The way I feel about her

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

The way I used to feel about her. (Parte 2)

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:48 pm


Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 1

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:48 pm

Nadie acaba haciendo lo que supuestamente tiene que hacer, quizá por la falta de voluntad en ello, o quizá por la atracción que sentimos hacia las cosas que se supone que no tenemos que hacer. Al final, nuestro deseo carnal puede con la mente y la razón, y es entonces cuando nos damos cuenta de que ya no hay vuelta atrás, hemos probado la fruta prohibida. Nos hemos enamorado, y eso ha roto todos nuestros esquemas.
Mis esquemas se rompieron hace unos meses, y desde entonces esta gente ha ido cambiando esos esquemas por unos nuevos, con el fin de hacer de mí alguien diferente. ¿Me siento diferente? Creo que ya no siento nada. Siento la comida bajar por mi garganta cuando como y también siento el agua correr por mi cuerpo cuando me ducho, pero eso es todo: pequeñas estimulaciones nerviosas en un cuerpo vacío.
-Bueno, Emma. Ahora quiero que cuentes a tus padres de qué te has dado cuenta estos últimos cinco meses.
Me encuentro en una sala pequeña, una especie de despacho con paredes grises, asfixiantes. Estoy sentada en un sillón al lado de la ventana, mirando a través del cristal los coches que pasan por la avenida principal, igual que llevo haciendo todos los días durante estos meses. Sí, todos los días.
Esperan que les conteste, así que hago lo que quieren. Si algo he aprendido viniendo aquí es que tengo que hacer lo que supuestamente está correcto, y como aún no tengo estabilidad mental para decidir qué es y qué no es correcto, tengo que hacer lo que me dicen. Así que contesto.
-Me he dado cuenta de que la homosexualidad no es ninguna identidad sexual más, sólo es la manifestación de heridas y inestabilidades que se hallaban dentro de mí. - Siento las palabras brotar solas por mis labios.
- ¿Que se hallaban? ¿Entonces ya no eres lesbiana, cariño? - Mis padres están sentados en un sofá en frente del escritorio del doctor Vázquez. Sé que vienen a llevarme con ellos, porque me han hecho empaquetar todas mis cosas.
-Nunca he sido homosexual, soy alguien heterosexual con tendencias homosexuales que han sido sanadas gracias a la terapia reparativa. - No aparto la vista de la ventana mientras pronuncio todos esos tecnicismos que me han hecho aprender.
-Oh, gracias a Dios. - Se oye un suspiro de alivio - Muchas gracias, doctor. Le estamos muy agradecidos. No sabe lo preocupados que estábamos…
-Bueno, no hay de qué. Siempre es una gratificación muy grande ver cómo los jóvenes como Emma se liberan de esa vida de sufrimiento y degradación que la homosexualidad implica. - Noto cómo su tono de voz baja cuando llega al final de la frase.
-Bueno, esperábamos que nos la pudiéramos llevar a casa, si usted piensa que ya está sanada. Las clases empiezan el lunes y nos gustaría que empezara el curso con sus compañeros…
Por primera vez en todo el rato me giro para mirar a mis padres a la cara. Mi madre tiene dibujada una sonrisa tensa en los labios y mi padre, que es el que acaba de hablar, sigue mirando al doctor Vázquez.
-Por supuesto, no creo que tengáis ningún problema, y le vendría muy bien volver a relacionarse con gente de su edad.
-Pues entonces ya está todo decidido - mi madre es la que habla ahora - Nos vamos a casa, Emma. ¿Qué te parece?
A casa. Ni siquiera sé lo que significa eso ya. Supongo que significa que voy a recuperar mi vida de adolescente y todo volverá a ser como antes. Bueno, no todo. Hago una mueca ante ese pensamiento que no me permiten tener.
-Bien, supongo.
El trayecto a casa se hace insoportablemente largo, y vamos los tres sumidos en un silencio tenso. No tengo mucho que contarles a mis padres de mi estancia en la ciudad. Acabé a duras penas el curso en mi antiguo instituto, y he pasado el verano ayudando a la abuela con las tareas y asistiendo a la terapia. Al principio lo llevaba muy mal, pero supongo que acabé resignándome.
Hemos llegado a casa y me siento como una extraña entre estas paredes, tal vez porque no soy la misma persona. Subo las escaleras y me pongo a deshacer la maleta en mi habitación, pensando en el lunes. No tengo ni idea de con quién voy a ir en el instituto, y sé que va a ser muy difícil encontrarme con… ella. Cierro los ojos y me repito que no debo pensar en eso.
De repente suena el timbre de bajo, y me recorre una sensación de ilusión por todo el cuerpo. ¿será…?
Bajo las escaleras a toda prisa, pero mi madre ya ha abierto la puerta, dejando ver a dos caras conocidas: Paula y Vanessa. Mierda. Ni siquiera sé qué estaba esperando. Toda la ilusión abandona mi cuerpo visiblemente, y vuelvo a sentirme vacía.
-Hola, Emma. Hemos venido para darte la bienvenida. -Mis dos amigas están en el umbral de la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja.
-Hola chicas, pasad. Vamos a mi cuarto. - Subo las escaleras por delante de ellas, para que no vean mis ojos en blanco.
¿Qué esperabas, Emma? ¿Que ella se presentaría aquí sin más? Y aunque lo hubiera hecho, tú ya no eres la misma. No sientes lo mismo que antes. Niego con la cabeza, dándole la espalda a esos pensamientos. Supongo que al volver aquí se ha removido todo dentro de mí.
-Ya sé que está hecho un desastre, podéis sentaros en la cama - obedecen, y se sientan las dos en la cama. Yo me quedo sentada en la silla del escritorio, sin muchas ganas de mantener esta conversación.
-Bueno, te hemos echado de menos por aquí - dice Vanessa, con una sonrisa tímida. Yo le devuelvo la sonrisa educadamente.
-Sí, el pueblo se ha quedado muy vacío sin vosotras - Reacciono visiblemente ante esa palabra, vosotras. Paula se da cuenta, y pone cara de culpabilidad - Jenn también se fue en verano, no sabemos nada de ella.
-Ah - digo, con toda la neutralidad posible en mi voz, aunque por dentro de mí se está llevando a cabo la guerra de las galaxias. ¿No está? Se ha ido. De todos modos, no tendría que importarme, ¿no? Ya estoy sanada. Se ha formado un silencio incómodo en la habitación.
-Bueno, el lunes vamos a quedar en la entrada del instituto, Emma. Te esperamos allí, ¿vale? - Vanessa me dedica una sonrisa amable, y parece que su visita acaba de finalizar, porque las dos se levantan a la vez.
- ¿Ya os vais? - digo, con un tono de preocupación. Puede que haya estado un poco borde con ellas…
-Sí, no te preocupes. Te dejamos desempaquetar, Em.
-Vale, nos vemos el lunes. - Las acompaño hasta la puerta de mi casa, y luego les doy dos besos a cada una.
-Ah, Emma. - Paula se gira para decirme algo - siento mucho lo que pasó, en serio.
-Lo sé - le doy un abrazo fugaz y cierro la puerta.
Acabo de volver de la ciudad y todo esto ya me está sobrepasando. No he pensado en ella desde hace meses, y es volver y ya espero que se presente en la puerta de mi casa. No me entiendo. El lunes será interesante, eso sin duda. “Debes de alejarte de toda tentación, Emma. Cuando vuelvas no debes mantener ningún tipo de conversación con ella, por tu bien”. Recuerdo las palabras del doctor Vázquez, y recuerdo lo mucho que dolieron al principio.
No sé si podré hacerlo.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 2

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:54 pm

Son las cinco de la madrugada del lunes, mi primer día de clase, y no puedo dormir. No sé qué es lo que me inquieta tanto, pero realmente necesito relajarme. Llevo un buen rato dando vueltas por la cama, y como ya está empezando a clarear, decido ponerme unas deportivas y salir a correr.
El aire fresco y húmedo propio de una mañana de verano me sienta bien, noto cómo se inflan mis pulmones de él mientras corro calle abajo, sin ninguna dirección. Se siente tan bien, hacía tanto tiempo que no corría que me había olvidado de lo mucho que me gustaba. Cuando llego a las afueras del pueblo me quedo mirando con nostalgia el camino que lleva al árbol que tantas veces frecuenté el año pasado, pero rápidamente sacudo la cabeza para quitarme ese sentimiento de encima, y paso de largo.
Llego a casa a las seis y media, y me da tiempo de sobra para darme una buena ducha antes de ir al instituto, además hoy sólo hay que ir una hora para que nos den los horarios y hagan una presentación del curso. Cuando vuelvo a salir de casa, esta vez para ir al instituto, ya me he duchado y desayunado, todo con tiempo de sobra. No he podido quitarme los nervios de encima, y me sudan las manos. Cálmate, por Dios. Llego a la puerta del instituto y veo a las chicas donde dijeron que estarían.
-Hola - digo, y Paula, Vanessa y tres chicas más se giran para mirarme-.
-Hola - dicen todas a la vez, con demasiada efusividad. Se acercan y les doy dos besos a todas-.
Miro nerviosamente a mi alrededor, buscando… ¿Qué busco exactamente? Vamos, Emma. No seas idiota. Entramos en el instituto y cada una se va a su clase, a mí me toca ir sola a la mía.
Cuando entro saludo a todo el mundo, y todos están como siempre conmigo, no parece que me haya pasado el verano en terapia para dejar de ser homosexual. Me siento en el sitio de siempre mientras esperamos a que venga nuestro tutor. Veo a una chica nueva sentada sola en un rincón y le digo que se siente conmigo. Se llama Marta, tiene el pelo castaño que le llega por debajo de la clavícula, y lleva unas gafas negras muy grandes. Entra el tutor en clase, y todos nos callamos.
-Buenas a todos, chicos. Espero que hayáis tenido un buen verano - yo no lo definiría así… - ya estáis en primero de bachiller, y esto ya no es ninguna tontería…
El tutor empieza con la charla de todos los años, y yo me pongo a copiar el nuevo horario en mi cuaderno. He elegido el bachiller tecnológico, así que las asignaturas han cambiado un poco en respecto al año pasado, voy a tener que ponerme las pilas…
Se oye la puerta abrirse y el tutor deja de hablar.
-Siento llegar tarde - Y entonces me doy cuenta de que ella es lo que llevo buscando con la mirada desde el momento en el que he entrado en el instituto. Siento cada una de las células de mi cuerpo hacerse líquidas al oír su voz, y levanto bruscamente la cabeza de mi cuaderno. Noto como si el tiempo se paralizara, y sólo existiera ella. El corazón se me acelera, y contengo la respiración. Jennifer.
Lleva unos pantalones cortos vaqueros rotos por los bordes y una camiseta blanca ceñida que deja su ombligo al descubierto, y hace contraste con su piel morena. Su expresión cambia repentinamente cuando sus ojos oscuros como el carbón se cruzan con los míos, reflejando… ¿alivio? Yo aparto la mirada rápidamente y finjo escribir algo en mi libreta mientras Jennifer cruza la clase en mi dirección. Mierda, no, no, no vengas hacia aquí. “No mantengas ningún tipo de conversación con ella, por tu bien”.
-Ese es mi sitio, novata - Jennifer se dirige con hostilidad a Marta, que está visiblemente intimidada. Yo le dedico una mirada glacial, y ella me mira desconcertada.
-Lo siento, no sabía… - Marta se pone a recoger las cosas y yo, sin dejar de mirar a Jennifer de la manera más fría que puedo, le pongo la mano en el hombro a Marta, indicando que se siente.
-Hay sitios vacíos al fondo de la clase, éste ya está ocupado - mi tono suena incluso cruel, y Jennifer me mira como si acabara de darle un bofetón. Yo me giro hacia mi libreta y le doy intencionadamente la espalda.
El tutor sigue con su charla sin darle importancia a nuestra conversación, aunque toda la clase se ha quedado mirándonos. Jennifer se da por vencida y se sienta en uno de los sitios del fondo. Menuda escenita. No pretendía ser tan borde con ella, pero creo que es el único modo de apartarla de mí, y me parece que voy a tener que hacerlo más de una vez a partir de ahora. Cuando suena el timbre para volver a casa suspiro aliviada, y me levanto de la silla para salir a toda prisa de clase. Sé que ella me está siguiendo.
-Párate - noto una mano cogerme el brazo por detrás, obligándome a girarme. Jennifer frunce el ceño, confusa. - Sólo quiero hablar, Emma.
-No tengo nada que decirte. - pongo mi mano encima de la suya suavemente y la quito de mi brazo, dejándola caer. Ella hace una mueca y me mira con ojos oscuros, que me parten en dos.
Los pasillos empiezan a llenarse lentamente de la gente que sale de sus clases, y yo me encamino hacia la salida dejándola allí. Sé que distanciarme de ella va a ser más difícil que esto, y no estoy segura de que quiera hacerle tanto daño.
“La homosexualidad sólo trae angustia, sufrimiento y vacío, debes de mentalizarte para luchar contra ti misma” Cierro los ojos, ¿soy yo la que está diciendo eso? Y si soy yo, ¿es la parte contra la que debo luchar o es la parte con la que lucho? Estoy hecha un verdadero lío.
Voy el camino de vuelta en silencio, mientras las demás chicas comentan el día, parece que todo el mundo se ha enterado de la escenita en clase con Jennifer. Y por si no era suficiente, ahora me va a tocar tener a Jennifer en el grupo de amigas, porque también son sus amigas.
Como ninguna vive cerca de mi casa me despido de ellas a mitad del camino. Giro la esquina de mi calle y me encuentro a Jennifer apoyada en un coche, mirándome fijamente. Joder, no. Pongo los ojos en blanco y doy media vuelta.
-Eh, espérate. Creo que por lo menos me debes una explicación, ¿no? - Me paro en seco y cierro los ojos. No puedo hacer esto, no le puedo hacer esto, pero tengo que hacerlo, por “mi salud “. Me giro otra vez hacia ella, con la expresión más vacía que puedo. -Lo han conseguido, ¿no? - me mira con ojos dolidos - Te han lavado el cerebro.
-No. Me han abierto los ojos - Vuelvo a citar una de las muchas frases que me han repetido una y otra vez este verano. Ella cierra los ojos al oír eso, encajando las palabras. Niega con la cabeza, y yo sigo con mi expresión impenetrable. - No te debo nada, Jennifer.
Me pongo a andar calle arriba, ignorándola, y esta vez no me detiene.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 3

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:55 pm

Al día siguiente me despierto sin ningunas ganas de volver a pasar por lo mismo que ayer. Salgo de la cama prácticamente arrastrándome a mí misma, recordándome que todo esto es por mi propio bien, aunque ya no sepa qué significa eso. Si fuera por mi propio bien, ¿no debería sentirme mejor?
Llego a clase y me siento otra vez al lado de Marta, que me dedica una sonrisa amable. Busco inconscientemente a Jennifer por la clase, pero no está, cosa que no sé si me alegra o me disgusta.
-Creo que hoy no ha venido - dice Marta, sacándome de mis pensamientos.
Me giro para mirarle, no me había dado cuenta de que tiene los ojos azules.
-Es culpa mía. - digo, bajando la voz.
- ¿Es tu mejor amiga? - noto la curiosidad en sus ojos, y no sé si contárselo.
Bueno, aquí todo el mundo lo sabe, así que no creo que haga ningún daño. Niego con la cabeza.
-Mi ex novia. Bueno, antes de eso era mi mejor amiga - me inunda la nostalgia, y noto cómo se me forma un nudo en la garganta.
- ¿Qué pasó?
-Lo hicimos público y a mí me llevaron a terapia para curarme - e hicieron que dejara de quererla.
- ¿Curar tu homosexualidad? ¿Eso existe? - asiento, mirando hacia abajo. Dicho así suena muy ridículo, de hecho, es ridículo en si.
-Quiero mantenerme alejada de ella, pero es difícil, ¿sabes? - no tengo ni idea de por qué le estoy contando esto a una desconocida, pero es que esta chica me da confianza - No dejo de repetirme que el año pasado fue un error. En terapia me decían que la homosexualidad es producto de tener heridas emocionales.
-Bueno, a mí no me parece que tengas heridas emocionales - dice, con una sonrisa amigable. Yo le devuelvo la sonrisa, e inmediatamente sé que me voy a llevar bien con esta chica.
-Gracias - digo, y las dos nos reímos. - Podrías venir con nosotras en la hora del almuerzo, te presentaré a mis amigas.
-Genial.
Marta y yo coincidimos en todas las asignaturas y la verdad es que es un alivio tener alguien con quién hablar que no se sepa ya toda mi vida, para variar. Además, me vendría muy bien tener una amiga ahora mismo. Jennifer no ha aparecido en todo el día, así que no he tenido ningún mal rollo, pero no puedo evitar estar preocupada, y sentirme culpable por mi comportamiento con ella.
Ya es jueves, y se acerca el primer fin de semana del curso. Las chicas no dejan de hablar sobre hacer algo, y al final todas hemos decidido ir al cine a ver algún estreno en la ciudad. Como hace mucho tiempo que no veo a Alex, les he preguntado si podía invitarle y me han dicho que sí, y Marta también vendrá. La verdad es que tengo ganas de sociabilizar con la gente después de haber pasado el verano aislada, y no puedo esperar para el sábado.
Ayer Jennifer tampoco se presentó en clase, aunque supongo que ya no es mi problema. Lo que sea que le pase lo tendrá que solucionar ella, así que decido no preocuparme más. Durante el camino al instituto vamos hablando entretenidamente.
-Pues yo creo que mi padre nos podría acercar a la ciudad, si no podemos coger un autobús - digo, entretenida con la idea de salir.
-En autobús tardaríamos un siglo, también le podrías decir a tu amigo que tiene coche que viniera a recogernos - Dice Paula refiriéndose a Alex. - además, está buenísimo - todas nos reímos de Paula, que se ha ruborizado. Cuando pasamos cerca de casa de Jennifer veo que nos está esperando, y el corazón me da un vuelco. No sé por qué tengo que reaccionar así, sólo es Jennifer.
-Le dije que pasaríamos a por ella, ¿te parece bien? - Vanessa me mira con cara de preocupación, y yo asiento con la cabeza. Sería muy injusto dejar a Jennifer sin amigas por mi culpa, así que si no me gusta me voy a tener que aguantar.
Se está fumando un cigarrillo apoyada en la pared mientras nos espera, mirando a algún punto perdido en el suelo.
-Hola - dicen todas a la vez, menos yo, que me limito a quedarme por detrás del grupo. Jennifer levanta la cabeza y les mira con ojos apagados. Me dedica una mirada fugaz con esos ojos oscuros tristes, y luego vuelve a apartarla. Me entristece mucho ver esa faceta de ella, no parece la Jennifer que yo conocí.
-Buenas. - Se une al grupo en silencio y nos ponemos a andar todas hacia el instituto, retomando la conversación.
No puedo evitar estar pendiente de ella todo el rato, mirando cómo anda por delante de mí o cómo le da caladas a su cigarrillo. Es duro ver cómo nos hemos convertido en extrañas, aunque sea lo mejor para las dos.
-Bueno, ¿vas a poder venir el sábado, Jenn? - Paula le pregunta a Jennifer con amabilidad. Yo contengo la respiración, esperando que diga… ¿Qué espero que diga? - Vamos a ir al cine en la ciudad.
Jenn me dedica una mirada dubitativa, aún con los ojos apagados. Yo le devuelvo la mirada, absorbida por sus ojos oscuros. Nos quedamos así unos segundos, sin decir nada, y siento como si todo lo demás se hiciera borroso a parte de sus ojos.
-Supongo que sí que voy a poder - dice, aún con melancolía en la voz.
Me inunda una vaga sensación de alegría, y dibujo una media sonrisa sin que nadie me vea. No es que deseara que viniera, es que no quiero que Jennifer se quede sola por mi culpa. Le echo de menos. Como amiga, claro. ¿Verdad? Entra la profesora en clase de filosofía y todos nos sentamos en nuestro sitio. A media mañana Marta se encontraba mal y se ha tenido que ir a casa, así que ahora estoy sentada sola.
-Hola, chicos. En este trimestre vamos a trabajar por parejas - todos empiezan a hablar, emocionados con el tema de trabajar por parejas, y la profesora da un golpe en la mesa - parejas que ya he hecho para que no os pongáis los mismos de siempre.
Se oye un quejido general, y la profesora empieza a leer la hoja que tiene delante.
-Luís con Raquel, Juan con Pedro… - a mí no me importa que haga ella las parejas, me llevo bien con todo el mundo - …Marta y Miriam… - jo, pensaba que me pondría con Marta. - …Andrea con Marcos… - está haciendo unas parejas horribles, y la gente no deja de renegar. Oh, Dios. Por favor, que me ponga con quien sea menos con… - …Emma y Jennifer… - menos con Jennifer. Genial, simplemente genial. Le lanzo una mirada a Jennifer, y sus ojos siguen sin mostrar nada. - Bien, sentaros con vuestra pareja y ahora explicaré lo que hay que hacer.
Todo el mundo empieza a cambiarse de sitio, y yo me quedo sentada mirando a Jennifer, que está viniendo hacia aquí. Se sienta a mi lado y se me pone la piel de gallina cuando percibo el olor a vainilla que trae con ella.
-Lo siento - dice, por lo bajo.
- ¿Qué es lo que sientes?
-Que te haya tocado conmigo - me mira fijamente a los ojos, traspasándome sólo con la mirada.
-Supongo que no es culpa tuya - le digo, cortante. Y ahí acaba toda nuestra conversación, nos limitamos a sentarnos hacia delante a esperar a que la profesora hable.
-Este trimestre haréis diferentes trabajos. - miro a Jennifer de reojo. Está tan guapa con esa diadema que se ha puesto… - Como acabáis de venir de las vacaciones el primer trabajo va a ser más fácil y sencillo. Quiero que hagáis una reflexión con diferentes puntos de vista… - me pregunto si se habrá puesto la colonia de vainilla intencionadamente porque sabe que me gusta… - sobre el amor.
¿Qué?
-Tienes que estar de coña - Jennifer murmura por lo bajo, y se pone los dedos en la sien - Guay. - Le miro con el ceño fruncido.
- ¿Qué pasa?
- ¿Que qué pasa? ¿Me lo estás preguntando en serio? - deja de tocarse la sien, y me mira con los ojos muy abiertos. Yo asiento con la cabeza.
- Veamos… todo va genial hasta que te meten en un puto psicólogo para lavarte el cerebro, y paso cinco putos meses sin saber nada de ti - ahora su tono se ha vuelto acusador, y va subiendo de volumen - y ahora vuelves y no quieres saber nada de mí, no quieres que te dirija la palabra. - Yo me miro las manos, evitando su mirada - Y eso parece que no es suficiente, porque ahora me ponen de pareja contigo ¡A hacer un puto trabajo sobre el amor!
Ha ido subiendo el tono de voz gradualmente, y ahora todo el mundo nos está mirando. Jennifer se da cuenta, aunque no deja de mirarme con los ojos entornados. -Eso es lo que me pasa. ¿Te parece poco? - Yo bajo la mirada con culpabilidad - Joder. - Coge su mochila y se levanta de un salto, saliendo de clase con paso airado y cerrando de un portazo.
Yo me quedo mirando a la puerta con la cara roja como un tomate. Tierra, trágame. ¿Quién te manda preguntar, Emma? Lo peor de todo es que Jennifer tiene razón, y no puedo hacer nada para sentirme mejor, porque soy la culpable de que esté así.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 4

