Trials & Tribulations

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Capitulo 49

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:29 am

“Camz, eso es porque es un cachorro.” Le dijo Lauren, riéndose ligeramente para sí misma y poniendo una mano en el brazo de Camila, sonriendola con afecto.
“Sí, pero, ¿de quién es el perrito?” preguntó Camila, sus ojos vovliendose para mirar a Lauren y lejos del pequeño perro donde habían estado fijados. “Es como, ¿de algún pariente tuyo o algo?” preguntó seriamente, aparentemente sin entender que de hecho ahora era suyo. “Quiero decir, es tan lindo,” dijo Camila, volviendo sus atención de nuevo al pequeño animal que estaba sentado en sus patas de atrás mirándola, su correa cogida alrededor de la silla del patio para evitar que se escapara.
Camila se agachó delante del animal, dándole golpecitos en la cabeza tiernamente, una pequeña sonrisa apareciendo en sus labios mientras le empezaba a lamer la parte de atrás de su mano. “No puedo creer que lo cogieras prestado un día para mí.” Terminó y Lauren ladeó su cabeza, finalmente dándose cuenta del malentendido de Camila.
“Ugh no,” dijo Lauren, agachándose al lado de la chica más pequeña y levantando la chapa con el nombre del perro para que así Camila pudiera verlo, la palabra ‘Jasper’ claramente impresa en el pequeño y brillante disco de oro que estaba en el collar alrededor de su cuello. “No lo tomé prestado Camz,” le informó Lauren, observando como Camila decía la palabra de la chapa, una mirada de comprensión en sus facciones. “Es tuyo.”
“Qu…espera, ¡¿qué?!” contestó Camila, volviendose a mirar a su novia en completo shock. “¿Me has comprado un perro? ¿Estás loca?” preguntó, mirando de nuevo al pequeño perro, sus facciones suavizándose casi al instante al verle. Negó con la cabeza por un momento, intentando no dejarse distraer por la pequeña criatura. “No me puedes comprar un perro,” le dijo Camila, intentando ser práctica sobre la situación, sin importar lo adorable que fuera Jasper, o lo mucho que quisiera quedárselo. “No me dejaran quedármelo aquí y mis padres no pueden cuidar de él…”
“Camz,” dijo Lauren, riéndose ante la respuesta de su novia. “Confía en mí, todo está hablado te lo prometo.”
“Lauren, es un gesto tan bonito, de verdad que lo es y él es tan lindo. Quiero decir, mirale,” la animó, volviendo su atención de nuevo a Jasper, su sonrisa ampliándose mientras sus ojos caian en el pequeño cachorro marrón que estaba a su lado en el patio, apoyando su cabeza en sus patas con cansancio. “Quiero decir, él es tan lindo, es tan adorable y de verdad, realmente me encanta que tú hayas hecho algo como esto por mí pero, no me lo puedo quedar, no cuando aún estoy en rehabilitación. Además, es demasiado,” compartió con ella Camila. “Los perros no son baratos Lauren, ¿cómo siquiera te lo has podido permitir?”
“Vale,” dijo Lauren, poniendo una mano en un lado del cuello de Camila para callarla. “A lo mejor he ido por el camino equivocado,” reconoció. “Probablemente debería haberte explicado unas cuantas cosas antes de simplemente llegar a la gran revelación.” Admitió y Camila la miró expectante mientras Lauren se agachaba hasta el suelo sentándose con las piernas cruzadas delante de ella.
Camila se puso en la misma postura que Lauren, su mano amablemente acariciando al pequeño perro inconscientemente mientras esperaba la explicación de su novia.
“Bueno,” empezó, extendiendo su mano para coger la otra de Camila sosteniéndola agarrada, su pulgar trazando pequeños círculos en la parte de atrás de esta mientras hablaba. “Como ya sabes, reapareciste inesperadamente en mi vida de nuevo después de seis semanas separadas y no había pensado nada para darte por el día de San Valentín porque, bueno, si estoy siendo sincera, ni siquiera sabía sipodía aun pensar en ti como mi novia hasta hace unos días, como para saber que intercambiaríamos regalos.” Iluminó a Camila. “Después resolvimos todo entre nosotras y quería darte algo significativo, algo que supiera que querías y amarías tanto como yo te amo,” divulgó. “No podía pensar en nada,” admitió. “Mi mente estaba completamente en blanco y después del día de la declaración, estaba sentada en la comida y recordé lo feliz que estuviste cuando vimos el perro fuera de Jimmy’s,” continuó. “Pensé en la conversación que tuvimos, como dijiste que siempre habías querido uno y que tus padres habían estado de acuerdo en que a lo mejor podrías tener uno cuando fueras más mayor…”
“¿Creias que te lo estaba dando a entender?” intercedió Camila, evidentemente angustiada por el pensamiento. “No lo estaba haciendo, ¡lo prometo! Dios, por favor dime que no me lo compraste porque…”
“Hey,” dijo Lauren, una mano extendiéndose para tomar una de las mejillas de Camila y parandola en medio de la frase. “No pensé que lo estuvieras dando a entender para nada.” Tranquilizó a su novia. “Es solo que parecias tan feliz cuando estabas fuera haciéndole mimos y pensé que a lo mejor sería bueno para ti tener alguien a quien cuidar a tu cargo.” reveló. “Pensé que sería un buen papel diferente para ti, porque sé lo mucho que odias sentir que todo el mundo siempre te está cuidando, como a veces te sientes inútil e inadecuada, incluso aunque no lo seas.” Añadió señaladamente. “Además,” continuó, “Será bonito para ti también, ya sabes, tener algo de compañía cuando te estés sintiendo mal o sola, tener alguien quien te quiera incondicionalmente y que te sientas cómoda hablando con el si yo no estoy ahí. Los perros son muy buenos escuchando.” Señaló Lauren. “Saben cuando necesitas que te animen también,” siguió. “Son realmente intuitivos. Además” dijo, levantando un dedo con entusiasmo. “Leí en algún lado que algunos perros pueden predecir ataques,” informó a Camila. “Entonces quién sabe, a lo mejor Jasper será capaz de advertirte cuando vayas a tener uno en el futuro.” Camila miró al pequeño cachorro que tenía delante, sus ojos oscuros chocolate cerrándose cansadamente como si se quedase dormido en respuesta con sus caricias rítmicas, sus dedos acariciando un lado ligeramente. “Hablé con tu madre sobre comprártelo y ella estuvo de acuerdo,” la tranquilizó Lauren, sintiendo la vacilación de Camila y extendiendo una mano para dar un pequeño golpe en la cabeza de Jasper. “Incluso me ayudó a elegirlo y a pagarlo.” Le dijo a Camila. “Así que, el traro es que es en parte un regalo mío de San Valentín y por tu cumpleaños, porque, bueno, te quiero Camz,” declaró fácilmente. “Quiero decir, ya sabes eso, pero, también es el regalo de cumpleaños de tus padres.” aclaró.
“¿De verdad?” preguntó sonriendo ampliamente Camila, finalmente empezando a aceptar la veradd detrás de las palabras de Lauren, con esperanza. “¿Es realmente mío? ¿No es ningún truco ni nada?”
“No, claro que no es un truco,” se rio Lauren, sonriendo ampliamente con la incertidumbre de Camila, su incapacidad de creer que realmente estuviera recibiendo algo que de verdad quería. “Es más que definitivamente tuyo Camz… bueno…y mío supongo, al menos durante un tiempo…simplemente hasta que estés fuera de rehabilitación.”
“¿Vas a cuidar de él?” preguntó Camila felizmente.
“Eso es parte del trato,” le dijo Lauren. “Tengo que cuidar de él hasta que estés en casa.”
“¿Tus padres están bien con eso?” preguntó y Lauren asintió en afirmativo.
“No se si te das cuenta de esto pero nuestros padres son virtualmente inseparable hoy en día Camz,” dijo Lauren. “Mi madre estaba más que feliz de volver a tener un perro por casa,” admitió. “Mientras le alimente, le pasee y le cuide yo,” le informó Lauren a Camila, riéndose ante el recuerdo de la voz de su madre mientras le decía esas exactas palabras.
“Oyes eso Jasper,” dijo Camila, cogiendo al pequeño perro en sus manos y poniéndolo en su regazo mientras lo acariciaba con afecto, su voz cogiendo el mismo tono de bebé que usó con el que se encontraron fuera de Jimmy’s hace unos días. “Te vas a ir y te vas a quedar con tu otra mamá durante un tiempo,” dijo, besándole amablemente en el hocico y después en lo alto de su cabeza, su mano acariciándole detrás de la oreja.
“Camz,” se rio Lauren, disfrutando de la mirada feliz en la cara de su novia mientras levantaba sus ojos para encontrarse con los suyos verdes. “Es tu perro, no mío. No le des ideas…”
“No,” contestó Camila, dejando caer su mirada hacia el cachorro en su regazo de nuevo y arrugando su nariz de esa forma adorable que de alguna manera conseguia poner inconscientemente, esa señal haciendo que el corazón de Lauren se hinchara en su pecho. “Es nuestro perro, ¿verdad Jasper?” le preguntó Camila, levantando el pequeño cachorro en sus brazos y abrazandolo contra su pecho mientras le besaba en lo alto de la cabeza de nuevo. “Sí,” dijo, su voz chillona fingiendo la respuesta de Jasper, amablemente asintiendo con su cabeza en respuesta a la respuesta anterior.
“Idiota,” comentó Lauren divertida, pero agradecida de que Camila estuviera feliz.
“¿Has escuchado eso Jasper?” preguntó Camila, besándole un lado de la cara y cerrando sus ojos durante un momento felizmente. “Mamá me quiere…así es como lo dice ahora.”
“Eres tan idiota,” se rio ligeramente Lauren de nuevo y Camila se acercó a su novia para así estar al lado, poniendo a Jasper entre ellas para que estuviera sentado sobre sus regazos.
Lauren extendió su mano para acariciar al pequeño cachorro bajo su barbilla suavemente, sus ojos fijados en los de Camila que la estaba mirando atentamente en silencio.
“Gracias,” dijo Camila, la esquina de su boca volviéndose una sonrisa. “Este es el mejor regalo que alguien me ha dado.”
“¿Lo es?” preguntó Lauren y Camila asintió con su cabeza.
“Lo es,” contestó sonriendo mientras se inclinaba más cerca de Lauren besándola tiernamente en los labios como agradecimiento, una mano soltando a Jasper para extenderla hasta un lado de la cara de Lauren para acariciarla delicadamente. “De hecho,” dijo Camila, echándose hacia atrás un poco, su mano aún apoyada contra la suave piel de la mejilla de Lauren. “De alguna manera hace que mi regalo sea menos cosa en comparación,” admitió Camila, haciendo una mueca.
“Estoy segura de que me encantará lo que sea que me tengas preparado,” la tranquilizó Lauren, dejando un suave beso sobre el ojo izquierdo de Camila, sus labios sobre la cicatriz de ahí como de costumbre.
“Bueno, veremos,” respondió dudosamente Camila, haciéndole cosquillas debajo de la barbilla a Jasper durante un momento antes de hacer un movimiento para levantarse, cogiendo al cachorro con cuidado en sus manos mientras lo hacía y acurrucándolo junto a ella.
Lo sostuvo con seguridad en una mano y extendió la otra para que la cogiera Lauren; ayudando a su novia a ponerse en pie y entrelazando sus dedos una vez que estuvo de pie.
“¿Dónde vamos?” preguntó Lauren; una sonrisa en sus labios mientras Camila inclinaba su pequeña figura contra su costado.
“A mi habitación,” contestó simplemente Camila, un destello malévolo en sus ojos.
“Oh,” respondió Lauren, levantando una ceja en respuesta. “Ya veo….”
“Tu regalo está allí,” le dijo a Lauren, girando su cabeza para mirar a su novia quien la estaba mirando de cerca, evidentemente intentando averiguar si había un significado escondido en sus palabras o no.
“¿Pensé que me ibas a dar una vuelta para enseñarme esto?” le preguntó Lauren, cambiando de tema ligeramente, recordando la completa ausencia de cerrojo en la habitación de Camila sin querer arriesgarse a estar allí sola con ella por miedo a que alguien entrara.
“¿Quieres que te haga un super tour?” preguntó Camila ligeramente sorprendida ante el rechazo.
“Sí,” respondió Lauren, apretando firmemente la mano de Camila. “¿Está eso bien? Me gustaría hacerme una idea de cómo es tu vida aquí,” continuó. “Entender cómo pasas tus días sin mí.”
“No necesitar un tour para eso,” comentó Camila secamente. “Cuando no estoy contigo paso mis días pensando en ti. Así de simple.”
“Eres blanda,” señaló Lauren, besando el lado de la mejilla de Camila ante el encanto de su novia.
“Bien, no me creas,” dijo Camila fingiendo ofensa y haciendo un leve puchero con las palabras de Lauren, Jasper revolviéndose en sus brazos un poco. “pero es verdad.” Lauren se estiró hacia adelante y besó a Camila en los labios, desperada por quitar ese adorable puchero de su cara.
“Te creo,” le dijo sinceramente Lauren. “Pero seguiré necesitando un tour.”
“Vale,” finalmente aprobó Camila la petición de Lauren. “Entonces lo terminaré en mi habitación,” resolvió.
“Trato,” dijo de acuerdo Lauren, silenciosamente esperando que para ese momento en el que el tour estuviera terminado fuera cerca de su toque de queda, o en la hora del almuerzo de Camila o algo igualmente inflexible.
No era que Lauren no quisiera estar con Camila, porque, sinceramente, después de la forma en la que habían dejado las cosas cuando se vieron por última vez, Lauren estaba más que ansiosa de estar con su novia otra vez íntimamente. Era la absoluta falta de privacidad, y, más especialmente, lo que preocupaba a Lauren era una puerta cerrada entre ella y más de treinta miembros de personal. Camila procedió a enseñar a Lauren las instalaciones del centro de tratamiento, rápidamente pasando por los jardines y el área de fuera del que habían salido, discutiendo el hecho de que tenían una piscina increíble, la cual, de todos modos, nunca había usado ni una vez en todo el tiempo que había estado ahí.
“¿No te gusta nadar?” le preguntó Lauren a Camila sorprendida. “Pensé que lo harías considerando lo mucho que te gusta la playa.”
“No, me gusta nadar,” le dijo Camila sinceramente. “Es solo que…estoy insegura de llevar un bañador, eso es todo.”
“Ahh,” contestó Lauren, mirando a su novia de cerca.
“Sé lo que vas a decir,” respondió Camila, dando un golpecito en el brazo de Lauren y llevándola por las puertas del patio hacia el edificio, Jasper cayendo dormido en los brazos de Camila. “Vas a decirme que no debería estarlo y después vas a enumerar una lista de razones por las que soy preciosa.”
“Bueno entonces,” devolvió Lauren, entretenida. “No necesito decirlo, ¿no?”
“También está el hecho de que no he nadado desde el accidente,” continuó Camila, un poco más vacilante. “Hay una alta probabilidad de que me ahogue tal y como tengo mi coordinación.”
“No lo sabes hasta que no lo intentes,” le ofreció Lauren y Camila le dio una mirada señaladora.
“Hay una oportunidad de que me ahogue y quieres que lo intente,” bromeó Camila y Lauren se rio mientras continuaban por el gran pasillo del centro juntas.
“No te estoy sugiriendo que saltes en lo más hondo,” dijo Lauren, entretenida. “Empieza por la parte que menos cubra al principio y practica un poco de nado a perrito.” Le recomendó. “Estoy segura de que Jasper te enseñará como se hace,” comentó Lauren, extendiendo su brazo para acariciar la cabeza del pequeño perro.
“Lo harás Jasper, ¿eh?” le preguntó y Jasper abrio los ojos con la pregunta como si de verdad estuviera escuchando. “Pensaré en ello,” dijo Camila, girando hacia la derecha con la siguiente oportunidad disponible y llevando a Lauren hasta un gran comedor que parecía el estaurante de un hotel, un gran mostrador recorriéndolo de lado a lado. Había mesas esparcidas con manteles de color melocotón, servilletas blancas y cubertería de plata. “Este es el comedor,” le dijo Camila a Lauren, asintiendo con su cabeza en un gesto para enseñarlo. “La comida es bastante buena en realidad, mucho mejor que la de la comida vieja de la cafetería de la escuela.”
“Eso no es en realidad un cumplido,” bromeó Lauren, riéndose y Camila también sonrió, dándose cuenta de la verdad en las palabras de su novia.
“Cierto,” dijo de acuerdo, girándose de nuevo y llevando a Lauren de vuelta al pasillo. “El jueves es el mejor día para la comida pero porque tienen pizza y patatas.” Compartió con Lauren. “Los martes también están bien,” añadió pensativamente. “Normalmente tienen Tacos para cenar, lo que me gusta, pero, son un dolor para comerlos, especialmente con la coordinación de mi mano. Normalmente acabo llevándome la mitad del relleno en la ropa.”
“Nada nuevo entonces,” respondió Lauren juguetonamente y Camila la golpeó con su codo, sin poder pegarla por tener ambas manos ocupadas.
“Grosera,” comentó mientras llevaba a Lauren a otra sala, la que era como un aula típica de una escuela.
“¿Tenéis que ir a la escuela aquí?” preguntó sorprendida Lauren.
“Sí, claro,” se rio Camila. “Hay muchos adolescentes aquí por una u otra razón,” le informó. “Todos venimos aquí cada día después de nuestras sesiones de terapia para seguir al día con el trabajo de la escuela. Es como estar dando clases en casa supongo. Solo que, no lo es.”
“Entonces, ¿en teoría deberías ser capaz de volver a la escuela y unirte a las clases como si nunca las hubieras dejado?” preguntó con esperanza Lauren.
“En teoría,” contestó Camila con una mirada pensativa.
“Pero no lo vas a hacer ¿verdad?” preguntó Lauren, sintiendo que Camila no le estaba contando todo.
“No lo sé aún,” contestó sinceramente Camila. “Quiero decir, me encantaría volver a la escuela y estar por allí contigo y con las otras, es sólo que…” dijo mientras su voz se pagaba con incertidumbre, mirando hacia el perro que dormía en sus brazos.
“¿Es sólo qué Camz?” le preguntó Lauren, apretando la mano de Camila tranquilizadoramente y animándola a seguir.
“Es sólo que estoy yendo mucho mejor aquí,” compartió abiertamente Camila. “Las clases pequeñas limitan la cantidad de distracciones y soy capaz de concentrarme mejor. Además, tengo más ayuda de mi tutor sin necesitar sesiones extra.” Continuó explicando. “No sé Lauren,” suspiró insegura Camila. “Estoy empezando a pensar que a lo mejor me precipitara volviendo a la escuela y debería haber escuchado a mis padres cuando me sugirieron que atendiera a una escuela virtual en mi tercer año.”
“Deberías hacer lo que sea mejor para ti Camz,” le dijo Lauren entendiéndola, pero admitiendo que estaba un poco molesta con la posibilidad de no volver a compartir clases con Camila. “A lo mejor tienes razón con terminar el año escolar en casa y después quien sabe si a lo mejor puedes volver de nuevo para tu cuarto año.”
“Sé que probablemente sea la decisión correcta pero, quiero volver a la escuela y estar contigo también,” compartió Camila, evidentemente desgarrada. “Quiero decir, no será lo mismo si no estoy en la escuela. Pasaremos menos tiempo juntas.”
“Nos veremos todo el tiempo,” la tranquilizó Lauren. “Será incluso más de lo que nos vemos ahora así que no puede estar mal ¿no?” preguntó.
“A lo mejor,” contestó poco convencida Camila.
“Simplemente, intenta no pensar en ello ahora,” sugirió Lauren. “No tienes que tomar ninguna decisión hoy. Puedes, no sé, cruzar ese puente cuando llegue el momento.”
“Eres increíble,” le dijo Camila, inclinándose y besando a Lauren en los labios felizmente. “¿No lo es Jasper?” le preguntó al cachorro, quien seguía firmemente dormido contra el pecho de Camila. “Eres tan increíble que Jasper se ha desmayado,” bromeó Camila y Lauren se rio en respuesta mientras la chica menor cogía su brazo amablemente y la llevaba hacia el pasillo de nuevo.
“Creo que está durmiendo Camz,” contestó Lauren divertida mientras iban hacia la habitación opuesta, Camila metiendo a Lauren dentro de lo que parecía un gran salón con numerosos sofás y pufs, y una gran televisión al final de esta.
“Eso es exactamente lo que quiere que creas,” contestó Camila, mirando alrededor del salón extrañamente vacío. “Este es el salón,” le dijo simplemente a Lauren.
“Eso lo puedo ver.” Se rio Lauren.
“En realidad no suelo venir mucho aquí,” admitió Camila. “Normalmente voy al jardín a leer o estoy en mi habitación escuchando música y…bueno, leyendo.”
“Eso sinceramente no me sorprende Camz,” le dijo Lauren y Camila se dio la vuelta para ir de nuevo al pasillo.
“Solo nos quedan dos sitios más por ver,” dijo Camila, de pie en el espacio abierto y mirando de arriba hacia abajo la longitud de éste debatiendo algo internamente. “Ahí está la sala de terapia de grupo,” dijo señalando con la mano con sus dedos entrelazados en su dirección, “que en realidad no tiene nada excepto de unas cuantas sillas y después están las otras oficinas de terapia aquí,” dijo señalando hacia el otro final del pasillo. “Simplemente imagina la típica oficina de terapia de una película y tendrás una idea,” la recomendó. “Te llevaría hasta allí, pero la gente probablemente esté teniendo sesiones así que no podrás verlas de todos modos.”
“Entonces supongo que eso nos deja el gran final,” dijo nerviosamente Lauren, mordiéndose el labio inferior con un poco de ansiedad.
“Cierto,” dijo Camila, tirando un poco del brazo de Lauren y llevándola de nuevo por la dirección por la que acababan de ir hacia su habitación.
Camila soltó la mano de Lauren para poder abrir la puerta y le hizo un gesto para que pasara, cerrando firmemente detrás de ella.
“Entonces, esta es mi habitación,” dijo Camila agachándose para dejar a Jasper en la cama donde pronto se acurrucó y siguió durmiendo. “No es exactamente la habitación más grande o enorme en la que he estado, pero es mi casa,” dijo, “al menos, lo ha sido.” comentó.
“Es gracioso,” dijo Lauren, mirando alrededor de la habitación y estudiándola de cerca, “pero pienso que esto se parece más a tu habitación, tu habitación, ya sabes, la de tu casa.” señaló.
“¿Lo crees?” preguntó Camila mientras Lauren se acercaba a la pared donde Camila había puesto las fotos que había visto en la primera entrada de su video diario que había visto.
“Sí,” confirmó Lauren. “Es como…ésta eres tú.” dijo, haciendo un gesto hacia la habitación mientras seguía explicando más sus pensamientos. “Tienes fotos de Dinah y de tu familia en las paredes,” le dijo sonriendo. “Después está la pila de libros de tu escritorio, los cuadernos y los bolígrafos,” compartió, pasando sus dedos sobre ellos ligeramente. “Tienes tu música y tu portátil,” dijo, señalando a su cama donde estaban sus auriculares y su portátil plateado. “Por último tienes tu guitarra…” observó Lauren, callándose, un poco sorprendida de verla ahí. “¿Por qué está aquí tu guitarra?” preguntó confundida. “¿Has estado practicando?” cuestionó y Camila sonrió juguetonamente.
“Sí,” dijo, extendiendo sus manos hacia los brazos de Lauren y llevándola a sentarse al filo de la cama al lado de Jasper quien estaba empezando a moverse ligeramente. Camila lo cogió y lo puso en el regazo de Lauren, su novia sosteniéndolo con cuidado para evitar que se deslizara por sus muslos. “En realidad ese es mi regalo de San Valentín para ti,” le informó a Lauren antes de añadir precipitadamente. “Quiero decir, aquí no hay tienes ni nada y no me han permitido salir y comprarte nada así que, como dije, es poca cosa en comparación con el tuyo pero espero que te guste de todos modos…yo…lo…ya sabes, parece un poco flojo en realidad ahora, a lo mejor podría conseguirte algo mejor la próxima vez que…”
“Camz,” dijo Lauren, interrumpiendo a su novia, una amplia, entretenida sonrisa en su cara. “A Jasper y a mí nos encantaría escucharte tocarnos una canción. ¿Verdad Jasper?” le preguntó al cachorro de su regazo, levantándolo sobre sus patas traseras durante un momento y ayudándole a mover una patita hacia Camila.
“También te he hecho una tarjeta,” dijo Camila pareciendo avergonzada ante su mediocre oferta especialmente después de que Lauren hubiera puesto tanto esfuerzo en comprarle algo que no solo requirio pensamiento sino que era caro. “Yo…aquí,” dijo, girándose para cogerla del escritorio dándosela a Lauren quien la abrio, Jasper deslizándose por su regazo hasta la cama poniéndose a su lado por un momento. “Feliz día de San Valentín,” dijo otra vez Camila.
“Me encanta,” le dijo sinceramente Lauren, mirando la tarjeta de sus manos.
En la parte de delante, con la ahora familiar letra temblorosa de Camila ponía ‘Feliz día de San Valentín,’ en letras redondas y coloreadas con bolígrafo rojo, unos pequeños corazones dibujados alrededor. Dentro, Camila había escrito un largo mensaje a lo largo de las dos páginas.
“Querida Lauren,
Sé que no hemos hablado durante un tiempo y eso es mi culpa. Lo siento. No sé qué más decir aparte de eso. Espero que esta tarjeta te encuentre el día de San Valentín y que no la tires en la papelera cuando hayas terminado de leerla…o incluso antes de hacerlo… de todos modos, incluso aunque no hayamos hablando en semanas, aunque no nos hayamos visto, o no hayamos respirado el mismo aire, quería desearte un feliz día de San Valentín.
Te amo Lauren.
Esa es toda la verdad y pensé que tú deberías saber que así es como me siento incluso aunque haya sido horrible demostrándotelo recientemente. Creo que es bonito saber que alguien ahí fuera te ama, aunque no sientas lo mismo más y yo sí, realmente lo hago Lauren. Eres la única cosa clara en mi oscura mente a veces y cuando siento que estoy perdiendo el control de todo lo que tengo alrededor, o cuando no puedo continuar, eres el ancla que me sostiene aquí, estemos juntas o no.
Eres la mejor novia que cualquiera podría pedir o esperar tener…fuiste la mejor novia…eres tan especial Lauren y a veces me pregunto si te das cuenta de eso. Eres amable, compasiva, leal, inteligente, divertida, preciosa; y un millón de otros adjetivos positivos que podría llevarme demasiado para enumerar. Mereces ser amada Lauren. Deberías ser amada de la forma en la que tú amas, atentamente y sin compromiso. Te amo Lauren, pero no soy atenta, soy torpe y rara. He maltratado tu corazón imprudentemente este tiempo que hemos estado juntas, dejando moratones sobre él despacio hasta que estalló. La cosa triste es que ni siquiera me di cuenta de que lo estaba haciendo, porque no te estaba hiriendo a ti directamente Lauren, me estaba hiriendo a mí misma y no entendía cómo te afectaría hasta después, hasta que hablé de ello aquí…siempre has estado ahí para mí, siempre, y yo no he estado ahí para ti, no de la manera en que necesitabas que estuviera, o de la manera que merecías.
No sé qué nos depara el futuro Lauren. Dejé caer mi bola de cristal (ya sabes lo torpe que puedo ser) y se ha roto, algo poético ¿no crees? Porque estoy segura de que tu corazón debe sentirse así en este momento y siento eso. Rezo por que un día me perdones porque creo que si amas a alguien puedes olvidar cualquier cosa. Al menos, me gusta creer que es verdad, porque te amo y pienso que te perdonaría todos tus pecados si eso significa que estuviéramos juntas.
Me estoy liando otra vez ¿verdad? De todos modos, me enseñaste cómo amar Lauren y eso es un regalo que atesoraré más que nada en mi vida. Te echo de menos, y, si tú también me echas de menos, por favor llámame. Me encantaría escuchar algo de ti, pero, tengo tanto miedo de llamarte. Soy una cobarde en ese sentido. Tengo un paquete y estoy pensando en mandártelo, pero, no he conseguido reunir el valor suficiente para hacerlo todavía…ugh, lo siento, me lio… otra vez… Feliz día de San Valentín Lauren. Te amo y creo que siempre lo haré.
Camila”
“Camz,” dijo Lauren, con lágrimas evidentes en sus ojos. “¿Por qué me sigues haciendo esto?”
“Lo siento,” se disculpó Camila, sin estar segura de lo que había hecho. “Sé que es estúpido…”
“No,” dijo Lauren, “no es estúpido. Siempre dices eso cuando estás insegura de ti misma, pero estás equivocada, esto es increíble.” Le dijo sosteniendo la tarjeta. “Tus palabras son preciosas y sinceras.” señaló. “Te tomaste el tiempo de hacerme esto y pusiste esfuerzo para crearlo. Eso lo hace mejor que ninguna otra tarjeta que me comprases porque es única y original.” La tranquilizó. “Es tuyo, desde tu corazón y lo hace perfecto, no pobre.” La boca de Camila formó una pequeña sonrisa y Lauren puso la tarjeta en la cama a su lado, extendiendo su mano para coger a Jasper y sentarlo en su regazo, poniéndolo en dirección a Camila. “Entonces, no más incertidumbres y no más dudas Camz,” dijo significativamente Lauren. “Nos prometiste a mí a Jasper una canción por el día de San Valentín y queremos escucharla.”
“Vale,” contestó Camila, su tono aún vacilante, pero fue hacia donde estaba apoyada su guitarra contra la pared al final de su cama y la cogió, haciendo su camino hasta el medio de la habitación para estar de pie delante de Lauren. “Simplemente, no escuches si cometo algún error.”
“No lo harás,” dijo Lauren con confianza, sabiendo que Camila nunca habría pensado en tocarle una canción si no sintiera que podría hacerlo bien, especialmente sabiendo que era por una ocasión significativa como hoy.
Camila sostuvo la guitarra en sus brazos, girándola con cuidado por un momento antes de respirar hondo y dando las primeras notas de la canción. Los labios de Lauren se curvaron en una sonrisa al reconocer la canción y vio a Camila visiblemente relajada mientras se dio cuenta de la expresión de su cara.
“All I know, this morning when I woke, is I know something now, know something now, I didn’t before. And all I’ve seen, since eighteen hours ago, is green eyes and freckles in your smile, in the back of my mind making me feel right. I just wanna know you better, know you better, know you better now I just wanna know you better, know you better, know you better now I just wanna know you better, know you better, know you better now I just wanna know you, know you, know you 'Cause all I know is we said, “Hello.” And your eyes look like coming home All I know is a simple name Everything has changed All I know is you held the door And you’ll be mine and I’ll be yours All I know since yesterday is everything has changed And all my walls stood tall, painted blue, and I’ll take them, take them down and open up the door for you. And all I feel in my stomach is butterflies, the beautiful kind, making up for lost time, taking flight, making me feel right. I just wanna know you better, know you better, know you better now I just wanna know you better, know you better, know you better now I just wanna know you better, know you better, know you better now I just wanna know you, know you, know you 'Cause all I know is we said, “Hello.” And your eyes look like coming home All I know is a simple name Everything has changed All I know is you held the door and you’ll be mine and I’ll be yours All I know since yesterday is everything has changed Come back and tell me why I’m feeling like I’ve missed you all this time, oh, oh, oh. And meet me there tonight And let me know that it’s not all in my mind. I just wanna know you better, know you better, know you better now I just wanna know you, know you, know you All I know is we said, “Hello.” And your eyes look like coming home All I know is a simple name Everything has changed All I know is you held the door You’ll be mine and I’ll be yours All I know since yesterday is everything has changed All I know is we said, “Hello.” So dust off your highest hopes All I know is pouring rain and everything has changed All I know is a new found grace All my days I’ll know your face All I know since yesterday is everything has changed”
Cuando Camila terminó, Lauren simplemente la miró, una lágrima cayendo por su mejilla con el sonido de la canción, la que le recordaba a su novia cuando la escuchaba y resumía sus sentimientos por ella perfectamente desde el momento en que puso por primera vez sus ojos en ella en el pasillo de la escuela. La voz de Camila era preciosa también y Lauren había olvidado cómo sonaba cuando la chica menor cantaba, cuando la voz rasposa de Camila tenía permiso de fluir libremente. Camila estaba tan emotiva cuando cantó y Lauren podía ver físicamente la sinceridad en las palabras musicales, casi como si Camila las hubiera escrito sobre Lauren y como si estuviera compartiéndolas con ella ahora.
“Camz, ¿has tocado ‘Everything Has Changed?’” preguntó aún en shock Lauren.
“Creo que era lo adecuado,” contestó Camila, poniendo su guitarra en el suelo a sus pies. “Quiero decir, es nuestra canción ¿no?” preguntó tentadoramente. “Al menos, si alguien me preguntara cuál es nuestra canción, esa es la que les diría.”
“Ese es el mejor regalo que me podías haber dado,” estableció decisivamente Lauren, sabiendo que las palabras eran ciertas. “No puedo pensar en nada más que hubiera querido más que eso.”
“Sabes, cuando la tocaste la primera vez para mí, en realidad no consideré la letra,” compartió Camila con ella seriamente. “Quiero decir, no sabía entonces que te gustaba, además, sabes seguro como soltar una confesión a alguien instantáneamente después.” señaló, riéndose mientras Lauren se limpiaba los ojos, recordando el momento y riéndose también. “Entonces, cuando supe y empezamos a salir se convirtió en mi canción favorita porque era verdad y conectaba las letras con el sentimiento,” le dijo a Lauren, sentándose en la cama a su lado y poniendo una mano en la rodilla de su novia. “Me recordaba a ti, porque a pesar de todo el tiempo que pasábamos juntas, solo quería conocer incluso más de ti de lo que ya lo hacía, más íntimamente, más profundamente, más intensamente.” continuó. “Todo lo que veía eran tus ojos verdes cuando cerraba mis ojos y tu sonrisa…y las mariposas que sentía cuando empezaba a darme cuenta de lo mucho que me preocupaba por ti como nunca antes había sentido. Estaba nerviosa y emocionada al mismo tiempo.” admitió, acariciando la parte de atrás de la mano de Lauren suavemente con su pulgar mientras extendía su mano para acariciar a Jasper quien se había quedado dormido en el regazo de Lauren. “Tenía unas paredes gigantes Lauren. Eran enormes, pero, tú las derribaste y yo te dejé porque confié en ti. Te dejé entrar, no forzaste tu camino como mi terapeuta hizo o como mis padres lo intentaron. Te dejé entrar de buena gana.” Lauren sonrió ampliamente ante las palabras de Camila, preguntándose si su novia se había dado cuenta del efecto que su sinceridad y su lenguaje tenían en ella. “Te amo Lauren,” se declaró Camila, extendiendo una mano para acariciar la mejilla de Lauren.
“Yo también te amo Camz,” dijo Lauren y Camila se inclinó y la besó firmemente, profundizando el beso casi al instante, la mano que había estado acariciando a Jasper, vagando hacia arriba para jugar con la cintura de los vaqueros de su novia. “Camz,” suspiró Lauren ansiosamente mientras Camila levantaba a Jasper poniéndolo con cuidado en el suelo encima de una de sus sudaderas que había estado en el respaldo de la silla del escritorio hasta hace unos momentos. “No podemos hacer esto aquí,” dijo Lauren mientras Camila caminaba de vuelta a la cama y empujaba contra ella a la chica más alta, ella misma trepando en lo alto, presionando sus labios juntos ansiosamente, sus manos vacilantes sobre el cuerpo de Lauren y prendiéndole fuego por donde hacían contacto.
“¿Por qué no?” preguntó seriamente Camila, soltando los labios de Lauren y empezó a trazar besos por el cuello de su novia hasta el cuello de la camiseta.
“Tu puerta no tiene cerrojo,” jadeó Lauren mientras sentía que la mano de Camila se deslizaba bajo su camiseta y empezaba a hacer pequeños y delicados círculos contra sus abdominales, los músculos tensándose en respuesta a las caricias.
“Lo sé,” admitió Camila, chupando un puto en la base del cuello de Lauren. “Ninguna de las puertas aquí tienen, es en caso de que alguien intente suicidarse.” Murmuró contra la piel de Lauren, besándola ligeramente.
“Camz,” protestó Lauren ante el pensamiento. “¿A lo mejor deberíamos poner algo delante de la puerta?” sugirió, sin querer parar a Camila, pero sin querer que la echaran a patadas o la prohibieran volver.
“No,” dijo en desacuerdo Camila, una mano desabrochando el botón de los vaqueros de Lauren mientras la otra iba a tientas por su costado, su boca ahora chupando el lóbulo de la oreja de Lauren con placer. “Tirarán la puta puerta abajo, confía en mí. Esa no es la primera puerta que tengo desde que entré aquí.”
“Creo que me encanta cuando maldices,” comentó sinceramente Lauren, estirándose para besar la boca de Camila de nuevo durante un momento. “Podemos poner algo en ella,” ofreció sin aliento Lauren, intentando con dificultad resistirse a los avances de Camila, preocupada de que las pillaran, sabiendo que los residentes eran normalmente controlados regularmente aquí por su seguridad.
“Como una señal de no molestar o algo,” jadeó mientras Camila movía su mano en su estómago para tomar su pecho firmemente. Camila levantó su cabeza para mirar a Lauren con una sonrisa malévola en la cara.
“Eso es como colgar un letrero con luces de neón diciendo que estoy haciendo algo que no debería de estar haciendo,” le dijo Camila, “o haciéndole algo a alguien que no debería.” Añadió después de un latido, su ceja levantándose juguetonamente.
“Mierda,” maldijo Lauren mientras la mano de Camila se movía hacia abajo por la parte delantera de sus pantalones entre el material vaquero y el suave tejido de su ropa interior. “Camz,” dijo Lauren, abriendo sus ojos durante un momento, su atención cayendo en Jasper quien estaba ahora despierto y sentado, su cabeza ladeada hacia un lado en el suelo al lado de la cama. “Jasper está mirando,” le dijo a Camila y la chica menor paró por un momento para girar su cabeza y mirar al cachorro.
“Necesita aprender,” dijo, empezando a trazar suaves besos por el cuello de Lauren una vez más.
“Es un cachorro,” le dijo Lauren a Camila, su respiración atrapándose en su garganta mientras Camila levantaba su camiseta y empezaba a besar delicadamente su estómago.
“No será un cachorro para siempre,” señaló Camila y Lauren extendió sus manos para empujar a Camila fuera de ella ligeramente.
“Camz, solo, respira un minuto,” dijo Lauren, su cabeza mareada, Camila haciéndola sentir más intoxicada de lo que lo haría cualquier droga o bebida alcohólica.
“Jasper no se lo dirá a nadie,” la tranquilizó Camila. “¿Lo harás Jasper?” preguntó y el pequeño perro ladró en respuesta a las palabras de Camila haciéndola reír.
“Mierda, supongo que lo hará.” señaló, sacando su mano de los pantalones de Lauren y deslizándose fuera de la cama hasta el suelo. “Pequeña cosita,” dijo revolviendo su pelo juguetonamente.
Lauren respiró como señal de alivio, abrochando sus pantalones rápidamente y uniéndose a su novia en el suelo al lado del cachorro.
“Es un buen chico,” le dijo Lauren. “¿verdad?” preguntó girando su atención hacia Camila. “Tiene más sentido común que tú Camz,” se rio, “Jesús, ¿crees que me dejarían volver aquí si entraran y nos encontraran teniendo sexo?”
“Pero es que eres tan atractiva,” protestó Camila, mordiéndose su labio inferior como efecto. “No me puedes culpar por eso. Si dejaras de hacer esa cosa con tu cara no tendríamos ningún problema.”
“¿Qué cosa con mi cara?” preguntó Lauren.
“¿Ya sabes? ¿Esa cosa?” contestó. “Donde todo es atractivo y ardiente… simplemente, tienes que parar.” Se pausó por un momento. “De hecho, simplemente, deja de ser tan increíble.” Añadió como reflexión. “Hace que quiera tocarte inapropiadamente y han pasado seis semanas Lauren, ¡seis semanas!” dijo con énfasis. “Una chica tiene sus necesidades ya sabes.”
“Vale,” se rio Lauren con el comportamiento de Camila. “Madre mía, relájate Camz,” se rio. “Sé que han pasado seis semanas porque lo creas o no yo también las he sufrido.”
“Ugh, no,” dijo en desacuerdo Camila, cogiendo a Jasper y poniéndolo en su regazo mientras le acariciaba suavemente. “Recuerdo claramente que el otro día te deslumbré.” Le recordó. “La desnudez parcial gana ante la no desnudez todo el tiempo.”
“¿Me estás pidiendo que te deslumbre?” se rio entretenida Lauren.
“No lo estaba pidiendo,” contestó ligeramente Camila, arrugando la oreja de Jasper con sus dedos, una suave risa escapándose de sus labios. “Pero puede que lo esté haciendo ahora.”
“¿Estás enfadada conmigo por no querer hacer esto aquí?” le preguntó vacilanteLauren.
“No,” contestó sinceramente Camila. “Solo…echo de menos eso.” Dijo de forma rara. “¿Es eso raro? Quiero decir, ¿Eso me hace ser una rara maniática pervertida del sexo?”
“Sí,” contestó Lauren bromeando y Camila frunció el ceño. “No, no lo hace Camz,” la tranquilizó finalmente, poniendo una mano en su hombro. “Confía en mí, de verdad, de verdad quiero, ya sabes…” le informó, dejando la insinuación entre ellas, “pero, ahora no es el sitio correcto.”
“Ugh, ¿por qué siempre tienes razón?” preguntó Camila y Lauren la besó en los labios para que dejara de hacer pucheros.
“Tenemos mucho tiempo para ello,” le dijo Lauren.
“Eres tan molesta,” gruñó Camila. “Quiero decir, al menos admite que ha sido algo excitante pensar que alguien podía pillarnos en cualquier momento.” preguntó.
“La palabra que usaría es aterrador,” se rio Lauren.
“Bueno, ¿podemos al menos abrazarnos?” preguntó Camila y Lauren asintió con la cabeza, sonriendo. “No se pueden quejar demasiado de eso ¿no?”
“Creo que eso estaría bien conmigo,” dijo de acuerdo Lauren y Camila prácticamente saltó, Jasper en sus brazos mientras descendía hasta la cama, tumbada en su lado, su espalda contra la pared.
Lauren se levantó del suelo y se tumbó mirándola, Jasper encima del edredón entre ellas, mordisqueando la chaqueta de Camila mientras la chica más alta extendía su mano para trazar la línea del puente de la nariz de Camila ligeramente.
“Eres linda,” señaló Lauren mientras Camila la arrugaba en respuesta a la caricia. “Lo sabes ¿verdad?” preguntó, girando sobre su espalda y poniendo un brazo por debajo de los hombros de Camila, empujando a la otra chica contra ella para que así la cabeza de Camila estuviera apoyada contra su pecho y Jasper tuviera que trepar hasta el estómago de Lauren.
“Tú también eres linda,” le devolvió Camila, extendiendo su mano libre para acariciar a Jasper, la otra apoyándose contra la mandíbula de Lauren y acariciándola tiernamente. Jasper ladró, un alto grito suave que hizo reír a Camila, girando su cara para mirar al cachorro en el estómago de Lauren.
“Tú también eres mono Jasper,” admitió Lauren y Camila sonrió de vuelta a su novia.
“Seríamos una familia adorable,” bromeó Camila y Lauren pasó sus dedos por el brazo de Camila suavemente antes de inclinarse y besar a su novia en los labios, su boca permaneciendo ahí por un momento. Lauren profundizó más el beso, chupando amablemente la lengua de Camila, sus bocas moviéndose la una contra la otra rítmicamente, en perfecta sincronización. “¿Lauren?” dijo Camila, su pecho agitado mientras recuperaba la respiración, sus ojos permaneciendo en los de su novia.
“Sí Camz,” preguntó Lauren, quitando un mechón de pelo de sus ojos.
“Aún me debes algo de desnudez,” informó Camila a Lauren, su cara completamente seria.
Lauren se rio, su estómago subiendo y bajando rápidamente, su cabeza moviéndose de lado a lado ante las palabras de Camila.
“Supongo que sí,” le concedió Lauren y se sentó un poco, poniendo a Jasper en lo alto de la cadera de Camila mientras extendía sus manos para alcanzar la parte de atrás de su camiseta desabrochando su sujetador, haciendo una maniobra para quitárselo rápidamente.
“Aquí,” dijo, dándole el sujetador a Camila durante un momento antes de extender su mano y levantar su camiseta atentamente. “¿Satisfecha?” preguntó Lauren mientras Camila miraba fijamente su pecho desnudo, admirando las vistas.
“Por ahora,” contestó sonriendo Camila mientras Lauren se bajaba la camiseta otra vez y se colocaba en la cama a su lado.
“Considéralo un adelanto,” comentó Lauren, reproduciendo las propias palabras de Camila de antes.
“Te quiero,” le dijo Camila, cogiendo a Jasper poniéndolo en el estómago de Lauren otra vez, el pequeño perro, moviéndose por su cuerpo para acurrucarse contra su brazo, al lado de la cabeza de Camila.
“Yo también te quiero Camz,” dijo de nuevo Lauren, acariciando su ceja tiernamente durante un momento antes de besarla tiernamente una vez más.
“Sí,” pensó Lauren para sí misma, “Definitivamente te amo.” Acarició a Jasper, feliz con su pequeña familia creada y sonriendo para sí misma, mirando de nuevo a Camila, su novia, su otra mitad, su alma gemela.


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Capitulo 50

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:31 am

Durante las cuatro semanas siguientes Camila y Lauren cayeron en una simple rutina asentándose finalmente en las vidas de cada una, la distancia física entre ellas aparentemente inexistente, el tiempo pasando rápidamente sin mucha dificultad. Las preocupaciones iniciales de Lauren sobre Camila volviendo a rehabilitación dejándola de nuevo fueron rápidamente reprimidas y las preocupaciones que había tenido sobre sentirse vulnerable sin su novia fueron pronto disipadas en el fino aire. Si era posible, Lauren y Camila hablaban más a menudo y más íntimamente ahora que ya no estaban juntas todo el tiempo, la ausencia de su respectiva otra chica haciendo que sus corazones se encariñaran más la una por la otra, exactamente como el viejo dicho decía. Lauren se encontró con que con Camila lejos ahora tenían más cosas de las que hablar y discutir. Sus conversaciones que antes siempre habían sido fáciles ahora saliendo sin esfuerzo y nunca se dejaban nada por decirse; el dialogo que compartían sin pausa ni siquiera para un respiro.
Lauren y Camila hablaban de cualquier cosa y nada importaba durante sus largas y detalladas interacciones; Lauren poniendo al día a Camila con todo el cotilleo que se había perdido en la escuela y la chica menor contándole sus sesiones de terapia y su día entero, a cambio.
Lauren y Camila estaban constantemente en contacto mientras los días se convertían en semanas y se enviaban mensajes frecuentemente durante el día, desvergonzadamente coqueteando la una con la otra a través de mensajes SMS, Camila incluso siguiendo su promesa y mandándole a Lauren una selfie semidesnuda, la imagen de su novia enviada, con el pecho desnudo, ahora quemándole permanentemente su memoria y guardada en su teléfono, donde podía admirarla cuando deseara. Una vez que los días de escuela terminaron, Lauren y Camila tenían programadas regularmente conversaciones de Skype que normalmente duraban desde que Lauren llegaba a casa hasta que se iba a dormir, y a veces, continuaban incluso después. En más de una ocasión, Lauren se había despertado la mañana siguiente encontrando la ventana aún abierta en su portátil mientras estaba apoyado en la almohada al lado de su cabeza, Jasper acurrucado en el edredón a su lado mientras reconocía la figura de Camila durmiendo en la pantalla, su cara escondida debajo de su enredado, fino y oscuro pelo, la chica menor habiéndose quedado dormida mientras hablaban.
Cuando Camila y Lauren no estaban interactuando mediante la tecnología, estaban pasando tiempo juntas cara a cara; Camila volviendo a casa casi cada fin de semana desde el día siguiente a San Valentín y Lauren llevando al resto de las chicas a verla cada miércoles después de la escuela para hacer su habitual noche de chicas, que incluía la comida normal, películas y diversión.
La única cosa nueva de sus tardes de miércoles era Jasper, quien, el director del centro de rehabilitación había permitido amablemente que Lauren lo llevara con ella cuando la visitara, para el deleite de Camila, quien Lauren pensó, permanecería tan adorable como siempre que estaba con él.
Los diecisiete cumpleaños de Camila había sido y había pasado, el día relativamente tranquilo cuando el acontecimiento llegó, la joven fuera en rehabilitación habiendo recibido sus regalos de Lauren y de sus padres en forma de Jasper, casi un mes por adelantado. Los padres de Camila la habían sacado para llevarla a cenar la noche de su cumpleaños, Lauren y Dinah acompañándoles, sin embargo, dos días antes de su cumpleaños, el sábado uno de marzo, Camila había vuelto a casa de rehabilitación para el fin de semana y había sido sorprendida al encontrarse a sus padres haciendo una barbacoa en su honor, el resto de las chicas y sus familias todos presentes para celebrarla con ella. La madre y el padre de Camila particularmente emocionales ese día, ambos difícilmente siendo capaces de creer que su hija había sobrevivido nueve meses desde el accidente para poder cumplir otro año, su felicidad con ella mientras continuaba recuperándose, ambas físicamente y emocionalmente, abrumándoles en múltiples ocasiones a lo largo de la fiesta informal.
Ahora un jueves, un mes después, se estaba acercando una vez más el fin de semana y Lauren estaba tumbada con su estómago presionado contra el edredón de su cama, sus deberes extendidos delante de ella, un bolígrafo en su mano mientras tomaba algunas notas en un cuaderno a su derecha. Jasper tumbado tranquilamente en la parte de atrás de sus piernas mientras escribía y Lauren podía sentir la lenta subida y caída de su pecho tanto como sus adormiladas extremidades moviéndose contra ella mientras él soñaba.
Lauren estaba intentando memorizar el papel del páncreas en la producción de la insulina para su clase de biología del siguiente lunes cuando vio la ventana de Skype abrirse en su portátil a su izquierda, acompañado por al ahora familiar tono de llamada del programa. Lauren sonrió para sí misma mientras movía sus deberes a un lado durante un momento y se estiraba ansiosa para poner el portátil delante de ella. Aceptó la llamada de Camila rápidamente, la chica menor apareciendo en la pantalla casi al instante que lo hizo, sus pies sobresaliendo por encima de su cabeza en la pantalla mientras estaba tumbada en la cama, mirando a la cámara.
“Hola,” saludó Camila con entusiasmo, lanzándole un beso a Lauren, su mano haciendo un gesto hacia la pantalla brevemente antes de saludarla con facilidad.
“Hola Camz,” contestó Lauren, fingiendo que cogía el beso y lanzándole uno de vuelta a su novia. “Te has retrasado un poco hoy,” señaló, mirando al reloj de la parte derecha de la pantalla de su portátil. “¿Va todo bien?” preguntó preocupadamente, Camila ni una sola vez se había retrasado a sus llamadas de Skype organizadas. “Incluso empecé con algo de deberes mientras te esperaba.” añadió, cogiendo el cuaderno y sosteniéndolo delante de la pantalla para que lo viera.
“Lo siento,” se disculpó Camila, una amplia sonrisa en su cara. “Estaba en terapia y la sesión se alargó un poco.”
“¿Por qué?” preguntó interesadamente Lauren. “¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?”
“Sí,” contestó Camila, la sonrisa colosal aún en su cara. “Estoy más que definitivamente bien” respondió. “De hecho, esta fue probablemente la mejor sesión que he tenido desde que he estado aquí,” divulgó, un destello malévolo en sus ojos.
“Estoy realmente encantada Camz,” le dijo Lauren sinceramente. “Siempre me gusta cuando has tenido una buena sesión. Sé que un par de las últimas que tuviste la semana pasada no fueron del todo bien.”
“Sí, pero eso fue la semana pasada,” respondió alegremente Camila, quitándose un mechón de pelo de sus ojos que había estado obstruyendo su vista. “Esta es una nueva semana, una semana mejor.”
“Vale,” se rio entretenida Lauren, sintiendo que Camila no le estaba contando todo. “¿Qué pasa contigo?”
“Estoy emocionada porque mañana voy a casa,” dijo emocionadamente Camila, levantando sus puños delante de ella.
“Eso lo sé Camz,” contestó divertida Lauren. “Vas a casa cada viernes…”
“No,” interceptó señaladamente Camila. “Voy a casa Lauren,” dijo otra vez, su tono significativo. “Permanentemente.” Añadió cuando Lauren parecía no entender lo que estaba diciendo.
“Espera,” dijo Lauren, la comprensión aterrizando en ella. “Quieres decir, ¿para siempre?” preguntó, una sonrisa esperanzadora apareciendo en la esquina de su boca.
“Para siempre,” confirmó Camila y la cara de Lauren se rompió en una sonrisa que iba a juego con la de la chica menor en la pantalla que tenía delante.
“¿En serio?” preguntó acercándose un poco poniéndose sobre sus hombros, intentando contener su emoción. “¿Cuándo pasó eso?” preguntó, su voz elevándose alegremente.
“Justo ahora,” le informó Camila. “Mi terapeuta ha dicho que lo he estado haciendo realmente bien y que tengo todas las estrategias que necesito para enfrentarme a las cosas ahora así que,” dijo, pausándose un momento, “dijo que debería ser capaz de tener solo un par de sesiones de terapia a la semana y que puedo tenerlas en casa con mi terapeuta de siempre en vez de con ella.” Reveló amablemente. “Dijo que no tenía que quedarme aquí más…”
“Entonces, ¿eso es todo?” Lauren preguntó encantada, sin querer que Camila terminara, su anticipación sacando lo mejor de ella.
“Bueno, tengo que volver una vez al mes para las citas de revisión pero, asumiendo que todo siga yendo bien entonces, sí, eso es todo Lauren. Ha terminado.” contestó.
“Oh, Dios mío,” dijo Lauren, esforzándose por quedarse en la cama, el impulso de saltar y dar patadas en el aire de celebración demasiado fuerte para suprimirlo. “Cariño,” dijo con efecto, “¡Eso es increíble!”
“Lo sé ¿verdad?” preguntó Camila sonriendo de oreja a oreja. “Estaba empezando a preocuparme de que este día no llegara y tuviera que estar aquí encerrada para siempre.”
“Pero eso no va a pasar,” le recordó Lauren. “Estarás en casa mañana,” dijo felizmente, “de vuelta aquí conmigo y con Jasper…” dijo, recordando al pequeño cachorro y dándose cuenta de su presencia sobre la parte de atrás de sus piernas. “Hey,” le medio susurró, girándose y cogiendo al pequeño perro con cuidado, Jasper abriendo sus ojos cansado y bostezando mientras lo hacía. “Jasper, mira quien es,” le animó, poniéndolo delante del portátil en la cama. “Es mamá,” dijo señalando la pantalla. “Mira Jasper, mira… ¿quién es esa?” preguntó mientras Jasper empezaba a moverse por el colchón hacia el cabecero de la cama. “Hey Camz, llámale.” La animó y Camila hizo lo que le dijo.
“Jasper,” Camila llamó tiernamente. “Hey, Jasper,” dijo, “ven aquí chico.” Lauren se giró para mirar al cachorro que había dejado de hacer lo que estaba haciendo, su cabeza ladeada hacia un lado, reconociendo la voz de su propietaria, pero confundido de donde venía.
“Está escuchando,” compartió Lauren con Camila amablemente. “Llámalo otra vez,” dijo y Camila obedeció una vez más, la cola del pequeño perro moviéndose con entusiasmo ante el sonido de su voz mientras se tumbaba en la cama al lado de Lauren, pensando que había sido ella la que le había llamado.
“Creo que le gustas más que yo,” comentó Camila riéndose un poco, un pequeño indicio de celos en su voz.
“No,” la tranquilizó Lauren, “literalmente no ha dejado de suspirar por ti cuando lo dejamos el domingo por la noche.” Le dijo sinceramente. “Cree que yo le he llamado eso es todo, ¿verdad Jasper?” preguntó, acariciándole detrás de la oreja. “Llámale de nuevo ahora que está aquí.” Sugirió.
Camila hizo lo que le dijo y Jasper miró a Lauren un momento con su cabeza ladeada, antes de girarse en busca de la voz de nuevo, obviamente dándose cuenta de que, de hecho, no era ella la responsable de haberle llamado. Finalmente, Jasper vio a Camila en la pantalla y empezó a trepar por el teclado hacia ella, su cola moviéndose con energía mientras Camila le decía hola con la mano.
“Hey pequeño,” dijo Camila, su tono aniñado, como si estuviera dirigiéndose a un niño. “Te veré mañana ¿vale?”
“Ves,” señaló Lauren. “Reconoce tu voz Camz,” la aseguró.
“Parece más grande,” comentó Camila riéndose animadamente. “¿Ha crecido?” preguntó.
“No, él solo…él…” empezó, pausándose mientras intentaba quitarle de delante de la pantalla. “Parece que está más grande porque está cerca de la cámara.” Dijo Lauren, cogiendo a Jasper en sus manos y moviéndolo junto a ella mientras se ponía contra el cabecero de la cama, llevando con ella el portátil para ponerlo sobre sus rodillas.
Puso a Jasper en su regazo mirando hacia la cámara y le acaricio hasta que se quedó quieto.
“Ves, aún tiene el mismo tamaño que cuando le viste ayer,” le dijo a Camila, Lauren habiendo llevado a Jasper al centro de tratamiento con el resto de las chicas para su visita nocturna de los miércoles.
“¿Estás segura?” preguntó, su cara moviéndose hacia la pantalla, intentando conseguir mejor percepción.
“Estoy segura Camz,” se rio ligeramente Lauren. “Lo verás cuando estés en casa mañana. Está casi exactamente igual que hace veinticuatro horas.”
“No te burles de mí,” la regañó juguetonamente Camila. “Le echo de menos.”
“Bueno, él también te echa de menos. Los dos lo hacemos.” Le dijo Lauren. Camila físicamente movió su mano más cerca de la pantalla en un intento de alcanzar la de Lauren, completamente olvidando que estaban totalmente en dos sitios diferentes.
“Whoops,” dijo Camila, sus mejillas poniéndose rojas avergonzada mientras su mano se golpeaba contra la pantalla. “Siempre me olvido de que no estoy allí.”
“Todavía no,” le dijo Lauren y Camila sonrió, aun con la cara roja por su error.
“Entonces, mañana…” empezó Camila sugerentemente, intentando recomponer la compostura imponiendo su dominancia de nuevo. “Estaré allí…”
“Sí,” contestó Lauren, casi sabiendo a donde iba esta conversación por la sonrisa de la cara de Camila.
“Y, bueno, tú estarás ahí…” continuó Camila, provocadoramente.
“Estaré,” dijo de acuerdo Lauren, su sonrisa ampliándose con las palabras de su novia. “¿Por qué? ¿Querías hacer algo?” preguntó, haciéndose la tonta.
“No sé,” dijo Camila haciéndose la recatada. “¿Y tú?”
“¿Podríamos ir a Jimmy’s a cenar?” le sugirió Lauren, a propósito cambiando de tema para irritarla. “Podría llamar a las chicas y hacer una celebración.”
“En realidad tenía algo más en mente,” se rio Camila, aunque eso no fuera a pasar no se oponía a la cena con las chicas.
“Oh sí,” dijo Lauren, intentando que Camila lo dijera, que fuera la primera en romper su desafío. “¿En qué estabas pensando exactamente?” preguntó.
“Ya sabes en lo que estaba pensando Laur,” contestó Camila, mordiéndose el labio inferior y Lauren sonrió entretenida con la obvia dificultad de su novia por mantener el dominio de sí misma, el repentino desliz de su apodo evidente.
“Voy a tener que oírte decirlo,” le informó Lauren maliciosamente mientras se divertía viendo a Camila retorcerse.
“Jaspers está ahí,” le recordó Camila, similarmente a como Lauren le usaba normalmente como escaparse en esos momentos. “Tiene pequeñas orejas.”
“Ha visto cosas peores de lo que posiblemente puedas decir,” se rio Lauren en alto. “¿O no te acuerdas Camz? Creo que fuiste tú quien instigaste lo que pasó aquella noche, a pesar de que él estaba allí.”
“Oh, claro,” dijo Camila, fingiendo recordarlo y chascando los dedos de su mano derecha dramáticamente, “Me había olvidado de eso.”
“Ouch,” dijo Lauren, fingiendo ser mortalmente ofendida por las palabras de Camila. “¿Yo estaba tan memorable entonces?” preguntó. La esquina de la boca de Camila se volvió una sonrisa mientras Lauren repentinamente pensaba en algo.
“En realidad,” dijo, su ceño fruncido pensativamente. “Supongo que no fue tan memorable ¿eh Camz?”
“Eres mala,” le dijo Camila, “pero, sí, supongo que eso es verdad considerando que tú estabas allí y yo aquí.” reconoció.
“Sabes, aún no me has dicho exactamente qué quieres hacer mañana por la noche,” repitió Lauren. “Puede que tenga que hacer otros planes…”
“No hay forma de que hagas eso,” le dijo Camila con confianza.
“A lo mejor tendré una oferta mejor,” bromeó Lauren y Camila hizo un puchero, haciendo que Lauren alejara los ojos de la pantalla rápidamente.
“Eso no es justo,” dijo Lauren y Camila se rio.
“Lo sé, pero es tan efectivo,” contestó entretenida. “Además es tu turno para decirlo. No el mío.” dijo. “Entonces, no voy a decirlo.”
“Te doy dos minutos antes de que prácticamente me estés suplicando,” le devolvió Lauren, levantando su vista una vez más, dispuesta a ganar a Camila en su propio juego. “Tienes cero fuerzas de voluntad Camz.”
“Eso no es verdad,” dijo Camila ofendida. “¿Recuerdas aquella vez donde pensé que no sería capaz de terminarme aquellas tres pizzas familiares por mi cuenta?” recordó. “Luché en ese reto y te probé que estabas equivocada.”
“Camz, y casi vomitas porque habías comido demasiado y después físicamente no te pudiste mover como, hasta después de dos horas.” Dijo Lauren, poniéndose un mechón de pelo detrás de la oreja.
“Mira Lauren,” dijo Camila, yendo directa al asunto. “Simplemente sácanos a ambas de la miseria y dilo…después podemos seguir hablando de otras cosas.”
“No voy a hacerlo Camz,” le dijo decisivamente Lauren. “Deberías saber lo cabezota que puedo ser.”
“Oh, vamos.” Se quejó Camila, desesperada por no ser la que estallaba de nuevo. “Siempre lo digo yo.”
“Eso es porque solo tienes una cosa en mente,” le recordó Lauren.
“Por favor Lauren,” le suplicó prácticamente Camila a su novia. “Hazlo por mí. Me quieres ¿verdad?”
“Sabes que lo hago,” contestó Lauren, riéndose con los intentos de Camila intentando cambiar de táctica, “pero es demasiado divertido terminar con esto tan fácilmente.”
“Ugh,” gruñó Camila, frunciendo el ceño. “Vale, si quieres oírle decirlo, entonces lo que tengo en realidad en la mente nos involucra a mí, a ti y una gran falta de ropa.”
“¿nos vamos a nadar?” bromeó Lauren y Camila puso los ojos en blanco, dándose cuenta de que su novia iba a hacer que lo dijera directamente.
“Mañana por la noche quiero tener sexo contigo.” Respondió Camila, gruñona. “Ahí, ¿estás feliz ahora?”
“Oh, vale.” Dijo Lauren como si acabara de entender las insinuaciones de Camila. “¿Cómo exactamente propones que hagamos eso?” preguntó Lauren, disfrutando del estado de humor de Camila, la forma adorable en la que su nariz de encogía molesta. “Tus padres estarán en casa así que tu casa queda fuera de esta pregunta…”
“No había pensado en los detalles pero, han pasado diez semanas desde que estuvimos juntas en condiciones y ¿no crees que mañana sería la oportunidad perfecta para celebrar nosotras nuestra reunión física, con, bueno, una reunión física?” divagó, levantado una ceja sugerentemente.
“No podría pensar en nada más que me gustaría estar haciendo mañana por la tarde,” finalmente admitió Lauren, haciendo a Camila sonreír ampliamente, “Entonces, supongo que es una buena cosa que tenga la casa para mí sola ¿no?”
“¿En serio?” preguntó Camila. “¿Dónde va a estar todo el mundo?”
“Fuera,” dijo Lauren simplemente, sonriendo.
“¿Dónde?” cuestionó Camila, cambiando su peso sobre los codos, evidentemente cansándose después de estar mucho tiempo en la misma postura.
“¿Importa?” se rio Lauren.
“Supongo que no,” contestó Camila, riéndose. “Solo estaba preguntando, eso es todo.”
“Bueno, yo también me estaba preguntando algo,” dijo Lauren y Camila ladeó su cabeza hacia un lado con interés, esperando que su novia continuara.
“¿Qué?” preguntó Camila mientras miraba a Lauren mirándola fijamente a través de la pantalla, acariciando a Jasper cariñosamente mientras dormía en su regazo.
“¿Me estaba preguntando si recibiste mi mensaje?” preguntó Lauren, su mano izquierda reapareciendo en la imagen de donde había estado puesta fuera de la vista.
“No, que…” empezó Camila, su cabeza girándose hacia la derecha mientras el tono de mensaje de su teléfono se oía a través de su conexión. Se movió de la cama, levantándose para dejar a Lauren mirando a la ahora casi vacía pantalla, el arrugado edredón de Camila y la almohada eran las únicas cosas visibles contra la pared beige.
Lauren esperó pacientemente a que Camila volviera, su ceño frunciéndose confundida cuando no lo hizo.
“¿Camz?” llamó Lauren preocupada. “¿Estás bien?” preguntó, inclinándose un poco como si eso fuera a ayudarla a tener una mejor visión de la habitación y, como resultado de su novia. “¿Camz cariño?”
Aún Camila no había vuelto a la cama y Lauren sintió que su corazón se caía en su pecho. Puso a Jasper en la cama a su lado y cogió el portátil, girándolo un poco en el ángulo, intentado ver qué estaba pasando, pero, dolorosamente incapaz de cambiar la posición del ordenador del otro lado de la llamada.
“Jesús Camz me estás asustando,” dijo preocupadamente Lauren. “¿Estás bien? ¿Cariño?”
Lauren extendió la mano para coger el móvil, preparada para llamar al centro de rehabilitación, preocupada por la larga ausencia de Camila, especialmente después de haber presenciado a su novia teniendo un ataque vía Skype hace un par de semanas, la chica menor convulsionando violentamente en la cama mientras ella miraba, virtualmente inútil, desde su habitación. Lauren había llamado al centro de rehabilitación casi inmediatamente cuando pasó y habían mandado a alguien para ir a ver a Camila al momento, cerrando el portátil de su novia y dejando a Lauren sin saber qué pasó después. Pero con suerte, Camila había vuelto de nuevo después de solo unos minutos, un poco desorientada pero relativamente sin nada más que preocuparse. Había sido revisada por el médico del centro sin tener que llevarla al hospital, pero Lauren había estado paralizada con miedo, el recuerdo del último ataque de Camila y la consecuente estancia en la unidad de cuidados intensivos se repetía en su mente.
“Joder Camz, di algo,” suplicó Lauren, su mano apretando el móvil ansiosamente. “¿Estás bien?”
“No,” se escuchó la voz de Camila y Lauren soltó un largo suspiro, sin darse cuenta ni siquiera de que lo había estado conteniendo. “Creo que me acabas de matar,” dijo, su pequeño cuerpo reapareciendo en la pantalla mientras se tumbaba en la cama otra vez.
“Me has dado un susto de muerte,” maldijo Lauren, su preocupación manifestándose en enfado.
“Lo siento,” se disculpó Camila sinceramente, dándose cuenta de la evidente angustia de Lauren, mordiéndose su labio inferior arrepentida.
“Pensé que habías tenido otro ataque o algo,” admitió Lauren, el tono duro de su voz casi desapareciendo por completo mientras estudiaba de cerca a su novia, sus miedos descansando tan solo al mirarla como había hecho hace unos momentos.
“Lo siento de verdad Lauren,” dijo arrepentida Camila, poniéndose más cerca de la cámara y bajando su cara en frente de esta. “Estoy bien, de verdad.” La tranquilizó. “¿Ves?”
“¿Estás segura?” preguntó Lauren necesitando la confirmación verbal de Camila antes de estar completamente satisfecha.
“Sí,” contestó. “Estoy bien cariño.” Le aseguró. “Solo estaba luchando para formular un pensamiento coherente porque cierta persona me ha mandado una foto desnuda y casi me mata.” Le informó sonriendo ampliamente. “Quiero decir, deberías verla. Esta persona es caliente, como, ella debería seruna supermodelo, es tan atractiva…”
“¿Te ha mandado Dinah otra selfie desnuda?” bromeó Lauren, permitiéndose a sí misma relajarse finalmente con las formas juguetonas de Camila. “Ya hablé con ella de lo inapropiado que es eso.” Dijo con una sonrisa apareciendo en sus labios. “Tú eres mi novia, no la suya.”
“Lo sé pero, ¿qué puedo decir?” contestó Camila, continuando con la farsa y echándose atrás alejándose de la cámara un poco. “Soy propiedad Premium. Todo el mundo quiere salir conmigo. Tienes competición dura Jauregui…”
“A lo mejor,” musitó Lauren pensativamente, siguiendo con ello, “pero yo tengo algo que ellos no tienen.” Informó a Camila.
“Oh, sí y ¿qué es?” preguntó Camila.
“Jasper,” contestó Lauren, cogiendo al cachorro y poniéndolo de nuevo en su regazo, el pequeño perro lamiendo la parte de atrás de su mano con entusiasmo.
“Es un argumento irresistible,” contestó Camila, riéndose ligeramente.
“Entonces, ¿crees que Dinah es caliente?” preguntó Lauren en broma.
“Sí,” dijo Camila, levantando su teléfono y moviéndolo delante de la pantalla para que Lauren lo viera. “Te enseñaría la foto, pero es algo privado. Lo siento.”
“¿Se parece a esta?” preguntó Lauren, levantando su propio teléfono hacia la webcam y mostrando la foto que se había hecho hace casi una semana y que nunca había mandado, sintiéndose poco segura.
“Huh,” dijo Camila, mirando entre las dos fotos. “Ahora que lo dices… la que Dinah me mandó se parece a esa.” señaló, entrecerrando sus ojos dramáticamente. “¿También te ha mandado una? ¿A qué juego está jugando? Esto no está para nada bien. Pensé que yo era la única persona a la que amaba. Nos íbamos a casar y a tener juntas hijos gigantes y descoordinados.”
“Camz,” se quejó Lauren, intentando que su novia se pusiera seria por un segundo. “Sinceramente, quiero decir, está bien…”
“¿Estás de broma?” preguntó Camila besando la pantalla del móvil con adoración, sintiendo la inseguridad de Lauren. “Eres increíble Lauren, por favor no sientas vergüenza o inseguridad…”
“¿En serio?” preguntó Lauren y Camila asintió con su cabeza en respuesta.
“Si estuviera ahí te besaría ahora,” le dijo Camila a Lauren, su cara arrugándose mientras llegaba a una decisión. “En realidad,” dijo, sentándose mejor, su pelo sobre sus codos mientras se inclinaba y plantaba un suave beso contra la cámara de su portátil. “Ahí,” dijo, sonriendo ampliamente.
“Eres tan idiota,” se rio Lauren y Camila besó la cámara de nuevo en respuesta haciendo que su novia se riera más.
“No puedo creer que te sientas insegura con esta foto,” le dijo seriamente Camila. “Eres probablemente la persona más preciosa que he visto nunca.” Compartió con ella sinceramente.
“Nunca me crees cuando yo te digo eso.” Comentó Lauren.
“¿Por qué debería creerte? ¿Cuál es la diferencia?” preguntó con interés.
“La diferencia es que yo no soy tan perfecta como tú…” empezó Camila.
“Amo tus cicatrices Camz,” le dijo a sabiendas Lauren, interrumpiéndola. “Deberías amarlas también. Son un recuerdo de todo por lo que has pasado y todo a lo que has sobrevivido. Deberías celebrarlas.”
“No creo que nunca las vaya a amar.” Admitió Camila. “Pero, creo que estoy empezando a aceptarlas más y esa es la cosa más importante.” Le informó. “Pero tú…no tienes nada por lo que sentirte insegura. Eres maravillosa Lauren,” declaró Camila, extendiendo su mano hacia adelante en un intento de acariciar la frente de Lauren tranquilizadoramente. “De hecho, si estuviera contigo ahora mismo no creo que siguiéramos hablando de esto.” Dijo sugerentemente. “A lo mejor la única forma para demostrarte lo mucho que me atraes es enseñándotelo…” dijo mientras su voz se apagaba.
“Bueno, tenemos mañana para eso.” Se rio Lauren y Camila levantó una ceja seductoramente.
“O…” dijo con un destello pícaro en los ojos, sonriendo ligeramente. “Podemos…ya sabes…”
“Oh no,” contestó Lauren, mirando hacia la puerta preocupada con el pensamiento. “Mis padres están abajo.”
“No te pararon la última vez,” la recordó Camila.
“Eran las doce de la noche,” contestó divertida Lauren. “Nadie iba a entrar en mi habitación sin avisar, pero ahora pueden hacerlo. Cómo explicaría yo sentada aquí… ¿ya sabes?” preguntó. “¿Haciendo eso?”
“Diles que eres una adolescente enamorada,” sugirió inútilmente Camila. “Que tu novia está lejos y que es la única manera para nosotras de estar juntas hasta que esté en casa.”
“¿Quieres que viva hasta mañana?” preguntó Lauren. “Creo que preferiría morir antes que explicar la situación.”
“Morir está sobrevalorado,” dijo Camila y Lauren sonrió; encantada de escuchar esas palabras en la boca de su novia. “Además, no te escuché quejarte esa vez que lo intentamos,” le recordó Camila. “De hecho, parecía que te lo estabas pasando bien.”
“Fue definitivamente….” dijo, pausándose por un momento para pensar en la palabra correcta para describir el experimento suyo y de Camila. “Interesante.” admitió, poniéndose roja con el recuerdo.
“Tienes que admitir que fue algo excitante,” la animó Camila y un lado de la boca de Lauren se convirtió en una media sonrisa.
“No estoy negando eso.” Dijo sinceramente Lauren.
“Pero solo lo hicimos una vez.” Señaló Camila sintiéndose un poco perpleja. “¿Por qué fue eso?”
“Seguías quedándote dormida mientras hablábamos y nunca volvimos a tener la oportunidad,” se rio ampliamente Lauren con el recuerdo de todas las veces que había estado tumbada en la cama, metida en las conversaciones con Camila, solo para encontrar que la otra chica se había dormido delante de sus ojos.
“Estaba cansada.” Se quejó haciendo un puchero Camila. “Tengo un montón de sueño que recuperar ¿recuerdas? Tengo pesadillas.”
“Ni una vez me he despertado porque hayas estado gritando al otro lado del portátil.” Le informó Lauren.
Cada vez que Camila se había quedado dormida, su portátil estaba apoyado en la mesilla al lado de su cama, Lauren había puesto el suyo en la almohada a su lado, imaginando que estaban durmiendo juntas. Disfrutaba viendo dormir a Camila, el tono relajado de sus facciones, lo alegre que parecía la cara de su novia haciéndola feliz de una manera que ni siquiera sabía que fuera posible. Si Camila parecía tranquila, Lauren automáticamente sentía una serenidad cayendo sobre ella en respuesta. Era como si su estado de humor directamente estuviera relacionado con el de Camila. Si su novia estaba nerviosa, ella también lo estaba. Si estaba estresada, Lauren lo sentía también. Si estaba calmada, Lauren instantáneamente se sentía tranquila también.
“Sabes que duermo mejor cuando tú estás ahí,” le dijo sinceramente Camila. “¿No es por eso por lo que dejamos de decir ‘Buenas noches’ por decir de alguna manera?” preguntó.
Después de que Camila se quedara dormida unas cuantas veces, Lauren y ella habían dejado de cerrar sesión por las noches, en ese caso dejando la conversación de Skype abierta hasta que se despertaban a la mañana siguiente.
“En parte,” contestó Lauren. “Mayormente porque disfruto viéndote dormir. Encuentro reconfortante saber que estás bien.”
“Quiero dormir a tu lado siempre,” la informó Camila. “¿Crees que tendrías un problema con eso?” preguntó.
“No,” contestó riéndose Lauren con las palabras de Camila. “De hecho, no puedo esperar a que seamos capaces de pasar los fines de semana descansando acurrucadas juntas en la cama, solo levantándonos para comer y beber.”
“Probablemente voy a necesitar hacer pis también en algún momento,” dijo riéndose Camila.
“Vale, entonces nos levantaremos solo para comer, beber y hacer pis.” Se rio Lauren, “Pero eso es todo.”
“¿Qué pasa si tenemos que dejar salir a Jasper?” preguntó lógicamente Camila.
“Le pondremos una puerta para perros.” Contestó Lauren prácticamente. “De esa forma puede salir él solo.”
“Es una vergüenza que no podamos hacer eso este fin de semana.” Dijo Camila arrepentida. “Creo que suena como una buena manera de pasar el día.”
“Lo haremos un día.” La tranquilizó Lauren. “Podremos hacerlo tanto que probablemente te acabarás cansando después de un tiempo.”
“No creo que me pueda cansar nunca de estar contigo Lauren.” Dijo Camila.
“Entonces…” empezó Lauren pero fue interrumpida por un golpe en la puerta, la cabeza de su madre apareciendo después de un segundo.
“La cena está lista,” le dijo a Lauren, quien se giró para mirar en dirección de la interrupción.
“Vale mamá,” dijo Lauren, volviendo a mirar a Camila quien estaba poniendo una cara triste en la pantalla.
“Hola Camila,” dijo en alto Clara, una sonrisa en su cara mientras se giraba y desaparecía detrás de la puerta de nuevo, cerrándola suavemente detrás de ella.
“¡Hola!” gritó Camila, diciendo hola con la mano a la pantalla con entusiasmo a pesar de que la madre de Lauren no podía verla.
“Se ha ido Camz,” le informó Lauren a su novia entretenida.
“Oh,” dijo Camila riéndose. “Whoops.”
“Me tengo que ir,” le dijo Lauren disculpándose. “No tardaré demasiado,” dijo.
“Estaré aquí,” le dijo Camila, cogiendo el libro que estaba leyendo recientemente; ‘The Old Man and the Sea’ poniéndolo delante de la pantalla. “Leeré hasta que vuelvas.”
“Vale,” dijo Lauren, dejando a Jasper en la cama delante del portátil y lanzándole un beso a Camila, tocando la pantalla con sus dedos mientras la chica menor arrugaba su nariz en respuesta al gesto. “Nos vemos en un minuto.”
“Adiós,” dijo Camila, abriendo el libro y mirando a la página donde lo había dejado. “Vale Jasper,” escuchó Lauren decir a Camila hacia el cachorro quien estaba tumbado para dormir en la cama. “¿Dónde estábamos?” preguntó y Lauren sonrió para sí misma, parándose en la puerta un minuto. “Ah, sí,” dijo, ‘Si los otros me oyen hablando en alto pensarán que estoy loca. Pero como no lo estoy, no me importa…’ Lauren sonrió ante la ironía de las palabras antes de girarse ir hacia las escaleras, dejando a Camila como siempre lo hacía, leyéndole a Jasper, quien escuchaba atento, mientras ella cenaba con su familia.


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Capitulo 50

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:36 am

Cuando Lauren volvió de cenar cuarenta minutos después, encontró a Camila cantando suavemente para sí misma, su tono ronco bajo tarareando “Latch” de Kodaline mientras seguía leyendo el cuento clásico de Ernest Hemingway ‘The Old Man and the Sea.’ Camila había cambiado de postura en la cama para así estar ahora tumbada sobre su espalda, lo alto de su cabeza la única cosa visible en la pantalla que tenía delante de Lauren mientras se tumbaba en su propio colchón al lado de Jasper, quien se había dormido rápido, acurrucado en el edredón.
“You lift up my heart when the rest of me is down, you, you enchant me, even when you’re not around. If there are boundaries, I will try to knock them down. I’m latching on babe, Now I know what I have found. I feel we’re close enough, I wanna lock you in my love. I feel we’re close enough, I wanna lock you in my love, your love…”
Lauren miró a Camila durante un momento, una sonrisa en sus labios mientras admiraba la forma en la que su cabeza se movía de lado a lado mientras cantaba, alegremente perdida en su historia de ficción en sus huellas y disfrutando del sonido musical de su propia voz mientras cantaba las letras conmovedoramente, aparentemente absorbida en las palabras que dejaban sus labios.
“Now I’ve got you in my space, I won’t let go of you, you got me shackled in my embrace, I’m latching on to you…”
Lauren se sentó y escuchó a Camila, cerrando sus ojos durante un momento mientras acariciaba a Jasper como de costumbre, apreciando el dulce tono de la voz de su novia, recordando cuando por primera vez Camila le había tocado esa canción declarándole su amor por ella la primera vez. El recuerdo hizo que el pecho de Lauren doliera, no dolorosamente ni incómodamente, sino de la manera familiar en la que lo hacía cuando pensaba en Camila, un profundo sentimiento de nostalgia y amor extendiéndose de extremidad a extremidad.
“I feel so encaptured, got me wrapped up in your touch. Feel so enamoured; hold me tight within your clutch. How did you do it? You got me losing all my breath. How did you get me to have my heart beat out my chest?”
Lauren abrio sus ojos y aclaró su garganta fuertemente en un intento de captar la atención de Camila, su novia prácticamente cayéndose de la cama ante el sonido, su cuerpo moviéndose centímetros fuera del colchón, saltando del sobresalto del inesperado ruido y saliéndose de la vista acompañada por un alto golpe y un grito sonoro.
“¡Mierda!” gritó Lauren, moviéndose más cerca de la pantalla esperando ansiosamente a que Camila apareciera. Un momento después, Camila volvió a salir a la vista, dejándose caer de nuevo en la cama que tenía delante con una expresión divertida en la cara.
“Joder, lo siento mucho,” se disculpó Lauren mientras la sonrisa de Camila se ampliaba, evidentemente despreocupada por lo que había pasado. “¿Estás bien?” preguntó Lauren, cogiendo el portátil y poniéndolo sobre sus rodillas mientras se inclinaba contra el cabecero de la cama.
“Estoy bien,” contestó Camila, riéndose con la expresión preocupada en la cara de su novia. “Sólida como una roca” le dijo, golpeándose la cabeza ligeramente después de mover su mano hacia abajo para ponerla sobre su corazón durante un breve instante. “Pero creo que puede que haya tenido un pequeño ataque al corazón,” comentó, respirando profundamente y exhalando despacio. “Mierda, los Jauregui sois como ninjas… ¿os enseñan a ser tan sigilosos o es alguna especie de instinto que desarrollas cuando te haces mayor?”
“Creo que es una cosas de instinto,” se rio Lauren y Camila sonrió reflexivamente ante ese sonido sentándose para continuar su conversación.
Durante el curso de las siguientes horas, Lauren y Camila interactuaron vía Skype como hacían cada día. Hablaban de una multitud de temas diferentes, incluyendo la cita reciente más catastrófica de Normani, el inminente comienzo de la temporada de softball de Lauren y su futuro concierto de Taylor Swift este sábado.
Camila también pasó algo de tiempo ayudando a Lauren a completar sus deberes de inglés, explicándole los temas importantes de “1984” de George Orwell, la chica menor habiendo ya completado su propia tarea sobre el mismo libro hace unas semanas.
Mientras la tarde progresaba primero en un atardecer y después en una decisiva noche, Camila una vez más sacó el tema de experimentar, como habían hecho solo una vez delante de la webcam, aparentemente ansiosa de celebrar su primera reunión cercana por adelantado.
“Camz seguramente puedes esperar solo un día más,” se rio Lauren, habiendo vuelto a la habitación después de haberse lavado los dientes. Se había puesto el pijama y se había metido debajo del edredón, el reloj de la alarma de la mesilla marcaba las diez y media.
“En realidad no creo que pueda,” le dijo seriamente Camila. Estaba tumbada en su lado de la cama, su portátil apoyado en la mesilla al lado de la almohada mirando hacia ella.
“Es solo un día más,” respondió Lauren. “Sólo piensa Camz, a esta hora mañana estarás en casa y estaremos juntas de nuevo.”
“Yo solo…de verdad quiero estar contigo ahora Lauren,” le informó sinceramente Camila.
“Estás conmigo,” la recordó Lauren. “Estamos hablando ahora.” Se rio.
“No Lauren,” dijo Camila, “Quiero poder tocarte, besar tus labios y quitar el pelo de tus ojos. Es estúpido lo mucho que estoy echando de menos poder sentir tu piel debajo de mis dedos. Es como si mi cerebro encontrara difícil concebir que eres real a menos que tenga que ver algo que físicamente pueda asegurarlo. Necesito sentirte Lauren. Necesito ser capaz de tocarte.”
“Me viste ayer,” dijo Lauren con una sonrisa triste en su cara con las palabras de Camila. “Estuvimos juntas ayer Camz. ¿Recuerdas? Las chicas y yo fuimos a visitarte…”
“Lo sé,” contestó Camila, “es solo que…”
“¿Es solo qué?” preguntó Lauren, su ceño frunciéndose preocupada por la gravedad del tono de Camila.
“A veces me pregunto si todo esto es real,” admitió Camila, sus ojos mirando hacia abajo a sus pies que estaban escondidos debajo de las sábanas de la cama, una mano jugando con la tela del edredón sin darse cuenta, sus dedos tirando del algodón.
“¿Nosotras?” le preguntó confundida Lauren.
“No,” contestó Camila, levantando su mirada de nuevo hacia la pantalla del ordenador para encontrarse con la mirada de Lauren. “Todo.”
“¿Crees que estás soñando?” preguntó Lauren.
“A veces.” Confirmó sinceramente Camila. “¿Es eso estúpido?” preguntó frotándose un ojo durante un momento. “Quiero decir, estoy mucho mejor,” reconoció, “y sé que en el fundo esta es mi vida y está pasando, pero, muy a menudo tengo este miedo irracional de que un día me despertaré y lo que hay entre nosotras, todo lo que ha ocurrido durante estos últimos nueve meses, no habrá pasado en realidad.”
“Cariño,” dijo Lauren, extendiendo una mano hacia adelante y tocando la pantalla que tenía al lado. “No estás soñando…”
“Lo sé,” intercedió Camila intentando sonar segura pero fallando. Movió su cabeza un poco en un intento de aclararla. “Lo sé, sé que esto es real, pero a veces me lo imagino, ¿sabes?” preguntó. “Pasará simplemente sin ninguna advertencia y me imagino despertándome, aun en la misma cama de hospital, aún con ventilación y puedo sentirlo…ese vacío que me llena cuando me doy cuenta de que estoy de vuelta en el principio otra vez, que nunca nos hemos conocido y que imaginé que eras real, que mi cerebro te creó como mi ángel guardián, para vigilarme mientras dormía, para devolverme a la realidad otra vez, para consolarme. Ese sentimiento me aterroriza Lauren.”
Lauren no dijo nada porque no sabía que decir para consolar a su novia, se sentía inútil, incapaz de tranquilizarla, de disipar sus miedos. Normalmente cuando Lauren estaba perdida en palabras de consuelo confiaba en la presencia física para apaciguar las preocupaciones de Camila; entrelazaría sus manos, o delicadamente acariciaría la cara de Camila, permitiendo a sus dedos trazar las cicatrices de su novia calmadamente. Tan solo como ella entendió eso, Lauren se dio cuenta de que mientras habían estado físicamente distanciadas, mientras habían estado separadas mediante kilómetros de asfalto negro e interminables carreteras, no podía proporcionarle tranquilidad táctil a Camila, y de repente, el a menudo inexplicable y repentino deseo de su novia por estar íntimamente tenía completo sentido.
“Aunque hiciéramos algo esta noche,” dijo pragmáticamente Lauren. “No sería real Camz. No estoy ahí contigo. Estoy aquí.”
“Tengo tanto miedo,” admitió Camila y la boca de Lauren tembló; sus facciones pensativas, la ansiedad de sentir que estaba haciendo algo productivo para ayudar a su novia revolviéndola como una ola que golpeaba fuertemente contra la orilla. “Odio cuando esto pasa. No quiero que esto termine.”
“No lo hará,” le dijo Lauren. “Estoy aquí Camz,” intentó suavizarlo. “Confía en mi… soy real.”
“Estoy siendo estúpida.” Dijo Camila intentando una vez más quitar sus dudas no invitadas que habían vuelto.
No es como si Camila nunca hubiera experimentado esto antes porque lo había hecho, en numerosas ocasiones, su fe en el mundo que la rodeaba golpeando bajo el conocimiento de lo que le había pasado, la silenciosa desconfianza que la información encendía en su propia existencia habitualmente paralizándola hasta que se quedaba dormida o sentía la mano de Lauren firmemente alrededor de la suya. A menudo esos ataques ocurrían por la noche, mientras Camila estaba sola con sus pensamientos, contemplando los acontecimientos del día y sus sentimientos en respuesta a ellos, pero, en ocasiones la pillaban con la guardia baja durante el día, en rehabilitación, en casa y en la escuela.
“No es estúpido,” le dijo sinceramente Lauren. “Debe ser horrible.” reconoció. “Sentir que no puedes confiar en nada que veas u oigas, sospechar que todo es falso…”
“Ojalá estuvieras aquí ahora mismo,” dijo Camila y Lauren también deseó estar allí para así poder envolver sus brazos alrededor de su novia abrazándola fuertemente contra su cuerpo hasta que creyera en esta realidad sin ninguna sombra de duda.
“Ojalá estuviera ahí también,” respondió sinceramente Lauren, olvidándose una vez que no habría querido nada más.
Estuvieron tumbadas en silencio durante un momento, Camila manoseando el edredón, distraída mientras Lauren la miraba sintiéndose absolutamente inútil.
“Entonces…” empezó Lauren vacilantemente después de un rato. “Entonces, háblame de lo que tienes en mente para esta noche Camz.” La animó, intentando distraer a Camila de sus pensamientos.
“No, no tenemos que hacerlo,” dijo Camila levantando su mirada para encontrarse con la de Lauren. “Tenías razón con que no es lo mismo…”
“Pero puede ayudar a despejar tu mente de las cosas durante un rato.” Le ofreció Lauren, levantando sus cejas sugerentemente. “Sabes, podría ser nuestro calentamiento para mañana,” dijo bromando mientras hacía un gran esfuerzo para poner una sonrisa en su cara. “Como los estiramientos antes de una maratón o algo…”
“¿Me puedes contar una historia?” le pidió Camila a Lauren, cortándola y cambiando de tema, todos sus pensamientos y anhelos de hacer algo más ahora se habían ido.
“¿Una historia?” preguntó perpleja Lauren. “Quieres decir, como, ¿de un libro?”
“No,” contestó Camila moviendo su cabeza. “De ti.” aclaró. “De tu infancia…”
“¿Crees que esto ayudaría?” preguntó Lauren y la boca de Camila se convirtió en una casi imperceptible sonrisa.
“Escuchar tu voz ayuda,” compartió Camila con ella, acurrucándose contra su almohada y apretando contra su pecho el peluche que Sofí le había dado en Navidad.
“Vale,” dijo Lauren, sentándose mejor en la cama. “Deja que piense…”
Se pausó por un momento, considerando una historia que pudiera contarle a Camila que su novia no hubiera escuchado ya, algo nuevo, algo significativo para ella, algo personal.
“Vale,” empezó en voz baja, finalmente decidiendo el recuerdo que iba a compartir con Camila. “Cuando estaba en sexto grado, mis padres nos llevaron a Disney World en Orlando,” dijo Lauren, sonriendo con el recuerdo de su excursión. “Tenía doce años en aquel momento,” dijo vacilantemente, intentando recordar su edad exacta, “y son mis primeras vacaciones familiares que recuerdo vívidamente con cada detalle hasta día de hoy.” musitó, sus ojos encontrándose con los de Camila quien la estaba mirando interesadamente. “Fuimos un sábado en agosto, Chris, Taylor y yo, todos apretados en la parte de atrás del coche de nuestros padres, nuestro equipaje apretado al lado en el limitado espacio del maletero, mi padre conduciendo y mi madre sentada a su lado, su mano en la rodilla de él o unida con la suya durante todo el viaje. Recuerdo que tenían la radio puesta y podía ver a mi padre sonreír por el espejo retrovisor mientras miraba hacia atrás hacia nosotros para encontrarnos saltando emocionados con cada canción de la radio. Estuvimos así todo el viaje, bailando animadamente a pesar del espacio y cantando en alto, fuera de tono con entusiasmo con cada canción que sonaba, inventándonos nuevas letras cuando no nos sabíamos las de verdad.” Se pausó por un minuto para mirar a Camila quien aún la seguía mirando. “Jugamos con juegos de coches,” continuó Lauren. “Veo, veo, veinte preguntas, el juego de las matriculas, adivinanzas. Recuerdo sentirme exhausta porque tuvimos que despertarnos realmente temprano para el viaje y ninguno de nosotros había dormido bien aquella noche, todos estábamos demasiado emocionados y ansiosos por el viaje como para dormir, para llegar finalmente a Disney World, ver a los personajes y el castillo, ser testigos de la magia del sitio en persona. Pero fue extraño, como me sentía aun completamente cansada y animada al mismo tiempo, llena de refrescos y chucherías, el propósito de nuestro destino dándome la adrenalina que me hacía estar agitada.” Lauren extendió su mano para bajar un poco la pantalla del portátil para así poder ver mejor a Camila, su novia desapareciendo ligeramente en la oscuridad de la habitación, pero reapareciendo con un pequeño cambio de postura. “Nos íbamos a quedar en allí,” siguió Lauren, su tono suavizándose; pensativamente, “y recuerdo sentirme realmente madura porque Chris, Taylor y yo nos quedamos en una habitación adjunta a la de mis padres y fue guay, estar tan cerca de ellos pero tener algo de independencia.”
“Apuesto a que te portaste bien,” comentó adormilada Camila y Lauren sonrió a su novia, cuyos ojos estaban pesados y cansados. “Te aseguraste de que todos se fueran a la cama en su hora y no hiciste demasiado ruido…”
“Lo intenté,” admitió Lauren riéndose un poco. “Quería demostrar a mis padres que era responsable, que podían confiar en mí, pero, tengo dos hermanos pequeños estaban saboreando la libertad de hacer todo lo que podían pensar para pasárselo bien. Chris y Taylor saltaban en las camas y se tiraban el uno al otro el reno de peluche de Taylor, marcando puntos si el otro fallaba y el peluche golpeaba la pared que tenían detrás. Estaban tan felices.” Recordó alegremente Lauren. “Me acuerdo que me preocupé de que mis padres vinieran y nos regañaran, que nos castigaran por hacer tanto ruido…pero nunca lo hicieron. Pero no me podía relajar porque era la mayor y se suponía que tenía que ser la sensata de los tres. Había expectativas de que fuera la que se comportaba bien, sin ser infantil…pero también lo deseaba tanto porque Chris y Taylor se estaban riendo tanto con las idioteces que hacían, estaban haciendo bromas y jugando juntos.” Se paró brevemente y suspiró para sí misma con nostalgia. “Me seguían diciendo que me uniera; que me pusiera entre las camas para intentar atrapar el reno antes de que alguno de ellos consiguiera cogerlo. Si lo hacía, entonces cambiaría de posición con uno de ellos y empezaríamos de nuevo.”
“¿Lo hiciste?” preguntó adormilada Camila.
“Sí,” contestó sonriendo ampliamente Lauren. “Lo hice. Me uní y fue divertido. Dejé ir todas mis preocupaciones y durante unos minutos me dejé experimentar y vivir la vida en el momento, apreciar la simpleza de nuestro entretenimiento y disfrutar simplemente de estar con mi familia. No pensé en hacer un recuerdo, la situación no fue forzada; simplemente existió.” Lauren vio una leve sonrisa en la cara de Camila y sintió que su corazón se levantaba felizmente en respuesta. “Tuvimos las vacaciones más increíbles,” compartió Lauren con Camila. “Dejé de intentar crecer tan rápido para permitirme ser una niña un poco más de tiempo, corriendo por el parque con Chris y Taylor para hacernos fotos con cada uno de los personajes que conocimos, pidiéndoles que nos firmaran sus autógrafos en nuestros libros. Aún lo tengo en algún lado, escondido.” Admitió sin ninguna vergüenza. “Me encantó aquello,” le dijo Lauren a Camila. “Por un número de razones, porque cuando eres más joven y pequeño, todo allí parece más grande, más impresionante y sobrecogedor. Nunca olvidaré el momento en el que nos acercamos al castillo de Cenicienta y lo empequeñecida que me sentí en su sombra, insignificante en comparación con su abrumador tamaño. Fue mágico. Me enamoré de aquello, la manera en la que me hizo sentir en los cuentos de hadas y los finales felices, como hizo que todas las películas que había visto creciendo parecieran reales a pesar de que la parte de mi cerebro me decía que no lo eran, que eran simplemente historias, que era demasiado mayor para estar impresionada con algo tan… fabricado, porque casi era un adulto y sabían mejor no creer en algo que no existe.”
Lauren cambió de postura en la cama ligeramente, observando como los parpados de Camila se cerraban y abrían pesadamente, su novia luchando contra el sueño, su mente suficientemente ocupada con la historia para pensar en su propio debate acorde con la realidad contra la ficción.
“No está mal querer creer en algo…” murmuró Camila adormilada, sus ojos cerrándose brevemente antes de volver a abrirlos una vez más.
“No,” dijo de acuerdo Lauren. “Especialmente cuando ese algo en lo que crees es real Camz…porque fue real, no el parque, o el castillo,” explicó, “porque ninguna princesa vivía allí, y ningún príncipe fue nunca a la torre a salvarla de sus problemas, de sus propias adversidades personales, de sus aflicciones. Disney World no era autentico, era un concepto, una idea, pensado por alguien y construido para que otra gente lo disfrutara, pero, la forma en la que me sentí, las emociones que experimenté en aquellas vacaciones, fueron tangibles y existieron. Durante una semana viví una vida casi perfecta, lejos de la realidad, de las dificultades y luchas de la vida diaria. Viví un cuento de hadas Camz, durante un corto tiempo al menos. Después de todo, los cuentos de hadas son solo historias que aún no han terminado, ¿no?” preguntó y Camila gruñó en respuesta, sus ojos cerrados, solo medio escuchando ahora mientras se dormía. “Walt Disney no estaba vendiendo fantasía con aquello,” continuó Lauren independientemente de ver las facciones relajadas de Camila, la pacifica expresión de su cara, “él estaba promoviendo un sentimiento, estaba recordando a todo el mundo lo que era ser un niño, escaparse a veces de una rutina de vida monótona y tener esperanzas y sentirse agradecido por tus bendiciones otra vez; querer cantar y bailar, apreciar la naturaleza, luchar por un final feliz, superar lo que a veces parecen problemas insuperables, amar.” Lauren se pausó, sonriéndose a sí misma mientras sentía como Jasper cambiaba su postura y se tumbaba sobre sus pies al final de la cama. “Cada adulto que vi durante mi estancia tenia expresiones alegres, compartían miradas de cariño con sus cónyuges o tenían una mirada emocionada con las caras de sus hijos; apreciaban todo lo que tenían. El parque no era una realidad, no es un estilo de vida adecuado, pero, a la vez lo era…” musitó Lauren, perdiéndose completamente en lo que iba a decir, “porque da igual cual sea tu situación, las dificultades que estés atravesando, siempre puedes pararte un minuto a apreciar que tienes vida, que estás bendecido, que hay belleza por cualquier lado en el mundo si te tomas algo de tiempo para buscarla. Las vacaciones de familia son uno de mis recuerdos favoritos mientras crecía,” le dijo Lauren a Camila, sabiendo que su novia estaba casi completamente dormida ahora. “Cuando me siento mal, o cuando mi vida está pasando demasiado rápido, recuerdo como me sentí entonces y salgo y me siento en el jardín, o me pongo una canción que asocie con un recuerdo bueno y la canto en alto. Apreciaré las pequeñas cosas de la vida, porque cuando realmente pienses en ello, en realidad son cosas grandes, las cosas importantes.” Lauren concluyó la historia, mirando a Camila cuyos ojos estaban ahora cerrados; su respiración fuerte y apaciguada mientras roncaba suavemente. “Tú eres mi princesa Disney Camz,” suspiró Lauren pensativamente, trazando sus dedos ligeramente sobre la pantalla que tenía a su lado, sobre la frente de Camila y la cicatriz que sabía que estaba ahí. “Tú me haces apreciar las canciones; llenas mi corazón con música con la que quiero cantar en alto, mi día con color en un mundo a veces monocromático, mi vida con amor. Eso es real. No es un sueño, como el parque, esto es la realidad, como el sentimiento que consigues allí, es tangible, es la única cosa en la que no dudas en un sitio lleno de muchas cosas mágicas e increíbles. Cuando te despiertes estaré aquí,” le dijo Lauren, “porque no soy simplemente un personaje ficticio que hayas creado cariño, te lo prometo. Aún no estás en coma…”
“Tú eres mi príncipe,” escuchó Lauren murmurar a Camila y fue sorprendida ante el sonido, asumiendo que su novia había estado dormida profundamente. “Me salvaste…siempre lo haces…”
“Supongo que eso significa que tenemos nuestro final feliz entonces,” contestó Lauren. “Te pondré tu zapato de cristal y nos casaremos en una gran ceremonia con nuestros amigos y nuestra familia.”
“Viviremos felices para siempre,” murmuró Camila. “Empezando por mañana.”
“Empezando mañana,” dijo de acuerdo Lauren.
“Gracias por contarme la historia,” dijo adormilada Camila, sus ojos aun cerrados.
“De nada,” contestó Lauren, aun acariciando la pantalla con sus dedos. “¿Ha ayudado?” preguntó.
“Durante un rato,” le dijo Camila. “Después solo me hizo darme cuenta de algo…”
“¿Qué?” preguntó Lauren.
“Que eres demasiado buena para ser verdad,” contestó Camila y Lauren frunció el ceño, sin estar segura de sí la chica menor seguía con miedo o no.
“¿Camz?” cuestionó Lauren.
“Sí,” respondió Camila.
“¿Aún tienes miedo?” preguntó y Camila movió su cabeza ‘no.’ “¿Por qué no?” le preguntó perpleja Lauren.
“Porque,” suspiró Camila, “si esto es un sueño y si aún estoy en coma, entonces sé que hay una cosa real…” Lauren esperó por una explicación.
“Camz,” animó Lauren, agitando a Camila quien se había dormido otra vez. “¿Qué sabes que es verdad?”
“Que en las películas de Disney el príncipe despierta a la bella durmiente con un beso.” Le recordó Camila, “y eso no me da miedo para nada. Encantada me despertaría con eso.” Lauren sonrió ante las palabras de Camila, la expresión perdida en la chica menor cuyos ojos estaban aún cerrados, su respiración asentándose una vez más.
“Te quiero Camz,” declaró Lauren.
“Yo también te quiero,” le devolvió Camila, aun luchando por mantenerse despierta.
“Duerme cariño, por favor duerme. Te estaré vigilando mientras lo haces,” la animó Lauren, pero Camila no respondió, sus ronquidos una vez más escuchándose, el sonido era música para los oídos de Lauren
Lauren se había despertado la siguiente mañana con el intruso sonido de la alarma de su despertador, Jasper lamiendo su pie derecho con entusiasmo, la extremidad sobresaliendo por debajo del edredón como resultado de haberse salido mientras se movía por la noche, exponiéndose para su atención. Le tomó un momento a Lauren apagarla y se frotó furiosamente con la parte de atrás de sus manos los ojos, girándose hacia el frente y deslizando su pie debajo del protector edredón, el movimiento haciendo que Jasper saltara de ansiosamente mientras intentaba atraparla. Lauren estiró sus brazos, sus músculos y sus articulaciones rígidas, protestando por la reclamación que estaba poniendo en ellos tan pronto en el día, pero pronto relajándose, la tensión en ellos evaporándose en un mero instante.
Lauren enterró su cara en la almohada y gruñó fuertemente, negándose a levantarse para ir a la escuela, sintiéndose demasiado cómoda en su cama de matrimonio, envuelta en el calor de su edredón. Sintió las pequeñas patas de Jasper trazar un largo camino por su espalda, el balance del pequeño perro precario en numerosas ocasiones mientras hacía su camino hacia la cabeza de Lauren y hasta la almohada a su lado. Sintió algo sólido moverse a su lado con la molestia de Jasper y recordó que se había quedado dormida mientras miraba a Camila durmiendo a través de su portátil, la dura funda del aparato ahora presionando contra su hombro mientras estaba tumbada. Lauren exhaló despacio y se levantó un poco para sentarse, apoyando su espalda contra el cabecero de la cama durante un minuto levantando el ordenador hasta su regazo, esperando ver a Camila aún dormida en la cama. Sin embargo, se encontró a sí misma mirando a una cama hecha, su novia notablemente ausente.
Camila no estaba por ningún lado a la vista, pero su portátil estaba aún donde estaba la noche anterior, en su mesilla y una gran nota estaba pegada en la pared opuesta, las palabras escritas en grande, en negrita.
“Buenos días príncipe, ¡Que tengas un buen día! No vayas besando a ninguna otra princesa porque volveré después y no puedo esperar para verte…. ¡Te quiero! P.S. ¡Dale a tu noble corcel un abrazo por mí!”
Lauren frunció el ceño con la última frase, insegura de lo que Camila quería decir hasta que sintió a Jasper caminar con dificultad en su regazo, buscando su atención. Sonrió con la extravagancia de su novia y apagó el ordenador, poniéndolo a un lado fuera de su alcance antes de coger al perro sobre su pecho besándolo suavemente en un lado.
“Mamá te dice buenos días,” le dijo a Jasper, abrazándolo más cerca contra su hombro durante un instante antes de ponerlo de nuevo sobre la cama levantándose para prepararse para ir a la escuela, arrastrándose dolorosamente despacio desde el momento en el que puso un pie en el campus, cada segundo pareciendo una hora.
Por primera vez en cuatro semanas Lauren encontró el día de escuela pasando lentamente, su anticipación para que terminara, para que comenzara el fin de semana, haciéndoselo decididamente irritable. Todo lo que quería era escuchar el timbre del final para irse a casa y ver a Camila, de quien, no había escuchado nada aún hoy excepto el mensaje que había pegado en la pared de su habitación cuando Lauren se había levantado encontrando que ya se había ido. Lauren sabía que Camila tenía una última sesión de terapia esa mañana y que probablemente estaría ocupada recogiendo sus cosas para volver a casa, pero, estaría mintiendo si dijera que no se sentía un poco ofendida con la falta de contacto.
Lauren estaba sentada en su hora libre esperando a que llegaran Ally y Dinah, sintiendo como si hubiese estado encerrada en la escuela durante días en vez de la hora que había estado allí en realidad, su estado de ánimo bajo y su motivación perdida seriamente el resto del día.
“Sonríe Lo,” la saludó Ally riéndose mientras observaba la triste expresión de la cara de su amiga, de la manera en la que Lauren estaba apoyando su cabeza encima de una mano melancólicamente.
Ally se deslizó en la silla de al lado, Dinah entrando en la clase un rato más tarde y sentándose en la mesa que estaba en frente de ellas.
“Este día está pasando tan despacio,” se quejó Lauren, suspirando fuertemente en respuesta al comentario de Ally. “No creo que pueda sonreír hasta que no haya terminado.”
“Oh vamos,” dijo animadamente Ally. “No está de vuelta Camila ¿después? Pensé que te estarías subiendo por las paredes hoy.”
“Sí,” dijo de acuerdo Dinah con una expresión entretenida en la cara. “Especialmente cuando vuelve para quedarse.”
“¿Sí?” le preguntó Ally mientras su cara se iluminaba con la revelación. “¡Eso es increíble!” exclamó, golpeando a Lauren en el brazo cuando su amiga continuó entristecida. “¿Verdad?”
“No, lo es,” confirmó Lauren levantando su cabeza y sentándose recta mientras la Señorita Lovato entraba en la clase e iba hasta el frente de la clase, descendiendo en la silla al lado de su escritorio y mirando entre los papeles de ahí. “Solo deseo que este día se esté terminando para así poder verla. Va a ser una tortura esperar hasta esta tarde para poner que llegue finalmente.”
“Aww…” dijo Dinah, levantando su teléfono sacándolo del bolsillo y moviéndolo entre sus manos, sus golpeando suavemente en la pantalla mientras escribía un mensaje nuevo. “Siempre me olvido de lo adorables que sois cuando habláis la una de la otra hasta que lo vuelvo a escuchar con mis propios oídos. Juraría que vosotras dos podríais estar cada segundo de cada día juntas y aun así pensaríais que no es suficiente tiempo. Dios, he echado de menos Camren.” comentó, exhalando nostálgicamente. “Mi ship va a volver a estar finalmente junto en condiciones. Creo que voy a morir…”
“Cállate,” se rio Lauren, golpeando a Dinah juguetonamente en el brazo. “Eres una idiota. ¿Por qué siempre tienes que bromear sobre nosotras así?”
“Uh, perdona.” Se rio Dinah, levantando una mano en protesta. “No estoy bromeando.”
“En realidad no lo está haciendo,” dijo de acuerdo Ally, señalando a Dinah con sus dedos índices, sus manos entrelazadas mientras se apoyaba sobre sus codos. “Deberías oír como habla de vosotras dos cuando está conmigo y con Normani y tú no estás por allí.”
“¿Por qué?” preguntó Lauren entretenida. “¿Qué dices de nosotras?”
Dinah no contestó, a cambio miró cómo el teléfono de Lauren se iluminaba en la mesa, evidentemente recibiendo un mensaje nuevo. Lauren lo cogió, su cara explotando con una amplia sonrisa mientras leía el mensaje.
“No estés de mal humor cariño. Sonríe. Te quiero x P.S. Eres preciosa cuando estás durmiendo. P.P.S. Me tropecé con una silla esta mañana pero aun así no te desperté… soló pensé que tenía que hacértelo saber Wink
“¿Es necesario que pregunte de quién es?” preguntó Ally, ya sabiendo la respuesta.
“Es Camz,” dijo Lauren, su tono feliz, el estado de ánimo que tenía hace unos momentos ahora desvaneciéndose rápidamente.

