The way I feel about her

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The way I feel about her

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:31 pm


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Capítulo 1

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:32 pm

Dicen que cambiarse de instituto es algo complicado, que cambiar de amigos no es bueno para un adolescente. A mí, sin embargo, me encanta. Me parece gracioso observar cómo la gente aparenta una cosa y cuando los llegas a conocer son totalmente diferentes. También hay gente que aparenta exactamente lo que es, yo soy de esas. Me llamo Emma, tengo dieciséis años y me he mudado cuatro veces en estos seis últimos años. Según mis padres, esta vez es la definitiva. Estamos a finales de verano, y tengo ganas de empezar el curso en este instituto nuevo. Esta vez nos hemos mudado a un pueblo muy pequeño, donde todos se conocen y no puedes hacer nada sin que se entere alguien. Va a ser divertido.
Aún hay un montón de cosas que desempaquetar, pero me apetece salir y dar una vuelta por el pueblo, conocer gente de por aquí. Bajo las escaleras y salgo de casa. La noche empieza a caer, así que ya no hace el calor abrasador típico de agosto. En mi calle todas las casas tienen jardines con el césped muy bien cuidado, la carretera parece estar recién asfaltada y todo tiene un aura de perfección.
Me pongo a andar calle abajo, hasta que doy con una avenida. No hay muchas tiendas, pero sí hay una especie de placita donde hay una fuente y algunos bancos. Conforme me acerco puedo distinguir un grupo de cuatro chicas riéndose en un banco, parecen de mi edad así que decido acercarme a saludar.
-Hola, me llamo Emma. Soy nueva en el pueblo, me acabo de mudar. - Se quedan mirándome unos segundos sin decir nada, y luego una de ellas empieza a hablar.-
-Yo soy Jennifer, pero me puedes llamar Jenn o Jenni. Estas son Vanessa, Natalia y Paula, y somos todas del mismo curso. Ahora mismo nos estábamos preguntando quién vendría nuevo este año, parece que te ha tocado. - Me dedica una media sonrisa prepotente, se nota que es la que dirige el grupo. No es muy alta, es más o menos de mi misma altura. Tiene la piel morena a causa del sol, y tiene los ojos muy grandes y oscuros, casi negros. Su pelo negro rizado le llega por debajo del pecho, y lleva unos aros rosa fosforito más grandes que su mejilla. - Vas a cuarto, ¿verdad?
- Sí.
-Me encantan tus pendientes, ¿de dónde los has sacado? – Una de las chicas que están sentadas me dedica una sonrisa, y luego deposita la mirada en mis aros blancos. Lleva el pelo castaño liso por la altura de los hombros, tiene la cara redonda y los ojos pequeños. Creo que es Vanessa. – Aquí nos tenemos que ir hasta la ciudad para comprar algo decente, así que no tenemos muchas oportunidades.
- Ah… estos creo que los compré por internet. También vivía en un pueblo pequeño antes, así que la mayoría de cosas las compraba por internet. ¿No hay transporte público o algo para ir a la ciudad?
-Sí, hay un autobús que pasa cada hora y te lleva al pueblo vecino, donde tienes que coger un tren para llegar a la ciudad. – Vuelve a hablar Jennifer. - De todas maneras, la ciudad tampoco es gran cosa. Aquí sabemos cómo divertirnos – Me dedica otra vez esa sonrisa prepotente
Se hace completamente de noche y las farolas que hay en las aceras se iluminan. Me doy cuenta de que tengo que volver a casa, y me despido.
-Nos vemos en clase… ¿Emma?
-Sí, supongo que nos vemos en clase.

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Capítulo 2

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:33 pm

Parecen majas, aunque nunca se sabe con la gente. Por lo menos ya tendré con quién ir el primer día de clase. No estoy segura de si congeniaré con Jenni, no aguanto a las personas egocéntricas. De todas maneras, como he dicho antes, mucha gente me sorprende.
Cuando llego a casa me pongo a desempaquetar cosas en mi habitación hasta la hora de cenar. Mis padres han salido a la ciudad, así que pido una pizza en lo que parece ser la única pizzería del pueblo, y me la como mientras veo la televisión. Me quedo dormida en el sofá.
Me levanto de un salto la mañana de mi primer día en el nuevo instituto, y aunque ya esté acostumbrada a ser nueva en los sitios, siento esta especie de tensión en mi estómago. He decidido que acudiré a la plaza donde estaban las chicas del otro día antes de ir al instituto, a ver si es verdad que quedan allí, y así voy con alguien conocido. Me visto con unos vaqueros cortos, una camiseta por encima del ombligo que luce mi piercing y unas zapatillas deportivas. Salgo de casa corriendo, llego tarde.
Cuando llego allí veo a Jennifer en el banco del otro día, esperando. Lleva exactamente la misma camiseta y el mismo piercing que yo. Genial, empezamos muy bien el curso.
- Bueno, bueno. La chica nueva sabe vestir – Dice Jennifer mirando mi camiseta, con una sonrisa en la cara –. Buenos días, Em.
- Buenos días, Jenn. Mola tu camiseta –Le devuelvo la sonrisa, contenta de que no se lo haya tomado mal –. ¿Y las otras?
- Pasan de levantarse para ir un par de horas a clase, así que he venido yo para que no te quedes sola tu primer día.
- Muchas gracias, no hacía falta.
- Venga vamos, que no es plan de que llegues tarde tu primer día.
El primer día es igual en todos los institutos: presentación de maestros, entrega de horarios y la típica charla para asustarnos. Este curso necesito aplicarme más en los estudios, el año que viene estaremos en bachiller y necesito una nota muy alta si quiero entrar en audiovisuales.
Me han puesto en la misma clase que Jennifer. Se ha sentado conmigo y me ha presentado a mucha gente, entre ellos a un chico de bachiller llamado Samuel, que se ha mostrado bastante interesado por mí.
Pensaba que Jennifer sería egocéntrica, pero la verdad es que me está cayendo muy bien, y se ha portado genial hoy conmigo. En el camino de vuelta a casa me dice:
-Bueno, ¿te ha gustado el instituto?
- Sí, la gente es muy agradable. Oye Jenn, – Me paro y me quedo mirándola. Ella se para también, con la sonrisa prepotente que ella tiene – muchas gracias por haberme presentado a tanta gente, no tenías por qué.
- Para eso están las amigas, ¿verdad? – Me quita un mechón de pelo de la cara – Esta tarde vamos a estar por la plaza de siempre, podrías pasarte un rato. Además, estará Samuel, creo que le has gustado un montón.
- Creo que me vendría bien salir un rato, ¿a las cinco está bien?
Nos detenemos en frente de mi casa, se despide de mí y me da dos besos en la mejilla. Cuando ya se está marchando, me grita:
-A las cinco está perfecto.
Paso las siguientes semanas ocupada con el tema de la mudanza y la redecoración de mi habitación. En las últimas casas en las que he estado empapelaba las paredes de mi cuarto de diferentes estampados, pero esta vez me apetece pintarlo a mí misma, aunque no tenía ni idea de que fuera a costar tanto. Llevo tres días con las manos manchadas de un rosa chillón, y eso que aún no he empezado a decorar con el espray, pero estoy segura de que valdrá la pena.
También hemos comprado unos muebles estilo moderno color blanco para combinar con el rosa chillón de las paredes, y estoy deseando que todo esté ya en su sitio.
Me he hecho muy cercana a Jenn, y las demás también son muy amables conmigo. En el instituto ya me conoce todo el mundo, y me he adaptado muy rápido, gracias a Jennifer. Mis notas son geniales, por lo que mis padres están muy contentos. Y después está Samuel, el chico de bachiller con el que llevo liada desde la primera semana. Es alto, y tiene el cuerpo atlético de hacer natación. Tiene el pelo castaño color caramelo, y los ojos verdes. Viene a casa a estudiar de vez en cuando, y mis padres están encantados con él. No estoy mal con él, aunque no estoy enamorada ni mucho menos. Sólo es un chico de usar y tirar, como la mayoría de ellos.
Hoy es una de esas tardes de lluvia de octubre, y estoy en mi sofá con Jenn viendo una película de miedo. Hoy se va a quedar a dormir aquí, así que ya llevamos el pijama. He hecho palomitas de mantequilla y crepes de chocolate. Estamos básicamente en una noche de pijamas. Jenn coge un puñado de palomitas, y pregunta:
- ¿Cómo lo llevas con Samuel? Se nota un montón que está hasta las cejas por ti.
- Bien, me lo paso bien con él, pero… No sé, no llego a colarme por ningún chico. Empiezo a pensar que no tengo sentimientos o algo.
- Bueno, a mí me quieres. Sí que tienes sentimientos – Me sonríe y me da un beso en la mejilla – Además, aún es pronto para que te pilles por él, sólo han pasado dos meses.
- Contigo es diferente, en poco tiempo te has hecho mi mejor amiga. Sin embargo, a Samuel lo veo sólo como un chico más.
- Bueno, tú también eres mi mejor amiga, y eres muy importante para mí. Por eso te digo que hagas lo que hagas estaré aquí para ti – Se inclina hacia mí y me abraza –.
-Lo sé, gracias Jenn.

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Capítulo 3

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:33 pm

Al día siguiente me encuentro a Samuel esperando en el porche de mi casa, parece que quiere acompañarme al instituto. Cuando me ve esboza una sonrisa, y me da un beso.
-Hace frío, ¿llevas mucho esperando?
-Un poco, pero con verte ha valido la pena. Me apetecía acompañar a mi chica a clase.
Le dedico una sonrisa falsa. Ya sé que es muy duro por mi parte, pero no me gusta que esté pendiente de mí las veinticuatro horas del día.
-Bueno, pues vamos.
Se pasa el trayecto hablando de técnicas de natación y de su equipo, y de lo orgulloso que está de tener a su entrenador. Estoy terriblemente aburrida, y encima me ha tocado decirle a Jennifer que se fuera al instituto sola. Cuando llegamos al instituto, Samuel me da un beso delante de sus amigos para hacerse el guay, y se despide de mí. Como he dicho antes, un chico de usar y tirar.
A media mañana me doy cuenta de que un grupo de chicas más mayores me están mirando mal, y empiezo a sentirme intimidada. Antes de que suene el timbre para volver a clase, se acercan a mí con cara de pocos amigos.
- ¿Tú eres Emma, la que se está tirando a mi novio? – La chica es muy alta y corpulenta, y tiene el pelo corto. Tiene cara de querer pegarme un puñetazo, y no me extrañaría que lo hiciera.
-Sí, soy Emma, pero no me estoy tirando a el novio de nadie – Mi voz suena quebrada, se nota a la legua que estas chicas me imponen respeto.
- ¿Qué pasa aquí, ¿eh? – Jennifer y las otras han venido a rescatarme. Me sorprende lo agradecida que me siento en este momento – Venga, iros con la música a otra parte.
-Esta de aquí se está tirando a mi novio – La chica no parece rebajarse con la llegada de Jennifer –.
-Venga ya, Samuel te dejó antes del verano, no es tu novio. Madura un poco, que te hace falta. – Jennifer se ha puesto a la defensiva – Además, Emma no se lo está tirando.
La cara de la chica muestra una mezcla de vergüenza y resignación, y se oyen risitas a nuestro alrededor. Dios… me han salvado por los pelos, estoy eternamente agradecida. La chica corpulenta baja la mirada hacia mí, y luego otra vez hacia Jennifer. Luego mira a sus amigas, y les dice:
-Vamos, chicas.
Jennifer se gira hacia mí, para mirarme con una sonrisa triunfante, y le doy las gracias por haberme salvado.
-Para eso estamos, Em.
El resto del día es realmente aburrido, aunque aún tengo el buen sabor de boca de la victoria contra la chica corpulenta.

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Capítulo 4

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:33 pm

Esa misma tarde he quedado en casa de Jenn para estudiar, aunque sus padres no están, y probablemente hagamos de todo menos estudiar. Me arreglo en seguida, y llego a casa de Jennifer diez minutos pronto. Cuando llego está la música a tope, y hay una botella de vodka rojo en la mesa de la cocina, y al lado hay un bol de ositos de gominola. Jenn me saluda con un beso en la mejilla.
- ¿Y todo esto? – Digo, señalando la botella de vodka y las chuches. ¿Es que esta chica no va a dejar de sorprenderme nunca? Sabía que no íbamos a estudiar del todo, pero esto… Me recorre una sonrisa, realmente estoy sorprendida – Pensaba que íbamos a estudiar.
-Estudiar está sobrevalorado – Se muerde el labio inferior y sonríe, esperando mi aprobación –.
- Me encantan las chuches con vodka – Le devuelvo la sonrisa, y me dirijo a la cocina a coger unas cuantas. Evidentemente, llevan más vodka que azúcar, pero están buenísimas. Nos sentamos en el sofá, con el bol de ositos en medio, y nos ponemos a hablar de lo ocurrido durante el día.
Después de acabarnos el bol de ositos entre las dos, vamos un poco mareadas. Jenn saca unos vasos de chupito y trae la botella de vodka. Sirve los chupitos, y nos los bebemos de un trago. Me dedica su sonrisa prepotente, y dice:
- ¿Has probado alguna vez un porro?
No, nunca lo he hecho, pero no me importa. Jennifer es de esas personas que con una mirada te puede convencer de cualquier tontería, y fumarse un porro es una de esas tonterías. Si es con ella, me apunto a lo que sea. Además, seguro que no es para tanto. Se pone a liar el porro, y yo me trago un chupito. La tarde pinta bien.
-Vale… Ahora cuando tengas que darle una calada, tienes que aspirar el aire y luego hacer así – Hace una inspiración exagerada, y se atraganta con su propia saliva. Nos echamos a reír como si estuviéramos locas, y pasamos así un buen rato. Cuando se nos pasa, añade – Bueno, creo que lo has pillado, ¿no?
Me pasa el porro, y yo lo cojo como si fuera lo más extraño que he visto en mi vida. Me lo pongo entre los labios, y aspiro. Suelto el aire lentamente, y la verdad es que no está tan mal.
-Joder, con la novata – Me dedica una mirada de suficiencia, y me coge el porro de la mano. Le pega una calada larguísima, no sé cómo no se ahoga, aunque está claro que lo hace para picarme –. A ver si sabes aguantarlo tanto.
Lo intento, y el humo acaba saliéndome por la nariz, y Jennifer y yo acabamos riéndonos otra vez. Estoy muy a gusto con ella, se nota que nos llevamos bien. Cuando nos acabamos el porro y los chupitos, no sabemos ni dónde estamos.
Nunca había estado tan mal como hoy, será por la mezcla de porros y alcohol. Jenn me acompaña al baño a lavarme la cara, pero al parecer se me ha olvidado cómo usar un grifo, y la mojo toda.
-Ups – Le digo, con una sonrisa maliciosa. No ha sido a propósito, pero tampoco siento haberlo hecho. Intenta fingir enfadarse, aunque le sale mal y se ríe.
-No tienes ni idea de lo que acabas de hacer.
Cierra la puerta del baño, e inmediatamente sé que no voy a salir seca de aquí. Jenn coge la manguera de la bañera, y me moja de arriba abajo con agua fría. Muy fría. Estamos las dos riéndonos, y yo entro en la bañera, y cojo la botella de champú. Nos quedamos mirándonos la una en frente de la otra, yo con el champú y ella con la manguera, las dos reprimiendo la risa.
-Da un paso más, y te tragas el champú – Intento sonar lo más intimidante que puedo, aunque las dos nos damos cuenta de la ridiculez de la frase, y nos echamos a reír como tontas –.
Se pone a perseguirme con el agua encendida, me tropiezo y caigo en la bañera boca arriba. Nunca me había reído tanto. Ella se pone encima de mí con las piernas abiertas, y me coge las muñecas con una mano para inmovilizarme, mientras coge la botella de champú apuntándome con la otra. Con una sonrisa burlona en la cara, me dice:
-Ríndete.
-Nunca – Le digo, sin dejar de reírme–.
- Pues entonces, al final la que se va a tragar el champú vas a ser tú – Las dos nos reímos, y luego ella deja de reírse y adopta una expresión un poco más seria, aunque sin borrar la sonrisa de sus labios. Se inclina hacia mí –.
-Tú prueba. – Le sonrío, y siento un puño apretándome el estómago. Está encima de mí, cogiéndome las manos para que no escape, y siento la necesidad de besarla.
En circunstancias normales no lo habría hecho, pero en este caso iba ciega, así que no lo pensé mucho. Me libera las muñecas, le pongo la mano en la mandíbula, y acaricio sus labios con mi dedo. Ahora estamos las dos súper serias, y yo sólo puedo pensar en sus labios. Ella se acerca lentamente, y me besa. No sé cuánto tiempo pasamos besándonos, ni cómo recogimos todo el desastre. Sólo sé que aquel beso fundió mis pensamientos.

