." Cameron abrió los ojos como si la idea más brillante del mundo se le hubiera ocurrido. "¿Quieren ver mi habitación?" Soltó emocionada, Dinah asintió y Camila hizo después lo mismo. "Vamos, entonces." Se bajó de las piernas de Camila y corrió al fondo de la casa, seguida de Dinah, y Camila se detuvo un poco.
"¿Está esto bien?" Le preguntó a Lauren al darse cuenta de que no había hablado en mucho tiempo.
"Si Cameron está feliz, está bien para mi." Lauren caminó al fondo de la casa, y Camila suspiró cuando iba detrás de ella. Al entrar visualizó todo, las paredes bien pintadas de azul cielo y llenas de dibujos y garabatos, como de esos que te encuentras en museos o en Tumblr, y sin lugar a dudas, el cuarto era digno de una hija de Lauren: todo estaba ordenado, había una cama hecha, parecía que la habían planchado, porque no tenía arruga alguna, un escritorio inmenso apareció cuando Camila recorrió con la mirada todo el cuarto, estaba lleno de cuadernos, lápices de todos los colores, muchas crayolas, pinturas y pinceles de varios tamaños, al fondo divisó juguetes bien acomodados y un clóset enorme con mucha ropa.
"¿Te gusta?" Le preguntó Cameron a Camila, y está asintió sonriendo. "Es muy creativo, Cam."
"¿Bromeas?" Escuchó decir emocionada a Dinah. "Esto es maravilloso, no había visto algo así nunca, infancia cumplida, Cam." Levantó la mano para pedir los cinco de Cameron, quién sin dudar chocó su mano con la de Dinah y Camila vió una sonrisa de Lauren, de hecho era la primera que pudo ver desde hacía mucho tiempo. Camila se mantuvó así mientras Cameron le enseñaba sus dibujos a Dinah.
Parece que Lauren sintió su mirada porque volvió la de ella en dirección a Camila, se quedaron viendo por un rato, y Camila vió a través de Lauren, en ese momento ella estaba vulnerable al ver tan feliz a Cameron que la dejó entrar, como cuando eran más jóvenes y Camila se aprovechaba de esos momentos para que Lauren hiciera cualquier idiotez que se le venía a la cabeza a Camila, y vió que Lauren estaba feliz, asustada e indecisa, eso lo podía adivinar, la conocía a la perfección, incluso el más pequeño detalle de Lauren, desde cómo prefería el café por las mañanas, a su postura favorita al dormir, hasta su forma de besar, y vaya que Camila quería recordar cómo besaba Lauren, sólo que no podía ir hasta dónde estaba ella y besarla, porque estaba mal, y porque seguramente Lauren la rechazaría, o peor, la echaría de su casa y le prohibiría ver a Cameron, Lauren fue capaz de desconectar sus miradas cuando Cameron tomó la mano de Camila y la dirigió a su escritorio para que viera todo lo que tenía ahí.
Después de cenar Lauren llevó a Cameron a su recámara para que durmiera y Camila y Dinah fueron escaleras arriba luego de darle las buenas noches a Cameron. Cuando Dinah se fue de la habitación de Camila para dormir después de haber tenido una seria plática para llamar y quejarse de la confianza que le habían tenido a las personas que sabían que irían a Miami. Camila se dispusó a dormir pero su boca estaba seca, hacía mucho calor en Miami, y ella ya se había acostumbrado a la temperatura de Europa, no podía soportar la boca de esa manera y bajó pensando que Lauren estaba ya en su cuarto y no le importaría que Camila tomase un poco de agua. Se dió cuenta que se había equivocado, Lauren estaba recargada en la barra de la cocina, bebiendo jugo de naranja en un vaso de vidrio, cuando vió a Camila se puso recta dejando el vaso en la barra.
"Lo siento, yo sólo tenía un poco de sed." Intentó justificarse Camila pero Lauren no le dijo nada. "Supongo que sigo siendo un idiota, ¿no?" Preguntó y Lauren asintió, haciendo que Camila sonriera, un pequeño gesto de una sonrisa se hizo ver en la esquina izquierda de la boca de Lauren. "Es bueno que no me hayan quitado ese lugar para ti." Bromeó. Lauren bebió de su jugo, pero Camila sabía que quería ocultar su sonrisa.
"Hay vasos en la alacena." Sólo dijo y Camila hizo una mueca.
"No quiero que las cosas sean así, no quiero que me odies." Dijo llenando el vaso de agua.
"No te odio." Respondió Lauren volviendo a beber del vaso en su mano.
"Eso siento." Confesó. "Yo igual me odio." Lauren frunció el ceño.
"Claro que no te odio." Confirmó. "Y tú no deberías odiarte."
"Me siento culpable." Bebió agua.
"Eso es diferente, deberías sentirte culpable, pero no odiarte, no es sano." Camila sonrió, le gustaba cuando Lauren divagaba, era muy linda.
"Lo siento, por todo, causé muchos problemas." Lauren negó.
"No, sólo fue uno, pero ya lo superé." Camila volvió la vista a la ventana, para que Lauren no pudiera ver el daño que, posiblemente ella sabía, le estaban causando esas palabras. "Buenas noches." Se despidió dejando el vaso en el fregadero y dándole una pequeña sonrisa.
"Hasta mañana." Dijo Camila y vió a Lauren irse, se quedó así, viendola, hasta que desapareció por el pasillo al fondo de la casa. De repente vino a su mente uno de sus recuerdos favoritos con Lauren.
•••
El viento soplaba haciendo que el cabello de Camila se pusiera rebelde, ella estaba en la playa buscando con la mirada a Lauren, quién venía corriendo para su encuentro.
"Hola, lamento haber tardado tanto." La saludó y Camila besó su mejilla haciendo que Lauren se ruborizara, Camila amaba el poder que tenía y la facilidad con la que podía provocar eso en Lauren, aún siendo ya novias.
"No fue mucho, me entretuve viendo el mar." Le dijo tomando la mano de Lauren cuando está se la ofreció. "¿Ya me dices a dónde vamos?" Preguntó un poco irritada Camila.
"No, ya verás cuando estemos ahí." Camila hizo una mueca y la siguió. Lauren no le había dicho nada de a dónde irían ese día, habían pasado dos semanas desde que no habían ido a la escuela por las vacaciones de verano y Camila iba a ir a un campamento de canto por un mes, lo que significaba que no se verían en un mes entero, y Lauren le tenía una "sorpresa" en su último día juntas, hasta su regreso, claro. Llegaron a una cabaña cerca del mar, era pequeña pero era hermosa, Camila se sorprendió por lo romántica que podía ser Lauren, pero se recordó que esa era Lauren, la perfeccionista Lauren Jauregui, un sueño hecho realidad, a decir verdad. Camila recorrió su mirada por todo el lugar cuando ya estaban dentro para después ver a Lauren con una gran sonrisa en sus labios.
"¿Te gusta?" Preguntó la de ojos verdes.
"Es hermoso, Lo." Contestó Camila y envolvió sus brazos en la cintura de Lauren.
"¿Por qué vinimos?" Lauren besó sus labios.
"Porque después de mañana nos veremos hasta dentro de un mes." Camila intentó procesar todo.
"Actúas como si ya no nos volviéramos a ver." Sonrió y Lauren le devolvió la sonrisa. "Pienso regresar, Lo." La de ojos verdes asintió.
"Sé que has querido hacer esto desde que cumplimos tres meses, Camz." Camila frunció el entrecejo y al fin comprendió todo.
"No tienes que hacerlo, Lauren, esa vez fue sólo una sugerencia, yo esperaré hasta que estés lista." Lauren sonrió y Camila la besó buscando que se relajara, pero Lauren profundizó el beso llevando su mano a la nuca de Camila, y ésta no podía detenerla, no quería detenerla, así que sólo se dejó llevar, y para su sorpresa cuando se dió cuenta, Lauren ya la había llevado a una pequeña habitación con una cama arreglada, se separó un poco de los labios de Lauren. "Lauren yo..."
"Sé que quieres esto, Camila." Volvió a besar a Camila pero rompió el beso.
"Si lo quiero, quiero esto contigo, pero yo no lo he hecho." Lauren sonrió, Camila nunca le había dicho eso a nadie, y era cierto que cada vez que se quedaban solas en la habitación de alguna de las dos, Camila provocaba a Lauren diciéndole que la amaba y quería compartir eso con ella, pero Lauren no dejaba que pasaran de caricias, ella se preocupaba por Camila, y eso hacía que se enamorara más de ella, Camila pensaba que Lauren tenía más experiencia, por ser un año mayor que ella.
"Yo tampoco." Confesó Lauren, Camila la besó.
"¿Por qué haces esto? Quiero la verdad." Lauren se acomodó en la cama.
"No quiero que me olvides. No quiero que encuentres a alguien mejor que yo en ese campamento, ahí hay personas que tienen preferencias como las tuyas, cosas que no compartimos y me asusta pensar que tal vez tu encue..." Lauren no terminó porque Camila la besó delicadamente, esperaba que sintiera lo que ella con ese beso.
"Te amo, Lauren." Dijo Camila uniendo sus frentes. "Y no creo encontrar siquiera en el mundo a alguien mejor que tú." Lauren la miró a los ojos. "Te prometo que dentro de un mes mis sentimientos hacia ti serán iguales o más fuertes que ahora." Finalizó volviendo a besar los labios de Lauren. "Y no quiero que hagas algo que no quieres, no quiero que te veas obligada a esto." Esta vez fue Lauren la que la besó.
"Yo de verdad quiero esto, quiero ser tuya y que tú seas mía, Camz." Camila sonrió al sentir su estómago jalarse de un tirón por las palabras de Lauren.
"Yo ya soy tuya." Sólo dijo para besar de nuevo sus labios, lo que sólo las llevó más tarde a tener su primera vez ahí, en esa pequeña cabaña propiedad de la familia Jauregui, luego le había confesado Lauren, fue la primera vez que compartieron algo demasiado íntimo que ambas disfrutaron.
•••
Eso quedó grabado en la mente de Camila, eso era algo que no podía olvidar, y tener que ver a Lauren esos días sólo le recordaba cómo ellas dos hacían el amor antes de que Camila lo arruinara, cómo era tocar delicadamente el rostro de Lauren, cómo se sentía deslizar sus manos por cada parte de su cuerpo, eso iba a ser un castigo para Camila, dejó el vaso en el fregadero junto al de Lauren y subió las escaleras. Ya en su cama su mente se llenó de miles de recuerdos con Lauren, y esa noche lo decidió. Decidió no darse por vencida con Lauren, decidió luchar por su familia, la familia que ella había deseado tener con Lauren, ella iba a enamorar de nuevo a Lauren, aunque eso significara abandonar su sueño.



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Siete

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:09 pm

Lauren Jauregui se levantó a las siete de la mañana como de costumbre, ya que a las ocho debía abrir la biblioteca y dejaba a Cameron en la guardería a las siete y treinta, pero ese día no iba a llevarla para que ella pasara tiempo con Camila y supuso que entre ella y Dinah podrían cuidarla mientras ella trabajaba. Iba a subir las escaleras cuando se encontró a Camila bajando.
Dios, pensó Lauren, se veía malditamente tierna recién levantada, dió un paso hacia atrás encontrándose con los ojos marrones de la cantante.
"Estaba a punto de ir a buscarte." Dijo Lauren cuando Camila le había sonreído, y ella sintió cómo sus rodillas temblaron por el gesto.
"Buenos días, Lauren." Saludó vacilante. "¿Qué es lo que pasa?" Lauren abrió la boca pero Camila habló antes. "O venías a decirme que nos tenemos que ir." Dijo confirmándolo, Lauren negó.
"No es eso." Camila dejo aparecer una sonrisa torcida. "Quiero que cuides a Cameron mientras voy a trabajar."
"¿En serio?" Preguntó como si estuviera convencida de que eso era una broma.
"Si, creo que estaría bien que la cuides porque quieres estar con ella, y ella va a dos guarderías porque yo tengo tiempo completo en la biblioteca." Camila sonrió extensamente, Lauren se abofeteó internamente por haber contemplado esa sonrisa más de lo que debería.
"Claro, Dinah y yo la cuidaremos." Lauren volteó y se dirigió a la cocina.
"Te dejaré una lista para que sepas lo que le gusta comer y sus alergías." Entró en la cocina, tomó una pluma, un papel y comenzó a escribir. Cuando terminó se volteó y se sorprendió al ver a Camila recargada en el marco de la puerta, con su short, su pequeña blusa y su estúpida pose de chica sexy hizo que a Lauren le sudaran las manos y la saliva se atascara en su garganta, recuperó la compostura después de un momento.
"¿Cuánto tiempo llevas ahí?" Preguntó dirigiéndose al refrigerador para pegar la pequeña lista con un imán de cocina.
"Lo suficiente. Sólo gozaba de la vista, ya sabes." Lauren se paró en seco frente al refrigerador y procesó esas palabras, ¿estaba Camila coqueteando con ella? Intentó molestarse pero en vez de eso esbozó una sonrisa sabiendo que Camila no la veía y luego la reprimió y se lastimó mentalmente recordandose lo que Camila había hecho. Se giró hacia ella y la enfrentó con la mirada.
"Camila te había dicho que no hay un nosotras." Camila caminó hacia ella.
"Sé lo que dijiste, Lauren." Lauren respiró pesadamente por la proximidad de Camila. Ese era un momento en el que no debía perderse en los ojos marrones, y ella lo sabía, pero no había nada que hacer. La salvó una voz que se escuchó al fondo.
"Chancho." Susurró Dinah entrando a la cocina. Lauren se retiró de donde estaba y fue directo a la estufa. "Oh, pensé que estabas dormida." Se dirigió a Lauren.
"No, tengo que trabajar." Dinah le dedicó una sonrisa de disculpa.
"Cuidado al salir, está lleno de paparazzis y muchas cámaras, desde ayer en la noche lo noté." Lauren asomó su cara por la ventana y lo confirmó, ahí estaban las cámaras y los fotográfos. Exhaló fuerte y rodó los ojos, Camila la miró de igual manera que Dinah, como disculpándose.
"¿No hay nadie que pueda hacer que se vayan?" Preguntó Lauren irritada, eso era lo que no quería que Camila trajera, fama y molestía, pero parecía que venía empacada en su bolsillo. Dinah asintió.
"Pero tenemos que hacer muchas llamadas, quizás en la tarde ya no esten merodeando por aquí." Lauren asintió de mala gana y sacó un termo para hacer su café. Hubo mucho tiempo de silencio hasta que Camila habló.
"Cuidaremos a Cameron hoy." Le dijo a su amiga, Lauren terminó de hacer su café y volteó hacia ellas para ver la reacción de Dinah.
"Grandioso, no te preocupes," miró a Lauren "tengo muchos hermanos, primos y sobrinos pequeños, sé cómo cuidarlos." Le aseguró y Lauren le sonrió amablemente. Vió a Cameron entrar a la cocina casi corriendo.
"¡Hola!" Las saludó.
"Buenos días, cariño." Lauren besó su mejilla y la abrazó.
"Hola Cameron." Devolvió el saludo Dinah.
"Hola Cam." Le sonrió Camila, Cameron les sonrió y luego vió a su madre.
"¿Ya nos vamos a la guardería?" Le preguntó con el entrecejo fruncido.
"No, hoy no." Contestó Lauren.
"Hoy te cuidaremos nosotras, Cam." Avisó Camila a su hija, Cameron volvió a ver a Lauren.
"¿Es cierto?" Lauren asintió y a Cameron se le iluminó el rostro de emoción. "¡Gracias mami!" Envolvió sus brazitos alrededor del cuello de Lauren y besó su mejilla.
"Es mejor que regreses a dormir, cariño, creo que te vendrían bien más horas de sueño." Cameron asintió y regresó corriendo a su habitación. Lauren pasó su mano por su cabello y sintió la mirada de alguien, Camila la estaba viendo, cuando se encontró con su mirada esperaba que la apartara, pero Camila la mantuvo y para Lauren fue como si un agujero en su estómago se formara y tirara hacia adentro, al final cedió para salir de la cocina hacia el baño sin decir nada.
"¿Qué mierda te pasa Lauren?" Se preguntó a si misma cuando estaba frente al espejo del baño. Intentó relajarse pero no pudo, y mucho menos encerrada en esa pequeña habitación que hacia que tuviera muchos recuerdos con Camila.
•••
Después de una rápida ducha para ir a dormir luego de un largo día en la biblioteca, Lauren estaba mirándose en el espejo del baño haciendo muecas al ver su cuerpo desnudo frente a ella, había días en los que se sentía completamente hermosa sin necesidad de que alguien más se lo dijera, pero había otras en las que ella simplemente no sabía por qué se lo decían, y mucho menos cómo una mujer como Camila se había fijado en ella, no sentía que esa situación tuviera sentido. El sonido de la puerta abriéndose hizo que Lauren rápidamente enrollara su cuerpo en una toalla.
"Mierda, Camz, me asustaste." Dijo cuando vió a su esposa entrar. "Estaba por vestirme." Se volteó a su encuentro.
"¿Para qué? Sabes que me gusta más así." Le hizo saber sonriendo, Lauren levantó las cejas cuando Camila se estaba acercando a ella.
"No empieces, pervertida." Se rió pegándose al lavamanos.
"No soy una pervertida." Se defendió Camila dando un paso hacia ella. "Pero si lo fuera, sería por ti, tú sacas ese lado de mí." Camila se mordió el labio inferior y Lauren sintió un escalofrío por su espalda.
"No te será tan fácil, Cabello." Lauren dijo seductoramente y Camila sonrió de la misma forma.
"Eso es lo que crees, Jauregui." Lauren sonrió de vuelta ante el sonido de la voz de Camila diciendo su apellido, cuando estaba por contestarle su esposa ya estaba frente a ella con sus labios a centímetros de los suyos, Lauren respiraba pesadamente y eso sólo le dejaba las cosas más fáciles a Camila.
"Camila, tengo sueño." Lauren dijo para que se apartara. "En serio pensaba dormir."
"Que pena, a veces lo que uno piensa no pasa." Camila habló con voz ronca sabiendo que eso volvía loca a Lauren, a cualquier persona, pensó Lauren. "Hoy no vas a dormir, Lauren." Susurró en su oído arrastrando cada letra del nombre. Lauren hizo que la mirara a los ojos y sin más besó a Camila apasionadamente, Camila retribuyó arrancando la toalla de Lauren y tirándola al piso dejándola totalmente desnuda, Lauren gimió cuando Camila la subió al mueble que estaba a lado del lavamanos, haciendo que Lauren amara ese lugar más que nada.
•••
Lauren siguió viendo su reflejo, recorriendo cada lugar de su cuerpo sobre la ropa que llevaba puesta, negó con la cabeza, claro que Camila no se volvería a fijar en ella, Camila tenía muchas mujeres y hombres que querían estar con ella, incluso más hermosas que Lauren, sonrió a su reflejo para recordar las millones de fotografías que vinieron a su mente, imágenes de revistas y televisión grabando a Camila con sólo la camisa de un hombre saliendo de una gran mansión en Liverpool, Lauren no podía competir contra eso, aunque lo intentara, sólo debía no pensar a Camila de esa forma, no pensar en todo lo que pasaron juntas, no pensar en las noches en las que hablaban de las cosas más insignificantes, pero eso estaba bien, nunca se aburrían de la otra, sólo un sueño quebró todo eso, un sueño que Lauren había apoyado, un sueño por cumplir de una niña de dieciseis años. Salió del baño y regresó a la cocina, se encontró con Camila dentro, esperando con sus codos sobre la barra. Lauren intentó ignorarla y tomó su bolso, el termo que contenía café y las llaves de su auto.
"No creo que sea buena idea salir, hay muchas cámaras." Le avisó Camila.
"No puedo dejar de trabajar." Contestó irónicamente Lauren.
"¿Sigues trabajando en la biblioteca?" Preguntó acercándose a dónde estaba Lauren.
"Si," respondió "te había dicho que trabajo a tiempo completo." Dió un paso hacia atrás.
"Sabes que con el dinero que te mando puedes..."

"No, Camila." La interrumpió con una mano en frente, Camila se detuvo en seco. Lauren había rechazado el dinero que Camila le había mandado después de que le había dicho que ya no la quería en su vida, Lauren podía por ella misma, no necesitaba a Camila para seguir adelante, ella no era dependiente de nadie. Cuando la había esquivado para ir a la salida, Camila la alcanzó.
"¿Quién es Zayn?" Gritó y Lauren frenó. "Oí que Cameron dijo su nombre cuando hablamos por teléfono." Lauren sonrió para sus adentros, conocía muy bien los celos de Camila, pero no iba a darle explicaciones, ella no las merecía.
"No creo que te importe, sinceramente." Dijo abriendo la puerta.
"Me importa." Escuchó antes de salir y encontrarse con cámaras y flashes, se abrió paso entre las personas que estaban ahí, todo pregúntando cosas estúpidas de Camila, Lauren no respondió y subió a su auto, condujo hasta llegar a la carretera.
Su mente giraba en torno a Camila, no había espacio para otra cosa, sentía muchas ganas de gritar, llorar y patalear al mismo tiempo, incluso sus compañeras de trabajo se dieron cuenta de ello.
"¿Cómo está yendo la llegada de Camila?" Preguntó su amiga Ally cuando no había mucha gente en la biblioteca.
"No lo sé." Sólo contestó. "Supongo que bien, Cameron está muy feliz de verla."
"¿Y tú?" Llegó Normani, evidentemente escuchando la conversación. "¿Estas feliz por su llegada?" Lauren bajó la mirada hacia un libro que estaba frente a ella.
"No lo sé." Respondió. "Es como... Me refiero a que yo me siento feliz por Cameron, pero no sé qué me pasa a mí... Creí que cuando la viera iba a odiarla... Pero simplemente no, ella aún tiene eso que..." Se detuvo dándose cuenta de que estaba pensando en voz alta. Sus amigas no dejaban de verla con atención. "Olvídenlo, estoy siendo idiota." Concluyó cuando un cliente entró y llamó a Lauren para que le diera información de algún libro, desde entonces sus amigas no tocaron más el tema y fue un alivio para Lauren.
Al cerrar la biblioteca a las nueve de la noche entró en su auto para llegar a casa y encontrar su patio vacío de cámaras pero con tres camionetas negras por el lugar. Aparcó el coche y un hombre robusto se acercó a ella pidiendo alguna identificación, cuando Lauren se presentó la dejaron entrar a su propia casa, al entrar vió que Cameron y Camila jugaban con los juguetes de su hija mientras Dinah estaba revisando su celular, cerró la puerta para que se supiera que había llegado y Cameron saltó de su lugar al ver a su madre parada en la entrada a la sala, Lauren la recibió con un abrazo fuerte y Cameron besó su mejilla.
"Mami te extrañé." Le dijo sonriendo.
"Yo igual, cariño." Devolvió la sonrisa y dejó ir a Cameron a jugar de nuevo con Camila.
"¡Hola!" Saludó Camila. "¿Cómo te fue?" Preguntó parándose de su lugar.
"Normal." Contestó Lauren con indiferencia y dejó su bolso en un sillón.
"Hola." La saludó Dinah.
"Hola." Respondió Lauren. "Iré a hacer la cena." Avisó.
"Pedimos pizza." Lauren vió a Camila seria. "Aún hay en la cocina, nosotras ya comimos." Lauren asintió y entró en la cocina. La verdad era que ella tenía mucha hambre y no quería preparar nada. Tomó un plato y un pedazo de pizza. Alguien entró en la habitación y cuando volteó sus ojos se posaron en los de Camila.
"¿Qué pasa?" Lauren frunció el ceño.
"Nada. Sólo quería venir." Camila se encongió de hombros y siguió con su mirada en los ojos de Lauren.
"Camila..." Empezó Lauren pero Camila la interrumpió.
"Escucha, Lauren, yo lamento mucho lo que pasó, lamento haber cometido un error, lamento no haber sido valiente, lo lamento, ¿si?" Camila se acercó demasiado a Lauren. "Sólo quiero que me perdones por eso." Le suplicó y Lauren quiso dar un paso hacia atrás pero Camila se lo impidió poniendo la mano izquierda en su cintura haciendo que Lauren diera un pequeño salto de sorpresa por lo inesperado que fue esa acción de Camila.
"Camila..." La voz de Lauren salió apenas como un susurro. Camila mantuvo su vista en los ojos de Lauren para luego pasarla a sus labios, Lauren tragó fuerte.
"Sólo perdóname y volveremos a lo que éramos." Dijo Camila susurrando a propósito. Lauren quiso mandar todo la diablo y besarla en ese momento, quiso olvidar todo y unir sus labios, quiso que todo fuera como debía ser si no hubiera pasado nada. Pero, desgraciadamente, pasó. Quitó la mano de Camila de su cintura y retrocedió.
"No es así de fácil." Terminó y salió corriendo de la cocina con el plato con pizza en la mano.

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Ocho

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:10 pm

Lauren Jauregui entró en la sala después de salir corriendo de la cocina con un plato en la mano, encontró a su hija en los brazos de Dinah, se había quedado dormida.
"Umm, se durmió de repente." Le informó Dinah después de haberse percatado de su presencia en la habitación. Lauren dejó el plato en la mesita de la sala y estiró sus brazos en busca de su pequeña.
"Deja la llevo a su habitación." Ofreció amablemente y Dinah se la entregó con cuidado, cargó a la niña y la llevó a su habitación, la arropó, besó su mejilla y apagó la luz antes de salir. Lauren respiró para calmarse, después de lo que había pasado con Camila en la cocina se sentía muy nerviosa, ¿en serio Camila creía que eso sería tan fácil? Sólo venir y decir 'lo siento' no iba a arreglar nada, tenía que esforzarse para conseguirlo, espera, ¿estaba sugiriendo que Camila tenía una opotunidad? Claro que no, no la tenía. Planchó su camisa con las manos, recordó el hambre que tenía y fue a la sala en busca de su plato. Cuando llegó no se sorprendió al ver a Camila reunida con Dinah alrededor del sofá. "Yo sólo vengo por mi pizza." Dijo Lauren cuando llegó al borde de la mesita en donde estaba el plato. "Me voy a mi habitación." Dió media vuelta para caminar.
"Mañana buscaremos un lugar." Camila habló. "Para quedarnos." Lauren se detuvo en el camino, pensó por un mometo antes de voltear y encontrarse con los ojos marrones.
"Creo que sería mejor que se queden. Cameron está muy feliz contigo aquí, y si quieres pasar tiempo con ella deberían quedarse. De todas maneras, esta fue alguna vez tu casa." Lauren vió a Camila asentir con una sonrisa y alegría en la mirada. "Pero esto es por Cameron." Anunció y dió la vuelta para caminar por el pasillo e ir a su habitación. Al llegar se sentó en su cama y mordió la pizza. En ese momento Lauren estaba realmente enojada, pero al mismo tiempo se sentía alagada por Camila, ella pensaba que Camila no quería arreglar nada, pero ahora su confesión de querer ser como eran antes lo cambiaba todo, ahora los roles se podían cambiar, ahora Lauren podía jugar al mismo juego que Camila, podía posiblemente hacerla sufrir del mismo modo que Camila había hecho con ella, ese sería el juego de Lauren, tal vez era venganza, pero a ella no le importaba, quería que Camila sufriese lo mismo que ella cuando rompió su promesa de regresar, cuando rompió su corazón sin importarle pisar los pequeños pedazos que quedaron. Terminó con la pizza, dejó el plato en su mesita de noche y se pusó su ropa para dormir más cómoda. De pronto un recuerdo llegó a Lauren cuando se sentó al filo de su cama.
•••
El día estaba muy frío en Miami, era invierno y apesar de que Lauren traía puesto un gran abrigo, tenía mucho frío. Habían pasado ya cuatro meses desde que se había comprometido con Camila; estaban sentadas en un banco del parque vacío por la helada que hacía. Camila balanceaba sus pies de atrás hacia adelante mientras ambas discutían las miles de cosas de la boda próxima, Lauren había deseado esto por mucho, planear su propia boda, no era la única en eso, las mamás de ambas, Clara y Sinu estaban ayudando a la mayor de las dos a preparar todo, ya que Camila se sentía torpe ante el pensamiento y presión de que podría arruinar algo.
La mayoría de las veces Camila se decidía por las elecciones de Lauren, no queriendo que su novia se enojase con ella, y Lauren lo sabía, eso era algo que le gustaba de Camila, que se preocupara por hacerla feliz. Al termino de su discusión, Camila se levantó del banco seguida por Lauren quién unió sus brazos y entrelazó sus dedos juntos, caminaron hasta el final del parque en silencio. Lauren a veces sentía que presionaba mucho a Camila con todo eso de la boda, porque su cara parecía un poco irritada cuando Lauren le contaba todo lo que tenía planeado, pero Camila sólo sonreía y asentía cuando era necesario.
"¿Quieres ir al muelle?" Camila rompió el silencio con su voz más ronca de lo común haciendo que Lauren sonríera por el vago pensamiento de Camila al despertar con la misma voz, Camila aclaró su garganta.
"¿No hace mucho frío?" Preguntó Lauren soltando la mano de Camila y poniendose en frente de su novia.
"¿Y qué?" Camila sonó desinteresada y se paró cuando Lauren estaba frente a ella. "Me gusta ir cuando hace frío, no hay nadie ahí." Lauren tragó fuerte, sentía que había hecho enojar a Camila por la forma en la que su novia estaba hablando. "A lo mejor voy sola, si tú no quieres ir." Camila pasó a Lauren mostrando una cara seria.
"No." Dijo Lauren y Camila se volteó a su encuentro. "Si quiero ir contigo."
Camila sonrió y le ofreció la mano para que la tomara. Lauren devolvió la sonrisa, Camila estaba fingiendo estar enojada para que fueran juntas, ella sabía que Lauren no dejaría que se enojara con ella. Tomó su mano y se fueron al muelle. Al llegar y confirmar que no había nadie, Camila sacó un pequeño candado de su bolsillo derecho y Lauren lo inspeccionó con el entrecejo fruncido.
"Mira, lo conseguí y grabé en él una 'L' y una 'C', ya sabes, he oído que dos tipas con esas iniciales se aman mucho y estaba pensando en tirarlo al mar en su honor y que así su amor dure mucho, incluso si el candadito se óxida o algo." Lauren hizo una enorme sonrisa en su rostro.
"Yo pensaba que tenías que cerrar el candado en algún pedazo de madera o algo." Dijo Lauren verdaderamente entretenida. "Y además tiene que estar cerrado si lo piensas tirar."
"Lo sé, ciérralo conmigo y lo tiramos, ya sé que esa es la tradición, cerrarlo en madera, pero esto es algo de nosotras, algo que ambas sabremos." Camila le sonrió tomando su mano y apretándola sobre el candado.
"Pero creía que era en honor de unas tipas que se aman mucho, ¿te referías a nosotras?" Bromeó Lauren y el rostro de Camila hizo una mueca antes de golpear el hombro de Lauren.
"Las bromas las hago yo, Lo." Ahora Camila tomó ambas manos de Lauren entre las suyas. "Hay que cerrarlo y tirarlo, ¿vale?" Lauren asintió.
"Vale." Estuvo de acuerdo y pensó algo que decir. "Con esto te voy a prometer que serás la única persona con la que alguna vez quisiera estar casada." Soltó Lauren antes de siquiera cerrar el pequeño objeto. Camila la miró directamente a los ojos con ternura después de dejar salir una sonrisa por las palabras de Lauren.
"Yo te prometo que aunque estemos lejos, serás lo primero en mi mente, y te voy a amar incluso si tú dejas de hacerlo." Camila cerró el candado con ayuda de Lauren y dejaron caer el pequeño objeto en el mar, perdiéndolo de vista casi al instante por la abundante neblina. Lauren se balanceó para conectar sus labios a los de Camila perdiéndose, al igual que el candado, en un beso sincero.
•••
Lauren parpadeó y removió sus pies en el suelo, parecía que en ese entonces Camila sabía que iban a ser separadas en el futuro. Lauren tomó el plato de la mesita de noche y bajo a la cocina para dejar el utencilio en el fregadero, al llegar se detuvo por un momento recargada en el mueble del centro de la cocina y suspiró para relajarse cuando un pequeño objeto se encontraba inmóvil en el mueble llamando la atención de la de ojos verdes. Sobre el mueble estaba un collar plateado con una grabación en él: 'Lauren' se podía leer con letra cursiva, en los ojos de Lauren aparecieron intentos de lágrimas que ella rápidamente apartó, no sabía de ese collar desde que Camila había salido de su vida, y ahora que ella estaba de vuelta, ahí estaba el objeto brillando. Lauren lo tomó en su mano y pasó el dedo pulgar sobre las letras.
•••
Ese día años atrás, Lauren había llegado tarde de la biblioteca porque era su turno de cerrar el establecimiento, abrió la puerta y fue directo a la sala en dónde se encontraba Camila sentada con el control remoto en la mano presionando el botón de cambiar de canal con el dedo índice, se percató de la llegada de su esposa y le lanzó una mirada de bienvenida y una sonrisa impecable que Lauren luego devolvió.
"Hola, ¿cómo te fue?" Le preguntó Camila abandonando el sofá y yendo hacia Lauren.
"Bien." Contestó antes de que Camila besara sus labios rápidamente.
"Me alegra." Camila le sonrió nostálgicamente y Lauren arrugo tiernamente la nariz.
"Voy a comer algo ¿ya cenaste?" Camila hizo una mueca y Lauren sonrió a la chica de ojos marrones.
"Intenté prepararte algo ya que tuve tiempo de sobra, pero nada funcionó y ordené comida china." Confesó la menor y Lauren negó sonriendo, la verdad era que ya se lo esperaba.
"Esta bien, Camz." Se dirigió a la cocina y encontró las bolsas de comida china sin abrir. "Supongo que no has comido." Lauren volteó a verla mientras Camila aparecía en la cocina.
"No, quería esperarte, a lo mejor podemos cenar juntas, ya que no he estado estas noches y quer..."
"No digas más, lo entiendo, Camz, cenamos juntas, pero debo tomar un baño, hoy tuve mucho trabajo." Lauren se quitó el abrigo y lo puso en el respaldo de una silla mientras Camila le asentía amablemente. Lauren se sentía algo incómoda por las atenciones de Camila, cuando no estaba en casa la llamaba en todo momento y cuando estaba se la pasaba en los mismos lugares que Lauren, no era como que a ella no le gustase eso, ella amaba a Camila, pero sabía que probablemente la morena se sentía culpable porque en una semana ya no estaría en Miami, sólo quedaba una semana de su estadía allí y Camila quería pasar su tiempo con su podía detenerla, no quería detenerla, así que sólo se dejó llevar, y para su sorpresa cuando se dió cuenta, Lauren ya la había llevado a una pequeña habitación con una cama arreglada, se separó un poco de los labios de Lauren. "Lauren yo..."
"Sé que quieres esto, Camila." Volvió a besar a Camila pero rompió el beso.
"Si lo quiero, quiero esto contigo, pero yo no lo he hecho." Lauren sonrió, Camila nunca le había dicho eso a nadie, y era cierto que cada vez que se quedaban solas en la habitación de alguna de las dos, Camila provocaba a Lauren diciéndole que la amaba y quería compartir eso con ella, pero Lauren no dejaba que pasaran de caricias, ella se preocupaba por Camila, y eso hacía que se enamorara más de ella, Camila pensaba que Lauren tenía más experiencia, por ser un año mayor que ella.
"Yo tampoco." Confesó Lauren, Camila la besó.
"¿Por qué haces esto? Quiero la verdad." Lauren se acomodó en la cama.
"No quiero que me olvides. No quiero que encuentres a alguien mejor que yo en ese campamento, ahí hay personas que tienen preferencias como las tuyas, cosas que no compartimos y me asusta pensar que tal vez tu encue..." Lauren no terminó porque Camila la besó delicadamente, esperaba que sintiera lo que ella con ese beso.
"Te amo, Lauren." Dijo Camila uniendo sus frentes. "Y no creo encontrar siquiera en el mundo a alguien mejor que tú." Lauren la miró a los ojos. "Te prometo que dentro de un mes mis sentimientos hacia ti serán iguales o más fuertes que ahora." Finalizó volviendo a besar los labios de Lauren. "Y no quiero que hagas algo que no quieres, no quiero que te veas obligada a esto." Esta vez fue Lauren la que la besó.
"Yo de verdad quiero esto, quiero ser tuya y que tú seas mía, Camz." Camila sonrió al sentir su estómago jalarse de un tirón por las palabras de Lauren.
"Yo ya soy tuya." Sólo dijo para besar de nuevo sus labios, lo que sólo las llevó más tarde a tener su primera vez ahí, en esa pequeña cabaña propiedad de la familia Jauregui, luego le había confesado Lauren, fue la primera vez que compartieron algo demasiado íntimo que ambas disfrutaron.
•••
Eso quedó grabado en la mente de Camila, eso era algo que no podía olvidar, y tener que ver a Lauren esos días sólo le recordaba cómo ellas dos hacían el amor antes de que Camila lo arruinara, cómo era tocar delicadamente el rostro de Lauren, cómo se sentía deslizar sus manos por cada parte de su cuerpo, eso iba a ser un castigo para Camila, dejó el vaso en el fregadero junto al de Lauren y subió las escaleras. Ya en su cama su mente se llenó de miles de recuerdos con Lauren, y esa noche lo decidió. Decidió no darse por vencida con Lauren, decidió luchar por su familia, la familia que ella había deseado tener con Lauren, ella iba a enamorar de nuevo a Lauren, aunque eso significara abandonar su sueño.


