Trials & Tribulations

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Capitulo 69

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:06 am

Lauren miró entre la mano de Camila y las caras de sus amigas con dudas. Por mucho que estuviera preocupada, no le debía nada a Rachel, especialmente después de lo que le había hecho. De hecho, había hecho las paces con el prospecto de nunca tener que volver a hablar con ella. Aparentemente Camila tenía otras ideas, su propia culpa por su comportamiento pasado hacia la chica rubia conllevando un inexplicable deseo de escucharla.
Lauren suspiró para sí misma mientras consideraba sus opciones que era o quedarse donde estaba y negar la petición de Rachel o acompañar a su novia. Lauren entendía las razones de Camila de querer escuchar a Rachel, lo hacía. Sabía que Camila odiaba dejar las cosas sin resolver, que desde el accidente casi siempre intentaba remediar cualquier malentendido o conflicto en el que se había visto involucrada. Lauren valoraba la actitud de su novia, pero no la compartía en todos los casos, especialmente cuando tenía que ver con Rachel, quien había hecho nada más que hacer sus vidas difíciles desde el comienzo del año escolar.
“¿Cariño?” presionó Camila; la palabra suave mientras se escapaba de sus labios, sacando a Lauren de sus meditaciones privadas.
El tono de la chica más pequeña no estaba demandando y la palabra no era una orden, pero Lauren no tenía poder para negar la más mínima invitación una vez que Camila la había expresado.
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren a disgusto, tomando la mano de Camila y mirando a Rachel simultáneamente. Camila ayudó a Lauren a salir de su asiento y ponerse en sus pies.
“Gracias,” dijo Rachel agradecidamente a las dos, ignorando la mirada señaladora de Lauren y girándose para ir hacia la mesa vacía que había señalado antes.
“Si el camarero viene pedirme una hamburguesa con patatas,” le dijo Camila a Dinah decisivamente.
“¿Estás jodidamente loca Mila?” le preguntó Dinah a su mejor amiga alucinada. “¿De verdad vas a hacer lo que ella quiere? No le debes nada. No tienes que escucharla. Quiere disculparse para así sentirse mejor pero deberías dejarla que sufriera. Se lo merece después de todo por lo que te hahecho pasar.”
“No estoy loca,” respondió Camila simplemente, “y no voy a hacer esto por Rachel, lo estoy haciendo por mí.” Dinah se giró hacia Lauren, levantando sus brazos en sus costados cuetionante, moviendo su cabeza.
“¿Lauren?” dijo Dinah, sorprendida de que la chica de ojos verdes estuviera incluso entretenida con la idea de darle un momento de su tiempo a la rubia.
“Pídeme una a mí también,” dijo Lauren decisivamente, sin dejar espacio para discusiones o protestas a pesar de que en realidad estaba completamente de acuerdo con ella.
Lauren no quería hablar con Rachel más de lo que Dinah quería; especialmente si significaba que la rubia conseguiría algún tipo de absolución por sus acciones pasadas por las que, si de ella se trataba, eran imperdonables. Camila tiró amablemente de la mano de Lauren y la guió desde el grupo hasta donde ahora estaba sentada Rachel. Cuando se fueron, Clare se giró hacia Dinah quien estaba sentada a su lado y preguntó, “Entonces…esa es la exnovia loca de Lauren ¿verdad?”
“¿Te refieres a Satan?” contrarrestó Dinah retóricamente sus ojos siguiendo a su mejor amiga mientras se sentaba en una silla opuesta a la chica en cuestión. “Sí, es ella.” Asintió Dinah, su mirada sin dejar nunca al trio que estaba ahora sentado en otra parte del restaurante.
“Es algo caliente,” asintió Clare, sus ojos mirando a la rubia. Dinah miró a Clare señaladamente, una mirada poco impresionada en su cara con el comentario.
“Por favor dime que estas bromeando,” dijo Dinah y Clare mirando a la otra chica con una pequeña sonrisa ante la cara de consternación de la polinesia.
“¿Qué?” preguntó Clare tan inocentemente como pudo. “Lo es.”
“Ugh,” gruñó Dinah incrédula, moviendo su cabeza mientras seguía la mirada de Clare de vuelta al pequeño grupo, “lesbianas.” Dinah torció sus orejas para intentar escuchar algo de la conversación que pronto tendría lugar en el sitio, pero todo lo que pudo oír fue la música alta que estaba sonando a través de los altavoces.
“¿Lesbianas?” preguntó Clare confundida.
“Sí,” dijo Dinah girándose para mirarla de nuevo. “Estáis todas locas.”
“¿Estás incluyendo a Camila y Lauren en esta profunda generalización?” preguntó Clare riéndose de las palabras de la chica más alta.
“¿Incluyéndolas?” se burló Dinah de buen humor. “Son las peores de todas vosotras.” bromeó.
“¿Podéis cerrar la boca?” regañó Normani, pegando a Dinah en el brazo a través de la mesa. “La música de aquí ya está haciéndolo lo suficiente difícil para escuchar lo que están diciendo.” Se quejó. “Tu boca grande no lo está haciendo nada fácil Dinah.”
“Vale,” se enfurruñó Dinah mientras movía su mano hasta su boca como su fuera a poner una cremallera. “Me callaré,” prometió, sus ojos uniéndose a los de la otra chica volviendo hasta donde estaba sentada su mejor amiga, aparentemente esperando a que Rachel rompiera el silencio entre ellas.
“Entonces,” dijo finalmente Camila cuando la rubia aún fallaba a la hora de hablar. “¿De qué querías hablar con nosotras?” preguntó cogiendo la mano de Lauren por debajo de la mesa.
Rachel se movía incómoda de lado a lado, toda la valentía y confianza que había mostrado en previas interacciones con Camila ahora ya no estaba, sus ojos nunca se encontraban con los marrones que tenía delante.
“Bueno,” dijo Rachel, echándose hacia atrás en su asiento decidiendo sentarse de nuevo recta mientras sus manos encontraban su camino en la mesa delante de ella. “Quería disculparme por, ya sabes, lo que pasó entre nosotras….” Explicó levantando sus ojos para encontrarse con los verdes de Lauren.
“¿Qué? Quieres decir ¿Cuándo me pegaste esa paliza?” preguntó Lauren sin rodeos y la mirada de Rachel se volvió a bajar hasta la mesa evidentemente avergonzada con sus acciones.
“Sí,” dijo levantándolos una vez más. “Lo siento mucho. No hay excusa para lo que te hice y profundamente me arrepiento.” Dijo humildemente. “Sé que no arregla las cosas pero yo solo, quería…ya sabes, intentar hacer las cosas bien de alguna manera y pensé que a lo mejor una disculpa era la mejor forma de empezar…” Lauren se rio en respuesta a la disculpa de Rachel, sin creérsela un segundo.
“¿Te estás disculpando?” preguntó echándose hacia adelante un poco, más cerca de la mesa. “¿Estás jodidamente arrepentida? Me pusiste en un maldito hospital.”
“Lo sé…” intentó explicar Rachel pero Lauren siguió, sin permitirle una oportunidad para hablar.
“¡Me atacaste!” continuó Lauren enfadada. “No te hice nada…”
“Eso lo sé,” lo intentó de nuevo Rachel. “Lo sé y…”
“No,” la paró Lauren duramente. “No te vas a sentir mejor por lo que me hiciste Rachel.” Le dijo desafiante. “Me dejaste sola en el aparcamiento de la escuela apenas capaz de hacer un jodido movimiento…”
“Lo siento,” se disculpó Rachel de nuevo, sus ojos humedeciéndose molesta ante la reacción de Lauren. “Lo siento mucho…”
“¿Sabes qué?” dijo Lauren moviendo su cabeza, agitada. “Dinah tenía razón. No te debemos nada…”
“No, es verdad,” dijo de acuerdo Rachel.
“Que le jodan a esto,” maldijo Lauren, levantando su mano libre en demostración girándose para mirar a Camila quien la estaba mirando de cerca desde donde estaba sentada. “Voy a volver con las otras.” Dijo haciendo un movimiento para levantarse.
“Vale,” respondió Camila simplemente, apretando la mano de Lauren un instante y después soltándola para que así pudiera irse.
“Espera, ¿no vienes?” le preguntó Lauren sorprendida, permaneciendo entre las dos posiciones insegura.
“No,” contestó Camila sinceramente. “No voy.”
“Camz…” empezó Lauren.
“Lo entiendo Lauren, lo entiendo.” La tranquilizó Camila. “No tienes que quedarte y escuchar a Rachel,” dijo apoyándola, entendiendo el punto de vista de su novia, “pero yo voy a hacerlo.”
“¿Por qué?” le preguntó Lauren a su novia incrédula. “¿Por qué querrías quedarte y hablar con ella Camz?” cuestionó. “Ella es la razón por la que acabaste en rehabilitación…”
“No, yo soy la razón por la que fui a rehabilitación,” dijo en desacuerdo Camila. “No fue Rachel…”
“Si fue,” interrumpió Lauren. “Ella te besó…”
“Sí,” dijo de acuerdo Camila. “Lo hizo. Me besó y yo la golpeé. Yo la golpeé.” Dijo con énfasis. “Yo, Lauren…”
“Sí, ¡pero no sabías lo que estabas haciendo Camz!” dijo Lauren frustrada. “Ella sí. ¡Sabía exactamente lo que estaba haciendo y aun así lo hizo de todos modos! ¡Tú no sabías nada! No podías evitas la forma en la que reaccionaste…”
“Eso no es verdad,” dijo Camila, su voz elevándose en respuesta al tono de su novia. “Cometí un error aquel día pero tú y yo sabemos que no estoy completamente libre de culpa en lo que pasó, no importa lo mucho que quisiera creer que lo era. Tú siempre tienes una elección para escoger cómo responder en una situación Lauren. Sí, tengo algunos problemas lo que significa que no siempre tomo las decisiones correctas. Quiero decir que soy impulsiva a veces y tengo temperamento lo que encuentro difícil de controlar pero…aún tengo elección.” dijo, su tono suavizándose. “No soy un rehén de mis emociones. No me tienen completamente capturada. Puedo verlo ahora. En aquel entonces pensaba que lo hacían, que la lesión de mi cabeza significaba que estaba exenta de culpa pero no lo estoy." Compartió mirando a Rachel. “No soy perfecta….podría haberme parado a mí misma ese día si hubiera querido pero la verdad es que no lo hice. No paré porque mi reacción no era sobre Rachel…sino sobre mí…”
“Camz fuiste a rehabilitación,” le recordó de nuevo Lauren. “Te fuiste por algo que ella empezó y estuvimos separadas seis semanas…seis putas semanas.” Reiteró Lauren, su voz rompiéndose ligeramente mientras recordaba su alejamiento. “Te fuiste y casi me mató estar sin ti…”
“Lo siento,” se disculpó Camila, extendiendo su mano para coger la de Lauren pero fallando en cogerla, su novia levantándola y usando la parte de atrás de esta para limpiarse los ojos, molesta.
“No fue tu culpa. Fue la suya. Fue la de Rachel.” Aseguró Lauren pero Camila lo sabía mejor, incluso aunque Lauren se negaba a aceptar la verdad.
“Estás equivocada,” le dijo Camila amablemente. “Dejé de contactar contigo cuando fui a rehabilitación y eso te hizo daño. Eso es por lo que fue tan difícil para ti. No era por la distancia entre nosotras. Fue por la separación. Querías permanecer en contacto pero yo no podía y no lo hice. Esa fue mi elección. Rachel no hizo que yo hiciera eso…”
“¡Nunca te habrías ido en primer lugar si no hubiera sido por ella!” discutió Lauren y Camila le dio una mirada triste.
“Si, lo habría hecho,” dijo suavemente. “¿No lo ves?” cuestionó. “Rachel puede haber sido el catalizador para que fuera a rehabilitación pero podía haber pasado de una u otra manera, con o sin ella…”
“Eso no lo sabes,” dijo Lauren y Camila intentó de nuevo extender su mano para coger la de su novia, esta vez con éxito.
“No me digas lo que sé y lo que no Lauren,” dijo Camila pacientemente, su tono amable mientras tiraba de la mano de la morena para que así estuviera una vez más sentada. “Sé cómo me sentí entonces y conozco mi propia mente.” estableció. “Sabes que lo hago también…me lo dijiste una vez ¿recuerdas? El día de Año Nuevo, ¿en la playa? Dijiste que era perspicaz e inteligente, que sabía lo que estaba sintiendo…”
“Sí, pero….” Empezó a protestar pero Camila la cortó.
“La rehabilitación era inevitable,” suspiró, acariciando la parte de atrás de la mano de Lauren con su pulgar. “Siempre iba a terminar allí Lauren. No estaba afrontándolo…Pensé que lo estaba haciendo….todos lo hicimos pero no era así, no realmente. Rachel puede haberme ayudado a llegar allí pero ella no fue la razón por la que necesitaba ir. Era yo.” Camila extendió su mano libre y limpió una lágrima de la mejilla de su novia con el pulgar. “Me mantienes en un standard completamente diferente al de todos los demás que conoces, pero no deberías.” Le dijo Camila, quitando el pelo de su cara. “Tengo que hacer las cosas bien con Rachel y entiendo por qué puede que no seas capaz de hacerlo tú, sinceramente, lo hago.” Le dijo. “Te pillaron en el pedio y te hirieron por mí, por nosotras. No te merecías lo que te pasó. Tenías razón….no hiciste nada.” Continuó Camila poniendo una mano en el hombro de Lauren. “Así que deberías volver con las otras si quieres.” La animó. “No tienes que quedarte pero yo lo voy a hacer.” Repitió sus palabras de antes. “Tengo que hacerlo. No tardaré mucho, ¿vale?”
Lauren miró entre Camila y Rachel indecisa, insegura de qué hacer. Por un lado realmente odiaba a Rachel por lo que le había hecho, por lo que le había hecho pasar a ambas físicamente y emocionalmente pero, por otro lado, las palabras de Camila le habían afectado hasta el punto de que finalmente fue capaz de ver la verdad en ellas y Lauren quería quedarse y escuchar lo que su novia tenía que decir.
“No quiero volver con las otras,” dijo de repente habiendo barajado las opciones un minuto. “Quiero quedarme contigo Camz.” Camila sonrió a Lauren y frotó su brazo complacida.
“Vale.” Dijo Camila, tomando la mano de Lauren en la suya. “Realmente esperaba que lo hicieras.” Camila volvió su atención de nuevo a Rachel, quien había estado viendo la interacción en silencio desde su sitio, sin querer interrumpir.
“Ya sabes, tenías razón Rachel,” dijo Camila, sus ojos mirando cómo la mano de la rubia jugueteaba con el salero y el pimentero entre sus manos nerviosamente.
“Lo estaba. ¿Cómo?” preguntó Rachel tímidamente, insegura de a lo que Camila se estaba refiriendo.
“Dijiste que había estado protegiendo mi odio hacia mí misma cuando te golpeé,” explicó Camila. “Fue aquí cuando lo dijiste, ¿recuerdas? En el baño.” Rachel parecía que estaba pensando un momento, evidentemente intentando recordar el contenido de su conversación pero fallando.
“No me acuerdo de eso.” Dijo sinceramente moviendo la cabeza cuando su recuerdo no llegó a ella.
“Bueno, lo hiciste y tenías razón.” Le informó Camila. “Lo estaba. No lo sabía entonces pero, no te estaba golpeando en la biblioteca, no realmente…me estaba golpeando a mí misma. Estaba protegiendo mis sentimientos en ti porque en ese momento, estaba enfadada contigo por lo que habías dicho y estaba cabreada conmigo misma porque me preguntaba si era verdad. Lauren era la única persona que siempre ha mostrado algún interés en mí aparte de ti y eso me hizo pensar en mis lesiones de nuevo. Me recordó a lo mucho que he cambiado desde el accidente, lo mucho que he perdido, cómo me veía todo el mundo…” se pausó un momento pensativamente. “Tuve un día realmente malo antes de que ni siquiera aparecieras y me estaba sintiendo consciente, tú solo, me pillaste en el peor momento posible. Alimentaste mis inseguridades y mi propio odio. Me recordaste una vez más lo incapacitada que estaba, lo inútil y dañada que me había vuelto y te golpeé. Te golpeé porque estaba tan enfadada con lo que dijiste…porque diste a entender que no era especial, que no era nada, que no merecía la pena…pero, me he dado cuenta ahora de que no sólo estaba enfadada contigo, estaba enfadada conmigo misma. Estaba enfadada porque todo lo que insinuaste, yo también lo pensaba y me odiaba a mí misma. Me odiaba más de lo que podía haberte odiado a ti…” Camila se pausó un momento para bajar su mirada hasta la mesa. “He estado empujando esos sentimientos tanto tiempo, ya sabes…” continuó. “He estado intentando suprimirlos durante casi seis meses… intentando ignorarlos y, entonces te golpeé…cuando me rompí.” Continuó Camila. “Me sentí tan bien.” Admitió. “Fue como si todo lo que había estado guardando, todo ese resentimiento que tenía hacia mí, finalmente hubiera salido. Finalmente podía dejarlo salir. Así que no paré y seguí golpeándote.” Camila se encontró con los ojos de Rachel y sintió los verdes de Lauren haciéndole un agujero en un lado de su cabeza.
“Lo siento,” se disculpó Camila sinceramente. “No importa cómo me tratases hasta ese punto, no te merecías eso.”
“Sí, bueno yo también lo siento,” se disculpó también Rachel mirando entre Lauren y Camila, sus ojos cayendo en el moratón oscuro de la cara de la menor. “Estaba siento una puta. Sólo estaba celosa de ti,” admitió. “Estaba celosa de las dos.” Terminó, sus ojos ahora en Lauren quien la estaba mirando. “Tú probablemente podrías haberlo hecho sin toda esa mierda por la que David y yo te hicimos pasar, ya sabes… con todo lo que estabas pasando.” Se paró un momento, sus manos ahora jugueteando con el menú de la mesa distraídamente. “Te dije algunas cosas horribles…” siguió después de un momento, “y me odio también…por ser así, por las palabras que usé. Fueron…sucias y asquerosas,” dijo, sus ojos no en Camila sino en el mantel de la mesa mientras las consideraba. “Como yo,” añadió auto desaprobándose, su tono tan bajo que casi Camila ni lo escuchaba. “Deseo ahora que simplemente hubiera aceptado la disculpa que me diste después de todo pero estaba siendo testaruda e irracional y…y…estúpida. Fui tan jodidamente estúpida.” Rachel miró entre Lauren y Camila de nuevo mientras ordenaba sus pensamientos.
“Ya sabes, tuve mucho tiempo para pensar en lo que os había hecho a las dos mientras estaba terminando mis servicios comunitarios,” compartió. “Tuve suerte de conseguir el castigo que tuve realmente porque… lo que te hice Lauren, no tiene excusa,” dijo dirigiéndose a la morena específicamente, refiriéndose al ataque. “No espero que me perdones pero quería que supieras que me mantendré lejos de ti a partir de hoy, lo prometo. No tienes que preocuparte porque haga algo en la escuela o en ningún otro lado…”
“¿De verdad?” preguntó Lauren, sin creerlo enteramente.
“De verdad,” confirmó Rachel. “No voy a volver a meterme contigo Lauren. Lo digo de verdad. No te miraré más en el pasillo de ahora en adelante, lo prometo. Estoy realmente arrepentida. No tienes que creerme pero lo estoy.” Rachel volvió su atención a Camila y levantó una mano para hacer un gesto hacia su moratón de la cara. “Espero que estés bien,” dijo Rachel sinceramente. “El moratón parece bastante asqueroso…”
“Estoy bien,” tranquilizó Camila a Rachel, su mano libre extendiéndose hasta el moratón que se veía; el dolor ante el contacto exaltándose haciendo que hiciera una pequeña mueca.
“¿Tuviste otro ataque?” preguntó Rachel a sabiendas.
“Sí,” contestó Camila simplemente, todo el deseo de inventarse una historia se había ido ahora.
“Lo siento,” dijo Rachel compadeciéndose, hundiéndose más en su asiento. “Siento que eso te pasara, que tengas que vivir con las dificultades que tienes pero sobre todo,” siguió, pausándose brevemente para tragar saliva con dificultad, su boca seca. “Sobre todo siento cómo te traté y que no hiciera nada por ayudar con tu recuperación. Siento que realmente puse mi energía en intentar hacer completamente lo opuesto.” compartió, su voz elevándose con ira hacia sí misma. “Ni siquiera puedo empezar a imaginar…quiero decir…eres como…no creo… eres…”
“Está bien,” dijo Camila, extendiendo su mano libre para ponerla en lo alto de la de Rachel compasivamente, Lauren viendo la interacción con una sensación de orgullo inesperada ante la amabilidad de su novia.
“No, ese no es el punto.” Dijo Rachel tristemente. “No está bien Camila. No está jodidamente bien. Lo has tenido lo suficientemente duro y yo sólo…no te ayudé…a ninguna de vosotras…yo sólo…lo hice todo diez veces más difícil….” Rachel quitó su mano de debajo de la de Camila y se limpió sus ojos ahora llenos de lágrimas, avergonzada con sus emociones. “Lo siento,” se disculpó por sexta vez en muy poco tiempo. “Lo siento mucho. Yo sólo…quería deciros eso a las dos.”
“Te perdono,” le dijo Camila formalmente, su ira hacia Rachel fácilmente yéndose.
“¿Lo haces?” preguntó Rachel, las lágrimas empezando a caer con más fuerza, la rubia ni en un millón de años habiendo esperado escuchar esas palabras de los labios de Camila.
“Sí,” dijo Camila. “No quiero pelear contigo Rachel. Nunca lo he querido. Ambas hemos cometido errores y creo que lo mejor que podemos hacer ahora es dejar el pasado atrás, aprender de él y seguir hacia adelante con nuestras vidas. ¿Crees que podemos hacer eso? ¿Podemos volver a empezar?” Lauren se giró para mirar a Camila, las lágrimas amenazando en el rabillo de sus propios ojos mientras fue repentinamente abrumada por lo felices que las palabras de su novia la hicieron sentir. Durante mucho tiempo Camila había tenido problemas con dejar atrás el pasado. Había sido incapaz de tratar con sus sentimientos hacia el accidente o hacia cualquier otra cosa destructivamente. Lauren había perdido la cuenta del número de veces que se había sentado a mirar con impotencia cómo Camila se había derrumbado, paralizada por sus emociones hasta el punto de que no podía ni siquiera salir de la cama o había destruido completamente su habitación. Pero ahora, era la que estaba siendo un ejemplo para Lauren. Era la que estaba teniendo una reacción madura ante la situación manteniéndose objetiva. Era la única capaz de clasificar todo lo que habían pasado con Rachel como una experiencia para aprender, no sólo para sí misma, sino también para la chica rubia.
Camila era capaz de renunciar a sus conflictos pasados con Rachel como si no fueran nada, como si no significaran nada para ella, como si no le hubieran complicado más la vida de lo que era necesario, como si no le hubieran causado sufrimiento y dolor de corazón. Camila había ignorado su pasado con Rachel y había extendido una rama de olivo, ofreciéndole una tregua, una oportunidad de volver a empezar de nuevo y para Lauren eso fue algo trascendental, algo enorme, y algo increíble. La chica que estaba sentada al lado de Lauren ahora era muy lejos la chica que conoció en el pasillo de la escuela en Septiembre y la morena la amaba más por eso. Fue la reacción de Camila, su crecimiento obvio; su elección de perdonar a Rachel lo que animó a Lauren a hacer lo mismo.
“Siempre tienes una opción en cómo eliges responder ante una situación Lauren.” escuchó la chica de ojos verdes la voz de Camila de nuevo en su cabeza y supo que su novia tenía razón. Lauren tenía elección. Podía guardar su ira hacia Rachel, podía quedarse amargada pero, ¿a qué llegaría eso? Todo lo que haría es volver a Lauren en alguien que ella no quería ser, alguien que era incapaz de perdonar a la gente por sus errores pasados. Se había convertido en alguien que se negaba a reconocer que todo el mundo puede fallar, que nadie es perfecto y Lauren no quería ser así. Después de todo, ¿no había cometido ella sus propios errores en el pasado? ¿No los habían perdonado? Le habían dado una segunda oportunidad en más de una ocasión. ¿Quién era ella para negársela a Rachel cuando la otra chica tan obviamente se arrepentía de todo lo que había pasado entre ambas?
“Realmente me gustaría,” dijo Rachel, limpiándose los ojos de nuevo, conmovida por la generosa oferta de Camila.
“A mí también me gustaría,” dijo Lauren, extendiendo su mano para jugar con los mechones oscuros de Camila con afecto mientras estudiaba a su novia, una mirada tierna en sus ojos.
“¿De verdad?” preguntó Rachel girándose para mirar a Lauren, shock en su cara. “¿Incluso después de lo que te hice?”
“Sí,” dijo Lauren, encontrándose con los ojos de Rachel un momento antes de volver su atención hacia Camila quien la estaba mirando con una amplia sonrisa en la cara. “Creo que hemos tenido todas suficiente drama por un año, ¿no crees?”
“¿No estás diciéndolo simplemente?” preguntó Rachel, difícilmente creyéndolo sus oídos. “Quiero decir que ¿lo dices de verdad Lauren?”
“Te perdono Rachel,” dijo Lauren sinceramente, suspirando mientras volvía su atención hacia la rubia. “Lo que fuera que pasara entre nosotras…entre todas nosotras,” estableció mirando entre Camila y su exnovia. “Está en el pasado ahora. Dejémoslo ahí…”
“Gracias,” exhaló Rachel, una sonrisa genuina apareciendo en su cara a través de las lágrimas. “No sabes lo que eso significa para mí,” siguió. “Nunca lo esperé de ti…sólo quería decir que estaba…no…”
“Creo que ya hemos dejado bastante claro este punto de todos modos,” dijo Lauren moviendo su mano con desdén delante de ella, queriendo calmar las preocupaciones de Rachel completamente, la otra chica claramente desconcertada e incapaz de formar una frase coherente. “Quiero decir que, Camz te golpeó, tú me golpeaste y un coche la golpeó a ella así que…” Camila hizo una mueca ante el comentario de Lauren pero una esquina de su boca se elevó en una sonrisa y miró entretenida al intento de broma de su novia.
“Gracias,” dijo de nuevo Rachel. “No tenías que hacerlo. Completamente entendería si no pudieras perdonarme por lo que hice.”
“Todos nos hemos comportado de maneras de las que no estamos orgullosos en un momento u otro,” dijo Lauren, una mano aun jugando con el pelo de Camila, la otra entrelazada con la de su novia cuyos ojos marrones estaban observándola pensativamente. “Creo que lo importante es reconocer eso e intentar enmendar los errores que podamos. Estás intentándolo así que creo que es sólo justo que también yo lo haga. Además,” empezó casi como reflexión. “Eras bastante amable y agradable cuando estuvimos juntas Rachel,” le dijo Lauren sinceramente. “Antes de todo esto quiero decir…” aclaró. “De otra manera no hubiera salido contigo. La persona que hizo todas esas cosas este año, esa no eras tú, al menos, no es como la Rachel que conocí.” Rachel bajó la mirada hasta el mantel de nuevo pero no dijo nada. “¿Estás bien?” preguntó Lauren sintiendo que algo más estaba pasando con la chica de delante.
“Estoy bien,” dijo Rachel, levantando los ojos de nuevo mirando entre Lauren y Camila. “Ya sabes, no quiero entretenerte de ir con tus amigas.” continuó, aclarándose la garganta limpiándose los ojos mientras se volvía a sentar recta. “Sólo quería disculparme por todo y ya lo he hecho ahora…”
“Ya sabes que no eres una persona horrible Rachel,” la cortó Lauren; recordando algo de su conversación de antes. “Cometiste un error. No quiere decir que seas asquerosa o sucia,” le dijo.
“A lo mejor podrías decirle eso a mi padre,” remarcó Rachel limpiándose de nuevo los ojos.
“¿Está enfadado por lo que hiciste?” le preguntó Lauren y Rachel asintió con su cabeza lentamente.
“Estoy segura de que se calmará pronto.” La animó Camila. “Ya llegará. Él es aún tu padre después de todo. Quiero decir que yo no hablé con mis padres durante semanas después de que me forzaran a entrar en rehabilitación y me perdonaron. Se le pasará en algún momento. No puede estar enfadado contigo para siempre.”
“Sí, puede ser,” dijo Rachel sonando poco convencida.
Sus ojos estaban fijos en sus manos que estaban jugando con los frascos de los condimentos encima de la mesa pero Lauren finalmente entendió a qué se refería la rubia, incluso aunque Camila no lo había captado aún. Todo tuvo sentido para la chica de los ojos verdes ahora. Pensó que entendía la razón de la ira de Rachel hacia ella y Camila, por qué repentinamente había cambiado para así parecer fuera de sí en relación a lo que había pasado entre todas ellas.
Inicialmente, de vuelta al principio, Rachel había sólo sido una molestia para Lauren y Camila. Había intentado hacer que rompieran porque quería volver con Lauren, porque estaba celosa de su relación ahora que estaba admitiendo finalmente a sus amigas que era lesbiana. Incluso en la biblioteca había sido por eso. Había besado a Camila entonces porque quería causar conflicto en su relación pero nunca había sido agresiva. De hecho, ¿no fue Lauren quien había forzado a la rubia contra las taquillas en un ataque de ira?
Fue poco después de que Camila hubiera golpeado a Rachel cuando finalmente se había vuelto asquerosa y se había vuelto más amenazante. Fue poco después de esa interacción que se había vuelto físicamente abusiva. Algo había cambiado ese día y no era sólo por Camila. Era por algo más. Lauren pensó que ahora sabía lo que podía haber sido.
“No eres asquerosa y no eres sucia,” repitió dándose cuenta de que el padre de Rachel había usado esas palabras contra ella y no por su ataque, sino por su sexualidad. “No eres ninguna de esas cosas Rachel y siento que tu padre se sienta de esa manera contigo porque te atraigan las chicas.”
“¿No está bien con que seas gay?” preguntó Camila finalmente captándolo.
“No todo el mundo tiene tanta suerte como vosotras supongo,” contestó Rachel simplemente y Camila parecía desconcertada con la admisión de la rubia.
“Rachel…” dijo. “Lo siento…yo…”
“No te preocupes por ello,” le dijo Rachel. “Está bien. No es una excusa para lo que te hice.”
“Tu padre es un idiota.” Comentó Camila. “No debería haber dicho esas cosas. No pasa nada malo contigo…con nosotras…” Rachel sólo se encogió de hombros pero no respondió a los ánimos de Camila.
“Se enteró de que eras gay después de lo que pasó en la biblioteca ¿no?” cuestionó Lauren perceptivamente. “La escuela le dijo lo que hiciste…la razón por la que Camz te golpeó…”
“Sí,” confirmó Rachel. “Lo hicieron.”
“¿No le habías dicho a tus padres que te gustaban las chicas?” preguntó Camila tranquilamente.
“Se lo conté a mi madre,” compartió Rachel con ellas. “Dijo que sería lo mejor que no se lo contara a mi padre. Dijo que no había razón para molestarle con algo con lo que probablemente en un año o así se iría. Es tan homofobo…” dijo bajando la voz.
“Pero querías demostrarte a ti misma que no era una fase ¿no?” cuestionó Lauren al darse cuenta. “Querías probarle que estaba equivocada. ¿Por eso querías volver conmigo? ¿Por qué fuiste detrás de Camz?”
“Quería estar segura de mi sexualidad antes de destrozar mi relación con él,” divulgó Rachel. “Entonces, intenté volver contigo. Sé que suena estúpido y lo es. No sé en qué estaba pensando realmente…supongo que no lo estaba haciendo. No sé si te has dado cuenta de esto pero hay sorprendentemente pocas lesbianas en nuestra escuela Lauren,” le informó Rachel. “Sólo sé sobre Jessica Reynolds y está saliendo con alguien de otra escuela…después de ella las únicas que conozco están sentadas en esta mesa…”
“¿Por qué no dijiste simplemente algo?” le preguntó Lauren. “A lo mejor podía haberte ayudado. No es como si no tuviera problemas cuando salí del armario. Les llevó a mis padres un poco hasta que se acostumbraron a la idea. A lo mejor mi padre podía haber hablado con él o algo…”
“No sabes cómo es Lauren,” dijo Rachel. “No hay nada que hablar con él. Me odia ahora. Ni siquiera me mirará más. Apenas me dice dos palabras desde que pegó…” Rachel se pausó abruptamente intentando cubrir su desliz.
“¿Te pegó?” le preguntó Lauren y Rachel dudó un momento antes de contestar.
“No,” dijo pero Lauren podía decir que estaba mintiendo y el resentimiento que sintió hacia el hombro brotó dentro de ella inesperadamente.
“Es por eso por lo que estabas tan enfadada con Camz,” dijo Lauren. “Ella accidentalmente te forzó a salir con tu padre y no le gustó. Te golpeó, ¿verdad Rachel?” repitió su pregunta anterior y esta vez Rachel asintió con la cabeza.
“Sólo una vez,” compartió Rachel con ella. “Pensó que podía quitármelo de encima como si fuera algo que he elegido, como si no fuera sólo como soy.” divulgó, riéndose a pesar de la situación.
“Rachel, tienes que contárselo a alguien,” le dijo Camila.
“No,” dijo. “No lo haré. No lo ha hecho desde entonces. Sólo fue esa vez. Ahora sólo actúa como si no tuviera una hija y está bien, porque por lo que a mí me concierne yo tampoco tengo padre.” Se pausó un momento para considerar algo. “Supongo que estaba protegiendo las cosas con vosotras.” reconoció. “Supongo que todos somos buenos en ello.” Lauren giró su cabeza distraídamente durante un momento cuando se dio cuenta de que el camarero se acercaba a la mesa donde el resto de las chicas estaban sentadas, su comida en sus manos.
“Deberíais ir,” les dijo Rachel, también dándose cuenta de la llegada. “No queréis que se os enfríen las patatas. No hay nada peor que eso.” Lauren se levantó de donde estaba sentada y ayudó a Camila a ponerse sobre sus pies.
“Entonces ¿te veré por la escuela?” preguntó Lauren y Rachel se echó hacia atrás en la silla con cuidado.
“Probablemente,” contestó y Lauren asintió con su cabeza una vez que había tomado la mano de Camila.
“Espero que se arregle lo de tu padre,” le dijo Camila a Rachel sinceramente, la chica rubia sonriendo agradecida en respuesta.
“Espero que te sientas mejor pronto.” Contrarrestó Rachel haciendo un gesto a su cara y Camila levantó su mano hasta su mejilla izquierda como reflejo.
“¿Esto?” dijo, su tono ligero y juguetón. “Apenas sé que está ahí.”
“A lo mejor te veo por ahí alguna vez.” Dijo Rachel tentadoramente.
“A lo mejor,” dijo de acuerdo Camila asintiendo con su cabeza y diciéndole adiós a Rachel con la mano.
Se giró y empezó a hacer su camino hacia donde sus amigas pero se paró cuando se dio cuenta de que Lauren no se estaba moviendo.
“¿Por qué no vienes y te sientas con nosotras?” sugirió Lauren a Rachel mientras Camila se giraba para mirar de nuevo a la rubia.
“No creo que eso sea muy buena idea.” Dijo Rachel levantándose de su asiento dando un paso hacia Lauren.
“¿Estás segura?” preguntó y siguió la mirada de Rachel mientras se encontraba con que Dinah y el resto de las chicas estaban mirando la interacción de cerca desde donde estaban sentadas.
“Estoy segura.” dijo. “Creo que puede tomar un tiempo antes de que tus amigas quieran que salga contigo.”
“¿A lo mejor otra vez?” ofreció y Rachel sonrió.