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Capítulo 5

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:34 pm

Ya ha pasado una semana, y aún no puedo quitarme de la cabeza la tarde de aquel día. Jennifer ha estado faltando a clase, parece ser que tiene la gripe. Tenemos que hablar de lo que pasó, así que he decidido que esta tarde iré a su casa a ver como está y hablarlo. Me siento muy extraña, y tengo ganas de que todo vuelva a la normalidad. He estado evitando a Samuel estos últimos días, y me siento fatal por ello, aunque me ha venido bien tener un poco de espacio, para variar.
Desbloqueo el móvil para llamar a Jennifer, y veo que tengo dos llamadas perdidas suyas. Se me dibuja una sonrisa en la cara: ella también ha pensado en mí. Al final hemos quedado en que iré a las seis a su casa. Aún faltan un par de horas, así que me da tiempo de sobra para darme una ducha y arreglarme. Por alguna extraña razón, estoy muy nerviosa. La voy a ver por primera vez desde aquello, y no sé cómo será.
Salgo de casa, y mientras recorro la poca distancia que separa nuestras casas, voy pensando en qué decirle. Tengo que ser sincera con ella. No sé por qué estoy tan nerviosa. Cuando llego a la puerta de su casa, se está llevando a cabo la tercera guerra mundial en mi estómago. Llamo, y me abre Sarah, la madre de Jennifer.
-Pasa, cariño. Jennifer está arriba, en su cuarto. Se alegrará de verte – Me sonríe tiernamente, y consigue tranquilizarme un poco.
-Muchas gracias, Sarah.
Subo las escaleras, y su habitación está cerrada, así que llamo a la puerta. Se oye una voz muy bajita desde dentro:
-Estoy bien, mamá. No hace falta que estés todo el día entrando en… - Deja de hablar cuando abro la puerta y me ve.
Las persianas están medio bajadas, y sólo hay una lamparita de noche encendida, así que la habitación está bastante oscura. Jennifer está acostada en la cama, con el edredón echado hasta el cuello, y está pálida. Lleva el pelo recogido en un moño mal hecho, y lleva una diadema rosa. Al verme, se le ilumina la cara y esboza una sonrisa. Joder, hasta con gripe está guapa.
-Si quieres puedo venir luego.
-No, no. Pasa, siéntate aquí, Em. – Me hace un hueco su lado, y yo me siento al borde de la cama. Está exageradamente pálida, tiene ojeras y los ojos llorosos.
-Estás horrible. – Le digo, con una sonrisa en la boca. Dios… me alegro tanto de verla. Le acaricio la frente con la mano. Está caliente.
-Tú también – bromea –. Pensaba que no vendrías nunca. Te he echado de menos. – Me coge la mano y se pone a jugar con mis pulseras. Su tacto me eriza la piel, y me da un vuelco el corazón. ¿Se puede saber qué me pasa?
-Necesitaba tiempo para…
-Ya. Yo también.
Nos quedamos en silencio, mirándonos la una a la otra. Estoy hecha un lío, y parece ser que ella también. No sé qué decirle, no quiero romper el buen rollo que hay entre nosotras.
-Verás, la otra noche fue… confusa. Estábamos muy borrachas, y no recuerdo muy bien lo que pasó. Ni siquiera sé cómo llegué a casa – Tonta, tonta, tonta. ¿Por qué miento? Parece desconcertada ante mi afirmación, realmente no se lo esperaba. Le sostengo la mirada, esperando a que me diga algo –.
-No pasó nada en especial, yo tampoco recuerdo mucho. Sé que nos mojamos con la bañera, y que luego vomitaste y te fuiste a casa. Fue divertido, creo.
¡Me está mintiendo! Ahora su cara es el vivo reflejo de la culpabilidad. Se piensa que no sé lo que pasó y ha decidido mentirme. Yo también sé jugar a hacerme la loca. Si quiere enterrarlo y hacer como si nada, puede que sea lo mejor. Además, es un alivio no tener que hablar del tema. Así a lo mejor todo vuelve antes a la normalidad.
-Siento que tuvieras que recogerlo todo tú sola, Jenn. De verdad, no me acuerdo de nada. ¿Cómo estás? – Parece aliviada de cambiar de tema, como yo.
-Fatal. Te he echado de menos, pero ahora estoy mejor. No tardaré en poder salir de la cama, espero.
Sonrío como una tonta ante su respuesta. De verdad, tengo que solucionar lo que sea que me esté pasando. No entiendo cómo puede tener este efecto sobre mí.
-Bueno, pues ya estoy aquí – Saco de la mochila que he traído los apuntes de todas las asignaturas -. Y te voy a poner al día de todo. Espero que me hayas echado mucho de menos, porque a partir de ahora te vas a cansar de mí.
Abro el edredón y me meto en la cama a su lado, incorporada en el cojín. Se me queda mirando con una sonrisa tonta, y me dice:
-No creo que me canse de ti, Em.
Nos pasamos la tarde riéndonos y revisando las clases que ella se ha perdido. Se me había olvidado lo bien que lo pasamos juntas siempre. No me había dado cuenta de lo mucho que la había echado de menos. Creo que lo mejor será dejar pasar lo de la otra noche, y hacer como si nada. Total, íbamos muy mal y no éramos conscientes de lo que hacíamos. Es una tontería calentarse la cabeza por eso.

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Capítulo 6

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:35 pm

Al lunes siguiente me recoge Samuel para ir a clase, como todas las mañanas. Esto se está convirtiendo en costumbre, aunque me gustaba más cuando venía Jenn. Espero que se recupere pronto. Cuando llegamos a clase, me despido de Samuel con un beso rápido, y entro en Biología. Jennifer está sentada en la mesa contigua a la mía, y sonríe cuando me ve entrar. Yo también sonrío, cómo no. Estoy muy contenta de que se haya recuperado. Me siento a su lado.
-Buenos días – Digo, con mucha efusividad. Realmente me alegro de verla en clase. Me acerco para darle un beso en la mejilla, pero ella se gira hacia mí, y acabamos dándonos un beso en los labios. Dios. Nos quedamos mirándonos con una expresión indescifrable, y luego bajo la mirada, y saco mis cosas de la mochila.
-Vaya, hola. – Se le ha trastornado la voz, ahora la tiene unas cuantas octavas más agudas. Qué tensión.
No nos da tiempo de hablar mucho más, porque la profesora empieza a hablar, y todos se callan.
-Bueno chicos, como podéis ver, os he traído al laboratorio para que, en parejas, diseccionéis una merluza. Os voy a repartir una ficha y tenéis que apuntar las partes que podéis distinguir y dibujarlas.
La maestra pasa por nuestra mesa, y nos pone delante un pez muerto. Jennifer y yo intercambiamos una mirada de asco, y luego nos reímos. Nos dan un bisturí y unas pinzas a cada una. Le hago una incisión al pez. Qué asco.
-Necesito que aguantes esto así – Le digo a Jennifer, que parece tener tanto asco como yo –.
Ella se acerca más a mí, poniendo sus dedos encima de los míos. Su tacto me produce una extraña sensación, y aparto la mano rápidamente. Levanta la cabeza para mirarme, y apenas nos separan unos centímetros. Huele a vainilla.
- ¿Así? – Susurra, y se le dibuja esa sonrisa prepotente tan suya.
El pulso me va a mil. Joder, sólo estamos en clase de biología. Concéntrate, Emma. Sólo es Jenn, no tengo por qué ponerme así.
-Sí, gracias – Le digo, con la voz más normal que puedo –.
Sigo explorando el interior del pez, mientras Jennifer mira lo que hago. Tiene la cara pegada prácticamente a la mía, y el olor de su colonia de vainilla me desconcentra. Apoya su mano en el extremo de mi silla, y se acerca más a mí. No puedo dar la clase así. Giro la cabeza, y me quedo mirándola con la cara más natural que me sale. Ella me mira, con curiosidad.
-Hueles a vainilla – Le digo, y bajo la mirada a su boca. Ella se queda descolocada. Vuelvo la mirada a sus ojos, y no puedo evitar sonreír –.
-Es… la colonia – Se ha puesto nerviosa. Le aparto el pelo del cuello, y le vuelvo a mirar, esta vez con picardía.
-Ah.
Le sonrío amigablemente, y ahí termina la conversación. La tensión entre nosotras se puede palpar. Cuando acaba la clase estoy mareada, no sé si por el olor a pez muerto, o porque no he podido pensar en otra cosa que no fueran los labios de Jenn. Me estoy empezando a preocupar, esto se está volviendo insoportable. Por suerte, no volvemos a coincidir en ninguna otra clase el resto del día.
Cuando llego a casa, no puedo quitarme de la cabeza a Jennifer. Necesito distraerme con algo, no puedo seguir así. Desde el beso en la bañera sólo pienso en eso, y desde que Jennifer me mintió sobre ello, no he hecho más que darle vueltas al asunto. Yo soy totalmente heterosexual, siempre lo he sabido. Me encantan los chicos, y no entiendo por qué un simple beso entre amigas –borrachas, en una bañera– me ha trastornado tanto.
Me pongo los auriculares a toda hostia, y me pongo a bailar mientras limpio mi cuarto. La verdad es que ha quedado muy bonito después de la mano de pintura que le he echado. Cuando acabo, bajo a ver qué hace mi madre.
-Hola, mamá. ¿Te ayudo en algo?
-Hola, cariño. Claro, ponte a pelar esas patatas – Me pongo a ello. Me encanta ayudar a mi madre en la cocina, siempre me ha dicho que tengo talento para cocinar –. Y bueno, cuéntame qué tal va todo. Hace tiempo que no veo a tu amiga por aquí, ¿está bien?
Hasta mi madre me hace pensar en Jennifer. Genial.
-Sí, Jennifer está bien. Ha pasado una gripe y ha estado algunos días en cama, pero ya está recuperada.
-Me alegro. Y ese chico… Samuel. ¿Todo bien? – Se gira para mirarme con curiosidad, esperando mi respuesta –
-Sí, mamá. Es muy buen chaval, este fin de semana voy a quedar con él para que venga a estudiar a casa, ¿te parece bien?
-Tu padre y yo nos vamos todo el fin de semana a la ciudad, es el cumpleaños de un primo lejano suyo. Así que os dejaremos más privacidad – Me guiña el ojo – Pero ve con cuidado, hija.
-Gracias, mamá – Le doy un beso, y termino de pelar las patatas.
Vuelvo a subir a mi cuarto, y llamo a Samuel para invitarle este fin de semana. Como cabía de esperar, está encantado con la idea de que mis padres vayan a estar fuera. Llevamos poco tiempo juntos, pero sé que él espera que nos acostemos este fin de semana. Yo no lo tengo muy claro, además estoy muy liada con el tema de Jennifer. A lo mejor lo que tengo que hacer es acostarme con él, a ver si me quito a Jenn de la cabeza.

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Capítulo 7

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:36 pm

-Bueno, ¿y cómo fue? – Tengo a mi prima al otro lado del teléfono. No tengo con quién hablar sobre la tarde que pasé con Samuel en mi casa, así que la he llamado para contárselo a ella.
-Pues… No fue muy agradable. La verdad es que tenía la cabeza en otro sitio, no tendría que haberlo hecho.
- ¿Y entonces por qué lo hiciste?
-Pensaba que así me olvidaría de otra persona – Mi voz suena más débil, creo que estoy a punto de llorar, pero me contengo –. No ha funcionado.
-Pobre Samuel, no está bien que le hayas utilizado de ese modo. De todas maneras, es muy difícil olvidar a una persona con otra, créeme. – Adopta un tono triste – Lo mejor que puedes hacer es hablar con Samuel y decirle que no sientes lo mismo que él, antes de que la cosa se ponga peor.
-No se… No quiero hacerle más daño. Además, lo de la otra persona es imposible. – Pienso en Jenn y reprimo una sonrisa. No sé nada de ella desde el viernes, y estamos a domingo. Podría hablar con ella de esto, pero no sé qué decir. Me he acostado con Samuel para dejar de ponerme nerviosa cada vez que entras en la misma habitación que yo.
-Bueno, mucho ánimo, cariño. Yo ahora me tengo que ir, pero ya hablaremos más tarde. Te quiero, ¿vale?
-Vale, adiós.
Cuelgo. Se suponía que esta conversación con mi prima mayor me iba a tranquilizar un poco, pero sólo ha conseguido liarme más. ¿Debería terminar con Samuel? Creo que eso sería lo más justo para ambos. Mañana le diré que se ha acabado, y también dejaré las cosas con Jennifer claras de una vez.
Necesito terminar con este mar de confusiones. Apago la lamparita de noche, y cierro los ojos, con la esperanza de dormirme. Al día siguiente, el viernes por la mañana, Samuel pasa por casa para llevarme a clase, como le pedí yo anoche. Parece muy contento, y cuando me ve esboza una sonrisa deslumbrante. Joder, me va a costar mucho hacer esto. Se acerca con paso decidido a mí.
-Hola, nena – Intenta darme un beso, pero yo aparto la cabeza –.
-Tenemos que hablar, Samuel – Se le borra la sonrisa de golpe, y ahora su cara refleja preocupación mezclada con miedo – No creo que podamos seguir saliendo.
Ahora sí que está pasmado. Se le ha abierto ligeramente la boca, y tiene los ojos muy abiertos. Me da mucha pena.
-Pero… si el sábado fue… perfecto – Parece que va a llorar –. Si es por algo que he hecho, puedo cambiar, Emma. Te lo prometo. Puedo ser mejor para ti, cariño.
-Lo siento, no he sido justa contigo. De verdad, no es tu culpa, Samuel. – Bajo la mirada a mis manos, me siento como una mierda –. Me gusta otra persona.
-Pero si yo te quiero, Emma. – Sus ojos se llenan de lágrimas, y yo no lo puedo soportar más. Me pongo a andar hacia el instituto –
-Lo siento – Susurro, mientras paso por su lado, y él se queda allí plantado, llorando.
Yo también lloro. Lloro porque me siento muy mala persona, lloro porque no tengo nada claro en la cabeza, porque estoy harta de todo esto, y porque tengo la regla. Miro el reloj y veo que es muy pronto, así que, sin saber por qué, me dirijo a casa de Jennifer. Cuando llego ella acaba de salir.

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Capítulo 8

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:36 pm

Cuando me ve aún tengo los ojos hinchados y llenos de lágrimas, y viene corriendo hacia mí. Me pasa los brazos por el cuello, y me abraza. Dios, cuánto necesitaba este abrazo suyo. Rompo a llorar otra vez, y ella me abraza más fuerte. Pasamos así un buen rato, y cuando por fin me calmo, me suelta y me limpia las lágrimas de la cara.
- ¿Hay alguien en tu casa? – Pregunta, y yo niego con la cabeza, mirando al suelo.
-Vale. Hoy no vamos a ir a clase. Vamos, Em.
Me rodea con un brazo, y me da un beso en la mejilla. Luego apoya su cabeza en la mía, sin quitar el brazo que me rodea. Me lleva así durante todo el camino hasta mi casa, y yo me dejo llevar. Pasaría así toda la vida, con ella, sin sentir esa electricidad que siento desde el día del beso. No me dice nada hasta que entramos en mi casa. Dejamos la mochila en la entrada, y subimos a mi habitación. Cuando me siento en la cama, ella empieza a hablar:
- ¿Qué ha pasado, cariño?
Y le cuento que me he dado cuenta de que no siento nada por Samuel y que esta mañana le he dejado llorando en mi portal. Omito el hecho de que me acosté con él.
-Joder, Em. Lo siento mucho – Se mete en mi cama y me pasa un brazo por encima –. La verdad es que nunca has estado colada por él, y yo te he animado a que siguieras la relación.
-No es culpa tuya – Me apoyo en su hombro, y huele a vainilla –. Gracias por quedarte conmigo hoy, Jenn.
-Gracias a ti por haber acudido a mí.
Pasamos la mañana viendo películas malas de amor en mi cama, así, abrazadas. Me olvido de los besos en las bañeras por un rato, aunque soy consciente de que volverán a mi mente más pronto que tarde. Jenn no se aparta de mi lado en ningún momento, y al final la mañana pasa volando. Mi madre deja que Jennifer se quede a comer a casa, y también a dormir, así que vamos a pasar el día juntas. Ahora que estamos juntas, me costaría mucho despedirme de ella, y parece que a ella le pasa igual. Cuando acabamos de comer volvemos a subir a mi cuarto, y a Jennifer le llega un mensaje al móvil.
- ¿Qué es? – Le pregunto, al ver la sonrisa que le sale mientras lee.
-Las chicas de clase van a montar una fiesta en casa de Paula, esta noche. Dicen que llevemos una botella de algo. ¿Nos apuntamos?
-Sí, no creo que me haga daño beber un poco y divertirme.
- ¡Genial! – Se pone a dar palmaditas mientras me da un beso en la mejilla, y yo me río. Me recorre otra vez esa electricidad por todo el cuerpo, y me ruborizo. Joder, necesito sacarme de la cabeza lo que sea que tengo metido.