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Nueve

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:11 pm

"Pensé que lo querías de vuelta, Lo." Dijo Camila Cabello después de observar detenidamente a Lauren que estaba con el pequeño collar entre sus dedos. La mayor de las dos se volteó para encararla y Camila caminó hacia ella. "Lo encontré tirado en una de las habitaciones de arriba." Habló cuando estaba a un metro de Lauren.
"Lo había olvidado por completo." Lauren sonó desinteresada y dejó el objeto en el mueble de la cocina.
"Pero recuerdo que era especial para ti." Camila tomó el collar con cuidado.
"Lo era." Lauren asintió. "Ya no lo es, he superado eso." Camila se hundió en sus sentimientos no sabiendo si lo decía por el hecho de que ya no era importante haber ido a Los Angeles o porque el significado que ella le había puesto antes de marcharse. Camila fingió una pequeña sonrisa y asintió vagamente.
"¿Podemos hablar?" Preguntó asegurando el collar en su mano derecha.
"Yo ya iba a dormir." Se excusó Lauren yendo hacia el refrigerador y sacando un cartón de jugo de naranja.
"No es mucho lo que pienso decir." Camila sintió pánico en su estómago cuando Lauren se paró a verla y desde ese punto en la cocina la luz de la luna entraba por la ventana y reflejaba los ojos verdes de su aún esposa, llenándola de miedo, ese miedo que te da cuando tienes que hablar frente a la clase y sientes que harás algo idiota y todos se reirán de ti, ese era el miedo que se apoderaba de ella. "Es sólo que ahora que estuve con Cameron me di cuenta de que no quiero volver a perderla." Lauren sonrió.
"No puedes perderla," le hizo saber casi riendo "ella nunca fue tuya, Camila." Lauren tomó un vaso de la alacena y sirvió el jugo.
uno tienes que comportarte así." Camila dijo, herida.
"Sólo te estoy diciendo la verdad," hizo una pausa y sonrió cínicamente "Camz." Terminó arrastrando el apodo antes de beber un poco de jugo y verla directo a los ojos con expresión triunfante. Camila apretó los dientes, Lauren estaba actuando como una completa perra con ella y eso sólo estaba haciendo las cosas más díficiles.
"Yo firmé los papeles, lo que me hace su madre, también." Camila mantuvo la mirada de Lauren, pero ésta se aburrió y sin decir nada dejó el vaso en el mueble de en medio de la cocina, donde Camila estaba parada todo ese rato.
"¿Qué es lo que quieres en verdad, Camila?" Preguntó Lauren poniéndose frente a Camila exáminando sus ojos como sólo Lauren podía.
"¿A qué te refieres?" Camila quisó sonar no nerviosa pero no lo logró, era imposible teniendo a alguien como Lauren frente a ella.
"¿Qué es lo que buscas? ¿A qué vienes en realidad?" Camila frunció el ceño intentando entender lo que Lauren quería decir. "No quiero que uses a Cameron como una excusa para venir e intentar algo." Lauren sonaba enfadada.
"Nunca haría eso, yo amo a Cameron, incluso antes de que naciera, ya lo sabes, no digas esas cosas..." La voz de Camila se iba apagando mientras bajaba la vista rindiéndose ante la mirada de Lauren. Cuando la de ojos verdes tomó de nuevo el vaso y bebió hasta acabarse el jugo Camila habló: "Lamento lo de la noche pasada." Se disculpó, sabiendo que probablemente esa era la razón por la que Lauren había planteado esa posibilidad. "Yo... Fue una estúpidez haberte dicho eso... Sólo quiero a Cameron en mi vida, y yo ser parte de la de ella." Lauren asintió poniendo el vaso vacío en el fregadero.
"Entiendo." Camila soltó el aire que estaba conteniendo. "Sólo no quiero que la decepciones, ella en verdad está feliz de que estés aquí." Lauren recargó sus caderas en el fregadero viendo hacia Camila. "Y de algún modo me cae bien Dinah." Camila sonrió recordando el breve tono de celos que Lauren había tenido al preguntar si Dinah y ella eran pareja.
"¿Quién es Zayn?" Camila preguntó tratando de que sonara como una pregunta ordinaria, no lográndolo cuando las lindas cejas de Lauren subieron con sorpresa. "Oí que Cameron..."
"Si, ya escuché eso." Interrumpió Lauren con una mano en el aire. "Es un amigo, era niñero de Cameron cuando aún no podía entrar en la guardería." Se encogió de hombros.
"¿Y viene seguido aunque Cameron ya no lo necesite?" Lauren sonrió.
"Como te dije, es mi amigo, antes de haber sido su niñero." Camila se quiso abofetear por lo celosa que posiblemente estaba sonando. "Lo conocí en un café cuando me declaré madre soltera." Las órbitas de los ojos de Camila cayeron al suelo, Lauren se estaba comportando otra vez así.
"¿Por qué...?"
"Camila, no creo que esto lleve a alguna parte, tenía el derecho de hacer mi vida así como tú hiciste la tuya en Londres." Lauren la interrumpió y las palabras se quedaron atascadas en la garganta de Camila. Lauren salió de la cocina dejando a Camila sola en la habitación, se recargo ligeramente en el mueble de en medio de la cocina y suspiró pasando sus dedos por su largo cabello.
•••
Habían pasado dos días después de la bomba en los programas de espectáculos de todo el mundo de la noticia conformada por Camila y el heredero de la mansión más importante en Liverpool. Después de que se diera a conocer cada detalle de esa noche hablada por el participe masculino del escándalo, los mánagers y gente de la gira habían regañado sin piedad a Camila, quién se había culpado de todo, diciendo que fue algo pasajero, que en realidad no estaba interesada, ya que el tipo había dejado claro que ambos podrían estar en una posible relación, lo que a Camila le causó náuseas, ella no quería eso, ese hombre le resultaba repugnante desde entonces, ella estaba enamorada de Lauren, y ese tipo no podía llegar nunca a lo que Camila sentía por Lauren, de hecho, nadie podía hacerla sentir de la misma forma que Lauren podía. Lauren, repitió Camila en su cabeza, Lauren probablemente ya sabía todo lo que pasó, Camila cometió una estúpidez y estaba esperando por el peor de los castigos: enfrentarse a Lauren. Se encontraba en su habitación de hotel más reciente, recostada en la cabecera de la cama esperando el sonido del teléfono a su lado, Lauren tenía el número de todos los hoteles en los que Camila se hospedaba y si ella veía las noticias como siempre le hacía saber, entonces no podía tardar en llamar. La cabeza de Camila estaba dando vueltas, o eso sentía ella, Lauren no era de las que se enojan, pero cuando lo hacía el mismo infierno se podía desatar, eso pensaba Camila desde que ella accidentamente había abollado el trofeo de softball que Lauren había ganado en la secundaria por jugador revelación del año, ese día sentía no conocerla, pero dos horas después todo fue olvidado cuando Camila le compró un bote inmenso de helado de chocolate.
El sonido que Camila tanto esperaba y no quería escuchar se hizo presente en la habitación, lanzó una mirada de miedo al teléfono a su lado que sonaba, se pausaba y volvía a sonar, tomó el aparato con una mano temblorosa y levantó la bocina.
"Hola." En definitiva era la voz de Lauren al otro lado. "¿Camila?" Preguntó cuando Camila no contestó. "¿Estas ahí?" Tragó saliva y respiró lento.
"Hola, Lo, " habló Camila con voz áspera y ronca "esperaba que llamaras."
"¿Por qué?" Lauren dijo haciendo que Camila se confundiera con la pregunta, no encontrando una respuesta. "¿Me explicas?" Camila tomó aire al darse cuenta de que Lauren ya se había enterado. "Dime que es mentira." El labio inferior de Camila comenzó a temblar. "Dime que todo es inventado, por favor." Lágrimas se escaron de los ojos marrones de Camila.
"Yo no... no puedo." Lauren sollozó sin decir nada y el corazón de Camila apenas latía por lo destrozado que estaba por no poder abrazar a su esposa en ese momento. Un tiempo indefinible pasó antes de volver a escuchar la voz temblando de Lauren.
"¿Por qué?" Camila no habló mientras las lágrimas caían sin cesar por sus mejillas. "¿Es por mi? ¿Hay algo mal en mi?"
"No, Lauren no eres tú." Camila secaba sus lágrimas con el dobladillo de sus mangas.
"¡¿Entonces qué es Camila?!" Lauren estaba molesta, su voz temblaba, pero esta vez de rabia. "Explícame porque no estoy entendiendo." Camila sollozó una última vez.
"No puedo..." Susurró sin aliento. "Lo siento Lauren." Camila no tenía palabras para explicar nada.
"Entonces olvídate de mi, olvida a Cameron, y olvida que alguna vez estuvimos casadas o que me conociste, no te quiero en mi vida, olvida mi existencia y la de mi hija." Camila rompió en llanto y sin pensar colgó, intentaba quitar las lágrimas de su rostro pero fallaba haciendo que salieran más, abrazó fuerte una almohada y cerró los ojos deseando no despertar nunca, o hacerlo, despertar y ver a Lauren a su lado, haciendo que todo fuera un sueño, una pesadilla, pero para la mala suerte de Camila, ese era su sueño cumplido, y era una realidad al mismo tiempo.
•••
Camila apretó la mano derecha y se dió cuenta del collar en ella, salió de la cocina y lo dejó en la mesita de la sala, subió las escaleras y se metió en su cama, ya habiéndose puesto la ropa para dormir. Su mente estaba haciendo miles de pensamientos, imaginaciones y recuerdos, los apartó en un momento para pensar en otra cosa que no fuera Lauren, pero, como siempre, fallando.
•••
Estaba a punto de comenzar el verano y Camila estaba bajando las escaleras de la escalinata en la escuela, estaba paseando por ahí cuando se encontró a propósito al equipo de softball en medio de su entrenamiento, sonrió al ver a una chica de cabello negro sujetado con una liga y tez blanca lánzando la pelota a una compañera, sin duda Lauren sabía jugar perfectamente al softball, y a Camila le encantaba verla jugar porque se veía jodidamente sexy en su uniforme del equipo de la escuela, de por si era sexy. Lauren la encontró y la saludó a los lejos, Camila regresó el saludo y se sentó en las gradas para seguir observando a su novia de hacía dos semanas. Cuando terminó el entrenamiento Lauren se acercó a Camila sonriendo.
"Hola." Sonrió Lauren después de que Camila besara sus labios como saludo.
"Hola, bateadora." Se rió Camila y Lauren la imitó, ahí estaba la risa que Lauren hacía cuando Camila decía sus bromas sin sentido.
"Tengo que ir a ducharme." Lauren hizo una pequeña y adorable mueca haciendo que Camila volviera a besarla, desde que eran una pareja oficial y al ver que para sus compañeros no era incómodo verlas juntas, Camila besaba cuanto podía a Lauren.
"¿Te vas a tardar mucho?" Le preguntó haciendo ligeramente un puchero, Lauren negó sonriendo. "Tengo una sorpresa, Lo."
"Me dices cuando salga, si me voy rápido salgo antes." Camila asintió levemente y Lauren besó los labios de Camila para luego irse a las duchas de la escuela. Camila sacó su celular y jugó un momento con las aplicaciones que tenía en él. Luego de un rato Lauren la llamó y Camila tomó su mano para salir de ahí de la mano de la otra hacia la casa de Camila.
"Compré boletos para el baile." Dijo Camila cuando ya estaban algo lejos de la escuela. "Quiero que vayas conmigo." Lauren se paró en seco.
"¿De qué hablas? Pensé que odiabas los bailes." Camila sonrió a su novia por lo adorable que estaba siendo.
"Lo hago, pero tú no." Siguieron caminando. "Quiero ir contigo, a lo mejor no me gustan porque no tengo buena compañía." Lauren no dejaba de sonreír. "Y pensé que sería bueno ir con la más sexy de la secundaria, imagínate que buena reputación voy a tener, tal vez incluso me dediquen dos páginas en el anuario." Lauren golpeó el hombro de Camila y rió levemente. "En serio, Lo, vamos."
"Pero tienes que prometer que quieres ir, porque no quiero que tengas cara de aburrida toda la noche y tenga que estarte aguantando." Lauren dijo bromeando.
"También te quiero, amor." Camila rodó los ojos y Lauren sonrió ampliamente. "Okay, te lo prometo, ¿vas a ir o tengo que invitar a la segunda chica más sexy y conformarme con una sola página del anuario." Bromeó esta vez Camila.
"Si tanto insistes, iré contigo, pero te advierto que ya habían personas que me estaban invitando." Lauren quiso entrar al juego.
"Que pena, tu ibas a ir conmigo aunque no quisieras." Camila se mostró celosa y Lauren besó sus labios al darse cuenta.
"No hubiera ido con otra persona, Camz." Lauren confesó y Camila volvió a conectar sus labios.
•••
Camila se burló de sí misma, los labios que deseaba volver a besar como en ese entonces, ahora se burlaban de ella en su cara, haciéndole saber que no había oportunidad de volver a besarlos delicadamente, de hecho no iba a besarlos de ninguna otra forma, eso hizo que el estómago de Camila se revolviera por el pensamiento antiguo de no volver a besarlos. Y eso fue todo,
Camila al fin se quedó profundamente dormida con la falsa sensación de los labios de Lauren sobre los suyos



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Diez

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:16 pm

El sonido de la puerta interrumpió la lectura que Lauren Jauregui había iniciado cuando Ally salió a comer y Normani estaba atendiendo a unos clientes, el día estaba tranquilo en la biblioteca y no había mucho que hacer. Cuando volteó hacia la persona que había llegado sonrió por la presencia de Zayn, el hijo del dueño y ex niñero de Cameron, sin contar que era un buen amigo de las tres trabajadoras de su padre.
"Hola, Laur." La saludó sonriendo.
"¿Qué pasa, Zayn?" La de ojos verdes cerró el pequeño libro.
"No mucho, papá quería que viniera, él lleva mucho tiempo sin venir y ver cómo está todo." El moreno se recargó en el mostrador.
"¿Te refieres a que vas a revisar todo?" Lauren dijo con una mueca.
"Nah, confío en ustedes." Sonrió con desdén. "De hecho esperaba ver a Cameron por aquí, ¿ya no la traes?" Lauren negó con la cabeza.
"La última vez que la traje casi tira un estante completo lleno de libros." Zayn rió sonoramente.
"Es una pequeña traviesa." Lauren le dió un golpe en el hombro.
"Empiezo a sospechar que tuviste algo que ver con su comportamiento."
"Yo no hice nada, no me culpes de tus fallas al criar a tu hija." Lauren rió a carcajadas y Zayn le sonrió divertido. "¿Dónde está Ally? Sólo veo a Normani." Preguntó recorriendo con la mirada el local en busca de la más baja.
"Está en su descanso. Cuando regrese me toca a mi." Lauren contestó guardando el libro debajo del mostrador.
"¿En serio? Bueno, yo tenía pensado comer algo por aquí." Dio a conocer Zayn.
"¿Vamos juntos?"
"Claro, en diez minutos Ally vendrá y nos vamos." Zayn sonrió.
"De acuerdo, voy a saludar a Normani." Avisó antes de ir hacia la morena que se acababa de librar de unos clientes, los cuales habían llegado al mostrador con Lauren. Cuando terminó de atenderlos su vista se fijó de nuevo en Zayn acompañado de Normani y recordó la pequeña escena de celos que había tenido un día antes con Camila. En su memoria apareció un recuerdo con su aún esposa.
•••
Los días de verano estaban por terminar haciendo que Lauren se pusiera triste por tener que regresar a la escuela pronto, pero el lado bueno era que su novia regresó ese día del campamento de canto al que había asistido un mes antes. Lauren estaba sentada en un banco del parque esperando la llegada de Camila, ya que ésta desempacó todo no dejando que Lauren la recibiera en su casa para verse en el parque favorito de la de ojos verdes. Lauren jugaba con su celular cuando escuchó la voz de Camila llamándola, guardó su celular en su bolsillo y recibió a su novia con una sonrisa.
"¡Hola, Camz!" Lauren le dió un pequeño abrazo que Camila no respondió.
"Hola, Lauren." Saludó con seriedad. Lauren borró su sonrisa de inmediato, pensando la razón de que Camila estuviera seria.
"¿Pasa algo, Camz?" Preguntó preocupada acariciando el brazo de su novia.
"Tú dime, Lauren." Camila respondió apartándose un poco de Lauren, lo que hizo que la mayor sintiera un nudo en la boca del estómago.
"No sé a qué te refieres." Dijo Lauren con el entrecejo fruncido.
"Me refiero a tu nueva amiguita, Lauren." Camila sonó como si le hubieran quitado la última pieza de pizza del mundo, así de enojada. "La que intentó besarte." Lauren cayó en la cuenta, Camila estaba celosa de la chica a la que había conocido en su ausencia, esa chica que creyó era su amiga, hasta que fueron a una fiesta e intentó besarle, Lauren le había dicho que tenía novia y que en serio quería ser su amiga pero nada más, la chica lo entendió y eso fue todo, ambas eran amigas.
"¿Quién te lo dijo?" Volvió a preguntar Lauren.
"Obviamente no fuiste tú." Respondió Camila cruzándose de brazos. "¿Quién es ella?"
"Escucha, Camila, Maddie y yo sólo somos amigas, creo que en algún momento pensó que le estaba dando falsas esperanzas y quiso besarme pero le dije que estaba contigo, ahora somos amigas." Contó Lauren rápidamente intentado explicarse.
"Así que se llama 'Maddie'." Camila asintió levemente.
"Si, pero somos amigas." Lauren tomó la mano de Camila.
"¿Y por qué no me lo dijiste?" Preguntó dejando que Lauren entrelazara sus dedos.
"No creí que fuera importante."
"Lo es, Lauren, mi mente es una idiota y hace que desconfíe de ti." Lauren sonrió al ver un intento de sonrisa en la comisura de la boca de Camila.
"No debería, ella debería saber que te amo a ti." Ahora apareció la sonrisa en el rostro de su novia.
"No juegues."
"No juego, es la verdad." Aseguró Lauren sonriéndole de vuelta, y Camila besó lentamente los labios de Lauren.
"Yo también te amo, Lauren." La sonrisa de Lauren se extendió y abrazó de nuevo la menor como saludo y ahora Camila le devolvió el abrazo fuertemente.
"¿Quién te lo dijo?" Volvió a preguntar Lauren tratando de averiguar.
"Cuando llegué me encontre con Alexa, estuve hablando con ella en mi camino hacia aquí y ella creyó que ya me habías dicho." Contó Camila saliéndose del abrazo de Lauren.
"Recuérdame matar a Alexa."
"¿En serio pensabas ocultármelo?"
"No, simplemente iba a decírtelo cuando llegara el momento." Lauren sintió el pequeño puño de Camila golpear su hombro. "¡Auch! ¡Camz!" Se sobó el hombro, doliéndole la fuerza de su novia. Luego Camila envolvió sus brazos alrededor de la mayor y se fueron caminando hacia una heladería y Lauren le compró como recompensa su helado favorito, Camila contando a Lauren todos sus recuerdos en el campamento.
•••
"Vamos Lauren, Ally ya está aquí." Escuchó Lauren decir a Zayn después de haber saludado a la más baja, Lauren asintió y dejó el mostrador para reunirse con el moreno en la puerta de la biblioteca. "¿Qué quieres comer?" Preguntó Zayn pasando su brazo derecho por los hombros de Lauren amistosamente.
"No sé, veamos los lugares y luego elegimos." Zayn sonrió y siguieron caminado. Ambos decidieron detenerse en un restaurant italiano para comer. Cuando salieron, habiendo tenido una conversación fluida y madura, aunque a veces un tanto idiota, se dispusieron a regresar a la biblioteca caminando con el brazo de Lauren alrededor de los hombros de Zayn.
"He estado pensando seriamente en ir a visitar a esa pequeña que tienes por hija." Comenzó el de ojos color café cuando habían terminado una plática acerca de las manifestaciones de estudiantes que había por la zona.
"Adelante, ella ahora tiene mucho tiempo, tal vez incluso deje que la cuides de nuevo." Sonrió Lauren y Zayn pasó su brazo por la cintura de la de ojos verdes.
"Sabes que lo haría cuando quieras." Le dijo dando un pequeño abrazo a su amiga.
Zayn se paró por un momento mirando expectante un puesto de revistas. "Mira, Laur, Camila Cabello está en la ciudad," comentó un tanto emocionado. "eso es raro, siempre la he visto por Londres, Paris y esos lugares." Lauren analizó la revista en donde se podía ver a Camila saliendo de un taxi junto con Dinah y al fondo se veía la casa de Lauren. "Y también viene Dinah Jane Hansen, no podría ser tan bueno vivir en Miami, ¿ah?" Sonrió de lado el moreno.
"Claro." Contestó Lauren haciendo que Zayn siguiera con el camino. "Tienes que saber algo, Zayn."
"¿Qué cosa?" Preguntó realmente interesado.
"Promete que no te pondrás como loco y que vas a guardar el secreto." Lauren dijo parándose en la esquina que daba a la biblioteca.
"Lo prometo." Aseguró Zayn dramáticamente con la mano derecha apoyada en el pecho del lado del corazón.
"Camila Cabello y Dinah Jane estan viviendo en mi casa." Zayn abrió los ojos sorprendido. "Camila y yo estamos casadas." Soltó Lauren. "Y Cameron es nuestra hija." Entonces Zayn comenzó a reír como loco. "Estoy hablando en serio, Zayn."
"No, no puedes." Siguió riendo. "Es que," soltó una carcajada "lo más importante, Cameron tiene que ser adoptada para que sea su hija, y yo he visto fotos tuyas estando embarazada. Y después, Camila Cabello no esta casada, tengo por seguro que ella es hetero." Lauren golpeó el hombro de Zayn fuertemente para que dejara de reír, lográndolo.
"Te estoy hablando en serio." Repitió Lauren irritada por la burla de su amigo.
"Llevamos más de cuatro años casadas, ella se fue de gira hace más de tres años, Cameron no la conocía hasta hace poco," explicó "quedé embarazada por inseminación artificial." Zayn había dejado de reír y la miraba con seriedad.
"O sea que eres como la fan enamorada." Dijo el moreno sobando su hombro.
"No," contestó Lauren "fuimos novias cuando yo tenía 18 y ella 17, nos casamos cuando yo tenía 24 y ella 23, me enteré de que Cameron venía en camino dos meses antes de que comenzara la gira, ella se fue cuando todo comenzó..."
"¿Y qué pasó?" Intervino Zayn cuando Lauren no siguió.
"Ahora vino a ver y conocer a Cameron."
"O sea que ¿después de más de tres años al fin la va a conocer?" Lauren asintió.
"¿Por qué? Yo he sabido de muchos conciertos que ha tenido, no puedes decirme que no tuvo tiempo para ver a su hija."
"No es eso." Dijo Lauren con una simple mueca entre los labios. "Le hice saber que no la quería volver a ver y que se olvidara de Cameron."
"Wow, eres una perra." Soltó el moreno. "¿Por qué no la apoyaste?"
"No estas entendiendo Zayn." Se quejó la de ojos verdes.
"Explícame entonces."
"Ella iba a regresar un año después de la gira." Lauren se frotó la sien.
"Y no regresó." Negó.
"Me engaño cuando estaba allá, con un hombre, no me explicó nada y le dije que se olvidara de mi y Cameron." Zayn asintió lentamente con la cabeza. "Ahora entiendo, bueno, la perra es otra." Lauren lo miró extrañada. "Espera, tú igual eres una perra," regañó "¿Cómo te atreves a no decirme eso durante tanto tiempo?" Zayn se cruzó de brazos.
"Porque no quería tener que explicarte esto, pero ahora que posiblemente te la encuentres con Cameron creí que deberías saber."
"¿Ally y Normani saben?" Preguntó relajando sus facciones el de ojos color café.
"Por supuesto, ellas llegaron a conocer a Camila." Dijo de forma obvia Lauren. "A ti te conocí cuando ya la había borrado de mi vida." Le recordó a Zayn. "Recuerda que estaba buscando niñera porque iba a trabajar y te encontré en ese café para luego saber que eras hijo de mi jefe."
"Seguro, no puedo olvidar lo pequeña que estaba esa cosita." Sonrió Zayn y Lauren le imitó. "Entonces," se puso serio "estas casada con Camila Cabello y antes de que ella se fuera para engañarte con un tipo en esa gira te embarazaste y luego la borraste de tu vida convirtiéndote en madre soltera." Lauren lo vió y sonrió a su amigo, dejando de lado su dolor al escuchar 'engañarte con un tipo'.
"Si, ese es un buen resumen." Aceptó dando la vuelta para caminar hacia la biblioteca con Zayn detrás de ella siguiendola.
"Y ahora que ella esta aquí, ¿Qué piensas hacer?" Quiso saber llegando a su lado.
"¿Qué pienso hacer de qué?"
"Pues con Camila, ¿piensas perdonarla o algo?"
"Ella está aquí por Cameron, no por mi perdón." Finalizó Lauren entrando en la biblioteca.
"No lo sabes, quizá ella en serio lo lamenta."
"Zayn, ¿de parte de quién estás?" Se mostró molesta Lauren tomando su lugar detrás del mostrador, saludando a Normani y Ally que se acercaban.
"De parte del amor." Contestó Zayn.
"Por favor, deja de ser tan gay." Se burló Lauren.
"No estas en posición de criticar las sexualidades, señora Cabello." Lauren le lanzó una mirada asesina y Zayn sólo rió. "Sólo digo que tal vez ella quiera pedir tu perdón y no sé, tal vez, sólo tal vez, sigue enamorada de ti."
"Si, tanto como tú de ella." Dijo Ally haciéndose presente.
"No estoy enamorada de ella." Defendió Lauren escrutando a Ally con la mirada.
"Por favor, Lo, todos sabemos que no has querido salir con ningún hombre o mujer porque sigues enamorada de Camila." Intervino Normani a lado de Zayn.
"Claro que no, es porque tengo tiempo de trabajar y estar con Cameron apenas, no pienso desperdiciar tiempo que puedo estar con mi hija pasandola con una persona que tal vez no merezca el favor." Zayn rió exageradamente.
"Y me vas a decir que no me estabas queriendo ligar esa vez en el café."
"Claro que no, Zayn, no eres mi tipo." Respondió sonriendo.
"Ya quisieras, Jauregui." Dijo molesto el moreno.
"No te desvíes, estamos hablando de lo enamorada que estas de Camila."
"¿Pueden parar? No le veo sentido a esta conversación, porque no estoy enamorada de Camila." Lauren sacó el pequeño libro que había estado leyendo.
"Cálmate, no te estamos acusando de un crimen." Ally intervino.
"Si, cualquiera se enamora de alguien como Camila Cabello." Zayn rió haciendo que Lauren lo empujara. "No te pongas celosa, Laur." Volvió a reír ya lejos del alcance de Lauren.
"Odio que seas tan idiota a veces... No, siempre eres idiota." Dijo Lauren. Normani iba a decir algo pero la puerta se abrió revelando a unos clientes que habían aparecido.
"De todas maneras estaba pensando en ir a visitar a Cameron." Dio a conocer Zayn cuando Ally y Normani fueron a atender a las personas estando a solas con Lauren. "Si no tienes ningún inconveniente."
"Tengo dos inconvenientes, sus nombres son Camila y Dinah."
"No me molesta su presencia." Bromeó Zayn pero Lauren no rió. "Anda Lauren, en serio quiero ver a tu hija." Suplicó Zayn haciendo puchero.
"Me recuerdas mucho a Cameron." Sonrió Lauren.
"¿Quién crees que le enseño lo que sabe?" Reconoció el moreno acomodando su cabello negro.
"Y luego dices que no tienes nada que ver, simplón." Zayn rió con las palabras de Lauren.
"¿Puedo ir o qué?" Cuestionó.
"Claro, hoy salgo temprano, si quieres regresar en tres horas, te espero y vamos." Zayn sonrió extensamente.
"Te espero, voy a estar leyendo y molestandote a ti y a Ally y Normani, mi trabajo es muy divertido." Lauren sonrió a espaldas de Zayn cuando se había volteado yendo hacia el estante más cercano y tomando un libro cualquiera. Los ojos de Lauren volvieron al libro que la de ojos verdes tenía en frente.
•••
El calor recorría enojado las calles de Miami siendo invierno aún, Lauren sentía como el sudor se hacía presente en su nuca, removió su cabello mientras iba caminando acompañada de Chris y Taylor hacia una estúpida fiesta de personas populares. Lauren odiaba las fiestas que la chica más popular, Samantha Cox, organizaba como celebrando que las vacaciones habían terminado, ¿quién celebraba eso? La respuesta era obvia, claro, pero Lauren no entendía. Sus hermanos querían asistir desde que Chris había conocido a muchos chicos populares a lo largo de su primer semestre en la preparatoria, y como si fuera poco Taylor rogó a su hermano poder ir, lo que significaba que Lauren debía ir siendo obligada por sus padres. Lauren maldijo su existencia, ya que ella prefería quedarse leyendo en su habitación. Cuando llegaron a la fiesta Taylor y Chris desaparecieron sin que Lauren se diera cuenta, el lugar estaba atestado de gente en poca ropa, recorrió con sus ojos todo el espacio esperando encontrar alguien que ella conociera, pero si los chicos del club de debate o ajedrez no eran invitados su lista de amigos que asistirían se reducía a cero, ya que sus amigas Alexa, Vero y Lucy se habían ido de vacaciones con sus familias. Cuando llevaba más o menos una hora sentada en un una silla cerca de la piscina, después de haber rechazado al menos a diez chicos que la invitaron a bailar o a tomar bebidas de dudosa prosedencia sintió un dedo golpear su hombro, volteó a su encuentro y un mar chocolate la recibió.
"Hola." Saludó la chica sonriendo.
"Hola, Camila, ¿cierto?" Preguntó Lauren, haciendo como si no recordara su nombre, la verdad era que después de pasar el tiempo con Camila en el muelle hacía dos semanas en lo único que pensaba era en ella y repetía su nombre, sin saber que la volvería a ver en una fiesta a la que no quería ir.
"Si, y tú eres Lauren." Dijo segura la menor.
"¿Cómo estas tan segura? Tal vez me llamo Laura, o Lorena." Cuestionó Lauren haciendo que Camila ríera y Lauren sonriera por el hermoso sonido de su risa.
"Estoy bastante segura, tú nombre es muy bonito." Sonrió Camila y eso hizo que el estómago de Lauren sintiera vértigo. Entonces, ese día, la de ojos verdes se dió cuenta que no volvería a ver esos ojos café de la misma manera, y menos en el momento en que la menor entrelazó sus dedos haciendo que Lauren deseara besarla como nunca antes había deseado algo, esa vez fue cuando Lauren cayó ante la sonrisa de Camila y sabía que estaba perdida si se estaba enamorando de la chica que había conocido hace dos semanas en el solitario muelle.
•••
La voz de Zayn interrumpió los pensamientos de Lauren haciéndola regresar a la realidad. Su trabajo había terminado y su amigo la llamaba para salir de ahí, después de despedirse de sus dos compañeras y amigas, ambos salieron por la puerta. Lauren condujo su auto ya que Zayn había llegado caminando. Un pensamiento vago hizo que Lauren pensara en la escena que iba a presenciar, Camila celosa de su amigo, seguramente cuando Cameron ponga toda su atención a su ex niñero y no a su nueva madre, Lauren por un instante deseó que Camila se sintiera celosa de Zayn creyendo que había algo entre los dos amigos, pero como le había hecho saber la noche pasada, ella sólo quería ser parte de la vida de Cameron, y Lauren sabía que estaba siendo egoísta al querer creer que Camila regresaba para arreglar todo, como Zayn había dicho, pero no, Camila no quería arreglar nada, ella quería estar con Cameron y Lauren no se lo iba a impedir.

