Trials & Tribulations

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Capitulo 25

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:29 am

”Hola” saludó Lauren a Dinah y Ally mientras se deslizaba cuidadosamente en una silla vacía junto a ellos.
"Hola Lo" dijo Ally, agitando su mano ligeramente en señal de bienvenida, con una sonrisa en los labios.
"Hola" respondió Dinah, sus ojos escaneando el espacio vacío detrás de Lauren.
"¿Dónde está Camila?" preguntó preocupada.
Lauren sacó su cuaderno y un bolígrafo de su bolso, poniendolo sobre la mesa y contestó.
"En el hospital" informó Lauren abiertamente. "Tenía que ver a su médico hoy" Lauren suspiró mientras lanzaba su bolso al suelo. "Yo no estaría aquí si fuera otra cosa" continuó tristemente, compartiendo una mirada significativa con la chica más alta.
"Me odia" dijo Dinah sin dirigirse a nadie en particular.
"Ella no te odia" tranquilizó Ally, acariciando el brazo de su amiga para reconfortarla. "Ella solo tiene mucha presión en este momento…"
"Ya han pasado dos semanas desde la última vez que me habló" intercedió Dinah con desánimo. "Ella definitivamente me odia."
"Ella no te odia" reiteró Lauren, apoyándose con los codos sobre la mesa. "Ally tiene razón Dinah. Ella solo…" Lauren se detuvo por un momento tratando de pensar en la mejor manera de describir el estado actual de Camila. "Luchando," dijo mientras ponía una mano sobre el hombro de la chica más alta, obligándola a mirarla."Trata de darle un poco más de tiempo" sugirió. "Ella va a entrar en razón. Ustedes dos han sido amigas por mucho tiempo como para que ella tire todo por la borda. Ella no está enojada contigo. No en realidad."
"No lo sé" respondió Dinah con tristeza. "Ya ni siquiera me mira desde que sucedió eso… Todavía recuerdo la cara que puso cuando abrí la puerta para dejar entrar a su mamá… era como si yo la hubiese apuñalado en el estómago con un chuchillo sin filo…"
"Lo superará pronto" comentó Ally tratando de mantenerse optimista, repitiendo el dictamen anterior de Lauren. "Ya lo verás."
"No lo creo" contrarrestó Dinah. "Nunca hemos tenido una discusión como esta, nunca antes. Ni siquiera puedo recordar la última vez que pasamos veinticuatro horas sin hablarnos… Osea, obviamente que eso pasó… después del accidente…pero… era diferente" comentó Dinah y Lauren se quedó pensativa.
"¿No que ella y su familia fueron a tu casa la semana pasada para la cena de Acción de Gracias?" preguntó Lauren. "Debe haber hablado contigo…"
"Ni una sola palabra" admitió Dinah. "Nuestros padres nos sentaron juntas en la mesa y ella se las arregló para mantener el silencio."
"¿No dijo nada?" volvió a preguntar Lauren. "¿Nada?"
"Nada" repitió Dinah, jugando incoscientemente con la pulsera que Camila le había regalado hace unos años. Alzó la vista para mirar a Lauren después de un momento, desesperada por obtener más información sobre la condición actual de Camila y el motivo de su más reciente visita al hospital. "¿Ella está bien?" preguntó con preocupación.
"Ella está… bien" respondió Lauren pensando en Camila y sus recientes dificultades. "Su autoestima está un poco bajo sin embargo. Al menos, eso es lo que me dijo. A veces me pregunto si ella me dice todo lo que siente o todo por lo que está pasando" admitió.
"¿Los médicos aún creen que es su medicación?" preguntó Dinah. "¿Están seguros de que no tiene nada que ver con la lesión en su cabeza?"
"Los médicos han hecho una gran cantidad de exámenes desde que… ya sabes…" Lauren se fue apagando, sin querer referirse a los acontecimientos de cuando Dinah encontró a Camila con la nariz sangrando. "Todo está normal según su mamá. Los exámenes no mostraron nada nuevo y su análisis de sangre estuvo perfecto."
"¿Aún tiene hemorragias nasales?" cuestionó Ally con interés.
"No tanto" respondió Lauren. "Tuvo una hace un par de días pero no fue tan malo como las veces anteriores. Los médicos esperan que el cambio de aspirina y naproxeno ayuden a que esto deje de pasar."
"No puedo creer que tenga que ir seguido al hospital" dijo Dinah miserable mente. "Ella odia ese lugar… ese día estaba tan asustada de lo que podía pasar…"

"Dinah hiciste lo correcto" la tranquilizó Lauren.
"No se siente así" respondió Dinah. " A veces me gustaría volver el tiempo atrás y haber hecho lo que me había pedido y mantener mi boca cerrada."
"Bueno, estoy agradecida de que no le hiciste caso" admitió Lauren. "Podría haberla matado por mantener eso en secreto. Pensé que ella estaba mejorando con la confianza entre nosotras… No sé por qué escondió algo que podría haber sido tan grave…"
"Estaba aterrorizada" intervino Dinah. "Nunca la había visto tan asustada. No podía soportar el hecho de tener que volver al hospital y mira lo que pasó…"
"Camila se dará cuenta de que fue lo mejor" comentó Ally. "Ella sabe que solo estabas tratando de ayudarla Dinah. Estabas preocupada por ella…"
"Soy una completa traidora para ella" interrumpió Dinah. "Las convulsiones… no estaban planeadas… así que… ella tuvo que volver al hospital. Ella no tenía otra opción, pero, esto era algo que ella podía controlar y yo…." Se detuvo un momento para mirar a sus amigas antes de continuar. "Miren lo que ha pasado ahora" siguió Dinah. "Ni siquiera podemos estar todas juntas. Me refiero, es miércoles y tú estarás con Camila" dijo mirando a Lauren. "Y yo estaré con Ally y Normani. Será nuestro primer miércoles separadas desde que comenzamos a pasar tiempo juntas… bueno, a excepción de la semana pasada que la pasamos con nuestras familias."
"Dinah, esto no es tu culpa" le dijo Lauren posando su mano sobre el hombro de la chica más alta. "Has tratado hablar con ella…"
"Lo sé pero mira en lo que me he metido… He intentado hablar con ella y absolutamente nada. Ni siquiera reconoce mi presencia."
"Trataré hablar con ella de nuevo" prometió Lauren.
"No, no" dijo Dinah con firmeza. "No quiero causar ningun problema entre ustedes dos. Camila necesita alguien a su alrededor y ella no querrá estar contigo si intentas hablarle sobre esto. Es tan terca a veces…"
"Uhm okay…" murmuró Lauren comprendiendo lo que Dinah intentaba decir.
"Por favor…. solo asegurate de que esté bien ¿si?" preguntó Dinah. "Prométeme que la vas a cuidar ¿ok?"
"Lo prometo" dijo Lauren con una triste sonrisa en los labios. "Sabes que lo haré Dinah."
"Lo sé. Gracias por mantenerme informada sobre todo lo que ha estado pasando con ella" dijo Dinah agradecida. "He estado muy preocupada. Me asusté más que la mierda cuando la ví así… había sangre en todas partes." Lauren acarició el brazo de Dinah amablemente antes de tomar su mano.
"No es nada serio" la tranquilizó. "Los médicos no están muy preocupados por eso, así que no te preocupes, ¿de acuerdo?"
"Estoy tratando" respondió Dinah. "Pero es solo que, ella se ve tan cansada todo el tiempo. No puedo dejar de preocuparme, sobre todo cuando ella estaba haciendo las cosas tan bien antes." Lauren suspiró al pensar los evidentes cambios en Camila después de tener que volver al hospital.
"Ella no ha estado durmiendo mucho" le dijo Lauren a Dinah, con ganas de compartir toda la información que tenía para disipar sus preocupaciones. "Desde que cambiaron su medicación ha estado teniendo muchos dolores de cabeza y dolor en la mano izquierda. Aún no encuentran las pastillas adecuadas para ella…"
"¿Pero puede hablar bien?" preguntó Dinah sintiéndose culpable.
"A veces puede hablar… otras no" admitió Lauren. "Depende de lo cansada que esté, pero ha estado tranquila últimamente. Creo que extraña tenerte cerca para ser honesta" confesó Lauren. "Pero es demasiado orgullosa para admitirlo."
"¿Puedes hacer algo por mi?" preguntó Dinah tomando la pulsera que cubría su muñeca para entregárselo a Lauren. "¿Puedes darle esto de vuelta?"
"¿No era que ella te había regalado esto?" Lauren tomó la pulsera con incertidumbre.
"Sí" dijo Dinah, "Pero siento como si quemara mi muñeca cada vez que lo uso. Ella debe tenerlo."
"Ok" dijo Lauren colocando el brazalete en su bolsillo. "Se lo daré en matemáticas."
"Dile…" Dinah cambió de idea en el último minuto.
"¿Decirle qué?" preguntó Lauren.
"Solo… dile que lo siento mucho ¿de acuerdo?" preguntó Dinah. "Eso es todo, solo dile que lo siento mucho por todo."
"Lo haré" le aseguró Lauren cuando la Señorita Lovato se levantó de su asiento para dar algunos avisos. Dinah, Ally y Lauren no tenían otra oportunidad para discutir la salud de Camila y cuando sonó la campana, se separaron para ir a sus respectivas clases.
Lauren tenía clase de Francés, su mente estaba preocupada y llena de pensamientos sobre Camila, mientras jugaba con la pulsera que le había entregado Dinah. Lauren estudió la pulsera con las manos mientras suspiraba interiormente ante el desastre que Camila era. Había cambiado mucho desde aquel día, cuando Dinah no hizo lo que pedía y dejó que su madre entrara a la habitación. Sus padres la habían llevado inmediatamente a la sala de urgencias.
Los médicos decidieron dejarla en el hospital por tres días, realizando varios exámene. Lauren la había visitado todos los días después de la escuela, preocupada por sus hemorragias nasales. Camila había permanecido en silencio la mayor parte del tiempo, pero le había permitido a Lauren abrazarla, enterrando su rostro en su pecho. Dinah intentó visitarla en numerosas ocasiones pero Camila ignoró cada intento que tuvo por hablarle. Finalmente, después de que los examenes demostraron que todo estaba bien en el organismo de Camila, los médicos le dieron de alta, asignándoles diversos medicamentos para combatir las hemorragias.
El doctor de Camila cambió inmediatamente sus recetas para tratar de reducir las hemorragias que podrían ocurrir en el futuro. Sin embargo, Camila no solo sufría de nuevas hemorragias nasales periodicamente, si no que también había estado sufrido de muchos dolores de cabeza y un dolor en la muñeca que a veces era insoportable. Lauren pensó en lo feliz que Camila había estado esa tarde, durante su cita. Dinah tenía razón cuando le había dicho a Lauren que debía aferrarse a los días buenos, porque últimamente parecían ser pocos y distantes. Después de su clase de francés, Lauren se dirigó hacia la clase de matemáticas con la esperanza de que Camila estaría presente. Lauren se sintió relajada al entrar a la sala y ver a su novia ocupar el asiento habitual en la ventana, caminando hacia ella para sentarse a su lado. Camila no se volteó para mirarla inmediatamente, aparentemente no se dio cuenta de su llegada, su mente estaba preocupada de otras cosas.
"Camz" dijo Lauren con voz suave mientras colocaba una mano sobre el brazo de Camila para llamar su atención. "¿Está todo bien?" Camila se volteó para mirar a Lauren y sonrió adormilada.
"Sí" respondió, tomando la mano de su novia para luego acariciarla.
"Entonces… ¿Cómo te fue en el hospital?" Camila bajó la mirada por un minuto.
"Bien" dijo en respuesta, sus párpados cayeron pesadamente por un segundo. "Tuvieron que sacarme un poco de sangre" le informó.
"Te ves cansada" comentó Lauren, acariciando la cicatriz de la frente de su novia con cuidado.
"Estoy cansada" afirmó Camila, sus párpados cayeron pesadamente otra vez.
"No deberías estar aquí" dijo Lauren con seriedad, pero la mirada de Camila le dijo que no había forma de que fuera a casa.
"Estoy bien" respondió con dureza, Lauren se estremeció interiormente ante su tono.
Lauren rozó la frente de Camila de nuevo y cerró los ojos, inclinándose para besar su frente con dulzura.
"Lo siento" se disculpó Lauren, aquellas palabras se habían convertido en algo común dentro de su vocabulario durante las últimas semanas. Parecía que no podía tener una conversación con Camila sin sentir la necesitdad de pedir disculpas por algo. La mayoría de las veces ni siquiera sabía por qué usaba esas palabras.
"No, yo lo siento" agregó Camila. "Es solo que… estoy tan cansada."
"Lo sé" dijo Lauren comprendiendo a su novia, acariciando su frente una vez más. "¿Te duele la cabeza?" preguntó con preocupación.
"Si un poco" admitió Camila. "No es tan malo sin embargo. Ha sido peor."
"¿Has tomado algo?"
"Todo lo que debería" respondió Camila con una pizca de irritación en la voz. "Creo que es por eso que estoy tan cansada…"
"Aún puedes hablar sin dificultares" señaló Lauren positivamente.
"Dame una hora" respondió Camila. "Estoy segura de que hablaré incoherencias en el almuerzo."
"Camz" dijo Lauren con tristeza mientras le acariciaba la espalda. "¿Hay algo que pueda hacer?"
"No" respondió Camila levantando la vista.
"¿Qué tal si te llevo a algún lugar en la noche y conseguimos algo de comer?" sugirió Lauren tratando de levantar el estado de ánimo de su novia.
"No me siento bien como para ir" respondió Camila con honestidad. "Creo que prefiero quedarme en casa."
"Okay" respondió Lauren con resignación. Camila arrugó la nariz y frunció el ceño al oír el tono de Lauren y suspiró.
"Sé que es aburrido. No tienes que venir si prefieres pasar el rato en casa de Ally… Supongo que soy una especie de novia aburrida por el momento…" reflexionó.
"No, no es eso" dijo Lauren besándola en la mejilla, en un intento de tranquilizarla. "Es que… no pensé que me quisieras cerca. Pensé que querías estar sola." Camila miró a Lauren y estiró la mano para acomodar un mechón de su cabello.
"Por favor, quédate conmigo" le pidió Camila.
"Claro que lo haré" respondió Lauren apretando la mano izquierda de su novia.
"Sé que no incluiste esto cuando consideraste ser mi novia" dijo Camila evidentemente enojada consigo mismo por no ser la novia que Lauren merecía.
"Está bien" le aseguró Lauren. "Solo estás teniendo un mal día, eso es todo."
"Eso es todo lo que parece ser por el momento" comentó Camila friamente.
"Tal vez deberías hablar con Dinah" comentó Lauren.
"No" dijo con simpleza.
"Camz, ella está muy preocupada por ti. Se siente muy mal por lo que pasó y te echa de menos." Lauren se detuvo por un momento para evaluar la reacción de Camila a sus palabras, pero solo se encontro con apatía de su parte. "Sé que tú también la extrañas" agregó Lauren con delicadeza. Camila miró a Lauren con una expresión llena de tristeza en su rostro y por un segundo, Lauren pensó que su novia estallaría en lágrimas. "Ella me dio esto y me dijo que te lo entregara" dijo Lauren sacando la pulsera de su bolsillo para entregárselo a Camila, quien lo estudio cun ona expresión indecifrable.
"Le di esto a ella" señaló Camila finalmente. "Es… era un regalo. Ella… ¿no lo quiere más?" preguntó.
"Me dijo que te lo diera porque siente todo lo que pasó" dijo Lauren. "Se siente realmente mal por todo Camz."
"No debería" respondió Camila y Lauren se sintió esperanzada ante este comentario. "Ella no ha hecho nada malo."
"¿Así que vas a hablar con ella?" preguntó Lauren con optimismo.
"No" respondió Camila y su novia frunció el ceño con confusión.
"¿Por qué?" preguntó la chica de ojos verdes perpleja.
"Es que… no puedo" respondió Camila bajando la mirada.
"Camz…" comenzó a decir Lauren, pero su frase fue interrumpida por el Señor López que había llegado al salón.
Tenían una prueba programada para hoy, así que Lauren no pudo convencer a Camila para que hablara con Dinah hasta la hora del almuerzo.
Camila se sentó decididamente tranquila en su lugar habitual en el comedor. Lauren notó a Camila mirar a Dinah sutilmente y decidió que esta era la oportunidad de abordar el tema una vez más.
"Ve y habla con ella" le dijo Lauren alentadoramente. "Ella hablará contigo Camz. Ha estado desesperada por hablar contigo durante dos semanas."
"No quiero hablar con ella" respondió Camila tomando otro bocado de su sandwich, mirando a Dinah una vez más.
Lauren miró por encima del hombro y sonrió cuando vio a Dinah mirarlas con una triste expresión en su rostro. Dinah saludó a Lauren y Camila con curiosidad, pero solo Lauren respondió.
"¿Qué estás haciendo Camz?" preguntó Lauren fervientemente. "Ambas son infelices respecto a esto…
"Por favor Lauren, solo déjalo así" cortó Camila con desesperación.
"No, no lo entiendo" dijo Lauren mientras miraba a Dinah una vez más. "No la odias y no la culpas, pero ¿no la perdonarás?" Camila dejó caer su sandwich sobre la mesa ya que había perdido el apetito y se masajeo la sien de nuevo.
"Por favor, solo… déjalo" dijo Camila cerrando los ojos por un momento.
"Camz esto es ridículo" dijo Lauren con incredulidad. "Dinah te ama… ella solo estaba tratando de ayudarte…"
"¡Ella no me ayudó!" gritó Camila, las lágrimas comenzaron a amenazar con escapar de sus ojos. "Ella no hizo."
"Acabas de decir que no fue su culpa" señaló Lauren, sorprendida por el veneno en la voz de su novia. "Dijiste que ella no había hecho nada malo…"
"Sé que estaba tratando de hacer lo correcto" dijo Camila frotándose la sien. "Ya lo sé. Honestamente, ya lo sé…"
"Entonces ¿cuál es el problema?" le preguntó Lauren.
"Yo," respondió Camila con frialdad. "Yo soy el problema Lauren."
"Camila, no lo eres…" dijo Lauren, moviendo su mano para colocarla en el antebrazo izquierdo de Camila.
"Por favor, no me toques" dijo Camila retirando su brazo. "Por favor…" le suplicó. "Lo siento" se disculpó Lauren, aquellas palabras ya eran bastante familiares para ella.
Camila dejó caer la cabeza entre sus manos y se rio para sus adentros, un sonido algo inquietante que estaba fuera de lugar en este momento.
"Lo sientes," dijo Camila, "Dinah lo siente, mis médicos lo sienten, todos piden perdón por esta mierda…" continuó.
"Ok, no te hagas esto Camz" dijo Lauren, tomando la barbilla de su novia para mirarla.
"No te enojes" dijo Camila, perdida en sus propios pensamientos. "No te preocupes, no te frustres o… no te molestes."Hizo una pausa por un minuto para mirar a Lauren.
"Lo estás haciendo muy bien" comentó a Camila con un tono burlesco. "Estás mejorando cada día; estás avanzando… deberías estar orgullosa de tu progreso…"
"Yo no estoy mejorando Lauren" dijo Camila, su voz llena de enojo y tristeza, agarrándose un lado de la cabeza para continuar. "Yo no estoy mejorando… y tú sigues a mi lado como si algún diera fuera a despertar y finalmente ser la persona que tú mereces que sea…"
"Sabes que no es así…" comentó Lauren pero Camila la interrumpió.
"Primero las convulsiones… Y luego las hemorragias nasales… y el dolor de cabeza constante, el ardor en el brazo, las inyecciones, las agujas…"
"Camz, cálmate mi amor" dijo Lauren extendiendo su mano para ponerla sobre el hombro de Camila. "Solo respira… está bien."
"No está bien" dijo Camila. Estaba completamente incosciente de la presencia de Lauren, su mente era un caos. "No aprobé el examen de matemáticas, ni siquiera contesté una pregunta… No me podía concentrar…"
Lauren respiró hondo y miró a Dinah quien las observaba, evidentemente conciente de lo que estaba ocurriendo. La chica más alta hizo un movimiento para levantarse, pero Lauren levantó la mano haciendo una señal para que se detuviera.
"Camz… mírame…" pidió Lauren, con lágrimas en sus ojos. "Soy yo, Lauren… solo.. cálmate… mi amor… no te pongas así… tendrás otra…" Lauren se detuvo al ver sangre caer por la fosa nasal izquierda de Camila y sintió su estómago revolverse.
"¿Qué pasa?" preguntó Lauren inclinándose mientras sostenía un pañuelo para darselo a Camila, quien lo vio pero lo ignoro. "¿Por qué estás haciendo esto? Estaba todo muy bien…"
"Me odio" respondió Camila en voz alta.
Camila finalmente expresó el odio que sentía por si misma desde el accidente, y el corazón de Lauren se rompió ante estas palabras.
"Soy una mierda, soy totalmente inútil" gritó Camila poniéndose de pie, golpeando la mesa con la mano. "Mierda," dijo y Lauren se levantó, notando que Dinah estaba al tanto de todo. Todos los estudiantes estaban observando la escena ahora y Lauren no pudo no sentirse cohibida.
"No puedo soportarlo más" gritó Camila, con el rostro cada vez más rojo y su respiración era más rápida. "Todo es una mierda… una… puta… mierda." Lauren sintió a Dinah acercarse, pero no pudo asegurarse de nada ya que no podía quitar la mirada de Camila. Sabía que si intentaba tocarla, Camila la alejaría, pero si no lo hacía, se haría daño a ella misma.
"¿Por qué estás conmigo?" preguntó Camila y Lauren iba a responder pero no se le dio la oportunidad ya que la otra chica siguió hablándo. "Podrías ser amiga de quien quisieras, podrías salir con quien tú quisieras pero no lo hace… ninguna de ustedes lo hace… ¿por qué? No entiendo. ¿Por qué siguien aquí? ¿Por qué soportan toda esta mierda? ¿Por qué?"
"Camz" dijo Lauren con voz tranquila. Se acercó una vez más, tomando su mano.
"¡No me toques por la mierda!" gritó. "No quiero que me toquen, solo… déjenme tranquila. Solo…" Camila estiró su brazo para poner la mano sobre su cabeza, sintiéndose mareada, aún corría un hilo de sangre por su nariz.
"Mila…" habló Dinah, parándose junto a Lauren al igual que la Señorita Lovato.
"Vete a la mierda" dijo Camila poniendo una mano sobre la mesa para mantener el equilibrio. "Vete a la mierda" dijo de nuevo, con la voz un poco más débil, con algo de amargura.
"Camz" dijo Lauren de nuevo, dándo un paso más cerca de Camila con preocupación.
Camila comenzó a golpear la parte superior de su cabeza con las palmas de sus manos, suavemente al principio y luego con más fuerza, maldiciendo entre dientes. Lauren aprovechó esta oportunidad para acercarse más a Camila y le tomó la mano derecha con firmeza, pero su novia solo intentaba liberarse del agarre.
"¡Déjame ir! Lauren… déjame ir…" Lauren no sabía si se refería a este momento o para siempre, pero miró a la Señorita Lovato que estaba de pie observando la escena, y recordó las palabras que le había aconsejado la última vez que había pasado algo parecido.
”Quédate junto a Camila. Aún cuando las cosas seas difíciles para ella y trate de alejarte. Debes estar ahí con ella especialmente, porque será cuando más te necesite.”
"No" respondió Lauren con firmeza.
"Detente" pidió Camila, tratando de golpear con los puños el pecho de Lauren. "¡Detente por la mierda!" Camila intentó golpear a Lauren, lo intentó, muchas veces, pero Lauren la abrazó con fuerza, muy cerca de ella. "¡No!" protestó a Camila mientras Lauren mantenía su agarre. "Basta por favor…"
"Shh…" susurró Lauren acercando más a Camila, manchando su camisa con la sangre que corría por la nariz de su novia. Echó los brazos alrededor del torso de su novia, sin dejarla ir, hasta que los puños de Camila se calmaron. "Shh…" intentó calmarla una vez más, acariciando su cabello suavemente. "Todo está bien" le aseguró.
"Por favor…" dijo Camila con su voz más tranquila. "Por favor…" su cuerpo por fin se calmó y decidió quedarse entre los brazos de Lauren mientras sollozaba abiertamente. "Por favor haz que todo esto se detenga" dijo llorando. "Solo quiero que todo esto termine" después de que estas palabras salieran de su boca, se desplomó en el suelo, aún entre los brazos de Lauren. Lauren besó la frente de Camila, llorando al igual que ella. “Por favor… haz que se detenga… por favor Lauren… por favor…”
"Okay" dijo Lauren besando su frente una vez más mientras la mecía ligeramente entre sus brazos. "Todo está bien…"
"Por favor" pidió Camila una vez más llorando en el hombro de Lauren. "Por favor…"
"Te tengo" la consoló Lauren, mirando a la Señorita Lovato que puso una mano sobre su hombro en señal de apoyo. "Te tengo Camz… todo está bien… shh… lo prometo. Te tengo, no te dejaré."

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Capitulo 26

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:31 am

Camila siguió llorando en los brazos de Lauren, su cuerpo al completo temblando violentamente, su respiración torturada mientras sus pulmones peleaban por aire, su pecho teniendo espasmos.
“Por favor no llores,” le dijo Lauren a Camila tristemente, besando amablemente lo alto de su cabeza.
Ella quitó el pelo de Camila de sus ojos, poniéndolo con cuidado detrás su oreja. Los ojos de Lauren estaban húmedos con sus propias lágrimas que estaban cayendo libremente mientras escuchaba el agonizante sonido del llanto de Camila, murmurando súplicas a Lauren de “haz que pare”.
“Por favor Camz,” imploró Lauren. “Por favor no llores…”
Lauren sintió una mano en su hombro y se giró, justo a tiempo para ver a la Señorita Lovato a su lado.
“Camila,” dijo la Señorita Lovato con voz calmada y compuesta. Ella estaba estudiando de cerca a Camila con una expresión triste en su cara. “Camila,” repitió la Señorita Lovato, poniendo una mano en la espalda de Camila acariciándola fuertemente. “Hey,” dijo la Señorita Lovato mientras Camila giraba su cabeza ligeramente para mirar a quien estuviese llamándola. “Soy la Señorita Lovato,” le informó la profesora, pausándose para permitir a Camila que encontrase la verdad en sus palabras. “Necesito que vengas conmigo,” dijo la Señorita Lovato, con un tono relajado. “¿Crees que puedes hacer eso?” preguntó.
Lauren miró a Camila con cuidado esperando una respuesta, observó sus ojos hinchados, sus lágrimas en sus mejillas, su cara enrojecida. La piel de Camila se sentía caliente al taco y Lauren notó que su hemorragia nasal ahora había disminuido; la sangre visible en un obvio rastro desde su nariz hasta su barbilla. Camila miró a la Señorita Lovato, con sus pestañas bajas y sus pupilas medio apagadas, ya que no era demasiado consciente de lo que estaba pasando a su alrededor.
“¿Camila?” repitió amablemente la Señorita Lovato, acariciando la mejilla de Camila con sus dedos suavemente. “De verdad, necesito que vengas conmigo ahora.” reiteró. “¿Está eso bien?”
El pecho de Camila estaba aún encogido, con su llanto finalmente parándose cuando Lauren sintió que asentía con su cabeza en respuesta a la pregunta de la Señorita Lovato.
“Ok,” dijo la Señorita Lovato, poniendo su mano en el hombro de Camila. “Vale, bien.” dijo amablemente, moviendo su cabeza hacia Lauren y instruyendole silenciosamente que dejase de sostener a Camila.
Lauren relajó su agarre alrededor de la pequeña forma de su novia, separándose un poco para que la Señorita Lovato pudiera coger ambos hombros de Camila en sus manos. Despacio, la señorita Lovato puso a Camila de pie y Lauren la siguió, levantándose en el lado opuesto al suyo. Miró mientras la Señorita Lovato ponía un brazo alrededor de los hombros de Camila de forma tranquilizadora y como una especie acto reflejo primitivo, Camila giró su cara para esconderla contra el pecho de la Señorita Lovato, con sus rodillas casi fallando mientras su cuerpo amenazaba con doblarse debajo de ella de nuevo. La Señorita Lovato puso su otro brazo alrededor del torso de Camila para sostenerla y giró su atención hacia Lauren quien sentía como si estuviera observando una escena delante suyo más que ser una de las participantes.
“¿Puedes recoger sus cosas?” le preguntó la Señorita Lovato a Lauren silenciosamente.
Lauren asintió afirmativamente, yendo hacia la mesa para recoger ambas, sus cosas y las de Camila mientras la Señorita Lovato llevaba a la frágil chica de pelo castaño a través de la cafetería y fuera del pasillo. Lauren hizo un movimiento para seguirla y se encontro cara a cara con Dinah quien tenía una expresión rara en la cara.
“¿Puedes llamarme luego?” le preguntó Dinah a Lauren desesperadamente, con un tono de preocupación.
“¿No vienes también?” le preguntó Lauren de vuelta.
Dinah se giró a mirar a Camila quien estaba aún entre los brazos de la Señorita Lovato mientras desaparecían por el pasillo.
“No,” dijo tristemente Dinah, con su atención nuevamente en Lauren. “No creo que sea una buena idea.”
Lauren vio a Ally llegar cerca de Dinah, uniendo sus brazos juntos mientras Normani se acercó por el otro lado de Dinah y empezó a acariciar su brazo libre para animarla.
“¿Estás segura?” le preguntó Lauren, lanzando una rápida Mirada hacia la puerta, ansiosa de alcanzar a la Señorita Lovato y a Camila.
“Sí,” dijo tristemente Dinah, con sus ojos brillando amenazando con lágrimas. “Deberías ir.”
“Vale,” contestó Lauren. “Te llamaré, te lo prometo,” le dijo sinceramente.
Dinah asintió a sabiendas antes de que Lauren hiciera una fila para ir hasta la puerta para alcanzar a Camila y la Señorita Lovato. Las alcanzó un poco más adelante en el pasillo y siguió a la Señorita Lovato mientras llevaba a Camila hasta la enfermería. La Señorita Lovato guió a Camila hasta una silla vacía antes de desaparecer para hablar con la enfermera de la escuela durante un momento y Lauren se sentó junto a su novia mientras esperaban a que ella reapareciera.
Lauren dejó caer las mochilas de sus manos hasta el suelo a sus pies antes de levantar un brazo alrededor del cuello de Camila sujetando su hombro ligeramente. Agarró a Camila, quien estaba mirando al espacio, con sus lágrimas finalmente habiendo parado, estaba a su lado, besando su cabeza ligeramente, con su mano libre cogiendo la mano derecha de Camila. Ella cogió los dedos de Camila en los suyos, jugando con ellos como siempre hacía, encontrando familiaridad con ese gesto tranquilizándola con todo lo que estaba pasando.
La Señorita Lovato apareció uno más tarde con un paño húmedo y se agachó delante de Lauren y Camila, estudiando de cerca a la chica más pequeña, con el ceño fruncido con preocupación.
“Camila,” dijo la Señorita Lovato en el mismo tono amigable de siempre. “Sólo voy a limpiarte un poco ¿vale?” preguntó ella.
Camila no respondió y Lauren apretó su hombro ligeramente. Camila miró hacia arriba a Lauren quien intentó sonreírle animándola.
“¿Camz?” preguntó con cuidado Lauren. “¿Está eso bien?”
Camila parecía perpleja por un momento antes de volver su atención hasta la Señorita Lovato quien sostenía el trapo en sus manos en modo de explicación. Camila no hizo ningún sonido ni gesto en protesta, así que la Señorita Lovato puso el trapo contra la piel de debajo de la nariz de la joven y lo sostuvo ahí por un momento antes de moverlo amablemente por la sangre que se secaba rápidamente.
Camila llevó su cabeza un poco hacia atrás en un momento, sorprendida, con una mirada curiosa en su cara mientras agachaba su barbilla ligeramente para mirar el trapo, levantando su mano como para cogerlo.
“¿Crees que puedes hacerlo tú?” le preguntó la Señorita Lovato, sosteniendo el trapo pacientemente.
Camila cogió el trapo y lo sostuvo en su mano por un momento, estudiando el pequeño reguero de sangre que manchaba la franela blanca. Como si finalmente se hubiera dado cuenta de lo que había pasado, Camila levantó la mano con la que Lauren había estado jugando hasta su nariz, soltándola
Lauren para permitirle que tocara el lado de su nariz con su dedo índice. Lo mantuvo ahí por un instante antes de bajarlo de nuevo para mirar a la marca roja que se había transferido a lo largo de su piel.
“Mierdaaaaaaaaaa.” Alargó Camila mientras levantaba el trapo hasta su labio superior para limpiarlo ligeramente.
Camila había conseguido limpiarse casi toda la cara cuando lo bajó de nuevo, dejándose la barbilla completamente así que Lauren cogió el trapo de su mano y cuidadosamente limpió la sangre que estaba manchando sus perfectos rasgos.
“Ahí,” dijo Lauren cuando había terminado. Le dio el trapo de nuevo a la Señorita Lovato quien lo recibió sin vacilación.
“Camila,” empezó la Señorita Lovato con una voz de preocupación. “La enfermera ha llamado a tu madre. Va a venir a recogerte, ¿vale?”
Camila asintió con su cabeza, sin decir nada y Lauren no estaba segura de si estaba muda o simplemente demasiado desorientada para realmente entender que estaba pasando.
“¿Recuerdas qué ha pasado?” comprobó suavemente la Señorita Lovato; para entender la percepción de Camila Camila giró su cabeza para mirar a Lauren quien elevó un lado de su boca en una sonrisa.
“I…ugh,” dijo Camila, poniéndose bizca y bajando su cabeza. Levantó su mano derecha hasta su sien y la masajeó fuertemente mientras pensaba que recobraría la memoria hasta su conciencia.
“Está bien,” dijo la Señorita Lovato, poniendo una mano en la rodilla de Camila para hacer que parase de meditar sobre ello.
Las palabras parecían golpear como si nada en Camila porque levantó la Mirada del suelo para mirar a su profesora, con los ojos mirando de lado a lado como si estuviera recolectando los eventos que habían pasado.
“No es…” dijo Camila y las lágrimas aparecieron en sus ojos de nuevo mientras se giraba a mirar a Lauren. “Lo siento…” lloriqueó recordando. “Lo siento…Dios, no quería…tu no deberías…”
“Shh…” silenció Lauren, acercando a Camila a su lado y besando su ceja suavemente con sus labios. “No necesitas disculparte. Está bien.”
“Lo siento,” se disculpó Camila de nuevo, levantando la palma de su mano hasta su cabeza y presionándola contra su frente firmemente. Camila hizo una mueca y Lauren compartió una mirada de entendimiento con la Señorita Lovato.
“¿Tienes dolor de cabeza Camila?” preguntó la Señorita Lovato, poniendo la su mano en la frente de Camila mientras comprobaba su temperatura.
“Siempre tengo dolor de cabeza,” comentó Camila, presionando la palma de su mano contra su frente una vez más. “Realmente nunca se va, no completamente.”
“Estás un poco caliente,” señaló la Señorita Lovato. “¿Te sientes bien?”
“No ha estado durmiendo,” contestó Lauren en nombre de Camila mientras ella dejaba caer su cabeza en sus manos, cubriendo sus ojos con sus manos por un momento. “Su doctor le ha cambiado mucho la medicación y la nueva prescripción realmente no está ayudando a manejar los síntomas. Ha tenido mucho dolor recientemente.” La Señorita Lovato asintió en reconocimiento.
“¿Cómo de malo es tu dolor de cabeza en este momento?” preguntó la Señorita Lovato a Camila quien había sacado su cara de entre sus manos una vez más.
“Mal,” admitió Camila. “Es…como un nueve de diez.”
“¿Qué te tomas normalmente?” preguntó la Señorita Lovato. “¿Puedes tomar algo?” Camila negó con la cabeza, con los ojos cerrados.
“Ya he tomado lo que podía,” le informó Camila. “No puedo tomar nada más hasta dentro de otras dos horas.”
“Vale,” dijo la Señorita Lovato, con sus ojos entrecerrándose mientras pensaba. “Deja que vea lo que puedo hacer.” Con eso, la Señorita Lovato se levantó y volvió hasta la oficina donde estaba la enfermera para hablar con ella. Una vez que desapareció, Camila elevó su mirada para encontrarse con la de Lauren y se echó un poco para atrás para verla apropiadamente.
“Lo siento mucho Lauren,” se disculpó Camila de nuevo. “Jesús…soy un desastre…”
“Eres un desastre Camz,” contestó Lauren en un tono serio pero con sus rasgos mostrando una sonrisa calurosa. “Estás en un completo infierno con este jodido estado para ser honestos.”
“Lo sé,” dijo de acuerdo Camila con una pequeña sonrisa saliendo en sus propios labios con la expresión de Lauren. “Lo sé…lo siento…”
“Quiero ayudar,” le dijo sinceramente Lauren. “Realmente quiero poder ser capaz de ayudarte pero, no creo que pueda.” compartió Lauren con ella. “No sé qué hacer Camz,” continuó Lauren. “Me asusto cuando te veo así, cuando te escucho diciendo esas cosas…”
“Lo siento,” repitió de nuevo Camila, porque era verdad y no sabía que más decir.
“Por favor dime que no las decías en serio” le dijo Lauren con esperanza, aunque sabía que en el fondo Camila lo había hecho.
“Yo…no puedo,” le dijo Camila mientras la Señorita Lovato volvía a salir con un paquete de hielo que había metido en una toalla.
“Aquí,” dijo la Señorita Lovato hacienda un gesto para que Camila echase hacia atrás su cabeza ligeramente. “Prueba esto.”
Puso el paquete de hielos en la parte de atrás del cuello de Camila y lo sostuvo ahí por un momento hasta que Camila levantó su propia mano para sujetarlo.
Se sentaron ahí por un rato, en silencio relativo, Lauren no quería volver a tratar el tema previo con Camila mientras la Señorita Lovato estaba presente. El dolor de cabeza de Camila paró un poco con el uso del paquete de hielo pero aún tenía ese dolor que siempre presionaba su frente. De repente la madre de Camila llegó y la Señorita Lovato le explicó qué había pasado durante la comida. Sinu llevó a Camila a casa después de prometerle a Lauren que podría visitarla después del colegio pero no antes, sabiendo que quería acompañarla ahora a casa. Una vez que se fueron, Lauren hizo un movimiento para ir hacia la siguiente clase pero la Señorita Lovato la paró.
“Lauren ¿puedo hablar contigo un minuto?” preguntó, hacienda un gesto para que volviese al asiento donde había estado sentada.
Lauren descendió hasta ella mientras la Señorita Lovato se sentó en la silla libre a su lado.
“¿Hay algo mal?” preguntó nerviosamente Lauren. “Siento lo que ha pasado. En realidad no sé ni lo que ha pasado…un minuto ella estaba bien y al siguiente…bueno, ya vio…”
“No tienes que disculparte por nada,” la tranquilizó la Señorita Lovato con compasión. “Lo que ha pasado, no ha sido tu culpa, ¿vale?”
Lauren asintió con la cabeza a sabiendas con las palabras de la Señorita Lovato.
“Camila tiene muchos problemas,” comentó la Señorita Lovato, observando la cara de Lauren por una reacción. “No puede controlar sus emociones a veces. No es su culpa.” añadió. “Está pasando por mucho, probablemente más que cualquier otro estudiante en esta escuela.” señaló la Señorita Lovato.
“Lo está intentando,” dijo Lauren sintiendo que debía defender a Camila. “Ella está…”
“Lo sé,” interrumpió la Señorita Lovato. “Lo sé. No la estoy culpando ni estoy molesta con ella con lo que ha pasado. Paso un montón de tiempo con Camila y entiendo por lo que está pasando y lo bien que lo está haciendo tan sólo con estar presente en el colegio algunos días.” compartió la Señorita Lovato. “Sólo estoy preocupada.” terminó.
“Yo también.” admitió Lauren.
“No,” dijo la Señorita Lovato poniendo una mano en la rodilla de Lauren. “No por Camila,” aclaró, “sino por ti.”
“¿Por mi?” preguntó sorprendida Lauren. “¿Por qué?”
“No me entiendas mal,” explicó la Señorita Lovato. “Obviamente estoy preocupada por Camila también, pero, sus problemas y luchas son obvias y tiene mucho apoyo de diferentes y variados miembros facultativos y profesionales. Tiene a su familia y a sus amigos…” La Señorita Lovato se pausó un momento y Lauren tan solo la miró, esperando a que continuara. “¿A quién tienes tú que te apoye Lauren?” preguntó la Señorita Lovato.
“Estoy bien,” dijo Lauren, “Tengo a mis amigos y a mi familia,” informó a su profesora pero la Señorita Lovato podía escuchar la duda en su voz y la leía en la cara de Lauren. “No necesito ninguna ayuda.”
“Lauren,” dijo tristemente la Señorita Lovato. “Camila está deprimida. Tiene muchas discapacidades físicas aún y algunos problemas de comportamiento como resultado del accidente. Su estado de humor depende del día y eso está bien, porque aún se está recuperando pero, estoy preocupada por cómo estando a su alrededor te está afectando a ti.”
“No lo entiendo,” dijo sinceramente Lauren. “No me afecta…Camila es la única que…”
“Eso piensas,” la cortó la Señorita Lovato suavemente, con voz amable.
“Lauren, sé que realmente te preocupas por Camila…”
“La quiero,” admitió Lauren y la Señorita Lovato inclinó su cabeza hacia un lado con una pequeña sonrisa en sus labios. “Estoy enamorada de ella.”
“Eso puedo verlo,” contestó la Señorita Lovato, sin juzgar, sin shock ni sin estar disgustada, entendiendo y siendo empática. Sabía que Camila y Lauren habían estado saliendo desde que pasó. No le molestaba ni lo más mínimo. Se pausó por un momento levantando su mano y poniéndola en el hombro de Lauren.
“He pasado mucho tiempo con Camila durante estos últimos meses, Lauren,” siguió la Señorita Lovato. “Eres una gran influencia positiva en su vida y eres un gran apoyo para ella. Ella depende de ti mucho. Sólo estoy preocupada de que sea demasiado dependiente de ti.”
“No me importa,” respondió Lauren sin dudar. “Quiero ayudarla.”
“Eso es muy admirable por tu parte Lauren,” dijo la Señorita Lovato, “pero tienes que pensar en ti también. Tienes que pensar en ti.”
“Lo hago,” dijo Lauren sintiendo las lágrimas en sus ojos pero sin saber porqué. “No es tanto para mi. Lo puedo manejar…”
“Ahora,” dijo de acuerdo la Señorita Lovato, “pero Lauren, la depresión es fuerte en cualquier relación, en una de amigos o en otra. Incluso los adultos luchan para intentar navegar por ella fácilmente. El humor de Camila, sus palabras, durante el tiempo empezarán a afectarte.”
“No lo harán,” dijo Lauren, en voz baja, faltándole la convicción de antes.
“Lauren creo que ya lo han hecho,” observó Miss Lovato mientras una lágrima caía por la mejilla de Lauren.
“No las dice en serio,” defendió Lauren. “No es nada personal…es…ella sólo…ella está tan enfadada a veces…con ella misma.”
“Sin embargo, tú te lo tomas personalmente,” dijo la Señorita Lovato acariciando su brazo tranquilizadoramente. “Acabas herida por ella.”
“No es su culpa,” dijo Lauren en defensa, limpiándose los ojos. “Ella no sabe cómo más expresarse así que ella…da golpes a veces y grita…no a mi… nunca va dirigido a mi, no realmente, eso lo sé.”
“Ver cómo ella se hace daño, es igual de doloroso, incluso más a veces, que ser el recipiente de su irritación y rabia.” dijo a sabiendas la Señorita Lovato. “Te molesta porque tú sientes que estás fallando en hacerla feliz, pero, su depresión no es por un fallo en tu parte. Necesitas saber eso.”
“Ella es feliz,” dijo llorando abiertamente ahora Lauren. “A veces hay días donde es como si nada le hubiera pasado a ella…”
“Sin embargo, son raros ¿verdad?” preguntó perceptivamente la Señorita Lovato.
“Están ahí,” contó Lauren limpiándose los ojos. “Pueden ser unos pocos y lejanos pero hacen que todos los días malos merezcan la pena…es como una persona completamente diferente cuando es feliz….ella es…” Lauren suspiró con fuerza, sus palabras fallando, sin poder explicarse. “La quiero,” dijo simplemente Lauren. “Todo de ella. Cuando ella está en lo peor o en lo mejor…” La Señorita Lovato entrecerró los ojos tristemente.
“Lauren no te estoy pidiendo que dejes de verla,” la tranquilizó la Señorita Lovato, sintiendo la obvia preocupación de Lauren. “Tan solo quiero que tengas cuidado. Camila depende de ti en todo y ella no entiende o no se da cuenta de cómo su estado de ánimo te afecta. No es porque ella no se preocupe, ella estaría devastada si supiese que te ha hecho daño porque, puedes verlo, ella realmente se preocupa por ti también, pero no puede…”
“Lo sé,” interrumpió Lauren. “He leído sobre las lesiones cerebrales y las lesiones traumáticas en el cerebro, ahora soy casi una experta.”
“No puede percibir cómo su comportamiento afecta a otra gente a veces,” siguió la Señorita Lovato. “Si no tienes cuidado Lauren podrías terminar resentida con ella y estoy preocupada por lo que ella haría si no tiene a la persona de la que ha convertido tan dependiente.”
La Señorita Lovato dejó la implicación entre ellas pero Lauren entendió. La Señorita Lovato estaba preocupada por si la depresión de Camila no se resolvía, si ella continuaba golpeándose y empujando hacia atrás a Lauren entonces ella empezaría a hacer que se resintiera y se separarían. Estaba preocupada de que si eso pasaba, Camila no tendría el apoyo del que ella se ha convertido tan independiente y con su historia previa y sus pensamientos suicidas podría ser la gota que colmase el vaso, por decir algo.
“Habla conmigo,” la animó la Señorita Lovato. “Cuando necesites sacar algo de tu pecho, o cuando necesites algo de consejo, por favor ven y búscame.” se ofreció amablemente. “Quiero ser ese apoyo para ti Lauren, ¿vale?” dijo ella. “Por muy fuerte que pienses que eres y por mucho que pienses que no necesitas ninguna ayuda, todo el mundo necesita a alguien que cuide sus intereses. Camila es incapaz de hacer eso por ti, por mucho que pueda querer.” explicó la Señorita Lovato. “Tiene que centrarse en ella misma. Lo necesita para poder seguir adelante, dejar el pasado atrás y mejorar.”
“Pero ella no es egoísta,” protestó Lauren. “Ella es tan generosa y atenta cuando ella está feliz.”
“Cuando está feliz,” enfatizó la Señorita Lovato, “porque cuando no lo está, todos sus pensamientos se preocupan por ella misma y ahí es cuando ella no se da cuenta de sus acciones o de sus palabras hacia ti.” terminó. “Sé que no es intencionado, pero, ahí es cuando quiero que hables conmigo. No estás sola Lauren. Todos queremos la misma cosa para Camila.” La Señorita Lovato se pausó momentáneamente. “Es solo que también quiero algo para ti.” terminó la Señorita Lovato y Lauren asintió con su cabeza en entendimiento.
“Vale,” prometió. “Gracias. Lo haré. Sé que lo discutimos antes pero prometo que lo hare esta vez.” continuó Lauren.
Lauren se levantó para ir a su próxima clase pero la Señorita Lovato la paró alcanzando y cogiendo suavemente la muñeca de Lauren mientras ella también se levantaba.
“Lauren,” dijo seriamente. “Estoy realmente orgullosa de ti. Sólo quería decirte eso. De verdad admiro cómo eres.” Lauren sonrió a través de sus lágrimas. “Quédate ahí,” dijo seriamente la Señorita Lovato. “Sé fiel a cómo eres a través de todo esto y estarás bien, tú y Camila. Puede que a veces no lo vea pero ella es una luchadora y te quiere. Si no lo puede hacer por ella misma, lo hará por ti.”
“¿Cómo sabes eso?” preguntó Lauren.
“Ella depende de ti,” estableció simplemente la Señorita Lovato. “Puede que no te des cuenta todavía pero tú dependes de ella tanto como ella de ti, y a pesar de sus carencias, Camila percibe eso.” Lauren sonrió antes de poner sus brazos alrededor de la Señorita Lovato agradecida por sus palabras. La Señorita Lovato, al principio se sorprendió, pero pronto puso sus brazos alrededor de Lauren, abrazándola amablemente.
“Gracias,” dijo apreciativamente Lauren.
“De nada,” dijo la Señorita Lovato soltándola y acompañó a Lauren a su siguiente clase, aportando en persona una excusa a su profesora sobre su tardanza.
Lauren sufrio el resto del colegio en un estado de agitación ferviente, desesperada porque sonase la campana del final para así poder finalmente ir a ver a Camila. Finalmente, la bendita señal llegó y Lauren ansiosamente se puso de camino a casa de Camila, golpeando ligeramente la puerta, con sus pies cambiando de posición ansiosamente mientras esperaba por una respuesta. Después de lo que pareció una vida, la madre de Camila abrio la puerta y la saludó, invitando a Lauren a pasar e informando de que Camila estaba arriba en su habitación.
“¿Cómo está?” preguntó tentativamente Lauren. “¿Está algo mejor esta tarde?”
“Ella está…casi igual,” contestó sinceramente Sinu, hacienda un gesto a Lauren para que subiese las escaleras.
Lauren subió las familiares escaleras hasta la habitación de Camila, empujando la puerta, que estaba medio cerrada; mientras la abría silenciosamente, el pestillo que había sido quitado inmediatamente después de los eventos de hace dos semanas.
Al entrar en la habitación, Lauren vio a Camila tumbada en el lado izquierdo de la cama, su pequeña forma envuelta en su edredón, su capucha visible en la parte de atrás de su cuello mientras dormía. Lauren se sonrió a sí misma con la vista de su novia, la expresión relajada de Camila y la suavidad de sus rasgos temporalmente que raramente ocultaba su confusión interna. Lauren caminó un poco más en la habitación, cerrando la puerta con cuidado detrás suyo y yendo hacia la cama de Camila, quitándose sus zapatos y retirando el edredón para tumbarse al lado de Camila. Lauren se puso sobre su hombro derecho para así poder mirar a su novia, sus caras estaban sólo a unos centímetros de distancia. Lauren admire la paz en la apariencia de Camila, disfrutando mientras observaba su pecho elevarse lentamente, su respiración tranquila e imperturbable en vez de rápida y con pánico como había estado antes.
Lauren levantó su mano y acarició amablemente la ceja de Camila con sus dedos, sin fuerza para abstenerse de tocarla cuando ella estaba tan cerca y su suave piel estaba tentándola como la luz de un faro. La cara de Camila se movió un poco con el roce de Lauren y sus ojos parpadearon un momento causando que Lauren sostuviese su respiración, preocupada de haberla despertado. La soltó con cuidado cuando Camila siguió durmiendo, solo para maldecirse internamente cuando la sensación de la exhalación de Lauren en su cara causó que los ojos de Camila se abrieran adormilados, con sus caras demasiado juntas. Camila sonrió adormilada a Lauren, con sus párpados medio abiertos, suboca se elevó un ligeramente, con sus rasgos aún relajados.
“Hola,” saludó Camila con una voz ronca y dormida de haber dormido.
“Hola,” sonrió de vuelta Lauren, levantando y acariciando la ceja de Camila con sus dedos de nuevo. “Lo siento. No quería despertarte.” se disculpó Lauren.
“No estaba durmiendo,” protestó pobremente Camila, cerrando sus ojos de nuevo.
“Oh ¿no lo estabas?” preguntó tentadoramente Lauren, “mi error.”
Camila abrio sus ojos para mirar a Lauren y sintió su corazón agitarse con la visión de los ojos borrosos de Camila mientras se aclaraban. Camila levantó su mano, con su descoordinado control y buscando, intentando encontrar la cara de Lauren, acariciando la punta de la nariz de Lauren con sus dedos una vez que la encontró, con una sonrisa atontada en su cara.
“Me gusta tu nariz,” dijo Camila aún medio dormida. “Es linda.”
“Tú eres linda,” dijo Lauren y su corazón volvió revolverse de nuevo con la vision de los labios de Camila levantándose en una sonrisa otra vez. Camila movió su mano, ligeramente tocando la cara de Lauren, estudiando cada rincón, cada rasgo a través de sus ojos adormilados. Sus dedos amablemente trazaban los labios de Lauren antes de hacer su camino hasta la ceja de Lauren y trazando líneas alrededor de sus ojos verdes penetrantes.
“Tú sí que eres preciosa de verdad,” dijo Camila finalmente mientras ella había estado llegando a la conclusión durante los últimos minutos.
Lauren se movió un poco más cerca de Camila en la cama, descansando su frente contra la de su novia mientras la punta de sus narices se estaban tocando. Ella levantó su mano para acariciar la mejilla de Camila y sonrió cuando la vio cerrar los ojos de nuevo. Lauren incline su cabeza para plantar un beso suave en los labios de Camila y no se sorprendió cuando ella no lo hizo recíproco, con su pecho elevándose lentamente mientras se quedaba dormida de nuevo. Lauren acarició el Puente de la nariz de Camila ligeramente y ella lo arrugó en respuesta con una expresión adorable en su cara mientras abría los ojos de nuevo para mirar a Lauren.
“Hola,” dijo Camila aún medio dormida.
“Hola de nuevo,” contestó Lauren sonriendo y esta vez Camila era la que iniciaba el beso, su objetivo distraído por su cansancio. Lauren se rio un poco mientras Camila cambiaba su postura en la cama para rectificar su intento y se elevó para poner una mano en un lado del cuello de Lauren, acariciando su piel ahí rítmicamente con su pulgar.
“Estoy encantada de que estés aquí,” dijo Camila, en voz baja con sus ojos medio cerrados de nuevo.
“Siempre estaré aquí Camz,” le dijo Lauren sinceramente, levantando su mano para acariciar la parte superior del brazo de Camila. “Ya te lo he dicho. No te vas a deshacer de mi tan fácilmente, ya sabes.”
“Lo sé,” bostezó Camila y besó a Lauren otra vez sonriendo contenidamente.
“Tenemos que hablar de lo de hoy,” le dijo Lauren seriamente, con su mano elevándose para llegar hasta la frente de Camila trazando con los dedos la cicatriz como siempre hacía. Estaba agradecida por el apoyo de la Señorita Lovato, por esas palabras amables y su preocupación pero Lauren había hecho una promesa a Camila y aunque ella hubiese renegado de alguna manera con lo de sus hemorragias nasales, Lauren iba a quedarse e iba a ser fiel a su promesa. Si ella iba a hablar con alguien sobre las cosas, sería con Camila.
“Vale,” dijo de acuerdo Camila, con sus ojos aún cerrados. “Pero mañana,” dijo Camila, con sus ojos medio abiertos otra vez.
“Camila estás deprimida,” estableció simplemente Lauren y Camila se levantó un poco e intentó quitar las marcas del ceño fruncido de Lauren.
“Lo sé,” admitió Camila con sus ojos cerrándose antes de volver a abrirlos. “Lo siento, no quiero estarlo.”
“Me hiere verte con dolor,” compartió con ella Lauren, moviendo sus dedos de la mano derecha a través de los largos mechones de pelo de la cabeza de Camila. Camila cerró sus ojos otra vez en respuesta al contacto de Lauren.
“No te quiero herir nunca Lauren,” dijo Camila, abriendo sus ojos y poniendo una mano en un costado de Lauren, debajo de su camiseta, que aún tenía pequeños rastros de sangre de Camila de antes. “Tú eres la última persona a que yo querría…herir,” dijo, con un pequeño hilo de voz mientras sus párpados se cerraban de nuevo.
“Camila…” empezó Lauren pero se quedó alucinada en silencio con las siguientes palabras de Camila.
“Te quiero Lauren,” dijo Camila sinceramente, con los ojos aún cerrados, con sus párpados demasiado pesados para levantarse, con cansancio evidente en cada fibra de su ser. “Te quiero.” respiró.

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Capitulo 27

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:31 am

“¿Q…qué?” tartamudeó Lauren, moviendo su cabeza hacia atrás ligeramente sorprendida ante la inesperada confesión de Camila. “¿Qué acabas de decir?”
“Te quiero,” murmuró Camila adormilada. Estaba de cara a Lauren, con sus ojos aún cerrados, con la voz suave y ronca por el sueño.
“¿Lo haces?” preguntó Lauren tentativamente, con un tono bajo y tímido.
Camila asintió con su cabeza en afirmación antes de cambiar su posición en la cama ligeramente para acurrucarse más en Lauren. Levantó su mano derecha que aún estaba posicionada en el costado derecho de Lauren, y la puso completamente sobre su torso, con sus dedos rozando ligeramente la espalda de su novia.
“¿De verdad?” preguntó aún en shock Lauren, desconfiando de sus oídos.
Camila asintió de nuevo con cabeza y puso a Lauren más cerca, con sus caderas tocándose. Lauren sonrió ante el obvio agotamiento en la cara de Camila, dándose cuenta de que su novia ahora estaba apenas despierta, todo su cuerpo anhelando evidentemente dormir, con sus ojos aún cerrados. Lauren suspiró al verla, desesperada por hablar con Camila en condiciones sobre la declaración. Se giró sobre su espalda, poniendo el brazo derecho debajo del hombro de Camila. Lauren dio la vuelta a Camila hacia su lado para que así su cara estuviera descansando tranquilamente sobre su hombro y besó suavemente lo alto de su cabeza, levantando su otra mano para acariciar la mejilla de Camila con sus dedos. Lauren sintió a Camila respirar fuertemente como si estuviera deshaciéndose de cualquier fuente de estrés y preocupación de su cuerpo. Ella amablemente movió la mano que aún estaba acariciando la mejilla de Camila y trazó una línea hacia la mandíbula de su novia con su dedo índice, cogiendo su barbilla entre ese y su pulgar con cuidado. Lauren elevó la cara de Camila hacia ella y le dio un tierno beso en la frente justo encima de su ojo derecho antes de moverse hacia abajo para finalmente poner sus labios sobre los de Camila. Lauren permaneció ahí por un momento, disfrutando la sensación de los suaves labios de Camila contra los suyos. Camila respondió al beso, pero difícilmente, con su cuerpo desesperadamente intentando quedarse dormido. Lauren se dio cuenta por el rabillo del ojo de que la mano derecha de Camila se había movido, levantándola ligeramente para llevar sus dedos hasta la mejilla de Lauren, en un pobre e impreciso intento. Lauren levantó su propia mano para coger la mano distraída de Camila y empezó a manipular sus dedos instintivamente, viendo como Camila recaía de nuevo en un estado de inconsciencia.
Lauren sonrió para si misma mientras observaba a Camila, la versión perdida de ella, la escondida en las sombras de la noche y en la soledad de los confines de su habitación desde el accidente. Aquí, ahora, mientras dormía, Lauren podía ver a la Camila real, la chica que había sido antes de que las pesadillas corrompieran cada sueño. Tumbada en sus brazos ahora estaba la Camila que aún sabía que existía, segura de si misma y confiada en su sueño, con sus problemas olvidados. Cuando era una afortunada con la oportunidad de dormir placenteramente, cuando sus sueños eran buenos y sus preocupaciones descansaban, Camila era como cualquier otra chica de su edad. Lauren sabía que era lo que Camila quería más que nada, sentirse normal y corriente. Cuando el resto de sus compañeros estaban intentando fuertemente sobresalir, ser extraordinarios y únicos, Camila tan sólo quería encajar.
Lauren sintió una lágrima bajar por su mejilla con los pensamientos de las luchas de Camila, preguntándose porqué alguien que ella encontraba tan excepcional podría desear algo menos que eso. Lauren sabía que Camila era especial, lo había sentido en el momento en el que se conocieron, pero, en aquel breve encuentro nunca se había dado cuenta en lo extraordinaria que se iba a convertir su novia, en lo realmente especial que era, tan genial. Observar a Camila ahora mientras dormía después de haber escuchado finalmente las dos palabras de su boca que tan desesperadamente había querido escuchar, Lauren intentó recordar otra ocasión donde se hubiera sentido tan feliz. Cualquier otro recuerdo que ella intentase traer de vuelta sostenía a Camila firmemente en su corazón y se dio cuenta de que las palabras de la Señorita Lovato eran ciertas. Camila puede que dependa del apoyo de Lauren pero, Lauren estaba igual, si no incluso más, dependiente y enamorada de ella. Camila sostenía la llave de la felicidad de Lauren, era la única responsable de salvaguardar el corazón de Lauren y viviría y moriría con ella.
“Yo también te quiero,” dijo felizmente Lauren.
Lauren besó a Camila en la frente otra vez, con otra lágrima escapándose de sus ojos mientras miraba a la morena, con una expresión contenida en la cara. Camila se movió ligeramente contra Lauren, el tacto de sus labios despertándola un poco. Camila se movió un poco y acarició su cara contra el cuello de Lauren, besándolo suavemente con sus labios, semi-consciente, aún luchando la inevitable demanda de sueño. Siempre peleando, pensó Lauren.
“Duerme,” le mandó Lauren amablemente, elevándose y acariciando el pelo de Camila suavemente.
Camila negó con la cabeza contra el hueco del cuello de Lauren en protesta obstinadamente.
“Camz,” suspiró suavemente Lauren. “Deberías dormir.”
Se inclinó y besó la ceja de Camila delicadamente sobre la cicatriz de su frente, esperando pacientemente, con su otra mano aún perdida en los largos y sedosos mechones de pelo de Camila, hasta que su respiración se hizo más profunda y Lauren podía sentir la amable subida y bajada del pecho de Camila contra su cuerpo. Lauren observaba como Camila se giraba hacia ella una vez más, con pequeños destellos de la chica sin problemas que solía ser en su estado normal. Esos son los momentos, pensó Lauren. Esto es lo que hace que todo el dolor y la angustia merezca la pena.
Tan duro y tan dolorosos como puedan ser los días malos, había momentos, momentos eufóricos como estos para Lauren que la llevaban hasta lo más alto que nunca había experimentado antes. Momentos que la hacían sentir infinita, como si pudiera perderse en ellos para siempre y nunca sentir nada más que pura felicidad y amor, sin adulterar. Esos momentos anulaban todo lo demás que hubiese pasado. Eran tan inmaculados y vibrantes, tan fuertes e imponentes que experimentar sólo uno de ellos anulaba cien incidentes negativos.
Cuando finalmente Camila se despertó de nuevo, encontró su cabeza descansando en el regazo de Lauren, un brazo alrededor de las rodillas de su novia y su cara girada en la dirección opuesta al cuerpo de Lauren en la dirección a la ventana. Camila giró su cara ligeramente; poniendo su nariz contra la cadera de Lauren antes de levantar sus ojos para mirar a su novia quien estaba sentada apoyada contra el cabecero de su cama, mirando hacia ella. Lauren se agachó para quitar el pelo de Camila de sus ojos y sonrió al ver la expresión confusa y todavía un poco cansada, que apareció en su rostro.
“Hola dormilona,” la saludó animadamente Lauren y Camila movió su brazo para frotarse los ojos, con sus nudillos limpiando el sueño de ellos a propósito.
“¿Cuánto tiempo he estado dormida?” preguntó Camila con voz ronca. Lauren elevó una ceja ligeramente ante lo sexy que sonaba la ronca y rasposa voz de Camila.
“Cuatro horas,” contestó Lauren y miró hacia el reloj de su mesita de noche para verificar sus palabras, haciendo una mueca ligeramente mientras cambiaba su posición un poco.
“¿Has estado todo el rato aquí?” cuestionó Camila saliendo de encima de Lauren y poniéndose contra su espalda, estirando sus rígidos músculos con alivio. “¿No estabas aburrida?”
“No,” contestó Lauren, con una pequeña sonrisa en sus labios mientras miraba a Camila llevar sus brazos sobre su cabeza para tocar el cabecero de la cama, exponiendo una pequeña porción de su abdomen mientras su sudadera se subía con el movimiento. “He estado viendo la televisión.” le dijo simplemente Lauren. “Además, me gusta ver cómo duermes,” ella comentó. “Siempre pareces tan tranquila.”
Camila rodó hacia atrás, enterrando su cara en la cadera de Lauren de nuevo y envolviendo su brazo derecho sobre su regazo, metiendo su mano debajo de la pelvis de Lauren.
“Es porque tú estás aquí,” murmuró Camila en el cuerpo de Lauren por lo que su voz sonó poco. “Sólo he dormido bien cuando tú has estado aquí.”
“Eso solo ha pasado como…dos veces,” se rio Lauren y Camila asintió con su cabeza contra el estómago de Lauren antes de levantarse sobre sus brazos y besando a Lauren en los labios, vacilante al principio y después profundamente, suspirando mientras se separaban.
“¿Qué he hecho para merecerte?” preguntó Camila, estudiando la cara de Lauren y acariciando un lado de su cara con los nudillos de su mano. Lauren sonrió con la pregunta habiéndose preguntado frecuentemente lo mismo sobre Camila.
“Yo me pregunto lo mismo cada día,” contestó Lauren y Camila se elevó para besarla de nuevo, separando sus labios para saludar a la penetrante y ansiosa lengua de Lauren mientras trazaba su labio inferior. Camila se sentó en sus rodillas, moviendo su tronco hacia Lauren y bajando su mano, que había estado acariciando la mejilla de Lauren hasta descansar en un lado del cuello de Lauren. La otra mano de Camila encontró su camino hasta el costado de Lauren y agarró su camiseta fuertemente, poniéndola cerca de nuevo.
Camila puso su peso hacia adelante, empujando a Lauren contra el cabecero de la cama, su rodilla derecha levantándose para poder sentarse entre las piernas de Lauren. Lauren sintió estremecerse ante el inesperado contacto de la rodilla de Camila con su centro y echó su cabeza hacia atrás rápidamente, para mirar a su novia quien aparentemente estaba ajena a dónde estaba su pierna posicionada.
Camila se encontró con la mirada inquisitive de Lauren, con una expresión confusa en su cara en respuesta con al repentino alejamiento de sus labios, con sus pupilas dilatadas.
“Camz,” respiró pesadamente Lauren, llegando repentinamente algo hasta ella. “¿Te acuerdas de lo que estábamos hablando cuando te fuiste a dormir?” dijo inquisitivamente Lauren. Camila frunció el ceño, aparentemente incapaz de recordar y Lauren sintió cómo su estómago caía. “Dijiste algo,” presionó Lauren un poco más y en la cara de Camila se extendió una enorme sonrisa, sus ojos brillando maliciosamente.
“Dije que te quiero,” contestó alegremente Camila y la sonrisa de Lauren pronto igualaba la que ella tenía.
Camila movió su pierna, girando su cuerpo para así poder poner su espalda contra el cabecero de la cama y estaba hombro con hombro con Lauren. Estiró su mano para coger la de Lauren y empezó a acariciar la parte posterior de esta rítmicamente con su pulgar, sin encontrarse con el repentino escrutinio de Lauren. “Sé que me dijiste que esperase para decirlo,” dijo disculpándose Camila, sus ojos firmemente fijados en sus manos entrelazadas sobre su regazo, “pero, no podía esperar más.” siguió. “Tenía que decir cómo me sentía, especialmente después de hoy y cómo actué…” Lauren se inclinó para besar a Camila, interrumpiéndola.
“Está bien,” la tranquilizó Lauren. “Está más que bien.”
“¿Lo está?” cuestionó Camila inciertamente y Lauren asintió con su cabeza en respuesta.
“Sí, claro que lo está,” le dijo seriamente Lauren. “¿Si lo sientes?” cuestioné.
Camila acarició el brazo de Lauren con su mano libre y finalmente levantó sus ojos para encontrarse con el mismo verde llamativo con el que estaba familiarizada.
“Lo hago,” contestó simplemente Camila, sin dejar sus ojos a los de Lauren, silenciosamente intentando demostrar su verdad.
“¿Cómo puedes?” le preguntó Lauren, sin querer dudar de las palabras de Camila pero curiosa al mismo tiempo. “Siembre has dicho que no creías que podrías querer a alguien hasta que aprendieras a quererte a ti misma de nuevo,” empezó inquisitivamente Lauren. “Hoy dijiste que te odiabas Camz,” apuntó Lauren. “Entonces…¿qué ha pasado?” cuestionó ella.
Camila se encongió de hombros en respuesta.
“Supongo que es más fácil querer a alguien que quererte a ti mismo,” estableció pensativamente Camila.
“Creo que puede que sea verdad,” dijo de acuerdo Lauren, contemplando las palabras de Camila. “Parece que la gente puede identificar las cosas que no les gusta de si mismos muy fácilmente,” señaló Lauren. “Lo que es gracioso porque son normalmente esas cosas por las que les gustan a la otra gente.” terminó intencionadamente, fijando sus ojos en los de Camila.
“No siempre me odio,” contestó Camila bajando sus ojos para mirar a sus manos entrelazadas de nuevo. “Hay días que me levanto y siento que casi he vuelto a la normalidad…” se pausó Camila por un momento antes de añadir pensativamente, “Lo que sea que quiera decir eso.” Levantó sus profundos ojos chocolate para mirar de nuevo a Lauren. “Otros días encuentro difícil salir de la cama,” admitió Camila y Lauren la acercó hacia su lado, apretando su hombro fuertemente.
“Llegarás hasta eso,” le dijo optimista Lauren. “Quiero decir, después de todo lo que ha pasado las dos últimas semanas aún tienes la foto de nuestra cita grupal en la pared.” Camila miró hacia la pequeña línea de imagines que se habían hecho hace dos semanas. “No las has quitado Camz,” estableció Lauren sonriendo ante la comprensión que vino de sus palabras. “Eso significa algo.” Camila continuó estudiando las fotografías, observando la expresión feliz de su cara. “No creo que ese progreso se haya perdido,” continuó Lauren. “No tenías ninguna foto en la pared cuanto te conocí,” le informó Lauren. “Luego pusiste estas,” siguió Lauren. “Ahora, incluso después de todo lo que ha estado pasando. Después de todas las hemorragias nasales y las citas con el doctor, todo el estrés que lo ha acompañado, aún sigues teniendo esas fotos puestas Camz,” terminó Lauren. Ella besó lo alto de la cabeza de Camila ligeramente. “Sólo has tenido una recaída hoy,” dijo simplemente Lauren. “Eso es todo.”
“Voy a ver a mi terapeuta mañana,” le admitió Camila a Lauren. “Mi madre ha pedido otra cita tan pronto como llegamos a casa porque estaba preocupada de que estuviera recayendo…”
“Creo que es probablemente una buena idea para ti hablar con ella,” intercedió Lauren con un tono sincero y animador.
“Lo sé,” dijo de acuerdo Camila. “Necesito volver. No puedo seguir como he estado estas dos últimas semanas.” señaló. “No me acuerdo cuando fue la última vez que me sentí como si fuera yo misma.”
Lauren miró hacia la foto de la pared y se dio cuenta de que en la que ella y Camila se estaban besando al frente, Dinah estaba intentando golpear a Normani en el fondo. Se mordió el labio inferior antes de preguntar, “¿Crees que a lo mejor arreglarlo con Dinah podría ayudar?” preguntó tentativamente Lauren, insegura de cómo reaccionaría Camila.
Camila suspiró, sus ojos fijados en la misma foto que había estado mirando Lauren.
“No puedo,” dijo simplemente.
“Camz,” dijo Lauren, su mano acariciando la ceja de Camila antes de dejarla en su frente. “Tú y Dinah habéis sido amigas desde antes de nacer. ¿Realmente estas dispuesta a tirar todo por la borda todo lo que teníais por salirte con la tuya?”
“No estoy intentando llevar la razón,” contestó Camila mirando de nuevo a Lauren, quien estaba acariciando un lado de su cabeza automáticamente.
“Entonces, ¿qué estás haciendo?” le preguntó interesada Lauren. “¿De verdad eres tan orgullosa de admitir que a lo mejor sobreactuaste?” Camila miró a Lauren de una manera que hizo que Lauren pensara que la golpearía por hacer esa observación. “Camz,” dijo Lauren. “Dinah te perdonaría en un latido; sabes que…ella te quiere.”
“Lo sé,” contestó Camila. “Ese es el problema.”
“¿Qué?” le preguntó Lauren. “¿Por qué?”
“No debería perdonarme,” compartió Camila con Lauren. “Tienes razón, sobre actué. Ella tan solo estaba hacienda lo correcto…”
“Te estás castigando a ti misma,” dijo Lauren entendiéndola. “No la estás castigando a ella…”
“No me merezco una amiga como ella,” volcalizó finalmente Camila. “No ha hecho nada más que estar ahí para mi y yo me he vuelto completamente contra ella cuando siguió haciendo exactamente eso.”
“Eres una idiota,” le dijo simplemente Lauren y Camila levantó una ceja. “¿Podrías dejar de castigarte? Puedes estar pensando que le estás haciendo un favor a Dinah porque a lo mejor ella estaría mejor sin una amiga como tú pero, ¿sabes qué? Siendo una idiota ya la estás castigando a ella.” Lauren apretó la mano de Camila. “Te estás distanciando a ti misma de ella porque crees que estará más feliz si no sois amigas,” dijo Lauren, “pero, ella está abatida porque todo lo que hace es preocuparse por ti y te echa de menos…”
“Lauren,” interrumpió Camila, sin querer escuchar la verdad hablada tan descaradamente.
“Eres una idiota,” repitió Lauren, inclinándose para besar brevemente a Camila en los labios. “Arréglalo con Dinah,” le mandó. “Te prometo que te sentirás mejor Camz. Vosotras dos estáis destinadas a ser amigas… sois las dos tan raras…” bromeó Lauren y sintió que su corazón se revolvía al escuchar la risa de Camila en respuesta.
“Te quiero,” dijo de nuevo Camila, sus palabras saliendo fácilmente. Besó de nuevo a Lauren en los labios, con su mano cayendo hasta encontrar la cadera de Lauren, su cara sonriendo cuando hizo eso.
“Yo también te quiero,” contestó Lauren mientras Camila se bajaba de la cama y se movió para poner su iPod sobre su sistema de altavoces de su escritorio. “¿Qué estás haciendo?” preguntó Lauren.
“Quiero que escuches algo,” le informó Camila, encontrando la canción correcta y mirando después a Lauren. “Me preguntaste antes cómo podía saber que te quiero,” le recordó Camila. “Quiero compartir algo contigo.”
“Vale,” dijo interesada Lauren.
“Bueno, ¿recuerdas cómo me dijiste que “Everything Has Changad” te recordaba a mi?” le preguntó Camila.
“Sí,” dijo Lauren volviendo a aquel día en el que se la cantó en la misma habitación en la que estaba ahora.
“Entonces, estaba escuchando mi iPod en el hospital la otra semana,” le dijo Camila. “Había tenido un día completamente malo… los doctores me habían hecho muchos tests e investigaciones. Me habían sacado sangre y mi brazo estaba inflamado de todas las agujas que tenía. Tenía un dolor de cabeza palpitante de las luces de los fluorescentes y una parte de mi quería acurrucarse en una bola dormirse para siempre.” Continuó Camila. “Estaba tan sola y aburrida. Me sentí como un inválido porque no me podía levantar para ir al baño por mi misma, me mareaba tanto.”

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Capitulo 28

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:32 am

“Camz,” dijo Lauren, cogiendo la mano de su novia a través de la mesa. Estaban sentadas juntas en la cafeteria durante el almuerzo el siguiente martes y Lauren miraba cómo Camila ignoraba su comida para mirar fijamente a través de la sala hacia Dinah que estaba sentada con Ally y Normani. “Esto se está poniendo ridículo,” señaló Lauren. “Ha pasado casi una semana y aún no te has reconciliado con Dinah…creía que habías decidido hablar con ella.”
“Lo hice,” confirmó Camila, moviendo sus ojos hacia Lauren quien la estaba mirando confundida.
“Entonces…” dijo confundida Lauren, “¿qué pasó?”
“Yo pasé,” dijo Camila en respuesta y Lauren vio la visible irritación en su cara mientras hablaba.
“No lo entiendo,” admitió frunciendo el ceño Lauren.
“Desde que hable contigo y con mi terapeuta la semana pasada he estado planeando hablar con ella,” explicó Camila. “Eso solo eso, cada vez que lo he intentado, no puedo…”
“Camz sé que estás nerviosa sobre cómo ella reaccionará pero te prometo que Dinah estará bien.” La tranquilizó Lauren. “Volveréis a burlaros la una de la otra en seguida, lo haréis…”
“No,” interrumpió Camila para aclarar. “Quiero decir, físicamente no puedo.”
“Oh,” contestó Lauren entendiendo finalmente. “Ya veo…” dijo, sin estar segura de qué más decir.
Camila gruñó mientras se pasaba su mano libre por el pelo y miraba de Nuevo a Dinah.
“He intentando decirle ‘hola’ en el pasillo ayer,” admitió Camila mientras se giraba para mirar a Lauren quien estaba aún observándola con interés. “Todo lo que salió fueron unos sonidos atascados,” explicó Camila. “probablemente sonase como una trastornada.”
“¿Qué dijo ella?” preguntó Lauren, sin creer en ningún momento que Dinah fuse a pensar eso del repentino intento de comunicarse con ella de Camila después de un prolongado tiempo de alejamiento.
“Ella dijo ‘hola,’” compartió Camila con sus mejillas sonrojándose ligeramente ligeramente avergonzada recordando la interacción de ayer. “Después me preguntó cómo había estado y si estaba mejor.”
“Camz por favor dime que la contestaste,” suplicó Lauren, inclinando su cabeza para intentar leer la cara de Camila mientras su novia dejaba caer su mirada sobre la mesa y se cubría los ojos con su mano libre.
“No podía,” contestó Camila evitando la mirada de Lauren. Camila movió su cabeza ligeramente de lado a lado mortificada por ese recuerdo. “Simplemente me quedé mirándola durante un minuto y después intenté hablar, pero nada salió,” le dijo Camila a Lauren. “Nada, ni una palabra. Ni un simple sonido.”
Lauren puso una cara amable y apretó la mano de Camila para que siguiera contándole la historia. Cuando Camila no lo hizo, Lauren preguntó, “¿Qué pasó después?”
“Me preguntó si estaba bien,” dijo finalmente Camila, levantando sus ojos para encontrarse con los de Lauren de nuevo. “Creo que ella pensó que iba a tener convulsiones o algo,” siguió diciendo Camila pensativamente. “No podía hablar ni hacer nada…me fui…” terminó Camila evidentemente frustrada consigo misma.
“Camz,” dijo Lauren con una mezcla de entendimiento y decepción en su voz ante la admisión de Camila. “Lo has estado hacienda increíblemente bien durante la semana pasada,” le dijo seriamente Lauren.
“Lo sé,” dijo de acuerdo Camila y Lauren sonrió con sus palabras, agradecida de que ella estuviese empezando a darse cuenta de sus propios logros, las pequeñas victorias que había ganado. “Realmente creo que aumentar mis sesiones de terapia a dos a la semana ha marcado una diferencia,” continuó Camila.
“Creo que al aumentar el doctor tu dosis de antidepresivos también te ha ayudado,” señaló Lauren. “Sé que no estabas entusiasmada cuando te lo sugirieron…” recolectó Lauren.
“No, pero estaban en lo cierto al hacerlo,” admitió Camila. “Quiero decir, creo que de verdad me ha ayudado.” Se pausó por un momento antes de añadir inciertamente, “pero, ¿tú que piensas?”
“Camz,” dijo Lauren mientras jugaba con los dedos pequeños de su novia en los suyos. “La diferencia entre la semana pasada y esta semana es enorme.” Le informó positivamente. “Eres como una persona completamente cambiada.”
“Me siento mucho más yo misma,” compartió honestamente Camila.
“Estás actuando mucho más como tú misma,” concurrio Lauren. “Las dos últimas semanas estuviste como absorta y…baja,” dijo Lauren, luchando por pensar en las palabras apropiadas para usar. “Ahora cuando te miro, el brillo ha vuelto a tus ojos y estás interesada en cosas de nuevo…”
“Sin embargo, aún no estoy al cien por cien” interrumpió rápidamente Camila, sin querer aceptar la alabanza.
“No pero estás llegando ahí Camz y eso es lo principal.” le dijo Lauren. “Todo finalmente parece estar volviendo a su camino.”
“Estoy tan agradecida de que ellos finalmente hayan conseguido arreglar lo de mi medicación apropiadamente,” dijo Camila. “Creo que es mucho más fácil para mi ser feliz cuando no tengo tanto dolor o cuando empieza a sangrarme la nariz.”
“Creo que tienes razón,” contestó Lauren sonriendo a Camila.
“Una hemorragia nasal a la semana es mejor que ocho, ¿verdad?” preguntó Camila refiriéndose a la que había tenido el viernes pasado.
“Definitivamente,” dijo de acuerdo Lauren. “Además, tus doctores piensan que deberían parar por completo una vez que te hayas acostumbrado a las nuevas pastillas en unas semanas así que, con suerte esa será la última.”
“Dedos cruzados,” dijo Camila mientras hacía el gesto con su mano libre.
“Estoy realmente orgullosa de ti,” le dijo Lauren a Camila, apretando su mano otra vez en forma de apoyo. “Sé que la semana pasada no ha sido fácil pero, lo has intentado de verdad. Sé que no te gustan los doctores y por eso estaba sorprendida cuando volviste a verlos el pasado jueves con lo de tu medicación…”
“Bueno, mi madre me hizo ir a verles,” confesó Camila, en voz baja. “No estaba satisfecha con lo que había pasado en el colegio el pasado miércoles así que en realidad, fue ella…”
“Sí, pero aún así fuiste,” la cortó Lauren. “Compartiste con ellos cómo te sentías y ellos cambiaron otra vez tu medicación. Parte de la razón por la que lo estás llevando mejor es porque te abriste y fuiste honesta sobre lo que estaba pasando y cómo te estabas sintiendo. Estoy orgullosa de ti, de esa Camz y tú también deberías estarlo.” reiteró Lauren.
Camila sonrió ampliamente ante el elogio de Lauren y miró de nuevo hacia Dinah quien había girado su atención hasta su mesa, aparentemente sintiendo que alguien la estaba observando. Dinah sonrió mientras sus ojos se encontraban con los de Camila y le ofreció un pequeño movimiento de mano en forma de saludo, buscando algún tipo de respuesta de su mejor amiga. Camila sintió que su mano libre se levantaba devolviendo el gesto y la sonrisa de Dinah creció más en respuesta. Miró vacilante por un momento
antes de levantarse de su asiento y lentamente ir hasta donde Camila y Lauren estaban sentadas.
“Mierda,” dijo Camila, devolviendo su atención hacia Lauren quien estaba observando el acercamiento de Dinah. “Está viniendo…”
“Estarás bien,” la tranquilizó Lauren. “Simplemente…habla con ella, ¿vale?”
“No puedo,” se quejó Camila en voz baja mientras Dinah llegaba hasta su lugar, pasando al lado de Camila donde estaba sentada.
“Hola,” saludó a ambas, sus ojos lanzándose entre Lauren y Camila en sus sitios. “¿Os importa si me siento?” preguntó señalando la silla vacía.
“Para nada,” contestó Lauren cuando Camila no dijo nada y Dinah se agachó para sentarse en la silla mientras caía entre ellas un silencio incómodo.
Lauren echó un vistazo hacia Normani y Ally quienes estaban sentadas observando la interacción con interés desde sus asientos antes de mirar de nuevo a Camila que estaba mirando a Dinah, abriendo su boca y cerrándola como si estuviera intentando decir algo.
“Hhholaa,” consiguió decir finalmente Camila y Dinah sonrió con las palabras de saludo antes de mirar a Lauren momentáneamente. Volvió su atención de nuevo a Camila y esperó pacientemente un minuto.
“Tu discurso es una mierda,” comentó Dinah con toda naturalidad cuando Camina no dijo nada más.
“Yo…sí,” dijo Camila asintiendo con su cabeza de acuerdo.
“Pensaba que a lo mejor te ibas a colapsar ayer en el pasillo,” le informó Dinah, teniendo una conversación a favor de ambas cayendo fácilmente en el hábito que había desarrollado desde el accidente, “pero no lo ibas a hacer ¿verdad?” preguntó Dinah. “Simplemente no podías hablarme, ¿podías Mila?”
Camila le dio a Lauren una mirada mordaz antes de asentir con su cabeza en respuesta a la pregunta previa de Dinah.
“Pensaba que a lo mejor me habías perdonado,” siguió Dinah. “Quiero decir, secretamente estaba esperando que me hubieras perdonado. Siento lo que hice Mila. De verdad, pero, estaba asustada de que estuvieses enferma. Sé que odias los hospitales pero, nunca podría haber sido capaz de vivir conmigo misma si algo te hubiera pasado y yo pudiera haberlo prevenirlo.”
“Yo…” empezó Camila pero se atragantó con sus palabras de Nuevo, causando que Dinah continuase.
“Sé que estás enfadada conmigo,” le dijo Dinah. “Lo sé, pero, realmente te he echado de menos. Si pudiera volver atrás y cambiar lo que hice entonces yo… ha sido una tortura verte las últimas semanas. Me sentí tan impotente… yo sólo… ¿por favor puedes perdonarme? Quiero a mi mejor amiga de vuelta. Por favor.” Suplicó Dinah.
“Nn..no,” dijo Camila y ambas Dinah y Lauren la miraban desconcertadas ante su respuesta.
“Camz,” dijo asombrada Lauren. “Estás…”
“Nnoo,” dijo Camila arrastrando las palabras de nuevo. “Yo…no te… perdono.” Dijo Camila y Dinah parecía herida con sus palabras.
“Camila,” regañó Lauren, soltando la mano de su novia sin creérselo.
“Vale,” dijo Dinah, asintiendo con su cabeza tristemente mientras se levantaba. “Lo entiendo…solo pensaba que…que con lo de ayer y todo… ¿sabes qué? No importa.” Dijo girándose para ir de nuevo hasta la mesa que estaba compartiendo con Ally y Normani.
“No,” dijo Camila levantándose, con voz firme y decisiva esta vez, con una pequeña mezcla de pánico y desesperación en su tono. Cogió la mano de Dinah, parando así a su amiga.
Dinah se giró para mirar a Camila, con una expresión de esperanza en su cara.
“Yo… no te… perdono,” repitió Camila con un tono serio y confirmando la verdad detrás de sus palabras.
“¿No?” preguntó Dinah, confundida con la combinación de las palabras de Camila y la sonrisa amable de su cara.
Camila negó con la cabeza pero se quitó el brazalete de Dinah que estaba aún en su muñeca derecha. Camila luchó por un momento, su mano izquierda era torpe y estaba impedida por la férula que llevaba. Consiguió quitarlo de su posición y lo agarró en frente de Dinah, negando con la cabeza mientras le pedía que lo cogiera.
Dinah hizo lo que pidió y cogió el brazalete, estudiándolo en la palma de su mano por un momento, con una mirada de incomprensión en su cara.
“Yo…lo…sssiento,” consiguió decir Camila y Dinah la miró, una pequeña sonrisa formándose en sus labios mientras Camila lo repetía más confiada. “Lo….siento Dinah.”
“¿De verdad?,” preguntó Dinah cerrando su mano alrededor del brazalete por un momento. Camila asintió en respuesta.
“No te perdono.” Repitió Camila poniendo una mano en la muñeca de Dinah. “Tú… tenías razón.”
“Mila,” empezó Dinah pero Camila apretó más fuerte su muñeca para pararla.
“Lo siento.” Dijo de nuevo Camila. “De verdad.” Repitió. “Tú tenías razón Dinah. No te culpo…”
Camila se pausó por un minuto y respiró hondo obviamente intentando recomponerse y formular la frase apropiada.
“No hiciste nada que necesite un perdón,” le informó Camila. “Estaba equivocada. Sobre actué.” Camila se encontró con los ojos de Dinah mientras pregunto, “¿Puedes túperdonarme a mi?“ Dinah se rio con la ridícula pregunta de Camila, una risa alegre que hizo que Camila elevase su ceja en respuesta. Dinah sacudió la cabeza y abrio sus brazos completamente, tirando de Camila en un fuerte abrazo.
“Eres una idiota,” se rio Dinah y Lauren sonrió mientras observaba el intercambio de insultos delante de ella.
Camila enterró su frente en el hombro de Dinah, con sus brazos finalmente encontrando su camino alrededor de su espalda para devolver el abrazo.
“Te he echado de menos,” admitió Camila, con sus brazos alrededor del torso de Dinah.
“No tienes ni idea de lo mucho que te he echado de menos Mila,” le dijo Dinah, separándose del abrazo de Camila para mirarla apropiadamente.
“¿Podemos prometer no volver a pelearnos nunca más?” preguntó Dinah. “Lo he odiado jodidamente.”
Camila asintió con su cabeza. “Vale,” dijo de acuerdo sonriendo amablemente, “pero,” ella continuó con su voz cogiendo un tono serio. “Tenemos…debemos…hablar…sobre…ya sabes…¿lo que pasó?” Dinah negó con su cabeza.
“No,” dijo. “Por lo que a mí me concierne es agua bajo el puente, ¿vale?” preguntó. “Sigamos hacia adelante y olvidémoslo.”
“Yo fui…tan…injusta sin embargo…” protestó Camila, sus ojos buscando los de Dinah. “Nosotras… deberíamos hablar…”
“No,” repitió firmemente Dinah. “Ya está…terminado.” dijo. “Me niego a hablar de ello otra vez.”
“Dinah…” dijo Camila, pero Dinah cogió su muñeca dramáticamente y volvió a ponerse el brazalete que le había devuelto Camila.
“No mmm,” Dinah la cortó señalando el brazalete. “Está terminado.”
“Estás…¿segura?” preguntó con incertidumbre Camila.
Dinah movió su cabeza y le dedicó a Lauren una mirada significativa. Lauren se rio con Dinah quien se giró para mirar de Nuevo a Camila y la volvió a abrazar mientras decía. “Estoy segura.”
Dinah soltó de Nuevo a Camila.
“Ahora deja de ser una idiota y déjalo pasar.” Le instruyó Dinah y Camila sonrió ante su abuso alegremente.
“¿Amigas?” preguntó Camila.
“Las mejores,” contestó Dinah guiñando un ojo y ambas se sentaron de nuevo en la mesa, Camila sujetando la mano de Dinah en la suya.
Ally y Normani pronto se unieron a todas ellas, llevando las pertenencias de Dinah con ellas. Finalmente, después de casi tres semanas de caminar sobre cascaras de huevo y encuentros incómodos, el grupo roto se había restaurado a su antigua gloria. Volvieron a su conversación fácil, el discurso de Camila volviendo hasta ella más y más con cada minuto que pasaba mientras estaban sentadas discutiendo cómodamente. Camila puso al día a Dinah en todo lo que había pasado desde que habían hablado en condiciones la última vez, a pesar de que Lauren la había estado manteniendo al día desde su separación. Camila les contó a Dinah y al resto de las chicas sobre los cambios que habían ocurrido desde la última semana, informándolas de que se estaba asegurando de tomarse las pastillas para dormir cada noche, aunque lo odiaba, ya que las relacionaba con el agotamiento directamente y con su habilidad funcional y su estado de ánimo.
Dinah bromeó con el número de llamadas perdidas que le había hecho a Camila desde el pasado martes en su intento de reconciliar su amistad, y Camila admitió que había paseado hasta su casa varias veces dándose la vuelta en el último minuto, sus nervios sacando lo mejor de ella.
“He sido una estúpida,” admitió Camila a Dinah, sacando el tema de nuevo ahora que podía hablar en condiciones y a pesar de las protestas de antes de Dinah. “Hiciste lo correcto y yo lo sabía,” reconoció Camila. “Sólo estabas cuidando de mi y yo te he castigado por ello. Realmente soy una idiota,” comentó Camila.
“Bueno eh,” dijo juguetonamente Dinah. “Te lo he estado diciendo durante años.” Camila puso los ojos en blanco con la broma de Dinah y continuó.
“Te puse es una situación horrible,” dijo Camila, “Aún no sé cómo puedes perdonarme por ello tan fácilmente.”
“Sinceramente,” dijo ahora seriamente Dinah. “Estoy agradecida de que estés bien. Fue probablemente una de las cosas más aterradoras que he presenciado nunca.” Admitió Dinah. “Excluyendo todas las veces que fui a la UCI a verte en el hospital.” Añadió Dinah. “Fueron…en otro nivel completamente aterrador.”
“Siento en realidad que tengo que compensarte de alguna manera,” le dijo Camila genuinamente, aún sintiéndose culpable sobre el comportamiento que había tenido hacia su amiga.
“Nosotras siendo amigas de Nuevo y tú estando bien es más que suficiente para mi,” contestó Dinah. “Lo digo en serio ¿vale? Por favor no pienses en ello más Mila. No te estoy mintiendo cuando te digo que ya está olvidado.”
“Lo intentaré,” prometió Camila y Dinah puso una mano en su hombro solidariamente.
Las chicas se sentaron juntas durante el resto de la comida, separándose cuando la campana sonó y se tuvieron que ir a sus respectivas clases. El resto del día pasó y después de su sesión extra de estudio con la Señorita Lovato, Camila se encontró con Lauren en su taquilla.
“Hola,” saludó Lauren, besando a Camila en los labios mientras abría su taquilla para meter algunos de sus libros.
“Hola,” respondió sonriendo Camila. “¿Cómo ha ido en la biblioteca?” preguntó, cogiendo su libro de matemáticas de su taquilla y poniéndolo en su mochila para llevarlo a casa.
“Silencioso,” contestó simplemente Lauren.
“¿Has conseguido estudiar mucho?” le preguntó Camila mientras subía la cremallera de su mochila y cerraba la taquilla, girándose a mirar a Lauren.
“En realidad, no,” le dijo Lauren. “Me he pasado todo el tiempo leyendo. Sin embargo, he pensado que podíamos estudiar en mi casa esta tarde.”
“Vale,” dijo de acuerdo Camila. “Necesito revisar unas cosas de matemáticas.” le informó a Lauren. “El Señor Lopez me permite volver a hacer el examen que suspendí la semana pasada con la Señorita Lovato mañana después del colegio.”
“Ojala yo pudiera repetir el mío,” dijo en respuesta Lauren.
“¿Por qué?” preguntó sorprendida Camila. “Siempre sacas una A.”
“La semana pasada no,” le informó Lauren. “Saqué un B menos.”
“Lauren,” dijo Camila sin creerlo. “No me dijiste eso.”
“Me olvidé,” admitió sinceramente Lauren. “Me lo acabas de recordar ahora.” Se pausó un momento pensando. “Es la primera B que he sacado en realidad,” meditó Lauren pensativamente. “Siempre he ido directa a sacar A.”
“¿Que pasó?” preguntó Camila casi adivinando. “¿Fue por mi?”
“No,” le dijo Lauren, porque en realidad, no lo atribuía a Camila para nada.
“Si lo fue, ¿verdad?” dijo inquieta Camila. “Lauren tus notas son importantes para ti. No puedes dejar que mis problemas les afecten.”
“Una B no me matará,” se rio Lauren ante la preocupación de Camila.
“B menos,” comentó secamente Camila.
“Lo que sea,” contestó Lauren moviendo su mano con desdén. “No pasará otra vez. Fue solo un desliz.”
“A lo mejor estás pasando demasiado tiempo conmigo,” le dijo seriamente Camila. “Necesitas estudiar…”
“Camila,” se rio Lauren de nuevo. “La mayoría del tiempo que pasamos juntas lo pasamos estudiando, ya sabes…” le informó ligeramente. “No sé si te das cuenta, pero la mayoría del tiempo que no estás en terapia o en el colegio, lo pasas encima de un libro…”
“Pero tengo que hacerlo,” dijo defensivamente Camila. “Necesito estudiar o sino suspenderé el curso y después ¿dónde estaría? Aquí de nuevo repitiendo.”
“No me estoy quejando,” la tranquilizó Lauren, poniendo una mano en un lado de la cara de Camila. “Simplemente estoy diciendo que fue raro, eso es todo. Paso mucho tiempo estudiando mientras te espero después del colegio y en casa contigo así que no es algo que se vaya a convertir en una costumbre.” Besó la frente de Camila ligeramente. “No te preocupes por eso. Yo no lo estoy.”
“Solías preocuparte,” dijo Camila sabiendo que Lauren se enorgullecía de ser una estudiante de A. “Solías preocuparte Lauren. Nunca estuviste así de complaciente con tus notas antes.”
“Es solo una nota,” respondió Lauren cogiendo la mano de Camila en la suya y dirigiéndose por el pasillo hasta la salida del colegio. “No es gran cosa en el gran esquema de las cosas. Deberías saber eso más que yo Camz. Hay cosas mucho más importantes en las que pensar.”
“Lauren,” regañó Camila. “Tu nota es aún importante aunque no sea de vida o muerte.”
“Mira,” dijo pausándose Lauren mientras iban hacia las escaleras del colegio “¿Hacemos un compromiso?” sugirió. “¿Tú lo dejas pasar por ahora y a cambio podemos ir a mi casa a estudiar un poco juntas?” Camila parecía darle un poco de pensamiento a la sugerencia por un momento antes de asentir con la cabeza.
“Vale,” dijo de acuerdo Camila, “pero…”
“No,” la paró Lauren riéndose. “Lo dejas pasar por ahora,” se rio. “Ese es el trato.”
Camila hizo un puchero, frunciendo el ceño y sacando la lengua adorablemente, haciendo que Lauren pusiera los ojos en blanco en respuesta. Se inclinó hacia ella y besó firmemente los labios de Camila.
“No intentes y hagas pucheros para salirte con la tuya en esto,” dijo riendo Lauren. “Hiciste un trato.”
“Sólo estoy preocupada,” protestó Camila y Lauren apretó su mano, sacándola al aire libre mientras empezó a caminar hacia el coche de nuevo.
“No te preocupes por mi,” le dijo seriamente Lauren. “Estoy bien. No hay absolutamente nada por lo que tengas que preocuparte.”
“¿Estás segura?” le preguntó Camila mientras Lauren abría su coche con la llave mientras se acercaban. Abrio la puerta para Camila, haciendo un gesto para que se metiera dentro.
“Eso constituye preocuparse,” dijo juguetonamente Lauren mientras Camila descendía hasta el asiento del pasajero y Lauren cerraba la puerta detrás suyo, yendo hacia el asiento del conductor.
“¿Sin embargo me dirás si se vuelve un problema?” preguntó Camila mientras Lauren se sentaba a su lado y se ponía su cinturón.
“Claro que lo haré,” contestó Lauren. “Prometimos ser sinceras entre nosotras ¿no?” preguntó Lauren.
“Supongo,” dijo dudosamente Camila.
Lauren se inclinó y besó a Camila en los labios otra vez rápidamente antes de poner en marcha el coche. Lauren las condujo hasta su casa, que estaba vacía, su familia estaba ocupada con otros asuntos. Fueron hacia adentro y hasta la habitación de Lauren donde Camila sacó sus cosas del colegio y las extendió sobre la cama de Lauren, preparada para estudiar. Lauren llevó algunas bebidas y snacks, poniéndolos en su mesilla al lado del escritorio.
Durante la siguiente hora, estudiaron juntas, Camila tumbada en el colchón, con su libro de matemáticas delante, un bolígrafo estrechado ligeramente en su mano derecha. De vez en cuando Camila escribía pobremente, números incomprensibles y sumas en la página en blanco de su cuaderno a su derecha, con su su atención fijada firmemente en la tarea en cuestión. Lauren se sentó con su espalda contra el cabecero de la cama, sus piernas estiradas delante suyo, con un libro en su regazo. Hizo un buen espectáculo de estudiar, intentando centrar su atención en el problema de matemáticas en cuestión. Sin embargo, Lauren lo encontró muy difícil, sus ojos se encontraban fuera de la página que tenía delante y apreciaba la forma de Camila en la cama, la forma en la que su pelo oscuro caía por su cara, ocultándola de la vista, la curva de su trasero en los pantalones apretados que llevaba. Lauren se mordió el labio inferior, con su ceja elevándose ligeramente mientras Camila cambiaba de posición, haciendo que su trasero se apretase durante un instante.
“¿Qué respuesta te ha salido en el problema C?” preguntó Camila, girando su cabeza para mirar a Lauren captándola mientras la comía con los ojos de una manera no tan sutil. Camila se retorció otra vez en la cama para mirar a Lauren mejor.
“Lauren,” dijo incrédula Camila. “Se suponía que tenías que estar estudiando.”
“Lo estoy,” contestó Lauren. Tenía una sonrisa en sus labios mientras despacio y a propósito se tomaba su tiempo para mirar a Camila de nuevo antes de encontrarse con los ojos incrédulos de su novia.
“Matemáticas, no a mi,” aclaró Camila con una expresión sorprendida en la cara.
“Estoy aburrida de las matemáticas,” contestó sinceramente Lauren. “Prefiero estudiar biología,” añadió maliciosamente, elevando sugerentemente su ceja.
Lauren se rio ante la forma en la que la mandíbula de Camila cayó en respuesta a su comentario, alucinada. Puso sus libros en la mesilla a su lado y se inclino hacia el frente de la cama para ponerse en paralelo con Camila. Ella se apoyó en los codos de manera que su cara estaba al nivel de Camila de mientras continuaba.
“Hemos estado estudiando una hora,” le dijo Lauren. “Creo que es hora de un descanso. ¿No crees?”
Camila se quedó mirando fijamente a los ojos de Lauren durante un momento inquisitivamente antes de inclinar su mirada hacia los labios de su novia. Los miró por un momento, deseando sentirlo contra los suyos e inhaló profundamente, mirando rápidamente a la puerta cerrada antes de tirar sus libros al final de la cama desordenadamente.
Lauren sonrió mientras Camila puso su cara más cerca, una mano alrededor de la parte de atrás de la cabeza de Lauren mientras acercaba sus labios en un beso hambriento. Camila no perdió tiempo en profundizarlo, sin duda en empujar su lengua en la boca de Lauren en la primera oportunidad que se le presentó. Lauren puso su mano contra la espalda de Camila y la arrastró firmemente haciendo que sus caderas se estuvieran tocando y Lauren bajó su pierna para acomodarse con Camila, poniendo su rodilla maniobrando entre las piernas de su novia.
Lauren suspiró mientras Camila chupaba su lengua, conteniendo la respiración ligeramente al sentir que Camila desplazaba su peso para estar así ahora posicionada sobre su espalda debajo de la chica pequeña quien estaba encima suyo. Los brazos de Camila estaban a ambos lados de la cabeza de Lauren mientras soportaban el peso de la parte superior de su cuerpo, pero las caderas de Camila se presionaban contra la pelvis de Lauren mientras se sentaba a horcajadas con una de sus piernas entre las suyas.
Lauren se sentó ligeramente; empujando su boca más fuerte contra la de Camila cuya mano derecha se había movido hasta el costado de Lauren y estaba acariciándola fuertemente, agarrando la parte de debajo de su camiseta para exponer su estómago duro. Lauren agarró la mano distraída de Camila, sintiendo el material de su férula en su muñeca, y la movió decididamente hacia su pecho derecho a lo alto de su sujetador. Camila movió su cabeza hacia atrás, separándolas por un momento, su respiración entrecortada, y sus ojos muy abiertos, con sus pupilas dilatadas.
Tenía una mirada de sorpresa en su cara y Lauren levantó su mano libre para acariciar la mejilla de Camila con sus dedos tranquilizadoramente. Lauren movió su otra mano, hasta su abdomen, los dedos de Camila acariciando su estómago y haciendo que sus músculos se tensaran en respuesta. Lauren se empujó a si misma, golpeando sus labios contra los de Camila una vez más, su lengua invadiendo el espacio que habitualmente había dominado. Lauren soltó la mano de Camila y movió sus caderas, con la mano alrededor de la espalda de Camila mientras giraba su posición para estar ahora encima de su novia.
Lauren trazó una línea de besos hasta el cuello de Camila, sus manos tanteando ambos costados de Camila bajo su ropa. Chupó generosamente el labio de Camila, echándose hacia atrás un poco para separarse mientras se sentaba, su pelvis en lo alto de Camila. Lauren movió sus manos hacia la parte de debajo de su propia camiseta, levantando el dobladillo hacia arriba hasta que estuvo sobre su cabeza. Tiró su ahora quitada prenda al suelo en frente suyo, sin dejar nunca sus ojos a Camila quien estaba ahora estudiando su piel de cerca.
Camila puso sus manos en el abdomen de Lauren, aparentemente admirando la piel impecable allí, rozándola suavemente con sus dedos mientras la examinaba. Movió una mano alrededor del costado izquierdo de Lauren donde su piel estaba brillante y la recorrio con sus dedos de arriba a abajo admirando su perfección.
“Camz,” dijo suavemente Lauren y Camila levantó sus ojos para encontrarse con los de su novia. “No somos diferentes,” le dijo significativamente y como para asegurar sus palabras, Lauren movió su mano para exponer el estómago de Camila levantando el dobladillo de su camiseta hasta su pecho. “Estamos hechas de la misma cosa.”
“De lo que tú estás hecha es más estéticamente agradable,” dijo Camila, mirando fijamente el pecho de Lauren donde su propia cicatriz estaría, ninguna línea coincidiendo con el centro del sujetador de su novia como la que ella tenía.
“Depende a través de qué ojos estés mirando,” comentó seriamente Lauren, una expresión conmovedora en su cara antes de poner sus labios juntos de nuevo, inclinándose para que su abdomen estuviera presionado contra el de Camila. Levantó una de sus manos para acariciar uno de los lados del rostro de Camila con su pulgar, la otra encontrando su camino hasta la mano de Camila para llevarla de nuevo hasta cubrir su pecho sobre el material de su sujetador.
Lauren gimió de placer al sentir la mano de Camila cerrarse entorno al bulto experimentando allí varias veces. Empujó sus labios contra los de Camila más, sus bocas cayendo en un ritmo recíproco mientras se besaban, sus lenguas azotándose placenteramente. Lauren sintió a Camila tensándose ante su tacto mientras su mano vagaba hasta el medio de su pecho, su pulgar haciendo pequeños círculos sobre donde estaba la cicatriz escondida bajo el material de su prenda. Abrio sus ojos para mirar a Camila, apartando sus labios y pesando la curva de su mandíbula por un minuto, esperando a que Camila se relajase.
“Está bien,” le dijo Lauren besando su cuello alrededor de su garganta.
Camila arqueó su cabeza hacia atrás para exponer su piel un poco más, su otra mano levantándose para envolverse alrededor de los omóplatos de Lauren. Camila elevó su rodilla y la llevó hasta encerrar las caderas de Lauren, empujando el peso de su novia contra su pelvis un poco más.
Lauren sintió que Camila se relajaba debajo suyo y usó esa oportunidad para trazar besos desde su cuello hasta el medio de su pecho, una mano bajando el material que estaba oscureciéndola la vista.
“Lauren,” dijo roncamente Camila, su voz aún más ronca de lo que Lauren la había escuchado antes.
“Shh…” dijo Lauren, su mano debajo de la camiseta de Camila levantándose para tomar uno de sus pechos y apretándolo amablemente en sus dedos antes de empezar a masajearlo firmemente. Camila arqueó su espalda ligeramente en respuesta y gimió en la boca de Lauren mientras su novia puso de nuevo sus labios juntos.
Lauren sintió el espacio entre sus piernas humedecerse mientras se sentaba, poniéndose a horcajadas sobre los muslos de Camila, la otra rodilla de su novia presionada contra ella aún más.
“Definitivamente prefiero estudiar biología,” comentó Lauren, mientras separaba sus labios durante un momento para recuperar su aliento. Camila observó cómo el pecho de Lauren se hinchaba delante suyo y se mordió el labio, jadeando.
“Odio las matemáticas,” contestó Camila levantando su cabeza para besar la clavícula suavemente, su otra mano ahora encontrando su camino en lo alto de los pantalones de Lauren. Camila deslizó su mano entre el tejido de la ropa interior de Lauren y el vaquero para sentarse en su trasero, levantándolo ligeramente mientras flexionaba sus dedos.
“Mierda Camz,” jadeó Lauren sin aliento temblando ligeramente con la combinación de la mano de Camila detrás y el rastro de besos suaves que ahora estaba dejando hacia la mitad del pecho.
“Eres perfecta,” dijo Camila, admirando la maravillosa piel de Lauren mientras se inclinaba hacia atrás ligeramente para observar su forma. Sintió la mano de Camila salir de la parte de atrás de sus vaqueros, yendo hasta el costado de su cadera, jugando con la cinturilla de la parte de delante, dejando cosquillas placenteras en su piel. El espacio entre sus piernas se humedecía más y Lauren juntó sus bocas de nuevo ansiosamente, con su propia rodilla deslizándose y presionando el centro de Camila, causando que ella empujase aún más sus caderas en respuesta.
“Jodido infierno,” ella escuchó murmurar a alguien alucinada, pero, no era el tono ronco de Camila y Lauren levantó su cabeza en alarma para mirar a la puerta donde esta su hermano Chris observando, con su mandíbula caída incrédulo. “No paréis por mi,” dijo seriamente y Lauren se sentó, cogiendo una almohada de la cama.
“Jesucristo,” dijo tirando la almohada en su dirección. “Vete a la mierda Chris.” maldijo.
El sonrió en su dirección.
“Espera hasta que mamá y papá se enteren de esto.” Dijo simplemente antes de desaparecer de la puerta y cerrándola detrás de él.
“Mierda,” maldijo de nuevo Lauren, mirando hacia Camila quién había estado mirando lejos de la puerta, sus ojos fijados firmemente en la pared opuesta, con su cara sonrojada, Lauren no estaba segura de si era aún por el placer o por la vergüenza. Camila se giró para encontrarse con los ojos de Lauren y Lauren respiró lentamente, sabiendo que necesitaba hablar, y más que probable sobornar a su hermano por su silencio antes de que sus padres llegasen a casa. “Mierda,” maldijo de nuevo y se incline hacia atrás apoyando su frente en el desmayado hombro de Camila