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Capitulo 50

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:39 am

“Bueno duh,” respondió Dinah riéndose. “Nadie más puede poner una sonrisa como esa en la cara de Lauren con solo un par de pequeñas palabras.”
“La mandaste un mensaje ¿verdad?” se rio Lauren, moviendo su cabeza hacia Dinah entrometidamente.
“Claro que lo hice,” contestó Dinah aparentemente un poco ofendida de que Lauren hubiera acaso necesitado hacer la pregunta sobre su participación.
“No creo que hubiera podido mirar tu cara gruñona toda la hora. Me estaba deprimiendo.”
Dinah se pausó por un momento y se echó hacia atrás en su silla mientras Lauren contestaba al mensaje de Camila rápidamente, “Idiota…supongo que mis habilidades ninja se han trasladado hasta ti : p”
“No sé por qué no la mandaste un mensaje tú misma,” comentó Dinah, golpeando sus dedos en la mesa de Lauren ligeramente. “Sabes que te habría contestado.”
“Pensé que estaba en terapia,” le dijo Lauren a Dinah sinceramente. “No quería molestarla.”
“Te habría contestado después.” Contestó Dinah moviendo una mano con desdén. “Moléstala. No es como si estuviera en la escuela hoy… no como nosotras…”
“Sabes que ella va ahora un poco por delante en la escuela que nosotras,” comentó Lauren, poniendo su cabeza sobre sus manos mientras se apoyaba en sus codos. “Después de todo el tiempo que Camila pasó preocupándose de si se graduaría o no, ella va por delante de nosotras. ¿Puedes creer eso?” terminó retóricamente, riéndose para sí misma un poco por lo fuera de lugar que habían estado las preocupaciones de Camila. “Quiero decir, todo el mundo sabe que es inteligente menos ella.”
“Ella es un poco idiota en ese sentido,” señaló Dinah divertida y Lauren sonrió ante su inteligente uso de ironía.
“¿Va a volver a la escuela la semana que viene?” preguntó Ally a Lauren.
“No,” contestó la morena, moviendo su cabeza tristemente, “va a terminar el resto del curso con escuela virtual en casa.”
“¿Estás bien con eso?” cuestionó Ally.
“Sí,” contestó Lauren sinceramente. “Hemos hablado mucho sobre ello las últimas semanas y es lo mejor para ella. Está llevándolo mucho mejor con sus tareas y sus exámenes ahora. Por mucho que me gustarse que volviera no puedo ser así de egoísta.”
“Entonces ¿qué vamos a hacer esta noche para celebrar la vuelta de la pequeña boba?” preguntó Dinah con entusiasmo.
“¿Podríamos ir a Jimmy’s?” sugirió Ally.
“Vosotras chicas id a Jimmy’s,” dijo Lauren deslizando sus manos hacia adelante y poniéndolas en la esquina de la mesa durante un momento mientras las apretaba ahí. “Camila y yo ya tenemos planes.”
“¿Qué?” preguntó Dinah incrédula. “¿Nos estas excluyendo de esta gran ocasión? Quiero decir, no todos los días tu mejor amiga vuelve a casa de rehabilitación, ya sabes.” Se quejó. “Estoy segura de que lo que sea que vayáis a hacer hay suficiente espacio para el resto de nosotras para unirnos también.” Terminó señalando entre ella y Ally.
“Ugh Dinah,” empezó Ally, la chica bajita habiendo entendido la insinuación de Lauren casi inmediatamente.
“¿Por favor?” protestó Dinah cortando Ally y continuando. “Mila es mi mejor amiga y ha estado encerrada en un centro de tratamiento porque ha tenido malos tiempos enfrentándose con el hecho de que casi muere…bueno, un par de veces, y, ya sabes, o se tropieza con sus propios pies de vez en cuando, o pierde completamente su habilidad para hablar… pero, está jodidamente mejor ahora y quiero celebrar eso.”
“Vale,” sopesó Lauren, como si estuviera dándole en realidad a las palabras de Dinah algún pensamiento serio. “Puedes venir y estar conmigo y con Camz,” dijo de acuerdo, “pero…siento como que debería advertirte que hemos planeado tener sexo así que, si no estás feliz con unirte entonces supongo que probablemente estará bien con que mires. Quiero decir, yo no lo veo personalmente, pero si Camz estuvo diciendo cómo pensaba que eras caliente el otro día entonces estará feliz con que también vengas…”
“Oh Dios, eww…vale…suficiente,” tartamudeó Dinah, levantando sus manos delante de ella para silenciar a Lauren. “Jesús Lauren todo lo que tenías que decir es que queríais algo de tiempo juntas a solas. No es necesaria la incómoda sugerencia de trio.”
“Solo piensa en ello,” dijo Lauren juguetonamente, guiñando un ojo a la chica alta quien puso una cara de preocupación a cambio. “Como dije, creo que a Camz le entusiasmaría.”
“Yo solo…sí, me voy a ir y me voy a sentar aquí ahora,” dijo Dinah, cogiendo su mochila y moviéndose hacia la mesa vacía que había en la clase. Lauren y Ally se rieron mientras se iba y Dinah se paró por un breve momento.
“Voy a necesitar que no me hables en un par de horas,” informó Dinah a Lauren a media. “Esto se ha vuelto raro y voy a necesitar un momento antes de poder mirarte de la misma manera otra vez.”
“Si cambias de opinión Dinah házmelo saber,” dijo Lauren, luchando por aguantar su diversión y levantando su ceja sugerentemente. “Puedes mandarme un mensaje si quieres…solo pon #Lo’sHo y sabré a lo que te refieres.”
“Estaré allí,” dijo Dinah sin rodeos mientras se iba hacia el otro lado de la clase y se sentaba.
“Eres tan mala,” regañó Ally a su amiga juguetonamente. “Ella ha echado mucho de menos a Camila, lo sabes. No fuiste la única persona que se ha tenido que adaptar cuando estuvo fuera.”
“Solo la estoy tomando el pelo como ella hace conmigo,” contestó Lauren. “Sabe que solo estoy bromeando. Ni siquiera está molesta de verdad.” señaló, haciendo un gesto hacia donde estaba Dinah sentada mirándolas; una sonrisa plasmada en su cara mientras le mandaba un mensaje a alguien desde su teléfono. “¿Ves?”
“No quiero decir con respecto a esto,” aclaró Ally. “Creo que todos sabemos que tu oferta de trio no era real. Estoy hablando de Dinah queriendo celebrar la bienvenida de Camila.”
“¿Qué quieres que haga yo?” preguntó Lauren. “Camz y yo no hemos estado juntas durante diez semanas y mi casa estará vacía. ¿Sabes lo raro que es para nosotras tener algún sitio para poder estar a solas? ¿Dónde no tengamos que preocuparnos de que nos molesten?”
“Lauren no te estoy pidiendo que cambies vuestros planes ni nada.” Se rio Ally. “Quiero decir, por favor, ve y ten sexo con tu novia. De hecho,” dijo como una idea tardía, “hazlo dos veces si quieres, diablos, tres incluso. Vosotras os merecéis disfrutar de vosotras mismas después de todo lo que habéis pasado…”
“Vale, creo que puede que tenga que irme y unirme a Dinah en un minuto,” dijo Lauren, sintiéndose un poco incómoda con los ánimos de Ally. Ally puso los ojos en blanco con el comentario de Lauren.
“Tú y Camila no tendréis la casa para vosotras solas toda la tarde,” señaló Ally pragmáticamente. “Entonces, ¿por qué no planificamos quedar nosotras para cenar más tarde, ya sabes, ¿una vez que hayáis terminado lo que habéis planeado?” Sugirió. “Probablemente estaréis hambrientas entonces de todos modos.” Añadió bromeando.
“¡Ally!” se rio Lauren.
“¿Qué?” preguntó entretenida. “Lo estaréis. Al menos, si lo estáis haciendo bien lo estaréis.” concluyó, levantando sus cejas alegremente.
“Bien,” se rio Lauren. “Veré lo que Camz piensa, pero, no prometo nada.” Informó a la chica más bajita. “Camz está seriamente, y quiero decir, seriamente, frustrada Ally. Bueno, eso y…otras cosas.” Añadió pensativamente, recordando la confesión de su novia de la noche anterior de su miedo a que esta realidad no existiera fuera de su propia mente. “Simplemente necesitamos tiempo a solas. ¿Es eso egoísta?”
“No es egoísta,” la tranquilizó Ally. “Simplemente, piensa en ello ¿vale? ¿Por Dinah?” Lauren miró hacia donde estaba la otra chica sentada. Aún con su móvil en la mano y aparentemente estaba leyendo algo en la pantalla.
“Le mandaré un mensaje a Camz ahora,” dijo Lauren, cogiendo su móvil para encontrarse con un nuevo mensaje.
“¿Pensé que te había dicho que no besaras a ninguna otra princesa antes de volver a casa luego? Ahora ¿!¿!¿!¿!¿!He escuchado que vamos a tener un trio con Dinah?!?!?!? WTF??!”
Lauren movió su cabeza para mirar a Dinah quien tenía una sonrisa enorme en la cara. Estaba mirando a Lauren de cerca y levantó su mano, moviendo sus dedos hacia la morena mientras se inclinaba en la silla, mirando un poco más presumida.
“Bien jugado Dinah,” murmuró Lauren en voz baja, moviendo su cabeza hacia la otra chica y mirándola significativamente mientras recibía otro mensaje de su novia, a quien aún no había contestado.
“¡¿Lauren?! WTF ¿qué está pasando?”
Lauren se pasó los dedos por su garganta señalando a Dinah quien visiblemente se rio con la amenaza, irritando más a la morena.
“No es nada cariño, simplemente Dinah molestando…ignórala x”
Fue a poner de nuevo si teléfono abajo pero tan pronto como se envió el mensaje, Lauren recibió otro, esta vez de Dinah.
“Muahahahahahaha…..”
“Voy a matar a Dinah,” se quejó Lauren enseñándole a Ally el mensaje que acababa de recibir de ella y después pasando lo que había recibido de su novia.
“No empieces algo con ella,” advirtió Ally. “Pateará tu culo como siempre Lo.”
“Yo…” empezó Lauren pero se paró abruptamente mientras otro mensaje le llegaba.
“¿¡¿¡¿¡LE HAS ENSEÑADO LA SELFIE QUE TE HABIA MANDADO DESNUDA!?!?!?!? ¡¡¡¡JESUCRISTO JODIDO LAUREN!!!”
“Dinah, joder ¿me estás tomando el pelo?” gritó Lauren a través de la clase, insegura de cómo la otra chica sabía lo de la foto pero positiva de que nunca la había visto.
“Lauren,” la regañó la Señorita Lovato en alto desde su asiento al frente de la clase. “¿Qué te he dicho de decir palabrotas? Ven a verme después de clase.”
“Sí, señorita,” gruñó Lauren, girándose hacia Dinah quien estaba dándole una mirada de disculpas con el ceño fruncido. Movió su cabeza y volvió su atención de nuevo a su móvil, intentando rectificar el malentendido con Camila.
“Camz cariño, ella solo está jugando contigo, lo prometo. ¡No le he enseñado nada! ¡Ni siquiera se lo he mencionado!” Lauren golpeó con sus dedos en la mesa ansiosamente mientras esperaba la respuesta de Camila, conteniendo su respiración mientras abría el mensaje cuando apareció unos minutos más tarde.
“¡LE ACABO DE MANDAR TU SELFIE! ¡LO SIENTO!”
Lauren giró su cabeza para mirar a Dinah quien estaba evitando la mirada de la morena mirando algo en el teléfono que tenía en frente. Sintió que su corazón saltaba en su pecho mientras contestaba a Camila.
“¡Camz! ¡¿En serio?! ¡¿Por qué demonios harías eso?!”
Lauren miró de nuevo hacia Dinah quien había puesto su móvil sobre la mesa delante de ella, una expresión aterradora en su cara mientras lo empujaba lejos de ella deliberadamente.
“Haha, en realidad no lo he hecho. Solo estamos jugando contigo. Nos vemos luego. P.S. Solo para que conste, Dinah definitivamente no está invitada Wink x”
Lauren puso sus ojos en blanco momentáneamente antes de mirar de nuevo hacia Dinah quien estaba una vez más mirando en su dirección, la misma sonrisa divertida de antes en su cara.
“Camz, ¡me acabo de meter en un problema con la Señorita Lovato por vosotras dos, idiotas! ¡Tengo que verla después de clase!”
Lauren vio como Dinah se levantaba y volvía a su asiento original, descendiendo lentamente y girándose para mirar a la chica de ojos verdes mientras recibía otro mensaje de su novia.
“¡Dile ‘Hola’ de mi parte!”
Lauren puso los ojos en blanco con la respuesta, pero a pesar de eso se rio con ella.
“Ugh, es una cosa buena, eres linda y te quiero. No puedo esperar para verte después cariño. Que tengas un viaje a salvo x” Puso su móvil de nuevo sobre la mesa y se giró hacia Dinah.
“Si así es como vais a ser vosotras dos ahora cuando Camz esté de vuelta creo que puede que te mate.” Le dijo Lauren a Dinah, manteniendo su tono serio mientras pudo, su cara rompiéndose en una amplia sonrisa y traicionándola casi instantáneamente.
Dinah no dijo nada en respuesta; a cambio eligiendo una sonrisa para Lauren, evidentemente entretenida con sus propias payasadas y deleitada con el propósito de bromear con Camila otra vez como solían hacer. Dinah se giró para mirar al frente de la clase cuando la Señorita Lovato se levantó para ir hacia el grupo, obviamente recordando algunos anuncios que había compartido con ellas.
El resto del día de escuela continuó arrastrándose interminablemente para Lauren, cada clase nueva parecía durar incluso más que la anterior, pero de repente, el maravilloso sonido del timbre final avisó y Lauren prácticamente saltó de su sitio, corriendo hasta su taquilla para coger las cosas que iba a necesitar durante el fin de semana.
“¿Vas a algún lado con prisa?” preguntó Normani mientras se acercaba a la taquilla de al lado de la de Lauren, con Ally y Dinah agarradas.
“Voy a recoger a Camz de su casa y después nos vamos a la mía,” le dijo Lauren, poniendo su libro de biología en la mochila y cerrando su taquilla fuertemente, dándole vueltas a la combinación un poco y comprobando que la puerta no seguía abierta.
“¿La vas a recoger?” preguntó confundida Dinah, abrazando los libros en su pecho.
“Sí,” dijo Lauren, subiendo la cremallera de su mochila y poniéndola en su hombro.
“Sabes que está esperando fuera de las vallas con Jasper ahora mismo ¿no?” preguntó Normani a Lauren.
“¿Qué?” preguntó Lauren sorprendida. “¿Cómo sabes eso?”
“Nos ha mandado un mensaje a todas.” Contestó Ally. “¿No has comprobado tu teléfono?”
“No,” admitió Lauren, metiendo la mano en el bolsillo y sacando el pequeño aparato. Miró el mensaje de Camila brevemente, una gran sonrisa en sus labios y después pasó por delante de las otras corriendo a encontrarse con su novia.
“Oh Dios, esto va a ser bueno.” Comentó Dinah mientras miraba cómo Lauren se iba y pasaba a Ally y Normani detrás de la morena rápidamente, ansiosa por ver la reunión entre ella y Camila en persona, sintiendo que merecía la pena no perdérsela.
“Se vieron hace dos días,” se rio Normani ante la impaciencia de Dinah pero la siguió detrás de Lauren. “No es como si no se hubieran visto en un año o así.”
“Sh…” la silenció Dinah agitada mientras se ponía de puntillas, intentando mantener un ojo en la parte de atrás de la cabeza de Lauren mientras se habría paso por el pasillo, evitando la multitud de estudiantes y desapareciendo por la puerta hasta el fresco aire de detrás. “Nos lo vamos a perder si no nos damos prisa.”
Cogió la mano de Normani y tiró de ella hacia adelante rápidamente, llevando a su amiga por el pasillo suavemente y Normani cogió la mano de Ally para así no perder a la chica más baja entre la multitud. Con la insistencia de Dinah, el resto de las chicas alcanzaron a Lauren cuando se paró delante de Camila, quien estaba de pie fuera de las rejas de la escuela con una feliz expresión en su cara, Jasper sentado a sus pies con la correa suya alrededor de su mano.
“Hola,” saludó a Lauren, sonriendo ampliamente a su novia quien se quedó parada delante de ella sin moverse. “No estás enfadada conmigo por lo de antes ¿no?” le preguntó Camila con incertidumbre. “Era solo una broma porque Dinah dijo que estabas de mal humor y quería animarte,” explicó. “Fui a tu casa a recoger a Jasper cuando llegué a casa para comer,” continuó Camila cuando Lauren no dijo nada. “Espero que no te importe, pero quería darle una vuelta hasta aquí para sorprenderte.” divagó. “Entonces… estamos aquí…” dijo tentativamente Camila, mordiéndose la mejilla por dentro nerviosamente. “Sorpresa.” terminó, su cara vacilante como resultado del continuo silencio de Lauren.
“¿Creía que te iba a recoger?” dijo Lauren, exhalando fuertemente mientras sus ojos vagaban por el cuerpo de su novia, admirando su pequeña figura enteramente.
“¿No has escuchado lo que he dicho de la sorpresa?” preguntó Camila y la esquina de la boca de Lauren se convirtió en una sonrisa.
“No,” admitió, dando un paso más hacia Camila. “No podía escuchar nada de lo que estabas diciendo por encima de los latidos de mi corazón y la velocidad de mi sangre en mis oídos.”
“Oh,” dijo Camila, insegura de cómo responder a eso. “Bueno, dije que esperaba que no estuvieras enfadada…” Empezó, pero Lauren movió su cabeza de lado a lado, completamente impresionada por lo adorable que era su novia y cerró la distancia entre ambas con un movimiento abrupto, poniendo sus labios juntos ansiosamente, sus brazos encontrando su camino alrededor de la cintura de Camila como si estuvieran atraídos por un campo magnético. Lauren acercó a Camila contra ella, empujando sus caderas una contra la otra, su lengua penetrando en la profunda cueva de la boca de la chica menor.
Lauren gimió cuando sintió que Camila hacía la misma acción, su novia chupando amablemente su labio inferior, su mano libre extendiéndose hasta apoyarla en la parte de atrás de la cabeza de Lauren, acercándola más contra ella mientras ligeramente chupaba la lengua de Lauren, haciendo que la chica de ojos verdes se sintiera mareada.
“No estoy enfadada,” jadeó Lauren, intentando recuperar la respiración mientras se separaban, su pecho elevándose rápidamente mientras sus pulmones intentaban llenarse con la cantidad adecuada de oxígeno.
“Te he echado de menos,” jadeó Camila entre suspiros, su mano libre deslizándose hasta tomar una mejilla de Lauren, acariciándola suavemente.
Movió sus dedos sobre la piel de Lauren, trazando sus rasgos, desde su frente hasta su mandíbula, ligeramente pasándolos por la boca de Lauren mientras sus ojos estaban fijos en la cara de su novia, estudiándola de cerca. Camila levantó la mano que tenía sostenida la correa de Jasper para ponerla sobre el otro brazo de Lauren durante un momento y la movió para acariciar el costado de su novia, su estómago, una sensación de urgencia con cada pequeño roce mientras usaba el único sentido que confiaba para confirmar la existencia física de Lauren.
Camila sonrió mientras su mano se colocaba sobre el corazón de Lauren sintiéndolo latir bajo sus dedos, inhalando profundamente mientras aplanaba la palma de su mano en la caja torácica de su novia para sentirlo mejor, su mano izquierda intermitentemente experimentando pinchazos y agujar como siempre.
Lauren cogió la mano izquierda de Camila en la suya y la levantó hasta sus labios, dándole un suave beso en la parte de atrás brevemente. Se movió hacia delante de nuevo, poniendo sus bocas juntas otra vez, besando a Camila, suavemente al principio, pero profundizándolo rápidamente, ansiosa por aliviar la desconfianza de la mente de Camila, desesperada de demostrar que era real, que estaban juntas una vez más.
“Por favor no me vuelvas a dejar nunca más,” le pidió Lauren, separando sus bocas y apoyando su frente contra la de Camila mientras hablaba, sus labios delicadamente tocando una parte de la frente de Camila.
“Nunca,” prometió Camila y Lauren sonrió, ladeando su cabeza para besar de nuevo la boca de su novia.
Se separaron cuando escucharon a Dinah aclarar su garganta significativamente a su derecha y la sonrisa de Camila se amplió ante la vista de su mejor amiga quien se consiguió parecer satisfecha por la interacción y molesta al mismo tiempo.
“¿Somos invisibles?” preguntó Dinah alegremente, una sonrisa en su cara.
“No eres demasiado ruidosa para eso,” se rio Camila, dando un paso hacia ella y abrazando a su mejor amiga fuertemente en sus brazos.
Dinah apretó a la chica pequeña felizmente, levantándola del suelo un poco para así estar sus pies en el aire.
“Oh, Dios mío, ¡Dinah!” se rio Camila, sin confiar en que la chica más alta la dejara caer aferrándose al hombro de Dinah para salvar su vida.
“Jesucristo Mila, pesas más de lo que recordaba,” empezó Dinah riéndose mientras la bajaba hasta el suelo con cuidado soltándola de su agarre. “Sabes, ahora que estás de vuelta ni siquiera sé cómo te he echado tanto de menos…” comentó con desdén. “Quiero decir, no eres graciosa ni nada…tus bromas en realidad son terribles; no sabes bailar y te comes toda la comida que tengas alrededor. De hecho, tenía permiso para salir con los chicos más guays cuando no estabas por aquí…”
“¿Cómo está Regina?” le preguntó Camila juguetonamente y Dinah la golpeó en su antebrazo en respuesta a su broma. “Estoy un poco celosa. Ella es muy guay. Bueno, más guay que tú al menos.”
“Eres tan idiota,” le dijo Dinah moviendo su cabeza divertida. “¿Por qué siquiera soy tu amiga? estoy muy segura de que mi cociente intelectual ha caído cincuenta puntos contigo aquí.”
“¿Acaso teníais los cincuenta puntos sobrantes?” le preguntó Camila y Dinah la golpeó de nuevo antes de darle otro caluroso abrazo.
“Eres una perdedora,” murmuró Dinah pero Camila y todas las demás sabían lo que realmente estaba diciendo.
“Yo también te quiero,” le dijo Camila apretando a Dinah fuertemente en sus brazos.
Dinah relajó su agarre en Camila y la chica menor se giró hacia Ally y Normani, abrazándolas a las dos respectivamente y compartiendo palabras calurosas con las dos también.
Lauren se puso detrás de Camila cuando terminó de saludar a todas las del grupo, envolviendo sus brazos alrededor del estómago de su novia reflexivamente y apoyando su barbilla en el hueco de su cuello mientras movía a su novia de lado a lado con amabilidad. Camila dejó caer una mano a donde estaban las de Lauren apoyadas y las sostuvo en el sitio mientras Lauren besaba ese lado del cuello durante un breve segundo.
“Vale, ¿entonces nos ponemos al día con vosotras después?” preguntó Dinah deseando darles a las dos ese tiempo a solas que tan desesperadamente habían ansiado.
“Jimmy’s a las siete,” confirmó Lauren, asintiendo con su cabeza en respuesta. “Estaremos allí.”
“Pediré algunas alitas,” dijo Dinah a Camila quien sonrió ampliamente.
“Prepararé mi discurso de ganadora entonces,” respondió confiada de su habilidad de defender su estatus de ganadora en su reto en marcha.
“No me molestaría,” se rio Dinah. “Voy a ganarte para cambiar. No creas que te lo haré fácil porque sea el primer día que estas oficialmente en casa.”
“Oh, ¿es eso lo que has estado haciendo todo este tiempo? ¿Ponérmelo fácil?” preguntó entretenida. “Bueno, entonces Game On Hansen. Enséñame lo que tienes.”
“Lo haré,” contestó Dinah, desafío en su voz.
“Nosotras llegaremos allí un poco antes así que os guardaremos un sitio,” las informó Ally. “Que lo paséis bien.” añadió, levantando una ceja significativamente a las dos.
“¿Solo uno?” preguntó con poca seriedad.
“Eso es probablemente todo lo que necesitáis,” comentó Normani, bromeando. “Tengo una pequeña sospecha de que las dos estaréis unidas a la cadera, ahora que estáis en la misma localización geográfica otra vez.”
“Entonces, ¿debería sentarme en tu regazo o te vas a sentar tú en el mío?” le preguntó Camila a Lauren juguetonamente, dándose la vuelta un poco en los brazos de su novia para encontrarse con su mirada.
“Justo con esto me voy,” dijo Dinah señaladamente.
“Yo conduzco.” Dijo de acuerdo Ally dando un paso hacia Dinah.
“Sí y yo me siento rara así que, me voy con ellas,” se rio Normani.
Las tres dijeron adiós con la mano y se fueron hacia el coche de Ally, desapareciendo entre la multitud de estudiantes que aún estaban en la escuela.
“Esa ha sido una sorpresa muy linda,” dijo Lauren, apoyando su barbilla en el hombro de Camila de nuevo y apretando el agarre alrededor de la cintura de su novia. “Te habría recogido, lo sabes ¿no?”
“Sí, pero quería ver a Jasper así que le recogí pronto. Además, él necesitaba un paseo de todos modos así que pensé que mataría dos pájaros de un tiro.” Contestó Camila; apoyando su cabeza contra la de Lauren mientras la sostenía.
“Sabes que me podría acostumbrar a esto,” señaló soltando a Camila de su agarre y agachándose para saludar a Jasper quien estaba sentado en el suelo esperando, Camila agachándose a su lado también. “¿Qué piensas Jasper?” le preguntó Lauren, acariciando al pequeño cachorro detrás de la oreja mientras se tiraba encima de ella con entusiasmo. “¿Debería mamá pasearte para encontrarse conmigo después de la escuela todos los días?”
“¿Quieres que lo haga?” le preguntó Camila, cogiendo a Jasper en sus brazos y apoyándolo en el huevo de su codo mientras Lauren cogía su mano libre en la suya, entrelazando sus dedos mientras empezaban a ir hacia el coche. “Lo haría sabes…”
“Solo si quieres,” contestó Lauren sinceramente sin querer que Camila se sintiera obligada con su improvisada sugerencia. “Es un paseo relativamente largo…”
“Sí, pero Jasper es aún un cachorro así que necesita mucho ejercicio.” Intercedió Camila. “Además, me sacará de casa. Estoy muy segura de que me cansaré de verla en una semana.”
“Bueno, me encantaría si lo hicieras,” le dijo Lauren sinceramente, pausándose un momento para besarla en los labios tiernamente, después continuando una vez más, “simplemente déjame saber los días que lo harás o sino probablemente conduciré justo a tu lado.”
“Vale,” dijo de acuerdo Camila. “Entonces…” empezó, vacilante donde estaban.
“¿Qué pasa?” preguntó Lauren, parándose en su camino ante el cese de movimiento y conversación repentino de Camila. “¿Estás bien?” preguntó, siguiendo los ojos de la chica menor mientras miraban a través del aparcamiento para encontrar donde habían puesto su atención.
A un poco de distancia, Rachel y su grupo de amigos, incluyendo David estaban apoyados contra el coche de la rubia, observándolas a las dos de cerca con miradas mordaces en sus caras.
“Ignóralos,” le dijo Lauren, apretando la mano de Camila tranquilizadoramente mientras empezaba a seguirla una vez más. “No pueden hacer nada para herirte, no mientras Dinah y yo estemos aquí.” Se comprometió.
“Sé que lo que le hice a Rachel fue horrible pero me disculpé,” dijo Camila mientras continuaban hasta el coche de Lauren. “Parece que quiere matarme y David ya me odia por meterle en problemas con su padre…”
“Ni siquiera vas a volver a la escuela,” le recordó Lauren para apoyarla. “Apenas van a verte, como para tener la oportunidad de hacer algo.”
“Sí, tienes razón,” reconoció Camila, intentando poner una sonrisa segura en su cara pero fallando de alguna manera.
“De todos modos, intenta no pensar en ello,” le instruyó Lauren. “Tenemos otros asuntos más importantes y urgentes para ocuparnos,” dijo seductoramente y Camila sonrió.
“Porque los tenemos, ¿no?” contestó. “¿Cómo podría olvidarme?”
“No sé,” contestó Lauren sonriendo ampliamente mientras se paraban delante del coche. “Puede que tenga que ver algo con tu capacidad de mierda de atención desde el accidente.”
Lauren abrio el coche, abriendo la puerta del asiento de pasajero para Camila quien metió a Jasper dentro en el asiento un momento y se giró para mirar a su novia.
“Pero mi atención es mejor ahora, como mi habla y mi fatiga…” dijo felizmente Camila, poniendo sus dos manos en los antebrazos de Lauren y acariciándolos, recordándose a sí misma que su novia era real. “La única cosa que probablemente nunca estará cien por cien mejor es mi mano izquierda.”
“Solo necesita más ejercicio,” sugirió Lauren sonriente, su insinuación clara. “No creo que no se vaya a recuperar.”
“¿De verdad acabas de decir eso?” se rio Camila y Lauren levantó sus cejas seductoramente, lamiéndose la parte de dentro de su labio inferior.
“¿Camila?” preguntó una voz familiar detrás de Lauren.
Camila se inclinó hacia un lado para mirar por encima del hombro de Lauren al propietario de la voz, sonriendo ampliamente cuando vio a la Señorita Lovato acercándose a las dos con una expresión encantadora en la cara.
“Pensé que eras tú,” comentó felizmente la Señorita Lovato.
“Hola,” saludó Camila, pasando a Lauren para hablar con su profesora, la chica más alta girándose en su sitio para mirar el intercambio con paciencia.
“¿Qué estás haciendo aquí?” le preguntó la Señorita Lovato interesadamente. “Estaba encontrándome con Lauren,” contestó, señalando a su novia quien sonrió a la Señorita Lovato en respuesta a la que su profesora le había dado.
“Entonces, ¿cómo estás?” le preguntó la Señorita Lovato a Camila. “Supongo que esto significa que estas de vuelta en casa ahora ¿no?”
“Sí,” le informó Camila. “Acabo de salir de rehabilitación hoy en realidad, pero, me han permitido salir varios días el mes pasado.”
“Bueno, estoy encantada de que estés de vuelta,” le dijo la Señorita Lovato sinceramente. “Estaba preocupada por ti cuando escuché lo que había pasado. Te ves bien.” comentó, sus ojos estudiando a la joven a fondo.
“Lo estoy,” compartió Camila con ella, su sonrisa sin dejar nunca su cara. “Estoy mucho mejor ahora. Por mucho que estuviera en contra de empezarla, la rehabilitación era lo mejor para mí. En realidad, estoy algo agradecida de que me obligaran a ir allí.”
“Entonces, ¿esto significa que te veré de vuelta en clase el lunes?” le preguntó la Señorita Lovato.
“No,” contestó Camila tristemente. “Voy a terminar el resto del curso en escuela virtual. Lo he estado haciendo realmente bien últimamente y creo que sería una vergüenza ir un paso hacia atrás ahora que finalmente estoy yendo hacia adelante.”
“Creo que eso suena como una cosa realmente sensata para hacer.” Señaló la Señorita Lovato, encantada con el obvio progreso de Camila. “Pero echaré de menos nuestras sesiones de tutoría.” Añadió pensativamente, “pero estoy encantada de que estés llevándolo lo suficientemente bien para no necesitarlas más.”
“No sé acerca de eso,” se burló Camila con incertidumbre, mirando hacia Lauren. “Tú me enseñaste mucho. No creo que estuviera donde estoy hoy sin ellas.” La Señorita Lovato sonrió con el cumplido.
“Os dejaré que os vayáis,” dijo la Señorita Lovato, sin querer interrumpir más a las chicas. “No quiero reteneros del fin de semana, pero, pensé en venir y ver cómo estabas. Que tengáis un bien fin de semana chicas.” Dijo animadamente, girándose en sus talones y empezando a ir de vuelta a la escuela.
“Señorita Lovato,” la llamó Camila por detrás. “Espere un minuto,” le pidió ansiosamente, corriendo detrás de ella.
La Señorita Lovato se paró y se giró para mirar a la joven quien se estaba acercando a ella rápidamente.
“Sí,” dijo mientras Camila lanzaba sus brazos alrededor de la profesora abrazándola agradecidamente.
“Gracias,” le dijo sinceramente Camila, mientras la Señorita Lovato respondía al abrazo.
Camila dio un paso hacia atrás y soltó a la profesora, sus mejillas enrojecidas profundamente ante el repentino asalto.
“Lo siento,” se disculpó, “Yo solo…has hecho tanto por mí y realmente nunca te lo he agradecido.”
“Está bien,” la tranquilizó la Señorita Lovato, poniendo una mano en el hombro de Camila apoyándola. “Fue un placer,” contestó. “Simplemente ver lo lejos que has llegado desde que empezó el curso es el suficiente agradecimiento.”
“Espero que un día pueda hacer por alguien lo que tú has hecho por mí.” Compartió Camila con ella. “Nunca te rendiste conmigo y fuiste paciente cuando no entendía lo que estaba leyendo, o cuando mi atención vagaba por cualquier sitio. Me mantuviste centrada y me animaste a seguir adelante empujando cuando a veces quería rendirme. Tu apoyo significó muchísimo para mí…así que, gracias.” terminó.
“No, gracias Camila,” contrarrestó la Señorita Lovato. “Me recordaste porqué escogí la enseñanza en primer lugar.” Quitó la mano del hombro de Camila y sonrió.
“Sigue trabajando duro,” la animó la Señorita Lovato, “y te veré pronto en otoño para el último año, ¿vale?”
“Lo haré,” prometió Camila y la Señorita Lovato sonrió antes de girarse volviendo en dirección hacia el edificio de la escuela.
Camila se dio la vuelta para mirar a Lauren quien estaba aún de pie en la puerta de pasajero del coche, mirando mientras llevaba una expresión encantada.
“¿Cuánto tiempo has querido hacer eso?” le preguntó Lauren a sabiendas.
“¿Decir gracias?” preguntó Camila y Lauren asintió.
“Desde la segunda semana que estuve en rehabilitación,” divulgó Camila. “Mi terapeuta me hizo reflexionar en todas las influencias positivas de mi vida a parte de mis amigos y mi familia, la Señorita Lovato solía venirme mucho. Nunca me di cuenta realmente de todo lo que me ha ayudado hasta entonces.”
“Estoy un poco celosa,” admitió Lauren, haciendo un gesto a Camila hacia el coche.
Cogió a Jasper mientras descendía en el asiento y lo ponía sobre su regazo mientras veía cómo Lauren se apoyaba contra el borde de la puerta.
“¿Por qué?” preguntó confundida Camila.
“Tuve mi mayor crush con la Señorita Lovato durante mucho tiempo que recuerde y tú acabas de tener una razón legítima para abrazarla.” Camila sonrió ante la admisión de Lauren mientras su novia cerraba la puerta y daba la vuelta para llegar al asiento del conductor, poniéndose rápidamente detrás del volante.
“Pero prefiero abrazarte a ti,” le dijo Camila, mientras Lauren se ponía el cinturón y encendía el motor.
“Eso es bueno,” le dijo sonriendo Lauren, “porque preveo muchos abrazos en nuestro futuro inmediato.”
“¿Es eso todo lo que ves?” preguntó Camila fingiendo una ligera decepción.
“Oh no,” dijo Lauren, seductoramente. “Veo muchas otras cosas muy disfrutables, pero creo que será mucho más fácil para mí enseñártelas, en vez de intentar explicártelas.”
“Bueno entonces en ese caso,” Camila sonrió. “¿A qué estás esperando?”
Lauren no contestó verbalmente, en vez de eso dio marcha atrás con el coche sacándolo de su sitio en el aparcamiento antes de conducir hacia la salida para alcanzar la calle. Camila movió su mano libre hasta la rodilla de Lauren, la otra sosteniendo con seguridad a Jasper en su regazo. Lauren la cogió mientras continuaba conduciendo jugando con los dedos de su novia como de costumbre mientras iban juntas de camino a la casa de Lauren.
“¿Hola?” gritó Lauren fuertemente mientras pasaba por la puerta principal de su casa, Camila siguiéndola de cerca detrás de ella con Jasper en brazos. “¿Alguien aquí?” gritó, una sonrisa extendiéndose por sus facciones ante el maravilloso sonido del silencio que había.
“¿Pensé que dijiste que todo el mundo estaba fuera?” cuestionó Camila, cerrando la puerta principal con cuidado detrás de ella antes de agacharse para soltar a Jasper, el pequeño cachorro corriendo hacia la cocina para beber un poco de agua tan pronto como le soltó.
“Se supone que sí,” contestó Lauren, tirando su mochila al suelo detrás de la puerta, delante del perchero de los abrigos, “pero…” dijo bajando la voz mientras Camila seguía a Lauren tirando su mochila con cuidado al lado de la de su novia, dando unos pasos más dentro de la casa mientras Lauren asomó su cabeza primero en el comedor y después en la cocina, comprobando todas las habitaciones del piso de abajo. “Nunca se es demasiado cuidadoso,” continuó Lauren mientras volvía de comprobar el salón.
Volvió hacia donde estaba Camila y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de la chica menor, poniendo sus caderas juntas, una de sus manos deslizándose amablemente para tomar el trasero de Camila.
“Entonces, ¿dónde están?” preguntó Camila con interés, sus manos cerrándose alrededor del cuello de Lauren.
“Mi padre trabaja hasta tarde y mi madre está de cena con una amiga,” dijo Lauren, mordiéndose el labio inferior para pararse de besar a Camila justo en ese momento.
“¿Qué hay de Chris y Taylor?” cuestionó Camila con interés, sus ojos fijos en los de su novia señaladamente.
“Están en casa de amigos,” le informó Lauren, bajando su mirada hasta los labios de Camila y luchando por resistir la urgencia de tomarlos entre los suyos.
“Entonces ¿estamos finalmente a solas?” preguntó Camila. “¿Sólo nosotras dos?” “Solo nosotras dos,” confirmó Lauren sonriendo ampliamente. “Bueno nosotras dos y Jasper por supuesto.”
“Claro,” señaló Camila, sonriendo con la inclusión de Lauren del pequeño perro quien estaba ahora dando vueltas por el pasillo y a través del salón para sentarse en su sitio de siempre debajo de la mesa, fuera de la vista. “Es nuestra familia,” comentó. “Tiene permiso de estar aquí. No es como si le fuera a contar a alguien lo que vayamos a hacer de todos modos…”
“Mi familia es familia,” intercedió Lauren riéndose ante las palabras de su novia.
“Ellos son tu familia,” dijo Camila amablemente. “Jasper es nuestra familia.”
“Es tu perro,” se rio Lauren, moviendo a Camila un poco en sus brazos. “No sé cómo se sentirían mis padres si compartiéramos la custodia a largo plazo.”
“Oh, por favor,” dijo Camila, moviendo una de sus manos detrás de la cabeza de Lauren. “Tus padres le adoran, especialmente tu madre. La pillé hablando con él cuando vine a recogerle antes, estaba siendo un poco cursi.”

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Capitulo 50

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:40 am

“¿Cursi?” cuestionó Lauren riéndose con la elección de palabra de Camila y luchando por imaginar a su madre comportándose de esa manera.
“Sí, cursi,” aclaró Camila sonriendo ampliamente. “Ya sabes, como tú…”
“Yo no soy cursi,” se quejó Lauren interrumpiéndola y frunciendo el ceño. “¿Cuándo he actuado cursi?”
“Eres así todo el tiempo,” la informó Camila felizmente.
“Dame un ejemplo,” le pidió Lauren con interés.
“Vale,” dijo Camila, su tono rasposo bajando seductoramente. “Actúas ‘cursi’ cuando me llamas cariño.”
“Ese no es un buen ejemplo,” protestó Lauren y Camila puso los ojos en blanco.
“Sí lo es,” discutió. “Es el ejemplo perfecto.”
“Dame otro ejemplo,” le pidió Lauren, sin creer haber actuado ni una vez ‘cursi,’ su cerebro por alguna razón sin querer ser asociado con la palabra, viendo solo connotaciones negativas de debilidad sobre la feminidad.
“¿Qué pasa si te doy cinco?” preguntó Camila con un tono retador en su voz.
“Vale,” contestó Lauren, levantado su cabeza preparada.
“Uno,” dijo Camila, inclinándose un poco más hacia Lauren, “cuando solías llevar mi mochila a clase.”
“Estaba sirviendo de ayuda,” dijo Lauren cabezonamente.
“Dos es la forma en la que siempre trazas la cicatriz sobre mi ojos izquierdo con tus dedos,” continuó Camila imperturbable por la negación de Lauren de su propio comportamiento.
“Eso es solo…” empezó Lauren pero se paró, incapaz de pensar una sola razón válida por la que hacía eso, la costumbre saliendo reflexivamente, su mano estirada en ese punto de la frente de su novia con una especie de inexplicable y primordial deseo de tocarla.
Camila levantó su ceja a sabiendas cuando Lauren no continuó y siguió enumerando sus ejemplos.
“Tres es la forma en la que siempre te ríes con mis bromas aunque ni siquiera sean graciosas,” le informó Camila.
“Eso no es cursi,” respondió Lauren. “Simplemente no quiero herir tus sentimientos, eso es todo.”
“Sí, pero es lindo.” Dijo sonriendo Camila.
“Lindo a lo mejor,” concedió Lauren, “Pero no cursi.”
“Son la misma cosa,” le dijo Camila y Lauren puso los ojos en blanco con esta revelación. “Cuatro,” persistió, inclinándose hacia adelante para susurrar en el oído de su novia, “cuando me cuentas todo sobre tus planes imaginarios de nuestro futuro.”
Lauren tragó fuertemente saliva mientras Camila movía delicadamente sus labios para besar un punto en la mandíbula de Lauren que se unía con su cuello.
“¿Cuál es el quinto ejemplo?” preguntó Lauren; cerrando sus ojos mientras los labios de Camila trazaban ligeramente la mandíbula de la chica más alta hasta el hueco de su cuello.
“Cinco,” murmuró Camila contra la piel de Lauren, su respiración haciendo cosquillas en la piel de ahí gratificantemente. “Cuando pusiste mis sentimientos y nuestra amistad por delante negándote a ti misma el simple lujo de decirme que te gustaba, aunque esa fuera la única cosa que deseabas poder hacer más que nada.”
“¿Cómo sabes eso?” le preguntó Lauren, estremeciéndose un poco mientras la boca de Camila trazaba besos sobre su mandíbula y hasta su oreja, uno de los brazos de la chica menor acariciando el costado de Lauren con afecto.
“Dinah puede haber mencionado algo,” le dijo Camila sinceramente, chupando el lóbulo de su oreja durante un momento tentadoramente, “y Ally,” exhaló sin aliento en el oído de su novia, la mano vagando hasta el costado de Lauren y deslizándose por debajo de su camiseta para acariciar su estómago ligeramente. “Normani también.” terminó, bajando su boca para besar la clavícula parcialmente expuesta de Lauren.
“¿Qué te dijeron?” preguntó Lauren intentando estar molesta con sus amigas por su comunicación con Camila con respecto a su pasado crush, antes de cuando habían oficialmente empezado a salir.
Camila levantó su cabeza y sonrió a Lauren, levantando una mano para acariciar su frente con cariño.
“Suficiente,” contestó y Lauren no pudo evitar devolver la sonrisa de Camila. “Me querías incluso entonces ¿verdad?”
“Sabes que lo hacía,” contestó Lauren y Camila ladeó su cabeza hacia adelante para tomar los labios de Lauren entre los suyos amablemente.
“No puedo creer que tardase tanto para verlo finalmente,” compartió Camila con Lauren cuando se separaron. “Literalmente tuviste que decírmelo antes de que yo tuviera ninguna idea de cómo te sentías. Era tan inconsciente…”
“Está bien Camz,” dijo Lauren, una de sus manos que estaba aún apoyada cómodamente contra la espalda de Camila moviéndose para apoyarse contra la mejilla de la chica más pequeña, su pulgar acariciando la suave piel de ahí suavemente.
“Creo que en realidad siempre lo sentí,” divulgó sinceramente Camila. “Había solo algo diferente en ti Lauren, en la forma en la que me sentía cuando estabas alrededor. No era la misma forma en la que me sentía con las otras chicas. Eras especial…”
El brazo que Camila aún tenía puesto alrededor del cuello de Lauren se movió hacia abajo para reflejar a su otra extremidad, ambas manos asentadas en las costillas de la chica más alta y poniéndose más cerca.
“Siento que tuvieras que esperar tanto, siempre fui un poco más lenta,” dijo Camila un poco auto desaprobándose, sus labios a meros centímetros de los de Lauren, sus ojos oscuros chocolate fijos en las órbitas verdes penetrantes de su novia. “Fue el pensamiento de posiblemente perderte lo que me hizo darme cuenta de cómo me sentía en realidad,” admitió. “No tenía ni una pista de lo mucho que me gustabas,” sonrió, poniendo un poco más cerca sus labios con respecto a los de Lauren. “Mi consciencia se negaba totalmente a admitir lo que mi subconsciente ya sabía,” continuó. “Mi cerebro reconoció que pensaba en ti como algo más que simplemente una amiga, pero tú diste la sacudida que necesitaba para finalmente decírmelo, para así yo saberlo.” Se rio un poco. “¿Cómo de ridículo es eso?” preguntó entretenida, su cabeza moviéndose hacia atrás mientras se reía de sí misma. “¿Estaba tan dañada por aquel entonces que ni siquiera yo sabía lo que estaba pensando?”
“Deberías dejar de hablar,” le apuntó Lauren, moviendo su pulgar para acariciar ligeramente los labios de Camila, “Solo durante un minuto.”
“¿Por qué?” murmuró Camila contra el dedo de Lauren, sus ojos nunca dejando los de su novia.
“Estás divagando,” dijo, la esquina de su boca levantándose, entretenida.
“¿Estoy divagando?” preguntó Camila, la idea de quedarse callada durante aunque fuera un segundo escapándose completamente.
“Sí,” contestó Lauren, riéndose ligeramente. “Lo estás,” confirmó. Camila ladeó su cabeza hacia atrás un poco.
“¿Pensé que te gustaba cuando hablábamos?” cuestionó Camila.
“Lo hago,” admitió Lauren. “Tienes una forma única de usar las palabras Camz,” compartió con ella. “A veces pienso que podría escucharte hablar sobre absolutamente nada importante y aun así sería el mejor uso de mi tiempo.”
“Pero ¿no ahora?” preguntó Camila mientras Lauren movió su pulgar amablemente a lo largo de la línea de la mandíbula de Camila.
“No, no ahora,” contestó Lauren, pasando su lengua entre sus labios, sus ojos mirando la boca de Camila desenfrenadamente.
“Sí, pero estoy intentando decirte algo importante…” empezó Camila. Lauren movió su cabeza ante las palabras de su novia, fascinada con la constante necesidad de hablar de Camila y casi segura de que era debido al hecho de que lo había encontrado tan difícil de hacer inicialmente desde el accidente.
“Yo también,” dijo Lauren significativamente, cortándola, pero Camila se perdió completamente en la insinuación y siguió como si nada.
“Lauren, en aquel entonces yo…” siguió Camila, pero esta vez Lauren no la dejó continuar, a cambio usó el único método que sabía que funcionaría para hacer que su novia permaneciera en silencio durante más de un milisegundo. Con fuerza, Lauren chocó sus labios juntos, empujando a Camila fuerte contra la puerta, sus caderas golpeando entre la chica menor y la sólida superficie que tenía detrás.
Una de las manos de Lauren se apoyó con fuerza contra el pecho de Camila, sosteniéndola aún contra la puerta mientras la otra se movía por el costado derecho de su novia para apoyarse amablemente sobre su cadera. Lauren lamió la entrada de la boca de Camila y la chica menor la abrio de buena gana permitiendo a su novia que metiera su lengua dentro, Camila gimiendo placenteramente en respuesta mientras Lauren profundizaba el beso ansiosamente.
Las manos de Camila acariciaron la espalda de Lauren, vagando por la extensión de esta, levantando su camiseta sin preocupaciones mientras la chica de ojos verdes chupaba tentadoramente su lengua.
“Lauren…” jadeó Camila cuando Lauren finalmente soltó su boca para poder recuperar la respiración.
“Deja de hablar,” le repitió Lauren, empujando sus labios de nuevo sobre los labios hinchados de Camila y comprometiendo sus lenguas una vez más en una ahora familiar batalla por el dominio, presionando sus caderas con fuerza contra las de la chica menor cuyas manos estaban aún vagando por su espalda con entusiasmo.
“Mmm…kay,” murmuró Camila casi incoherentemente contra la boca de Lauren, sus manos bajándose hasta la parte de debajo de la camisa de Lauren y levantándola en un intento de quitarla, fallando miserablemente, el tejido pegándose fuertemente al cuerpo de su novia.
Lauren se movió un poco hacia atrás mientras las manos de Camila se movían por la parte delantera de la camisa de su novia, sus dedos intentando desabrochar los botones que recorrían el torso de Lauren, pero teniendo problemas, el deterior de su mano izquierda sin estar lo suficientemente recuperada para poder desabrocharlos rápidamente.
“Mierda,” maldijo Camila, respirando largo, respiraciones profundas, su pecho hinchándose violentamente mientras intentaba llenar sus pulmones con oxígeno, sus dedos aun jugueteando con los botones sin éxito.
Lauren vio que Camila encogía su nariz, su frente frunciéndose, su atención centrada firmemente en la tarea que estaba llevando a cabo.
“Aquí…” empezó Lauren, levantando sus manos para ayudar, ansiosa por que Camila terminara para así poder volver a juntar sus labios.
“A la mierda,” maldijo Camila de nuevo, sin querer parecer incapacitada y Lauren no pudo evitar sentirse sonrojada por el uso de las palabrotas de su novia mientras las manos pequeñas de Camila sostenían la parte de delante de su camisa, una a cada lado mientras tiraba de la tela con decisión hacia direcciones opuestas, cayendo los botones ahí indiferentemente, casi instantáneamente resolviendo su problema.
“Jesús Camz,” comentó Lauren, empujando a su novia de nuevo contra la puerta mientras Camila le quitaba a Lauren la camiseta por los hombros llevándola hasta sus brazos. “¿Era eso realmente necesario?” se rio Lauren, echando sus brazos hacia atrás y sacándolos por las mangas mientras Camila le quitaba completamente, tirándola a un lado.
“Sí,” contestó sin aliento, extendiendo sus brazos hasta la parte de atrás del cuello de Lauren juntando sus bocas una vez más, su otra mano envolviéndose alrededor de la cintura de la chica más alta, por encima de su camiseta blanca, mientras ponía sus caderas juntas de nuevo.
Lauren chupó seductoramente el labio inferior de Camila mientras echaba hacia atrás su cabeza para mirar los ojos oscuros de su novia, sus pupilas dilatadas mientras volvían a mirarse sin pestañear.
“Deberíamos ir arriba,” dijo Lauren y Camila movió su cabeza.
“Deberíamos quedarnos aquí,” respondió, sin ningún ápice de broma en su voz mientras intentaba conectar sus bocas una vez más, Lauren echándose hacia atrás fuera de su alcance bromeando.
“No, deberíamos definitivamente ir arriba,” repitió Lauren, extendiendo su mano para coger la de Camila’ girándose para ir escaleras arriba.
Camila usó su brazo para tirar de Lauren hacia ella de nuevo, apoyando su peso contra la puerta mientras su lengua no perdía tiempo en explorar la profundidad de la boca de la chica de ojos verdes, sus labios encontrándose en un lento baile, la velocidad acelerando con la ansiedad de Camila. Lauren sonrió contra la boca de Camila, usando cada pizca de fuerza de voluntad de su cuerpo para deshacerse del agarre de su novia y apartándolas de nuevo.
“Yo me voy arriba,” le dijo Lauren señaladamente, tirando amablemente del brazo de Camila usando sus manos entrelazadas.
Esta vez, Camila se permitió a si misma dejarse ser guiada, un paso cada vez, hasta el siguiente nivel de la casa, Lauren retomando el ritmo hasta alcanzar el rellano, la chica más alta guiando a Camila hasta su habitación rápidamente. Lauren la siguió, cerrando la puerta de una patada detrás de ellas y se encontró a sí misma casi instantáneamente siendo tirada encima del edredón por la chica menor, su espalda hundiéndose en la cama mientras Camila trepaba encima de ella y ponía sus labios juntos fervientemente.
Lauren sintió las manos de Camila por todos lados mientras vagaban por su piel, estaba como un hombre ciego intentando leer braille, acariciando primero su cuello y despacio haciendo su camino por su cuerpo, una mano llegando hasta la suave piel del pecho de Lauren, la otra deslizándose hasta la cinturilla de los vaqueros de Lauren y acariciando la piel de ahí delicadamente, haciendo que las caderas de Lauren se levantaron y su piel se estremeciera en respuesta.
Se sentó un poco, empujando a Camila sobre sus rodillas, sus bocas aun batallando una con la otra vorazmente mientras extendía sus manos para quitarse su propia camiseta de su cuerpo, sus labios apartándose durante un instante mientras la levantaba sobre su cabeza, tirándola al suelo al lado de la cama mientras sentía el peso de Camila presionarse contra ella una vez más.
Camila movió su boca para trazar suaves besos a lo largo del hueco del cuello de Lauren otra vez como había hecho antes, sus labios dejando un hormigueo a su paso a su paso por el hueco de su cuello hasta que se ubicó en la parte superior del esternón. Sintió las manos de Lauren tirar firmemente de la parte inferior de su suéter, ansiosa por quitárselo y Camila se sentó de nuevo, levantando sus brazos sobre su cabeza para permitir a la chica alta que se deshiciera de esta obstrucción y la camiseta de debajo de un solo movimiento.
“Dios, he echado de menos esto,” dijo Camila mordiéndose el labio inferior y estudiando el cuerpo semidesnudo de Lauren debajo de ella apreciativamente, la otra chica usando sus manos para sostenerse a sí misma, las rodillas de Camila apoyadas a ambos lados de sus piernas, una presionando suavemente contra la entrepierna de Lauren.
Lauren levantó sus manos para hacer pequeños círculos contra el estómago de Camila, los músculos reaccionando inmediatamente antes su roce, tensionándose debajo de sus dedos mientras se sentaba mejor, una mano extendiéndose detrás de la espalda de Camila para estabilizarse mientras besaba el centro del pecho de la chica menor sobre su cicatriz.
“No,” suplico Camila, aún insegura, sin estar todavía acostumbrada a que alguien encontrara sus imperfecciones bonitas.
Lauren no respondió verbalmente, pero continuó dejando besos suaves y cariñosos a lo largo de la longitud de la cicatriz de Camila, en su ahora permanente recordatorio de cómo había luchado por su vida ganando.
“Por favor para,” le pidió Camila y la mano de Lauren se posicionó sobre la cicatriz del costado izquierdo de Camila, acariciándola consoladoramente mientras persistía con su atención que le estaba dando al esternón de su novia. “Lauren…”
“No,” discutió Lauren, besando la piel firme de ahí ligeramente, sus labios murmurando las palabras contra la piel de Camila. “Son una parte de ti,” habló, levantando su mirada para encontrarse con los ojos de Camila, las oscuras órbitas mirándola de cerca, “y amo todo en ti Camz,” le dijo Lauren. “Eres perfecta.” Camila cerró sus ojos mientras sentía que la otra mano de Lauren se unía a la que tenía detrás de su espalda, desabrochando el cierre de su sujetador para quitárselo, la ropa interior cayendo en la cama al lado de ellas, Lauren con poco aliento cuya boca estaba vagando por el ahora expuesto pecho de Camila, llegando a un punto mientras chupaba amablemente uno de los pezones que se estaba endureciendo en respuesta.
“Joder,” maldijo Camila, inhalando fuertemente, todas las inseguridades ahora perdidas con el gratificante sentido de placer que Lauren estaba causando en ella.
Lauren se negó a luchar el deseo de conectar sus bocas una vez más y sus manos se extendieron para empujar el cuello de Camila hacia ella, acercando sus bocas juntas apasionadamente mientras las manos de Camila se deslizaban por los costados de Lauren, las de la otra chica vagando hacia el trasero de su novia en un intento fallido de quitar algo de ropa de Lauren.
“Jesucristo,” se quejó Camila mientras separaba sus labios y ladeaba su cabeza hacia delante, intentando tener mejor visión del sujetador de Lauren mientras seguía luchando contra él.
Lauren sonrió con la manera en la que Camila ponía su lengua entre sus dientes con concentración, sus manos aún incapaces de quitar la ofensiva prenda, su entusiasmo dificultándolo más en vez de ayudarla. Ansiosa de ayudar a su novia, Lauren dio la vuelta a Camila sobre su espalda, cambiando posiciones en la cama para así estar ahora sobre ella. La morena desabrochándose ella misma el sujetador, tirándolo en el estómago de su novia, Camila moviendo su mano para tirarlo a un lado mientras Lauren no perdía tiempo desabrochando sus vaqueros, ahorrándole problemas a su novia para después.
“¿Vale?” preguntó Lauren y Camila asintió mientras la chica más alta se inclinaba sobre ella, sus bocas conectándose una vez más, el sabor de Camila haciendo que Lauren se sintiera mareada.
Mientras se tumbaba encima de Camila, sus bocas preocupadas la una con la otra, sus cuerpos presionados juntos fuertemente, sus manos vagando por las longitudes de sus cuerpos sin obstáculos, Lauren no podía entender por qué habría pensado en resistirse a los avances de su novia durante las últimas semanas. De hecho, mirando hacia atrás ahora, pensaba que fue probablemente la peor decisión que había hecho jamás.
“Eres increíble,” jadeó, separando su boca de la de Camila para recuperar la respiración, su pecho sintiéndose oprimido, sus manos moviéndose hacia abajo para desabrochar los pantalones de Camila tirando de ellos un poco.
“No, he hecho todavía nada,” le devolvió Camila igualmente sin respiración, una sonrisa en sus labios mientras levantaba sus caderas de la cama para acomodarse, permitiendo a Lauren bajarle los vaqueros por los muslos, deslizándolos hasta los tobillos y quitándoselos hasta caer al suelo.
“Eres tan jodidamente increíble,” le dijo Lauren, besando su cuello delicadamente, el pulso de Camila latiendo furiosamente emanando a través de los labios de la chica más alta mientras estaban posicionados sobre su arteria carótida. “Soy tan idiota,” se recriminó a sí misma. “Siento que soy la que se acaba de despertar de un coma,” compartió, su boca trabajando en su camino hasta el pecho de Camila, besando su piel suavemente, haciendo un camino hasta el abdomen de la chica menos y hacia abajo, las caderas de Camila respondiendo a su roce, su trasero tensionándose hacia adelante mientras los labios de Lauren besaban el espacio entre las piernas de su novia sobre su ropa interior.
“Mierda Laur,” maldijo Camila, sus manos agarrando el edredón a sus lados mientras las manos de Lauren se extendían para jugar con el borde de las bragas negras de Camila, deslizándolas por sus caderas despacio, burlonamente.
“Siento como si hubiera estado andando dormida el último mes.” Admitió Lauren, inclinándose hacia adelante y besando a Camila en el estómago suavemente de nuevo, “y ahora siento que realmente estoy viva por primera vez desde hace mucho tiempo.” compartió, su boca haciendo su camino hasta la parte de arriba de la pelvis de Camila acariciando el espacio ahí sobre su ropa interior. “La próxima vez que sugiera que debemos esperar,” empezó Lauren; su boca moviéndose hacia arriba para chupar el pecho de Camila de nuevo, haciendo que la chica menor se retorciera mientras Lauren bajaba la ropa interior de su novia y la quitaba con facilidad. “Dime que me cierre la puta boca.” Le informó mientras deslizaba una de sus manos para coger una de las de Camila subiéndola hasta al lado de su cabeza, la chica menor apretándola firmemente mientras la otra de Lauren acariciaba ligeramente su centro rápidamente humedecido.
“Lo…que…quieras,” suspiró Camila, intentando no morir, su corazón latiendo furiosamente contra su caja torácica mientras la mano de Lauren la ponía a prueba con amabilidad, capturando todo el aire de sus pulmones para así sentir que pudiera estar ahogándose.
“Te quiero a ti,” le dijo Lauren, bajando su boca para besar la piel sobre la cadera izquierda de Camila, su mano recuperando el ritmo mientras seguía acariciando el ahora mojado centro húmedo de Camila, sus propios gemidos en respuesta a los suaves gemidos emitidos de la boca de la chica de ojos marrones.
“Jesús Laur,” dejó escapar Camila, el aire escapándose de sus pulmones en una respiración aguda, su mano libre vagando en búsqueda de los vaqueros de Lauren, intentando quitárselos.
“No,” le dijo Lauren firmemente mientras Camila intentaba llevar la mano que tenía por encima de su cabeza hasta abajo para asistir a la otra en su misión.
“Laur…” empezó Camila a protestar pero Lauren la interrumpió, quitando su mano de donde había estado trabajando y agarrando la otra mano libre de Camila a su lado, sus labios chocando encima de los de su novia y trazando placenteramente un camino hasta la parte de debajo de su boca.
“Estoy intentando demostrarte algo,” le dijo Lauren seriamente y Camila arrugó su cara mientras la mano de Lauren empezaba a vagar hacia abajo donde había estado hace unos momentos.
“¿Qué?” preguntó Camila, su voz apenas audible mientras la mano de Lauren reanudaba su ritmo anterior, las caderas de Camila una vez más levantándose de la cama en respuesta.
“Que soy real,” le dijo Lauren seriamente, deslizando primero un dedo, después dos dentro de la humedad de Camila y reanudando su ritmo ahí, los miedos y preocupaciones de su novia de la noche anterior aun teniendo un gran peso en la mente de Lauren. “Soy jodidamente real Camz, lo prometo,” reiteró Lauren inclinándose hacia adelante para besar un punto justo sobre el ombligo de Camila brevemente, después trazando delicados besos hacia donde su mano aún estaba trabajando.
“Mierda,” respondió Camila, su espalda arqueándose en la cama, su cuerpo completo sintiéndose tenso, como un campo de fuerza que fuera a ser liberado.
“Esto es real,” dijo de nuevo Lauren, sus ojos estudiando a su novia, quien se estaba muriendo su labio inferior, sus ojos cerrados mientras cada músculo de su cuerpo estaba contraído con la continua estimulación de Lauren. “Nosotras somos reales, tú y yo.” La tranquilizó.
“Dios,” dijo Camila, intentando con cada pizca de esfuerzo aguantar, no ceder ante la ola de éxtasis que estaba deseando desesperadamente atravesarla, no sin Lauren también experimentarla.
“No lo dudes,” le pidió Lauren, besando el estómago de Camila tiernamente y moviendo su boca hacia arriba para jugar con el pezón de su novia otra vez. “Está bien,” la tranquilizó Lauren apretando su mano mientras sostenía la suya más fuerte, la otra arqueándose de su persistente paz. “Te prometo que está bien,” le dijo de nuevo mientras sentía que los músculos de Camila se tensaban alrededor de sus dedos. “Te amo.” Declaró mientras el cuerpo de Camila se estremecía, el espacio entre sus propias piernas humedeciéndose más ante la visión del placer de su novia. “Te amo demasiado Camz,” dijo Lauren suavemente, inclinándose hacia adelante para chupar un punto bajo el cuello de Camila de nuevo durante un momento antes de moverse para encontrarse con su boca.
Tomó los labios de la chica menor entre los suyos, besándola hábilmente, su boca parecía un molde contra la de Camila como si estuvieran destinadas a encajar juntas, dos piezas contiguas de un mismo puzzle.
Lauren saco su mano de Camila mientras su novia se relajaba y Lauren movió sus labios hacia arriba para besar la frente de su novia, permaneciendo sobre su cicatriz de ahí y sonriendo un poco para sí misma. Levantó la mano que sostenía abajo la de Camila para ponerla contra su propio pecho, besando a su novia en los labios mientras lo hacía, presionando la palma de Camila contra su caja torácica.
“¿Puedes sentir eso?” preguntó Lauren a Camila, su boca cernida sobre la de la chica menor cuyas pupilas estaban muy grandes ahora, tan dilatadas, que Lauren pensó que podía perderse en ellas para siempre.
“¿Tu corazón?” Camila respiró con su cara sudada, su expresión ligeramente vidriosa mientras intentaba recomponerse de nuevo.
“Sí,” sonrió Lauren, dejando un casto beso en los labios de Camila. “Late para ti Camz, no late por ti. Hay una gran diferencia…”
Camila extendió su mano libre con amabilidad para acariciar un lado de la cara de Lauren, estudiando sus facciones de cerca, guardando las suaves líneas en su memoria.
“Te amo,” le dijo Camila.
“Lo sé,” la tranquilizó Lauren, besándola en los labios de nuevo con afecto.
“Nunca me he sentido tan a salvo que cuando estoy contigo,” compartió Camila sinceramente mientras Lauren acariciaba su mejilla.
“No tienes que estar asustada conmigo,” la tranquilizó Lauren. “Te tengo,” prometió. “Siempre te protegeré.”
“Te creo,” contestó Camila.
“Si no confías en esto,” dijo Lauren, moviendo su mano hacia arriba para acariciar la frente de Camila significativamente. “Entonces confía en esto,” terminó, presionando la palma de la mano de Camila contra su pecho de nuevo. “Tu mente puede jugar o ponerte trampas, puede convencerte de que esto no es real por mucho que le guste. Puede hacerte pensar que es todo simplemente un sueño elaborado que has creado, pero esto,” estableció Lauren, moviendo sus manos entrelazadas juntas significativamente, “esto no te mentirá Camz. Mientras mi corazón lata, mientras tú puedas sentirlo, estoy viva y tu cerebro no puede discutir eso.”
Camila se sentó un poco, presionando sus labios contra los de Lauren, el espacio entre sus piernas palpitando; los músculos de ahí continuando contraídos con placer incluso después de haber alcanzado el clímax. Apoyó su cabeza contra la de Lauren durante un momento, sus ojos cerrados, una mano aun entrelazada con la de su novia encima de su pecho, la otra acariciando un lado de la cara de Lauren.
“Agradezco a Dios que te trajera a mi vida cada día,” compartió Camila con ella abiertamente, besando a Lauren en los labios de nuevo mientras con cuidado hacia que girasen para así estar ahora encima de su novia.
“¿Lo haces?” suspiró Lauren mientras Camila desenredaba su mano de la de Lauren empezando a bajar los vaqueros de su novia, despacio, el peso de su cuerpo cambiándose de una pierna a la otra para así poder tirar del tejido primer por los muslos de Lauren hasta los tobillos. Camila los tiró al suelo detrás de ella sin cuidado mientras Lauren estudiaba a su novia apreciativamente.
“Sí,” confirmó Camila, sus manos ahora quitando la ropa interior de Lauren de donde estaba, la última prenda entre ellas ahora perdida. “Eres la mayor bendición que jamás me haya podido enviar.”
Los ojos verdes penetrantes de Lauren miraron los de Camila; viendo la sinceridad allí, la verdad en sus palabras y de repente tuvo una urgencia abrumadora de conectar sus labios una vez más porque se había conmovido mucho por ellas.
“Necesitas besarme ahora,” la instruyó Lauren sin aliento, las palabras de Camila haciendo que estuviera desesperada por el contacto, sentir la fuente de su magnificencia contra los suyos.
Camila sonrió malévolamente, sus ojos brillantes mientras de Buena gana obedecía; su suave boca tomando la de Lauren, su lengua hacienda cosquillas en el paladar de la boca de la chica más alta mientras viajaba por dentro haciendo con experiencia que la de Lauren volviera a la vida. Lauren se sentó un poco mientras
Camila se echó hacia atrás, intentando separar sus labios, manteniendo el contacto mientras la mano derecha de Camila se extendía hacia abajo hacia la pierna de Lauren para así poder empujar su cuerpo más cerca contra el de su novia.
“Camz, no tienes que…” empezó Lauren, la boca de Camila deslizándose para chupar el lóbulo de la oreja de Lauren trazando un placentero camino de besos hacia el cuello de la morena, manteniéndose sobre su punto de pulso y hacienda que Lauren gimiera en respuesta.
“Quiero,” le informó Camila, murmurando las palabras contra el centro del pecho de Lauren, su mano izquierda tomando el pecho derecho de Lauren mientras su boca cambiaba de posición para cubrir el izquierdo, su lengua jugando contra el pezón de su novia.
“Mierda,” maldijo Lauren, su espalda arqueándose sobre la cama ligeramente, sus manos envolviéndose alrededor de la cintura de Camila apoyándolas sobre su trasero, empujando a su novia más cerca de ella.
La mano derecha de Camila se deslizó por delante de Lauren para posicionarse entre las piernas de su novia, sintiendo la humedad ahí, la sensación de ella recordándole a la suya hace unos momentos y causando que su centro se humedeciera una vez más. Siguió con su mano izquierda firmemente en su sitio, masajeando el pecho derecho de Lauren mientras su boca continuaba el camino de besos hasta el ombligo de Lauren. Su mano derecha empezó a moverse de atrás hacia adelante en el centro de Lauren, su mano volviéndose hábil con cada repetición.
“¿Camz?” jadeó Lauren, los dedos de su novia empujando contra la ligera Resistencia de su centro y desapareciendo fuera de la vista.
“Sí,” contestó Camila, su boca continuando hacia más abajo, trabajando en su camino hacia la parte de arriba del montículo oscuro de Lauren quedándose ahí durante un momento, haciendo cosquillas en la piel de la morena gratificantemente y haciendo que sus caderas se levantaran.
“Bésame,” le suplicó Lauren y Camila ladeó su cabeza para mirar a Lauren, su barbilla apoyándose contra el abdomen de Lauren, su mano aún sobre el pecho de su novia, la otra siguiendo con el ritmo un poco mientras iba de atrás hacia delante.
“Vale,” dijo de acuerdo Camila, su mano sin perder el ritmo mientras cambiaba su peso llevando sus labios juntos, Lauren sentándose un poco para encontrarse con ella.
Lauren puso su mano alrededor de la parte de atrás del cuello de Camila, asegurando que el contacto entre sus bocas continuaba, su respiración acelerándose mientras las manos de Camila seguían con su trabajo meticuloso.
Camila mordió el labio inferior de Lauren, chupándolo juguetonamente mientras Lauren levantaba sus caderas, haciendo que los dedos de la chica más pequeña se hundieran más.
Camila sondeó la boca de Lauren con su lengua, presionando sus labios juntos firmemente, sus bocas moviéndose juntas como si fueran buenas bailarinas bien ensayadas, con amabilidad y energía. Lauren arqueó su cuello hacia atrás mientras su cuerpo se tensaba; su boca separándose de la de Camila lo suficiente para que la chica de ojos marrones posicionara la suya para besar el hueco de su garganta.
“Camz…” dijo Lauren y Camila no necesitó escuchar a Lauren decirlo, instintivamente sabiendo lo que quería y obligadamente transfiriendo sus labios de Nuevo sobre los suyos, besándola una vez más.
Camila podía sentir que Lauren estaba cerca ahora y puso sus caderas contra su mano mientras sus dedos seguían con su trabajo, su boca sin dejar nunca la de la morena, su lengua golpeando contra la de su novia. La mano de Lauren sostenía a Camila firmemente en el lugar con el agarre que mantenía alrededor de su cuello, la otra aun tomando su trasero, apretándolo amablemente mientras sus caderas se empujaban hacia arriba para encontrarse con las de Camila.
“Mierda,” maldijo Lauren, su cuello extendiéndose para exponer su garganta, su respiración salía tambaleándose mientras su cuerpo temblaba, la boca de Camila solo permitiendo la separación para continuar, lo suficiente para recuperar el aliento antes de volver a tomar la de Lauren una vez más.
Lauren agarró el edredón con una mano, tirando de él fuertemente mientras su cuerpo finalmente empezaba a relajarse en el colchón, la mano izquierda de Camila acariciando una parte de su torso tiernamente mientras se colapsaba encima de ella, retirándola de dónde había estado sosteniendo la cadera de su novia.
“Puto infierno,” jadeó Lauren, la mano que había estado sosteniendo la nuca de Camila ahora jugando con el pelo de su novia mientras Camila acariciaba su cara contra el pecho de Lauren.
“Sí,” respiró Camila, su mano derecha acariciando repetidamente la clavícula de Lauren mientras la estudiaba.
“¿Soy yo o esta ha sido mejor que la última vez?” preguntó Lauren, sin querer causar ofensa pero su cerebro aún no se había recuperado lo suficiente como para pararse a pensar antes de hablar.
“No eres sólo tú,” confirmó Camila, habiéndose sentido menos ansiosa e insegura esta vez. “Creo que ayuda que ya supiéramos lo que estábamos haciendo esta vez…”
“¿Eso significa que va a seguir mejorando?” preguntó Lauren, besando la frente de Camila ligeramente.
“Supongo que lo veremos.” Señaló Camila. “Creo que puede que el periodo forzado de celibato haya tenido algo que ver también.” musitó. “A lo mejor deberíamos siempre esperar diez semanas…”
“Una mierda,” comentó Lauren, cortándola y cambiando su posición para mirar a Camila quien había girado su cara para encontrarse con su mirada. “No creo ni siquiera que pueda esperar otros cinco minutos.” La dijo sinceramente.
“Puede que tengas que esperar un poco,” dijo Camila, su voz ronca, su pecho aún levantándose y cayendo en una rápida sucesión mientras luchaba por recuperar la respiración. “Me duele el pecho un poco,” le informó sinceramente.
“¿Estás bien?” preguntó Lauren preocupada mientras Camila ponía la palma de su mano sobre la cicatriz que recorría su esternón.
“Sólo se siente un poco tenso,” le informó Camila. “Creo que es mi cicatriz.” dijo. “La piel no es lo flexible que solía serlo…”
“Aquí,” dijo Lauren cambiando la posición de Camila un poco para así poder masajear la sobresaliente cicatriz de ahí suavemente. “¿Ayuda esto?” preguntó.
“Sí,” confirmó Camila, cerrando sus ojos durante un momento y disfrutando del alivio que venía del roce de Lauren. “Gracias.”
La esquina de la boca de Lauren se convirtió en una sonrisa y besó la frente de Camila, su mano aun masajeando el centro del pecho de su novia suavemente.
“Está bien,” le dijo Lauren y Camila ladeó su cabeza, torciéndose para así estar pecho con pecho con la morena de nuevo. “Te tengo.” Camila dejó un casto beso contra los labios de Lauren, sonriendo en él felizmente.
“Por lo que merece la pena,” dijo Camila, dando un rápido beso en los labios a Lauren de nuevo. “Yo también te tengo, lo sabes…”
“¿Qué quieres decir con ‘por lo que merece la pena’?” preguntó Lauren, quitando un mechón de pelo para ponerlo detrás de la oreja de Camila. “Todo merece la pena Camz. Tú te lo mereces todo.” Dijo Lauren, porque lo sentía. Camila merecía todo lo que habían pasado juntas los últimos nueve meses; todo el dolor, todas las dificultades y las noches sin dormir preocupándose mientras estaba en el hospital después de su ataque.
“No te voy a volver a dejar nunca más,” le dijo Camila, besando los labios de Lauren otra vez suavemente.
“Nunca te voy a dejar,” contestó Lauren y Camila escondió su cara contra el pecho de la chica más alta, el brazo de Lauren envolviéndose alrededor de sus hombros protectoramente mientras Camila extendía el suyo alrededor de su estómago, las dos entrelazadas la una en la otra, felices..

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Capitulo 51

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:41 am

Lauren se despertó con el sonido de la puerta principal cerrándose fuertemente escaleras abajo, el sonido fuerte despertándola, sus ojos abriéndose instantáneamente y su corazón saltando hasta su garganta con el inesperado sonido.
Tomó a Lauren un momento darse cuenta de lo mucho que había dormido con Camila entre sus brazos, la cabeza de la chica menor apoyada tranquilamente contra el pecho de Lauren mientras dormía. El brazo de Camila estaba aún alrededor de la piel desnuda del estómago de Lauren mientras dormía y una pierna estaba entre el par de piernas de Lauren mientras estaban tumbadas bajo el calor del edredón juntas. Despacio, el recuerdo de Lauren volvió a ella, el recuerdo de las hazañas suyas y de Camila justo antes de quedarse dormidas volviendo a ella al instante, el calor llegando hasta sus mejillas y al espacio entre sus piernas con ese pensamiento.
Después de que Camila hubiera ayudado a que Lauren llegara a un estado de Éxtasis maravilloso, pagando con efectividad a la chica más alta con el placer que le había dado de antemano, las dos habían estado tumbadas en la cama, sus cuerpos entrelazados en un montón de extremidades mientras recuperaban su respiración, el pecho de Camila dolorido tranquilizándose unos minutos después con la ayuda de los dedos delicados de Lauren que masajearon tiernamente la cicatriz que recorría el centro de su torso.
Todo lo que les tomó a las chicas para seguir donde lo habían dejado fue cuando Camila levantó sus ojos oscuros color chocolate para encontrarse con los verdes vivos de Lauren, las dos conectando sus labios otra vez ansiosamente con el contacto visual, sus bocas ansiando el sabor de la otra después de haber estado tanto tiempo separadas, ambas sintiéndose aún eufóricas del placer que habían experimentado en las manos de la otra un poco antes.
Finalmente, después de celebrar su reunión física numerosas veces en lo que ambas percibieron y pensaron como la forma que más encajaba, las chicas se habían acomodado en la cama juntas, Lauren cubriéndolas con el edredón para mantener el calor, sus cuerpos agotados y sus pechos pesando mientras luchaban por recuperar el aliento de nuevo. El dolor de pecho de Camila había vuelto después de cada ocasión, su corazón latiendo contra su pecho del esfuerzo, el dolor desapareciendo tan rápido como había seguido en sus apariciones iniciales mientras habían estado tumbadas juntas recuperándose de sus esfuerzos.
Exhaustas, las dos se habían quedado evidentemente dormidas y Lauren rápidamente ó miró preocupada la mesilla de al lado de la cama, mirando la hora que marcaba las seis y diecisiete en los llamativos números rojos en la luz oscurecida del día.
“Mierda “, murmuró, moviendo a Camila en un intento de despertarla, el sonido de la voz de su madre ahora audible desde escaleras abajo mientras su tono familiar se dirigía a Jasper, quien aparentemente había aparecido de su sitio donde estaba escondido debajo de la mesa del comedor para saludarla. “Mierda “, maldijo Lauren de nuevo a través de sus dientes apretados, empujando a Camila más a la fuerza cuando la chica menor siguió absolutamente dormida. “ Camz“ siseó Lauren, intentando mantener la voz baja para que así su madre no la escuchara abajo. “Camz despierta “urgió Lauren, empujando a Camila de nuevo, su novia estirándose durante un momento antes de acurrucarse más contra el pecho de Lauren, sus ojos aún cerrados mientras dormía. “joder “maldijo Lauren, rápidamente saliéndose de debajo del cuerpo de Camila y del edredón, la chica menor acurrucándose más en el colchón con la ausencia de Lauren.
‘’Joder, joder, joder’’ maldijo Lauren de nuevo agitada mientras recogía la ropa perdida del suelo alrededor de su cama, completamente desnuda de pies a cabeza.
‘’ ¿Lauren!?’’ escuchó a su madre llamarla desde las escaleras y se paró medio muerta en su sitio mientras escuchaba los pasos de su madre que lentamente empezaban a subir hasta el rellano.
‘’ ¡Mierda!’’ siseó Lauren, tirando la pila de ropas a la cama al lado de Camila quien aún seguía completamente inconsciente al inminente peligro al que se enfrentaban y la ira inevitable que tendrán que soportar si su madre las encontraba juntas.
Lauren volvió su atención a la puerta de la habitación y recordó que estaba sin cerrojo, que, en su prisa por estar juntas, se habían olvidado completamente de asegurarse que estaba bien cerrada.
‘’joder’’ se reprendió a sí misma, sus ojos cayendo en la bata que colgaba detrás de la puerta, una desesperada idea formándose en su mente.
Lauren corrio hacia allí y cogió la bata que estaba ahí colgada rápidamente, poniéndosela mientras sus manos hacían un nudo alrededor de su cintura. Extendió su mano hasta el pomo de la puerta e inhaló profundamente, pausándose un momento en un intento de recomponerse antes de abrirla y salir. Giró su espalda hacia las escaleras, cerrando la puerta de su habitación mientras escuchó a su madre aterrizar justo detrás de ella.
‘’Hola’’ saludó Clara y Lauren se giró para mirar a su madre, intentando lo mejor posible fingir sorpresa al verla.
‘’Hola’’ dijo Lauren, bajando la voz mientras daba un paso lanzando sus brazos alrededor de su madre en un abrazo rápido, ‘’¿Qué estáis haciendo aquí? ¿Pensé que estarías fuera cenando esta noche?’’
‘’Lo estoy’’ le informó Clara dando un paso hacia atrás mientras Lauren la soltaba. ‘’se me había olvidado el libro que le prometí a Jennifer que le dejaría así que pensé© en venir y cogerlo de camino.’’
‘’Oh, vale’’ respondió Lauren, luchando la repentina urgencia que sentía de mirar la puerta de su habitación que tenía detrás.
‘’He visto a Jasper abajo y asumí que estabas aquí con Camila’’ dijo Clara, moviendo el pequeño libro de papel en su mano para sostenerlo mejor. ‘’Vino a casa a recogerle antes’’ explicó, sus ojos en Lauren, haciéndola sentir como si estuviera siendo interrogada a pesar de la suave apariencia y del tono de la voz de su madre. ‘’Estaba divagando con que quería darte una sorpresa en la escuela o algo’’ siguió riéndose para sí misma con el recuerdo de su conversación de antes con Camila. ‘’Sabes, para alguien que ha tenido problemas con su habla en el pasado, ella puede hablar mucho.’’ señaló Clara entretenida.
‘’Me lo dices a mí’’ dijo de acuerdo Lauren, recordando como Camila había hecho la misma cosa antes y tuvo que besar a la chica menor para finalmente conseguir que dejara de hablar. ‘’creo que eso es parte de la razón por la que lo hace’’ compartió Lauren pensativamente. ‘’Está tan acostumbrada a no poder expresarse que cuando tiene la oportunidad ahora que puede Camila simplemente aprovecha.’’
‘’Entonces, ¿dónde está?’’ preguntó Clara con interés, sonriendo ante las meditaciones de Lauren.
‘’esta tumbada en mi cama desnuda’’ dijo Lauren mientras señalaba por encima de su hombro con el pulgar, dibujando una amplia sonrisa en su cara con la esperanza de que su madre pensara que estaba bromeando y no preguntara más.
Lauren estaba siendo sarcástica, confiando en su novia implícitamente.
‘’no, en serio’’ dijo Lauren, poniendo una mano en el pomo de la puerta como si fuera a abrirla, su corazón latiendo violentamente en su pecho, nerviosa, ‘’está durmiendo en mi cama mientras hablamos’’ siguió con la farsa, silenciosamente esperando que no estuviera siendo demasiado satírica. ‘’¿Quieres que te lo demuestre?’’ preguntó, rezando porque su madre no descubriera su farol.
‘’eso no será necesario’’ se rio Clara, moviendo el libro en su mano indiferente, Lauren dejando salir la respiración que había estado sosteniendo y su visión volviendo a la normalidad despacio, los bordes volviendo a centrarse con la restauración del flujo de oxígeno en su cerebro. ‘’confío en ti’’ declaró y Lauren se sintió culpable al instante por la absoluta fe de su madre en ella.
Clara se pausó por un momento y se giró hacia las escaleras hacia Jasper quien estaba entre las dos.
‘’Tomo de su presencia aquí que has visto a Camila ¿no?’’ preguntó mientras Lauren asentía.
‘’Si, me encontré con ella en la escuela’’ contestó Lauren sinceramente agachándose para coger a Jasper mientras subía sus patas por sus piernas con entusiasmo. ‘’Hemos quedado todas para encontrarnos en Jimmy”s para comer algo a las siete así que la dejé en casa para que se preparara.’’
‘’Entonces, ¿que hace aquí Jasper?’’ preguntó confundida Clara. ‘’¿Por qué no se lo ha llevado con ella a casa?’’
‘’Um’’ dijo Lauren luchando por que se le ocurriera una mentira plausible.
‘’Lauren’’ empezó Clara con una voz más seria. ‘’Sé que va a ser difícil, pero Jasper es el perro de Camila y ahora que está de vuelta, El necesita irse y vivir con ella adecuadamente. No es justo tenerlo de aquí para allá’’ estableció, inclinándose hacia adelante para acariciar al pequeño cachorro amablemente en la cabeza, ‘’no importa lo adorable que sea’’
‘’Lo se’’ respondió Lauren, un repentino pensamiento apareciendo en ella, ‘’pero Camz aún tiene todas sus cosas en las cajas y no quería que estuviera todo el rato pegado a sus pies así que dijo que lo dejaría cuando la recogiera’’
‘’Vale’’ aceptó Clara, obviamente apaciguada con la respuesta de Lauren.
‘’Pero asegúrate de que lo haces ¿vale?’’ preguntó. ‘’Por mucho que me encante tenerle por la casa es hora de que se acomode en la de Camila. Esto era solo un acuerdo temporal, ¿recuerdas?’’
‘’Si, lo se’’ contestó Lauren mientras Jasper se movía en sus brazos con energía.
Jasper se estaba moviendo demasiado que tuvo que soltarle en el suelo donde el joven perro casi inmediatamente corrio hacia la puerta de su habitación y empezó a arañarla, emitiendo unos pequeños ladridos con la obstrucción, ansioso por entrar.
‘’Jasper’’ le regaño en voz alta Lauren, intentando coger al cachorro, pero fallando, el perro escapándose para seguir con su poco convincente ataque a la puerta.
‘’¿Tienes alguna galleta de recompensa ahí?’’ le preguntó Clara con interés, entretenida por el deseo de Jasper por entrar.
‘’No’’ le dijo Lauren sinceramente, mirando hacia donde estaba en el suelo el pequeño Spaniel.
‘’Bueno, definitivamente quiere algo de ahí dentro’’ comento Clara divertida.
‘’Si Camz’’ pensó Lauren para sí misma mientras silenciosamente evaluaba sus opciones. No podía dejar que Jasper siguiera ladrando a la puerta poniendo en peligro que consiguiera captar el interés de su madre hasta el punto de querer investigar, o podría permitirle entrar y poner en peligro que despertara a Camila haciendo su presencia reconocida. Ninguna de las opciones parecía particularmente correcta ahora, pero Lauren tomó una decisión, agarrando el pomo y bajándolo ruidosamente.
‘’Ahí va Jasper’’ dijo Lauren tan alto como pudo, intentando avisar a Camila advirtiendo de que le había dejado pasar a la habitación sin parecer demasiado obvia en su propósito.
Escuchó por un momento, pero no escuchó ningún llanto de sorpresa y volvió su atención de nuevo a su madre quien estaba estudiando su vestimenta curiosamente, como si se acabara de dar cuenta de que estaba prácticamente desnuda.
‘’¿Por qué llevas solo eso?’’ preguntó Clara y Lauren sintió que sus mejillas se enrojecían con la pregunta.
‘’Iba a darme una ducha rápida antes de prepararme para salir y encontrarme con las otras’’ le informó Lauren, la mentira habiendo salido tan pronto como había visto la montaña de ropa al fondo de la puerta.
‘’Oh, cierto’’ respondió Clara, echando un vistazo a su reloj para comprobar la hora, ‘’Olvide que tenías que salir dentro de poco. Te dejaré en ello entonces’’ dijo, ‘’He venido a por’’ añadió, sosteniendo el libro en su mano para que Lauren lo viera. ‘’Pásalo bien esta noche’’ continuó, dando un paso hacia adelante besando a Lauren en la frente y abrazándola. ‘’No llegues muy tarde ¿vale?’’ le pidió. ‘’Tu padre y yo ya hemos extendido mañana tu toque de queda para que así no tengas que volver corriendo del concierto.’’
‘’No lo haré’’ prometió Lauren mientras un fuerte golpe salió de detrás de la puerta de su habitación.
‘’¿Que ha sido eso?’’ preguntó su madre frunciendo el ceño mientras daba un paso hacia la puerta empujándola un poco más.
‘’Probablemente sea solo Jasper’’ dijo Lauren rápidamente mientras su madre entraba en la habitación y ella la seguía detrás vacilante.
‘’Escucha’’ empezó Lauren haciendo una mueca mientras se preparaba para la furia de su madre pero se paró al instante cuando sus ojos escanearon la habitación para no encontrar señales de Camila.
‘’Debe haber tirado el despertador’’ dijo Clara, cogiendo el objeto del suelo y poniéndolo de nuevo en la mesilla al lado de la cama.
Se giró para mirar a Lauren quien estaba estudiando la habitación con una expresión de pura confusión en su cara ante la inexplicable desaparición de Camila.
‘’¿Estás bien?’’ le preguntó Clara y Lauren asintió, volviendo su atención de nuevo hacia Jasper quien estaba dando vueltas por las almohadas de la cama, sin equilibrio en sus patas.
‘’Bien’’ contestó, caminando para coger a Jasper. Estaba oliendo el punto donde había estado Camila tumbada hace unos momentos, obviamente encontrando el olor de su dueña. ‘’Simplemente no creo que debiera dejarle aquí mientras estoy en el baño’’ comentó. ‘’De otra manera volverá y habrá destrozado el lugar.’’
‘’Creo que probablemente sea una buena idea’’ dijo de acuerdo Clara, girándose para ir hacia la puerta de nuevo yendo hasta el rellano. Lauren salió detrás de ella con Jasper en sus brazos. Se giró por un momento y examinó la habitación de cerca una vez más aún confundida, antes de cerrar la puerta firmemente detrás de ella y poniendo a Jasper de nuevo en el suelo. El dio vueltas alrededor de los pies de Lauren durante un minuto antes de seguir a Clara mientras bajaba las escaleras mientras Lauren seguía a su madre, Clara girándose para mirarla mientras hacia un movimiento para bajar detrás de ella.
‘’No te preocupes por que salga’’ le dijo amablemente Clara. ‘’Ve y prepárate. No quiero que llegues tarde.’’
‘’Vale’’ dijo Lauren resistiendo la necesidad de asegurarse que su madre se había ido y yendo hacia el rellano.
Lauren le dijo adiós con la mano a su madre, a lo que ella contestó de la misma manera y después fue por el pasillo hacia el baño, abriendo y cerrando la puerta como si hubiera entrado, pero silenciosamente escondiéndose fuera de la vista, su espalda presionada salidamente contra la pared mientras escuchaba cerrarse la puerta principal firmemente detrás de su madre mientras se iba.
Durante un rato Lauren se quedó así, sosteniendo la respiración hasta que el motor del coche de su madre cobró vida, el sonido gradualmente creciendo mientras salía por la carretera y desaparecía en la distancia.
Lauren suspiró lentamente, dejando escapar una larga respiración que había estado sosteniendo, aliviada de su buena suerte.
‘’¡Camz!’’ llamó, empujándose fuera de la pared y rápidamente yendo de nuevo hacia su habitación, abriendo la puerta bruscamente y escaneando la habitación otra vez. ‘’Camz’’ repitió, esta vez dándose cuenta de la falta de la ropa de su novia donde la había tirado por el suelo al lado de la cama. ‘’Jesús’’ dijo Lauren confundida, agachándose para mirar debajo de la cama y dándose cuenta en el Último momento de que tenía una base salida lo que significaba que Camila no podía estar escondiéndose debajo. ‘’¿Camz?’’ llamó Lauren más alto y finalmente escuchó la voz baja de su novia en respuesta en la dirección del armario.
‘’¿Se ha ido?’’ preguntó Camila tentadoramente, abriendo la puerta del armario un poco y revelándose a sí misma.
Estaba sentada dentro del mueble, acurrucada en el fondo de la estructura, semidesnuda, sus vaqueros en su sitio, pero desabrochados y su sujetador cubriendo su pecho.
‘’Puto infierno’’ suspiró Lauren mientras se acercaba al sitio donde estaba escondida su novia ofreciéndole a Camila su mano. ‘’Me preguntaba dónde demonios habías ido’’ admitió.
Camila cogió la mano de Lauren con su brazo extendido y la chica más alta puso a su novia sobre sus pies para así poder estar de pie delante de ella. El pelo de Camila cayó alrededor de su cara desordenadamente y Lauren extendió su mano para poner un mechón caído detrás de la oreja de su novia para así poder ver sus preciosos rasgos más claramente.
‘’Pensé que te habías desvanecido en el aire’’ divulgó incrédula.
‘’Eso ha estado cerca’’ comentó Camila aun evidentemente en shock por toda la situación e ignorando las palabras de Lauren.
‘’No mierda’’ se rio Lauren, a pesar de lo cerca que habían estado de que las pillaran. ‘’Joder’’ Maldijo de nuevo, la palabrota ayudándola a relajarse de algún modo.
‘’Casi grito cuando escuchó a Jasper ladrando en la puerta’’ le informó Camila aun obviamente sorprendida por el giro de los acontecimientos.
‘’Después escuche la voz de tu madre y casi me da un puto ataque al corazón’’ continuó, extendiendo su mano hasta su pecho y haciendo una pequeña mueca, la palma de esta presionada contra la cicatriz de ahí con fuerza mientras movía su mano de arriba a abajo, acariciando la piel tensa de debajo suavemente. ‘’Prácticamente salté de la cama y me tiré dentro del armario.’’ Le dijo.
‘’Bueno si no fueras tan coñazo para despertarte puede que no te hubieras tenido que dar tanta prisa’’ compartió Lauren con ella, poniendo sus dos manos en los hombros de Camila y acercándola para darle un abrazo.
‘’¿Pensé que tenías el sueño ligero? ¿No deberías ser fácil de despertar?’’
‘’Es tu culpa’’ murmuró Camila contra la bata de Lauren. ‘’Me has agotado y siempre parece que duermo mejor contigo que en cualquier otro lado.’’
‘’Sabes, vamos a llegar tarde para encontrarnos con las otras si no nos preparamos,’’ dijo Lauren, mirando por encima del hombro de Camila mientras se abrazaban para ver la hora que marcaba su despertador.
‘’¿Puedo tener un segundo para recomponerme de esta mierda?’’ le preguntó Camila ligeramente, levantando su cabeza para mirar a Lauren quien la estaba mirando de cerca. ‘’No estoy bien ahora mismo. Quiero decir, ¡acabo de salir del armario!’’ terminó con una expresión pensativa en su cara mientras registraba sus palabras. ‘’Por decirlo así’’ añadió riéndose.
Lauren se inclinó hacia adelante para dejar un suave beso en la frente de Camila y rápidamente puso sus labios contra la boca de Camila, donde permanecieron un poco más.
‘’¿Está¡ eso mejor?’’ preguntó Lauren echándose hacia atrás, y Camila frunció su ceño, su labio inferior sobresaliendo en respuesta a la pregunta.
‘’Un poco’’ concedió y Lauren movió su cabeza entretenida mientras se inclinaba hacia adelante besando a Camila más profundamente.
‘’¿Y ahora?’’ preguntó Lauren y la esquina de la boca de Camila se levantó en una sonrisa malévola.
‘’No exactamente.’’ Dijo y Lauren sonrió, ladeando su cara para tomar los labios de Camila entre los suyos, su lengua sondeando la boca de la chica menor mientras sus manos acariciaban ligeramente la espalda de Camila.
‘’¿Ahora?’’ cuestionó Lauren, cuando después soltó a Camila de su agarre, acariciando los brazos de su novia con cariño.
‘’Si, eso está mejor’’ confirmó sonriendo ampliamente mientras Lauren dio un paso hacia la cama recogiendo su ropa.
Empezó a ponerse su ropa interior por debajo de la bata, girándose para mirar a Camila mientras se sentaba en la cama y deslizaba sus vaqueros por sus tobillos.
‘’¿Camz?’’ preguntó Lauren riéndose mientras se daba cuenta de que su novia se estaba bajando los pantalones. ‘’Se supone que te tienes que vestir, no desnudándote.’’ Le informó a su novia divertida.
‘’Lo sé’’ reconoció Camila, ‘’pero no pude encontrar mi ropa interior cuando corría hacia el armario ‘’sí que solo me dio el suficiente tiempo para coger mis vaqueros’’
‘’¿Te los pusiste antes de entrar al armario?’’ preguntó Lauren con interés.
‘’Después’’ respondió Camila y la sonrisa de Lauren creció más.
‘’Habilidades’’ comentó entretenida ante las payasadas de su novia. ‘’¿Que sabía que fueras una contorsionista?’’
‘’Yo no, eso seguro’’ contestó Camila a medias. “No se si sería capaz de hacerlo otra vez. Creo que fue la adrenalina de las prisas”
“Aquí” dijo Lauren, estirándose hasta la otra parte de la cama cogiendo la prenda de ropa interior de su novia, sus ojos habiendo vagado por la habitación en busca de la prensa de Camila mientras hablaba. “Las encontré”
“Gracias” dijo Camila agradecidamente, cogiendo las pequeñas bragas en su mano y sosteniéndolas con seguridad mientras se bajaba los vaqueros y salía de ellos.
“No, gracias” comentó Lauren, apreciando la vista de la figura desnuda de Camila mientras su novia se ponía la ropa interior y se la subía. Tenía una expresión divertida mientras miraba como Lauren se mordía el labio inferior observándola de cerca.
Camila movió sus caderas un poco mientras acomodaba la ropa interior en su lugar adecuadamente, agachándose para coger sus vaqueros del suelo y poniéndoselos. Luchó por abrocharse el botón mientras Lauren seguía a Camila terminando de vestirse, levantándose y caminando hacia el armario para coger otra camiseta, mientras Camila buscaba por la habitación el resto de su ropa.
“¡Mierda!” maldijo Lauren, recordando que la camisa que originalmente llevaba estaba abajo en el suelo al lado de la puerta principal; los botones esparcidos por toda la alfombra donde Camila se la había arrancado.
“¿Qué?” preguntó Camila, finalmente encontrando su camiseta y su jersey.
Se los puso por la cabeza y extendió sus brazos para sacarse el pelo de donde se había quedado atrapado debajo de la ropa, poniéndose sobre un hombro.
“Mi puta camisa” maldijo Lauren, girándose hacia la puerta y pasando por ella rápidamente, corriendo escaleras abajo para encontrar su camisa exactamente donde la habían dejado en el suelo, los pequeños botones por el suelo cerca de ella.
Lauren se agachó para recoger todo, un sentimiento de pavor dentro de ella mientras escuchaba los pasos de Camila descendiendo las escaleras, la chica menor llegando a una parada a su lado.
“Mierda” maldijo Lauren, levantándose con su camisa y los botones ahora en una mano. “Estamos muy jodidas.”
“¿Por qué?” preguntó Camila sin entender la preocupación de Lauren.
“No hay forma en la que mi madre no haya visto esto” comentó, sostenido su camisa para que Camila la estudiara.
Camila cogió la camisa de Lauren, una expresión confusa en su cara.
“Seguramente hubiera dicho algo si lo hubiera hecho” ofreció Camila y Lauren movió su cabeza en respuesta.
“no lo creo” contestó. “Probablemente me llamará después cuando llegue a casa.”
“Si tenía prisa puede que no se haya dado cuenta” la tranquilizó Camila.
“O puede que pensara que te la quitaste cuando llegaste a casa y la tiraste aquí” Camila se pausó por un momento mientras pensaba.
“Vale, entonces, probablemente no la viera cuando vino” musitó Camila contempladoramente. “Quiero decir, estaba detrás de la puerta cuando la abrio así que no la habría visto ¿no?” preguntó y Lauren asintió despacio, imaginando la escena en su cabeza. “La otra única vez que puede que la haya visto es cuando se fue”
“O cuando estaba buscando su libro” añadió Lauren, intercediendo.
“Cierto” dijo de acuerdo Camila, sin saber la razón por la que Clara había vuelto. “Entonces si la ha visto y piensa algo sospechoso de ella, habría vuelto arriba para hablar contigo ¿no?”
“No necesariamente” dijo Lauren nerviosa.
“Bueno, asumamos que no lo ha hecho” Ofreció Camila animadamente.
“Jesús Camz” suspiró Lauren. “Estamos tan jodida si se entera de que estabas aquí. Estaré castigada en casa hasta la universidad y no podremos volver a vernos”
“intenta no preocuparte” dijo Camila intentando tranquilizarla, dando un paso hacia adelante para poner una mano tranquilizadora en el brazo de Lauren acariciándolo animadamente. “Si tu madre fuera un poco como la mía habría subido las escaleras se habría enfrentado a mí de inmediato.”
“¿Estás segura?” preguntó Lauren con una expresión nerviosa en la cara.
“¿Qué si estoy segura?” repitió Camila, riéndose. “No, ni lo más mínimo, pero, ¿qué sacamos preocupándonos ahora de esto?” cuestionó.
“Si tu madre sospechaba algo hay poco que podamos hacer sobre ello, tendremos que enfrentarnos a las consecuencias.”
“Mierda” maldijo Lauren de nuevo y Camila la abrazó fuerte, besándola en lo alto de la cabeza ligeramente.
“Además” empezó Camila nostálgica cuando Lauren no dijo más.
“Imagina como sería estar juntas después de un año separadas si ha sido así de increíble después de diez semanas” terminó bromeando.
“Camz” gruñó Lauren, dando un paso hacia atrás y golpeando a su novia en el brazo juguetonamente. “¿Puedes dejar de bromar con esto?”
“No estoy bromeando” le informó Camila, sonriendo con picarda. “Ha sido increíble” alabó, intentando envolver sus brazos alrededor de Lauren quien se estaba riendo ahora e intentando empujar a Camila de buen humor.
“No, para” dijo Lauren riéndose fuertemente mientras Camila atrapaba a la morena en sus brazos y empezaba a besarla por toda la cara.
“No” contestó Camila mientras Lauren se retorcía, intentando evitar los besos mojados de su novia. “De hecho” dijo con picardía empezando a hacer cosquillas a Lauren en los costados.
“Dios no” lloriqueó Lauren, retorciéndose para evitar las manos de Camila fracasando miserablemente al intentar escapar de los brazos de la chica menor. “Mierda, Camz para”
“Nah uh” dijo Camila continuando con su ataque y apoyando a Lauren contra la pared, sus manos parando sus incesantes cosquillas para acariciar amablemente los costados de Lauren.
Sus caras estaban a pocos centímetros de separación y Lauren tragó saliva con dificultad, recordando que así era como exactamente habían conseguido que empezara todo este lio, sus mejillas enrojeciéndose y el espacio entre sus piernas calentándose con la proximidad de Camila, los ojos chocolate de su novia clavados en los suyos.
“No” dijo Lauren simplemente mientras Camila humedecía su labio inferior, ignorando las palabras de su novia.
“Creo que prefiero que sea de la otra manera” comentó Camila, acercando su cara más contra la de Lauren.
“Tenemos que prepararnos.” Dijo Lauren, tragando saliva con dificultad otra vez, incapaz de deshacerse de los ojos de Camila, la sensación del caliente aliento de su novia contra su piel volviéndola loca.
“Hmmm” gimió Camila, llevando sus labios incluso más cerca de Lauren.
“Llegaremos tarde” le informó Lauren.
“No me importa.” Le dijo Camila y Lauren bajó su mirada hasta los labios de su novia mientras se conectaban con los suyos, sus ojos cerrándose con el beso, que fue tentador al principio, profundizándolo con disfrute.
Lauren sintió las manos de Camila levantar la parte de debajo de su camiseta presionando sus caderas contra las de Lauren, manteniendo a su novia contra la pared.
“Camila” gimió Lauren mientras empujaba hacia atrás a Camila, sus manos en el pecho de la chica menor.
“Ugh” se quejó Camila haciendo una mueca. “¿Me acabas de llamar Camila?” preguntó. “Ni siquiera recuerdo la Última vez que usaste mi nombre completo. Suena raro ahora cuando lo dices”
“Concéntrate Camz” dijo Lauren divertida antes las divagaciones de Camila, su novia sonriendo mientras ponía una mano en su brazo. “No tenemos tiempo para eso” se rio. “Tenemos que terminar de prepararnos”
“¿Qué pasa si tu madre sabe lo que ha pasado esta tarde?” cuestionó Camila juguetonamente. “Esta podría ser la última vez que tenemos juntas en todo un año” dijo, su voz bajando peligrosamente. “Un año Lauren. Eso son trescientos sesenta y cinco días”
“Mi madre podría volver, sabes” comentó Lauren, moviendo sus manos hasta los hombros de Camila y sosteniendo su espalda mientras intentaba besarla de nuevo. “No tentemos a la suerte más de lo que ya lo hemos hecho hoy.”
“Por mucho que me asuste la posibilidad de que tu madre me encuentre desnuda en tu cama” dijo Camila mirando fijamente los labios de Lauren de nuevo, “Tengo que admitir que fue algo excitante. ¿No crees?”
“¿Qué se te ha metido dentro?” preguntó Lauren divertida.
“tu” contestó Camila y Lauren movió su cabeza, poniendo sus ojos en blanca a lo fácil que había respondido a eso.
“¿Te acuerdas del tiempo en el que nuestra relación no era sí lo sexo?” cuestionó Lauren y Camila levantó su mirada para mirar los ojos de su novia.
“Si” contestó Camila, “pero no creo que sea así todo ahora. ¿Por qué?” preguntó insegura. “¿Lo crees?”
“A veces,” admitió Lauren y Camila dio un paso hacia atrás.
“¿En serio?” preguntó.
“Un poco,” confirmó Lauren, el reflejo de dolor en los rasgos de Camila haciendo que se sintiera culpable de su admisión al instante. “Quiero decir, no me entiendas mal, me encanta ese lado de nuestra relación, pero”
“No lo entiendo,” interrumpió Camila. “Hemos estado juntas por un total de cuanto ¿tres ocasiones en seis meses que hemos estado saliendo?
“¿Cómo se equipará a que nuestra relación sea solo sexo?”
“Bueno, cuando lo dices así se supone que no,” concedió Lauren, una mirada de sorpresa en su cara ante los rígidos hechos que Camila presentó.
“No sé, es solo que parece como si a veces fuera eso todo en lo que estás pensando”
“Han pasado diez semanas desde que hemos estado juntas a solas Lauren,” interrumpió Camila, “así que lo siento si voy un poco fuerte, pero he echado de menos ese lado de nuestra relación.” Compartió Camila con ella, acariciando el brazo de Lauren significativamente. “Todo lo que he podido hacer desde que fue a rehabilitación ha sido hablar y ocasionalmente besar.” Siguió Camila. “Si hay algo que nuestra relación ha sido de casi todo menos sexo.”
Se pausó durante un momento para mirar a Lauren señaladamente.
“Además,” empezó de nuevo. “Si recuerdo correctamente, fuiste tú quien me empujaste contra la pared y me arrastraste hasta tu habitación antes.” Le recordó a su novia. “No fui yo.”
“Vale, tienes razón,” admitió Lauren. “Es solo que me he asustado demasiado con lo de mi madre viniendo a casa y ha cambiado mi humor un poco. Lo siento”
“Está bien,” dijo Camila entendiéndola, “Iremos arriba y terminaremos de prepararnos “¿vale?”
“¿No te importa?” preguntó Lauren y Camila la besó en los labios con afecto antes de girarse en dirección hacia las escaleras, su mano desliándose por el brazo de Lauren para entrelazar sus dedos con los de su novia.
“No me importa,” la tranquilizó Camila mientras la guiaba de nuevo hasta su habitación y hacia un gesto a Lauren para que pasara y terminara de vestirse. “Me iré y me lavaré mientras encuentras una camisa nueva para ponerte,” sugirió, dándole ahora la que tenía en su mano. Lauren la cogió de Camila y la chica menor hizo su camino por el pasillo hasta el baño, despareciendo de la vista.
Se pasaron los siguientes diez minutos preparándose para finalmente subirse al coche de Lauren e ir hacia Jimmy”s, dejando a Jasper en casa de Camila de camino.
“Bueno, mira quienes han aparecido” dijo Dinah felizmente cuando Camila y Lauren llegaron al restaurante, después de las siete. “Pensé© que nos habíais dejado de lado.” Lauren le dio a Dinah una mirada y la chica más alta sonrió al verla.
“Os hemos guardado un sitio,” dijo Normani significativamente, haciendo un gesto hacia el asiento vacío a su lado.
“Nos habéis guardado de verdad un sitio,” respondió Lauren incrédula ante el sitio vacio.
“Espera “¿solo uno?” cuestionó Camila y Lauren asintió en afirmativo antes las palabras de su novia.
“Habéis llegado tarde,” les informó Ally. “No podíamos guardar ninguna otra silla porque estaba empezando a llenarse.”
“Han pasado cinco minutos de las siete,” dijo Lauren, mirando al reloj de la pared del restaurante. “Apenas puedes decir que hemos llegado tarde.”
“¿Podríais simplemente sentaros?” dijo Dinah y Lauren descendió en el asiento al lado de Normani, Camila se sentó en el lado opuesto en el regazo de Dinah.
“¡Mila!” protestó Dinah, intentando empujar a la chica de encima de ella, Camila apretando sus manos en la mesa para mantener el equilibrio y mantener su postura. “¿Puedes bajarte de mí regazo? Tienes una novia para este tipo de cosas,” señaló y Camila vio a Lauren sonreír con las palabras de Dinah.
“¿Pensé que dijiste que me habías echado de menos?” le preguntó Camila a su amiga, girándose para mirarla.
“No tanto,” se rio Dinah haciendo un gesto a Camila en su regazo significativamente.
“Oh bueno entonces deberías probablemente moverte un poco para que esto no se vuelva raro,” comentó Camila cambiando su peso de cadera a cadera molestando hasta que Dinah finalmente se movió en el asiento para dejar que Camila se sentara a su lado.
“¿Antes de que se ponga raro?” se rio ligeramente Dinah. “Camila, odio tener que decírtelo, pero ya es raro.”
Camila cambió de posición para así no estar más encima de Dinah y la chica más alta envolvió sus brazos alrededor del cuello de Camila dándole un abrazo de lado a pesar de sus palabras.
“Si y esto no lo hace para nada más raro “¿verdad?” le preguntó Camila, bajando su barbilla hasta el hueco del brazo de Dinah sosteniendo el codo de la chica más alta en el suyo durante un momento. “Pero se que me quieres. No se por qué intentar esconderlo de mi porque todo el mundo lo puede ver. Eres tan obvia.”
“No lo soy,” comentó Dinah, soltando a Camila y tomando un sorbo de su bebida.
“Si, lo eres,” dijo de acuerdo Ally.
“¿Normani?” preguntó Dinah y su compañera de baile asintió con la cabeza en afirmativo.
“Vale bien, viendo como estoy siendo tan obvia, en realidad tengo algo para ti,” dijo Dinah, extendiendo su mano para coger su mochila que estaba debajo de la mesa y poniéndola en su regazo un momento.

“¿Es comida?” preguntó Camila con ganas y Lauren extendió su mano sobre la mesa para ponerla encima de la de su novia en un intento de calmarla.
“¿Por qué estás siempre hambrienta?” preguntó Normani entretenida.
“Juro que deberías ser diez veces más grande de lo que eres con toda la cantidad de comida que comes.”
“No es que hagas ejercicio tampoco,” se rio Ally.
“Hey, “¡hago ejercicio!” protestó Camila.
“Llevar un trozo de pizza a tu boca no es ejercicio,” comentó Lauren entretenida ante el puchero que tenía en la cara Camila con sus palabras.