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Capítulo 9

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:37 pm

Esa noche llegamos a la fiesta con una botella de tequila. En casa de Paula no hay mucha gente, sólo somos unas cuantas chicas. Parece ser que estaban jugando a las cartas. Al entrar por la puerta, Paula nos dedica una sonrisa de alivio.
-Bien, chicas – Paula levanta la voz y baja un poco la música – Ahora que han venido Emma y Jenni con el alcohol, vamos a jugar a Yo nunca he… Consiste en decir algo que nunca has hecho, y si alguien de la habitación lo ha hecho, tiene que beberse un chupito. A ver si animamos un poco la cosa.
Nos sentamos todas en el suelo formando un círculo, encima de la alfombra del salón de Paula. Somos siete chicas en total, y Jenni se sienta en frente mío. Paula llena los chupitos de tequila, y empieza a hablar:
-Vale, empiezo yo. Yo nunca he… pillado a mis padres en plena faena.
Un par de chicas levantan el chupito y beben, y se escuchan risas. Me alegro mucho de que mis padres se vayan de viaje cada dos por tres, y nunca me haya tocado presenciar eso. Vanessa, que está al lado de Paula, continúa.
-Yo nunca he… visto un pene.
Todas nos sorprendemos ante esa afirmación, y acabamos riéndonos. Todas levantamos los chupitos, incluida Vanessa. Bien, ahora me toca a mí. ¿Qué digo? No se me ocurre nada. No digas ninguna estupidez, Emma. Se han callado todas, y están mirándome, esperando que diga algo.
-Yo nunca he fumado un porro – Digo, y pego un trago. Todas beben conmigo. ¡Vaya!
El alcohol empieza a subírseme a la cabeza, y me mareo ligeramente. La chica que está a mi lado coge el chupito, y dice:
-Yo nunca me he acostado con nadie.
Inconscientemente, levanto el chupito y bebo. Soy la única de toda lanhabitación, y todas se me quedan mirando con la boca abierta, especialmente Jennifer. Parece que se ha enfadado, y aunque no le toca a ella, habla:
-Yo nunca he besado a una chica – Dice con sequedad, y, sin dejar de mirarme con una expresión indescifrable, pega un trago al chupito. Cuando acaba, se queda mirándome, esperando a que beba del chupito. Me está retando. ¿Qué hago? Si bebo va a saber que le mentí. Da igual. Levanto el chupito, le devuelvo la mirada y pego un trago. Noto sus ojos sobre mí, examinando cada movimiento que hago, y me recorre otra vez esa electricidad.
Miro el reloj, y es muy tarde. No tengo muchas ganas de seguir con este juego, y además estoy bastante mareada por culpa del tequila.
-Vaya, es muy tarde. Jenn, nos tenemos que ir o mi madre no te dejará que te quedes más.
Nos despedimos de las demás, y andamos hasta mi casa en silencio. Hoy ha sido un día muy completo. Subimos hasta mi cuarto calladas para no despertar a mis padres, y una vez nos hemos puesto el pijama, Jennifer rompe el silencio.
-Así que has besado a una chica, ¿eh? – Me sonríe de esa manera que tanto me gusta, y noto en su tono una chispa de diversión. El alcohol me ha soltado la lengua, así que contesto sin pensar.
-Sí, me besaste en tu bañera, ¿te acuerdas?
Le he pillado por sorpresa, y ahora parece estar más divertida aún.
-Sí, me acuerdo. Aunque pensaba que la que no se acordaba eras tú. – Su tono se vuelve acusador, aunque su expresión no cambia. No puedo pensar con claridad.
-Gracias por mentirme al respecto – Le digo, y estoy realmente de mal humor. Ella lo nota, y también se crispa.
-Tú me mentiste primero, diciéndome que no te acordabas de nada. Pobre Em – Ha subido la voz, y ya no hay nada de divertido en su expresión. Me levanto en la cama y me pongo a dar vueltas, nerviosa. Ella hace lo mismo.
-Pues sí, Pobre Em. No sabes lo rallada que he estado por tu culpa. Podrías haberme dicho la verdad desde el principio, Jenn – enfatizo su nombre, mostrando mi enfado. Nunca me había enfadado tanto con ella, y cada vez vamos subiendo más la voz. Menos mal que mis padres duermen en el piso de abajo.
-Tú, ¿ralladas? ¿por mi culpa? Si eres tú la que me está volviendo loca constantemente.
Me acerco con paso airado hacia ella, levantando el dedo índice.
-Eres una mentirosa – Mi tono suena más bajo, pero está lleno de acusación. Estoy a punto de pegarle una hostia.
-Te acostaste con él. – Dice con un hilo de voz. Su cara adopta una expresión de tristeza, y me mira a los ojos, dolida.
Me quedo descolocada. No me esperaba que fuera a sacar el tema, y de repente se me pasa el enfado, y sonrío como una tonta. Le ha afectado lo de la fiesta, sin duda. Suelto una carcajada, sorprendida. Está tan graciosa de ese modo… me dan ganas de besarla.
- ¿Estás celosa? – Estoy disfrutando el momento. Le miro con una sonrisa burlona, y ella sigue seria. Se acerca más a mí, de modo que nos separan a penas unos centímetros. Huele a vainilla. Me mira a los labios, y luego me vuelve a mirar a los ojos.
- ¿Y qué pasa si lo estoy?
Y ahí está de nuevo, la corriente eléctrica que me recorre todo el cuerpo. Se me borra la sonrisa, y ahora sólo puedo pensar en el beso que me dio en la bañera. Se me eriza el vello, y cierro los ojos. Cuando los abro, ella sigue ahí, esperando mi respuesta. Ladeo la cabeza, y sonrío.
-Pues entonces voy a tener que besarte, Jenn.
Se le ilumina la cara, y me dedica su sonrisa prepotente. Cómo me pone esa sonrisa. Mato la distancia que nos separa, y le doy un beso suave en los labios, acariciándole la mejilla. Ella me coge por la nuca, y me devuelve el beso, mucho menos suave, abriéndome la boca con la lengua. Vaya, sí que besa bien. Su roce me produce pequeñas descargas, y mi pulso se acelera.
La empujo contra la pared, sin despegar mi cara de la suya. Noto un calor que me sube por la columna vertebral y se extiende por todo. Me pasa una mano por el trozo de cintura que mi camiseta corta deja al descubierto, y yo le beso el cuello, saboreando cada centímetro de vainilla que rozan mis labios. Las dos respiramos entrecortadamente.
Me empuja hacia atrás mientras me quito la camiseta que llevo, y quedo sentada en el borde de la cama. Se sienta encima de mí con las piernas abiertas, y se quita la suya, quedándose sólo con el sujetador negro de encaje que lleva. Buf. Me tumba en la cama, y se coloca encima de mí, cogiéndome las muñecas y poniéndolas por encima de mi cabeza, como la otra vez. Se agacha y me muerde el labio inferior, y yo le muerdo el suyo. Doy una vuelta sobre ella, de modo que quedo encima de ella. Le beso la oreja, bajando hasta el cuello, y ella pasa las manos por mi espalda, buscando el cierre de mi sujetador. Estamos descontroladas, noto su respiración en mi oreja.
De repente se oyen pasos subiendo las escaleras, y las dos nos quedamos petrificadas, mirándonos. Mierda, mierda, mierda. Mi madre. Y todo sucede en unos pocos segundos: conseguimos abrir el cubre, meternos en la cama y apagar la luz antes de que mi madre entre a la habitación, con cara de sueño y de enfadada.
-Ya está bien, chicas. Dormid.
No espera que le contestemos, y vuelve a cerrar la puerta. Hasta que no pasan unos segundos, no me vuelvo a relajar. Tengo el edredón hasta el cuello, y Jennifer está detrás de mí.
-Por los pelos – susurra, con un tono divertido.
Reprimo una risita, y me doy cuenta de lo cansada que estoy. Aún tengo el pulso acelerado, en parte por los besos de Jennifer, y en parte por la casi pillada de mi madre.
-Buenas noches, Jennifer.
-Buenas noches, Emma.
Me despierto por la claridad de la habitación, ¿Por qué no bajé las persianas anoche? Ah, sí. Estaba demasiado ocupada besándole el cuello a Jennifer. Abro los ojos de golpe, y mi entumecida cabeza me da un pinchazo. Solo me faltaba la resaca. Jennifer está detrás de mí, rodeándome con su brazo por mi cintura desnuda. Noto su respiración en mi nuca, y me hace cosquillas. Me libero de su brazo, y me giro para verle la cara. Tiene un mechón negro rizado que le tapa los ojos, y se lo retiro con delicadeza. Empiezo a acariciarle la mejilla, y poco a poco se va despertando. Es tan guapa…
-Jenn, despierta – se remueve en la cama, y abre los ojos. Hace una mueca de dolor y se lleva la mano a la cabeza, ella también tiene resaca.
-Dios… ayer… fue… - Empieza a hablar, aunque no le salen las palabras.
-Desconcertante, sí. – Nos quedamos mirándonos, y Jenn me sonríe. Le devuelvo la sonrisa como una tonta, y de pronto me da igual todo lo demás. – Recuerdo que estábamos discutiendo, y luego… ya no.
-No sé por qué cuando bebemos tu y yo acabamos así siempre – reprime una risita al recordarlo, y yo también me río. No tengo ni idea de lo que va a pasar ahora. No podemos seguir con esto, a mí me gustan los chicos y a ella también. Lo que pasó ayer fue impresionante, pero sólo pasó porque estábamos bajo los efectos del alcohol.
-Bueno, el alcohol actúa en cada uno de manera distinta – Le digo, llevándome la mano a la cabeza, que me va a explotar.
- ¿Y crees que fue solo el alcohol?
-El tequila. – mi cabeza se queja al recordarlo, y yo hago una mueca de dolor.
- Pues resulta que el tequila besa muy bien – me dedica su mejor sonrisa prepotente, se agacha y me da un beso en la mejilla. Se incorpora en la cama, y se levanta –. En serio, tendríamos que beber más a menudo – empieza a vestirse, y yo me incorporo también en la cama.
- ¿Dónde vas?
-Tengo que volver a casa, ayer no le dije a mi madre que me quedaría aquí y estará muy preocupada.
- ¿No vas a desayunar ni nada?
-No, gracias. – me sonríe fugazmente, y se agacha para ponerse los zapatos.
-Te veo el lunes en clase, Jenn – Ya ha acabado de ponerse los zapatos, se gira hacia mí y me sonríe. No quiero que se vaya, pero necesito procesar todo lo que ha pasado.
-Sí, te veo el lunes, Em.
Sale del cuarto, y me quedo en mi cama mirando la puerta, como una tonta. Me pregunto qué habría pasado anoche si mi madre no hubiera entrado, y me sube otra vez la corriente eléctrica. No sé si esto está bien, y no he podido hablarlo con ella. Me ruge el estómago, y me pongo a vestirme para bajar a comer algo

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Capítulo 10

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:37 pm

-Buenos días, cariño. Jennifer se ha ido, decía que no quería desayunar nada. ¿Ha pasado algo?
-No, mamá. Ayer se le olvidó avisar a su madre de que se quedaría aquí, y se ha ido corriendo a casa. – Sonrío al pensar en Jennifer. Estoy muy confusa, pero por alguna razón me siento la persona más feliz de esta tierra.
- ¿Quieres desayunar algo? – Mi madre me trae de vuelta a la realidad.
-Si, por favor.
Mi madre se pone a preparar el desayuno en silencio, sin comentar el incidente de anoche. Yo lo agradezco, la verdad es que ya tengo bastante con las movidas que hay en mi cabeza. Me como las tostadas en silencio, pensativa. Pero la verdad es que no puedo pensar con claridad, siendo que tengo a Jennifer a dos manzanas de distancia. Tengo que alejarme, y ordenar mis pensamientos.
-Mamá…
- ¿Si?
-Creo que me vendría muy bien una semana sabática, ya sabes… Irnos a la ciudad y tal, desconectar. - Adopta una expresión de preocupación - Ya sé que estoy en medio del primer trimestre, pero lo necesito, de verdad.
- Podríamos mirarlo, Emma. Me tienes realmente preocupada. ¿Es grave?
- ¿Qué? No, mama. Sólo es que necesito realmente desconectar, me vendría muy bien.
Ha dejado de limpiar la cocina, y ahora está sentada delante de mí, mirándome con esa Expresión de madre preocupada. Sé que me dejará ir, pero no sin antes averiguar qué me pasa.
- ¿Sabes que puedes contarme cualquier cosa, ¿verdad? - Si ella supiera…
-Sí, mamá. No es nada, en serio.
-Podrías quedarte unos días con tu abuela en la ciudad, no te preocupes cariño. Hoy mismo iré a hablar con quien sea en el instituto, y si quieres te podemos llevar mañana por la mañana.
-Muchas gracias, mamá. En serio, es muy importante para mí.
Sí, creo que me vendrá bien estar alejada de todo esto durante unos días. Además, hace mucho tiempo que no veo a la abuela. Si me voy mañana por la mañana, tendré que ponerme a hacer la maleta. Sé que voy a echar de menos a Jennifer, pero estoy muy confusa. Necesito distancia, y no creo que vaya a conseguirla teniendo más noches como esta.
Subo a mi cuarto a hacer la maleta, y me da un pinchazo en el pecho cuando recuerdo la noche de ayer. No sé si podré despedirme de Jennifer, sé que ella me convencería para quedarme, pero realmente necesito irme. Decido olvidarme del tema, y ponerme la música a toda hostia, mientras preparo mis cosas para ir a la ciudad.
Paso la tarde ocupada con la maleta, y consigo no pensar mucho en Jennifer. Cuando acabo con la ropa ya es casi de noche, y estoy estresada. Creo que me voy a ir a correr un rato, hace tiempo que no lo hago y lo echo de menos. Me pongo mis viejas zapatillas de correr y un chándal corto, y salgo de casa.
A estas horas la calle está llena de niños jugando en los patios de sus casas, mientras el sol se pone. Me relaja mucho correr, y me ayuda a pensar con claridad. Creo que lo que pasó ayer fue un error, que Jenn y yo tenemos tendencia a besarnos cuando bebemos demasiado, y que no hay que darle mucha más importancia. Ya está. Me gustan los chicos… ¿verdad?
Al día siguiente me levanto temprano para ir a casa de mi abuela. Cuando ya llevo más de una hora en el coche, miro mi móvil por si tengo algún mensaje. Nada. Miro la última conexión de Jennifer, y se ha conectado esta mañana. Empiezo a escribir: Hola Jennifer. Te escribo para avisarte de que me voy a ir unas semanas a casa de mi abuela, y no voy a aparecer por el instituto, así que no voy a poder acabar el proyecto de biología.
Le doy a enviar. No tendría que haber sido tan sosa… Inmediatamente recibo su respuesta:
"¿Así, sin más? Ni siquiera te has despedido… Bueno, cuídate, Em."
Me invade una sensación de tristeza al leer su mensaje. Tiene razón, después de lo que pasó la otra noche se merecía un adiós, al menos. No puedo ser tan voluble, en verdad Jennifer no tiene culpa de que yo esté tan liada. Bueno, sí que la tiene. Pensar en ella me hace tener calambres en el estómago, y ahora mismo daría la vuelta y volvería al pueblo, para estar con ella. Pero sé que si hiciera eso acabaría liándome más. Ya le echo de menos.