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Once

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:16 pm

La sonrisa de Camila Cabello se extendió cuando Cameron aplaudía por la canción que le acababa de cantar a su hija. Dinah había ido a comprar algo de comer ya que ninguna sabía preparar algo de comida decente.
"Es hermosa, tu voz es hermosa." Decía Cameron a Camila al terminar de tocar los últimos acordes de la guitarra.
"Gracias, Cam." Sonrió Camila.
"Mamá a veces me canta." Dio a conocer Cameron cuando Camila había dejado el instrumento a un lado. "Ella canta muy bonito."
"Si, Cam, lo sé." Aceptó Camila.
"¿La has escuchado?" Preguntó la niña sorprendida. Camila asintió levemente con la cabeza.
"Si, yo vivía aquí, ¿recuerdas?" Cameron hizo una expresión de entendimiento.
"Mamá me dijo que te fuiste porque tenías que trabajar cantando, y también dijo que habían muchas personas que te admiraban por tu talento." Camila se llenó de alegría y le sonrió a Cameron. "Pero, ¿por qué no habías venido?" Cameron fijó sus ojos verdes en los marrones. De pronto sintió frío, como cuando Lauren la veía de esa forma, esperando una respuesta que ya sabía, su respiración se cortó y un nudo se formó en su garganta.
"Yo... Umm..." Intentó Camila. "No pude." Dijo con dificultad. "Cometí un error."
"¿Cómo cuando te sales de las líneas al colorear un dibujo?" Cuestionó Cameron un poco confundida, lo que hizo que Camila sonriera a su hija.
"No, Cam, es algo un poco más grave que eso." Respondió Camila aún sonriendo.
"Entonces es un gran error." Dijo con una mueca.
"Lo es." Admitió Camila.
"¿Querías a mamá?" Preguntó con su mirada fija en su madre.
"Claro, Cam, yo la amaba."
"¿Ya no lo haces? ¿Ya no la amas?" Camila pensó un poco en si responder o no la pregunta.
"Ella ya no me ama." Solo dijo.
"Pero esa no es una respuesta." Los ojos de Camila se quedaron examinando a Cameron, ¿cómo era posible que una niña de tres años fuera tan inteligente?
"Si, Cam, la amo." Cameron sonrió enseñando sus dientes de leche.
"¿Y por qué tardaste tanto en venir?" Se interesó Cameron y Camila suspiró por la díficil conversación que estaba teniendo.
"Lo siento, Cam, pero no puedo decirte, tendrás que esperar." Cameron apretó los labios y asintió. "Pero tienes que saber que la extrañé mucho, y a ti, más que nada." Cameron volvió a asentir. "No te enojes." Rogó Camila cuando Cameron apartó su vista y comenzó a jugar con un carrito de juguete que tenía a un lado.
"No estoy enojada." Aseguró y se pusó de pie a la altura de Camila. "Es sólo que no entiendo."
"¿Qué no entiendes?" Camila preguntó sin entender igual que su hija.
"Si tú la amas y ella a ti, por qué no estan juntas, eso no entiendo." Cameron hizo una expresión ilegible y Camila la miró queriendo sonreír.
"Tu mamá ya no me ama, Cam."
"Si, lo hace, lo sé, ella habla de ti y sus ojos brillan." La sonrisa de Camila no se hizo esperar.
"Cam..." Quiso comenzar Camila cuando la puerta principal se abrió y Dinah entró en la casa.
"No supe qué comprar y decidí traer comida china." Avisó yendo a la cocina a dejar las bolsas que llevaba en las manos, Cameron salió corriendo para comer y Camila la siguió con una sorisa aún en el rostro por lo que le acababa de confesar su pequeña hija.
Cuando terminaron de comer, Cameron se fue a su habitación a jugar acompañada de Dinah muentras Camila subió las escaleras para revisar las habitaciones desocupadas. Dos de ellas estaban sin ningún mueble y una tenía montones de cajas por todas partes, Camila entró con curiosidad a registrar. Habían fotografías viejas de Camila y Lauren juntas guardadas en una de las cajas, Camila dejó escapar una lágrima cerrando la caja. En total pudo contar cincuenta y tres cajas repletas de recuerdos de ambas, cuando abrió la última se encontró con un total de seis cintas de vídeo de la antigua cámara de Lauren, Camila sonrió recordando cuando Lauren se pasaba todos los días filmando cada cosa que vivía. Recogió la caja y la llevó escaleras abajo hasta la habitación de Cameron.
"Cheechee." Llamó Camila entrando.
"¿Qué?" Preguntó Dinah dejando el dibujo que estaba coloreando a un lado. "¿Qué es eso?" Frunció el ceño al ver a Camila con la caja en las manos.
"Son cintas de vídeo." Respondió sacando una. "Pero no tengo idea de cómo se pueden reproducir, no esta la cámara." Dinah se levantó de la cama de Cameron quién estaba viendo todo tranquilamente. "A lo mejor tú sabes, sé que eres una cerebrito y eso." Dinah se acercó a Camila y la empujó bromeando mientras tomaba la caja en sus manos.
"¿Para qué quieres verlas?" Quiso saber analizando las cintas en sus dedos.
"Sólo dime si puedes..."
"Si puedo." Dijo Dinah y salió de la habitación.
"¿Esas son de mamá?" Preguntó Cameron levantándose de su cama.
"Si, pero no se lo digas, Cam." Camila movió sus dos manos frente a su hija.
"Esta bien, Zayn también me dice que no le diga cosas a mamá." Sonrió la pequeña.
"¿Zayn?" Camila cuestionó con el entrecejo fruncido. "¿Él viene mucho?" Cameron negó suavemente.
"Él venía, desde que voy a la guardería casi no le veo." Camila sintió algo en su estómago, como cuando no has comido en todo el día. La puerta principal se abrió y unas llaves sonaron.
"¡Cam te tengo una sorpresa!" Escuchó Camila que la voz de Lauren gritaba emocionada, Cameron pasó por su lado corriendo para ir con su madre y Camila fue detrás de ella.
"¡Zayn!" Gritó la niña igual o más emocionada que Lauren y Camila caminó precipitadamente hacia la sala.
"¡Hola pequeña!" Saludó un hombre moreno de cabello negro cargando a Cameron. "¿Cómo has estado?" Preguntó mientras Cameron besaba su mejilla.
"Bien," contestó la niña sonriendo "tengo una nueva mamá."
"Lo dices como si fueran juguetes, Cam." Se rió dejando a Cameron en el suelo quién abrazó a Lauren como saludo. Camila no quitó su vista del moreno y cuando sus miradas se encontraron le sonrió pero Camila no sonrió de vuelta.
"Él es Zayn, Camila." Lauren intervino haciendo que Zayn caminara junto con ella hasta donde se encontraba parada Camila.
"Mucho gusto, soy un gran fan." Zayn estiró la mano para estrecharla con la de Camila.
"Ella es mi nueva mamá, Zayn." Dijo Cameron cuando los alcanzó tomando la mano de Camila.
"Si, eso me han dicho." Le sonrió a la niña bajando la mano ya que Camila no la estrechó. Lauren le lanzó una mirada sorprendida a la menor.
"Hay comida china, mami, Dinah la compró." Cameron tomó la mano de Lauren sin soltar la de Camila y avanzó hasta la cocina casi arrastrando a las dos con Zayn siguiéndolas.
"Gracias, cariño, pero ya comí." Aseguró Lauren y miró a Zayn. "¿Quieres comida china?"
"Recuerda que te acompañé a comer, Laur." Camila soltó lentamente la mano de Cameron, esperando el momento en que Zayn se abalanzara a Lauren y la besara o algo. "Me quieres engordar para comerme, ¿cierto?" Hizo un gesto dramático y Camila quería vomitarle encima. Y estuvo todavía peor cuando escuchó a Cameron y Lauren reír. Él no debía hacerlas reír, ese era el trabajo de Camila, no de Zayn.
"Como en los cuentos que me contabas." Le dijo Cameron entretenida. De pronto Camila recordó cuando se ponía a pensar en ella con Lauren en su cama, y los millones de pensamientos que tuvo con la cara de un desconocido haciéndole el amor a Lauren, pero ahora el desconocido tenía una cara, y estaba frente a ella sonriendo a su hija. Camila sintió ganas de golpear a ese tipo en la cara, como la vez que un chico le había coqueteado a Lauren diciendo que Camila no la merecía, entonces Camila le rompió la nariz, así quería dejar al moreno que tenía enfrente.
"¡Chancho!" Interrumpió Dinah desde la sala. Camila fue a su encuentro y vió a Dinah sentándose en el gran sofá con su laptop en su regazo. "Pensé que estabas en la habitación de Chanchi." Dijo sorprendida por ver que su amiga había salido de la cocina.
"¿Chanchi?" Preguntó sonriendo Camila.
"Si, es el apodo de tu hija, sólo mírala, es tú, eres ella, son una, lo único es que tiene los ojos de la esposa."
"No soy 'la esposa'." Lauren salió detrás de Camila. "Tengo que hablar contigo después." Se dirigió a Camila esta vez. Cameron corrió hacia Dinah.
"¿Qué tienes ahí?" Preguntó con los ojos bien abiertos viendo la laptop de su regazo.
"Es una laptop, Chanchi." Contestó modelando el aparato. "Ya pude reproducir lo que dijiste, lo podemos ver en la televisión." Avisó mirando a Camila y ésta sintió pánico recordando que no le había dicho a Dinah que era un secreto el haber estado urgando en las cajas de Lauren.
"Uy, vamos a ver una película." Zayn dijo pasando detrás de Camila para sentarse a lado de Cameron. Suspiró fuerte para calmarse.
"No es una película, son vídeos, vamos siéntate, Mila." Llamó Dinah. "¿Tú quién eres?" Se dio cuenta mirando a Zayn con el ceño fruncido.
"Lo siento, soy Zayn, gran fan." Dinah le sonrió amablemente.
"¿Vídeos?" Preguntó Lauren yendo a sentarse en la parte que sobraba del sofá, a un lado de Zayn. Camila estaba aún parada y sólo caminó y se recargó en el respaldo del sofá, detrás del asiento de Cameron.
"Si, vídeos, esposa, existe algo además de libros." Soltó Dinah y Zayn rió a carcajadas haciendo que Lauren le pegara juguetonamente en el hombro, lo que sólo hizo que a Camila le hirviera la sangre por presenciar la escena.
"Ya ponlo, quiero ver." Cameron demandó picando las costillas de Dinah.
"Ya voy, no te desesperes, Chanchi." Sobó su costado y presionó un botón, entonces en la televisión apareció la primera imagen borrosa de una habitación, luego de cinco segundos se pudo ver la cara de una Lauren más joven sonriendo cerca de la cámara.
"Mami, ahí estás." Apuntó Cameron emocionada. Camila miró a Lauren, quién estaba viendo la pantalla fijamente.
"Camila acaba de caer de la cama." Dijo la Lauren joven riendo.
"¡Deja de filmar mi dolor!" Se escuchó la voz de Camila al fondo y Dinah rió.
"Entonces eres torpe desde joven, Chancho." Se burló viendo a su amiga.
Camila recordaba eso, era en la luna de miel, Lauren había guardado los vídeos de ellas en Nueva York. La escena cambió y ahora la que estaba frente a la cámara era Camila con unos lentes enormes.
"Hola, robé la cámara de Lauren porque ella cree que es lindo filmarme mientras caigo de la cama, ¿quién ríe ahora, Lo?" La Camila joven rió falsamente y tapó la lente con la mano. En la siguiente se podía ver a Camila junto con una llama.
"Mi esposa y la llama hablante. Esta será nuestra tarjeta de Navidad, por cierto." La voz joven de Lauren rió cuando Camila había guiñado a su esposa y se quitó la imagen. En la próxima una Camila joven estaba sentada con los ojos cerrados aparentemente dormida.
"La bella durmiente probablemente esta soñando con la asquerosa comida de este avión." La voz de Lauren habló felizmente. Luego la imagen se volvió oscura y una Camila a cuerpo completo apareció saltando torpemente haciendo que se le cayeran al suelo los lentes que traía puestos, se escuchó un suspiro de Lauren.
"Tienes suerte de ser linda." Se burló la mayor riendo. La imagen desapareció y al aparecer de nuevo Lauren estaba frente a la lente.
"Di algo lindo, Miss Movie Maker." La voz de Camila habló.
"Te amooooooooo beeeeeeeeebé." Saludó Lauren y rió. Las imágenes cesaron y Dinah cerró la laptop y la puso en la mesita frente a ella.
"Esas eran ustedes dos" Aseguró Cameron cuando nadie dijo nada. "Es lindo, ¿por qué no hacen eso ya?" Preguntó curiosa viendo hacia arriba, donde Camila estaba.
"Cameron..." Empezó Zayn pero fue interrumpido.
"¿Quién te dio permiso de revisar mis cosas?" Lauren cuestionó parándose del sofá.
"Yo... Emm..." Las palabras no se formaban en la boca de Camila.
"No creas que tienes el derecho de venir y..."
"Lauren, cálmate." Ordenó Zayn tomando la muñeca de Lauren.
"Creo que deben arreglar eso en otro lugar." Comentó Dinah poniendo a Cameron en su regazo.
"Estoy de acuerdo." Zayn apoyó serio. Los ojos de Lauren no se movían de los de Camila en todo el rato.
"Vamos arriba." Dijo caminando rápido y subió las escaleras. Camila se quedó inmóvil hasta que Dinah le hizo una señal de apoyo. Imitó a Lauren y ambas se encontraron solas en la habitación que estaba ocupando Camila.
"Escucha, Lauren, yo sólo quería ver lo que había en las cintas, nunca pensé que era eso." Se disculpó Camila.
"¿Por qué revisaste esa habitación?" Lauren cruzó sus brazos y apoyó su peso en la pierna derecha.
"Por curiosidad." Respondió cabizbaja la menor de las dos. "Lo siento."
"¿Qué más viste ahí?" Preguntó la de ojos verdes.
"Nada." Mintió Camila.
"Sé cuando mientes, Camila." Le hizo saber Lauren.
"Esta bien, vi todo." Contestó volviendo a ver los ojos de Lauren.
"Entonces olvida lo que viste."
"No puedo, ¿por qué escondiste todo eso?" Camila sonó lastimada.
"Porque ya no te quería en mi vida." Sólo dijo y el corazón de Camila se rompió una vez más.
"¿Y por qué no te deshiciste de todo de una vez?" Se secó una lágrima que había escapado de sus ojos marrones.
"Olvídalo, Camila." Exigió Lauren.
"No, contéstame." Camila solicitó viendo a Lauren a los ojos.
"Porque te amaba, Camila, por eso, porque en ese momento no podía quitarte de mi corazón, y me rehusaba a creer que se había terminado," Camila podía ver lágrimas en las esquinas de los ojos verdes de Lauren. "guardé todo esperando que vinieras y me explicaras todo." Ahora las lágrimas caían sin vergüenza por el rostro de Lauren y su voz se cortaba por el esfuerzo de hablar.
"Era lo que yo quería, Lauren, pero creí que tú me odiabas, todas las noches me dolía el saber que dormías sola y no podía abrazarte, mi corazón quería regresar a su hogar, contigo y Cameron," fue el turno de Camila para llorar "deseaba con todas mis fuerzas estar a tu lado y olvidarnos de todas mis estúpideces." Camila se acercó para abrazar a Lauren.
"Yo estaba sola, y te necesitaba, Camila." Lauren sollozó en el hombro de Camila y ésta hizo que se sentara en la cama.
"Lo sé, yo también te necesitaba." Camila abrazó más fuerte a Lauren.
"Pero no estabas."
"Lo siento, bebé." Lauren volvió a llorar. La cabeza de Camila estaba dando vueltas por lo que estaba pasando, ¿Lauren la estaba perdonando? Lo único que hizo fue acompañarla en silencio por varios minutos mientras Lauren lloraba en su hombro y Camila la abrazaba. De repente Lauren la alejó levemente y se paró de la cama.
"Quiero el divorcio." Anunció secándose las lágrimas que caían todavía por sus mejillas y saliendo de la habitación, dejando a Camila hundida en un inmenso dolor en el lado derecho de su pecho.

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Doce

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:17 pm

"Quiero el divorcio." Dijo Lauren Jauregui antes de secar sus lágrimas y salir de la habitación que estaba ocupando Camila. Bajó corriendo las escaleras con la mano derecha sujeta a su boca, no podía evitar llorar, sin siquiera ver a las personas que se encontraban en la sala de su casa fue a su habitación con lágrimas todavía cayendo por sus mejillas. Al llegar se tumbó en su cama y sollozó. Lauren nunca había dicho eso en voz alta, que estuvo esperando el regreso de Camila, pero ella la esperó, y eso dolía, justo cuando ella creía que Camila ya no era parte de su vida aparecían revistas con su cara en ellas, o en televisión daban noticias acerca de lo éxitosa y feliz que era en Europa. Le había pedido el divorcio porque no podía seguir de esa manera, ella si estaba enamorada de Camila todavía, pero no quería lastimarse más de lo que esos tres años de silencio habían lastimado a la de ojos verdes. Tal vez Camila también quería eso, incluso tal vez Camila había regresado para eso también. Lauren tuvo el pensamiento de que Camila intentaba algo para que regresaran, pero pensándolo bien, Lauren nunca le dejó terminar cuando se refería a ellas dos juntas, ella sólo supuso que Camila la quería y eso hizo que Lauren se diera falsas esperanzas, y con lo que Camila le había confesado la noche anterior ella ya estaba segura de que la menor de las dos solamente había regresado para conocer a Cameron y ser parte de su vida, y sería egoísta no dejarla hacer eso.
Lauren quiso lastimar a Camila pensando que tenía algún poder en ella, creyendo que Camila estaba enamorada de Lauren, algo ahora falso para ella, no podía lastimar a alguien que no tenía interés en ella, y eso también dolía, en lo profundo del ya destrozado corazón de Lauren, dolía como el infierno, y más recordando todas esas promesas que alguna vez se hicieron entre las dos. Promesas que ahora no tenían ningún sentido, y para Lauren fue como clavar una estaca en su estómago ahora que se daba cuenta que no era justo no sólo para las dos sino también para Cameron.
•••
La noche se sentía demasiado silenciosa para Lauren, estaba recargada en el marco de la ventana de su habitación, Camila leía recostada en la cama. Una ligera brisa atravesó el orificio que la ventana ocupaba para existir haciendo que Lauren abrazara levemente sus propios brazos y suspiró quedamente.
"Te enfermaras, Lo." Oyó decir a Camila desde su lugar en la cama.
"No importa, me gusta el frío, me recuerda Nueva York." Contestó Lauren sin dejar de ver la oscura noche por su ventana.
"Mi esposa la rara." Rió Camila volviendo a leer.
"Creo que ese sería mi lema." Atacó Lauren sonriendo. "¿O estas olvidando quién fue la que fingía tener una cita con una llama?" Se burló viendo por primera vez a su esposa.
"Es que era muy linda... Hasta pensé que me había casado con la incorrecta." Lauren volvió su vista a la ventana. "Estaba bromeando, Lo."
"Lo sé." Avisó Lauren.
"Estas enfadada." Camila aseguró.
"No, no lo estoy." De pronto Lauren sintió que unos brazos le rodeaban la cintura, se apartó de Camila rápidamente. "Ve a abrazar a la llama." Dijo cruzándose de brazos.
"No puedo creer que estes celosa de una llama, Lo." Se rió Camila queriendo abrazar de nuevo a su esposa.
"No estoy celosa, ni enfadada, no me abraces."
"Por favor, no hay ninguna llama que se te compare." Camila intentó hacerla reír. "Incluso no hay persona que se te compare, Lo." La sonrisa de Lauren no se hizo esperar y siguió viendo la noche através de su ventana. Camila la abrazó de nuevo por la cintura y comenzó a depositar ligeros besos en el cuello de Lauren, cuando Camila mordió levemente su lóbulo Lauren la encaró y besó lentamente sus labios haciendo que Camila gimiera suavemente. Lauren hizo que Camila caminara de reversa hacia la cama con sus labios todavía en los de ella, Lauren empujó a
Camila a la cama y sin más subió a horcadas sobre su cuerpo. Cuando Lauren no hizo otra cosa más que verla detenidamente Camila habló apenas susurrando.
"Te ves hermosa en esta luz con tu silueta sobre mí." Lauren seguía viendo a su esposa. "La forma en que tus ojos se ven azules con la luz, y tu cabello cayendo a un lado de tu cuello por tus hombros." Lauren besó sus labios delicadamente. "Si esto fuera lo último que viera, moriría feliz, contigo sobre mi." Camila sonrió mirando a Lauren como si fuera lo más hermoso del mundo. "Tienes esa mirada en tus ojos como si nadie importara más que nosotras dos." Los ojos de Lauren brillaron ante las palabras de Camila. "Estoy tan enamorada de ti, Lauren, y no te das cuenta de lo suficiente que es para mi ver tu sonrisa a juego con tus hermosos ojos. Me tienes tan enamorada, Lauren, que no sé si es real todo esto." La voz de Camila temblaba con la última oración.
"Esto es real, Camila, aquí y ahora estamos juntas, y no lo cambiaría por nada." Luego de decir eso Lauren llevó sus labios y los conectó con los de Camila, sólo para separarse un poco. "Y tú no tienes ni idea de lo enamorada que estoy de ti." Habló sonriendo y secando las lágrimas que Camila había dejado salir. "Te amo." Terminó para seguir besándola.
"Promete que todo es real." Camila rogó.
"Te lo prometo, amor."
•••
"¿Mami?" Escuchó Lauren la voz de su pequeña hija, rápidamente se secó las lágrimas.
"¿Qué sucede, cariño?" Preguntó Lauren cuando Cameron entró en su habitación.
"¿Por qué estas triste?" La niña se aproximó a la cama pidiendo que su mamá la subiera. "¿Te enojaste porque Dinah tenía tus vídeos?" Lauren cargó a su hija y la pusó en su regazo.
"No es eso, amor." Le dijo besando lo alto de su cabeza.
"¿Entonces?" Cuestionó con su mirada en los ojos de su madre.
"No estoy enojada, Cam, ni triste, ¿bien?" Cameron negó con la cabeza.
"¿Por qué no me quieres decir?" Hizo un puchero.
"Bien, ¿recuerdas que te dije que Camila y yo estamos casadas?" Esta vez Cameron asintió. "Bueno, pronto no lo estaremos."
"¿Por qué?" Preguntó frunciendo el ceño.
"Porque ambas así lo queremos, Cam." Lauren intentó sonar convencida.
"Entonces, ¿ya no tendré dos mamás?"
"No, no, no, Cam, claro que si, pero no estaremos casadas." Cameron vió a su madre con una expresión ilegible.
"Eso es tonto." Sólo dijo y Lauren abrió mucho los ojos, sorprendida por las palabras de su hija.
"¿Por qué es tonto, Cam?" Lauren se interesó.
"Porque tú la amas, y ella a ti." Dió a conocer la pequeña como si fuera lo más obvio del mundo.
"No digas eso, Cam, eso no es verdad." Regañó Lauren. "Es mejor que vayas a acompañar a Zayn y Dinah en la sala." Dijo bajando al suelo a Cameron.
"Dinah fue a su habitación." Lauren pensó que seguramente fue con Camila después de que viera a Lauren bajar sin decir nada.
"Entonces ve con Zayn, él vino a verte." Cameron asintió y salió lentamente de la habitación de su madre. Lauren se recostó en su cama por un tiempo, cuando creyó que había pasado el tiempo suficiente fue a la sala para encontrarse con Zayn sentado en el sofá con Cameron, parecía que estaban teniendo una conversación que Lauren iba a interrumpir con su presencia.

"Hey Laur, ¿cómo estás?" Preguntó Zayn cuando Lauren se sentó a su lado.
"Le pedí el divorcio a Camila." Susurró.
"¿Por qué?" Lauren alzó los hombros, ni siquiera quería tener que explicarlo. Zayn pasó sus brazos alrededor de Lauren en un abrazo que la de ojos verdes agradeció, en ese momento sentía que necesitaba llorar y a un amigo, y para su suerte Zayn estaba justo ahí para ella, pero ella no podía llorar con Camila pudiendo bajar en cualquier momento. Y no se equivocó, Camila y Dinah venían bajando las escaleras, en cuanto Lauren fijó sus verdes ojos en el rostro de la menor, ésta le dedicó una mirada simple, sin importancia, Lauren no sabía si le dolió más esa mirada o la sonrisa ladeada que hizo cuando se encontró con sus ojos.
"Estaba pensando en llevar a Cameron fuera." Avisó Camila yendo al lugar en donde Cameron se encontraba sentada.
"No lo creo." Se opusó Lauren rápidamente. "Zayn vino a verla."
"Creo que Zack vino a ver a otra persona." Camila dijo señalando los brazos de Zayn alrededor de Lauren.
"Es Zayn. Y no creo, ya nos vimos mucho." Bromeó el moreno.
"Como sea," Camila tomó a Cameron en sus brazos "voy a salir con Dinah y Cameron vendrá con nosotras."
"¿Estas segura?" Preguntó Zayn mirando a Camila. "Siento que llamaran mucho la atención."
"No te preocupes." Dinah se hizo presente. "Tenemos todo controlado." Sonrió al moreno.
"Tal vez deberías ir con ellas." Le dijo Lauren a Zayn.
"No creo que sea lo mejor," negó el moreno "además tú me necesitas." Camila áresopló yendo hacia la puerta.
"Adiós mami." Se despidió Cameron.
"Te veo luego, cariño." Lauren sonrió a su hija.
"Adiós Zayn."
"Adiós pequeña." Zayn movió su mano despidiéndose. Camila salió con Cameron en sus brazos seguida por Dinah quién cerró la puerta.
"¿No crees que se la vayan a robar?" Bromeó Zayn tomando un mechón del cabello de Lauren.
"No pensé que se lo tomaría tan bien." Lauren habló sin ánimos.
"No lo esta tomando bien, Laur." Le hizo saber jugando con el cabello de Lauren. "Ella esta fingiendo."
"¿Hablas en serio?"
"Obvio, ella me odia, ¿no lo notas?"
"Claro que no te odia, ¿por qué lo dices?" Lauren frunció el ceño.
"Esta celosa, piensa que tenemos algo." El moreno sonrió. "Sabe lo mucho que me deseas, Laur, disimula un poco." Lauren golpeó el hombro de su amigo. "¡Auch! Si tuviera una moneda por todas las veces que me has golpeado tendría suficiente para pagar la boda de Austin Mahone y Becky G." Lauren rió.
"Ella no piensa que tenemos algo, Zayn, seguro esta celosa por la atención que te tiene Cameron."
"También por eso, es que mírame, soy adorable." El moreno acomodó su cabello con arrogancia.
"Seguro, lo que digas..."
"Pero hablo en serio, Laur, ella te ama y yo soy como una piedra en su zapato."
"Ella no me ama... ¡No me jales el cabello, Malik!" Gritó molesta Lauren cuando Zayn jaló un mechón con el que estaba jugando.
"No seas idiota, entonces." Se defendió. "Ella te ama, sólo un tonto no se da cuenta de eso."
"Claro que no... Y hablando de eso, Cameron usó hoy la palabra 'tonto' y sé que tienes algo que ver." Zayn dejó de jugar y sonrió inocentemente.
"En la guardería seguro que la aprendió." Intentó sonar convincente. "Y no te salgas del tema y dime por qué le pediste el divorcio si tanto la amas."
"Porque ella no siente lo mismo, y no es justo que la obligue a seguir casada conmigo." Zayn aplaudió de pronto.
"¡Sabía que todavía estas enamorada de ella!" Gritó sonriendo, Lauren negó lentamente con una sonrisa escondida. "Y te repito, ella te ama, Laur, dale una oportunidad." Lauren se recostó en el respaldo del sofá y suspiró hondo.
"No es justo, Zayn, aún si ella me amara, no puedo sólo olvidar lo que hizo y no puedo derrumbar estas paredes que he construido en estos tres años."
"No seas tan orgullosa, Lauren, si en serio la amas deberías darle la oportunidad de explicarse y disculparse."
"Ya le dí la oportunidad, y no dijo nada, se rindió."
"Tal vez ella estaba asustada en ese tiempo, no la culpes, a veces puedes ser aterradora." Lauren levantó una ceja interrogante. "Es que tus ojos son hipnotizantes y dan miedo."
"Deja de decir idioteces, Zayn, estamos hablando seriamente." La de ojos verdes golpeó ligeramente la pierna de su amigo.
"Ya, ya, pero lo de que estaba asustada lo digo en serio, también lo otro, pero luego hablamos de eso." El moreno movió su mano con desdén. "Dale la oportunidad." Lauren negó recordando todo.
"No puedo, Zayn, sólo no puedo."
•••
En la primavera las calles de Miami se volvían patios de juego para los niños que vivían en el vecindario de Lauren. Estaba sentada en el porche de su casa disfrutando del grato calor que se sentía, el cielo estaba azul y lleno de blancas nubes, era un día magnífico. La suave brisa golpeaba levemente el rostro de Lauren, en esos días lo que hacía era salir y ver como los niños se divertían jugando juntos, pateando pelotas, golpeándose con globos de agua, eso le recordaba su infancia, lo cierto era que Lauren era muy buena con los niños y de niña había dicho que cuando fuese grande se casaría y tendría muchos bebés, de hecho ella quería formar una familia cuando estuviese casada, y ahora que lo estaba sonreía con elmpensamiento de no haber sabido que en realidad se enamoraría de una chica, semcasaría con ella y tener hijos sería una verdadera dificultad.
"Hey, Lo." Saludó Camila sentándose a un lado de Lauren.
"Hola." Camila tomó la mano de Lauren y entrelazó sus dedos.
"Quién fuera un niño para poder actuar como tal." Dijo Camila observando como un niño metió un globo con agua en los pantalones de otro más grande y salió corriendo.
"Pero siempre actúas así, Camz." Lauren se burló apretando el agarre de sus manos. "Sería divertido." Recostó su cabeza en el hombro de Camila.
"Vamos." Camila se levantó e hizo que Lauren la imitara.
"¿A dónde?" Preguntó Lauren siguiendo a Camila.
"A divertirnos." Cuando estaban cerca Camila soltó sus manos y corrió hacia un cubo lleno de globos con agua que los niños estaban usando, se acercó a uno de ellos, le dijo algo y el niño asintió frenéticamente. Camila tomó un pequeño globo verde y lo arrojó con fuerza en dirección a Lauren dándole en el estómago.
"¡Vamos Lo! ¡Es divertido!" Gritó a su esposa riendo.
"¡Ahora verás!" Respondió Lauren corriendo hacia el cubo. Después de terminar completamente mojadas de agua gracias a que los niños entraron al juego con ellas, Lauren se cansó de perseguir niños y se volvió a sentar en el porche llena de alegría.
"¿Te estas rindiendo, Jauregui?" Camila apareció enfrente de ella.
"Sólo estoy cansada." Dijo Lauren con la respiración irregular mientras Camila se sentaba a su lado.
"Si, los niños estan llenos de energía." Sonrió Camila y pasó sus brazos alrededor del torso de Lauren. Entonces Lauren se imaginó a Camila persiguiendo a un pequeño bebé en su casa.
"Tengamos uno." Sólo dijo viendo cómo los niños saltaban y reían juntos. "O tal vez dos." Dirigió su vista a su esposa y ésta la miraba con expresión sorprendida.
"¿Estas hablando en serio?" Preguntó Camila soltando su agarre de Lauren. La mayor sintió pánico, sus manos sudaron por la mirada que Camila le estaba dando, ¿era tan malo querer tener un hijo? Lauren volvió la vista al frente y lo pensó mejor.
"¿Por qué no?" Se encogió de hombros. "Quiero un hijo, Camila." Le dijo sonriendo, cuando Camila no contestó Lauren se soltó de ella y se levantó para entrar en su casa. De pronto los brazos de Camila la detuvieron en el pasillo de entrada abrazando su cintura.
"Yo también quiero uno, Lo." Susurró en su oído. "Pensé que estabas bromeando."
"No bromearía, es en serio." Murmuró con una mueca.
"Bueno, ¿quieres ir a nuestra habitación e intentar tener el nuestro?" Lauren rió por la insinuación de la menor y la encaró. Camila no perdió el tiempo y besó inmediatamente los labios de Lauren.
•••
Cuando Lauren abrió los ojos, lágrimas cayeron por sus mejillas, ella en serio no quería divorciarse de Camila pero no era justo retenerla con ella por mucho tiempo. Lauren quería que Camila intentara disculparse o explicarse, ella seriamente estaba enamorada de la de ojos marrones, pero por una estúpida razón que ni ella entendía, no podía olvidar el daño que Camila le había causado.
"¿Zayn?" Preguntó para asegurarse de que su amigo seguía ahí.
"¿Si?" Contestó el moreno acodándose en el sofá.
"Abrázame, idiota." Demandó la de ojos verdes.
"Claro." Zayn hizo lo que su amiga le pidió y Lauren enterró su rostro en el cuello de su mejor amigo para seguir llorando.

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Trece

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:18 pm

Después de que Camila Cabello vió bajar las escaleras a su aún esposa, su corazón ya no podía estar más destrozado, las lágrimas no fueron invitadas pero llegaron aún así, por más que Camila intentaba apretar sus párpados para no dejarles paso ellas recorrieron todo su rostro enfurecidas, el nudo en la garganta de Camila se hacía todavía más grande cuando en su cabeza se repetía la voz de Lauren diciendo: 'quiero el divorcio'. No la podía culpar, seguro Lauren quería seguir con su vida y tenía al señor perfecto a su lado.
Pasaron minutos hasta que Dinah apareció en su puerta y al darse cuenta de la cara de su amiga corrió a abrazarla fuerte, entonces Camila le contó todo, Dinah acarició su espalda mientras Camila lloraba en su pecho. Dinah le dijo que no debía dejar que la vieran así, le dijo que tenía que ser fuerte para que Lauren no viera el dolor que le hacía, y Camila obedeció a su amiga, secó sus lágrimas, lavó su cara y salió de su habitación después de avisarle a Dinah que iban a salir con Cameron. Cuando se encontró con Lauren sentada con los brazos de Zayn a su alrededor, Camila quería patear al moreno, pero fuerte, como si con patearlo Lauren volvería a amarla, la de ojos verdes la vió y lo único que hizo fue sonreírle, no podía dejar que viera lo mucho que le importaba, Lauren ya no la amaba, esa era la explicación de que quisiera divorciarse de Camila. Al avisar que saldrían con Cameron y Lauren se opusó dejando como excusa el que Zayn había ido a verla, Camila quiso golpear la cara sonrojona del tipo, en serio era molesto verle esa estúpida sonrisa perfecta y aún más escuchar sus bromas idiotas que hacían reír a su esposa y a su hija. Salieron de la casa de Lauren, entraron a un coche y ya estaban en el centro comercial, eran pasadas de las siete de la tarde y Camila cargaba a Cameron mientras la niña comía una barra de chocolate que rogó le compraran, Dinah iba detrás de ella con bolsas de tiendas de ropa en las manos, guardaespaldas a los que ya estaban acostumbradas las rodeaban para protegerlas de las personas que las reconocían y se apresuraban por llamar su atención, lo cual era imposible ya que Camila estaba absorta a las cosas que su hija venía diciendo.
"Mamá me dijo que ya no iban a estar casadas." Articuló Cameron con restos de chocolate en la boca, Camila se sentó en una de las mesas que había cerca y acomodó a la niña frente a ella para luego tomar una servilleta y limpiar su rostro.
"Listo, ya estas como nueva, Cam." Dijo al terminar.
"¿Ya no quieres ser mi mamá?" Preguntó haciendo un pequeño puchero. El corazón de Camila se comprimió por las palabras y el gesto.
"¿De qué hablas, Cam? Yo te amo." Contestó la de ojos marrones y abrazó a su hija.
"¿Entonces por qué te vas a ir?"
"No me voy a ir, Cam." Rápidamente Camila le sonrió para relajarla. "¿Cómo podría irme y dejar a una pequeña cosita como tú aquí?" Dinah se sentó en una silla dejando todas las bolsas a sus lados.
"Ya una vez lo hiciste." El pecho de Camila se hundió y respiró pesadamente. "No quiero que te vayas."
"Escucha, Cam, no me voy a ir, una vez lo hice y fue el peor error que pude cometer en mi vida, pero te prometo que no te dejaré de nuevo." Cameron talló su ojo derecho, Camila se preguntó si su hija iba a llorar.
"Mamá dice que ya no van a estar casadas." Dijo después de un instante.
"¿Por qué?"
"Te había dicho que yo la amo, Cam, pero ella a mi no." Cameron negó.
"Ella dijo que las dos así lo quieren, y es tonto, porque se quieren mucho." Dijo la niña viendo a Camila, ésta mordió su labio inferior.
"Es díficil de explicar, Cam, mejor hay que esperar a que Lauren diga bien las cosas." Camila intentó calmar a Cameron y la cargó en sus brazos para regresar a casa de Lauren con Dinah siguiéndolas de cerca. Dentro del auto que las guiaría a su destino Camila iba pensando mientras Dinah y Cameron estaban hablando de cosas al azar. En un momento Camila sentía cómo las lágrimas escocían las esquinas de sus ojos, ella seriamente quería llorar, y es que ¿cómo podría no hacerlo? Lauren le pidió el divorcio y ella no debía negárselo, seguro Lauren ya había olvidado todos esos instantes de felicidad que ambas compartieron, esos años en los que lucharon contra cualquier obstáculo ante ellas, si, Lauren ya había olvidado todo eso y Camila no podía hacer nada, ella quería recuperar a su familia, pero ahora con la petición de manoen para divorciarse todo se volvía realmente díficil, si Lauren quería divorciarse, seguramente era porque se había hartado de ser su esposa, o tal vez había encontrado a alguien más, alguien como Zayn, o incluso Lauren simplemente había dejado de amarla como hacía cuatro años.
Camila quiso tomar su cabello en sus manos y arrancarlo por la desesperación, ella no quería perder de ninguna manera a Lauren, ella aún está enamorada perdidamente de Lauren, pero si el divorcio hacía feliz a la única mujer a la que en serio había amado Camila no debía negárselo, si eso en realidad podía hacer feliz a Lauren, entonces Camila aceptaría si eso significaba hacer feliz por fin a Lauren, aunque eso también significara la jodida miseria en la que Camila se va a convertir.
•••
Camila iba subiendo las escaleras en busca de su esposa. Había regresado de hablar con las personas que se encargarían de la gira por Europa, todo se sentía verdaderamente como si fuera un sueño, aunque a veces Camila se mareaba con tanto que se debía hacer, pero su recompensa siempre la esperaba en casa y tenía unos jodidamente hermosos ojos color verde y una sonrisa que cualquier idiota quisiera ser el motivo de su existencia, y Camila se sentía malditamente bendecida de que Lauren la haya escogido a ella como la idiota que la hacía feliz. Al llegar al final de las escaleras revisó dos de las habitaciones desocupadas buscando a Lauren con la mirada, hasta entrar en la tercera encontró a su hermosa esposa de espaldas observando un punto en la esquina de la habitación.
"¡AH!" Gritó Camila y Lauren volteo a su encuentro.
"Hey." Sólo dijo tomando a Camila por el hombro. "Hola, ¿qué haces?"
"Intentaba asustarte." Camila sonrió ante su fallo.
"Realmente asustaste toda la mierda fuera de mi." Rió Lauren pero Camila sabía que lo estaba haciendo para no hacerla sentir mal.
"Estaba esperando una reacción más grande." Se encongió de hombros.
"Lo siento, es que no estoy de humor para sustos, Camz." Dijo amablemente Lauren acariciando el brazo de la de ojos marrones.
"¿Y? Todavía puedo asustarte cuando yo quiera." Susurró Camila yendo a la pequeña ventana del cuarto. Lauren rió a carcajadas y Camila le sonrió sabiendo que la de ojos verdes reía siempre de las idioteces sin sentido que decía.
"Estaba revisando en dónde poner los estantes de la pequeña biblioteca que estará aquí." Anunció apuntando a la esquina que estaba observando antes. "Y unos puffs por allá." Apuntó a un punto junto a la puerta. "Además de un escritorio para cuando nuestro hijo tenga tareas justo en dónde estas parada, Camz, para que tenga una vista perfecta y así le venga algo de inspiración al escribir ensayos o algo." Camila sonrió por la mirada maternal que Lauren tenía al hablar de su futuro hijo. Cuando Camila había aceptado que Lauren se hiciera la inseminación artificial ya que ella no podía por lo de la gira las dos comenzaron a hacer ideas de lo que harían con las cinco habitaciones que sobraban al subir las escaleras, las primeras dos serían de huéspedes, la tercera, en la que ahora se encontraban, sería una habitación de estudio y una pequeña biblioteca, la cuarta iba a ser de juegos, pero esa la iban a amueblar cuando supieran el sexo de su futuro bebé, y la quinta seguía sin una razón, pero luego ellas le pondrían algún uso a esa.
"Sospecho que usarás más este lugar que nuestro hijo." Camila mantuvo su sonrisa cuando Lauren la miró a los ojos.
"Quiero que sea lo ideal para él o ella." Hizo saber la más mayor. "Y además sabes que siempre había querido una así cuando iba creciendo."
Camila asintió y caminó hacia Lauren para envolver sus brazos a su alrededor.
"Lo sé, bebé." Suspiró al contacto con su esposa.
"Ya pensé en lo que podríamos hacer con la quinta." Anunció Lauren emocionada tomando la mano de Camila y llevándola a dicha habitación. "Mira," habló Lauren soltándola "cuando vuelvas de Europa y tengas todos esos discos de oro y platino los podemos pegar en esta pared," dijo apuntando una pared a la derecha. "y tus premios que vas a ganar los acomodamos justo aquí en estantes," Lauren señaló la pared de la izquierda "pero como van a ser muchos, utilizaremos esta e incluso la de allá para que se vea increíble." Sonrió ampliamente a su esposa y Camila repitió su gesto y abrazó a Lauren por la cintura fuertemente.
"No tienes idea de lo mucho que te amo, Lo." Murmuró sobre el hueco del cuello de Lauren. "Eres el mejor premio que podría haber ganado."
"Camila, te amo, pero no soy un premio, tú lo eres." Sonrió la mayor.
"Claro que no, mírate, Lo, cualquier persona quisiera ser quién esté casada contigo." Dijo sinceramente Camila besando los labios de la más alta.
"No..."
"Ni se te ocurra contradecirme." Avisó juguetonamente Camila.
"Te amo, Camz." Articuló Lauren con sus ojos verdes brillando y haciendo que los marrones de Camila penetraran los de su esposa, haciendole saber que ella sentía lo mismo o incluso más hacia la otra chica frente a ella.
•••
Camila volvió a la realidad cuando Dinah golpeó suavemente su hombro.
"Ya llegamos, Mila." Articuló la polinesia. Camila asintió y tomó a Cameron en sus brazos para salir del coche que las había transportado.
Al entrar, Camila dejó a Cameron en el suelo y la niña fue corriendo a la sala a encontrarse con su madre.
"Hola, mami." Saludó a Lauren, quién estaba sentada en el sofá. "¿Y Zayn?" Preguntó con el entrecejo fruncido.
"Hola, Cam, Zayn acaba de irse, dijo que te diera las buenas noches." Explicó la de ojos verdes. Camila las estaba viendo desde el pasillo de entrada sin querer interrumpir, hasta que Dinah entró con sus inmensas bolsas. "Creo que hubo bastante que ver, ¿ah?" Sonrió Lauren a Dinah.
"Por supuesto, siempre que voy a un lugar nuevo me llevo casi toda la tienda." Rió Dinah. "Deberías ver todo lo que puedes encontrar en lugares como Madrid y Paris."
"No creo que sea lo mío," contestó Lauren con desdén "luego me quedo de ese lado del mundo, ¿no Camila?" Lauren soltó volviendo su vista a la de ojos marrones. Camila abrió los ojos sorprendida, en ese momento quiso ir hasta donde estaba Lauren y abofetearla, ¿cómo se le ocurría decir algo así con Cameron presente? Se limitó a negar con la cabeza un tanto molesta.
"Buenas noches, Cam." Se despidió Camila de su hija dándole un beso en la mejilla y fulminando a Lauren subió las escaleras a su habitación. Camila hundió su rostro en las sábanas. Lauren en serio la volvía loca, ¿cómo se suponía que ella la volviera a enamorar cuando se comportaba de esa manera? Era simplemente imposible creer que Camila tenía una oportunidad con su todavía esposa.
•••
Las olas golpeaban quedamente unas con otras en esa calurosa noche. Camila estaba sentada en la arena con Lauren a su lado, ambas habían ido a la playa después de un largo día preparando su futura boda, al día siguiente ambas ya estarían casadas con la otra. Las manos de Camila sudaban sin control. Era otoño. Camila creía que esa noche era especial, el día era sumamente perfecto, pero la noche lo superaba por completo. Camila movió su atención a la chica a su lado, Lauren estaba con una expresión pensativa.
"¿En qué piensas, Lo?" Curiosió Camila.
"En este día, pensaba en lo hermosa que te ves, Camz." Camila se ruborizó y escondió su cara con su largo cabello. "No te escondas, me gusta verte ruborizada." Sonrió su novia.
"A mi me gusta verte ruborizada, también, Lo." Lauren sonrió de vuelta. "Esto es todo lo que pensé que nunca pasaría, porque tú eres hermosa por dentro, tan amable que yo no sé qué haría sin ti" Camila dijo "y cuando no estoy contigo, sé que es cierto y preferiría estar en otro lugar menos sin ti."
"A veces pienso que todo lo que me dices son canciones bien pensadas." Lauren mostró ligeramente su lengua mientras seguía sonriendo.
"Lo son, debes darte cuenta más seguido." Rió Camila. "¿Quieres oír mis votos para mañana?" Preguntó emocionada.
"¿Eso no es de mala suerte?" Lauren negó. "Creo que debemos esperar hasta estar en el altar."
"No, yo quiero decirtelos."
"Pero Camz..."
"Anda, Lauren, yo quiero escuchar los tuyos." Lauren hizo una mueca. "De todas maneras no hay nada que me impida casarme contigo mañana, no voy a salir huyendo por casarme con la mujer más hermosa de Mia... Espera, del mundo." Camila tomó delicadamente la mano de Lauren.
"Esta bien." Contestó sonriendo. "Sólo porque eres una genial besa culos, Camz."
"No hay forma de que eso no se escuche mal." Camila rió.
"Pervertida." Lauren empujó el hombro de Camila jugando. "Di tus votos y luego yo."
"Nah, espero ser espontánea mañana, no tengo nada preparado." Lauren le lanzó una mirada escandalizada a Camila.
"¿Hablas en serio?" Preguntó y Camila sonrió.
"No te preocupes, Lo." Sólo dijo y antes de que Lauren protestara Camila la inturrumpió. "Este es mi discurso para ti, para que todas las mujeres sepan que soy tuya, para que puedas dormir bien esta noche, siempre has esperado que lo logremos, siempre has tenido mi mirada y eres lo único que veo, amor, y eso es algo que no cambiaría, nunca dejaré de intentar, nunca dejaré de verte al salir, nunca dejaré de perder el aliento cada vez que te veo mirar a mis espaldas, nunca dejaré de tomar tu mano, nunca dejaré de abrirte la puerta, nunca dejaré de elegirte, nunca me cansaré de ti. Y con este discurso para ti quiero que sepas que eres mi vida y no te merezco pero tu me amas de igual manera, eres mi vida, mi amor, mi única y eso es algo que no cambiaré. Todavía haces que mi corazón se acelere." Mientras Camila decía todo eso, Lauren la miraba con lágrimas en sus ojos expectante, cuando Camila ya no dijo nada, Lauren se arrojó a sus brazos susurrando cosas inaudibles que Camila no entendió.
Para ella era irreal todo lo que pasaba, al día siguiente estaría casada con Lauren, y lo menos que Camila quería hacer era decirle cómo se sentía y prometerle que siempre iba a estar a su lado.
•••
La puerta sonó con un ligero toque llamando, Camila suspiró y fue a abrir pensando que Dinah tal vez estaba preocupada por su mejor amiga. Se equivocó. Lauren estaba parada frente a ella con una expresión seria e indiferente.
"¿Qué quieres?" Preguntó secamente Camila, ella también sabía jugar ese jueguito de Lauren. Lauren no dijo nada, entró en la habitación haciendo que Camila retrocediera y Lauren cerrara la puerta tras ella.
"Deja de actuar como si te importara." Dijo Lauren.
"¿Como si me importara qué?"
"Lo que yo te digo, sé que nada te importa, deja de actuar ofendida."
"Créeme, Lauren, no me importa." Rió Camila. "Lo que me importa es que lo digas frente a Cameron." Los ojos verdes de Lauren recorrieron lentamente la habitación.
"Lo siento." Habló. Camila la miró sorprendida.
"¿En serio te quieres divorciar?" Preguntó Camila titubeando.
"Si." Contestó Lauren pero sin verla a los ojos.
"¿Por qué?" Camila mandó su vista al suelo.
"No creo que sea justo seguir casadas." Respondió Lauren.
"¿Has encontrado a alguien más?" Camila preguntó evitando preguntar si ese alguien era Zayn.
"No. No es por eso, le dedico mi vida a Cameron, Camila." Hizo saber la más alta como si fuera obvio.
"¿Y Zayn?" Murmuró casi inaudible.
"Zayn es mi mejor amigo." La vista de Camila se fue directo al rostro de Lauren, ¿qué? ¿nada más eran amigos? Una sonrisa apareció en la boca de Camila, la comprensión en su cara después de esa confesión.
"No te entiendo. Si no tienes a nadie más ¿para qué quieres divorciarte?"
"Ya te lo dije, no es justo." Camila intentaba comprender la lógica que Lauren estaba utilizando, pero era demasiado confuso todo.
"¿Me amabas, Lauren?" Camila tenía esa pregunta guardada en su corazón desde que sabía que quería pasar el resto de su vida con Lauren, la mayor suspiró y lentamente se encontró con la mirada de Camila. "Me refiero a que si llegaste a sentir que lo que teníamos era real." Lauren la vió por un momento antes de contestar.
"¿Por qué preguntas eso, Camila? ¿Crees que no te amaba? ¿Qué clase de estúpideces tienes en la cabeza? Si no te hubiera amado entonces nunca hubiera esperado a que le dijeras a todos lo nuestro, me hubiera ido con la siguiente o no hubiera aceptado ser tu novia o tu esposa, si no te hubiera amado Cameron no estaría aquí." Explotó Lauren mirando lastimada a Camila. "Por supuesto que todo fue real." Finalizó con lágrimas avisando que iban a salir. Camila apretó los labios y un nudo en la garganta se hizo presente.
"Pero ¿cómo estas tan bien con esto? Yo no estoy para nada bien." Confesó Camila con la voz agrietada por el esfuerzo de hablar, la primera lágrima cayó por su mejilla, era cuestión de poco tiempo para que las demás salieran.
"Esto es todavía más díficil para mi." Lauren se unió con lágrimas a la discusión. Camila apoyó sus labios sobre los de Lauren, la de ojos verdes se sobresaltó por el tacto, Camila incluso pensó que se alejaría rápidamente pero sorpresivamente no lo hizo, en cambio llevó sus manos a la nuca de Camila para que no se alejara. La menor profundizó el beso, queriendo dejar todo lo que sentía en él, todos esos años quiso volver a besar de esa forma a Lauren, quiso hacer ver a Lauren lo mucho que la amaba y lo importante que era para ella, Camila quería más que nada que Lauren entendiera lo verdaderamente enamorada que estaba de ella.
Lauren respondió el beso firmemente, Camila posó sus manos en las mejillas humedas de Lauren. Después de lo que parecieron horas, Lauren lentamente se alejó de Camila dejando sus manos en la nuca de la de ojos marrones, Camila no la soltó del rostro y Lauren juntó sus frentes, ambas respirando irregularmente.
"Tal vez no debiste regresar." Lauren habló sin respiración y Camila se perdió en los hermosos ojos verdes que la miraban arrepentidos, lo peor era que no sabía la razón del arrepentimiento, el beso o que Lauren se sintiera de esa manera, fuera lo que fuese, Camila descubrió que la más alta sentía todavía algo por ella, incluso cuando no quería seguir casada con Camila.