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:55 pm

Es sábado ya, y me estoy arreglando para esta tarde. Al final sólo vamos a ir Vanessa, Paula, Jennifer y yo, y Alex acudirá directamente al cine con un amigo. Tengo muchas ganas de ver a Alex porque hace mucho tiempo que no le veo, espero que el hecho de que Jennifer esté presente no fastidie la tarde.
A las cinco el coche del padre de Paula toca la bocina para que baje, así que acabo de retocarme los mechones rubios de pelo que se escapan del moño y bajo corriendo las escaleras. Subo a la parte trasera del coche y me pongo al lado de Vanessa, en medio.
-Hola, Em.
-Hola - digo, con efusividad fingida. - Ya estamos todos, ¿no? - Sabes perfectamente que no estamos todos, Emma, no seas idiota.
-Falta Jennifer - Dice el padre de Paula. Claro que falta Jennifer. Desde el Jueves no he hablado con ella, tampoco tengo mucho que decirle.
El padre de Paula conduce hasta la casa de Jennifer y vuelve a tocar la bocina. A los pocos segundos sale Jennifer de la casa y se dirige hacia aquí. Lleva unos pantalones cortos rasgados que le quedan verdaderamente…
Para, Emma. Ya.
Jennifer sube al coche y, cómo no, lo inunda todo rápidamente de un olor a vainilla exquisito. Le hago sitio para que se siente a mi lado.
-Hola chicas
-Ahora sí que estamos todos - El padre de Paula me dedica una sonrisa por el retrovisor.
Al sentarse a mi lado me doy cuenta de que lleva el pelo medio mojado, y por eso huele tan bien a vainilla. El coche no es muy amplio, así que su pierna está pegada a la mía y nuestros brazos se rozan, poniéndome la piel de gallina. Ella gira la cabeza hacia mí, de modo que quedamos a pocos centímetros por culpa de la falta de espacio.
-Hola, Em. - Dice, y yo me pongo tensa. Se le dibuja una sonrisa prepotente en la cara. Dios, echaba de menos esa sonrisa, pero desvío la mirada.
-Hola - Digo, mirándome las manos, nerviosa. Noto cómo ensancha la sonrisa, y luego gira la cabeza hacia la ventana, dejándome espacio.
Noto una especie de corriente eléctrica entre nosotras cada vez que nuestros brazos o piernas se rozan. ¿Lo notará ella? Es como si me diera la corriente cada vez que mi piel toma contacto con la suya, aunque de un modo más agradable. Ella sigue mirando hacia la ventana, así que no le puedo ver la cara. Decido dejar de pensar en eso e ignorar la corriente eléctrica.
Pasamos casi todo el viaje en silencio, escuchando la radio, y ya estamos llegando a la ciudad. El padre de Paula gira bruscamente en una rotonda para meterse en la calle donde están los cines, y caigo casi encima de Jennifer. Joder, rotonda de mierda. Jennifer vuelve la cabeza hacia mí, dejando menos espacio que antes, con un tono divertido en su expresión.
-Lo… siento - consigo decir, a cinco centímetros de su cara. Nos miramos a los ojos durante unos segundos, y ahí está la familiar sensación de mi estómago. Jennifer intenta reprimir una sonrisa, y se acerca a mi oreja.
-No me mires así - susurra.
-¿Por qué? - Digo, también susurrando. Paula y Vanessa están hablando entretenidas, así que no nos están escuchando. Jennifer se acerca a mí como si memfuera a dar un beso, y noto su respiración en mi piel. Está tan increíblemente cerca que cierro los ojos, esperando su beso. ¿Qué coño haces, Emma?
-Porque cualquiera pensaría que quieres besarme. - Vuelve a poner su mejor sonrisa prepotente y se aparta de mí, girando la cabeza hacia la ventana. Yo me quedo mirando hacia su dirección, con cara de gilipollas. ¿Qué acaba de pasar? Y ¿por qué narices no me he apartado? Miro nerviosa a mi alrededor, nadie parece haberse percatado de nada. El padre de Paula para el coche en frente de los cines, y todas bajamos y le damos las gracias.
-Nos vemos aquí a las diez, chicas - dice, con una sonrisa paternalista y se va. Vaya. Parece que va a ser una tarde de lo más interesante.
-¡Emma! - Distingo la voz de Alex al instante, y alguien me abraza por detrás como si fuera un oso de peluche. No puedo contener la risa, me alegro un montón de verle. Bueno, la verdad es que no le veo.
-Alex - Digo, entre risas. Me doy la vuelta para verle bien y le doy un beso en la mejilla. Lleva una camiseta de manga corta que luce los músculos del brazo. - Éstas son Paula, Vanessa y Jennifer - esta última está mirando a Alex con cara de pocos amigos, y yo le dedico una mirada reprobatoria.
-Encantado. Éste es mi amigo Marcos - Señala al chaval que tiene al lado, del que no me había dado cuenta hasta ahora. Tiene los brazos iguales o más musculosos que Alex, es rubio y tiene los ojos color caramelo. La verdad es que llama bastante la atención.
Ya hechas las presentaciones nos metemos en el cine, charlando. No veía a Alex desde antes de la terapia - cuando me vine a la ciudad por la terapia mi madre se aseguró de ponerme en un instituto en el que no conociera a nadie, así que tampoco estuve con mis amigos de aquí - La sesión es para una película de miedo que al parecer empieza dentro de diez minutos. Nos metemos en la sala sin comprar palomitas ni chucherías.
Tengo a Alex a mi izquierda, a Jennifer a mi derecha y al lado de Jennifer está Marcos, el amigo de Alex que se ha estado mostrando muy cariñoso con Jennifer. La película empieza, y todo se vuelve oscuro. Sé que Alex quiere que le coja la mano, de hecho seguramente ha escogido una película de miedo por eso. Pero creo que no estoy preparada para liarme con Alex.
Veo cómo Marcos pone su mano boca arriba en el posavasos que tiene en común con Jennifer, y me da una punzada de algo en el pecho. ¿Celos? Claro que no, por favor. Jennifer pasa visiblemente de Marcos, y se pone las manos en las piernas. Yo sonrío para mis adentros.
Alex se pasa media película tonteando conmigo y haciéndome reír, y Jennifer ha estado todo el rato poniendo los ojos en blanco y suspirando. No ha sido una buena idea sentarnos así.
-Si tienes miedo, puedes cogerme la mano - Alex me mira con una sonrisa en la cara, y yo ahogo una risita. No sé qué hago dándole esperanzas, cuando no me apetece cogerle en realidad.
-Oh, por favor - Jennifer me mira con cara de asco y se levanta de un salto de la butaca. Sale de la sala con paso airado, exactamente como el jueves en clase. Pero hoy no es como el jueves porque, sin saber muy bien por qué, yo me levanto y voy tras ella.
Veo cómo se mete en el baño de las chicas, y yo me pongo a correr hacia allí. Cuando entro ella está en la pared, apoyada con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados. Se oye la puerta cerrarse detrás de mí, y abre los ojos, sorprendida. Me mira con expresión apagada, triste, y hace una mueca.
-¿Por qué te has ido?
-Porque no me apetece ver cómo te obligas a ti misma a que te guste ese chico. - Su voz suena clara y cortante.
-No me estoy obligando a mi misma a nada.
-Seguro que no - me lanza una mirada suspicaz, con la expresión aún triste. Luego cierra los ojos y niega con la cabeza -¿Cuándo fue la última vez que hiciste lo que querías, y no lo que se suponía que tenías que hacer?
-Yo siempre hago lo que quiero, Jennifer. - le respondo cortante. No tiene derecho a meterse en lo que quiero hacer y lo que no.
-¿Si? - Dice, y abre mucho los ojos. Da dos pasos hacia mí - mírame a los ojos y dime que en el coche no querías besarme. - se queda mirándome a unos pocos pasos de distancia, esperando que conteste, pero yo me limito a mirarle. - Venga, dilo, igual que cuando me miraste a los ojos y me dijiste que me querías. - Su voz suena acusadora, y yo me quedo en silencio, sin decir nada - Eso pensaba.
- No tienes derecho a sacar eso ahora, ¿sabes? - frunzo el ceño y me miro las manos.
-Creo que el amor tiene que ser irresistible. Como una droga, ¿sabes? Que cuando te llega, eres incapaz de reprimirte. - Yo sigo mirando hacia abajo, incapaz de mirarle a los ojos. Oigo cómo respira pesadamente, y me parte en dos. - No creo que sienta eso por mucha gente a lo largo de mi vida, y menos por Alex. Sin embargo tú… haces que esa definición se quede corta, Jenn. - Sigue hablando, citando mis palabras. Quiero reaccionar, decirle algo, pero sin embargo sigo aquí, de pie.
- ¿Dónde ha quedado todo eso, Em? Por favor, dime si ya no sientes eso, porque yo sí que lo siento y me está matando por dentro. - Se le quiebra la voz en las últimas palabras, y me siento como una auténtica mierda. Levanto la mirada, lo más inexpresiva que puedo y le miro a los ojos.
-El año pasado fue un error - Digo, con un tono de voz tan inexpresivo como mi mirada. Me han repetido muchas veces esa frase durante este verano, así que me sale automática - Estaba mentalmente inestable a causa de una serie de circunstancias. - Sigo pronunciando esas palabras sin significado, mientras observo cómo ella se derrumba poco a poco ante mí. Cierra los ojos y ladea la cabeza, encajando mis palabras.
-Eso no es cierto - escupe las palabras
-Lo siento.
-No es mi problema si te quieres engañar a ti misma. - Avanza hacia mí y abre la puerta para salir.
Yo salgo unos minutos después y parece ser que la película ya ha acabado, porque está todo el mundo fuera de la sala. Aunque no tengo muchas ganas de seguir fingiendo, pongo una sonrisa falsa y me dirijo hacia el grupo. Alex está hablando con Vanessa y Paula, y Jennifer está riéndose de algo que Marcos le ha dicho. ¿Está intentando ponerme celosa o algo? Porque no lo está consiguiendo para nada…
-Te has perdido el final - Alex me saca de mis pensamientos con una sonrisa de oreja a oreja.
-Lo siento - Le devuelvo la sonrisa con menos entusiasmo, mirando de reojo a Jennifer, que ahora le está apuntando el número de teléfono a Marcos. Alex se da cuenta, y se gira para mirar.
-A Marcos le ha molado Jennifer - me mira con una sonrisa cómplice. Claro, Alex no sabe nada de lo mío con Jennifer.
-Eso parece. - Doy el tema por zanjado y me dirijo al resto del grupo - ¿Vamos a cenar al Burguer?
Cuando acabamos de cenar ya son casi las diez, así que nos dirigimos hacia la puerta de los cines para que el padre de Paula nos lleve a casa. Yo voy andando al lado de Alex, que me ha pasado el brazo por encima del hombro. Jennifer está delante de mí, cogiendo la mano de Marcos en mis narices. No es que me moleste, pero… podría cortarse un poco.
El padre de Paula nos está esperando apoyado en el coche y fumando un cigarrillo. Alex se acerca a mí y me da un beso para despedirse y yo le devuelvo el beso cogiéndole de la nuca. Cuando me separo veo que Jennifer está haciendo lo mismo con Marcos. Oh, por favor.
-Llámame - Le dice con voz ronca, y yo pongo los ojos en blanco. Conozco esa voz ronca y sé para qué la utiliza.
Esta vez me siento en la ventana opuesta a la de Jennifer, así que no tengo que estar tocándole todo el rato, lo cual es un alivio. Llegamos al pueblo y el padre de Paula me deja en la puerta de mi casa. Le doy dos besos a Vanessa, que tengo al lado, y me despido de los demás sin mirar a Jennifer.
-Gracias por llevarnos - le digo al padre de Paula, que me responde con una sonrisa
- Adiós Paula.
-Adiós, Em.
Bajo del coche y entro a mi casa con mal sabor de boca. Cuando entro está mi madre en el sofá viendo una película, así que no me molesto en saludar. La verdad es que en casa han estado las cosas bastante tensas, aún me siento traicionada por mis padres, aunque ellos no dejen de intentar compensármelo con comidas especiales o regalos. Subo a mi habitación y me pongo el pijama. Me acuesto en la cama y me pongo música hasta que me quedo completamente dormida.


Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 5

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:56 pm

Aún tengo cosas que desempaquetar, así que paso el resto del fin de semana en mi habitación, escuchando música y abriendo cajas. Mi madre va a estar fuera unos días porque se va de spa con unas amigas, así que mi padre decide llevarme a comer fuera, y yo no digo que no, podría acostumbrarme a esta nueva actitud suya de reconciliación. Al final vamos a una pizzería que hay en un pueblo vecino.
-Bueno, cariño, ¿cómo va el instituto? - mi padre se dirige a mí con un tono suave e interesado mientras la camarera se va con nuestro pedido.
-Sólo llevo una semana - digo, cortante. Mi padre me mira desilusionado, y yo suspiro - el lunes empiezo un proyecto de filosofía que hay que hacer en parejas.
-Oh, filosofía - dice mi padre, feliz de que le haya dado conversación - a mí me gustaba mucho cuando estudiaba. ¿De qué va el trabajo?
-Hay que hacer un proyecto mostrando diferentes puntos de vista sobre lo que es el amor - digo, bajando la voz al final de la frase. Jennifer. No sé por qué pienso en ella así, sin más.
-Bueno, eso es fácil. - nos traen la pizza a la mesa, huele muy bien - ¿Con quien te ha tocado, alguien que conozca?
Hago una mueca. Sí, la conoces papá.
-Con Jennifer - Digo con gravedad en la voz. Mi padre también hace una mueca, pero no le da demasiada importancia.
-No me has contado cómo llevas ese tema. - me quedo en silencio esperando que no siga con ese tema, pero no tengo suerte - tiene que ser difícil.
-Bueno… - digo, con un tono de duda en la voz. No sé si debería hablar - ya sabes… antes de todo éramos muy amigas. Le echo de menos. - Yo misma me sorprendo diciendo eso.
-Ya me imagino - mi padre asiente, pensativo. Antes siempre compartía mis cosas con él, se me había olvidado lo comprensivo que podía llegar a ser - ya sabes lo que tu madre opina de todo lo que pasó.
-Sí, me quedó bastante claro cuando me hicisteis irme de aquí para ir a terapia - digo, otra vez cortante. Pero habrá que hablar del tema si queremos solucionarlo, ¿no? Mi padre hace una mueca.
-Tendría que haberla detenido, Emma. Yo nunca quise que te fueras, pero tu madre y yo no estábamos en muy buena situación, y si yo te defendía podríamos haber acabado muy mal. - Me quedo mirándole, impasible. No me sirve de nada que él quisiera ayudarme, porque al fin y al cabo no lo hizo - Te veo mucho mejor ahora que has vuelto a relacionarte con tus amigos, en la ciudad estabas tan…
-Vacía. Me sentía vacía por dentro, papá. - Le doy un bocado a la pizza para mantenerme ocupada con algo y no hablar demasiado.
-Lo siento mucho, cariño. - Se me queda mirando, y sé que quiere decirme algo y no sabe cómo - verás, yo te quiero pase lo que pase, y te prometo que no voy a volver a cometer ese error. Quiero apoyarte en todo, ¿vale?
Yo me quedo mirándole, atónita. ¿Acaba de decir que se enfrentará a mi madre para apoyarme? Uau. Me levanto y le doy un abrazo, contenta de haber salido a comer con él.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 6

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:56 pm

A la mañana siguiente ya es lunes, y me levanto temprano para ir al instituto. He quedado con las chicas en la puerta del instituto, pero como llego tarde entro directamente en clase. A primera hora me toca filosofía y hoy empiezo el proyecto, y no me hablo con Jennifer desde el sábado. Pinta bien el día. Entro a clase y ya está todo el mundo sentado por parejas, y la profesora parece que ya ha explicado. Me acerco a hablar con ella.
-Hola, siento mucho llegar tarde…
-Que sea la última vez, Emma - me corta. - Ya he explicado lo que hay que hacer, tu pareja te lo puede decir. Sólo tenéis esta sesión para adelantar el trabajo, el resto lo tendréis que hacer en horas extraescolares.
Me giro para ver a “mi pareja” y veo a Jenn sentada en la mesa de al lado de la mía, al fondo de la clase. Ella no me ve hasta que me siento a su lado, y me dedica una mirada inexpresiva.
-Me han dicho que me expliques qué hay que hacer - digo, con voz baja. Aún me siento mal por lo del baño de los cines.
-Diferentes puntos de vista sobre el amor, tenemos que hacer una cartulina. - no me mira mientras me lo dice, tiene los ojos puestos en la cartulina grande que hay encima de la mesa - tú haces un punto de vista y yo hago otro y así no tenemos que discutir más.
-¿Y cómo voy a saber que no lo estoy haciendo igual que tú?
-Porque al parecer ya no tenemos la misma idea de lo que es el amor - me mira otra vez con el rostro inexpresivo. Vaya, ésa ha dolido. - seguro que no lo hacemos igual - me sonríe forzadamente.
-¿Y para juntar los dos puntos de vista en la cartulina?
-Habrá que quedar, se entrega el viernes así que cuando te venga bien te puedes pasar por mi casa, o puedes mandarme tu parte por email y lo junto yo en la cartulina…
-No - le corto - Jenn, no hace falta esto. Vamos a tener que aguantarnos la una a la otra, el miércoles me puedo pasar por tu casa. - Nos quedamos mirándonos unos segundos, y ella sigue con la postura me-da-igual-todo.
-Como quieras.
Vaya, no está muy comunicativa que digamos. No me dice mucho más, y yo tampoco me esfuerzo en sacar ninguna conversación. Nos ponemos a trabajar cada una por su lado, y no sé qué me molesta más, el hecho de que me toque ir con ella en este proyecto o el hecho de que no quiera hablarme.
Cuando acaba la clase voy donde están sentadas Marta y Miriam, una chica de clase. Marta me dedica una sonrisa cálida y yo se la devuelvo, a pesar del mal humor que llevo encima.
-Hola - me dice, con un tono amable. Me encantaría que otras hablaran también con ese tono amable… - ¿os lo pasasteis bien el sábado? Me supo muy mal no poder ir al final…
-Sí, no te perdiste gran cosa, la verdad - hago una mueca al recordar la imagen de Jennifer besándose con Marcos.
-y ¿qué tal lo llevas con ella? - señala a Jennifer con la cabeza, y yo suspiro.
-Prefiero no hablar de ello.
-Como quieras - se encoge de hombros y nos ponemos a andar hacia la siguiente clase, charlando animadamente sobre temas que no implican a Jennifer, para variar.
La mañana pasa tranquila y sin ningún incidente destacable, y cuando llego a casa mi padre me está esperando con la comida en la mesa. Sé que me va a preguntar por Jennifer, aunque no sé qué decirle, ni yo misma sé lo que me pasa en la cabeza.
Nos sentamos en la mesa y nos servimos la comida en silencio, hasta que mi padre rompe el silencio.
-Bueno, ¿qué tal el día, cariño?
-Pues normal, como todos los días.
-¿Y el proyecto con Jennifer? - Lo sabía. Ha abordado el tema como quien no quiere la cosa, como si no tuviera importancia.
-Bueno, vamos a trabajar por separado - empiezo a decir, y me llevo un bocado a la boca para ganar tiempo. ¿Cómo se tomará mi padre el hecho de que vaya a ir a casa de Jennifer? - pero tengo que ir a su casa el miércoles para juntar las partes.
Mi padre sigue comiendo y asiente con indiferencia, dejándome flipada. ¿No me lo va a prohibir?
-Guay - dice, y sigue comiendo.
-¿No piensas prohibirme ir? O no se, ponerme algún inconveniente…
-No - me dice, y me sonríe - Yo no tengo ningún inconveniente con que tengas a tu amiga de vuelta, de hecho me encantaría verla más por aquí, se le veía muy buena chica, además tu madre no vuelve hasta el viernes…
-¿Qué dices?
Estoy completamente flipando, mi padre no sabe lo que dice. Después de toda la terapia que me ha dejado tan confusa, y después de todo este tiempo, ¿ahora me dice que no tiene ningún inconveniente con que vaya con Jennifer? Bueno, lo ha dicho un poco tarde…
-Sólo quiero que seas feliz, y la verdad es que no se te ve muy…
-Era feliz hasta que me llevasteis a terapia, la mamá y tú. Sé que la mamá fue la que más insistió, pero tú participaste. Y ahora no puedes venir y decirme esto, cinco meses después. - Le digo, con la voz baja pero cortante.
-Quiero que sepas que te voy a apoyar, me da igual si eso me cuesta el matrimonio con tu madre. - Niego con la cabeza. No me lo creo, éste no es mi padre, y cuando vuelva mi madre él va a volver a adoptar su postura de antes. - Y siento mucho todo lo que pasó. Quiero arreglarlo, de verdad.
Le miro dubitativa. ¿Me está diciendo que puedo hacer lo que quiero, y no lo que se suponía que tenía que hacer? Y ¿qué pasa con todo eso de “la homosexualidad es degradación, bla, bla, bla…”? Estoy oficialmente hecha un lío. Ni siquiera sé si aún me gusta Jennifer, ni si le gusto yo a ella. Qué digo, ni siquiera sé si algún día podría perdonarme todo lo que le he hecho.
-Estoy hecha un lío, papá.
-Lo sé, y me tienes aquí para lo que necesites. - Otra vez me lanza una promesa que hasta ahora no ha cumplido, y yo no sé si creérmela o no.
-Gracias - me limito a decir.
-Ve el miércoles y haz el trabajo. Recupera a tu amiga, sé que la echas de menos.
No sé si voy a poder volver a ser amiga de Jennifer, y no creo que ella quiera después de todo. Sería… raro. En fin, esto es demasiada información.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 7

