Que será de ti por Karina

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Que será de ti por Karina

Mensaje por Admin el Sáb Ene 07, 2017 7:23 pm

Autor Karina

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Capítulo 1

Mensaje por Admin el Sáb Ene 07, 2017 7:24 pm

El anochecer sorprendió a Dulce, como tantas veces, sola en un hotel. La noche anterior había sido mágica y especial. Acababa de llegar a la ciudad de Los Ángeles después de tanto tiempo fuera de ella. Su último disco la había llevado a obtener su Quinto premio Grammy, logro que le llenó de enorme satisfacción. Entró cansada a aquella enorme y lujosa habitación, y se dejó caer pesadamente sobre un enorme sillón de aquella recamara. Lentamente se desajusto la correa de sus lujosas sandalias y desabrocho la parte trasera de su vestido. Cerró los ojos y se perdió en el silencio de aquel lugar. Por un momento se alegró por no haber aceptado la invitación de los chicos de su banda para ir a celebrar. Esa noche, por alguna extraña razón se había negado. Miró a un lado, la mesa de noche, donde Alfonso le había colocado varias cosas. El itinerario del próximo mes, las entrevistas de los siguientes días y una revista de espectáculos, donde salía un reportaje sobre el último premio que había ganado. Dulce tomó desganada aquella revista y se quedó mirándola un rato. Ella jamás leía nada relacionado con el mundo del espectáculo. Tantos años en el ambiente, chismes y escándalos inventados en su persona habían logrado asquearla de aquella lectura. Sin saber porque, abrió aquella revista y empezó a hojearla. De repente, algo llamo poderosamente la atención de la morena. Se acercó más a la revista y comenzó a leerla. En los titulares de una página se leía la noticia del éxito de una mujer Las fotografías mostraban a aquella joven, de cabellera rubia ligeramente ondulada y hermosos ojos azules totalmente sonriente. La morena se quedó un momento hipnotizada con aquella imagen. Y sin que pudiera evitarlo, su corazón comenzó a latir rápidamente, apenas alcanzo a susurrar.
-Anahí... - En aquel reportaje, se hablaba del éxito de Anahí como publirrelacionista y de su último evento organizado. Dulce seguía con la mirada fija en aquella fotografía. “¿Cómo estás?” pensó para sí misma “A pasado tanto tiempo...tanto...” no pudo evitar sonreír ampliamente “Por lo que veo...te está yendo muy bien, el éxito de tu evento, no sabes que gusto me da saber eso...” La chica se levantó del sillón y ahora se dejó caer sobre la cama. “¿Que será de ti?...hace tanto tiempo que no te veo, cada vez que se algo sobre ti, mi mundo se alegra...” Se reincorporo lentamente de aquel lecho, recargo sus manos en su rostro
“Fue hace ya tantos años que cambiaste completamente mi mundo, al conocerte cambiaste mi vida y todo...” Se levantó y se dirigió a la ventaba de aquel oscuro hotel. Al hacerlo, pudo mirar la inmensidad de un cielo estrellado. Aquello inmediatamente le recordó los ojos de la mujer que durante mucho tiempo amó en secreto.
-Si por lo menos me encontrara a alguien que pudiera decirme como estas Any...donde estas...me conformaría solo con eso... - Sonrió amargamente y se alejó de aquella ventana.
-Es demasiado tarde... –dijo tratando de convencerse- han pasado muchos años ya...y la vida se ha encargado de alejarnos...alejarnos por completo...- Dulce se dirigió a servirse un poco de jugo, sorbió un trago y se reprocho
-¡Vamos Dulce! ¡Tienes ya años con esto! Tú has hecho tu vida y ella también –nuevamente se posó en aquel lujoso sillón, dejo pasar sin sentir los minutos, hasta que le sorprendió el amanecer.
Al día siguiente, a punto de salir a un nuevo destino, escucho los llamados a su puerta. Dulce se encontraba aun con su pequeña blusa y unos cómodos jeans. Fastidiada por el ruido, se llevó una mano a la frente haciendo pequeños masajes sobre ella lo que le indicaba el terrible dolor de cabeza que le comenzaba.
-¡Les dije que no me interrumpieran! ¡Alfonso lárgate! - La voz seria de Joe su guardaespaldas y amigo se escuchó por detrás de la puerta
-No soy Alfonso, Dul, perdón por molestarte, pero hay una chica que te busca...
-¿Una chica? – Sonrió sarcásticamente – ¿y no se supone que para eso te tengo a ti? ¿para qué no dejes pasar a nadie?
Un momentáneo silencio se escuchó en la habitación Dulce pensó haber puesto en su lugar inoportuno guarura. Sin embargo la gruesa voz del hombre se volvió a escuchar.
-Dulce, lo sé... pero es que esta señorita dice que te conoce de tiempo atrás
- ¡Por Dios Joe, tu más que nadie sabe que...! – Le interrumpió el hombre
-Lo se Dul, pero a ella yo la conozco y... - Dulce no pudo más y se levantó fastidiada por aquel dolor de cabeza que ahora pretendía ser más fuerte que al principio y correr a aquel hombre y esa inteligente admiradora que había logrado burlar su cerco de seguridad, convenciendo al guardaespaldas más fiel que tenía.
-¡Joder! –Exclamó mientras abría la puerta- ¿Que parte no me entendiste? - La morena se quedó en seco, cuando frente a ella, apareció un rostro muy conocido. Se quedó sin decir una palabra por la sorpresa. No pudo con la sorpresa al mirar detrás de la puerta a aquella chica de expresivos ojos verde. Fernanda, quien fuera compañera en el instituto
-¿Fernanda? –Pregunto sorprendida- ¿Q-que haces aquí?
-¡Vaya!- sonrió la chica-¿será que puedes dejar pasar a esta admiradora? - La morena sonrió apenada
-Lo siento... Fer...es que...
-No te preocupes Dulce, ya eres TAN famosa que es lógico que tengas este cerco de seguridad - Dulce sonrió levemente, mientras le indicaba a Joe que se retirara. El fiel hombre así lo hizo, mientras ahora le pedía a Fernanda que entrara a la habitación.
-¡Cuanto lujo!- dijo sorprendida-Bueno, ¿ahora dejaras que esta antigua admiradora te de un abrazo?
-¡Claro!-respondió feliz y extendiendo sus brazos. Las dos se unieron en un efusivo abrazo
- ¡No sabes el gusto que me da verte! -exclamo Fernanda-y no sabes lo difícil que fue llegar a ti... Lentamente, las dos se separaron
-A mí también me da gusto verte Fer, ha pasado tanto tiempo
- ¡Felicidades por tu premio! -la interrumpió la emocionada chica- ¡Uno más! ¡Quién lo iba a decir! que la chica a la que le hice la vida imposible en el instituto, es la artista femenina más importante del momento.
Dulce solo sonrió y tratando de cambiar de tema, pregunto:
- Pero ¿qué haces aquí? ¿Cómo llegaste? ¿Cuándo...?
- ¡Que de preguntas, Dulcee! -dijo divertida-ando detrás de ti, siguiéndote los pasos, tal y como lo haría una buena admiradora. -La morena nuevamente sonrió, sabia del sarcasmo que siempre caracterizaba a Fernanda Duarte. Pero una así no podía creer que aquella vieja amiga estuviera frente a ella.
-Me alegra verte, es un gran detalle que hayas venido a verme...
-No creas que esto es desinteresado, Dul - alzo una ceja mientras se sentaba con confianza en uno de los amplios sillones –Vengo a pedirte algo... - Dulce a miró con curiosidad
-Claro Fer, tu pídeme lo que sea
- ¡Gracias! sabía que podía contar contigo... verás... es que, sé que... que eres ya alguien muy ocupada, pero...
-¿Pero?-pregunto Dulce, impaciente
-Pero quiero, más bien, todos queremos que estés con nosotros...- La morena movió la cabeza con inseguridad ante lo que estaba escuchando.
-Estar con... ¿quien?
-La próxima semana estamos organizando un concierto de beneficencia Dul -explico Fernanda- y vamos a reunirnos toda la generación del Elite Way School ¿te imaginas? Si tú vas vamos a estar ¡TODOS! “Todos vamos a estar”. Aquella frase resonó en la mente de Dulce. Se quedó momentáneamente en silencio, tratando de asimilar la noticia.