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Catorce

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:19 pm

Era un día bastante soleado en Miami y Lauren Jauregui se encontraba caminando sola por el parque de la ciudad, en esos momentos quería pensar y Cameron siempre había sido su compañía, pero ahora que pasaba mucho tiempo con Camila debía ir sola extrañando los berrinches que su hija hacía para que Lauren la llevara a comprar libros con dibujos para colorear y colores, aunque Cameron ya tenía bastantes, siempre quería más y Lauren no podía negarle nada a su pequeña hija.
Camila y Dinah llevaron a Cameron a algún lugar divertido y habían planeado llevarla con la familia Cabello, algo que a Lauren le encantó, pues estaba tan enojada con Camila que no quería ver a los Cabello y recordar lo que su esposa le había hecho. Habían pasado cinco días después de que Camila la había besado en su habitación de húespedes. Lauren se sentía acorralada por los sentimientos que se apoderaron de ella en el último instante, después del beso la de ojos verdes había salido rápido de la habitación y todo lo que pudo hacer hasta el momento era ignorar a Camila. No creía que fuera bueno haber respondido el beso de la menor, Lauren estaba arrepentida por los sentimientos que probablemente se intensificaron después de volver a besar los labios suaves de la de ojos marrones.
Lauren evitó de todas las maneras posibles quedarse a solas con Camila en una habitación porque si pasaba, entonces Lauren no tendría tanta voluntad como la última vez e incluso haría una estúpidez por el deseo de volver a estar con Camila. Aún así sabía que por más que quisiera que Camila se disculpara por todo Lauren no podía perdonarla todavía ¿hasta cuándo? Simplemente era incierto, ni siquiera sabía sus razones, pero no podía, así de sencillo. Para evitar a toda costa tener una plática con Camila, Lauren había llamado a Ally y Normani para que fueran a su casa esa misma noche, con la excusa de que ya era tiempo de volver a ver a Camila.
Sus amigas aceptaron al vuelo. Luego llamó a Zayn para que se les uniera, él igual aceptó. Iba a ser una noche larga, pero al menos así no tendría que enfrentarse a Camila. La de ojos marrones estaba muy interesada en hablar con ella, persuadiendo a Cameron pero Lauren había sido más inteligente e hizo que en esos días su hija no se despegara de Camila.
Cuando los pies de Lauren comenzaron a doler hizo su camino de regreso a su casa, con suerte Camila, Cameron y Dinah aún no habrían regresado. Llegó cansada a su casa, se aseguró que estaba sola, el calor recorrió todo su cuerpo y Lauren decidió tomar un baño.
•••
Los ojos verdes de Lauren estaban analizando su mano entrelazada con la mano de Camila. Estaban sentadas en el porche de su casa. Eran más de las doce de la madrugada. Lauren no tenía sueño y convenció a Camila de acompañarla a tomar aire fresco en la oscura noche. Faltaba una semana para que Camila se fuera a Madrid y comenzara la gira, Lauren no dormía de la preocupación pero hacía creer a Camila que era parte del embarazo no dormir bien. Mientras Lauren jugaba ligeramente con la mano de su esposa, Camila suspiró notablemente.
"¿Qué pasa?" Preguntó Lauren sonriendo, sabiendo que Camila hacía eso para llamar su atención.
"Pensaba." Contestó la de ojos marrones.
"Hay algo detrás de eso, Camz." Lauren jugó recargándose en el hombro de la menor.
"¿Nunca te has preguntado cómo la gente se enamora?" Cuestionó Camila frunciendo suavemente el ceño. "Sus manos se rozan y ya saben que terminaran juntos." Explicó haciendo énfasis en su mano entrelazada con la de su esposa.
"Tal vez es parte de un plan." Lauren se encogió de hombros. "Todas las personas se enamoran de diferente forma, supongo." Recargó su cabeza en el hombro de la menor.
"Cuando mis piernas ya no funcionen bien o mis manos dejen de moverse como deberían, ¿vas a seguir recordando cómo era en este momento?" Camila preguntó tímidamente.
"No, Camz." Respondió Lauren. "Yo me enamoro de ti cada día. No hay forma en que yo esté enamorada de ti ahora y mañana no lo esté." Camila sonrió ampliamente.
"¿Incluso cuando mi cara sea sólo un recuerdo y las personas no recuerden mi nombre?"
"Voy a seguir amándote de la misma manera, Camz." Lauren depositó un ligero beso en la mejilla de Camila. "Desde que teníamos diecisiete, cuando cumplimos veintitres, y hasta que cumplamos los últimos años estaré enamorada de ti como ahora lo estoy y lo estuve." Camila besó lo alto de la cabeza de Lauren.
"¿Cómo fue que nos enamoramos tan rápido?" Quiso saber Camila con la mejilla apoyada en el lugar en dónde había besado a Lauren.
"Ni idea." Contestó Lauren después de suspirar. "Me enamoré de ti en la fiesta de Samantha." Lauren sintió una sonrisa de Camila.
"Yo desde que te vi por primera vez en el muelle. Cuando supe que no era la única que iba a ese lugar con ese clima." Recordó Camila.
"Desde entonces amé el muelle."
"Yo ya lo amaba." Camila rió.
"Sabes a lo que me refiero, Camila." Dijo Lauren sonriendo.
"Bueno."
"Tu alma nunca va a cambiar aunque crezcas." Reflexionó Lauren. "Por eso sé que vamos a seguir juntas cuando seamos unas ancianas." Rió.
"Unas ancianas de treinta y tantos."
"Seré la primera en convertirme en anciana." Ambas rieron fuerte. Lauren suspiró el aire puro de la noche mientras apretaba la mano de Camila en la suya. Se quedaron un momento en silencio.
"Tu sonrisa siempre va a estar en mi memoria." Habló Camila. "Cuando ya no recuerde la mayoría de las cosas, voy a dejar un espacio para todas tus sonrisas, Lo. Eso nunca pienso olvidarlo." Lauren besó a Camila en los labios delicadamente. Su esposa en serio sabía qué decir en el momento exacto.
•••
Lauren salió del baño con una toalla enredada en el cuerpo y otra en su largo cabello. Se dirigió a la cocina para beber algo cuando se encontró con Dinah sentada en el sofá y Camila con Cameron en brazos.
"¿Qué hacen aquí?" Preguntó sobresaltada la de ojos verdes.
"Creía que nos dejabas dormir aquí." Puntualizó Dinah.
"Me refiero a que pensé que llegarían más tarde." Explicó Lauren.
"Fuimos a ver a mis abuelos." Cameron avisó sonriendo.
"¿Si, bebé?" Lauren se acercó a Cameron. "¿Qué te parecieron?" Preguntó después de que su hija asintiera con la cabeza.
"Son geniales, me llevaron al zoo." Cameron explicó con los ojos abiertos.
"Eso es asombroso, Cam."
"Lauren..." Empezó a hablar Camila.
"Tengo que ir a vestirme." Interrumpió Lauren. "Hoy vienen Ally, Normani y Zayn." Informó.
"¿Va a venir Troy?" Cameron quiso saber.
"A lo mejor, cariño." Lauren dio media vuelta y regresó por donde había salido.
"Lauren..."
"Debo apurarme, lo siento, Camila." Gritó Lauren.
•••
El sol estaba en toda su intensidad cuando Lauren caminaba por el patio de la escuela. Había salido de las duchas por el entranamiento con el equipo de softball y moría por sentarse un rato. Se sentó en una mesa cercana. Después de lo que parecieron diez minutos un chico alto, bronceado, de cabello castaño y ojos azules se sentó en la misma mesa sonriendo a Lauren, ésta sonrió de lado.
"Soy Keaton." Informó el chico. Lauren asintió. "¿Cómo te llamas?" Preguntó.
"Michelle." Contestó Lauren, la verdad ella siempre usaba su segundo nombre cuando ese tipo de chicos le preguntaban.
"Hola, Michelle." Su sonrisa blanca apareció de nuevo, Lauren asintió desinteresada. "Te he visto por aquí y me preguntaba si te gustaría ir a algún lado." Lo dijo casi como si fuera una afirmación, Lauren sonrió divertida.
"Lo siento, tengo novia."
"¿Novia?" El chico, Keaton, frunció el ceño.
"Si, novia." Asintió Lauren.
"Bueno, tal vez a ella no le moleste." Dijo el tipo sonriendo de lado. Lauren le quería vomitar.
"Oh, vaya que a ella le molesta." Lauren escuchó que la voz de Camila decía detrás de ambos. Volteo a su encuentro y Camila se sentó a lado de Lauren y entrelazó sus manos rápidamente mirando a Keaton seriamente.
"No te ofendas pero creo que hay mejores cosas ahí afuera." El chico se dirigió a Lauren.
"¿Ah, si?" Camila rió irritada por el comportamiento de chico guapo de Keaton.
"Si, creo que mereces algo mejor, Michelle, algo como yo." Cuando Lauren iba a contestar al idiota frente a ella un movimiento en Camila se lo impidió, su mano hecha puño chocando contra el rostro de Keaton, sangre se mostró cuando se caía sobre su espalda al suelo.
"Creo que merece a alguien que pueda soportar un golpe de una chica." Camila dijo frontando un poco sus nudillos. "Vamos, Lauren." Se levantó e hizo que Lauren hiciera lo mismo dejando a Keaton tirado sobando su nariz.
"Creo que le rompiste la nariz." Rió Lauren.
"Él se lo buscó." Sólo dijo todavía caminando. Lauren sonrió por lo celosa que Camila podía llegar a ser, incluso ella podía pegarle pero que Camila lo haya hecho hacía que Lauren la amara y confiara en Camila más de lo que ya lo hacía.
•••
Luego de veinte minutos Lauren ya estaba lista, no era como si tuviera que usar algo formal para ver a sus amigos. Al entrar en la sala encontró a Camila sentada en el mismo lugar en el que Dinah estaba.
"¿Y Cameron y Dinah?" Lauren preguntó queriendo ir a la cocina.
"Salieron un rato." Simplemente dijo Camila. Lauren respiró pesadamente.
"¿A dónde?" La de ojos verdes entró en un ligero pánico. "¿Por qué?" Camila se encongió de hombros.
"Tenemos que hablar, Lauren." Se levantó del sofá la menor.
"No puedo, Camila, hoy vienen Ally, Normani y Zayn." Lauren se encontro con la mirada de Camila.
"Pero me has estado evitando estos días."
"Lo siento, he estado ocupada." Hizo una mueca la mayor. Camila asintió.
"Ahora podríamos..." Empezó pero el timbre sonó y Lauren fue a atender dejando a Camila con la palabra en la boca. Abrió la puerta y Ally, Troy, Normani y Zayn estaban al otro lado.
"Hola, pasen." Saludó Lauren haciendose a un lado y dejando que sus amigos entraran, quiénes la saludaban al entrar. Todos llegaron a la sala y saludaron a Camila. Lauren miraba la interacción pensando en la suerte que había tenido de que sus amigos llegaran justo en el momento exacto para no tener que hablar con Camila. Y es que ella no sabía lo que le iba a decir, tenía miedo de que Camila solamente buscaba divertirse y volver a romper su corazón, Lauren ya no podía creer en Camila como antes, simplemente no podía.
"Hey, Laur, ¿y tu pequeña hija?" Preguntó Zayn con curiosidad.
"Si, ¿en dónde esta mi Camaron?" Troy sonrió haciendo que Lauren rodara lo ojos.
"Es Cameron. Ya te dije que tardé mucho en ponerle nombre, Troy."
"Tardamos." Dijo Camila desde donde estaba parada con Ally y Normani. Lauren miró a Camila y todos dejaron de hablar.
"Bueno, ¿dónde está?" Zayn rompió el silencio.
"Está arriba con Dinah. Voy por ellas." Camila avisó subiendo las escaleras. Lauren sonrió torcidamente.
"Ya saben que mi casa es su casa." Hizo saber la de ojos verdes. Cuando Dinah, Cameron y Camila bajaron a reunirse con los demás, todos saludaron a Cameron y conocieron, excepto por Zayn, a Dinah. Después de dos horas hablando y haciendo bromas unos a otros, fueron a cenar todos al gran comedor. Lauren estuvo evitando la mirada de Camila, algo casi imposible ya que la de ojos marrones estaba sentada frente a ella.
todos estaban platicando alegremente y Lauren estaba ayudando a Cameron a sostener bien la cuchara y su hija estaba riendo con todas las bromas que Zayn y Troy estaban haciendo. De pronto Lauren sintió que algo rozaba suavemente su pierna izquierda. Dirigió su vista hacia enfrente. Camila estaba con la mirada en su plato y sonreía mientras Dinah le estaba diciendo algo. Lauren pensó que fue su imaginación hasta que de nuevo sintió el roce. Camila le dedicó una mirada insinuante y Lauren hizo levantar una de sus cejas en cuestionamiento.
La de ojos marrones seguía comiendo como si nada hubiera pasado, Lauren hizo para atrás su silla para estar lejos del alcance de los pies de Camila. Continuó con una conversación que Ally, Dinah y Normani tenían. Sus dos amigas haciendole plática a la cantante. Por el rabillo del ojo vio a Camila acercandose a la mesa.
"Lauren, ¿podemos hablar?" Susurró Camila pero Lauren la ignoró. Camila seguía hablando a Lauren y ésta siguió ignorándola. Camila se levantó de la silla en la que estaba sentada. "LAUREN NECESITAMOS HABLAR." Todos en la mesa se callaron y posaron sus miradas en la de ojos marrones incluyendo a Lauren. "Debemos hablar." Lauren asintió levantándose.
"Vamos arriba." Sólo dijo y se dirigió a las escaleras con Camila siguiéndola. "¿De qué quieres hablar?" Preguntó cuando se encontraban en la habitación de Camila.
"¿En serio?" Lauren se cruzó de brazos por el sarcásmo en la pregunta de Camila, ella ciertamente ya sabía de qué quería hablar. "Camila, ahora no quiero hablar de eso."
"No, no vas a querer hablar nunca de eso. Me has evitado desde que pasó." Lauren quiso salir de la habitación pero Camila se lo impidió.
"Camila, por favor..." Se dio cuenta de que se estaba poniendo vulnerable, su voz se estaba quebrando.
"Lauren, no puedes ignorarlo para siempre." Un nudo en la garganta de Lauren se estaba formando lentamente. No quería volver a caer en brazos de Camila como la última vez, o como la vez que le pidió el divorcio.
"No, Camila..."
"Lauren, tenemos que..."
"No, no tenemos, es algo que tú quieres, yo no. Sólo olvídalo o has como si no hubiera pasado." Lauren se volteo para que Camila no viera cómo sus ojos se estaban llenando de lágrimas.
"¿Por qué quieres olvidarlo?" Se acercó Camila. "No puedo fingir que no pasó."
"Pues hazlo."
"No." Las lágrimas de Lauren salieron con furia. Ninguna de las dos dijo nada por unos minutos.
"¿Qué sentiste?" Lauren negó con la cabeza frenéticamente.
"No hagas esto, Camila." Sollozó Lauren. Los brazos de Camila la rodearon, Lauren debía quitarla de encima, pero no quería, los brazos de Camila se sentían como regresar a casa.
"Lo siento, Lo." La voz de la de ojos marrones sonaba peligrosamente sincera, Lauren quería golpearse. De repente la mayor sintió suaves besos a un lado de su cabeza, los labios de Camila viajaron por su lóbulo hasta su cuello. La de ojos verdes no iba a tener el control necesario para rechazarla si la dejaba seguir.
"Camila, no..." No pudo terminar porque su aún esposa besó sus labios sin aviso.
Lauren debía hacerse para atrás, no debía permitir que Camila la besara de esa forma. No quería pararla. Las manos de Camila recorrieron hambrientas la espalda de Lauren. Lauren mordió el labio inferior de la menor haciendo que soltara un pequeño gemido. Ahora lo único en la cabeza de Lauren era Camila, no podía pensar en nada más. Dejo que Camila la besara hasta que recorriera con sus labios el cuello de la más alta, ésta permitiéndoselo arqueándose hacia atrás. Sin darse cuenta ya estaban sentadas en la cama de la habitación que estaba ocupando Camila ambas con sus respectivas blusas tiradas en el suelo. Fue como si un flash de pronto cruzara por la cabeza de Lauren. Cuando estaba por desabrochar el brasier de Camila recordó. Siempre que había acariciado de esa forma a Camila pensaba que ella era la única que lo haría, que la tocaría así. Pero no lo era. Camila ya no sería solamente suya, un hombre ya la había tocado como Lauren lo hacía, y para Lauren no era justo que Camila fuera la única que había tocado su cuerpo de esa forma.
"Para, Camila, no quiero." Murmuró Lauren empujando ligeramente a la menor. Buscó su blusa, se la puso y salió de la habitación casi corriendo para que Camila no la pudiera alcanzar

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Quince

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:19 pm

Mantenemos el amor en las fotografías, hacemos estas memorias para nosotros mismos, con ojos que nunca se cierran, corazones que nunca se rompen y tiempo que nunca pasa. Se dijo mentalmente Camila Cabello mientras balanceaba sus pies de atrás hacia adelante, admirando detenidamente una vieja fotografía de Lauren y ella recién casadas. Eran las ocho de la noche en Miami, estaba oscuro y hacía mucho calor. Había ido al parque favorito de Lauren y se había sentado en la misma banca en la que ella y su esposa solían sentarse. Un suave viento golpeó el rostro de la castaña haciendo que suspirase ligeramente. Dos días pasaron desde que Lauren se había dejado besar por Camila, cuando la mayor se fue de la habitación casi corriendo su corazón se vio afectado de nuevo, había palpitado incontrolablemente mientras pasaba todo eso, y cuando Lauren le dijo "no quiero", comenzó a doler, pero dolía mucho, nunca Lauren la había rechazado. Nunca. Y ahora que lo había hecho Camila lo entendía. Lauren en serio ya no la iba a dejar volver, Camila ya no tenía oportunidad. Ahora Camila se daba por vencida, ahora le daría limpiamente el divorcio a Lauren.
Después de la cena y de que todos los amigos de Lauren se fueran a sus casas, Camila no intentó hablarle a Lauren, incluso evitó su mirada. Se sentía avergonzada de lo que había hecho, entonces se obligó a ya no intentar nada. Estaba sentada en el parque sola porque no podía estar en la misma habitación que Lauren por mucho tiempo. Era como cuando conoces a una persona a la que sabes que no le caes bien, así de incómoda se sentía Camila cuando Lauren estaba presente.
A esas horas no podían reconocerla, había salido sin guardaespaldas y sin avisar, justo como lo hacía a los diesisiete, cuando se escabullía de su habitación en casa de sus padres para visitar a Lauren. Camila sonrió ante el recuerdo. Se recordó todos los buenos momentos con Lauren, "espera, todos son buenos" pensó. Luego de que su parte trasera comenzara a doler por el tiempo que llevaba sentada, Camila emprendió un camino al azar. Sus pies la llevaron a encontrarse frente a la casa de los padres de Lauren. La residencia Jauregui. Suspiró y rodeó la casa en busca del viejo lugar en donde ella y Lauren pasaban el rato cuando nadie sabía que las dos se veían a escondidas de todos. Al llegar suspiró notablemente. Seguía igual que antes, bueno, tal vez estaba algo viejo y sucio de polvo, pero estaba como lo habían dejado años atrás. Camila se sentó en el lugar en donde ella y Lauren se sentaban a admirar las estrellas, y es que desde ese punto se veían genial, la boca de Camila se curvó en una sonrisa nostálgica. Los momentos con Lauren en ese lugar eran realmente buenos, Camila amaba ese lugar por lo que significaba para ella y Lauren. Camila y Lauren compartían todo ahí, ese era su lugar. Un sentimiento de desesperación se apoderó de la de ojos marrones, sin siquiera darse cuenta sus mejillas estaban empapadas de lágrimas, intentó espantarlas pero ya era tarde, ya estaban saliendo sin vergüenza. Con el cuello de su blusa pretendió secar algunas. "Mierda, no quiero perderla" sollozó Camila "aunque ni siquiera sé si aún es mía" se dijo respirando pesadamente.
•••
Las manos de Camila estaban sudando sin control mientras caminaba acompañada de Lauren de camino a la casa de Camila. Hacía calor, casi como todos los días en Miami, pero no tanto como para que Camila sudara como lo estaba haciendo en ese momento. Ese día les presentaría a sus padres a Lauren como su novia y eso tenía a Camila nerviosa. Sus padres ya habían conocido a Lauren cuando ambas salían juntas como "amigas", pero esto era diferente, ya llevaban tres semanas siendo novias y los padres de Lauren ya estaban enterados de su relación. Cuando Camila fue a cenar a casa de los Jauregui todos se comportaron amables con la de ojos marrones, haciendo que Camila comparara a los Jauregui con los Cabello, y por cómo su padre había tomado la noticia de que Camila estaba enamorada de una chica la hacía sentir nerviosa. Al estar frente a su casa, Lauren se detuvo para que Camila entrase primero.
"¿Y si mejor lo hacemos otro día?" Preguntó Camila tomando la mano de Lauren.
"Tranquila, todo va a estar bien." Contestó Lauren amablemente.
"Estoy nerviosa." Hizo saber Camila. "Mis manos están sudando como si fuera su trabajo." Bromeó.
"Lo es, Camz." Lauren rió.
"Sabes a lo que me refiero." Gruñó Camila. "Mejor volvamos otro día." Giró sobre sus talones.
"No, Camila." La detuvo Lauren jalando su mano que estaba entrelazada con la de Camila. "Todo estará bien, lo peor que puede pasar es que me corran." Sonrió la de ojos verdes, Camila soltó un bufido. "Te prometo que nos divertiremos, al menos." La tranquilizó. "Hay que hacerlo ahora, quitemos la curita de un golpe."
"De un tirón, ¿no?" Camila rió.
"Lo que sea." Lauren apretó suavemente su agarre y dio un paso hacia la puerta de la casa de Camila. "Yo ya te presenté con mis padres como mi novia."
"Pero tus padres no son como los míos, Lo, ellos me dan un poco de miedo con este tema."
"¿Y crees que los míos no me dieron miedo? Yo literalmente estaba siendo tragada por mis nervios y quería vomitar cada vez que mi papá intentaba hacerte reír con sus chistes raros." Recordó Lauren sonriendo mientras hacía que su novia avanzara por el porche. "Hay que entrar." Pronunció ligeramente.
"Bien." Estuvo de acuerdo Camila.
"Tus padres van a aceptarnos, ya lo verás." Dijo Lauren antes de que Camila abriera la puerta con un nudo en la boca de su estómago. Lauren no se equivocó.
Además de aceptar su relación, se llevaron mejor con Lauren que antes. Sinu haciéndole plática a la mayor sobre programas buenos de T.V. que daban en E!; y Alejandro hablando con ella acerca de los buenos equipos de béisbol que estaban en la liga. Entonces Camila suspiró aliviada cuando regresó de acompañar a Lauren a su casa y sus padres le decían lo "buena muchacha" que era su novia.
•••
Camila se levantó de donde estaba sentada y salió sin hacer mucho ruido para que no se supiera de su presencia en el lugar, pero las luces de la casa de los Jauregui estaban apagadas. Seguramente no había nadie. Decidió volver a casa de Lauren ya que ya se estaban haciendo las diez de la noche. Sus ojos se sentían cansados, era lógico, no había dormido bien en esos dos días, de hecho el día que pasó, Camila no durmió nada, estuvo abrazada a una almohada llorando, y el segundo durmió una hora sí y la otra no, y así hasta que había llegado la hora de desayunar.
Cuando llegó se encontró con Lauren sentada frente a la televisión. Camila entró en un ligero pánico al encontrarse con la mirada verdosa de Lauren.
"Dinah te estaba buscando." Habló Lauren. Camila asintió y subió las escaleras hacia su habitación temporal. Respiró aliviada por no tener que hablar mucho con Lauren. Se acostó en la cama y miro el techo. Vagando en pensamientos llegó a una conclusión. Bajó las escaleras en busca de Lauren, ella ya no estaba sentada en el sillón.
"¿Lauren?" Preguntó con miedo.
"En la cocina." Se escuchó la voz de su esposa en el lugar. Camila fue caminando mientras sus rodillas le fallaban. No estaba lista. Pero, ¿a quién engañamos? No estamos listos para nada. Nunca. "¿Qué pasa?" Lauren habló.
"Yo... Umm... ¿Podemos hablar?" Titubeó la menor con la vista clavada en la lozeta de la cocina.
"Claro." Contestó Lauren amablemente. Camila esbozó una ligera sonrisa ante el tono. "Dime."
"Dinah y yo debemos irnos." Soltó esperando una reacción molesta de parte de Lauren.
"Era cuestión de tiempo." Camila apretó los labios. "¿A dónde?" Preguntó la de ojos verdes.
"A otro lugar, creo que debemos rentar u hospedarnos en algún otro lugar."
En ese momento Camila esperaba que Lauren le impidiera irse. Esperaba que Lauren le dijiera que no debía irse. Esperaba tanto de Lauren desde que había llegado, pero Lauren no estaba dispuesta a eso.
"Es una buena idea." Dijo, Camila no la podía ver pero juraba que su tono era entendible, Camila lloró por dentro. "¿Cuándo se piensan ir?"
"Lo antes posible." Contestó Camila antes de salir de la cocina y regresar a su habitación.
Al llegar sus lágrimas no paraban de salir. Se regañó por todo, por salir así de la cocina, por pensar que Lauren la detendría, por haberle dicho eso. Camila no se quería ir, ella confiaba en que Lauren le diría que no se fuera, ¿por qué Lauren no la detuvo? Camila se estaba golpeando mentalmente, pero al ver que eso no solucionaba nada hizo lo que más sabía, pataleó el suelo, golpeó la cama y las almohadas y se pegaba en los muebles.
La puerta se abrió de golpe, cuando Camila dirigió su vista a la entrada vió la silueta de Lauren, no podía ver porque las lágrimas le habían nublado la vista.
"¿Qué estás haciendo, Camila?" Se asustó la mayor.
"¿Por qué Lauren, por qué?" Camila sollozó.
"¿Por qué qué?" Preguntó Lauren consternada.
"¿Por qué me haces esto?" La voz de Camila temblaba.
"¿Te hago qué?"
"Esto." Camila se señaló a sí misma.
"Camila..."
"No, Lauren, perdón, ¿si? Yo sé que tengo la culpa de todo, sé que esto es a causa mía. Pero créeme cuando te digo que lo siento, por favor, Lauren." Las manos de Camila estaban escondiendo su rostro de la vergüenza que estaba sintiendo al llorar frente a Lauren.
"Te creo, Camila." Dijo honestamente.
"¿Por qué no me perdonas?" Sollozó más fuerte.
"Créeme que quiero, pero no puedo." Los ojos de Camila vieron los de Lauren. "No sé por qué, Camila, pero te quiero perdonar... Pero es algo que va más allá de mi, y no puedo, no sé lo que es... Sólo sé que no puedo." Camila se sentó en la cama aún llorando y escondió de nuevo su cara con sus manos. Lauren la acompañó sentándose.
"Lo siento, Lauren." Camila dijo después de un momento en silencio, sus lágrimas se calmaron.
"Lo sé, Camila." Un suspiro se escapó de la de ojos marrones.
"Te amo, Lauren." Dijo en un sollozo. Cuando Lauren no contestó Camila volvió a llorar. "Dime algo, por favor." Rogó secando sus lágrimas con el dorso de ambas manos.
"¿Qué quieres que diga?" Lauren preguntó confundida.
"Dime que has rechazado a los que te piden salir porque estabas esperándome. Dime que soy la única que ves de esa forma. Dime que después de todo lo que he hecho me amas. Mierda, Lauren, sólo dime que me amas como antes." Camila chilló. "Prometo no irme de nuevo, no te voy a abandonar, no las voy a dejar porque te amo, Lauren, y amo a Cameron. Tú eres la única para mi." Cuando Camila regresó su vista a Lauren, la mayor estaba con la vista en el suelo de la habitación. "Te amo, Lauren." Repitió.
"No puedo, Camila, no ahora." Dijo parándose de la cama. Camila se levantó y tomó la muñeca de Lauren antes de que saliera.
"¿Hay una oportunidad?" Los ojos verdes de Lauren encontraron los marrones de Camila. Después de un suspiro de Lauren y un tiempo inmedible de silencio contestó.
"Si." Fue lo único que Camila necesitaba escuchar. Lauren le daría otra oportunidad y eso se sentía malditamente bien.
"No te vayas ahora, Lo." Dijo Camila antes de que Lauren se quisiera soltar de su agarre.
"Camila..."
"Por favor. Te necesito. Necesito abrazarte. Necesito besarte. Necesito tocarte." Lauren miró a Camila por un momento. La respiración de Camila se hizo irregular cuando sintió los labios de Lauren chocar con los suyos.
•••
En Miami el invierno no era ni muy frío ni muy caliente, era un clima perfecto y Camila amaba esa estación, pero lo que más amaba estaba sentada a su lado y tenía ojos verdes y cabello negro. Era de noche, Camila ni siquiera sabía la hora, pasar el tiempo con Lauren hacía que Camila no se detuviera a ver la hora. Estaban en el lugar en donde pasaban el rato entre la casa de los Jauregui y su vecino. Lauren apretó la mano de Camila. Esa era la última vez que irían ahí, lo habían decidido. Camila ya le había pedido a Lauren casarse con ella y Lauren ya había aceptado, así que ese lugar tan especial ya no pertenecía mucho a ellas. Ya que ambas habían decidido estar juntas para siempre, entonces ya no había nada que esconder. Nada. Y eso hacía feliz a Camila. Lauren estaba feliz y Camila era feliz si Lauren lo era.
"¿Recuerdas cuando encontramos este lugar?" Escuchó Camila que Lauren dijo. "Estabas asustada porque Taylor nos había visto en mi sótano." Recordó.
"Si, lo recuerdo." Sonrió Camila. "Y Taylor terminó diciendo que eso hacían las amigas."
"Te aseguro que ella no se va a casar con sus amigas." Lauren rió. Camila se le unió.
"Me gusta que hagas eso. Que digas que nos vamos a casar." Dijo Camila. "Es la verdad, ¿no?"
"Si, lo es." Contestó.
"Te amo, Camila." Lauren confesó.
"También te amo, Lauren." Hubo un pequeño instante de silencio.
"Tratamos de crear secretos para que no nos encontraran." Lauren habló. "Las amigas no se tratan como nosotras."
"No éramos amigas, mis amigas no me besan como tú." Camila se burló.
"¿Tus amigas te besan?"
"Me refiero a la mejilla, Lo, cuando éramos 'amigas'." Remarcó la palabra con los dedos en el aire. Lauren asintió.
"Recuerdo que pensabas que si alguien sabía todo se iba a salir de control y que nadie nos iba a apoyar." Rió Lauren.
"Y mira, nos vamos a casar." Camila sonrió apretando la mano que tenía entrelazada de Lauren. "Era una idiota."
"¿Eras, Camz?" Preguntó Lauren juguetonamente.
"Bueno, bueno, a lo mejor todavía lo soy."
"A lo mejor no, todavía eres una idiota." Camila empujó a Lauren ligeramente por el hombro.
"Bueno, pero soy tu idiota." Dijo sonriendo. Lauren soltó una carcajada.
"Si, eres mi idiota, mi novia, mi única, mi todo." Respondió.
"Te amo, Lauren." Camila aseguró y Lauren conectó sus miradas.
"También te amo, Camila." Y al decir esto, Camila unió sus labios con los de su futura esposa. Entonces Camila se dio cuenta de que ella en verdad quería pasar el resto de su vida con Lauren, y que nunca le haría ningún daño, y si lo hacía, lo arreglaría de inmediato. Camila estaba enamorada de Lauren y eso nadie lo cambiaría nunca.