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Capítulo 11

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:38 pm

Es una alegría volver a la ciudad, y más alegría es volver a ver a la abuela. Ya llevo unos días aquí, y no he tenido siquiera tiempo para pensar en Jennifer. Me ha encantado reencontrarme con mis antiguos amigos, y me he dado cuenta de que llevaba tiempo sin estar tan feliz. Todo el mundo es muy agradable, y por ahora nadie me ha besado en una bañera.
-Bueno, y ¿qué es de ti? - Alex, un ex novio de cuando yo vivía aquí, me saca de mis pensamientos. La verdad es que está muy guapo. Mi abuela y yo nos lo encontramos el otro día en el supermercado, y me pidió el número. Ahora estamos tomándonos un café en un Starbucks.
-Bien, desde que me fui de aquí he estado en dos casas diferentes, y ahora vivo en un pequeño pueblo a dos horas de aquí. ¿Y tú qué? Estás muy cambiado, Alex.
No puedo creer que el chico que está aquí sentado delante de mí, con sus bíceps y ese pelo de chico malo sea el mismo que dejé al irme de aquí. Está increíblemente bueno, quién lo iba a decir. Me preocupa el hecho de que eso no me atraiga en absoluto. Me encantaría que todo fuera más fácil, que los chicos como éste me atrajeran, y que yo fuera capaz de enamorarme de uno.
-Bueno, yo estoy como siempre, Em. Por aquí las cosas son igual que siempre, ya sabes. Y bueno, ¿tienes novio o qué? - me dedica una sonrisa cálida
-Tenía. Le dejé hace poco tiempo. - Sí, le dejé porque estoy enamorada de mi mejor amiga. Yo misma me sorprendo pensando eso.
-Vaya, lo siento. Yo tampoco tengo novia, estuve muy mal cuando te fuiste, ¿sabes?
-Yo también te eché de menos - miento -.
Miro el reloj. Aún es pronto, pero le prometí a la abuela que la ayudaría con la cena.
-Me tengo que ir, Alex. Me ha encantado verte después de todo este tiempo, en serio. - Nos levantamos de la silla, y me da un abrazo de oso-
-A mí también me ha gustado verte. Te llamaré, Em.
¿Por qué tengo que estar yo pasando por esto? Sería todo más fácil si chicos como Alex o Samuel me gustaran de verdad. Sin embargo, sé con certeza que si me liara con Alex me sentiría vacía, igual que cuando me acosté con Samuel. Diría que esto es por culpa de que aún no he encontrado al chico yadecuado, pero cuando pienso en el modo en el que Jenni me hace sentir…
Eso rompe todas mis explicaciones. ¿Me estaré enamorando de ella? Son las dos de la mañana, y estoy en el sofá de casa de mi abuela viendo películas dramáticas y comiendo helado de vainilla. Antes no me gustaba la vainilla, y ahora… en fin. El gato de mi abuela se ha despertado, y ha venido a hacerme compañía.
-Hola, pequeño. Tu qué crees, ¿debería escribirle?
Evidentemente, no contesta. Se pone encima de mis piernas, y se acomoda, ronroneando.
- ¿Problemas amorosos, cariño? - Me doy un susto de muerte, por un momento he pensado que el gato me ha hablado. Mi abuela está en la puerta del salón, mirándome con ternura.
-Eh… no, abuela. Todo va genial.
Se sienta a mi lado en el sofá, y el gato se acomoda en sus piernas. Yo cojo otra cucharada de helado con sabor a Jennifer, y me lo llevo a la boca.
-Ese helado y las películas que estás viendo no dicen lo mismo. Tu madre me dijo que estás pasando una época difícil, pero no sabe por qué.
-Creo que me estoy enamorando, abuela. He venido a pasar unos días aquí porque estoy muy confusa, y necesitaba pensar.
-Ya veo… - Mi abuela me pasa un brazo por el hombro, y yo apoyo la cabeza en el suyo. Me doy cuenta de que necesitaba un abrazo como éste. - El amor es muy complicado, Emma. Pero si eres correspondida, lo demás no importa.
-Sí, soy correspondida - ¿lo soy? Jennifer nunca ha dicho nada al respecto -, creo…
-Pues entonces lo demás viene solo, cariño. A veces tenemos que dejarnos llevar…
-Puede que tengas razón, gracias.
-Y ahora, vamos a dormir, que mañana ya será otro día.
Me meto en la cama, y miro el móvil. Me recorre una electricidad por todo el cuerpo cuando veo un mensaje suyo:
"Hola. ¿Cuándo vuelves? Te echo de menos, Em. Espero que vuelvas pronto, porque tenemos que hablar.
PD: El proyecto de biología es un rollo sin ti hablando de mi colonia, que lo sepas."
Esa última frase me saca una sonrisa gigante. Me echa de menos. Tenemos que hablar. Oh, Dios… tenemos que hablar. Me ha enviado el mensaje esta tarde, cuando yo estaba con Alex en el Starbucks. Ahora no está en línea, así que ya le contestaré mañana. Apago la luz y cierro los ojos, y me sumo en un sueño lleno de vainilla y sonrisas prepotentes.

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Capítulo 12

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:38 pm

Hoy he quedado con Alex para ir al cine, ya sé que no es muy inteligente por mi parte, ya que cine + chico = beso, y yo no me siento atraída por Alex. De todas maneras, él ha insistido mucho, y al final me ha tocado ceder. Me he pasado la mañana con una sonrisa tonta en los labios, releyendo una y otra vez el mensaje de Jennifer. No le he contestado aún, no sé qué decirle. Cada día que pasa tengo más ganas de estar con ella, y ya no estoy tan confusa.
Cuando llego, Alex me está esperando en la puerta del cine. Me da un abrazo cálido, y me sonríe.
-Hola, Em, me alegro de verte. Ya he comprado las entradas.
-Gracias, no hacía falta que me invitaras - le devuelvo la sonrisa -. Te invito yo a las chuches.
Entramos a la tienda de chucherías que hay dentro del cine, charlando tranquilamente. Me siento muy cómoda hablando con él. Cogemos una bolsa, y nos ponemos a coger chucherías.
- ¿Te gustan los ositos? - Dice, levantando una bolsa llena de ositos de colores. Si él supiera… Sonrío de manera significativa, y asiento con la cabeza. Me encantan los ositos de chuchería, especialmente con vodka rojo.
-Vamos, que la película va a empezar.
Alex ha comprado entradas para una película romántica, cómo no. Yo me estoy aburriendo mortalmente, y él se ha pasado la hora con la mano hacia arriba en el asiento, para que yo se la coja. Me he limitado a comer mis ositos de gominola. Cuando salimos del cine, se ofrece a acompañarme a casa.
-Me lo he pasado muy bien. ¿Cuándo te vas?
-Creo que, de aquí dos días, el sábado. Yo también lo he pasado bien - miento.
- ¿Por qué viniste, en un principio? Quiero decir, me ha alegrado mucho verte, pero… hay que admitir que es muy raro que vengas a pasar una semana en la ciudad a mitad de trimestre. - Suena preocupado, y me mira con curiosidad.
-Bueno, se puede decir que necesitaba desconectar. Estaba hecha un lío, y quise venirme.
- ¿Y ya no estás hecha un lío?
-La verdad es que sigo estando hecha un lío, aunque un poco menos - le dedico una sonrisa, y me doy cuenta de que ya estamos llegando a mi casa.
-Si quieres contármelo ya sabes cómo encontrarme, Emma.
-Gracias.
Nos quedamos en el portal de casa de mi abuela, y él espera que le bese. Yo, sin pensármelo dos veces, le doy un abrazo, que él acepta de mala gana. Ya en casa, me pongo a recoger mis cosas otra vez. Estoy impaciente por volver al pueblo, y ver a todos. Ya ha pasado una semana y media, y aún no he podido ponerle una etiqueta a lo que está pasando en mi cabeza. Supongo que lo que tengo que hacer es ir allí y averiguarlo por mí misma, en vez de huir de la situación.
Le diré a mi padre que me recoja mañana, así tendré el sábado y el domingo para ponerme al día con las cosas del instituto, y con Jennifer. Miro el móvil de reojo, y lo cojo para responderle a Jennifer. Yo: Vuelvo mañana por la tarde. Si quieres, puedes pasarte por mi casa y ayudarme con la maleta, y así hablamos.
No está en línea, así que no espero a que me conteste. Me doy una ducha y bajo a cenar.
-Me ha encantado pasar estos días contigo, abuela.
-Y a mí también, Emma. Te has hecho toda una mujer. - A la abuela se le saltan las lágrimas, y el abrazo fuerte. Estamos en la calle, y mi padre está cargando mis cosas en el coche. Nos volvemos a casa.
-Oh, abuela, no llores. Nos veremos en navidad.
Me despido de ella, y me dirijo hacia el coche.
- ¿Y de mi no te despides? - Alex aparece por detrás de mí, y me da un abrazo fuerte.
Me mira a los ojos, y me planta un beso rápido. Yo me dejo besar, de todas maneras, sé que no le voy a volver a ver en mucho tiempo. - Cuídate, Em.
-Tu también, Alex.
Ignorando las caras de mi padre y de mi abuela, me subo al coche y me pongo los auriculares. Tengo unas ganas enormes de volver a casa.

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Capítulo 13

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:39 pm

Estoy súper nerviosa, no tengo ni idea de cómo tengo que actuar con Jennifer, después de la otra noche. Supongo que estaremos como siempre. Quedan sólo 30 kilómetros para llegar. Pienso en su sonrisa prepotente, y me sale una sonrisa de tonta. 15 kilómetros… Joder, ¡necesito llegar ya! 5 kilómetros.
Cuando llego al pueblo son las siete de la tarde. Pensaba que me iba a dar algo contando los kilómetros que faltaban. Hace una tarde de otoño preciosa, el sol se está poniendo, de modo que deja todo el cielo pintado de tonos rosas y naranjas. Giramos la esquina de mi calle, y Jennifer está sentada en mi patio, esperándome. Me recorre una sensación de felicidad, ymme vuelve a recorrer esa corriente eléctrica por todo el cuerpo. Vaya. Si ella supiera cómo me hace sentir…
Bajo del coche de un salto, con una sonrisa enorme en la cara. Ella se levanta rápidamente, y corre hacia mí, devolviéndome la sonrisa. Nos fundimos en un abrazo con olor a vainilla, y no hay otro sitio en el que quiera estar.
-Ni se te ocurra volver a irte tanto tiempo - me susurra al oído. Es su modo de decir que me echa de menos, y yo estoy muy feliz. Joder, Emma, deja de sonreír.
-Yo también te he echado de menos, Jenn. - Se aparta de mí y me rodea solo con un brazo, de modo que me puede ver la cara, y yo a ella la suya. Es preciosa: está aún bronceada, y se ha pintado la raya del ojo, que le resalta más esos ojos oscuros que tiene. Lleva unos pendientes de aro rosa, y el pelo lo lleva suelto.
Entramos en mi casa aún medio abrazadas, y me acuerdo de la mañana que dejé a Samuel. Mi madre no está en casa, y mi padre me ha bajado las maletas del coche y se ha vuelto a ir, así que tenemos la casa para nosotras.
Para hablar, claro. Subimos a mi cuarto, y me pongo a desempaquetar la poca ropa que me llevé a la ciudad.
-Bueno, y ¿qué tal por aquí? ¿Algo nuevo? - Jennifer ya ha dejado de abrazarme, y ahora está sentada en la silla del escritorio, mirando cómo deshago la maleta.
-Lo de siempre, Em. Aunque no ha sido igual sin ti - me dedica su sonrisa prepotente. Creo que sabe lo que esa sonrisa provoca en mi, porque últimamente no ha dejado de ponerla.
- Esto… te he traído algo de la ciudad - me he olvidado por completo del regalo que le compré a Jennifer.
-Ah, ¿si? - dice, emocionada. Se sienta a mi lado y me mira, expectante, con una sonrisa tonta en la cara.
Saco de la maleta las dos pulseras rosa fosforito con las letras BFF grabadas en una placa de metal, también fosforito. Me costaron caras, pero son preciosas. Al verlas, abre ligeramente la boca, sorprendida. Me mira con una expresión indescifrable.
-Gracias, Em. Significa mucho - consigue decir, con un hilo de voz. Dios, está a punto de llorar. Me abraza fuerte, mientras me llena la mejilla de besos. - Te quiero.
-Y yo a ti.
-Venga, deja que te ayude con eso. - Se estira en la cama para coger unos pantalones, y la camiseta se le sube un poco, dejando ver su piercing del ombligo. Concéntrate, Em. Tenéis que hablar.
Acabamos de deshacer la maleta juntas, entre risas. Está siendo una tarde perfecta. Con Jennifer todo es tan fácil como respirar, es como si cuando estuviera con ella, no necesitara nada más. Y no lo necesito. Se ha hecho de noche, y no parece que vayamos a hablar de nada.
- ¿Quieres cenar algo? - Le digo, con la esperanza de que se quede. Ella mira el móvil para ver qué hora es.
-Dios, es muy tarde, Em. No puedo quedarme. - Dice, con tristeza.
-Bueno, pues te acompaño bajo.
Bajamos en silencio las escaleras de mi casa, conscientes de que esta tarde de reencuentro se ha acabado. Han quedado tantas cosas por decir… Cuando llegamos bajo, abro la puerta, y me apoyo en el marco, mirándola.
-Siento no haberme despedido de ti cuando me fui.
-El otro día, cuando me fui de aquí por la mañana, se me olvidó darte algo, y tampoco te lo pude dar antes de que te fueras a la ciudad. - De repente parece nerviosa, y me mira con esos ojos tan profundos.
- ¿El qué?
-Esto. - Da un paso hacia mí y me planta un beso rápido, pero tierno. Se aparta para ver mi reacción, y yo creo que estoy en shock.
Le cojo de la nuca acercándola a mí otra vez, y le devuelvo el beso. Nuestras lenguas se entrelazan, y me vuelve a recorrer esa sensación tan agradable. Ella me coge de la mandíbula, acariciándomela con el dedo pulgar. Las dos tenemos ya la respiración entrecortada. Luego se aparta, dejando ver su sonrisa prepotente y sus ojos oscuros, y me dice:
-Buenas noches, Em. - Sin dejar de sonreír baja las escaleras de mi patio, y se va.
Y yo me quedo en la puerta de mi casa con cara de tonta y una sonrisa en los labios. ¿Por qué no ha hecho eso antes, joder?

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Capítulo 14

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:39 pm

Definitivamente no es el alcohol lo que provoca esto. Jennifer parece leerme el pensamiento, porque me acaba de mandar un mensaje que dice:
"Al final va a resultar que el tequila no es el que besa tan bien. Mañana lo hablamos, ¿vale? Te quiero."
Me echo a reír como una loca, ahora mismo toda yo irradia felicidad. Tengo ganas de volver a verla, no puedo esperar hasta mañana. Tengo un montón de preguntas y estoy muy confusa con todo esto, pero estoy segura de una cosa: me he enamorado completamente de ella. Dios, la quiero.
Entro en casa y me preparo la cena, sin estar realmente en este mundo. Estoy flotando en algún lugar lejos de aquí, un lugar hecho de vainilla. No tengo ni idea de lo que va a pasar ahora, pero si es con ella me da igual, porque ahora mismo nada en mi vida es mejor que el modo en el que ella me hace sentir. Me acuesto en la cama, aún con la sonrisa grabada en mi cara, y me duermo al instante.
Me despierto, y la felicidad me envuelve. Me muestro muy amable con todo el mundo, y hasta mis padres están extrañados. Tengo muchas ganas de quedar con Jennifer esta tarde, y hablar de lo que está pasando, y besarle. Cuando llego a su casa está allí, esperándome. Me recorre otra vez esa familiar sensación por todo el cuerpo cuando me mira con esos ojos tan profundos, y me lanza su sonrisa prepotente. Me muerdo el labio, nerviosa. Me acerco a ella, y le doy un beso rápido en los labios. Se me queda mirando con una sonrisa durante unos segundos.
-Vamos, que hoy quiero enseñarte algo. - Me coge de la mano, y empezamos a andar hacia las afueras del pueblo. ¿Qué querrá enseñarme? Por el camino, empieza a hablar.
- ¿Qué nos está pasando, Em?
-No tengo ni idea.
Seguimos caminando en silencio cogidas de la mano, aunque eso ya lo hacíamos antes de que todo esto pasara. Ya hemos salido del pueblo, y ahora estamos andando por un camino de tierra, y el campo está a nuestro alrededor. Al final del camino hay un roble con el tronco muy grande. Cuando llegamos al árbol nos detenemos, y Jennifer me suelta la mano.
-Este era mi escondite de pequeña. Me solía escapar de casa y venir aquí cuando estaba enfadada con mis padres - me río al pensar en una pequeña Jennifer trepando por estas ramas tan fuertes.
-Es precioso. - Nos quedamos mirándonos la una a la otra, sin decir nada, otra vez. Respiro hondo, y me siento en una de las raíces del árbol. Me sorprende lo cómoda que es.
- Mira, yo no sé lo que va a pasar, pero sé que contigo estoy mejor que sin ti. - Miro al suelo, y me muerdo el labio. - Quiero estar contigo, con o sin tequila, Jenn. Ella se sienta a mi lado, y me levanta la barbilla para mirarme a los ojos. Su mirada es tan profunda que me podría perder en ella para siempre. Nos rodea una gran tranquilidad, y lo único que se oye son las hojas del gran árbol bailando al son del viento.
-Yo también quiero estar contigo, con o sin tequila. - Me dedica una sonrisa, y luego se la devuelvo. Me pasa la mano por el pelo, y me acerca a ella para darme un beso largo, lleno de sentimiento, y yo me quedo aturdida. Se aparta unos centímetros, y me mira a los ojos - Te he echado de menos.
Nos recostamos en el tronco del árbol y yo me apoyo en su hombro, mientras que ella pone su brazo a mi alrededor. Le cuento mi visita a la ciudad, y le hablo sobre todos los sitios en los que me he mudado. Pasamos una tarde estupenda, riéndonos de cualquier tontería y, sobre todo, estando juntas.
-Tendríamos que volver ya, se está haciendo de noche - Jennifer se incorpora, y me levanta de un estirón, de modo que caigo bruscamente sobre ella, y me da un beso con lengua, dejándome mareada.
-Bueno… Podrías quedarte a dormir a mi casa - le dedico una mirada pícara, y le doy otro beso.
-Vaya, vaya. ¿La primera cita sin alcohol y ya me quieres llevar a la cama? - Nos reímos juntas, y me da otro beso. Nunca me cansaré de sus besos. La verdad es que me muero por besarle el cuello, y bajar por su escote lentamente, y… - De todos modos, no puedo, hoy es el cumpleaños de mi padre, y tenemos que cenar todos juntos.
-Podría… - le rodeo por la cintura y la estrecho contra mí - colarme por tu ventana sin que nadie me vea - le recorre una sonrisa cómplice por la cara, y yo se la devuelvo. Me encanta estar con ella así.
-Me parece… - me da un beso, y noto su sonrisa - muy sensato.
Volvemos al pueblo cogidas de la mano, disfrutando la una de la otra. No voy a colarme por su ventana esta noche, aunque me muero por pasar una noche con ella, en una cama. El pensamiento me hace sonreír. Cuando llegamos a su casa hay gente por la calle, y sé que no me va a dar un beso en los labios. Me rodea el cuello con los brazos, y me da un beso en la mejilla, y luego me clava los dientes, provocándome. Luego se aparta y me dedica su mejor sonrisa.
- Ha sido una tarde perfecta, Emma. Buenas noches.
-Buenas noches.
Y desaparece por la puerta.