-Yo...en realidad no sé...-dijo tratándose de calmar- Tengo que ver con Alfonso - La mujer no pudo evitar hacer una cara de tristeza.
-Entiendo-pronuncio entrecortándose la voz Dulce se sentó junto a ella y le pregunto tratando de disimular.
-Y...a... ¿a quién te refieres con todos?
-¡Pues nosotros, Dulce!- siguió narrando la chica ahora entusiasmada al ver el interés de la morena.-La mayoría por lo menos de nuestra generación. - La chica no pudo evitar saltar un poco de la emoción.
-¡Lo siento!-trato de tranquilizarse- esto me emociona mucho...¿es que te imaginas? Vernos todos después de tantos años...- Dulce no le respondió, porque aunque no lo quisiera, aquella noticia le paralizo un poco el corazón.
-Ah! Y.. va a estar...Anahí - Fernanda sonrió.
-¡Claro que va a estar! De hecho, ella lo organiza, ayer mismo hable con ella y me confirmo varias bandas más.
-¿Hablaste con ella?-pregunto tratando de disimular- y...¿Como esta? Hace tatos años que no la veo...
-Ella está bien...-le respondió Fernanda-Muy bien, en realidad, ya sabes su carrera, el éxito de sus eventos, su familia está muy bien, y...
- ¿Y? -repitió Dulce –Y qué Fer?
-Pues... ella está saliendo con alguien, ¿No has leído o escuchado? Es la última noticia que se maneja en radio y televisión... - Dulce sintió en ese momento como su corazón se rompía en mil partes.
- “Esta con alguien”-pensó llena de dolor- “Deje pasar mucho tiempo. Ya es demasiado...demasiado tarde...”
-¿Dulce?-pregunto Fernanda chasqueado los dedos tratando de llamar su atención
-Oh, lo siento... ¿qué me decías?
-Que si hay alguna esperanza en que nos acompañes...-insistió la chica-escucha, todo lo que se recaude será para una causa de beneficencia. Y.…nos veremos todos...- Dulce se quedó un momento en silencio. Todos estos años la había alejado de su familia y de sus amigos más allegados. Aquello representaba aire fresco a su apretada agenda de trabajo. Reunirse con sus amigos de tanto tiempo, le hacía comenzar a estar muy emocionada. Nuevamente les vería a todos, nuevamente vería a Anahí
La puerta se abrió intempestivamente para dar paso a Alfonso interrumpiendo la charla. Fernanda entonces se levantó y comenzó a despedirse.
-Gracias por atenderme Dul, créeme que es muy difícil llegar a ti y si no fuera porque Joe me reconoció no sé cómo, no hubiera logrado verte...
-Cuando quieras podemos vernos Fer, solo avísame, ¿está bien? -Las dos se abrazaron en la puerta del cuarto de aquel hotel. Antes de despedirse, Fernanda le entrego una hoja.
-Mira, aquí están los datos del concierto, el día y la hora exacta y si nos hicieras el favor de ir, créeme que sería un éxito
-Trataré-dijo calmadamente-te lo juró Fer. - Entonces Fernanda la miro sonriente por última vez y se alejó. Dulce no dejo de mirarla hasta que entro al elevador, para después adentrarse a su habitación.
-¿Cómo es posible que no te has vestido aun?-pregunto Alfonso con su ya conocido tono molesto de voz-¡tenemos que irnos ya!
Mientras su representante hablaba sin parar, Dulce apretó aún más aquel papel, mientras en su mente la idea de participar en aquel concierto llenaba toda su atención. Volver a enfrentar una parte de su pasado, era algo que ella no tenía planeado hacer. La vida ahora le daba la oportunidad de regresar a una parte de esta en la que fue muy feliz, o que simplemente siguiera de frente, en el presente, en su solitario pero afamado presente y sin voltear atrás.
Durante toda la semana, a pesar de los conciertos y eventos a los que asistió, la idea de concierto de beneficencia se mantuvo fiel en su memoria. Sabía que, si algo le había dejado de legado su padre Martin Saviñon, era el siempre pensar en el bienestar de los más necesitados.
Desde aquel día, no podía evitar sentirse un poco más feliz que en los últimos meses. Pensar en reencontrarse con su pasado, animaba muchísimo su corazón. Según los datos proporcionados con Fernanda, el concierto sería al día siguiente.
Dulce nuevamente se encontraba sola acompañada por Jim, Paul, Rick, Alfonso y todo su sequito de guardaespaldas, en un avión, con un nuevo destino, con un nuevo reto como ya lo había hecho miles de veces. A estas alturas de su vida, el cambio de una ciudad a otra, de un concierto a otro, hacía que perdiera el sentido del tiempo y de la distancia.
-Mañana voy a presentarme aquí-dijo decidida entregando la hoja- y no hay discusión Alfonso.
-¡pero esto es una locura Dulce! Mañana tienes programada una entrevista...
-No me interesa...-lo interrumpió tajantemente-lo he pensado mucho, y quiero estar ahí y no en la dichosa entrevista...
Alfonso ya no supo que decir, conocía muy bien a Dulce María y sabía que cuando se proponía algo, no había poder humano que la hiciera cambiar de opinión. Y así, Dulce María, decidió en un impulso acudir a aquella cita que sabía significaba algo muy importante en su vida.
Finalmente al día siguiente con el tiempo exacto para llegar a la ciudad Dulce se encontraba por fin afuera del enorme lugar donde se efectuaría el evento, una sola llamada y dio a conocer a la feliz Fernanda que si acudiría al concierto.
Dentro todavía de su lujosa camioneta negra, la morena sentía que su corazón palpitaba emocionado. Se reprochó a si misma aquella falta de seguridad. Había pisado los más grandes e importantes escenarios musicales, había conocido a las más famosas personalidades, pero jamás recordó haber estado más nerviosa que esa tarde, ni siquiera en su primer concierto.
Antes de que la camioneta se introdujera por completo en el lugar, un enorme grupo de admiradores ya la esperaban con pancartas y letreros con mensajes alusivos a ella, se acercaban esperanzados al auto tratando de tomar alguna fotografía o estar un momento con su estrella favorita.
La seguridad del lugar fue insuficiente para tal cantidad de fans y algunos hábiles que lograron burlar la seguridad y se introdujeron hasta donde la camioneta se detuvo, impidiendo que Dulce bajara completamente mientras atendía a sus admiradores. Aquel alboroto llamó la atención de todos los que se encontraban ahí, entre reporteros, trabajadores y otros artistas invitados. Una delicada mujer, que en ese preciso momento salía de uno de los camerinos, miró a lo lejos aquel espectáculo, aquel enorme grupo de personas y sonrió. Supo inmediatamente quien era causante de tal alboroto.
El paso del tiempo había convertido a Anahí en una mujer de exquisita belleza. Ya alistando los últimos detalles del evento, estaba vestida con un ajustado vestido blanco, su cabello rubio ondulado no dejaba de moverse a capricho del viento. Anahí no pudo evitar mirar hipnotizada aquel lujoso automóvil, esperándole momento en que Dulce saliera de él. De repente se sonrojó. Sintió que se estaba comportando cómo una chiquilla, una admiradora más y sonrió para sus adentros.
Tenía tantos años de no ver a Dulce, aquella chica que durante años represento al único amor de su vida. Pero había pasado el tiempo y ella estaba convencida de que las cosas habían cambiado. Finalmente Dulce. Con la ayuda de varios guardaespaldas, logró salir completamente del auto. Cuando Dulce comenzó a caminar, Anahí sintió que como en cámara lenta, la chica que alguna vez fue dueña de su corazón, se presentaba de nuevo ante ella.
Vestida de forma moderna, lentamente la morena se quitó los lentes oscuros y Anahí por fin pudo ver completamente su rostro, aquellos ojos marrones que, en el pasado, día a día hacia que perdiera la cordura.