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Dieciséis

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:24 pm

Eran las dos de la madrugada en Miami. Lauren Jauregui no podía dormir, se movía en su cama cada vez que su mente se hundía en pensamientos en los que Camila reinaba. Después de voluntariamente besar a su aún esposa, Lauren le había dicho a Camila que debía bañar a Cameron, luego de hacerlo puso la excusa de tener que dormir para trabajar.
Cuando Camila le dijo a Lauren que la necesitaba, el roto corazón de la de ojos verdes bombeó incontrolablemente. Camila si la quería, Camila seguía enamorada de Lauren y eso hacía que Lauren sintiera que podían regresar a lo que eran. Pero había un detalle: Lauren no podía perdonar a Camila todavía. Lauren en serio quería pero algo no la dejaba.
Lauren se destapó y se sentó en su cama. Decidió ir a la cocina por algo de beber por el calor que estaba haciendo. Cuando pasó por la sala pudo ver a Camila durmiendo en el sofá, Lauren sonrió involuntariamente, Camila se veía tranquila, la de ojos verdes amaba la forma de Camila al dormir, ella parecía la adolescente de la que se enamoró hacía ocho años. Lauren mordió ligeramente su labio. "¿Cómo puedes ser tan hermosa sin siquiera intentarlo?" Pensó Lauren suspirando y yendo hacia su primer destino: la cocina. Después de beber algo de agua y dejar el vaso de vidrio en el fregadero se recargó en el refrigerador por un momento.
•••
Los sonoros murmullos se escuchaban quedamente desde el edificio en el que Lauren y Camila se encontraban. Estaban en el techo de un edificio abandonado. Camila estaba dando pequeños brinquitos mientras Lauren la veía divertida. Su novia era todo un caso.
"Este lugar es increíble." Dijo Camila tomando un gran respiro. "Me encanta." Murmuró.
"Lo sé, es fabuloso." Estuvo de acuerdo Lauren.
"¿Cómo supiste de esto?" Camila preguntó realmente interesada.
"Unos amigos de mis padres viven por aquí y cuando veníamos, Taylor, Chris y yo pasábamos el rato por aquí." Se encogió de hombros Lauren. "Pero después dejé de prestarle atención cuando Chris y Taylor ya no querían venir." Hizo una mueca.
"¿Y qué te hizo traerme?" Quiso saber Camila.
"No lo sé," dijo viendo el horizonte, el sol estaba poniendose a lo lejos "es hermoso y quería que lo vieras." Contestó con desdén la más alta.
"Tú eres hermosa, Lo." Contrarrestó Camila. Lauren se ruborizó levemente.
"Si, pero a mí me ves todos los días." Jugó Lauren haciendo que Camila la viera sorprendida por el cinismo que estaba presente en la oración.
"No, el domingo recuerdo no haberte visto." Dijo Camila y Lauren rodó significativamente los ojos.
"Bueno, ya." Respondió con una sonrisa en la esquina de su boca.
"Este podría ser nuestro segundo lugar." Comentó Camila al borde del edificio.
"Ya sabes, después de nuestro lugar sagrado en tu casa." Sonrió.
"¿"Lugar sagrado"?" Se burló Lauren marcando las palabras con los dedos en el aire detrás de su novia. Camila asintió.
"Si, Lauren." Confirmó. "No juzgues mis palabras." La castaña hizo un puchero volviendo a ver a Lauren.
"Bueno, sabes que no me resisto a ese gesto." Lauren se acercó a Camila fingiendo que la iba a besar, cuando la de ojos marrones dio un paso al frente, cerca de Lauren, la mayor tomó sus codos e hizo un movimiento hacia atrás y Camila soltó un gritito.
"¡Lauren!" Gritó después de que Lauren la jalara hacia ella, Camila abrazándolamcon la sensación de que iba a caer aún en su pecho. "¡Casi me matas!" El puño de Camila golpeó varias veces el hombro de Lauren.
"¡Auch! ¡Camz!" Se quejó la mayor. "¡No me golpees!" Se rió mientras Camila la volvía a golpear.
"¡Claro que te voy a golpear! ¡Me ibas a tirar!" Dijo golpeándo repetidas veces a Lauren.
"¿En serio crees que te iba a soltar?" Preguntó con una sorisa en sus labios. "Me costó mucho hacer que no nos escondieras. No te mataría." Jugó sinceramente la de ojos verdes.
"¿Es un tipo de venganza?" Camila frunció el ceño y Lauren la atrajó hacia sí, abrazándola.
"Claro que no. Era. Una. Broma." Lauren besó los labios de Camila con cada palabra. Camila pasó sus manos alrededor del cuello de Lauren.
"No me sueltes, Lauren." Dijo acercándose más a Lauren.
"Nunca, Camila. Nunca." Articuló Lauren respirando el olor del champú de Camila.
•••
Los ojos verdes de Lauren comenzaron a picar de sueño, cuando vió la hora del microondas bufó molestamente. Eran las tres de la mañana y ella apenas iba a dormir. Salió de la cocina, al pasar por la sala se acercó al sofá para dar un pequeño vistazo a Camila antes de dormir. Los ojos marrones de Camila estaban abiertos. Lauren dio un respingó al notar que la estaba viendo.
"Lo siento." Susurró Camila.
"No te preocupes." Lauren contestó. "Me estaba preguntando qué hacías dormida en el sofá." Murmuró.
"Estaba leyendo y supongo que me quedé dormida." Camila se había sentado. Lauren rodeó el sofá y se sentó a su lado.
"¿Qué leías?" Preguntó Lauren interesada. Ella amaba los libros y recordaba que Camila también.
"Tomé prestado este libro de la habitación de Cameron, se llama "Una paz sólo nuestra"." Contestó acomodándose en el sofá para ver a Lauren mejor.
"¿Así que ella lo tenía?" Sonrió Lauren. "Llevo unas tres semanas buscando ese libro porque debo regresarlo a la biblioteca." Camila sonrió de vuelta. "A veces se comporta como tú, Camila, a veces no la puedo controlar." Rió la de ojos verdes.
"¿Qué te puedo decir?" Se encogió de hombros la menor. "Los Cabello somos rebeldes." Lauren rió por lo bajo.
"Claro, lo son." Sin darse cuenta su mano derecha estaba descanzando en la pierna izquierda de Camila. Los ojos marrones estaba analizando la escena. "Lo siento." Se disculpó Lauren quitando la mano de su posición anterior.
"Esta bien." Contestó Camila. Las mejillas de Lauren estaban ardiendo. "Aquí está el libro, por si lo vas a regresar." Enseñó el pequeño libro y Lauren lo tomó haciendo que sus dedos rozaran el dorso de la mano de Camila, una descarga eléctrica recorrió por completo el cuerpo de Lauren y cuando fijó sus ojos en los de Camila, la menor le sonrió tiernamente.
"¿Terminaste?" Lauren preguntó para romper la tensión que había caído entre ellas.
"¿Qué?" Camila se notaba confundida, Lauren sonrió divertida.
"Que si terminaste de leer el libro." Explicó.
"No aún." La vista de Camila cayó en el libro, ambas sosteniéndolo en sus manos.
"Bueno, termínalo y luego lo regreso." Sonrió Lauren. "Después me das tu opinión, Camz." Dijo al soltarlo, Camila mostró sus dientes en una sonrisa. Lauren se dio cuenta de lo que había dicho muy tarde.
"Lo haré, Lo." Las mejillas de Lauren no dejaban de arder, para romper el silencio se levantó silenciosamente, Camila la imitó.
"Iré a mi cama." Avisó Lauren al encontrarse con los ojos de Camila.
"Yo también." Contestó, sus ojos abriéndose exageradamente. "No me refería... Yo... No a tú cama... A la mía... Bueno, técnicamente es tuya pero..." Los labios de Lauren depositaron un beso en la mejilla de Camila.
"Lo entiendo, Camila." Respondió sonriendo divertida. Camila tocó su mejilla despacio, sorprendida. La mano de Lauren estaba en el hombro de Camila. De pronto ambas se acercaron una a la otra, los ojos verdes de Lauren cayendo en los labios carnosos de Camila. La menor apoyando su mano en la cintura de Lauren.
Lauren eliminó la distancia que las separaba y sus labios tocaron delicadamente los de Camila, la de ojos marrones moviendo los suyos lentamente, sus dos manos posándose en el rostro de Lauren para que no se alejara. En ese momento para Lauren todo eran arco iris, risas, unicornios, colores rositas y esas cosas empalagosas que uno siente cuando se está enamorado. Cuando sus labios se separaron por falta de aire, Lauren dejó un suave beso en los labios de Camila.
"Debo ir a dormir." Dijo tragando saliva mientras Camila juntaba sus frentes.
"Entonces te veré más tarde, Lo." Las manos de Lauren se encontraban hundidas en el cabello de Camila.
"Si." Sólo dijo apartándose brevemente. Camila la soltó por completo dejando marcas que ardían en la piel de Lauren.
"Descansa." Deseó Camila. Lauren le sonrió alegremente asintiendo.
Cuando Lauren estuvo en su habitación sus dedos fueron rápidamente a tocar sus labios. La sensación de los de Camila todavía presente sobre los de ella. Una sonrisa se escapó de la boca de Lauren. Ahora estaba jodidamente perdida. Si ella y Camila se besaban de esa forma todos los días entonces Lauren se volvería loca.
Ella estaba desenredando sus sentimientos hacia Camila, y sentía que su cabeza estallaría por todo lo que debía pensar. Ella seriamente estaba enamorada de Camila pero había algo que no la dejaba perdonarla, algo que Lauren no sabía. Tenía un ligero presentimiento de que algo malo pasaría, pero se sentía tan bien que no le dio la más mínima importancia.
•••
En el cielo del atardecer en Miami se podían admirar unas espumosas nubes. Lauren estaba acostada en el césped del patio de su casa mirando las formas que las nubes hacían. Eran las cinco de la tarde y había terminado sus deberes en casa. Había limpiado toda la casa cuando llegó de su trabajo en la biblioteca. Estaba esperando a que su esposa apareciera. Alguien de la gira llamó a Camila de último minuto y ella tuvo que irse, Lauren había preparado la comida pero con la ausencia de la de ojos marrones se le quitó el hambre de inmediato.
Las manos de Lauren estaban descansando en su estómago, aunque llevaba apenas dos meses se sentía como si en cualquier momento el bulto iba a patear. Lauren no apartaba sus manos por miedo a perderse algo, y ella quería que Camila estuviera presente para sentir las primeras patadas de su bebé, pero Camila se iba en tres semanas y Lauren no podía detenerla.
"Hola, hermosa." La voz rasposa de Camila habló a lo lejos, Lauren se sentó en la hierva y volteó su cuello a su encuentro con su esposa, quién estaba caminando hacia ella. Lauren le sonrió tan pronto sus ojos se encontraron. "¿Qué haces?" Camila ocupó un lugar a su lado besando los labios de Lauren.
"Solo miraba las nubes." Respondió. "¿Qué te dijeron?"
"Nada importante." Camila se recostó en el césped. "Algo del vuelo y el hotel en el que me voy a quedar." Contestó con desdén. Lauren asintió y miró un punto fijo delante de ella.
"¿Quieres que sea niño?" Preguntó la mayor jugando con sus manos en su regazo. Camila le sonrió.
"No importa lo que sea, Lo, voy a amarlo o amarla." Lauren devolvió la sonrisa. "¿Tú qué quieres que sea?" Camila quiso saber viendo los ojos verdes de Lauren.
"Da igual." Sólo contestó recargando su peso sobre su espalda en el césped. "¿Te imaginas cuando crezca y tengamos que explicarle por qué tiene dos madres?"
La curiosidad se hizo presente en Lauren. "Creo que te dejaré esa parte." Bromeó viendo a la de ojos marrones.
"Eso es un tema serio." Admitió Camila apoyándose sobre sus codos. "Pero supongo que lo entenderá."
"¿Crees?"
"Si. Creo que va a ser muy inteligente." Dijo Camila sonriendo. "O solamente lo cambiamos." Jugó y Lauren empujó su brazo haciendo que la menor cayera por falta de equilibrio. "Estaba bromeando." Peleó Camila, el dolor haciendose presente en su hombro y codo derecho.
"Sé que estabas bromeando pero no fue una broma para reír, Camila." Lauren dijo y suspiró.
"Lo siento." Se disculpó honestamente. "¿Te da miedo lo que piense de ambas?"
"¿A ti no?" Lauren frunció ligeramente el entrecejo.
"Si, pero, vamos a ser sus madres. Nos tiene que querer. Nosotras queremos a nuestros padres aunque nos hagan pasar vergüenza a veces." Razonó Camila. Lauren la miró seria.
"¿Crees que le vaya a dar vergüenza tener dos madres?" Se asustó.
"No creo. Pero va a ser incómodo cuando vayas a platicar con los padres de sus amigos." Rió Camila.
"¿Y por qué tengo que ir yo?" Los ojos verdes de Lauren se abrieron más de lo normal. "No, Camz. Yo iré con las madres."
"Claro. Te quiero escuchar hablar con ellas de los Backstreet Boys mientras yo hablo de béisbol con los padres." Camila hizo un gesto de evidencia con sus ojos marrones. Lauren bufó.
"A veces eres insoportable, Camila." Los ojos de la menor se arrugaron en una sonrisa.
"Si, te he escuchado decirlo mucho." Dijo viendo a Lauren.
"Bueno, que bien que te queda claro." Camila se acercó a Lauren besando su frente.
"No te preocupes, Lo, todo va a estar bien." Dijo.
"Eso espero." Murmuró Lauren sentándose en la hierba. Camila estiró su mano y acarició la espalda de Lauren. "Me pregunto cómo será. Quisiera tenerlo ya en mis brazos." Las manos de la mayor se posaron en su estómago. "Ya quiero abrazarlo y besarlo y cambiarlo."
"Lo sé." Camila comentó.
"No sé qué voy a hacer cuando nazca y no lo veré." Lauren encaró a Camila.
"Camz, ya te dije que vas a estar después, eso es lo que importa." Dijo recargando su peso en su esposa.
"Si, pero yo quiero estar presente. Quiero estar contigo cuando pase." Admitió con una sonrisa triste. "Ya es suficiente con saber que no tiene nada mío." Lauren besó suavemente a Camila en los labios.
"No empieces con eso. Es nuestro bebé." Puntualizó. "No importa que "no tenga nada tuyo", eres su madre, Camz." En el rostro de Camila apareció una sonrisa ladeada.
"De pronto sabes qué decir, Lo." Dijo Camila. Lauren la volvió a besar. "Te quiero." Hizo saber.
"También te quiero." Respondió Lauren inclinándose para volver a besar a su esposa.
•••
A la mañana siguiente Lauren se había levantado a la misma hora que siempre. Cuatro horas durmió solamente pero no estaba cansada, el recuerdo de la noche pasada aún merodeaba por su cabeza.
Se encontraba en la barra de la cocina preparando su acostumbrado café. Recordó los tiempos en los que tenía que despertar a Cameron y llevarla a la guardería, una sonrisa se escapó de su boca, ahora Camila podía cuidar a Cameron y el pecho de Lauren se hinchaba de felicidad al pensar en la idea de Camila y Lauren aún juntas con Cameron. Ahora la foto en la que solamente se encontraban Lauren y Cameron tenía un rostro nuevo, no tan nuevo, Lauren siempre imaginó las fotografías que iban a estar colgadas en su sala con tres rostros felices, y ahora Camila estaba mentalmente integrada en la familia, eso hacía que Lauren tuviera esa sensación de plenitud en su cuerpo. Ella amaba esa sensación.
Eran las siete con cuarenta minutos de la mañana cuando Camila entró en la cocina haciendo ruido con la puerta de madera. Lauren sonrió cuando miró los ojos marrones.
"Buenos días." Saludó Camila devolviendo la sonrisa.
"Buenos días." Lauren contestó.
"¿Ya te vas?" Preguntó Camila con una mueca al ver las llaves del auto en manos de Lauren. La mayor asintió tomando su termo de café.
"Ya voy tarde. Entro a las ocho." Contestó amablemente.
"Bueno, no te retengo más." Habló quitándose para no bloquear el paso de Lauren.
"Hoy llevaré a Cameron al parque de diversiones." Avisó. Lauren se paró deteniendo la puerta.
"¿Por qué no me dijiste ayer?" Su ceño se frunció.
"Ayer hablamos de otras cosas." Enfatizó la cantante. Lauren miró su mano que detenía la puerta.
"No creo que sea una buena idea, Camila."
"Vamos Lauren, estará bien, quiero llevarla." Habló Camila.
"Es en serio, Camila." Lauren vio al suelo.
"Por favor." Pidió Camila juntando sus manos.
"Okay." Dijo finalmente. "Pero ten cuidado. Es sábado y el lugar está atestado de gente." Advirtió. "Tal vez te reconozcan ahí." Camila asintió.
"Lo tendré."
"Y también el tráfico. La gente se puede poner loca." Lauren salió de la cocina y Camila la siguió.
"Todo estará bien, Lo." La boca de la mayor hizo una sonrisa. De pronto recordó todas esas veces que Camila le había dicho que todo estaría bien. Y si contaba las veces que tuvo razón, tendría que preocuparse. Pero Lauren no se preocupó.
Salió de su casa con un presentimiento en su pecho, un presentimiento al que no hizo caso, un maldito presentimiento que no se sentía bien.

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Diecisiete

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:25 pm

Las luces azules y rojas martillaban en la cabeza de Camila Cabello. Cada que cerraba los ojos podía ver el auto negro impactándose contra el de ella. Estaba sentada en la sala de espera del hospital. Su rostro y cuerpo estaban llenos de cortes, cortes que ardían, pero nada dolía más que la preocupación que sentía en ese momento. Cameron se encontraba inconciente en pediatría, había recibido un fuerte golpe en la cabeza en el choque. Cuando el accidente pasó, Camila intentó proteger a su hija, su brazo derecho envolvió el pequeño cuerpo pero su cabeza estuvo sin protección.
Camila quería gritar, patear, y llorar; quería arrancar su cabello, quería correr dentro de la habitación y abrazar a Cameron. Había llamado a Dinah cuando salió de su habitación con los doctores alegando y le había dicho que le dijera a Lauren. En ese momento Camila no le importaba lo enojada que seguramente Lauren estaría, ella quería abrazar a Lauren y llorar en su cuello.
Pasó posiblemente una hora cuando dejaron salir a Camila de su habitación. Las mejillas de Camila estaban inundadas en lágrimas. Su desesperación estaba haciéndose notar cuando se levantó y caminó en círculos por el pasillo. En la distancia pudo ver la figura de dos mujeres entrando pero sus lágrimas habían nublado su vista.
"¡¿Dónde está?!" La voz de Lauren gritó. Camila se dirigió a ella.
"Está dentro, aún no despierta, los doctores no han salido." Explicó Camila.
"¿Cómo te encuentras tú?" Dinah preguntó sinceramente a su mejor amiga.
"Yo estoy bien." Aseguró Camila. Lauren se sentó en una silla, su respiración entre cortándose. "Lauren yo..."
"No digas nada." Interrumpió la mayor.
"Creo que deberías ir a descanzar, Mila." Dinah sobó ligeramente la espalda de Camila. "No es momento para explicar." Los ojos de Camila no dejaban de ver a Lauren, quién estaba con la cabeza baja y sus manos en su cabello.
"Lauren..." Quiso empezar pero Dinah llamó su atención tosiendo.
"No es momento, Camila." Enfatizó. Camila apretó sus labios, podía notar que Lauren estaba llorando.
"No me voy a ir." Dijo segura Camila. "Quiero quedarme. Por Cameron."
•••
El celular de Camila había estado sonando casi todo el día y por mucho que ella amara que se preocuparan por cómo estaba y las cosas que ocupaba para la gira ella en serio no quería atender a nadie en ese momento. Se encontraba sola en su casa ya que Lauren estaba trabajando en la biblioteca y decidió salir a caminar pero un impulso la hizo ir al centro comercial. Se detuvó en un local de ropa para distraerse mirando.
Entró sin darse cuenta y sus ojos se sorprendieron al ver que la tienda en verdad era de ropa de bebé. Una sonrisa iluminó su rostro al ver todo lo que, seguramente, en el futuro compraría para su hijo. Pero la sonrisa se borró cuando recordó que ella en verdad no compraría nada de eso, que la que lo haría sería Lauren, que Lauren vendría a tiendas y compraría ropita de bebé ella sola, eso hacía que el estómago de Camila se revolviera. Ella en verdad quería quedarse con Lauren y estar junto a ella en el embarazo. Pero no podía. Eso era tan jodido y ella odiaba eso.
"¿Busca algo en especial?" Una vendedora se presentó.
"No, simplemente estoy viendo." Camila contestó con una sonrisa. La vendedora sonrió de vuelta y se retiró.
Ropa de todos los colores pasteles estaba en estantes y Camila amaba todos y cada uno de los trajecitos de marinero de niño y los vestidos de princesa de niña. Si supiera el sexo de su bebé, posiblemente compraría toda la ropa que había en esa tienda. Pero Lauren tenía dos meses de embarazo y aún no podían saber si sería niño o niña.
Una pequeña niña de apróximadamente dos años, rubia y de ojos azules estaba mirando fijamente a Camila, cuando la castaña se dio cuenta le sonrió haciendo un mueca divertida y la niña rió corriendo en dirección a Camila. La de ojos marrones la tomó en brazos y hacía cosquillas en el torso de la niña haciendo que ésta se retorciera. Cuando Camila creyó que era suficiente la bajó al notar que una mujer se acercaba apresuradamente.
"Lo siento." Se disculpó. "Ella a veces escapa y no me doy cuenta." Dijo.
"No hay problema." Sonrió Camila haciendo de nuevo una mueca a la quién quién no paraba de reír.
"Serías una gran madre." La mujer confesó sinceramente haciendo que la piel de Camila se erizara.
"Si supieras". Pensó. "Gracias." Respondió amable mientras la mujer daba media vuelta y se iba por donde había llegado. "Una gran madre." Repitió Camila en su cabeza. Ella en serio esperaba ser una gran madre para su bebé. Ella intentaría ser "una gran madre", eso estaba decidido. Pero por ahora, su preocupación era ir a la biblioteca y contarle a Lauren que una mujer desconocida le había dicho que "sería una gran madre".
•••
Durante las siguientes dos horas Camila pudo notar que Lauren no hablaba, Dinah le decía algo y ella asentía o negaba según la situación. Y nunca cruzaron miradas ni aunque Camila lo intentara, Lauren tenía la mirada clavada en el suelo del pasillo. El estómago de Camila se revolvió. La culpa la estaba carcomiendo. Doctores y enfermeras salieron de la habitación que ocupaba Cameron y Lauren se levantó casi de un salto con Camila detrás de ella.
"Soy la doctora Reynolds." Se presentó una mujer rubia en bata blanca estirando la mano.
"¿Cómo está Cameron?" Preguntó Lauren desesperada estrechando la mano de la doctora.
"Ella ahora está estable." Avisó la doctora con un tabla de apuntes en mano. El pecho de Camila se estableció por un momento. "Le pusimos anestesia para que durmiera, necesita descanzar." Hizo saber. Camila miró cómo un reflejo de calma cruzó la mirada de Lauren. "Necesito hablar con los padres."
"Yo soy su madre." Indicó Lauren y Camila sintió su corazón comprimirse. Ella quería decir "yo también soy su madre" pero el miedo no la dejó, un miedo como el que se apoderaba de ella cuando Camila y Lauren eran "amigas" y la menor no quería que nadie lo supiera.
"Venga conmigo." Dijo yendo lejos de Camila y Dinah.
"Deberías ir también." La animó Dinah. Camila negó. "Vamos, Mila, eres su madre." Informó.
"Esto es mi culpa. Lauren dijo que no era buena idea y yo no la escuché." Se culpó la de ojos marrones.
"No te culpes, Mila, tú no sabías que esto pasaría." Razonó su mejor amiga.
Camila suspiró sin prestar demasiada atención, sabía que pelear con Dinah era tan difícil como intentar pelear con Lauren. Cuando Camila no habló después de unos minutos vio a su esposa llegar a su encuentro con las cantantes.
"¿Qué te dijeron?" Camila preguntó rápidamente.
"Ella está potencialmente bien." Citó Lauren a la doctora. "La protegiste de algún otro golpe." Continuó. "Tal vez en una o dos horas ella despierte."
"¿Pero no hay daños?" Se preocupó Dinah. Lauren le sonrió suavemente y negó con la cabeza.
"No, Dinah." Articuló la de ojos verdes. Camila miró el rostro de Lauren que se veía cansado y sus mejillas estaban rojas de lágrimas. La de ojos marrones se acercó un poco más a Lauren.
"Lo siento, Lauren." Se disculpó haciendo que los ojos verdes de Lauren la miraran.
"¿Cómo te encuentras?" Preguntó después de suspirar.
"No te preocupes, estoy bien." Camila contestó vagamente. "Lo importante es Cameron..." Dijo. Lauren asintió lentamente.
"Me alegra que no te hayas hecho algún daño." Hizo saber sinceramente Lauren.
"Esto es mi culpa." Murmuró audiblemente la menor. Dinah chasqueó.
"No lo es, Mila." Las miradas de ambas chocaron con el rostro de la más joven de las tres. "No te culpes por eso." Se encogió de hombros. "Dinah tiene razón, tú no sabías." Apoyó Lauren. Camila se sentó algo cansada.
"Deberías ir a casa, Camila, te ves muy mal." Comentó Lauren. La de ojos marrones sonrió.
"Gracias por el cumplido, Lo." Dijo sarcásticamente.
"Hablo en serio." Lauren se puso seria.
"No puedo, me quedaré." Decidió Camila.
Luego de que la doctora tranquilizara a Lauren, Camila y Dinah avisándoles que Cameron ya había despertado después de una hora y media de espera en el pasillo.
"Puede pasar a verla, señora Jauregui." Anunció la doctora Reynolds.
"¿Podemos verla?" Dinah preguntó de pronto.
"Sólo los familiares." La doctora hizo una mueca.
"Yo casi soy su madrina." Dijo y Lauren soltó una risa por lo bajo.
"Yo soy su madre." Intervino Camila. La doctora la miró confundida y volteó a ver a Lauren.
"Creí que usted era la madre."
"Lo es." Comenzó Camila. "Pero yo también lo soy." Explicó.
"Es mi esposa, lo que la hace su madre." Hizo saber Lauren y una verdadera sonrisa escapó de la boca de Camila al escuchar "mi esposa".
"Eso es nuevo." La doctora divagó. "Pero aún así sólo pueden verla los... bueno, en este caso, las madres." Lauren ya estaba dirigiéndose a la habitación y Camila la siguió después de dedicarle a Dinah una mirada de disculpa. La polinesia se encogió de hombros y se sentó en la silla que estaba utilizando antes y sacó su celular.
Cuando Camila entró en la habitación su corazón se encogió al ver a Cameron acostada con una bata blanca y un vendaje alrededor de su cabeza. La niña de tres años sonrió por la presencia de sus dos madres.
"¡Hola mami!" Saludó a Lauren sonriendo y levantando la mano izquierda y queriéndola agitar pero no lográndolo ya que estaba conectada con cables a las máquinas.
"Hola amor." Lauren rápidamente fue hasta donde estaba y la apretó en un gran abrazo. "No sabes lo preocupada que estaba, cariño." Le informó tomando el rostro de Cameron en sus manos y sobando las mejillas de su hija. "¿Cómo te sientes?" Preguntó cuando la niña arrugó la nariz por el leve dolor en su cara.
"Bien, mami, no te preocupes." Sonrió enseñando sus dientes de leche. "Íbamos a ir al parque de diversiones." Informó encogiéndose de hombros.
"Si, Cam, otro día será." Dijo Lauren sentándose en el borde de la camilla. Camila se acercó.
"Lo siento, Cam," comenzó "yo en verdad quería llevarte."
"Esta bien." Contestó sonriendo. "Tal vez podamos ir en mi cumpleaños número cuatro." Abrió mucho los ojos y levantó los dedos de su mano, exceptuando el pulgar. Camila sonrió y asintió.
"Claro, Cam." Respondió.
"Pero ahora preocupate por mejorar, cariño." Lauren indicó. Cameron asintió rápidamente.
"Lo haré." Dijo.
"Tal vez te quedes aquí en la noche, Cam." Comunicó la mayor de las Jauregui.
"¿Por qué?" Preguntó con sus verdes ojos clavados en los también verdes de Lauren.
"Porque necesitan revisarte y te darán de alta en la mañana si todo sale bien." Explicó con una mueca en el rostro Lauren.
"Pero no me quiero quedar aquí en la fea noche." Cameron hizo notar su labio inferior en un puchero.
"La noche no es fea, Cam." Se rió Camila.
"Estando aquí lo es." La niña frunció el ceño.
"No te estarás sola." Lauren dijo.
"¿Te quedarás conmigo?" Los verdes ojos de Cameron brillaron cuando
Lauren asintió.
"Nos quedaremos." Confirmó Camila con una sonrisa torcida.
"No, Camila, vas a ir a descansar." Lauren la regañó. "No permitiré que te quedes después de todo."
"No, yo me quiero quedar." Un berrinche se escapó de la de ojos marrones.
"Por favor, Camila." Rogó Lauren.
"Laur..."
"Camila..." Lauren penetró con sus ojos verdes los marrones de Camila. "Por sentía"
"Bien." Cedió la menor.
"¿No te pasó nada?" De pronto preguntó Cameron con su vista hacia Camila.
"No, Cam, estoy bien." Dijo la castaña sonriendo.
"Eres muy fuerte, entonces." Se sorprendió la niña.
"No tanto." Se encogió de hombros sonriendo.
"No, de veras." Cameron asintió frenéticamente. Camila estaba apunto de hablar pero la puerta de la habitación se abrió dejando ver a la doctora Reynolds con una tabla en sus manos.
"Lamento la interrupción." Se disculpó y Lauren se levantó de donde estaba sentada.
"No se preocupe." Dijo la de ojos verdes, la doctora le sonrió amablemente y miró a Cameron.
"¿Cómo te sientes, pequeña?" Preguntó acercándose a ella. Cameron, que estaba sentada, esbozó una sonrisa delicada.
"Creo que bien." Respondió. "Sólo que me esta dando hambre." Dio a conocer con una mueca y una mano en su estómago.
"No te preocupes, pronto te traerán tu cena." Avisó anotando algo en su tabla. Cameron sonrió y miró a Camila.
"Íbamos a comer pizza, ¿recuerdas?" La niña soltó apretando los labios como Lauren cuando se decepciona de algo.
"Si, Cam, lo recuerdo." Le regresó una mueca. "Te prometo que mañana, cuando salgas de aquí, te llevaré a comer toda la pizza que quieras." Cameron sonrió enseñando sus dientes de leche.
"¿Y también helado?" Preguntó emocionada.
"Si, Cam, también helado." Camila aseguró a su hija. Cameron miró a Lauren.
"¿Quieres ir con nosotras, mami?" La menor de las Jauregui invitó sin dudar.
"Tengo que trabajar, cariño, pero seguro te divertirás con Camila y Dinah." Una sonrisa triste se apoderó del rostro de Cameron.
"Bueno." Solo dijo bajando la mirada a sus dedos.
"Cam, tal vez otro día podamos ir todas, ¿vale?" Camila intentó salvar la situación.
"Vale." Suspiró la niña.
La doctora Reynolds hizo salir de la habitación a Lauren y Camila después de que Cameron cenara para aplicarle anestesia y que descanzara. La castaña se encontró en el pasillo con Dinah, quién estaba texteando a Siope con su celular. Luego de media hora sentadas en los asientos al fin la doctora Reynolds salió de la habitación de Cameron, dejando pasar, no solo a Lauren y Camila, sino que Dinah ya tenía permiso. Cuando Camila entró siguiendo a Lauren se encontró con una Cameron profundamente dormida.
"Creo que me quedaré y ustedes pueden ir a casa, sobre todo tú Camila." Mandó la de ojos verdes.
"Lauren tiene razón, Mila," Dinah estuvo de acuerdo "yo conduzco esta vez."
"Si, si, si." Camila movió su mano con desdén.
"Pero antes de que te vayas quisiera hablar contigo. Y no estoy siendo grosera pero quiero que sea en privado." Dijo Lauren viendo a Dinah y dirigiéndose a la puerta.
"No tardara mucho." Avisó haciendo un ademán a Camila para que la siguiera.
Cuando se encontraron fuera de la habitación Lauren tomó la mano de Camila y la llevó al final del pasillo.
"Hay que entrar ahí." La esposa de Camila apuntó a una puerta cerrada. La de ojos marrones frunció el ceño profundamente.
"¿Para qué?" Preguntó consternada.
"Para que nadie nos oiga, Camila." Sonrió Lauren, explicando como si fuera la cosa más obvia del mundo. Un ligero sentimiento de miedo se apoderó de la más joven por lo que Lauren seguramente quería hablar y avanzó abriendo la puerta. Lauren entró detrás de Camila, ambas se encontraban en medio de la oscuridad y cuando Camila no escuchaba que Lauren hablara pensó que tal vez estaba buscando un interrumptor de luz. Se equivocó.
De pronto unos labios suaves chocaron con los suyos. Los ojos de Camila casi se salen de sus órbitas y su corazón se sentía como si fuera a explotar. Un sentimiento de déjà vu se hizo presente haciendo que Camila respondiera el beso como aquella vez.
•••
Un rápido viento susurró en los oídos de Camila mientras apretaba los dedos de sus pies. Era una noche tranquila, demasiado, para ser exactos. Se encontraba sin señales de luz a su alrededor. De pronto se preguntó qué demonios hacía en medio de la nada en una noche tan oscura como esa. La duda fue resuelta de inmediato cuando un apretón en su mano derecha le aseguraba protección a su lado.
Era tres de marzo. Camila cumplía dieciocho años y eso era jodidamente emocionante la noche pasada. Pero cuando despertó esa mañana, nada se sentía diferente, de hecho, nada era diferente, ella seguía siendo la misma de siempre. El día fue potencialmente uno de los mejores. Claro, los cumpleaños eran de esa forma para cualquiera. Un día en el que todos te prestaban algo de su atención. Pero Camila no quería la atención de nadie más que de la chica que estaba a su lado. Y es que Lauren estaba estudiando en la Universidad de Miami mientras Camila terminaba su último curso en la secundaria. Era algo intimidante pensar que Lauren estaba en la universidad rodeada de chicos y chicas incluso más atractivos que Camila. Le daba miedo que de pronto Lauren se aburriera de la niña de secundaria y la reemplazara por una mujer universitaria. Ese sin duda era uno de sus miedos más grandes porque ella estaba perdidamente enamorada de Lauren.
Pero cuando Lauren la sorprendió en su casa, después de cortar su pastel en la cena que su madre había preparado, Camila estaba segura de que el sentimiento de Lauren era mutuo. Luego de que todos saludaran a Lauren y le dijeran lo mucho que la extrañaban por tener que estar en el campus la de cabello negro llevó a su novia a un lugar sumamente misterioso para Camila.
"¿Lauren?" Preguntó insegura.
"¿Mhm?" Respondió ligeramente la mayor.
"¿Me vas a decir a dónde vamos? Porque este lugar me asusta como la mierda." Confesó con la voz temblorosa por una pisada no segura que dio en el último momento.
"Eres una grosera, Camz." Se quejó juguetonamente apretando su agarre de la mano de su novia.
"Dime, por favor." Camila rogó.
"Ya casi llegamos, no te apresures."
"Es solo que... siento como si me fueras a violar o algo." La de ojos marrones razonó en voz baja.
"No te haré nada que tú no quieras." Lauren aseguró y Camila apretó su mano en forma de regaño.
"Pervertida." Rió.
"Es la verdad, lo sabes." Jugó Lauren.
"Pero no tienes porqué estarlo diciendo." Regañó la más joven.
"Ya, ya." Cortó Lauren. "Me voy por poco tiempo y ya no tienes sentido del humor, Camz."
"No es eso. Estoy realmente asustada." De pronto sintió los labios de su novia encontrarse con los suyos en un beso.
"Yo estoy aquí, Camila." Hizo saber la de ojos verdes. "Estará bien." Camila asintió pero se dio cuenta de que Lauren no podía verla.
"Okay." Reiteró suspirando. Lauren se detuvo y un sonido de una puerta abriendose se hizo presente.
"¿Qué fue eso?" Se asustó Camila.
"Tranquila, llegamos." Informó Lauren con una ligera emoción en la voz. "Buscaré un interruptor de luz." Avisó soltando a Camila.
"Bien." Unos pasos se escucharon lejos y luego pisadas regresaron cerca de Camila, una silueta se movía en su dirección. "¿Lauren?" Se preocupó la menor. Cuando nadie respondió el corazón de Camila se aceleró. Unos labios se estrellaron con los de ella. Una sensación de tranquilidad recorrió el cuerpo tembloroso de Camila. Lauren pasó su lengua sobre el labio inferior de Camila haciendo que la castaña la dejara pasar para una batalla de lenguas.
Esa noche terminó como Camila hubiera deseado que terminara su cumpleaños, con la chica de la que estaba enamorada a su lado. Esa fue la segunda vez que habían compartido un momento así de íntimo y Camila se volvía loca cada vez que pensaba en esa noche en la que hicieron el amor en la oscuridad. Sin siquiera verse. Eso hacía que el corazón de Camila presionara más contra su pecho al pensar en Lauren y la oscuridad. Esas eran palabras que, combinadas, hacían que Camila quisiera regresar cada noche a ese lugar en medio de la nada.
•••
La mano de Lauren estaba en la espalda baja de Camila. La castaña había respondido al beso. Pero no era un beso hambriento ni urgido. Era un beso inocente, como el primer beso, era un beso que transmitía amor, no deseo. Y ese tipo de besos eran los que hacían que Camila se sintiera aún más enamorada de Lauren. Una sonrisa se escapó de Camila y cuando Lauren lo notó rompió suavemente el beso uniendo sus frentes.
"¿Por qué te ríes?" Preguntó alegremente Lauren.
"Tuve un déjà vu." Dijo sonriendo. "El día de mi cumpleaños número dieciocho." Recordó.
"Lo recuerdo." Hizo saber la mayor.
"¿A qué fue eso?" Camila quiso saber. "El beso."
"Quería hacerte saber..." La voz de Lauren se fue apagando.
"Dilo." Animó la de ojos marrones.
"Quería que supieras que yo... Que yo aún sigo enamorada de ti." Aclaró Lauren suspirando.
De repente el corazón de Camila comenzó a bombear rápidamente. Dolía. Pero era un dolor bueno. Y su sonrisa no se dejó esperar en su rostro. Se sentía como aquella vez que Lauren la había besado como respuesta cuando le había preguntado por ser novias.
"Yo aún sigo enamorada de ti, también." Aseguró y se inclinó para besar de nuevo a su esposa. Una sonrisa apareció en los labios de Lauren. Y para Camila eso se sintió malditamente correcto. Besar a Lauren se sentía jodidamente bien y ni siquiera los Dioses del cielo podrían separar a esas dos mujeres que se amaban sin medidas.