“Me gustaría.” Dijo antes de decir adiós con la mano a Camila y Lauren desapareciendo en la dirección de la puerta. Ambas la vieron irse antes de volver a su propia mesa, Lauren deslizándose en el asiento antes que Camila.
“¿Entonces?” preguntó Dinah tan pronto como se sentaron. “¿Qué pasó?”
“Nada,” dijo Lauren mientras Camila cogía una de sus patatas llevándosela a la boca con hambre.
“¿No pasó nada?” preguntó Ally.
“No,” dijo Lauren. “No pasó nada.”
“Entonces ¿de qué quería hablar?” preguntó Normani tomando un trago de su bebida.
“Quería disculparse.” Dijo Lauren comiéndose sus propias patatas.
“¿Le dijiste que se podía meter la disculpa por el culo?” preguntó Dinah y Lauren negó con la cabeza.
“No, la he perdonado.” Contestó Lauren mientras la boca de Dinah se abría tan de golpe que la morena estaba casi positiva de que una mosca podía haber volado directa hasta ella ahogando a la polinesia.
“Por favor dime que estás bromeando Lauren.” Suplicó Dinah. “Quiero decir que puedo entender que Mila la perdonase. Es una jodida estúpida a veces cuando se trata de cosas como esas pero pensé que te conocía mejor. Rachel no ha sido otra cosa sino una puta con las dos.”
“Estoy con Dinah en esto,” dijo Normani de acuerdo con la chica más alta. “¿Te estás olvidando de lo que te hizo?”
“Sí,” contestó Lauren sonriendo ampliamente mientras sentía que la mano de Camila se posicionaba sobre su rodilla en forma de apoyo. “Supongo que sí.”
“¿Ves lo que te dije?” preguntó Dinah, girándose hacia Clare. “Lesbianas… están todas jodidamente locas.”
“Sabes que soy lesbiana ¿verdad?” preguntó Clare riéndose.
“Déjame preguntarte algo Dinah,” dijo Camila, finalmente participando en la conversación sentándose hacia atrás en su sitio. “¿Por qué me perdonaste?”
“¿Cuando?” le preguntó Dinah a su mejor amiga confundida.
“Cuando te traté como mierda durante las dos semanas siguientes de la época de las hemorragias nasales.” aclaró.
“Oh vamos,” se quejó Dinah. “Esto no es lo mismo que eso.”
“¿Por qué no?” preguntó Camila.
“Eres mi mejor amiga Mila,” dijo Dinah. “Claro que te perdoné. Además, estabas pasando una mala etapa y no me metiste en el hospital ¿no? En realidad terminé metiéndote yo en él… o algo así…”
“Vale,” continuó Camila, dándose cuenta de que no iba a llegar a Dinah usándose a sí misma como ejemplo. “¿Qué hay de Mary Clark? La perdonaste y te robó a tu novio. No soy ahora como, compañeras de laboratorio ahora…”
“Eso pasó en primer año.” Protestó Dinah. “Además, estoy con Siope ahora. ¿De verdad piensas que mantendría un castigo contra ella para siempre? Es muy agradable cuando olvidas lo que pasó. Hace que la clase de química pase más rápido. El Señor Stone puede ser realmente aburrido cuando quiere serlo.” Camila levantó una ceja significativamente ante las palabras de Dinah y se ayudó a sí misma a coger otra patata mientras esperaba a que cayera el centavo.
“Vale, ¿sabes qué? Lo que Rachel os hizo y lo que Mary me hizo no son de ninguna forma del mismo nivel.” Dijo Dinah.
“Claro que lo son.” Dijo en desacuerdo Camila.
“Rachel sabía que estaba siendo una puta.” Protestó Dinah.
“Sí, bueno también Mary,” contrarrestó Camila. “Sabía que estabas saliendo con Nathan pero parece que eso no la paró en lo que hizo.”
“Pero nunca me golpeó,” discutió Dinah.
“Si pero tú tampoco la golpeaste a ella.” Le devolvió Camila.
“Mira,” dijo Lauren sin querer tener que justificarte a sus amigas finalmente habiendo aceptado la disculpa de Rachel. “Todas necesitáis saber que Camz y yo la hemos perdonado. No tenéis que estar de acuerdo con ello, pero tenéis que aceptarlo.”
“Abrazarse a la ira es como un veneno esperando que la otra persona muera.” Comentó Clare y Camila la miró impresionada.
“¿Buddha?” preguntó.
“Sí,” confirmó Clare. “Lo vi en Tumblr una vez.” Admitió sinceramente.
“Entonces ¿qué?” preguntó Normani a Lauren. “¿Ahora sois amigas?”
“No, no somos amigas, no exactamente,” contestó Lauren sinceramente, “pero tampoco somos enemigas. Sólo somos nosotras. Veremos lo que pasa supongo…”
“Estoy contenta de que lo arreglaseis con ella,” dijo Clare levantando su hamburguesa hasta su boca dándole un mordisco.
“¿Por qué?” preguntó Lauren cogiendo otro par de patatas de su plato.
“Está buena.” Contestó Clare simplemente y Dinah movió su cabeza mientras añadía. “Está soltera ¿verdad?”
“Oh Dios mío,” gruñó la chica polinesia mordiendo su propia comida.
Las chicas se pasaron los siguientes cuarenta minutos hablando, Lauren poniendo un veto en el tema de Rachel cambiando de tema a algo más estimulante a cambio.
“Sabéis que el baile llega dentro de poco,” les recordó a todas. “Deberíamos ir.”
“¿Los Junior en la escuela tienen permitido ir al baile?” preguntó Clare sorprendida.
“¿No lo están en la tuya?” cuestionó Ally y Clare negó con la cabeza.
“No, en la nuestra sólo los de último año.” Les dijo. “Pero es guay que vosotras también podáis. Quiero decir que es una cosa conjunta ¿verdad?
¿No tenéis el vuestro propio?”
“No, es uno conjunto,” contestó Normani. “Pero no sé cuántas ganas tengo de ir.” admitió. “Será un poco mierda no tener con quién ir.”
“Estarás con nosotras.” Le dijo Lauren.
“Sí, pero vosotras todas tenéis citas.” Se quejó Normani.
“¿Qué te hace pensar que yo iré?” preguntó Camila a Normani tentadoramente y Lauren frunció el ceño a su novia.
“¿No irás?” cuestionó.
“Depende…” dijo Camila, tomando un sorbo de su bebida.
“¿De qué?” preguntó Lauren.
“De si me lo pides o no.” Sonrió Camila levantando una de sus cejas en forma de reto.
“Pensaré en ello,” dijo Lauren juguetonamente y Camila puso los ojos en blanco a su novia.
“Bueno, no tardes mucho.” Dijo levantándose de su sitio. “Recuerda lo que le dijiste a Normani de que me podía compartir contigo. Si esperas demasiado puede que ella llegue antes.”
“¿A dónde vas?” preguntó Lauren a Camila mientras hacia un movimiento saliendo de la mesa.
“Necesito usar el baño,” le dijo a su novia. “¿Está eso bien?”
“Supongo,” dijo Lauren encogiéndose de hombros y Camila la empujó ligeramente en el hombro. “Haz lo que quieras…no me importa. No es como si fuéramos exclusivas ni nada. Ve al baño. Sal con Normani…nunca me gustaste tanto de todos modos.”
“Eres una gilipollas,” gruñó.
“¿Supongo que no querrás ir al baile conmigo entonces?” preguntó y esta vez fue el turno de Camila de encogerse de hombros.
“Buen intento,” le dijo Camila, “pero esa aún no cuenta como si me lo estuvieras preguntando.”
Lauren miró a Camila mientras se iba a través del restaurante hacia el baño antes de volver su atención hacia el resto de las chicas de la mesa.
“Estoy muy segura de que eso cuenta como que la he pedido ir al baile ¿verdad?” les preguntó y Ally hizo una mueca.
“No, no lo hace. Tiene razón.” Estableció la chica más bajita.
“Sí, quiero decir que en realidad no incluye las palabras, ‘¿irás al baile conmigo?” concurrio Normani.
“Ugh, vale.” Gruñó Lauren levantándose. “Iré a pedírselo.”
“¿Mientras está en el baño?” se rio Clare. “Romántico.”
“Ella me pidió que fuera su novia en el baño.” Se rio Lauren. “Te sorprendería lo romántico que puede ser.”
“Pero creo que es porque fue Camila,” dijo Ally haciendo una mueca. “Ella es lo suficiente adorable para hacer que algo salga así…tú por otro lado…no lo eres.”
“Sí, sólo te hará parecer como una gran pervertida o algo,” se rio Normani en alto.
“Dinah ¿qué piensas?” le preguntó Lauren a la chica más alta.
“¿Sobre qué?” preguntó Dinah pareciendo un poco nauseabunda.
“¿Estás bien?” preguntó Lauren dándose cuenta de la pálida complexión y de lo callada que había estado durante los últimos minutos.
“Sí,” dijo Dinah mientras salía corriendo del asiento que compartía con Clare. “Sólo me estoy sintiendo un poco enferma eso es todo. Ahora vengo.” Lauren miró cómo Dinah hacía su camino hacia el baño antes de sentarse lentamente en su propio asiento.
“No creo que fuera romántico si le pidiera a Camila ir al baile con el sonido de Dinah vomitando de fondo.” Señaló Lauren secamente mientras las otras chicas se reían.
“Creo que tienes razón en eso.” Se rio Ally a carcajadas.
“No me sorprende que se sienta así,” dijo Normani tomando otro trago de refresco. “Quiero decir que ella estaba mojando las patatas en el milkshake… como, eww…¿quién hace eso?”
“Camz,” les dijo Lauren riéndose para sí misma.
“Tu novia es tan rara.” Dijo Normani y Lauren asintió con la cabeza.
“Sí, pero de alguna manera me encanta eso.” Comentó Lauren.
“Vale, ahora me siento un poco enferma,” bromeó Normani y Lauren la golpeó firmemente en el brazo.
“¿Crees que deberíamos ir a ver si está bien?” preguntó Ally y Lauren negó con la cabeza.
“Camz está allí. Se asegurará de que Dinah esté bien.” Dijo Lauren echándose para atrás en su asiento tomando otro sorbo de su bebida.
Dentro del baño, Camila se estaba lavando las manos cuando Dinah apareció por la puerta precipitadamente y se tiró a sí misma en la taza más cercana, deslizándose en sus rodillas sin perder tiempo en vaciar los contenidos de su estómago en la taza.
“¿Dinah?” preguntó Camila preocupada, tirando su papel en la papelera y caminando hacia su amiga que estaba vomitando fuertemente.
“Estoy bien,” escuchó la voz de su amiga decir mientras se apoyaba contra la pared del baño limpiándose la mano con un cacho de papel.
“Si claro,” dijo Camila agachándose a su lado. “Vomito sin razón todo el tiempo también.” Dinah le dijo a Camila una mirada señalada y el labio de la chica más bajita se levantó al darse cuenta de lo que acababa de decir.
“Si, vale,” reconoció recordando cuando había vomitado en la papelera por el mensaje de voz. “¿Qué está pasando?”
“Nada,” contestó Dinah. “Creo que a lo mejor sólo he tomado comida en mal estado o algo.”
“Comiste lo mismo que yo.” Le recordó Camila, echando su pelo hacia atrás sobre el hombro y acariciando su frente. “¿Estás segura de que no es nada más?”
“¿Cómo qué?” preguntó Dinah.
“Como, no sé…” dijo Camila, deslizándose en el suelo a su lado tomando su mano en la suya. “Algo más…” Camila levantó sus ojos para encontrarse con los de Dinah, su significado traspasándolos.
“Pregúntame.” animó Dinah a su mejor amiga, ansiosa de finalmente ser capaz de contarse a alguien la verdad.
“En una escala de uno a diez,” empezó Camila, confundiendo a Dinah un instante. “¿Cómo de embarazada estás Dinah?”
“¿En una escala de uno a diez?” preguntó Dinah. “Estoy como en el once.”