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Capítulo 2

Mensaje por Admin el Sáb Ene 07, 2017 7:24 pm

Dulce al quitarse los lentes, se tropezó con aquello intensos ojos azules que tantas noches rogaba volver a ver. Anahí estaba por fin frente a ella y pensó que jamás la había visto más bella que en ese momento. El paso del tiempo solo había logrado acrecentar la belleza de la rubia al máximo.
Por primera vez en años, al mirar a Anahí, Dulce se sintió completamente feliz. Había olvidado ya el sentimiento que solo una persona, una mujer en el mundo lograba transmitirle y era ella, la que se encontraba a escasos metros.
Mirándose a lo lejos, las dos solo se sonrieron y ninguna atinaba que hacer. A pesar de que Dulce quería ir a su encuentro, sintió que las piernas no le respondían, mientras miraba a la rubia caminar hacia ella, sintió que jamás se había sentido más nerviosa, incluso en ninguna de las premiaciones internacionales a las que había acudido gracias al éxito de su carrera. Anahí, tratándose de calmar y aparentando tranquilidad, llego ante ella.
- ¡Dulce! -la abrazo emocionada- ¿cómo está? ¡Cuánto tiempo!
La morena la rodeo lentamente con sus brazos, tratando de convencerse que aquello no era un sueño. Aprisiono fuertemente el cuerpo de la rubia. En brazos de Dulce, Anahí sintió como siempre que su corazón comenzaba a latir aceleradamente, se reprochó mentalmente a si misma...”Vamos Anahí... Ya no sientes...no sientes lo mismo, ¡recuérdalo!”
De repente, comenzó a sentir que aquel abrazo duraba más de lo normal y que a pesar de que ella ya había liberado aquel abrazo de cortesía, la morena no la soltaba.
-Dul...-le susurro- ¿estás bien? - Por toda contestación, Dulce la liberó un poco para poder mirarla de frente. La miró fijamente y Anahí sintió derretirse en ese momento.
-Any- le dio quedamente casi en susurro- luces tan linda...
-Gracias...-apenas alcanzo a responder nerviosa- tú...tú también luces linda...
-¡Linda!-sonrió la morena-¡Luzco linda! Pues gracias... Generalmente me dicen guapa o que se yo, cualquier palabra, pero linda está bien...- La rubia sonrió sin dejar de mirar y observando que aun la morena tenía esa manía de arrugar la nariz cuando sonreía. Le hubiera gustado que aquel momento durará una eternidad, que Dulce nunca la soltará de sus brazos.
-Y como… ¿cómo has estado entonces? –pregunto Anahí tratando de disimular
-Bien- respondió la morena- ya sabes, trabajando...
-Haciendo fama y fortuna ¿eh?-comento la rubia-me da mucho gusto todo el éxito que has logrado Dul..
-Gracias. No exageres
-No lo hago...eres ya una de los artistas internacionales más importante, por decir que LA MAS IMPORTATE. Y si no fuera por Fernanda que te fue a buscar, pasarían más años para volver a verte.
Dulce sintió como si una bofetada con la mano mojada en agua fría se depositaba en su mejilla y solo bajo la mirada.
-Lamento haberme alejado tanto...me perdí en mi carrera y en mi deseo de conquistar el mundo... - Anahí sonrió levemente, encogiéndose de hombros.
-No te preocupes Dulce, todos lo entendimos...Por lo menos yo si lo entendí...me costó muchos años, pero ahora ya sé que tu carrera siempre fue lo único y lo primero...lo más importante para ti era seguir con el legado de tu padre.
Dulce sintió como esas palabras era un golpe directo al corazón y ya no supo que más decir. Anahí sintió aquel incomodo silencio como una señal característica en Dulce de que esa conversación estaba a punto de terminar. Después de todo, aquella chica de ojos marrón a pesar de su gran fama, seguía siendo la misma que ella conoció hace muchos años atrás.
-Buen, tengo que ir a terminar los pendientes para el concierto, estoy segura que a todos les dará gusto verte y gracias por aceptar esta invitación de improviso, apuesto que será de mayor éxito contigo...
Anahí comenzó a caminar lentamente alejándose de Dulce, pero antes de hacerlo completamente, se detuvo y volteo a mirarla una vez más.
-Dul...sé que tal vez no podrás ir, pero...he invitado a todos y no quiero dejar de hacerlo contigo... - La mirada de la morena se fijó en la rubia y presintió que lo que seguía no le iba a gustar. De repente la voz de Fernanda y Mayte interrumpieron aquel dialogo.
- ¡Dulce María! -exclamo Fernanda-huh ¿interrumpimos algo?
-No Fer. Te encargo que lo que necesite Dulce se lo faciliten por favor
-Claro Any, por eso no te preocupes-respondió Fernanda con una gran sonrisa en los labios.
Fernanda y Mayte se fundieron en saludos y risas francas por aquel reencuentro sobre Dulce mientras Anahí miraba sonriente aquel cuadro, decidió irse, ya llegaría el momento de continuar con aquella conversación. Cuando Dulce, totalmente sonriente miró momentáneamente hacia donde supuso seguiría la rubia, observo que ella ya se había ido y aquella sonrisa se evaporo inmediatamente de su cara.
-¿Dul? Creo que si interrumpimos algo ¿verdad?- la voz de Mayte la trajo a la realidad. Dulce no contesto
-Huh… vamos mejor a tu camerino, creo que el tuyo si es VIP-hablo Fernanda -¡Ja!-siguió la broma Mayte - ¡Es cierto! No ves que ya muy internacional y toda la cosa.
Dulce sonrió levemente al escuchar a las chicas y comenzó a caminar junto a ellas, sin dejar de pensar en aquella misteriosa invitación, aquella que Anahí no había logrado terminar de hacer. Mientras caminaban rumbo a los camerinos, Dulce pensó en todo lo que le provoco ese rencuentro con Anahí. Sintió que ella seguía siendo la misma que conoció en el Instituto, estaba mucho más bella, pero la misma en su esencia. Pero hubo algo entre ellas, una distancia que pudo percibir. Era obvio que la ida y el paso de los meses convertidos en años se habían interpuesto entre ellas. Un pequeño dolor en su corazón le hizo pensar que tal vez aquella química que un día sintió con Anahí hubiera desaparecido por completo. No pudo evitar sonreír amargamente para sus adentros. Si estaba pasando, fue porque ella y solamente ella Dulce María eligió que sucediera así. Si la vida estaba dejando su historia en el pasado, era solo el resultado de una decisión que tomó en el ayer. Cuando por fin Dulce, en compañía de Fernanda y Mayte, llegaron a los camerinos, pudo reencontrarse con sus demás amigos del pasado. Cristhian, Ucker, Rodrigo y Pamela. Después de los abrazos y saludos de rigor, Dulce comenzó a sentirse de nuevamente feliz, después de todo, Anahí y todo su pasado le había llegado de un solo golpe, cambiando su actual esquema de vida y dándole un toque de realidad, que ella tanto necesitaba en ese momento de su existencia.
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El concierto fue todo un éxito. Un grupo detrás de otro convirtió aquel evento en una delirante locura. La encargada de cerrar el programa musical fue Dulce María, que, a pesar de su experimentada carrera, estaba completamente nerviosa. Sin embargo cuando salió al escenario, mirando aquellas miles de personas reunidas, se perdió en aquella sensación de felicidad que le daba estar frente al público, esa misma sensación que llego a pensar haber perdido.
Cuando el concierto termino, una pequeña reunión en la casa de unos de los chicos siguió tras él. Dulce y los chicos de su banda, a pesar del disgusto de Alfonso, se empeñaron a acudir a aquella cita. En un instante, las alegres voces de aquellos jóvenes adultos inundaron aquella acogedora casa. En un lado de esta, Anahí se hallaba con todas las chicas, que reunidas felices, se encontraban platicando sobre la emoción del reciente concierto. En otra parte de la casa, todos los chicos estaban reunidos escuchando las experiencias de Dulce alrededor del mundo. Desde su lugar, Dulce no pudo evitar mirar de reojo al grupo de chicas que se encontraban cerca de ahí. Las pudo mirar contentas y al parecer, una noticia que concernía a Anahí, las tenía aún más emocionadas. Un movimiento en la mano de Anahí paralizo el corazón de Dulce. La alegría en aquel grupo de chicas era evidente, de repente. Fernanda sostuvo la mano de la rubia, se quedó mirándola y finalmente la chica salto emocionada. Las demás mujeres imitaron y sonrieron felices. Dulce pensó que tal vez estaba imaginando cosas que no eran reales.
-Deberías ir, Dulce-la voz de Cristhian la trajo a la realidad-se nota a kilómetros que aun sientes algo por ella
-¿En serio?, Entonces porque ella no lo capta- contesto con la voz algo quebrada
-Ve Dul, habla con ella y aclara las cosas...- el chico se alejó no sin antes besar la frente de su amiga
Siguiendo el consejo de su amigo, se acercó al grupo de chicas.
- ¡Dulce! -gritó Pamela abrazándola- ¡qué bueno que viniste! ven a platicar con nosotras...
- ¡Si Dul! -apoyo Fernanda acercándose coquetamente- ya eres una estrella inalcanzable... - La morena sonrió ante tales comentarios.
-¡Inalcanzable! Naaa para nada… no es para tanto… -Todas sonrieron felices por Dulce . Mientras las chicas hablaban, Anahí permaneció muda. A pesar de que quería hablar, una opresión en el pecho se lo impedía.
-Me gustaría que me prestaran a Any un rato- la voz de Dulce sorprendía a todas-solo un rato...
Todas las chicas sonrientes hicieron el clásico sonido de burla característico de una pareja de enamorados. La morena se alegró al recordar esa sensación que ya extrañaba, cuando en el pasado, todos hacían lo mismo cada vez que ellas dos estaban juntas. Un rápido movimiento tomó de la mano a Anahí. La sorprendida chica no pudo evitar sonrojarse al sentir la mano de la morena en la de ella. Habían pasado ya muchos años cuando fue la última vez que sintió aquel calor. Llegaron a un lugar apartado de los demás y Dulce por fin pudo sentir a Anahí cerca de ella y pudo sentir también aquella paz que solo la rubia le transmitía.
-Y…-por fin Dulce se animó a hablar- ¿qué ha sido de ti Any?
-Pues...-respondió nerviosa-ya sabes, trabajando y tratando de ser feliz... - Dulce la miro detenidamente y se preguntó cómo es que pudo vivir tanto tiempo sin mirar aquel rostro que llenaba totalmente no solo la vista, sino el corazón.
- ¿y lo eres? -pregunto la morena mientras se acercaba un poco más a ella- ¿eres feliz? - La rubia la miró un momento antes de contestar. Afirmo con la cabeza al momento de responder
-Si...si lo soy... -Dulce sonrió levemente
-Me alegra escuchar eso... ¿sabes? durante mucho tiempo me pregunté cómo estabas, si acaso serías feliz...
-Pues en ese tiempo que tu solo lo pensabas...-dijo seriamente la rubia-yo trataba de serlo...
Un momentáneo silencio se interpuso entre las dos. Anahí paso saliva antes de animarse a hablar. Una imperiosa necesidad de huir de ahí le hizo tratar de acabar lo más pronto posible esa conversación.
-Escucha Dul...sobre la invitación que te dije antes del concierto...
-Es verdad-dijo la morena tratando de aparentar tranquilidad-no terminaste de decirme.... - Anahí respiro profundo y tratando de sonreír, por fin se animó a hablar.
-Me casó Dul...el próximo mes... y me gustaría que fueras... “Me casó Dul ...el próximo mes... y me gustaría que fueras...”