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Capitulo 29

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:32 am

”Oh Dios mío” dijo Dinah incredula al día siguiente. “¿Es una broma?”
Camila que estaba sentada en la parte delanteral del salón con la Señorita Lovato.
Estaba hablando de un libro que la profesora le había sugerido, aunque había sido difícil para Camila, perserveró y se prometió a ella misma hacer el esfuerzo para leer al menos un capítulo cada noche. Camila se había subido desesperada al coche de Lauren para poder hablar con la Señorita Lovato al respecto, al parecer, había llegado a una parte muy conmovedora del libro. Lauren sonrió al ver la expresiónde alegría pura de su novia. Camila narró su punto preferido en voz alta ya que Lauren se lo había pedido, repitiendo las palabras una y otra vez, al parecer la chica de ojos marrones tenía una conexión especial con el texto.
"¿Chris entró en la habitación cuando… ya sabes… estaban haciendo cosas?" preguntó Dinah atónita, imaginando toda la situación.
"No fue nada de eso" comentó Lauren rápidamente, mirando a Ally que tenía una sonrisa plasmada en el rostro. "Solo fue… como… bueno, ehh, ¿hay película con calificación G verdad? Y luego está NC-17" Dinah asintió con la cabeza. "Lo de nosotros fue como… PG-13."
"¿PG-13?" preguntó Ally en un intento de obtener más detalles.
"Sí, ya sabes" dijo Lauren mirando a su amiga, "Desnudez parcial con algún material sugerente…" su voz se fue apagando.
"¿Hubo alguna situación sexual intensa?" preguntó Ally con picardía, levantando una ceja sugestivamente.
Lauren se sonrojó al recordar la humedad que había sentido entre sus piernas ante el tacto de los labios de Camila contra su pecho y la sensación de la mano de su novia que se había apoderado de sus jeans. Tragó saliva, dejando caer su mirada hacia la mesa antes de responder: “Sin duda tenía… potencial.”
"Ok" dijo Dinah haciendo una mueca para dar a entender que no quería saber más detalles. "¿Y qué pasó después de que Chris entró?"
"No nos dijo que dejaramos a hacer eso directamente" les informó Lauren.
"Tu hermano es un pervertido" comentó Dinah riendo.
"No sé" dijo Ally bromeando, guiñándole a Lauren. "No me habría importado entrar en tu habitación durante eso."
"Oh Dios mío" dijo Dinah sorprendida ante al comentario de Ally.
"¡Ally!" exclamó Lauren.
"Solo estoy bromeando. Además, no me sorprende que ustedes dos están finalmente… ¿experimentando?" agregó Ally, sin saber si esa era la palabra correcta para describir la situación. "Y pensaba que ustedes ya habían… bueno, ya sabes…" dijo dejando la insinuación tácita. "Te lo dije cuando llegué a tu casa y encontré a Camila con tu ropa, ¿recuerdas?"
"¿Qué?" preguntó Dinah. "¿Cuándo fue eso?"
"Fue hace como un mes" dijo Ally mirándo a Dinah. "¿Te acuerdas cuando tuvieron esa pelea por culpa de Rachel? Ahí fue" continuó explicando. "Lauren me llamó preocupada poqrue Camila se había ido y la dejó de pie en el estacionamiento de la comisaría como una idiota…"
"Oye" se quejó Lauren, pero Ally continuó hablando.
"Me fui a dar una vuelta a su casa" señaló a Lauren con el pulgar. "Y encontré a Camila vestida con su ropa de pies a cabeza."
"No fue así, creo" respondió Lauren dándole una mirada mordaz a Ally. "Fue una clasificación PG. ¿Recuerdas la incómoda conversación después de eso?"
"Por supuesto" rio Ally recordando aquel momento. "Ustedes dos eran tan lindas e inocentes."
"Me alegro de que lo hayas encontrado divertido" murmuró Lauren. "Dios Ally, una pequeña advertencia no estaría mal en el futuro si estás pensando en avergonzarme por completo."
"Aww, normalmente haces un buen trabajo avergonzandote a ti misma Lo, yo no hago nada" le dijo Ally alegremente. "No puedes culparme por asumir cosas, abrieron la puerta totalmente nerviosas y Camila parecía haber tenido una ducha recién…"
"Estaba lloviendo" dijo Lauren a la defensiva.
"Ok, volviendo al tema anterior" interrumpió Dinah. "Así que tu hermano entró, les dijo que continuaran y luego… ¿qué?" preguntó.
"Nos amenazó vagamente con decirle a mis padres lo que había visto."
"¿Les dijo o no?" preguntó Ally incredula.
"No, gracias a Dios" suspiró Lauren en su buena suerte. "Si mis padres supieran lo que estabamos haciendo, nunca más dejarian que Camila subiera a mi habitación. No les importan los besos, pero… ellos tienen límites más allá de eso."
"Entonces ¿tu hermano es realmente agradable o te hará pagar por su silencio?" preguntó Dinah a sabiendas.
"Él me hizo pagar" se quejó Lauren. "Digamos que le haré un gran regalo para Navidad."
"Oh, ¡hablando de Navidad" dijo Ally emocionada. "¿Tú y Camila iran al Winter Formal? Troy compró las entradas ayer." Dinah aplaudió igual de entusiasta que Ally.
"¡Sí!" dijo Dinah mientras miraba a Lauren. "¡Tú y Mila deben ir juntas! ¡Se verán adorables y será muy divertido! Será el primer baile al que ha ido. Siope me llevará también."
"Arin llevará a Normani" añadió Ally. "Si ustedes también quieren, podemos ir todos juntos…"
"Camz y yo no iremos" interrumpió Lauren decepcionada.
"¿Qué?" dijo Ally insatisfecha por la respuesta de su amiga. "¿Por qué no irás? Te encantan los bailes de la escuela."
"Sí quiero ir. Pero no es algo que le guste a Camila…"
"Hablaré con ella" dijo Dinah como si eso fuera la solución mágica al problema.
"¡No! ¡no lo hagas!" dijo Lauren poniendo una mano en frente de Dinah para detenerla. "No quiero presionarla para que vaya. No me importa, de verdad."
"Lauren, estás en una hermosa relación orgullosamente, con una novia oficial por primera vez en tu vida ¿y no la llevarás al baile?" preguntó Ally aún impresionada.
"A mi novia no le gustan los bailes, así que es un poco difícil llevarla a uno" respondió Lauren con simpleza.
"Lauren, estoy segura que si le preguntas…" comenzó a decir Ally pero fue interrumpida.
"No Ally. No voy a preguntarle" la cortó Lauren, con seriedad en su voz. "A Camila no le gustan los bailes ¿de acuerdo? Ella nunca ha ido a uno. Ahora, con lo del accidente y todo eso, le gustan menos esas cosas." Lauren se detuvo para pensar en sus siguientes palabras. "Yo no haré que se sienta culpable de no querer ir cuando tiene razones legítimas para no hacerlo, ¿ok?"
"Bueno, ¿cuáles son las razones?" preguntó Ally.
"¿Acaso importa?" preguntó Lauren.
"Supongo que no" respondió Ally pensativa. "Solo tengo curiosidad, eso es todo."
"Es porque ella no puede bailar" comentó Dinah a sabiendas. "Es por eso que nunca le han gustado. Se preocupa mucho por parecer una idiota al bailar y así avergonzarse a si misma.
"En parte" admitió Lauren, "Pero ella no le gusta usar ni vestidos ni tacones tampoco" les dijo Lauren, aunque sabía que Dinah era consciente de eso. "Ahora ella se acompleja por sus cicatrices" continuó Lauren, "Y con su coordinación. Yo realmente, realmente no quiero forzarla a nada, ¿de acuerdo?" Ally miró al frente del salón donde Camila seguía hablando con la Señorita Lovato animadamente.
"Ok" aceptó. "Eso es justo. Simplemente, pensé que habría sido bueno que fueran, ¿sabes? Para que pudieramos ir todas como grupo.
"Sí, eso sería genial Lauren" acordó Dinah mirando en dirección a Camila. "No hablaré con ella sobre esto ¿ok? Te lo prometo. Tienes razón, no es justo presionarla."
"Gracias" dijo Lauren con gratitud, contento de que sus amigas la entendieran. "Espero que ustedes la pasen genial" comentó con un tono más feliz. "Quiero decir, saquen un montón de fotos para mi ¿bueno?"
"Claro" garantizó Ally. "Definitivamente."
"Te aburriras de ver tantas fotos" se rio Dinah entre dientes.
"¿Harán otra cosa esa noche?" preguntó Ally con interés.
"No lo sé" respondió Lauren. "Probablemente nos quedaremos en casa y veremos una película o algo así" les dijo con sinceridad.
Ally le dio a Lauren una mirada comprensiva y puso una mano sobre su hombro cuando sonó la campana. Toda se levantaron de sus asientos y tomaron sus pertenencias mientras Camila tomaba su libro.
"Hola" saludó, besando a Lauren en los labios de forma rápida antes de entrelazar sus manos. "¿Puedo llevarte a tu clase?" preguntó alegremente.
"Yo te llevaré a tu clase" respondió Lauren y Camila puso mala cara.
"Siempre me llevas a clase" dijo Camila. "¿No puede ser mi turno?"
"Yo te llevo a clase porque me preocupo por ti, no quiero que alguien más mire a mi novia" bromeó Lauren. "¿De verdad quieres llevarme a mi clase?" preguntó Lauren riendo.
"Sí" afirmó Camila alegremente, "¿Puedo?"
Lauren sacudió su cabeza divertida mientras Ally y Dinah se despedían. Camila levantó la mano para corresponder la despedida y Lauren les sonrió, levantando la ceja ligeramente.
"¿Por favor?" pidió Camila, tomando el brazo de Lauren para acercarla más.
"Okay" cedió Lauren. "Llévame" dijo riendo. Camila sonrió ampliamente antes de tomar la mano de su novia una vez más y llevarla a clase.
Camila caminó junto a Lauren en el pasillo, y la dejó en la puerta de su siguiente clase con la promesa de extrañarla hasta que tuvieran matemáticas juntas dentro de una hora. Lauren le dio a Camila un beso de despedida antes de entrar al salón de clases, haciendo una breve pausa para mirar hacia atrás mientras Camila corría a lo largo del pasillo para llegar a su clase. Ella sonrió ante la alegría de Camila, le encantaba ver a su novia de buen humor, finalmente parece haber vuelto a su estado normal después de difíciles semanas. Lauren pensó sobre la sugerencia de Ally y Dinah sobre pedirle a Camila que fuera al baile con ella, aunque sabía que tenía razones para no querer ir, había que reconocer que igual tenía una pequeña esperanza. No hay nada que le hubiera gustado más a Lauren que ir al baile con Camila y sus amigos. Le encantaba la idea de disfrutar una noche con las personas que más quería, bailando y divirtiéndose. Lauren habría disfrutado la oportunidad de finalmente ser capaz de tener una cita para el baile, algo que nunca había tenido antes. Sin embargo, sabía que a Camila no le gustaban los bailes escolares y era consciente de sus dificultades con el autoestima. No había manera de que Lauren se arriesgara por ese lado.
Lauren suspiró para sus adentros cuando la campana sonó y se dirigió por el pasillo hacia matemáticas, donde se encontró con Camila, quien estaba sentada en su escritorio habitual esperando su llegada.
"Hola" saludó animadamente cuando Lauren se sentó junto a ella.
"Hola" respondió Lauren, sonriendo alegremente al notar el brillo en los ojos de su novia, ya que este había estado ausente hace un tiempo. "Estás alegre hoy" comentó antes de inclinarse para cerrar el espacio entre ellas y besarla suavemente en señal de saludo.
"¿No puedo estar alegre?" preguntó Camila, frunciendo ligeramente el ceño en broma.
"No, por supuesto que si puedes" respondió Lauren sonriente, tomando la mano izquierda de Camila. "Me encanta verte tan feliz…" Lauren hizo una pausa, frunciendo el rostro en confusión ante la sensación de familiaridad que sentía al tomar la mano de Camila.
"Espera…" dijo Lauren, levantando el brazo de Camila para examinarlo de cerca. "¿Dónde está la férula?" preguntó. "¿La rompiste de nuevo?" preguntó, con una una sonrisa en los labios al pensar en lo torpe que Camila podía ser.
"No, no está rota" le dijo Camila alegremente.
"Entonces… ¿dónde está?" preguntó Lauren perpleja.
"Está en mi casillero" le informó Camila.
"¿Por qué?" preguntó Lauren. "¿No se supone que debes usarla?"
"Pensé que sería una buena idea pasar el resto del día sin usarla" dijo Camila con total naturalidad. "Solo para probar."
"¿Estabas usandola en la mañana?" preguntó Lauren tratando de recordar.
"Sí" respondió Camila, apretando la mano de su novia.
"Ok, está bien. Por un segundo pensé que me estaba volviendo loca."
Lauren giró la mano de Camila para estudiar la gruesa cicatriz que cruzaba su muñeca hasta el ante brazo.
"¿Y qué te llevó a esto?" preguntó mientras trazaba con el pulgar la cicatriz con dulzura. "Nunca habías pasado un día sin la férula antes."
"Bueno" comenzó Camila, "Mi fisioterapeuta me dijo hace un tiempo que realmente ya no necesito usarla, excepto durante la noche, pero no sé, estoy tan acostumbrada a ella que estaba nerviosa por sacarla para siempre. ¿Qué pasa si me lesiono de nuevo?"
"No la usaste para nuestra primera cita" agregó Lauren de manera positiva. "¿Te acuerdas" Estaba rota así que la dejaste en casa…"
"Sí" respondió Camila. "La llevé a mi fisioterapeuta al día siguiente y ahí me dijo que ya no la necesitaba."
"¿Entonces por qué el cambio de hoy?" preguntó Lauren intrigada. "¿Qué te ha hecho cambiar de repente?"
"No lo sé" admitió Camila. "Solo sentí que era el momento, eso es todo."
Lauren le sonrió a Camila cuando el Señor López entro al salón y se acercó a la parte delantera del lugar para comenzar la clase. Las personas que no conocían a Camila, que no entendían de sus dificultades, no se habrían dado cuenta de los sutiles avances que ella estaba haciendo, los cambios en su comportamiento.
Sin embargo, Lauren notó cada pequeño cambio, cada pequeño avance que Camila hizo y los valoraba mucho. El hecho de que Camila estaba dispuesta a pasar un día en la escuela sin su férula fue una verdadera hazaña. Camila particiaba activamente de su recuperación ahora, siguiendo los consejos de sus terapeutas y médicos.
Camila estaba realmente haciendo un esfuerzo y Lauren lo apreciaba. En solo una semana, había hecho grandes avances y Lauren esperaba que continuara de esta manera para mejorar aún más.
Después de lo que resultó ser una clase bastante aburrida sobre ecuaciones de segundo grado, sonó la campana y Lauren se levantó de su silla, ayudando a Camila, quien tomó su bolso para luevo levantarse.
"Aquí" dijo Lauren sosteniendo su mano expectante. "Déjame llevar eso por ti" se ofreció y Camila miró su mano y su bolso
"No, está bien" dijo Camila, poniendo su bolso sobre su hombro derecho. Debo ir a hacer algo rápido antes del almuerzo" le informó a Lauren. "Te veré ahí ¿bien?"
"Puedo acompañarte si quieres" dijo Lauren.
"No me demoraré mucho" dijo Camila, poniendose en puntillas para besar a Lauren en los labios.
"Okay" dijo Lauren sonriendo mientras se separaban. "Te guardaré un asiento."
"O… ¿no?" dijo Camila juguetonamente mientras levantaba una ceja.
El rostro de Lauren estalló en una amplia sonrisa y se inclinó para besar a su novia una vez más.
"No sé en lo que te pasó" dijo Lauren seriamente, "Pero me encanta."
"Creo que son las drogas" comentó Camila, agarrando la camisa de Lauren.
"Sí, bueno, lo que sea que es" dijo Lauren haciendo girar un mechón de pelo de Camila entre sus dedos. "Me gusta Camz." Camila sonrió antes de besar a Lauren otra vez.
"Gracias" dijo Camila con gratitud, dándon un paso hacia atrás. "Te veré en cinco minutos, ¿okay?"
"Okay" dijo Lauren sonriendo. "Si no estás ahí en cinco minutos. Enviaré a la PDI para que te busque."
Camila le sacó la lengua en respuesta y se dirigó a la puerta. Desapareció en el pasillo, dejando a Lauren detrás de ella mientras caminaba a lo largo del pasillo.
"Lo siento" se disculpó Camila, deteniendose brúscamente cuando alguien bloqueo su camino.
"Oye, mira quien es" dijo con la voz llena de odio. "Ca… Ca… Camila" dijo David fingiendo tartamudear. "¿O debería decir loca ahora?" preguntó, mirando a sus amigos quienes solo reían. "Lo que hiciste en la cafetería el otro día fue un poco escandaloso Ca… Camila" continuó burlándose. "Ni siquiera deberías tener permitido caminar por los pasillos sola. ¿Qué pasa si le haces daño a alguien? Es un poco irresponsable por parte de la escuela, ¿no te parece?"
"Escucha…" le dijo Camila, tratando de seguir caminando, pero él se lo impidió.
"No, tú escucha" dijo David con voz grave. "¿Sabes toda la mierda que me pasó por tu culpa? Mi puto papá me encerró en la casa por una semana cuando se enteró de lo de detención."
"Me tengo que ir" intercedió Camila cuidadosamente, dejando caer su mirada al suelo, pero David agarró su hombro con fuerza.
"Oye, te estoy hablando y me debes muchas cosas…"
"Me tengo que ir" insisitió Camila.
"No hice nada antes porque sabía que la Señorita Lovato me estaría vigilando" dijo David, "Pero no pienses que se ha terminado Cabello" continuó, amenazándola evidentemente.
"Yo no…" intentó decir Camila pero fue interrumpida.
"Si piensas en decirle a un maestro" dijo en voz baja. "Te juro que haré de tu vida una miseria" terminó con su voz áspera.
"Déjala en paz mierda, ¿podrías David?" dijo alguien atrás del grupo y Camila vio a Rachel abrir el paso hacia la parte delantera. Puso su mano sobre el brazo de David firmemente e hizo que se alejara de Camila.
"Oh, vamos Rach" dijo David levantando sus manos en frente de si mismo a la defensiva. "No seás así. Sólo porque te gusta Camila…"
"Ok, vete a la mierda" dijo Rachel empujándolo hacia atrás con firmeza y él se echó a reír, levantando la mano hacia arriba y bajándola de nuevo ligeramente.
"Como sea" dijo dando un paso más allá de Camila. "Nos vemos por ahí Cabello" murmuró por encima del hombro mientras se iba junto a sus amigos.
"¿Estás bien?" le preguntó Rachel a Camila, con gran preocupación en su voz. "No le hagas caso. Es un idiota."
"Debo irme" dijo Camila. "Gracias de todas formas." Rachel la agarró del codo para detenerla, corriendo para estar a su lado una vez más.
"Me has estado evitando" comentó Rachel encontrándose con los ojos de Camila. Camila soltó su brazo del agarre de Rachel ligeramente.
"Escucha…" comenzó a explicar Camila, sin querer ser grosera.
"No, escúchame" interrumpió Rachel, invadendo el espacio personal de Camila al igual que David. Sin embargo, esta vez no era amenazante, era íntimo y torpe. "Yo no te he visto mucho desde la cena en Jimmy. ¿Está todo bien?"
"Bien" dijo Camila dándose vuelta para irse.
"Que bueno" dijo Rachel mientras agarraba su brazo una vez más. "Es solo que estaba preocupada… Admito que estaba tratando de meterme en tu relación con Lauren antes ¿de acuerdo? Era por Lauren antes, pero después de lo del restaurante ese día…" Hizo una pausa por un minuto y Camila la miró a los ojos, tirándo su brazo hacia atrás.
"Eso fue… fue… Dios, eso fue sexy" dijo finalmente. "Eres sexy… Yo realmente no veía nada atractivo en tí antes… Solo estaba bromeando cuando ije que me gustabas, pero, wow…" continuó recordando el beso que Camila le había dado a Lauren. "Ahora sí me gustas."
"Realmente tengo que irme" insistió Camila mientras se alejaba.
Esta vez Rachel la dejó ir, admirando la vista. Inclinó la cabeza ligeramente, mordiéndose el labio inferior. Cuando Camila había desaparecido del pasillo, se dio la vuelta, golpeó el casillero cercano con su mano y se dirigió al comedor para el almuerzo.
Unos diez minutos más tarde, después de haber logrado hacer lo que debía; Camila entró al comedor y se dirigió hacia donde estaban sentadas sus amigas y su novia.
"¿Adivina quién?" preguntó, con una sonrisa en sus labios mientras colocaba sus manos sobre los ojos de Lauren.
"No lo sé," respondió Lauren fingiendo no saber. "Dame una pista," solicitó.
Camila sonrió ante el tono juguetón en la voz de Lauren y se sentó junto a ella aún cubriendo sus ojos. Se inclinó hacia adelante, depositando un suave beso en sus labios.
"Hmm…" murmuró Lauren fingiendo pensar. "No, no tengo ni idea. Dame otra pista," sugirió.
Camila se inclinó hacia delante una vez más, besando a Lauren suavemente al principio para luego profundizar el beso con avidez, su lengua lamiendo el labio inferior de su novia antes de intriducirce en su boca para encontrase con la de su novia. Camila abrio más la boca para contener el labio inferior de Lauren entre los de ellas, para después separarse y sacar las manos de los ojos de su novia.
"Oh," suspiró Lauren abriendo los ojos con una amplia sonrisa. "Camz, eres tú."
Camila le golpeó el brazo y se dio vuelta para mirar al resto de las personas que estaban en esa mesa. Dinah se concentró rápidamente en su bocadillo, como si estuviera a punto de vomitar después de lo que acababa de presenciar. Camila se rio, al igual que las otras chicas. Camila encontró sus ojos desviándose hacia Rachel, quien estaba sentada observándola con atención desde el otro lado del comedor. Camila bajó la vista a la mesa para luego mirar a Lauren que había colocado un brazo alrededor de su hombro, tirando de ella en un abrazo.
"Te demoraste un poco," comentó. "Estaba empezando a considerar la idea de enviar a la PDI a buscarte."
"Lo siento," se disculpó Camila. "Tuve un problema."
"¿Con quién?" preguntó Lauren con malestar. "¿Está todo bien?"
"Me encontré con David en el pasillo," le contó a Lauren con toda honestidad. "Y Rachel," terminó.
"¿Qué?" preguntó Lauren, levantando la cabeza para ver a Rachel. "¿Estás bien?"
"Estoy bien" dijo Camila colocando una mano sobre la de Lauren para calmarla.
"¿David te hizo algo?" preguntó Lauren evidentemente enojada. "¿O Rachel? Camz, te juro que los voy a matar…"
"También yo," comentó Dinah.
"Demonios, incluso yo los mataré," agregó Ally.
"Está bien," les dijo Camila, "Lo prometo, ¿está bien?"
"¿Estás segura?" le preguntó Lauren aún no convencida.
"Sí" afirmó Camila.
"¿Le dirás a la Señorita Lovato verdad?" preguntó Lauren. Camila vaciló por un momento.
"Camz, tienes que decirle," aconsejó Lauren.
"No fue nada," respondió Camila sin querer darle a David una razón más para odiarla. "Se lo diré cuando sea necesario."
Lauren observó a su novia por un momento antes de besarla en la frente.
"Bien," aceptó Lauren, "Pero, la próxima vez que te digan o hagan algo, debes decirles," continuó Lauren. "¿Sí?"
"Sí," aceptó Camila.
"Muy bien," respondió Lauren. "Ahora, ¿dónde habías ido?"
"Ahh," murmuró Camila, metiendo su mano en el bolsillo trasero para luego sacar dos pequeños trozos de cartulina. Los desplegó y los levantó para que Lauren los viera.
"¿Qué son’" preguntó Lauren confundida.
"Bueno," dijo Camila sonriendo, "Me preguntaba si… ¿te gustaría ir al baile de invierno conmigo?" preguntó agitando las dos entradas.
"¡Oh Dios mío!" exclamó Dinah aplaudiendo con entusiasmo al igual que Ally.
"Camila," dijo Lauren mirándole incrédula. "¿Compraste entradas para el baile de invierno?"
"Sí," dijo Camila bajando las entradas de la vista de Lauren para apreciar mejor su expresión. "¿No quieres ir?" preguntó debido al claro rechazo en su voz.
"¡Por supuesto que ella quiere ir!" comentó Normani. "¿Verdad Lo?" preguntó.
"Yo…" Lauren se quedó sin habla.
"¿Lo?" intercedió Ally.
"Pensé que sería divertido," comentó Camila con incertidumbre. "No tenemos que ir sin embargo…"
"¿Dinah te dijo que hicieras esto?" preguntó Lauren mirando a Dinah momentáneamente.
"¿Dinah?" preguntó Camila confundida. "No."
"¿En serio?" preguntó Lauren sospechosamente.
"Ni siquiera he hablado con Dinah sobre esto," respondió Camila con sinceridad.
"¿Qué pasa con estas dos?" cuestionó Lauren señalando a Ally y Normani.
"¿Qué pasa con ellas?" preguntó Camila.
"¿Te pidieron que hicieras esto?" preguntó Lauren.
"¡No!" se queó Ally mientras Camila también respondía, "No."
Camila negó con la cabeza ligeramente. “Lo siento, pensé que querías ir pero… puedo devolver las entradas…”
"Espera, ¿realmente me estás preguntando si quiero ir contigo al baile?" preguntó Lauren perpleja.
"Sí," respondió Camila.
"¿En serio?" preguntó Lauren con una sonrisa en los labios.
"Sí," repitió Camila, levantando las entradas de nuevo.
La sonrisa de Lauren creció aún más y tomó las entradas para observarlas con más atención.
"Camz, pensé que odiabas los bailes," dijo Lauren, levantando la mirada para encontrarse con la de su novia.
"La palabra odio es un poco fuerte…" comentó Camila. "Es solo que nunca han sido de mi preferencia."
"¿Entonces por qué me estás preguntando esto?" cuestionó Lauren una vez más aún en estado de shock.
"Bueno," Camila dijo como si fuera simple, "Los bailes si son de tu preferencia."
Lauren se inclinó hacia delante y besó a Camila, tirando de su cuerpo aún más acerca, envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de la chica más joven.
"Eres increíble," le dijo Lauren. "¿Quieres ir al baile por mi?" preguntó.
"No," respondió Camila sonriendo. "Quiero ir al baile contigo, hay una diferencia."
"¿Vas a bailar?" preguntó Lauren sonriendo.
"Lo intentaré," Camila se rio y Lauren sintió que su cara empezaba a doler por la gran sonrisa que estaba pegada allí. "Incluso me pondré un vestido," dijo Camila seriamente. "Sin embargo, yo no estoy tan segura acerca de los tacones."
"No me importan los tacones," respondió Lauren con seriedad. "Podrías usar tus crocs y no me importaría."
"Ver momentos como estos entre ustedes me hacen shippear Camren con todo mi ser," comentó Dinah a Ally y Normani. Miró a Camila y dijo, "Mila, ¿podrías dejar de ser una novia tan adorable por favor? Mi pecho comienza a doler por tu culpa…"
"Creo que esa es la acidez estomacal," bromeó Camila.
"Creo que ustedes dos son jodidamente adorables," contrarrestó Dinah. "Oh Dios, yo no puedo…"
“I don’t care about the heels,” Lauren replied deadly serious. “You could wear your crocs for all I care.” Camila sintió a Lauren poner la mano sobre su brazo para que la mirara.
"¿Estás segura de esto?" preguntó Lauren, todavía sin poder creer lo que estaba sucediendo.
Camila se inclinó hacia adelante, besando a Lauren una vez más, acariciando su mejilla con dulzura.
"Estoy segura," afirmó Camila, su rostro estaba a poco centímetros de distancia de los de Lauren. "Si fuera de otra manera, no habría comprado nada."
"No quiero que te sientas obligada a ir…" comentó Lauren pero Camila la silencio besándola de nuevo.
"Te. Amo." dijo Camila enfatizando cada palabra sonriente.
Escuchó a Dinah decir “Mátame ahora,” desde el otro lado de la mesa.
"Quiero llevarte al baile porque quieres ir," le dijo Camila con sinceridad. "Quiero ir porque todos nuestros amigos irán y será divertido. Además, tendré un tiempo increíble con mi novia," dijo acariciando la mejilla de Lauren con el pulgar. "Quiero ir porque eso te hace feliz," continuó Camila. "Y yo quiero verte feliz más que nada."
"Ok," dijo Dinah con seriedad. "Creo que estoy teniendo un ataque al corazón en este momento," le tomó la mano a Ally y la puso sobre su pecho. "Mira, ¿puedes sentirlo?" le preguntó a Ally. "No está normal, ¿verdad?"
Camila miró a ambas chicas e hizo una mueca divertida al oír las palabras de Dinah antes de volver a mirar a Lauren que seguía sonriendo ampliamente.
"Siempre haces cosas por mi," continuó Camila, tomando las manos de Lauren. "Es mi turno de hacer algo por ti."
"Jesús Lauren," resopló Dinah desde el otro lado de la mesa. "¿Podrías aceptar su invitación y besarla ya? Todo esto me está dando muchos feels."
Camila le lanzó una mirada a Dinah, pero Lauren sonrió, más que dispuesta a seguir el consejo de Dinah.
"Por supuesto que iré al baile contigo Camz," aceptó Lauren, mordiéndose el labio con timidez.
"¿Irás?" preguntó Camila contenta.
"Lo haré," afirmó Lauren besando a Camila en los labios, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de la chica menor para aferrarse a los oscures mechones de su pelo. Con la otra mano, Lauren entrelazó los dedos con los de Camila en su regazo y suspiró con satisfacción cuando Camila se echó hacia atrás. "Te amo," le dijo lauren, notando que Rachel las miraba. Camila sonrió ante las palabras de Lauren y la besó de nuevo.
"Eso es todo," dijo Dinah. "Ya es oficial. Estoy muerta."
Camila se rio en los labios de Lauren antes de inclinarse hacia atrás, girando hacia Dinah rápidamente, arrojándole la cosa más cercana que tenía, una barra de chocolate.

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Capitulo 30

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:33 am

Sábado por la noche, dos semanas después; las chicas estaban todas en casa de Normani preparándose juntas para el baile de invierno. Dinah, Normani y Camila llevaban encerradas en el baño más de una hora; Lauren y Ally se habían apropiado de la habitación para poder terminar de cambiarse y aplicarse el maquillaje.
“¿Qué crees que están haciendo ahí dentro?” preguntó Lauren a Ally desde su posición en la cama de Normani, jugando sin pensar con un mechón de su largo pelo oscuro.
Estaba sentada con sus piernas dobladas delante suyo, su hombro izquierdo estaba apoyado contra el cabecero de la cama mientras miraba a la chica bajita, quien estaba en la misma postura, aplicando otra capa de esmalte en sus uñas.
“Han estado en el baño años,” se quejó Lauren, apoyando su cabeza contra la pared que tenía detrás suspirando dramáticamente.
“Aww,” empezó Ally, moviendo sus ojos de la tarea que estaba hacienda para mirar hacia Lauren, con una sonrisa en sus labios. “¿Por qué no admites simplemente que estas desesperada por ver a Camila con su vestido?” terminó.
Lauren dejó caer su mirada hasta encontrarse con la de Ally y se encontró a si misma sonriendo en respuesta a la sonrisa que sabía que estaba plasmada en la cara de su amiga.
“Ella es tan molesta,” protestó Lauren, una pequeña risa escapándose de sus labios. “No me quiso enseñar lo que se había comprado para ponerse,” informó Lauren a Ally frustrada. “Dijo que quería que fuera una sorpresa.”
“Pero eso es muy dulce,” comentó Ally, soplando sus uñas ligeramente en un intento de secarlas.
“Lo sé,” dijo de acuerdo Lauren, dejando caer su cabeza en una posición de descanso, “pero…es tan molesto.” Protestó de nuevo Lauren. “Sólo quiero verla.”
“Saldrá en un minuto,” se rio Ally, disfrutando de la molestia de Lauren y encontrando su desesperación por ver a Camila, encantadora. “¿En serio me estás diciendo que no puedes esperar un minuto?” Lauren miró el reloj de la mesilla de Normani antes de contestar.
“He estado esperando más de una hora Ally. Ochenta y seis minutos para ser precisa.” Le dijo seriamente. “¡Ochenta y seis minutos! ¿Qué demonios han estado hacienda ahí dentro todo este tiempo?” le preguntó retóricamente Lauren. “¡Yo estaba lista hace media hora!”
“Hay tres personas ahí dentro,” contestó lógicamente Ally, aún riéndose con la irritación de Lauren. “Dales una oportunidad…”
“¿Estoy siendo ridícula?” preguntó Lauren sintiendo la diversión de Ally. “Soy ridícula, ¿verdad?”
“Creo que eres linda,” dijo Ally, volviendo su atención hacia las uñas sin pintar de su mano izquierda.
“Ugh,” gruñó Lauren. “Odio cuando me llamáis linda.”
“Pero eres linda,” le dijo Ally, levantado su mirada hasta encontrarse con la de Lauren. “Sólo que eres demasiado cabezota para admitirlo.”
“Admitiré que Camila es linda,” Lauren se concedió una sonrisa ante el pensamiento de lo adorable que era su novia. “Yo soy más…”
“¿Enamorada?” sugirió Ally y Lauren puso los ojos en blanco.
“No soy mona, ¿vale?” protestó Lauren. “No creo que nadie me haya llamado eso antes en toda mi vida.”
“Sí bueno,” empezó Ally. “Eso es porque nunca habías estado enamorada antes.” Le dijo. “Definitivamente eres una monada cuando estás enamorada…”
“¡No soy una monada!” se quejó Lauren de nuevo, apoyando su cabeza contra la pared.
“Aunque estás enamorada…” señaló Ally mientras terminaba con las uñas de su mano izquierda y ponía el esmalte en la mesilla de detrás suyo, a salvo fuera de su camino. Las sopló ligeramente de nuevo, moviendo su mano en frente suyo para ayudar a que se secasen más rápido. Lauren dejó caer su cabeza de nuevo y sonrió, con sus mejillas sonrojándose con la observación de Ally.
“Sabes que lo estoy,” contestó Lauren y la sonrisa de Ally creció a juego con la de su amiga.
“Lo he sabido desde el primer día de colegio,” le dijo Ally, moviendo su mano como si hubiera sido un conocimiento común desde el principio. “Normani también lo sabía.” Se pausó Ally considerándolo un momento “De hecho,” continuo pensativamente. “Incluso Dinah lo sabía.”
“Genial,” dijo Lauren, “¿entonces la única persona que no lo sabía era Camila?” preguntó.
“No,” contestó Ally encogiéndose de hombros. “Tu tampoco lo sabías…al menos, no lo admitías si lo sabías.”
“Lo sabía,” admitió Lauren. “Demonios, sabía…” se fue apagando.
“¿De verdad?” preguntó interesada Ally.
“Jesús Ally,” dijo Lauren inclinándose hacia su amiga y bajando su voz en un susurro conspirador. “No puedo empezar a explicar lo fuerte y rápido que me enamoré de ella. ¿Fue así lo tuyo con Troy?” preguntó curiosamente.
“En realidad, no,” admitió Ally. “Troy y yo fuimos amigos durante años antes de finalmente empezar a salir. ¿No te acuerdas?”
“Sí, me acuerdo,” confirmó Lauren, “pero, Camila y yo también fuimos amigas primero…”
“Oh no,” dijo en desacuerdo Ally. “Tú y Camila solo empezasteis a ser amigas porque tú tenías un crush en ella. Troy y yo fuimos amigos casi dos años antes de que ambos empezásemos a desarrollar sentimientos el uno por el otro. Hay una diferencia enorme.”
“En realidad nunca había creído en el amor a primera vista antes,” admitió Lauren tímidamente. “Entonces Camila apareció y fue como si alguien me hubiera golpeado el estómago muy fuertemente y dejándolo permanentemente e irreparablemente dañado.”
“No pillo la metáfora,” confesó Ally haciendo una mueca. “Quieres decir, como…que ella te ha dejado una marca ¿verdad?”
“Cierto,” confirmó Lauren. “Te juro Ally,” compartió Lauren. “Cuando se giro ese día a mirarme, mi estómago se revolvió tan ferozmente que pensaba que tenía dentro un enjambre de mariposas y eso nunca se ha ido en realidad desde entonces. Cada pequeña cosa que hace las vuelve a poner en marcha Ally,” continuó Lauren. “Sólo pensar en ella hace que revoloteen frenéticamente en ese pequeño espacio.”
“Ves…” dijo Ally, sonriendo de nuevo. “Eres una monada.”
“Oh cállate,” gruñó de nuevo Lauren, pegando a Ally juguetonamente en el brazo.
“No, pero en serio,” dijo Ally, “Estoy realmente feliz de que seas feliz Lo,” le dijo sinceramente Ally.
“Soy muy feliz, de verdad,” señaló Lauren. “Soy muy, muy feliz.”
“También estás efusiva,” se rio Ally y Lauren la golpeó ligeramente de nuevo. “Entonces,” empezó Ally, su voz tomando un tono más serio. “¿Crees que esta noche podría ser… ya sabes… ¿la noche?” preguntó.
“¿Qué quieres decir?” preguntó confusa Lauren, “¿la noche para qué?”
“Para… ya sabes,” dijo Ally elevando su ceja sugerentemente dando palmaditas en la cama con su mano derecha.
“Oh,” dijo Lauren finalmente entendiendo, su cara cogiendo un tono rojizo con la insinuación. “Yo… eh… yo no lo sé… ¿a lo mejor?” terminó, una pregunta más que una afirmación.
“Lo,” dijo Ally seriamente. “Tienes la oportunidad perfecta si quisieras… ya sabes, dar el siguiente paso,” le informó. “Quiero decir, los padres de Normani están este fin de semana visitando a su familia en Houston y estaremos todas aquí… “se pausó por un momento antes de añadir intencionadamente. “Sin supervisión.”
“Camila y yo no lo hemos hablado en realidad desde, bueno, ya sabes, la última vez que salió.” Se rio Lauren.
“¿Qué hay que discutir?” preguntó formalmente Ally. “Pensaba que estabais a punto cuando Chris entro en tu…”
“Bueno, en realidad no sé si hubiéramos ido más lejos…” contestó Lauren confundida con lo que podía haber pasado si su molesto hermano no hubiese elegido el momento más inoportuno para entrar en su habitación sin avisar.
“¿Al menos habéis estado cerca de ello?” preguntó genuinamente interesada Ally.
“No tan así,” le informó Lauren. “Hemos tenido algunas sesiones de enrollarnos muy acaloradas, “ dijo, sonriendo mientras las recordaba, “pero, nada como aquel día…”
Lauren miró hacia la puerta abierta de la habitación de Norman para comprobar que aún no había señal de las otras antes de continuar.
“La madre de Camila quitó el cerrojo de su habitación después de toda la cosa de la hemorragia nasal,” le dijo Lauren a Ally, “entonces siempre tenemos cuidado cuando estamos allí…”
“¿Qué pasa con la tuya?” le preguntó Ally.
“No lo sé,” dijo Lauren. “Supongo que la última vez con eso… que pasó…” continuó. “Es solo que no es tan intenso desde aquel punto.”
“Yo te lo digo,” respondió seriamente Ally. “Nunca tendrás mejor oportunidad que esta noche si quisieras… ya sabes…” dijo mientras bajaba la voz, sus ojos mirando hacia la puerta donde Camila apareció, finalmente preparada.
Dinah y Normani estaban detrás de la chica pequeña, ambas también preparadas ahora. Enormes sonrisas aparecieron en sus caras mientras registraban la expresión de la cara de Lauren mientras sus ojos caían en su novia, habiendo seguido la mirada de Ally en esa dirección.
“Mierda…santa…” respiró Lauren, sus ojos recorriendo a Camila desde la cabeza a los pies de nuevo, guardando el más mínimo detalle en su memoria.
“¿Te gusta?” preguntó con incertidumbre Camila a Lauren.
Sus manos acariciaron nerviosamente y ligeramente la parte de delante de su blanco vestido con cuello alto y sin mangas mientras esperaba por una respuesta.
“¿Estás de broma?” le preguntó Lauren incrédula, levantándose lentamente de la cama y yendo hacia su novia. “Camz…tu estás… tú…yo…” Camila sonrió ante la imposibilidad de Lauren para formular una frase coherente.
“Entonces, ¿si?” le preguntó Camila, balanceándose un poco en sus pies, evidentemente feliz con la reacción de Lauren.
“Jesús,” respiró Lauren, con sus ojos aún mirando a Camila de arriba a abajo.
Los mechones oscuros estaban ondulados, cayendo a ambos lados de su cara, la cicatriz del lado izquierdo de su cabeza completamente fuera de la vista por los nuevos mechones más cortos escondidos que habían crecido por aquella zona. Llevaba un lazo blanco en una diadema en su cabeza, el lazo posicionado de tal manera que estaba sobre la parte izquierda de su frente. Los ojos normalmente de color chocolate de Camila estaban resaltados con la máscara y el eyeliner, una débil sombra blanca visible con la luz. Los labios de Camila parecían más pronunciados y llenos para Lauren, una capa de pintalabios rosa claro encima de ellos para que brillaran tentadoramente. La cicatriz de la frente de Camila aún visible; descendiendo de forma habitual hasta su ceja pero parecía que había disminuido comparado con lo normal, escondida ligeramente bajo una fina capa de maquillaje.
Largos pendientes plateados de aro colgaban de las orejas de Camila y su cuello estaba adornado con un collar de plata a juego que brillaba con pequeñas delicadas joyas. Su muñeca izquierda adornada con un brazalete de plata que distraía la atención de su cicatriz que estaba aún a la vista, el matiz de color púrpura sobresaliendo ligeramente sobre el tono bronceado de su piel. Sus uñas estaban pintadas con la manicura francesa y Lauren cogió una de sus manos, admirando el detalle mientras empezaba a jugar con los dedos de Camila instintivamente.
“Estás increíble,” Lauren finalmente consiguió expresar, sus labios formando una sonrisa mientras veía el placer que aparecía en la cara de Camila en respuesta a su cumplido. “Joder,” dejó escapar Lauren, respirando profundamente y mordiendo su labio.
“Te voy a besar ahora mismo,” le dijo simplemente Camila, de pie sobre sus dedos del pie para suavemente poner sus labios contra los de Lauren.
Lauren sonrió en el beso, profundizándolo casi de inmediato, su deseo por Camila ahora mismo superaba cualquier cosa que hubiera sentido por ella antes.
“¡No arruines su maquillaje! ¡Hemos tardado años en hacerlo Normani y yo!” bromeó juguetonamente Dinah y Lauren levantó su dedo del medio por detrás de la espalda de Camila en respuesta a sus palabras, causando que la otra chica se de buena gana.
“Estas verdaderamente guapa,” le dijo Camila a Lauren mientras se separaban, con sus dedos rozando la mejilla de su novia ligeramente. “Me gusta tu vestido.” dijo, admirando el material verde oscuro que abrazaba estrechamente el cuerpo de Lauren, enfatizando sus curvas. “Complementa tus ojos.”
“Tú complementas mis ojos,” dijo Lauren, aún mirando a Camila con aprecio.
“Wow,” dijo Ally, riéndose, “Eso fue…wow…esa fue verdaderamente una bonita línea Lauren.” Se rio Ally entre dientes. Dinah y Normani se sumaron igualmente entretenidas.
“Oh cállate,” protestó vagamente Lauren, inclinándose para besar de nuevo a Camila, con su cuerpo anhelando sus caricias.
“Los chicos están de camino,” les informó Normani, entrando en la habitación y sosteniendo su móvil que acababa de sonar e iluminarse con un mensaje que había recibido. “Probablemente deberíamos terminar de prepararnos y esperar abajo a que nos recojan.”
“Vale,” dijo Ally, agachándose para coger su bolso, las demás siguiendo su gesto y cogiendo el resto de las cosas que necesitaban para esa tarde.
Cinco minutos más tarde, Troy, Arin y Siope llegaron para recogerlas y llevarlas al baile, Troy y Siope conduciendo coches separados para que pudieran entrar todos. A lo largo del viaje hasta allí, Camila y Lauren se sentaron con sus manos entrelazadas, esta última admirando el perfil de Camila mientras miraba por la ventana el paisaje por el que pasaban . Aunque el grupo suyo se habían hecho fotos todos juntos en la casa de Normani brevemente antes de irse, Lauren deseaba poder preservar ese momento para siempre en una película, la tranquila belleza de Camila combinada con su naturaleza sin pretensiones mientras se sentaba pensativa, en contemplación silenciosa. Más que nada, Lauren deseaba que Camila pudiera verlo, pudiera apreciarlo, que pudiera finalmente aceptarlo como la verdad y no como la ficción que parecía en la que pensaba. Camila era preciosa y cuanto antes se diera cuenta ella misma, mejor, al menos respecto a lo que preocupaba a Lauren.
Entraron al pasillo, mano en mano, Lauren mirando cómo la cara de Camila se iluminaba con la vista de la decoración y el sonido de la música mientras salía de los altavoces en el frente de la sala. Había un escenario con un par de guitarras, una batería y un piano al final del pasillo, alejado de ellos preparado para la banda que tocaría más tarde. A un lado de la sala estaba la mesa con los refrescos con bebidas y un buffet para los estudiantes para ayudarles a aguantar la noche.
Lauren apretó la mano de Camila, sonriéndole, su diferencia de altura ligeramente exagerada por el hecho de que Lauren llevaba tacones y Camila llevaba zapatos planos blancos con un lazo para adornarlas en lo alto, decidiéndose a favor de lo práctico y seguro sobre la moda.
“¿Deberíamos?” le preguntó Lauren a Camila y ella asintió mientras ahora la chica mucho más alta de las dos las dirigió hasta la sala hasta la larga mesa donde se sentaron juntas con el resto del grupo.
Durante las siguientes horas el grupo disfrutó de la compañía de los otros, riéndose a carcajadas con las bromas de los otros y bailando juntos en el medio de la pista, apretados entre los demás estudiantes que tenían alrededor. Camila incluso bailó, sus brazos moviéndose de lado a lado, sus preocupaciones de parecer una idiota o de avergonzarse a sí misma parecía que se evaporaban con su disfrute.
“Parece que estás pasándolo bien,” señaló Dinah, moviendo sus caderas de lado a lado junto a Camila. “Entonces supongo que te equivocabas con lo de los bailes ¿eh?”
“Supongo que sí,” admitió Camila sonriendo amablemente, intentando mover sus propias caderas al ritmo de la música sin conseguirlo.
Dinah se rio con sus intentos, dando una palmadita en su culo juguetonamente antes de levantar sus brazos sobre su cabeza mientras se movía para bailar con Siope.
“Hola,” saludó Lauren a Camila, poniendo su brazo alrededor de la cintura de la chica más bajita y besándola profundamente en los labios.
“Hola,” dijo Camila alargando la palabra mientras se daba cuenta de los ojos ligeramente vidriosos de Lauren. “¿Estás bien?” preguntó, sonriendo y Lauren asintió con su cabeza, reflejando su gesto.
Ally fue hacia donde estaban las dos, poniendo una mano en lo alto del hombro de Camila y causando que la chica del pelo oscuro la mirase.
“Te quiere,” dijo Ally arrastrando levemente las palabras y Camila elevó inquisitivamente su ceja a Troy quien estaba detrás de su amiga, con un brazo protector alrededor de sus hombros.
“Creo que alguien puede haber echado algo de alcohol en las bebidas,” le dijo a ella un poco divertido. “No estas bebiendo ¿verdad?” Camila negó con la cabeza en respuesta, habiendo elegido agua por si acaso, sin querer mezclar accidentalmente alcohol con la medicación que se estaba tomando.
“No estoy borracha,” protestó Ally inclinándose más contra Troy. “No como Lo…” añadió mientras Troy empezaba a guiarla hasta la mesa para que se sentase un momento.
“No estoy borracha,” protestó Lauren, poniendo su otra mano alrededor de la cintura de Camila y acercándola. Apoyó su frente en el hombro de Camila, balanceando sus cuerpos de lado a lado suavemente mientras bailaban juntas.
Camila puso una mano en la espalda de Lauren, acariciándola suavemente mientras levantaba su mano libre para acariciar el largo pelo de Lauren.
“¿Quieres un poco de agua?” le preguntó Camila preocupada y Lauren movió su cabeza en negación.
“Te quiero a ti,” le contestó y Camila sonrió.
“A mi ya me tienes,” le dijo Camila, levantando la barbilla de Lauren con su mano y plantando un beso suave en sus labios. Lauren enterró su cara en el hombro de Camila de nuevo.
“Estás tan guapa esta noche,” le dijo simplemente Lauren, murmurando contra la piel de Camila.
Camila echó los brazos alrededor de su novia mientras la canción cambiaba del pop que había puesto a una mucho más lenta, el resto de la pista se iba vaciando excepto por los que tenían pareja.
“Vale, ahora definitivamente creo que estás borracha,” comentó riéndose Camila.
“A lo mejor,” dijo Lauren. “Sin embargo, eso no hace que lo que estoy diciendo sea menos cierto,” le dijo Lauren. “De hecho,” dijo arrastrando las palabras, “probablemente incluso lo haga aún mas cierto…verdadero…más veraz…” arrastró Lauren las palabras, intentando decidirse por la gramática correcta.
Camila besó lo alto de la cabeza de Lauren, sus ojos curzándose con los de Rachel, quien ella había notado que la estaba mirando en el fondo de la sala, con una expresión ilegible en su cara. Se había dado cuenta de que Rachel había estado haciendo exactamente la misma cosa numerosas veces a lo largo de la noche y se había sentido incómoda bajo su mirada escrutadora.
“Me quieres ¿verdad?” Lauren preguntó a Camila, levantando su cabeza y captando la atención de su novia de vuelta.
“Sí,” sonrió Camila, besando a Lauren en los labios, “sabes que lo hago Lauren.”
“Creo…” empezó Lauren con palabras difíciles de entender mirando directamente a los ojos de Camila. “Creo que…Estoy borracha de ti,” admitió Lauren, sus palabras saliendo lentamente, como las de Camila después de tener su segundo ataque, el no intencionado consumo de alcohol haciendo su discurso difícil.
“Eres realmente linda,” dijo Camila, los dedos de una mano ligeramente acariciando la espalda de Lauren mientras ellas continuaban bailando lentamente juntas, el dedo índice de su otra mano golpeando ligeramente la punta de la nariz de Lauren juguetonamente.
Lauren agachó su cabeza, girándola ligeramente para besar el lado del cuello de Camila ligeramente mientras apoyaba su cabeza en el hombro de nuevo.
“Suena mucho mejor cuando tú lo dices,” contestó Lauren y Camila giró su cabeza ligeramente con confusión, sin entender la referencia de Lauren a la conversación que había tenido antes con Ally. “Me encanta esta canción…” musitó Lauren, escuchando la música mientras sonaba alrededor suyo.
“A mi también,” dijo de acuerdo Camila llevando una mano hacia arriba alrededor del cuello de Lauren mientras ella se levantaba de su hombro. Lauren levantó una mano para acariciar a un lado de la cara de Camila con ternura.
“Pero no tanto como me encantas tú,” le dijo pensativamente Lauren. “Prométeme que nunca me dejarás,” dijo Lauren.
“¿Qué? ¿Esto?” preguntó ligeramente Camila.
“No,” contestó Lauren con un tono serio. “A mi.”
“¿Por qué te dejaría?” le preguntó Camila un poco sorprendida. “Te quiero.” Le dijo fácilmente, las palabras unas de las más puras verdades que sabía.
“Sólo, no te…mueras…ni nada… ¿vale?” dijo Lauren arrastrando las palabras, apoyando su cabeza contra el pecho de Camila y acercándola de nuevo, sus brazos envolviendo a la
chica pequeña fuertemente.
“No lo tenía planeado,” contestó Camila, riéndose un poco.
“Tampoco lo planeaste la última vez ¿no?” le preguntó y Camila besó la frente de Lauren en respuesta.
“¿Sabes algo que no sepa?” le preguntó Camila y Lauren negó con la cabeza contra su pecho.
“No creo que pudiera soportarlo si algo te pasara,” le dijo pensativamente Lauren, ignorando la pregunta de Camila, con su mente en otro sitio.
“Hey,” dijo Camila, levantando la barbilla de Lauren con su mano de nuevo hasta que sus ojos se encontraron. “Podrías dejar de preocuparte tanto,” le dijo, besando a Lauren en los labios en un intento de tranquilizarla. “Estás empezando a sonar como yo.”
Lauren miró los ojos de Camila mientras iba a decir algo más, pero sin embargo, tan solo puso sus labios juntos, su lengua ansiosa probando la boca de Camila, peleando con la de su novia en una guerra sin fin en la que estaba feliz de poder luchar definitivamente, nunca preocupada sobre ser la ganadora cuando la pelea era tan divertida.
Lauren empujó las caderas de Camila más cerca contra ella, levantando su otra mano para coger el pelo de la base de la cabeza de Camila. Ella sintió que Camila ponía ambas manos en su estómago y la empujaba hacia atrás amablemente para separarlas, intentando respirar.
“Lauren,” dijo Camila; con su voz ronca y sin aire.
“Lo siento,” dijo Lauren.
“Yo no,” contestó Camila, quitando un mechón de pelo de los ojos de Lauren y poniéndolo detrás de su oreja. “Sólo que…no aquí, ¿vale?” dijo bajando su mano para coger una de las manos de Lauren en la suya.
Camila las dirigió a ambas a través de la sala a donde el resto del grupo estaban en la mesa, la cabeza de Ally descansando contra el hombro de Troy medio dormida, con los ojos cerrados.
“Chicas, ¿estáis listos para irnos?” preguntó él a Camila mientras ella se acercaba y asentía en respuesta.
“Sí,” dijo poniendo un brazo alrededor de la cintura de Lauren y acercándola a su lado en forma de apoyo.
“Genial,” comentó Dinah sobriamente, hacienda muecas al lado de Normani, quien estaba colgada de Arin para mantenerse en pie, “porque estas dos,” dijo moviéndose entre ella y Ally, “están completamente fuera de si.” terminó.
“Podrías haber sido tú si no te hubieras puesto a beber agua solo también.” Se rio Camila y Dinah hizo una mueca.
“Por favor,” dijo dramáticamente. “Dame algo de crédito. No soy de cuerpo tan ligero como este lote.” Protestó apuntando hacia las tres chicas que estaban a su alrededor.
“No estoy borracha,” le dijo Lauren ofendida.
Dinah le dio a Camila una mirada inquisitiva y ella negó con la cabeza en respuesta, informando a su amiga de que Lauren definitivamente no estaba sobria.
“Claro que no lo estás,” se rio Dinah, “Me estaba refiriendo a estas dos idiotas,” dijo apuntando hacia Normani y Ally para enfatizar.
“Vale, entonces vámonos,” dijo Troy levantándose llevando a Ally con él para ponerla de pie en sus pies.
Todos fueron caminando hacia la salida, Troy y Arin guiando a sus respectivas novias y Camila a la suya. Hubo un momento preocupante para Camila, donde Lauren se torció el tobillo perdiendo el equilibrio casi cayendo al suelo. De alguna manera sin embargo, Camila consiguió salvarla, echando hacia atrás a Lauren seguramente, forzando su brazo izquierdo mientras lo hacía.
Finalmente, las cinco chicas consiguieron volver a casa de Normani con los chicos, quienes ayudaron a Dinah y Camila a meter en la propiedad y subir hasta la habitación a las sobrias Ally y Normani. Ellos dejaron a las chicas al cuidado de Dinah antes de irse, la chica alta ayudando a sus amigas a ir a la cama antes, encontrando su camino hasta la habitación de los padres de Normani para pasar ahí la noche.
Camila ayudó a Lauren a ir a la habitación de invitados donde ella estaría durmiendo, luchando para dirigir a su novia hasta la cama, el equilibrio de Lauren y la coordinación más afectada que la de Camila debido al alcohol.
“Mierda,” maldijo Camila, mientras Lauren se tropezaba, cayendo al suelo y tirándola a ella aterrizando en lo alto de Lauren con un ruido sordo. “¿Estás bien?” le preguntó Camila preocupada pero Lauren solo se reía en respuesta, riéndose alegremente.
“Vamos,” se empujó Camila a si misma contra sus manos y sus rodillas, ofreciendo un brazo extendido para que Lauren cogiera la mano de Camila pero, en vez de permitir a Camila levantarla, tiró de ella hacia atrás encima suyo de nuevo, trayendo sus labios hacia los suyos con entusiasmo.
Camila sintió la mano de Lauren tentando su trasero, levantando el bajo de su vestido para exponer su ropa interior. Sus dedos jugaron con la costura de las medias de Camila por un momento antes de meterlos dentro y bajarlas un poco para descubrir la piel de allí. Camila echo hacia atrás su cabeza rápidamente; levantando un brazo por detrás suyo para agarrar la mano distraída de Lauren, su pecho agitándose rápidamente por el beso, el sabor de Lauren aún en su boca.
“Lauren,” dijo Camila aclarando su garganta. “¿Qué estás haciendo?” le preguntó sorprendida.
“Te quiero Camila,” le dijo francamente Lauren, levantado una mano para acariciar su frente.
“Estás borracha,” contestó Camila.
“No lo estoy„” dijo Lauren, sonriendo un poco. “Solo estoy un poco… desinhibida…” dijo arrastrando las palabras. “Hey,” exclamó amablemente. “Eso es algo como tú…”
Camila se llevó una mano al pelo antes de apoyarse en sus rodillas y levantar a Lauren delante suyo para estar ahora sentadas, con las piernas cruzadas en el suelo.
“Yo tengo una lesión cerebral,” le dijo divertida Camila. “Es diferente… además,” añadió. “Nunca he intentado usarlo para esto como resultado.”
“Mala suerte para mí,” dijo Lauren, levantando su ceja ligeramente mientras se volvía a recostar de nuevo.
“Oh no,” dijo Camila, tirando de su brazo. “Necesito meterte en la cama.”
“Eso me gusta más,” dijo a favor Lauren. “Enséñame el camino.”
“Estoy segura de que no estabas así de mal en el baile,” señaló Camila bajo sus dientes apretados mientras intentaba levantar a Lauren en sus pies fallando miserablemente, por la falta de fuerza.
“A lo mejor fue el aire fresco,” le dijo Lauren cayendo hacia atrás contra el borde de la cama.
“¿Puedes ayudarme por favor?” suplicó Camila.
“Tengo una idea mejor,” respondió Lauren confundida. “¿Qué tal si dormimos aquí en el suelo?”
“Lauren, te voy a meter en la cama aunque me mate,” le dijo Camila, apresuradamente poniendo sus ojos en blanco con la expresión que se extendía en la cara de su novia. “Sabes a lo que me refiero…”
“No, me temo que no,” dijo Lauren arrastrando las palabras de nuevo.
“¿Quieres decir que quieres acostarte conmigo?”
“¿De verdad quieres que me acueste contigo cuando estás así?” preguntó seriamente Camila.
“Sí, si no te importa,” contestó Lauren mientras Camila intentaba ponerla sobre sus pies de nuevo.
“Lauren ¿por favor?” suplicó Camila hacienda un gesto hacia la cama, “¿puedes meterte?”
“Bésame primero,” le instruyó Lauren, señalando sus labios.
Camila obligada, se agachó para besar a Lauren en los labios suavemente, su novia sosteniendo su cara allí mientras trataba de inclinarse hacia atrás después de un momento.
“Lauren,” empezó a protestar Camila, pero saltó ligeramente al sentir el placer de la mano de Lauren acariciando ágilmente su muslo, vagando más arriba hasta desaparecer debajo de su vestido, sus dedos encontrando la parte de delante de su ropa interior y acariciándola ligeramente. “Mierda,” gimió Camila mientras Lauren se sentaba para volver a chocar sus bocas y Camila sentía que su ropa interior se humedecía en respuesta al tacto de Lauren. Ella bajó su mano para agarrar la muñeca de Lauren, tirando de ella hacia atrás y sujetando su cabeza contra el borde de la cama, aún besándola.
Lauren usó esa opotunidad para mover su otra mano para acariciar el costado izquierdo de Camila delicadamente, mandando escalofrios de placer hasta la espina de su novia. Camila apretó sus piernas juntas fuertemente sintiendo el pulso de su centro satisfactoriamente con las caricias. Camila cambió su posición para ponerse a horcajadas sobre las caderas de Lauren, su lengua chocando con la de Lauren vorazmente. Camila bajó su boca fuera de la de Lauren, dejando besos por la curva de la mandibular de su novia hasta su cuello y después hasta lo alto de su pecho, su mano derecha tentando el muslo de Lauren todo el rato, la izquierda echando hacia atrás el pelo de Lauren ligeramente para exponer su garganta mientras ella movía sus labios por ahí y la chupaba con suavidad, “Jesucristo Camz,” Lauren suspiró mientras la mano derecha de Camila trazaba su camino por debajo del vestido de Lauren y mientras jugaba con el elástico de la ropa interior tentadoramente. “Joder,” gimió Lauren mientras Camila presionaba su pecho contra el suyo, su mano izquierda tirando del pelo de la base de su cráneo ahora tomando su pecho derecho amablemente, masajeándolo cuidadosamente con sus dedos. La boca de Camila haciendo su camino hasta la línea de la mandíbula de Lauren y ella girando su cabeza para capturar la lengua de Camila, chupando el labio inferior de su novia mientras ponía su peso en su regazo.
Lauren levantó su rodilla derecha ligeramente mientras Camila hacía eso, causando que la chica menor hundiéndose estando así a horcajadas sobre una sola pierna entre las suyas. Lauren elevó su rodilla de esa pierna ligeramente, permitiéndola presionarse contra la humedad de la ropa interior de Camila provocando un gemido de placer en su novia en respuesta.
“Lauren,” dijo Camila separando sus labios para mirar a los ojos verdes llamativos de su novia, su voz apenas audible a través de las ruidosas respiraciones mientras intentaban recuperar el aliento.
“¿Sí Camz?” contestó, la mano libre que estaba acariciando el costado de Camila trabajando en su camino bajo el vestido para tomar firmemente su trasero.
“¿Vamos a hacer realmente esto ahora?” preguntó Camila seriamente, sus pupilas dilatadas, su cuerpo palpitando de una forma en la que nunca habría pensado que existía.
Lauren forzó sus labios juntos de nuevo, chupando la lengua de Camila, la mano a tientas por detrás de Camila moviéndose y jugando con el elástico de la parte de delante de su ropa interior. Sintió que Camila se estremecía ante la caricia y sonrió ligeramente ante respuesta que había suscitado antes de separar sus labios para mirarla.
“Eso depende,” sopló Lauren, sus ojos sin dejar a Camila nunca.
“¿De qué?” preguntó Camila, su voz apenas era un susurro, dándose cuenta de que a Lauren aparentemente se le había pasado la borrachera rápidamente.
“De lo que tú quieras.” Contestó Lauren, sus ojos centrados en Camila, informando a su novia de que estaba más que dispuesta si ella lo consentía también.

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Capitulo 31

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:41 am

”¿Camz?” dijo Lauren después de un momento cuando Camila todavía no había respondido, los ojos de su novia miraban sus manos que estaban sobre su regazo. “¿Camila?” insistió, levantando la barbilla de Camila con la mano y la obligó a mirarla.
El pecho de Camila aún estaba agitado, su respiración era pesada y entrecortada.
"¿Qué tan ebria estás?" le preguntó Camila después de un rato, respirando lentamente.
"No estoy ebria," dijo Lauren ligeramente.
"¿Lauren?" se quejó Camila, al oír las palabras poco claras que salieron de su boca.
"Okay, quizás puedo estar un poco ebria," admitió Lauren, levantando su mano para hacer un gesto con su pulgar. "Sin embargo, eso no cambia nada," dijo indiferente tomando la mano de Camila. "He querido estar contigo desde hace un tiempo Camz," admitió. "No es porque he estado bebiendo, te lo prometo…"
"Ese no es el problema," le dijo Camila, frotándo la parte posterior de la mano de Lauren con el pulgar. "No dudo de tus intenciones o motivos. Realmente, realmente quiero estar contigo también," le dijo Camila genuinamente, lo que provocó una boba sonrisa en el rostro de Lauren. "Yo solo, hm… por favor, no me odies…" dijo Camila bajando la mirada.
"Nunca podría odiarte Camz," le dijo Lauren seriamente, acariciando con su mano libre la mejilla de su novia para tranquilizarla.
Camila levantó los ojos para encontrarse con los de su novia mientras continuaba.
"No quiero que nuestra primera vez sea así," admitió Camila con toda honestidad. "No me malinterpretes, yo te amo y quiero estar contigo, pero…"
"Quieres que sea especial," terminó Lauren.
"Quiero que lo recuerdes mañana," aclaró Camila.
"No creo ser capaz de olvidar ni un solo momento que estot contigo Camz," le dijo Lauren con seriedad, y la sinceridad en su voz resonó con fuerza en el silencio.
"Sabes lo que intento decir," rio Camila después de un rato. "Deja de ser tan tierna cuando estoy tratando de ser honesta contigo," dijo con simpatía.
"Okay," prometió Lauren y Camila siguió hablando.
"Te amo," reiteró Camila, jugando con un mechón de pelo de Lauren con su mano derecha. "Sabes que te amo," añadió bajando la mirada a los labios de su novia. "Pero hace poco, las cosas han empezado a… progresar en nuestra relación," continuó después de una pequeña pausa para reconsiderar su redacción, alzando la mirada para encontrarse con los ojos verde esmeralda una vez más.
"Es mucho para tí," intercedió Lauren ante Camila, mirando a su novia de cerca para entenderla. "Todo va demasiado rápido, lo sé, lo siento… deberías haber dicho algo," le dijo a Camila, incomprendida.
"No," respondió Camila colocando una mano sobre el hombro de Lauren con el fin de detener sus pensamientos. "No, no van muy rápido," enfatizó el punto. "Esto es lo que estoy tratando de decirte Lauren," continuó con sencillez. "Quiero estar contigo de esta forma," comentó ruborizándose ligeramente. "Realmente quiero… pero, cuando estés sobría."
"¿En serio?" cuestionó Lauren sonriendo.
"Sí," afirmó Camila inclinándose para besar a Lauren en los labios, lo que obligó a su novia a caer sobre la cama con su peso corporal encima. Se separó de ella lentamente, manteniendo sus rostros cerca, acariciando la mejilla de Lauren con su pulgar. "En serio."
"Yo también," respondió Lauren inclinándose para iniciar otro beso con Camila.
Esta vez no fue un beso apasionado, fue un beso casto e inocente, y Lauren solo podía sentir las mariposas en su estómago.
"Deberías dormir," suspiró Camila cuando se separaron, con la frente apoyada en la de Lauren, las puntas de sus narices se tocaban.
"No estoy cansada," confesó Lauren, colocando sus manos sobre los brazos de Camila, acariciándolos con dulzura. "No creo poder dormir, incluso si quisiera. Me siento bastante despierta en verdad. Tal vez sea el alcohol," reflexionó para si misma.
"Por lo menos ponete tu pijama y acuéstate como debe ser," sugirió Camila amablemente. "No querrás dormir si estás sentada aquí en el suelo."
"¿Te quedarás conmigo?" preguntó Lauren mientras acariciaba el abdomen de su novia.
"No creo que sea una buena idea," respondió Camila.
"No va a pasar nada," le dijo Lauren. "Te prometo que solo quiero que te quedes aquí conmigo, eso es todo. No espero nada."
"No es por eso," respondió Camila. "Yo confío en tí…"
"¿No confías en ti misma?" interrumpió Lauren sorprendida y Camila se echó a reír.
"Tengo pesadillas," Camila se rio entre dientes, mirando a Lauren a los ojos. "Y yo grito mientras duermo…"
"No me importa," respondió Lauren.
"Quizás no ahora," rio Camila, "Pero, créeme, lo harás cuando te despierte dentro de unas horas en la mitad de tu sueño…"
"Sin embargo, ¿vas a compartir una cama con Dinah?" preguntó Lauren perpleja.
"Dinah está acostumbrada," respondió Camila con simpleza. "Además, ella tiene el sueño muy pesado normalmente. No quiero que te preocupes si tengo una pesadilla. Son un poco intensas."
"No lo harás," se quejó Lauren, mirando a Camila con seriedad. "Vamos Camz…" suplicó. "Por favor, quédate conmigo. Has dormido en la misma cama conmigo antes y todo ha ido muy bien…"
"Eso fue diferente," suspiró Camila. "Fue durante el día… Yo solo tengo pesadillas en la noche… además, tengo insomnio. Probablemente, no dormiré durante ahoras."
“Maybe not now,” Camila laughed, “but, believe me, you will when I wake you up in a few hours mid-dream…”
"Perfecto, puedes protegerme de los monstruos debajo de la cama entonces," bromeó Lauren.
"¿Segura que no te importa?" preguntó Camila. "Yo no quiero despertarte…" Lauren besó a Camila en los labios para hacerla callar.
"Estoy segura," dijo antes de besar a Camila rápidamente una vez más. "Ahora ve y toma tus cosas."
"Okay," dijo Camila sonriendo mientras se levantaba del rgazo de Lauren, sintiendo la humedad entre sus piernas mientras se levantaba, recordando el placer que había sentido cuando Lauren la había tocado a través de su ropa interior. "Estaré de vuelta en un minuto," prometió, dirigiendose a la puerta, desapareciendo el exterior.
Lauren se levantó del suelo, apoyándose en la cama, el lugar giraba más de lo que pensaba que debía ser, haciéndola sentirse desorientada. “Mierda,” pensó, “Supongo que en realidad sí estoy un poco ebria.” Se dirigió hacia su bolso que estaba en el suelo, lo tomó con torpeza y lo abrio para buscar su pijama. Cuando por fin lo encontró, se quitó su vestido, desabrochando sus sostén, dejándolo caer al suelo donde aterrizó. Rápidamente se puso los pantalones cortos de su pijama y una polera negra de ‘The Script’ andes de ir al baño a lavarse los dientes y quitarse el maquillaje. Cuando volvió a la habitación unos minutos más tarde, aún estaba vacía, así que se dirigió a la cama, manteniendo el equilibrio gracias a la pared en la que se apoyó. Se metió bajo las sábanas y acomodó una almohada contra la cabecera, descansando contra ella mientras esperaba que Camila volviera.
No fue hasta que pasaron otros diez minutos cuando Camila volvió, sin su vestido, sino que con su pijama que consistía de un short color rojo y una polera de Ed Sheeran. Ya no llevaba maquillaje.
"¿Estás segura de que esto está bien?" pereguntó Camila, dejando caer su bolso en el suelo junto a la puerta, apagando la luz del dormitorio. Lauren encendió la lámpara de noche para iluminar el lugar.
Lauren asintió con la cabeza mientras Camila cerraba la puerta para luego recoger unas cuantas cosas del suelo antes de caminar hacia la cama.
"¿Qué es eso?" preguntó mientras Camila caminaba alrededor, subiendo a la cama. Camila se tapó hasta la cintura y puso algunas cosas sobre su regazo.
"Mi iPhone," le dijo Camila apuntando a las cosas en su regazo, "Audífonos, y mi libro," terminó.
"¿Dónde están tus pastillas para dormir?" preguntó Lauren con interés.
"No las tomo durante el fin de semana," le informó Camila. "Mi médico dice que es bueno para tratar de ver si puedo prescindir de ellas. La esperanza es que en algún momento no tendré que volver a tomarlas, pero por ahora, tengo que hacerlo para poder funcionar adecuadamente en la escuela."
"¿Así que tienes una rutina para el fin de semana?" preguntó Lauren, "¿Algun para ayudar a conciliar el sueño?"
Camila sonrió ante la curiosidad de Lauren.
"Bueno, yo normalmente escucho algo de música y trato de leer un poco. A veces funciona y otras veces no."
"¿Que escuchas?" preguntó Lauren y Camila se dio vuelta para verla, apoyándose sobre su hombro.
"Cualquier cosa que me relaje," respondió Camila. "John Mayer, Lewis Watson, The XX…"
"Dime algo," Lauren comenzó a inclinarse más hacia Camila. "¿Qué es lo que quieres hacer cuando termines la escuela secundaria?" preguntó.
"¿A qué te refieres? ¿Algo así como… un trabajo?
"Sí," aclaró Lauren tomando la mano de su novia. Comenzó a jugar con los dedos de su novia mientras esperaba una respuesta.
"Bueno, he estado pensando que me gustaría ser profesora," le dijo Camila, bajando la voz, aparentemente avergonzada.
"¿Por qué?" le preguntó Lauren sonriendo, realmente interesada.
"Va a sonar estúpido," le dijo Camila con timidez.
"No, no lo hará," la animó Lauren. "Realmente quiero saber."
"Bueno," dijo Camila. "No sé si exactamente enseñar es lo que quiero hacer pero, quiero ayudar a la gente… a los adolescentes, como nosotras," le informó. "He estado pensando en lo mucho que la Señorita Lovato me ha ayudado desde el comienzo de la escuela este año y creo que debe ser gratificante, ya sabes, sentir como si estuvieras haciendo una diferencia en la vida de alguien y ayudar de alguna forma a guiarlos…"
"Hay un montón de trabajos que te permiten hacer eso Camz," comentó Lauren.
"Lo sé," reconoció Camila. "Pero si yo fuera profesora, por ejemplo, una profesora de inglés como la Señorita Lovato, podría hablar de la literatura, a mi me encantaba leer…" su voz se fue apagando lentamente.
"Creo que serías una gran profesora," le dijo Lauren con sinceridad. "Si eso es lo que quieres hacer, entonces debes hacerlo Camz."
"No lo sé," respondió Camila. "Dependerá de lo que pase a final del año."
"¿Qué quieres decir?" preguntó Lauren preocupada.
"Bueno, si paso o no," dijo Camila. "Si puedo conseguir las notas para entrar a una buena universidad… concentrarme lo suficiente para ganar mi título… hablar lo suficientemente bien como para enseñar una clase…"
"Camila, te recuperarás eventualmente," le dijo Lauren acariciando su mejilla. "Un día serás tu misma de nuevo y mirarás hacia atrás y te preguntarás del por qué alguna vez dudaste."
"A veces las personas nunca se recuperan totalmente," le dijo Camila. "Solo tengo que ser realista."
"Yo no creo eso," comentpo Lauren. "Tal vez no en un mes, o inclus no un año, pero, un día en el futuro, tú…"
"El daño de mis nervios del brazo es permanente," interrumpió Camila a Lauren.
"¿Cómo lo sabes?" le preguntó Lauren, sorprendida por al confesión. "Pensé que los médicos dijieron que podía recuperarse…"
"Lo hicieron," confirmó Camila. "Al principio," aclaró. "Ellos me tomaron algunos examenes hace unas semanas," explicó Camila. "Cuando volví para el chequeo con un neurólogo. Hicieron algunos estudios… de conducción nerviosa," se esforzó por recordar. "Al parecer, nada ha cambiado desde la última vez que fue. No son muy optimistas y me dijieron que debería estar preparada para lo que pudiera ocurrir, quizás mi mano no pueda realizar las mismas funciones que realizaba antes del accidente."
"Camz," dijo Lauren tristemente, tomando la mano izquierda de su novia para examinar la cicatriz a lo largo de su antebrazo. "¿Es por eso que has dejado de usar la férula en la escuela?" le preguntó mirándola a los ojos.
"Sí," Camila finalmente confesó.
"Los médicos pueden estar equivocavos," le animó Lauren, acariciando su gruesa cicatriz.
"Parecen muy convencidos," dijo Camila.
"Ellos también estaban convencidos de que nunca despertarías," le recordó Lauren. "Incluso eso le dijieron a tus padres, ¿recuerdas?"
"Sí, bueno, eso es lo que mi mamá me dijo," reconoció Camila.
"Entonces no tomes tan en serio lo que dicen los médicos," le dijo Lauren. "Si alguien puede vencer los obstáculos, esa eres tú Camz," confesó Lauren. "Ya has superado las expectativas que todos tenían. Los sorprenderás de nuevo."
"¿De verdad lo crees?" preguntó Camila.
"Sé que será así," le dijo Lauren sonriendo. "Estás constantemente sorprendiendome Camz."
"¿Seguirías saliendo conmigo si mi mano no vuelve a funcionar correctamente, o si sigo derramando tus refrescos?" preguntó Camila.
"Camila, esas cosas no me importan, ya lo sabes," le dijo Lauren. "Esas cosas solo te importan a ti, pero en el futuro no lo harán, porque aprenderás a aceptarlos por lo que son, una parte de ti."
"¿Qué hay de ti’" preguntó Camila, acercándose más a Lauren en la cama. "¿Qué es lo que quieres hacer cuando termines la escuela?"
"No estoy muy segura," respondió Lauren. "A veces pienso que me gustaría ser una escritoria," le dijo Lauren. "Tal vez algún día voy a escribir nuestra historia," musitó pensativa. "La gente podría leer todas las luchas que hemos enfrentado y superado juntas."
"Quizás podríamos escribirlo juntas," sugirió Camila. "La Señorita Lovato me animó a escribir, pero creo que que lo haría por diversión en vez de trabajo. Las cosas que he escrito son muy personas como para compartirlas con el mundo. Yo no creo que pudiera soportar ser tan vulnerable y expuesta."
"Entonces ¿cómo vas a escribir nuestra historia de amor?" preguntó Lauren juguetonamente.
"Bueno," comenzó Camila, haciendo una pausa para reflexionar. "Será enmascarada como ficción y entonces a la gente pensará que solo es otra historia inventada. Nunca sabrán que Camila y Lauren realmente existieron."
"¿Dónde está la esperanza en eso?" le preguntó Lauren. "La gente se enamora de una historia porque significa algo para ellos, ya que pueden relacionar con ella o hacer un paralelo con su propia vida," dijo Lauren con nostalgia. "Ellos viven a través de los personas y esperan tener la suerte de encontrar un amor como el que se narra algún día, hacerlos saber que todo era real, que en realidad sucedió, les hará creer en el amor por ellos mismos."
"Obviamente nunca has leído libros tristes," respondió Camila. "No todos tienen un final feliz Lauren. Algunos personajes mueren, la gente muere."
"No hay finales felices," reconoció Lauren. "Los libros y las historias que tienen finales felices no han sido terminados aún, eso es todo. La muerte es el único final verdadero que todos conseguimos."
"Eso es deprimente," comentó Camila.
"No, no lo es," Lauren no estuvo de acuerdo. "La muerte es el último final Camila, pero no es el final lo que importa, sino que la historia. La última página de la historia de cualquier persona siempre terminará con su muerte, y el principió será su nacimiento. Son los capitulos entre eso los que importan; ahí es donde la historia es real. Ellos son quienes son gracias a las personas con las que se relacionan. Son los capítulos que le dan esperanza a la gente, cuando el protagonista supera una prueba particularmente desgarradora, o encuentra a su alma gemela cuando todos habían perdido la esperanza."
"¿No me habías dicho antes que no querías que muriera primero?" preguntó Camila con seriedad.
"Sí," admitió Lauren recordandno vagamente aquella conversación. "Pero eso es el porque nuestra historia no ha terminado aún. Así que no puedes morir Camz, porque entonces, tendremos solo un cuento corto…"
"Entonces, ¿cuántos capítulos quienes que tenga nuestra historia?" le preguntó Camila en broma.
"Tengo al esperanza de que será una serie de libros," respondió Lauren, sonriendo.
"Yo también," admitió Camila. "Tal vez como ocho libros en total…"
"Estaba pensando en un poco más," dijo Lauren. "Quizás unos doce…" Lauren se inclinó hacia adelante para besar a Camila en los labios suavemente.
"O catorce," comentó Camila. "Tal vez podríamos tener uno como esa película…¿cómo se llamaba?… ¿The never ending story?"
"¿A never ending story, huh?" preguntó Lauren retóricamente. "Me gusta como suena eso."
Lauren se inclinó hacia adelante y rozó sus labios contra los de Camila antes de plantar un beso sobre la cicatriz de su frente; su mano se posó en el cuello de su novia, acercándola más. Durante las próximas horas, ambas chicas se sentaron juntas en la cama, tan solo hablando, hablando de cualquier cosa que pudieran pensar, con las manos entrelazadas, Lauren jugaba con los dedos de Camila por costumbre. Camila compartió con Lauren la historia acerca de un fin de semana cuando era una niña, dónde había construido una fortaleza imaginaria en su habitación con su madre y se había escondido en ella durante horas, creyéndose una princesa Disney, encerrada en una torre en espera de su príncipe. Al ver que nadie había ido a rescatarla, la madre de Camila había aparecido y terminaron acostadas juntas, con la lluvia azotando las ventadasd, y su mamá le había leído un cuento hasta que se quedó dormida.
Lauren le contó a Camila sobre cuando intentó huir de su casa, sus padres le negaron algo que no podía recordar por el momento. Así que preparó una pequeña mochila llena de un par de osos de peluche, un cepillo de dientes, un zapato extra y un par de lápices de colores surtidos. Caminó hasta el final de la calle con total determinación y con un propósito, solo para darse cuenta de que no sabía dónde iba y volvió a su casa, decidiendo esconderse en el patio detrás de un arbusto. Sus padres la buscaron con frenética preocupación, buscándola por toda la casa, llamando a los vecinos para que los ayudaran a encontrar a su hija desaparecida.
Lauren confesó que se asustó tanto cuando escuchó a su padre buscarla con tanta preocupación que salió corriendo de su escondite a los brazos de su padre. Lauren tenía seis años.
"¿Aún no estás cansada?" le preguntó Camila a Lauren, acariciando la mejilla de su novia.
Eran las tres de la mañana y ninguna de las dos se había quedado dormida aún, Camila bajó a la cocina para conseguir algo de comer, ya que ambas morían de hambre. Ahora estaban tumbadas juntas en la cama, mirándose; Camila tenía abrazada a Lauren por la cintura. Sus pies estaban enredados juntos debajo de las sábanas y así se quedaron inmóviles, mirándose de cerca, estudiando las características de cada una, disfrutando del silencio que había caído en el lugar.
"¿Tú lo estás?" preguntó Lauren, levantando el brazo para trazar la curva de la nariz de Camila con la punta del dedo.
Camila arrugó la nariz en respuesta y Lauren sintió las mariposas en su estómago aletear.
"No," respondió Camila, cepillando los labios de Lauren con el pulgar. "Estoy bien despierta."
"También yo. Creo que por fin estoy sobria también."
"Probablemente es por todas las chispas de chocolate que comiste," rio Camila. "Nunca he heco esto antes," dijo Lauren, colocando una mano sobre el hombro de su novia.
"¿Acostarse en la cama?" preguntó Camila con un tono no muy serio.
"Quedarse toda la noche solo… hablando," aclaró Lauren, "Es agradable." Camila sonrió ante las palabras de Lauren.
"No estuvimos solo hablando," le recordó Camila. "No todo el tiempo."
"La mayor parte de el sin embargo," dijo Lauren. "Es como todas escenas de las películas o programas de televisión donde la pareja llega a conocerce mejor…"
"Tuvimos la oportunidad de conocernos mejor," comentó Camila.
"Lo sé," rio Lauren, "Por eso lo dije."
"Oh," suspiró Camila.
"Camz, ¿te has pregunado alguna vez qué hubiera pasado si no se hubieran caído tus libros el primer día de clases?" preguntó Lauren.
"¿Qué quieres decir?" preguntó Camila sin entender completamente el pensamiento de Lauren.
"Bueno… quizás yo nunca me hubiese acercado a ti," dijo Lauren con seriedad.
"Nunca nos habríamos conocido y probablemente nunca me habría enamorado locamente de ti…"
"¿Te enamoraste locamente?" preguntó Camila sonriendo alegremente, interrumpiendo a Lauren.
"Lo hice," admitió Lauren honestamente sin avergonzarse de su afirmación.
"No lo sé," por fin respondió Camila. "Tenemos clases juntas este año, inglés y matemáticas. De una forma u otra nuestras vidas se habrían cruzado en algún momento."
"¿Crees que las cosas habrian ocurrido de la misma manera?" preguntó Lauren. "¿Crees que aún así estaríamos aquí juntas acostadas en la cama?"
"¿me estás preguntando si creo en el destino?" cuestionó Camila.
"Supongo que sí," respondió Lauren pensando.
"Realmente, no creo en el destino," admitió Camila. "Quiero decir, no tengo problemas en creer que Dios quería que yo cruzara la carretera en el momento exacto en que un tipo decidió pasar una luz roja. No me gusta pensar que estaba destinado. Que estaba destinado a pasar por todo lo que he pasado…"
"¿Y si así debía ser?" respondió Lauren. "¿Qué pasa si debías ser atropellada por ese auto para que nos encontraramos en el pasillo, para luego enamorarnos y estar juntas?"
"Y dijiste que yo era romántica…" rio Camila, causando que el corazón de Lauren se acelerara.
"Lo digo en serio," siguió Lauren. "¿Que dirías si ese era el motivo de tu accidente? ¿Y si todo fue una intervención divina planeada para que terminaramos juntas?"
"Diría que valió la pena," respondió Camila estudiando la expresión pensativa en el rostro de Lauren, acariciando su frente con la mano.
"¿Tú habrías…?" preguntó Lauren. "¿Habrías evitado todo lo que pasó si tuvieras la oportunidad? Aunque eso significara que nunca los habríamos conocido." Camila negó con la cabeza.
"No," respondió inclinándose hacia adelante para plantar un beso en los labios de Lauren. "No lo haría. Si ir a terapia me ha enseñado algo, es que no debemos vivir en el pasado. Debemos aprender lo que se pueda de él y tratar de seguir adelante. No imaginar que podría haber pasado. No se puede cambiar lo que ya ha sucedido."
"¿Cuándo te volviste tan inteligente?" le preguntó Lauren; extasiada ante las palabras de Camila y orgullosa de los progresos que ha estado haciendo durante las últimas semanas.
"Creo que fue cuando casi un tuve un ataque en la cafetería," dijo Camila.
"Estoy tan orgullosa de ti," admitió Lauren sinceramente, acariciando la cicatriz de Camila.
"También estoy un poco orgullosa de mi," admitió Camila, lo que hizo que Lauren sonriera más ampliamante que nunca. "Se siente bien decir eso."
"Se siente bien escucharte decir eso," informó Lauren.
"Deberíamos intentar dormir," sugirió Camila mirando a Lauren con seriedad.
"Probablemente tienes razón," Lauren estuvo de acuerdo y se acercó más a Camila, envolviendo un brazo alrededor de la cintura de su novia.
"Buenas noches," dijo Camila mientras miraba a su novia.
"Te amo," respondió Lauren y Camila correspondió la declaración.
"Yo también te amo," dijo para luego besar a Lauren.
Los labios de Camila se demoraron más de lo que estaban destinados a, empujando a Lauren firmemente mientras su mano derecha se deslizaba bajo la polera de su novia, acariciando la suave piel con delicadeza.
"¿Camz?" cuestionó Lauren inclinando la cabeza hacia atrás un poco confundidad.
"No lo sé," admitió Camila con sinceridad. "Yo solo… quiero…"
Lauren besó a Camila una vez más, suavemente, su lengua lamiendo el labio inferior de Camila inquisitivamente. Oyó a Camila gemir tranquilamente mientras su mano se filtraba bajo su polera de Ed Sheeran, rozando la piel de su estómago, hasta llegar a su pecho izquierdo. Camila se quedó sin aliento ante el toque de Lauren, separando sus labios durante un instante para volver a juntarse. Lauren cambió de posición, empujando a Camila suavemente para que quedara de espaldas en la cama, mientras ella se ponía a horcajadas sobre ella con cuidado, sin dejar de besarla.
Camila cambió sus manos de posición, acariciando los costados de Lauren. Sus lenguas se movían al unísono, danzando delicadamente como siempre, lento y paciente, disfrutando el sabor de la otra en los labios. La mano de Lauren se trasladó al otro pecho de Camila, acariciando su pezón, mientras su otra mano vagó hacia el sur, trazando una línea sobre el abdomen de Camila, llegando a sus shorts. Permació inmóvil sobre su centro por un minuto, con incertidumbre, antes de comenzar a moverse con agilidad.
"Lauren," gimió Camila, separándose de ella, ya que su novia comenzó a plantar suaves besos en su cuello, succionando su piel suavemente, haciendo que la niña más pequeña arqueara su cuerpo ante el placer, empujando sus caderas adelante, provocando que su centro colisionara con la mano de Lauren.
"Dios…" susurró Camila con voz ronca, sus ojos estaban fuertemente cerrados, su aliento llegó al rostro de Lauren, quien la besó una vez más.
Camila movió una de sus piernas hacia el costado, deslizándola debajo del peso del cuerpo de Lauren para que el muslo de su novia ahora presionara contra su propia mano mientras se movía adelante y atrás lentamente y con seguridad. Lauren deslizó su mano hacia arriba, recorriendo el abdomen de Camila una vez más, empujando su muslo desnudo contra la humedad del pijama de Camila, su pierna ahora se haría cargo de la situación. Lauren sintió las manos de Camila en sus costados, paralizadas, todo el cuerpo de su novia estaba tenso bajo ella, sus caderas presionando hacia arriba mientras su espalda se arqueaba en respuesta al toque de Lauren. La pierna derecha de Camila, sobre la cual Lauren estaba a horcajadas, se flexionó en la ingle de su novia, haciéndola muy consciente de lo húmeda que estaba y causando que su aliento se quedara atrapado en su garganta.
Lauren inclinó su cabeza hacia atrás para mirar a Camila, cuyos ojos ahora estaba abiertos, sus orbes marrones eran casi negras, con las pupilas dilatadas, su respiración era errática. Camila levantó su brazo y tiró a Lauren cerca de ella para besarla, capturando su labio inferior determinadamente, provocando un suave gemido de Lauren en respiesta.
Las manos de Camila encontraron su camino hasta las nalgas de Lauren, tirando de sus cadereas contra ella con firmeza, más cerca, más cerca, haciendo que el musmo de Lauren tuviera más contacto con su centro ya empapado, su rodilla derecha se flexionaba hacia arriba al mismo tiempo, sus cuerpos chocaban juntos placenteramente.
"Camz," jadeo Lauren, respirando fuerte y rápido cuando Camila tomó la iniciativa y chupo suavemente el cuello de Lauren mientras sus cuerpos comezaban a tomar velicidad. "Mierda," gimió Lauren, una sensación de hormigueo comenzó a emanar su pelvis. Sintió las caderas de Camila girando sobre las de ella, presionando el centro de Lauren con su rodilla firmemente, mientras que el muslo de Lauren presionaba el de Camila.
Estaba moviendo sus caderas rápidamente, frotándose con pasión contra el muslo de Lauren, sacándole la parte superior del pijama a Lauren, acariciándo los músculos de su abdomen que se tensaban ligeramente. “Mierda, Camz,” jadeo Lauren de nuevo, todo su cuerpo estaba totalmente tenso, su cabeza daba vueltas gracias al placer que estaba sintiendo.
Camila levantó la cabeza y besó a Lauren, tirando suavemente de su cuello para profundizar aún más el beso, recorriendo el interior de la boca de su novia con la lengua, provocando en Lauren un gemido de satisfacción. Lauren sintió a Camila tensarse bajo ella, y su cuerpo se arqueó mientras se estremecía frenéticamente, moviendo sus caderas al unisono. La chica más alta se sacudió en respuesta al hormigueo en erupción dentro de su propio estómago, explotando violentamente, tendiendose por todo su cuerpo. Lauren finalmente se relajó sobre el cuerpo de Camila, quien había enterrado su rostro en el hueco de su cuello, besándola ligeramente, sus corazónes latían con furor. El aliento de Camila era caliente y Lauren se trasladó a su rostro para plantar un beso en su frente.
"Te amo," murmuró Lauren contra la piel caliente de Camila, besándola una y otra vez.
Camila estiró una mano hacia el rostro de Lauren, acomodándo el pelo que estaba obstruyendo sus ojos.
"Yo también te amo," correspondió Camila sin aliente, su cuerpo aún estaba luchando para inhalar el oxígeno que necesitaba.
Lauren besó a Camila, una vez más, profundamente, con los ojos cerrados, sintiendo un aleteo en su estómago y cansancio mientras yacían, tranquilamente, en los brazos de la otra.

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Capitulo 32

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:47 am

Lauren se fue despertando lentamente, su conciencia poco a poco regresando a ella con cada segundo que pasaba, sus ojos parpadeando mientras se abrían vacilantes, la luz en la habitación casi cegadora en comparación con la oscuridad que abarcaba en su sueño. Fuertemente cerró sus ojos por un momento, forzando sus párpados juntos para prepararse para el repentino e inevitable influjo de luz antes de respirar hondo, sus pulmones inhalando profundamente, conteniendo la respiración y abriéndolos de nuevo, esta vez completamente, para saludar al nuevo día. Lauren frunció el ceño brevemente en respuesta a la vista de lo primero que encontraron sus ojos, la desconocida habitación decorada confundiéndola momentáneamente antes de recordar el hecho de que estaba en casa de Normani y no en su propia cama en su casa. El conocimiento de los eventos de la noche anterior empezó a volver a ella mientras estaba ahí tumbada; los recuerdos del baile del colegio, de su noche con Camila, de las profundas y sinceras conversaciones que habían tenido, extendiéndose a través de la noche y hasta primeras horas de la mañana, culminando con la primera vez en la que se habían dado placer la una a la otra. El recuerdo hizo sonrojar a Lauren y astutamente se dio cuenta de que había una maraña de miembros a su alrededor, el peso de algo pesado presionado contra su pecho, el entumecimiento que lentamente arrastraba su brazo derecho hacia su hombro.
Lauren movió su cabeza un poco para mirar a la causa de sus síntomas y sonrió mientras caían sobre la forma dormida Camila que estaba presionando a su lado. El brazo de Lauren estaba envuelto alrededor del torso de la chica menos de forma protectora, encajado entre el cuerpo de Camila y el colchón, las venas y nervios comprimidos y protestando incómodos, como resultado de su encierro. Sacó el brazo de debajo de Camila con cuidado para no despertar a su novia, cuyo pecho se elevaba y caía fuertemente mientras seguía dormida. Una vez libre, Lauren flexionó sus dedos y el codo rápidamente, intentando hacer que la sangre volviera a la ahora isquémica extremidad, causando hormigueo a lo largo de ella. Habiendo finalmente recuperado algo de sensación en su brazo, Lauren volvió a ponerlo en los hombros de Camila, abrazando a su novia estrechamente. Los dedos de Lauren empezaron a jugar sin pensar con los mechones largos oscuros del pelo suave de Camila que estaba extendido desordenadamente a lo largo de su propio pecho.
La cabeza de Camila apoyada justo debajo de la clavícula derecha de Lauren, su cara girada hacia la ventana mientras dormía lo que hacía que la oscurecía de la vista de Lauren. El brazo de Camila estaba cubriendo el estómago de Lauren, su mano colgando lánguidamente al otro lado del tronco de la chica mayor, suspendida en el aire sobre la cama. Una de las piernas de Camila estaba envuelta alrededor de las de Lauren, su pequeño pie atrapado entre los tobillos de Lauren. Lauren levantó su mano izquierda para dibujar pequeños y suaves cículos en la parte de abajo de la espalda de Camila donde la piel estaba expuesta, su camiseta se había levantado mientras se había movido durante la noche. El edredón se había escurrido hacia abajo que estaba tapando la parte de atrás de los muslos de Camila y Lauren se pausó por un momento para subirlo un poco para cubrir a la chica menor, envolviendo su cuerpo completamente hasta sus omóplatos.
Lauren se inclino y besó la cabeza de su novia, sus labios permaneciendo ahí mientras inhalaba el dulce olor del champú de coco de Camila. Lauren movió su mano derecha ligeramente de alrededor de los hombros de Camila para jugar suavemente con los mechones de pelo perdido de Camila de su frente, sus dedos acariciando su piel bajo ellos suavemente. Sintió que Camila se movía un poco con su caricia, su barbilla cayendo un poco para enterrar más su cara en el pecho de Lauren. Permanecieron así un rato, Lauren detestando la idea de despertar a Camila con el conocimiento de lo difícil que era para ella tener un sueño reparador. Media hora debía haber pasado en silencio contenido, los brazos de Lauren alrededor de la figura dormida de Camila hasta, como era inevitable, la paz fue rota de repente, Dinah irrumpiendo en la habitación sin previo aviso, abriendo la puerta ruidosamente.
“¡Buenos días!” exclamó Dinah cuando sus ojos cayeron sobre Lauren y Camila entrelazadas en la cama.
“Shhh,” siseó Lauren. Su voz era baja, apenas un susurro. “Camila sigue durmiendo.”
“No me sorprende,” contestó Dinah, bajando su voz y guiñando un ojo mientras entraba en la habitación. “Vosotras dos, ¿habéis pasado una noche energética?” preguntó sugerentemente y Lauren puso los ojos en blanco mientras Dinah se colocó al final de la cama.
“No,” le dijo simplemente Lauren. “No pasó nada. Sólo hemos compartido la cama, eso es todo.”
“Quieres decir que ¿no os habéis tenido relaciones?” le preguntó Dinah con una pizca de decepción en su voz.
“No,” le informó Lauren, sin querer compartir los detalles de su noche con Camila. “Sólo hemos dormido. Te juro que solo tenéis una cosa en mentecuando tiene que ver con el sexo.”
“Sólo estoy celosa,” se rio Dinah moviendo su mano en respuesta y mirando hacia Camila quien seguía dormida, claramente sin ser molestada por la repentina aparición de su amiga. “Wow, está fuera de combate.” Comentó Dinah. “¿Cuántas pastillas se tomó anoche?”
“Ninguna,” le dijo Lauren frunciendo el ceño ligeramente.
“¿Ninguna?” preguntó sorprendida Dinah. “¿Estás segura?”
“Sí,” contestó Lauren. “¿No es eso normal? ¿Debería despertarla?”
“No, no la despiertes,” dijo Dinah levantando sus manos rápidamente. “Deja que duerma Lauren, por amor de Dios…”
“Estaba intentándolo hasta que has venido ladrando aquí,” se rio divertida Lauren. “No estás ayudando exactamente con la situación, ¿sabes?” Dinah asintió con su cabeza de acuerdo con las palabras de Lauren.
“Bien,” dijo poniendo una mano en la espalda de Camila por un momento antes de levantarse de la cama. “Me voy,” le dijo a Lauren. “Sólo he venido para decirte que Ally y Normani están ambas realmente sufriendo esta mañana y que están desesperadas por algo de desayuno. Me han dicho que os deis prisa para que puedan comer.”
“¿Dónde están?” le preguntó Lauren.
“Están tiradas en el sofá maldiciendo al alcohol,” se rio Dinah. “Así que me voy abajo y empezaré a cantar a todo pulmón tan alto como pueda canciones de Beyoncé…les está bien empleado por echar alcohol a las bebidas.”
“Fueron ellas,” gruñó Lauren hacienda una mueca. “Debería haberlo sabido.”
“Creo que la instigadora fue Normani,” le informó Dinah. “Así que si quieres venganza, ella es tu chica.”
“Apuntado,” contestó Lauren mientras Dinah inclinó su cabeza en dirección a Camila.
“¿Te ha mantenido despierta esta noche?” preguntó Dinah y Lauren puso los ojos en blanco con la pregunta. “No en ese sentido,” respondió Dinah, gruñendo ligeramente. “Ahora ¿quién es la que solo pensaba en una cosa? Quiero decir…te ha despertado, ya sabes, ¿cuando tenía una pesadilla? Dan miedo ¿verdad?” preguntó y la ceja de Lauren se levantó mientras consideraba la pregunta.
Después de lo que había pasado entre ella y Camila la noche anterior se había quedado dormida casi de inmediato en un sueño sin molestias.
“No lo sé,” se encogió de hombros Lauren, levantándose un poco de la cama ligeramente, con cuidado para no mover demasiado y despertar a Camila. “Si ha tenido una entonces nunca me despertó.” Le dijo seriamente a Dinah. “¿A lo mejor tengo el sueño pesado?”
“De ninguna manera,” dijo en desacuerdo Dinah. “Si hubiera tenido una lo habrías sabido, créeme. Nadie duerme tan profundamente. Incluso ha despertado a sus padres por lo mucho que gritaba, y ellos duermes tres puertas más lejos de ella.”
“Entonces ¿qué?” comentó Lauren. “No es como si nunca antes hubiera tenido una noche al completo sin despertarse con sudor frio.” Dinah levantó su ceja ligeramente, una pequeña sonrisa en sus labios “¿Verdad?” preguntó Lauren por una confirmación.
“¿Por qué no le preguntas cuando se despierte?” sugirió Dinah, su sonrisa creciendo más mientras se giraba e iba hacia la puerta.
Lauren observó cómo Dinah se iba meditando su insinuación. ¿Era esta la primera vez que Camila había dormido toda la noche sin molestias? Pensó para si misma, echando un ojo a su aún dormida novia.
“Lauren” dijo Dinah, parandose en la puerta, una mano sosteniendo el marco de la puerta como apoyo. “Intenta no tardar mucho ¿vale? En realidad yo también estoy hambrienta.”
“Vosotras podéis comer sin nosotras,” se rio Lauren.
“Sí, pero preferiríamos comer con vosotras,” dijo Dinah sonriendo y mirando hacia Camila de nuevo. “¿Sabes qué? No tengas prisa.” Le dijo tomando una decisión. “Las entretendré.”
“Gracias,” dijo agradecida Lauren, sin ganas de moverse de su posición actual porque estaba cómoda.
“No hace falta,” dijo Dinah antes de girarse y desaparecer de la vista.
Lauren besó lo alto de la cabeza de Camila de nuevo, el pecho de su novia aún subiendo y bajando rítmicamente, mientras irradiaba una apariencia puramente relajada. Durante los siguientes veinte minutos, Lauren la contempló con la decisión de no compartir los detalles de la noche anterior con Dinah y el resto de las chicas. Cuando más pensaba en ello, menos quería divulgar los eventos, la noche completa había sido especialmente significativa y para la morena. En realidad no era como si hubiera mentido a Dinah tampoco; ella y Camila no había tenido sexo, no realmente, no en el verdadero sentido de la palabra. Sí, habían estado juntas, habían compartido algo íntimo y placentero para ambas, algo que Lauren recordaría y lo guardaría como un tesoro para siempre, pero, no fue sexo. De hecho, Lauren ni siquiera estaba segura de saber cómo tener sexo con una chica, o un chico en otro caso. Se sentía completamente ingenua e inexperta sobre todo eso. Se dio cuenta cuando sucedió de repente solo sería, bueno, sucede.
Lo que pasó entre ella y Camila la noche pasada fue mucho más que tan solo algo físico de todos modos, había sido espiritual y había sido profundo. Fue uno de esos momentos de tu vida en los que miras atrás y lo aprecias por la pura sinceridad que contenía, la cruda expresión de emociones, compartir secretos, esperanzas, sueños y miedos. Habían conectado en un nivel mucho más filosófico y Lauren se había encontrado a si misma sintiéndose abrumada a veces de que se pudiera preocupar tanto por los pensamientos de alguien, que podía literalmente colgarse de cada palabra que alguien decía, esperando la siguiente con ganas. Nunca supo que fuera posible compartir tanto de si misma con alguien, encontrar que los sueños y miedos que expresaron se convirtieron en los suyos propios. Que era cómo Lauren se sentía con Camila esta mañana, mientras pensaba que estaban más unidas, más fuertes. Todo lo que sabía era que quería hacer cualquier cosa en su poder para ayudar a Camila a conseguir sus sueños y sin escatimar energía, ni esfuerzos por protegerla de conseguir superar esas cosas que temía.
Lauren sintió que Camila se movía en sus brazos, sacándola a ella de sus pensamientos y de vuelta a la belleza sin rival de su novia. Lauren inclinó su cabeza hacia abajo para mirar a Camila, quien estaba enterrando su cara aún más adentro del pecho de Lauren, moviéndola de lado a lado suavemente como si estuviera protestando contra su vuelta a la conciencia y negándose a permitirle que volviera a ella. Después de un momento, Camila levantó su cara, su barbilla aún apoyada en el pecho de Lauren mientras sus ojos se encontraban.