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Capitulo 70

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:07 am

“¿De verdad?” preguntó Camila con un poco de sorpresa en su voz ante la admisión de Dinah a pesar de haber tenido recientemente su sospecha.
“Sí,” dijo Dinah limpiándose la boca con un cacho de papel de su mano de nuevo mientras Camila acariciaba la base del pulgar de su amiga con el suyo propio. “Lo estoy.”
“Mierda,” exhaló Camila mientras se encontraba con los ojos cuestionantes de Dinah, su mejor amiga evidentemente esperando a que dijera algo más en respuesta a las noticias. “Yo…tú…pero nosotras lo comprobamos y…cómo puedes…el test…era…quiero decir que… ¿no era? ¿Yo…?” tartamudeó, sus pensamientos desorganizados y vocalizados en alto de una manera similar.
“Te lo explicaré todo, lo prometo,” dijo Dinah usando el asiento del retrete para empujarse a sí misma poniéndose sobre sus pies, la náusea que sentía habiendo sido desaparecido casi tan rápidamente como se habían vaciado los contenidos de su estómago. “Pero…no aquí.” Aclaró mientras ayudaba a ponerse en pie a Camila, su mano agarrando fuertemente a la pequeña mientras tiraba de ella.
Dinah soltó la mano de Camila y pasó por delante de la morena, saliendo del baño para lavarse las manos en el lavabo. Camila la siguió de cerca, parándose a sólo unos pasos detrás de la chica más alta. Vio cómo Dinah comprobaba su apariencia en el espejo y extendía la mano hasta el dispensador de papel, cogiendo sólo un cacho que usó para limpiarse de nuevo los labios con cuidado. Después de unos minutos de silencio contemplando su reflejo, Dinah se giró y tiró los cachos de papel en la papelera más cercana, aparentemente satisfecha con que el color hubiera vuelto a su cara para así estar adecuadamente presentable de nuevo.
“No me mires así Mila,” protestó Dinah una vez que estaba mirando de nuevo a Camila, quien la estaba mirando con una expresión de preocupación en la cara.
“¿Qué mirada?” preguntó Camila inocentemente mientras intentaba hacer que su mirada pareciera neutral, sus músculos luchando por formar una sonrisa, sus manos escondidas en los bolsillos traseros de sus vaqueros por falta de no saber qué hacer con ellas.
“Esa mirada,” dijo Dinah levantando su mano y haciendo un gesto hacia la cara de Camila.
“¿Cuál? ¿Esta?” dijo Camila, sacando una mano de su bolsillo señalando su cara con su dedo índice. “Esta es sólo mi cara.” Comentó simplemente. “No te estoy mirando de ninguna manera…” dijo en desacuerdo. “Esta soy yo…ya sabes…siendo yo…”
“Pareces preocupada.” Le dijo Dinah. “Parece como si te acabara de contar que tengo cáncer o algo pero…no es gran cosa Mila…”
“Cierto, no…claro que no lo es…” respondió Camila, poniendo una cara desinteresada y moviendo su mano delante de ella con desdén. “Quiero decir que, sí…en realidad no es nada….no es como si fuera a cambiar tu vida ni nada…ya lo dijiste que no te lo quedarías…” estableció, bajando la voz cuando se dio cuenta de la mirada que cruzó la cara de Dinah ante sus palabras. “¿Cierto?” cuestionó.
“Deberíamos volver con las otras,” dijo Dinah dándose la vuelta sobre sus talones saliendo del baño a toda prisa, dejando a Camila sola, mirándola fijamente por detrás.
“Espera ¿qué?” exclamó Camila en alto en el sitio ahora vacío mientras ponía una mano en su cabeza frotando su frente suavemente con sus dedos, un dolor de cabeza empezando en la esquina de su ojo izquierdo, una suave y ligera palpitación que era demasiado familiar para ella. “Jesús….” murmuró, girándose en su sitio un momento dudosa mientras intentaba recomponer sus pensamiento siguiendo después rápidamente los pasos de Dinah.
Cuando llegó a la mesa encontró a Dinah de pie a su lado con las otras chicas. “¿Estás segura de que estás bien?” preguntó Normani a Dinah mientras Camila llegaba y se quedaba de pie al lado de la chica más alta.
“Sí,” dijo Dinah echando un rápido vistazo en la dirección de Camila. “Estoy bien. Era sólo una falsa alarma.” Les informó.
“Sabes que puedo llevarte a casa si quieres ¿no?” le dijo Lauren a Dinah amablemente. “No tienes que caminar.”
“Lo sé y aprecio la oferta,” dijo Dinah extendiendo una mano y poniéndola en el hombro de Lauren agradecidamente, “pero creo que un paseo al aire fresco puede ayudar.”
“Espera, ¿te vas?” preguntó Camila, finalmente entendiendo lo que estaba pasando.
“Sí,” dijo Dinah encontrándose con los ojos de Camila significativamente. “No me siento bien así que creo que voy a irme a casa.”
“Iré contigo,” ofreció Camila y la esquina de la boca de Dinah se curvó en una media sonrisa.
“No tienes que hacerlo.” Respondió fingiendo indispuesta. “Soy una chica grande, estoy segura de que puedo llegar a casa de una pieza.”
“Estoy segura de que tienes razón,” le dijo Camila, “pero de otro modo solo me preocuparé, especialmente si no te estás sintiendo demasiado bien.”
“¿Estás segura de que no te importa?” preguntó Dinah y Camila negó con la cabeza.
“No, claro que no.” La aseguró.
“Vale entonces,” dijo de acuerdo Dinah finalmente soltando el hombro de Lauren dando un paso hacia Camila para coger su mochila del suelo. “Os veré en la escuela mañana.” Dijo Dinah a las otras ofreciéndoles una pequeña despedida con la mano. “Encantada de verte de nuevo Clare.” Le dijo a la morena.
“Para mí también,” devolvió.
“Espero que te sientas mejor Dinah,” dijo Normani sinceramente.
“Gracias.” Reconoció antes de volver su atención hacia Camila. “Te esperaré fuera ¿vale?”
“Vale, no será más de un minuto.” Contestó mirando a la chica más alta que hacia su camino hacia la puerta del restaurante saliendo silenciosamente. Lauren se deslizó por el asiento y se levantó delante de Camila una vez que se había ido.
“¿Estás segura de que no quieres que os lleve?” preguntó Lauren y Camila negó con la cabeza, extendiendo una mano hacia su novia tomando la suya.
“No, estaremos bien.” La tranquilizó Camila. “Quédate aquí con las demás y toma algo de postre.” Sugirió mientras se movía de atrás hacia adelante sobre sus talones con cuidado. “Después cuando hayáis terminado, consígueme un ‘Death by Chocolate’ para llevar y tráelo a mi casa.”
“¿Quieres que te lleve pudding?” preguntó Lauren riéndose ante el apetito de su novia. “¿Qué? ¿Te parece que sea la chica del reparto o algo?”
“¿Por favor?” suplicó Camila.
“Creo que voy a necesitar alguna especie de pago adelantado para garantizar el reparto,” le informó Lauren juguetonamente.
“Vale,” dijo de acuerdo Camila. “Eso es justo supongo.” Se inclinó y presionó sus labios suavemente contra los de Lauren, su boca moviéndose hábilmente contra la de su novia mientras se besaban.
“Intenta no meterte en mucho lio mientras no estás,” aconsejó Lauren cuando se separaron, sabiendo completamente bien cómo Dinah y Camila podían ser cuando estaban a solas juntas.
“¿En cuánto lío podríamos meternos?” preguntó Camila sonriendo malévolamente y Lauren le dio una mirada significativa.
“¿Conociéndoos a las dos?” preguntó Lauren retóricamente. “En mucho.”
“Sólo es un paseo de veinte minutos desde la casa de Dinah hasta aquí.” Le recordó Camila. “Eso no es suficiente tiempo para que nos metamos en algo demasiado malévolo. Además, Dinah no se siente bien así que no estará pensando en alborotos por una vez.”
“Vale,” dijo Lauren aplacada, frotando la parte de arriba del brazo de Camila con su mano libre. “Entonces solo, prométeme que vendrás aquí de una pieza y que no te golpeará ningún coche ni nada en la carretera.”
“No puedo…prometer eso,” respondió Camila seriamente. “Quiero decir que, pasa ya sabes.”
“Cariño, lo digo en serio ¿vale? Por favor ten cuidado.” Le dijo Lauren.
“Siempre tengo cuidado.” Devolvió Camila. “Sois vosotros los conductores idiotas los que no sois…” dijo bajando la voz tentadoramente.
“Yo no soy una conductora idiota,” protestó Lauren de buen humor.
“No, pero casi me pasaste por encima una vez,” dijo Camila riéndose suavemente. “Si recuerdo correctamente, tú corriste delante de mi coche.” Se rio Lauren. “Así que eso no tuvo realmente nada que ver con mi conducción ¿no?”
“Sí, vale,” concedió Camila, “pero, aún así…” Lauren negó con la cabeza con entretenimiento y cortó a Camila, besándola en los labios rápidamente, sintiendo que iba a empezar a divagar.
“Te veo luego.” Dijo Lauren señaladamente, extendiendo su mano libre para acariciar la mejilla izquierda de Camila con su pulgar.
“Lo estoy deseando.” Le dijo Camila, sonriendo ampliamente y besando a Lauren de nuevo, sus pequeñas manos encontrando su camino hasta la espalda de Lauren.
“¿Creéis que de verdad se olvidan de que estamos aquí cuando están haciendo eso?” preguntó Normani a las otras dos chicas que permanecían calladas mientras miraban el intercambio que tenían delante.
“No,” dijo Lauren separándose de Camila girándose para mirar a Normani. “Ahora que sé que te molesta lo hago a propósito.”
“Apestáis,” se quejó Normani y Camila hizo una mueca que sugería que no completamente en desacuerdo con la frase.
“Vale, deberías irte,” la animó Lauren y Camila la envolvió en un abrazo rápido antes de darle un golpecito juguetón en la parte de atrás.
“Conduce con cuidado,” le urgió Camila y Lauren sonrió mientras su novia le decía adiós con la mano a las otras empezando a caminar hacia la puerta.
“Yo también te quiero.” Gritó Lauren a Camila y se giró para lanzarle un beso, una amplia sonrisa en su cara. Lauren se volvió a sentar mientras Camila se iba y Clare apoyaba sus codos sobre la mesa determinadamente.
“Vale, seriamente… ¿podemos hablar de Rachel un momento?” preguntó a Lauren quien puso los ojos en blanco ante la pregunta echándose hacia atrás contra el asiento suspirando fuertemente.
“No voy a prepararte nada con Rachel,” le dijo Lauren sin rodeos, riéndose. “Si quieres pedirle salir entonces búscala en Facebook.”
“Voy a necesitar su apellido.” Pidió Clare.
“Es Murphy,” cedió Lauren, volviendo su atención hacia la entrada viendo cómo Camila salía por la puerta, “pero eso es todo lo que vas a conseguir de mí. El resto es todo tuyo.”
“Gracias,” dijo agradecida Clare cogiendo su teléfono abriendo su aplicación de Facebook mientras Lauren seguía mirando a su novia a través del cristal.
Fuera, Camila andaba detrás de Dinah quien se había girado ante el sonido de una puerta abriéndose.
“¿Estás preparada?” preguntó Dinah guardando su móvil y Camila asintió con la cabeza y puso una mano en la espalda de Dinah.
“Sí, vamos.” dijo guiando a Dinah hacia el aparcamiento para ir hasta la acera.
Empezaron a caminar hacia la casa de Dinah juntas, Camila uniendo sus brazos y permaneciendo en silencio, esperando a que su mejor amiga empezara a hablar.
“Era negativo,” le dijo Dinah después de que hubieran pasado unos minutos caminando en silencio y Camila giró su cabeza para encontrarse con los ojos de Dinah. “El test de embarazo que me hice en tu casa.” aclaró. “Era negativo. No te lo imaginaste.”
“Vale,” respondió Camila, exhalando fuertemente, aliviada de que no lo hubiera soñado todo.
“¿De verdad pensaste que podías haberlo hecho?” le preguntó Dinah perceptivamente, dándose cuenta del alivio de Camila.
“No lo sé,” contestó sinceramente Camila. “Mi memoria no es exactamente brillante y había un montón de cosas pasando ese día con las noticias sobre el juicio. Me preguntaba si me había confundido o algo y como tú no dijiste nada después entonces estaba completamente liada.”
“No, no te lo he estado escondiendo,” dijo Dinah sinceramente. “He querido contártelo desde que me enteré,” divulgó genuinamente, “pero nunca parecía ser el momento correcto. Después lo sacaste de alguna forma en el baño y vi mi oportunidad de finalmente ser sincera contigo.” Se pausó un momento para considerar algo. “¿Qué te hizo sospechar que acaso lo estaba?” preguntó interesadamente.
“Lauren,” contestó Camila sin dudarlo y Dinah pareció ligeramente traicionada por la respuesta.
“¿Se lo contaste?” preguntó Dinah.
“No,” Camila se defendió rápidamente. “Llevamos al parque a Sofi el pasado fin de semana y le estaba contando a Lauren que la hiciste probar el helado con maíz. Hice un comentario de que habías estado comiendo un montón de cosas raras recientemente y bromeó con que a lo mejor estabas embarazada. Eso me dejó pensando…”
“Pero ¿ella no sospecha nada?” preguntó Dinah preocupada.
“No lo creo,” la tranquilizó Camila. “Quiero decir que no me ha dicho nada si lo hace.”
“Vale,” contestó Dinah aparentemente tranquilizada con ese conocimiento. “Eso está bien entonces.”
“Dinah…” empezó Camila tentadoramente, volviendo a pensar en el intercambio del baño. “¿De verdad te vas a quedar al bebé?” preguntó y Dinah la miró con una sonrisa en los labios.
“Sí Mila,” le dijo Dinah, “Me lo quedo.”
“Pensé que no lo querías,” preguntó Camila confusa. “Pensé que dijiste que no estabas preparada para ser mamá…”
“No lo estoy,” dijo de acuerdo Dinah, “pero muchas cosas han cambiado desde la última vez que hablamos sobre ello Mila. Las cosas son diferentes ahora.”
“¿Cómo?” preguntó Camila y entonces Dinah le contó todo lo que había pasado desde el momento en el que se había ido de su casa aquella tarde hasta ahora.
“Fui directa a ver a Siope,” explicó Dinah. “Aún estaba un poco enfadado por la forma en la que me fui en mitad de las cosas pero le dije lo que había pasado, que había ido a hacerme un test de embarazo porque no quería pelear para nada. Dije que había salido negativo pero él quería verlo con sus propios ojos, pero, lo había tirado a la papelera en tu casa y no tenía ninguno en mi casa.”
“Entonces ¿te hiciste otro?” preguntó Camila entendiendo dónde iba la historia de Dinah.
“Condujo hasta la farmacia y compramos otro test.” Confirmó Dinah.
“Esta vez era positivo cuando te lo hiciste.” Se dio cuenta Camila.
“En realidad, no.” Le informó Dinah. “Aún era negativo.”
“No lo entiendo,” dijo Camila.
“El segundo test que me hice fue negativo también,” reiteró Dinah. “Siope aún estaba enfadado conmigo. No podía entender por qué me iría a hacer un test yo sola. Dijo que debería ser algo que hubiéramos hecho juntos y empezamos a discutir otra vez por todo. Aún estaba enfadado de que no quisiera quedarme con el bebé y yo estaba enfadada con él por intentar presionarme de hacer algo para lo que no estaba preparada.”
“Entonces ¿estabais aun peleando todo el tiempo?” cuestionó Camila.
“Sí,” dijo Dinah. “Realmente pensé que podíamos romper.” Compartió con Camila. “Quiero decir que parece que todo lo que hacíamos era gritarnos el uno al otro…”
“¿Por qué no dijiste nada?” preguntó Camila. “Podías haber hablado conmigo sobre ello.”
“No quería molestarte.” Contestó Dinah. “Ya no dormías por lo del juicio y tu habla estaba mal otra vez. No quería añadir nada más.”
“Dinah soy tu mejor amiga.” Le recordó Camila. “Podías haber hablado conmigo ya sabes. No voy a derrumbarme. Has sido tan increíble este último año y deberías tener a alguien con quien poder hablar si lo necesitas. Dios sabe que me has escuchado lo suficiente…”
“Mila, estuviste ahí para mí cuando te necesité,” interrumpió Dinah. “Fuiste increíble y me diste algunos consejos increíbles. Me dijiste exactamente lo que necesitaba escuchar.” continuó. “Jesús, incluso fuiste a conseguirme un test de embarazo de la tienda. No tenías que hacer eso pero lo hiciste…”
“Pero aun así no me lo contaste,” estableció confundida Camila.
“Sí, pero no era porque no pensara que no podías soportarlo,” divulgó Dinah leyendo las inseguridades de Camila y dándose cuenta de que la chica más bajita pensaba que no creía que estuviera lo suficiente compuesta para soportarlo. “Fue porque no pensaba que fuera importante con todo lo demás que estaba pasando.”
“Dinah tú eres importante para mí,” dijo Camila acercando a la chica más alta con sus manos entrelazadas. “Eres mi familia…eres una de las cosas más importantes de mi vida. Eres una de las personas que más me alegra en todo este mundo.” Dijo sinceramente. “Hay pocas cosas que pueda considerar más importantes que tú. El juicio ni siquiera es un uno por ciento de significante para mí.” Dinah levantó su labio en una sonrisa tierna y desenlazó su brazo del de Camila para envolverlo alrededor de su cintura.
“Bueno, en el futuro prometo ir a ti,” dijo Dinah y Camila salió del agarre de la chica más alta para así poder sostener la mano de su mejor amiga.
“Vale,” reconoció Camila, mirando sus manos mientras las balanceaban entre ellas mientras caminaban.
“Me enteré el jueves después de que estuviéramos en casa de Lauren en nuestra maratón de noche de películas de los miércoles,” divulgó Dinah. “¿Te acuerdas? ¿Fue la primera en la que Clare vino y terminó un poco abruptamente porque tus labios estaban azules?”
“Oh sí,” dijo Camila recordándolo. “Estuve casi todo el rato durmiendo.”
“Cierto,” respondió Dinah. “De todos modos, a la mañana siguiente desayuné y después repentinamente me sentí enferma y tuve que ir corriendo al baño.”
“¿Algo como hoy?” cuestionó Camila y Dinah asintió con la cabeza.
“Sí,” dijo Dinah. “Me hizo pensar que a lo mejor estaba embarazada. Que a lo mejor el test había estado equivocado porque aún no había tenido el periodo y mi madre había sufrido vómitos matutinos al comienzo de su embarazo.” Dinah se pausó un momento mientras llegaban a una parada en la acera esperando a que cambiara el color del semáforo para cruzar. “Entonces tecleé la fiabilidad del test de embarazo en el google de mi teléfono,” continuó Dinah una vez que había cruzado, “y decía que a veces puedes tener falsos negativos en los primeros días de embarazo así que fui a la escuela ese día y lo conté a Siope lo que había pasado. Dijo que debía hacerme otro test sólo para estar segura y fuimos después de la escuela a conseguir otro.”
“¿Me dejas adivinar?” preguntó Camila. “Era positivo.”
“Sí,” garantizó Dinah asintiendo con la cabeza. “Era positivo.”
“¿Te asustaste?” preguntó Camila.
“Un poco,” admitió Dinah. “Quiero decir que, Jesús Mila, no quería ser madre. Estaba tan aliviada cuando me dijiste que el test era negativo.”
“Pero decidiste callártelo.” Le recordó Camila.
“Sí,” dijo Dinah. “Después de volverse positivo tuvimos que morder de alguna manera la bala y hablar con mis padres en relación a lo que decidimos hacer….”
“¿Estaban enfadados?” preguntó Camila.
“Estaban molestos,” compartió Dinah sinceramente. “No sabían realmente qué decir pero podía decir que mi madre estaba decepcionada conmigo. Le conté que no quería quedármelo, que quería terminar la escuela a cambio e ir a la universidad…”
“¿Qué dijo?” cuestionó Camila interesadamente.
“Preguntó que qué quería hacer Siope,” contestó Dinah, una pequeña sonrisa en sus labios ante el recuerdo. “Dijo que quería quedarse con el bebé, que me quería y quería que fuéramos una familia…dijo que se pondría sobre una rodilla y me propondría matrimonio si eso les mostraba a ellos y a mí lo comprometido que estaba con nosotros.”
“Wow,” dijo Camila sorprendida. “Entonces… ¿qué pasó?”
“Entonces, todos nos sentamos y hablamos de las cosas.” Explicó Dinah. “Mis padres, sus padres y nosotros…”
“¿Te convencieron para que te lo quedaras?” preguntó Camila.
“No,” dijo Dinah. “Me dieron la oportunidad de hacer eso si es lo que quería.”
“¿Qué quieres decir?” cuestionó Camila.
“Bueno, la razón por la que no quería tener un bebé aún era porque pensaba que no estaba preparada ¿sabes?” preguntó. “Aún soy joven y tengo que terminar la escuela. Quiero decir que ¿qué tipo de vida podría ofrecer a un niño si ni siquiera me he sacado la GED? Encontraría difícil conseguir un trabajo y no tendríamos ningún sitio donde vivir.” dijo, pausándose un momento mientras llegaban a otro cruce esperando a que cambiara la luz del semáforo. “Mi madre dijo que nadie estaba realmente preparada para tener un niño. Que no importa lo mayor que seas, siempre piensas que no es el momento adecuado o las circunstancias correctas. Me preguntó que si quería a Siope y lo hago. Le quiero y quiero estar con él. Quiero tener sus hijos algún día…”
“Bueno, cuando la vida te da limones…” comentó Camila con una pequeña sonrisa formándose en los labios.
“Dijo que podía aun terminar la escuela aunque tuviera al bebé.” Continuó Dinah “Dijo que Siope podía venir a vivir con nosotros y que ella cuidaría del bebé durante el día porque estaría libre de todos modos, cuidando de mi hermano….dijo que si los aspectos prácticos eran la única cosa que me frenaba de quedármelo entonces no necesitaban serlo. Mi madre me dijo que debía hacer lo que quisiera pero que realmente debería pensar en ello antes de tomar una decisión. Entonces, Siope y yo nos fuimos y hablamos las cosas y decidimos hacerlo. Me di cuenta de que podía vivir con el conocimiento de que hicimos un intento pero no pensaba que pudiera estar en paz con la idea de haber terminado con nuestro hijo. Nuestra relación nunca se recuperaría de eso y yo nunca hubiera dejado de preguntarme, qué hubiera pasado. Si algo me enseñó el año pasado es que la vida a veces no es algo que se pueda tomar por garantizado y a lo mejor esto pasó por una razón, a lo mejor Siope tenía razón. A lo mejor era una señal o algo.”
“¿Crees que estaba destinado?” le preguntó Camila y Dinah se encogió de hombros.
“No lo sé.” Contestó Dinah sinceramente. “Todo lo que sé es que quiero a Siope y que me hace feliz. Nuestros padres están siendo un gran apoyo y eso lo hace mucho más fácil pero estoy asustada, quiero decir que, al contrario de lo que dije antes, esto es enorme…va a cambiarlo todo y puede que esté cometiendo un error enorme…”
“No creo que estés cometiendo un error,” le dijo Camila a Dinah apoyándola, apretando su mano mientras llegaban a una parada fuera de su casa. “Creo que muy pocas oportunidades en esta vida donde puedes realmente hacerte feliz a ti misma y si una se presenta entonces debes aferrarte a ella con ambas manos. Deberías hacer todo lo que está en tu poder para mantener a la gente que quieres cerca de ti Dinah, porque un día se habrán ido. ¿No preferirías mirar hacia atrás en tu vida alegre con el conocimiento de que viviste para ti y nadie más, que tomaste tus decisiones lo mejor que pudiste para llenar tu vida con las únicas cosas reales que importan; felicidad, amor, familia?” preguntó.
“Sí,” dijo de acuerdo Dinah. “Lo haré.”
“Serás una madre increíble Dinah,” la tranquilizó Camila. “¿Sabes cómo sé eso?” preguntó.
“No,” se rio Dinah. “¿Es porque soy muy guay?” cuestionó intentando hacer una broma con la situación.
“No,” dijo Camila, su tono serio, sus ojos firmes en los de su amiga. “Es porque durante los últimos diecisiete años has cuidado de mí y nunca has dejado de hacerlo, ni una vez, ni siquiera cuando intenté de todas las maneras posibles alejarte. Te quedaste a mi lado con todo lo que pasó este año Dinah y no creo que pueda pagarte nunca eso completamente pero, a lo mejor esto te ayuda un poco…” dijo, poniendo su mano libre en el hombro de Dinah. “Serás una madre genial,” estableció con confianza, “y tu bebé,” dijo, moviendo sus manos entrelazadas sobre el estómago de Dinah. “Bueno, es probablemente uno de los niños más afortunados que conoceré en mi vida entera.” compartió. “Siope y tú puede que no hayais planeado esto pero amaréis a ese bebé, los dos los haréis y sé cómo eres cuando quieres a alguien. Eres leal, un apoyo y generosa. Tu amor es algo raro y especial. Este bebé no tiene ni idea del premio gordo que le ha tocado teniendo una madre como tú; teniendo a alguien que siempre vigilará sus espaldas, que siempre le protegerá y estará ahí apoyándole, que nunca se rendirá con él aunque él mismo se haya rendido ya.”
“Mila…” dijo Dinah con lágrimas en los ojos.
“No, Dinah lo digo de verdad.” Dijo Camila. “Ya tienes cada cualidad que necesitas para ser una madre fantástica y como tu amiga, como alguien que conoce cómo es recibir todo tu amor…puedo sinceramente decir que no tienes que estar asustada de nada. Será algo natural. Si no tuviera ya diecisiete años de prueba entonces en este último año hubiera sido suficiente para convencerme de ello.” Camila sonrió a Dinah.
“La vida te lanza una bola curvada de vez en cuando pero no es necesariamente una cosa mala, simplemente inesperada.” Continuó Camila. “Nunca fui alguien que creyera en el destino, no realmente…”
“Pero ¿ahora sí?” cuestionó Dinah.
“Ahora, no lo sé…” contestó Camila sinceramente. “Todo lo que sé es que me he llegado a dar cuenta de que todo lo que experimentas en tu vida te dirige hacia algo más. La vida no se para porque llegues contra algo, sigue hacia delante de todos modos. Es sólo…que a veces las cosas contra las que te enfrentas, las cosas que tienes que experimentar, no son siempre lo que inicialmente percibes que son…a veces son sólo el catalizador de algo más, un sufrimiento temporal que te ayuda en el camino hacia algo mejor.”
“¿Qué quieres decir?” preguntó Dinah.
“Bueno, como el accidente,” explicó Camila. “Nunca hubiera pensado que miraría hacia atrás un día y estaría agradecida de que me pasara a mí pero lo estoy. Hoy estoy agradecida porque cambió la forma en la que veo todo. Tuve que estar a punto de morir para darme cuenta de lo que realmente significaba vivir. Ahora finalmente he conseguido trabajar sobre mis sentimientos viendo las cosas diferentemente. Ahora aprecio todo mucho más. Cada respiración que doy es un regalo, no una faena. Cada amanecer del que soy testigo es una bendición. No todo el mundo tiene tanta suerte como yo y hay tantas cosas por las que estar agradecido en la vida, cosas por experimentar y es todo lo que quiero hacer ahora… el accidente, trajo a Lauren a mi vida y nunca habría pensado que algo que me causó tanto dolor podría traerme tanta felicidad pero lo hizo. El accidente cambió mi perspectiva, hizo que me diera cuenta de lo que es importante y con quien en la vida puedes contar cuando los necesitas. Así que sí, el accidente fue horrible y preferiría no haber tenido que experimentarlo pero, no fue mi último destino. Fue sólo un catalizador para algo más…para algo mejor. Tu embarazo,” dijo Camila, frotando el brazo de Dinah. “Probablemente no va a ser fácil, quiero decir que nunca he estado embarazada pero he escuchado que puede ser duro…” divagó. “De todos modos, sólo es un sufrimiento temporal también y cuando termina, cuando sostienes a tu bebé en tus brazos por primera vez lo verás también, simplemente como yo lo tuve como un catalizador para algo mejor.”
“Jesús Mila,” dijo Dinah, limpiándose los ojos. “No me pregunto por qué Lauren te ama tanto cuando dices mierda como esa.” Terminó intentando suavizar la pesadez que se había establecido entre las dos. “Sabes que serás la madrina de mis hijos ¿verdad? Les enseñarás tanto…” dijo Dinah, haciendo su mejor intento de mantenerse lejos de lo sentimental pero de alguna forma sintiendo como si estuviera peligrosamente cerca de caer. “Quiero decir que, no querría que nadie más cubriera ese papel…es tuyo y sólo tuyo…y a lo mejor en parte de Lauren….”
“¿Lauren?” preguntó Camila confundida.
“Sí,” confirmó Dinah. “Quiero decir que si va a ser un elemento permanente en tu vida entonces está bastante garantizado que ella tendrá algún papel con el bebé. Además, vosotras dos os tenéis que casar ahora Mila, no puedo permitirme llevaros a todas a Hawaii si voy a tener un niño. ¿Qué creéis que soy? ¿Hecha de dinero?” Camila se rio ante las palabras de su amiga y Dinah tiró de su brazo para abrazarla cariñosamente, poniendo su pequeño cuerpo contra el suyo y apretándolo fuertemente.
“Te quiero Mila,” dijo Dinah, besándola en la mejilla.
“Yo también te quiero Dinah.” Devolvió Camila, cerrando sus brazos alrededor del cuerpo de la chica más alta.
“Prométeme que no te morirás cuando vayas al hospital en unas semanas.” Le pidió Dinah.
“¿Por qué estás tan preocupada de perder tu apuesta?” contrarrestó Camila riéndose.
“No,” dijo Dinah. “Estoy preocupada por perderte a ti.”
“Si, bueno, no lo harás,” la reconfortó Camila. “No estoy planeando irme a ningún lado aún. ¿Crees que de verdad me perdería a mi mejor amiga convirtiéndose en madre? Voy a querer a ese niño tanto que no tienes ni idea. Simplemente espera. Voy a enseñarle toda forma de molestar…como….no sé… pincharte repetidamente hasta que hagas lo que quieran.”
“Creo que puedo vivir con eso,” dijo Dinah, soltando a Camila y limpiándose las lágrimas de su mejilla. “Sí, podría definitivamente vivir con eso.” Camila sonrió a Dinah y tomó su mano, apretándola entre la suya.
“¿Vas a estar bien?” le preguntó Camila.
“Voy a estar bien,” la tranquilizó Dinah. “Voy a comer galletas y a llamar a Siope.”
“Vale, pero si necesitas algo me llamarás ¿no?” probó Camila y Dinah se rio.
“No puedo pensar en nadie mejor con quien hablar.” Cumplimentó Dinah. “Ahora ve a casa a ver a tu novia. Lauren se va a pasar ¿no?”
“Sí,” admitió Camila, entretenida de que las dos fueran tan fáciles de leer. “Va a traerme el postre.”
“Bueno, definitivamente no te puedo retener de eso,” señaló Dinah soltando la mano de Camila.
“Te llamaré mañana.” Prometió Camila.
“Mándame un mensaje después.” Contrarrestó Dinah y la sonrisa de Camila se amplió.
“Sí vale, lo haré.” Dijo mientras empezaba a caminar por la calle, Dinah haciendo su camino hacia el porche.
Camila se giró y le dijo adiós con la mano Dinah, la chica polinesia devolviéndole el gesto antes de desaparecer dentro, la puerta frontal cerrándose firmemente detrás de ella. Camila hizo el resto del paseo de vuelta a su casa en una reflexión silenciosa, pensando en lo que había pasado este último año, una sonrisa permanentemente en su cara mientras contaba todas las bendiciones, las que placenteramente le sorprendió encontrar, dejando sin peso a los desastres. Cuando alcanzó su casa, su sonrisa creció incluso más ante la vista de quien la estaba esperando; Lauren estaba sentada pacientemente en el escalón de la puerta principal, una bolsa de papel marrón apoyada a su lado.
Se levantó cuando vio a Camila acercándose y caminó por el jardín para encontrarse con su novia a medio camino, la bolsa conteniendo la comida de Camila en su mano.
“Creo que alguien pidió, ‘Death by chocolate.’” Dijo Lauren, levantando la bolsa delante de Camila.
“Sería yo,” reconoció Camila cogiendo la bolsa de Lauren. “Gracias.” dijo, inclinándose hacia adelante besándola en los labios con aprecio.
“Cualquier cosa por ti,” dijo Lauren, sus ojos estudiando el moratón de debajo del ojo derecho de Camila. “Veo que has vuelto de una pieza.”
“Veo que has conseguido no empotrar tu coche.” Señaló Camila mientras Lauren ponía un brazo alrededor de su hombro caminando hacia la puerta juntas.
“Supongo que las dos somos increíbles entonces,” bromeó Lauren.
“Apuesto a que todos desearían tener las dotes que tenemos,” bromeó Camila, sacando la llave de la puerta de su bolsillo abriéndola, sus padres y Sofi estando fuera visitando a su abuela.
Camila hizo un gesto a Lauren para que entrase en la casa y se agachó en el pasillo para saludar a Jasper quien estaba moviendo la cola animadamente con la llegada de la chica de los ojos verdes.
“Sabes, creo que echa de menos vivir contigo,” dijo Camila cerrando la puerta detrás suyo parándose para acariciar la cabeza de Jasper en modo de saludo.
Se levantó y tiró las llaves en lo alto del mueble del pasillo, Lauren siguiéndola de cerca.
“Entonces ¿Dinah se siente mejor?” preguntó Lauren y Camila miró a Lauren por encima de su hombro mientras hacía su camino hacia la cocina con su postre.
“Sí, creo que el aire fresco la ayudó mucho.” Le dijo Camila, caminando alrededor del mueble de la cocina sacando un plato y una cuchara de los estantes.
Vació el contenido en el plato, un gran brownie de chocolate fundido, cubierto por sirope de chocolate y fue hasta el microondas para recalentarlo un poco.
“¿Qué hay de ti?” preguntó Lauren mientras Camila se inclinaba sobre el mueble de la cocina.
“¿Qué hay de mí?” devolvió.
“¿Te sientes mejor?” cuestionó Lauren, dando un paso hacia Camila cogiendo sus manos, entrelazando sus dedos entre ellas.
“Me siento bien,” la tranquilizó Camila. “Me he olvidado del ataque.”
“Quiero decir sobre las cosas con Rachel,” aclaró Lauren dándose cuenta de que Camila había malentendido la pregunta y que creía que se refería a las molestias de antes.
“Oh,” dijo Camila, pareciendo un poco vergonzosa. “Rachel…sí, me siento mejor en realidad. Me siento mucho mejor.”
“Yo también,” le dijo Lauren. “Gracias por hacer que fuera contigo a hablar con ella. No quería…”
“No hay nada de malo en eso, lo sabes,” sostuvo Camila. “No hubiera pensado nada menos de ti si no lo hubieras hecho.”
“Eso lo sé,” dijo Lauren, “pero tenías razón de escucharla. ¿Qué sacamos sosteniendo el castigo la una contra la otra? Todo lo que hace es amargarte y al final del día no quiero estar amargada. Quiero estar alegre y feliz.”
“Entonces ¿lo estás?” preguntó Camila interesadamente.
“¿Qué si estoy qué?”
“¿Feliz?” presionó Camila, empujando sus manos entrelazadas contra el pecho de Lauren.
“Sí,” dijo Lauren, inclinándose y besando a Camila en la frente mientras el microondas sonaba. “Estoy feliz.”
“Yo también,” dijo sinceramente Camila.
“Sabes que realmente me sorprendiste hoy,” divulgó Lauren abiertamente. “Siempre supe que habías cambiado Camz. Eres tan diferente ahora de la chica que conocía el pasado Septiembre, pero, hoy realmente probaste lo lejos que has llegado. No son sólo palabras ¿Verdad? Realmente has puesto el accidente detrás de ti.”
“¿Creías que no lo había hecho?” le preguntó Camila.
“No estaba segura,” contestó Lauren sinceramente. “¿Eso me hace una mala persona?”
“No, te hace inteligente.” Le dijo Camila simplemente. “Pensabas que estaba mejor una vez antes recuerdo y todos sabemos en lo que se convirtió eso…no te hace una mala persona cuestionarme.”
“¿Quién eres?” preguntó Lauren riéndose para sí misma incrédula por el brusco y obvio cambio no negativo en su novia.
“Soy tuya,” suspiró Camila y Lauren sonrió antes de echarse hacia delante para besarla rápidamente en los labios.
“Sabes que una vez te dije justo lo mismo,” informó Lauren a Camila, dirigiéndose detrás de su novia abriendo el microondas para sacar su postre.
“¿Lo hiciste?” preguntó Camila, incapaz de recordarlo siguiendo a Lauren hasta el mueble.
Se sentó al lado de la chica de ojos verdes y puso dos cucharas en el mueble, una de las que Lauren no se había dado cuenta de que había estado sosteniendo.
“Sí,” contestó Lauren, deslizando el postre de Camila delante de ella recordando su primer beso en el hospital después del ataque de Camila. “Lo hice.” Señaló a la cuchara extra que Camila había llegado sorprendida. “¿Vas a compartir tu postre conmigo?”
“Compartiría cualquier cosa contigo.” Dijo Camila, cogiendo su cuchara cogiendo una gran parte del brownie fundido de chocolate. Lauren sonrió para sí misma, su mano vacilante sobre la cuchara durante un momento antes de cogerla y morder un trozo.
“¿Te gusta?” le preguntó Camila.
“¿Death by Chocolate?” preguntó Lauren levantando su ceja en consideración. “Supongo que no es una mala forma de elegir si tuviera que hacerlo. ¿Qué?” cuestionó dándose cuenta de que los ojos de Camila estaban en los suyos, una expresión pensativa llenando su cara mientras daba golpecitos con la punta de la cuchara sobre la superficie de granito.
“Nada,” contestó Camila bajando su mirada hasta el mueble sonriendo, una pequeña risa escapándose de sus labios.
“No. ¿Qué?” presionó Lauren y Camila volvió a levantar los ojos hacia las órbitas familiares que la estaban mirado entretenidas.
“Sólo estoy feliz,” dijo Camila asintiendo con la cabeza ante sus propias palabras.
“¿Por qué es eso gracioso?” preguntó Lauren mientras Camila tomaba otra cucharada de brownie del plato.
“Simplemente lo es,” contestó Camila. “No debería estar tan feliz, sentada en la cocina, comiendo un trozo de brownie de chocolate contigo pero lo estoy. Soy tan feliz Lauren y eso es gracioso porque si estoy así de feliz haciendo algo tan simple y pequeño como esto contigo, entonces imagina lo feliz que podría ser haciendo algo grande y significante.”
Lauren sonrió más ampliamente de lo que había sonreído antes en respuesta a las palabras de Camila y extendió una mano por encima del mueble para acariciar el brazo de su novia, incapaz de decir nada de semejante magnitud en respuesta.
“La vida es preciosa ¿no crees?” le preguntó Camila. “Quiero decir que es poética ¿no? Cómo hace tan sólo unos cuantos meses consideraba terminar con todo y ahora…ahora ni siquiera puedo recordar ni una sola razón por la que hubiera querido hacerlo.”
“No sé si estoy completamente de acuerdo con eso.” Dijo Lauren mirando como Camila tomaba otra cucharada de brownie. “Quiero decir, creo que la vida puede ser preciosa pero creo que esa belleza depende de la gente que tú eliges para compartirla. Todo lo que sé por seguro es que tú eres preciosa Camz y eso es por lo que mi vida también lo es. Eres lo que trae belleza a ella. No fue siempre tan notable como lo es ahora.”
“Y dices que soy buena con las palabras,” se sonrojó Camila cogiendo más brownie con su cuchara ofreciéndole a Lauren quien lo tomó en su boca agradecidamente.
“Lo eres,” dijo Lauren, “sólo las estoy tomando prestadas un minuto.” Camila miró al plato que tenía delante y lo deslizó hacia Lauren.
“Te lo puedes terminar,” ofreció Camila, poniendo su cuchara en el mueble delante de ella con un sentido de finalidad que no podía ser discutido. Lauren cogió su propia cuchara y movió el postre que quedaba por el plato durante un momento antes de cogerlo, con el conocimiento de que el gesto de Camila significaba sin palabras necesarias, “te quiero.”
“Yo también te quiero Camz,” dijo Lauren, terminándose la última cucharada y empujando el plato hacia delante en el mueble mientras giraba su cara hacia su novia.
“No tienes que decirlo,” se rio Camila.
“Ni tú,” contrarrestó Lauren.
“No lo hice.” Se rio Camila mientras Lauren tomaba su mano.
“Sí, lo hiciste.” Respondió Lauren y Camila sonrió ampliamente. “Sólo que no con palabras, eso es todo.”
“Sí, bueno las estabas tomando prestadas.” Se quejó Camila juguetonamente.
“Eres bienvenida para tenerlas de vuelta,” dijo Lauren, echándose hacia delante acercando sus caras.
“Vale,” dijo de acuerdo Camila y Lauren la besó, sus bocas deshaciéndose la una en la otra durante unos minutos gloriosos. “Te quiero.” Respiró Camila cuando finalmente se separaron, una sonrisa en su cara.
“Sí, lo sé.” Dijo Lauren acercando la boca de Camila de nuevo hacia la suya con la mano que estaba apoyada en la parte de detrás del cuello de su novia. “Lo sé.” pensó.