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Capítulo 15

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:40 pm

El lunes va a ser el primer día de clase después de mi ausencia, y tengo que prepararme los deberes y leerme el temario para ponerme al día, y eso me supone pasar todo el domingo delante de los libros. También va a ser el primer día que vea a Samuel después de dejarle, y no tengo ganas de aguantar eso. Me he distraído últimamente, y no puedo dejar que siga así mi situación, tengo que aplicarme en estudiar.
Las cosas en casa se están poniendo tensas entre mis padres, y no dejan de discutir entre ellos. Mi madre piensa que mi padre tendría que trabajar menos, porque pasa mucho tiempo fuera de casa, y mi padre no quiere dejar su trabajo. Yo lo único que quiero es que dejen de chillar, porque no me dejan dormir, y mañana me espera un día realmente duro.
El lunes al llegar al instituto todo el mundo me mira mal, y sé que es porque dejé a Samuel hace unas semanas… Si ellos supieran por qué motivos le dejé, probablemente ya me habrían lanzado piedras. Sonrío para mis adentros ante ese pensamiento, por lo menos la tengo a ella. La gente me lanza miradas de odio por los pasillos, y ya me estoy empezando a hartar. Lo más seguro es que Samuel se haya hecho la víctima durante mi ausencia, y ahora todo el mundo me odia.
A la hora del patio aparecen las chicas que casi me pegaron la otra vez que Jennifer me defendió, y se acercan a nosotras con cara de pocos amigos. Tengo el presentimiento de que esto no va a ir bien. Se nos quedan mirando a unos metros de nosotras, y Jennifer suelta:
- ¿Queréis una foto? - La chica corpulenta le lanza una mirada impasible, le dice algo a sus amigas y se van.
- Payasas.
Un poco más tarde, una hora antes de salir del instituto, pido permiso para ir al baño. Las chicas mayores están sentadas en un banco, y me ven entrar sola al baño. Mierda. Me pongo a lavarme las manos, y a los pocos segundos entra una de ellas en el baño.
-Bueno, bueno… ¿ya no tienes a tu amiguita para que te defienda? - La chica alta y corpulenta con el pelo corto parece mucho más alta y corpulenta que esta mañana. Se acerca a mí y me da un empujón hacia atrás. Esto no va a acabar bien.
- ¿Qué quieres? - escupo las palabras entre dientes, con asco.
-Veamos… primero te tiras a Samuel, luego lo dejas por otro y ¿ahora me hablas mal? - Ladea la cabeza, chasqueando la lengua. Le doy un leve empujón para que se aparte de mi camino, pero no consigo moverla del sitio. Ella me empuja contra la pared - Eres una guarra, ¿lo sabias?
Y me da el primer golpe, en la cara. Noto cómo la sangre se acumula donde me ha dado el golpe, y empieza a palpitarme la mejilla, mareándome ligeramente. Me arrepiento de no haber seguido dando esas clases de kick boxing que dejé cuando era pequeña. No tengo ningunas posibilidades contra este gorila, y ella lo sabe. Me da un segundo puñetazo, esta vez más fuerte, en el abdomen. Gimo con el impacto, y lucho por no caerme al suelo.
-Venga, dile a tu amiguita que venga a salvarte ahora.
Intento apartarla para irme otra vez, pero ella no me deja. Me da otro puñetazo en el labio, y otro debajo del ojo, y luego me coge del pelo y me acerca a ella. Me lanza una mirada de asco, y dice:
-Me das pena. - Me da un último golpe en el mismo sitio de mi abdomen, haciéndome caer al suelo.
Y sale del baño justo cuando suena la alarma para que todo el mundo se vaya a casa. Joder, debo de tener una cara horrible. Me levanto a duras penas, ayudándome del lavabo. Cuando me miro en el espejo tengo el labio partido, y el ojo izquierdo está rojo. Me llevo la mano con cuidado a mi abdomen, y dejo escapar una mueca de dolor con el contacto. Me ha dejado realmente mal.
Abro el grifo para ponerme agua fría en el corte del labio, y alguien abre la puerta.
-Hola, Em, he cogido tus cosas de la clase, ¿por qué has tardad… - Jennifer deja de hablar, y se pone pálida en cuanto me ve. Noto que cada vez estoy más mareada, y creo que la cabeza me va a estallar. - ¿Qué coño ha pasado, Emma?
-La chica del patio me ha pegado - consigo decirlo sin que se me quiebre la voz. Ella me coge rápidamente de la mano, y me mete en uno de los WC. Me sienta en la tapa, y se agacha para mirarme la cara. Apoya sin querer su brazo en mi barriga, y hago una mueca.
-Le voy a reventar. Dime cuál de todas ha sido, porque te juro que… - le pongo una mano en la mejilla-
-No. Ya tienen lo que querían, ahora me dejarán en paz.
-Tenemos que desinfectarte eso, Emma. - Me coge de la barbilla para poder ver mejor mi labio cortado. - ¿Hay alguien en tu casa, o vamos a la mía? - niego con la cabeza. No hay nadie en casa, mis padres trabajan siempre. Cierra los ojos como si estuviera contando mentalmente, y luego añade: - Bien.

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Capítulo 16

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:41 pm

Estoy acostada en mi cama, mientras Jennifer me pasa una gasa con desinfectante por el labio. Escuece, pero no me quejo. Jenn ha estado callada la mayor parte del tiempo, y creo que se está controlando para no ir a partirle la cara a la chica corpulenta. Por supuesto, yo no le he comentado quién ha sido.
-Bueno… pues esto ya está. - Deja la gasa en mi mesa, y se vuelve a sentar a mi lado
- ¿Dónde más te ha pegado, Emma? - Dudo un momento, no sé si quiero enseñarle el golpe de mi abdomen, no sé si quiero saber qué pinta tiene. Me duele cada vez que respiro. - Dímelo, ya.
Me levanto la camiseta con cuidado, hasta la altura del sujetador, dejando ver lo que probablemente sea un abdomen rojo e hinchado. Jennifer se vuelve a poner pálida, y luego me mira con el ceño fruncido. Dios… ¿tan mal está?
- ¿Te duele? - asiento despacio, cerrando los ojos. Sí, me duele. Se acuesta a mi lado, y me acaricia el lado de la cara que no ha recibido ningún golpe. De algún modo me siento mejor cuando ella me toca. Pasa las yemas de sus dedos por mi oreja, bajando hasta mi cuello. Está muy tensa.
-Gracias por estar aquí - le digo, aunque tengo el labio demasiado hinchado como para pronunciar bien las palabras. Si no fuera por ella…
-Siempre. Ya lo sabes. -Y sí, de algún modo lo sé. Lo que más me jode es que me han partido el labio, y no voy a poder besarla en un tiempo. Sonrío ante ese pensamiento, y Jenn me mira extrañada - ¿Qué?
-Ahora no voy a poder besarte - Le digo, y le dedico una sonrisa dentro de lo que mi labio roto me permite. Ella suaviza la expresión, y sonríe.
-Yo sí que puedo besarte a ti. - Se inclina hacia mí y me besa tiernamente alrededor de mi ojo hinchado, dejando un rastro de besos por toda mi cara. Luego sigue por la oreja, bajando hasta el cuello. Cada roce suyo me alivia más el dolor, y se me eriza el vello. Luego me levanta la camiseta con cuidado, y sigue besándome por el vientre, rodeando la zona hinchada. Levanta la mirada con una sonrisa radiante, y añade: - ¿Ves?
Se vuelve a acostar a mi lado y apoya su cabeza en mi hombro, con la mirada perdida. Sé que no va a dejar pasar lo de hoy, y me preocupa que se meta en líos por mi culpa. Le cojo la mano y entrelazo mis dedos con los suyos, absorbiendo cada segundo que estoy con ella.
La cara de mi madre al ver la mía propia es un auténtico poema. Como ya ha llegado mi madre, Jennifer se va a su casa, dejándome con una mujer llena de preguntas. Evidentemente no le voy a contar que me han pegado en el instituto, así que tengo que inventarme una buena historia.
-Me he… caído por las escaleras - Muy bien, Emma. Eres lo más original que hay. Sé que ella no me cree, pero por alguna razón deja de preguntarme.
No había caído en la cuenta de que no voy a poder comer cosas sólidas hasta que se me cure el labio, y ahora me va a tocar beber purés con pajitas. Genial, ni besos ni comida, ¿algo más? Ah, si. Tampoco puedo hablar con normalidad, ni sonreír sin que me duela. No voy a enseñarle el golpe de mi abdomen a mi madre, porque entonces la historia de que me he caído por las escaleras no va a colar, aunque la verdad es que me duele un montón.
En resumen, voy a estar durante un tiempo bien jodida, y todo gracias a Samuel.


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Capítulo 17

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:41 pm

Ya ha pasado una semana, y me siguen doliendo los golpes, aunque no tanto. Ya he empezado a comer cosas un poco más sólidas, aunque Jenn sigue negándose a besarme, porque dice que mi labio no está completamente curado. No he vuelto a tener problemas en el instituto con nadie, no sé lo que ha hecho Jennifer para conseguir eso, ni tampoco me apetece saberlo.
Estamos pasando la tarde en nuestro árbol, y Jennifer está liando un porro. No tenemos costumbre de fumar, pero esta tarde nos apetecía a las dos. Aunque de todas maneras con mi labio roto no creo que pueda siquiera ponérmelo en la boca sin que me duela.
-Ni siquiera voy a poder fumarme eso - digo, con resignación. No llevo muy bien las desventajas de tener el labio partido. Jennifer me mira con una sonrisa.
-No pasa nada, ya verás. - Termina de liar el porro y lo enciende, dando una gran calada. Cuando tira el humo, añade - Ven, acércate.
Hago lo que me dice, y me acerco a ella como si fuera a darle un beso. Ella da una calada al porro, y suelta el humo por la boca, pasándomelo a mí. Yo me lo trago, y lo vuelvo a soltar, con cara triunfante.
- ¿ves?
-Hazlo otra vez. - Digo, con una sonrisa. Me encanta estar tan cerca de ella. Jennifer repite el proceso, y luego me mira, con ojos oscuros.
-No tienes ni idea de lo que me cuesta estar tan cerca de ti sin besarte - dice, y a mi se me acelera el pulso. Es increíble como consigue que una frase me afecte tanto.
-Pues bésame. - Duda un momento, y luego ladea la cabeza.
-Te tiene que cicatrizar bien el labio, para poder besarte como yo quiero besarte - Se agacha y me da un beso en la mejilla, y yo la miro refunfuñada.
Ella se ríe ante mi expresión, y acabamos las dos riéndonos. Pensaba que nuestra amistad iba a cambiar después de todo, pero ahora seguimos siendo amigas, con derecho a más.
-Podría obligarte a besarme, ¿sabes? - Sonrío maliciosamente, y ella me devuelve la sonrisa.
-No lo creo, Em - la empujo hacia atrás de modo que está apoyada en el tronco del árbol, y me siento a horcajadas sobre ella.
- ¿No? - Si no quiere besarme, haré que me bese. Ella sonríe, prepotente. Me inclino hacia ella, y me quedo a unos pocos centímetros de su boca. - ¿Seguro que no quieres besarme? - susurro. A ella se le borra la sonrisa, y adopta una expresión que no puedo descifrar.
Me coge de la cintura, y cierra los ojos. Sé que se está muriendo por dentro, y ahogo una risita. Me acerco más a ella, y rozo mis labios con los suyos. Ella abre la boca y me da un beso suave en mi labio superior, pero yo no quiero un beso suave en mi labio superior. Le devuelvo el beso con más fuerza, y meto la lengua entre sus labios. Noto como me vuelve a recorrer la corriente eléctrica por todo el cuerpo, y se me acelera el pulso. Nuestras lenguas se juntan, y consigo que me bese de verdad. No puedo aguantarme una sonrisa, y ella deja de besarme.
-Lo he conseguido - digo, triunfante. Ella finge estar molesta, pero le sale mal.
Me aparta de un empujón, y caigo riéndome a su lado. -Idiota.
-Te quiero. - y la quiero, de verdad. Nunca había podido sentir esto por nadie, y aquí estoy, sonriendo como una tonta delante de esta chica maravillosa. Le quiero. Ella adopta una expresión mas seria, y me aparta el pelo de la cara.
-Y yo a ti. - se agacha, y me da un beso rápido, antes de levantarse. - y tengo unas ganas increíbles de que se te cure ese labio. - Me dedica su sonrisa prepotente, y yo me fundo por dentro. -
- ¿Tienes planes para mi labio? - le devuelvo la sonrisa. -Unos cuantos. - Me ruborizo al recordar la noche de la fiesta de Paula, y me pregunto qué habría pasado si mi madre no hubiera entrado en mi habitación. Supongo que lo adivinaré cuando se me cure el labio, y esta vez el tequila no va a participar.
Cuando llego a casa mis padres están en medio de una discusión, para variar. Mi madre está fuera de si, y creo que están hablando -chillando, mejor dicho, sobre pasar las navidades por separado. No aguanto más oírlos, así que me subo a mi habitación a escuchar música, y a conectarme. Cuando miro el correo, veo que tengo un e-mail de Alex. Lo abro para ver qué dice.
"Hola, Emma. Te escribo porque voy a ir con unos amigos a un pueblo cercano al tuyo, y he pensado que me podrían acercar hasta allí y así tomamos algo tú y yo. ¿Te hace? Sería el próximo fin de semana, la tarde del sábado. Espero tu respuesta, Em. Un beso."
A Jennifer no le va a hacer ninguna gracia que quede con mi ex novio, que además me besó hace unas semanas, pero aún así me pongo a escribir una respuesta:
"Hola, Alex. El sábado por la tarde sí que puedo, llámame y concretamos la hora. En este pueblo no hay muchos sitios para tomar algo, pero podemos dar una vuelta, si te apetece. Hasta el sábado."