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Dieciocho

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:29 pm

La puerta de la habitación del hospital se abrió y Lauren Jauregui se despertó de pronto, el ruido asustándola un poco. La ligera luz tenue que se asomaba por la ventana le calaba en los ojos verdes. Eso no le molestaba. Su sonrisa no se iba desde la noche pasada. Su beso con Camila hacía que Lauren sintiera mariposas en el estómago, sentía como cuando apenas se había enamorado de Camila, o cuando se había dado cuenta de que en verdad se quería casar con ella, o cuando se había enterado de que estaba embarazada y tendrían una famila. Dicen que las cosas buenas toman su tiempo pero las cosas realmente grandiosas pasan de un millón a una. Y para Lauren, Camila era una en un millón.
En la cama Cameron estaba coloreando un dibujo y Lauren se levantó cuando la doctora Reynolds entró por la puerta.
"Lamento despertarla, señora Jauregui." Se disculpó la doctora.
"No se preocupe." Dijo Lauren amable.
"Hola mami, no te quise despertar." Cameron le sonrió sinceramente a su madre y Lauren sonrió de vuelta.
"Esta bien, cariño." Articuló.
"¿Cómo estas Cameron?" La doctora Reynolds preguntó con tono alegre.
"Bien, ¿ya me puedo ir a casa?" Cameron hizo una mueca suplicante a la doctora y Lauren rió en voz baja.
"No tan rápido, pequeña, tenemos que hacerte unas pruebas." Sonrió la doctora.
"No, en serio, ya me quiero ir." La niña arrugó el entrecejo y Lauren recordó a Camila cuando se enojaba. "Por favor."
"Ya, Cam, compórtate, amor." Lauren intervino. Cameron bufó y cruzó los brazos con colores en las manos.
"¿Quién te trajo eso, Cameron?" Dijo la doctora señalando el cuaderno y los colores en el regazo de Cameron.
"Mi mamá." Contestó volviendo su atención a su dibujo.
"¿Camila ya esta aquí?" Lauren sintió su estómago hormiguear. Cameron asintió sonriendo.
"Con Dinah fueron a la cafetería a traerte algo de desayunar para cuando despertaras." Divulgó la pequeña.
"¿Puedo hablar con usted afuera, señora Jauregui?" La rubia doctora abrió la puerta e indicó a Lauren salir. La de ojos verdes salió confundida y preocupada de la habitación.
"¿Hay algo mal con Cameron?" El pecho de Lauren subía y bajaba irregularmente por la angustía.
"No, ahora le haremos las pruebas, ella estará bien, no se preocupe." La tranquilizó. "De lo que quiero hablar es de su situación." Informó la mujer rubia.
"¿A qué se refiere?" Las cejas de Lauren se juntaron un poco. "No estoy entendiendo."
"Me refiero a su situación, con su esposa, me parece inusual... es algo que nunca había visto... o sea, el hecho de que una niña de tres años tenga dos madres..."
"Puede parecerle raro pero no es algo de qué preocuparse." Lauren sonrió ante la tímidez en las palabras de la doctora.
"Lo que me preocupa es lo que Cameron va a vivir, supongo que ya cumplirá los cuatro años y entrará al jardín de niños... entonces le preguntaran de sus padres... le preguntaran por su padre." La sonrisa de Lauren desapareció.
"Bueno, ella puede decir que no lo tiene, no es como si necesitara un padre... tiene dos madres y eso es suficiente." La doctora sonrió amablemente, Lauren sospechó que lo hacía mécanicamente.
"Pero puede que haya un trauma en el futuro, uno en el que Cameron no querrá invitar a sus amigos a casa por miedo."
"¿Miedo a qué?" La amabilidad de Lauren estaba apunto de colapsar. "Ella lo esta tomando bien."
"Puede que por ahora, pero hay una gran probabilidad de que se dé cuenta que su familia no es normal."
"Ninguna familia es normal, doctora Reynolds." Puntualizó Lauren. La doctora suspiró ligeramente.
"Sé que es así pero muchos niños..."
"No quiero ser grosera, doctora, pero es mi hija, y sé cómo educarla, también sé que usted es experta en niños pero Cameron va a estar bien." La sonrisa de Lauren apareció más como una mueca que otra cosa.
"¿Esta todo bien?" La voz ronca de Camila se dejo escuchar detrás de Lauren. Una sonrisa rápidamente se materializó en el rostro de la de ojos verdes.
"Nada, Camila, estaba hablando con la doctora Reynolds." Explicó.
"¿Hay algo mal con Cameron?" La voz de Camila sonaba preocupada.
"No, no lo hay." La doctora respondió cautelosamente. "Le haremos las pruebas a Cameron de inmediato, mejor quédense aquí."
"Si, ésta plática terminó." Lauren dijo girándose sobre sus talones. Camila siguió a su esposa hasta donde estaba Dinah con un café en la mano derecha y en la izquierda un muffin de chocolate.
"Hola, Lauren," saludó la polinesia "te trajimos algo comestible de la cafetería de este lugar." Comentó estirando su brazo izquierdo.
"Gracias." Sonrió Lauren tomando el muffin.
"Y Mila tiene tu café." Avisó sentándose en una silla.
"Ten," Camila le entregó un vaso blanco "una de café, crema líquida y dos de azúcar." La sonrisa de Lauren se extendió.
"Lo recuerdas." Dijo y Camila le sonrió de vuelta.
"Obvio." Rodó sus ojos juguetonamente.
"Gracias." Camila se mordió ligeramente el labio inferior.
"¿Estabas peleando con la doctora?" Preguntó cuando la doctora Reynolds entró a la habitación de Cameron.
"No, sólo era una pequeña discusión." Lauren se sentó continua a Dinah.
"No parecía eso." Dijo la mejor amiga de su esposa.
"¿Te estaba diciendo algo malo?" La castaña imitó a Lauren sentándose a un lado de la de ojos verdes.
"Ella insinuó algo de lo traumante que posiblemente sea para Cameron tener dos madres." Lauren suspiró.
"¿Por qué? ¿Qué le pasa?" Dinah arrugó su entrecejo. "Debiste decirle que estamos en el siglo veintiuno."
"¿Qué le dijiste?" Quiso saber Camila ignorando a la más joven de las tres.
"Le hice saber que es mi hija y que es mi problema cómo la voy a educar." Lauren se encogió de hombros. Camila sonrió de lado.
"¿Recuerdas que me dijiste que yo iba a ser la que le explicara eso?"
"Si, lo recuerdo." Comentó. "Y como yo le dije te tocará ir con los padres." Bromeó Lauren y Camila rió a carcajadas.
"Esta bien, Lo." Estuvo de acuerdo con una gran sonrisa en su rostro.
Habían pasado dos horas desde que dieron de alta a Cameron del hospital. Para su buena suerte todo estaba normal en su cuerpo. Ally, Normani, Troy y Zayn habían ido a visitarla pero como ya iban de salida, Lauren los invitó a su casa.
Todos estaban en la sala sentados, a excepción de Camila, que estaba en la cocina. Cuando todos estaban interactuando, Lauren se disculpó con sus amigos para ir al lugar en donde estaba su todavía esposa.
"Iré a ayudar a Camila." Avisó señalando la cocina con una suave mueca.
"Si quieres yo voy." Dinah se ofreció y Lauren negó con la cabeza.
"No, esta bien, yo la ayudo." Insistió levántandose del sofá que compartía con Ally y Troy. Dinah cedió encogiéndose de hombros.
Cuando Lauren entró en su cocina pudo admirar a Camila recogiendo su cabello por un lado de su cuello. Un suspiró atacó sus pulmones de repente. Camila se veía indudablemente hermosa de esa manera, cuando volteó a su encuentro con Lauren, sonrió enseñando sus dientes y la de ojos verdes devolvió la sonrisa.
"Camila se ve hermosa de todas las maneras posibles." Se dijo mentalmente.
"Hey." Saludó alegremente la castaña.
"Vine a ayudarte." Lauren se aclaró. Camila asintió.
"Estoy como loca buscando el helado de Cameron." Se rió Camila y Lauren sonrió.
"Es el bote que está hasta atrás con un dibujo de un unicornio y un dragón." Explicó riendo. Camila sonrió comprendiendo.
"La historia del unicornio y el dragón, ¿eh?" Dijo Camila mostrando su lengua entre sus dientes haciendo que Lauren asintiera sonriendo por el recuerdo de esa historia.
•••
"En serio lo siento, Lo." Camila se disculpó por milésima vez ante Lauren.
"Ya te dije que esta todo bien, Camz." Lauren dijo comprensivamente.
"Pero en serio querías ir a esa feria." Camila hizo una mueca de disculpa. "Lo lamento."
"Esta bien, Camila, no pasa nada, tal vez váyamos el próximo año." Comentó la de ojos verdes.
Era sábado por la tarde. Lauren y Camila tenían planes para ir a la feria del libro de ese año, era el único día que ambas estaban desocupadas. Pero la madre de Camila, Sinu, había llamado a su hija para que cuidase esa tarde de su hermana pequeña Sofi ya que el señor y la señora Cabello irían a una cena importante del trabajo del padre de Camila. Eso hizo que Camila cancelara, y si Camila no iba entonces no tenía caso que Lauren fuera sola, ninguna de sus amigas disfrutaba de la literatura como Camila. Así que le confirmó su presencia para ayudarla en su trabajo de niñera. En todo el día Camila estuvo pidiendo perdón a Lauren por su cancelación y la mayor estaba apunto de rodar significativamente los ojos si Camila no paraba.
"Tal vez podríamos llevar a Sofi." Optó Camila.
"No creo que sea buena idea, Camz." Lauren hizo una mueca.
"Si, yo tampoco, no sé en qué estaba pensando." Apretó los labios. "Realmente lo siento." Se disculpó de nuevo.
"Si sigues con eso vas a hacer que te bese para que te calles." La voz de Lauren se volvió irritada pero divertida.
"Lo siento, Lo." Dijo sin pensar.
"Sólo quieres que te bese, ¿cierto?" Rió más calmada la de ojos verdes.
"¿Es tan obvio?" Jugó Camila. Lauren besó delicadamente su mejilla.
"Deja de disculparte, nos vamos a divertir en tu casa con Sofi." La mayor aseguró.
"Pero en verdad querías ir a esa feria." Camila hizo un puchero.
"Lo que quiero es estar contigo, Camz." Explicó Lauren.
"A veces eres tan romántica que te quiero abrazar y besar." Sonrió Camila.
"No te detengo en tus decisiones." Lauren bromeó. Camila le dedicó una mirada llena de ternura.
Ambas estaban en el porche de la casa de Camila esperando a que sus padres salieran para irse. Una vez que estuvieron dentro de la casa, jugaron todo lo que Sofi quiso. Se sentaron en el sofá de la sala de los Cabello a ver Mulán y El Rey León. La hermana pequeña de Camila quería ver otra película pero su hora de dormir ya había pasado y Camila le mandó a su cuarto.
"Pero quiero ver Pocahontas." Rogó la niña.
"No, Sofi, mamá me va a colgar si se entera que te dejé dos horas más despierta de tu hora de dormir." Camila explicó. "Si mañana no te despiertas para ir a la iglesia me asesinará." Bromeó poniendo sus manos en su cuello como si fuera a ahorcarsea ella misma. Sofi bajó la mirada y caminó hacia su habitación. En el garganta de Lauren se formó un nudo por ver a la pequeña hermana de su novia triste.
"Te podemos acompañar hasta que duermas, Sofi." Dijo yendo detrás de la niña. Sofi volteó a encontrarse con los ojos verdes de Lauren.
"¿En serio?" Preguntó esperanzada, sus ojos marrones brillando. Lauren asintió sonriendo. "Vamos, entonces." Tomó la mano de Lauren y la de Camila y las arrastró a su habitación. Al llegar Sofi inspeccionó en su clóset y sacó una pijama para dormir con dibujos de los personajes de la película Buscando a Nemo en ella. Sofi se acostó en su cama con las sábanas encima de ella e invitó a Lauren a sentarse a su lado. La de ojos verdes se acomodó a un lado de la pequeña.
"Cuéntenme un cuento para dormir." Pidió la niña abrazando su osito de peluche.
"No sé muchos cuentos, Sofi." Lauren hizo una mueca.
"Yo si, ¿cuál quieres que te cuente?" Camila se sentó en seguida de Lauren al mismo tiempo que Sofi negaba con la cabeza.
"Ya me sé todos los cuentos que te sabes, Mila." Dijo Sofi. "Ustedes pueden inventar uno ahora." La mirada de Camila se encontró con la de Lauren en disculpa, la mayor negó en comprensión.
"Bueno, Sofi..." Comenzó Lauren.
"Esta es la historia de un..." Camila siguió.
"Un dragón." Lauren sonrió.
"Si, un dragón." Dijo. "Este dragón era muy torpe, no tenía demasiados amigos, casi nadie le hablaba porque a él le gustaba One Direction y se metía en los libros que leía y no le gustaba ir de fiesta..." Lauren sonreía comprendiendo las características similares que tenían el dragón y su novia. "Un día, en un muelle para serte exacta, el dragón encontró a un... un... un unicornio y con sólo ver sus hermosos ojos verdes se enamoró de él." La sonrisa de Lauren se extendió por su rostro y una ligera carcajada quería salir de su boca.
"¿Cómo era el unicornio?" Preguntó Sofi.
"El unicornio era feo, era un nerd en la escuela, sólo tenía tres amigas y pasaba su descanzo en la biblioteca con el equipo de ajedrez y el de debate." Lauren miró a Camila arrugar la nariz.
"Claro que no, el unicornio era hermoso, inteligente y social, él siempre iba a los bailes de la escuela y muchos otros unicornios querían ir con él. De hecho, por una fiesta a la que el dragón no quería ir, volvió a encontrar al unicornio." Una risa escapó de la boca de Lauren.
"El dragón hizo que el unicornio se enamorara de él." Añadió la mayor.
"¿Y qué pasó luego?" Sofi las veía realmente interesada en el cuento.
"Ellos comenzaron a hablarse mucho durante las vacaciones de invierno." Continuó Camila. "Entonces pasó, Sofi, el unicornio besó al dragón." Sus ojos marrones se abrieron exageradamente, como si no pudiera creer lo que acababa de decir. Sofi la imitó a la perfección.
"¿Y luego?" Sofi sonó anciosa.
"Pues el dragón escondió su relación y pidió al unicornio que hiciera lo mismo, lastimándolo." Lauren observó la culpa en la voz de Camila.
"¿Por qué hizo eso?" La frente de Sofi se frunció mostrándola molesta. Lauren sonrió ante el acto.
"Por torpe, Sofi, él tenía miedo de que no aceptaran el hecho de haberse enamorado de un unicornio porque los dragones debían enamorarse de otros dragones, y algunos veían mal que un dragón se enamorara de un unicornio." Explicó la castaña. "Pero no lo podían culpar, el unicornio era muy sexy como para no enamorarse de él." Lauren sonrió.
"El dragón era bastante sexy también Sofi, y el unicornio no sabía porqué un dragón así de hermoso quería estar con un feo unicornio como él."
"El unicornio no era feo, era hermoso, Lauren, no arruines la historia con tus mentiras." Discutió Camila frunciendo el ceño. "Entonces, como te decía, Sofi, un día, cuando el unicornio lloró por el torpe dragón, él le dijo a sus familiares dragones que se había enamorado de un unicornio."
"¿Y qué le hicieron?" Sofi contuvo la respiración un momento.
"Lo corrieron de su cueva, Sofi." Dijo Camila tristemente. En la boca de Sofi se formó una gran 'O' y Lauren rió en voz baja.
"¿Y luego?" La niña se entristeció.
"Luego fue con el unicornio y juntos se fueron a vivir a un castillo enorme frente a la playa." Lauren añadió y Camila le dedicó una sonrisa sincera.
"Pero el dragón enfermó y murió." Camila se encogió de hombros. Lauren golpeó el brazo de su novia
"No, no murió, ellos se casaron y vivieron felices por siempre." La mayor finalizó. Sofi sonrió alegremente.
"Que bueno. Todos merecen un final feliz." La niña se acomodó para dormir en su cama.
"Creo que ya es hora de que duermas, Sofi." Comentó Camila al ver a su hermana pequeña bostezar. Lauren le revolvió el cabello y Sofi asintió sonriendo.
Camila y Lauren iban de salida y cuando la de ojos verdes iba a cerrar la puerta de la habitación de su pequeña cuñada escuchó claramente a Sofi decir:
"Espero que se casen y vivan felices por siempre, también."
•••
Camila y Lauren habían llevado las bebidas y el helado de Cameron que se supone Camila llevaría. Sus amigos se despidieron tres horas después. Cameron estaba en su habitación y Dinah la acompañaba. Lauren había estado en su cuarto pero algo la hizo ir a la cocina.
Lauren sonrió al ver a Camila sentada en la barra de la cocina leyendo una revista, en la que ella estaba de portada, con la mitad de una banana en la mano, su boca moviéndose mientras masticaba y leía concetrada.
"Parece interesante leer una revista sobre ti." Dijo Lauren haciendo que Camila la volteara a ver y sonriera

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Diecinueve

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:29 pm

Un viento arremolinaba la calle de Miami. El veinticuatro de marzo estaba presente. Camila Cabello y sus guardaespaldas iban de regreso del centro comercial con un obsequio en las manos de Camila. Era el cumpleaños de su hija Cameron y en la casa de Lauren se encontraban todos sus conocidos.
Estaban Normani, Ally, Troy, Zayn, los Jauregui, los Cabello y, por supuesto, Dinah.
Más temprano Lauren, Dinah, Zayn y Camila habían llevado a Cameron al parque de diversiones y le compraron pizza y helado. En todo el viaje Dinah hizo bromas a su mejor amiga acerca de su choque, de las cuáles todos en el auto rieron.
Desde que Camila y Lauren se besaron en la cocina de la casa de la de ojos verdes, las cosas iban mejorando en su relación. Camila no podía negar que quería tener algo más íntimo con Lauren en ese momento pero sí lo hacían posiblemente eso arruinaría el progreso que habían tenido. Esa era la razón, esa y que Cameron entró en la cocina en busca de Camila para enseñarle su dibujo sobre sus dos madres y la niña siendo felices. El corazón de Camila aleteó con esa imagen en su cabeza, y ella no olvidaría la felicidad en los ojos verdes de Cameron cuando descubrió a sus dos madres besándose en la cocina. Algo era seguro, Camila si iba a pelear por su familia, lo único que faltaba para que todo fuera perfecto era que Lauren perdonara por fin a Camila. Ella se estaba esforzando en serio y sentía que podía con eso, ella lo sabía.
Al llegar y abrir la puerta de la casa unos gritos inundaron sus oídos. Un pequeño cuerpo fue a su encuentro. Cameron estaba abrazando las piernas de Camila, la castaña levantó en brazos a su hija y le entregó el presente que tenía para ella.
"Mira lo que te traje, Cam." Dijo mostrando la punta de su lengua entre sus dientes.
"Wow, es enorme." Cameron sonrió con los ojos abiertos exageradamente.
"Gracias." Abrazó a su madre fuerte. "Vamos a cortar mi pastel y te estábamos esperando." Avisó la niña.
"Bueno, ya estoy aquí y quiero un pedazo de ese pastel." Respondió Camila y llevó a su hija cerca de donde estaban todos.
"Vamos a la cocina." Lauren señaló. Las personas se levantaron de sus asientos y se dirigieron al lugar.
Todos le cantaron el feliz cumpleaños a Cameron. La niña no dejaba de sonreír.
"Pide un deseo, Camaron." Troy dijo ganándose una mirada reprobatoria de Lauren.
"Ya tengo todo lo que quiero." Contestó Cameron negando con la cabeza.
"¿Quién sabe? Tal vez quieras un lápiz de esos que dibujan lo que tienes en mente." Zayn animó. Los ojos verdes de Cameron se hicieron más grandes.
"Es verdad, no lo recordaba." Respondió cerrando los ojos apretadamente.
"Esos no existen, Cam." Lauren intervino con una sonrisa. Cameron abrió sus ojos.
"Entonces no quiero nada más." Comentó.
"Tiene que haber algo que quieras, Cam." Dijo Camila acercándose.
"No, tú estás aquí, y con mami están juntas, es todo lo quiero." La niña dijo vagamente encogiéndose de hombros. Una sonrisa se apoderó del rostro de Camila y dedicó una mirada tierna a Lauren.
"Ya déjala soplar las velitas, Chancho, quiero pasteeeeel." Dinah rogó apretando los labios.
"Bien, bien," Lauren sacudió sus manos "sopla las velitas, amor."
Cameron asintió e intentó soplar las velitas, fallando en apagarlas todas en el primer intento. Cuando todos rieron y Cameron pidió ayuda con la mirada a Lauren, Camila le habló a su hija.
"¿Qué te parece si lo hacemos juntas?" Ofreció.
"Si y también que lo haga mami con nosotras." Dijo emocionada la niña de ojos verdes. Camila preguntó a Lauren con la mirada y ella se acercó asintiendo. Lauren y Cameron estaban sonriendo, lo que hizo que Camila sonriera con ellas.
"A la cuenta de tres." Lauren anunció.
"Uno..." Comenzó Camila.
"Dos..." Siguió Cameron tomando aire.
"Tres." Dijo Lauren y las tres soplaron haciendo que las velas se apagaran de inmediato. A su alrededor se escucharon muchos aplausos provenientes de los invitados.
"Creo que es el mejor cumpleaños del mundo." Cameron se levantó de su asiento y abrazó a Lauren y pasó su brazo derecho por el cuello de Camila.
"Lauren, parte el bendito pastel ahora." Ordenó Dinah haciendo que Zayn y Troy asintieran rápidamente.
"Recuerda, Camaron, lo importante de los cumpleaños no es lo vieja que estás... Ni las personas que te rodean..." Troy comenzó.
"Lo que en verdad importa, pequeña, son la comida y los obsequios." Zayn apoyó.
"No dejes que te metan en la cabeza eso de que los obsequios no son importantes." Troy siguió.
"Eso dicen los avaros que no quieren gastar dinero." Chris, el hermano de Lauren, se introdujo en la plática.
"Ustedes tres vayan a meterle ideas a la hija de otra." Intervino Lauren apuntándoles con el dedo.
"Decidimos meterle ideas a la hija de Camila, no te metas." Chris peleó y Lauren le tiró un golpe en el hombro haciendo que jadeara.
"Es mi hija, también." Razonó Lauren. Los invitados reían con la interacción.
"Bueno ya, quiero pasteeeeeeeel." Dinah dijo con tono berrinchudo.
"Ya, ya, ya," la relajó Cameron "espera un momento a mi mami." Gruñó la niña. Lauren fue a un mueble cerca y regresó con un cuchillo.
"Aquí, Cam." La de ojos verdes tomó la pequeña mano de su hija y la cubrió con la suya.
"Hazlo con nosotras, mami." Cameron invitó a Camila sonriendo. El corazón de Camila casi olvidaba cómo palpitar cuando escuchó esa palabra salir de la boca de la más pequeña de la habitación. Cameron le había llamado "mami", ella en serio lo había dicho.
Los párpados de Camila cayeron sin aviso y lágrimas se formaron en el interior de sus ojos marrones. Camila estaba feliz, verdaderamente feliz. Esa felicidad era pura, como cuando te compran el cereal que tanto rogaste que te compraran y te sentías feliz al saber que llegando a casa te podrías servir una porción de esa deliciosa golosina. Así de feliz se sentía.
Para cuando Camila abrió los ojos y unas pocas lágrimas se soltaron de su agarre en sus párpados, Cameron la miraba fijamente y su labio inferior estaba comenzando a temblar.
"¿Dije algo malo?" Preguntó con pánico en sus ojos verdes.
"No, Cam, simplemente estoy feliz, bebé." Hizo saber Camila con una pequeña sonrisa. "Hay que hacerlo." Puso su mano sobre la que Lauren tenía alrededor de la pequeña de Cameron. Las tres hundieron el cuchillo entre el pastel y lo cortaron. Flashes llenaron la habitación. Todos habían sacado sus cámaras y celulares para capturar el tierno momento.
Cortaron el pastel y lo repartieron a todos los invitados presentes. Cuando dejaron de comer el postre, Lauren anunció que Cameron iba a abrir los obsequios.
Camila estaba sentada entre Lauren y su hermana Sofi.
Michael y Clara le regalaron un libro "mágico" para aprender a escribir. Camila escuchó un bufido de Chris y un "¿Quién le regala un libro a una niña de cuatro años?" salió de su boca. De parte de Alejandro y Sinu recibió unas pantunflas de Timón y Pumba. Taylor le compró dos cuadernos especiales de dibujo. Chris le pasó diez dólares al chocar su mano, haciendo que Lauren rodara los ojos a su hermano.
El presente de Sofi hizo que Camila sonriera extensamente. Un dragón y un unicornio de peluche salieron de la bolsa de regalo. "De niña me contaron la mejor historia del amor entre un unicornio y un dragón, es tu turno de apreciar esa experiencia." Pudo leer Camila y sonrió a su hermana quién recibía una mirada cómplice de parte de Lauren.
Ally y Troy obsequiaron un set de diferentes colores crayola. Cameron soltó un grito de emoción. Normani regaló unos aretes de plata. Un lápiz de dibujo, un libro de colorear y pinturas de acuarelas vinieron de parte de Zayn.
El presente de Lauren era el más grande, y Camila quería dejarlo al último por ser más especial pero Lauren insistió en que el de Camila fuera el último. "Me has pedido esto desde hace apróximadamente un año, Cam, y creo que es hora de que lo tengas." Dijo mientras Cameron rompía el papel de envoltura. Sus ojos brillaban mientras admiraba el gran regalo. Un estante de dibujo se dejaba ver en la habitación, era grande, de color azul y hecho de madera.
Cameron saltó hasta el lugar dónde Lauren se encontraba y se aferró a su madre fuertemente. Lauren sonreía y lágrimas se asomaban en las esquinas de sus ojos.
"Te quiero mucho, mami, no tenías que comprarlo." Informó la pequeña todavía abrazando las piernas de Lauren. "Gracias." Articuló mientras Lauren secaba sus ojos.
Cuando Cameron dejo ir a Lauren de su abrazo fue directo a Camila y ésta le entregó el obsequio con una sonrisa. Los nervios de Camila estaban de punta cuando su hija abría el regalo. Dentro de la caja había un retrato, Camila había enmarcado la foto de Lauren y ella recién casadas, abajo de éste estaba otro retrato, esta vez era de Lauren y una Cameron de cinco meses de nacida.
La hija de Lauren y Camila estaba sonriendo como nunca. Al fondo de la caja se encontraba un disco, la foto de Camila estaba en la portada y se leía
"Camila Cabello - CLC", lo cuál significaba "Camila + Lauren = Cameron".
Camila se preguntaba si Lauren había entendido el mensaje, pero ese era su segundo disco de estudio, lo que significaba que Lauren seguramente no lo había escuchado.
"Pensé que te gustaría escucharlo, ya que la mayoría de las canciones las escribí para ti, y las demás son para tu madre." Camila se encogió de hombros.
"Es grandioso, gracias." Gratificó abrazando el disco y los retratos en su pecho. Camila asintió besando lo alto de la cabeza de Cameron.
•••
No había viento. Ni ruido. Ninguna persona se dejaba ver. Camila estaba de la mano de su novia. Mientras Lauren caminaba sin preocupación alguna, Camila moría por dentro, ella odiaba ese sentimiento.
"Mañana te gradúas." Dijo Camila.
"Si, Camila." Lauren afirmó.
"Eres tan madura, Lauren, incluso me llamas Camila en vez de Camz." Informó la menor.
"¿A qué viene eso? No soy tan madura, simplemente me voy a graduar." Al caminar Lauren se encogió de hombros.
"La universidad significa alcohol, drogas, sexo y chicas." Camila divagó haciendo que Lauren frunciera el ceño.
"No voy a la universidad por eso, Camz." Hizo saber con una media sonrisa.
"Sólo digo que puede pasar mucho en ese lugar."
"Puede, puede que realmente vaya a estudiar y no a meterme con cualquiera." Señaló apretando los labios.
"Tengo un extenso miedo en todo el cuerpo cuando pienso en ti yendo a la universidad, Lo." Los pasos de Lauren cesaron y Camila retrocedió sin soltar la mano de su novia.
"¿Por qué?"
"Porque hay muchos chicos ahí... Hay muchas chicas, yo no quiero que me cambies por un universitario más inteligente que una niña de secundaria." Explicó.
"No digas eso, Camz, yo no te cambiaría." Lauren aseguró.
"A veces me pongo a pensar en que es mejor que si vas a terminar conmigo lo hagas ahora, pero te amo tanto que no quiero dejarte ir."
"No voy a terminar contigo, Camila, ni ahora ni en el futuro, que te quede claro." Cuando Lauren terminó de decir eso, Camila sentía cómo su rostro estaba siendo bañado en lágrimas. Un nudo se estaba formando en su garganta y su piel se erizó ante las palabras sinceras de su novia.
"Es tan difícil, Lauren." Sollozó la castaña.
"Actúas como si estuvieras terminando conmigo, Camz." La mano de Lauren aterrizó en la espalda de Camila.
"Creo que es mejor eso, es mejor terminar ya." Antes de que Lauren dijera algo Camila comenzó a caminar rápido. Pero al dar su cuarto paso lejos de Lauren unos brazos la rodearon fuerte. "Lauren, suéltame." Rogó.
"No," habló Lauren apretando su agarre mientras Camila luchaba por aflojarse "no entiendo qué estás haciendo, Camila, no vamos a terminar."
"Tú no entiendes, Lauren." Dijo Camila tratando de quitar a Lauren.
"Oh vaya que entiendo, es lo mismo que cuando te fuiste al campamento." Lauren recordó. "Cuando yo tenía miedo de que encontraras a alguien más." Camila lo recordaba. Había muchas personas en ese campamento, personas a las que Camila conoció y se hizo amiga de ellas, pero, efectivamente, ninguna se acercaba a la grandiosidad de Lauren. Ninguna. Nunca. "Quiero que te calmes, Camz, respira hondo y suelta, yo estoy aquí, bebé." Tranquilizó la mayor.
Camila dejó de luchar, pasaron diez minutos y ya se encontraba calmada en brazos de Lauren. Estaba siendo una completa idiota, estaba volviéndose loca. Nadie en su sano juicio terminaría con Lauren.
"Ya me siento mejor." Dijo y Lauren soltó ligeramente su agarre.
"Bien." La de ojos verdes dejo ir a Camila.
"Lo siento." La castaña se disculpó por sus actos. "Es sólo que..."
"No te preocupes." Aceptó Lauren con desdén.
Camila guardó silencio por un momento, en verdad estaba avergonzada de sus actos. Lauren le tendió la mano, Camila la sujetó y ambas continuaron su paseo.
"Hay algo que te quería preguntar, Camz." La mayor dijo mientras seguían caminando.
"¿Querías? ¿Ya no quieres?" Camila frunció su entrecejo y Lauren sonrió.
"Si, Camz, todavía quiero preguntarte." Aclaró.
"Bueno, dime."
"Apartir de hoy nos quedan dos semanas, y te veré hasta vacaciones de verano." Comenzó Lauren. "Mañana me gradúo, y el baile es el jueves que viene." Camila sabía a qué venía eso. "Y no tengo pareja para el baile." Informó.
"¿Me estás pidiendo que sea tu pareja?" Sonrió Camila.
"No, te estoy pidiendo que me consigas una pareja." Bromeó Lauren.
"¡Lauren!" Camila gritó.
"Obviamente te estoy pidiendo que seas mi pareja, Camz." Sonrió Lauren.
"Bueno, a lo mejor acepto." Camila contestó indiferentemente.
"¿A lo mejor?" Se soprendió Lauren.
"Si, Lauren, no eres la única que me lo ha pedido."
"¿Ah sí?" Lauren se cruzó de brazos frente a Camia.
"Si, Lauren." Suspiró Camila pasando por un lado de Lauren para seguir su camino.
"¿Cómo quién, eh?" Lauren preguntó siguiéndola
"Ahora no recuerdo todos los nombres." Comentó Camila con una mueca. "Además ya acepté ir con alguien más."
"¿Con quién aceptaste ir, Camila?" Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Camila.
"Mi novia." Respondió con desdén. Lauren soltó una sonora risita.
"Bueno, tal vez debería preguntarle a mi novia, entonces." Lauren torció el gesto.
"Si, creo que sería buena idea." Continuó la menor.
"Es que tenía pensado ir con la más atractiva de la escuela." Se encogió de hombros la de ojos verdes.
"Mala suerte, yo iré con la más atractiva." Camila sintió cómo unos brazos rodeaban su cintura.
"No tienes ni idea de cuánto te amo, Camz." Susurró Lauren en el oído de Camila. De pronto Camila se volteó a su encuentro con su novia y sin pensarlo, besó con pasión sus labios, haciendo que Lauren regresara complácida el beso.
•••
Camila estaba recargada en el marco de la puerta de la habitación de Cameron. Lauren acomodaba a su dormida hija en su cama.
"Está completamente rendida." Dijo Camila cuando Lauren se acercaba a la puerta.
"Lo está," estuvo de acuerdo "nunca la había visto tan feliz." Camila asintió.
"Hay que dejarla descansar."
"Si." Camila murmuró saliendo del camino de Lauren. Llegaron a la cocina en silencio. Ya no había ningún invitado en la casa de la esposa de Camila. Dinah estaba ya en su habitación. Lauren limpiaba la barra cuando Camila se acercó a ella pasando sus brazos por el torso de la mayor y besando suavemente su cuello desnudo. Escuchó un leve gemido salir de la boca de Lauren.
"Ahora no, Camz." Articuló quedamente. Eso hizo que Camila quisiera hacer justo lo contrario. Escuchar ese apodo hacía que todo valiera la pena.
"Por favor, Lauren." Masculló Camila dando vuelta el cuerpo de Lauren para así tenerla de frente. Un beso fue robado a la chica de ojos verdes. "Te amo." Confesó besando el hombro de su esposa.
"Camz..." Comenzó. "Yo también..." Fue interrumpida por Camila, quién estaba dibujando un camino de besos desde el hombro de Lauren hasta su cuello. "Joder, te amo." Al fin dijo aprentando los párpados. "Y te extraño." Siguió la de ojos verdes. "Y te deseo." Finalizó haciendo que Camila dejase de hacer lo que hacía y mirara a Lauren a los ojos.
"Yo te deseo, también, Lo." Las manos de Lauren se dirigieron a los costados de la cara de Camila. Lauren chocó su labios fuerte y rápidamente.
"No podemos." La mayor juntó su frente con Camila. "No ahora." Una ola de confusión invadió a la de ojos marrones.
"¿Por qué?" Preguntó sin comprender.
"Porque quiero entregarme de nuevo a ti cuando esté segura de esto." Explicó Lauren. Una estaca que Camila creía ya no notar en su corazón se hundió un poco más en él.
"Aún no me perdonas." Aseguró. Lauren se quedó en un silencio mortal. Quitó las manos de Camila de su cintura y se balanceó a un lado.
"Lo siento." Sólo dijo y salió de la cocina.
Fue como si nada en verdad hubiera cambiado entre las dos. Como si eso estuviera mal. Como si lo que sentían estuviera mal. No lo estaba. Pero Camila odiaba pensar que Lauren no la perdonaría. Ella pensaba que era sólo cuestión de tiempo para recibir el perdón de Lauren, pero ese tiempo se estaba haciendo extremadamente largo. Y Camila odiaba pensar en la idea de que Lauren jamás la perdonaría.