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Capítulo 3

Mensaje por Admin el Sáb Ene 07, 2017 7:25 pm

Las palabras de la rubia se repitieron en la mente de Dulce como en cámara lenta y sintió como su corazón en ese momento se detenía por completo. Un inmenso dolor la invadió y pensó que moriría ahí mismo, frente a ella. Anahí, aun nerviosa ante la reacción de la morena, la miro esperando una respuesta observo como Dulce bajaba la mirada y simplemente no le contesto. Anahí al igual bajó la mirada mientras continuaba.
-Sé que debes estar con tu agenda muy apretada...es una lástima me hubiera gustado que estuvieras en un día tan importante para mí...
Dulce siguió tratando de hilar alguna idea en su interior, que le hiciera decir algo decente y tratando de contener las lágrimas para no demostrarle a Anahí lo derrotada que se sentía en ese momento. Observo en la mano de la rubia, aquel enorme anillo de compromiso, que le confirmaba aquella terrible noticia y se preguntó cómo demonios es que no lo había notado antes. Apenas pudo murmuras.
-Si...tengo entrevistas...
-Entiendo...-respondió desanimada Anahí. Ambas ya no supieron que hacer. Anahí, esperando el momento oportuno para alejarse de aquella presencia que la inquietaba tanto, decidió simplemente huir.
-Bueno...-dijo la rubia mientras comenzaba a caminar-yo...ya tengo que irme...mañana tengo que ir a la empresa muy temprano...
La morena, aun con la mirada baja, no le contesto absolutamente nada. Las lágrimas y un nudo en la garganta le impedían pronunciar palabra alguna. -me encanto verte Dul...espero que no te desaparezcas tantos años otra vez...- Anahí después de mirarla por última vez, le dio la espalda y comenzó a caminar lentamente. Mientras lo hacía, se recrimino mentalmente sobre el hecho de sentir que le debía una explicación a la morena sobre su boda. Sintió totalmente nerviosa ante la esperada la reacción de Dulce ante tal noticia.
“Dul...¡me dio tanto gusto verte!...espero...espero que seas feliz como supongo que has sido hasta ahora...” apresuro el paso cuando estuvo segura que las lágrimas la iban a traicionar. “Tú te fuiste...y yo...yo simplemente traté de seguir con mi vid.…Tú te irás nuevamente y yo voy a casarme, así debe ser...”
Mientras Anahí se alejaba, Dulce sintió la imperiosa necesidad de seguirla, de abrazarla y suplicarle que no lo hiciera, que no se casara. Pero se quedó ahí, paralizada, muda por la sorpresa, sintiéndose la mujer más infeliz en la faz de la tierra. Un enorme dolor paralizante en el pecho hizo presa de ella, impidiéndole hacer cualquier movimiento, aun con las lágrimas atoradas solo pensaba en desaparecer, era en realidad lo que más deseaba en ese momento. Se quedó ahí, totalmente sola, llena de dolor en el tiempo que había dejado pasar, en todo ese lapso en el que se perdió en conquistar una carrera musical internacional, de lograr éxitos, sintiendo su alma tan vacía. Siempre amó a Anahí y si aún le quedaba la más mínima duda de que eternamente sería así, bastaron unas solas palabras de ella, anunciándole su matrimonio, para sentirse totalmente abatida. Aquel tiempo, que no se detiene ni perdona, simplemente le cobraba la factura de la fama, separándola de la única mujer que había amado en su vida.
Finalmente, ya en la noche, en su habitación de hotel. Dulce nuevamente se encontraba sola con sus pensamientos. La recién noticia de la boda de Anahí no podía salir de su mente. Se sentó lentamente en la cama de su habitación. Sonrío amargamente y sintió que después de todo, lo había hecho muy bien. Logró que aquella mujer que algún día la hizo conocer el amor, aquella que cambio su vida, se alejara por completo de ella. Logrando que Anahí no la buscara más, ni siquiera como amiga. Y era ahora ella, la mujer que amaba, la que iba a casarse. La que partía de su vida nuevamente, pero esta vez para siempre.
-Tienes lo que has cosechado Dulce...- murmuro tristemente-simplemente, estas sola, porque no supiste retener el amor...
Se dejó llevar por las lágrimas y como cada noche en su solitaria vida, sintió aquella cama vacía y fría. Sabía que solo existía una manera de calmar ese frío congelante en su corazón. Y aquella medicina solo tenía un nombre: Anahí...Anahí Puente.
-la vida me está derrotando Anahí...-dijo como si quisiera comunicarse con la rubia mentalmente-la vida me ha ganado...y yo perdí...
Irónicamente, la artista más famosa y popular del momento, se perdía en sus emociones, sintiéndose ahora más que ayer, la mujer más solitaria del universo. Completamente desanimada y desecha por las lágrimas, Dulce no atendió durante toda la siguiente semana a nadie. A pesar de que todo su equipo de trabajo no había dejado de recordarle, a través del teléfono y en persona que tenía que seguir adelante con su vida y con su carrera. Ya era el atardecer, cuando nuevamente en su habitación, Dulce maldijo la hora en que decidió separarse de Anahí. Odió en momento en el que su destino le regalo fama, pero le quitó el amor.
Dulce aún seguía sobre su cama, sin vestirse siquiera, con la mirada perdida en la nada, sumida en sus pensamientos. En realidad, la morena no atinaba que hacer. ¿Acaso ya era demasiado tarde?
“Tarde”. Pensó para ella misma. Tal vez lo era. Anahí estaba a punto de casarse, con alguien que no conocía, que no le interesaba en lo más mínimo conocer. Sabía que odiaría a ese hombre toda su vida.
Entonces llevó la mano a su rostro, que con los ojos cerrados reflejaba toda la tristeza que sentía en ese momento. Tantos años preguntándose qué sería de Anahí, para que cuando por fin la pudo volver a ver, le destrozara su mundo y todo. Tanto extrañarla, tanto pensarla y justo en un solo momento, Anahí le hizo ver que todo había terminado. En un segundo, sintió que la mínima esperanza de ser nuevamente feliz, se moría junto a su corazón. “No”. Pensó decidido. Su historia no podía terminar ahí, si se había tardado en aceptar esto, ese amor que le quemaba por dentro, en sus manos estaba aún poder cambiar su destino y su futuro. La había perdido una vez, no lo volvería a permitir. Sintió como un brillo de esperanza se asomaba en su corazón. No cabía duda que solo bastaba que Anahí nuevamente entrara en su vida, para cambiarla por completo. Ese ser de amar, ese deseo, solo era calmado por una sola persona en este mundo y esa persona era Anahí, era la única que podía hacerla cambiar, para tratar de ser mejor cada día, solo para ella. Entonces, decidida se levantó. Se dispuso a prepararse, para esa misma noche, enfrentar a la rubia, aquella que fue su obsesión de todas sus noches, desde el primer día que la conoció.
Unas cuantas llamadas y supo dónde encontrarla. Mientras iba en su lujoso automóvil, sentía en su pecho un nudo de emociones, aquellas que quería decirle a Anahí, todo lo que nunca dijo, todo lo que siempre sintió. Finalmente, después de varios minutos de camino. Llegó al departamento en donde encontraría a la rubia. Ubicado en una zona de lujo de la ciudad, Anahí vivía ahí, desde que se independizó de sus padres. Dulce lucía una gabardina negra con capucha que le daba un aire de misterio. Bajó del auto y le indico a Joe que no lo acompañara y a pesar del disgusto del último, sabía que Dulce necesitaba ese tiempo a solas y no le quedó más remedio que obedecer. Así que la morena, entró a aquel elegante edifico. Un hombre canoso, encargado de la seguridad de la exclusiva edificación la detuvo al entrar.
-Lo siento señorita, no puede pasar...
Dulce entonces lo miró y pensó en que decirle a aquel trabajador para que la dejara entrar. Sin embargo, no hubo necesidad. Aquel viejo hombre la miró sorprendido.
-Usted es...-comento asombrado el vigilante- ¡es la cantante Dulce Mariaaaaaaa! - Dulce solo le sonrió. Iba a hablar, cuando el animado hombre la interrumpió.
- ¿Viene a ver a la señorita Anahí? ¡Santo cielo! ¡Mis conocidos no me lo van a creer!
-Entonces...-por fin hablo la morena con una sonrisa en los labios-¿puedo pasar?
-¡Claro!-contestó feliz el anciano-¡pase!, pase por favor...
Mientras Dulce se introducía en el elevador, pensó en las ventajas de ser un artista conocido y sonrió, la había dejado pasar sin problema alguno. Durante el lapso en el que el elevador la conducía a su destino. Dulce comenzó a sentir como su corazón comenzaba a agitarse emocionado. Pensaba en que decirle Anahí cuando estuviera frente a ella. Solo hacerle saber tolo lo que significa para ella. Cuanto había cambiado su vida, desde que la conoció. Tenía que hacerle saber cuánto la amaba. Finalmente, la morena se detuvo frente a la puerta del departamento de Anahí. Suspiró y tocó nerviosa el timbre de aquel lugar. En un momento que a Dulce le pareció una eternidad, Anahí abrió su puerta y la miró sorprendida.