“Buenos días,” la saludó Lauren, acariciando ligeramente la frente de Camila con sus dedos y suavemente quitando los mechones perdidos de su pelo que caían a través de su ceja.
Camila cerró sus ojos por un momento, girando su cabeza para que así el lado de su cara estuviera descansando sobre el pecho de Lauren mirando hacia la pared.
“Buenos días,” dijo adormilada, sus brazos cerrándose alrededor del cuerpo de Lauren en un abrazo.
“¿Cómo te sientes esta mañana?” le preguntó Lauren con incertidumbre, de repente sintiendo ansiedad sobre los pensamientos de Camila en lo que respectaba a la última noche.
“Dormida,” contestó atontada Camila, su mano derecha jugando con la camiseta de Lauren sin pensar, sus ojos aún cerrados.
“Eso lo puedo ver,” se rio Lauren, aún jugando con el pelo de Camila.
“También un poco hambrienta,” añadió Camila en el último momento.
“¿De verdad?” se rio Lauren, acariciando el pelo de la parte de atrás del cuello de Camila instintivamente. “¿Quieres algo de comida?” ofreció y Camila asintió con la cabeza.
“Bueno, las chicas nos están esperando para desayunar,” le informó Lauren, “así que a lo mejor deberíamos bajar y…”
“No,” interrumpió Camila, su mano derecha aún jugando con la camiseta de Lauren y sus ojos abriéndose un poco, los párpados aún evidentemente pesados. “No quiero ir abajo todavía.” Le dijo Camila.
“Vale,” dijo Lauren, una pequeña sonrisa saliendo en sus labios con esas palabras. “Entonces nos quedaremos aquí un poco más.”
“Vale,” dijo de acuerdo Camila y Lauren la miró un momento antes de finalmente preguntar la pregunta que había estado debatiendo durante unos minutos.
“Camz,” empezó Lauren vacilante. “¿Crees que deberíamos hablar de lo que pasó la anoche?” terminó nerviosamente.
“¿Qué pasó anoche?” preguntó adormilada Camila.
“Tú…¿no te acuerdas?” preguntó Lauren, su estómago cayendo ligeramente.
Camila giró su cara para mirar a Lauren, una sonrisa enorme plasmada en su cara.
“¿Me estás tomando el pelo?” le preguntó Lauren, golpeando el brazo de Camila juguetonamente.
“Eso fue más que divertido de lo que pensé,” comentó Camila, dejando caer su cabeza de nuevo en el pecho de Lauren.
“Eres tan mala conmigo,” regañó Lauren a Camila. “Si fueras cualquier otra persona no les hubiera creído pero, en realidad tienes problemas de memoria…”
“Lo siento,” se disculpó sinceramente Camila, poniendo una cara de perrito triste mientras levantaba la barbilla para mirar a Lauren. “Solo estaba bromeando.”
Camila se levantó un poco para intentar besar a Lauren pero ella movió su cabeza hacia otro lado, negándole la oportunidad. Camila sonrió amablemente con la reacción de Lauren y plantó un suave beso en su ahora expuesta mejilla; sus labios permaneciendo ahí hasta que Lauren finalmente cedió y giró su cara para que sus bocas finalmente se encontraran.
“Mmm,” suspiró Camila mientras se separaban y bajó su cara una vez más para apoyarla contra el pecho de Lauren. “No creo que necesitemos hablar de lo de anoche,” le dijo a Lauren con un sentido de finalidad.
“¿No crees?” le preguntó Lauren.
“No,” contestó Camila, menos cansada que antes. “¿Por qué hablar y analizar algo tan perfecto?” preguntó.
“¿Piensas que fue perfecto?” le preguntó Lauren sonriendo de oreja a oreja. Camila asintió en el pecho de Lauren.
“Sí,” contestó honestamente.
“Supongo que esta mañana tú eres la romántica,” musitó Lauren antes de añadir, “pero, solo para que conste, yo también pienso que fue bastante perfecto.”
“Entonces, ¿qué les decimos a las otras?” le preguntó Camila trazando pequeños circulos con sus dedos en el abdomen de Lauren.
“Nada,” contestó Lauren. “Anoche fue nuestra. Nadie más necesita saber saberlo.”
“Bien,” contestó Camila, levantando su cara para mirar a Lauren de nuevo. “Quiero que quede entre nosotras también.”
“Camz ¿puedo preguntarte algo?” preguntó Lauren, pensando de nuevo en lo que Dinah había sugerido antes.
“Claro,” dijo Camila. Su barbilla ahora apoyada en la clavícula de Lauren mientras su cara miraba el cuello de Lauren.
“¿Tuviste una pesadilla anoche?” le preguntó Lauren con interés.
La ceja de Camila se levantó pensativa un instante antes de volver a relajarse de nuevo.
“No,” contestó sinceramente Camila. “No recuerdo tener ninguna y normalmente lo hago. ¿Por qué preguntas?”
“Por nada,” contestó LAuren pero solo porque ella no entendió completamente porqué se lo preguntaría.
Un silencio cómodo cayó entre ambas durante unos minutos antes de que Lauren decidiera continuar con el mismo tema.
“Camz ¿ha sido esta la primera vez que has dormido sin tener una?” preguntó Lauren.
“¿Una pesadilla?” respondió Camila buscando una aclaración.
“Sí,” confirmó Lauren.
“Eh,” contestó Camila al darse cuenta. “Sí, creo que lo ha sido.”
“¿Pensaba que habías estado durmiendo mejor desde que te tomabas la medicación?” continuo Lauren.
“Puedo conseguir dormir mejor,” le dijo Camila, “pero no para las pesadillas. Las tome el día que Dinah pasó la noche en mi casa y tuve una hemorragia nasal.” Compartió ella con Lauren. “Estaba teniendo una pesadilla cuando me desperté.”
“Sin embargo, ¿no has tenido ninguna anoche?” preguntó pensativamente Lauren.
“Supongo que no,” contestó Camila. “Raro. A lo mejor deberíamos siempre dormir juntas desde ahora.”
“No me opondría a esa sugerencia,” admitió Lauren.
“Sólo tenemos que convencer de alguna manera a mis padres,” deliberó Camila. “No me extrañaría que accedieran a ello pensando que me ayudaría a dormir.” Se rio.
“Te dejaré que les preguntes,” se rio Lauren. “No creo que pudiera enfrentarme a discutirlo con tu madre…o con tu padre en cualquier caso. Probablemente me acurrucaría en una pelota y me moriría de la vergüenza…” Camila se levantó un poco y besó a Lauren en la boca cortándola.
“A lo mejor es porque me hacer sentir segura,” le dijo Camila seriamente cuando se separaron. “No creo que nada pudiera asustarme mientras estás junto a mi.”
Lauren sonrió y la besó de nuevo, sus bocas juntándose para profundizar el beso, las manos de Camila encontrando su camino hasta el cuello de Lauren, quedándose allí.
“Vale, pajaritos del amor, he esperado todo lo que he podido,” dijo Ally, interrumpiendo el momento desde la puerta y causando que ambas, Camila y Lauren mirasen en su dirección. “Mi estómago literalmente está empezando a comerse a sí mismo, entonces, podéis por favor, por favor, ¿bajar para comer?”
“Ally,” protestó Lauren mientras Camila dejaba caer su cabeza en su pecho, su cara mirando hacia la puerta. “¿No puedes llamar?”
“Oh por favor,” dijo Ally moviendo su mano con desdén. “No es como si hubiera interrumpido algo. Dinah ya nos ha dicho que no hicisteis nada anoche…Estoy un poco decepcionada si soy sincera,” señaló.
Camila giró su cara para dar una mirada cuestionante a Lauren, claramente perdida por la conversación, sin saber que Dinah había entrado en la habitación antes.
“¿Cuándo conseguiréis vosotras dos otra oportunidad para estar solas sin padres o supervisión de adultos?” preguntó Ally.
“No todo es sexo,” le dijo Lauren ignorando la mirada de Camila hasta que su novia giró su atención de nuevo a la puerta.
“Eso es porque aún no lo has tenido,” respondió Ally.
“Podíais haber comido sin nosotras,” le informó lógicamente Lauren. “No teníais que esperar.”
“A lo mejor,” concedió Ally, “pero, somos todas amigas y pensamos que sería bueno desayunar todas juntas.” Lauren sonrió ante las palabras de Ally.
“Estás de mal humor cuando tienes resaca,” le dijo Lauren riéndose.
“Culpa a Normani,” contestó Ally. “Ella es la que compró el alcohol.”
“Tú no tenías que bebértelo,” rio Lauren. “O seguir bebiéndotelo de hecho.”
“No creía que estuviera borracha,” protestó Ally. “De todos modos, ¿cómo no estás tú sufriendo esta mañana? Tú tomaste tanto alcohol como nosotras.”
“Puede que lograra colarme en la cocina y tuviera un pequeño banquete de medianoche,” admitió Lauren. “Creo que la comida absorbió el alcohol.”
“Oh, ¿por qué no pensamos en eso?” preguntó burlándose Ally. “Lo sé,” dijo rápidamente, “porque soy normal y estaba dormida. Ahora,” siguió. “¿Podríais vosotras dos llevar vuestros traseros abajo?”
“Ya estamos yendo,” le dijo Lauren, arrastrando su respuesta durante un momento para hacerla sufrir un poco más.
“Gracias,” suspiró Ally aliviada antes de girarse y bajar las escaleras.
“No quiero ir,” protestó Camila, agarrada a Lauren fuertemente y enterrando su cara en el estómago de su novia. “Por favor no lo hagas. Estoy tan cómoda aquí…”
“¿Puede que haya pancakes?” ofreció Lauren y Camila levantó su cabeza rápidamente en respuesta.
“¿Pancakes?” preguntó de repente entusiasmada. “Vale, supongo que nos podemos levantar,” dijo mientras se quitaba las sábanas de encima, desenredando sus piernas de las de Lauren mientras se bajaba de la cama, sobre su novia.
“Mmmpfh” protestó Lauren mientras Camila la aplastó.
Lauren rápidamente salió de la cama después de que su novia, caminando a paso rápido para alcanzarla en el rellano donde agarró la muñeca de Camila, girándola y besándola rápidamente, chocando sus labios mientras ella echaba sus brazos alrededor de su cintura, tirando de sus cuerpos más juntos.
“Oh,” dijo suavemente Camila en respuesta cuando se apartaron. “Vale…” empezó mientras Lauren chocaba de nuevo sus labios juntos y Camila levantó su mano derecha para acariciar un lado de la cara de su novia.
“Te quiero,” suspiró Lauren mientras se apartaron. Sus caras aún estaba cerca, sus brazos aún alrededor de la cintura de Camila. “Me he dado cuenta de que no te lo había dicho aún hoy.” Camila sonrió y reciprocó la declaración de Lauren.
“Yo te quiero más,” ella contestó, besando a Lauren una vez más, profundizándolo, su mano libre deslizándose hasta el trasero de Lauren. Ella lo acarició suavemente antes de poner su cara hacia atrás, una sonrisa amplia en su cara. “Pero creo que quiero a los pancakes más que a ti,” bromeó antes de girarse rápidamente y dirigiéndose hacia las escaleras.
“¡No te culpo!” gritó detrás suyo Lauren, moviendo su cabeza divertida antes de bajar también las escaleras.
Se encontró a Camila en la cocina con las otras que estaban amontonadas en la isleta en el medio alrededor de un número surtido de ingredientes para el desayuno.
“Ya era hora,” saludó Normani a Lauren decididamente se veía peor por el desgaste. “Casi me muero de hambre esperando a que os levantarais.”
“Te ves como una mierda,” le dijo de vuelta Lauren riéndose ante la recepción de Normani.
“Ugh, me siento como una mierda,” respondió Normani mientras Camila metía su dedo en la mezcla de los pancakes que Ally había estado preparando y se lo chupó por un momento.
“Bueno, eso te enseñará a no beber ¿no?” contestó Lauren mientras se ponía de camino hasta ponerse detrás de Camila y envolviendo sus brazos alrededor del torso de la chica menor, cruzando sus manos sobre el abdomen de su novia y apoyando su barbilla en el hombro de Camila. Ella meció a la chica menor ligeramente en sus brazos y Camila metió de nuevo su dedo en la mezcla de pancakes rápidamente, levantándolo para untarlo juguetonamente en la mejilla de Lauren.
Lauren puso los ojos en blanco de buen humor antes de frotar su ahora manchada mejilla contra la de Camila, manteniendo su cuerpo en el sitio mientras Camila intentaba revolverse del alcance de Lauren.
“Ugh,” protestó Normani, “¿por qué estáis vosotras dos tan energéticas un domingo por la mañana? ¿Sois acaso normales?”
“Camila no lo es,” comentó Dinah sin rodeos mientras Ally empezaba a cocinar los pancakes y bacon en la sartén.
“Hey,” protestó Camila, limpiándose su cara con la parte de detrás de su mano y chupando la mezcla de pancake de ahí determinadamente. “No es justo. Tú tampoco eres exactamente normal ¿sabes?”
“Nunca dije que lo fuera,” contestó Dinah, sacando la lengua a Camila sonriendo.
Camila cogió una cuchara del mueble que tenía un poco de la mezcla aún y le dio un golpe en la dirección de Dinah. La boca de Dinah se abrio en sorpresa mientras le daba en la frente e iba hacia el lado de Camila alrededor de la isleta de la cocina.
“Mierda,” dijo Camila, escapándose de Lauren y haciendo un movimiento en la dirección opuesta mientras Dinah cambiaba su posición para ir hacia ella. “¡Mieda!” gritó Camila, cambiando su camino y yendo hacia donde había estado antes, Dinah copiándola. “¡Mierda!” exclamó Camila mientras Dinah daba la vuelta a la isleta rápidamente, pasando corriendo al lado de Ally hasta la entrada de la cocina, desapareciendo a través de la puerta.
“¡Sí mejor que corras Mila!” gritó Dinah detrás de ella y ella también desapareció, dejando a Normani, Ally y Lauren en la cocina preparando el desayuno.
“¿Por qué todo el mundo es tan ruidoso?” se quejó Normani, levantando una mano hasta su cabeza.
Lauren se giró y cogió unas gafas que se había dado cuenta que estaban sobre el mueble de la cocina. Se las dio a Normani con una sonrisa en la cara.
“Aquí,” dijo con poca seriedad. “Ponte esto.”
“Te odio,” gruñó Normani, pero las cogio y se las puso mientras Camila reaparecía en la puerta sin aliento.
Corrio alrededor de la isleta mientras Dinah también reaparecía en la cocina y Camila levantó sus manos en frente suyo defensivamente mientras la chica más alta iba hacia donde estaba de pie.
“¿Cómo eres tan rápida?” preguntó Dinah a Camila evidentemente sin respiración de perseguirla. “Pensaba que tú serías supuestamente torpe…”
“He dormido bien,” dijo simplemente Camila como si eso la contestase, su cara cambiando en una sonrisa ante la cara molesta de Dinah y los rastros obvios de la mezcla de pancake que seguían sobre su ojo derecho. “Estás guapa,” bromeó Camila sintiendo que había ganado.
“Yo…tú…¿estoy guapa?” preguntó Dinah incrédula ante el tono gracioso de Camila mientras intentaba dar la vuelta a la isleta de nuevo mientras Ally retiraba la sartén y ponía en platos la comida aparentemente sin ser molestada por las conversaciones que pasaban a su alrededor.
“Ahora espera un minuto,” dijo Camila, levantando sus manos de nuevo y moviéndose en la dirección opuesta a Dinah. “No hagamos nada estúpido… hay una gran y real oportunidad de que la comida se vea envuelta en una pelea aquí Dinah. ¿De verdad quieres herir a la comida? Quiero decir, piensa en ello un minuto.”
Dinah fingió contemplación antes de finalmente suspirar con resignación.
“Bien,” dijo de acuerdo, “pero esto es por la seguridad de la comida. ¿Me oyes Mila? Esto no ha terminado aún.”
“Vale,” se rio Camila, poniendo sus brazos alrededor de la cintura de Lauren y poniéndola en un abrazo lateral.
Lauren puso un brazo protector alrededor del hombro de su novia y Dinah entrecerró sus ojos ante eso.
“No pienses ni siquiera en meterte en el camino Lauren.” Amenazó ligeramente Dinah.
“No soñaría con ello,” contestó Lauren y Camila levantó su cabeza para mirar a Lauren, con una expresión de preocupación en su cara.
“¿Dejarías que Dinah me matase?” le preguntó Camila.
“No creo que ella te mate,” musitó Lauren, compartiendo una mirada divertida con Dinah. “Además, tú fuiste la que empezó Camz. Creía que habías aprendido a no meterte con Dinah.”
“De verdad sois todas tan ruidosas,” protestó Normani mientras se sentaba en una de las sillas en la isleta. Ally poniendo un plato de pancakes y un vaso de zumo en frente suyo con un par de aspirinas.
“Tómate esto,” le dijo Ally y Normani se lo agradeció mientras las demás también se sentaban a comer.
“Gracias Ally,” dijo con aprecio Camila mientras empezaba a comerse sus pancakes.
“Sin problema,” contestó Ally, tomando asiento y comiendo su propio desayuno agradecida.
“Definitivamente te has animado desde que viniste a atormentarnos antes,” señaló Lauren.
“Te sorprenderías de lo que un par de calmantes y algo de comida pueden hacer,” se rio Ally.
“Amén,” respondió Camila con la boca llena de comida a lo que las demás le dieron una mirada significativa, Lauren riéndose de su novia.
“Mila tú no tienes resaca,” comentó Dinah riéndose y Camila bajó su tenedor por un momento y tragó su boca llena de comida antes de contestar.
“Calmantes y comida es el lema que he vivido desde mi accidente.” Bromeó Camila. “Son una de las mejores combinaciones de cosas que he tenido el placer de… combinar” terminó poniendo una cara insegura con el uso de sus palabras. Ella hizo caso omiso a la frase, y siguió con su desayuno.
“Entonces, ¿qué vamos a hacer hoy?” preguntó Dinah.
“Estoy pensando en películas en el sofá y más comida,” ofreció Normani, sintiéndose decididamente con pocas ganas de la idea de tener que levantarse e irse de la casa.
“De acuerdo,” secundó Ally.
“Igual” dijo también Lauren.
“Vale,” dijo Dinah levantándose de la mesa habiendo terminado su desayuno y llevando su plato hasta el fregadero. “¿Alguien quiere algo más de beber?” preguntó abriendo la nevera y poniendo algo de agua de la botella en el vaso que tenía en la mano.
“No,” contestaron todas en unísono mientras terminaban sus pancakes.
“Estaban increíbles Ally,” suspiró prácticamente Camila con satisfacción.
“Hay algo de cereales si aún estás hambrienta,” ofreció Normani.
“Eso está bien,” dijo Camila alcanzando el bol de fruta del medio de la isleta y cogiendo una banana. “Sólo tomaré esto ¿si esta bien?” preguntó.
“Hazte perder el conocimiento,” contestó Normani, quitándose de los ojos las gafas de sol y dejándolas en lo alto de su cabeza, sintiendose un poco mejor por la aspirina que se había tomado. Lauren hizo una mueca ante la elección de las palabras de Normani pero Camila sonrió al escucharlas.
“Gracias,” contestó Camila llevando la banana más cerca de ella, preparada para abrirla. “Santa… mierda,” dejó escapar mientras de repente Dinah le tiraba el vaso de agua fría que había estado llevando hasta la cabeza de Camila mientras pasaba a su lado. “¡Dinah!” protestó mientras su amiga volvía a su sitio anterior. “¿Creía que teníamos un alto al fuego?”
“Lo teníamos…mientras había un inminente peligro para la comida,” contestó Dinah.
“Yo estoy comiendo todavía,” se quejó Camila levantando la banana con énfasis.
“Oh lo siento,” dijo sonriendo Dinah. “Debería haber sido clara. Quería decir mientras hubiera un inminente peligro para mi comida.” Se rio y el resto de las chicas se unieron mientras Lauren ponía una mano amablemente sobre el hombro de Camila.
Camila hizo un puchero, recorriendo su pelo con la mano, sus dedos enredándose ligeramente.
“Aww…” dijo Lauren inclinándose y besando a Camila en los labios. “No hagas pucheros,” dijo besándola de nuevo. “Hace que quiera besarte y eso no es justo.” Terminó besándola de nuevo.
La boca de Camila cambió en una sonrisa por un breve momento antes de decir; con su cara neutral, “En ese caso voy a hacer pucheros todo el tiempo.”
Camila lo hizo como prometió y Lauren realmente realmente intentó resistir las ganas de besarla, su terquedad personal negándose a dejar que Camila y su adorable cara ganara.
“Dios,” finalmente gruñó Lauren cuando la tentación se convirtió en demasiado para aguantar. “Bien,” cedió, inclinándose para besar de nuevo a Camila, esta vez permaneciendo más tiempo y profundizando el beso, el agua de la cara de Camila transfiriéndose a la suya, gotas de agua cayendo por la frente de Camila.
“Estáis tan desatadas,” observó entretenida Normani, una ligera sonrisa escapando de sus labios ante la vista de ambas.
“Es Camren, yo,” dijo riéndose Dinah.
Lauren se giró a mirar a Dinah, cogiendo la banana que aún estaba en la mano de Camila y tirándola en dirección a la chica más alta tan fuerte como pudo. Golpeó contra su cara y la mandíbula de Dinah cayó incrédula.
“Hey,” protestó Camila, “Me iba a comer eso.”
“Mila,” dijo Dinah levantándose, “Dile adios a tu novia.”
“Adiós,” dijo despreocupadamente Camila mientras Lauren también se levantaba de su silla y copiaba la posición defensiva de antes de Camila, levantando sus manos delante suyo.
“¿Dejarías que me matara?” preguntó Lauren a Camila y su novia se encogió de hombros, alcanzando otra banana y pelándola lentamente.
“No creo que ella te vaya a matar,” repitió Camila las palabras de antes de Lauren, mordiendo la banana. “Además, tú empezaste.”
“Escucha Dinah,” dijo seriamente Lauren, “Vamos a hablar de esto ¿vale?”
“No,” dijo simplemente Dinah dando la vuelta a la mesa con un bote de crema batida. “Hagamos esto.”
“Mierda,” dijo Lauren corriendo hasta la puerta de la cocina y escapando rápidamente. Dinah siguiéndola de cerca por detrás.
Normani se volvió a bajar las gafas de sol hasta sus ojos y gruñó, agachando su cabeza hasta sus antebrazos en la mesa.
“¡Te quiero!” gritó Camila a Lauren sonriendo mientras se terminaba la banana, compartiendo una mirada divertida con Ally quien estaba moviendo la cabeza ligeramente de lado a lado, una amplia sonrisa en su cara.

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Capitulo 33

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:48 am

"Entonces, ¿cuál es el plan para mañana?" preguntó Ally a las otras chicas emocionadamente. Estaba golpeando con sus dedos ligeramente encima de la mesa, su cuerpo girado en la silla para así poder ver adecuadamente a todo el mundo del grupo.
Ella estaba sentada con Dinah, Lauren y Camila en la clase el martes siguiente al baile del colegio, lo que, significaba que también estaban en la semana final antes de las vacaciones de invierno.18
"Pensaba que íbamos a casa de Lauren." Contestó Dinah, cambiando su posición en la silla ligeramente, su espalda quejándose de la extraña posición que había adoptado inicialmente para esta conversación.
"Vamos ¿no?" preguntó con incertidumbre Lauren. "Al menos, pensaba que lo haríamos."
"Lo haremos," confirmó Camila, su mano apoyada en el regazo de Lauren debajo de la mesa, su novia jugando con sus dedos reflexivamente como de costumbre.
"Lo, ¿pensaba que dijiste que no podíamos ir a tu casa porque tus padres iban a estar allí?” preguntó confusa Ally.
“No,” contestó frunciendo el ceño Lauren. “Mis padres están fuera mañana por la tarde en la fiesta de Navidad de la compañía de mi padre.”
“No podíamos ir a la mía,” le dijo Camila a Ally mientras recostaba su espalda contra la silla un poco y se deslizaba para tener una posición un poco más cómoda. “Mis padres tienen amigos en casa para cenar así que la casa estará llena.”
“Oh sí,” dijo Ally dándose cuenta. “Ahora me acuerdo.”
“¿Qué películas tenemos para el maratón de Navidad?” preguntó Dinah a Lauren ansiosa, con ganas del tema festivo de la tarde. “Si no vamos a ver ‘Elf’ entonces te voy a juzgar, sólo para que lo sepas.” Añadió como reflexión.
“Entonces supongo que es una cosa buena que tengamos Elf.” Comentó Lauren, riéndose.
“Yo llevaré ‘Home Alone’ y ‘Miracle on 34th Street’,” le informó Camila a su amiga con una sonrisa en la cara. “Me encantan esas películas.” “También tengo ‘A Muppet’s Christmas Carol,’ ‘How the Grinch Stole Christmas,’ ‘Love Actually,’ ‘The Santa Clause,’ y ‘Black Christmas,’ enumeró Lauren para Dinah.
“¿Black Christmas?” preguntó sorprendida Ally. “Lo, ese no es exactamente el buen sentimiento de una película de Navidad ¿lo sabes?”
“Por favor,” suplicó Lauren. “Nunca vemos películas de miedo,” se quejó.
“Vimos películas de miedo en Halloween.” Protestó Ally. “Lo recuerdo porque Camila estuvo toda la tarde escondida debajo de una manta.”
“Tenía miedo,” admitió Camila. “Odio las películas de terror. Hay demasiado sangre y violencia…”
“Oh vamos chicas,” gruñó Lauren. “Todo lo que estoy pidiendo es ver una película no tradicional de Navidad en medio de todas las otras. Puedes considerarlo como vuestro regalo de Navidad para mi si quieres.”
“Yo no voy a ver una película de terror sobre un asesino en serie la semana antes de Navidad,” refunfuñó Ally. “No me gustan mucho más que a Camila.”
“No me importa,” dijo Dinah en defensa de Lauren. “Sólo es una películas después de todo…”
“Gracias,” dijo agradecidamente Lauren, levantando su mano libre y haciendo un gesto hacia Dinah con énfasis.
“Camila ¿qué piensas sobre eso?” preguntó Ally buscando apoyo. Camila miró hacia Lauren quien levantó una ceja en anticipación a la respuesta de su novia.
“Preferiría no verla,” dijo tímidamente Camila, “pero, Lauren siempre ve las que queremos entonces, supongo que una película no hará daño.” Terminó encogiéndose de hombros. “Siempre me puedo esconder otra vez debajo de la manta…”
“Sin embargo, preferiría que escondieras tu cara contra mi pecho mientras la vemos,” dijo Lauren apretando la mano de Camila y sonriendo ampliamente. “De esa forma puedo abrazarte y protegerte.”
“Aww…” dijo Camila, inclinándose y besando brevemente a Lauren en los labios. “Eso ha sido realmente dulce.”
“Si de verdad no quieres verla Camz,” dijo Lauren, cediendo ante la idea de forzar a Camila a aguantar algo que no quería. “Supongo que puedo verla sola en otro momento.”
“Pues parece que ahora quiero verla,” contestó Camila haciendo un puchero a Lauren quien se incline para besar a Camila ligeramente en la frente, causando que la chica menor sonriera ampliamente en respuesta.
“Deja que te pregunte esto Ally,” dijo Lauren girándose hacia su amiga que estaba delante suyo. “Si no fuéramos a ver ‘Black Christmas’ entonces, ¿qué otra película querrías ver en su lugar?”
Ally pensó en ello un momento pero no le venía ninguna sugerencia a pesar de sus mejores esfuerzos.
“¿Dinah?” preguntó Lauren.
“Hey, yo estoy feliz con “Black Christmas”,” dijo encogiéndose de hombros Dinah.
“Camz,” cuestionó Lauren, girando su atención de vuelta a su novia.
“’It’s a Wonderful Life,’” sugirió pensativamente Camila. “Me encanta esa película.” Musitó. “Es oscura, pero te sube el ánimo. Es una de mis películas de Navidad favoritas de todos los tiempos.”
Lauren estudió a Camila por un momento, mordiendo su labio inferior mientras consideraba la recomendación. Detestaba negarle cualquier cosa que quisiera a Camila y definitivamente no podía discutir que no fuera una buena película.
“Vale,” concedió finalmente Lauren. “Cambiaré ‘Black Christmas’ por ‘It’s a Wonderful Life.’”
“Sí,” se alegró Ally. “No te arrepentirás. Te daré un pequeño regalo extra de compensación por tu sacrificio.”
“No tienes que hacer eso…” contestó seriamente Lauren.
“Espera un minuto Lauren,” dijo Dinah, poniendo una mano arriba para pararla en medio de su frase. “No nos precipitemos aquí. ¿De qué tipo de regalo estamos hablando?” dijo interesadamente.
“Será una sorpresa,” contestó Ally riéndose ligeramente.
“Sólo recuerda que yo también me estoy perdiendo ver ‘Black Christmas,’” le recordó. “Seguramente debería tener también algo de compensación.”
“Lo consideraré,” contestó Ally.
“Eso es todo lo que pido,” aceptó Dinah.
“Entonces, ¿todas intercambiamos regalos mañana?” preguntó Lauren mirando a Camila.
“Sí,” confirmó Ally. “Estaré visitando a mis abuelos en Texas durante las vacaciones,” le informó. “Entonces no estaré por aquí.”
“Normani se va a Houston también,” les recordó Dinah. “Así que decidimos que mañana sería probablemente el mejor momento para hacerlo.”
“No puedo esperar para darte el mío,” le dijo Camila a Lauren, una sonrisa apareciendo a lo largo de sus rasgos.
“¿Nos has apuntado secretamente a ambas para actuar algo juntas en el show de Navidad del viernes?” preguntó con el corazón Lauren, recordando la conversación que tuvieron antes de ser pareja.
“¿Qué?” contestó ansiosamente Camila. “¡No! ¿Lo has hecho tú?” preguntó aterrorizada.
“No,” se rio Lauren mientras observaba la respuesta de Camila. “Nunca te haría eso.”
“Oh Dios mio,” reaccionó Camila, levantando una mano y masajeando su frente por un minuto, entrecerrando sus ojos como si le doliera. “¡No me hagas eso! Creo que casi he tenido un ataque al corazón.”
“Lo siento,” se disculpó sinceramente Lauren, dándose cuenta de la agitación de Camila. “Solo estaba bromeando.” dijo, inclinándose para plantar un suave beso en lo alto de la ceja derecha de Camila.
“Sé que he mejorado con la guitarra pero no estoy ni de cerca preparada para actuar delante de un público.” Señaló Camila, aún masajeándose la frente.
“Lo sé,” admitió Lauren. “Te habría preguntado primero. No te preocupes.”
“A lo mejor podemos actuar juntas en otra ocasión,” ofreció Camila, cerrando sus ojos por un minuto y arrugando su nariz.
“Tal vez,” contestó Lauren frunciendo el ceño ante la obvia incomodidad en la que estaba Camila. “¿Estás bien?” preguntó preocupada.
“Sólo tengo un dolor de cabeza,” admitió Camila.
“¿Es por lo que acaba de pasar?” preguntó Lauren, levantando su mano libre para ponerla en el hombro de Camila. “Lo siento no quería…”
“No Lauren, no has sido tú,” la tranquilizó Camila. “La tengo desde que me levanté, es solo que…parece estar empeorando ahora.”
“¿Te has tomado algo?” le preguntó Lauren, poniendo la parte de atrás de su mano libre contra la cabeza de Camila como si estuviera comprobando su temperatura.
Deslizó su mano para tomar la mejilla de Camila, acariciándola ligeramente con el dedo gordo después de un rato.
“Me tomé algo antes del colegio,” le informó Camila. “No me puedo tomar nada más en otro par de horas aún.”
“¿Debería hacérselo saber a la Señorita Lovato?” le preguntó Dinah con incertidumbre de no saber que hacer.
“No,” le dijo Camila, ofreciendo una pequeña sonrisa tranquilizadora. “Estoy bien; de verdad, se pasará en un poco. Normalmente lo hacen.”
“¿Dormiste bien anoche?” le preguntó Ally, sabiendo que la falta de sueño normalmente desencadenaba en dolores de cabeza para Camila.
“En realidad, no,” admitió Camila, encontrándose con los ojos de Ally. “Creo que solo conseguí dormir una hora o así.”
“¿Fueron las pesadillas de nuevo?” le preguntó Dinah, sospechando que era eso.
“Sí,” confirmó Camila, girando su atención hasta Dinah.
“¿Las mismas que normalmente tienes?” le preguntó Ally, “¿Sobre el accidente?”
“El juicio también,” compartió Camila con ellas mientras miraba de nuevo a Lauren quien le estaba dando una sonrisa comprensiva, su cabeza apoyada en un lado del cuello de Camila.
“¿El juicio?” preguntó sorprendida Ally. “Creía que no iba a ser hasta dentro de unos meses ¿no?”
“No lo será,” dijo Camila de acuerdo, “pero el abogado de mis padres se puso en contacto con ellos ayer y me dijo que la disposición ha sido programada para la semana después de Navidad y tengo que ir a ella.”
“Entonces, ¿finalmente le verás?” preguntó Dinah. “¿Por qué no me dijiste ayer? ¿Estás bien?”
“Estoy bien,” contestó honestamente Camila. “Sabía que iba a pasar en algún momento. Sólo pensé que tendría un poco más de tiempo para prepararme, eso es todo.”
“Aparentemente el idiota está se declara no culpable de los cargos,” les dijo enfadada Lauren, apretando la mano de Camila. “¿Podéis creer eso?”
“¿Qué?” preguntó incrédula Dinah. “¿Creía que tenían montones de pruebas contra él? ¿Cómo puede hacer eso?”
“Es su derecho,” informó Ally descontenta. “¿Frustrante para ti sin embargo Camila eh? Quiere decir que probablemente ahora tomará más tiempo.” Camila encogió los hombros en respuesta a los comentarios de Ally.
“No lo sé,” admitió, frotándose la frente de nuevo. “Estoy intentando no pensar sobre eso demasiado para ser honestos. No quiero arruinar la Navidad.”
“Es una vergüenza que tu subconsciente no te deje,” comentó a sabiendas Dinah.
“Me lo estás diciendo,” señaló Camila y Lauren acarició el hombro de su novia suavemente mientras el timbre sonaba.
“Intenta no preocuparte demasiado sobre eso Camila,” dijo Ally ofreciéndole una sonrisa de apoyo mientras se levantaba de la silla y cogía sus cosas, las otras chicas haciendo lo mismo. “No hay ninguna manera de que escape después de todo lo que ellos tienen contra él. Estoy segura de que va a ser sólo una formalidad.”
“Gracias Ally,” dijo Camila apreciativamente. “Eso espero.”
“Os veré en la comida,” dijo Ally, diciendo adiós a las otras tres con la mano.
“Hasta luego Ally,” contestó Lauren mientras la chica más bajita salía de la clase para ir a la siguiente clase.
“Debería irme también,” dijo Dinah, haciendo una mueca de no querer dejar a Camila después de escuchar las últimas noticias. “¿Vas a estar bien?”
“Estaré bien,” se rio Camila. “Ve a clase,” señaló. “Te veré en la comida.”
“Vale,” contestó Dinah. “Te veo luego.”
“Antes de que intentes protestar, te voy a acompañar a Francés,” le dijo Lauren a Camila decisivamente.
“Esperaba que lo hicieras,” contestó Camila mientras Lauren cogía la mochila de su novia y la ponía sobre su hombro.
Cogió la mano de Camila amablemente, acercándola a su lado para poder así poner su brazo alrededor de su cintura. Salieron de la clase y caminaron hasta el pasillo juntas, el brazo protector de Lauren envuelto alrededor del torso de Camila. Camila apoyó su cabeza contra el hombro de Lauren mientras se ponían de camino hasta su clase de Francés y Lauren miraba a su novia quien parecía silenciosamente pensativa, profundamente en sus pensamientos.
“¿Quieres compartirlo?” le preguntó Lauren mientras giraban la esquina.
“Sólo estoy pensando,” le dijo Camila nostálgica.
“Eso lo puedo ver,” contestó Lauren riéndose mientas Camila levantaba su cabeza y giraba su cara para encontrarse con los ojos verdes penetrantes de su novia.
“¿Sobre qué?”
“Bueno solo me preguntaba,” empezó Camila con tono neutral. “Te tengo dos regalos de Navidad. Uno para la cosa de grupo de mañana,” continuó, “y otro mío para Navidad…ya sabes, como tu novia. Entonces, ¿te los doy ambos mañana o, uno de ellos mañana y otro más cerca del día de Navidad?”
“¿Es eso en lo que estabas pensando?” preguntó divertida Lauren. “¡Creía que estabas pensando en el juicio!”
“No,” contestó Camila, sonriendo para sí misma ahora con la suposición de Lauren. “Te lo dije, me niego a pensar en ello hasta después de Navidad.”
“Bueno,” dijo Lauren parándose fuera de la clase de Camila. “Yo también te tengo dos regalos, así que, ¿qué tal si intercambiamos uno mañana y otro en Nochebuena?” La boca de Camila se convirtió en una sonrisa ante la sugerencia.
“Vale,” contestó con ganas Camila mientras se paraba para ponerse sobre la punta de sus pies y besar a Lauren firmemente en los labios, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello.
“Vale,” dijo también Lauren, sosteniendo la mano de Camila mientras se giraba para entrar a su clase y sólo dejándola irse en el último momento posible.
Camila miró por encima del hombro a Lauren, con una sonrisa en sus labios mientras le decía adiós con la mano. Lauren sonrió de vuelta y dijo adiós con la mano también antes de ir hacia su propia clase. Camila se sentó en su asiento de siempre en el fondo de la clase, tirando su mochila en el suelo a sus pies y apoyando su cabeza sobre una mano, cerrando sus ojos y frotando su frente fuertemente, intentando suavizar el dolor de cabeza que tenía. Ella protestó interiormente, frustrada consigo misma. Cruzó los brazos sobre la mesa, bajando su frente para apoyarla sobre ellos por un momento mientras esperaba a que la clase empezara. Cuando el Señorita Edwards llegó, asignó la tarea a la clase emparejándoles para practicar su Francés mientras discutían sus planes para las próximas vacaciones.
“Bonjour Camila,” dijo Rachel, tomando el asiento a su lado, evidentemente decidiendo ser su pareja.
Camila levantó su cabeza de la posición que tenía para mirar a Rachel quien la estaba mirando de cerca, una sonrisa en su cara.
“Hola,” contestó Camila.
“Entonces, ¿puedo ser tu pareja?” preguntó Rachel y Camila miró alrededor en la clase por un momento para encontrar que todo el mundo ya estaba emparejado.
“Claro,” contestó, sentándose mejor y poniendo la palma de su mano sobre su ojo durante un minuto.
“¿Estás bien?” le preguntó preocupada Rachel.
“Sólo es un dolor de cabeza,” le informó Camila. “No es nada de lo que preocuparse.”
“Vale,” contestó Rachel dudosamente. “Tú como, me lo dirás si es algo…”
“¿Es qué?” le preguntó Camila.
“Algo de lo que preocuparse,” aclaró Rachel.
“Sí,” contestó Camila, agachándose para coger su mochila y sacar el cuaderno y su bolígrafo. “Te lo haré saber.”
“Entonces, ¿qué tal has estado?” le preguntó Rachel, cerrando el espacio que había en la mesa ligeramente. “No te he visto desde aquel día en el pasillo. ¿Te ha dado algún problema más David?”
“No,” contestó Camila, apoyando su cabeza en su mano derecha mientras miraba a Rachel. “Sólo han sido algunos comentarios, nada demasiado malo.”
“Bueno hablaré con él,” prometió Rachel. “A ver si puedo hacer que te deje en paz.”
“¿Por qué harías eso?” le preguntó interesadamente Camila.
“Me gustas,” contestó Rachel simplemente. “Ya te lo dije.”
“Dijiste que solo estabas jugando conmigo,” le recordó Camila, entrecerrando sus ojos ligeramente y arrugando su nariz, su cabeza palpitando dolorosamente.
“Eso era al principio,” le hizo saber Rachel, “pero, no ahora. No sé que pasó. Un minuto estaba intentando conocerte para conseguir de vuelta a Lauren, eres como fascinante… ahora ni siquiera pienso sobre Lauren… solo pienso en ti.”
“Yo pienso en Lauren,” le dijo Camila a Rachel seriamente. “Ella es todo en lo que pienso. Estamos juntas…”
“Lo sé,” intercedió Rachel, “pero si las cosas no funcionan con ella entonces quiero que sepas que estaré esperando.”
“Las cosas funcionarán entre Lauren y yo,” le dijo Camila sin dudarlo.
“¿Cómo sabes eso?” le preguntó Rachel.
“Sólo lo sé,” contestó Camila inflexiblemente. “Yo la quiero y ella me quiere. Nadie podría interponerse en el camino de eso.”
“Bueno, eso lo veremos supongo,” comentó Rachel.
“Lo verás,” respondió Camila. “Yo ya sé que es verdad,” dijo, su fe en su relación muy clara.
“Tu pelo está creciendo,” dijo Rachel cambiando de tema y apuntando hacia el lado derecho de la cabeza de Camila. “Es una monada.”
Camila levantó su mano para mover unos mechones gruesos del nuevo pelo que le había crecido, sus dedos despeinándolo un poco, sintiéndose de alguna manera insegura.
“No te avergüences,” le dijo Rachel. “Estoy siendo seria. Ya ni siquiera puedes ver la cicatriz de ahí más.”
“Yo…uh…” empezó Camila insegura de cómo contestar ante el cumplido de Rachel.
Con suerte fue salvada por la Señorita Edwards yendo hacia ellas para ver cómo iban.
“Ça ne sonne pas comme les filles françaises,” les dijo al escucharlas conversar.
“Désole,” contestó Rachel y la Señorita Edwards volvió al frente de la clase.
Pasaron los siguientes veinte minutos intentando conversar en Francés y completar la tarea asignada, Camila luchando con el lenguage y frustrándose cada vez más.
“Odio el Francés,” gruñó, dejando caer su cabeza en lo alto de sus brazos que estaban cruzados sobre la mesa y suspirando fuertemente.
“Estás mejorando,” animó Rachel. “Vamos, no te rindas.”
Camila levantó su cabeza de nuevo para continuar, pero cerró sus ojos, sintiéndose ligeramente mareada. Levantó su mano para masajear su sien de nuevo, su dolor de cabeza de antes aún presente. Camila movió su cabeza de lado a lado antes de abrir los ojos de nuevo y mirar a Rachel que la estaba mirando.
“¿Aún tienes dolor de cabeza?” preguntó preocupada. “¿Por qué no te tomas algo?” recomendó.
“Yo…n…no…puedo,” consiguió expresar Camila, su cara con una mirada de confusión con la repentina pérdida de su hablar.
“¿Estás segura de que estás bien?” le preguntó Rachel, estudiándola de cerca.
Camila negó con la cabeza, desconcertada con la incapacidad de hablar. Había pasado tiempo desde la última vez que había sufrido sus grandes dificultades hablando y la preocupaba que ahora pareciera incapaz de decir cualquier cosa.
“¿Debería decírselo a la Señorita Edwards?” le preguntó nerviosamente Rachel mientras Camila se levantó de su asiento.
Mientras se levantó, Camila tuvo una abrumadora sensación de déjà vu, como si hubiera vivido en ese exacto momento antes, como si hubiera experimentado toda esta cosa, exactamente como estaba pasando ahora. La sensación aturdiéndola demasiado que se encontró levantando una mano hasta la mesa para ayudarse a mantener el equilibrio, preocupada de irse a desmayar.
“¡Señorita Edwards!” Camila escuchó a Rachel llamar a través de sus odios sordos, el sonido solo haciendo que creciera la molesta sensación de dèjà vu que estaba teniendo. “Camila deberías sentarte,” le dijo Rachel, de pie delante de su silla para ayudarla a volver a su asiento, pero Camila se quedó de pie firmemente en su sitio.
“Shh…” consiguió decir Camila, sus ojos cerrados y su cabeza agachada. Quería hacer parar a Rachel de hablar, cada palabra que decía, se repetía en su “recuerdo” de la situación de antes. Desafortunadamente, sus propias palabras también eran familiares y Camila sintió su estómago revolverse haciendo que sintiera nauseas. “Deja…d….de….hab…lar…”
Se convirtió astutamente consciente de un sabor metálico en la boca y una cantidad excesiva de saliva que, no importa lo mucho que tragara, no podía deshacerse de ella. Siguió tragando saliva, deseando que el sabor se fuera, que la saliva disminuyera, pero, no fue así. Unos momentos más tarde, cuando su visión se convirtió en un túnel y se llenó de una repentina sensación de miedo inexplicable y miedo abrumador, Camila de repente entendió lo que le estaba sucediendo, la realización golpeándola con absoluta certeza.
“Voy a tener un ataque,” pensó Camila, reconociendo el déjà vu de lo que era ahora, un aura y sabiendo que no había nada que pudiera hacer para parar el inevitable ataque que iba a pasar. “Mierda,” pensó, intentando recordar que debería estar hacienda en esta situación.
Vagamente recordó a su neuróloga diciéndole que se sentara o se pusiera en el suelo cuando eso pasaba para prevenir lesiones, pero, mientras ocurría el pensamiento y levantaba su mano de la mesa preparada para moverse, se desmayó. El cuerpo completo de Camila cayó al suelo, el lado derecho de su cabeza golpeándose ruidosamente con la esquina de la mesa con un golpe enfermizo mientras caía casi encogida, convulsionando violentamente.
“Camila,” la llamó la Señorita Edwards mientras corría hacia la chica, diez segundos habían pasado desde que le habían hecho señas antes de que le hubiera dado una oportunidad de responder a la preocupación de Rachel. Se agachó al lado de Camila, girando su pequeña figura hacia un lado y poniendo una mano en la posición de recuperación. “Rachel, ve y trae a la enfermera,” le instruyó suavemente.
Rachel saltó en acción, sin dudarlo ni siquiera un momento mientras desaparecía en el pasillo.
“Lydia,” dijo la Señorita Edwards, girándose hacia otra chica que estaba de pie al lado. “Necesito que llames a una ambulancia ¿vale?” preguntó, pero Lydia se quedó congelada, claramente en shock al ver a Camila en medio de sus convulsiones.
“¿Lydia?” gritó severamente la Señorita Edwards.
“Lo haré,” uno de los chicos de la clase se ofreció, sacando su móvil y marcando el 911. Colgó el teléfono unos pocos minutos después, mientras la enfermera llegaba con Rachel.
Corrio hacia Camila al verla tumbada en el suelo, agachándose a su lado rápidamente para revisarla.
“¿Se golpeó la cabeza?” preguntó la enfermera mientras ponía su mano detrás de la cabeza de Camila, sus dedos cubiertos de una fina capa de sangre.
“Sí,” dijo Rachel, poniéndose de rodillas al lado de la enfermera. “Se dio contra la mesa mientras se caía.”
“¿Cuánto tiempo lleva convulsionando?” preguntó la enfermera y la Señorita Edwards miró el reloj de la pared intentando calcular el tiempo.
“Unos cuantos minutos,” contestó. “¿Hace eso alguna diferencia?”
“Sí,” dijo la enfermera, quitándose el jersey y doblándolo para ponerlo debajo de la cabeza de Camila. “¿Ha llamado alguien a una ambulancia?” preguntó.
“Yo lo hice,” le informó un estudiante masculino calmadamente.
“¿Cuánto tiempo dijeron que tardarían hasta llegar aquí Jacob?,” preguntó la Señorita Edwards.
“De cinco a diez minutos,” contestó. “¿Ella estará bien?” preguntó preocupado. La enfermera del colegio compartió una mirada con la Señorita Edwards, evidentemente preocupada sobre algo.
“Estará bien,” contestó la enfermera comprensivamente, inquieta por el hecho de que Camila no había dejado aún de convulsionar.
Finalmente los paramédicos llegaron y se hicieron cargo de Camila, poniéndola en una Camilla y poniéndole una mascarilla de oxígeno en su cara como si fuera una segunda naturaleza para ellos. Ellos hicieron la misma pregunta que la enfermera había hecho antes en cuanto a la duración de las convulsiones que seguían y parecían preocupados por las noticias de que habían sido al menos diez minutos. Le administraron una jeringuilla llena de medicación intravenosa, le habían puesto una vía en el brazo de Camila y esperaron treinta segundos, uno de los paramédicos mirando su reloj mientras contaba los segundos.
“Necesitamos llevarla al hospital,” dijo él finalmente con una expresión incierta en su cara mientras observaba a Camila aún convulsionando. “¿Contactará alguien con sus padres?” preguntó él.
“Yo lo haré,” dijo en respuesta la Señorita Edwards.
“Necesito que alguien venga con nosotros,” informó él a los dos adultos de la clase.
“Yo voy,” le dijo la enfermera del colegio, cogiendo la carpeta de Camila que había llevado desde su oficina.
“Vale, entonces vamonos,” dijo él, levantándose y levantando la Camilla para estar ahora sobre las ruedas. Empujó a Camila hasta la puerta, su compañero abriéndola preparado para que él pasara a través de ella y desaparecieron por el pasillo fuera de la vista.

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Capitulo 34

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:51 am

“Camz llega tarde,” observó Lauren mientras se sentaba en la cafetería con Dinah, Ally y Normani en su mesa de siempre. “¿Creeis que está bien?” preguntó a las otras echando un vistazo por la sala en búsqueda de su novia.
“Probablemente esté preparando algo demasiado lindo de concebir,” comentó Ally en respuesta, tomando un sorbo de su bebida. “¿Recuerdas la última vez que llegó tarde a la comida y vino con un par de tickets para el baile de invierno para las dos?”
“Sí,” dijo de acuerdo Normani con Ally. “Las Navidades se están acercando y las Navidades se están acercando y no podía dejar pasar por delante haber organizado alguna sorpresa elaborada. Ya sabes cuanto disfruta de ellas.”
“Puede ser,” contestó dudosa Lauren, una sensación molesta en el estómago. “Sólo que normalmente no llega tan tarde a la comida…”
“Mila raramente llega tarde a comer,” garantizó Dinah. “Quiero decir, hay comida ahí…”
“Chicas,” interrumpió Lauren a Dinah pensativamente, mirando por la sala y dándose cuenta de que un gran número de caras estaba mirando en su dirección, observando al grupo de cerca. “Soy yo o… ¿la gente nos está mirando?” Dinah y las otras escanearon la sala por un momento para validar la frase de Lauren.
“Uh, sí,” admitió Dinah, sus ojos brevemente haciendo contacto con un número de estudiantes cuya atención estaba puesta en su dirección. Tan pronto como se dieron cuenta de que Dinah les estaba observando, miraron hacia otro lado, aparentemente avergonzados de haber sido pillados mirando. “¿De qué se trata?”
“No lo sé,” contestó Ally, intrigada ante el excesivo interés que les estaban prestando. “Esto es raro…” comentó, bajando la voz mientras se dio cuenta de que la Señorita Lovato se acercaba a ellas a través de la sala.
“Chicas,” dijo la Señorita Lovato mientras las alcanzaba, su tono serio. Se paró detrás de Lauren y Dinah, poniendo una mano tranquilizadora en sus hombros, de pie entre ambas. “¿Podéis venir conmigo un momento?” preguntó.
Lauren se giró en su asiento para mirar hacia su profesora quien tenía una expresión solemne en la cara y sintió caer su estómago en respuesta, una repentina sensación de terror y un presentimiento inexplicable inundándola.
“Por favor,” pidió la Señorita Lovato y las chicas recogieron sus pertenencias juntas antes de seguirla fuera de la cafetería, por el pasillo y hasta su clase, sin hablar nadie en el paseo entero, todas meditando sobre el significado de su repentina citación. “Tomad asiento,” les instruyó la Señorita Lovato a todas, haciendo un gesto hacia las sillas vacías de su clase mientras las chicas entraban.
Ella cerró la puerta detrás de ellas mientras descendían hasta unas cuantas sillas que estaban al lado, cada una mirándola atentamente, preparándose para sus siguientes palabras. La Señorita Lovato caminó hasta la mesa en el lado opuesto a las chicas y se apoyó para estar mirándolas.
“¿Qué está pasando?” le preguntó Lauren ansiosamente cuando ella no dijo nada.
“En realidad no sé cómo deciros esto,” empezó la Señorita Lovato, bajando su mirada hasta el suelo por un momento antes de encontrarse con los ojos de Lauren. “Así que tan solo voy a decirlo.” se pausó brevemente para mirar a cada una las caras preocupadas delante suyo. “Camila ha tenido otro ataque antes durante la clase de Francés,” les informó, con un tono neutral. “Se la han llevado al hospital.” Durante un momento, nadie dijo nada, cada una de ellas mirando a las otras aparentemente sin palabras.
“Está… ¿está bien?” finalmente consiguió preguntar Lauren. “Quiero decir, está bien ¿no?”
La Señorita Lovato cogió una silla y la puso en frente del par de mesas donde Lauren estaba sentada junto a Dinah.
“Lauren,” empezó, levantando una mano y cogiendo la de la más joven entre la suya tranquilizadoramente mientras se sentaba. “Sé que esto da miedo pero de verdad, necesito que intentes no preocuparte…”
“Eso no es una respuesta,” señaló Lauren, sintiendo el intento de la Señorita Lovato de evitar contestar directamente a la pregunta.
“No, no lo es,” contestó simplemente de acuerdo la Señorita Lovato. Suspiró para si misma al tener que ser ella la que diera las malas noticias. “La verdad es que Camila no está bien.”
Lauren sintió lágrimas en sus ojos y miró hacia Dinah quien parecía desconcertada ante la brutal honestidad de su profesora.
“Pero, ¿lo estará?” preguntó con esperanza Lauren mientras sentía la pequeña mano tranquilizadora de Ally en su hombro. “Quiero decir, es solo un ataque ¿no? No es como si no hubiera tenido uno antes…”
“Lo siento,” se disculpó sinceramente la Señorita Lovato, apretando la mano de Lauren y pareciendo tan devastada por las noticias que habían pasado como las chicas que tenía delante suyo. “Camila está en una condición muy seria.” les notificó. “Su madre ha llamado hace veinte minutos para hacernos saber que la habían metido en cuidados intensivos y que no volvería al colegio…”
"¿Qué?” preguntó Lauren con una voz baja y rota. “No lo entiendo. Has dicho que había tenido un ataque…”
“Lo tuvo,” confirmó la Señorita Lovato, mirando hacia Dinah quien continuaba especialmente callada. La profesora puso una mano en el antebrazo de Dinah compasivamente mientras continuaba. “Desafortunadamente, no paró por sí mismo y los doctores tuvieron que sedarla…”
“Dijiste que intentáramos no preocuparnos,” le recordó Ally a la Señorita. “Eso debe significar que está estable, al menos por ahora.”
“Sí,” confirmó la Señorita Lovato, agradecida con la ayuda de Ally. “Lo está. Camila está estable por el momento, pero, los doctores aún están preocupados. Aparentemente se golpeó la cabeza cuando cayó…”
El estómago de Lauren se revolvió con las palabras de la Señorita Lovato y sintió su cabeza dar vueltas de modo poco placentero mientras su mente conjuraba a su manera todo tipo de pensamientos terribles e imágenes en respuesta a ese conocimiento.
“Quiero verla,” dijo Lauren, con un sentido de finalidad en su voz mientras cortaba a su profesora.
“Yo también,” añadió Dinah, hablando por fin.
La Señorita Lovato las miró a todas amablemente, con una triste sonrisa en los labios.
“Su madre dijo que no dejarían muchas visitas de momento,” las informó arrepentida.
“Señorita…” empezó Lauren a protestar pero la Señorita Lovato levantó su mano para silenciarla.
“Sin embargo,” continuó la profesora. “Dijo que hablaría con ellos si vosotras queríais ir hasta allí,” se pausó por un minuto antes de añadir, “pero solo mientras tengáis el permiso de vuestros padres.” terminó. “Ese es el trato.”
Lauren metió la mano en el bolsillo para sacar su teléfono y llamar a su madre inmediatamente, desesperada por ir al hospital para poder ver a Camila con sus propios ojos y validar el hecho de que ella estaba, como la Señorita Lovato les había dicho, estable. La madre de Dinah, Malika, ya había contactado con el colegio después de que Sinu hubiera llamado y explicado qué le había pasado a Camila. Malika le había dado permiso al colegio para dejar salir de las clases a Dinah durante la tarde a cargo del cuidado de Sinu y la Señorita Lovato ya había preparado un pase para que lo usara, al que añadió también el nombre de Lauren, después de tener una breve conversación con su madre, Clara, en el teléfono. Por mucho que Ally y Normani también quisieran ver a Camila, ambas decidieron que sería mejor si terminaban el resto del día en el colegio e ir después al hospital, cuando se hubiera sabido más de su condición y no estuvieran de camino. Hicieron prometer a Dinah y Lauren mandarles un mensaje o llamarlas con cualquier noticia antes de que el grupo se separase, Ally y Normani abrazando a cada una de las chicas tranquilizándolas antes de ir de nuevo hacia la cafetería para terminar de comer. La Señorita Lovato le dio el pase que necesitaban a Dinah y Lauren para salir del colegio y puso una mano en sus hombros para animarlas durante un instante antes de que ambas se fueran.
El par de chicas se pusieron de camino al hospital en silencio, cada una perdida en sus propios pensamientos sobre Camila, sus propios miedos por su seguridad. A la llegada a la estructura del edificio del hospital, Dinah llevó a Lauren hasta la unidad de cuidados intensivos, habiendo memorizado esa ruta de los numerosos viajes que hizo durante el verano cuando había visitado a Camila. Se encontraron con Sinu y Alejandro, los padres de Camila, esperando descansando fuera de lo que Lauren asumió que sería la habitación de su novia una vez allí y Sinu se levantó al darse cuenta de que las chicas se acercaban, poniendo primero a Dinah y después a Lauren en un caluroso abrazo, sus ojos rojos e hinchados de su obvio llanto, sus mejillas mojadas con las lágrimas de angustia. El estómago de Lauren cayó al ver a la madre de Camila tan rota y afectada, su propio intestino retorciéndose miserablemente ante el pensamiento de lo que podía esperarle al otro lado de la puerta.
Como si la visión de la madre de Camila no fuera necesario para hacer sentir la sensación de temor dentro de Lauren con sus ojos mojados con la sensación de ahogarse que sentía ya; Lauren también tenía que aguantar la visión del padre de Camila, evidentemente luchando por contener sus propias emociones mientras intentaba permanecer fuerte por su madre, sus ojos casi llenos de lágrimas mientras se levantaba solo, a un lado.
“¿Cómo está?” preguntó Dinah; el brazo de Sinu aún alrededor de los hombros de la más joven. “¿Está bien?”
“Está entubada y sedada de momento,” les dijo a ambas Sinu, acariciando tranquilizadoramente el brazo de Dinah, desesperadamente necesitando sentirse como una madre para alguien cuando se sentía incapaz de ayudar a su propia hija.
“La Señorita Lovato dijo que Camila tuvo un ataque,” dijo Lauren aún insegura de cómo había acabado en esto. “¿Es eso cierto? Quiero decir, no necesitó ser entubada antes.”
“Lo sé,” admitió tristemente Sinu, levantando su brazo libre hacia Lauren quien se acercó dispuesta y aceptó el consuelo que le estaba ofreciendo. “Desafortunadamente los enfermeros no pudieron parar el ataque, incluso con la medicación que le habían dado en el colegio, el ataque duró veinte minutos antes de que parase finalmente.” les informó Sinu; lágrimas cayendo mientras repetía las palabras que había escuchado antes de los doctores. “Ellos dijeron que estaba sufriendo de algo llamado, estado epiléptico.” continuó Sinu después de una breve pausa para recuperar la compostura. “Estaban preocupados sobre el mantenimiento de sus vías respiratorias y mantener su cerebro oxigenado porque estaba convulsionando demasiado… por eso necesitaron entubarla, para intentar prevenir cualquier daño cerebral mientras intentaban parar la actividad del ataque.”
“¿Daño cerebral?” preguntó vacilante Lauren. “Quieres decir que puede que tenga algunos problemas más…”
“No lo sabremos hasta que no se despierte,” le dijo Sinu, con una sonrisa triste en la cara. “Puede.”
Lauren compartió una mirada con Dinah, quien la estaba mirando, lágrimas en sus ojos, luchando con las noticias de que Camila podía volver al principio, si no, peor incluso que antes.
“La Señorita Lovato dijo que se había golpeado la cabeza,” comentó Dinah, recordando las palabras de su profesora. “No necesita cirugía ni nada ¿no?” preguntó preocupadamente.
"No,” contestó Sinu, dejando escapar un suspiro de alivio al menos durante un momento. “Los doctores le hicieron un escáner una vez que estuvo anestesiada y todo salió claro. Tiene un horrible golpe en la cabeza y un ojo muy amoratado e hinchado, pero no había sangrado intracraneal o cualquier otra cosa por la que preocuparse.” Sinu apretó a Dinah y Lauren en sus brazos tranquilizadoramente.
“Eso es algo por lo que estar agradecido al menos.” dijo, intentando mantenerse optimista.
“¿Cuándo se despertará?” preguntó Lauren, ansiosa por hablar con Camila, de escuchar su suave, ronco tono y la ligera risa mientras se reía.
“No lo sé,” contestó Sinu mirando hacia Alejandro quien estaba mirando la interacción silenciosamente, sus ojos aún rojos y su respiración forzada de lo que había estado llorando. “Los doctores dijeron que la mantendrían sedada, al menos por un rato, solo por si acaso tuviera otro ataque. Una vez estén felices con cómo lo esté haciendo le quitarán la anestesia y con suerte vendrá…”
“Con suerte…” dijo silenciosamente Lauren.
“Con suerte,” repitió Sinu, sonriendo tristemente. “No hay ninguna garantía.”
“¿Podemos verla?” preguntó vacilante Lauren. Deseaba ver a Camila pero estaba insegura de que tuvieran permiso si ella estaba tan mal.
Sinu miró a Alejandro quien asintió con la cabeza antes de girarse hacia las dos chicas envolviéndolas en sus brazos.
"Sí, claro que podéis,” contestó Sinu, sintiendo con la cabeza amablemente en afirmativo. “Sólo, no quiero que entres en shock con lo que veas,” dijo, dirigiéndose específicamente a Lauren, sabiendo que Dinah ya había estado en la UCI antes y había visto a Camila en un estado peor antes. “Deberías saber qué esperar,” le dijo Sinu, apretándola con ánimo. Se pausó por un momento para mirar a Dinah.
“Dinah, sé que tú has estado aquí antes…” empezó Sinu.
“No creo que nada pueda prepararte adecuadamente sin embargo,” interrumpió Dinah dando una mirada significativa a Lauren. “Sigue siendo duro, incluso cuando ya sabes lo que te espera.”
Sinu asintió con la cabeza de acuerdo ante las palabras de la joven.
“Está unida a un muchos monitores,” le dijo Sinu a Lauren, “y hay ruido ahí dentro por eso. Intenta no preocuparte por las alarmas y esas cosas demasiado.”
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren. “Lo intentaré.”
“A Camila le están dando mucha medicación así que tendrá muchos tubos a un lado de su cuello y en sus brazos por eso.” continuó Sinu, limpiándose sus propios ojos, una solitaria lágrima escapándose. Alejandro caminó hacia allí poniendo sus manos en los hombros de su mujer consolándola.
“Además tendrá el tubo de intubacion,” añadió Dinah. “A mi me dio bastante miedo. Está enganchado a esa máquina…”
“El ventilador,” le dijo ayudándola Sinu. “Pero no la está haciendo daño,” le informó Sinu a Lauren. “Nada de eso lo hace. Sólo tienes que recordar que todo está ahí para ayudarla.” Lauren asintió entendiendo y Sinu las soltó a ambas, haciendo un gesto hacia la habitación.
“¿No vas a entrar?” preguntó Dinah mientras se giraba para irse y se dio cuenta de que Sinu se quedaba atrás.
“No,” negó con la cabeza. “Necesito un descanso por un minuto,” compartió con ellas. “Además, dije que iba a llamar a la abuela de Camila y hablar con Sofi,” continuó. “En realidad ella no sabe qué está pasando…sólo que Camila está mala de nuevo.”
“¿Dejarás que Sofi venga y la vea?” Dinah preguntó miserablemente, sabiendo lo mucho que las hermanas se preocupaban la una por la otra.
“Todavía no,” contestó Sinu. “No hasta que tengamos una mejor idea de qué va a pasar y cuando la quiten la intubacion. No creo que Sofi deba ver a Camila así.”
Dinah asintió entendiéndola antes de girarse para abrir la puerta de la habitación de Camila desapareciendo dentro. Lauren dio un paso hacia la puerta, parándose en el umbral para cerrar sus ojos un momento y exhalar profundamente, armándose de valor para lo que la estaba esperando al otro lado.
Lauren entró en la habitación después de Dinah, la puerta cerrándose automáticamente detrás de ella. Sintió que su respiración se encogía en su garganta mientras sus ojos caían sobre la pequeña figura de Camila, tumbada en una enorme cama de hospital, su cuerpo escondido debajo de las sábanas, su cara oscurecida de la visión de Lauren por el tubo de intubación. Había una enfermera, trabajando en el espacio de alrededor de Camila, completando las tareas necesarias y su rutina de cuidados. Saludó a Lauren y Dinah mientras entraban y ambas hicieron lo mismo mientras continuaba con su trabajo.
Dinah, evidentemente más segura en el entorno habiendo estado allí antes, fue hasta la cama de Camila en su lado derecho mientras Lauren esperaba al lado de la puerta tentativamente, sin estar segura de lo que podía o no hacer.
Dinah se sentó en la silla al lado de la cama y cogió la mano derecha de Camila en la suya, con cuidado de no desordenar el Venflon que estaba sobresaliendo de la parte de detrás de su mano. Apretó la base del pulgar de Camila suavemente con el suyo y giro su atención hacia Lauren, una mirada comprensiva en su cara.
“Puedes venir,” Dinah la impulsó en el entendimiento de haber estado en los zapatos de Lauren unos pocos meses.
Lauren entró un poco más en la habitación, parándose al lado de la parte derecha de la cama de Camila, sus ojos mirando a todos lados menos a la cara de su novia, con miedo de lo que vería si su mirada caía ahí. Lauren miró los monitores al lado de la cama de Camila, observando la línea roja trazada en la pantalla grabando la velocidad del corazón de su novia, la línea amarilla que grababa la saturación de oxígeno. Lauren miró los controladores que estaban en la cabeza de Camila, bombeando medicación de ‘Lorazepam’ y ‘Phenytoin’ en las vías que sobresalía de los brazos de Camila. Miró hacia las pequeñas manos de Camila, que parecían empequeñecidas más de lo normal contra las sábanas blancas.
“Lauren,” dijo tristemente Dinah. “Mírala,” la animó y Lauren aguantó la respiración mientras obedecía, dejando caer sus ojos para mirar a Camila quien estaba tumbada delante suyo en la cama, una expresión serena en su cara lo que parecía fuera de lugar considerando las circunstancias.
Lauren dejó escapar un pequeño sollozo de sus labios mientras estudiaba de cerca la cara de su novia, viendo la cicatriz familiar sobre su ceja izquierda y la nueva sutura del golpe en su parte derecha donde su cabeza había golpeado contra la mesa. Su ojo derecho estaba muy hinchado, su piel amoratada y una profunda sombra morada, el moratón en contraste con el pálido tono de su piel.
“Puedes tocarla,” dijo Dinah levantando la mano que sostenía para hacer énfasis. “No te preocupes, no la harás daño.”
“¿Estás segura?” preguntó Lauren dudosamente, sintiendo como si con el mínimo roce fuese suficiente para romper la frágil figura de su novia.
“Estoy segura,” la tranquilizó Dinah.
Lauren dio un paso para que sus muslos estuvieran apoyados contra la esquina de la cama y se quedó ahí un minuto, escuchando el sonido del latido del corazón de Camila en el monitor de al lado de su cama, el exagerado sonido de la respiración artificial del ventilador. Despacio, Lauren se inclinó sobre la figura inconsciente figura de Camila y besó su frente ligeramente, una mano acariciando el pelo de Camila justo encima de la línea de sus cejas.
Los labios de Lauren permanecieron ahí por un momento, lágrimas formándose en sus ojos mientras la besaba de nuevo amablemente a través de sus sollozos.
Lauren bajó una mano por el lado de la cara de Camila, tomando su mejilla por un momento, su pulgar acariciando la mejilla de Camila, la piel de su novia se sentía fría en comparación con el calor habitual. Lauren bajó su mano más para dejarla correr hacia el brazo izquierdo de Camila hasta alcanzar su mano, la cual cogió con cuidado mientras se inclinaba en el asiento que estaba esperando detrás de ella. Empezó a jugar con los dedos de la mano de Camila, viejas costumbres permanecían mientras se sentaba allí mirando la línea de vida de Camila en el monitor, sin saber qué hacer a continuación aparte de sentarse en silencio y esperar.
“Solía hablar con ella,” Dinah compartió tristemente como si estuviera leyendo los pensamientos de Lauren. “No estaba segura de si podía oírme pero, me hacía sentir mejor, saber que a lo mejor ella no se estaría sintiendo sola si podía escuchar una voz familiar.” Se paró por un momento para mirar hacia la cara de Camila que seguía inmóvil, cada músculo relajado como resultado de la sedación. “Después de todo la pregunté si podía,” continuó pensativamente Dinah. “Ella me dijo que no podía, que realmente no podía recordar mucho, solo algunas cosas hacia el final cuando se estaba despertando, pero, lo recordé y algunas veces pienso que eso no importa más porque yo me sentí mejor con eso y lo necesitaba más que nada.” Lauren llevó su mirada entre Camila y Dinah, una expresión triste en su cara, dándose cuenta de que la chica más alta había vivido todo esto antes, creía que había dejado este sitio atrás, que finalmente lo habían superado, sólo para estar aquí de nuevo, sosteniendo la mano de su mejor amiga mientras se mantenía inconsciente a todo lo que la rodeaba, sufriendo, mientras ella dormía.
“Aunque ella se ve mejor esta vez,” musitó Dinah, estudiando de cerca a Camila. “Como, unas cien veces mejor que lo hizo antes.”
“Aún así sigue viéndose bastante mal,” comentó Lauren, limpiándose sus ojos por un momento con su mano libre y Dinah la miró, con una sonrisa en los labios.
“Lo hace,” dijo de acuerdo Dinah, “pero prefiero bastante mal antes que muriendo.”
Lauren le devolvió la sonrisa, entendiendo que Dinah estaba intentando tranquilizarla con sus palabras y el conocimiento de que eran verdaderas ayudando a parar sus miedos. Suspiró por un momento, sus ojos cayendo sobre los labios de Camila, el tubo de intubación oscureciendoles de la vista parcialmente. Lauren quería besarlos más que nada, ser consolada por la sensación de los labios suaves de Camila contra los suyos, pero, sin embargo no podia, se inclinó, apoyando sus codos en la cama buscando apoyo en busca de otro gesto familiar. Lauren sostuvo la mano izquiera de Camila entre las suyas, una de ellas jugando con los dedos de su novia, la otra acariciando la cicatriz del antebrazo de Camila suavemente, encantada de encontrar la ahora ya conocida textura de la cicatriz que sentía bajo sus dedos.
“Camz” dijo Lauren después de un minuto o dos, “soy yo, Lauren…Estoy justo aquí, vale…Estoy aqui.” Se pausó por un momento antes de continuar. “Dinah también está…” añadió, mirando a la otra chica quien le dio una sonrisa para animarla. “Estamos las dos aquí ¿vale?” dijo, sabiendo que no recibiría una respuesta pero extrañamente esperando una de todos modos. “No queremos que te preocupes por nosotras” ella continuó, lágrimas llenando sus ojos una vez más y escapándose por su mejilla como si estuviera llena de una abrumadora tristeza, como si alguien la hubiera apuñalado en el pecho. “Sólo…méjorate ¿vale?” preguntó de nuevo, pausándose como si Camila fuera a contestar. “Pronto es Navidad,” le recordó, “y, tú no te puedes perder eso. Sé lo emocionada que estabas de celebrarlas con Sofi. No podías esperar para ver su cara cuando abriera tu regalo. No pasamos años buscandolo juntas, ¿recuerdas? Querías que fuera perfecto, recompensar todas esas cosas que no has podido hacer con ella desde el accidente…” Lauren se paró por un momento para limpiar sus ojos de nuevo, las lágrimas cayendo libremente y sin vergüenza ahora. “Entonces…tienes que ponerte mejor. No puedes dejar que abra su regalo sola. Ella querrá agradecertelo personalmente, abrazarte y besarte cuando lo vea… así que, necesitar estar allí, ¿vale?”
Lauren tragó saliva dificilmente mientras recordaba la última vez que había visitado a Camila en el hospital. “Sé que odias los hospitales,” continuo Lauren cambiando de tema con el recuerdo de lo asustada que Camila había estado sobre volver aquí después de sus hemorragias nasales, “pero, por favor no tengas miedo porque están cuidando muy bien de ti.” lloró, levantando una mano para acariciar el pelo de Camila de nuevo. “No tienes que estar asustada…estamos todos aquí para ti Camz, y estaremos esperando cuando despiertes, vale…sólo…por favor no tengas miedo…no hay nada que temer te lo prometo.” Terminó mirando a Dinah.
“Tú escucha a tu novia,” dijo Dinah con una sonrisa en los labios ante las palabras de Lauren. “Ella es muy lista Mila,” admitió juguetonamente Dinah. “Creo que tienes un guardián aquí en Lauren.” Se paró por un momento inclinándose más hacia Camila como si fuera a susurrar algo en su oído pero habló en su tono normal así que Lauren pudo escuchar. “No le digas que te he dicho esto,” dijo Dinah significativamente, “pero realmente me gusta. Ella es tan buena para ti Mila. No lo des por sentado. Sé lo mucho que la quieres porque me lo has dicho muchas veces.” Continuó sin encontrarse con los ojos de Lauren, manteniendo los suyos ahora en la cara de Camila. “Sé que te mataría saber que ella está tan preocupada por ti, así que, intenta no estar fuera demasiado tiempo ¿vale? De otra manera nunca sabes, ella puede encontrar a alguien más…y realmente odiaría patear su trasero después de todo lo que ha hecho por ti.”
Lauren se rio con las palabras de Dinah a través de sus lágrimas y se encontró con la mirada de la otra chica, asintiendo con su cabeza ligeramente, una pequeña sonrisa en su cara.
“De verdad que lo digo en serio,” le dijo seriamente Dinah.
“¿Sobre patear mi trasero?” preguntó Lauren riéndose entre dientes ligeramente. “Lo sé, me lo has dicho antes.”
“No,” contestó Dinah, “sobre lo de que me gustas Lauren. Lo digo en serio. Eres la mejor cosa que le ha pasado nunca a Mila y te lo quiero agradecer.”
“Ella es la mejor cosa que me ha pasado a mí,” le devolvió Lauren, dándole a Dinah una mirada significativa. “Me ha traido tanto a mi vida que estaré siempre agradecida por…” dijo dejando la insinuación en el aire antes de decirla directamente ya que estaban siendo honestas. “Estoy realmente encantada de que seamos amigas,” le dijo a Dinah.
“Yo también,” dijo de acuerdo Dinah sinceramente alcanzando la mano de Lauren a través del estómago de Camila.
Lauren extendió su propio brazo y cogió la mano de Dinah, ambas apretando sus manos apoyándose, sus dedos entrelazándose mientras los dejaban sobre el abdomen de Camila.
Dinah y Lauren estuvieron sentadas con Camila las siguientes horas, sus padres volviendo y uniéndose a ellas después de llamar a casa, preguntar por Sofi e informar a la abuela de Camila de su condición. Después del colegio, Ally y Normani se unieron a ellos, ambas tan devastadas de ver la pequeña figura sin vida de Camila ante ellas. Todos se sentaron juntos, algunas veces hablando de cosas sin importancia y otras hablando de Camila, compartiendo algunos recuerdos que tenían de ella. A veces ellos estaban sentados en un cómodo silencio, que no requería ninguna conversación distrayente para entretenerles.
Cuatro días después, el sábado, el día antes de Nochebuena, Camila siguió en la unidad de cuidados intensivos, aún intubada, aún sin despertarse, pero sin sedación, lo que acorde con los doctores era positivo a pesar de la falta de mejoras obvias en su condición. Lauren había estado con Camila tanto como había podido, pasando cada momento libre después del colegio y la mayoría de la mañana con ella. Con cada nuevo día que pasaba, Lauren estaba encontrando más difícil ver a Camila como seguía y era menos tolerante ante la falta de progreso que parecía hacer, preocupada por el hecho de que Camila aún no se había despertado, a pesar de que le hubieran quitado la sedación las últimas cuarenta y ocho horas. El moratón sobre el ojo derecho de Camila había empezado a cambiarse a una sombra verde y amarilla, el morado aún visible pero desvaneciéndose de alguna manera en comparación con unos días antes. El párpado de Camila aún hinchado pero menos ahora, la piel ya no parecía tan tirante tanto como Lauren podía decir, esa era la única diferencia que podía ver en la condición de su novia.
Lauren no podía deshacerse del miedo de que, cuanto más permanerciera Camila inconsciente, más tardaría en despertarse, más posibilidades habría de que hubiera sufrido algún daño cerebral y ella no sabía si podría soportar eso. Había visto el gran progreso de Camila durante los últimos meses que no pensaba que pudiera hacer frente al pensamiento de todo haber sido nulo, de que ellas estarían de nuevo en el comienzo.
Lauren acarició la mejilla de Camila con su pulgar como se había acostumbrado, con cuidado con el tubo nasogástrico que sobresalía de la nariz de su novia pegado a su cara para proporcionarle la nutrición que ella no podía conseguir ahora mismo. Ella miró los labios de Camila de nuevo que estaban aún oscurecidos por el tubo de intubación. Intentó recordar la sensación que tenía cuando se besaban, habiendo sido denegado ese privilegio desde la admisión de Camila y echándolos de menos enormemente.
“Ally y Normani se fueron a Texas ayer,” le dijo Lauren a Camila, suspirando fuertemente, su mano como siempre, jugando con los dedos de Camila sin pensar. “Van a visitar a sus abuelos durante las vacaciones, ¿recuerdas?” preguntó. “Me dijeron que te dijera que te pusieras mejor y que te verán pronto. También han dejado algunos regalos para darte cuando te despiertes. No sé lo que son pero, Normani es realmente buena eligiendo regalos para la gente así que será genial sea lo que sea.” Se pausó por un minuto para quitar un mechón de pelo de los ojos de Camila y se inclinó para dejar un suave beso en la frente de Camila. “Dinah dijo que vendría a verte más tarde,” continuo Lauren mientras se sentaba en la silla. “Tiene que hacer de niñera hoy para que su padre y su madre puedan terminar las compras de Navidad. Ya me ha mandado una foto del caos de su casa. Aparentemente Regina ha decidido liderar una revolución. Te lo enseñaré cuando te despiertes. Te encantará. Dinah está literalmente cubierta de comida. Creo que han decidido empezar una pelea de comida,” se rio Lauren recordando la foto.
“Tus padres también van a venir,” siguió después de una pausa. “Están llevando a Sofi a ver a Santa Claus en la tienda hoy, ha estado desesperada por ir toda la semana pero no habían tenido tiempo porque han estado contigo aquí.” Lauren pensó sobre la hermana de Camila y añadió pensativamente. “Sofi está desesperada por verte Camz,” le dijo tristemente. “No entiende porqué no puede pero tus padres no creen que sea una buena idea que venga aún, no hasta que estés despierta. Creen que lo encontrará demasiado desconcertante…”
Lauren miró hacia arriba para ver a la enfermera, quien estaba, como siempre, por la habitación de Camila, administrando medicamentos y monitorizando las constantes vitales de su novia para ver si había algún cambio.
“Yo también tengo dos regalos que darte,” continuó Lauren volviendo su atención de nuevo hacia Camila y continuando. “¿Recuerdas que dijimos que intercambiaríamos uno de ellos en Nochebuena? Bueno, eso es mañana así que…estaré esperando Camz. Ya estoy retrasada dándote uno de ellos ¿no? Ya sabes lo que odio ir tarde con…”
Lauren se pausó en medio de una frase, dándose cuenta de que la cabeza de Camila se giró ligeramente de lado a lado, sus ojos parpadeando.
“¿Camz?” dijo Lauren, levantándose para estar así sobre Camila para observarla mejor. “Hey, creo que se está despertando,” dijo emocionada Lauren, hacienda señas a la enfermera al lado de la cama.
Ella caminó hacia allí, poniendo una mano en el hombro de Camila y apretándo su músculo trapecio entre su dedo índice y pulgar firmemente. Los párpados de Camila se abrieron ligeramente y Lauren sonrió con la vista, sorprendida de que algo tan pequeño pudiera darle tanta felicidad.
“Camz,” dijo de nuevo Lauren, apretando firmemente la mano de su novia. “Soy Lauren, estoy aquí… Estoy aquí ¿vale?”
El ojo izquierdo de Camila se abrio, el derecho aún estaba hinchado y cerrado y Lauren miró el monitor sobre la capa que estaba haciendo mucho ruido mientras la velocidad del corazón de Camila aumentaba, parecía aterrorizada. Lauren miró como Camila luchaba con el tubo de su boca, tragando saliva fuerte como si lo encontrara incómodo y Lauren recordó las pesadillas de Camila, cómo se había sentido sofocándose ahí.
“¿Le puedes sacar eso?” preguntó seriamente Lauren. “A ella no le gusta…”
“Lo siento, aún no,” dijo comprensiva la enfermera, caminando hacia el lado y midiendo la medicación de la vía que tenía inyectada Camila en la vena. “Necesito que los doctores la revisen primero,” explicó, “pero, esto debería ayudarla a relajarse un poco.”
La enfermera fue hacia el teléfono de la habitación, cogiéndolo y marcando un número, dejando a Lauren sola con Camila un momento. Camila, aún ligeramente angustiada por el tubo, levantó su mano para intentar quitárselo, pero, Lauren la cogió con su otra mano, sujetándola fuertemente para prevenir la acción completamente.
“Hey, está bien.” Suavizó Lauren a Camila amablemente, “Estoy aquí vale. Está bien Camz, estoy justo aquí. Estás a salvo lo prometo. ¿Me escuchas? Estás bien.”
Camila giró su cabeza ligeramente para mirar en la dirección de Lauren, su ojos derecho aún firmemente cerrado, el izquierdo ampliamente abierto mientras buscaba la fuente de la voz. Lauren bajó su cara para así estar en la línea de visión de Camila, soltando una de las manos de su novia que estaba de nuevo en su abdomen, para poder acariciar el lado de su cara.
“Camz,” dijo Lauren, acariciando la mejilla de Camila con sus dedos ligeramente y después moviéndolos para acariciar su ceja. “Soy Lauren. Soy yo. Estoy justo aquí…”
Lauren se dio cuenta de que una lágrimá se deslizaba por la mejilla de Camila y sintió que sus propios ojos quemaban con la amenaza de las suyas en respuesta a la angustia de su novia. Despacio levantó y limpió la lágrima con su pulgar, su mano aún apoyada sobre el lado de la cara de Camila, acariciando tranquilizadoramente su mejilla con sus dedos.
Ella sintió la mano de Camila encerrarse fuertemente alrededor de la suya y no podía suprimir la inesperada risa que se escapó de su boca, la felicidad del gesto abrumándola. Camila se quedó mirando a Lauren, con un ojo abierto, nunca dejando su cara, tomando comodidad de su presencia, de la familiaridad de su cara, del conocimiento de que ella estaba ahí, de que ella estaría ahí. Lauren observó como Camila intentaba levantar su brazo izquierdo y lo dejó libre con cuidado, dejándola con liberta para moverlo como deseaba.
A pesar de estar pobremente coordinada, Camila consiguió limpiar la lágrima que se estaba deslizando por la mejilla de Lauren, desconocida para ella, con su pulgar. Lauren levantó la suya para coger la mano de Camila, entrelazando sus dedos juntos y llevándoselos a sus labios, besando la parte de atrás de ella, una y otra vez, con miedo de dejarla ir

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Capitulo 35

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:52 am

No mucho más tarde de que Camila se despertara, un doctor alto con pelo gris y buen traje, a quien Lauren reconoció como el neurólogo de su novia, llegó para revisarla habiendo sido llamado por la enfermera a cargo de su cuidado quien informó del reciente cambio en su condición. El pidió que Lauren esperara fuera mientras él realizaba su evaluación, sin embargo, mientras hizo un movimiento para obedecer, Lauren sintió la mano de Camila hacer fuerza alrededor de la suya con firmeza; su agarre fuerte y determinado; su ojo abierto ampliamente con miedo mientras silenciosamente le suplicaba a su novia que se quedara. Lauren miró hacia el doctor inquisitivamente y sintió como sus ojos cayeron en sus manos entrelazadas, obviamente entendiendo la angustia de Camila y la concesión de permiso para que ella se quedara donde estaba. Después de que terminase su evaluación, el doctor informó a la enfermera que Camila estaba lo suficientemente estable para retirar la intubación y se giró hacia su paciente, explicando el proceso a Camila cuidadosamente, asegurándose de que ella entendiera lo que iba a pasar incluyendo cada pequeño detalle en su descripción. En este momento, él también compartió con Camila que podía ser un poco angustiante para la familia verlo y a lo mejor sería lo mejor para Lauren esperar fuera mientras lo hacía. Camila había mirado a Lauren vacilante, con un claro y profundo dilema interno en sus ojos chocolate y en la expresión de su cara. Finalmente, Camila, habiendo aclarado su mente, relajó la mano que sostenía la mano de Lauren y asintió en entendimiento, inclinándose para besar a su novia en la frente brevemente antes de desaparecer fuera para sentarse en el área de espera.
Mientras ahí, Lauren sacó su móvil para mandar un mensaje a Ally y Normani, informándoles de que Camila se había despertado y de momento parecía estar bien. Después llamó a Dinah, quien cayó en un alucinado silencio durante cinco minutos antes de encontrar las palabras para responder. Rápidamente le dijo a Lauren que estaría en el hospital tan pronto como sus padres llegaran del centro comercial y le pidió que le diera un abrazo enorme a Camila y un beso de su parte hasta entonces, a lo que Lauren estuvo de acuerdo. Insegura de si el hospital llamaría a los padres de Camila, también marcó su número, Sinu descolgando inmediatamente después del primer tono. Lauren explicó lo que había pasado y Sinu le agradeció la llamada, informándole a la joven que habían contactado con ellos hace unos minutos y que aparecerían una vez que dejasen a Sofi con su abuela.
Después de unos diez minutos, el doctor salió de la habitación con una sonrisa amable en su cara y le hizo una seña a Lauren para que entrase, explicándole que tanto como podía decir, Camila parecía estar bien. Le dijo que Camila parecía que no tenía ninguna deficiencia neuronal nueva como resultado del prolongado ataque pero advirtió a Lauren que el discurso de Camila parecía haberse deteriorado significativamente desde su entrada, debido a la fatiga o a la actividad epiléptica, él no podía estar seguro. Lauren volvió al lado de la cama de Camila ansiosamente, su neurólogo yéndose a ver a otro paciente mientras ella tomaba el asiento con el que estaba extremadamente familiarizada durante los últimos días. Cogió la mano izquierda de Camila una vez más, sus dedos acariciando ligeramente la cicatriz del antebrazo de su novia reflexivamente y apoyando sus codos en la cama, cerrando la distancia entre las dos. Camila ahora estaba ligeramente sentada, ambos ojos cerrados, una mascarilla de oxígeno cubriendo su boca y su nariz. Sus párpados parpadeando con la caricia de Lauren, el derecho continuando relativamente cerrado debido a la hinchazón, el izquierdo completamente abierto mientras Camila giraba su cabeza para mirar a la morena sentada al lado de su cama.
Lauren sonrió a su novia, besando ligeramente la parte de atrás de su pequeña mano y causando que la esquina de la boca de Camila se moviera un poco en respuesta.
“Hey,” dijo Lauren. Su voz era suave y estaba insegura de si Camila sería capaz de responder después de escuchar lo que le había dicho su neurólogo con respecto a su habla.
Se dio cuenta de que su novia parecía cansada, a pesar de haber estado inconsciente durante cinco días. Los párpados de Camila parecían pesados y el blanco de sus ojos estaba sin brillo en comparación con su brillo de siempre.
“Hey,” contestó Camila, su voz ronca y si es posible, más ronca de lo normal.
Lauren no podía decidir si era resultado de no haberla usado o resultado de la intubación pero tenía el efecto de hacer que Camila sonara sexy y enferma al mismo tiempo. Los ojos de Camila se cerraron por un breve instante antes de abrirse de nuevo y encontrarse con el verde claro de los de Lauren una vez más.
“He estado tan preocupada por ti,” le dijo Lauren simplemente, insegura de lo que Camila supiera y la mejor manera de proceder con la conversación.
“Ll…lo…sss…sssi…ssii,” intentó disculparse Camila, pero Lauren levantó una mano para acariciar los mechones oscuros de pelo sobre su frente para tranquilizarla, sintiendo que la frustración de su novia crecía por no ser capaz de hablar.
“Esta bien,” la tranquilizó Lauren mientras Camila levantaba su mano derecha para quitarse la mascarilla de oxígeno de su boca para estar así apoyada sobre su cuello.
“Lo sé,” le dijo Lauren. “Sé que lo sientes.”
“P…pppp…pp…” intentó de nuevo pero Camila pero sin éxito.
“Camz, no necesitar disculparte,” le dijo Lauren, acariciando la frente de Camila con el pulgar de su mano derecha, la izquierda aún sosteniendo la conocida extremidad de Camila. “No es tu culpa. Estas cosas pasan. Estoy encantada de que estés mejorando ahora.”
“Cccc….cccuu…cccuuuu…” empezó Camila una vez más, no podía hablar.
“¿Cuánto tiempo?” preguntó automáticamente Lauren.
Ella estaba ahora muy acostumbrada a adivinar los pensamientos de su novia cuando su habla era difícil casi como su segunda naturaleza. Camila asintió con su cabeza en respuesta, informándole a Lauren que su suposición había sido correcta.
“Tuviste el ataque el martes y hoy es sábado,” le dijo Lauren, los dedos de su mano derecha deslizándose para acariciar la mejilla de Camila. Camila no respondió por un momento aparentemente calculando algo en su cabeza.
“Nn…nnna…nnaaa…” intentó pero su discurso no quería cooperar.
“¿Navidad?” preguntó insegura Lauren y Camila asintió su cabeza de nuevo, levantando su mano derecha y apuntando con su dedo índice al suelo intentando expresar lo que quería decir específicamente. “¿Abajo?” preguntó Lauren y Camila negó con la cabeza.
“Hhh…hhooo…” empezó y Lauren frunció el ceño intentando entender.
Camila miró alrededor evidentemente en busca de algo, su ojo bueno finalmente mirando el reloj de Lauren. Apuntó a él con énfasis con su mano derecha y Lauren dejó caer sus ojos para mirar su cara, mirando las manos mientras giraban lentamente y la fecha.
“Yo no…” empezó a decir Lauren pero de repente cayó en cuenta de lo que quería decir Camila.
“Oh,” dijo. “¿Quieres decir que es hoy?” preguntó y Camila asintió con la cabeza. “No Camz,” contestó Lauren amablemente, riéndose un poco con la confusión de su novia. “Hoy no es Navidad. Aún tienes que esperar un par de días.” Camila señaló a Lauren de nuevo, su atención nunca dejando a su novia. “¿Yo?” preguntó Lauren y Camila asintió. “¿Qué pasa conmigo?” preguntó.
“Bbb…bbb…bbbe…bbee…” intentó Camila y levantó su mano derecha, golpeándose con la palma de esta en la cabeza ligeramente.
“No hagas eso Camz,” regañó Lauren con un tono amable mientras la agarraba con su mano libre para prevenir que Camila se hiciera ningún daño. “Está bien…”
“Nnnooo,” contestó Camila moviendo su cabeza en desacuerdo. Señaló a Lauren una vez más y suspiró, deseando que supiera lo que Camila le estaba intentando decir.
“Lo siento Camz,” se disculpó tristemente Lauren, “No sé qué estas intentando decir.”
Camila levantó la mano que Lauren tenía ahora llevándola hasta la cara de su novia y trazando sus ojos verdes claro con sus dedos antes de moverlos para acariciar ligeramente los labios de Lauren.
“¿Beso?” preguntó sonriendo Lauren, los dedos de Camila aún moviéndose ligeramente sobre sus labios mientras hablaba.
Camila asintió con su cabeza, su boca elevándose con una sonrisa, agradecida con el entendimiento de Lauren.
“¿Quieres que te bese?” preguntó Lauren, inclinándose más sobre Camila quien estaba asintiendo con su cabeza en afirmativo.
Camila intentó sentarse mejor en la cama pero Lauren, incapaz de ver a su novia luchando, cerró la distancia entre ellas y dejó un suave y delicado beso en los labios de su novia, familiarizándose con ellos de nuevo después de la separación forzada. Ella escuchó un sonido sobre la cama de Camila y movió su cabeza hacia atrás para echar un vistazo a la causa, la cabeza de Camila también girándose ligeramente para ver qué estaba pasando.
La enfermera dejó de escribir en la tabla de Camila y fue hacia ellas, mirando el monitor por un momento y después de nuevo a la chica menor que estaba en la cama.
“Necesitas volver a ponerte esto ¿vale?” le informó a Camila compasivamente, cogiendo la mascarilla que estaba en su cuello. “Tus niveles de oxígeno están un poco bajos y la velocidad de tu corazón es alta.”
Camila señaló a Lauren como si pensara que ella era la razón de eso y la enfermera se rio ligeramente en respuesta mientras le ponía la mascarilla del oxígeno en la cara a su paciente.
“Puede que tu seas la causa de su elevada frecuencia cardiaca,” dijo animadamente la enfermera a Lauren, haciendo que se sonrojara, “pero no creo que seas la responsable de su baja saturación de oxígeno.” Terminó antes de volver a la tarea que acababa de abandonar.
Lauren articuló con la boca ‘Oh Dios mío,’ a Camila haciendo que su novia sonriera amablemente en respuesta y pensó que encantada de revivir esa vergüenza una y otra vez si ese era el resultado final.
Los padres de Camila llegaron un poco después y fueron seguidos de cerca por la aparición de Dinah quien parecía un poco peor, más desgastada, sus deberes de niñera aparentemente habiendose salido de las manos de alguna manera con la inevitable energía de sus hermanos y hermanas en la cuenta atrás para el día de Navidad. Juntos, se quedaron con Camila, dándole compañía mientras ella se dormía y despertaba, su cuerpo evidentemente aún cansado después de los eventos de los últimos días y necesitando descansar. El neurólogo de Camila había vuelto un momento para hablar con los padres de Camila, informándoles de que pronto la llevarían a planta pero que les gustaría mantenerla unos días más monitorizada y vigilada. Desafortunadamente él aún tenía algunas preocupaciones de que Camila pudiera tener algún otro ataque hasta que le ajustara la medicación apropiadamente y no pensaba que fuera una buena idea darle de alta hasta que pudiera ponerse sobre sus propios pies adecuadamente y comiera comida sólida de nuevo.
En el tiempo que Lauren estuvo en el hospital, el habla de Camila no mejoró más allá de lo que había sido cuando inicialmente se había despertado y el neurólogo no podía ofrecerles ninguna percepción de si era tan solo una pérdida pasajera o algo más permanente. Él esperaba, como todos ellos, que fuera temporal y creían en que volviera a ser como era hace unos días. Cuando llegó el toque de queda de Lauren, se levantó lentamente y besó con cuidado a Camila en la frente, prometiéndole a su novia que estaría de vuelta mañana para darle los regalos que había estado guardando de Ally y Normani, así como los que la pareja habían estado guardándose. Camila había señalado a Lauren al oír esto y se volvió para mirar a Dinah significativamente.
“Está bien Mila,” se rio Dinah en entendimiento, incluso más experta que Lauren en leer los silencios de Camila con toda la experiencia que había tenido. “Sé donde los has escondidos todos. Los traeré aquí por ti. Lo prometo.”
Camila sonrió ante las palabras de Dinah y levantó su pulgar en agradecimiento. Dinah hizo el mismo gesto antes de levantar una mano delante de Camila quien tuvo una expresión de confusión en la cara durante un instante. Dinah puso los ojos en blanco y movió su mano de atrás hacia adelante ligeramente, señalando que quería que chocase su mano antes de irse. Las cejas de Camila se levantaron como si dijera, ‘oh’ antes de levantar su mano derecha.
“Duerme un poco,” le dijo Dinah a Camila seriamente, golpeando sus manos juntas de nuevo rápidamente, “Pero no cuatro días ¿vale?” añadió juguetonamente y Lauren se rio con el comentario.
“Estoy de acuerdo,” se rio entre dientes Lauren.
“Yo también,” añadió Sinu, acariciando el brazo de Camila desde su posición al lado de la cama de su hija.
Las jóvenes dejaron el hospital juntas, Lauren dejando a Dinah de camino a su casa. Lauren tuvo una breve conversación con sus padres sobre la condición de Camila al llegar a casa y rápidamente se metió en la cama, exhausta después de cuatro días sin dormir y con constante preocupación.
Nochebuena, Lauren se levantó como nueva, finalmente habiendo tenido una noche completa de descanso sin molestias. Se duchó, se vistió y compartió el desayuno con su familia, con un humor jovial en la casa de los Jauregui en anticipación a las festividades de vacaciones de mañana y su noche juntos. Lauren besó a su madre en la mejilla después de haber comido; recogiendo los platos de la mesa y limpiándolos agradecida por su familia. Agradeció a su madre y padre por el apoyo que le habían dado con Camila, apreciando su comprensión, entendimiento y paciencia. Les agradeció que le permitieran pasar la mayoría de sus dias al lado de la cama de Camila, sin quejarse nunca cuando se perdía las comidas de familia o el tiempo que normalmente pasaban juntos.
Su madre se levantó y puso a Lauren en un caluroso abrazo, besándola maternalmente en la frente mientras Lauren hacía el mismo gesto, poniendo sus brazos alrededor de la cintura de su madre y apretando fuertemente.
“De nada cariño,” le dijo Clara a Lauren genuinamente. “Estoy encantada de que Camila esté finalmente despierta y esté mejorando,” continuó, suspirando mientras hacía más fuerza sobre ella. “No puedo imaginar lo que sus padres habrán pasado estos últimos días,” dijo comprensiva, echándose hacia atrás ligeramente para mirar a su hija, con una sonrisa en la cara. “No desearía a nadie todo por lo que ellos han pasado,” compartió ella. “No sé qué haría si fuera cualquiera de vosotros el que estuviera en el lugar de Camila. No creo que hubiera podido ser tan fuerte como ellos lo son.” Se pausó por un momento contemplando algo.
“¿Sabes qué?” dijo Clara, una repentina idea llegando a ella. “Porqué no les invitas a todos a cenar una vez que Camila esté en casa. Sería lindo finalmente conocernos y lo podríamos hacer probablemente con una buena comida casera después de pasar tanto tiempo en el hospital.”
“¿De verdad?” preguntó sorprendida Lauren ante la oferta.
“Claro,” contestó sonriendo Clara. “Sabes lo mucho que me gusta Camila y será bueno sentir que podemos ayudarles.” Terminó ofreciendo una mirada al padre de Lauren quien estaba asintiendo con la cabeza de acuerdo con las palabras de su mujer desde donde estaba sentado.
“¿Haríais eso?” le preguntó Lauren sonriendo ante la amabilidad de su madre mientras miraba a sus padres.
“Haría cualquier cosa por ti,” dijo Clara, “Eso ya lo sabes.”
“Te quiero mamá,” dijo Lauren, abrazándola fuerte.
“Yo también te quiero,” le devolvió Clara, abrazando solidariamente a Lauren. “Ahora, ¿no deberías irte?” preguntó echándose hacia atrás ligeramente. “Pensaba que tenías un sitio en el que estar.”
Lauren sonrió, besando a su madre y a su padre antes de irse de camino al hospital. Sinu había llamado temprano a Lauren para hacerle saber que habían cambiado a Camila de habitación y cómo encontrarla, dándole las direcciones detalladas para que no se perdiera al llegar. En el camino, Lauren se paró en la casa de Dinah y la recogió, la otra chica llevando un gran saco lleno de regalos y llevando un gorro rojo de Santa Claus en la cabeza. Juntas se pusieron de camino al ahora familiar edificio del hospital, Dinah cantando a todo volumen las canciones de Navidad de la radio durante todo el viaje.
“¡Ho ho ho! ¡Feliz Navidad!” dijo dramáticamente Dinah mientras entraba en la habitación de Camila delante de Lauren, moviendo el saco de los regalos.
Lauren la seguía por detrás de cerca riéndose, golpeando juguetonamente a Dinah en la espalda para que siguiera andando por la habitación para que se quitara de su camino. Una vez que finalmente le había permitido entrar adecuadamente a la habitación, Lauren se dio cuenta de que Camila estaba sentada en la cama, con la mascarilla del oxígeno aún en su sitio, pero, ambos ojos abiertos y brillantes mientras miraba el espectáculo de Dinah entretenida, con una atenta Sofi acurrucada a su lado en la cama.
“Hola chicas,” las saludó Sinu mientras se levantaba de su silla para dar una calurosa bienvenida a las dos chicas, poniéndolas a Lauren y Dinah en un fuerte abrazo.
“Hola,” dijeron las dos antes de girarse hacia el padre de Camila quien estaba sentado en una silla al lado de la cama, una gran sonrisa en su cara al ver que sus dos hijas estaban finalmente reunidas. Lauren saludó con la mano a Alejandro pero Dinah se paró delante suyo para abrazarle fuertemente, su relación cercana porque se conocían de hace muchos años.
“¡Hola abuela!” saludó Dinah, girándose hacia la abuela de Camila quien estaba sentada al lado de Alejandro observando los intercambios felizmente.
“Buenos días Dinah,” dijo la abuela de Camila mientras se levantaba para abrazar a la joven.
“Lauren esta es la abuela,” presentó Dinah de broma.
“Nos conocemos,” se rio la abuela de Camila mientras se acercaba a Lauren. “Me puedes llamar Mercedes si quieres” ofreció amablemente.
Lauren dio un paso hacia la abuela de Camila y le tendió una mano en un saludo formal, insegura sobre qué más hacer. “Encantada de verla de nuevo.” Dijo sinceramente.
“Yo también Lauren,” contestó la abuela de Camila, tomando su mano y usándola como palanca para acercar a Lauren y abrazarla también.
“Hola Sofi,” saludó emocionada Dinah.
Ella giró su atención hacia la chica pequeña en la cama y levantó la palma de su mano, ansiosa por que chocase su mano.
“Hola DMac,” contestó animadamente Sofi, golpeándola fuerte en la mano y hacienda que Dinah fingiera dolor.
“Ves Mila,” dijo riéndose Dinah ante Camila quien estaba observando la interacción con interés. “Eso es lo que tienes que hacer cuando alguien pone su mano delante de ti.”
Camila se encogió de hombros con indiferencia, pero no dijo nada en respuesta.
“Aún no puedes hablar ¿eh? Es una porquería,” comentó Dinah y Camila levantó una ceja como si dijera “Me lo estás diciendo a mí…”
Dinah se inclino sobre la cama y llevó sus brazos alrededor de Camila fuertemente, apretándola en un saludo forzado.
“Lo bueno es que tengo cosas para animarte,” dijo Dinah, posándose sobre la cama al lado de Sofi.
Lauren hizo su camino alrededor para ir al otro lado de la cama mientras Sinu se sentaba de nuevo y saludó a Sofi con la mano, haciendo que la pequeña ocultara una vez más su cara contra el costado de Camila. Ella se echó a reír ante el hecho de que a pesar de todo el tiempo que había pasado en casa de Camila cuando Sofi estaba allí, la niña seguía siendo tímida alrededor suyo.
“Hola Camz,” saludó Lauren, agachándose sobre Camila en la cama y besándola con cuidado en la frente.
Lauren hizo un movimiento para sentarse pero Camila la cogió del brazo, manteniéndola en el sitio mientras se quitaba la mascarilla de la cara un momento con su propia mano y presionando sus labios juntos tiernamente.
“Vale,” dijo Dinah, cubriendo los ojos de Sofi con sus manos durante un momento y haciendo que esta protestara en respuesta.
“¡Hey!” se quejó retorciéndose para escapar de Dinah y mirar a su hermana mientras Lauren movía su cabeza hacia atrás, una sonrisa en su cara, su mano derecha en la mejilla de Camila acariciándola cariñosamente.
Lauren finalmente se sentó en la silla mientras Camila se puso su mascarilla de oxígeno donde estaba y Sofi dijo, “Bésala otra vez,” con entusiasmo.
“Sofi ¿eres una Camren shipper?” preguntó Dinah sorprendida, aparentemente ansiosa por reclutar a otra persona con la que fangirlear.
“¿Qué es Camren?” preguntó Sofi, arrugando su rostro confundida.
“Eso es Camren,” le informó Dinah señalando a Lauren y Camila.
“¿Camren?” preguntó Sofi mirando a su hermana y a Lauren aún confusa.
“Camila y Lauren,” explicó Dinah. “Sus nombres juntos…hacen Camren.”
“¿Lo hace?” preguntó Sofi mirando a Dinah expectante, como si en cualquier minuto fuera a tener sentido para ella.
“¿Sabes qué?” preguntó Dinah riéndose. “No importa. Son lindas ¿verdad?” le preguntó a Sofi.
“Dinah,” protestó Lauren, muy consciente de que los padres de Camila y la abuela estaban en la habitación.
“Shh Lauren,” Dinah acalló agitando su mano con desdén. “Estoy ocupada aquí…” se giró de nuevo hacia Sofi y bajó su voz conspiradoramente. “Sofi ¿te gusta Lauren?” preguntó y la pequeña enterró su cara contra el costado de Camila de nuevo tímidamente asintiendo con la cabeza.
“Ella es guapa,” admitió Sofi, escondiendo su cara detrás de su mano mientras hablaba y Dinah le dio una mirada significativa a Lauren mientras Camila alborotaba el pelo de su hermana con su mano, envolviendo un brazo alrededor de su hombro.
“¿Te gusta cuando besa a Camila?” Dinah sondeó y Sofi asintió con la cabeza, ruborizándose ligeramente.
“Hace que Camila sonría,” contestó Sofi y Lauren tuvo la impresión de que esa no era la primera vez que Dinah había abordado el tema con la chica, al parecer ya sabiendo la respuesta.
“Te gusta cuando Camila sonríe ¿verdad?” le preguntó de nuevo Dinah y Sofi miró a su hermana por un momento antes de asentir con su cabeza.
“Ella ya no sonríe tanto desde que ella estuvo herida,” dijo Sofi y Lauren se dio cuenta de que se refería al accidente de Camila.
“Entonces, ¿crees que deberíamos hacer que se besaran de nuevo?” preguntó Dinah como si estuvieran hablando en secreto.
“Dinah,” protestó Lauren, echando una mirada de preocupación a los padres de Camila.
“¿Os importa?” preguntó Dinah girándose hacia los adultos sentados detrás suyo mientras ellos negaban con sus cabezas en respuesta. “Ves,” le dijo Dinah a Lauren a sabiendas, la chica mayor poniendo los ojos en blanco mientras su amiga volvía su atención hacia Sofi una vez más. “A lo mejor deberías susurrárselo en el oído a Camila,” sugirió Dinah y Sofi se puso sobre sus rodillas para completar lo que le habían pedido. Camila alborotó una vez más el pelo de Sofi y se giro para darle una mirada cuestionante a Lauren, dejando la pelota bien y verdaderamente en su tejado.
Lauren suspiró, derrotada, sabiendo que nunca le negaría nada a Camila. Se inclinó, quitando la mascarilla de la cara de Camila y besándola de nuevo, la mano de su novia elevándose para apoyarse en el cuello de Lauren.
“Yay!” dijo felizmente Sofi, aplaudiendo con sus manos mientras Dinah susurraba algo en su oído. “¡Camren!” dijo más tarde y Lauren puso de nuevo los ojos en blanco, riéndose con la interferencia de Dinah.
“Vale,” dijo Dinah mientras Lauren ayudaba a Camila a ponerse de nuevo la mascarilla del oxígeno. “¿Quién está preparado para que empiece la fiesta de Navidad?” preguntó y Sofi saltó, su timidez ahora aparentemente perdida ante la expectación de los regalos y celebraciones.
“¡Yo!” gritó emocionada y Camila hizo una mueca de dolor mientras su hermana aterrizaba sobre su brazo, aplastándolo bajo sus rodillas.
“Sofi,” regañó Sinu, levantándose y bajando a su hija menor de la cama poniéndola en su regazo mientras Camila se frotaba el brazo firmemente.
Camila respiró forzadamente durante un momento antes de mirar a su madre y a Sofi, esta última molesta después de que la hubieran bajado de la cama de Camila tan repentinamente.
“Mmm…mmaaammá.” Consiguió decir Camila, señalando a Sofi sin señal de enfado en su cara o en su voz. “Sssoo…k,” se pausó y Sofi miró hacia su madre con expectación.
“Ten cuidado mija,” advirtió, suspirando mientras soltaba a Sofi, la chica menos trepando de nuevo hasta la cama para acurrucarse con Camila otra vez.
“Sofi,” dijo Lauren apoyando sus codos en la cama para estar así más cerca de la pequeña quien ahora estaba escondida bajo el brazo de Camila. “Camila tiene un regalo para ti… ¿es eso cierto Camz?” preguntó y Camila sonrió, mirando a Dinah.
“Ahora, deja que mire,” dijo Dinah, hurgando en el saco que había comprado. “Creo que vi algo por aquí para ti.” Dijo pensativamente, continuando con la farsa. “Ahh,” dijo sacando un gran regalo. “Sí, aquí está.”
Dinah sostuvo el regalo para que Sofi lo cogiera pero miró a Camila vacilante esperando a que asintiera con aprobación. Camila se la dio, haciendo un gesto para que Sofi cogiera el regalo y lo hizo con entusiasmo, quitando el papel ansiosamente, su boca abriéndose completamente cuando vio lo que era.
“¿Esto es para mi?” preguntó a Camila y la hermana mayor Cabello asintió con su cabeza en respuesta. “¿De verdad?” preguntó Sofi aún sin creerlo y Camila asintió de nuevo, recorriendo sus dedos sobre el nombre grabado en lo alto de la pequeña caja de madera.
Los pequeños dedos de Sofi trazaron la superficie de la cara con su mano, estudiándola cuidadosamente mientras abría el broche de la parte de delante y levantaba la tapa adornada del joyero con cuidado. Su cara se iluminó cuando vio una pequeña figura de una bailarina bailando con la música de dentro y se giró hacia Camila, envolviendo sus pequeños brazos alrededor de su cuello y besándola ligeramente en la mejilla con gratitud.
“¡Me encanta! ¡Gracias!” dijo emocionada Sofi, cerrando la tapa amablemente y sosteniendo el regalo para que su madre lo pudiera ver. “¡Mira!” exclamó felizmente.
“Hey Sofi,” dijo Lauren con un tono suave. “Echa un vistazo en el cajón que tiene delante,” le dio una pista.
Sofi hizo lo que Lauren le sugirió y casi saltó de la cama de nuevo, estaba tan feliz con lo que había encontrado allí.
“¿Es mío?” preguntó sacando una pequeña pulsera del compartimiento y jugueteando con ella cuidadosamente en sus dedos.
Camila asintió y Sofi saltó, abrazándola tan fuerte que pensaba que su hermana pequeña podía romper sus costillas. Sofi besó a Camila en la mejilla una y otra vez, sosteniendo la pulsera.
“¡Tiene mi nombre!” dijo Sofi, sosteniéndola para que Dinah pudiera verla.
“¡De ninguna manera!” dijo Dinah, uniéndose a la emoción de Sofi.
“Sí ¡mira!” dijo Sofi señalando su nombre.
“¡Wow!” contestó Dinah. “Eso es muy guay.”
“Pppp….ppooon…ppp…” intentó Camila.
“Sofi ¿por qué no te la pones?” sugirió Lauren por su novia.
“¿Puedo?” preguntó y Lauren asintió.
Sofi sostuvo la pulsera por Camila quien la cogió en sus manos luchando con el pequeño broche en sus manos descoordinados.
“Aquí,” dijo Lauren echando una mano a Camila para abrir el problemático elemento. “Puedo hacerlo por ti.” Se ofreció y Camila cedió, su poca destreza impidiendo hacerlo ella misma. “Ven aquí Sofi,” dijo Lauren desabrochando la pulsera y sosteniéndolo preparada.
Sofi puso su brazo y Lauren abrochó la pulsera con seguridad, dándole una vuelta para asegurarse de que estaba en el lugar correcto.
“¡Mira Camila!” dijo Sofi sosteniendo la pulsera delante de la cara de su hermana. Camila sonrió y trazó la pulsera con sus dedos ligeramente por un minuto antes de que Sofi la besara de nuevo, acariciando su cara en el cuello de Camila mientras la abrazaba una vez más.
“¡Gracias!” dijo de nuevo apretando a su hermana más cerca y besándola sobre su ceja derecha suavemente antes de saltar de la cama para trepar hasta el regazo de su madre, enseñándole a ella y a su abuela lo que tenía.
“Vale, mi turno,” dijo Lauren, agachándose para sacar dos regalos de su propia mochila. Se los dio a Camila quien los cogió con algo de dificultad y empezó a abrir el primero, uno grande que estaba envuelto en un papel precioso.
Camila sonrió cuando lo vio, un gran casco de color azul con un arco azul y blanco pegado en la parte frontal de la misma. En cada lado del casco dos recipientes para la bebida pegados a un tubo de plástico que actuaba como una pajita.
“Pensé que podría ser útil en algún momento,” se rio Lauren mientras ayudaba a Camila a ponérselo, golpeándolo para asegurarse de que estaba puesto en el lugar correcto. “Primero, porque sé que siempre estas sedienta y segundo, para prevenir largos casos como este,” dijo haciendo un gesto al ojo de Camila y el golpe justo encima que aún estaba morado donde se había caído y golpeado la cabeza.
“¿Por qué no pensaría en eso?” preguntó Dinah con la boca abierta. “¡Eso es genial Lauren! ¿Cómo te atreves a ser más creativa que yo? “, Se rio. Camila le dio a Dinah una mirada divertida antes de inclinarse un poco y apretar la mano de Lauren agradecida.
“Sólo es un regalo de broma,” dijo Lauren, no queriendo que Camila pensara que era solo un regalo. “El siguiente es el regalo principal.”
Camila volvió su atención hacia el regalo que quedaba delante suyo y lo abrio lo mejor que pudo. Sacó del envoltorio un gran cuaderno de cuero y lo apoyó en su regalo para estudiarlo de cerca, sus dedos trazando la portada personalizada que Lauren obviamente había hecho con su nombre.
“Para todas esas historias personales que eres tan poco dispuesta a compartir con el mundo,” le dijo Lauren, refiriéndose a la conversación que habían tenido la noche del baile de invierno cuando su relación había progresado física y emocionalmente.
Camila sonrió y echó un vistazo al libro, sus ojos asombrados con el objeto evidentemente complacida por el regalo.
“Ábrelo,” le sugirió Lauren y Camila hizo lo que le dijo, abriendo la portada para mirar dentro.
Impreso dentro se leía, “Sing your song. Dance your dance.Tell your tale.” - Angela’s Ashes, Frank McCourt.
“Hazlo,” le dijo Lauren. “No tienes que publicarlo, ni enseñárselo a nadie pero, escríbelo; cuenta tu historia, ponla sobre el papel; todos esos pensamientos que proteges bajo llave. Dijiste que te gustaba escribir Camz, así que, ahora, tienes algo personal en lo que escribir.” Camila sonrió con una lágrima en su ojo.
“Dale la vuelta,” le sugirió de nuevo Lauren y Camila obedeció esperando encontrar otra cita o una dedicatoria.
Tenía una expresión confusa en su cara mientras levantaba dos entradas que habían sido escondidas ahí.
“Canta tú canción,” dijo sonriendo Lauren ante la expresión alucinada de la cara de Camila mientras leía para quién eran, “y baila tu baile.” Terminó mientras Dinah se inclinaba para ver las entradas de cerca, Camila sin poder decir los nombres en alto.
“Santa m…” iba a decir Dinah, parándose al darse cuenta de que Sofi había trepado hasta la cama, recordando que no estaban solas en la habitación. “¿Le has comprador entradas para ver a Taylor Swift en concierto?” preguntó Dinah volviendo su atención hacia Lauren quien estaba observando a Camila de cerca mientras ella levantaba su mirada para encontrarse con los ojos de su novia con las entradas aún en la mano.
“Tambié, Ed Sheeran,” dijo simplemente Lauren, “está de tour con ella este año.” Añadió y la cara de Dinah se convirtió en una amplia sonrisa.
“Mila no estaba bromeando cuando dije que Lauren era tu guardián ¿sabes?,” le dijo Dinah y Camila le dio a su amiga una mirada confusa, sin recordar la conversación que habían tenido mientras ella había estado en la unidad de cuidados intensivos.
“Feliz Navidad Camz,” dijo Lauren y Camila se limpió el ojo con la parte de atrás de su mano antes de echarse hacia delante y envolver sus brazos alrededor del cuello de su novia abrazándola agradecida.
“Ttt…ttee…qqqquu….” Intentó decir, luchando por expresar sus sentimientos en voz alta, pero, Lauren supo cómo se sentía porque podía verlo en su cara y podía sentirlo en el calor de su abrazo. Camila no necesitaba palabras para expresar su amor y Lauren no necesitaba palabras para saber que eran verdaderas.
“Yo también te quiero,” dijo Lauren abrazando a Camila intensamente.
“Eeees…eeellll…..mmm…mmmeee…mmejjorr…” forzó Camila y Lauren supo qué estaba intentando decir.
“Sí, bueno,” dijo Lauren con lágrimas en sus propios ojos. “Tú ya me has dado el mejor regalo de Navidad Camz,” le dijo. “Ahora que estás despierta no quiero nada más.”
Camila se quitó la mascarilla rápidamente de la cara y besó a Lauren, sus labios no abandonaron los de su novia hasta que escuchó el sonido de un pequeño aplauso detrás suyo y una pequeña voz.
“¡Yay! Camren.” Dijo Sofi levantando sus manos en el aire y ambas, Camila y Lauren se rieron, la influencia de Dinah aparentemente se había pegado.