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Capitulo 51

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:42 am

“He paseado a Jasper durante cuarenta minutos hoy,” le recordó Camila. “Eso tiene que contar como ejercicio “¿no?”
“Además,” empezó Ally sugerentemente, un repentino pensamiento ocurriéndosele. “Apuesto a que has quemado unas cuantas calorías esta tarde también.” Termino guiñando un ojo, la insinuacion clara.
“Huh,” respondió Normani riéndose, una ceja levantándose ligeramente en sorpresa. “Todos son puntos válidos,” concedió. “Lo siento Camila. Supongo que haces ejercicio.”
“Gracias Normani,” dijo Camila juguetonamente, sonriendo ampliamente ante su reconocimiento.
Lauren movió su cabeza ante su novia idiota, sus propias mejillas sonrojándose con el tema implícito en la discusión.
“Um, perdonadme todas,” dijo Dinah, su mano escondida en su mochila, esperando pacientemente a que ellas volvieran su atención hacia ella. “Creo que estaba en mitad de algo antes de que me interrumpierais groseramente ¿no?”
“Continua Dinah,” animó Ally, poniendo una mano en el hombro de Dinah desde donde estaba sentada en el otro lado.
“Gracias,” respondió Dinah señaladamente sacando un regalo envuelto para Camila sosteniéndolo para que la chica lo cogiera. “Bienvenida a casa.” Dijo sonriendo felizmente.
“Oh, “¿quieres decir que de verdad tienes un regalo para mí?” pregunto Camila incrédula mientras cogía la caja de las manos de Dinah. “Pensé que era una broma o algo. Ya sabes, como dices que tenas un regalo para mí, fingir que metías la mano en la mochila sacándolo pero al final me pegarías en la cabeza a cambio.”
“Oooh creo que me gusta eso,” contestó Dinah, sus ojos mirando hacia otro lado durante un momento como si estuviera imaginándose el escenario en su cabeza. “Voy a guardarlo de esa manera aquí para próximas referencias, pero, a lo mejor no lo usare contigo” dijo bajando la voz.
“¿Por qué no?” preguntó Camila y Dinah señaló la cicatriz de su amiga significativamente. “Creo que el menor trauma directo en tu cabeza es lo mejor “¿no crees?” preguntó y Camila sonrió.
“Si, cierto,” dijo de acuerdo, moviendo la pequeña caja en su mano.
“Camz,” dijo Lauren, soltando la otra mano de Camila para permitir que cogiera la caja adecuadamente. ““¿Va a abrirla o simplemente vas a admirar el papel que la envuelve?” preguntó entretenida.
“Si, venga Camila,” urgió Normani. “Quiero ver que te ha comprado Dinah.”
“Yo también,” exclamó Ally con entusiasmo. “Si es algo como lo de tu cumpleaños sería gracioso.”
“Oh Dios,” dijo Camila haciendo una mueca con el recuerdo. “Podías haberme avisado antes de abrirlo delante de mis padres, por cierto,” dijo a Dinah quien estaba sonriendo alegremente a su lado. “No creo que haya estado más avergonzada en mi vida.”
“Eso no es verdad,” dijo Dinah con Énfasis. “Recuerda esa vez.”
“Vale“ le cortó
Camila, extendiendo su mano para cubrir la boca de Dinah parándola de que soltara cualquier bien guardado y enterrado secreto. “Nadie necesita escuchar eso gracias“
“Uh, yo sí“ dijo Lauren, levantando una mano. Normani y Ally asintieron levantando sus manos.
“si” murmuró Ally mientras Normani decía “Igual.“
“Bueno, una vez cuando Camila tenía diez años” empezó Dinah, pero Camila dejó caer el regalo en su regazo y empujó sus dos manos contra la boca de la chica más alta firmemente en un intento de callarla.
“no, no” suplicó Camila.” ¡Para! Me prometiste que nunca se lo contarías a nadie”
“Ahora de verdad quiero saber qué pasa “comentó Lauren, levantando una ceja hacia Camila, el interés alcanzando su punto máximo
Camila miró hacia Lauren por un momento ante las palabras de su novia, sus manos aún puestas en la cara de Dinah.
“Teníamos un trato ¿te acuerdas?“ le dijo Camila a Dinah, volviendo su atención hacia su amiga. “No le dices a nadie lo que pasó aquel día y yo no le diré a nadie lo que pasó hace dos años en la barbacoa del 4 de Julio de tus padres” Los ojos de Dinah se abrieron y Camila le dio una mirada cuestionadora a lo que la otra chica asintió en respuesta.
“Entonces ¿tenemos un trato?“ preguntó Camila y Dinah asintió con su cabeza en un acuerdo silencioso. “genial” dijo, quitando sus manos de la boca de Dinah y cogiendo el regalo otra vez.
“Había olvidado todo lo de la barbacoa“ le informó Dinah Camila quien le sonreía perversamente.
“Bueno, yo no“ le dijo. “Así que, si alguna vez sientes la urgencia de compartir mi experiencia mas avergonzante con alguien entonces recuerda que yo también se la tuya”
“Apuntado“ dijo Dinah asintiendo con su cabeza.
“Oh vamos“ gruño Normani. “No puedes no decirnos todo ahora que has dicho algo.“ Se quejó. “De verdad quiero saber lo que pasó”
“Lo siento“ dijo Dinah, poniendo una cara triste en dirección a Normani “pero ella tiene peor munición contra mí por ahora va a seguir siendo un secreto.“
“Vosotras dos sois muy molesta“ gruño Normani a medias disfrutando del energético vaiven de las dos ”Sigo olvidándome de que vosotras dos os conocíais antes de que nosotras siquiera fueramos amigas”
”A mi tambie ”“ secundo Lauren.
“Entonces ¿vas a abrir el regalo o que” cuestiono Dinah mientras Ally tomaba un sorbo de su refresco, inclinandose hacia adelante para tener una mejor vista de la chica menor quien habia empezado a atacar el papel de regalo en un intento de quitarlo, su linea de vision previamente bloqueada por Dinah.
Camila saco su lengua entre sus dientes con concentracion mientras quitaba el papel.
“No es mucho“ dijo Dinah mientras Camila se paraba, la placa de serenidad ahora visible en sus manos, “pero pense que deberias tener algo, ya sabes, para enmarcar la ocasion“
“Me encanta“ contesto Camila sinceramente, sus ojos humedeciendose con el gesto.
”¿De verdad?“ pregunto Dinah insegura. “Quiero decir, no sabia que comprarte porque mis padres decian que seria dificil volver y queria enseÃarte que estaria aqui” para ti“ explico “Bueno, todas lo estaremos.“ Se corrigio Dinah a si misma, mirando a las otras quienes asintieron con sus cabezas en afirmacion ante sus palabras.
”¿Puedo verlo?“ pregunto Lauren y Camila le dio la placa a su novia.
“Dios me garantiza serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; coraje para cambiar las cosas que puedo; y sabiduria para saber la diferencia.“
“Es como perfecta“ dijo Lauren, dandole la placa de nuevo a Camila quien la cogio agradecida.
“No se, creo que es un poco estupido ahora que realmente te la he dado“ dijo Dinah insegura. “La encontre porque en realidad busque en Google ¿Que darle como regalo a tu amiga que acaba de salir de rehabilitacion? y salio. No tenia ni idea, quiero decir, nunca me ha pasado antes. “ Explico y Camila sonrió ante la sinceridad de su amiga. “Aparentemente han adoptado esto“ dijo se±alando la placa “en alcoholicos anonimos y otros programas de doce pasos pero pienso que las palabras encajan bastante para ti y no se a lo mejor te dan algo de valor o algo.“ Dinah gruÃo en alto. “Vale entonces, si”, este no ha sido realmente un buen regalo“ siguio y Camila movio su cabeza en desacuerdo.
“No, lo es“ denego Camila las preocupaciones de la chica mas alta con sinceridad. “Es perfecto Dinah, gracias. Voy a ponerlo en la pared de mi habitacion en casa y de esa manera lo podria mirar cada maÃana cuando me despierte y me recordara que siempre tendre tu apoyo, que no puedo cambiar el hecho de que el accidente paso pero puedo seguir hacia adelante superandolo, intentando cambiar la forma en la que pienso en ello, como vivo mi vida ahora por aquello.“
”¿De verdad?“ pregunto Dinah, su estado de animo iluminandose con las palabras de Camila.
“si“ contesto Camila sonriendo. “Sabes, solia buscar un monton de citas que me inspirasen en Tumblr cuando estaba en rehabilitacion, especialmente si tenia un mal dia“ admitio, “y esta siempre salia. Era una de mis favoritas junto con la de “Si estas atravesando un infierno, sigue hacia adelante.“ compartio. “No se por que pero realmente me gusta ese Winston Churchill por alguna razon”
”Bueno” dijo Dinah, haciendo un gesto hacia las otras que estaban alrededor de la mesa. “Creo que hablo por todas cuando digo que te hemos echado mucho de menos por aqui” Mila“ dijo, su voz con una ligera emocion. “Quiero decir, normalmente no puedo aguantar tus bromas“ se rio, intentando sostener las lagrimas que estaban amenazando con caerse “pero es sorprendente lo que puedes echar de menos a alguien cuando no esta todo el tiempo y por mucho que quiera a estas chicas“ dijo Dinah, sonriendo a las otras apreciativamente por su apoyo durante los ultimos dos meses. “Tu eres mi mejor amiga“ dijo, poniendo una mano en la de Ally quien habia encontrado su camino hasta su hombro animandola. “No“ dijo Dinah pensativamente, “No eres mi mejor amiga.“ Se dio cuenta y Camila fruncio el ceÃo.
”¿No lo soy?“ pregunto, riendose ligeramente.
“No, eres mucho mas que eso“ revelo Dinah. “Te conozco desde el momento en el que naci“ explico “Hemos crecido juntas literalmente y sabes todo sobre mi Mila. Has estado ahi para mi en todo, en lo bueno, lo malo, en lo gracioso y avergonzante“ a;adio intentando iluminar la profunda conversacion en la que se habian encontrado involucradas, una lagrima cayendo despacio por su mejilla.
“Eres mi hermana.“ declaro. “Puede que no seas mi familia de sangre, pero lo eres de cualquier otra manera posible. De hecho, incluso eres mas especial para mi que algunos de mi familia.” Se dio cuenta, “porque no puedes elegir a tu familia, tienes que amarles porque estais relacionados, porque hay un nudo ahi.” explico, “Sin embargo tu elegiste ser parte de mi vida y me permitiste ser parte de la tuya. Estuviste a mi lado en todo porque tu quisiste, no porque fuera una especie de obligacion familiar.” Dinah movio la mano con desden. “Supongo que lo que estoy diciendo es que te quiero,” termino Dinah, sintiendo que estaba volviendose demasiado emocional. “Te quiero y simplemente estoy encantada de que estes de vuelta en casa ¿vale?” la cara de Camila se convirtio en una amplia sonrisa ante las palabras de Dinah y se inclino hacia adelante para envolver sus brazos a su alrededor calurosamente.
“Yo tambien te quiero,” le devolvio Camila mientras los brazos de Dinah la apretaban fuertemente. “Sinceramente no tienes ni idea de lo mucho que significas para mi” expreso, echandose hacia atras y limpiandose los ojos con la parte de atras de su mano quitandose la humedad que estaba acumulandose ahi. “Todo lo que has dicho sobre mi ahora siento exactamente lo mismo por ti tambien, sino es incluso mas” dijo Camila mientras se daba cuenta de que Ally se estaba limpiando sus propios ojos, la chica mas bajita conmovida por la interaccion entre Dinah y ella. “Fuiste la unica persona despues del accidente que intento bromear conmigo y hacer que me riera como solia hacer,” le dijo Camila, “seguiste a mi lado en todo, incluyendo aquellos dias oscuros cuando venias a rehabilitacion conmigo y no podia andar, “¿recuerdas? Te maldecia y te llamaba todo tipo de cosas horribles porque estaba enfadada con todo el mundo”¦” reflexiono. “No tenias que quedarte entonces Dinah pero lo hiciste”
“Si bueno,” dijo Dinah, limpiandose sus ojos de nuevo. “No hubiera tenido ningun otro amigo si me hubiera alejado de ti,” se rio, solo medio bromeando. “Eras todo lo que tenia.”
“Siento haber sido tan horrible contigo en aquel entonces,” se disculpo Camila sinceramente. “No creo que nunca te haya pedido disculpas de verdad por la forma en la que te trate. No te lo merecias.”
“Se que no lo decias en serio,” compartio Dinah con ella. “No era por mi”
“No,” dijo de acuerdo Camila, la verdad ahora sabida despues de finalmente haber trabajado sobre el accidente en rehabilitacion. “Era por mi.”
“Entonces, “¿esto es ahora?” le pregunto Dinah. ““¿Podemos empezar todas de nuevo?” Camila sonrió mientras miraba a sus amigas.
“Me encantaria eso,” contesto y la sonrisa de Dinah se amplio mientras el camarero llegaba con varios platos de alitas.
“Genial,” dijo Dinah, limpiandose las ultimas lagrimas de sus ojos, la sentimentalidad del momento pasando rapidamente y volviendo a su burla facil, “porque voy a patear tu culo en este reto.”
“Oh por favor,” respondio Camila aceptando el reto. “Eres una mierda en el reto de las alitas, siempre lo has sido.”
“No lo soy,” protesto Dinah.
“En parte si” comento Normani riendose. “Incluso Ally puede ganarte.”
“Si” dijo de acuerdo Ally. “De hecho, te he ganado en varias ocasiones.”
“Eso fue la suerte del principiante,” dijo Dinah.
“¿Cuatro veces seguidas?” pregunto Ally entretenida.
“Necesito un contrincante serio,” dijo Camila mirando a Lauren quien estaba sonriendo en su direccion.
“Yo tampoco te he ganado nunca,” respondio sonriendo a su novia.
“Pero has estado mas cerca al menos de lo que Dinah haya estado jamas.” Le informo Camila.
“Estoy sentada justo aqui” se quejo Dinah, estirandose y ayudando a separar las alitas en los cinco platos, poniendolos entre ellas.
“Creo que Normani es mi rival mas dura,” musito Camila pensativamente. “No fanfarronea y eso siempre me preocupa. Creo que ha estado practicando mientras he estado fuera. Quiero decir, mirad la sonrisa que tiene en la cara. Sabe algo que yo no se, eso seguro.”
“He estado practicando mientras has estado fuera,” lo intento Dinah de nuevo, poniendo su mano delante de ella para captar la atencion de Camila. “Voy a ganarte. “¿Por que no me crees?”
“Probablemente porque pareces la que esta menos convencida por tus palabras de todas las de la mesa,” se rio Lauren cogiendo una alita en su plato preparada.
“Vale, entonces “¿podemos simplemente hacer esto?” pregunto Camila copiando a su novia, las otras siguiendolas rapidamente.
““¿A la de tres?” pregunto Ally.
“Uno,” dijo Normani, levantando la alita en su mano mas cerca de su boca.
“Dos,” continuo Dinah, mirando de reojo a Camila.
“Tres.” Termino Camila mientras todas empezaban su alita, el reto bien y verdaderamente en progreso, cada chica dando pequeÃos bocados con impaciencia.
Lauren fue la primera en abandonar, su falta de bebida haciendo que no pudiera luchar con lo picantes que estaban las alitas. Mientras el resto de las chicas continuaban, Lauren fue a la barra para coger un refresco para Camila y para ella, viendo como continuaba el reto desde donde estaba de pie. Ally fue la siguiente en abandonar y pronto fue seguida por Normani dejando a Dinah y Camila en la batalla por el primer puesto.
Dinah hizo su mejor intento pero finalmente Camila gano y no perdio tiempo en restregarle la victoria a su amiga en la cara, burlandose de ella.
“Te pillare la proxima vez,” la amenazo Dinah y Camila sonrió, sabiendo que ella era y siempre seria la ganadora del reto de las alitas.
Las chicas pasaron otra tarde de burlas, bromas y conversaciones desenfadadas, Normani sin perder tiempo en poner al dia a todas con su dilema de citas mas inmediato, Ally compartiendo el hecho de que iba a visitar a su familia en Texas otra vez en Semana Santa y Dinah contandoles que su madre estaba embarazada de nuevo esperando un nuevo bebe.
“Eso son noticias increiles,” felicito Camila a su amiga felizmente, abrazandola. “¿Vas a tener otro hermano o hermana?! Eso es tan genial”
“Supongo,” dijo Dinah mientras Camila la soltaba. “Significa mas labores de niÃera para mi.”
“No se de que te estas quejando,” murmuro Camila a sabiendas, extendiendo su mano en la mesa para coger la de Lauren. “Te encanta estar de niÃera.”
“Eso es verdad,” dijo de acuerdo Lauren, entrelazando sus dedos con los de Camila. “Siempre estas hablando de lo mucho que te encanta.”
“Estoy muy segura de que todas escuchais cosas,” se rio Dinah, ““¿cuando he dicho eso?”
“Lo dices todo el tiempo,” se rio Normani.
“Creo que lo dices al menos una vez al dia,” dijo de acuerdo Ally, sonriendo a Dinah quien giro su cabeza para mirar a la persona que se acercaba a la mesa y que estaba ahora de pie al lado, en silencio.
“Hey,” dijo Dinah saludando y la morena sonrió calurosamente mientras el resto de las chicas se dieron cuentas de la llegada.
“Hola,” dijo amablemente.
Lauren quien habia estado en el proceso de tomar un sorbo de su bebida la escupio al ver a Clare de pie a su lado, tosiendo fuertemente mientras accidentalmente inhalo algo de liquido en vez de haberlo tragado.
“¿Estas bien?” le pregunto Camila preocupada, cambiando su postura en el asiento para tener mejor vision de su novia quien estaba moviendo la mano de atras hacia adelante, sacudiendo su preocupacion.
“Creo que puede que la haya sorprendido,” establecio Clare poniendo una cara de disculpa.
“¿Vosotras dos os conoceis?” pregunto Camila simpaticamente y Clare asintio con la cabeza. “Nos conocimos en verano,” informo al grupo mientras Lauren seguia tosiendo, fallando en sus intentos de recomponerse.
““¿Tu eres Clare?” pregunto Normani, haciendo que Lauren le dirigiera una mirada significativa antes de volver a mirar a la morena alta.
“Si” contesto Clare, una sonrisa en sus labios sabiendo que Lauren habia hablado de ella. “Veo que Lauren os ha hablado de mi.”
“Algo asi” contesto Normani mientras Lauren finalmente respiro profundamente, su tos parando.
“Nos conocimos en el campamento de softball este verano,” dijo Clare al grupo. ““¿Como has estado?” pregunto a la chica de ojos verdes que la estaba mirando sorprendida.
“¿Que estas haciendo aqui?” le pregunto Lauren en vez de contestar, con shock al ver a la otra chica en el restaurante que normalmente frecuenta. ““¿Pense que vivias cerca de Allapattah?”
“Lo hago,” contesto Clare. “He bajado a visitar a mi familia y mi prima y yo hemos decidido coger algo para comer. Ya sabes, para escapar de los adultos.”
“Te entiendo,” reconocio Dinah y Lauren le dio una mirada mordaz.
“Aunque estoy sintiendo que “¿a lo mejor no es muy buen momento?” le pregunto a Lauren.
“No, esta bien,” dijo Camila, sin darse cuenta de la incomodidad de Lauren. ““¿Verdad Lauren?” pregunto Camila.
“Sabes,” dijo Clare. “Mi prima esta aparcando el coche asi que probablemente llegara aqui en cualquier minuto. Me puedo ir y buscar algun otro sitio donde sentarme mientras espero. Siento si he interrumpido.”
“Lauren,” dijo Camila significativamente y Lauren suspiro.
“No, mira esta bien Clare, sinceramente,” dijo Lauren, una pizca de hostilidad en su voz.
““¿Estas segura?” pregunto Clare, “porque pareces un poco cabreada conmigo.”
“Solo estoy sorprendida,” admitio Lauren. “No creia que nos fueramos a volver a ver de nuevo.”
“Bueno, ese era el plan,” reconocio Clare. “Ya sabes, tu no tenias mi numero y yo no tenia el tuyo. Solo fue un romance de verano. Eso es lo que acordamos “¿no?”
“Oh,” dijo Camila, alargando la palabra, la realidad finalmente golpeandola.
“¿Oh?” pregunto Clare volviendo su atencion hacia Camila.
“Clare, esta es mi novia Camila,” le dijo Lauren ante de que Camila pudiera decir nada.
“Oh,” repitio Clare. “Vale” dijo estudiando a Camila de cerca. “Bueno, ahora esa ligera pizca de rareza de hace un minuto tiene completo sentido.”
“¿Tu eres la ex de Lauren?” pregunto Camila sintiendose extremadanamente insegura mientras examinaba a la chica que tena al lado.
Tenia el pelo largo, ondulado y moreno y ojos marrones oscuros que brillaban debajo de las luces fluorescentes del restaurante. Llevaba unos vaqueros apretados que abrazaban sus largas piernas atleticas y agiles a la perfeccion y sus facciones eran femeninas y suaves, su sonrisa brillante de sus perfectos alineados y blancos dientes.
“Algo asi” contesto Clare mirando a Lauren y buscando una explicacion.
“Salimos en el campamento de softball” le dijo Lauren a Camila, “pero no fue nada y paso antes de que nos conocieramos asi que”
“Wow,” se rio Clare cortando a Lauren, “eso ha picado. “¿No fue nada? Quiero decir, mi novia no lo vio como “nada” eso seguro.”
“Ya sabes lo que quiero decir,” contesto Lauren sintiendose nerviosa mientras una expresion ilegible cruzaba la cara de Camila.
“Espera, ¿tu novia?” pregunto Camila a Clare, apoyando su cabeza en su mano, su codo apoyado contra la mesa.
“Puede que la engaÃase con Lauren.” Dijo Clare tentadoramente. “Fue mi culpa en realidad pero Lauren fue algo persistente, incluso despues de saber que estaba saliendo con alguien.”
“Haces que suene como si hubieramos estado juntas,” se defendio Lauren. “No es que tuvieramos sexo ni nada.”
“Besar es aun engaÃar,” le dijo Clare.
“Lo se yo solo” dijo girandose hacia Camila quien se estaba frotando la frente, con el ceÃo fruncido firmemente en el lugar. “No me acoste con ella nunca, lo prometo.”
“Es verdad, no lo hizo” tranquilizo Clare a Camila.
“Te creo,” respondioo Camila, mirando a Lauren.
“Entonces di algo.” La animo Lauren, extendiendo su mano sobre la mesa cogiendo la de Camila, esperando que no la quitara.
““¿Que quieres que diga?” le pregunto Camila, permitiendo a Lauren que le cogiera la mano.
““¿Estas enfadada?” pregunto Lauren.
“Sobre que tu tuvieras novia” empezo pero se dio cuenta de que Clare estaba moviendo su cabeza con enfasis. “Vale, bien,” dijo con entendimiento, “¿Sobre tu estando con alguien mas antes que conmigo?”
“Bueno, si.” Confirmo Lauren.
“¿Sabes que ya he tenido que tratar con una de tus ex psicapatas?” le pregunto Camila. “Creo que se que no soy tu primera novia.”
“No eramos novias,” dijo Clare rapidamente. “Solo tuvimos unacaventura.”
“Vale,” se rio Camila.
“Ademas,” la recien llegada dijo bajado su cabeza un poco para asi estar mirando la linea de los ojos de Camila. “No soy una psicopata solo pense que deberia aclararlo en caso de que no estuvieras segura.”
“Entonces, ¿no estas enfadada?” pregunto Lauren a Camila insegura.
“¿No entiendo por que piensas que deberia estar enfadada?” pregunto Camila, su ceÃo aun arrugado con confusion.
“No se, es solo que esto es todo es un poco raro.” Admitio Lauren.
“Tu lo has hecho raro Lauren,” le dijo Clare y Camila asintio con la cabeza de acuerdo. “Solo vine a ver como habias estado. No te estaba atacando ni nada, lo prometo.” continuo, poniendo sus manos delante de ella teatralmente y girandose para dirigirse a Camila. “No quiero que me des una paliza ni nada”
“No seria la primera vez que golpea a una de mis exs,” dijo Lauren a proposito y Camila le dio una mirada incredula mientras continuaba. “Le rompio la nariz y todo.”
“Jesus, eso fue tan culpa de Rachel como mia,” defendio Camila. “No es como si fuera por ahi golpeando aleatoriamente a tus exs. No lo hago,” le dijo a Clare seriamente. “Todo eso paso antes de que fuera a rehabilitacion,” explico, “y si conocieras a Rachel entonces entenderias que es una inmensa puta.”
Camila se pauso por un momento para mirar a Lauren antes de dirigirse a Clare una vez mas quien parecia intrigada por la ultima frase de Camila.
“En realidad pareces guay,” la piropeo Camila, “Quiero decir, aparte del hecho de que engaÃaste a tu novia con bueno, la mia actual. Esa es una mala cosa de hacer.” Le informo.
“Ella tambien penso eso,” divulgo Clare mientras Camila se acariciaba la frente durante un momento.
““¿Te duele la cabeza?” pregunto Lauren preocupadamente y Camila asintio.
“No es nada,” le dijo Camila tranquilizadoramente.
“¿Estas segura?” le pregunto Lauren.
“Si, esta bien,” contesto Camila.
“Dijiste que no habias tenido uno desde hace un tiempo,” le recordo Lauren.
“Lauren solo es un dolor de cabeza,” se rio Clare, “no es nada que vaya a matar a la chica. Ha dicho que esta bien.”
“Vale,” dijo Lauren girandose hacia Clare. ““¿Sabes que? No tienes ni idea de nada sobre Camila y”
“Lauren,” regaÃo Camila a Lauren, cortandola.
“No sabe lo que te pasa“ le dijo Lauren.
“Eso no es su culpa,” respondio Camila.
“Sabes, ¿a lo mejor deberiamos dejaros a solas durante un minuto?” sugirió Normani, mirando entre Dinah y Ally, quienes asumio que se sentirian tambien como unas completas intrusas en esta conversacion.
“En realidad creo que deberia irme,” dijo Clare mirando entre Lauren y Camila.
“Creo que eso seria lo mejor,” le informo Lauren mientras Camila se frotaba la frente de nuevo.
“¿Te vere en un par de semanas?” pregunto y la cabeza de Lauren se giro para mirar hacia ella rapidamente. “Ya sabes,” aclaro Clare cuando vio la falta de entendimiento Lauren. “En el partido de softball,” explico. “Nuestros equipos juegan uno contra el otro.”
“Cierto,” dijo Lauren, “Si, vale. Supongo que lo haras.”
“Encantada de conoceros a todas,” dijo Clare a las otras, diciendoles adios con la mano. “Que cicatriz tan guay,” le dijo como cumplido a Camila, finalmente dandose cuenta de la marca en la cabeza de la otra chica. Camila levanto la mano hasta el manchan que aun seguia sobre su ojo izquierdo reflexivamente ante el recuerdo. “Te hace parecer una chica mala.” Dijo Clare sinceramente antes de irse.
Lauren miro como Clare desaparecia a traves de la sala para sentarse en una mesa vacia donde empezo a mirar el menu mientras esperaba a que su prima llegara. Mientras tanto, la atencion de todas las demas se habia vuelto hacia Lauren expectantemente.
“Gracias a Dios,” dijo Lauren exhalando fuertemente y volviendo su atencion hacia Camila quien aun estaba frotandose la cabeza. ““¿Estas segura de que estas bien?” pregunto de nuevo.
“He dicho que estoy bien Lauren,” repitio Camila de nuevo, una pizca de enfado en su voz.
“Vale, lo siento,” se disculpo Lauren. “Solo estoy preocupada por ti. Pense que Clare podia haberte estresado.”
“Tu me has estresado,” le dijo Camila sinceramente. “¿Que demonios ha sido todo?”
“Fuiste un poco grosera,” dijo Normani apoyando a Camila.
“Todo el mundo sabe lo que paso la ultima vez que una de mis exs empezo a involucrarse en mi vida de nuevo,” respondio Lauren un poco irritada. “¿De verdad puedes culparme por ser un poco hostil? Aparentemente tengo historia de atraer a gente loca”
“Lauren,” dijo Dinah mientras Camila quito su mano de entre la de su novia, herida por la ocurrencia.
“¿Que?” pregunto Lauren, sin haberse dado cuenta de lo que inadvertidamente habia dado a entender, su declaracion intencionada para ser relacionada solo con Rachel y su intromision.
Dinah ladeo su cabeza en direccion a Camila, la chica mas pequeÃa moviendo la suya, alucinada por las palabras de Lauren.
“Mierda,” maldijo Lauren extendiendo su mano encima de la mesa para intentar coger la mano de Camila, pero ella la movio fuera del alcance de la chica de ojos verdes deliberadamente. “Camz sabes que no estaba hablando de ti.” Dijo precipitadamente.
“Asi no era como sonaba,” dijo Camila aun con resquemor.
“Estaba hablando de Rachel,” Lauren intento tranquilizarla pero Camila se levanto a proposito.
“Necesito algo de aire fresco,” dijo antes de ir en direccion a la puerta.
Lauren vio como se iba durante un minuto antes de volver a mirar hacia las otras quienes la estaban observando, esperando su respuesta.
“¿Que coÃo acaba de pasar?” pregunto Lauren perpleja.
“¿No vas a ir detras de ella?” contestó Dinah, ignorando la pregunta de Lauren.
Lauren se encontro con sus ojos durante un momento antes de levantarse del sitio y hacer un movimiento detras de su novia, saliendo del restaurante para llegar hasta una calle vacia, Camila en ningun lado visible.
“Mierda,” maldijo Lauren poniendo una mano en su cabeza y extendiendo la otra hasta su bolsillo para coger su telefono.
Marco el numero de Camila y escucho la melodia de su novia, su cancion sonando cerca y Lauren siguio el sonido de ella hasta el otro lado del edificio hasta el callejon.
“¿Camz?” la llamo Lauren mientras daba un paso en el callejon. ““¿Estas por aqui?” pregunto.
“Estoy aquÃ,” le dijo de vuelta Camila y Lauren se puso de camino hasta la zona pobremente alumbrada.
“Hey,” dijo Lauren vacilante cuando encontro que Camila estaba apoyada contra la pared del restaurante, sus manos detras de su espalda.
“Hola,” contesto Camila sin encontrarse con la mirada de Lauren.
“Siento si dije algo que te molestara,” se disculpo Lauren. “No queria hacerlo, pero prometo que me estaba refiriendo a Rachel, no a ti por favor tienes que creerme.”
“Lo hago,” contesto Camila alejandose de la pared. “Yo tambien lo siento. Se que no estabas hablando de mi. Estaba siendo estupida sobreactuando.”
“Vale, entonces ¿podemos volver dentro?” pregunto Lauren dando un paso aprensivo hacia ella.
“Me duele la cabeza,” le dijo Camila. “Simplemente necesito algo de aire fresco durante un minuto.”
“Dijiste que tienes un dolor de cabeza porque yo te he estresado,” le recordo Lauren. “No Clare, sino yo.” establecio. “¿Que querias decir con eso?” pregunto con interes.
“Simplemente no entiendo lo que te ha pasado alla” le dijo Camila sinceramente. “Clare parece simpatica y tu actuaste verdaderamente fria con ella.”
“Siento si he sido grosera con ella,” dijo Lauren, “Me disculpare si quieres que”
“¿Por que estabas asi?” pregunto Camila. “Ella solo pregunto por ti. Eso es todo.”
“No queria que te dijera que estuvimos como saliendo,” contesto sinceramente Lauren. “Despues lo hizo e incluso menciono que tenia novia en aquel momento no queria que pensaras mal de mi.”
“No lo hago,” la tranquilizo Camila.
“Quiero decir, sabia que estaba viendo a alguien pero aun asi la bese de todos modos y no queria perder tu confianza en mi.” Continuo a toda velocidad Lauren. “No queria que pensaras que te haria eso a ti”
“todo el mundo comete errores Lauren“ dijo Camila “yo he cometido mas de los que deberia durante estos ultimos meses“ reconocio “no te hace una mala persona, te hace humana“
“nunca te enga;aria“ le dijo Lauren
“eso lo se“ le aseguro camila “te creo“
“Me arrepiento de lo que hice con Clare“ compartio Lauren “se que yo estaba tecnicamente soltera pero esa no era una muy buena excusa. Aun asi la bese Camz, incluso cuando ella habia dicho que no“ divulgo “yo no soy mejor que Rachel cuando lo piensas“ dijo finalmente, expresando el verdadero quid del problema.
"¿Es de eso de lo que se trata?" preguntó Camila.
"Soy como ella," se dio cuenta Lauren. "La única diferencia es que mi novia se mantuvo fiel a mí."
"Tú no eres Rachel," dijo amablemente Camila, dando un paso hacia adelante y acariciando tranquilizadoramente el brazo de Lauren. "No eres nada como ella."
"¿No estás escuchando lo que acabo de decir?" preguntó Lauren, las lágrimas agolpándose en sus ojos. "Soy exactamente como ella Camz."
"No, no lo eres," dijo de nuevo Camila.
"¿Por qué?" cuestionó Lauren. "¿Qué me hace diferente de ella?"
"Yo..." empezó Camila, luchando porque se le ocurriera algo para decir.
"Exactamente," respondió Lauren. "No hay diferencia."
"Eso no es verdad," intentó Camila de nuevo, de repente pensando en algo. "Tú te arrepientes por lo que hiciste y Rachel no," le informó. "Ella ni siquiera admite que hizo algo mal. Ella simplemente me culpa por ello, dice que la razón por la que me besó es porque yo estaba coqueteando con ella..."
"¿Ella está loca?" preguntó Lauren intercediendo y Camila le dio una mirada significativa. "Vale, claro que lo está." recordó.
"Tú no eres como ella," repitió Camila de nuevo, cogiendo las dos manos de Lauren entre las suyas y apretándolas. "Cometiste un error una vez Lauren. No voy a sostenerlo en contra tuya. Especialmente no cuando pasó antes de que ni siquiera nos conociéramos."
"¿No lo harás?" preguntó Lauren con incertidumbre.
"No," confirmó Camila. "Confío en ti porque no me has dado absolutamente ninguna razón para hacer lo contrario. No estoy enfadada contigo," reafirmó dando un paso más hacia Lauren, "y no estoy preocupada de que te vayas a ir corriendo con alguien más después de todo lo que has pasado junto a mí." Le informó. "No hay nadie más en que confíe más de lo que lo hago en ti." Terminó conectando sus labios con los de Lauren besándola suavemente. "¿Vale?"
"Vale," contestó Lauren.
"Sin embargo," dijo Camila, haciendo una mueca. "Si me engañas con Clare, ni siquiera podría culparte."
"¿Qué quieres decir?" preguntó Lauren mientras Camila envolvía un brazo alrededor de sus hombros y empezaba a dirigirse hacia el restaurante. "¿Estás celosa?" cuestionó y Camila no dijo nada al principio, haciendo que Lauren pensara que estaba en lo correcto.
"Quiero decir que es increíble," señaló Camila. "Además, es graciosa...y realmente amigable..." continuó pensativamente.
"Tú eres todas esas cosas," le dijo Lauren.
"Yo no soy graciosa," se rio Camila. "Creo que ambas sabemos eso."
"Yo creo que eres graciosa," dijo Lauren sonriendo a Camila quien movió su cabeza en respuesta.
"Sí pero entonces tú tuviste siempre un sentido del humor raro," comentó Camila.
"Gracias," dijo Lauren parando a Camila durante un momento justo fuera en la puerta del restaurante.
"¿Por qué?" preguntó Camila con una expresión confusa en su cara.
"Por ser tú," contestó Lauren. "Por siempre ver lo mejor en mí incluso cuando escuchas algunas cosas que he hecho de las que no estoy orgullosa."
"Eres la persona más amable, generosa, adorable y pensativa que he conocido nunca," le dijo Camila a Lauren. "Eres preciosa, inteligente y tenaz. No importa lo que hagas o lo que hayas hecho en el pasado, aún sigues siendo todas esas cosas, para mí más que nadie. Eres humana Lauren, simplemente como el resto de nosotros y te amo por eso."
"¿No me amarías más si fuera un vampiro o algo?" le preguntó Lauren a Camila, sus mejillas enrojeciéndose con el elogio de Camila.
"Solo si mordieras mi cuello," dijo Camila juguetonamente, levantando sus cejas malévolamente y desapareciendo de nuevo dentro del restaurante.
"Bueno entonces, supongo que sé de lo que me voy a vestir en Halloween el próximo año," dijo Lauren para sí misma siguiendo a su novia dentro.


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Capitulo 52

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:44 am

“Buenos días corazón,” saludó Clara a Lauren mientras entraba en la cocina a la mañana siguiente.
“Buenos días,” le devolvió Lauren ampliamente, yendo hacia la nevera y abriendo la puerta para mirar dentro, buscando algo de zumo de naranja. “¿Tenemos algo de zumo de naranja?” preguntó, mirando a su madre quien estaba sentada en el mueble de la cocina habiendo terminado su desayuno.
Clara tenía el periodico abierto delante de ella y estaba leyendo los titulares de la mañana, una raza de café en la mano, su ahora vacío recipiente en el mueble delante de ella.
“Está en el estante de arriba detrás de los yogures,” le informó Clara a Lauren, sus ojos sin dejar el artículo que estaba leyendo.
“Gracias,” dijo Lauren, volviendo su atención hacia la nevera y poniendo los yogures a un lado. Sacó la botella de zumo de naranja y cerró la puerta de la nevera, desenroscando la tapa mientras se apoyaba contra el mueble de la cocina que tenía detrás, en el lado opuesto a su madre.
“Lauren,” la regañó su madre, finalmente levantando la mirada del periodico para mirar a su hija. “¿Qué te he dicho de beber directamente de la botella?”
“Me has dicho que lo haga,” bromeó Lauren, bajando la botella de su boca un momento para contestar.
“¿Puedes por favor usar un vaso?” le pidió su madre y Lauren puso una cara de pedir perdón antes de girarse para coger un vaso del mueble que tenía justo detrás. Lauren echó el frio líquido naranja en el vaso y le volvió a poner el tapón a la botella antes de ponerlo de nuevo en la nevera donde lo había encontrado.
“Gracias,” dijo su madre apreciativamente mientras Lauren iba hacia se acercaba para sentarse a su lado.
“¿Algo interesante en las noticias hoy?” preguntó Lauren intentando iniciar una conversación mientras ponía el vaso en la superficie de granito que tenía delante.
“Nada demasiado emocionante,” contestó Clara, cerrando el periodico y tomando un sorbo de su café, sus ojos fijándose en los de su hija. “¿Cómo fue la cena con las chicas anoche?” preguntó. “¿Te lo pasaste bien?”
“Sí,” contestó Lauren, levantando su propio vaso hasta su boca y tomando un largo trago del dulce líquido. “Dinah le dio a Camz esa placa de serenidad como regalo. Fue una especie de regalo de bienvenida, sabes, para celebrar que había salido de rehabilitación…”
“Eso fue considerado por su parte,” reconoció Clara. “¿Le gustó a Camila?”
“Sí, lo va a poner en la pared de su habitación,” le dijo Lauren a su madre. “Dice que será un buen recordatorio para ayudarla con su recuperación.” Lauren se pausó durante un momento para tomar otro sorbo de su bebida. “Sigo pensando eso porque ha salido ahora lo que significa que está completamente mejor, pero, nos dijo que su recuperación aún está en proceso.” Dijo Lauren pensativamente.
“La recuperación es un proceso a largo plazo,” dijo de acuerdo Clara, poniendo su taza de café en el mueble. “Probablemente estará luchando con ello por el resto de su vida. Ella tiene razón, no para porque salgas de rehabilitación.”
“Aparentemente su terapeuta dijo que va a ser probablemente muy duro para ella al principio,” compartió Lauren con su madre. “Le dijo que las primeras semanas de vuelta siempre son las más difíciles.”
“Camila estará bien,” la tranquilizó Clara con confianza. “Parece una chica completamente diferente a la que se fue de aquí hace un par de meses.”
“¿No crees que vaya a tener una recaída ni nada?” le preguntó Lauren a su madre preocupada.
“No lo creo,” contestó Clara, cambiando su postura un poco en la silla, “pero nunca se sabe Lauren. Puede que lo haga.”
“No creo que lo vaya a hacer,” comentó Lauren sin mucha convicción. “Quiero decir, prefiero pensar que no lo hará…”
“Ten un poco de fe en ella,” le sugirió Clara interrumpiendo los pensamientos de su hija. “Creo que te sorprenderás. Camila no es tan frágil como pareces pensar que es. A veces creo que te preocupas por ella sin necesidad.”
“No puedo evitarlo,” respondió Lauren, tomándose el último zumo de naranja del vaso poniéndolo de nuevo en el mueble.
“Camila es una chica mayor Lauren,” dijo Clara significativamente. “Es más que capaz de cuidar de sí misma y necesitar dejarla hacer eso de vez en cuando. Debe ser un poco despectivo para ella siempre tener gente intentando hacer todo por ella. Eso solo va a hacer que ella sienta como que nadie cree en su habilidad para hacer las cosas por sí misma. Ella no es una completa inepta.”
“No hago todo por ella,” se quejó Lauren a la defensiva.
“Creo que lo haces tan reflexivamente ahora que ni siquiera te das cuenta de que lo haces,” le dijo su madre. “Eres su novia Lauren,” continuó. “No eres su cuidadora.”
“¿Te ha dicho ella algo?” preguntó Lauren, sabiendo que Camila había visto a su madre cuando fue a recoger ayer a Jasper y los otros fines de semana que había vuelto a casa de rehabilitación.
“No directamente,” contestó Clara. “Sinu puede haberme dicho algo cuando fuimos a tomar café el miércoles.”
“¿Qué dijo?” preguntó Lauren.
“Solo que Camila le había pedido a ella y a Alejandro que la dejaran hacer más por sí misma cuando volviera a casa en vez de automáticamente saltar para ayudarla.” Contestó Clara sinceramente. “Les dijo que su terapeuta recomendó que necesitaba que sintiera que tenía algo de independencia, que es crucial para ella volver a la costumbre de cuidar de sí misma, incluso aunque sea difícil y tenga problemas de vez en cuando.”
“Pero ¿ella no dijo nada de mí?” preguntó Lauren con interés.
“No,” reconoció Clara. “No lo hizo, pero, creo que deberías intentar respetar eso si puedes.”
“Camz aún no me ha mencionada nada a mi sobre eso,” señaló Lauren. “¿Crees que tiene miedo de hacerlo?”
“A lo mejor aún no ha encontrado el momento adecuado,” ofreció Clara. “Creo que probablemente lo acabará diciendo. Probablemente solo quiera un par de días para acomodarse de nuevo en casa antes de sacar el tema.”
“Vale, bueno, supongo que puedo hacer eso,” dijo Lauren con nostalgia. “Quiero decir, haría cualquier cosa por ayudarla.”
“Sé que lo harías,” observó Clara. “Por eso quería tocar el tema contigo.” Clara se levantó de donde estaba sentada y recogió su recipiente y la taza antes de ir hacia el fregadero y depositarlos dentro.
“¿A qué hora se va a acercar hoy?” preguntó Clara, girándose para mirar a Lauren quien había estado mirando a su madre desde donde estaba sentada.
“En cualquier minuto ahora,” contestó Lauren, echando un rápido vistazo al reloj. “Dijo que tenía un montón de sorpresas planeadas antes del concierto de esta noche.” Compartió con ella. “No sé si debería preocuparme de eso o no. Nunca sabes lo que puede tener Camz debajo de la manga. Podría ser cualquier cosa.”
“Estoy segura de que sea lo que sea pasarás un rato agradable,” respondió Clara sonriendo.
“¿Dónde están todos los demás?” preguntó Lauren, sus orejas registrando un silencio relativo en la casa.
“Tu padre ha llevado a Chris a fútbol,” le dijo a Lauren. “Taylor ha decidido que quería ir también.” continuó, riéndose un poco para sí misma. “Es la tercera semana seguida que ha ido.” Compartió Clara. “Estoy empezando a pensar que le gusta alguien del equipo de Chris.”
“¿De verdad?” le preguntó Lauren con su boca abriéndose mientras sonreía. “Aún sigo pensando que es solo una niña,” admitió. “Nunca pensé que ya tendría crushes.”
“Aún sois todos niños,” le recordó Clara señaladamente, “y no importa lo mayores que os hagáis, siempre seréis nuestros niños. Nada cambiará eso.” Lauren se levantó y cogió su vaso, caminando hacia el fregadero y dejándolo dentro con cuidado antes de besar a su madre en la mejilla.
“Espero que no,” dijo Lauren, girándose para salir de la cocina hacia el pasillo para coger su mochila y prepararse para su día con Camila.
“Te he arreglado tu camisa,” dijo Clara significativamente y Lauren se paró en seco en su camino, su espalda hacia su madre, su respiración atrapada en la garganta mientras el pánico la invadía. Recordó haber dejado la prenda en la parte de debajo de su armario anoche antes de salir pero no recordaba haberla vuelto a ver allí.
“Umm, gracias.” dijo, girándose e intentando parecer lo más inocente posible.
“Está en la habitación de la lavadora con el resto de tu ropa,” le dijo Clara.
“Las llevaré arriba y la guardaré,” ofreció Lauren, dándose la vuelta e intento escapar de la habitación tan rápido como fuera posible, sin querer parecer sospechosa pero casi positiva de que había fallado en su intento de aparentar indiferencia.
“En el futuro preferiría que pudieras desabrocharte la ropa en vez confiárselo a Camila,” le dijo Clara a Lauren una vez que su hija prácticamente había alcanzado la puerta estando casi en el pasillo. “Me ahorrará en el futuro los problemas de tener que volver a coser todos tus botones a tus cosas.”
Lauren no estaba exactamente segura de cómo se sentía un ataque al corazón pero si alguien le hubiera preguntado en ese exacto momento, habría jurado que precisamente lo estaba experimentando. Sintió que el color de su cara la abandonaba y su pecho se encogía tan fuertemente que había tenido problemas para inhalar la cantidad suficiente de oxígeno para sus pulmones, su visión borrosa y su cabeza dando vueltas con una notable falta del gas en su sistema.
“¿Qué?” consiguió decir en bajo, girándose para mirar a su madre.
Tragó saliva con dificultad, intentando humedecer su ahora extremadamente boca seca pero encontrando difícil producir ni la más mínima cantidad de saliva para estar cerca del éxito.
“¿Qué has dicho?” consiguió preguntar de nuevo, su voz rompiéndose un poco mientras hablaba.
“Creo que me has escuchado,” dijo Clara simplemente, sus ojos nunca dejando los de su hija.
“Yo no…” empezó Lauren pero Clara movió la cabeza decepcionada con el intento de mentira.
“Por favor no hagas como si fuera una completa idiota,” la interrumpió Clara antes de que pudiera empezar a construir su historia. “Contrariamente a la creencia popular aún tengo algunos talentos.”
“Escucha…” dijo Lauren, volviendo a entrar en la cocina.
“No,” intercedió Clara de nuevo dando un paso hacia adelante lejos del mueble contra el que había estado apoyada. “Quiero que me escuches durante un minuto,” estableció su madre mientras se paraba un momento para ver si Lauren iba a decir algo más. Cuando no lo hizo, Clara continuó. “No aprecio que me mintieras ayer cuando vine a casa y te encontré aquí a solas con Camila,” compartió Clara con ella, “No nací ayer y por mucho que respete lo fácilmente que conseguiste inventarte una explicación plausible a porqué se encontraba Jasper en casa, sinceramente me preocupa que puedas ser capaz de mentirme tan fácilmente.”
“Lo siento,” se disculpó Lauren, pero Clara levantó su mano para parar a su hija de que siguiera más.
“No me gusta la idea de que hayas estado a escondidas faltando al respeto a las reglas de esta casa,” siguió Clara, su voz traicionando su evidente decepción. “El hecho de que estés en una relación con una chica no te exime de seguirlas. Eres la mayor aquí y deberías intentar servir de ejemplo para tu hermano y tu hermana.”
“Yo…” intentó Lauren defenderse pero Clara levantó su mano de nuevo y supo que era mejor seguir.
“Bajo circunstancias normales te castigaría en casa,” le dijo Clara, “pero…” continuó, su voz levantándose para cortar el intento de Lauren de interrumpirla. “No voy a hacer eso. Al menos, no te voy a encerrar hoy.” Clara se acercó al mueble del medio de la cocina. “Pero estarás castigada en casa,” le informó Clara seriamente, “y respetarás las normas de esta casa de ahora en adelante. ¿Está claro?”
“Sí,” contestó Lauren silenciosamente.
“Esto se va a quedar entre tú y yo,” siguió Clara. “Tu padre no se va a enterar de ello ¿vale?” preguntó y Lauren asintió con la cabeza. “Confía en mí cuando digo que te estás librando ligeramente.” compartió. “Si tu padre llega a casa y se encuentra lo que yo me encontré, tú y Camila probablemente tendríais prohibido veros pero, no por lo que habéis hecho,” remarcó. “Si siente algo como lo que yo siento no le molestaría mucho que tú y Camila hubierais tomado el siguiente paso en vuestra relación, después de todo, ambos sabemos exactamente cómo es ser un adolescente enamorado Lauren. Entendemos cómo se siente preocuparse por alguien de la forma en la que tú lo haces por Camila. Es natural para vosotras querer estar juntas y creo que bajo algunas inusuales circunstancias con las que habéis tenido que tratar, vuestra relación se ha desarrollado mucho más rápido de lo que a lo mejor lo podría haber hecho de otra manera.” Se pausó por un momento para estudiar la cara de su hija antes de continuar, los rasgos de Lauren mostrando vergüenza obvia. “No es por eso por lo que estoy enfadada,” continuó. “Lo que me molesta más es que siento como que no puedo confiar más en ti Lauren,” continuó regañando a su hija. “Descaradamente me has mentido y eso hace que me cuestione todo lo que dices. Estamos tan orgullosos de la persona que eres, lo honesta que has sido contigo misma y con nosotros sobre tu sexualidad,” señaló. “Sólo lucho por entender que eres capaz de mentirnos como si no pensaras dos veces en lo irrespetuoso que es eso,” le dijo Clara.
Lauren no dijo nada durante unos minutos cuando Clara terminó, en vez de eso simplemente miró a su madre insegura de qué hacer para rectificar sus errores.
“Lo siento,” dijo Lauren después de un rato, el silencio habiéndose asentado, Clara negándose a romperlo esperando la respuesta de su hija. “Lo estoy,” declaró sinceramente. “No tengo una excusa para mi comportamiento…”
“Estás enamorada,” suspiró Clara, apoyando sus codos contra el mueble de la cocina y su barbilla en sus manos.
“Lo siento,” repitió Lauren, la palabra aparentemente habiendo perdido todo su significado cuando más la usaba. “No volverá a pasar…”
“Ves, ese es el problema Lauren,” intercedió Clara. “No sé si creerte o no cuando dices eso.”
“Es la verdad, lo prometo.” Dijo Lauren dando un paso hacia su madre. “Odiaba mentirte, lo hice.”
“¿De qué estás más arrepentida?” preguntó con interés. “¿De no respetar nuestras normas o de haberte atrapado en tu mentira?”
Lauren no contestó al instante, sus pensamientos corriendo vacilantes en su cabeza mientras intentaba formular una respuesta aceptable. La realidad era que no se arrepentía de haber estado con Camila físicamente. La amaba y no se sentía mal cuando estaban juntas, no se sentía como si estuvieran rompiendo ninguna regla, era algo natural y fácil. Se sentía bien a pesar del conocimiento de que eran jóvenes y que sus padres no aprobarían que tomaran el siguiente paso en su relación. Sin embargo, Lauren no se arrepintió de que su madre la hubiera pillado en su mentira perdiendo toda su confianza. Nunca había querido que sus padres sospecharan de ella o que dudaran de ella. El hecho de que su madre ahora lo hiciera la devastaba.
“No me arrepiento de haber estado con Camila,” Lauren finalmente respondiendo, sus ojos encontrándose con los de su madre de nuevo, “pero me arrepiento de haberte mentido sobre ello cuando te enteraste.”
“Al menos eso es sincero,” reconoció Clara, una sonrisa triste apareciendo en sus labios.
“¿Por qué no dijiste nada ayer?” preguntó Lauren. “Podrías haber hablado conmigo y con Camila juntas.”
“Camila no es mi hija,” le informó Clara. “No tengo derecho de asumir cómo sus padres sacarían sus pensamientos con el tema,” explicó. “Además, a pesar del doble estándar que puede parecer, las circunstancias de Camila significan que a veces no es responsable de sus acciones cuando tú si lo eres. Sea bueno o no, no sé, pero la realidad es que ella no posee la misma inhibición que tú y que todos los demás. Es por lo que sus padres la mandaron a rehabilitación en primer lugar. Esa desinhibición significa que no considera o piensa en las consecuencias de sus acciones y sus impulsos. Su cuerpo simplemente reacciona antes que su cerebro siquiera haya tenido tiempo de procesar lo que ha hecho. A veces es incapaz de suprimir lo que está sintiendo porque ella físicamente no puede Lauren.” Clara le dio a Lauren una mirada significativa. “Es por lo que la expulsaron la última vez,” le recordó Clara, “y por injusto que pueda parecer es por lo que necesitas tomar más responsabilidad en esta relación. Tienes que ser lo suficientemente responsable por ambas.”
“Acabas de decir que Camila es una chica mayor y que puede cuidar de sí misma,” dijo Lauren sintiéndose un poco confusa. “Ahora estás diciendo que necesito asumir responsabilidad porque ella no puede.”
“Camila es físicamente lo suficientemente capaz de cuidar de sí misma,” aclaró Clara, “y me imagino que ha mejorado mucho en reconocer su comportamiento y controlar sus sentimientos pero como su terapia física después del accidente la ayudó, solo será capaz de manejar sus emociones en condiciones con práctica y necesitar ayudarla con eso porque no es tan fácil de rehabilitar.”
“¿Qué quieres decir?” preguntó Lauren. “¿Por qué no?”
“Las emociones no son un estado estable de la mente Lauren,” explicó Clara. “Son tan fáciles o simples como para desencadenar en alguien o practicarlas en respuesta a algo. No es lo mismo que repetir la misma tarea una y otra vez, como, no sé, como extender la mano para coger una taza o algo. Fluctúan dependiendo de la situación y Camila solo será capaz de tratar con ellos y reaccionar a ellos mientras surjan. Sinu dijo que le habían dado estrategias para ayudarla con esto pero necesita usarlas, está en sus manos ser capaz de reconocer cuando lo hace y ahí es donde tú puedes ayudarla.” Lauren consideró las palabras de su madre y pensó que probablemente era verdad.
Recordó como Camila había querido volver arriba después de que su madre hubiera vuelto a casa ayer, cómo había intentado iniciar sexo de nuevo a pesar del hecho de que casi las habían pillado tan solo unos minutos antes y teniendo que estar en algún otro lado. Había sido Lauren quien tuvo que parar la situación de que progresara más de lo que lo había hecho, ser la voz de la razón, pero a pesar de lo articulado de Camila y de la más que lógica respuesta a sus preocupaciones, había escuchado y nada más pasó entre ellas.
“Entonces, ¿se lo vas a decir a su madre?” preguntó Lauren y Clara movió su cabeza.
“Por lo que a mí me concierne esto no va más lejos de nosotras dos,” contestó Clara, “pero eso depende de ti. Si te vuelvo a pillarte mintiéndome otra vez o vengo a casa con el mismo escenario que ayer no tendré elección más que decírselo a tu padre y a los padres de Camila. ¿Está entendido?”
“Sí,” contestó Lauren agradecida con la respuesta de su madre. “Gracias.”
“Ahora, en cuanto a tu castigo,” dijo. “Estás castigada en casa durante un mes empezando mañana.”
“¿Un mes?” se quejó Lauren.
“¿Quieres que sean dos?” le preguntó su madre.
“Un mes,” aceptó Lauren.
“No tienes permiso de salir a excepción de la escuela y softball,” dijo. “Sin internet ni teléfono ni salir.”
“Vale,” dijo Lauren con desánimo.
“Camila puede venir cuando estemos en casa,” dijo Clara y la cara de Lauren se volvió una amplia sonrisa con la compasión de su madre, “pero solo cuando nosotros estemos aquí y tenéis prohibido subir a la habitación juntas durante el castigo. Si queréis ver la televisión tendréis que hacerlo en el salón o en el estudio.”
“¿De verdad?” preguntó Lauren. “¿Camila puede venir?”
“Creo que el hecho de que hayáis estado separadas durante las últimas diez semanas es probablemente suficiente castigo.” Contestó Clara sinceramente. “Después de todo no soy una completa tirana.”
“Gracias,” respondió Lauren alegremente, dando la vuelta alrededor del mueble para abrazar a su madre con gratitud mientras el timbre de la puerta sonó.
“Voy a hablar con tu padre para decirle que estoy preocupada de que estéis solas juntas arriba,” le informó Clara. “Si pregunta le diré que he hablado contigo sobre ello y que la regla es que tu habitación está fuera de los límites por el momento.”
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren al instante.
“Depende de ti si eliges contárselo a Camila todo o algo de lo que acabamos de hablar,” le dijo Clara a su hija. “Por mí, no se lo mencionaré y no necesitamos hablar de ello de nuevo ¿vale?”
“Gracias,” reconoció Lauren de nuevo. “Eres la mejor.”
“Deberías probablemente ir a la puerta.” Respondió Clara, una sonrisa en sus labios con las palabras de su hija.
Lauren fue hacia el pasillo y abrio la puerta principal, una amplia sonrisa en su cara mientras estaba cara a cara con Camila quien tenía en la mano un ramo de flores.
“Hola,” saludó la pequeña morena calurosamente, extendiendo su brazo y ofreciéndole las flores a Lauren. “Te he comprado unas flores.”
“Puedo verlo,” señaló Lauren cogiendo el ramo y oliendo los pétalos multicolores. “Gracias,” dijo, “son preciosas.”
Dio un paso hacia dentro para que Camila entrara y cerró la puerta detrás de ella durante un momento, volviendo a la cocina para ponerlas en algo de agua.
“Buenos días Señora Jauregui,” saludó Camila moviendo su mano a la madre de Lauren quien estaba ocupada fregando mientras Lauren encontraba un jarrón en el armario para meter dentro las flores.
“Buenos días Camila,” le devolvió Clara sonriendo ampliamente a la novia de su hija con una expresión divertida en la cara. “¿Pensé que te había dicho que me llamaras Clara?” preguntó.
“¿Lo hiciste?” preguntó Camila y Clara asintió con la cabeza. “Supongo que lo olvidé. Lo siento.” Se disculpó.
“Está bien,” contestó Clara extendiendo la mano para coger un trapo para secarse las manos mientras Lauren caminaba hacia el fregadero para llenar el jarrón con agua.
“Mira lo que ha comprado para mí Camila,” dijo Lauren, enseñando las tulipas a su madre mientras terminaba de echar un poco de sustancia poniéndolas a salvo en el mueble de la cocina.
“Son muy bonitas,” recalcó Clara. “Ojalá tu padre me comprara alguna.” Le dijo a Lauren. “No me acuerdo de la última vez que lo hizo.”
“Son tulipas,” dijo Camila, dando un paso hacia adelante señalando las flores.
“Puedo verlo,” respondió Clara divertida. “Son algunas de mis favoritas.”
“Le pedí al chico de la tienda que significaban todas las flores,” explicó Camila. “Ya sabes, si das unas para ocasiones específicas y me dijo que cuando das tulipas a alguien significa “amor”.”
“Había escuchado que las rosas también significan eso,” le informó Clara ligeramente.
“Lo son,” dijo Camila emocionadamente, “pero, los diferentes colores de las tulipas representan cosas diferentes,” continuó. “Así que las rojas significan amor,” les dijo a ambas Camila. “La amarilla significa que hay sol en tu sonrisa y pensamientos alegres, estas multicolores de aquí,” dijo Camila señalando a una flor rosa y amarilla de la parte delantera del ramo. “Significan que tienes unos ojos bonitos.” Dijo sonriendo a Lauren ampliamente. Camila se pausó durante un momento y se mordió el labio inferior mientras intentaba recordar el resto de los significados.
“Umm, esta,” continuó señalando un tulipán rosa del jarrón. “Significa afecto y cuidado.” compartió, “y la de color crema de aquí significa que te amaré siempre.”
“Bueno si puedes pasar todas esa información al padre de Lauren estaría agradecida,” bromeó Clara, conmovida por el esfuerzo obvio que Camila había hecho para conseguirle las flores que representaban cómo se sentía por Lauren.
“Sabes que te he comprado las multicolores porque realmente tienes unos ojos muy bonitos,” le dijo Camila a Lauren, como si el significado no hubiera sido obvio, “y tienes una sonrisa muy bonita,” continuó explicando, perdida una vez más en sus propias divagaciones. “Ilumina toda tu cara.”
“Camz,” dijo Lauren pero Camila estaba señalando los tulipanes rosas de nuevo habiendo seguido con sus pensamientos.
“Te he comprado estas por lo mucho que te preocupas por mí y por lo que yo me preocupo por ti,” dijo, “y bueno, creo que las rojas se explican por sí mismas.” Musitó. “En realidad te iba a comprar solo de un color pero después pensé que todas eran relevantes así que terminé comprándose un ramo entero de diferentes colores…”
“Camz,” interrumpió Lauren más a la fuerza después, una expresión entretenida en su cara.
“Sí,” dijo Camila, inhalando profundamente después de haber hablado rápido.
“He pillado el mensaje,” dijo. “Eres una romántica adorable.”
“Quiero decir, no son mucho,” respondió Camila, contradiciendo todo lo que acababa de decir. “Solo… pensé que eran bonitas y tú eres preciosa,” divagó una vez más, “así que las compré para ti porque quiero que hoy sea perfecto y especial, ya sabes, sin ningún drama ni nada…”
Lauren le dio a su madre una mirada significativa y decidió no decir nada a Camila de la conversación que había tenido con la mujer mayor, al menos hasta mañana, cuando tendría que compartir el hecho de que está castigada en casa y los nuevos términos puestos sobre su tiempo juntas.
“Eso es realmente dulce,” dijo Clara con nostalgia poniendo una mano en el hombro de Camila. “¿Qué es ser joven y estar enamorado?” señaló calurosamente. “Sí, pero aún estás enamorada ¿no?” preguntó a Clara y ella sonrió en respuesta. “Sí,” dijo de acuerdo Clara, “pero es diferente cuando eres mayor. A veces pierdes todos los pequeños gestos en la responsabilidad de ser un adulto.”
“¿Por qué?” preguntó Camila, genuinamente interesada.
“No lo sé,” contestó sinceramente Clara, “a lo mejor porque se nos olvida y no apreciamos las cosas pequeñas como solíamos hacerlo. Supongo que nos volvemos demasiado complacientes.”
“Pero ¿qué pasa si sucede algo?” preguntó Camila. “Preferirías haber dicho o mostrado a alguien que les quieres en vez de dejarles inseguros cuestionándolo ¿no?”
Clara sonrió ante el apunte de Camila, entendiendo que lo que aparecía en el exterior como ingenuidad en realidad era una sabiduría que provenía de su apreciación de lo corta que la vida podía ser.
“Eso creo,” contestó Clara. “Definitivamente preferiría que lo supieran.”
“Yo también,” dijo de acuerdo alegremente Camila, su sonrisa ampliándose una vez más.
“Que tengáis buen día vosotras dos,” dijo Clara, caminando hacia Lauren y besándola en la mejilla. “Disfrutad de vosotras mismas,” instruyó, mirando a Lauren significativamente, su hija asintiendo con la cabeza en comprensión a las palabras de su madre.
“LO haremos,” contestó Camila, diciéndole adiós a Clara mientras salía de la habitación yendo escaleras arriba.
“Hola,” dijo Lauren cuando su madre se había ido y Camila se rio con una mirada confusa en la cara.
“Hola,” le devolvió mientras Lauren se paraba delante de ella besándola con afecto en los labios en una apropiada bienvenida.
“Gracias por las flores,” dijo de nuevo.
“De nada,” contestó Camila. “¿Estás lista para irnos?” preguntó.
“Deja que coja las llaves de mi coche que las tengo arriba,” le dijo Lauren.
“No, no lo hagas,” la paró Camila, cogiéndola por la muñeca y sosteniéndola firmemente en el lugar mientras se giraba para ir a su habitación. “No las necesitas.”
“Camila, tú no puedes conducir,” le recordó Lauren. “Tienes epilepsia, ¿recuerdas?”
“No, eso lo sé,” dijo Camila, un destello de secreto en su mirada, “pero, tu no vas a conducir.”
“No lo haré,” preguntó Lauren riéndose ante las evasivas de su novia.
“No, he conseguido un chofer para todo el día,” explicó. “Ally va a llevarnos en su coche. ¿Está eso bien?”
“¿Ally va a conducir para nosotras todo el día?” cuestionó Lauren.
“Sí, incluso nos dejará en el concierto y nos recogerá también.” Dijo Camila.
“¿Por qué?” preguntó entretenida Lauren.
“Se lo pedí,” contestó Camila, cogiendo la mano de Lauren llevándola hacia la puerta.
“¿Cuándo le pediste que hiciera esto?” continuó con su inquisición.
Lauren cogió su bolso y su chaqueta mientras Camila abría la puerta y la sostenía para que saliera.
“Hace dos semanas,” dijo Camila. “Ahora suficiente con las veinte preguntas y vamos.” pidió, haciendo un gesto a través de la puerta hacia el camino de fuera.
Lauren sintió que su sonrisa crecía exponencialmente ante la vista de Ally, de pie al final del camino sosteniendo la puerta de atrás de su coche abierta para ellas, un sombrero de chófer puesto con seguridad en su cabeza.
“Buenos días,” saludó Ally a Lauren vibrantemente cuando la alcanzó. “Toma un sitio,” le instruyó y Lauren movió su cabeza incrédula antes de sentarse en la parte de atrás del coche, Camila siguiéndola un poco después.
Ally cerró la puerta detrás de ellas y se sentó en el asiento del conductor, rápidamente poniendo el coche de camino en la carretera.
“Entonces, ¿a dónde vamos?” preguntó Lauren, sosteniendo la mano de Camila jugando con sus dedos como de costumbre.
“Es sorpresa,” le dijo Camila y Lauren, barrida por el misterio de todo, no preguntó ninguna cosa más.
“Hey, conozco esta canción,” señaló Lauren, escuchando la música que Ally estaba poniendo en la radio. “¿Es eso Latch?”
“Sí,” confirmó Camila alegremente. “¿Lo recuerdas?” preguntó.
“Claro que lo hago,” le dijo Lauren.
“Es un CD mezclado que hice con todas las canciones que me recuerdan a ti,” le explicó Camila mientras la canción terminaba y cambiaba a “Kiss Me” de Ed Sheeran.
“No entiendo qué he hecho para merecer todo esto hoy,” expresó Lauren un poco confundida. “¿me he perdido alguna especie de aniversario o algo?” preguntó tentadoramente.
“No,” dijo Camila, dándole un pequeño empujón. “Sólo quería hacer algo bonito para ti eso es todo. Llámalo un regalo tardío de San Valentín si quieres.”
“Ya me diste un regalo de San Valentín,” le recordó Lauren.
“Sí, pero tú me compraste un cachorro y yo te toqué una canción con mi guitarra.” Estableció. “De alguna forma no creo que equivalgan a la misma cosa.”
“¿Por qué eres tan idiota?” le preguntó Lauren.
“No sé creo que es genético,” bromeó Camila y Lauren se inclinó para besarla suavemente sobre los labios mientras Ally paraba el coche en el mismo sitio aislado de la playa donde habían pasado tiempo juntas en Año Nuevo.
“Por alguna razón creo que sabía que me ibas a traer aquí,” se rio Lauren cuando se dio cuenta de su destino pero se paró cuando vio la manta puesta en la arena, una gran cesta de picnic al lado de ella y Normani de pie al lado con una enorme sonrisa plasmada en su cara con la reacción de Lauren. “¿Has montado un picnic?” preguntó Lauren.
“Una chica tiene que comer,” sonrió Camila mientras Ally salía y abría la puerta para las dos.
Camila salió primero y extendió su mano para Lauren quien de buena gana la cogió y permitió a su novia que la ayudara a salir del coche.
“Gracias Ally,” dijo Camila mientras empezaba a dirigir a Lauren hacia la manta.
“Sin problema,” dijo Ally volviendo a subir al coche sentándose dentro para esperar con paciencia su próximo deber.
“Hola chicas,” saludó Normani mientras Lauren y Camila se acercaban a ella, la última chica diciéndole hola con la mano como saludo.
“Hola,” devolvió. “Gracias por esto.” dijo.
“Claro,” respondió Normani, dándole a Camila algo que Lauren no vio. “Divertíos,” dijo, levantando una ceja en dirección de Lauren, una sonrisa evidente en sus rasgos mientras iba hacia el coche de Ally uniéndose a ella dentro.
“Primero flores,” señaló Lauren aprobadoramente mientras Camila la guiaba hasta la manta, “después un picnic en la playa…” dijo bajando la voz. “¿Podría ser mejor este día?” preguntó riéndose.
“Sí,” contestó Camila a sabiendas, “Especialmente si te gusta la Nutella,” comentó, inclinándose delante de la cesta del picnic abriéndola para sacar un pequeño bote que le había comprado. “Aquí,” dijo, sentándose y ofreciéndole a Lauren una pequeña cuchara quedándose una para sí misma.
Abrio el frasco y lo sostuvo para que Lauren cogiera una cucharada, su novia haciéndolo felizmente metiéndosela en la boca mientras estaban sentadas mirando en dirección al agua, viendo los barcos que flotaban en la distancia.
“Este es probablemente el mejor picnic en el que he estado,” le dijo Lauren, dejando la cuchara y metiendo su dedo ínice en la Nutella para coger algo más.
“En realidad hay más comida aquí para un poco más tarde,” le dijo Camila.
“Quieres decir que no es solo esto,” preguntó Lauren, tomando otra cucharada del chocolate y sosteniendo su dedo índice durante un momento antes de chupar la Nutella de ahí quitándola.
“No,” contestó Camila. Se pausó por un momento, una expresión pensativa en su cara.
“¿Estás bien?” preguntó Lauren, dándose cuenta del repentino silencio de Camila.
“Sí,” contestó Camila. “Es solo que. Tenemos que hablar.”

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Capitulo 53

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:44 am

“¿Tenemos que hablar?” preguntó Lauren, una sensación de temor llegando hacia ella con el tono serio de Camila.
“Es solo…” empezó vacilante Camila, su mirada fija firmemente en el bote de Nutella de su mano derecha, su mano izquierda jugueteando con la cucharilla distraídamente.
“¿Es sólo qué Camz?” preguntó Lauren ansiosamente cuando no continuó.
“¿Estás rompiendo conmigo?”
“¿Qué?” respondió Camila, su cabeza lanzándose hacia arriba y su atención volviendo hacia la morena sentada a su lado. “No, claro que no lo estoy haciendo. ¿Por qué siquiera me preguntas eso?”
“Nada bueno viene en una conversación que empieza con ‘tenemos que hablar,’” le dijo Lauren, recordando el ramo de flores y el picnic que Camila había planeado para ella. “¿Es de eso de lo que se trata todo?” preguntó con interés, haciendo un gesto hacia la manta donde estaban sentadas y la cesta del picnic que había a su lado. “¿Has planeado todo esto para suavizar el golpe de lo que vas a decir?”
“No,” contestó Camila sinceramente. “Quiero decir, a lo mejor un poco pero, quería hacer todo esto por ti,” divulgó. “Pensé que sería bonito, ya sabes, pasar el día de hoy haciendo algo especial juntas. Especialmente con el concierto después…”dijo bajando la voz y Lauren esperó pacientemente pensando que debía continuar.
“Vale…” dijo Lauren con una expresión confusa en su cara cuando Camila no siguió. “Eso aún no explica de lo que tenemos que hablar.” señaló. “¿Estás bien?” preguntó. “Quiero decir, no estás como, muriendo ni nada ¿no?” preguntó preocupadamente.
La esquina de la boca de Camila se convirtió en una media sonrisa y puso la cuchara que sostenía en la mano izquierda dentro del bote de Nutella de su derecha.
“Todos nos morimos Lauren,” comentó simplemente y Lauren sintió su estómago sacudirse ante la algo evasiva respuesta.
“¿Qué significa eso?” dijo Lauren, su voz saliendo aterrorizada, su tono aumentando ligeramente como resultado de su preocupación. “¿Estás enferma?”
“No,” dijo Camila, extendiendo su mano libre para ponerla en el antebrazo de Lauren tranquilizadoramente, sus dedos acariciando la piel ahí mientras la apretaba amablemente. “Estoy bien. Lo prometo. No me voy a morir más que tú.” La aseguró.
“Vale, bueno me estás asustando un poco Camz,” informó Lauren a su novia, poniendo su mano libre en lo alto de la de Camila, cogiéndola y entrelazando sus dedos, “Entonces, lo que sea que tienes que decir, ¿puedes decirlo? Estoy imaginando todos los posibles escenarios horribles en mi cabeza y creo que preferiría que me sacaras del misterio si es algo malo.”
“No es malo,” respondió Camila, apretando la mano de Lauren. “Al menos, no creo que lo sea pero, yo solo…no quiero que te tomes lo que te diga de la manera equivocada, eso es todo.”
Lauren recordó la conversación que había tenido con su madre esa mañana con respecto a Camila y pensó que finalmente entendía la dirección de esa conversación en la que estaba adentrándose.
“Oh,” dijo Lauren, la realización aterrizando en ella. “¿Es sobre tú siendo capaz de hacer más cosas por ti misma?” preguntó a Camila, una especie de alivio invadiéndola porque no podía ser nada más serio que eso.
“¿Quién te dijo?” preguntó Camila sorprendida y Lauren se mordió su labio inferior durante un momento sintiéndose ligeramente avergonzada.
“Mi madre puede haberme mencionado algo,” admitió tentadoramente. “Me dijo que tu madre había hablado con ella sobre que querías ser capaz de tener más independencia ahora que estás en casa.”
“Vale, entonces supongo que no necesitamos hablar demasiado,” se rio a medias Camila ante la revelación de Lauren. “Quiero decir, ¿qué piensas de ello?” preguntó vacilante.
“¿Sobre que tengas más independencia?” cuestionó Lauren y Camila asintió con su cabeza en respuesta. “Camz haría cualquier cosa por ayudarte,” dijo Lauren mostrando su apoyo, poniendo su propia cuchara dentro del bote de Nutella y su ahora mano libre contra un lado de la cara de Camila cariñosamente. “Sabes eso ¿verdad?”
“Sí,” contestó Camila, riéndose para sí misma y presionando su mejilla contra la palma de Lauren más firmemente. “Pero eso es una especie de problema.”
“¿Qué quieres decir?” respondió Lauren confusa.
“Eres increíble,” estableció Camila como conclusión ladeando su cabeza hacia una posición más neutral. “Eres Lauren,” reafirmó. “Incluso cuando no estábamos saliendo, justo en el principio de nuestra amistad, siempre estabas ahí para ayudarme y apoyarme en todo.” Continuó. “No quiero que pienses que soy una desagradecida porque no lo soy. Realmente aprecio todo lo que has hecho por mí y todo lo que aún haces por mí…”
“Pero no quieres que las haga más,” terminó Lauren por Camila cuando su novia falló en terminar su frase, su voz desvaneciéndose con dudas.
“Sé que es ridículo,” dijo Camila, poniendo los ojos en blanco un poco. “Estoy siendo ridícula. Lo sé.”
“No eres ridícula,” contrarrestó Lauren.
“Lo soy,” dijo en desacuerdo Camila. “Quiero decir, las cosas que haces por mí, son pequeñas, ¿sabes? Son como, me abres la puerta o me llevas la mochila.” Le informó. “O me ayudas a salir del coche y es dulce…” Señaló. “Caballeroso incluso…”
“¿Pero?” presionó Lauren a sabiendas.
“Creo que son cosas normales que haces cuando estás en una relación,” continuó Camila, ignorando los ánimos de Lauren para que empezara con la parte negativa de la conversación. “Creo que si estuvieras en una relación con alguien más, no importaría…”
“Estoy en una relación contigo,” le recordó Lauren. “Entonces importa Camz, especialmente si no te gusta que las haga…”
“No,” interrumpió Camila. “Ves, eso es exactamente lo que no quiero que pienses Lauren. No es que no me guste que hagas esas cosas por mí, es solo que a veces siento que las haces porque crees que yo no puedo.”
“Entonces ¿quieres saber qué es lo que me motiva a ayudarte?” le preguntó Lauren, intentando entender las preocupaciones de Camila para así poder calmarlas.
Camila asintió casi imperceptiblemente en respuesta y Lauren suspiró como si pensara que era la mejor forma de responder.
“No sé por qué lo hago,” contestó Lauren sinceramente después de una pausa. “Admitiré que al principio era porque tú no podías hacer cosas por ti misma,” continuó. “Tenías problemas con tu mochila en la escuela y seguías cayéndote al salir del coche, así que…empecé a ayudarte con esas cosas. Supongo que lo he estado haciendo por ti durante tanto tiempo ahora que se han convertido en una segunda naturaleza para mí.” admitió. “Entonces ahora, cuando estamos caminando juntas me encuentro a mí misma con una repentina urgencia de poner mi brazo alrededor de tu cintura para mantenerte firme, o te quiero dar algo de beber cuando estamos viendo películas con las chicas porque sé la vergüenza que te entra cuando la tiras al suelo…”
“Sé que lo estás haciendo por mí,” dijo Camila, “pero a veces me hace sentir como…”
“¿Te hace sentir cómo Camz?” la animó Lauren sintiendo las dudas de Camila. “Está bien, puedes decírmelo. No me molestaré, lo prometo.”
“A veces me hace sentir como que no crees en mí,” explicó Camila, “me hace sentir como que no puedo hacerlo, que soy incapaz…y eso…eso me hace sentir mal Lauren. Me hace sentir que no somos iguales y odio eso.” El ceño de Lauren se frunció más en respuesta a las palabras de Camila, pero no dijo nada en respuesta mientras contemplaba las palabras de su novia. “Ahora estás molesta,” dijo Camila sintiéndose culpable por incluso sacar todo.
“No,” contestó Lauren sinceramente. “No estoy molesta, solo estoy… ¿te hace sentir mal?” le preguntó. “Quieres decir, ¿deprimida?” Camila asintió con su cabeza.
“Cuando estaba fuera en rehabilitación tenía que hacer todo por mí misma,” compartió Camila con Lauren. “Me hicieron hacerlo y sinceramente, al principio, era realmente difícil a veces.” continuó. “No puedo decirte el número de veces que tiré una bebida o fue al desayuno con los botones de la camisa abrochados mal, pero, lo intentaba.” Divulgó. “Era frustrante y consumía mucho tiempo a veces,” explicó Camila. “Todo me llevaba el doble y me molestaba y me irritaba conmigo misma porque pensé que debería ser capaz de hacerlo y no podía. Le pedía ayuda al personal y ellos no me daban ninguna, no a menos que fuera algo que pudiera potencialmente herirme, como la vez que intenté echar agua hirviendo en la tetera. Ahí aparecieron muy rápido,” se rio, divertida con el recuerdo. “Me dijeron que era importante para mí ser más independiente de nuevo y tenían razón, porque mientras me sentí desalentada cuando no podía hacer algo, me sentí increíble cuando podía.” Divulgó con una sonrisa en la cara.
Lauren le devolvió una sonrisa mientras Camila continuaba.
“Estaba tan acostumbrada a fracasar que me había olvidado como era tener éxito,” continuó la chica pequeña. “Es increíble cómo algo tan pequeño como llenar un vaso de zumo sin tirarlo puede ser como el mayor logro del mundo pero lo era, y los días que podía bajar al desayuno y decir que me había abrochado los botones de la camisa correctamente eran siempre días excelentes. Me hace sentir bien ser capaz de cuidar de mí misma.”
“Creo en ti Camz,” la tranquilizó Lauren. “Si alguna vez fuera a apostar por alguien para salir al otro lado de esto, entonces sería en ti.” Compartió con ella. “Entonces, dejaré de abrirte la puerta para ti,” dijo Lauren, inclinándose hacia adelante y plantando un suave beso en los labios de Camila durante un momento, “y dejaré de llevarte la mochila.” continuó, su sonrisa creciendo mientras besaba a Camila en los labios de nuevo. “De hecho,” empezó malévolamente. “A lo mejor te haría sentir mejor si simplemente te dejara hacer esas cosas por mí durante un tiempo.” Sugirió, “Cambiando papeles por así decir. De esa manera puedes practicar incluso más.” La lengua de Camila salió entre sus labios un poco mientras sonreía y Lauren sintió las mariposas familiares en su estómago ante la visión de alegría de su novia.
“¿Harías eso por mí?” preguntó Camila juguetonamente. “Déjame ser tu esclava durante un tiempo.”
“Si te va a ayudar,” contestó Lauren, su pulgar acariciando la parte de atrás de la mano de Camila con afecto.
“Sé que sólo estás bromeando,” respondió ligeramente Camila, “pero en realidad pienso que me ayudaría.”
“En ese caso considéralo hecho,” le dijo Lauren. “Dejaré de hacer las cosas por ti y a cambio, tú puedes hacer cosas por mí, sin ninguna razón claro.” Se pausó por un momento considerando algo.
“Quiero decir, pero puede que me tengas que decir que deje de hacer lo que estoy haciendo o recordarme que te deje hacerlo de vez en cuando,” le informó Lauren seriamente. “Se ha convertido en una costumbre, ¿sabes?”
“Lo haré,” la tranquilizó Camila. “Ahora que sé que no te molesta.”
“¿Puedo preguntarte algo?” dijo Lauren tirando de la mano de Camila un poco hacia ella.
“Claro,” contestó Camila.
“¿Estabas realmente preocupada sobre cómo reaccionaría?” preguntó.
“No, en realidad no,” le dijo Camila sinceramente. “Sólo he estado esperando el momento indicado para hablar contigo, eso es todo. Ayer no parecía el momento apropiado con lo de tu madre volviendo a casa,” compartió. “Después fuimos a cenar con las otras chicas al restaurante y apareció tu exnovia…”
“Clare no era mi exnovia,” le recordó Lauren.
“Lo que sea,” se rio Camila, empujando a Lauren un poco en el hombro. “Sabes a lo que me refiero.”
“Bueno, estoy encantada de que me lo hayas dicho,” dijo Lauren, envolviendo un brazo alrededor de los hombros de Camila y acercándola hacia ella en su costado, las dos mirando al océano de nuevo.
“Yo también,” dijo de acuerdo Camila, apoyando su cabeza contra el hombro de Lauren mientras observaban el panorama que tenían delante.
Se sentaron juntas así durante un rato, un silencio cómodo entre el par de chicas mientras admiraban las vistas.
“Esa no es la única cosa de la que quería hablar contigo hoy,” admitió Camila, su voz calmada y pensativa mientras levantaba la cabeza del hombro de Lauren y la giraba para mirar a su novia.
“¿No lo era?” preguntó la chica más alta, recorriendo una mano a través de su pelo mientras sus ojos verdes se encontraban con los marrones de Camila.
“No,” dijo Camila, extendiendo su mano hasta el bolsillo de su chaqueta donde estuvo escondida mientras continuaba. “Quería hablar contigo sobre algo más también.”
“Vale,” la animó Lauren, girando su torso para así estar mirando a Camila con el fin de salvar a su cuello tensión de mirar por encima de su hombro.
Camila dejó caer su mirada hasta su regazo y Lauren podía ver la mano derecha de la chica más pequeña moviéndose dentro del bolsillo de su chaqueta, jugueteando con algo dentro de ella nerviosamente.
“Así que, a pesar del pequeño golpe que tuvimos hace unas semanas,” empezó Camila, su cara traicionando sus obvios nervios y haciendo que Lauren extendiera su mano para acariciar su rodilla en forma de apoyo, animándola a continuar. “Hemos estado juntas ¿durante cuánto?” preguntó retóricamente. “¿Seis meses?”
“Algo así,” confirmó Lauren, apretando la rodilla de Camila firmemente, una sonrisa suave en sus labios.
“Bueno, pensé que merecía la pena conmemorarlo,” explicó Camila, su mano aún moviéndose en su bolsillo con dificultad.
“¿No es eso lo que ya estamos haciendo?” señaló Lauren haciendo un gesto hacia el picnic que Camila había preparado.
“No, quiero decir con algo especial.” Aclaró Camila.
“¿Esto no es especial?” preguntó Lauren riéndose incrédula ante la aparente definición de Camila sobre la palabra.
“No, no lo es,” dijo, “pero, quiero decir, quería que fuera muy especial…”
“Camz cariño,” dijo Lauren amablemente, “estas empezando a divagar otra vez y yo estoy empezando a perderme un poco.” Camila suspiró y sacó la mano del bolsillo, una pequeña caja en ella.
“Oh mierda,” maldijo Lauren, sus ojos cayendo hasta la caja negra de terciopelo.
Levantó su mano de la rodilla de Camila para ponerla entre ambas e inclinó su muñeca hacia adelante, su dedo índice señalando el objeto, su boca abierta.
“Camz, por favor dime que no es lo que pienso que es…” empezó, sintiéndose aterrorizada.
Camila sostuvo la caja delante de ella y la abrio lentamente para revelar un pequeño anillo de plata dentro.
“Vale,” dijo rápidamente Lauren, su mano extendiéndose para cerrar la caja antes de que Camila pudiera decir nada. “Tranquilicémonos un minuto ¿vale?” preguntó mientras se levantaba de donde estaba sentada rápidamente, sus pies moviéndose de atrás hacia delante en un ritmo estable mientras se tranquilizaba delante de la chica más pequeña.
“Lauren,” empezó Camila, levantándose y poniendo una mano sobre el hombro de su novia para detenerla.
“No, escucha,” se precipitó Lauren para interrumpir mientras se giraba para encontrarse con la mirada estable de su novia. “Te amo Camz, lo hago y quiero estar contigo para siempre pero, no puedes hacer esto ahora,” le informó a Camila. “Es demasiado pronto. Quiero decir, estamos en tercer año en el instituto.” Le dijo a su novia como si fuera inconsciente de ese hecho. “Solo hemos estado saliendo durante seis meses…”
“Sabes que no soy complemente mental Lauren,” se rio Camila intercediendo de buen humor, su otra mano subiendo para apoyarse en el hombro opuesto de Lauren, la pequeña caja aún cerrada. “Yo…”
“Por favor no hagas esto,” suplicó Lauren, quitando las manos de Camila de sus hombros y bajándolas hasta el espacio entre su cuerpo y el de Camila, ignorando las palabras de su novia, su mente trabajando en exceso. “No quiero tener que decir ‘no’ porque no creo que mi corazón pueda soportar mirarte a la cara después.” estableció, “pero no puedo decir ‘sí’ tampoco…”
“Lauren no hay ninguna pregunta unida a este anillo,” le dijo Camila francamente, una expresión entretenida en su cara ante el malentendido de Lauren sobre la situación.
“¿No la hay?” preguntó mientras sus ojos volvían a mirar la caja de terciopelo de la mano derecha de Camila.
“No,” la tranquilizó Camila mientras cogía la mano de Lauren y hacia que se volviera a sentar de nuevo sobre la manta. “No hay pregunta.” reiteró, sentándose al lado de Lauren quien había vuelto ahora a su posición de antes, su cara aún traicionándola con el giro de los acontecimientos. “Sólo una promesa,” terminó Camila, levantando la pequeña caja entre ella y Lauren una vez más.
“¿Una promesa?” cuestionó Lauren, sus ojos cayendo de nuevo en la caja mientras Camila la abría para revelar el anillo de plata por segunda vez, el metal brillando en el sol del mediodía.
“Durante la última sesión del consejo que tuve en rehabilitación mi terapeuta me dijo la importancia de no hacerme a mí misma ningún compromiso o promesa que fuera difícil de mantener,” divulgó Camila, cogiendo el anillo de la caja y poniendo la caja a un lado fuera de su camino, la pequeña joya ahora sostenida con seguridad entre su dedo índice y su pulgar. “Dijo que si iba a prometerme algo debería ser pequeño y alcanzable, o algo que fuera significativo para mí, que yo me fuera a comprometer,” continuó, dándole a Lauren una mirada significativa.
Camila extendió su mano, el pequeño aro de plata puesto sobre su palma mientras le ofrecía el anillo a Lauren.
“Cógelo,” la animó Camila y Lauren hizo lo que le instruyó, cogiendo el anillo y examinándolo de cerca.
El anillo era una banda simple de plata, grabada con la forma de un ancla en el medio, delicadas olas a cada lado, cubriendo el resto de la suave y brillante superficie.
“Hay un grabado dentro,” dijo Camila y Lauren ladeó el anillo un poco para así poder leerlo, una sonrisa formándose en sus labios mientras lo hacía. “Un mar tranquilo nunca hizo a un marinero experto”
“Camz este anillo es precioso,” dijo Lauren, ofreciéndole la joya a su novia quien la cogió una vez más, “pero no puedo aceptarlo.”
“Antes de que completamente descartes la idea,” dijo Camila, sus ojos cayendo hasta el anillo durante un instante. “Sólo déjame explicar por qué lo compré para ti.”
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren y Camila sostuvo el anillo para captar la luz, dándole vueltas en su mano derecha durante un momento antes de bajarlo hasta su regazo encontrándose con los ojos de Lauren de nuevo.
“Esta cita significa algo para mí,” le dijo Camila, “significa mucho para mí en realidad, tanto como tú.” dijo, haciendo un puño alrededor del anillo para protegerlo para no tirarlo. “Mi padre me dijo esa cita cuando era más pequeña y compartí esa historia contigo en nuestra primera cita, justo en esta misma playa,” le recordó. “Entonces, es significativo, al menos, para mí lo es.”
“Lo sé,” la tranquilizó Lauren. “Es significativa para mí también.” compartió. “Me recuerda a ti, a nosotras.”
“Cierto,” reconoció Camila, levantando el anillo delante de Lauren entre su dedo índice y su pulgar mientras continuaba. “Bueno, cuando volví de rehabilitación al principio,” siguió. “Usaste esta cita y el tema náutico metafórico para describir nuestra relación y las turbulencias que hemos experimentado durante el camino. Dijiste que habíamos afrontado un bache de mal tiempo en nuestro viaje, que las aguas fueron difíciles pero que era importante que lo experimentáramos, navegarlas juntas para así ser más expertas tratando con las tormentas inevitables a las que nos enfrentaremos más tarde en nuestra relación. Entendiste que por cada claro, día soleado y mar tranquilo con el que estábamos bendecidas habría el mismo número de días salvajes y tempestuosos.” Camila levantó su mirada del anillo para mirar de nuevo a Lauren quien la estaba mirando intensamente, cautivada por sus palabras. “Este es un anillo promesa,” dijo Camila, sosteniendo el pequeño anillo entre ellas de nuevo.
“¿Un anillo promesa?” le preguntó Lauren, sin estar completamente segura de la importancia del nombre.
“Sí,” dijo Camila, “Pueden tener multitud de significados,” le dijo a Lauren, “el más tradicional se usa con un significado de compromiso a la relación monógama con quien se lo des.”
“¿Cuáles son sus otros significados?” preguntó Lauren, sonriendo ampliamente ante el gesto de su novia.
“A veces puede usarse como un anillo de pre-compromiso,” contestó sinceramente Camila.
“¿Es para eso para lo que es en este caso?” preguntó Lauren nerviosamente, sintiéndose un poco abrumada con la profundidad de la obvia dedicación de Camila.
“No oficialmente,” contestó Camila insegura. “Quiero decir, no si no quieres que lo sea….Yo sólo…” tartamudeó insegura de cómo expresarse articuladamente sin asustar a Lauren.
“Está bien,” la tranquilizó Lauren, sintiéndose ligeramente aplacada por los nervios evidentes de Camila. “Puedes decírmelo.”
“Yo sólo….vale,” resolvió Camila, suspirando audiblemente, “Te amo.” Declaró simplemente y Lauren no podía evitar sonreír ante la facilidad con la que lo había expresado. “Podría decirte todas las razones de porqué pero ya las sabes,” continuó Camila. “No hay nada nuevo que añadir a la lista.”
Camila se pausó durante un momento, poniéndose un poco más cerca de Lauren, su mano izquierda encontrando la rodilla de la morena y apoyándose ahí tiernamente. “una vez me dijiste que cuando pensabas en el futuro nos veías juntas,” recordó Camila, “y cuando yo pienso en el futuro la única cosa segura que sé es que quiero que estés en él.” Le dijo. “Tú eres mi ancla Lauren,” expresó Camila sinceramente. “Eres una de esas pocas cosas constantes en mi vida a las que puedo adherirme para tener estabilidad cuando todo lo de alrededor se está cayendo a pedazos.” Se pausó momentáneamente antes de añadir significativamente, “Cuando yo me estoy cayendo a pedazos.” Camila cogió una de las manos de Lauren en la suya “Tú eres consistente y de confianza Lauren.” Le dijo. “Eres firme e inmóvil en tu apoyo hacia mí.” Siguió, “y me siento segura contigo, segura en nuestra relación porque confío en ti implícitamente.” Camila se pausó una vez más, sus ojos cayendo hasta el suelo durante un momento, pensativamente. “Sé que contigo; mi ancla, a mi lado, puedo atravesar cualquier tormenta,” compartió elocuentemente. “Tú me das fuerza para aguantar para así no ahogarme en el agua agitada perdiéndome a mí misma en la vastedad del océano. Tú me ayudas a mantenerme en la tierra,” continuó. “Tú me ayudas a aguantar la tormenta y ver el cielo azul claro cuando finalmente aparece.”
“Camz,” dijo Lauren, pensando que su novia había terminado.
“No…solo…sé que suena sensiblero y cliché,” siguió Camila, “pero eso no lo hace menos verdad Lauren.” Le dijo. “Después del accidente me diste esperanza de un futuro que casi estaba segura de que no quería. Me diste esperanza de que el futuro que visionabas para nosotras podía ser una realidad un día y creo que si lo fue, llegó a pasar, y bueno, entonces podría morir sabiendo que he vivido la mejor vida que posiblemente podría haber tenido.”
“Cariño,” suspiró Lauren prácticamente, lágrimas escociendo en la esquina de sus ojos, su mano subiendo para apoyarse contra la mejilla de Camila.
“No es un anillo pre-compromiso,” estableció Camila simplemente. “Es mucho más que eso.” Dijo pausándose un instante. “Puede sonar como mucho para manejar ahora mismo, pero quiero que siempre formes parte de mi vida, la mayor parte de ella. Quiero el futuro que imaginaste; la casa en la playa y el calor de los días de verano que pasemos en la terraza admirando el océano. Quiero que seas parte de mi vida para siempre y cuando cuando pienso en la persona con la que quiero pasar el resto de mis días eres tú. No hay variaciones. Siempre eres tú, todo el tiempo.”
Camila movió su mano izquierda para coger la de Lauren levantando el anillo con en la derecha, justo delante del dedo índice de Lauren, como si fuera a deslizarlo en el dedo.
“Mi terapeuta me dijo que no me hiciera ninguna promesa que no pudiera mantener,” estableció Camila, volviendo al tema original de la discusión. “Ella dijo que si iba a prometerme algo a mí misma debería ser alcanzable, debería ser significativo y debería estar dispuesta a comprometerme con ello.” Camila inhaló profundamente, preparándose para decir lo que quería decir.
“Estoy comprometida contigo Lauren,” declaró Camila, “y prometo que intentaré mostrarte cada día desde ahora que tu fe en mí y tu continuo apoyo no está perdido. Prometo amarme a mí misma por la persona que soy ahora,” dijo significativamente, “porque sé que si alguien tan increíble como tú, quien es paciente y amable, a quien respeto y en quien confío, puede encontrar algo en mí que merece la pena amar, entonces está ahí. No puedo prometer que no dudaré de mí misma o que no tendré problemas de vez en cuando, pero, cada día haré una nota de una cosa que me guste, sólo una y eso será suficiente.”
Camila deslizó el anillo en el dedo índice de la mano izquierda de Lauren, la morena sin decir nada en protesta, una sonrisa en sus labios todo el tiempo.
“Prometo salir de la cama cada mañana,” siguió Camila, “afrontar el día y cualquier reto que pueda traer. Prometo decir algo bonito para elogiarte si estás teniendo un día malo y reconocer que tus sentimientos también son importantes, que nuestra relación no es sólo sobre mí y mis problemas, sino sobre los tuyos también. Estoy comprometida a mostrarte que puedes contar conmigo, no me voy a ir y perderme de nuevo. Quiero que seas capaz de confiar que no me ahogaré bajo el peso de tus problemas y que puedes ser sincera conmigo si hay algo con lo que no quieres enfrentarte. Prometo que te escucharé pero no puedo prometer saber las respuestas que necesitas. Prometo estar ahí, pero, no puedo prometer que siempre seré capaz de hacer algo más que eso.” Lauren abrio la boca como si fuera a decir algo pero la cerró de nuevo cuando vio que Camila iba a continuar.
“No puedo prometer que seré perfecta Lauren,” declaró. “No puedo prometer que no será duro o difícil, pero, prometo que intentaré lo mejor que pueda. Voy a intentarlo lo mejor que pueda porque estoy comprometida contigo y estoy comprometida con nosotras, para desgastar todas las pruebas y adversidades de la vida juntas, atravesando las olas tumultuosas durante cada una de las tormentas, y vivir. Estoy comprometida a vivir Lauren, tanto como la gracia de Dios me lo permita.”
Lauren no dijo nada durante un momento, su cerebro intentando llegar a algo igualmente conmovedor para compartir a cambio. Al final, cuando nada inspirador llegó a ella, decidió decir la plana y simple verdad.
“No sé qué decir,” dijo finalmente, sus ojos brillando, su boca abierta y enseñando sus dientes mientras sonreía.
“Di que llevarás el anillo,” la animó Camila a medias.
“Claro que lo haré,” la aseguró Lauren, admirando la banda de plata de su dedo y todo lo que significaba, las palabras de Camila apaciguando sus preocupaciones.
“¿Lo harás?” preguntó Camila.
“Sí,” contestó Lauren sonriendo, “porque a pesar de lo que puedas pensar, somos iguales Camz y te quiero mucho.”
“¿Lo haces?” le preguntó Camila.
“Quiero todo lo que tú has dicho también,” le dijo Lauren. “Quiero ese futuro para nosotras también.”
“No es un anillo de pre-compromiso,” le recordó Camila, “No exactamente. Es un anillo de promesa. Una promesa que hasta el día en el estemos preparadas para comprometernos, estoy comprometida contigo y sólo contigo. No quiero estar con nadie más cuando ya he encontrado a la persona que me hace más feliz de lo que nunca podría haber imaginado.” Lauren se inclinó hacia adelante y besó a Camila, su mano izquierda extendiéndose para acariciar la cara de su novia delicadamente, sus dedos acariciando piel con cicatrices que tenía debajo de ellos. Cuando se separaron, Camila se inclinó hasta el hombro de Lauren y la chica más alta envolvió un brazo alrededor de la espalda de Camila, acercándola en un abrazo.
Durante la siguiente hora o así, estuvieron sentadas juntas comiendo toda la comida que Camila había empaquetado para el picnic y disfrutaron de una conversación más alegre y frívola mientras escuchaban las olas contra la orilla delante de ellas. En un momento dado, Camila deambuló hasta la orilla, la mano de Lauren en la suya mientras remaban en el fresco mar que lamía la línea de la costa tentadoramente, ambas chicas disfrutando de la sensación de la arena contra sus pies mientras iba de atrás hacia delante con el lento flujo y decadencia de la marea.
“Ven conmigo,” animó Camila, tirando del brazo de Lauren y llevándola hasta el borde del agua y lejos de lo que quedaba de comida.
“¿Qué pasa con nuestras cosas?” preguntó Lauren, girando su cabeza para mirar hacia la cesta insegura.
“Normani las cuidará,” la tranquilizó Camila, su mano libre sosteniendo sus converse moviéndolas de atrás hacia adelante mientras caminaban a lo largo de la costa.
Lauren echó una mirada rápida sobre su hombro, la cesta del picnic haciéndose más pequeña y pequeña detrás de ellas, la figura de Normani reconocible mientras limpiaba todo detrás de ellas.
“¿Cómo convenciste a las otras de perder su sábado completo para ayudarte?” preguntó Lauren a Camila entretenida mientras volvía su atención de nuevo hacia su novia quien estaba mirando un barco en la distancia.
“¿Quién dijo que necesitara convencerlas de hacer algo?” preguntó Camila con toda seriedad.
“¿Quieres decir que se ofrecieron?” cuestionó Lauren con sorpresa.
“No, quiero decir que se lo pregunté y estuvieron de acuerdo sin dudarlo.” Dijo Camila.
“¿Por qué?” inquirio Lauren.
“Parece ser que no soy la única persona que te quiere,” le informó Camila, apretando la mano de Lauren.
“No soy la única persona que te quiere también ¿no?” reconoció Lauren mientras veía a Dinah en la distancia, la chica alta sentada en un banco fuera de la playa en un área cerrada para perros. Lauren vio a Jasper sentado debajo del banco a los pies de Dinah y sonrió, sabiendo que Camila había planeado esto también.
“No,” dijo de acuerdo Camila saludando con la mano a Dinah mientras se alejaban del agua hasta el área ajardinada, “pero no te preocupes, Dinah ronca así que no es mucha competición para ti.”
“Bueno saberlo,” se rio Lauren mientras llegaban hasta el paseo marítimo y lo cruzaban hasta el área con césped de detrás, las dos chicas pausándose momentáneamente limpiarse los pies y ponerse de nuevo los zapatos.
“Fantástico veros aquí,” saludó Dinah mientras se acercaban, sus ojos cayendo hasta la mano de Lauren y una sonrisa amplia apareciendo en sus labios ante la vista del anillo de promesa de su dedo. “Sólo estaba sacando a Jasper aquí a dar un paseo y pensamos que íbamos a tener un pequeño descanso ¿verdad Jasper?”
Dinah se agachó para quitar la correa de Jasper y el cachorro saltó sobre las piernas de Lauren animadamente.
“Hey chico,” le saludó Lauren felizmente, acariciando el pelaje marrón chocolate de su cabeza mientras él lamía su mano con entusiasmo.
“Gracias Dinah,” dijo Camila, extendiendo su mano para coger la correa de Jasper, la chica polinesia dándoselo de mala gana. “Realmente aprecio esto. No tardaremos mucho ¿vale?”
“Tómate tu tiempo,” respondió Dinah mientras Lauren levantaba su mirada para encontrar la suya, sus labios curvándose en una sonrisa con la sonrisa que encontró en la cara de la chica más alta. “No voy a ningún lado,” dijo, sentándose de nuevo en el banco, sus brazos estirándose mientras se cerraban alrededor de sus piernas.
“Eso da un poco de miedo,” comentó Lauren, levantándose, su mano envuelta alrededor de un palo que había encontrado en el suelo y que había cogido.
“¿Podría dar un poco más de miedo si no estás convencida?” preguntó Dinah y Lauren tiró el palo un poco lejos, Jasper corriendo detrás de él precipitadamente.
“No, esto está bien, ya das el suficiente miedo,” se rio extendiendo su mano hacia la de Camila yendo en dirección hacia donde había corrido Jasper, dejando a Dinah sola para mirarlas mientras se iban.
“Aquí Jasper,” le llamó Camila, agachándose y dándose golpecitos en las rodillas con ganas, el perro pequeño, volviendo su atención en su dirección, el pequeño palo en su boca mientras volvía hacia ella. “Déjalo,” le instruyó y Jasper obedeció, sentándose pacientemente a los pies de Camila mientras ella cogía el palo. “Vale,” dijo, tirándolo de nuevo. “Ve a buscarlo,” dijo y Jasper se levantó y salió corriendo en busca de él de nuevo.
“Hoy ha sido un día perfecto hasta ahora,” le dijo Lauren a Camila, uniendo su brazo al de su novia cuando estuvo de nuevo sobre sus pies a su lado.
“Bien,” dijo Camila felizmente mientras iba detrás de Jasper. “Eso es exactamente lo que quería.”
Camila se pausó por un momento y Lauren no habló para llenar el silencio, reconociendo que la chica más pequeña tenía algo más que decir.
“¿Cómo de perfecto crees que ha sido?” preguntó Camila y Lauren sonrió, encontrándose con su mirada cuestionante.
“¿Qué quieres decir?” le preguntó Lauren. “No hay ningún grado de perfecto Camz. Algo lo es o no.”
“Vale,” le permitió Camila mientras llegaban hasta Jasper quien estaba masticando el palo que había cogido, tumbado en su estómago, sus patas estiradas delante de él. “Bueno, ¿dirías que ha sido un cuento de hadas?” preguntó mientras Lauren se agachaba y cogía el palo, tirándolo de nuevo para que Jasper lo buscara.
“¿Un cuento de hadas?” le preguntó Lauren, levantándose, una pequeña sonrisa en sus labios.
“Sí, un cuento de hadas.” Repitió Camila, sonriendo ampliamente.
“¿Tiene esto algo que ver con el hecho de que te llamara mi princesa la otra noche?” preguntó Lauren confundida mientras Jasper corría hacia ellas.
“A lo mejor,” dijo Camila a sabiendas.
“¿A lo mejor?” preguntó Lauren divertida.
“Lo verás,” comentó Camila antes de correr a toda velocidad, Jasper corriendo detrás de ella alegremente, Lauren siguiendo a ambos.
Jugaron con Jasper, tirándole el palo para que lo cogiera y corriera en círculos emocionado, haciendo que las siguiera hasta que el pequeño perro se tumbó en la sombra de un árbol, finalmente cansado de sus ejercicios, Lauren y Camila igualmente exhaustas. Descansaron un rato, las dos apoyando sus espaldas contra el tronco de un árbol alto y sus piernas extendidas antes de levantarse de nuevo, Camila cogiendo a Jasper en sus brazos mientras iban de camino hacia Dinah quien lo cogió de sus manos. Después de decir adiós, Camila y Lauren hicieron su camino hacia donde estaba Ally aparcada, Normani ahora en ningún lado visible, las cosas de su picnic recogidas en el maletero del coche de Ally mientras la tarde llegaba.
Ally condujo al par a las mismas celdas de bateo que habían visitado durante su cita grupal, quedándose en el coche mientras las dos iban dentro, Lauren ayudando a Camila con su balanceo para ayudarla a mejorar su promedio de bateo, el bate de madera golpeando más y más con la bola rápida con cada consecuente lanzamiento en su dirección.
“Estás mejorando,” le dijo Lauren a su novia mientras quitaba su casco y se iban hacia la recepción.
“A lo mejor el año que viene pueda que me una al equipo de softball contigo,” bromeó Camila, ni por un momento creyendo que fuera una posibilidad, con la coordinación visual y de su mano siendo como era.
“Me gustaría eso.” Le dijo Lauren sinceramente y Camila la empujó juguetonamente.
“El softball es tu cosa,” dijo Camila, dándole el casco de nuevo al hombre de detrás de la mesa mientras Lauren hacía lo mismo. “Quiero que siga siendo de esa manera.”
“¿Vendrás al primer partido de la nueva temporada?” le preguntó Lauren.
“No me lo perdería,” contestó Camila apoyándola. “Dinah y yo ya hemos hablado sobre hacerte un cartel.”
“¿En serio?” preguntó Lauren riéndose ante el pensamiento de lo que Camila y Dinah crearían si las dejaran solas en lo suyo.
“Sí,” confirmó. “Hemos estado hablando sobre el uso de juegos de palabras.”
“Vale, entonces ¿qué se os ha ocurrido hasta ahora?” preguntó Lauren interesadamente mientras iban de camino hacia el coche.
“Bueno nuestra favorita personal es, ‘Buen arranque [Nice snatch] Lauren.’” Le dijo Camila, levantando sus brazos y arqueándolos delante de ella como un arcoíris mientras lo decía.
Lauren casi se ahoga con el aire de sus pulmones con el juego de palabras, particularmente con el doble sentido sucio detrás de ello.
“Oh Dios mío,” dijo Lauren riéndose. “No puedes usar eso,” dijo seriamente. “Mis padres vienen a mis partidos de softball.”
“Bien,” cedió Camila, haciendo un pequeño puchero mientras se paraban delante del coche de Ally. “Volveremos a la pizarra, pero, no puedo prometerte que lo que se nos ocurra no será algo mejor que eso.”
“Estoy contando con ello,” se rio Lauren mientras Camila abría la puerta para que entrara. “Por qué gracias,” dijo agradecidamente, descendiendo en el asiento y moviéndose para permitir que Camila entrara detrás de ella.
Siguiendo su excursión a las celdas de bateo, Ally las dejó en Jimmy’s para una cena rápida antes de finalmente conducirlas hasta el American Airline arena en Biscayne Boulevard donde las dejó y prometió volver a recogerlas después del concierto.
Entraron al estadio juntas, brazo con brazo y cogieron algo para beber antes de mirar el stand de merchandising, Camila comprándole a Lauren y para ella un libro de la gira como un recuerdo. Finalmente, fueron de camino a sus asientos y esperaron a que el concierto empezara, las luces oscureciéndose mientras Joel Crouse tomaba el escenario y después otra vez para Ed Sheeran después de un corto descanso.
Lauren sintió que Camila se ponía rígida a su lado durante un instante con admiración mientras veía a uno de sus artistas favoritos tomar el escenario y apretó la mano de su novia, atrayendo sus ahora profundos ojos chocolate hasta los suyos.
“Feliz Navidad,” dijo Lauren sonriendo de oreja a oreja, su regalo para Camila finalmente siendo experimentado como había esperado.
Camila sonrió ampliamente ante el recuerdo y se inclinó sobre el brazo del asiento para besar a Lauren mientras Ed Sheeran empezaba a cantar en el escenario, el sonido de “Give Me Love” haciendo eco en el estadio alrededor de ellas, llenando sus apreciativos oídos.
Siguiendo su breve set, hubo una pequeña pausa antes de finalmente, las luces se apagaran una última vez y Taylor Swift apareciera en el escenario, el estadio al completo dando una aplauso ruidoso y gritando mientras cantaba “State of Grace”.
Camila y Lauren se levantaron y bailaron sus canciones uptempo mientras las tocaba y cantaban en voz alta a cada sentida letra, justo hasta que Taylor presentó su próxima canción ‘Today Was a Fairytale.’ Lauren se giró hacia Camila y sonrió, finalmente entendiendo su referencia de antes cuando habían estado con Jasper en el parque para perros.
“Tú me llamaste tu princesa,” le recordó Camila, cogiendo la mano de Lauren y apretándola, “y yo te llamé mi príncipe.”
“Me preguntaste si hoy fue un cuento de hadas,” dijo Lauren.
“Sí,” reconoció Camila.
“¿Te estabas refiriendo a esta canción?” preguntó y Camila asintió.
“Estaba escuchándola ayer de vuelta a casa desde rehabilitación,” compartió con Lauren, “y encaja de alguna manera con nosotras y nuestra relación, ¿sabes? Especialmente después de que tú me llamaras tu princesa y dijeras que tendríamos un final feliz.” Dijo mientras Taylor empezaba a tocar la guitarra en el escenario.
Lauren se acercó más a Camila y la puso más cerca, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de la chica más pequeña mientras se ponía detrás de ella mirando hacia el escenario. Camila cubrio las manos de Lauren con las suyas, apoyando la su espalda contra el cuerpo de Lauren mientras su novia bajaba su barbilla hasta los hombros de Camila, Taylor finalmente empezando a cantar la letra mientras se balanceaban de lado a lado juntas.
“Today was a fairytale, you were the prince, I used to be a damsel in distress. You took me by the hand and you picked me up at six. Today was a fairytale. Today was a fairytale.”
Camila recordó el día en el que Lauren y ella tuvieron su primera cita, cómo había sido la damisela en apuros en todos los sentidos de la palabra antes de conocerse e incluso después. Cómo Lauren había llegado como su príncipe y la había salvado, devolviéndola despacio a la vida después de haber estado entumecida y retirada después del accidente. Camila recordó la manera en la que Lauren había esperado en su pasillo, cómo había hablado con su madre educadamente hasta que bajó las escaleras. Camila aún se acordaba de la forma en la que Lauren le había ofrecido su mano llevándola hasta el coche, abriéndole la puerta amablemente y ayudándola a entrar. Ese había sido el principio de algo especial. Había sido la primera increíble cita de muchas y Camila podía aún sentir la silenciosa angustia de la emoción y de los nervios en su estómago mientras lo recordaba.
“Today was a fairytale, I wore a dress, you wore a dark grey t-shirt. You told me I was pretty when I looked like a mess. Today was a fairytale. Time slows down, whenever you’re around… Can you feel this magic in the air? It must have been the way you kissed me. Fell in love when I saw you standing there. It must have been the way, today was a fairytale. It must have been the way, today was a fairytale. Today was a fairytale; you’ve got a smile that takes me to another planet. Every move you make, everything you say is right, today was a fairytale. Today was a fairytale, all that I can say, is now it’s getting so much clearer. Nothing made sense until the time I saw your face, today was a fairytale.”
Lauren recordó todo. Recordó la forma en la que se había sentido instantáneamente atraída por Camila. La forma en la que se había sentido cuando posó sus ojos primero en ella, cómo había sabido incluso entonces que había algo especial en ella, que podría amarla. La claridad del momento le había golpeado como la bola de softball que momentáneamente la había dejado fuera de juego durante su primer año. Lauren amaba a Camila. Amaba todo en ella, la forma en la que era preciosa por dentro y por fuera. La forma en la que sus imperfecciones sólo parecían hacerla más perfecta. Lauren amaba la belleza natural de Camila, la forma en la que se veía sin maquillaje, la forma en la que era increíble a pesar de que ella verdaderamente creía que no lo era.
“Time slows down, whenever you’re around… But can you feel this magic in the air? It must have been the way you kissed me. Fell in love when I saw you standing there, it must have been the way, today was a fairytale. It must have been the way, today was a fairytale. Time slows down, whenever you’re around, I can feel my heart, it’s beating in my chest. Did you feel it? I can’t put this down…”
Lauren recordó la forma en la que había sostenido la palma de la mano de Camila contra su pecho para demostrarle que era real, la forma en la que su propio corazón había latido fuertemente después de estar juntas, el órgano latiendo firmemente en su pecho, recordándole que estaba viva, que Camila la hacía sentir de esa forma más que ninguna otra cosa podía.
“But can you feel this magic in the air? It must have been the way you kissed me, fell in love when I saw you standing there, it must have been the way. But can you feel this magic in the air? It must have been the way you kissed me, fell in love when I saw you standing there, it must have been the way, today was a fairytale. It must have been the way, today was a fairytale… Today was a fairytale”
“¿Me preguntas de nuevo?” le preguntó Lauren a Camila, ladeando su cabeza para así tener su boca cerca del oído de su novia.
“¿Dirías que hoy ha sido un cuento de hadas?” le preguntó Camila mientras Taylor invitaba a Ed Sheeran de vuelta al escenario para cantar ‘Everything has Changed.’
“Creo que es seguro decir que lo ha sido,” admitió Lauren, besando el lado del cuello de Camila suavemente con sus labios, su novia apoyándose más contra ella, sus dedos acariciando la parte de atrás de las manos de Lauren que aún estaban envueltas alrededor de su cintura.
Escucharon su canción por primera vez en directo, las dos de pie de esa forma, entrelazadas mientras disfrutaban su contacto cercano, un simple gesto suficiente para hacerlas felices en ese momento.
Cuando terminó, Camila se giró para mirar a Lauren y la besó, las manos de la chica más pequeña subieron para tirar del cuello de Lauren llevando sus bocas más cerca.
“Feliz día de San Valentín Lauren,” dijo Camila y Lauren sonrió.
“¿Navidad y San Valentín en un día?” se rio Lauren y Camila asintió con su cabeza.
“Todo puede pasar en los cuentos de hadas Lauren,” le dijo Camila y Lauren la besó otra vez.

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Capitulo 54

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:45 am

“¡Lauren!” llamó Camila con entusiasmo mientras corría rápidamente hasta la valla de alambre donde estaba su novia con el resto de compañeras del equipo mientras se preparaban para su partido de softball contra el Instituto Jackson.
Era un miércoles por la tarde, dos semanas después del concierto de Taylor Swift y el tiempo era perfecto para un partido de softball, caluroso, pero no demasiado, el aire tranquilo, el cielo soleado y claro.
“Hey,” saludó Camila, moviendo la mano mientras Lauren se giraba en respuesta al sonido de su nombre, una sonrisa amplia apareciendo en su cara ante la visión de su novia.
“Hola,” devolvió Lauren mientras se acercaba a la separación que había entre ambas.
Camila metió sus dedos de ambas manos alrededor de la vaya de alambre cuando se acercó, presionando su cara lo más cerca que pudo.
“Has venido,” señaló Lauren, sus ojos brillando felizmente ante la presencia de su novia, sus manos haciendo lo mismo que las de Camila pero más abajo en la valla.
“Claro que he venido,” contestó Camila entretenida. “¿De verdad pensabas que me iba a perder tu partido?”
“No estaba segura,” admitió Lauren sintiéndose un poco avergonzada. “Dijiste que no entendías las reglas cuando viniste la semana pasada así que pensé que te lo podías saltar…”
“Pero después me explicaste las reglas,” le recordó Camila. “Pasamos como, dos buenas horas hablando de ellas en tu casa durante la cena.”
“Lo sé pero no parecía que las estuvieras entendiendo,” respondió Lauren riéndose mientras recordaba la mirada de pura confusión en la cara de Camila mientras intentaba enseñárselas.
“Vale, bueno ¿sinceramente? No lo hice, de verdad,” reconoció Camila sinceramente, “pero Normani ha estado intentando enseñármelas y he estado buscándolas en Google toda la semana,” confesó. “Creo que finalmente estoy empezando a entenderlas ahora.” Dijo con una pizca de orgullo evidente en su voz. Camila acercó más su cara contra la valla, abalanzándose un poco contra ella. “Con suerte significará que tu padre no se reirá de mi tanto cuando vaya a tu casa a la próxima,” se rio Camila suavemente. “Creo que estaba un poco sorprendido de que no supiera cómo jugar al softball.”
“Sólo te estaba tomando el pelo,” la tranquilizó Lauren. “No es gran cosa ni nada. Sin embargo…las reglas son relativamente fáciles Camz.” Añadió pensativamente.
“Lo sé,” gruñó Camila, “pero por alguna razón mi cerebro tiene problemas para retenerlas.” Continuó Camila echándose un poco hacia atrás de la valla, “a lo mejor no estoy hecha para ser fan del softball.” musitó.
“Sabes que no tienes que venir y verlo si no quieres.” Le informó Lauren amablemente. “Quiero decir, me encanta que lo hagas pero si prefieres estar en cualquier otro lado entonces podemos vernos después.”
“Puede que no sea una fan acérrima del softball aún,” contestó Camila, “pero soy una fan acérrima tuya.” Terminó suavemente. “Confía en mí. No hay ningún otro sitio donde prefiera estar ahora mismo.”
“Eres una idiota,” comentó Lauren, moviendo su cabeza amablemente de lado a lado entretenida.
La boca de Camila formó una media sonrisa ante el uso de palabras de Lauren y el tono afectivo en la que su voz las acompañaba.
“Entonces…” empezó Camila insegura mientras presionaba su cuerpo contra la valla de nuevo, sus dedos cerrándose alrededor del metal. “Buena suerte para el partido,” le deseó a Lauren, llevando su cara más cerca de la valla otra vez.
Lauren se inclinó hacia adelante y plantó un suave beso en los labios de Camila agradecidamente a través del gran hueco de la valla.
“Gracias,” contestó con una sonrisa que llegó hasta las esquinas de sus ojos. “¿Te veré después?” preguntó.
“Definitivamente,” contestó Camila sonriendo mientras se separaba de la valla otra vez. “Estaré sentada en las gradas con las demás,” le dijo Camila, haciendo un gesto sobre el hombro con el pulgar hacia donde Dinah, Ally y Normani estaban ya sentadas. “¿Debería esperarte allí?”
“Sí, simplemente quédate ahí e iré a buscarte,” le sugirió Lauren.
“Vale,” dijo de acuerdo Camila, su mirada cayendo hacia el suelo durante un momento, su pierna derecha moviéndose de atrás hacia adelante en el sitio nerviosamente.
“¿Estás bien?” preguntó Lauren a Camila, dándose cuenta de su disposición algo nerviosa.
“Sí,” contestó Camila levantando su mirada de nuevo y haciendo un esfuerzo por poner una sonrisa de vuelta en su cara. Lauren la miró, poco convencida y Camila suspiró al verlo.
“Me pongo nerviosa viéndote jugar,” admitió finalmente, después de un momento de duda y Lauren no podía evitar sentirse conmovida por la preocupación de Camila. “¿Qué pasa si te rompes la pierna o algo?”
“Estaré bien,” la tranquilizó Lauren seriamente, extendiendo una de sus manos para coger los dedos de Camila que sobresalían a través de la valla.
“Por favor ten cuidado,” le pidió, sus ojos mirando sus pies mientras golpeaban el suelo. “No quiero que te dejen fuera de juego ni nada.” Dijo Camila mordiéndose el labio inferior preocupadamente.
“No lo estaré,” se rio Lauren apretando los dedos de Camila tranquilizadoramente haciendo que su novia levantara la mirada para encontrarse con la suya de nuevo.
“Además, ¿no es eso normalmente cosa tuya?”
“Esperemos que no más,” contestó Camila sonriendo.
“Tendré cuidado lo prometo,” aseguró Lauren, inclinándose hacia adelante para besar a Camila tiernamente en los labios a través de la valla una vez más. “Sólo relájate.”
“Lo intentaré,” prometió Camila sintiéndose un poco más apaciguada con las palabras de Lauren mientras quitaba sus manos de donde habían estado apoyadas.
“Ahora, ve y patea el trasero del otro equipo.” Le ordenó bromeando mientras daba un paso hacia atrás. “Estaré justo allí.” Le recordó, señalando hacia las gradas como si Lauren lo hubiera olvidado. “Sabrás que no me he quedado dormida o algo porque estaré animándote todo el tiempo.” Se rio. Lauren sonrió a su novia y Camila permitió que sus ojos vagaran por el cuerpo de Lauren apreciativamente durante un momento, admirando la forma en la que los pantalones de softball de la chica de ojos verdes abrazaban el contorno de sus piernas apretadamente.
“Animándome ¿eh?” preguntó Lauren a Camila, dándose cuenta de que su novia obviamente estaba mirándola. “¿Estás segura de que no has venido solo a echarme un vistazo?”
“Animándote, echándote un vistazo. Es lo mismo.” Contestó Camila juguetonamente, guiñándole el ojo a Lauren y dando otro paso hacia atrás.
“Eres una pervertida,” le informó Lauren, entretenida.
“Bueno ¿puedes culparme?” preguntó Camila, levantando una ceja. “No es mi culpa tener una novia tan caliente que forma parte de un deporte que involucra uniformes tan ajustados. Una chica suele tener demasiado dominio sobre sí misma y a mí me falta de eso desde el accidente.”
Camila se pausó durante un segundo, tomando su labio inferior entre sus dientes mientras se comía con los ojos a Lauren sin vergüenza. Cuando Camila levantó sus ojos de nuevo, Lauren movió su cabeza ante su entretenimiento y Camila miró hacia el resto del equipo de Lauren quieres estaban de pie cerca, de espaldas a ella mientras miraban el campo de juego discutiendo tácticas. Bajó sus ojos para admirar sus traseros descaradamente delante Lauren.
“Sabes, creo que estoy empezando a ver el atractivo en esto de ser fan del softball,” bromeó Camila juguetonamente, levantando una ceja y haciendo que la mandíbula de Lauren cayera en respuesta al comentario.
“Si no estuvieras al otro lado de la valla ahora mismo te lanzaría una bola,” le dijo Lauren alegremente.
“Entonces, buena cosa que lo esté,” señaló Camila, lanzándole un beso a Lauren y girándose para ir hacia donde el resto de las chicas.
“¡¿Hey cariño!?” la llamó Lauren y Camila se giró para mirar a su novia de nuevo, caminando hacia atrás un minuto. “¡No te caigas de las gradas! ¿Vale?” le gritó Lauren, sus manos aún en la valla mientras seguía mirando cómo Camila se iba.
“¡No te preocupes! ¡Lo tengo!” gritó de vuelta Camila con confianza, extendiendo sus brazos delante de ella y casi tropezándose con sus propios pies en su arrogancia fingida.
Lauren reflexivamente se echó hacia adelante, su cuerpo presionándose cerca contra la valla que le recordaba que no había nada que pudiera hacer para ayudar a Camila a estabilizarte desde donde estaba de pie. Con suerte, Camila consiguió encontrar su propio pie de nuevo sin caerse y se paró en su camino durante un minuto para recuperar su equilibrio antes de continuar.
“¡Eso ha estado cerca!” gritó Camila a Lauren sintiéndose un poco nerviosa después del repentino pánico. “¡Pero estoy bien!” informó Lauren, levantando rápido su pulgar de la mano derecha antes de girarse y caminar por las gradas de nuevo, esta vez mirando de frente.
Lauren continuó mirando el viaje de Camila y vio a Dinah levantarse mientras la chica pequeña la alcanzaba, Ally y Normani estaban sentadas. Dinah, que había presenciado desliz, puso una mano en el hombro de Camila para comprobar que su amiga estaba bien y Lauren vio el casi imperceptible gesto de Camila asintiendo en respuesta a algo que la chica más alta había dicho.
Mientras Camila descendía en el banco de metal de las gradas al lado de Dinah miró hacia arriba y vio que Lauren aún la estaba mirando de cerca desde el banquillo. Levantó su mano moviéndola hacia Lauren, dándole a su novia una silenciosa tranquilidad de que de verdad estaba bien. Lauren devolvió el gesto en reconocimiento antes de moverse para levantarse con sus compañeras de equipo de nuevo.
“¿Cuántas veces te he dicho que no camines hacia atrás?” le preguntó Dinah a Camila mientras su amiga bajaba su mano y la volvía a su regazo.
“Ninguna,” contestó Camila riéndose, girando su cuerpo un poco para mirarla.
“Oh,” dijo Dinah sorprendida, “bueno, en ese caso voy a decirlo ahora…no camines hacia atrás. No es bueno para la enfermedad de mi corazón.”
“No tienes ninguna enfermedad de corazón.” Le dijo Camila, haciendo una mueca.
“Ahora la tengo después de ver eso,” comentó Dinah y Camila la miró “No me mires así,” la regañó Dinah. “Casi te caes de espaldas Mila…”
“Casi,” murmuró Camila en respuesta. “Esa es la palabra clave de la frase. Casi.”
“Sólo porque hayas conseguido de alguna manera no caerte esta vez no quiere decir que vayas a tener suerte a la próxima,” dijo Dinah con tono serio. “Te sugiero que simplemente evites hacerlo. De esa forma te quitarás completamente cualquier riesgo y a todos los de tu alrededor.”
“¿Qué es la vida sin un poco de riesgo?” le preguntó Camila. “Además, nunca voy a mejorar en ello si no practico.”
“No necesitar ser capaz de caminar hacia atrás,” le dijo Dinah riéndose un poco. “Estás tomando un riesgo innecesario Mila.”
“Vale,” dijo Camila sinceramente, sopesando las palabras de su amiga. “Haremos un trato. Dejaré de caminar hacia atrás si tu dejas de bailar.”
“¿Qué?” contestó Dinah incrédula. “¿Qué tienen que ver mis bailes?”
“Bueno, puedes accidentalmente romperte el tobillo mientras estás haciendo piruetas girando,” contestó Camila. “Es un riesgo innecesario.” Dijo significativamente. “No necesitas bailar.” Dijo con énfasis.
“No hago piruetas,” protestó Dinah, ignorando el resto de las palabras de Camila negándose a aceptar la verdad en ellas.
“Lo hace,” le dijo Normani a Camila, sonriendo ampliamente mientras se inclinaba un poco para encontrarse con los ojos de la chica menor. “De hecho probablemente hace más piruetas que baile.”
“No,” se quejó Dinah, girándose e intentando golpear a Normani juguetonamente en el brazo mientras Camila se reía ante sus rima inintencionada.
“Lo haces,” dijo Normani de nuevo simplemente, aparentemente imperturbable ante el intento de abuso físico de Dinah mientras volvía sus ojos al campo que tenían delante.
Camila y Dinah siguieron la mirada de Normani cuando se dieron cuenta de la mirada de sorpresa que cruzaba sus rasgos.
“¿Es esa Clare?” preguntó Dinah, entrecerrando los ojos para intentar tener una visión mejor, dejando el otro tema de conversación donde estaba mientras sus ojos caían sobre la morena que se estaba acercando hacia donde Lauren estaba con sus compañeras de equipo.
“Sí,” contestó Ally mientras Lauren salía de donde había estado de pie para hablar con la otra chica. “Dijo que sus equipos jugarían uno contra el otro en un par de semanas cuando la vimos en el restaurante, ¿recuerdas?”
Camila miró cómo Clare saludaba con la mano a Lauren, sonriéndole calurosamente mientras su novia dejaba los confines del banquillo para hablar con ella, haciendo el mismo gesto; su desconfianza previa en su exnovia obviamente ya no era un problema.
“Al menos Lauren está siendo amable esta vez,” comentó Normani, mirando a Camila desde donde estaba sentada, intentando calibrar la reacción de la otra chica ante la escena que tenía delante.
“Sí,” dijo Camila simplemente mientras seguía mirando la interacción de cerca.
“Está disculpándose probablemente por lo que pasó en el restaurante hace un par de semanas,” reconoció. “No creo que haya tenido la oportunidad.”
Clare puso una mano en el brazo de Lauren mientras se encontraban y la chica de ojos verdes se rio felizmente en respuesta a algo que había dicho, evidentemente entretenida.
“¿Estás bien con esto?” preguntó Dinah a Camila, sus ojos haciendo un agujero en un lado de la cabeza de su amiga mientras seguía mirando la conversación en el campo delante de ella con interés.
“Claro,” dijo Camila con tono neutral pero sus ojos nunca dejaban a las dos chicas. “¿Por qué no lo iba a estar?”
Dinah compartió una mirada con Ally y Normani sintiendo que Camila no estaba siendo cien por cien sincera con ellas.
“Quiero decir,” continuó Camila antes de que nadie más hablara. “No es que como si Clare fuera muy atractiva ni nada,” dijo mientras Lauren movía sus manos delante de ella animadamente mientras hablaba, su atención firme en su ex. “Sólo que, bueno, lo es,” admitió Camila sinceramente. “Además, fue muy agradable.” siguió. “Divertida también, ¿no creéis?” preguntó a las otras, finalmente apartando sus ojos de la escena para encontrarse con las miradas cuestionadoras de sus amigas. “¿Qué?” terminó, dándose cuenta de las expresiones de sus caras.
“¿Estás celosa?” preguntó Normani divertida ante las repentinas inseguridades de Camila.
“No, no estoy celosa,” contestó Camila poco convencida. “Quiero decir, no hay nada de lo que estar celosa.” Les dijo, volviendo su atención hacia su novia quien estaba aún bromeando con Clare. “Son solo…amigas.” dijo, “y confío en Lauren…”
“Oh Dios mío, estás celosa.” Interrumpió Dinah, sabiendo cómo leer a Camila mejor que a nadie más.
“No lo estoy,” protestó Camila, “No de la forma en la que crees que no estoy.”
“Entonces ¿eso significa que lo estás o que no?” preguntó Normani a Camila confundida, la morena aun mirando el encuentro delante de ella y observando cómo Clare fingía golpear la bola con un bate imaginario, Lauren estudiando de cerca la técnica de la otra chica mientras lo hacía.
“No lo estoy” repitió Camila de nuevo más segura esta vez. “Lauren tiene permiso para tener otras amigas…”
“¿Otras amigas lesbianas?” preguntó Ally a Camila significativamente, interrumpiéndola.
“Sí.” Contestó sinceramente Camila. “Sólo porque Clare sea lesbiana también no significa que Lauren y ella no puedan ser amigas. Quiero decir, Siope y yo éramos amigos antes de empezar a salir con Lauren ¿no Dinah?” preguntó retóricamente, “y nunca ha habido nada más en nuestra relación que eso.” Compartió pensativamente.
“Pero nunca saliste con Siope,” le recordó Dinah.
“No que tú sepas,” contestó Camila juguetonamente, guiñándole un ojo a Dinah quien la golpeó en el brazo en respuesta.
“Suenas como si estuvieras celosa Camila,” le dijo Ally a la otra chica, sin creérselo ni un momento.
“No de Clare,” dijo Camila. “Quiero decir, vale…a lo mejor estoy un poco celosa de ella,” admitió finalmente, viendo cómo Lauren y Clare intercambiaban un abrazo finalmente separándose para ir hacia sus respectivos banquillos, el partido a punto de empezar. “Lauren ya lo sabe, bromeé sobre que si me engañara con ella no estaría sorprendida…”
“Lauren nunca te engañaría,” dijo Normani con confianza.
“Lo sé,” respondió Camila. “Eso es exactamente lo que Lauren me dijo y confío en ella completamente. En realidad, confío también en Clare cuando tiene que ver con todo esto.” añadió. “No sé, sólo…ella parece realmente sincera cuando habla con ella. Sinceramente no creo que quiera provocar ningún problema entre nosotras.”
“Entonces ¿qué es?” preguntó Ally.
“Es solo que Clare conoció a Lauren antes que yo,” les dijo Camila. “Ha compartido experiencias con ella que yo nunca tendré y sabe historias sobre ella que yo no sé. Estoy celosa de que compartiera esos momentos con ella y yo no.”
“Te entiendo completamente,” admitió Ally. “Me siento exactamente igual con las otras novias de Troy y ni siquiera he conocido a la mayoría.”
“¿La mayoría?” le preguntó Dinah riéndose. “¿Cuántas ex-novias ha tenido?”
“Cuatro,” divulgó Ally antes de volver a su apunte anterior. “Pero todo el mundo tiene un pasado romántico Camila. Troy era igual de inseguro con mis ex-novios también. Creo que es natural sentirse de esa forma. Sentir como que te tienes que comparar con ellos incluso aunque no estén juntos.”
“Yo no tengo un pasado romántico,” señaló Camila en respuesta a las palabras de Ally.
“Todavía no.” Dijo Ally sin pensar.
“¿Qué se supone que quiere decir eso?” le preguntó Camila un poco desconcertada.
“Nada,” contestó Ally disculpándose. “No era mi intención cómo ha sonado; es sólo que, un día si tú y Lauren rompierais entonces tendrías uno.”
“Pero ¿qué pasa si nunca lo hacemos?” preguntó Camila. “¿Es raro que no haya tenido historia romántica excepto con ella? Quiero decir, ¿es algo malo?”
“Para nada,” le dijo Ally, extendiendo su mano sobre el regazo de Dinah para poner una mano tranquilizadora en lo alto del de Camila. “Creo que sería increíble pero nadie es lo suficientemente afortunado para encontrar a la persona correcta con la que quieren pasar el resto de su vida en su primer intento Camila, eso es raro; especial…”
“Como tú lo eres,” señaló Dinah.
“¿Qué quieres decir?” cuestionó Camila, mirando hacia la chica más alta.
“Bueno, tú eres especial ¿no?” dijo Dinah. “Quiero decir, eso es lo que dijeron los doctores en el hospital al menos, que eras un caso raro y que deberías haber muerto. Aún me acuerdo de las caras de tu neurólogo cuando te despertaste y no estabas completamente discapacitada. Creo que estaba más en shock que nosotros de que no tuvieras ninguna deficiencia física seria de tu lesión cerebral. Creo que pensó que acabarías siendo un completo vegetal.”
“Dinah,” protestó Ally. “¿Tienes que…?”
“¿Qué? Es verdad,” se quejó Dinah. “Eso es lo que pensaron que le pasaría a Camila y ahora mírate,” continuó girándose hacia su amiga, “caminando por aquí y casi tropezándote con tus propios pies. ¿Quién habría pensado hace ocho meses que así es como estarías hoy? Sé que yo no pensaba que fueras a estar haciéndolo tan bien como lo estás haciendo,” admitió de mala gana.
“¿Cuál es tu punto exactamente?” le preguntó Camila confundida y riéndose, intentando ignorar el doloroso recuerdo de Dinah sobre lo cerca que había estado de morir.
“Simplemente que a lo mejor el accidente fue el destino,” dijo Dinah. “Eso es todo. De que a lo mejor pasó para juntaros a ti y a Lauren. Que a lo mejor vuestro amor es raro y especial, ya sabes, porque tú lo eres.”
Se pausó durante un minuto para mirar hacia el campo donde el partido había empezado, el equipo de Lauren empezando a batear.
“A lo mejor había una razón de que tú fueras una excepción Mila,” continuó Dinah, encontrándose con los ojos chocolate de la morena de nuevo. “A lo mejor hubo una razón por la que sobreviviste cuando otros en la misma situación que tú no lo hicieron, y creo que eso es porque estabas destinada a ello. Que fue la forma del universo de ayudarte a encontrar a tu alma gemela.”
“¿Por qué no estoy sorprendida de escuchar esto viniendo de la mayor Camren shipper?” se rio Normani ligeramente.
“Piensa en ello,” siguió Dinah con tono serio. “¿Cuál es ese dicho? “Para cada acción hay una reacción igual y opuesta.”
“Esa es la tercera ley del movimiento de Newton,” se rio Camila ante el comentario de su amiga. “De alguna forma no creo que esta situación fuera su propósito intencionado para su aplicación…”
“A lo mejor no pero creo que es relevante,” dijo Dinah. “Tú perdiste mucho después del accidente Mila,” explicó, “pero ganaste tanto con el resultado de este. Perdiste la habilidad de hablar adecuadamente, de caminar, de pensar de la misma forma en la que solías hacerlo pero ganaste dos grandes amigas,” continuó, haciendo un gesto hacia Ally y Normani. “Ganaste a Lauren. Creo que su ley se aplica aquí.” Camila miró a Dinah con una expresión alucinada en su cara.
“Wow eso ha sido muy profundo para ti.” respondió, aún aturdida. “Quiero decir, tu teoría es un poco defectuosa pero estoy impresionada…” alabó Camila antes de girarse hacia Ally y Normani. “¿Soy la única que piensa que eso tenía algo de sentido?” les preguntó Camila a las otras chicas quienes parecían igual de impresionadas ante las palabras de Dinah.
“En realidad soy un poco lista, ya sabes,” dijo Dinah orgullosamente.
“Lo sé,” dijo Camila, inclinándose hacia el costado de su amiga y enlazando sus brazos juntos. “Eres prácticamente un genio Dinah.” Terminó con una pizca de sarcasmo en su tono.
“Era cuestión de tiempo que finalmente lo admitieras,” bromeó Dinah y Camila sonrió, inclinándose contra el costado de su amiga de nuevo y mirando hacia el campo, sus ojos cayendo en el partido justo a tiempo para captar a Lauren caminando hacia la plataforma de bateo.
“Hey, ¡Lauren bateando!” exclamó emocionada Camila, sacando sus brazos de los de Dinah para levantarlos por encima de su cabeza mientras animaba a su novia.
Lauren miró brevemente en la dirección de Camila y sonrió en reconocimiento antes de tomar una postura defensiva posicionando su bate preparado para el lanzamiento de Clare.
Clare balanceó su brazo hacia atrás un momento y después soltó la bola en la dirección de Lauren, el bate de la morena golpeando con el misil que le había lanzado y mandándolo volando en el aire hasta el suelo fuera del campo donde siguió rodando, los miembros del equipo contrario persiguiéndola tan rápido como podían.
Lauren tiró el bate al suelo casi inmediatamente después del contacto y corrio tan rápido como pudo hasta la primera base después a la segunda, echando un vistazo en la dirección hacia donde había ido su bola para comprobar que el otro equipo no la había cogido antes de continuar, sus pies haciendo contacto limpiamente con la tercera base mientras la pasaba y finalmente llegaba a la última, consiguiendo así una carrera.
Camila la animó felizmente, levantándose y aplaudiendo con sus manos ante el éxito de Lauren mientras sus compañeras de equipo corrían emocionadas para darle la enhorabuena a su novia, envolviéndola en un abrazo grupal. Cuando la soltaron, Lauren echó un vistazo en la dirección en la que estaba Camila y extendió su dedo índice señalando a su novia significativamente. Camila le devolvió el gesto sonriendo ampliamente antes de volver a tomar su asiento y Lauren volvió al banquillo para esperar su próximo turno.
“Sabes, no quiero estar celosa,” divulgó Camila a las otras después de un momento cuando estuvo sentada de nuevo, volviendo a su tema de conversación anterior. “No quiero sentirme como una novia loca neurótica pero a lo mejor lo soy…”
“No lo eres,” la tranquilizó Ally fácilmente. “Te lo prometo Camila. Es normal sentirse así. Lauren se sentiría exactamente igual si los papeles estuvieran cambiados.”
“En realidad pensé que manejabas toda la situación de Clare bastante bien en el restaurante,” la informó Dinah. “No sé si habría estado tan calmada si una de las exnovias de Siope hubiera venido para hablar con él mientras estamos cenando.”
“No te preocupes Camila, definitivamente no estás loca,” dijo Normani de acuerdo con las otras.
“Bueno, no estoy segura de eso,” dijo Rachel mordazmente, aparentemente habiéndose acercado a donde estaban sentadas pasando desapercibida mientras su atención estaba fija en el partido.
Rachel caminó a lo largo de toda la fila detrás de Camila y las otras, David, su novia Samantha, y una pareja de sus otros amigos con ella. “Aún pienso que estás muy loca.” comentó, sentándose a propósito detrás de la morena y levantando su pie para ponerlo contra el banco en el que Camila estaba sentada, sus pies empujando la espalda de la chica menor irritantemente.
“Voy a tener que estar de acuerdo con ella,” secundó David, sentándose a su lado, sus ojos puestos en Camila mientras ponía un brazo alrededor de los hombros de Samantha cuando descendió en el banco a su lado.
“A lo mejor deberías mirarte en el espejo antes de llamarme loca Rachel,” gruñó Camila, suspirando audiblemente, sus ojos rodando en sus cuencas mientras seguía mirando hacia adelante, con repulsión.
“Hey…maravilloso,” dijo Rachel burlándose, ignorando las palabras de Camila e inclinándose hacia adelante, golpeando más fuerte a Camila en la espalda con uno de sus pies.
Camila se dio la vuelta en el banco para mirarla, el enfado claramente visible en su expresión.
“¿Qué pasa?” preguntó Rachel sonriendo. “¿No estás feliz de verme cariño?”
“Ooh cuidado Rach, creo que está enfadada contigo,” le dijo David a la rubia bromeando, levantando uno de sus pies y dándole un pequeña patada a Camila en su cadera derecha, estimulado por su obvia molestia. “Deberías tener cuidado.” Él advirtió a Rachel. “Puede perder los nervios en cualquier minuto e intentar matarnos a todos. Todo el mundo sabe que no puede controlar su temperamento… ¿no es eso verdad C…Ca…Camila?” tartamudeó de broma.
“¿Por qué no os vais a la mierda?” sugirió Dinah protectoramente, girándose para irarles.
“No…no lo creo,” le dijo Rachel a Dinah mientras miraba entre David y sus amigos. “Quiero decir, he venido hasta aquí especialmente para verla cuando supuse que vendría a ver el partido de Lauren. Es una locura esto,” dijo señalando a Camila con su pulgar, “es extremadamente predecible.” Se pausó por un momento para hablarle a Camila.
“Han pasado unas cuantas semanas desde nuestro último encuentro ¿no loca?” preguntó. “Creo que hay unas cuantas cosas de las que necesitamos hablar.” Remarcó Rachel significativamente. “De hecho, estoy muy segura de que aún me debes después del ojo negro que recibí de tus manos…”
“Oh, vete a la mierda Rachel,” dijo Camila de mal humor, sus ojos fijos de vuelta en el campo mientras intentaba ignorar a la otra chica.
Rachel pasó por encima del banco y se sentó al encima al lado de Camila, poniendo un brazo alrededor de sus hombros conflictivamente. Camila intentó escaparse del agarre rápidamente, pero Rachel la sostuvo firmemente en el lugar, negándose a dejarla escapar.
“Quítate de encima,” dijo Camila y la sonrisa de Rachel se amplió con el conocimiento de que estaba poniendo nerviosa a la otra chica.
“¿Qué pasa si no lo hago?” le preguntó Rachel. “¿Qué pasa si solo te pego un puñetazo en la cara a cambio?”
“Me gustaría verte intentarlo,” dijo Dinah agresivamente mientras se ponía de pie pero Camila extendió su mano para tirar de su mano otra vez, guiándola de vuelta hasta el banco.
“Dinah está bien,” la tranquilizó Camila, respirando profundamente para recomponerse.
“Sí Dinah,” se burló Rachel. “Está bien. Tranquilízate. Sólo estamos hablando…”
“¿Por qué no te vas?” le preguntó Normani a Rachel acaloradamente.
“¿Por qué no cierras la boca?” contrarrestó Rachel. “Esto no tiene nada que ver contigo Normani. Esto es entre Camila y yo. Ella me la debe después de lo que pasó y tengo la intención de recoger la deuda, de una forma o de otra.”
“Entonces ¿por qué no lo haces simplemente?” le preguntó Camila. “Golpéame si te hará sentirte mejor Rachel. Si eso significará que finalmente me dejarás en paz entonces hazlo, golpéame. No me importa una mierda. No hay nada que puedas hacer para hacerme más daño del que ya he pasado este año. Golpearme en la cara será nada comparado con todo lo que he pasado.”
Camila extendió su mano y quitó el brazo de Rachel de sus hombros señaladamente, la otra chica permitiéndola quitarlo sin mucha resistencia.
"Deja de ser una marica de mierda Rachel y golpéame en la cara ya", dijo Camila elevando el volumen de su ira mientras hablaba. "Vamos a acabar de una vez." Rachel se encontró con los ojos de Camila, sopesando sus opciones.
Por un lado podía hacer exactamente lo que Camila le pedía pero, en el fondo sabía que lo que había dicho era verdad. Camila había pasado por tanto en los últimos ocho meses que no había ninguna cantidad de dolor físico que Rachel pudiera infligirle que se pudiera sentir siquiera cerca de compensar el trauma por el que la chica menor la había puesto cuando le rompió la nariz. Por otro lado, Rachel no estaba aquí sola y odiaba parecer la débil delante de sus amigos, lo que quería decir que no había ninguna forma en la que permitiría a Camila aparentar que había ganado.
“Creo que en realidad te gustaría que te golpeara,” contestó Rachel, su tono bajo e indignado. “Creo que te encantaría. Eres como una especie de enferma masoquista.” Comentó mirando hacia las muñecas desnudas de Camila dándose cuenta de las cicatrices recientes que tenía. “Por eso te haces daños. Te divierte ¿verdad?”
Camila hizo un movimiento como si fuera a golpear a Rachel pero se paró en seco. Puso sus manos detrás de su cuello rápidamente en un intento de mantener el auto control.
“¿Qué pasa?” preguntó Rachel disfrutando de ver a Camila luchar por mantenerse tranquila. “¿He golpeado el nervio?” continuó tentadoramente. “O ¿lo has hecho?” cuestionó, su tono elevándose un poco. “¿Es por eso por lo que tu brazo está tan jodido?”
“¿Quieres que te vuelva a romper tu puta nariz otra vez?” preguntó Camila abalanzándose hacia adelante amenazadoramente, obviamente agitada.
“Cuidado,” advirtió Rachel, haciendo un alto gesto de desaprobación mientras movía su dedo delante de Camila y le daba golpecitos en el hombro. “Creo que ambas sabemos que si me tocas tus padres te mandarán de nuevo a rehabilitación tan rápido como pestañees pero, depende de ti…” dijo apagando la voz, sus ojos sin dejar nunca a los de Camila.
“Oooh,” comentó David desde donde estaba sentado observando el intercambio. “Creo que ella en realidad está tentada Rach,” dijo, extendiendo su pierna y dándole una patada a Camila en la espalda. “Mírala,” señaló mientras miraba la forma en la que las manos de Camila estaban apoyadas en sus costados, sus nudillos volviéndose blancos donde sus dedos estaban apretados fuertemente, su atención volviéndose hacia él momentáneamente mientras le mirada. “Sus puños están cerrados y todo…”
“¿Te gustó estar allí Camila?” le preguntó Rachel, desesperada por empujar a la otra chica sobre el precipicio, para hacerla que arremetiera contra ella o hacer algo temerario que la hiciera aterrizar en la tierra de los problemas. “¿Cómo fue?” preguntó bajando su voz. “¿Tuviste que revivir el accidente una y otra vez?” continuó. “¿Es por eso por lo que te has hecho daño? ¿Lo es? ¿No podías soportar el recuerdo de lo que te pasó? El conocimiento de que un tío no valoró tu vida lo suficiente como para parar su coche y comprobar que estabas bien…el sólo se fue dejándote ahí para morir como un animal, como un trozo de mierda.” provocó. “No eras más que un inconveniente para él, una marca sucia en sus de otra forma sábanas inmaculadas.” Camila dio un paso hacia delante de modo amenazador y Rachel pudo sentir que estaba cerca ahora, la reacción de la chica pequeña estimulándola para seguir con las burlas.
“Mila,” dijo Dinah significativamente levantándose y poniendo una mano en el hombro de Camila para tranquilizarla. “Piensa en esto un minuto…” la animó, esta vez fue la voz de la razón.
“¿Por qué no seguiste con ello?” continuó Rachel a pesar de la ayuda de Dinah, interrumpiéndola. “¿Por qué no simplemente nos hiciste el favor de suicidarte? ¿Por qué no clavaste esa cuchilla un poco más profundo? Haciendo el corte un poco más profundo ¿eh? Sabes que eres la gran cagada cósmica Camila. ¿Por qué no ayudas al universo de nuevo?” Rachel levantó una ceja ante el ligero cambio de expresión de la cara alucinada de Camila, sabiendo que inadvertidamente había golpeado algo importante. “Lo querías ¿no?” se dio cuenta Rachel mientras veía el pequeño cambio de expresión de Camila. “Pensaste en ello…” dijo bajando la voz y Camila se puso un poco más alta, enmascarando sus facciones lo mejor posible, intentando aparentar imperturbable ante la observación de Rachel. “Pensaste en hacerlo y casi lo haces,” dijo Rachel, un lado de su boca curvándose en una sonrisa torcida. “Puedo verlo en tus ojos Camila. Querías suicidarte…sabías que sería lo correcto para hacer. Lo sabías…”
“Cierra la boca,” dijo Dinah, pasando a Camila y empujando a Rachel firmemente en el pecho, su propia ira demasiado para contener.
Rachel se rio mientras puso sus manos detrás de ella sobre el banco para mantener su equilibrio.
“Apuesto que te hace sentirte muy bien, ¿eh Dinah?” preguntó Rachel a la chica de Polinesia riéndose. “¿Saber que tu mejor amiga se preocupaba tan poco por ti que consideró acabar con su vida?”
“¡Cierra tu puta boca! ¿Me oyes?” dijo Dinah cerniéndose sobre la rubia furiosamente.
Rachel la ignoró, volviendo su atención hacia Camila de nuevo quien estaba aún mirándola intensamente, rabia evidente detrás de sus ojos.
“¿Has vuelto a olvidar cómo hablar?” preguntó Rachel a la morena desdeñosamente, sabiendo exactamente qué botones presionar para sacar de quicio a Camila, pero sin darse cuenta de que sus palabras estaban realmente cerca de la marca, la lengua de Camila quedándose atrapada en su garganta con su ira. “Hey retrasada,” dijo Rachel cruelmente. “Estoy hablando contigo.” Camila se abalanzó hacia adelante y cogió la camiseta de Rachel, apretándola fuertemente, su otro brazo levantando como si fuera a golpear a la rubia.
“¡Hazlo!” la animó Rachel bufando. “Vamos Camila. Sabes que quieres…joder pégame otra vez.”
“Camila,” dijo Ally, la chica pequeña levantándose y moviéndose al lado de Dinah para poner una mano en el hombro de Camila. “No.” La instruyó calmadamente. “Déjala. Nos iremos y nos sentaremos en otro lado.”
“Vamos Camila,” la incitó Rachel. “Estas muriendo por hacerlo, puedo decirlo.” señaló. “Pégame.”
“Hey,” le dijo Dinah a Camila, cogiendo el brazo que tenía levantado y bajándolo hasta el costado de su amiga. “Vámonos.” La animó siguiendo la sugerencia de Ally, su propia ira ahora disipándose con la seriedad de la situación, con la posibilidad de que Camila pudiera acabar de vuelta en rehabilitación o peor si no tenía cuidado. “Mila.” Dijo Dinah, su tono suave y Camila finalmente miró de Rachel hacia su amiga. “Ally tiene razón, nos iremos a sentar a otro sitio. Ella no merece la pena.”
“¿De verdad vas a escucharlas?” preguntó Rachel y Camila la volvió a mirar una vez más.
“Sí, vamos C…Ca…Camila,” se burló David. “NO escuches a tus amigas…”
“¿Qué pasa?” preguntó Rachel, el puño de Camila aun firmemente cerrado alrededor de su camiseta. “Te preocupa que te vuelvan a encerrar otra vez ¿no? ¿No te gustó que te dejaran a solas con tus pensamientos Camila? ¿Eran demasiado sinceros contigo?”
Dinah rápidamente se puso entre Rachel y Camila cuando se dio cuenta de que la mano de su amiga se endurecía alrededor de la camiseta de Rachel otra vez, su otro brazo levantándose en preparación para golpearla.
“No seas estúpida,” dijo Dinah, sus manos encontrando su camino hasta el pecho de Camila que empujó un poco amablemente, forzando a la chica menor a soltar su agarre de la ropa de Rachel, exitosamente separándolas.
“Eres incluso más patética de lo que recordaba,” le dijo Rachel a Camila burlonamente. “¿Qué coño te ha pasado Camila? ¿Eres tan débil que no puedes ni luchar tus propias batallas?”
“Ignórala,” dijo Dinah, empujando a Camila hacia atrás con cuidado, aumentando la distancia entre ella y la rubia. “Vámonos, ¿vale?”
Camila parecía como si fuera a protestar hasta que se encontró con la mirada de Dinah y vio la preocupación obvia en ella. Miró a Rachel por encima del hombro de Dinah durante un momento antes de girarse para seguir a Ally y Normani quienes estaban ya moviéndose lejos del grupo, a lo largo de las gradas.
“¡Sabes que pagarás por lo que hiciste Camila!” le gritó Rachel, levantándose. “¡No puedes huir de mí siempre!”
Camila se paró y se giró para mirar a Rachel, pero se encontró a Dinah empujándola amablemente hacia adelante.
“Sigue andando,” le dijo a Camila duramente pero la chica menor se quedó quieta. “¿Mila?” urgió Dinah. “Piensa en Lauren ¿vale? ¿De verdad quieres estar separada de ella otra vez por Rachel?”
Camila miró hacia abajo hacia el banquillo donde Lauren estaba mirando al grupo intensamente, una expresión seria en su cara. Se miraron a los ojos durante un momento antes de que Camila volviera a mirar a Rachel quien estaba mirando el intercambio silencioso desde donde estaba.