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Veintiuno

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:30 pm

Camila Cabello puso sus manos temblorosas bajo el grifo para limpiarse los rastros de la entrega de su esposa. El corazón de Camila estaba por salirse de su pecho. Lauren salió corriendo de la cocina justo en el momento en que Dinah y Cameron habían llegado. Su hija se precipitó por el pasillo para ir directo al sofá de la sala. Dinah la siguió y Camila fue a saludarlas para no levantar sospecha alguna.
“Hola.” Dinah se dió cuenta de la presencia de su mejor amiga.
“Hey.” Sonrió Camila. “¿Qué le conseguiste?” Preguntó al notar la bolsa en el regazo de Cameron. Su hija no le prestó la más mínima atención a Camila.
“Pensaba en darle mi disco pero creí que sería algo soberbio y presumido.” Bromeó la polinesia haciendo referencia al regalo que Camila le obsequió a Cameron. “Sólo unos colores que me pidió.” Se encogió de hombros después de que Camila le dedicara una mirada asesina.
“Son colores de carbón.” Interrumpió Cameron. “Mami no me los quería comprar pero ahora soy grande y puedo usarlos.” Explicaba la niña sacando los colores de su caja y contemplándolos genuinamente.
“Creo que Lauren te golpeara fuerte.” Camila se dirigió a Dinah con una sonrisa.
“No si nadie le dice.” La polinesia razonó sentándose a un lado de Cameron.
“Yo no le voy a decir.” Cameron dijo.
“Ahí está, y no creo que seas tan mala como para decirle, Chancho.”
“Bien, bien.” Camila levantó las manos en señal de rendición.
•••
“Contigo,
Contigo,
Desearía que tuviéramos otro momento,
Desearía que tuviéramos otro lugar
Ahora Romeo y Julieta,
Apuesto que no se sintieron como Nosotras nos sentimos
Bonnie y Clyde,
Nunca tuvieron que esconderse como nosotras,
Lo hacemos,
Lo hacemos
Tú y yo sabemos que esto no puede funcionar,
Todo es diversión y juegos,
Hasta que alguien sale herido
Y yo no
No dejaré que esa seas tú
ahora tú no quieres dejarlo ir,
Y yo no quiero hacerte saber,
Que podría haber algo real entre nosotras dos, ¿quién sabe?
Ahora no queremos caer pero,
Estamos tropezando en nuestros corazones y es imprudente y torpe
Porque sé que tú no puedes amarme aquí
Desearía que tuviéramos otro momento,
Desearía que tuviéramos otro lugar,
Pero todo lo que tenemos se ha quedado atrapado en el momento,
Y no hay nada que mi corazón pueda hacer (pueda hacer)
Para pelear con el tiempo y el espacio, porque
Sigo atrapada en el momento contigo
Parece que como Adán y Eva
La tragedia fue nuestro destino,
Como Sonny y Cher,
No me importa
Te tengo a ti, nena
Mira, ambas,
Estamos pelando con cada pulgada de nuestra fibra, porque de otra
manera
Va a termina bien, pero
Somos muy tontas como para detenernos
Ahora tú no quieres dejarlo ir,
Y yo no quiero hacerte saber,
Que podría haber algo real entre nostros dos, ¿quién sabe?
Ahora no queremos caer pero,
Estamos tropezando en nuestros corazones y es imprudente y torpe
Porque sé que tú no puedes amarme aquí
Desearía que tuviéramos otro momento,
Desearía que tuviéramos otro lugar,
Pero todo lo que tenemos se ha quedado atrapado en el momento,
Y no hay nada que mi corazón pueda hacer (pueda hacer)
Para pelear con el tiempo y el espacio, porque
Sigo atrapada en el momento contigo
Parece que,
Solo porque este mundo frío, frío dice que no puede ser,
Nena, tenemos el derecho a decidir,
Y no estoy con ello,
No quiero ser tan vieja y gris,
Rememorando acerca de estos buenos días
Pero la conveniencia nos dice que lo dejemos ir,
Asi que nunca lo sabremos
Desearía que tuviéramos otro momento,
Desearía que tuviéramos otro lugar,
Porque todo lo que hicimos,
Y todo lo que tenemos esta atrapado en el momento,
Si
Desearía que tuviéramos otro momento,
Desearía que tuviéramos otro lugar,
Pero todo lo que tenemos se ha quedado atrapado en el momento,
Y no hay nada que mi corazón pueda hacer (nada que mi corazón pueda
hacer)
Para pelear con el tiempo y el espacio, porque
Sigo atrapada en el momento contigo
Whoa, whoa”
Cuando Camila terminó de cantar sintió cómo su novia la abrazaba.
“¡La amé, Camz!” Hizo saber sonriente la de ojos verdes.
“Que bueno, porque estuve trabajando en ella desde hace mucho.”
Camila le devolvió la sonrisa a Lauren. “Es justo nuestra historia.” Terminó poniendo la guitarra a su lado.
“Siento que llegarás a tener mucho éxito.” Elogió Lauren.
“Bueno, no es que me importe mucho eso, siempre y cuando estés conmigo.” Camila se encogió de hombros. La sonrisa de Lauren no se dejó esperar.
“Awww, Camz.” Articuló la de ojos verdes.
“Es en serio. Creo que mi sueño no se puede comparar con amarte.” La menor estaba divagando. “Tienen que haber miles de razones por las que es verdad.”
“Te amo, Camz. No te puedo decir las mismas palabras que tú usas pero aún así te amo.” Camila sonrió enseñando su lengua entre los dientes.
“Podemos decirnos "te amo" sin siquiera decirlo.”
“¿Lo ves? Cosas como esas, no tengo idea de cómo se te ocurre todo eso.” Lauren meneaba la cabeza divertida.
“Sólo me pasa contigo.” Dijo Camila. “Tú sacas ese lado de mi.” La novia de Camila hizo un mohín. “Si, porque cuando me paro frente a la clase a exponer la lengua se atá en mi garganta y parezco una idiota pasando vergüenzas.” Agregó consiguiendo una verdadera risa en Lauren.
“Pero ya sabes...” La mayor sonriendo miró a Camila.
“Si, lo sé, soy tu idiota, Lo.” Dijo rodando juguetonamente los ojos. Lauren se balanceó hacia el frente besando los labios de Camila, ésta perdiéndose, como siempre, en los de su novia.
•••
Media hora después Dinah y Cameron escaparon de la sala al escuchar la puerta de la habitación de Lauren abrirse. Camila reía mientras su hija y la polinesia corrían escaleras arriba al cuarto que Dinah estaba ocupando.
Lauren entró en la sala y Camila seguía riendo.
“¿Qué es tan divertido?” Preguntó Lauren.
“Nada, me burlaba de Dinah.” Camila contestó al retomar la compostura.
“Ah.” Sólo dijo Lauren asintiendo. Camila hizo una mueca al darse cuenta de que hace menos de una hora sus dedos estaban dentro de Lauren y ahora conversaban como si nada hubiese pasado. Camila notó a Lauren acomodando su blusa.
“¿Vas a algún lado?” Intentó sonar indiferente.
“Llevaré a Cameron a la inscripción en el jardín de niños.” Lauren respondió.
“¿Quieres que vaya contigo?” Camila se apresuró a preguntar.
“No,” comenzó Lauren amablemente “puede sonar muy estúpido pero no creo que sea bueno ir juntas.”
“¿Por qué?”
“Por el hecho de que Cameron tiene dos madres.” Camila frunció el entrecejo.
“Y si vas, nos vas a meter en tu trabajo.” Continuó Lauren. “Tienes razón en eso. La doctora Reynolds también tiene razón.”
“¿Que quieres decir con eso?” La de ojos marrones se encontraba realmente confundida. ¿Lauren hablaba en serio?
“Nada, Camila, debo irme.” Lauren dio media vuelta y se dirigió a la puerta de la habitación de Cameron, pero Camila la detuvo antes de que siquiera pudiera llegar.
“Espera, contesta lo que pregunté.” Dijo tomando el codo de Lauren.
“Se me va a hacer tarde.” La esposa de Camila se soltó del agarre y abrió la puerta. “¿Cameron y Dinah ya llegaron?” Preguntó cuándo vio la ausencia de su hija en el cuarto.
“Tú las viste llegar.” Camila se cruzó de brazos.
“¿Por qué estás tan enojada conmigo? Tú fuiste la que empezó todo eso en la cocina.” Y sin más Lauren caminó lejos de Camila yendo escaleras arriba en busca de su hija.
Camila apretó sus puños. En ese momento estaba damasiado enojada con Lauren. ¿Por qué jodidos se estaba comportando de esa manera? No estaba enojada por lo de la cocina. Su enojo se debía al hecho de que cuando ambas se encuentran en paz y Camila intenta hacer algo, Lauren no se lo permitía.
Pero cuando Camila está parcialmente molesta, Lauren le permite tocarla de esa manera. No era justo. Camila no quería estar furiosa mientras le hacía el amor a Lauren. Aunque Lauren diciendo que sí era la gloria para Camila. Ella quería hacerla suya como todas aquellas noches hace cinco años. Camila en serio esperaba que Lauren la perdonara, porque si ella no lo hacía entonces todos esos besos, caricias y palabras en verdad no valían la pena. Y Camila ya no sabía qué hacer.
Sin embargo, Camila estaba molesta por las palabras que Lauren acababa de decir. Que Lauren se preocupara por tener una esposa y no un esposo para ir a las inscripciones del jardín de niños le molestaba verdaderamente. Pareciera que le daba vergüenza decir su verdad. Ahora Camila sabía lo que Lauren sentía cuando eran adolescentes.
•••
“No me gusta que lo hagas.” Dijo Lauren seriamente. Camila había empujado a su "amiga" a un callejón cuando vió a sus compañeras de laboratorio pasar frente a la tienda Sonic Boom en el centro comercial. No era como si Camila no pudiese decir que era su amiga, pero Lauren iba a besarla en ese momento.
“Ya te dije que nadie debe saber aún.” Camila susurró en el oído de Lauren. La de ojos verdes soltó una risa sarcástica.
“No, y si por ti fuera nunca lo sabría nadie.” Dijo la mayor. Camila rodó los ojos, irritada.
“No estoy de humor para discutir.” Articuló secamente.
“Nunca estás de humor para nada.” Respondió Lauren.
“Hablo en serio.”
“Yo también.” Lauren arrugó la nariz. “¿Quién te has creído? ¿Quién crees que soy? No puedes hacer eso, Camila, no puedes tratarme de esa manera. Ya me harté de que estés ignorándome en público y cuando estamos solas te la pasas besándome como si todo estuviera bien. Yo no quiero esto. No quiero este tipo de no relación contigo. Quiero tomar tu mano cuando sea y besarte aunque hayan miles de personas viéndonos. Esto me está destruyendo. No sé lo que estás esperando que pase, pero si no luchas por esto entonces yo tampoco lo voy a hacer. No quiero ser la que da más en ésta relación. No quiero.” Los ojos verdes de Lauren estaban en llamas pero al mismo tiempo mojados de lágrimas.
“Es muy difícil.” La voz de Camila se quebró.
“Sé que no es fácil, Camila, pero llevamos un año de ser cualquier cosa que seamos y para ti sigue siendo difícil. Te he esperado pero ya no puedo más, Camila, ya no quiero sentirme de la forma que me siento cuando sueltas mi mano en la calle o cuando me empujas lejos para que no nos vean juntas o cuando me ignoras frente a los demás. Ya no quiero.”
“Lauren...” Lágrimas se asomaban en las esquinas de los ojos marrones de Camila.
“No, lo siento, Camila, en serio lo hago, pero ya no puedo seguir con esto.” Lauren dio media vuelta y salió del callejón dejando a Camila llorando.
Ese día fue cuando Camila le había dicho a sus padres. Tenía miedo de lo que ellos dirían. Tenía miedo de lo que sus amigos dirían. Tenía miedo de lo que la escuela diría. Pero se sorprendió a sí misma cuando a la gente parecía no importarle. Sus padres fueron el peor escenario para la de ojos marrones. Alejandro enfureció alegando que esa no era la educación que le habían dado. Pero Sinu se quedó sin decir algo. Aunque al día siguiente fue ella la que convenció a su padre para que la aceptara como su hija. Para Camila fue realmente grandioso que su hermana Sofi la haya abrazado y le haya dicho que a ella no le importaba que se casara con una girafa de tres cabezas, ella seguiría siendo su hermana y la amaría de igual forma. No fue como ella esperaba que fuera.
Fue aún mejor.
•••
Camila bajaba las escaleras cuando se escuchó el sonido de la puerta abriéndose. Cameron entró seguida de Lauren. La de ojos marrones sonrió a su hija.
“¿Cómo les fue?” Preguntó más para su hija que para Lauren.
“Bien.” Sólo respondió Cameron.
“¿Pasó algo malo?” Camila se dirigió a su hija pero su pregunta quedó en el aire cuando Cameron pasó de largo y fue a su habitación.
“Está enojada porque cuando le preguntaron por su padre, ella contestó que no tenía e iba a mencionarte como su madre.” Lauren estaba quitándose la americana mientras hablaba.
“¿Tiene algo de malo eso?”
“No para mi, ni ella, pero para los demás puede que sí.” Camila se cruzó de brazos al escuchar eso.
“Pero los demás no importan.”
“Deben importarte, ellos pagan tu trabajo, Camila.”
“No te negaré, o a Cameron, por mi trabajo.”
“Ahora dices eso.”
“Es en serio, Lauren.” Lauren suspiró quedamente.
“No tiene caso esto.”
“Lauren. Hay que dejar de hacer esto. Debemos dejar claro qué hay entre nosotras.”
“Ahora no Camila.”
“Ahora si Lauren.”
“¿Puedes parar? Estamos discutiendo por algo que no tiene sentido.”
“No, no lo tiene. Porque cuando éramos jóvenes te quejabas porque los demás supieran de lo nuestro y ahora quieres ocultar que estamos casadas y que ambas somos madres de Cameron.”
“Tú fuiste la que dijo que no querías meternos en tu trabajo, Camila. No tiene sentido que estés haciendo esto. Que luego de decir eso te hagas la ofendida diciendo que yo soy la que quiere ocultarnos.”
Los ojos marrones de Camila se entornaron haciendo que Lauren callara por un momento.
“¿Qué sentiste?” La menor preguntó. “Hace rato, dime qué sentiste.”
“No tengo tiempo para esto.” Lauren dijo.
“Anda, dime.” La voz de Camila estaba subiendo de tono.
Los labios de Lauren estaban apretados y su entrecejo estaba fruncido.
“¿Qué quieres que te diga?” Comenzó la mayor. “¿Qué lo disfruté? ¿Qué me encantó? ¿Eso quieres? Pues si, Camila, lo amé, amé que me hayas tocado de esa manera, amé sentirme como hace cinco años, amé pensar que me amabas como antes, amé tocarte, pensando que yo era la única. Pero, ¿sabes qué Camila? No lo soy, ¿es gracioso cierto? Pensar que soy la única y que la estúpida estaca de infidelidad me recuerde que has estado con alguien más, incluso sabiendo que yo soy completamente tuya.”
Camila enmudeció. Ninguna excusa coherente salía de su boca. Lauren bajó la cabeza y apretó sus párpados dejando salir las lágrimas. Mientras Lauren sollozaba en silencio, Camila la veía parada ahí, tan vulnerable como la chica de diecisiete años que había conocido. La que estaba llena de vida. La que reía con cualquier idiotez que saliera de la boca de su novia. La que siempre tenía una razón para sonreír. La que amaba vivir. Ciertamente, Camila llegó al punto de odiar su vida, pero cuando conoció a Lauren, ese sentimiento se fue apagando gracias a la luz que la sonrisa de Lauren hacía en la oscuridad en la que Camila vivía.
Y ahí estaba esa chica. Parada llorando. Estaba rota. Camila había quebrado a esa chica.
“No me perdonas por eso.” Habló la menor luego de un rato. “Por haberme acostado con alguien más.”
“No es eso Camila.” La voz de Lauren estaba agitada por el esfuerzo de no haberse roto en medio de su diálogo.
“Es por eso, Lauren, lo sé.”
“No es por eso, Camila.”
“¿Quieres acostarte con otro para que estemos a mano?” Rió sarcásticamente Camila. Estaba dólida. Le dolía haberse dado cuenta de eso. Sus lágrimas no pudieron ser tragadas a tiempo. Pero Camila no sabía lo que había dicho. Ni siquiera se dio cuenta. La mirada sorprendida de Lauren estaba sobre ella. Camila sintió su mejilla derecha calentarse. Lauren la había abofeteado.
La de ojos marrones rápidamente posicionó su mano en el lugar golpeado.
“Nunca vuelvas a decirme eso.” Dijo Lauren suavemente. Camila estaba roja de ira, con ella misma y con Lauren. Ella nunca la había golpeado de esa forma.
“Creo que será mejor que dejemos todo como está.” Mencionó Camila.
“El divorcio seguirá en pie.” Aceptó Lauren.
“Así será.” Camila estuvo de acuerdo.
Un quejido interrumpió a ambas. Camila volteó al pasillo y divisó los labios apretados y la mirada de tristeza en el rostro de Cameron. La niña liberó unas lágrimas mientras su barbilla temblaba.
“Cameron...” Escuchó Camila a Lauren llamando a su hija.
Pero antes de que Lauren diera un paso, Cameron ya había desaparecido corriendo por el pasillo hacia su habitación.

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Veintidós

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:32 pm

Los golpes que Lauren Jauregui daba a la puerta de su hija se hacían cada vez más fuertes.
"¡Cameron! ¡Abre la puerta!" Pero la puerta seguía cerrada. Lauren se preguntaba cómo Cameron había averiguado poner el seguro por dentro a su habitación.
"¿No tienes una llave?" Camila preguntó apareciendo.
"Si, pero está arriba."
"¿Y por qué no vas por ella?"
"Porque Cameron debe abrir."
"Ella no lo hará, está molesta."
"No sé cuál es el problema, no es como si llevara toda su vida viéndonos juntas, ella debe recordar que tú nos dejaste y debería no estar enojada conmigo."
"Deja de actuar de esa forma, Lauren."
"Mira, Camila, no me importa cómo creas que te trato, lo único que me importa es hablar con mi hija, tú deberías irte." Lauren siguió golpeando la puerta de Cameron.
"Yo también quiero hablar con ella, soy su madre." Lauren detuvo sus golpes para ver a Camila.
"Aparecer luego de tres años y medio no te hace su madre."
"¡Lauren! ¡Deja de hacer eso!"
"Vete, Camila, en serio."
"No me iré."
"Mierda, Camila, cuando quería que estuvieras, huíste y ahora que te quiero fuera de aquí no te quieres ir, joder, las cosas no son como tú quieres." Un sentimiento entre tristeza y enojo se apoderó de la mayor. "Todo esto ha sido sólo tú. Tu sueño. Tu viaje. Tu hija. Te permití venir porque querías conocerla. Te dejé hacer todo lo que hiciste conmigo. Te confesé que seguía enamorada de ti. Y tú sólo te pones a ti misma primero. Piensa en Cameron, ella no estaba lista para esto. Ella es una niña y estamos destruyendo el pequeño mundo de una niña." Lauren enfatizó la última palabra para luego inclinar su cabeza y tapar su rostro con su cabello. Estaba avergonzada de estar vulnerable ante Camila, pues ella ya se estaba dando por vencida, y Lauren no quería que lo hiciera. "Vete, Camila." Los pasos amortiguados de su esposa por el piso se fueron alejando.
Lauren tocó la puerta de la habitación de Cameron de nuevo.
"Cariño, abréme, por favor." Lauren ya había perdido toda esperanza e iba a ir por la llave de repuesto, pero la perilla giró haciendo que se detuviese.
"¿Dónde está mi mami?"
"Aquí estoy, Cam." La hija de Lauren dio un paso atrás.
"No, no, mi mami." Cameron negó con la cabeza. "Tú quieres que se vaya y yo no dejaré que lo haga, yo la quiero a ella aquí, tú le pegas para que se vaya, mejor vete tú."
Los oídos de Lauren estaban palpitando. Su corazón recibió una fuerte apuñalada. Las lágrimas no esperaron su llegada, se deslizaron por sus mejillas.
"Cam..."
"Si se va por tu culpa ya no te voy a querer nunca."
"No me digas eso, cariño..."
"Prefiero que ella sea mi única mamá."
Y antes de que Lauren pudiera hacer o decir algo, Cameron volvió a cerrar su puerta con seguro. La mayor de las Jauregui se recargó en la puerta y, llorando, se deslizó por ella hasta sentarse en el suelo.
Eso dolía. Eso dolió. Lauren estaba hecha pedazos completamente. En su vida, Cameron había estado así de enojada con su madre. La herida que Camila había dejado, Cameron la cubría por completo, incluso sobraba toda la felicidad que la niña de cuatro años le daba a su madre. Y ahora, Cameron ya no la quería. "Si te quiere, eres su madre." Pensó Lauren. Era obvio, todos los hijos aman a sus padres, pero que Cameron le haya dicho eso la hacía sentir como una jodida mierda. Cameron era toda su felicidad. Ese cuerpecito solamente la hacía inmensamente feliz. Ella intentaba ser una buena madre. Pero ahora se había dado cuenta que estaba fallando.
Y eso estaba jodido.
Una melodía desde dentro de la habitación de Cameron llenó los oídos de Lauren.
Era Camila.
La voz de Camila estaba sonando junto con la música.
"Todo en ti,
Me ha marcado lo que soy.
Realizada la mujer amarga
¿Tienes un plan maestro? oh no
En algún sitio yo,
Dejé caer todas mis defensas,
Nunca pensé en dar la vuelta,
y tú no hiciste un sonido
Ver volverse rojo, como una bala que va directo al pecho.
Déjeme descansar.
Es el aliento final de los amantes.
Y averigüé que nada viene sin un costo.
Y la vida es solo un juego que perdemos.
¿Tienes un mejor pensamiento? oh
Ahora te estas yendo,
y nunca nada me había hecho sentir tan mal.
Un momento parece durar tanto tiempo.
¿Tienes un miedo tan fuerte?
Ver volverse rojo, como una bala que va directo al pecho.
Déjeme descansar.
Es el aliento final de amantes.
Ahora muero.
Bésando tus labios sensibles en adiós.
Rezo a Dios, que oiga mi llanto."
Lauren estaba hundida en lágrimas cuando la canción finalizó y sintió a alguien sentarse a su lado.
"Ése fue mi disco más triste." Dijo Camila. "Recuerdo que pensaba en ti, y en Cameron, y en lo idiota que fui."
Lauren estaba escondiendo su rostro entre sus rodillas. Le avergonzaba que Camila la viera así de frágil.
"Y aún sigo siendo una idiota, Lauren. Lo siento, por lo que dije hace rato."
"Ella te prefiere." Articuló suavemente Lauren. "Quiere que tú seas su madre."
"Soy su madre."
"Pero quiere que seas la única."
"Calma, está enojada, no lo dice en serio, ya se le pasará."
Lauren negó levemente. Aunque Cameron estuviera enojada y no lo dijera en serio, se sentía como si mil cuchillas atravesaran su delicado corazón.
"Pensaba en que Dinah y yo deberíamos ir a otro lugar..."
"No." Interrumpió la de ojos verdes. "Si se van, ella me odiará."
"No lo hará, Lauren, ella te ama."
"Aún así, no soportaría que no me hablara o que me ignorara," la aguda voz de Lauren temblaba "no sabes lo que es esto, las personas me preguntaban si Zayn era su padre y ella estaba por creerlo, por eso le dije que ya no ocupaba que la siguiera cuidando, ella estuvo enojada. En la televisión hablaban de las familias y ella me preguntó una vez por su padre, Camila, yo no quiero que este intento de familia que cree que tiene se derrumbe frente a ella."
•••
La hija de Lauren estaba absorta en las cartas que estaban en su mano. Zayn miraba las de él concentradamente. Lauren se aseguraba que su amigo no hiciera trampa, después de todo Cameron tenía tres años. Cameron y Zayn se encontraban sentados en la alfombra de la sala mientras Lauren estaba sentada en el sofá.
"Mmm," susurró Cameron dejando una carta azulada con el número siete. Zayn aventó al montón un cinco azul. "ya no tengo azules."
"¿Tienes un cinco, cariño?" Lauren intervino.
"Si." Asintió Cameron alegremente poniendo la carta roja en el montón.
"Debemos jugar cuando tu madre no esté aquí." Se quejó Zayn. "Es más fácil ganar." Reiteró dejando un tres rojo con las demás.
"Eres un aprovechado, Zayn." Lauren estaba riendo
"Claro que no, simplemente aseguro mi victoria," Zayn le dedicó una mirada cínica a Lauren.
"Es algo triste tu argumento," respondió la de ojos verdes.
Zayn iba a responder pero dirigió su vista al montón de cartas, él no tenía ninguna carta amarilla ni algún dos, Lauren lo sabía por su expresión. Su amigo tuvo que tomar cartas de la otra pila hasta que salió un tres amarillo.
"¿Hoy no vas a ir a la biblioteca mami?" Cameron preguntó bajando sus cartas.
"No, cariño, hoy es mi día de descanso." Respondió Lauren sonriendo a su hija.
"¿Podemos ir a algún lugar?" La niña de tres años se notaba emocionada. "Como una familia, así como sale en televisión."
"Yo soy el tío guapo favorito." Zayn hizo un gesto de soberbia para luego sonreír.
"No le estás dando mucho crédito a Chris." Replicó Lauren.
"Por favor, soy más guapo que Chris, hasta soy más guapo que tú, Laurenza." El moreno bromeó.
"Cuando le atribuyen conceptos masculinos a una mujer es como un insulto." Dijo Lauren seria.
"Ya, ya, ya." Intervino Cameron vagamente. "Yo me refiero a que tú seas mi madre, " dijo apuntando a la de ojos verdes "y tú mi padre." Finalizó con su dedo dirigido a Zayn.
El moreno se sobresaltó un poco. Lauren sentía que su respiración se entrecortaba.
"Cam, Zayn no puede ser tu padre." Intentó estar tranquila.
"Sé que soy genial, Cam, pero tu madre no es mi tipo."
"Deja de presumir, Malik." Negó Lauren sonriendo dándose cuenta que su amigo había roto la tensión.
"¿Y quién es mi padre?" Preguntó Cameron. "¿Dónde está él?"
"Cam..." Comenzó Lauren.
"Cameron Grace Jauregui, si no pones una carta amarilla o un tres en el montón perderás todos tus privilegios de comer plátanos con nutella." Zayn demandó con el entrecejo fruncido.
Cameron se apresuró a poner un ocho amarillo en el montón.
No se habló más del tema. Cameron y Zayn siguieron jugando su juego de cartas mientras Lauren los observaba. Pero ella no lo hacía del todo. Sus pensamientos vagaban en alguien. Su esposa. La mirada chocolate estaba impregnada en la de Lauren. Nunca olvidaría esos ojos marrones.
Ella hubiera dado todo porque Camila estuviese allí, y juntas explicarle a Cameron su pequeña gran diferencia entre las otras familias.
Pero Camila no estaba.
•••
"Tal vez no debí regresar." Escuchó Lauren decir a Camila.
"Tal vez..." Inició. "Pero me alegra que lo hayas hecho." Siguió para levantarse del suelo.
"¿Por qué?" Camila preguntó haciendo lo mismo que Lauren.
"De esa manera siento que ella en verdad te importó cuando decías querer tenerla."
"Tú también me importas, también regresé por ti, Lauren."
"Ahora no es un buen momento..."
"Quizá no lo sea pero quiero que sepas que yo no pienso firmar el divorcio hasta estar segura de que tú en serio quieres eso." Lauren se mantuvo callada. "No quiero separarme de ti, ya habíamos avanzado mucho, Lauren..."
"Debemos tomarnos un tiempo, Camila. Tengo muchas cosas que debo pensar, y Cameron siempre va a ser mi primera prioridad." Con eso dicho, Lauren abrió la puerta de su habitación y se encerró para recostarse en su cama.
Una pequeña Lauren en su interior bailaba de emoción desde que Camila le había confesado que no firmaría el divorcio. Eso era lo que ella esperaba de su esposa. Eso era lo que Lauren quería escuchar decir a Camila. Deseaba poder besar a su esposa cuanto antes, pero debía aclarar las cosas primero. Ella ya lo había dicho: Cameron era su prioridad.
Su sonrisa se extendió por su rostro al recordar la escena de ella y Camila juntas en la cocina, los dedos de su esposa dentro de ella. Era una sensación inexplicable. La forma que Lauren se sentía cuando Camila estaba alrededor era totalmente indescriptible.
Pero por ahora debía pensar en la razón por la que no perdonaba a Camila. Seguía sin saberla. En la habitación de Cameron aún se escuchaba la melodía de las canciones de Camila. Lauren se acercó un poco más a la pared para poder escuchar claramente la voz de Camila cantando la letra de la canción.
"Corazones rotos y un último adiós, Noches inquietas con canciones de cuna. Me ayudan a alejar este dolor, yo te hice caer te dije que estaría ahí, tomando fuerzas solo para decir: Lo siento, por romper todas las promesas que no pude mantener. Lo siento, y este momento es la última vez que te suplico para que te quedes, pero ya estas en tu camino. Llena de penas, llena de dolor sabiendo que soy la culpable por dejar tu corazón afuera, en la lluvia. Y sé que te vas a ir lejos y me vas a dejar con un precio por pagar, pero antes que te vayas quiero decirte Que lo siento, por romper todas las promesas que no pude mantener. Lo siento, y este momento es la última vez que te suplico para que te quedes, pero ya estas en tu camino. No puedo hacerlo por mi misma, pero si tienes que irte, por favor nena, déjame sola. Porque no quiero ver, cuando tú y yo nos vayamos por diferentes caminos. Te suplico que te quedes, si aún no es muy tarde. Lo siento, por romper todas las promesas que no pude mantener. Lo siento, y este momento es la última vez que te suplico para que te quedes, pero ya estas en tu camino. PERO YA ESTAS EN TU CAMINO."
Su cuerpo no dejaba de temblar al terminar de escuchar. Ciertamente ella nunca había escuchado las canciones que Camila cantaba en ese disco. Su respiración se hizo pesada al darse cuenta de que el tiempo de perdonar a Camila había llegado.
•••
El golpeteo de las olas chocando contra la madera que el muelle usaba para existir llenaba los oídos de Lauren. Desde la otra esquina podía ver a Camila caminando para observar mejor el océano. Lauren estaba atónita. Esa imagen era hermosa, perfecta. Camila caminando entre el viento que las olas creaban contrastando su figura con el mar era maravillosa. Sacó el celular de su bolsillo y tomó una foto cuando su novia no se daba cuenta.
Lauren se acercó lentamente a ella mientras Camila estaba distraída acomodando su cabello que mostraba rebeldía a causa del viento. Su mano se posó en la cintura de su novia, haciendo que ésta pusiera toda su atención en Lauren.
"Hey," saludó Camila.
"Hola," reciprocó Lauren. "¿Qué haces?"
"Estar aquí, respirar, pensar, tener a la mejor novia del mundo."
"Falso. Yo tengo a la mejor novia del mundo."
"¿Por qué tienen que ser así este tipo de relaciones?"
"¿De qué hablas?"
"De que yo digo que tengo la mejor novia del mundo pero quedo mal si tu dices que tú la tienes." Comentó Camila. "En las parejas hetero el chico dice "yo tengo la mejor novia" y la chica dice "yo al mejor novio" y entonces todo tranquilo."
"Son mortales, no es divertido si no peleo contigo, me gusta molestarte."
"No me refiero a eso."
"Bueno, accederé a ser chico si es lo que deseas." Lauren planteó juguetonamente.
"Te llamaré Michael, por Michelle." Camila dijo entrando al juego.
"Nah, ese es el nombre de papá." Un mohín se hizo presente en el rostro de Lauren.
"Bueno, entonces Laurenzo."
"Púdrete Camila." Comentó Lauren envolviendo a su novia en un abrazo, haciendo que ambas pudieran mirar el mar. Camila rió y se recargó en el hombro de Lauren.
"Laurenzo suena sexy. Mi novio, si, novio se llama Laurenzo, pero es mío, y es perfecto no te le acerques porque tiene novia y es celosa."
"No puedo creer que hayas dicho eso." Lauren se carcajeó sonoramente.
"Es la verdad, Laurenzo es mi hombre arrgh." Lauren se deleitó con el sonido de la ronca voz de Camila al decir "arrgh". "Debes admitir que es sexy, Lo."
"Me está haciendo sentir insegura que me atribuyas conceptos masculinos." Dijo Lauren haciendo una pequeña mueca.
"Bueno, entonces yo también seré chico para que no te sientas así, bebé." Camila dijo. "Me llamaré..."
"¿Camilo?" Interrumpió Lauren.
"Eres un asco escogiendo nombres, Lo." Camila comentó sonriendo. "Me llamaré Miguel."
"¿Por qué Miguel?"
"Porque me gusta, ssh ssh." Lauren sonrió. "Soy un sexy mexicano llamado Miguel." Camila subió y bajó las cejas provocativamente mientras sonreía.
"Pero ahora ambas somos chicos."
"Bueno, somos una pareja gay."
"Antes de ser chicos también lo éramos, Camz."
"¡Soy Miguel!"
"Jesús..."
"No, Miguel."
"¿Sabes qué? Mejor quedamos que tú tienes a la mejor novia del mundo y ya."
"Amargada..." Camila se giró en los brazos de Lauren para quedar de frente. "El hecho de que me des la razón siempre te hace tan sexy, Lo, por eso eres el mejor novio del mundo, Laurenzo." Lauren iba a intervenir pero Camila selló rápidamente sus labios en un beso.
"Tú también eres el mejor novio del mundo, Miguel." Dijo Lauren para volver a inclinarse y besar los suaves labios de su novia de nuevo.
•••
Dos horas habían pasado y Lauren ya estaba parada afuera de la habitación de Cameron. Se movía nerviosa de un lado para otro hasta que por fin se decidió a tocar la puerta. La perilla giró y la puerta fue abierta por su hija.
"Cam ¿podemos hablar?" Lauren preguntó.
"No quiero," contestó la niña.
"Por favor, cariño, déjame explicarte." Rogó Lauren hincándose para estar a la altura de Cameron, que no se movía de la puerta negando la entrada a su madre.
"¿Por qué no viene mi mami mejor?"
"Jesús, Cameron, yo soy tu madre."
"Ya te dije que la prefiero..."
"Así no es como funciona, yo te tuve, Cameron, yo soy tu madre, aunque no te guste." Era tiempo de poner un alto al berrinche de su hija.
"No me gusta."
La rabia estaba siendo alimentada por las desagradecidas palabras de su hija. Estaba comportándose tan... Lauren. Ella estaba siendo tratada por su hija como había tratado a Camila cuando apenas había llegado a Miami.
"Cameron, tengo que explicarte..."
"No, no quiero que me hables."
"¡Cameron Grace!" Gritó Lauren. "¡Ahora mismo entras a tu habitación!"
"Estoy dentro." Dijo Cameron haciendo que Lauren se enojara de verdad y tomara a su hija por el brazo metiéndola a la habitación. Hizo que se sentara en su cama a tirones, Cameron se jaloneaba intentando quitar la mano de su madre de su pequeño brazo, pero la fuerza de Lauren se lo impidió. "¡Me estás lastimando!" Gritó la niña.
"¡Lauren!" La voz de Camila se adentró en la habitación. "¿Qué rayos haces?"
"Vete, Camila, por favor." Dijo Lauren suavemente soltando a Cameron una vez que estuvo sentada en su cama.
"No me voy a ir."
"Jesús, Camila, vete." Lauren apuntó hacia la puerta.
"¡Deja de hacer eso! ¡No quiero que se vaya!" Cameron intervino.
"¡No grites, Cameron!" Camila alzó la voz.
"¡¿Por qué le dices que no grite si tú estás gritando?!" Gritó Lauren.
"¡No me grites Lauren!" Camila devolvió.
Ambas estallaron en risas.
"No pude aguantar." Dijo Camila sonriendo.
"¿Qué está pasando?" Quiso saber Cameron.
"Cam..." Comenzó Camila.
"No nos vamos a divorciar." Finalizó Lauren.
Una sonrisa se apoderó lentamente del rostro de Cameron. Lauren sintió alivio y suspiró ruidosamente. Se sentía como si eso fuera suficiente para que todo lo malo desaparezca: que Cameron sonríera.