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:57 pm

Por la tarde decido irme a correr por el campo y disfrutar de una tarde soleada de otoño. Esta vez cojo el camino que lleva al árbol donde tantas horas pasé el año pasado, simplemente por ir a echar un vistazo. Siento el calor del sol sobre mi piel y el aire acariciarme el pelo, y se siente muy bien. Conforme me voy acercando al árbol veo que sale humo por detrás. ¿Fuego?
Corro más rápido para ver qué pasa, y cuando llego veo que el humo no es por el fuego. Hay alguien fumando detrás del árbol. Dejo de correr y me pongo a andar hasta que mi respiración se vuelve estable. Rodeo el árbol y se me para el corazón cuando veo a Jennifer sentada en una raíz del árbol fumándose un cigarrillo. En serio Emma, ¿qué esperabas?
-Antes no fumabas tanto - se sobresalta al oírme, y se gira de modo que sus ojos oscuros encuentran los míos.
-Lo sé - dice antes de girar la cabeza para seguir mirando a la nada, y darle una calada a su pitillo. Estira el brazo hacia mí con el pitillo en la mano -
¿Quieres?
-No, ya no…
-Fumas. Claro. - Sigo de pie mirándola, no sé para qué vengo. Después de hablar con mi padre es muy confuso estar cerca de ella. Se hace un silencio incómodo.
-¿Qué haces aquí, a parte de fumar?
-Siempre he venido aquí para pensar, incluso antes de que vinieras tú también - me mira con ojos profundos, que me hacen sentir pequeñita.
-Y ¿qué tienes que pensar? - me siento a su lado y sin pensarlo cojo el cigarrillo y le doy una calada. Ella me mira con ojos tristes y luego baja la mirada. Huele a vainilla y a Jennifer, y noto un cosquilleo por el estómago.
-Tengo que pensar… - comienza a decir, pero se detiene para mirarme - … en si voy a renunciar o intentarlo un poco más - se queda pensativa mirándome, y yo no digo nada. Algo en lo más profundo de mí dice “Inténtalo un poco más, inténtalo un poco más” - ¿Y a qué has venido tú?
-En realidad he salido a correr y me he acercado, por curiosidad… no sabía que fueras a estar tú.
-Bueno, pues lo siento - dice, y baja otra vez la mirada. Joder.
-Deja de disculparte, soy yo la que se está portando fatal. Quiero… que seamos amigas, como antes. - levanta la mirada rápidamente y me mira con los ojos entornados.
-Es que yo no quiero ser precisamente tu amiga, Emma.
Bajo la mirada, desilusionada. No quiere ser mi amiga, y yo no quiero ser algo más que eso, ¿verdad? Qué lío.
-Bueno, aún así quiero hacer las paces - ella asiente con el semblante serio, y le da otra calada al cigarrillo. Qué guapa es. Incluso con sus ojos tristes y apagados está guapa. Me levanto porque veo que no hay mucho más de lo que hablar. - ¿Sigue en pie lo del miércoles?
-A las cinco - levanta sus ojos oscuros hacia mí y atisbo un principio de sonrisa prepotente. Yo le sonrío de oreja a oreja y asiento.
-Allí estaré. - Y me pongo a correr otra vez, ahora en dirección a casa.
Tengo mucho en que pensar, mi padre me ha dejado muy confusa. En los últimos meses me han repetido muchas veces que lo que quiero y lo que debo hacer son cosas opuestas. Pero si es así, ¿se puede ser feliz haciendo sólo lo que debemos hacer? De todos modos no sé ni lo que quiero ni lo que debo hacer, así que no sé qué hacer.
Empezaré por ir el miércoles a hacer el proyecto. Después de darme una ducha relajante y de cenar suena mi móvil. Un mensaje. No me paro a pensar de quién será, simplemente lo abro. Es de Alex.
"¡Emma! Marcos y yo lo pasamos genial el sábado, y a Marcos le gustó mucho Jennifer. Podríamos quedar los cuatro el próximo fin de semana, os dejamos elegir el plan a vosotras Very Happy. Ya me dices algo. Un beso."
Mierda. No, esto no está bien, una doble cita sería un completo desastre. Yo y Alex, Jennifer y Marcos… No. Suspiro pesadamente y me llevo los dedos a la sien. Paso de contestar eso ahora mismo, ya decidiré algo. Qué complicado es todo, joder.
La mañana del miércoles se hace eterna y mortalmente aburrida. No vuelvo a tener clase hasta el lunes que viene porque es festivo, así que me ha tocado quedarme en casa, lo que ha aumentado mi aburrimiento. Por lo menos si hubiera ido al instituto me habría relacionado socialmente. Además, estoy nerviosa porque esta tarde voy a casa de Jennifer. A ver, no estoy nerviosa del todo, pero siento esas mariposas en el estómago cada vez que pienso en el tema, y no sé por qué.
También estoy preocupada por el mensaje que me mandó Alex el otro día, creo que esta tarde hablaré con Jennifer sobre el tema. Son las cuatro de la tarde, y mi madre acaba de entrar por la puerta después de sus vacaciones en el spa. Se ha cortado el pelo y se lo ha tintado de un rojo demasiado artificial, que sinceramente le queda horripilante. Me dedica una sonrisa deslumbrante.
-Hola, cariño. Lo he pasado genial, tendrías que probar eso del spa…
Y empieza a contarme lo maravillosas que han sido sus vacaciones. Yo la miro en silencio, y me pregunto si esta mujer sabe que sigo enfadada con ella por llevarme a un psicólogo como si estuviera loca y decir que es por mi bien. No, parece que no se da cuenta de que sigo enfadada. Más que enfadada, me siento traicionada. Cuando acaba su discurso yo me subo a mi habitación a darme una ducha y a vestirme para irme a casa de Jennifer.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 8

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:57 pm

Llamo al timbre de su casa, y a los pocos segundos tengo a una Jennifer delante de mí con una sonrisa de oreja a oreja. Yo no puedo evitar devolverle la sonrisa. Lleva un pijama que consiste en unos pantalones cortos que enseñan más de medio culo y una camiseta de tirantes que deja ver el ombligo, por no hablar del escote…
-Hola, pasa - interrumpe mis pensamientos y me hace pasar poniéndome una mano en la espalda, que reparte un cosquilleo por la zona. Yo le hago caso, y decido ignorar el cosquilleo.
-Eh… he traído el trabajo - digo, enseñándole la carpeta que traigo.
-Yo también tengo el mío, sólo tenemos que hacer la cartulina - la sigo hasta su cuarto y me siento en la cama mientras ella saca una cartulina grande rosa, y la pone en la cama.
Y nos ponemos manos a la obra. Es insufrible estar en una cama y tenerla tumbada a menos de un palmo de distancia, aunque sólo estemos decorando un trozo de papel. No deja de morderse el labio inferior al pintar, y me está desconcentrando. Me encantaría mordérselo yo, y… Vale ya, Emma.
-Bueno, - empiezo a hablar, intentando sacar conversación - ¿al final aclaraste tus ideas?
-¿Perdón? - me mira sin saber lo que estoy diciendo.
-En nuestro… en el árbol me dijiste que estabas intentando pensar - su expresión refleja que ya sabe de lo que hablo, y pone una media sonrisa.
-Creo que lo voy a intentar un poco más antes de rendirme del todo - me dice con expresión divertida, y luego se vuelve a morder el labio. No hagas eso, por favor…
-Ah - digo, intentando sonar neutral, aunque me ha encantado esa respuesta. Quiere intentar un poco más… ¿el qué? - siempre que valga la pena intentarlo…
-Créeme, vale la pena - se gira hacia mí para mirarme, y dirige su mirada a mis labios. Oh. Dios. Mio. No sé de dónde saco la fuerza de voluntad para no tirarme encima de ella ahora mismo.
-Alex y Marcos quieren tener una doble cita con nosotras - ella pone los ojos en blanco y suspira, apartándose de mí. - este fin de semana. Pero si ya tienes planes…
-No, no tengo planes - me dice cortante, y sigue pintando.
-Guay. Pues podríamos ir a cenar a una pizzería de por aquí.
-Estaría bien - dice, y doy por acabada la conversación. No tendría que haber sacado el tema de este fin de semana, pero es que no sabía qué decir para que dejara de mirarme los labios.
Seguimos pintando en silencio excepto para intercambiar alguna opinión sobre cómo está quedando la cartulina. Cada vez se me hace más difícil resistir el impulso de tocarle, siempre que me mira tengo unas ganas irresistibles de besarle. ¿Qué me pasa?
-Bueno, ahora sólo tenemos que pegar la parte de cada una aquí - dice, señalando la cartulina. - ¿qué punto de vista has hecho tú? - me dice, adoptando un tono demvoz más suave.
-He hecho una reflexión de por qué el amor prohibido es el que más deseamos - le digo, mirando fijamente su labio, que se está mordiendo otra vez - ¿y tu?
-Yo he puesto que no apreciamos realmente el amor de alguien hasta que lo perdemos - y me mira exactamente igual que yo a ella. El corazón me da un vuelco ante sus palabras, y bajo la mirada. - ¿ves? Te dije que no lo haríamos igual. Aunque apoyo tu teoría - dice, y me dedica una sonrisa prepotente.
-Y yo la tuya - le devuelvo una sonrisa tímida.
En una hora y media ya hemos hecho el trabajo, cosa que agradezco, porque no sé cuánto tiempo podría seguir estando tan cerca de ella sin…
-Bueno, pues hasta el viernes - le digo, dejando caer el día de la quedada mientras ella me sostiene la puerta. Ella asiente, y me da dos besos en la mejilla para despedirse.
-Adiós, Em. - dice, con tono apagado. Y yo me voy.
Cuando llego a casa mi padre ya ha llegado de trabajar, y está sentado en el sofá hojeando una revista. Parece que mi madre sigue en el piso de arriba deshaciendo su maleta, así que aprovecho para hablar con él.
-Hola, papá.
-Hola, cariño. ¿Qué tal en casa de Jennifer?
-Bien, hemos acabado el trabajo de filosofía.
-Me alegro - me dedica una sonrisa paternalista, y vuelve a leer su revista.
-Creo que aún siento algo por ella, papá - le digo, sin rodeos. Realmente necesito consejo de alguien, porque no puedo seguir queriendo comerle la boca a Jennifer cada vez que me mire.
Mi padre me mira sorprendido, pero luego me sonríe con ternura.
-¿Qué hago? No sé cómo hacer desaparecer eso, lo he intentado…
-No lo hagas desaparecer, Emma. - le miro extrañada - Estar enamorada es un privilegio, cariño.
-Pero… En la terapia decían… - frunzo el ceño, confundida
-No hagas caso a toda esa mierda, ya te dije que no tendríamos que haberte llevado allí. - Yo sigo mirándole como si no entendiera nada - Te voy a apoyar hagas lo que hagas. No puedes intentar ser quien no eres, por mucho que te lo diga un médico. Piénsalo, ¿vale?
-Vale - digo, aún con el ceño fruncido.
¿Soy yo, o mi padre acaba de decirme que vuelva con Jennifer? Creo que es eso lo que me ha dicho. Pero aunque me lo diga mi padre, no creo que Jenn quiera volver conmigo, después de todo lo que le he hecho. Además, ahora está casi saliendo con el amigo de Alex. Solo sé que el viernes va a ser una noche muy larga, y no en el buen sentido.
Me levanto el jueves a las diez, acordándome de que no hay clase lo que queda de semana. Aprovecho que mis padres sí que han tenido que ir a trabajar para poner los altavoces de música a toda hostia y para prepararme un baño relajante. Uso las velas que tenía guardadas de cuando fue el cumpleaños de Jennifer, con aroma a vainilla, y me meto en la bañera llena de espuma y agua caliente. Es relajante, aunque todo este montón de espuma no consigue rehacer mis ideas. En terapia me decían que lo que tengo que hacer y lo que quiero hacer son cosas muy distintas, que llevan caminos distintos. Ni sé lo que quiero, ni lo que tengo que hacer. De todos modos mi padre dice que no haga caso a la terapia, que le haga caso a mi “corazón”.
-¿Tienes algo que alegar, corazón? - Digo, mirando hacia un cúmulo de espuma que tengo encima de mi pecho. Evidentemente, no hay respuesta - Lo suponíestamoslos los dos igual.
Cuando se me arrugan las manos salgo del baño, sin haber aclarado el desorden mental que llevo. A lo mejor si hablo con otro ser humano en vez de hablar inútilmente con mi corazón me distraigo un poco. Ya vestida, cojo el móvil y marco el número de Marta.
-¿Si?
-Hola Marta, soy Emma, de clase. ¿Tienes planes para esta tarde? Me aburro mortalmente en casa y…
-Claro, podríamos ir a tomarnos algo.
-Guay, te espero a las cinco en la cafetería de la plaza.
-Genial.
Ya hechos los planes para sociabilizarme con seres humanos y no con órganos vitales, bajo las escaleras para pasar la mañana delante de la tele con una bolsa de ositos de gominola -sin vodka-.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 9

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:58 pm

Estoy sentada en una de las mesas del interior de la cafetería, esperando a que venga Marta. Hay una camarera que no deja de lanzarme miraditas, y me estoy poniendo realmente incómoda. Menos mal que Marta ya está entrando por la puerta,
-¡Marta! - Me levanto y le doy un abrazo y dos besos, quizá con demasiada efusividad.
-Hola, ¿qué tal te van las medio-vacaciones?
-Genial. - nos sentamos, y me acerco a ella con una sonrisa cómplice - no te vas a creer lo que me acaba de pasar. No te gires, pero la camarera pelirroja de la derecha no deja de lanzarme miraditas - Marta se gira sin disimular para nada, y lanza una risita.
-¿La que está viniendo hacia aquí? - No me da tiempo a girarme, oigo una voz de chica por detrás de mí.
-¿Os pongo algo? - me giro lentamente y ahí está, la chica pelirroja con el pelo liso largo, que ahora está mirándome con unos ojos color crema curiosos.
-Yo quiero un capuccino - dice Marta, y la camarera lo apunta en su libretita. Cuando acaba apoya las manos en mi parte de la mesa, y me vuelve a sonreír.
-¿Y tú?
-Eh… yo quiero un batido de chocolate - le devuelvo la sonrisa de forma amable, esperando que se vaya.
-¿Nada más? - añade, con un tono de voz más suave. Madre mía, nunca me habían tirado los trastos tan abiertamente.
-No, gracias - Marta contesta por mí, y la camarera le lanza una mirada de odio y se retira al fin. - Vaya, con la camarera. - las dos nos reímos.
Marta y yo charlamos animadamente sobre todo un poco, también le cuento el lío que tengo con Alex y le cuento que en realidad no me gusta estar con chicos, que en realidad siempre lo he hecho por obligación.
-Pues no deberías estar con chicos si no te gustan, da igual lo que digan tus padres.
-Mi padre dice que quiere apoyarme, así que el único problema es que no sé realmente lo que quiero.
-Parece que la camarera lo sabe más que tú - dice, y nos reímos las dos otra vez.
Me acabo el batido de chocolate y le pido la cuenta a la camarera, que deja una bandejita con el ticket y otro papelito doblado. Miro extrañada el papelito y lo desdoblo.
-¿Qué pone? - pregunta Marta, intrigada.
-Hay un número de teléfono escrito, y luego pone Karla. - digo, con cara de perplejidad. No me puedo creer que la camarera me haya dado su número, así, sin más. Marta suelta una carcajada.
-Se te tiran encima.
-Eso será - salimos riéndonos de la cafetería, y ya se ha hecho casi de noche.
-Bueno, ha estado muy bien salir contigo - le digo, dándole dos besos - a ver si quedamos más a menudo.
-Claro, ya hablaremos - dice, y cada una se va de camino a su casa.
Me han dado un número de teléfono, vaya. Desdoblo el papelito y vuelvo a leer el nombre de Karla. Era bastante guapa, la verdad, pero ya tengo bastante lío en la cabeza como para ir pensando en salir con una camarera.
Me guardo el papel en el bolsillo de la chaqueta y me concentro en el camino de vuelta a casa. Esa noche apenas duermo, pensando en el lío que tengo en la cabeza y en cómo voy a solucionarlo.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 10

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:58 pm

Ya es viernes, y sólo quedan diez minutos para encontrarme con el chico al que le gusto, la chica de la que creo que estoy enamorada y el chico que a ella le gusta. Genial, ¿qué me debería poner para la ocasión? Me decido por unos pantalones cortos y una camiseta informal, de todos modos no tengo muchas ganas de ir. Suena el timbre de casa, y oigo desde mi habitación cómo mi madre saluda efusivamente a Alex. Bajo las escaleras y Alex me da un beso que hace que me ponga tensa.
-Pasadlo bien - dice mi madre, y se va hacia la cocina a seguir lo que sea que mi madre hace.
Entramos a la pizzería, Marcos y Jennifer ya están dentro. Marcos está rodeando a Jennifer con el brazo, y ella mira distraídamente el local. Después de darle dos besos a Marcos y un asentimiento de cabeza a Jennifer para saludar, nos sentamos en el sillón doble que hay al otro lado de su mesa, de modo que quedamos una pareja en frente de la otra.
-Bueno, se os ve muy felices juntos - dice Jennifer mirándome, con los ojos entornados. ¿Qué pretende? Alex me rodea la cintura y me da un beso en la mejilla.
-Sí, yo estoy muy contento con mi chica - Jennifer sigue mirándome a mí, claramente espera que haga algún comentario al respecto.
-Y yo, somos como la pareja perfecta - le digo a Alex, y le doy un beso en los labios. Toma ésa, Jennifer. - ¿Y qué tal vosotros? -digo, devolviéndole la pelota a Jennifer.
Ella no dice nada, se gira y le da un beso a Marcos que provoca un efecto muy desagradable en mí.
-Nosotros también - dice, y me lanza una sonrisa prepotente.
Pedimos las pizzas que queremos, y los chicos se ponen a hablar animadamente sobre fútbol. Jennifer y yo nos quedamos en frente la una de la otra, mirándonos fijamente.
Me fijo en Marcos por un momento. Lleva una camiseta de manga corta muy ceñida que le marca los músculos del brazo, el pelo revuelto... No sé qué puede haber visto Jennifer en él. Tampoco sé qué pudo haber visto en mi. Me entristezco al pensarlo, he desperdiciado la oportunidad de estar con la chica más increíble que conozco, y ahora ella está rodeada por el brazo de un musculitos. Y lo peor de todo es que ella no sabe lo que siento.
Vuelvo a mirar a Jennifer, que no ha dejado de posar sus ojos oscuros en mí, y el corazón me da un vuelco. Tiene que saber lo que siento antes de que todo esto llegue demasiado lejos.
-Necesito hablar contigo - digo, interrumpiendo la conversación de la mesa. Los chicos se quedan mirándonos unos segundos, y luego siguen con su conversación. Jennifer me mira sorprendida - fuera.
Ella asiente, y yo me levanto de la mesa y ando hacia la salida. Ya está anocheciendo, y fuera hace fresco. Sigo andando hasta que giramos la esquina de la calle, y me vuelvo hacia ella. Está desconcertada, no sabe la que le viene…
-Bueno, ¿y bien? - dice, con voz impaciente.
-Tenías razón, y no quiero seguir fingiendo que me gusta Alex - digo, y ella me mira como si no lo entendiera.
-Me alegro de que te des cuenta - dice poniendo los ojos en blanco, y se gira para entrar otra vez en la pizzería. Le cojo del brazo por detrás, haciendo que se gire nuevamente hacia mí. No he terminado, Jenn.
-No quiero seguir fingiendo que somos extrañas, o que no siento un cosquilleo en el pecho cada vez que me miras - empiezo a hablar de verdad, cerrando los ojos. Cuando los vuelvo a abrir ella sigue ahí, a la espera - No quiero mentir y decir que Alex y yo somos la pareja perfecta - hace una mueca al oír eso - porque no es lo que siento.
-Emma, tú no sabes lo que sientes.
-Sé que he intentado alejarme de ti, he intentado odiarte, dejar de quererte - digo, en voz baja. Ella sigue sosteniéndome la mirada, impasible - y sé que cuanto más lo intento, más difícil se me hace.
Hago una pausa, y veo cómo sus ojos reflejan duda.
-Y no quiero seguir intentándolo. Te quiero, y no quiero esconderlo más. - finalizo mi discurso, y el corazón me va a estallar en el pecho. Al fin siento que he dicho la verdad, ahora le toca a ella reaccionar.
-Es que yo no sé si eres la misma persona de la que me enamoré, Emma. Has tenido que verme con otra persona para darte cuenta de todo eso, y ahora no sé si voy a poder… - niega con la cabeza, y noto cómo mi corazón se divide en trocitos pequeños - Lo siento, pero tengo que entrar, mi novio me está esperando.
Veo como se aleja en dirección a la pizzería, en dirección a los brazos de su novio, y empiezan a caer gotas del cielo.
Me pongo a andar calle arriba sin mirar hacia atrás. Pronto empieza a llover más fuerte, y no tardo en quedar completamente mojada, pero me da igual. Siento las gotas caer sobre mi cara, mezclándose con mis propias lágrimas, y el sonido de las gotas de lluvia mezclado con mis sollozos es lo único que se oye en la calle desierta. No tardo en llegar a mi casa, y agradezco mentalmente que mis padres no estén en casa. Estoy mojada de arriba a abajo, y vacía por dentro. Aún tengo hambre, así que pido una pizza de la misma pizzería de la que me he ido corriendo con el corazón roto.
“No eres la misma persona de la que me enamoré”
Sus palabras suenan en mi cabeza una y otra vez, haciéndome pedazos. Soy idiota, he llegado demasiado tarde, ya no me quiere. Idiota, idiota, idiota. Suspiro al mirar mi pelo rubio chorreando en el espejo de la entrada y mi expresión destrozada. Me siento en el suelo del vestíbulo, poniendo la cabeza entre mis rodillas. Esto es lo que pasa cuando te hago caso, corazón estúpido. He asumido mis sentimientos, me he sincerado, y sin embargo me siento vacía como si me los hubieran quitado. No puedo hacer nada más que llorar, e intentar reconstruir lo que queda de mi corazón.
Llaman al timbre. Por lo menos ahora podré odiarme a mí misma mientras me como la pizza. Me levanto del suelo ayudándome del pomo de la puerta, y la abro para recoger la pizza de jamón y queso que he pedido hace quince minutos. Pero no es un repartidor de pizzas quien ha llamado al timbre. Me sorprendo al ver a una chica morena en el umbral de la puerta, mojada de arriba a abajo, pero tan guapa como siempre. Jenn.
Está mojada, pero por su expresión sé que ha estado llorando. Sus ojos oscuros están fijos en los míos, con una expresión indescifrable.
-Yo también te quiero - dice, y antes de que me de cuenta tengo sus labios sobre los míos, dejándome totalmente descolocada. Me coge suavemente de las caderas obligándome a entrar en casa, y sin apartar sus labios de los míos cierra la puerta detrás de nosotras.


Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 11

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:59 pm

Yo la empujo hacia atrás, apartándome de ella.
-Jennifer, no… - empiezo a decir, confusa. ¿No me acaba de decir hace apenas una hora que no me quiere? Por muy irresistibles que sean sus labios, ya me ha dejado claro que no van a ser míos, porque no soy la persona de la que se enamoró. No sé qué hace besándome.
-He sido una idiota orgullosa. - dice, y me aparta un mechón mojado de la cara - En algún momento de idiotez pensé que, como has estado pasando de mí todo este tiempo… - niega con la cabeza, dejando la frase en el aire - No sentía realmente lo que dije, Em.
-¿Aún me quieres, después de todo lo que te he hecho? - repito, sin poder creérmelo.
-Siempre te he querido, antes y después de todo lo que ha pasado - dice, y se acerca a mí lentamente empujándome contra la puerta cerrada. Noto su aliento en mis labios, y tiene la boca ligeramente abierta en una de sus sonrisas tan deslumbrantes. - Ahora, por favor, déjame besarte o te juro que voy a morir.
-Así que morir, ¿eh? - digo, y se dibuja una sonrisa traviesa por mi rostro mientras miro hipnotizada sus labios, que están increíblemente cerca de los míos, transmitiendo su calor. -Bueno, en ese caso, podría… - interrumpe mi frase con sus labios, y nos fundimos en un beso suave, un beso que hace que se me erice la piel y que me haga querer más de ella.
Noto su sonrisa por debajo de mis labios y, también sonriendo, paso los dedos por su nuca, enroscándolos en su pelo mojado para acercarla más a mí. Ella me pone la mano en la base de mi espalda y me aprieta contra ella, creando sensaciones dentro de mí imposibles de explicar.
Si esto es pecado, vayámonos al infierno.
Abro la boca para explorar la suya con mi lengua, y nuestras lenguas se juntan, haciendo de nuestro suave beso otro no tan suave, que me hace soltar un gemido ahogado en sus labios. El corazón me da un vuelco cuando la mano que tenía apoyada sobre la base de mi espalda se mete por dentro de mi camiseta mojada, y se desliza por mi cintura, recorriendo mi mojada piel con la yema de sus dedos, dejando pequeñas descargas eléctricas a su paso.
Oh, Dios.
Se agacha y me coge de la parte interior de mis muslos, y de un salto rodeo su cintura con mis piernas, sin despegar mis labios ni mis manos de ella. Me sube por las escaleras así, en dirección a mi habitación. Aunque estamos mojadas, nuestros cuerpos arden con el contacto mutuo, y ya no podría apartarme de ella aunque quisiera hacerlo.
Me baja con cuidado cuando llegamos a mi habitación, y me separo de ella para ver su expresión. Sus ojos oscuros están más oscuros que de normal, y tienen una mirada intensa, llena de deseo, que sólo hace que acrecentar el mío propio. Nuestras respiraciones entrecortadas se entremezclan cuando me vuelve a besar, y esta vez es ella la que gime en mis labios cuando siente que le estoy levantando la camiseta mojada. Levanta los brazos para que se la saque y queda en sujetador delante de mí, provocando una reacción en lo que son todos los músculos de mi vientre, y un poco más abajo.
Me tomo mi tiempo para besar cada centímetro de su cuello sabor vainilla, mientras ella intenta quitarme a mí la camiseta. Disfruto de cada caricia, cadambeso que sus labios me dan y agitan todo mi mundo para ponerlo todo del revés. Busco a ciegas la cinturilla de su pantalón y se lo quito rápidamente, dejándolo en el suelo. Hago lo mismo con el mío, y la sonrisa prepotente que recibo de parte de Jennifer me encoge el estómago.
Joder, no sé cómo no me he dado cuenta antes de lo muy enamorada que estoy de ella, de sus sonrisas prepotentes, del modo en el que irrumpe en mi casa mojada pidiéndome que la bese.
No hablamos, pero lo decimos todo. En un empujón me encuentro tumbada en mi cama hacia arriba con Jennifer encima de mí, bajando la dirección demsus besos por mi escote desnudo y aún húmedo. Levanto su cara para que me bese en los labios, y ella lo hace, explorando cada rincón de mi boca con su lengua. Nos perdemos en un beso intenso, un beso en el que se concentra todo el tiempo que hemos estado separadas, un beso totalmente posesivo y lleno de deseo, que a cualquiera le haría creer que está en el cielo. Bueno, o tal vez en un infierno con Jennifer. ¿A quién le importa?
Deslizo las manos por su espalda desnuda, buscando el cierre de su sujetador para quitárselo, y lanzándolo por algún rincón de mi habitación. Se separa de mis labios para quedar muy cerca de mí, pero de modo que me puede mirar a los ojos. Tiene los labios de un rojo hinchado a causa de los besos, y aún tiene esos ojos oscuros que tantas sensaciones reflejan.
-No te merezco -susurro, y la sonrisa que aparece en sus labios hace que mincorazón de un vuelco.
-Ni yo a ti, pero sin embargo aquí estamos - dice aún encima de mí, y yo suelto una carcajada antes de devolver mis labios a los suyos, donde realmente pertenecen.
Y aquí siento una seguridad que no siento en ningún otro sitio, con esta chica que he sido incapaz de dejar de amar, y que tampoco ella ha sido capaz de dejar de amarme a mí. Y se siente tan bien, el hecho de saber que perteneces a una persona y que ella te pertenece a ti y que todo lo que pase después de eso no importa. Me libero de mi sujetador y dejo escapar un gemido cuando bella se pone a acariciar mis pechos y la piel se me pone de gallina con el paso de sus labios en mi cuello. Nos movemos en sincronía, conociendo perfectamente la una a la otra, sonriendo entre besos y murmurando “te quiero” entre las sábanas de mi cama.
Ella vuelve a juntar sus labios con los míos y con suavidad me aparta el tanga a un lado y sus dedos entran dentro de mí, haciéndome soltar un suspiro pesado en sus labios. Empieza a moverse dentro de mí, provocándome una sensación de deseo creciente. Sus movimientos, al igual que mis jadeos se vuelven cada vez más rápidos, y pronto me dejo llevar en un orgasmo que me hace soltar un gemido.
-Te quiero - dice, y yo sonrío aún con los ojos cerrados. Se tumba a mi lado y me da un beso tierno en los labios. Yo aprovecho y me subo a horcajadas encima de ella, y me inclino para morderle el labio inferior.
-Yo también te quiero, Jennifer - pongo una de mis mejores sonrisas traviesasny eso es lo último que decimos las dos. Coloco una pierna entre las suyas denmodo que encajamos perfectamente y ella se incorpora para encontrarse con mis labios otra vez.
Empezamos a movernos acompasadamente, sin prisa, explorando la boca de la otra mientras nuestros cuerpos se mueven repartiendo electricidad por todo nuestro cuerpo. Noto cómo mi corazón se acelera, al igual que mi respiración y sólo quiero perderme en ella, en Jennifer. Sus manos se agarran fuertemente a mi nuca y deja escapar un gemido, y nuestros movimientos sobre la otra aumentan. Mis brazos alrededor de ella, su respiración entrecortada en mis labios, y ese olor a vainilla que hace que me pierda. Yo misma siento cómo mi cuerpo se acelera, y no tardamos en dejarnos llevar juntas en un maravilloso orgasmo.
Caemos una junto a la otra en la cama con los ojos cerrados y jadeando. No puedo borrar esta estúpida sonrisa de mi cara, por primera vez, en mucho tiempo, siento que todo es perfecto. Y que no me falta nada en este momento, porque lo tengo todo.
La tengo a ella, por fin

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 12

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 7:59 pm

Me giro sobre mi costado y le paso un brazo por la cintura, y acerco mis labios a su oreja. Noto la calidez de su piel por debajo de mi brazo, y me acerco para depositar un beso en su oreja.
-Siento no haberme dado cuenta antes - le susurro en la oreja. Ella se gira hacia mí para mirarme a los ojos y me acaricia la mejilla con las yemas de los dedos.
-¿De qué?
-De que es imposible no quererte - le dedico una sonrisa tierna y ella me la devuelve y me da un beso en los labios.
-Bueno, me ha costado - dice, y se incorpora quedando a horcajadas sobre mí - pero ahora eres mía otra vez - se acerca con una sonrisa prepotente irresistible - y no voy a dejar que te vayas otra vez.
Pone sus labios suavemente sobre los míos y yo le devuelvo el beso, abriendo su boca con mi lengua para profundizarlo más. Noto cómo su sonrisa corta el beso y yo también sonrío.
-Realmente necesitamos una ducha - dice en voz muy baja y con ojos oscuros.
-Ha sido realmente sexy que vinieras bajo la lluvia a por mí - digo, y vuelvo a conectar mis labios con los suyos para que vuelva a acostarse a mi lado, aunque la idea de ducharnos juntas tampoco me disgusta mucho…
-mmm… - me devuelve el beso, aunque no dura mucho y se aparta de mí sin dejar de mirarme a los ojos - también podemos besarnos en tu bañera - me coge de la mano y me levanta de un tirón. Yo hago una mueca por tener que levantarme, pero en realidad estoy muy feliz de ducharme con ella.
Lleno la bañera de agua tibia y espuma mientras Jenn recoge su ropa de diferentes puntos de mi habitación. No puedo dejar de sonreír interior y exteriormente, quién me iba a decir que las cosas iban a cambiar tanto en tan poco tiempo. Noto sus brazos cálidos alrededor de mi cintura y me giro para darle un beso.
-¿Un baño de espuma? - dice, con una sonrisa de niña pequeña en la cara. Yo asiento, y le cojo de la mano para meternos en la bañera.
Ella se sienta en un extremo y yo apoyo mi espalda en su pecho. Siento otra vez sus brazos alrededor de mi y yo entrelazo mis dedos con los suyos.
-Pobres de nuestros ex, les hemos dejado plantados para hacer el amor en mi cama- digo, y suelto una carcajada. Ella también se ríe, y pasamos así un buen rato.
-Bueno, y para hacer el amor en tu bañera también - susurra en mi oreja, y luego me muerde la mandíbula, provocándome. Yo suelto un jadeo, y de repente soy consciente de todos los puntos en los que mi cuerpo roza el suyo. Pasea sus labios desde mi oreja hasta mi cuello, dejando un rastro de besos y mordiscos por mi piel y haciéndome estremecer. - Pero antes tienes que admitir que te morías por besarme en el coche del padre de Paula - dice, y noto su sonrisa en mi cuello.
-No pienso admitir eso - digo, riendo como una niña. Ella pasea su mano por mi cintura y una corriente eléctrica me recorre el cuerpo. Empiezo a respirar entrecortadamente, y los músculos que tengo por debajo de mi cintura se tensan.
-Venga, admítelo - dice, antes de subir la mano para tocarme un pecho. Yo ahogo un gritito, y ella se ríe y deposita un beso en mi mejilla.
-N-No - consigo decir, aunque no sueno muy convincente. Con una mano aún en mi pecho baja la otra a la parte interior de mi muslo, y yo suspiro pesadamente. La anticipación me está matando, y ella lo sabe.
-¿Seguro? - Dice otra vez en mi oído, y me muerde la oreja. Sigue acariciando la parte interior de mi muslo, sin llegar totalmente al sitio donde yo quiero que llegue. Yo abro la boca ligeramente dejando escapar un suspiro - Bueno, vas a admitirlo tarde o temprano.
-Je… enn… - intento sonar enfadada pero no lo consigo, estoy demasiado concentrada en lo que su mano está haciendo en mi pecho y en mi muslo. Ella se ríe por lo bajo, y me siento muy frustrada.
-Dime, amor.
-Deja de torturarme - digo, y sé perfectamente la sonrisa que está poniendo detrás de mí.
-¿Dejo de torturarte? - quita sus manos de mí y mi cuerpo rápidamente las echa de menos.
-¡NO! - grito, y cojo sus manos y las vuelvo a su sitio, y las dos nos reímos ante la estupidez de la situación - quiero decir… no me tortures, pero… bueno…
-Calla, tonta - dice con tono divertido, y me da un beso en la sien. Sus dedos se meten dentro de mí y yo ahogo un suspiro de placer, y su otra mano me rodea la cintura.
Sigue sacando y metiendo sus dedos en mi sexo, mientras reparte besos por mi sien, mi mandíbula, mi cuello. Yo llevo mis manos a su nuca para acercarla más a mí, y me dejo llevar por las sensaciones de las que mi cuerpo es preso.
Noto mi cuerpo acelerarse y no tardo en perderme en un maravilloso orgasmo soltando un gemido. Me quedo encima de Jennifer con sus brazos rodeándome, y puedo asegurar que alargaría este momento para siempre, su respiración en mi pelo mojado y el latido de su corazón justo detrás de mí. No puedo expresar con palabras la cantidad de sensaciones y sentimientos que ahora mismo están ocurriendo dentro de mí.
-Jenn. - Me incorporo de su pecho y me doy la vuelta para mirarle a los ojos, y me encuentro con su maravillosa sonrisa prepotente. Ella me coge y me arrima de modo que rodeo su cintura con las piernas - Estoy muy feliz de que estés aquí.
-Y yo estoy muy feliz de estar aquí, cariño - me da un beso en los labios por primera vez en un rato, y me doy cuenta de cómo lo estaba deseando. Le acaricio la mejilla con la mano mientras le devuelvo el beso.
-Mis padres pasan la noche fuera.
-¿Ah, si? - me aparta un mechón mojado de la cara con ternura y me sonríe.
-Sí, quédate conmigo. - No creo que pueda separarme ahora de ella, no después de tanto tiempo estando separadas. - Se suponía que iba a venir un repartidor con pizza, pero supongo que se habrá ido - me río tontamente, y ella también se ríe. Me encanta el sonido de su risa - Quédate.
-Si tu madre se entera me mata - dice, haciendo una mueca y suspirando. - Y no quiero que te vuelva a separar de mí.
Se levanta de la bañera y se enrolla con una toalla, y yo la imito.
-¿Vas a dejarme sola aquí toda la noche mientras puedes quedarte y dormir conmigo? - digo, intentando poner tono de indignación, pero ella me sonríe y asiente con la cabeza. - ¿Si le mando un mensaje a mi padre pidiéndole permiso te quedarás?
-¿Vas a pedirle permiso a tu padre sólo para que yo me quede a dormir? - dice, sorprendida.
Yo cojo el móvil y tecleo lo más rápido que puedo a mi padre:
“Jennifer no se quiere quedar a dormir a menos que le des permiso, así que dale permiso. Ah, y volved mañana más tarde de las once. Tequieroooooooo”
Le enseño el mensaje a Jenn y le doy a “enviar”. Tarda a penas unos minutos en responderme:
“No hay problema, puede quedarse cuando quiera Wink. Volvemos mañana antes de comer, buenas noches.”
-Guau. Tenemos su bendición - dice Jennifer con una sonrisa. Suelto una carcajada, y acabamos las dos riéndonos otra vez.
-¿Te quedas?
-Me quedo - dice, y yo doy un saltito de alegría acompañado de palmaditas ridículas. Ella me rodea de la cintura y me da un beso.
Le dejo un pijama y cenamos unos sándwiches mientras se nos seca el pelo. Siento como si estuviera en una nube de felicidad cuando ella está cerca de mí, y no sé cómo he dejado que me hicieran creer que esto no es lo que me conviene. Cuando nos acostamos en la cama para dormir aún no me he podido quitar la sonrisa de la cara. Le rodeo la cintura con mi brazo y me acerco a su oreja por detrás.
-Me moría por besarte en ese estúpido coche, desde que entré en él hasta que salí - susurro, y sé que está sonriendo. Ella entrelaza sus dedos con los míos y me da un apretón. Yo le doy un beso en la oreja, y apago la luz.
-Te quiero, Em.
-Y yo a ti, Jenn.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 13