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capitulo 71

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:08 am

Sábado por la mañana, tres semanas después, Lauren estaba haciendo su ruta habitual desde su casa hasta la de Camila, su Chevrolet rojo conduciendo fácilmente a lo largo de las calles silenciosas de Miami en el aire caluroso de la primavera. Tenía su ventana bajada y una fuerte brisa entraba por el vehículo, moviendo su pelo mientras cantaba en alto la canción de la radio con entusiasmo.
“Let it go, let it roll right off your shoulders. Don’t you know? The hardest part is over. Let it in, let your clarity define you, in the end, we will only just remember how it feels. All lives are made, in these small hours, these little wonders, these twists and turns of fate. Time falls away but these small hours still remain.” Cantaba felizmente, las letras de Rob Thomas haciéndola sonreír ampliamente, su significado ahora teniendo más para ella del que lo había tenido previamente.
Recordó cada una de las palabras sin esfuerzo, su memoria poseyendo un talento extraordinario para retenerlas a pesar del hecho de que no había escuchado la canción durante años. Lauren daba golpes en el volante rítmicamente con la música mientras conducía encontrándose a sí misma agradecida por el oyente que llamó a la radio para pedirla, la canción a juego con su estado de humor perfectamente.
“Let it slide, let your troubles fall behind you. Let it shine, ‘til you feel it all around you. And I don’t mind, if it’s me you need to turn to. We’ll get by. It’s the heart that really matters in the end. All lives are made, in these small hours, these little wonders, these twists and turns of fate. Time falls away but these small hours still remain.” Continuó alegremente, sus gafas de sol puestas en el puente de la nariz para proteger sus ojos del sol, que estaba en el cielo brillando cegadoramente.
“All of my regret will wash away somehow, but how can I forget, the way I feel right now…” dijo bajando la voz, tarareando el ritmo mientras la canción llegaba una vez más a repetir el coro final.
Justo ahora, en este exacto momento, Lauren se sintió feliz. No había ninguna otra palabra que pareciera más apropiada a su disposición actual. Estaba feliz, en casi cualquier forma y cada aspecto de su vida. Por primera vez, posiblemente, Lauren era perfectamente feliz.
“¿Cuándo pasó?” pensó para sí misma, sonriendo ampliamente al darse cuenta de que había girado hacia la izquierda a una calle que estaba a unos cuantos bloques de la casa de Camila.
Parecía que había sido sólo ayer cuando la pequeña, inquieta morena había cometido el error; muy literalmente, de entrar en la vida de Lauren y decir que había sido más fácil desde entonces no sería más que demasiado impreciso. Habían compartido muchas dificultades desde el otoño pasado, la salud de Camila, mentalmente y físicamente, luchando mucho contra ellas.
Sin embargo, desde que ella y Camila se habían sentado con Rachel poniendo su problemático pasado atrás, algo había cambiado. Parecía, al menos, que la tormenta realmente había empezado a calmarse y que el mar estaba una vez más, no sólo suavizado sino que casi sereno.
Las últimas semanas habían estado llenas de días buenos para la pareja, citas para disfrutar y conversaciones cómodas sobre nada realmente importante. Las tardes las pasaban tumbadas juntas en la cama de Camila; sus brazos envueltos alrededor del cuerpo de la otra mientras escuchaban sus canciones favoritas y veían películas que las hacía reírse a carcajadas incontrolablemente.
Lauren podía sentirse indudablemente, que el inesperado cambio que había tenido lugar, era un cambio repentino en la marea. Ahora cada día que pasaba parecía llevar con él una vista mejor del horizonte, la niebla espesa y opresiva levantándose y las olas tranquilizándose, para que así pudiera ver ahora la orilla en la distancia inmediata de nuevo.
“Un mar tranquilo nunca hizo a un marinero experto,” pensó Lauren, el recuerdo de la primera cita que tuvo con Camila volviendo a ella casi instantáneamente, el tono reflexivo de la voz de su novia de aquella noche haciendo eco en sus oídos como si estuviera de nuevo sentadas juntas bajo las estrellas.
Lauren nunca había escuchado esa cita antes de conocer a Camila, pero ahora, tenía un lugar especial en su corazón junto a su novia, dos cosas eternamente unidas por la parte significativa que habían tenido en su vida; por su amor a ellas. Los ojos de Lauren cayeron reflexivamente hasta el anillo de promesa que Camila le había dado con la cita grabada dentro, la luz del sol haciendo que la banda plateada brillara hasta sus ojos que lo estudiaban de cerca.
Un mar en calma no hizo a un marinero experto. Lauren estaba casi segura de eso. Se había dado cuenta con el transcurso de su relación con Camila de que la única manera de aprender y crecer era afrontar tus dificultades, tus propios retos personales, con un sentido de determinación de acero, y más importantemente, tu mayor esfuerzo posible. Sería difícil a veces y tendrías que luchar, te debatirías hasta el punto de rendirte, hasta estar al filo del precipicio de la derrota, las olas de desesperación aparentemente demasiado altas para escapar. Habría días en lo que fallarías, donde permitirías que el agua golpease contra tu cubierta, donde considerarías simplemente permitirte ahogarte en ellas. No había vergüenza en ello, en creer una situación sin esperanzas, no hay vergüenza mientras no permitieras que la hubiera, mientras sigas animándote a seguir adelante, mientras sigas intentándolo. Un viaje con baches estaba prácticamente garantizado pero, si persististe, si seguiste con tu fe de que el mal tiempo se iría, si continuaste quitando agua con un cubo cada día, te encontraste llegando a la tierra seca de nuevo, la primera de tierra firme bajo tus pies, dándote esperanzas y optimismo, impulsándote hacia ello con un entusiasmo renovado.
Después de meses navegando por aguas turbulentas, de navegar el duro mar, Lauren y Camila estaban prácticamente al final de su viaje. Estaban justo en casa y todo estaba finalmente recomponiéndose. La tempestad estaba aún fuerte a su alrededor, con la suficiente fuerza para golpearlas ligeramente pero no lo suficiente como para ahogarlas completamente y las olas habían disminuido amablemente, así que a pesar de sacudieron su barco no eran lo suficientemente fuertes para volcarlo.
Lauren podía ver la orilla en el horizonte ahora. Conseguía tener una visión mejor cada día que pasaba sin dificultad, sin nada más que una tranquilidad fácil, y sabía que una vez que estuvieran a salvo en casa, cuando finalmente hubieran atracado su barco en el puerto poniéndose de pie sobre tierra firme, se darían cuenta, la travesía turbulenta que habían tenido no importaba, no cuando el destino era tan preciosamente escénico y tranquilo. No importaría porque lo habrían conseguido, habrían sobrevivido y ambas serían más fuertes por ello, más resistentes. Habrían sobrevivido y se habrían encontrado a sí mismas en un sitio lleno de cielos claros y nada más que una brisa de verano amable, un sitio donde tomar el sol dorado, como lo hacía ahora, un sitio donde podrían calentar sus huesos mojados, donde ambas serían felices; dichosas, juntas.
Lauren no era lo suficiente inocente para pensar en que las nubes no empaparían el suelo de nuevo en algún punto, que otra tormenta volvería a romper contra la orilla limpiando toda la arena con ferocidad. Los últimos nueve meses no le habían enseñado ninguna otra cosa más que eso. La felicidad no era un estado permanente; iba y venía, como las olas. Habría días buenos y malos. La cosa importante era recordar que no podías tener una cosa sin la otra. Entonces, había aprendido que no tenía que preocuparse más. Ya no temía otro huracán, otro aguacero, otra tormenta. Si estaba segura de algo, era de eso; ya había sobrevivido una tempestad, podría sobrevivir perfectamente a otra.
“No, un mar en calma nunca hizo un marinero experto,” pensó Lauren para sí misma mientras llegaba con su coche hasta la casa de Camila espiando a su novia que estaba sentada en el escalón de la puerta, un libro, como siempre, en sus manos, “¿pero sabes lo que lo hace? Hace una muy jodida y perfecta existencia.” Señaló, sonriendo para sí misma ante la vista del ensimismamiento de su novia en la historia que sostenía, sus ojos aún firmes en la página, inconsciente de su llegada.
Lauren apagó el motor y salió del coche, cerrando la puerta firmemente detrás de ella, un golpe lo suficiente alto para captar la atención de Camila del libro de sus manos. Miró hacia arriba y sonrió a la chica de ojos verdes que se acercaba, su mano derecha saludándola animadamente mientras cerraba el libro de su mano izquierda levantándose.
“Hey,” dijo Camila calurosamente, poniendo el libro en el escalón detrás de ella mientras Lauren seguía el camino hacia ella, levantando sus gafas de sol hasta su cabeza.
“Hola,” devolvió Lauren, abrazando a Camila en sus brazos y plantando un tierno beso contra los suaves labios de su novia en forma de saludo. “¿Qué estás haciendo aquí fuera?”
“Te estaba esperando,” le dijo Camila y Lauren sonrió ante la admisión mientras soltaba a la chica más pequeña.
“¿Lo estabas haciendo?” preguntó y Camila asintió con su cabeza antes de hacer un gesto hacia el libro que estaba en el suelo.
“Sí, no podía esperar para verte,” contestó tímidamente, sus mejillas enrojeciéndose, “y hacía tan buen día que pensé en sentarme aquí y leer hasta que llegaras,” explicó Camila.
“¿Qué estabas leyendo?” cuestionó Lauren interesadamente, su mirada cayendo hasta el libro abandonado que estaba en el escalón de la puerta delantera de Camila, intentando leer el título del libro.
“Eleanor & Park,” respondió, una mirada complaciente en su cara ante el interés de Lauren.
“Creo que no lo he leído.” Musitó Lauren en alto. “¿Está bien?”
“Lo he empezado hace diez minutos,” le informó a la chica más alta indecisa, encogiéndose de hombros. “Pero parece prometedor.”
“¿De qué va?” cuestionó Lauren y Camila se agachó para coger el libro de donde estaba, dándoselo a ella para que lo examinase.
“Es sobre dos adolescentes que se enamoran,” habló Camila mientras Lauren leía el resumen, sus ojos levantándose de la contraportada para encontrarse con los ojos marrones de su novia cuando terminó.
“Sabes que probablemente tendrá un final que romperá el corazón ¿verdad?” dijo Lauren, dándole de vuelta el libro a Camila. “Estas historias nunca terminan felizmente. Un personaje siempre termina muriendo o rompiendo el corazón del otro personaje.”
“No siempre,” dijo en desacuerdo Camila, estudiando la portada del libro girándolo en sus manos. “A veces los autores te sorprenden.” Comentó. “Además,” añadió pensativamente, “mi corazón va a ser reparado hoy así que ¿cómo de roto podría acabar?” Lauren extendió su mano y quitó un mechón de pelo de los ojos de Camila.
“¿Conociéndote?” preguntó Lauren retóricamente. “Estará destrozado.” dijo, riéndose ligeramente. “Eres una romántica empedernida cariño,” le informó amablemente, sus dedos trazando la cicatriz de encima de la ceja izquierda de Camila delicadamente. “Me acuerdo del desastre que eras cuando terminaste de leer ‘The Fault in Our Stars.’” Le recordó. “Tu corazón se rompe literalmente en mil pequeños pedazos cada vez que lees uno de esos libros. Entonces, dime cuando estés llegando al final y te traeré un poco de helado para ayudarte a adormecer el dolor ¿vale?”
“¿Me traerías helado para ayudarme a superar el corazón roto de dos personajes ficticios?” preguntó Camila, sus ojos brillando en el sol de la mañana poniendo énfasis a su sonrisa.
“Claro,” contestó Lauren, poniendo una mano en el hombro de Camila. “Me encanta cómo te involucras en las historias que lees Camz. Es una de mis cosas favoritas de ti. Eres tan apasionada con la literatura.” Siguió, pausándose para coger la mano libre de Camila. “Podría sentarme y verte leer durante horas,” admitió, apretando la pequeña mano de su novia. “Eres tan empática y sensible que es como si desaparecieras en la historia.” Dijo con afecto. “Tu cara sufre un millón de pequeños cambios de expresión dependiendo de lo que está pasando en las páginas que tienes delante y puedo prácticamente ver la historia desarrollada a través de tus ojos, son tan emotivos.” Lauren acarició el brazo de Camila ligeramente con sus dedos.
“Entonces, si estás triste porque dos personas de las que te enamoraste no tienen un final feliz, bueno, te traeré helado, ¿vale?” dijo Lauren. “Te traeré helado y te sostendré cerca hasta que ya no estés triste, porque todos los personajes ficticios están basados en alguien, todas las historias tienen alguna base en la vida y no hay nada malo con lamentar la pérdida del amor y ser sensible con el dolor de otra gente.” Camila exhaló lentamente, su boca curvándose en una sonrisa lateral ante el tono de sinceridad de la voz de Lauren.
“¿Lo dices de verdad?” preguntó Camila y Lauren asintió, sus manos extendiéndose para tomar las mejillas de la chica más pequeña.
“Sí,” contestó Lauren. “De verdad.” confirmó, besando a Camila suavemente en los labios, el pulgar de su mano izquierda acariciando su mejilla derecha con cariño.
“Estoy encantada de que vengas al hospital conmigo hoy.” Le dijo Camila a Lauren sinceramente, sus ojos encontrándose con los verdes de su novia.
“¿Pensabas que no iría?” preguntó Lauren riéndose ligeramente y Camila negó con la cabeza.
“No,” contestó y el ceño de Lauren se frunció mientras intentaba leer la cara de Camila, la chica más pequeña aparentemente pensativa, sus ojos mirando a través de Lauren hacia algo en la distancia.
“¿Estás preocupada?” preguntó Lauren, queriendo tranquilizarla si era necesario.
“¿Sobre el procedimiento?” cuestionó, sus ojos volviendo hasta los verdes de Lauren.
“Sí,” respondió Lauren.
“No. No realmente.” Le dijo Camila sinceramente, una sonrisa apareciendo en sus labios de nuevo mientras la mano de Lauren acariciaba su frente sobre la cicatriz. “Mi doctor dijo que es bastante directo. Sólo unas cuantas descargas rápidas en el corazón y voila, no más dolor de pecho y no más palpitaciones.”
“Me suena bien,” comentó Lauren encantada.
“A mí también,” dijo de acuerdo Camila.
“Entonces, ¿a qué hora tenemos que estar en el hospital?” preguntó Lauren, quitando la mano del lado de la cara de Camila mientras la chica más pequeña se giraba y daba un paso atrás hacia la puerta.
“Tenemos como veinte minutos antes de tener que irnos,” contestó Camila habiendo echado un vistazo rápido a su reloj mirando la hora.
Abrio la puerta para su novia y Lauren entró, Camila siguiéndola y cerrándola. Puso el libro que había estado sosteniendo en una de sus manos sobre la mesa del pasillo.
“¿Tienes todo lo que necesitas preparado?” cuestionó Lauren mientras Jasper se tiraba encima de ella con ganas.
Se agachó y le acarició mientras Camila contestaba.
“Sí, sólo necesito guardar un par de cosas para pasar la noche,” dijo Camila, yendo hacia las escaleras empezando a subir, Lauren de pie detrás siguiéndola.
“Pensé que era un día de procedimiento,” remarcó Lauren, sonando sorprendida. “¿Por qué necesitas llevar cosas para pasar la noche? Pensé que no tenías que quedarte.”
“No lo necesito,” reconoció Camila, echando un rápido vistazo a Lauren por encima del hombro mientras llegaba al rellano, “pero, me dijeron que llevara algo por si acaso y quiero estar preparada.”
“No tendrás que quedarte,” le aseguró Lauren con confianza. “Todo va a ir exactamente de la forma que tiene que ir y volverás a casa, comiendo pizza, antes de que lo sepas.”
“Mierda, cierto, lo estaré,” estableció Camila, abriendo la puerta de su habitación mientras entraba. “No he podido comer nada desde que me fui a la cama anoche porque necesito anestesia general y muero de hambre.” Se quejó, poniendo énfasis en las últimas palabras, su mano encontrando su camino hasta su estómago significativamente. “No creo que tenga problema en comer una entera, no espera, a lo mejor dos pizzas enteras después.”
“Bueno, cuando vuelvas a casa puedes tomar tantas pizzas como quieras Camz,” le prometió Lauren desde su posición fuera de la habitación de su novia.
Miró cómo Camila caminaba hacia su armario y empezaba a buscar en los cajones en busca de un pijama, su novia finalmente sacando unos shorts cortos y su camiseta de Ed Sheeran que pronto guardó en una bolsa de mano que estaba medio llena esperando sobre la cama.
Por el rabillo del ojo, Lauren se dio cuenta de un ligero, casi imperceptible movimiento en el pasillo a la izquierda y miró en esa dirección, una sonrisa apareciendo en sus labios mientras sus ojos caían sobre Sofi, quien tenía apoyada la cabeza en la puerta de la habitación ante el sonido de sus voces. La pequeña sonrió ampliamente cuando se dio cuenta de que Lauren estaba ahí mirándola y echó un poco más hacia atrás la puerta, su mano saludando a la chica mayor con entusiasmo.
Lauren devolvió el saludo a la hermana de Camila y Sofi hizo señas con su mano, aparentemente secretas, una mirada vigilante en sus facciones que hizo que la chica de ojos verdes frunciera el ceño con confusión.
“¿Lauren?” urgió Camila, esperando una respuesta a una pregunta que Lauren aparentemente no había escuchado.
“Sí Camz,” dijo Lauren, su cabeza volviendo hacia atrás con el sonido de su nombre, completamente inconsciente.
“¿Oíste lo que he dicho?” preguntó Camila, sintiendo la distracción de Lauren.
“Ugh, no.” admitió, poniendo una cara de disculpa. “Lo siento.”
“Está bien,” le dijo Camila genuinamente, una expresión confusa en su propia cara ante el comportamiento de Lauren. “Sólo me preguntaba si pensabas si necesitaba llevarme el brazalete de alerta médica al hospital conmigo.” Repitió para el beneficio de su novia. “Quiero decir que se supone que no tengo que llevar ningún metal durante el procedimiento así que pensé que a lo mejor sería más fácil dejarlo en casa, de esa forma no lo perdería. Tú y mi madre estaréis conmigo todo el tiempo, además tendrán mis historiales médicos así que, es un poco inútil llevarlo ¿no?”
“Sí, lo es cariño,” respondió Lauren, mirando hacia el pasillo donde Sofi estaba mirando hacia ella de nuevo. “Deberías dejar tu brazalete aquí.” dijo, volviendo su atención hacia Camila una vez más. “Sabrán que eres epiléptica sin él.”
“Ok, gracias,” dijo Camila encantada con el apoyo de Lauren.
Se quitó el brazalete de su muñeca y se giró para ponerlo en la mesilla.
“Hey Camz, voy a ir al baño mientras terminas aquí ¿vale?” le preguntó Lauren, echando un vistazo rápido al pasillo a Sofi quien la estaba haciendo señas desesperadamente.
“Claro,” dijo Camila, mirando a Lauren por encima de su hombro mientras ponía el peine y su iPod en la bolsa.
Una vez depositado seguramente en la bolsa, Camila dio un paso hacia el armario y Lauren, viendo su oportunidad, caminó rápidamente por el pasillo hacia la habitación de Sofi, la chica más pequeña abriendo su puerta más para dejarla entrar. Sofi cerró la puerta detrás de ella y fue corriendo hacia Lauren.
“¡Hola!” saludó ruidosamente, su mano extendiéndose para cubrir su boca fuertemente cuando se dio cuenta de su error.
“Hola Sofi,” devolvió Lauren, en voz baja, entendiendo que Sofi había intentado que esta conversación fuera privada. “¿Va todo bien?” preguntó, agachándose delante de la pequeña.
“Sí,” susurró Sofi, bajando su propio volumen. “Es ahora que tú estás aquí.”
“¿Ahora que estoy aquí?” preguntó Lauren con misterio.
“Mmhmm,” respondió Sofi. “No creía que fueras a venir y tenía miedo.”
“¿Por qué tenías miedo?” cuestionó Lauren, sintiendo tristeza en las palabras de Sofi.
“Estaba asustada porque pensé que a lo mejor no ibas a llegar a tiempo para ir al hospital con Camila pero tenías que ir con ella,” explicó a toda prisa, todo el aire saliendo de sus pulmones de una respiración rápida. “Tienes que ir, de otra manera se pondrá enferma de nuevo y está mucho mejor.” Continuó Sofi a toda velocidad, dando golpecitos en el brazo de Lauren suplicante. “Juega al pilla pilla conmigo y con Jasper en el jardín todo el tiempo ahora.” Divulgó felizmente. “Incluso me da vueltas cuando me pilla y es tan divertido porque a veces no puede sostenerme en condiciones con su mano y me caigo al suelo. Lo hace más emocionante cuando pasa. Mamá se preocupa pero me hace reír y todo el aire sale de mis pulmones en plan ‘whoosh’.”
“Sofi,” dijo Lauren, su tono preocupado mientras ponía una mano en el hombro de la pequeña tranquilizadoramente. “Camz va a estar bien. No se volverá a poner enferma, lo prometo.”
“Sé que no lo hará,” respondió Sofi con optimismo dando una palmada. “No ahora que vas a ir al hospital con ella.” Respondió Sofi, saltando en el sitio felizmente. “Te asegurarás de que esté bien. Sé que lo harás. Tú sólo…tienes que recordar sostener su mano ¿vale? De otro modo tus poderes no funcionaran con ella,” le dijo. “Tienes que sostener su mano, ¿por favor?” suplicó y Lauren sonrió mientras finalmente comprendía lo que Sofi estaba diciéndole.
“Oh,” dijo al darse cuenta, su boca alargando la palabra un momento. “Estás hablando de mis poderes de unicornio.” Preguntó y Sofi asintió.
“Vas a protegerla ¿verdad?” inquirio la pequeña ansiosamente.
“Claro que lo haré,” confirmó Lauren. “Siempre voy a cuidar de ella.”
“¿Lo harás?” presionó Sofi insegura, queriendo más tranquilidad.
“Sí Sofi,” contestó Lauren sonriendo. “Amo a tu hermana tanto. Siempre la cuidaré. Nunca dejaré que nada la haga daño ¿vale?”
“Vale,” dijo Sofi, aparentemente aplacada por la promesa de Lauren.
“Vale,” repitió Lauren y Sofi golpeo su brazo y la llevó hasta la cama con emoción.
“Mira lo que le he hecho,” instruyó Sofi, señalando el dibujo que había encima del edredón.
Lauren cogió la hoja de papel y sonrió ante la imagen que con cuidado había dibujado con pinturas.
“¿Esta eres tú?” preguntó Lauren, poniendo el dibujo de nuevo en la cama y señalando a una figura dibujada con un vestido rosa.
“Sí,” verificó Sofi. “Esa soy yo y después esta,” dijo, señalando un poco una figura que llevaba unos vaqueros y una camiseta, “esta es Camila.”
“Vale,” dijo Lauren fingiendo consideración seria y pretendiendo que estudiaba el dibujo cuidadosamente. “Entonces, este debe ser Jasper.”
Señaló, haciendo un gesto a la pequeña mancha marrón entre las dos chicas.
“Mmhmm,” dijo de acuerdo Sofi. “Estamos en el parque.” Le dijo a Lauren.
“Eso puedo verlo,” devolvió Lauren, sus ojos admirando el parque que era visible en la parte de atrás del dibujo.
“Es de cuando fuimos todas juntas.” Explicó Sofi. “Esta de aquí eres tú.” Compartió, su pequeño dedo índice golpeando el papel hacia la tercera figura con pelo largo y oscuro.
“¿Soy yo?” preguntó Lauren, halagada de que Sofi la incluyera en el dibujo.
“Sí,” dijo. “Ves, puedes decirlo porque llevar una sudadera con un unicornio.” Lauren no se había dado cuenta del pequeño detalle antes de encontrarse a sí misma sonriendo ampliamente mientras sus ojos se fijaban en la imagen.
“¿Para qué son estos corazones?” preguntó Lauren curiosa, señalando los pequeños puntos rojos por toda la hoja.
“Son nuestros recuerdos latentes,” le dijo Sofi como si fuera obvio. “Este dibujo es un recuerdo latente también. Es uno mío que hice y por eso lo dibujé. Es uno de mis favoritos.”
“¿Lo es?” preguntó Lauren sintiéndose un poco conmocionada con el sentimiento de la pequeña.
“Sí,” compartió Sofi. “Fue divertido y me gustó pasar tiempo contigo y con Camila. Además, ninguna de mis amigas conoce un unicornio en la vida real.” Lauren se rio para sí misma y puso una mano en lo alto de la cabeza de Sofi para desordenar su pelo. “A mí también me gustó pasar tiempo contigo.” Le dijo a la chica pequeña sinceramente.
“¿Crees que le gustará?” preguntó Sofi con dudas, mirando la creación sobre su cama.
“Creo que le encantará,” le dijo Lauren con confianza.
“¿Vendrías conmigo a dárselo?” le preguntó Sofi cogiendo el dibujo.
“Claro,” contestó Lauren y Sofi cogió la mano de Lauren y la llevó hacia la puerta, parándose justo para abrirla antes de guiarla por el pasillo hasta la habitación de Camila.
“Hola Sofi,” la saludó Camila con afecto cuando se dio cuenta de que estaba de pie en la puerta tímidamente.
Terminó de cerrar la bolsa y la tiró al suelo al final de la cama mientras Lauren aparecía a la vista.
“Lauren…” añadió frunciendo el ceño, dándose cuenta de que la mano de su novia estaba entrelazada con la de su hermana, “¿qué está pasando?”
“Te hice algo,” dijo Sofi dando un paso más grande hacia Camila, la mano sosteniendo el dibujo entre ellas.
“¿Qué es esto?” preguntó Camila, cogiendo el papel y examinándolo. “¿Somos nosotras?”
“Sí,” contestó Sofi, mordiéndose el labio inferior de la misma forma adorable que Camila solía hacerlo cuando no estaba segura de sí misma. “Es cuando fuimos todas juntas al parque…”
“Es precioso,” alabó Camila genuinamente, agachándose sobre una rodilla delante de su hermana abrazándola, el dibujo aún en su mano.
Lauren soltó la mano de la chica pequeña para que así pudiera devolverle el gesto y Camila besó un lado de la cara de Sofi agradecidamente.
“Voy a llevarlo conmigo al hospital,” expresó, poniendo una mano en lo alto de la cabeza de Sofi acariciando su pelo. “Así estaré sonriendo todo el tiempo que esté allí.”
“¿Lo harás?” preguntó Sofi animadamente.
“Sí,” contestó Camila con entusiasmo, echando un vistazo rápido a Lauren quien estaba mirando el intercambio con una sonrisa en la cara. “Es tan bonito.” Comentó. “Debería de estar en una galería de arte con todos los otros grandes artistas pero soy egoísta.” dijo, su voz bajándose en un susurro. “Quiero guardármelo para mí. ¿Está eso bien?” Sofi asintió con la cabeza con éxtasis ante el cumplido. “Cuando llegue a casa después voy a ponerlo en mi pared,” compartió Camila, mirando alrededor en su habitación buscando un hueco lo suficientemente grande para poner la imagen luchando por encontrar uno en algún lado.
Cuando Lauren conoció a Camila por primera vez, las paredes de su habitación estaban vacías. No había dibujos, ni posters, ni fotos. No había nada que las decorase. Pero ahora, lo opuesto era verdad y era casi imposible encontrar un hueco sin nada fotos, momentos y recuerdos por toda su habitación.
“¿Dónde crees que debería ponerlo?” le preguntó Camila a su hermana, una mirada de concentración en su cara mientras intentaba buscar un sitio.
“Deberías ponerlo allí,” dijo Sofi, señalando al techo sobre la cama de Camila. Camila miró a Lauren quien tenía una expresión a juego con la suya, una amplia y entretenida sonrisa.
“Ese es el sitio perfecto,” dijo Camila, su techo libre y sin decoración. “De esa forma puedo mirarlo cada noche antes de irme a dormir.”
“¡Mija!” llamó Sinu desde abajo, interrumpiendo la conversación. “Es hora de irse. ¿Estás preparada?”
“Si,” devolvió Camila, estirando su cuello en un intento de mirar hacia Lauren quien aun estaba de pie en la puerta de su habitación. “Ahora mismo bajo.”
Volvió su atención de nuevo hacia su hermana y la abrazó de nuevo, besándola primero en la mejilla y después en la frente.
“Te veré después,” dijo Camila, echándose hacia atrás para mirar de nuevo a Sofi.
“Vale,” dijo Sofi, echando una mirada significativa a Lauren.
“Intenta pasarlo bien en el zoo con papi, ¿vale?” la animó Camila. “Después llegarás a casa y vamos a tomar pizza y a ver unas películas juntas.”
“¿Lo prometes?” preguntó Sofi.
“Lo prometo,” dijo Camila con confianza, abrazando de nuevo a Sofi. “Gracias por el dibujo. Realmente me encanta.”
“¿No te volverás a poner enferma?” preguntó Sofi nerviosa.
“Nope,” contestó Camila simplemente, extendiendo su mano sobre la cama depositando el dibujo en ella mientras cogía su unicornio de peluche que le había dado Sofi como regalo de Navidad. “Me llevo a Ifos así cuidará de mí y se asegurará de que mejore muy rápido.”
“También lo hará Lauren,” añadió Sofi y Camila miró a su novia.
“Sí, Lauren también lo hará,” respondió Camila. “Y mami. Ninguna de ellas dejará que nada malo pase ¿vale?”
Sofi miró entre Lauren y Camila indecisa, aun evidentemente preocupada sobre el panorama de que Camila se fuera de nuevo. Lauren, dándose cuenta de lo difícil que debía ser para Sofi entenderlo considerando las experiencias previas de los ingresos de su hermana, entró en la habitación y se agachó al lado de Camila, tomando la mano libre de su novia y levantándola hasta sus labios. Besó la parte de atrás de esta suavemente, sus ojos sin dejar nunca la cara de Sofi.
“Lo prometo,” dijo Lauren significativamente, dándose cuenta de la sonrisa de la pequeña mientras sus ojos se encontraban con las manos de Camila y ella entrelazadas. “La protegeré.”
“Vale,” dijo Sofi tranquila mientras abrazaba fuertemente a Camila con sus pequeños brazos. Permaneció ahí unos minutos, negándose a dejarla ir antes de finalmente soltarla.
“Te quiero,” dijo Sofi antes de rápidamente tirar sus brazos alrededor de Lauren en agradecimiento, la chica más mayor tomada por sorpresa ante el inesperado gesto.
“Yo también te quiero Sofi,” devolvió Camila, mirando el intercambio y levantándose, Ifos en una mano y Lauren sosteniendo la otra mientras se ponía también sobre sus pies. “Asegúrate de decir hola a los pandas y a los monos de mi parte.” Pidió y Sofi asintió con su cabeza mientras Alejandro aparecía en la puerta.
“Mija,” dijo dirigiéndose a Camila. “Tienes que irte o llegarás tarde. Tu mamá está esperando abajo.”
“Ya voy,” le informó, girándose para coger el dibujo y la bolsa sólo para encontrarse con que Lauren ya los sostenía con su mano libre.
“Intenta comportarte,” le dijo Alejandro a su hija juguetonamente mientras daba un paso y la abrazaba, Lauren soltando su mano de nuevo para permitirle que participara en el abrazo. “No quiero ninguna sorpresa. Si no estás fuera de allí esta noche voy a ir a por ti ¿vale?” preguntó, medio de broma. “No más noches allí. Esta familia ha visto demasiado ese hospital para toda una vida.”
“Te veré en la cena,” prometió Camila y Alejandro la besó en un lado de su cabeza.
“Te amo,” dijo, estudiándola un momento.
“Te amo papi,” declaró ella y dio un pequeño golpecito en su hombro animadamente antes de ponerse detrás de Sofi, fuera del camino.
Él puso sus manos en los hombros de Sofi y vio cómo primero Lauren y después Camila dejaron la habitación, su hija volviendo a mirarle con una sonrisa amplia mientras pasaba. Juntas las dos fueron hacia abajo, encontrando a Sinu esperándolas pacientemente al lado de la puerta. El libro de Camila en su mano.
“Pensé que querrías llevarte esto,” dijo Sinu, dándoselo a Camila.
“Gracias,” dijo agradecida Camila, cogiendo ‘Eleanor & Park’ de su madre y poniendo el libro bajo su brazo.
“Lauren, ¿estás segura de que no te importa conducir?” preguntó Sinu y Lauren negó con la cabeza.
“No, para nada,” contestó Lauren moviendo la mano con indiferencia. “Está bien, de verdad.”
“Bueno, gracias,” reconoció Sinu. “Lo aprecio realmente.” terminó, abriendo la puerta para que las dos chicas salieran siguiéndolas.
Se pusieron de camino hasta el coche de Lauren y una vez que todas se metieron a salvo dentro, Camila delante con su novia, y Sino en el asiento de atrás detrás de su hija, se pudieron de camino hacia el hospital donde Camila fue rápidamente ingresada llevándola hasta una habitación privada para esperar el procedimiento. A Sinu le pidieron que rellenase los papeles en representación de Camila y fue hasta donde estaba la enfermera para completarlos mientras Camila se cambiaba al pijama que le daban allí.
Diez minutos después, Lauren estaba de pie contra una pared de la habitación de Camila mirando tolerantemente cómo la enfermera ponía la pulsera de la identidad del paciente en la muñeca de su novia. Camila estaba sentada al borde de la cama llevando el pijama del hospital, su cabeza ladeada mientras estudiaba lo que estaba haciendo la enfermera, sus mechones largos y oscuros cayendo por su cara, oscureciéndola de la vista de Lauren.
“Ahí tienes,” dijo amablemente la enfermera, poniéndose recta de nuevo habiendo completado su tarea. “Estás preparada.”
“Genial,” dijo Camila de buen humor, moviendo su pelo fuera de sus ojos mientras levantaba su cabeza para encontrarse con la mirada de la enfermera.
“Sólo necesito ir a comprobar unas cosas más ¿vale?” preguntó.
“Claro,” contestó Camila, levantando su brazo reflexivamente para que la enfermera pusiera el manguito de la presión arterial alrededor.
Lauren inspeccionaba la escena desde donde estaba, sus ojos encontrándose con los de color chocolate de Camila quedándose ahí mientras la enfermera completaba una tabla con las observaciones de la chica más pequeña.
“Bueno, todo parece estar bien,” informó la enfermera a Camila, habiendo escrito la presión arterial, temperatura, velocidad cardiaca y saturación de oxígeno en una tabla que ahora tenía en la mano. “Le llevaré esto al doctor para que lo compruebe y después volveré un poco más tarde para ponerte la cánula para la anestesia, ¿vale?”
“Vale,” reconoció Camila y la enfermera sonrió amablemente antes de girarse e ir hacia la puerta.
Lauren se separó de la pared y fue hacia la cama una vez que se fue, apoyándose en el colchón al lado de Camila cogiendo la mano de su novia.
“Bonita ropa,” bromeó pícaramente, jugando con los dedos de Camila como de costumbre, sus ojos firmes en sus manos mientras estaban apoyadas en su regazo, con una sonrisa en su cara.
“Cállate,” protestó Camila entretenida, empujando a Lauren por el hombro con el suyo, el peso de su cuerpo hundiéndose en el de la de ojos verdes durante un momento.
“No, de verdad,” siguió la broma Lauren. “Es bonito…”
“Sólo estás celosa porque me veo mejor de lo que tú te viste.” Devolvió Camila y Lauren se rio, finalmente levantando sus ojos para encontrarse con los de su novia.
“Mierda, me había olvidado de que me habías visto con eso puesto también.” Señaló Lauren y Camila levantó una ceja.
“Supongo que de verdad hemos visto el interior de este sitio un poquito demasiado este año,” comentó Camila y Lauren envolvió un brazo alrededor del hombro de su novia, acercándola a su costado.
“Sí, pero tengo un muy buen sentimiento hoy Camz,” dijo, besando el lateral de la cabeza de Camila animadamente. “No creo que necesitemos volver aquí durante un tiempo una vez que estoy haya terminado.”
“¿No crees?” preguntó Camila, girando su cara hacia un lado para poder mirar mejor a Lauren.
“No cariño,” contestó Lauren positivamente. “No creo. Creo que esta será la última vez durante un largo tiempo.” Lauren miró a Camila de cerca un momento, las órbitas de color chocolate oscuro de su novia mirando a través de la habitación.
“¿Estás bien?” preguntó Lauren apretando la mano de Camila.
“Sí,” contestó Camila, bajando los ojos hasta sus manos un momento antes de encontrarse con la mirada preocupada de Lauren. “Sólo estoy pensando, eso es todo.”
“¿En qué?” cuestionó Lauren y Camila cambió su posición en la cama para así estar mirando a su novia.
“¿Parecen las cosas diferentes ahora?” preguntó Camila directamente y de primeras Lauren no estaba segura de a qué se refería.
“¿Diferentes?” preguntó.
“Sí. Diferentes.” repitió. “Mejor.” aclaró.
“Sí Camz,” dijo Lauren. “Las cosas parecen mejores ahora. ¿Por qué?”
“Bueno, porque yo también creo que las cosas están mejor ahora.” Admitió Camila. “Quiero decir que, las cosas están mejor. Yo estoy mejor…”
“Sí,” urgió Lauren, encantada de escuchar los pensamientos de Camila. “Lo estás cariño. Así que ¿qué te molesta de eso?”
“Sólo, no puedo evitar sentir como que algo no está del todo bien,” compartió Camila. “Las últimas tres semanas, han sido perfectas, casi demasiado perfectas. Han sido irreales…”
“¿Irreales como un sueño?” preguntó Lauren a sabiendas y Camila asintió, sintiéndose insegura sobre seguir teniendo los mismos miedos que había tenido desde el accidente.
“Sí,” dijo silenciosamente.
“Camz, no estás soñando,” dijo Lauren, besándola rápidamente en los labios. “Estás despierta, te lo prometo. Esto no es todo en tu cabeza.”
“A veces lo parece y no puedo evitar el persistente sentimiento en la parte de atrás de mi cabeza de que la razón por la que todo ha sido tan increíble últimamente es porque me estoy recuperando y voy a despertar pronto.” divulgó. “Parece como que me estoy dando este tiempo, esta felicidad porque cuando finalmente abra mis ojos voy a estar de vuelta al principio otra vez, con dolor y luchando…”
“Eso no va a pasar,” la tranquilizó Lauren, apretando el abrazo alrededor de la forma de Camila.
“Sí, lo sé,” dijo Camila, “pero pienso en ello Lauren, sería el escenario perfecto ¿verdad? Iría al procedimiento hoy y después me despierto, sigo en el hospital, sólo que…tú no estás porque es el verano pasado y ni siquiera nos hemos conocido.”
“¿De verdad estas preocupada por esto?” cuestionó Lauren y Camila negó con la cabeza.
“No, preocupada no,” contestó sinceramente Camila. “Sólo estaba pensando en ello, eso es todo.”
“Sabes, nos conocimos antes del accidente,” le contó Lauren. “No lo recuerdas, eso es todo. Pero yo sí, lo recuerdo. No directamente, ni cuando primero nos hicimos amigas, pero, volvió a mí un día y ahora me pregunto cómo me olvidé de ello.”
“¿Qué?” preguntó Camila. “¿Cuándo?”
“Hacia finales del segundo año en la biblioteca,” compartió Lauren con ella. “Fue durante el periodo de la comida. Habías estado ayudando a Ally con algo de su trabajo de matemáticas aplicadas y yo fui a encontrarme con ella.” El ceño de Camila se frunció mientras intentaba recordarlo.
“No me acuerdo de eso.” dijo.
“Vosotras estabais terminando,” continuó Lauren con la historia, “y me senté en la silla en frente de ambas y suspiré porque estaba aburrida.” Se pausó un minuto intentando recordar cada detalle para Camila. “No me miraste para nada, realmente eres muy tímida cuando no conoces a alguien” señaló calurosamente, su pulgar trazando pequeños círculos en la parte de atrás de la mano de Camila. “Estabas ocupada guardando tus cosas y Ally me preguntó que qué me pasaba así que empecé a contarle lo de Rachel. Estábamos saliendo entonces y habíamos ido al cine la noche de antes cuando nos encontramos con un grupo de amigos. Ella actuó como si no hubiera nada entre nosotras y eso me hizo daño porque ella realmente me gustaba entonces. Pensé que también le gustaba a ella, y a lo mejor le gustaba pero ella no estaba abierta sobre su sexualidad en aquel entonces, estaba aún escondiéndolo y me hacía sentir como que estaba avergonzada de estar conmigo.” Lauren se encontró con los ojos atentos de Camila y continuó. “Ally me dijo que debería romper con ella inmediatamente, que me merecía a alguien que estuviera dispuesto a reconocer nuestra relación en público y que no debería quedarme como el secreto de alguien.” Reveló Lauren. “Pero tú no dijiste nada,” impartió, sonriendo ante el recuerdo. “Simplemente terminaste de subir la cremallera de tu mochila, callada y modesta como siempre.”
“Entonces ¿qué pasó?” cuestionó Camila.
“Te pregunté,” confesó. “Te pregunté qué pensabas y finalmente levantaste tus ojos para mirarme y dijiste que estabas de acuerdo con Ally, que el amor no es silencioso y reservado, es audaz y atrevido. Dijiste que el amor debería hacerte sentir sin miedo y que si tú estuvieras enamorada de alguien no tendrías miedo de mostrarlo. Dijiste que querrías que todo el mundo lo viera.”
“Después ¿qué pasó?” preguntó Camila cuando Lauren no siguió.
“Después te levantaste, dijiste adiós a Ally y me dijiste que esperabas que todo se solucionara bien,” se rio Lauren. “Después te fuiste y vi cómo te ibas sin pensar mucho en ello.” Lauren acarició la cicatriz de encima de la ceja izquierda de Camila y suspiró alegremente.
“De repente todo funcionó,” dijo, una pequeña sonrisa en sus labios.
“Funcionó mejor de lo que nunca podía haber imaginado Camz.”
Se pausó un momento y quitó un mechón de pelo de los ojos de Camila, su mano permaneciendo en la base del cuello de Camila jugando con los largos mechones de ahí suavemente.
“Cuando te despiertes después estaré aquí,” le dijo firmemente Lauren. “Lo prometo. Soy tu príncipe ¿recuerdas? El príncipe siempre despierta a la bella durmiente con un beso, siempre.”
“Podría escucharte hablar durante horas,” dijo Camila sin pensar y Lauren sonrió.
“Eso es gracioso,” respondió Lauren, “porque me siento igual contigo.”
Camila se echó hacia adelante y besó a Lauren, sus labios uniéndose sin esfuerzo, sus bocas moldeándose una con la otra como si fueran dos piezas adyacentes en un puzzle. Lauren sintió que la lengua de Camila trazaba su labio inferior y abrio la boca, permitiendo el acceso, profundizando el beso. Los dedos de Lauren se tensaron alrededor del pelo de la parte de atrás del cuello de Camila y la mano sin ocupar de la menor encontró su camino hasta la mejilla de Lauren, sus dedos acariciando la piel de ahí ligeramente.
“Tengo algo para ti,” respiró Lauren cuando se apartaron y se echó hacia atrás para coger su mochila del suelo.
“¿Qué es?” preguntó Camila a la chica más alta mientras buscaba en la mochila.
“Es un regalo,” dijo, sacando algo brillantemente envuelto, un lazo rosa completándolo.
“¿Por qué?” preguntó Camila, apoyando su cabeza contra el hombro de Lauren.
“Sólo porque quería darte algo,” contestó Lauren deslizando el paquete en el regazo de Camila.
“Lauren me acabas de conseguir entradas para ver a Demi,” le recordó Camila. “No necesitas darme nada más.”
“En realidad,” se rio Lauren, “esas fueron de la Señorita Lovato, no mías. Yo sólo te las estaba dando.”
“¿Puedo abrirlo ahora?” preguntó Camila, sus dedos trazando el suave papel.
“No. Todavía no.” Le dijo Lauren. “Tienes que esperar a después, cuando te hayas despertado de nuevo. Puedes abrirlo entonces, ¿vale?”
“Vale,” contestó Camila mientras su madre llegaba a la habitación, seguida por la enfermera que había estado consiguiendo las cosas necesarias para poner la cánula en la parte de atrás de la mano de Camila.
Lauren cogió el regalo del regazo de Camila y lo volvió a poner en su mochila a salvo antes de levantarse de la cama quitándose del camino. La enfermera puso la cánula con experiencia en la mano derecha de Camila, diciéndole a la joven que irían a recogerla en unos veinte minutos para llevarla a la sala del procedimiento.
“¿Alguna pregunta?” preguntó y Camila negó con la cabeza.
“Oh no, espera,” dijo rápidamente mientras la enfermera se giraba para irse.
“¿Cuándo podré comer después?” preguntó y la enfermera sonrió evidentemente divertida.
“Cuando quieras,” contestó antes de irse de la habitación.
“Genial,” comentó Camila, moviendo sus piernas en la cama estirándolas, Lauren caminando para ponerse a su lado en la cama.
“¿Quieres que te consiga algo para cuándo salgas?” preguntó Sinu, cogiendo la silla sentándose entre ambas.
“No,” dijo Camila, apoyando su cabeza sobre el hombro de Lauren de nuevo, la chica de ojos verdes jugando con sus pequeños dedos de una mano mientras cogía el libro de la mesilla con la otra. “Veré cómo me siento. Puede que un poco nauseabunda de la anestesia.”
“Vale,” dijo Sinu, cogiendo su propio libro de la mochila sentándose para leer.
Juntas todas se sentaron y esperaron, Lauren felizmente mirando a Camila mientras leía, admirando los pequeños cambios en la cara de su novia cada vez que pasaban los minutos. Cuando llegaron para llevarse a Camila, veinte minutos más tarde, bajó de la cama, besándola suavemente en los labios.
“Te veo pronto.” Dijo y Camila extendió su mano para tomar la mejilla de Lauren.
“Deséame suerte,” pidió, sonriendo ampliamente.
“No necesitas suerte,” le dijo Lauren señaladamente. “Eres posiblemente una de las personas con más suerte de las que he conocido.”
“Deséamela de todos modos,” dijo Camila y Lauren se rio.
“Buena suerte,” cedió quejándose, besando a Camila de nuevo.
“Estaré de vuelta en un minuto,” le dijo Sinu a Lauren mientras el mozo empezaba a mover la cama hacia la puerta.
Iba a acompañar a Camila hasta la sala para esperar a que la sedaran.
“Nos vemos en el otro lado,” dijo Camila, diciéndole adiós con la mano a Lauren mientras su cama desaparecía a través de la puerta y la chica más alta veía como desaparecía por el pasillo hasta que no pudo verla más.
“Siempre,” dijo Lauren en la ahora vacía habitación mientras se sentaba en el sitio que había dejado libre Sinu cogiendo el libro de Camila de la mesilla de noche.
Lo abrio, sus ojos cayendo en una página cualquiera sobre una cita que había sido subrayada con un bolígrafo negro fino en el libro que había cogido prestado Camila de la biblioteca.
“Nada anterior a ti cuenta” dijo él. “Y no puedo ni siquiera imaginar un después.”
“Más o menos,” murmuró Lauren para sí misma, sonriendo mientras abría el libro por la primera página y empezaba a leerlo, su cuerpo deslizándose en la silla para ponerse cómoda. “Más o menos.”