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Capitulo 36

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:54 am

“Ooo…k,” dijo Camila, sentándose hacia atrás en la cama de nuevo, su mano izquierda aún alrededor de Lauren y una sonrisa amplia en la cara que estaba parcialmente oscurecida de la vista debido a la mascarilla que ella llevaba. “Yo…vvv…vvv…voooy…” intentó, gruñendo con frustración por su incapacidad para vocalizar incluso el pensamiento más simple.
“Está bien,” dijo Lauren, sintiendo la irritación de Camila y acariciando el brazo derecho de su novia con su mano libre para tranquilizarla. “Tómate tu tiempo Camz,” le instruyó Lauren. “No intentes forzarlo.”
“Yo…tttttee….ttt…tttt…tttteeenggoooo…” consiguió decir Camila antes de pararse una vez más moviendo la cabeza de lado a lado evidentemente molesta. “Rrrreee…gggaloo.” terminó, volviendo su cabeza para mirar a Dinah expectante.
“De verdad que no necesito nada,” contestó genuinamente Lauren, su mano aún acariciando el brazo de Camila mientras su novia se recostaba contra el cabecero de la cama. “Te acabo de decir que ya me has dado el mejor regalo de Navidad que podía haber pedido…” Camila levantó la palma de su mano para parar a Lauren en seco, manteniendo su dedo arriba mientras doblaba los otros, silenciosamente informándola que esperase un minuto. Giró su torso en la cama para mirar a Dinah quien estaba revolviendo en el saco que aún tenía en sus manos, evidentemente en busca de algo.
“Ddd…” empezó Camila cuando Dinah aún no había encontrado el regalo de Lauren y se sentó hacia delante ligeramente, intentando echar un vistazo dentro del saco mientras Sofi trepó de nuevo hasta la cama y se puso a su lado. “Ddddooo….”
“Están aquí dentro,” contestó Dinah al entenderla. “Lo prometo. Definitivamente los cogí…”
Camila miró como Dinah continuaba en la búsqueda en el saco y Sofi se levantó para intentar coger el gorro duro de la cabeza de su hermana, ansiosa por probárselo en su cabeza. Camila sonrió ante los intentos de Sofi, sus pequeños brazos no eran lo suficientemente largos para alcanzar su objetivo intencionado y ella levantó su propia mano para quitarse el casco azul poniéndolo encima de la cabeza de la más pequeña, golpeándolo ligeramente una vez que estaba en su sitio. El gorro se deslizó hasta los ojos de Sofi casi instantáneamente, aparentemente demasiado grande para la cabeza de una niña y Camila se rio mientras su hermana luchaba por echarlo hacia atrás fuera de sus ojos, levantando su mano para ayudar a la pequeña Cabello en su tarea.
“Oooh aquí están,” dijo aliviada Dinah, sacando dos regales del saco y dándoselos a Camila para que así pudiera compartirlos con Lauren.
Camila sonrió mientras se giraba hacia su novia, los regalos en la mano para que Lauren los cogiera.
“Ppaaa…raaa….ttt….ttt…tttiiii…” dijo Camila, haciendo una mueca en respuesta a la forma en la que había sonado su voz.
“Gracias,” contestó agradecida Lauren, inclinándose para besar a Camila justo encima de su ceja izquierda suavemente con gratitud.
Lauren fue a poner los regalos en el suelo al lado de su silla y Camila la miró sorprendida, levantando una mano para pararla.
“Nnnooo,” protestó Camila moviendo su cabeza con énfasis y soltando la muñeca de Lauren para que así poder hacer mímica con sus manos para que abriera los regalos.
“¿Quieres que los abra ahora?” preguntó Lauren, observando lo que había hecho su novia. Camila asintió con su cabeza.
“Sí,” dijo, la palabra dejando su boca suavemente, una expresión de shock en su cara ante la tranquilidad con la que había pasado, probablemente como resultado de algún tipo de respuesta automática.
La esquina de la boca de Lauren se convirtió en una sonrisa al escuchar la palabra de su novia sonando tan normal y le hizo gracia la perplejidad de la cara de Camila como resultado de escuchar la palabra hablada tan fluidamente.
“Huh,” dijo Camila, sus cejas levantándose pensativamente. “Mmm… mmii….miiiiieerr…” intentó, pero una vez más, su habla le fallaba. Camila puso los ojos en blanco, lanzando sus manos hacia arriba delante suyo exasperada.
“Mija,” dijo su madre, inclinándose en su silla un poco. “¿Recuerdas lo que la terapeuta del habla te dijo?” preguntó. “Incluso cuando tu habla es realmente mala algunas veces serás capaz automáticamente de responder preguntas sin pensar en ello. Tiene algo que ver con las palabras que están arraigadas en tu memoria y por eso no necesitas pensar en ellas conscientemente para decirlas en alto.”
“S…sii….hhhhhee…” intentó Camila pero incluso Dinah luchó por descifrar el significado esta vez.
“Mira, deja que te enseñe lo que tu madre quiere decir,” dijo Dinah con una sonrisa malévola en su cara mientras se inclinaba y golpeaba a la fuerza a Camila en su antebrazo.
“Ow joder,” se quejó Camila, levantando su otra mano para acariciarse su brazo, pausándose cuando se dio cuanta de que había vocalizado.
“¿Ves?” le preguntó Dinah y la boca de Camila se abrio en sorpresa, su madre moviendo su cabeza con el uso de la palabrota pero sin decir nada, sabiendo que no la había dicho a propósito.
“Oh,” dijo al darse cuenta, ningún sonido escapándose de sus labios.
“Me acuerdo de cuando fui a esa sesión de terapia contigo y ellos dijeron que tú serías capaz de responder o hacer ciertas cosas automáticamente,” le dijo Dinah riéndose. “En realidad es bastante divertido,” compartió. “Mira esto…” dijo Dinah y Camila puso su mano sobre su brazo protectora, segura de que su amiga iba a volver a golpearla de nuevo. “No te voy a golpear,” le informó riéndose Dinah. “Te iba a preguntar algo.”
“Oh,” dijo Camila, dejando caer su mano y apoyándola en su regazo, entretenida ante cómo Dinah entendía su condición y la respuesta reflexiva de la información que le acababa de dar.
“¿Te gustan los lazos?” le preguntó Dinah y Camila hizo una cara de “¿En serio?”mientras automáticamente contestaba, “Sí.”
“¿Eres buena en tennis?” le preguntó de nuevo Dinah sabiendo que era basura.
“¡No!” contestó rápidamente Camila, riéndose ante el recuerdo de las clases que había tenido cuando era más pequeña.
“Esto es divertido,” musitó Dinah, girándose a mirar a Lauren quien estaba observando la interacción con interés, una expresión entretenida en su cara.
“Las ruedas del autobús…”
“Giran y giran,” contestó Camila y Lauren se rio profundamente ante la automática respuesta que dio su novia.
Camila volvió su atención hacia Lauren y señaló de nuevo los regalos de su regazo significativamente, haciendo un gesto para que los abriera, aburrida ya del juego con Dinah, recuerdos de las numerosas sesiones de habla que volvían a ella rápidamente ahora que se lo habían recordado.
“En un minuto,” dijo Lauren, completamente disfrutando de esta nueva visión de las dificultades del habla de Camila. “Sólo quiero probar una cosa antes…” le dijo, pausándose para pensar un momento antes de chascar sus dedos y girarse hacia Dinah. “¿Funciona con cualquier rima de niños?” le preguntó y la otra chica asintió, causando que Camila pusiera sus ojos en blanco ante la cantidad de placer que estaban sacando ambas de esto. “Vale” dijo Lauren volviendo a mirar a Camila una vez más. “Old Macdonald had a farm…” ella medio canto, dejando la línea sin terminar.
“E-I-E-I-O,” continuó automáticamente Camila y Lauren sonrió ante el sonido de la voz ronca de su novia mientras cantaba.
“Twinkle twinkle little star…” cantó ligeramente Lauren, riéndose entre dientes felizmente.
“How I wonder what you are?” terminó Camila frunciendo el ceño. “Ll….lla… llaaauuu…” intentó protestar, gruñendo ruidosamente.
“Vale, lo siento,” se disculpó sinceramente Lauren, acariciando el brazo de Camila y besándola ligeramente en la frente. “Simplemente no sabía que pudieras hacer eso.” Se pausó por un momento para mirar hacia abajo a los regalos de su regazo. “¿Estás segura de que quieres que los abra ahora?” preguntó. “Quiero decir, técnicamente no es Navidad hasta mañana…”
“Ppo…pp…ppooo…” dijo Camila y Lauren entendió la súplica cuando la escuchó.
“Vale,” contestó Lauren, sintiéndose un poco como un niño travieso que estaba abriendo sus regalos antes mientras quitaba el papel del regalo.
“Camz,” se rio mientras sacaba un gorro de un panda que había señalado en el centro comercial cuando fueron juntas a buscar el regalo de Sofi. “¿Te acordaste de que me gustó?” preguntó Lauren y Camila asintió con la cabeza, sonriendo amablemente.
Levantó su mano hacia su cabeza y la golpeó ligeramente con su dedo, informándole a Lauren que había guardado ese conocimiento a salvo.
“Me encanta,” dijo Lauren, sonriendo mientras se ponía el gorro en la cabeza, posando.
“¿Soy la única que encuentra raro que os hayáis dado ambas unos gorros?” les preguntó Dinah, riéndose. “Vosotras dos ¿lo planeateis o algo?”
“No,” dijo Lauren agachándose para abrir su segundo regalo, que asumió que era el principal de los dos que tenía, todas las chicas se habían comprado pequeños regalos que habían planeado intercambiar la pasada noche del miércoles antes de las vacaciones, pero, desafortunadamente no habían podido hacerlo. “Simplemente estamos sincronizadas de esa manera,” dijo quitando el papel de la caja que había puesto después en las rodillas de Camila, moviéndola con precaución. Lauren abrio la tapa para revelar tres pequeños regalos dentro.
“Ss…ss….” Dijo Camila apuntando hacia la caja y Lauren la miró insegura de lo que quería decir.
“Te está diciendo que abras el pequeño primero,” le dijo Dinah a Lauren fácilmente y Camila asintió de acuerdo con las palabras de su novia.
“¿Cómo sabías eso?” preguntó Lauren y Dinah levantó un papel escrito, con una escritura casi ininteligible en él.
“Instrucciones,” dijo Dinah abriendo sus ojos juguetonamente.
“Trampas,” se rio Lauren mientras metía la mano en la caja grande, sacando el regalo más pequeño que estaba dentro quitando el envoltorio cuidadosamente. Su boca se abrio ligeramente mientras cogía la pequeña joya que había dentro, un delicado collar de plata con una llave y un corazón encantado al final de este. “Camz es precioso,” dijo sinceramente Lauren.
Camila fingía desplegar una pieza imaginaria de papel en sus manos y señaló la caja más pequeña en las manos de Lauren, lo que la hizo mirar hacia abajo más de cerca. En el interior, se encontró con una hoja A4 de papel doblado y Lauren lo sacó de leer el texto escrito oculto en el interior.
“Lauren,” empezó a leer en voz alta Lauren pero, Camila puso una mano en el brazo de su novia para pararla, llevando su dedo hacia su boca significativamente. Camila se golpeó suavemente la cabeza y señaló a Lauren, haciendo un gesto para que se guardara las palabras para ella misma.
“Lauren, la mayoría de la gente sabe que un colgante de un corazón simboliza amor universal y en este caso, eso es cierto. La combinación de la llave y el corazón generalmente es pensada para que signifique que la persona recibiendo el colgante sostiene la llave del corazón de la persona que se lo ha dado. Esto también es cierto. Sin embargo, la llave también simboliza algo más y yo quería decirte lo que es sin peligro de que mi elocuente habla me falle.”
Lauren miró a Camila leyendo esto, preguntándose si su novia recordaba la ironía de las palabras que había escrito de su situación actual. Camila le dio a Lauren una triste sonrisa dándose cuenta de de su mirada inquisitiva, silenciosamente informándola de que si lo hizo.
“Lauren, desde que te conocí tuve esta inexplicable sospecha de que podía contarte todo y resulta que estaba en lo cierto. La otra noche, después del baile de invierno cuando estábamos juntas y pasamos toda la noche hablando, bueno, esa fue la primera vez que compartí algo tan personal de mi con alguien antes. Fui más honesta contigo en ese momento de lo que lo he sido nunca antes con cualquier otra persona y eso me incluye a mi misma. Te confié todos mis pensamientos, mis miedos irracionales y mis sueños desilusionados. Entonces, sí, la llave tiene su significado normal cuando está combinada con el corazón. Sin embargo, también tiene su propio significado, con un propósito más profundo siendo presente en este collar. Eso es, eres tú Lauren, sostienes la llave para mi corazón y mi mente. Dejar a alguien compartir tu corazón es definitivamente más fácil que compartirlo con mis pensamientos internos, pero de alguna manera tú haces que no me acobarde para expresarme y sé que no importa lo que te cuente, o lo que te diga, estarás a mi lado, sin condiciones, porque ya me lo has demostrado mucho. Sé que me dices que soy una romántica y a lo mejor sin saberlo lo soy, pero, no me importa, porque quiero que tengas las dos cosas que me han dado vida y las sostengas junto a ti tanto como puedas. Protégelas como sé que lo harás y yo intentaré lo mejor que pueda hacer lo mismo con las tuyas. Feliz Navidad Lauren, Amor Camila x”
“Camz,” dijo Lauren, lágrimas brillando en sus ojos, una mano sosteniendo el collar, la otra la carta conmovedora de Camila.
“¿Tt…ttt…tte…gg…ggu…guuss…gustaa?” consiguió preguntar Camila y Lauren sonrió, una amplia y enorme sonrisa que iluminó sus ojos.
“Me encanta,” le dijo Lauren, poniendo la carta en la cama y una mano en la mejilla de Camila mientras se inclinaba para besar suavemente su frente.
Camila sonrió ante las palabras verdaderas de Lauren e hizo un gesto para que se lo pusiera, su novia obedeciendo ansiosamente, el corazón pequeño y la llave pronto apoyadas contra su propio pecho, justo al lado de su propio corazón.
“Aaab…bbree,” le sugirió Camila señalando a la caja grande de la cama y al resto de las cosas ahí.
Lauren sacó un pequeño, envuelto y rectangular objeto y lo abrio, rompiendo el papel con entusiasmo.
“Oh Dios mío,” dijo dándole la vuelta al álbum de fotos personalizado que tenía en las manos, “Camila,” dijo y miró a su novia por un instantes antes de mirar hacia a Dinah quien tenía una enorme sonrisa en la cara.
“Hablamos de esto antes de que ella decidiera volverse inconvenientemente muda de nuevo,” le dijo Dinah a Lauren riéndose mientras la morena miraba las numerosas fotos de Camila y su familia antes del accidente. “Ella dijo que tú siempre la animabas a poner fotos de nuevo en la pared de su habitación y que estabas desesperada de ver algunas, sin haber conocido a Camila antes del accidente.” Se pausó Dinah y Lauren levantó su cabeza para darse cuenta de que Camila estaba mirando evidentemente disgustada con el uso de la palabra “desesperada”. “De todos modos,” siguió Dinah, “encontró alguna de sus fotos favoritas de sus recuerdos favoritos y las puso en este libro para que pudieras saber un poco más de cómo era ella antes de todo esto,” terminó, moviendo su mano de arriba a abajo delante de Camila y haciendo que su mejor amiga frunciera el ceño de nuevo. “Te darás cuenta de que yo salgo en muchas de ellas,” añadió Dinah después guiñando el ojo.
“¿Está bien que yo tenga esto?” le preguntó Lauren y Camila asintió, señalando a la foto de toda la gente que estaba reunida en la habitación en la página por la que se abría. “No sé lo que eso significa.” Dijo Lauren y se giró expectante hacia Dinah, encontrándose sorprendida cuando Sinu habló.
“Significa que tú eres parte de esta familia,” le dijo sinceramente Sinu y Lauren sintió como sonreía. “Aunque tú y Camila no estuvierais… juntas y fuerais solo amigas,” continuó, parándose a pensar en sus palabras. “Serías parte de nuestra familia Lauren.” Sonrió Sinu con sus palabras francas y honestas. “Siempre eres bienvenida a nuestra casa.” Le informó. “Siempre.” Camila dio un pequeño golpe en el papel que estaba boca abajo sobre la cama y después en su propio cabeza significativamente, Lauren entendiendo este regalo incluso más cuando lo relacionó con la carta delante suyo. A Camila no le gustaba mirar fotos suyas, especialmente si eran de antes del accidente. Apenas tenía alguna en las paredes de su habitación si no fuera por la tira de fotos que se habían hecho la tarde de su “cita grupal” así que, Camila compartiéndolas con ella, como alguien fuera de su familia inmediata, era importante. No era un gesto insignificante, tenía un propósito y era algo trascendental. Era porque Camila confiaba en Lauren con todo, incluyendo su pasado, su resentimiento irracional y sin fundamento sobre sí misma ahora, su profunda sensación de pérdida de la persona que fue. No, este regalo no era una linda ofrenda, era importante y era sustancial. Lauren lo apreciaría aún más por eso. Lauren fue a inclinarse para besar a Camila de nuevo pero su novia puso una mano en su pecho y la empujó ligeramente, previniéndola de hacerlo.
Levantó un dedo y señaló a la caja, causando que Lauren volviera su atención a ella cogiendo el objeto que quedaba dentro, un pequeño, estrecho y rectangular objeto. Lauren lo desenvolvió y encontró un pequeño cuaderno, arrugado en los bordes por el constante uso.
“¿Qué es esto?” preguntó Lauren abriendo el libro y dándose cuenta de la escritura familiar de Camila dentro, llenando el cuaderno desde la primera página a la última.
Camila levantó el libro nuevo personalizado que Lauren le había dado como regalo y lo señaló.
“Espera…” dijo Lauren, dando vueltas al libro de nuevo y estudiando los tres regalos que Camila le había dado, dándose cuenta del tema en común. “Es este tu… ¿diario?” susurró Lauren y Camila movió su mano en una sucesión rápida delante de Lauren ‘algo así.’
Lauren lo abrio por la primera página del libro, notando la fecha que había garabateado Camila en la esquina, el comienzo del año escolar. Empezó a leer en su cabeza cuando sintió la mano de Camila en su brazo, atrayendo su atención de la página. Camila negó con la cabeza; ‘más tarde’ interpretó como el significado que sería. Lauren cerró el libro, poniendo todos sus regalos de nuevo en la caja e inclinándose para besar a Camila con aprecio por los regalos. Con cuidado le quitó la mascarilla a Camila, bajándola hasta su cuello mientras besaba sus labios, virtuosamente primero, pero más profundamente después de un momento, realmente agradecida por los pensamientos que su novia evidentemente había puesto en los regalos de Navidad que le había dado.
“¡Camren! ¡Camren! ¡Camren!” cantó Sofi desde su posición en la cama al lado de Camila y Lauren levantó su mano, girándose para mirar a la chica pequeña con una expresión divertida en la cara mientras Dinah levantaba su mano para ponerla sobre la boca de la menor.

“Sí, vale, ya veo lo que he creado,” admitió Dinah riéndose. “Lo siento,” se disculpó. “¿Quién sabía que se convertiría en la capitana de este ship tan rápido?”
Lauren puso de nuevo la mascarilla en la cara de Camila y se sentó de nuevo en la silla al lado de la cama, cogiendo la mano izquierda de su novia entre la suya y acariciando la parte de atrás de esta con su pulgar. Durante la siguiente hora, estuvieron así, Camila abriendo el resto de los regalos, que incluían un par de Dinah, y uno de Normani, Ally y Sofi; los padres de Camila y su abuela habían planeado darle sus regalos mañana cuando la visitaran.
Dinah le había comprador a Camila un nuevo libro de partituras con las nuevas canciones de Demi Lovato para que pudiera usarlo para practicar con la guitarra con un jersey de Navidad que insistió en que se lo pusiera ahora. Normani le había comprador a Camila un par de clases de baile, por lo que, Lauren se sorprendió de encontrar a su novia realmente receptiva y ansiosa de intentarlo. Ally le había dado a Camila un nuevo libro, sabiendo lo mucho que disfrutaba leyendo y que estaba intentando practicar, así como un brazalete de la amistad que ella misma había hecho. Sofi le dio a Camila un unicornio rosa de peluche e inmediatamente se quitó la mascarilla de oxígeno para darle un beso en la nariz. Camila lo abrazó junto a su pecho, evidentemente apreciándolo.
Después de terminar el intercambio de regalos y sabiendo que Normani y Ally habían estado ambas preocupadas por haberse ido a Texas a visitar a sus familias cuando aún estaba mal, Dinah había sacado su portátil del saco y lo puso encima de la cama delante de Camila, para estar así apoyado sobre sus piernas. Se metió en el Wi-Fi libre del hospital y entró en Skype, llamando simultáneamente a sus amigas mientras empezaba una conversación grupal.
“¿Camila?” preguntó Ally mientras la llamada se conectaba y su foto aparecía en la pantalla delante de la chica más bajita. “Oh Dios mío,” dijo, su voz agradecida de finalmente poder ver cómo su amiga estaba ahora despierta. “Estoy tan encantada de que estés mejor,” le dijo Ally sinceramente. “He estado tan preocupada. He estado rezando cada noche para que te despertaras pronto. Estaba tan feliz cuando Lauren me mandó un mensaje y me dijo que lo habías hecho.”
Camila sonrió ante las palabras amables de Ally mientras Dinah cambiaba de posición en la cama para que se la pudiera ver mejor en la pantalla, Lauren poniendo su propia cara más cerca como su posición en la cama, mientras Normani aparecía habiéndose conectado finalmente.
“¡Camila!” saludó emocionada Normani. “¡Estás despierta! ¡Estoy tan encantada de que no te perdieras Navidad! ¡Eso habría sido una porquería!” exclamó. “Hola chicas,” saludó Normani dándose cuenta de la presencia del resto de las chicas.
“Hola Mani,” saludó Lauren junto a las demás. “¿Cómo va por Texas?” le preguntó a su amiga.
“Está bien,” le dijo seriamente Normani. “Había olvidado lo mucho que echaba de menos a mis abuelos y a mis primos pero estaré encantada de volver a casa para veros a todas vosotras de nuevo, especialmente a ti Camila.” Le dijo seriamente Normani.
Camila sonrió con las palabras de Normani pero no dijo nada, aún incapaz de hablar.
“¿Cómo te sientes Camila?” le preguntó Ally interesadamente y Camila hizo una mueca, demostrando un gesto de así-así con su mano.
“No puede hablar,” les explicó Dinah. “El ataque le ha dado una especie de cortocircuito o algo,” se rio. “Estamos intentando actualizar su programación a Ios 7 pero es una porquería asi que está tardando más de lo que pensábamos.”
“Oh lo siento Camila,” le dijo comprensivamente Ally, ignorando el intento de la broma de Dinah.
Camila se encogió de hombros mientras Dinah dijo, “¡Hey! Chicas, ¡eso ha sido gracioso!”
“Entonces, ¿cuándo te puedes ir a casa?” preguntó Normani y Camila se encogió de hombros de nuevo en respuesta, moviendo su mano como si quisiera decir “en unos días”. “Pensaba que a lo mejor cuando estuviéramos juntas de nuevo podíamos reorganizar nuestra maratón de películas de Navidad, teniendo en cuenta que nos la perdimos. De esa forma aún podemos celebrar las vacaciones juntas, aunque sea después, en vez de antes.”
“Sí,” dijo de acuerdo entusiasmada Ally. “Definitivamente pienso que podíamos hacerlo.”
“En serio,” gruñó Dinah, “¿nadie se va a reír de mi broma? ¿La vais a ignorar todas?”
“A mi también me gusta esa idea,” dijo Lauren de acuerdo con las otras continuando ignorando a Dinah pero mirando en su dirección y sonriendo ante su molestia. “Prometo que no tendremos que ver Black Christmas,” señaló riéndose. “No sé en qué estaba pensando cuando la sugerí antes.”
“Bueno eso es algo al menos,” comentó riéndose Ally.
“¿Por qué querríamos ver Black Christmas?” preguntó Normani habiéndose perdido la conversación porque estaba en una clase diferente al resto de las chicas. “¿No es una película de terror?”
“Una película de terror de Navidad,” señaló Lauren. “De todos modos, no vamos a verla ahora así que no importa,” se rio.
“Entonces Camila,” dijo Ally, dirigiéndose a su amiga. “¿Podrás disfrutar de la cena de Navidad mañana?” preguntó señalando a la pantalla al tubo nasogástrico que estaba aún pegado a la cara de Camila.
Camila levantó su mano como si se hubiese olvidado de que estaba ahí, sus dedos trazándolo suvamente desde su nariz, a través de su mejilla donde estaba pegado hasta donde estaba escondido detrás de su oreja. Se giró hacia su madre y levantó una ceja cuestionante, insegura de si podría comer o no. Si la señal de ‘Nada por boca’ sobre su cama seguiría encendida asumía que estaría con una dieta de líquidos durante las vacaciones.
“Esperan poder quitárselo luego,” le dijo Sinu a Camila tranquilizándola “Sólo necesitan comprobar que tu garganta no se había dañado desde el ataque porque de otra manera podría ahogarse cuando esté comiendo y realmente preferiría que no acabara de vuelta en cuidados intensivos.”
“Yyy…yooo….” Intentó decir Camila a Normani y Ally, volviendo su atención de nuevo hacia la pantalla del ordenador.
“¿Lo habéis entendido?” preguntó Lauren, entendiendo el intento de pregunta de Camila.
“Entendido,” contestó Ally y Normani asintió con su cabeza en la pantalla.
“No comas demasiado Camila,” se rio a sabiendas Normani, habiendo visto el apetito de su amiga en numerosas ocasiones. “Necesitar reservarte para cuando nos juntemos en Navidad, te llevaré galletas de mi abuela; ¡son increíbles!”
Camila hizo una señal de ‘ok’ con su mano y le mostró sus pulgares hacia arriba a Normani, silenciosamente prometiendo reservar un poco de sitio para ellas.
“Camila lo siento mucho,” se disculpó Ally, mirando por encima de su hombro como si alguien estuviera hablándola desde aquella dirección, “pero me tengo que ir. Te veré pronto ¿vale?” preguntó y Camila asintió con la cabeza a sabiendas. “Espero que te sientas mejor pronto y tengas una Navidad genial,” le dijo diciendo adiós. “Adiós chicas,” le dijo a Lauren y Dinah, que junto a Camila se despidieron de ella.
“Yo también debería irme,” comentó Normani, evidentemente sin entusiasmo. “Feliz Navidad chicas,” dijo, diciendo adiós con la mano.
“Igualmente,” dijo Lauren.
“Aaa…adddddiósss,” dijo Camila y Normani sonrió antes de dejar la conversación.
Durante el resto del día, Lauren estuvo sentada con Camila y su familia, hablando y jugando con unos juegos de mesa que habían llevado para mantenerla entretenida. Finalmente alguien fue a evaluar la garganta de Camila para así poder comer, quitándole el tubo nasogástrico cuando comió sin problemas. Para celebrarlo, su madre le pidió a Camila y al resto del grupo pizza, la cual todos devoraron felizmente en su llegada a la habitación del hospital. Sofi, habiendo echado de menos a su hermana durante los últimos días, apenas se separaba del lado de Camila, su pequeño cuerpo acurrucado contra ella en la cama hasta que se cansó y se quedó dormida exhausta. Fue en ese momento, sobre las siete de la tarde cuando se movieron para irse a casa, Alejandro cogiendo a su hija pequeña en sus brazos para llevarla hasta el coche para poder meterla en la cama.
“Volveré más tarde por la noche,” dijo Sinu a Camila, besándola en la frente después de haberse despedido de los demás y dejando la habitación, Alejandro ya preparado para llevar a Sofi al coche. “Voy a quedarme aquí contigo para que no estés sola mañana por la mañana,” dijo, acariciando el pelo de su hija suavemente.
Camila negó con su cabeza en respuesta a las palabras de su madre y Sinu hizo una mueca hasta que apuntó hacia la puerta por la que su hermana acababa de desaparecer.
“Está bien,” respondió Sinu entendiendo, dándose cuenta de que Camila quería pasar la mañana de mañana con Sofi y su padre, abriendo regalos y haciendo las cosas que normalmente ellos harían juntos en un día de Navidad. “A ella no le importará.” Camila negó con la cabeza de nuevo inflexiblemente.
“SS..sss…ssoo…fi,” dijo señalando hacia la puerta de nuevo. “Yooo… Essstoyy….bbb….biiii…een,” terminó.
“¿Estás segura?” preguntó Sinu, sonriendo ante el desinterés de su hija mayor y Camila asintió con su cabeza, imitando que dormía antes de darse un golpecito a sí misma en el pecho para informarle que probablemente ella estaría durmiendo de todos modos.
Sinu besó a Camila en la frente de nuevo, manteniéndose ahí por un momento antes de finalmente echar hacia atrás su cabeza para mirarla.
“Te quiero mija,” dijo, acariciando lo alto de la cabeza de Camila apoyándola. “Intenta descansar para poder celebrar Navidad juntos mañana,” sugirió. “Feliz Navidad,” dijo, besando a su hija en la frente de nuevo, molesta por la necesidad de irse y el deseo de quedarse.
Camila le dijo adiós con la mano y Sinu se giró hacia Dinah y Lauren, deseándole a ambas lo mejor para mañana, a lo que ellas hicieron lo mismo, antes de moverse hasta la puerta, echando un último vistazo a Camila antes de desaparecer a través de ella completamente.
“¿Sabéis qué?” dijo Dinah, observando a sus dos amigas sentadas delante suyo. “Tengo algo de sed así que voy a ver si consigo encontrar algo para beber.”
“Dinah hay un refresco justo ahí encima,” le dijo Lauren, señalando la pequeña mesa de ruedas delante suyo.
“Sí, pero no me apetece soda,” le dijo Dinah levantándose, deseando darles algo de tiempo a solas. “Creo que prefiero zumo.”
Se alisó la parte delantera de los pantalones con sus manos durante un minuto antes de continuar.
“Voy a ver si encuentro la cafetería,” les informó Dinah. “¿Os traigo algo chicas?” preguntó y ambas, Camila y Lauren negaron con sus cabezas en respuesta. “Vale, en ese caso os veré en un minuto.”
“Dinah no tardes mucho,” le dijo Lauren a sabiendas. “Tengo que estar en casa en una hora como muy tarde.”
“Una hora…” repitió Dinah pensativa. “Vale.”
Con eso, Dinah se giró y salió de la habitación, dándoles a Camila y Lauren una pequeña despedida con la mano mientras se iba. Lauren se levantó de donde estaba sentada y corrio un poco hacia Camila para poder sentarse en la cama a su lado. Inmediatamente apoyó su cabeza contra el cabecero de la cama, poniendo un brazo alrededor del hombro de Camila protectoramente y acercó a su novia contra su cuerpo, decidida a sacar el máximo provecho de su primer momento de intimidad que habían tenido juntas en todo el día.
Camila enterró su hombro contra el pecho de Lauren reflexivamente, su brazo derecho cubriendo el estómago de la chica mayor jugando con la camiseta de su novia en sus dedos sin darse cuenta.
“Gracias por mis regalos,” dijo agradecidamente Lauren, realmente creyendo que eran unos de los mejores que había recibido. “Me encantan,” le dijo sinceramente, jugueteando con su mano libre en el nuevo collar que llevaba alrededor de su cuello.
Camila levantó su cabeza para encontrarse con los ojos verdes penetrantes y sonrió.
“Aaaa…mmi….tt…tttaambiénn.” le dijo antes de añadir, “Ees…ssppec… Ttt…ttaaay…”
“Taylor Swift,” terminó Lauren por ella y Camila asintió con la cabeza en respuesta, enterrando su cara en el pecho de su novia de nuevo. “Sé que eres una fan increíble de ella y Ed Sheeran,” informó Lauren a Camila, levantando ligeramente el brazo que estaba apoyado en sus hombros para acariciar suavemente el pelo de la frente de su novia.
Se pausó por un momento para mirar a Camila, quien aparentemente estaba completamente exhausta de las actividades del día.
“Aunque yo tenía grandes motivos para conseguírtelos,” continuo pensativamente Lauren y Camila giró su cabeza para mirarla una vez más con interés. “Pensé que probablemente sería la única vez que podríamos escuchar nuestra canción en directo,” le dijo a Camila y la chica menos sonrió con sus palabras antes de asentir de acuerdo.
“Eevv….eevvv…” intentó Camila pero se rindió casi de inmediato demasiado cansada para intentarlo.
“Everything has changed,” confirmó Lauren y fue sorprendente lo relevantes en su vida que realmente eran esas palabras. Lauren se incline para besar a Camila ligeramente en lo alto de su cabeza, su mano aún acariciando su pelo suavemente mientras hacía eso, los ojos de su novia entrecerrándose con sueño. “Camz estás cansada,” señaló Lauren y Camila negó con la cabeza, abriendo rápidamente sus ojos de nuevo. “Duerme,” le indicó Lauren y Camila negó con la cabeza de nuevo, queriendo pasar ese preciado tiempo que tenían solas con su novia despierta. “Me quedaré contigo hasta que lo hagas,” le dijo seriamente Lauren. “Estaré justo aquí y después cuando estés dormida me iré a casa.”
Camila envolvió un brazo alrededor de la cintura de su novia más fuertemente en un abrazo.
“Camz hablaremos por Skype mañana,” le dijo Lauren tranquilizándola. “No pensarías que no iba a hablar contigo en el día de Navidad ¿no?” preguntó sonriendo amablemente.
Camila levantó su Mirada para mirar a Lauren por un momento, sus párpados pesados con la amenaza de sueño y luchando para mantenerse abiertos. Lauren subió las sábanas un poco más sobre Camila, cambiando su posición en la cama ligeramente para estar casi tumbadas. Puso a Camila contra su costado un poco más, dejando suaves besos en su frente mientras continuaba jugando con mechones de su pelo relajadamente.
“Por favor duerme,” dijo, besando la frente de Camila de nuevo, sus suaves labios manteniéndose ahí mientras su novia cerraba sus ojos. “Estoy aquí,” le dijo Lauren. “Me quedaré contigo, lo prometo.” Le dijo Lauren.
Camila suspiró en el pecho de Lauren, su cuerpo completo relajándose, finalmente sucumbiendo al sueño que había estado llamándola todo el día.
“Tttt….tttte….qqqquu….iiii…eeeero,” balbuceó Camila en el pecho de Lauren y ella se inclinó para besar a su novia una vez más sobre su ojo derecho, una sonrisa en sus labios, sus dedos acariciando su ceja.
“Yo también te quiero Camz,” contestó Lauren y Camila giro su cara para mirar hacia arriba a Lauren, sus ojos cerrándose con fatiga mientras hacía eso.
Camila levantó su mano y se quitó la mascarilla de oxígeno de la cara hasta el cuello, aún luchando el sueño inevitable. Como siempre,pensó Lauren.
“Fff…fffeeeel….iz….Nnnnnaaaa…vvvii…dd….ddaaaad,” dijo Camila, su mano derecha subiendo para acariciar la barbilla de Lauren ligeramente.
“Feliz Navidad,” contestó tristemente Lauren, inclinándose y dando un suave beso en los labios de Camila, profundizándolo después de un momento mientras la chica menos girándose de frente en una posición más ventajosa.
Dejó a Camila suspirar contra sus labios y su cuerpo relajado, sus ojos aún cerrados como si finalmente hubiera parado de luchar, finalmente renunciando a la tentación de dormir y a todo lo que se lo impedía. Lauren se incline para poner la mascarilla de oxigeno sobre su cara; poniendo el unicornio que Sofi había comprado a Camila más cerca en el costado de su novia. Lauren se quedó así con Camila hasta que Dinah volvió casi cuarenta minutos más tarde. En ese momento Lauren se había bajado cuidadosamente de la cama, con cuidado de no despertar a la chica que dormía a su lado. Subió las sábanas sobre Camila una vez que estaba de pie de nuevo y se inclinó un poco sobre la figura de su novia para besarla un adiós, dejando un suave beso en su mejilla derecha.
“Wow, está completamente destrozada,” comentó Dinah, escribiendo a Camila una rápida nota y dejándola al lado de la cama de hospital para que pudiera leerla por la mañana.
“Ha sido un día largo,” dijo con conocimiento Lauren, señalando con la cabeza a la nota que Dinah había dejado con una mirada cuestionadota en la cara.
“No pude decirle adiós en condiciones,” compartió Dinah, “Me siento mal yéndome simplemente.”
“Estarás mañana aquí ¿no?” preguntó Lauren y Dinah asintió. “Pero no hasta por la tarde.” “Dije que traería a Regina a verla. Mi hermana pequeña está sufriendo con Camila.”
“Yo también,” msuitó Lauren, echando un vistazo de nuevo a su novia pensativamente.
“Ni siquiera te has ido aún,” se rio Dinah poniendo una mano en el hombro de Lauren.
“No, aún no,” dijo de acuerdo Lauren también riéndose mientras iban juntas hacia la puerta para salir al pasillo.
“No sé cuál de las dos, Mila o tú es más,” dijo Dinah mientras iban hacia el coche de Lauren. “Creo que puede estar ajustado.”
“Ella lo es más,” contestó Lauren sonriendo a la chica alta que tenía al lado mientras abría su coche.
“Sí, pero tú diciendo eso te hace muy mona también,” se rio Dinah descendiendo hasta el asiento de copiloto, “¿Ves mi dilema?”
“En realidad, no,” se rio entre dientes Lauren en respuesta y ella también se metió en el coche, encendiendo el motor y yendo a casa de Dinah en su ruta hacia la suya.
Dejó a Dinah en la acera, diciéndola adiós y deseando una Feliz Navidad, haciendo que la chica más alta prometiera abrazar a Camila por ella mañana, a lo que ella accedió de buen grado. Finalmente, Lauren volvió a su casa, pasando el resto de la noche celebrando las vacaciones con su familia hasta que no pudo luchar más contra la llamada de su cama. Deseó a sus padres buenas noches, su hermano y su hermana menor retirándose a la cama casi una hora antes, se cambió a su pijama favorito, apagando la luz y trepando bajo sus sábanas, sacando el pequeño cuaderno que Camila le había dado antes después de encender la luz de su mesilla.
Lauren lo abrio por la primera página, la entrada perteneciendo al primer día de colegio de este año y empezó a leer lo que había escrito Camila lentamente, el reto reducido por el hecho de que su novia había decidido imprimir las palabras en vez de usar su cursiva habitual.
“Por lo tanto, mi terapeuta me ha recomendado que escriba varias cosas de vez en cuando ahora que voy a volver a la escuela…no sé, parece estúpido, poner en un papel las cosas que pienso en mi cabeza. En realidad no entiendo su razonamiento, pero, prometí a mi madre que lo intentaría, mayormente porque me duele mucho escuchar cómo llora hasta dormirse por la noche. Ella piensa que no sé lo duro que encuentra todo ahora, cómo mi presencia aquí ahora hace su vida mucho más que un reto porque lo esconde de mi, no quiere que me sienta mal, pero, lo que ella no sabe es que lo hago de todas maneras, porque a pesar de mi habla y mi memoria, no soy estúpida y sé que soy difícil. Espera hasta que me duerma y después ella llora, desapareciendo en su habitación donde se siente a salvo de experimentar el dolor que empuja en su mente durante el día para poner una cara de valiente para mí y para Sofi. Quiero a mi madre de verdad, pero, debería ella debería ser feliz, se merece toda la felicidad y me mata cuando escucho esos lloros ahogados haciendo eco a través del silencio de la noche, como si estuviera avergonzada de sus emociones, como si fuesen un pecado que deberían ser reprimidas. Lo que ella no sabes es que no se puede esconder de mí, que yo no duermo, porque, cuando me duermo, las pesadillas empiezan y haría cualquier cosa para evitar incluso un segundo del terror que siento cuando estoy perdida en una.
Pensé en terminar con todo ayer y me odio por eso. Es egoísta. Eso lo sé pero, no puedo evitar pensar que sería mejor para todos si yo no estuviera aquí. Sí, sería duro al principio. Habría dolor pero, al final todo el mundo vería que fue lo mejor. Que sin mi ellos pueden seguir adelante con sus vidas, en vez de comprometerse con vivir acomodándose a mis deficiencias y problemas. Si hay una cosa que odio más que el hecho de que estoy dañada, es que estoy dañando a todos los demás por estar aquí. Me siento como un parásito, una sanguijuela pegada a todos los de mi alrededor y chupándoles la vida hasta que se queden vacíos. Así es como me siento ahora. Es duro pero al menos es sincero y es lo que mi terapeuta dijo que debería ser. Ayer por la mañana me sentí suicida. Ahí, lo dije. Me levanté para mi primer día de escuela y deseé no haberme despertado nunca porque todo parecía sombrio. Ahora no me siento así y hay sólo una razón para eso…
La escuela fue dura ayer, más dura de lo que pensaba que sería. Era más ruidosa de lo que recordaba también y eso me dio un dolor palpitante de cabeza para la mayoría del día. Me sentí cansada, pero, me negué a admitirlo porque no quería parecer débil porque había estado deseando volver durante tanto tiempo, para conseguir algo de sentido de la normalidad después de meses comiendo comida del hospital y mirando las mismas cuatro paredes.
La gente se quedaba mirando fijamente, como sospechaba que harían. Han susurrado mientras pasaba por el pasillo pero no me hablaban, con miedo de algo que exactamente no sé…pareciendo groseros y desconsiderados, con miedo de mi reacción, quien sabe…pero ninguno preguntó, nada, a pesar de su obvia curiosidad.
Pero todo eso cambió rápidamente y es la razón por la que estoy escribiendo aquí esta mañana antes de ir a la escuela de nuevo, para perseverar a pesar de lo duro que fue ayer.
Conocí a alguien ayer, Lauren. Se quedó mirándome al principio también, pero, se sentía diferente, sin juzgar como todos los demás. Me ayudó a encontrar el libro que había tirado y fue un gesto tan insignificante que casi todo el mundo pensaría que no era nada. Para mi no fue insignificante, fue agradable, ser tratada como a todos los demás, que te miren como a una persona en vez de como a una colección de cicatrices. Tuvimos clase de Inglés juntas y vino a sentarse conmigo porque quería, no porque la profesora se lo dijera fue algo sincero, como si ella estuviera realmente interesada en conocerme. No me preguntó sobre el accidente, no directamente, pero no vaciló en hablar de mis problemas. Eso es lo que la mayoría de la gente hace, ignorarlos completamente o evitar preguntarme cualquier cosa, no hay balance, pero, Lauren se encontró con eso fácilmente. Me hizo reírme y fue tan extraño escuchar ese sonido saliendo de mis labios porque había sido tanto desde la última vez que lo hizo. De hecho, ella bromeó conmigo.
¿Puedes creer eso? Una completa extraña…incluso mintió por mi hoy cuando la metí en un problema, me protegió cuando no tenía razón de hacerlo, ninguna. Fue una de las primeras personas en tratarme como a un ser humano desde el accidente, a parte de Dinah claro, y quería escribir sobre ello, para recordarlo, porque, por primera vez en mucho tiempo tengo esperanza de que las cosas mejoren, que a lo mejor un día no será tan duro y finalmente podré ser feliz de nuevo. Hoy no me siento suicida; no quiero que todo termine y eso es importante, al menos para mí, porque no ha pasado ni un día desde el accidente en el que me haya sentido así.
También he conocido a las amigas de Lauren, Ally y Normani. Son como ella, cálidas, acogedoras, espontáneas. Recuerdo que me sentí así una vez y es atractivo, casi contagioso. Es como sentir el calor del sol en tu cara después de un largo frio invierno donde no te dio el calor. Creo que hice tres nuevas amigas hoy y eso no me pasa a mí, nunca. No soy social. No soy popular, pero me hacen sentir como si lo fuera, así que estoy escribiendo esto, porque mi terapeuta dijo que debería ser honesta y sé que cuando me sienta suicida de nuevo, puedo volver a esta página, recordar la esperanza que sentí y ayudarme a través de otro día y otro, hasta que sea de nuevo un verano sin fin.”
Lauren bajó el libro, cerrándolo lentamente. Dejó que el impacto completo de las palabras se sumergieran en ella, su significado presionándose en ella, haciendo que su pecho se encogiera fuertemente mientras intentaba no llorar ante las silenciosas contemplaciones de su novia. Lauren sabía que Camila se había sentido suicida, que había estado deprimida, pero, no había sabido de su papel ayudando en su recuperación, no realmente.
Definitivamente no había escuchado expresarlo de una manera tan elocuente e íntima y Lauren no sabía cómo responder a eso. Lauren apagó la luz de su mesilla, girándose hacia un lado de la cama levantando su mano hasta el collar que ahora llevaba alrededor de su cuello, jugando con sus dedos con cuidado. Lauren ya sabía que quería a Camila, pero ella nunca se había dado cuenta de que era posible que el amor creciera más fuerte de lo que ya estaba, es decir, hasta ahora. Lauren se había enamorada de Camila casi instantáneamente y siempre había pensado habían sido esos ojos chocolate, el pelo oscuro largo, las enigmáticas cicatrices, pero, ahora se dio cuenta de que no fueron ninguna de esas cosas superficiales, que sólo habían sido decoración para lo que había bajo ellas, escondiéndose de la vista.
Habían sido los ojos de Camila los que habían atraído a Lauren, ella lo sabía ahora, los profundos ojos de chocolate negro le habían hablado a ella, atrayendo a Lauren hasta sus profundidades, pero había sido la mente rápida de Camila lo que Lauren había visto en ellos, una inteligencia que estaba enmascarada en un cuerpo que no permitía que se exprese. Leer las palabras elocuentes de Camila, escritas con su letra desordenada, una paradoja en sí mismo, Lauren había finalmente ganado la visión interna de algo que no sabía que se había estado perdiendo. Camila era inteligente, era inteligente, era perspicaz y bien informada… Lauren sabía todo eso, ella siempre lo había sabido, pero, la sorpresa es que Camila también lo sabía, era evidente en sus palabras, en su narrativa. Estaba atrapada dentro de su propia cabeza, prisionera en su propio cuerpo, una hermosa chica, con una bonita mente que sólo unos pocos habrían jamás podido conocer. Lauren sintió que se le hinchaba el pecho con felicidad ante la el pensamiento de que Camila confiaba en ella lo suficiente y creía que era de verlo.

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Capitulo 37

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:55 am

“Que nadie mencione su habla ¿vale?” dijo ansiosamente Lauren a toda su familia quienes estaban mirando a la morena de atrás hacia delante a través del suelo del salón mientras esperaban la llegada de Camila, sus padres y Sofi para cenar.
Era martes, tres días después de Navidad, y Camila había recibido el alta finalmente temprano esa mañana con su habla aún sin mejorar desde que se había despertado en la unidad de cuidados intensivos hace seis días.
“Cariño, ya hemos conocido a Camila antes,” le recordó Clara a Lauren, ofreciéndole a su hija una pequeña, comprensiva sonrisa en un intento de tranquilizarla.
“Sí, lo sé,” dijo Lauren, continuando con su paso, “pero ahora está diferente.” Les dijo tristemente. “Su habla está mucho peor de lo que habéis visto antes y no quiero que hagáis que se sienta insegura.” Dijo Lauren seriamente. “Ella lucha con su confianza según está.”
“Creo,” dijo Clara, levantándose y poniendo una mano tranquilizadora en el hombro de su hija, parándose en su camino, “eso probablemente tiene más que ver con el hecho de que estás nerviosa por tener a la familia de tu novia para cenar más que con las dificultades del habla de Camila.” Ella señaló sagazmente.
“Tenéis que ser normales ¿vale?” dijo Lauren, yendo directa al asunto del problema y admitiendo que su madre se había acercado con su observación. “No seáis raros y les hagáis sentir incómodos…”
“No somos raros,” su padre intervino, riéndose ligeramente desde su posición en el sofá, evidentemente entretenido con los nervios de su hija.
“Lo sé,” suspiró Lauren, “pero, realmente me gusta y es la primera vez que tengo una novia formal y habéis conocido a su familia, simplemente, no me lo arruinéis ¿Vale?” suplicó y Clara la abrazó cálidamente, besándola en la frente con cariño.
“Lauren,” dijo ella simplemente, moviendo su cabeza para mirar a su mayor después de un momento, sus ojos brillando con una sonrisa animada en sus labios. “Todo el mundo tendrá su mejor comportamiento esta noche, lo prometo,” la tranquilizó Clara, pero Lauren no parecía convencida.
“Mira sé que puede ser raro porque es una chica…” empezó Lauren, pero Clara la interrumpió inmediatamente con otro abrazo fuerte.
“Hey,” regañó Clara, sin relajar su agarre alrededor de los hombros de Lauren. “Ya te he dicho antes que a tu padre y a mi no nos importa con quien salgas mientras seas feliz. Estamos orgullosos sin importar nada más, ya sabes eso…”
“Eso dices,” empezó Lauren, agitada por la perspectiva de esta nueva experiencia, su inquietud palpable, “pero esto lo hace real ¿no? Quiero decir, es diferente cuando no tienes que verlo…”
“Oh, lo hemos visto,” comentó Chris riéndose y Lauren le lanzó una mirada de advertencia, sus ojos mirándole significativos para que no dijera nada del momento en el que él entró viendo a Camila y Lauren en su habitación.
“Chris,” replicó Clara, girándose hacia el un instante, sus ojos abriéndose más y silenciosamente diciéndole que se callara, que eso no estaba ayudando a la situación. Se volvió a girar hacia Lauren y acarició un mechón de su pelo suavemente. “Lauren,” continuó ella, dirigiéndose a su hija de nuevo. “Tú y Camila habéis estado saliendo por un tiempo ahora…” le recordó.
“Desde Octubre,” le informó rápidamente Lauren, interrumpiendo, la fecha firmemente presente en su memoria.
“Cierto,” se rio Clara, acariciando el pelo de Lauren donde caían sus lizos hasta su cara. “Hemos visto como sois las dos juntas y confía en mi cuando te digo que tu padre y yo no estamos de ninguna manera confundidos con la definición de vuestra relación…”
“Para ser honestos Lauren,” le dijo su padre, levantándose de su sitio y caminando hasta su hija para poner un brazo alrededor de su hombro, “la mayoría de los padres con sus hijas adolescentes tienen que preocuparse de los chicos aprovechándose de sus chicas pequeñas y de embarazos no planeados…” le dijo juguetonamente. “No puedo decirte el gran alivio que es no tener que estar preocupado sobre convertirme en abuelo simplemente ahora,” bromeó, intentando suavizar su humor.
“Mike,” reprimió Clara, pegándole en el brazo pero ella sonrió cuando vio a Lauren relajándose en respuesta a su broma.
“Sí, bueno aún están Chris y Taylor,” dijo riéndose a pesar de la inquietud de la próxima cena. “Aún puedes convertirte en abuelo pronto,” bromeó con él.
“De ninguna manera,” se rio, poniendo a Lauren más cerca a su lado y abrazándola con afecto. “Chris está castigado sin salir de casa al menos hasta los treinta y cinco y me niego a dejar a Taylor salir con alguien hasta que tenga la misma edad.” bromeó.
“Hey,” Chris y Taylor protestaron al unísono y Lauren se rio con su respuesta.
“Hablando en serio cariño,” dijo Clara, poniendo sus ojos en blanco divertida con el comportamiento de su marido mientras acariciaba el brazo de Lauren con su mano, “sabes lo mucho que nos gusta Camila, ella es una chica extraordinaria y pensamos mucho en ella, no haríamos nada para poner en peligro vuestra relación.” Le dijo sinceramente. “Esta noche será divertida, lo prometo,” la tranquilizó Clara, acariciando el brazo de Lauren de nuevo y acariciando con la otra mano su sien ligeramente. “Solo intenta relajarte, ¿vale?,” dijo. “Nadie dirá nada a Camila sobre su habla,” le dijo seriamente Clara, mirando al resto de la familia quienes estaban asintiendo de corazón de acuerdo con sus palabras. “Es solo una bonita oportunidad para conocer mejor a su familia y hacer algo bonito por ellos después de la semana que han tenido. Estará bien. Lo prometo.”
“Vale,” dijo Lauren, suspirando con alivio ante las garantías de su madre. “Solo, por favor tampoco os quedéis mirándola fijamente,” pidió, aún un poco nerviosa. “Tiene un ojo negro y este corte…”
“Puedes por favor parar de preocuparte,” se rio Clara interrumpiendo a Lauren justo mientras el timbre de la puerta sonaba informándoles de que sus invitados habían llegado.
“Oh Dios,” murmuró Lauren, respirando profundamente y girándose para mirar a su madre. “Esos son ellos.”
“Lo sé cariño,” contestó Clara, poniendo una mano en el hombro de Lauren y dándole una sonrisa de apoyo. “¿Quieres ir y dejarles entrar?” preguntó riéndose ligeramente.
“Oh cierto,” dijo Lauren, girándose para hacer lo que su madre sugirió y parándose brevemente en el salón para mirar de nuevo a su familia. “Todo el mundo solo… por favor sed guays,” rogó suplicante antes de desaparecer de la vista para abrir la puerta.
“No se da cuenta de que ella es la única persona que no está actuando guay en este momento ¿verdad?” preguntó Chris riéndose entre dientes y Clara puso su brazo alrededor de sus hombros, abrazándole mientras esperaban para saludar a sus invitados.
“Dejadla sola,” le reprendió ligeramente, encontrándose con su mirada. “Entenderéis como es eso cuando estéis en sus zapatos.”
“No es tampoco gran cosa,” comentó Chris, inseguro de todo el alboroto que se acercaba. “Es tan solo una cena.”
“Oh hijo,” dijo divertido Mike, poniendo una mano en un lado del cuello de Chris y dándole golpecitos amablemente. “Presentar a tus padres a los padres de tu novia nunca es solo una cena.” Le dijo mientras Lauren aparecía por el pasillo, Camila a su lado sujetando un ramo de flores, su mano libre entrelazada con la de su novia.
Sinu, Alejandro y Sofi entraron detrás y Lauren se giró para presentar los unos a los otros, Camila incapaz de hacer las presentaciones ella misma.
“Chicos,” dijo nerviosamente, “estos son los padres de Camila y su hermana pequeña Sofi,” presentó, señalando a Sinu, Alejandro y a la pequeña respectivamente mientras hablaba.
“Hola, soy Mike el padre de Lauren,” dijo su padre, ofreciendo su mano para saludar a Alejandro y agitándola firmemente mientras se presentaba y Sinu, Mike girándose para abrazar a la madre de Camila brevemente antes de agacharse en frente de Sofi quien se estaba escondiendo tímidamente detrás suyo. “Hola princesa,” le dijo amablemente, una amplia sonrisa de bienvenida en su cara que la hizo sonreír en respuesta.
“Hola,” dijo tímidamente Sofi, escondiendo su cara aún más detrás de la pierna de Sinu pero observando de cerca a Mike mientras se levantaba para presentar a su familia.
“Esta es mi mujer Clara,” anunció Mike, poniendo una mano en su hombro mientras ella le pasaba para ponerse delante y abrazar a ambos, Alejandro y Sinu calurosamente, “y este es mi hijo Chris y mi hija pequeña Taylor,” dijo señalando a donde estaban sus dos hijos de pie mirando el intercambio a través de la habitación. Saludaron a la familia de Camila con la mano desde su posición y los Cabello hicieron lo mismo en respuesta mientras Clara daba la bienvenida a la novia de su hija.
“Hola Camila,” dijo amablemente Clara, girándose hacia la menor y dándole un abrazo caluroso, llevando sus brazos alrededor del torso de la pequeña afectivamente.
“Hola,” contestó reflexivamente Camila mientras Clara la soltaba y ponía sus manos en sus hombros.
“¿Cómo te sientes?” le preguntó Clara y Camila sonrió, dejando caer su mirada hasta el suelo por un momento antes de asentir con su cabeza en respuesta a la pregunta.
“Bb…bb…bbii…en,” contestó encontrándose con la mirada de Clara y la madre de Lauren apretó los hombros de la joven animándola.
“Bien,” dijo a sabiendas, una pequeña sonrisa en su cara. “Estoy encantada de que te estés sintiendo mejor,” le dijo sinceramente mientras Camila levantaba su ramo de flores en frente de ella.
“Ee…eeess…essssto…” tartamudeó, sus palabras quedándose en su lengua. “Ppp…paaa…raaa…ttt..tiii,” consiguió dejar salir y Clara se dio cuenta de la mirada de vergüenza en la cara de Camila al escuchar el sonido de su habla en voz alta en la habitación silenciosa.
“Son preciosas,” dijo honestamente Clara mientras cogía el ramo de Camila y las olía, apreciando la fragancia. “Gracias,” dijo agradecida, poniendo una mano en el hombro de la más joven por un instante antes de girarse hacia sus padres.
“Estoy tan encantada de que pudierais venir todos,” les dijo Clara sinceramente. “Es bonito por fin poder conoceros.”
“Gracias por tenernos,” dijo de vuelta Sinu, metiendo la mano en la bolsa que había puesto en el suelo a sus pies, sacando una caja de chocolates y una botella de vino que inmediatamente le dio al padre de Lauren. “Sé que no es demasiado pero, es nuestro pequeño símbolo de apreciación,” les dijo y le Mike sonrió amigablemente.
“Gracias,” respondió él, aceptando los regalos y hacienda un gesto hacia la puerta de detrás de ellos. “¿Porqué no pongo esto en la nevera y os saco algo para beber?” preguntó. “Vino ¿está bien?” preguntó y ambos padres de Camila aceptaron la oferta agradecidamente. “¿Tú que quieres princesa?” Mike preguntó a Sofi agachándose a su nivel de nuevo. “¿Quieres algo de zumo?”
Sofi asintió con su cabeza entusiasmadamente y Mike sostuvo la caja de chocolates para que ella la cogiera.
“Te digo algo,” le dijo a ella, aún sonriendo ampliamente, “¿por qué no traes eso a la cocina conmigo y podemos ver qué hay en la nevera?”
“Vale,” dijo Sofi cogiendo felizmente la caja de chocolates.
Mike le ofreció su ahora mano libre a la pequeña y ella vaciló por un momento, mirando a su madre, quien asintió con su cabeza animándola antes de agarrarle.
“Te ayudaré,” se ofreció Alejandro y Mike asintió de acuerdo antes de ir hacia la cocina con ambos saliendo del salón para ir a la cocina.
“Deja que ponga estas preciosas flores en algo de agua y iré a ver cómo va la cena” dijo Clara, admirando el ramo en sus manos.
“¿Puedo hacer algo por ayudar?” preguntó Sinu y Clara sonrió mientras contestaba, encontrándose con la mirada de la otra mujer.
“Eso sería genial, gracias,” contestó, uniendo su brazo con el de la madre de Camila y dirigiendo a ambas hacia la puerta.
“Voy a ir a ver su puedo ayudar a papá con las bebidas,” dijo rápidamente Taylor, diciendo hola con la mano a Camila in forma de saludo mientras pasaba a su lado y desaparecía también.
“Hola Camila,” saludó Chris, acercándose más a la chica con una seria expresión en su cara. “Escucha,” él empezó tímidamente, encontrándose con los ojos chocolate, “no te preocupes por esta noche,” dijo. “No mencionaré nada sobre lo que vi antes,” le dijo, echando un vistazo en dirección a Lauren. “Lo prometo. Simplemente…estoy encantado de que estés bien…”
“Chris ¿qué estás haciendo?” preguntó Lauren, confundida ante el extraño comportamiento de su hermano.
“Estoy…ya sabes…siendo amable…” contestó, sus ojos cayendo en la cara de Camila y en el moratón que tenía en el ojo derecho finalmente entendiendo por todo lo que había pasado. “No me había dado cuenta de que esta noche era una cosa tan grande…así que…no tienes que preocuparte de que yo diga nada ¿vale?” terminó divagando.
Camila levantó su mano en forma de “ok”en respuesta antes de levantar sus pulgares a Chris.
“Estás muy guapa,” le dijo a Camila seriamente, echando un vistazo a Lauren y sonriendo a su hermana mayor tiernamente, esperando que estuviera haciendo lo correcto para ayudar con la confianza de Camila y reduciendo el malestar de Lauren.
Lauren devolvió la sonrisa calurosa de Chris y puso una mano en su brazo agradecida por sus palabras amables.
“Voy a ir a ayudar a mamá a poner la mesa,” dijo asintiendo con la cabeza ante la respuesta de Lauren y señalando la puerta por encima de su hombro con el pulgar.
“Os veré en un minuto,” les dijo, girándose en sus talones y dejando a ambas solas en el salón por un momento, Lauren mirando como se iba.
Una vez que se había ido, Lauren se giró a Camila, llevando sus brazos alrededor del cuello de la menor.
“Hola,” dijo sonriendo ampliamente, sus ojos brillando finalmente teniendo a Camila de vuelta en sus brazos y fuera del hospital.
“Hola,” contestó Camila, poniendo una mano alrededor de la cintura de Lauren.
“¿Estás bien?” preguntó Lauren jugando con el pelo de Camila que caía por sus hombros.
Camila asintió con su cabeza en respuesta y Lauren respiró profundamente.
“Estoy tan feliz de que estés finalmente fuera del hospital,” le dijo Lauren y Camila acarició la parte superior del brazo de su novia con su mano libre.
“Yooo…ttttamm…biiiien,” dijo de acuerdo, metiendo una mano en el bolsillo de sus vaqueros sacando algo.
Lauren la miró con una expresión confundida en la cara por un momento y se rio entre dientes mientras Camila levantaba su brazo sobre sus cabezas, con un pequeño trozo de muérdago en su mano.
“¿En serio?” le preguntó Lauren, poniendo más cerca a Camila. “Muérdago ¿eh?” preguntó y Camila asintió con su cabeza con un a amplia sonrisa en su cara. “Bueno, supongo que deberíamos besarnos entonces.” Comentó Lauren divertida con las tonterías de su novia. “Es una tradición después de todo ¿no?” preguntó y Camila inclinó su cabeza más cerca de Lauren para que así sus bocas estuvieran casi tocándose mientras sentía de nuevo con la cabeza.
Lauren movió su cabeza un poco para mirar el muérdago que tenía encima y sonrió de nuevo antes de finalmente inclinar su cara y amablemente conectar sus labios con los de Camila, la suave carne de su novia presionándose contra la suya con placer. Lauren sintió a Camila tirar de su espalda firmemente con su brazo izquierdo, empujando sus caderas juntas para así profundizar el beso, su lengua penetrando en la boca de Lauren, desesperadamente buscando volver a su intimidad que tenían antes de entrar en el hospital. Lauren abriendo la boca ansiosamente, también deseando volver a cómo ellas habían estado antes del ataque de Camila, su mano tirando del pelo de la base del cuello de su novia por un momento antes de poner sus caras aún más cerca mientras sus lenguas se volvían a familiarizar una con la otra.
Después de un par de minutos, Lauren se echó hacia atrás ligeramente, separando sus labios y apoyando su frente contra la de Camila, sin querer distanciarse de ella demasiado. Cerró sus ojos mientras levantaba su mano para acariciar la mejilla de su novia suavemente, las dos respirando grandes bocanadas de aire para recuperar el aliento.
“Eres una idiota,” bromeó Lauren con Camila sonriendo ante el hecho de que había llevado muérdago a su caso blandiéndolo con tanta audacia.
“Mmhmmm,” dijo de acuerdo Camila mientras Lauren abría los ojos y la menor levantaba el muérdago sobre ellas una vez más, dejando rápidos besos contra los labios de Lauren, después en su mejilla, después en la punta de la nariz con entusiasmo.
Lauren levantó su mano en un intento de coger la pequeña planta del agarre de su novia, pero Camila se rio, moviendo su torso y huyendo de ella.
“Deberíamos ir y ver qué está hacienda todo el mundo,” dijo Lauren seriamente, riéndose mientras Camila aún evitaba sus intentos de robarle el muérdago. “Alguien vendrá a buscarnos en un minuto,” le dijo y Camila negó con la cabeza, una sonrisa malévola en su cara mientras rápidamente levantaba el muérdago una vez más y dio otro beso en los labios de Lauren, su novia sonriendo en el beso por un instante antes de separarse una vez más. “Camz,” dijo, suspirando sin aire y encontrándose con los ojos brillantes color chocolate de su novia, el brillo que había perdido; la inteligencia que la sedación y la medicación habían anulado, de vuelta de nuevo. “Obviamente te sientes mejor,” se rio Lauren intentando arrebatarle el muérdago una vez más y fallando de nuevo mientras se giraba fuera de su alcance.
Camila asintió, escondiendo el muérdago detrás de su espalda mientras Lauren la alcanzaba alrededor de su torso e intentaba quitárselo, poniendo sus ojos en blanco cuando volvía a quedarse con las manos vacías.
“Bueno vale, tú lo has querido,” dijo Lauren de manera significativa, quitando sus brazos de alrededor de la espalda de Camila y hacienda cosquillas en su abdomen abundantemente, causando que su novia se retorciera en respuesta, aún sosteniendo el muérdago fuera de su alcance. El cuerpo de Camila se retorcía en respuesta pero finalmente ella cedió, ofreciéndole el pequeño trozo de la planta a su novia quien lo tomó con una amplia sonrisa en la cara viendo como Camila se encorvaba, su cara sonrojándose sin aliento, una sonrisa que llegaba desde sus ojos hasta toda la cara. “Vamos,” dijo Lauren, alcanzando la mano de Camila y cogiéndola amablemente hacia la puerta del salón. “Vamos a ver que hace todo el mundo,” sugirió pero Camila tiró de su brazo hacia atrás, dándole la vuelta rápidamente por un momento y tomando la boca de Lauren en la suya a la fuerza.
Camila sonrió alegremente mientras echaba su cabeza hacia atrás y pasaba a Lauren, llevando a su novia hasta el pasillo y haciendo que la chica alta pusiera los ojos en blanco entretenida. Se encontraron a todo el mundo reunidos en la cocina; sus madres hablando animadamente mientras Clara terminaba de preparar la cena, sus padres riéndose profundamente ante algo que había dicho uno de ellos. Sus hermanas estaban sentadas en el mueble de la cocina, Taylor con interés en una muñeca de Sofi que había comprado y le había dado su abuela en Navidad. Chris no estaba en ningún lado que se le pudiera encontrar, probablemente habiendo escapado escaleras arriba para jugar a algún videojuego hasta la hora de comer.
Camila le dio a Lauren una mirada que la chica más alta de las dos interpretó como que su novia estaba eludiendo el hecho de que no las echaban de menos y podían haber pasado más tiempo enrollándose si no hubiese estado tan ansiosa de socializar. Lauren se rio ante el puchero que Camila le había dado, besándola rápidamente en los labios para erradicarlo lo antes posible. Veinte minutos después, después las conversaciones joviales continuaron fácilmente, la cena estaba preparada, y todos se sentaron juntos en la mesa para comer, Chris ahora habiéndose unido a ellos.
“Me gustaría hacer un brindis ¿si eso está bien?” preguntó Mike; levantando su vaso de vino mientras miraba las caras de todos esos que estaban sentados en la mesa y se dio cuenta de que asintieron de acuerdo con su solicitud. “Por los nuevos amigos,” empezó, mirando a los Cabello calurosamente. “Por la familia,” continuo mirando hacia su mujer y sus tres hijos orgulloso, “y por la salud, felicidad y el amor,” terminó echando un vistazo en dirección a Camila mientras ella decía la palabra ‘salud’.
La conversación fluyó libremente durante la cena, todo el mundo disfrutando de la compañía de los otros mientras hablaban de cualquier cosa y todo con una facilidad inesperada. Lauren se encontró a si misma relajándose más y más mientras la comida progresaba, sin estar ya ansiosa sobre el encuentro entre sus padres y los de Camila, observando con alegría mientras se caían bien, al parecer con muchos intereses en común.
Camila estuvo callada durante la cena, en gran parte porque sus dificultades actuales con su habla le hacían difícil entablar una conversación pero miraba a todo el mundo atentamente, intentando hacer su mejor esfuerzo para mantenerse al día con las discusiones a un ritmo rápido, su concentración disminuyendo de vez en cuando mientras se retraía en sus propios pensamientos. Lauren había estado observando a su novia de cerca por el rabillo del ojo durante la comida y se dio cuenta de su lucha con la comida, su mano izquierda más torpe y descoordinada de lo normal mientras intentaba comer y estar atenta a todo lo demás. Lauren pasó su mano por debajo de la mesa para apretar la rodilla de Camila cuando vio que su atención se iba a la deriva de la conversación o trabajando con su comida, trayendo a su novia de vuelta allí y ahora, a sabiendas, mientras le ofrecía una tranquilidad silenciosa de que lo estaba haciendo bien. Camila había girado su cabeza y sonreído a Lauren en respuesta, hacienda que pequeñas mariposas se escaparan de los confines de su estómago, revoloteando en su abdomen precipitadamente.
“¡Mierda!” maldijo Camila mientras estaba con su comida y el control del tenedor se había deslizado de su agarre, derramando una gran porción de verduras y salsa sobre el mantel de la mesa delante de ella. “Lo…sss…sss…sssieeenttoooo,” se disculpó; tartamudeando rápidamente mientras se levantaba y empezaba a limpiar la superficie con la servilleta, su cara poniéndose más roja rápidamente mientras todos los ojos caían sobre ella.
Al llevar su mano hacia adelante, Camila logró derribar su vaso de agua, derramando la mitad del contenido sobre la mesa hasta que Lauren se levantó rápidamente y lo colocó de nuevo sobre su base, salvando el resto.
“Mierda,” dijo de nuevo Camila, cogiendo su servilleta y poniéndola sobre la superficie de la mesa de nuevo mientras intentaba limpiarla.
“¡Camila!” la regañó su madre, sin aprobar el uso de las palabrotas mientras eran los invitados de alguien más pero profundamente sabiendo que no las había dicho intencionadamente. “Lo siento,” se disculpó Sinu a Clara, levantándose para ayudar a la otra mujer mientras ayudaba a Camila a limpiar el líquido eficientemente, su sólo extendiéndolo aún más. “Ella lucha por decir su propio nombre pero aparentemente maldice palabras que están arraigadas en su cerebro y salen fácilmente.”
“Está bien,” le dijo Clara a Sinu amablemente. “No es problema,” la tranquilizó, finalmente limpiando el desastre y poniendo su servilleta en frente de su plato vacío. “Esas cosas pasan.”
Camila miró hacia su madre quien se había vuelto a sentar en su asiento con una expresión de arrepentimiento, obviamente arrepentida de su torpeza. Miró de nuevo a Clara quien la estaba mirando de cerca desde donde estaba de pie. “Sss…sss…sss…” intentó disculparse Camila de nuevo, pero sus palabras no salían y negó con la cabeza de lado a lado como para vaciarse de toda la información innecesaria para ayudar a volver a su habla. “Lo…sssieeenttoo,” consiguió decir Camila.
“Está bien,” la tranquilizó Clara, sonriendo amablemente. “Chris lo hace todo el tiempo,” bromeó, intentando aliviar a la menor, y por su parte Chris asintió con su cabeza de acuerdo.
“Yo….” Empezó Camila, mirando de nuevo a la mesa y cogiendo su ahora sucia servilleta en sus manos, insegura de qué hacer. “Um….” dijo mirando a Lauren quien estaba sentada a su lado.
“Está bien Camz,” le dijo sinceramente Lauren. “Aquí, siéntate y termina tu cena,” le sugirió pero Camila negó con la cabeza, sus manos ahora sucias de su intento de limpiar. Le enseñó sus manos a Lauren para que las viera y miró a su madre mientras preguntaba, “¿Puede ir Camila al baño a lavarse las manos?”
“Claro,” contestó Clara, levantando sus ojos para encontrarse con los de Camila que estaba evidentemente frustrada por Lauren tener que pedir permiso por ella. “Ya sabes dónde está todo Camila,” le recordó Clara.
Camila se pausó por un momento, mirando a todos los demás que habían terminado sus platos en la mesa y poniendo su servilleta en el plato, señalando que había terminado de comer.
“Camz,” dijo Lauren poniendo una mano en su antebrazo. “No tienes que parar de comer si no has terminado aún,” le dijo formalmente. “Esperaremos por ti si aún tienes hambre.”
Camila negó con la cabeza y empujó su plato hacia adelante ligeramente para asegurar sus palabras, sin querer hacer que los demás esperasen para empezar con los postres antes de desaparecer para ir al baño. Lauren vio como se iba, mordiendo su labio ansiosamente, preocupada un poco por la reacción que había tenido su novia ante lo que había pasado.
“Lo siento mucho,” se disculpó Sinu a Clara de nuevo y la otra mujer levantó su mano sin preocupación.
“Sinceramente, no hay necesidad de disculparse,” le dijo sinceramente Clara. “Por favor deja que pague el recibo de la limpieza,” se ofreció, observando el delicado mantel ahora manchado con salsa.
“Eso no será necesario,” le informó amablemente Clara. “Por favor, está bien, de verdad.”
“¿Crees que Camila está bien?” preguntó Lauren aún mirando hacia la puerta para que volviera su novia. “A lo mejor debería ir a mirar,” musitó Lauren.
“Déjala,” le dijo perceptivamente Clara. “Estará bien cariño, solo, dale un momento.”
Lauren se quedó en su sitio mientras su madre rápidamente limpiaba la mesa y llevaba los postres, Camila volviendo al poco rato, sus manos ahora limpias. Se sentó en la mesa mientras Clara servía el postre, pasando los recipientes llenos de comida dulce caliente a todos los de la mesa. Lauren extendió su mano bajo la mesa, cogiendo la mano de Camila en la suya y apretándola tranquilizadoramente, sus ojos clavados en un lado de la cara de su novia, con miedo de no encontrarse con su mirada porque se sentía avergonzada con lo que había pasado. Lauren sin embargo se sintió relajada, cuando Camila apretó su mano también e hizo que sus ojos oscuros se encontraran con los verdes suyos, una pequeña sonrisa en sus labios.
Todos terminaron el postre, Lauren ofreciéndose a ayudar con los platos mientras ayudaba a limpiar la mesa pero su madre negó su ayuda para aceptar la amable oferta de Sinu, quien había insistido mucho en que “era lo menos que podía hacer”, después de la comida deliciosa que habían compartido. Mientras sus madres habían desaparecido en la cocina para limpiar y sus padres habían desaparecido en el salón para continuar con su conversación sobre fútbol, Lauren y Camila se fueron a su habitación, Chris habiéndose retirado a la suya para continuar con sus videojuegos y Taylor robando a Sofi para llevársela a su habitación.
“Mierda,” había dicho Camila mientras se dejó caer boca abajo en la cama después de entrar en la habitación de Lauren, su novia cerrando la puerta detrás de ambas.
“Camz no ha estado tan mal,” dijo Lauren, sentándose a su lado en la cama y acariciando su espalda con su mano. “Sólo ha sido un poco de salsa.”
Camila giró su cara para mirar a Lauren quien estaba estudiándola cercanamente desde su posición, con una sonrisa triste en sus labios.
“Aaa…aa…aguaaa…” dijo Camila poniendo los ojos en blanco y enterrando su cara en el edredón frustrada y molesta con su habla y su torpeza.
“A mi madre no le importa,” la tranquilizó Lauren, “así que olvida de ello ¿vale?” le instruyó riéndose un poco. “Sinceramente, no es un problema.”
Camila le dio a Lauren una mirada que decía que podía que no fuera un problema para su madre pero lo era para ella antes de enterrar su cabeza en el edredón de nuevo gruñendo.
“No seas tan dura contigo misma,” le dijo Lauren, “aún te estás recuperando. Dale unos días y estarás bien como sabemos,” dijo pausándose pensando. “Bien como… bueno, estuviste… de todas formas.”
Lauren esperó un momento, con esperanzas de que Camila la mirase y reconociera sus palabras pero no lo hizo.
“Camz,” dijo Lauren agachando su cabeza para estar así al lado del oído de Camila. “No te hasgas esto,” empezó; con tono juguetón. “Sé que eras torpe antes del accidente porque me lo dijo Dinah. Dijo que una vez te caíste caminando en chanclas.”
Escuchó a Camila reírse contra el tejido que tenía delante, obviamente recordando el escenario donde pasó y levantó su cabeza finalmente encontrándose con la mirada de Lauren. Ella sonrió cuando vio la ramita de muérdago que Lauren le había robado antes, sostenida sobre las dos, una sonrisa plastificada en la cara de su novia mientras intentaba animar a Camila.
Camila levantó una ceja al ver la planta y echó un rápido vistazo a la puerta antes de sentarse y golpear sus labios contra los de Lauren, sonriendo con el contacto mientras sus manos se extendían detrás de la espalda de su novia, encontrando su camino hasta sus caderas y poniéndolas más cerca contra las suyas en la cama.
Camila escuchó gemir a Lauren mientras ella chupaba su labio inferior amablemente, empujando su lengua contra la boca de su novia ansiosamente, deseando probarla, sus bocas moviéndose juntas al unísono mientras se acomodaban de nuevo en un baile que habían ensayado tantas veces en el pasado.
Una de las manos de Lauren encontró su camino hasta un costado de Camila, acariciando el recorrido de su costado izquierdo tentadoramente disfrutando del contacto que se les había negado durante la semana pasada. Su otra mano extendida en el cuello de Camila, asentada contra uno de sus lados suavemente, sus dedos enredándose alrededor de su pelo en la base de su cráneo y encerrándolos en su puño. Lauren sintió a Camila cambiar su peso en la cama, empujándose en sus rodillas ligeramente y forzándose a sí misma hacia atrás para así no tener otra opción más que tumbarse mientras Camila se cernía sobre ella, sus bocas nunca separándose, sus lenguas aún bailando juntas rítmicamente.
Camila deslizó una de sus manos bajo la camiseta de Lauren, rozando su abdomen ligeramente con sus dedos y causando que los músculos de ahí se tensaran con su tacto por un momento antes de aplicar más presión, la palma de la mano de Camila presionando más hacia arriba hasta que llegó al sujetador de Lauren y tomó su pecho.
Lauren abrio sus ojos en sorpresa, empujando ligeramente a Camila con una mano y separando sus labios por un momento. Ella vio las pupilas dilatadas de Camila mientras luchaba por recuperar la respiración, su cara inclinándose más cerca de la suya, ansiosa por conectar sus labios una vez más.
“Camz, ¿qué estás haciendo?” preguntó Lauren, muy consciente de que los padres de ambas estaban abajo en ese exacto momento. “Nuestros padres…” intentó decir, recordándole a Camila dónde estaban.
Camila levantó su mano libre para acariciar suavemente la ceja de Lauren, sus ojos estudiando la cara de Lauren como si estuviera buscando algo.
“Yo…” empezó Camila mientras su mano libre caía hasta la mejilla de Lauren. “Tteee…heeeee…echaaaadoo…deeeeeeee….meeee…menoss.” dijo, sus ojos ardiendo en los de Lauren. “Te…nnn…neeecc…eeee…siiitoo.”
Lauren echó un vistazo a la puerta, teniendo los mismos sentimientos que Camila pero debatiéndose racionalmente con la situación.
“Esto no es una buena idea,” protestó Lauren, sabiendo que sería un problema si fueran más lejos. “Camz…” empezó pero paró cuando Camila extendió sus manos para levantar el dobladillo de su camiseta, poniéndolo sobre su cabeza rápidamente y dejando su piel suave expuesta para que Lauren la admirara libremente. “Mierda,” dijo Lauren, mordiéndose el labio, sus manos encontrando su camino hasta los costados de Camila y rozándolos tiernamente, sabiendo que cualquier lógico argumente que fuese a dar ahora se había perdido.
Camila se inclinó más, dejando suaves besos en la frente de Lauren antes de trazarlos hacia su mandíbula y su cuello, quedándose ahí por un momento en el punto justo bajo su oreja, disfrutando de la forma en la que Lauren inclinaba su cabeza en respuesta, evidentemente disfrutándolo.
“Estamos tan jodidas,” murmuró Lauren, sabiendo que no había manera de salir de esa sin ser descubiertas. “Mierda,” maldijo mientras Camila trazaba besos hasta su clavícula, su mano subiendo por debajo de la camiseta de Lauren para encontrar de nuevo su pecho, la otra mano deslizándose hacia arriba hasta el cuello de Lauren.
“Camz,” protestó Lauren, su cerebro intentando mantenerse lúcido ante la intoxicante seducción de Camila. “Joder,” maldijo Lauren mientras la boca de Camila encontraba su camino de nuevo hasta el cuello de Lauren y el dulce lugar que había encontrado allí. “Santa mierda Camz, ¿qué pasa con nuestros padres?” le preguntó Lauren pero, Camila colisionó sus labios juntos una vez más, silenciando las preocupaciones de su novia instantáneamente, su mano deslizándose hasta la parte de atrás de los pantalones de Lauren y metiéndose bajo su ropa interior para detenerse sobre la suave piel de su trasero, su otra mano levantando el sujetados de Lauren para encontrar los bultos de allí. Sintió a Camila cambiar su peso para así estar sentada en su regazo y su lengua se empujó aún más en la boca de Lauren provocando un gemido suyo mientras chupaba amablemente la lengua de su novia.
Lauren deslizó sus manos por los costados de Camila y encontraron su camino hasta la parte de atrás de su sujetador, sus dedos jugando con el elástico del material hasta que encontraron el cierre allí. Sintió que Camila sonreía contra sus labios pero Lauren dudó, sus dedos paralizados mientras su cerebro debatía la lujuria de su cuerpo. Camila movió su mano del trasero de Lauren y la llevó hasta el brazo de su novia, trazándolo a ciegas hasta que llegó hasta la mano de Lauren que estaba allí, sus dedos apretándola tranquilizadoramente, animándola para que continuara.
Ella movió su mano ligeramente, jugueteando con el cierre del sujetador de Camila mientras escuchaba un golpe en la puerta cuando se giraba el pomo de esta.
“Mierda,” maldijo Lauren sin aliento, sentándose rápidamente, con pánico. Giró su posición en la cama mientras empujaba a Camila de encima suyo rápidamente, haciendo que la chica menor cayera hasta el suelo al lado de la cama con un golpe fuerte desapareciendo de la vista mientras la madre de Lauren entraba.
“Hey,” dijo Clara, mirando por la habitación y frunciendo el ceño cuando no vio a la otra chica. “¿Dónde está Camila?” preguntó confundida. “Pensaba que estaba aquí contigo.”
“Baño,” dijo suavemente Lauren, sentándose en la cama un poco más para mirar a su madre, su cara ardiendo traidoramente.
Clara giró su cabeza para mirar hacia el pasillo y se dio cuenta de que la puerta del baño estaba cerrada.
“Vale,” aceptó fácilmente, evidentemente sin darse cuenta del comportamiento tenso de Lauren. “Cuando salga dile que sus padres están preparados para irse ¿vale?” le preguntó a su hija. “Sofi está cansada y quieren ir a casa para meterla en la cama.”
“Claro,” contestó a toda velocidad Lauren, intentando no mirar hacia la camiseta de Camila que se había dado cuenta por el rabillo del ojo de que estaba arrugada en su cama. “Sin problema,” le dijo Lauren.
“Gracias,” dijo Clara, girándose y desapareciendo de la puerta, empujándola ligeramente con lo que no se cerró completamente.
Lauren se quedó donde estaba, sosteniendo su respiración, asustada de moverse aún hasta que supo que su madre había bajado las escaleras. Escuchó silenciosamente el sonido de sus pisadas mientras desaparecían completamente antes de rápidamente rodar sobre la esquina de la cama para mirar bajo su cama donde Camila estaba tumbada en el suelo, su mano firmemente presionada contra su boca para contener su risa, su pecho y su abdomen vibrando rápidamente mientras se reía entre dientes silenciosamente.
“Santa mierda Camz,” maldijo Lauren, tirándole la camiseta a su novia y respirando profundamente, su pecho dolorido donde había contenido la respiración. “Eso ha estado jodidamente cerca…Jesuscristo…” respiró, exhalando ruidosamente mientras Camila se sentaba y se ponía la camiseta sobre su cabeza. Se sentó en el suelo y se inclinó hacia delante plantando un rápido beso en los labios de Lauren, su cara con una sonrisa devoradora en su cara mientras continuaba riéndose.
“Me alegro de que lo estes encontrando tan divertido,” dijo Lauren, poniendo una mano en su pecho y sintiendo como si estuviera en el medio de un ataque al corazón. “Está bien para ti,” dijo, “no puedes hacer ningún ruido pero alguna de nosotras no somos tan afortunados,” comentó, riéndose a pesar de su angustia de casi haber sido pilladas en una posición comprometedora por su madre. “Mierda,” dijo de nuevo mientras Camila se levantaba e iba divertida hacia la puerta de la habitación. “Al menos te he animado,” señaló Lauren y Camila se giró para mirar a su novia, esperando a que la alcanzara. “Supongo que eso es algo ¿verdad?” preguntó y Camila sonrió en respuesta, su sonrisa de oreja a oreja y exponiendo sus blancos dientes, haciendo que sus ojos estuvieran encendidos con vida.
Camila empujó a Lauren contra la puerta firmemente, cerrándola detrás del peso de su novia y besándola forzadamente por un momento, impresionando a Lauren en silencio.
“Vale…” suspiró Lauren, aún en shock, los ojos de Camila estudiándola de cerca. “¿Qué demonios te dieron en el hospital?” preguntó riéndose mientras Camila la besaba rápidamente de nuevo en los labios.
“Naa…daaa,” contestó Camila con su sonrisa aún firme en su sitio. “Yo…ssssolo…ttttee… quiii…eroooo,” le dijo Camila tropezando con sus propias palabras antes de besar a Lauren una vez más, sus labios aparentemente sin querer ser apartados de los de su novia más de unos pocos minutos.
“Yo también te quiero Camz,” le dijo Lauren, quitando un mechón de pelo de los ojos de Camila y poniéndolo detrás de su oreja.
Camila se inclinó y Lauren pensó que iba a besarla de nuevo, pero, se encontró un poco decepcionada cuando ella giró el picaporte para abrir la puerta. Lauren se quitó del camino cuando la puerta se abrio y Camila le hizo un gesto a través de ella dramáticamente con el brazo.
“Vete a la mierda,” le dijo Lauren juguetonamente, dándose cuenta de la sonrisa en la cara de su novia y cogiendo su mano, llevándolas escaleras abajo, sus dedos entrelazados y Lauren riéndose divertida todo el camino.