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:01 pm

Me despierta la luz que entra a través de las rendijas de las persianas y me vienen de golpe todos los recuerdos de la noche anterior. Sonrío involuntariamente al notar una respiración regular y pausada en mi nuca, y unos brazos y piernas que me tienen completamente rodeada. Jennifer. Salgo despacio de la cama sin despertarla, y me dirijo a la cocina para preparar un desayuno. Me muero de hambre.
Empiezo a preparar las tostadas y el zumo, pero luego me doy cuenta de que no hay pan, así que decido ponerme a cocinar huevos revueltos. Siento una felicidad recorrer todo mi cuerpo, y sé que es gracias a Jennifer, me tiene embobada. Saco los huevos de la nevera y pongo la sartén en el fuego.
-¿Te he dicho alguna vez como me pone tu culo? - una voz familiar susurra en mi oído y unos brazos me rodean por detrás sacándome una sonrisa. Me giro y me encuentro con una Jennifer acabada de levantar y con una sonrisa prepotente radiante. Es imposible que alguien esté tan increíblemente sexy con el pelo revuelto y acabado de levantar, pero estamos hablando de Jennifer.
-Buenos días - le digo con una sonrisa tonta en la cara - ¿tienes hambre?
-Mucha - dice, y apoya ambas manos en el banco que tengo detrás, matando la distancia entre nosotras.
Me da un beso suave en los labios y yo se lo devuelvo, aún en mi nube rosa de felicidad. Ella profundiza el beso metiendo la lengua en mi boca y yo llevo mis manos a la base de su espalda para acercarla a mí. Ella quita las manos del banco que tengo detrás y las lleva también a la base de mi espalda, y me muerde el labio inferior. El corazón me golpea con fuerza en el pecho, aún no he acabado de acostumbrarme a esta sensación. Nuestras lenguas se mueven acompasadamente, y gimo cuando ella pasa sus labios por mi cuello.
Estoy perdida entre sus besos y caricias, pero el sonido del aceite en la sartén me devuelve a la normalidad. La aparto suavemente de mis labios y le dedico una sonrisa.
-Vaya, eso ha sido empezar bien el día - digo, y ella suelta una carcajada. Me da otro beso y luego se da la vuelta para sentarse en una silla de la cocina.
-Me muero de hambre.
-Ya estarían los huevos hechos si no me hubieras desconcentrado - digo, intentando sonar enfadada, aunque no me sale. Estoy demasiado feliz. Pongo dos huevos en la sartén y me pongo a removerlos.
-Me he despertado y pensaba que te habías ido - dice en tono más serio.
-¿De mi propia casa? - suelto una carcajada, quizá demasiado exagerada. No obtengo una respuesta irónica, así que me giro para mirarle. Tiene esta tristeza en los ojos, y está mirando al suelo - Eh… - me acerco a ella y le cojo de la barbilla para que me mire - no pienso irme a ninguna parte a menos que me lo pidas tú. Y espero que nunca me lo pidas porque me encanta despertarme a tu lado.
Ella asiente y yo me agacho para darle un beso. Ella me devuelve el beso y pone las manos en mi culo, empujándome para que me siente encima de ella en la silla con las piernas abiertas. Esto no va a acabar bien.
Otra vez el beso se vuelve más fiero pero sin perder la suavidad, y sus manos empiezan a vagar por mi cuerpo en un intento de quitarme la camiseta del pijama, pero yo le aparto las manos suavemente y me libero de sus labios.
-Los huevos. Se van a quemar - ella hace una mueca de disgusto y me deja levantarme con resignación.
Al final consigo acabar de cocinar los huevos, aunque la sensación de tener los ojos de Jennifer puestos en mí lo hace mucho más difícil. Con ella esa sensación de electricidad en el estómago nunca acaba, y parece que a ella le pasa lo mismo conmigo.
-¿Y ahora qué? - dice Jennifer cuando me siento a su lado para desayunar.
-¿Cómo?
-Esto… - lanza su mirada a mis labios y percibo un amago de sonrisa - …no cambia nada. Seguimos en la misma situación que hace unos meses cuando se te llevaron a la ciudad. - yo suspiro profundamente - Lo único que cambia es que ahora tus padres no tienen ni idea.
-Yo quiero estar contigo. - digo, frunciendo el ceño. Es todo tan complicado, y tan sencillo a la vez. Si mi madre pudiera comprender lo que siento…
-Pero no podemos seguir a escondidas siempre, y en cuanto se entere tu madre te van a volver a mandar a…
-No. No van a volver a hacer eso. - Niego con la cabeza mientras doy un sorbo a mi zumo de naranja. - Mi padre quiere apoyarme, apoyarnos a las dos. Dijo que no iba a dejar que me volvieran a llevar allí.
-Aún así no creo que sea fácil, Emma. Ni siquiera sabemos si esto fue cosa de ayer o es algo permanente, las dos hemos cambiado mucho…
-Pero lo que siento por ti no ha cambiado - le cojo la mano por encima de la mesa y entrelazo nuestros dedos. - Contigo me siento igual que en el primer día- sonrío para mis adentros ante el recuerdo de una versión de nosotras un año atrás -, y eso es lo más permanente que puedo pensar ahora mismo. - Ella me dedica una sonrisa tímida y me da un apretón en la mano.
Nos levantamos y ponemos los platos en la pila y yo limpio por encima la sartén. Ha sido realmente un desayuno perfecto, aunque eso es porque hansido con ella. Miro el reloj: son las once. Mis padres iban a venir antes de comer, así que supongo que tenemos un poco de tiempo para estar juntas.
-Vas a tener que decirle a Alex que se olvide de ti, porque no creo que aguante verle besarte otra vez sin partirle la cara - dice, y las dos nos reímos ante la idea. Luego me quedo en silencio mirando directamente sus ojos oscuros, pero sin borrar la sonrisa.
-¿Te he dicho alguna vez cómo me pone verte celosa? - le digo, en un tono más bajo. Ella dirige la mirada a mis labios y pone su sonrisa prepotente antes de acercarse y darme un beso. No me canso de sus labios, en las últimas horas no he estado separada de ellos y siento como si me hicieran falta.
-En ese caso, estoy muy, muy celosa… - dice entre mis labios, y yo sonrío. Siento esta corriente por todos los rincones de mi cuerpo cuando ella me acaricia o simplemente cuando me mira a los ojos. - Ya no hay nada en la sartén que se pueda quemar, ¿no?
-N-no - logro decir por debajo de sus besos, y ella se limita a levantarme por el culo para que rodee mis piernas alrededor de su cintura, sin apartarse de mis labios. Me gusta la Jennifer recién levantada, sin duda.
Me lleva unos pocos pasos hasta el sofá, y se sienta dejándome a mí encima de ella. Yo, por supuesto, ya estoy jadeando de excitación. Sin rodeos, la tumbo de un movimiento debajo de mí y le quito con facilidad la camiseta, seguida de los pantalones y el tanga, así que la tengo completamente desnuda debajo de mí.
Tanto tiempo sin ella ha hecho que todos los besos del mundo ahora se queden cortos. Tengo ganas de ella, de recuperar todo el tiempo que hemos perdido. Desvío mis labios por su cuello, bajando hasta su vientre y finalmente llegando a su sexo. Ella me acoge con un gemido que es como música para mis oídos, y yo introduzco dos dedos dentro de ella mientras sigo jugando con mi lengua. Me encantan los pequeños gemidos que suelta y el sonido de su respiración, que no tardan en acelerarse hasta que Jennifer llega al orgasmo ruidosamente. Yo me río entre dientes mientras me acuesto a su lado como puedo -mi sofá no es muy grande-.
-Los vecinos estarán flipando - digo, y le doy un beso en la mejilla.
-Es culpa tuya por atacarme sexualmente en tu sofá - suelta una carcajada, y yo también me río.
-Es culpa tuya por gemir tan alto.
-Vale, a ver si a la próxima me acuerdo de gemir más bajito - dice con tono
irónico, y me dedica una sonrisa maliciosa.
-No - le devuelvo la sonrisa - me encanta que gimas, a la mierda los vecinos. -mVolvemos a reírnos las dos a la vez, como si fuéramos dos niñas pequeñas. Y, por primera vez en bastante tiempo, me siento completa, dejando atrás la sensación constante de vacío que tenía dentro de mí. Pero por muy perfecto que sea el momento, mis padres van a llegar en cualquier momento, así que me incorporo liberándome de sus brazos. - Te vas a tener que vestir si no quieres saludar a mi madre así.
-Suena tentador, pero no creo que ella esté preparada para eso - dice, soltando una carcajada y empezando a vestirse.
Cuando ya está a punto la acompaño a la puerta con un poco de melancolía,nno quiero que se vaya. No hace ni veinticuatro horas que las dos estábamos bajo los brazos de nuestros respectivos novios fingiendo sonrisas, y míranos ahora.
Nos damos un largo beso de despedida, y sin pasar tan solo cinco minutos después de que se vaya, ya tengo ganas de volver a rozar mis labios con los suyos..

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 14

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:01 pm

Es increíble el modo en el que, pequeños detalles, pequeños momentos, pueden marcar una diferencia importante en tu vida. Eso es lo que me ha pasado con Jennifer, aunque ella no es un pequeño detalle, ella lo es todo. Desde el día en el que llegué a la ciudad y la conocí, con su sonrisa prepotente, rompió mis esquemas y puso mi vida patas abajo. Siento como si estuviéramos destinadas a estar juntas, lo que pasó anoche era cuestión de tiempo.
Entran mis padres por la puerta sacándome de mis pensamientos. Me levanto a saludarles, y mi padre me sonríe con una mirada cómplice. Genial, ahora voy a tener que darle explicaciones.
-Hola, ¿qué tal la noche que pasasteis fuera? - pregunto, con emoción fingida.
-Bah - mi madre hace un gesto despectivo con la mano - tu padre me llevó a un hotel cutre de la ciudad después de cenar…
-Elegiste tú el hotel, cariño - dice mi padre, con una sonrisa burlona y negando con la cabeza.
-Bueno, como sea… voy a darme una ducha.
Mi madre sube las escaleras para darse una ducha, y yo me quedo a solas con mi padre en la cocina mientras él hace la comida.
-Bueno, ¿piensas explicarme lo que pasó anoche? - rompe el silencio incómodo que se había formado, aunque ahora me parece mejor el silencio que la conversación.
-Bueno, pasaron muchas cosas, papá… No creo que me pueda acordar de todo - digo con nerviosismo.
-Ya, claro. Entonces, ¿te has perdonado con Jennifer?
-Lo puedes llamar así…
-¿Y piensas hablar con tu madre al respecto? Yo no quiero presionarte, pero tarde o temprano vas a tener que…
-¿Y que me encierren otra vez? - le interrumpo - ni hablar. Es demasiado pronto, ni siquiera sé qué va a pasar con Jennifer.
-Yo me hago una idea - me dice con una sonrisa pícara, y le doy un puñetazo en el hombro - No voy a dejar que pase eso, cariño. Yo te voy a apoyar, y tu madre va a tener que entender y aceptar lo que está pasando en tu vida.
-Sí, va a tener que aceptarlo, pero no ahora. Y tú no vas a decirle nada, es cosa mía -mle miro amenazadora -
-Está bien - dice, dándome un empujón amistoso - ahora, cuéntame qué pasó ayer, que me muero de intriga.
Le dedico una sonrisa gigante, y sé que tengo más a un amigo que a un padre enmfrente de mí. Sé que puedo confiar en él, además me muero por contárselo a alguien.
-Bueno, habíamos quedado Alex, Marcos, Jennifer y yo para cenar en una pizzería, porque, ya sabes… yo he estado quedando con Alex…
-¡¿Que tú estabas haciendo qué?! - Dice mi padre abriendo los ojos como platos, haciéndome reír - pero… ¿Estamos hablando de Alex… Alex? ¿El chaval que venía a nuestra casa de la ciudad hace años para pedirme permiso para llevarte a la feria?
-Sí, bueno, ¿me dejas seguir, papá? - digo, intentando sonar molesta. Mi padre asiente y se sienta en una silla a mi lado en silencio. Sé que es difícil para él asumir todo esto, y sé que está haciendo un gran esfuerzo. - Bueno, hice caso a lo que me dijiste, y salí con ella afuera y le dije todo lo que siento por ella.
Mi padre se queda en silencio mirándome, con una sonrisa llena de amor. Sé que está orgulloso de mí, y eso me hace sonreír.
-Entonces ella me dijo que yo ya no era la persona de la que estuvo enamorada, y me vine a casa llorando.
-Oh, cariño… - dice con un tono suave mientras intenta abrazarme, pero yo me libero de sus brazos rápidamente.
-¿Quieres dejarme acabar? - digo, intentando sonar molesta.
-Sí, perdón.
-Se puso a llover y llegué a casa mojada entera, realmente pensaba que era la peor noche de mi vida… - hace un intento de hablar para consolarme, pero yo levanto el dedo índice para que se calle -… pero luego apareció ella en el portal, mojada de arriba abajo y diciéndome que me quería, y que sentía haberme dicho todo eso…
-¿Y?
-Nada, fin de la historia - suelto una carcajada, si mi padre piensa que le voy a contar lo que pasó después la lleva clara. Él parece que me lee el pensamiento, porque asiente satisfecho y se levanta para seguir cocinando.
-Es genial, me alegro mucho. Ya verás como todo va a mejor a partir de ahora.
Yo me quedo sentada en la silla, feliz de tener un padre tan guay, y feliz de estar tan feliz, si eso es posible. Mi felicidad sólo hace que crecer cuando mi móvil suena diciendo que hay un mensaje, aunque la sonrisa se borra de mi cara cuando veo que no es Jennifer la que lo ha mandado, sino Alex. Sí, Alex, mi ex novio, aunque él no sabe aún que es mi ex novio.
"Hola, Jennifer me dijo que te encontrabas mal ayer y que por eso te fuiste, pero luego ella se fue también sin decir nada, así que no sé qué pasó realmente. Si estas mejor me gustaría verte, ya te echo de menos <3."
Pongo los ojos en blanco al leer eso, y decido no contestarle ahora mismo. Tendremos que hablar tarde o temprano, pero ahora estoy demasiado feliz como para romper con otro novio por Jennifer.
Sonrío involuntariamente al acordarme por millonésima vez de ayer. Me siento como cuando nos besamos en la bañera de su casa, pero sin estar confundida, pues ahora estoy más que segura de lo que quiero. Vamos, que estoy hasta las cejas por mi novia. Bueno, porque somos novias, ¿no?
Ay, madre.
¿Y si sólo fue sexo? A lo mejor no quiere volver a salir conmigo, no sé… Puede que nos dejáramos llevar por el momento, y ella no quiere nada serio ahora mismo… Vale, ahora vuelvo a estar confundida.
Miro el móvil, y retengo el impulso de llamarle. A lo mejor si la llamo se piensa que soy una pesada, sólo llevamos una hora sin vernos, y no quiero presionarle. Esndecir, que no quiero que piense que por haber pasado la noche aquí ahora yo vayana estar enamoradísima de ella, porque no lo estoy, para nada… A lo mejor no tendría que haberme acostado con ella, no sé cuantas veces… Ahora va a pensar que me voy regalando por ahí, y…
A la mierda, yo no aguanto sin llamarle. Cojo el móvil y pulso la marcación rápida antes de cambiar de idea. Joder, tengo que quitarla de marcación rápida, va a pensar que estoy obsesionada con ella…
Un pitido, dos pitidos, y empieza a sonar un móvil en la mesa de la cocina.
-¿De quién es ese móvil? - pregunta mi madre, que acaba de entrar en la cocina.
Mi padre y yo nos miramos con los ojos muy abiertos, y yo cuelgo rápidamente la llamada. Genial, ahora Jennifer se ha dejado el móvil aquí. Mi padre me lanza una mirada fulminante y yo agacho la mirada.
-Es… de… - digo, tartamudeando.
-Una amiga de Emma, que vino ayer a cenar, ¿no? - suspiro aliviada y le lanzo una sonrisa de agradecimiento a mi padre.
-Sí, se lo ha dejado.
-Bueno, pues ya vendrá a por él - dice mi madre con indiferencia, y mi padre y yo nos miramos alarmados.
No, Jennifer no puede venir a por su móvil, porque entonces mi madre la verá, y se armará un lío. Aunque no estaría nada mal verle y hablar sobre lo nuestro, porque estoy hecha un lío, cómo no.
El sonido del timbre me saca de mis pensamientos, y el corazón me da un vuelco. No, no, no. Que no sea ella, por Dios. Mi padre me lanza una mirada indescifrable y me hace un gesto para que vaya a abrir.
Cojo el móvil de Jennifer y me dirijo lentamente a la puerta, rezando que mi madre no se haya enterado. Abro la puerta y ahí está ella. Su sonrisa se ensancha cuando me ve, y yo también sonrío como una tonta, olvidándome del móvil.
-Iba a llamarte, pero creo que me he dejado aquí el móvil - me dice susurrando, y dirige su mirada al móvil que tengo en la mano. Yo tardo en reaccionar, pero al final le tiendo el móvil.
-¿ibas a llamarme? - consigo decir, aún con una sonrisa tonta en los labios. Puede que no sea la única paranoica de las dos.
-Bueno, no quiero ser pesada… - dice, con una sonrisa tímida.
-Yo también iba a llamarte - digo, cortándole a mitad de la frase. Ella ensancha la sonrisa, si eso es posible, y se guarda el móvil en el bolsillo del pantalón. Pero de pronto se escucha una voz por detrás de mí y la sonrisa de Jennifer se borra de pronto.
-Así que tú eres la que se ha dejado el móvil en mi casa.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 15

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:01 pm

Me giro alarmada para encontrarme a una madre con mirada asesina y de repente temo por la vida de Jennifer. Esta última parece que ha visto un fantasma, porque se ha puesto pálida de repente. Tierra, trágame.
-Cariño, haz el favor de calmarte - mi padre aparece por detrás de mi madre y le pone una mano en el hombro, que mi madre no tarda en quitarse de encima de un tirón.
-Déjame. ¿Tú sabías de todo esto? - fulmina a mi padre con la mirada, y luego me mira a mí -¿Desde cuándo está pasando esto? - Yo frunzo el ceño, y no sé qué decir.
-Desde que llegasteis a la ciudad - Dice Jennifer, que parece haberse recuperado de la sorpresa y ahora está mirando a mi madre desafiante. Yo sonrío ante su respuesta, en parte porque es cierta y en parte porque nos está defendiendo como pareja. Ella se da cuenta, y me lanza una mirada rápida antes de mirar otra vez a mi madre.
-Y va a seguir pasando, quieras o no - le digo a mi madre cortante. Ella me lanza una mirada llena de odio, y parece que va a abofetearme, pero se contiene. Cierra los ojos un momento.
-Eso hay que verlo - dice finalmente, y luego dirige su mirada a Jennifer, que sigue con su mirada desafiante- y tú, vuelve a acercarte a esta casa o a mi hija y llamo a la policía, ¿me has entendido?
-Estás siendo extremista. Déjalas en paz. - mi padre vuelve a decir con voz más dura - son unas crías, joder.
-Creo que me voy - Jenn esta vez me mira a mí, y se da media vuelta.
-Me voy contigo. - doy un paso hacia delante.
-No creo que sea buena idea, Em. - Me mira con ternura. - Te veo en clase el lunes.
-La chica es lista, todo hay que decirlo - dice mi madre, que me coge del brazo y me empuja hacia atrás - tú no te vas a ir a ningún sitio.
Jennifer se va, y mi madre me entra en casa de un empujón.
-Me vas a volver loca, Emma. Hoy mismo llamo al doctor, y te vas a ir…
-Me temo que no va a pasar eso más. - mi padre me rodea con el brazo y me atrae hacia él - ya va siendo hora de que te des cuenta de que lo único que estás consiguiendo es destrozar nuestra familia.
-Yo no estoy destrozando nuestra familia. Emma, te prohíbo que mantengas ningún tipo de conversación con esa chica, y te voy a quitar el móvil hasta que todo esto se calme.
-¡¿Cómo?! Tienes que estar de coña.
-Emma, vas a curarte cariño, no te preocupes…
-La única que tiene que curarse eres tú, mamá - le corto, y me voy a mi habitación, dejando a mis padres discutiendo por detrás de mí.
Podría haberme durado un poco más la felicidad, ahora me va a tocar esperar hasta el lunes para ver a Jenn, y sólo es sábado. No voy a poder. Ni siquiera puedo mandarle un mensaje, ni llamarle.
Sonrío al recordar cómo le ha plantado cara a mi madre. Ha dicho que me iba a llamar y por eso se ha dado cuenta de que no tenía el móvil, así que no soy la única que iba a llamar. Pero no me ha dado ningún beso al verme, quizá sólo quería decirme que no quiere algo serio. Dios, no sé por dónde coger todo esto. Alguien llama a la puerta de mi cuarto, y yo lanzo un suspiro.
-Vete.
Mi padre entra con un plato de comida y una coca cola, y parece fuera de sí. Yo también lo estaría si hubiera estado discutiendo tanto con mi madre como él.
-Supongo que no querrás bajar a comer, así que te he traído algo - Deja el plato en mi escritorio y se sienta a mi lado en la cama.
-Gracias por todo, por defendernos…
-Es lo que tocaba hacer, aunque por ahora sería mejor si estuvieras un tiempo sin verle…
-No puedo hacer eso, papá. - niego con la cabeza, y sé que estoy diciendo la verdad porque el simple hecho de no ver a Jennifer me provoca ganas de llorar, aunque ni siquiera sé lo que ella quiere.
-Tu madre está llamando al doctor Vázquez. - Hago una mueca, y mi padre me pone una mano en la mejilla - No voy a dejar que se te lleve a ningún lado, pero tienes que comprender que la situación es complicada.
-Ya…
-Bueno, te dejo. Ah, y si tienes que salir a algún sitio asegúrate de que no te vea, porque según ella estás castigada.
-Gracias - le digo, y lo digo en serio. Gracias a él no estoy en un coche hacia la ciudad.
Mi padre se levanta de la cama y sale de mi habitación, dejándome pensativa. Qué mierda de situación. Paso la tarde entretenida haciendo los pocos deberes que me han mandado, encerrada en mi habitación. Sé que mi madre se ha quedado en casa para vigilarme porque oigo la televisión desde aquí, y mi padre se habrá ido a trabajar. Eso significa que estoy prácticamente encerrada en mi casa, a no ser que salte por la ventana…
No.
Está bastante alto, y sólo hay una tubería en la que apoyarse. Tengo ganas demver a Jennifer, pero preferiría estar de una pieza cuando la vea, así que desecho la idea de saltar por la ventana. Tendré que esperar hasta el lunes para verla, por poco que me guste la idea.
Cuando acabo los deberes aún es media tarde, así que empiezo a ordenar los cajones de mi habitación. Todo sea por pasar el tiempo, ¿no? Más tarde me doy cuenta de que mi madre ha apagado la televisión. A lo mejor se ha arrepentido de mantenerme encerrada aquí y se ha ido. Bajo las escaleras y veo que no hay nadie en el salón, pero se escuchan ruidos en la cocina, así que al parecer mi madre no se ha arrepentido de ser una bruja.
Suspiro y miro el reloj del salón: aún son las diez, pero la idea de irme a dormir es la menos aburrida de toda la tarde. Me acerco a la cocina con cara de pocos amigos y me encuentro a mi madre fregando los platos, de modo que me da la espalda.
-Me voy a la cama, así que no me hagas cena. - ni siquiera se gira, se limita a asentir.
-Buenas noches.
Pongo los ojos en blanco y vuelvo a subir a mi habitación y me dejo caer en la cama sin ningunas ganas de nada. No puedo evitarlo, pero los pensamientos paranoicos vuelven otra vez a mi cabeza. No me ha besado cuando me ha visto, eso tiene que significar algo. Tampoco me ha preguntado si quiero volver con ella, aunque tampoco ha tenido la oportunidad de hacerlo. Dejo mi mente en blanco e intento dormirme, mañana será otro día mejor, espero. ¿A quién quiero engañar? Será un buen día sólo si veo a Jennifer. No tardo en quedarme dormida, a pesar de lo temprano que es.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 16