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Capitulo 72

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:08 am

Diez minutos después, Sinu volvió e informó a Lauren de que Camila estaba bajo sedación sin ningún problema.
“Le dijeron que contase hacia atrás desde diez una vez que le inyectaron la anestesia a través de la vía,” dijo Sinu riéndose mientras cogía otra silla para así poder sentarse al lado de Lauren. “Sólo consiguió llegar al nueve y se quedó completamente dormida.”
“¿En serio?” preguntó alucinada Lauren. “Wow, qué floja.” Comentó riéndose. “Sabes que no tenías que venir con ella hoy.” Dijo Sinu, sonriendo a la novia de suhija con aprecio. “Sé lo aburrido que puede ser esperar aquí. No hay mucho que hacer.”
“No me importa,” respondió Lauren sinceramente, poniendo el libro de Camila de vuelta en la mesilla. “Sólo me sentaría preocupada en casa de cualquier modo si estuviera allí. Además,” dijo encontrándose con la mirada de Sinu de lado. “Alguien tiene que acompañarte ¿no?” Sinu puso una mano sobre la de Lauren y la apretó, agradecida por su bondad. “¿Puedo preguntarte algo?” cuestionó Lauren con dudas, insegura de si iba a cruzar algún tipo de línea abriendo este tema de conversación en particular.
“Claro,” permitió Sinu. “Puedes preguntarme lo que quieras.”
“¿Cómo era Camz al principio?” le preguntó Lauren. “Quiero decir, cuando se despertó…”
“¿Después del accidente?” preguntó Sinu y Lauren asintió. “¿Por qué preguntas?”
“Yo sólo…ella no se acuerda y siempre he tenido curiosidad.” Le dijo Lauren sinceramente. “Ha cambiado tanto en este poco tiempo que la he conocido pero, imagino que debe de haber cambiado incluso más rápidamente en aquel entonces.”
“¿Dinah y tú no habéis hablado de ello?” inquirio Sinu con una pizca de sorpresa en su tono, imaginando que la mejor amiga de Camila podía haber sido la siguiente fuente de información para Lauren después de su hija.
“A Dinah realmente no le gusta hablar demasiado de ello y no quiero presionarla si es demasiado duro.” Explicó Lauren.
“Bueno,” empezó Sinu pensativamente. “Ella no era mi hija, no en aquel entonces, no directamente.” admitió. “Pasaron meses antes de que empezara a ver a alguien que remotamente se pareciera a la Camila que conocía y quería.”
“¿Se acordaba de lo que le pasó?” preguntó Lauren inquisitivamente.
“No. No durante mucho tiempo.” Contestó Sinu. “La primera semana después de despertarse Camila no hacía demasiado,” compartió Sinu con Lauren, una mirada contemplativa en su cara. “No hablaba ni una sola palabras, simplemente solía estar tumbada en la cama mirando fijamente el techo. Lo máximo que hacía era mover su cabeza de lado a lado y a veces levantaba su mano derecha, pero, sin ningún propósito. Era casi como si estuviera intentando averiguar qué era.”
“¿Te reconocía?” preguntó Lauren.
“No, no lo creo.” Admitió Sinu tristemente. “Sólo me miraba y no había nada ahí, sin reconocimiento, ni reacción, nada. Hablaba con ella y me miraba con la mirada vacía. No sé dónde estaba ella en aquel entonces pero no estaba aquí. Estaba en algún otro sitio.”
Sinu se pausó un momento para pensar en aquellos días, cuando se sentaba al lado de la cama de hospital de Camila durante horas, la salud de su hija mayor siendo su única preocupación.
“Fue a los diez días después de haberse despertado, cuando estaba yo sentada al lado de su cama como siempre hablándole y me miró, una expresión vacía en su cara y finalmente dijo algo.” Divulgó Sinu. “dijo, ‘¿Mami?’ Eso fue todo, sólo esa palabra y fue tan bajo que casi me la pierdo.”
“Apuesto a que no te lo creías,” comentó Lauren, sonriendo ante la sinceridad de Sinu.
“Empecé a llorar,” recordó Sinu, sus ojos humedeciéndose con el recuerdo. “Había pasado tanto desde que escuché su voz y todos los doctores nos habían advertido que probablemente nunca sería capaz de volver a comunicarse. Nos dijeron que sería muy probable que tuviera un daño cerebral irreversible y que necesitaría cuidados a tiempo completo. Lo más positivo fue que estaría confinada a una silla de ruedas, incapaz de hacer nada por sí misma. Me acuerdo cuando me lo dijeron de primeras. Pensé que si era lo mejor que podía pasar y que podíamos esperar entonces preferiría que hubiera muerto.” Sinu se encontró con los ojos sorprendidos de Lauren. “Sé que me hace sonar horrible pero no hubiera querido esa vida para ella. No habría estado viviendo. Mi chica, estaba tan llena de energía, tan dinámica y viva. No creo que hubiera podido verla reducida a nada, a ni siquiera una sombra de lo que era. Creo que habría sido peor que no tenerla aquí para nada, sólo verla vivir su destino en silencio, sin saber qué estaba pensando pero siempre preguntándomelo.”
“Pero no te rendiste,” señaló Lauren con compasión, entendiendo el punto de vista de Sinu.
“No, ellos no lo hicieron.” Confesó Sinu. “Estaba completamente perdida si soy sincera. No sabía qué hacer por ella. No creía que hubiera nada que pudiera hacer. Me sentí tan inútil. Sus terapeutas son la razón por la que ella está aquí hoy,” reconoció. “Son la razón por la que ha llegado tan lejos. Nunca se rindieron con ella, incluso cuando los doctores le habían dado la baja ellos continuaron. Sin ellos, Camila sería una persona diferente y yo también. Me guiaron a través de la recuperación de Camila casi tanto como lo hicieron con ella. Me dieron un propósito, ejercicios para hacer con ella; cosas simples que me hacían sentir como que estaba ayudando, aunque probablemente no lo estuviera haciendo. La primera vez que su terapeutas físicos la sentaron al borde de la cama me dejaron quedarme y mirar. Uno de ellos estaba sentado detrás de ella, el otro delante de una silla y compartían miradas señaladas el uno con el otro. La terapeuta de detrás de Camila, sonreía felizmente y levantó sus manos para mostrarme que Camila estaba en realidad sentada por sí misma.” Sinu recorrio su pelo con una mano, pausándose momentáneamente. “Camila lo consiguió tan sólo unos minutos antes de empezar a caer hacia atrás pero podía decir por la mirada en la cara de su terapeuta que lo había hecho bien. No fue hasta más tarde cuando fue capaz de sentarse sin una silla de ruedas y después un día, cuando estaba fuera de la UCI, fui a verla y me los encontré en medio de la sesión de tratamiento. La tenían de pie al lado de la cama entre ellos. Había necesitado un montón de ayuda para ponerla sobre sus pies y era la primera vez que había sido capaz de abrazarla adecuadamente desde el accidente. Creo que pensaban que estaba loca.” Se rio Sinu, recordando lo que pasó después. “Les abracé a ambos, como si fuéramos viejos amigos. No pude resistirme. Apreciaba tanto todo lo que habían hecho por mí y por Camila.” Continuó. “Eran la combinación perfecta de positivo y paciente, forzando a Camila hacia adelante en su recuperación sin ser agresivos. Recuerdo lo que se involucraron en su rehabilitación,” explicó Sinu. “El dinero no les importaba, eso no es por lo que lo hicieron. Podías ver las ganas que estaban mostrando ante las cosas más pequeñas que Camila hacía. Eran incluso tan malos como yo.” Se rio. “Deberías de haber visto la cara del terapeuta del habla de Camila cuando llegó una mañana y preguntó qué tal estaba, el silencio normal que normalmente seguía sus preguntas intercambiado por un “me siento mejor”.
“Eso es tan genial,” recalcó Lauren con admiración.
“Pero quedarse de pie era el peor punto para Camila.” Dijo Sinu. “Después de que saliera a pasos agigantados. Su habla estaba mejorando casi cada día y antes de que lo supiera ella era capaz de salir por sí misma de la cama y caminar hasta el baño con las enfermeras. Recuerdo que yo estaba sentada en su habitación con ella un día, jugando a las ‘Cuatro en Raya” como su terapeuta física me había animado y a Camila se le seguían cayendo las fichas. Se frustraba y tiró el juego al suelo enfadada con su mano derecha. Esa fue la primera vez que lloró por lo que le había pasado.” compartió. “Hasta ese mundo era como si no se hubiera dado cuenta de lo que estaba pasando o por lo que estaba pasando, pero en ese momento se dio cuenta y lloró.”
Sinu se limpió sus ojos que estaban mojados ante el recuerdo de la angustia de su hija.
“Me preguntó por qué le había pasado eso a ella. Quería saber que había hecho mal, por qué el conductor no se había pasado y yo sabía que entonces la tendría de vuelta. Fue la primera vez que ella se refirio al accidente sin incitación. Estaba empezando a recordar cosas que le habían contado y a pesar de hacerle daño, lo tomé como una buena señal porque ya no estaba vacía, no estaba indiferente o incomprendida, estaba respondiendo en condiciones a algo horrible que le había pasado. Tenía su mente de vuelta, sus pensamientos, sus emociones. Ya no era una concha, era una persona de nuevo y nunca he estado más agradecida por nada en toda mi vida entera.”
“Una parte mía desea haberla conocido en aquel entonces,” confesó Lauren. “Ojalá pudiera haber visto lo lejos que ha llegado desde el primer día, pero, sólo sabré la mitad. La encuentro tan inspiradora.” Estableció con afecto. “No tiene ni idea de lo alentadora y edificante que es su historia. Lo mucho que su camino me motiva y me conmueve. Es completamente inconsciente a la admiración que le tengo.” Sinu extendió una mano y apretó la de Lauren encantada.
“Gracias,” dijo Sinu, una lágrima escapándose sin vergüenza ante las palabras generosas de Lauren. “Estoy tan agradecida por todo lo que has hecho por Camila.” elogió. “Cuando me dijo por primera vez que estabais saliendo, estaba sorprendida.” admitió. “No estaba segura de si era una buena idea, no por tu género sino, porque no creía que Camila estuviera emocionalmente preparada para una relación, y mucho menos con una que sería juzgada más fuertemente porque no era igual o correcta en los ojos de algunas personas. Sin embargo, eres realmente una bendición para la vida de mi hija. Eres amable, considerada, inteligente, una persona pensativa, y el hecho de que hayas estado al lado de Camila a través de todo, bueno, eso te hace parte de mi familia y seguirás siendo parte de ella tanto tiempo como mi hija quiera que lo seas.”
“¿De verdad?” preguntó Lauren y Sinu apretó su mano en apoyo ante la respuesta.
“Sí,” confirmó Sinu. “Sólo quiero que Camila sea feliz y lo es, a pesar de todo por lo que ha pasado, es feliz y mucho tiene que ver contigo.”
“Me hace tan feliz,” dijo Lauren con su mirada hacia abajo, sonriendo enrojecida.
“Entonces mi consejo es que os aferréis a eso tanto como podáis,” la animó Sinu. “La gente que realmente te hace feliz son las gemas raras y deberían ser como un gran tesoro.”
“Lo sé y la guardo como un tesoro,” aseguró Lauren a la mujer mayor. “Atesoro cada insignificante segundo que estoy con tu hija.”
“Bien,” respondió felizmente Sinu, “porque sé de hecho que ella atesora el tiempo que también pasa contigo.”
“Entonces,” dijo Lauren, empezando a sentirse un poco consciente del camino que estaba tomando la conversación, “¿cuánto dijeron que tardaría el procedimiento?” preguntó Lauren mirando hacia el reloj que estaba sonando fuertemente en la pared del hospital.
“Media hora dependiendo de cuantos intentos tuvieran que hacer para regular su latido,” le informó Sinu.
“Van a parar su corazón ¿verdad?” cuestionó Lauren.
“Sí,” confirmó Sinu, “pero sólo un segundo. Lo suficiente para resetearlo a su ritmo normal.”
“¿Cuándo tiempo lleva allí?” preguntó Lauren y Sinu miró el reloj.
“Veinte minutos.” Suspiró.
“Entonces con suerte saldrá pronto.” Comentó Lauren y Sinu asintió con la cabeza.
“Con suerte.” repitió.
“¿Quieres beber algo?” cuestionó Lauren, levantándose de su silla buscando en su bolsillo algo de dinero. “Voy a ir a coger un refresco de la máquina.”
“No, estoy bien gracias.” Contestó Sinu y Lauren le sonrió en reconocimiento antes de desaparecer en el pasillo en busca de la máquina expendedora.
De repente encontró una y se paró delante de ella, metiendo el billete de un dólar y seleccionando una Coca Cola que cayó ruidosamente. Se agachó a cogerla y se giró para ir hacia la habitación de Camila, pausándose cuando vio a una mujer que llevaba un polo blanco que estaba de pie al lado de un paciente masculino que estaba luchando por andar por el pasillo.
Lauren vio cómo la pasaban, tomando nota del gran hundido que tenía un lateral de la cabeza del hombro de una lesión que tenía, una venda blanca cubriéndolo. Observó las manos de la mujer sosteniendo su cintura, dándole la estabilidad mientras sus piernas se movían incontrolablemente debajo de él, haciendo que pareciera como que estaba borracho.
“Perdona,” dijo la mujer, dándose cuenta de que Lauren les estaba mirando. “¿Te importaría traer una silla?” preguntó asintiendo hacia una a la izquierda de la morena.
“Claro,” dijo Lauren, cogiéndola y llevándola hacia la mujer quien guiaba al paciente hasta ella con cuidado.
“Gracias,” dijo con aprecio. “Esto es lo más lejos que hemos llegado y creo que Bill se merece un poco de descanso antes de empezar nuestro paseo de vuelta a su habitación.”
“Sin problema,” devolvió Lauren, sus ojos leyendo las palabras ‘terapeuta física’ impresas en su camiseta azul.
Sonrió a ambos calurosamente antes de empezar su camino de vuelta a la habitación de Camila, el elogio que le estaba dando la terapeuta física a su paciente audible mientras se iba. Cuando finalmente se encontró de nuevo, después de un breve desvío, Lauren entró y caminó de vuelta a la silla, sentándose al lado de Sinu quien había cogido su libro de nuevo y ahora lo estaba leyendo en silencio para sí misma. Lauren abrio su refresco y tomó un largo sorbo antes de coger ‘Eleanor & Park’ de donde estaba en la mesa, maldiciendo interiormente la decisión de empezar a leerlo haciendo un nota mental de comprar su propia copia tan pronto como pudiera, ya adicta a la historia.
Las dos se sentaron en silencio, leyendo durante unos veinte minutos hasta que finalmente Camila estaba de vuelta en la habitación, una máscara de oxígeno en su cara y un doctor con su bata.
“¿Señora Cabello?” preguntó mientras los mozos ponían la cama donde había estado originalmente situada.
“Sí,” dijo Sinu, bajando su libro y levantándose.
Miró entre el doctor y su hija, Lauren girándose en su propio asiento para mirar el intercambio entre los dos adultos interesadamente.
“Me complace decirle que todo fue bien,” dijo con una sonrisa en los labios. “Conseguimos restaurar un ritmo de latido normal en el corazón de su hija después de tres intentos y todas sus constantes vitales parecen buenas.”
“¿De verdad?” preguntó Sinu, exhalando fuertemente con alivio y echando un vistazo en la dirección de Camila. “Entonces ¿estará bien?”
“Debería estar bien. Haré que vuelta para una revisión en una semana sólo para comprobar que no ha vuelto a su fibrilación auricular pero estoy seguro de que debería mantenerse el ritmo normal sin necesidad de ninguna medicación,” la tranquilizó el doctor y Lauren miró de vuelta a su novia dormida, una amplia sonrisa en su cara ante las noticias. “Mantendremos un ojo en ella un par de horas y después si todo se mantiene como está puede irse a casa con su cuidado.” Se pausó un momento para dar un paso hacia Sinu antes de continuar.
“Su pecho probablemente estará dolorido unos días y las desfibrilaciones puede que hayan irritado su piel así que le he escrito una prescripción para unos antibióticos y una crema dermatológica para que pueda sobrellevar eso.” Siguió. “Ha estado yendo y viniendo de la consciencia desde que la llevamos a recuperación para monitorizarla y puede que esté un poco groggy mientras se recupera de la sedación así que no os preocupéis si está un poco confundida o desorientada. Se pasará dentro de poco. Si está bien, ¿necesitaría que viniera fuera un minutos para firmar unos papeles?” le preguntó a Sinu y ella asintió, sin hacer nada más de lo que necesitaba hacer.
“Claro,” le dijo Sinu, girándose y acercándose a la cama un momento para plantar un suave beso en la frente de Camila. “Lauren, voy fuera con el doctor un minuto pero después necesito llamar al padre de Camila y hacerle saber que todo ha ido bien. ¿Estarás bien durante un minuto?”
“Sí, estaré bien,” contestó Lauren y Sinu, sabiendo que las palabras eran ciertas siguió al doctor fuera de la habitación, cogiendo el móvil con ella.
Lauren, ahora sola con su novia, puso la silla más cerca de la cama y cogió la mano izquierda de Camila, llevando sus labios hasta ella y besando la parte de atrás de ésta tiernamente, sus dedos moviéndose hacia abajo después de un momento encontrando la cicatriz familiar a lo largo del brazo de Camila que había empezado a trazar suavemente.
Vio a Camila moverle ligeramente ante su caricia y extendió una de sus manos hacia arriba para acariciar la frente de su novia.
“Hey cariño,” dijo Lauren mientras los ojos de Camila se abrían, su tono amable y reconfortante.
“¿Lauren?” cuestionó Camila, su voz ronca y adormecida, sus ojos cerrándose de nuevo mientras giraba su cabeza en la almohada en dirección a su novia.
“Sí Camz,” contestó Lauren, su mano acariciando la frente de Camila.
Camila tragó saliva con dificultad y exhaló fuertemente, su lengua moviéndose para humedecer sus labios mientras sus ojos permanecían cerrados.
“¿Estoy muerta?” preguntó inactivamente y Lauren sonrió ante la pregunta.
“Me temo que no,” contestó, sus dedos trazando la cicatriz de Camila.
“¿Estás segura?” respiró Camila, sus párpados moviéndose un momento antes de abrirse parcialmente para mirar a Lauren. “Creo que he muerto.”
“No has muerto,” la tranquilizó Lauren. “El doctor dijo que todo fue genial cariño.” Camila luchó para abrir sus ojos de nuevo pero miró a Lauren como pudo, con una sonrisa de tonta en su dirección.
“¿Lo hizo?” cuestionó y Lauren asintió, apretando el brazo izquierdo de Camila.
“Sí, lo hizo.” Reiteró Lauren. “Vas a estar bien.”
“Entonces, ¿no estoy muerta?” preguntó de nuevo Camila, sus párpados volviendo a cerrarse cubriendo sus ojos adormecida.
“No,” repitió Lauren.
“¿Entonces por qué estoy viendo un ángel?” preguntó adormilada Camila y la sonrisa de Lauren creció tanto que se preocupó de que sus mejillas se fueran a separar.
“No hagas eso,” regañó Lauren a Camila juguetonamente. “No seas tan adorable. Sabes que es mi debilidad…”
“Oh vale,” dijo de acuerdo fácilmente Camila, cerrando de nuevo sus ojos. “Sabes,” empezó unos segundos más tarde, su voz relajada y silenciosa. “Tuve un sueño realmente raro…” continuó Camila, su voz bajándose con la fatiga.
“¿Sí?” la animó Lauren.
“Sí,” exhaló Camila dócilmente, sus párpados levantándose un poco. “Soñé que era un dragón,” dijo.
“Un dragón, ¿eh?” preguntó Lauren entretenida. “¿Qué tipo de dragón?”
“Uno grande,” contestó simplemente Camila, sus ojos cerrándose de nuevo.
“¿Camz?” presionó Lauren cuando su novia no continuó con la historia.
“Sí,” dijo Camila, sus parpados levantándose lentamente.
“¿Ese fue todo tu sueño?” cuestionó Lauren y Camila sonrió.
“No,” dijo Camila, el corazón de Lauren latiendo fuertemente en su pecho ante la expresión de su novia. “Tú también estabas en él…”
“¿También era un dragón?” preguntó riéndose Lauren.
“No,” murmuró Camila. “Un dragón no….eras…algo más…como, un pegaso…”
“¿Un pegaso?” dijo Lauren. “Quieres decir un caballo volador…”
“Mmhmm,” gimió Camila borrosamente.
“Entonces ¿qué pasó en el sueño?” preguntó Lauren y Camila intentó girarse sobre su costado pero falló.
Extendió torpemente su mano hasta la máscara de oxígeno que cubría su cara y se la bajó; forzando a sus ojos a abrirse para así poder mirar a Lauren.
“Estaba herida…” murmuró Camila, “y…atrapada…debajo de esta montaña en una cueva…estaba…sola en la oscuridad…” dijo, sus ojos volviendo a cerrarse mientras hablaba.