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Capitulo 38

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:56 am

“¿Dónde están tus padres y todo el mundo?” preguntó Normani a Lauren mientras ambas se movían por la cocina de los Jauregui, sacando los recipientes y bolsas de patatas de los armarios para preparar la maratón de películas de Navidad que habían vuelto a organizar con el resto de las chicas para hoy.
Era Nochevieja y Normani había vuelto de Texas tarde anoche después de haber pasado las vacaciones allí con su familia.
“Mis padres están en casa de Camila,” le informó Lauren riéndose con el inesperado giro de los eventos. “Ellos se cayeron realmente bien el martes por la noche,” le dijo Lauren, sacando un par de botellas de soda de la nevera y poniéndolas bajo su brazo mientras caminaba hacia el mueble de la cocina para ponerlas ahí. “Mi padre está viendo el partido de los Dolphins con el padre de Camila mientras nuestras madres van a comprar.” Se rio con la absurdez de todo. “Chris y Taylor se quedan los dos en casa de amigos durante Año Nuevo.”
“Entonces ¿tus padres volverán más tarde?” preguntó Normani, hurgando en el armario y sacando unas palomitas para el microondas.
“No, probablemente no volverán hasta primera hora de la mañana,” dijo Lauren mientras sacaba un surtido de dulces del mueble de al lado del fregadero. “Los padres de Camila han invitado a algunos amigos para la fiesta de esta noche para celebrar el Año Nuevo así que se quedan allí.”
“Entonces, estaremos sin supervisión,” musitó Normani, levantando una ceja pensativamente. “Interesante…”
“¿Por qué es interesante?” preguntó Lauren, sin entender los pensamientos de Normani.
“Bueno, nos vamos a quedar todas aquí entonces os dará a ti y a Camila la oportunidad de, no sé, celebrar el comienzo del Año Nuevo juntas,” terminó, sonriendo en dirección a Lauren ante la insinuación.
Lauren puso los ojos en blanco en respuesta a la sugerencia de Normani.
“¿Qué, con todas aquí?” preguntó Lauren haciendo una mueca con su cara. “No lo creo ¿no? Además, mis padres puede que estén celebrando el AñoNuevo con los padres de Camila y sus amigos pero volverán en algún momento. Realmente no creo que sea una buena idea para ellos encontrarme a mí y a Camila en la cama juntas mañana por la mañana. Estaría encerrada durante los próximos trescientos sesenta días, garantizado.”
“De todos modos, ¿dónde está tu novia?” preguntó Normani mientras abría una bolsa de palomitas de microondas y lo ponía en la máquina. “Pensé que estaría ya aquí.”
“Está dando una vuelta con Ally y Dinah,” contestó Lauren, girándose para apoyarse contra el mueble de la cocina mientras miraba como Normani copiaba su posición.
“Entonces ¿cómo está?” preguntó Normani genuinamente interesada en la salud de Camila.
“Ella está…mejor,” contestó vacilante Lauren.
“Sólo, ¿mejor?” preguntó Normani, riéndose entre dientes ligeramente. “Wow, no lo vendas así Lo,” señaló entretenida.
“Vale, ella está bastante mejor,” repitió Lauren, más segura. “Es solo que…”
“¿Qué?” le preguntó Normani cuando Lauren no continuó. “¿Qué es?”
“Vale,” dijo Lauren, cambiando su posición ligeramente para tener una mejor visión de Normani quien estaba sacando la bolsa de palomitas del microondas con cuidado y vaciándola en un recipiente. “Físicamente está genial,” explicó Lauren mientras Normani volvía su atención hacia su amiga, la tarea que había estado haciendo ahora completada. “Está yendo mucho mejor que cuando primero se despertó y su mano aún está un poco torpe pero casi de vuelta a como estaba antes del ataque,” dijo Lauren, con un brazo apoyado en el mármol de al lado firmemente mientras se paraba por un momento, intentando calcular la mejor manera de explicarse. “Su habla aún es una porquería,” finalmente estableció.
“¿No dijo el doctor que podía llevar varios días?” preguntó Normani, intentando estar positiva y dándole una sonrisa comprensiva a Lauren.
“Sí pero ha pasado una semana,” compartió Lauren con su amiga, frustrada. “Quiero decir, vale, está un poco mejor ahora…puede contestar preguntas de una palabra con consistencia pero de otra manera es basura. Apenas puede expresarse.” Continuó Lauren.
“Entonces ¿qué?” preguntó Normani. “Está solo tomando un poco más tiempo del esperado, eso es todo. Camila lo conseguirá con tiempo.”
“Lo sé,” gruñó Lauren, “pero realmente necesito hablar con ella de algo y es un poco difícil hacerlo cuando ella no puede hablar.”
“¿De qué necesitas hablar con ella?” preguntó con interés Normani.
“De unas cuantas cosas,” respondió Lauren, recorriendo su pelo con la mano. “¿Recuerdas cuando te dije que me dio su diario en Navidad?”
“Sí,” confirmó Normani.
“Bueno, hay algunas cosas ahí que realmente quiero hablar con ella,” le dijo Lauren.
“¿Cosas con las que estás molesta?” preguntó Normani, Lauren sin haber divulgado nada en particular.
“No para nada,” dijo Lauren ligeramente sorprendida de que Normani asumiera que esa era la razón. “Lo opuesto realmente,” siguió. “Sinceramente Normani,” dijo Lauren, suspirando pensativamente. “Las palabras de Camila, son simplemente, desearía poder compartirlas contigo. Ella es tan inteligente y perspicaz.”
“Camila solía tener muchas clases avanzadas antes de tener el accidente,” le recordó Normani. “Ya sabías que era inteligente.”
“Lo sé,” dijo de acuerdo Lauren, “pero es tan expresiva y…ugh, ¿sabes qué? No lo puedo explicar. Simplemente quiero hablar con ella sobre lo que ha escrito eso es todo y es molesto porque no puedo.”
“Bueno, aún puedes hablar con ella sobre eso,” señaló Normani. “Simplemente, necesariamente no obtendrás nada de vuelta en un rato, eso es todo.” Lauren miró a Normani en respuesta a su comentario. “O no hables con ella aún,” se rio Normani encogiendo los hombros, observando la mirada que estaba recibiendo. “Lo que sea, depende de ti.”
“Entonces, ¿qué tal fueron tus Navidades?” preguntó Lauren, intentando cambiar de tema.
“Oh no,” dijo Normani deslizándose en el mueble para estar así más cerca de su amiga. “No vas a salirte de esto tan fácilmente.” Le informó. “No hemos terminado de hablar de ti aún. ¿Cómo fue la tuya?”
“Normani, me pasé casi toda sentada al lado de la cama del hospital de Camila,” le dijo Lauren. “Podía haber sido mejor.”
“Vale,” dijo Normani poniendo una mano en el hombro de Lauren. “Suenas molesta. ¿Qué está pasando?”
“No está pasando nada,” protestó Lauren poniéndose recta.
“Eres una mentirosa horrible Lo,” dijo Normani mientras Lauren caminaba hacia la nevera como distracción y sacaba una lata de soda. Le ofreció una a Normani quien dijo que no antes de cerrar de nuevo la puerta. “¿Estás enfadada porque Camila esté enferma?”
“No,” contestó rápidamente Lauren. “Claro que no…”
“Entonces, ¿es sobre la cena del martes?” le preguntó Normani. “¿Pasó algo?”
Lauren no dijo nada en respuesta, a cambio miró a sus pies quienes cambiaban su peso evidentemente incómoda.
“Oh Dios mío,” contestó a sabiendas Normani, “Algó pasó ¿verdad? Dime.”
“En realidad no fue nada,” dijo Lauren levantando su mirada para encontrarse con la de Norman al final. “Es solo que, después de cenar subimos a mi habitaicón…”
“Claro que lo hicisteis,” interrumpió emocionada Normani, guiñando un ojo a Lauren sugerentemente.
“Nada pasó,” le dijo Lauren, mirando a su amiga.
“Pero casi pasó,” dijo a sabiendas Normani.
“Camila quería,” le informó Lauren simplemente.
“¿Qué y tú no querías?” preguntó Normani. “Lauren, estás bromeando ¿verdad? ¿Es de eso de lo que todo trata?”
“Claro que quería,” contestó Lauren, recordando la visión de Camila mientras estaba sentaba en la cama tan sólo con su sujetador, su estómago tonificado.
“Vale, ahora estoy perdida,” dijo Normani confundida. “Ella quería y tú querías…”
“Nuestros padres estaban abajo,” comentó Lauren. “Créeme, no era el momento. Mi madre casi nos pilla y terminé tirando accidentalmente a Camila de la cama y fuera de la vista en el suelo.” Normani se rio con la historia de Lauren, imaginando el escenario en su cabeza. “No es gracioso Normani,” protestó Lauren. “Mi madre me habría matado literalmente si nos hubiera encontrado así.”
“Estoy luchando por entender qué exactamente es lo que te molesta tanto,” le dijo Normani sinceramente. “¿Estás enfadada porque Camila estaba siendo dominante o porque casi os pilla tu madre?”
“Ninguna de las dos,” dijo Lauren. “Créeme, Camila no es tan inocente como parece. Está tan dispuesta a empezar algo entre nosotras como yo. Además, vale, admitiré que puede que no sepa que hacer a veces cuando se está así. Quiero decir, Jesucristo Normani, cuando Camila se enciende, yo…es… joder…es como…”
“Vale,” dijo Normani levantando su mano en protesta. “No vayamos ahí, ¿vale?”
“Bien,” dijo Lauren poniendo sus ojos en blanco y volviendo al punto original, “es sólo que…vale, sí, desde el ataque ha estado excesivamente cariñosa. Me besa todo el tiempo y siempre me está tocando…”
“Entonces ¿cuál es el problema con eso?” preguntó Normani incrédula con las palabras de Lauren. “Dios, desearía que Arin fuera así conmigo, a veces es tan chico, normalmente siempre está más interesado en sus videojuegos que en mi.”
“Normani no lo entiendes. No es ella. Quiero decir, lo es…pero no lo es.” Luchó por explicar. “Es como si apenas pudiera pasar dos segundos sin convertirse todo el una sesión de enrollarnos.” Explicó Lauren.
“Odio romper esto Lo, pero vosotras dos habéis sido así siempre.” Se rio.
“Eso no es verdad,” contestó Lauren.
“Sí lo es,” dijo en desacuerdo Normani. “Pregunta a cualquiera.”
“Es raro,” comentó Lauren. “Quiero decir, solíamos hablar todo el tiempo y ahora…como, toma ayer como ejemplo, fui a su casa y pasamos casi todo el día acurrucadas en su cama, besándonos y acariciándonos…”
“¿Por qué te estás quejando de eso?” le preguntó Normani. “La mayoría de la gente en tu situación lo disfrutaría.”
“Nuestra relación es más profunda que eso,” compartió Lauren con ella. “Quiero decir, no me entiendas mal, el lado físico de las cosas, los besos y las caricias, son increíbles pero, echo de menos poder hablar con ella. Siento si esto hace que suene como una desagradecida.”
“No lo hace,” la tranquilizó Normani. “En realidad es algo dulce.” admitió. “Lo, ¿alguna vez has pensado que a lo mejor Camila también lo echa de menos?”
“¿Qué quieres decir?” le preguntó Lauren.
“Bueno, a lo mejor ella echa de menos ese lado de vuestra relación también, ya sabes, la conexión emocional y filosófica que compartís,” explicó perceptivamente Normani. “Ella sabe que no puede hablar y a lo mejor se siente distanciada de ti por eso. A lo mejor está intentando compensarte por ello de manera más física.”
“Huh,” dijo Lauren con nostalgia. “Nunca había pensado en eso.”
“Sé que debe ser duro para ambas con ella habiendo estado en el hospital y ahora con su habla estando tan dañada pero, ella probablemente se esté asegurando de que sepas cómo se siente contigo. Ella no puede hablar en este momento así que la única manera para expresarse es a través de las acciones. Ya habías dicho que Camila es realmente perspicaz e inteligente Lo. Sólo porque no pueda hablar, no quiere decir que no entienda qué está pasando. Ya has hecho alusión a ello demasiado.”
“Soy una puta,” protestó Lauren al darse cuenta de la verdad en las palabras de Normani.
“No, no eres una puta,” se rio Normani mientras abrazaba a Lauren. “Tan solo estás enfrentándose a muchas cosas en este momento, eso es todo, las dos lo estáis haciendo. La comunicación es siempre la base más importante en cualquier relación, o al menos eso dice siempre mi padre, entonces, está destinado a ser difícil si no eres capaz de hacer eso por las discapacidades de Camila.”
“Sólo odio que tengamos que seguir pasando por todas esas cosas,” le dijo Lauren. “Es como si finalmente llegáramos a un punto en nuestra relación donde podemos ser felices y después algo sale de la nada y lo destroza todo. Primero fue Rachel, después las hemorragias nasales y ahora el ataque… ”
“Deberías hablar con ella,” dijo Normani seriamente, levantando su mano para evitar que Lauren contestara cuando abrio la boca para hacerlo. “No, escúchame, ¿vale? Vosotras siempre habéis hablado de cosas antes…”
“No Camila habla de cosas,” se dio cuenta Lauren. “Ella es tan decidida en ese sentido, al igual que cuando yo confesé mis sentimientos por ella y me fui. Ella me llamó varias veces para intentar hablar antes de finalmente venir a la escuela a enfrentarse a mí. La misma cosa pasó después de la debacle inicial con Rachel. Camila vino a mi casa a hablar conmigo. Es como si fuera incapaz de dejar que el sol saliera en una discusión…”
“Bueno, a lo mejor una persona que ha estado a punto de morir hace eso,” musitó Normani. “Menos en toda la cosa con Dinah,” añadió Normani. “Ahí sí dejó que unos cuantos soles salieran.”
“Punto justo,” concedió Lauren. “Quiero decir, ella puede ser la persona más introspectiva a veces y ella me enfurece cuando se guarda las cosas para ella misma y permite que se la coman, pero, otras veces, ella es tan abierta y elocuente hablando sobre sus sentimientos que es como dos personas completamente diferentes.”
“Pero ella lo ha tenido que ser,” contestó Normani. “Ella no puede ser expresiva y articulada todo el tiempo por sus impedimentos así que ha aprendido a ser reflectiva y cerrada, pero, está aprendiendo a abrirse por ti Lo. Ahora tú tienes que tener la cortesía de ser honesta con ella. Dile cómo te sientes.”
“¿Pero qué pasa si hiero sus sentimientos por decirle que echo de menos la forma en la que solíamos hablar?” preguntó Lauren. “¿Qué pasa si le molesta porque las cosas físicas no compensan lo que hemos perdido por sus problemas de habla?”
“Ella no lo estará,” la tranquilizó Normani. “Camila te quiere Lauren. Ella querría saber cómo te estás sintiendo. Entiende que todo esto es difícil también para ti.”
“¿Qué te han dado para comer en Texas para hacerte tan inteligente?” le preguntó Lauren a su amiga divertida por su astucia.
“De todo y de nada,” comentó Normani riéndose. “Había un montón de comida. Eso lo recuerdo bien.”
“¿Crees que estará bien si le digo que echo de menos hablar con ella?” preguntó Lauren interesadamente.
“Creo que ella apreciará tu sinceridad,” compartió Normani. “Además, ella probablemente es más astuta de lo que piensas Lo, créeme, estarás bien.”
“Gracias Normani,” dijo Lauren agradecidamente, acariciando el brazo de su amiga con aprecio.
“De nada,” contestó.
“Entonces, ¿cómo fue tu Navidad?” le preguntó Lauren interesada, tomando un sorbo de su soda.
“Fue bien,” compartió Normani con ella. “Estuvo realmente bien ver a todos de nuevo pero os eché de menos.”
“¿Te dio algo bonito Arin?” preguntó Lauren, recordando los regalos sentidos que Camila le había dado sonriendo.
“Sinceramente,” contestó Normani empujándose contra el mueble y sentándose, sus piernas danzando en el aire amablemente. “Me dio un vale descuento.”
“¿Un vale descuento?” preguntó Lauren levantando una ceja.
“Sí,” confirmó Normani. “Ni siquiera para una tienda específica, simplemente, un vale descuento genérico.”
“Wow,” dijo sorprendida Lauren.
“Exactamente,” comentó Normani.
“¿Está todo bien entre vosotros dos?” preguntó preocupada Lauren. “Quiero decir, estáis bien ¿no?”
“Hemos estado mejor,” compartió Normani con ella tristemente. “Por si sirve de algo, no estaría demasiado preocupada por el hecho de que Camila encuentre difícil mantener sus manos lejos de ti. Es cuando la atención para cuando necesitas preocuparte Lo.” Normani se pausó por un momento antes de continuar. “Quiero decir, Camila y tú no habláis como lo hacíais antes porque ella físicamente no puede en este momento, pero, aún estáis juntas, ella está intentando mostrarte lo mucho que significas para ella, hacerte sentir apreciada y querida,” dijo Normani informativamente. “Arin y yo apenas hemos hablado durante las vacaciones y no hay nada malo entre nosotros. Ni siquiera me ha mandado un mensaje desde que volví y yo no le he mandado ningún mensaje.” Terminó.
“¿Aún estáis juntos?” preguntó Lauren sorprendida ante la confesión de Normani.
“Por ahora,” contestó seriamente Normani. “Para ser sinceros Lo, no eché de menos hablar con él. No como tú obviamente echas de menos hablar con Camila. No sé, creo que a lo mejor debamos romper pronto.”
“Lo siento Normani,” dijo sinceramente Lauren, bajando del mueble de la cocina y caminando hacia su amiga para abrazarla compasivamente.
“Está bien,” le dijo sinceramente Normani, abrazando a Lauren.
“¿Hay algo que pueda hacer?” preguntó genuinamente Lauren.
“Sí,” dijo Normani, con una pequeña sonrisa saliendo en sus labios. “Te puedes enrollar con tu maldita novia si eso es lo que ella quiere,” le dijo bromeando, haciendo que Lauren se riera en alto en respuesta.
“Considéralo hecho,” dijo de acuerdo Lauren. “¿Algo más? ¿Te podría organizar algo con un chico realmente caliente e increíble?” ofreció.
“No serías capaz de detectar uno ni aunque tu vida dependiera de ello Lo,” se rio Normani y Lauren sonrió mientras miraba entretenida la cara de su amiga. “Eres tan lesbiana.”
“No soy tan lesbiana,” se quejó Lauren golpeando juguetonamente el brazo de Normani. “¿Recuerdas ese tiempo cuando pensaba que era heterosexual?” preguntó. “Incluso llegué a salir con un par de chicos…”
“Puede que hayas estado en un estado de negación por un poco Lo, pero, siempre has sido homosexual.” Se rio Normani. “Los interminables crushes que tuviste en cada chica de Disney channel mientras estábamos creciendo era más que suficiente como confirmación para Ally y para mi.”
“No fantaseaba con todas ellas,” protestó Lauren.
“Lauren incluso tuviste algo por Kim Possible y era un personaje de dibujos,” se rio entre dientes Normani.
“Era una estudiante de instituto y una luchadora contra el crimen,” explicó Lauren. “Además se veía bien en esos pantalones y en esa camiseta de cuello alto que dejaba media cintura al descubierto. ¿Quién no tenía algo por ella?”
“Yo.” Se rio Normani pero sonrió ante la admisión de su amiga. “Sabes, he echado de menos esto,” comentó seriamente Normani. “Nosotras dos saliendo juntas, quiero decir.” Se pausó por un instante antes de continuar. “A veces me siento un poco extraña porque no comparto habitación con vosotras. Siento que me pierdo cosas.”
“Yo también echo de menos que salgamos juntas,” dijo de acuerdo Lauren. “Siento si sientes que te hemos excluido.”
“No,” la tranquilizó Normani. “Quiero decir, sé que no lo hacéis a propósito. No es vuestra culpa,” dijo Normani. “Es difícil porque todas vosotras tenéis tiempo extra para salir juntas y tenéis conversaciones de las que yo no tomo parte.”
“¿Crees que soy una de esas personas que se olvidan completamente de sus amigos cuando están en una relación?” le preguntó Lauren seriamente.
“No,” le dijo sinceramente Normani. “Realmente equilibras ambas bastante bien. Creo que ayuda que Camila sea nuestra amiga también. Para ser sinceros, no te culparía por perderte completamente en tu relación con Camila, hay demasiadas cosas pasando a las que os tenéis que enfrentar.” Normani se pausó por un momento, una repentina realización viniendo a ella. “Hablando de cosas con las que tienes que tratar,” empezó Normani al recordar algo. “¿Cómo le fue ayer a Camila en la declaración?”
“La han postpuesto,” le informó tomando otro sorbo de su bebida. “Ella no puede contestar exactamente a las preguntas o dar pruebas cuando no puede hablar así que han puesto otra fecha para dentro de un par de semanas.” Continuó Lauren. “Quiero decir, supongo que es una mierda para el conductor porque tendrá que esperar más tiempo para el juicio pero, es su culpa que Camila esté así, así que me es difícil sentirme mal por él.” admitió.
“Para mi también,” dijo de acuerdo Normani mientras sonaba el timbre de la puerta.
Lauren y Normani compartieron una mirada mientras la última saltaba del mueble de la cocina y la morena la seguía para abrir la puerta. Camila, Ally y Dinah estaban de pie al otro lado mientras Lauren la abría y las tres entraban a la casa, cada chica abrazándose las unas a las otras calurosamente en forma de saludo.
Camila fue la última en acercarse a Lauren y la empujó rápidamente en un beso profundo, absorbiendo todo el aire de los pulmones de su novia y haciendo que su cabeza diera vueltas mareada como resultado, el efecto que tuvo en la chica más alta fue notable. Lauren levantó sus cejas preguntando mientras se separaban, respirando profundamente mientras ella intentaba recuperar el aliento y sonriendo ampliamente cuando vio la sonrisa en la cara de Camila.
“Hola,” dijo Camila, evidentemente divertida de haber tenido ese efecto en Lauren.
El moretón alrededor de su ojo derecho era ahora una mezcla un poco más entre verde y amarillo en vez de el profundo morado que había tenido inicialmente, el rojo claro de la piel alrededor de las suturas de la parte derecha de la frente de Camila ahora arreglado.
“Hola,” le dijo Lauren sonriendo mientras echaba hacia atrás a Camila para besarla de nuevo, sus brazos envolviendo la cintura de su novia, la chica menor encontrando su camino hasta el cuello de Lauren mientras sus lenguas se encontraban en su ahora forma familiar.
“Sí sí,” dijo Dinah después de haberse aclarado la garganta, las otras tres chicas habiendo sido forzadas a ver la interacción en silencio durante unos incómodos minutos. “Todo el mundo está feliz de estar vivo. Puedo verlo. Lo estáis celebrando, bien por vosotras.” bromeó. “No obstante, ¿podemos por favor empezar esa maratón de películas?” preguntó, sosteniendo unos cuantos DVD’s y una bolsa de snacks que había llevado.
Normani se rio mientras se encontraba con los ojos verdes de Lauren y Camila se pasaba el pulgar sobre sus labios sonriendo felizmente.
“¿O preferís que os dejemos solas para que podáis, no sé, celebrar la vida juntas por primera vez?” preguntó Ally y Camila y Lauren intercambiaron una rápida mirada, la chica menor girándose para mirar sobre el hombro de su novia por un momento para evitar el escrutinio de sus amigas.
“Oh Dios mío, ¿qué ha sido eso?” preguntó Dinah mientras Camila giraba su cara para mirarlas. “Lo habéis hecho ya ¿verdad?”
“No,” dijo Lauren poco convencida. “¿Cuándo hemos podido?”
“¡En el Baile de Invierno!” dijo Normani al darse cuenta. “Santa mierda, vosotras hicisteis algo aquella noche ¿verdad? ¡Pequeñas sigilosas lesbianas! ¿Por qué no nos lo dijisteis?”
Camila se puso sobre la punta de sus pies y le susurró algo en el oído a Lauren haciendo que la chica más alta se riera y la sonrisa de Camila creció como resultado.
“¿Qué acabas de decir?” preguntó Ally con interés. “Estáis vosotras…ya sabéis. ¿Han progresado las cosas entre vosotras?”
“Mila,” se quejó Dinah. “Te conté mi primera vez con Siope…¿sabes?” dijo. “Este no es un comportamiento aceptable de una mejor amiga.”
“Igual,” Ally y Normani dijeron al unísono a Lauren. “Queremos detalles. No es justo.” Expresó Ally.
Camila pareció susurrar de nuevo algo en el oído de Lauren y Lauren golpeó juguetonamente su brazo mientras observaba las caras curiosas de sus amigas.
“¿Qué estáis susurrando vosotras dos? Jesus, ¿nos vais a decir?” dijo Dinah. “Es una tortura. Las Camren shippers como yo quieren saber qué pasó.” Terminó y Lauren se rio incluso más fuerte con la frustración de las otras chicas.
“Ella no puede hablar,” se rio Lauren divertida. “Camila ni siquiera me está diciendo nada. Os está tomando el pelo.” Le confesó a Dinah.
“¡Mila!” protestó Dinah girándose hacia su amiga quien tenía una gran sonrisa en la cara, evidentemente entretenida. “¿Qué te pasa?” preguntó riéndose mientras Camila encogía los hombros en respuesta. “Se supone que no me tienes que tomar el pelo,” se quejó. “Así no es como funciona la amistad, lo sabes.”
“Antes,” dijo Camila claramente y Dinah la miró confundida.
“¿Antes de qué?” preguntó. “¿Qué se supone que significa eso? Mila…” dijo, mirando como Camila hacía un movimiento para ir a la cocina, tirando de Lauren detrás de ella, sus manos unidas como siempre. “Odio cuando tu habla se vuelve una mierda,” gritó Dinah detrás suyo mientras ella, Ally y Normani las seguían. “Eres tan malditamente críptica. Es indignante.”
“Lo siento,” se disculpó sinceramente Camila, sirviéndose un trago del refresco de Lauren que todavía estaba sobre el mueble de la cocina, y volviéndose hacia su amiga.
“Hey chicas, ¿me ayudáis a llevar todas estas cosas al salón?” preguntó Normani a Ally y Dinah, compartiendo una mirada significativa con Lauren quien estaba mirando a Camila de cerca ansiosa por hablar con ella.
“Quiero saber que a “antes” te refieres” dijo Dinah mientras Normani cogía algo de comida del mueble y Ally tomaba responsabilidad de las botellas de soda. “¿Va a ser así esto ahora? ¿Vas a empezar a tomarme el pelo de nuevo?” preguntó juguetonamente Dinah. “Si es así, empecemos el juego Cabello,” dijo Dinah disfrutando la idea de empezar con las bromas prácticas de nuevo. “DMac está preparada.”
“Dinah,” dijo Normani a propósito, dándole a la chica más alta el resto de la comida que quedaba. “Lauren quiere hablar con Camila así que ¿puedes dejarlo pasar cinco minutos para ayudarme a preparar la primera película?” preguntó y Dinah echó una mirada entre sus dos amigas con una expresión curiosa en la cara.
“¿Está todo bien?” preguntó Dinah preocupada y Camila, quien parecía igual de preocupada por las palabras de Normani, se encogió de hombros y se giró hacia Lauren en busca de respuestas.
“Todo está bien,” contestó sinceramente Lauren. “Sólo quiero un poco de tiempo a solas con mi novia ¿está eso bien?” preguntó.
“Claro,” contestó Dinah. “Simplemente, ten en mente que si hacéis algo después me deberéis detalles.”
“Creo recordar que cuando te enteraste de que me gustaba Camila me pediste que no compartiera ningún detalle contigo sobre cosas como esas,” le recordó Lauren sonriendo.
“Eso era entonces,” dijo Dinah, moviendo la mano con desdén y casi tirando las bolsas que estaba sosteniendo. “Ahora soy una shipper y necesitamos saber esas cosas.” Comentó Dinah. “Me da vida, así que, ¿no seáis tacañas? Dádselo a los fans.”
“¿Has terminado?” preguntó Normani divertida y Dinah echó un vistazo entre Lauren y Camila una vez más antes de finalmente asentir con la cabeza girándose para irse de la cocina, Ally siguiéndola detrás. “Os veo en un minuto,” dijo Normani antes de dejar también la habitación.
“Vale,” dijo Camila girándose para mirar a Lauren ansiosamente. “Qué… ee….esstaa…ppaaa….saaando?”
“No es nada malo, lo prometo,” dijo Lauren, acariciando los brazos de Camila tranquilizadoramente y nivelando sumirada hasta sus ojos chocolate. “Es solo que…¿sabes qué? ¿A lo mejor deberías sentarte?” sugirió Lauren y Camila dio un paso hacia atrás, su inquietud obvia.
“No,” contestó simplemente y la cara de Lauren parecía igual de preocupada que la de su novia.
“Vale,” dijo Lauren, “Es solo que…vale, tan solo lo diré. Siempre prometimos que seríamos sinceras y ten en mente que eso es lo que estoy intentando hacer aquí…”
“Lauren,” dijo Camila, intentando decirle a su novia que fuera al grano.
“Echo de menos hablar contigo.” Dijo Lauren, buscando la cara de Camila como respuesta y encontrando una expresión confusa ahí. “Como solíamos hacer antes del ataque quiero decir…” se pausó por un momento pero Camila aún no dijo nada. “Oh Dios, vale, no te enfades pero, últimamente has estado realmente…física…” intentó decir, sin saber qué más decir.
“Eso….¿es malo?” preguntó Camila con una expresión ilegible en la cara.
“No, no es malo,” le dijo Lauren. “Mierda, vale, no me estoy explicando demasiado bien aquí.” Le dijo. “Te quiero, lo sabes Camz,” la tranquilizó Lauren. “Eres maravillosa y disfruto estando contigo, ya sabes, físicamente… es solo que…eso es todo lo que parece ser en este momento y nos echo de menos…como éramos antes.”
“Yo…no…puedo… hablar.” Señaló Camila lentamente y Lauren puso sus manos en sus hombros confortablemente.
“Eso lo sé,” contestó Lauren. “Sé que no puedes…”
“Te….quiero…” le dijo Camila como si eso contestase a todo.
“Sé que lo haces,” le aseguró Lauren, “No dudo eso y yo sólo…quiero que sepas que si estás, no sé, compensando el hecho de que no me puedes hablar fácilmente con afecto físico y… la otra noche, por ejemplo, no tienes que hacerlo, no si aún no estás preparada.” Se enredó Lauren y Camila parecía confundida durante un momento mientras intentaba mantener el ritmo de la conversación de su novia.
“Te…echo…de…menos…también…” dijo Camila dolorosamente despacio y Lauren supo entonces que Normani había tenido razón con sus suposiciones. “Yo…ff…ffee…iii…hhaa…” intentó explicar Camila pero no pudo y ese era el problema. “Mierda,” maldijo frustrada antes de inclinarse para besar a Lauren en los labios, sus manos pequeñas deslizándose por la espalda de su novia.
“Camz,” dijo Lauren sin aliento, empujando hacia atrás a Camila, sus manos encontrando su camino hacia el pecho de su novia. “No tienes que besarme para compensar el hecho de que no puedas hablar.”
“Yo…” empezó Camila pero Lauren puso una mano tranquilizadora contra su cara y acarició la mejilla de Camila con su pulgar suavemente. “Te quiero,” le dijo Lauren. “Mucho…” respiró, “pero, no quiero que pienses que necesito todo este contacto físico para mantenerme interesada mientras no puedes expresarte. Sólo quiero estar contigo….”
“Igual,” contestó Camila entendiendo el punto de vista de Lauren.
“Echo de menos nuestras conversaciones,” repitió Lauren, “y eso no es nuestra culpa pero es la verdad y sentía como que debía ser sincera sobre esto contigo.” Le dijo Lauren. “Eres una de las personas más inteligentes que conozco Camz,” le informó Lauren. “Tus palabras y tu mente…son preciosas, y echo de menos esa parte de ti a veces.” Lauren se pausó por un momento para acariciar la mejilla de Camila suavemente. “Quiero que me beses porque tu quieras,” continuó Lauren, “y quiero que estés conmigo físicamente porque estés preparada y porque tú también lo quieras. No quiero que sea porque pienses que es lo que yo quiero o necesito mientras te estás recuperando. ¿Me entiendes?” Camila asintió con la cabeza y enterró su cara contra el pecho de Lauren mientras su novia la acercaba más, abrazándola fuertemente.
“Yo…de…verdad…te…quiero.” Le dijo Camila a Lauren tomándose su tiempo para formular y hablar las palabras lentamente.
“¿De verdad?” le preguntó Lauren con una pequeña sonrisa en los labios y Camila asintió de nuevo.
“Sí,” dijo, mirando hacia arriba para encontrarse con los ojos verdes penetrantes de Lauren por un momento antes de plantar un suave y delicado beso en sus tentadores labios. No estaba ansiosa o furiosa pero eso significaba más y Lauren sonrió con satisfacción. “Esta noche.” Dijo Camila significativamente mientras se separaban.
“¿Esta noche?” preguntó sorprendida Lauren. “Pero, esta noche…¿esta noche?” preguntó, su voz volviéndose oscura con la pregunta.
“Sí….” Le dijo Camila.
“Camz,” dijo Lauren sorprendida con la admisión directa de su novia. “¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?”
“Sí,” contestó Camila simplemente, acariciando el brazo de Lauren con susdedos.
“Vale…” dijo Lauren; moviendo su cabeza ligeramente de lado a lado incrédula, sin estar segura de haber oído correctamente.
“¿Vale?” le preguntó Camila insegura de si Lauren estaba de acuerdo o no.
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren respirando hondo, incapaz de negarle nada a Camila. “Sí, vale Camz.” Dijo de acuerdo, besando tiernamente a Camila en los labios. “Esta noche.”

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Capitulo 39

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:57 am

“¿Seguro?” preguntó Camila a Lauren mientras envolvía sus brazos alrededor de la cintura de su novia y enterraba su cara de nuevo contra su pecho.
“Estoy segura,” contestó Lauren, haciendo más fuerte su agarre sobre Camila consoladoramente y besando lo alto de su cabeza. “Sólo estoy nerviosa,” admitió, acariciando la espalda de Camila con una de sus manos suavemente mientras la sostenía.
“Igual,” dijo de acuerdo Camila, girando su cara para mirar a Lauren una vez más, una pequeña sonrisa en sus labios. “Yo….qq…qqq…quieeero…” empezó, pero paró, su habla demasiado difícil para expresar lo que estaba intentando decir.
“¿Qué pasa con las otras?” preguntó Lauren, sabiendo que no estaban solas en la casa.
“No….están…invitadas,” bromeó Camila y Lauren se rio en respuesta.
“Camz,” dijo silenciosamente Lauren después de un minuto cuando sus carcajadas pararon queriendo aclarar algo con su novia. “No estás haciendo esto por mi ¿verdad?”
“No,” contestó Camila, moviendo su cabeza de lado a lado amablemente. “Por mi.” le dijo.
“¿Por qué ahora?” le preguntó interesadamente Lauren. “¿Por qué esta noche?”
Camila encogió los hombros en respuesta, no porque no supiera porqué quería tomar ese paso con Lauren esta noche, pero, porque aún no podía hablar adecuadamente, no podía compartir esas razones con su novia. Una vez más Camila estaba atrapada en su propia cabeza y deseaba, más que nada poder articular y vocalizar, para poder contarle a Lauren sus pensamientos, comunicarle el hecho de que se sentía segura con ella, de que estaba tan harta de estar enferma y emocionalmente entumecida después de su reciente estancia en el hospital con la medicación que le habían dado que daría cualquier cosa por sentirse verdaderamente viva de nuevo, incluso aunque fuese solo por unos minutos. Así era como Camila se sentía cuando estaba con Lauren, como si finalmente fuera capaz de experimentar las emociones que había perdido desde el accidente; felicidad, alegría, y amor. Antes de que Camila hubiera conocido a Lauren, ella había estado como su brazo izquierdo deteriorado justo después del accidente, insensible e inútil, presente pero sin funcionar en su completa capacidad. Después, tuvieron su oportunidad de conocerse en el pasillo el primer día de colegio y Camila había empezado a despertarse, justo como su brazo había hecho. Ella había empezado a involucrarse en cosas de nuevo, había empezado a encontrar su propósito, se había vuelto lentamente más funcional, y había sentido aquellas emociones de nuevo volviendo a ella como la incómoda sensación de las agujas que había experimentado después de un brazo muerto, pequeñas al principio; como la diversión que viene con una broma mal contada o la felicidad de sentirse incluido y no ignorado por tus diferencias. Después, la sensación había continuado mejorando en la mano de Camila, el área creciendo con cada día que pasaba, tanto como lo habían hecho las emociones que había experimentado. Gracias a Lauren, habían evolucionado de simples estados de ánimo como la felicidad hasta abarcar todo el amor y la lujuria, la ira y la tristeza. Ella ya no estaba entumecida, no solo existía. Estaba viva y todo había sido gracias a la chica cuyos brazos la envolvían ahora, su salvadora y su salvación sin saberlo, Lauren.
Eso era parte de la razón por la que Camila había estado tan física con Lauren recientemente, porque la ayudaba a estar cerca de ella, ser capaz de tocarla y besarla. Lauren hizo que Camila sintiera de nuevo solo por ser ella misma, proporcionando a Camila sus promesas tranquilizadoras, su apoyo firme e inquebrantable, su interminable presencia, pero, cuando besaba a Camila, cuando intimaban, aquellos sentimientos crecían exponencialmente y de alguna manera conseguían bloquear todos los pensamientos negativos que Camila aún tenía a veces, todas las dudas. Camila la necesitaba ahora más de lo que ella nunca podía saber o entender porque aquellos pensamientos se estaban arrastrando de vuelta en su mente, haciendo que se cuestionara si tenía la fuerza suficiente para pasar por todo esto de nuevo, para empezar desde el principio con su habla una vez más mientras se enfrentaba a la posibilidad de otra larga recuperación.
A parte de las rezones emocionales por las que quería estar con Lauren, estaba el hecho de que Camila estaba físicamente atraída por su novia. Estaba en trance con los ojos verdes penetrantes de Lauren, enmarcados perfectamente por sus marrones cejas y sus pestañas prominentes. Su largo pelo marrón enmarcaba la cara de Lauren, contrastando notablemente con su suave y pálida piel sin manchas. Camila pensaba que podia mirar a Lauren todo el día sin aburrirse nunca.
Observarla era como si estuviera estudiando una obra de arte, sin esfuerzo pero gratificante. Cada mirada proporcionando la oportunidad de encontrar la belleza que de alguna manera te había perdido en la anterior. Camila apreciaba el arte cuando lo veía, el arte era cautivador, y ella era cautivadora. Lauren era una de las piezas de arte más exquisitas que Camila había visto nunca y encontraba difícil de creer haber encontrado algo tan adorable y tan magnífico en toda su vida. Camila también tenía su básica necesidad de contacto físico, experimentar la comodidad que venía de apoyo de los brazos de su novia alrededor de su cuerpo, la tranquilidad que sentía cuando sentía las manos de Lauren acariciando su espalda suavemente o jugando sin darse cuenta con su pelo, en sus dedos. Como tan solo un beso de Lauren podía calmarla en un instante, llevándose todos sus miedos y su ansiedad como si una luz de niebla dejándose llevar por una suave brisa. La chica menos quería compartir todo esto y más con Lauren, pero ¡ay!, no podía, y entonces se conformó con la única cosa que podía hacer. Ella apretó su agarre alrededor del torso de Lauren y le levantó la cara para encontrar la mirada inquisitiva de Lauren por un momento antes de inclinarse hacia adelante lentamente y la plantar un suave y casto beso en los labios de su novia con cariño.
“Amor,” dijo ella simplemente, apoyando su cabeza contra el pecho de Lauren. Lauren sonrió con las palabras mientras le sacaba la lengua a Camila y besaba su cabeza ligeramente de nuevo, acercándola más una vez más. Se quedaron así durante un rato, cada una perdida en sus propios pensamientos, sus propias reflexiones, antes de finalmente ir hacia el salón, Camila llevando a Lauren hacia el sofá con sus manos entrelazadas. Lauren trepó hasta la suave tela del sofá, metiendo sus pies como de costumbre debajo suyo extendiendo un brazo mientras Camila se acomodaba en su asiento a su lado, acurrucándose en el costado de su novia mientras ella sacaba sus piernas y las extendía a su lado. El brazo de Lauren descansó sobre el hombro la menor, sus dedos acariciando la parte superior del brazo de Camila por reflejo, mientras dirigían su atención hacia la televisión, donde el DVD estaba metido y listo para empezar.
“¿Todo bien?” preguntó Normani, sosteniendo el mando de la televisión preparada para darle al play.
“Todo está bien,” la tranquilizó Lauren, sonriendo a su amiga, sus miedo de antes disipados y miró a Camila quien la estaba observando contenta.
“¿Mila?” preguntó Dinah aún preocupada, a pesar de garantías de Lauren.
“Perfecto,” le dijo Camila, sonriendo a su amiga.
“¿No me crees a mi?” le preguntó Lauren a Dinah riéndose divertida.
“Sólo estoy comprobando,” comentó riéndose Dinah. “Nunca se puede ser demasiado cuidadoso.”
“Entonces, ¿estamos preparadas para empezar esta película o que?” preguntó Normani, moviendo el mando de la televisión ansiosamente.
Todo el mundo asintió con la cabeza al unísono y durante el resto del día las chicas se sentaron juntas viendo películas de Navidad, Camila con una amplia sonrisa en su cara todo el tiempo, disfrutando los sentimientos de buenas historias, los guiones cómicos, los animados números musicales. Hablaron animadamente todo el día, discutiendo sobre sus escenas y personajes favoritos, sus planes y propósitos para el Año Nuevo, sus esperanzas para el futuro. Comieron; primero los snacks y todas las cosas que habían preparado, después la pizza que habían pedido más tarde a Dominos. Dinah y Ally cantaron a la vez algunas de las canciones, Normani bailó desde su posición en el suelo y el brazo de Lauren seguía firmemente en su sitio, alrededor del hombro de Camila, sin dejarla nunca, ni siquiera por un breve momento en todo el tiempo que estuvieron juntas en el sofá.
Finalmente, estaba empezando a hacerse tarde y las chicas se pusieron todas el pijama, preparadas para una apropiada fiesta de pijamas esperando el Año Nuevo.
Estaban en la película número siete, ‘It’s a Wonderful Life,’ y la atmósfera estaba silenciosa, cada una de ellas sufriendo un masivo bajón de energía después de toda la que habían consumido antes. Dinah, Ally y Normani estaban todas sentadas juntas en el suelo, escondidas parcialmente en sus sacos de dormir mientras veían atentamente la película, ninguna de ellas habiéndola visto antes y disfrutando la cinemática historia de George Bailey y su ángel de la guardia Clarence, enviada a la tierra para prevenir el inminente suicidio del protagonista y ganarse sus alas.
Lauren sabía que a Camila le encantaba esa película y por eso se sintió sorprendida cuando su novia cambió de posición en el sofá y se levantó con el fin de ir hacia la puerta del salón.
“¿Dónde vas Mila?” preguntó Dinah, dándose cuenta del movimiento de la menor. “¿Estás bien?”
“Baño,” contestó Camila, parándose en la puerta por un momento y tranquilizando a su amiga de que estaba bien.
Dinah volvió su atención a la televisión y Lauren miró como Camila permanecía en la puerta por un momento, los oscuros ojos de Camila mirando los verdes con ecuanimidad, una invitación silenciosa escondida en la mirada que compartían. La esquina de la boca de Lauren se convirtió en una pequeña sonrisa al reconocerlo y sintió un aleteo nervioso en su estómago ante la idea de lo que estaba por venir, su ingenuidad e inexperiencia zumbando en sus oídos con fuerza a pesar del conocimiento de que Camila estaba exactamente en la misma situación.
Camila desapareció por la puerta y Lauren esperó un poco antes de levantarse despacio siguiéndola.
“Voy a por bebida,” dijo Lauren silenciosamente en explicación pero las chicas estaban tan entretenidas con la película que ninguna de ellas la escuchó o les dio igual escuchar, así que se fue y subió las escaleras, su estómago dando vueltas horriblemente con cada paso que daba.
Lauren se paró por un momento en lo alto de las escaleras, su mano apoyada en la barandilla mientras intentaba recomponerse. Había querido este momento durante tanto tiempo, había soñado sobre cómo sería estar completamente con Camila físicamente, de la manera en la que estaban juntas emocionalmente. Lauren sintió sus manos temblar y no sabía si era por los nervios o por las ganas, pero, tenía la sensación de pensar que era más una combinación paradójica de las dos. La mitad de Lauren quería saltar de su cabeza primero, subirse a la ola y simplemente ver dónde la llevaba, pero, la otra mitad quería girarse y salir corriendo, con miedo de que un cambio en su relación física pudiera alterarlas como pareja, yendo a peor, y ellas pudieran perder lo que ya habían compartido, algo que ella atesoraba, algo raro y que no tenía precio.
Lauren respiró profundamente, armándose de valor mientras llegaba hasta su habitación. Se encontró con Camila sentada en la esquina de la cama, esperándola, parecía igualmente ansiosa, su ceja fruncida con ansiedad. Lauren cerró la puerta detrás suyo y se giró para bloquearla, asegurándose de que tenían completa privacidad esta vez y previniendo de que visitantes no deseados interrumpieran. Cruzó la habitación hasta la cama y se sentó al lado de Camila, extendiendo su mano para coger la de su novia y acariciar la base con su pulgar tranquilizadoramente.
“¿Estás segura de esto?” le preguntó Lauren a Camila, encontrándose con los ojos chocolate y viendo algo de incertidumbre ahí, escondida profundamente en ellos.
Camila tragó saliva con dificultad y asintió con la cabeza, confirmando que estaba preparada. Estaba preparada para entregarse a Lauren ya que nunca lo había hecho con nadie antes, para compartir una parte íntima suya con su novia y sólo con ella, estar completamente vulnerable y expuesta en todas las formas posibles.
“Sí,” dijo Camila, forzando no solo a la palabra a salir de su boca, sino intentando encajarla con una confianza que Lauren estaba segura de que su novia no sentía.
“No estoy segura de qué hacer,” admitió Lauren, no queriendo decepcionar a Camila, pero, la chica menor sonrió con su sinceridad imperturbable.
“Igual,” dijo levantando una mano para acariciar un lado de la cara de Lauren suavemente y quitando un mechón perdido del pelo oscuro de Lauren fuera de los ojos de su novia.
“A lo mejor esto no es una buena idea,” señaló Lauren, apartando la mirada de Camila que estaba estudiando su cara de cerca.
Camila frunció el ceño un poco en respuesta a las palabras de Lauren pero no dijo nada, en su lugar movió su mano de donde estaba aún acariciando la mejilla de su novia para trazar sus labios tiernamente.
“Vale,” dijo finalmente Camila, sus ojos siguiendo su pulgar mientras se movía sobre la boca de Lauren ritmicamente.
“Camz,” dijo Lauren silenciosamente, su voz a penas era un susurro, su caliente respiración haciendo contacto con la mano de Camila mientras hablaba. “¿Qué pasa si es malo?” preguntó Lauren, evidentemente aprensiva.
Camila movió la cabeza de lado a lado en respuesta a la pregunta de Lauren, su mano aún trazando los labios de Lauren, sus ojos estudiando la boca de su novia como si fuera la fuente que le proporcionada todo lo que había necesitado o querido en su vida.
“Camz,” respiró de nuevo Lauren, poniendo su mano libre en la mejilla de Camila, intentando captar la atención de la menor. “Por favor di algo…”
Camila levantó sus ojos para encontrarse con los de Lauren al final y los sostuvo firmemente mientras seguía callada por un momento, sus ojos ardiendo en los de Lauren y dándole la extraña noción de que Camila podia ver a través suyo, de que ella estaba leyendo todos y cada uno de sus pensamientos privados como si los hubiera derramado en la página de un libro para facilitar la inspección.
“Te amo,” dijo finalmente Camila, sus palabras claras y concisas. “No…puedo… esperar.” añadió, su pulgar moviéndose para acariciar de nuevo la mejilla de Lauren.
“Yo también te amo,” le dijo sinceramente Lauren, “y quiero estar contigo Camz. No quiero esperar. Es solo que…”
Camila no esperó para escuchar el resto de las palabras de Lauren, la admisión de que no quería esperar fue suficiente para la chica menos quien la silenció rápidamente chocando amablemente sus labios contra los de su novia, su mano moviéndose hacia la parte de atrás del cuello de Lauren para poder estar más cerca. Después de un minuto, Camila inclinó hacia atrás su cabeza un poco para estudiar a Lauren, sus ojos buscando una señal, para ayudarla a entender si Lauren quería que parase.
Lauren suspiró con fuerza y Camila echó hacia atrás su cara esperando pacientemente, sus ojos fijos en los labios de Lauren, desperada por sentirlos contra los suyos de nuevo. Sintió la mano de Lauren moverse alrededor de la suya y la extendió para trazar la cicatriz sobre el ojo izquierdo de Camila, sus órbitas verdes cerrándose por un momento mientras acariciaba la imperfección ligeramente. Lauren tragó saliva con dificultad de nuevo y abrio los ojos para encontrar las profundidades de los de Camila observándola con interés, aún esperando, aún paciente.
“Jesus…” respiró Lauren, apoyando su frente contra la de Camila por un momento, la mano que había estado trazando la cicatriz de su novia ahora se movía alrededor del resto de la parte de atrás de la cabeza de Camila.
“Vale,” dijo compasivamente Camila, levantando su mano y cogiendo la de Lauren, quitándola de la parte de atrás de su propia cabeza y apretándola tranquilizadoramente. “Vale,” repitió con entendimiento y Lauren movió su cabeza hacia atrás para mirar a su novia de cerca, admirando su belleza, su amable naturalidad, su intelecto, ella.
Mientras estudiaba a Camila, realmente estudiándola, vio la decoloración del moretón alrededor de su ojo derecho, el golpe en el lado de su cabeza, los puntos ahí, y recordó aquel día en el que la habían llevado al hospital después del ataque. Recordó lo pequeña que parecía en la cama; cómo todo lo que la hace la persona que es había desaparecido por la sedación, suprimido mientras ella silenciosamente dormía. Lauren recordó el miedo que había sentido escuchando las noticias de la condición de Camila, la forma en la que se sintió como si algo enorme le hubiera dado un puñetazo en el pecho y la inexplicable sensación de soledad que lo acompañaba. Más que nada, Lauren recordaba lo mucho que había deseado besar los labios de Camila; cómo ansiaba esa comodidad cuando había estado aterrorizada de poder perderla, cómo había estado más que aterrorizada de lo que nunca lo había estado antes en su vida entera.
Camila le dio a Lauren una pequeña sonrisa y Lauren se inclinó y la besó, la idea de que algo podía pasarle a su novia, de que una vez más pudiera estar separada de sus labios, incitándola a actuar. Lauren sintió la mano de Camila moverse por un lado, acariciando su costado delicadamente mientras su otra mano soltaba la de Lauren y le levantaba para tomar un lado de la cara de su novia mientras su lengua sondeaba hábilmente la apertura de la boca de Lauren.
Lauren la aceptó agradecidamente; ansiosa por profundizar más allá el beso, chupando la lengua de Camila, sus bocas moviéndose juntas al unísono. Camila sintió a Lauren gemir mientras ella juguetonamente mordía su labio y tomó la oportunidad de empujarla contra la cama, levantando sus caderas para así poder estar a horcajadas sobre las de Lauren, su paso hundiéndolas más contra el colchón que tenían debajo mientras ella volvía a juntar sus labios ansiosamente, su mano derecha fijando la izquierda de Lauren bajo su cabeza en la cama.
Camila movió su boca hacia abajo trazando suaves besos a lo largo de la línea de la mandíbula de Lauren hasta su cuello, la chica más alta arqueando su cabeza hacia atrás en respuesta mientras ella hacía eso, disfrutando de la sensación de la respiración cálida de Camila contra su piel. Ella movió su propia mano para levantar el dobladillo de la camiseta del pijama Camila, deslizando la palma contra el costado derecho de Camila y parándose cuando llegó hasta el pecho expuesto de su novia. El aliento de Camila enganchado en su garganta con el roce de Lauren y paró de trazar besos para girar su cabeza y mirar a Lauren, sus ojos muy abiertos, sus pupilas dilatadas.
“Camz,” consiguió expulsar Lauren mientras Camila movía una de sus manos hacia arriba para cubrir la de Lauren donde estaba descansando. Ella empezó a apretarla firmemente, moviendo la mano de Lauren bajo la suya que estaba masajeando su pecho, sus pezones poniéndose duros en respuesta a la estimulación.
Camila presionó su boca contra la de Lauren de nuevo, su lengua lanzándose en ella con entusiasmo, profundizando el beso impacientemente mientras su mano iba a tientas por la camiseta de Lauren, moviéndose por debajo para acariciar los tensos músculos de su abdomen antes de hacer su camino hasta el pecho de su novia haciendo el mismo gesto ahí, masajeándolo delicadamente. Lauren arqueó su espalda con placer, su cuerpo completo volviendo a la vida, cada terminación nerviosa ardiendo ante las caricias de Camila. Con su mano derecha, Camila movió la izquierda de Lauren, que ella aún sostenía en su cabeza, debajo, poniéndola en su trasero, obligando a su novia a que lo apretara antes de tomar ella misma el control de la extremidad llevando las caderas de Camila más cerca de ella.
Lauren gimió en la boca de Camila mientras movía su mano hacia abajo para tomar u trasero, deslizándola bajo la fina tela de los shorts del pijama y deslizando hacia adelante su cadera, haciendo que el centro de Lauren palpitara agradablemente y el espacio entre sus piernas se humedeciera. Lauren se sentó ligeramente mientras Camila movía su cabeza hacia atrás separando sus labios, manteniendo el contacto entre ambas, negándose a dejar que Camila lo rompiera. La chica más alta cambió su peso en la cama, girando a Camila para estar así ella debajo suyo, sus lenguas aún bailando juntas. Después de un minuto, Lauren separó sus bocas, sus ojos estudiando los de Camila de cerca mientras movía su mano despacio de la amplia piel del trasero de Camila levantando su camiseta y exponiendo su estómago.
Lauren se inclinó para besarlo suavemente, bajando desde el ombligo de Camila hasta lo alto de sus pantalones, su mano aún masajeando el pecho de su novia todo el rato. Camila empujó su cuerpo hacia arriba contra la boca de Lauren mientras la chica más alta empezaba a trazar besos de nuevo hacia arriba del abdomen de Camila, moviendo la camiseta más arriba y arriba hasta que expuso las curvas delicadas inferiores de los pechos de su novia. Lauren levantó su mirada para mirar a Camila, una silenciosa pregunta en sus ojos y la chica menor se sentó, permitiendo a Lauren que le quitara por encima de la cabeza la prenda que obstruía, tirándola al suelo al lado de la cama. Las manos de Camila buscaban a tientas la parte de abajo de la camiseta de Lauren, la izquierda luchando para coger el material firmemente debido a su pobre coordinación y Lauren bajó su mano libre para ayudar a su novia, cuidadosamente levantándola sobre su cabeza, Lauren rápidamente quitándosela y lanzándola al suelo al lado de la de Camila.
Se miraron la una a la otra un momento, estudiando sus figuras semidesnudas, Camila apoyada contra sus codos y Lauren sentada en lo alto de su cintura.
“Eres preciosa,” jadeó Lauren, trazando la cicatriz del medio del pecho de Camila con sus dedos, la línea inflamada que presentaba donde la habían abierto después del accidente, recordándole que alguien más había sostenido el corazón de su novia en sus manos, lo había mantenido a salvo y fuerte para ella. “Eres tan preciosa Camz,” suspiró Lauren mientras se inclinaba y llevaba sus labios contra los de ella de nuevo, su pecho apoyado contra el de Camila, su mano acariciando la mejilla de la pequeña con delicadeza.
“Lauren,” exhaló Camila mientras su novia arrastraba sus labios sobre su mandíbula y empezaba a chupar ligeramente un punto de su cuello, justo bajo su oreja. Camila inclinó su cabeza, disfrutando de la sensación, el espacio entre sus piernas humedeciéndose con calor mientras una de las manos de Lauren iba a tientas hacia el elástico de sus pantalones tirando de ellos ligeramente, Camila levantando sus caderas de la cama para permitirle que los quitara correctamente, Lauren cambiando su peso, su boca dejando suaves besos en la base del cuello de Camila mientras pateaba el pantalón de su pijama cuando llegó a sus tobillos.
Lauren dulcemente recorrio con su lengua la suave piel de Camila, probando la sal de su sudor mientras se movía a lo largo de la cicatriz del centro de su pecho y hasta su abdomen donde ligeramente besó los músculos ahora tirantes de las abdominales de su novia. Las manos de Camila se movieron alrededor para tomar el trasero de Lauren por un momento antes de juguetear con el elástico de sus pantalones cortos bajándoselos, su novia ayudándola para sacar sus extremidades de dentro rápidamente.
“Camz,” jadeó Lauren, intentando recuperar el aliento, admirando la figura desnuda de Camila desvergonzadamente, su mano acariciando la ceja de su novia delicadamente. “¿Estás realmenente segura de esto?” preguntó Lauren queriendo una aclaración antes de ir más lejos, su centro palpitando dolorosamente con deseo. “No es demasiado tarde para parar.”
Camila se sentó en respuesta a la pregunta de Lauren y llevó sus labios juntos de nuevo, profundizándolo rápidamente, sin dejar dudas en la mente de Lauren de que era eso lo que exactamente quería. Ella puso su mano detrás del cuello de Lauren y la recostó hacia abajo encima suyo mientras ella se tumbaba de nuevo en la cama, su otra mano apoyada en la espalda de Lauren, acariciando la piel de ahí con sus dedos con amor.
Lauren tomó el pecho de Camila en su mano de nuevo, masajeándolo gratificantemente mientras su otra mano se movía para asentarse en la cadera de la chica menos antes de moverse de lado a lado frotando el pelo grueso del centro de la pelvis de su novia. Camila arqueó sus caderas con placer y gimió contra la boca de Lauren mientras su propia mano bajaba para copiar la maniobra, provocando la misma respuesta en la chica que estaba sentada encima suyo.
“Mierda,” maldijo Lauren girando su cabeza lejos de la de Camila por un momento, sintiéndose estremecer con el placer del tacto de Camila.
Volvió a mirar a Camila quien la estaba mirando de cerca, vacilante, insegura de cómo progresar. Lauren bajó su mano más, sintiendo la humedad entre las piernas de Camila con su mano.
“Laur…” empezó Camila, su nombre quedándose atascado en su garganta, de placer o de su habla, Lauren no estaba segura y para ser sinceros, no le importaba mucho, el bajo tono ronco de la voz de Camila hacienda que sonara sexy y deseable mientras se escapaba de sus labios.
“No quiero hacerte daño,” jadeó de nuevo Lauren, intentando recuperar su aliento, sintiéndose como si acabara de correr una maratón, su pecho estaba elevándose furiosamente.
“No lo harás,” consiguió decir Camila y Lauren se inclino para besarla de nuevo mientras con cuidado introducía sus dedos en la humedad, perdiéndolos dentro de su novia quien se encorvó en respuesta.
“¿Estás bien?” preguntó Lauren, separando sus bocas por un momento y levantando sus ojos para mirar a Camila preocupada.
Camila asintió con su cabeza, elevándose para alcanzar de nuevo los labios de Lauren y ponerlos contra los suyos, chupando su lengua una vez más. Lauren sintió la mano derecha de Camila fluir hacia abajo y probar la humedad entre sus piernas y sostuvo su respiración mientras frotaba por allí, Lauren, levantando su cabeza y girándola con el fin de detenerse a si misma de maldecir, el placer que provocó palpable. Finalmente, Camila probó un poco más profundo y empezó a mover sus dedos de atrás hacia delante, haciéndolos desaparecer momentáneamente antes de volver a aparecer de nuevo, Lauren mordiéndose el labio inferior con la sensación. Intentó hacer el mismo movimiento de Camila con su propia mano, tratando de igualar la velocidad mientras Camila empujaba sus caderas hacia delante a la vez.
“Te quiero,” gimió Lauren, sus ojos estaban fijos en el par de Camila mientras aumentaba la velocidad, la mano libre de Lauren moviéndose hacia arriba para acariciar el pecho de Camila de nuevo, la mano libre de Camila empujando la espalda de su novia, conduciéndolas a ambas con toda la fuerza que pudo reunir.
“Igual,” dijo sin aliento Camila; sus ojos nunca dejando los de Lauren, determinada para retratar la emoción que sentía y que sus palabras no podían expresar.
“Te quiero tanto Camz,” jadeó Lauren mientras sentía que su cuerpo empezaba a temblar y sus dedos de los pies empezaban a doblarse debajo de ella, cada músculo en tensión por un instante antes de finalmente relajarse, estremeciéndose con un placer que nunca había sentido antes, que superó infinitamente a la última vez que habían estado juntas.
Sintió como Camila se apretaba alrededor de sus dedos; el cuerpo de su novia tenso bajo el de ella, sus caderas subidas hacia arriba contra su pelvis una última vez antes de finalmente relajarse también. Lauren se derrumbó en la cama junto a ella de frente, su mano extendiéndose para acariciar la ceja de Camila mientras giraba su cabeza para encontrarse con sus ojos verdes.
“¿Te he hecho daño?” preguntó Lauren, jugando con el pelo de Camila alegremente, evidente preocupación en su voz.
“No,” suspiró Camila, girándose sobre su costado ligeramente para mirar a Lauren, su pecho elevándose y cayendo rápidamente mientras sus pulmones intentaban tomar enormes bocanadas de oxígeno.
“¿Ha estado bien?” preguntó Lauren y Camila sonrió tan alegremente que Lauren pensó que su pecho iba a explotar de la felicidad en su cara a la vista.
Ella no dijo nada pero, rápidamente se inclino hacia delante y besó a Lauren en los labios, sin palabras proporcionándole cualquier garantía que ella podía posiblemente necesitar. Lauren pasó un brazo alrededor de la espalda de Camila, acercándola más a ella, sintiendo el calor de su piel contra la suya, la humedad de su sudor.
“Te quiero,” dijo Camila silenciosamente una vez que se separaron, las palabras saliendo de su boca con dificultad. “Ttt….tt…”
“Shh,” la silenció Lauren, acariciando la mejilla de Camila con su pulgar. “No tienes que decir nada…lo sé.”
Las dos se quedaron así en la cama, juntas, el brazo protector de Lauren alrededor de Camila mientras se abrazaban; intercambiando suaves y cariñosos besos mientras intentaban recuperar su respiración. Finalmente, después de unos quince minutos, se dieron cuenta de que el resto de las chicas estaban abajo, de que habían estado tan perdidas en ellas mismas, en el momento, que se habían olvidado completamente de que no estaban solas en la casa. Recogieron sus pijamas de donde habían caído en el suelo y se vistieron, Lauren caminando hacia la puerta y quitando el cerrojo, moviendo el pomo de la puerta y abriéndola mientras Camila caminaba hacia ella. Se paró en el umbral, cogiendo la mano de Lauren en la suya y entrelazando sus dedos, una sonrisa feliz en su cara mientras se ponía sobre sus dedos de los pies y la besaba firmemente en los labios, su otra mano recorriendo el pelo de Lauren.
Lauren sonrió en el beso, la sonrisa permaneciendo firmemente en el lugar mientras se separaban y Camila tiraba de su brazo, llevándola a través de la puerta y escaleras abajo hasta el salón para unirse a las otras que estaban aún viendo la película, que estaba llegando al final, atentamente. Lauren se sentó de nuevo en el sofá, tirando de Camila hacia abajo a su lado, adoptando la postura que habían mantenido durante todo el día.
“¿Me has traído una soda?” preguntó Dinah, girando su cabeza para mirar a Lauren, evidentemente sin darse cuenta de todo el tiempo que en realidad había faltado o amablemente decidiendo eludirlo.
“Tráete tu propia soda,” le contestó Lauren riéndose, envolviendo sus brazos alrededor de Camila fuertemente, y negándose a dejarla ir.
“Es tu casa,” se quejó Dinah y Lauren se encogió de hombros, obligándola a valerse por sí misma.
Dinah gruñó mientras se ponía sobre sus codos y salía de su saco de dormir para ir hacia la cocina y coger su deseada bebida.
“Esa película ha sido increíble,” comentó Normani, girándose en su saco de dormir para mirar a Camila y Lauren.
“Favorita,” dijo de acuerdo Camila sonriendo felizmente, su mano acariciando la parte de atrás del antebrazo de Lauren ligeramente mientras estaba apoyada en su pecho.
“Creo que definitivamente es una de mi Top 5 de películas favoritas de Navidad,” señaló Ally, “no puedo creer que nunca la haya visto antes.”
“Hey chicas, es casi Año Nuevo,” observó Dinah mientras volvía a entrar en la habitación, bebiendo de una lata de Coca-Cola.
El resto de las chicas miraron al reloj del reproductor de DVD y se dieron cuenta de la hora.
“Dos minutos,” confirmó Ally. “Esperando que el próximo año sea uno bueno.” dijo.
“No…puede…ser…peor…” respondió Camila, haciendo una pequeña mueca con la cara y Lauren la besó en la mejilla entendiéndola.
“No más entradas en el hospital para ti durante los próximos trescientos sesenta y cinco días por favor,” le dijo duramente Lauren, abrazando más fuerte a Camila.
“No…puedo…prometerlo,” le contestó Camila, moviendo su cabeza para besar a Lauren.
“No tienes que esperar hasta medianoche,” dijo Normani protestando. “De otra manera será mala suerte.”
“Nunca había escuchado eso antes,” contestó Dinah sentándose en el suelo en el medio de la habitación.
“Yo tampoco,” dijo de acuerdo Ally. “Creo que te lo estás inventando.”
“Vale, a lo mejor lo estoy haciendo,” cedió Normani, “pero ya casi estamos. ¿No podéis esperar un minuto?”
“No lo creo,” dijo Lauren, besando de nuevo a Camila, porque ella estaba ahí, estaban juntas y estaban felices.
“Eurgh,” bromeó Dinah fingiendo asco y tomando otro sorbo de su bebida.
“Chicas, ¡mirad!” dijo Normani señalando el reloj del reproductor de DVD que mostraba que se estaban acercando al Año Nuevo.
“10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1…” Contaron todas juntas emocionadas, las tres chicas en el suelo abrazándose calurosamente mientras finalmente llegaron al uno de Enero y se desearon feliz Año Nuevo.
Lauren se giró hacia Camila y la besó, modestamente, puramente, su mano acariciando el pelo de la ceja de su novia tiernamente.
“Feliz Año Nuevo Camz,” le dijo Lauren sonriendo felizmente. “Por otros trescientos sesenta y cinco días nuestros.” añadió, besándola suavemente de nuevo y sintió a Camila sonriendo contra sus labios mientras murmuraba, “Igual.”
Cuando se separaron, Lauren y Camila se levantaron para abrazar a las otras, deseándoles a todas un feliz Año Nuevo, celebrando el propósito de convertirse en amigas aún más cercanas y por el futuro.
“Vale,” dijo seriamente Dinah después de haber abrazado a Lauren, sus brazos aún alrededor del cuello de la morena. “¿Vamos a hablar del hecho de que tú y Camila acabáis de tener sexo o qué?” preguntó y Lauren miró a Camila quien se estaba riendo, sus hombros temblando fuertemente con diversión ante la expresión de la cara de su novia.
“O qué,” contestó Lauren sonriendo ampliamente. “Es siempre, o qué Dinah,” terminó y Dinah la golpeó en el brazo juguetonamente antes de envolverla en un enorme abrazo, Ally y Normani uniéndose y abrazándolas con sus brazos. Camila miró satisfecha el momento, cogiendo el teléfono para hacer una foto antes de finalmente llevar sus brazos hasta la ecuación y uniéndose al improvisado abrazo voluntariamente, más feliz de lo que lo había estado en mucho tiempo.
Por una vez, se sintió con esperanzas para el futuro, miraba hacia adelante cada nuevo día y sonreía, las lágrimas escocían sus ojos porque era todo gracias a la gente que estaba con ella en la habitación ahora mismo. Cuatro chicas increíbles, quien habían hecho a Camila, sentirse como si fuera parte de algo una vez más. Una chica en particular, Lauren, devolviéndola a su propósito, su humanidad, sus sentimientos, su lujuria y su amor por la vida. Ella era su rescatadora, su salvadora, su amor.Siempre.

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Capitulo 40

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 5:58 am

“¡Sonríe!” escuchó Lauren gritar a alguien en alto, su consciencia volviendo a ella mientras se despertaba.
Era consciente del destello de luz clara a través de la delgada y sensible piel de sus párpados cerrados, divertida por las risas entretenidas de la vecindad cercana a donde ella dormía.
“Despierta Lo,” escuchó decir a alguien firmemente habiendo obviamente notado que gradualmente estaba empezando a moverse.
Los ojos de Lauren se sentían pesados con sueño y levantó una mano para frotarlos por un momento en un intento de hacer que el concepto de abrirlos fuera más atractivo.
“Lo…” cantó prácticamente alguien; sus voces alegres y melódicas. Lauren forzó sus ojos para abrirlos, entrecerrándolos por un instante mientras se ajustaban a la luz de la habitación y protestó mientras espiaba a Dinah, Normani y Ally que estaban sobre ella.
“Dios,” gruñó, cerrando sus ojos brevemente y poniendo una mano sobre ellos en un intento de esconderse. “¿Qué mierda chicas?” preguntó evidentemente irritada de algún modo por el brusco despertar.
“Oh, no seas así,” se rio Dinah, levantando el iPhone de su mano y hacienda uno foto de Lauren donde estaba tumbada, aún envuelta en su saco de dormir en el suelo del salón. “Es Año Nuevo ¿recuerdas? ¿Dónde está tu energía y entusiasmo por la vida?”
“¿Por qué me estáis despertando tan pronto?” gruñó Lauren adormilada, aún sin estar nada divertida de que la hayan molestado. “¿Podíais dejarme tan solo dormir?”
Lauren se apoyó en sus codos para obtener una mejor visión de sus amigas y sintió un gran peso sobre su estómago. Ella bajó la mirada y se encontró con Camila aún tumbada profundamente dormida a su lado en el suelo, la cabeza de su novia, apoyada en su estómago, su brazo derecho envuelto alrededor de sus piernas desordenadamente. Camila estaba envuelta en su propio saco de dormir, sus rizos oscuros repartidos por el suelo, con la cara vuelta hacia el cuerpo de Lauren.
“¿Estabais haciéndonos una foto?” preguntó Lauren, de repente dándose cuenta de donde provenía el flash de luz que había visto a través de sus ojos cerrados.
“Vosotras dos sois tan lindas,” le informó crípticamente Normani, evitando contestar la pregunta directamente.
“Eso no es una respuesta,” contestó Lauren, encogiendo el puente de su nariz y cerrando sus ojos por un segundo mientras intentaba despertarse completamente.
“Vale, estábamos hacienda fotos,” admitió Dinah, “pero vosotras dos estáis tan adorables en ellas, no…”
“Espera, ¿fotos?” preguntó Lauren, su cerebro finalmente poniéndose al día con las palabras de la chica más alta. “¿Plural?” preguntó necesitando algo de claridad.
“Puede ser…” confesó Ally sonriendo a Lauren quien no parecía divertida ante la revelación.
“Gracias chicas,” comentó secamente, empujándose a sí misma para sentarse mejor y apoyando sus hombros contra el sofá. “¿Qué demonios de hora es de todos modos?” preguntó con certeza de que no podían ser más de las seis de la mañana.
“Son las once,” le dijo Normani, riéndose cuando observó la mirada en la cara de Lauren en respuesta a esa informanción.
“Ahora ¿puedes ver porqué te hemos despertado?” preguntó Ally. “Todas estamos hambrientas…”
“Entonces tomad algo de desayuno,” se quejó Lauren. “Jesucristo, chicas ya habéis estado aquí lo suficiente para saber dónde está todo. Servíos vosotras mismas.”
“Wow, no eres persona por las mañanas Lo,” dijo entretenida Normani ante la irritación de su amiga.
“Bueno ¿puedes culparme?” preguntó moviendo una mano a través de su pelo frustrada. “Estoy cansada y no conseguimos dormir hasta las tres de la mañana.”
“Se podría pensar que estaría feliz considerando que finalmente lo hizo anoche,” dijo Ally silenciosamente a las otras, pero no lo suficiente ya que Lauren pudo escucharla.
“Oh Dios mío,” murmuró Lauren, poniendo los ojos en blanco. “¿Podríais dejarlo pasar ya? ¿Cómo sabéis siquiera que tuvimos sexo?”
“¿En serio?” preguntó Dinah incrédula con la pregunta de Lauren. “Vosotras no fuisteis exactamente sutiles sobre ello.” Le informó.
“Desaparecisteis, juntas, por la mayor parte de la película Lauren. ¿Qué otras conclusiones se supone que íbamos a sacar de eso?”
“Además, nos debéis detalles,” le informó Ally seriamente. “No nos diste absolutamente nada anoche y recuerdo haberte contado todo lo que pasó conmigo y Troy.”
“Sois todas unas pervertidas enormes y no es que te preguntase por ello de todas maneras,” protestó Lauren a Ally antes de mirar hacia abajo a Camila quien seguía profundamente dormida en su regazo. “¿Cómo demonios está Camz durmiendo con todo esto?” preguntó con el ceño fruncido ante la visión de la figura dormida de su novia.
“Son probablemente las pastillas de dormir que tomó,” contestó Dinah encogiendo los hombros, “pueden dejarla fuera de juego a veces.”
“No se tomó ninguna,” dijo Lauren rebatiendo la teoría de Dinah y acariciando el suave pelo de la ceja de Camila con sus dedos ligeramente.
“No, tiene que haberlo hecho,” argumentó Dinah dando un paso hacia donde ambas estaban tumbadas. “Definitivamente no la escuché gritar anoche y la única forma por la que eso ha podido ser remotamente posible es porque se tomara algo.”
“Ella aún tiene pesadillas incluso cuando se ha tomado las pastillas de dormir,” compartió Lauren con Dinah a sabiendas, habiendo discutido eso con Camila antes.
“¿A lo mejor estaba cansada de todo el sexo?” sugirió Normani y Lauren la miró significativamente, causando que su amiga se riera en respuesta.
“Eso pasó la última vez que las dos dormisteis juntas también ¿no?” preguntó Dinah mientras recordaba la mañana después del baile de invierno.
“No nos acostamos juntas aquel día…” empezó Lauren a negar pero Dinah levantó su mano para pararla.
“Dormir en el mismo sitio entonces,” aclaró.
“Supongo,” contestó Lauren, su tono menos irritado. “No recuerdo que se despertara. Al menos no me molestó si lo hizo.”
“Te habría molestado. A eso me refiero.” Respondió Dinah sonriendo ante el conocimiento. “Eso es tan adorable,” dijo girándose para mirar a las otras y compartiendo lo que sabía con ellas. “La única vez que Camila no tiene pesadillas es cuando está con Lauren. Camren es tan perfecto juntas.”
“Oh cielos,” suspiró Lauren, apoyando su cabeza contra el cojín del sofá.
“Aww…eso es adorable,” dijo de acuerdo Ally disfrutando la exasperación de Lauren.
“Vale chicas,” dijo Normani aparentemente dándose cuena de que probablemente se habían metido lo suficiente con su amiga. “Vamos a despertar a Camila para poder así desayunar. Estoy literalmente muerta de hambre ahora mismo.”
“Gracias,” Lauren reconoció levantando la cabeza hacia atrás para mirar a sus amigas y apreciar el intento de Normani por cambiar de tema.
“Yo, ¡Mila despierta!” gritó en alto Dinah, intentando despertar a su mejor amiga y siguiendo la sugerencia de Normani.
“Camz,” dijo Lauren, acariciando la ceja de su novia de nuevo cuando no se movió.
“¡Mila!” gritó Dinah mientras daba otro paso más cerca de su amiga. “¡Despierta!” se paró por un minuto y añadió a propósito. “Tenemos comida.” Aún no había respuesta.
“Camz despierta,” dijo Lauren, moviendo los hombros de su novia ligeramente preocupada. “Camz,” intentó de nuevo cuando la chica menor aún no se movió.
“Mierda, ¿sigue respirando?” preguntó preocupada Normani y Lauren se sintió aterrorizada mientras movía a su novia de nuevo, esta vez más fuerte.
Lauren se incline para comprobar la respiración de Camila a toda prisa.
“Camz,” dijo de nuevo, bajando su cara en frente de la de su novia y esperando un momento, estudiándola de cerca.
Sintió la respiración caliente de Camila contra su piel y respiro fuertemente aliviada, el ascenso y la caída constante de pecho la más pequeña ahora más evidente mientras Lauren la observaba.
“¿Por qué demonios dirías algo como eso?” se quejó Lauren a Normani, el miedo aún evidente en su voz.
“Lo siento,” se disculpó Normani. “Sólo…ella está realmente fría.”
“Sí, está realmente dormida,” comentó Ally, sus ojos abriéndose ampliamente por lo difícil que era para ellas despertarla.
“Tengo una idea,” dijo Dinah, acercándose hasta la mesa pequeña de al lado y cogiendo un vaso de agua fría que había cogido antes de la cocina.
“Dinah…” empezó a objetar Lauren pero fue interrumpida cuando la otra chica vació el contenido del vaso sobre Camila y ella misma.
“¡Mierda!” maldijo Camila sacudiéndose y despertándose, sentándose rápidamente, la fría temperatura del agua impactando en ella en un estado de alerta completa. “Jesús Dinah, ¿que demonios ha sido eso?” se quejó girándose para mirar a su amiga quien estaba aún de pie con el vaso en su mano.
“Pensé que habías muerto,” le informó Dinah con una expresión divertida en su cara ante la visión de una empapada Camila y la inesperada fluidez de su habla.
“¿Por qué demonios pensarías eso?” preguntó Camila aún incrédula. “Jesús, estaba jodidamente dormida.”
“Umm, Camila…” empezó Normani, también dándose cuenta de que su habla era mucho mejor comparado con la última noche.
“¿Qué?” preguntó evidentemente molesta mientras recorría su pelo empapado con la mano.
“Tu habla.” Estableció Normani simplemente, señalando a Camila con su dedo índice significantemente.
“¿Qué pasa con él?” preguntó Camila, sin entender, aún sintiéndose un poco desorientada del sueño profundo del que la acababan de arrancar.
“Eso como…tu habla de siempre.” Le informó Normani y Camila frunció su ceño, aún sin comprender completamente qué estaba pasando.
“¿Qué?” preguntó confundida mientras se movía para salir del saco de dormir poniéndose sobre sus pies delante de sus tres amigas.
“Puedes hablar,” le dijo Ally mientras Lauren también se levantaba, parándose al lado de su novia y poniendo una mano en su hombro.
“Claro que puedo hablar” contestó Camila, aparentemente confusa.
“Camz,” dijo Lauren, captando la atención de Camila hacia ella. “No podías hablar ayer. ¿Recuerdas?” preguntó simplemente igual de confusa que el resto de las chicas ante el inesperado cambio.
“¿Estás teniendo un ataque?” le preguntó Dinah, ansiosamente.
“No,” contestó Camila. “¿Parece que esté teniendo un ataque?” preguntó sarcásticamente.
“Un poco,” comentó Dinah, mirando alrededor al resto de las chicas quienes estaban estudiando de cerca a Camila.
“¿Cómo te llamas?” preguntó Normani a Camila quién elevó su ceja incrédula ante la pregunta.
“Karla Camila Cabello Estrabao,” contestó rápidamente Camila.
Normani y Ally miraron a Dinah quien asintió con la cabeza para informarlas de que era correcto.
“¿Tu primer nombre es Karla?” dijo sorprendida Lauren.
“Sí,” contestó Camila. “Ya sabías eso.”
“No lo sabía.” Le dijo riéndose Lauren, “Nunca me lo dijiste antes.”
“Está en los registros oficiales del medico y la escuela,” le informó Camila.
“Pero yo no soy tu doctor,” contestó Lauren, frunciendo el ceño ligeramente, recordando cómo Camila había pensado la misma cosa después del primer ataque que había tenido y preguntándose si creer que era verdad ahora.
“Bueno duh,” respondió ligeramente Camila. “Eso lo sé Lauren,” continuó, envolviendo un brazo alrededor de la cintura de su novia. “Solo estoy diciendo que debía haber estado en mi pulsera del hospital,” le dijo Camila, levantando una ceja, aparentemente completamente perdida en esta conversación.
“¿Dónde crees que estás ahora mismo?” preguntó indecisa Dinah, aún sin creer que estuviera completamente lúcida.
“Estamos en casa de Lauren,” dijo apropiadamente Camila. “Nos quedamos todas aquí por Año Nuevo anoche,” siguió, girándose hacia Lauren y dándole una mirada mordaz. “Tuvimos un sexo increíble, ¿recuerdas?”
“Oh,” contestó Lauren sonrojándose profundamente ante la franqueza de Camila, “Lo recuerdo.”
“Vale, entonces…nada de ataque entonces,” señaló Dinah mirando a las otras.
“¿Por qué todo el mundo te llama Camila?” preguntó interesadamente Ally, volviendo al punto anterior.
“No hagas que empiece,” intercedió Dinah antes de que Camila pudiera contestar. “No le gusta su primer nombre.”
“¿Por qué?” preguntó Normani intrigada.
“He dicho que no empecéis.” Repitió riéndose Dinah. “Nunca escucharemos el final de ello, especialmente ahora que puede hablar de nuevo.”
“Vale, ¿estáis todas borrachas?” preguntó Camila aún desconcertada por todo lo que estaba pasando a su alrededor.
“¿Y tú?” contrarrestó Dinah.
“En serio, ¿qué coño está pasando?” preguntó Camila girándose a mirar a Lauren. “Estoy tan confundida ahora mismo.”
“Creo que todas lo estamos,” respondió Lauren mientras se giraba para poner sus dos brazos alrededor del cuello de Camila acercándola a ella, besándola ligeramente en los labios. “Todas estamos felices de que tu habla esté de vuelta, eso es todo.”
“Incluso aunque hace unas pocas horas fuera una mierda,” recalcó Dinah antes de mover su mano con desdén. “Pero no es un problema,” continuó. “Cosas raras como estas pasan todo el tiempo.”
“Me estáis dando dolor de cabeza,” gruñó Camila, apoyando su cabeza contra el hombro de Lauren.
“¿Estás segura de que no te has despertado con uno?” preguntó Ally. “Estás actuando un poco raro.”
“¡Vosotras estáis actuando raro!” protestó Camila, murmurando contra el pecho de Lauren antes de echar su cabeza hacia atrás. “Estaba durmiendo hasta hace unos minutos.”
“Vale, creo que todas hemos aprendido de esto a no despertar a Camren,” comentó Dinah. “Ninguna de ellas son personas por la mañana.”
“Jesús Dinah,” protestó Camila. “Por favor….”
“Solo estoy encontrando difícil de creer que no hay nada mal contigo,” intercedió Dinah. “Un minuto tu habla era una mierda y al siguiente está de vuelta de la forma en la que era antes de tu ataque, ¿solo así?”
“Pasa todo el tiempo después de haber dormido bien,” le recordó exasperada Camila. “El cansancio normalmente es lo que hace que mi habla sea una mierda para empezar Dinah, así que tiene sentido que una buena noche de sueño lo haya mejorado.”
“Huh,” contestó pensativamente Dinah. “Había olvidado eso. Lo siento.” Se disculpó.
“Vale,” dijo Normani, empezando a tener ella también dolor de cabeza ante la forma circular que estaba adquiriendo la conversación. “Vamos a desayunar algo.” sugirió. “Aún me estoy muriendo de hambre.”
“De acuerdo,” dijo Lauren, apretando su agarre alrededor de Camila y abrazándola de cerca. “Chicas id y empezad para que así pueda hablar con mi novia a solas.”
“¿Por qué tienes que hablar con ella?” preguntó Dinah a Lauren bromeando, mientas las otras dos se fueron de la habitación para ir a la cocina. “Me debe detalles de anoche tanto como tú nos les debes a aquellas dos.”
“¡Dinah!” Lauren y Camila se quejaron al unísono.
“Vale cielos,” dijo Dinah levantando sus dos manos delante de ella. “Os daré cinco minutos,” les dijo. “Si no estáis en la cocina después, vuelvo a buscaros y no quiero encontraros en una actuación repetida de anoche.” bromeó.
“Entonces no vengas a buscarnos.” Le dijo Camila juguetonamente y Lauren arqueó su cabeza con interés ante las palabras. “No a menos que quieras una representación visual de lo que pasó entre nosotras permanentemente grabada en tu memoria.”
“Oh Dios,” dijo Dinah, arrugando su cara ante el pensamiento. “Vale, estoy fuera de los detalles. Por favor, te lo suplico. No me cuentes nada.”
“Hecho,” contestó Camila y Dinah se rio, causando en su amiga una sonrisa.
“En serio no tardéis mucho o me comeré vuestros pancakes,” le dijo Dinah a Camila antes de girarse para seguir a Ally y Normani quienes ya habían ido hacia la cocina.
Cuando estuvieron a solas, Camila apoyó su cabeza contra el pecho de Lauren de nuevo y gruñó audiblemente.
“¿Puedo volver a dormir y empezar hoy de nuevo?” preguntó Camila a Lauren, quien estaba acariciando suavemente su pelo mojado.
“Solo si me puedo unir,” contestó Lauren y Camila movió su cabeza para mirar a su novia.
“Trato,” dijo de acuerdo felizmente.
“Es tan lindo escucharte hablar de nuevo,” le dijo Lauren a Camila sinceramente, sus dedos bajando para trazar la cicatriz de su frente como de costumbre. “Admito que estaba empezando a preocuparme de que no volviera en un tiempo…”
“Yo también,” admitió Camila. “En realidad estaba empezando a asustarme de verdad.” Compartió con Lauren sinceramente.
“¿Por qué no me lo dijiste?” preguntó Lauren acariciando la mejilla de Camila amablemente con su pulgar. Hizo una mueca mientras las palabras que acababa de decir se registraban con ella. “Oh, olvida que dije eso.” Añadió rápidamente y Camila sonrió ante la vergüenza de su novia, poniéndose sobre la punta de los dedos de sus pies y besándola tranquilizadoramente mientras envolvía sus brazos alrededor de su torso.
“Eurgh,” dijo Lauren riéndose y empujando hacia atrás a Camila después de un minuto, “estás toda mojada…”
“No te escuché quejarte sobre eso anoche,” bromeó Camila, levantando su ceja sugerentemente y la cara de Lauren se volvió una enorme sonrisa.
“Además, tú también estás mojada ¿no te has dado cuenta?”
“Sí bueno,” dijo, “¿qué puedo decir?” preguntó bromeando Lauren. “Eso es lo que me hace Dinah.”
Camila golpeó el brazo de su novia animadamente ante sus palabras y se rio, esta vez, empujando a Lauren fingiendo insulto.
“No seas así Camz,” dijo Lauren alcanzando la muñeca de Camila y acercándola hacia ella, golpeando los labios de ambas ansiosamente, sus lenguas encontrándose en un instante.
Camila sintió la mano de Lauren deslizarse bajo su camiseta mientras se besaban, acariciando su costado delicadamente mientras chupaba su labio inferior, su otra mano alrededor del trasero de Camila, poniendo sus caderas juntas. La mano de Lauren que había estado acariciando el costado de Camila había viajado más hacia arriba, sus dedos presionando el pecho de su novia amablemente cuando alcanzaron la piel suave.
“Mierda,” gimió Camila, separando sus labios para mirar los ojos de Lauren un momento, sus caras separadas a pocos centímetros. “¿Qué pasa con tus padres? ¿No han vuelto?”
“No,” sonrió Lauren, besando brevemente en los labios a Camila. “Me mandaron un mensaje pronto esta mañana diciendo que se quedarían en tu casa porque era demasiado tarde… pronto…” frunció el ceño Lauren. “Lo que sea. Aún están allí.”
“Podrían estar de vuelta en cualquier minutos ya sabes,” le dijo Camila de manera lógica y Lauren hizo una mueca en respuesta.
“Aguafiestas,” gruñó, besando a Camila de nuevo, su mano extendiéndose por la parte de atrás del cuello de su novia y acercándola, profundizando el contacto. “Entonces fue increíble el sexo ¿eh?” le preguntó Lauren, echándose hacia atrás de nuevo, recordando las palabras de antes de Camila con una sonrisa en su cara.
“Estuvo bien,” respondió ligeramente Camila, echando su cabeza hacia atrás mientras Lauren intentaba besarla de nuevo. “Quiero decir, lo he tenido mejor.” Se encogió de hombros pensativamente.
“Oh, ¿sí?” le preguntó Lauren divertida ante la farsa, “¿Alguien que conozca?”
“No creo,” contestó Camila, haciendo que pensaba en la pregunta por un momento. “Aunque ella tiene una especie de aspecto familiar a ti…” Camila estudió la cara de Lauren por un minuto antes de continuar.
“Solo que no tan atractiva como tu eres.” Le dijo Camila finalmente sonriendo ampliamente, sus ojos brillando, entretenida. “Parecía un poco nerviosa para ser sincera.”
“Probablemente lo estaba,” respondió Lauren disfrutando del juego. “No estaría sorprendida si hubiera tenido palpitaciones simplemente con el pensamiento de verte desnuda.”
“La mayoría de la gente tiene,” contestó Camila, su cara inexpresiva mientras bromeaba. “Aparentemente es un problema genético. Los científicos están intentando encontrar una cura pero de momento no han tenido suerte.”
“Una porquería para ella,” se rio Lauren besando a Camila de nuevo profundamente, disfrutando al ver ese lado de su novia de nuevo.
“Mmm,” empezó Camila, intentando hablar mientras su lengua estaba aún ocupada con la de Lauren. “Bien para ti.” Comentó una vez que consiguió desenredarse.
“Muy bien para mi,” le dijo a sabiendas Lauren su cara empezando a doler porque estaba sonriendo demasiado.
“¿Es raro que pueda recordar todo, pero, a la vez que no pueda recordar nada de anoche?” preguntó interesada Camila.
“No,” contestó seriamente Lauren dando un beso rápido a Camila en los labios por un instante. “Sé exactamente lo que quieres decir. Me siento de la misma forma, como si, todo pasó tan rápido. Fue como una completa mancha pero, el tiempo también parecía estar suspendido, como si estuviera pasando a cámara lenta.”
“Exactamente,” dijo de acuerdo Camila. “Ves, por eso salgo contigo.” dijo, acercando a Lauren.
“¿Por qué?” le preguntó Lauren, “¿Porque estoy de acuerdo contigo?”
“No,” sonrió Camila. “Es porque me entiendes,” compartió. “Ya sabes, anoche me preguntaste ‘¿porqué ahora?’ ¿Te acuerdas?” preguntó Camila.
“Claro que me acuerdo,” dijo Lauren, poniendo un mechón de pelo de Camila detrás de su oreja.
“Bueno, no te lo podía decir anoche,” empezó Camila, “pero, había unas cuantas razones.”
“¿Las había?” preguntó tímidamente Lauren.
“Sí,” sonrió Camila. “Eres increíble Lauren.” Le dijo sinceramente. “Eres como la mejor obra de arte de la mejor galería del mundo y yo soy…soy el visitante o…el coleccionista…quien está tan cautivado por su belleza que acaba de pie delante de ella durante horas tan solo apreciando su belleza. Podría mirarte durante horas.”
Lauren sintió sonrojarse sus mejillas ante el cumplido de Camila, su estómago revoloteando ante cómo se expresaba su novia, la felicidad que ella sentía de que Camila pudiera expresarse por si misma de nuevo.
“Tú me devolviste la vida después del accidente Lauren,” continuó Camila, recordando los pensamientos de la noche anterior. “Después de todo yo no era una persona; estaba viva, pero no estaba viviendo.” Le informó. “Sólo existía, aturdida y sin ningún propósito. Después llegaste tú y alegremente me devolviste mi cuaderno y cambiaste todo.” Le dijo. “Me hiciste sentir algo de nuevo. Me diste esperanza. Es como si me estuviera verdaderamente despertando de mi coma, como si hubiera dejado una parte de mi allí, la parte que me permitió sentir algo más que esa opresiva sensación de nada.” Camila se paró por un momento para acariciar el lado del cuello de Lauren con su pulgar. “Cuanto más tiempo pasaba contigo más empezaba a sentir,” siguió Camila. “Es como si lentamente hubieras conseguido devolverme a mi misma de alguna manera, como si cada día que pasábamos juntas añadía otra pieza individual al puzzle completo. Aún no está completo pero, está llegando. Ahora siento felicidad, más felicidad de la que nunca recuerdo haber experimentado antes,” dijo sonriendo ampliamente Camila. “Soy feliz, estoy enamorada y es todo por ti.”
“Camz,” dijo Lauren queriendo hacer reciproco el sentimiento.
“Haces que me sienta segura,” continuó Camila, disfrutando del sonido de su voz después de tanta ausencia, “y de alguna manera haces que mis sueños sean seguros de nuevo así que en vez de terror paralizante y el miedo que experimentaba cuando dormía normalmente, soy feliz, y me despierto sintiéndome como nueva y descansada.”
Camila bajó su mano y cogió la de Lauren, tirando de ella para que las puntas de sus dedos rozaran la cicatriz de su antebrazo seguida de la cicatriz sobre la ceja izquierda.
“Tu tacto es el más tranquilizador que conozco,” compartió Camila con ella, “de alguna manera consigue calmarme y excitarme. Es adictivo y me encuentro anhelándolo más y más cada día.” Se pausó por un momento y se rio para sí misma. “No me estoy explicando demasiado bien.” Se dio cuenta.
“Lo estás haciendo,” la tranquilizó Lauren.
“Bueno, por eso Lauren,” le dijo Camila. “Todas son razones por las que quería estar contigo anoche. Esas y las cien más que podría darte. No creo que el límite exista, creo que son infinitas, pero, pero todas se suman a lo mismo supongo, y por eso te amo; la razón más simple de todo.”
“Eso lo dijiste anoche,” le recordó Lauren. “Dijiste ‘amor.’”
“Anoche no parecía suficiente,” explicó sinceramente Camila.
“Lo era,” la tranquilizó Lauren, besando a Camila con afecto en los labios, una casta caricia comparada con las previas. “Fue suficiente.”
“¿No te arrepientes de lo que hicimos?” le preguntó Camila.
“Ni por un segundo,” le dijo Lauren. “Sé que no era el sitio perfecto con velas y pétalos de rosas dispersas sobre la cama, y todos esos clichés, pero, fue real y fuimos nosotras. Nunca me arrepentiré de eso.” Camila levantó su mano para jugar con el collar que le había regalado a Lauren que estaba alrededor de su cuello, descansando en el medio de su pecho.
“Quiero experimentar todo contigo,” le dijo Camila profundamente.
“Me encantaría eso,” contestó Lauren, acariciando el pelo de Camila suavemente. “Soy tuya durante todo el tiempo que me quieras.”
“¿Cómo te suena para siempre?” le preguntó Camila, encontrándose con la mirada de Lauren, su tono serio.
“¿Para siempre?” preguntó Lauren y Camila asintió con incertidumbre, preguntándose si el corto periodo de tiempo que habían estado saliendo era lo suficiente para una proclamación tan intensa. “Para siempre aún no suena como lo suficientemente largo,” contestó sonriendo, disipando los miedos de Camila. “Siempre he preferido la idea de una eternidad si soy sincera.”
“¿Una eternidad?” preguntó Camila.
“Ya sabes, nuestra historia de amor sin fin,” le dijo Lauren.
“Una eternidad,” musitó Camila. “Vale.” Dijo de acuerdo y Lauren la besó de nuevo, esta vez permitiendo que sus labios permanecieran ahí, disfrutando de su sabor y lo suaves que se sentían contra los suyos.
“No sé porqué no quieres ser una escritora,” dijo Lauren nostálgica después de separarse. “Tienes un talento irónico en lo que involucra a las palabras Camila y yo felizmente te escucharía hablar y leer tus reflexiones hasta perder todos mis sentidos con la vejez. Son una representación de su alma y son impresionantes y carismáticos y…fascinantes.”
“Has estado leyendo mi diario,” le preguntó a sabiendas Camila.
“A penas puedo dejarlo,” le dijo Lauren y Camila sonrió. “Gracias por compartir tus pensamientos conmigo, sé que no ha tenido que ser fácil.”
“Ahí es donde te equivocas,” dijo en desacuerdo Camila. “Fue una de las cosas más fáciles que he hecho. Por eso supe que estaba haciendo lo correcto.”
“Quiero hablar sobre ello en condiciones más tarde,” dijo Lauren acariciando el brazo de Camila con su pulgar. “Deja que te saque hoy.” Continuó. “Iremos a algún lado y hablamos. He echado tanto de menos hablar contigo Camz.”
“Quieres decir, ¿como en una cita?” le preguntó Camila.
“Ha pasado un tiempo desde que tuvimos una,” señaló Lauren. “Empecemos el Año Nuevo como debe ser, juntas.”
“Vale,” dijo de acuerdo Camila. “Me encantaría. ¿Dónde me vas a llevar?” preguntó mordiéndose el labio inferior.
“Ya lo descubrirás,” le dijo crípticamente Lauren.
“¿No me lo vas a decir?” preguntó Camila.
“Tú no me lo dijiste una vez ¿recuerdas?” le contó Lauren y Camila hizo un puchero.
“Sí pero la cita que planeé entonces era una sorpresa,” protestó.
“Bueno, esta también lo es,” le informó Lauren para terminar. “Es una mierda cuando te pasa a ti ¿verdad?”
“Sí, la verdad es que sí.” Dijo Camila haciendo otro puchero y Lauren la besó en los labios, sonriendo contra la suva piel alegremente.
“Disfrutarás,” dijo Lauren, “Lo prometo.”
“Confío en ti,” le dijo Camila sinceramente, sonriendo ampliamente.
“Lo sé,” contestó Lauren y se incline para besar de nuevo a Camila, sus brazos agrazando el cuerpo de su novia fuertemente.
“Jesús vosotras dos,” dijo Dinah, sacando su cabeza por la puerta e interrumpiéndolas. “¿Os vais a dar prisa? Dije cinco minutos y eso fue como hace diez minutos. ¡Vuestro desayuno se está enfriando!” Camila y Lauren intercambiaron una mirada mientras Dinah desaparecía detrás de la puerta de nuevo.
“¿Deberíamos?” preguntó Lauren, ofreciéndole su mano.
“Sí, estoy tan hambrienta,” contestó Camila, cogiendo la mano de su novia en la suya y entrelazando sus dedos.
“Feliz Año Nuevo Camz,” dijo Lauren, merodeando en el salón un momento más.
“Feliz Año Nuevo Lauren,” contestó Camila y juntos sus labios de nuevo, creyendo profundamente, que realmente podía serlo

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Capitulo 41

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:07 am

“Entonces…” dijo Camila, acercándose a Lauren por detrás y envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de su novia mientras estaba lavando los platos del desayuno en el fregadero de la cocina; Normani, Ally y Dinah habiéndose ido media hora antes para poder estar con sus familias y sus respectivas parejas, Lauren dejando caer grandes indirectas para que se fueran en cada oportunidad que tenía disponible. “Por fin estamos solas ahora,” le recordó Camila a su novia entrecortadamente, su boca presionada cerca de la oreja de Lauren, su barbilla apoyada contra el cuello de la chica más alta. “¿Qué vamos a hacer exactamente con esta valiosa oportunidad?” pregunto sugerentemente, elevando su ceja a pesar del hecho de que Lauren no podía apreciar el gesto.
“Tú vas a ir a coger tus cosas de arriba,” le dijo Lauren seriamente, continuando rascando uno de los platos del fregadero.
“Vale,” dijo Camila, apretando la cintura de Lauren más firmemente, abrazándola más cerca, “y tú te unirás a mi allí arriba ¿cuándo exactamente?” preguntó, ni siquiera pretendiendo ser recatada. Lauren se rio y se giró en los brazos de Camila para estar así su espalda apoyada contra el fregadero de detrás.
“No voy,” le informó Lauren, extendiendo su mano derecha que estaba aún cubierta de espuma del jabón del líquido de limpiar, depositándola en la punta de la nariz de Camila con su dedo. “Voy a terminar de fregar y después te llevo fuera ¿recuerdas?”
“¿Porqué ir fuera cuando nos podemos quedar?” le preguntó Camila, una sonrisa malévola en su cara mientras se limpiaba la espuma de su nariz con la parte de atrás de su mano. “Puede pasar un tiempo antes de que podamos estar juntas solas de nuevo.” señaló. “Deberíamos sacar el máximo provecho.”
“Has desarrollado una mente que solo piensa en una cosa desde que saliste del hospital,” comentó divertida Lauren, hundiendo su mano de nuevo en el fregadero de detrás rápidamente y transfiriéndole otra mano llena de espuma en la mejilla de Camila juguetonamente.
“¿Sólo pienso en una cosa?” preguntó riéndose Camila, limpiándose su cara otra vez con la manga de su jersey. “¿Porqué tenías tanta prisa de echar a las otras de casa si solo querías llevar fuera?”
“No las he echado,” protestó a medias Lauren, sabiendo en el fondo que lo había hecho.
“No, claro que no,” respondió Camila, aún riéndose ante el recuerdo. “Todas esas indirectas que seguías lanzando solo eran un amable recordatorio de que se estaba haciendo tarde y las informabas de la hora.”
“Sólo estaba siento útil,” Lauren sonrió ampliamente.
“Estabas siendo obvia,” le dijo Camila riéndose en respuesta ante la expresión complacida en la cara de su novia.
“Bueno, quería que todas se fueran,” compartió Lauren con ella sinceramente, encogiéndose de hombros mientras hablaba. “Quiero pasar el resto del día contigo y sólo contigo. ¿Está eso mal?” preguntó.
“No,” contestó Camila moviendo su cabeza un poco de lado a lado. “No está mal,” dijo, sus manos deslizándose para apoyarse en el trasero de Lauren mientras se acercaba más y presionaba sus labios juntos más allá. “Es completamente lo opuesto de mal.” Continuo burlonamente mientras movía sus labios hacia Lauren lentamente, centímetro a centímetro.
Lauren contuvo su respiración un momento, desesperada por que Camila conectara sus bocas, desperado por sentir la suave piel de su novia presionada contra la suya.
“Esto no es justo,” pronunció silenciosamente Lauren, sus ojos mirando los labios de Camila atentamente cuando no se acercaban a ella.
 Tragó saliva con fuerza mientras una de las manos de Camila iba a tientas hasta su cadera y se movía alrededor de la parte de delante de sus vaqueros, jugando con el botón ahí con picardía.
“Pero es divertido,” contestó sonriendo Camila, su respiración caliente contra la piel de Lauren.
“¿Cuando te convertiste en una provocadora?” le preguntó Lauren y Camila sonrió en respuesta.
“¿Qué te hace pensar que te estoy provocando?” preguntó Camila con su voz baja y ronca, su tono inesperadamente evocadora.
Lauren sonrió y se inclinó hacia delante en un intento de juntas sus labios, riéndose suavemente mientras Camila movía su cabeza hacia atrás un poco, fuera de alcance.
“Eso lo hace,” le contestó a sabiendas Lauren. “Tengo que admitir que además eres sorprendentemente buena en ello Camz,” alabó. “Todo el mundo piensa que eres tan dulce e inocente. Si ellos supieran…” dijo pensativamente, recordando todas las veces que Camila había intentado iniciar algo entre las dos.
“¿No se si debería tomar eso como un cumplido o no?” preguntó Camila con una expresión confusa en su cara.
“Deberías,” informó Lauren a Camila, levantando su mano y depositando un poco más de espuma en la punta de la nariz de su novia con la parte de atrás de esta.
Camila hizo un movimiento para quitársela pero Lauren cogió su pequeña muñeca en su mano y la sostuvo, haciendo que Camila ladease su cabeza ligeramente mientras estudiaba a Lauren, sus ojos fijos mutuamente en los de la otra. Un lado de la boca de Camila se elevó en una sonrisa mientras se dio cuenta del silencioso reto en las órbitas verdes de su novia y levantó su otra mano rápidamente para intentar limpiarse la espuma del jabón donde aún estaba, pero, la mano libre de Lauren subió casi al instante y se apoderó de la de Camila de nuevo, parándola una vez más.
“Bien jugado Lauren,” dijo Camila evidentemente divertida por el juego. “¿Ahora qué?” le preguntó.
“Ahora nada,” le dijo sonriendo Lauren.
“Entonces, ¿tan solo nos quedamos aquí?” le preguntó riéndose Camila.
“Sólo nos quedamos aquí,” confirmó Lauren.
“Realmente no has pensado en todo esto para nada ¿no?” preguntó Camila y Lauren frunció el ceño como si estuviera pensando.
“En realidad, no.” admitió y los ojos de Camila se iluminaron con picardía. “¿Qué?” le preguntó Lauren, dándose cuenta del cambio.
“Nada,” contestó Camila con evasivas.
“Camz…” presionó tentadoramente Lauren, justo mientras Camila agachaba su cabeza y frotaba su nariz contra la mejilla de su novia, resolviendo su problema en un instante y pasándoselo a Lauren.
Camila retiró de nuevo la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja, con el rostro resplandeciente felizmente mientras observaba el dilema interno de Lauren.
“Tu turno,” dijo simplemente Camila, su tono ligero y arrogante.
“Oh, entonces es así ¿no?” preguntó Lauren, echándose hacia atrás contra el fregadero firmemente. “Ya veo…”
“Lauren no,” advirtió Camila mientras Lauren levantaba ambas manos y las movía de nuevo hacia atrás sobre el fregadero lleno, llevando a la chica menor más contra ella en el proceso.
“¿Porqué no?” preguntó Lauren y Camila no tuvo tiempo para responder antes de que sus manos y la mayoría de las mangas de su jersey se sumergieran sin rodeos en el agua caliente del fregadero.
 “No puedo creer que hayas…” empezó Camila a quejarse pero, estaba tan cerca de Lauren ahora que todo lo que la chica alta tenía que hacer era echar su cabeza hacia delante ligeramente para poder conectar sus labios y cortarla rápidamente.
 Camila intentó echar su cabeza hacia atrás pero Lauren sostuvo las muñecas de su novia en el sitio e hizo imposible que ella lo hiciera, manteniendo su pequeño cuerpo presionado contra el suyo con seguridad. Tan pronto como Camila sintió que Lauren trazaba su labio inferior con su lengua de alguna manera, se le olvidó el juego y abrio su boca ansiosamente para aceptarla, profundizando el beso, sus brazos relajándose mientras se hundían contra su novia, sus caderas empujando las de Lauren más contra el fregadero.
Lauren soltó las manos de Camila de su agarre y levantó las suyas para coger la cara de Camila por un momento, una mano pronto acariciando el pelo corto del lado izquierdo de la cabeza de Camila, la humedad mojando su frente. Camila movió su mano derecha y con cuidado la deslizó por debajo de la camiseta de Lauren, haciendo que sus abdominales se tensaran instantáneamente en respuesta, su boca abriéndose por un instante con placer mientras los dedos de Camila empezaban a acariciar su costado, dejando rastros de agua sucia y espuma con su paso.
“¿Estás segura de que no quieres ir arriba?” preguntó Camila susurrando cuando se separaron por un minuto para recuperar sus respiraciones.
“¿Es así como va a ser todo entre nosotras de ahora en adelante?” preguntó riéndose un poco Lauren, intentando tomar una larga bocanada de aire, aún ligeramente mareada del beso. “¿Tan solo vamos a tener una insana cantidad de sexo?”
“El sexo es bueno para ti,” comentó Camila encogiéndose de hombros. “Descarga endorfinas que hacen que te sientas feliz y…bueno, he sido diagnosticada con depresión así que, seguramente, el sexo debería ser considerado como una forma de terapia para mi.”  
“Te dejaré que le expliques eso a mis padres,” se rio divertida Lauren ante la lógica de Camila. “¿Sabes? Cuando nos encuentren en la cama juntas y quieran matarnos a las dos.”
“Por favor, he vivido cosas peores.” Dijo Camila con una expresión altiva en su cara. “Fui golpeada por un coche a toda velocidad y sobreviví. Tus padres serán como correr contra un bicho gigante.”
“Puede que eso sea verdad,” contestó Lauren entretenida con el uso de la imaginación de Camila, “pero no todo el mundo tiene un cráneo impenetrable como tienes tú Camz,” continuó, dando un golpecito en la cabeza de su novia con sus nudillos para enfatizar. “Yo moriría. Mis padres me matarían físicamente. Estaría muerta.”
“Si no recuerdo mal,” empezó Camila, ignorando la última parte de la respuesta de Lauren y fingiendo pensar un momento. “Mi cráneo no fue tan impenetrable en realidad…quiero decir, puede que me equivoque, porque todos sabemos que mi memoria es bastante pobre pero, creo recordar una cirugía quitando una gran pieza de él durante un tiempo, ya sabes, después de la parte de delante de un coche me hiciera un gran hueco en él, aplastando mi cerebro.”
“¿En serio?” preguntó Lauren levantando ambas cejas en sorpresa ante la repentina elección de conversación de Camila.
“¿Crees que conseguí esto de una pelea de cuchillos?” preguntó Camila señalando su cabeza significativemente.
“No, eso no,” le dijo Lauren, moviendo una mano con desdén. “Quiero decir, ¿en serio vamos a hablar sobre tu cirugía cerebral ahora mismo?” se rio. “¿No estabas intentando seducirme?” se rio de nuevo Lauren, “La idea de alguien abriendo tu cabeza, bueno, es un poco violento…”
“También fue necesario,” dijo Camila levantando su dedo con énfasis y cortando a Lauren antes de que pudiera continuar con, ‘y un poco contraproducente para ti Camz.’
 “Vale, estoy de acuerdo con que es algo guay de alguna manera,” musitó pensativamente Lauren, recorriendo con sus dedos la delgada cicatriz que estaba escondida bajo el pelo de Camila que crecía rápidamente.
“Solo es guay si te gusta la idea de alguien tocando tu cerebro,” contestó ligeramente Camila, “pero para ser completamente sincera contigo Lauren, realmente apreciaría que me tocaran en algún otro sitio ahora…”
“Tú,” dijo Lauren, dando un breve beso en los labios de Camila y cortándola, “eres,” continuó, besándola suavemente de nuevo, “implacable.” terminó, extendiendo su mano y cogiendo la parte de atrás del cuello de Camila, forzando sus labios juntos una vez más, profundizándolo rápidamente, su lengua lanzándose en las familiares profundidades de la boca de su novia mientras chupaba ahí amablemente, disfrutando del sabor de Camila mientras felizmente la obligaba.
Lauren sintió las manos de Camila deslizándose por debajo de la camiseta que llevaba y subían hacia la mitad de su espalda, los pequeños dedos de su novia con cuidado jugueteando con el broche de su sujetador.
“Mmm…” gimió Lauren en la boca de Camila, su propia mano encontrando el estómago de Camila y empujándola un poco hacia atrás, separándolas temporalmente. “Camz, ¿qué estás haciendo?” jadeó.
“¿Qué parece que estoy haciendo?” le preguntó Camila, mordiendo su labio inferior de la forma en la que hacía que Lauren quisiera hacerlo por ella.
“Camz,” empezó Lauren a protestar pero Camila se incline y juntó sus labios de nuevo, capturándolos ansiosamente entre los suyos y sólo parándose cuando sintió las manos de la chica más alta empujar amablemente su estómago una vez más.
“Laur,” contrarrestó Camila, su voz baja y ronca, exactamente como había estado cuando había intentado expresarse la última noche cuando habían estado juntas, el mero sonido de esta hacienda que el estómago de Lauren se revolviera y su centro palpitase desenfrenadamente.
“Joder Camz,” se quejó Lauren mientras su novia hacia pucheros, la expresión en su cara haciendo que la chica más alta de las dos cerrase los ojos en un intento de deshacerse de sus pensamientos, un gesto inútil porque fue extrañamente más intenso en su propia imaginación de lo que podía ser nunca en la vida real.
“Tus padres están aún en mi casa,” le recordó Camila a Lauren, inclinándose para susurrar en su oído, su respiración cálida contra la piel de la otra chica.
Lauren se estremeció placenteramente en respuesta a la sensación mientras Camila continuó, sonriéndose a sí misma mientras murmuraba en voz baja.
“No estarán en casa hasta dentro de unas horas,” le informó. “Recuerda, te mandaron un mensaje…” chupó tentadoramente el cuello de Lauren por un momento antes de añadir, “Se van a ir a comer con tus abuelos lo que significa que estamos aquí…solas…”
Camila dio un pasó hacia atrás separándose de Lauren por un momento y agarró el dobladillo de su propia sudadera, levantándolo hacia arriba y sobre su cabeza, su largo y oscuro pelo cayendo por su cara desordenadamente mientras tiraba la prenda sobre el mueble que tenía al lado.
Lauren tragó saliva con fuerza, mirando cómo Camila repetía el proceso con su camiseta, despojándose rápidamente de ella para quedarse tan solo con el sujetador y sus vaqueros en la cocina, la suave piel de su estómago y pecho expuesta. Lauren la admiró descaradamente, estudiando las suaves curvas de los costados de Camila, la silueta de los músculos de sus abdominales, y la línea de sus clavículas, que sobresalían tentadoramente de su piel.
“Estoy bastante segura de que debería haber una regla contra este tipo de comportamiento,” tragó saliva Lauren, sus ojos arrastrándose de arriba a abajo por el cuerpo de Camila sin disculpas, absorbiendo cada detalle y guardándolo en su memoria.
“Estoy bastante segura de que no debería haber esa regla sobre los juegos previos…” empezó Camila a acercarse a Lauren de nuevo, cogiendo las manos de su novia en las suyas y poniéndolas contra el contorno de su estómago firmemente.
“¿Es eso lo que es esto?” preguntó Lauren, sus ojos moviéndose para mirar fijamente la boca de Camila y dándose cuenta de la forma en la que una esquina de su boca se elevó en una sonrisa.
“Claro,” contestó a sabiendas Camila, guiñando un ojo, “¿No prestas atención en la clase de salud?” cuestionó divertida, sus manos ahora dejando las de Lauren para jugar con la cinturilla de los vaqueros de su novia, sus ojos nunca dejando los verdes penetrantes que tenía delante.
“No puedo decir que recuerde tener una clase que me enseñaran cómo afrontar esta situación en particular,” contestó Lauren, mojando sus labios mientras Camila presionaba sus caderas juntas.
“Oh, bueno en ese caso,” dijo Camila mientras casualmente desabrochaba los botones del vaquero de Lauren y deslizaba una de sus manos hacia abajo entre el vaquero y la suave tela de su ropa interior. “Permíteme que te ilumine.” bromeó, moviendo su boca más cerca de la de Lauren mientras su mano empezaba suavemente a acariciar la parte delantera de la pelvis de su novia, haciendo que sus músculos se contrajeran dolorosamente. “Vamos arriba,” le dijo Camila definitivamente, “ya has aceptado ese hecho.” Camila se inclino y besó el cuello de Lauren. “Sólo estás siendo terca y estás jugando a ser difícil de conseguir,” continuó, besando la línea de la mandíbula de Lauren, “pero, te rendirás en algún momento porque me amas.” Siguió sonriendo contra la carne suave de los labios de Lauren mientras la besaba de nuevo, “y te gusta verme feliz.”
Camila besó los labios de Lauren más firmemente esta vez, mordiendo el inferior amablemente mientras se separaban para seguir. “Esto me hace feliz,” le dijo Camila simplemente, encontrándose con los ojos de Lauren significativamente, “y estaría encantada de apostar que esto también te hace feliz a ti.”
“¿Cuáles son los términos de esta apuesta?” le preguntó Lauren ansiosamente, anticipando otro beso y sintiendo un matiz de decepción cuando Camila no la obligó, en vez de eso eligiendo sonreír ampliamente en respuesta a su pregunta, entretenida.
“Si no te hace feliz entonces me vestiré y saldremos,” dijo Camila, elevando su cela en un reto.
“¿Y si lo hace?” cuestionó Lauren a Camila, su boca sintiéndose seca mientras instintivamente sostenía su respiración.
“Si te hace feliz entonces me quitaré la ropa e iremos arriba,” contestó Camila, sus labios a centímetros de la boca de Lauren. “Tu elección…” terminó sin aliento, permaneciendo ahí con paciencia, deslizando su mano por fuera de los vaqueros de Lauren y apoyándola en su cadera, esperando.
“¿Esas son mis únicas opciones?” preguntó Lauren, sus ojos perdidos en las oscuras profundidades chocolate de Camila que la estaban mirando, intenciones obvias, su lujuria y deseo palpable.
“Sí,” le informó irresistiblemente Camila. “Es básicamente una situación gana-gana para mi decidas lo que decidas.”
“Oh,” dijo simplemente Lauren. “Bueno, en ese caso…” empezó, dando un paso hacia delante rápidamente y apagándose mientras forzaba sus labios juntos con entusiasmo, todos los pensamientos de pretensión se habían ido, su propio anhelo demasiado grande para suprimirlo por más tiempo.
Camila gimió mientras Lauren metía su lengua en su boca y se acercaba más dominantemente, una mano extendiéndose para acariciar el costado de Camila, la otra alrededor de su espalda y empujándolas más cerca. Lauren apoyó su pecho contra el de Camila, haciéndolos latir rápidamente y forzando a la menor contra el mueble de la cocina en un movimiento suave
Lauren cubrio a Camila allí con sus caderas, inclinando su tronco hacia delante de manera que apenas había distancia entre ellas, presionando contra su novia con fuerza, haciéndola arquearse hacia atrás sobre el fregadero. Camila chupó el labio inferior de Lauren, sus manos extendiéndose hacia abajo para de la parte de inferior de la camiseta de Lauren con el fin de subirla sobre la cabeza de su novia.
Lauren se apartó un poco, liberando los labios de Camila lo suficiente como para obligarla a retirar su ropa antes de volver hacia delante, reconectándolos de nuevo, su mano derecha moviéndose para acariciar el flanco izquierdo de Camila, sobre su cicatriz.
“Deberíamos ir arriba,” sopló Lauren sin aliento, su pecho subiendo y bajando, su mano libre moviéndose hacia arriba para acariciar la mejilla de Camila ligeramente con su pulgar.
“No creo que pueda esperar tanto,” jadeó Camila en respuesta y Lauren sonrió, poniendo sus labios contra los de su novia amablemente, manteniéndose ahí por un momento. “Soy tan adicta a ti Laur…” confesó Camila, jadeando mientras intentaba recuperar la respiración. Camila supo ahora que era verdad; Lauren era su adicción, su droga elegida.
La costumbre de Camila había empezado pequeña, con simples roces y besos, como un adolescente que experimenta con un porro en una fiesta, probando las aguas, empujando los límites. Después habían continuado dándose placer la una a la otra, primero después del baile de invierno y después de nuevo anoche, Camila había finalmente experimentado la emoción que había acompañado el acto de hacer el amor, del sexo, y su cuerpo ya no se conformaba solo con meras caricias, simples y castos besos. Tanto como un adicto a la droga que necesitaba ahora narcóticos más fuertes para alimentar su zumbido, para llegar a lo más alto, Camila necesitaba a Lauren, no solo las caricias y los besos, no solo su increíble amable naturaleza, su increíble personalidad; Camila necesitaba todo de ella, cada mínimo centímetro.
“Me encanta cuando me llamas así,” compartió Lauren con Camila, su mano cayendo hasta el costado de su novia y acariciándolo amablemente.
“¿En serio?” preguntó Camila, sin haber sido consciente de que involuntariamente había acortado el nombre de Lauren.
“Sí,” le dijo Lauren a Camila, su otra mano apoyada sobre la suave piel del cuello desu novia. “Creo que también soy adicta a ti” tranquilizó a Camila, besándola amablemente en la frente, justo encima de su ojo izquierdo. “Soy adicta a tus ojos,” le dijo, mirándolos fijamente durante un tiempo. “Soy adicta a tus labios,” continuó, besándolos ligeramente. “Soy adicta a todo sobre ti Camz,” terminó Lauren, presionando su cuerpo contra el de Camila una vez más, forzando la espalda de la chica menor contra el fregadero firmemente mientras la besaba de nuevo.
“Entones, ¿vamos arriba?” preguntó sin aliento Camila cuando se apartaron una vez más y Lauren asintió, extendiendo su mano para que la cogiera la chica menor, sus dedos entrelazándose fuertemente.
Lauren no dijo nada más y se giró en sus talones, dirigiendo a Camila suavemente por el pasillo, subiendo las escaleras hasta su habitación, pateando la puerta y cerrándola detrás de ella con un pie una vez que las dos estuvieron dentro. Camila se giró para mirar a Lauren, quien no perdió tiempo en empujar a la chica menor hasta la cama, inclinándose sobre ella con entusiasmo.
Lauren golpeó sus bocas juntas ansiosamente, su lengua lamiendo el labio inferior de Camila, suplicando entrada y siendo garantizada libremente, las dos batallando por  dominar la guerra que estaban llevando a cabo ambas. Lauren sintió las manos de Camila a tientas en sus costados hasta llegar a la parte de atrás de su sujetador, manipulando el broche ahí como había hecho antes, solo que esta vez, Lauren no la paró y Camila con éxito quitó la prenda de vestir antes de lanzarlo a un lado, siendo no deseado. Después, las manos de Camila no perdieron tiempo en moverse hacia abajo, hasta lo alto de los vaqueros de Lauren intentando desabrocharlos también, sus manos revolviéndose por un momento antes de darse cuenta de que ya estaban desabrochados, ella misma habiendo completado la tarea en la cocina antes.
“Aquí,” dijo sin aliento Lauren, separando sus labios un momento y bajando sus manos para bajar sus pantalones rápidamente. Conectó sus bocas de nuevo casi al instante, su lengua peleando una vez más con la de Camila, sus manos haciendo su camino hacia el sujetador de su novia y quitándolo con comodidad. Lauren se presionó contra Camila, empujando sus expuestos pechos juntos y aplastando a la chica mejor debajo de ella ligeramente. Chupó la lengua de Camila, sus manos ahora tirando de los vaqueros de alrededor de la cintura de Camila, habiéndolos desabrochado. Camila levantó sus caderas para poder ayudar a Lauren a quitárselos y la chica más alta los sacó por las piernas bronceadas de Camila y los tiró al suelo al lado de la cama; su boca nunca dejando a la de su novia en todo el tiempo.
“Laur,” sugirió Camila, sus manos luchando para quitar los vaqueros que aún tenía Lauren.
Lauren obligada ante la súplica incompleta de Camila, sacando completamente los vaqueros de sus piernas y tirándolos al suelo donde habían aterrizado donde el par que habían lanzado antes.
“Jesús,” jadeó Lauren, su pecho encogiéndose fuertemente mientras sus pulmones luchaban por aire, una mano moviéndose hacia arriba para masajear amablemente el pecho de Camila, la otra trabajando más abajo jugando tentadoramente con la cinturilla de la ropa interior de su novia.
“¿Qué?” preguntó Camila, una mano acariciando el estómago de Lauren suavemente, sus dedos trazando pequeños círculos alrededor del contorno de sus abdominales. “¿Qué está mal?” preguntó Camila, su otra mano ocupando un lateral del cuello de Lauren mientras se apoyaba sobre sus rodillas un poco, sus caderas presionándose contra las de Camila.
“Nada,” contestó Lauren sus ojos estudiando ansiosamente la figura semidesnuda de Camila que tenía debajo suyo, su mano aún amasando el pecho de Camila, causando que el pezón de su novia se tensara. “No pasa nada,” respiró, tragando saliva con dificultad. “Yo sólo, no puedo creer que haya olvidado lo preciosa que eres Camz,” le dijo sinceramente Lauren, sus ojos vagando sobre el torso de Camila y admirando su pequeña cintura. “Es solo que de alguna manera cada vez que te veo estás más increíble.”
Camila sonrió en respuesta al cumplido de Lauren y se sentó un poco para ponersus labios juntos, su mano deslizándose por detrás del cuello de Lauren para empujar a su novia hacia abajo sobre ella de nuevo. Deslizó hacia abajo la mano que había estado acariciando las abdominales de Lauren, tirando de la última prenda de ropa que su novia vestía y deslizándola hacia abajo para exponer las curvas de su trasero.
Lauren se escurrio fuera de su ropa interior, separando sus labios una vez más para hacer el proceso más fácil. Rápidamente hizo el mismo proceso y quitó la de Camila, el tejido húmedo al tacto mientras se deshacía de ella sin cuidado. Lauren se inclinó sobre Camila, y chupó amablemente el punto debajo de la mandíbula de su novia, trazando suaves, ligeros besos hacia la base de su cuello y sobre su clavícula, una mano trabajando en el pecho de Camila, la otra acariciando el vello grueso de la pelvis de Camila, que estaba siendo levantada en su propia gratificación en respuesta.
Camila levantó su cabeza un poco y movió una mano para rodear el pecho de Lauren con agilidad, probando su pezón por un momento mientras besaba el hombre de Lauren, sus labios lentamente progresando a lo largo del trapecio superior hasta el cuello de su novia y asentándose justo debajo de la oreja de Lauren. La otra mano de Camila trabajó en su camino hacia abajo y encontró el centro húmedo de Lauren que empezó a acariciar delicadamente, consiguiendo un profundo satisfactorio gemido de la otra chica.
Lauren movió su cuello por un momento, sus labios presionados contra el esternón de Camila mientras intentaba recobrar los sentidos, cada terminación nerviosa de su cuerpo estaba ardiendo. Absorbió una gran bocanada de aire y la soltó despacio, intentando recomponerse mientras levantaba su cabeza para mirar a su novia, encontrando sus profundos ojos chocolate, pupilas dilatadas, mirándola, siempre mirando, siempre alerta, siempre atenta.
“Desearía que todo el mundo pudiera verte de la forma en la que yo lo hago,” consiguió decir Lauren entrecortadamente. “Desearía que todo el mundo apreciara tu belleza y tu inteligencia como yo.”
“Yo no,” jadeó Camila mientras Lauren besaba la cicatriz sobre su esternón y movía sus labios hacia abajo, para rozar el espacio entre sus pechos. “No quiero que nadie más me veo nunca de la manera que tú lo haces Laur,” jadeó Camila, la mano de Lauren jugueteando ahora con su centro húmedo. “Sólo tú tienes permiso de verme así.”
Lauren levantó su cara para mirar a Camila y vio que estaba seria, sabía que estaba diciendo la verdad. Camila se había expuesto literalmente, ambas físicamente y emocionalmente para Lauren; sólo para ella. Ella era la única persona a la que Camila había permitido ver sus inseguridades, había permitido leer sus pensamientos y sentimientos más oscuros escritos en toda su claridad innegable.
Camila se había hecho vulnerable a Lauren, confiaba en ella incondicionalmente y no había forma de que ella hiciera nunca algo para romper esa confianza, para demostrarlo falsamente.
Lauren levantó la mano que había estado sobre el pecho de Camila para acariciar su cara mientras se inclinaba para besar los labios de su novia, suavemente, significativamente, solo profundizándolo cuando sintió la lengua de Camila probar el espacio entre sus labios. Camila empujó su boca contra la de Lauren fuerte mientras la chica más alta chupaba su lengua disfrutando, su mano más abajo tensándose ligeramente mientras se empujaba contra el centro de Lauren con sus dedos, las huellas dactilares desapareciendo en la cálida humedad entre sus piernas.
Camila echó su cabeza hacia atrás contra la cama por un momento mientras la respiración de Lauren se entrecortaba y empujaba sus caderas hacia delante contra las de su novia, empujando más hacia dentro sus dedos. Lauren aclaró su garganta y cerró los ojos un instante antes de abrirlos de nuevo suspirando profundamente, sus dedos probando el centro de Camila perdiéndose ahí. Bajó su mano hacia el centro del pecho de Camila mientras su mano se movía de delante hacia atrás, uniéndose al ritmo de su novia. Lauren se presionó amablemente contra la piel con cicatrices sobre el esternón de Camila antes de moverse hacia abajo, hasta que estaban acariciando la suave piel de su abdomen, su otra mano jugando con el pezón de su novia.
La mano libre de Camila acarició el costado de Lauren momentáneamente antes de sentarse un poco, la chica más alta levantando su cara para juntar sus labios vorazmente. Lauren sonrió mientras Camila gimió en su boca y sintió esa familiar tensión en su propio cuerpo, empezando abajo y luego extendiéndose hacia arriba cada músculo en su cuerpo contrayéndose en gratificación.
“Camz,” jadeó Lauren, su boca separándose de la de su novia por un instante, pero solo un poco, la calidez de la respiración de Camila hacienda cosquillas en su piel.
“Sí,” dijo sin aliento Camila, sus ojos cerrados, su propio cuerpo tensándose.
“Te amo,” exhaló Lauren mientras empezaba a temblar, finalmente llegando al borde y al abismo.
“Lo sé,” contestó Camila; su respiración entrecortándose mientras intentaba conectar sus labios de nuevo conduciendo sus caderas contra las de Lauren. “Yo…” empezó, comenzando a temblar. “te…amo…” consiguió decir temblando. “También.” terminó, esta vez encontrándose con los labios de Lauren y besándola con afecto, su cuerpo complete relajándose mientras ella también alcazaba su punto máximo y caía contra la cama, su energía agotada.
Lauren se colapsó en lo alto de ella, una mano moviéndose para acariciar su mejilla y la otra finalmente reapareciendo apoyada al lado de la cabeza de Camila en la cama. Lauren besó a Camila tiernamente en la boca, disfrutando de su cercanía.
“Recuérdame otra vez ¿por qué me estaba resistiendo tanto a tu sugerencia de subir aquí?” preguntó Lauren sintiéndose completamente alegre, su estómago revoloteando ante la visión de la sonrisa de Camila en respuesta a su pregunta.
“Ya te lo dije,” se rio ligeramente Camila, irradiando felicidad. “Siempre te ibas a rendir. Solo fue cuestión de cuando tardarías, eso es todo.” Camila la besó de nuevo, recorriendo sus dedos a través del fino y oscuro pelo de su novia quitándolo de sus ojos. “Para que conste, no creo que fuera tanto tiempo.” Sonrió Camila y Lauren sonrió; su cara iluminándose con la expresión.
“Bueno me lo pusiste extremadamente difícil,” le dijo Lauren acariciando su ceja. “Definitivamente sabes cómo conseguir lo que quieres Camz,” le informó divertida.
“Sólo de ti,” contestó con picardía Camila. “Eres como una masa en mis manos.”
“Siempre lo he sido,” le dijo sinceramente Lauren. “Creo que haría cualquier cosa que te hiciera feliz.”
“¿Y qué harías para hacerte feliz a ti misma?” le preguntó con interés Camila.
“Son la misma cosa,” compartió sinceramente Lauren. “Mi felicidad está conectada completamente con la tuya.”
“Eres tan linda,” dijo Camila, extendiendo su mano y dando un golpecito en la punta de la nariz de Lauren juguetonamente.
“Sólo cuando estoy contigo,” admitió finalmente Lauren. “Tú sacas este lado de mí.”
“Bueno, estoy encantada,” le dijo Camila, “porque es uno de mis lados tuyos favoritos.”
Lauren sonrió y besó a Camila de nuevo, ambas permaneciendo enredadas en los brazos la una de la otra en la cama, silenciosamente adormiladas durante un rato antes de finalmente, después de una hora, encontrar la fuerza de voluntad para levantarse y vestirse de nuevo, las dos habiendo vuelto a la planta de abajo para coger el resto de sus prendas de vestir.
Camila acababa de terminar de ponerse su jersey de nuevo cuando Lauren se acercó y envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo, sus manos apoyadas contra la espalda de su novia.
“Entonces,” dijo, moviéndolas a ambas ligeramente en el sitio de lado a lado. “Ahora que hemos hecho lo que querías…” empezó juguetonamente.
“Lo que queríamos,” la corrigió Camila sonriendo y Lauren sonrió de vuelta, sabiendo que era verdad.
“Lo que queríamos,” dijo de acuerdo Lauren, abrazando más cerca a Camila. ¿Podemos volver a esa cita?”
“Claro,” contestó felizmente Camila, poniéndose sobre los dedos de los pies y besando a Lauren en los labios. “Me encantaría.”
“Estamos haciéndolo en el orden inverso ahora,” señaló entretenida Lauren.
“Mientras los ingredientes principales estén ahí no importa en qué orden se usen ¿no?” le preguntó sonriendo Camila.
“Supongo que no,” contestó Lauren disfrutando del uso inteligente de la metáfora de Camila. “En ese caso, ¿nos vamos?” preguntó, su mano deslizándose y encontrando la de Camila, sus dedos entrelazándose mientras su novia asentía.
“¿Dónde me vas a llevar?” preguntó con interés Camila.
“Ya verás,” le dijo Lauren, apretando amablemente la mano de su novia y dirigiéndola hasta la puerta. La guió con seguridad hacia fuera, cerrando la casa detrás suyo y dirigiendo a Camila hacia la carretera y hasta el asiento de pasajero.
Lauren condujo por la ciudad y hasta la playa, el sitio favorito de Camila, llegando hasta un punto donde sabía que podía aparcar cerca de la arena, la enormidad del océano tan solo a unos pasos.
“Me has traído a la playa,” dijo Camila girándose a mirar a Lauren con una amplia sonrisa en su cara, sus ojos brillantes y llenos de vida. “Me encanta la playa.” Le dijo.
“Lo recuerdo,” se rio Lauren, apagando el motor y cogiendo la mano de Camila, trazando pequeños círculos en su palma por un momento antes de jugar con sus dedos como de costumbre. “Es donde tuvimos nuestra primera cita.”
“Lo sé,” sonrió Camila. “Lo recuerdo.” Repitió las palabras de Lauren. “Fue la primera vez que realmente hablé del accidente.” Compartió con ella Camila. “Que me abrí sobre ello con alguien más que mi familia y mi terapeuta.”
“Eso es en parte por lo que te he traído aquí,” le dijo Lauren. “Quería hablar contigo….”
“Vale,” dijo insegura Camila, interrumpiendo a su novia. “Eso suena un poco amenazante cuando lo dices así.”
“No lo es, lo prometo,” dijo Lauren, levantando la mano de Camila y besando la parte de atrás tranquilizadoramente. “Es solo eso, he echado tanto de menos hablar contigo y tú me diste ese increíble regalo de Navidad con tu diario…solo, estamos físicamente más cerca ahora,” estableció sonrojándose ante el pensamiento, “y siento que te conozco mejor por tus escritos y tus palabras, quiero discutirlos contigo. Quiero que entiendas lo que yo sé, lo que he aprendido.”
“¿Puedo hacerte una pequeña petición?” preguntó Camila, dándose cuenta de la hora en el reloj de Lauren siendo media tarde, ambas habiendo gastado una buena parte del día ya.
“Cualquier cosa,” le garantizó fácilmente Lauren.
“¿Podemos coger algo de comer primero?” preguntó Camila. “Estoy muerta de hambre.”
Lauren sonrió y señaló hacia la playa a unos cien metros con su mano libre, haciendo un gesto hacia el edificio, sólo visible en la distancia.
“Hay un sitio justo allí,” le informó felizmente Lauren. “Sé que no puedes pasar muchas horas sin comer nada.” Comentó ligeramente. “No creerías que te iba a dejar morir de hambre ¿no?”
“Bueno, no estaba segura,” contestó Camila apretando la mano de Lauren rápidamente alcanzando la manija de la puerta con la otra y abriéndola, saliendo del coche, soltando la mano de su novia mientras hacía eso.
Lauren salió del asiento del conductor y cerró el coche mientras daba la vuelta para encontrarse con la mano de Camila de nuevo, entrelazando sus dedos rápidamente aunque solo habían pasado treinta segundos desde que se habían preparado pero era demasiado.
“Vamos a cogerte algo de comer,” dijo Lauren, balanceando sus manos amablemente entre ellas mientras empezaron a ir hacia la arena, Camila quitándose las Converse inmediatamente para disfrutar de la sensación de la suave superficie bajo sus pies.
Recogió sus zapatos con su mano libre y Lauren la copió con los suyos, dejando sus pies desaparecer debajo de la arena, sus pies disfrutando felizmente mientras miraba la alegre expresión en la cara de su novia antes de girarse a mirar a las olas que estaban besando amablemente la orilla relajándose a su derecha.