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:02 pm

El ruido de unos golpes me despierta unas horas más tarde. Me incorporo en la cama frotándome los ojos y bostezando, mientras vuelvo a la realidad. Otra vez se oyen una serie de golpecitos, y me doy cuenta de que vienen de la ventana. Me levanto de la cama y corro la cortina. Estoy soñando, ¿no?
Me quedo mirándola unos segundos, desconcertada. Ella me lanza una mirada fulminante y vuelve a dar tres golpes, mientras dice algo en voz baja. Yo abro rápidamente la ventana y le doy una mano.
-¡¿Estás completamente loca?! - le grito en un susurro, mientras ella hace un esfuerzo por meterse en mi habitación.
-Tienes parte de culpa en eso - me dice también susurrando. Cuando consigue entrar en mi habitación se queda a dos pasos de mí, mirándome con una expresión indescifrable. - tú me vuelves loca, Em.
-Acabas de colarte por mi ventana - digo, y dibujo un principio de sonrisa en mi cara. En realidad estoy encantada con la idea de que haya arriesgado su vida por mí. Ella sonríe de oreja a oreja.
-Sí.
-Si mi madre te ve, te va a matar.
-Hace falta algo más que tu madre cabreada para alejarme de ti - me mira de arriba a abajo, y me doy cuenta de que voy sólo en tanga y sujetador. Hace calor, una no puede adivinar que va a aparecer su… Jennifer en plena madrugada. - Bonito pijama - dice con voz ronca, la voz ronca que utiliza siempre para provocarme.
-Es que hace calor… - ella asiente, y nos quedamos en silencio, a unos pasos de distancia. Me doy cuenta de que no me ha dado un beso ahora, ni antes. - ¿no piensas besarme o algo?
Su cara de repente muestra sorpresa, y una sonrisa prepotente aparece en la comisura de sus labios, que me pone la piel de gallina.
-Emma, estás prácticamente desnuda, estamos en tu habitación de noche, y estás prácticamente desnuda - dice, cerrando los ojos un momento y conteniendo la sonrisa - si te beso ahora, lo más probable es que acabemos en la cama en menos de dos minutos, y no he venido para eso.
-Ah, ¿no? - digo, confundida. Ella suelta una carcajada, y niega con la cabeza. - ¿para qué, entonces?
-Vístete o no lo sabrás - pasea su mirada por mi cuerpo con ojos oscuros, y me estremezco.
Me pongo una camiseta que enseña el ombligo y unos pantalones cortos mientras Jennifer se sienta en la cama a observarme. Su presencia es extraña, no me ha besado y no quiere decirme a qué ha venido, pero me da igual.
-Ya está, ¿quieres decirme qué pasa?
Se levanta de la cama y se acerca a mí, aún dejando un espacio entre nosotras.
-Eh… vamos a tener que saltar por ahí - dice, señalando la ventana con la mirada. Yo me quedo con cara de imbécil.
-Ni de coña. - ella se ríe y se acerca un poco más a mí, cogiéndome la mano.
-Confía en mí, vale la pena. - me da un apretón en la mano, pero yo no me muevo del sitio - también podría despertar a tu madre para pedirle permiso…
-Está bien - le corto, y le lanzo una mirada de odio, aunque en el fondo estoy disfrutando de toda la situación. Jenn abre la ventana otra vez y saca una pierna, cogiéndose de la tubería que hay en la pared.
Dios. Que no se mate, por favor.
Se desliza lentamente por la tubería apoyándose en algunos salientes de la paredmde ladrillos, y da un salto al suelo con destreza. Cuando llega me mira desde abajo con una sonrisa, sabe que lo estoy pasando mal.
Yo paso una pierna por encima de la ventana y me cojo de la tubería, igual que ella.
-Tengo miedo.
-No está tan alto, no te va a pasar nada.
-Tú no sabes eso.
Paso la otra pierna y me cuelgo de la tubería con un gritito. Empiezo a deslizarme torpemente apretando tanto la tubería que creo que no pasa la sangre por mis manos.
-Lo estás haciendo genial Em. No sabía que tu culo podía ser aún más bonito desde
esta perspectiva.
-Te odio.
Llego casi al final, y doy un salto hasta el suelo cerrando los ojos. Jenn me coge de la cintura con las dos manos para estabilizarme, y quedo a unos escasos centímetros de ella, y de su aroma perfecto a vainilla.
-No, no me odias - me sonríe y se acerca para besarme, así que cierro los ojos para acoger el beso. - vamos. - se aparta de mí dejándome con la boca medio abierta y me coge de la mano.
¿Va a estar así toda la noche? Yo quiero mi beso.
Salimos de la parcela de mi casa y me suelta la mano para recoger una mochila negra que hay tirada en el suelo de la acera. Yo simplemente observo con cara de dormida, sin saber muy bien qué está pasando.
-¿Dónde vamos?
-A ver el amanecer desde nuestro árbol - me vuelve a coger de la mano y entrelaza nuestros dedos. A mí me invade una sensación de felicidad que no puedo explicar.
-Oh. - no digo nada más, me pongo a caminar en silencio a su lado.
Estamos un rato sin decir nada, andando cogidas de la mano como en los viejos tiempos, pero al final rompo yo el silencio.
-Me ha quitado el móvil…
-Me he dado cuenta, te he dejado como mil llamadas - sonrío visiblemente al oír eso, y le doy un apretón en la mano. Pasamos otro rato andando en silencio, y llegamos en seguida al árbol.
-También me ha prohibido verte. - ella se frena y se queda mirándome con una expresión seria.
-Si quieres que me aleje sólo tienes que pedírmelo - me pone un mechón detrás de la oreja - y me alejaré.
-No quiero que te alejes - doy un paso hacia ella, y ella cambia la expresión seria por su sonrisa, aunque no se acerca a mí. Sigo queriendo mi beso, joder. No pido tanto.
-Entonces podremos con tu madre.
Saca una manta de la mochila y la extiende a los pies del árbol. Se sienta apoyada en el tronco, y yo me siento en frente de ella.
-Tenemos que hablar, Em - esas palabras hacen que todo mi cuerpo se paralice. - Ayer estuvo genial, nos dejamos llevar por el momento, pero…
Oh, no. Mierda. Va a cortar conmigo, aunque no haya nada que cortar.
-¿Estás cortando conmigo? - le digo cortante, y ella suelta una carcajada nerviosa.
-No. Lo que quería decir es que… - se mira nerviosa las manos - ayer lo único que hicimos fue… bueno… lo que quiero decir es que…
-Jenn, tranquilízate.
-Quiero algo más que sexo contigo, Emma, y no sé qué es lo que tú quieres, porque ayer fue todo muy confuso, y yo…
-Yo también quiero algo más que sexo contigo - le digo con una sonrisa de oreja a oreja. Vaya, ella también tenía las mismas dudas que yo. Ella suspira aliviada, y se relaja visiblemente - aunque también quiero sexo, y no sé por qué no me has besado en todo el rato.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 17

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:02 pm

-Esto es una broma, ¿no? - La cara de Alex refleja incredulidad, dejando caer ligeramente la barbilla hacia abajo. Se ha puesto pálido, y no puede apartar la mirada de la mano de Jennifer entrelazada con la mía.
Han pasado tres semanas desde que Jennifer me llevó a ver el amanecer, tres largas semanas en las que he estado castigada sin salir a ningún sitio, sólo pudiendo ver a Jennifer en el instituto, por lo tanto han sido tres semanas sin una pizca de Jennifer. Ayer mi padre consiguió que mi madre me quitara el castigo, e inmediatamente llamé a Jennifer para vernos hoy.
Hemos quedado con Marcos y Alex y ahora mismo estamos en un parque, sentadas en un banco delante de ellos. Al final hemos decidido contárselo a los dos a la vez, aunque ahora me estoy replanteando si ha sido una buena idea. Alex parece más impactado que Marcos, pues este último llevaba poco tiempo sin conocer a Jennifer. Aún así, los dos tienen la boca entreabierta y cara de pasmados.
-¿Tenemos cara de estar bromeando? - Jennifer se dirige hostilmente a Alex, y yo le doy un apretón en la mano para que se relaje, aunque me encanta que sea tan celosa. Y me encanta tener las manos entrelazadas en público, por fin.
-No, bueno… pero… yo, eh… - Alex hace un intento de contestar la pregunta de Jennifer, pero se rinde antes de girarse hacia mí otra vez - ¿Estás segura de esto? Creo que te estás precipitando, Emma.
Jennifer se gira hacia mí con una mirada interrogante, justo igual que Alex. Yo le dedico una sonrisa tranquilizadora y me giro para mirar a Alex a los ojos.
-Estoy más que segura - vuelvo a apretar significativamente la mano de Jennifer, y ella me acaricia la base del pulgar con el suyo en respuesta. Marcos, que había estado callado todo el rato, se gira hacia su amigo y le pone una mano en el hombro.
-Vamos, tío, no podemos hacer mucho más. - Alex se quita la mano de su amigo de encima y se vuelve a dirigir a mí, esta vez con ojos desesperados.
-Em, creo que estás confundida - intenta abrazarme por la cintura y yo pongonlas manos en su pecho para crear distancia entre nosotros - no sabes lo que estás haciendo, cariño…
-Yo tampoco sé lo que tú estás haciendo ahora mismo- Jennifer da un paso hacia Alex, a la defensiva -. Aquí el único confundido eres tú, así que ya puedes quitar
-Jenn - le lanzo una mirada reprobatoria, y ella fija sus ojos oscuros en mí, levantando una ceja expectante -. Alex, suéltame. Ya te he dicho lo que hay y parece que no lo entiendes. No quiero nada contigo, estoy con ella ahora y no puedes hacer nada - dirijo mi mirada a la chica que tengo al lado, y un principio de sonrisa prepotente aparece en las comisuras de sus labios, dirigiendo sus ojos burlones a Alex otra vez.
-No, tienes razón. No entiendo cómo estábamos bien el viernes y ahora ha pasado todo esto. - Libera mi cintura de su abrazo pero se queda a un paso de mí, ignorando la mirada fulminante de Jenn.
-El viernes no estábamos bien, yo no estaba bien. No lo estás…
-Lo sé, te fuiste porque te encontrabas mal. - me corta, con desesperación en su voz -Pero tú y yo estábamos bien…
-En realidad se encontraba bastante bien - murmura Jennifer por lo bajo cortando la frase de Alex en la mirad, sonriendo ampliamente y mirando a sus pies, consciente de que todos la hemos oído. Yo intento fulminarla con la mirada, pero otra sonrisa aparece en mis labios en respuesta a su comentario sugerente, y se forma un silencio incómodo.
-Ya veo - Alex baja la mirada un momento y luego vuelve a enfocarla en mis ojos, ahora la desesperación desaparecida, sustituyéndola la resignación. - Cuídate, Emma.
Le lanza una mirada significativa a su amigo y los dos dan media vuelta y se van por uno de los caminos del parque, desapareciendo rápidamente de nuestro campo de visión. Yo me relajo visiblemente, aliviada de haber pasado el mal trago y de haberme quitado este peso de encima, y intento poner una fingida cara de enfado para mi novia, que aún está mirando en la dirección en la que se han ido.
-Casi te comes al pobre chico - intento sonar enfadada, pero cuando gira la cabeza y veo sus ojos oscuros mirando fijamente a mis labios mientras se muerde su labio inferior no puedo contener una sonrisa.
-Te ha abrazado por la cintura, Emma, y yo tengo mis límites - me río ante su comentario, y pongo los brazos alrededor de su cuello antes de juntar nuestros labios en un beso cariñoso.
-Me alegro de haberlo hecho juntas - digo sinceramente al separar nuestros labios, y ella me dedica una sonrisa.
-Y yo, ahora sólo falta contárselo a todos los demás - suelta un suspiro - si lo piensas bien, acabamos de empezar. Vamos a dar de qué hablar, otra vez.
-Lo haremos juntas también. Quiero hacer esto bien, contigo. - le aparto un mechón de la cara y se lo pongo detrás de la oreja - Y la gente puede hablar, pero mientras ellos hablen yo estaré besándote - Dejo un beso suave en su labio inferior, pero ella me coge por detrás de la cabeza para devolverme el beso, profundizándolo más. Pasa su lengua por mi labio inferior, y no dudo en abrir la boca para juntar nuestras lenguas. Ambas sonreímos por debajo del beso, aún respirando el aliento de la otra. - ¿Le parece bien a la señora celosa?
-Me parece perfecto. - dice, mostrándome su mejor sonrisa y sacándome una a mí también. - Estoy harta de echarte de menos.
-Yo también te he echado de menos.
Nos quedamos un rato sentadas en el banco, su brazo rodeando mis hombros y sus labios pegados a los míos, recuperando las tres semanas perdidas en las que sólo nos hemos podido lanzar miradas de una punta de la clase a otra. Una hora después decidimos irnos a su casa para ver una película juntas, con ganas de pasar el resto de la tarde acurrucadas en la cama sin hacer nada a parte de estar juntas.
-¿Hay alguien en casa? - dice gritando cuando entramos por la puerta, sin respuesta aparente - ¿Mamá? - deja las llaves en el mueble de la cocina y echa un vistazo rápido por el piso de abajo.
Silencio.
-¿No están tus padres?
-Eso parece - se gira hacia mí con una ceja levantada sugerente y un principio de sonrisa en las comisuras de sus labios. - La última vez que estuvimos en esta situación acabé besándote en mi bañera. - me río ante su comentario y me acerco provocadoramente a ella, matando el espacio entre nosotras.
-Fue una pena que me drogaras y no pudiéramos llegar hasta tu cama - le susurro en la oreja, dejando finalmente un mordisco en el lóbulo.
-No hubiéramos llegado ni a las escaleras, eras una pequeña inocente confundida - dice, con una sonrisa ignorando mi provocación. - De hecho sin la ayuda del tequila no habríamos llegado hasta aquí, amor. - me coge de la mano y me dirige escaleras arriba.
-¿Me estas llamando inocente y confundida? - Digo, levantando una ceja desafiante, aunque sé que no puede verme mientras subimos las escaleras.
-No, he dicho que antes lo eras, sin duda. - Llegamos a su habitación y se gira para mirarme con su sonrisa tan irresistible -Ahora ya no necesito drogarte para llevarte a la cama- dice, con una mirada desafiante y cogiéndome de las caderas para acercarme a sus labios, pero yo aparto la cabeza rápidamente.
-Pues hoy no vas a llevarme a la cama para nada más que para ver películas. - digo, indignada de haber sido llamada inocente y confundida, pero divertida con la situación.
-¿Por qué? - dice, su sonrisa ensanchándose más ante el reto que le acabo de proponer - ¿He herido tu orgullo amor?
-Sí. - Me siento en la cama y abrazo un cojín, fingiendo estar enfadada con ella. Ella niega con la cabeza antes de acercarse a la tele para preparar la película.
Se me pasa por la cabeza protestar ante su elección de la película, pero lo dejo pasar y pone cualquier comedia romántica típica en nosotras, sentándose a mi lado y rodeándome con el brazo.
-Me hubiera gustado contarle juntas a mi madre que estamos saliendo - dice, cambiando de tema y depositando un beso en mi frente.
-A mí también, tengo ganas de estar contigo delante de todos- me acerco más a ella, poniendo mi cabeza en el hueco de su cuello, perdiéndome en su abrazo.
-Te quiero - deja otro beso en mi frente antes de centrarse totalmente en la película.
Llevamos veinte minutos de película cuando Jennifer pone su mano en mi rodilla y me acaricia tiernamente, y yo giro la cabeza para darle un beso en la mejilla antes de devolver mi atención a la película. Sus caricias empiezan a subir por mi pierna hasta mi muslo, y rápidamente le cojo de la muñeca, parando su deliciosa caricia.
-Párate - digo con tono juguetón, con una media sonrisa en la cara.
-Vamos, Em… - dice, reanudando su caricia cuando aflojo mi agarre en su muñeca - Han sido tres largas semanas, y no hay nadie en mi casa ahora mismo - se acerca y roza sus labios en los míos, subiendo la mano un poco más en la parte interior de mi pierna.
-Haberlo pensado antes de herir mi orgullo diciéndome que soy fácil de llevar a la cama - cojo su mano otra vez e intento sonar enfadada.
-No eres nada fácil de llevar a la cama, lo estás demostrando ahora mismo - gira su cabeza y planta un beso justo debajo de mi mandíbula y yo levanto el cuello para acoger mejor su contacto, dándole vía libre a mi cuello. Ella sigue besando la piel de ahí, bajando hasta mi clavícula mientras su mano sube lentamente hasta mi centro ahora mojado, provocándome un gemido.
Le cojo por detrás del cuello para juntar nuestros labios en un beso cada vez más intenso, disfrutando cómo se siente su lengua con la mía. Mi otra mano vuela hasta la parte baja de su espalda para acercarnos más, su mano aún acariciando mi centro por encima de mi pantalón corto provocando un deseo palpable en esa zona.
-A la mierda mi orgullo - me giro en mi sitio hacia ella, tumbándole debajo de mí y quedando a horcajadas sobre sus caderas, poniendo una pierna entre las suyas presionando su sexo- tres semanas es definitivamente mucho tiempo - conecto nuestros labios otra vez y meto las manos por su camiseta, encontrándome con los músculos tensos de su abdomen.
Muevo la rodilla presionando más en ella, lo que hace que suelte un gemido ahogado en nuestro beso y rápidamente se pone a buscar a tientas la abertura de mis shorts, quitándolos sin esfuerzo y dejándome en tanga encima de ella.
Bajo la dirección de mis besos por su cuello y le quito la camiseta para seguir besando su escote mientras ella me quita también la camiseta. Me agarra de la nuca para volver a besarme en los labios, mordiendo mi labio inferior provocativamente. Me libro de sus pantalones en un movimiento y sigo mi tortura con la rodilla, disfrutando de cada gemido que sale de la boca de mi novia. Juego con la cinturilla de su ropa interior un momento antes de introducir la mano y descubrir la humedad que hay debajo, provocando un jadeo en ella. Empiezo a mover mis dedos en círculos mientras ella arquea la espalda, acogiendo mis caricias con pequeños gemidos pero sin dejar de perder el contacto visual entre nosotras. Ella pasa sus manos por mi culo, bajándome también la ropa interior e introduciendo sus dedos dentro de mí, haciendo que suelte un gemido contra su boca, ahora formándose en una sonrisa.
Y seguimos así, la una dentro de la otra, sincronizadas en nuestros movimientos. Siento que Jennifer acelera el ritmo, haciendo que se tensen todos los músculos de mi cuerpo y acelero el ritmo de mis dedos dentro de ella también provocando la misma reacción. Me agacho para morder su mandíbula, dejando escapar un gemido mientras ambas nos dejamos ir en un orgasmo y dejo caer mi cuerpo al lado del suyo, con la respiración entrecortada.
Justo empiezan a sonar los créditos de la película, y ambas nos quedamos mirando la televisión.
-Ha estado bien la película. - Me río y paso un brazo por encima de su cintura antes de dejar un beso en sus labios, hinchados por el continuo contacto.
-Contigo todo está perfecto - dice, dejando un beso en mi frente y acercándome a ella en un abrazo. Siento en mi estómago la familiar corriente eléctrica extenderse. - aunque hubiéramos visto la película habría sido la mejor tarde en las últimas tres semanas. Contigo todo es tan fácil como respirar.
-Te quiero - digo, sin saber qué contestar a esas palabras tan impresionantes.
De repente se oye la puerta principal de abajo cerrarse y la voz de su madre hablando por teléfono, y Jennifer suspira pesadamente.
-Bueno, al parecer sí que vamos a contarle juntas a mi madre lo nuestro. - Deja un beso tierno en mis labios antes de incorporarse y ponerse a buscar la ropa esparcida por su habitación