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Capitulo 54

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:46 am

“¡Hey Camila!” gritó de nuevo Rachel, levantándose de donde había estado sentada siguiendo a Dinah por las gradas mientras la polinesia dirigía a Camila hacia adelante, detrás de Ally y Normani. “Cuando veas a la puta de tu novia ¿puedes decirle algo de mi parte?”
Camila se dio la vuelta rápidamente ante el insulto, evidentemente echando humo y Dinah tuvo problemas intentando mantenerla de que se abalanzara encima de Rachel de nuevo, sus manos trepando para mantener sujeta a Camila. Rachel sonrió ante la reacción de Camila, finalmente entendiendo algo.
“Sabes,” dijo Rachel, “Apuesto a que Lauren te dijo que eras su primera ¿verdad?” cuestionó burlonamente. “Apuesto que te hizo sentir especial la primera vez que estuvisteis juntas. Apuesto que fingió que estaba nerviosa, tímida incluso…” continuó tentadoramente. “Es una pena que seas tan torpe como para creerte eso.” Comentó dando otro paso hacia adelante para estar así justo detrás de Dinah. “Odio tener que decírtelo Camila pero la puta de tu novia se ha acostado con más gente aparte de ti. Es una jodida puta.” Dijo con énfasis, disfrutando de la forma en la que Camila tenía los ojos entrecerrados enfadadamente ante sus palabras. “Ella prácticamente me suplicó que saliera con ella.” Mintió Rachel. “Es tan jodidamente fácil. Quería hacerlo todo el tiempo cuando estábamos juntas. ¿Te contó eso? No podía tener suficiente. Es jodidamente asquerosa.” Le dijo Rachel.
“Ttt…” intentó Camila replicar, levantando su brazo y abalanzándose sobre ella chocando contra Dinah sin embargo. “Qq…qq….” Intentó de nuevo, su ira impidiendo su habla por lo que así no podía hablar.
Rachel se rio a sabiendas, David y el resto del grupo uniéndose al sonido de la lucha de Camila con su habla.
“Así se parece más,” comentó David desde donde estaba sentado entretenido. “Esa es la Camila que recuerdo.” dijo.
“Quieres decir esta jodida idiota tartamuda,” rio Rachel haciendo un gesto hacia Camila a quien Dinah estaba aún intentando sujetar, la chica menos empujando contra la figura sólida furiosamente.
“Mila joder cálmate,” dijo Dinah, poniendo una mano en un lado del cuello de su amiga forzando a la morena a encontrarse con sus ojos. “Hey…mírame, no a ella.” Le pidió cuando se dio cuenta de que los ojos de Camila estaban mirando de nuevo a Rachel. “Sólo respira, vale Mila” urgió. “No dejes que te afecte.” Dijo Dinah. “Ella tiene razón. Tú serás la que termine en un lío. ¿De verdad quieres arriesgarte a que te vuelvan a mandar fuera otra vez?” preguntó preocupadamente. “Sólo respira y cálmate. Por favor.” suplicó. Dinah vio a Camila relajarse un poco y soltó su agarre de su amiga, la chica menor suspirando fuertemente mientras luchaba por recomponerse.
“Nos vemos luego Rain man,” la ridiculizó Rachel, diciéndole adiós con la mano a Camila burlándose mientras estaba de pie, su pecho moviéndose de arriba hacia abajo mientras respirada profundamente calmándose. “Dile a Lauren que me acuerdo de la vez en la que estuvimos juntas en casa de Samantha en la fiesta de final de curso el pasado Junio.” añadió. “Dime…” empezó Rachel inquisitivamente, dando un paso hacia Dinah y Camila. “¿Aún tiene ese lunar en su pecho izquierdo?”
Camila hizo otro intento de abalanzarse sobre Rachel pero esta vez Dinah la empujo hacia atrás firmemente, dándole la vuelta a Camila con su espalda contra ella mientras la movía a lo largo de las gradas. Camila siguió girándose todo el rato en la fila, intentando mirar a Rachel quien la estaba mirando cómo se iba con una gran sonrisa plasmada en su cara, feliz con la reacción que había conseguido en la morena. Dinah urgió a Camila con cuidado que bajara las escaleras al final de la fila hasta el césped que había a los pies de las gradas donde rápidamente envolvió su brazo alrededor de la cintura de Camila y la llevó de vuelta al banquillo donde Ally y Normani estaban de pie con Lauren, la chica pequeña dejando que Dinah la guiara después de lo de antes.
“¿Estás bien?” le preguntó Lauren a su novia, aterrorizada, cuando Camila y Dinah las alcanzaron.
“Ttt….tt…” intentó Camila, moviendo su cabeza con frustración porque no podía hablar.
“¿Camz?” cuestionó Lauren preocupadamente, incapaz de recordar la última vez en la que el habla de su novia había estado tan mal. “¿Qué le ha pasado a tu habla?”
“Rrraa….fff….bbiii….” tartamudeó Camila sin sentido y se soltó de Dinah golpeando la valla enfadadamente, una y otra y otra vez, sus dedos envolviéndose alrededor del metal mientras lo hacía. “¡JODER!” consiguió maldecir en voz alta. “Jj..jj…JODIDA…JODER…” continuó, sus labios consiguiendo sentir la palabra y disfrutando de la forma en la que salía de su boca. “¡JODER! ¡JODER! ¡JODER!” gritó de nuevo, mientras seguía golpeando la valla furiosamente, moviendo la valla en sus manos al mismo tiempo, enfadada consigo misma por dejar que Rachel la afectara tan fácilmente y frustrada consigo misma porque su rabia afectara su habla tanto.
Camila ahogó un sollozo y se hundió contra la valla, su frente apoyada contra la separación, derrotada.
“Camz, está bien,” intentó calmar Lauren a su novia a través de la división. “¿Recuerdas lo que tu terapeuta del habla dijo? Tu habla está conectado a tus emociones así que si estás en los extremos de algo puede afectarte. Tú me dijiste eso. ¿Recuerdas?”
Camila apenas asintió con la cabeza en respuesta pero Lauren se dio cuenta del pequeño movimiento y extendió una mano para apoyarla contra la valla donde la frente de Camila estaba apoyada.
“Es como la vez en la que te dije que me gustabas,” le recordó Lauren. “O cuando estabas nerviosa de hacer tu presentación delante de la clase de la Señorita Lovato… ¿te acuerdas? Dale unos minutos y volverá otra vez. Lo hará. Sé que lo odias cuando pasa pero volverá. Simplemente intenta relajarte.”
Lauren observó cómo Camila tomaba una profunda bocanada de aire, sus ojos cerrados mientras su frente seguía apoyada firmemente contra el alambre de la valla. Cuando levantó su mirada para encontrarse con la chica de ojos verdes de nuevo, Lauren podía ver la vergüenza que la chica menor sentía, la vergüenza que Rachel había conseguido sacar de ella y que había estado cerca de tirar todo en lo que había trabajado tan duro para mantener. Lauren podía ver el odio a sí misma grabado en la cara de Camila, que se odiaba a sí misma por no tener auto control para simplemente irse, que estaba avergonzada de que Dinah hubiera tenido que literalmente forzarla para que se fuera, de que la chica más alta tuviera que físicamente separarla de Rachel.
Camila había pensado que reaccionaría mejor ante la situación. Creía que sería capaz de mantener la compostura y que sería capaz de superar el interruptor de su cabeza que la hacía ver rojo lo que la estaba provocando, pero, no podía. No podía controlarse. No podían confiar en que en que lo pasara por alto y odiaba eso. Se odiaba por ser exactamente lo que Rachel la había llamado. Débil.
“Camz, no la has golpeado.” Medio preguntó Lauren, medio estableció leyendo los pensamientos de su novia.
Había visto el intercambio en la distancia y no había sido capaz de ver los detalles más pequeños pero estaba segura de que no había visto a Camila golpear a la rubia que la había insultado.
Camila movió su cabeza y Lauren sintió alivio ante las noticias. Levantó su mano para coger los dedos de la mano izquierda de Camila mientras estaban atravesando la valla y la chica menos sonrió tristemente a su novia.
“No la has pegado,” dijo Lauren más firmemente esta vez. “Podías haberlo hecho. Sé que piensas que Dinah te paró pero tú hiciste eso. Debes haberlo hecho porque no hay ninguna forma en la que ella te hubiera podido sostener si tú te hubieras perdido. Créeme.” La tranquilizó Lauren, recordando la dificultad de retener a Camila en otras ocasiones donde había perdido su temperamento tirándose encima de alguien.
“Mmmi…erda,” maldijo Camila, llevando su mano derecha hasta un lado de su cabeza, frustrada consigo misma. “Joder.”
“No estés molesta,” le dijo Lauren seriamente. “Sabías que esto no iba a ser fácil cariño. No puedes practicar tu reacción ante cosas como esta. No es como rehabilitarte de tu brazo donde puedes hacer ejercicios una y otra vez, sólo podrás practicar esporádicamente cuando situaciones como esta pasen.” explicó, recordando las palabras de su madre cuando discutieron las respuestas emocionales de Camila ante situaciones en la cocina la mañana después de que volviera a casa para encontrárselas juntas en la cama.
“Aa..un.” gruñó Camila, su habla empezando a ser más coherente. “D… dd..debería…haberlo…hee…hecho…mm..mme..me…jor.”
“Lo hiciste bien,” tranquilizó Dinah a su amiga. “Intentaste ignorarla al principio.” Le recordó.
“Incluso intentaste calmar a Dinah en cierto punto,” añadió Ally apoyándola.
“Sí,” dijo de acuerdo Normani. “Lo hiciste bien Camila. No te castigues demasiado por ello. Yo tampoco sé si me hubiera podido frenar de haberla pegado en tu situación. Estaba siendo tan puta.” Camila parecía poco convencida con los ánimos de sus amigas pero apreciaba sus esfuerzos.
“Deberías irte a casa,” le dijo Lauren a Camila seriamente, echando un vistazo de nuevo a Rachel y a los otros que estaban sentados en las gradas mirando de cerca al grupo.
“Nn…oo,” dijo Camila, pateando la vaya de nuevo, desanimada.
“Sí, cariño,” contestó Lauren. “No te quedes aquí. Sólo, ve a casa con Dinah y las demás.”
“Tt…tttuuuu…pp..par…tido.” respondió Camila, encontrándose con los ojos de Lauren tristemente.
“Está bien,” la tranquilizó Lauren. “Ya verás el próximo. No me importa. De verdad.” Camila movió su cabeza, negándose a irse. Quería quedarse y apoyar a Lauren de la forma en la que la otra chica siempre la había apoyado a ella. No quería que la forzaran a abandonar eso sólo porque no era capaz de controlar sus emociones. Quería demostrarle a Lauren que su relación era igual.
“Te veré luego,” dijo Lauren, sacando a Camila de sus pensamientos. “¿Vale? Ven a mi casa esta noche, pero por favor,” suplicó, mirando de nuevo a Rachel durante un instante, “por favor no te quedes aquí. ¿Vale?” Camila bajó su mirada hasta sus pies que estaban pateando el césped que tenía debajo molesta. “Por favor,” suplicó Lauren. “Por favor vete a casa cariño.”
“Mila,” dijo Dinah, poniendo una mano en el hombro de Camila. “Lauren tiene razón, ¿vale? Deberíamos irnos. No te dejarán en paz si nos quedamos aquí y no creo que estés preparada para manejar los implacables tiros de Rachel. Lo hiciste bien pero no creo que pueda retenerte todo el día. Eres sorprendentemente fuerte para alguien tan pequeño.”
“Por favor vete con Ally y las demás,” le pidió Lauren a su novia otra vez. “Me sentiré más feliz sabiendo que estás lejos de aquí.”
“Sólo está intentando terminar contigo Mila,” dijo Dinah apoyando a Lauren. “Está intentando deliberadamente que empeores para que así hagas algo estúpido. No le des la satisfacción ¿vale? Eres mejor que eso.” Le dijo. “Eres mejor que ella.”
“Joder,” maldijo Camila de nuevo, balanceando su cabeza contra la valla.
“Mírame Camz,” animó Lauren a la morena. “Está bien ¿vale?”
Camila mantuvo sus ojos firmemente en el suelo a sus pies, su mente volviendo sobre todo lo que acababa de tener lugar.
“¿Cariño?” urgió Lauren y Camila finalmente levantó sus ojos. “Por favor ve a casa. ¿Por favor? Por mí ¿vale?” preguntó y Camila asintió, finalmente cediendo. “Va..le,” dijo, pateando la valla otra vez. “Lo….ss…ssiento.” consiguió decir, su habla aún con esfuerzo.
“Hey,” dijo Lauren, apretando los dedos de Camila en los suyos animadamente.
“No tienes que disculparte. No has hecho nada malo ¿vale?”
“Yo…quiero…vv…ve…ver…verte,” respondió Camila.
“Lo sé,” dijo Lauren. “Sé que quieres pero no quiero perderte otra vez y estoy preocupada de que pueda hacerlo si te quedas aquí,” le dijo Lauren sinceramente, apretando los dedos de Camila entre los suyos. “Lo siento. No es que no crea en ti pero sé cómo es Rachel. Ella no parará si te quedas por aquí. Ella seguirá yendo a por ti y nadie podría mantener la compostura bajo esas condiciones. Ni siquiera yo.”
“Vv…ale.” Dijo Camila suspirando fuertemente. “Me…i… iré.”
“Gracias.” Exhaló Lauren con alivio, apoyando su propia frente contra la de Camila.
“Pero…mm…me…mejor…qq…que…gaa…ganes,” intentó bromear Camila, levantando su cabeza de la valla durante un momento para encontrarse con los ojos de Lauren.
“¿No me has visto ahí fuera?” preguntó Lauren, riéndose para sí misma. “Estoy a tope cariño. No te preocupes. Ganaremos y te lo contaré después esta noche.”
“Sí,” se rio Normani. “Confía en mí Camila, Lauren puede hablar sobre softball hasta hartarse. Te contará golpe por golpe a cambio, lo prometo. No faltarán detalles.”
“Probablemente acabarás enferma de escuchar hablar sobre softball al final,” dijo de acuerdo Ally significativamente.
“¿Tengo que entender que vosotras pensáis que hablo demasiado de softball una vez que ha empezado la temporada?” preguntó Lauren juguetonamente.
“No sé de qué estás hablando,” bromeó Normani.
“Sólo si piensas que hablar de ello en cada frase que dices es ‘demasiado,’” respondió Ally.
“Nunca me habéis dicho nada sobre ello antes,” señaló Lauren. “¿Por qué no me decís que cierre la boca?”
“Siempre estás tan feliz cuando hablas de ello,” contestó Normani encogiéndose de hombros. “Además, he aprendido a desconectar para ser sinceros. Es como un ruido de fondo ahora.”
“Encantador,” se rio Lauren antes de volver su atención hacia Camila quien tenía una expresión fascinada en la cara. “¿Ves lo que tengo que soportar?” le preguntó Lauren a su novia retoricamente.
“N…no…m..me…importa,” tartamudeó Camila, su mano libre agarrando la valla más fuerte mientras hablaba. “Yo…qq…quiero…eee…escuchar…to…todo.”
“Cuidado con lo que deseas,” murmuró Normani de buen humor y Lauren le echó un vistazo, sonriendo ampliamente a su amiga.
“Te llamaré luego para hacerte saber que estoy en casa.” Le dijo Lauren a Camila, “pero mientras tanto, quiero que te vayas y hagas algo que te ayude a relajarte, porque por mucho que encuentre tu incapacidad para hablar entrañable,” dijo Lauren, jugando con los dedos de Camila a través de la valla. “Prefiero no tener que ver cómo tienes problemas para expresarte. Es demasiado frustrante para mí tener que ver que no puedo hacer nada para ayudar.” Camila levantó una ceja señaladamente ante las palabras de Lauren y la sonrisa de su novia creció más ante el gesto significativo. “Serás afortunada después del problema que tuve la última vez que te ayudé a relajarte.” Estableció Lauren riéndose ante la insinuación silenciosa de Camila.
El domingo después del concierto de Taylor Swift, Lauren le había contado finalmente a Camila todo sobre la conversación que tuvo con su madre y las nuevas reglas que les habían impuesto. Camila inicialmente se había avergonzado cuando se encontró con que la madre de Lauren sabía que las dos habían estado juntas y las primeras visitas a su casa después habían estado llenas con interacciones raras entre las dos. Durante la mayor parte tenía que ver con Camila, quien se sentía incómoda siendo incapaz de encontrarse con la mirada de su madre. Para Clara, no había cambiado para nada la forma en la que interactuaba con Camila desde su descubrimiento, y Lauren estaba encantada cuando la inquietud finalmente disminuyó y su conversación volvió a la normalidad una vez más.
“¿De qué estáis hablando?” preguntó Dinah confundida, sin entender la intimación que había hecho Lauren.
Camila se giró para mirar a su amiga, sonriendo, y Dinah hizo una mueca cuando la realidad le golpeó.
“Oh, eww…vale.” dijo, moviendo su mano como una señal para que no lo compartieran. “Tiempo de irnos.” Dijo y Camila se giró para mirar a Lauren.
“Tt…te…vv..veo…luego,” dijo y Lauren se inclinó para besar a Camila rápidamente a través de la valla de alambre en forma de adiós. “Pp..patea….culos…”
“Patearé un culo si no te,” dijo Lauren, echando un vistazo hasta Rachel y los demás que estaban ahora empezando a bajar hacia donde ellas estaban.
“Mm…me…vv…voy.” Le dijo Camila a Lauren, quitando las manos de la valla, pero quedándose ahí un poco más. “Tt…ten…cc..cui..cuidado.” dijo.
“Lo tendré,” prometió Lauren y Camila le dijo adiós a su novia con la mano durante un instante antes de seguir a Ally, Normani y Dinah hacia el aparcamiento.
Lauren vio como desaparecieron de la vista antes de volver a mirar a Rachel quien había parado en sus pasos, aparentemente molesta de que Camila se hubiera ido. Se sentó de nuevo en las gradas, David y los otros copiándola y Lauren entrecerró sus ojos a la rubia, enfadada antes de volver su atención al partido que estaba ocurriendo a su alrededor.
Durante el resto del partido Lauren intentó concentrarse en la tarea que tenía entre manos pero se encontró a sí misma distraída por sus pensamientos de Camila y Rachel, la última que se había quedado sentada en las gradas mirando su partido. Cada vez que Lauren iba a la plataforma para batear podía sentir los ojos de la rubia haciéndole un agujero en la parte de atrás de su cabeza, podía sentir cómo la mirada desde arriba e imaginaba a su intrigante grupo de amigos, el odio de la otra chica creciendo con cada momento que pasaba mientras pensaba en Camila el interminable acoso que estaba recibiendo de manos de Rachel. Pero de repente, el partido terminó, el equipo de Lauren ganando 21-10 y la morena se regocijó felizmente ante el resultado con el resto de jugadoras.
“Debería haber sabido que ganarías,” dijo Clare de buen humor mientras se acercaba a Lauren, una sonrisa cansada en su cara. “Siempre fuiste buena y parece que el resto de su equipo también lo es.” Se pausó durante un momento para poner una mano en el hombro de Lauren, quien estaba sonriendo calurosamente ante el cumplido. “No puedo creer atraparas,” se quejó Clare. “Pensé que éramos amigas ahora.”
“Eres del equipo contrario,” le informó Lauren bromeando. “Cuando jugamos una contra la otra no somos amigas.”
“Oh vamos ahora Lauren,” bromeó Clare. “Me hiciste parecer mala delante de mis compañeras de equipo…”
“Te lo hiciste tú a ti misma,” se rio Lauren intercediendo. “No es mi culpa que golpearas la bola justo hacia mí.”
“Podías haberla perdido,” protestó Clare. “Sabes que estoy intentando impresionar a la chica del pelo rojo de mi equipo. Te lo dejé muy claro antes del partido que necesitaba expulsarte para así parecer increíble y ¿qué hiciste? Marcaste una carrera en cada uno de mis lanzamientos a cambio.” Lauren miró en dirección de la pelirroja que estaba de pie junto al resto del equipo, guardando sus cosas y con el ceño fruncido.
“No sé por qué te estás molestando,” dijo Lauren, encontrándose con la cara de Clare de nuevo. “Ella no es definitivamente lesbiana.”
“¿Qué?” dijo Clare, girándose para mirar a la otra chica rápidamente. “Claro que lo es. Jesús Lauren, pensé que tenías mejor gaydar que ese. Quiero decir, sólo mira su ropa. Es lesbiana. Es indiscutible.” Bromeó, volviendo su cara hacia la morena de nuevo.
“Odio decirte la verdad Clare,” respondió Lauren ligeramente, “pero todas llevamos el mismo uniforme. Eso no la hace gay.”
“Tampoco la hace heterosexual.” Contrarrestó Clare. “Mi teoría es que hay dieciséis jugadores en nuestro equipo, al menos una de ellas tiene que ser lesbiana a parte de mí, ¿verdad?”
“A lo mejor,” dijo Lauren. “Pero no necesariamente.”
“Además,” continuó Clare sin inmutarse. “Sólo porque ella puede que no sea lesbiana ahora no quiere decir que no se vaya a abrir a la idea de ello. A lo mejor sólo está en negación. Una vez que vea lo increíble que soy, se enamorará de mí. Será sólo cuestión de tiempo. Verás.”
“Tomaré tu palabra,” le dijo Lauren divertida y Clare le sonrió.
“Sabes, estoy encantada de que ya no estés enfadada conmigo,” dijo Clare seriamente. “Estaba algo molesta con cómo reaccionaste cuando me viste en el restaurante la otra semana. Pensé que éramos amigas.”
“Lo éramos,” le dijo Lauren. “Quiero decir…somos amigas Clare. De verdad siento cómo reaccioné. Simplemente tengo algunos problemas serios de confianza cuando se trata de exnovias.”
“No éramos exnovias,” le recordó Clare y Lauren ladeó su cabeza en reconocimiento.
“Bueno, lo que fuéramos,” dijo Lauren, “Siento haberte tratado así, fue injusto.”
“Ya te disculpaste antes del partido,” dijo Clare, sonriendo.
“Lo sé, pero no hace daño volver a decirlo.” Contestó Lauren. “Camz quería asegurarse de que resolvía las cosas contigo adecuadamente. Estaba enfadada conmigo por cómo te traté.”
“¿Dónde está tu novia?” preguntó Clare. “Pensé que la había visto antes.”
“Se fue a casa pronto.” Le dijo Lauren. “¿Ves a esa chica de las gradas?” preguntó, haciendo un gesto en la dirección de Rachel.
“¿La rubia?” preguntó Clare y Lauren asintió con la cabeza.
“Esa es la ex loca a la que Camz se estaba refiriendo en el restaurante.” Explicó Lauren.
“A la que pegó ¿verdad?” preguntó Clare, intentando recordar la conversación.
“Sí,” le dijo Lauren. “Sigue acosando a Camz así que se fue a casa con el resto de mis amigas.” Continuó Lauren. “Fue por el beneficio de Rachel más que nada. Camz probablemente la habría dado una paliza si se hubiera quedado y yo realmente prefería que no lo hiciera después de lo que pasó la última vez.”
“Sabes, tu novia es un una chica dura,” dijo Clare pensativamente, recordando la cicatriz de Camila y la impresión que había tenido de la chica en el restaurante. “No parece que sea capaz de contenerse ella misma en una pelea por lo que tú y ella habéis dicho y definitivamente yo no quiero ser la que termine recibiendo su ira.”
“Ni siquiera yo querría,” se rio Lauren. “Es pequeña pero letal.”
“Incluso parece una chica dura,” señaló Clare. “Esa cicatriz de su cabeza,” dijo señalando el punto de su cabeza donde estaba la de Camila. “Eso seguro me haría pensarme dos veces hablar con ella.” Se pausó durante un momento debatiendo si hacerle o no la siguiente pregunta. “¿Cómo se la hizo?” decidió Clare finalmente. “Quiero decir, no tienes que contármelo si no quieres. Sólo tengo curiosidad, eso es todo.”
“La golpeó un coche,” dijo Lauren. “El idiota del conductor se saltó el semáforo en rojo y se la llevó por delante.”
“Ouch,” comentó Clare.
“Lo sé ¿verdad?” contestó Lauren.
“Apuesto que estabas preocupada.” Dijo Clare y Lauren movió su cabeza.
“No la conocí hasta después.” Le dijo Lauren. “Estoy agradecida por eso en realidad.”
Clare se giró mientras una de sus compañeras de equipo la llamó para decirle a la morena que se iban a ir pronto. Les dijo adiós con la mano a sus amigas antes de volverse a girar hacia Lauren de nuevo.
“Sabes,” empezó Clare, “Lo entiendo si no quieres pero, me gustaría que fuéramos amigas.” dijo. “A lo mejor podríamos salir para comer o algo una tarde. Me gustaría conocer mejor a Camila y tus amigas parecen todas muy agradables. No me esperaría que sólo fuéramos nosotras. Sinceramente, no quiero causar ningún problema ni nada.”
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren. “Me gustaría y estoy segura de que a Camz también. Pensó que eras muy amigable cuando te conoció. Por eso estaba tan enfadada conmigo por cómo te traté.” Se pausó Lauren durante un momento antes de añadir con poca seriedad. “Dijo que pensaba que eras estupenda. Creo que puede que ella haya estado un poco celosa…”
“¿De mí?” preguntó Clare riéndose. “¿Está loca? ¿Se ha visto?” preguntó. “Es como esta extraña combinación de sexy y linda. Quiero decir, la cicatriz…pienso que la cicatriz la hace más atractiva…”
“Vale, suficiente de eso,” dijo Lauren cortándola severamente. “No hagas que te pegue.”
“Lo siento,” se disculpó sinceramente Clare. “Pero tengo algo con las cicatrices.”
“Tú y yo aparentemente,” contestó Lauren.
“Bueno, estoy en Facebook,” dijo Clare, cambiando de tema ligeramente y volviendo al anterior. “Clare Schofield,” le recordó a Lauren. “Añádeme y mándame un mensaje si quieres que quedemos.” Le dijo. “Si no escucho nada de ti asumiré que has cambiado de opinión.” continuó. “No te preocupes si lo haces. Sin resentimientos, ¿vale?”
“Me pondré en contacto,” le dijo Lauren. “Cuando se lo cuente después a Camz me dirá que lo haga.”
“Bueno, entonces nos veremos pronto,” dijo Clare, ofreciéndole a Lauren un adiós con la mano mientras empezaba a caminar hacia su equipo. “Mi más sincera enhorabuena por patear nuestros culos.”
“¿Sin resentimientos?” preguntó Lauren y Clare encogió los hombros en respuesta.
“Supongo que no,” dijo, “Adiós Lauren.” dijo, girándose y volviendo a su equipo. Lauren volvió hacia su banquillo y cogió el resto de sus pertenencias, una gran parte de su equipo ya se había ido a casa.
“Hey Lauren, ¿te importaría ayudarme a llevar los bates y las cosas hasta el armario del material?,” le preguntó la Señora Jones dándose cuenta de que aún estaba ahí.
“Claro,” dijo de acuerdo Lauren, esperando un poco más mientras el resto de su equipo se iban, cogiendo algunos de los bates y los guantes de repuesto por su profesora, su bolsa colgada del hombro.
Lauren ayudó a la Señora Jones a depositar el equipamiento de vuelta en el sitio correcto, diciéndole adiós con la mano a la profesora después de una breve conversación sobre el partido y su actuación, la mujer mayor ofreciéndole un elogio después del brillante juego ofensivo y defensivo. La Señora Jones entró en el edificio del gimnasio cuando finalmente se separaron y Lauren se puso de camino en la dirección opuesta, de vuelta a su coche.
Eran cerca de las seis y el sol estaba empezando a descender por el horizonte cuando Lauren estaba sola entre el gimnasio y el edificio principal de la escuela. El campus estaba ahora casi desierto, la mayoría de los espectadores del partido y otros estudiantes habiéndolo vaciado hace un rato, dándole a Lauren la extraña sensación de que estaba en una película adolescente mal escrita, el aire quieto y silencioso a su alrededor mientras caminaba, completamente vulnerable y expuesta hacia su coche.
A pesar de que su cerebro le estaba diciendo que estaba siendo ilógica, Lauren aceleró su paso, queriendo encerrarse a salvo dentro de su coche empezando su viaje hasta su casa tan pronto como pudiera. Su coche había aparecido a la vista en la distancia, a lo largo del negro asfalto del estacionamiento de la escuela, cuando Lauren sintió algo sólido golpear su cabeza tropezándose en el suelo, una mano alcanzando el área reflexivamente, un dolor agudo golpeándola en la frente y haciendo que se sintiera desorientada y mareada.
Lauren chocó contra el suelo sólidamente, un golpe ruidoso en el silencioso aparcamiento mientras gruñía ruidosamente mientras su codo golpeaba el asfalto, mandando un dolor punzante por todo el brazo hasta su hombro.
“Mierda,” maldijo Lauren, girándose en su espalda desde su lado derecho, sus ojos cerrados mientras estiraba su mano izquierda para sentir la parte de atrás de su cráneo que estaba palpitando dolorosamente de lo que la había golpeado.
Sintió un líquido caliente en sus dedos casi inmediatamente y supo que estaba sangrando pero, todavía aturdida del inesperado golpe, ni siquiera había considerado las implicaciones de su presencia hasta que escuchó la voz demasiado familiar de Rachel sobresaliendo por encima de ella.
“Hola Lauren,” saludó Rachel, dándole una patada a la morena sólidamente en sus costillas con el pie y causando que Lauren se encogiera en una bola, sus manos moviéndose hacia su estómago protectoramente. “Sabes que es una vergüenza que Camila tuviera que huir tan rápidamente.” Dijo Rachel, dándole otra patada a Lauren, estaba vez firmemente en la tripa mientras alguien más le daba una patada detrás en la espalda. “No había terminado con ella cuando decidió tan groseramente desaparecer.” continuó, sus pies conectando con Lauren una y otra vez mientras hablaba, la chica de ojos verdes gruñendo con cada contacto que sentía.
Lauren abrio los ojos mientras Rachel se agachaba delante de su cara y tomó una gran bocanada de aire, intentando recuperar su aliento después de estar falta de aliento de las múltiples patadas que había sufrido en el estómago.
“Tu novia es una puta estúpida,” soltó Rachel enfadada. “Sabes, realmente piensa que puede escapar de mí. Que no voy a tomar represalias después de lo que me hizo.”
“¿Estás loca?” consiguió decir Lauren, intentando sentarse pero golpeando su espalda contra el suelo cuando el pie de alguien la golpeó desde detrás.
“No no,” dijo Rachel, “esa sería tu novia. ¿O no has estado prestando atención?” preguntó a Lauren retóricamente.
Lauren vio a David caminar desde detrás suyo para ponerse al lado de Rachel quien permaneció agachada delante de ella.
“Sabes, de verdad me gustabas Lauren,” dijo Rachel. “Así que siento si esto se da así pero, de verdad, es la culpa de Camila. Tu novia está tan jodidamente dañada que no hay manera física de que pueda vengarme de ella. Incluso me dio pase libre para golpearla. ¿Puedes creer eso?” se burló. Rachel dio unos golpecitos en el lado de la cara de Lauren con desdén mientras la otra chica intentaba sentarse de nuevo. “Puede que aún use eso,” musitó Rachel. “Aunque, no sé cómo de bueno sería. Ella está probablemente mejor infligiéndose dolor a ella misma antes del que le pueda causar yo. Es interesante,” comentó. “Por muy estropeada que esté nunca pensé que podría autolesionarse hasta que vi las cicatrices con mis propios ojos. Quiero decir, sabía que era patética, simplemente no sabía que era así de patética.” Lauren gruñó mientras David le daba una patada en la tripa de nuevo y Rachel suspiró audiblemente. “¿Sabes de lo que me he dado cuenta Lauren?’ le preguntó Rachel, sin esperar o querer una respuesta mientras arrodillaba. ‘A Camila no le importa lo que le pase a ella, pero, tú… bueno, ella te ama. Así que, finalmente he entendido ahora que si quiero herirla, tengo que hacerte daño a ti.’ terminó, levantándose y dándole una patada en las costillas más fuerte. Lauren movió sus manos para proteger su cabeza mientras sentía que David se agachaba sobre ella golpeándola furiosamente con los puños, Rachel aun pateando su torso sin parar al mismo tiempo.
“David, espera un minuto,” dijo Rachel después de un momento y Lauren escuchó a David levantarse y alejarse de ella.
Rachel se agachó delante de Lauren de nuevo, una sonrisa apareciendo en su cara ante la vista de su labio cortado y su nariz sangrando.
“Dale a Camila un mensaje de mi parte,” empezó Rachel, sabiendo completamente bien que lo que iba a decir no llegaría hasta la novia de la morena. “Dile que hasta que esté satisfecha de que haya sufrido por lo que hizo, tú sufrirás en su lugar. Dile que cada paliza que crea que me debe, la recibirás tú a cambio. Dile eso de mi parte.”
“Vete al infierno,” espetó Lauren, haciendo una mueca con el dolor agudo dentro de su pecho, una de sus manos lanzándose para cubrir sus magulladas o rotas costillas protectoramente.
Sabía exactamente lo que Rachel estaba haciendo, entendía su juego perfectamente. Quería que Lauren le dijera a Camila lo que había pasado y que le explicara que había sido Rachel la que la había hecho daño. Rachel sabía tan bien como Lauren que tan pronto como Camila se enterase de lo que había pasado, no vería razón, sólo vería rojo y por último haría algo temerario terminando en problemas de nuevo. .
“Vale,” dijo Rachel, levantándose y dándole una patada en el hombro a Lauren. “No se lo digas.” Dijo Rachel, clavando su talón en el pecho de Lauren y produciendo un grito de dolor por el contacto. “Rompe con ella a cambio.”
Lauren se escuchó a si misma reírse ante esta sugerencia y sufrio por el reflejo cuando David le dio una patada en la parte de atrás de la cabeza fuertemente.
“Hay dos formas en las que te dejaremos en paz Lauren,” dijo Rachel. “Primera. Le dirás a Camila lo que pasó y la tomaré con ella en vez de contigo.” explicó. “Segundo. Terminas tu relación con Camila. Rompe su corazón, devástala. Entonces os dejaré en paz a las dos.” Dijo Rachel. “Por alguna razón pienso que verla sufriendo emocionalmente será más que suficiente por las semanas de agonía que tuve.”
“Te estás olvidando de la tercera opinión,” murmuró Lauren, agarrándose su costado, sus ojos encontrándose con los de Rachel.
“Oh sí y ¿cuál es esa?” preguntó Rachel divertida ante el desafío de Lauren.
“Le diré a alguien lo que tú y David habéis hecho y terminaréis suspendidos.” Dijo Lauren. “Puede que incluso expulsados. ¿Quién sabe?”
“Hmm…” dijo Rachel. “No creo que quieras contarle a nadie lo que ha pasado, ahora…o en el futuro.”
“¿Por qué no?” se rio Lauren. “¿Qué tengo que perder?”
“Camila,” dijo Rachel simplemente, agachándose sobre Lauren de nuevo, su voz muy baja, la amenazada obvia.
“No la tocarías. Ya has dicho que no merecería la pena,” la retó Lauren y Rachel chasqueó su lengua señaladamente.
“¿Cómo crees que le iría a Camila después de otro viaje al hospital?” le preguntó Rachel. “He oído que tiende a disfrutar de sus estancias allí. Incluso me han dicho que la han iluminado.”
“Si la tocas te juro por Dios…” intentó protestar Lauren, Rachel sonriendo ante la morena que estaba tirada en el suelo con dolor.
“¿Qué Lauren?” la interrumpió Rachel. “¿Qué vas a hacer exactamente? Tengo un sentimiento de que no estarás para muchas peleas después de hoy. Así que ¿quién va a protegerla de mi si tú no puedes?”
“¿Qué coño te pasa?” preguntó Lauren. “¿Qué coño te ha pasado?”
“¡Tu puta novia ha pasado!” le respondió Rachel enfadada. “¡Se puso en el puto camino y después me hizo parecer una jodida idiota delante de toda la escuela!”
“Estás obsesionada con ella,” señaló Lauren. “¿Por qué no puedes simplemente dejarlo? ¿Por qué no puedes dejarlo pasar?”
Rachel le dio una patada fuerte a Lauren y Lauren sintió que su respiración se encogía en su garganta durante un momento, encontrando difícil respirar.
“He terminado de hablar,” dijo Rachel significativamente. “Tienes tus opciones Lauren,” le dijo planamente. “Es tu decisión. O le cuentas a Camila lo que ha pasado o la veré pronto,” le recordó. “O no lo haces y rompes con ella…te odiará por supuesto,” musitó Rachel, “pero eso es solo porque no se dará cuenta de que lo estás haciendo para protegerla.”
Lauren sintió que David le daba otra patada en la espalda, justo debajo de sus riñones y se encogió en respuesta al contacto.
“Si quieres puedes contarle a alguien más lo que pasó, pero, si crees que lo que he planeado para Camila es algo como esto entonces te equivocas. Confía en mí, esto no es nada comparado con lo que podría hacer.” Le informó Rachel. “Simplemente guarda en mente que si no se lo cuentas, si eliges mentirla, siempre puedo decírselo yo. Quiero decir que, Camila estaría bien con que la mintieras ¿verdad? No es como si se enfadase con ello ni nada ¿no?”
Lauren luchó por recuperar su respiración en el suelo, sintiéndose un poco nauseabunda mientras su cabeza daba vueltas pero sabiendo que si elegía mentir a Camila la probabilidad era que discutirían sobre ello.
“Eso es lo que pensé,” dijo Rachel cuando Lauren no contestó. “Te veré por aquí Lauren,” le dijo Rachel, dándole otra patada en las costillas fuertemente antes de que ella y David se fueran, en qué dirección, Lauren no estaba segura.
“Mierda,” maldijo Lauren, girando sobre su espalda durante un minuto, su cuerpo dolorido al completo, un dolor agudo y puntiagudo recorriendo su costado derecho y volviéndose exacerbado con cada respiración que tomaba. “Mierda,” murmuró de nuevo, su brazo derecho revolviendo en su mochila para buscar su móvil.
Lauren no pensó ni que pudiera levantarse del suelo, menos conducir por sí misma hasta casa porque estaba demasiado dolorida.
Lauren no estaba segura de a quién iba a llamar o qué iba a hacer, pero sabía una cosa. Estaba bien y completamente jodida.


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Capitulo 55

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:47 am

“¿Estás segura de que la has llamado?” preguntó Lauren a Ally nerviosamente, mordiéndose el labio inferior inconscientemente haciendo una mueca de dolor, una profunda división estaba ahora presente en su suave carne ahí como resultado de la paliza de la que se había olvidado momentáneamente.
“Sí, la he llamado Lo,” tranquilizó Ally a su amiga, posándose sobre la cama de hospital al lado de Lauren mirando a la morena con preocupación en su cara. “Está de camino hacia aquí ahora.”
“Vale,” dijo Lauren, asintiendo con su cabeza un poco en respuesta ante las noticias.
“¿Has pensado en lo que le vas a decir?” preguntó Ally a la chica de ojos verdes con tono serio. “Ya has mentido a tus padres sobre lo que pasó…” señaló desconcertada.
“Ally por favor no me mires así,” suplicó Lauren, apoyando su cabeza contra la cama y cerrando sus ojos un breve momento para evitar la sentencia de Ally. “Ya me siento lo suficientemente mal como está y mirándome así no está ayudando.”
“No lo entiendo ¿por qué me llamaste?” le preguntó Ally confundida. “¿Por qué elegiste llamarme a mí sobre todos los demás? Sabías lo que diría…” Lauren ladeó su cabeza hacia adelante para encontrarse con la mirada de Ally.
“No se lo puedo contar,” dijo Lauren simplemente ya sabiendo a dónde iba a parar Ally con esta amenaza de su conversación y la chica más baja miró hacia abajo, a las sábanas de la cama del hospital que cubrían la parte de debajo de su amiga, moviendo su cabeza con decepción. “Ally…”
“Estás cometiendo un error,” le dijo Ally sinceramente, cortándola y levantando sus ojos para encontrarse con los de Lauren señaladamente.
“Hemos hablado de esto antes ¿recuerdas? El mismo día que la encontrarse en el lugar del accidente antes de que la mandaran a rehabilitación.” Indicó amablemente. “No puedes mentirle sobre esto Lo. No es justo. Ella siempre ha sido sincera contigo. No hagas que se arrepienta de ello.”
“Ally te he dicho lo que Rachel dijo,” defendió Lauren, aferrándose a su costado cuando una sacudida de dolor la golpeó. Apretó sus dientes durante un momento hasta que pasó antes de continuar.
“Te dije cuáles son mis opciones. ¿Qué quieres que haga?” jadeó, evidentemente con dolor. “Si se lo cuento a Camz se va a perder completamente y no puedo arriesgarme a eso. No después de lo de la última vez…”
“Aún no confías en ella ¿verdad?” preguntó Ally a sabiendas. “Incluso después de todo por lo que ha pasado, no confías lo suficiente en ella para no reaccionar…”
“Viste lo que pasó hoy,” le recordó Lauren. “¿Parecía que iba a ser capaz de mantenerse neutral, de mantener la calma?” preguntó, con duda en sus palabras. “Estuvo así de cerca de pegar a Rachel antes,” dijo Lauren, levantando una mano y sosteniendo sus dedos índice y pulgar ligeramente separados para enfatizar su argumento. “¿De verdad crees que será racional si sabe la verdad de lo que pasó?”
“No sabrás cómo reaccionará a menos que se lo cuentes,” contrarrestó Ally. “Ni siquiera le estás dando la oportunidad de fallar. Sólo estás tomando una decisión unilateral por ella a cambio.” Ally se pausó durante un momento, extendiendo una mano por encima de la de su amiga y poniéndola en la parte de atrás de la de Lauren apoyándola.
“Al final del día es tu decisión Lo,” le dijo Ally. “No interferiré en ello, pero no te sorprendas si esto vuelve y te muerde el culo.” Dijo sinceramente. “Si no le cuentas la verdad entonces Rachel lo hará. Lo sabes tanto como yo. Ella aprovechará cualquier oportunidad que tenga para remover las cosas. Estarás jugando justo en sus manos.” señaló. “¿Cómo piensas que Camila se sentirá cuando se entere de que la has mentido? Especialmente si viene de Rachel y especialmente cuando es sobre algo serio como esto.” Lauren suspiró y recorrio su mano libre a través de su pelo, haciendo una mueca de poca comodidad ante el movimiento.
“No tienes que proteger a Camila,” comentó Ally significativamente. “Se supone que estás en una relación Lo. Tenéis que ser iguales. No puedes seguir tratándola como si estuviera incapacitada de cuidar de sí misma o de tomar sus propias decisiones sobre cosas que la afectan. No te lo agradecerá. Lo sabes.” Dijo Ally haciendo un gesto hacia el anillo que le había dado Camila a Lauren que estaba aún en su dedo del medio. “Quiere que confíes en ella Lo. Camila te lo dijo ella misma. Entonces ¿por qué no puedes hacer eso?” Lauren bajó sus ojos hasta el suelo evitando la pregunta de Ally, pero la chica pequeña podía ver la razón claramente escrita en la cara de su amiga. “Tienes miedo,” comentó Ally tristemente, entendiendo. Lauren miró hacia ella de nuevo y asintió con su cabeza casi imperceptiblemente.
“No puedo pasar por eso otra vez Ally,” compartió Lauren con su amiga. “Fue lo suficiente doloroso perderla la última vez. No sé si puedo verla autodestruirse de nuevo…”
“Camila no es la misma persona que era hace tres meses,” le recordó Ally a Lauren conmovedoramente. “incluso tú debes ver eso Lo.” estableció. “Es completamente diferente ahora. Tienes que creer que ella puede manejar esto, de otra manera esas diez semanas de rehabilitación no han significado nada. Vuestra separación no significó nada.”
“Creo en ella,” respondió Lauren con poca convicción, haciendo una mueca de nuevo mientras intentaba sentarse mejor, sus costillas protestando ante el movimiento dolorosamente.
“Entonces demuéstralo,” recalcó Ally. “Demuéstralo contándole la verdad de lo que pasó. Entonces las dos podéis pensar qué hacer juntas. No le quites esa decisión a ella. Involúcrala en ella. Si de verdad crees en ella, si de verdad consideras que tu relación es igual entonces tienes que hacerlo Lo. De otra forma podrías perderla…” dijo bajando la voz con afecto. Ally le dio a Lauren una sonrisa triste, extendiendo su otra mano para acariciar el lado de su cabeza tiernamente, quitando un mechón de pelo de la morena poniéndolo detrás de la otra de su amiga fuera del camino. “Sé que tienes miedo pero confía en mí,” le dijo Ally. “Estará bien, lo prometo.” Lauren suspiró fuertemente, haciendo una mueca con la incomodidad física.
“¿Qué pasa si no lo está?” le preguntó Lauren. “¿Qué pasa si no está bien?”
“¿Cuáles son tus otras opciones Lo?” le preguntó Ally. “¿Vas a romper con Camila? Porque personalmente no puedo verlo y no creo que se lo crea después de todo por lo que habéis pasado juntas. Vería a través de ti…”
“No le puedo contar a nadie lo que hizo Rachel,” dijo Lauren. “Eso no es una opción Ally. Rachel fue muy clara con su amenaza hacia Camz si lo hacía. No quiero verla de vuelta aquí, por ninguna razón pero definitivamente no por mí, por algo que yo hice.”
“Pero no sería por ti.” Protestó Ally. “Sería por culpa de Rachel. No puedes dejar que se salga con la suya en esto,” se quejó Ally. “Te ha roto dos costillas Lo,” estableció significativamente. “Tienes suerte de que no te hayan perforado ningún pulmón o peor…”
“No puedo ver a Camila en dolor,” dijo Lauren, ignorando las palabras de Ally. “Ha sufrido suficiente…”
“Sé que la amas,” dijo Ally con simpatía, “y entiendo que quieras protegerla Lo, lo entiendo, pero ¿de verdad crees que le dolerá menos sabiendo que has sufrido en su lugar? ¿Crees que estará completamente aturdida e inafectada por verte aquí? Eres ingenua si piensas que no estará molesta. Va a dolerle de una forma o de otra. Necesitas hacer lo correcto.” Ally apretó la mano de Lauren durante un momento en su agarre.
“Esto es más grande que sólo Camila y tú,” compartió seriamente. “¿Qué va a parar a Rachel de hacerle esto a alguien más?” preguntó. “Tienes que contárselo a alguien. Tienes un deber de hacer lo correcto.”
“Yo…” empezó Lauren, parándose para mirar a Camila quien acababa de aparecer en la puerta, una expresión de preocupación en su cara, su labio inferior sobresaliendo miserablemente.
“Hola,” saludó Camila silenciosamente, su mano izquierda dando golpecitos en el marco de la puerta insegura, sus ojos sin dejar nunca la cara de Lauren.
“Hola,” contestó Lauren mientras Ally se levantaba de donde estaba apoyada y daba la vuelta alrededor de la cama para apoyarse contra la ventana.
“He visto a tus padres fuera hablando con el doctor,” le dijo Camila. “Han dicho que podía venir y verte… ¿está eso bien?” preguntó tentadoramente y Lauren sonrió con incredulidad ante la duda de Camila.
“Claro que puedes,” dijo, extendiendo su mano a Camila quien entró en la habitación, una pequeña sonrisa formándose mientras se acercaba para cogerla.
“¿Estás bien?” le preguntó Camila nerviosamente, apoyándose rápidamente contra el lado de la cama al lado de Lauren en el espacio que Ally había ocupado hace tan solo unos momentos. “Estás bien ¿verdad? Quiero decir, todo está bien… ¿no necesitas cirugía ni nada?”
“Estoy bien,” la tranquilizó Lauren, poniendo una mano en el hombro de Camila. “Sólo son unos cuantos moratones, eso es todo…”
“¿Eso es todo?” preguntó Ally, levantando su ceja y haciendo que Camila mirara hacia la chica más baja momentáneamente antes de volver a mirar a Lauren.
“Puede que también tenga un par de costillas rotas,” cedió Lauren, finalmente admitiendo la extensión completa de sus heridas a Camila, “y una conmoción cerebral leve.”
Camila extendió su mano y acarició el lado de la cabeza de Lauren amablemente, justo encima de su ceja izquierda que estaba herida como resultado de donde David la había golpeado, los puntos oscuros ahí frescos y evidentes contra la complexión pálida de su piel. Se inclinó hacia adelante y besó la frente de Lauren con afecto mientras el pulgar de su mano libre acariciaba la mejilla de Lauren.
“Pensé que te había dicho que tuvieras cuidado,” dijo Camila antes de bajar sus labios hasta la boca de Lauren repitiendo el proceso ahí.
Lauren jadeó levemente con dolor ante el contacto, su labio aún hinchado y Camila se retiró rápidamente, con cara de disculpa.
“Lo siento,” dijo Camila arrepentida, “No quería hacerte daño.”
“Está bien,” la tranquilizó Lauren, recorriendo su mano por el brazo de Camila de arriba abajo suavemente. “No ha sido tan malo.”
“De verdad que quiero abrazarte ahora mismo,” admitió Camila absteniéndose de envolver sus brazos alrededor de su novia poniéndola contra ella cerca.
“Puedes si quieres,” se rio Lauren, haciendo una mueca de dolor mientras su pecho se movía. Camila hizo una mueca ante la visión de la agonía de su novia.
“No creo que pueda,” se rio Camila, pasando sus dedos ligeramente por la frente de Lauren con entendimiento. “Costillas rotas dueles mucho,” comentó juguetonamente y Lauren no pudo hacer otra cosa más que sonreír ante las palabras de su novia, dándose cuenta de que probablemente lo sabía.
“Me lo estás diciendo,” contestó Lauren, un lado de su boca levantándose en una media sonrisa. “¿Cuántas te rompiste?” preguntó con interés.
“Suficientes,” contestó Camila evasivamente, sonriendo. “Sabes que no es una competición.” Bromeó.
“Lo sé,” contestó Lauren. “Sólo tengo curiosidad, eso es todo.”
“Vale, me rompí nueve,” le informó Camila y la cara de Lauren traicionó su sorpresa ante la admisión.
“Mierda,” dijo, haciendo una mueca y moviendo una mano hacia arriba cubriendo su caja torácica protectoramente. “¿Cómo conseguiste respirar?” preguntó amablemente intentando tomar una larga bocanada de aire. “Estoy teniendo problemas para respirar adecuadamente y sólo me he roto dos…”
“No lo hacía inicialmente,” contestó Camila francamente. “Intubada y en coma, ¿recuerdas?”
“Cierto,” recordó Lauren, haciendo una mueca de nuevo con incomodidad.
“¿Qué te están dando para el dolor?” preguntó Camila y Lauren frunció el ceño, insegura. “Cualquier cosa menos Oxycodone probablemente no te va a tocar.” Le dijo seriamente. “Ni eso me ayudó mucho por lo que recuerdo cuando yo me desperté.”
“Vale gracias Dra. Cabello,” reconoció Lauren entretenida, la ceja de Camila levantándose significativamente en respuesta a la broma. “¿Qué?” preguntó Lauren dándose cuenta del cambio, una sonrisa apareciendo en sus propios labios ante la respuesta de Camila, “¿estás pensando en ser doctora ahora” le peguntó.
“No,” contestó Camila rápidamente. “Sólo tenía un buen recuerdo de ella, eso es todo.” Se rio.
“Creo que serías un buen doctor,” le dijo Lauren seriamente.
“A lo mejor, pero odio a los doctores,” le recordó Camila. “También odio los hospitales, solo pensando en ello…” añadió mirando alrededor de la habitación. “No creo que pudiera ni siquiera trabajar en uno.”
“Sabes que tu habla está mucho mejor ahora,” señaló Lauren, intentando evitar la conversación inevitable que tendría lugar cambiando de tema rápidamente otra vez.
“Tenías razón antes,” confesó Camila, acariciando la frente de Lauren inconscientemente. “Sólo necesito un minuto para tranquilizarme y relajarme un poco.”
“¿Hiciste algo que te ayudara?” le preguntó Lauren y Camila sonrió malévolamente.
“Tuve a Dinah que me dio un masaje,” bromeó, intentando hacer sentir mejor a Lauren. “Funcionó el trato.” Añadió Camila guiñándole un ojo a la morena que se rio ante la estupidez de su novia, haciendo una mueca de nuevo ante el dolor de su pecho. “Lo siento,” se disculpó Camila. “Probablemente no debería estar tan ocurrente cuando tienes un par de costillas rotar pero es tan difícil cuando sale así de natural…” bromeó.
“¿Dónde está Dinah?” preguntó Lauren. “¿No estaba contigo?”
“Está en la tienda de regalos cogiendo unas cuantas revistas con Normani,” le dijo Camila finalmente dándose cuenta de la táctica de Lauren determinada a pararla. “Además, deja de intentar cambiar de tema,” señaló. “¿Pensé que te había dicho que tuvieras cuidado? ¿Qué pasó?”
“Ally ¿no te lo ha dicho?” preguntó Lauren, dándole una mirada de reojo.
“No,” contestó Camila también volviendo su atención hacia la chica bajita quien estaba aún estaba allí sentada en ese momento. “Sólo me llamó y dijo que estabas aquí,” le dijo Camila. “Dijo que estabas bien, pero no me dijo que pasaba. Dijo que te dejaría que lo explicaras.” Camila se giró en la cama un poco para dirigirse a Ally. “Por cierto, me provocaste palpitaciones,” compartió Camila con ella sinceramente. “Mi pecho aún duele un poco.” Dijo ligeramente, moviendo una mano para acariciarlo un minuto. “La próxima vez unos pocos detalles no estarían mal.” gruñó, girándose hacia Lauren estudiándola de cerca por primera vez desde que entró en la habitación. “Pensé que el softball ¿no era de contacto?” preguntó confundida finalmente dándose cuenta de la extensión del moratón de la mejilla derecha de Lauren y del labio partido mientras se concentraba en la cara de su novia. “Al menos no vi nada en las reglas sobre…” se paró un poco, su mente rápidamente cambiando su curso. “Espera, ¿por qué parece como si hubieras tenido diez asaltos con Mike Tyson?”
“A lo mejor porque de alguna forma lo hice,” admitió Lauren, echando un vistazo a Ally quien sonrió animándola.
“¿Qué quieres decir?” preguntó Camila sin entender la insinuación de Lauren.
“Te hiciste daño jugando al softball ¿no?”
“No,” contestó Lauren.
“No lo entiendo,” dijo Camila confundida. “¿No estabas en la escuela cuando esto pasó?”
“Sí, estaba,” confirmó Lauren. “Yo sólo…que no estaba jugando al softball, eso es todo.” Camila miró entre Lauren y Ally durante un momento.
“Qué entonces… ¿te caíste?” preguntó dudosa, su mente lenta. “¿Aterrizaste en tu cara?”
“Camz…” dijo Lauren, moviendo la mano de Camila’ en la suya para así poder jugar con sus dedos. “Deberíamos probablemente hablar de algo.”
“Vale,” dijo Camila, cambiando su posición en la cama ligeramente y dándole a Lauren su completa atención.
“Vale,” dijo Lauren, mirando hacia Ally y buscando el apoyo de su amiga. “Sólo, prométeme algo antes de contártelo…”
“¿Qué está pasando?” dijo Camila mirando entre Lauren y Ally de nuevo, notando algo raro.
“Por favor Camz,” dijo Lauren, extendiendo su mano para girar su cara en su dirección y forzando a Camila a encontrarse con sus ojos. “Tienes que prometerme que no te enfadarás si te cuento lo que pasó.”
“¿Enfadarme?” le preguntó Camila. “Enfadarme ¿con qué? ¿Qué pasó?”
“Prométemelo.” Le pidió Lauren pero Camila movió la cabeza.
“No siento que pueda prometerte eso,” dijo Camila sinceramente. “Me estas preocupando Lauren.” divulgó. “No me habrías pedido que te prometiera que no me volviera loca si no pensaras que lo fuera a hacer…” Lauren suspiró y miró a Ally en busca de ayuda, la chica más bajita levantándose de donde había estado apoyada caminando hacia la cama.
“Lo, simplemente díselo,” animó Ally a la morena tranquilizadoramente.
“Camz, no me caí,” le dijo Lauren suspirando audiblemente. “No fue una herida de softball, no fue un accidente, fue Rachel…”
“¿Rachel?” preguntó Camila, su cara manteniéndose perpleja durante un mero instante antes de que la realización llegara a ella. “¿Rachel?” repitió más firmemente, finalmente entendiendo. “¡¿Es una puta broma?!” maldijo Camila enfadada. “¡¿Te ha hecho todo eso?!” preguntó levantándose de la cama y moviéndose hacia la puerta.
“Camz me prometiste que no te ibas a enfadar,” dijo Lauren, agarrando la muñeca de su novia intentando tirar de ella hacia la cama, maldiciendo en voz baja con el dolor punzante una vez más en respuesta a su repentino movimiento.
Camila se dio la vuelta rápidamente para mirar a Lauren evidentemente agitada ante la nueva información.
“No lo hice,” le dijo Camila irritadamente. “Nunca te prometí eso y estoy encantada porque no estoy enfadada Lauren, ¡Estoy jodidamente furiosa! ¡¿Está completamente loca?! ¡¿Qué coño le has hecho?!” preguntó.
Lauren no dijo nada en respuesta. Simplemente sostuvo la mirada de Camila sin saber qué decir para intentar calmar a su novia, sus dudas de antes sobre develar la verdad ahora aparentemente válidas. Camila exhaló, levantando la mano hasta su cabeza durante un momento cerrando sus ojos, una risa despectiva saliendo de sus labios.
“No le hiciste nada,” dijo comprendiendo la verdad del problema, su tono bajando dramáticamente. “Yo sí.” Reconoció tristemente. “Está enfadada conmigo que la tomó contigo ¡¿verdad?! Todo esto es mi culpa.”
“No es tu culpa,” la tranquilizó Lauren, ahora entendiendo la verdad de las palabras de Ally de antes. “Es su culpa Camz. Ella eligió hacer esto. Fue su decisión.”
“¿Qué quiere?” preguntó Camila a Lauren a sabiendas. “¿Te dijo qué quería Lauren? Porque ya le ofrecí la oportunidad de golpearme y no lo hizo,” dijo Camila frustrada. “Así que ¿qué coño es lo que quiere exactamente?”
“Quiere terminar contigo Camz,” le dijo Lauren simplemente. “Quiere esto,” dijo haciendo un gesto hacia la chica menor. “Quiere que vayas detrás de ella pero no puedes ¿vale? Sólo quédate lejos de ella por favor…”
“¡Te ha dado una paliza Lauren!” respondió Camila; su ira creciendo mientras sus ojos caían sobre su novia, el vestido del hospital que llevaba sin conseguir ocultar su cuello y brazos amoratados. “¿Crees que de verdad voy a dejar que se escape así con esta mierda?” preguntó, recorriendo una mano a través de su pelo agitadamente mientras se movía de atrás hacia adelante en su sitio, furiosa.
“¿Qué vas a hacer?” le preguntó Lauren. “¿Vas a ir a buscarla Camz? ¿Vas a ir a romperle la nariz otra vez?” cuestionó nerviosamente. “Eso es lo que empezó todas estas putas cosas…” Camila dejó de dar golpecitos para mirar a Lauren quien instantáneamente se arrepintió de sus palabras.
“Lo siento, eso no fue justo,” se disculpó Lauren. “Sé que no querías pegarla…”
“Camila no creo que marcharte de aquí para enfrentarte a ella sea la mejor idea ahora, ¿lo sabes?” preguntó Ally a la otra chica, cambiando de tema rápidamente. “Si tomas represalias serás tan mala como ella es.”
“No voy a tomar represalias,” dijo Camila en alto, reconociendo su actual posición, lo agitada que les debía parecer.
“Camz no pareces exactamente calmada ahora,” dijo Lauren. “Así que tienes que perdonarme si no estoy exactamente llena de confianza con tus garantías.”
“No voy a ir detrás de ella.” Repitió Camila seriamente. “Lo prometo.” Dijo dándose cuenta de sus miradas dudosas. “Necesito recordarte que su cara rompió mi puto puño la última vez que la pegué.” Maldijo Camila, intentando establecer su visión. “¿Sabes lo que puedo hacer con una mano izquierda que funciona a medias cuando la derecha está fuera de acción?” les preguntó a ambas retóricamente. “Joderlo casi todo.”
“Pero Camz casi la pegas hoy antes,” le recordó Lauren.
“Eso fue antes,” contestó Camila con desdén, aún agitada. “No estaba preparada para manejarla entonces. Me pilló con la guardia baja.” Compartió aun obviamente frustrada consigo misma, “pero es diferente ahora Lauren.” dijo, poniendo un poco más agusto a su novia. “He trabajado jodidamente duro para que ella arruine todo ahora. Por nosotras.” Dijo significativamente. “No voy a dejarla.” Estableció con el flash de ira de hace unos momentos empezando a disiparse.
“¿De verdad?” preguntó Lauren aliviada de escuchar las palabras de los labios de Camila. “¿Lo dices en serio?”
“Sí,” contestó Camila, exhalando fuertemente, intentando recuperar la compostura mientras se movía por la habitación de vuelta hasta la cama donde se sentó al lado de su novia otra vez. “Lo digo en serio Lauren. Te prometí que lo intentaría ¿no?” preguntó, cogiendo la mano izquierda de Lauren moviendo el anillo que llevaba significativamente. “No voy a tomar represalias pero eso tampoco significa que vaya a sentarme inútilmente y dejarla que se salga con la suya…”
“No quería contarte la verdad Camz,” compartió Lauren con Camila dudosamente bajando su mirada hasta sus manos entrelazadas. “Estaba preocupada de cómo reaccionarías después de lo de esta mañana. Lo siento.” Se disculpó mirando los ojos chocolate de Camila de nuevo.
“Está bien,” le dijo Camila, sonriendo tristemente. “Supongo que en realidad no te di ninguna razón para que creyeras en mi después de la forma en la que reaccioné con ella hoy. No te culpo por dudar de mí. Yo también lo siento. No debería haber levantado mi voz ahora y no debería haberme enfadado con ella antes pero hace que me ponga jodidamente enfadada Lauren. ¿Cómo coño se atreve a hacerte esto? La mataré.” Lauren le dio una mirada significativa dejando escapar un gran volumen de aire con resignación. “Quiero decir, no lo haré.” Dijo Camila, “pero, sólo para que conste, quiero hacerlo.” Camila extendió su mano libre y acarició la mejilla de Lauren con su pulgar infelizmente. “Pero ha ido demasiado lejos esta vez Lauren,” dijo Camila. “Te ha puesto en el puto hospital. No puedes ignorar eso. No podemos ignorarlo.”
“¿Qué quieres decir?” le preguntó Lauren.
“Quiero decir que tenemos que contárselo a alguien,” le dijo Camila. “Tus padres harán que se lo digas a la escuela de todos modos, así que puede que tengas que denunciar…”
“No puedo denunciar Camz,” interrumpió Lauren aterrorizada. “No se lo podemos contar a la policía.”
“¿Por qué no?” preguntó Camila confundida, su ceño frunciéndose.
“Mis padres no saben quién hizo esto.” Le informó.
“¿No se lo has dicho?” preguntó Camila, mirando hacia Ally quien encogió los hombros en respuesta, tan desconcertada como Camila. “Lauren, tienes que contarles la verdad.”
“No puedo.” Discutió Lauren. “No se lo puedo contar. Esto tiene que quedarse entre nosotras.”
“¿Para qué Rachel se salga con la suya?” le preguntó Camila. “¿Qué les dijiste a tus padres cuando te preguntaron sobre quién te hizo esto?”
“Dije que no vi quien fue,” contestó Lauren. “Dije que no sabía.”
“¿Por qué?” preguntó Camila. “¿Por qué mentirías sobre esto? ¿Qué va a parar a Rachel de volver a hacer esto si cree que puede escaparse de esto?”
“Por favor Camila no lo entiendes,” empezó Lauren pero Camila habló antes de que pudiera continuar.
“Entonces explícamelo,” la animó Camila. “¿Qué está pasando?” preguntó, su pulgar moviéndose para acariciar la frente de Lauren suavemente. “Por favor Lauren. Dijiste que íbamos a ser sinceras la una con la otra. No más mentiras ¿recuerdas?”
“Te amenazó Camz ¿vale?” soltó Lauren. “Dijo que te dejaría peor de lo que me ha hecho a mí y tengo miedo de que pueda hacerlo. Quiero decir, si puede hacerme esto a mí entonces ¿por qué no lo haría? No puedo arriesgar que te pueda pasar algo. No lo haré…”
“Lauren,” dijo Camila, su mano deslizándose por la parte de atrás del cuello de su novia mientras cerraba los ojos y apoyaba la frente contra la de Lauren con cuidado. “No necesitas preocuparte por mí. Es mi turno preocuparme por ti a cambio.” Dijo suspirando audiblemente de nuevo. “Has sido atrapada en mi drama demasiado tiempo ahora y no es justo. No cuando terminas herida. No cuando terminas aquí bateada y amoratada…” Camila levantó su cabeza de nuevo para mirar a Lauren a los ojos.
“Está bien,” la tranquilizó. “Estará bien, verás.”
“Rachel es mi exnovia,” le recordó Lauren, ignorando sus intentos de aplacarla. “Este es mi drama Camz. Yo la metí en mi vida, no de la otra forma.”
“Podríamos discutir sobre esto todo el día,” dijo Camila, “pero no cambia el hecho de que tengas que contarles a tus padres lo que pasó.”
“No,” dijo Lauren testarudamente. “Camz, Rachel encontrará una manera para ir contra ti si lo hago…”
“Si no se lo cuentas Lauren entonces lo haré yo,” la amenazó Camila.
“No puedes hacer eso,” dijo Lauren.
“Claro que puedo,” respondió Camila.
“Esta no es tu decisión, es la mía.” Discutió Lauren.
“Esta es una decisión tan mía como tuya,” dijo en desacuerdo Camila. “Ella también me ha amenazado así que seguramente ¿debería tener algo que decir en esto?” preguntó apretando la mano de Lauren. “¿Qué es lo peor que podría hacer?” preguntó Camila. “No va a matarme Lauren. No es una completa psicópata.”
“No estoy segura de eso,” contestó Lauren, riéndose un poco. Camila plantó un beso suave en la frente de Lauren brevemente.
“No tienes que protegerme,” murmuró Camila contra la piel de Lauren. “No necesitas cuidar de mi Lauren. ¿Recuerdas? Teníamos un trato tú y yo… dijiste que me dejarías hacer cosas por ti. Me lo prometiste.” Le recordó. “Estoy dispuesta a tomar el riesgo por ti ¿vale? Quiero hacerlo. Es un riesgo que merece la pena tomar si significa que nunca tendrás que preocuparte de que te vuelva a pasar.”
“¿Qué pasa si te hace daño Camz?” peguntó Lauren. “¿Qué pasa si acabas de vuelta aquí?”
“Entonces asegúrate de que me dan una habitación privada con baño,” bromeó Camila y Lauren sonrió.
“¿Puedes no bromear con esto?” la regañó Lauren. “Lo digo en serio.”
“Yo también,” respondió Camila. “La última vez que estuve aquí con las hemorragias nasales me tuvieron metida en un sitio con un baño común.” Le dijo. “No tenía mi pijama ni nada y me tuve que poner uno de sus batas…” continuó, una sonrisa en sus labios. “Terminé enseñando mi trasero a toda la habitación cada vez que me levantaba.”
“No me habrías escuchado quejarme si hubiera visto eso,” bromeó Lauren.
“Eso es porque eres una pervertida,” dijo Camila juguetonamente, besándola en los labios y haciendo que Lauren hiciera una mueca en respuesta.
“Si alguien en esta relación es una pervertida eres tú,” contrarrestó Lauren.
“Sí, bueno, eso es justo,” dijo de acuerdo Camila. “Estaba mirando a tus compañeras de equipo antes. Son muy calientes, ya sabes. Ahora puedo ver porqué elegiste softball.”
Lauren movió su cabeza con consternación.
“No es por eso por lo que escogí softball.” Dijo en desacuerdo.
“Sí, sí, lo que sea,” dijo Camila con desdén. “Claro que no lo fue.” Camila miró fijamente los ojos penetrantes verdes de Lauren durante un momento y cepilló sus mechones oscuros con su mano libre.
“Te amo por intentar cuidar de mí,” dijo Camila agradecidamente, volviendo a su tema de conversación anterior. “Sabes lo mucho que aprecio la forma en la que siempre estás intentando protegerme, pero ya es suficiente Lauren. No necesito que luches mis batallas por mí. Necesito que pienses en ti.” Se pausó durante un minuto y suspiró.
“Eres realmente preciosa,” la piropeó Camila, fiel a su promesa de alabar a Lauren si estaba teniendo un día malo, “y esta bata de hospital te realza los ojos,” comentó, sonriendo ampliamente, su tono sincero, “pero si tengo que verte en ella por culpa de Rachel otra vez, no puedo prometerte que no la golpearé con algo muy pesado….ya sabes, como un coche o algo.”
“Camz,” protestó Lauren.
“Joder lo digo en serio Lauren,” le dijo Camila. “Vamos a ver qué hace después de una colisión en la cabeza con un cacho de metal a toda velocidad. Veremos si aún quiere molestarme entonces.”
“No puedes conducir,” le informó Lauren medio bromeando.
“Bien entonces tú la atropellarás.” Dijo Camila juguetonamente, inclinando su frente contra la de Lauren una vez más, su novia sonriendo. “De una forma o de otra pero vamos a enfrentarnos a Rachel ¿vale?” preguntó.
“Adecuadamente,” añadió. “No más mierda de patio Lauren, mi cabeza no puede con ello ¿vale? Tenemos que hablar con alguien…”
“Mis padres ¿no?” cuestionó Lauren.
“¿Tienes alguna sugerencia mejor?” preguntó.
“¿Qué hay de la Señorita Lovato?” preguntó Lauren.
“Se lo dirá a tus padres de todos modos,” la informó Camila. “Deberías también terminar con el intermediario.”
“Tiene razón,” dijo de acuerdo Ally con Camila. “La Señorita Lovato se lo tendrá que decir a tus padres. Será mejor que lo superes Lo.”
“Mi madre ya está lo suficiente decepcionada conmigo,” le dijo Lauren a Camila significativamente.
“Lauren no es como si tu hubieras empezado esto,” le recordó Ally. “Te golpearon en la cabeza desde atrás y te atacaron. No van a estar molestos contigo.”
“¿Qué pasa contigo?” preguntó Lauren a Camila.
“¿Qué pasa conmigo?” contrarrestó Camila.
“¿Que pasa si Rachel actúa en su amenaza y te hace lo mismo?” preguntó. “Camz, no quiero seguir sacando el tema pero cualquier golpe directo en tu cabeza podría ser devastador para ti…”
“Lauren,” dijo Camila. “Si Rachel te hubiera hecho esto y yo no hubiera estado alrededor ¿qué habrías hecho?” la cuestionó Camila. “Si no te tuvieras que preocupar por mi ¿se lo habrías dicho a tus padres?”
“Esa es una pregunta hipotética,” respondió Lauren sin estar impresionada. “No hace ninguna diferencia porque no es el caso Camz.”
“Podrías simplemente contestarla,” le pidió Ally a Lauren.
“¿Se lo dirías a la policía?” le preguntó Camila, activamente buscando una respuesta.
“Sí,” finalmente admitió Lauren. “Supongo.”
“Entonces, ¿cuál es la diferencia entre la situación ahora y la hipotética?” le preguntó Camila, acariciando la parte de atrás de la mano de Lauren con el pulgar.
“Tú. Tú eres la diferencia Camz.” Le dijo Lauren.
“Entonces, me iré a casa y se lo puedes decir,” dijo Camila juguetonamente. “Problema resuelto.”
“El problema no está resuelto,” se rio Lauren, agarrándose su pecho de nuevo. “Mierda, puto dolor.”
“Toma,” dijo Camila, inclinándose besando la frente de Lauren de nuevo, primero una, después otra vez, sus labios trazando una línea hasta un lado de su cara hasta su mejilla alcanzando la boca de Lauren de nuevo donde permaneció un momento más largo.
“Camz sólo porque no estés aquí cuando se lo cuente no quiere decir que la amenaza se levante. Está jodidamente loca.” Le dijo Lauren como si Camila no lo supiera.
“Mira puedes estar enfadada conmigo todo lo que quieras.” Le dijo Camila, llevando su mano hasta el lado del cuello de Lauren. “No me importa. ¿Vale? Lo digo en serio Lauren, si no se lo cuentas a tus padres entonces lo haré yo.” La amenazó de nuevo. “Rachel necesita rendir cuentas por sus acciones y esa es la única forma de que pase si se le cuentas a alguien lo que hizo.”
“¿Qué pasa si intenta meterte en problemas por lo que le hiciste?” preguntó Lauren. “Aún podría sabes Camz.”
“Entonces que lo haga,” contestó Camila sin preocupación. “A lo mejor me lo merezco, pero al menos entonces ella no podrá seguir sosteniéndolo sobre mi cabeza.”
“No fue solo ella quien hizo esto” añadió Ally desde su posición al otro lado de la cama.
“Ally,” advirtió Lauren.
“¿Quién más fue?” preguntó Camila pensativamente, moviendo su cabeza incrédula cuando llegó a la conclusión ella misma. “¿David?” preguntó y su novia asintió en afirmativo. “Joder Lauren.” Maldijo a medias, sin estar irritada con su novia tanto como lo estaba con la situación. “¿Hay algo más que no me estés contando?”
“Sólo que intentó que rompiera contigo,” divulgó Lauren. “Como si eso pudiera pasar.” musitó. “Estás atrapada conmigo para toda la vida me temo.”
“En ese caso deberías probablemente acostumbrarte a decirte qué hacer,” le dijo Camila, levantando una ceja.
“¿Qué te hace pensar que ciegamente haré lo que me digas de todos modos?” le preguntó Lauren y Camila levantó una ceja de nuevo y ladeó su cabeza en respuesta. “Jesús,” suspiró Lauren y Ally se rio perceptivamente mientras Camila besaba a Lauren en la punta de la nariz.
“Entonces, ¿se lo vamos a contar a tus padres?” preguntó Camila a Lauren, trazando un lado de la boca de su novia con su pulgar, estudiando sus facciones de cerca.
“¿Aunque esto pueda terminar mal para ti?” le preguntó Lauren preocupadamente.
“Sí,” le contestó Camila, aparentemente perdida admirando la cara de Lauren, sus ojos parándose en sus fuertes cejas, sus pestañas largas, sus mejillas.
“Camz,” dijo Lauren poniendo una mano en el hombro de su novia. “Seriamente, piensa en esto durante un momento…”
“Estoy pensando,” intercedió Camila. “Siempre estoy pensando Lauren.”
“Esto podría hacerte daño,” dijo Lauren.
“Ya estoy herida Lauren,” le dijo Camila planamente. “Verte así me duele. Saber que fue por mis acciones me duele. Entender que hay poco que pueda hacer para ayudarte a sentirme mejor me duele, pero puedo hacer esto. Puedo enfrentarme a todo mientras lo estemos haciendo juntas y estés aquí conmigo así que, no más discusiones ¿vale?” Sonrió mientras levantaba la mano de Lauren para besar la parte de atrás felizmente.
“Además, si lo peor se vuelve peor podemos siempre simplemente fingir que rompemos para el beneficio de Rachel.” Sugirió Camila. “Creo que me gustaría tener una pelea fingida contigo en público. No es como si fuera contigo a la escuela más ¿no? ¿Cómo sabría que en realidad todo fue una farsa?”
“Puede ser algo gracioso estar a escondidas,” dijo de acuerdo Lauren haciendo una mueca mientras recordaba cómo estaban aún castigadas por la última vez que habían hecho eso. “Pensándolo bien…” dijo pensativamente. “A lo mejor no es tan buena idea.”
“¿Entonces?” preguntó Camila. “¿Estamos de acuerdo?” preguntó. “¿Vamos a hacer esto?”
“Vale,” contestó Lauren, realmente creyendo que a lo mejor estaría todo bien.
Estaba satisfecha de haberle contado a Camila la verdad, satisfecha de que su novia aparentemente estuviera manteniendo el nivel de su cabeza planeando permanecer lejos de Rachel. Incluso estaba agradecida con el pensamiento de dejar que sus padres lo supieran, la parte lógica de su cerebro diciéndole que era lo mejor, que era la cosa correcta para todos. Después de todo, ese había sido su pensamiento inicial cuando Rachel le había ofrecido sus dos ultimátums, para conseguir una posición más autoritaria.
Camila tenía razón, ¿Qué le podría hacer exactamente Rachel? Camila solo iba a la escuela a ver a Lauren en los partidos y si tenía que establecer que su novia no fuera para mantenerla a salvo, entonces podría vivir con eso. Entonces ellas se verían en sus casas desde ahora en adelante en vez de que Camila fuera a esperarla en las vallas de la escuela con Jasper. O iría la una a casa de la otra más a menudo en vez de al restaurante. Siempre podrían encontrar algún sitio para comer, un sitio alternativo para salir. No era el fin del mundo si tenían que adaptar su rutina ligeramente para evitar a la otra chica. .
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren de nuevo, mirando entre Ally y Camila. “Sí, se lo contaré.”
“Gracias a Dios,” dijo Ally agradecidamente, poniendo una mano agradecida en el hombro de Camila mientras la pequeña morena sonreía a Lauren y apretaba su mano.
“Gracias,” dijo, besando la parte de atrás de la mano de Lauren de nuevo.
“Puedo prometerte que no te arrepentirás de esto,” la aseguró Camila, sonriendo ampliamente. “Voy a ser la mejor enfermera mientras te estés recuperando. Lo verás…simplemente, no me pidas, ayudarte con nada que requiera cierta cantidad de destreza.” Señaló moviendo sus dedos de la mano derecha significativamente. “Cualquier cosa que quieras y soy tu chica.”
“Te quiero,” sonrió Lauren entretenida.
“Bueno, soy tu chica,” le dijo Camila felizmente mientras Clara y Mike resurgían de fuera.
“Quiero que me abraces,” dijo Lauren y Camila la miró un poco sorprendida.
“¿Qué pasa con tus costillas?” le preguntó Camila insegura.
“Que las jodan,” comentó Lauren. “Merecerá la pena.”
“Eres una chica mala,” le dijo Camila, poniéndola en un abrazo cuidadoso para no apretarla demasiado fuerte en sus brazos.
“Si bueno lo he aprendido de ti,” respondió Lauren, sosteniendo su respiración un poco para intentar prepararse para el dolor mientras sus padres se acercaban a la cama. Camila soltó a Lauren y cogió su mano firmemente en la suya, poniéndola en su regazo.
“Bueno, los doctores dicen que una vez que la farmacia haya emitido tus medicamentes podemos llevarte a casa,” le dijo Clara a Lauren complacida, poniendo una mano en el hombro de Camila. “Apuesto a que estás cansada de este lugar ¿no Camila?”
“En realidad me estoy empezando a acostumbrar.” Bromeó Camila, mirando la habitación. “Es bastante agradable no tener que ser la que está en esa cama incómoda para variar pero estoy pensando en comprar unos juegos o una planta la próxima vez que esté aquí. Ya sabes, para hacerlo un poco más hogareño.”
“Espero que ninguna de las dos tenga que volver aquí pronto,” se rio Clara. “A menos que sepas algo que yo no sepa…”
“Estoy embarazada,” se rio Camila al dejar escapar la broma como acto reflejo, Lauren casi ahogándose con su propia saliva ante el sonido de esas palabras, sosteniendo su costado y haciendo una mueca de dolor mientras balbuceaba dolorosamente. “¡Mierda!” maldijo Camila, poniendo una mano en el hombro de su novia. “Lo siento.” Se disculpó a Lauren antes de girarse hacia Clara. “Lo siento,” se disculpó con la madre de Lauren dándose cuenta de que su broma era probablemente de mal gusto después los recientes acontecimientos dándose cuenta que también hacia maldecido delante de ella. “Sólo era una broma. Quiero decir que solo estaba intentando ser graciosa pero me acabo de dar cuenta de que no lo era…”
“Jesús Camz,” dijo Lauren y Camila tuvo el buen sentido de parecer arrepentida.
“No sabía que lo ibas a tener tú Lauren,” bromeó Mike, poniendo una mano en el hombro de Lauren sonriendo ampliamente, sin saber todos los detalles pertenecientes a la progresión de la relación física de Lauren y Camila.
“Pensaba por seguro que Chris sería el primero en darnos un nieto.”
“Mike,” regañó Clara a su marido, pero tenía una sonrisa en la cara cuando después miró a Camila cuyas mejillas estaban sonrojadas y se estaban iluminando. “¿Supongo que no has visto lo que ha pasado hoy?” le preguntó la madre de Lauren a Camila y ella negó con la cabeza.
“No,” confirmó tentadoramente. “No estaba ahí.”
“Lauren, el oficial de policía que estuvo aquí antes nos dio su número en caso de que recuerdes cualquier cosa sobre el asalto.” Le dijo a su hija mientras movía la pequeña tarjeta. “¿Estás segura de que no recuerdas nada de lo que pasó?”
“En realidad,” contestó Lauren, echando una última, inquisitiva mirada a Camila quien asintió con su cabeza animándola, “Puede que haya mentido antes cuando dije que no recordaba lo que pasó.”
“Lauren,” dijo Clara. “¿Por qué harías eso?”
“Estaba asustada.” Admitió abiertamente y su madre suspiró, compartiendo una mirada significativa con Mike.
“Le llamaré,” dijo, extendiendo su mano para coger la tarjeta de su mujer antes de salir de la habitación.
“¡Hey Lauren!” gritó Dinah mientras entraba en la habitación mientras Mike salía, Normani cerca de sus talones. “Mani y yo hemos comprado literalmente la tienda de regalos entera para….ti…” dijo bajando la voz al darse cuenta del estado de animo de la habitación. “Vale, ¿quién ha muerto?” preguntó.
“Nadie ha muerto,” contestó Camila mirándola mientras Clara miraba a su hija.
“Bueno, vamos cariño,” le preguntó Clara a su hija. “Dilo. ¿Quién hizo esto?”
Lauren miró a Camila y Clara se dio cuenta del gesto, volviendo su atención a la chica menor también.
“¿Camila?” le preguntó Clara.
“Yo…” empezó Camila, sin querer contestar por Lauren, sabiendo que tenía que salir de ella.
“Fueron Rachel y David,” admitió Lauren a su madre finalmente, salvando a Camila. “Rachel Murphy y David Johnson.”
“¿Es la misma chica a la que golpeaste?” preguntó Clara a Camila.
“Sí,” contestó sinceramente.
“Espera, ¿Rachel te ha dado una paliza?” preguntó Dinah a Lauren tirando la bolsa al suelo a sus pies enfadada. “¡Espera a que la vea a la próxima! Le enseñaré a no meterse con mis amigas otra vez…”
“No, no lo harás,” dijo Clara, mirando a Dinah señaladamente. “Nadie va a hacer nada ¿me oís todas?” preguntó, mirando a todas las caras que había en la habitación. “Todas vais a quedaros lejos de esta Rachel ¿vale?” pidió. “De David también; dejaremos que la escuela y la policía se encarguen de esto.”
“Vale,” dijo de acuerdo Dinah; Ally y Normani también murmurando lo mismo en respuesta a la instrucción de Clara.
“¿Camila?” cuestionó la mujer mayor.
“Puedo prometer que estaré lejos de ella pero no puedo prometer que ella se mantenga lejos de mí,” dijo Camila seriamente. “Ella me odia.” Clara parecía que iba a decir algo en respuesta pero se paró, frunciendo el ceño pensativamente.
“Chicas, ¿nos daríais un minuto?,” preguntó Clara y ellas hicieron un movimiento hacia la puerta para permitir a Clara hablar con Lauren a solas, Camila plantando un beso rápido en la frente de su novia mientras se levantaba de la cama. “Tú no Camila,” dijo Clara y el resto de las chicas le dirigieron una breve mirada cuestionadora antes de salir a través de la puerta, Ally cerrándola detrás de ella.
“¿Está todo bien?” preguntó Lauren a Clara dudosa, mientras Camila se volvía a sentar en el filo de la cama, sin estar segura de porqué le había pedido que se quedara.
“Mira tengo que ser sincera con vosotras dos,” dijo Clara tristemente mientras volvía su atención hacia la novia de su hija. “Me gustas Camila, de verdad pero tienes que entender que mi hija es mi prioridad principal, siempre lo será.”
“Mamá,” dijo Lauren, sin gustarle a donde estaba yendo esto.
“No, escúchame un minuto,” dijo Clara, cortándola antes de ni siquiera darle la oportunidad de protestar. “Creo que he sido un buen apoyo en vuestra relación hasta este punto.” dijo. “Creo que considerando todo lo que ha pasado, especialmente recientemente he sido extremadamente tolerante, pero, tengo que dibujar una línea en algún lado chicas y me temo que esto lo es.”
“¿Qué quieres decir?” preguntó Camila.
“Camila eres una chica agradable,” dijo Clara, “y esto no es personal porque como ya he dicho me gustas, pero, cuando mi hija termina en el hospital por una pelea en curso que tú tienes con una chica en la escuela, no creo que irracional para mí sugerir que a lo mejor necesitáis un poco de espacio entre vosotras.”
“¿Qué?” preguntó Lauren estupefacta. “No puede decirlo en serio. ¿Mamá?”
“Lo siento Lauren,” dijo Clara, mientras Camila miraba a su novia, perdida sin palabras, la sorpresa registrándose en su cara, “Estoy intentando ser justa y sé que no es necesariamente la culpa de Camila pero desde que vosotras dos empezasteis a salir parece que no puedo mantenerte fuera de los problemas Lauren. No importa todo el espacio que te dé para que seas independiente y hacer lo correcto…”
“La única razón por la que te ha contado lo de Rachel y David fue por Camz,” le dijo Lauren. “No puedes castigarnos por eso.”
“Exactamente Lauren,” le dijo Clara. “El hecho de que me mintieras sobre ello en primer lugar es un problema de por sí mismo. ¿Pensé que habíamos hablado de esto? Pensé que me habías prometido que no iba a haber más mentiras y ahora descubro que a propósito has retenido información de mí y de tu padre sobre algo que es potencialmente muy serio y podría haber acabado mucho peor que sólo con unas costillas rotas.”
“Esto no es su culpa,” se quejó Lauren señalando a Camila quien estaba a su lado sin moverse. “Esto no es justo. Camz no hizo esto. No puedes separarnos…”
“Primero fueron tus notas,” enumeró Clara rápidamente y Camila le dirigió a Lauren una mirada confusa, aún sin saber nada sobre los problemas que su novia había estado teniendo con su disminución de su media antes de su admisión en rehabilitación. “Después fue el incidente de hace unas semanas,” continuó significativamente. “Ahora esto. ¿Qué se supone que tengo que hacer Lauren?” preguntó. “Mi trabajo es cuidarte y creo que el hecho de que estemos en esta situación ahora demuestra que obviamente he estado haciendo algo mal últimamente.” dijo. “Intenté darte el beneficio de la duda la última vez bajo las circunstancias con las que te saliste pero no puedo ignorar esto más y la única cosa en la que puedo pensar es insistir en que vosotras dos no os veáis en un tiempo. Al menos hasta que esto todo esté establecido y hayamos tratado toda la situación de la cosa de ‘Rachel’ apropiadamente.”
Se pausó durante un minuto para hablarle a Camila quien la estaba mirando calladamente, insegura de qué decir.
“Lo siento Camila,” le dijo Clara. “Lo estoy pero voy a tener que pedirte que te vayas.”
Camila hizo un movimiento para levantarse pero Lauren extendió su mano y sostuvo la suya fuertemente.
“No, espera,” se quejó Lauren, haciendo una mueca de dolor mientras su costado protestaba por haberse movido tan repentinamente. “No te vayas.”
“Lauren,” dijo Clara firmemente.
“Está bien,” dijo Camila, mirando nerviosamente a Clara antes de encontrarse con la mirada de Lauren. “¿Es sólo un tiempo vale?” le preguntó a la madre de Lauren sin conseguir una respuesta. “Es sólo hasta que todo esté resuelto y estés recuperada.” Dijo girándose de nuevo hacia Lauren apretando su mano tranquilizadoramente. “Quiero decir que probablemente estarás muy aburrida en las próximas dos semanas de todos modos mientras te recuperas.” Intentó bromear Camila riéndose. “No hay mucho que puedas hacer con las costillas rotas excepto sentarte y no me necesitas para eso…” Camila miró con inseguridad a Clara durante un momento. “Te llamaré,” dijo Camila, sus ojos queriendo confirmación de la madre de Lauren de que estaba bien con eso y recibiendo un pequeño movimiento afirmativo con su cabeza
“Durante media hora,” permitió Clara. “No más.”
“¿Ves?” dijo Camila, su intestino desgarrándose a pesar de todo. “Sólo no nos podremos ver. Aun así, sigues técnicamente castigada en casa de todos modos. No es diferente a eso realmente…”
“No es para siempre,” dijo de acuerdo Clara, apoyando la observación de Camila. “Sólo unas pocas semanas para que así podamos averiguar cómo resolver esto. Lo reexaminaremos ¿vale?”
“No puedo creer que estés haciendo eso,” protestó Lauren.
“Está pasando Lauren,” le dijo Clara severamente. “Ahora di adiós.”
“Lo siento,” se disculpó Lauren a Camila quien se estaba inclinando sobre la cama, sobre Lauren.
“Está bien,” la tranquilizó Camila, poniendo una mano en la mejilla de Lauren acariciándola con el pulgar durante un momento, su otra mano entrelazada con la de su novia. “Está bien…estará bien…simplemente, habla con la policía y diles lo que pasó. La verdad, ¿recuerdas?” dijo, besándola en la frente con una rápida sucesión. “Te llamaré cada día.” Prometió. “Sólo concéntrate en mejorar. Esa es la cosa más importante.”
“Esto no es justo para ti,” le dijo Lauren. “Eso no es culpa tuya Camz.”
“Está bien,” repitió Camila, acariciando el lado de la cara de Lauren de nuevo conectando sus frentes durante un momento, cerrando sus ojos. “Estará bien…me dará la oportunidad de repasar mis destrezas de baile o algo,” bromeó de nuevo, separando sus cabezas para mirar a Lauren a los ojos. “Estaré bien, no te preocupes…”
“Te amo,” le dijo Lauren y Camila la besó en los labios de nuevo antes de soltar su mano y echarse hacia atrás.
“Yo también te amo,” dijo en respuesta antes de darse la vuelta para mirar a la madre de Lauren quien la estaba mirando con una expresión indescriptible en la cara.
“Gracias,” le dijo Clara a Camila y ella asintió con la cabeza en reconocimiento antes de caminar enérgicamente hasta la puerta, cerrando sus ojos mientras lo hacía, sin querer volver a mirar la cara de Lauren por miedo a llorar justo ahí en ese sitio. .
Cuando llegó a la puerta, Camila la abrio lentamente incapaz de soportarlo más, rápidamente miró de nuevo a su novia quien la estaba mirando abatida desde su position en la cama. Los ojos de Camila se encontraron con los de Lauren durante un breve momento pero ninguna de ellas dijo nada, ambas rechazando su destino, Camila sólo parándose un poco más antes de girarse y desaparecer a través de la puerta, Ally, Dinah y Normani, quienes habían estado esperando fuera viéndola irse, confusión en las expresiones de sus caras.
Dinah siguió a Camila casi instantáneamente al ver la cara de Lauren y Normani y Ally vieron cómo Clara dejaba la habitación también, el par entrando para ver qué acababa de pasar en su ausencia una vez que la mujer mayor había desaparecido en busca de su marido.