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Capítulo 4

Mensaje por Admin el Sáb Ene 07, 2017 7:25 pm

-¡Dul! Que...que haces... ¿qué haces aquí? - Dulce sintió que un nudo en la garganta le impedía hablar. Anahí la miró y continuo nerviosa.
-Pensé...pensé que ya te habías ido de gira...-se detuvo un momento tratando de calmarse-pero pasa, pasa por favor...
La morena así lo hizo y ya adentro, pudo observar aquel acogedor lugar lleno de detalles que hablaban totalmente de Anahí.
-Qué bonito departamento-por fin hablo Dulce-es muy...cálido...
-Gracias-le respondió nerviosa la rubia-a mí me encanta estar aquí, cuando no estoy en la agencia este es como mi refugio.
Un pequeño silencio llenó aquel lugar. Entonces, Dulce recorrió con su mirada todos los lugares de aquel departamento. Una serie de fotografías llamó la atención de la morena y se detuvo para observarlas detenidamente. Miró en ellas a los padres de la rubia, en otra a los hermanos Rodrigo y Ucker, a sus amigos a Fernanda, Cristhian y Pamela y otros que no conocía.
Su mirada tropezó con una fotografía que le hizo sonreír. Aquella mostraba a toda la generación de amigos incluida Dulce María. Observó a cada uno de los chicos y su mirada se detuvo en Anahí con una enorme sonrisa. Recordó que fue el momento en que le dijo algo a Anahí y ella soltó una enorme carcajada, ahí estaba plasmado el resultado. Todos habían sido solo unos niños colmados de ilusiones, llenos de esperanzas. Tomó en sus manos aquella fotografía y sonrío.
-Como ha pasado el tiempo...
Anahí, que desde su lugar la miraba nerviosa, le contestó sonriendo levemente.
-Así es Dul...ha pasado tiempo...mucho en realidad...
Entonces, Dulce dejó aquella fotografía y su mirada continuó recorriendo las demás. Anahí la observaba nerviosa. Finalmente, sabía que Dulce tenía que llegar a la de ella y su prometido. Y así sucedió. La mirada de Dulce ahora se detuvo en una en la que aparecía la rubia totalmente sonriente, abrazada de un galante hombre. Apenas pudo mirarla unos segundos y Dulce sintió un agudo dolor en su corazón. Inmediatamente bajó la mirada.
-Dul-la voz de Any resonó en su mente-dime... ¿qué haces aquí?
Entonces volteo la mirada y pudo ver que Anahí la contemplaba intrigada. Pensó en si valía la pena arriesgarse y abrir ahí mismo sus sentimientos hacía ella y, sobre todo, si valía la pena arriesgar la felicidad de Anahí. Era casi obvio que la rubia era feliz con aquel hombre, aquel que estaba a unos días de ser el hombre más afortunado del planeta.
-Sé que me dijiste que eras feliz-comento la morena mientras se quitaba la capucha y se acercaba a ella-pero yo no te conté si lo era o no...
-Sé que eres feliz-dijo seriamente Anahí-supongo que lo eres...tienes lo que soñaste, ¿no es así?
Dulce desvió un poco la mirada. Anahí entonces siguió hablando tristemente.
-Tienes lo que siempre quisiste Dul...fama, dinero, estas brillando por tu propia cuenta y sobretodo tienes a cualquier persona que quieras...supongo que esto último es lo mejor ¿no?
Dulce la miró negando con la cabeza aquella idea de la chica y comenzó a acercarse aún más a ella.
-Te equivocas Anahí...no tengo lo que yo he querido realmente...no tengo a la mujer que quiero... - Anahí totalmente nerviosa poco a poco fue haciéndose para atrás, al mismo tiempo que la morena avanzaba hacia ella.
La rubia hizo el último intento para escapar, pero su cuerpo tropezó con la pared. La morena llegó hasta ella y se acercó peligrosamente fijando sus ojos en los labios de la rubia.
-Pero que tontería...- apenas alcanzó Anahí a murmurar nerviosa por la cercanía de Dul-tu siempre has tenido a la mujer que has querido...- Dulce la aprisionó totalmente entre ella y la pared. Su mirada la recorrió desde su frente, sus ojos azules que esta vez estaban obscuros y se posó finalmente en sus labios.
-Te equivocas otra vez Anahí...no tengo a la mujer que yo quiero... ¿y sabes que es lo peor? que ella no lo sabe o tal vez sí, pero quiere no darse cuenta...no sabe todo lo que significo en mí, no sabe todo lo que la amé...no sabe todo lo que todavía la amo...
Anahí comenzó a respirar profundamente nerviosa. Dulce miró fijamente los labios de la rubia, que entreabiertos, era una tentadora invitación imposible de ignorar. Comenzó a tocar sus labios con su nariz, le respiraba cerca, haciéndola desear aquel beso que no llegaba a completarse, quería provocarla y poco a poco lo estaba haciendo.
-Dul...- apenas pudo murmurar la rubia-no...no me hagas esto...no otra vez...no ahora...
Pero Dulce ya no la dejo terminar, no pudo resistir más y la beso intensamente, abrazándola posesivamente, atrayéndola a su cuerpo. Sin darle tiempo ni de respirar, Dulce le exigió a Anahí, a través de apasionados besos, el pago por todo el tiempo que no estuvo con ella, y sintió maravillada que la rubia le estaba correspondiendo, que sus besos y sus manos tocándola por todo su cuerpo se lo demostraban.
Se separaron un poco y sin separar sus rostros, Dulce le susurro.