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Veintitrés

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:33 pm

Estaba Camila Cabello mirando entre las cortinas de la ventana de su habitación. El sol estaba entrando directo por las rendijas que la ventana tenía. Su estómago se sentía revoloteando sin permiso al recordar el día en el que estuvo íntimamente con su esposa en la cocina.
Habían pasado ya tres días desde que le habían dicho a Cameron que no se iban a divorciar. Y que Lauren haya confirmado que no habría dichoso divorcio hacía que el corazón de Camila golpeara violentamente en su pecho. Dinah veía a Cameron mientras la niña dibujaba tranquila sobre la cama en la que Camila estaba durmiendo en su estadía ahí.
Cameron ya le hablaba normal a Lauren pero había momentos en los que la niña se mostraba molesta con su madre por haber abofeteado a Camila. De alguna manera eso era lindo. Pero su culpabilidad estaba presente porque ella sabía la razón por la que Lauren había hecho eso. Sin pensarlo había ofendido a su esposa, se había comportado mal pero seguramente Cameron no había escuchado esa parte de la historia.
Luego de que haya pasado eso, Camila no había hablado con Lauren acerca del divorcio. Pero podía asegurar que eso ya no era una opción. Al ver a Dinah y Cameron absortas en una conversación en la que Camila ya no tenía participación, salió de la habitación.
Bajando las escaleras notó a Lauren acurrucada en el sofá leyendo un libro. Sus gafas hacían que se viera incluso más intelectual y hermosa de lo normal. Y eso amaba Camila.
"Hey," saludó suavemente sentándose en el reposabrazos.
"Hey, hola," Lauren medio sonrió cerrando el libro por un momento "¿qué pasa?"
"Sólo quería venir a verte." Insinuó Camila bajando del reposabrazos al sofá.
"¿Y Cameron?" Preguntó Lauren haciendo su distancia con Camila.
"Está con Dinah en mi habitación." Camila respondió recargándose en su mano. Lauren soltó ligeramente aire de sus pulmones. "¿Hay algo mal?"
"Hay muchas cosas mal." Contestó Lauren poniendo sus manos en su frente, un sentimiento de arrepentimiento se apoderó de Camila. Sintió que había metido la pata. Un silencio reinó en la habitación hasta que Lauren volvió a abrir su libro.
"¿Sigues enojada?" Preguntó la de ojos marrones intentando entablar una conversación.
La mirada de Lauren estaba perdida entre los párrafos del libro. Camila sabía que Lauren amaba leer y si te gusta vivir no debes interrumpirla.
"No." Respondió casi analizando la situación. En ese momento Camila sintió que debía hacer o decir algo. ¡Era su oportunidad! ¡Lauren estaba justo ahí y no podían interrumpirlas! Así que Camila dijo lo primero que vino a su cabeza:
"Recuerdo cuando supe que estabas embarazada. No te lo dije pero escribí una canción el mismo día que nos enteramos, por eso le regalé mi disco a Cameron, no creas que soy una soberbia ni nada," Camila pudo notar una pequeña sonrisa en los labios de Lauren "estaba tan emocionada por tenerla en mis brazos, Lauren, yo quería sujetar su manita y que ella rodeara sus deditos en mi pulgar, deseaba que tuviera tus ojos y tu sonrisa para cuando tú estuvieras trabajando verlos cada minuto del día, soñaba con acostarla a mi lado en el césped y ver juntas las nubes, e ir caminando hasta el parque que tanto amas," la voz de Camila estaba a punto de romperse "quería protegerla de cualquier cosa que la pudiera lastimar, pero parece que olvidé por completo tus sentimientos, Lo," ahora la mirada cristalizada de Lauren estaba en Camila "me di cuenta de que las peores cosas vienen gratis a nosotros."
En el rostro de Lauren las lágrimas no se dejaron esperar.
"¿Por qué me dices esto ahora?" Preguntó con la voz ronca.
"Porque pensé que iba a tener el tiempo suficiente para decírtelo, se suponía que íbamos a estar casadas para siempre." Dijo secando unas lágrimas que se escaparon. "Pero mi para siempre se convirtió en lo más corto que hubiera querido."
"Seguimos casadas, Camila." Lauren dejó sus anteojos sobre la mesa de la sala y el libro, que ya había cerrado, a su lado en el sofá. "Y dijimos que eso no iba a cambiar." Con la manga de su jersey limpió unas lágrimas que rodaban por las mejillas de Camila.
"No quiero que hagas eso por lástima, Lauren, o que lo hagas sólo por Cameron, creo que de esa manera me duele incluso más." La menor sollozó tomando la mano de Lauren. "Te amo, Lauren, y no sé si tú sientes lo mismo, pero yo te amo, y si no me amas entonces debería irme porque no es justo hacer esto, no es justo para ti, no es justo para Cameron, y, aunque sé que soy la que menos importa en esto, no es justo para mi." Camila calló para bajar la vista de los ojos de Lauren, la mirada de su esposa la penetraba de una manera que nadie podía.
Pero Lauren tenía otros planes en mente. Levantó despacio el rostro de Camila, y como pidiéndole permiso, vio por un momento sus labios y después sus ojos. Camila asintió desesperada, llevaba tiempo queriendo besar esos labios de nuevo. Y Lauren lo hizo. Besó suavemente los labios de Camila.
"Fue una forma inteligente de callarme." Articuló Camila sonriendo luego de un momento de haber besado a Lauren con, más que deseo, ternura.

"Yo te amo, Camila," dijo Lauren haciendo que la de ojos marrones soltara un pequeño grito ahogado "y no creo que eso vaya a cambiar por mucho tiempo."
"Pero..."
"No, Camz, escucha, tal vez tu para siempre sea corto, pero mi para siempre es mucho más largo que todos los para siempres que hay en el mundo." La de ojos verdes juntó su frente con la de Camila. "Y yo prometí amarte para siempre."
•••
Los copos de nieve caían lentamente formando largos caminos blancos en la ciudad. Era la época de Navidad y Camila se encontraba en Nueva York con su esposa por su luna de miel. Lauren dormía todavía en la cama de la habitación. El día anterior habían ido a comprar los presentes para sus familiares y amigos, y Lauren estaba exhausta. Y Camila no la culpa, ella igual estaba cansada, pero prefería un millón de veces ver a Lauren así de tranquila que ella misma dormir.
Pero algo en ella estaba emocionada por ir afuera para jugar con la blanca nieve, y es que en Miami no veías nunca nada como eso.
Sus dedos rodeaban una taza de chocolate caliente que había preparado para cuando Lauren despertara beber juntas, pero parecía que Lauren estaba inconsciente, porque ya eran las diez de la mañana y seguía dormida, así que Camila no pudo resistir y decidió beber chocolate. En ese lugar estaba demasiado frío para el gusto de Camila, pero era el sueño de Lauren visitar Nueva York, de hecho, Lauren quería vivir ahí en el futuro, y se lo había dicho a Camila, y como la chica de ojos marrones amaba hacer feliz a su esposa, aceptó sin dudar. Porque por la felicidad de Lauren, Camila haría todo.
El suave ronquido de Lauren al dormir se dejó de escuchar, y el ruido de las sábanas en movimiento hizo que Camila dejara de ver por la ventana los hermosos copos de nieve cayendo. Lauren ya había despertado. Sus hermosos ojos verdes adormilados veían con alegría los marrones de Camila.
"Hey, babe." Saludó la menor acercándose a su esposa.
"Hey, Camz." Respondió Lauren estirándose. Camila se sentó en la cama e intentó dar un beso a Lauren, pero la chica se apartó. "No Camz, tengo el aliento mañanero." Se excusó la de ojos verdes.
"No me importa, Lauren, yo quiero besarte." Camila se quejó robando un beso de Lauren.
"Bueno, ya." Dijo la mayor y se levantó de la cama para ir al baño. Camila suspiró viendo a su esposa entrar al lugar.
En ese momento ella era completamente feliz. Lauren ni siquiera se daba cuenta de lo hermosa que era para Camila, no sabía lo feliz que la hacía. Camila tomó la taza con chocolate caliente, que ahora estaba tibio, para dársela a Lauren cuando saliera del baño. Camila amaba esos momentos, ella esperando a Lauren afuera del baño, los amaba porque admirar la belleza de Lauren por las mañanas era un placer fascinante. Un placer mucho más deleitante que siquiera ver un hermoso ocaso. Al salir Lauren, Camila le sonrió, ofreciéndole la taza se acercó a ella y cuando Lauren tomó el objeto en sus manos, Camila envolvió sus brazos por la cintura de su esposa.
"Me pregunto cómo haces para estar incluso más hermosa que el día anterior." Susurró cerca del oído de Lauren.
"Yo me pregunto lo mismo acerca de ti." Rio Lauren haciendo que el estómago de Camila sintiera un pequeño tirón, la risa de su esposa provocándole la reacción inmediata.
"Te amo, Lo." Camila aseguró hundiendo su rostro entre el cabello de Lauren.
"También te amo."
"¿Para siempre?"
"Para siempre. Lo prometo."
•••
Un silencio cayó en la habitación de Camila. Dinah y Cameron estaban con Lauren en la cocina preparando galletas. A Camila le habría gustado acompañarlas en ese momento, pero luego del rato que pasó con Lauren en la sala de su casa, Camila estuvo pensando la situación varias veces. Sí era cierto que Camila quería arreglar todo. Pero ya había una decisión de por medio. No era nada que justo Cameron y Lauren estuvieran envueltas en ese problema, en esos problemas, eso pensaba Camila.
Sus mánagers estaban en contacto con Camila para recordarle que ella aún les pertenecía a ellos y a sus millones de seguidores. Estaba jodido, pero era su trabajo, y su sueño. La decisión ya estaba tomada, y para Camila ya no podía haber vuelta atrás. Al recorrer la mirada por la habitación se encontró con su guitarra, y antes de que pudiera siquiera pensarlo bien, se levantó, la tomó y salió escaleras abajo hacia la cocina.
Mientras Dinah hablaba por su celular, Cameron estaba revolviendo una mezcla de harina y otras cosas en un tazón, Lauren prendía el horno. Sin avisar nada, Camila rasgó suavemente las cuerdas de la guitarra ganándose la atención de todas las presentes y comenzó a cantar:
"Veo en tu corazón que estás decepcionada,
porque soy la tonta que hirió tu corazón,
lo rompí,
que desastre hice con tu inocencia,
ninguna mujer se merece esto,
y aquí estoy pidiendo una oportunidad más"
Camila se acercó a Lauren mientras cargaba la guitarra.
"¿Podemos enamorarnos, una vez más?
¿Detener la cinta y rebobinar?
Y si te alejas sé que me voy a desvanecer
Porque no hay nadie más
Tienes que ser tú
Sólo tú
Debes ser tú
Sólo tú
Ahora puedo sentir cómo tu voz tiembla
Cuando me hablas no parezco ser quién era
Has tenido casi suficiente
Y las acciones hablan más que las palabras
Y estas a punto de romperte con lo que escuchaste
No tengas miedo, no me voy a ningún lado
Estaré aquí, a tu lado
No más miedos, no más llantos
Y si te alejas sé que me voy a desvanecer
Porque no hay nadie más
Tienes que ser tú
Sólo tú
Debes ser tú
Sólo tú
Chica, ¿podemos intentarlo otra vez? ¿Una vez más?
Lo haré mejor
Tienes que ser tú
Sólo tú
Debes ser tú
Sólo tú"
La verde mirada de Lauren estaba pegada a los ojos marrones de Camila. Sin darse cuenta, Lauren ya estaba con sus brazos a los costados del rostro de Camila, sus labios capturando los de la menor en un beso. De pronto Lauren rio mientras duraba el beso, se alejó sonriendo de los labios de Camila.
"Estás llena de harina, Camz." Dijo riendo.
"No me importa, valió la pena." Camila respondió dejando su guitarra apoyada en su pierna tomándola con una mano y pasando la otra por el torso de Lauren. La mayor sonrió antes de que Camila depositara otro beso en sus labios. La emoción apoderándose de ella al instante mientras mordía levemente el labio inferior de Lauren. De pronto algo se sintió tan mal. No sabía qué era.
Hasta que, al terminar el beso, su mirada se dirigió a Cameron, que aplaudía sonriente ante la escena, ganándose la ternura de todas, luego hacia Dinah. Su mejor amiga miraba a Camila con esa mirada de culpabilidad marcada. Camila la estaba jodiendo. Porque la decisión ya estaba tomada.
Y no había vuelta atrás.


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Veinticuatro

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:34 pm

Para Lauren Jauregui escuchar a su esposa cantar era como estar caminando en el mismo cielo. La manera en que Camila rasgaba las cuerdas de la guitarra y sincronizaba su voz con la melodía que sonaba hacía que se sintiera como antes, antes de que Camila se fuera. Lauren se encontraba en su habitación tendiendo su cama. En la mañana, antes de ir a trabajar, no le dio la oportunidad de hacerlo porque se quedó más tiempo del debido en la cocina hablando con Camila, así que era el momento de hacerlo.
Cameron, Dinah y Camila estaban abajo en la sala esperando a Lauren para la cena. Cuando terminó de acomodar satisfactoriamente su habitación, pequeños toques en la puerta se escucharon. Lauren se dirigió a la entrada para abrirla. La pequeña figura de su hija la veía desde abajo.
"Hola, mami." Saludó Cameron sonriendo. Lauren repitió la acción, ya que era la primera vez desde que Cameron estaba molesta que le había llamado así.
"Hola, cariño." Reciprocó Lauren con su misma sonrisa en el rostro. "¿Qué pasa?"
"¿Me dejas pasar?" La niña de cuatro años preguntó con una mirada de súplica.
"Claro, entra." Cedió Lauren haciéndose a un lado para no bloquear la entrada a su hija.
Cuando ambas estuvieron dentro, Lauren observó cómo Cameron se subía a su cama e invitaba a su madre a ella hacerlo también.
"Entonces..." Comenzó Lauren luego de sentarse en el colchón junto a Cameron.
"Mami Camz me dijo que no debía estar molesta contigo."
"¿Ella dijo eso?" Lauren sonrió mientras Cameron asentía con la cabeza.
"Y dijo que tú no tenías la culpa de sus errores, lo que sea que signifique eso." Cameron se sentó en pose de indio para quedar frenta a su madre. "Yo quiero saber cuáles fueron sus errores, mami, ella también dijo que estaba bien si me los decías." Lauren sintió un hueco en el estómago. ¡¿Cómo demonios le iba a decir a su hija que su madre le fue infiel con un hombre?!
"No creo que sea el momento, Cam." Respondió la mayor de las Jauregui. "Todavía hay que esperar." Cameron hizo su típico puchero que hacía que Lauren se rindiera ante sus caprichos.
"Anda, quiero saber." Suplicó. Lauren se calló por un tiempo analizando la situación.
"Está bien." Cedió. "Pero tienes que esperar a después de cenar." Ordenó parándose de su asiento.
"Bueno," aceptó Cameron "ah, y mami Camz también dijo que si no bajabas te iba a hacer morder una almohada." Los ojos de Lauren se abrieron enormemente. Cameron bajó de la cama y ya estaba en la puerta para cuando Lauren sonrió por la broma de Camila. "¿Vienes o no?" La niña apuró a su madre con un gesto de molestia. "La verdad es que yo tengo mucha hambre, mami."
"Si, cariño, vamos." Contestó Lauren y tomó de la mano a Cameron para caminar por el pasillo pasando por la sala y llegando a la cocina.
Dinah y Camila estaban sentadas en las sillas del comedor de la cocina metidas en una conversación desconocida cuando Lauren y Cameron llegaron.
"Al fin bajan Jaureguis." Dinah se levantó de su silla y se dirigió a la barra en donde los platos de comida estaban esperando.
"Le dije lo que me dijiste." Avisó Cameron a Camila sentándose a su lado.
"Así que si no bajaba me ibas a hacer morder una almohada, ¿eh?" Lauren se sentó en la silla frente a la de Camila. La esposa de Lauren abrió los ojos exageradamente y su rostro se tornó de un color cercano al rojo.
"¡Dinah!" Gritó Camila amortiguando el sonido de las carcajadas que Dinah había soltado. "Te prometo que no fui yo la que dijo eso, Lauren."
"Está bien, Camz." Dijo la mayor sonriendo por la vergüenza que su esposa estaba teniendo. Camila le dedicó una sonrisa sincera.
Cuando la cena hubo terminado y Camila y Dinah hubieron ido a sus respectivas habitaciones, Lauren tenía la esperanza de que Cameron no recordara lo que le había prometido. Pero su hija rápidamente tomó su mano y la arrastró a la habitación de Lauren, en lugar de la suya. Al entrar, Cameron saltó velozmente a la cama de Lauren y se acomodó a su gana entre el edredón.
"Me recuerdas a Camila, cariño." Rio Lauren sentándose a su lado. Cameron sonrió a su madre, pero de inmediato se mantuvo seria.
"Me prometiste, mami," dijo ladeando la cabeza, lo que hizo que a Lauren le pareciera demasiado tierno, en efecto, ese gesto, le recordaba a Camila.
"Está bien, Cam." Articuló Lauren soltando aire que estaba conteniendo en sus pulmones. "Pero antes debes prometer que lo que te diga no va a influir en tu manera de tratar a Camila, cariño."
"Si, mami, lo prometo." Cameron asintió frenéticamente, con evidente emoción por la información que iba a recibir.
"Bien," dijo Lauren. "Cuando supe que estaba embarazada de ti fue un momento crucial en mi vida; tenía que irme a Europa con Camila porque ella debía hacer una gira por ese continente, pero al saber la noticia de que tú estabas en camino decidí quedarme, entonces Camila tuvo que irse sin mí a Europa." Cameron hizo una pequeña mueca al estar escuchando. "Nosotras hablábamos cuando acá era de mañana y allá era tarde, Camila estuvo pendiente sobre el embarazo, ella estaba loca por conocerte, igual yo, Cam. Luego naciste, y fue el mejor día de mi vida por mucho. Estábamos por lograrlo, tú tenías tres meses de nacida cuando desperté una mañana y vi las noticias." Lauren hizo una pausa para mirar los ojos verdes, iguales a los de ella, atentos al relato. "Camila había tenido algo con el heredero de una mansión en Liverpool." Las palabras de Lauren le dolían como navajas, las imágenes recapitulándose en su memoria cada vez que cerraba los ojos. "Estuve esperando una llamada de ella, pero al final yo le hablé. Camila no me explicó nada y entonces cortamos el contacto durante estos años." Cameron tenía el ceño fruncido. "Pero ella estaba tan entusiasmada por verte, Cam, ella en serio te quería conocer, y yo no la dejaba, y lo siento mucho, cariño."
"Pero ¿cómo que tuvo algo con un heredero?" Lauren sintió cómo el calor recorría su espina dorsal. No le iba a decir a su hija de cuatro años que su madre tuvo relaciones sexuales con un hombre. "¿Ella lo besó?"
"Amm, si, Cam, lo besó." La hija de Lauren asintió en comprensión. "Pero ella lo siente mucho, cariño." Se apuró a decir cuando notó la molestia evidente en los ojos de Cameron.
"Quiero ir a mi habitación." Dijo y saltó de la cama de Lauren hacia el suelo.
"No estás molesta ¿cierto?" Preguntó la mayor de las Jauregui.
"No, tengo sueño." Cameron ya estaba caminando a la puerta.
"¿Quieres que te arrope?" Cameron negó con una sonrisa suave.
"Le diré a Cheechee que lo haga." La niña abrió la puerta. "Buenas noches, mami."
Y con eso salió de la habitación de Lauren cerrando la puerta. La de ojos verdes suspiró pesadamente, ese era un tema delicado. Pero Cameron era los suficientemente comprensible para tomar de manera fácil eso.
Los recuerdos que Lauren había tenido la hacían sentir de una forma tan débil, incluso sus ojos se estaban escociendo en lágrimas, y ella sentía que no podía ser
fuerte para no dejarlas salir. Lauren no se sentía fuerte desde ya hace tiempo.
•••
El espejo sabía mentir. Lauren también sabía que la sonrisa en su rostro estaba mintiendo. En ese veintisiete de junio sus amigos habían organizado una fiesta por su cumpleaños. Lauren estaba frente a su espejo de cuerpo completo admirando cómo lucía su vestido negro de fiesta. Revisó la cuna a su lado. Cameron dormía tranquilamente, su pecho subía y bajaba con suavidad.
"¡Lauren, te estamos esperando!" La voz de Zayn se escuchó de repente haciendo que Cameron se removiera entre sus cobijas.
"En un momento voy." Respondió Lauren controlando su voz.
Planchó su vestido con ambas manos y revisó su apariencia frente al espejo. Su maquillaje se encontraba perfectamente alineado. Su cabello estaba absolutamente arreglado. Lauren podría decir que todo estaba perfecto, demasiado, a decir verdad. ¿Cómo podía ser que por fuera te vieras tan perfecto, pero por dentro seas un completo desastre? Así se sentía Lauren. Al cerciorarse de que Cameron seguía dormida, dejó todo lo que su hija necesitaría y salió de su habitación.
Ella debió estar ahí, debió entrar por la puerta con su sonrisa de "bebé, estoy aquí" y se sentiría como millones de pequeñas estrellas alineadas y Lauren sería tan feliz y esto hubiera tenido sentido. Las luces de la sala brillaban, Lauren tenía su mirada en la puerta, esperando a que ella irrumpiera en la casa, pero el tiempo seguía pasando. La gente le preguntaba donde había estado, Lauren volvía a través de su memoria, cuando ella dijo que estaría ahí. Había dicho que estaría ahí.
Y fue como en cámara lenta, parada en su vestido de fiesta, con lápiz labial rojo, sin nadie a quien impresionar y todos riendo mientras Lauren miraba alrededor de la habitación sintiendo que había una cosa faltante. Y ese fue el momento en que supo.
Las horas pasaron y ella solo quería estar sola, pero sus amigos más cercanos siempre parecen saber cuándo hay algo realmente malo. Así que Lauren intentaba escapar de todos. En el baño trataba de no desmoronarse por la sensación de hundimiento. Diciéndose sin esperanzas: Ella dijo que estaría aquí.
¿Que dices cuándo las lágrimas comienzan a caer por tu rostro en frente de todos los que conoces? ¿Y qué haces cuando alguien que significa mucho para ti no es quién dice ser?
Todos estaban sentados alrededor de Lauren cantándole: "Feliz cumpleaños a ti". Hubiera amado una llamada que dijera al menos: "Lo siento, no pude hacerlo"
Y Lauren diría: "Yo también lo siento".
Dijo que estaría ahí. Camila debería haber estado ahí, y Lauren hubiera sido tan feliz.
•••
La mirada de Lauren estaba fija en sus manos, sus dedos jugaban como si todo estuviera bien, pero sus lágrimas no dejaban de caer. En esos momentos se sentía culpable de haberle dicho a Cameron lo que le dijo.
"Toc, toc." Los pensamientos de Lauren fueron interrumpidos por la voz de Camila entrando por la puerta. "¿Puedo pasar?" Preguntó haciendo que Lauren llevara sus manos a su rostro para secar las lágrimas.
"Si, pasa." Dijo de inmediato.
"¿Está todo bien?" Camila se sentó a la par de Lauren.
"Si, yo... Le dije a Cameron."
"Si, ella arrastró a Dinah a su habitación para que le leyera algo." Sonrió Camila.
"Si, dijo que lo haría." Lauren asintió.
"Hablando de Dinah, me hizo prometer que te diría que ama tu comida."
"¿En serio?"
"Si, vivíamos de comida rápida o restaurantes, ella adoró tu comida casera." Camila tomó el hombro de Lauren. "Y yo ya la extrañaba." La sonrisa de Lauren se extendió.
"Bueno, yo extrañaba preparar comida." Aceptó la de ojos verdes.
"Amo tu comida." Lauren se ruborizó ante el cumplido de Camila. "Amo todo lo que haces." Murmuró audiblemente la menor haciendo que Lauren le dedicara una mirada divertida. Su esposa estaba coqueteando.
"Para, debo dormir." Se excusó la mayor empujando suavemente a Camila, aparentemente bromeando.
"Bueno," aceptó. "vine a darte las buenas noches, Cameron tiene a Dinah ocupada."
"Bien, buenas noches."
"Buenas noches, Lauren." Se despidió Camila dirigiéndose sigilosamente a la puerta.
Lauren estaba a punto de ver cómo su esposa abandonaba la habitación. Pero algo en su interior no la dejó, sintió que en ese momento ella debía perdonar absolutamente a Camila, ahora la iba a dejar pasar por sus muros.
Las palabras no lograron salir de su boca, así que antes de que Camila saliera por completo de ahí, corrió hacia ella y tomó su muñeca.
"Espera, no te vayas." Articuló apenas, su voz ronca. Camila se detuvo y encaró a Lauren.
Una mirada.
Eso fue todo lo que Lauren necesitó para saber que Camila quería lo mismo que ella en ese instante.
Camila chocó sus labios con los de Lauren.
Lauren sintió cómo las manos de Camila recorrían toda su espalda hasta llegar a su parte baja, bajó a las piernas y sin pensar la levantó e hizo que se enrollara en su cintura. Camila caminó hasta la cama de Lauren y se sentó, haciendo que la de ojos verdes se acomodara sobre sus piernas. Los labios de Camila al fin dejaron los de Lauren para quitar la estorbosa blusa que impedía el paso, bajó a su cuello, dejando pequeños besos sobre la piel haciendo que esa parte palpitara de emoción. Lauren se arqueó por la acción, introdujo sus dedos en el largo cabello de Camila. La menor comenzó a recorrer la espalda de Lauren, pasando a su abdomen para subir a sus pechos, acariciándolos de inmediato. Los ojos de Lauren se abrieron cuando Camila apretó sin pudor uno de ellos mientras mordía el otro. La respiración de Lauren estaba volviéndose pesada.
"Dios." Gimió Lauren. Camila tomó el mando y giró a Lauren haciendo que cayera en la cama con la menor sobre ella. La esposa de Lauren rápidamente se sacó la blusa y el brasier, volviendo a besar a la de ojos verdes.
"¿Estoy perdonada?" Camila preguntó sin dejar de besar a Lauren.
"Si, sí." Respondió precipitadamente. Pudo sentir la sonrisa de Camila sobre sus labios. Eso era lindo, pero el fuego de Lauren estaba esperando la chispa de Camila para encenderse por completo. El pulso de Lauren estaba por explotar, su corazón palpitaba violentamente. Ella estaba segura de lo que iba a pasar, por consiguiente. Ambas se encontraban con la respiración entre cortada.
De un momento a otro Lauren sintió a Camila jalar su pantalón hacia abajo, Lauren permitiéndoselo, la ropa interior saliéndose junto con la prenda. Las manos de Camila abrieron las piernas de Lauren y la de ojos verdes estaba a la espera de algo grande al sentir la respiración de Camila cerca de su centro, que desde ya hace rato estaba totalmente húmedo. La lengua de Camila acarició levemente los labios del centro de Lauren haciendo que Lauren se estremeciera. Su cuerpo estaba reaccionando, diciendo todos los secretos que aún no había dicho. Trataba de contenerse, la pasión recorriendo sus venas, circulando su amor en la sangre. Camila estaba demasiado cerca. Y Lauren no la iba a detener por nada del mundo.

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Veinticinco

Mensaje por Admin el Sáb Dic 24, 2016 9:34 pm

Camila Cabello recorría suavemente con su lengua la piel de su esposa haciendo que Lauren se arqueara de placer frente a ella. Se alejó por un momento para observar la delicada figura de la de ojos verdes. Lauren la miró como lo hacía antes, encontró en su mirada algo más que lujuria y pasión, Lauren la miraba con amor y ternura. La mano de la mayor tomó la de Camila y sin pensarlo la llevó hasta el ardiente calor de su centro, que estaba empapado, ansiando por alguien que lo calme.
Camila hundió sus dedos en Lauren.
El cuerpo de Lauren estaba rígido de placer, sólo sus caderas parecían líquidas con el movimiento ondulante que respondía a la fuerza de los dedos de Camila. La de ojos marrones murmuró algo incoherente al sentir que Lauren levantaba sus caderas hacia ella.
Los dedos de Camila se movían dentro de Lauren, cada vez con más fuerza. La esposa de Camila estaba agonizando de placer, su centro se contrajo y sus piernas se retorcían. De repente gemidos estallaron, profundos y desgarradores gemidos salieron de Lauren, sonidos que Camila ya había escuchado, los recuerdos vagamente en su memoria.
"Córrete," susurró la menor en el oído de Lauren. "Por favor," su voz salió apenas en un hilo.
Sin responder, Lauren la obedeció. Camila se removió y sin sacar sus dedos de entre los muslos de Lauren, introdujo su lengua en la feminidad de su esposa.
"¡Dios!" Gritó Lauren haciendo puños el edredón de su cama. "¡Sigue, por favor!" Gimió, pero Camila sacó sus dedos de Lauren para penetrar y recorrer con su lengua el centro de la mayor. La de ojos marrones comenzó a acariciar los sensibilizados nervios de la entrepierna de Lauren, la esposa de Camila se volvió a correr en un momento de perfecta quietud.
Camila se sentía al borde de las lágrimas, nunca nadie la había necesitado como Lauren en ese instante. Incluso se sentía totalmente estúpida al recordar aquel tipo por el que arruinó su matrimonio, él nunca se compararía con Lauren, nadie lo haría. Tembló mientras se enfriaba la fina capa de sudor que envolvía su cuerpo. Con los dedos y cara cubiertos del aroma de Lauren, Camila abandonó sus acciones y se acomodó al lado de su esposa.
"Te amo," dijo sonriendo al ver cómo Lauren respiraba pesadamente.
Lauren no dijo nada, se incorporó y la puso de espaldas. Tomó a Camila en sus brazos con un largo y sensual beso. Le acarició los pechos. Abandonó su boca para juguetear con los pezones erectos. Camila miró hacia abajo y sintió una oleada de pasión al ver la boca de Lauren sobre sus pechos.
La menor cerró los ojos y arqueó la espalda dejando que el exquisito jugueteo aplicara una capa tras otra de pasión sobre su cuerpo tembloroso. La boca de Lauren se volvió exigente, sus caricias frenéticas, y las caderas de Camila reaccionaban con una sacudida.
Lauren con su mirada recorrió el cuerpo de Camila. Vio que la boca de Lauren se acercaba a su sexo y oyó un gruñido hambriento. Se deleitó con la imagen del cuerpo de Lauren curvándose sobre el de ella. La de ojos verdes mantuvo las piernas de Camila abiertas, explorando cada pliegue de la cavidad femenina de la menor.
"¡Ah!" Camila gimió, haciendo que Lauren hundiera más su rostro entre sus muslos. Sin poder evitarlo Camila se corrió sin pudor. "¡Dios! ¡Lauren!" Gritó.
Antes de que Camila se diera cuenta, Lauren hundió sus dedos en su húmedo centro. Le faltaba la respiración al sentir que su esposa la penetraba cada vez más rápido. Fuertes gemidos salieron de su boca.
"¡Ah!" Gritó Camila cuando Lauren movió sus dedos ágiles dentro de ella. Camila llegó a la cima del placer, sus caderas estaban derretidas y su cuerpo se sentía de gelatina.
"Te amo, Jauregui." Con su último aliento dijo la castaña. Lauren se acercó a su oído lentamente.
"Te amo, Camz." Articuló suavemente.
Camila apretó los párpados y sonrió, chocó sus labios contra los de Lauren.
"Debemos dormir." Comentó la de ojos verdes moviendo el edredón de su cama para dejar espacio.
"Me voy a mi habitac..." Camila se estaba levantando.
"No," la paró su esposa "quédate aquí." Pidió.
Camila sonrió y asintió para acomodarse en la cama. El sudor todavía presente en su cuerpo. Lauren se acostó a su lado y la miró tiernamente. Se sentía como antes. Ahí acostadas, desnudas, viéndose la una a la otra de esa manera era encantador, los recuerdos inundaban en la mente de Camila. De repente Lauren cerró los ojos, se notaba exhausta, Camila sonrió al pensar que había exhaustado a su esposa. Entonces ella cerró los ojos, que ardían de sueño, y sin más se quedó dormida.
•••
A esas horas de la noche no era para nada raro ver a Camila y Lauren Acostadas en el césped del patio de la casa de los Jauregui. Hace apenas unos días que habían cumplido un mes de ser novias oficiales. No era la gran cosa, ellas ya estaban juntas desde antes, pero era un logro, era la primera relación de Camila. Y debía ser importante.
Sus manos estaban entrelazadas mientras ambas estaban en silencio. La respiración de Camila se encontraba irregular, Lauren aún la hacía sentir nerviosa y sus manos sudaban al tenerla cerca, pero parecía no importarle a su novia. El corazón de Camila estaba vuelto loco, ese día había decidido decirle a Lauren eso que sentía, pero los nervios no se iban.
"Ni siquiera las estrellas se pueden comparar con tus ojos." Camila dijo entre el silencio. Lauren apretó su mano sonriendo.
"Estaba a punto de decirte algo así."
De pronto las palabras ya no pudieron salir. Camila se sentía idiota, había abierto un camino, pero lo dejo cerrarse en sus narices. El momento tenía que pasar, ella debía decirlo ahora o nunca. Tarde o temprano. Pasaron minutos y cuando Camila estaba por decirlo:
"Te amo." Susurró Lauren quedamente.
El pecho de Camila se hinchó y su sonrisa se extendió por su rostro.
"Yo... Quería decirlo... Lo siento." Lauren divagó.
"Dios, no te disculpes." Rio Camila. El silencio volvió a caer sobre ellas.
Entonces la de ojos marrones dijo:
"También te amo, Lauren."
•••
En esa mañana silenciosa, Camila hizo un esfuerzo para levantarse. Era más tarde de lo que pensaba, seguro Dinah ya estaba despierta. Dejó a Lauren dormir, no estaba en sus planes despertarla, así que abrió sigilosamente la puerta y caminó por el pasillo para llegar a la sala, que estaba solitaria, así que subió las escaleras para ir a la habitación de Dinah.
Al no encontrarla ahí volvió abajo, y fue directo a la recámara de Cameron. No estaba. Ni siquiera Cameron estaba, las sábanas estaban revueltas, señal de que alguien las había usado. El único lugar que quedaba era la cocina, así que sin pensar fue.
Cameron estaba sentada en la encimera de la cocina mientras Dinah preparaba un sándwich a su lado, ambas riendo de quién sabe qué cosa.
"Buenos días," saludó ruidosamente Camila.
Cameron la volteó a ver, pero no dijo nada.
"Hey Mila," reciprocó Dinah. Camila dirigió a su mejor amiga una mirada de alerta. "Chanchi se despertó e iba a ir con Lauren porque tiene hambre."
"Dinah, debemos..."
"Lo sé," interrumpió Dinah "Cam prometió ir a comer a su habitación y esperar a que Lauren se despierte."
Camila sintió algo de alivio al escuchar eso y se acercó al lugar donde estaban su hija y su mejor amiga.
"Yo quiero un sándwich, Cheechee." Dijo bromeando al ver cuando Dinah le entregó el plato a Cameron.
"No hay nada para ti." Contestó seria la polinesia. Camila sabía que estaba algo molesta.
"Ve a tu cuarto Chanchi, y haz lo que prometiste." Dijo Dinah bajando a Cameron de la encimera.
"Bien." Sólo respondió la niña de ojos verdes yéndose.
"¿Le dijiste algo?" Camila preguntó cuándo Cameron ya no estaba.
"No, Camila, no le dije nada." Replicó Dinah. "Voy a mi habitación."
"Dinah..." Quiso comenzar Camila, pero la más alta ya se había ido.
•••
Camila tallaba sus ojos para apartar las lagañas que estaban pegadas a sus párpados mientras caminaba para entrar en la cocina, el delicioso olor a desayuno flotando en el aire. Su esposa estaba en pijama preparando algo de comer.
Camila entró sigilosamente por la puerta y caminó lentamente sin hacer ruido hasta llegar con Lauren, sus manos recorrieron la cintura de la de ojos verdes haciendo que se exaltara un poco.
"Buenos días, amor." Saludó Camila en el oído de su esposa.
"Me asustaste, Camz." Dijo Lauren sonriendo mientras volteaba un panqueque que estaba cocinando.
"Lo siento," los labios de Camila besaron el cuello de Lauren.
"Basta, Camz, debo preparar el desayuno, bebé."
"Es que te ves sexy de ésta manera." Rio Camila.
"Anda, tengo hambre," Lauren suplicó.
"Bueno, bueno," Camila se alejó de su esposa "¿y eso que preparas panqueques?"
"Es un antojo, tu hijo tiene muchos antojos." Camila sonrió a Lauren.
"Suena bonito eso de "tu hijo"."
"Lo sé." Dijo la mayor sonriendo.
"No puedo esperar siete meses más para que nazca, ya quiero verlo, Lo."
"Yo soy la que más quiere que salga."
Al escuchar decir eso Camila se quedó completamente callada. Sí era cierto que ya quería ver a su hijo, pero ella odiaba el sentimiento de saber que no estaría para cuando su bebé naciera. Un escalofrío desconocido recorrió su cuerpo totalmente. Ella no estaría ahí en un año, Lauren se quedaría sola en casa, quién sabe qué cosas podrían pasar en un año. Camila sólo quería que Lauren la esperara al regresar a casa
•••
Camila estaba caminando hacia la puerta con Dinah detrás de ella cuando escuchó una voz en el pasillo trasero que llevaba a la habitación de Lauren.
"¿A dónde van?" Cameron estaba parada mirando la escena. Camila se detuvo de pronto sintiendo un miedo inexplicable recorrer su columna vertebral.
"Saldremos, Cam." Dijo Camila al voltearse a su encuentro con su hija.
"¿Con maletas?" Preguntó la niña acercándose. Demonios, pensó Camila. Cameron era muy inteligente.
"Escucha, Cam..." Comenzó Dinah, pero la niña de cuatro años la detuvo.
"Se van a ir." Aseguró Cameron. "Como cuando dejaste a mamá." Siguió, cruzándose de brazos. Camila abrió grande los ojos.
"Cam..." Inició.
"Está bien que te vayas." Dijo la niña tranquilamente. "Al menos así mami dejará de llorar por las noches." Camila sintió cómo el aire escapaba de sus pulmones, eso dolió. "Tal vez Zayn la pueda hacer feliz siendo mi papá."
El sonido del corazón rompiéndose de Camila retumbó en sus oídos. Sus palabras se enredaron en su garganta.
"Cameron..." Dinah dijo acercándose a la niña.
"De todas maneras te voy a extrañar," hubo una pequeña pausa "Cheechee."
Terminó Cameron y se dio media vuelta para irse a su habitación. Camila parpadeó incrédula, sentía cómo sus pulmones se asfixiaban.
"Ella no debe decirlo en serio." Escuchó la voz de Dinah en algún lugar en el espacio.
Luego de recuperarse, Camila con sus manos temblorosas tomó las orejas de las maletas, se giró para dirigirse a la puerta.
"¿No piensas explicarle nada?" Dinah casi gritó cuando Camila había salido de la casa.
"Me odia, Dinah, no tiene caso."
"Claro que tiene caso, Camila, tiene todo el caso del mundo."
"Ya vámonos, Dinah."
"No me pienso ir hasta que le expliques a esa niña que te ama lo que está pasando."
"Lo siento Dinah, ya te había dicho lo que pasaba." Dijo Camila y siguió su camino por el rellano de la entrada hacia el patio, pensó que su mejor amiga la seguiría, al final, pero al llegar al auto notó a la polinesia parada dentro de la casa con la puerta abierta.
Camila subió al auto.
Estaba dejando todo atrás. Ella sabía que no era justo nada de eso. Lauren tenía razón cuando le dijo que estaba siendo egoísta. Estaba poniendo su felicidad sobre cualquier otra cosa. Algunas veces eso estaba bien, pero no cuando lastimas a las personas que te hacen feliz. Entonces arrancó el auto. Nada la iba hacer cambiar de opinión. Incluso cuando podría arrepentirse, pero si su sufrimiento significaba la felicidad de Lauren y Cameron, eso estaba bien para ella.
Lo único que conservaría sus recuerdos era esa vieja fotografía que estaba en el bolsillo de sus jeans rotos, la mantendría cerca hasta que sus ojos se volvieran a encontrar, aunque eso seguramente ya no pasaría.
"Dentro de nuestras páginas sólo abrázame y no te dejaré ir."

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