Lauren acarició la mejilla de Camila con la parte de atrás de sus nudillos ligeramente y sus párpados temblaron un momento antes de volver a abrir los ojos.
“No podía volar bajo tierra.” Dijo Camila casi inaudiblemente. “No había… suficiente oxígeno para echar fuego…no era un…dragón allí…” suspiró.
“Entonces ¿qué eras?” preguntó Lauren, disfrutando la historia de Camila.
“Era…” empezó débilmente Camila.
“¿Eras qué cariño?” preguntó Lauren, Camila habiendo empezado a dormirse de nuevo.
“Un lagarto…” respiró Camila. “Sólo un lagarto…no un dragón mágico como solía ser…”
Lauren frunció un poco el ceño ante las palabras de Camila, su mano encontrando su camino hacia su brazo que acarició amablemente.
“Tú me encontraste…” siguió. “Viniste y…me salvaste,” continuó Camila después de una pausa. “Me curaste…porque…también eras mágica. Me mostraste el camino para salir de la cueva…de vuelta…” dijo, volviendo a adormecerse.
“¿De vuelta a dónde?” preguntó Lauren, su mano ahora jugando con el pelo de Camila, su voz apenas un susurro.
“De vuelta a la luz…” terminó Camila. “Tú…me ayudaste a convertirme en un dragón…otra vez…” exhaló lánguidamente.
Lauren permaneció callada, esperando a que Camila continuase, a que terminase de contar lo de su sueño pero no lo hizo.
“¿Volviste a volar Camz?” preguntó Lauren, viendo paralelismo entre el sueño de Camila y su relación y preguntándose si su novia realmente había soñado eso o si era sólo su forma de expresar cómo se sentía.
Camila miró a Lauren a través de sus ojos pesados y sonrió.
“Sí.” Dijo Camila simplemente. “Volé de nuevo. Subía tan…alto…” continuó pensativamente. “Podía ver el mundo completo a mis pies de nuevo…y…era precioso…” estableció, pausándose para inhalar. “Era feliz…era yo de nuevo…”
“¿Qué me pasó a mí en el sueño?” preguntó Lauren, acercándose más sobre el lateral de la cama, cerrando la distancia entre ambas.
“¿Tú?” cuestionó Camila y Lauren asintió, inconsciente de que su novia no podía ver el gesto, sus ojos cerrados una vez más.
“Sí,” vocalizó Lauren cuando se dio cuenta de su error.
“Bueno…viniste conmigo…” dijo, su mano derecha levantándose raramente en busca de la de Lauren.
Lauren tomó la mano vagante de Camila y su novia tiró de ésta para así poder apoyarla sobre su pecho.
“Nos fuimos y vimos el mundo juntas.” Terminó Camila.
“El dragón y el caballo volador,” se rio suavemente Lauren. “Vaya pareja extraña.” Se pausó un momento para considerar la creencia de Sofi de que era un unicornio y sonrió, para compartir la teoría de su novia.
“¿Estás segura de que no era un unicornio Camz?” cuestionó Lauren. “Sofi piensa que lo soy, ya sabes.”
“¿Un unicornio?” dijo Camila, considerando la sugerencia sin estar realmente consciente de las palabras de Lauren, demasiado dormida para comprenderlas. “Supongo…sí, supongo que podías haberlo sido…”
“Eso suena como un buen sueño Camz,” comentó Lauren mientras la respiración de Camila se volvía menos profunda con su cansancio.
“Sí,” dijo de acuerdo Camila. “Pero extraño…”
Lauren se echó hacia adelante y cerró el espacio que quedaba entre ellas, presionando sus labios contra los de Camila ligeramente, la urgencia de besar a su novia demasiado grande para resistirla.
“Un beso para mi bella durmiente.” Dijo Lauren, echándose hacia atrás y poniendo la mascarilla de oxígeno de Camila de vuelta sobre la boca de su novia.
“Estoy despierta,” dijo Camila y Lauren movió un mechón de pelo fuera de la cara de la menor con sus dedos.
“Apenas,” dijo Lauren y Camila hizo un gran esfuerzo para abrir sus ojos completamente pero no pudo y se rindió. Lauren acarició en ceño de Camila tiernamente de nuevo y la besó ligeramente en la frente.
“Vuelve a dormir,” le instruyó, pero eso cayó en oídos sordos, Camila durmiendo ya de nuevo.
Lauren continuó sentada en la cama de Camila y la miró en silencio mientras dormía. Una mano apoyada contra el brazo izquierdo de Camila, los dedos trazando la fina cicatriz que recorría la longitud de éste mientras la otra acariciaba la frente de la chica relajadamente. Diez minutos después, Lauren vio a Camila moverse de nuevo, sus párpados moviéndose unos segundos antes de abrirse. Las órbitas de color chocolate de Camila se encontraron con las de Lauren y sonrió de nuevo aparentemente groggy.
“Hola,” dijo Camila y Lauren se inclinó hacia adelante sobre sus codos que estaban apoyados en la cama al lado del cuerpo de su novia.
“Hola,” devolvió Lauren mientras Camila extendía su mano sobre su pecho y hacía una mueca como si estuviera incómoda. “¿Cómo te sientes?”
“Me duele el pecho,” contestó Camila cerrando los ojos de nuevo. “Hay alguien… hay alguien… ¿sentado en él?” preguntó vagamente. “Es como si…alguien… estuviera sentado en él… ¿es Dinah?”
“Nadie está sentado encima tuyo,” le dijo Lauren. “Es sólo una herida donde te han desfibrilado el corazón cariño. Probablemente dolerá un tiempo pero el doctor va a darte algo que ayudará con eso.”
“¿Estás segura de que no es Dinah?” cuestionó Camila y Lauren sonrió. “Quien quiera que sea…se…se siente muy pesado.”
“Dinah no está aquí Camz.” Le informó amablemente Lauren. “Viene a verte más tarde.”
“¿Está…bien?” preguntó Camila.
“¿Dinah?” preguntó Lauren y Camila asintió. “Sí, está bien cariño. Sólo está ocupada esta mañana, eso es todo. Está cuidando de sus hermanos ¿te acuerdas?”
“Ella es…buena con los niños,” señaló Camila aletargada y Lauren levantó la mano izquierda de su novia para apoyarla en su cara. “Será…una mamá genial.”
“Sí, lo será.” Dijo de acuerdo Lauren porque había visto a Dinah interactuar con Sofi y sus hermanos y sabía que Camila tenía razón.
“Voy a ser…madrina…ya sabes.” Dijo Camila, abriendo sus adormecidos ojos mirando a Lauren sin focalizar.
“No lo dudo,” reconoció Lauren.
“Ella…me lo dijo.” Continuó Camila y Lauren frunció el ceño.
“¿Hablas de cosas como esa con Dinah?” le preguntó Lauren sorprendida y Camila asintió.
“Ella dijo…que quiere que yo sea…” compartió Camila, su mano libre extendiéndose para frotarse los ojos cayendo sobre su cabeza en la almohada sin haber conseguido su misión.
“Camz ¿de qué estás hablando?” cuestionó Lauren confundida.
“Dinah…” respondió Camila adormecida.
“Haces que suene como si estuviera embarazada ahora,” se rio Lauren, acariciando la frente de Camila con sus dedos ligeramente.
“Lo está.” Respondió Camila automáticamente, suspirando fuertemente.
“No, Dinah no está embarazada cariño,” le dijo Lauren riéndose un momento ante el error de Camila.
“Sí, lo está…ella…me lo dijo…” murmuró Camila.
“Camz, no creo que esté,” empezó Lauren a protestar, su novia volviendo a dormirse, sus suaves ronquidos audibles en la habitación. Lauren consideró las palabras de Camila y movió su cabeza de lado a lado, sin estar convencida. No había forma de que Dinah estuviera embarazada. No podía estarlo. Lo hubieran sabido si lo estuviera. Estaría mostrando…
“Mierda santa,” murmuró Lauren, recordando la cara de Dinah y dándose cuenta de que había estado llevando muchas más camisetas sueltas a la escuela recientemente. “Mierda santa…” dijo de nuevo, recordando el día que Camila había ido corriendo a encontrarse con su mejor amiga porque estaba molesta.
Recordó cómo Siope y Dinah habían pasado por algo duro, como habían estado discutiendo mucho y Dinah había pensado que podían romper. Lauren pensó de nuevo en la historia de Sofi y en los raros antojos de Dinah con helado y maíz, cómo se había sentido enferma después de comer en Jimmy cuando salió corriendo hacia el baño.
“De ninguna jodida manera,” dijo Lauren, mirando hacia su novia dormida, desesperada por despertarla en condiciones, un millón de preguntas diferentes corriendo por su cabeza.
Se inclinó sobre la cama, tentada de despertarla pero pronto se sentó hacia atrás en su silla cuando escuchó la voz de Sinu detrás de ella, la madre de Camila volviendo de completar los papeles.
“¿Cómo está?” preguntó Sinu, pausándose al lado de la cama de Camila recorriendo sus dedos a través del pelo de su hija pacíficamente.
“Está bien,” contestó Lauren mientras Sinu descendía en la silla a su lado poniéndose más cerca de ella en la cama.
“¿Se ha despertado ya?” preguntó Sinu y Lauren asintió.
“Ha estado medio durmiéndose,” contestó. “No parece que esté tan confundida.” Le informó. “Sólo está dormida.”
“Bueno, eso es algo al menos.” Respondió Sinu, usando sus nudillos con amabilidad para acariciar la mejilla de Camila. “No me entiendas mal,” continuó, estudiando a su hija de cerca. “Es extremadamente linda cuando está confundida pero es muy cansador tener que repetir todo una y otra vez.”
Lauren sonrió ante el comentario de Sinu, recordando todas las veces que Camila había ido recuperando la consciencia después de un ataque, completamente desorientada e incapaz de retener la cosa más simple de información.
“Es definitivamente cansador,” dijo de acuerdo Lauren riéndose ligeramente para sí misma, su mano derecha jugando como de costumbre con los dedos de la mano izquierda de Camila mientras hablaba.
“¿No le duele nada?” cuestionó Sinu preocupada.
“Dijo que le duele el pecho,” le dijo Lauren sinceramente. “Pensó que alguien estaba sentada en él.”
“El doctor dijo que probablemente duraría un par de días al menos.” Recalcó Sinu pensativamente. “Dijo que también estaría bastante cansada. No estaría muy sorprendida si se pasa los próximos días en la cama recuperándose.” Lauren y Sinu se quedaron junto a la cama de Camila durante otros cuarenta y cinco minutos, mientras seguían hablando sobre cosas aleatorias hasta que, por el rabillo del ojo se dieron cuenta de que se estaba moviendo una vez más. Los ojos de Camila se abrieron fácilmente y extendió su mano derecha para bajarse la mascarilla de oxígeno de su cara, poniéndola en su cuello mientras giraba su cabeza para mirar a los visitantes.
“Tengo tanta hambre,” dijo seriamente, su voz ronca y rasgada.
“Siempre tienes hambre,” se rio Sinu mientras Camila intentaba sentarse sin éxito, su mano extendiéndose hasta su pecho mientras hacía una mueca de dolor.
“Ugh, Camz…” dijo Lauren, sosteniendo el control remoto de la cama en su mano presionando el botón que levantaba la parte de arriba de esta en una postura para sentarse.
“Oh, gracias.” Dijo Camila con aprecio, sonriendo ante la amenidad.
“¿Cómo te sientes?” le preguntó Sinu a su hija y Camila se frotó el centro del pecho con sus nudillos firmemente.
“Siento como que alguien condujo un coche por encima de mi pecho,” contestó Camila y Sinu puso una cama sin impresión ante la elección de la comparación.
“¿Qué? Has preguntado.” dijo. “Así es como me siento.” Camila golpeó su pecho un poco con la palma de su mano.
“En realidad,” dijo, dándole a la pregunta más pensamiento. “Siento como si un luchador de seiscientos kilos estuviera sentado en él…Dios,” se quejó. “Recuérdame porqué demonios estuve de acuerdo con pasar por esto de nuevo.”
“Estuviste de acuerdo con hacerlo porque sabías que era lo correcto.” Le recordó Sinu y Camila gruñó audiblemente, echando su cabeza hacia atrás sobre la almohada y cerrando sus ojos.
“Ugh, ¿Cuándo me volví tan razonable?” preguntó, levantando de nuevo su cabeza y Lauren sonrió divertida.
“Veré su la enfermera puede darte algo para el dolor,” dijo Sinu, levantándose y besando a Camila en la frente con cariño.
“¿Puedes ver si consigues algo para mi estómago también?” preguntó Camila y Sinu sonrió ampliamente, pellizcando una de las mejillas de Camila entre su pulgar y su dedo índice.
“¿Quieres que te traiga unas patatas de la cafetería?” preguntó Sinu y la cara de Camila se iluminó ante la oferta. “¿Debo tomar eso como un ‘si’?
“Sí, por favor,” contestó Camila, asintiendo con su cabeza. “No te olvides del…”
“Ketchup,” terminó por ella Sinu. “Lo sé mija,” se rio. “Lauren ¿quieres algo?” preguntó la mujer mayor pero Lauren negó con la cabeza, levantando una mano delante de ella.
“No gracias.” dijo.
“Ok, no tardaré mucho.” Les dijo Sinu, girándose hacia la puerta.
“Te quiero,” dijo Camila y Sinu miró por encima de su hombro a su hija antes de dejar la habitación en busca de algo de comida.
“Estás espabilada,” señaló Lauren una vez que estuvieron solas de nuevo.
“¿Comparado a qué?” cuestionó Camila, extendiendo su mano para coger la de Lauren y levantándola hasta su regazo.
“Comparado a antes,” devolvió Lauren.
“¿Antes?” preguntó Camila.
“¿No te acuerdas de lo que hemos hablado?” cuestionó Lauren y Camila pareció pensativa un momento.
“¿Quieres decir a cuando estaba pensando que todo esto era un sueño?” preguntó y Lauren suspiró mientras Camila continuaba. “Supongo que tenías razón. Realmente no lo es.”
Lauren consideró decirle a Camila que accidentalmente había dejado escapar el secreto de Dinah en su estado dormido pero decidió no hacerlo, dándose cuenta de que no se acordaba de la conversación a sabiendas de que su novia se sentiría horrible por traicionar la confianza de su mejor amiga. Dinah tendría que contárselo a ellas en algún momento, pero, hasta entonces, parecía como que iba a tener que morderse la lengua y sufrir sus preguntas sin hacer en silencio.
“Sí,” contestó Lauren, mirando a sus manos entrelazadas jugando con los dedos de Camila.
“Estás muriendo por decir “te lo dije”, ¿verdad?” preguntó Camila y Lauren sonrió, levantando sus ojos para encontrarse con los de color chocolate de su novia.
“No,” contestó Lauren sinceramente. “Sólo estoy aliviada porque fuera cierto. De otra manera quién sabe dónde estaría ahora.”
“Probablemente desmayándote con Clare en el campamento,” bromeó Camila y Lauren puso sus ojos en blanco, incapaz de prevenir que se ampliase su sonrisa.
“¿Acabas de decir ‘desmayándome’?” preguntó y Camila asintió con la cabeza. “Eso es una palabra,” le informó desafiante.
“Lo sé,” se rio a carcajadas Lauren. “Sólo es que no pensé que te oiría decirla.”
Camila bajó su mirada hasta los labios de Lauren y la chica de ojos verdes ladeó su cabeza hacia un lado cuestionante mientras se daba cuenta.
“¿Estás bien?” preguntó y Camila se mordió el labio inferior.
“Sólo me estaba preguntando cuando tuve mi beso,” contestó y Lauren se levantó de donde estaba apoyada en la cama y plantó un beso delicado contra los labios de Camila.
“¿Feliz?” preguntó y Camila se encogió de hombros.
“Supongo,” dijo, haciendo que Lauren moviera su cabeza y la besara de nuevo, esta vez más profundamente, sus labios permaneciendo contra la suave carne de la boca de Camila hasta que sintió la sonrisa de su novia contra ella.
“¿Mejor?” cuestionó Lauren sentándose en la silla.
“Bastante,” confirmó Camila y Lauren extendió su mano debajo de la silla y cogió su mochila, sacando el regalo que tenía para su novia y ofreciéndoselo a ella.
“Ahora que sabemos que no estás soñando,” dijo Lauren mientras Camila tomaba el regalo. “Puedes abrir esto.”
“Sabes que no tenías que traerme nada,” le dijo, repitiendo su sentimiento de antes.
“No es mucho,” le informó Lauren, “sólo un pequeño regalo.”
Camila miró el regalo en su regazo y empezó a desenvolverlo, sus dedos luchando con el papel delicado.
“Puedes romperlo,” le dijo Lauren y Camila sonrió antes de tirar del papel con su mano derecha, la izquierda bajando hasta su regazo.
“¿Qué es?” preguntó Camila y Lauren se levantó para ponerse sobre la cama al lado de su novia.
“Tienes que abrir la caja,” la animó Lauren, ayudando a Camila a levantar la tapa.
“Es una flor,” dijo Camila, levantando la rosa de la caja. “¿Es de verdad?” preguntó, su mano izquierda manipulando los pétalos pero incapaz de determinar definitivamente si era o no por la distinta sensación en su mano.
“No,” contestó Lauren. “Es de seda.” admitió. “De esa manera puedes guardarla con el resto de las cosas que guardas de nuestro tiempo juntas.”
“¿Para recordarme al hospital?” cuestionó Camila confundida.
“¿Qué?” preguntó Lauren incrédula. “No, cariño…para recordarte al baile.”
“¿Baile?” dijo Camila, mirando a los ojos esmeralda de Lauren.
“Sí,” dijo Lauren, sosteniendo la mirada de su novia. Tomó el ramillete de la mano de Camila y lo deslizó por su pequeña muñeca delante de la banda de identificación de paciente.
“Camila,” dijo, usando el nombre completo de su novia por primera vez en mucho tiempo. “¿Irás al baile conmigo por favor?” La sonrisa de Camila se amplió ante la pregunta y asintió con su cabeza felizmente.
“Sí,” dijo, admirando la flor de su muñeca antes de besar a Lauren profundamente, su mano curvándose alrededor del cuello de la morena.
“Vale, bien,” dijo Lauren mientras Camila soltaba sus labios, “porque ya había comprado las entradas.” Camila puso una mano en un lateral del cuello de Lauren y bajó su mirada de nuevo hasta la caja, dándose cuenta de un papel doblado en el fondo de ésta. Lo sacó y le dio a Lauren una mirada inquisitiva.
“No eres la única en la relación que puede escribir cartas sentidas y entradas de diario sinceras y…y…bonitas declaraciones de amor, ya sabes,” dijo Lauren en contestación a lo pregunta sin hacer.
“Me escribiste una lista una vez,” contrarrestó Camila. “¿Recuerdas?”
“No, tú escribiste eso.” Contestó moviendo la cabeza y refiriéndose a la lista de razones por las que le gustaba su crush y que Camila había escrito por ella.
“¿Puedo leerla?” preguntó Camila dudosa y Lauren movió la cabeza entretenida ante la pregunta.
“No,” bromeó. “Sólo lo estoy usando como decoración en la caja. Claro que puedes leerlo.”
Camila abrio la hoja en sus manos y se hundió en la cama mientras Lauren se acercaba más a su lado para leer sobre el hombro de su novia.
“Vale, entonces…admitiré que esto es más difícil de lo que pensé que podía ser pero, por favor ten paciencia porque quiero decirte algo y realmente nunca he hecho este tipo de cosas antes.
Eres tú la que tiene un talento cuando se trata de esto Camz. Eres la que es buena con las palabras, no yo. Eres la que es capaz de libremente compartir todos tus pensamientos íntimos y tus sentimientos conmigo. Nunca he sido así, no realmente. No de la misma forma que tú.
Soy reservada, eso lo sé. Sé que no siempre he sido muy comunicativa contigo antes, que he estado reacia a abrirme contigo porque no pensaba que podrías tratar con mis propios pensamientos y los tuyos…siempre han parecido atormentarte tanto, tus pensamientos. Recuerdo pensar que probablemente eras la persona más reflexiva que había conocido y me hacía preguntarme cómo tu cabeza no explotaba con todos esos pensamiento voladores alrededor, pero entonces me di cuenta; realmente nunca se quedaban mucho tiempo ¿verdad? Siempre salían de alguna manera…de forma hablada, o escrita, o en un mensaje grabado, o en una canción apropiadamente elegida. Siempre los has compartido conmigo y ahora es mi turno para hacer un cambio.
Una vez me hiciste una promesa; que estarías aquí, que estarías presente y no te rendirías. Mantuviste tu palabra para mí. Has mantenido mucho más que tu palabra. Recuerdo que yo también te hice una promesa. Prometí que sería más sincera contigo, que sería más abierta sobre cómo me estoy sintiendo y lo era hasta cierto punto, pero nunca tanto como podía haberlo sido. Podía haber estado infinitamente más expuesta, más vulnerable, más cándida y podía haber palidecido en comparación a lo mucho que tú lo eres conmigo. Entonces, aquí va.
Te quiero. Pero eso lo sabes, ¿no? Realmente no necesito decirlo.
Te quiero Camz y es tan difícil poner esto en palabras exactamente por qué es y eso significa que realmente no necesita ni una razón o explicación con la que pueda definirlo. Hay un millón de pequeñas razones por las que lo hago, y aun así no hay absolutamente ninguna razón. Ninguna.
En mi cabeza parece que todo tiene sentido pero después cuando lo escribo no. Es una paradoja que parece que entiendo y a lo mejor nunca lo haré. A lo mejor esa es la belleza de todo; a lo mejor tú realmente no necesitas saber por qué o cómo pasó…simplemente que pasó. A lo mejor es suficiente saber que este sentimiento existe. A lo mejor no debería ser cuestionado. A lo mejor deberías simplemente estar agradecida por ello y alegre mientras lo tengas.
Todo lo que sé es que algo ha cambió en mí el día que nos conocimos y no hay vuelta atrás ahora, porque ya no me importa por qué pasó, sólo que pasó. Inspiras algo en mí Camila. No, me inspiras un tiempo. Te admiro tanto que es irreal. Has pasado por tanto y aun así aquí estás…
Realmente no sé qué decir, hay tanto que quiero decirte, que desearía poder hacerlo pero, no soy elocuente como tú. No puedo traducir mis pensamientos en un papel con la facilidad que parece que tú eres capaz…
Esta carta parece torpe y rara en comparación con todo lo que tú me has dado así que perdóname. Prometo seguir intentándolo y a lo mejor con el tiempo mejoraré…a lo mejor no, pero, seguiré intentándolo de todos modos. Bueno, gracias Camz… gracias por todo lo que has traído a mi vida; tu risa, tu sonrisa, tu belleza. Gracias por inspirarme, por darme a alguien a quien admirar, por hacer que crea en el destino y en los milagros y en los cuentos de hadas y en finales felices.
Gracias por tu amor. Gracias por compartirlo conmigo, por permitirme la alegría que conlleva experimentarlo.Esto es de lejos, el mejor regalo que podías haberme dado nunca (y me has dado muchos). Estoy tan orgullosa de ti y te quiero.
Siempre te querré. Siempre x”
Camila bajó la carta cuando terminó de leerla y miró hacia arriba a Lauren quien la estaba mirando expectante, una expresión ansiosa en su cara.
“¿Qué piensas?” preguntó Lauren sintiéndose insegura.
“¿Que qué pienso?” cuestionó Camila y Lauren asintió casi imperceptiblemente, sintiéndose más vulnerable de lo que nunca se había sentido antes. “Pienso que te quiero,” sonrió Camila y Lauren dejó la respiración que estaba sosteniendo que se escapara de una rápida bocanada, una risa feliz escapándose de sus labios.
“No tienes que decirlo ¿sabes?” dijo Lauren juguetonamente, animada por las palabras de Camila.
“Sólo…cállate,” le instruyó Camila, lo que Lauren hizo, dejó de hablar, en parte porque Camila se lo había dicho pero, en su mayoría porque la pequeña se había echado hacia adelante tomando los labios de Lauren entre los suyos, no castamente, ni delicadamente sino a la fuerza y con determinación.
Camila había atacado la boca de Lauren con la suya y la chica de ojos verdes había cedido casi instantáneamente. Había cedido y seguiría haciendo eso, cada, una, de, las, veces