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Capítulo 18

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:42 pm

Estoy esperando a Alex en el patio de mi casa, se supone que tiene que pasar a por mí con el coche de un amigo, y nos iremos juntos por ahí. A Jennifer no le ha gustado la idea, pero ha aceptado a regañadientes. Me encanta cuando se pone celosa, me hace sentir que realmente le importo.
Llega Alex, y me subo al coche rojo destartalado que conduce. Dentro suena una emisora de música electrónica, y percibo una especie de olor a McDonald’s de hace una semana. Alex me da dos besos, y se pone a conducir. Está siendo muy agradable conmigo, y no ha mencionado el beso que me dio la otra vez, cosa que agradezco. Me lleva a una cafetería que hay en el centro del pueblo, y nos pedimos un café.
Hablamos de cuando yo vivía en la ciudad y salía con él, recordando viejos tiempos de cuando yo era sólo una cría. Cuando acabamos el café nos quedamos horas hablando de cosas en general, y le cuento que creo que me estoy quedando pillada por alguien. Está muy bien hablar con alguien de Jenni, aunque él no sepa que estamos hablando de Jenni.
La tarde pasa volando, y, cuando Alex se tiene que ir, me da pena. Es como el hermano que nunca he tenido, solo que él no quiere que yo sea su hermana, precisamente. Me lleva hasta casa, y sé que Jennifer está en el patio de mi casa, esperándome. Llevamos las ventanillas del coche bajadas, así que puede oírnos.
-Bueno, ha sido una buena tarde - Dice, con un tono divertido. Para el coche en frente de mi casa, y se queda mirándome.
-Sí, lo he pasado bien, gracias - Me desabrocho el cinturón para bajar del coche, pero él me corta.
-Oye, Em. - me giro para ver qué pasa, y me da un beso que me pilla completamente por sorpresa. Me aparto rápidamente, y luego añade - sea quien sea la persona de la que estás enamorada, tiene suerte.
Mierda, Jennifer nos ha oído, y probablemente nos haya visto. Genial, ahora se va a poner como una loca. Reprimo una sonrisa ante el pensamiento, y salgo del coche. A efectos prácticos acabo de decirle a Jennifer que estoy enamorada de ella a través de Alex, aunque eso ha sido después de que mi ex novio me diera un beso en un coche. No tengo ni idea de cómo se lo va a tomar, aunque me parece una situación un tanto graciosa. Camino hacia el patio de mi casa, reprimiendo una sonrisa.
Evidentemente, allí está, de pie en el patio de mi casa, con cara de pocos amigos. Inmediatamente sonrío de oreja a oreja, porque me encanta verla celosa. Me saluda con un monosílabo, y subimos a mi habitación. Lucho por contener la risa.
- ¿Y ese beso? - Dice, con expectación. Yo le doy un empujón amistoso, y luego chasqueo la lengua.
-Me ha besado él, no he podido hacer nada. - Me apetece hacerle enfadar, así que sigo dando detalles - la verdad es que besa mejor que cuando estábamos saliendo…
- ¿No has podido hacer nada? Yo sí que podría haberle dado un guantazo si hubiera estado allí. - Dice, con frustración. Tiene el ceño fruncido, y está muy guapa cuando se enfada. Me río ante su respuesta.
-Solo es un amigo, Jenn - intento quitarle importancia, pero cuanto más le quito, más le da ella.
-Un amigo ex novio que aún está colado por ti, y que te besa en su coche.
-También me besó el día que me fui de la ciudad - se le contrae la cara, y yo desvío la mirada, divertida - pero tampoco me lo esperaba. La verdad es que es muy impulsivo…
-Genial, así que ya te ha besado dos veces. ¿Por qué no te casas con él directamente?
Está celosa, enfadada y me pone mucho. No puedo evitar sonreír ante su reacción, porque está muy graciosa así. Luego adopto un tono más serio, ahora me toca a mí calmarla.
-No puedo casarme con él, porque no le quiero.
-No puedes saber si le quieres, Emma. - No pensaba que se lo fuera a tomar tan mal, sigue con el semblante serio.
-Sé que lo que siento por él nunca podría convertirse en amor. - Pienso en cómo veo a Alex y en cómo la veo a ella, y la diferencia es clara: ahora mismo no me tiraría encima de él en mi cama, pero sin embargo encima de ella… sí.
- ¿Y qué crees que es el amor, a ver?
-Creo que el amor tiene que ser irresistible – Está aún enfadada, aunque no me importa mucho ahora mismo.
La miro a los ojos, a esos ojos oscuros en los que me podría perder para siempre. Recorro mi mirada hasta sus labios, y me doy cuenta de las ganas que tengo de besarla. Ya tengo bien el labio, pero aún no me ha besado.
- Como una droga, ¿sabes? Que cuando te llega, eres incapaz de reprimirte. - sigue en silencio, aunque le ha cambiado la cara. Ahora está mas relajada, y parece que le hayan quitado un peso de encima. Yo sigo hablando -No creo que sienta eso por mucha gente a lo largo de mi vida, y menos por Alex. Sin embargo, tú… haces que esa definición se quede corta, Jenn - Digo en tono más bajo, aunque ella me oye.
Avanzo hacia ella y le cojo de la cintura, empujándola hacia la pared. Ella se muerde el labio inferior, y muestra su sonrisa prepotente.
- ¿No lo entiendes? Eres la primera cosa en mucho tiempo por la que tengo ganas de seguir respirando. - Le sonrío y le miro fijamente a los labios. Ella tiene una mirada oscura, penetrante, y una sonrisa irresistible. - ¿Te vale eso para dejar de estar celosa?
Esta vez es ella la que mata la distancia que nos separa. Se inclina y roza sus labios con los míos. Yo le devuelvo el beso, y ella me abre la boca con la lengua. Nos besamos despacio, recorriendo la boca de la otra con la lengua. Me encanta su sabor, sabe a Jennifer con vainilla. Sonrío, y detengo el beso. Me acerco a su oreja, y susurro:
-Me encanta cuando te pones celosa.
Se me acelera el pulso, y noto que un calor me sube por la columna. Sus manos recorren mi cintura, y noto que me arde la piel. Paso la yema de los dedos por su espalda, mientras ella me besa el cuello. Las dos respiramos entrecortadamente. Me coge de la cintura, y luego tira de mi camiseta para quitármela.
-Como una droga, ¿eh? – Me mira y me sonríe, y yo le devuelvo la sonrisa. Le muerdo el labio, y ella me besa, llena de deseo. Noto cómo mi cuerpo se acelera al ritmo de sus caricias, y en alguna parte de mí sé cómo va a acabar esto. Le desabrocho la camisa, recorriendo cada parte de ella con la mirada. Huele a vainilla por todas partes.
Me coge de la cintura, y me empuja hasta el borde de la cama. Se sienta encima mío con las piernas abiertas, y yo le beso el cuello, bajando hacia el escote. Me empuja hacia atrás, y quedo tumbada en la cama, con ella encima a horcajadas. Se queda mirando el morado que aún tengo en el abdomen, se agacha y reparte besos alrededor de él, provocando en mí todo tipo de sensaciones. Luego se vuelve a sentar encima de mí, y se queda a unos centímetros de mí.
-Te quiero.
-Y yo a ti.
Con el pulso acelerado y la respiración entrecortada, mi piel arde con el contacto con la suya, y un deseo crece dentro de mí. Me besa otra vez, y noto su respiración en mi boca. Sus manos sobre las mías, piel con piel, me siento como si estuviera en el cielo y, bajando por su cintura, me pongo a desabrocharle los pantalones. Ella se queda mirando mis manos, y después me mira a mi, con los labios rojos a causa de los besos, y una expresión ardiente. Luego me dice, entre jadeos:
- ¿Estás segura de esto? - No quiero otra cosa ahora mismo. La quiero a ella, ahora.
Asiento con la cabeza, y le bajo los pantalones, dejándola sólo con un tanga color celeste, que hace contraste con su piel bronceada. Ella gira sobre mí, dejándome debajo de ella, y me quita a mí también los vaqueros. La corriente eléctrica, tan familiar para mí, se pasea cómodamente por mi cuerpo una y otra vez. Aún encima de mí, Jennifer me besa, con anhelo, recorriendo mi boca con su lengua, deshaciéndome, fundiéndome por dentro, y me quedo sin aliento cuando me acaricia la parte interior de mi muslo, subiendo hasta mi sexo. Subo las manos por su espalda, en busca del cierre del sujetador. Se lo quito, y ella hace lo mismo con el mío.
Esto se está poniendo serio, y el deseo que hay en el ambiente es palpable. Me besa un pecho, y luego el otro, bajando por la línea de mi abdomen con su lengua, dando pequeños mordiscos que me hacen estremecerme, mientras sus manos acarician la parte superior de mis piernas. Me retira el tanga, y sigue bajando con su lengua hasta el centro de mi deseo. Yo gimo con su contacto, y subo las caderas para encontrarme con ella. Ella dibuja círculos con su lengua, mordiendo, haciendo que mis músculos se tensen debajo de sus manos. Yo me acelero, y me dejo perder en un torbellino de sensaciones, que me deja casi inconsciente.
Cuando me recupero, Jenn me está besando el lóbulo de la oreja, bajando por el cuello. Le acaricio el pelo, y me llevo su boca a los labios, besándola tiernamente. Ella sonríe debajo de mis labios, y yo hago lo mismo. La empujo hacia atrás, y bajo hasta sus piernas. Le beso la parte interior de éstas, subiendo poco a poco hacia su sexo. Le separo ligeramente las piernas, y deposito un beso en su clítoris. Ella gime con el contacto, y se retuerce debajo de mí. Yo recorro mi lengua por todo su sexo, explorándola, y ella mueve las caderas a mi ritmo. Noto cómo se contraen todos sus músculos, y estalla en un orgasmo, haciendo una mueca de placer.
Me tumbo a su lado, mirando su expresión, aún con los ojos cerrados. Cuando los abre, me dedica una sonrisa irresistible, y yo le doy un beso en los labios.
- ¿Te ha gustado? - Le digo, aún con la respiración acelerada. Ella me acaricia la mejilla, y abre la boca para hablar.
-No hay nada que no me guste hacer contigo, Emma.
Y, en ese momento, me siento la persona más feliz del mundo. Y agradezco mentalmente a Alex ese beso tan torpe que me ha dado, y el efecto que ha provocado en Jennifer. Tengo que ponerla celosa más a menudo.

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Capítulo 19

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:42 pm

-Todo que has dicho antes… ¿Iba en serio? - asiento despacio - Es un alivio saber que te sientes como yo.
Me acerco a ella, pasándole un brazo por encima, y le beso la oreja. Ella se gira para mirarme a los ojos, y se pone a juguetear con un mechón de mi pelo.
-Mi madre estará al llegar - digo, sin muchas ganas de moverme de aquí. Pasaría días así, a su lado. Ella hace una mueca ante la idea de levantarse, ynluego se me ocurre una idea. Le dedico una sonrisa deslumbrante, y ella me la devuelve, un poco extrañada.
- ¿Qué? - Pregunta con el ceño fruncido.
- ¿Nos damos una ducha? - ¿Jabón, agua y Ella? Es difícil negarse a eso. Ellanparece pensar lo mismo, porque me devuelve una sonrisa radiante, y me muerde el labio inferior, provocándome.
Nos metemos en la ducha, aún desnudas, y yo abro el grifo de agua caliente, que empieza a caer como una cascada desde un punto elevado de la pared. Jennifer se pone a mi lado, me coge por las paredes y me apoya contra la pared, besándome bajo la cascada de agua que cae sobre nosotras, ahora demasiado caliente. Yo estiro el brazo para llegar al champú, lo cojo y lo pongo entre ella y yo.
-Da un paso más, y te tragas el champú - digo, con una sonrisa de oreja a oreja, divertida. Ella me mira con picardía, y luego reprime la risa.
-Oh, ¿en serio? - Dice, acercándose a mí para darme un beso. Cierro los ojos, y en vez de un beso me rocía con un bote de gel, frío. Hago una exclamación por el contacto con el frío, y ella se ríe. Yo cojo con más fuerza la botella de champú que tengo entre las manos, la abro y hago lo mismo con ella.
Acabamos las dos llenas de una mezcla entre gel y champú por todo el cuerpo, mientras el agua sigue cayendo. La acerco a mí y le doy un beso con sabor a champú en los labios, y ella me lo devuelve rápidamente, rozando su lengua con la mía. Luego cojo la esponja, y empiezo a pasársela lentamente por la espalda, creando espuma por su piel.
-Cualquiera nos contrataría para una porno -dice, y yo me echo a reír. Ella también se ríe, y al final acabamos las dos en el suelo de la ducha, con la esponja en la mano. Aún con una sonrisa en la boca, se acerca y me besa.
De pronto oímos ruido por el piso de abajo: mi madre ya ha llegado. Intercambiamos una mirada, y luego le doy un beso y digo:
-Salgo yo primero, date prisa.
Me seco rápidamente, y salgo a mi cuarto a vestirme. Es una suerte tener un baño solo para mí. Me pongo ropa limpia, y ordeno la habitación como puedo. Jennifer sale del baño, con una toalla blanca rodeándole el cuerpo, y con el pelo mojado. Se pone la ropa que llevaba mientras yo hago la cama, ynluego se acerca a mí por detrás, rodeándome con las dos manos por la cintura, y me besa el cuello.
-Tendríamos… que… bajar. - Consigo decir, mientras ella sigue besando y mordiendo cada centímetro de mi cuello. Luego se detiene, y me da un beso en el mentón.
-Sí, tienes razón - dice, y me dedica una sonrisa prepotente - me ha encantado ducharme contigo, ¿sabes?
Me giro para mirarle a los ojos. Está más guapa que nunca, con los mechones de pelo mojados cayéndole por la cara, sus ojos oscuros, sus labios… Le sonrío con timidez.
-A mi también, aunque lo mejor ha sido ponerte celosa con Alex - le planto un beso rápido, y le cojo de la mano, dirigiéndole hacia la entrada de mi cuarto.
Cuando bajamos mi madre está preparando la cena en la cocina, y no pregunta por nuestros pelos mojados. Es increíble lo ignorante que puede llegar a ser mi madre. Si ahora mismo le dijera lo que acabo de hacer con Jennifer, probablemente no se lo creería. Algún día tendré que contárselo, aunque sé que cuando lo haga, van a empezar los problemas. Mi madre es el tipo de mujer que no admite ese tipo de cosas, seguramente pensaría que estoy enferma y que necesito un psicólogo. Jennifer me saca de mis pensamientos con un empujón.
-Bueno, yo me tengo que ir a casa. ¿Mañana quedamos para seguir estudiando? - Dice, y me dedica una sonrisa cómplice, y yo se la devuelvo, embobada.
-Sí, deja que te acompañe a la puerta - miro de reojo a mi madre, y sé que no está prestándonos ninguna atención. Acompaño a Jennifer al patio de afuera, y me acuerdo del beso que me dio cuando volví de la ciudad. Cuando ya estamos fuera, me giro y rodeo los brazos en su cuello, y le doy un beso apasionado. La pillo totalmente por sorpresa, pero me devuelve el beso con más fuerza.
-Hasta mañana. - Consigo decir entre sus labios. Ella se aparta, aún sorprendida, y me dedica una sonrisa.
-Hasta mañana.


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Capítulo 20

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:43 pm

Cierro la puerta detrás de mí, y me quedo apoyada en ella, sonriendo como una gilipolla. Ahora, después de tanto tiempo estando confusa, estoy segura de algo: estoy completamente enamorada de Jennifer, mi mejor amiga. Lo que sea que venga después de eso me da igual, no importa. Pero ¿cuánto tiempo vamos a seguir escondiéndolo? Debo de admitir que tengo mucho miedo de la reacción de mis padres -sobretodo de mi madre-, pero eso no tiene que ser una razón para no estar con ella.
Además, aunque no se lo cuente a mis padres estando con Jennifer, se lo tendré que contar algún día, porque sé que esto no es una fase. Decido dejarme llevar, disfrutar de cada minuto con Jennifer, y no preocuparme del futuro. No sé lo que pasará cuando lo hagamos público, pero si tengo a Jenn me da igual.
Me siento en la mesa para cenar con mis padres, que me miran como si fuera un perro verde. Les sonrío a los dos, y mi madre abre la boca para hablar.
- ¿Jennifer no se queda a cenar? - Jennifer. Suspiro mentalmente al recordar estantarde tan maravillosa, y sonrío.
-No, se ha ido a su casa.
- ¿Qué habéis hecho hoy? - Oh, querido padre, si tú supieras lo que hemos hecho, lo que ella me ha hecho…
-Estudiar biología, tenemos examen el lunes - sueno todo lo convincente que puedo, y de pronto me doy cuenta de que no acabo de contar una mentira del todo: tengo examen de biología el lunes. Mierda. Tendré que estudiar… mañana. Ahora que lo pienso, Jennifer había venido en un principio para estudiar, aunque la tarde ha ido tomando otra dirección…
Mi padre asiente, satisfecho de haber roto el silencio de la mesa. La verdad es que las cosas están muy tensas en casa, aunque yo me encuentro en mi burbuja sabor vainilla. Acabo de cenar y me subo a mi habitación, a acostarme entre las sábanas con olor a Jennifer y a mirar el móvil. Sonrío al ver que tengo un mensaje de Jennifer:
"Te echo de menos. La tarde ha sido perfecta (menos cuando ese te ha besado en su coche). Que duermas bien, pensando en mí. PD: ¿Te cuelas por mi ventana?"
Sería muy interesante intentar colarme por su ventana ahora, pero estoy cansada y me voy a dormir, como ha dicho Jennifer, a soñar con ella. Me pongo a escribir: "Yo también te echo de menos. La tarde ha sido más que perfecta, y me encanta verte celosa. Buenas noches, Jenn. PD: Algún día lo intentaré."
***
Los que dicen que el amor es un asco, es porque no están enamorados de Jennifer. Estas últimas semanas han sido las mejores de mi vida, sin duda…
-Señorita Emma, ¿puede salir a hacer la ecuación de la pizarra? - El profesor de matemáticas interrumpe el hilo de mis pensamientos con su extraña forma de hablar, y ahora toda la clase me está mirando, incluso Jennifer, que está a mi lado.
Tengo que distraerme menos en clase de matemáticas, pero como voy avanzada en álgebra me cuesta mucho tener la mente atenta. Le dije al profesor que me diera algo más avanzado, pero no le ha dado la gana.
-Claro. - Me levanto y salgo a la pizarra. Aprendí el año pasado a hacer estas ecuaciones, así que no me cuesta esfuerzo resolverla. Miro al profesor con los ojos en blanco cuando se pone a corregirla, y le dedico una sonrisa triunfante cuando pone que está bien. Cabrón… Vuelvo a mi sitio y me siento otra vez, al lado de Jennifer, que me mira con expresión divertida.
-Estás muy sexy cuando resuelves ecuaciones, ¿lo sabías? - me susurra al oído, como si me estuviera contando un simple cotilleo. Ahogo una risita, y le echo una mirada reprobatoria a Jenn.
-Ese es un gran atrevimiento por su parte, señorita Jennifer - Digo, imitando la voz del profesor, y ella se ríe. Es difícil estar con ella en el instituto sin mostrar ningún tipo de acercamiento físico, acostumbrada a estar pegada a sus labios casi todo el tiempo…
-Podríamos faltar el resto del día e ir a mi casa… - Dice, con una mirada terriblemente irresistible. Pone su mano en la parte interior de mi pierna, y la sube poco a poco. Yo abro los ojos como platos y la miro, perpleja.
- ¡Córtate! - Aunque ella sigue con su sonrisa prepotente.
-Señoritas Emma y Jennifer, fuera de clase. - Por fin, Jennifer quita la mano de mi pierna para levantarse y dirigirse al pasillo hasta el final de la clase. ¿Sabía que nos iban a echar? Cuando salimos me coge la mano y me lleva hasta el baño. Nos metemos en un cubículo, y me pongo a reñirle.
-No puedes comportarte así en clase, Jennifer. - Ella cierra la puerta con pestillo, y se vuelve hacia mí. Sigue con esa expresión en la cara, y se me derrite todo.
-Lo siento - Me coge de la cintura y me da un beso - No aguantaba ni un minuto más sin besarte. - Le devuelvo el beso, abriéndole los labios con mi lengua, mientras le acaricio el pelo.
- ¿Lo has hecho aposta para que nos tiren? - Sonríe por debajo de mis labios, y sé que sí lo ha hecho. Por una parte, está mal, pero por otra es tremendamente romántico. Además, las dos vamos avanzadas en matemáticas, no pasa nada. Le muerdo el lóbulo de la oreja, y le beso el cuello. Nunca me cansaré de esto.
De pronto suena la campana, y se nos ha acabado el tiempo para estar juntas. Me separo de ella, y le arreglo el pelo.
- ¿Entonces no nos vamos a mi casa? - dice, probablemente para hacerme rabiar.
Tiene ese tono divertido en la voz, y se me hace casi imposible decirle que no.
-No. - Le doy un último beso y salimos del cubículo del baño para coger nuestras cosas. - Pero el sábado te quedas tú a dormir en la mía. - El domingo es su cumpleaños, y quiero estar con ella toda la noche del sábado. Se le ilumina la cara, y me dedica su sonrisa prepotente, esa sonrisa por la que daría cualquier cosa.
- ¿No van a estar tus padres? - Niego con la cabeza, mientras esquivo a un par de chavales corriendo por el pasillo. - ¿Llevo tequila? - Dice, en tono más bajo. Desde la fiesta de Paula el tequila se ha convertido en una broma entre nosotras.
-Me da igual, te quiero con o sin tequila, ¿recuerdas? De todos modos, no traigas tequila, porque querrás recordar esa noche - Le dedico una sonrisa cómplice, y ella me la devuelve. Entramos a clase de nuevo, y nos sentamos en nuestros sitios en silencio, aunque sé que está sonriendo.
-Bueno, chicos. La semana pasada estuvimos viendo la relación entre… - La profesora empieza a hablar, y yo me vuelvo a perder en mis pensamientos, dejando pasar la hora