- Anahí...solo puedo ser feliz contigo...no.…No te cases... ¡por favor! - Aquella súplica de la morena al parecer hizo reaccionar a Anahí. Con un esfuerzo supremo pudo separarse un poco de Dulce para poder decirle.
-No Dul, esto no está bien...-dijo con la respiración agitada-yo...yo voy a casarme...y esto no está bien...- Dulce sintió las manos de Anahí separándola de su cuerpo y la miró incrédula.
-Any. Solo quiero que sepas....
-¡No Dulce!-interrumpió-no puedes venir después de tantos años a exigir algo que ya no es tuyo... - Dulce movió la cabeza en señal de incomprensión y la miró desesperada.-¡Yo luché Dulcee!...sufrí durante años para olvidarte...¡para arrancarte de aquí!-dijo mientras señalaba su corazón-¡para sacarme de aquí todo el amor que te tuve!. -Dulce sintió que el mundo se hundía bajo sus pies. Estaba escuchando lo que siempre temió oír. La rubia comenzó a sollozar. -No te puedes imaginar todo lo que sufrí por ti Dul ...yo te amaba, ¡te amaba más que nadie en el mundo! pero tú te encargaste de matar poco a poco ese amor, ¡con tus desprecios!, con tu indiferencia! con tu olvido.
La morena la miraba tristemente, se animó a hablar.
-No quise dejarte así Anahí...yo...yo siempre te he amado...
-¡Basta!-la interrumpió llorando-¡ya no quiero escucharte!...no quiero oírte nuevamente... -La rubia se llevó las manos a sus oídos mientras no dejaba de llorar. -Yo voy a casarme Dulce ¿oíste? Porque tengo derecho a ser feliz...porque yo... ¡yo lo merezco! - Entonces Dulce bajó la mirada, las lágrimas comenzaron a salir y no supo que más decir. Se quedaron un momento así, separadas, sin decir una palabra. Solo se escuchaban los sollozos de las dos.
Lentamente Dulce se acercó nuevamente a ella. Bastó una sola mirada para comunicarle todo lo que sentía. No le quedaba más remedio que rendirse. La vida le había ganado, no podía cambiar ya la historia, no podía cambiar su destino. Dulce estaba ya cerca de la rubia, lentamente la fue rodeando nuevamente con sus brazos, Anahí cerró sus ojos, que seguían hechos un mar de lágrimas y sintió que ya no tenía fuerzas para rechazar aquel abrazo.
-Dul...-dijo ya sin fuerzas-por favor... - La morena, que ya la tenía cercada con sus brazos, le indico con una mano posada en sus labios que no hablara
-Shht. No me digas ya nada Any...yo sé...yo sé que ya es muy tarde...que ya te he perdido...solo déjame sentirte...permíteme estar contigo, aunque sea por última vez.
La rubia ya no supo que hacer y solo se dejó llevar nuevamente por el momento, sintiéndose morir al tener que separarse nuevamente de aquella mujer que durante años represento a su único amor. Y ahora sabia, que ella seguiría siendo, a pesar de casarse.
-Déjame sentir que aún me amas...como ayer...-le susurró Dulce cercanamente al oído-como cuando nos conocimos, como cuando las dos solo éramos unas niñas... - Se quedaron así, unidas cuerpo a cuerpo, sintiendo como sus corazones despertaban después de años de soledad. -No quiero perderte Any... ¡no quiero!
La rubia cerró los ojos y decidió perderse momentáneamente en los brazos de la morena. Dulce pensó, tristemente y abatida, que el día que Anahí se casaría, terminaría totalmente con su historia, con su pasado, con su verdadero amor. Dulce no quería soltarla, percibía que era la última vez que la tendría así, en sus brazos y también sabía que, de ahora en adelante, la soledad sería nuevamente la única compañía que tendría. Cada día la seguiría queriendo, cada día la seguiría amando. De eso no tenía la menor duda. Aquella mujer que estaba por fin en sus brazos después de tantos años, representaría por siempre la ternura, la pasión y el afecto que tanta falta le harían nuevamente en su vida.
En ese momento, al tenerla en sus brazos, Dulce comprendió que la había perdido para siempre. En ese preciso instante, estaba perdiendo su mejor pasado, a su esperanzador presente y a su ya imposible futuro. Finalmente y muy a pesar de las dos, poco a poco se fueron separando. Dulce, antes de separarse por completo, secó con su mano las lágrimas de la rubia y la miró intensamente, como si quisiera sacar una fotografía mental de Anahí, para recordarla eternamente. Entonces se acercó despacio a ella y la rubia pensó que iba a besarla nuevamente. Anahí cerró nuevamente los ojos y sin que pudiera evitarlo, entreabrió sus labios. Pero para su sorpresa, pudo sentir que Dulce la besaba tiernamente en la frente. Aquello le recordó las cientos de veces que hizo ese gesto en el pasado.
Poco a poco, Dulce se separó por completo de ella. Afligida, se dirigió entonces a la puerta de aquel departamento. Antes de salir completamente, miró por última vez a Anahí y le dijo quedamente...
-Es por ti, Any. Si yo estoy viva, solo es por ti... - Aquella frase hizo que el corazón de Anahí palpitara aún más emocionado. La Rubia que en ese momento le daba la espalda, volteó y trató de verla nuevamente, pero ya era demasiado tarde. Dulce se había ido, Nuevamente, aquella mujer que le hacía vibrar el corazón se había alejado, y ella sabía también que ahora si era para siempre.
Anahí se desplomó ya sin fuerzas en un sillón, llorando a mares son poder evitarlo. Sentía, como tantas veces sintió en el pasado, que su alma moría. Solo le bastó un día, para que Dulce destruyera todo lo que en años había construido, para lograr olvidarla. Era más obvio para ella que la seguía amando. Que su corazón y su alma solo le pertenecían a Dulce. Pero estaba decidida a no permitirle más ese poder de manejar su vida a instancias de sus deseos. Dulce no podía venir cuando se le antojara a destruir su vida, y a derribar sus esperanzas de por fin, ser feliz.
“También cambiaste tanto mi vida, Dul”- pensó tristemente la rubia-” con la diferencia que yo si te amé y te entregué todo...y tu...tu no.…”
Anahí se llevó una mano a su rostro para secarse las lágrimas.
“Simplemente te fuiste...sin acordarte de mí...dejando este corazón hecho pedazos, dejándolo herido, pero, aun así, amándote, ¡cómo sé que jamás amaré a nadie más en mi vida!”
Entonces, recordó a su prometido. Aquel hombre que llegó justo en el momento indicado, cuando más lo necesitaba. Lo único que le quedaba, si quería continuar con su vida, era seguir con sus planes... Casarse y tratar de ser feliz, con aquel hombre que le ofreció tranquilidad y estabilidad emocional. Algo que ella no había disfrutado durante todos estos años. Decidida, se levantó de aquel sillón y se secó por completo las lágrimas. Levanto el rostro, y se dirigió decidida a llamar a aquel hombre, su prometido, para continuar con sus planes, aunque representaba, tal vez agonizar en vida.