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Re: Trials & Tribulations

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:20 am

“Un día,” dijo pensativamente Camila, admirando las vistas. “Quiero ser propietaria de una casa en la playa,” dijo simplemente. “Tan solo para poder levantarme cada mañana y mirar el mar desde la terraza, escuchar el sonido de las olas mientras vienen dando vueltas, sentir la fresca Brisa contra mi cara, la calidez del sol contra mi piel.”
“Ese día llegará,” contestó Lauren ante los pensamientos de Camila mientras empezaban lentamente a ir por la arena hacia el restaurante, sus manos aún unidas, “y tú estarás en la terraza, mirando las vistas y yo me despertaré detrás de ti y envolveré mis brazos alrededor de ti fuertemente,” dijo con nostalgia. “Entonces te recordaré este momento, porque tendrás el pelo gris y estarás senil, tu memoria será pobre y todos los niños pensarán que eres una señora loca pero yo no, porque recordaré este día y sonreiré ampliamente a nuestra juventud, a cómo tu sueño se volvió realidad, cómo finalmente tuviste esa casa y cómo la compartimos juntas, haciendo nuestra vida.”
“¿De verdad piensas en nosotras así?” preguntó tentadoramente Camila, encontrándose con la mirada de Lauren.
“Sí,” contestó verdaderamente Lauren, insegura de si Camila también lo hacía o si era algo que sólo ella había considerado.
“¿Es raro?” preguntó.
“No,” le dijo Camila. “No lo creo.” Dijo sonriendo, acercando a Lauren a su lado con sus manos entrelazadas. “Me gusta el sonido de nuestro futuro. Suena como que seremos felices y juntas. Esas son las únicas dos cosas que realmente quiero. Los otros detalles infinitos son irrelevantes mientras esas dos cosas sean verdad.” Lauren se paró en su camino un momento para besar a Camila en los labios brevemente poniéndose de nuevo de camino hacia el restaurante.
“¿Qué ha sido eso?” le preguntó Camila después de un momento, el pequeño edificio creciendo con cada paso.
“Sólo quería besarte,” le dijo Lauren y Camila sonrió de nuevo, apoyándose en el costado de Lauren, su cabeza apoyada contra el hombro de la chica más alta mientras continuaban caminando hacia el restaurante.
Se sentaron allí juntas, disfrutando de su comida con una ligera y fácil conversación, discutiendo el comienzo del nuevo curso escolar, sus planes para el concierto de Taylor Swift que Lauren había comprado para Camila como su regalo de Navidad, las dificultades de Normani con Arin que Camila estaba triste de saber, y finalmente el constante uso de Dinah de su ship name, ‘Camren.’ Finalmente, cuando terminaron, caminaron juntas hacia la playa, cada una de ellas comiendo un helado que habían comprado para el camino, el sol empezando a bajar mientras la tarde pasaba en el atardecer, el viento levantándose ligeramente, su fuerza acariciando sus caras suavemente mientras iban hacia donde había aparcado el coche Lauren.
Se sentaron juntas en la arena y terminaron su postre, mirando la brillante superficie del agua mientras se reflejaba la luz del sol. Lauren miró a Camila, quien acababa de terminar su cono de helado, el suyo habiendo sido devorado completamente hace solo unos minutos, y sonrió ante la visión de su novia mientras depositaba lo que quedaba en su boca, sin darte cuenta de la mirada de Lauren.
“¿Qué?” preguntó de repente Camila cuando giró su cabeza para mirar a su novia y se dio cuenta de que la estaba mirando fijamente.
“Tienes algo aquí,” dijo Lauren señalando un punto justo en el labio superior de su novia.
Camila levantó su mano para limpiarse pero Lauren la cogió entre las suyas y rápidamente se inclinó, extendiendo una mano para limpiarlo con su pulgar, chupándolo amablemente después conectando sus labios en un beso casto.
“Gracias,” dijo agradecida Camila sonriendo. “No sé si hubiera podido hacer eso yo misma.” bromeó.
“Cualquier cosa por ayudar,” siguió Lauren juguetonamente. “Ya sabes lo mucho que odio que luches.”
“Entonces,” dijo Camila, su tono volviéndose un poco más serio. “¿Querías hablar?”
“Quería,” dijo Lauren cogiendo su mochila y sacando el diario de Camila, dándoselo a su novia.
“¿Guardas esto contigo?” preguntó conmovida Camila.
“Sí,” contestó Lauren. “¿Está eso bien?”
“Claro,” le dijo Camila. “Te lo di como un regalo. Es tuyo ahora. Puedes hacer lo que quieras con él. Quémalo si quieres.” Bromeó.
“Nunca lo quemaría,” dijo seriamente Lauren. “Es un gran tesoro. Es una de las razones por las que lo guardo conmigo, porque quiero asegurarme de que no lo pierdo. De que está a salvo.”
“¿Por qué significa tanto para ti?” Preguntó fascinada Camila. “Sólo es una colección de palabras, algunas pobres nociones e ideas concebidas, laos desvarios incompletos de una persona loca.”
“No te crees eso más que yo,” respondió a sabiendas Lauren, poniendo una mano en el brazo de Camila para hacerla saber que no podía tomarle el pelo, que no tenía que pretender ser alguien más porque ella ya sabía quién era y Camila no podía esconderse de ella, sin importar cuanto quisiera hacerlo algunas veces.
Lauren conocía a Camila lo suficientemente bien para saber cuándo estaba intentando ser evasiva intentando que fuera un broma, cuando era demasiado tímida o estaba demasiado avergonzada para querer discutir seriamente, para ser tomada seriamente. Sabía que Camila había tenido dificultades tratando con sus propias emociones y ese era su mecanismo de defensa, hacer como si todo fuera una broma y hacer más ligera la situación para no tener que experimentar lo que estaba sintiendo, para así poder seguir fingiendo que todo estaba bien, contenta con su propia negación, manteniéndose pequeña, escondiendo su inteligencia.
“La gente se cree que no entiendes lo que está pasando,” dijo Lauren, “y les dejas. Finges ser inconsciente a todo, a las miradas que los otros estudiantes te dan, a los sentimientos de tu madre y tu padre, a tus propias emociones cuando tienen que ver con el conductor que te golpeó, pero, tu no eres Camz, ¿verdad?” preguntó retóricamente Lauren. “Tú no eres inconsciente, eres perspicaz y lista. Eres articulada e inteligente. Sabes lo que estás sintiendo, entiendes las reacciones dela gente, cómo sus palabras y sus constantes miradas te afectan. Lo sabes, pero no hacer nada al respecto. Escribes sobre ello, tienes conocimiento de ello pero no reaccionas sobre ello. ¿Por qué es eso?”
Camila no respondió, en su lugar volvió a mirar al mar, perdida en sus pensamientos, admirando la vista, jugando con sus propias manos en su regazo.
“Camz por favor no te escondas de mí,” le pidió Lauren, preocupada de que no fuera a responder.
“No me estoy escondiendo,” dijo Camila, finalmente volviendo su atención hacia su novia y cogiendo su mano, apretando la parte de atrás con su pulgar tranquilizadoramente. “Sólo estoy pensando.”
“Haces eso mucho, lo he notado,” le dijo Lauren, asintiendo con su cabeza hacia el libro en el regazo de Camila.
“No hago otra cosa más que pensar,” dijo sinceramente Camila. “Eso es todo lo que hago y a veces es un poco abrumador.”
Camila se pausó por un momento para darle una mirada significativa a Lauren, su novia habiendo estado presente en numerosas caídas emocionarles.
“¿Sabes lo que es estar atrapada en tu propia cabeza?” preguntó Camila. “¿Querer poder expresarte o compartir algo con alguien más y no poder?” preguntó. “Es frustrante, es demasiado frustrante.” Dijo Camila con sus dientes apretados, volviendo su atención de nuevo hacia el mar.
“Entonces compártelos conmigo ahora,” la animó Lauren. “Cuéntamelos ahora.” Camila volvió a mirar a Lauren y continuó.
“Tu cabeza es el sitio más solitario en el que puedes vivir,” le dijo simplemente Camila. “Estar atrapada ahí escuchando hablar a todo el mundo y verbalizar sus pensamientos con facilidad, desahogarse con alguien más, para buscar consejo y tranquilidad mientras tu no puedes…”
“¿O no estás dispuesta?” cuestionó vacilante Lauren y Camila le dio una mirada mordaz.
“Eres perceptiva.” Señaló Camila, mirando de nuevo al mar.
“No eres cercanamente tan buena como piensas escondiendo tus emociones y tus pensamientos,” le dijo Lauren. “La gente te puede leer Camz; la gente que te conoce, que realmente te conoce puede de todas formas.” compartió. “Tu diario me ha ayudado a entenderte mejor, pero, eres un libro abierto a veces y no siempre necesito tu letra cursiva para entender lo que está atrapado en tu cabeza.”
“No puedo reaccionar,” dijo Camila después de una pausa de un momento para contestar la pregunta de Lauren, sus ojos aún en el agua, evitando los ojos de Lauren. “Una reacción sugiere una respuesta a algo; con lo que he tratado y aceptado pero no lo he hecho. Entonces no puedo reaccionar. No puedo hacer nada, solo puedo pensar y escribir…”
“Y hablar,” añadió Lauren mientras Camila se callaba.
“A veces,” dijo de acuerdo Camila, su mano ahora jugando con la arena de alrededor, sus dedos manipulándola entre ellos pensativamente.
“Reaccionar no siempre es haber aceptado algo,” dijo Lauren después de un rato cuando Camila no había dicho nada más. “A veces la gente reacciona a cosas sin pensar, sin aceptar la situación. Algunas veces la gente simplemente…reacciona Camz.”
“La gente,” dijo Camila girando su cabeza, sus ojos encontrando de nuevo los de Lauren. “Yo no.”
“¿Porqué?” preguntó Lauren.
“Ya sabes porqué,” contestó Camila y Lauren se sorprendió al darse cuenta de que lo sabía.
“Tienes miedo de ti misma.” respondió, levantando una ceja al darse cuenta. “De lo que puedes hacer si te permites reaccionar y no pensar.”
“Mira lo que pasa cuando lo hago,” dijo tristemente Camila. “Mira lo que pasó cuando lo hice.” corrigió. “Golpeé a una profesora, destrocé mi habitación, hice daño a mi hermana.” Enumeró fácilmente. “Alejé a Dinah…no puedo sólo reaccionar, tengo que pensar.”
“Entonces tampoco lo haces,” estableció Lauren en entendimiento. “No reaccionas, finges que no escuchas, que no ves cómo la gente te trata y otros están sintiendo y no haces nada. No te enfrentas a ello, solo lo admites Camz,” dijo Lauren poniendo una mano en el hombro de su novia y captando su atención una vez más. “Nunca podrás seguir adelante si no rompes este círculo de alguna manera. ¿Cómo vas a pasar esto si te niegas a enfrentarte a lo que pasó? Hablar de cómo te sientes, cómo se siente tu madre, cómo te percibe otra gente…”
“¿Sabes lo a menudo que escucho que debería superarlo? ¿Que debería dejar atrás el accidente e intentar seguir adelante?” preguntó Camila. “Mi terapeuta me dijo que necesito dejar el pasado exactamente dónde está y concentrarme en el futuro, pero nadie parece entender que mi pasado ha moldeado mi futuro en algo que yo nunca hubiera previsto que fuera.”
Camila miró a Lauren de nuevo, encontrándose con sus ojos interesados. “Cómo se supone que tengo que enfrentarme a lo que pasó, aceptar que esto es lo que soy ahora cuando en mi cabeza aún me veo a mi misma como la misma persona que era antes del accidente.” Admitió Camila finalmente. “Ella aún está aquí Lauren, la persona que solía ser, está atrapada en un cuerpo, lo que quiere decir que la gente no la verá más. Ahora ellos ven esto,” dijo Camila haciendo un gesto hacia sí misma con la mano. “Ellos ven quien ella ha sido forzada a ser, quien es en los confines de un cuerpo disfuncional.” Lauren vio el destello de lágrimas en el rabillo de los ojos de Camila de la forma en la que se reflejaban en la luz y sintió sus propios ojos escocían en respuesta.
“Yo la veo,” dijo simplemente Lauren, poniendo una mano debajo de la barbilla de Camila y levantándola para que así se encontrara con sus ojos, su mirada estando fija en el suelo. “Siempre la he visto Camz,” admitió Lauren.
“Lo dices por decir,” rechazó Camila.
“No,” la tranquilizó Lauren. “No lo estoy diciendo por decir Camz y no me importa si lo crees porque sé que es verdad. La vi. Estaba ahí, en las profundidades de tus ojos la primera vez que los miré.” continuó. “Ha estado ahí cada día desde que, cada día Camz.”
Camila estaba llorando ahora y Lauren la acercó contra su pecho, abrazándola fuertemente.
“Aún eres ella, lo eres.” La tranquilizó Lauren. “Te veo Camz,” le dijo besando su cabeza. “Veo a tu yo real, la persona que permanece escondida fuera de la vista. Te veo. Siempre te veré.”
“No quiero volver a antes,” compartió Camila a través de sus lágrimas mientras sollozaba contra el pecho de Lauren. “No quiero reescribir la historia para que el accidente no pasara,” dijo, “porque entonces nunca te habría conocido Lauren. Es solo que, quiero que la gente me vea como la persona que era, no solo una versión rota de ella que aún no puede atarse los zapatos adecuadamente, quien no puede decir su nombre en voz alta si no puede dormir en condiciones.”
“Ellos la verán,” dijo Lauren, acariciando la cabeza de Camila ligeramente, sus dedos acariciando su pelo oscuro. “Un día. Todo el mundo la verá Camz. No te han mantenido en esta tierra para nada. Está destinada a la grandeza, vas a cambiar la vida de alguien un día. Entonces ellos te verán. Hasta entonces…yo te veo. Lo hago. Desearía que fuera suficiente.”
“Es suficiente,” le dijo verdaderamente Camila. “Es más que suficiente Laur,” dijo, el apodo escapándose nuevamente. “No estaba mintiendo cuando dije que tú eres la única a la que permito que me veas realmente. Hay partes de mí que son solo para ti, no son para nadie más.”
“Lo sé,” la tranquilizó Lauren, besándola de nuevo en la frente ligeramente.
“Solo quiero ser tratada como si no fuera cualquier idiota que no puede poner varias palabras juntas para formar una frase coherente.” compartió. “Quiero que la gente vea que hay más en mi que un accidente. Si se van a quedar mirando fijamente quiero que me digan porqué, que me pregunten lo que están pensando… que no lo consideren simplemente una pérdida de su tiempo porque soy una retrasada que no les conoce o que no les ve.”
“No eres una retrasada,” regañó Lauren a su novia, “y no eres una idiota Camz.”
“A veces me siento así,” admitió Camila. “Las últimas semanas cuando no podía hablar para nada, me escuchaba a mí misma mientras lo intentaba y no podía porque la gente pensaría que lo era, asumirían que no pasaba nada ahí,” terminó, señalando su cabeza con su mano libre. Lauren apretó la que sostenía alentadoramente.
“Nunca pienses eso de ti misma,” le dijo seriamente Lauren. “Eres una de las personas más inteligentes que conozco, incluso con todos tus problemas Camz.”
“A veces pienso que eres mi mayor fan,” se rio entre dientes, limpiándose los ojos.
“Yo tu mayor fan,” le dijo Lauren sonriendo.
“¿Sabes por qué te di mi cuaderno?” preguntó Camila a Lauren sonriendo a pesar de sus ojos aún húmedos, su cabeza aún apoyada contra el hombro de Lauren.
“Asumo que es porque querías que lo leyera.” Comentó riéndose un poco Lauren.
“Bueno, sí,” admitió Camila, su propia sonrisa volviendo y haciendo que el estómago de Lauren se revolviera, “pero, había otras razones también.” dijo, levantando su cabeza para mirar a su novia. “Ya te dije que tu sostenías una llave de mi mente,” recordó Camila, una mano extendiéndose para jugar con el colgante del cuello de Lauren. “Eso es aún verdad porque lo haces.” Continuó Camila. “Eres la primera persona con la que me he sentido cómoda compartiendo mis pensamientos en voz alta.”
“Lo sé, leí tu nota,” recordó Lauren a su novia, sintiendo que se estaba desviando del tema.
“Cierto,” recordó Camila. “Es solo que, este cuaderno, fue la primera cosa sincera que hice desde el accidente. La primera cosa que hice por mí misma,” compartió. “Todo está ahí dentro, todos mis pensamientos, cada pequeño sentimiento que experimenté, fue algo solo para mi. Eran míos.” Camila se pausó para encontrarse con los ojos de Lauren de lleno. “Ahora son tuyos. Quería que fueran nuestros, algo que compartiéramos, sólo nosotras dos.” Dijo Camila y Lauren sonrió. “Vale, solo….aguanta conmigo un minuto en la siguiente parte,” preguntó Camila, intentando organizar sus pensamientos. “Es como si, todo el mundo muere llegado el momento,” dijo Camila, “Eso lo sé y he pensado en ello mucho desde el accidente, como un día estaré aquí y al siguiente puede que no.” continuó.
“Camz,” empezó Lauren pero Camila levantó su mano para cortarla.
“No escucha, por favor,” le pidió Camila y obligó a Lauren, insegura de dónde iba su novia pero sintiéndose incómoda con el tema de conversación. “Es como en Harry Potter,” siguió Camila y Lauren frunció el ceño, ahora completamente perdida. “Cuando Lord Voldemort está tan seguro de ser el mago más poderoso que divide su alma para alcanzar la inmortalidad.” Explicó Camila y Lauren levantó su ceja ligeramente, aún sin seguirla. “Bueno, tengo miedo de morir,” admitió Camila. “Lo intenté una vez y me he dado cuenta de que eso no es para mí.”
“Camila nadie quiere morir,” dijo Lauren.
“Lo sé,” contestó Camila. “Eso no es lo que me refiero,” aclaró. “Es sólo que, ahora que he estado pensando en ello, me he estado preguntando, ¿qué se queda cuando me haya ido? Soy solo una persona en tres billones y aún soy relativamente joven. ¿Qué dejaría mío si muriera para probar que una vez existí en primer lugar?” Camila se pausó por un momento y Lauren no interrumpió, curiosa por ver dónde quería ir su novia con esto. “La respuesta es nada,” dijo Camila. “Habrá algunos recuerdos en las mentes de la gente que me conocía, alguna imagen emborronada de la persona que era desde su perspectiva pero, nada de mí, no realmente.” Explicó Camila. “Entonces, supongo que esto es una especie de horcrux mío,” le dijo Camila a Lauren, levantando el cuaderno. “Escondida en estas páginas hay una parte de mi alma, dejada atrás para cualquiera a que le importe lo suficiente para leerlo. No es algo de magia oscura; no disminuye mi humanidad como en los libros, pero la conserva, o en mi caso, ayuda a descubrirla, a restaurarme después de pensar que la había perdido.” Camila le devolvió el libro a Lauren quien lo cogió, sosteniéndolo en su mano, una mirada cuestionadora en su cara.
“¿Me estás dando una parte de tu alma?” preguntó Lauren, el peso de las palabras de Camila finalmente asentándose en ella.
“Te estoy dando una copia escrita de algo que ya tenías,” le dijo Camila, “porque confío en que lo guardarás a salvo y si algo me pasa entonces sé que me recordarás como era, que me entenderás, y me guardarás a viva en tus pensamientos, en tu memoria…”
Camila bajó la cabeza para mirar a la arena que tenía delante de ella mientras le acariciaba la parte posterior de la mano a Lauren con el pulgar.
“Le hablarás a la gente sobre mí un día,” dijo Camila, “compartirás esos recuerdos con otros y ellos los recordarán, entonces ellos se los dirán a alguien más.” ´continuó Camila. “De esa forma, me puedo quedar aquí contigo para siempre, podré ser inmortal también, y podré dejar huella algún día. No sé, suena estúpido cuando lo digo en voz alta pero me tranquiliza un poco saber que tú lo tienes porque creo que eres la única persona que realmente conoce a mi yo real.”
“No suena estúpido,” la tranquilizó Lauren, poniendo el cuaderno de nuevo en la mochila. “Lo prometo, lo mantendré a salvo Camz y le hablaré a todo el mundo de ti si algo pasara.”
“¿Lo harás?” le preguntó Camila.
“Lo haré,” le prometió Lauren. “Nunca dejaré de hablar de ti, de lo increíble que eres, lo pensativa, amable y preciosa que eres. Para cuando termine el mundo entero sabrá quien eres.”
“Te amo,” le dijo Camila, una pequeña sonrisa dibujándose en sus labios.
“Yo también te amo,” contestó Lauren y se inclinó para besar a Camila contra el fondo del océano, las olas golpeando contra la orilla en sus oídos, el viento racheando fuertemente a su alrededor. “Gracias por compartir esto conmigo,” dijo agradecidamente Lauren, haciendo un gesto hacia la mochila donde estaba ahora guardado a salvo el libro. “No tienes ni idea de lo mucho que significa para mí.”
“Creo que lo sé,” contestó Camila, besando de nuevo a Lauren.
“¿Prométeme que no te irás a ningún lado ahora?” preguntó Lauren, encontrándose con la mirada de Camila, “porque si recuerdas, tenemos una casa en la playa que comprar y un divertido estado de senilidad que alcanzar.”
“Intentaré no hacerlo,” contestó Camila, sabiendo que no era algo que ella, o Lauren, o cualquier otro pudiera prometer, la vida siendo como era.
“Eso es todo lo que pido,” contestó Lauren, abrazándola de cerca a Camila y besándola de nuevo.
“¿Es de eso de todo lo que querías hablar?” preguntó Camila mientras se apartaban.
“Por ahora,” contestó Lauren felizmente, besando la frente de Camila justo encima de la cicatriz sobre su ceja izquierda.
Las dos permanecieron sentadas juntas, mirando el atardecer sobre el agua, Camila acurrucada contra el costado de Lauren, el brazo de la chica más alta alrededor de su cuerpo protectoramente, el otro jugando sin darse cuenta los dedos de su novia instintivamente. Estuvieron así durante horas, hasta que el día se convirtió en noche y pudieron mirar al cielo y admirar las estrellas mientras relucían encima suyo brillantemente, su ligera tranquilidad en las profundidades de la oscuridad que las rodeaban.
Lauren dejó a Camila en su casa, dándole un beso de buenas noches y recordándole que la recogería para ir a la escuela por la mañana como siempre. Cuando Lauren volvió a casa, subió hasta los confines de su habitación y sacó el pequeño cuaderno, abriéndolo en la última entrada que había leído y retomándolo donde lo había dejado, sentándose en la silla de su escritorio mientras lo hacía. Lauren sintió su estómago encogerse en un nudo cuando leyó la letra cursiva en lo alto de la página y recordó el día que ella había confesado sus verdaderos sentimientos por Camila, habiéndose ido después dejándola, de pie sola en la carretera, lagrimas cayendo por su cara.
“Lauren se fue. Se subió en su coche y se fue; dejándome sola en la carretera mirando al horizonte hasta que desapareció completamente de la vista y posiblemente de mi vida. En realidad no sé qué ha pasado si soy sincera. En un momento estábamos sentadas en mi habitación, hablando como lo hacemos normalmente y al siguiente, me ha dado una noche que había escrito yo para su crush y me había dicho que esa era yo, que yo soy quien le gusta. Mi cerebro es lento la mayoría de las veces ahora, lento para procesar, lento para entender, lento para realizar cualquier tarea, pero, debo haberlo demostrado porque cuando volví a mirar hacia arriba se había ido y había un dolor en mi pecho que nunca antes había sentido, como si hubiera perdido algo preciado, que nunca había sabido siquiera que lo tenía, posiblemente siempre.
Es raro lo mucho que duele, ese sentimiento de pérdida, esa terrible desesperación. Me sorprendió que excediera cualquier dolor físico que había experimentado después del accidente, el dolor punzante en mi pecho y en mi cada vez que tosía o me sentaba o movía, la constante palpitación de mi cráneo, el intenso dolor detrás de mis ojos, el entumecimiento de mi mano. Excedía todas esas cosas combinadas. Alguna concepción etérea, alguna posibilidad abstracta, alguna sugerencia inesperada, algún potencial desconocido, me dolía más que cualquier otra cosa señalada anteriormente. Algo que ni siquiera sabía que podía echar de menos, que podía perder, que incluso tenía que haber empezado.
Me enfadé conmigo misma, no lo había visto antes, no lo había reconocido. La había herido y ahora no respondería a mis llamadas, no cogería el teléfono para hablarme. No es que pudiera siquiera hablar si quisiera ahora mismo. Mi hablar se ha ido de nuevo y mi madre está preocupada por mí, lo puedo decir. Ella quiere llamar al doctor, ver si está relacionado con el ataque, pero, no quiero verlos otra vez, al menos no en un largo tiempo. Estoy tan enferma del hospital porque parece que estoy pasando mucho tiempo allí este año. Más de lo que al menos había planeado. Quiero decir, es fácil de conseguir cuando no habías planeado pasar tiempo allí… de todos modos, me estoy distrayendo otra vez. Esta mierda siempre me pasa. De lo que estaba escribiendo…
Oh, sí, Lauren. Ella no me habla porque no puedo decirle cómo me siento a cambio. Quiero decir, ni siquiera estoy segura de que sé eso por mí misma en realidad, todo es tan jodidamente confuso. ¿Estoy asustada de perderla como amiga o siento algo más por ella? No lo sé, ¿cómo demonios sabe alguien estas cosas? Quiero decir ella es guapa, realmente preciosa y sus ojos son cautivadores, como, son tan verdes y vivos. Ella es amable conmigo y se interesa por mí todo el tiempo. Es lista, realmente lista y usa su inteligencia para hacer sólidas elecciones de vida, para entender quién es y que quiere. Ahora estoy pensando en besarla de nuevo. Nos besamos y fue raro. Nunca antes había besado a nadie, al menos, no que yo recuerde. Aparentemente besé a Lauren en el hospital después de mi ataque pero, no me acuerdo de eso. ¿Si no lo puedo recordar quiere decir que realmente pasó?
Quiero decir, no lo sé. Supongo que en realidad si porque ella se acuerda, pero ¿por qué la besé? ¿Qué me poseyó para hacer eso? ¿Cada vez en realidad? ¿Significa esto que me gusta? Sé que me gusta; somos amigas después de todo pero, entonces ¿me gusta algo más que una amiga? Creo que sí. De otra manera tan solo la habría abrazado o algo hoy pero, quería besarla. Parecía la cosa correcta para hacer y sentí que era lo correcto para hacer en ese momento. Ahora no estoy tan segura de que lo fuera. Parecía molesta cuando lo hice. Pero hizo que mi estómago se sintiera divertido cuando lo hice. No es una manera mala, sino, de una manera rara, como, era emocionante… me hizo sentir como que todo estaría bien mientras nos estábamos besando y después paramos y no todo estaba bien. Todo se fue a la mierda. Tanto como yo supongo.
¿Por qué las cosas nunca pueden ser simples? ¿Por qué no podía haber caminado a casa desde la playa es día y no sé, no haber corrido sobre un coche? O ¿por qué no podía Lauren haberme dicho que me gustaba más que como una amiga y mi voz no habría pensado que era un buen momento para irse a la mierda? A lo mejor sería bueno por una vez entender cómo te sientes sobre otra gente sin necesitar sobre analizar todo. Como, por ejemplo la gente podría venir con una etiqueta de ayuda para poder leer, “amigo” o “pariente” o “amor de tu vida”. Eso sería genial. A lo mejor alguien podía conseguirme una para mí. Soy tan despistada cuando se trata de leer a la gente. Se me hace difícil creer que alguien quiere ser mi amigo, por sí solo, más que eso. Quiero decir, ¿me ha visto Lauren? No soy exactamente la persona más elaborada del planeta y tengo una carga de mierda de problemas que hasta a mí me cuesta luchar con ellos. No creo que ella sepa dónde se está metiendo. De todos modos…cuál era mi punto…mierda no me acuerdo.
Ella es tan exasperante. ¿Por qué no contesta el jodido teléfono? ¿No sabe que no se puede dormir en una discusión? ¿Qué pasa si sucede algo? ¿Qué pasa si la otra persona es golpeada por un jodido coche y nunca consigues hablar con ella de nuevo o hacer las cosas bien? Si algo le pasara a Lauren ahora y nunca consigo disculparme por molestarla no sé qué haría. A lo mejor debería ir hasta allí… pero…son como las tres de la mañana. Probablemente no sea una buena idea. Mierda
Empecé a escribirle una carta pero, aún no está terminada. Es difícil compartir cosas con otra gente. Es por eso por lo que me gusta escribir aquí porque es personal y sé que solo lo leeré yo. ¿Sabes el miedo que da exponerse ahí fuera? ¿Qué pasa si Lauren la rompe? ¿Y si después de todo me sigue odiando? Ahora sé cómo se debe sentir, admitirlo en voz alta. Ugh, quiero besarla ahora otra vez… a lo mejor debería solo haberla abrazado, pero un abrazo no parecía lo suficiente para expresar como me sentía. No, un beso era mejor. Era una representación más precisa creo. Me gusta.
Joder, claro. Me gusta Lauren, pero no me gusto a mí misma… ¿por qué le gusto? ¿Qué ve ahí? Jesús, vale… necesito escribir esa carta, Bueno, terminarla al menos. ¿Por qué da tanto miedo? Quiero decir ¿no debería ser desalentador hacerlo? ¿O debería? Jodido infierno a lo mejor debería llamar a Dinah y preguntar qué piensa… pero no puedo hablar… y aún son las tres de la mañana. Estará dormida. ¿Por qué yo no estoy dormida?
Oh sí, es cierto. Es porque he molestado a Lauren y ahora todo parece que solo soy capaz de pensar en ella y en ese dolor agudo que parece que no se va cada vez que imagino no volver a verla o que no volveremos a ser nunca más amigas. Además, sigo pensando sobre el flashback que tuve después delante del coche de Lauren y no sé, creo que he tenido una pesadilla y si hay una cosa que odio más que el sentimiento de perder a Lauren, es despertarme en un sudor frio, gritando al coche que nunca se para sin tener en cuenta las veces que sueñe sobre ello. No espera, el pensamiento de perder a Lauren parece que se siente peor que eso… necesito escribir esa carta. Mierda. Allá voy.”
“Puto infierno Camz,” se rio Lauren, leyendo el monologo interno de su novia y viendo el paralelismo que había visto cuando conoció por primera vez a Camila, su negación inicial, seguida de su aceptación posterior. “Elocuente como siempre,” se rio entre dientes, complacida al saber que Camila había estado igual de confundida por sus sentimientos como ella lo estuvo, su prosa normalmente articulada ahora dispersa en una colección de pensamientos. Las divagaciones incompletas de una persona loca,escuchó Lauren al fondo de su mente y se rio durante un minuto por lo real que era ese pensamiento que parecía ahora después de haber leído esa entrada
Más que una parte del alma de mi novia, pensó Lauren seriamente después de un momento, su inicial entretenimiento pronto remitiendo y permitiéndola ver lo que realmente había en esa página delante de ella. La inmortalidad del amor de mi vida.


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Capitulo 42

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:22 am

“Hola,” saludó Lauren a Camila suavemente. “¿Cómo ha ido el resto de tu mañana?” preguntó envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Camila protectoramente mientras su novia guardaba alguno de sus libros en la taquilla al comienzo de su almuerzo al día siguiente.
Camila cerró con cuidado la taquilla y se inclinó hacia el cuerpo de Lauren, visiblemente relajándose mientras se hundía más en los brazos de su novia.
“Podía haber sido mejor,” le dijo sinceramente y Lauren apretó su agarre alrededor de la mitad de Camila para animarla.
“¿Por qué? ¿Qué pasó?” le preguntó Lauren preocupada. “¿Está todo bien?”
Camila puso una mano sobre las de Lauren mientras descansaban sobre su estómago y empezó a acariciar amablemente uno de los antebrazos de su novia tranquilizadoramente.
“Sí, sólo estoy enferma de que la gente se quede mirándome fijamente,” compartió Camila con ella sinceramente. “Si es posible ha sido peor que la última vez que conseguí hacer aquel show en la escuela.”
“Camz,” dijo Lauren, girando su cabeza ligeramente para mirar a la cara de su novia y darle un rápido y suave beso en el cuello. “Sé que debe ser horrible pero, sólo intenta ignorarles. Probablemente sólo tienen curiosidad por saber qué pasó.”
“Lo sé,” reconoció Camila; su mano de vuelta sobre las de Lauren de nuevo. “Eso sólo que, si tienen curiosidad ¿Por qué simplemente no me preguntan sobre ello?” preguntó suspirando. “Incluso los profesores están actuando de manera extraña alrededor mío hoy.” dijo. “Tuve a la Señora Edwards en Francés después de la hora libre y estuvo toda la clase entera mirándome de reojo como si fuera a colapsarme en cualquier minuto.”
“Probablemente solo estaba preocupada por ti,” intentó tranquilizar Lauren a Camila, empujando su cuerpo más contra el suyo. “Quiero decir, en realidad da mucho miedo ver que tienes un ataque Camz,” le dijo desde su experiencia, “y el último que tuviste fue realmente malo. En realidad no puedes culparla por querer asegurarse de que estés bien.”
“Pero ni siquiera me preguntó,” protestó Camila, extendiendo su cuello para así poder ponerlo por encima de los hombros de Lauren ligeramente. “Ella seguía mirándome.” Camila explicó y sintió cómo el agarre de Lauren se hacía más fuerte. “Si estaba preocupada podía haber simplemente preguntado si estaba bien, ¿no?” se enredó Camila. “Le habría dicho que lo estaba y después podía haber sido ese el final de todo,” continuó. “Supongo que sólo me estoy sintiendo demasiado consciente hoy o algo.” admitió. “Tampoco creo que ayude mucho que no haya dormido muy bien anoche.”
“A lo mejor ¿tenías que haberte tomado el día libre hoy?” dijo Lauren pensativamente. “Ya sabes, ¿tener un día extra para volver a estar de nuevo al cien por cien?”
“No estoy enferma,” dijo defensivamente Camila, dejando caer su cabeza hacia atrás otra vez y Lauren supo que había tocado una fibra sensible. “No necesito quedarme en casa y no puedo permitirme perder más clases, ya estoy bastante atrasada como está todo ahora.”
“Lo siento,” se disculpó sinceramente Lauren, maldiciéndose internamente por haberlo mencionado. Sabía lo mucho que Camila odiaba que pensaran que era alguien que estaba enferma o invalida y ella simplemente sin darse cuenta había conseguido sugerir que ella era ambas.
“Está bien,” la tranquilizó Camila, acariciando la parte de atrás de la mano de su novia con los dedos suavemente. “Tengo un poco de dolor de cabeza.” admitió. “Había olvidado lo estresante y cansada que es la escuela.”
Te has tomado algo?” le preguntó Lauren y Camila asintió con la parte de atrás de su cabeza contra su hombro.
“Hará efecto en un rato,” respondió, girándose en los brazos de Lauren para encontrarse al final con sus ojos.
“Hmm…” murmuró pensativamente Lauren, extendiendo su mano para quitar un mechón de pelo de los ojos de Camila poniéndolo detrás de su oreja con seguridad. “Bueno…” continuó, su mano levantándose para acariciar la ceja de su novia, sus dedos deslizándose por el punto sobre el ojo izquierdo de Camila como de costumbre, trazando la línea de la cicatriz instintivamente. “¿A lo mejor yo puedo hacer algo para hacerte sentir mejor mientras?” terminó, Camila cerrando sus ojos en respuesta a las ligeras caricias de Lauren, la sensación apaciguándola como hacía normalmente.
Camila se inclinó hacia delante un poco para apoyar su cabeza contra el pecho de Lauren, sus ojos aún cerrados. Lauren envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Camila otra vez, abrazándola calurosamente y sintió los pequeños brazos de Camila extenderse y cerrarse alrededor de su torso en respuesta. Sonrió para si misma brevemente antes de levantar su cabeza y dejar un delicado beso en la frente de Camila, sus labios manteniéndose ahí por un momento mientras amablemente movía a la chica menos en su abrazo.
“Ya lo estás haciendo,” le informó Camila simplemente, su voz apagada mientras hablaba contra el jersey de Lauren, su mano pegada a la parte de atrás contentamente.
Lauren levantó una mano para acariciar el pelo de la frente de Camila y besó lo alto de su cabeza.
“Deberíamos irnos y encontrarnos con las otras,” dijo Lauren, su mano aun jugando con el suave y oscuro pelo de Camila. “Se estarán preguntando que nos está tomando tanto tiempo.”
Camila levantó su cabeza para encontrarse con la mirada de Lauren, una pequeña sonrisa saliendo en sus labios. “Conociéndolas estarán probablemente inventando todo tipo de posibles escenarios en explicación a nuestra ausencia,” se rio Camila. “Estoy segura de que la mayoría de ellos implicarían el cuarto sin usar del conserje que hay en algún lado.”
“En realidad tenemos el mayor grupo de amigas desviadas,” señaló Lauren, riéndose para sí misma.
“Aunque sorprendentemente Ally parece ser la peor,” dijo Camila, separándose de Lauren momentáneamente para coger su mochila del suelo para rápidamente ponerla sobre su hombro. “Siempre pensé que sería Dinah.” Musitó mientras Lauren ponía un brazo alrededor de sus hombros y comenzaban su camino hacia la cafetería.
“Creo que es porque Ally es tan bajita,” comentó pensativamente Lauren.
“Hace que parezca inocente y después ella dirá algo sugerente y te toma completamente por sorpresa.”
“¡Eso es lo que pasa!” dijo de acuerdo entusiásticamente Camila, causando que Lauren se riera en respuesta ante su emoción. “Quiero decir, puedes esperar eso de Dinah porque ella es tan descarada y no tiene vergüenza sobre estas cosas, pero con Ally es totalmente inesperado.”
“Eres una idiota,” comentó Lauren divertida con el comportamiento de su novia pero feliz de que pareciera que la había animado de alguna manera.
Camila dejó de protestar con las palabras de Lauren, pero la chica más alta llevó a su novia aún más cerca y juntó sus labios, besándola profundamente, su lengua enganchándose a la de Camila casi instantáneamente.
“Lo digo de la manera más bonita que hay por supuesto,” le dijo seriamente Lauren, sonriendo brillantemente ante la confusa y nerviosa mirada que tenía en la cara Camila mientras se echaba hacia atrás, separándose
“Yo…” empezó Camila a quejarse, nerviosa, pero la sonrisa de Lauren creció más ante la visión de ver a su novia tan agitada y empezó a caminar en la cafetería hasta su mesa de siempre donde Normani, Ally y Dinah estaban todas sentadas esperándolas. “¡Lauren!” la llamó Camila, sus pies moviéndose rápidamente en un intento de seguirla.
“Hola chicas,” saludó Lauren a las otras, tomando su asiento de siempre mientras Camila las alcanzaba.
“Hola,” saludaron todas las demás, Dinah viendo la apariencia agitada de Camila con diversión.
“¿Vosotras dos habéis estado ocupadas?” preguntó, elevando su ceja sugerentemente.
“No,” contestó sonriendo Lauren mientras sacaba su comida de la mochila y la ponía en la mesa en frente suyo.
“Vale, entonces ¿qué le pasa?” preguntó Normani riéndose mientras señalaba a Camila quien estaba de pie al lado de Lauren, estudiándola con una expresión indescifrable en la cara.
Lauren miró hacia arriba para encontrarse con los ojos inquisitivos de Camila y la chica menor levantó una ceja intencionadamente cuando finalmente tuvo la atención de su novia.
“¿Algún problema?” le preguntó Lauren entretenida y Camila tan solo la miró intentando luchar con su sonrisa.
“Pero en serio,” dijo Ally mirando el intercambio delante suyo. “¿Qué está pasando?”
“Nada,” contestó Lauren, sus ojos sin dejar nunca los de Camila. “¿Verdad Camz?” preguntó juguetonamente.
“Eso no es justo y lo sabes,” objetó Camila, señalando el pasillo mientras se dejaba caer en el banco al lado de su novia.
“¿Qué no es justo?” preguntó Dinah confundida, mirando entre las dos.
“Ella sabe el qué,” gruñó Camila, metiendo la mano en la mochila y buscando dentro su comida. Ella frunció el ceño cuando sacó con su mano vacía.
“Aww, no seas así Camz,” dijo Lauren, inclinándose e intentando besar a su novia en la mejilla.
Camila movió su cara hacia el otro lado fuera de su alcance para prevenir que consiguiera lo que deseaba y Lauren hizo un puchero mientras Camila volvía a hurgar en su mochila una vez más, esta vez encontrando su sándwich y patatas escondidas entre un par de libros.
“No hagas pucheros,” dijo Camila cuando levantó su mirada y se dio cuenta de la expresión de Lauren, sus ojos traicionando su entretenimiento. “Eso tampoco es justo,” se quejó, poniendo su comida en la mesa.
“¿Estás realmente enfadada o sólo lo estás fingiendo?” preguntó Lauren, luchando para guardar su sonrisa fuera de su cara ante el fingido estado de humor de Camila.
“Eres una provocadora,” le dijo Camila riéndose, abriendo su bolsa de patatas y cogiendo una para comérsela.
“¿Soy una provocadora?” le preguntó Lauren, levantando sus cejas incrédula. “No nos olvidemos de quien de nosotras sigue intentando iniciar… ciertas….situaciones.” dijo dándole a Camila una mirada significativa y riéndose.
“¿Me estás llevando la cuenta?” cuestionó Camila divertida, su ceño fruncido.
“Hubo una vez en tu habitación, después la noche del baile de invierno,” dijo Lauren levantando un dedo cada vez que enumeraba cada una de las diferentes ocasiones con la mano. “Después la noche que tus padres vinieron a mi casa a cenar, después la noche de Nochevieja…después…ayer…” terminó, su voz apenas siendo un suspiro.
“Oh Dios mío,” dijo incrédula Camila ante la memoria de Lauren, “¿Qué hay de ti?” preguntó bromeando. “Estuvo esa vez en mi habitación después de que te dijera que te quería,” le recordó. “Después esa vez en tu cocina después de la pelea que tuvimos,” continuó. “No te olvides de la vez que Chris nos interrumpió,” siguió, evidentemente en racha. “La noche del baile de invierno,” añadió significativamente, levantando su dedo pequeño. “No nos olvidemos de que fuiste tú quien vino a mi esa noche.” señaló.
“Puede que para empezar,” anotó Lauren riéndose ligeramente, “pero, definitivamente tú presionaste el tema después,” comentó ligeramente.
“¿Deberíamos irnos?” preguntó Normani a las otras dos mientras miraba vacilante entre Camila y Lauren.
“No ¡deberíamos coger palomitas!” dijo Dinah evidentemente disfrutando de la discusión que tenía en frente.
“Chicas,” protestó Lauren a medias, sonriendo ampliamente mientras extendía su mano para alcanzar la mano de Camila, cogiéndola en la suya. “Vale, lo siento,” se disculpó a su novia riéndose de nuevo. “Parecías tan adorable, ¿Qué se suponía que tenía que hacer? No quería provocar; sólo quería besarte, ¿está eso mal?”
“No lo sé,” dijo Camila bajando su voz y acercándose más hacia Lauren en el banco ligeramente. “Dímelo tú,” dijo inclinándose y besando a Lauren en los labios, una de sus manos extendiéndose para acariciar la cara de su novia tiernamente, la otra soltando la de Lauren para subir el jersey de su novia y encontrar la suave piel de su estómago donde empezó a trazar pequeños círculos con sus dedos ligeramente.
Lauren sabía que era una trampa, sabía que Camila estaba intentando probar que tenía razón pero no le importaba porque disfrutaba la sensación de los labios de su novia contra los suyos más que cualquier otra sensación en el mundo. Esto era por lo que, cuando sintió la lengua de Camila pedir entrada en su boca, la abrio de buena gana, permitiéndose a sí misma experimentar el beso, realmente perderse en el, recogiendo placer de él. Sintió que Camila chupaba su lengua amablemente, su boca atraída contra sus propios labios, sus dientes tirando del inferior con cuidado por un momento antes de que sus lenguas chocaran juntas rítmicamente de nuevo.
Cuando Camila sintió las manos de Lauren empezar a vagar, la izquierda encontrando su camino hasta la parte de atrás del cuello de Camila, la derecha apoyándose en su cadera, se echó hacia atrás, separando sus bocas, los ojos de Lauren continuaron cerrados hasta que se dio cuenta de que no había más besos y entonces los abrio despacio para mirar a su novia.
“Yo nunca bebo,” dijo simplemente Camila, levantándose de su sitio y desapareciendo hacia una de las máquinas expendedoras para comprar un refresco, las manos de Lauren quedándose en el sitio y sosteniendo el aire por un momento mientras su cerebro se ponía al día con lo que estaba pasando.
“Punto para ti,” le gritó Lauren y Camila se giró en su camino para sonreír a su novia, una gran sonrisa en el sitio lo que hizo que el estómago de Lauren se revoloteara felizmente.
Lauren tragó saliva con fuerza mirando a su novia durante un rato antes de aclarar su garganta y mover su cabeza suavemente de lado a lado para así deshacerse de sus sueños para después volver su atención hacia las otras quienes estaban todas mirando con obvias sonrisas en sus caras.
“Callaos,” les dijo, poniéndose sobre su sándwich y abriendo la lata enérgicamente, evidentemente entendiendo las protestas de antes de Camila.
“Te tiene tan controlada,” se rio Normani y Lauren la miró de vuelta.
“No me tiene bajo control,” contestó, mordiendo su sándwich. “Además, aunque lo estuviera, Camila está igual que yo.”
“Eso no es verdad,” se rio Normani. “Ella te tiene alrededor de su dedo pequeño.”
“No lo estoy,” respondió defensivamente Lauren.
“Es lindo,” observó sinceramente Normani mientras Camila volvía sin la bebida.
“Hey, tienes otro dólar que me puedas prestar, ¿por favor?” le preguntó a Lauren, sosteniendo un billete verde. “La máquina no coge este.”
“Claro,” contestó Lauren sin pensarlo, metiendo la mano en su mochila e intercambiando el billete con Camila.
“Gracias,” dijo agradecida Camila, inclinándose para dar un beso con aprecio a Lauren en los labios antes de volver hacia la máquina expendedora.
Lauren se tomó su tiempo para meter el billete de nuevo en su mochila, sus ojos fijos firmemente en la tarea que tenía en sus manos y evitando las inevitables miradas que estaba recibiendo de las otras chicas, su apunte bien hecho en realidad.
“No lo digáis,” las avisó Lauren mientras levantaba sus ojos para mirar a sus amigas, todas las que se estaban riendo.
“No creo que tengamos que hacerlo ¿no?” le preguntó Normani mientras metía una patata en su boca y Lauren ponía los ojos en blanco.
“¿De todos modos qué hay de malo con estar enganchada o sometida?” les preguntó Lauren, mordiendo otra vez su sándwich. “Hago cosas por Camila, eso es lo que se supone que tienen que hacer las novias ¿no?”
“Sí, claro,” confirmó Ally. “Es sólo que siempre estás cuidando de ella y siempre la estás ayudando….”
“Creo que es realmente dulce cómo te preocupas por ella,” interrumpió
Dinah, tomando un sorbo de su bebida. “No la escuches Lauren.” aconsejó. “Sigue haciendo lo que estás haciendo.”
“Sí, pero tú eres amiga de Camila,” le dijo Ally a Dinah. “Sólo estoy diciendo que tú pareces ser la que se espera que en la relación hagas todo por ella y ella te deja, eso es todo.” Continuó, dirigiéndose a Lauren de nuevo.
“Hey, yo también soy amiga de Lauren,” respondió defensivamente Dinah antes de que contestara Lauren.
“Camila no lo espera,” le dijo Lauren a su amiga, empezando a sentirse un poco apagada con el actual tema de conversación. “Lo aprecia. Además, ella también hace cosas por mí. No sabes ni la mitad de lo que pasa entre nosotras Ally. Por favor no asumas que lo sabes.”
“Oh vamos,” dijo incrédula Ally. “¿En serio me estás diciendo que vuestra relación es igual? Quiero decir, es lindo y todo.” señaló. “Además sabes que quiero a Camila, pero la has recogido del suelo más veces de las que mi mano puede contar Lo. ¿Qué podría haber hecho posiblemente ella por ti para siquiera empezar a compensar todo lo que tú has estado haciendo por ella?” preguntó interesadamente.
“Ally,” le dijo Normani significativamente, sorprendida por las palabras de su amiga. “¿Qué pasa contigo?” preguntó.
“No finjáis que vosotras no pensáis lo mismo,” contestó Ally mirando entre Dinah y Normani, sin encontrarlas de acuerdo a ninguna de las dos. “¿De verdad?” preguntó. “¿Soy yo la única que se ha preguntado alguna vez esto?”
“¿Preguntado el qué?” preguntó Camila sentándose de nuevo al lado de Lauren, con una lata de coca cola en una mano de la que bebió.
“Nada,” dijo Lauren, poniendo una mano en la espalda de Camila y acariciándola tranquilizadoramente.
“Sólo estamos hablando sobre relaciones eso es todo,” informó Ally a Camila quien bajó su bebida hasta la mesa que tenía delante y cogió su bolsa de patatas.
“¿Qué pasa con ellas?” preguntó Camila, mirando a Lauren quien estaba mirando a Ally.
“No importa,” dijo Lauren a través de sus dientes apretados.
“Sí, no es nada emocionante,” dijo de acuerdo Dinah, moviendo su mano con desdén.
“Solo estamos diciendo que a veces una persona en la relación parece hacer más por la otra persona, eso es todo.” Continuó Ally a pesar de todo.
Cuando Lauren se dio cuenta de la mirada de la cara de Camila mientras la realización se adentraba en ella, tuvo problemas para luchar con su urgencia para levantarse de la mesa y golpear a Ally por ser la causa de lo que estaba pasando.
“¿Eso es lo que piensas?” preguntó Camila girándose hacia Lauren, la patata que iba a comerse ahora olvidada mientras la bajaba metiéndola de nuevo en la bolsa de su mano.
“No, para nada,” contestó sinceramente Lauren, poniendo una mano en el lado del cuello de Camila. “Nunca he pensado eso. Nunca.” Camila se giró para mirar a las otras y Dinah le dio una pequeña sonrisa tranquilizadora.
“Pero tú si ¿no?” preguntó Camila dirigiéndose a Ally.
“No es una cosa mala,” contestó inciertamente Ally, evidentemente dándose cuenta de su error al perseguir ese tema de conversación y arrepintiéndose enormemente. “Quiero decir, es solo que Lauren parece hacer un montón de cosas por ti…”
“¿Crees que me estoy aprovechando de ella?” preguntó Camila intercediendo, su mente conectando los puntos fácilmente, su afilado intelecto.
“No estás malentendiendo mal lo que estoy diciendo,” intentó Ally volver a su pensamiento.
“No creo que lo esté haciendo,” dijo en desacuerdo Camila, poniendo sus patatas en la mesa y frunciendo el puente de la nariz por un momento antes de masajearse la frente con los dedos, inclinando un poco hacia abajo su cabeza.
“No creo que lo hagas a propósito,” aseguró Ally, sin darse cuenta de que no estaba ayudando a la situación ni lo más mínimo. “Quiero decir, es solo que Lauren tiene que hacer más por ti porque tú no puedes hacer cosas por ti misma.”
“Ally,” la advirtió Normani pero el daño ya estaba hecho y Camila levantó su mirada para mirar a la chica más bajita.
Lauren estudió de cerca a su novia, su mano aún masajeando su cuello para apoyarla y podía ver el dolor en sus ojos, la implicación de Ally clara.
“¿Crees que no puedo cuidar de mi misma?” preguntó, su voz rompiéndose ligeramente mientras intentaba echar hacia atrás el dolor que estaba sintiendo.
“Camila,” dijo Ally mirando a las otras por ayuda pero encontrándose ella sola bien y verdaderamente en un precipicio, sola. “Eso solo que…es lindo… ya sabes…pero…incluso tú tienes que admitir que Lauren lo hace todo por ti.”
“Eso no es verdad,” contestó mezquinamente Camila. “¿lo es?” preguntó girándose hacia Lauren con incertidumbre.
“Claro que no,” le dijo Lauren con confianza, la urgencia de golpear a Ally intensificándose con cada palabra que salía de su boca.
“Lauren,” protestó ligeramente Ally. “Vamos…”
“¡Jesucristo Ally!” dijo Lauren, sin molestarse por borrar la irritación que estaba sintiendo. “¿Podrías callaste la boca?”
“Sabes, me acabo de acordar de que necesito irme,” dijo Camila, fingiendo mirar al reloj de la pared y levantándose para coger su mochila del suelo. “Yo…uh…te veo luego.” Dijo girándose para irse.
“Camz,” dijo Lauren levantándose rápidamente detrás de su novia y poniendo una mano en su hombro para pararla. “¿Dónde vas? Por favor, solo, siéntate ¿vale?” le rogó pero Camila puso una mano en la de Lauren y la apretó tranquilizadoramente antes de quitarla.
“Había olvidado que tenía esa cosa…” dijo Camila sin encontrarse con los ojos de Lauren.
“¿Qué cosa?” preguntó a sabiendas Lauren.
“Una cita con el consejero escolar,” mintió fácilmente y Lauren puso una mano en su mejilla, forzando a Camila a mirar hacia ella.
“Camz,” dijo y Camila cerró los ojos, extendiendo su mano para ponerla en lo alto de la de Lauren. “Por favor, quédate ¿vale?”
“Lo siento, realmente me tengo que ir,” le dijo Camila a Lauren, su pulgar acariciando la parte de atrás de la mano de su novia por un momento, sus ojos aun cerrados. “Yo….hablo contigo más tarde ¿vale?” le preguntó antes de finalmente abrir sus ojos de nuevo y plantando un suave beso contra los labios de Lauren.
Lauren extendió sus manos hacia abajo y sostuvo la muñeca de Camila firmemente en ella, previniendo que se fuera.
“Camz,” dijo Lauren, mientras Ally se levantaba de su sitio.
“Camila, lo siento,” se disculpó Ally, pero Camila levantó su mano para pararla.
“No, está bien…yo solo…me olvidé de que tenía una reunión…” continuó con su mentira. “Ya sabes como es mi memoria…” añadió criticándose a si misma y Lauren sostuvo más fuerte su muñeca, negándose a dejar que se fuera, mas furiosa con Ally de lo que lo había estado en su vida entera.
“Camz, por favor vuelve a sentarte ¿sí?” le pidió Lauren, pero podía ver en los ojos de su novia que apenas se mantenía lo suficientemente unida para continuar con la mentira que había elegido adoptar.
“Lo siento,” se disculpó de nuevo, sus ojos con lágrimas. “Yo solo, es realmente importante. No me lo puedo perder.”
“Te acompaño hasta allí,” se ofreció Lauren, entendiendo que nada que dijera conseguiría que Camila se volviera a sentar, su ya frágil autoestima rota por las palabras de Ally, la gran conciencia que había estado sintiendo antes ahora duplicada.
“No por favor,” casi suplicó Camila. “Puedo ir yo sola. Solo…quédate aquí y termina tu comida.” Le dijo a Lauren, poniendo una mano en el pecho de su novia.
Lauren relajó su agarre en la muñeca de Camila a pesar de que cada voz de su cabeza le estaba diciendo lo contrario y podía ver la gratitud en los ojos de su novia.
“¿Te veré después de la escuela?” le preguntó a Lauren tentativamente, su mano encontrando la de la chica más alta para entrelazar sus dedos.
“Claro,” la tranquilizó Lauren, asintiendo con su cabeza en afirmativo. “Te esperaré fuera de la clase de la Señorita Lovato…”
“No,” dijo Camila, “te veré en la biblioteca.” Le dijo mirando en dirección a Ally, con desafiante orgullo en sus ojos.
Lauren bajó su voz a penas en un susurro, poniendo a Camila más cerca bajo la pretensión de besarla en la mejilla, en vez de eso hablando en voz baja en su oído.
“Por favor no hagas esto,” le suplicó Lauren. “Por favor…no me importa, tú sabes eso. Sabes que no pienso eso de ti, de nosotras.”
“Lo sé,” le dijo tristemente Camila, apoyando su mejilla contra la de Lauren. “Sé que no lo haces,” la tranquilizó.
“Entonces no hagas esto,” dijo Lauren, envolviendo sus brazos alrededor de Camila y abrazándola, con miedo de dejarla ir. “Tan solo quédate aquí… conmigo.”
“No puedo,” dijo Camila abrazando de vuelta a Lauren. “Lo siento.”
“¿Por qué?” le preguntó Lauren.
“Porque me importa,” le contestó sinceramente Camila, “y porque yo creo eso. Solo que…no quería admitirlo.” terminó, girando su cabeza para besar una de las mejillas de Lauren. “Por favor tan solo deja que me vaya ahora. Lo prometo. Hablaré contigo después. Lo prometo… ¿por favor?”
Lauren luchó toda urgencia que tenía dentro y mantuvo a Camila entre sus brazos firmemente y la dejó ir, concediendo su petición.
“Gracias,” dijo apreciativamente Camila y Lauren podía ver lo mucho que significaba para ella que no la hubiera presionado más. “Te encontraré en la biblioteca,” la tranquilizó Camila, besándola en los labios delicadamente una vez más.
“Camila no te tienes que ir,” dijo Ally y Camila se giró para mirarla.
“Sí, tengo que irme,” dijo rápidamente bajando su mirada hasta el suelo otra vez. “Tengo una reunión.” Le dijo, rápidamente levantando su mirada para mirar a Dinah y Normani. “Disfrutad del resto de vuestra comida.” Dijo rápidamente, bajando su mirada hacia el suelo de nuevo.
“Mila,” dijo Dinah levantándose mientras Camila se giraba y empezaba a caminar hacia la puerta, pero no se paró ante el sonido de su nombre y de repente desapareció de la vista. “¿No vas a ir detrás de ella?” le preguntó Dinah a Lauren sorprendida de que se quedara firmemente en su lugar. “Sabes que no tiene ninguna reunión con el consejero escolar Lauren. Esa historia es una completa mierda.”
“Lo sé,” dijo silenciosamente Lauren.
“Entonces ¿qué estás haciendo?” preguntó Dinah.
“No quiere que vaya con ella,” le dijo Lauren. “Quiere estar sola. Simplemente…déjala.” Dinah se encontró con la mirada de Lauren y entendió. Ir detrás de Camila no era la cosa correcta para hacer y sólo la forzaría más contra ella misma y lo haría todo peor, ninguna opción particularmente deseable en la situación actual.
“Lo, lo siento,” se disculpó Ally. “No quería molestarla, no estaba pensando, yo solo…”
“Por favor solo…ni se te ocurra hablarme ahora mismo Ally,” la cortó Lauren duramente, recogiendo sus cosas y lanzando su mochila sobre su hombro, “Estoy tan jodidamente enfadada contigo,” le dijo severamente antes de ir hacia la puerta de la cafetería. Normani hizo un movimiento para seguirla pero Dinah la paró con su mano.
“Yo iré,” se ofreció, echando un vistazo a Ally, sin querer quedarse en realidad sola con ella por miedo de lo que pudiera decir.
“Vale,” dijo de acuerdo Normani mientras leía los pensamientos de Dinah y la chica más alta recogía sus propias cosas saliendo después de Lauren, alcanzándola en la puerta.
“Mierda,” maldijo Ally sentándose.
“¿En qué demonios estabas pensando Ally?” le preguntó Normani y Ally bajó su cabeza hasta sus manos y la movió, sin tener una respuesta preparada para la pregunta y sintiéndose fatal sobre la situación al completo.
“Sinceramente,” dijo Ally levantando su cabeza. “No tengo ni idea.” Contestó sinceramente mientras se encontraba con la amable mirada de Normani.
Cuando se fue de la cafetería, Camila se puso de camino hacia el sitio en el
que había planeado encontrarse con Lauren más tarde, su mente incapaz de pensar apropiadamente en un destino más apropiado para revocarse en su propia contención. Se sentó en una esquina solitaria de la biblioteca y apoyó su cabeza en lo alto de sus antebrazos contra la mesa, sus pensamientos demasiado preocupados para hacer algo productivo como estudiar o leer, su estado de humor pensativo.
Camila siempre se había preguntado si había tomado por sentado a Lauren, ya sea si se había aprovechado del hecho de que Lauren quería cuidar de ella, del hecho de que siempre estaba más que dispuesta a ayudarla con su mochila, o sus paseos hacia o desde la escuela. Pero había ignorado todos esos sentimientos, Lauren la tranquilizaba como que todo estaba bien, de que era normal entre novias hacer esas cosas y así Camila la tenía que dejar, sin haber tenido la experiencia previa en ese caso por sí misma. Sabía confiado en las en las garantía de Lauren así había suprimido esa voz persistente en el fondo de su cabeza a algún lado donde ya no podía escucharla más.
El conocimiento de que Ally pensaba exactamente lo mismo, que había dicho lo que Camila había temido de decir en voz alta, llevó toda su inseguridad que Camila tenía en la parte de atrás de su mente para atormentarla de nuevo. Ahora se enfrentaba a la misma duda, la misma sensación de no ser lo suficientemente buena para Lauren, que había sentido antes, guardada en sus pensamientos, contaminándolos como un aceite que se extendía a través de las aguas que corrompía.
Camila sabía que estaba defectuosa, sabía que no podía hacer algunas cosas por sí misma, sabía que necesitaba ayuda, que no era autosuficiente, pero escuchar a alguien más decirlo, alguien que pensaba que era su amiga la quemaba más de lo que esperaba que lo haría, las palabras haciendo eco en sus oídos burlonamente, “porque no puedes hacer cosas por ti misma.”
No es como si ella no intentara defenderse por si misma, como si se sentase esperando a que los demás hicieran todo por ella. Lo intentaba, intentaba cada día y la molestaba escuchar a la gente insinuar que no lo hacía, que simplemente permitía a Lauren hacerlo en su lugar.
“Como soy una vaga,” pensó Camila para si misma.
“Hey,” escuchó Camila decir a alguien y levantó su cabeza de donde la había tenido apoyada sobre sus brazos encima de la mesa, medio esperando ver a Lauren pero sorprendida de encontrarse a Rachel, sus brazos llenos con un montón de libros de la biblioteca, observándola con una expresión de preocupación en su cara. “¿Estás bien?” preguntó, poniendo sus libros sobre la mesa. “No vas a tener otro ataque ni nada ¿no?” preguntó. “Quiero decir, dijiste que estabas bien cuando te vi en Francés antes.”
“Lo estoy,” la tranquilizó Camila, levantando su cabeza sobre su mano derecha, su codo apoyado contra la mesa sólidamente. “Físicamente, quiero decir. No voy a tener otro ataque, no te preocupes.”
“¿Estás segura?” preguntó Rachel, sacando una silla vacía y descendiendo hasta ella. “Este es un lugar bastante aislado el que has elegido aquí Camila.” señaló, mirando alrededor. “Si tuvieras un ataque podría pasar a lo mejor un mes o más hasta que alguien te encontrase. Entonces simplemente serías la versión moderna de Myrtle la Llorona.”
“¿Su guarida no era un baño?” preguntó Camila. “Me gustaría pensar que si fuera un fantasma probablemente encontraría algo más divertido que hacer con mi día mejor que esconderme en la biblioteca de todos modos,” contestó divertida Camila.
“¿Cómo a lo mejor en la cafetería?” le preguntó bromeando.
“No es demasiado divertido si no puedes comer la comida que hay allí,” comentó neutralmente Camila.
“Bueno la comida de la cafetería es más para matarte más que cualquier otra cosa,” dijo riéndose. “Como todo el mundo se la come es del más allá.”
“No está tan mal,” le informó Camila seriamente. “Parte de ella al menos es comestible.”
“Te tomaré la palabra,” dijo Rachel, cogiendo sus libros y levantándose de nuevo. “De todos modos, solo estaba comprobando que no fueras a empezar a tener convulsiones o algo igual de emocionante.” Le dijo, empujando la silla bajo la mesa. “Te dejaré….hacer lo que estuvieras haciendo,” le dijo Rachel girándose para irse.
“Hey Rachel,” dijo Camila y la rubia se giró para mirarla de nuevo. “Gracias,” dio agradecidamente.
“¿Porque?” preguntó Rachel, volviendo hacia la mesa.
“Escuché que ayudaste,” explicó Camila. “Cuando tuve mi ataque, quiero decir,” aclaro cuando Rachel parecía confundida. “Olvidé agradecértelo antes.”
“Oh cierto,” dijo sonriendo Rachel. “Bueno, está bien. Estoy encantada de que te sientas mejor.” Levantó una mano Rachel señalando a la cicatriz saliente de la frente de Camila donde se había golpeado la cabeza contra una mesa cuando se cayó. “Eso sonó horrible cuando te lo hiciste por cierto,” comentó´ Rachel. “Creí que te habías fracturado el cráneo o algo.”
“No sería la primera vez,” dijo pensativamente Camila y Rachel le dio una mirada cuestionante.
“¿Estás segura de que estás bien?” preguntó sintiendo que algo iba mal.
“Sí, bien,” contestó Camila y Rachel miró alrededor como si acabara de darse cuenta de algo.
“¿Dónde está Lauren?” preguntó, sacando de nuevo la silla y sentándose.
“¿Habéis tenido una pelea?” preguntó.
“Te encantaría eso ¿no?” preguntó Camila y Rachel sonrió entretenida.
“A lo mejor,” admitió juguetonamente Rachel, su tono pronto volviéndose serio. “No pero de verdad, ¿estáis bien las dos? Normalmente sois inseparables. Me vuelve loca.”
“Estamos bien,” dijo Camila y Rachel puso una cara demasiado teatralmente triste en un intento de hacer a la morena reír, consiguiendo su tarea cuando una ligera risa se escapó de los labios de Camila. “Siento decepcionarte.”
“Realmente lo has hecho,” le informó Rachel, moviendo su cabeza y apoyando sus codos sobre la mesa para estar más cerca de Camila.
“Entonces si no es con Lauren con quien estás molesta ¿qué es?” preguntó.
“Bueno…” empezó Camila a abrirse, pero cerró su boca rápidamente, sin querer compartir algo tan personal con Rachel, a quien apenas conocía.
“Puedes hablar conmigo lo sabes,” la animó Rachel. “No se lo diré a nadie, lo prometo.”
“Es solo que, no soy demasiado buena hablando de cómo me siento.” Explicó Camila, su cabeza aún apoyada en su mano mientras miraba a Rachel. “Normalmente solo me siento y pienso en cosas.”
“¿Cómo ha funcionado eso para ti?” preguntó interesada Rachel. “¿Has tenido alguna gran epifanía?”
“No aún,” le dijo Camila. “¿Tú?” preguntó.
“La última grande que tuve fue que me gustaban las chicas,” dijo Rachel haciendo una mueca mientras recordaba eso. “Estaba sentada en mi habitación viendo Pretty Little Liars y Shay Mitchell estaba en la pantalla y recuerdo, pensé, ‘wow, soy totalmente lesbiana’.”
“¿Así es como llegaste a esa conclusión?” preguntó divertida Camila, “¿Viste una actriz en la pantalla?”
“Eso y el hecho de que secretamente había estado saliendo con chicas durante los últimos seis meses,” le dijo Rachel, con una amplia sonrisa en la cara. “Incluyendo a tu adorable novia,” compartió, aunque ya sabía que Camila era consciente de este hecho. “Ella fue la que me sacó para ser sincera.”
“Bueno, ahora no la puedes tener de vuelta,” se rio Camila. “Está conmigo ahora y no la voy a dejar escapar.”
“Todavía, aquí estás hablando conmigo cuando estás molesta en vez de con ella,” señaló Rachel y Camila levantó su cabeza. “Además, no es a ella a la que quiero, ya lo sabes…”
“Debería irme,” dijo Camila, haciendo un movimiento para levantarse, empezando a sentirse incomoda a donde la estaba llevando la conversación y dándose cuenta de que Rachel estaba al menos en lo cierto en un punto.
Quería hablar con Lauren; quería abrirse con ella, solo que, no quería hacerlo delante de las demás, delante de Ally y entonces había dejado sus emociones hacerse con lo mejor de ella una vez más cuando no la dejó irse de la cafetería con ella. “Necesito encontrar a Lauren,” le dijo Camila, recogiendo su mochila.
“Vale,” dijo, levantándose también. “Simplemente…antes de que te vayas ¿puedo preguntarte una cosa Camila?” preguntó.
“Supongo,” accedió Camila pausándose por un momento y siendo tomada completamente por sorpresa cuando Rachel se abalanzó y golpeó sus labios juntos.
Camila se estremeció hacia atrás con el contacto, su cerebro intentando entender que estaba pasando y sus manos empujando contra el pecho de Rachel con fuerza intentando separarlas, las manos de la otra chica alrededor de su torso sosteniéndola en el sitio.
“¿¡Qué coño estás haciendo?!” llegó la voz de Lauren a través de la sala y Camila no sabía si sentirse aliviada o devastada de que hubiera interrumpido y terminado los avances no deseados de Rachel.
“Lauren,” balbuceó Camila, limpiándose la boca con la manga, sintiendo como si la hubieran violado.
Lauren la ignoró pero dio un paso más hacia adelante y Camila miró a Dinah quien la estaba estudiando, una expresión neutral en su cara que no podía leer.
“Mierda, escucha,” dijo Camila, pero Lauren no la estaba mirado a ella, sus ojos estaban firmemente fijados en Rachel quien estaba encontrándose con su mirada.
“Pensaba que cosas así solo pasaban en las películas,” comentó Rachel, mirando por encima del hombro de Lauren hacia Dinah un momento antes de encontrarse de nuevo con sus ojos. “Tú sincronización fue impecable. No podía haber planeado esto si lo hubiera intentado.”
“Lauren, no es lo que crees…” dijo desesperadamente Camila. “Lo siento, por favor, tienes que creerme…”
“Está mintiendo,” dijo Rachel sintiendo una oportunidad. “Te lo dije, se enamoraría de cualquiera que le diera la mínima atención Lauren. No eres especial. Sólo eres la primera persona en hacerla sentir como es, eso es todo.”
Lauren iba a pegar a Rachel, su enfado hacia Ally y la chica que tenía delante finalmente hirviendo hasta un punto y ansiosa por manifestarlo en algo físico.
Desafortunadamente de alguna manera, no tuvo la oportunidad porque Camila golpeó a Rachel, su puño chocando contra la cara de la rubia sólidamente, el sonido del contacto haciendo que Lauren hiciera una mueca de dolor mientras su novia decía, “Que te jodan,” desafiante.

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Capitulo 43

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:22 am

“Hey“ dijo Ally, su pequeÃa voz mientras golpeaba la puerta abierta de la habitacion de Lauren, Clara habiendola dejado subir las escaleras. “¿Puedo pasar?“ pregunto a la morena, entrando vacilantemente, los ojos de Lauren mirandola de cerca desde donde estaba tumbada en la cama, el diario de Camila abierto en sus manos donde habia estado leyendolo.
“Parece que ya lo has hecho,“ seÃalo abrasivamente Lauren, poniendo el diario en la mesilla de noche de su lado y cambiando su posicion para estar ahora sentada recta contra el cabecero de la cama.
“Lo, ¿por favor?“ dijo Ally, despacio haciendo su camino en la habitacion un poco mas hacia adentro, sus manos jugando nerviosamente juntas delante suyo.
“¿Que?“ pregunto bruscamente Lauren, sus ojos comunicando el resentimiento que sentia hacia su amiga. “¿Que quieres Ally?“ practicamente escupio.
“Quiero disculparme contigo por lo de antes“ le dijo Ally seriamente y Lauren resoplo burlonamente en respuesta a las palabras, sabiendo que la disculpa de su amiga no cambiaria lo que habia pasado, no haria que todo estuviera bien magicamente, no mejoraria la situacion ni lo mas minimo.
“¿No crees que es un poco tarde para eso?“ pregunto sarcasticamente Lauren, mirando a Ally significativamente mientras se paraba en el final de la cama.
“Escucha, estoy realmente arrepentida de lo que dije Lo“ le dijo Ally sinceramente. “Sinceramente, me siento terrible sobre lo que paso. No estaba pensado correctamente“
“No mierda“ interrumpio Lauren, murmurando en voz baja.
“Lo siento mucho“ se disculpo de nuevo Ally. “Por favor dime como puedo hacer para recompensartelo.“
“No hay nada que puedas hacer Ally“ contesto Lauren simplemente, inclinandose para encontrarse de frente con la mirada de su amiga. “Lo que esta hecho, esta hecho ahora. No puedes deshacerlo. No puedes hacerlo correcto. No puedes desear que no hubiera existido.“
“se que estas enfadada conmigo“ empezo Ally pero el sonido de la risa sarcastica de Lauren la paroen las palabras que estaba diciendo.
“Mierda, claro que estoy enfadada contigo“ intercedio Lauren riendose de nuevo. “¿Tienes alguna idea de lo que hiciste? ¿La tienes?“
“¿Esta Camila bien?“ pregunto Ally, sin haber hablado con Lauren desde que se fue en la comida pero habiendo escuchado de Normani sobre el incidente de la biblioteca.
“¿Acaso te importa?“ le pregunto Lauren interesadamente.
“Claro que si“ dijo Ally, su voz creciendo mas fuerte, evidentemente insultada por la insinuacion de Lauren. “Camila es mi amiga tambien“
“Oh, ella es tu amiga ahora otra vez ¿no?“ pregunto Lauren, balanceando sus piernas sobre el filo de la cama y levantandose “Eso es raro porque antes no era lo suficientemente buena para mi. Se estaba aprovechando de mi usandome¿no es eso lo que dijiste?“
“Nunca dije eso“ protesto Ally. “Sabes que no es eso lo que queria decir Lo, solo estoy preocupada por ti“
“Bien“ concedio Lauren, ignorando la ultima mitad de la frase de Ally. “A lo mejor no quisiste decir esas palabras exactamente pero eso es lo que insinuaste y es casi lo mismo.“
“Pero no dije nada que no fuera cierto contesto Ally, su voz firme. “haces mucho por Camila“
“De buena gana“ la corto enfadada Lauren. “Lo hago de buena gana porque la quiero“
“Ahora“ interrumpio Ally, su propia voz creciendo con irritacion. “La quieres ahora Lo pero quien sabe siquiera si estarais aun juntas en un mes. No puedes desperdiciar tu vida por alguien que...“
“No estoy desperdiciando mi vida“ objeto furiosamente Lauren.
“¿te estas acaso escuchando?“ le pregunto Ally. “Solias ser una estudiante de sobresalientes Lo y ahora a penas sacas un aprobado raspado. Incluso suspendiste el ultimo examen de historia o ¿no te acuerda?“
“Eso no tiene nada que ver con Camz“ discutio Lauren.
“¿En serio?“ le pregunto Ally incredula, “Porque tus notas estaban bien hasta antes de que las dos empezarais a salir ¿o te has olvidado?“
“De todas formas ¿que tiene que ver contigo?“ cuestiono Lauren ignorando la pregunta. “Te enteraste de mis notas por accidente“
“Exactamente“ intercedio“ Ally. “Si no es un problema ¿entonces porque estas escondiendolo?“
“No lo estoy escondiendo“ contesto Lauren. “No tiene nada que ver contigo ni con nadie mas por ese hecho“
“¿Lo sabe siquiera Camila?“ pregunto Ally, el silencio de Lauren hablando mas alto que cualquier respuesta que pudiera tener. “No lo sabe ¿verdad? ¿Por que no se lo has contado?“
“Camila tiene suficientes problemas sin hablar de los mios,” contesto enfurecida Lauren. “Tiene la declaracion para pensar en ella, sus ataques, su habla“
“Ves y eso es exactamente lo que digo“ la corto Ally. “Encantada te encargaras de sus problemas, la ayudas con ellos pero ella no hace lo mismo por ti. Eso no es una relacion Lauren. Le estas mintiendo“
“No la estoy mintiendo“ se quejo Lauren. “Simplemente no se lo he dicho“
“es lo mismo!” grito Ally.
“no es lo mismo“ respondio Lauren.
“Oh ¿de verdad?“ cuestiono Ally, moviendo su cabeza. “Entonces si Camila te preguntara como te salio tu ultimo trabajo de Biologia entonces ¿le dirias que sacaste un aprobado bajo?“
Lauren miro a Ally, sabiendo que estaba atrapada entre la espada y la pared. La verdad era que sus notas habian estado descendiendo cuesta abajo desde hace un tiempo ahora; incluso desde que tuvo un bien menos en su examen de matematicas en aquel tiempo de las hemorragias nasales de Camila. La mente de Lauren estaba tan preocupada con Camila que habia perdido progresivamente el interes en sus estudios, pasando su tiempo libre investigando sobre la condicion de Camila o observando a su novia mientras leia, facilmente distraida por la presencia de la chica menor. Lauren no se lo habia dicho a Camila porque sabia como reaccionaria ante la revelacion, ya lo habia experimentado. Camila se habia culpado a si misma cuando se entero de la nota baja de Lauren en matematicas, habia pensado que era porque habia estado pasando demasiado tiempo juntas y no habia manera de que Lauren fuera a dejar que aceptara responsabilidad por algo que era enteramente su propia culpa.
“Eso es lo que pensaba“ comento a sabiendas Ally cuando Lauren no contesto y la chica mas alta se paso una mano por el pelo con agitacion.
“No se lo puedes decir“ dijo preocupadamente Lauren. “No lo puede saber, ¿vale?“
“¿Por que?“ pregunto Ally. “Merece saberlo Lauren y se acabara enterando de alguna manera,“ continuo “No puedes guardarlo como un secreto para siempre, la escuela se dara cuenta de que algo no esta bien lo suficientemente pronto y se lo harian saber a tus padres. Estoy sorprendida de que aun no lo hayan hecho para ser sincera.“musito. “Estas tan ocupada tratando con todas las cosas por las que esta pasando Camila que te estas descuidando a ti misma“
“Pero no es su culpa“ contesto agitadamente Lauren.
“No“ respondio con confianza Ally. “Tienes razon Lo, no lo es. Lo veo ahora“ Dijo de acuerdo. “Estaba equivocada antes porque no puedo culpar a Camila por no apoyarte cuando ni siquiera sabe nada de lo que esta pasando“ Se pauso por un momento para dar un paso hacia adelante mas cerca de su amiga y puso una mano en su brazo consoladoramente. “Pero tenia razon cuando dije que vuestra relacion no es igual“ continuo “porque todo el tiempo no estas siendo honesta con ella. La tratas como si fuera la persona mas fragil del mundo pero puede cuidar de si misma Lo, puede y lo hace. A pesar de tu mierda de notas Camila sigue aprobando y a pesar de sus problemas esta trabajando duro. Puede equilibrar vuestra relacion con el resto de su vida no puedes“
“No tienes idea de como es“ le dijo Lauren, lagrimas apareciendo en sus ojos, su voz atrapandose en su garganta mientras finalmente se abrio. “Trabaja tan jodidamente duro con todo y no cambia nada porque un momento ella esta bien y al siguiente esta tumbada en la unidad de cuidados intensivos en el hospital sin poder respirar por si misma“ Continuo Lauren, llorando abiertamente ahora. “Me preocupo por ella todo el tiempo“ admitio Lauren. “Cuando no estoy con ella todo en lo que puedo pensar es en si estara bien o si ha golpeado la pared con su pu+o porque no sabe como manejar sus sentimientos.“ Lauren tomo una respiracion fuerte finalmente permitiendose a si misma confesarle a alguien como se estaba sintiendo.
“La quiero pero tengo tanto miedo de perderla que me esta paralizando“ compartio Lauren, poniendo una mano sobre su pecho.
“Camila estara bien Lo“ intento tranquilizarla Ally.
“No tienes ni puta idea de eso“ contesto duramente Lauren. “No la conoces de la manera que yo lo hago“ le dijo. “No eres la que la has recompuesto de nuevo cuando se estaba sintiendo tan mal que ella deseaba estar muerta, cuando se odiaba a si misma tanto que nada que dijeras la convenceria de lo contrario. No eres la que la has tenido que ver llorar hasta el punto en que apenas podia respirar a traves de sus sollozos y no has tenido que verla cuando apenas tiene energia para salir ella misma de la cama“ explico Lauren. “Yo si“ dijo, golpeando su dedo contra el pecho “Yo tengo que verla asi y me siento tan impotente que me mata. Me mata jodidamente Ally; saber que alguien tan inteligente y amable como Camz, alguien que es tan preciosa, por dentro y por fuera, alguien que intenta todo duramente cada jodido dia no puede mirarse en el espejo; no puede soportar tener una foto de ella misma en la pared de su habitacion“
“Lo“ dijo Ally acercandose para envolver a su amiga en un abrazo pero la chica mas alta la empujo, limpiandose sus ojos con la parte de detras de su mano furiosamente.
“No me digas que estara bien“ le dijo Lauren, luchando por contener sus lagrimas mientras caian libremente por sus mejillas. “No puedes saber eso de ninguna puta manera Ally“ Repitio de nuevo “Fue hace solo dos semanas cuando podia haber muerto“ le recordo Lauren. “Es como si dieran un respiro donde creemos que podemos ser felices y despues algo mas aparece para reventar la burbuja. Tenemos que empezar de cero otra vez y tengo que ver como intenta reconstruirse una vez mas.v
“Lo, eso no es sano“ le dijo Ally. “Si que la quieres pero esto no es justo para ti para ninguna de las dos.“
“No puedo dejarla“ dijo Lauren “No puedo Ally“
“Eres un jodido desastre Lo“ le informo sinceramente Ally, “Quiero decir, mira tu estado“ Le aconsejo, haciendo un gesto hacia Lauren con su mano.
Lauren se rio ante la ironia de las palabras de Ally, habiendo dicho casi lo mismo a Camila ella misma en una ocasion anterior.
“La amo“ declarioLauren. “Lo hago Ally“ Confirmo desafiante. “Me necesita para ser fuerte por ella y lo estare, aunque sea doloroso y a pesar de lo mucho que duele necesita que este ahi para ella.“
“¿Y quien esta ahi para ti Lo?“ le pregunto Ally seriamente. “Tu estas ahi para ella, lo estas, todo el mundo puede ver lo mucho que la quieres y que ella tambien te quiere, pero, no la dejas estar ahi para ti, no de la manera en la que la necesitas, no completamente, porque saber que emocionalmente no puede estar, no puede“
“Pero lo estara“ interrumpio Lauren. “Estara ahi para mÔ¦”
“Creo que tienes razon“ dijo Ally,“Creo que estaria pero, tu no crees eso, no lo haces Lauren o sino la dejarias.“
“No puedo poner eso en ella“ admitio Lauren. “No puedo hacerlo Ally.“
“Entonces ¿sufres en silencio?“ pregunto Ally. “Despues de todas las veces que la has aconsejado que se abra, para compartir como se esta sintiendo, para ser sincera y honesta contigo“
“Se lo cuento a veces“ le informo Lauren. “Lo hago Ally. No sabes de lo que hablamos, cuando estamos juntas he compartido cosas con ella.“
“Entonces ¿le has dicho que a veces te sientes agobiada?“ cuestiono Ally. “Que te sientes como si te estuvieras sofocando porque no sabes que hacer, porque aun eres una niÃa y esto es mucho para alguien con lo que tratar“ continuo Ally. “Le has dicho que todo lo que haces es sentarte preocupandote por ella, que tus notas estan sufriendo por eso. ¿Le has contado todo eso?“
“Sabes que no“ dijo Lauren limpiandose los ojos de nuevo.
“Eres una hipocrita Lo“ respondio Ally. “Esperas que ella se abra contigo y despues tu no confias en ella lo suficiente para ser capaz de hacer frente a tus sentimientos“ Lauren abrio su boca para decir algo en respuesta pero Ally levanto su mano para pararla antes de que empezara. “Le dices que la quieres, se lo muestras.“ Siguio rapidamente Ally. “Compartes cada sentimiento feliz que has tenido pero no compartiras lo negativo. La presionar para que hable pero tu no lo haces“ Ally camino hacia la mesilla y cogio el cuaderno de Camila con empatia. “Confia en ti para todo Lo“ reconocio Ally. “Cada pequeÃo pensamiento y sentimiento pero tu no confias en ella.“
“Ally ¿puedes abrir tus ojos?“ dijo Lauren, cogiendo el diario de vuelta. “No se lo puedo decir, no puedo mira lo que paso hoy“
“Eso fue mi culpa“ admitio Ally, “y me disculpare con ella porque puedo ver ahora que estaba equivocada. Estaba equivocada. Lo siento Lo“ termino.
“Esto es una jodida mierda“ dijo Lauren, recorriendo una mano a traves de su pelo y limpiandose los ojos de nuevo mientras se sentaba otra vez en la cama. “¿Porque es todo una puta mierda?“ pregunto abatida.
Ally camino hacia la cama y se sento al lado de Lauren, cogiendo la mano de su amiga en la suya y acariciando la parte de atras amablemente con su pulgar.
“¿Por que tiene que ser todo tan complicado todo el jodido tiempo?“ pregunto Lauren apoyando su cabeza en el hombro de Ally. “¿Por que no podemos ser igual que cualquier otra pareja de la escuela?“ contemplo. “¿Por que no puede ser nuestra mayor preocupacion tener una cita? En vez de eso, tenemos todo este jodido drama con el que tratar“ dijo, levantando su mano con enfasis y haciendola caer de nuevo un momento mas tarde.
“Normani me conto lo que paso en la biblioteca“ compartio Ally con Lauren.
“Le pego un puÃetazo a Rachel“ establecio simplemente Lauren. “No habria parado Ally“ divulgo. “Dinah y yo tuvimos que tirar de ella e incluso siguio“ intentando volver otra vez. Tuve que inmovilizarla contra la pared para pararla y aun no se calmo en otros diez minutos.“
“Normani dijo que le rompio la nariz a Rachel“ medio pregunto Ally. “¿Es verdad?“
“No lo se“ contesto Lauren moviendo tristemente la cabeza, limpiando una lagrima que se estaba deslizando por su mejilla. “No estaria sorprendida si lo hizo, habia sangre por todos lados“ Lauren miro al suelo por un momento mientras decidia como seguir. “Se ha fracturado la mano“ finalmente dijo Lauren. “Se ha roto el cuarto metacarpiano y le han puesto un yeso“
“Lo“ dijo Ally animadamente, abrazando a su amiga.
“Ademas ha sido expulsada“ continuo Lauren. “Quiero decir, le han dado una expulsion durante dos semanas, pero, sus padres estan considerando seriamente en sacarla de las clases e involucrarla en una escuela virtual ahora“ compartio.
“¿Que?“ pregunto sorprendida Ally. “No pueden hacer eso. ¿Que piensa Camila sobre eso?“
“No lo se“ dijo sinceramente Lauren “Sinu no me dejo ir a verla cuando fui hasta alli despues de la escuela. La han castigado, sin visitas, ni telefono, nada.“ Lauren se pauso por un momento para encontrarse con la mirada preocupada de Ally.
“Necesito hablar con ella Ally“ anuncio Lauren evidentemente estresada. “Solo quiero saber si esta bien y tengo que decirle que no estoy enfadada con ella necesita saber eso. Se que no fue ella. Se que no ella no correspondio nada“
“¿Que quieres decir?“ pregunto confundida Ally.
“Quiero decir que vi a Rachel besandola en la biblioteca“ escupio Lauren, aun furiosa ante el pensamiento. “¿No te dijo Normani?“ pregunto y Ally nego con la cabeza. “Queria algo de espacio porque me cabreaste tanto y fui a la biblioteca con Dinah solo para encontrarme con Rachel intentandolo con Camz.“ Lauren se levanto, necesitando hacer algo activo, el recuerdo haciendo que su enfado volviera hacia ella. “Rachel la beso y despues Camila intento empujarla pero ella no paraba“ le dijo Lauren a Ally paseando, su tono bajo e indignado.
“Entonces ¿ella la golpeo?“ pregunto Ally intentando imaginar la escena en su cabeza.
“No, no justo despues“ le informo Lauren. “Rachel estaba intentando revolver las cosas cuando supo que yo lo habia visto; intento mentir, culpar a Camila.“ explico. “Dijo que yo no era especial, sugirió que Camila era facil y que se enamoraria de cualquiera que le prestara la minima atencion.“
“Estoy sorprendida de que no la golpearas“ comento pensativamente Ally.
“Iba a golpearla“ dijo seriamente Lauren “pero desafortunadamente Camz me gano y todo esta tan jodido ahora que creo que nunca volvere a estar bien de nuevo.“
“Lo, realmente lo siento“ se disculpo sinceramente Ally. “Todo esto es mi culpa“
“No“ dijo en desacuerdo Lauren encontrandose con los ojos de Ally. “No lo es“ le dijo suspirando. “Tu estabas...“ Lauren se pauso mientras su telefono sonaba y lo cogio ansiosamente cuando vio que era el numero de casa de Camila en la pantalla.
“¿Camz?“ pregunto ansiosamente, sentandose de nuevo en la cama rapidamente. “Oh“ dijo ligeramente decepcionada cuando no era Camila, sino Sinu en el otro lado del telefono. “No, ella no esta aqui“ dijo Lauren echando un vistazo preocupada en direccion a Ally, su amiga mirandola con una mirada inquisitiva en la cara. “No, sinceramente, no esta aqui. No la he visto desde la comida.“ Lauren escucho atentamente durante un minuto. “¿Lo has intentado en la playa?“ sugirió Lauren; con una cara de preocupacion evidente. “Bueno, ¿como iba cuando se fue?“ pregunto ansiosamente Lauren. “¿Dejo una nota o algo?“ Ally miraba mientras Lauren se levanto otra vez y empezo a caminar delante de ella en frente de la cama, su mano libre recorriendo su pelo como distraccion.
“Bueno, saldre y os ayudo a buscar.“ Se ofrecio Lauren, “No, pero intento“ pausandose mientras escuchaba de nuevo a Sinu. “Vale“ dijo finalmente de acuerdo Lauren, mirando hacia Ally. “Si, vale, esperare aqui en caso de que venga claro, si te lo hare saber enseguida vale, gracias.“ Termino Lauren, el tono del telefono sonando en sus oidos ruidosamente cuando Sinu desconecto.
“¿Que esta pasando?“ pregunto Ally levantandose.
“Camz no esta en su habitacion“ le dijo Lauren. “Su madre dijo que se ha escapado y no pueden encontrarla en ningun lado.“
“¿Han intentado llamarla?“ pregunto Ally.
“Su madre tiene su telefono“ contesto aprensiva Lauren. “¿Que pasa si ha hecho algo estupido?“ pregunto Lauren mordiendose las uÃas impacientemente. “Joder Ally que pasa si“
“Probablemente este de camino hacia aqui“ dijo Ally, agarrando los brazos de Lauren tranquilizadoramente. “Sabes como es Camila, Lo“ continuo. “No puede aguantar una discusion o un simple desacuerdo. Volvera para resolverlo.“
“Cierto“ dijo Lauren aun inquieta. “Si, tienes razon; probablemente estara de camino para que hablemos.“ No lo estaba.
“En serio Ally, ¿donde demonios esta?“ pregunto Lauren mientras caminaba de adelante hacia atras a traves de su habitacion, quemando un agujero figurativo en el suelo bajo sus pies. “Ha pasado una hora. Si estuviera viniendo ya habria llegado.“
“Lauren tienes que intentar no preocuparte“ dijo Ally pero incluso ella se sentia nerviosa sobre el paradero de su amiga.
“No puedo“ dijo, “Estoy preocupada. Siempre estoy jodidamente preocupada. “¿Donde demonios esta?“
“¿Por que no te vuelves a sentar?“ sugirió Ally.
“No puedo volver a sentarme“ dijo Lauren, “¿sabes que?“ siguio, cogiendo sus llaves del coche de la mesilla al lado del diario de Camila. “Que jodan a todo esto. Me voy a buscarla.“
“¿Que pasa con la madre de Camila?“ cuestiono Ally. “¿No queria que te quedaras a esperar aqui en caso de que apareciera?“
“Mi hermano esta en su habitacion“ dijo Lauren, “y mi madre estara vuelta en cualquier minuto. Si aparece, ellos estaran aqui. No puedo volver a sentarme esperando mas.“
“¿Donde vas a ir?“ pregunto Ally. “Podria haber ido a cualquier lado Lauren“
“No“ dijo Lauren pensando y teniendo una idea, “no esta en cualquier lado.“
“¿Que quieres decir?“ cuestiono Ally.
“Creo que se dende esta“ dijo Lauren.
“¿Donde?“ contesto confusa Ally.
“Donde todo empezo“ le dijo Lauren, levantando una mano para parar a Ally mientras empezaba a levantarse. “No, solo, ¿puedes esperar aqui?“ pregunto.“Por favor ¿solo por si acaso?“
“Vale“ dijo de acuerdo Ally. “Si, vale.“
“Gracias Ally“ dijo Lauren agradecidamente antes de girarse en sus talones desapareciendo por la puerta.
Fue de camino a su corre corriendo, saltando detras del volante e iniciando el motor suavemente, poniendose de camino, su mente centrada en solo una cosa, encontrar a Camila. No estaba segura de que fuera a encontrarla, no sabia si su sospecha era acertada pero, tenia que intentarlo, tenia que hacer algo. No podia simplemente sentarse esperando, ni mientras Camila estaba ahi fuera, sola, pensando Dios solo sabe el que. Siempre pensando, Lauren penso para si misma. Siempre esta pensando, siempre.
“Gracias a Dios“ suspiro Lauren para si misma mientras se paraba en el bordillo unos minutos mas tardes y apagaba el coche, apenas parandose el tiempo suficiente para sacar las llaves del contacto y cerrar la puerta. Corria hacia Camila quien estaba sentada, su espalda contra la dura pared de roca de un edificio, mirando fijamente a traves de la carretera, aparentemente perdida en sus pensamientos. “Camz“ dijo, agachandose al lado de la chica menor que estaba llorando silenciosamente mientras miraba intensamente, imaginando que, Lauren no se atreveria a pensar. “Hey“ dijo Lauren, usando una mano para girar la cara de Camila para encontrarse con sus ojos preocupados. “¿Que estas haciendo aqui?“ pregunto, agachandose hasta el suelo al lado de su novia.
“Estoy pensando“ contesto“ camila limpiandose los ojos con su mano izquierda, la derecha ahora cerrada alrededor del yeso duro. Lauren se acerco y limpio una lagrima de la mejilla de Camila.
“Todo el mundo esta verdaderamente preocupado por ti“ le dijo seriamente Lauren. “Tu madre me llamo, cree que te has escapado o peor ella esta...“ se pauso Lauren mientras Camila volvia su tencion hacia las luces, distraida con el color rojo de la luz palida del semaforo. “Camz,“ dijo Lauren, intentando captar su atencion de nuevo hacia ella.
“Sabes, es gracioso“ dijo Camila mirando el cambio de luz hasta el verde. “¿Como algo tan pequeÃo puede condicionar algo tan grande“ comento.
“¿Que quieres decir?“ pregunto Lauren.
“Quiero decir“ contesto Camila. “Es solo una bombilla detras de un cacho coloreado de cristal. Una bombilla.“
“Camz, no lo entiendo“ admitio Lauren. “¿De que estas hablando?“
“Fue aqui“ dijo. “Aqui fue donde paso el accidente.“
“Eso lo se“ le recordo suavemente Lauren. “Me lo dijiste ¿te acuerdas Camz?“
“¿Que estas haciendo aqui Lauren?“ pregunto Camila suspirando, cambiando de tema ligeramente. “¿Por que estas aqui?“
“Estaba preocupada por ti“ contesto sinceramente Lauren, acariciando el brazo de Camila tranquilizadoramente. “He venido para llevarte a casa.“
“No quiero ir a casa“ dijo Camila.
“Entonces ven a la mia“ la animo Lauren.
“Quiero quedarme aqui“ establecio simplemente Camila. “Tan solo” dejame aqui“
“No puedo hacer eso“ le dijo Lauren. “No puedo dejarte aqui Camz.“
“¿Por que no?“ pregunto Camila.
“Porque te quiero“ le dijo Lauren y Camila se encontro con su mirada sorprendida.
“¿Incluso despues de lo de hoy?“ le pregunto tentativamente.
“Camz, se que no besaste a Rachel“ le informo Lauren. “Si que nunca me harias eso. Vi lo que paso. Fue ella, fue todo ella. Tu intentaste apartarla“
Camila puso la palma de sus manos contra su frente mientras la bajaba hasta sus rodillas, encogiendose sobre si misma.
“Callate“ dijo silenciosamente Camila. “Por favor, por favor, por favor“ Repitio despacio. “Por favor, callate, por favor“
“Camz“ dijo Lauren poniendo una mano en el hombro de su novia. “¿No has escuchado lo que he dicho?“
“No puedo hacer esto Lauren“ dijo Camila levantando su cabeza. “No puedo, lo siento. No me puedo quedar aqui“
“¿Que quieres decir?“ pregunto Lauren, su estamago revolviendose terriblemente.
“Me voy“ le dijo. “Mis padres me quieren mandar a un centro de rehabilitacion para pacientes internos. Creen que ayudaria“
“No pueden hacer eso“ dijo conmocionada Lauren.
“Ya lo han hecho“ le informo Camila. “Esta hecho“
“Bueno, podemos hablar con ellos“ Tartamudeo Lauren, sintiendose marginada ante el conocimiento. “A lo mejor nos escucharian si nosotras...“
“No voy a ir“ la corto Camila.
“Pero, acabas de decir que“ empezo confundida Lauren.
“No pueden obligarme“ dijo Camila, “No si no estoy aqui, no pueden“
“Camz ¿que estas diciendo?“ la interrumpio Lauren.
“Me voy“ repitio de nuevo.
“Camz, no puedes simplemente escaparte por tu cuenta ¿donde vas a ir?“ pregunto.
“Ven conmigo“ le dijo simplemente Camila. “Podemos irnos juntas Lauren, tu y yo.“ Lauren levanto su ceja sorprendida.
“Camz“ empezo.
“No por favor escuchame“ la corto Camila. “Podemos ir a cualquier lado y ser solo nosotras. Ni Rachel ni juicio ni escuela solo nosotras, juntas. Eso es lo que querias, ¿no? Nosotras estar juntas.“
“Claro“ le dijo Lauren, poniendo una mano en un lado de su cara y acariciando su mejilla amablemente con su pulgar, la cruda y fria realidad golpeando contra su cara. “Quiero estar contigo mas que nada.“
“Entonces, vamonos“ dijo Camila con esperanza, “nos iremos y no podran separarnos“
“No puedo hacer eso Camz“ dijo Lauren, lagrimas apareciendo en sus ojos mientras miraba a la chica que tenia delante, mirandola realmente, finalmente viendo la verdad.
“Que pero tu dijiste“ contesto confundida Camila. “Dijiste que querias que nosotras estuvieramos juntas.“
“Si“ respondio tristemente Lauren. “Lo quiero, quiero demasiado eso Camz, pero, quiero estar contigo.“
“Lo estaras“ dijo Camila, llorando abiertamente. “Estaremos juntas Lauren.“
“No“ dijo Lauren simplemente. “Quiero estar con la Camz real. Esta no eres tu. Tu no eres una cobarde. No lo eres“
Camila se limpio la cara con la parte de detras de su mano y se levanto, Lauren rspidamente copiando a la chica menor.
“Camz, ¿donde vas?o pregunto.
“No me puedo quedar aqui ahora“ contesto Camila y Lauren la cogio de la muÃeca. “Me tengo que ir“ dijo. “Nos tenemos que ir Lauren.“
“Camz, tengo que llevarte a casa“ dijo Lauren.
“Ya te he dicho que no puedo ir a casa Lauren“ dijo Camila extendiendo su mano para acariciar la ceja de Lauren delicadamente. “Por favor, solo, vayamos a algun lado“
“Camz, estas enferma“ le dijo Lauren finalmente entendiendo. “Estas enferma y necesitas que alguien te ayude.“
“Tu puedes ayudarme Lauren“ dijo tristemente. “Ya lo has hecho. Puedes ayudarme y...“
“No puedo“ dijo en desacuerdo Lauren, sus propias lagrimas saliendo ahora, su conversacion de antes con Ally vivida en su memoria. “No puedo ayudarte Camz. Lo siento. No puedo arreglarte“ Le dijo Lauren a Camila, sus manos vagando por su cuerpo, saboreando cada ultimo roce que podia.
“No estoy rota“ dijo Camila. “Estoy mejorando.“
“No“ dijo Lauren moviendo su cabeza. “No lo estas haciendo Camz. Nosotras solo estamos dando vueltas en circulos y no podemos seguir asi mas no puedo.“
“Pero te quiero“ dijo Camila dando un paso hacia atras.
“Lo se y yo tambien te quiero demasiado pero, no podemos seguir haciendo esto Camz“ dijo Lauren, acariciando el cuello de Camila y cerrando la distancia entre las dos de nuevo. “Esto no esta bien, es tan duro“
“Por favor no hagas esto“ suplico Camila, “por favor te necesito“
“Te necesito“ dijo Lauren cerrando los ojos e inclinando su frente contra la de Camila, preguntandose como habian llegado hasta alli. “Necesito que te mejores Camz y no puedes hacer eso aqui conmigo.“
“No puedo“ dijo desesperadamente Camila. “No puedo, solo tendre mas terapia, vale lo prometo, no no golpeare a nadie mas. ¿por favor? Nosotras esta bien nosotras“
“No esta bien Camz“ la interrumpio Lauren. “Yo no estoy bien yo no.“
“por favor tienes que entender que estoy intentando hacer lo correcto aqui“
“¿Como puede ser esto lo correcto?“ pregunto Camz. “Esto no esta bien dijiste que estariamos juntas, que tendriamos una vida juntas eso es lo que dijiste ayer tan solo ayer dijiste eso“
“¿Que coÃo sabia Camz?“ pregunto Lauren levantando su voz ligeramente. “No tenia ni puta idea. “no lo se, pero, esto,“ dijo levantando el brazo derecho de Camila para enseÃarle la escayola puesta ahi, “Esto no esta bien. Nosotras no estamos bien.“ Camila intento girarse, intento escapar pero Lauren sostuvo fuertemente su mu±eca, sin permitir que se marchara. “No podemos estar juntas asi“ le dijo Lauren. “No puedes seguir odiandote y dependiendo de mi para aumentar tu autoestima, no puedes. No es sano. Es toxico Camz y nos destruira al final. Tienes que quererte a ti misma“
“Te quiero“ dijo otra vez Camila y Lauren sintio su pecho doler dolorosamente.
“Eso no es suficiente“ le dijo Lauren. “Pense que lo era porque me haces tan feliz y por un tiempo pense que yo te hacia tambien feliz“
“Lo haces“ dijo rapidamente Camila. “Me haces feliz. Eres una de las pocas cosas que me hace feliz Lauren por favor no me quites eso“
“¿Por que?“ le pregunto intencionadamente Lauren. “¿Por que no Camz?“
“No tengo nada si no te tengo a ti.“ Contesto sinceramente Camila.
“Te tienes a ti“ le dijo Lauren acariciando la cicatriz sobre su ceja suavemente. “Eso es algo. Eso deberia ser algo Camz. Tu eres suficiente y nunca seras feliz, no realmente, no hasta que creas eso“
“Por favor“ suplico Camila sollozando, “Por favor no me hagas esto Lauren, no“
“Tienes que ir Camz“ reitero Lauren. “Esa es la unica oportunidad que hay para nosotras. Por favor haz eso por favor te esperare.lo prometo, lo hare, pero tienes que hacer esto por ti“
“No, no lo hare“ dijo Camila. “No ire.estoy bien estoy estoy bien. lo estoy“
Los ojos de Camila se ampliaron cuando vio a sus padres aparcando el coche en el bordillo y Lauren cerro sus ojos, sabiendo que Ally les habia llamado, tanto como supo que lo haria cuando le dijo la localizacion de Camila antes de irse.
“¿Has llamado a mis padres?“ le pregunto a Lauren, intentando quedar libre de su agarre.
“Lo siento“ se disculpo Lauren.
“No“ dijo Camila incredula. “No, no ire Lauren te lo suplico Lauren ¿por favor?“
“Lo siento“ se disculpo Lauren otra vez y el padre de Camila se acerco y puso sus brazos alrededor de su hija, sosteniendola en el lugar mientras intentaba deshacerse de su agarre.
“Por favor“ suplico llorando, “por favor .Lauren “dijo Camila girandose para volver a mirar hacia ella, su padre moviendola hacia el coche, Sinu yendo hacia Lauren y poniendo una mano de apoyo en su hombro. “Lauren“ la llamo Camila de nuevo. “Por favor no les dejes hacer esto por favor por favor te quiero Lauren Lauren“
Alejandro aseguro a Camila en la parte de atras del coche, cerrando las puertas, sus propios ojos humedecidos, evidentemente angustiado por el sufrimiento de Camila.
“Gracias“ le dijo Sinu a Lauren, abrazandola, llorando.
“¿La cuidarais?“ pregunto Lauren, respirando profundamente, sus lagrimas haciendo dificil que respirase, el distante sonido de Camila golpeando contra la ventana implorando, rompiendola en dos. “Por favor, no dejais que le pase nada. ¿Por favor?“
“No lo hara“ dijo Sinu. “Lo prometo“
“¿Me la traerais de vuelta?“ pregunto Lauren a la madre de Camila, “La necesito de vuelta.“
“Lo intentare“ dijo Sinu y abrazo de nuevo a Lauren antes de ir hacia el coche desapareciendo dentro, Alejandro poniendose en la carretera de nuevo justo despues.
Lauren los obsero yendose, una parte de su corazon yendose con ellos. La mayor parte, pens. Camz.