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Capítulo 21

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:44 pm

Ya es sábado, y estoy impaciente. A las nueve va a venir Jennifer a mi casa, y se va a quedar a dormir, y a las doce va a cumplir dieciséis años. Quiero que todo sea perfecto para nosotras, y debo admitir que estoy un poco nerviosa, sólo un poco. Aún faltan unas horas para que venga Jennifer, así que me pongo manos a la obra para preparar la casa y arreglarme. Tengo planeada una noche perfecta, y voy a asegurarme de que salga como tal.
Cuando llega Jennifer, yo me estoy subiendo por las paredes. Llama al timbre y se me acelera el pulso, no sé por qué estoy tan nerviosa, si sólo es Jennifer. Abro la puerta, y ahí está, con su sonrisa irresistible. Lleva unos vaqueros ajustados y una camisa de cuadros con un nudo, dejando ver su ombligo. Sonrío tontamente, embobada, y le dejo entrar a casa. Cuando cierro la puerta y nadie puede vernos, se echa sobre mí, rodeándome con los brazos, y me da un beso con sabor a vainilla.
-Yo también me alegro de verte - digo, por debajo de sus labios, y ella sonríe. No sé cómo puedo quererla tanto.
-Tenía muchas ganas de esta tarde, Em.
-Va a ser perfecto, ya verás. - Le cojo de la mano y nos sentamos en el sofá. Hay música sonando de fondo, y las pizzas van a llegar en cualquier momento. - ¿Estás nerviosa?
-Un poco, la verdad - dice, y sonríe tímidamente.
-Ven aquí - se acerca a mí, y le cojo de la mandíbula para besarle. Nuestras lenguas se rozan, y el beso se vuelve más intenso. Me siento encima de ella a horcajadas, sin dejar de besarla. Ella me acaricia la espalda, bajando hasta la parte superior de mis vaqueros. Nuestras respiraciones se vuelven más pesadas, y ella pasa sus manos por el botón de mis pantalones. Yo pongo mis manos encima de las suyas, parándola.
-No seas impaciente - le digo, dejando escapar una risita nerviosa. Ella me muerde el labio inferior, y me empuja para dejarme debajo de ella, sin escucharme. De pronto suena el timbre, las pizzas. - He pedido pizza.
-Salvada por el timbre - dice, y se muerde el labio inferior. Me levanto como puedo del sofá, y voy a abrir la puerta.
Nos comemos las pizzas hablando y riéndonos, con la tele encendida. El ambiente ya está más relajado, después de la escena del sofá. Cuando acabamos voy a la nevera y saco un bol lleno de ositos de chuchería, con una vela medio caída que pone 16.
-Cumpleaños feliz… - Empiezo a cantar, y Jennifer me sonríe de oreja a oreja.
- ¿Ositos con vodka? - Dice, soltando una carcajada.
- ¡Claro que no! - digo, intentando sonar indignada - con tequila.
Jennifer sopla las velas flotantes, cerrando los ojos, y ese momento me siento la persona más feliz del mundo. Es increíble cómo han cambiado las cosas desde que llegué aquí. Cuando sopla las velas me da un beso en la mejilla. Está súper feliz, dando palmaditas como una niña pequeña.
-Bueno, ahora tocan los regalos - digo, con un tono de excitación. Espero que le gusten las dos tonterías que le voy a regalar. Saco un colgante plateado con una J rosa colgando, y Jenn abre la boca, sorprendida.
-Es perfecto, Em. De verdad. Gracias - Me rodea el cuello con los brazos, y me llena la mejilla de besos. No puedo contener la risa, y al final acabamos las dos riéndonos. Le ha gustado mucho, y se lo ha puesto enseguida. Saco mi segundo regalo, mal envuelto en papel de regalo.
-Esto es una tontería, pero pensé que te gustaría. - Lo abre, y deja ver un trozo de corteza de nuestro árbol tan grande como su mano. Me mira, extrañada, y yo suelto una carcajada - Gíralo - le digo, con una sonrisa. Ella lo hace, y por la parte lisa de la corteza se distinguen unas letras grabadas en la madera:
- Es de nuestro árbol - le digo, y ella sigue mirando el trozo de madera, ahora con una expresión seria. ¿No le habrá gustado? Levanta la mirada hacia mí, con los ojos llorosos.
-Te quiero - me dice, y se le quiebra la voz. Deja el trozo de corteza en la mesa, y se limpia los ojos. Me coge de la nuca y me acerca a ella, para darme un beso tierno en los labios, un beso lleno de sentimiento, ardiente. Un beso que consigue dejarme con ganas de más, de mucho más. Me vuelve a besar más intensamente, y yo me aparto para mirarle a los ojos.
-Vamos arriba. - le digo, y le cojo la mano, entrelazando sus dedos con los míos.
Subimos las escaleras cogidas de la mano. Cuando llegamos a la puerta de mi habitación me paro, y doy media vuelta para mirarle. Se nota que está impaciente por subir.
- Este es una especie de… regalo final - digo, y a se le ilumina la mirada. Abre la puerta, y hace una exclamación al entrar.
He puesto velas en la habitación, así que la iluminación es tenue. Se percibe un aroma a vainilla, por las velas perfumadas. Cuando se vuelve hacia mí, tiene los ojos más oscuros que nunca, y una sonrisa maliciosa. Me coge por la cintura, haciéndome entrar en mi habitación, y cierro la puerta detrás de mí.
Me empuja suavemente hacia atrás contra la puerta, y me quita la camiseta de un estirón, junto con el sujetador. Me besa el cuello mientras despaso los botones de su camisa, y deshago el nudo. Me recorre un calor por todo el cuerpo, centrándose por debajo de mis caderas. Noto su respiración entrecortada cuando me besa, y pone su mano por debajo de mis pantalones, con una sonrisa pícara. Me desabrocha el botón del pantalón, como antes.
-Ahora sí - dice, y sonríe antes de volver a besarme. Nuestros cuerpos irradian calor, y se oyen nuestras respiraciones entrecortadas. Me baja lentamente el pantalón, y luego se baja el suyo.
Me acuesto en la cama boca arriba y ella se tira encima de mí, entre mis piernas. Le paso las manos por la espalda, y le desabrocho el sujetador mientras ella me besa el escote. Pasea su mano por el interior de mi pierna, subiendo lentamente. Ahogo una exclamación cuando mueve la mano por mi sexo, acariciando, haciéndome sentir un torbellino de sensaciones de cintura para bajo.
Sin dejar de besarme me aparta el tanga a un lado y sigue acariciándome, haciéndome gemir por debajo de su beso ardiente. Deja de besarme y me dedica una sonrisa irresistible, mientras mete sus dedos dentro de mí. Doy un gritito y su sonrisa se ensancha más. Se muerde el labio inferior y sigue besándome, sin parar de entrar y salir con sus dedos.
Noto cómo mi cuerpo se acelera, y los músculos de mi cintura hacia abajo se tensan. El pulso se me acelera, y Jennifer para. Se desliza por encima de mí hacia abajo, abriéndome las piernas. Siento que me muero de deseo, y ella me muerde el clítoris, haciéndome dar un saltito. Su lengua empieza a dibujar círculos por todo mi sexo, y noto cómo me vuelvo a acelerar. Vuelve a morderme y arqueo la espalda, dejándome llevar por el orgasmo. Cuando recobro la consciencia, Jenn está besándome la oreja. Me giro para verle los ojos, y le doy un beso en los labios. Mis manos recorren su abdomen, sus brazos, su cara, y el beso se va intensificando. Me coloco encima de ella sin dejar de besarle, explorando su boca con mi lengua.
Le paso la lengua por el cuello, dando pequeños mordiscos, y bajo por el escote, deteniéndome en cada uno de sus pechos, bajando por el abdomen, lentamente. Se coge a las sábanas cuando llego hasta su clítoris con mi lengua, y levanta las caderas. Yo sigo paseando mi lengua por su clítoris mientras le meto los dedos. Noto cómo su respiración se hace más profunda, y se agarra más fuerte a las sábanas. Intensifico el ritmo de mi lengua, y Jennifer se deja ir con un gemido, dando un saltito.
Levanto la mirada: son las doce y diez.
-Feliz cumpleaños - digo, con un tono irónico en la voz, y sonrío. Me acuesto a su lado y ella, aún con la respiración entrecortada, me coge de la mano, y la lleva hasta su cara. Aún lleva el colgante que le he regalado hace unas horas.
-Ha sido, sin duda, el mejor cumpleaños de la historia - dice, y me besa la mano cerrando los ojos. - Te quiero mucho, Emma.
-Yo también te quiero, Jenn. - Me rodea con su brazo por detrás, y deposita un beso en mi hombro.
Y así, con su respiración regular contra mi nuca y su brazo rodeándome por la cintura, me quedo totalmente dormida.
Me despierto apoyada en su cabeza, y su brazo sigue en el mismo sitio. Me doy cuenta de lo bien que he dormido con ella, y me da pena moverme. Me levanto con cuidado para no despertarle y miro el reloj de la mesita: son las nueve y media. Cojo ropa limpia y me meto en el baño para darme una ducha caliente. Sonrío mientras el agua se desliza por mi piel, pensando en anoche.
Las cosas se están poniendo serias con Jenn, y tengo miedo de que algo lo arruine todo. Lo que tengo con ella… no tengo palabras para describirlo, ella me hace sentir entera.
Salgo de la ducha y ella se está acabando de vestir. Levanta la vista y me dedica una mirada radiante, de las que enamoran. Bueno, ya estoy enamorada.
-Anoche fue…
- ¿Intenso? - digo, y ella niega con la cabeza.
-Perfecto. - se acerca a mí, rodeándome por la cintura, y me da un beso suave en los labios. Sonrío ante su respuesta. “perfecta eres tú”, pienso. - Tendríamos que ir pensando en hacerlo público, Em. Me cuesta mucho no tocarte cuando hay gente delante.
Sabía que el tema tendría que salir, pero no quería que fuera tan pronto. Con lo bien que estamos… Hago una mueca y me siento en la cama, y ella hace lo mismo.
-Tengo el presentimiento de que si lo hacemos público se va a fastidiar todo, y es tan perfecto… - digo, y agacho la cabeza para mirarme las manos. - mis padres se van a volver locos, y no quiero perderte.
-No vas a perderme, y yo creo que podremos con la gente, incluidos tus padres. Quiero besarte en los pasillos del instituto sin tener que ir al baño, sin escondernos.
Lo que pide es justo, y lo entiendo. Pero por alguna extraña razón sé que no va a funcionar, y que van a conseguir separarnos. De todos modos, no puedo negarle lo que quiere, porque tiene razón.
-Está bien - suspiro, y pongo los ojos en blanco. Ella sonríe y me llena la mejilla de besos, un gesto muy suyo - Mis padres me van a matar.
-Me matarán a mi - dice, soltando una risita - Al final me tocará colarme por tu ventana para verte, seguro. - se queda un momento callada para mirarme, y parece que ve la mala cara que tengo - de todos modos, aún podemos esperar un poco para contárselo. - Le sonrío agradecida.
-Gracias, porque voy a necesitar un tiempo para pensar en qué decir.
Me quedo pensativa al respecto, y me pregunto por cuánto tiempo vamos a poder esconderlo.