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Capitulo 73

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:09 am

Camila se quedó bajo observación en el hospital durante las siguientes horas, la enfermera revisando regularmente sus signos vitales para ver cualquier evidencia de complicación como resultado de la cardioversión. Satisfecha de que estuviera estable y sin riesgo de desarrollar ningún problema, el doctor permitió darle el alta a Camila para ir a casa al cuidado de su familia, una cita programada con él a la semana siguiente.
Después de lo que pareció como una eternidad de espera para que las prescripciones fueran rellenadas y los papeles del alta firmados, Lauren llevó a Sinu y Camila hasta casa, su novia haciendo muecas de dolor todo el camino hasta casa de su postura en el asiento de pasajero, cada vez que se encontraba un bache el coche de Lauren hacia que el cinturón frotara de manera incómoda contra su pecho ya tirante. A la llegada a la casa de Camila, Lauren ayudó a su novia a salir del coche y la guió por el camino hasta su casa, Sinu caminando delante de ellas abriendo la puerta, las cosas de su hija guardadas en la bolsa que sostenía en su mano derecha.
Camila había sido aconsejada por el doctor que ‘se lo tomara con calma’ durante el resto del día mientras se recuperaba y ella había decidido elegir surecomendación completamente, optando por gastar las horas que quedaban del día tumbada en el sofá del salón con Lauren y Sofi, las tres bajo los confines del edredón, viendo unas cuantas películas de Disney y comiendo pizza.
Dinah se pasó para ver a Camila esa tarde, uniéndose al trio viendo Toy Story 3 apretándose en un espacio casi inexistente al lado de Sofi con mucha dificultad. Finalmente reconociendo que no había suficiente espacio para todas ellas en el sofá, Dinah puso al menos en su regazo, haciendo cosquillas en el pequeño cuerpo de Sofi juguetonamente mientras lo hacía, causando que la hermana de Camila se retorciera ferozmente en el sitio riéndose fuertemente en respuesta a la irritación. Lauren estudió a Dinah de cerca mientras cogía la chica pequeña, quien estaba aún riéndose felizmente, en un abrazo fuerte, la espalda de Sofi hundiéndose en el pecho de la chica mayor mientras se sentaban para ver la película en la televisión que tenían delante de ellas. Mirándolas juntas, de la forma en la que Dinah apoyaba su barbilla felizmente contra lo alto de la cabeza de Sofi esporádicamente acariciando el suave pelo de la frente de ésta con sus dedos, Lauren no podía evitar estar de acuerdo completamente con Camila en que Dinah sería una madre genial. Sin embargo, incapaz de hacer la pregunta que había estado constantemente en su mente y en la punta de su lengua desde la revelación post- anestesia de su novia, Lauren estuvo en silencio preguntándose si Dinah estaba realmente embarazada o si la divulgación completa era algo falso producto del sueño de Camila.
Lauren siguió sondeando la pregunta durante el resto de la tarde mientras estaban sentadas juntas; el grupo persistiendo su maratón de películas ininterrumpida hasta que Sofi se quedó dormida, su pequeño cuerpo extendido a lo largo de sus regazos en lo alto del edredón. El padre de Camila fue para encontrarse con el estado de la menor y se la llevó escaleras arriba hasta su cama, dejando a las tres chicas mayores a solas. Dinah sin embargo, tomó la salida del grupo de Sofi como una pista para la suya y después de dar las buenas noches a Lauren y Camila, dejó a sus dos amigas para ir de vuelta a su casa.
Después de que Dinah se fuera, Lauren consideró preguntarle a Camila sobre el secreto posible que inconscientemente se le había escapado antes en el hospital pero, decidió que no lo iba a hacer cuando Camila bostezó adormecida estirándose en el sofá, sus pies ocupando el espacio que Dinah acababa de dejar vació poniendo su cabeza en el regazo de Lauren mirando la pantalla de la televisión. Lauren suspiró para sí misma rendida, sin querer arruinar la tranquilidad del momento molestando a Camila con el conocimiento de que potencialmente había roto la confianza de Dinah. A cambio, Lauren empezó a jugar con los largos y oscuros mechones de pelo de su novia, sus dedos entrelazados con los suaves mechones como de costumbre mientras veían la última película de la lista; WALL-E.
Camila se había como siempre, inevitablemente quedado dormida durante la película, su cuerpo finalmente sucumbiendo al cansancio del procedimiento que había tenido lugar, sus suaves ronquidos eran una música melódica para los oídos de Lauren. La chica de ojos verdes estaba agradecida por esos pequeños momentos de serenidad que le habían garantizado recientemente, por el puro e inocente placer de llegaba con simplemente estar en presencia de Camila, ninguna de ellas demandando o necesitando otra cosa excepto su compañía para estar perfectamente y completamente felices. El amor de Lauren por estos momentos silenciosos y sin complicaciones que compartían tan a menudo había crecido, donde la forma delicada de Camila estaba acurrucada contra su costado mientras leía o dormía, queriendo nada más de Lauren que su completa intimidad y comodidad que era casi básica con su contacto físico. Lauren normalmente tomaba esas oportunidades para reflejar su buena fortuna, en sus contables bendiciones para quedar, apreciando cada respiración que Camila tomaba como un regalo de Dios y cada segundo que ella tenía garantizado en la vida de su novia como una dotación que aún no estaba completamente segura de merecerse. A pesar del ingreso de Camila en el hospital, hoy había sido otro día bueno para añadir en la recientemente aumentada y agradecida, de lejos, interrumpida carrera para ellas. Camila estaba sana; estaban juntas, y para Lauren, no había nada más que importase más que eso.
Lauren se quedó en una contemplación pensativa durante el resto de la película, sus pensamientos firmes en su camino juntas hasta ese punto y solo volviendo a la realidad cuando WALL-E terminó y los créditos empezaron a aparecer. Lauren miró su reloj dándose cuenta de la hora, cambiando su postura en el sofá para prepararse para irse, Camila estirándose fácilmente ante el movimiento girándose sobre su espalda. Miró hacia arriba dormida para encontrarse con los ojos verdes penetrantes a través de los suyos adormilados y la morena se echó hacia adelante plantando un suave beso en los labios de Camila, sus dedos acariciando el ceño fruncido de su novia haciendo que sus párpados se cerrasen durante un breve segundo.
“Cariño, se está haciendo tarde,” le dijo Lauren a Camila tristemente, su voz baja y su tono suave. “Debería de ir yendo a casa.”
“No, quédate,” protestó Camila, su cabeza moviéndose con sus palabras mientras bostezaba y se giraba sobre su parte delantera.
Enterró su cara contra el estómago de Lauren, sus brazos envolviéndose alrededor de las piernas de su novia en un intento de prevenir que se fuera.
“No puedo,” respondió arrepentida Lauren. “Es casi mi toque de queda y mis padres me matarán si llego tarde.”
Camila gruñó derrotada y soltó a Lauren, girándose sobre su espalda una vez más, sus ojos cerrados porque le faltaba energía para mantenerlos abiertos. Lauren trazó la cicatriz de la frente de Camila con su pulgar y suspiró audiblemente.
“Te veré mañana,” le prometió, besando a Camila en los labios de nuevo rápidamente, la chica de ojos marrones asintiendo con su cabeza casi imperceptiblemente en reconocimiento, demasiado cansada para objetar nada más.
Lauren con cuidado se deslizó de debajo de su novia y del edredón, su mano sosteniendo la cabeza de Camila brevemente hasta que pudo poner debajo un cojín en su ausencia. Plantó un casto beso contra la frente de Camila y la chica más pequeña se giró sobre su costado, hundiéndose más en el sofá y casi inmediatamente quedándose dormida de nuevo. Lauren subió el edredón para cubrir el torso de Camila y se giró para irse, parándose en sorpresa cuando se encontró con Sinu mirándola desde la puerta con una amplia sonrisa en la cara, su hombro apoyado sólidamente contra el marco de la puerta.
“¿Te vas?” preguntó Sinu mientras Lauren recuperaba la compostura y silenciosamente hacia su camino hacia la puerta.
“Sí, necesito estar en casa antes de mi toque de queda,” contestó Lauren, echando un rápido vistazo a Camila por encima de su hombro mientras alcanzaba a la mujer mayor. “¿Cómo vas a subirla?” cuestionó.
“No lo haré,” contestó Sinu riéndose y poniéndose recta. “Parece cómoda ahí y una noche en el sofá no va a matarla.”
“¿Le dirás que le dije adiós?” pidió Lauren. “Tengo el sentimiento de que no se acordará de que me fui por la mañana.”
“Claro,” prometió Sinu, dando un paso hacia el pasillo, Lauren siguiéndola de cerca.
Fueron de camino hacia la puerta y Sinu la abrio para Lauren.
“Gracias,” reconoció Lauren con aprecio.
“No, gracias Lauren,” dijo Sinu sonriendo. “Realmente disfruté tu compañía en el hospital hoy. Fue bonito poder hablar sobre Camila y todo lo que pasó con alguien. Me di cuenta de que nunca lo había hecho antes…ya sabes… discutir cómo era en aquel entonces. Me sentí bien finalmente habiendo tenido la oportunidad.”
“¿De verdad?” preguntó Lauren. “¿No estabas enfadada de que te preguntara por ello?”
“No, para nada” contestó Sinu. “De hecho, me hizo darme cuenta de que probablemente necesito hablar con alguien adecuadamente.” admitió. “He estado tan centrada en hacer que Camila reconociera sus sentimientos hacia el accidente que ni siquiera me he parado a considerar los míos.”
“Realmente me gustó escuchar tu perspectiva de todo.” Le dijo Lauren sinceramente. “Quiero decir que siempre he tenido curiosidad por los primeros días de la recuperación de Camila y de alguna manera siento como que la conozco un poco mejor ahora. Siempre me olvido de lo mucho que ha tenido que pasar Camz físicamente después del accidente y admiro a la gente que la ayudó a llegar a donde está hoy, especialmente después de haber escuchado lo que has dicho de ellos.” confesó.
“Bueno, eres más que bienvenida a venir y hablar conmigo cada vez que quieras,” le informó Sinu. “Te contaré cualquier cosa que quieras saber.”
“¿Lo harás?” preguntó Lauren y Sinu asintió.
“Claro,” confirmó. “Creo que tengo la impresión de que tienes más que un interés pasajero en la rehabilitación de Camila…” Lauren pareció descubierta y bajó su mirada sonrojada, sintiéndose consciente.
“He estado pensando mucho en lo que quiero hacer cuando termine la escuela,” admitió Lauren con dudas, levantando su mirada de nuevo.
“Siempre pensé que quería ser escritora, pero ahora no estoy tan segura…”
“¿Estás pensando en que puede que quieras ser terapeuta?” cuestionó Sinu y Lauren se encogió de hombros insegura.
“Aún no lo sé,” confesó. “Sólo estoy contemplando terapia física como una opción de carrera, eso es todo.”
“¿Lo sabe Camila?” le preguntó Sinu.
“No,” contestó Lauren levantando su mirada de nuevo. “No se lo he dicho todavía porque sólo lo estoy considerando.” repitió. “No sé, sólo creo que sería un trabajo interesante.” continuó. “Ver el viaje de Camz ha sido tan inspirador y no puedo evitar imaginar lo increíble que sería pasar el resto de mi vida ayudando a otra gente que ha pasado por cosas similares. Supongo que podría ser algo increíble saber que ayudaste a alguien y le devolviste su independencia, saber que les ayudaste a cambiar su vida por algo mejor…”
“Bueno, si de alguna manera influencia tu decisión,” dijo Sinu, sonriendo calurosamente. “Creo que encontrarías terapia física como una carrera muy valiosa. Seriamente no puedo agradecer lo suficiente a todos los terapeutas involucrados en la recuperación de Camila. Siempre estaré agradecida por su paciencia y dedicación. Ayudaron a devolverme a mi hija y eso es sinceramente uno de los mayores regalos que he recibido.” Lauren sonrió ante las palabras de Sinu mientras la mujer mayor continuaba hablando. “Creo que serías una terapeuta genial si eso es lo que decides hacer Lauren,” la animó Sinu. “Has sido tan comprensiva apoyando a Camila a través de todo. Definitivamente te animaría a ver más si eso es lo que te interesa.”
“Gracias,” respondió Lauren con aprecio, sonriendo mientras salía por la puerta hasta el escalón del frente. “Creo que lo haré.”
“Buenas noches Lauren,” dijo amablemente Sinu.
“Buenas noches,” contestó, diciéndole adiós a Sinu con la mano.
“¿Nos vemos mañana?” preguntó, ya sabiendo la respuesta a la pregunta pero haciéndola igualmente.
“Sí, te veo mañana.” Confirmó Lauren antes de ir de camino a su coche.
Al día siguiente y de hecho, la semana siguiente al completo estuvo relativamente sin novedades para Lauren y Camila, la última pasando la mayoría del tiempo recuperándose en casa, su pecho aún magullado donde le habían hecho la cardioversión pero las palpitaciones que había estado sufriendo anteriormente ahora ya no eran un problema. Camila fue a su cita con el doctor el Sábado después de su procedimiento y estaba encantada de escuchar que él estaba contento con la respuesta que estaba teniendo el tratamiento. Le informó que ahora el ritmo de su corazón había sido restaurado con éxito, el Digoxin que le había prescrito debería ser suficiente para prevenir que volviera a su fibrilación auricular de nuevo en un futuro inmediato, si lo volvía a hacer.
Animadas por este conocimiento, Lauren y Camila volvieron a su alegre existencia de nuevo y las dos se volvieron, si era posible, incluso más inseparables de lo que lo eran antes, las dos chicas pasando cada oportunidad disponible juntas cuando Lauren no estaba en la escuela. Pasaron las últimas tardes de primavera paseando a Jasper en el parque con Sofi, la niña haciendo que Lauren la persiguiera hasta que no podía correr más y era forzada a colapsarse en el césped, sus pulmones doliendo violentamente en su pecho, su piel cubierta de sudor del ejercicio y Camila vería todo divertida desde un banco cercano mientras su hermana saltaba en lo alto de su novia, negándose a dejar que Lauren descansara y recuperara la respiración ni siquiera por un minuto. Cuando no estaban ejercitando a Jasper y discutiblemente a Lauren, las dos pasaban el resto de las tardes con Ally, Dinah y Normani, las cinco quedando en sus casas o se sentaban juntas en Jimmy’s, todas intentando derrotar a Camila en el reto de las alitas pero fallando miserablemente, la chica de ojos marrones quedando indisputable como ganadora una y otra vez a pesar de sus retadoras. Camila y Lauren disfrutaban todas las citas en sus tardes juntas también, citas que pasaban en las jaulas de bateo o en el cine, en la feria o en el zoo, citas que pasaban haciendo un montón de actividades entretenidas en variedad de localizaciones diferentes pero ninguna de ellas consiguiendo sobrepasar la felicidad que tenían simplemente estando acurrucadas juntas en la cama de Camila, los labios la una de la otra lo único que necesitaban para ocupar su tiempo, lo más barato y la única forma de entretenimiento que necesitaban.
Las dos chicas dedicaban cada fin de semana de después de la visita de Camila al hospital, la una a la otra y cada sábado lo pasaban en la playa, ambas sentadas en lo alto de una manta en un punto aislado, las olas golpeando contra la orilla hasta que la arena caliente empezaba a enfriarse y la brisa de la costa empezaba a levantarse, el día lentamente terminando acercándose a la noche. Preparaban una cesta de picnic con sus snacks favoritos y se sentaban alegremente juntas, pasando incontables horas simplemente hablando, hablando del pasado y su infancia mientras crecían, hablando del presente, del rápido acercamiento del verano y del juicio que se acercaba. Habían hablado del futuro, de sus esperanzas y sus sueños, planeando vacaciones que probablemente nunca tendrían y creando una lista imaginaria que probablemente dejarían a medias. Cuando no estaban hablando estaban leyendo, Camila pensativamente involucrada en las obras literarias que más recientemente había adquirido en la librería pública mientras Lauren se tumbaba en su estómago a su lado, estudiando determinadamente sus libros de texto preparando sus finales.
El nuevo prospecto de salud de Camila del doctor aparentemente le había dado la motivación que necesitaba para intentar mejorar la función de su mano derecha tanto como humanamente se pudiera, y a pesar de que el terapeuta físico le dijera seis meses antes que el deterioro sería casi imposible de progresar más de lo que ya había conseguido porque el daño del nervio que había sufrido era demasiado significante, la chica pequeña se pasaba horas practicando con su guitarra o escribiendo en su diario, ansiosa por probar que estaban equivocados. Lauren no pudo identificar el momento exacto en el que la actitud de Camila había cambiado, de que había hecho una transición final de ser esa chica que se odiaba a sí misma, fácilmente frustrada, y clínicamente deprimida cuando primero la conoció a la feliz, entusiasta y centrada que existía ahora, pero no creía que fuera algo que había pasado en una noche. La transformación de Camila había conllevado mucho tiempo. No era el resultado de un simple evento. Era la composición de todo lo que le había pasado, lo bueno y lo malo. Gradualmente todas esas dudas propias, todas esas inseguridades sobre sus capacidades, todos esos sentimientos de insuficiencia que había sentido, se habían ido y a cambio habían sido repuestos con optimismo y auto creencia que hizo que el corazón de Lauren creciera con placer y orgullo. Camila era auto suficiente y muy raramente ponía excusas para sus incapacidades, a cambio eligiendo encontrar formas alternativas de completar tareas si no era capaz de hacerlas de la forma normal. De hecho, había muy pocas cosas que Camila no pudiera hacer por sí mima si se lo proponía y más a menudo lo hacía exitosamente en sus intentos.
La única cosa con la que Camila aún tenía problemas era de vez en cuando con sus cicatrices, las que tenía como resultado del accidente y aquellas que se había auto causado mientras estaba en rehabilitación. Lauren sabía que Camila se sentía avergonzada de sus pequeños cortes que se veían en su muñeca derecha y que estaba avergonzada de la falta de auto control que había tenido en aquel entonces, de su incapacidad de tratar con sus emociones adecuadamente o de una forma saludable. Ahora aceptaba mucho más las cicatrices y era capaz de ver las connotaciones positivas de ellas mucho más fácilmente de lo que lo había hecho antes. Ayudaban a recordarle que era una superviviente y una luchadora, que era fuerte y resistente; que estaba viva cuando debería de estar muerta.
Camila raramente aludía a sus cicatrices ahora excepto bajo ciertas circunstancias, la mayoría involucraban un prospecto potencial de exposición en público por parte de ambas o durante otras situaciones en las que la chica de ojos marrones se encontraba intimidada o estresada. Cuando estaban juntas en la playa por ejemplo, Lauren a menudo se quitaba sus shorts vaqueros y su camiseta, el calor de Miami demasiado pegajoso e intenso para quedarse con la camiseta demasiado tiempo. Camila sin embargo, siempre se había abstenido de desvestirse, su camiseta puesta en su sitio, la chica más pequeña sintiéndose demasiado consciente para quitárselo cuando había tantos ojos vagando a su alrededor. La autoconsciencia de Camila cuando se trataba de las cicatrices y su apariencia estaba en constante trabajo en progreso, pero, estaba demasiado en progreso y Lauren sabía que su novia a veces trabajaba a través de esas inseguridades específicas como había hecho con todo lo demás. Camila sólo necesitaba un poco más de tiempo, un poco más de ánimo, un poco más de apoyo y Lauren podía ayudarla con esas tres cosas.
Lauren estaría mintiendo su dijera que no se despertaba cada mañana medio esperando otra tormenta que las golpease, otro juicio que se pusiera en el camino para examinar su resolución y su nueva encontrada felicidad pero, de momento, no había llegado. A cambio, vivían lo que otros podían considerar algo aburrido y una existencia normal, pero que para ellas era, después de casi nueve meses de continuas dificultades, nada más que un paraíso idílico.
El sábado por la tarde, tres semanas después de la cardioversión de Camila, Lauren estaba sentada al borde de la cama de Normani, un pequeño espejo en sus manos mientras terminaba de aplicarse unos retoques finales de maquillaje en preparación para el baile. El resto de las chicas estaban aleatoriamente dispersas por la habitación de Normani, cada una de ellas variando estados de preparación; Ally de pie delante de un espejo de cuerpo entero ondulando su pelo, Normani sentada con las piernas cruzadas en el suelo, rebuscando en su caja de joyas en busca de un brazalete para ponerse y Dinah estaba con cuidado aplicando el eyeliner a Camila, la coordinación de la chica más bajita siendo aún pobre para no emborronarse un ojo.
“Mila, podrías por favor dejar de moverte,” se quejó Dinah, casi arruinando el maquillaje de su amiga porque se estaba moviendo nerviosamente en su sitio.
“Lo siento,” se disculpó Camila sinceramente. “Sólo estoy preocupada por hacer que tú te retrases. Quiero decir que los chicos llegarán pronto y no quiero que tengas que esperar para que termine de estar preparada…”
“No te disculpes Camila,” comentó Normani amablemente, finalmente encontrando el brazalete que había estado buscando deslizándolo por la muñeca, el accesorio complementando su vestido negro perfectamente.
“Estaremos preparadas cuando lo estemos. No va a matar a Troy y Siope esperar un poco, ¿verdad Ally?”
“Definitivamente no,” dijo de acuerdo Ally, estudiando su apariencia en el espejo girándose con la plancha de rizos, satisfecha con su reflejo.
Puso el aparato en el vestidor de Normani y se giró para mirar a Camila quien estaba mirando a través de un ojo, el otro cerrado mientras Dinah intentaba terminar la tarea entre manos.
“Tómate tu tiempo Camila,” la tranquilizó Ally. “No hay prisa ¿vale?”
“Ojalá pudiera hacer algo para ayudar,” musitó Camila en alto y Dinah paró lo que estaba haciendo un momento, una mano sosteniendo la barbilla de su amiga en un intento de hacer que no moviera su cabeza demasiado.
“Podrías quedarte quieta,” sugirió Dinah, sólo medio bromeando. “Eso ayudaría.”
“No, quiero decir, ojalá pudiera hacerme esto a mí misma o algo.” Aclaró Camila. “De esa forma tú podrías terminar de prepararte y después ambas habríamos terminado antes de que los chicos hubiera llegado.”
“Aquí Dinah,” dijo Lauren, metiendo el espejo de su mano en el bolso cerrando la cremallera, habiendo terminado con su propio maquillaje.
“Ayudaré a Camz mientras te pones tu ropa.”
“¿Estás segura?” cuestionó Dinah y Lauren puso su bolso en la cama a su lado y se levantó, yendo hacia su novia.
“Sí, estoy preparada.” respondió, su vestido verde esmeralda largo a juego con sus ojos y haciendo que pareciera más llamativos de lo que ya lo eran.
“Aún tienes que vestirte.”
“Vale, genial,” dijo Dinah, levantándose y dándole a Lauren el eyeliner negro que había estado usando.
La polinesia se movió hasta la puerta de la habitación de Normani y sacó su vestido de donde había estado colgado antes de rápidamente desaparecer por el pasillo haciendo su camino hacia el baño para cambiarse.
“Si no te estás quieta,” empezó Lauren, su tono serio mientras se sentaba delante de Camila en el sitio que había dejado vacío Dinah. “Voy a dibujarte un par de gafas con esto.” Amenazó juguetonamente, levantando el eyeliner en su mano señaladamente.
Camila abrio el ojo que aún tenía cerrado firmemente para mirar a Lauren y sonrió ampliamente.
“No te atreverías,” respondió y Lauren levantó una ceja retadoramente.
“¿Eso crees?” preguntó Lauren y Camila la estudió de cerca, debatiendo la probabilidad en su cabeza.
“Vale, me comportaré,” prometió Camila creyéndose la amenaza de Lauren cerrando de nuevo su ojo, suspirando audiblemente mientras Lauren tomaba su barbilla con su mano libre como Dinah había hecho.
“Ally y yo también estamos preparadas así que vamos a ir abajo para preparar algunas cosas para la fiesta mientras termináis,” le dijo Normani a Lauren, quien había empezado a aplicar la línea negra de eyeliner en Camila delicadamente.
“No puedo creer que tus padres pensaran que sería una buena idea dejarte sola durante el fin de semana con el baile,” dijo Lauren incrédula.
“Hey, no es mi culpa que se hayan ido a ver a mi tío a Texas.” Respondió Normani encogiéndose de hombros. “Prácticamente estaban pidiéndome que hiciera una fiesta. Quiero decir, soy una adolescente… ¿Qué pensaban que haría?”
“Te matarían si se enterasen,” dijo Lauren.
“No, no lo harían,” dijo en desacuerdo Normani moviendo la mano con desdén a pesar de que Lauren no podía ver el gesto mientras estaba mirando de cerca lo que estaba haciendo. Normani se levantó y caminó hasta ponerse al lado de Lauren.
“A mis padres no les importará, no es como si no hubiéramos hecho barbacoas y fiestas aquí antes,” continuó. “Quiero decir, os están dejando quedaros aquí conmigo sin supervisión ¿no?”
“Tener a cuatro de tus amigas más cercanas en casa no es lo mismo que estar de acuerdo con hacer una fiesta para casi cien estudiantes del instituto.” Se rio Lauren.
“Oh, vamos Lo,” regañó Normani. “No va a haber ni de cerca tanta gente. Todos los de último año van a casa de Paul Mathesons y Samantha está preparando también una fiesta lo que significa que los deportistas y las animadoras de nuestro año estarán allí, no aquí,” siguió. “Habrá como unas treinta personas como mucho aquí,” le dijo.
“Es tu funeral,” comentó Lauren y no pudo evitar sonreír ante cómo fruncía el ceño Camila con el uso de esa palabra, su ojo abierto entrecerrándose sin aprobarlo. “Sabes a lo que me refiero,” dijo Lauren, echándose hacia adelante y plantando un suave beso en la punta de la nariz de Camila con cariño.
“No finjas que no tienes ganas Lo,” dijo Ally, dando un paso al lado de Normani. “Puedes intentar jugar a ser la adulta madura aquí todo lo que quieras, pero has estado esperando el baile más que nadie en esta habitación…” Señaló, sonriendo a la otra chica quien estaba viendo la interacción con el rabillo del ojo silenciosamente. “Por alguna razón inexplicable tienes unas ganas extremas. Tengo la teoría de que tiene que ver algo con el hecho de que nos quedemos aquí sin supervisión parental de nuevo,” dijo pensativamente. “Pero sólo es una teoría en progreso…” añadió sonriendo cuando vio que Lauren la miraba.
“¿Me estás diciendo que tú y Troy no tomaréis provecho de tener una casa libre de padres?” cuestionó Lauren y Ally no pareció ni siquiera intentar negar que era verdad.
“Claro que lo haremos.” Dijo simplemente. “Es la noche del baile. Es prácticamente un rito….”
“Sólo es el baile de segundo año,” le recordó Normani riéndose. “No es realmente el baile hasta el año que viene.”
“¿Y qué?” preguntó Ally. “Baile de segundo, baile de último año… ¿cuál es la diferencia? Se celebra lo mismo. ¿Por qué sino celebrarías esta fiesta Mani?”
“Está preocupada de que Dinah tenga razón sobre convertirse en la señora loca de los gatos,” dijo Camila neutralmente, echando un vistazo a Normani que ladeó su cabeza, una mirada impresionada e su cara ante la sutileza de la chica más pequeña.
“Cállate, pequeña idiota,” dijo Normani de buen humor mientras golpeaba juguetonamente a Camila en el brazo.
Lauren rápidamente movió el eyeliner fuera de la cara de Camila mientras su cuerpo se movía en respuesta a la fuerza de Normani y giró sus ojos penetrantes hacia su amiga, poco impresionada de que casi arruinara el maquillaje de Camila.
“Whoops,” dijo Normani, poniendo una cara de lamento. “Lo siento.”
“Estaremos abajo,” se rio Ally, tirando del brazo de Normani cogiendo sus bolsos de la cama y haciendo su camino hacia la puerta mientras desaparecían por ella.
Lauren las vio irse y después volvió su atención a Camila, terminando de aplicar el eyeliner a su novia, cogiendo la bolsa de maquillaje que estaba sobre la cama a sus pies para coger algo de mascara. Rápidamente la aplicó en las pestañas de Camila, sus ojos marrones chocolate mirándola fijamente haciendo que Lauren tuviera problemas con mantener su concentración.
“Toma,” dijo Lauren, poniendo la máscara en la bolsa de maquillaje examinando su trabajo, sus manos llegando a apoyarse sobre los hombros de Camila.
“Ya estás lista.” Le dijo Dinah habiendo ya ayudado a Camila con su base, colorete, lápiz de labios y pelo.
“Gracias,” dijo Camila, echando hacia adelante y besando rápidamente a Lauren en los labios con gratitud.
“No te arruines el pintalabios cariño,” bromeó Lauren, quitando sus manos de los hombros de Camila soltando a la chica para que así pudiera levantarse y caminar hacia el espejo de la pared de la habitación de Normani.
Camila analizó su reflejo de cerca en el cristal, su cara acercándose más para así tener mejor visión de sí misma. Parecía considerar su apariencia durante un momento extendiendo su mano para trazar la cicatriz sobre su ojo izquierdo pensativamente, evidentemente sin estar feliz con algo al fruncir el ceño.
“¿Qué pasa?” preguntó Lauren, levantándose y caminando hacia ella.
“¿Crees que puedes cubrir esto?” preguntó Camila a Lauren seriamente, girándose hacia su novia.
“¿Quieres decir con maquillaje?” preguntó Lauren, su mano inconscientemente levantándose para tocar la cicatriz de Camila, su pulgar moviéndose a lo largo de esta.
“Sí,” contestó Camila.
“¿Por qué?” cuestionó Lauren, bajando de nuevo su mano, sus ojos encontrándose con los de Camila con interés.
“Para así no poder verla,” dijo Camila simplemente. Lauren parecía confundida por las palabras de Camila y acarició el pelo de su novia mientras lo tenía sobre un hombro.
“¿Por qué quieres cubrirla?” preguntó Lauren.
“Bueno, porque es el baile y quiero estar bien para ti,” contestó Camila.
“Siempre te ves bien Camz,” le dijo Lauren sinceramente. “Eres preciosa…no necesitas esconder esto de nadie, especialmente no de mí,” dijo, haciendo un gesto a la cicatriz de Camila con la mano con la que había estado jugando con el pelo de su novia.
“Sé lo que estás pensando Lauren pero no tienes que preocuparte por mí, lo prometo,” dijo Camila.
“¿Estás segura?” le preguntó Lauren. “Sé lo mucho que luchas con tus cicatrices Camz…”
“No, de verdad, lo prometo,” empezó Camila. “No estoy avergonzada de ella más, no como solía estarlo.” La tranquilizó.
“¿No lo estás?” cuestionó Lauren.
“No,” le dijo. “Es sólo que hoy no es como cualquier otro día Lauren.” Explicó Camila. “Es nuestro baile de segundo y no sé… yo sólo, nunca pensé que vivirá suficiente para verlo y menos como para ir.” divulgó. “Nunca pensé que nadie me pediría ir con ellos, especialmente no alguien con quien he estado saliendo durante nueve meses. Sólo pensé que sería bonito si pueda cubrirla, sólo esta vez, sólo por una noche, sólo para que así no tengas que verla, para así cuando miremos atrás en las fotos no esté ahí…”
“No voy a cubrirla por ti Camz,” dijo Lauren definitivamente, sus dedos acariciando la cicatriz delicadamente.
“No vas a hacerlo,” respondió Camila tristemente, su voz baja.
“No, no lo haré.” Reafirmó Lauren encontrándose con la mirada de Camila de lado. “No quiero hacerlo.” Le dijo. “Me encantan tus cicatrices Camz y cubrirlas con maquillaje no hará que sean menos reales, no cambia el hecho de que estén ahí. Sólo será una ilusión temporal que desaparecerá el minuto en el que te laves la cara.”
“Sí, eso lo sé.” Reconoció Camila. “Yo sólo…no he visto realmente mucha gente de la escuela desde que me fui y no sé…quiero demostrarles que estoy mejor ahora, que he cambiado…no quiero que vean a la misma chica que perdió su temperamento en la biblioteca e hizo una escena en la cafetería en la hora de la comida. Ya no soy esa…”
“Sé que no lo eres Camz,” le dijo Lauren sonriendo. “El cambio en ti es tan obvio. Podemos verlo todos. Ellos también lo verán. No necesitas cubrir tu cicatriz para demostrarlo.”
“¿De verdad?” preguntó Camila.
“De verdad,” dijo Lauren, dando un paso hacia adelante y acercando a Camila en un abrazo. “No necesitas preocuparte por nada de eso,” añadió a sabiendas, besándola en la mejilla. “Seguirás siendo la persona más preciosa de esa sala esta noche.”
“Pero ¿qué pasa con las fotos?” cuestionó Camila, ignorando el cumplido de Lauren sintiéndose nerviosa. “¿No van haciéndolas por ahí? Las ponen en el anuario…”
“Sí, lo hacen,” dijo de acuerdo Lauren soltando a su novia para verla mejor, “pero no tienes que preocuparte por eso cariño. Tu sonrisa distrae tanto que nadie nunca se dará cuenta de tu cicatriz, lo prometo.” elogió. “Aunque los fotógrafos te pillen cuando no estés sonriendo tus ojos son tan cautivadores que a la gente le será difícil darse cuenta de nada más. De verdad, no tienes que preocuparte por nada.”
“Crees que estoy loca,” estableció Camila, sonriendo ante las palabras de Lauren.
“Sí,” contestó Lauren sinceramente, besando a Camila ligeramente sobre la cicatriz en cuestión. “Lo creo.”
“Lo siento,” se disculpó Camila. “Supongo que estoy más nerviosa por esta noche de lo que me había dado cuenta.”
“Yo también lo siento.” Dijo Lauren.
“¿Sí?” preguntó Camila.
“Sí, de verdad.” Contestó Lauren. “Siento que aún no puedas ver lo preciosa que eres incluso después de todas las veces que te lo he dicho. ¿Cuánto va a pasar hasta que finalmente me creas?”
Camila fue salvada del problema que venía con una respuesta cuando Dinah volvió a entrar con su vestido azul, ancho y de cuello alto que conseguía disimular la pequeña tripa del bebé de la vista mientras que simultáneamente mostraba otras curvas de su cuerpo.
“¿Todavía no estás vestida?” preguntó Dinah a Camila, dándose cuenta de los vaqueros y la camiseta que llevaba mientras iba hacia la esquina de la habitación poniendo su sudadera y sus leggings con el resto de las cosas.
“Estaba esperando que terminases en el baño,” contestó Camila, recogiendo su vestido de donde estaba puesto en la parte de atrás de la silla de Normani, poniéndoselo sobre un brazo. “No será ni un minuto.” dijo, echando un vistazo rápido antes de desaparecer por la puerta.
“¿He interrumpido algo?” preguntó Dinah sentándose al final de la cama de Normani mientras Lauren miraba hacia la puerta donde desaparecía Camila.
“No,” suspiró, caminando para sentarse al lado de la otra chica. “En realidad no. Sólo se siente un poco nerviosa por esta noche. Supongo que me he olvidado un poco de que no ha estado en la escuela desde Enero. Creo que se siente auto consciente de la forma en la que se fue…”
“Pero ha ido a la escuela desde entonces,” dijo Dinah. “Quiero decir que ha venido a ver tus partidos y a esperarte fuera con Jasper…”
“Sí, pero no es lo mismo.” Reconoció Lauren. “En realidad nadie viene a los partidos y la gente tiene tantas ganas de irse a casa al final de cada día que apenas se dan cuenta de que está allí esperándome.”
“Pero ¿qué la tiene tan nerviosa?” preguntó Dinah. “No es ni de lejos la misma chica que se fue.”
“Creo que ese es el problema.” Dijo Lauren. “Cree que la gente aún creerá que lo es.”
“Oh, por favor.” Se burló Dinah. “Ni una persona será capaz de mirarla y no ver lo mucho que ha cambiado. Ella es completamente diferente ahora…”
“Eso lo sé y tú también,” se rio Lauren. “Pero ella no. ¿Sabes que quería que le cubriera la cicatriz?” preguntó retóricamente. “Creo que pensaba que si hubiera un cambio físico obvio ellos lo verían y ayudaría…”
“No puedes cubrirla completamente,” dijo Dinah. “Lo hemos intentado antes, ¿recuerdas? Fue la noche del baile de invierno y sólo conseguimos hacerla menos visible. Está demasiado señalada para cubrirla con una base. Además, de qué demonios está hablando,” siguió. “Mila parece lo más sana que la he visto en casi doce meses. ¿Recuerdas lo mucho que hemos notado su cambio en este corto tiempo desde que salió de rehabilitación? El cambio físico fue una locura. La gente que no la ha visto en casi seis meses definitivamente verá una diferencia esta noche. No debería estar preocupada por ello. ¿Quieres que le dé un bofetón con sentido?” preguntó.
“Ves, por eso me gustas tanto,” se rio Lauren.
“¿Por qué?” preguntó Dinah sonriendo.
“Bueno, porque si hay alguien con quien puedo contar que entienda mis pensamientos cuando se trata de Camz, eres tú.” Le dijo. “Pero no quiero que le des ningún gancho polinesio. No creo que eso vaya a ayudar…”
“Sí, vale,” reconoció Dinah. “Si cambias de opinión sabes dónde estoy.”
“Apuntado,” respondió Lauren.
“Entonces, entiendo que ella no sabe nada de tus planes para esta noche,” dijo Dinah después de un momento de silencio cómodo que había pasado entre ambas.
“No lo creo,” contestó Lauren.
“¿Crees que esta pequeña inseguridad de su parte cambia algo?” cuestionó a sabiendas.
“No,” respondió Lauren resolutivamente. “Puede que cambie la canción pero si es algo, hace que quiera hacerlo incluso más.”
“¿De verdad piensas que poner la atención en ella es la mejor cosa si ya se está sintiendo consciente?” presionó Dinah.
“Probablemente no,” se dio cuenta Lauren, “pero, quiero hacer algo por ella y quién coño sabe, a lo mejor un gesto grande puede ser lo que ella necesite. A lo mejor entonces empieza finalmente a darse cuenta de que no estoy diciendo las cosas para hacerla sentir mejor, que realmente las digo en serio.”
“Esto va a ir de una de dos formas,” comentó Dinah. “O lo amará o se irá corriendo de la sala sintiéndose humillada…”
“Bueno, esperemos que no sea la última.” Dijo Lauren. “De otro modo, probablemente la seguiré sintiéndome de la misma forma.”
“En ese caso, rezaré por ti Lauren,” bromeó Dinah y la chica de ojos verdes la golpeó juguetonamente en el brazo.
“No…estaré bien, ¿vale?” dijo Lauren intentando sonar con más confianza de la que sentía.
“Lo que tú digas,” devolvió divertida. “Para que conste, creo que será realmente dulce,” le dijo sinceramente Dinah.
“Gracias,” dijo Lauren agradecidamente por el apoyo.
“Sin problema,” dijo Dinah, moviendo sus pies de atrás hacia adelante delante de ella.
Lauren tuvo la urgencia repentina de preguntarle a Dinah por la revelación de Camila del hospital, la chica polinesia sin haber dicho aún nada con respecto a su embarazo al resto del grupo, pero cambió de opinión cuando entró Camila con su vestido puesto. Lauren se levantó y sonrió a su novia, sus ojos vagando por su figura apreciativamente.
“Wow,” dijo Lauren, dando un paso hacia ella mientras Camila ponía sus vaqueros y sudadera encima de la cómoda de Normani. “Estás increíble cariño.”
Camila miró hacia abajo para estudiar la longitud de su vestido rosa palo de cuello alto que le llegaba hasta las rodillas algo insegura.
“Oh sí,” dijo Dinah, sintiendo las dudas de Camila y levantándose de la cama. “Estás totalmente buena Mila.” Le dijo de repente antes de coger su bolso e ir hacia la puerta.
Camila la vio cómo se iba sin explicación y se giró para mirar a Lauren con una expresión confusa en su cara.
“Siope está casi aquí,” mintió Lauren fácilmente. “Va abajo a esperar con las demás.”
“Oh vale,” dijo Camila, dándose la vuelta y haciendo un gesto hacia la cremallera de la parte de atrás de su vestido. “¿Puedes subirla?” preguntó y Lauren dio un paso hacia Camila, su mano tocando el material suave del vestido justo debajo de sus omóplatos.
Subió la cremallera hasta arriba y después deslizó sus manos alrededor de la cintura de Camila, acercándola en un abrazo y bajando su barbilla para así apoyarla en el hueco de su cuello. Giró ligeramente a Camila en su sitio, dejando un pequeño rastro de suaves y ligeros besos por su mandíbula y la chica pequeña arqueó su cuello hacia atrás en respuesta, exponiendo incluso más su garganta, cerrando sus ojos mientras lo hacía.
“Esta noche va a ser divertida,” le dijo Lauren, besando el hombro de Camila amablemente apretando su abrazo alrededor de la cintura de su novia. “Sólo intenta relajarte y disfrutar.”
Camila asintió con la cabeza y Lauren la soltó un momento para coger el ramillete que le había comprado.
“Toma,” dijo, deslizando la flor por la muñeca de Camila. “Ahora estás preparada.” Camila sonrió a la rosa y volvió a mirar a Lauren felizmente.
“¿Nos vamos?” preguntó a la chica de ojos verdes, ofreciendo su brazo para que Lauren lo cogiera.
“Claro,” dijo Lauren dudando un momento, “pero Camz, ¿no quieres unos zapatos?” preguntó y Camila miró hacia sus pies y se rio antes de escanear el suelo en busca de sus zapatos.
Rápidamente caminó hacia allí y se los puso antes de volver donde Lauren que estaba sosteniendo su bolso significativamente.
“Cierto…sí, probablemente también necesite eso,” se rio Camila, cogiéndolo mientras Lauren movía su cabeza incrédula.
Unió sus brazos y besó a Camila en los labios, su boca permaneciendo ahí placenteramente durante unos minutos, la de Camila moviéndose fluidamente contra ella, devolviéndole el gesto fervientemente.
“¿Cariño?” preguntó Camila cuando se separaron.
“Sí,” dijo Lauren sin aliento, la esquina de su boca levantándose en una media sonrisa.
“Intenta no emborracharte mucho esta noche, ¿vale?” preguntó Camila significativamente y los ojos de Lauren brillaron pícaramente.
“Lo prometo,” dijo Lauren, su sonrisa creciendo ante la insinuación de Camila. “Voy a estar lejos de cualquier cosa que me ofrezcan para beber Normani y Ally.”
“Bien,” comentó Camila, su sonrisa amplia.
“Vamos a hacer unos buenos recuerdos,” dijo Lauren, tirando del brazo de Camila llevándola a través de la puerta hasta el rellano.
“¿Unos buenos recuerdos?” preguntó Camila y Lauren se pausó en las escaleras para mirar a su novia.
“El mejor,” dijo de acuerdo Lauren, besándola una vez más antes de guiarla hacia abajo hasta la cocina donde estaban el resto de las chicas esperándolas