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Capitulo 56

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:48 am

“Hola Lauren,” djio Camila vacilante. “Sé que puedo parecer un poco desastre ahora mismo pero eso es porque soy un desastre…Estoy en un jodido desastre y no sé qué hacer más. No sé que debería estar haciendo…no sé…no entiendo…” sollozó Camila, bajando su mirada hasta el suelo durante un momento evitando la lente de la cámara en un intento de esconder su cara, sus lágrimas; sintiéndose avergonzada.
“Lo siento,” dijo Camila; en voz baja, silenciosa. “Lo siento tanto…es todo mi culpa…soy una jodida idiota…yo sólo…lo siento…lo siento mucho…no es justo para ti, lo sé…no te mereces esta mierda…no te mereces que te arrastre conmigo…pero tenía que hacer algo…tenía que mandarte algo…” Camila levantó su cara de nuevo y parecía demacrada y pálida, los círculos oscuros de de bajo de sus ojos traicionándola con su falta de sueño.
“Te echo de menos…te echo tanto de menos Lauren y duele, todo duele. Sólo quiero morir. No quiero esto más…no lo quiero…No puedo hacerlo. No sin ti. No yo por mi cuenta….es demasiado duro…mis pensamientos…son demasiado…se están burlando de mí Lauren. No paran. Es todo lo que hacen. Es todo lo que hacen, cada segundo de cada día y no puedo silenciarlos, no puedo. Son todo lo que escucho.” Camila se limpió la cara con la parte de atrás de su mano izquierda, frotándose los ojos furiosamente, enfadada.
“Mis pensamientos…no puedo apagarlos…ellos sólo…no cierran la boca.” Dijo firmemente, su voz fuerte de nuevo. “¿Por qué no cierran la puta boca durante cinco minutos? Sólo cinco minutos…” dijo bajando la voz, su voz rompiendose, su todo suplicando. “¿Es eso demasiado para pedir?” continuó, su voz ronca sonando incluso más en su angustia. “¿Es tanto pedirles que cierren la puta boca? Están haciendo que me duela la cabeza,” divulgó Camila. “Es tan jodidamente doloroso que me hace querer darme cabezazos contra la pared hasta que no pueda escuchar nada más…hasta que no pueda pensar más…hasta que sólo haya silencio…solo quiero que se callen…lo necesito…por favor, solo…necesito que paren…” Camila miró alrededor de su habitación en la que estaba sentada aparentemente distraída.
“Odio estar aquí,” compartió. “Hay tanta gente y no me dejan sola…ellos siguen comprobándome todo el tiempo…están preocupados…están preocupados de que haga algo y tienen razón de estarlo.”Admitió. “Si pudiera tan solo estar a solas adecuadamente, solo durante unos minutos…solo, sola…con algo…como…como un cuchillo…entonces no sé…” dijo Camila pensativamente, sus ojos mirando hacia la pared. Suspiró cambiando de tema ligeramente.
“Siguen queriendo que hable…” dijo, sus pensamientos dando vueltas en su cabeza traduciéndose en un discurso inconexo. “Todo el mundo sigue diciéndome que necesito hablar pero no quiero hablarles…les odio.” gritó. “Sólo me tienen aquí…encerrada…siento como si estuviera atrapada y no pudiera respirar Lauren…siento como que me estoy ahogando…es tan jodidamente claustrofóbico esto.” Camila se limpió la nariz con la manga, suspirando fuertemente.
“Siento como si me muriera,” dijo Camila, sus lágrimas dejando marcas mojadas contra sus mejillas mientras caían. “Siento como que estoy muriendo pero no lo estoy haciendo…no me dejarán morir…como no me dejaron hacerlo la última vez. Sólo me están torturando…eso es todo lo que están haciendo…solo…ellos sólo… es una puta tortura…” dijo bajando la voz. “Siguen hablando sobre el accidente… siguen diciéndome que piense en ello…que lo recuerde…y lo hago…lo recuerdo.” Sollozó. “Lo recuedo ahora…y es como si estuviera de vuelta allí otra vez…me persigue y no puedo…respirar…no puedo respirar por eso…no puedo…”
Camila se levantó las mangas de su sudadera con dificultad, su brazo derecho encerrado en una escayola. Puso la cabeza en sus manos, moviéndola un momento con desesperación.
“Dijeron que necesitaba contarles qué estoy sintiendo…” murmuró contra sus manos antes de levantar su cabeza de nuevo, sus ojos aún húmedos y sus lágrimas cayendo libremente. “Dijeron que ayudaría, pero no saben cómo es esto…no lo saben…están tan llenos de mierda.” Dijo con su voz elevándose enfadada de nuevo. “Son unos putos imbéciles…no saben…no…” Camila empezó a mirar la escayola de su mano evidentemente frustrada. “Pero sabes…” dijo Camila señaladamente, tirando del material como si estuviera intentando quitársela. “Tú entiendes Lauren…tú eres la única que lo hace…tú eres la únicaen la que confío lo suficiente para contarlo…” lloró tristemente. “Quiero hablar contigo…no quiero hablar con ellos…ellos no entienden…piensan que lo hacen, pero no…no saben…son unos putos idiotas…” Camila recorrio con su mano izquierda el pelo agitada.
“Quiero hablar contigo pero no estás aquí…dejaste que me llevaran…me lo prometiste…joder me prometiste que siempre estarías ahí para mí…que siempre te tendría…pero no te tengo,” dijo enfadada. “Me lo prometiste pero me mentiste…eres una mentirosa Lauren…como todos los demás…todo el mundo está lleno de mierda y estoy harta de eso.” Gritó duramente. “Todo el mundo sigue diciendo que mejorará pero no mejora…sigue yendo a peor…y duele…aún sigue jodiendo…cada día…es tan jodidamente doloroso…” Camila se frotó la cicatriz de encima de su ceja izquieda, masajeándola firmemente sus ojos bajando hasta el suelo delante de ella.
“Pensé que podía confiar en ti,” dijo Camila más suavemente que antes, menos al borde de su tono. “Confíe en ti…” sollozó. “Ahora estoy aquí…y estoy sola otra vez…sólo yo…sólo yo y mis pensamientos…” Camila cerró sus ojos durante un momento y los frotó con la palma de su mano izquierda mientras los secaba.
“No quiero que me dejen sola…no debería estarlo…no es bueno para mí…te necesito…te necesito aquí…pero no estás aquí…eres una jodida puta Lauren… sólo viste como me llevaban…sólo te rendiste cuando te necesitaba…” lloró. “Te necesitaba…y ahora…ahora no te tengo…ahora sólo estoy yo…sólo estoy yo y soy jodidamente inútil…no puedo hacer nada…no quiero…sólo quiero morir…no quiero hacerme daño…” Inhaló profundamente y dejó escapar su respiración de nuevo lentamente, sacándola, intentando recomponerse pero fallando miserablemente.
“No puedo hacer esto por mi cuenta,” admitió desgarradoramente Camila. “No puedo…no soy lo suficientemente fuerte…te necesito…la única cosa que siempre me gustó de mí fuiste tú…fue la forma en la que me hacías sentir…la forma en la que creías en mí…esa fue la únca vez que me sentí bien conmigo misma…cuando estaba contigo creía que podía hacer cualquier cosa…hacías que quisiera luchar… hacías que quisiera vivir…pero ahora te has ido y no tengo la energía para luchar más…sólo quiero acurrucarme en una bola y morir…no hay nada que me guste de mí…no hay nada que quede para salvarme…estoy perdida Lauren…me he ido… Camila…se ha ido…se ha ido y me odio a mí misma ahora…odio a esta persona… ella no es yo…no lo es…” Camila abrio sus ojos y se apretó la parte de detrás de su cuello con su mano izquierda.
“No quiero…no quiero estar aquí…” dijo su voz en bajo y poco clara sobre si se estaba refiriendo a la rehabilitación o a estar viva en general. “No quiero esto…no merece la pena…nada merece la pena…nada…” Camila bajó su mano de nuevo para apoyarla sobre su regazo.
“Lo siento,” se limpió, frotándose la nariz con la parte de atrás de su mano, intentando contener un sollozo. “Lo siento mucho…” dijo bajando la voz, moviendo su cabeza y entendiendo su brazo para apagar la cámara, la pantalla volviéndose negra.
“Eso ha sido intenso,” dijo Clara desde su posición en la puerta donde había estado de pie pasando desapercibida, su hombro apoyado contra el marco mientras escuchaba el video de Camila.
Lauren miró hacia su madre, una mirada de sorpresa en su cara ante la intrusión inesperada. Estaba sentada en su cama, su espalda apoyada contra el cabecero de esta mientras su portátil estaba apoyado en sus piernas encima del edredón.
“Sí,” reconoció Lauren, limpiándose la cara durante un momento y librando a sus mejillas de las lágrimas que habían caído sobre ellas mientras veía la desesperación de Camila una y otra vez. “Supongo.”
Después de que Camila le hubiera dado los videos, Lauren había pasado mucho tiempo haciendo su camino en ellos, viendo cada uno de ellos, uno por uno. A veces lloraba, otras se reía, pero ninguna, ni una, se había visto inafectada por su contenido. Lauren siempre había sentido algo en respuesta a los videos de Camila pero a diferencia del resto de los que había visto, este, habiendo sido el primero que había hecho su novia, siempre parecía afectarla más. Lauren no sabía porqué lo estaba viendo ahora, especialmente porque la destrozaba ver a Camila tan rota, escuchar a su novia hablar sobre ella con tanto desdén e ira.
Lauren podría haber elegido ver cualquier video de Camila, pero, no lo hizo. Había elegido este y una parte de ella pensó que lo había elegido porque mostraba claramente lo mucho que positivamente había cambiado Camila desde que originalmente lo hizo. Lauren quería aferrarse a ese pensamiento, a ese conocimiento, durante su separación, porque por mucho que había intentado lo contrario, no podía evitar preocuparse de su novia cada segundo de cada día que estaban separadas.
El ceño de Clara se frunció mientras estudiaba a su hija y aclaró su garganta, sacando a Lauren de sus pensamientos y de sus musarañas. Clara se puso recta y entró en la habitación lentamente, acercándose a la cama donde Lauren estaba tumbada, la joven aún recuperándose del asalto de sus compañeros de clase de hace ocho días.
“Sé que aún estás enfadada conmigo,” le dijo Clara, sentándose en la esquina de la cama al lado de su hija. “Sé que estás furiosa…”
“No es justo,” la interrumpió Lauren, poniendo su portátil a un lado durante un momento. “Esto no es culpa de Camila y la estás castigando…nos estás castigando a las dos.”
“No es de eso de lo que se trata ahora,” dijo en desacuerdo Clara tristemente, dándose cuenta de que Lauren aún no lo había entendido. “Esto no es para castigar a Camila,” suspiró, mirando fijamente los ojos verdes de su hija significativamente. “No es sobre lo que pasó la semana pasada, no realmente, no de la forma en la que piensas. Esto es por ti Lauren.” La informó Clara.
La madre de Lauren se subió a la cama y se apoyó contra el cabecero de esta, sus piernas estiradas delante de ella en la misma postura que su hija. Ladeó la cabeza hacia el techo momentáneamente, suspirando fuertemente.
“La chica a la que crié, la que solía contarme todo sin importar lo pequeño que fuera, nunca me había mentido Lauren,” estableció Clara simplemente, girándose hacia su hija. “Ahora siento que me estás mintiendo todo el tiempo y no es sólo sobre cosas insignificantes sino que sobre cosas importantes.” añadió. “Me mentiste a mí y a tu padre sobre algo que es realmente serio. Estamos hablando de un delito criminal…”
“Lo siento,” se disculpó Lauren de nuevo formalmente. “Ya te dije que estaba asustada. Yo sólo…no sabía que hacer…”
“Deberías de haber hablado conmigo,” dijo Clara tristemente. “Deberías haberme contado lo que estaba pasando. Soy tu madre Lauren, mi trabajo es protegerte, ayudarte y apoyarte con situaciones que puedas encontrar abrumadoras o difíciles de tratar.”
“Quería contártelo,” dijo Lauren, lágrimas amenazando con caer de nuevo. “Quería. Incluso se lo dije a Rachel pero me dijo que le haría daño a Camz y yo la creí…” Lauren se limpió la esquina de sus ojos, visiblemente molesta y Clara envolvió un brazo alrededor de los hombros de su hija, poniéndola más cerca de su costado.
“No puedo ver a Camz así otra vez,” le dijo Lauren a su madre, escondiendo su cara contra su pecho. “Ha llegado tan lejos ahora y si termina de vuelta en ese punto no sé lo que ella haría…”
“Camila no es el problema aquí,” dijo Clara. “Camila puede cuidar de si misma Lauren. Ha cambiado. No es la misma chica que la del video. Esa no es la Camila que he visto. Es diferente ahora. Ha seguido adelante. Eres tú quien parece incapaz de hacer eso.”
“¿Qué quieres decir?” preguntó Lauren confundida por las palabras de su madre levantando su mirada para encontrarse con la de la mujer mayor.
“Hemos hablado de esto antes,” empezó Clara, pasando la mano por el pelo de Lauren suavemente, “pero, no confías en Camila de que sea responsable Lauren. No crees que pueda cuidar de sí misma; que pueda tomar decisiones apropiadas y racionales aunque te haya demostrado que puede. Aún no crees en ella ni después de todo por lo que ha pasado, todo a lo que ha sobrevivido. Has tomado este papel donde sientes que tienes que protegerla constantemente y quiere decir que cada decision que hagas gira alrededor de eso, incluso aunque esté mal. Todo lo que pareces hacer es preocuparte por ella y eso no es sano cariño.”
“La amo,” dijo Lauren simplemente en respuesta a las palabras de su madre.
“Eso lo sé,” respondió Clara sonriendo. “Sé que la quieres y que ella te quiere también. ¿Por qué sino crees que se da un largo paseo hasta aquí con Jasper cada día?” Se rio. “¿Sabes cuantas veces he estado a punto de dejarla pasar a verte? Ni siquiera pregunta si puede pasar.” Continuó Clara entretenida. “Camila respeta mi decisión.” Le dijo a Lauren. “Así que ella sólo se queda en la puerta y me pregunta qué tal me ha ido el día y si estás bien.” Le informó. “Eso es todo lo que pregunta. No presiona, no cuestiona mis reglas, ella sólo pregunta por ti y después me da algo para que te dé…como la tarjeta,” recordó, “y las flores.”
“No te olvides del oso de peluche,” añadió Lauren sonriendo.
“Cierto,” reconoció Clara, acariciando el brazo de su hija volviendo al tema anterior rápidamente. “Necesitas dejar que Camila viva su propia vida Lauren y tú tienes que vivir la tuya también. Podéis seguir juntas sin vivir en los bolsillos de la otra todo el tiempo. No es factible para ti estar con ella cada segundo de cada día y créeme, no querrías. ¿De que tendríais que hablar? ¿Qué tendríais que esperar estando siempre juntas?” preguntó seriamente. “Necesitas confiar en que Camila estará bien sin ti. Ella es una chica lista y si necesita tu ayuda te la pedirá. Siempre ha sido muy sincera y abierta contigo.” Le recordó Clara. “Sus videos son un gran ejemplo de eso.” señaló, haciendo un gesto hacia el portátil que tenía al lado en la cama.
“No puedo evitarlo,” admitió Lauren. “Sé que ella me pidió que creyera en ella y lo estoy intentando, de verdad pero, es demasiado duro. Estoy tan acostumbrada a protegerla. Es todo lo que he sabido desde el primer momento en el que la conocí. Siempre he sido la que a cuidado de ella. Tenía que hacerlo…”
“No tienes que hacerlo más,” reiteró Clara, quitando el pelo de los ojos de su hija.
“Pero ¿qué pasa si ocurre algo?” preguntó Lauren. “¿Qué pasa si tiene otro ataque y termina de vuelta en el hospital?”
“Entonces pasa,” contestó Clara. “Ella tiene una condición médica Lauren. Tiene que vivir con ello y tú también. No veo que ella se preocupe sobre ello cada dos segundos; de hecho, nunca la he oído mencionarlo antes.” Clara se agacho un poco y besó la frente de Lauren tiernamente.
“Las cosas pasarán,” le dijo Clara a su hija. “Así es la vida Lauren. Es una serie de pruebas y adversidades. Pasarás una para encontrarse con otra. La gente enferma, cosas malas pasarán, es inevitable, pero, si siempre estás esperando que lleguen las dificultades, si siempre te estás preocupando… ¿qué tipo de vida tendrás? Nunca disfrutarás de las cosas positivas; nunca las apreciarás si siempre te estás preparando para que pase lo peor. No es bueno para ti Lauren y no es bueno para vuestra relación. Camila se ofenderá por ello tarde o temprano y tú te despertarás una mañana y te darás cuenta de que has malgastado toda tu vida preocupándote,” la advirtió Clara. Apretó el hombro de Lauren apoyándola durante un momento antes de continuar. “Sabes cómo se siente Camila sobre que hagas cosas por ella Lauren. Quiere que creas en ella y tienes que hacerlo, de otra manera empezará a frustrarse y enfadarse contigo. ¿Cómo te sentirías si siempre estuviera intercediendo en tus cosas controlándote?” le preguntó Clara. “Sin incluir ahora…” añadió seriamente. “Es ligeramente diferente cuando estas enfermo de verdad…pero, Camila no está enferma. No lo está. Ya no más. Tienes que dejar de tratarla como si hubiera algo malo pasándole. La semana pasada demostró que puedes contar con ella para hacer la cosa correcta cuando importa. Sí, cometerá errores de vez en cuando pero ambas lo haréis. Aún estáis creciendo. Aún estáis aprendiendo el camino del mundo. Eres humana. Ambas lo sois. Fracasarás de vez en cuando, ella también pero todos lo hacemos y necesitas dejarla.”
“¿Por qué?” preguntó Lauren genuinamente interesada.
“Nunca aprenderá si no la dejas,” contestó Clara, sonriendo. “La gente aprende de los errores Lauren. Tú aprendes de los tuyos. Al menos, me gustaría esperar que lo hicieras.” Señaló significativamente. “Dime, si te enfrentaras a lo que pasó la semana pasada de nuevo… ¿me mentirías ahora?”
“No,” contestó Lauren sinceramente.
“¿Por qué no?” preguntó Clara.
“Bueno,” empezó pensativamente Lauren, “porque me has prohibido que vea a Camz.” dijo, haciendo que su madre sonriera ligeramente divertida. “Además, la única razón por la que inicialmente no le conté a nadie la verdad es porque estaba preocupada por cómo reaccionaría Camz cuando se enterase de lo que pasó.”
“¿Cómo reaccionó?” preguntó Clara sabiendo la respuesta pero queriendo señalar ese punto.
“Estaba enfadada con lo que Rachel hizo,” contestó Lauren, “pero no fue detrás de ella como pensé que haría. En realidad me sorprendió un poco con su respuesta. No creía que terminaría siendo la racional de nosotras dos.”
“Es algo agradable que te sorprendan ¿verdad?” cuestionó Clara y Lauren sonrió.
“Sí, supongo que sí.” Reconoció pasando una mano por su pelo. “También pensé que Rachel iría detrás de Camz.” Compartió Lauren después de un momento, “Quiero decir, ella dijo que lo haría pero no ha hecho nada hasta ahora y no creo que lo haga ahora.”
“¿Por qué no?” le preguntó Clara de nuevo, dejando que Lauren lo asentara en su cabeza, a su manera.
“Bueno, porque sería estúpida de intentar atacarla sabiendo que la policía conoce su amenaza.” Respondió Lauren. “Ya tiene cargos por un delito criminal, sería ridículo hacerle algo a Camz. Arriesgaría que le pusieran un castigo más duro.”
“Creo que el hecho de que haya sido sentenciada con servicios a la comunidad probablemente la hará pensar dos veces sobre qué hacer en el futuro.” Dijo de acuerdo Clara. “Si es lista aprenderá de esta y no cometerá el mismo error otra vez.”
“Estoy encantada de que Camz no se metiera en problemas por lo que le hizo a Rachel,” dijo Lauren agradecidamente. “Pensé que Rachel sacaría el tema pero no lo hizo.”
“Camila tiene mucha suerte,” musitó Clara.
“Aún,” empezó Lauren pensativamente, “no entiendo porqué has hecho que deje de verla,” admitió Lauren. “¿Por qué nos separaste ahora cuando no lo hiciste antes? Podías haberme castigado en condiciones en aquel entonces. Podías haber hecho que nos dejaramos de ver cuando te diste cuenta de que habíamos estado juntas pero no lo hiciste, ¿qué cambió?”
“Lauren,” dijo Clara, entrecerrando sus ojos maternalmente. “Estuviste en el hospital con un par de costillas fracturadas y una contusión.” Le recordó. “¿Qué crees que cambió?”
“Pero eso fue Rachel,” contestó Lauren. “No fue Camz quien me hizo esto…”
“No, no lo fue.” Dijo de acuerdo Clara, “pero Camila estaba al corriente de la razón por la que nos mentiste sobre lo que pasó.”
“Ella me dijo que te lo contara,” dijo Lauren. “Camz dijo que si no te lo contaba entonces lo haría ella. Ella me obligó…”
“Exactamente,” contestó Clara seriamente. “Ese es exactamente mi punto Lauren.” Dijo mirándola severamente. “Eso es lo que he estado intentando decirte todo el tiempo.”
Lauren frunció el ceño aún confusa.
“Camila sabía que contárnoslo era la cosa correcta y discutió eso contigo a pesar del hecho de que potencialmente causaría problemas en vuestra relación. Ella podía ver una imagen más grande cuando tú no podías y estaba dispuesta a arriesgarse a molestarte para hacer lo correcto.” Le dijo Clara. “Basas cada una de tus decisiones que haces ahora en protegerla incluso cuando sabes que no es lo correcto. Incluso dijiste que el instinto de tu estómago era contárnoslo, pero no lo hiciste, a cambio elegiste metirnos.”
“Entonces ¿me estás castigando a mí?” preguntó Lauren. “¿No estás castigando a Camz?”
“Me gusta Camila,” le dijo Clara sonriendo ampliamente. “Es agradable, educada, divertida…” enumeró. “No tengo problemas con ella. Pensé que entendiste eso. Mi preocupación eres tú Lauren. Has perdido el norte un poco y quiero ayudarte a encontrarlo de nuevo…” Clara cogió el portátil de Lauren y lo puso entre sus regazos.
“Camila no es el problema.” Le dijo Clara de nuevo, “y tu amor por Camila no es el problema,” dijo francamente. “Es el hecho de que estás tan cegada por ello que todo lo demás que tienes alrededor es secundario, incluyendo la verdad.” Clara cambió su peso ligeramente en la cama, poniéndose más cómoda, un brazó aún alrededor de los hombros de Lauren. “Sé cómo es enamorarse Lauren,” dijo Clara, “No soy tan mayor para no recordar el sentimiento donde quieres pasar todo tu tiempo juntos, donde son la única cosa en la que puedes pensar.” continuó. “Estás tan involucrada en tu relación con Camila que olvidaste que tienes que cuidar de tus propios intereses también, no sólo de los suyos.”
“Lo hago,” dijo en desacuerdo Lauren. “Cuido de mis propios intereses.”

“No lo haces,” respondió Clara. “Crees que lo haces Lauren pero no lo haces. Empezaste a bajar tus notas en la escuela ¿recuerdas?” le recordó. “Eras una estudiante de sobresalientes y después te volviste tan preocupada con Camila que tus notas siguieron cayendo hasta estar casi suspendiendo,” dijo. “Después, para culminarlo nos mentiste sobre ello.” Le recriminó a su hija. “No sé lo que os depara el futuro a ti y a Camila. Todo lo que sé es que puede que estéis juntas para siempre,” estableció, “pero, ¿qué pasa si no lo estuvierais? ¿Qué pasa si rompierais y no hubieras recuperado tus notas? ¿Dónde estarías entonces Lauren?” preguntó seriamente.
“Vale, bien” reconoció Lauren finalmente. “Lo entiendo. Lo entiendo. Intentaré hacerlo mejor. Intentaré no preocuparme tanto y dejaré de mentirte, te lo prometo.”
“Ya dijiste eso antes,” dijo Clara poco convencida.
“De verdad lo digo esta vez,” le informó Lauren. “Sinceramente, lo hago.”
“Necesito verlo Lauren,” le dijo Clara. “Necesito ver que lo dices en serio. Necesito ver que cambias…”
“Lo hare, vale, lo prometo…” dijo Lauren suplicante. “Entiendo lo que quieres decir, lo hago. Tú sólo…tienes que darme otra oportunidad para demostrármelo a mí misma.” Clara sonrió ante las palabras de su hija.
“Entonces, ¿lo que estás diciendo es que quieres que confíe en que vas a ser responsable?” preguntó Clara significativamente. “¿Quieres que crea que puedes cuidar de ti misma y que puedes tomar decisiones correctas?”
“Sí,” contestó Lauren, viendo el paralelismo casi inmediato, las palabras cuidadosas de su madre golpeando la cuerda indicada.
“Te he dejado fallar Lauren,” remarcó Clara significativamente. “Te he dado mucha libertad durante el último año porque te estás haciendo mayor ahora y debería ser capaz de confiar en ti haciendo las cosas correctas.” dijo. “La pregunta es, ¿has aprendido realmente algo de esta experiencia o no?”
“Sí,” repitió Lauren.
“¿Qué has aprendido?” le preguntó Clara.
“Que debería ser sincera y que necesito confiar en Camz porque me ha demostrado que mis preocupaciones están fuera de lugar y debería creer más en ella.” Estableció Lauren.
“Quiero que seas feliz Lauren,” dijo Clara, abrazando a su hija más cerca. “Eso es todo lo que quiero para vosotros.” Dijo besándola en la cabeza una vez más. “Un día te dejaré salir al mundo adecuadamente, para defenderte y crear una vida propia,” continuó, “pero no aún. Hasta entonces, aún tengo la oportunidad de enseñarte unas cuantas lecciones y voy a hacerlo, incluso aunque no estés de acuerdo con mis métodos. Ese es mi privilegio como madre. Tú sólo tienes que confiar en que lo haga por ti.” Clara usó el pulgar para tocar el portátil de Lauren y moverse sobre el video que estaba viendo presionando el play de nuevo.
“No puedo hacer esto por mi cuenta,” admitió desgarradoramente Camila. “No puedo…no soy lo suficientemente fuerte…te necesito…la única cosa que siempre me gustó de mí fuiste tú…fue la forma en la que me hacías sentir…la forma en la que creías en mí…esa fue la únca vez que me sentí bien conmigo misma…cuando estaba contigo creía que podía hacer cualquier cosa…hacías que quisiera luchar… hacías que quisiera vivir…pero ahora te has ido y no tengo la energía para luchar más…sólo quiero acurrucarme en una bola y morir…no hay nada que me guste de mí…no hay nada que quede para salvarme…estoy perdida Lauren…me he ido… Camila…se ha ido…se ha ido y me odio a mí misma ahora…odio a esta persona… ella no es yo…no lo es…”
“Dime algo sinceramente,” dijo Clara, una vez que el video terminó. “¿Por qué viste este video de nuevo?”
“¿Sinceramente?” preguntó Lauren, levantando una de sus cejas.
“Sí,” contestó Clara.
“No lo sé,” Lauren se encogió de hombros. “Supongo que quería sentirme cerca de Camila porque no podía verla.”
“¿Esa es la única razón?” preguntó Clara. Lauren suspiró audiblemente y se sentó en la cama un poco mejor.
“No,” concedió. “Quería verlo para recordarme lo lejos que ha llegado desde que lo hizo originalmente,” admitió Lauren. “Estaba preocupada por ella y sobre lo que podía hacer porque estábamos separadas de nuevo. Estaba intentando recordarme que esta ya no es ella. Sólo quería tranquilizarme de que estará bien sin mí…”
“Toma,” dijo Clara, extendiendo una mano hasta el bolsillo de sus vaqueros sacando un USB que le dio a Lauren.
“¿Qué es esto?” preguntó, cogiéndolo mientras su madre quitaba su brazo de alrededor del hombro de Lauren bajando de la cama.
“Tranquilidad,” dijo Clara, sonriendola brevemente antes de salir de la habitación y cerrar la puerta detrás de ella.
Lauren no perdió tiempo en meter el accesorio en el ordenador abriendo la única carpeta que había presente en él que se llamaba extrañamente, ‘Tranquilidad.’ Después de un poco, el portátil yendo lento y tomando un tiempo en cargar, la cara de Camila apareció en la pantalla una vez más, la decoración de su habitación claramente visible en el fondo.
“Hey,” saludó, saludando a la cámara, la cual, Lauren pronto se dio cuenta de que estaba prendida al portátil de Camila, la chica menor evidentemente tumbada en la cama boca abajo cuando Dinah saltó encima de ella sin aviso.
“¡Jesús Dinah!” se quejó Camila mientras Dinah giraba en su espalda para ponerse en la cama a su lado.
“Qué pasa Lauren,” dijo Dinah ignorando las protestas de su amiga haciendo una rápida señal de paz con su mano.
“Pesas tanto,” le dijo Camila, empujando fuertemente a Dinah en el hombro. “¿Era realmente necesario que saltaras encima de mí?” preguntó y Dinah la empujó en respuesta.
“Eres tan blandita,” djio, empujando la cara de Camila fuera del camino con picardía. “No me podía resistir.”
“¿Me has llamado gorda indirectamente?” preguntó Camila fingiendo estar molesta.
“Te he llamado blandita,” repitió Dinah, “no gorda…además me acabas de llamar pesada…”
“Eres pesada,” le informó Camila riéndose ligeramente.
“No lo soy,” dijo en desacuerdo Dinah. “Sólo soy muy alta eso es todo…”
“Alta y pesada,” bromeó Camila y Dinah se dio la vuelta hasta su espalda para ponerse encima de su amiga de nuevo, provocando un alto quejido como resultado por ser aplastada. “¡Dinah!” se quejó Camila de nuevo y Lauren no pudo evitar reírse ante la cara de frustración de su novia.
“Podría llamarle blandito y sería mío, y sería mi blandito…” escuchó Lauren decir a Dinah fuera de la vista y Camila giró su cabeza para mirar en la dirección de la chica más alta, con una expresión confundida en su cara.
“Qué estás…” empezó a preguntar, pero fue interrumpida poco después cuando Dinah descendió en lo alto suyo de nuevo, abarcándola en un abrazo masivo.
“Ven aquí blandita…ven aquí pequeña blandita…” dijo Dinah infantilmente, haciedole cosquillas a Camila molestamente y haciendo que la otra chica se revolviera en la cama.
“¡Jesús! ¡Dinah!” gritó Camila riéndose. “¡Para!”
“Ven aquí okpjoiwhoguw,” dijo infantilmente Dinah, gruñendo cuando Camila le dio un boqueton en una de sus manos dolorosamente. “Ow.” gimió. “Ese nervio tuyo…”
“¿Te quieres bajar de encima de mí?” preguntó Camila de buen humor, empujando a Dinah mientras la chica de Polinesia se daba la vuelta sobre si misma para tumbarse al lado suyo en la cama una vez más. “¿No puedes ver que estoy en el mitad de algo?”
“Oh cierto,” dijo Dinah volviendo su atención de nuevo hacia la cámara. “Tu mensaje de amor para Lauren…”
“No es un mensaje de amor…” dijo en desacuerdo Camila antes de mirar directamente a la cámara, entrecerrando los ojos y moviendo la cabeza, diciéndole a Lauren que en parte lo era; la morena riéndose ante la estupidez de su novia mientras la miraba.
“Entonces, ¿qué demonios es?” preguntó Dinah, agitando la oreja de Camila, la chica pequeña quitando la mano de su amiga molesta.
“Es sólo un mensaje,” le dijo Camila irritada.
“Guay,” comentó Dinah mientras empezaba a tararear para sí misma, Camila mirándola mientras hacia el sonido.
“¿Por qué estás aquí?” le preguntó Camila señaladamente.
“Oh, vine a molestarte,” contestó Dinah, una sonrisa amplia en su cara.
“Buen trabajo cara culo,” respondió Camila, levantando una ceja retándola.
“¿Me acabas de llamar cara culo?” preguntó Dinah entretenida.
“A lo mejor,” contestó Camila con desdén. “¿Por qué? ¿Es un problema?” dijo, una pizca de reto en su voz.
“Sólo porque ese insulto dejó de estar de moda hace cien años o así,” le informó Dinah. “Lo habrías sabido si no fueras una perdedora.”
“Vale,” dijo Camila, “¿puedes tan sólo, irte y molestar a mí hermana durante cinco minutos mientras hago esto?” preguntó. “Por alguna razón parece que le gustas…”
“Eso es porque soy increíble,” dijo Dinah levantándose de la cama y empujando a Camila en un costado mientras lo hacía. “Ella desearía tener una hermana mayor tan increíble como yo.”
“Deseo cumplido,” respondió Camila, levantando sus dos manos significativamente y moviendo su cuerpo para mirar a Dinah quien estaba de pie detrás de ella ligeramente a su izquierda.
“Eres una idiota,” murmuró Dinah, tirándole un oso de peluche a Camila desapareciendo de la vista en dirección a la puerta.
“¡Idiota!” gritó Camila y Lauren escuchó cerrarse la puerta de la habitación de su novia.
Camila movió su cabeza, mirando fijamente en su dirección durante un momento antes de volver a mirar hacia la cámara.
“Entonces…” dijo Camila sonriendo ampliamente. “Espero que tengas mis regalos y mis cosas.” dijo. “Sé que tu madre me ha dejado hablar contigo por teléfono cada noche pero echo de menos verte,” compartió. “He hablado con ella mucho cuando he ido a tu casa a dejarte tu tarjeta y los regalos y dice que tú también echas de menos verme.” Continuó Camila felizmente. “Así que me pidió que te hiciera un video para que pudieras verme…o algo. Pero en realidad no sé para qué es.” musitó. “Parece un castigo un poco raro para mí. Ella no dijo que quería que pudiera o de qué quería que hablase. ¿A lo mejor debería haberlo comprobado antes de hacerlo?” djio pensativamente antes de mover su cabeza con su mente habiendo pensado durante un momento. “Oh bueno, de todos modos…no sé qué quiere que ponga pero supongo que sólo quiere que te hable durante unos diez minutos que será suficiente.” Se pausó durante un momento para mirar alrededor de su habitación. “Oh,” dijo, levantándose de la cama y desapareciendo durante un momento, volviendo después de unos minutos. “Compré esto hoy,” dijo, enseñando una nueva guitarra. “Bueno, digo que la he comprado, pero en realidad fueron mis padres…puede que haya roto la otra,” confesó. “Dinah y yo estábamos improvisando algo de música en mi habitación hace un par de días y puede que saltara en mi cama con ella, haciendo que estaba tocando la guitarra como si fuera una estrella del rock cuando accidentalmente, la golpeé demasiado fuerte y voló de alguna manera por mi habitación hasta que chocó contra mi escritorio.” Camila hizo una mueca mientras volvia a poner la guitarra en la cama a su lado. “Se me olvió decírtelo cuando te llamé la otra noche porque estábamos hablando de otra cosa,” informó. “Además, estaba algo avergonzada. Quiero decir, ¿qué tipo de persona no puede ni siquiera ser una chica mala en su propio concierto de rock falso?” preguntó. “Nunca voy a vivirlo con Dinah aunque casi se rompiera el cuello cayéndose de la cama porque se estaba riendo demasiado.” Camila frunció el ceño obviamente pensando y Lauren sonrió felizmente. “Sólo por si acaso te lo estabas preguntando,” dijo Camila, “la canción que lo arruinó todo para nosotras fue “This Ain’t A Scene, It’s An Arms Race” de Fall Out Boy y deja que te diga Lauren, ¡que fue definitivamente una escena en mi habitación después de todo!” Camila cambió su peso en la cama un poco y se rio para sí misma. “Estoy segura de que ese CD estuvo, por cierto,” dijo Camila. “¿Lo dejaste aquí? Si es así te culpo a ti por la masacre que ocurrio.” Camila miró a su reloj y gruñó en voz alta. “Bueno, Dinah y yo nos vamos a llevar a Sofi y a Jasper al parque,” le dijo Camila. “Cuando digo que Dinah y yo nos llevamos a Sofi y a Jasper al parque lo que en realidad quiero decir, es que estoy llevando a Jasper a dar un paseo con las niñas.” Se rio. “Son una pesadilla, lo juro. Verás a lo que me refiero cuando puedas venir con nosotras de nuevo.” Camila se puso sobre sus codos y le lanzó un beso a Lauren. “Tengo que irme ahora porque le prometí a mi madre que volveríamos para cenar,” le dijo a Lauren, pareciendo un poco decepcionada. “Te echo de menos,” dijo Camila sinceramente. “Espero que te estés sintiendo mejor. Te quiero. Con suerte te veré pronto.” dijo, echándose hacia adelante, su mano apoyada sobre el teclado de su ordenador durante un momento. “Adios cariño.” Terminó antes de que la pantalla se volviera negra.
Lauren sonrió para sí misma, sabiendo exactamente cual era la intención de su madre intentando que Camila hiciera el video. Quería mostrarle a Lauren que Camila estaba bien, que aún pensaba en ella a pesar de estar separadas, que estaba sana, feliz, bien. Quería mostrarle a Lauren que no tenía que preocuparse, que Camila podía ser independiente pero aún necesitarla, quererla, echarla de menos.
Lauren escuchó un golpe ligero en la puerta de su habitación y supo que era su madre esperando para entrar, para asentar la lección, para mostrar que si Camila podía seguir viviendo su vida independientemente, pero aún estando muy enamorada de Lauren, entonces también ella podría.
“Vale, bien,” se rio Lauren. “Lo entiendo totalmente ¿vale? No debería mentir porque la única cosa que mentir me va a dar es estar castigada en casa y prohibirme ver a mi novia.” Se rio. Cuando nadie entró Lauren frunció el ceño. “¿Vas a entrar?” preguntó. “¿Mamá?”
Lauren suspiró cuando escuchó un leve golpe en la puerta de nuevo, pensando que su madre no la había escuchado.
“Entra,” dijo más alto y esta vez la puerta se abrio. “¿Camz?” preguntó Lauren cuando su novia apareció en la entrada de su habitación. “¿Qué estás haciendo aquí?”
“Te he comprado unos chocolates,” dijo Camila, dando un paso y caminando hasta la cama.
Le dio la caja a una estupefacta Lauren y la besó ligeramente en la boca como saludo.
“Pareces sorprendida.” Señaló Camila cuando se separaron.
“Estoy sorprendida,” admitió Lauren. “¿Sabe mi madre que estás aquí?”
“Sí, claro,” dijo Camila, trepando hasta la cama al lado de Lauren cogiendo su mano en la suya. “¿Quién crees que me dejó entrar?”
“¿Es esto alguna especie de broma?” le preguntó Lauren a su novia.
“¿Una broma?” preguntó Camila.
“Sí,” contestó Lauren.
“¿Qué quieres decir?” preguntó Camila haciendo una mueca.
“Quiero decir que si planeaste esto con mi madre.”
“¿Planear qué?” preguntó Camila, evidentemente sin saber qué era lo que Lauren había asumido que había pasado.
“Tu sincronización es impecable Camz,” se rio Lauren, inclinándose un poco y besando a Camila en los labios felizmente.
“¿Por qué?” respondió Camila mientras arrugaba su nariz, aún insegura de qué estaba pasando exactamente. “He estado pasando por aquí a la misma hora cada día para dejarte unas cosas.” Compartió Camila con ella.
“¿De verdad? A la misma hora cada dia ¿eh?” preguntó Lauren con entendimiento mientras se daba cuenta de que había algo de movimiento en la puerta y miró para ver a su madre de pie mirándolas a ambas.
Camila se bajó de la cama precipitadamente al ver a Clara, pareciendo avergonzada.
“Lo siento,” se disculpó, su cara enrojeciéndose.
“Está bien,” dijo Clara, mirando a Lauren, una sonrisa amplia en su cara. “Para que ambas lo sepáis,” dijo Clara, “Ahora tengo unas nuevas reglas.”
“¿Las tienes?” le preguntó Lauren.
“Sí,” contestó Clara. “Primero, Camila y tú tenéis permiso para estar aquí arriba solas, pero sólo, dejad la puerta abierta ¿vale?”
“Vale,” respondió Lauren sorprendida.
“Segundo, la prohibición ha sido levantada así que Camila ahora puede venir e irse como le plazca otra vez.”
“Pero, ¿Cuándo quierda?” preguntó Camila y Clara ladeó su cabeza entretenida.
“Sin razón,” dijo. “Tercero, ya no estás castigada sin poder salir.”
“¿No lo estoy?” preguntó Lauren sonriendo.
“No,” aclaró Clara. “Confío en vosotras,” dijo significativamente.
“Espera, ¿confias en mí o en ella?” preguntó Camila señalando entre ella y Lauren.
“En las dos,” contestó Clara moviendo su cabeza ligeramente desapareciendo de vista de nuevo.
Lauren se rio mientras escuchaba la voz de su madre en la distancia, “Sin negocios divertidos ¿vale?” mientras bajaba las escaleras.
“¿Qué acaba de pasar?” preguntó Camila volviendo a subir a la cama al lado de Lauren.
“No estoy 100% segura,” admitió Lauren, mientras Camila volvia a coger su mano. Lauren levantó su mirada hasta la de su novia y sonrió ampliamente.
“Hola,” saludó adecuadamente.
“Hey,” respondió Camila, echándose hacia adelante besando a Lauren de nuevo, profundizándolo después de un momento. “Te he echado de menos.”
“Yo también te he echado de menos,” le dijo Lauren, extendiendo su mano para acariciar la mejilla de Camila.
“¿Estás mejor?” le preguntó Camila.
“Bastante.” Dijo Lauren y se inclinó hacia adelante para besar de nuevo a Camila, empujando su espalda contra el cabecero de la cama, los brazos de la chica menor envolviéndose alrededor de su cuello mientras hacía eso.

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Capitulo 57

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:49 am

“He echado de menos besarte,” murmuró Camila contra la boca de Lauren, sonriendo mientras su novia la besaba de nuevo, presionando sus labios firmemente mientras se inclinaba contra el cuerpo de la chica más pequeña, los brazos de Camila aún envueltos alrededor de su cuello.
“Mmhmm,” reconoció Lauren mientras las manos de Camila hacían su camino hacia abajo donde estaban sentadas para apoyarlas sobre la base de la espina dorsal de Lauren por encima de su camiseta de ‘The Script’.
“Eres tan buena besando,” la elogió Camila, separando sus labios durante un momento y haciendo que las cejas de Lauren se elevaran con diversión, sintiendo que su novia iba a empezar a divagar en cualquier segundo ahora.
“Camz,” dijo Lauren a sabiendas, besando a Camila brevemente una vez más e intentando cortarla antes de que pudiera empezar a arrojar la palabra inevitable vómito que iba a seguir, una pequeña sonrisa en sus labios.
“No puedo creer que hayan pasado ocho días desde que te vi la última vez,” empezó Camila a pesar de la murmuración de alerta de Lauren. “Parece que fue mucho más,” confesó, una de sus manos, acariciando la espalda de Lauren suavemente. “Había olvidado cómo pueden ser tus ojos verdes,” estableció Camila, mirando fijamente los ojos de su novia y mordiéndose el labio inferior. “Son tan bonitos…”
“Eso me has dicho,” se rio Lauren un poco, interrumpiendo el proceso de pensamiento de Camila y parándola en seco.
“¿Cuándo?” preguntó Camila, ladeando su cabeza hacia atrás un poco para mirar a Lauren a la cara.
Parecía confundida y Lauren hizo una nota mental para guardar esa imagen adorable en su memoria para una referencia futura.
“Me lo dices todo el tiempo,” le informó Lauren sinceramente, una mano extendiéndose para quitar un mechón de pelo de Camila poniéndolo detrás de su hombro.
“No lo hago,” se quejó Camila, arrugando su cara ligeramente.
“Si lo haces,” le dijo Lauren, sentándose un poco mejor contra el cabecero de la cama una vez más, las manos de Camila deslizándose hasta llegar a sus caderas mientras lo hacía.
“¿Lo hago?” preguntó Camila, sus ojos sin dejar nunca la cara de Lauren.
“Sí,” reiteró Lauren. “De hecho, uno de mis recuerdos favoritos nuestro te involucra a ti diciéndome que tengo unos ojos realmente bonitos.”
“¿Qué recuerdo?” preguntó Camila interesadamente, sentándose también mejor en la cama, sus ojos brillando inquisitivamente.
“Bueno,” dijo Lauren, cogiendo una de las manos de Camila envolviéndola en la suya. “Fue la primera vez que tuviste un ataque…”
“¿Quieres decir que momento en el que te lanzaste y yo estaba a pensar lúcida?” preguntó Camila bromeando y Lauren sonrió ampliamente mientras empujaba amablemente el hombro de Camila.
“Si lo recuerdo correctamente,” empezó Lauren, “que lo hago, sabes, ser la única de las dos que puede realmente recordar lo que pasó…tú lo intentaste conmigo.”
“Eres una mentirosa,” bromeó Camila. “No hay ninguna manera en la que intentase algo contigo. Ni siquiera puedo flirtear conmigo misma en el espejo. No hay ninguna posibilidad de que yo hiciera el primer movimiento…”
“Lo hiciste,” dijo Lauren riéndose. “Ya te conté lo que pasó…”
“Creo que te aprovechaste de mí,” intercedió Camila juguetonamente, seductoramente levantando una ceja. “Creo que viste la oportunidad y fuiste a por ella.”
“Creo que deliras,” bromeó Lauren y Camila se puso más cerca de la morena, entrecerrando los ojos.
Camila se quedó mirando fijamente a Lauren durante un momento, sus ojos clavados en la cara de su novia como si estuviera intentando leer cualquier falsedad en sus palabras.
“¿Por qué iba a lanzarme?” preguntó Camila a Lauren, su tono callado y serio.
“Dímelo tú,” dijo Lauren, inclinándose y cerrando la distancia entre ellas, su cara a pocos centímetros de la de Camila. “Lo hiciste.”
“Creo que los impulsos eléctricos de mi cerebro estaban fallando después del ataque,” contestó Camila, sus labios curvándose en una sonrisa y haciendo que el estómago de Lauren revoloteara con ganas. “Creo que fue un error…”
“Ahora quién está mintiendo,” cuestionó Lauren y Camila movió su cara incluso más cerca de la de su novia.
“Yo no miento,” dijo Camila, ladeando su cabeza un poco.
“Entonces, dime la verdad.” La retó Lauren. “¿Por qué piensas que me besaste?”
“Estaba confundida,” contestó Camila, aun entretenida con el juego y eligiendo continuar con él. “Pensé que eras mi madre.”
“Sabes que hay algo seriamente mal contigo si es así cómo besas a tu madre,” le dijo Lauren haciendo una mueca.
“Estoy segura de que solo fue un pico…” estableció Camila insegura, entrecerrando sus ojos de nuevo y estudiando a Lauren para la reacción a su comentario.
“Recuerdo que fue algo más que eso.” Dijo en desacuerdo.
“De ese modo ¿fue más que un pico?” cuestionó Camila, acercando más su cara hacia la de Lauren. “¿Cómo fue?” preguntó. “Dime.” Lauren sonrió y cerró el espacio que quedaba entre sus bocas, plantando un suave e íntimo beso contra los labios de Camila permaneciendo ahí un latido y medio más. Esos segundos extra fueron suficientes para que Camila intentara moverse hacia adelante para mantener el contacto con la boca de su novia mientras Lauren se echaba hacia atrás.
“Fue así,” dijo Lauren, moviendo su cara hacia atrás más lejos mientras Camila intentaba reconectar sus labios. “Te lo dije,” se rio, viendo una mirada decepcionada en la cara de su novia. “No fue sólo un pico.” Camila tragó saliva con dificultad, sus ojos bajando de los de Lauren para asentarse sobre los labios de su novia ansiosamente.
“No puedo creer que no recuerde eso,” se quejó Camila, su voz ahora seria llena de arrepentimiento.
“Pero recuerdas nuestro siguiente beso,” la tranquilizó Lauren, acariciando la frente de Camila animadamente.
“Sí,” dijo de acuerdo Camila, “pero tu recuerdo de nuestro primer beso parece mejor que el mío,” le informó pensativamente, recordando cómo había besado a la fuerza a Lauren en la calle fuera de su casa después de que la chica más alta hubiera declarado sus sentimientos hacia ella.
Lauren se inclinó hacia adelante y besó a Camila suavemente en la frente, su mano libre apoyada en la base de su cabeza.
“Hay pros y contras en ambos,” murmuró Lauren contra la piel de Camila tranquilizadoramente, sus labios quedándose en el sitio mientras hablaba.
“¿Cuáles son las contras en tu recuerdo?” preguntó Camila, genuinamente interesada, su barbilla levantándose para así encontrarse con los ojos de Lauren una vez más, su novia habiendo finalmente quitado su boca del sitio en el que estaba apoyada hace unos momentos.
“Que tú no recuerdes haberlo hecho,” contestó Lauren, una sonrisa triste apareciendo en sus labios. “Lo cancela un poco porque no sabías lo que estabas haciendo…no como en el siguiente beso que tuvimos. Sabías lo que estabas haciendo entonces…”
“Sabía lo que estaba haciendo la primera vez,” admitió Camila y Lauren la miró alucinada.
“¿Qué?” preguntó Lauren sorprendida, sentándose de nuevo contra el cabecero de la cama cayendo fuertemente incrédula. “Quieres decir… ¿estabas fingiendo estar confundida?”
“No,” se rio Camila ligeramente. “Estaba confundida. No estaba fingiendo. Acababa de tener un ataque ¿recuerdas? Siempre me toma un tiempo recordarme antes de volver a estar adecuadamente.”
“Entonces, ¿cómo sabías lo que estabas haciendo?” le preguntó Lauren.
“Bueno,” contestó Camila, con la mirada perdida entre el espacio de detrás del hombro de Lauren mientras consideraba la pregunta, “porque sólo te besé a ti.” Camila se encontró con la mirada de Lauren de nuevo y sonrió.
“Así que por muy confundida que estuviera, debería de haber sabido lo que estaba haciendo en cierto nivel,” dijo lógicamente. “De otra forma habría ido besando a cualquiera que estuviera en contacto conmigo ¿no?”
“Supongo,” se rio Lauren, su corazón latiendo en su pecho fuertemente, una rara sensación de cosquillas pasando a través suyo con las palabras de Camila.
“En algún sitio aquí sabía lo que estaba haciendo,” tranquilizó Camila a Lauren, dándose golpecitos ligeramente en la cabeza con el dedo índice de su mano derecha. “Quería besarte.” Estableció con confianza. “Así lo hice ¿no?”
“Sí, lo hiciste,” confirmó Lauren sonriendo ampliamente. “Definitivamente lo hiciste.”
“Fue probablemente por tus ojos,” le dijo Camila, volviendo a su tema de conversación inicial. “Esa es probablemente la razón por la que te besé. Siempre me han fascinado…”
“¿Por qué?” preguntó Lauren, sus dedos jugando como de costumbre con los de su novia mientras escuchaba.
“Es porque no son siempre del mismo color.” Contestó Camila, mirando sus ojos tiernamente. “Cambian.”
“¿Cambian?” se rio Lauren. “No creo que lo hagan Camz.”
“No, lo hacen,” dijo Camila seriamente. “A veces pienso que cambian dependiendo de tu estado de ánimo.”
“Vale,” se rio Lauren. “Mis ojos definitivamente no cambian por mi estado de ánimo. Estoy muy segura de que eso no es algo que pasa…”
“Vale,” respondió Camila, su mano libre jugando con la parte de abajo de la camiseta de Lauren inconscientemente, su mirada cayendo para ver el movimiento. “A lo mejor no está relacionado con tu estado de ánimo pero tus ojos cambian de color.” persistió. “A veces son verdes penetrantes, fuertes y vibrantes.” Le dijo a su novia, mirándola a la cara de nuevo. “Otras veces parecen ser más azules claros, serenos y relajados.” Camila estiró la mano que había estado jugando con la camiseta de Lauren para apoyarla en la cara de la morena justo al lado de su ojo izquierdo.
“Tus ojos tienen una amplia gama de colores.” Dijo Camila, acariciando la cara Lauren. “A veces parecen verdes, otras azules, a veces amarillos…como, casi un amarillo oro…” continuó. “Pero siempre están llenos de color,” musitó Camila. “Siempre están brillantes, siempre alerta, y siempre pensativos, siempre. Me hacen sentir a salvo, me hacen sentirme valorada, me hacen sentir querida y me hacen sentir que soy la única persona que ves. Es por eso por lo que creo que te besé Lauren.” Admitió Camila.
“¿Quieres saber algo Camz?” preguntó Lauren, sonriendo ante el intento de Camila de asegurar que recordaba su primer beso en el hospital y no el campo de minas que pronto lo siguió.
“Claro,” contestó Camila, acariciado el antebrazo de Lauren con su mano.
“La primera cosa que recuerdo haber visto de ti fueron tus ojos.” Confesó Lauren. “Sé que piensas que la primera cosa que la gente ve son tus cicatrices pero no es verdad, no para mí. Esa mañana en el pasillo de la escuela, te giraste para mirarme y te juro que me quitaron la respiración. No podía ni siquiera terminar la frase en la que estaba porque estaba prendada de ellos.”
“No me acuerdo de eso.” Compartió Camila, intentando recordar el escenario en su cabeza, su lengua sobresaliendo entre sus dientes.
“Yo sí,” dijo Lauren. “Lo recuerdo como si fuera ayer y pienso en aquel día mucho porque cambio mi vida al completo y nunca supe por qué.” Admitió. “No supe que vi en ellos que me atrajeron tanto a ti Camz.” Lauren acarició la cicatriz de encima de la ceja izquierda de Camila, pero sus ojos estaban firmemente fijos en los marrones chocolate de su novia.
“Pero ahora lo sé,” divulgó Lauren honestamente. “Finalmente lo he averiguado.”
“¿Lo has hecho?” le preguntó Camila.
“Sí,” contestó Lauren con la mitad de su boca elevándose en una sonrisa. “Lo he hecho.”
“¿Qué fue?” preguntó Camila agudamente. “¿Qué viste?”
“Te vi a ti,” le dijo Lauren simplemente. “Te vi realmente y estabas rota ¿no? Tus ojos, estaban vencidos. Estaban tristes, tan dolorosamente tristes y desinteresados Camz. Estaban apagador pero, había algo ahí, algo profundo en ellos como un silencioso llanto pidiendo ayuda, un leve destello de vida, una chispa de entusiasmo, de la chica que solías ser…”
“Sabes que lo estaba Lauren,” respondió Camila después de que la morena bajara la voz. “Has leído mi diario. Sabes en lo que estaba pensando.”
“¿Sabes lo que veo en esos ojos cuando los miro ahora?” preguntó Lauren, sonriendo ampliamente y volviendo a la conversación con algo más positivo, sus dedos aun acariciando los de Camila reflexivamente. “Veo esperanza,” le dijo Lauren. “Veo felicidad, veo disfrute, veo energía.” Enumeró. “Veo esa chispa, ese leve destello en su completa integridad. Es como si tus ojos fueran madera muerta antes, una pequeña llama jugando en la superficie, dejando al descubierto un efecto.” comentó. “No son así ahora.” reconoció, acariciando la frente de Camila de nuevo, “Están encendidos ahora Camz y los hace incluso más bonitos, no trágicamente bonitos como antes, sino brillantemente increíbles.”
“Sabes, creo que fue William Shakespeare quien dijo, ‘Los ojos son la ventana de tu alma,’” sonrió Camila.
“En ese caso tienes el alma más bonita que he visto nunca,” le dijo Lauren con afecto, “y he visto mucho de ella, a través de tus ojos, a través de tu escritura, a través de tus palabras.” Lauren se inclinó y beso a Camila en los labios significativamente.
“Te quiero,” declaró Camila con sus bocas apenas separadas, su mano acariciando el antebrazo de Lauren antes de encontrar su camino por un costado hasta su hombro. “He estado tan preocupada por ti esta semana. ¿Te sientes bien?” preguntó evidentemente preocupada. “¿No te duele mucho ni nada?”
“Ya no,” contestó Lauren significativamente pero Camila perdió el sentido de sus palabras.
Era la repentina presencia de Camila lo que hacía que Lauren se sintiera mejor. Hasta su llegada las costillas de Lauren habían estado doliéndole mucho, protestando con cada oportunidad disponible, si se estaba moviendo en la cama o simplemente respirando, su cuerpo no discriminaba entre los dos niveles de esfuerzo, a cambio quejándose con ambos con igual fervor. No era que el dolor de Lauren hubiera parado, de hecho, ahora que estaba repentinamente pensando sobre ello de nuevo podía sentir el familiar tirón a un lado de su pecho mientras respiraba y el dolor que le golpeaba mientras cambiaba su peso en el colchón. La verdad era que la presencia de Camila era una distracción bienvenida de su dolor e hizo sentir mejor a Lauren sólo siendo la habladora habitual. Lauren quería a Camila por su capacidad para fascinarla casi completamente, por la forma en la que cada palabra que salía de su boca parecía interesante e importante, incluso cuando probablemente no lo era para nadie más que ella. Lauren pensó que tenía un sano respeto por las palabras de Camila, no porque la amara, sino porque sabía lo mucho que Camila valoraba cada una de ellas, lo mucho que detestaba no ser capaz de articular ni una sola. Camila le había contado una vez a Lauren que se sentía mejor cuando estaba cerca y la chica más alta lo entendió ahora, los papeles aparentemente cambiados.
“¿Hay algo que pueda hacer para ayudar?” le preguntó Camila y Lauren negó con la cabeza.
“Estás ayudando.” Sonrió. “Estás ayudando tan sólo estando aquí. Ya me siento mejor.”
“¿De verdad?” Lauren asintió y Camila retiró su mano de la de su novia, extendiendo su brazo y maniobrando detrás de los hombros de la otra chica, empujando a Lauren con cuidado hacia su costado en un abrazo. Lauren sonrió para sí misma mientras Camila se echaba hacia atrás apoyándose contra el cabecero de la cama y ella giró su cuerpo un poco, ignorando las quejas de sus músculos y sus huesos fracturados para así enterrar su cara en el pecho de Camila.
Lauren cerró sus ojos durante un momento, su oreja apoyada en el sitio justo sobre el pecho izquierdo de Camila, sobre donde su corazón estaba latiendo audiblemente en su pecho. Movió una mano para apoyarla contra el abdomen de Camila y lo sintió moverse ligeramente mientras la chica menos respiraba.
“Esto es lo mejor que me he sentido en toda la semana,” contestó finalmente Lauren, sus ojos aún cerrados mientras Camila se acercaba y la besaba un poco en lo alto de la cabeza.
Camila envolvió su otro brazo alrededor de la parte superior del pecho de Lauren y la sostuvo calurosamente en sus brazos.
“En ese caso quedémonos así hasta que me tenga que ir a casa,” dijo Camila seriamente, bajando su barbilla para apoyarla en lo alto de la cabeza de Lauren mientras acariciaba el pelo oscuro de su frente con sus dedos.
Se quedaron en silencio durante un momento, Lauren en los brazos de Camila mientras la chica menor la besaba tiernamente en la cabeza a menudo, sus dedos acariciando la frente de Lauren compasivamente.
“Hey Camz,” dijo Lauren después de un rato, sus pensamientos recordándole una conversación anterior que tuvieron en Skype la noche antes de que Camila hubiera vuelto a casa de rehabilitación.
“Sí,” contestó Camila, su mano cayendo para quedar sobre el hombro de Lauren.
“¿Puedo preguntarte algo?” pidió Lauren.
“Claro,” contestó Camila, sus dedos ahora acariciando el antebrazo de Lauren sin rumbo.
“¿Aún piensas que esto no es real?” le preguntó Lauren.
“¿Quieres decir todo esto?” preguntó Camila para aclararse.
“Sí,” confirmó Lauren. “Recuerdo que dijiste que a veces te preocupa que un día te despiertes y nada de esto hubiera pasado. Dijiste que pensabas que te despertarías en la cama del hospital y que todo habría sido un sueño…”
“Lo recuerdo,” le aseguró Camila amablemente. Lauren se giró un poco para mirar a Camila, sus ojos cayendo en las facciones pensativas de su novia.
“¿Aún lo piensas?” preguntó Lauren a Camila, leyendo su expresión.
“A veces,” admitió Camila. “No puedo evitarlo. Sólo me persigue de vez en cuando.”
“¿Cuándo fue la primera vez que lo sentiste?” sondeó Lauren, echando su cabeza hacia atrás en su posición original.
“¿Sinceramente?” preguntó Camila y Lauren asintió con su cabeza contra su pecho.
“Creo que siempre lo he sentido.” Admitió Camila. “Ha estado ahí desde que me desperté en el hospital.” continuó, su mano posada alrededor del pecho de Lauren encontrando la mano de su novia y sosteniéndola como si necesitara seguridad de que era real. Lauren la apretó encantada mientras Camila continuó. “No sé por qué me siento así, sólo lo hago.” compartió. “Es sólo que algo no está bien. No puedo señalar lo que es pero sé que está ahí…esa pequeña anomalía que me hace dudar de todo. Es un poco molesto si soy sincera. Es como el sentimiento que tienes cuando estás intentando recordar el nombre de alguien que acabas de ver pero que habías conocido antes…ya sabes,” musitó, “en algún lugar de tu mente lo tienes almacenado, ese conocimiento, ese recuerdo, pero, no puedes acordarte de ello.“
“¿Crees que alguna vez se irá?” le preguntó Lauren.
“Eso espero,” contestó, la mano de detrás de los hombros de Lauren aun acariciando el brazo automáticamente. “A lo mejor con el tiempo disminuirá pero supongo que solo el tiempo lo dirá.” Camila paró y Lauren, sin saber qué más decir se quedó en silencio, disfrutando de la felicidad que sentía en el abrazo de su novia.
“¿Estás preocupada por volver a la escuela?” preguntó Camila a Lauren atentamente después de un momento. “Ya sabes, ¿con Rachel y todo?”
“En realidad no he pensado en ello,” contestó Lauren sinceramente. “Quiero decir, estamos en vacaciones de primavera así que estaba posponiéndolo de algún modo hasta la próxima semana.”
“Buenas vacaciones de primavera estás teniendo,” dijo Camila con nostalgia, su mano deslizándose por el costado de Lauren donde se quedó apoyada.
“Habrá otras,” respondió Lauren despectivamente, despreocupada por el hecho de que se había pasado la mayoría de sus vacaciones atrapada en la cama. “Además, Rachel ha sido suspendida así que no la veré por allí en un tiempo.”
“Pero sólo le dieron un par de semanas,” le recordó Camila a su novia. “Estará de vuelta pronto.”
“¿Estás preocupada por mí?” preguntó Lauren finalmente entendiendo el tono de Camila levantando su barbilla para mirar a su novia.
“Claro que lo estoy,” confesó Camila. “Ya te ha mandado al hospital. A mí sólo, no me gusta la idea de que pueda hacerte daño de nuevo. ¿Qué pasa si no tienes tanta suerte la próxima vez?”
“Camz,” dijo Lauren. “Estaré bien. Ella no va a intentar nada tan pronto después de todo esto. Ya ha sido suspendida y tiene cargos por un delito menor. Arriesgaría todo incluso para un castigo peor si hace algo ahora.”
“Lo sé,” reconoció Camila. “Pero aun así me preocupo. ¿A lo mejor debería volver a la escuela después de todo?”
“¿Qué?” preguntó Lauren, sentándose un poco mejor con sorpresa y haciendo una mueca por el dolor que la golpeó en el costado ante el repentino movimiento. “¿Por qué?”
“No sé,” contestó Camila. “Creo que me sentiría mejor si estuviera allí contigo y me pudiera asegurar de que ella no te molesta.”
“No tienes que protegerme Camz,” la informó Lauren amablemente. “Puedo cuidar de mí misma. Lo prometo. No me volverá a poner otro dedo encima.”
“Eso no lo sabes,” contestó Camila, su cara pensativa. “Puede ser mucho más lista la próxima vez…”
“Camz si algo me pasa todo el mundo va a sospechar que Rachel está detrás,” se rio. “Puede ser tan astuta o tan cuidadosa como quiera, aún será la sospechosa número uno. Ella lo sabe.”
“Lo sé,” cedió Camila, “pero…”
“Pero ¿qué?” preguntó Lauren, apoyándose sobre sus brazos un momento.
“Yo sólo…” empezó Camila, pero se paró en seco de nuevo. “¿Sabes qué? No importa.”
Lauren sonrió para sí misma ante la ironía de la situación. No le quería decir nada a Camila porque sabía que su preocupación era genuina y que era para bien pero, finalmente, Lauren entendió que su constante preocupación debía parecerse a la de su novia y aunque era dulce, tenía que admitir, que también era un poco irritante. Para Lauren era extremadamente duro comprender cómo Camila no había sentido la urgencia de golpearla por la forma en la que a veces la había tratado en algunas situaciones.
“No vas a volver a la escuela,” dijo Lauren simplemente, apoyando su cabeza contra el pecho de Camila escondiendo su cara ahí, un sentido de finalidad en su comentario.
“¿Por qué no?” preguntó Camila. “Querías que volviera al principio.”
“Lo sé pero estaba siendo egoísta,” admitió Lauren. “Estás mucho mejor fuera de la escuela Camz. Mira lo mucho mejor que estás ahora. No pongas eso en peligro por Rachel,” le aconsejó, pausándose momentáneamente. “O por mí.” terminó, considerando las palabras de antes de su madre sobre cómo necesitaban dejarse vivir cada una su propia vida más. “Sé que estás preocupada, pero no necesitas estarlo, tanto como yo no necesito estarlo contigo.” Dijo significativamente. “Ambas somos más que capaces de cuidar de nosotras mismas y si algo pasa sólo necesitamos saber que estaremos aquí para apoyarnos la una a la otra con lo que sea.”
“Bueno, estoy aquí,” estableció Camila con confianza, besando la cabeza de Lauren amablemente. “Siempre. ¿Vale?”
“Lo sé,” reconoció Lauren sonriendo mientras levantaba la mano de Camila hasta su boca besando la parte de atrás de esta con amor. “Yo también.” Se pausó durante un momento para escuchar el sonido del corazón de Camila latiendo contra su caja torácica. “Te quiero.”
“Tengo que decirte algo,” dijo Camila y Lauren giró su cara en dirección de su novia de nuevo.
“Eso suena serio,” dijo Lauren con un ligero cambio en su voz en respuesta al tono de la voz de Camila.
“No es serio,” la tranquilizó Camila. “Es sólo que no quise contártelo cuando pasó porque sabía que te habrías preocupado, especialmente porque no podías verme…”
“¿Qué es?” preguntó Lauren sentándose un poco mejor para mirar a Camila.
“Tuve un ataque el sábado,” divulgó Camila. “Estoy bien,” la aseguró. “No duró mucho pero quería que lo supieras.”
“¿Qué pasó?” preguntó Lauren, sentándose recta para darle su atención completa a Camila.
“Lo mismo que pasa siempre,” suspiró Camila. “Tuve una abrumadora sensación de déjà vu y después, antes de que tuviera tiempo de reaccionar me estaba levantando del suelo de mi habitación.”
“¿Te hiciste daño?” cuestionó Lauren, se inclinó y besó a Camila en la mejilla, metiendo su cabeza en el hueco del cuello de su novia.
“No, sólo dolía,” admitió, apoyando su cabeza en lo alto de la de Lauren. “Ojalá me lo hubieras contado. Entiendo por qué no lo hiciste pero, aun así…” dijo tristemente, girando su cara hacia la piel de Camila.
“Mi madre va a conseguirme un brazalete de alerta médica,” compartió Camila con Lauren rápidamente sobrepasando el comentario previo. “Lo pospuso antes porque en realidad nunca fui sola a ningún lado pero ahora soy más independiente y cree que debería tener uno.”
“Estoy de acuerdo con ella,” le dijo Lauren. “Quiero decir, tiene sentido ¿no?”
“Sí,” dijo de acuerdo Camila. “Definitivamente tiene sentido.”
“¿Perdiste tu habla?” preguntó Lauren y Camila asintió su cabeza contra la de su novia.
“Durante un poco,” se rio Camila mientras lo recordaba. “Vale, a lo mejor más de una hora.”
“Sé que pensaste que me preocuparía,” dijo Lauren, su mano trazando pequeños círculos en el abdomen de Camila, “pero quiero que sepas que de ahora en adelante las cosas van a cambiar de verdad ¿vale Camz?”
“¿Cómo?” cuestionó Camila confundida.
“Quiero decir que de ahora en adelante voy a ser más abierta contigo y voy a confiar en ti más,” aclaró Lauren, su mano aun jugando con el abdomen de Camila. “Tenemos que ser capaces de vivir nuestras vidas separadamente sin preocuparnos la una de la otra. Tengo que ser capaz de hacer eso.” Confesó. “En realidad eres bastante buena equilibrando nuestra relación con el resto de tu vida ya.” Reconoció. “Camz tu epilepsia es parte de tu vida ahora y necesito acostumbrarme al hecho de que tendrás ataques y que no siempre tendrán como resultado que acabes en la UCI.”
“¿Estás bien?” preguntó Camila, sentándose mejor para que así la cabeza de Lauren se deslizara hasta su posición original contra su pecho.
“Sí,” le dijo Lauren, mirando hacia arriba a los ojos oscuros de Camila. “¿Por qué preguntas?”
“No sé,” respondió Camila. “Supongo que sólo pensé que a lo mejor estarías más molesta conmigo por guardarme la información. No pensaba que fueras a ser tan… razonable.”
“Sé que estabas intentando protegerme y lo aprecio Camz,” reconoció Lauren. “Pero aún me lo contaste,” le recordó. “Aun así fuiste honesta sobre lo que pasó y puedo ver que estás bien ahora. Eso me demuestra que debería confiar en ti para saber cuándo y cómo compartir las cosas conmigo.”
“¿No que sepas que compartiré las cosas contigo?” preguntó Camila levemente, alucinada con la creencia de Lauren de que siempre le contará las cosas.
“No,” sonrió Lauren, “porque sé que lo harás. Siempre lo haces.”
“¿Puedes compartir algo conmigo?” cuestionó Camila con dudas. “Como estamos siendo sinceras ahora mismo, creo que debería hablar contigo sobre lo que me ha estado molestando desde la semana pasada.”
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren.
“En tu partido de softball de la semana pasada Rachel me dijo algo….” Empezó Camila insegura, su mano moviéndose hacia arriba de nuevo para acariciar el hombro de Lauren. “De alguna manera insinuó que vosotras dos os habíais acostado en una fiesta el pasado Junio y sé que dijiste que yo fui tu primera, pero, he estado pensando mucho y necesito escucharte confirmar que eso aún es verdad.” Lauren se giró en los brazos de Camila y se puso sobre sus codos plantando un beso suave contra sus labios.
“Eres mi primera,” confirmó Lauren simplemente. “No he estado con nadie más de esa forma antes que tú.”
“Mencionó tu lunar,” divulgó Camila. “El que tienes en tu pecho derecho y yo sólo, no sé…supongo que me hizo preguntarme…”
“Camz cariño,” dijo Lauren, sentándose mejor y apoyando su espalda contra el cabecero de la cama, mirando a su novia. “Rachel y yo, no hemos dormido juntas, pero, casi lo hicimos.”
“¿Qué te frenó?” preguntó Camila y Lauren suspiró arrepentida.
“Me gustaría decir que fui yo pero no fue así,” le dijo. “Estábamos en el piso de arriba en la casa de Samantha, encerradas en una de las habitaciones juntas…fue, ya sabes…” dijo, bajando su mirada hacia sus manos que estaban sobre su regazo, jugueteando nerviosamente. “Había estado bebiendo…”
“¿Ella te paró?” preguntó Camila a Lauren.
“No,” dijo Lauren, “alguien empezó a llamar a la puerta y no paraba.” compartió. “Rachel se asustó. Aún no había salido del armario y pensó que quien fuera de alguna forma se las arreglaría para entrar y después se enterarían de lo suyo, del hecho de que le gustan las chicas.”
“¿Cómo de lejos llegasteis?” preguntó Camila. Ella no estaba enfadada, no estaba juzgando. Sólo estaba interesada.
“No mucho,” contestó Lauren. “Yo llevaba puestos mis vaqueros y mi sujetador pero aun así puedes ver mi lunar…”
“¿Crees que podrías haberte acostado con ella si no os hubieran interrumpido?” cuestionó Camila.
“Probablemente,” permitió Lauren. “Quería hacerlo y hasta aquel momento ella también quería.”
Lauren se echó hacia adelante y besó a Camila de nuevo, sus labios manteniéndose contra los de su novia hasta que sintió la lengua de Camila trazar su labio inferior, abrio su boca para garantizarle el acceso encantada. Lauren sintió una de las manos de Camila acariciar su brazo, la otra acariciando la piel de su cadera izquierda, por debajo de la camiseta.
“Me alegro de que no fuera Rachel,” suspiró Lauren agradecidamente cuando Camila se retiró de su boca. “Soy tan feliz de que fueras tú y no ella.”
Camila sonrió ante las palabras de Lauren y envolvió sus brazos alrededor de los hombros de su novia, acercándola a su costado de nuevo hasta que Lauren se acurrucó contra ella.
“No la creí,” le dijo Camila a Lauren, acariciando su pelo. “Confié en que me contarías la verdad porque sólo quería saber lo que pasó. Supongo que estaba un poco celosa.”
“No tienes que estar celosa de Rachel.” Respondió Lauren fácilmente. “Rachel ni siquiera tiene ni un uno por ciento del interés que tienes tú para mí.” Camila sonrió para sí misma entretenida ante el cumplido de Lauren.
“Aduladora.” Bromeó Camila y Lauren sonrió también, feliz de estar reunidas de nuevo, de que pudieran hablar como solían hacerlo antes, abierta e íntimamente.
“Hey Camz,” empezó Lauren, insegura de si debería darle voz a la pregunta que había estado sondeando su cabeza durante meses.
“Sí,” dijo Camila distraídamente.
“¿Eres lesbiana?” inquirio Lauren. “Quiero decir, sé que estamos juntas pero, ¿eso significa que te gustan todas las chicas o sólo yo?”
“Yo uh,” respondió Camila sorprendida por la pregunta y poco preparada para responder, ni ella misma sabiéndolo de una u otra forma. “No lo sé.”
“¿No?” probó Lauren, mirando hacia Camila quien estaba mirando a la pared opuesta pensativamente.
“No,” admitió Camila. “¿Es algo que deba saber?” preguntó.
“No,” le dijo Lauren. “Yo no lo supe en mucho tiempo. Sólo era…me lo estaba preguntando eso es todo. Nunca lo habíamos discutido antes.”
“Bueno, ¿cómo supiste que eras gay?” preguntó Camila cambiando de posición ligeramente para encontrarse con los ojos de Lauren, evidentemente interesada en la conversación.
“Me pilló desprevenida,” admitió Lauren. “Ni siquiera supe que estaba pasando en realidad, sólo supe que no me atraían todos los chicos de la escuela que a Normani y Ally lo hacían. Recuerdo que admiraba de verdad estrellas y artistas femeninas. Al menos, pensé que era sólo admiración al principio, pero después me di cuenta de que era más que eso y que pensaba en ellas todo el tiempo.” Se pausó momentáneamente. “Me lo preguntaba ¿sabes? Me preguntaba cómo sería besarlas.”
“Pero ¿has besado a chicos?”
“Sí,” confirmó Lauren. “Cuando entré en el instituto es todo lo que todas las otras chicas estaban haciendo. Todo el mundo estaba empezando a salir así que cuando un chico me pidió salir dije que sí. Sólo que nunca sentí nada con ellos. Nunca sentí nada excepto decepción cuando solía besarles. Ally y Normani me hablaban de besar como si fuera la mejor cosa del mundo. Decían que les daba mariposas y las hacía sentir nerviosas y emocionadas. Yo no sentía eso con ninguno de los chicos que besé. Era como un trabajo rutinario si soy sincera. Nunca disfruté de ello aunque debería.” Lauren suspiró audiblemente antes de continuar.
“Después besé a Jessica Reynolds y supe que era lesbiana.” Compartió Lauren. “Fue como ese momento de completa claridad para mí. Sentí todo lo que Ally y Normani habían descrito. Aquellas mariposas, los nervios…todo lo que había estado sintiendo, que me había estado cuestionando durante los últimos años parecía todo tener sentido repentinamente. Era gay. Me gustaban las chicas. Fue tan simple como eso.”
“¿La besaste tú o te besó ella?” preguntó Camila vacilante, insegura de si realmente quería saber la respuesta.
“Ella me besó,” le dijo Lauren. “Ella era más mayor que yo.”
“¿Dónde estabas?” se preguntó Camila en voz alta. “Ya sabes, ¿Cuándo pasó?”
“Estábamos en los vestuarios de chicas,” contestó Lauren, sonriendo con el recuerdo. “suena como algo cliché pero mirando hacia atrás supongo que lo era, no es nada que pueda hacer con respecto a eso. Nos estábamos cambiando después del entrenamiento de softball y todas las demás se habían ido. Yo estaba sentada en un banco hacia ella atándome las zapatillas. Ella estaba de espaldas y se estaba cambiando la camiseta mientras yo la estaba mirando de alguna manera,” se rio Lauren.
“Te dije que eres una pervertida,” bromeó Camila ligeramente, “siempre dices que soy yo pero tú eres incluso peor que yo.”
“De todos modos,” continuó Lauren ignorando las palabras de Camila. “Ella se giró y me vio,” siguió, su mano jugando con la camiseta de Camila como de costumbre. “Sentí que me sonrojaba pero ella no se enfadó, sólo me sonrió, como si siempre hubiera sospechado que podía ser gay.”
“Entonces, ¿te besó?” dijo Camila cuando Lauren no siguió.
“Terminó de cambiarse,” explicó Lauren. “Después recogió su mochila y caminó hacia mi sin decir nada, ni una palabra…”
“Entonces ¿qué pasó?” presionó Camila.
“Después se agachó y me besó.”
“Estás mintiendo,” protestó Camila. “Eso suena como algo salido de una película.”
“No es una mentira,” se quejó Lauren. “Es la verdad, sinceramente. Me besó y después se levantó y dijo, ‘espero que eso ayude.’”
“¿Entonces ella simplemente se fue?”
“Sí,” se rio Lauren. “Hablé con ella sobre eso unos días después y me dijo que siempre es difícil admitirte a ti misma que te gustan las chicas. Todo el mundo siempre está diciendo que no deberías, que está mal. Dijo que me vio mirándola y que siempre pensó que podía ser lesbiana pero, dijo que parecía indecisa. Me contó que besar a una chica se lo había finalmente confirmado a ella así que quiso ayudarme haciendo lo mismo por mí.”

“¿Eso de alguna forma cuenta como servicio comunitario?” bromeó Camila y Lauren se rio.
“No lo sé,” musitó Lauren. “Sólo estoy agradecida por ello para ser sincera. Me ahorró un montón de tiempo que de otra manera habría malgastado aún cuestionándolo. Demonios, puede que aún tuviera dudas hoy si no fuera por ella.”
“Yo no pienso en otras chicas,” le dijo Camila a Lauren sinceramente. “No pienso en nadie más aparte de ti.” Lauren se abrazó más fuerte contra el pecho de Camila en respuesta a sus palabras mientras su novia continuaba. “No creo que sea gay,” admitió Camila, “pero tampoco hetero. En realidad, no creo que sea algo. No me atrae la gente,” musitó. “Ni siquiera recuerdo sentirme de esa forma con alguien más aparte de ti…” Lauren frunció el ceño cuando Camila se calló y ladeó su cabeza para mirar a su novia quien estaba mirando fijamente al espacio, evidentemente perdida en sus propios pensamientos.
“¿En qué estás pensando?” le preguntó Lauren.
“Sólo me preguntaba si siempre será así,” contestó Camila simplemente. “Si, siempre me sentiré de esa forma con otra gente.”
“¿Por qué querrías?” bromeó Lauren pero no podía decir si Camila estaba siendo seria, que pensara que podía haber algo mal en ella.
“Tú puedes encontrar a otra gente atractiva,” estableció más que preguntó Camila. “Te gustaba la Señorita Lovato y tienes toda una lista de crushes con celebridades, pero, yo tengo un crush y esa eres tú. ¿Por qué es eso?”
“No lo sé Camz,” suspiró Lauren animadamente, extendiendo una mano para acariciar un lado del cuello de Camila. “A lo mejor soy extremadamente afortunada.”
“¿Afortunada?” preguntó Camila confundida, arrugando su cara. “¿Qué quieres decir?”
“Bueno, si sólo vas a estar atraída siempre hacia una persona en todo tu vida,” dijo Lauren, escondiendo su mejilla en el pecho de Camila mientras hablaba. “Entonces eso me debe convertir en la persona con más suerte del mundo.”
“Lauren,” protestó Camila pero Lauren negó con la cabeza para pararla.
“No Camz, lo digo en serio.” Le dijo Lauren. “Besar a Jessica y todas esas otras chicas fue un momento de completa inconsciencia para mí. Fue emocionante y aterrador, pero, no fue nada comparado con la forma en la que me siento contigo.”
Lauren se giró en su costado para así tener su barbilla en el pecho de Camila mirando a su novia de cerca.
“Tú fuiste una revelación Camz,” murmuró Lauren. “Me enamoré de ti, sin remedio y completamente enamorada. Cambiaste todo y pusiste el listón tan alto que no creo que nadie más si quiera se acerque a hacerme sentir de la forma en la que tú lo haces. Así que, que me digas que soy la única persona por la que te has sentido atraída, la única persona por la que te has sentido de esa manera, me hace sentir muy afortunada.”
“¿De verdad dices en serio eso?” preguntó Camila insegura y Lauren sonrió ampliamente a su novia.
“Sí Camz, de verdad,” la aseguró Lauren mientras oía unos pequeños sonidos provenientes de la alfombra de su habitación, aumentando mientras consideraba de dónde provenía. “¿Qué es ese ruido?” preguntó, sentándose mejor, poniéndose sobre sus codos.
“Sólo es Jasper,” contestó Camila, inclinándose sobre el filo de la cama extendiendo sus brazos para coger al perro del suelo.
Lo puso en el edredón a su lado mientras Lauren se sentaba contra el cabecero de la cama de nuevo.
“No sabía que lo traerías contigo hoy,” dijo Lauren acariciando al Springer Spaniel por su lomo mientras él trepaba sobre su regazo perdiendo el equilibrio entre sus piernas durante un momento antes de volver a ponerse sobre sus pies de nuevo.
“Siempre llevo a Jasper conmigo,” respondió Camila, inclinándose para dar un golpecito en la cabeza del perro con afecto. “Es mi guardaespaldas. ¿Verdad Jasper? Al menos…lo será.”
“¿Tu guardaespaldas?” se rio Lauren divertida, echando un vistazo a su novia quien estaba rascando a Jasper detrás de la oreja con entusiasmo.
“Sí,” contestó Camila, levantando sus ojos hasta los de Lauren sonriendo. “¿No te lo dije?”
“¿Decirme el qué?” cuestionó Lauren.
“¿Recuerdas que me dijiste que algunos perros pueden ser entrenados para responder por sus dueños cuando están teniendo un ataque?”
“Sí,” contestó Lauren. “Algunos pueden predecirlos también. Al menos, eso es lo que he leído.”
“Yo también,” contestó Camila ansiosamente. “Bueno, mi madre hizo un poco de investigación y hay una instalación cerca que puede entrenar perros para convertirse en perros detectores de ataques así que vamos a llevar a Jasper allí.”
“¿En serio?” preguntó Lauren animadamente.
“Sí,” contestó Camila, acariciando a Jaspers que se había hecho una bola en el regazo de Lauren. “No pueden garantizar que sea capaz de predecir un ataque pero pueden entrenarle para que responda ante uno.”
“¿Qué tipo de cosas será capaz de hacer?” preguntó Lauren con interés.
“Bueno, le enseñarán a ladrar si tengo uno,” le informó Camila. “De esa forma si estoy arriba en mi habitación o algo alertará a mis padres, o si estoy sola en casa les hará saber a los vecinos que hay algo mal.” Se inclinó hacia adelante y acarició su cara contra Jaspers durante un momento, besándole en lo alto de la cabeza.
“Pueden incluso enseñarle a ir y pedir ayuda si es necesaria. Le darán un collar especial que contendrá información de mi condición médica y a quién contactar en caso de emergencia.”
“Eso es genial Camz,” le dijo Lauren felizmente, una extraña sensación de alivio llegando a ella ante las noticias.
“La clase le enseñará todo tipo de cosas diferentes,” explicó un poco más Camila, rascando su oreja de nuevo. “Le enseñarán a intentar despertarme si estoy inconsciente y a quitar cosas potencialmente peligrosas del camino para evitar que me haga daño. Además, como será un perro de respuesta ante ataques será capaz de ir conmigo a todos lados incluyendo restaurantes y otros sitios donde los perros normales no tienen permiso.”
“¿Cuándo empiezan las clases?” cuestionó Lauren.
“En unas semanas,” divulgó Camila. “¿Quieres venir con nosotros?”
“Sí, definitivamente,” contestó Lauren encantada. “Me encantaría.”
“Vale,” estableció Camila decisivamente. “Iremos todos juntos entonces.”
“Sólo nosotros tres.” Dijo de acuerdo Lauren, acariciando a Jasper mientras hablaba, su atención firme en Camila quien estaba dando golpecitos en el perro con cariño mientras besaba su cara. “Entonces, ¿has salido algo en estos últimos días?” preguntó Camila a Lauren, mientras se echaba hacia atrás y se apoyaba contra el cabecero de la cama.
“Sí, totalmente Camz, he salido casi cada noche. De hecho, mis vacaciones de primavera han sido muy salvajes hasta ahora.” Contestó Lauren con sarcasmo. “Hemos sido yo, mi cama y una antigua e interminable selección de películas.”
“Oh wow,” dijo Camila levantando una ceja entretenida. “¿Quién sabía que estaba saliendo con tal juerguista?”
“¿Qué puedo decir?” bromeó Lauren. “Soy una rebelde. Han sido cervezas, cachimba y melodías imparables.”
“Hay una frase que pensé que no oiría hoy.” Se rio Camila, extendiendo una mano para ponerla en lo alto de la de su novia.
“¿Por qué quieres llevarme fuera?” preguntó Lauren a medias a Camila. “¿Quieres ayudarme a escapar de los confines de mi habitación?”
“En realidad,” dijo Camila, cerrando la distancia entre ellas tomando la boca de Lauren en la suya, besándola profundamente, significativamente. “En realidad me gustaría quedarme aquí.” Dijo en voz baja volviéndose ronca. Lauren tragó saliva con dificultad mientras miraba fijamente los ojos de Camila.
“No creo que sea muy buena idea ¿no crees?” dijo, recordando sus problemas recientes. “A lo mejor deberíamos salir…”
“¿Qué es lo peor que podría pasar si nos quedáramos aquí?” cuestionó Camila. “No es como si no tuviéramos autocontrol ni nada. No somos animales.” Lauren se rio ante las palabras de Camila y presionó sus labios contra los de su novia, su lengua volando hasta la boca abierta de Camila sin dudas cuando la abrio.
Lauren cambió su postura un poco, presionando su cuerpo contra el de Camila más firmemente, más deliberadamente, la mano que había estado acariciando a Jasper moviéndose para acariciar la mejilla de Camila, el pulgar de su otra mano ligeramente acariciando la parte de atrás de la mano de la chica más pequeña. Lauren chupó la lengua de Camila y sintió que gemía en respuesta a la sensación alegremente.
Mientras se separaron, Lauren se dio cuenta de que los ojos de Camila cayeron hasta sus labios, y su novia se mordió el labio inferior mientras estudiaba a Lauren.
“Sí, deberíamos salir,” exhaló Camila, tragando saliva audiblemente antes de que su lengua trazara su labio inferior, sus ojos aún centrados en los labios de Lauren.
Movió su cabeza de lado a lado, intentando aclarar sus pensamientos y Lauren la sonrió mientras Camila se bajaba de la cama y recorría sus largos mechones oscuros con su mano, intentando recuperar algún tipo de compostura.
“Tu pelo está más largo que cuando te vi la última vez,” señaló Lauren entretenida mientras miraba los tirabuzones en cascada cayendo por la espalda de Camila cuando los soltó de su agarre.
Camila se giró, una mano extendida para frotar el lado izquierdo de su cuero cabelludo, masajeando la ahora cubierta cicatriz de debajo del pelo negro y encantada por el cambio de tema.
“Eso es lo que pasa con el pelo,” contestó Camila juguetonamente. “Crece…o eso me han dicho.”
“Se ve bien.” La alabó Lauren.
“Estoy pensando en raparme este lado otra vez.” Le dijo Camila, su mano aun jugando con su pelo ahí y Lauren no podía decir si estaba bromeando o no. “Quiero decir que eso es lo que se lleva ahora ¿no? ¿Está de moda?”
“A lo mejor hace unos años,” concedió Lauren, entrecerrando sus ojos. “No estoy segura de eso ahora.”
“¿Piensas que es una mala idea?” le preguntó Camila y Lauren apretó sus labios, intentando decidir si Camila estaba jugando con ella o no.
“No,” contestó Lauren. “No si tú quieres.”
“Hmm…” murmuró Camila pensativamente, girándose para mirar en el espejo de Lauren estudiándose a sí misma ahí.
Lauren sonrió ante el gesto, dándose cuenta de que era una de las pocas veces que había visto a su novia mirando su reflejo de buena gana y con cuidado bajó de la cama, molestando a Jasper mientras se movía. Caminó hasta ponerse detrás de Camila, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de su novia apoyando su barbilla en el hombro de Camila. Camila se echó hacia atrás en Lauren y vio que su novia hacía una pequeña mueca antes su peso.
“Lo siento,” se disculpó Camila, volviendo a poner su peso hacia adelante y Lauren besó el lado de su cuello mientras las manos de Camila encontraban su camino para apoyarse encima de las suyas.
“Está bien,” la tranquilizó Lauren sonriendo, una de sus manos extendiéndose para acariciar suavemente el pelo del lado izquierdo de la cabeza de Camila. “¿De verdad te vas a rapar este lado otra vez?” preguntó.
“No,” se rio Camila. “Tarda demasiado en volver a crecer. Aún no tiene la misma longitud que el otro lado…con suerte mi pelo parece crecer rápidamente.”
“No sabrías si hay una diferencia en la longitud,” la tranquilizó Lauren, aun jugueteando con sus mechones en sus dedos. Lauren bajó una mano de nuevo para apoyarla sobre el estómago de Camila.
“¿Me querrías aunque me rapara otra vez?” le preguntó Camila.
“Claro,” dijo Lauren, acariciando su cara contra el cuello de Camila. “No me importa cómo te veas Camz, pero, incluso si me importara, esa fue la chica de la que me enamoré y aún estoy enamorada con ella.”
Camila se giró en su sitio en los brazos de Lauren para así estar mirando a su novia y se inclinó hacia adelante para plantar un suave y casto beso en sus labios, sus manos deslizándose por los brazos de Lauren para apoyarse en sus muñecas que estaban unidas a sus caderas.
“Entonces, ¿te puedo llevar fuera?” preguntó Camila a Lauren.
“¿Vestida así?” contrarrestó Lauren, levantando sus manos para hacer un gesto a su ropa que consistía en unos pantalones de chándal y una camiseta negra de ‘The Script’.
“Claro, ¿por qué no?” se rio Camila. “Con lo que estés cómoda.”
“Me voy a cambiar.” Le dijo Lauren, negando con su cabeza entretenida.
“Vale,” respondió Camila encogiéndose de hombros indiferente mientras Lauren se separaba de su novia y caminaba hacia el armario para elegir la ropa para cambiarse.
Lauren abrio el armario y se dio cuenta de que Camila aun la estaba mirando de reojo.
“¿Vas a quedarte a mirar?” se rio Lauren, cogiendo unos vaqueros y una camiseta.
“Pensé que podía,” sonrió Camila, levantando una ceja con aprecio ante el pensamiento.
“Tienes que esperar fuera.” Se rio Lauren, dando un paso hacia Camila guiándola hacia la puerta por el brazo.
“¿En serio?” preguntó Camila mientras Lauren la llevaba a través de la puerta.
“¿Vas a hacer que espere fuera? No es como si no te hubiera visto desnuda antes.”
“Ese es el problema exactamente,” dijo Lauren y Camila puso sus ojos en blanco.
“¿Vas a ser capaz de vestirte tú sola adecuadamente?”
“Me las arreglaré.” Le dijo Lauren.
“Bueno, si necesitas una mano ya sabes dónde estoy,” notificó Camila, guiándole un ojo.
“Creo que puedo manejarlo.” La tranquilizó Lauren.
“Eso dices ahora,” bromeó Camila, “pero en unos minutos me estarás suplicando ayuda.” La esquina de la boca de Lauren se levantó en una sonrisa mientras estiraba su mano empezando a cerrar la puerta.
“Recuerda lo que discutimos Jasper,” dijo Camila al cachorro quien estaba sentado en la cama durmiendo, su cabeza sobresaliendo para mirar a la puerta que se cerraba, “este es el momento que hemos estado preparando toda la semana. Haz muchas fotos por mí ¿vale?” preguntó, pero la cabeza de Jaspers se quedó apoyada sobre sus patas, sin moverse. “¡Jasper!” protestó Camila mientras Lauren se reía y cerró la puerta con firmeza, dejándola fuera de la habitación durante un momento. “¡Creía que teníamos un trato!” gritó Camila través de la puerta a su perro. “¿De qué me sirves si todo lo que haces es dormir?” preguntó. “¡Eso no es guay hombre! ¡Voy a necesitar las golosinas de recompensa que te comiste! ¡Sabía que no debía haberte pagado por adelantado!”
Camila escuchó a alguien aclarar su garganta detrás de ella y se giró vacilante para encontrarse con la madre de Lauren mirándola desde las escaleras, con una expresión de entretenimiento en la cara.
“Hey,” la saludó Camila de mala gana, su cara enrojeciéndose.
“¿Qué estás haciendo?” se rio Clara.
“Sólo estoy perdiendo el tiempo,” le dijo Camila, dando un paso hacia la mujer mayor.
“Uh huh,” respondió Clara, llegando al pasillo y pasando a Camila para ir hacia su habitación.
“Sí, nada que ver aquí,” cantó Camila, moviendo sus brazos de atrás hacia adelante mientras la madre de Lauren desaparecía de vista. “Sólo estoy aquí de pie como un limón esperando, eso es todo….genial…” El teléfono de Camila empezó a vibrar en su bolsillo y extendió su mano para sacarlo.
“Qué pasa Cheechee,” saludó Camila a Dinah, la información de contacto de su mejor amiga apareciendo en la pantalla. “Espera, ¿qué? Dinah…espera un minuto, despacio. ¿Qué ha pasado?” Camila se quedó callada durante un momento, escuchando a su amiga apresuradamente y a veces, difícilmente de seguir.
“Mierda,” dijo, girándose para mirar a la puerta de Lauren de nuevo. “Sí ahora estoy ahí. No, estoy en casa de Lauren. No, te lo prometo. Voy ahora vale… Seré tan rápida como pueda. Sí, vale…” se pausó Camila durante un momento, bajando el teléfono cuando se apagó la línea al otro lado. Volvió el pequeño dispositivo a sus vaqueros y dio un paso hacia la puerta de Lauren, llamando fuertemente.
“¡Lauren!” gritó, golpeando de nuevo fuerte. “Hey…” empezó, pero Lauren abrio la puerta y la interrumpió.
“¿De verdad no podías esperar un par de minutos?” preguntó bromeando, una sonrisa en su cara que se fue de la vista al ver la cara de Camila. “¿Qué es?” preguntó. “¿Qué está pasando?”
“Dinah acaba de llamar,” le dijo Camila simplemente. “Me tengo que ir. Lo siento.”

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Capitulo 58

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:50 am

“¿Estás bien?” preguntó Lauren a Camila preocupada, dándose cuenta de la forma en la que su novia estaba mordiéndose el labio inferior nerviosamente. “¿No se ha hecho daño ni nada?”
“No,” contestó Camila, poniendo una mano en el brazo de Lauren tranquilizadoramente durante un momento. “Ella está muy molesta… aparentemente ella y Siope tuvieron una gran pelea…”
“¿De qué?” preguntó Lauren mientras Camila cambiaba su peso con dificultad en el sitio.
“En realidad no lo sé,” contestó Camila sinceramente, recorriendo una mano por su pelo evidentemente inquieta. “Apenas podía entender lo que estaba diciendo al teléfono, estaba muy angustiada.” Camila se pausó durante un momento y suspiró fuertemente.
“Lo siento mucho,” se disculpó rápidamente. “Sé que te iba a llevar fuera…”
“No, está bien.” La aseguró Lauren mientras extendía su mano para poner un mechón de pelo de Camila detrás de su oreja. “Deberías irte.”
“Te lo recompensaré,” le prometió Camila, pero no se movió de donde estaba y Lauren puso una mano en una de las mejillas de Camila apoyándola mientras observaba el debate interno de su novia.
“Camz, está bien. Dinah te necesita más que yo ahora mismo.” La animó Lauren.
“Sí, pero te has vestido y todo.” Dijo tentadoramente, haciendo un gesto hacia Lauren quien ahora llevaba puesto unos vaqueros descoloridos y un jersey de lana beige.
“Ugh, lo sé,” bromeó Lauren juguetonamente. “No tienes ni idea del inconveniente que ha sido para mí cambiarme de ropa. Quiero decir, no sé si alguna vez serás capaz de recompensármelo completamente para ser sincera,” continuó feliz. “Seriamente me lo debes ahora Camz.”
“¿Te puedo llevar fuera más tarde?” preguntó Camila precipitadamente, pareciendo preocupada por las palabras de Lauren. “¿Podemos ir al cine y después a comer algo?”
“Camz, sabes que estoy bromeando ¿verdad?” se rio Lauren mientras levantaba su mano para apoyarla en el cuello de Camila.
“¿De verdad?” preguntó Camila aparentemente sorprendida por la información, aparentemente perdiéndose el sarcasmo de Lauren completamente.
“Sí,” se rio Lauren. “Era hora de que me vistiera. He estado viviendo en mi pijama durante una semana ahora. Además, Dinah es tu mejor amiga. Si te necesita entonces deberías ir y estar con ella. Me pondré al día contigo más tarde ¿vale?”
“¿Estás segura de que no te importa?” cuestionó Camila, poniendo una mano sobre la de Lauren que estaba aún presionada contra un lado de su cuello.
“No, claro que no,” reiteró Lauren. “De hecho, ahora que me he levantado y he salido de la cama puede que llame a Ally y Normani para ver qué están haciendo. A lo mejor si Dinah se siente mejor después ¿podemos quedar todas e ir al cine juntas como grupo?” Camila sonrió ante la sugerencia de Lauren y se inclinó para besarla delicadamente en los labios.
“Eso me gustaría,” confesó Camila, besando a Lauren en los labios de nuevo, no una sino tres veces más en una sucesión rápida.
“Bien,” dijo Lauren, dando un pequeño golpe en la nariz de Camila con su dedo índice haciendo que la chica menos la encogiera adorablemente en respuesta. “En ese caso arreglado.”
“Te llamaré luego,” dijo Camila rápidamente, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Lauren, con cuidado de no aplastarla demasiado.
“Más te vale,” bromeó Lauren, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Camila mientras llevaba sus labios contra los de su novia una última vez, manteniendo el contacto mientras lo profundizaba después de unos segundos.
“Espero que te diviertas con Ally y Normani,” dijo Camila, una mano acariciando la espalda de Lauren durante un momento antes de soltar a su novia de su agarre para echarse hacia atrás.
“Espero que Dinah esté bien,” respondió Lauren, una expresión solidaria en su cara. “Si alguien puede hacerla sentirse mejor, eres tú Camz.”
“Gracias,” dijo Camila con aprecio, sonriendo calurosamente antes el cumplido de Lauren antes de silbar fuertemente para llamar a Jasper. “Jasper,” llamó nerviosa.
Lauren se giró en respuesta al sonido de un pequeño ruido de detrás suyo mientras saltaba de la cama. Escuchó unos pequeños pasos y sonrió cuando apareció en la puerta e hizo su camino hasta el pasillo donde se sentó delante de Camila. Camila se agachó y le dio un golpecito en lo alto de su cabeza.
“Buen chico,” alabó, cogiéndolo en sus manos y besándole en un lado de la cabeza.
Camila se giró y empezó a caminar hacia las escaleras, Lauren siguiéndola. Cuando alcanzó el pasillo, Camila cogió la correa de Jaspers y se la ató a su collar antes de volver a poner al pequeño cachorro en el suelo a sus pies.
“¿no trajiste una chaqueta?” preguntó Lauren a Camila mientras alcanzaba el pomo de la puerta, obviamente preparándose para irse.
“No,” contestó Camila, “hace mucho calor ahí fuera hoy.”
“Supongo que he estado encerrada dentro demasiado tiempo,” se rio Lauren entretenida.
“Hablaré contigo pronto,” le prometió Camila de nuevo y Lauren cerró la distancia entre ellas para besarla rápidamente en forma de despedida. Camila abrio la puerta frontal y salió al porche. “Adiós cariño,” dijo Lauren, diciéndole adiós con la mano mientras sostenía la puerta abierta.
Camila ya había empezado a andar por el camino del jardín de Lauren y miró por encima de su hombro hacia su novia, levantando su mano libre en reconocimiento antes de seguir hacia su casa donde estaba Dinah esperándola en su habitación. Camila no había dicho en voz alta sus preocupaciones a Lauren, pero sospechaba que su novia podía sentir lo preocupada que estaba por su mejor amiga. La angustia en la voz de Dinah había sido palpable en el teléfono y eso causó que el estómago de la menor se revolviera fácilmente antes su sonido. Dinah había estado a su lado cuando la había llamado y sus palabras eran apagadas e inaudibles a través de sus sollozos hasta el punto en el que Camila sólo era capaz de entender unas cuantas palabras de aquí y de allí. Camila había reconstruido la poca información que tenía y entendió que Dinah estaba esperándola en su casa después de haber tenido una pelea enorme con Siope, sobre qué, Camila no lo sabía.
El recuerdo de la angustia de Dinah estimuló a Camila y aumentó su velocidad, caminando tan rápido como pudo para no tropezarse con sus propios pies, hasta que estaba abriendo la puerta de su casa entrando corriendo.
“¡Dinah!” la llamó Camila, agachándose para dejar a Jasper quitándole la correa, el pequeño cachorro corriendo hacia la cocina casi inmediatamente. Camila se volvió a levantan y cerró la puerta con firmeza.
“Dinah ¿¡¿estás aquí?!” gritó, tirando las llaves al mueble del pasillo llegando hasta las escaleras, una mano puesta en la barandilla para apoyarse. “¿¡Dinah!?” gritó, subiendo un par de escalones y parándose en seco cuando escuchó movimiento detrás de ella en dirección al salón.
Camila se giró y descendió las escaleras de nuevo, llegando a una parada mientras sus pies golpeaban el nivel del suelo y Dinah aparecía en su línea de visión, sus mejillas llenas de lágrimas, sus ojos hinchados y rojos de haber estado llorando. Camila se soltó de la barandilla y corrio hacia su amiga, lanzando sus brazos alrededor de sus amplios hombros abrazándola fuertemente.
“Hey,” dijo, echándose hacia atrás un poco para mirar mejor a Dinah. Extendió una mano para limpiar con su pulgar una lágrima que estaba corriendo libremente por la mejilla de Dinah y sonrió consoladoramente.
“¿Qué pasó?” preguntó Camila a Dinah con una voz suave y preocupada.
Dinah no contestó a Camila y en vez de eso, envolvió a la chica pequeña en sus brazos de nuevo, sosteniéndola como a su vida mientras sollozaba en su hombro. Camila acarició la espalda de su amiga con sus dedos animadamente y ambas se quedaron así durante un rato hasta que los sollozos angustiados de Dinah disminuyeron.
“Vale, me estas preocupando mucho ahora Dinah,” dijo finalmente Camila después de pasar cinco minutos en los que Dinah no había dicho nada. Dio un paso hacia atrás y levanto sus brazos para soltar los de Dinah de su espalda, sosteniéndolos mientras los bajaba.
“¿Qué está pasando?” preguntó Camila nerviosa. “¿Estás herida?” Dinah movió la cabeza de lado a lado y extendió una mano para frotarse los ojos, Camila soltándola para que pudiera hacerlo.
“Aquí,” dijo Camila, cogiendo la otra mano de Dinah llevándola hacia la cocina hasta el mueble del centro. Guio a Dinah hasta una silla y se movió alrededor del mueble hasta la nevera, sirviéndole a su mejor amiga zumo de naranja que le ofreció.
“Gracias,” dijo Dinah agradecida, cogiendo el vaso de zumo de naranja levantándolo hasta sus labios, bebiendo despacio, con sorbos deliberados. Dinah puso el baso en la superficie que tenía delante mientras Camila volvió hacia el lugar sentándose a su lado, poniendo una mano de apoyo en el hombro de la chica angustiada.
“Siento haberte llamado. No sabía a quién más llamar,” se disculpó Dinah, limpiándose los ojos de nuevo y evitando la mirada cuestionadora de Camila. Inhaló profundamente y tragó saliva con dificultad, intentando recomponerse.
“¿Dejaste los chocolates en casa de Lauren?” sollozó, recordando que era ahí donde Camila había estado.
“Dinah,” amonestó Camila, apretando su hombro firmemente reconociendo la táctica de distracción cuando veía una. “Por favor háblame.”
“No puedo,” dijo Dinah tristemente, moviendo la cabeza, su miraba agachada hasta la superficie de la cocina que tenía delante. “Oh Dios Mila, la he liado…”
“¿Qué hiciste?” preguntó Camila, bajando su cabeza para intentar hacer contacto visual con su amiga.
“Yo sólo…” empezó Dinah, pero bajó la cara hasta sus manos y empezó a llorar de nuevo.
“Jesús Dinah,” suspiró Camila tristemente, sus propios ojos escociéndole por la forma desesperada en la que estaba su amiga. “Me estás asustando mucho…”
“Lo siento,” se disculpó Dinah, levantando su cara de sus manos y dejando caer una hasta el mueble de la cocina abatida.
“¿Tuviste una pelea con Siope?” preguntó Camila, acariciando el hombro de su amiga animadamente, intentando que se abriera sobre lo que había pasado. Dinah asintió con la cabeza y la volvió a dejar caer entre sus manos, moviéndola de lado a lado.
“¿Sobre qué?” cuestionó Camila. “¿Dinah?” sondeó, extendiendo su otra mano para quitar con amabilidad las manos de su amiga, intentando descubrir su cara.
Camila sintió que su pecho se encogía fuertemente y puso la palma de su mano en su pecho, haciendo una pequeña mueca ante la sensación que había desaparecido tan rápidamente como había aparecido.
“¿Dinah?” la presionó de nuevo Camila, poniendo la mano de su pecho de vuelta sobre el pelo de Dinah, sus dedos jugando con el pelo de su amiga rítmicamente.
“¿Qué has hecho? Has…has estado…quiero decir… ¿no le has engañado ni nada?” preguntó tentadoramente, esperando no ofender a Dinah con su duda.
Dinah finalmente levantó sus ojos mojados para mirar a Camila, una mano puesta sobre su boca durante un momento antes de deslizarla sobre su pecho como si se estuviera abrazando a ella misma.
“No,” contestó y Camila sintió una especie de alivio ante su palabra.
“Vale,” dijo Camila, asintiendo con su cabeza como si fueran buenas noticias. “Vale entonces, no puede ser tan malo entonces. Quiero decir, puedes hablar con él…” dijo bajando la voz, observando la cara de Dinah que seguía destrozada. “A menos que… ¿te ha engañado él?” preguntó, sentándose un poco mejor, una repentina ira creciendo en ella ante el pensamiento.
“No,” repitió Dinah simplemente. “Nadie ha engañado.”
“Dinah vas a tener que ayudarme con esto,” le urgió Camila amablemente. “Soy un poco lenta la mayoría de las veces. No creo que mi cerebro pueda soportar resolver un misterio…mi cabeza explotará…” Dinah se rio para sí misma y puso una mano en lo alto de la de Camila que estaba encima del mueble de la cocina. La apretó amablemente, una sonrisa en sus labios mientras sollozaba de nuevo, intentando no llorar.
“Estoy tan encantada de que no estés muerta.” Expresó Dinah sinceramente y Camila entrecerró sus ojos alucinada ante la declaración contundente de su amiga.
“Igual,” dijo.
Un silencio raro cayó entre ellas durante un momento y Camila miró hacia el reloj de la pared que tenía delante para hacer algo, esperando que Dinah dijera algo para llenar el silencio.
“Tienes que decir algo,” la informó Camila exhalando en algo cuando Dinah no habló. “No sé qué se supone que tengo que decir.” Admitió, encogiéndose en su sitio. “Diré algo mal o…o algo estúpido, así que…tienes que ser tú…tienes que hablar ahora.” Dinah levantó sus ojos hasta los de Camila y los miró fijamente un minuto, sin parpadear.
“No puedo decirlo,” le dijo Dinah.
“¿Por qué no?” le preguntó Camila. “No me importa lo que hayas hecho.” La tranquilizó. “Dinah eres mi mejor amiga. No voy a pensar mal si…”
“Creo que estoy embarazada,” interrumpió Dinah, confesando al fin.
Su respiración se quedó atrapada mientras intentaba inhalar, lágrimas amenazando con caer de nuevo.
“Oh,” dijo Camila, sus cejas levantándose con sorpresa ante la admisión. “Yo… oh…”
“Ahora es tu turno de decir algo,” dijo Dinah dudosa.
“¿Enhorabuena?” bromeó Camila, intentando darle un poco de luz a la situación.
Dinah sonrió a medias pero Camila podía ver que no estaba impresionada con el comentario, el humor obviamente no era necesario ahora mismo para la chica más alta.
“Lo siento,” se disculpó Camila sinceramente. “Quiero decir algo que te haga sentir mejor o que te ayude pero ya sabes,” dijo pausándose momentáneamente. “Estoy en una relación lésbica con una chica así que los sustos por embarazo no son realmente mi área de experiencia…a lo mejor si querías saber cuál es el mejor topping para poner a tu pizza para compensar tu estado de ánimo podría servir de alguna ayuda.” Dinah miró a Camila y apretó su mano tristemente en respuesta a sus palabras sin decir nada.
“A lo mejor deberías llamar a Ally o Normani,” sugirió Camila. “Quiero decir, ellas saben un poco más sobre…ya sabes…sexo y ese lado de las cosas. En realidad no es algo de que haya tenido que preocuparme saliendo con Lauren…”
“No quiero hablar con Ally o Normani,” le dijo Dinah a Camila, llorosa de nuevo. “Quiero hablar contigo Mila. Tú eres mi mejor amiga. Confío en ti.” Camila miró a Dinah pensativamente, sin saber qué decir, todo su cuerpo diciéndole que hiciera algún comentario ingenioso a pesar de saber que no era lo que Dinah necesitaba ahora mismo. Camila estaba acostumbrada a hacer reír a
Dinah, a actuar como una idiota a su alrededor como si fuera su segunda naturaleza.
“A lo mejor no estas embarazada.” Sugirió como ayuda. “¿Te has hecho un test o… lo que sea que se suponga que se tiene que hacer?”
“No,” contestó Dinah. “Estoy demasiado asustada y avergonzada para ir y coger uno.” profesó. “Sólo puedo realmente considerar que puede que lo esté cuando mi madre ayer empezó a hablar sobre su prueba de la semana que viene.” Se pausó brevemente. “¿Qué pasa si yo me hago uno y es positivo Mila?”
“Bueno, puede que no lo sea,” intentó animarla Camila. “Quiero decir que no estarás segura hasta que te hagas uno. Podría estar bien. Puede que te estés preocupando por nada…” Camila quitó un mechón de pelo de los ojos de Dinah antes de continuar.
“¿Qué te hace pensar que estás embarazada?” cuestionó.
“Tengo un retraso,” divulgó Dinah simplemente en respuesta.
“¿Cómo de tarde?” le preguntó Camila mientras Dinah extendía una mano para coger de nuevo el vaso de zumo para beber de nuevo.
“Como…un mes entero.” Compartió Dinah con ella y Camila luchó por mantener lejos su cara de sobresalto.
“Quieres decir que… ¿no te ha venido en todo un mes?”
“Casi dos.” Le contó Dinah.
“Mierda,” murmuró Camila.
“Sí,” dijo Dinah recorriendo su mano a través de su pelo dando otro sorbo del zumo de naranja.
“Pero eso necesariamente no significa que estés embarazada.” Le ofreció Camila. “Podría ser algo más.”
“También me he estado sintiendo enferma,” admitió Dinah.
“¿Has estado enferma?” le preguntó Camila.
“No,” contestó Dinah.
“Vale,” dijo Camila mordiéndose el labio inferior mientras consideraba el apuro de Dinah.
“¿Qué voy a hacer Mila?” preguntó Dinah. “No puedo tener un niño. Aún sigo siéndolo yo…”
“A lo mejor ¿podrías venderlo?” bromeó Camila de nuevo, su respuesta con humor difícil de reprimir, las palabras saliendo reflexivamente.
“Estoy siendo seria Mila,” gruñó Dinah, aunque no podía esconder una pizca de sonrisa que rozaba sus labios.
“Bueno,” dijo Camila, cogiendo la mano de Dinah entre las suyas sosteniéndola en forma de apoyo. “Creo que lo primero que deberías hacer es conseguir un test.”
“No quiero salir así.” Dijo Dinah haciendo un gesto a su apariencia que estaba desaliñada y Camila le dio una triste sonrisa con entendimiento.
“Bueno, ¿por qué no voy yo y te consigo uno?” sugirió. “Puedes esperar aquí e iré rápido a la tienda.”
“¿Harías eso?” le preguntó Dinah.
“Sí,” dijo Camila, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Dinah abrazándola de nuevo. “Claro que lo haré.” dijo, soltando a Dinah levantándose de su asiento. Extendió una mano para coger la de Dinah en la suya y la otra chica se levantó permitiéndose a sí misma que la llevara hasta el pasillo.
“¿Por qué no vas arriba y me esperas?” la animó Camila. “Mi madre y mi padre podrían volver pronto y de esa forma no tendrás que enfrentarte a ninguna pregunta ni nada.”
“Saben que tengo una llave de repuesto de tu casa Mila,” dijo Dinah. “Ellos fueron los que me la dieron.”
“No, no preguntas sobre cómo has entrado,” aclaró Camila. “Preguntas sobre por qué estás molesta.”
“Vale,” dijo de acuerdo Dinah. “Esperaré en tu habitación.”
“Llévate a Jasper contigo,” le dijo Camila apretando la mano de Dinah. “Te hará sentir mejor de lo que yo lo he hecho…es mucho mejor tratando con cosas como esta…con comentarios menos pobres e inapropiados, más achuchones y besos mojados.” Dinah sonrió a Camila y apretó su mano agradecidamente.
“No lo estás haciendo tan mal,” la tranquilizó Dinah con aprecio.
“No tardaré,” dijo, cogiendo sus llaves del mueble y su bolso, moviéndolos en su mano mientras alcanzaba el pomo de la puerta.
Abrio la puerta y salió, girándose para echar un último vistazo a Dinah antes de cerrar y andando rápidamente por el camino hasta la acera. Camila sintió que su pecho se encogía de nuevo y se paró un momento para presionar la palma de su mano contra el esternón hasta que se disipó de nuevo.
“Jesús,” murmuró Camila, frotándose el pecho que siguió incómodo durante un momento antes de continuar hasta la farmacia más cercana.
Una vez dentro Camila fue directa al pasillo donde los test de embarazo estaban situados, cogiendo el primero que vio inmediatamente yendo hasta la caja para pagar, sintiéndose, si era sincera, más que un poco consciente. Camila tuvo que esperar la corta fila antes de que fuera su turno para pagar y un hombre mayor que estaba esperando detrás de ella y una mujer de mediana edad que estaba delante de ella le dirigieron una mirada abiertamente juzgadora y desaprobadora cuando se dieron cuenta del artículo que sostenía en su mano. Camila intentó ignorarles y miró hacia todos lados en vez de directamente a ellos, su cara enrojeciéndose intensamente con vergüenza, a pesar de saber que el test no era para ella.
Cuando era finalmente su turno, Camila le dio el test al cajero que lo escaneó y el chico joven levantó una ceja brevemente antes de estudiarla de cerca con sus ojos, admirando su apariencia como si estuviera delante de él desnuda. Camila se sintió expuesta pero no podía explicar por qué, así que cuando ‘Rob,’ como su nombre en la placa indicaba, le informó de cuando le debía Camila le tiró el dinero precipitadamente, cogiendo el artículo del mostrador y metiéndolo en el bolsillo de atrás de su pantalón cubriéndolo con la parte de atrás de su camiseta para que así nadie pudiera verlo.
Cogió su cambio bastante rápido y fue directa a la puerta, saliendo a la ahora fría brisa mientras iba de vuelta a casa.
Camila sintió que su pecho se encogía de nuevo y se agachó donde estaba de pie durante un minuto, su mano libre frotando la cicatriz de ahí con sus nudillos. Cuando había parado de nuevo, Camila se levantó y continuó su camino, haciendo una nota mental para discutir el dolor con su madre más tarde.
Justo cuando iba a continuar, Camila sintió que su móvil vibraba y lo sacó de su bolsillo, moviéndolo durante un momento y conectando inmediatamente la llamada al ver el número de Lauren en la identificación del que llamaba.
“Hey,” saludó Camila, sonando un poco sin aliento. “¿Estrás bien?”
“Hola,” le devolvió Lauren. “Estoy bien,” dijo riéndose ligeramente. “¿Tú estás bien?” contrarrestó. “Parece que estás sin respiración.”
“Lo estoy,” admitió Camila haciendo una mueca de nuevo ante la incomodidad de su pecho.
“¿Por qué?” cuestionó Lauren.
“Solo estoy corriendo un poco,” dijo Camila sin importancia, atribuyendo su falta de respiración a eso. “¿Conseguiste hablar con Ally y Normani?”
“Sí, están aquí ahora. Vamos a ir al centro comercial para dar una vuelta un rato,” le Informó. “Ha pasado un tiempo desde que he pasé algo de tiempo a solas con ellas como solíamos hacer cuando sólo estábamos nosotras tres,” continuó. “Pensé que sería bueno, ya sabes. Darnos la oportunidad de ponernos al día con las cosas.”
“Sí,” dijo de acuerdo Camila. “Suena que será divertido.”
“¿Cómo está Dinah?” le preguntó Lauren y Camila no dijo más.
“Está…bien.” Dijo Camila.
“¿Algo que pueda hacer para ayudar?” preguntó Lauren, sintiendo que Camila estaba a propósito sin responder a su pregunta con cosas específicas.
“No,” le dijo Camila. “Pero gracias.”
“¿Estás segura de que está bien?” preguntó Lauren de nuevo preocupada.
“Sí,” la tranquilizó Camila. “Sólo una pelea. Estoy segura de que ella y Siope estarán bien…” Camila se pausó un momento debatiendo algo. “¿Le has contado a Ally y Normani lo que está pasando?” preguntó insegura.
“No,” contestó Lauren sinceramente, “me están esperando en el coche de Ally. Oh no, espera, ahora me están haciendo señas desde el coche.”
“Deberías ir,” la animó Camila sonriendo ante el pensamiento de las otras chicas intentando captar la atención de Lauren, sabiendo que estaban siendo probablemente escandalosas y avergonzantes. “Sólo, ¿puedes hacerme un favor?”
“Lo que sea.” Dijo Lauren.
“No les menciones nada de Dinah.”
“Claro,” dijo de acuerdo Lauren. “Si no quieres que lo haga entonces no lo haré.” Hubo un silencio en la línea durante un momento hasta que Lauren habló de nuevo. “Camz ¿estás bien?” le preguntó Lauren y Camila recorrio el pelo con una mano ante la pregunta.
“Sí, estoy bien,” contestó.
“Vale bueno, sabes dónde estoy si me necesitas,” le recordó Lauren y Camila realmente deseaba que su novia estuviera ahí para así poder abrazarla, la situación con Dinah abrumándola de alguna manera.
“No puedo esperar para verte luego.” Respondió Camila, agarrándose al pensamiento de ver a Lauren en unas horas.
“¿Dinah y tú vais a venir?” preguntó Lauren sonando con esperanza.
“Yo voy,” contestó Camila. “No sé Dinah aún. Puede…”
“Llámame después cuando lo sepas,” le informó Lauren. “Te diremos donde estamos para encontrarnos.”
“Lo haré,” prometió Camila.
“Sabes que puedes hablar conmigo si quieres,” la animó Lauren sabiendo que Camila no estaba siendo cien por cien sincera con ella.
“No puedo,” contestó Camila. “Lo siento. No es que no quiera…es sólo…”
“Está bien,” la cortó Lauren. “Es privado. Lo entiendo Camz. Es sólo que suenas como si necesitaras sacar algo de tu pecho. ¿Estás segura de que no puedo ayudar?”
“Probablemente podrías,” confesó Camila, “pero…”
“Escucha,” dijo Lauren, “toma un minuto para respirar.” La animó. “Estará bien. Sólo recuerda que te quiero y que sea lo que sea que esté pasando, funcionará.” Lauren no escuchó nada durante un instante, Camila sin responder inmediatamente. “¿Vale?” preguntó de nuevo a su novia.
“Sí,” contestó Camila, cerrando sus ojos y apretándose el pecho de nuevo. “Sí, gracias.” dijo, suspirando fuertemente. “Puedo…” empezó con cuidado. “¿Puedo llamarte después?” terminó. “Sólo para escuchar tu voz, sin hablar necesariamente de eso o de algo…”
“Tengo mi teléfono conmigo,” contestó Lauren firmemente. “Llámame cuando quieras cariño. Pensaré alguna broma para contarte…He escuchado esa sobre un cerdo con un sarpullido…” Camila sonrió ante las palabras de su novia.
“Gracias,” dijo Camila.
“¿Por qué?” preguntó Lauren sonando confundida.
“Por confiar en mi aunque no te cuente lo que está pasando.” Le dijo Camila simplemente.
“Bueno, me lo pones muy fácil,” contestó Lauren. “Te veré después ¿vale? Me debes palomitas por forzarme a salir de la cama esta mañana y definitivamente necesito un beso como compensación también…”
“Creo que te debo al menos tres,” intercedió Camila, “a lo mejor incluso unos cuantos más.”
“Todas las donaciones serán agradecidamente recibidas,” dijo Lauren juguetonamente.
“Te quiero,” declaró Camila.
“Soy muy adorable.” Bromeó Lauren. “Dejaré que vuelvas con Dinah.” dijo. “No porque esté harta de hablar contigo ni nada sino porque Ally y Normani me están dedicando caras de besos avergonzantes y fingiendo que se están enrollando en la parte de delante del coche.”
“Diles ‘Hola’ de mi parte,” pidió Camila.
“Considéralo hecho,” reconoció Lauren. “Adiós cariño.”
“Adiós,” contestó Camila, desconectando la llamada mientras recorría el camino del jardín hasta la puerta.
Cuando llegó, Camila la abrio y entró, cerrándola detrás de ella rápidamente poniendo su bolso y sus llaves de vuelta donde las había dejado antes. Entonces procedió a subir las escaleras de dos en dos, quedándose en la pared durante un momento para recuperar el aliento a dos tercios de llegar hasta el final antes de llegar finalmente a su habitación, donde encontró a Dinah sentada en la cama, Jasper apoyado en su regazo durmiendo.
Dinah miró hacia arriba desde donde estaba acariciando a Jasper, una mirada aterrorizada en su cara ante la apariencia de Camila y la morena entró en la habitación, sacando el test del bolsillo trasero de sus vaqueros sosteniéndolo para Dinah, quien se había sentado en el filo de la cama, molestando al pequeño cachorro que ahora estaba en el edredón dormido.
“Toma,” dijo Camila extendiendo su brazo un poco más, sostenido la pequeña caja para su amiga. Dinah cogió el test dudosa, bajando la mirada hasta la caja y después de nuevo a Camila.
“Mila…” dijo Dinah, mirando a la caja de nuevo. “No creo que pueda hacer esto.”
“Tienes que hacerlo,” le dijo Camila, sentándose en la cama a su lado y dándole un abrazo lateral a Dinah. “Tienes que saberlo de una u otra forma.”
“Oh Dios,” dijo Dinah, bajando la caja hasta su regazo. “¿Cómo está siquiera pasando esto?” preguntó. “Siope y yo siempre hemos tenido cuidado…siempre usamos protección…”
“Los accidentes pueden pasar,” dijo Camila acariciando su brazo consoladoramente con la mano alrededor de su cuello.
“Jesús Mila deberías haberle escuchado.” Dijo Dinah molesta, lágrimas cayendo de sus ojos ante el recuerdo de la conversación que había tenido en la casa de su novio. “Estaba tan enfadado conmigo.”
“Probablemente estuviera asustado,” dijo Camila, acariciando la rodilla de Dinah con su otra mano y acercándola más. “Él no estaba planeando la posibilidad de ser padre tanto como tú la de ser una madre.”
“Pero es eso,” le contó Dinah, encontrándose con su mirada. “Él quiere ser padre. Dijo que si estaba embarazada que debería quedármelo. Que es nuestro bebé…”
“Oh,” dijo Camila, sin esperar la revelación.
“Dije que no pensaba que pudiera y se molestó conmigo…”
“A lo mejor deberías estar haciendo esto con él.” Señaló Camila. “Ya sabes, deberíais estar haciendo esto juntos…”
“Íbamos a hacerlo y después empezamos a hablar sobre lo que haríamos si saliera positivo y tuvimos están inmensa pelea. El realmente quiere quedarse el bebé pero no estoy preparada Mila. No quiero ser madre aún.”
“Dinah tienes que hablar con él de esto.” Le dijo Camila.
“Lo haré,” le dijo Dinah, “sólo que, después.”
“Vale,” dijo Camila dando un golpecito encima de la caja significativamente. “Entonces, ¿vas a ir a hacértelo ahora?”
“Entonces, ¿sólo tengo que hacer pis encima?” preguntó Dinah y Camila se encogió de hombros.
“¿Me lo estás preguntando a mí?” contestó Camila insegura. “¿Cuántos de estos crees que me he hecho en mi vida?” preguntó riéndose.
“Cierto,” dijo Dinah riéndose para sí misma. “Leeré las instrucciones.”
“Eso suena como una buena idea.” Dijo de acuerdo Camila.
“¿Estarás aquí?” preguntó Dinah.
“No me voy a ningún lado.” La tranquilizó Camila. “Aunque unas vacaciones a México no estarían mal ahora mismo.” Añadió sonriendo juguetonamente.
“Si es positivo puede que vaya contigo.” Respondió Dinah pensativamente.
“Te conseguiré un pasaporte falso y una nueva identidad.” Continuó Camila con la broma. “Creo que podrías pasar como un ‘Miguel.’”
“Gracias Mila,” dijo Dinah.
“Claro,” contestó Camila. “Sin problema. Llenaré de gasolina el Hyundai y cogeré unos suministros.”
“Estaré fuera en un minuto.” Dijo Dinah desapareciendo a través de la puerta yendo hacia el baño.
Camila la vio irse y después se tiró encima de la cama sobre su espalda, sus brazos extendidos de lado a lado. Jasper caminó hacia ella y la lamió la cara con entusiasmo hasta que Camila movió su mano para acariciar su cabeza, suspirando fuertemente. Cerró sus ojos, su sien doliendo ligeramente, el comienzo de un dolor de cabeza formándose y gruñó en alto, extendiendo su mano libre para masajear su frente intentando calmarlo.
Unos minutos más tarde, Camila escuchó a Dinah acercándose a la habitación y se sentó, frotando su ojo izquierdo mientras lo hacía. Dinah sostuvo el test con nervios, el pequeño palo en un trozo de papel entre su dedo índice y su pulgar.
“¿Entonces?” preguntó Camila expectante. “¿Cuál es el veredicto?”
“No lo sé aun,” contestó Dinah. “Tienes que esperar para los resultados.”
“¿Cuánto?” preguntó Camila.
“Cinco minutos.”
“¿Cinco minutos?” repitió incrédula. “¿Están intentando a propósito torturar a la gente?” Dinah se sentó en la cama al lado de Camila y le ofreció el palo que sostenía.
“No, estoy bien,” dijo Camila levantando sus manos en protesta y moviendo la cabeza.
“¿Por favor?” suplicó Dinah, poniendo su otra mano en la rodilla de Camila. “No creo que pueda mirar.” Camila estudió la cara de Dinah durante un momento antes de ceder y coger el palo de su amiga.
“Esto es un poco asqueroso,” se quejó antes de volverse seria. “Entonces, exactamente ¿Qué estoy mirando?”
“Si estoy embarazada habrá un símbolo “mas”.” Le dijo Dinah. “Si no será un guion.”
“¿Estás segura de que confías en mí para hacer esto?” preguntó Camila. “He sufrido una lesión cerebral ¿recuerdas? Hay una probabilidad muy real de que pueda leer esto mal…” Dinah movió su mano hacia el brazo de Camila.
“No confiaría en nadie más para hacer esto.” La interrumpió.
“Sin presión entonces,” suspiró Camila, su dolor de cabeza empeorando un poco. Cruzó los dedos de su otra mano libre y Dinah frunció el ceño un momento.
“¿Qué estás haciendo?” le preguntó Dinah.
“Estoy intentando pedirle un favor al gran hombre de arriba.” Le dijo Camila. “Supongo que aún me debe un poco por los últimos nueve meses, a lo mejor vendrá y hará que esto sea negativo para ti.” Camila vio los ojos de Dinah humedecerse de nuevo ante el sentimiento y le dio un abrazo caluroso, agradecida de su presencia durante todo esto. Las dos giraron sus cabezas en dirección a la puerta de la habitación cuando escucharon sonar el teléfono abajo.
“¿Va a coger eso?” le preguntó Dinah y Camila se encogió de hombros en respuesta.
“No, el contestador lo hará.” dijo, mirando de vuelta al palo que seguía sin resultados, sin un más o un guion aún por ningún lado.
Dinah y Camila escucharon como el contestador saltaba y la voz de su padre podía escucharse saliendo del altavoz para que el que llamaba dejase un mensaje.
“Probablemente sólo sea mi abuela.” Dijo Camila escuchando el beep familiar que podía escucharse, señalando el comienzo para el que llamaba.
“Sabes, a lo mejor reconsideraré convertirme en lesbiana después de esto.” Musitó Dinah mientras jugaba con sus dedos nerviosamente mientras una voz de hombre se podía escuchar hablando con el contestador abajo.
“O podrías no tener sexo,” sugirió Camila medio bromeando.
“Confía en mí,” dijo Dinah seriamente, “Estoy pensando seriamente en tomar un voto de castidad después de esto.”
“Sí, pero…” empezó Camila, pero paró en seco mientras bajaba su mirada hasta el palo que tenía delante, un pequeño símbolo finalmente apareciendo justo delante de sus ojos. Dinah se quedó en silencio también en respuesta y se podía escuchar la llamada aun hablando con el contestador durante la ausencia de otros ruidos.
“….finalmente nos han dado una fecha para el juicio. Lo han programado para el 23 de Junio pero recibirás una carta para confirmar esto en el email. Si quieres discutir cualquier cosa por favor no dudes en contactar conmigo. Tienes mi número.” Camila levantó su cabeza mientras la máquina se paraba y no podía evitar sentirse extremadamente nauseabunda de repente.
“Mila,” dijo Dinah y Camila le dio a su mejor amiga el test de embarazo mientras se levantaba de la cama e iba hacia la puerta, su mano extendiéndose para taparse la boca.
“Mierda,” maldijo Camila repentinamente sintiéndose mareada, otra ola de nauseas golpeándola y forzándola a ponerse de rodillas al lado del escritorio para estar así agachada sobre la papelera para vomitar en ella, dándole fuertes arcadas mientras tanto.