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Capítulo 22

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:44 pm

Ha pasado un mes desde que tuve esta conversación con Jennifer en mi casa. Estamos muy bien juntas, nos va genial y nos entendemos. Pero la verdad es que ya es bastante insoportable mantener lo nuestro en secreto, sólo nos podemos ver en el árbol o en alguna casa, porque en los demás sitios hay gente, y los cotilleos en un pueblo como este corren como la pólvora. He quedado con Jennifer que hoy contaríamos lo nuestro a nuestros padres, y yo estoy muy nerviosa.
Estoy totalmente segura que a mis reservados y conservadores padres no les va a hacer ninguna gracia que me haya enamorado de mi mejor amiga. Ni siquiera sé qué les voy a decir. “Mamá, papá, estoy enamorada de una chica, y creo que soy lesbiana” ¿y luego qué? ¿Me mirarán como si estuviera loca o me comprenderán? Me imagino a mi madre llorando, y a mi padre mirándome con esa cara de “¿qué he hecho mal, Emma?”
Pero tengo que hacerlo, tengo que decírselo por Jennifer, por mí y por ellos. Yo también quiero hacer cosas normales de pareja en público con ella, joder. Pero si nos separan ¿qué fin habrá tenido? ¿vale la pena arriesgarse? Creo que sí, ella vale la pena, lo que tenemos vale la pena.
Decido que voy a pensar en positivo, voy a pensar que todo va a salir bien, que mis padres invitarán a Jennifer a cenar para conocerla mejor, y que la aceptarán, y que sus padres harán lo mismo conmigo. Seguro.
Me sobresalto cuando oigo la puerta de entrada: mis padres han llegado demtrabajar. No, no, no, no. Creo que no estoy preparada. ¿Soy realmente lesbiana? Oh, claro que sí, Emma, no seas ridícula. Bajo las escaleras mordiéndome la parte interior de la mejilla y rezando a Dios para que mi madre no me mate. Ah, es verdad… Dios no está de mi parte en este tema. Joder.
Mis nervios aumentan a medida que me acerco a mi madre, y cuando me ve, me doy cuenta de que es demasiado tarde para echarme atrás.
-Hola, cariño - me dice con una sonrisa tierna de “qué perfecta es mi hija”. Es curioso qué rápido va a cambiar esa sonrisa.
-Tengo que hablar con vosotros - digo, dirigiéndome a ambos. Se giran con curiosidad, y les cruza una expresión de preocupación por la cara. Empezamos pronto. Nos sentamos en la mesa del comedor: mis padres en un lado de la mesa, y yo en el otro. Abro la boca para hablar, y no me salen las palabras. Mamá, papá, soy lesbiana. No. No se, joder.
- ¿Y bien? - mi padre me da un apretón en la mano, animándome a decir algo. Le miro con cara de culpabilidad, no quiero destrozarle más de lo que mi madre le está destrozando.
-Veréis… últimamente han pasado cosas en mi vida - Buen comienzo, ahora sigue, venga - que me han cambiado en varios aspectos…
-Sí, te notamos más feliz, cariño. Estamos muy felices de que te hayas adaptado bien… -mi madre empieza a hablar por mí, y me desconcentra. - parece que estés enamorada.
-Ahora que lo dices, mamá… estoy enamorada, estoy saliendo con alguien. - Me miro las manos, tendidas encima de la mesa, debajo de una mano de mi padre. No me queda ni una uña por morder, estoy muy nerviosa.
- ¿De quién? Últimamente no he visto a ningún chaval pasarse por casa… - Dice mi padre, curioso. Me arde la cara, y las manos me sudan. Cierro los ojos, y sé que dentro de menos de un minuto la tranquilidad que reina en mi casa se va a acabar. Sólo tengo que soltarlo, así, sin más.
-De Jennifer - digo, aún con los ojos cerrados. Noto cómo mi padre retira la mano de encima de las mías, y se forma un silencio sepulcral en el salón de mi casa.
Preferiría el caos a este silencio tan incómodo. Abro los ojos y miro la escena: mi madre me está mirando fijamente, con los ojos muy abiertos, y mi padre está mirando a algún punto lejano, ladeando la cabeza.
-Está bromeando- dice mi madre dirigiéndose a mi padre, que ahora está pálido. Mi padre le echa una mirada indescifrable.
-No estoy bromeando. Soy lesbiana, mamá. Y estoy enamorada de Jennifer.
- ¿Qué? - dice mi madre con un tono tan bajo que casi no la puedo oír. Tiene una expresión irónica. - ¡¡¡¿¿¿Te has vuelto completamente loca, Emma???!!!
Y he aquí el caos que estaba esperando. Mi madre da una palmada en la mesa, y yo agacho otra vez la mirada a mis manos.
-Tú me quieres matar, niña. Nos quieres matar. No estás pensando con la cabeza, ¿sabes? Esa no eres tú.
-Acabas de decir que últimamente estoy feliz y ahora dices que estoy loca. Aclárate - digo, tajante.
-No le hables así a tu madre - grita mi padre. Oh, vaya, parece que esto les va a unir, contra mí. La rabia me recorre por la nuca, y me palpitan los oídos. Los dos me miran como si hubieran sustituido a su hija perfecta por un extraterrestre, puedo distinguir negación en la cara de mi madre, y en mi padre puedo ver esa cara de “¿qué he hecho mal, Emma?” que tanto temía. Y de pronto estoy furiosa con ellos, por no entenderme.
-Bueno, ya lo sabéis. No creo que tenga nada más que decir - me levanto de la silla y subo las escaleras como un rayo, cerrando de un portazo la puerta de mi habitación.
Ya está. Ahora sólo falta que lo encajen bien. Lo encajarán bien, ¿verdad? Son mis padres. Se oye a mi padre consolando a mi madre en el piso de abajo, y pongo los ojos en blanco. ¿En serio?
Me acuesto en la cama con la ropa puesta, y me coloco la almohada en la cara. Bueno, no ha ido tan mal, ¿no? Salgo temprano de casa para no cruzarme con ninguno de mis queridos padres, y me dirijo al instituto, sin muchas ganas. Hoy toca salir del armario en el instituto, y no sé si tengo fuerzas suficientes. Ni fuerzas, ni ganas de que todo el mundo me mire por encima del hombro y de que la gente susurre a mis espaldas.
Cuando llego a la placita de siempre, Jenn está esperándome en el banco. Sonríe al verme, y viene corriendo a darme un beso. Esto de salir del armario tenía que tener alguna ventaja, ¿no?
-Buenos días - es increíble su capacidad de contagiarme su buen humor - veo que no te han matado tus padres.
-Aún no han reaccionado… - y sé que cuando reaccionen van a haber problemas - ¿tú qué tal con tus padres?
-Se lo han tomado bastante bien. A ver, no les gusta la idea, pero dicen que me quieren y que lo demás no importa.
-Me alegro mucho, Jenn - y es verdad, me alegro mucho. Al menos una de las dos ya ha pasado el mal trago.
Me coge la mano y me da un apretón. Llegamos a la puerta del instituto, y hay un montón de gente en la entrada. Sé lo que viene ahora.
- ¿Y cómo lo vamos a hacer público aquí?
Jennifer se para en seco y me mira, con su sonrisa prepotente y sus ojos oscuros, acabados de despertar. Se muerde el labio y posa su mirada en mi boca. Oh, no.
-Así - dice, y me coge de la barbilla para darme un beso. Yo se lo devuelvo, y noto cómo sonríe por debajo de mis labios. Se empiezan a escuchar vítores a nuestro alrededor, y yo me echo a reír. Jennifer se separa de mí, me coge de la mano y entramos en el instituto.
-Me gusta tu técnica - le digo, acariciándole la mano con el pulgar.
-A mí me gusta usarla contigo.
Y así de fácil, sin dar explicaciones a nadie -por ahora-, acabamos de salir del armario en frente de todo el instituto. Si alguien me hubiera dicho esto a principios de curso, no me lo creería. En la hora del patio ya se ha enterado todo el mundo, y todas las miradas se posan en nosotras, lo cual es un tanto incómodo. Pero sé que puedo acostumbrarme a esto, y la gente también se acostumbrará.
Mis padres, sin embargo… no lo tengo tan claro.
________________
- ¿Qué es esto, Emma? - mi madre está sosteniendo lo que parecen ser los restos de un porro en una mano, y mi chaqueta en otra. Me quito los auriculares y paro la música que estaba escuchando. Genial, era lo que faltaba. Ahora para mis padres además de lesbiana, soy yonki.
- ¿Quieres que te lo diga yo, o realmente no sabes lo que es? - La he cagado, ahora mi madre va a tener más razones para hacer lo que sea que fuera a hacer conmigo. Sé que está planeando algo para mí, y no va a ser nada bueno.
-No te reconozco, Emma. Ha sido conocer a esa chica… - dice, bajando la voz con desaprobación.
-Llevo años fumando porros, mamá, cuando voy de fiesta. - Miento - Y esa chica es mi novia.
Mi madre hace una mueca de dolor cuando escucha eso, y yo pongo los ojos en blanco. Vale, puede que haya estado a la defensiva estas últimas semanas, pero es que todo esto es agotador.
-Esto no va a quedar así, Emma. No puedes hacer lo que te de la gana y pensar que no va a tener repercusiones, y créeme, va a tener serias repercusiones.
Y ésas serias repercusiones son las que me dan miedo, ésas con las que lleva amenazando semanas, y temo que me exploten en la cara.
- ¿Estoy siendo rebelde si me enamoro? - Grito, pero mi madre ya ha cerrado la puerta de mi habitación de un portazo. - Joder.
Me vuelvo a poner los auriculares y subo más la música, como si de ese modo pudiera perderme en los diferentes acordes que suenan en mi cabeza. Mi vida en casa se ha reducido a conversaciones como ésta. Se ha vuelto una casa en la que es casi imposible vivir. Y aún así sigo pensando que esto es la calma antes de la tormenta, pues si madre dice que van a haber repercusiones, las va a haber. Lo único que puedo hacer es esperar a que no sean muy destructivas estas repercusiones, y aprovechar esta supuesta calma antes de que llegue la tormenta.

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Capitulo Final

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:45 pm

Es viernes por la tarde y estoy volviendo a casa con Jenn, después de haber pasado una tarde perfecta en nuestro árbol. Estamos andando en silencio, sumidas en nuestros pensamientos. No tengo ganas de volver a mi casa y encontrarme a mi madre dispuesta a volver a amenazarme con las repercusiones. El amor no debería tener repercusiones ni consecuencias, ¿verdad?
Llegamos al patio de mi casa aún en silencio, y me paro para mirar a Jennifer.
-Todo va a ir bien, ya verás como tu madre se calma, Em. - pone las manos en mis caderas, y me arrima a la pared con cuidado. Me mira con sus ojos oscuros, los que aún tienen ese efecto de cosquilleo en mí.
-No se calmará si ve dónde están tus manos - miro sus manos en mis caderas, ahora subiendo por mi abdomen. Suelta una carcajada y me besa, aún con la sonrisa en los labios. Le devuelvo el beso, y éste se vuelve más intenso.
-Te quiero - se aparta, y apoya su frente con la mía, y yo cierro los ojos.
-Y yo.
-Me tengo que ir. Y tú tienes que entrar.
-Lo sé.
Le doy un último beso, y se va, dejándome en una nube sabor vainilla. Sonrío como una tonta, aunque tanto mi sonrisa como mi nube de vainilla desaparecen al recordar que ahora tengo que entrar en casa.
Abro la puerta y tropiezo con… ¿una maleta? Me quedo mirando la maleta plateada que ahora está tumbada en el suelo, y luego me doy cuenta de que hay otra maleta, y cajas. Cajas con cosas que identifico como mías. ¿Qué coño está pasando aquí? Voy hasta la cocina, y mi madre está sentada en la mesa, con la cabeza apoyada en las manos, en silencio. Esto no pinta nada bien.
- ¿Por qué están todas mis cosas en la puerta?
-Te vas a la ciudad esta noche - dice mi madre, aún con la cabeza apoyada en las manos. No le veo la cara, pero su voz suena dura y fría.
- ¿Qué? - digo, y suelto una risita histérica. Está de broma. - ¿Cómo?
-He hablado con un psicólogo de allí - levanta la cabeza y me mira, y su expresión es tan dura y fría como su voz - para tratar tu… problema. Empiezas el lunes con la terapia.
- ¿Mi problema? - me mareo ligeramente, y no entiendo absolutamente nada de lo que está pasando. - Si estoy a finales de curso, no puedes…
-Sí puedo. Vas a vivir allí con tu abuela hasta que termine tu terapia con el psicólogo.
- ¿Con mi abuela? - Cierro los ojos lentamente y agacho la cabeza, procesando la información. ¿Me voy de aquí? Me voy de aquí para someterme a una terapia contra mi problema, claro. Ahora sí que estoy mareada. - Dime que no me estás haciendo esto.
- Oh, créeme. Cuando dije que habría consecuencias, ¿qué pensabas? Además, esto es por tu bien, para curarte.
- ¡No necesito curarme de nada, mamá! ¡¿No puedes pararte a pensar un segundo que tal vez, sólo tal vez, es así como soy yo?! - mi madre niega con la cabeza, impasible.
-Lo hacemos porque te queremos.
-Ya que estás haciendo esto, por lo menos no te engañes a ti misma diciéndote que lo haces porque me quieres - prácticamente escupo las palabras, y se me quiebra la voz.
No quiero ir a ver ningún psicólogo que me lave el cerebro, ni volver a mi instituto de allí. No puedo irme, no puedo dejar todo… No puedo dejar a Jennifer. Me cae una lágrima al pensar en ella. No, esto está mal. Tengo unmnudo en la garganta, y unas increíbles ganas de llorar, que no reprimo. Me arde la cara, y sé que es por la rabia. Mi madre está sentada en el mismo sitio, men silencio.
- ¿Vas a dejar que me despida, al menos? - consigo decir, entre sollozos. Mi madre sigue impasible, y entorna los ojos.
-Ya te has despedido de ella antes de entrar en casa, ¿no crees? Además, así no vas a curarte.
Le fulmino con la mirada, y noto cómo las lágrimas corren por mis mejillas. Me siento totalmente traicionada, y sé que lleva planeándolo semanas. No sé cómo puede una persona ser tan fría y calculadora con su propia hija, a la que supuestamente quiere. Ah, claro, se me olvidaba. Es que ella lo está haciendo porque me quiere.
Me acerco a ella con los ojos entornados y la cara ardiéndome.
- ¿Y tú te haces llamar madre? - Me da un bofetón y me gira la cara, y yo me llevo la mano a la mejilla, con la boca abierta.
Salgo de la cocina y me encierro en mi habitación vacía de un portazo. Me siento en la cama y apoyo la cabeza en mis rodillas. Siento una especie de vacío que se extiende por mi estómago, y reprimo las ganas de llorar. Esto no puede estar pasando, esto no es cierto. Mierda. Esto es jodidamente cierto.
- ¡Joder! -Doy un puñetazo en el colchón.
Mi padre no tardará en llegar para llevarme, así que tengo que pensar en algo rápido. Tengo que hablar con Jennifer, al menos tengo que despedirme. Me asomo a la ventana, considerando saltar por ahí, pero desgraciadamente mi ventana no es igual que las de las películas, si salto por aquí me mato. No, ni de coña voy a saltar por ahí. Me pongo los dedos en la sien, que me da pinchazos. Piensa, Emma.
No puedo irme de la noche a la mañana sin dar explicaciones, sé que eso le haría daño a Jenn. Salgo de mi habitación, conteniendo la respiración por lo que estoy a punto de hacer. Bajo las escaleras con paso airado, ignorando la mirada curiosa de mi madre que está cocinando en la cocina. Me dirijo hacia la puerta sin decir nada, con la esperanza de que ella tampoco me diga nada.
- ¿Dónde te crees que vas? - dice, con un tono de alarma. Ni siquiera me giro para mirarla, abro la puerta y cierro de un portazo.
Y echo a correr.
_____________
Estoy debajo de casa de Jennifer, y son las diez de la noche. He venido corriendo, y aún tengo la respiración entrecortada. ¿Qué hago? ¿Qué le voy a decir? Saco el móvil de mi bolsillo y marco su número. Vamos, Jenn, contesta, por favor. Un pitido, dos pitidos…
- ¿Ya me echas de menos? - su voz suena divertida, despreocupada, y sólo memda más ganas de llorar, le voy a joder la noche cuando le cuente que no me va a volver a ver en mucho tiempo…
-Estoy bajo de tu casa, Jennifer. Baja, por favor. - Sueno como una completa histérica, y ella cuelga el teléfono, sin decir nada.
Me siento en la acera e intento calmarme. Pero, ¿cómo voy a calmarme, si en cuanto llegue a casa me van a meter en un coche y me iré para un buen tiempo? Ni siquiera sé cuánto tiempo voy a estar fuera. Oigo cómo abre la puerta y se dirige hacia mí. Se sienta a mi lado y me mira, preocupada.
- ¿Qué ha pasado? - No consigo decir nada, sigo con la mirada fija en la calle que tengo en frente. Sé que, si digo algo, si miro sus ojos, me pondré a llorar. Cierro los ojos, y lucho contra el nudo que tengo en la garganta - Emma.
-Me voy a la ciudad, Jenn. - No consigo acabar la frase, y una lágrima me corre por la mejilla. Jenn me pasa el brazo por los hombros, parece que no acaba de entender lo que le digo.
- ¿Qué? ¿Cuándo vas a volver?
-Cuando el psicólogo que me va a tratar decida que ya no estoy enferma. - Me miró las zapatillas, y añado en voz más baja - cuando estén seguros de que ya no te quiera.
- ¿Enferma? - Levanto la cabeza y le miro a los ojos, que están muy abiertos.
Ella me rodea el cuello con los brazos y me estrecha contra ella. Yo alargo todo lo que puedo este abrazo, probablemente sea el último que me de. Busco sus labios y le beso mientras los ojos se me llenan de lágrimas. No quiero perder esto, no quiero perderla a ella. Se aparta y me acaricia la mejilla, con la preocupación en el rostro.
-No sé qué voy a hacer sin esto. - Se me quiebra la voz, y ella vuelve a abrazarme.
- Yo voy a estar aquí esperándote, Emma. Tienes que aguantarlo. Ya verás como vuelves enseguida, sólo tienes que decirle a ese cabrón lo que quiere oír. Cuando vuelvas… - cierra los ojos, y sé que ella también está a punto de llorar - cuando vuelvas estaré aquí. No voy a dejar de quererte, lo sabes.
Se oye un coche aproximarse calle abajo, y sé que se nos está acabando el tiempo. Sigo abrazada a ella, pero me aparto.
- ¿Y qué pasa si consiguen que deje de quererte? - Me pongo seria, y ella también lo hace. El coche de mi padre para en frente de nosotras, y yo me levanto de la acera, sin dejar de mirarle a los ojos. Ella se levanta también, y me coge de los brazos para acercarme a ella.
-Entonces haré que me vuelvas a querer, ¿vale? -susurra, y sé que sus ojos oscuros, ahora tristes, son sinceros. Oh, Jenn, cuánto daría ahora por una de sus sonrisas prepotentes.
Le acaricio la mejilla húmeda y le doy un último beso, un beso que duele. Noto sus sollozos en mi piel, y yo lucho por no derrumbarme. Es la última vez que voy a besar estos labios, y el corazón se me encoge. Dios, no voy a poder aguantarlo.
Me separo lentamente de sus labios, y ya no hay nada más que decir. Doy media vuelta y subo al coche que me está esperando, dejando atrás a la chica que ahora está sentada en la acera con la cabeza entre las manos. Y siento que me han arrancado el corazón y lo han partido en dos, dejándome con una mitad incompleta y un vacío en mi pecho.
Y sé que ella tiene la otra mitad, la tiene desde que me dio aquel beso en la bañera de su casa.


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Re: The way I feel about her

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:46 pm


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