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 18

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:04 pm

-Así que… ¿Ya es oficial? Aún no me lo puedo creer - Vanessa y Paula están sentadas delante de nosotras en la pizzería, Marta sentada en un lateral de la mesa.
-Sí, ya lo sabe prácticamente todo el mundo, espero que ahora dure un poco más - digo, con una sonrisa irónica en los labios, sintiendo el agarre de Jenn alrededor de mis hombros apretarse un poco más.
Han sido unos días bastante duros, aunque mejores de lo que esperábamos. Con diferencia, han sido unos días geniales comparados con la última vez que estuvimos juntas oficialmente, y las dos estamos agradecidas por ello.
-Yo ya lo sabía, esas miraditas en el cine os delataban - Paula se ríe entre dientes y Vane le da un empujón cariñoso en el hombro.
-Bueno, y en clase. Últimamente es imposible mantener una conversación contigo sin que desvíes la mirada hacia el fondo de la clase, Em. - Marta me sonríe amablemente, y yo noto cómo me pongo roja. Jennifer se da cuenta, y me dedica una sonrisa prepotente que no ayuda mucho.
-¿Qué dice tu madre? - Vanessa, que ha estado callada todo el tiempo, me mira con curiosidad - Quiero decir, la última vez te llevó a un psicólogo.
-Hasta ahora ha mostrado una actitud de resignación - contesto.
-Sí, gracias a Dios ya no tengo que colarme por su ventana - Jennifer se ríe entre dientes y juega inconscientemente con un mechón de mi pelo, su brazo apoyado en mis hombros de modo protector - Las primeras veces fue divertido, pero luego se volvió incómodo saltar una altura de un piso en la madrugada.
-Pero era muy romántico - le sonrío tiernamente y me acerco a ella para dejar un beso suave en sus labios.
-Me alegro mucho de que estéis juntas otra vez, se puede apreciar de lejos que es así como tiene que ser - Dice Marta.
-Nosotras también - Dice Paula, refiriéndose a ella y a Vanessa, que asiente.
-Gracias por el apoyo - Jenn les sonríe amablemente mientras sigue jugando entretenida con mi mechón de pelo - otra vez - añade, riéndose entre dientes.
Viene una camarera a atender nuestra mesa y pedimos un par de pizzas familiares para todo el grupo, poniéndonos de acuerdo para elegir el tipo de pizza. Pasamos el resto de la noche hablando animadamente mientras nos comemos las pizzas,
Jennifer y yo aprendiendo a comer con una mano para no tener que soltar la mano de la otra con los dedos entrelazados.
-¿Sabéis que hace unas semanas una camarera coqueteó descaradamente con Emma? - Marta dice, sacando el tema indiferentemente. Yo me río entre dientes y pongo los ojos en blanco, totalmente consciente de la repentina tensión en mi novia.
-¿Te tiró los trastos una camarera? - Me dice en voz baja, los ojos entrecerrados, señal de su ataque de celos. Yo asiento con una sonrisita inocente.
-Pelirroja - Jennifer traga saliva y hace una mueca, haciéndonos a todo el grupo reír - me dio el número y todo, lo tendré por ahí…
-¿Has guardado su número? - Dice con indignación, frunciendo el ceño.
-Se me olvidó que lo tenía - suelto una carcajada ante lo adorable que está Jennifer ahora mismo - ¿Estás celosa de una camarera?
-No - me mira brevemente antes de desviar la mirada a otro sitio, ocultando la mentira de sus palabras y todo el grupo estallamos en carcajadas otra vez.
-Es muy mona cuando está celosa - dice Paula, visiblemente entretenida con el comportamiento de Jennifer.
-Dímelo a mí - contesto, mirando de reojo a Jennifer, que aún está tensa a mi lado. Le doy un apretón en la mano y acaricio el dorso de su mano con mi pulgar. - Me encanta verla así.
-Por eso aprovecha cada situación para ponerme celosa - dice Jennifer, con un tono de fingido resentimiento.
-Podemos hacer un trío, cariño - digo, mordiéndome el labio inferior para reprimir una sonrisa e intentar sonar lo más seria posible - ya sabes, con la camarera pelirroja. - La cara de Jennifer se trastorna al momento y me lanza una mirada de odio, causando una vez más que todas nos riamos.
-¿Puedes, por favor, dejar de torturarme? - su incomodidad visible hace que me den ganas de besarla, así que lo hago. Ella no se aparta, pero tampoco me devuelve el beso.
-Vale, lo siento amor - levanto la mano para acariciarle la mejilla y ella me dedica una sonrisa breve.
-Son demasiado adorables - Comenta Paula al ver la interacción que hemos tenido.
-Lo sé - le responde Marta entre dientes - me recuerdan demasiado que no tengo novio.
-Te podemos arreglar algo con la camarera pelirroja - Comento con una sonrisa extendiéndose por mi cara, Jennifer otra vez incómoda por sacar el tema.
Acabamos de cenar todas juntas, riéndonos de tonterías y pasando un buen rato. No es la primera vez que Jenn y yo salimos con nuestras amigas, pero hoy ha sido el primer día que hemos salido como pareja oficial. Siento como que ya ha pasado todo, y que por fin ahora podemos estar juntas. Por fin.
De vuelta a casa Jennifer y yo nos despedimos del grupo y nos vamos hacia nuestra zona del pueblo, cogidas de la mano mientras andamos por la calle. Pasamos el camino en un silencio cómodo, sintiendo que sobran las palabras después de la maravillosa tarde que hemos pasado. Cuando llegamos a la acera de enfrente de mi casa Jennifer se gira para mirarme, con una sonrisa.
-Gracias por acompañarme - le digo, rompiendo el silencio.
-Gracias a ti - dice simplemente. Espero para que siga con la frase, pero no lo hace.
-¿Por qué?
-No sé… - sus ojos dejan los míos para dirigir la mirada al suelo - Por estar en mi vida, - hace una pausa, y añade en voz más baja - y por dejarme estar en la tuya.
Devuelve su mirada oscura a mis ojos, causando que mi corazón dé un vuelco en mi pecho, y da un paso hacia mí, cogiendo mi mejilla y acariciándola suavemente con sus dedos.
-Gracias por ser tú, aquí, conmigo. Tengo mucha suerte de tenerte. - Sus ojos no dejan los míos, y yo lucho por encontrar las palabras en el fondo de mi mente para contestar las suyas.
-Yo también tengo mucha suerte de tenerte, no sé cómo he estado tanto tiempo sin ti… - Jennifer me corta en medio de la frase poniendo sus labios contra los míos, y yo ahogo un gemido con el contacto. Pasa sus manos por mi cintura por encima de la chaqueta y mete sus manos en los bolsillos de ésta, cogiéndome de la cintura por dentro.
Paso la lengua por su labio inferior, haciendo que abra los labios para que nuestras lenguas hagan contacto y profundizar el beso, llevando ambas manos a su cuello para acercarla más a mí.
Siento cómo mueve la mano por dentro del bolsillo y se aparta del beso, sacando lo que hay dentro de mi bolsillo.
-¿Qué es esto? - dice con tono entretenido, sosteniendo un trozo de papel arrugado.
-No sé, no me he puesto esa chaqueta desde… - mierda. No. Mierda. Desde que una camarera pelirroja me dio su número. Jennifer me mira extrañada y despliega el papel, poniéndose blanca como el papel al leerlo. -… el día de la camarera.
-Espera, ¿este número es el de la camarera que coqueteó contigo? - dice, con una expresión confusa en su rostro, aún blanco. Me da la sensación de que se va a desmayar de un momento a otro, o a vomitar. Me mira intensamente y yo asiento.
-No tiene importancia, Jenn. Es una tontería, yo…
-Tienes razón, lo siento - dice, intentando recomponerse rápidamente y poniendo una sonrisa en sus labios que no le llega a los ojos. Se inclina para darme un beso casto en los labios - ya nos vemos.
Da media vuelta, y se va de camino a su casa, sin decir nada más y dejándome totalmente confusa, como si algo acabara de explotar nuestra burbuja de felicidad una vez más.
Mierda.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 19

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:04 pm

POV Jennifer
Mi móvil suena por enésima vez en las últimas veinticuatro horas y, al igual que las otras veces, lo ignoro. Sé que es Emma, y sé que está preocupada, pero ahora mismo necesito digerir la información, y no creo que pueda fingir una sonrisa delante de ella ahora mismo. Ha vuelto.
Karla ha vuelto, y no sé por qué. No sé por qué ha vuelto, y no entiendo el sentimiento que nace dentro de mí cada vez que pienso en su vuelta. Han pasado tres años, y aún sigo sintiéndome vulnerable con su pensamiento. Despliego otra vez el papel arrugado que tengo entre las manos, incapaz de hacer otra cosa que quedarme mirándolo. Soy una completa gilipollas.
Quiero a Emma, quiero mucho a Emma, nunca he fingido mis sentimientos hacia ella. Por fin estamos bien, y ahora un simple papel arrugado con un nombre y un número de teléfono más familiar para mí de lo que quisiera lo ha puesto todo al revés en mi cabeza, y no puedo pensar con claridad.
Miro el reloj, es la una y media de la madrugada y no tengo otro pensamiento en la cabeza que marcar el número que hay en el papel. Mis intenciones no son ni de lejos hacer daño a Emma, pero necesito estar segura de que ella ha vuelto, y a partir de ahí… bueno, a partir de ahí no lo sé.
Marco el número sin saber muy bien lo que voy a decir cuando coja el teléfono, una mezcla extraña de odio hacia mí misma y necesidad por llamarla recorriéndome. Sé que si no le doy a “llamar”, la idea de hacerlo me comerá por dentro hasta que lo haga, así que simplemente pulso la pantalla.
-¿Jennifer? - Todo mi cuerpo se paraliza cuando oigo su voz en el otro lado de la línea. Sabe quién soy, claro que lo sabe, mi número sigue siendo el mismo. Me quedo totalmente muda, ahora la idea de llamar no me parece tan buena idea - Jenn - contesta en voz más baja, y siento su sonrisa, orgullosa de sí misma en la otra línea. Cierro los ojos en un intento de concentrarme, el pulso latiendo violentamente contra mis oídos e impidiéndome reaccionar.
-¿Qué haces aquí? - consigo decir, con voz baja, llena de odio. - ¿Qué coño haces aquí, Karla?
-¿Quieres tener esta conversación conmigo por teléfono? - dice, su tono lleno de sarcasmo, cómo no.
-Así me aseguro de no romperte la cara en persona - murmuro en voz baja, y oigo las carcajadas al otro lado de la línea.
-No has cambiado nada - dice, y yo cierro fuertemente los ojos, conteniendo el río de sentimientos que fluye por todo mi cuerpo, conteniendo las lágrimas que amenazan con salir. -. Quiero verte. ¿Puedes mañana?
-Yo no quiero verte. - miento, y ella lo sabe.
-Oh, vamos, te mueres por verme, Jenn. Hasta mañana, entonces.
Y cuelga.
¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué he llamado? ¿Y por qué tengo tantas ganas de verle? Esto está mal, está muy mal, y soy totalmente consciente de ello. Mi móvil suena otra vez mostrando el nombre de mi novia en la pantalla con una foto nuestra, y ahora sí que me siento como una mierda totalmente. Ignoro la llamada otra vez, suspirando fuertemente. Soy gilipollas. Idiota, idiota, idiota.
Hace mucho calor, así que me quito la ropa y me acuesto en la cama en ropa interior, con la esperanza de no tener que encender el aire acondicionado esta noche. Perdida en mis pensamientos autodestructivos y aún con el móvil en la mano me quedo dormida sin darme cuenta, sin saber muy bien lo que me espera el día de mañana.
Me despierta la claridad del día y unos ruidos extraños en mi habitación. Abro un ojo y suelto un gruñido al sentir la luz del sol en mis ojos, y me incorporo bostezando. Alguien se aclara la garganta en algún punto de mi cuarto, y giro bruscamente la cabeza para encontrarme con una pelirroja sonriente sentada en la silla de mi escritorio. Abro los ojos de golpe, lo que hace que su sonrisa se ensanche más.
-Buenos días. - dice, como si estar en mi habitación fuera lo más normal para ella. Se queda mirándome de arriba a abajo, y me doy cuenta de que voy prácticamente desnuda.
-¿Qué coño haces en mi habitación? - suelto, con una voz más ronca de lo que me gustaría. Su sonrisa impenetrable me hace sentir una sensación que no puedo explicar. Me siento vulnerable, como siempre ha ocurrido con ella.
-Bueno, dijimos que hablaríamos hoy, y aquí estoy - pone las manos en sus rodillas esperando a que reaccione, pero no lo hago. Mi cerebro aún está procesando la situación: estoy en mi cama en ropa interior delante de Karla. Mi cerebro tampoco sabe qué hacer. - Tu madre me ha dejado entrar.
Gracias, mamá.
Hago una mueca, y ella sonríe orgullosa. Desvía la mirada hacia una estantería y señala una foto en la que salimos Emma y yo abrazadas.
-Tu novia es guapa. Aunque no es tu tipo, Jenn. - dice distraídamente mientras juega con uno de sus largos mechones pelirrojos que le llegan hasta la cintura. Yo me río entre dientes de forma despectiva, captando su atención.
-Y, por supuesto, según tu teoría, tú eres mi tipo, ¿no? - digo, recomponiéndome un poco del shock y cogiendo una camiseta para ponérmela. Siento sus ojos sobre mi piel cuando me paso la camiseta por la cabeza, y me recorre un escalofrío por todo el cuerpo. No dice nada, así que decido acabar cuanto antes con esto. - ¿Por qué has vuelto, Karla?
-¿No te alegras de verme, Jenn? Hace unos años habría esperado un recibimiento muy diferente a este…
-Ya, bueno - le corto - ya no es hace unos años.
-Ya me has dejado claro eso. - Me mira fijamente con sus ojos color caramelo, su sonrisa desaparecida. Nos quedamos así un instante, y luego aparto la mirada. - Me han cortado el grifo, no quieren pagarme la universidad para que suspenda. - vuelvo a mirarle, y no puedo evitar sentir una sacudida dentro de mí cuando deposito mi mirada en sus labios. Ella se da cuenta, pero afortunadamente no dice nada - Así que he vuelto, y estoy trabajando.
Se forma un silencio entre nosotras, ella mirándome a mí y yo mirando un punto en el suelo. Levanto la vista para encontrarme con sus ojos caramelo.
-Jenn. - prácticamente susurra, y yo cierro los ojos intentando no derrumbarme en frente de ella. - Sé que estás dolida porque me fui sin decirte nada, y…
-No te equivoques, Karla - le corto, poniendo una sonrisa irónica en loslabios- - me hiciste daño, pero ahora me das completamente igual. Simplemente no te metas en mi vida.
-¡Claro que no te doy igual! - suelta una carcajada - hemos pasado toda nuestra vida siendo como hermanas y una parte de ella siendo mucho más que hermanas - sonríe con orgullo ante esas últimas palabras - y sé que estás dolida porque me fui sin más, pero me pareció mejor dejar las cosas como estaban.
-Sí, fue muy buena idea follarte a tu novia una noche y desaparecer al día siguiente - murmuro casi inaudiblemente, y ella me regala una media sonrisa. - Te agradecería que te fueras de mi puta habitación. -digo en voz más alta, manteniendo contacto fijo con sus ojos caramelizados y recibiendo una mueca por su parte.
Me siento totalmente expuesta ante ella, y este sentimiento me da miedo. Es como si tuviera acceso a todos los pensamientos que corren por mi mente, todos mis sentimientos. Puede que sí que lo pasara mal cuando se fue, pero ahora estoy con Emma y no hay forma de que ella pueda fastidiarlo.
-Me ha gustado verte, Jenn. Te veo… - pasa su mirada por mi cuerpo sin vergüenza otra vez, haciendo que la sangre se acumule en mi cara - … realmente bien. - se levanta de la silla que ha estado ocupando todo este tiempo sin dejar de mirarme a los ojos - supongo que ya nos veremos por ahí.
Se da la vuelta y empieza a andar hacia la puerta de mi habitación, dejando detrás suyo una versión de mí mucho más pequeña que la anterior. Me recorre una oleada de rabia, y sé que tiene razón en todo lo que ha dicho: estoy dolida con ella por haberse ido sin avisar, y por haber vuelto del mismo modo.
-Has vuelto - digo en voz alta, haciendo que de media vuelta y me mire con una expresión confusa - Has vuelto, y me he tenido que enterar por mi novia de que has vuelto. - Niego con la cabeza y entrecierro los ojos, mirando otra vez el punto fijo en el suelo.
-No le habría dado mi número si hubiera sabido que era tu novia. Pensé que no querrías verme por aquí.
-Pensaste bien. - Digo con tono duro y sin levantar la cabeza, y oigo la puerta cerrarse suavemente, dejando un extraño vacío en la habitación.
Las últimas horas han sido muy confusas, pero estoy segura de algo:
Karla, la chica que ha formado parte de mi vida desde que éramos niñas, la chica a la que solía llamar hermana adoptiva antes de convertirse en mi primer amor y finalmente romperme el corazón, ha vuelto.
Y ése, joder, ése es un hecho que no me da igual. Ella, por desgracia, no me da igual. Y eso me aterra.


Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 20

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:05 pm

Llevo dos días sin ir a clase, aunque las faltas de asistencia son el menor de mis problemas ahora mismo. También he estado ignorando todas las llamadas y mensajes de Emma, mi novia. Sé que ella probablemente no tenga ni idea de lo que está pasando por mi cabeza ahora mismo, y que lo más seguro es que se sienta culpable por la situación, lo sé. Pero la ironía del asunto es que ni siquiera yo sé lo que me está pasando, entonces ¿cómo voy a explicárselo a ella? No tengo ni idea. Así que no lo hago.
Además, mi sistema está demasiado intoxicado como para auto analizarme ahora mismo. Le doy una última calada al cigarrillo y me dirijo hacia el local que he estado mirando durante la última media hora. Probablemente la parte racional de mi cerebro me esté gritando que me de media vuelta, pero la ahogué hace un rato con una buena cantidad de vodka.
Entro y me siento en la barra de la cafetería-bar, más bar que cafetería a estas horas de la noche. No está muy lleno el local, aunque no me extraña dada la hora que es. No tardo mucho en escuchar su voz, resonando en las paredes de mis oídos familiarmente.
-¿Te pongo algo? - me dice, con un tono neutral como si fuera cualquier otra persona. Levanto la mirada y me encuentro con unos sorprendidos ojos color caramelo. - Jenn.
-Vodka.
-No creo que eso sea muy buena idea - me dice con tono paternalista. Suelto una carcajada entre dientes, y entorno los ojos. - No puedes ni mantenerte de pie, Jenn.
-¿Desde cuando te importa una mierda, Karla? - le suelto, el vodka enredando las últimas palabras de mi frase. Llevo días sin dormir pensando en qué iba a decir ahora, aunque ninguna de las escenas de mi cabeza se parecía a la que estoy viviendo ahora.
Se queda mirándome unos segundos, y luego desaparece por una puerta después de murmurar un “espérate aquí”. Yo obedezco y me quedo sentada en el taburete de la barra.
¿Qué narices estás haciendo aquí, Jennifer? La parte racional de mi cerebro emerge de la piscina de vodka en la que la había ahogado, pero decido ignorarla, al igual que decido ignorar las imágenes de Emma que emergen con ella.Unos minutos después sale Karla por la misma puerta por la que se había ido, ahora sin la ropa de trabajar y con ropa más normal.
¿Acabas de pensar ropa más normal? Vaya, sí que estás borracha. Oh, cállate.
Me quedo mirando a la pelirroja, que da la vuelta a la barra y me coge suavemente el brazo para ponerlo alrededor de sus hombros. Yo lo quito en un movimiento torpe, sorprendida por la acción de la chica más mayor.
-¿Se puede saber qué estás haciendo?
-Llevarte a casa - dice con determinación, y me levanta del taburete para ponerme de pie en el suelo. -Alguien tiene que hacerse cargo de ti, y he supuesto que no querías que llamara a tu madre.
Yo pongo los ojos en blanco y suelto una risita mientras cedo y pongo el brazo alrededor de ella, echando la cabeza hacia atrás y apoyándola en su hombro.
-Pero si estás trabajando. - comento, pero no me contesta. Yo me río entre dientes y me limito a disfrutar del paseo.
Empezamos a andar hacia la salida del bar, y yo simplemente me dejo guiar por ella. No se siente nada mal tener el brazo alrededor de sus hombros, igual que tampoco se siente mal el olor de su champú tan cerca.
Jenn. Para. Ya.
No tardamos en llegar al que parece ser su coche, y Karla me ayuda a subir antes de dar la vuelta y meterse en el asiento del conductor.
-¿Ahora tienes coche? - Pregunto, y ella se limita a asentir y arrancar el coche. Cuando nos ponemos en marcha, rompe el silencio.
-¿Saben tus padres dónde estás o te has escapado?
-¿Puedes dejar de tratarme como si tuviera cinco putos años? - espeto, y noto como se suaviza su expresión. - Mis padres no están en casa, se han ido toda la semana.
-Veo que se les ha olvidado cerrar el mueble bar con llave…
-Yo no soy así normalmente - espeto ante su insinuación - mis padres no tienen que hacer nada.
-Entonces, ¿a qué viene esto? - levanta la vista de la carretera y me mira con ojos preocupados. Yo me quedo mirándola unos segundos, antes de dejar mis ojos caer a sus labios. Joder, sus labios…
-¿Por qué te fuiste sin decir nada? - Evito su pregunta y, a cambio, le hago una yo. Esta vez mi voz se ha vuelto mucho más vulnerable, quebrada un poco al final.
-Sabía que si me despedía de ti no iba a ser capaz de marcharme nunca. - Baja el tono de voz, y esta vez no despega la mirada del camino mientras conduce. Yo también me quedo en silencio, simplemente admirando su perfil detenidamente desde mi asiento, procesando las palabras que acaba de decir.
Y ese es el fin de nuestra conversación hasta que llegamos a mi calle. Karla aparca el coche en frente de mi casa, y baja de su asiento para dar la vuelta al coche y ayudarme a salir. Sólo cuando me pongo de pie me doy cuenta de lo cerca que estamos la una de la otra. Estoy segura de que puede oler la botella de vodka entera en mi aliento.
Nos ponemos a andar (bueno, ella se pone a andar y yo básicamente me arrastro) hasta que llegamos a mi puerta, y entonces Karla se suelta de mi agarre, dejándome un poco desorientada.
-¿Tienes llaves? - me pregunta, sus ojos caramelo mirando justo dentro de mí. Yo le devuelvo la mirada y asiento, incapaz de decir nada más. - Buenas noches Jennifer. Se gira para irse, y empieza a andar hacia su coche. Y yo, me quedo mirando cómo se va.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 21

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:06 pm

POV Emma.
No sé qué más hacer. No me coge el teléfono, ni responde a mis mensajes. Así que me estoy dirigiendo a su casa para ver si sigue viva. ¿Habré hecho algo mal? Yo nunca habría llamado a esa camarera pelirroja, y ella lo sabe.
Jennifer es la única persona en la que me visualizo. Simplemente, no hay nadie más. Y sé que ella siente lo mismo. Por eso, voy a ir a su casa y lo vamos a hablar como Dios manda. No puede ignorarme para siempre, ¿no?
Cruzo la esquina de la calle, sólo me quedan unos cuantos pasos para estar en frente de su casa. Supongo que estará en casa, es muy tarde. Veo un coche gris aparcar justo en frente de la casa a la que me dirijo, y dejo de andar, extrañada. ¿Serán sus padres, que han vuelto de su viaje? No, no puede ser porque sus padres no tienen un coche gris. Qué raro.
El coche se detiene, y veo una chica pelirroja bajar del asiento del conductor. ¿Es esa…?
No entiendo absolutamente nada de lo que está pasando. Debo de estar confundiéndome, ¿verdad? No puede ser la misma camarera del número de teléfono, no tiene ninguna lógica.
La chica rodea el coche y abre la puerta del copiloto, al parecer ayudando a alguien a salir. Y es entonces cuando todo se congela.
Jennifer.
Jennifer sale del coche, parece mareada… o borracha. Su cara está a dos milímetros de la camarera, y yo no puedo quedarme a mirar nada más. Así que eso hacía mientras yo le llamaba. Mientras yo estaba rompiéndome la cabeza de tanto pensar en por qué estaría enfadada conmigo, ella estaba con la famosa camarera.
Siento mis ojos arder, llenarse de lágrimas y siento mi corazón romperse trocito a trocito mientras me doy la vuelta para dirigirme otra vez a mi casa.