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Capitulo 59

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:50 am

“¡Jesús Mila!” exclamó Dinah, el test de embarazo momentáneamente olvidado tirando en la cama a su lado mientras se levantaba rápido corriendo hacia su amiga quien estaba lentamente vaciándose agachada en el suelo completamente.
Camila extendió una mano para equilibrarse y golpeó su espalda contra la pared al lado de la papelera, bajando su cabeza en un intento de acabar con su mareo que tenía encima.
“Mierda,” maldijo Dinah mientras se agachaba al lado de la chica pequeña poniendo una mano sobre su hombro.
Camila se limpió la boca con la parte de atrás de su mano, la otra aun apoyada en la papelera que tenía al lado.
“¿Estás bien?” le preguntó Dinah, preocupación en su voz. “¿Debería llamar a alguien?” cuestionó.
“No,” le dijo Camila firmemente, levantando la mano que había usado para limpiarse la cara para ponerla en el brazo de Dinah tranquilizadoramente. “Estoy bien.”
“Sí, eso parece.” Respondió Dinah, su tono serio pero sarcástico. Acarició la espalda de Camila suavemente.
“De verdad creo que debería llamar a tu madre,” dijo Dinah y Camila, quien estaba girada ligeramente para así poder girarse hacia la papelera, se giró completamente para encontrarse con la mirada preocupada de su mejor amiga.
“No tienes que hacer eso,” dijo Camila, pero el color seguía ausente en su cara y estaba cubierta de sudor, su piel brillando ligeramente bajo la fina capa de su frente. “No es nada. Mi cerebro y mi estómago solo están teniendo un mal entendido. Se pasará en un momento.”
“Te ves como una mierda,” le dijo Dinah sin rodeos.
“Ya me siento mejor,” mintió Camila, apoyando su cabeza contra la pared de al lado cerrando sus ojos durante un momento.
“Eres una mentirosa.” Dijo Dinah, poniendo la parte de atrás de su mano en la frente de Camila en un medio intento de comprobar su temperatura. Camila se sentó mejor en respuesta al roce de Dinah y abrio los ojos.
“Tienes razón,” admitió Camila mientras sus ojos luchaban por enfocarse en la cara de Dinah abalanzándose hacia adelante rápidamente inclinándose sobre la papelera, vomitando en ella de nuevo, su pecho dolorido del esfuerzo de estar enferma mientras otra ola de nauseas la golpeaba. Dinah quitó el pelo de Camila fuera del camino y lo sostuvo contra su espalda, la otra mano ayudando a equilibrar la papelera mientras la chica menor vomitaba. “Joder,” se quejó Camila cuando la bilis caliente que había estado atrás en su garganta hace tan solo unos momentos fue reemplazada con nada más que un espasmo muscular agonizante en su esófago mientras se secaba mucho.
Camila escupió en el recipiente varias veces mientras intentó quitarse de la boca el sabor desagradable que ahora la ocupaba y se volvió a dejar caer contra la pared, poniéndose sobre su costado derecho, cerrando los ojos.
“Voy a llamar a tu madre,” le dijo Dinah con firmeza, sus propios problemas ahora con poco peso ante la alarma que sintió por la salud de Camila.
“No, por favor,” dijo Camila sin aliento, abriendo sus ojos de nuevo y extendiendo su mano poniéndola en el hombro de Dinah. “Está bien.”
Camila tragó saliva con dificultad, su garganta sintiéndose como si hubiera sido desagarrada en pedazos con muchas cuchillas afiladas.
“Sólo fue el shock, eso es todo…” admitió silenciosamente, cerrando los ojos de nuevo. “No pensé que sería tan pronto.”
“¿Quieres decir el juicio?” preguntó Dinah finalmente entendiendo, sus ojos aún hinchados y rojos de sus propias ansiedades previas.
Camila asintió con la cabeza lentamente en afirmativo y Dinah sonrió tristemente ante la respuesta de Camila, acariciando la frente de la chica más pequeña amablemente con su mano quitando unos cuantos mechones de pelo oscuro que había estado pegados a su frente por el sudor, poniéndolos fuera de su cara.
“Mila, irá bien, ya lo sabes,” la tranquilizó Dinah y Camila abrio los ojos para encontrarse con los de su amiga. “Va a ir a la cárcel. Está más que garantizado…”
“No es eso,” le dijo Camila intercediendo. “El abogado de mi padre cree que le condenarán a un máximo de cinco años si no se extiende la sentencia por obstrucción a la justicia porque alteró las pruebas físicas.” Camila cerró sus ojos de nuevo brevemente y tragó saliva otra vez, sintiéndose repentinamente de nuevo mareada. “Yo solo…” empezó de nuevo, moviendo la cabeza de un intento de aclararla. “Cuando escuché el mensaje me hizo pensar en el accidente de nuevo, eso es todo,” divulgó. “Me hizo recordarlo y supongo que solo estoy un poco abrumada por ello.”
“¿Qué recuerdas?” le preguntó Dinah mientras Camila se limpiaba el sudor de su frente con la manga de su sudadera abriendo los ojos.
Miró a Dinah pero no dijo nada, el recuerdo haciéndola sentirse nauseabunda de nuevo.
“¿Podemos por favor hablar de cualquier otra cosa?” pidió Camila, inhalando profundamente para intentar hacer que su cabeza dejara de dar vueltas. “Como… ¿por qué no hablamos sobre el hecho de que no voy a tener que preocuparme porque haya una versión en miniatura tuya corriendo por aquí en nueve meses?” Dinah visiblemente se echó hacia atrás después de la revelación de Camila, cada centímetro de tensión de su cuerpo con una ola de lágrimas inundando sus ojos como resultado de absoluto alivio.
“¿Estás segura?” preguntó Dinah a través de sus pequeños sollozos y Camila señaló con dificultad hacia donde estaba el test en la cama, su brazo temblando con su estado actual.
“En realidad no,” contestó Camila sinceramente, cerrando los ojos durante un mero instante. “Volvería a comprobarlo si fuera tú…mi cabeza empezó a dar vueltas inmediatamente después de mirarlo y no estoy muy segura de confiar en lo que vi.”
“Pero ¿piensas que era negativo?” preguntó Dinah con esperanza, mirando de nuevo a la cama nerviosa.
“Estoy muy segura de que lo era,” la animó Camila, asintiendo con la cabeza en dirección a la cama.
Hizo un movimiento para levantarse y cogerlo pero Dinah la hizo permanecer en el sitio poniendo una mano amable contra su pecho.
“No, yo lo cogeré,” aseguró Dinah, inclinándose y cogiendo el test en su mano rápidamente bajando sus ojos para estudiarlo.
Camila escuchó a Dinah reírse y tuvo que imaginar la amplia sonrisa de la cara de su amiga, sus parpados aun firmemente cerrados mientras su cabeza estaba apoyada contra la parad una vez más, la habitación aun dándole vueltas ligeramente.
Cuando después los abrio, Camila se encontró a Dinah sentada a su lado una vez más, una mano cubriendo su boca, la otra sosteniendo su test de embarazo delante de ella como si el resultado fuera a cambiar si quitaba los ojos de él.
“Entonces, no voy a ser tía dentro de poco ¿no?” le preguntó Camila ya sabiendo la respuesta a la pregunta por la respuesta de Dinah pero intentando hacer una broma.
“No,” contestó Dinah felizmente. “No lo eres.”
“Genial,” comentó Camila aun sintiéndose fatal bajando su barbilla hasta su pecho mientras se echaba hacia adelante. “Eso es genial Dinah.”
“Toma,” dijo Dinah a través de sus lágrimas de alegría mientras se levantaba y ponía sus manos alrededor del torso de Camila, “deja que te ayude a ir a la cama.”
“Creo que debería quedarme aquí un minuto,” le dijo Camila, aun sintiéndose un poco mal.
“Te llevaré la basura,” la tranquilizó Dinah y Camila se encontró con la vista de la polinesia asintiendo, decisivamente. “Vamos, levanta,” instruyó Dinah, acercando el cuerpo de Camila mientras intentaba que se pudiera sobre sus pies.
Camila puso una mano para equilibrarse contra la pared, la habitación dando vueltas salvajemente a su alrededor mientras se levantaba perdiendo casi su equilibrio cayendo hacia atrás.
“Mierda,” maldijo Camila mientras Dinah apretaba su agarre, uno de los brazos de la chica más alta alrededor de la pequeña cintura poniéndola más cerca de su cuerpo de nuevo.
Dinah guio a Camila hacia la cama y la ayudó a sentarse en el borde antes de volver al escritorio cogiendo la papelera de debajo. Justo mientras estaba volviendo hacia Camila, Dinah vio a la chica pequeña caer y tambalearse hacia atrás en el colchón, preocupada de que se hubiera desmayado Camila o de que fuera a tener un ataque. Escuchó a Camila gruñir y rápidamente dejo caer la papelera a los pies de la cama, yendo hacia su amiga impacientemente.
“Mila ¿estás bien?” preguntó preocupada.
“Sí,” contestó Camila. “Sólo siento la repentina urgencia de estar tumbada durante un minuto. Eso es todo.”
“Vale,” dijo Dinah tirando el test de embarazo que aun sostenía en una mano a la papelera poniéndola al lado de su amiga.
“¿No querías enmarcar eso?” preguntó Camila, sus ojos cerrados, su antebrazo cubriéndolos. “Ya sabes, ¿para la prosperidad?” Dinah sonrió ante el intento de Camila con humor y se rio.
“No creo que estoy bien.” Contestó, sentándose en la cama al lado de su amiga poniendo una mano en su rodilla. Dinah acarició la extremidad a través de los vaqueros de Camila con su pulgar.
“¿Vas a hablar con Siope?” preguntó Camila tomando una bocanada de aire desde su posición. “Deberías probablemente decirle que no estas embarazada.” Dinah gruñó y se tumbó en el edredón junto a Camila.
“Lo haré,” le dijo Dinah.
“¿Cuándo?” preguntó Camila, girando su cabeza para mirar a Dinah, finalmente abriendo sus ojos de nuevo, entrecerrándolos mientras la luz los alcanzaba.
“Después,” contestó Dinah simplemente y Camila frunció el ceño.
“Deberías decírselo ahora.” La animó. “Si no se lo estará imaginando y no es justo para él.”
“Estará felizmente escogiendo nombres de bebés que le gusten,” comentó Dinah secamente. Camila hizo una mueca y Dinah entrecerró sus ojos en respuesta.
“¿Qué?” preguntó a su amiga sintiendo que tenía algo que decir.
“Sólo estoy intentando averiguar por qué estás tan molesta de que quisiera que te lo quedaras.” Contestó, parpadeando sus ojos varias veces, la luz irritando sus ojos.
“Mila, tengo dieciséis.” Dijo Dinah como si eso contestara todo. “¿De verdad piensas que es el momento indicado para tener un hijo?”
“No,” contestó Camila, descansando sus ojos un momento y dejando que sus parpados cayeran sobre ellos, “pero, serías una madre genial Dinah.” Cumplimentó a su amiga. “Sería natural para ti.”
“¿Me estás diciendo que estás decepcionada de que no esté embarazada?” le preguntó Dinah, poniéndose sobre sus codos mientras miraba a Camila quien parecía aún pálida.
“Sólo estoy diciendo que serás buena madre algún día…” musitó, sin contestar realmente a la pregunta, sus pensamientos distrayéndola con otras cosas.
“Sí, un día en el futuro cuando sea más mayor que ahora y esté felizmente casada.” Estableció definitivamente.
“Deberías tomarlo como un cumplido,” dijo Camila sintiéndose un poco nauseabunda de nuevo.
“¿Por qué?” preguntó Dinah sonando un poco irritada ante las palabras de Camila. “Sinceramente Mila, no oíste lo enfadado que su puso. Nunca le había visto así antes. Estaba furioso de que hubiera incluso sugerido que no me lo iba a quedar. Dijo que si le quería tanto como él me quería a mí podríamos arreglarlo. Fue como si le hubiera insultado o algo, pero, es mi cuerpo así que seguramente eso lo hace que sea mi elección.”
“Sí, pasa últimamente,” dijo de acuerdo Camila, “pero no es como si todos los chicos de dieciséis años estuvieran felices de estar al lado de su novia embarazada.” Le informó. “Eso sólo te va a mostrar lo mucho que se preocupa por ti si cree en tu longevidad tanto como para considerar tener un hijo contigo tan joven. Ese es un compromiso enorme, ¿no crees?” Dinah se quedó mirando a Camila durante un momento como si fueran las últimas palabras que esperaba escuchar salir de la boca de su amiga.
“Dios eres molesta,” murmuró Dinah juguetonamente, frustrada de no verlo antes.
“Él probablemente reaccionó así porque le heriste los sentimientos.” Observó Camila. “Ahí estaba mostrando lo comprometido que está con la relación y tú le contradijiste un poco diciéndole que no querías un hijo.” Camila abrio un ojo para mirar a Dinah.
“¿Le dijiste por qué no querías quedártelo?” preguntó Camila interesadamente, intentando distraerse del recuerdo del accidente aun dando vueltas sin parar en su cabeza desde que escuchó el mensaje perteneciente al juicio en el teléfono.
“No porque se molestó tanto y empezó a gritarme,” le contó Dinah.
“Vale, ¿puedes decirme exactamente qué pasó?” preguntó Camila, intentando sentarse.
Dinah se puso recta y ayudó a Camila a sentarse mejor, la chica menor extendiendo una mano hasta su frente en un vano intento de acabar con su mareo como resultado del repentino movimiento.
“¿Estás bien?” preguntó Dinah inquieta, sus manos en los hombros de Camila, una apoyada detrás de su espalda.
“Sólo mareada,” le dijo Camila, apretando el puente de su nariz cerrando los ojos. “Estará bien en un momento.”
“Vale,” dijo de acuerdo Dinah frotando los brazos de Camila.
“Entonces, empieza por el principio,” la animó Camila, entusiasmada para que su mente pensara en cualquier otra cosa que la imagen de un Dodge Avenger azul que iba hacia ella, el conductor ya con rostro sin ser anónimo. Entonces, para el aprecio de Camila, Dinah lo hizo.
Le contó a Camila cómo no le había venido su último periodo y cómo no había pensado en ello hasta ayer cuando su madre había estado hablando con ella sobre un escáner ultrasonido que iba a tener la siguiente semana. Fue entonces cuando Dinah finalmente consideró la posibilidad de que podía estar embarazada y se había cagado. Entonces, aterrorizada, se lo había guardado para sí misma hasta hoy que quedó con Siope y le confesó finalmente sus miedos.
Dinah le explicó a Camila que Siope y ella no se habían acostado recientemente y que la última vez que habían estado juntos fue el día de San Valentín cuando sus padres fueron a cenar fuera para celebrarlo, dejándoles la casa para ellos. Le dijo a Camila que usaron protección, como siempre lo hacían y que había sido gran parte de la razón por la que ni siquiera había considerado que podía estar embarazada hasta ayer. Había asumido que Siope y ella estarían a salvo pero Camila tenía razón cuando dijo que los accidentes podían pasar y Dinah había llegado exactamente a la misma conclusión anoche después de mucha consideración.
De acuerdo con Dinah, Siope inicialmente había estado en shock con la confesión, sus propios pensamientos reflejando los de Dinah, que era imposible porque habían tomado precaución. Sin embargo, mientras él consideraba la perspectiva y se daba cuenta de lo que era de hecho, una posibilidad muy real, había dicho que a lo mejor no era necesariamente una cosa tan mala si estaba embarazada. Había dicho que a lo mejor era una señal, que era la forma en la que el mundo les estaba diciendo que estaban destinados a estar juntos. Siope había declarado su amor por ella y le había dicho que podían casarse si ella quería hacerlo y que podrían criar al bebé juntos, como una familia.
Dinah le había dicho que no quería eso y le había dicho que si estaba embarazada estaría más dispuesta a terminar con ello. En retrospectiva, Dinah admitió que probablemente podría haberse expresado mejor, que a lo mejor no se habría convertido en una pelea tan grande como la que siguió si le hubiera explicado por qué no quería un niño, si le hubiera dicho que era porque pensaba que era demasiado joven y que no estaba aún preparada para ello. Volviendo a la situación ahora, se había dado cuenta de que no había divulgado su razonamiento para nada. Sólo había derribado la idea sin dudar un segundo y como resultado había herido su orgullo cuestionando sus sentimientos por ella.
“Ugh,” gruñó Dinah al darse cuenta. “En realidad fui un poco puta con él.”
“Estabas preocupada,” la tranquilizó Camila. “Es entendible bajo las circunstancias. Ambos probablemente dijisteis cosas que no querías decir por el calentón del momento.”
“Fue todo para nada,” suspiró Dinah. “Ni siquiera estoy embarazada.”
“Deberías ir a hablar con él,” la animó Camila, extendiendo una mano para ponerla en el hombro de Dinah. “Estoy segura de que los dos podéis arreglar las cosas.”
“No lo sé,” dijo en desacuerdo Dinah.
“Siope te quiere Dinah y tú también le quieres” le dijo Camila con confianza. “Sólo fue una pelea estúpida y estoy segura de que tendréis muchas más en el futuro. Sólo necesitáis hablar. Ve a verle y dile que estabas asustada y que lo sientes. Sólo…sé sincera con él.”
“¿Qué pasa contigo?” preguntó Dinah, aun evidentemente preocupada, la cara de Camila pálida, sus ojos pareciendo cansados.
“¿Qué pasa conmigo?” preguntó Camila.
“No te puedo dejar aquí sola,” dijo y Camila movió una mano con desdén.
“Estaré bien,” la tranquilizó. “Probablemente sólo dormiré…”
“¿Qué pasa si vomitas durmiendo y te ahogas hasta la muerte?” le preguntó Dinah, interrumpiendo.
“Ese es un pensamiento alegre,” le dijo Camila, haciendo una mueca.
“Lo digo en serio Mila.” Le dijo Dinah señaladamente. “No te voy a dejar hasta que tu madre llegue a casa.”
“Me tumbaré de lado,” dijo Camila en un intento de disminuir los miedos de su amiga. “De esa forma no me ahogaré hasta morirme si vomito otra vez ¿vale?”
“No, no vale.” Le dijo Dinah protectoramente. “Entonces, ¿crees que has superado el shock inicial ahora?” le preguntó Dinah significativamente. “¿Estás bien con lo del juicio?”
Camila hizo un gran esfuerzo para parecer que no le afectaba forzando una sonrisa débil en su cara mientras levantaba sus pulgares hacia Dinah.
“Sí, ya tuve la declaración,” contestó y Dinah movió su cabeza a sabiendas. “¿Cómo de peor podría ser?”
“Mila,” dijo Dinah significativamente, encontrándose completamente con los ojos oscuros de Camila. “Sabes que no es lo mismo. Tu madre estuvo contándoles a mis padres sobre eso. Habrá un juez y un jurado esta vez, como un juzgado lleno de testigos. Tendrás que revivir cada momento del accidente una y otra vez desde el momento en el que te golpeó con su coche hasta ahora. Tendrás que compartir cada dificultad, cada lucha para que así puedan acusarle adecuadamente y determinar los daños que te debe…”
“Por favor para,” dijo Camila, cerrando sus ojos un momento frotando su frente.
“Te enseñarán todas las fotos que la policía y los doctores tomaron Mila,” le recordó Dinah. “Tus padres dijeron que no hicieron eso en la declaración porque sólo era una oportunidad para que dieras tu testimonio oral de lo que crecordabas.”
“Dinah…” dijo Camila, sintiéndose mal de nuevo ante el pensamiento de ver esas imágenes sabiendo que tendría que hacerlo durante el juicio.
“Lo siento,” se disculpó Dinah, “Lo estoy pero, no creo que estés bien con ello Mila. Creo que estas mintiendo porque quieres que me vaya a arreglar las cosas con Siope. Estás intentado ser una buena amiga a pesar de sentirte como una mierda porque sabes que finalmente tendrás que mirar el daño que tu cuerpo sufrio inmediatamente después del accidente. ¿Qué clase de amiga sería si me levantara y te dejara ahora?”
“Yo…” empezó Camila a protestar pero ya estaba pensando en ello de nuevo, el abrumador sentimiento de pánico mientras reconocía el coche a toda velocidad yendo hacia ella y el golpe sonoro que pronto le siguió con una completa inconsciencia, hasta que, la próxima cosa que supo era dolor como nunca había sentido en su vida antes. “Jo…” empezó a maldecir mientras se deslizaba hasta el suelo a los pies de la cama en sus rodillas, poniéndose encima de la papelera mientras vomitaba en ella de nuevo.
Dinah se movió hasta el suelo a su lado frotando su espalda consoladoramente hasta que estuvo seca de nuevo, escupiendo sonoramente por su boca la bilis ácida que le quedaba.
“Jesucristo,” gruñó Camila, limpiándose la cara con la manga con dos arcadas fuertes. “Mierda.”
Se dejó caer contra los pies de la cama y Dinah levantó un brazo para envolverlo alrededor de sus hombros, poniendo a su amiga contra su cuerpo solidariamente mientras Jasper aparecía a través de la puerta de la habitación y se tiraba encima de ellas con energía. Dinah apretó a Camila en su abrazo y la chica más pequeña extendió un brazo en dirección a Jasper sintiéndose reconfortada con su presencia. Jasper trepó encima de las piernas de Camila y puso sus patas contra su pecho, ansioso por su atención a pesar de que tenía su mano acariciándole reflexivamente.
“Abajo Jasper,” regañó Dinah al pequeño cachorro mientras Camila ladeaba su cabeza para apoyarla contra el hombro de la chica más alta y él se puso sobre las piernas de la polinesia antes de bajar al suelo saltando hacia la cama.
Dio vueltas por lo alto del edredón durante un momento antes de volver a los pies de la cama donde se tumbó delante apoyando su cabeza en sus patas entre Dinah y Camila.
“¿Puedo hacer algo?” preguntó Dinah a Camila, sus dedos acariciando el hombro de la morena ligeramente.
“Puedes quedarte aquí hasta que venga mi madre a casa,” dijo Camila, finalmente cediendo. “Quiero decir, ¿si eso está bien?”
“Claro que está bien,” le dijo Dinah. “No iba a ir a ningún lado de todos modos.”
“Pero ¿hablarás con Siope?” le preguntó Camila preocupada.
“Tan pronto como sepa que no estás sola,” la tranquilizó Dinah, extendiendo su mano libre para acariciar el pelo de Camila.
“Ugh,” gruñó Camila, sentándose hacia adelante sobre la papelera de nuevo. Jasper se sentó sobre sus patas detrás de ella ante el movimiento.
Dinah vio como Camila volvía a vomitar sobre la papelera, un brazo apoyado en lo alto mientras inclinaba encima, su cabeza en el medio como si estuviera en el asiento sólido de un váter. Camila vomitó varias veces, pero no estaba enferma y Dinah estaba agradecida por eso mientras estaba sentada a su lado pacientemente, sosteniendo el pelo de su amiga fuera de su camino mientras respiraba hondo y se sentaba de nuevo contra la cama.
“¿Quieres beber algo?” le preguntó Dinah y Camila asintió con la cabeza antes de apoyarla contra la cama completamente cerrando los ojos.
Jasper se tumbó de nuevo y empezó a lamer la frente de Camila, empujando su nariz contra su piel con entusiasmo mientras Dinah se levantaba e iba hacia el baño a coger algo de agua para que la morena bebiera.
Camila, sin energía para moverse o protestar, simplemente sentada ahí mientras Jasper seguía lamiéndola, sólo sentándose hacia atrás de nuevo con la ayuda de Dinah para poder beber. Camila tragó el agua con dificultad, su garganta dolorida habiendo sido forzada, pero, estaba agradecida por el frio y fresco líquido limpiando su boca del asqueroso sabor a bilis que tenía hasta ahora.
Dinah guardó su promesa y se sentó con Camila hasta que su madre llegó a casa una hora más tarde, distrayéndola de sus recuerdos discutiendo lo que le iba a decir a Siope cuando fuera a su casa más tarde. Camila le ofreció su opinión de las cosas cuando se la pidió y Dinah consideró sus palabras pensativamente, agradecida de la ayuda de la otra chica.
“Gracias por quedarte conmigo,” dijo Camila con aprecio a Dinah cuando se levantó en la puerta principal para irse.
“No,” dijo Dinah dándole a Camila un abrazo rápido. “Gracias.” Le susurró en el oído, echando una mirada rápida y furtiva a Sinu quien estaba mirando el intercambio obviamente preocupada por su hija.
“No hice nada,” contestó Camila y Dinah negó con la cabeza en desacuerdo. “Eso no es verdad y lo sabes,” le dijo. “Lo hiciste.” Camila sostuvo a Dinah fuertemente en sus brazos.
“Espero que puedas arreglar las cosas con Siope,” le dijo sinceramente.
“Te llamaré y te haré saber cómo va,” le prometió Dinah, besándola en la mejilla suavemente.
“Gracias,” dijo Camila mientras Dinah se echaba atrás de su abrazo.
Sonrió amablemente a Camila y le ofreció a Sinu un adiós con su mano antes de darse la vuelta yendo al camino del jardín.
Camila cerró la puerta detrás de ella y fue rápidamente envuelta por los brazos de su madre mientras Sinu la abrazaba calurosamente.
“Oh mija,” dijo Sinu, besando a Camila en la frente mientras la chica pequeña envolvía sus brazos alrededor del torso de su madre agarrando la parte de atrás de su camiseta como apoyo.
“Estoy bien,” le dijo Camila, apoyando su cara contra el pecho de la mujer bajita.
Sinu la besó en la frente de nuevo y guió a Camila hasta el salón donde estaba su padre sentado en el sofá esperándolas. Camila explicó qué había pasado adecuadamente, cómo había escuchado la respuesta del contestador y la habían abrumado los recuerdos del accidente rápidamente que la hicieron sentirse nauseabunda y un poco desorientada hasta el punto de que había vomitado.
Discutió sus miedos por el juicio y los padres de Camila prometieron hablar con el abogado sobre si había alguna manera en la que ella pudiera ver antes del juicio las imágenes que le hicieron en el hospital para la investigación para así ahorrarse el shock de verlas por primera vez delante de una sala llena de gente.
Camila se sentó con sus padres durante un rato, Sofi uniéndose a ellos trepando hasta su regazo para acurrucarse antes de finalmente excusarse desapareciendo de la habitación. Una vez arriba, Camila trepó hasta la cama y se tumbó sobre su espalda, mirando el techo durante un momento, su mente pensando a cien latidos por segundo en todo y en nada relacionado con el accidente. Camila extendió su mano y se masajeó la frente, el dolor de cabeza de antes aún presenta a pesar de haberse tomado algunos analgésicos. Camila se cubrio los ojos con su mano, esperando que la oscuridad pudiera ayudar a calmar las palpitaciones de su cabeza inhalando fuertemente, intentando relajarse lo mejor que podía.
Dejó escapar la respiración lentamente, centrando su energía en soltar todo el aire de sus pulmones pero parándose al poco sintiendo el dolor de la cicatriz que recorría su esternón. Movió su otra mano para masajear el punto con sus nudillos, presionándolos contra la piel fuertemente hasta que dejó de doler un poco después del dolor punzante y agudo inicial. Camila se giró sobre su costado, incapaz de ponerse cómoda y extendió su mano hasta la mesilla con poca coordinación para coger el recipiente de los analgésicos que tenía ahí. Miró la etiqueta de cerca leyendo las recomendaciones escritas.
Se pasó como cinco minutos debatiendo si se tomaba otra a pesar de haberse tomado ya la dosis máxima que podía tomar de una vez, pero, independientemente de eso la voz de su cabeza le aseguraba que sólo era una pastilla más, pero puso el recipiente en su sitio, suspirando mientras lo
había. A cambio, Camila se giró sobre su espalda de nuevo y buscó su móvil ciegamente en la cama con su mano, encontrándolo a unos centímetros del lado de su mano derecha. Lo cogió y encontró el número de Lauren, marcando a su novia, esperando que el sonido de su voz la reconfortaba cuando se sentía tan mal.
Después de unos cuantos tonos, Lauren conectó la llamada y Camila cerró los ojos, su antebrazo libre cubriéndolos de nuevo.
“Hey cariño,” la saludó Lauren felizmente, un ligero tono desenfadad en su voz, el final de una risa en sus labios.
“Hey,” contestó Camila, sonriendo ante el sonido del suave tono de su novia imaginando la sonrisa en su cara.
“¿Está todo bien?” preguntó, su tono cortado significativamente mientras silenciosamente preguntaba por Dinah sin alertar a Normani o Ally de que algo estuviera pasando con su amiga.
“Sí,” suspiró Camila. “Todo bien.”
“Genial,” dijo Lauren encantada. “¿Está Dinah contigo?”
“No, se fue a hablar con Siope,” le dijo Camila. “Tienen unas cuantas cosas que necesitan discutir y no quería dejarlo para mañana.”
“Ah vale.” Contestó Lauren, intentando no decir mucho para responder a las palabras de Camila.
“Con suerte estarán bien,” le informó Camila. “Creo que deberían estarlo de todos modos.”
“Me alegro,” le dijo Lauren seriamente y Camila sabía que lo decía en serio.
“¿Y tú? ¿Estás bien?” preguntó, su voz menos cortada y suave. Camila asumió que era porque tenía un poco más de privacidad para hablar, Ally y Normani probablemente habiéndose ido a una tienda.
“Sí, estoy bien,” contestó Camila con evasivas.
“¿Estás segura?” preguntó Lauren. “Suenas un poco rara Camz.”
“Soy un poco rara,” intentó bromear Camila pero sabía que Lauren no se tragaba ese intento de humor.
“¿Qué está pasando?” preguntó Lauren.
“Nada,” mintió Camila. “Estoy bien, de verdad. Todo fue un poco intenso esta tarde, eso es todo. De todos modos ¿cómo te sientes?” cuestionó. “¿Te están dando algún problema las costillas?”
“No van tan mal,” compartió Lauren con ella. “Me he tomado una dosis de analgésicos así que no las siento mucho.” Con sus palabras Camila se giró para mirar el pequeño recipiente que estaba en la mesilla deseando poder tomarse otra, su cabeza palpitando dolorosamente.
“Bien,” dijo Camila extendiendo su mano golpeando el recipiente fuera de la vista en la mesilla. “Volverás a ser tu misma antes de saberlo.”
“¿Va a venir con nosotras?” preguntó Lauren a Camila con esperanzas. “La nueva película de Emma Stone la ponen esta tarde. ¿Podríamos ir a verla?”
“Es suena genial,” le dijo Camila, frotando su frente de nuevo. “Es mi trato ¿recuerdas? Aún estoy en deuda por abandonarte esta mañana.”
“¿Esta compensación también incluye palomitas?” le preguntó Lauren.
“Incluye palomitas, cena, y a lo mejor incluso refresco si tienes suerte.” Contestó Camila mientras Jasper saltaba en la cama y se tumbaba en su estómago.
“¿Vas a estar bien viniendo aquí?” preguntó Lauren. “Si no puedo decirle a Ally que vaya a buscarte.”
“No, está bien. Le pediré a mi padre que me lleve,” le aseguró Camila.
“Cariño, ¿estás segura de que estás bien?” presionó Lauren de nuevo, sintiendo la falta de energía de Camila en el teléfono. “Si no te estás sintiendo bien entonces podemos hacer eso otra noche.”
“No, necesito verte,” expresó Camila demasiado precitadamente.
“¿Por qué? ¿Qué ha pasado?” dijo Lauren, escuchando una pizca de desesperación en la voz de su novia.
“Nada,” mintió Camila una vez más. “Sólo he tenido un rato difícil con lo de Dinah y quiero verte, eso es todo.”
“Vale, bueno, te esperaremos en la planta de la comida ¿vale?” le dijo Lauren, sin querer presionar a Camila pero sabiendo que no le estaba diciendo algo. “Llámame cuando estés aquí y estaremos atentas. Intentaremos sentarnos en un sitio que se nos vea.”
“Vale,” aceptó Camila. “No debería tardar mucho. Sólo me voy a duchar muy rápido.”
“Tómate tu tiempo,” la tranquilizó Lauren. “Cogeremos una bebida o algo mientras esperamos.”
“Hey Lauren,” empezó Camila vacilante, debatiendo si decirle lo del juicio y su reacción.
“Sí,” dijo.
“¿Has pasado un buen rato con las otras?” preguntó a cambio Camila.
“Sí, ha estado muy bien,” le informó. “Tenemos que hacer esto más a menudo,” le dijo, pensando en cómo su madre le había dicho lo importante que era tener una vida propia para no sofocar la una a la otra. “Ya sabes, tu pasando tiempo con Dinah y yo con Normani y Ally.” Camila no dijo nada y consideró pasar otra tarde como la que había tenido hoy.
“Definitivamente,” contestó, fingiendo entusiasmo pero sabiendo que no quería tener que pasar por otra situación exactamente como la de hoy nada pronto.
“Entonces, ¿te veré en un rato?” le preguntó Lauren y Camila se frotó uno de sus ojos mientras contestaba.
“Sí, dame media hora.” Le dijo Camila.
“Vale, nos vemos pronto cariño.” Dijo Lauren antes de desconectar la llamada.
Camila bajó su teléfono y lo tiró en el edredón a su lado mientras se sentaba. Jasper se deslizó fuera de su estómago y se hizo una bola en la cama mientras Camila estiraba sus piernas en el borde de la cama, sus ojos cayendo en el recipiente de pastillas del suelo. Se agachó despacio y lo cogió poniéndolo de nuevo en la mesilla, poniendo su cabeza entre sus manos frotando la cicatriz sobre su ojo izquierdo durante un momento.
Finalmente, se empujó para levantarse y caminar hacia la puerta de la habitación, resistiendo la urgencia de su cuerpo de patear su armario mientras pasaba o de golpear con su puño a la foto más nueva de las chicas, con Sofi y ella en la fiesta de su diecisiete cumpleaños. Camila caminó a través de la puerta hasta el pasillo, cerrándola a la fuerza detrás suyo haciendo que diera un fuerte portazo, una sensación de alivio con el sonido.
“¡Mija!” escuchó Camila decir a su madre desde abajo, enfadada del portazo que había dado.
“Lo siento,” gritó Camila disculpándose, abriendo de nuevo la puerta dejándola así por si Jasper quería escapar para irse escaleras abajo.
Camila la miró un momento, debatiendo si volver a dar un portazo o no pero pronto pensó bien en ello, girándose y yendo hacia el baño para ducharse, sabiendo que, cuando más rápido lo hiciera, antes vería a Lauren

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Capitulo 60

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:53 am

“Entonces, ¿cuánto te ha dicho Camila que tardaría?” preguntó Normani a Lauren mientras encontraban una mesa en la planta de la comida para sentarse, ambas esperando a Ally quien estaba comprando los smoothies de la tienda de zumos que había al lado.
“Dijo que dentro de media hora,” le dijo Lauren, poniendo su bolso en el suelo debajo de la silla haciendo una mueca al sentir el empuje en sus costillas. Se puso una mano en ese costado mientras se echaba hacia atrás y exhalaba fuertemente, soltando una bocanada de aire a través de sus dientes apretados.
“Aún duele ¿eh?” preguntó Normani poniendo una cara solidaria ante el gesto de la mano en el costado de Lauren.
“Sí,” suspiró Lauren, aun cubriéndose las costillas protectoramente. “No tengo ni puta idea de cómo Camz trató con nueve costillas rotas porque deja que te diga Mani,” dijo seriamente, “dos es suficientemente doloroso.”
“Con suerte dejarán de dolerte pronto,” la animó Normani, extendiendo una mano sobre la mesa apretando la de Lauren en su agarre. “Por otro lado,” continuó juguetonamente, “al menos tu cara no se ve como una mierda más.”
“Jesús, gracias Mani,” se rio Lauren. “No pensaba que se viera tan mal si soy sincera…”
“No sé,” musitó Normani pensativamente interrumpiéndola, “un par de esos moratones parecían bastante aterradores y el corte sobre tu ojo…” dijo haciendo un gesto con su dedo índice hacia la herida de la frente de Lauren, su voz apagándose ligeramente mientras estudiaba la cara de su amiga. “Huh,” dijo repentinamente dándose cuenta de algo.
“¿Qué?” le preguntó Lauren cuando no siguió.
La morena cogió su mano y puso sus dedos contra los puntos de su frente consciente mientras Normani seguía mirándola.
“Bueno,” dijo Normani pensativamente, “conseguiste abrirte la cabeza casi en el mismo sitio donde Camila tiene la cicatriz.” Le informó sonriendo. “Excepto que tu corte es, pequeño en comparación.” Señaló. “Supongo que Camila es más chica mala de lo que tú lo serás.” bromeó.
“Estás predicando a la transformación,” le dijo Lauren, levantando una ceja mientras Ally se acercaba a la mesa con una bandeja en sus manos, sus bebidas equilibradas con cuidado en lo alto de ella.
“Aquí tenéis chicas,” dijo Ally mientras ponía la bandeja en la mesa y les daba las bebidas, una por una.
Cogió la bandeja una vez que estuvo vacía y la puso en lo alto de una papelera que tenían al lado detrás suyo antes de tomar su asiento con las demás.
“¿Qué me he perdido?” les preguntó una vez que estuvo sentada, tomando un trago del líquido frio mirando entre sus dos amigas cuestionadoramente.
“Sólo estábamos hablando de Camila,” contestó Normani sonriendo ampliamente y Ally sonrió entretenida con la cara de sus amigas.
“¿Por qué no estoy sorprendida?” respondió Ally riéndose ligeramente y poniendo los ojos en blanco.
“Normani sacó el tema,” protestó Lauren dándose cuenta del gesto de Ally tomando un sorbo de su propio smoothie mientras se encontraba con los ojos amables y cálidos de la chica más bajita. “No fui yo.”
“¿De verdad?” preguntó Ally a Normani poco convencida. Normani asintió con la cabeza en afirmativo.
“Sólo le pregunté a Lauren cuánto pensaba que tardaría Camila.” Admitió Normani mientras jugaba con su pajita, haciendo círculos en su vaso moviendo el líquido rosa.
“Bueno, ¿cuál fue la respuesta?” preguntó Ally con interés. “¿Cuánto tardará?”
“Me dijo que una media hora,” repitió Lauren a Ally, “pero,” dijo mirando su reloj, “eso fue hace casi veinte minutos así que con suerte estará aquí pronto.”
“Me alegro de que tu madre te quitase la prohibición que teníais las dos,” compartió Normani con su amiga. “Era totalmente injusto no dejara a Camila que te viera. Quiero decir que no es como si esto fuera su culpa, no realmente.”
“Ya hablé con mi madre sobre todo antes,” las informó Lauren, masticando la pajita reflexivamente. “Puedo ver porqué lo hizo y para ser sincera no puedo culparla demasiado. Sólo estaba intentando cuidar de mí, eso es todo.” Se pausó un minuto para tomar un trago antes de seguir. “Además, Camz está bien y yo me estoy recuperando.” Estableció simplemente. “No es como si fuera el fin del mundo ni nada. Sólo fueron ocho días…”
“Wow,” se rio Ally, levantando su mano en un intento de tocar la cara de Lauren como si fuera un espejismo. “¿De verdad acabas de decir eso? ¿Qué demonios te ha pasado?”
“¿Qué quieres decir?” preguntó Lauren, esquivando los pequeños dedos de Ally moviendo su cabeza fuera de su alcance.
“Solías quejarte si Dinah bromeaba sobre sentarse al lado de Camila en la hora de los deberes y ahora estás como, no sé, actuando responsable sin haberla visto físicamente en ocho días.” Explicó Ally.
“Creo que eso es lo que llamamos progreso.” Se rio Normani, echándose hacia atrás en la silla tomando otro sorbo de su bebida mientras miraba al par entretenida.
“Aww,” se rio Ally molestamente. “Mírate actuando madura,” bromeó hacia Lauren en un intento de tocar su nariz. “Estoy tan orgullosa. Es como si mi bebé finalmente hubiera crecido…”
“Ally,” protestó Lauren mientras su amiga conseguía coger una de sus mejillas apretándola firmemente en sus dedos.
Lauren quitó la mano de Ally de su cara, se ceño fruncido durante un mero instante antes de relajarse rápidamente, una expresión entretenida en su cara tomando lugar y una pequeña sonrisa formándose en sus labios.
“Eres tan mona,” continuo Ally bromeando, su voz hacienda mímica a la voz que usaría un padre con su hijo pequeño.
La cara de Lauren se sonrojó ante las palabras y Ally sonrió, disfrutando del color rojo que invadía las mejillas de su amiga.
“No me llames eso,” se quejó Lauren, pero no estaba enfadada, estaba avergonzada, bajando la mirada hasta la mesa que tenía delante durante un momento, fijando sus ojos en su bebida.
“Ugh, eres demasiado adorable,” le dijo Ally suspirando. “No tan adorable como tu novia,” concedió, “pero, no estás muy lejos.”
“Ella en realidad lo es.” Le permitió Lauren. “¿Sabéis que trajo un regalo a mi casa cada día durante la semana pasada?” les preguntó Lauren, una mano moviendo la pajita de su smoothie sin darse cuenta, poniendo su dedo al final llenándola de líquido durante un momento antes de volver a soltarlo en el vaso de nuevo. “Quiero decir, que literalmente me compró algo nuevo cada día y se lo dio a mi madre para que me lo diera.”
“Déjame ver,” dijo Normani, levantando su mirada hasta el techo intentando recordar las cosas que Camila había comprado. “Había planeado las flores y la caja de chocolates….”
“No te olvides del oso de peluche,” añadió Ally rápidamente, levantando sus dedo índice. “¿Cómo le llamó?”
“Seymour.” Les recordó Lauren y Ally chascó los dedos ante el nombre.
“Eso era,” se rio. “Dijo que le había llamado así porque quería ver más de ti pero, en su ausencia él estaría tomando su lugar para así el viera más de ti de lo que ella lo haría…”
“De ahí el nombre Seymour,” terminó Normani entretenida con el proceso de pensamientos de Camila.
“Pero eso son sólo tres cosas,” dijo Ally, contando los regalos con los dedos de una mano. “¿Cuáles fueron los otros?”
“Me dio un libro de colorear y pinturas,” se rio Lauren recordando. “Dijo que no quería que me aburriera.”
“Oh, ¡sí!” recordó Normani. “También te dio el DVD de la primera temporada de Pretty Little Liars para que lo vieras.”
“Shay Mitchell es tan maravillosa que le hace daño a mis ojos,” dijo Lauren, moviendo su cabeza ante el pensamiento de la actriz.
“No soy gay pero definitivamente reconsideraría cambiar por ella,” admitió Norman de buena gana.
“Probablemente no deberías dejar que Camila te escuchara hablando de esa manera de Shay Mitchell,” bromeó Ally.
“Camila ya sabe sobre mi crush en ella,” bromeó Normani y Ally se inclinó pegándola en el brazo juguetonamente.
“Estaba hablando con Lo,” estableció más claramente y los labios de Lauren se convirtieron en una sonrisa ante la conversación de sus amigas.
“Camz sabe que encuentro atractivas a otras chicas.” Le dijo Lauren. “No le importa.”
“A lo mejor no le importante las actrices,” dijo Ally, “¿pero la gente real? No estoy tan segura.”
“¿Qué quieres decir?” le preguntó Lauren, tomando otro sorbo de su bebida.
“Quiero decir que, Camila se pone celosa Lo,” divulgó Ally. “Sólo que lo esconde, eso es todo.”
“¿Estás hablando de Clare?” cuestionó Lauren y Ally asintió con la cabeza, silenciosamente contestando mientras bebía un poco más de su smoothie. “No está celosa de ella.”
“Está un poco celosa de ella,” dijo en desacuerdo Normani. “Incluso dijo eso cuando os vio juntas en el partido de softball de la semana pasada.”
“Oh vamos,” dijo Lauren, claramente sin creerlo. “Admito que las dos bromeamos en el restaurante después de que conociera a Clare la primera vez pero, eso fue todo, sólo una broma. Camz no se pone celosa, no realmente. No es como yo.” confesó. “Si alguien se pone celosa de otra gente, soy yo.”
“Ves, ahora esto es ridículo,” señaló Normani simplemente, deslizando su vaso hasta el medio de la mesa lejos de ella. “Camila ni siquiera mira a alguien más. No tienes absolutamente nada de lo que estar celosa cuando tiene que ver con ella.”
“Eso,” dijo Lauren, sosteniendo su vaso hacia Normani con énfasis mientras hablaba, “es muy cierto.” Dijo de acuerdo. “Aún así, me pongo celosa.”
“Sois las dos unas idiotas,” se rio Normani. “Estás celosa de gente que le habla cuando ella literalmente sólo tiene ojos para ti y ella está celosa de una relación pasada que tuviste porque no te conocía y piensa que perdió.”
“Vale,” dijo Lauren, “entonces somos idiotas, pero pensaba que toda la gente enamorada actuaba como idiotas neuróticos sin lógica de vez en cuando.”
“¿De vez en cuando?” dijo Normani, ahogando una risita. “Es más como un día, al menos.”
“Actúo irracionalmente todo el tiempo cuando tiene que ver con Troy,” concedió Ally. “¿Sabes que le pillé hablando con una de las chicas de la cuadrilla de las animadoras el viernes pasado en el pasillo de la escuela? Estaban ahí bromeando y ella estaba haciéndole ojitos en respuesta a todo lo que él decía…”
“Ally, eso es exactamente lo que haces cuando está hablando contigo,” le informó Normani.
“Lo sé,” reconoció Ally, tomando un sorbo rápido de su bebida, “pero yo soy su novia. Yo tengo permitido ese tipo de cosas.” Se pausó durante un momento para poner su vaso vacío en la mesa delante de ella. “De todos modos, le pregunté por ello después,” explicó. “Le dije que si quería salir con una rubia alta y caliente del equipo de animadoras todo lo que tenía que hacer es decírmelo y alegremente le daría la patada en el culo.”
“¿Estás de broma?” preguntó Lauren, riéndose fuertemente ante la admisión de Ally. “No piensas que eso es un poco, no sé…”
“¿Locura?” terminó Normani por la morena.
“Bueno claro que es una locura,” respondió Ally. “Resulta que es lesbiana y está saliendo con alguien que su primo va a la universidad.”
“Espera, ¿estás hablando de Jessica Reynolds?” se rio Lauren entretenida.
“Sí,” contestó Ally. “¿Por qué?”
“¿Cómo no sabías que era gay?” preguntó Lauren seriamente.
“Espera,” dijo Normani, un vago recuerdo llegando a ella. “¿Es esa la chica que te besó en los vestuarios aquella vez?”
“Sí,” contestó Lauren, sonriendo ampliamente. “Incluso os hablé de ella.”
“Pero nunca la señalaste,” protestó Ally. “¿Cómo se suponía que iba a saber que era ella?”
“No sé,” musitó Normani. “Alta, caliente, rubia…esa era definitivamente la descripción que nos dio Lauren.”
“Dios, no puedo creer que no supieras que era ella,” se rio Lauren.
“Dijiste que estaba en el equipo de softball.” Se quejó Ally.
“Lo estaba, pero se cambió a las animadoras,” le informó Lauren. “Una vergüenza si me preguntas,” musitó. “Solía disfrutar mirando fijamente su trasero en nuestro uniforme de softball.”
Normani hizo una mueca y Lauren la miró arrepentida mientras levantaba su pajita hacia la boca para tomar otro sorbo de su bebida.
“Da igual,” dijo Ally, intentando volver al asunto. “Lo que estaba intentando hacer era apoyar tu reclamo de que todo el mundo enamorado actúa como idiotas de vez en cuando.”
“Nunca he actuado como una idiota,” dijo en desacuerdo Normani y Lauren y Ally compartieron una mirada significativa.
“Sí, lo que digas Mani,” le dijo Lauren.
“No lo hice,” dijo Normani a la defensiva.
“Fuiste una gran idiota y lo sabes.” Dijo Ally.
“Bueno, ya no lo soy más.” Respondió tristemente y Lauren le dio una mirada solidaria.
“Lo siento,” se disculpó Ally. “¿Aún estás molesta por lo que pasó con Arin? ¿Pensé que lo habías superado?”
“Lo he hecho,” compartió Normani abiertamente. “Arin y yo nunca habríamos funcionado a largo plazo. Es sólo que os veo a vosotras dos enamoradas y es un poco mierda, ya sabéis.” Se pausó un momento para pensar.
“Nunca me reiría de ninguna de las dos por ser unas sujeta velas…. de nuevo,” dijo.
“Especialmente porque toda la gente con la que estás saliendo son agradables y atentos. Quiero decir, Camila llevándote regalos cada día es un claro ejemplo de eso. Eres tan afortunada…”
“No vas a escuchar ninguna queja mía,” intercedió Lauren sinceramente. “Camz fue realmente una bendición disfrazada de una tontorrona lindeza propensa a los accidentes.”
“Ugh ves,” se quejó Normani. “Eso fue tan enfermizamente dulce pero a la vez estoy ridículamente celosa porque quiero sentir eso con alguien. Por mucho que me gustase Arin mientras estábamos saliendo, mirando hacia atrás ahora no creo que realmente fuera amor. No comparado con lo que vosotras dos tenéis con Camila y Troy.”
“Encontrarás a alguien,” le dijo Lauren a Normani, extendiendo su mano libre sobre la mesa poniéndola encima de la de su amiga animadamente. “Probablemente cuando menos te lo esperes.” añadió, recordando su encuentro fatídico con Camila. “Ya sabes, un día estarás a lado de las taquillas con tus propios asuntos y al minutos siguiente un misterioso e intrigante, bueno, chico en tu caso supongo, tirará sus libros e irás a dárselos. Lo siguiente, ya sabes, serás incapaz de comer, dormir o de hacer cualquier cosa sin pensar en su estúpida y adorable cara y empezarás a comportarte como una idiota incomprensible a su alrededor.”
“Eso fue bonito,” bromeó Normani.
Lauren sonrió y volvió a poner su vaso encima de la mesa para así poner tomas la mano de su amiga entre las suyas.
“Todo lo que estoy diciendo es que yo ni siquiera estaba buscando el amor y entonces Camz apareció de no sé dónde coño y me pateó directamente el culo.” Le dijo Lauren. “Esa pequeña idiota cambió mi puto juego y ni siquiera la vi venir.” Bromeó con afecto.
“Eso fue tan profundo,” bromeó Ally y Lauren la miró un momento.
“Sólo estoy diciendo que pasará.” Estableció Lauren simplemente. “No necesitas buscarlo. Te encontrará.”
“Entonces, ¿lo que estás diciendo es que si no voy buscando novio entonces sólo casualmente me chocaré con uno que pronto empezará a darme su diario personal para que lo lea, que organizará increíbles y pensadas citas sorpresas y después me traerá una multitud de regalos cuando esté enferma?”
“Eso es lo que estoy diciendo,” se rio Lauren, apretando la mano de Normani soltándola para coger su bebida. “Si no, entonces, bueno, puedes compartir a Camz conmigo.” Ofreció juguetonamente. “Es lo suficientemente atenta para dos personas.”
“Hablando de nuestra novia,” dijo Normani, sentándose hacia atrás contra la silla mirando por encima del hombre de Lauren. “Parece que finalmente está aquí.”
Lauren se giró en su asiento para seguir la mirada de Normani y vio a Camila acercándose a la zona de la comida, su chaqueta de cuero marrón familiar y su pelo largo oscuro visibles a través de la multitud. Lauren sonrió y saludó en dirección a Camila para captar su atención y sintió su corazón revolotear cuando la chica menor se dio cuenta y sonrió ampliamente en respuesta. Camila saludó con la mano al grupo, Ally y Normani devolviéndole el gesto calurosamente mientras cerraba la distancia entre ellas y llegaba hasta allí quedándose de pie al lado de Lauren, sus manos metidas en los bolsillos de su chaqueta de cuero.
“Hola,” las saludó a todas Camila. “No os hice esperar demasiado ¿no?” preguntó preocupada.
“Para nada,” la tranquilizó Ally. “Sólo estábamos poniéndonos al día, eso es todo.”
“Entonces, ¿dónde está Dinah?” le preguntó Normani mientras Lauren terminaba su bebida y ponía el vaso vacío en la mesa con los otros. “Más la vale tener una buena razón para perderse el tiempo de chicas.”
Lauren disipó con dificultad un flash de algo que había cruzado la cara de Camila pero se fue tan pronto como apareció.
“Está con Siope,” les dijo Camila sinceramente.
“Debería de haberlo adivinado,” exclamó riéndose Normani. “Especialmente después de nuestra última conversación.” Se dirigió a Lauren y Ally. “Todo el mundo es amado menos yo.”
“¿No están sus padres fuera esta semana?” preguntó Ally, intentando recordar lo que Dinah había dicho la última vez que habían hablado.
“Sí,” recordó Normani. “Están visitando a sus abuelos fuera de la ciudad así que él está en casa a solas con su hermano mayor ¿verdad?”
“No imagino porqué se está saltando el tiempo de chicas,” dijo Ally levantando una ceja. “Si Troy tuviera su casa para él yo probablemente también me la saltaría.”
Camila bajó su mirada hasta el suelo sintiéndose incómoda porque a diferencia de las otras, ella sabía que lo que fuera que estuviera pasando en casa de Siope ahora mismo no era definitivamente eso.
Sintiendo la incomodidad de Camila, Lauren extendió una de sus manos, sacando una del bolsillo de su chaqueta de cuero marrón tomándola en la suya.
“Estás callada,” señaló y Camila la sonrió, agradecida del cambio de tema a pesar de que estaban centrando su atención en ella ahora. “¿Está todo bien?”
“Sí,” sonrió Camila a cambio, girándose en el sitio y extendiendo su mano libre para acariciar la cara de Lauren suavemente. “Es ahora.” Contestó y Lauren estudió las facciones de Camila de cerca, dándose cuenta del deliberado uso de sus palabras pero incapaz de determinar si eran en relación con los problemas de Dinah o con algo más.
Camila se inclinó y plantó un suave beso en los labios de Lauren, permaneciendo ahí durante un momento que pronto se convirtió en un minuto y después se extendió hasta dos mientras profundizaba el beso. Despacio, su mano se movió para atraer tirar con cuidado del pelo de detrás del cuello de Lauren y Camila usó su posición para llevar sus bocas, si era posible, incluso más cerca de lo que estaban juntas mientras chupaba la lengua de su novia.
“Va..le,” expresó Lauren, su voz sin aliento y su pecho dolorido mientras luchaba por recuperarse con aire mientras se separaban.
Miró entre Normani y Ally quienes estaban viéndolas con una mirada de sorpresa y entretenimiento en sus caras.
“Qué…” empezó Lauren pero paró, dándose cuenta de que los ojos de Camila estaban fijos en algo a su izquierda. Lauren se giró para ver qué estaba mirando y se dio cuenta de un grupo de tres mujeres que las estaban mirando con miradas desaprobadoras en sus caras.
“Idiotas,” maldijo Camila, volviendo su atención hacia Lauren rápidamente repitiendo el mismo proceso de nuevo, sin inmutarse por los grupos con su obvia insatisfacción ante sus muestras de afecto en público.
Lauren soltó la mano de Camila y movió las dos hasta el pecho de su novia, empujándola hacia atrás para separar sus bocas de nuevo.
“Camz,” exhaló Lauren sin aire mientras jadeaba, frunciendo el ceño preocupada.
“Lo siento,” se disculpó Camila sin entenderlo, cerrando sus ojos un momento y Lauren extendió su mano y la puso contra su cara tranquilizadoramente hasta que los abrio de nuevo.
“Deberías volver a besarla Lauren,” comentó Ally desde donde estaba sentada, mirando al grupo de mujeres enfurecida, Normani con la misma postura desde su sitio, pero pareciendo mucho más irritada que su amiga más bajita. “No te avergüences por unas cuantas intolerantes.”
“No estoy avergonzada,” le dijo Lauren mirando a Camila sospechosamente, la chica menor evitando el contacto visual directo con ella.
“Hey,” gritó Normani al grupo antes de que Lauren pudiera decir sus preocupaciones en voz alta. “¿Qué estáis mirando?” preguntó y Lauren vio a las mujeres mirarse las unas a las otras, evidentemente nerviosas por ser abordadas públicamente. “¿Tenéis algún problema o algo? Si queréis podéis hacer una foto y después mirar a la imagen de un amor verdadero cada día hasta que vuestros jodidos ojos sangren.”
“Normani,” protestó Lauren. “Jesús, eso fue un poco demasiado ¿no crees?” preguntó, mirando hacia el grupo de mujeres que estaba de pie donde ellas estaban sentadas y estaban ahora de saliendo de la zona de la comida.
“Diría que estuvo bien,” señaló felizmente viéndolas irse. “No puedo soportar a la gente así. Quiero decir, ¿Quiénes son para juzgaros? Alguna gente es tan ignorante.” Lauren volvió su atención hacia Camila quien la estaba mirando con una expresión indescriptible en la cara.
“¿Qué pasa?” le preguntó Lauren a sabiendas, cogiendo la mano de su novia una vez más.
Camila se giró para mirar a Normani y Ally incómodamente, mordiéndose el labio inferior.
“¿Podemos hablar?” preguntó mirando de nuevo a Lauren y su novia asintió con la cabeza, echando hacia atrás su silla con el pie para poder así levantarse.
“No tardaremos,” le dijo Lauren a las otras y Ally asintió en respuesta, compartiendo una mirada de preocupación con la chica de ojos verdes.
“Os esperaremos aquí,” le dijo Ally seriamente. “Tomaos vuestro tiempo.”
“Nos cogeré otra bebida,” ofreció Normani a Ally. “¿Queréis algo para cuándo volváis?” preguntó a Lauren y Camila. Lauren miró a Camila quien negó con la cabeza.
“No, gracias,” contestó y Lauren repitió los mismo a su amiga antes de tirar con amabilidad del brazo de Camila llevándosela de la zona de la comida hasta una esquina tranquila en el centro comercial, fuera de interrupciones.
“Vale,” dijo Lauren, girando a Camila para mirarla una vez que estuvieron a solas, poniendo una mano en su hombro. “Sabía que algo iba mal cuando hablé contigo en el teléfono antes… ¿qué es? ¿Estás bien? ¿Estás un poco pálida?” se dio cuenta, su mano moviéndose para acariciar la mejilla de Camila.
“Estoy bien,” la tranquilizó Camila, extendiendo su mano apoyándola en lo alto de la de Lauren. “Sólo he tenido un poco de dolor de cabeza, eso es todo.”
“Camz podemos irnos a casa si no te apetece esto,” le dijo Lauren, acariciando su frente suavemente, su pulgar encontrando su camino hasta la cicatriz sobre el ojo izquierdo de Camila quedándose ahí como de costumbre. “No me importa.”
“No, quiero quedarme,” respondió Camila segura. “Yo sólo, necesito contarte algo pero no quiero que las otras chicas lo sepan, todavía no…”
“No se lo diré,” le garantizó Lauren. “Puedes confiar en mí.”
“Lo sé,” reconoció Camila.
“¿Es algo sobre Dinah?” preguntó Lauren preventivamente.
“No,” dijo Camila. “Es sobre mí. Lauren, finalmente han puesto una fecha para el juicio.”
La cara de Lauren la traicionó con sorpresa ante las noticas a pesar de no tener ni idea de lo que Camila iba a decir pero estaba segura de una cosa, nunca hubiera considerado que fuera eso.
“Oh,” dijo Lauren, su mente intentando llegar a términos con las noticias. “Bien, vale.” dijo. “Bueno, ¿cómo te sientes con eso? ¿Estás bien?”
“En realidad no,” admitió Camila, echándose hacia atrás contra la pared lejos de Lauren. “No iba a contártelo hoy. De hecho, me había prometido a mí misma que no lo haría, que esperaría hasta mañana para así no arruinar esta tarde pero…”
“Hey,” dijo Lauren, poniendo sus manos firmemente en los hombros de Camila. “No has arruinado nada Camz…”
“Dios, sólo quería estar una tarde sin sacar mi drama en tu vida de nuevo,” gruñó Camila frustrada, recorriendo una mano a través de su pelo. “Quería que hoy fuera sobre ti asegurándome de que te divertías y de que te sentías mejor. No quería hacerla sobre mí, pero después te vi y te necesitaba…”
“Entonces me besaste,” dijo Lauren planamente. “Camz puedo leerte como un libro ¿sabes? Así es como supe que había algo mal… ¿fue por eso? Era desesperado…” le dijo. “No es que no lo aprecie porque, créeme, lo hice, pero, no puedo decirlo. Besas diferente dependiendo de cómo te estás sintiendo…”
“Lo siento,” se disculpó Camila. “Odio no poder guardármelo sin contártelo un poco más pero necesitaba sacármelo de mi pecho.”
“Está bien,” le dijo Lauren, abrazando a Camila acariciando su pelo ligeramente con los dedos de una mano mientras los largos mechones negros caían en cascada libremente por su espalda. Hizo una mueca de dolor que pasó desapercibida para su novia mientras sus costillas protestaban un poco con el peso de Camila contra ellas.
Lauren besó un lado de la cabeza de Camila mientras sintió los brazos de su novia envolviéndose alrededor de su cuerpo a cambio.
“No me importa Camz, sinceramente.” La tranquilizó Lauren. “Me alegro de que me lo contaras.”
“Pero tú aún estás herida,” dijo Camila tristemente contra su pecho. “Estás físicamente herida por mí y yo debería estar ahí para ti ahora mismo, no de la otra forma. Estaba realmente intentando…”
“Estoy bien,” dijo Lauren, echándose hacia atrás para mirar a Camila a los ojos.
“Estoy bien en el camino de la recuperación y por lo que recuerdo los últimos ocho días no has hecho para más que hacerme sentir mejor y sin ni siquiera verme Camz.”
“Lo siento,” se disculpó Camila de nuevo. “Yo solo…fue un poco abrumador. Quiero decir, esto es todo Lauren.” dijo, apoyándose contra la pared de nuevo. “Una vez que el juicio haya terminado todo terminará. Finalmente tendré algo de cierre.” Lauren acarició la mejilla de Camila con la parte de atrás de sus dedos, una triste sonrisa en los labios.
“Pero es un poco intimidatorio,” estableció Lauren consoladoramente, entendiendo un poco lo del juicio por la conversación que había escuchado en la casa de los Cabello cuando fue a cenar en varias ocasiones.
“No sé si me puedo enfrentar a verme así,” admitió Camila, yendo directa a sus miedos.
“¿Quieres decir en la fotos del hospital?” le preguntó Lauren, su mano apoyándose en un lado del cuello de Camila. Camila asintió en afirmativo.
“Yo…me puse enferma solo de pensarlo,” divulgó Camila, su voz pequeña y avergonzada. “Por eso necesitaba darme una ducha. Me perdí completamente cuando lo escuché.”
“Deberías haber dicho algo en el teléfono,” la regañó Lauren. “Habría ido directamente.”
“Lo sé,” contestó Camila. “Por eso no lo hice. No quería que vinieras a pasar el resto del día sosteniendo mi pelo fuera de la cara mientras vomitaba en una papelera.” Dijo sonando un poco frustrada y recordando cómo Dinah había hecho eso por ella antes. “Me has mantenido unida demasiado ahora. Es hora de que yo empiece a apoyarte…”
“Camz me apoyas y has estado ahí para mí,” le dijo Lauren seriamente, apretando su hombro firmemente. “No quiero que sientas como que estás en deuda conmigo porque así no es como funciona esto. No tenemos marcador. Es lo que es. Eso es todo.” Lauren puso a Camila en otro abrazo y enterró su barbilla en el hueco del cuello de la chica más pequeña.
“Quería reaccionar diferente,” le admitió Camila. “No quería que se me viniera encima y quería estar bien ¿sabes? Simplemente enfrentarme a ello y después seguir adelante.”
“Camz suena como que hiciste eso.” La tranquilizó Lauren.
“Lauren estaba enferma…como, literalmente vomité…mucho.” reiteró.
“Dios Camz, entonces estabas enferma.” Dijo Lauren. “No es como si pudieras haberlo controlado. Fue una reacción física a lo que te pasó. Fue la respuesta de tu cuerpo, no la tuya. Hace eso por una razón” le dijo.
“Lo sé,” reconoció Camila. “Mi terapeuta dijo que tiene que ver con mis ataques de ansiedad. Es por eso lo que pasó en la comisaría.”
“Tuviste un ataque de pánico Camz.” estableció. “No es el primero y probablemente no será el último tampoco desafortunadamente.”
“Sólo estaba decepcionada,” admitió Camila. “Pensé que estaba todo pasado.”
“Camz probablemente yo también habría estado enferma si fuera tú,” compartió Lauren con ella. “No puedo imaginar cómo es, pero ¿sabes cuánto has cambiado desde que te conocí por primera vez?” le preguntó Lauren. “Camz a pesar de lo que pasó físicamente con las noticias, te levantaste y te diste una ducha y saliste para encontrarte con nosotras aquí. Nunca hubieras hecho eso en septiembre. Probablemente te hubieras quedado en casa destrozando tu habitación o algo parecidamente destructivo…” Camila se alejó de Lauren y se encontró con sus ojos tranquilos.
“No destrozaste tu habitación de camino ¿no?” preguntó Lauren riéndose nerviosamente ante la mirada que Camila le estaba dando.
“No,” le dijo Camila, “No lo hice. Quiero decir, no me entiendas mal, quería, pero… no lo hice. Sólo di un portazo con la puerta de mi habitación.”
“Ves,” sonrió Lauren felizmente. “Eso es un progreso.”
Lauren quitó un mechón de pelo fuera de los ojos de Camila y extendió su mano para coger la suya. Jugó con sus dedos como de costumbre, sus órbitas verdes penetrantes fijas firmemente en la cara de su novia.
“¿Quieres ir a casa y hablar de esto adecuadamente?” le preguntó Lauren. “Porque podemos ya sabes…”
“Claro que quiero hablar de ello,” contestó Camila sinceramente, “pero, no ahora… ¿vale?”
“¿Mañana entonces?” la animó Lauren.
“Claro,” dijo de acuerdo Camila fácilmente. “Mañana.”
Camila extendió su mano y jugueteó con la tela de la camiseta de Lauren instintivamente.
“Yo sólo, quería contarte lo que pasó y ahora ya lo he hecho,” dijo Camila, bajando su mirada para mirar su mano mientras jugaba con la ropa de su novia. “Me siento mejor sobre eso ahora.”
“¿Qué pasa con Dinah?” preguntó Lauren perceptivamente.
“Dinah estará bien.” Le dijo Camila sinceramente.
“¿Qué hay de Dinah y Siope?” cuestionó Lauren un poco más, observando la elección de las palabras de Camila.
“Dejemos espacio.” Dijo Camila simplemente, mirando de nuevo a Lauren quien la estaba mirando aún de cerca.
“Entonces, ¿qué quieres hacer ahora?” le preguntó Lauren, dejando el tema de Dinah ahí y siguiendo hacia algo más, sin presionar a Camila para que compartiera nada que ella no quisiera.
“¿Qué quieres decir?” preguntó, una sonrisa apareciendo en su cara. “Pensé que teníamos un trio planeado con Emma Stone.” Bromeó Camila y Lauren se rio.
“¿Un trio con Emma Stone?” cuestionó Lauren divertida y Camila dio un paso más hacia su novia.
“Sí, bueno ella en realidad no hace nada por mí pero podría tolerarlo si te hace sentir mejor,” dijo Camila juguetonamente.
“¿Te ha dicho alguna vez alguien que eres rara?” preguntó Lauren alegremente.
“Todo el tiempo,” contestó Camila. “Pensé que es por lo que me querías.”
“Esa es sólo una de las muchas razones por la que te quiero,” dijo Lauren, besando su frente suavemente haciendo que Camila cerrara los ojos en respuesta ante el roce.
Lauren movió su boca hacia abajo para besar a Camila en los labios delicadamente, los ojos de su novia cerrados todo el tiempo.
“Además del hecho de que llames de forma inapropiada a un oso de peluche cuando esto mala,” comentó secamente.
“Huh, ¿lo averiguaste?” se rio Camila, abriendo los ojos para mirar a Lauren quien
estaba sonriendo ampliamente.
“¿Seymour?” se rio Lauren. “¿O Seymore? Como, ¿Seymore Butts?”
“Ambos funcionan.” Contestó Camila y Lauren negó con la cabeza.
“Las chicas pensaron que le llamaste así porque querías ver más de mí porque estábamos separadas.” Le informó Lauren.
“Eso es verdad,” comentó Camila.
“Creo que le llamaste así porque querías ver más de mí…” dijo Lauren levantando una ceja. “Ya sabes….como…con menos ropa puesta…”
“Lo hice,” afirmó Camila de nuevo.
“Eres como una pequeña genio rara, ¿lo sabes?” preguntó Lauren entretenida.
“Lo sé,” reconoció Camila. “Un día usaré este talento particular para derrotar al gobierno para dominar el mundo desde mi guarida secreta en los Alpes pero, hasta entonces, lo usaré para cosas más inofensivas como nombrar objetos inanimados.”
“¿Una guarida secreta?” presionó Lauren, queriendo escuchar más de la imaginación en trabajo de Camila disfrutando la imagen feliz que tenía la cara de su novia.
“Sí, una guarida secreta,” contestó Camila riéndose. “Tiene que ser secreta o los militares me encontraran y pararán mis planes. Tendrá una habitación con un montón de pantallas de televisión…”
“Para espiar al mundo,” la interrumpió Lauren.
“No, para poner a la vez varios videos musicales,” le informó Camila. “Jasper será mi minion y le mandaré a buscar comida de vez en cuando para que haga reconocimiento por mí…”
“Umm, y exactamente ¿dónde encajo en todo esto?” le preguntó Lauren entretenida.
“Puedes ser mi socia,” dijo Camila de buena gana. “Ya sabes,” se encogió de hombros, “si quieres.”
“¿Puedo pensar en ello?” preguntó Lauren, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Camila.
“Vale, pero no tardes mucho,” le dijo. “Estoy pensando en poner un anuncio.”
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren, echándose hacia adelante poniendo su cara más cerca de la de Camila.
Camila sonrió, anticipando el beso de Lauren.
“Tendré que besarte antes de tomar una decisión firme, claro.” dijo. “Quiero decir que entiendes por qué es importante ¿no? Es investigación.”
“Mmhmm,” respondió Camila. “Investigación es extremadamente valorada para tomar cualquier decisión.”
Lauren se echó hacia adelante y conectó sus labios, besando a Camila felizmente, alegre de que volviera a hacer esos comentarios de broma de nuevo, todos los pensamientos del juicio puestos firmemente al fondo de su mente por ahora.
“Entonces, ¿qué piensas?” preguntó Camila. “¿Cogerás el trabajo?”
“Creo que necesito un poco más de investigación antes de comprometerme con algo.” Bromeó Lauren y Camila movió su boca para que así estar a meros centímetros de su novia.
“Haz tanta investigación como necesites,” susurró Camila roncamente y Lauren tomó la oferta directa hasta el corazón besándola de nuevo.
“¿Crees que Normani y Ally se unirán a nuestro equipo de super villanos?” preguntó Camila cuando se separaron de nuevo, los brazos de Lauren aún envueltos alrededor de su cintura.
“¿Podemos ofrecérselo?” preguntó Lauren, girándose y guiando a Camila de vuelta hasta la zona de los restaurantes donde estaban sentadas sus amigas esperándolas.
“Sólo para que quede claro, no estoy recomendando que hagan investigación antes de tomar la decisión.” Bromeó Camila, moviéndose ligeramente para que así la mano de Lauren, que aún estaba a su alrededor, se deslizara hasta su cadera. Camila la cogió mientras volvían hasta la mesa donde habían dejado a las otras ocupándola. “Sólo hay una oferta si la aceptan o la declinan…” estableció Camila sin rodeos. “Nada de besos.”
“Bueno, le dije a Normani que te compartiría con ella si nunca se enamora,” le informó Lauren neutralmente.
“Espera, ¿qué?” preguntó Camila frunciendo el ceño mientras la zona de la comida se empezaba a ver.
“Le dije a Normani que te compartiría con ella.” repitió.
“¿Qué? ¿De verdad?” preguntó Camila, preguntándose por qué demonios Lauren había incluso llegado a esa conversación con Normani.
“Sí,” contestó Lauren riéndose. “Así que, suficientemente justo que no beses a Ally,” le permitió, “pero puede que te tengas que acostumbrar a besar a Normani.” Camila se paró en seco y miró a Lauren, una expresión confusa en su cara.
“¿Yo no tengo nada que decir en esto?” le preguntó haciendo una mueca.
“No,” dijo Lauren, tirando del brazo de Camila llevándola de nuevo hacia Ally y Normani quienes las habían visto.
“Lauren,” protestó Camila, empujándola en su costado juguetonamente haciendo una mueca tan pronto como vio la mueca de dolor que se extendía por las facciones de Lauren. “¡Mierda! ¡Lo siento!” se disculpó rápidamente Camila. “¡Joder! Soy una idiota.”
“Mierda santa eso jode mucho,” se quejó Lauren riéndose a pesar del dolor.
“Entonces ¿por qué te estás riendo?” le preguntó Camila pegándola en el brazo.
“Porque es estúpido, por eso.” Le dijo Lauren. “Sólo son un par de pequeñas fracturas y siento como si me hubiera golpeado un maldito coche.” Camila frunció el ceño ante la elección de palabras de Lauren.
“No me mires así,” se rio Lauren de nuevo. “¿Sabes lo que quiero decir?”
“Sí,” contestó Camila mientras se paraba delante de la mesa.
“Estáis de vuelta,” dijo Normani, sentándose mejor ante su llegada. “Pensábamos que os habíamos perdido para el resto del día.”
“Aww, no te preocupes cariño,” prácticamente ronroneó Camila, poniendo su mano delante en la mesa mientras intentaba actuar seductora pero fallando, a cambio pareciendo rara y cómica. “No te dejaría esperando tanto tiempo. Sé lo mucho que me echas de menos cuando no estoy por aquí.” Camila se puso más cerca de Normani y levantó una ceja mientras continuaba con la farsa.
“¿Quieres que me siente en tu regazo un poco?” preguntó, extendiendo su mano para coger la de Normani sosteniéndola en la suya. “A lo mejor podríamos salir y tomar algo de aire fresco.” sugirió, guiándole un ojo, la insinuación clara. Normani miró a Lauren pareciendo muy incómoda.
“¿Le has contado lo que hemos estado hablando antes?” preguntó.
“Puede que haya salido.” Contestó Lauren entretenida mientras Camila sonreía en su dirección, disfrutando el juego.
Se intentó sentar en el regazo de Normani pero la otra chica se levantó rápidamente.
“Oh Dios mío,” le dijo a Lauren. “¿Te he dicho que te odio a veces?” protestó, fallando al intentar guardar su risa. “y tú Camila…tienes que parar ¿vale?”
“¿Qué? ¿Por qué?” preguntó Camila haciendo un pequeño puchero, habiendo saboreado la incomodidad de Normani. “Esto es muy divertido.”
“Entonces, vamos ahora al cine ¿verdad?” preguntó Normani, intentando cambiar de tema moviendo la mano en el intento de huir de Camila.
“Ooh, nos podemos sentar en la fila de atrás juntas.” Le dijo Camila a Normani quien le dio a Lauren una mirada suplicante.
“Vale Camz,” intercedió Lauren por su amiga. “Dale un respiro a Normani ¿eh?”
“¿Sólo si nos podemos sentar en la última fila juntas?” le preguntó Camila a su novia.
“Ew,” gruñó Normani y Ally se rio ligeramente desde su sitio.
“Trato,” dijo de acuerdo Lauren, ofreciéndole su mano a Camila quien la cogió de buena gana mientras volvía hacia su novia.
“A lo mejor tenemos que dejaros,” musitó Normani, girándose hacia Ally.
“¿No vais a venir con nosotras?” preguntó Lauren, ladeando su cabeza ligeramente.
“No si me tengo que sentar a tu lado mientras hacéis cualquier cosa en la parte de atrás del cine.” Les dijo Normani seriamente. “preferiría no someterme a eso.”
“No vamos a estar haciendo nada,” le informó Lauren, mirando a Camila quien la estaba mirando silenciosamente. “¿Verdad?”
“Cierto,” dijo Camila poco convencida. “Sí, claro que no lo haremos.”
“Sabes que,” se rio Normani. “No confío en ninguna de las dos.” bromeó. “Estoy fuera.”
“Si Mani no se apunta yo tampoco,” se rio Ally. “No voy a ser la sujeta vela.”
“Bueno entonces supongo que solo quedamos tú y yo,” dijo Camila mirando a Lauren quien sonrió de vuelta.
“Entonces mejor que te pongas de camino,” le urgió Lauren y Camila les dijo adiós con la mano a Ally y Normani antes de salir de la zona de los restaurantes en dirección hacia donde habían entrado. “Recuerda que me debes por lo de antes,” le recordó Lauren malévolamente mientras Camila unió sus brazos con su novia.
“Lo recuerdo,” contestó Camila, sonriendo. “Estoy muy segura de que prometí que te besaría…”
“Estoy muy segura de que me prometiste eso también,” le dijo Lauren entretenida.
Camila sonrió a Lauren antes de volver su atención hacia adelante continuando su camino en dirección al multicine AMC, su brazo aún unido a Lauren.
“Tendrás tu compensación,” bromeó juguetonamente. “Siempre pago mis deudas.

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Capitulo 61

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:54 am

Camila y Lauren caminaron a lo largo del centro comercial lentamente, sus brazos unidos y sus manos entrelazadas, Camila echando vistazos rápidos, miradas interesadas a través de algún cristal de las tiendas mientras pasaban.
“¿Quieres ir a dar una vuelta?” preguntó Lauren dándose cuenta de las miradas de Camila. “No tenemos que ir directamente al cine si prefieres comprar.”
Camila miró hacia arriba encontrándose con los ojos de Lauren y apretó su mano ligeramente.
“No, está bien.” Contestó Camila. “En realidad no necesito nada.” Lauren tomó un momento para contemplar las converse azules destrozadas de Camila, una mirada incrédula en su cara.
“¿No necesitas nada?” preguntó, sus labios curvándose en una sonrisa mientras levantaba sus ojos para mirar las facciones de Camila de nuevo. “Ni siquiera, una, ¿cosa?”
Camila negó con la cabeza y Lauren se rio mientras hacia una nota mental de comprarle a su novia un par de zapatillas nuevas cuando tuviera su próxima paga.
“Estaba intentando averiguar dónde está la tienda de música que hay aquí pero parece que no puedo recordarlo.” Dijo Camila, girando su cuerpo en el sitio para mirar en la primera dirección y después en otra, aparentemente confusa.
Camila hizo una mueca con su cara, su nariz y frente frunciéndose pensativamente mientras seguía escaneando el centro comercial que tenía alrededor.
“Está arriba al final de Barnes and Noble,” le informó Lauren como ayuda, una expresión similarmente mística apareciendo en su propia cara. “¿Por qué?”
“¿Aquí arriba?” preguntó Camila señalando completamente en la dirección equivocada.
“No, en la otra esquina del centro comercial,” corrigió Lauren, girándose y señalando el camino correcto. “Ahí abajo en frente de Forever 21.”
“¿De verdad?” preguntó Camila, sus ojos siguiendo la mano de Lauren. Parecía sorprendida por la información y Lauren no pudo evitar encontrar adorable su confusión.
“Sí cariño,” se rio Lauren. “¿Cuándo fue la última vez que viniste aquí?”
“Fue el fin de semana,” le dijo Camila un poco irritada. “Mis padres me trajeron a comprar mi nueva guitarra.”
“No puedo creer que rompieras la otra,” se rio Lauren recordando el video de antes de Camila. “Eres una idiota.”
Camila sonrió ampliamente ante el sonido de la palabra y Lauren la empujó juguetonamente en respuesta, su propia sonrisa a juego con la de su novia.
“Fue tu culpa,” gimoteó Camila animadamente, recordando las costillas fracturadas de Lauren a tiempo para pararse de empujar a la otra chica de vuelta. “Si no hubieras dejado tu disco de Fall Out Boy en mi casa no lo habría hecho.”
“Ojalá hubieras grabado tu concierto de rock improvisado,” se rio a carcajadas Lauren. “Sólo puedo imaginar lo que Dinah y tú estuvisteis haciendo. Estoy segura de que vosotras dos no deberías quedaros a solas sin supervisión.”
“Cierto,” dijo Camila simplemente, su estado de ánimo melancólico con la mención de su mejor amiga ante la vista de todo lo que había pasado antes. Lauren sonrió a Camila tristemente y acarició la parte de detrás de su mano con su pulgar.
“Lo siento,” se disculpó y Camila puso su mano libre encima de la de Lauren en reconocimiento.
“¿Querías ir allí?” le preguntó Lauren, redireccionando la conversación hacia el tema original. “Ya sabes, ¿a la tienda?”
“Estaba pensando en comprar unas cuantas hojas nuevas de partitura,” pensó Camila en alto, mordiéndose el labio inferior. “He estado intentando realmente practicar más y pensé que a lo mejor teniendo canciones nuevas para aprender ayudaría. Pero puede esperar…”
“No, no puede,” dijo Lauren, satisfecha ante el pensamiento de Camila volviendo a su música tirando de su brazo para dirigirla por el centro comercial hasta la tienda.
Camila fue detrás de ella durante un momento, pero pronto aceleró su ritmo hasta estar al lado de su novia de nuevo.
“Si quieres comprar alguna partitura entonces iremos y las cogerás.”
“En realidad no es importante,” le dijo Camila.
“Tardaremos cinco minutos,” dijo Lauren simplemente, previniendo ninguna discusión más allá con Camila.
“No puedo creer que no recordara dónde estaba la tienda,” se quejó Camila después de continuar unos cuantos minutos en silencio. “Fue tan estúpido. ¿Qué demonios me pasa?”
“No pasa nada contigo,” respondió Lauren dándole una mirada significativa a Camila.
“Solía ir a esta tienda todo el tiempo,” musitó Camila reflexivamente. “Quiero decir, prácticamente vivía en ese sitio antes del accidente y ahora ni siquiera puedo encontrarla.”
“Camz,” dijo Lauren mirando a su novia con cuidado. “No es gran cosa. Sabes cómo es tu memoria…”
“Lo sé,” intercedió Camila. “Es realmente una mierda a veces, pero, no sé, hay días en los que siento que estoy mucho mejor.” Compartió abiertamente. “Es casi como que no me pasa nada. Es como que, algunas mañanas me puedo despertar y si no fuera por mis cicatrices o la funcionalidad de mi mano izquierda ni siquiera sabría que había estado en un accidente.”
“Va a llegar el final,” la tranquilizó Lauren. “Quiero decir que, no tienes que tener tus terapias del habla más porque ha mejorado tanto y apenas vas a terapia física ahora. Sólo vas una vez para que así puedan comprobar que no has perdido las riendas y para ver que pueden mejorar tu coordinación un poco más. Todo el mundo se olvida de cosas de vez en cuando.” Recordó Camila. “Eso no te hace especial, ya sabes.” bromeó.
“Lo sé,” se rio Camila, las palabras de Lauren haciéndola sentir mejor inclinándose sobre el hombro de la chica más alta fingiendo morderlo juguetonamente. “Estoy mucho mejor. Incluso yo puedo ver eso.” Reconoció y Lauren sonrió ampliamente ante las palabras.
Lauren no pensó en el momento en el que dejaría de sonreís después de escuchar el reconocimiento de Camila sobre su proceso.
“Entonces, ¿cuál es el problema?” le preguntó Lauren.
“El problema es que aunque no tenga más terapia del habla, aun no puedo hablar adecuadamente cuando estoy muy cansada o estresada o…no sé,” dijo Camila, pausándose mientras pensaba un momento. “Emocional.” Añadió finalmente. “Además, puede que tenga más probabilidad que nadie de abofetearme a mí misma en la cara por la mañana porque mi sensación en esta mano es muy pobre,” estableció Camila, levantando sus manos entrelazadas, la izquierda, significativamente. “Es un poco mierda saber que en el futuro aún habrá días en los que vaya a algún lado donde he estado yendo toda mi vida y aún estaré desorientada o perdida.”
“Solías olvidarte de la combinación de la taquilla todo el tiempo en la escuela Camz,” le recordó Lauren, “y ni siquiera puedo empezar a contar las veces que te he recordado que te tomes las medicinas o de cerrar la puerta principal cuando te ibas de casa.” Continuó. “No es gran cosa. El otro día alguien me preguntó el día de mi nacimiento y me tomó diez minutos antes de recordarlo.”
“Sólo estás diciendo eso,” comentó Camila, “pero gracias.”
“No,” se rio Lauren. “Incluso mi mente se queda en blanco de vez en cuando.”
“Odio estar confundida,” le admitió Camila. “Es avergonzante.”
“Sí bueno creo que eso te hace linda,” dijo Lauren en un intento de tranquilizarla, dando un pequeño golpecito en la nariz de Camila, la chica menor encogiéndola en respuesta al contacto.
“Crees que todo lo que hago es lindo,” protestó Camila entretenida, echando su cabeza hacia atrás cuando Lauren intentó volver a golpear su nariz de nuevo. “Podría probablemente pegarte un puñetazo en la cara y lo encontrarías adorable,” bromeó.
“Eso definitivamente sería una forma segura de hacer que caiga a tus pies,” se rio Lauren y Camila no pudo resistir las ganas de empujarla suavemente ante el comentario. Lauren fingió una mueca de dolor pero la verdad es que no tenía molestias por la pequeña fuerza de Camila y se deleitó burlándose de eso.
“No tengo ni idea de cómo conseguiste ponerle un ojo negro a la Señorita Lovato y romperte tú la mano y la nariz de Rachel.” Se rio Lauren con ganas. “Fue patético Camz.” Tentó de buen humor. “Eres tan pequeña que a veces pienso que una mosca podría luchar contigo.”
“¡No soy tan pequeña!” respondió Camila fingiendo un insulto y empujando más fuerte a Lauren, su novia riéndose a pesar de la incomodidad que el contacto suscitó en su costado. “¡No puedes llamarme pequeña cuando gente como Ally existen!”
“Ally puede en realidad darte un sorprendente buen puñetazo,” le dijo Lauren a Camila, recordando la vez en la que su amiga le había dado un gancho muerto en el periodo de la comida durante su primer año.
Ally la había golpeado con ganas después de escuchar que Justin Timberlake estaba de gira y que estaría tocando en el American Airlines Arena en Miami y Lauren había tenido el peor dolor de brazo como resultado.
“Tú por otro lado…” dijo Lauren, ladeando su cabeza ligeramente para estudiar la forma física de Camila decepcionantemente. “Bueno…ya sabes…” La boca de Camila se abrio de golpe fingiendo que la había insultado y se tomó un tiempo para pensar en un contestación.
“¿No crees que te pudiera hacer daño si quisiera?” estableció Camila finalmente preguntando, una pizca de reto entretenido en su voz. “He estado poniéndotelo fácil,” dijo, su sonrisa amplia y sus ojos brillando malévolamente. “Podría hacerte daño si quisiera ya sabes…”
“No te creo,” le interrumpió Lauren riéndose.
“Puedo,” dijo Camila con seguridad.
“Demuéstralo,” se atrevió a decir Lauren y Camila desenredó su mano de la de su novia para dar un paso hacia atrás mirándola, insegura de si lo estaba diciendo en serio o no.
“¿No crees que lo haré?” le preguntó Camila, levantando una ceja entrecerrando sus ojos mientras intentaba leer el lenguaje corporal de Lauren.
“No…no creo que lo hagas,” dijo Lauren significativamente encogiéndose de hombros mientras seguía andando, continuando en dirección a la tienda de música, aparentemente imperturbable ante la amenaza de Camila.
Camila la vio irse durante un momento, medio esperando que Lauren se girase para esperarla pero exasperantemente no lo hizo, siguió hacia adelante, aparentemente imperturbable. Cuando Lauren estuvo a unos cuantos metros delante de donde estaba Camila de pie, la chica más pequeña corrio detrás de ella y se movió a su alrededor poniéndose delante de Lauren bloqueando su camino, haciendo que se parase abruptamente. Lauren vio la expresión irritada de Camila entretenida y se cruzó de brazos delante de ella mientras esperaba a que su novia dijera algo.
“Eres cruel ¿lo sabes?” le preguntó Camila haciendo un puchero y Lauren se rio ante el uso de su la arma secreta de su novia.
“No,” dijo Lauren, caminando alrededor de Camila ladeando su cabeza en su dirección mientras la pasaba. “Eso es ser cruel.”
“Recuérdame que te pegue un fuerte puñetazo cuando estés completamente recuperada.” Dijo Camila, luchando por ir al paso de Lauren.
Lauren fingió considerar la petición durante un momento y después hizo una mueca, negando con la cabeza.
“Nah,” respondió mientras entraba en la tienda de música parándose dentro, girándose hacia Camila quien casi se chocó contra ella, sin prestar la suficiente atención a las acciones de Lauren con sus reflejos sin ser lo suficientemente rápidos para reaccionar.
“Eres tan molesta,” se quejó Camila frunciendo el ceño y Lauren le dio un golpecito en lo alto de su cabeza condescendientemente, la esquina de su boca levantándose en una sonrisa.
“Lo sé,” dijo Lauren guiñándole un ojo, “pero me quieres de todos modos.” Camila empujó a Lauren en las costillas con su dedo índice y la morena se dobló por la mitad, silbando ante el dolor de su costado, sus manos apoyándose ahí protectoramente.
“No creías que fuera a hacer eso ¿verdad?” cuestionó Camila casualmente mientras Lauren se ponía recta de nuevo aun sonriendo a pesar del momentáneo dolor que había sufrido. “Te lo mereces,” continuó pareciendo alegre y Lauren negó con la cabeza a su novia mientras Camila iba en dirección hacia la zona donde las partituras de música estaban, claramente irritada.
Lauren tenía la tentación de dejarlo, dejar que Camila aclamara esta ronda pero no podía, las ganas de seguir con sus entretenidos dimes y diretes demasiado fuertes para resistirse animándola a caminar silenciosamente detrás de su novia que estaba ahora delante de un estante ojeando un libro de partituras de música. Lauren deslizó sus manos alrededor de la cintura de
Camila y empujó su espalda contra su cuerpo firmemente, imperturbable por la protesta de su costado cuando su novia estaba tan cerca de ella. Lauren bajó su boca hacia el lado del cuello de Camila y lo mordisqueó, sus dientes acariciando su piel ahí mientras sus manos hacían un esfuerzo para hacer cosquillas en el abdomen de Camila. Camila se giró en los brazos de Lauren intentando escapar la irritación pero su novia la sostuvo con más firmeza, haciéndole cosquillas en sus costados mientras seguía mordiéndole el cuello, su boca haciendo su camino hasta la mandíbula de Camila y de nuevo hacia abajo.
“¡Oh Dios mío!” exclamó Camila, tirando el libro al suelo accidentalmente luchando contra el vicio de Lauren como agarre, su cuerpo contorsionándose mientras se reía en alto, su cuello intentando escapar del asalto de Lauren al mismo tiempo al igual que su torso estando así girándose en su sitio furiosamente. “¡Lauren!”
“¿Sí?” preguntó Lauren a sabiendas, disfrutando del sonido de la risa ronca de Camila en conflicto con el tono de molestia de su voz a pesar del ataque implacable.
“¿Sí?” preguntó Camila, su voz elevándose incrédula mientras intentaba girarse para mirar a Lauren cuyas manos están aún sobresaliendo en sus costados.
Lauren sintió las manos de Camila en lo alto de las suyas y la chica menor las cogió para soltarse del agarre, intentando quitarlas de su cuerpo para así poder escapar del agarre de su novia.
“Nah uh,” dijo Lauren intentando sostenerla firme mientras ignoraba las quejas dolorosas de sus costillas. “No lo creo…”
“¡Para!” se rio Camila, finalmente consiguiendo darse la vuelta para así estar mirando a Lauren quien instantáneamente había dejado caer sus manos hasta el estómago de su novia para reanudar las incesantes cosquillas.
Camila dio un paso hacia atrás en un intento de escapar de los dedos intransigentes de Lauren y se golpeó con el estante que tenía detrás fuertemente. Extendió una de sus manos para equilibrarse contra el sitio de madera y Lauren tomó la oportunidad de ponerse incluso más cerca de su novia, empujando sus cuerpos juntos.
“¡No te creo!” se quejó Camila, extendiendo sus manos para empujarlas contra el pecho de Lauren, intentando poner algo de espacio entre ellas, su cuerpo aún contorsionándose en su incomodidad.
“Te lo mereces,” le dijo Lauren sonriendo ampliamente riéndose mientras repetía las palabras de antes de Camila.
“Me merezco…” empezó a discutir Camila, pero Lauren la cortó inclinándose hacia adelante besándola firmemente en los labios a cambio, sus manos sin seguir haciéndole cosquillas en el abdomen de Camila pero apoyadas en sus costados, sobre sus costillas.
Lauren sonrió contra los labios de Camila durante un momento antes de separar sus bocas echándose hacia atrás para estudiar la cara de su novia. Camila tragó saliva forzadamente con sus ojos firmes en los de Lauren y después tosió casi inmediatamente en respuesta, la acción accidentalmente haciendo que una bocanada de aire corriera en su esófago siendo rechazado rápidamente de nuevo.
“Dios, qué…” empezó Camila a gruñir de nuevo pero Lauren, sabiendo lo más fácil, rápido y lo más disfrutable de hacerla parar, conectó sus labios una vez más y no perdió tiempo en profundizarlo con el segundo intento.
Lauren supo que finalmente había ganado cuando sintió la boca de Camila abierta para recibir su lengua, la chica más pequeña chupándola placenteramente e inclinándose hacia el beso, sus manos deslizándose desde su posición defensiva en el pecho de Lauren hasta la espalda de la morena. El conocimiento de su triunfo en su mente, Lauren se echó hacia atrás bruscamente, una sonrisa en su cara lo que molestaba y divertía a la vez a Camila.
“Sí, te mereces eso.” Dijo Lauren contestando la pregunta incompleta de antes de Camila ampliando su sonrisa para así predominara en su cara sin pasar desapercibida. “Eres como un grano en el culo Cabello,” le dijo entretenida, empujando el pecho de Camila amablemente para que así se tambaleara un poco. “O debería decir, ¿en mi costado?” preguntó, levantando una ceja y echándose hacia atrás. “Yo sólo… te esperaré fuera.” Le dijo Lauren mientras Camila seguía mirándola alucinada.
Camila la vio marcharse y cuando sus sentidos finalmente habían vuelto a ella, se dio cuenta de que no era la única, un número de clientes en la tienda también la estaban mirando, algunos sonriendo entretenidos, algunos levantando sus cejas cuestionadoras y otros evidentemente poco impresionados ante la demostración. Sintió que su cara se sonrojaba mientras los ojos de esos que habían estado viendo irse a Lauren ahora se giraban hacia ella y se giró rápidamente para evitar las miradas. Camila se agachó rápidamente para coger el libro que había dejado caer al suelo y casi accidentalmente se golpeó en la cabeza con el estante como resultado de lo nerviosa que se sintió ante toda la situación.
Cinco minutos más tarde, Camila salió de la tienda con un nuevo libro de partituras de música que había elegido y encontró a Lauren esperando fuera, apoyada contra el escaparate de delante, leyendo algo en su teléfono.
“¿Te he dicho que eres realmente molesta?” le preguntó Camila sin anunciar su presencia y Lauren levantó sus ojos de su teléfono para mirar a su novia.
“En realidad creo que puede que lo mencionaras antes.” Contestó Lauren, presionando el botón arriba de su teléfono deslizándolo en sus vaqueros.
“Bueno,” dijo Camila, “sólo por si acaso no lo dejé claro voy a volver a decirlo de nuevo.”
Lauren miró a Camila expectante pero no dijo nada más.
“Bueno, ¿no lo vas a decir?” preguntó Lauren, sonriendo, y Camila puso sus ojos en blanco y empezó a caminar.
“¿Cariño?” la llamó Lauren. “Sabes que vas por el camino equivocado ¿verdad?” preguntó y Lauren vio a Camila pararse de golpe, su cabeza girándose para mirar de arriba abajo el centro comercial, evidentemente desorientada de nuevo. “Los cines están por este lado,” dijo Lauren señalando en la dirección correcta cuando los ojos de Camila cayeron en ella de nuevo.
“Cierto,” dijo Camila indiferentemente. “Eso lo sabía.” Dijo dándose la vuelta en el sitio y caminando en la otra dirección.
“¡De nada!” gritó y Camila se giró para mirarla molesta.
“Bueno, ¿vas a venir o qué?” preguntando levantando sus brazos expectante.
“No lo sé,” contestó Lauren, empujándose contra el cristal de la tienda con las manos y moviéndose hacia Camila con un paso muy lento. “Puede…” musitó.
Cuando finalmente llegó hasta ella, Camila la empujó fuerte en el hombro y Lauren se rio ante el abuso.
“Ugh, joder a veces te odio,” gruñó Camila alegremente, sus rasgos cálidos a pesar de sus palabras.
“Lo sé. Es genial ¿verdad?” le dijo Lauren, caminando hacia adelante besando a Camila en la frente sobre su cicatriz, sus labios permaneciendo ahí un momento. “Si es posible creo que te encuentro diez veces más atractiva cuando estás irritada.” Musitó y Camila frunció el ceño frustrada. “Además, por favor siéntete libre de maldecir más a menudo. Es algo caliente.”
“Que te jodan,” dijo Camila levantando una ceja y Lauren estudió sus alrededores.
“A lo mejor no aquí,” dijo haciendo una mueca y Camila negó con la cabeza, una sonrisa reflexiva apareciendo en su cara.
“Eres una idiota.” Le dijo Camila a través de su risa y Lauren pareció considerar las palabras de su novia.
“A lo mejor,” dijo de acuerdo, “pero soy una idiota que te distrajo de estar molesta contigo misma haciendo que estés molesta conmigo.” Le dijo Lauren.
“Dios, ¿por qué acaso te quiero? Tú…tú…gilipollas,” maldijo Camila y Lauren sonrió ampliamente ante el sonido del insulto.
Lauren se echó hacia adelante, su mano encontrando su camino alrededor de la espalda de Camila mientras la besaba en los labios brevemente.
“Vamos,” dijo Lauren, tomando la mano libre de Camila y llevándola en dirección al cine. “Nos perderemos la película si nos quedamos aquí todo el día.”
“Espera, ¿no ibas a decir que me quieres?” le preguntó Camila mientras caminaban juntas de la mano.
“No,” contestó Lauren y Camila hizo un puchero instantáneamente antes de que la chica más alta ni siquiera tuviera la oportunidad de continuar. “Algo tan obvio no necesita ser dicho.” Terminó y Camila se inclinó contra su costado, satisfecha con las palabras.
“Vale, estás perdonada,” le dijo Camila y Lauren sintió que se escapaba la mano de su novia de la suya envolviéndose alrededor de su cintura protectoramente.
“Bien,” dijo Lauren, “me tuviste preocupada durante un momento.”
“No lo hice,” respondió Camila a sabiendas y Lauren afirmó sus palabras con una mirada silenciosa que le dio mientras seguían hacia su destino.
Caminaron juntas el resto del camino en silencio y cuando finalmente llegaron a los cines, Camila compró las entradas para la próxima sesión de la película que habían planeado que iban a ver y volvió hacia Lauren quien estaba sentada en un asiento cercano esperándola.
“Tenemos quince minutos hasta que podamos entrar.” Dijo Camila, jugueteando con las entradas en sus manos un momento antes de guardarlas en su bolso fuera de la vista.
“Sabes que no tenías que comprar las entradas,” dijo Lauren seriamente mientras Camila se dejaba caer en el asiento de su lado. “Puedo pagar la mía. Realmente no me debes nada porque me dejaras antes para ver a Dinah.”
“Lo sé,” dijo Camila, extendiendo su mano cogiendo la de Lauren que había estado apoyada en su regazo. “Pero quería.” admitió. “Quiero comprarte palomitas también,” siguió, sus ojos firmes en sus manos mientras sus dedos acariciaban la piel de Lauren suavemente, “y tu refresco.” Continuó finalmente levantando sus ojos para encontrarse con los verdes de su novia. “Después quiero comprarte algo para cenar y darte un beso de buenas noches cuando sea hora de irse a casa. De esa forma tendrás dulces sueños.”
“Siempre tengo dulces sueños porque son siempre contigo” le dijo Lauren y Camila sonrió ante el cumplido. “Pero siempre me compras cosas,” dijo Lauren, sin ser desagradecida pero estableciendo el hecho. “Siempre me estás dando regalos, u organizando picnics románticos en la playa o citas sorpresa en las jaulas de bateo.” recordó.
“Um, tú me compraste un cachorro,” dijo Camila simplemente, sintiendo que su comentario triunfaba sobre cualquier argumento que diera Lauren.
“Sí, pero con tus padres,” le dijo Lauren, aparentemente en desacuerdo con las suposiciones de Camila. “Además, me compraste el anillo de promesa.”
“Sabes que si estamos teniendo un marcados también te compré un colgante.” Se rio Camila.
“¡Exactamente!” dijo Lauren, como si Camila hubiera llegado a la conclusión por ella. “Lo hiciste.”
“Me compraste entradas para ver a Taylor Swift y Ed Sheeran” le recordó Camila. “Así que, supongo que todo se resuelve al final.” Camila miró hacia abajo a sus manos durante un momento, su expresión pensativa.
“Me gusta comprarte regalos,” le confesó Camila después de una pausa. “Me gusta organizar citas sorpresa y llevarte a cenar. Es tan agradable hacer cosas por ti.” dijo, frotándose la cabeza un momento con su mano libre. “Me hace sentirme bien verte feliz y me encanta sentirme así también así que, ¿me dejarías pagarte las malditas palomitas?” preguntó. “Te prometo que sólo comeré unas pocas.” bromeó, sus ojos encontrándose con los de Lauren de nuevo, pareciendo entretenida.
Lauren estudió a Camila y no podía ver si era sólo eran palabras sinceras. Podía ver que realmente eran reales las palabras que estaba diciendo y Lauren se encontró a sí misma sonriendo felizmente como resultado.
“Bien,” dijo de acuerdo Lauren. “Puedes comprar palomitas. Grandes.” pidió, guiñándole un ojo. “Dices que comerás pocas pero te estás olvidando de que sé cómo es tu apetito Camz.”
“¿Dulces o saladas?” le preguntó Camila.
“Dulces como tú,” dijo Lauren fácilmente y Camila se rio.
“Blandita,” se rio y Lauren extendió su mano libre para apoyarla en un lado de su cara.
“Me encanta tu risa.” Le dijo Lauren.
“¿Sólo mi risa?” preguntó Camila, su propia mano extendiéndose para ponerse encima de la de Lauren.
“Tu risa,” repitió Lauren, su mano acariciando la frente de Camila ligeramente, quitando el pelo del camino. “Tus ojos,” dijo sonriendo inconscientemente, su pulgar trazando la ceja izquierda de Camila, “tus labios,” continuó, besando a Camila en los labios rápidamente. “Amo tus cicatrices,” le dijo Lauren mientras levantaba su mano hacia la cicatriz visible de la frente de Camila acariciándola delicadamente. “Me encanta todo de ti.”Camila levantó su mano y acarició el brazo de Lauren.
“¿Quieres Coca Cola o algo más con tus palomitas?” le preguntó Camila.
“¿No me vas a decir que me quieres?” le preguntó Lauren.
“No,” contestó Camila con las esquinas de su boca convirtiéndose en una sonrisa. “Algo tan obvio no necesita ser dicho.” Se burló y Lauren puso sus ojos en blanco.
“Ahora ¿quién es la idiota?” preguntó y Camila parecía considerar la pregunta durante un momento.
“Aún eres tú.” Contestó Camila, soltando la mano de Lauren levantándose.
“¿Por qué sales conmigo si soy así de idiota?” le preguntó Lauren sonriendo.
“No lo sé,” dijo Camila, echando un vistazo rápido en dirección de la fila.
“Estás bien para mirar supongo.” Se encogió de hombros. “Pero los mendigos no pueden elegir. Eras tú o mi mejor amigo imaginario Raphael…”
“¿Mejor amigo imaginario?” preguntó Lauren, sus cejas levantándose con interés.
“Sí, nos conocimos en mi escuela imaginaria en una excursión a Marte.” Le dijo Camila.
“¿Marte el planeta?” cuestionó Lauren.
“Sí,” contestó Camila simplemente.
“Entonces, ¿qué pasó?” preguntó Lauren entretenida. “¿Salió corriendo con otra chica?”
“No,” dijo Camila tristemente, fingiendo dolor. “Resulta que no era real. ¿Quién lo sabía?”
“Eres una jodida idiota,” le dijo Lauren.
“Sí, bueno tú eres una imbécil así que supongo que nos hace la pareja perfecta.” Bromeó Camila y Lauren se echó hacia adelante golpeándola juguetonamente en el estómago. Camila se encorvó ante el contacto y frunció el ceño un momento.
“Imbécil,” comentó de buen humor antes de ir hacia stand de la comida para comprar la bebida y palomitas para la comida.
Lauren la vio irse y tomó la oportunidad de sin vergüenza mirar fijamente el trasero de su novia mientras hacía su camino hacia el vestíbulo, solo levantando su mirada de su posición actual cuando sintió su teléfono vibrar en su bolsillo trasero. Lauren sacó el pequeño aparato y miró la pantalla, dándose cuenta de que la causa de alerta en Facebook era un mensaje de Clare. Lauren lo abrió y sonrió ante el contenido.
“¡Hola Lauren! ¿Cómo de jodidamente grosera eres? Me añadiste como amiga aquí y…bueno, eso es guay supongo…pero, en serio… ¿pensé que íbamos a salir con la chica mala de tu novia y es resto de tu pandilla? Así que… ¿dónde está mi invitación? ¿Se ha perdido en el correo con mi puta carta de Hogwarts? ¡He estado esperando esa cosa durante años! De todos modos, no seas una idiota, te prometo que no soy una psicópata…al menos creo que no lo soy, pero nunca se puede estar segura de esas cosas supongo…bueno, tengo noticias de la pelirroja de mi equipo de softball. Aparentemente, no es gay, pero…bueno, definitivamente nos besamos hace un par de semanas, pero creo que eso la hace al menos bisexual ¿no? Quiero decir, fue en mi sueño, pero, aún cuenta ¿no? De todos modos, que te jodan por no contactar conmigo. Soy demasiado gánster para que salgas conmigo.
P.D. Sólo bromeaba. Estoy muriendo literalmente porque necesito un grupo guay de amigos para salir así que será mejor que te pongas en contacto *se sienta en una esquina llorando*”
“Allá vamos,” dijo Camila, volviendo la atención que tenía Lauren sobre el teléfono hacia ella.
Estaba de pie delante de Lauren, una bolsa de palomitas en una mano y la bebida en la otra.
“¿No tiraste las palomitas?” se rio Lauren, volviendo a poner el teléfono en su bolsillo.
“No, claro que no.” Dijo Camila, dándole la bolsa a Lauren mientras sostenía la bebida. “No malgasto la comida Lauren. Soy más de tirar la bebida.”
“A lo mejor ¿deberíamos cambiarlo entonces?” sugirió Lauren y Camila levantó el vaso hasta su boca y dio un sorbo de Coca Cola a través de la pajita.
“¿Dónde está la gracia en eso?” preguntó Camila, ofreciéndole a Lauren la otra mano que alegremente cogió.
Camila puso a Lauren en sus pies y se pudieron de camino hacia la sala donde la película iba a ser puesta esperando en la entrada.
“Hey Camz, ¿te acuerdas de Clare?” preguntó Lauren, sus dedos jugando con los de Camila como de costumbre mientras esperaban en la fila.
“¿Tu ex-novia?” le preguntó Camila.
“No éramos novias.” Estableció Lauren simplemente y Camila se encontró con sus ojos, bebiendo otra gran cantidad del vaso de su mano.
“¿Amante entonces?” bromeó Camila, sus dientes mordiendo la pajita como de costumbre.
Lauren la golpeó en el brazo juguetonamente, arrugando su cara desaprobadoramente.
“¿Rollo?” continuó Camila.
“Amiga,” dijo Lauren en un intento de pararla.
“Oh, la compañera de enrollarte del campamento de verano” siguió Camila divirtiéndose.
“Vale, entonces te acuerdas de ella.” Reconoció Lauren, suspirando.
“Déjame ver,” dijo Camila, bajando el vaso. “Caliente, divertida, molestamente agradable…sí, claro que me acuerdo de ella.”
“¿Estás celosa de ella?” preguntó Lauren sorprendida ante las palabras de Camila. “Normani y Ally dijeron que lo estabas, pero no las cría.”
“No estoy celosa,” contestó Camila frunciendo un poco el ceño.
“Estás totalmente celosa de ella.” Se dio cuenta Lauren.
“No de ella.” Defendió Camila. “Sólo puede que, un poco celosa del tiempo que pasasteis juntas eso es todo.”
“¿Qué?” preguntó Lauren pareciendo confundida.
“Nada.” Dijo Camila evasivamente, mordiendo la pajita de su bebida de nuevo como distracción. “¿Qué pasa con ella?”
Lauren entrecerró sus ojos, haciendo una nota de hablar con Camila adecuadamente sobre lo que había dicho últimamente, pero decidió dejarlo pasar por ahora.
“Bueno, de alguna manera dije que quedaríamos.” Le dijo Lauren y Camila no movió sus ojos de los de su novia, sosteniéndolos significativamente.
“Vale,” dijo Camila encogiéndose de hombros.
“¿Vale?” le preguntó Lauren. “Entonces ¿estás feliz si lo hacemos?”
“Claro,” contestó Camila, sonando insegura a pesar de sus mejores esfuerzos. “Es tu amiga ¿verdad? Entonces, ¿por qué iba a ser un problema?”
“No creía que lo fuera después de que me pidieras que me disculpara con ella por la forma en la que reaccioné en el restaurante pero pensé en comprobarlo antes de acordar nada,” contestó Lauren.
“No, está bien.” Dijo Camila caminando hacia adelante mientras la fila avanzaba.
“Genial, bueno estaba pensando en hablar con el resto de las chicas y acordar algo para el próximo miércoles.” Compartió Lauren.
“¿El resto de las chicas?” preguntó Camila, claramente sin seguir el significado de Lauren.
“Sí,” le dijo Lauren. “Clare estaba esperando conoceros a todas así que pensé en invitar a Ally y a las demás también.”
“Espera, ¿yo voy?” preguntó Camila evidentemente perdida. “Pensé que tú ibas a quedar con ella a solas.”
“No,” dijo Lauren, riéndose suavemente ante el malentendido de Camila. “Ella sugirió que todas quedáramos. De esa forma no sería raro ni nada.”
“Oh,” dijo Camila, sintiéndose un poco mejor sobre toda la cosa con esta revelación. “Vale entonces, sí podría ser divertido.”
“Entonces, ¿puedo planear algo?” preguntó Lauren, sin necesitar la aprobación de Camila pero queriéndola.
“Sí,” dijo Camila asintiendo con su cabeza mientras daban un paso hacia adelante en la fila.” Adelante.”
“Gracias,” sonrió Lauren, besando a Camila en un lado de su cara mientras daba otro sorbo de la bebida.
“¿Por qué?” le preguntó Camila mientras Lauren levantaba su mano alrededor de la mano libre de Camila poniendo un mechón de pelo detrás de su oreja, el largo y oscuro mechón ondulado cayendo mientras bajaba su cabeza para beber.
“Sólo, gracias.” Respondió Lauren mientras Camila le daba la bebida para que la cogiera sacando las entradas de su bolso para dárselas al acomodador.
Camila cogió su bolso y le ofreció su mano a Lauren dándole la espalda, pero la chica más alta movió su cabeza.
“No te tomes esto a mal Camz pero no confío en ti caminando a oscuras llevando esto después de la última vez…”
“¡Dinah me empujó!” protestó Camila, recordando cómo había tirado toda la bebida sobre Normani la última vez que habían ido al cine en grupo.
“¿De verdad?” preguntó Lauren, sosteniendo la bebida insegura para que Camila la cogiera mientras daban un paso hacia adelante en la fila hacia la pantalla.
“Vale, a lo mejor me tropecé.” Admitió Camila, sonriendo ampliamente sacando su lengua entre sus dientes.
“¿Quieres coger esto?” preguntó Lauren moviendo el vaso y Camila negó con la cabeza.
“No, puedes llevarlo tú.” Cedió Camila. “Yo me agarraré a ti.”
Mientras lo decía Camila juntaba sus manos alrededor de las de Lauren caminando juntas en la oscuridad de la sala de cine, encontrando asientos en el medio de la última fila descendiendo en ellos. Lauren puso la bebida en el hueco del brazo del asiento y extendió su mano ahora libre para coger la de Camila, sus dedos manipulando los de su novia subconscientemente mientras cogía palomitas de la bolsa comiéndolas con hambre. Ambas se sentaron en silencio durante los tráileres, la pequeña mano de Camila extendiéndose a lo largo del brazo de asiento para coger con manos llenas palomitas hasta que la bolsa estuvo medio vacía.
“Oh Dios mío Camz,” se rio Lauren, su voz baja para así no molestar a nadie. “Te has comido casi la mitad de la bolsa y la película ni siquiera ha empezado.”
“Estoy hambrienta,” gruñó Camila, haciendo un puchero. “Además, tú también has estado comiendo. No fui solo yo.”
“A lo mejor pondré esto a un lado durante un minutos hasta que la película empiece realmente.” Sugirió Lauren, poniendo la bolsa en el suelo a su lado, la última fila vacía y la sala relativamente desierta, unas cuantas personas sin cara en pequeños grupos por aquí y allí.
“Lauren,” protestó Camila mientras las promotoras de las películas aparecían en la pantalla. “Vamos. Eso no es justo. ¿Qué se supone que tengo que hacer con mi boca ahora?” preguntó volviendo su atención hacia la pantalla durante un momento donde las productoras seguían saliendo informativamente.
“Bueno, podrías cerrarla,” sugirió Lauren susurrando, astutamente consciente de la gente que tenían alrededor. “Te las daré en un minuto.”
“Pero estoy hambrienta ahora.” Se quejó Camila, poniéndose más cerca de Lauren intentando extender su mano por su regazo para cogerlas de nuevo. Lauren se echó hacia adelante entretenida ante el fallido intento de Camila y movió la bolsa un poco más lejos de su alcance, su boca fingiendo morder el brazo de Camila durante un momento antes de volver a sentarse hacia atrás. Camila se estiró y frunció dramáticamente el ceño ante la crueldad de Lauren antes de volver a inclinarse sobre su regazo intentando una vez más coger las palomitas.
“Camz,” siseó Lauren en voz baja, la chica menos inclinándose más sobre su regazo estando así casi tumbada encima de ella.
Lauren pensó que si su novia no tenía cuidado correría el gran riesgo de caerse de la butaca de cabeza.
“Sólo espera cinco minutos y después te las volveré a dar.” La tranquilizó Lauren.
“No puedo,” dijo Camila, su brazo estirándose tanto como podía aún sin alcanzar la bolsa.
“Jesús,” se rio Lauren en bajo intentando permanecer callada. “Podrías levantarte, sabes…”
“No, eso involucra demasiado esfuerzo.” Dijo Camila simplemente y Lauren levantó una ceja, negando con la cabeza. Desde donde estaba sentada ahora, el actual intento de Camila parecía mucho más esfuerzo que lo que sería levantarse.
“Mierda,” gruñó Camila y Lauren movió su cuello para mirar a su novia y a la bolsa de palomitas que estaba ahora puesta a su lado, el resto del contenido esparcido por el suelo. “Ahora mira lo que me has hecho hacer,” dijo, sentándose de nuevo hacia atrás y girándose para mirar a Lauren.
“No me culpes por eso,” susurró Lauren mientras Camila se volvía a echar hacia atrás volviendo a estar completamente en su asiento, pareciendo visiblemente molesta por la inesperada desaparición de las palomitas. “Te dije que esperaras.” Camila suspiró dramáticamente y cruzó sus brazos sobre su pecho, su labio inferior sobresaliendo exageradamente en un puchero.
“Aww, no seas así,” le dijo Lauren, dando un golpecito en la punta de la nariz de Camila juguetonamente, la chica menor sonriendo para sí misma. “Aún tenemos la película para disfrutar,” la animó, aunque, ya llevaban unos cuantos minutos y sinceramente, Lauren no tenía ni idea de lo que estaba pasando.
Había estado tan distraída por los intentos de Camila de alcanzar las palomitas que no había estado prestando atención a nada de lo que estaba pasando en la pantalla.
“Bien,” dijo Camila mientras descruzaba sus brazos extendiendo su mano para coger la de Lauren, cogiéndola en una petición silenciosa para su novia de continuar con su costumbre habitual.
Lauren consintió casi de inmediato, acariciando la parte de atrás de la mano de Camila con su pulgar poniéndose más cerca del costado de su novia. Se sentaron durante unos minutos en silencio, Lauren intentando concentrarse en la película, intentando pillar el argumento pero muy a menudo había pillado a Camila echando rápidas y discretos vistazos a las palomitas tiradas en el suelo.
“Camz,” susurró Lauren en el oído de la chica más pequeña, girándose en su asiento ligeramente, “si tienes hambre por qué no vas y te coger más.”
“No puedo molestarme en levantarme,” admitió Camila sinceramente, el pelo de la parte de atrás de su cuello levantándose en respuesta al caliente aliento de Lauren contra su piel. “Probablemente me caería sobre mi cara, está muy oscuro aquí dentro.”
Camila giró su cuerpo para mirar a Lauren quien estaba aún sobre ella cerca de su oreja, preparada para susurrar en él de nuevo y sintió que su estómago se revolvía con la proximidad de los labios de Lauren y los suyos. Dejó caer sus ojos hasta ellos hambrienta durante un momento antes de encontrarse con los ojos de Lauren mordiéndose el labio inferior entre sus dientes significativamente. Lauren sonrió a Camila, una suave y seductora sonrisa que hizo que el corazón de la chica menor latiera más en su pecho.
“Camz…” empezó Lauren casi inaudible mientras intentaba, y fallaba, en romper contacto visual con su novia, conociendo la mirada de los ojos de Camila.
“¿Por favor?” preguntó Camila, moviendo sus labios más cerca de los de Lauren para que así pudiera prácticamente sentirlos. “¿Sólo un beso?”
Lauren movió la cabeza y se sometió a la demanda de Camila, conectando sus labios en un delicado beso pero, encontrándose decepcionada cuando sintió que Camila intentaba separarlos de nuevo. Extendió una mano hacia el cuello de Camila y empujó a su novia más cerca de ella, previniendo que se moviera, silenciosamente animándola a continuar y profundizar el beso. Lauren sintió a Camila sonreír contra su boca y trazó su labio inferior con la lengua para que así Lauren abriera su boca permitiéndole el acceso.
Sin embargo, en vez de aceptar la invitación de Lauren, Camila mostró gran moderación y se negó a enlazar su lengua con la de su novia, a cambio moviendo su boca hacia abajo para chupar el punto donde la barbilla y el cuello de Lauren se encontraban.
Lauren arqueó su espalda, exponiendo más su cuello para que Camila le diera placer con su boca y la chica menor desenredó su mano de la de Lauren moviéndola hasta apoyarla en el costado de la morena, justo debajo de su pecho, sus dedos acariciando ligeramente la tela de la camiseta de Lauren mientras su otra mano se apoyaba sobre su hombro.
Lauren se sentó un poco mejor en su asiento, sorprendida de encontrarse con que sus costillas no le dolían bajo el amable tacto de Camila y su mano ahora libre se movió hasta la cadera de Camila donde su pelvis estaba moviéndose de forma rara. Camila llevó su boca de nuevo hacia arriba para tomar la de Lauren, esta vez sin perder tiempo en combatir con la lengua de su novia, chupándola periodicamente, probándola. Camila dejó caer la mano que estaba en el hombro de Lauren hasta su cintura y levantó la camiseta para así poder acariciar su estómago con destreza con sus dedos, mientras seguía besándola, los propios dedos de Lauren agarrándose al pelo de la parte de detrás de su cuello fuertemente en respuesta al placer.
Lauren sintió la otra mano de Camila unirse a la otra bajo su camiseta, ambas vagando sobre su torso mientras la chica menor amablemente mordía el labio de Lauren, tirando un poco hacia atrás mientras movía su cabeza. Lauren apenas era consciente de lo que estaba pensando hasta que sintió que Camila la soltaba y movía su boca rápidamente hacia su cuello, su lengua trazando una línea hacia su oreja. Lauren ladeó su cabeza para permitir que Camila tuviera mejor acceso llegando a su destino, Camila chupó ligeramente el punto justo debajo de la barbilla de Lauren.
“Joder,” suspiró Lauren silenciosamente mientras la mano de Camila se movía por su costado, su boca aun besando el cuello de Lauren, chupándolo con disfrute, su lengua probando la piel de debajo.
Camila sonrió y después mordisqueó juguetonamente el punto en el que había estado hace tan solo unos segundos, sus dientes rozando la piel con cuidado durante un momento antes de echarse hacia atrás. Tomó un momento a Lauren abrir los ojos y mirar a Camila, pero cuando lo hizo, todo lo que la esperaba era una sonrisa como nunca había visto en la cara de su novia antes y de repente tuvo un flashback a la forma en la que había molestado a Camila en la tienda de música antes y supo que había estado jugando. Camila sacó sus manos de donde habían estado puestas sobre el torso de Lauren y se giró hacia adelante mirando la pantalla, sentándose bien en su sitio, su sonrisa tan luminosa que prácticamente podía iluminar la sala entera si físicamente pudiera.
“Eres una idiota,” murmuró Lauren en voz baja, sentándose hacia atrás en su asiento mientras Camila extendía su mano para coger el vaso de Coca Cola en su mano dando un rápido trago, sus ojos mirando a Lauren quien estaba seriamente poco impresionada.
Camila puso el vaso de nuevo en el sitio extendió su mano por encima de su reposabrazos ciegamente buscando la de Lauren. Cuando la encontró, Camila intentó cogerla pero Lauren la movió testarudamente y Camila se rio un poco, el sonido haciendo que el estómago de Lauren respondiera de su forma habitual. Camila movió su mano, siguiendo a la de Lauren hacia donde la había redirigido hasta que finalmente consiguió atraparla en su agarre. Tiró de ella con dificultad, Lauren haciendo su trabajo cada centímetro hasta que Camila tiró de ella firmemente y la llevó hasta sus labios, besando los nudillos de la chica de ojos verdes con sus labios y después mordiéndolos con cuidado.
Lauren tiró de su mano hacia atrás y Camila la soltó entretenida, pero sin saberlo la soltó permitiendo a Lauren tener la oportunidad de usarla para empujarla con firmeza por el hombro.
“Oh, vamos no seas gruñona,” susurró Camila, inclinándose sobre el reposabrazos más cerca de Lauren. “Tú empezaste todo esto ¿recuerdas?”
“Sí, pero era gracioso cuando yo lo hice,” dijo Lauren, intentando combatir la sonrisa que estaba amenazando con salir en su cara. “Cuando tú lo haces sólo es molesto.”
“Es porque yo soy muy buena en ello,” dijo Camila sin modestia y Lauren se mordió el labio inferior, intentando reprimir su diversión, las esquinas de su boca levantándose a pesar de sus mejores esfuerzos. Camila extendió su mano y cogió la de Lauren de nuevo.
“¿Tregua?” preguntó y Lauren parecía tomarse una eternidad para sopesar las alternativas antes de ceder y asentir con su cabeza.
“Vale, tregua,” susurró en silencio, permitiendo a Camila levantar su mano a través de la división hasta su regazo.
Lauren se acercó más a Camila, y dejó caer su cabeza hasta el hombro de su novia, acurrucándose contra ella lo mejor que pudo en su ambiente actual. Camila pasó la mano de Lauren hasta su izquierda y movió su brazo derecho para así poder ponerlo por detrás de los hombros de Lauren, su mano apoyándose sobre el hombro de la chica más alta.
Camila besó la cabeza de Lauren y finalmente se pusieron a ver la película, ambas completamente inconscientes de lo que había pasado hasta ese punto.
Fue media hora después cuando Camila sintió la mano de Lauren deslizarse de la suya hasta llegar a su regazo e inicialmente no pensó nada, su mente por otro lado preocupada con las cosas que estaban pasando en la pantalla delante de ella. Fue sólo cuando sintió la mano de Lauren deslizarse entre sus piernas sobre sus vaqueros cuando se sentó recta, su cabeza girándose de golpe para mirar a su novia cuya atención estaba firme en la película.
“Lauren,” suspiró Camila, su tono bajo y silencioso. “¿Qué estás haciendo?”
“Nada,” contestó Lauren malévolamente, sin quitar sus ojos de la pantalla, sus dedos empezando a frotar el centro de Camila con confianza.
Camila cogió la muñeca de Lauren, parándola, el espacio entre sus piernas calentándose con el leve contacto de la mano de su novia.
“Eso no es nada,” susurró Camila y Lauren finalmente giró su cabeza para encontrarse con sus ojos. “¿Pensé que teníamos una tregua?”
“La teníamos,” dijo de acuerdo Lauren, su mano empezando a trabajar de nuevo cuando Camila había relajado su agarre en la muñeca de Lauren.
“Entonces, ¿qué estás haciendo?” le preguntó Camila, apretando su agarre y haciendo que Lauren parase, su centro doliendo con deseo, su cuerpo traicionando la lógica con lujuria.
“Nada,” susurró Lauren en respuesta de nuevo, ladeando su cabeza y besando a Camila bajo su barbilla, trazando su boca hacia la clavícula de su novia.
“Lauren…” dijo Camila, levantando la mano que estaba sosteniendo la muñeca de Lauren empujándola hacia atrás ligeramente.
“¿Estás diciendo que quieres que pare?” murmuró Lauren contra el cuello de Camila moviendo su mano libre hacia arriba, deslizándola rápidamente bajo los vaqueros y la ropa interior de su novia.
“Mierda,” siseó Camila en bajo mientras Lauren rápidamente empezaba a mover su mano de arriba a abajo contra el centro de Camila, sus dedos volando fácilmente en la humedad que tenían debajo. “No,” consiguió expresar Camila mientras Lauren movía su boca hasta el hueco del cuello de su novia chupándolo.
“¿No quieres que pare?” murmuró Lauren, sus labios haciendo cosquillas en el cuello de Camila.
“No,” exhaló Camila, su mano moviéndose hacia abajo jugueteando con el botón de sus pantalones. Luchó con él un momento y finalmente consiguió desabrocharlo, ofreciéndole a Lauren más libertad para mover su mano.
“Vale,” dijo Lauren, sentándose un poco mejor llevando su boca sobre la de Camila, su mano aun moviéndose rítmicamente en el sitio, las caderas de
Camila levantándose del asiento en respuesta a la estimulación. Lauren sintió que sus costillas protestaban ante la cantidad de rotación de su tronco así que cambió de posición de sus caderas en la butaca para quitar así un poco de tensión de sus músculos. Profundizó el beso, disfrutando el sabor de la boca de Camila en la suya, su lengua entrando y saliendo de la de su novia, sus labios chupando el inferior de Camila mientras su mano seguía trabajando furiosamente.
Camila echó su cabeza hacia atrás, sus caderas empujándose más contra la mano de Lauren y la chica más alta escuchó un pequeño gemido escaparse de los labios de Camila a pesar de sus mejores esfuerzos por callarlo. Camila echó su cabeza hacia delante de nuevo y presionó sus labios contra la mandíbula de Lauren durante un momento, dándole sólo un momento de atención antes de ansiar la boca de Lauren contra la suya de nuevo.
Camila levantó su barbilla y llevó sus labios contra los de Lauren, su mano extendiéndose para acercar la cara de la otra chica contra la suya con más fuerza tirando de la base de su cráneo.
“Cariño,” dijo Lauren, su boca escapándose de la de Camila un momento mientras la chica más pequeña recuperaba el aliento, su cuerpo tensionándose, Lauren retorciéndola fuertemente como un muelle.
Camila dejó escapar una corta, afilada respiración, el resto del oxígeno atrapado en sus pulmones mientras sus músculos decidían cómo soltarlo con efectividad. La mano de Lauren seguía moviéndose, frotándose contra la piel de Camila, su mano cubierta por la humedad caliente de su novia, sus dedos deslizándose con facilidad, lisamente en su humedad.
Camila intentó reconectar su boca con la de Lauren pero en el preciso momento en el que lo hizo, su espalda se arqueó del asiento, su cuello echándose hacia atrás.
“Shh…” la advirtió silenciosamente Lauren, extendiendo su mano libre para cubrir la boca de Camila durante un momento mientras echaba su cuello hacia atrás una vez más.
Lauren rápidamente tomó los labios de Camila entre los suyos y la besó profundamente, su mano presionándose contra la humedad más firmemente. Sintió a Camila temblar y la chica menor exhaló contra su boca, toda la tensión escapándose de su cuerpo en un apuro mientras se dejaba caer en el asiento, aceptando la base como apoyo de buena gana. Lauren quitó su mano de donde había estado muy ocupada y la movió hasta el estómago de Camila mientras se echaba hacia adelante para besar a Camila de nuevo en los labios, la otra chica finalmente abriendo sus ojos para encontrarse con las órbitas verdes penetrantes de Lauren, sus pupilas dilatadas.
“¿A qué se ha debido eso?” consiguió soltar Camila, sin aliento.
“Sin razón,” contestó Lauren, reclamando su boca una vez más atrayéndola placenteramente, sus labios curvándose en una sonrisa mientras los soltaba de nuevo. “Tan sólo quería.”
Camila conectó sus labios de nuevo y movió su mano sobre el reposabrazos para devolver el favor pero la empujó hacia atrás rápidamente y presionó la palma de la mano sobre su pecho, el dolor agudo de antes volviendo así de repente e inesperadamente como había pasado antes.
“¿Estás bien?” preguntó Lauren suavemente, dándose cuenta de la mueca de dolor en la cara de Camila cuando abrio los ojos para investigar la inesperada ausencia de los labios de su novia sobre los suyos, Camila habiéndose echado hacia atrás de Lauren ante su incomodidad. “¿Te duele el pecho?” continuó susurrando.
“No es nada,” la tranquilizó Camila, el dolor disipándose de nuevo, sus nudillos masajeando su esternón.
“¿Estás segura?” preguntó Lauren. “No es la primera vez que has tenido dolores…”
Camila besó a Lauren de nuevo para solventar sus temores, el gesto aparentemente funcionando y llevó su mano sobre el regazo de Lauren.
“No,” dijo Lauren seriamente, su mano parando la de Camila en sus intenciones. “Está bien.”
“No quieres que…” empezó Camila pero Lauren la besó, cortándola.
“No,” le dijo suavemente, acariciando su mejilla con su pulgar durante un momento antes de acurrucarse de nuevo sobre el pecho de Camila. “Hoy no.”
“Vale,” dijo Camila un poco confundida.
Extendió su brazo poniéndolo alrededor del hombro de Lauren, haciendo una pequeña mueca con incomodidad, su pecho aun doliendo. Camila sintió que Lauren jugaba con el botón de sus vaqueros, abrochándolo y después su mano se movió hasta apoyarla de nuevo sobre su esternón, la otra buscando su mano para sostenerla.
“Sólo quería hacer algo por ti,” dijo Lauren silenciosamente, trazando pequeños círculos en la palma de la mano de Camila. “No necesito devolución. No ahora mismo de todos modos. Puedes debérmelo.” Camila sonrió entretenida.
“Vale,” dijo, besando la cabeza de Lauren volviendo su atención de nuevo a la pantalla, Lauren envuelta en sus brazos.
Camila y Lauren vieron el resto de la película, completamente inconscientes de lo que había pasado en la gran mayoría y cuando terminó se levantaron, de la mano y se dirigieron a la salida.
“¡Lauren!” escuchó la morena que alguien la llamaba y ella y Camila se giraron en dirección de la propietaria de la voz sorprendidas de encontrar a Ally y Normani saliendo de la misma sala de cine de la que ellas salían también.
“Hola,” dijo Lauren, aparentemente confundida. “Pensé que no ibais a venir a verla.”
“No con vosotras,” dijo Normani riéndose. “Pero quería verla. ¿Qué os ha parecido?” preguntó.
Lauren se encontró con la mirada de Ally y la chica más bajita levantó una ceja a sabiendas, aparentemente consciente de que no había estado prestando mucha atención.
“Estuvo bien,” mintió Lauren y sintió que sus mejillas se sonrojaban ante la mirada que Ally le estaba dedicando. “Te gustó ¿verdad Camz?” preguntó a su novia, intentando evitar los ojos de Ally quitando su atención de ella.
“Estuvo bien,” contestó Camila, completamente inconsciente de la incomodidad de Lauren.
“¿Sólo bien?” le preguntó Ally, la insinuación clara para Lauren pero complemente perdida para Camila.
“Sí,” dijo Camila y Lauren vio la sonrisa de Ally, sus ojos encontrándose con los de Lauren de nuevo.
“Estoy de acuerdo con Camila,” dijo Normani y Lauren se dio cuenta de que su otra amiga no tenía ni idea de las travesuras de la última fila del cine que habían hecho Camila y ella. “Estuvo bien pero no fue una de sus mejores películas.”
“Fue un poco decepcionante,” musitó Ally volviendo su atención hacia Lauren. “Quiero decir, he visto mejores finales,” dijo significativamente y Lauren pensó que podía morirse justo ahí de lo avergonzaba que estaba.
“¿Qué vais a hacer ahora?” preguntó Normani a Lauren y Camila con interés.
“Vamos a ir a comer algo,” contestó Camila, mirando a Ally y Lauren. “¿Queréis venir?”
“¿Está eso bien?” cuestionó Normani pidiendo aprobación de Lauren quien asintió con la cabeza.
“Sí, claro.” La aseguró Lauren.
“¿A Jimmy’s?” preguntó Ally. “Tengo el coche así que puedo conducir.”
“Vale,” dijo Lauren raramente.
“¿Puedo ir al baño antes?” preguntó Camila. “Necesito lavarme las manos.”
“Iré contigo,” dijo Normani, “Necesito hacer pis.”
“¿Tú no necesitas lavarte las manos Lo?” preguntó Ally sonriendo mientras las otras dos desapareciendo en dirección de los baños.
“Oh Dios,” gruñó Lauren, extendiendo su cuello, sus manos sueltas libremente en sus costados. “Mátame ahora.” dijo, girándose para seguir a las otras, el sonido de la risa divertida de Ally siguiéndola hacia el baño, burlándose de ella.