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Capitulo 44

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:24 am

Han pasado seis semanas desde que Lauren dejó ir a Camila. Seis semanas desde que rompiera sus corazones y el dolor físico que había sentido en su pecho mientras veía cómo los padres de Camila se iban, aún estaba presente, aun persistiendo cada segundo de cada día, recordándole lo que había perdido, a quien había perdido. Habían pasado seis largas, miserables, solitarias semanas y Lauren no había escuchado nada de Camila ni una vez. No una carta ni una llamada de teléfono ni un mensaje de texto de ella. No había escuchado nada, y eso la estaba matando, lentamente pero con seguridad.
Lauren había soportado seis semanas sin la sonrisa de Camila, sin su risa, sin sus profundos ojos chocolate, su baja y ronca voz y sus largos y suaves mechones de pelo oscuro. Había sufrido sin la presencia en su vida de la forma de ser juguetona de Camila, sin su agudo intelecto y su amable corazón. Durante seis semanas Lauren había echado de menos todo sobre Camila, cada pequeño detalle, cada pequeña peculiaridad que su novia poseía, cada minuto e insignificante momento de contacto físico que solían compartir. Lauren había echado de menos la forma en la que Camila frunciría su ceño cuando estaba confundida, cómo encogería su nariz adorablemente cuando estaba nerviosa o cómo haría pucheros en un intento de salirse con la suya. Había echado de menos la forma en la que Camila la miraría, la forma en la que sus ojos se iluminarían malévolamente cuando estaba planeando algo, la forma en la que su pequeña mano había encajado tan cómodamente en la suya.
Durante las últimas seis semanas Lauren había sido incapaz de trazar la cicatriz sobre el ojo izquierdo de Camila como solía hacerlo, había sido incapaz de jugar con los dedos de su novia como de costumbre, besar sus suaves labios tiernamente o acariciar su mejilla delicadamente con su pulgar.
Todas las costumbres subconscientes que habían desarrollado, todos los pequeños consuelos cuando estaba preocupada, estresada o agitada. Todo ahora perdido; como Camila.
Lauren echaba de menos todas esas cosas y una multitud más sobre su novia, pero, mayormente, simplemente la echaba de menos, echaba de menos a Camila. La echaba de menos cada día. Lauren echaba de menos todo lo que Camila era, todo lo que había llevado a su vida, la forma en la que la había enriquecido a mejor, la forma en la que su futuro parecía menos desolador cuando se la imaginaba a ella en él.
Lauren se echaba de menos a sí misma también; la persona que era cuando Camila estaba con ella, la forma en la que se sentía cuando estaban juntas. Echaba de menos la manera en la que su cara le dolería porque estaba constantemente sonriendo, la forma en la que Camila conseguía suavizar su dureza hasta que virtualmente no hubiera nada, la forma en la que la hacía feliz. Lauren realmente echaba de menos ser feliz.
Lauren deseaba poder hablar con Camila otra vez de la manera que solían hacerlo. Echaba de menos sus profundas y significativas conversaciones y sus bromas alegres. Deseaba que pudieran quedarse despiertas toda la noche hablando de sus esperanzas, sus sueños, y su futuro como hacían antes, antes cuando las cosas estaban mejor, antes cuando no se había dado cuenta del alcance de los problemas de Camila, cuando aún estaba viviendo en una feliz e inconsciente negación. Si Lauren pudiera tan solo hablar con Camila, le diría que solo tenía una esperanza ahora; que sería que volviera a ella. Lauren le contaría a Camila su sueño solitario; para ellas estar juntas, para finalmente estar reunidas una vez más. Eso era lo que Lauren quería, todo en lo que podía pensar y no creía que estuviera pidiendo demasiado al universo para darle un respiro en respuesta a todo por lo que habían pasado juntas como pareja.
El día que Camila dejó la ciudad Lauren se había quedado en la cama; demasiado deprimida para ir a la escuela, demasiado molesta para caminar por el mismo pasillo donde se habían conocido, para pasar por la ahora vacía taquilla de Camila o sentarse en los mismos sitios donde normalmente lo hacían durante las clases que compartían, la de al lado ahora dolorosamente y obviamente vacía ante la ausencia de Camila. Lauren no podía recordar otro tiempo en su vida entera en el que hubiera llorado tanto como lo hizo ese primer día. Se había sentido como si se estuviera ahogando de la fuerza de sus sollozos, de toda la pena que la abarcaba y que había experimentado desgarrando sus adentros en pedazos violentamente, haciéndola sentir náuseas y mareada.
No había comido para nada ese primer día, su apetito se había ido y se había reemplazado con una insaciable necesidad por sólo una cosa, una persona; Camila. Eso es todo lo que su cuerpo ansiaba, la única sustancia que quería pero, esa era la que exactamente no podía tener, la persona a la que anhelaba ahora estaba a millas de distancia, condenada a quedarse prolongadamente e involuntariamente en un centro de tratamiento especializado en la rehabilitación de gente sufriendo problemas de estrés post-traumático y depresión.
Camila era todo en lo que Lauren podía pensar y cada momento que pasaba despierta lo pasaba acordándose de ella, la forma en la que su sonrisa podía hacer que el estómago de Lauren revoloteara, la forma en la que sus labios, se presionaban suavemente contra los suyos mandando escalofrios en su espina dorsal, la forma en la que entrelazaban sus dedos haciéndola sentirse amada. Lauren era incapaz de olvidarse de Camila ni un minuto, ni siquiera podía tener un momento de respiro, porque todo le recordaba a ella y a las cosas que habían hecho juntas, de los sitios donde habían estado, las experiencias que habían compartido.
Lauren había intentado enterrarse de nuevo en el trabajo de la escuela, había estudiado duro para intentar compensar sus notas que habían caído, pero, incluso eso le había llevado recolecciones vívidas de todas las veces que habían estado tumbadas una al lado de la otra juntas en su cama, sus narices enterradas en sus respectivos libros mientras completaban sus deberes juntas. Lauren ni siquiera podía disfrutar del softball más, el efecto de las endorfinas desprendidas del ejercicio físico golpeaba debajo del recuerdo agobiante del momento en el que fueron a las celdas de bateo juntas.
Lauren siempre había pensado que ella era la perspicaz cuando se trataba de la depresión de Camila. Pensaba que había entendido lo que significaba, cómo se sentía pero, no lo había hecho, no realmente, no hasta ahora.
Aquellas ocasiones cuando Camila le había contado que se odiaba a si misma; que preferiría estar muerta que tener que luchar otro día, que a veces encontraba difícil incluso levantarse y salir de la cama por sí misma, todo tenía mucho más sentido para ella ahora, porque sin Camila así era como se sentía exactamente Lauren. Se odiaba a si misma por dejar ir a Camila, por dejar las cosas de la forma en la que lo hicieron, por no tener la oportunidad de decir adiós apropiadamente. Se odiaba por dudar de su decisión, porque, muy en el fondo sabía que era la cosa correcta para hacer, sabía que Camila necesitaba ayuda, que necesitaba estar sola para realmente recuperarse del aún profundo impacto en su vida que había causado el accidente.
En el fondo, Lauren sabía que era lo correcto para ella también; que estar con Camila cuando estaba en mitad de un episodio severo de depresión o sufriendo un ataque de estrés post traumático paralizando no era bueno para ella y estaba empezando a afectar a su propia salud mental, lentamente paralizándola también.
Lauren no tenía tendencias suicidas; nunca se había imaginado muriendo o nunca había pensado que estaría mejor si dejase de existir. No había experimentado la idealización del suicidio, nunca se le había cruzado por la mente, ni una vez, la depresión que sentía era leve en comparación con la de Camila, pero aun así era muy real. No era complicado como una recuperación física, no había exacerbados y aterradores flashbacks o horribles pesadillas como Camila tenía. Lauren no tenía que aguantar el horrible dolor causado por el actual daño físico que Camila tenía, su agonía era puramente emocional pero, el conocimiento que había ganado, la visión de la cabeza de Camila que había conseguido de su propia experiencia, finalmente la hizo darse cuenta de lo fuerte que había sido su novia, haciéndola preguntarse cómo había siquiera conseguido llevar a cabo un día normal, como había conseguido aguantar lo máximo posible sin haber tenido un completo colapso mental.
De acuerdo con Dinah, así era como exactamente Camila se había sentido el primer día que estuvo en el centro de tratamiento, cuando, en medio de un masivo episodio de depresión había mostrado señales de una aguda psicosis el primer día que estuvo allí, el personal habiéndosela encontrado en numerosas ocasiones sentada en su habitación hablando consigo misma, repitiendo ordenes hacia alguien “cállate”, sus manos sobre su cabeza, su cuerpo encogido en si misma mientras lloraba, escuchando cosas que no estaban allí, teniendo alucinaciones auditivas, lo que su terapeuta había descubierto más tarde, eran despectivas hacia ella misma, diciéndole que era inútil, que debería matarse, que debería haber muerto en el accidente y que necesitaba corregir ese cósmico error. Camila se había vuelto rápidamente paranoica, creyendo que todo el mundo iba a por ella, atrancando la puerta de su habitación con el escritorio haciendo que el personal necesitara forzarla para entrar.
Finalmente, después de inyectarle una dosis de Haloperidol, Camila se había calmado un poco, quedándose en medio de un severo combate de depresión y tumbada en la cama, irónicamente incapaz de dormir y negándose a hablar, negándose a comer, negándose a hacer nada, en su lugar descuidándose a sí misma. Lauren se había aplastado ante ese conocimiento, sintiéndose profundamente culpable de su parte en la condición de Camila pero, al mismo tiempo extremadamente agradecida de que Camila hubiera estado en un sitio donde podían manejar sus síntomas adecuadamente, donde estaba monitorizada e incapaz de herirse a sí misma.
Lauren había estado atrapada en un situación veintidós cuando se trataba de saber algo sobre Camila de Dinah. Por un lado, Lauren aún se preocupaba constantemente por Camila, ese miedo de que ella nunca abandonándola a pesar de la distancia que había entre ambas. Estaba agradecida por las noticias habituales que traía Dinah, habían de alguna manera ayudado a su mente a tranquilizarse, la información que la chica alta había conseguido de Sinu y de la propia Camila, tranquilizando la ansiedad de Lauren y dándole una esperanza silenciosa de que Camila fuera lentamente empezando a recuperarse. Por otro lado sin embargo, Lauren odiaba tener que hablar con Dinah sobre Camila, odiaba escuchar que gradualmente empezaba a reconstruirse, a tratar con sus problemas y dando un paso más hacia su completa salud mientras ella continuaba convaleciente. Lauren odiaba escuchar que Camila lo estaba haciendo bien porque le dolía saber que a pesar del progreso, aún no hablaría con ella, aún no cogería el teléfono y aparentemente aún quería absolutamente saber nada de ella.
Lauren había intentado contactar con Camila en numerosas ocasiones en el transcurso de las últimas seis semanas. Había intentado llamarla, mandarla un mensaje, escribirle, pero Camila había ignorada cada intento de comunicación, había huido de cualquier esfuerzo que Lauren había hecho para empezar un diálogo entre ellas, para hacer las cosas bien, para disculparse. Lauren incluso había conducido hasta el centro de tratamiento una semana con la esperanza de ver a Camila, desesperada de hablar con ella, aunque fuera por un momento para poder ver con sus propios ojos que estaba bien. Sin embargo, se negaron a dejar a Lauren entrar, Camila no quería ninguna visita.
Finalmente, después de seis semanas de no escuchar nada, Lauren había llegado a una conclusión de que lo que fuera que ella y Camila habían compartido, lo que hubiera sido su pasajera relación, ahora estaba, bien y verdaderamente terminada. Ya no era la mitad de algo entero, parte de una pareja. Ya no formaba parte de un “nosotros”, y las cosas ya no eran más “nuestras”. Ahora solo estaba ella y cuanto antes empezara a aceptar eso, lo más feliz sería. Ni siquiera podía culpar a Camila por sentirse de la manera que lo hacía, después de todo, había sido Lauren quien finalmente condenó a Camila a su actual realidad, donde había estado escondida de todo el mundo que conocía y quería; donde estaba sola. Había sido la persona hacia la que Camila se había girado cuando estaba desesperada, para salvarla, para protegerla, para ayudarla. Lauren había sido su salvadora y ahora era el villano. Camila había confiado en ella y ahora no lo hacía. Camila había estado enamorada con ella y ahora no lo estaba.
“Hey,” saludó Dinah, sacando a Lauren de sus pensamientos melancólicos mientras tomaba asiento a su lado en la mesa de siempre en la cafetería de la escuela.
Durante las seis últimas semanas Lauren había pasado mucho tiempo con Dinah, la otra chica igual de perdida sin Camila a su alrededor y su normal, animada actitud ahora suavizada sin su mejor amiga.
“Hola,” Lauren, Normani y Ally todas saludaron juntas mientras Dinah apoyando su mochila en su regazo y sacaba su comida, poniendo la mochila en el suelo a sus pies una vez que la había depositado en la mesa delante suyo.
“Llegas tarde hoy,” señaló Normani, tomando un sorbo de su bebida mientras Dinah daba un mordisco a su sándwich, evidentemente hambrienta.
“Lo sé, lo siento, acabo de hablar con Camila,” les informó Dinah, echando una mirada hacia Lauren cuya cabeza se había levantado con interés ante el sonido del nombre de la otra chica.
“¿Lo hiciste?” preguntó Lauren, girándose para mirar a Dinah adecuadamente, ansiosa por escuchar lo que su novia, o más bien aparentemente, su exnovia había dicho.
“Sí,” contestó Dinah, dando otro mordisco a su comida. “Pensé en llamarla rápidamente porque recuerdo que cuando hablé con ella el fin de semana me dijo que tenía una sesión de terapia realmente importante esta mañana y quería ver cómo le había ido.” explicó.
“Bueno, ¿qué ha dicho?” preguntó ansiosamente Lauren, mirando alrededor hacia las otras chicas por un momento antes de volver su atención hacia Dinah.
“Dijo que fue bien,” contestó Dinah encogiéndose de hombros mientras cogía su refresco para dar un sorbo, “pero, no habló demasiado para ser sincera.” siguió. “Aparentemente tenía un dolor enorme de cabeza hoy y quería irse y tumbarse.”
“¿Sigue teniéndolos mucho?” preguntó Normani preocupada.
“De vez en cuando,” contestó sinceramente Dinah. “Probablemente igual que antes de irse.”
“¿Vas a ir pronto a verla?” preguntó Ally a Dinah y la chica alta negó con su cabeza en respuesta.
“Aún no me deja,” contestó tristemente Dinah. “Ni siquiera deja a sus padres que la visiten.”
“Espera, ¿ni sus padres tienen permiso para entrar?” cuestionó sorprendida Normani.
“Pensé que tendrían que dejar a sus padres verla,” comentó Lauren, también sorprendida de que ni su padre ni su madre tuvieran garantizado el acceso a su hija durante su estancia.
“No, si Camila no quiere verles,” le dijo Dinah al grupo al completo. “Sinu me dijo que Camila no cree que ayude en su recuperación si siguen visitándola todo el rato y el centro está de acuerdo así que sus padres están haciendo honor a sus deseos.”
“¿Ha dicho Camila cuando pensaba que la van a dar el alta?” preguntó Normani y Dinah negó con la cabeza en respuesta.
“No ha hablado conmigo sobre eso,” les informó Dinah, una triste sonrisa en su cara. “Podría ser en otra semana o podría ser en unos cuantos meses. No tengo ni idea.”
“¿Qué hay con la declaración?” preguntó Ally. “Iban a volver a planificarla antes de que todo esto pasara. ¿Esto lo va a posponer indefinidamente?”
“Sinu dijo que su abogado ha conseguido que se posponga hasta que Camila este lo suficientemente bien para ir por si misma o alguien pueda ir al centro y obtener una declaración escrita suya.” Contestó Dinah tomando otro sorbo de su bebida.
“¿Ha preguntado por mí?” preguntó Lauren, casi sabiendo la respuesta pero necesitando preguntar de todos modos.
“No, lo siento Lauren,” se disculpó Dinah, poniendo una consoladora mano en el hombro de Lauren y apretándola apoyándola. “No lo hizo.” Lauren asintió con la cabeza tristemente en aceptación a las palabras de Dinah, volviendo su mirada al suelo.
“Estoy segura de que te echa de menos Lo,” intentó Ally darle ánimos a su amiga. “Probablemente está solo, no sé, ¿está ocupada o algo?” ofreció débilmente.
“Ally está bien,” dijo Lauren levantando su mirada para encontrarse con la de sus amigas por un momento antes de girarse hacia Dinah. “Creo que todas sabemos que eso no es verdad. Camila obviamente no quiere hablar conmigo. Quiero decir, incluso tú y Normani habéis recibido varios mensajes suyos durante las últimas semanas. Supongo que simplemente no me puede perdonar por lo que hice.” Terminó infelizmente.
“Lauren hiciste lo correcto.” La tranquilizó Normani. “Lo sabes ¿no?”
“Supongo,” contestó poco convencida Lauren.
“No, lo hiciste,” le dijo Dinah a Lauren, dándole un abrazo de lado. “Mila necesitaba ayuda y tu necesitabas algo de espacio para recomponer su cabeza también.” Le recordó amablemente. “Necesitabas algo de espacio también para respirar.”
“La ironía es que desde que se fue me he sentido como si me estuviera ahogando lentamente,” compartió Lauren con ellas miserablemente.
“los problemas de Camila eran demasiado grandes para que las dos os enfrentarais a ellos solas.” Le dijo animadoramente Ally.
“Lo sé,” dijo de acuerdo Lauren. “Rápidamente me di cuenta cuando me encontré.” continuó. “que Camz era como una persona completamente diferente entonces.” Recordó pensando de nuevo en la noche de hace seis semanas cuando se la encontró en el cruce. “No creo que realmente considerara los aspectos prácticos de que nosotras huyéramos juntas, esa solo estaba…no sé…solo estaba demasiado desesperada…”
Lauren se pausó por un momento, recorriendo su mano a través de su pelo y respirando profundamente, el recuerdo haciendo que sus ojos amenazasen con lágrimas, los sentimientos que había sentido entonces aún crudos y fácilmente re-expuestos.
“Nada de lo que dijo tenía sentido,” continuó Lauren después de un minuto. “Estaba divagando sobre las luces y después se estaba yendo…era diferente cómo normalmente está cuando estaba deprimida, peor de algunas formas, no era autocrítica, estaba casi maniática.” explicó. “Estaba obsesionada con que nos fuéramos juntas…me lo suplicó,” les dijo Lauren, su voz fina por la emoción, atrapándose en su garganta. “Suplicó.” repitió. “Era como si, no pudiera verlo…no tenía percepción de nada, como, si hubiera perdido todo el entendimiento de la realidad. En su cabeza no importaba que no tuviéramos ningún sitio donde vivir y que no tuviéramos nada de dinero. Estaba tan segura mientras estuviéramos juntas de que ella estaría bien, que conmigo estaba mejor y de repente me di cuenta de que la Señorita Lovato había tenido razón todo este tiempo…Camila era dependiente de mí y sin mi ella no veía un futuro, no quería uno…todo lo que hacía era por nosotras, era por mí. Nada era para ella misma y tenía que ser…” su voz se fue apagando limpiando su ojo, una lágrima apareciendo de repente. “Tiene que vivir para ella misma. Tiene que quererse a sí misma o sino nunca mejorará y entonces…”
Dinah abrazó a Lauren más cerca mientras sus palabras se perdían en su sufrimiento, la chica alta besando su frente ligeramente, de la manera que ella solía tranquilizar a Camila.
“La echo tanto de menos,” admitió sinceramente Lauren.
“Lo sé,” dijo Dinah, ella misma empezando a tener un nudo en la garganta al ver en dolor de corazón de Lauren. “Yo también la echo de menos, pero, ella volverá, lo hará…”
“Sí,” dijo de acuerdo Normani, extendiendo su mano encima de la mesa para coger la mano de Lauren. “Cuando Camila esté mejor volverá y…”
“¿Qué?” dijo Lauren cortándola, riéndose ligeramente a través de las lágrimas. “¿Entonces qué? Volverá a casa y seguirá hacia adelante con su vida, sin mi…”
“Eso no lo sabes,” intentó suavizar Normani a Lauren, acariciando su mano amablemente con su pulgar.
“Han pasado seis semanas.” Estableció Lauren, el hecho inequívoco. “Seis semanas y no ha contactado conmigo ni una vez,” les recordó a todas. “Nunca ha preguntado por mí, nunca me ha mencionado, no le importa…”
“Lauren si le importa,” le dijo Dinah pero Lauren no hacía caso.
“Solía preocuparse,” dijo Lauren, “Camz solía preocuparse y ¿sabes cómo lo sabía?” les preguntó a todas retóricamente, “porque la Camz que conocía, a la que quería, que me quería…nunca habría dejado pasar toda esta cantidad de tiempo pasar sin hablarme, sin resolver cualquier problema que hubiera entre nosotras. Lo probó esa vez y otra vez. Siempre volvía a mí, siempre, incluso cuando yo no lo merecía.”
“Puede que aún lo haga,” le dijo Ally más optimista que nunca.
“No, ha pasado demasiado tiempo,” admitió para sí misma Lauren al igual que para las demás. “Ni siquiera deja pasar unas pocas horas sin intentar arreglar las cosas y han pasado seis semanas…”
Se paró para limpiarse los ojos por un momento, sentándose mejor y deslizándose fuera del agarre de Dinah, intentando recomponerse.
“Supongo, que es hora de finalmente aceptar que hemos terminado y seguir hacia delante,” resolvió desafiante.
“No digas eso,” le dijo Ally. “No te rindas Lo, especialmente no ahora…dale un par de días y solo…espera…”
“¿A qué?” le preguntó interesadamente Lauren. “¿Qué diferencia harán unos cuantos días si no me ha hablado en seis semanas?”
“Lauren es casi el día de San Valentín…” le recordó Normani y Lauren se rio ante el pensamiento.
“¿Y qué?” les preguntó burlonamente Lauren. “¿Crees que de repente sentirá la urgencia de enviarme una postal y unas flores?” preguntó empezando a enfadarse ahora, su dolor empezando a manifestarle amargamente. “Hemos terminado,” les dijo más confiadamente, extendiendo sus manos para desabrochar el colgante que Camila le había regalado quitándoselo de alrededor del cuello y poniéndolo en la mesa delante suyo. “He roto su jodido corazón y ella ha roto el mío a cambio,” se dio cuenta, riéndose ligeramente para sí misma, las lágrimas aun cayendo libremente.
“Lauren…” intentó Dinah, poniendo una mano en su brazo, pero siendo cortada rápidamente.
“No Dinah,” dijo Lauren, su voz elevándose ligeramente mientras sus pensamientos volvían por un momento. “Le prometí que nunca la dejaría y lo hice, emocionalmente la dejé primero y la empujé lejos…”
“Por ella,” le recordó de nuevo Dinah. “Lo hiciste por ella Lauren, por vosotras…”
“No importa,” le dijo Lauren simplemente. “Mis motivos no importan. Aun así la dejé y le hice una promesa…nunca me perdonará por eso, nunca…”
“Lo,” dijo Ally mientras Lauren se levantaba y recogía sus cosas. “¿Dónde vas?”
“A casa,” dijo Lauren simplemente, “Este sitio está haciendo que mi jodida cabeza…todo me recuerda a ella, a cómo solíamos estar y lo odio. Joder, no puedo aguantarlo más.”
“¿Quieres que vayamos contigo?” preguntó preocupadamente Normani, levantándose también.
“No,” le dijo Lauren intencionadamente. “Tan solo quiero estar sola.”
“Me acerco luego,” la avisó Normani, con sentido de finalidad en su voz con el que Lauren no pudo discutir.
“Lo que sea,” comentó, girándose en sus talones y yéndose, sin mirar hacia atrás sobre su hombro hacia las otras mientras se iba de la cafetería.
Ally, Dinah y Normani miraron cómo se iba antes de volver su atención las unas hacia las otras, las únicas tres restantes haciendo más reducido el grupo.
“Jesucristo Mila,” dijo Dinah, recogiendo el colgante que Lauren había dejado y poniéndolo en la palma de su mano para estudiarlo de cerca, miserable ante la visión de ver a la morena tan rota y derrotada.
“¿Qué demonios estás haciendo?” maldijo.
Después de hacer novillos del colegio encontrando su camino hacia casa, Lauren fue directa a su habitación, tirando su mochila al suelo al lado de su cama y tumbándose acurrucada como una bola debajo del edredón, sollozando incontrolablemente, finalmente permitiendo que la angustia que sentía saliera desprendida de la única forma que sabía. Permaneció así por las siguientes dos horas, abrazando el ahora desgastado diario de Camila contra su pecho mientras lloraba. Lauren había estado leyéndolo continuamente desde el momento en el que habían sido separadas. Se sostuvo sobre el pequeño libro cariñosamente en los primeros días de la ausencia de Camila, queriéndolo como si fuera la Sagrada Biblia, usándolo como una fuerte de comodidad, un símbolo de esperanza. Ahora era la última pieza de Camila que le había dejado, la única parte de su antigua ella, la real, que permanecía.
Era una parte del alma de Camila, recordó, el recuerdo sólo haciendo que sus lágrimas cayeran más fuerte.
Finalmente, conducida por la sed, Lauren se arrastró fuera de la cama, sentándose en el filo de esta por un momento para recomponerse, sintiéndose ligeramente mareada con el cambio de posición, su cabeza ligera de la insuficiente oxigenación de su cerebro, sus pulmones jadeando pesadamente, luchando por aire.
Lauren iba a levantarse cuando se dio cuenta de que había una gran caja a los pies de su puerta, un sobre blanco en lo alto. Frunció el ceño por un momento, confundida por su presencia en su habitación y se puso sobre sus pies vacilante, caminando hacia allí y agachándose para coger el sobre, su respiración encogiéndose en su pecho, su corazón palpitando fuertemente contra sus costillas mientras reconocía la escritura desordenada de Camila en la parte de delante.
Abrio el sobre rápidamente, rompiéndolo y sacando el contenido rápidamente como si tuviera el antídoto para una mordedura de una serpiente venenosa. Dentro encontró una cartera de plástico que contenía un CD, la palabra ‘Lauren’ escrita en la parte de delante con un rotulador negro, y una carta. Lauren puso el CD a un lado por un momento para poder así abrir la nota, su ceja elevándose ligeramente con las letras escritas de manera ordenada.
Lo siento.
Lauren frunció el ceño por un momento, girando el papel en sus manos y buscando algo más, algún tipo de explicación, algo. Miró hacia abajo al CD en el suelo y lo recogió, yendo hacia el escritorio y encendiendo su portátil para poder ponerlo. Lauren se dejó caer sobre su silla mientras abría la parte de los CDs metiéndolo dentro, moviéndose en su sitio ansiosamente mientras esperaba a que el software lo reconociera. Una vez que lo encontró, Lauren pulsó encima, medio esperando que su iTunes se abriera y la música empezara a sonar en sus altavoces.
En vez de eso, se encontró llorando de nuevo cuando en su pantalla apareció la cara de Camila, la chica pequeña obviamente inclinada hacia la cámara mientras grababa un video. Lauren extendió su mano hacia la gran pantalla, sus dedos encontrando su camino para acariciar inconscientemente la ceja de Camila, sobre la cicatriz del lado izquierdo de su cabeza mientras se movía hacia atrás. Lauren la estudió de cerca, sus ojos tomando cada detalle que se había perdido considerablemente en su ausencia de su vida. Escrudiñó los ojos oscuros chocolate de Camila y se dio cuenta de la forma en la que brillaban en la lente de la cámara finalmente llenos de vida, las pesadas bolsas que tenía alrededor ahora había desaparecido. Su cara parecía más llena de lo que recordaba, sus rasgos más suaves, más relajados y su pelo brillando en la luz que penetraba en la habitación a través de su ventana, el lado izquierdo igual de largo que el derecho.
“Hola Lauren,” dijo tímidamente Camila, sus ojos cayendo hacia la cama que tenía delante por un momento, evitando la cámara como si estuviera avergonzada. “Realmente no sé qué decirte para ser sincera…ha pasado tanto tiempo…” dijo mientras su voz se apagaba y sus ojos finalmente miraban a la lente. “Sé que estás probablemente enfadada conmigo y no te culpo. Han pasado…cuarenta y un días desde que hablé contigo,” continuó, mirando hacia la pared, aparentemente mirando un calendario. “Sé que has intentando llamarme varias veces y no he contestado nunca. Espero que creas en mi cuando te digo que lo siento realmente eso.” Se disculpó. “Es solo que, ha sido tan duro aquí que no creía que fuera capaz de hablar contigo y contenerme.” admitió.
Camila se pausó por un momento para mirar alrededor de la habitación sonde estaba sentada antes de girarse de nuevo hacia la cámara.
“Por mucho que haya intentado olvidarme de la última vez que hablamos, forzarlo fuera de mi memoria, pero, a pesar de lo confusas que algunas partes fueron, ciertos aspectos siguen tan vívidos que siento como si estuvieran pasando una y otra vez cuando me acuerdo de ellos.” explicó. “Te odié tanto al principio Lauren,” compartió Camila, bajando su mirada de nuevo y jugando con sus dedos como de costumbre en su regazo, subconscientemente sustituyendo los roces de Lauren. “Estaba tan enfadada contigo por lo que hiciste pero no sabía por qué.” Le dijo, levantando su mirada de nuevo. “No hiciste nada, en realidad no, y me tomó mucho tiempo darme cuenta de eso. No sé, supongo que me sentí traicionada. Fuiste la única persona que pensé que me entendía, pero no lo hacías, no realmente…“
Camila cogió la cámara un momento y la sostuvo, dirigiéndola por la habitación para que Lauren pudiera ver todo.
“Esta es mi casa ahora,” le dijo la voz de Camila mientras se levantaba de la cama para enseñarle una pequeña y simple habitación con una sola cama en el rincón, un pequeño escritorio y dos puertas, una que te dirigía al resto del centro y la otra la que Lauren asumió que sería un baño interno. “No es demasiado,” Camila casi suspiró, “pero, lo será por ahora.” Siguió acercándose al escritorio donde estaba la caja que ahora estaba en el suelo de Lauren, una pila de los libros favoritos de Camila al lado de ella.
“Te he mandado algo,” divulgó Camila, la cámara dirigiéndose a la caja. “Puede que ya la hayas abierto y si lo has hecho sabrás que esto no es un simple CD, treinta y tres para ser precisa, sin incluir este…” le dijo, “Casi, pero como un video por cada día que he pasado aquí.”
Lauren echó un vistazo rápido hacia la caja curiosa pero pronto volvió su atención hacia la pantalla cuando Camila siguió hablando.
“Como recuerdas, me rompí la mano cuando le di un puñetazo a Rachel,” suspiró Camila arrepentida. “Recientemente me han quitado la escayola así que antes no podía escribirte, por eso, mantuve un video diario en vez y esas son todas mis entradas.” Se pausó brevemente, inhalando profundamente
“Iba a mandártelas cada semana pero, para ser sincera; la primera semana aquí fue como una mancha.” admitió. “Realmente no recuerdo demasiado pero, por lo que entiendo estaba como destrozada así que, estoy en parte agradecida de que no me tengas que ver así. En realidad, estoy agradecida de que no tenerme que también verme así…” musitó mientras caminaba hacia la cama de nuevo dirigiendo la cámara hacia la pared opuesta donde un número de fotos estaban puestas. “Pensé que apreciarías esto,” dijo Camila, su voz suave. “Aunque estés enfadada conmigo…” añadió. “Finalmente me encontré en mi misma para poner algunas fotos. Mira,” le instruyó aumentando el zoom hacia los pequeños cuadrados. “¿Recuerdas este día?” preguntó mientras Lauren reconocía la tira de fotos del fotomatón en la cita grupal. “Esta es aún mi foto favorita,” le informó Camila manteniendo la cámara en una donde se estaban besando.
Camila movió la cámara por el resto de las fotos de la pared y Lauren no podía hacer otra cosa más que sonreír ante la vista de ellas. Había fotos suyas y de Sofi cuando eran más pequeñas, antes del accidente. Había fotos de su familia, de ella con Dinah, al menos cincuenta fotos en total y Lauren sintió que las lágrimas cubrían sus ojos de nuevo.
“Son todas de antes del accidente,” compartió Camila con ella, “pero, quiero poner algunas nuevas pronto. Necesito hacer algunas. Te lo enseñaré cuando lo haga, lo prometo.” Dijo mientras se sentaba en la cama y ponía la cámara en algo, de frente a ella una vez más. “De todos modos,” continuó. “Quería mandarte esto en vez de llamarte,” explicó Camila, dejando caer su mirada hacia la cama una vez más. “Quiero que escuches y creo que si luego puede que las cosas empeoren y no quiero que…”
Pasó una mano a través de su pelo y levantó sus ojos de nuevo para mirar a la lente. Estaba tan quieta que Lauren no podía más que sentir que Camila la estaba mirando directamente a ella, mirando justo a través de ella aunque estuvieran a millas de distancia. Era casi como si estuviera pasando ahora y estuvieran en Skype, simplemente, no lo era y no lo estaban.
“Tenías razón,” le dijo Camila. “Estaba enferma Lauren,” admitió. “Aún estoy enferma pero, realmente estoy mejorando esta vez, lo prometo.” Lauren vio una lágrima caer por la mejilla de Camila y levantó su mano como acto reflejo para intentar limpiarla.
“Sé que dijiste que esperarías,” continuó Camila mientras Lauren se dio cuenta de que no podía, “pero no espero que lo hayas hecho Lauren…No tengo derecho para esperar eso de ti. Simplemente, no sé, quería que tuvieras este diario, esta secuela del otro que te di si quieres pensar de esa manera, simplemente otra pequeña parte de mi alma. Aún sigues siendo la única persona a la que se la confiaría” dijo, limpiándose los ojos. “Espero que aunque dejásemos las cosas en malas condiciones aún seas capaz de encontrar en tu corazón hablar amablemente de mi si lo peor pudiera pasar.” dijo, “No sé, a lo mejor no lo harás, pero quería que los tuvieras de todos modos, para que así pudieras entender por lo que he estado pasando, porque no te he llamado, porque no te podía llamar…a lo mejor entonces serás capaz de perdonarme.” dijo. “A lo mejor podríamos ser amigas otra vez si nada más…como éramos antes, justo de vuelta al comienzo.”
Lauren se limpió los ojos, las lágrimas oscureciendo su visión, emborronando a Camila.
“Sé que te estoy pidiendo mucho y no quero que sientas que tienes que hacerlo Lauren,” añadió rápidamente Camila. “Dependerá de ti y por favor créeme cuando te digo que respetaré lo que decidas. No quiero que te preocupes porque vaya a recaer porque realmente tengo un gran grupo de apoyo de gente alrededor aquí y me ayudarán, lo harán” Se giró para mirar a la pared de nuevo antes de volver si atención hacia la cámara.
“De todos modos, tengo una sesión de grupo en un minuto así que debería irme,” dijo, “pero, antes de hacerlo, yo solo…hay una cosa más que quiero decirte.” Continuó Camila. “Si crees que puedas algún día perdonarme entonces, tengo mi teléfono y me encantaría hablar contigo otra vez, escuchar tu voz, aunque sea solo como amigas, así que, por favor llámame cuando puedas. He aprendido una nueva broma aquí y creo que te gustaría, pero solo te la puedo contar si me llamas ¿vale? Creo que eso es justo… confía en mí, es realmente buena.” Le dijo. Echó un vistazo al reloj otra vez y suspiró fuertemente. “Sí, bueno, me tengo que ir…” dijo mientras se apagaba la voz de Camila.
“Con suerte, escucharé sobre ti y…sino bueno, espero que estés feliz Lauren. Quiero que seas feliz más que lo quiero para mí misma. Sé que fue difícil para ti y nunca aprecié eso así que, lo siento. Sé feliz Lauren. Si no es por ti entonces por mí porque nada me alegraría más que saber que estabas sonriendo, que estabas alegre.” Se pausó por un momento y limpió su cara de nuevo.
“Te quiero Lauren,” dijo rápidamente antes de inclinarse hacia delante y apagar la cámara, la pantalla volviéndose negra delante de Lauren.
Estuvo sentada un rato, su cerebro procesando el video que acababa de ver, su mente en un estado de pura confusión, perdida sin saber qué hacer. Finalmente, Lauren se levantó y caminó hacia su cama donde estaba su móvil y lo cogió, encontrando el nombre de Camila en la lista de contactos, su dedo sobre él vacilantemente durante un rato antes de llegar a una decisión. Presionó su dedo en él ligeramente, marcando el número y sosteniendo el teléfono en su oreja, conteniendo su respiración mientras esperaba a que la llamada se conectara, su respiración contenida ansiosamente.
“¿Lauren?” apareció la voz de Camila después de un minuto y Lauren sonrió, sus ojos humedecidos, las mariposas familiares volviendo casi instantáneamente ante el sonido de su voz.
“Camz,” sollozó, finalmente dejando escapar su respiración que había estado conteniendo.
“Hola,” dijo tímidamente Camila.
“Hola,” dijo también Lauren antes de añadir rápidamente, “Vi tu video.”
“Pensé que podías haberlo hecho,” le dijo Camila riéndose un poco y Lauren se rio también a través de sus lágrimas, sonaba como música para sus oídos.
“Quiero decir algo ahora,” dijo Lauren, su tono duro y podía sentir la aprensión de Camila a través de la línea.
“Vale,” dijo de acuerdo, esperando pacientemente a que Lauren hablase de nuevo.
“Yo también te quiero,” le dijo Lauren y podía casi ver la sonrisa de Camila en respuesta, el recuerdo de esta arraigado.
“¿De verdad?” le preguntó silenciosamente Camila.
“Sí,” dijo Lauren riéndose un poco ante la pregunta de Camila. “Claro que lo hago, siempre lo he hecho y siempre lo haré. Te lo dije. Siempre me has tenido Camz, siempre, desde aquel día…”
“¿Quieres escuchar una broma?” preguntó Camila cortándola un poco, pero Lauren podía escuchar emoción en su voz.
“Camz,” empezó Lauren a protestar pero Camila siguió a pesar de todo.
“Es realmente buena,” prometió y Lauren puso los ojos en blanco, una pequeña pausa acomodándose entre ambas. “Knock knock,” dijo Camila y Lauren escuchó el timbre de la puesta escaleras abajo, su corazón subiendo hasta su garganta mientras se giraba para pasar por la puerta de su habitación y bajar las escaleras.
“¿Camz?” dijo Lauren sin querer esperar nada pero sin embargo haciéndolo.
“Esa no es la siguiente línea,” la regañó Camila juguetonamente y Lauren dijo, “¿Quién hay ahí?” mientras saltaba los dos últimos escalones de una vez.
“Normani,” dijo simplemente Camila mientras Lauren abría la puerta para encontrarse con Normani de pie fuera, estudiándola de cerca.
“¿Estás bien?” preguntó Normani cuando vio la mirada alucinada de la cara de Lauren, dándose cuenta de los ojos hinchados y las lágrimas que rayaban sus mejillas.
“Dijiste que esta broma era graciosa,” dijo Lauren confundida en el teléfono.
“Sí, bueno hubiera sido mejor si Normani no la hubiera arruinado,” dijo Camila y Lauren echó un vistazo detrás de Normani dándose cuenta de algo.
“Camz, ¿cómo sabías que Normani estaba aquí?” preguntó dando una vuelta alrededor de su amiga y saliendo al porche.
“Espera ¿estás hablando con Camila?” le preguntó Normani a Lauren en shock, “¿Finalmente te ha llamado?”
“Shh,” dijo Lauren mirando a través de la calle sin ver a Camila por ningún lado cercano. “Camz ¿dónde estás?” preguntó. “¿Cómo sabías que Normani estaba aquí?”
“No, eso no es justo,” dijo simplemente Camila y Lauren podía imaginarse la esquina de la boca de la chica más pequeña convirtiéndose en una medio sonrisa malévola. “No he terminado mi broma…” dijo antes de empezar de nuevo. “Knock knock,” dijo y Lauren recorrio su pelo con una mano.
“¿Quién hay ahí?” dijo.
“Yo,” contestó Camila.
“Camz, en realidad tú no estás aquí ¿verdad?” preguntó Lauren echando un vistazo alrededor una vez más y escuchó a Camila reírse en respuesta. “¿Esa es la broma?” cuestionó.
“No,” le informó y Lauren se giró para mirar de nuevo dentro de su casa, encontrándose a Normani mirándola con interés, evidentemente confundida por lo que estaba pasando. “La broma es que estás en la puerta equivocada,” dijo y la cabeza de Lauren se lanzó en dirección hacia la puerta trasera de la casa.
Pasó empujando a Normani rápidamente, la otra chica protestando fuertemente mientras sus hombros golpeaban con fuerza y Lauren prácticamente corrio hacia la puerta trasera, su mano revolviéndose con la llave por un momento antes de finalmente abrirla de golpe. En el otro lado Lauren encontró a Camila, esperando expectantemente, su mano izquierda sosteniendo el teléfono contra ella.
“Hola,” dijo Camila nerviosamente bajando su teléfono hacia un lado, Lauren haciendo lo mismo con su propia mano.
“Dijiste que era una buena broma,” contestó Lauren, tragando saliva fuertemente.
“Puede que la haya sobrevendido,” sonrió Camila en respuesta y Lauren negó con la cabeza.
“No,” dijo en desacuerdo. “La subestimaste Camz,” le dijo Lauren. “Es la mejor broma que jamás has contado.”
“¿Lo es?” preguntó Camila y Lauren sonrió ampliamente.
“Lo es,” confirmó dando un paso hacia adelante y envolviendo sus brazos alrededor de Camila fuertemente. “Realmente lo es,” repitió.

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Capitulo 45

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:26 am

“Lo siento tanto,” dijo rápidamente Camila, envolviendo sus propios brazos alrededor de Lauren y sosteniéndola fuertemente, sus pequeños dedos acariciando desesperadamente la parte de atrás de la camiseta que llevaba, tirando su teléfono al suelo en el proceso. “He sido tan idiota,” continuó precipitadamente. “No sé en lo que estaba pensando. Quiero decir, no estaba pensando, en realidad no…y, bueno, ese era el problema,” divagó, su barbilla apoyada contra el hombro de Lauren. “Estaba siendo egoísta y cabezota,” siguió. “Debería haberte al menos mandado un mensaje diciendo que estaba bien, o, no sé, darte un mensaje a través de Dinah, pero, no podía…estaba tan asustada…pensé que si hablaba contigo o preguntaba por ti entonces, bueno, no sé, yo solo…no pensé que podría enfrentarme al pensamiento de que me odiaras después de lo que he hecho.” admitió. “Pensé que era mejor simplemente fingir,” le dijo y Lauren se echó hacia atrás un momento para mirar a Camila mientras continuaba hablando, los ojos de su novia mirando hacia la pared por encima del hombro de Lauren. “Pensé que si simplemente fingía que aún estábamos bien entonces todo estaría bien,” dijo sinceramente, “pero, no lo estábamos…y entonces pensé sobre como lo estarías pasando y si estabas molesta, pero…en realidad no quería saberlo, no realmente, porque si tú estabas, ya sabes, molesta…entonces, me sentiría culpable y no quería sentirme culpable, pero no quería que tu estuvieras molesta y…” Lauren inclinó su cabeza hacia adelante, empujando sus labios contra los de Camila a la fuerza, silenciándola casi inmediatamente. “No, espera,” respiró Camila, echando su cabeza un poco hacia atrás para mirar a Lauren, después de la inicial sorpresa que el beso había conllevado. “No puedes simplemente besarme como si nada hubiera pasado Lauren, como si las seis últimas semanas no…” empezó, pero Lauren la silenció de nuevo, volviendo a poner sus suaves labios contra los de su novia, ansiando sentirlos, la forma en la que sabían, la forma en la que siempre la habían sentir que su estómago entero estaba vivo con una pequeña legión de mariposas.
“Lauren,” protestó Camila mientras ponía su cabeza hacia atrás de nuevo y Lauren se reía, envolviendo sus brazos alrededor del torso de Camila y dándole un abrazo una vez más.
“Lauren, qué demonios está…” empezó Normani, apagando su voz mientras caminaba para encontrar a su amiga aun abrazando a Camila, sus brazos negándose a dejar escapar a la chica menos por miedo a perderla de nuevo. “¿Pasando?” terminó incrédula, parándose en su camino por un momento mientras Lauren se echaba hacia atrás ligeramente de Camila para mirar en su dirección. “Oh Dios mío,” dijo Normani, una enorme sonrisa apareciendo en su cara al ver a Camila a tan solo unos pasos de distancia de ella. “¿Camila? ¿Qué estás haciendo aquí?” preguntó sorprendida, caminando hacia donde estaban las dos de pie.
“Yo solo…vine a ver a Lauren,” contestó Camila y Normani caminó hacia ella y puso a la chica pequeña en un abrazo caluroso, dando un ligero codazo a Lauren en su camino.
“Es tan bueno verte,” le dijo Normani sinceramente, poniendo ambas manos en los antebrazos de Camila cuando se separaron y echándose hacia atrás un poco para estudiarla mejor. “Te ves realmente bien.” señaló. “No sé lo que es pero….” Dijo mientras su voz descendía, dándose cuenta de la mirada significativa que estaba recibiendo de parte de Lauren. “¿Sabes qué?” preguntó Normani, acariciando uno de los brazos de Camila con su mano durante un minuto, “me olvidé que hay un sitio más donde debería estar,” dijo y Camila frunció el ceño en confusión.
“Espera, ¿pero no acabas de llegar aquí?” preguntó confundida Camila y Normani se giró para mirar a Lauren brevemente.
“Sí, pero, solo vine porque Lauren me debe algo de dinero y lo necesito para esta noche,” mintió. “Entonces…”dijo, girándose de nuevo hacia Lauren y extendiendo su mano, “si pudieras dármelo para así irme,” le dijo a la morena significativamente.
Lauren negó con la cabeza sutilmente ante Normani y metió la mano en el bolsillo de sus vaqueros, metiendo su móvil dentro y sacando un arrugado billete de diez dólares que inmediatamente entregó a su amiga. Normani frunció el ceño ante el dinero en su mano por un momento antes de volver a mirar a Lauren.
“Creía que te dejé veinte.” Comentó secamente y Lauren volvió a meter la mano en el bolsillo sacando dos billetes de cinco que rápidamente puso encima del anterior. “Genial,” dijo Normani felizmente, guardando el dinero en el bolso. “Bueno, debería irme.” Dijo volviendo su atención hacia Camila. “tengo una cita,” informó a la chica más pequeña y Camila sonrió ante las noticias.
“Dile a Arin que dije, ‘Hola,’ le dijo a ella, ambas Lauren y Normani haciendo una mueca en respuesta a la petición. “¿Qué está mal?” preguntó, sus expresiones sin pasar desapercibidas.
“Arin y yo rompimos,” la actualizó Normani y las cejas de Camila se levantaron ante la revelación.
“Oh,” dijo, mirando a Lauren. “Lo siento, no lo sabía.” Se disculpó sinceramente. “¿Estás bien?”
“¿Estoy bien?” preguntó Normani, riéndose un poco. “Claro que lo estoy,” dijo, dando un golpecito significativo en su bolso. “Tengo una cita ¿recuerdas?”
“¿No vas a llegar tarde?” le preguntó a propósito Lauren y Normani sonrió ante la pregunta.
“Sí, debería irme.” Contestó antes de fingir que miraba a su reloj y girándose hacia Camila, dándole otro abrazo. “Llámame ¿vale?” le pidió a la chica más pequeña.
“Te pondré al día de todo cuando lo hagas.” Le dijo.
“Vale,” respondió Camila, asintiendo con la cabeza contra el hombro de Normani. “Lo haré.” Prometió mientras Normani la soltó de su agarre y les dijo a ambas adiós con la mano antes de girarse para irse.
Normani hizo su camino en dirección hacia la puerta delantera, pausándose brevemente para mirarlas sobre su hombro mientras la miraban. Tenía una sonrisa en los labios y Lauren hizo un símbolo silencioso de llamarla después, un ligero, significativo movimiento de cabeza hacia atrás haciendo la pregunta inaudible. Les dijo adiós con la mano rápidamente una vez más, antes de desaparecer fuera de la vista y dejándolas a las dos completamente solas.
Se miraron la una a la otra por un momento, un silencio raro llenando la habitación y Camila juntó sus manos delante suyo, bajando su mirada hasta el suelo mientras una jugaba como de costumbre con los dedos de la otra.
Lauren se dio cuenta del impulso nervioso e inmediatamente extendió su mano para coger la de Camila, la cara de la otra chica levantándose para mirarla en respuesta mientras Lauren entrelazaba sus dedos.
“¿De verdad tenía una cita?” preguntó Camila a Lauren insegura, intentando empezar una conversación de nuevo y la otra chica negó con la cabeza, una pequeña sonrisa apareciendo en sus labios.
“No,” admitió Lauren, “no tenía una cita Camz. No estaba dejando a solas…” dijo mientras se apagaba su voz.
“Escucha Lauren,” empezó Camila, dejando caer su mirada al suelo de nuevo mientras Lauren daba un paso hacia ella, cerrando la distancia entre ambas, su mano libre extendiéndose para apoyarse sobre el cuello de Camila.
“Estás aquí de verdad,” dijo Lauren, parando a Camila en sus palabras y acariciando la mejilla de la menor con el pulgar, el gesto aparentemente nostálgico después de tanto. “Eres tú de verdad,” continuó Lauren cautivada por la chica que estaba de pie delante de ella, sus propios ojos verdes penetrantes humedeciéndose de nuevo al darse cuenta de que Camila estaba delante de ella ahora. “No puedo creer que estés de vuelta.” Exhaló felizmente.
“No lo estoy,” dijo Camila, poniendo una mano en el antebrazo de Lauren y bajándola, fuera de su cara. “Yo solo…no estoy de vuelta.” Le dijo sinceramente.
“No entiendo,” dijo Lauren, frunciendo el ceño confundida. “Entonces ¿por qué estás aquí?”
“Me han dejado salir un par de días,” le informó Camila. “No vuelvo hasta mañana por la noche.”
“¿Sí?” preguntó Lauren, su corazón cayendo en su pecho. “¿Por qué?”
“Lauren,” dijo Camila, levantando su mano para poner el pelo largo marrón de Lauren de detrás de su espalda, fuera de su camino. “Aún estoy enferma,” le dijo simplemente. “Estoy mejor, lo estoy pero, aún necesito estar allí…por ahora al menos.”
“Por favor no vuelvas,” suplicó Lauren. “Por favor, cometí un error antes…”
“No…no lo hiciste,” le dijo sinceramente Camila. “Tenías razón Lauren, nosotras solo estábamos dando vueltas, yendo en círculos, yo estaba dando vueltas en círculos…a veces lo hago aún y no puedo ser la persona que te mereces cuando estoy así. No es justo para ti.”
“No sabes lo que ha sido estar aquí sin ti,” compartió con ella Lauren, lágrimas cayendo de sus ojos con el pensamiento de perder a Camila de nuevo. “Jesús Camz, ha sido una jodida mierda y te he echado tanto de menos…”
“Lo siento,” se disculpó Camila, “Lo siento tanto Lauren,” repitió genuinamente, limpiando un lágrima de la mejilla de Lauren con su pulgar. “Eso fue mi culpa, debería haberte llamado, debería haber mantenido el contacto,” explicó. “Dijiste que esperarías y esa era la única oportunidad para nosotras en el largo camino ¿recuerdas? Tenías razón sobre eso Lauren, te pedí demasiado y no era justo. No me di cuenta de lo mucho que te estaba afectando mi comportamiento, lo mucho que impactaba mi depresión en tu estado de humor. Estaba…loca…”
“No estabas loca,” le dijo Lauren. “Tú…”
“Lo estaba,” admitió Camila cortándola. “Estaba completamente perdida cuando fui al centro de rehabilitación Lauren y ni siquiera me reconocía a mí misma cuando finalmente volví a la realidad de nuevo, un gran agujero negro donde mi memoria debería haber estado.” Se pausó por un momento para acariciar el brazo de Lauren. “Finalmente me miré en el espejo y no podía verla más,” continuó Camila, sus dedos trazando el brazo de Lauren hasta alcanzar su mano. Camila entrelazó sus dedos juntos haciendo lo mismo que sus otras manos que estaban aún sostenidas en una fuertemente. “No podía ver a mi antigua yo más,” divulgó, “y me asustó Lauren, me asustó tanto que se fue. Estaba tan perdida y finalmente entendí que tenías razón. Estaba viviendo por todos, por mi madre y mi padre, por Sofi y Dinah, por ti,” explicó intencionadamente. “Era tan dependiente de ti y no estaba bien. No me podía hacer a mí misma feliz, dependía de ti para eso y todo se habría desplomado a nuestro alrededor en algún momento…”
“No sabes eso,” le dijo Lauren. “Yo no sabía eso, yo solo…“
“No,” contestó sinceramente Camila, “yo no lo sabía, pero lo hiciste Lauren. Lo hiciste. Lo viste esa noche. Viste algo en mí la última vez que hablamos y te preocupo ¿no? Hizo que te dieras cuenta de que no estaba bien, de que no podíamos seguir como estábamos y tenías razón. Por favor no dudes de eso porque por muy doloroso que fuera y por muy duro que haya sido, tenía que pasar… tenía que pasar…o quién sabe dónde estaría hoy.”
“Te ves mejor,” dijo Lauren, soltando una de las manos de Camila y extendiendo la suya para trazar la cicatriz sobre la ceja izquierda de la chica menor significativamente una vez más. “Pero te ves mucho mejor Camz,” repitió. “Tus ojos están vivos, no vacíos como antes. Brillan ahora y las bolsas que solías tener debajo de ellos se han ido,” le dijo, inclinándose y besando la ceja izquierda de Camila tiernamente por un momento. “Tu cara parece más llena de lo que recordaba y tus facciones más relajadas, menos…preocupadas y tensas.” continuó, acariciando la frente de Camila con sus dedos ligeramente. “Tu pelo está más largo ahora también,” siguió Lauren, su mano deslizándose para enredar los largos mechones de pelo de Camila, jugando con ellos suavemente, otra lagrima deslizándose por su propia mejilla. “Te ves mejor ahora.”
“No lo estoy,” repitió Camila su admisión anterior; extendiendo su propia mano para ponerla encima de la de Lauren que permanecía en su mejilla. Inclinó su frente hacia abajo para apoyarla contra la de Lauren y suspiró fuertemente. “No aquí,” dijo, levantando su mano para dar un golpecito en su cabeza significativamente. “No estoy bien aquí, no completamente y necesito quedarme en rehabilitación por un tiempo más al menos…solo un poco más….”
“Pero podrías volver ahora,” interrumpió Lauren, “ahora que estás mejorando podrías tener ayuda aquí.”
“No puedo,” reconoció Camila, moviendo su cabeza mientras la echaba hacia atrás y separaba sus frentes. “No puedo Lauren, no si de verdad me quieres de vuelta como era antes, no si verdaderamente quieres que siga adelante, para vivir completamente…no puedo volver aún Lauren…no entiendes lo que es vivir en mi cabeza, no es algo que pueda ser arreglado durante la noche…”
“Soy tan miserable contigo aquí Camz,” le dijo Lauren mientras respiraba fuertemente y lo soltaba, suspirando en alto. “He estado tan jodidamente desgraciada y he odiado cada minuto de ello, yo solo…te quiero de vuelta,” dijo soltando la otra mano de Camila y trazando las curvas del cuerpo de su novia con sus dedos delicadamente hundiéndooslos en ella, guardándolos de nuevo en su memoria.
“Entonces necesitas dejarme ir de nuevo por ahora,” le dijo seriamente Camila.
“No puedo,” dijo Lauren, sus manos tomando la cara de Camila. “No puedo hacer eso.”
“Puedes,” la tranquilizó Camila, “Será mucho más fácil esta vez Lauren, te lo prometo. Ya lo has hecho una vez y es diferente ahora…Soy diferente ahora. Por fin entiendo…”
“¿Cuánto tiempo estarás allí?” preguntó vacilante. ¿Cuánto más tiempo crees que será?”
“No lo sé,” contestó sinceramente Camila. “Lo siento, pero simplemente no lo sé.”
“Soy demasiado egoísta para dejarte ir de nuevo,” le dijo Lauren.
“No lo eres,” la tranquilizó Camila, “eres la persona menos egoísta que conozco Lauren y no será una separación por completo, no como antes,” compartió Camila con ella. “Puedo salir del centro ahora. Eso es parte de la razón por la que estoy aquí. Tuve una sesión de terapia esta mañana pronto y me permiten ir a casa por el día o por el fin de semana si quieres. Además,” continuó con entusiasmo, “tú puedes venir y visitarme y puedes mandarme mensajes y llamar…podemos hablar por Skype también…ya sabes, ¿si quieres?” preguntó vacilante Camila, insegura de los sentimientos de Lauren.
Camila esperó por un momento expectante, esperando que Lauren dijera algo pero no lo hizo, solo miró a Camila, estudiando su cara todo el rato.
“¿A lo mejor sería mejor si solo fuéramos amigas?” sugirió Camila, sus ojos traicionando su miedo ante el pensamiento de Lauren aceptando su oferta. “Si eso es más fácil, quiero decir. Sé que estoy haciendo suposiciones sobre nosotras y no debería porque te he tratado tan mal y…”
Lauren se inclinó hacia adelante y estrelló sus labios contra los de Camila con fuerza, una mano envolviendo la cintura de la chica más pequeña y acercándola, la otra mano tirando suavemente de su cuello para profundizar el peso con placer, su lengua lanzándose en la boca de Camila sin invitación y hambrienta.
“No quiero ser sólo tu amiga,” jadeó Lauren, sintiéndose un poco sin aire mientras se apartaban, Camila habiendo batallado con su lengua contra la de la chica más alta ansiosamente. “No quiero nunca,” admitió.
“¿No?” preguntó Camila sintiéndose dolida y confundida ante las palabras de Lauren.
“No,” reiteró Lauren. “Quiero ser más que eso. Quiero ser tu mejor amiga. Quiero ser tu novia. Quiero ser la persona que ames más que a nada más. Quiero ser tu todo Camz, y quiero que seas mía.” Le dijo. “No somos solo amigas. No quiero eso. Nunca quiero eso.”
“¿No?” le preguntó Camila, la esquina de su boca volviéndose una media sonrisa.
“No,” dijo Lauren negando con su cabeza y quitando un mechón de pelo de Camila fuera de sus ojos.
“¿Qué hay de todo lo que ha pasado?” preguntó Camila. “¿Simplemente te vas a olvidar de la manera en la que te he tratado? ¿Simplemente vas a ignorar el hecho de que no te he hablado contigo en seis semanas? ¿Cómo si no fuera nada? ¿Cómo si nunca hubiera pasado?” cuestionó.
“Sí,” le dijo Lauren sonriendo. “lo voy a hacer.”
“¿Por qué?” preguntó Camila.
“Te amo Camz,” declaró Lauren simplemente, una gran sonrisa expuesta en su cara mientras acariciaba el pelo de la ceja de Camila suavemente.
“¿Esto es todo?” preguntó Camila. “¿Esa es tu razón?”
“No necesito otra razón para perdonarte,” dijo genuinamente Lauren.
“Entonces, ¿aún eres mi novia?” preguntó Camila tentadoramente y Lauren asintió con la cabeza, su pulgar acariciando la mejilla de Camila, su sonrisa creciendo ante la pregunta.
“Joder, eso espero,” dijo, antes de inclinar su cara hacia la de Camila y plantar un suave, casto beso contra sus labios.
“Lo siento tanto,” se disculpó Camila una vez más, mientras Lauren la abrazó de nuevo.
Camila enterró su cara contra el pecho de Lauren, sus brazos envueltos alrededor de su torso con seguridad.
“Yo también lo siento,” se disculpó Lauren. “No entendí por lo que estabas pasando antes,” admitió. “Pensé que lo hacía, pero no, no tenía ni idea de cómo era para ti Camz…”
“¿A qué te refieres?” preguntó Camila, levantando su mirada un poco para encontrarse con las orbitas verdes de Lauren.
“Tu depresión,” aclaró Lauren Camila se puso recta un minuto para mirar a Lauren, sus ojos estudiando a su novia de cerca.
“¿Estás diciendo que ahora lo haces?” preguntó Camila, perceptiva ante el significado de Lauren.
“No estaba mintiendo cuando te dije que he estado miserable Camz,” le dijo Lauren. “Había días donde todo lo que quería hacer era quedarme en la cama y dormir. A penas tenía energía o motivación para hacer algo.”
“Lauren…” dijo Camila, lágrimas apareciendo en sus ojos ante el pensamiento de su novia sintiéndose tan mal.
“Shh…” la calló rápidamente Lauren, acariciando su pelo de nuevo. “Estoy bien, no fue malo…”
“Suena mal,” intercedió Camila.
“Estoy bien ahora,” le dijo Lauren, abrazándola de cerca de nuevo. “Ahora que tú estás de vuelta, estoy bien.”
“Pero no puedes estar feliz solo por mí,” le dijo Camila. “Así es exactamente cómo llegamos a este lio en primer lugar.”
“Es diferente por mí de lo que es para ti Camz,” la tranquilizó Lauren. “Estaba molesta por cómo dejamos las cosas, porque pensé que me odiabas y estaba preocupada por ti, por cómo te iría. No era por mí, no como es para ti…”
“¿Pensaste que me mataría?” le preguntó Camila y Lauren asintió con su cabeza en modo de confirmación.
“No creo que hubiera podido vivir conmigo misma si eso hubiera pasado,” le informó Lauren. “Es todo en lo que pensaría y tú eras en todo lo que podía pensar. Todo me recordaba a ti, me recordaba a lo que había hecho y pensar en eso me deprimía,” admitió. “Yo solo, no era feliz y no podía disfrutar de ninguna de las cosas que solíamos hacer.”
Se pausó por un momento para mirar hacia Camila quien estaba callada, pensativa; reflexionando y enterró su cara contra el pecho de Lauren de nuevo.
“Pero yo no tenía pensamientos suicidas,” compartió Lauren con ella, “Nunca pensé en acabar con mi vida, solo estaba….rompiste mi corazón Camz,” admitió abiertamente. “Lo desgarraste jodidamente en dos y cuando no contactaste conmigo, cuando no querías hablar conmigo y no supe cómo responder a eso.” Se dio cuenta mientras lo decía. “Nunca he amado a nadie de la forma en la que te amo y no estaba preparada para enfrentarme a perderte tan de repente.”
“Lo siento,” se disculpó Camila de nuevo sintiéndose más culpable de lo que nunca antes lo había estado en su vida. “Ya te dije que estaba siendo una idiota,” le recordó. “Estaba siendo egoísta.”
“No,” contestó finalmente Lauren entendiendo algo más. “Estabas haciendo exactamente lo que quería que hicieras Camz. Te estabas poniendo a ti misma primero para un cambio, como necesitabas. Es solo que, dolía Camz. Dolía jodidamente de verdad.”
“Aún pensaba en ti cada día,” le dijo precipitadamente Camila, aplastando a su novia en sus brazos mientras se apretaban alrededor de la cintura de Lauren. “Tú eres lo que me hizo seguir allí dentro al principio Lauren, eres la razón por la que aún estoy aquí ahora.” Le informó y Lauren levantó una ceja en una silenciosapregunta ante sus palabras.
“¿Qué quieres decir?” le preguntó Lauren.
“Pensé que quería morir antes,” compartió Camila con ella sinceramente. “pensé que había tenido realmente pensamientos suicidas pero nunca en mi vida entera sentí mayor impulso de querer matarme que cuando estaba allí dentro para empezar con…” continuó, dando un paso hacia atrás de Lauren y levantándose la manga de su brazo izquierdo para revelar una multitud de nuevas cicatrices, pequeñas y delicadas, sobresaliendo en su antebrazo aleatoriamente.
“Camz,” dijo Lauren, extendiendo su mano hacia abajo y cogiendo la muñeca de la chica más pequeña firmemente. Levantó el brazo de Camila para estudiarlo de cerca, dándose cuenta de los cortes recientes, las lágrimas amenazando con caer de nuevo ante la vista de estas. “¿Qué te has hecho?” preguntó, su voz atrapándose en su garganta mientras intentaba no llorar.
“Lo siento,” se disculpó Camila, su propia voz débil con emoción.
“¿Por qué hiciste eso?” le preguntó tristemente Lauren.
“Simplemente quería volver a sentir algo,” le contestó Camila sinceramente. “Estaba tan cansada de levantarme y sentirme entumecida, o no sentir nada. Tú me hacías sentir algo Lauren, pero no te tenía más y me pusieron muchas diferentes medicaciones cuando llegué primero allí que andaba aturdida, como si estuviera en una especie de sueño despierta,” explicó. “Estaba tan cansada.” continuó. “Tan cansada de todo, de vivir, de respirar, de pasar mi día haciendo la misma rutina y un día me volví loca,” le dijo. “Di un golpe al espejo con mi puño y me corté la mano aquí,” dijo, levantando su mano izquierda y señalando una cicatriz justo debajo del nudillo de su dedo índice. “Fue raro como un corte tan pequeño podía hacer tanto daño Lauren,” compartió con ella, “pero dolía y sentía algo. Sabía que estaba mal pero no me importaba porque sentir algo era mejor que nada y una vez que empecé parecía que no podía parar.”
“Camz,” dijo Lauren levantando el antebrazo de su novia besándolo amablemente.
“No sigues haciéndolo ¿verdad?” le preguntó, insegura de si quería escuchar la respuesta.
“No,” le dijo sinceramente Camila. “No lo he hecho más. Era estúpido, era tan estúpido Lauren. Ni siquiera puedo creer que empezara a hacerlo.”
Lauren observó las nuevas cicatrices de cerca, dándose cuenta de la diferencia de longitud y aparente profundidad, como algunas parecían vacilantes, otras más aseguradas y deliberadas. Sus dedos acariciaron una cicatriz profunda en particular debajo de la muñeca de Camila que se ampliaba donde paró como si hubiera excavado en la piel ahí con la intención original de rajarse la muñeca, pero, de repente habiendo cambiado su opinión.
Camila retiró su mano del agarre de Lauren avergonzada y se bajó la manga para esconder su muñeca de la vista, evitando la mirada cuestionante de la chica alta.
“Camz, no lo hiciste ¿verdad?” le preguntó Lauren, poniendo una mano en un lado de la cara de su novia y girándola hacia ella para que así sus ojos se encontraran de nuevo.
“Quería,” le dijo a Lauren sinceramente. “Quería matarme tanto y después vieron los cortes iniciales, así que el personal se llevó todo lo de mi habitación que pudiera usar para hacerme daño.” Le informó, “pero, fui a dar un paseo por el patio y me encontré esta piedra,” le contó. “Era afilada“ señaló, siguió. “Entonces la escondí en el tronco de uno de los árboles debajo del que me solía sentar y leer mis libros. Entonces un día, cuando tuve una sesión mala de terapia en particular, cuando la tentación de terminar con todo se convirtió en demasiado y el propósito de olvido completo sonaba atractivo, salí fuera y la vi ahí, tentándome.” Dijo y Lauren vio que una lágrima se deslizaba por su mejilla. “La cogí y llevé a mi muñeca,” le dijo Camila a Lauren, “y por un instante estuve a este poco de matarme, a hacerlo de verdad en vez de tan solo pensar en ello.”
“¿Qué te detuvo?” le preguntó Lauren, sus propios ojos humedecidos ante el pensamiento de lo que podía haber pasado si Camila hubiera seguido con eso.
“Tú lo hiciste,” le dijo simplemente Camila. “Tú me paraste Lauren. Cada vez que cogía algo afilado y me hacía daño pensaba en ti, en nosotras y paraba. Me salvaste ese día debajo del árbol. Eres la razón por la que aún estoy aquí, ambas, ahora y antes.” Le dijo agradecidamente. “Me has salvado la vida dos veces ahora.”
“No,” dijo en desacuerdo Lauren. “Tú salvaste tu vida Camila, no yo.”
“El pensamiento de estar juntas nosotras de nuevo es lo que me llevó a pasar esos días duros allí al principio,” compartió con ella Camila, “y por eso no podía llevarme a preguntar por ti, a llamarte o a hablar contigo, porque, todo el tiempo que no lo hice podía fingir que aún había una oportunidad para nosotras, de que pudiéramos estar bien, de que estábamos bien y necesitaba permanecer fuerte. Estaba preocupara de que si te llamaba o si hablaba con Dinah sobre ti, me enteraría de que me odiabas o que habías seguido adelante.” reveló. “Sé que era irracional, pero, yo era irracional y no pienso que pudiera haber escuchado eso. Me estaba protegiendo a mí misma y eso no es una excusa, es solo…es la verdad Lauren y siento que tuvieras que sufrir por algo que yo elegí hacer.”
“Sigues disculpándote,” comentó Lauren, levantando su mano para quitar otro mechón de pelo de los ojos de Camila, “pero, no quiero que te disculpes por hacer lo que piensas que era lo correcto para ti Camz.”
“Yo solo, siento que debía explicarme.” Le dijo Camila.
“Quiero que empecemos de nuevo,” comentó Lauren. “Quiero que sigamos hacia adelante.”
“¿No quieres hablar de ello?” le preguntó Camila.
“No ahora,” contestó Lauren negando con la cabeza. “Tengo la parte dos de las Crónicas de Camila arriba en una caja,” le recordó a su novia, señalando el techo con énfasis con su dedo índice. “Me ayudarán a entender, tanto como lo hizo tu diario…”
“Mi alma,” intercedió Camila significativamente.
“Tu alma,” corrigió Lauren, sonriendo ante las palabras de Camila antes de continuar. “No quiero pensar en ello más, solo quiero que estemos juntas, eso es todo lo que quiero.” Se pausó un momento para besar la frente de Camila suavemente.
“¿Te acuerdas después de que tuviéramos la pelea sobre Rachel?” le preguntó Lauren a Camila y la chica más pequeña asintió con su cabeza confirmándolo. “Viniste aquí y me dijiste que solo querías olvidarte del día completo, fingir como si fuera el siguiente…”
“¿Entonces?” preguntó Camila recordando el intercambio.
“Entonces,” dijo Lauren, dando un paso más cerca de Camila, una mano deslizándose alrededor de su cintura para asentarse sobre su espalda. “Quiero que nosotras hagamos eso también ahora.”
“¿Me perdonarás tan fácilmente?” preguntó y Lauren asintió con su cabeza.
“Tú me perdonaste,” le recordó.
“Si estás segura…” dijo Camila vacilante y Lauren se dio la vuelta para cerrar la puerta trasera, restringiendo su salida, los ojos de la chica menor siguiéndola mientras hacía eso, su torso rotando en la misma dirección, una expresión confusa en su mirada.
“Estoy segura,” le dijo Lauren mientras volvía a juntar sus labios de nuevo; una mano encontrando su camino hasta la base del cuello de Camila, la otra detrás de su cintura mientras empujaba sus caderas juntas ligeramente.
“Vale, bien,” dijo Camila, sonriendo ampliamente cuando se separaron, sus brazos aún envueltos alrededor la una de la otra, “porque es el Día de San Valentín en tres días y tengo algo para ti,” dijo con entusiasmo.
“Camz, yo no te tengo nada,” le dijo infelizmente Lauren. “Sinceramente, creía que habíamos terminado, que tú no querías estar conmigo más, que me odiabas.”
“Está bien,” la tranquilizó Camila, besándola suavemente en los labios. “Tú eres lo que quería para mi Día de San Valentín de todos modos.”
Lauren sonrió ante la respuesta de Camila y cogió la mano de su novia en la suya, dirigiéndola por la casa hasta el salón. Dirigió a Camila hasta el sofá y descendió en el asiento a su lado, poniendo sus piernas debajo suyo y sentándose en ellas como de costumbre.
“Entonces ¿vuelves mañana por la noche?” le preguntó Lauren una vez que se habían acomodado en sus posiciones, Camila mirando a la chica alta quien sostenía la mano de su novia firmemente y estaba jugando con sus dedos como siempre, cayendo fácilmente de nuevo en su vieja costumbre.
“Sí,” le dijo Camila, encontrándose de lado con la mirada de Lauren, “pero, puedo volver el fin de semana y verte.” Ofreció con entusiasmo.
“Me preguntaba si me dejarías ir y verte,” contrarrestó Lauren inciertamente. “Me gustaría ver dónde vives ¿si estás bien con eso?” preguntó. “Conduje hasta allí antes pero, no me dejaron entrar así que no tengo ni idea de cómo es y estoy interesada en verlo. Creo que sería bueno para mí para entender en qué consiste tu vida para así no encontrarlo tan duro cuando estés allí.”
“Siento haberte dado esperanzas,” si disculpó Camila, poniendo su mano libre en la rodilla de Lauren. “Tan solo pensé que sería mejor hablar contigo en persona mientras estaba aquí,” le informó.
“No, tienes razón,” la tranquilizó Lauren. “Necesitas quedarte allí y recibir la ayuda que necesitas,” dijo, su otra mano deslizándose para acariciar las nuevas cicatrices en la muñeca izquierda de Camila significativamente. “Tan solo vuelve a mi tan pronto como puedas ¿vale?”
“Vale,” dijo Camila sonriendo mientras se inclinaba para besar a Lauren en los labios, los suyos permaneciendo ahí por un momento reacia a romper el contacto.
“Te prometo que estaré de vuelta antes de lo que piensas, verás.”
“Entonces ¿Cómo llegaste aquí?” le preguntó Lauren después de un momento mientras continuaba acariciando el antebrazo de Camila rítmicamente con sus dedos.
“Mis padres me recogieron,” informó a Lauren. “Hablé con ellos ayer y fue decidido que si mi terapeuta me aclaraba que podía salir entonces podría salir esta mañana para ir a la declaración mañana. De otra manera hubieran tenido que mandar a alguien al centro de rehabilitación para conseguir mi declaración.”
“¿La declaración es mañana?” le preguntó Lauren sorprendida. “Dinah no mencionó nada.”
“No se lo dije a Dinah,” dijo seriamente Camila. “No estábamos cien por cien seguros de que definitivamente fuera a pasar o no. Todo dependía en cómo fuera mi sesión de terapia.”
“Bueno, ellos obviamente piensas que lo estás haciendo bien Camz,” ofreció en forma de apoyo Lauren. “De otra manera no te hubieran dejado venir a casa.”
“Sí, es realmente bueno.” Dijo de acuerdo Camila felizmente. “En realidad son bastante estrictos sobre eso dejar salir a la gente en libertad un día si no están preparados entonces supongo que significa que confían en mí.”
“¿Estás preocupada por mañana?” le preguntó Lauren interesadamente.
“Sí,” admitió Camila sin dificultad, “pero me tengo que terminar enfrentando al conductor entonces supongo que es hora ¿no?”
“¿Van a ir tus padres contigo?” le preguntó Lauren. “Dinah dijo que no les has visto mucho desde que entraste en rehabilitación.”
“Sólo les vi por primera vez esta mañana cuando me recogieron,” compartió Camila con ella. “Estaba enfadada con ellos por mandarme fuera y entonces me negué a verles. Odio admitirlo pero creo que estaba intentando castigarles por finalmente admitir que no podían tener más en casa…me siento horrible sobre eso ahora, pero, no lo puedo deshacer.”
“¿Fue realmente raro cuando les viste?” preguntó Lauren preocupadamente. “Quiero decir, tú estás bien ahora ¿no?”
“La cosa que he aprendido sobre los padres es que ellos tienen un sorprendente truco para el perdón cuando se trata de sus hijos,” compartió Camila con su novia pensativamente. “Mis padres literalmente han pasado por un infierno conmigo pero esta mañana, después de haberles esquivado durante seis semanas fuera de lo mezquino, ambos corrieron hacia a mí y me dieron el mayor abrazo fuerte,” continuó Camila, una medio sonrisa formándose en sus labios con el recuerdo. “Estaban tan felices de verme que fue como si nada hubiera pasado, como si hubiera estado fuera en un campamento de verano o algo.” Se pausó durante un momento para limpiarse el rabillo del ojo donde una lágrima se estaba formando y amenazando con caer. “Pasamos mucho tiempo juntos hablando cuando llegué a casa y me disculpé,” le dijo a Lauren. “Mi terapeuta es bastante entusiasta con las disculpas. Ella dice que son buenas para el alma. Que te ayudan a seguir hacia delante positivamente y aceptar lo que no puedes cambiar.”
“Suena inteligente,” señaló Lauren sonriendo.
“Lo es,” dijo de acuerdo Camila.
“Entonces, me estoy muriendo por saber cómo planeaste tu broma.” Dijo Lauren, cambiando de tema por uno ligeramente más animado.
“Oh eso,” se rio Camila para sí misma. “Bueno, en realidad, cuando hice el video esto no era ni siquiera la broma de la que estaba hablando.” admitió.
“¿No lo era?” preguntó sorprendida Lauren.
“No,” se rio entre carcajadas Camila. “La broma de la que estaba hablando era “Qué hace el cerdo cuando tiene una erupción en la piel?” preguntó.
Lauren frunció el ceño, moviendo su cabeza en respuesta a la pregunta.
“No tengo ni idea,” contestó encogiéndose de hombros.
“Oinkment.” Terminó y Lauren se rio, más de Camila que de la broma.
“Dijiste que era una broma realmente buena,” le recordó entretenida Lauren. “Eso fue…bueno, horrible si soy sincera. ¿Dónde la escuchaste?” preguntó.
“Me la inventé,” respondió Camila ligeramente imperturbable.
“Vale, entonces estoy confundida,” le dijo Lauren. “¿Cómo apareció toda la broma del ‘knock knock’?”
“Bueno, en realidad, solo lo pensé esta mañana y muchos de los factores cayeron en su sitio,” compartió con Lauren. “Quiero decir, vine a dejar la caja de los CD’s y la carta…”
“Espera, ¿tú los dejaste?” preguntó.
“Sí, tu madre me dejó entrar antes,” contestó Camila riéndose un poco. “¿no te diste cuenta que no había una etiqueta en la caja o una dirección en la carta?” preguntó. “Solo está tu nombre. ¿Cómo creías que había llegado aquí?” Lauren se rio para sí misma sorprendida de haber pasado por alto una señal tan obvia.
“¿Mi madre sabía que habías vuelto?” preguntó sorprendida. “¿Por qué demonios no me lo dijo?” cuestionó Lauren.
“Le pedí que no lo hiciera,” le informó Camila. “No creí que fuera una buena idea en caso de que tu vinieras y me mandaras a la mierda o algo…”
“¿Qué?” se rio Lauren. “Nunca te habría hecho eso.”
“Bueno, una chica nunca puede ser demasiado cuidadosa.” Comentó secamente. “Quiero decir, hay alguna gente loca ahí fuera Lauren y van por ahí golpeando chicas sin razón en bibliotecas.” Se burló de sí misma.
“Entonces tu dejaste los CD’s…” apuntó Lauren, ansiosa por escuchar la historia.
“Cierto,” dijo Camila, dando un tortazo en la rodilla de Lauren ligeramente. “Tu madre me dejó entrar y los puse en tu habitación,” continuó. “Después fui a casa para pasar un rato con mi madre y mi padre.”
“Espera,” dijo Lauren dándose cuenta de algo. “¿Has estado en casa desde esta mañana?” preguntó y Camila asintió. “Dinah dijo que te había llamado en la comida y que ibas a irte a tumbar.”
“Lo hice,” se rio Camila. “Solo que…en mi propia cama por una vez.”
“¿A qué hora volviste esta mañana?” le preguntó Lauren.
“Sobre las diez,” le dijo Camila. “Mis padres me dejaron aquí de camino a casa.”
“Vale” dijo Lauren, moviendo una mano en el aire y riéndose de nuevo con la historia de Camila. “Sigue…”
“Entonces, fui a casa a pasar un poco de tiempo con mis padres y entonces me tomé una rápida y reconfortante siesta,” dijo sonriendo. “Después, caminé de vuelta hasta aquí para esperar en tu jardín cuando volvieras de la escuela,” le dijo Camila.
“¿Has estado esperando en mi jardín toda la tarde?” le preguntó Lauren sin creerlo.
“Sí,” admitió Camila. “Tenía que estar aquí en caso de que llamaras.”
“¿Qué pasa si no hubiera llamado?” preguntó Lauren sorprendida.
“Bueno, entonces, supongo que simplemente me hubiera sentado en tu jardín trasero hasta que se acercara la hora de mi toque de queda y hubiera caminado hacia casa de nuevo,” dijo Camila, haciendo una mueca ante el pensamiento. “Eso habría sido una mierda en realidad,” continuó después de una consideraciónmomentánea. “En realidad no pensé en eso…” Lauren sonrió ante los comentarios de Camila y sonrió ampliamente, inclinándose hacia adelante para besar a su novia tiernamente en los labios.
“Sabías que te llamaría,” dijo Lauren cuando se separaron.
“Esperaba que lo hicieras,” dijo en desacuerdo Camila. “No sabía nada seguro.”
“¿Qué hay de Normani?” le preguntó Lauren recordando la perfecta sincronización de su llegada.
“Pura coincidencia,” confesó Camila encogiéndose de hombros.
“¿Cómo supiste que era ella en la puerta delantera si tú estabas en el jardín trasero?” preguntó intrigada Lauren.
“Estaba mirando a través de la ventana de la cocina,” desveló Camila. “Tengo que admitir que mi corazón empezó a latir realmente fuerte en mi pecho cuando te vi corriendo hacia la puerta.” Le dijo sonriendo. “Aún lo está haciendo un poco, mira…siéntelo,” sugirió, levantando sus manos entrelazadas poniéndolas sobre su pecho.
“Eres una idiota,” le dijo Lauren besándola mientras se inclinaba para besarla de nuevo.
“A lo mejor,” reconoció Camila. “pero soy tu idiota.”
“¿Siempre?” le preguntó Lauren, envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de Camila, agradecida de tenerla de vuelta en sus brazos una vez más mientras la ponía en un caluroso abrazo.
“No, no para siempre,” contestó Camila sonriendo ampliamente mientras levantaba su cabeza para encontrarse con la mirada de Lauren. “Durante una eternidad.” Dijo y estiró su cuello para besar a Lauren ligeramente en los labios, acurrucándose contra su pecho mientras se sentaban juntas, acurrucadas en el sofá, con sus estados de ánimo infinitamente mejor de cómo se habían levantado esta mañana.

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Capitulo 46

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:26 am

“Entonces ¿cuáles son tus planes para el resto del día?” preguntó Lauren a Camila, ambas aún acurrucadas en el sofá juntas. La cabeza de Camila estaba enterrada contra el hombro de Lauren y ladeó su cara un poco para así encontrarse con la mirada cuestionadora de su novia.
“No tengo ninguno,” contestó Camila, sus dedos acariciando la parte de detrás de la mano de Lauren tiernamente donde estaba apoyada sobre su regazo. “¿Por qué? ¿Qué tenías en mente?” preguntó.
“Pensé que a lo mejor ¿podíamos salir?” dijo a medias Lauren, medio preguntando; su voz vacilante como si dudase de que Camila quisiera ir.
“¿En una cita?” cuestionó Camila, una sonrisa apareciendo en la esquina de su boca, sus ojos brillando ante la sugerencia.
“Sí,” contestó Lauren, dejando caer sus ojos hasta donde estaban sus manos juntas en el regazo de su novia. Las levantó cuidadamente hasta sus labios y plantó un suave y cariñoso beso en la parte de detrás de la mano de Camila. “¿Qué piensas?”
“Creo,” contestó Camila con un brillo juguetón en sus ojos mientras se estiraba besando a Lauren amablemente en la boca, su suave piel moldeándose contra su otra mitad perfectamente. “Realmente me gustaría.”
“Pensé que ¿a lo mejor te podía llevar a comer algo?” sugirió Lauren.
Camila cambió su posición en el sofá ligeramente, levantando su cabeza con entusiasmo ante la idea.
“¿Podemos ir a Jimmy’s?” preguntó emocionada, moviendo una de sus piernas sobre las caderas de Lauren para así estar a horcajadas sobre ella. “Me encanta ese sitio y no he ido en mucho tiempo.”
“Déjame adivinar,” se rio Lauren divertida, su mano libre extendiéndose para poner un mechón de pelo detrás de su oreja y fuera de sus ojos. “Quieres alitas.”
“¿Soy tan predecible?” preguntó Camila, ladeando su cabeza un poco hacia un lado, una expresión adorable en su cara lo que le dio a Lauren un repentino deseo de pellizcar las mejillas de su novia.
“Sí,” le dijo Lauren, sentándose un poco mejor y poniendo una mano en un lado del cuello de Camila para prevenirse de sucumbir al impulso.
“Pero no solo quiero alitas,” le dijo Camila, cambiando su peso un poco, una de sus caderas empezando a doler de la posición rara en la que estaba sentada. “Quiero otras cosas también…”
“¿Cosas como pizza?” sugirió Lauren, cortándola y levantando una ceja ante su novia quien fingió ofensa ante eso.
“Claro que quiero pizza,” la regañó Camila a medias. “¿Por qué siquiera fue eso una pregunta?”
“No sé,” dijo Lauren sonriendo ampliamente, sus manos moviéndose para acariciar los costados de Camila delicadamente. “Supongo que estaba comprobando si no te habían lavado el cerebro mientras estuviste fuera.” Camila se rio a carcajadas y Lauren sintió que su sonrisa se agrandaba inconscientemente en respuesta al sonido musical cuando se encontraba con sus oídos. “¿Qué es tan gracioso?” cuestionó Lauren y Camila puso una mano en el hombro de su novia para colocarse, su peso precavidamente moviéndose sobre el regazo de su novia cerca del borde del sofá.