POV Jennifer
Me quedo mirando cómo se va su coche, y empiezo a andar como puedo hacia el portal. Pero algo me detiene. Distingo un vago movimiento a través de mi borrosa vista llena de vodka, por el lateral de la calle de enfrente. Una chica.
¿Estoy realmente borracha, o esa chica se parece a Emma? No puede estar pasando esto.
-¡Emma! - Grito como puedo, mi lengua enrollándose, medio adormecida. La chica en cuestión se gira y, efectivamente, es ella. Se gira, pero no hace ningún movimiento por acercarse.
Mierda. Me ha visto con Karla.
Cruzo la calle, mi equilibrio poco estable y todo mi alrededor moviéndose, pero de algún modo consigo llegar a ella, hasta que quedo a un paso de ella. No parece contenta.
-Emm… - Comienzo a hablar, sin saber muy bien qué decir. Pero ella me corta.
-Estás borracha. - Suena vulnerable, y se le quiebra la voz al final de la frase. - Y ésa chica te ha traído a casa, en su coche.
-Ya lo sé, es una historia… muy larga. - Siento que voy a vomitar en cualquier momento. No quería nada de todo esto.
-¿No podías ni siquiera contestar mis mensajes? ¿Ni siquiera un “estoy bien”? Ya veo lo mucho que te importa todo esto.
Me callo. Aunque no fuera bebida, no sabría qué contestar. Todo es tan… complicado.
-Muy bien, Jennifer. Perfecto. - Mira al suelo, y luego a mí. Se ve rota. Yo la he roto. Todo esto es culpa mía.
Se da media vuelta, y empieza a andar para irse.
-Emm, espera… - Le cojo el brazo, pero ella se suelta rápidamente.
-No. - Me mira por una última vez, antes de darse media vuelta y desaparecer por la esquina más próxima.
Genial. Todo está jodidamente perfecto. Me llevo las manos a la cabeza, y me apoyo en el coche más cercano. Creo que voy a vomitar. La he jodido. Y lo peor, es que no sé cómo arreglarlo.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 22

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:07 pm

POV Jennifer
Flashback.
No sé cuánto tiempo llevo queriendo besar esos labios. Bueno, sí, sé que llevo toda la tarde queriendo hacerlo. Al principio pensé que lo llevaría bien, que podría contenerme, pero luego me he dado cuenta de que ella también quiere besarme, y todo se ha vuelto más tentador. Como para no ser tentador… es preciosa. No, es más que eso. Vale, puedo sonar muy cursi, pero es verdad… ella es mucho más que una cara bonita. Es mi mejor amiga desde hace años, y siempre le he querido mucho. Quién iba a decir que íbamos a cambiar tanto.
A ver, nada ha cambiado, sigue siendo la persona más importante para mí, la primera persona a la que llamo cuando me pasa algo y la persona a la que le quiero contar mis logros, mis miedos. Lo que ha cambiado son mis sentimientos por ella. Siguen estando los sentimientos de antes, pero ahora se les han sumado los sentimientos de algo más. Bastante más.
Algo indefinido que no voy a pararme a analizar, solo sé que ahora mismo quiero besarle y no puedo, porque estamos en medio de la calle de esta mierda de pueblo pequeño, y sé que si le besara saldríamos de portada en las noticias.
Pues eso, una putada.
Pero por ganas no será.
Buf, matadme ya, por favor.
-Te acompaño a casa y espero allí a que pasen a por mí- dice, levantando la vista del móvil. Ya es tarde, pero a ninguna de las dos nos apetece levantarnos. Tiene el brazo alrededor de mi pierna y está acariciando mi rodilla. Un inocente gesto para cualquier persona que nos vea, pero para nosotras significa mucho más. Quita el brazo para dejar que me levante. No puede ser, la tarde no puede acabar así. Quiero esos labios.
Llegamos a mi portal y abro, metiéndonos las dos en el patio. Nos quedamos mirándonos, y yo acabo sonriendo, sus ojos color caramelo me hacen sentir en las nubes con sólo una mirada.
-¿Qué pasa, Jenn? - dice, devolviéndome la sonrisa. Dios, esta chica me va a matar. Dirijo la mirada a sus labios, aún sonrientes, y me muerdo mi labio inferior. Sabe el efecto que tiene sobre mí.
-Nada. - Digo, volviendo a mirar esos ojos caramelo que me llevan loca. Su móvil vibra, lo que significa que ya han venido a por ella. Le dirige una corta mirada a la pantalla, y suelta un pequeño suspiro antes de volver a mirarme a mí.
-Me tengo que ir - Nos quedamos calladas unos segundos, mirándonos, sabiendo que la tarde ha acabado, y la luz del patio se apaga automáticamente. Muy perfectamente oportuno.
Se acerca para despedirse, para darme dos besos, pienso yo. Pero de repente siento una mano en mi cuello, acercándome más a ella, y yo me dejo acercar. Sus dedos se enredan fácilmente con mi pelo, y se muerde el labio mientras me mira profundamente a los ojos.
Y, efectivamente, pasa. Siento sus labios sobre los míos, y dejo de pensar. Tengo que admitir que mi corazón lleva parado desde el momento en el que la luz se ha apagado, y que he perdido totalmente la noción del espacio y del tiempo. Nuestros labios empiezan a moverse, lentamente, disfrutando del tan esperado momento. Todo lo que hay a mi alrededor se desvanece, sólo está ella. Ella, y sus labios. Trazo su labio inferior con mi lengua, y ella entreabre la boca para dejarme pasar. El beso se profundiza, nuestras lenguas jugando lentamente la una con la otra.
Finalmente, se separa y me mira a los ojos durante una fracción de segundo antes de irse.
-Adiós - me dice, con la voz trastornada, mientras se dirige hacia la puerta del patio.
-Adiós - contesto instintivamente, no me preguntéis cómo, girándome yo también para subir a mi casa. Mi cerebro no procesa adecuadamente, y el cosquilleo en mi estómago me está mareando.
¿Qué acaba de pasar?
Acaba de pasar que tu mejor amiga te ha dado tu primer beso en la puerta de tu casa.
Vuelta del flashback.

Debería de sentirme como una imbécil, y creedme, lo hago. Me odio a mí misma por hacer daño a Emma, y me odio a mí misma porque lo único en lo que puedo pensar es en todos los momentos que he vivido con Karla. Ella fue… mi primer amor. Supongo que nunca conseguiré pasar página de ella.
Y ahora ha vuelto, y sólo puedo pensar en ella. Quiero a Emma, lo hago, y sé que lo que debería hacer es ir corriendo a su casa y arreglar las cosas. Pero Karla, ella es, y siempre va a ser mi debilidad. Va a ser la persona que, haga lo que haga, siempre va a conseguir cuestionarme todo. La persona que, si aparece el día antes de mi boda y me dice que me escape con ella, mi corazón me suplicaría que fuera con ella. La persona con la que voy a comparar a todas las demás. Pero tengo que callar a este estúpido corazón, porque ya no pertenece a Karla, por mucho que él lo desee.
Ella me hace vulnerable. Y eso me da miedo.
Pero también me encanta.
Eres gilipollas, Jennifer.
Me levanto de mi cama, frustrada, con la cabeza hecha un lío. Decido darme un baño, pero el agua caliente no logra deshacer la guerra mundial que se está llevando a cabo en mi cabeza.
“Ve con Em, habla con ella y soluciónalo. Olvídate de ella, ella es el pasado. Emma es tu presente.” Es lo que me dice mi cabeza.
“Llama a Karla. Quieres verla. Sabes que todos esos sentimientos no se han ido. Le sigues queriendo, estás perdidamente enamorada de ella, siempre lo has estado. Emma no dudó en borrarte de su vida cuando estaba… confusa, y te puso otra vez en su vida cuando a ella le convenía. ” Es lo que me dice mi putísimo corazón.
Y la verdad es que aún no he podido olvidarme de todo lo sucedido con Emma.
Ella… siento como si fuera su experimento. Me deja y me vuelve a coger cuando a ella le parece. ¿Quién sabe cual va a ser la próxima vez que se confunda, y pase semanas sin querer hablarme otra vez? Además, desde que hemos vuelto a estar juntas esta vez, la verdad es que nada se siente como antes.
“Karla se fue sin decirte adiós.” Oh, cállate estúpida cabeza.
Me pongo debajo de las mantas de mi cama, me pongo los auriculares y subo el volumen al máximo. Quiero escuchar las notas tan altas, que no pueda oír mis propios pensamientos. No quiero pensar. Pongo el modo aleatorio, y sale la canción menos indicada para ayudarme a dejar de pensar.
(The cab - These are the lies)
Oh, genial. Ahora me siento identificada con esta estúpida canción. No, Emma no es una mentira que me digo a mí misma. Ella es… yo la quiero. Dios, voy a ponerme a llorar con esta puta canción. Yo sólo quería escuchar música para despejarme…
Me quito los auriculares de un estirón, odiando la reproducción aleatoria de mi teléfono. Y es entonces cuando escucho el agudo sonido del timbre de la puerta principal.
Mi corazón se para. Sea quien sea, no estoy mentalmente preparada. Bajo las escaleras rápidamente, con unos pantalones de cintura baja del pijama y una camiseta de tirantes, revelando parte de mi vientre. Probablemente mi pelo sea un desastre, y mi cara seguramente refleja el desastre que ocurre en mi cabeza.
Abro la puerta, y me quedo paralizada.
-Hola, Jenn.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 23

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:07 pm

Tiene esa estúpida sonrisa en la boca que siempre me ha vuelto loca, y que me está volviendo loca ahora mismo. No pienso. Sólo siento. Siento, revivo todos y cada uno de los sentimientos que he vivido con la chica que está parada en frente de mi puerta. Sé muy bien lo que quiere hacer mi corazón ahora mismo, y mi mente ha abandonado esta batalla desde el momento en el que he abierto la puerta.
Así que no pienso. Sólo… siento.
-Karla. - Susurro, aturdida, un bombardeo de sensaciones recorriendo mi mente - ¿Qué… haces aquí?
-Sólo quería comprobar que seguías viva después de meterte una botella de vodka tú sola, y como tus padres no están…. - se puede apreciar vacilación en su mirada, ahora dirigida al suelo - supongo que ha sido una estupidez…
-No - le interrumpo - para nada, no… quiero decir, gracias. Por… preocuparte. - Digo, totalmente sin coherencia alguna, y sus ojos color caramelo vuelven a posarse sobre los míos, viendo todo lo que hay dentro de mí, como siempre lo han hecho. Vuelve a extenderse una sonrisa en su boca, y nos quedamos mirando fijamente a los ojos por lo que parecen ser años.
-Bueno, ya veo que… - me mira de arriba abajo posando la mirada en la parte de mi vientre descubierto durante unos segundos, antes de volver a dirigirla a mis ojos. - veo que estás bien, así que… debería irme.
-No.
-¿Qué? - me mira, confusa pero a la vez expectante.
Y supongo que no pienso. Sólo… siento.
-No te vas. - Agarro las solapas de su chaqueta de cuero y la atraigo hacia mí, juntando bruscamente nuestros labios. Retrocedo, haciendo que entre en casa, cerrando la puerta detrás de ella. La apoyo contra la puerta, y nuestros labios empiezan a moverse al unísono, conociendo cada movimiento de la otra, fundiéndonos en un beso lento.
Su mano se posa en mi mejilla, y empieza a acariciarme con el pulgar mientras nuestros labios siguen moviéndose en perfecta sincronización. Yo suspiro con el contacto, mi corazón latiendo fuertemente en mi pecho y mis manos buscando el camino hacia la parte de atrás de su cuello, para profundizar el beso. Mi lengua entra fácilmente en su boca, provocando un gemido por su parte, y nuestras lenguas empiezan a rozarse. No pienso, sólo… siento.
Viejas sensaciones que pensé que habían desaparecido, emergen otra vez y me están volviendo loca. Karla me muerde el labio inferior con agresividad, provocando una gran sonrisa en mi cara. Mis manos pasan por su espalda, depositándose finalmente en su culo, y la atraigo hacia mí, las dos gemimos ante el contacto.
-Te he echado de menos, Jenn. - No contesto, simplemente me dirijo hacia su cuello para dejar un rastro de besos húmedos y mordiscos, quizá con demasiada brusquedad, pero no me importa. Y a ella tampoco.
Simplemente, se siente tan bien…
Lentamente deslizo la chaqueta por sus brazos, tirándola en algún sitio del suelo, sin perder ni un segundo antes de volver a poner ahora ambas manos en cada lado de su cintura, acariciando cada centímetro al que llegan mis manos. Noto su respiración pesada contra mis labios, y nuestros labios vuelven a juntarse.
Exhalo ruidosamente por la nariz, mi respiración más agitada, sintiendo su lengua rozar la mía sensualmente y sus manos deslizándose por debajo de mi camiseta, acariciando ligeramente mis abdominales y provocando un quemazón en cada centímetro de piel que tocan sus dedos. Desconectando nuestros labios, dejo un rastro de besos por su mandíbula hasta llegar al lóbulo de su oreja, que muerdo suavemente recibiendo un gemido en respuesta.
Sigo con mi recorrido de besos por su cuello, mordiendo y chupando en los sitios correctos mientras mis manos bajan por la base de su espalda hasta depositarse en su culo. Le doy un ligero apretón, acercando aún más nuestros cuerpos, sintiendo la respiración entrecortada de Karla en mi oído mientras sigo explorando su cuello hasta llegar a su clavícula. Siento sus manos coger el dobladillo de mi camiseta y levantarla, así que levanto los brazos para facilitarle el trabajo y mi camiseta cae al suelo segundos después.
No sé cómo, pero en un movimiento me encuentro yo contra la puerta y ahora ella está atacando mi cuello con sus labios mientras juega con el botón de mis vaqueros. Echando la cabeza hacia atrás para darle más acceso a mi cuello dejo escapar un gemido, y en seguida noto su sonrisa contra la piel de mi cuello. Mis manos aún siguen en su culo, y entonces me viene a la mente la última cosa que debería de venirme a la mente.
El culo de Emma.
Dios, no. Esto no está bien.
Pongo mis manos sobre las suyas, que estaban desabrochándome los vaqueros, y detengo la acción. Ella deja de besar mi cuello, y levanta la mirada para encontrarse con mis ojos. Ambas tenemos la respiración entrecortada.
-Esto… no está bien. - Digo, y pongo la mano en su mejilla para acariciarla suavemente.
-Lo sé, no debería de haber venido, yo… me he dejado llevar, no había planeado nada de esto. - agacha la cabeza, la culpabilidad visible en su lenguaje corporal - Lo siento, sé que estás con tu novia…
-No te disculpes, he sido yo la que ha empezado, sé que no venías con esas intenciones.
-Tengo que irme… - Da un paso hacia atrás, evitando mi mirada. - Me alegro de que estés bien, Jenn.
-Sí. - Respondo, porque no me viene a la cabeza ninguna otra respuesta. Me aparto para que pueda abrir la puerta, y se va sin decir nada más.
Yo simplemente me apoyo detrás de la puerta, procesando todo lo que acaba de ocurrir, cada segundo sintiéndome más culpable. Respiro hondo, y me llevo una mano al pelo. Muy bien, Jennifer. Perfecto.
De pronto noto vibrar mi móvil en el bolsillo trasero de mis vaqueros, una llamada. Que no sea ella, que no sea ella, por favor, ahora mismo no… Mierda.
Llamada entrante de: Emma.
-¿Emma? -Digo, con la voz agitada por lo que acaba de pasar, el corazón latiendo fuertemente como si fuera un niño al que acaban de pillar haciendo una travesura.
-Sólo quiero que me contestes a una pregunta. - Dice, y yo me quedo en silencio. - ¿Has hecho algo con ella? - Cierro los ojos, y aprieto la mandíbula.
-Emma, si me dejas que te explique… - intento empezar a hablar, pero ella me corta.
-Dime, sí o no. Es muy fácil, Jennifer.
Silencio. Siento las pulsaciones de mi corazón en los oídos, y sé que no va a acabar bien esta llamada.
-Sí.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Capítulo 24

Mensaje por Admin el Sáb Feb 11, 2017 8:08 pm

Se produce un silencio que dura unos cuantos segundos, pareciendo una eternidad.
-Lo siento mucho, Emma, yo… - Empiezo a hablar otra vez, pero me doy cuenta de que es inútil cuando escucho el pitido que anuncia que la llamada ha finalizado.
Claro que me ha colgado. Yo también me colgaría. Pero de una cuerda. Respiro hondo, intentando deshacer el nudo en mi estómago. ¿Cómo puedo ser tan tonta?

POV Emma
El amor es de las mejores cosas que hay en esta vida. Cuando estás enamorada, el mundo simplemente te sonríe más. Las cosas malas se vuelven menos malas porque tienes a esa persona en tu vida para ayudarte a superarlas. El amor es bonito, pero también es de las cosas más dolorosas que puedes sentir. Siempre me he preguntado por qué se usa tanto la expresión “romper el corazón”.
Cuando te enamoras de alguien, ese alguien empieza a llenar tu vida en un sentido en el que no te habías sentido llena antes. Llena tu corazón de sentimientos, recuerdos, momentos, caricias y besos. Te sientes viva, te sientes llena. Acabas dándole una pieza de tu corazón a esa persona, y cuando todo se va… cuando todo se acaba, esa persona se lleva también la pieza de tu corazón que le pertenece. Supongo que por eso le llaman corazón roto, porque todo lo que había llenado esa persona se vuelve a sentir vacío otra vez, dejando dolor en vez de amor.
Yo he vivido las dos caras del amor. Ahora, estoy viviendo la parte en la que siento como si me estuvieran arrancando la parte de mi corazón que pertenece a Jennifer. Le odio porque le quiero, y eso me hace odiarle aún más. ¿Cómo se supone que debería de reaccionar a toda esta situación? Lo único que siento es rabia e impotencia. Tengo ganas de darle patadas a algo. Sólo siento dolor y las ganas de matar a alguien.
¿Acaso no era suficiente para Jennifer estar conmigo? Tal vez nunca me perdonó del todo después de marcharme y no querer saber nada de ella. Tal vez merezca todo esto. Decido irme a correr para aclarar mis ideas. Me pongo los auriculares,
“Ben Cocks - So cold” sonando en mi lista de reproducción.
Muy oportuno. Gracias.
Me pongo a correr, como si estuviera huyendo de mis problemas. Me limito a sentir la brisa chocando con mi piel, mi respiración rítmicamente acelerada y las canciones que suenan en mis oídos. Corro rápido, intentando reemplazar el dolor de mi pecho con el agotamiento de mis pulmones, intentando no pensar.
No pienses. Simplemente… corre.
Y eso hago. Estoy por una zona donde hay poco tránsito, y está atardeciendo. Hace frío, pero me da totalmente igual. Llego hasta una zona bastante apartada, y ya no puedo más. Me inclino hacia adelante para tomar aire, sintiendo mi corazón medio roto latir con fuerza contra mi pecho. Y entonces es cuando pasa.
Me derrumbo.
Me siento en el bordillo de la acera, las manos en mi cabeza, y empiezo a llorar como nunca lo había hecho. Como si esto sólo fuera una pesadilla y en algún momento fuera a despertarme, y descubrir que nada de lo que está pasando es real. Pierdo la noción del tiempo, hasta que decido que si me quedo un poco más me congelaré del frío, y decido volver andando a casa. Se debe de haber hecho bastante tarde, porque ya no hay ni un rayo de sol en el cielo, y están empezando a aparecer las estrellas.

POV Jennifer
Llevo dos horas esperando en la puerta de su casa, esperando a que vuelva. Hace frío, pero ¿a quién le importa? No sé qué le voy a decir, ni siquiera sé qué es lo que quiero decirle porque no sé qué quiero yo. Pero tengo que hablar con ella. Me siento en el borde de la acera, esperando hasta que la veo acercarse.
-¿Qué haces aquí, Jennifer? - Su voz suena débil y dolida, pero está enfadada también.
-Sé que me odias, y sé que no quieres saber nada de mí ahora mismo - empiezo, y ella niega con la cabeza mientras se ríe entre dientes, sarcásticamente - pero creo que te debo una explicación y no sería justo si no te la diera. Así que, por favor, déjame explicarme y después puedes seguir odiándome todo lo que quieras.
Duda por un momento, pero luego se sienta en la acera a una considerable distancia de mí. Sus ojos están rojos e hinchados, pero aún así hace que mi corazón de un vuelco cuando me mira directamente a los ojos.
-Tienes tres minutos, Jennifer. No quiero perder más tiempo con todo esto.
-Yo… Karla es… - Respiro hondo, intentando formular una frase coherente en mi mente - Ella fue mi primer amor. - Emma hace un gesto de dolor - Yo estaba perdidamente enamorada de ella, y un día se fue sin avisar. Pasó el tiempo, y apareciste tú, y yo… me enamoré de ti. Pero entonces tú también te fuiste, y volví a pasar lo mismo por segunda vez.
-¿Ahora vas a echarme la culpa a mí? -Su tono es sarcástico, y dolido.
-No, déjame acabar, por favor.
Ella se calla, y yo espero unos segundos para seguir.
-Todo lo que hemos tenido ha sido real, Emma. Todo lo que te he dicho que sentía, todo ha sido real. Pero Karla ha vuelto y todos los sentimientos que pensaba que estaban enterrados, han vuelto con ella y mi cabeza es un desastre. No… no sé nada. Sólo sé que te estoy haciendo daño y eso me está matando.
-No voy a dejar que juegues más conmigo, Jennifer, no puedo seguir así. Está claro que tienes que tomar una decisión, y no voy a ser la que la tome por ti. - Se levanta de la acera y me mira otra vez a los ojos - Háblame cuando tengas las cosas claras. Hasta entonces… adiós, Jennifer.
Y entonces se pone a andar hacia su casa, y yo me quedo allí sentada, odiando cada parte de mí por haberle hecho tanto daño a una de las personas que más quiero en el mundo.

Admin
Admin

Mensajes : 5725
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: The way I feel about her

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.