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Capítulo 5

Mensaje por Admin el Sáb Ene 07, 2017 7:26 pm

El tiempo implacable siguió su marcha y Dulce nuevamente se encontraba perdida en su vertiginoso ritmo de vida. Pensó que lo único que le mantendría en pie, era continuar con su carrera y tratar de seguir siendo la mejor artista internacional que ya era. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos por olvidar, no lo conseguía. En la mente de la desanimada chica, Anahí y su próxima boda permanecían todo el tiempo.
Dulce se encontraba en su lujosa casa de L.A. Acababa de llegar de una pequeña gira, y cansada, se dejó caer en un enorme sofá. Cerró los ojos y se llevó al rostro una toalla, para refrescarse. Desganada, tomó el control de la enorme televisión de plasma de aquel lugar. Frente a ella, hizo zapping por cada uno de los canales sin lograr poner atención en alguno. El rostro de la morena no lucía ninguna emoción.
De repente, algo le hizo reaccionar y su mirada se fijó en un programa de chismes y espectáculos, al escuchar un nombre muy conocido para ella.
“ASI ES SEÑORAS Y SEÑORES, ANAHI PUENTE, LA FAMOSA PUBLIRELACIONISTA, CONTRAERA NUPCIAS EL DÍA DE HOY POR LA TARDE, CON...”
Dulce ya no escuchó lo que seguía. Sintió como si en un instante se perdiera en la realidad. Finalmente, el día señalado, aquel fatídico día había llegado. Pasó saliva con dificultad, de repente, se levantó. Comenzó a sentir como si el aire le faltara, su corazón se aceleraba y sin dejar de caminar nerviosa, comenzó a dar vuelas en círculos. Pensaba en todo lo que estaba a punto de perder. Si ella no hacía nada en ese momento, debía resignarse a amanecer sola todos los días que le retaban de vida. Porque si no era con Anahí, no quería despertar con nadie más.
En un impulso la morena se dirigió a la puerta. Cuando la abrió, pudo mirar a todas las personas de su equipo de trabajo. Sabía que ellos la detendrían y le impedirían hacer lo que deseaba hacer. Trató de pensar serenamente y entonces respiro profundo y salió disimuladamente de la recamara.
-¿Dulce?- pregunto Alfonso mientras la miraba confundido-¿a dónde vas? ¡y sin guardaespaldas!
La chica dudó un momento pero respondió segura.
-Al baño...¿acaso tengo que pedirte permiso para eso?
-Pero...en tu recamara tienes...
-pero yo quiero ir al que esta abajo, ¿ya?
Dulce, fingiendo estar ofendida, comenzó a caminar rápidamente. Entonces tratando de no ser vista, cosa algo imposible por lo que representaba en su propia casa, caminó hasta por fin llegar a la salida. Ya afuera, se detuvo, y miró confundida el enorme jardín de su mansión. Pensó en qué hacer para llegar más pronto posible. Se llevó la mano a su cintura y pudo sentir que tenía su celular. Aquello facilitaría lo que planeaba hacer.
Morgan, su chofer, se encontraba despreocupado, sentado sobre su automóvil. Cuando la miró a lo lejos, inmediatamente se puso de pie.
-Dulce...¿vas a salir?- preguntó
-Así es Morgan...prepara el Porsche.
-Pero...¿tu sola?
-¡Prepáralo!-grito enfadada
El hombre, no tuvo más remedio que obedecer, y se dirigió al garaje para sacar de ahí el automóvil. Dulce miraba ansiosa el momento en que el conductor llegara con su encargo. Sabía que en cualquier momento llegaría alguno de sus colaboradores a tratar de impedir que se fuera y que dejara abandonado todos los compromisos de ese día. Pero ya nada le importaba serle fiel. Si fue gracias a su carrera que perdió a la mujer de su vida. Lo fue durante años y solo logró la soledad como pago. Entonces, por fin miró acercarse a aquel hombre. Sin decir más, se subió al carro y arranco a toda velocidad. Aquella desesperada chica, se dirigía a un incierto destino. Pensó en la locura que estaba a punto de hacer y se preguntó si le llevaría algo arriesgar todo lo que tenía, por hacer el último intento por impedir que Anahí se casara.
-No importa lo que tenga que hacer...-trató de convencerse a sí misma mientras conducía hábilmente por las calles de la ciudad- no voy a perderte Any... ¡no lo haré! ¡no una vez más!
Unas llamadas en su celular mientras manejaba aceleradamente, lograron hacerle saber la dirección donde se efectuaría el evento. De repente miró angustiada a lo lejos un grupo de automóviles detenidos a la vez, impidiendo por completo el paso. Detuvo por completo su automóvil y aquello le hizo reaccionar con enojo.
- ¿Qué demonios pasa? ¡Necesito llegar!
La iracunda Dulce comenzó a acelerar aunque sin arrancar. Aquello llamó la atención de muchos automovilistas.
-¡Quítense de ahí! ¡Tengo que llegar!- grito desesperada.
En ese momento sintió algún flash de cámaras, e hizo una mueca de disgusto, era obvio que algunos de aquellos automovilistas ya le habían reconocido. Dulce miró alterada su reloj de pulso. De acuerdo a este, la hora del enlace matrimonial de Anahí estaba a punto de llegar. Desesperada, bajó del auto y se quedó paralizada, tratando de ordenar sus ideas. El lugar donde se efectuaría el enlace ya estaba muy cerca. Sin pensarlo más, en un impulso, comenzó a correr de manera alocada, sin importarle dejar su Porsche ahí, saltando obstáculos, autos, personas y todo lo que encontraba a su paso. Todos los presentes la miraban atónitos y sorprendidos. La mayoría no creyó que fuera la famosa cantante Dulce María, aquella alocada chica que sin importarle nada más, corría por las calles de la ciudad.
Mientras corría a toda velocidad, Dulce sentía su corazón totalmente agitado, no solo por el esfuerzo físico que estaba haciendo, sino por el aquel terrible suceso que presentía, ya se estaba realizando. En su mente, Anahí, vestida de blanco frente al altar, le daba el temido SI a un hombre sin rostro, pero con la mejor fortuna del mundo.
- “Anahí-pensaba para sí misma, mientras corría desesperadamente. - Detente... ¡por favor!... ¡detente! ¡Solo...solo no te cases!... ¡no lo hagas! Dame la oportunidad de estar nuevamente contigo...de hacerte olvidar todos mis errores y de pagártelos con mi cariño y con mi amor...ese que es solamente tuyo...”
Después de un largo lapso, que a la morena le pareció una eternidad, finalmente Dulce se pasó en seco, con la respiración totalmente agitada, miró ansiosa la entrada de elegante lugar donde se efectuaría la ceremonia. Tratándose de calmar, respiro profundo. Cerró por un momento sus ojos y supo estar decidida a hacer todo, absolutamente todo lo que estuviera en sus manos, para evitar que Anahí, aquella mujer que cambio absolutamente toda su vida desde el primer día que la conoció hace muchísimos años atrás, se alejara de su vida para siempre. Dulce se recuperó un poco, y dirigió su mirada hacia la puerta, de la que supuso, detrás de ella, habría un ejército de reporteros y de personas a las cuales tendría que lidiar, pero nada le importaba, estaba decidida a hacerle saber no solo a Anahí, sino al mundo entero, su amor total por ella.
Lentamente, abrió aquella puerta. En su rostro pudo observarse la sorpresa de mirar aquel enorme y bello jardín, totalmente arreglado para la ceremonia, completamente solo. Dulce caminó, mirando sorprendida a su alrededor, aquellas mesas finalmente arregladas, aquellos arreglos florales de exquisito gusto todo estaba aparentemente listo para una boda. Pero no había una sola persona ahí. Confundida, siguió mirando a su alrededor, sin sentir la presencia de una bella mujer, que detrás de ella, la miraba atónita. Finalmente, el corazón de la morena le indicó que detrás de ella estaba Anahí. No pudo creer que aquello fuera verdad lentamente se dio vuelta. Efectivamente, frente a ella, Anahí la miraba sorprendida. La rubia estaba vestida de manera normal, pero en su rostro y en su peinado se notaba que había sido arreglada para la ceremonia religiosa.
-¿Dul?- pregunto sorprendida Dulce la miró, y como en un sueño, lentamente se acercó a ella y la abrazo fuertemente.
- ¡Anahí! ¡No te cases! ¡No te cases por favor!.
Mientas estaban abrazadas, la rubia no entendía lo que estaba sucediendo. Poco a poco, la morena fue bajando a través del cuerpo de Anahí, para quedar ahora hincada y su rostro completamente apoyado en la cintura de Anahí.