“Bueno, simplemente lo he encontrado un poco irónico porque ¿no fue esa la razón por la que me mandaron al centro de tratamiento en primer lugar?” explicó divertida. “Ya sabes, ¿para centrar mi cabeza?”
“Sí, para centrar tu cabeza Camz,” dijo de acuerdo Lauren su sonrisa aun firmemente en el lugar. “Pero no quiero que te conviertas en una especie de babosa, servil novia que no puede pensar por sí misma y que ha sufrido un completo cambio de personalidad,” bromeó juguetonamente.
“Oh interesante,” dijo Camila sonriendo malévolamente mientras se inclinaba y cerraba la distancia entre ambas, su boca parándose a centímetros de la de Lauren, sus ojos oscuros chocolate firmemente posados en los traslúcidos verdes de su novia. “Pensé que a lo mejor podías apreciar una novia sumisa.” Respiró sugerentemente, su cálido aliento tentadoramente contra la piel de Lauren.
Lauren tragó saliva con dificultad y negó con la cabeza de lado a lado débilmente en desacuerdo.
“Una de las cosas que más me encantan de ti es tu mente,” le dijo Lauren, extendiendo una mano para acariciar la frente a Camila significativamente. “Nunca quiero que pierdas eso, es lo que hace que seas quien eres.”
“Pero nunca podría realmente perderla,” dijo Camila felizmente, acercando su boca incluso más cerca de la de Lauren provocativamente. “No realmente. Especialmente mientras tú sostienes la llave, mientras tú la mantienes a salvo por mí.” terminó, su mano haciendo su camino hacia el cuello de Lauren en busca del colgante que le había comprado como regalo de Navidad.
Lauren levantó su propia mano rápidamente para parar la mano de Camila que vagaba por ahí pero era demasiado tarde para parar a su novia de descubrir que el colgante no estaba ahí y echó su cabeza hacia atrás, frunciendo el ceño en sus facciones.
“¿Te lo quitaste?” preguntó Camila, incapaz de esconder el dolor en su voz, una expresión herida apareciendo en su cara.
Lauren sopesó las posibles respuestas en su cabeza, debatiendo si sería lo mejor o no mentirla o decirle a Camila la verdad.
“Me lo quité hoy,” Lauren finalmente decidió admitir y Camila cambió su peso para así ya no estar más sentada en el regazo de la chica alta, en su lugar sentándose de nuevo en el cojín de al lado, la distancia física entre ambas traicionando sus emociones más de lo que las palabras podían.
“Oh,” respondió, recorriendo una mano por su pelo, su mirada sin encontrarse con la de Lauren. “Vale,” dijo asintiendo con su cabeza débilmente.
“Camz,” dijo Lauren, poniendo una mano en el brazo de su novia y acariciándolo tranquilizadoramente. “Lo he llevado puesto todo este tiempo, lo prometo, ha sido dolo hoy cuando me lo quité.” Le informó. “Tuve una especie de crisis en la escuela esta mañana y me lo quité,” compartió. “Pensé que habíamos terminado y estaba enfada contigo por no contactar conmigo…por favor no te enfades…” suplicó.
“No estoy enfadada,” dijo Camila tristemente y Lauren podía ver que no la estaba mintiendo.
Camila definitivamente no estaba enfadada; de hecho no parecía enfadada para nada, parecía aplastada y Lauren sintió caer su corazón en su pecho ante la dolorida expresión de la cara de su novia.
“Por favor, no tengas eso demasiado en cuenta,” le pidió Lauren, levantando una mano para tomar la barbilla de Camila para así girar la cara de la chica para que la mirase. “Fue una reacción, nada más. No significa nada Camz. Lo hice en el calentón del momento. Habían pasado seis semanas así que pensé que era hora de intentar seguir adelante, de intentar olvidarte para así poder finalmente volver a la normalidad de nuevo…”
Camila se levantó del sofá rápidamente y extendió una mano hasta su cara, la parte de atrás de esta cubriendo su boca mientras caminaba por el salón delante de Lauren, su otra mano apoyada en su cadera.
“Camz, ¿estás bien?” preguntó Lauren levándose para hacer un movimiento hacia ella, pero Camila la paró en sus intenciones y se giró para mirar a Lauren mientras animaba a Camila a, “di algo.”
“No sé si puedo hacer esto,” le dijo Camila y Lauren frunció el ceño con confusión.
“¿Qué quieres decir?” preguntó confundida.
“Esto,” dijo Camila, haciendo un gesto entre las dos. “No sé si puedo hacer esto.”
“¿Estás de broma?” le preguntó Lauren sin creerlo, dando un paso hacia Camila. “¿Después de todo lo que te acabo de decir?” cuestionó. “Te dije que te quiero Camz; que te perdono y ¿ahora no estás segura sobre nosotras porque no llevo el colgante que me diste?”
“No, no es sobre eso,” le dijo Camila. “Quiero decir, vale, lo es pero, es sólo que, algo no se siente bien.”
“¿El qué no se siente bien?” le preguntó Lauren con misterio. “No entiendo ¿qué acaba de pasar?”
“Me siento culpable, vale,” admitió Camila y se pasó una mano por el pelo otra vez, dejando caer sus ojos hasta el suelo momentáneamente antes de finalmente encontrarse con la mirada de Lauren. “Soy yo.” aclaró. “No estoy enfadada contigo y no te culpo por quitártelo.” Compartió sinceramente. “De hecho, estoy sorprendida de que lo mantuvieras tanto tiempo para ser sincera. Después de todo, no hice exactamente nada para darte la impresión de que aún estábamos juntas.”
“Camz, pero pareces molesta,” señaló Lauren y extendió una mano como si fuera a acariciar el lado del cuello para animarla pero Camila dio un paso hacia atrás fuera del alcance de Lauren, una mano levantada entre ambas.
“No estoy molesta contigo. Estoy molesta conmigo.” La tranquilizó Camila. “Sé que tu dijiste que no importa,” siguió Camila, mirando a Lauren de cerca por su reacción. “Sé que dijiste que querías que lo olvidara y siguiera adelante.” explicó. “De verdad quiero eso también pero no puedo evitar la forma en la que me siento Lauren. Siento como si nada de lo que haga ahora será capaz de compensar por todo lo que te he hecho pasar durante las últimas seis semanas.” expresó. “No sé, a lo mejor estoy siendo estúpida pero odio haberte hecho dudar sobre nosotras,” divulgó, “y odio haber hecho que te deprimieras.” Añadió tristemente. “En su mayor parte, odio haberte causado dolor y haberte herido Lauren.”
“Igual,” le dijo simplemente Lauren, dando un tentativo paso hacia Camila de nuevo.
“No es lo mismo,” respondió Camila. “Tú no me hiciste esto a mí. Tú no me heriste; no me causaste dolor o hiciste que me deprimiera Lauren. Ya estaba así cuando me conociste. Tú me sacaste de eso, fuiste como un rayo de luz en las cavernosa oscuridad, una luz de esperanza que pronto fui capaz de ver de nuevo y, pude por un tiempo, yo solo, seguía volviendo a aquello de nuevo, perdiéndome en las sombras porque no me enfrentaba a la raíz de mis problemas.” Se pausó por un momento para estudiar a Lauren de cerca. “Tú eras feliz antes de conocerme Lauren y yo cambié eso. Yo fui como una nube oscura que llegó y borré tu luz, te empapé, como una esponja absorbente hasta que no quedó nada más que oscuridad otra vez.” Se pausó para pasarse la mano por el pelo, suspirando. “A veces deseo que pudiera hacer que te desenamoraras de mí, que pudiera hacerlo para que así nunca me hubieras conocido, para que así aún pudieras seguir viviendo tu vida sin complicaciones con Ally y Normani, completamente ajena a mí, ilesa e intacta.” Compartió con ella.
“No puedes hacer que me desenamore de ti Camz,” le dijo Lauren seriamente dando otra paso hacia ella. “Tú no eres responsable por la manera en la que me siento por ti porque no tienes absolutamente nada que decir en ese asunto.” explicó. “Nadie. Ni siquiera yo puedo controlarlo, tan solo pasó. Me enamoré de ti y no te puedes sentir culpable por eso porque sabía quién eras cuando te conocí y aun así te quise de todos modos. Todavía te amo de todos modos.” Le recordó a Camila otra vez.
“¿Qué pasa si te vuelvo a hacer daño otra vez?” le preguntó Camila, “¿qué pasa si hago que dudes de nosotras…qué pasa si esto no funciona?”
“Camz,” dijo Lauren, dando un paso hacia su novia y poniendo una mano en su cadera vacilantemente, su confianza creciendo cuando Camila no se quitó. “Alguien una vez me dijo que un mar en calma nunca hizo un marinero experto,” le recordó y sintió revolotear su corazón, la esquina de la boca de Camila se levantó un poco mientras intentaba suprimir una sonrisa. “Hemos llevado una mala racha en nuestro viaje,” continuó, decidiendo seguir con el tema naútico, sabiendo el amor de Camila por el océano y la playa. “Estuvimos atrapadas en una tormenta durante un tiempo y ahora el mar está empezando a tranquilizarse de nuevo,” explicó. “Habrá más mal tiempo, siempre lo hay,” reconoció, “pero la próxima vez sabremos como afrontarlo mejor, estaremos más equipadas para enfrentarnos a ello. La próxima vez que demos con aguas turbulentas las surcaremos juntas, navegaremos por las olas agitadas hasta que la tormenta finalmente estalle, el mal se calmará y el sol brillará en nuestra barca de nuevo.”
“El USS Camren,” dijo Camila, finalmente permitiendo que una sonrisa se extendiera por sus facciones.
“Cierto,” se rio Lauren, la mano en la cadera de Camila moviéndose hacia el costado de la chica menor antes de subir hasta su estómago por encima de su sweater. “Simplemente, no dejes que Dinah te escuche llamarnos eso,” musitó pensativamente, sabiendo que la otra chica amaría más que nada tener un nuevo mote para las dos.
“Trato,” prometió Camila y Lauren puso su mano libre en el brazo de su novia.
“Entonces, ¿estamos bien?” preguntó insegura. “¿O necesitamos hablar sobre esto más?”
“Aún siento que te debo algo,” dijo pensativamente Camila. “No sé, a lo mejor nos tomará un tiempo estar completamente cómodas una con la otra de nuevo, confiar la una en la otra implícitamente como hicimos antes.”
“Pero creo que eso es normal,” tranquilizó a Camila. “No creo que podamos volver simplemente a la forma en la que estábamos antes,” dijo de acuerdo.
“Muchas cosas han cambiado desde que nos vimos la última vez. Tú has cambiado,” observó, “y eso no es una cosa mala, es bueno.” Dijo apoyándola. “Es realmente bueno Camz, pero, llevará un tiempo.” Se pausó por un momento, cerrando la distancia entre sus cuerpos un poco. “Yo también he cambiado,” admitió Lauren. “Sé que por mucho que necesite apoyarte con tus problemas, también tengo que cuidar de mí misma,” le dijo a Camila y la chica menor asintió de acuerdo con las palabras de Lauren. “Necesito ser sincera contigo cuando me esté sintiendo agobiada o cuando no sepa qué hacer para ayudarte. He esperado que te abrieras a mí y es sólo justo que yo haga lo mismo.” Lauren acarició la mejilla de Camila ligeramente con su pulgar. “¿No suena eso bien?” le preguntó Lauren ansiosamente, insegura de si quería escuchar la respuesta de Camila. “¿Podemos intentarlo y ver cómo va? ¿Podemos por favor volver a empezar? Podemos tomarnos las cosas con calma para empezar y conocernos otra vez. Creo que necesitábamos un descanso Camz,” admitió a regañadientes. “Creo que necesitábamos encontrarnos a nosotras misma otra vez. Estábamos tan atrapadas en nuestra relación que nos olvidamos de quienes éramos fuera de ella.”
“Yo no era nada,” le dijo Camila y Lauren suspiró mientras su novia seguía explicándose. “Quiero decir, no sabía quién era después del accidente, pero, finalmente estoy empezando a redescubrirme ahora. Por eso no puedo simplemente volver ahora, no adecuadamente, porque quiero ser la mejor versión de mí misma que pueda. Quiero ser alguien del que puedas estar orgullosa, alguien que se merezca una novia genial como tú.”
“Ya estoy muy orgullosa de ti Camz,” le informó Lauren, acariciando su cara con la mano. “Te mereces toda la felicidad del mundo y no quiero que pienses nunca que no eres lo suficientemente buena para mí porque lo eres.”
Camila bajó su mirada al suelo, sin creerse mucho las palabras de Lauren, la misma falta de autoestima aún presente.
“Seremos más fuertes por eso,” dijo Lauren con confianza, levantando la barbilla de Camila para mirarla de nuevo. “Lo verás Camz,” la tranquilizó. “Aprenderemos de ello y creceremos.” comentó. “Sin navegar un duro mar nunca nos convertiremos en buenos marineros y después, cuando una súper tormenta golpee nuestra barca se hundirá, se romperá en pequeños cachos. No quiero eso. Quiero que nosotras aprendamos las habilidades para ayudarnos a atravesar el curso del agua a salvo para así un día, cuando sea rica y seamos mayores pueda finalmente comprarte la casa de la playa,” dijo ligeramente y Camila sonrió ante el recuerdo de los planes de Lauren para su futuro. “¿Recuerdas?” preguntó.
“Recuerdo que me hiciste senil,” se rio Camila y Lauren respiró aliviada ante la vista de su novia comenzando a relajarse un poco.
“Bueno, eres linda cuando estás confundida,” la informó Lauren, presionando sus caderas juntas, sus manos encontrando su camino alrededor de la cintura de Camila para asentarse en su espalda. “Un poco exasperante,” admitió, “pero, definitivamente linda.”
“¿Cuándo me has visto acaso confundida?” preguntó Camila genuinamente interesada y Lauren le dio una mirada incrédula.
“Camz,” empezó, riéndose un poco para sí misma. “Te pasaste la mayor parte de los tres primeros meses que te conocí confundida,” le recordó. “Además, te he visto cuando has vuelto después de un ataque,” añadió. “Ahí eres particularmente adorable.” compartió. “Solo que , si no involucra una visita a la unidad de cuidados intensivos.” Terminó pensativamente.
“¿Cómo puede ser justo que tu veas un pequeño ejemplo de mi senilidad y yo no pueda ver la tuya?” preguntó Camila juguetonamente.
“Yo no me voy a convertir en una chocha de geriátrico,” estableció Lauren con confianza.
“¿Cómo sabes eso?” preguntó Camila, riéndose. “¿Cómo sabes que yo no seré la sana cuando sea mayor?”
“Bueno, porque yo voy a cuidar de ti,” explicó Lauren como si fuera la respuesta más lógica del mundo. “Entonces, no puedo estar confundida y ser olvidadiza ¿no?”
“Puede que yo cuide de ti,” sugirió Camila. “Creo que preferiría cuidar de ti por un cambio.”
“Vale, bueno, ¿por qué simplemente no prometemos cuidar la una de la otra?” preguntó Lauren, poniendo a Camila más cerca de ella de nuevo.
“Entonces cuidaré de ti,” dijo Camila, levantando su cara hacia la de Lauren de nuevo, su tono travieso, “¿y tú cuidarás de mí?” preguntó, su boca ahora a meros centímetros de la de su novia.
“Exactamente,” dijo Lauren con aprobación.
“Bien,” concedió Camila, ladeando su cabeza un poco y llevando sus labios hacia los de Lauren que estaban esperando el contacto ansiosamente. “Puedo vivir con ese compromiso,” murmuró Camila contra los labios de Lauren y la chica de ojos verdes sonrió contra los labios de Camila felizmente.
“Bien,” dijo, besando a Camila de nuevo, sus manos encontrando su camino por la espalda de su novia hasta apoyarse sobre sus hombros.
“Solo ten en mente,” empezó Camila, besando a Lauren de nuevo mientras se paraba. “Que, cuando estés de hecho, mayor y desorientada; seré la persona que te diga ‘Te lo dije.’” Lauren se rio; el sonido saliendo fuerte de su garganta.
“¿Sabes qué Camz?” preguntó Lauren retóricamente. “Si estoy senil cuando seamos mayores entonces podrás decirme “te lo dije” todas las veces que quieras porque lo más probable es, que no lo recuerde.” Camila abrio su boca como si fuera a decir algo en respuesta pero se paró antes de que ningún sonido fuera emitido, la ironía en las palabras de Lauren clara.
“Huh,” dijo Camila, su nariz encogiéndose ante el pensamiento y causando que Lauren se inclinara hacia adelante para dejar un suave beso en la punta de esta. “Bueno, ¿dónde está la gracia en eso?”
“No sé,” dijo Lauren, llevando su boca hacia la de Camila de nuevo, “pero, estoy segura de que lo encontrarás de alguna manera,” señaló, conectando sus labios, su lengua sondeando un poco la boca de Camila, pidiendo permiso, pidiéndolo fervientemente.
Camila abrio su boca preparada y la lengua de Lauren se lanzó dentro, Camila chupándola placenteramente, disfrutando el sabor de su novia, saboreándola, una de sus manos vagando hacia abajo para posicionarse en la tonificada curva del trasero de Lauren, la otra tomando un lado de su cara y acariciando la suave piel de ahí ligeramente.
Lauren intentó mover su cabeza hacia atrás para mirar a Camila, para admirar su belleza pero, la otra chica no la dejó romper el contacto, su mano deslizándose alrededor de la parte de atrás de la cabeza de Lauren y sosteniéndola en el lugar mientras continuaba besándola profundamente, su lengua bailando con la de su novia con entusiasmo, la mano en el trasero de Lauren poniendo sus caderas juntas con más fuerza.
“¿Eso es todo lo que vosotras dos hacéis?” escuchó Lauren preguntar a la voz Chris desde la dirección de la puerta y Camila soltó el agarre de su novia, las dos girándose para mirarle al unísono.
“Jesús Chris,” gruñó Lauren, sintiéndose nerviosa. “¿Cómo demonios eres tan silencioso? Tienes un once de pie.”
“Soy tu hermano pequeño,” le informó Chris bromeando. “Está escrito en el manual’ ‘Cómo sorprender a tu hermana y recopilar material de chantaje’”
“Eres tonto,” se rio Lauren y Chris sonrió, inclinándose contra el marco de la puerta despreocupadamente.
“Yo también te quiero hermanita,” contestó antes de llevar su atención hacia Camila. “Es bonito verte de nuevo Camila,” saludó y Camila sonrió en respuesta, ofreciéndole caluroso saludo.
“¿Me puedes hacer un favor?” preguntó, mirando a Lauren brevemente y Camila asintió con su cabeza.
“Claro,” dijo en respuesta.
“Ten más cuidado con el corazón de mi hermana ¿vale?” pidió. “No es tan dura como le gusta pensar a veces y tú pareces ser la única persona capaz de desgarrárselo y arrancárselo fuera de su pecho completamente.”
“¡Chris!” protestó Lauren, mirando a Camila preocupada pero se sintió relajada cuando sintió la mano de Camila extenderse para entrelazar sus dedos con los suyos, una sonrisa en su cara.
“¿Qué?” preguntó Chris sorprendido. “El deber de un hermano proteger a su hermana. Si Camila fuera un tío le amenazaría con pegarle un puñetazo si te volviera a hacer daño otra vez.”
“Estás…” empezó Lauren a quejarse pero Camila puso su mano libre en el brazo de Lauren, parándola inmediatamente.
“Está bien,” le dijo seriamente Camila. “Tiene razón, debería haber tenido más cuidado con ello,” admitió y Chris le dio a Lauren una mirada significativa antes de sonreír amablemente a Camila. “Lo seré en el futuro,” le prometió Camila. “Cuidaré de ello. Lo haré.”
“Eso es todo lo que pido,” contestó Chris; su manera de ser amigable y su aprobación a Camila evidente en sus siguientes palabras. “Quiero decir, espero ser el padrino en vuestra boca así que estaré cabreado si vosotras dos me decepcionáis.”
“Oh Dios mío,” exclamó Lauren avergonzada mientras su hermano daba un paso hacia el salón y se tiraba en el sofá, extendiendo su mano para coger el mando y encender la tele. “Chris…” protestó. “¿No puedes ir arriba?”
“No,” dijo, casi instantáneamente volviendo al papel estereotípico del molesto hermano pequeño. “Quiero ver la tele.” Lauren puso los ojos en blanco hacia su hermano y tiró de la mano de Camila con cuidado, llevándola hacia el pasillo.
“Siento eso,” se disculpó Lauren, girándose para mirar a su hermano desde su posición, Chris completamente inconsciente, su atención fija firmemente en la pantalla que tenía delante.
“Está bien,” dijo tranquilizadoramente Camila, apretando la mano de Lauren en la suya y balanceándolas entre ambas por un momento. “En realidad me ha gustado la idea de Chris siendo nuestro padrino en nuestra boda,” comentó y Lauren se rio ante la expresión pensativa en la cara de Camila.
“¿Qué te hace pensar que seré el novio?” preguntó empujando el hombro de Camila un poco, su estómago girando emocionado ante la perspectiva de que un día podrían casarse, de comprometerse la una con la otra formalmente en frente de todo el mundo que conocían y las quería.
“No pienso que tu vayas a ser el novio necesariamente,” se rio a carcajadas Camila inconsciente del sueño esperanzador de Lauren. “Sólo creo que si tenemos que elegir entre Chris y Dinah como padrinos tú probablemente preferirías a tu hermano.”
Las cejas de Lauren se levantaron ligeramente ante las palabras de Camila y consideró la idea de Dinah dando su discurso en su imaginaria boda.
“Buen punto,” señaló, riéndose.
“Entonces,” dijo Camila tímidamente, dejando caer su mirada al suelo por un momento y cambiando de tema, “Vagamente recuerdo que antes te ofreciste a sacarme para ir a comer algo.”
“Parece que yo también recuerdo lo mismo,” dijo de acuerdo Lauren, envolviendo un brazo alrededor de los hombros de Camila y llevándola hasta la puerta delantera.
“Oh, no, espera,” dijo Camila, dándose cuenta de algo y corriendo desapareciendo en la cocina, reapareciendo después de unos minutos con su móvil en su mano. “Dejé caer esto antes,” dijo, girando el teléfono para examinarlo.
“¿Está roto?” preguntó Lauren mientras Camila salía por la puerta de delante que la estaba sosteniendo para ella.
“No,” contestó Camila evidentemente agradecida por el pequeño milagro. “Parece que está bien.” Le dijo mientras Lauren salía hasta el escalón cerrando la puerta detrás suyo, poniendo un brazo alrededor del hombro de Camila de nuevo mientras iban hacia el coche juntas.
“Parece que Dinah se ha enterado de que estás de vuelta,” comentó, dándose cuenta del número de llamadas perdidas de su amiga.
“La llamaré después,” dijo Camila, deslizando el aparato en su bolsillo trasero. “Quiero pasar algo de tiempo conociendo a mi novia de nuevo si eso está bien. Ya sabes, ya que estamos empezando de nuevo y todo.” Lauren sonrió y dio un pequeño beso en los labios a Camila.
“Eso me suena perfecto,” aprobó, abriendo su coche con su llave y guiando a Camila hasta el asiento del pasajero. Lauren cerró la puerta y se puso de camino alrededor del coche, hasta sentarse a su lado.
Condujo a ambas hasta Jimmy’s, aparcando en un sitio libre en el bordillo a unos metros de allí, apagando el motor después de aparcar y asegurándose de que había puesto el freno.
Lauren salió del coche y rápidamente se puso de camino hasta el asiento del copiloto para ayudar a salir del coche a Camila, tomando la mano de su novia y ayudándola a ponerse en sus pies, la chica menor perdiendo su estabilidad inicialmente.
“Aquí,” dijo Lauren, deslizando su mano alrededor de la cintura de Camila y acercándola más cerca a su lado para así poder sujetarla, la otra mano empujando la puerta para cerrarla y cerrando así el coche con un decisivo sonido de un click en el mecanismo. “¿Lo tienes?” preguntó Lauren soltando a Camila un poco, la otra chica apoyando su mano contra la puerta del pasajero por un momento para estabilizarse.
“Sí, eso creo,” contestó Camila, quitando su mano de la puerta y relajándola a su lado donde Lauren rápidamente la tomó entre la suya.
“Por si acaso,” le informó Lauren, apretando la mano de Camila tranquilizadoramente.
Camila sonrió en respuesta, inclinando su cuerpo contra el de Lauren para así ponerse de camino por la calle hacia el restaurante.
“¡Lauren mira!” dijo Camila señalando con entusiasmo un pequeño perro que estaba atado con seguridad fuera del restaurante. Se paró delante de Lauren y se agachó ansiosa por acariciar al pequeño cachorro que estaba sentado obedientemente esperando la vuelta de su dueño. “Es tan lindo,” comentó animadamente, “mírale…la…” debatió Camila. “No es un él, definitivamente.” decidió, acariciando la cabeza del canino con cuidado, sus dedos moviéndose para acariciarle bajo sus cara.
“Camz deberías tener cuidado,” advirtió Lauren agachándose al lado de su novia. “Podría morderte.”
“No va a morderme,” contestó Camila mientras acariciaba al perro bajo su barbilla. “¿Vas a hacerlo?” preguntó, su voz tomando un tono que usarías con un niño pequeño, el sonido de esta agitando todo tipo de inesperados sentimientos en Lauren. “Eres un buen perro, ¿verdad? Mira lo bien que te comportas sentado aquí fuera.” continuó, su voz causando que Lauren la mirase, una gran sonrisa extendiéndose en su cara ante la visión de la amplia sonrisa de Camila y la adorabilidad de sus arrugados rasgos mientras mimaba al perro.
“No sabía que te gustaban los perros,” comentó Lauren, extendiendo su propia mano y dando pequeños golpecitos en el cachorro mientras giraba su cabeza para lamer la mano de Camila con afecto.
“Me encantan los perros,” dijo Camila prácticamente cantando y Lauren se rio mientras su novia empezaba a poner caras graciosas a la criatura que tenían delante.
Sacó su lengua un momento antes de arrugar su cara de nuevo y acariciar la cabeza del perro amablemente, el animal intentando lamer su mano otra vez.
“Creo que le gustas,” señaló Lauren y Camila ladeó su cabeza para mirar a Lauren y sonrió, el corazón de la otra chica agitándose en su pecho ante la despreocupada expresión de la cara de su novia.
“¿Crees que nos podríamos ir robándolo?” preguntó Camila a Lauren conspirando.
“No lo creo Camz,” se rio Lauren y Camila hizo un puchero, dando a la morena los mejores ojos de cachorro y bajando su cabeza para así sentarse al lado del perro, un extraño parecido entre ambos. “Oh Dios,” dijo Lauren, metiendo la mano en su bolsillo y sacando su teléfono. “Espera tan solo un minuto,” le instruyó, girando su teléfono horizontalmente y haciendo una foto rápida de la escena que tenía delante, capturándola para admirarla de por vida.
Acercó más su teléfono a su cara y observó la foto antes de girarlo para que lo viera Camila.
“Aww….” Dijo Camila, observando la imagen del adorable cachorro y ella misma. “De verdad que lo quiero.” Le informó a Lauren. “¿Estás segura de que no podemos robarlo? Prometo que nadie tendrá que saberlo. Lo esconderé en mi habitación en el centro de tratamiento y le alimentaré con los restos del comedor.” Le dijo, haciendo que Lauren subiera una esquina de su boca entretenida. “Le llamaré Jasper y en verano puede llevar gafas de sol para proteger sus ojos para que no se le inflamen y le dejaré mis auriculares para que pueda escuchar música conmigo y desarrollar un sano respeto por Ed Sheeran.”
“Vale, te voy a llevar dentro ahora para que de verdad no robes el perro,” bromeó Lauren, riéndose ligeramente para sí misma mientras se levantaba y tiraba amablemente de la mano de Camila, poniéndola también sobre sus pies.
“No, por favor,” fingió suplicar Camila. “¿Solo cinco minutos más?” preguntó.
“En cinco minutos, tendrás desatada la correa y estarás a medio camino de México,” dijo Lauren divertida ante el pensamiento de Camila fugándose con su botín.
“Bien,” gimoteó Camila, haciendo un puchero de nuevo mientras Lauren le daba un rápido beso, envolviendo a la chica menor en sus brazos y abrazándola fuertemente.
“No hagas pucheros,” la regañó Lauren a medias mientras se apartaban y Camila sonrió a su novia en respuesta.
“No hagas que lo haga,” respondió juguetonamente y Lauren la besó rápidamente de nuevo, moviendo su cabeza durante un momento y guiando a Camila hasta la puerta del restaurante, haciendo una mueca.
Se sentaron juntas en el mismo sitio que lo habían hecho aquel día en el que comieron allí con Dinah y el resto de las chicas, Lauren mirando hacia Camila, su espalda hacia la puerta, una de las manos de cada una unidas sobre la mesa.
“¿Alguna vez has tenido un perro?” le preguntó Lauren a Camila y su novia negó con la cabeza mientras examinaba el menú en su otra mano.
“No,” contestó, levantando su mirada durante un momento para mirar a Lauren. “Siempre he querido uno creciendo pero mis padres no tenían tiempo de cuidar de él adecuadamente con el trabajo y todo. Decían que posiblemente podría tener uno cuando fuera más mayor y pudiera cuidar de él, porque, en aquel momento era demasiado pequeña para tomar esa responsabilidad, pero, después el accidente pasó y ni siquiera podía cuidar de mi misma, como para hacerlo de un cachorro.” admitió. “¿Y tú?”
“Tuvimos un perro salchicha cuando estaba creciendo,” compartió Lauren con ella, “pero tuvo que ser sacrificado hace unos años cuando tuvo quince años.”
“¿Por qué?” preguntó Camila tristemente.
“Era mayor,” le dijo Lauren, “Había dejado de comer y estaba empezando a ponerse realmente malo, además sus piernas no estaban trabajando demasiado bien así que no podía mantenerse mucho.”
“¿Tu familia no quiso tener otro?” Preguntó Camila.
“No,” le confirmó Lauren. “En ese momento no. No sé si mis padres lo considerarían ahora de nuevo. Mi padre está realmente ocupado con el trabajo lo que significa que nosotros tendríamos que cuidar de él y si soy sincera, era un poco mierda cuando había que sacarle a dar un paseo cuando estaba lloviendo.”
“¿No lo encontrabas relajante?” le preguntó Camila. “Ya sabes, poniéndote tus auriculares y caminando fuera en la lluvia, imaginando que eres la protagonista de algún melodrama de una película, con algún enorme dilema interno ocupando tu mente…”
“No puedo decir que nunca haya hecho eso,” admitió Lauren riéndose y apretando la mano de Camila.
“Pero ha tenido que ser bonito tener un perro,” se preguntó en voz alta Camila. “Tener un amigo leal que siempre está ahí para ti cuando lo necesitas, que no te juzga pero te escucha sin interrumpirte. Dudo que alguna vez pudieras estar sola con un perro como mascota,” musitó. “Son una fuente constante de compañía.”
“A lo mejor deberías ver si tus padres te dejarían tener un cachorro cuando salgas de rehabilitación” sugirió Lauren. “Entonces puedes vestirle con tus gafas de sol y contarle todos secretos que tu adorable pequeño corazón contiene.”
“Mis padres nunca estarían de acuerdo con eso,” se burló Camila. “Jesús, ¿puedes imaginarles permitiéndome ser responsable de cuidar un pequeño cachorro? Aún no me puedo atar los cordones adecuadamente.”
“Pero lo estás haciendo mejor,” le informó Lauren. “Recuerda, ¿aquella vez en la que estuviste muy cerca?”
“Sí,” se rio Camila ante el recuerdo. “Una pena que de alguna manera terminara atando mis zapatos juntos por error.”
“Al menos hiciste un nudo fuerte,” contestó Lauren divertida mientras el camarero iba hacia ellas para tomar nota del pedido.
Lauren pidió un plato de alitas, porque, como Camila señalaba, no podían ir a Jimmy’s y no retomar su reto de las alitas; una pizza para ambas para compartir, unas patatas y unos aros de cebolla.
“Voy a ir a lavarme las manos,” dijo Camila, levantando sus extremidades delante de ella, consciente de que el perro de fuera se las había lamido en su emoción de recibir un poco de atención.
“Vale,” dijo Lauren, “Iré cuando vuelvas.” Le informó y Camila sonrió mientras se levantaba e iba hacia el baño.
Una vez dentro, Camila se acercó al lavabo, levantando sus manos durante un momento antes de llenarlas de jabón y meterlas debajo del grifo, quitando cualquier resto de la saliva del perro que pudiera quedar en ellas. Escuchó la puerta del baño abrirse mientras se estaba secando las manos y levantó sus ojos para mirar hacia la persona que acababa de entrar, su corazón cayendo furiosamente en su pecho mientras ponía un cacho de papel en la basura, los nudillos de su mano derecha ligeramente doliéndole ante el recuerdo que la última vez había compartido en una sala con el cliente.
“Bueno, bueno, bueno,” dijo la rubia, una sonrisa apareciendo en su cara ante la visión de Camila delante suyo. “Mira quien está finalmente fuera de rehabilitación con permiso para socializar con gente desprevenida de nuevo.”
“Rachel,” dijo Camila, su voz traicionando sus nervios al estar en una sala con la otra chica.
“Hola Camila,” dijo Rachel, cerrando la puerta detrás de ella y yendo hacia ella amenazadoramente. “He estado esperando volver a encontrarme contigo.”

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Capitulo 47

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:27 am

Rachel se alejó de la puerta sobre la que estaba apoyada poniéndose así sobre sus pies, caminado por el suelo hasta Camila, con un paso intimidatorio cada vez.
“¿Cuándo volviste a la ciudad?” preguntó Rachel con interés mientras se paraba delante de Camila, ignorando todas las reglas reconocidas sobre el apropiado espacio personal poniéndose casi encima de la chica menor. “Pensé que tus padres te habían mandado fuera a vivir con otros locos en rehabilitación.”
“No estoy loca,” informó Camila a Rachel, moviéndose un poco hacia atrás para dejar algo de distancia entre ella y la otra chica, “y no estoy de vuelta. Solo estoy… de visita.” Terminó tímidamente.
“Oh, ¿no estás loca?” preguntó Rachel, riéndose malévolamente. “¿En serio?” cuestionó, dando un paso más hacia Camila de nuevo para que así tuviera que dar un paso hacia atrás para evitar el contacto físico con la rubia. “La última vez que te vi terminé teniendo una reconstrucción facial no planificada.” Le recordó a Camila, “¿o te has olvidado completamente de eso?”
“Escucha Rachel,” dijo Camila, poniendo sus manos en alto delante de ella en un intento de mantener algo de distancia entre ellas. “Estoy realmente arrepentida de lo que pasó y debería haberme disculpado por lo que hice entonces pero, no he tenido la oportunidad porque he estado fuera,” le dijo a la otra chica sinceramente. “No debería haberte golpeado nunca,” reconoció avergonzada. “Fue un error y sé que no puedo deshacerlo, que no puedo cambiar el pasado entre nosotras, pero, sinceramente, me siento muy culpable sobre eso y probablemente será algo de lo que me arrepienta el resto de mi vida.”
“Definitivamente lo lamentarás,” le dijo Rachel agresivamente, caminando de nuevo hacia ella y forzando a Camila a ir hacia atrás contra la pared del baño estando así atrapada. “Me rompiste la jodida nariz,” le informó enfadada. “Además me hiciste una jodida fractura orbital. ¿Sabes lo dolorosas que son?”
“Bueno, tu cara rompió mi mano si eso te hace sentir mejor sobre lo que pasó,” respondió Camila, levantando su mano derecha con énfasis mientras intentaba aportar un poco de humor en un intento de apaciguar la situación.
“Preferiría romperte la cara,” dijo Rachel a través de sus dientes apretados, su resentimiento palpable mientras se echaba hacia adelante, presionando a Camila más contra la pared. “¿Qué es lo que dicen?” preguntó retóricamente. “Oh sí, ojo por ojo.” estableció. “Parece que encaja, ¿no crees?” cuestionó amenazadoramente “Después de que tu casi me dejaras ciega sería algo poético producirte el mismo castigo a ti.”
“Lo siento,” se disculpó Camila otra vez, encogiéndose contra la pared que tenía detrás. “No quería…yo…” vaciló, pensando por un momento, “fue un accidente.”
“¿Fue un accidente?” se rio Rachel sin amabilidad de nuevo. “Tú eres un jodido accidente,” le dijo a Camila, su tono malévolo. “Se supone que no deberías estar en este puto lugar. Deberías estar jodidamente muerta de todos modos. Eres un error Camila, una gran cósmica y jodida cagada.” Soltó maliciosamente. “¿Alguna vez te has preguntado por qué acabas terminando de vuelta en el hospital?” le preguntó Rachel. “Es la forma en la que el universo está intentando borrar este puto error.”
“Eso no es…” empezó Camila pero Rachel la cortó, forzándola contra la pared con la palma de su mano mientras la empujaba con fuerza contra el hombro de la morena.
“No puedes mentir a la muerte y no esperar que vuelva y te muerda el culo,” espetó Rachel fuertemente. “El destino tiene su plan para ti Camila y tú lo jodiste, tanto como has jodido todo lo demás que has hecho con tu tiempo extra que de alguna manera te ha sido garantizado siendo lo suficiente afortunada.”
Rachel movió su mano en el hombro de Camila hacia su cuello, apretando la piel ahí dolorosamente entre sus dedos y haciendo que la chica menor hiciera una mueca.
“No puedo creer alguna vez pensara que había tenido sentimientos por ti,” siseó Rachel práctiamente, soltando su agarre del trapecio de Camila y extendiendo su mano como si fuera a golpearla en la cara, parándose cerca y disfrutando del miedo de Camila, la morena haciendo una mueca en respuesta al estímulo. “¿Quién coño querría estar contigo?” le preguntó Rachel y Camila suprimió el impulso de decir, ‘Lauren’. “Eres jodidamente patética, mírate.” La rubia dijo vehementemente. “No eres tan jodidamente dura cuando no tienes el elemento de sorpresa de tu lado ¿no?”
“No quiero pelearme contigo,” le dijo Camila a Rachel, moviéndose contra la pared. “Por favor, siento lo que pasó pero…”
“No me importa una mierda lo que quieras,” interrumpió Rachel fuertemente. “Quiero que pagues por lo que me hiciste y no me voy a ir de aquí hasta que lo hagas.”
Camila intentó hacer un movimiento hacia la puerta y moverse hacia un lado de Rachel para pasarla, pero, la rubia la agarró de la muñeca fuertemente y la volvió a empujar contra la pared con fuerza.
“Joder, no te vas a ir aún,” le dijo enfadada. “Yo no me pude ir cuando tu perdiste tu mierda y proyectaste tu propio odio hacia mi cara.” Camila levantó una ceja en respuesta al comentario, su propio enfado creciendo ante la incapacidad de Rachel para aceptar cualquier responsabilidad de lo que pasó entre ellas en la biblioteca aquel fatídico día.
“¿Es eso lo que piensas?” preguntó Camila, su voz con más confianza y menos tímida que antes, impulsada por su enfado. “¿Que te golpeé como una forma de enfrentarme a mis propios sentimientos reprimidos?” continuó, una ligera risa escapándose de sus labios.
“¿Por qué demonios sino me ibas a golpear?” preguntó, “A menos que de verdad seas una completa psicópata.” Comentó secamente Rachel.
“No sé Rachel,” dijo Camila poniéndose recta. “A lo mejor tenía algo que ver con el hecho de que metiste tu jodida lengua hasta mi garganta sin mi permiso.” Le informó francamente. “O a lo mejor porque básicamente insinuaste que era una puta auto obsesionada que saldría con cualquiera que le prestara la mínima atención.” continuó, dando un paso hacia adelante poniéndose sobre el suelo. “Incluso puede que tenga que ver algo con el hecho de que tu mentiste sobre lo que pasó entre nosotras a Lauren. ¿Acaso has considerado eso?”
“Oh por favor,” se burló Rachel. “No finjas que no estabas coqueteando conmigo en la biblioteca Camila,” siguió. “Querías que te besara y cuando Lauren te encontró entraste en pánico.”
“¿Crees que estaba coqueteando contigo?” le preguntó Camila, riéndose ante el pensamiento. “Demonios, no puedo coquetear ni para salvar mi vida.”
“Me podías haber engañado,” le dijo Rachel. “Estás olvidando que te vi encenderte con Lauren justo aquí en este mismo restaurante. No eres tan inocente como piensas Camila.”
“Lauren es diferente,” contestó Camila. “Amo a Lauren, pero, a ti no te quiero Rachel. Ni siquiera me gustas para ser sincera. No has hecho nada más que darme dolores de cabeza desde la primera vez que te conocí y confía en mí,” dijo intencionadamente, haciendo una pausa para el efecto. “Puedo categóricamente decirte que nunca pensé coquetear contigo. A penas puedo soportar estar cerca de ti más de cinco minutos.”
“Vigila tu boca,” respondió Rachel furiosamente. “¿Te estás olvidado de que te salvé tu puta vida una vez? No es que me tuviera que haber molestado, como lo hice,” terminó, mirando a Camila de arriba a abajo significativamente.
“No me salvaste la vida,” dijo en desacuerdo Camila divertida ante la ideología de Rachel. “Fuiste y trajiste a la enfermera de la escuela. Apenas fue heroico. Lauren ha salvado mi vida, pero, ¿tú? No, ni siquiera te has acercado a ello.”
“Entonces ¿Por qué me lo agradeciste después?” le preguntó irritada Rachel.
“Estaba siendo amable,” contestó sinceramente Camila, “porque me ayudaste Rachel, pero, no me salvaste la vida.” Le informó. “Eres más ilusa de lo que yo soy si crees eso.”
“Eres una jodida puta,” expresó Rachel. “La gente cree que eres tan dulce e inocente, pero no lo eres,” divulgó. “Todos sienten lastima por ti porque eres prácticamente una discapacitada. Tú literalmente me pegaste una buena y no te castigaron por ello porque tienes una puta lesión cerebral. ¿Qué puta excusa es esa? Sabías lo que estabas haciendo. Deberías haber sido expulsada por lo que me hiciste y a cambio te dieron una suspensión de dos semanas en la escuela… ¿cómo es eso justo?”
“¿Crees que tenía alguna idea de lo que estaba haciendo cuando te golpee?” le preguntó incrédula Camila. “No soy una persona violenta…”
“Eso no es verdad,” intercedió Rachel. “Estaba allí cuando golpeaste a la Señorita Lovato en la cara y explotaste con David en la cafetería. Eres violenta; es solo que tienes una muy buena excusa para justificar tus acciones si lo necesitas.”
“Si hubieras escuchado algo de lo que he dicho entonces sabrías que no estoy intentando excusarme por lo que he hecho,” dijo Camila negando con la cabeza incrédulamente, “ya te he dicho que siento lo que pasó. Acepto que cometí un error, pero, la realidad es que tengo un problema con mi lóbulo frontal desde el accidente,” dijo Camila moviendo su cabeza. “No puedo controlar mis emociones más que un niño petulante a veces.”
“¿En serio?” le preguntó Rachel sin creérselo. “¿De verdad esperas que me crea esa mierda?”
“Vale, deja que te lo explique de una forma en la que me entiendas,” le dijo Camila, suspirando con frustración. “Un coche sólido de metal golpeó con cabeza a más de 80 kilómetros por hora y de algún modo,” dijo sarcásticamente, “consiguió dañarme una gran parte de mi cerebro donde hizo un surco hasta mi cráneo.” Explicó. “Entonces, mi cerebro no funciona como el tuyo Rachel; no me frena de hacer cosas estúpidas como golpear a la gente cuando estoy estresada o emocional. No tengo auto control, soy impulsiva, así que, si la gente me ataca, o me amenaza entonces reaccionaré sin pensar ni un solo momento en las consecuencias.” Se pausó por un momento mientras Rachel la miraba de cerca, la cara de la rubia traicionando a su cara sin tener ninguna pista de lo que estaba pensando. “Soy como un perro,” aclaró Camila, arrepintiéndose de la elección en la comparación cuando vio una sonrisa en la cara de Rachel en respuesta. “Si le tientas, te hace daño o te empuja, te morderá la jodida mano.” Dijo francamente. “Son solo tolerantes hasta un punto y si les sacas de quicio mejor estate preparado para enfrentarte con su ira porque una vez que hayas dado la vuelta a ese interruptor todo el control consciente se ha ido y solo actuará por impulsos.”
“Eso es una jodida mierda,” respondió Rachel cuando Camila había terminado y vio que estaba ahora completamente cansada de su conversación e hizo un movimiento de pasar alrededor de Rachel de nuevo. “¿Dónde coño crees que vas?” le preguntó Rachel, agarrando el antebrazo de Camila y tirando de él fuertemente para pararla en sus intenciones.
“No necesito justificarme delante de ti,” le dijo Camila. “Me disculpé por lo que pasó y he aceptado mi responsabilidad por mi parte en ello. No tenemos nada más que decirnos,” le informó a Rachel, haciendo un movimiento para salir del baño otra vez.
“De ninguna manera hemos terminado aquí,” dijo en desacuerdo Rachel enfadada, su mano tirando de antebrazo de Camila dolorosamente.
“Déjame ir,” le instruyó Camila, su voz baja mientras su mano izquierda intentaba soltar los dedos de Rachel alrededor de su bicep.
Cuando Rachel no soltó su agarre del brazo de Camila, la chica menor pisó con su tacón en el pie de Rachel violentamente, provocando una satisfactoria maldición de la boca de la otra chica.
“Joder,” soltó Rachel, agarrando la muñeca izquierda de Camila mientras intentaba irse de ella de nuevo. La retorció violentamente en su agarre, su fuerza excediendo mucho la del brazo dañado de la morena. “Tú pequeña puta,” farfulló, intentando retomar el control de la situación de nuevo.
“Mierda,” maldijo Camila, lágrimas saliendo de sus ojos mientras Rachel giraba su brazo izquierdo más, un afilado dolor extendiéndose en su antebrazo, su cuerpo al completo contorsionándose en un intento de soltar su muñeca del agarre.
“Oh,” dijo Rachel con una mirada vengativa en su cara al darse cuenta de que podía explotar una de las debilidades de Camila en compensación por el crédito que le debía la chica menor. “Eso duele ¿verdad?” preguntó, girando más la muñeca de Camila e inclinándose sobre ella.
La rodilla izquierda de Camila se dobló mientras intentaba compensar la posición rara de su brazo y una cara de desprecio apareció en Rachel ante esa visión.
“Joder,” maldijo Camila, mordiéndose fuerte el labio inferior y haciéndose sangre mientras intentaba sofocar el doloroso sollozo que quería salir.
“¿Qué tal si en vez de un ojo por ojo simplemente rompo tu jodida muñeca a cambio?” preguntó Rachel con desdén, aplicando presión a la extremidad de nuevo y causando que Camila llorara del dolor.
“¿Qué tal si la dejas irse antes de que te rompa tus putas piernas?” la advirtió Lauren, habiendo ido al baño en busca de Camila, preocupada porque se había ausentado demasiado tiempo.
“Oh que te jodan Lauren,” contestó Rachel, evidentemente sin estar preocupada por la amenaza e incrementando su torsión en la muñeca de Camila, la chica menor cayendo en sus rodillas más que dolorida. “Esto es entre Camila y yo. No tengo problemas contigo además de tu cuestionable elección de novia.”
“He dicho que la dejes irse,” le dijo Lauren enfadada, empujando fuerte a la rubia por un costado y dejándola sin equilibrio.
Rachel miró a Lauren con una expresión sorprendida en su cara, como si no hubiera esperado que la morena fuera en realidad a tocarla, aún menos a empujarla.
“¿Qué coño Lauren?” preguntó Rachel; su mano aun firmemente alrededor de la muñeca de Camila, su agarre sin relajarse. “¿Eres estúpida? Te mataré si me tocas otra vez.”
“Joder. Pruébalo. ” la retó Lauren, empujando a Rachel con fuerza después de cada palabra hasta que completamente perdió su posición y tuvo que soltar la muñeca de Camila para estabilizarse contra la pared para prevenir caerse completamente.
Lauren se agachó y cogió la mano derecha de Camila amablemente, ayudando a su novia a ponerse de nuevo sobre sus pies. Lauren vio a Rachel abalanzarse contra Camila por el rabillo del ojo, la rubia indignada ante su llegada y por la falta de restitución de Camila a cambio de las heridas que había tenido en su cara por las manos de la chica menor.
“¡Ni se te ocurra pensar en tocarla!” la advirtió Lauren furiosamente y extendió su brazo golpeando a Rachel contra la pared fuerte, dejándola sin aire. “Lo digo en serio Rachel, ni se te ocurra ponerme a prueba…”
Inmovilizó a Rachel ahí durante un momento con su mano pero Camila extendió su mano rápidamente, intentando hacer que soltase a la otra chica.
“Lauren, solo vámonos,” dijo Camila ansiosamente, preocupada por la mirada enfurecida en la cara de su novia, preocupara de que pudiera meterse en algún problema si hacía algo para seriamente herir a Rachel. “No merece la pena. No seas estúpida, ¿por favor?” suplicó. “No dejes que se interponga entre nosotras otra vez. Mira lo que pasó la última vez que una de nosotras la golpeó…” dijo mientras se apagaba su voz y Lauren se giraba para mirar a Camila, dándose cuenta de la expresión llena de pánico de su cara.
Bajó su mano de donde la tenía presionada fuerte contra el pecho de Rachel y se giró de cara a Camila, extendiendo su mano para tomar su mano derecha para así poder irse.
“Puta zorra,” murmuró Rachel sin aliento echándose para adelante intentando tirar a Camila al suelo a pesar de la advertencia de Lauren.
Lauren se giró en sus talones rápidamente, sintiendo el ataque, y cortó el corto intento de Rachel mientras agarraba el sweater de la rubia en sus manos durante un momento, haciendo que diera vueltas y soltándola después de un momento para así ir volando hasta la papelera que estaba en la esquina de la habitación, su cuerpo cayendo al suelo en lo alto del recipiente de metal con un fuerte golpe.
“Joder,” gruñó Rachel y Lauren caminó hacia ella, agachándose para encontrarse con su mirada mientras intentaba recomponerse mientras aún estaba tumbada en una pila de basura.
“Si vuelves a tocar a Camila otra vez,” dijo Lauren, su voz lenta y amenazadora, “te juro por Dios que tendrás más que solo una jodida nariz rota Rachel,” terminó, levantándose y cogiendo la mano derecha de Camila en la suya de nuevo.
“¿Qué demonios siquiera ves en ella?” preguntó Rachel, limpiándose la basura de su regazo con una mano. “Es jodidamente patética,” dijo Rachel intentando provocar a Lauren. “Ni siquiera debería estar aquí, debería estar muerta.” continuó. “Si ella simplemente hubiera muerto como se suponía que tenía que hacer, entonces estarías conmigo en vez de con ella, lo sabes ¿verdad?”
“¿Sabes lo que es patético Rachel?” le contó Lauren, el nivel de su voz elevándose mientras se giraba para mirar a la chica que estaba luchando por ponerse sobre sus pies. “Tú.” Le dijo simplemente. “Tú eres patética y no saldría contigo ni aunque fueras la última persona viviente en este planeta. Camila merece diez veces más la pena que tú.” continuó. “Tú eres una pobre excusa para un ser humano.” Estableció Lauren. “A pesar de las lesiones de Camila ella es aún más compasiva, se preocupa más y es más inteligente de lo que eres o de lo que podrías llegar a esperar ser. Por qué coño no te miras en el espejo y obtienes algo de perspectiva antes de seguir llamando a otra gente patéticos.”
Con eso, Lauren se giró y dirigió a Camila hasta la puerta del baño, dejando a Rachel mirando cómo se iban, la irritación extendiéndose por su cara cuando Camila se giró para mirar sobre su hombro a la rubia, una pequeña sonrisa en sus labios ante las palabras de defensa de Lauren.
“Espera, ¿no nos íbamos?” preguntó Camila sorprendida cuando Lauren la llevó de nuevo hasta su mesa, los refrescos que habían pedido sobre la mesa esperándolas.
“No, no nos vamos,” contestó Lauren, guiando a Camila hasta el sitio vacío y deslizándose a su lado. “
Le prometí a mi novia que le conseguiría algo para comer y no hay forma en el infierno de que vaya a dejar a Rachel Murphy impedirme que lo consiga.” Camila sonrió a Lauren quien, sentada en su lado izquierdo, cogió su brazo para examinarlo con cuidado. “¿Estás bien?” preguntó preocupada Lauren, dándose cuenta de cómo estaba empezando a hincharse un poco la muñeca de Camila e imaginando el moratón que le saldría ahí mañana.
“Es probablemente solo una torcedura,” contestó Camila, haciendo una mueca con el cuidadoso roce de Lauren, su piel tensa.
“Deberías ponerte algo de hielo,” sugirió Lauren, esperando a que ayudara a reducir la inflamación.
“Deberías poner tus labios en ella,” contrarrestó Camila, un color rojo extendiéndose por sus mejillas al darse cuenta de lo que había dicho.
Lauren sonrió ampliamente con la vergüenza de su novia pero la consintió, levantando el antebrazo izquierdo de Camila hasta sus labios y dejando un suave y amable beso en la piel con afecto. Lauren escuchó la puerta cerrarse en la dirección del baño y ambas, Camila y ella miraron hacia el ruido, sus labios aun presionados contra la piel de Camila mientras miraban como Rachel se iba rápidamente del restaurante, sin pararse a mirar en su dirección ni una vez, la amiga que había llegado con una mirada confusa durante un momento, antes de precipitadamente seguirla.
“Gracias por venir a mi rescate,” le dijo Camila a Lauren agradecida, inclinando su cabeza contra el hombro de su novia mientras Lauren acariciaba la parte de atrás de su pequeña mano con su pulgar suavemente. “De verdad pensé que me iba a romper la muñeca…o peor.” admitió.
“De nada,” respondió Lauren, besando lo alto de la cabeza de Camila ligeramente con sus labios. “Estaba preocupada por ti.” Le dijo. “Llevabas allí mucho tiempo, pensé que a lo mejor habías tenido un ataque.”
“Creo que un ataque habría sido preferente a encontrarme con Rachel,” respondió Camila, haciendo una mueca.
“No sé eso,” musitó Lauren, haciendo una mueca. “No me gustaría otra visita a la unidad de cuidados intensivos nada pronto y al menos con Rachel no había oportunidad de que esto pasara.”
“No diría que no había oportunidad de que pasara,” contestó pensativamente Camila. “Quiero decir, si me hubiera empujado y me hubiera golpeado en la cabeza contra algo duro o hubiera aterrizado de forma rara podría haberme apagado las luces.”
“Vale, no digas cosas como esa,” dijo Lauren envolviendo su brazo alrededor de los hombros de Camila como protección y acercando a la chica menor en su costado. “De verdad que preferiría tener esa posibilidad, gracias.”
“Eres mi héroe,” dijo Camila, acurrucándose en el costado de Lauren y moviendo su muñeca izquierda para presionarla contra el vaso frio de su refresco encima de la mesa que tenían delante, haciendo caso del consejo que le había dado antes su novia.
“Tú eres el mío,” contestó Lauren, inclinando su cabeza contra la de Camila. “Apuesto a que tú intentaste irte y ser la persona mayor ¿verdad?” preguntó y Camila asintió con su cabeza en respuesta.
“Es sorprendentemente duro hacer eso pero cuando alguien tiene tu muñeca en lo que solo puede ser descrito como un apretón de muerte,” señaló Camila, levantando su mano izquierda y flexionando sus dedos experimentalmente, las articulaciones sintiéndose rígidas y doloridas.
“Podías simplemente haberla golpeado, sabes,” le dijo Lauren, “no tenías que irte.”
“Lo sé,” contestó Camila, levantando su cabeza mientras el camarero llegó con su comida y la puso en la mesa delante de ellas, “pero estoy intentando esta cosa nueva donde no actúo sin pensar ante las situaciones y termino enviada a rehabilitación,” explicó, levantando su dedo para parar a Lauren quien iba a decir algo en respuesta. “Estoy intentando no ignorarlos tampoco.” Continuó y Lauren sonrió ante la admisión. “Entonces he intentado enfrentarme a ello.” Le informó Camila. “Es una vergüenza que Rachel sea aparentemente incluso más psicópata de lo que yo lo soy, imagínate.”
“Bueno, estoy orgullosa de ti Camz,” dijo Lauren, cogiendo el plato de alitas y deslizándolo entre las dos.
“Estarás más orgullosa de mi cuando te patee el culo en el reto de las alitas,” contestó Camila juguetonamente, dándole a Lauren una mirada retadora.
“En tus sueños Cabello,” se rio Lauren, dividiendo las alitas entre ellas igualmente. “He estado practicando mientras has estado fuera.” Mintió. “No hay manera en la que vayas a ganarme.” Camila lo hizo.
“¿Acaso tienes papilas gustativas?” preguntó Lauren incrédula mientras bebía sin parar lo que le quedaba del refresco en un intento de enfriar su boca que sentía como si estuviera en llamas de las alitas. “¿Cómo demonios consigues comer tantas? Parece que he corrido 30 millas en un día caluroso sudando demasiado.”
“No sé,” contestó Camila, riéndose de Lauren quien estaba abanicándose la cara con el menú. “Llámalo talento si quieres…”
“No,” interrumpió Lauren entretenida.
“Algunas personas pueden dibujar, otras pueden bailar, ¿yo?” preguntó pausándose durante un momento. “Puedo comer grandes proporciones de comida picante cuando nadie más puede.”
“Eres una idiota,” le dijo Lauren, inclinándose para besarla en los labios durante un momento, feliz con la presencia de Camila.
“Siempre me llamas eso,” se rio Camila.
“Es porque es verdad,” estableció simplemente Lauren, cogiendo el último trozo de pizza ofreciéndoselo a Camila.
Camila lo cogió amablemente y empezó a burlarse en bajo, Lauren observándola, un brazo apoyado en lo alto del asiento que compartían detrás de los hombros de la chica menor.
“Sabes,” empezó Camila tímidamente, lamiendo sus dedos mientras terminaba el último trozo de pizza y giró su cabeza para mirar a Lauren. “Eres un poco caliente cuando estás enfadada.” Le informó a Lauren quien sonrió en respuesta al inesperado piropo.
“¿Lo soy?” preguntó Lauren, su sonrisa ampliándose ante la repentina timidez de Camila.
“Sí,” contestó Camila, ladeando su cara un poco para poner sus labios delante de Lauren. “Lo eres.”
“Hmm…” gimió Lauren, sus ojos perdiéndose en las órbitas de color chocolate de Camila. “Bueno, en ese caso a lo mejor tenemos que pasar el rato alrededor de Rachel mucho más cuando estés de vuelta en casa.” Dijo pensativamente.
“O ¿a lo mejor podemos pasar el rato en tu habitación?” sugirió Camila. “Preferiría no tener que ver a Rachel a menos que de verdad no se pueda evitar.”
“¿Quieres que pasemos el rato en mi habitación?” le preguntó Lauren, levantando una ceja agradablemente mientras consideraba la propuesta y Camila asintió en respuesta. “¿Exactamente qué te gustaría hacer mientras estamos allí arriba?” le preguntó Lauren seductoramente y Camila se acercó más en el costado de su novia.
“Bueno,” dijo, dando un suave beso justo debajo de la mandíbula de Lauren. “Tengo unas cuantas ideas así que a lo mejor podemos trabajar sobre todas ellas.”
“¿Te importaría darme una pista?” le preguntó Lauren juguetonamente y Camila se movió en su asiento, presionando sus labios contra los de su novia y abriendo su boca de buena gana cuando Lauren sondeó la entrada con su lengua.
Lauren gimió en la boca de Camila mientras la mano derecha de la chica menor acariciaba delicadamente su costado y Lauren extendió su mano para amablemente acariciar el lado del cuello de Camila.
“Realmente he echado de menos esto,” suspiró Lauren cuando se separaron y Camila sonrió antes de besarla brevemente en los labios. Camila se quedó cerca de la cara de su novia, su pulgar amablemente trazando el suave contorno de la boca de Lauren.
“Yo también,” dijo de acuerdo Camila, ladeando su cabeza para besar de nuevo a Lauren, disfrutando el corto momento de contacto.
“Eres tan preciosa,” elogió Lauren a Camila, recorriendo con su mano los mechones oscuros de pelo y mirándola de arriba a abajo. “Creo que de verdad me olvidé de lo preciosa que eras.” Musitó Lauren. “Es como si, supiera que eras preciosa, increíble, maravillosa,” la halagó, “pero, mi recuerdo de ti era como mirar a través de cristales sucios, defectuosos e inexactos. Ahora estás aquí de nuevo y es como si finalmente los hubiera limpiado y la imagen es fresca y clara.”
“Lauren me estas mirando como si estuviera aquí sentada desnuda,” observó Camila, riéndose un poco de la manera en la que su novia la estaba mirando fijamente tan descaradamente.
“No estaba pensando en ti desnuda,” contestó Lauren, levantando su ceja significativamente.
“Bien,” contestó Camila riéndose para sí misma.
“Pero ahora sí.” Le dijo malévolamente Lauren.
“¡Lauren!” la regañó juguetonamente Camila y Lauren se rio ante la reacción de su novia.
“¿Qué?” preguntó. “¡Te lo has tragado! Además, han pasado seis semanas desde que te vi desnuda, no puedes culparme por pensar en ello…mi memoria es todo lo que tengo para seguir adelante en este momento.”
“Bueno si tienes suerte a lo mejor te mandaré luego una selfie desnuda,” la atormentó ligeramente Camila, disfrutando de la manera en la que la mandíbula de Lauren cayó en respuesta a su comentario.
“¿Qué?” le preguntó Lauren, tragando saliva con dificultad.
“Me has escuchado,” contestó Camila, sentándose mejor, una sonrisa en su cara.
“¿Por qué esperar hasta luego?” preguntó Lauren, intentando recuperar la compostura devolviéndole a Camila su coqueteo sin vergüenza.
“¿Qué quiere decir?” preguntó Camila, confusa.
“¿Por qué no te levantas la camiseta y me destellas ahora?” sugirió Lauren con una mirada retadora en la cara.
“¿No crees que lo haré?” cuestionó Camila, levantando una ceja rebeldemente. “no hay manera en la que me vayas a destellas en medio del restaurante,” le dijo medio segura Lauren.
“¿No?” dijo Camila su tono levantándose mientras lo decía.
Lauren entrecerró sus ojos como si estuviera intentando sobre pesar si Camila estaba bromeando o no, pero su pregunta fue pronto contestada cuando la chica menor llevó sus manos hacia abajo levantándose el dobladillo de su sweater y su camiseta, exponiendo su suave, tonificado estómago y el sujetador morado que llevaba puesto. Lo sostuvo ahí durante un minuto y la boca de Lauren cayó de nuevo ante el atrevimiento de Camila, completamente sorprendida.
“Considera eso un adelanto,” dijo simplemente Camila, bajando su ropa cubriéndose de nuevo y echando un rápido vistazo por el restaurante para segurarse de que nadie la había visto antes de mirar de nuevo a Lauren quien había estado aturdida en silencio. “Estás babeando,” se rio Camila.
Se inclinó hacia adelante y cogió la cara de Lauren en sus manos, besándola delicadamente en los labios.
“Quiero postre,” le dijo Camila y Lauren se lamió sus labios, mirando a Camila sugerentemente.
“Yo también,” dijo de acuerdo mordiéndose el labio inferior, la esquina de la boca de Camila convirtiéndose en una medio sonrisa ante sus palabras.
“No, quiero decir, quiero un helado,” le informó Camila seriamente y Lauren se inclinó y la besó rápidamente.
“Bien,” concedió. “Te compraré un helado.”
“Eres tan buena novia.” Comentó Camila y Lauren sonrió, besándola de nuevo.
Una vez terminaron el postre, Lauren condujo a Camila de vuelta a casa, tomando la ruta menos directa que pudo encontrar, desesperada por prolongar su cita lo más posible. Desafortunadamente, como siempre, el tiempo pasa a pesar del deseo de la persona para que pare y Lauren se encontró a sí misma sentada en su coche fuera de la casa de Camila con su novia, ninguna de ellas hablando, ambas sabiendo que debían enfrentar la realidad de estar separadas una vez más.
“Entonces,” dijo Lauren mientras miraba al parabrisas que tenía delante. “¿Vas a estar aquí mañana por la noche?” preguntó tentativamente. “A lo mejor puedo verte antes de que vuelvas al centro de tratamiento…”
“No, mis padres me llevarán directamente después de la declaración,” compartió Camila con ella tristemente. “Tengo que estar de vuelta para una sesión con mi terapeuta,” explicó. “Ella cree que probablemente la necesitaré después de… bueno…ya sabes.”
Lauren miró hacia arriba para ver la mirada nerviosa en los ojos de Camila, que estaban centrados en sus manos que tenía en el regazo y extendió la suya para coger la mano izquierda de Camila con cuidado, el moratón del asalto de Rachel de antes empezando a aparecer en su piel.
“Buena suerte mañana,” dijo sinceramente Lauren, acariciando la parte de atrás de la mano de Camila con su pulgar tranquilizadoramente durante un momento antes de manipular los pequeños dedos como de costumbre. “Irá bien, lo verás. Es solo una formalidad. No tienes que preocuparte por nada.”
“¿Te llamaré después de la escuela?” Camila preguntó vacilantemente. “Para contarte…”
“No, no me cuentes nada de eso, no a menos que tú quieras,” dijo Lauren consoladoramente, acariciando la mano de su novia en la suya. “Solo, dime qué tal estar ¿vale?” preguntó. “Eso es por lo que más me preocupo.” Se pausó por un momento para mirar de nuevo a la casa de Camila.
“Debería acompañarte a tu puerta,” reconoció a regañadientes, saliendo del coche y caminando alrededor del otro lado del coche para ayudar a salir a su novia.
Lauren sostuvo la mano de Camila mientras iban de camino hacia la puerta frontal llegando a pararse en el porche delante de la puerta de Camila. Se pararon juntas, Lauren mirando a Camila, su mano aún envuelta protectoramente alrededor de la de su novia, ninguna de ellas encontrándose con la mirada de la otra, ambas sin estar dispuestas a decir adiós.
“No quiero ir dentro,” habló Camila después de que unos minutos de silencio pasaran y Lauren levantó sus ojos para mirar a la chica menor, su corazón ya doliendo por el pensamiento de dejarla ir de nuevo.
“Yo tampoco quiero que vayas dentro,” admitió Lauren, una triste sonrisa apareciendo en sus labios.
“Vale, entonces nos quedaremos las dos aquí,” dijo Camila con un sentido de finalidad para su voz.
“Excepto porque tengo escuela,” le recordó Lauren, “y está oscureciendo Camz.” Camila movió su mano libre con desdén, como si la oscuridad no fuera nada a lo que temer.
“He vivido en la oscuridad demasiado que prácticamente es como bañarse en una luz del sol gloriosa.” dijo. “Pero la escuela es básicamente el Monte Everest…ni idea de cómo vamos a afrontar ese pequeño problema.”
“Camz,” dijo Lauren, su tono implorando, conociendo a su novia muy bien. “No bromees porque no quieres enfrentarte a esto.” La castigó amablemente. “Vas a ir dentro y después te irás de vuelta a rehabilitación.”
“Estoy empezando a pensar que volver no es tan buena idea. Quiero decir, ellos no te sirven pizza en el comedor y la compañía no se acerca a lo buena que es aquí,” informó Camila a Lauren, su tono aún suave, ignorando las palabras de su novia o el reflejo de recurrir al humor demasiado fuerte para controlar.
“Te pueden mandar la pizza,” sugirió como ayuda Lauren, “y la compañía puede que no sea tan buena pero te ayuda más que yo.”
“Eres una aguafiestas,” protestó Camila y Lauren extendió su mano para acariciar la mejilla de Camila con la yema de su pulgar.
“Me llamarás mañana,” estableció simplemente Lauren, “y podemos hacer Skype si quieres porque no creo que pueda pasar un día sin verte, especialmente no después de seis semanas estando separadas.”
“Estaré esperando en mi ordenador,” le dijo Camila y Lauren sonrió.
“No es que vayamos a estar separadas para siempre ¿no?” preguntó retóricamente Lauren. “Te veré el viernes Friday; el día de San Valentín.” Dijo moviendo su mano para trazar ligeramente con los dedos de su mano la cicatriz de encima de la ceja de Camila. “Son solo un par de días hasta entonces. Eso es todo. Dos días y acabamos de sobrevivirá cuarenta y uno sin contacto.” La tranquilizó. “Tienes razón; esto será más fácil en comparación.”
Lauren quitó un mechón de pelo fuera de los ojos de Camila antes de acariciar su frente suavemente.
“Necesitas volver…” empezó.
“Querías que me quedara antes,” le recordó Camila. “No querías que me fuera.”
“Lo que quiera es irrelevante,” le dijo sinceramente Lauren. “Lo que es mejor para ti es todo lo que importa y tienes que volver Camz. Sabes eso porque fuiste la persona que me convenció de que era la cosa correcta para hacer.”
“Te odio ahora mismo,” dijo Camila juguetonamente. “Supuestamente tienes que intentar persuadirme para que me quede.”
“Vale, bien,” respondió Lauren, sonriendo ampliamente con el intento de Camila de evitar la situación. “No te puedes ir Camz,” dijo intentando sonar abatida, pero luchando con su diversión. “Tienes que quedarte aquí conmigo. No puedo vivir sin ti. Me moriré literalmente si me dejas otra vez. ¿Quién me va a mandar selfies desnuda y me va a destellar inapropiadamente en restaurantes si tú estás encerrada en rehabilitación? Soy como Campanilla…pero, en vez de necesitar un aplauso para vivir, necesito tu desnudez Camz…realmente la necesito” terminó, medio bromeando, muchos de sus comentarios basados sólidamente en algún hecho o ficción.
“Tu Oscar está llegando,” le dijo Camila entretenida, su estado de ánimo iluminado un poco.
“Pero en serio Camz,” dijo Lauren, cogiendo las dos manos de su novia en las suyas mientras estaban mirándose. “Eso no es un adiós, es solo…buenas noches.” estableció, inclinándose hacia adelante para besar a Camila débilmente en los labios.
“Esto no parece un buenas noches,” comentó Camila y Lauren podía ver las lágrimas formándose en los ojos de su novia.
“Lo es,” la tranquilizó Lauren. “Voy a ir a verte el viernes y celebraremos el día de San Valentín juntas,” reiteró, poniendo una sonrisa en su cara. “Son solo dos días…” repitió inclinando su frente contra la de Camila, una de sus manos apoyándose en la parte de atrás del cuello de Camila. “Eso es todo.”
“¿Te volverás a poner el colgante?” preguntó Camila, cerrando sus ojos, desesperadamente buscando una señal física de que las cosas estaban resueltas entre ellas.
“No me lo voy a volver a quitar nunca,” le prometió Lauren, silenciosamente rezando po que una de las chicas lo hubiera cogido y guardado a salvo. Camila movió su cabeza hacia atrás y extendió sus manos para acariciar con los dedos de ambas la cara de Lauren acomodándose en sus mejillas.
“Tengo miedo,” admitió Camila.
“Te lo dije,” dijo Lauren, poniendo sus manos en las muñecas de Camila. “Estarás bien mañana…”
“No,” aclaró Camila. “No tengo miedo de lo de mañana. Tengo miedo de que arruinemos esto de alguna manera.”
“Aún podemos,” reconoció realísticamente Lauren, “pero, solo hay una forma de averiguarlo ¿no?”
“Te quiero,” le dijo sinceramente Camila, besando sus labios una y otra vez hasta que Lauren sostuvo las manos de Camila y movió su cabeza hacia atrás para mirarla.
“Lo sé,” la tranquilizó Lauren y vio romperse la sonrisa de Camila, una lágrima deslizándose por su mejilla en desesperación para demostrarse a sí misma y a la chica más alta sus sentimientos. “Sé que lo haces,” la tranquilizó Lauren.
“Solo…si nunca crees en nada que te diga, simplemente sigue creyendo en eso.” Suplicó Camila y Lauren la besó, un profundo, significativo beso que expresó todo lo que quería decir en la forma más simple que supo.
“No tienes que decírmelo,” la informó Lauren, “porque lo sé Camz.” repitió, besándola suavemente en la frente, justo sobre la cicatriz. “Tanto como tú sabes que te quiero.” Musitó contra la piel de Camila, sus brazos extendiéndose para envolverlos alrededor del cuerpo de la chica menos y abrazándola fuertemente.
Sintió que las manos de Camila envolvían su cintura, una apretando la parte de atrás de su sweater con un sentido de urgencia que parecía fuera de lugar.
“Te tengo preparado un gran regalo de San Valentín,” dijo Camila contra el pecho de Lauren, su voz ahogada contra el tejido del sweater.
“¿Puedo comerlo?” preguntó Lauren y Camila negó con la cabeza.
“No,” contestó Camila. “¿Quieres saber lo que es?” preguntó.
“No,” se rio Lauren, besando a la otra chica en lo alto de su cabeza. “Nada de spoilers Camz. Sorpréndeme.”
“Necesito ir dentro,” dijo Camila, dando un paso hacia atrás de Lauren ligeramente y encontrándose con su mirada significativamente. “Cuando más esté aquí fuera menos querré irme y ya está siendo bastante duro para verlo algo atractivo.”
“Entonces diré buenas noches,” le dijo Lauren, besándola tiernamente en los labios, sonriendo en el beso cuando sintió la mano de Camila acariciar su espalda suavemente.
“Buenas noches,” suspiró Camila cuando se separaron y Lauren quitó un mechón de pelo de los ojos de su novia.
“Buenas noches Camz,” dijo Lauren, dando un paso atrás y girándose hacia el coche, sus manos aun entrelazadas.
Lauren sintió resistencia de parte de Camila cuando intentó soltar su mano y antes de saberlo, la había dado la vuelta en el sitio, y los brazos de la chica menor estaban alrededor de su cuello, sus labios presionados contra los suyos mientras la besaba profundamente, su lengua vagando en su boca.
“Buenas noches,” suspiró Camila, soltando a la sorprendida Lauren y girándose para abrir la puerta, desapareciendo dentro sin una segunda mirada de vuelta. Lauren puso sus dedos en su boca, aún en shock, una ligera sonrisa saliendo en sus labios antes de finalmente ir de camino hasta su coche sentándose en el asiento del conductor. Se puso el cinturón y encendió el motor, cuando iba a irse vio su móvil, que había arrojado en el asiento del pasajero a su lado, encendiéndose. Extendió la mano y cogió el aparato en su mano, abriendo el mensaje, una gran sonrisa dibujándose en su cara mientras lo leía:
“¿Creías que esto era una selfie desnuda? Eres una pervertida. Ni siquiera sé por qué me gustas.” Lauren miró hacia la ventana de la habitación de Camila donde la luz estaba
encendida y vio a su novia y vio cómo su novia le miraba con una sonrisa en su cara. Señaló algo en su mano y Lauren vio la pantalla de su teléfono encenderse de nuevo.
“Estaba bromeando, ya te echo de menos. Te quiero…..pervertida.”
Lauren sonrió mientras leía el mensaje y miró de nuevo hacia Camila quien había abierto su ventana y estaba apoyada sobre sus codos en el marco de esta. Le lanzó un beso a Lauren y la morena hizo como que lo cogía antes de hacer el símbolo de un corazón con sus manos. Camila sonrió ante el gesto y rápidamente miró de arriba a abajo en la carretera, poniéndose recta de nuevo. Extendió sus manos hasta el dobladillo de su camiseta y la levantó apresuradamente, revelando su ahora desnudo pecho, aparentemente habiéndose quitado el sujetador. Lauren se rio, admirando las vistas.
Camila bajó su camiseta y le sacó la lengua a Lauren antes de volver su atención al teléfono. La pantalla de Lauren se iluminó una vez más unos segundos más tarde.
“Recuerda que eso es solo un adelanto.”
Lauren volvió a mirar hacia Camila y pensó que vio a su novia elevar su ceja sugerentemente antes de cerrar la ventana y decir adiós, lanzándole a Lauren un último beso antes de cerrar las cortinas y desaparecer.
“Idiota,” le mandó un mensaje Lauren pero sabía tan bien como Camila, que lo que realmente significaba era “Yo también te quiero.”

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Capitulo 48

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:28 am

“Bueno, ¿has hablado ya con Mila hoy?” preguntó Dinah a Lauren durante la comida del viernes.
“Claro que lo ha hecho,” se rio Normani, tomando un sorbo de su bebida y mirando hacia Lauren quien estaba sentada en su lado opuesto. “Es el día de San Valentín; apuesto a que Lauren la llamó tan pronto como se levantó esta mañana.”
“No, no lo hice” protestó Lauren, extendiendo su mano para jugar con el colgante que Camila le había dado por Navidad estando de nuevo en el sitio correcto alrededor de su cuello, Dinah habiéndoselo devuelto el día después de la inesperada visita de Camila. “Esperé hasta después del desayuno,” les informó con una expresión divertida en la cara. “Ha estado durmiendo mucho mejor ahora y no quería despertarla.”
“Estoy tan encantada de que hayáis conseguido arreglar las cosas,” le dijo Ally sinceramente mientras extendía una mano sobre la mesa poniéndola sobre el brazo de Lauren. “No puedo evitar pensar que mucho de lo que pasó fue mi culpa.”
“Eso es porque mucho fue tu culpa,” reconoció Dinah, riéndose a carcajadas. Ally golpeó a la chica más alta juguetonamente en el brazo, todos los problemas de culpa habiendo sido apartados hace un tiempo, todas aceptando que aunque los métodos de Ally haciendo referencia a sus preocupaciones habían sido poco elegantes y poco sutiles, su razonamiento había sonado, y ellas no podían culpar a su amiga por en el fondo haber ayudado a Camila a finalmente conseguir la ayuda que necesitaba para poder mejorar.
“Dinah,” la regañó Lauren de buen humor, su cara frunciendo el ceño ante las palabras de la otra chica.
“¿Qué?” preguntó inocentemente Dinah, mordiendo su sandwich.
“Sabes qué,” contestó Lauren, una sonrisa apareciendo en sus labios con la mirada angelical de la cara de Dinah.
“Está bien Lo,” se rio alegremente y entretenida Ally, mirando a Dinah quien le sacó su lengua animadamente. “Ella solo está gruñona porque no consiguió ver a Camila mientras estuvo de vuelta en la ciudad.” Señaló Ally.
“Aparentemente estuvo ocupada con cosas más importantes.”
“Grosera,” comentó Dinah, fingiendo ser indultada, pero con una sonrisa ante la broma de Ally. “Solo creo que fue grosero por su parte eso es todo,” dijo de acuerdo Dinah con Ally bromeando. “Quiero decir, después de todo por lo que hemos pasado juntas durante los últimos nueve meses y esa pequeña petarda ni siquiera me dijo que volvía a la ciudad. ¿De qué va eso?” preguntó levantando sus dos manos. “Tuve que enterarme por Normani.”
“¡Hey!” protestó Normani. “Al menos te dije que estaba de vuelta, sino ni te habrías enterado.”
“Eso es verdad,” aceptó Dinah, moviendo su mano en dirección a Normani, con su sándwich medio comido en ella.
“Te llamó después de que la dejara en casa,” se rio Lauren ante las críticas de Dinah sobre Camila. “No es como si no hubiera hablado contigo…”
“Hablé con ella esta mañana,” le recordó Dinah a Lauren. “Estaba en el teléfono con ella y ella estaba aquí, en la ciudad, en casa.” Recordó ligeramente irritada. “Era la oportunidad perfecta para que me dijera, ‘Hey, sabes qué Dinah, en realidad estoy en casa ahora. ¿Por qué no vienes más tarde y te digo lo mucho que te he echado de menos?’”
“Oh Dios mío,” se rio Ally al darse cuenta. “¿Estás celosa de que viera a Lauren antes que a ti?” preguntó y Dinah hizo una mueca, dando otro mordisco a su sándwich, evitando la pregunta.
“¿Qué?” se rio a carcajadas Normani. “No lo estás ¿no?”
“No estoy celosa,” gruñó Dinah. “Es solo que Mila y yo hemos sido amigas desde antes de haber incluso nacido. Pensaríais que me haría saber que está finalmente lo suficientemente bien para salir de rehabilitación. Quiero decir, eso es enorme ¿no?” preguntó, girando su atención hacia Lauren. “Eso significa que está progresando.”
“No te lo tomes como algo personal,” le dijo Lauren a Dinah amablemente. “Sabes que Camz te quiere. Es solo que, no estaba segura de que volvería para la declaración…”
“Sí, lo sé,” dijo Dinah. “Mila también dijo que había querido darte una sorpresa, o, al menos, eso es lo que me dijo después.” explicó, pausándose durante un momento mientras ordenaba sus pensamientos. “Es demasiado pequeña y molesta.” Protestó Dinah, respirando profundamente.
Lauren sonrió ante el desagrado de su amiga mientras continuó manipulando con sus dedos el colgante que Camila le había comprado.
“¿Puedes hacer algo con eso?” le preguntó Dinah a Lauren y la morena negó con su cabeza en respuesta.
“Lo siento pero la amo de la manera que es,” le dijo simplemente Lauren.
“Ugh,” gruñó Dinah ante la enfermiza dulce respuesta de Lauren. “No sé qué es peor…” continuó pensativamente. “Tu comportamiento ahora que estáis juntas de nuevo o cómo actuaste cuando no os hablabais.”
“¿Qué?” preguntó incrédula Ally. “¿Cómo es eso ni siquiera una pregunta? Prefiero mucho más a esta Lauren ante la otra que hemos estado viendo deprimida durante las últimas seis semanas.”
“Apoyo eso,” dijo de acuerdo Normani, asintiendo con su cabeza ante el comentario de Ally.
“¿Pensé que shippeabas ‘Camren?’” preguntó Ally, haciendo unas comillas en el aire con sus dedos mientras lo decía. “¿Qué pasó?”
“No pasó nada,” se rio Dinah. “Aún soy la capitana del USS Camren,” dijo, dándole a Lauren una mirada significativa y Lauren puso los ojos en blanco ligeramente, dándose cuenta de que Camila había dejado escapar su metáfora. “Es solo que, bueno, mírala,” dijo Dinah, haciendo un gesto hacia Lauren quien estaba sentada a su lado. “Ella es completamente feliz y está en el borde de lo irritante.” Se rio. “Nadie debería tener permitido estar así de enamorado.”
“Sabes,” se giró Lauren, inclinándose sobre su codo derecho sobre la mesa y apoyando su cabeza mientras miraba a Dinah. “Eres un poco mierda como Capitana Dinah.” Se rio. “A lo mejor voy a tener que hablar con Sofi para que se ponga en tus lugar.” Se pausó Lauren durante un momento considerando algo. “Demonios, incluso mi hermano parece shippearnos a mí y a Camz más que tú en este momento. Supongo que Camz tenía razón sugiriendo que él debería ser el padrino si alguna vez nos casamos…” la provocó Lauren,
disfrutando los aspavientos de Dinah.
“Woah,” dijo Dinah, levantando una mano, insultada. “¡Espera un minuto!” protestó. “Si alguien va a ser el padrino de Mila seré yo.” Le informó a Lauren con un sentido de finalidad. “Todos sabemos que tendrá a Sofi como su dama de honor y no hay ninguna manera de yo ser considerada como dama de honor…ese es el papel de Normani y Ally.” terminó, mirando entre las otras dos chicas que estaban sentadas delante.
“Espera,” se quejó Normani. “¿Por qué tú puedes ser padrino y yo no?” preguntó.
“Sí,” dijo Ally, uniéndose a lo que Lauren ahora se dio cuenta de que era una conversación ridícula. “¿Qué te hace pensar que no quiero ser padrino? Después de todo, fue por mí porque vosotras dos empezasteis a salir con nosotras en primer lugar. Si no hubiera invitado a Camila a comer con nosotras, ella y Lauren puede que nunca hubieran estado juntas. Entonces…” dijo señaladamente, girando su atención a su amiga, “Si alguien va a ser el padrino debería ser yo.”
“Uh, ¿hola?” dijo en desacuerdo Normani, levantando su mano, du dedo índice levantado significativamente. “Podemos tomarnos un momento para apreciar que Camila y Lauren pasaron su primera noche juntas en mi casa,” dijo y ambas Ally y Dinah se rieron de su argumento. “Entonces, creo que yo también tengo mi reclamo aquí.”
“Oh Dios mío,” suspiró Lauren. “Chicas,” dijo levantando su cabeza y mirando entre sus tres amigas. “¿Podemos simplemente apreciar el hecho de que estáis discutiendo sobre quién va a ser el padrino en la boda hipotética de Camila y mía?” preguntó. “Sonáis ridículas ahora mismo.” Comentó seriamente. “Quiero decir, literalmente acabamos de volver. No creo que debamos estar pensando en las campanas de boda aún ¿no?”
“Tú fuiste la que sacaste el tema,” murmuró Dinah, girándose para mirar a las otras. “¿Por qué sacaría ella el tema si no quería que lo discutiéramos?” les preguntó.
“Lo sé ¿verdad?” dijo de acuerdo Ally y Lauren negó con su cabeza, divertida ante el debate de sus amigas.
“Creo que todas estamos discutiendo esto porque sabemos que será vuestro final,” compartió con ella Normani. “Puede que tengas dudas pero, incluso cuando Camila fue a rehabilitación todos pensamos que aun así volveríais a estar juntas en algún momento. Vosotras dos estáis literalmente hechas la una para la otra.” Le dijo. “Entonces, en realidad estoy de acuerdo con Dinah cuando dije que veros a las dos da un poco de nauseas porque es una mierda saber que habéis encontrado a la persona con la que probablemente pasareis el resto de vuestra vida y bueno, yo aún estoy buscando a la mía.”
“Sí, Mila y tú sois almas gemelas,” le dijo Dinah a Lauren, quien parecía insegura en comparación con sus amigas. “Ella incluso te ha dado una representación física de su alma en forma de su diario para hacerlo oficial por Dios santo.”
“¿Qué?” preguntó Lauren, alucinada con las palabras de Dinah. “Eso no es lo que significa.”
“Jesucristo Lauren,” se rio Normani. “Incluso yo sé que eso es lo que significa. Camila es todo metáforas poéticas.”
“¿En serio?” preguntó Lauren. “Ella dijo que me lo daba porque estaba asustada de morir y esa era la forma de alcanzar una especie de inmortalidad. Incluso mencionó a Harry Potter.”
“Lo,” se rio Ally divertida. “Ella te ha dado literalmente una parte de su alma…bueno, dos ahora…” musitó; Lauren informándolas a todas de los video diarios que Camila le había dado pero, no de su contenido. “¿Sabes cuanta gente comparte abiertamente sus pensamientos más profundos o sus diarios con alguien más?” Lauren frunció el ceño sin estar convencida.
“Vale, miremos los hechos,” dijo Dinah, poniendo una mano en el brazo de Lauren para captar su atención. “¿Qué dijo exactamente cuando habló contigo del diario?” Lauren pensó de nuevo en la conversación que tuvo con Camila en la playa el día de Año Nuevo.
“Es solo, este cuaderno, fue la primera cosa sincera que he hecho desde el accidente. La primera cosa que he hecho por mí misma…Todo está aquí, todos mis pensamientos, cada pequeño sentimiento que he experimentado, fue algo solo para mí. Eran míos…. Ahora son nuestros. Quiero que sean nuestros, algo que compartamos, solo nosotras dos…”
“¿Me estás dando una parte de tu alma?”
“Te estoy dando una copia escrita de algo que tú ya tienes porque confío en que lo mantendrás a salvo y si algo me pasara entonces sé que me recordarías como era, que me entenderás, y me mantendrás viva en tus pensamientos, en tu memoria…De esa manera, podré estar aquí contigo para siempre, podré ser inmortal también, y podré dejar marca de alguna manera. No sé, suena estúpido cuando lo digo en voz alta pero me tranquiliza un poco saber que tú lo tienes porque pienso que eres la única persona que sinceramente y de verdad conoce a mi yo real.”
“habló mucho sobre como todo lo que había escrito en el era personal para ella y sincero,” recordó en voz alta Lauren. “Camz dijo que todo lo que había en él era suyo, pero, que quiero que fuera nuestro, algo que solo nosotras dos compartiéramos.” Continuó. “Me dijo que confiaba en mi para que lo guardara a salgo porque pensaba que yo era la única persona que realmente la conocía como era, que la entendía.”
Normani, quien estaba escribiendo algo en su teléfono, le dio el aparato a Lauren quien lo cogió, con una expresión confundida en la cara.
“Simplemente lee eso,” la animó Normani y Lauren volvió su atención a la pantalla, leyendo las múltiples definiciones de ‘alma gemela’ que le había puesto ahí, su amiga evidentemente habiéndolas buscado online.
“Tu alma gemela entiende y conecta contigo de todas las maneras y a cada nivel, lo que trae un sentido de paz, calma y felicidad cuando estás a su alrededor.”
“La persona que te hace sentir una y otra vez como si tuvieras mariposas. No les gustas, te aman. No son la persona con la que puedes pasar el resto de tu vida, sino que es la persona sin la que no puedes pasar el resto de tu vida.”
“Un alma gemela es el encuentro de una mente, corazón, cuerpo y alma en los niveles más altos con otra. La comunicación es lo más fácil para ellos, porque te entienden perfectamente, y te aceptan completamente sin juzgar.”
“Es como tu mejor amiga, pero más. Es la persona en el mundo que te conoce mejor que nadie más. Es alguien que te hace sentir mejor persona, bueno, en realidad no te hacen sentir una persona mejor… eso lo haces por ti mismo— porque te inspiran. Un alma gemela es alguien que llevas contigo para siempre. Es como si fuera la única persona que te conoce, y te acepta, y cree en ti antes que cualquier otro lo hiciera o cuando nadie más lo haría. Y no importa lo que pase…siempre los amarás.”
“Dios santo,” suspiró Lauren, dándose cuenta de que a lo mejor las chicas tenían razón con el significado de porqué le había dado Camila el diario. “Eso es un poco profundo.” Comentó, sin estar segura de qué más decir. “Ves…” dijo Normani, extendiendo su mano en la mesa y poniéndola en el hombro de Lauren. “Cada definición de alma gemela de esa página encaja con tus sentimientos hacia Camila ¿verdad?” preguntó. Lauren miró entre sus amigas y asintió.
“¿Cada definición también se conecta con lo que Camila te dijo de su diario?” preguntó Dinah y Lauren asintió de nuevo, estupefacta.
“Es una cosa buena que le hayas comprado un regalo increíble para San Valentín ¿no?” estableció Ally, una sonrisa saliendo en sus labios.
“Oh Dios,” dijo de acuerdo Dinah. “Si Mila aún no se está imaginando un futuro contigo y una gran boda después del regalo que le vas a dar entonces seriamente reconsideraré mi amistad con ella.”
“¿Creéis que le gustará?” preguntó Lauren, ansiosa sobre el regalo que había conseguido organizar para Camila en tan poco tiempo.
“¿Estás de broma?” le preguntó Ally. “Sinceramente Lo, si me dieras a mí el mismo regalo creo que estaría continuamente teniendo sexo contigo todo el tiempo llena de gratitud.”
“¡Ally!” balbuceó Lauren, casi ahogándose con el refresco del que había dado un sorbo.
“Tengo que estar de acuerdo con ella,” comentó Normani y Lauren hizo una mueca que expresó el mismo asco y sorpresa ante las afirmaciones.
“Igual,” dijo de acuerdo Dinah, asintiendo con su cabeza.
“Vale,” dijo Lauren. “Por favor ¿podemos cambiar de tema?”
“No,” dijo Dinah al unísono con las otras y Lauren puso los ojos en blanco ante todas.
“Es tan dulce,” le informó Ally, sonriendo ante el pensamiento de todos los esfuerzos que Lauren había hecho para poder preparar la sorpresa.
“No tienes ni idea de lo que Mila va a amar este regalo,” le dijo Dinah a Lauren. “El hecho de que su madre y su padre estuvieran de acuerdo solo prueba lo mucho que saben que le gustará, de otra manera nunca te habrían dejado hablar de eso con ellos.”
“Ni siquiera tuve casi que hablarlo con ellos,” reconoció Lauren. “Les llamé el miércoles por la tarde después de que dejaran a Camz en rehabilitación y le dije a su madre lo que quería hacer.” explicó. “Estaba de buen humor porque Camz había soportado muy buen la declaración que accedió a ello casi al instante.”
“Incluso ayudó a Lo a pagarlo,” compartió Ally con Normani y Dinah.
“También me ayudó a encontrarlo,” admitió Lauren. “No tenía ni idea ni de por dónde empezar a buscar, especialmente en tan poco tiempo y no sabía que otras cosas iría a necesitar inicialmente.” divulgó. “Sinu me ayudó con todo, así que hemos estado de acuerdo en que será una especie de regalo compartido para mí, de mi día de San Valentín, y en parte de ellos por su cumpleaños.”
“¿A qué hora irás hacia allí?” preguntó Normani, abriendo la bolsa de patatas y empezando a comérselas.
“Voy a mi casa después de la escuela a recoger su regalo y después iré directa al centro de rehabilitación.” Contestó Lauren.
“¿Puedes por favor grabar su reacción?” suplicó Dinah a Lauren. “Vendería a mi primer hijo por verlo.”
“Lo intentaré,” respondió Lauren, “pero, no estoy haciendo ninguna promesa, ¿vale?”
“Vale,” aceptó Dinah, “pero, si no puedes grabarlo entonces al menos quiero una detallada descripción de lo que pasó mañana.”
“Trato,” estableció Lauren, cogiendo su refresco y bebiendo para terminar.
El resto de la hora de comer, y del día de escuela, pasó como el resto del tiempo que había pasado desde que Camila hubiera vuelto de rehabilitación, inesperadamente rápido. Lauren había sido sorprendida agradablemente al encontrar que a cambio de cuando los días se arrastraban y el tiempo era lentamente cruel en la ausencia de Camila, había cambiado rápidamente, su propias ganas y anticipación de ver a su novia otra vez, de pasar el día de San Valentín con ella, haciendo que se acelerara a una rápida velocidad fue lo siguiente que supo Lauren, cuando ella estuvo detrás del volante de su coche, el regalo de Camila en el asiento de al lado mientras era la hora de ir al centro de tratamiento donde ella estaba dentro como paciente.
Una vez que llegó, Lauren aparcó en el parking y apagó el motor, cogiendo el regalo que le compró a Camila del asiento de al lado y haciendo su camino hasta el área de recepción donde firmó y cogió su tarjeta de visitante. Un miembro de personal, un hombre joven con el pelo marrón oscuro y ojos profundos color avellana, cuyo nombre se leía en la insignia ‘Josh’, llevó a Lauren hasta la habitación de Camila y llamó a la puerta, esperando una respuesta del ocupante. Cuando nadie contestó, empujó la puerta un poco, nadie en las habitaciones tenía el privilegio de tener cerrojo, y miró dentro.
“No está aquí,” le informó a Lauren mientras abría completamente la puerta para que lo viera ella misma. “Debe estar abajo en los jardines,” compartió con ella amablemente. “A veces va allí a leer. Te puedo llevar con ella si quieres”
“Creo que podría encontrarla probablemente si me señalaras la dirección correcta,” contestó Lauren, no queriendo hacerle ir.
“Las puertas del patio están justo al final de ese pasillo y a la derecha,” le dijo, señalando en la dirección como si fuera un miembro de un avión de cómo encontrar las salidas de emergencia si hubiera un accidente. “Ella probablemente estará al fondo del jardín debajo de uno de los robles grandes que hay allí.”
“Genial,” dijo Lauren con aprecio. “Gracias.”
“Sin problema,” contestó sonriendo y señalando el regalo de los brazos de Lauren. “¿Eso es para ella?” preguntó.
“Sí,” contestó Lauren. “Me lo llevo luego a casa, pero, su madre llamó y dijeron que estaba bien que lo trajera conmigo para que lo viera hoy.”
“Lo sé,” contestó alegremente. “Crystal el directo me lo dijo. He oído que es ¿una sorpresa?” medio preguntó, medio estableció.
“Lo es,” concluyó Lauren, una pequeña sonrisa saliendo en sus labios.
“Bueno,” dijo pensativamente. “¿Por qué no me lo dejas?” sugirió. “Me puedo sentar en el patio y echarle un ojo por ti mientras vas y la encuentras. Después, cuando te vea venir me iré. Puedes cubrir sus ojos o algo para que así no lo vea hasta el último momento posible.”
“¿Harías eso?” le preguntó.
“Claro,” dijo, “Sé que a mi mujer le encantan las sorpresas bonitas y creo que esta está definitivamente calificada como eso. Estoy feliz de hacer cualquier cosa para ayudar.”
“Eso es muy amable, gracias.” Respondió Lauren, dándole el regalo de Camila y él sonrió mientras lo cogía en sus brazos.
“Entonces, supongo que te veo en un minuto,” dijo, haciendo un gesto a Lauren hacia la puerta y a la derecha.
“Nos vemos en un minuto,” dijo de acuerdo Lauren antes de girarse en sus talones desapareciendo por la puerta ansiosa por encontrar a Camila.
Las instalaciones del centro de tratamiento eran modernas, paredes blancas, edificios de estilo español con grandes jardines y una gran piscina que ayudaba a promover una atmosfera tranquila y calmada para sus residentes.
Lauren podía ver la apariencia del sitio como las expectativas de cualquier cliente o familia, la estructura y decoración pareciendo acercarse a un hotel de cinco estrellas más que a un centro que ayudaba a gente sufriendo problemas de personalidad con débil salud mental.
Lauren hizo su camino hasta fuera del edificio hasta los jardines; sus pies hundiéndose en el suave césped que iba pisando mientras caminaba hacia una gran cantidad de robles cercanos. Cuando llegó a los árboles que bordeaban la propiedad, Lauren caminó por allí con cuidado, sus ojos buscando por sus bases una vislumbración de la pequeña figura de su novia.
De repente, sus ojos verdes cayeron en Camila, quien estaba sentada, su espalda contra el sólido tronco del alto roble y sus piernas estiradas delante de ella, sentada cómodamente. Su barbilla apoyada contra su pecho, el libro que parecía que estaba leyendo; ‘Of Mice and Men’, ahora apoyado en su regazo, sus pequeños dedos aun sosteniéndolo inconscientemente mientras dormía. La boca de Lauren se convirtió en una sonrisa mientras miraba la dormida figura de Camila, observando la lenta subida y bajada del pecho de su novia alegremente.
Lauren metió la mano en su bolsillo y sacó su móvil rápidamente para hacer una foto, ansiosa por preservar esa imagen alegre de Camila indefinidamente, en foto y en su memoria. Después de poner su móvil donde lo había cogido, Lauren caminó hacia donde Camila estaba tumbada y se agachó al lado de su novia, extendiendo una mano para amablemente acariciar la frente de Camila, sus dedos ligeramente acariciando la frente de la chica menor y después la mejilla. Camila movió su cabeza un poco en respuesta, pero no abrio los ojos, evidentemente aún dormida y Lauren sonrió otra vez ante esa visión, su mano moviéndose para acariciar el puente de la nariz de Camila en un intento de despertarla sin necesitar moverla violentamente.
Camila levantó su mano libre hasta su cara, golpeando la mano de Lauren adormilada, sus ojos aun cerrados mientras intentaba deshacerse de la desconocida causa de la irritación. Lauren sintió su mano hincharse ante la visión de Camila, quien parecía mucho más relajada en su estado actual y odiaba el pensamiento de tener que despertarla. Sin embargo, Lauren tenía un toque de queda así que perseveró en sus intentos, inclinándose y dejando un suave beso en la frente de Camila, justo encima de su ojo izquierdo donde la cicatriz familiar estaba. Esta vez, mientras Lauren movía su cabeza hacia atrás para observar a su novia, vio que los ojos de Camila se abrían despacio, los párpados moviéndose un poco durante un momento antes de finalmente fijar sus pupilas en las de la chica más alta que estaba a su lado.
“Hola,” saludó Lauren, acariciando la frente de Camila de nuevo delicadamente y haciendo que los párpados se cerrasen brevemente.
“Hola,” respondió Camila mientras intentaba ponerse más cómoda y recta en su posición, su espalda siguiendo apoyada contra la sólida madera del árbol.
Se limpió la boca con la parte de atrás de su mano, el libro que había estado sosteniendo en su regazo, ahora soltado deslizándose por su estómago hasta la tierra que tenía al lado.
“Atractiva,” bromeó Lauren, mientras Camila miraba a su mano y observaba la saliva ahí adormilada.
“Tú no estás tan mal,” contestó Camila sin perder el ritmo y Lauren la sonrió, su expresión diciendo más de lo que las palabras podían.
“Sabía que te gustaba,” comentó Lauren, deslizando una pierna sobre la de Camila para así estar a horcajadas sobre los muslos de la chica menor.
“Supongo que tienes razón,” bromeó Camila, su voz ronca y rasposa mientras sus cuerdas vocales se acostumbraban a trabajar de nuevo.
Lauren se apoyó en sus rodillas, su peso presionado contra Camila mientras su novia cerraba sus ojos por un momento.
“¿Es un mal momento?” preguntó juguetonamente Lauren. “Podría venir otro día” sugirió, fingiendo echarse hacia atrás y poniéndose sobre sus talones apoyándose en sus manos.
Una de las manos de Camila rápidamente encontró su camino hasta su espalda y la volvió a poner sobre sus rodillas.
“No, quédate,” le dijo Camila en un tono serio.
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren, una mano extendiéndose para encontrar la que tenía libre Camila y entrelazando sus dedos. “¿Estás teniendo un buen día?” le preguntó a Camila y la chica menor levantó sus ojos para encontrarse con los de Lauren.
“Ahora sí,” contestó sinceramente y la sonrisa de Lauren se amplió con el cumplido.
“Feliz día de San Valentín Camz,” dijo Lauren, inclinándose y dejando un suave y casto beso contra los labios de Camila. “Te quiero.”
“Feliz día de San Valentín Laur,” dijo Camila, su antiguo mote escapándose de su lengua fácilmente mientras deslizaba la mano de la espalda de Lauren por debajo de la camiseta de su novia y empezaba a trazar pequeños círculos contra la piel de ahí con sus dedos. “Yo también te quiero,” terminó, estirando su cuello y conectando sus labios de nuevo.
“Tengo algo para ti,” le dijo Lauren emocionadamente y Camila levantó una ceja en respuesta, evidentemente confundida.
“Pensé que estábamos de acuerdo en que tú eras mi regalo” cuestionó Camila, los ojos de Lauren brillando con emoción.
“Bueno, te compré algo mejor,” le dijo con entusiasmo Lauren.
“Eso no es posible,” respondió Camila, su mano a escondidas acariciando los músculos tonificados del estómago de Lauren.
“Eres tan linda cuando te acabas de despertar,” le informó Lauren, besando la frente de Camila ligeramente de nuevo. “Hace que quiera sentarme ahí contigo y acurrucarme.”
“¿Qué te está parando?” preguntó Camila y Lauren no podía pensar ni una sola razón por la que no debería.
“Supongo que nada,” contestó Lauren al darse cuenta, deslizándose sobre Camila hasta sentarse al lado de la chica menor, su propia espalda apoyada contra el roble mientras envolvía su brazo alrededor de los hombros de Camila y la acercaba a su costado.
Camila extendió un brazo sobre el pecho de Lauren mientras enterraba su cara en el hombro de su novia y Lauren empezó a jugar con los dedos de la mano que sostenía reflexivamente.
“Te he echado mucho de menos estos dos últimos días,” le dijo Lauren a Camila sinceramente.
“Yo también,” dijo de acuerdo Camila.
“Pero el tiempo pasa más rápido de lo que pensé que lo haría,” comentó.
“Supongo que tenías razón cuando dijiste que sería más fácil esta vez.” Se pausó por un momento para besar la parte de atrás de la mano de Camila. “Estoy encantada de que me llamaras después de la declaración,” admitió Lauren, “y ayer,” continuó. “Creo que hablar contigo hace que los días parezcan más cortos de alguna manera.”
“Te dije que te llamaría,” le recordó Camila.
“Lo sé, pero, no estaba segura,” compartió sinceramente. “Supongo que aún siento como que tu volvieras a mi es solo un sueño y que no me he despertado todavía, que necesito pellizcarme para comprobar que no he caído en coma o algo.”
“Si alguna de nosotras está en coma, soy yo,” dijo Camila, los dedos de su mano apoyados sobre el pecho de Lauren jugando con el colgante que su novia tenía alrededor del cuello. “Te volviste a poner el colgante.” señaló, girando el metal en su agarre con cuidado. “Te sienta bien.”
“Tú me sientas bien,” contestó reflexivamente Lauren mientras hacia una mueca a cómo había sonado, finalmente haciéndose un poco a la idea de lo que Dinah y las otras chicas soportaban. “Además, te prometí que lo haría ¿no?”
“Pensé que a lo mejor lo habías perdido,” dio Camila, levantando sus ojos y encontrándose con los de Lauren significativamente, una expresión divertida en su cara.
“Voy a matar a Dinah,” gruñó Lauren, sabiendo que la otra chica le había dicho a Camila que se lo había dejado en la escuela sin preocuparse de su destino.
“Está bien,” la tranquilizó Camila, soltando el colgante y moviendo sus dedos para acariciar una de las clavículas de Lauren ligeramente sobre su camiseta.
“Está de nuevo donde pertenece ahora, eso es todo lo que importa.”
“Entonces…” empezó tentadoramente Lauren. “¿Aún estás bien con todo lo que pasó en la declaración?” preguntó, sin querer molestar a su novia pero con ganas de saber si era verdad si estaba bien sobre todo como parecía en el teléfono.
“Sí,” contestó Camila encontrándose con la mirada inquisitiva de Lauren.
“Quiero decir, fue duro pero, hablé con ello con mi terapeuta y contigo después,” compartió. “No sé, es todo como algo anti climático supongo,” explicó. “He construido al conductor como este monstruo en mi cabeza que odiaba pero, es solo un hombre, el mismo que cualquier otro,” dijo. “No hay nada especial en él, ni una cosa que me hiciera volver a mirarle si pasara por la calle. Él es solo, es tan inocuo y normal,” le dijo Camila. “No es un monstruo para nada, y no le odio,” continuó Camila suspirando agradecidamente ante su propia admisión. “En realidad siento un poco de pena por él. Él va a ir a la cárcel por mí.”
“Va a ir a la cárcel por sus acciones,” recordó Lauren a Camila. “No por las tuyas.”
“Sin embargo,” dijo Camila, su pulgar trazando la mandíbula de Lauren.
“Ninguna de nuestras vidas nunca será igual por el impacto substancial que hemos tenido el uno en el otro.”
“Estás en un estado pensativo hoy,” señaló Lauren, sintiendo el tono de Camila y observando la expresión pensativa de su cara.
“¿Es eso malo?” le preguntó con incertidumbre Camila y Lauren negó con su cabeza.
“No,” contestó. “Creo que es realmente bueno Camz,” le informó. “Creo que parece que estás muy bien hoy.”
“Me siento feliz hoy,” se abrio Camila. “Siento que un peso se ha ido de mis hombros ahora que ha terminado la declaración y que finalmente le he puesto cara a mi demonio. Hace que me dé algo de esperanza que en algún momento pronto esto estará terminado y seré capaz de levantarme por la mañana y estar realmente agradecida por estar viva. Quiero despertarme y tener ganas sobre las expectativas de otro día, estar llena de emoción por las infinitas posibilidades que posee un nuevo amanecer…”
“Tú y tus palabras,” sonrió Lauren, besando a Camila en la frente.
“¿Qué pasa con ellas?” preguntó Camila.
“Podría escucharlas todo el día,” le informó Lauren y Camila sonrió, enterrando su cara en el hueco del cuello de Lauren.
Lauren vaciló por un momento, queriendo referirse al tema que salió en la comida sobre el diario de Camila, pero, insegura de cómo empezar la conversación.
“¿Puedo preguntarte algo?” dijo Lauren después de unos minutos de debate interno.
“Claro,” contestó Camila.
“Las chicas mencionaron algo interesante hoy,” empezó. “Dijeron que éramos almas gemelas y que tú dándome tu diario era una especie de metáfora de eso.”
Camila no dijo nada y Lauren estaba empezando a preguntarse si había escuchado lo que había dicho cuando la chica menor se sentó mejor para encontrarse con sus ojos, una expresión seria en su cara.
“Sabes,” dijo, sus ojos oscuros quemando los verdes de Lauren. “La tradición dijo que cuando un alma desciende a la tierra se parte en dos mitades y que cada una habita en cuerpos separados. Cada mitad del alma está haciendo una búsqueda activa de la otra, buscando la parte que falta que la hará completa de nuevo, eso las completará, las hará sentir como una.” explicó, pausándose por un momento. “Se dice que en ellas no conocerán mayor felicidad que cuando están juntas.”
“¿Qué significa eso?” le preguntó Lauren. “¿Estás diciendo que tienen razón?”
“Estoy diciendo que tú me has dado una paz que nunca antes había tenido Lauren,” le dijo Camila. “Incluso antes del accidente no recuerdo haberme sentido tan feliz como lo he estado desde que te conocí y eso es decir algo considerando que he tenido una depresión severa.”
“¿Camz?” dijo Lauren sentándose más recta.
“Sé que es mucho,” le dijo precipitadamente Camila, “y no espero que tú te sientas de la misma forma. Es solo que, llegaste a mi vida en un momento en el que realmente necesitaba a alguien que estuviera ahí para mí y nosentirme perdida nunca más, no me sentí sola, sentí como que finalmentehabía encontrado algo que no sabía que me faltaba.” Expresó abiertamente.
“No me sentí rota nunca más,” continuó. “Me sentí completa de nuevo, como si las cosas que no podía hacer no importasen porque las podíamos hacer juntas.”
“¿Crees que somos almas gemelas?” le preguntó a Camila.
“Creo que por alguna razón estábamos destinadas a conocernos en el pasillo el primer día de escuela,” compartió Camila con ella. “Estábamos destinadas a estar cada una en la vida de la otra…”
“Estás evitando la pregunta,” dijo a sabiendas Lauren, una pequeña sonrisa en sus labios.
“Me estoy sintiendo un poco vulnerable ahora mismo,” admitió Camila y Lauren se inclinó y la besó en los labios, suavemente al principio pero pronto profundizándolo, su lengua entrando en la boca de Camila mientras chupaba el labio inferior de la chica menor.
“Me diste tu diario, tu ‘alma’ porque crees que somos almas gemelas,” estableció sin aliento Lauren, más que preguntando, después de haberse separado. “Fui tan estúpida para darme cuenta de la metáfora ¿verdad?” Camila dejó caer su mirada al suelo evitando los ojos de Lauren.
“¿Por qué no me lo dijiste?” le preguntó Lauren.
“Tenía miedo de que no sintieras lo mismo,” consiguió decir finalmente en alto Camila. “Así que dejé el ángulo de almas gemelas cuando expliqué mi razonamiento para darte mi diario….”
“Solo que no lo hiciste,” intercedió Lauren. “Estaba ahí, solo que, encubierto con tus bonitas palabras una vez más.”
“Suena estúpido,” dijo Camila. “Quiero decir, aún somos tan jóvenes….”
“Camz,” dijo Lauren, apretando la mano de su novia tranquilizadoramente. “No es estúpido,” estableció simplemente; con confianza. “No somos tan jóvenes.”
Quitó un mechón de pelo de los ojos de Camila.
“Tú no eres definitivamente la única aquí que se siente de esa manera.” Terminó en voz baja.
“¿No?” le preguntó Camila.
“No,” confirmó Lauren, besando a Camila en los labios, ambas encontrando consuelo en el contacto la una con la otra. “Me di cuenta hoy de que me siento exactamente de la misma forma y que siempre lo he hecho, es solo que he estado un poco lenta para admitirlo, eso es todo. Quiero decir, sabía que te quería. Lo supe desde el minuto en el que te vi pero, ¿almas gemelas? No le había puesto esa etiqueta hasta hoy.”
“Es un bonito día para ponerle esa etiqueta,” señaló Camila.
“En realidad, es el día perfecto,” sonrió Lauren, levantándose, trepando sobre sus pies y acercando a Camila hacia su costado con sus manos unidas, la chica más pequeña apenas habiendo tenido tiempo para recoger su libro que había dejado en el suelo.
“¿A dónde vamos?” preguntó Camila.
“Quiero darte tú regalo,” le dijo Lauren y Camila frunció el ceño.
“Pensé que ya te había dicho…” empezó pero Lauren la besó rápidamente para silenciar sus protestas.
“Lo hiciste,” admitió Lauren, “pero, como dije, te he comprado algo mejor.” Extendió su mano para quitarse el sweater rápidamente, doblándolo y haciendo un movimiento para cubrir los ojos de Camila, usándolo como un pañuelo.
“¿Qué estás haciendo?” le preguntó Camila dando un paso hacia atrás.
“Taparte los ojos,” le dijo simplemente Lauren. “Es una sorpresa así que no puedes verla hasta que esté preparada.”
“Lauren ¿cómo demonios se supone que voy a caminar en condiciones por esta inestable superficie sin terminar sobre mi culo?” preguntó seriamente.
“Te ayudaré,” contestó Lauren, levantando la venda de nuevo y Camila permitiéndola ponerla sobre sus ojos y asegurarla firmemente en el lugar.
“¿Cuántos dedos tengo aquí?” preguntó Lauren, levantando dos dedos cuando estaba en el sitio, comprobando que Camila no podía ver.
“¿Cuatro?” preguntó insegura y Lauren sonrió, convencida.
“Vale, voy a ayudarte para ir hacia el edificio ¿vale?” preguntó y Camila asintió mientras Lauren la guiaba con cuidado hacia el césped hacia las instalaciones del centro. Lauren vio como Josh se levantó de donde había estado sentado con el regalo de Camila y desapareció dentro y fuera de su vista, una sonrisa apareciendo en sus labios al ver a las dos chicas. “Vale,” dio Lauren, poniendo sus manos en la parte de atrás de la venta y desatándola. “Estamos aquí.” Dijo, dejando caer un poco la venta para que así Camila pudiera mirar a su regalo. “Feliz día de San Valentín Camz.”
“Ugh, Lauren,” empezó Camila, su habla quedándose atrapado en su garganta mientras miraba lo que le había llevado su novia. “Yo….” Intentó decir, perdida en sus palabras.
“¿Qué piensas?” le preguntó ansiosamente Lauren y Camila señaló hacia su regalo con una expresión confundida en su cara.
“Creo que es un cachorro,” dijo Camila sin darse cuenta de la realidad mientras estudiaba al pequeño y marrón chocolate cachorro de Springer Spaniel que estaba sentado en el patio delante de ella, sus ojos marrones observándola de cerca mientras un bostezo se escapaba de sus labios.

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