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Capitulo 62

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:55 am

“¡No te creo!” se quejó Normani incrédula mientras se sentaba en el mueble de la cocina de Lauren.
Sus piernas sobresalían libremente delante de ella mientras miraba a Lauren sacando varios recipientes del armario de la cocina para preparar su maratón de películas habitual de los miércoles.
“¿Por qué me estoy enterando de esto ahora?” preguntó sorprendida de que no hubiera sido cómplice de la información antes.
Lauren se puso de pie donde había estado agachada y puso los recipientes en el mueble de la cocina, girándose para mirar a Normani mientras llevaba una apariencia disgustada.
“No te habrías enterado de nada si no hubiera sido por Ally,” contestó Lauren, su tono severo mientras se movía hacia el lado opuesto de la cocina abriendo otro armario. Miró por dentro y sacó un par de bolsas de patatas fritas y unas palomitas de microondas mientras continuaba.
“¿De verdad crees que iría anunciando lo que pasó?” le preguntó Lauren, poniendo las patatas en el mueble al lado de su amiga moviéndose hacia el microondas para hacer las palomitas. Lauren quitó el plástico de fuera y abrio la máquina, metiendo la bolsa dentro y poniendo el tiempo en tres minutos.
“Bueno, esperaría que no lo hicieras,” contestó Normani, “No necesito escuchar que ese tipo de cosas, muchas gracias. Lo que Camila y tú hagáis son vuestros malditos asuntos. EN realidad me gustaría no haberte preguntado a qué se estaban refiriendo los comentarios de Ally.”
“Bueno, esa será tu lección,” se rio Lauren. “Si estoy guardándome algo o estoy siendo evasiva entonces probablemente hay una muy buena razón.”
“¡No puedes culpar a una chica por ser curiosa!” respondió Normani, “Ally ha estado haciendo comentarios raros toda la semana y pensé que me estaba perdiendo algo. Resulta que estaba…sólo…quiero decir que, no sabía que debería estar agradecida por ello, eso es todo.” Terminó encogiéndose de hombros.
“Como defensa,” empezó Lauren, girándose para sacar la bolsa de palomitas, el microondas habiendo sonado una vez terminado el tiempo. “No sabía que vosotras estabais en el cine.” Le dijo Lauren señaladamente mientras se movía por la cocina abriendo la bolsa, vaciándola en uno de los recipientes.
“Lo sé pero aún así,” dijo Normani después de un momento, una mirada desaprobadora en su cara. “Estabas en el cine. Quiero decir que, es un sitio público Lo. Deberías de haber sabido que había un riesgo de que alguien te pudiera ver.”
“Vale, entonces a lo mejor cometí un error,” reconoció Lauren, una sonrisa divertida en su cara.
“¿A lo mejor cometiste un error?” se rio Normani. “A lo mejor como, ¿te lo estás preguntando?”
“No voy a disculparme por ponerme íntima con mi novia.” Respondió Lauren volviendo hacia Normani cogiendo las bolsas de patatas de su lado. “Admito que a lo mejor el sitio no era el mejor pero no es como si Camz y yo pudiéramos hacer algo aquí…”
“No puedo creer que tu madre os pillara,” se rio Normani de nuevo, disfrutando de apuro de su amiga, la otra chica finalmente habiéndole contado todo lo que había estado pasando con ella. “Vosotras no podéis tomaros un descanso.”
“¿Puedes por favor cambiar de tema?” gruñó Lauren, yendo hacia el resto de recipientes abriendo las bolsas de patatas en ellos. “Preferiría no hablar de este tipo de cosas contigo ni con nadie,” dijo con un tono más serio. “Es como personal…”
“Dejó de ser personal cuando lo elegiste, no sé,” dijo Normani, contemplando sus próximas palabras. “Complacer a Camila en público.” Terminó riéndose. Lauren miró a Normani por encima de su hombro durante un minuto.
“Además,” dijo Normani después de un momento. “Tú fuiste la que me contó lo que pasó.”
“Sólo porque seguías haciendo preguntas,” le recordó Lauren, girándose para mirar a Normani apoyándose contra el mueble de la cocina una vez más. “Sólo te lo conté porque así dejarías de fastidiarme.”
“Vale, entonces supongo que podemos dejarlo,” dijo de acuerdo Normani, bajándose del mueble y yendo hacia el otro lado de la cocina. Se paró delante de un recipiente de patatas, extendió su mano y cogió una, depositándola en su boca rápidamente.
“Pero ¿podemos al menos hablar de lo pervertida que es Ally?” preguntó y Lauren puso los ojos en blanco ante la mención de su otra amiga.
“Ally es una pervertida,” comentó Lauren moviendo su cabeza. “¿Era realmente necesario que lo viera? Vale que nos viera pero podía haberlo…no sé, ignorado o podía haber seguido viendo la película.” Normani se pausó un momento, pensativa.
“¿A lo mejor lo disfrutó?” musitó en alto y Lauren hizo una mueca ante la sugerencia.
“Oh Dios mío Normani, eww…” contestó. “¿De verdad tenías que ir hasta ahí?” preguntó. “Preferiría no pensar que eso es una posibilidad.”
“Vamos,” dijo Normani, cogiendo otra patata y comiéndosela. “Ambas sabemos que a pesar de su estatura y de lo inocente que puede pasar a veces Ally es la mayor pervertida de todas nosotras.”
“Antes de la semana pasada no hubiera estado de acuerdo contigo,” dijo Lauren, abriendo la nevera sacando un par de botellas de Coca Cola que después puso en el mueble con el resto de la comida, “pero ahora no estoy tan segura.” Lauren señaló hacia el armario de detrás de Normani.
“Hey, ¿puedes coger seis vasos de ahí encima?” le preguntó a su amiga.
“¿Seis?” preguntó Normani, pareciendo confundida pero acercándose hacia el armario mientras preguntaba.
“Sí, Clare también viene esta noche ¿recuerdas?” preguntó Lauren mientras Normani abría la puerta del armario extendiendo sus brazos para coger los seis vasos. Se los dio a Lauren uno a uno.
“Oh cierto,” dijo Normani, arrastrando las palabras significativamente. “Me olvidé de que hoy iba a ser la cita rara triple.”
“No es una cita triple,” gruñó Lauren, “Clare es sólo una amiga.”
“Clare es una ex-novia,” le dijo Normani. “Hay una gran diferencia por mucho que intentes negarlo.”
“No éramos novias.” Se defendió Lauren de nuevo.
“Puedes decir eso todo lo que quieras Lo pero vosotras dos erais más que sólo amigas aunque ni siquiera os etiquetarais como novias. Erais íntimas ¿no? Quiero decir que, os besabais y cosas ¿no?” cuestionó Normani llevando el último vaso poniéndolo encima del mueble mientras se giraba para mirar a su amiga.
“Entonces ¿qué?” dijo Lauren. “Eso fue hace casi un año ahora. Fue incluso antes de conocer a Camz,” explicó. “No me siento más de esa forma con Clare.”
“Lo sé, lo sé,” dijo Normani con entendimiento en su voz, “No estoy cuestionando tu amor por Camila pero encuentro difícil de creer que no sientas al menos algo pequeño hacia Clare. Quiero decir que, solías hablar de ella todo el tiempo durante el verano. La mencionabas en todos nuestros mensajes de texto. Tenías un crush muy fuerte con ella en aquel entonces Lo. Admítelo.”
“A lo mejor lo estaba,” reconoció Lauren, “pero eso fue en aquel entonces Mani. No me entiendas mal, Clare es agradable, quiero decir que, es realmente agradable pero no es Camz y nunca lo será.”
“Pero son parecidas,” dijo Normani pensativamente, considerando lo que había escuchado y visto de las dos chicas.
“No, no lo son,” dijo en desacuerdo Lauren, girándose ligeramente en el sitio sentándose en el mueble. Entendió la mano hasta uno de los recipientes de patatas y cogió una hambrienta. “No se parecen en nada.”
“Oh por favor,” dijo Normani, sentándose en el mueble a su lado. “Son prácticamente la misma persona.”
“Dime una forma en la que sean iguales,” le pidió Lauren, cogiendo otra patata. “Bueno, primero,” empezó Normani, levantando un dedo. “Ambas son morenas.”
“Wow,” respondió Lauren con sarcasmo ante la revelación. “Son prácticamente gemelas. ¿Cómo no vi eso antes?”
“Dos y tres,” continuó Normani ignorando las palabras de Lauren levantando otros dos dedos. “Las dos son listas y graciosa.”
“Conociste a Clare como cinco minutos,” dijo Lauren recorriendo una mano por su pelo antes de ponerla delante de ella, con su palma en alto. “¿Cómo sabes que es lista? ¿O incluso graciosa?”
“Me dijiste que lo era,” le recordó Normani. “Todo lo que he escuchado de ella es lo lista y graciosa que Clare era. Aparentemente contaba las mejores bromas que habías oído en tu vida.” Lauren balanceó sus piernas de atrás hacia adelante, su mirada centrada en sus manos que estaban en su regazo libremente apoyadas.
“Camila y Clare, son las dos extrovertidas y amables ¿verdad?” continuó Normani, levantando otros dos dedos.
“Sí y sus nombres empiezan por la letra ‘C,’” dijo Lauren, encogiéndose de hombros levantando sus brazos. “Entonces ¿qué?” preguntó Lauren. “Sabes, estoy encontrando muy difícil ver cuál es tu objetivo aquí.” Le dijo Lauren a su amiga, rápidamente perdiendo su interés en la conversación. “Bueno, qué pasa si tienen unas cuantas cosas en común, son diferentes de otras formas. Clare practica softball y hasta hace unas semanas Camz ni siquiera conocía las reglas. Mi padre la ridiculizó durante mucho tiempo cuando venía a cenar…”
“Vale, bueno deja que lo diga de esta forma,” dijo Normani. “Clare es básicamente como imaginé que habría sido Camila antes del accidente.”
“¿De verdad acabas de decir eso?” preguntó Lauren sorprendida por las palabras de Normani.
“¿No puedes verlo?” cuestionó Normani comiéndose otra patata.
“No,” dijo Lauren con seguridad. “Camz no se parece en nada a Clare…Quiero decir que ella no era nada parecida a Clare…antes…ella es… ¿a dónde estás intentando llegar?” preguntó, sintiéndose ligeramente irritada.
“Sólo estoy preocupada eso es todo.” Admitió Normani sinceramente.
“¿Por mí y por Clare?” preguntó Lauren.
“No,” contestó Normani. “Por ti y Camila.”
“¿Crees que la engañaría?” cuestionó Lauren. “Después de todo por lo que hemos pasado ¿crees que la dejaría por Clare? ¿Estás loca? Quiero a Camz.”
“Sólo estoy preocupada de que por pasar más tiempo con Clare empieces a darte cuenta de que puedes pasarlo bien y disfrutar sin todas las complicaciones añadidas que vienen saliendo con Camila, eso es todo. Realmente no pienso que sea muy buena idea dejar que Clare vuelva a tu vida otra vez justo ahora.” Expresó finalmente Normani. “No con el juicio y todo lo que viene. Sólo creo que deberías de tener cuidado.”
Camila había finalmente puesto al día a Ally y Normani con el inminente juicio cuando fueron a cenar después de la película la semana pasada y había sido obvio para las dos chicas que el pensamiento de eso estaba atormentando bastante a la novia de Lauren.
“Bueno, gracias por el consejo,” dijo Lauren, su tono suavizándose ligeramente volviéndose menos defensivo, “pero sinceramente, no tienes nada de lo que preocuparte Mani. Camz y yo estamos mejor que nunca.”
“Mira, no es que no confíe en ti Lo,” dijo Normani, poniendo una mano en la rodilla de su amiga, “porque sé por lo que tú y Camila habéis pasado para llegar hasta donde estáis ahora. Yo sólo…sé que Clare es una versión un poco menos complicada de Camila. Ella no tiene mucho drama ahora mismo y su personalidad combinada con eso puede ser algo atractivo cuando tienes tus propios problemas que manejar.”
“Puede ser atractivo para otra gente pero no para mí,” la aseguró Lauren. “Además, las cosas que están pasando ahora mismo no son nada comparado con lo que Camz y yo hemos vivido en el pasado. Estamos bien.”
“No estáis bien,” dijo Normani. “Quiero decir que, estáis bien como pareja pero tienes que admitir que las noticias sobre el juicio han golpeado a Camila bastante fuerte.”
“Sólo está preocupada por cómo reaccionará en el juzgado,” respondió Lauren, habiendo discutido las preocupaciones de su novia con ella durante el fin de semana. “No puedes realmente culparla por eso ¿no? Quiero decir que, su abogado va a llevar como testigos a su neurólogo y a su médico de cabecera que la trataron en urgencias. Va a tener que escuchar y revivir otra vez más cada pequeña lesión que ese tío le hizo.”
Lauren se pausó un momento sintiéndose mal ante el pensamiento de tener que escuchar las lesiones de Camila en todos sus detalles ensangrentados.
“Lo peor es que van a estar enseñando fotos también,” continuó Lauren después de un momento. “Acababa de empezar a poder mirarse en el espejo otra vez.”
“Camila no está durmiendo,” le recodó Normani. “No lo ha estado haciendo desde que se enteró de lo del juicio.”
“¿Podrías dormir si fueras tú?” le preguntó Lauren a su amiga. “Sinceramente Mani, ¿serías capaz de dormir si estuvieras en sus zapatos? No creo que yo pudiera.” Lauren suspiró audiblemente y cogió la mano de su amiga, apretándola apreciativamente.
“Mira, sé que estás preocupada pero te prometo, que no lo tienes que estar Mani,” le dijo Lauren. “Estaré bien y ella estará bien,” le aseguró Lauren. “Camz puede manejarse mejor ahora. Hablamos de cosas…quiero decir que, cuando podemos…” Normani miró a Lauren.
“Su habla no ha sido muy bueno recientemente,” señaló Normani y Lauren le dio a su amiga una sonrisa triste.
“Es porque está cansada.” Estableció Lauren sin preocupación. “Es sólo a veces Mani. Estará bien una vez que haya tenido una buena noche de sueño.”
“Mientras tanto estarás hablando con Clare y haciendo bromas” comentó. “Estarás pasándotelo bien…” dijo Normani callándose. “A lo mejor empiezas a preguntarte cómo sería estar en una relación con alguien que puede mantener siempre una conversación contigo…”
“¿Crees que soy así de superficial?” le preguntó Lauren ofendida.
“No, creo que Clare es encantadora.” Contestó Normani, su tono serio. “Sería una escapatoria bienvenida de la realidad durante un rato ¿no? Sería agradable salir y no tener que preocuparte porque ella tenga un ataque o porque pierda su habilidad para hablar.” Enumeró. “A lo mejor te gustaría un poco salir y no tener que preocuparte porque la persona con la que sales pierda su equilibrio y accidentalmente se golpee con un estante en Walmart.”
“No sé si debería estar conmovida o insultada por lo que estás diciendo.” Dijo Lauren sinceramente. “Estás obviamente intentando cuidar a Camz pero dices estas cosas como si no supiera cómo era antes de empezar a salir con ella, como si a lo mejor empezara a pensar que he cometido un error eligiéndola y que me arrepentiré de estar a su lado cuando hay otras opciones menos complicadas ahí fuera para mí.”
“A lo mejor lo harás.” Dijo Normani. “No puedes saber que no lo harás. Sólo te estoy pidiendo que tengas cuidado, eso es todo.”
“Déjame ver si lo entiendo,” dijo Lauren intentando entender el punto de vista de su amiga. “Estabas enfadada conmigo por la forma en la que traté a Clare en el restaurante,” recordó Lauren. “Estuviste muy cabreada porque no quería nada con ella cuando vino a hablarme en Jimmy’s pero ahora que estoy realmente dándole una oportunidad, ¿me estás pidiendo que tenga cuidado? ¿Por qué?” preguntó Lauren. “¿No te gusta ahora?”
“No confío en sus motivos.” Dijo Normani sinceramente. “Sé que dice que no está interesada pero sólo encuentro rato que esté tan determinada para ser amiga de su exnovia.”
“No éramos…” intentó protestar Lauren de nuevo pero Normani levantó su mano ya sabiendo lo que Lauren iba a decir.
“Lo que sea,” dijo. “Mira, no es normal es todo lo que estoy diciendo,” siguió Normani. “Aún no soy amiga de Arin después de que rompiéramos. Seguro que Clare tiene sus propios amigos.” persistió. “Simplemente no entiendo por qué no puede salir con ellos. ¿Por qué de repente quiere ser amiga de todas nosotras?”
“Mira Mani, entiendo lo que estás diciendo,” dijo Lauren, poniendo una mano en el brazo de Normani acariciándolo tranquilizadoramente, “pero sinceramente, no tienes que preocuparte por mí.”
“No es de ti por quien estoy preocupada,” respondió Normani sin rodeos, sus ojos encontrándose con los de Lauren sosteniéndolos significativamente.
“No haré daño a Camz,” la tranquilizó Lauren. “Nunca haría nada que la hiciera daño.”
El timbre de la puerta delantera de Lauren sonó antes de que Normani pudiera decir nada más y la morena se bajó del mueble para ir a contestar, encontrándose a Ally y Clare hablando en su puerta, las dos habiendo obviamente llegado a la vez. “Hola,” saludó Lauren al par, haciendo un gesto para que pasaran.
“Hey Lo,” dijo Ally, entrando en la casa con una gran mochila llena de DVDs.
“¿Dónde están Camz y Dinah?” preguntó Lauren. “¿Pensaba que las ibas a traer dando una vuelta?”
“Hoy Camila no está muy bien,” le informó Ally con una media sonrisa triste en los labios. “Tenía un mal dolor de cabeza así que Dinah pensó que podría ser una buena idea que vinieran dando una vuelta con Jasper para tomar algo de aire fresco.”
“¿No durmió otra vez?” preguntó Lauren preocupada. “No mencionó nada cuando la mandé un mensaje antes.”
“Aparentemente ha estado despierta toda la noche.” Compartió Ally.
“¿No se veía bien cuando la dejaste?” presionó Lauren, ansiosa por más información.
“Estaba en su modo alegre normal,” la tranquilizó Ally. “Sólo se la ve cansada eso es todo.”
“Vale,” dijo Lauren intentando no preocuparse demasiado, “Gracias.”
“Bueno, traigo unos regalos.” dijo, levantando la mochila para que la cogiera su amiga intentando cambiar de tema.
“Genial,” dijo Lauren, cogiéndola. “Normani está en la cocina. A lo mejor ¿podríais llevar la comida y la bebida al salón?” sugirió.
“Claro.” Dijo Ally desapareciendo en la cocina mientras Lauren se giraba hacia Clare.
“Hey,” saludó y la otra morena sonrió.
“Hola,” dijo haciendo un gesto hacia su mochila. “Yo también traigo regalos… excepto que los mios son un poco más comestibles que esos.” Terminó, señalando hacia los DVD’s.
Clare miró alrededor de la casa desde donde estaba de pie y dejó escapar una lenta respiración, aparentemente atemorizada.
“Bonito lugar,” comentó. “Grande.”
“Supongo,” contestó Lauren. “Entra y te la enseñaré.” Ofreció abriendo más la puerta para que la otra chica entrase.
Clare entró hasta el pasillo y Lauren la llevó a dar un rápido tour por la casa mientras que Ally y Normani ponían las cosas en el salón.
“Finalmente,” dijo Lauren, abriendo sus brazos, “tenemos el salón.” dijo, terminando su orientación mientras caminaba a través de la puerta para encontrar a Ally y Normani susurrando la una a la otra en el sofá, comiendo los snacks que habían puesto en la mesa. “Aquí es donde la maratón de películas sucede.”
“Deberías probablemente elegir un buen sitio ahora,” le recomendó Ally a Clare amablemente. “Sino acabarás sentada en el suelo.” Se metió otra patata en la boca antes de continuar.
“Sufrirás de una pierna muerta el resto de la semana si no tienes cuidado.”
“Eso o terminarás viendo cómo Lauren se enrolla con Camila durante toda la película,” dijo Normani y Lauren le dio una mirada desaprobadora ante lo descarada que estaba siendo.
“Estate agradecida si eso es todo lo que tienes que verlas hacer,” comentó Ally, metiendo una palomita en su boca y haciendo que la cara de Lauren se sonrojara.
“¿Acaso quiero saberlo?” preguntó Clare, volviendo su atención hacia Lauren mientras se sentaba en uno de los reposabrazos del sofá.
“Ignorala,” le dijo Lauren a Clare, sus ojos firmes en Ally quien tenía puesta una sonrisa enorme. “Sólo está bromeando.”
“Ojalá estuviera bromeando,” se rio Ally mientras el timbre de la puerta sonaba de nuevo y Lauren la calló con una mirada de advertencia antes de desaparecer para contestar.
“Hey,” dijo Camila mientras Lauren abría la puerta para encontrarse a su novia y a Dinah fuera en el porche.
Camila tenía una amplia sonrisa en su cara a pesar de las pesadas ojeras que tenía bajo sus ojos y la complexión gris.
“Hey,” saludó Lauren, sonriendo y acercándose para abrazar a Camila en sus brazos, apretándola en su pequeño espacio fuertemente. “¿Estás bien? Dijo Ally que no te estabas sintiendo demasiado bien.”
“Dolor de cabeza,” contestó Camila mientras Lauren la soltaba un poco para poder ver mejor su cara.
“Tuvo un total de cero horas de sueño anoche,” informó Dinah a Lauren, haciendo un circulo con su mano para poner énfasis desde su posición al lado de Camila.
Dinah tenía la correa de Jasper en su otra mano y el pequeño cachorro de color chocolate estaba sentado obedientemente a sus pies.
“¿Estás teniendo pesadillas de nuevo?” preguntó Lauren a Camila y negó con la cabeza mientras Dinah entraba hasta el pasillo al lado de Lauren.
La chica polinesia se agachó para soltar a Jasper de su correa antes de levantarse de nuevo rápidamente para hablar a favor de Camila.
“Más como recuerdos, ¿cierto Mila?” cuestionó Dinah y Camila asintió mientras Lauren extendía su mano para quitar el pelo de los ojos de su novia.
“No dijiste nada cuando te mandé un mensaje antes.” Dijo Lauren.
“No quería que te preocuparas,” contestó Dinah por Camila y la chica menor le dio a su amiga una mirada señalada. “Eso lo sabes,” dijo al verla. “Estaré en el salón con las demás y os doy a las dos un minuto.”
Lauren esperó hasta que Dinah desapareció antes de coger amablemente la mano de Camila guando a su novia dentro de la casa. Camila cerró la puerta detrás de sí misma y Lauren dio un paso hacia adelante para besarla tiernamente en los labios.
“¿Vas a intentar dormir un poco aquí?” le preguntó Lauren una vez que se habían separado y Camila le dio a Lauren una pequeña sonrisa.
Por alguna razón siempre había sido capaz de dormir mejor cuando Lauren estaba cerca, la chica más pequeña encontrando comodidad con la presencia de su novia.
“A lo mejor,” contestó Camila simplemente con una expresión divertida en la cara. “Depende.”
“¿De qué?” preguntó Lauren, envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Camila para que así sus manos estuvieran unidas apoyadas contra el trasero de su novia.
“No…quiero…problemas.” Dijo Camila con dificultad y Lauren sintió su estómago caer ante lo trabajado que era el habla de su novia hoy.
“¿Problemas?” preguntó Lauren confundida.
“Con….mamá.” aclaró Camila, señalando a Lauren entre las dos palabras en vez de decir ‘tu.’ Lauren se rio y puso a Camila más cerca.
“Cuando digo dormir, quiero decir dormir.” Le dijo Lauren riéndose, besándola delicadamente en la frente. “Realmente pienso que deberías intentarlo cariño,” añadió. “No te preocupes si te quedas dormida durante la película ¿vale?” Camila ignoró las palabras de la chica más alta, en su lugar extendiendo su mano hacia adelante para acariciar con sus dedos las costillas de Lauren por encima de su camiseta.
“¿Cómo…estás? Consiguió expresar Camila.
“Estoy bien,” la tranquilizó Lauren, poniendo una de sus manos sobre la de Camila mientras estaba apoyada sobre su pecho, sobre sus rotas costillas aun curándose. “Están mucho mejor ahora. Apenas duelen.”
Camila levantó la camiseta de Lauren para tener una mejor visión del costado de su novia y Lauren la dejó, quitando su mano del camino durante un momento. Vio cómo un pequeño fruncido aparecía en la cara de Camila y la chica más pequeña se inclinó hacia abajo y plantó sus labios contra la piel ligeramente amoratada de Lauren, besándola suavemente durante un minuto.
Cuando Camila se puso recta de nuevo, levantó sus dedos para acariciar la cara de Lauren donde los puntos habían sido quitados del golpe que tenía ahí y trazó la débil y floja cicatriz con cuidado, dejando otro beso amable sobre la suave piel de Lauren.
“Camz,” empezó Lauren, pero Camila tomó la mano de Lauren y la llevó hacia el salón para unirse a las otras. “Espera un minuto,” le instruyó Lauren, tirando un poco de la mano de Camila un momento haciendo que se diera la vuelta en el sitio. “Cariño, ¿estás segura de que estás bien?”
“Tú… ¿estás bien?” preguntó Camila de nuevo y Lauren asintió con la cabeza.
“Ya te dije que lo estaba.” Le recordó Lauren y Camila sonrió.
“Entonces…yo…también.” Dijo Camila antes de guiar a Lauren hacia el salón, Lauren con una gran sonrisa en la cara ante las palabras de su novia, el significado de estas claro, que mientras ella se estuviera sintiendo bien, entonces Camila también.
Al entrar en el salón Camila se movió directamente hasta el sofá donde Dinah estaba sentada con Ally y Normani.
“Jesucristo Mila,” se quejó Dinah mientras su amiga se sentaba encima suyo pesadamente. “¿No puedes ver que este sitio está ocupado?”
Camila se giró hacia Dinah y sonrió, sin decir nada, simplemente encontrándose con los ojos de su amiga.
“Ugh vale,” gruñó Dinah mientras luchaba por salir de debajo de su amiga moviéndose hasta un sitio en el suelo al lado de la mesa.
“Gracias.” Dijo Camila y Dinah movió la mano con desdén.
“¿Chicas?” preguntó Lauren dirigiéndose a Ally y Normani. “¿Os importa?”
“¿Estás en serio quitándonos de nuestros sitios?” preguntó Ally con una palomita en su mano a medio camino entre el recipiente y su boca.
“Estamos en mi casa lo que significa que yo tengo el sofá,” dijo Lauren. “Lo siento pero yo no puse las reglas.”
“Espera, eso no suena bien.” Musitó Clare desde su posición en el sillón. “Seguramente el anfitrion tiene que asegurarse de que sus invitados estén cómodos ¿cierto?”
“En realidad no,” le informó Ally. “Nos inventamos estas reglas estúpidas lo que quiere decir que la persona en la que tenemos la noche de películas tiene el sitio más cómodo.”
“No me acuerdo de porqué fuimos tan estúpidas para estar de acuerdo en eso.” Dijo Normani jadeando mientras se bajaba del sofá y se sentaba en el suelo al lado de Dinah.
“Fue idea de Dinah,” dijo Ally levantándose y yendo hacia el otro sillón del salón que estaba ligeramente obscurecido de la vista de la televisión desde donde estaba puesto.
Lauren sonrió mientras se sentaba en el sofá al lado de Camila estirando sus piernas para apoyarlas sobre la mesa que tenía delante.
“Hay mucha gente en mi casa así que sólo es justo que en una ocasión pueda hacer que vacíen el salón para sentarme en el sofá.” Dijo Dinah mientras se giraba para coger uno de los recipientes de patatas de la mesa poniéndolo en el suelo delante de ella y Normani.
“Supongo que es justo,” permitió Ally, jugueteando con el mando de la televisión en su mano.
“Entonces, ¿qué vamos a ver?” preguntó Lauren desde su sitio en el sofá mientras levantaba su brazo para que Camila pudiera acurrucarse en su costado, las piernas de su novia dobladas a su lado en el cojín del sofá.
Camila pasó un brazo por la espalda de Lauren y la otra la puso en el pecho de su novia, sus ojos observando la conversación adormecida.
Lauren llevó su brazo alrededor de los hombros de Camila y la acercó más, sus dedos acariciando el brazo de la chica menor suavemente.
“Ally quiere ver ‘Definitely, Maybe.’” Dijo Normani y Dinah gruñó audiblemente.
“¿Qué hay de malo con eso?” preguntó Clare.
“Simplemente no estoy de humor para una comedia romántica,” dijo Dinah, mirando alrededor a las otras. “¿Podemos ver algo más gore o matanzas sin sentido?”
“¿En serio?” preguntó Lauren con esperanzas. “Nunca quieres ver películas de terror. Normalmente me superáis en número.”
“Yo no quiero ver una película de terror,” se quejó Ally. “Camila estará de acuerdo conmigo. Las odia. ¿Qué hay de malo en una comedia romántica? Normalmente no tienes problema con ellas Dinah.”
“Sí, bueno normalmente Siope y yo no estamos peleados.” Dijo Dinah y la cara de Ally la traicionó con sorpresa ante las noticias.
“Espera,” dijo Normani sentándose un poco mejor para así estar ahora sobre sus codos. “¿Tú y Siope estáis enfadados? ¿Qué pasó?”
“En realidad no quiero hablar de ello,” dijo Dinah, tomando un puñado de patata del recipiente que tenía delante llenándose las manos con ellas distraídamente. “¿Podemos ver algo diferente por favor?”
“Vale,” cedió Ally, echando un vistazo preocupada en la dirección de Camila, la chica más pequeña mirando a su amiga con una mirada compareciente en su cara a través de sus pesados párpados. “¿Está todo el mundo bien con eso?”
“Lo estoy,” dijo Lauren, entendiendo de Camila que Dinah y Siope no se habían arreglado después de la pelea de la semana pasada pero aún insegura de qué razón estaba detrás.
“¿Tienes Texas Chainsaw Massacre?” preguntó Clare a Lauren y la otra chica sonrió felizmente.
“Sí, por supuesto,” contestó.
“Me encantan las películas de terror,” comentó Clare. “Son tan predecibles pero eso las hace entretenidas. Es como, ¿por qué irías a una choza en medio de la nada y empezarías a hurgar por ahí? Estás pidiendo que te maten si actúas como un idiota.”
“Lo sé ¿verdad?” dijo Lauren encantada de que alguien finalmente entendiera el atractivo. “Si tu coche se estropea en el medio de Hicksville irías directamente de vuelta por una autopista en dirección a una gasolinera. No irías explorando una casa decrépita porque el dueño no contestó a la puerta. La regla es, si nadie contesta entonces consideraros afortunados y salid corriendo de allí.”
“Entonces ¿dónde está la película?” preguntó Normani intentando parar la conversación antes de que pudiera ser muy animada moviéndose hacia los DVDs que tenía cerca.
“Está en la estantería de abajo con las otras,” dijo Lauren señalando con su mano que sobresalía alrededor de los hombros de Camila, la otra apoyada encima de la de su novia que estaba puesta encima de su pecho.
“Lo pondré.” Dijo Normani, buscando entre los DVD’s.
Cuando encontró el que estaba buscando, Normani lo metió en el reproductor de DVD y volvió a meter ‘Definitely, Maybe’ de vuelta en su caja.
“Genial,” dijo Dinah metiéndose un par de patatas en la boca. “Hora de ver gente estúpida siendo asesinada.”
“Ally, ¿estás segura de que estás bien con esto?” le preguntó Normani a su amiga mientras la chica más bajita se ponía una manta alrededor, preparada para esconderse si lo necesitaba.
“Preferiría ver cualquier otra cosa pero, si anima a Dinah entonces, claro.” dijo. “Siempre vemos lo que yo quiero de todos modos.”
“Camila ¿está bien eso contigo?” preguntó Normani volviendo su atención hacia la chica pequeña pero los párpados de Camila estaban ya cerrados y su pecho estaba subiendo y bajando rítmicamente mientras dormía en los brazos de Lauren.
“Supongo que sí,” se rio Normani y Lauren echó su cabeza hacia adelante para ver a su novia.
“¿Ya está dormida?” preguntó Lauren satisfecha, la mano que estaba apoyada en el hombro de Camila, moviéndose para acariciar la frente de su novia tiernamente. “Eso fue rápido.”
“¿Estás realmente sorprendida?” preguntó Dinah sonriendo a Lauren. “Mila estaba agotada. Iba a caer tarde o temprano.”
“No pensé que sería tan pronto.” Comentó Lauren, cambiando un poco su postura para que así la cabeza de Camila estuviera ahora apoyada en su regazo.
“Todo lo que ella necesitaba era estar contigo,” dijo Dinah poniendo una mueca. “Me hace sentir un poco nauseabunda en realidad.” admitió.
“Wow,” dijo Normani. “Las cosas deben de estar mal contigo y Siope si no puedes ni siquiera shippear Camren como solías hacerlo.”
“¿Qué es Camren?” preguntó Clare confundida.
“Camila y Lauren,” contestó Ally. “Así es cómo las llama Dinah.”
“Aún las shippeo.” Dijo Dinah. “Sólo estoy un poco amargada de que estén tan enfermizamente felices. No quieras salir con parejas enamoradas cuando estás reyándote sobre quedarte soltera. Quieres apuñalarles.”
“Amén,” dijo de acuerdo Normani, habiéndose sentido de la misma manera cuando rompió con Arin.
“Vale, ¿debería estar preocupada por mi seguridad?” preguntó Lauren mientras Jasper vagaba por el salón.
“No, estás bien mientras tengas a Mila contigo.” Dijo Dinah. “Puede que esté amargada pero no voy a apuñalar a mi mejor amiga.”
“Pero ¿a mí si me apuñalarías?” cuestionó Lauren sorprendida.
“Pensaré en ello,” contestó Dinah, guiñándole un ojo a Lauren y la morena se rio. “Depende de qué humor tenga.”
“¿Es así como sois siempre?” preguntó Clare entretenida por la guasa amigable. “Quiero decir, ¿siempre habláis de mataros unas a otras?”
“No, a veces hablamos de trios.” Contestó Dinah, metiéndose otra patata en la boca. “De hecho, Lauren me invitó a tener uno con ella y Mila una vez.”
“¿De verdad?” se rio Clare.
“Estaba bromeando.” Dijo Lauren severamente. “No fue una propuesta apropiada.”
“Sigue diciéndote eso a ti misma.” Dijo Dinah. “Sabes que querías una pieza de esto.” dijo, dándose una palmada en el trasero con amabilidad.
“Oh Dios,” dijo Lauren arrugando su cara. “¿Podemos no…?”
“Sois graciosas.” se rio Clare, mirando al pequeño springer spaniel trepando hasta el sofá para tumbarse al lado de Camila quien seguía dormida y sin molestias.
“Yo sí,” comentó Dinah, su estado de ánimo encendiéndose de alguna manera. “Mila puede tener sus momentos también. Pero estas tres…” dijo haciendo un gesto hacia las otras. “No mucho.”
“¡Hey! Soy divertida,” se quejó Normani y Dinah asintió con la cabeza de acuerdo. “Sí, vale.” reconoció. “Normani puede ser graciosa también.”
“Espera, ¿yo no soy graciosa?” preguntó Ally.
“Eres graciosa cuando te burlas de Lauren,” dijo Dinah. “Juro que eres muy graciosa cuando la tomas el pelo.”
“Bueno, es tan tonta que lo pone fácil,” se rio Ally, levantando una ceja en dirección a Lauren.
“Hey,” protestó Lauren. “¿Quieres que vaya ahí y te pegue?”
“No te atreverías,” contestó Ally a sabiendas. “No si supone molestar a Camila. Lo que es…”
“Ugh,” gruñó Lauren. “A veces sois tan malas conmigo. ¿Qué os hecho?”
“Te enamoraste de mi mejor amiga,” le sonrió Dinah. “Eso significa que tengo permiso de ser mala contigo.”
“Eres mi mejor amiga,” dijo Ally, “así que burlarme está definitivamente permitido, especialmente porque nunca has tenido vergüenza para tomarme el pelo en el pasado.”
“Lo mismo,” se rio Normani.
“Sabes que pienso que deberíamos simplemente ver la película ahora,” sugirió Lauren, intentando cambiar de tema.
“Sí,” dijo de acuerdo Clare. “Estoy tan preparada.”
“Yo también,” dijo Dinah echándose hacia atrás mirando a la televisión.
“Buena cosa que Camila esté durmiendo o se estaría escondiendo con Ally,” bromeó Normani mientras la chica chica más bajita ponía la película, la manta puesta por su cuello preparada.
“Las películas de miedo no están tan mal ¿no?” le preguntó Clare.
“Simplemente no pillo el atractivo de ver gente asesinada de maneras terroríficas,” comentó Ally. “Preferiría algo más animado.”
“Las películas de terror son animadas,” dijo Clare con tono suave. “Quiero decir que, generalmente hablando siempre hay un superviviente.”
“Sí, supongo,” dijo Ally. “Pero dudo mucho que fueran capaces de funcionar en una sociedad normal, ya sabes, con eso de estar tan emocionalmente con cicatrices y todo…”
“Pero al menos aún están vivos.” Comentó Clare. “Estar vivo es siempre mejor que estar muerto.” Continuó Clare mientras ‘Sweet Home Alabama’ sonaba en la pantalla, la furgoneta VW llena de adolescentes bebidos y drogados a toda velocidad por la American Midwest. “Sólo tienes una vida después de todo.”
“En parte estoy de acuerdo con Clare,” dijo Lauren, acariciando la frente de Camila con sus dedos mientras Normani le daba una mirada señalada. “La gente puede pasar por cualquier cosa. Simplemente se necesita tiempo.”
“A lo mejor,” concedió Ally observando la forma dormida de Camila pensativamente. “Todo lo que estoy diciendo es que si muchos fueran destripados por un pescador loco delante de mí no creo que pudiera recuperarme de ello.”
“¿Podéis cerrar la boca?” se quejó Dinah desde el suelo. “Estoy intentando ver a todos estos idiotas cagarse porque algún loco les vuele la cabeza en la parte de atrás de su furgoneta.” Dinah se comió una patata ruidosamente, sus ojos fijos en la pantalla delante de ella.
“Ves,” continuó señalando la pantalla, mirándola satisfecha. “Esto es por lo que no recoger autoestopistas. Casi siempre están locos.”
El grupo continuó viendo el resto de la película en silencio relativo, algún comentario sarcástico cayendo de vez en cuando a lo largo de esta. Los gruñidos audibles de Ally se escuchabas en algún punto de la película cuando involucraba algún minuto de suspense o momentos visibles de sangre donde levantaba la manta hasta cubrir sus ojos rápidamente, más a menudo fallando viendo la imagen, sus reflejos demasiado lentos.
Por su lado, Camila continuó durmiendo en el regazo de Lauren durante toda la primera película y después en la segunda, Jasper se acurrucó a su lado cerca todo el rato, sus suaves ronquidos sólo notables por Lauren quien pasó más tiempo mirando a su novia que a la pantalla de televisión, sus dedos acariciando la frente de Camila automáticamente como de costumbre.
Fue en medio de la tercera película cuando Lauren se dio cuenta de que Jasper se estiró, el pequeño cachorro quejándose mientras acariciaba la cara de Camila amablemente con la suya, intentando esconderse contra ella. Lauren miró hacia abajo a su novia, sorprendida cuando ella no se movió ante la molestia de Jasper.
“Camz,” dijo suavemente Lauren, moviendo a la pequeña chica ligeramente. “Hey cariño,” dijo, quitando los oscuros mechones de la cara de su novia para poder verla mejor. “Despierta.” Animó Lauren.
Dinah miró hacia Lauren al escuchar la petición de la otra chica y se quitó su atención de “Scream 2” durante un momento para ver qué estaba pasando.
“¿Todo bien?” preguntó Dinah, poniéndose sobre sus codos durante un momento mientras Jasper seguía gimoteando, sus patas apretando contra el sofá al lado de Camila.
“Camz no se despierta.” Dijo Lauren incapaz de esconder la preocupación de su voz.
“Tienes que moverla realmente fuerte,” dijo Dinah. “Tiene un sueño muy pesado cuando se duerme completamente.”
“Hey cariño,” dijo Lauren, empujando más fuerte a Camila, sus piernas empezando a tener calambres de estar inmóvil tanto tiempo. “Tienes que despertarte ahora. Camz.” Lauren sintió moverse la cabeza de Camila en su regazo, la chica menor girándose para enterrarse más profundamente contra sus muslos. “Camz cariño,” dijo Lauren mientras Jasper gimoteaba una vez más y se volvía a tumbar al lado de Camila, su barbilla apoyada sobre sus patas extendidas. “¿Puedes despertarte un momento?”
“¡Oi Mila!” gritó Dinah desde su sitio en el suelo, haciendo que no sólo Lauren sino que el resto de las chicas de la habitación saltaran. “¡Levántate y brilla!” Dinah frunció el ceño cuando Camila no se movió y se levantó del suelo para ir hacia su amiga.
“¡Oi!” gritó, moviéndola de atrás hacia delante de nuevo. “¡Hora de despertarse!” dijo empujando fuerte por el hombro a Camila.
“¿Está bien?” preguntó Clare, poniéndose a un lado del sillón para intentar tener una mejor visión de lo que estaba pasando.
“Está bien,” dijo Dinah con desdén, moviendo la mano y extendiéndola para pellizcar el músculo trapecio de Camila con fuerza.
Camila gruñó audiblemente y levantó una mano para empujar a Dinah lejos pero la chica más alta apretó más fuerte el sitio hasta que su mejor amiga giró su cabeza para mirarla, ambos ojos abriéndose de golpe.
“Vete a la mierda.” Maldijo Camila, empujando el brazo de Dinah significativamente. “Estoy…durmiendo.”
“Hey,” dijo Lauren, acariciando la frente de Camila con su mano inclinándose sobre ella para besar a su novia suavemente en la frente. “Has estado dormida durante un buen rato cariño…es hora de despertarse.” Camila se giró sobre su espalda y Dinah extendió su mano para sostener la barbilla de Camila en sus manos, dándose cuenta de algo.
“Espera un minuto,” dijo Dinah, inclinándose sobre su amiga para estudiar su cara de cerca mientras se daba cuenta del matiz azul de sus labios.
“Dinah,” protestó Camila, moviendo su cabeza de lado a lado en un intento de liberar su cara del agarre de la otra chica. “Deja…me…”
“¿Qué hay mal?” preguntó Lauren a Dinah mientras Camila levantaba ambas manos para empujar a su amiga sentándose, evidentemente irritada.
“Sus labios están azules,” dijo Dinah señalando a Camila quien se estaba frotando los ojos, ahora completamente despierta y más que un poco descontenta.
“¿Qué?” preguntó, bajando sus manos. “No…”
“Ugh sí,” dijo Dinah y Camila se giró para mirar a Lauren como si no confiara en que su amiga estuviera diciéndole la verdad. Lauren levantó sus dedos para tocar los labios de Camila ligeramente y asintió con su cabeza.
“Sí cariño,” dijo Lauren preocupadamente. “Están definitivamente azules.”
“¿Tienes un problema de corazón?” preguntó Clare interesadamente.
“No,” dijo Camila, poniendo una mano sobre su esternón y recordando las palpitaciones del dolor de corazón que había estado sufriendo recientemente. Lauren se dio cuenta del gesto y puso una mano en el hombro de Camila cuestionante pero su atención estaba centrada en la otra chica.
“¿Estás segura?” le preguntó Clare. “Los labios azules normalmente quieren decir que tienes problemas con tu circulación. Mi tío tenía una enfermedad de arteria coronaria y a veces se ponía azul. Tuviste una cirugía de corazón después del accidente ¿verdad?”
“Sí,” contestó Camila sinceramente, mirando a Lauren evidentemente aterrada. Lauren se levantó rápidamente de donde estaba sentada y extendió sus manos para que las tomara Camila. “¿Lauren?” preguntó Camila.
“Necesitas que te echen un vistazo,” le dijo Lauren simplemente, su mano aún extendida entre ellas.
Camila las miró durante un momento y Lauren pensó que podía negarse; la aversión de su novia hacia los hospitales vívida en su memoria. Cuando Camila extendió su propia mano tomó las de Lauren sin discusión. Lauren supo que Camila estaba asustada, no sobre volver al hospital, sino sobre que hubiera algo más yendo mal con ella.
“Vale,” dijo Camila levantándose.
“Vale.” Reconoció Lauren asintiendo con la cabeza. “Vale.”

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Capitulo 63

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:56 am

Lauren estaba de pie en la puerta principal de la casa de Camila, sus ojos firmes en el plástico blanco que la cubría mientras cambiaba su peso de lado a lado impacientemente. Era domingo por la mañana, cuatro días después de que hubieran llevado a Camila hasta el hospital para que la echara un vistazo el doctor y el tiempo era bueno, el aire caliente de la primavera calentando su cara mientras estaba bajo el sol que brillaza lentamente en el cielo que tenía encima. Lauren levantó su mirada de la puerta delantera de su novia y la golpeó suavemente de nuevo, su intento anterior obviamente sin haber sido escuchado.
Lauren miró de un lado al otro de la carretera distraídamente durante un momento mientras esperaba a que alguien contestara, solo volviendo su atención hacia delante de nuevo cuando el pestillo de la puerta hizo click ruidosamente y las bisagras de la puerta se movieron abriendo la puerta. Vio como un pequeño espacio aparecía entre la puerta y la pared revelando una vergonzosa Sofi, quien estaba ahí mordiéndose el labio inferior del a misma forma en la que su hermana mayor lo hacía a menudo. Los ojos de la joven estaban firmes en sus pies que estaban cruzados y movía la puerta de atrás hacia adelante mientras evitaba encontrarse con la mirada de Lauren. Lauren sonrió ante la visión de la hermana menor de Camila y se agachó delante de la chica.
“Hola Sofi,” saludó Lauren sonriendo amablemente mientras la hermana de Camila finalmente levantaba sus ojos.
“Hola Lauren,” devolvió tímidamente Sofi, ladeando su cabeza un poco para que así su oreja estuviera casi apoyada contra su hombro, sus mechones oscuros cayendo al suelo de nuevo.
“¿Estás bien?” le preguntó Lauren amablemente, su tono suave y animado. Sofi asintió con la cabeza en respuesta y miró hacia Lauren de nuevo, su mirada brillante apareciendo en su cara.
“¿Está Camz aquí?” le preguntó Lauren y Sofi asintió con su cabeza una vez más con entusiasmo.
“Está arriba.” Informó Sofi a Lauren mientras giraba su cabeza para mirar por encima de su hombro hacia la casa. “Fue al hospital antes.”
“Lo sé,” respondió Lauren sonriendo, su tono ligero y juguetón. “Tenía que ir a hacerse otra revisión.”
“No me gusta el hospital.” Le dijo Sofi haciendo una mueca. “Huele raro.”
“A mí tampoco me gusta,” dijo de acuerdo Lauren silenciosamente, su voz baja como si estuvieran compartiendo secretos valiosos.
“Pone enferma a Camila…” dijo Sofi pensativamente, intentando encontrar las palabras correctas para expresar su significado luchando. “Ya no juega tanto. Siempre se le caen las cosas…” Lauren frunció el ceño ante las palabras de Sofi dándose cuenta de que a pesar de todo lo que le habían dicho sobre el accidente de Camila, ella aún no entendía qué le había pasado a su hermana, no adecuadamente.
“El hospital no la hace estar enferma Sofi,” explicó Lauren pacientemente, extendiendo una mano hacia adelante y poniéndola en el hombro de la chica más pequeña. “Tuvo un accidente. El hospital y todos los doctores ahí…la ayudaron a mejorar.”
“Entonces ¿por qué tiene que seguir volviendo?” preguntó Sofi, empujando ligeramente la puerta abriéndola más mientras se olvidaba de su vergüenza.
“Aún están intentando que mejore más,” le dijo Lauren a Sofi, apretando su hombro tranquilizadoramente. “¿Sabes por qué?”
“¿Por qué?” preguntó Sofi, inclinándose hacia adelante un poco para que así pudieran conspirar juntas, creyendo que todo lo que Lauren estaba contándole era información altamente confidencial.
“Es porque quiere poder jugar contigo de nuevo adecuadamente, como solía hacerlo antes.” Compartió Lauren con Sofi, moviendo su mano para apoyarla en el cuello de la chica. “Seguirá volviendo hasta que pueda hacer eso.”
“Pero…a ella tampoco le gustan los hospitales,” dijo Sofi confundida. “La ponen triste.”
“Lo sé,” reconoció Lauren, “pero a veces tienes que hacer cosas que no te gustan porque son lo mejor.”
“No quiero que esté triste.” Estableció Sofi simplemente. “No debería ir si no le gusta. No tenemos que jugar. A cambio podemos colorear.” Lauren sonrió a Sofi y miró hacia arriba mientras la puerta se abría completamente.
“Hola Lauren,” saludó Sinu calurosamente mientras Lauren se levantaba. “Pensé que había escuchado tu voz.”
“Hola,” devolvió Lauren, levantando una de sus manos moviéndola.
“Mija,” dijo Sinu, poniendo una mano en lo alto de la cabeza de Sofi, la chica pequeña mirando a su madre expectante. “Tu desayuno está en la cocina. ¿Por qué no vas y empiezas?” sugirió. Sofi miró hacia Lauren sin saber si quedarse hablando o irse.
“¿Crees que Camila dejará de ir al hospital si yo se lo pido?” cuestionó Sofi, mirando entre Lauren y su madre.
Sinu le dio a Lauren una mirada inquisitiva y la adolescente se agachó de nuevo para dirigirse a Sofi.
“Creo que te quiere tanto,” empezó Lauren poniendo énfasis en la última palabra, “Que aun así seguiría yendo aunque le pidieras que no.”
“¿Por qué?” le preguntó Sofi, repitiendo su pregunta favorita.
“Bueno,” dijo Lauren, pausándose un momento para considerar la respuesta. “Es porque aunque ir al hospital la haga ponerse triste, pensar que será capaz de jugar contigo la hace sentirse feliz, como, diez veces más felices que cuando está triste.”
“¿Diez veces más feliz?” preguntó Sofi y Lauren asintió.
“A lo mejor incluso cien veces más feliz.” Dijo Lauren y Sofi sonrió. “A lo mejor hasta que Camila esté mejor ¿puedes venir y jugar conmigo?” preguntó Sofi insegura, la timidez previa volviendo momentáneamente.
“Claro,” dijo de acuerdo Lauren. “Me encantaría.”
“Vale,” reconoció Sofi antes de girarse y desaparecer en la casa para tomar su desayuno.
“Nunca fue demasiado buena terminando una conversación adecuadamente,” se rio Sinu mientras Lauren se levantaba, sus ojos mirando a la chica pequeña entretenida por la repentina salida.
“Siempre es tan tímida cuando vengo,” se rio Lauren. “Pensé que se habría acostumbrado a verme.”
“No creo que eso sea un problema ahora.” Se rio Sinu. “Creo que probablemente te sea difícil deshacerte de ella cuando vengas ahora.” dijo, haciendo un gesto para que Lauren entrase. “Creo que te has comprometido a ser su mejor amiga.” Lauren entró al pasillo y Sinu cerró la puerta detrás de ella.
“Está bien,” contestó Lauren. “No me importa. Sé que a Camz le gusta pasar tiempo con Sofi. Normalmente se lleva a Dinah con ella cuando hacen cosas, de esa forma no se siente tan mal de no ser capaz de hacerlas. Dinah es una buena sustituta.”
“No sé cuál de las dos es la mayor niña cuando es entre Dinah y Sofi.” Musitó Sinu.
“Incluso creo que está empate.” Sonrió Lauren de acuerdo mientras miraba en la dirección de las escaleras, hacia donde sabía que Camila estaba.
“Puedes ir directamente arriba,” la animó Sinu, poniendo una mano en el hombro de Lauren.
“¿Está bien?” le preguntó Lauren a Sinu, retrasando el ascenso un momento. “Intenté mandarla un mensaje esta mañana pero no contestó. Pensé que a lo mejor algo malo había pasado…”
“Está provocando el caos en su habitación,” intercedió Sinu. “Tiene los auriculares puestos y hay ropa por todos lados…estaría sorprendida si ella siquiera supiera donde está su teléfono si te soy sincera.”
“Entonces, ¿no me está ignorando?” preguntó Lauren.
“No intencionalmente.” Dijo Sinu dando un golpecito en el hombro de Lauren.
“¿Qué decidieron los doctores?” preguntó Lauren, ansiosa por saber qué decisión habían decidido para el problema de Camila.
“Quiere intentar la cardioversión,” contestó Sinu sinceramente. “Creen que es la mejor opción considerando su historia pero Camila no está segura. Está pensando en ello. Tengo un sentimiento de que quiere intentarlo con la medicación primero.”
“¿Pensé que la medicación no era siempre efectiva?” preguntó Lauren.
“No lo es,” confirmó Sinu. “Además los doctores están preocupados porque algunos efectos segundarios de las pastillas incluyen pesadillas, depresión y cansancio. Creen que sería mejor evitarlas si pueden.”
“Hay una buena posibilidad de que todos sus síntomas se resuelvan si eligiera la cardioversión ¿no?” inquirio Lauren.
“Aparentemente es exitosa en el noventa y cinco por ciento de los pacientes,” dijo Sinu. “Desafortunadamente, los síntomas normalmente reaparecen en el setenta y cinco por ciento de la gente.”
“¿Después de cuánto?” preguntó Lauren, pensando que definitivamente sonaba como la mejor opción de las dos.
“Entre uno y dos años.” Contestó Sinu.
“¿Seguramente eso es mejor que tomar más mediación indefinidamente?” consideró Lauren en voz alta.
“No es a mí a quien tienes que convencer.” Respondió Sinu suspirando audiblemente.
“Podrías hacer que Camz la eligiera” dijo Lauren, medio bromeando.
“Podría,” dijo Sinu. “No quiero tener que hacer eso. Preferiría que tomara ella su propia decisión.”
Lauren miró de nuevo hacia las escaleras y movió la cabeza ligeramente.
“Veré si puedo hablar con ella,” aseguró Lauren.
“Simplemente no lo fuerces,” advirtió Sinu. “Sabes cómo puede ser. No tiene sentido que peléis.”
“No lo haré,” dijo de acuerdo Lauren y se giró para ir hacia la habitación de Camila, Sinu mirándola durante un momento antes de desaparecer en la cocina para vigilar a Sofi.
La puerta de Camila estaba cerrada cuando Lauren llegó a ella y la golpeó fuertemente para anunciar su presencia fuera, esperando un minuto antes de abrir la puerta ligeramente cuando ninguna respuesta salió. Sinu no había estado mintiendo cuando dijo que Camila estaba provocando caos y Lauren levantó una ceja en sorpresa cuando vio lo que tenía delante.
La habitación de Camila era un completo desastre. Había ropa y libros por todos lados desordenadamente por todo el suelo y en la cama. Las paredes de la habitación estaban limpias, no había ni una sola foto a la vista, ni siquiera la pequeña tira del fotomatón de su cita grupal.
Lauren miró por la habitación y no podía hacer otra cosa más que preocuparse de que Camila hubiera intencionadamente destrozado todo, que hubiera vuelto de nuevo a sus formas de antes de enfrentarse a las noticias difíciles. La única cosa que hizo a Lauren cuestionarse esta posibilidad fue que Sinu no había parecido preocupada por ello. De hecho, había parecido más entretenida que nada más.
Lauren estudió la habitación en busca de Camila, finalmente encontrándose a su novia a cuatro patas, aparentemente buscando algo al fondo del armario, sus auriculares puestos para silenciar el resto del mundo con su música.
“¡¿Camz?!” llamó Lauren en voz alta, intentando conseguir la atención de su novia pero fallando, la música de Camila obviamente demasiado alta previniendo que la escuchar. “¡Hey cariño!” la llamó de nuevo Lauren, caminando entre el desastre que tenía bajo sus pies y poniendo una mano en el hombro de Camila.
Camila físicamente saltó en respuesta al roce de Lauren, una mano extendiéndose hasta su pecho en sorpresa mientras caía hacia atrás en el suelo con la intrusión inesperada.
“Mierda,” maldijo Camila, quitándose los auriculares poniéndoselos alrededor del cuello.
Camila apagó su música y se rio para sí misma ante su reacción, Lauren sonriendo ante el sonido del entretenimiento de su novia.
“Me has asustado muchísimo,” dijo Camila juguetonamente mientras extendía una mano hacia Lauren en un intento silencioso de que su novia la ayudara a levantar su trasero poniéndose sobre sus pies. “¿No has oído hablar de llamar a la puerta?” preguntó mientras Lauren tiraba de ella con cuidado para que así se pusiera de pie delante suyo.
“Sí,” devolvió Lauren jovialmente. “¿No has oído hablar del control del volumen?” cuestionó, golpeando un poco los auriculares de Camila significativamente.
“No,” contestó Camila rápidamente. “¿Qué es eso?” preguntó.
“Se supone que evita que te quedes sorda,” se rio Lauren. “A lo mejor deberías intentar usarlo en el futuro.” sugirió. “De otra forma cuando tengas el pelo gris y seas mayor tendrás que llevar audífonos y pedirás a la gente que repita todo lo que dicen todo el tiempo.”
“¿No lo estaré haciendo de todos modos?” cuestionó Camila y Lauren entrecerró los ojos en respuesta, confundida. “Ya sabes, cuando esté senil y no pueda recordar lo que se me ha dicho de un momento para otro.” Aclaró y Lauren sonrió, moviendo la cabeza, entretenida.
“¿Qué estás haciendo?” se rio Lauren mirando la habitación, cambiando de tema. Camila dio un paso hacia adelante y plantó un suave beso en los labios de Lauren.
“Reorganizando.” Le dijo Camila felizmente antes de pasar por delante de ella cerrando la puerta de la habitación de nuevo. Caminó de nuevo hasta la cama y se quitó los auriculares poniéndolos con el iPhone que había estado apartado en el bolsillo trasero, sobre el edredón. “Hey, tengo un mensaje tuyo.” Señaló Camila, cogiendo el móvil de nuevo leyendo el mensaje de antes de Lauren.
“Lo sé,” respondió Lauren, volviendo completamente su cara hacia su novia. “Quería saber cómo fue en el hospital antes.”
“Fue bien,” contestó Camila sin compromisos, tirando de nuevo el teléfono encima de la cama mientras Lauren hacia un movimiento hacia ella.
“Cuidado,” advirtió, dándose cuenta de la elección de camino de Lauren.
“Jasper está por algún lado aquí.” Le informó, haciendo un gesto con su mano en la dirección general de Lauren.
“¡Jasper!” gritó Lauren, silbando para localizarle, preocupado por pisar al pequeño perro.
Lauren vio cómo una pila de ropa empezó a moverse en el suelo y pronto Jasper apareció de debajo, estirando sus patas de atrás con cansancio. Movió su cola cuando vio a Lauren y caminó hacia ella, saltando hasta sus piernas en modo de saludo.
“Jasper,” regañó Camila por su falta de disciplina. “Siéntate.” Le mandó y obedeció, sentándose en sus patas traseras rápidamente.
“Buen chico” elogió Lauren, acariciándole detrás de la oreja mientras Camila cogía una gran bolsa de recompensad ofreciéndole una de ellas a Lauren para que así pudiera dársela. Lauren tomó la pequeña galleta y la sostuvo en su mano para él.
“Aquí tienes,” dijo, pero Jasper esperó pacientemente a algo y se quedó quieto.
“Cógela,” le instruyó Camila mientras ponía la bolsa de nuevo en la mesilla y Jasper hacía lo que le había dicho, tomando la galleta en su boca volviendo a sentarse delante de la puerta sobre su estómago mientras se la comía.
“Wow,” dijo Lauren mirando al perro. “Impresionante.”
“Definitivamente está mejorando,” comentó Camila y Lauren asintió con la cabeza de acuerdo. “Aún sigue alegrándose demasiado a veces,” reconoció, “especialmente cuando eres tú.”
“Entonces lo hace con vosotros dos,” bromeó Lauren y la sonrisa de Camila se amplió en su cara.
“Bueno, estaba pensando que podríamos llevar a Jasper al parque o algo.” Dijo Camila, cogiendo un jersey de la cama empezando a doblarlo.
“¿No quieres terminar de ordenar esto?” le preguntó Lauren, mirando el desastre.
“Puedo hacerlo después,” dijo Camila, “De todos modos solo estaba buscando algo.”
“¿Qué?” preguntó Lauren con interés, sus ojos cayendo inconscientemente en las paredes vacías donde las fotos de Camila habían estado localizadas a la vuelta de su rehabilitación.
“No importa,” dijo Camila, moviendo su mano con desdén, siguiendo la mirada de Lauren. “Están ahí.” Le dijo a su novia señalando el escritorio.
“¿Qué son?” preguntó Lauren, intentando sonar inconsciente pero fallando.
“Mis fotos,” contestó Camila. “Podía verte mirando mis paredes buscándolas, pero están en mi escritorio. Pero no te preocupes. No estoy teniendo ninguna especie de recaída.”
“No creía que la estuvieras teniendo,” mintió Lauren y Camila levantó una ceja poniendo una mano en su cadera poco convencida. “Vale, admito que pensé que podía haberse cruzado por mi mente. Quiero decir que tu habitación está un poco destrozada.”
“No está destrozada,” se rio Camila. “Sólo está en un estado de caos organizado. Confía en mí, No estoy reincidiendo ni nada,” la tranquilizó Camila, cerrando la distancia entre las dos tomando la mano de Lauren en la suya. “De verdad, sólo estoy reorganizando.” reiteró. “Quiero decir, no sé si te has dado cuenta pero parece que tengo un montón de mierda.” Lauren miró al desastre a sus pies durante un momento antes de encontrarse con los ojos de Camila de nuevo.
“Me he dado cuenta.” Se rio.
“Pensé que era hora de tirar algunas cosas.” Dijo Camila. “Quité las paredes porque quería enmarcarlas. No era porque no quisiera mirarlas ni nada.”
“Supongo que sólo estaba preocupada por lo que pasó en mi casa.” Admitió Lauren extendiendo una mano para acariciar la cara de Camila. “Realmente no hemos tenido la oportunidad de hablar de las cosas adecuadamente desde el miércoles.”
“Lo sé. Lo siento.” Se disculpó Camila. “Sólo he estado ocupada, ya sabes, con las pruebas y esas cosas.”
“Tu madre dijo que los doctores sugirieron la cardioversión,” dijo Lauren, sus dedos trazando los labios de Camila. “Pero dijo que no estabas muy convencida…”
“Voy a tenerla,” le dijo Camila a Lauren y la morena se encontró a sí misma con alivio ante la admisión de su novia. “Dijeron que era la mejor opción pero yo simplemente, suena un poco extremo ¿no crees?”
“¿Dar descargas a tu corazón?” le preguntó Lauren.
“Sí,” confirmó Camila. “Quiero decir, es sólo un latido irregular por Dios santo. No es que me esté muriendo ni nada.”
“Camz, tienes fibrilación auricular así que tu corazón no está latiendo adecuadamente porque su actividad eléctrica está por todos lados. Si lo dejan sin tratarlo entonces podría causarte un ataque al corazón,” le recordó Lauren. “Podrías morir. Es mejor tratarlo.”
“Lo haré,” repitió Camila. “Voy a hacerlo pero es estúpido que no sepan qué es lo que lo causó.”
“Pensé que dirían que era por tu cirugía de corazón,” dijo Lauren, su mano libre apoyándose sobre el hombro de Camila.
“Dijeron que podía ser,” explicó Camila. “Podía también ser debido al estrés psicológico o a la fatiga.” continuó. “O porque puede que tenga una pequeña infección en el forro de mi corazón o porque he estado usando corticosteroides desde el accidente para ayudar a con la hinchazón de mi cerebro. No estaban seguros… podría ser cualquiera de todas esas cosas.” Camila se pausó un momento para pasar la mano por su pelo. “Los doctores no parecían muy convencidos cuando sugerí que mi latido irregular lo causabas tú.” Bromeó Camila juguetonamente, su tono volviéndose ligero mientras presionaba sus caderas más cerca de las de su novia.
Lauren quitó su mano de la de Camila para unirla a la otra que había encontrado su camino hasta su espalda.
“Dijeron que no creían que fuera eso pero les dije que no habían conocido a mi novia.” Dijo Camila, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Lauren. “Definitivamente creo que es todo, tu culpa. Haces que mi corazón se revuelva Jauregui,” suspiró Camila. “No creo que encuentren na cura para eso.”
“Eres tan tonta,” se rio Lauren empujando a Camila contra ella un poco más.
“Pero seriamente, nunca había tenido este problema antes de conocerte,” continuó Camila, sin inmutarse. “Así que en ausencia de una base más sólida y médica voy a seguir apoyándome en mi evaluación previa.”
“Te estás tomando todo esto realmente bien,” señaló Lauren, una mano levantando la camiseta de Camila acariciando la suave piel de debajo suavemente. “Pensé que te asustarías cuando te sugerí ir a hospital el miércoles. No creía que irías sin discutir.”
“Bueno, ¿qué puedo decir?” preguntó Camila retóricamente. “Soy una chica cambiada ahora. Soy toda madura y esas cosas.”
“¿Y esas cosas?” se rio Lauren.
“Vale, a lo mejor no soy tan madura pero realmente he estado queriendo hablar de mi dolor de pecho con mi madre durante un tiempo. Pero seguí olvidándome.” Lauren frunció el ceño ante las palabras de Camila, no completamente segura de si creerlas o no.
“No de verdad, prometo que iba a hacerlo.” Dijo Camila. “Contrariamente a lo que todo el mundo cree no estoy preparada para morir todavía.” Los labios de Lauren se curvaron en una suave y contenida sonrisa y se inclinó hacia adelante para besar a Camila, tomando la boca de la chica más pequeña entre la suya, su piel moldeándose junta como si estuvieran hechas para estar conectadas. Cuando se separaron, Lauren besó la frente de Camila tiernamente, justo encima de la cicatriz.
“¿Cuándo lo harán?” murmuró Lauren contra la piel de Camila y la chica menor levantó la mirada para encontrarse con la de su novia.
“Necesitan empezar con algo para adelgazar mi sangre primero” le dijo Camila. “Aparentemente reduce el riesgo de tener un ataque al corazón después. Así que probablemente no será hasta el próximo mes.”
“¿Pueden esperar hasta el próximo mes?” le preguntó Lauren preocupada.
“Sí,” contestó Camila. “Dijeron que estaré bien mientras no me esfuerce demasiado. Me han dado alguna medicación para bajar la velocidad de mi corazón hasta entonces.”
“¿Los anticoagulantes no harán que te vuelvan a empezar las hemorragias nasales?” cuestionó Lauren perceptivamente.
“A lo mejor,” dijo Camila encogiéndose de hombros. “Pero son mejores que caer muerta ¿no?”
“Cierto,” dijo de acuerdo Lauren, su mano aun acariciando la espalda de Camila.
“Bueno, escucha,” dijo Camila, estirándose sobre los dedos de sus pies para besar un momento a Lauren en los labios antes de desenredarse a sí misma de los brazos de la otra chica volviendo de nuevo hacia la cama. “El abogado de mis padres dijo que podía ver las copias de las fotos que me hicieron en urgencias que se enseñarán en el juicio.”
“¿Tiene permitido hacer eso?” preguntó Lauren mientras Camila se agachaba para coger otra sudadera que pronto empezó a doblar.
“Sí, él puede.” Contestó Camila. “Es porque son pruebas que él presentará en el juzgado para apoyar nuestro caso,” explicó. “Además, son mías lo que significa que tengo el derecho de verlas si quiero.”
“Eso es genial Camz,” le dijo Lauren sinceramente. “Sé que estabas preocupada sobre cómo reaccionarías al verlas.”
“Esa es la cosa,” dijo Camila, su atención centrada en el suéter negro de sus manos en el que estaba concentrada doblándolo, su lengua sobresaliendo entre sus dientes un poco. “Aún lo estoy así que me estaba preguntando si tú lo harías, ya sabes, venir y verlas conmigo…” Camila volvió su atención hacia Lauren quien tenía una expresión de sorpresa en su cara.
“Yo um…” empezó Lauren, insegura de si quería ver la devastación que infligió el coche en su cuerpo en aquel momento porque aún no se habían conocido. “Yo…”
“No tienes que hacerlo,” dijo Camila, poniendo el ahora doblado suéter en lo alto de la pequeña pila que estaba formando en su cama. “Puedo preguntarle a Dinah…”
“A lo mejor preguntarle a Dinah sería lo mejor,” aprobó Lauren. “Quiero decir que, ella ya sabe lo que esperar porque lo ha visto antes. Ella probablemente estará más acostumbrada a ti que yo. Yo probablemente fliparé,” se dio cuenta Lauren, dando un paso hacia adelante. “Yo sólo, nunca te conocí en aquel entonces y en realidad no sé lo que esperar. ¿Qué pasa si no puedo soportar verlo?”
“Entonces supongo que será lo mismo para las dos.” Contestó Camila cogiendo otro suéter pareciendo un poco decepcionada.
“Simplemente no creo que yo ayude de todos modos,” defendió Lauren, yendo hacia Camila. “Necesitas a alguien que sea capaz de estar compuesto…” dijo bajando la voz, mirando a su novia. Camila puso la nueva prenda doblada en lo alto de la pila de ropa.
“Camz, no quero molestarte si no reacciono de la forma en la que piensas que lo haré.” Intentó explicar Lauren. Camila se giró para mirar a hacia Lauren, su mano derecha frotando la parte de atrás de su cuello.
“No tienes que hacerlo si no quieres,” repitió, “pero, sinceramente, no me importa tu reacción Lauren. Tienes tu derecho de hacerlo tanto como yo. Sólo me gustaría que estuvieras conmigo cuando las viera, eso es todo, pero…no hay presión.”
“¿Puedo pensar en ello?” preguntó Lauren y Camila asintió con la cabeza, mientras se giraba hacia la cama de nuevo jugueteando con el edredón un momento.
“Claro,” dijo, cogiendo su teléfono y poniéndolo en su bolsillo trasero.
“¿Estás enfadada?” preguntó Lauren y Camila le sonrió ampliamente.
“No, no estoy enfadada,” le dijo Camila sinceramente. “Nunca podría estar enfadada contigo si soy sincera.” dijo, tomando una de las manos de Lauren de nuevo. “Haces tanto por mi y sé que debe de ser molesto cuando cosas como estas siguen saliendo. Siento como si el noventa por ciento de nuestra relación estuviera centrada en mí y en mis problemas…”
“Bueno, si quieres podría hacer alguno de mis propios problemas nuestros para intentar enfrentarnos a ellos.” Interrumpió Lauren bromeando.
“Mejor idea.” Dijo Camila, levantando su dedo índice de su mano libre. “¿Qué tal si no tenemos ningún problema con el que tratar?”
“Me gustaría eso pero desafortunadamente no creo que podamos contar con eso.” Dijo Lauren. “Cosas pasan y están por encima de nuestro control Camz. Sólo me gusta que estés guardando tu promesa.” admitió, levantando su mano para enseñarle a Camila el anillo que le había dado en la playa el día del concierto de Taylor Swift. “Me prometiste que podría contar contigo en que no te perderías a ti misma, que podría contarte cómo me siento y puedo. Acabo de hacerlo,” continuó. “Prometiste que estabas comprometida a vivir y seguiste esa promesa.” Lauren quitó el pelo de los ojos de Camila.
“Lo sé. Estoy tan comprometida con ello que incluso estoy dejando que le den descargas a mi corazón a pesar del hecho de que aún sigue latiendo.” Comentó Camila.
“Pero eso es de alguna forma poético,” señaló Lauren acariciando la base del pulgar de Camila con el suyo mediante sus manos entrelazadas.
“Supongo que un poco,” se rio Camila ligeramente.
“Entonces, ¿querías ir al parque?” preguntó Lauren y Camila sonrió ampliamente.
“Pensé que podíamos llevar a Jasper a dar un paseo,” dijo Camila.
“Pensé que a lo mejor podíamos llevar a Sofi también.” Sugirió Lauren.
“¿Quieres llevar a Sofi al parque?” preguntó Camila, su tono traicionando su sorpresa.
“Sí, somos mejores amigas ahora. ¿No lo has escuchado?” dijo Lauren juguetonamente.
“No.” Comentó Camila entretenida. “¿Qué pensarán Ally y Normani sobre todo esto?”
“Bueno,” dijo Lauren, acercando a Camila más. “Ally es de la misma altura que Sofi así que prácticamente son la misma persona y he visto los bailes de culo alocados de tu hermana, prácticamente es una miniatura de Normani lo que significa que es la substituta perfecta para ambas. ¿Por qué tener dos mejores amigas cuando puedes tener una que incorpora a las dos?”
Camila sonrió a Lauren y besó cariñosamente sus labios, sonriendo en ellos mientras enterraba su cuerpo contra el de Lauren.
“¿De verdad quieres que venga mi hermana?” preguntó Camila, apoyando su frente contra el pecho de Lauren.
“¿Está eso bien?” le preguntó Lauren, acariciando el pelo que caía por su espalda. Sintió a Camila asentir contra su esternón.
“De verdad que me gustaría,” dijo Camila, levantando de nuevo sus ojos.
“Entonces, vamos a por ella,” ofreció Lauren, moviendo sus manos entrelazadas entre ellas.
“Jasper,” llamó Camila al pequeño perro que estaba durmiendo en el suelo al lado de la puerta.
Se levantó despacio y caminó hasta los pies de Camila donde ella se agachó y lo cogió.
“Buen chico,” dijo Camila, levantándole y besándole en lo alto de la cabeza amablemente, acariciándole con la otra mano que había separado de la de Lauren para poder cogerle.
“Al menos él no debería correr y desaparecer como suele hacerlo,” musitó Lauren, observando al pequeño perro mientras él apoyaba su cuello en el brazo de Camila.
“Una vergüenza que lo mismo no se pueda decir de mi hermana,” bromeó Camila y Lauren se rio en respuesta mientras ambas iban de camino hacia las escaleras y hacia la cocina.

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Capitulo 64

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 6:58 am

Habiendo bajado las escaleras, Camila y Lauren entraron en la cocina y encontraron a Sofi sentada comiendo un bol de cereales en el mueble. Sinu estaba de pie en el fregadero lavando las cosas de su propio desayuno mientras hacía un zumbido para sí misma mientras miraba a través de la ventana y observaba pasar el tráfico de fuera. Camila se paró dentro al lado de la puerta para darle a Jasper a Lauren antes de seguir hacia donde estaba sentada su hermana.
“Hey Sofi,” dijo Camila, poniendo una mano en el hombro de la niña y captando inmediatamente su atención. “Lauren y yo vamos a llevar a Jasper al parque dando un paseo y estábamos preguntándonos si te gustaría venir con nosotras.”
“¿Yo?” preguntó Sofi, señalándose a sí misma insegura.
“Sí,” se rio Camila. Extendió una mano para acariciar el pelo oscuro de la frente de Sofi con afecto. “Tú eres Sofi ¿no?” preguntó Camila fingiendo confusión y ella arrugó su cara para que así sus cejas estuvieran juntas.
“Sí tonta,” contestó Sofi mirando hacia su madre quien se había girado y ahora estaba mirándolas, su espalda apoyada contra el mueble que tenía detrás.
Su postura rejada y sonreía calurosamente a sus hijas, sus brazos cruzados sobre su pecho y la pequeña toalla que había estado usando para secar los platos estaba aún en sus manos.
“Vale, bien,” dijo Camila mientras movía su mano hacia abajo apoyándola en el lado del cuello de Sofi. “No estaba segura. Pareces un poco diferente esta mañana comparada con ayer. ¿Has crecido?”
“No,” dijo Sofi sonriendo ampliamente. “Tú has encogido.”
“¿Si?” preguntó Camila sonando sorprendida. “Supongo que debería asegurarme de comer más verdura en el futuro entonces.”
“La verdura no hace que crezcas más.” Respondió Sofi, sonando altamente poco convencida.
“Claro que sí,” dijo Camila mientras se acercaba más a su hermana susurrando en su oído conspirando. “¿Por qué crees que saben tan mal?”
“Odio la verdura,” se quejó Sofi, haciendo una mueca.
“Yo también,” susurró Camila a su hermana una vez más antes de estirarse de nuevo.
“¿Vais a salir?” preguntó Sinu a Camila, limpiándose las manos con el trapo de los platos que sostenía.
“Sí, ¿está eso bien?” preguntó girándose para contestarla. Puso sus manos en el mueble de la cocina como apoyo.
“¿Dónde estabais pensando en ir?” preguntó Sinu, dejando el trapo en el mueble al lado habiendo terminado con él.
“Simplemente íbamos a ir a Simpson Park.” Contestó Camila. “Está a unas cuantas casas de aquí…”
Sinu se alejó del mueble y caminó por la cocina para estar de pie en el lado opuesto a Camila.
“¿Llevarás el teléfono contigo?” preguntó Sinu y Camila asintió con la cabeza.
“Sí y Lauren estará allí si algo pasa,” la tranquilizó Camila. “Sé que estás preocupada por mi ahora con mi corazón, pero los doctores dijeron que estaba bien, sino me hubieran ingresado.”
“¿Has pensado al menos más en lo de tener el tratamiento?” preguntó Sinu, levantando una ceja cuestionante mientras apoyaba una de sus manos en lo alto de la de Camila.
Camila echó un rápido vistazo en dirección a Lauren y se encontró con los ojos verdes de su novia durante un breve momento.
“Voy a hacerlo,” le dijo Camila a su madre, volviendo su mirada hacia ella. “El doctor dijo que la cardioversión era el mejor tratamiento para ello así que tiene sentido para mí elegirlo.”
“¿De verdad?” le preguntó Sinu poco convencida pero apretando la mano de Camila en la suya. “¿Lo harás?”
“Sí,” confirmó Camila.
Sinu tomó la mano de Camila apropiadamente y la llevó a sus labios para así poder besarla.
“Gracias,” dijo Sinu y Camila la sonrió.
“No creías que estuviera de acuerdo para hacerlo, ¿verdad?” preguntó a sabiendas y Sinu fingió no saber de lo que Camila estaba hablando, asumiendo un aire de inconsciencia. Soltó la mano de su hija para ir hacia el ahora vacío bol de Sofi cogiéndolo y llevándolo al fregadero para lavarlo.
“Tú y Lauren sois tan malas la una como la otra.” Comentó Camila, poniendo una mano en el hombro de Sofi de nuevo en respuesta al silencio de su madre.
“Espera, ¿qué he hecho?” preguntó Lauren desde detrás. “Nunca dije nada…”
“No tenías que hacerlo,” se rio Camila, girando su cabeza para ver mejor a su novia. “Podría decir que estabas preparada para intentar convencerme cuando viniste a mi habitación. Eres tan obvia a veces.”
“Lo siento,” se disculpó Lauren. “Es sólo porque me preocupo por ti.”
“Lo sé,” la tranquilizó Camila.
“Yo también me preocupo por ti.” Dijo Sofi, tirando de la manga de Camila. Camila volvió su atención hacia su hermana, sonriendo ampliamente.
“¿De verdad?” preguntó Camila y Sofi asintió con la cabeza. “Bien,” dijo a medias, apretando el hombro de Sofi de nuevo, ‘porque eres mi persona favorita, lo sabes.”
“Tú no eres mi favorita,” dijo Sofi bajando del taburete y caminando hacia Lauren. “Jasper es mi persona favorita.” Sofi levantó sus manos, expectante, esperando a que Lauren le diera a Jasper y Camila puso los ojos en blanco pareciendo ofendida.
“Jasper no es una persona.” Dijo Camila hoscamente mientras caminaba hacia donde estaba su hermana al lado de Lauren, Jasper a salvo en sus pequeños brazos.
“Sí lo es.” Dijo Sofi. “Es más listo que una persona. Puede seguir órdenes y escucha como una persona. Te da besos cuando estás triste también…” Camila le dio a Lauren una mirada incrédula y movió su cabeza entretenida.
“¿Cómo podemos discutir contra eso?” preguntó y Lauren sonrió en respuesta.
“No creo que puedas.” Le dijo Lauren riéndose.
“¿Al menos soy tu segunda persona favorita?” le preguntó Camila a su hermana y Sofi caminó hacia su hermana y le dio a Jasper.
Camila lo cogió, una mirada confusa en su cara que desapareció cuando Sofi envolvió sus brazos alrededor de su cintura y la abrazó fuertemente. Asintió con la cabeza contra el costado de Camila y la chica más mayor bajó su mano para acariciar su cabeza con cariño.
“Tú eres mi persona favorita “real”.” Le dijo Sofi, besando ella do de la cadera de Camila rápidamente mientras su hermana mayor seguía acariciando su pelo.
“Entonces, ¿vas a venir al parque conmigo y con Lauren?” le preguntó Camila y Sofi levantó sus ojos para mirar a su hermana.
“Sí,” contestó. “¿Puedo llevar una pelota para tirársela a Jasper?” preguntó.
“Claro,” dijo de acuerdo Camila, empujando un poco el punto entre los huesos de lso hombros de Sofi con una mano para animarla a ir hacia la puerta. “¿Por qué no vas a coger una y yo cogeré tu sudadera del pasillo?”
“Vale,” dijo Sofi, desapareciendo como la habían instruido.
“Entonces, ¿estás bien con que vayamos?” le preguntó Camila a su madre, sin haber aclarado completamente el punto antes. Camila le dio a Jasper de nuevo a Lauren y empezó a caminar hacia el fregadero donde su madre estaba terminando de lavar las cosas de Sofi.
“Sí,” dijo Sinu desde su posición. “Claro que está bien. Id y pasarlo bien,” continuó. “Sólo asegúrate de que cuidáis la una de la otra.”
“No te preocupes.” dijo. “Lauren te llamará si caigo muerta de un infarto para que así sepas que no tienes que preparar cena para mí.” Intentó bromear Camila pero Sinu no parecía impresionada.
“¿Puedes por favor no decir cosas como esa?” la regañó amablemente y Camila dio la vuelta alrededor del mueble y besó a su madre en la mejilla.
“Estaré bien.” La tranquilizó Camila.
“¿Llevas el brazalete de alerta médica?” comprobó Sinu con ella, preocupada.
“Sí.” Dijo Camila suspirando audiblemente mientras levantaba su muñeca para enseñarle el brazalete a su madre. “Lauren estará conmigo también,” le recordó.
“Si tengo un ataque entonces llamará a una ambulancia. Sabe lo que hacer.”
“Sé que piensas que estoy muy encima de ti demasiado pero soy tu madre.” Dijo Sinu compasivamente. Se pausó un momento y se giró para mirar a Camila adecuadamente. “Es mi trabajo preocuparme por vosotras.” dijo, besando a su hija en la frente, encima de la cicatriz, una mano en el hombro de la joven.
“Parece que te preocupas más por mí de lo que lo haces por Sofi, eso es todo,” Respondió Camila, poniendo una mano en el brazo de su madre acariciándolo ligeramente.
“Sí, bueno cuando Sofi sea una adolescente estoy segura de que me preocuparé lo mismo por ella.” Dijo Sinu y Camila levantó una esquina de su boca en una media sonrisa ante la respuesta de su madre.
“Por eso no es por lo que te preocupas por mí y lo sabes,” comentó Camila, dando un golpecito en el brazo de su madre durante un momento antes de caminar hacia Lauren justo cuando Sofi reapareció en la puerta, una pelota de tenis en su mano y su sudadera ya puesta.
“Dije que yo cogería eso por ti.” Dijo Camila mientras se agachaba delante de su hermana para abrochar la cremallera de la sudadera de Sofi.
“Fuiste demasiado lenta.” Dijo Sofi, enseñándole la pelota de tenis a Camila para que la inspeccionara. “¿Esta está bien?” preguntó con entusiasmo.
“Esa,” dijo Camila, mirando la pelota de cerca y cogiéndola en su mano un momento, “parece perfecta. Buen trabajo.” elogió, dándole de nuevo la bola a Sofi. Camila se volvió a levantar y puso una mano entre las clavículas de Sofi.
“Hey, ¿puedes enseñarle a Lauren dónde está la correa de Jasper?” le pidió a su hermana.
“Vale,” dijo Sofi sin dudarlo y corrio hacia el pasillo de nuevo, Lauren siguiéndola de cerca.
Se pausó en la puerta durante un momento y le dio a Camila una mirada significativa y la chica menos puso una mano contra su espalda animadamente.
“No será ni un minuto,” la tranquilizó Camila y Lauren echó un vistazo rápido en dirección a Sinu antes de salir de la cocina en busca de Sofi.
“Lo siento,” dijo Sinu cuando estuvieron a solas y Camila había vuelto su atención hacia la mujer mayor. “Sé que hemos hablado de esto antes y estoy intentando mejorar pero es difícil para mí,” explicó. “No puedo evitar preocuparme por ti mija. Los últimos diez meses no han sido fáciles para ti pero tampoco han sido un camino de rosas para tu padre y para mí.” continuó. “Nos preocupábamos por ti incluso antes del accidente, eso es lo que hacen los padres, y ahora con todos tus problemas…” dijo bajando la voz. “Lo entenderás cuando seas mayor y tengas sus propios hijos.”
“¿Podemos hablar de eso después?” preguntó Camila, levantando una mano hasta su cabeza y Sinu asintió.
“Claro,” contestó Sinu de alguna forma nerviosa, asustada de haber molestado a su hija.
Camila forzó una sonrisa en sus labios y caminó de vuelta hacia su madre, envolviendo sus brazos alrededor de sus hombros rápidamente en un abrazo, su barbilla apoyada en el hueco del cuello de la mujer mayor.
“Cuidaré de Sofi,” le prometió Camila y sintió los madre de su madre aventurarse alrededor de su espalda para abrazarla, la humedad de sus manos notándose a través de la camiseta de Camila.
“Eso lo sé,” la aseguró Sinu. “Confío en ti con ella.” Sinu dio un paso hacia atrás para separarse y cogió la cara de Camila en sus manos.
“Te quiero,” le dijo Sinu simplemente, besándola en la frente de nuevo. “Sé que soy molesta…”
“No lo eres,” dijo Camila sinceramente.
“Lo soy,” se rio Sinu, “pero cada niño piensa lo mismo de sus padres en un punto u otro.”
Camila sinceramente sonrió esta vez y dio un beso de despedida a su madre una vez más.
“Yo también te quiero.” Le dijo y Sinu palmeó un lado del cuello de Camila alegremente.
“Vale, ahora vete,” dijo Sinu. “Hablaremos adecuadamente después si aún quieres.”
Camila asintió con la cabeza y se giró para unirse a las otras en el pasillo, encontrando a Sofi de pie ansiosa en la puerta, la correa de Jasper en su mano y la pelota de tenis que quería llevar sobresaliendo del bolsillo de su sudadera. Lauren estaba de pie a su lado y las dos estaban hablando animadamente sobre Dinah, Sofi explicándole a Lauren cómo la chica mayor la había convencido para probar el helado con maíz la última vez que estuvo en su casa.
“Era horrible,” le dijo Sofi a Lauren, haciendo una mueca.
“No lo sé,” dijo Lauren, levantando sus ojos de la chica pequeña para mirar a Camila cuando se dio cuenta de su aparición. “No suena demasiado mal. Suena como un sabor más agradable que el del broccoli.”
“Eww, odio el broccoli,” comentó Sofi, su boca haciendo una mueca.
“En realidad estaba bien,” señaló Camila, poniendo una mano en la puerta principal abriéndola.
Guió a Sofi a través de esta con una mano y Lauren le dio a Camila una mirada entretenida.
“¿Lo probaste?” preguntó y Camila sonrió.
“Claro,” contestó Camila. “Tenía helado.”
“Sí, pero también maíz,” se rio Lauren mientras salía por la puerta hasta el porche.
“Lo sé,” contestó Camila frunciendo el ceño. “Dinah ha estado comiendo algunas cosas raras recientemente. No sé qué le pasa.
“A lo mejor está embarazada,” comentó Lauren, girándose para bajar hasta el camino del jardín permitiéndole así a Camila salir y cerrar la puerta detrás de ella.
“Sí, cierto,” devolvió Camila, secretamente sintiendo una repentina pizca de duda llenando su mente ante las palabras de su novia.
Hizo una nota mental de hablar sobre ello más tarde con Dinah. Camila bajó hasta el camino del jardín y vio a Sofi caminar hacia la acera rápidamente.
“Sofi espera ahí un momento.” Le dijo Camila a su hermana y la menor se paró dónde estaba esperando a que las otras dos la alcanzasen. “Puedes seguir un poco más con Jasper si quieres,” le dijo Camila a Sofi cuando la alcanzó, “pero tienes que parar antes de cruzar cualquier carretera ¿vale?”
“Vale,” dijo de acuerdo Sofi.
“Quédate donde pueda verte.” Le instruyó Camila y Sofi asintió con la cabeza en reconocimiento antes de seguir un poco más, Jasper a sus pies.
Lauren unió sus brazos con Camila y la chica más pequeña entrelazó sus manos juntas mientras caminaban hacia el parque que estaba tan sólo a unos cuantos bloques.
“¿Puedes cogerme?” preguntó Sofi a Camila, parándose justo cuando estaban alcanzando la entrada al parque.
“Sofi, no puedo,” dijo Camila tristemente mientras estaba detrás soltando a Jasper de su correa, la que rápidamente cogió de Sofi y guardó en su bolsillo.
El pequeño cachorro corrio hasta un gran sitio abierto delante de ellas y Camila cogió la mano de su hermana en su derecha.
“Sabes que lo haría si pudiera” le dijo sinceramente a su hermana, mirándola. “No quieres que te tire ¿no?”
“Sí,” dijo Sofi con una sonrisa pícara en la cara. “Será gracioso.”
“Pero podrías hacerte daño,” dijo Camila seriamente.
“¿Cómo tú?” le preguntó Sofi y Camila negó con la cabeza.
“No, no así pero se supone que tengo que estar cuidando de ti.” Le dijo Camila.
“Necesito llevarte a casa de una pieza.”
“¿Puedes entonces balancearme?” preguntó Sofi, saltando en el sitio energéticamente mientras Jasper volvía hacia ellas y desaparecía un poco en el camino de nuevo.
Siguieron caminando en el parque juntas, Sofi sosteniendo una de las manos de Camila y el brazo de Lauren entrelazado con el de su novia.
“Sofi…” empezó Camila.
“Hey escucha,” interrumpió Lauren, soltando el brazo de su novia y caminando a su lado para ponerse en el otro lado de Sofi. “¿Por qué no te agarras de mi mano?”
“Vale,” dijo de acuerdo Sofi mientras tomaba la mano izquierda de Lauren con la que tenía libre. “¿Así?” preguntó y Lauren asintió.
“Sí, justo así.” Dijo animadamente. “Querías balancearte ¿verdad?”
“¡Sí!” djio Sofi con entusiasmo y Camila miró a Lauren.
“¿Qué estás haciendo?” preguntó Camila y Lauren levantó la mano que sostenía la de Sofi y asintió a su novia.
“Podemos balancearla entre nosotras.” Le dijo Lauren. “Ese es tu brazo bueno ¿no?”
“Sí, lo es,” dijo Camila con dudas, “'pero, ¿qué pasa con tus costillas?”
“Están rotas en mi costado derecho,” le recordó Lauren. “Además, ya no duelen.”
“Sofi no es un peso ligero,” dijo Camila señaladamente. “No quiero que te hagas daño otra vez.”
“Estoy bien,” dijo Lauren y Sofi saltó en el sitio expectante, girándose hacia su hermana.
“Entonces, ¿puedo balancearme?” preguntó con esperanzas y Camila tensó su brazo derecho, intentando tener un sentimiento del peso de su hermana.
“Vamos Camz,” la animó Lauren. “Estará bien.”
“Sí, ¡venga!” dijo con ganas Sofi y Camila sonrió a lo mala influencia que estaba siendo Lauren.
“Vale, pero, sólo una,” dijo, dándole una mirada a Lauren. “Sólo para ver cómo es…”
“Vale,” dijo Lauren agachándose para dirigirse a Sofi, su voz baja y en secreto.
“Entonces, esto es lo que hay. Vamos a balancearte en nuestros brazos hacia atrás y tú tienes que correr hacia adelante tan rápido como puedas y después levantaremos tus pies ¿vale?”
“¡Sí!” contestó Sofi ansiosa mientras Lauren se volvía a levantar.
Sofi apretó la mano de Camila preparada y la chica más mayor miró a Lauren insegura sobre su habilidad para hacer esto sin hacerse daño al menos una de las tres, si no ninguna.
“Confía en mí,” dijo Lauren y Camila asintió levemente, sabiendo que no confiaba en nadie más de lo que lo hacía en su novia.
“¿Preparada?” preguntó Lauren a Sofi y la niña asintió, dando un paso hacia atrás un momento con el movimiento de los brazos de las otras chicas.
Ella se puso en marcha a la vez con los brazos de Lauren y Camila, levantando sus pies mientras balanceaban su pequeño cuerpo un momento delante de ellas para que así sus piernas estuvieran volando en el aire. Cuando Sofi volvió a su posición inicial de nuevo, sus pies firmemente en el suelo entre Lauren y Camila saltó de arriba a abajo alegremente, una sonrisa amplia en su cara mientras se reía musicalmente.
“¡Otra vez!” gritó Sofi felizmente, tirando de los brazos de las dos chicas. Lauren miró a Camila quien tenía una sonrisa enorme en la cara como su hermana, evidentemente complacida por la alegría de Sofi.
“¿Podéis hacerlo otra vez?” preguntó Sofi suplicante, tirando del brazo derecho de Camila.
“Claro que podemos,” contestó Lauren por su novia y Sofi se giró hacia ella momentáneamente.
Camila empezó a caminar detrás de Jasper y Lauren alcanzó su paso, las dos balanceando a Sofi entre ellas mientras le seguían por el parque.
Las tres siguieron paseando por el césped detrás de Jasper durante un rato hasta que el brazo de Camila empezó a doler y Sofi se aburrio de su juego actual, a cambio queriendo ser perseguida por allí.
“No puedo, lo siento,” le dijo Camila a Sofi, poniendo una mano sobre su pecho significativamente.
Sofi hizo un puchero con su labio inferior que Lauren pensó que la hacía parecerse mucho a su hermana mayor.
“Eres demasiado rápida para mí de todos modos,” dijo Camila juguetonamente, apretando la pequeña mano de su hermana en la suya.
“Pero no eres demasiado rápida para mí,” dijo Lauren y Sofi chilló, soltando la mano de Camila para intentar salir corriendo de la morena alta.
Camila se sentó en el césped para descansar y miró a las otras dos correr una detrás de la otra por el parque, los nudillos de su mano derecha masajeando su esternón hasta que el dolor de pecho se disipó de nuevo. Por mucho que le doliera a Camila tener que estar sentada a un lado viendo cómo su hermana disfrutaba con alguien más que no era ella, estaba encantada de ver lo feliz que la estaba haciendo la atención de Lauren y estaba agradecida que su novia hubiera sugerido traerla con ellas. Se rio cuando vio a Lauren pillar a Sofi cogiéndola en sus brazos, haciendo cosquillas en su estómago furiosamente hasta que la chica más pequeña se escurrio entre risas una vez más corriendo de nuevo para iniciar otro pilla pilla.
“Jasper,” gritó Camila, sus ojos cayendo en el cachorro Springer Spaniel justo a la derecha que giró su cabeza ante el sonido de su nombre. “Ven aquí chico,” señaló y él fue hacia ella, saltando hasta su regazo mientras ella se sentaba poniendo sus piernas delante estiradas.
Camila le rascó detrás de la oreja con fuerza y le empujó juguetonamente contra su espalda en el césped a su lado para así poder frotar su estómago. Jasper dejó que lo acariciase durante un rato y después de volvió a poner en su posición rápidamente, poniéndose sobre su regazo y lamiéndole la cara.
“¡Ayuda!” escuchó Camila gritar a Sofi y empujó a Jasper fuera de ella un poco para poder mirar hacia su hermana, su corazón acelerándose en su pecho ante el sonido de la llamada, pero tranquilizándose casi instantáneamente cuando sus ojos la encontraron finalmente.
Un poco en la distancia, Lauren había pillado a Sofi y ahora estaba sentada encima de ella haciéndole cosquillas en el estómago, la chica pequeña atrapada bajo el peso de su cuerpo.
Camila se inclinó para coger a Jasper dirigiéndole hacia su dirección, sosteniéndole en sus manos para así estar sobre sus patas traseras.
“Mira a esas dos idiotas,” comentó Camila, besándole en un lado de su cabeza rápidamente de nuevo para así poder seguir adelante.
Después de haberle soltado, Camila se tumbó sobre su espalda, flexionando sus rodillas para que así sus pies estuvieran rectos sobre el suelo. Puso sus manos en su estómago y miró al cielo, observando el blanco de las nubes pasar sobre su cabeza durante un rato hasta que sus párpados se volvieron pesados y los cerró en el calor del sol.
“¿Estás bien?” escuchó Camila preguntar a Lauren cinco minutos más tarde, el cuerpo de su novia bloqueando el sol estando así cubierta por una sombra durante un momento.
“Sí,” dijo Camila, entrecerrando los ojos. “Sólo estoy descansando un momento.” Lauren se sentó en el césped al lado de Camila y después se tumbó a su lado, sus piernas estirados en la dirección opuesta de las de su novia para tener así las cabezas al mismo nivel.
“Te he traído algo,” dijo Lauren y sostuvo una flor delante de la cara de Camila. Camila cogió la flor amarilla de Lauren agradecidamente y bajó su cara para poder olerla.
“Gracias,” dijo, girando su cabeza para así poder estar mirando a Lauren.
“De nada,” le dijo Lauren.
“¿Dónde está Sofi?” preguntó Camila y Lauren ladeó su cabeza para mirar detrás de ella.
“Está a buscar con Jasper,” contestó Lauren. “Está bien por el momento.” Lauren se pausó por un momento y se encontró con los ojos de Camila de nuevo.
“Me ha desgastado.” Admitió Lauren.
“Es un bicho malo,” se rio Camila. “Creo que tiene más energía de la que tiene Dinah. Por eso es bueno dejarlas a las dos juntas. Agotan la una a la otra.”
“¿Te ha dolido el pecho?” le preguntó Lauren a Camila y ella sintió sinceramente.
“Pensé que debía sentarme un minuto.” Le informó. “Estaba mirando las nubes antes. Son algo raras cuando las miras durante mucho.” Señaló.
“¿Solías jugar a ese juego cuando eras pequeña?” le preguntó Lauren. “Ya sabes… ¿el de intentar ver diferentes formas en ellas?”
“A veces,” dijo Camila, “En realidad no tenía paciencia a menudo. Prefería correr por ahí antes que sentarme.”
“Sorprendente,” bromeó Lauren y Camila extendió su brazo para pegarla juguetonamente en la cabeza. “Solía encantarme ese juego.” Admitió, frotándose la frente un momento. “Juro que veía formas y objetos incluso cuando ni siquiera estaban ahí.”
“No creo que haya nada mal con eso,” dijo Camila. “Sólo significa que tienes una gran imaginación, eso es todo.”
“Tú eres la única que tenía un novio imaginario,” se rio Lauren. “Raphael ¿no?”
“¿Podrías no sacar el tema de ese imbécil?” bromeó Camila. “Él rompió mi corazón, ya sabes. Quiero decir, cómo se atreve a ser imaginario…ya había planeado nuestra boda y todo. Le debo mucho dinero a gente imaginaria por culpa de ese capullo. Tuve que tomar una nueva identidad para escapar de los usureros.”
“Eres tan rara.” Se rio Lauren. “Dios, ¿por qué dejo a la gente vernos salir juntas? No eres buena para mi reputación ¿sabes? Pierdo una gran cantidad de puntos guays cada vez que estamos juntas en público.”
“Wow, debes estar en números negativos ahora, entonces,” comentó Camila sonriendo mientras miraba a las nubes que tenía encima. “Ya sabes, con eso de empezar con el cero y todo.”
“No puedo creer que hayas dicho eso,” dijo Lauren, “Soy guay. Tú eres demasiado tonta para darte cuenta. Creo que vamos a tener que romper inmediatamente para ser sincera. No necesito tener este abuso de ti.”
“Si alguien en esta relación es guay, soy yo.” Dijo Camila. “¿No oiste lo que Sofi dijo? So su “persona real” favorita. Quiero decir que, ese es literalmente el cumplido más grande que cualquiera puede conseguir.”
“¿Sabes lo que es bonito?” preguntó Lauren, girándose para así estar apoyada sobre su estómago. “Que tú en realidad quieres decir eso.”
“¿Qué?” dijo Camila, empujándose a sí misma hacia arriba cruzando las piernas en el césped mientras echaba un rápido vistazo a su hermana quien estaba persiguiendo a Jasper por el césped felizmente. “No, estaba bromeando.”
“Sí que querías.” Dijo Lauren copiando la postura de su novia y tomando las manos de Camila en las suyas. “Está bien, creo que es bonito. Eres realmente buena con ella Camz.”
“No, no lo soy,” dijo en desacuerdo Camila. “No soy buena con ella para nada. Tú puedes jugar con ella sin necesitar una segunda persona. Ella se aburriría si sólo estuviéramos nosotras dos. No puedo hacer ninguna de las cosas que ella disfruta. No como tú y Dinah que podéis. Podéis correr detrás de ella y cogerla.” Dijo Camila. “Yo no puedo hacer eso. ¿Qué tipo de hermana mayor no puede hacer esas cosas? Apuesto a que ella desea tener una hermana mayor como tú a cambio.”
“Eso no es verdad,” le dijo Lauren a Camila, inclinándose un poco. “Hablé con ella antes. Ya sabes y me preguntó que si dejarías de ir al hospital si ella te lo pidiera.”
“¿Lo hizo?” cuestionó Camila.
“Sí, ella sabe que te pone triste cuando vas allí y dijo que no tenías que jugar con ella si eso significaba que tenías que volver al hospital para mejorar. Dijo que podías colorear con ella a cambio.” Le dijo Lauren. “Ella te quiere. Ella quiere pasar contigo. No le importa lo que hagas, simplemente estar juntas.”
Camila miró hacia su hermana quien estaba arrastrándose detrás de la pelota de tenis que estaba dando vueltas por el suelo y sonrió.
“Gracias por pensar en traerla con nosotras hoy,” le dijo Camila a Lauren, devolviendo su mirada hacia su novia. “Significa mucho que la invitaras hoy. Serás una madre genial. Quiero decir que, eres tan buena con ella.”
“Creo que es porque yo también soy la hermana mayor,” señaló Lauren. “Estoy acostumbrada a cuidar de Chris y Taylor. Simplemente te acostumbras a ello. Tú eres de la misma forma con ella incluso aunque pienses que no.”
“¿Piensas en tener hijos en el futuro?” preguntó Camila interesadamente. “Quiero decir, que si quieres alguno cuando te cases.”
“En realidad no he pensado en ello pero, sí, creo que me encantaría tener una familia cuando crezca y me establezca.” Contestó Lauren. Se pausó un momento para mirar hacia Sofi y comprobar que la menor estaba bien.
“¿Y tú?” preguntó Lauren. “¿Quieres hijos?”
“No lo sé.” Se encogió de hombros Camila. “Yo tampoco he pensado nunca en eso pero mi madre dijo algo sobre que entendería su perspectiva de la vida cuando tuviera mis propios hijos pero no creo que realmente sea una buena idea.”
“¿No crees?” preguntó Lauren sonriendo ante el cumplido. “¿Por qué no?”
“Bueno, ¿qué pasa si se me caen?” preguntó Camila. “Estoy muy segura de que eso no es bueno para ellos. Quiero decir que son frágiles. ¿Qué pasa si la lio con ellos?”
“He oído que los niños tienen cabezas blandas,” se rio Lauren. “Botarán de vuelta.” Camila la empujó ante la broma de Lauren.
“Lo digo en serio.” Dijo Camila. “Simplemente no creo que fuera capaz de cuidar un niño. ¿Qué pasa si tengo un ataque y accidentalmente se ahoga en la bañera o incendio la casa?”
“Estarás bien,” la tranquilizó Lauren riéndose. “Cualquier cosa que no puedas hacer la haré yo. Haremos un buen equipo.”
“¿Qué te hace pensar que quiero tener hijos contigo?” preguntó Camila y Lauren la golpeó en el brazo firmemente haciendo reír a su novia.
“¿Por qué no querrías tener un hijo conmigo?” preguntó Lauren. “¿Has visto los genes Jauregui?” bromeó. “Somos todos maravillosos. Piensa en todo el modelaje que les podríamos conseguir para que hicieran. Seríamos ricas. Nunca tendríamos que trabajar otro día en nuestras vidas.”
“No podríamos tener un hijo juntas,” dijo Camila seriamente. “No realmente. La biología no funciona así.”
“Bueno, yo podría tener un hijo maravilloso y tú podrías recoger los beneficios,” se rio Lauren. “De cualquier forma es un gana-gana para ti. Sin estrías y ganando interminables cantidades de dinero.” Camila se quedó callada y levantó una esquina de su boca en una media sonrisa pensando en Dinah. “Camz sabes que estoy sólo bromeando ¿no?” preguntó Lauren. “Si tengo y cuando lo haga será dentro de unos años. No estoy ni de cerca preparada para tener niños.”
“No, eso lo sé,” dijo Camila, apretando la mano de Lauren. “Sólo estaba pensando, eso es todo.”
“¿En qué?” preguntó Lauren y por un momento Camila realmente consideró decírselo pero pensó mejor en ello. “Nada importante.” Lauren sonrió y extendió una mano para acariciar la cicatriz sobre la ceja izquierda de Camila con su pulgar.
“Hoy parece que estás mejor,” señaló Lauren, estudiando la cara de Camila. “Tu habla es mucho mejor que a principios de esta semana, incluso a pesar de todas las pruebas y las cosas que has estado teniendo. Pensé que podía estar aún mal.” Dijo significativamente.
“He estado durmiendo,” le dijo Camila, ladeando su cabeza un poco para apoyarla en la palma de la mano de Lauren. “Empecé a tomar las pastillas otra vez y me di cuenta de que duermo mucho mejor si estoy escuchando ciertas canciones en la cama, así que he hecho una playlist en el teléfono.”
“¿Qué canciones?” preguntó Lauren con interés.
“Nuestras canciones,” dijo Camila y Lauren sonrió mientras frotaba la base del pulgar de Camila con el suyo, sus manos aun entrelazadas en su regazo. “Todas ellas.”
“¿Ya no estás preocupada?” le preguntó Lauren.
“¿Por el juicio?” preguntó Camila y Lauren asintió. “Sí, aún estoy preocupada,” contestó Camila. “Estoy preocupada por eso y por mi corazón,” continuó. “Estoy preocupada por lo que va a pasar cuando Rachel y David vuelvan a la escuela mañana…”
“No te preocupes por eso,” dijo Lauren, moviendo una mano con desdén. “Ya tengo un plan.”
“¿Lo tienes?” preguntó.
“Sí, voy a evitarla como a una plaga.” Se rio Lauren.
“Sólo puedes hacer eso un tiempo ¿lo sabes?” señaló Camila.
“No creo que David ni Rachel sean un problema en un tiempo.”
“Bueno, si lo son házmelo saber. Puedo mandar a mi perro bien entrenado para arrancarle el cuello si lo necesitas.” Bromeó Camila. Lauren miró hacia Jasper quien se estaba revolviendo en el suelo con Sofi jugueteando y frunció el ceño entretenida.
“No creo que eso vaya a ser realista,” comentó, acercándose a Camila separando sus manos para extender su brazo alrededor de los hombros de la chica más pequeña, acercándola en un abrazo.
“Si lo peor se vuelve peor puedo siempre empujarla delante de un autobús en marcha.” Dijo Camila neutralmente.
“Chicas malas ¿eh?” preguntó Lauren y Camila asintió.
“Dinah y yo la vimos el otro día.” Divulgó Camila. “Última opción sería que la diera otro puñetazo. Nunca se sabe, a lo mejor cuando me den la reanimación al corazón a lo mejor algo va mal y tengo super poderes como Spiderman o Hulk.” Dijo de broma. “¡Hey! A lo mejor podré electrocutar a la gente. Eso sería tan guay.” Lauren se rio y besó suavemente a Camila en los labios, acercando más a su novia para profundizarlo mientras Camila jugaba con sus dedos en la mano de Lauren que estaba alrededor de su hombro.
Cuando se separaron Lauren se dio cuenta de que la otra mano de Camila estaba en su pecho y la miró con preocupación.
“Estoy bien,” la tranquilizó Camila. “Sólo son palpitaciones. Se arreglarán en un mes.” Se pausó un momento para mirar fijamente los ojos de Lauren. “Aún pienso que eres el problema de todos modos. A lo mejor no deberíamos besarnos un tiempo.” La amenazó Camila, pero Lauren no estaba pensando en ello y se inclinó para besar a Camila firmemente en los labios de nuevo, lanzando su lengua en la boca de su novia con la primera oportunidad.
“Aquí,” jadeó Camila cuando se separaron. Extendió su mano para coger la otra de Lauren y la puso sobre su pecho para que así pudiera sentir su corazón.
“Wow, está latiendo bastante rápido.” Dijo Lauren sorprendida.
“Te lo dije,” respondió Camila. “A lo mejor debería ser una doctora. Claramente sé más que esos idiotas.” Lauren iba a decir algo en respuesta pero Sofi reapareció, saltando sobre la espalda de Camila y accidentalmente pisando la mano izquierda de su hermana que estaba en el suelo estabilizándola.
“¡Mierda!” maldijo Camila, llevándose la mano hasta el pecho frotándola protectoramente.
“Camz,” dijo Lauren y Camila se giró para mirar a Sofi quien parecía en shock ante las palabras de su hermana.
“Has dicho una palabra mala,” le dijo Sofi.
“Lo sé, lo siento Sofi,” se disculpó Camila. “No puedes decírselo a mamá ¿vale? Tiene que ser nuestro pequeño secreto. No quiero que vayas por ahí diciéndoselo a la gente. No es una palabra bonita.”
“Pero tú la has dicho,” dijo Sofi y Camila miró a Lauren buscando ayuda pero no consiguió ninguna.
“Lo hice pero, no quería.” Intentó explicar Camila. “Es sólo que tú accidentalmente me has hecho daño en el brazo y es realmente doloroso.”
Sofi arrugó su cara y por un momento Lauren no tuvo dificultad en ver a la pequeña Camila haciendo exactamente la misma cosa. Con cuidado, Sofi estiró su mano para coger la de Camila y se la llevó a los labios, besando la cicatriz que ahí tenía. Camila sonrió ante eso y cogió a Sofi en su regazo mientras Jasper iba a tumbarse en el césped en frente de Lauren, cansando. “Mamá dice que los besos siempre hacen sentir mejor cuando estás herido.” Explicó Sofi, soltando la mano de Camila.
“Gracias.” Dijo Camila agradecida, besando a Sofi en la frente ligeramente. “Ahora está mucho mejor.”
“¿Crees que está lo suficientemente mejor para empujarme en los columpios?” preguntó Sofi, señalando en la dirección del parque. “¿O necesitas ver al doctor de nuevo antes de poder hacer eso?” cuestionó. “Sino, entonces a lo mejor Lauren puede empujarme y tú puedes ver lo alto que llego.” Camila sonrió tristemente ante la petición de Sofi.
“En realidad no soy una muy buena hermana ¿eh?” respondió Camila, finalmente hablando en alto miedo a Sofi abrazando a su hermana un momento. “Tú eres la mejor hermana mayor,” le dijo sofi, besando la mejilla de Camila. “Eres mejor que la hermana de Stephanie. Ella es muy aburrida y nos grita todo el tiempo cuando vamos a su habitación a jugar con ella. Tú no haces eso. Tú siempre me dejas pasar a tu habitación a ver películas contigo. Además,” dijo, pausándose un momento para respirar, “tú bailas conmigo todas las canciones felices de la radio y me haces reír porque bailas divertido y no serio como la hermana de Stephanie. Entonces yo también bailo gracioso porque se siente mejor.” Sofi dio un golpecito en la cicatriz de la frente de su Camila con cuidado. “La otra noche viniste y me leíste en la cama y la hermana de Stephanie definitivamente no hace eso.” Continuó Sofi estudiando la cicatriz con curiosidad. “Pero tardaste bastante tiempo porque estabas hablando muy, muy despacio,” explicó Sofi, “pero no me importó porque eso significaba que íbamos a estar más tiempo juntas. Mamá siempre corre cuando me lee antes de ir a dormir pero tú tardas una eternidad así que puedo estar despierta hasta tarde.”
“Entonces ¿no te importa si no puedo correr contigo por ahí nunca más?” le preguntó Camila y Sofi miró a Lauren un momento antes de contestar.
“No,” dijo simplemente Sofi. “No me importa eso porque podemos hacer otras cosas a cambio. Como…podemos hacer esa fortaleza en mi habitación y escondernos detrás jugando con mis muñecas ¿recuerdas?” preguntó, poniendo una mano contra su mejilla. “Me ayudabas con las cosas de la escuela también…y coloreamos ¿recuerdas? Hicimos la foto para mamá y papá,” aclaró. “No me importa si no corremos porque te hace daño y estás triste cuando estás dolorida…” Sofi se pausó un minuto pensando. “Pero eres feliz cuando juegas, simplemente, sin correr…A lo mejor,” empezó Sofi pensativamente, “a lo mejor puedes jugar con Lauren porque ella no corre tanto como yo. Siempre estás feliz cuando estás con ella. Ella te hace sonreír. Así que ella puede correr conmigo y jugar contigo.” Camila y Lauren intercambiaron una mirada y la chica más alta de las dos elevó una ceja significativamente, la insinuación clara haciendo reír a Camila.
“Sofi,” dijo Camila, cambiando el peso de su hermana en su regazo. “¿Sabes lo que me pasó?”
Sofi miró a Lauren de nuevo antes de decir, “tuviste un accidente.”
“Sí,” confirmó Camila. “Un coche me golpeó.”
“¿Dolió?” preguntó Sofi mirando hacia la carretera y Camila movió un poco de pelo de su hermana fuera de sus ojos inquisitivos.
“No, no dolió Sofi,” contestó.
“Pero a veces te escucho gritar,” dijo Sofi silenciosamente. “Cuando se supone que tengo que estar durmiendo, me despiertas. ¿Duele entonces?”
“No, no duele,” le dijo Camila. “Sólo da miedo, eso es todo.”
“Cuando fui al hospital estabas durmiendo y tenía miedo,” admitió Sofi. “Todo el mundo estaba triste, incluso Dinah y nunca está triste. Ni siquiera me hizo reír. No me contaba ninguna broma. Tú no gritabas,” le dijo Sofi a Camila. “Solía hablar contigo pero estabas dormida y no contestabas. Mamá y papá no me dejaban abrazarte pero yo quería porque los abrazos siempre me hacen sentir mejor cuando me duele algo.”
“Me hubiera gustado un abrazo,” contestó Camila tristemente, lágrimas agrupándose en las esquinas de sus ojos. Sofi sonrió y abrazó a Camila ahora a cambio y la chica mayor lo devolvió encantada.
“Cuando te fuiste tenía miedo de que no volvieras,” dijo Sofi, sin relajar su agarre en Camila. “Mamá dijo que podía que no volvieras y tenía miedo. ¿Es así cómo se siente cuando tienes miedo? ¿Tenías miedo de no volver?”
“Sí,” admitió Camila. “Así es exactamente cómo se siente Sofi. Tenía miedo de no volver a verte nunca más.
“¿Te volverás a ir?” le preguntó Sofi, finalmente soltando el cuello de Camila para mirarla de nuevo.
Camila frunció el ceño y miró a Lauren insegura de lo que decir. Lauren puso una mano animadora en el hombro de Camila, sonriendo como apoyo.
“Ya sabes,” dijo, moviendo un poco su rodilla, su pierna empezando a quedarse dormida. “Habrá veces cuando no siempre estemos juntas, porque me iré a la escuela o puede que tenga que volver al hospital.” Admitió sinceramente, “pero,” dijo Camila jugando con el brazalete que le había regalado a Sofi en Navidad y que estaba alrededor de la muñeca de su hermana. “Mientras tengas este brazalete y tus recuerdos de mí, yo siempre estaré contigo” dijo quitando el pelo de Sofi de sus ojos. “Siempre estaré tanto como me lleves en tu corazón de la forma en la que yo te llevo en el mío.” Sofi sonrió felizmente.
“¿De verdad?” preguntó incrédula.
“De verdad,” le dijo Camila cogiendo la pequeña mano de su hermana poniéndola contra su pecho. “¿Puedes sentir eso?” preguntó y Sofi asintió.
“Está haciendo bump, bump, bump muy rápido.” Señaló Sofi, moviendo su puño cerrado mientras decía cada ‘bump.’
“Está latiendo,” dijo Camila, “y cada latido tiene un recuerdo atado.” Continuó explicando. “Recuerdos tuyos y de Dinah y de Lauren y de todos los que he conocido durante este tiempo que han hecho bump, bump, bump.”
“¿Cómo hacen los míos?” preguntó Sofi.
“Cierto,” dijo Camila sonriendo. “Como hacen los tuyos también.” Se pausó un momento para acariciar el brazo de Sofi estudiando a su hermana pequeña de cerca.
“Entonces,” continuó. “Cada segundo que late mi corazón significa que puedo crear un nuevo recuerdo nuestro, como este ahora mismo, justo aquí.” Dijo Camila, “Hace unos nuevos y recuerda los antiguos también. Así que cuando late te mantiene conmigo para siempre.”
“¿Qué pasa si deja de latir?” preguntó Sofi y Camila sintió una lágrima caer por su mejilla.
“Entonces aún me seguirás teniendo aquí,” dijo señalando el pecho de Sofi amablemente con su dedo índice. “Aún me llevarás en cada uno de los latidos de tu corazón.”
“¿Qué pasa si el mío también se para?” preguntó Sofi y Camila sonrió ante la sed de información de su hermana.
“Entonces eso significa que estaremos juntas de nuevo.” Le dijo Camila. “Entonces no necesitaremos nuestros recuerdos más.”
“Pero, ¿no te vas a volver a ir otra vez ahora?” preguntó Sofi y Camila negó con la cabeza.
“No,” dijo mientras sentía el pulgar de Lauren limpiar la lágrima que estaba trazando lentamente su mejilla. “No ahora.”
“Bien,” comentó Sofi besando a Camila en los labios rápidamente y abrazándola de nuevo. “No es divertido sin ti.” Camila abrazó a Sofi, su barbilla apoyada en el hueco del cuello de su hermana.
“Te quiero Sofi,” dijo Camila.
“Yo también te quiero,” dijo felizmente Sofi saltando de nuevo y tirando de la mano de Camila. “¿Podemos ir al parque ahora?” Camila se rio y se levantó despacio, agachándose un momento para volver a poner la correa a Jasper, el pequeño cachorro tumbado en la hierba.
“Vale,” dijo de acuerdo Camila mientras Lauren se levantaba y ponía una mano en su hombro, apretándolo como apoyo durante un momento antes de inclinarse y besar a su novia en los labios.
“Tú y tus palabras.” Murmuró Lauren y Camila sonrió.
“Recuerda que mi corazón late dos veces más rápido cuando tú estás cerca.” Dijo sinceramente Camila. “Eso significa que estás creando el doble de recuerdos.”
“Crees que eres muy cursi ¿no?” preguntó Lauren, cogiendo la correa de Jasper de su mano y Camila se rio.
“No lo creo.” Dijo significativamente antes de caminar hacia el parque con Sofi.
Lauren negó con la cabeza a Camila entretenida y la alcanzó junto a Sofi estando así todas caminando hacia el parque juntas. Lauren ató la correa de Jasper a la barandilla de fuera cuando llegaron y él rápidamente se asentó para dormir al sol, cansando de correr con Sofi antes.
Camila llevó a Sofi a los columpios y la niña pequeña trepó hasta ellos, Lauren sentándose en el asiento vacío al lado de la hermana de Camila. Camila empezó a empujar a Sofi de atrás hacia adelante en el columpio lo mejor que pudo mientras Lauren se columpiaba en el sitio mirándolas a las dos.
Después de un rato, Sofi le pidió a Camila que parase, la niña ansiosa de ir a jugar en el sitio de escalada. Camila cedió y llevó el columpio hasta un punto en el que se paró para dejar que su hermana se bajase y Sofi no perdió el tiempo en correr para empezar a ascender.
Camila se movió hasta donde Lauren estaba sentada en el columpio y se puso de pie detrás de ella, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Lauren inclinándose sobre ella para besarla en la mejilla ligeramente.
“¿Vas a empujarme?” preguntó y Camila sonrió.
“¿Cuánto vale para ti?” preguntó seductoramente.
“Podría probablemente pensar en algo.” Contestó Lauren y Camila puso sus manos en la espalda de Lauren y la empujó con cuidado unos minutos después, repentinamente cogió las dos cadenas y paró el columpio abruptamente.
Lauren cogió las cadenas para apoyarse y se giró en su asiento para mirar a Camila quien plantó un rápido pero apasionado beso en los labios de Lauren, su lengua trazando el labio inferior de su novia hasta que abrio la boca para profundizarlo.
Después de un momento, Camila se separó y se sentó en el columpio al lado de Lauren, las dos moviéndose de atrás hacia adelante rítmicamente, girándose un poco para mirarse la una a la otra. Lauren extendió una mano y cogió la de Camila para así poder jugar con sus dedos como de costumbre. Camila puso su otra mano sobre la de Lauren y sonrió a su novia un momento antes de mirar hacia donde estaba su hermana hablando con otro niño en el parque, un niño pequeño con el pelo rizado que se parecía al suyo.
“¿A qué estás sonriendo?” le preguntó Lauren, su propia cara rompiendo en una sonrisa igualmente grande.
“Sólo estoy feliz.” Admitió Camila y Lauren levantó sus manos y besó a Camila con afecto.
“Me alegro,” dijo Lauren y Camila movió su columpio más ceca para así poder besar a su novia de nuevo.