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Capítulo 6

Mensaje por Admin el Sáb Ene 07, 2017 7:27 pm

-Te lo suplico Any... ¡no te cases!...-imploro nuevamente Dulce. Anahí, aun mas sorprendida, acarició lentamente el cabello de la morena, y respondió quedamente.
-No...No me voy a casar... - Entonces Dulce, sin soltarla en lo más mínimo, levanto su mirada y la observó realmente sorprendida.
-No...¿no te vas a casar?
-No Espinoza..-respondió la rubia mostrando su hermosa sonrisa-no lo hice..no me casé..
-Pero... ¿cómo?, ¿por qué? - La rubia no pudo evitar sonreír nuevamente y acariciar el rostro de Dulce. Al mirarla ahí, arrodillada frente a ella, quiso comérsela a besos.
-Me di cuenta que no lo amaba...que nunca podría ser feliz con él... -La morena no podía creer lo que estaba escuchando, y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Lentamente, se reincorporo y sin dejar de abrazarla, la miro tiernamente. Anahí también lo hizo y se perdieron unos segundos en sus miradas, aquellas que, sin hablar, se comunicaban todo el amor que ambas sentían en ese momento.
-Pero...-por fin hablo Anahí- ¿qué haces aquí? Pensé que no podías venir...
- ¡Te necesito! - la interrumpió poniendo su dedo entre sus labios- así de sencillo Anahí... ¡Yo te necesito para ser feliz!... - Anahí la miró sorprendida ante lo que estaba escuchando. Dulce continúo desahogando su sentir.
-Desde que te conocí, cambiaste mi mundo...y todo este tiempo que hemos estado separadas, me ha hecho entender lo mucho que te necesito para ser feliz...toda mi vida Anahí Puente, ¡toda mi vida! Es simplemente tuya...
La rubia la miraba sonriendo y pensó por un momento que estaba en uno de sus tantos recurrentes y maravillosos sueños, que durante mucho tiempo tuvo con Dulce.
- ¡Ven conmigo Any! quiero estar contigo y quiero que tú lo quieras también...- La voz y manos de Dulce la hicieron comprender que no era un sueño, aquello era una realidad. Dulce estaba frente a ella, nuevamente confesándole su amor, abrazándola intensamente.
-Dul..
Y sin dejarla determinar, la morena tomó su rostro entre sus manos y la besó tiernamente. Dejándola totalmente sorprendida, Anahí lentamente cerró los ojos, saboreando aquel beso. Ambos labios se encontraron, sedientos de amor.
Dulce apenas se separó un poco, para susurrarle casi sobre sus labios. -Todos estos años en que desperté en una cama vacía me han hecho comprender, que lo único que yo quiero en este mundo...es amanecer contigo todos los días de mi vida.
La rubia bajo la mirada, conmovida. Sin que pudiera evitarlo, en su rostro se dibujó un poco de tristeza.
-Dulce.. ¿por qué porque dejaste pasar tanto tiempo?¡No sabes lo que sufrí tratando de olvidarte!, de alejarte de mi vida para siempre...y cuando pensé que por fin lo había conseguido, apareciste como siempre, para cambiar mi vida y todo...
Un profundo dolor en el comenzaron invadió a la morena, al escuchar nuevamente aquella verdad. Sintió unas enormes ganas de regresar el tiempo y de no cometer tantos errores.
-Lo siento princesa- se disculpó la morena-jamás me perdonaré todo lo que te hice sufrir... -Dulce la miro tiernamente, mientas acariciaba su mejilla.
-Perdóname por todo este tiempo en que te hice sufrir tanto... ¡sé que fui una ******* y ególatra!, pero yo te lo recompensaré todos los días...quiero que sepas, que, de ahora en adelante, solo viviré para ti...nada será más importante que hacerte feliz a ti Anahí... Todos los días de mi vida son tuyos...de ahora en adelante, nada nos separará...
Anahí no supo que decir ante tal confesión. Pensó en la difícil decisión que acababa de tomar hace unos minutos atrás, la de no casarse.
Simplemente se dio cuenta que jamás podría vivir con alguien más que no fuera quien ahora estaba frente a ella. Esa persona que con dulces palabras, estaba cambiando por fin, su vida por completo.
-¿Ni siquiera...ni siquiera tu carrera?-se atrevió a preguntar la rubia temerosamente.
-Nada...-le interrumpió-absolutamente nada me importa más, que hacerte la mujer más dichosa del mundo...
Dulce nuevamente la besó, pero ahora de manera más intensa. Rodeo totalmente la pequeña cintura de la rubia, atrayéndola hacia ella. Anahí también la abrazo, sintiendo con sus manos la espalda de la morena para terminar entrelazando sus dedos en el cuello de esta. Se separaron un poco para poder respirar. Unieron sus frentes y Dulce le susurró.
-Si quiero que te cases...pero conmigo...
Entonces, ante lo que escuchaba, Anahí nuevamente abrió los ojos sorprendida y sonrió ampliamente. Por toda contestación, nuevamente la besó.
-Te amo-dijo Dulce mientras la miraba tiernamente-y te amare toda mi vida...
-Y yo a ti-respondió Anahí conmovida-yo también te amo y se será para siempre...
Se quedaron ahí, besándose, llenos de felicidad y pasión. Dulce y Anahí, sintieron por primera vez en años, estar completamente vivas.
Dulce, mientras sentía los besos de la rubia, su cuerpo, y toda ella entregándosele, agradeció mentalmente el día que decidió saber de Anahí. Aquel deseo de estar con ella, que aumentó con el paso de los años, le hizo reaccionar una noche fría de su existencia. Preguntándose como siempre, que sería de su rubia. Al verla nuevamente, confirmó que solo podía ser feliz con esa mujer, que la vida solo valía la pena si estaba con la mujer que amó, la que ama y la que amaría por el resto de su vida.
Sabía que quería despertar con ella a su lado, respirar al mismo tiempo y compartir las absolutamente todas las cosas que la vida les pusiera en el camino. Ahora ella misma estaba convencida que amaba tanto a Anahí, incluso más que a su propia vida.
Poco a poco se separaron levemente y comenzaron a caminar para salir de ahí.
- ¿Y qué hacías aquí todavía? -pregunto sonriente la morena, mientras caminaban tomadas de la mano.
-Te estaba esperando- contestó muy segura la rubia.
- ¿Ah sí? -dijo divertida- ¿yo como sabias que iba a venir?
-Porque mi corazón siempre me ha indicado cuando tú vas a llegar...
Dulce nuevamente le sonrió, y se sintió en ese momento la mujer más afortunada del universo.
Y así, caminando de la mano de la rubia, sintió que los milagros si existían. Pues ahora se encontraba por fin caminando junto a la mujer de su vida, y si bien el futuro era incierto, tenía la seguridad, por primera vez en su vida, de que valía la pena vivirlo para concretarlo. Sabía que ese futuro y ese destino, junto a la mujer de su vida, era algo maravilloso por descubrir. Dulce sabía que, con Anahí a su lado, por siempre habría esperanza.

Fin.

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Re: Que será de ti por Karina

Mensaje por Admin el Sáb Ene 07, 2017 7:34 pm


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