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Capitulo 65

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:02 am

“Aquí estamos,” dijo Camila abriendo la puerta principal con su llave una vez que volvieron de su paseo por el parque, la mano pequeña de Sofi cogido protectoramente en la suya durante todo el camino mientras Lauren sostenía la correa de Jasper, “hogar, dulce hogar.”
Camila abrio la puerta con cuidado y guió a su hermana menos dentro con sus manos unidas antes de seguirla de cerca. Se giró y sostuvo la puerta abierta para Lauren quien cogió a Jasper en sus brazos para quitarle la correa de su collar mientras cruzaba el umbral. Una vez que todo el mundo estuvo dentro, Camila cerró la puerta detrás de todas ellas y se aseguró de que estaba seguramente en su lugar.
Las tres se habían quedado en el parque más de una hora, Camila balanceando a Sofi en el sube baja y Lauren pillando a la niña por el parque, antes de decidir finalmente parar y volver a casa. Por mucho que Camila odiara admitirlo, estaba cansada de la excursión y prefería sentarse en el sofá delante de la televisión durante las siguientes horas para poder recuperarse.
“Sofi porqué no vas y le das a Jasper una de sus recompensas para perros,” sugirió Camila, dándose cuenta de que su hermana había terminado de quitarse los zapatos y estaba ahora por ahí expectante esperando.
“Vale,” dijo de acuerdo Sofi fácilmente y Camila puso una mano en lo alto de su cabeza en reconocimiento mientras su hermana desaparecía en la habitación para coger las galletas para el pequeño Spaniel.
“¿Estás cansada?” preguntó Lauren a Camila mientras se quitaba sus propios zapatos y ponía la correa de Jasper en la mesa del pasillo, “porque yo sí.” Comentó mientras se acercaba a Camila y dejaba caer su barbilla hasta el hombro de su novia.
Lauren envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Camila y la acercó en un abrazo cansado, suspirando profundamente.
“Estoy muy cansada.” Le dijo Camila. “Sofi tiene demasiada energía para alguien tan pequeño.” Camila levantó sus brazos, abrazando de vuelta a Lauren girando su cabeza para plantar un delicado beso en el lado del cuello de su novia. “La única razón por la que te estoy abrazando ahora mismo es porque te estoy usando como soporte,” confesó bromeando y Lauren podía imaginar la magnífica sonrisa de Camila sin necesitar verla. “No creo que pueda estar de pie mucho más.” divulgó. “Estoy literalmente acabada.”
“¿Estás acabada?” preguntó Lauren riéndose suavemente mientras se inclinaba para encontrarse con los ojos de Camila.
“Estoy acabada,” repitió Camila. “Tan pronto como mi trasero golpee el sofá, eso es todo. No me voy a mover en otras tres, o a lo mejor en cuatro horas al menos.”
“Eso suena increíble,” dijo Lauren con nostalgia, apoyando su barbilla contra el hombro de Camila de nuevo. “¿Te importa si me uno?”
“¿Estás de broma?” le preguntó Camila. “Había planeado usarte como almohada.”
“Bueno, si me vas a usar como almohada entonces ¿qué se supone que voy a usar yo?” se rio Lauren.
“Sofi, claro,” contestó Camila simplemente. “Ella es del tamaño adecuando y todo.”
Como si estuviera al corriente de que estaban hablando de ella, Sofi reapareció después de haber completado la tarea asignada e intentó envolver a Lauren y Camila en sus pequeños brazos lo mejor que pudo, ansiosa de unirse en su abrazo.
“Eso fue rápido,” señaló Camila separándose de Lauren un poco ladeando su cabeza para mirar hacia su hermana. Movió una de sus manos para apoyarla en la espalda de Sofi entre sus clavículas mientras Lauren se giraba un poco en el sitio para así poder ver a la niña también.
“Corrí,” dijo Sofi con entusiasmo mientras miraba a Camila.
“Wow, apuesto a que podrías ganar la medalla de oro de los Juegos Olímpicos, fuiste muy rápida,” dijo Camila sonando impresionada.
“No quiero ganar la medalla de oro,” contestó Sofi y Camila se rio.
“¿Qué? ¿Por qué no?” cuestionó Camila.
“No iría a juego con mi brazalete,” dijo Sofi, su voz extremadamente seria mientras levantaba su muñeca para enseñarle a Camila el regalo que le había dado en Navidad. “Me gusta este color.”
“Yo también prefiero la plata,” dijo Lauren, guiñándole el ojo a Sofi quien sonrió ampliamente en respuesta.
“¿Podemos ver una película ahora?” les preguntó Sofi, sus ojos vagando entre Lauren y Camila.
“Sí,” contestó Camila acariciando el pelo de su hermana con sus dedos.
“¿Qué quieres ver?” cuestionó. “Es tu elección.”
“Quiere ver Buscando a Nemo,” compartió Sofi con ellas entusiasmada, saltando en el sitio mientras hablaba.
“¡Increíble!” dijo Camila, soltándose del agarre de Lauren durante un momento para agacharse delante de su hermana. “¿Por qué no vas y lo preparas mientras Lauren y yo cogemos unos snacks?”
“¡Vale!” contestó Sofi emocionada antes de irse saltando en dirección al salón desapareciendo de la vista. Camila se volvió a levantar y sonrió a Lauren felizmente.
“Sólo estuviste de acuerdo para ver Buscando a Nemo porque piensas que eres Dory,” se rio Lauren, empujando las caderas de Camila con las suyas juguetonamente.
“Dices que no estás de acuerdo conmigo,” respondió Camila con picardía.
“Dory es un pez.” Le devolvió Lauren. “No es sólo un pez sino que es una pez de dibujos.” Añadió pensativamente. “Vosotras dos no sois iguales.”
“Claro que somos iguales,” dijo en desacuerdo Camila riéndose. “Las dos somos fácilmente distraídas, tenemos problemas con nuestra memoria, tenemos problemas para leer pero realmente podemos cuando centramos nuestras mentes en ello y,” dijo, pausándose para un énfasis dramático, “lo más importante, somos graciosas. Soy Dory. Dory es yo. Somos uno.”
“Ahora suenas como Yoda,” se rio Lauren.
“¿Quién es Yoda?” preguntó Camila y Lauren negó con la cabeza.
“No importa,” dijo con desdén moviendo la mano. “Deja que te ayude con las bebidas y las cosas.”
“No,” dijo Camila poniendo una mano en el hombro de Lauren. “Puedo yo misma, gracias.”
“No estoy diciendo que lo haga por ti,” objetó Lauren de buen humor, “Sólo estoy ofreciendo ayuda para llevarlas hasta el salón.” aclaró. “O ¿has dominado el arte de llevar tres bebidas y lo que probablemente serán una gran colección de snacks tú sola?”
“Um, todavía no,” admitió Camila, “pero está en mi lista de cosas para cumplir justo después de convertirme en una gimnasta profesional y de aprender a pintar obras de arte con mis pies.”
“Eres tan idiota,” se rio Lauren mientras Camila empezó a hacer su camino hacia la cocina.
Lauren negó con la cabeza entretenida mientras la seguía.
“¿No crees que sería una buena gimnasta?” preguntó Camila.
“No, creo que serías genial…ya sabes…en un…ya sabes…la cosa.” Dijo Lauren y Camila miró por encima de su hombro hacia su novia, sonriendo ampliamente.
“Hey mami,” dijo Camila mientras volvía su atención a la cocina encontrando a su madre sentada en el mueble. “No sabía que estabas aquí.”
Camila hizo su camino hasta la nevera y la abrio, sacando un gran cartón de zumo de naranja de la balda que puso encima del mueble para tenerlo a salvo mientras sacaba tres vasos de un armario cercano.
“Hola Sinu,” saludó Lauren, poniéndose al lado de Camila abriendo el cartón preparándolo para verterlo.
“¿Te estás escondiendo?” le preguntó Camila a su madre completamente inconsciente del hecho de que no había respondido.
Camila puso los tres vasos en el mueble en línea y empezó a verter el líquido en ellos con cuidado de uno en uno. Una vez que terminó, puso el tapón y devolvió el cartón a la nevera, cerrando la puerta detrás. Camila se giró hacia el mueble de nuevo y levantó uno de los vasos llenos hasta sus labios, dando un largo y agradecido sorbo del frio elixir mientras se giraba en su sitio para volver a mirar a su madre.
“Nos divertimos en el parque esta mañana.” Divulgó Camila, apoyándose contra el mueble de la cocina bajando el vaso. “Sofi encontró un nuevo novio y yo estoy planeando su boda.” bromeó. “Así que puede que necesites comprarte un nuevo sombrero para llevar.” Se burló. “Pero eran tan lindos juntos,” continuó Camila más seriamente. “Él era adorable. De hecho, se parecía un poco a ella,” se dio cuenta mientras divagaba. “También tenía pelo ondulado oscuro. Podrían haber sido casi gemelos.” Se rio. “No tendrás un hijo secreto por ahí en algún lado ¿no?” Camila tomó un momento para estudiar a su madre de cerca cuando aún seguía sin saludar ni responder y vio que su mirada estaba fija firmemente en algo encima del mueble delante de ella, fuera de la vista.
“¿Estás bien?” le preguntó Camila a su madre antes de echar un vistazo furtivo en la dirección de Lauren.
Lauren se encontró con la mirada de Camila encogiendo un poco los hombros mientras tomaba un pequeño sorbo de su propia bebida y Camila daba un paso adelante hacia Sinu, frunciendo el ceño y su madre obviamente distraída.
“¿Mami?” dijo Camila con una pizca de preocupación en su voz.
“¿Qué….pasa?” dijo en voz baja mientras sus ojos caían en un sobre que estaba en lo alto del mueble de la cocina, una repentina e inexplicable sensación de pavor llenándola al verlo. “¿Qué es eso?” preguntó Camila, señalando el sobre con su mano libre, su voz temblando a pesar de sus mejores esfuerzos para intentar mantenerse neutral.
Finalmente Sinu levantó su mirada hasta la de su hija, los dedos de su mano derecha jugueteando con la esquina del sobre distraídamente.
“Mija,” dijo Sinu con voz calmada pero de alguna manera vacía, evidentemente preocupada por algo. “A lo mejor deberías sentarte un minuto.” Sugirió.
“No quiero sentarme,” dijo Camila sintiendo que Lauren se acercaba a ella.
“Quiero que me digas qué es. ¿Es lo que creo que es?” preguntó. “Quiero decir, son…son ellas ¿verdad? Las fotos…” Sinu asintió y se levantó de donde había estado sentada.
“El Señor Arnold las trajo pronto mientras estabas fuera,” informó a Camila, dejando el sobre donde estaba mientras daba la vuelta alrededor de la isleta de la cocina empezando a cerrar su distancia entre ambas. “Pasaba por aquí y pensé que querrías…”
“¿Las has visto?” interrumpió rápidamente Camila y Sinu asintió de nuevo.
“Sí,” contestó Sinu y Camila dio un paso hacia atrás, una mirada de indecisión ensombreciendo su cara un momento.
Camila había sabido bien que sería capaz de ver las fotos de después del accidente antes de que las sacaran como pruebas en el juicio. Sin embargo, sus padres habían hecho la petición tan sólo ayer y había estado esperando secretamente que tardaran unos cuantos días para prepararse mentalmente para lo que podría ver finalmente al tener acceso a ellas. Camila nunca pensó que aparecerían en el felpudo justo al día siguiente.
“Vale,” dijo de repente en respuesta, finalmente aclarando su cabeza sobre lo que hacer y girándose para mirar el mueble de nuevo para coger la bebida de Sofi de donde estaba puesta.
“¿Vale?” repitió Sinu. “¿Qué significa eso? ¿Estás bien? ¿No quieres verlas?” le preguntó su madre y Camila negó con la cabeza.
“No,” contestó volviendo su atención hacia su madre. “No ahora mismo. Yo… ya las veré después ¿vale? Prometí a Sofi que vería Buscando a Nemo con ella así que eso es lo que voy a hacer. Aún seguirán ahí cuando hayamos terminado.”
“Camila…” empezó Sinu pero la menos ya sabía a dónde iba la conversación y cortó rápidamente.
“Estoy bien,” dijo Camila, la respuesta saliendo reflexivamente pero sorprendentemente diciendo la verdad a cambio.
Camila sería la primera en admitir que la repentina e inesperada llegada de las fotos le habían tomado por sorpresa, la habían agitado incluso, pero, a pesar de aún estar nerviosa por cómo reaccionaría al verlas, Camila realmente se sentía relativamente en paz con la idea, una curiosidad mórbida de lo que contenían captando su interés.
Se giró para mirar a Lauren e hizo un gesto con su mano derecha hacia el mueble asintiendo con la cabeza.
“¿Puedes coger unas palomitas y unas patatas de ahí?” le preguntó Camila y Lauren le dio una pequeña sonrisa de lado orgullosa de la respuesta a la situación de su novia.
“Claro,” dijo, agachándose y sacando una bolsa de palomitas Butterkist y un par de bolsas de patatas para compartir todas mientras veían la película.
“Gracias,” reconoció Camila agradecida mientras Lauren se levantaba.
“Lauren, a lo mejor ¿podrías llevarle eso a Sofi y darnos a mí y a Camila un momento a solas?” preguntó Sinu señaladamente. Lauren miró hacia su novia pero fue incapaz de encontrarse con sus ojos que estaban ahora firmemente en su madre.
“No,” respondió Camila rápidamente antes de que Lauren tuviera incluso oportunidad de contestar, su cabeza moviéndose de lado a lado. “Si tienes algo que decir puedes hacerlo delante de Lauren,” le dijo a su madre. “Ya te he dicho que estoy bien. Por favor no hagas de esto gran cosa cuando no lo es.”
“Camz está bien,” la animó Lauren con voz suave. “A lo mejor deberías hablar con tu madre un minuto. Iré a asegurarme de que Sofi ha conseguido poner el DVD adecuadamente.”
“No,” repitió Camila por una vez firme en su decisión. “No necesito hablar nada. Estoy bien. Lo prometo. He tenido un muy buen día hasta ahora y no quiero arruinarlo. Todo lo que quiero es sentarme y ver una película con mi hermana pequeña y mi novia así que, ¿puedo por favor hacer eso?” le preguntó a su madre suplicante.
Sinu no dijo nada y Camila tomó su silencio como una afirmación así que pasó por su lado y fue hacia el pasillo llevando dos vasos de zumo en sus manos.
“Aquí tienes Sofi,” dijo Camila dándose a su hermana pequeña la bebida y moviéndole el pelo juguetonamente con su mano libre.
“Gracias,” contestó Sofi agradecida, tomando un sorbo de su bebida, ambas manos sosteniendo el vaso pesado para así no tirarlo.
“De nada,” reconoció Camila, sentándose en el sofá del salón al lado de la forma dormida de Jasper quien se había acurrucado como una bola en lo alto de uno de los cojines.
Lauren descendió en el espacio al lado de Camila, poniendo la bolsa de patatas, palomitas y su bebida en la mesita mientras la chica más pequeña encogía sus piernas poniéndolas debajo suyo apoyando su costado contra el sofá. Cuando Lauren se echó hacia atrás de nuevo, Camila cambió de posición ligeramente y puso su brazo derecho por detrás de la espalda de Lauren para envolver su cadera, su costado presionándose contra el de su novia mientras movía su cabeza hacia abajo para ponerla sobre el pecho de la morena. Lauren se hundió en el sofá más y tomó la mano izquierda de Camila en la suya, llevándola hasta su regazo para así poder jugar con sus dedos mientras su otro brazo estaba envuelto alrededor de los hombros de Camila sosteniéndola fuertemente.
“Hey Sofi,” dijo Camila una vez que estaban acomodadas en su sitio. “¿Vas a venir al sofá? ¿O vas a quedarte en el suelo?”
Sofi puso su bebida en la mesita y se levantó enérgicamente, cogiendo el mando de la televisión y un peluche del suelo del que Camila no se había dado cuenta al entrar. Lo llevó hasta el sofá con ella y con cuidado trepó entre Camila y Jasper, retorciendo su trasero hacia atrás para así poder sentarse en los pies de su hermana, sus piernas estiradas delante de ella apoyadas en la mesa que tenía a unos centímetros.
“¿Trajiste a Ifos a ver la película?” preguntó Camila; separando su mano de la de Lauren un momento para coger de la mano de su hermana el pequeño unicornio de peluche que Sofi le había regalado por Navidad.
Sofi asintió con la cabeza, su amplia sonrisa enseñando sus dientes blancos y haciendo que salieran unos hoyuelos en sus mejillas.
“Ifos quería verla también así que fui a tu habitación a cogerla.” Le dijo Sofi a Camila y la chica mayor sonrió.
“Bueno,” dijo Camila poniendo el peluche en el regazo de su hermana para que así estuviera de cara a la tele. “Por qué no cuidas de ella por mí.” La animó.
“¿De la misma forma que Lauren está cuidando de ti?” le preguntó Sofi abrazando más de cerca al unicornio contra su pecho y besándolo en lo alto de la cabeza con afecto, intentando copiar la postura de su hermana y de Lauren.
“A lo mejor no de la misma forma,” se rio Camila, acariciando el pelo de Sofi con sus dedos.
“Vale, bueno acurrucaré a Ifos y tú te puedes acurrucar con Lauren,” dijo Sofi
“Pero ¿qué pasa con Jasper?” preguntó Lauren a Sofi entretenida, mirando a la chica pequeña. “Ahora no tiene a nadie con quien acurrucarse.”
“Jasper es un chico,” dijo Sofi simplemente. “El no necesita abrazos todo el tiempo especialmente no cuando está durmiendo. Además, Stephanie dijo que los chicos pueden darte piojos si te acercas demasiado a ellos.” compartió. “¿Es por eso por lo que tienes novia y no un novio?” le preguntó a Camila. “¿Es para no tener piojos?”
Camila se rio ante la pregunta de su hermana y escuchó a Lauren hacer lo mismo, su pecho vibrando con el sonido y empujando a Camila un poco.
“No Sofi no es por eso,” le dijo Camila. “Los chicos no tienen piojos.”
“Dinah dijo que sí,” le contó Sofi a ambas. “Dijo que los chicos son repulsivos.”
“No creería siempre todo lo que Dinah te dice,” le informó Lauren a la hermana pequeña de Camila.
“Ella dijo que debería alejarme de los chicos,” respondió Sofi con una expresión de confusión en la cara. “Dijo que querré besarles y que será malo porque tienen piojos. Dijo que besar sabía como el broccoli también y el broccoli es muy repulsivo.”
“Bueno, ¿qué pasa con el chico del parque?” le preguntó Camila. “Él no era repulsivo ¿no?”
“No,” dijo pensativamente Sofi, “pero no quiero besarle por si acaso. De todos modos, olía bien.”
“¿Quieres besar a la gente?” le preguntó Camila a su hermana interesadamente.
“Quiero besar a Ifos,” dijo, besando al unicornio rosa de peluche en lo alto de la cabeza.
“¿No quieres besar a nadie de la escuela?” probó Lauren también intrigada
“Estaba este chico Jacob quien me dio un poco de sus chucherías en la comida,” dijo Sofi sonrojándose y acercando más hacia su pecho a Ifos. “Huele muy bien y es muy divertido. Sus ojos son azules como tu sudadera,” le dijo Sofi a Lauren, señalando su sudadera. “Dijo que me besaría pero piensa que las chicas tenemos piojos también y le dijo que los chicos era repulsivos y le tiré como me dijo Dinah que hiciera.”
“¡Oh Dios mío Sofi!” dijo Camila, riéndose. “No puedes ir tirando a la gente.”
“El me empujó también,” se defendió Sofi, “fue divertido. Nos reímos.”
Camila y Lauren intercambiaron miradas, las dos chicas llegando a la misma conclusión.
“¿Es Jacob tu novio?” le preguntó Lauren a Sofi y la chica pequeña negó con la cabeza.
“No,” dijo Sofi encontrándose con los ojos de la chica mayor. “No lo creo pero nos sentamos juntos en clase y me dio una moneda que encontró en el suelo el otro día.”
“¿Qué tipo de moneda?” preguntó Camila y Sofi se encogió de hombros.
“No me acuerdo porque la perdí.” contestó, jugando con Ifos en su regazo distraídamente, obviamente aburriéndose de la conversación queriendo empezar la película. “¿Podemos ver Buscando a Nemo ahora?” preguntó y Camila asintió.
“Claro, empiézala.” Le instruyó y Sofi presionó el botón del play en el mando a distancia.
“Puedes besar a Lauren si quieres,” estableció Sofi, sus ojos sin dejar nunca la pantalla que tenía delante mientras los créditos empezaban a salir. “No creo que tenga piojos porque Dinah dijo que tú la querías y me dijo que cuando quieres a alguien tienes los mismos piojos así que no importa.”
“Entonces, ¿tú no quieres a Jacob?” le preguntó Camila y Sofi negó con la cabeza.
“Dinah dijo que cuando quieres a alguien recibes un mensaje para así poder saberlo y así iros a vivir juntos cansándose y teniendo hijos.” Dijo Sofi.
“Así no es exactamente cómo funciona,” compartió Camila con su hermana.
“¿No?” preguntó Sofi y Camila negó con la cabeza.
“No,” confirmó Camila. “No recibes un mensaje diciéndote a quien quieres Sofi. Es un sentimiento que tienes aquí,” dijo, sosteniendo su mano en su corazón.
“¿Cómo el bump bump bump?” preguntó Sofi mirando a Camila.
“Exactamente así,” dijo Camila. “Tu corazón hace bump bump bump cuando les ves y tu barriguita se llena de mariposas que te hacen sentir así,” explicó Camila, extendiendo su mano hacia adelante haciendo cosquillas en el estómago de su hermana para demostrarlo. “El amor te hace sonreír y reírte con cosas pequeñas y tontas.”
“Me reí con Jacob el otro día porque puso una cara graciosa a la profesora,” dijo Sofi. “Siempre nos reímos juntos.” Lauren se encontró con la mirada de Camila y se preguntó en qué estaba pensando su novia sobre que su hermana de seis años tuviera un crush con alguien de la escuela. Camila siempre había dicho que ella nunca había tenido ningún crush antes de Lauren y la triste sonrisa que apareció en la cara de su novia con las palabras de su hermana confirmó que era verdad.
“Bueno,” dijo Camila, cogiendo la barbilla de Sofi con su mano libre. “Si te gusta entonces deberías besarle.” Dijo y Lauren empujó a su novia un poco por animar a su hermana. “No tendrás piojos, te lo prometo y sólo vives una vez. ¿Por qué no crear unos cuantos recuerdos?”
“¿Recuerdos latentes?” preguntó Sofi recordando su conversación de antes.
“Cierto,” dijo Camila.
“Camz,” se rio Lauren entretenida por los comentarios de su novia.
“¿Qué?” preguntó Camila, girando su cara para mirar los ojos verdes de Lauren un minuto. “Nunca se sabe, a lo mejor Jacob es el alma gemela de Sofi. A lo mejor se casan un día.”
“Tienen seis años.” Estableció Lauren.
“¿Y qué?” dijo Camila de buen humor. “Nosotras somos solo adolescentes y sé que quiero estar contigo para siempre. ¿Quiénes somos nosotras para meternos en el camino del amor verdadero?”
“Eres tan romántica,” le dijo Lauren. “Eres una idiota, tonta, torpe, adorable, romántica.” Dijo besando a Camila en la frente, sus labios presionándose contra la frente de su novia suavemente.
“¿Puedo casarme en un castillo?” le preguntó Sofi con su mente aun pensando en lo que Camila había dicho hace unos momentos.
“Puedes casarte donde quieras,” le dijo Camila.
“¿Os casaréis tú y Lauren algún día?” preguntó Sofi mirando a las dos chicas.
“No lo sé, a lo mejor.” Contestó Camila mirando a Lauren.
“Espero que os caseis y tengáis pequeñas Camila’s y pequeñas Lauren’s.” dijo Sofi, jugando con Ifos en sus manos. “¿Sólo tendréis bebés chicas porque sois las dos chicas?” cuestionó insegura y Lauren sonrió ampliamente, una risa profunda escapándose de sus labios. Camila sonrió también ante la pregunta.
“No, no funciona así.” Respondió Camila.
“Creo que deberíais casaros en un castillo,” siguió Sofi. “Puedes llevar un gran vestido de princesa y bailar juntas.” Camila se inclinó y besó a Sofi en lo alto de la cabeza.
“¿Vas a ver la película?” le preguntó Camila y Sofi asintió.
“Estaba pero vosotras dos estabais hablando,” gruñó Sofi. “Sois demasiado ruidosas.”
Camila puso los ojos en blanco entretenida mientras su hermana se echaba hacia atrás en el sofá poniéndose cómoda, sus ojos una vez más fijos en la pantalla que tenían delante mientras desafiaba a su padre a tocar un lado del barco.
Lauren puso a Camila más cerca de su costado y ella levantó su cara para mirar a su novia, sonriendo ampliamente mientras sus ojos se encontraban. Camila entrelazó sus manos una vez más y Lauren empezó a jugar con sus dedos inconscientemente.
“¿Quieres casarte en un castillo?” preguntó Lauren a Camila juguetonamente.
“No,” contestó Camila. “No lo creo. No estoy realmente interesada en eso de una boda a lo grande.”
“No,” dijo de acuerdo Lauren, sus ojos entrecerrándose pensativamente. “Puedo imaginarte en una playa en cualquier sitio.”
“Arena blanca, cielos azules y brisa cálida,” dijo de acuerdo Camila. “El sol reflejándose en las olas…sí, eso suena mejor.”
“No tendrías una fiesta de boda,” musitó Lauren. “Sólo unos cuantos amigos y tu familia.”
“Habría alguien tocando la guitarra acústica,” continuó Camila, dándole al escenario algo de pensamiento real.
“Eso suena bien,” admitió Lauren, imaginándose la escena en su cabeza.
“¿Quieres casarte en un castillo?” le preguntó Camila a Lauren.
“Quiero casarme contigo.” Dijo simplemente Lauren, sus ojos firmes en los de Camila. “Así que probablemente debería estar donde tú estuvieras.”
“¿Quieres casarte conmigo?” preguntó Camila y Lauren levantó una esquina de su boca en una sonrisa.
“Algún día.” Dijo Lauren, bajando sus ojos hasta las manos de Camila. “Sí, un día me casaré contigo.”
“¿Qué te hace pensar que diría que sí si me lo pidieras?” bromeó Camila.
“¿Qué te hace pensar que sería yo la que lo propusiera?” contrarrestó Lauren.
“Tú lo pedirías.” Contestó con confianza Camila. “Quiero decir que mírame. Soy adorable. ¿Por qué no me lo pedirías?” Camila se pausó un minuto pensando. “Espera, ¿es porque me estás engañando? Oh Dios mío, no lo estás haciendo ¿verdad? Me estás engañando con esa stripper del club que está a un par de bloques. La conociste la última vez que te mandé a por comida porque nos quedamos sin pañales para la pequeña Cheechee pero, ella se fue con un montón de nuestros ahorros y por eso ahora te sientes obligada a casarte conmigo porque necesitas algo de seguridad financiera. Veo tu juego Lauren Jauregui.” Bromeó Camila.
“Eres una idiota.” Se rio Lauren entretenida. “Si alguien va a engañar serás tú. Tu memoria es tan mierda que probablemente te olvidarás de que estamos juntas y después te liarás con el conserje de la escuela en la que estés trabajando.”
“¿Me estás diciendo que Dustin y yo éramos novios de instituto?” dijo Camila, siguiendo con la broma. “Jesús, si ese es el caso hicimos algo seriamente cuestionable en el armario de las cosas que repentinamente estoy empezando a lamentar.” Una sonrisa arrebatadora envolvió la cara de Lauren.
“Eso está bien,” dijo Lauren, besando a Camila en los labios rápidamente. “Te perdono por tu infidelidad Señora Jauregui. Quiero decir que sólo es justo ver cómo dejé que la stripper que estaba viendo robase todo nuestro dinero.”
“¿Señora Jauregui?” dijo Camila. “No cogería tu apellido. Apenas puedo deletrearlo. Tú tendrás que tomar el mío.”
“¿Lauren Cabello?” preguntó Lauren riéndose. “Eso no suena bien.”
“¿Podemos separarlos con un guión?” sugirió Camila.
“¿Cabello-Jauregui?” preguntó Lauren.
“Oooh, ¡o podríamos combinarlos!” dijo con entusiasmo.
“¿Como Camren?” preguntó Sofi, habiendo aparentemente hecho escuchas ilegales.
“Algo así,” contestó Camila. “¿Cabregui? No.” dijo, moviendo la cabeza.
“¿Jaurello? No.”
“¿Elloja?” ofreció Lauren.
“No….” Dijo Camila. “¿Reguica?”
“Vale, no creo que unirlos funcione.” Se rio Lauren.
“¿Qué pasa con Jabello?” preguntó Camila. “Ese tiene un buen sonido. Suena como una especie de marca de gelatina.”
“Te gusta si te recuerda a la comida.” Se rio Lauren.
Camila iba a decir algo más pero se dio cuenta de movimiento a través del rabillo del ojo viendo a su madre entrar en la habitación. La mujer mayor se puso contra el marco de la puerta, sus brazos cruzados sobre su pecho mientras miraba a las tres chicas y sonreía ante la visión de todas ellas sentadas juntas en el sofá. Camila se encontró con sus ojos y le sonrió de vuelta, preguntándose si su madre estaba molesta con ella por la forma en la que se había ido de la cocina antes negándose a hablar de las fotos lo que parecía mejor que se quedasen en lo alto del mueble de la cocina.
Camila vio a su madre asentir con la cabeza ligeramente para sí misma antesde girarse y desaparecer de nuevo, evidentemente alegre con lo que había visto.
“Eso fue raro.” Comentó Camila y Lauren la miró.
“Sólo se preocupa por ti.” dijo, la mano que estaba alrededor de los hombros de Camila acariciando su piel suavemente.
“Estoy bien.” Dijo Camila y Lauren apretó su mano tranquilizadoramente.
“Te creo.” Le dijo, porque era la verdad. “Pensé que manejaste toda esta cosa muy bien. Estoy muy orgullosa de ti.”
“Aún no las he visto.” Señaló Camila.
“No, pero reconociste que no estabas preparada para verlas y pusiste el presente sobre el pasado. Eso es enorme Camz.” Le informó Lauren. En la cara de Camila apareció una sonrisa enorme y parecía encantada con el cumplido de Lauren.
“Supongo que lo es.” Dijo felizmente.
“Por cierto, las veré contigo,” dijo Lauren repentinamente, encontrándose con los ojos de Camila una vez más. “Cuando estés finalmente preparada entonces estaré contigo. Si aún quieres que esté ahí.”
“¿Lo harás?” le preguntó Camila.
“Sí cariño,” dijo Lauren, acercando su boca hacia la de su novia y plantando un suave beso en sus labios. “Lo haré.”
“Gracias.” Respondió Camila con aprecio, acurrucándose más contra su pecho.
“De nada.” Dijo Lauren, hundiéndose más en el sofá girando su atención hacia la pantalla, las dos finalmente viendo la película.
En cierto punto, Lauren puso escuchar los amables ronquidos de Camila mientras dormía, aparentemente siguiendo la amenaza de antes de usarla como una almohada, su cabeza aún apoyada firmemente contra su pecho y sus lados y oscuros mechones cayendo desordenadamente sobre su cara. Lauren quitó un mechón de pelo de los ojos de Camila y lo puso detrás de su oreja, besando la frente de su novia ligeramente.
“Siempre se duerme durante las películas,” dijo Sofi y Lauren miró hacia la chica pequeña quien la estaba mirando. “Ahora duerme mucho.”
“Creo que la agotaste en el parque.” Contestó Lauren amablemente. “Tienes un montón de energía para ser una persona pequeña.”
“Mamá dije que es porque como demasiado azúcar.” Dijo Sofi y Lauren sonrió mientras la menor ponía a Ifos más cerca del estómago de Camila.
“¿Ya no la quieres más?” preguntó Lauren.
“No, Ifos también está cansada.” Contestó Sofi, poniendo una mano en su mejilla pensativamente. “Ahora puede cuidar de Camila.”
“¿Crees que Camz necesita que cuiden de ella?” preguntó Lauren a Sofi y la menor se encogió de hombros.
“Cuando está enferma y herida,” reconoció Sofi. “Ifos la ayuda a sentirse mejor.”
“Creo que tienes razón.” Dijo Lauren. “Camz ha estado mucho mejor desde que le diste a Ifos.”
“Ifos duerme con ella para que así tenga sueños bonitos.” Compartió Sofi con Lauren. “Ifos se asegura de que no tiene más pesadillas aterradoras.”
“¿Cómo?” le preguntó Lauren con interés.
“Los unicornios son mágicos tonta.” Dijo Sofi. “Tienen poderes especiales.”
“¿Poderes como qué?” susurró Lauren conspiratoriamente pero en realidad interesada en escuchar.
“Pueden protegerte porque tienen un…un…au…aur…” dijo con problemas Sofi.
“¿Un aura?” preguntó Lauren y Sofi asintió.
“¡Sí!” dijo. “Además, si te tocan con su cuerno pueden curarte también.” Susurró Sofi.
“¿Es por eso por lo que le diste a Ifos a Camz?” preguntó Lauren sintiéndose conmovida a favor de su novia. “¿Para que así cuando abrazase a Ifos sus poderes de unicornio mágico pudieran cuidarla?”
“Cuando estaba en el hospital en Navidad mamá dijo que estaba enferma y mi profesora nos estaba enseñando cosas de dragones y unicornios y magia.” explicó. “Entonces cuando mamá me llevó de compras vi a Ifos y quería comprárselo para Camila.”
“¿Sabes por qué Camz la llamó Ifos?” preguntó Lauren a Sofi y la chica pequeña negó con la cabeza. “Eso porque le recuerda a ti. Ifos es Sofi al revés.”
“¿Lo es?” preguntó Sofi felizmente, mirando a su hermana y sonriendo alegremente.
“Sí,” le dijo Lauren.
“Ya no necesita a Ifos tanto.” Comentó Sofi.
“No porque está mejorando,” dijo Lauren, “pero aún la quiere tanto como antes.”
“No,” dijo Sofi. “Es porque ahora te tiene a ti.”
“¿Qué quieres decir?” preguntó Lauren frunciendo el ceño, confundida.
“¿Eres un unicornio Lauren?” preguntó Sofi en voz baja más incluso que antes como si estuviera pidiéndole que confesara que supiera el significado de la vida.
“¿Por qué quieres saberlo?” le preguntó Lauren, sin contestar definitivamente de una u otra manera.
“Creo que lo eres.” Dijo Sofi tímidamente.
“¿De verdad?” le preguntó Lauren. “¿Por qué?”
“Tú proteges a Camila como hace Ifos,” le dijo Sofi. “Además, tú apareciste cuando estaba herida y está mejor desde que empezaste a venir aquí. Siempre la estás tocando.” Señaló Sofi. “La curaste ¿verdad? Por eso sostienes su mano. Porque es tu cuerno y así es como lo haces. Así es cómo haces que se sienta mejor.” Lauren sonrió ampliamente ante la imaginación de la pequeña y no tuvo el corazón de contarle que no era verdad.
“No se lo puedes decir a nadie.” Le dijo Lauren a Sofi. “Tienes que prometérmelo ¿vale? Es un secreto.”
“No lo haré.” Prometió Sofi volviendo su atención de nuevo hacia la pantalla.
“Me encanta esta parte.” Dijo Lauren, vendo la película.
“A mí también,” dijo de acuerdo Sofi.
“¡Así se hace Squirt!” dijo Lauren, haciendo mímica de la voz de la tortuga de la película haciendo reír a Sofi. “Entonces choca esa aleta,” dijo Lauren, extendiendo su mano para que Sofi chocase los cinco, lo que hizo felizmente.
“Cabeza’” reprodujo Lauren, echando su cabeza hacia adelante y Sofi trepó un poco sobre Camila para poder amablemente golpear su cabeza contra la de la chica más mayor.
“Tío.” Dijeron Lauren y Sofi a la vez riéndose.
Sofi volvió a ponerse donde había estado sentada y Lauren sintió a Camila estirándose mientras el peso de su hermana cambiaba. Lauren vio a Camila levantar sus ojos pesados para mirar a su novia, una expresión cansada en su cara que mostraba una pizca de confusión momentánea.
“¿Qué me he perdido?” preguntó Camila, extendiendo su mano izquierda frotándose los ojos mientras sacaba su brazo derecho de donde había estado envuelto en la cintura de Lauren.
Hizo una mueca mientras lo movió, el brazo habiéndose dormido de haber estado atrapado detrás del cuerpo de Lauren.
“Nada,” le dijo Lauren mientras acariciaba su frente. “Sofi y yo sólo estábamos viendo la película.”
Camila volvió su atención hacia la pantalla y sonrió adormilada.
“Me encanta esta parte,” murmuró.
“A mí también,” respondió Lauren sonriendo mientras Camila suspiraba alegremente. “De hecho, me recuerda a algo.”
“¿Qué?” preguntó Camila aun mirando a la tele.
“Cuando seamos mayores, si alguna vez lo hacemos, ya sabes, casarnos y tener hijos, voy a presentarles a todo el mundo de la misma forma en la que lo hace la tortuga en esta película.” Bromeó Lauren.
“¿Cómo los presentan?” preguntó Camila habiéndose perdido esa parte de la escena mientras aún se estaba despertando.
“Los presentan como “descendencia”” le recordó Lauren.
“Oh,” bostezó Camila. “Genial.” dijo. “Me gusta.”
“Lo harás,” dijo Lauren moviendo su cabeza entretenida por la incapacidad de tomarle el pelo a su novia.
“¿Podemos sólo no llamar a ninguno de nuestros hijos descendencia?” preguntó Camila. “Eso lo haría mucho más gracioso.”
Camila ladeó su cabeza para mirar a Ifos quien estaba presionada contra su estómago y extendió su mano para coger el unicornio. Miró hacia su hermana quien estaba mirándola y sonrió.
“Hey,” dijo Camila sentándose mejor. “Me volviste a dar a Ifos.”
“Te estaba protegiendo de las pesadillas.” Dijo Sofi levantando una mano y Camila besó el peluche en lo alto de la cabeza antes de volver a dárselo a su hermana.
“Lo hacía ¿eh?” dijo Camila poniendo su ahora mano libre en lo alto de la cabeza de Sofi.
“Estaba usando su magia.” Dijo Sofi mirando a Lauren lo suficientemente significativamente que Camila lo vio.
“¿Quién Lauren?” preguntó Camila y Sofi fingió poner una cremallera en sus labios sin decir nada.
Camila volvió su atención hacia su novia con una expresión confundida en la cara.
“Vale, ¿qué me he perdido?” cuestionó Camila, más alerta ahora.
“Demasiado Camz,” dijo Lauren riéndose y echando un vistazo a Sofi quien le guiñó un ojo. “Muchísimo.”

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Capitulo 66

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:03 am

Camila estaba sentada en su cama, su mano derecha rasgando sin pensar la guitarra como había estado haciendo la última hora y media. Era el martes por la tarde dos días después y estaba sola en casa, su madre habiendo llevado a Sofi a las clases de ballet y su padre optando por quedarse hasta tarde en la oficina porque tenía que terminar una presentación importante para el trabajo. Ha estado intentando aprender una nueva canción, ‘I Will Wait’ de Mumford and Sons pero como siempre, los dedos de su mano izquierda estaban torpes y le costaba formar la posición correcta para tocar las cuerdas que necesitaba, su frustración creciendo con cada nota que llegaba a sus oídos.
“Jesús,” maldijo Camila, apoyando su guitarra en su regazo un momento, el cuello de ésta hundiéndose en el edredón mientras la dejaba para poder flexionar los dedos de su mano izquierda que se estaban quejando dolorosamente.
Camila usó el pulgar de su mano derecha para masajear la cicatriz que tenía en su muñeca izquierda y su palma unos minutos, sus dedos masajeando la piel de ahí firmemente, apretándola. Suspiró con alivio cuando sintió que la tensión de sus músculos empezaba a evaporarse y el dolor de debajo de sus dedos paraba significantemente hasta el punto en el que ya no sentía a su mano en un constante estado de calambres. Finalmente, Camila movió la extremidad en el aire delante de ella, soltándola un poco más y una vez satisfecha de que no hubiera riesgo de desarrollar una lesión repetitiva de tocar la guitarra de nuevo prolongando el uso de sus manos, se inclinó y cogió de nuevo el cuello de la guitarra.
Iba a coger la guitarra de nuevo para intentar continuar con lo que aparentemente era casi una tarea imposible cuando sus ojos cayeron en la superficie de pino del escritorio de su habitación, donde estaba el sobre que su abogado había llevado a su casa el domingo aún sin haberlo tocado. Camila deslizó su guitarra en la cama a su lado y se levantó despacio, sus ojos sin dejar nunca el sobre, su mirada firme fijada en el objeto que había estado burlándose de ella durante los últimos dos días.
Después de que hubiera terminado la película el domingo y Nemo hubiera estado una vez más reunido con su padre, la madre de Camila había intentado hacer que abriera el sobre que el Señor Arnold había llevado a la casa. Había presionado a su hija a que finalmente mirase las fotografías de después del accidente, a ver la devastación que un vehículo sólido había infligido en su cuerpo en toda su incensurable y espantosa gloria. Camila pensó, tenía otras ideas y a pesar de la presión de su madre, no arruinaría lo que había creído que casi era un día casi perfecto con algo que, de reflejo, ella consideraba que sería mórbido y potencialmente autodestructivo.
Hasta entonces, Camila se las había ingeniado para posponer lo de mirar las fotos desagradables durante dos días, pero, como todo lo que rodeaba el accidente, sabía que no podía retrasarlo para siempre así que mandó un mensaje a Lauren esa mañana y quedó con ella para que fuera a su casa después de la escuela para ver las fotografías con ella.
De hecho, Camila había estado esperando la llegada de Lauren durante casi una hora y media, su novia aparentemente retrasándose, su tardanza siento una inspiración detrás del intento de Camila con la guitarra que, si la chica más pequeña era sincera consigo misma, no era nada más que un intento vano de distraerse de la tarea que se avecinaba.
Camila caminó hacia el escritorio vacilantemente y se paró justo delante, su mano vagando por ahí para que así sus dedos pudieran tocar la superficie del sobre mientras sus dedos lo estudiaban pensativamente. Silenciosamente, Camila debatió si abrir el paquete y sacar solo una esquina de una foto; revelando una pequeña porción de la imagen, para que así pudiera echar un rápido vistazo.
Consideró los beneficios de ver antes las fotos adquiriendo alguna idea de su contenido y tono antes de que llegase Lauren. Pensó que podía ser una buena idea tener un pequeño adelanto de una de ellas, darse a sí misma la oportunidad de prepararse mentalmente para lo que iba a venir para así poder ser capaz de suprimir las ansias que probablemente la pondrían enferma pero, como si fuera una coincidencia, el timbre de la puerta sonó escaleras abajo y Camila se sintió aliviada y frustrada por la llegada oportuna de su novia.
Por otro lado, Camila estaba agradecida de que Lauren hubiera finalmente llegado para así no tener que enfrentarse a solas a ver las fotos. Camila en realidad no pensaba que pudiera enfrentarse a la tarea por sí misma sin importar lo mucho que hubiera intentado convencerse de que podía, pero, a la vez no quería que hubiera nadie más que Lauren con ella cuando se decidiera a abrir el sobre. Lauren era la única persona a la que Camila le permitiría estar con ella cuando fuera a enfrentarse a la dura realidad de sus lesiones en un color brillante, a pesar de haberle dicho originalmente a Lauren que se lo pediría a Dinah si finalmente decidía que no quería o que no podía enfrentarse a verlas. La verdad era que si Lauren no hubiera estado de acuerdo con la petición de Camila de estar presente entonces habría visto las fotografías ella misma, evitando que cualquier persona se involucrase en esa tarea tan ingrata.
No era que Camila no pensara que sus padres o Dinah no fueran la fueran a apoyar o animar porque sabía que lo harían. Camila estaba segura de ello. No, era más que no podía imaginarse verlas aliviando la agonía que habían sentido la primera vez que la vieron en aquella condición hace meses. Camila pensó que sería lo suficientemente difícil afrontarse a sus propios sentimientos, no pensaba que fuera a ser capaz de soportar la culpa que había sentido por ser la causa de su dolor también.
Camila había hablado mucho sobre su culpa mientras había estado en rehabilitación. Había discutido numerosas veces con su terapeuta las esperanzas de finalmente dejar todo eso atrás pero no podía, no completamente. Estaba mejor ahora de lo que lo había estado entonces. Camila ya no se culpaba a sí misma tanto por los sacrificios que sus padres habían hecho para acomodarse a sus incapacidades y a sus problemas. No se sentía personalmente responsable por la cantidad de tiempo que Dinah había pasado a su lado cuando podía haber estado haciendo cualquier otra cosa a cambio. Camila sabía muy en el fondo que cada uno de ellos habían hecho sus propias elecciones voluntariamente, que sus decisiones habían nacido de su amor hacia ella, pero ese conocimiento no anulaba cómo se sintió y lo que últimamente, aunque inintencionadamente, les había hecho pasar.
Camila sabía lo mucho que el accidente y su subsecuente hospitalización habían molestado a todos esos que eran cercanos a ella y los ecos de los fantasmas de los sollozos de su madre a través de las finas paredes de su habitación aún la atormentaban hasta ese mismo día, resonando en su cabeza cada vez que intentaba dormir. Camila sabía que su madre y su padre ya habían estudiado las fotos, pero afortunadamente no se habían sentido inclinados para compartir sus pensamientos o sentimientos acorde con eso, aparte del intento inicial de su madre en la cocina hace unos días y por eso estaba eternamente agradecida.
Sin embargo, Lauren, no conocía a Camila en aquel entonces. Nunca había visto una parte de su vida del tiempo del accidente y aunque Camila estaba segura de que ver las fotos en esa condición afectaría a Lauren de alguna manera, estaba extremadamente consciente de que no era lo mismo que verlo de primera mano. Cual fuera la reacción de su novia al ver las imágenes sería más fácil para que Camila lo soportara.
Sin embargo, por otro lado, Camila realmente deseaba haber tenido la oportunidad de abrir el sobre para echar un vistazo a una de las fotografías antes de que Lauren hubiera llegado. Camila claramente recordó cómo su cuerpo reaccionó ante la contestación del abogado a través del contestado con el mensaje de hace un par de semanas. Recordó cómo se había puesto enferma ante el mero pensamiento del juicio teniendo que ver las fotos macabras suyas. Lauren había visto a Camila en alguno de sus momentos más bajos en su vida. Su novia la había literalmente recogido del suelo, sollozando, destrozada, pero, Camila realmente no quería que Lauren tuviera que verla perder físicamente su autocontrol. No quería que la viera mientras vomitaba todos los contenidos de su estómago en el suelo, incapaz de contenerlos porque estaba demasiado abrumada por lo que había visto. Por alguna razón inexplicable, Camila simplemente no podía pensar en la idea de que Lauren tuviera que presenciar eso. Camila sabía que era estúpido e irracional pero era como se sentía.
El timbre volvió a sonar y sacó a Camila de sus pensamientos, recordándole que Lauren estaba esperando fuera en el porche para que la dejara pasar. Camila extendió la mano y cogió el sobre del escritorio antes de salir corriendo de la habitación para ir hasta la puerta principal. Descendió las escaleras con cuidado, de una en una, su mano derecha sosteniendo la barandilla como apoyo, la izquierda apretando fuertemente el sobre. Cuando llegó a la puerta, Camila se pausó un minuto, su mano sobre el mango. Inhaló profundamente, cerrando los ojos un instante mientras soltaba el oxígeno de sus pulmones. Hizo un esfuerzo para poner una sonrisa en la cara y se preparó para aparecer bien, sin estar afectada por la inminente tarea que las esperaba.
“Hey,” saludó Camila cuando abrio la puerta para revelar a Lauren de pie al otro lado, esperando con paciencia, una bolsa de plástico en su mano derecha.
Llevaba unos shorts vaqueros que exponían sus piernas tonificadas y las curvas de su trasero favorablemente y los ojos de Camila instantáneamente miraron a su novia de arriba a abajo, admirando cada centímetro de su cuerpo, la forma en la que su camiseta blanca, atada al frente, exponía la piel suave de su estómago y la longitud de sus maravillosas y esculpidas piernas.
“Mis ojos están aquí arriba Camz,” se rio Lauren dándose cuenta de cómo la comía con los ojos mientras ella bajaba la cabeza en un intento de encontrarse con la mirada de Camila.
“Lo sé,” contestó Camila tragando saliva con dificultad, sus ojos abriéndose como platos con la apreciación de la elección de ropa de Lauren, “pero tus piernas en esos shorts…” dijo, bajando la voz un poco mientras se mordía el labio inferior estudiando la forma de su novia una vez más. “Jesucristo.” exhaló.
“Podrías parar,” la regañó Lauren juguetonamente, golpeando a Camila en el brazo ligeramente con su mano libre. “No soy una pieza de carne, lo sabes. No vengo con patatas y ensalada.”
“Bueno, definitivamente enviaré mis quejas al chef si apareces en mi mesa.” Comentó Camila, aun mirándola abiertamente.
“Camz,” protestó Lauren, golpeándola de nuevo y riéndose suavemente para sí misma mientras daba un paso hacia el rellano entrando en la casa. “Para, vale, estás haciendo que me sonroje.” Camila cerró la puerta detrás de Lauren, apoyando su peso contra ella mientras se giraba para mirar a su novia.
“Lo siento,” se disculpó aun mirando a Lauren, “pero infiernos.” maldijo, humedeciéndose el labio inferior con su lengua significativamente. “¿Has sido siempre tan sexy o es esto algo nuevo?”
“Para,” dijo Lauren levantando una ceja a sabiendas.
“Para ¿el qué?” preguntó Camila, bajando el tono sugerentemente, los pensamientos de las imágenes de su mano ahora siendo reemplazados con unos más llamativos que tenía delante.
“Sabes qué,” respondió Lauren entretenida.
“No tengo ni idea de lo que estás hablando,” dijo Camila, fingiendo inconsciencia. “A mí sólo…sólo me gustan tus shorts eso es todo.” Lauren no dijo nada pero sonrió a Camila expectantemente, esperando a que continuase, consciente de que su novia estaba guardándose algo.
“Sigue,” animó Lauren cuando Camila no continuó. “Te conozco. Quieres decir algo sugerente. Puedo verlo en tu cara.” Se rio. “Te está matando, ¿verdad? Así que sigue, dilo.” La animó.
La sonrisa de Camila se amplió en respuesta al impulso de Lauren y dio un paso más hacia la chica más alta, soltando el pomo de la puerta mientras lo hacía.
“Bien,” cedió Camila, riéndose para sí misma. “Iba a decir que a lo mejor deberíamos quitarlos para que así pudiera mirarlos mejor.” compartió, extendiendo su mano libre hasta la cintura de Lauren acercándola a ella.
“Buen intento,” se rio Lauren empujando el pecho de Camila con su mano dando un paso hacia atrás. “Sobresaliente por el esfuerzo Camz, pero no estoy aquí por eso,” dijo Lauren. “Estoy aquí por eso.” Le recordó, asintiendo con la cabeza hacia el sobre que tenía Camila en sus manos.
“Ugh, aguafiestas,” Camila hizo un puchero haciendo sobresalir su labio inferior. “Sabes que estoy empezando a pensar que a lo mejor deberíamos esperar unos cuantos días más antes de mirar esto,” divulgó Camila, levantando el paquete entre sus manos. “Vamos a hacer otra cosa a cambio,” dijo seductoramente, dando un paso hacia Lauren, sus ojos firmes en los de la otra chica mientras ponía su mano libre en la cadera de su novia.
“Quiero decir, tenemos la casa para nosotras solas.” Divulgó Camila. “Deberíamos aprovechar la ventaja. ¿Qué prisa hay en ver las fotos hoy? Aún quedan años hasta el juicio. Hay cantidad de tiempo para torturarme.” Terminó con tono suave y con desdén.
“No hagas eso,” la regañó Lauren amablemente.
“¿El qué?” preguntó Camila, su mano moviéndose para acariciar el costado de Lauren, “No estoy haciendo nada.”
“Sí lo estás haciendo,” dijo Lauren a sabiendas. “Te estás desviando.” Le dijo. “Estás intentando evitar esto porque estás nerviosa pero no puedes distraerme Camz.” Le informó seriamente, levantando una ceja. “No importa lo atrayente que pueda sonar tu oferta.”
“Pero te estoy tentando,” señaló Camila, deslizando el brazo que estaba sosteniendo el sobre detrás de la espalda de Lauren presionando juntas sus caderas. “Quiero decir que te estoy tentando un poco ¿verdad?” preguntó.
Lauren miró hacia los labios de su novia que estaban demasiado cerca de los suyos ahora que no tomaría casi ningún esfuerzo para conectarlos. Tragó saliva con dificultad y usó cada pequeña pizca de fuerza de voluntad para resistirse ante los avances de Camila, completamente consciente de los motivos de su novia e insegura de si debería estar ofendida de que la pequeña morena pensara que era aparentemente tan fácil de manipular.
“Sabes que sí,” admitió Lauren inclinándose para que así su boca estuviera aún más cerca de la de Camila. “De hecho, estoy más que un poco tentada,” divulgó.
“Entonces ¿qué te está parando?” preguntó Camila mientras que su mano libre se movía acariciando los músculos expuestos del abdomen de Lauren. “Vamos simplemente arriba y olvidémonos de todo esto,” dijo, moviendo el sobre su las fotos de su mano que aún estaba detrás de la espalda de su novia.
“Tengo una idea mejor,” dijo Lauren, “¿por qué no dejas de intentar meterme en tu cama durante cinco minutos y me dices de qué estás tan asustada?”
“No estoy asustada,” protestó Camila quitando la mano de detrás de Lauren suspirando fuertemente mientras daba un paso hacia atrás. “Sólo eres extremadamente atractiva y yo me distraigo con facilidad. Dos cosas que no van demasiado bien juntas.”
“Te distraes fácilmente porque estás intentando posponer esto.” Le dijo Lauren. “Ya lo has retrasado dos días…”
“Lo sé,” gruñó Camila, levantando el sobre entre ellas con su mano mirándolo indecisa.
“¿Has cambiado de opinión?” le preguntó Lauren. “Ya sabes, no tienes por qué verlas hoy si no quieres, es totalmente tu decisión. Pero, no me uses como una excusa para no hacerlo.” Le dijo seriamente. “Sé sincera Camz. Si no estás preparada entonces…”
“No, estoy preparada,” interrumpió Camila. “De hecho iba a mirarlas antes de que llegases…yo sólo…”
“¿Qué?” dijo Lauren cuando Camila no siguió hablando. “¿Tú estás qué Camz?”
“Yo sólo, no sé…nerviosa, supongo,” admitió Camila encogiéndose de hombros. “Me ha llevado tanto tiempo llevar hasta el punto en el que estoy ahora donde puedo mirarme en el espejo de nuevo y ahora voy a tener vislumbramiento de la razón principal por la que no pude durante mucho. Sólo estoy preocupada, eso es todo.”
“¿Preocupada por si recaes?” preguntó Lauren, una mirada de confusión en su cara, sin llegar a entender el significado de Camila. “Cariño, no te volverás a perder a ti misma de nuevo.” prometió. “Realmente no creo que tengas nada de lo que preocuparte,” la tranquilizó, levantando su mano libre para acariciar el brazo de Camila animadamente. “Estarás bien.” Le dijo. “Esto será fácil Camz. Son sólo fotos después de todo. No pueden hacerte daño y sea lo que sea que muestren está todo en el pasado ahora. Ya has pasado por ello y has seguido adelante. No te va a pasar nada cuando las mires. Nada va a cambiar, lo prometo. Estarás aquí, a salvo conmigo, todo el tiempo.” Camila miró entre Lauren y las fotos y asintió con la cabeza.
“Sí, lo sé.” Dijo dudosa, sabiendo cómo habían sido las respuestas previas de su cuerpo en situaciones similares.
“No, lo sé.” La tranquilizó Lauren. “Estarás bien. Vamos a hacer esto juntas ¿no?” preguntó Lauren, su mano moviéndose para llegar hasta el cuello de Camila.
“Sí,” le informó Camila. “Vale, sí, vamos a hacerlo.”
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren, levantando la bolsa que había estado sosteniendo en su otra mano. “Toma,” dijo. “La Señorita Lovato me pidió que te diera esto. Es la razón por la que he llegado tan tarde. Estaba hablando con ella y perdí la noción del tiempo. Lo siento.” Se disculpó.
“¿Qué es?” preguntó Camila extendiendo su otra mano libre para coger la bolsa.
“No lo sé cariño,” se rio Lauren. “No lo he abierto. Es para ti no para mí.”
Camila frunció el ceño ante el inesperado regalo durante un momento y caminó hacia el salón, Lauren siguiéndola de cerca. Rápidamente se dejó caer en el sofá delante de la mesita, poniendo el sobre en lo alto fuera de su camino mientras Lauren descendía en el asiento de su lado. Puso la bolsa en su regazo y la abrio, extendiendo su mano sacando un papel envuelto marrón atado con una cuerda. Sintió que Lauren se acercaba más a ella para verlo mejor mientras quitaba el pequeño sobre que había estado enganchado encima, su nombre escrito en el papel blanco. Camila abrio el sobre con su pulgar y sacó un cacho de papel doblado, desdoblándolo con cuidado para no romperlo.
“Querida Camila,
Espero que esta carta llegue a ti bien. Lauren me cuenta que has estado genial desde que estas en casa después de rehabilitación y estoy encantada de escuchar que has vuelto a tu vida normal tan bien. Estoy agradecida de que Lauren me mantenga al día con cómo te va todo. Es tranquilizador saber que la chica insegura que se rechazaba que me asignaron al principio del año escolar finalmente se ha dado cuenta de lo que los demás ya sabíamos; que ella es de hecho fuerte, lista, inteligente y tiene talento. Lauren me cuenta que has estado escribiendo, no me dice qué y no le pregunto por miedo a incumplir algún tipo de confianza que comparto con ella pero estoy encantada porque creo que tu historia es algo único y precioso. Es realmente inspirador, cómo has luchado desde el comienzo del año hasta florecer en la persona que eres ahora y quería escribirte y decirte que estoy orgullosa de ti por perseverar a través de lo que fueron tiempos terribles y difíciles. Sigue escribiendo, aunque sea para ti y tú eliges si seguir mi consejo de convertirte en una escritora de best sellers. Tus palabras importan, son sanadoras y terapéuticas. Compártelas contigo y ponlas en papel donde puedas volver a referirte a ellas, en un momento en el que la invariabilidad te encuentre en una situación difícil si vuelve. De nuestras sesiones recuerdo que disfrutabas leyendo, casi, si no tanto como con la música. Todo lo que pueda poner una sonrisa en tu cara o establecer una conversación era hablar de una artista que admirabas o de una historia que amabas, no importaba el mal día que hubieras tenido o lo baja que te estuvieras sintiendo, funcionaba cada vez sin fallar. Crecías animándote y te apasionaba con la mención de la canción más nueva de Ed Sheeran o con “Looking for Alaska” de John Green y tu habla salía fluidamente, todo ese entusiasmo saliendo en frases coherentes y prosa elegante. Una vez me dijiste, durante una de esas veces que después del accidente una cierta canción tenía un significado particular para ti, que sacabas fuerza de su letra y te ayudaba a sentirte mejor si estabas teniendo un día malo. Creo que sabes a qué canción me estoy refiriendo y la artista que la canta porque me dijiste lo mucho que te había inspirado en el pasado y lo mucho que la admiras. Ni una vez me preguntaste si los rumores eran ciertos, si estaba relacionada con ella pero, entre tú y yo, Camila (y Lauren también). Lo estamos. Así que, para celebrar tu fuerza, tu perseverancia y tu continua recuperación te he mandado algo que creo que disfrutarás. Cuídate Camila y te veré en el baile de otoño. Mis mejores deseos, Señorita Lovato”
Camila miró a Lauren quien había estado leyendo la carta por encima de su hombro.
“Dios santo,” maldijo Camila. “Lauren ¿sabes lo que eso significa?” preguntó levantando sus ojos para encontrarse con los de su novia. “¡La Señorita Lovato está relacionada con Demi!”
“También significa que Dinah tenía razón.” Se rio Lauren, sus ojos cayendo al regalo del regazo de Camila. “Pero no le digas que he dicho eso.” Camila puso la carta en el sofá a su lado y cogió el paquete, abriéndolo rápidamente.
“Lauren,” dijo Camila, sacando el libro de dentro y girándolo en sus manos para abrirlo. “Ves esto ¿verdad?”
“Lo veo cariño,” dijo Lauren mientras su novia miraba fijamente el mensaje dentro de la portada del libro de Demi Lovato ‘Staying Strong.’
“Camila,
Entiendo que este año ha sido particularmente difícil para ti, que has estado trabajando en problemas similares a esos a los que yo me enfrenté en el pasado y con los que sigo batallando cada día ahora. Escuché que lo estás llevando genial, que sigues moviéndote hacia adelante con coraje y determinación. Me dijeron que tienes que celebrar las victorias y seguir haciéndolo cada día. He entendido que al leer, te reconfortan las palabras y las citas, ya sea en forma de las letras de una canción o en un texto literario. Yo también me reconforto así. Me inspiran a seguir fuerte y positiva en esta consecuente lucha. Me motivan a ser una persona mejor, a seguir perseverando. Cuando estaba en rehabilitación me hice un compromiso a mí misma, uno que estoy segura de que tú también te hiciste y escribí este libro para ayudarme a mí y a otros a tratar con problemas que a veces pueden parecer que atormentan toda tu existencia. Entiendo que escribes y sé de buena mano que tienes mucho talento, así que quiero animarte a continuar con ello en el futuro porque sé lo terapéutico que puede ser, cómo unas simples palabras pueden darte la perspectiva que necesitas para seguir adelante y dejar el pasado atrás. Te he mandado mi libro con la esperanza de que las palabras escritas dentro puedan ayudarte a mantenerte fiel en tu camino hacia la recuperación. Sé fuerte Camila, la parte más dura ya ha pasado y ya estás en el buen camino para alcanzar la felicidad que te mereces. Con todo mi cariño, Demi”
“Creo que acabo de morir,” dijo Camila, poniendo una mano en su pecho. “¿Estoy muerta?” preguntó Lauren.
“No,” contestó Lauren sonriendo, “al menos no todavía.” Dijo tirando de algo de dentro del libro abriéndolo por la pagina marcada.
“¿Eso son entradas?” preguntó Camila mientras Lauren sacó los improvisados separadores de libro sosteniéndolos delante de su novia para que los viera.
“Dos entradas VIP para ver a Demi en el American Airlines Arena en Septiembre.” Contestó sonriendo ampliamente mientras se las daba a Camila a quien se le abrio completamente la boca en estado de shock.
“¿VIP?” preguntó, su voz temblando mientras las cogía.
“Sí cariño,” confirmó Lauren. “VIP.” Camila miró hacia abajo a la página en la que las entradas habían estado marcando y leyó ca cita que había ahí.
“Exponte ante tu mayor miedo; después de eso, el miedo no tiene poder” - Jim Morrison
“¿Qué has hecho?” le preguntó Camila a Lauren, mirando de lado a su novia, finalmente habiéndose dado cuenta de la importancia de la cita.
“No hice nada,” dijo sonriendo Lauren.
“Oh jodido Dios Lauren,” maldijo Camila incrédula. “¿Qué coño hiciste? ¿Organizaste esto?”
“La Señorita Lovato puede que haya preguntado por ti de vez en cuando desde que volviste a casa y puede que le haya dicho algunas cosas.” Dijo Lauren con indiferencia, encogiéndose de hombros.
“¿Qué dijiste?” le preguntó Camila.
“Sólo le dije lo increíble que habías estado desde que saliste de rehabilitación, eso es todo.” Compartió con ella Lauren. “Fue hace un tiempo pero dijo que iba a organizar algo para ti y yo me había olvidado de ello. Después hoy al terminar la hora libre se acercó y me dio todo esto. Demi se lo mandó para que te lo diera. Entonces, cuando me mandaste un mensaje antes para que viniera a ver las fotos, puse las entradas aquí. Pensé que sería poético o algo considerando las circunstancias…no sé. ¿Fue pobre?” preguntó.
“No,” contestó Camila. “Para nada. Eres increíble ¿sabes eso?” Lauren asintió con la cabeza arrogantemente y Camila la golpeó juguetonamente en el brazo.
“Así que ¿me mentiste cuando me dijiste que no sabías lo que era?” preguntó Camila.
“Sí,” concedió. “Quería que fuera una sorpresa. Demándame.”
“¿Por eso llegaste tarde?” preguntó Camila. “¿Estabas preparando todo esto para mí?”
“Sí,” confirmó Lauren. “¿Me perdonas?”
“¿Perdonarte?” preguntó riéndose Camila. “No creo que nunca te haya querido más de lo que te quiero ahora mismo. Eres increíble.” Le dijo sinceramente.
“No, tú eres increíble,” contrarrestó Lauren y Camila inclinó su cabeza hacia adelante y conectó sus labios, besando a su novia agradecidamente. "Estoy tan orgullosa de ti Camz,” le dijo Lauren cuando se separaron. “Lo sabes ¿verdad?”
“Estoy muy segura de que lo mencionaste antes,” se rio Camila.
“Bueno, lo que sea. Lo estoy diciendo otra vez.” Se rio Lauren, levantando una mano y trazando la cicatriz sobre el ojo izquierdo de Camila con su mano mientras estudiaba su cara. “Has llegado tan lejos y pensé que deberías celebrarlo de alguna manera. Sé que te encanta Demi.” dijo. “Sé que te inspira y que la admitas pero ¿sabes a quién admiro yo? ¿A quien admiro más que a nadie? A ti Camz.” Compartió abiertamente. “Te admiro tanto porque nunca te rendiste, nunca dejaste de luchar. Siempre estas luchando. Siempre. Ojala yo pudiera ser la mitad de lo fuerte que tú eres. Eres la persona más fuerte que conozco.”
“Lauren,” dijo Camila, acariciando el brazo de su novia con el pulgar tiernamente, conmovida por sus palabras.
“No, por favor déjame terminar.” Pidió Lauren. “Te puedes quedar a Demi,” dijo. “No la necesito porque te tengo a ti. Cuando siento que no puedo hacer algo pienso en ti y sé que puedo. Tú me motivas, me inspiras y me ayudas. Tus palabras Camz, cada sílaba que has compartido conmigo hace eso. Me dan el coraje para intentarlo aunque piense que no tengo fuerza. Sé que si tú puedes sobrevivir a todo lo que has pasado y que podemos soportar todo a lo que nos hemos enfrentado, podemos hacer cualquier cosa. Nada es insuperable, nada es imposible, nada.”
“Tú eres mi fuerza, lo sabes,” respondió Camila, riéndose un poco. “Tú eres quien me dio fuerza. Eres la razón por la que aún estoy aquí.”
“No, eso puede que sea lo que pienses pero estás equivocada.” Le dijo Lauren. “Estás equivocada Camz.” Las manos de Lauren tomaron las mejillas de Camila, su pulgar acariciándolas rítmicamente mientras hablaba.
“Puede que te haya dado un empujón para salir del avión pero tú te pusiste el cable de seguridad,” dijo. “Aprendiste a cómo volar sin mí. Eres fuerte por ti. Es la misma fuerza que te salvó todo este tiempo Camz, que se negó a dejarte morir a pesar de lo que todos los doctores y enfermeras estaban diciendo a todo el mundo que harías.” Camila miró la mesita donde estaba el sobre encima esperando su atención y Lauren movió su mano para ponerla encima de la rodilla de su novia animándola.
“¿Crees que soy fuerte?” le preguntó Camila.
“No,” contestó Lauren. “Sé que lo eres.”
“¿Estás segura de que quieres estar aquí cuando haga esto?” preguntó Camila, extendiendo su mano cogiendo el paquete en sus manos, habiendo puesto el libro de Demi a su lado encima de la carta de la Señorita Lovato.
“¿Me quieres aquí?” le preguntó Lauren apretando su rodilla.
“Sí.” Contestó Camila simplemente.
“Entonces quiero estar aquí.” Contestó Lauren, acariciando el pelo de Camila mientras abría el sobre y sacaba la colección de fotografías que había dentro.

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Capitulo 67

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:05 am

“Vale, vamos a ello.” Dijo Camila inhalando fuertemente y cerrando los ojos brevemente durante un breve momento mientras se preparaba mentalmente para lo que iba a ver.
Consiguió sacar las fotos del sobre para que así estuviera de cara hacia abajo y la única cosa que prevenía que las viera era un pequeño pero insignificante movimiento de muñeca.
“Puedes hacerlo cariño,” tranquilizó Lauren a Camila, sintiendo sus dudas cuando fallaba al darles la vuelta. Puso una mano animándola en el hombro de Camila y lo apretó.
“Sinceramente, estará bien. Lo verás.” Reiteró Lauren consoladoramente. “Estoy aquí.”
Camila abrio los ojos y giró su cabeza para encontrarse con la mirada entendedora de Lauren, ofreciéndole a su novia una pequeña y apreciadora sonrisa antes de volver su atención hacia las fotos impresas que tenía en su mano. Jugó con ellas un momento nerviosamente, su pulgar jugando con los bordes de las fotos mientras intentaba coger todo el coraje para darles la vuelta para verlas.
Lauren movió su mano para ponerla en la muñeca de Camila y ladeó su cabeza ligeramente para que así sus ojos verdes se encontrasen con los de su novia.
“¿Quieres que lo haga yo?” le preguntó Lauren compasivamente deslizando sus dedos para que así ahora estuviera sosteniendo una pequeña parte de las fotos con su mano derecha. “Puedo hacerlo si quieres.” Camila miró fijamente a Lauren un momento, sopesando su oferta pero negó con su cabeza en respuesta decididamente.
“No, yo lo haré,” dijo exhalando una bocanada de aire lentamente mientras apretaba sus labios.
“Vale,” respondió Lauren sonriendo mientras soltaba las fotos de su agarre complacida por el coraje de Camila.
Con cuidado, Camila giró las fotos para que así la parte lisa y blanca del papel que había estado visible en lo alto de la pila estuviera ahora apoyada sobre el sobre que estaba en lo alto de sus muslos.
“Jesús,” suspiró Lauren completamente sorprendida cuando la hoja blanca y pura anterior fue reemplazada con la primera imagen de Camila después del accidente.
“Lo sé,” dijo Camila mientras sus ojos se fijaban en la foto que tenía delante. Trazó su pulgar por la imagen mientras la estudiaba, mirando todo lo de la página con calma, sus previas preocupaciones sobre cómo reaccionaría rápidamente olvidadas por la realidad de lo que había estado permanentemente preservado en cámara.
“Ni siquiera se parece a mí,” comentó Camila acercándose a la fotografía de su mano mientras Lauren apartaba la vista, sintiéndose intranquila. “¿Crees que se parece a mí?” preguntó mientras miraba a la chica de ojos verdes. Las cejas de Camila se levantaron en alarma ante la visión del rostro pálido de su novia que se había vuelto a sentar recta.
“¿Estás bien?” preguntó Camila a Lauren, cambiando su posición en el sofá para así poder mirarla mejor.
“Sí, estoy bien,” mintió Lauren, haciendo su mejor esfuerzo para suprimir la urgencia que había tenido de llorar.
Su voz más roca de lo que había esperado y odiaba la forma en la que le había traicionado su inquietud cuando estaba intentando hacer lo mejor para no dejar saber a Camila lo mucho que las imágenes la estaban angustiando. Con suerte sin embargo, Camila parecía haberse tragado la fachada y había vuelto su atención a revisar las fotos que tenía delante.
Lauren hizo un gran esfuerzo para dejar caer sus ojos de vuelta a las fotografías pero no podía evitar encogerse por dentro mientras les echaba un vistazo, su mente conjurando el recuerdo de Camila en la unidad de cuidados intensivos después de su ataque en Navidad deseando más que nada que esas imágenes que tenía delante de ella ahora se parecieran a su novia en aquel entonces.
Lauren no sabía que esperar ver cuando Camila le había pedido ver las fotos con ella, pero nunca en un millón de años habría estado preparada para lo que sólo podía ser descrito como una completa carnicería que tenía representada en las páginas que tenía delante. Si Lauren no había estado agradecida por su ausencia en la vida de Camila cuando fue el accidente, entonces ahora definitivamente lo estaba. Ver la devastación que el accidente había dejado en el cuerpo de su novia hacía sentir a Lauren físicamente enferma y la morena pensó que finalmente había entendido exactamente porqué Camila pensó que tendría una reacción similar al ver las fotos ella.
Ver a Camila en la unidad de cuidados intensivos después de su ataque había sido horrible para Lauren. Había estado devastada al ver a su novia conectada al ventilador y unida a muchas líneas que habían sido necesarias para estabilizar su condición siguiendo la prolongada ausencia de oxígeno de su cerebro mientras había estado convulsionando. Camila había estado inconsciente de todo lo que pasaba a su alrededor mientras había estado sedada pero Lauren lo recordaba, lo recordaba todo. Recordaba lo asustada que se había sentido en ese momento, lo preocupada que había estado por Camila y su recuperación, la forma en la que su estómago se había encogido en un nudo ante el pensamiento de que su novia pudiera no despertarse, que pudiera haber sufrido más daño cerebral. Ella recordaba cómo la forma normal de su novia había parecido estar más empequeñecida de lo normal en la cama del hospital que parecía ser demasiado grande para ella. Recordaba lo frágil que Camila había parecido, lo aprensiva que había sido sobre tocarla en caso de poder hacerla más daño.
En aquel entonces, Dinah le había contado a Lauren que Camila se veía cien veces mejor de lo que lo había estado en comparación con la última vez que la habían ingresado en la unidad de cuidados intensivos. Había intentado tranquilizar a Lauren que a pesar de que Camila se veía bastante mal al menos no parecía que se estuviera muriendo. En ese momento, Lauren había sido reconfortada con este conocimiento y sabía que había algo de verdad en las palabras de Dinah. Pero no fue hasta ahora cuando realmente pudo apreciar la completa sinceridad en ellas. Todos esos meses atrás Lauren había pensado que Dinah estaba embelleciendo la verdad ligeramente para tranquilizarla pero ahora sabía que sus suposiciones eran falsas, las terribles imágenes a color confirmando que las palabras de la chica polinesia eran completamente correctas. En la foto que Lauren sostenía en su mano Camila realmente parecía como si estuviera muriendo.
Camila dio un golpecito en el brazo de Lauren sacándola de sus propias reflexiones durante un momento. Le dio a Lauren la primera fotografía, sus ojos firmes delante de ella mientras volvía tu atención a la segunda de la pila. Lauren tomó la imagen de su novia de mala gana y la examinó más de cerca. Observó la forma reconocible de Camila tumbada en la gran cama familiar del hospital que estaba rodeada de un mar de aparatos médicos. El cuerpo de su novia estaba cubierto por el pijama pasado de moda del hospital, el centro de éste manchado de rojo donde había sangre de la herida de su pecho y la subsecuente cirugía de corazón que le habían hecho sobresaliendo por el material. Lauren podía ver un tubo sobresaliendo del costado izquierdo de Camila, drenando un líquido rojo oscuro hasta un recipiente que sobresalía en la esquina de la cama.
Los brazos de Camila apoyados notablemente en sus costados, ambos libres de pijama, ninguno de ellos habiendo sido pasado por las mangas por las vías que obstruían su piel. Los ojos de Lauren cayeron hasta el brazo izquierdo de Camila del que pronto se dio cuenta que estaba elevado por una almohada, toda la extremidad al completo cubierta por un gran artilugio de metal que parecía como si hubiera sido puesto de una de las películas de “Saw” como una forma de tortura para su novia. Largor puntos sobresaliendo del antebrazo izquierdo de Camila y la pequeña mano de la chica estaba hinchada, su piel amoratada con una gran mancha oscura morada por toda ella.
Lauren tragó saliva fuertemente de nuevo para quitarse el nudo de la garganta que se estaba empezando a formar en la parte de atrás de ésta. Permitió a sus ojos vagar con cuidado por el cuerpo de su novia de nuevo hasta que llegaron a posarse en lo que sólo ella podía identificar como la cara de Camila. Lauren sintió que su garganta se apretaba más ante esta visión y sus ojos la amenazaban con lágrimas mientras miraba la imagen que tenía delante, la realidad de lo que había sufrido su novia golpeándola como un gran peso de un tren a toda velocidad.
Unas cuantas vías estaban unidas a un lado del cuello de Camila hasta la máquina que estaba al lado del cabecero de la cama, sobresaliendo por el collarín que llevaba para proteger su columna vertebral. Un tubo nasogástrico había sido puesto en la nariz de Camila pegado a su mejilla con una buena cantidad de cinta para sostenerlo en el lugar. La cara de Camila, si se pudiera llamar así estaba tan desfigurada, estaba parcialmente obscurecida por el tubo de ventilación que escondía su boca y la barbilla de la vista de Lauren, pero, no era suficiente para completamente ocultar el daño que se había infligido en su novia. El costado izquierdo de la cara de Camila estaba casi completamente distorsionado por el hinchazón, su piel tirante e inflamada como si estuviera teniendo una reacción alérgica severa a algo que hubiera comido. Su ojo izquierdo estaba cubierto por un vendaje manchado de sangre, alrededor del cual se habían fijado un par de tiras finas de cinta y la cabeza completa de Camila estaba envuelta por vendajes para protegerla de una infección postoperatoria. Desde lo alto del cerebro de Camila, un gran aparato cilíndrico se hinchaba, pero Lauren estaba insegura de su propósito.
“No están tan mal ¿no?” preguntó Camila a Lauren, dándole la siguiente foto y la chica de ojos verdes sonrió débilmente en respuesta a la pregunta de su novia mientras cogía la fotografía.
“No, no son tan malas Camz.” dijo Lauren tristemente, su tono silencioso y poco convencido pero pasando desapercibido ante Camila, quien estaba completamente involucrada en la tarea que tenía entre manos.
Lauren bajó su mirada hacia la siguiente fotografía que mostraba la cara de Camila y era incapaz de mirar el daño de ahí en tan alta resolución, Lauren puso la hoja hacia abajo encima de la última y tomó un par de largas y calmantes bocanadas de aire, las lágrimas sin ser ya una amenaza sino una realidad. Camila, habiéndose dado finalmente cuenta del comportamiento de Lauren por el rabillo del ojo paró lo que estaba haciendo y volvió su atención hacia su novia.
“¿Lauren?” preguntó, dándose cuenta de las lágrimas que estaban haciendo su camino por las mejillas de su novia mientras sollozaba silenciosamente para sí misma. “¿Qué pasa?”
“¿Qué pasa?” preguntó Lauren, frotándose los ojos avergonzada por su reacción al ver las imágenes. “Esto es lo que pasa.” Le dijo a Camila, haciendo un gesto hacia las fotos. “Esto es…” Camila se inclinó y puso la pila de fotografías que estaba sosteniendo encima de la mesita que tenía delante antes de extender la mano haciendo lo mismo con las fotografías que ahora estaban sobre el regazo de Lauren.
“Hey,” dijo Camila suavemente, cogiendo las manos de Lauren entre las suyas acariciando la parte de atrás de una de ellas con su pulgar suavemente.
“Lo siento.” Se disculpó sinceramente. “No debería de haberte pedido que estuvieras aquí para esto. No era justo para ti. No estaba pensando.” Reconoció. “Estaba siendo egoísta…”
“No,” contestó rápidamente Lauren, sin querer que Camila malinterpretara sus palabras captando la impresión errónea. “No es eso Camz.” Le dijo levantando sus ojos hacia los de su novia. “Quería estar aquí, quería. Es sólo…que no me di cuenta, eso es todo.”
“¿No te diste cuenta de qué?” le preguntó Camila a Lauren ligeramente confundida, pero apretó sus manos entre las suyas en forma de ánimo.
“No me di cuenta de lo malas que podían ser,” admitió. “Pensé que serían diferentes. Pensé que sabía lo que esperar pero no tenía ni idea. Nada.” dijo. Camila miró de nuevo hacia las fotos en la mesa durante un momento antes de volver a encontrarse de lado con la mirada de Lauren.
“Sabes, no tenemos que hacer esto ahora,” dijo Camila, acariciando el brazo de Lauren con una mano. “Lo puedo hacer después cuando te hayas ido. Estoy bien, de verdad…Puedo hacerlo yo sola si es demasiado para ti.”
“Lo siento,” dijo Lauren, era su turno para disculparse.
“¿Qué es lo que sientes?” le preguntó Camila confundida.
“Querías que estuviera aquí para apoyarte pero he terminado volviéndome emocional a cambio.” Explicó Lauren, encogiendo su nariz para evitar que gotease, su pecho bloqueado y cargado de llorar.
“Está bien,” la tranquilizó Camila levantando una mano para limpiar una lágrima de la mejilla de Lauren. “Por favor no te disculpes por cómo te estas sintiendo. Supongo que realmente no consideré adecuadamente cómo sería para ti. No estaba pensando. Sólo asumí que no te afectaría tanto como lo ha hecho porque no me conocías en aquel entonces pero debería haberlo sabido mejor. Lo siento.”
Camila acercó a Lauren en un abrazó y sintió cómo los brazos de su novia se envolvían a su alrededor rápidamente, sosteniendo su pequeño torso tan fuertemente como podía. Las manos de Lauren agarrando urgentemente el material de la sudadera de Camila como si se fuera a evaporar si accidentalmente relajaba su agarre durante un milisegundo.
“Estás tan calmada,” señaló Lauren, sus brazos aún firmes alrededor de los hombros de Camila. “¿Por qué estás tan calmada ahora cuando estabas tan nerviosa antes?” preguntó. “¿Por qué no estás completamente destrozada?” sollozó miserablemente.
“No lo sé,” admitió Camila sinceramente encogiéndose de hombros contra el peso de los brazos de Lauren. “No sé cómo estoy tan calmada. Para ser sincera no sé lo que estaba esperando pero, no era esto. La expectación era peor que la realidad.” confesó. “Esa no soy yo en esas fotos Lauren. No se parece a mí. No me puedo ver en ellas. No puedo, lo he intentado.” continuó. “Se parece a alguien más, pero no a mí. Sólo es una foto de un cuerpo con una cara que ni siquiera reconozco. Está demasiado hinchada como para reconocerla adecuadamente, demasiado oscurecida de la vista por el ventilador. Es como que mi cerebro es incapaz de ver la verdad o es demasiado testarudo para admitirla.” Se dio cuenta. “Está denegándome la realidad, protegiéndome de ella probablemente.”
Camila soltó a Lauren y se echó hacia atrás para encontrarse con sus ojos de nuevo, sus manos encontrando su camino para apoyarse en los brazos de su novia. Por su parte, Lauren mantuvo sus brazos envueltos alrededor del cuello de Camila negándose a dejarla ir por completo.
“No recuerdo nada de eso,” dijo Camila pensativamente haciendo un gesto hacia las fotos de la mesita con un rápido movimiento de cabeza. “Ni siquiera recuerdo estar en el hospital al principio. Recuerdo partes del accidente ahora y recuerdo lo de después, durante mi rehabilitación inicial pero…no me acuerdo de mis primeras semanas. Estaba muy fuera de mí.” Se pausó un momento, un frunce en su cara mientras acariciaba los brazos de Lauren con sus manos delicadamente.
“Todo lo que recuerdo son un par de flashes de cosas mientras empezaba a despertarme…” compartió. “Recuerdo gente llorando mayormente…” dijo, recordando las cosas lo mejor que pudo, “y una luz brillando en mis ojos mientras una voz muy profunda me hablaba.” recordó. “Recuerdo sentir un inexplicable terror por no poder moverme. Fue horrible. Fue como si hubiera estado atrapada en mi propio cuerpo y quería gritar tanto porque todo me dolía pero no podía. No podía hacer ni un solo sonido.” Camila movió la cabeza de lado a lado para aclararla y movió una mano hacia arriba con afecto para acariciar la mejilla de Lauren con su pulgar.
“Pero estabas tan preocupada por ver las fotografías,” le recordó Lauren.
“Lo sé,” se rio prácticamente Camila entretenida, “pero ahora no sé por qué lo estaba.” admitió. “Tenías razón Lauren.” Dijo poniendo un mechón de pelo detrás de la oreja de su novia con su mano derecha. “Aunque esa sea yo… fuera yo…” sondeó Camila la elección del tiempo en voz alta.
“Camz esa eres tú en esas fotos.” Le interrumpió Lauren señaladamente. “Quiera o no tu cerebro aceptarlo, eres tú…eso te pasó a ti…” empezó a decir pero se paró para sofocar otro sollozo evidentemente molesta.
“Shh,” dijo Camila acariciando la frente de Lauren tranquilizadoramente. “Por favor no llores.” Le pidió Camila amablemente. “Está bien Lauren… Estoy bien ahora.” La tranquilizó. “Sé que soy yo, lo sé, pero a la vez no soy yo, ya no más. Quiero decir, mírame,” dijo Camila poniendo una cara ridícula intentando animar a Lauren. “Estoy mejor ahora ¿no? Si no lo estuviera ¿podría hacer eso?”
“No,” se rio Lauren, limpiándose los ojos de nuevo entretenida con las payasadas de su novia.
“Estoy bien.” Le dijo de nuevo Camila mientras se acercaba y besaba a Lauren suavemente en los labios. “Estoy bien. Sobreviví y estoy aquí ahora.” continuó, plantando besos delicados por las mejillas de Lauren entre palabras. “Estoy aquí por ti.” Compartió abiertamente. “Estoy aquí por mi familia y por Dinah.” dijo, apoyando su frente contra la de Lauren cerrando sus ojos. “Aún estoy aquí por mí.” Admitió finalmente, sus propias lágrimas en los ojos. “No creo que esté preparada para irme. No creo que me levante un día y vaya a ser el último…aún tengo cosas que quiero hacer…aún tengo cosas que quiero ver y experimentar…incluso hice planes para ir al cine con Dinah por Dios santo,” bromeó, intentando aligerar el estado de ánimo. “No tengo intención de morir. No quería. No así, no sin decir adiós a la gente que he amado.” Camila movió su cabeza hacia atrás para mirar a Lauren quien la estaba mirando con los ojos rojos e hinchados. “Decir adiós es importante.” Comentó Camila y Lauren no estaba segura de su significado hasta que continuó. “Tenía que decir adiós a mi pasado.” aclaró. “Lo he hecho ahora y fue más fácil de lo que pensé que sería. Es mucho más simple ser capaz de mirar atrás y saber que todo por lo que has pasado mereció la pena. Que tu vida se dará la vuelta y volverá a ser la misma, que serás bendecida por lo que has soportado.”
“¿Qué quieres decir?” preguntó Lauren lloriqueando y limpiándose la nariz con la parte de atrás de su mano.
“Quiero decir,” empezó Camila, mirando hacia las fotos una vez más durante un instante. “Ese fue probablemente mi momento más bajo y difícil de mi vida.” Le contó, encontrándose con sus ojos verdes penetrantes de nuevo. “Gasté demasiada energía odiando todo y a todos, incluyéndome a mí misma. Me preguntaba constantemente por qué me pasó a mí. Parecía tan injusto, sin sentido pero me di cuenta ahora de que no era así.” Camila acarició el lado de la cara de Lauren con sus dedos con cariño. “Me preguntaste una vez si pensé que fue el destino ser golpeada por un coche. ¿Te acuerdas?” cuestionó. “Fue después del baile de invierno cuando nos quedamos despiertas toda la noche hablando…tú estabas borracha…”
“No estaba borracha,” protestó Lauren riéndose suavemente a pesar de las lágrimas, “pero recuerdo la conversación.”
“Te conté que no pensaba que fuera fortuito, que tuve un tiempo duro creyendo que Dios me había hecho pasar por algo así.” Dijo Camila, “Me preguntaste que si habría cambiado algo. Si hubiera deshecho el accidente si hubiera podido incluso aunque hubiera significado no haberte conocido nunca.”
“Me dijiste que no lo harías.” Recordó Lauren. “Dijiste que el accidente mereció la pena. Que estabas intentando no vivir en el pasado porque no puedes cambiar lo que ya ha pasado.”
“Creo que me estaba mintiendo a mí misma un poco entonces,” admitió Camila. “En lo más profundo sabía que no podía cambiar lo que me pasó pero sólo estaba repitiendo lo que mi terapeuta había dicho. Realmente no lo creía completamente en aquel entonces. Aún estaba tan destrozada.” Confesó. “Aún estaba anclada en el pasado. No podía decirle adiós, no podía escapar. Si hubiera podido ir hacia atrás para así nunca haber cruzado la carretera ese día lo habría hecho. Habría dado cualquier cosa para no haber pasado todo lo que pasé. Odié lo que me pasó.” Lauren parecía un poco herida por la insinuación de Camila, las palabras cortándola como un cuchillo. “Habría deshecho el accidente si hubiera tenido la oportunidad,” explicó Camila dándose cuenta de la expresión herida de Lauren. “Lo hubiera hecho y creo que si tu hubieras estado en mi posición entonces habrías querido deshacerlo también. En un mundo ideal, el accidente no habría pasado y aun así nos habríamos encontrado la una a la otra, pero esto no es un mundo ideal y Dios nos manda pruebas para poner a prueba nuestra fe. Él recompensa nuestra resistencia, nuestra perseverancia continua.” Se pausó un momento para besar la frente de Lauren cariñosamente. “Pero no estaba mintiendo cuando dije que el accidente mereció la pena. Eso no era una mentira. Lo decía de verdad porque tú definitivamente mereciste más la pena Lauren a pesar de lo mucho que lo resentida que estaba con las lesiones y lo difícil que mi vida se había convertido. Tú fuiste mi recompensa. Lo veo claramente. No tengo duda en mi mente de que fui bendecida contigo por mis pruebas.”
“Si el accidente fue por lo que fuiste bendecida conmigo entonces ¿qué soporté yo para ser bendecida contigo?” preguntó Lauren interesadamente.
“Aún no lo entiendes, ¿verdad?” preguntó Camila retóricamente. “Lauren tu soportaste también el accidente solo que, lo experienciaste a través de mí.” Le dijo. “Sufriste también por lo que me pasó. Estuviste a prueba cada día con mi estado de ánimo, con mi odio hacia mí misma y con mis incapacidades pero te quedaste conmigo. Perseveraste a pesar del dolor físico y emocional que habías experimentado. Si piensas que soy una bendición, si lo sientes de esa forma…”
“Lo hago,” estableció Lauren con confianza, interrumpiendo. “Lo siento así.”
“Entonces supongo que soy tu recompensa mientras soy tu prueba,” dijo Camila. “Esto sólo lo prueba. Te duele verme así,” señaló asintiendo en dirección de las imágenes de nuevo. “Imaginar cómo fue. Sufres por mí y lo siento. Sé que realmente nunca he hablado adecuadamente sobre lo que ha sido para ti, estar sentada al lado de mi cama en el hospital intentando ser fuerte y animándome cuando estaba en medio de mi depresión. Dices que soy fuerte y puede que lo sea, pero tú también lo eres y no te das el suficiente crédito por ello.” Camila le dio otro abrazo a Lauren, acariciando su espalda suavemente con sus manos.
“Quiero que me hables sobre ello.” Le dijo Camila. “Quiero escuchar qué estás sintiendo a cambio. Siempre me estás escuchando. Soy tan frívola con mis pensamientos cuando se trata de ti pero siento que aún te guardas cosas porque estás preocupada de hacerme daño o molestarme.” Camila se echó hacia atrás de nuevo para mirar a su novia quien aún estaba llorando.
“Habla conmigo por favor.” Le pidió Camila. “Cuéntame cómo fue para ti porque yo no lo sé. No tengo ni idea de lo que debía ser porque estaba agradecidamente inconsciente de todo mientras estaba inconsciente. Tú sufriste mientras dormía y no sé cómo es eso pero, quiero entenderlo ¿por favor?” Lauren miró a Camila y sonrió tristemente mientras extendía una mano para trazar la cicatriz de la frente de su novia.
“No creo que lo pueda poner en palabras Camz,” le informó Lauren. “Era un sentimiento. Era como si estuviera en el borde de un abismo sin final completamente paralizada e incapaz de moverme. Sólo estaba esperando a que alguien viniera y me empujara en el borde hacia un gran vacío y podía imaginarlo, el gran agujero que dejarías en mi vida su murieras o no te despertases. Era como una aspiradora quitando el aire a todo, haciéndome sentir como si me estuviera ahogando aunque sabía que no lo estaba haciendo.” Lauren tomó una gran bocanada de aire, su voz empezando a romperse mientras sus emociones se hacían con lo mejor de ella.
“Estaba tan asustada.” admitió. “No sabía que pudiera amar a alguien tanto que la posibilidad de perder a esa persona significaría que mi mundo al completo fuera a llegar a un final abrupto e irreversible. Sabía que si algo te pasaba, que si morías entonces yo también lo haría.” La mano de Lauren vagó por los brazos de Camila, por su cuello y su torso mientras continuaba. “Tenía miedo de tocarte.” Compartió Lauren con ella buscando comodidad en la tranquilidad que sus dedos le daban de que su novia ya no estaba robusta ahora. “Sentía como si el más ligero contacto pudiera romperte. Parecías tan pequeña y frágil en esas cama Camz, como si no hubiera absolutamente nada para separarte de mí para siempre.” Camila limpió una lágrima de la mejilla de Lauren de nuevo y movió su mano derecha para tomar una de las manos de Lauren que seguían vagando por su cuerpo.
“Pensé que eso era todo,” confesó Lauren. “Pensé que a lo mejor ese era todo el tiempo que tendríamos y lo que más daño hacía era que no había tenido la oportunidad de decírtelo de nuevo, de decirte que te quería.” divulgó. “Recuerdo pensar que no te lo había dicho ese día antes de la clase de Francés. La última cosa que te dije fue ‘vale.’ Simplemente ‘vale’ y no quería que esas fueran mis últimas palabras que intercambiamos. Quería que supieras…” lloró molesta finalmente abriéndose sobre cómo se había sentido.
“Lo sabía,” le dijo Camila sonriendo. “Sé cómo te sientes Lauren. No tienes que decirlo. Dices ‘Te quiero’ un millón de veces al día Lauren y no siempre con palabras. Ya no necesitamos palabras. Podrías ser muda como yo a veces lo estoy y aun así sabría cómo te sientes conmigo. Dices ‘Te quiero’ cuando me sonríes, o cuando abres la puerta, o cuando llevas mi mochila. Me dices que me quieres cuando tomar mi mano entre las tuyas y trazas mi cicatriz de la mano. Me dices que me quieres todo el tiempo sin ni siquiera darte cuenta, cuando me llamas ‘idiota’ o cuando me quitas el pelo de los ojos. Siempre me lo estás diciendo. No te preocupes nunca de que no sepa cómo te sientes conmigo porque lo sé, lo sé Lauren.”
“¿Lo sabes?” preguntó Lauren vulnerablemente.
“Sí,” contestó Camila, pasando su pulgar ligeramente sobre los labios de Lauren estudiándolos con sus ojos. “Lo sé.”
“Pero decir adiós es importante.” Repitió Lauren las palabras de antes de Camila aun llorando. “Tú dijiste eso Camz y es verdad. Si eso iba a ser todo quería ser capaz de decirte adiós adecuadamente. Necesitaba ser capaz de hacer eso y el pensamiento de que no podía me estaba aterrando. No era suficiente decirte eso. Necesitaba que lo escucharas.”
“¿Qué es un adiós como ese Lauren?” le preguntó Camila genuinamente insegura. “¿Quiero decir seriamente? ¿Qué llega después de esto?”
“No lo sé,” admitió Lauren. “Eso es lo que es tan aterrador.”
“No sé, a lo mejor adiós no es una cosa final o permanente, no cuando se refiere a la gente,” dijo Camila pensativamente, contradiciendo su opinión de antes un poco mientras la consideraba más. “A lo mejor sólo es el reconocimiento de una ausencia hasta la próxima vez que os volvéis a ver. Es como le dije a Sofi en el parque cuando me preguntó qué pasaba cuando su corazón también se parase y no hubiera más recuerdos latentes. ¿Recuerdas?”
“Le contaste que significaría que volveríais a estar juntas y así no necesitaríais recuerdos,” recordó Lauren.
“Yo creo eso,” confesó Camila. “Creo que hay algo más después de haber vivido. Tengo que creer eso. No sé el qué pero hay algo. Tiene que haberlo. Así que realmente, ¿cómo de importantes son las despedidas?” preguntó.
“Supongo que no son tan importantes al fin y al cabo porque si sabes que alguien te quiere, ese alguien te quiso, entonces sabes que es inevitable que los volverás a ver en algún punto, en algún lado. Volveréis a estar juntos.” Camila miró a sus manos entrelazadas durante un breve momento antes de continuar.
“Las despedidas son dolorosas,” musitó Camila. “Creo que son una de las cosas más dolorosas de experimentar porque incluso con el conocimiento de que os volveréis a ver en un día, una semana o un mes, aun así estaréis el uno sin el otro y eso duele. Duele cuando alguien por quien te preocupas tanto esté echándote de menos. Cuando alguien de quien dependías está ausente.” Camila apretó la mano de Lauren tranquilizadoramente. “Así que no te preocupes por decirme adiós,” le dijo Camila. “Son demasiado difíciles y es como se lo dije a Sofi, siempre estaré contigo, simplemente
como tú siempre estarás conmigo. Mientras tu corazón siga latiendo tendrás mis recuerdos y nunca podré realmente morir, ¿cierto?”
“Pero ‘Morir sería una terrible gran aventura.’” Dijo Lauren, sorbiendo con la nariz sintiéndose un poco mejor después de haber divulgado sus pensamientos a su novia.
“¿Has leído Peter Pan?” preguntó Camila sonriendo.
“He visto las pel