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Capitulo 74

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:10 am

Camila y Lauren encontraron a las otras tres sentadas en el mueble de la cocina hablando animadamente las unas a las otras, sus ganas por las festividades de la tarde y el rápido acercamiento de las vacaciones de verano palpables en la energía de su conversación.
“¿Estáis listas?” preguntó Normani con esperanza mientras el par cruzaba la habitación y se paraba en la parte opuesta a donde estaban sentadas. Lauren puso sus manos en lo alto de la superficie de granito del mueble echando su peso hacia ellas mientras Camila se deslizaba en la última banqueta disponible y empezaba a jugar con su collar nerviosamente.
“Mmhmm,” respondió Lauren felizmente, echando un rápido vistazo en la dirección de Camila sonriendo ampliamente. “¿Están los chicos de camino hacia aquí?” preguntó, sus ojos vagando por los muebles de la cocina donde había bolsas con snacks y bebidas para la fiesta que Normani había planeado.
“Sí, estarán en unos diez minutos,” le informó Dinah. “Siope me mandó un mensaje hace unos minutos y dijo que la limusina acababa de llegar. Va a recoger a Troy de su casa y después vendrán aquí.”
“Genial,” respondió Lauren, extendiendo la mano y cogiendo la mano libre de Camila como de costumbre. Camila se la ofreció felizmente y bajó la que había estado nerviosamente jugando con el collar.
“Chicas, ¿queréis algo de beber antes de irnos?” preguntó Ally, ofreciéndole a Lauren un vaso que contenía un líquido blanco que parecía sospechosamente vino.
“No, estoy bien,” dijo Lauren, moviendo la mano que no tenía ocupada delante de ella.
“Camila, ¿quieres zumo de naranja?” preguntó Normani, levantando un vaso del líquido.
“Gracias,” dijo Camila agradecidamente mientras extendía la mano para coger el vaso de la mano de Normani. “Estoy tan sedienta.”
“Espera Camz,” intentó advertir Lauren a su novia sin éxito, Camila habiendo llevado el vaso a sus labios tomando un largo trago de él antes de que la primera palabra hubiera salido incluso de sus labios.
“Jesús,” balbuceó Camila, tosiendo con el fuerte sabor del líquido mientras le golpeaba la parte de atrás de la garganta. “¿Qué demonios tiene eso?” preguntó jadeando, mientras volvía a poner el vaso en el mueble delante de ella.
“¿De qué estábamos hablando sólo hace cinco minutos?” le preguntó Lauren a su novia, moviendo la cabeza incrédula a Normani, asombrada de que fuera tan tramposa cuando se trataba de Camila. “Deberías de haber sabido que no tienes que coger ninguna bebida de Ally o Normani.”
“Espera, ¿tiene alcohol?” dijo Camila, aun intentando recuperar su aliento mientras Lauren frotaba su espalda suavemente con su mano.
Lauren cogió el vaso del mueble donde lo había puesto Camila y tomó un sorbo pequeño, dándole una mirada señalada a Normani cuando saboreó el vodka que llevaba.
“¿Vodka Mani? ¿En serio?” preguntó Lauren alucinada, deslizando el vaso hasta su amiga. “Sabes que Camz no bebe,” siguió, con tono duro. “¿Qué pasa si interactúa de mala forma con su medicación?”
“Ok, lo siento ¿vale?” se disculpó, cogiendo el vaso de Lauren dando otro trago ella misma. “Sólo pensé que sería interesante ver a Camila emborracharse eso es todo, pero tienes razón, no estaba pensando.”
“¿No hablamos de esto hace unas semanas?” le cuestionó Lauren.
“A lo mejor.” Reconoció Normani con dudas.
“Estoy bastante segura de que todas estuvimos de acuerdo en que emborrachar a Camila no era una buena idea.” Dijo Lauren.
“Definitivamente estaba de acuerdo con eso,” dijo Dinah, tomando un sorbo de su bebida. “Estaba preocupada de que se liase con un extraño mientras estaba intoxicada dejándome así preparando un viaje para cinco personas hacia Hawaii.”
“Yo estaba más preocupada porque terminase dejándose fuera de juego a sí misma.” Recordó Ally. “Si recuerdo correctamente tuviste un enorme ojo negro aquel día, ¿cierto Camila?”
“Probablemente,” devolvió Camila, sin acordarse de la conversación a la que se estaba refiriendo pero lo suficiente astuta para darse cuenta de que a menudo terminaba con un ojo negro después de un ataque. “No puedo creer que me hayas hecho esto a mí.” Se dirigió a Normani, su cara aparentemente agria por el sabor que aún quedaba en su boca.
“Lo siento,” se disculpó de nuevo Normani mientras Camila tragaba saliva con dificultad y extendía su mano para coger el vaso de agua de Dinah, su mano con dudas durante un breve momento mientras lo tenía delante, como si de verdad creyera que podía contener otra cosa que no estuviera esperando.
“Es sólo agua.” Le dijo Dinah riéndose. “Lo prometo.”
Camila levantó una ceja sin creerlo pero Dinah le lanzó una sutil y significativa mirada que no pasó desapercibida para Lauren, quien estaba mirando el intercambio interesadamente.
“¿De verdad?” preguntó Camila, haciendo un receso en confiar en Dinah para el beneficio de las otras chicas. “¿Estas segura de que no hay más vodka ni nada?”
“¿Qué? ¿No me crees?” preguntó Dinah incrédula mientras Camila cogía el vaso y lo levantaba hasta su boca.
Lo sostuvo cerca de su nariz y olió el líquido con dudas.
“Bueno, no,” dijo Camila aun fingiendo indecisión, “Claro que no. Quiero decir que aún recuerdo vívidamente aquella vez en la que pusiste canela en mi limonada y casi muero ahogada.”
“Oh sí,” dijo Dinah riéndose para sí misma ante el recuerdo. “Me había olvidado de eso. ¿Recuerdas esa vez que te hice beber suavizante fingiendo que era Mountain Dew?”
Camila frunció el ceño ante el recuerdo de Dinah y volvió a poner el vaso sobre el mueble de la cocina. No estaba dispuesta a arriesgarse a otro asalto en su esófago a pesar de que Dinah estaba diciendo la verdad, y eso que el vaso sólo contenía agua. A cambio se levantó de su banqueta y fue hacia el fregadero, cogiendo un vaso limpio del mueble llenándolo con agua fría, las otras chicas mirándola desde sus posiciones aparentemente entretenidas con su comportamiento. Tomó un sorbo del líquido frio y se giró para mirar a su audiencia, una amplia sonrisa en su cara mientras sus ojos se encontraban con los de ella.
“Ya sabes, era realmente agua Mila,” le dijo Dinah.
“A lo mejor,” concedió, “pero nunca puedes tener suficiente cuidado aquí,” comentó Camila, haciendo sus labios juntos fuertemente con satisfacción cuando vació los contenidos del vaso completamente. “Al menos de esta forma sé que no la has manipulado.” Camila enjuagó el vaso y volvió a ponerlo en el fregadero antes de volver a su posición previa en la banqueta opuesta a Normani.
“Tienes serios problemas de confianza Camila,” se rio Ally, terminando su propia bebida.
“Sí, pero crecí con Dinah así que ¿puedes realmente culparme?” respondió, extendiendo su mano a Lauren de nuevo, echando de menos el contacto. “Si no dormías con un ojo abierto te garabateaba toda la cara con rotulador permanente o te afeitaba una parte de tu ceja.”
“Estás bromeando ¿verdad?” preguntó Ally riéndose ante la imagen.
“Ojalá,” contestó Camila.
“Ahh, los buenos viejos tiempos,” suspiró Dinah nostálgica, mirando al espacio. Camila la golpeó firmemente en el hombro con su mano libre y parecía que había traído de vuelta a la realidad a Dinah pero no lo hizo hasta el último minuto.
“Sabes qué,” empezó, guiñándole un ojo a Camila. “Voy a dejarlo pasar esta vez pero aún tengo evidencias fotográficas de ambas bromas.” Amenazó juguetonamente.
“¿Qué?” dijo Normani, riéndose mientras se imaginaba a Camila como un garabato andante. “Dinah, vas a enseñárnoslas ¿verdad?” preguntó a la chica polinesia.
“Bueno, duh.” Se rio Dinah. “Claro que lo haré. Sólo que, no las tengo.” Camila hizo un puchero a Dinah y la chica más alta quitó su mirada rápidamente, ansiosa por no ser fácilmente manipulada.
“¡Maldita sea Mila!” se quejó. “No hagas eso. Me estás matando.” gruñó, poniendo su mano sobre sus ojos.
“Ugh, vale.” Dijo Camila, poniendo una cara neutral de nuevo cuando Dinah aún no se había descubierto los ojos dos minutos después. “Haz lo que quieras.” Dinah miró a su amiga sospechosamente pero Camila se encontró con su mirada de lado, sin decir ni una palabra.
“Sabes que Normani,” dijo Dinah, sus ojos sin dejar a Camila, cuya ceja estaba levantada significativamente en un gesto a la polinesia que por muy avergonzante y potencialmente material para chantajear que tuviera. “Te lo dejaré en mi testamento.”
“Os odio,” gruñó Normani. “Siempre empezáis a contarnos todas esas historias graciosas y después paráis cuando llegamos a conseguir algún detalle. Ahora me dices que hay alguna fotografía en algún lado de la parte de ceja que le faltaba a Camila y que nunca la veré… ¿cómo de justo es eso?”
“No lo es pero vas a tener que aguantarte,” dijo Dinah. “Mila tiene una foto mía con un mal corte de pelo particular que preferiría que no lo vierais. Además, tiene un video montaje de mí saltando en lo que asumía que era un charco profundo que resultó que no lo era…” dijo, su voz bajándose ligeramente. “Acabé cayéndome en él y casi me ahogo así que…ella gana esta ronda.”
“De verdad eres una pequeña lesbiana escurridiza.” Bromeó Normani juguetonamente, moviendo su cabeza.
“Lo sé,” respondió Camila levantando sus cejas. “Es genial ¿verdad?”
Las chicas se sentaron en la cocina durante los siguientes quince minutos hasta que Troy y Siope llegaron, las cinco pasando el tiempo burlándose las unas de las otras y discutiendo sus planes para el verano que se acercaba. Cuando el timbre sonó, todas fueron a contestar, encontrando a los novios de Dinah y Ally de pie en el escalón de la puerta, los dos vestidos de smoking que habían alquilado para la ocasión. El grupo se pasó los siguientes diez minutos haciéndose fotos en el césped de la casa de Normani, el conductor de la limusina tomando el rol de fotógrafo para ellos en la ausencia de sus padres, todas las reservas de antes de Camila sobre ser capturada en una foto desaparecieron con el conocimiento de que esto nunca llegaría a ningún lado cerca del anuario de la escuela. Se aseguraron de que posaban para las fotos obligatorias formales, cada uno de ellos con una amplia sonrisa en su cara, las parejas juntas; Siope y Troy con sus brazos alrededor de las cinturas de sus novias, Lauren con los suyos alrededor de Camila. Normani de pie felizmente entre ellos, un brazo detrás de la espalda de Troy y otro detrás de la de Lauren. Una vez que las hicieron, el pequeño grupo posó para unas fotografías más divertidas; mezclando las parejas, haciendo caras divertidas los unos a los otros fingiendo luchar y actuar unos contra otros en escenarios que fueron pronto capturados por la cámara entretenidamente. En un momento, dejaron la casa de Normani, los siete sentados en una limusina mientras hacían su camino hacia Parrot Jungle Island y el pasillo donde era el baile.
“Esa es mi foto favorita,” dijo Camila, mirando por encima del hombro de Normani mientras despacio miraba las fotografías que habían hecho con la cámara digital.
“¿Cuál?” preguntó Lauren, acercándose a su novia para poder ver mejor la pequeña pantalla y la imagen que estaba siendo mostrada ahí.
“Esta,” respondió Normani riéndose mientras sostenía la cámara para que así Lauren pudiera verla mejor.
“¿Tu foto favorita es una en la que parece que estás besando a Normani?” preguntó Lauren a Camila, poniendo sus ojos en blanco mientras levantaba su mirada hacia su novia.
“Sí,” contestó Camila. “¿Por qué tienes un problema con eso?”
“Un poco,” se rio Lauren.
“¿No crees que estemos lindas juntas?” preguntó Camila mientras inclinaba su cabeza más cerca de Normani en su lado opuesto sonriendo ampliamente con énfasis.
“Trae, déjame ver eso,” dijo Dinah, extendiendo su mano para coger la cámara de las manos de Lauren para mirar las fotos.
“Oh sí, sois adorables,” comentó Ally, moviendo un poco su cuello de su posición al lado de Dinah para poder ver la imagen por sí misma.
“No lo somos,” dijo Normani.
“Sí, lo somos,” dijo en desacuerdo Camila argumentativamente. “Quiero decir, mira esta foto.” dijo, cogiendo la cámara que le ofrecía Dinah sosteniéndola delante de Normani. “Claramente me amas.”
“No,” se rio Normani.
“Entonces ¿por qué me pediste ir al baile?” cuestionó Camila seriamente.
“No lo hice.” Contestó, aparentemente preocupada por las palabras de la más pequeña.
“Si lo hiciste,” dijo Camila, aparentemente confundida. “Incluso me compraste este ramillete.” Le dijo, levantando su muñeca enseñándoselo.
“Uh, no te di eso.” Dijo Normani, echando una mirada preocupada a las otras. “Lo hizo Lauren.”
“¿Qué? No, ella no lo hizo.” Respondió Camila, volviendo su atención a Lauren durante un breve momento sin encontrarse con sus ojos. “Lo compraste para mí. Me acuerdo…tú me lo diste cuando estaba en el hospital…”
“No, esa fue Lauren.” Le dijo Normani firmemente. “No fui yo.”
“¿Por qué haría eso Lauren?” preguntó Camila aparentemente desconcertada. “Está saliendo con Clare…”
“Umm…Camz,” dijo Lauren mientras Normani respondía con un ruido. “No, no está saliendo con ella.”
“Mila, tú estás saliendo con Lauren,” dijo Dinah frunciendo su ceño mientras se echaba un poco hacia adelante en su asiento.
“No,” dijo en desacuerdo Camila. “Estoy saliendo con Normani….”
“¿Qué? No, no lo estás haciendo,” protestó Normani rápidamente.
“Cariño, no digas eso,” dijo Camila, poniendo una mano en la rodilla de Normani aparentemente herida.
“Camila, no estamos saliendo,” le dijo Normani firmemente.
“Claro que sí,” contrarrestó Camila. “Hemos estado saliendo durante meses…no… no entiendo por qué dices que no…”
“Camila, no somos novias.” Dijo simplemente Normani. “No soy gay.”
“Sí, lo eres.” Respondió Camila pareciendo herida.
“Camz,” dijo Lauren, poniendo una mano en el hombro de Camila, una expresión preocupada en su cara. “¿Te sientes bien?”
“No,” contestó tristemente Camila encontrándose con la mirada de Lauren. “No entiendo qué está pasando. ¿Por qué dirías algo como eso?” preguntó a Normani, volviendo su atención hacia ella de nuevo. “Me dijiste que me amabas…”
“Esa no fui yo,” dijo Normani tan amablemente como podía. “No estamos saliendo…” repitió. “Estáis saliendo,” continuó, señalando entre Camila y Lauren.
“¿Qué?” cuestionó Camila mirando a Lauren cuya mano seguía en su hombro. “No…ella está con Clare…tú eres mi novia….tú eres…yo…te amo…no a ella…”
“Camz,” dijo nerviosa Lauren, intentando conseguir la atención de su novia de nuevo.
“No,” la cortó Camila, sus ojos aún firmes en Normani. “Por qué estás mintiendo…”
“No estoy mintiendo,” dijo Normani, “estas confundida Camila. Tú…Yo no soy tu novia…díselo Lauren.” Suplicó.
“Camz, estamos saliendo.” Dijo Lauren con tono suave y tranquilizador pero su mente estaba llena de emociones mezcladas. “Te lo prometo, yo sólo…tu memoria…creo que puede que hayas olvidado…”
“No lo he hecho,” dijo silenciosamente Camila. “No estoy confundida, no estoy…”
“Ok, ¿cuánto vodka le pusiste en la bebida?” preguntó Ally a Normani, mirando a su amiga cuestionante.
“No estoy borracha,” dijo Camila a la defensiva mientras Normani contestaba la pregunta de Ally.
“Había mucho pero sólo tomó un sorbo,” protestó Normani. “No hay forma de que esté borracha…”
“¿Crees que se haya podido mezclar con una de sus medicaciones?” cuestionó Dinah. Normani miró a Lauren con miedo.
“¿Lo?” preguntó Normani nerviosa. “¿Qué piensas?”
“No estoy loca,” intercedió Camila. “Estamos saliendo…incluso me compraste un perro. No me lo estoy inventando…”
“Cariño, escucha…” dijo Lauren lo más suavemente posible, frotando el hombro de Camila hasta que la miró. “Sé que probablemente parezca un poco raro pero confía en mí, no estás saliendo con Normani. Estás saliendo conmigo…”
“Lauren,” empezó a objetar Camila, pero fue parada en corto por los labios de la otra chica sobre los suyos.
Casi instantáneamente Camila empujó a Lauren, la parte de atrás de su mano cubriendo su boca protectoramente.
“¿Qué estás haciendo?” preguntó aparentemente alucinada.
“Estaba….” Empezó Lauren pero Camila no la dejó terminar.
“No me beses,” dijo duramente antes de girarse hacia Normani de nuevo. “Dile que no me bese…”
“Camila no estamos saliendo,” suspiró Normani, sintiéndose extremadamente culpable de lo que estaba pasando.
“¡Bien!” dijo Camila, su tono elevándose con ira, evidentemente frustrada.
“Entonces vale, ¿con quién estás saliendo si no es conmigo?” preguntó agriamente. “¡No estoy saliendo con nadie!” contestó Normani “Estoy soltera…”
“Bueno, ¿cuánto tiempo llevas soltera?” le preguntó Camila. “¿Acabamos de romper?”
“No, llevo soltera un tiempo,” le dijo Normani, poniendo una mano en lo alto de la de Camila pero quitándola rápidamente cuando vio que la mirada de la otra chica caía hasta ella y una pequeña sonrisa aparecía en su cara. “Nunca estuvimos juntas…nunca hemos estado juntas…nunca…”
“¿De verdad?” le preguntó Camila con dudas.
“De verdad,” suspiró Normani. “Lo siento…sé que puede que sea difícil para ti de entender pero te prometo que no somos pareja…”
“¿Estás segura de eso?” preguntó Camila, echándose hacia adelante rápidamente besando a Normani en los labios, sus manos sosteniendo la cara de la otra chica mientras sus bocas se conectaban.
“¡Camila!” se quejó Normani cuando la chica más pequeña soltó su boca, sus ojos mirándola implorando. “¡Jesús! Lauren no he sido yo… lo has visto ¿verdad?” le preguntó a su amiga que tenía una mirada como si la estuviera apuñalando.
“¿Qué coño Normani?” cuestionó Lauren. “Podías al menos haber intentado empujarla…”
“Me cogió por sorpresa,” gimió Normani. “No tuve tiempo de reaccionar.”
“¡Claro que sí!” dijo Lauren. “Dios….”
“Mira Camila,” dijo Normani señaladamente, volviendo su atención a la chica más pequeña que estaba estudiándola con mirada de adoración en la cara.
Camila se echó hacia adelante para intentar besar a Normani castamente en los labios de nuevo pero la otra chica echó hacia atrás su cabeza rápidamente, su mano empujando sólidamente el pecho de Camila para mantenerla lejos.
“¡No! Para ¿vale? No estamos saliendo.” Le dijo resolutivamente. “No puedes besarme ¿vale?”
“Pero te quiero…” dijo miserablemente Camila.
“¡No! No, no lo haces, ¿vale? Amas a Lauren…estas enfermizamente enamorada de ella…realmente me hace querer vomitar…estáis tan malditamente feliz todo el tiempo y estáis hechas para estar juntas.” Camila miró a Lauren y después a Normani.
“¿De verdad?” preguntó perpleja. “¿Amo a Lauren?” cuestionó girándose para mirar a la chica de ojos verdes en cuestión mientras Normani asentía con la cabeza.
“Sí, de verdad.” Le dijo Normani.
“¿Estamos juntas?” preguntó Camila a Lauren.
“Sí, cariño.” Dijo suavemente, extendiendo su mano para ponerla en su mejilla asintiendo con la cabeza, “lo estamos.”
“Entonces, ¿de verdad estás soltera?” se dirigió Camila hacia Normani de nuevo.
“Sí,” confirmó Normani. “Lo estoy.”
“¿De verdad?” preguntó.
“Sí.” Reiteró Normani. “De verdad.”
“¿Has estado soltera un tiempo?” probó Camila.
“Sí, durante bastante tiempo.” Compartió infelizmente. “Conociendo mi suerte probablemente moriré sola.”
“¿Qué pasa con tus gatos?” le preguntó Camila, una esquina de su boca levantándose en una sonrisa. “¿No te mantendrán acompañada?”
“¿Qué?” cuestionó Normani sintiéndose perdida.
“Tus gatos,” le dijo Camila mientras su cara se encendía pícaramente. “Vas a ser la señora loca de los gatos ¿verdad? ¿No es eso en lo que todas estuvimos de acuerdo?”
“Oh Dios santo,” dijo Normani, finalmente dándose cuenta de que Camila había estado burlándose de ella todo el tiempo. “¿Estás tomándome el pelo?” preguntó y Camila se rio en alto entretenida mientras Normani la empujaba fuerte por el brazo golpeándola contra el costado de Lauren. “¿Sólo estabas jugando conmigo? ¡Jesucristo Camila! ¡Estaba de verdad preocupada por ti!”
“Oh Dios, eso fue tan fácil,” se rio Camila, sentándose hacia atrás de nuevo. “Sin mencionar divertido…” continuó.
“Eres increíble,” le dijo Lauren, empujándola amablemente por el hombro, una gran sonrisa apareciendo en su cara. “Mierda Camz, estaba casi lista para dirigirnos al hospital… ¿estabas intentando matarme?”
“Lo siento cariño,” se disculpó Camila a Lauren, inclinándose hacia ella y apoyando su cabeza contra el hombro de la morena durante un instante. “No pretendía asustarte pero tendríais que haber visto vuestras caras,” se rio a carcajadas, golpeando su rodilla divertida. “No tenían precio. Dios, ojala hubiera grabado esto.”
“Ha sido brillante,” comentó Ally, altamente entretenida con todo y riéndose.
“¿Por qué me harías eso a mí?” preguntó Normani. “Dios, casi me da un jodido ataque al corazón… ¡pensé que la bebida que te había dado había causado que tu cerebro se cortocircuitara o algo!” Se pausó un momento para poner su mano en su pecho y respirar fuertemente. “Jodido infierno,” siguió después de un momento aun intentando recomponer su cabeza sobre lo que había pasado. “Pensé que te iba a dar un maldito ataque. ¡Me he cagado!”
“¡Eso te sirve por intentar liármela a mí antes!” le dijo Camila aun riéndose para sí misma. “No soy una persona fácil de convencer ya sabes.” Les informó. “Si vas a meterte conmigo entonces yo me meteré contigo también.”
“Tengo que aplaudir tu broma Mila,” dijo impresionada Dinah. “Incluso me convenciste de que lo estabas perdiendo.” Se pausó un momento para mirar a Normani quien estaba mirando fijamente a Camila desconcertada.
“Te ha pillado bien Normani,” se rio Dinah. “No puedes negarlo. Claramente es mejor en esto que tú…”
“Claro que lo soy,” respondió Camila. “Lo aprendí de la mejor ¿no?” preguntó guiñándole un ojo a Dinah.
“Quiero decir que ni siquiera intentaste ocultar el alcohol de la bebida de Mila,”continuó Dinah. “Literalmente pusiste tanto en ella que no había forma en la que no se diera cuenta. Si hubieras querido emborracharla deberías de haber al menos intentado enmascararlo mejor. Seamos sinceros aquí,” dijo planamente. “Has fallado.”
“Ugh, te odio,” se quejó Normani de buen humor, cruzando sus brazos sobre su pecho y poniendo una mueca rendida.
“Umm ¿cariño?” empezó Lauren; su voz dura. “¿Podemos hablar por favor del hecho de que acabas de besar a Normani?” terminó, levantando una ceja significativamente, una expresión seria en su cara.
“No te enfades conmigo,” dijo dulcemente Camila, inclinándose sobre el costado de Lauren besándola en la mejilla. “Normani es una besadora de basura comparada contigo.” Le informó jovialmente, sus brazos extendiéndose y envolviéndose alrededor del cuello de Lauren. “Quiero decir que no me dieron mariposas ni nada, no de la forma en la que tus besos lo hacen.” Le dijo. “Fue casi como si ella no estuviera intentando ni siquiera ser sincera.” Terminó y la fachada de Lauren se rompió, una amplia sonrisa a lo largo de su cara.
“No me preguntó por qué está soltera entonces,” bromeó Lauren y Camila sonrió, juntando sus labios con los de Lauren fervientemente.
Sintió a Lauren sonreír contra su boca y trazó el labio inferior de su novia con la lengua pidiendo entrada. Cuando Lauren apartó los labios, Camila no perdió tiempo en profundizar el beso, deslizando su lengua en la boca de su novia ansiosamente.
“Mmmm,” gimió Lauren mientras la lengua de Camila se movía con la suya, una mano tirando del pelo de detrás del cuello.
Lauren movió sus manos hasta los huesos de las caderas de Camila y la chica más pequeña acercó más su cuerpo hacia el de la chica de ojos verdes, presionando su peso contra su torso como si estuviera intentando derretirse en ella.
“Chicas,” dijo Ally, aclarando su garganta haciendo que Camila y Lauren se separasen durante un momento para mirar en su dirección. “La parte de atrás de la limusina es definitivamente el sitio perfecto para ese tipo de cosas,” dijo, haciendo un gesto hacia ellas con su mano, “pero podrías al menos esperar hasta estar solas primero, estáis haciendo que Normani se siento incómoda.” Camila giró su cabeza para mirar a Normani quien se había movido un poco de su sitio para alejarse de la pareja.
“¿Qué hay de malo?” preguntó Camila sonriendo a su amiga. “¿Quieres unirte?”
“¿He mencionado que te odio?” preguntó Normani moviendo su cabeza ignorando la pregunta.
“Si, eso creo.” Contestó Camila.
“Si Normani no se une entonces Ally probablemente lo hará.” Se burló Troy desde donde estaba sentado y Ally le pegó fuertemente en el brazo. “Ow,” se quejó.
“Ally es una pervertida,” estableció Camila riéndose. “¿Cómo puedes con ella?” Troy sonrió hacia abajo a su novia y la besó en los labios delicadamente antes de contestar.
“Bueno, es una pervertida,” contestó simplemente, guiñando el ojo. “Así es como…”
“Eww…vale,” dijo Dinah, riéndose mientras el coche reducía la velocidad para pararse en su destino. “Este viaje ha tomado un giro seriamente raro en algún momento y ahora necesito salir de aquí antes de que alguien sugiera que podemos participar todos en una orgía gigante.”
“Yo juego,” dijo Ally sin pensarlo.
“Yo también,” dijo de acuerdo Troy.
“Probablemente podría ser persuadida.” Añadió Camila indiferentemente, encogiéndose de hombros.
“Yo no,” dijo Lauren. “Sin ofensa Troy pero realmente no haces nada para mí…”
“No pasa nada,” se rio mientras el conductor de la limusina se abría para dejarles salir.
“Vale, estoy fuera de esto,” dijo Dinah apresuradamente, saliendo rápidamente por la puerta del vehículo, Siope y Normani siguiéndola rápidamente.
“¿Algo que dijimos?” preguntó Troy y Ally movió su cabeza antes de salir de la limusina, su mano cogiendo la de su novio tirando de él.
“Después éramos dos,” dijo Lauren, poniendo su brazo alrededor del hombro de Camila poniéndola en un abrazo de lado.
“Sí,” dijo Camila, sus ojos chocolate se encontraron con los de Lauren exponiendo su pequeño nerviosismo una vez más.
“¿Estás preparada?” le preguntó Lauren y Camila extendió su mano quitando la de su novia de su hombro, llevándosela hasta sus labios un momento antes de entrelazar sus dedos. Suspiró fuertemente y sus ojos se abrieron ligeramente.
“Claro.” dijo. “Hagamos esto.”
Camila se echó hacia adelante y se levantó saliendo de la limusina hasta la luz de la tarde de fuera. Se unieron a los otros que estaban esperándolas en el césped de al lado antes de ir dentro hasta el salón, la luz floja haciendo que se parasen un momento para hacer que sus ojos se ajustaran.
El salón estaba lleno de estudiantes y grupos de ellos juntos en el espacio, más en los bordes de la sala, hablando en alto unos a otros. Grandes mesas organizadas por toda la pista de baile y un pequeño escenario puesto con todo tipo de instrumentos musicales para la banda que iba a tocar después. Por encima, el techo decorado con globos azules y morados, carteles y otros adornos, el color coordinado perfectamente con la decoración de la mesa y las sillas. A lo largo de la pared, una gran mesa con comida y bebidas todo preparado.
“Bienvenidos al baile,” dijo Ally, mientras el grupo se paraba para estudiar la escena que tenían delante, sus ojos tomando cada detalle guardándolo en sus memorias.
“Entonces, básicamente ¿es igual que cualquier otro baile?” preguntó Normani, sus ojos vagando por la sala interesadamente.
“Bastante,” reconoció Troy, asintiendo con su cabeza.
“Ya sabes lo que significa entonces.” Dijo Camila, echándose hacia atrás contra Lauren quien estaba de pie detrás de ella, sus brazos envueltos alrededor de la cintura de la menor.
“¿Qué?” preguntó Siope, mirando a Camila.
“Será igual de divertido,” dijo, sonriendo ampliamente.
“Has estado en un total de un baile de instituto antes,” le recordó divertida Dinah y Camila tiró de los brazos de Lauren que tenía alrededor suyo.
“Si pero,” dijo, girando su cabeza para mirar a Lauren quien se encontró con su mirada felizmente. “¿Sabes qué? Fue realmente una noche genial.” Dijo significativamente, recordando cómo ella y Lauren habían pasado horas simplemente hablando, las dos entrelazadas juntas en la cama, compartiendo sus pensamientos privados la una con la otra, sus esperanzas personales y sus sueños.
“Sí, apuesto que lo fue.” Dijo Ally sugerentemente y Lauren la miró en respuesta. “Deberíamos probablemente buscar una mesa antes de que estén todas cogidas,” sugirió Normani y los demás asintieron con sus cabeza, siguiéndola por la sala hasta una que había en una esquina.
Camila también hizo un movimiento, pero Lauren le sostuvo, apoyando su barbilla en su hombro besando un lado de su cuello delicadamente.
“Esa fue una noche genial,” murmuró contra la piel de su novia, sus brazos envolviéndola firmemente.
“Lo sé.” Dijo de acuerdo Camila, girándose en los brazos de Lauren para así estar mirándola.
“Tengo el sentimiento de que esta noche va a ganar.” Dijo y Camila sonrió, sus ojos vagando por la sala.
“Creo que tienes razón,” permitió Camila, asintiendo con su cabeza.
“¿Eso crees?” probó Lauren y Camila miró hacia sus amigos antes de encontrarse con los ojos que siempre la habían cautivado tanto.
“Claro que lo creo.” Contestó sinceramente. “Ahora que estamos aquí no sé de qué estaba preocupada. Quiero decir que por un lado, está oscuro aquí y así nadie puede ni siquiera mirar en mi dirección.” Señaló encantada. “Por otro,” continuó Camila. “Tú estás aquí y todos mis amigos están aquí,” dijo. “¿Qué más podría posiblemente necesitar para poder divertirme?” Lauren acercó más a Camila y besó su frente ligeramente, sus labios permaneciendo sobre la cicatriz de su ojo izquierdo.
“Entonces ¿ya no estás nerviosa?” le preguntó Lauren y Camila negó con la cabeza contra el hombro de su novia.
“No, ya no.” Contestó Camila.
“Vale, entonces vamos a divertirnos un poco ¿no?” dijo Lauren, besándola en la frente una vez más soltando a Camila.
Tomó la mano de la menor y tiró de ella un poco para llevarla a través de la sala hasta donde estaban los demás.
“Lauren, espera,” dijo Camila, tirando hacia atrás del brazo de Lauren haciendo que parase y la mirase una vez más.
“¿Qué pasa?” le preguntó Lauren.
“Nada,” contestó Camila. “Sólo…si vamos a divertirnos entonces deberíamos también hacerlo adecuadamente,” dijo moviendo a Lauren hacia ella juntando sus labios, sus brazos inmediatamente encontrándose alrededor del cuello de la chica más alta.
Tiró de Lauren hacia ella y profundizó el beso, disfrutando del sabor familiar de los labios de su novia contra los suyos.
“Síp,” dijo Camila sin aliento mientras se separaban. “Definitivamente besas mucho mejor que Normani.”
“Gracias a Dios,” dijo Lauren, llevando a Camila por la sala de la mano. “Oh, por cierto,” dijo, parándose en seco cerca del grupo y girándose para mirar una vez más a Camila. “Si besas a alguien más que no sea yo otra vez voy a patearte el culo ¿vale?”
“¿Es eso una promesa?” preguntó levantando una ceja seductoramente sacando la lengua entre sus dientes.
“Oh Dios,” dijo Lauren riéndose. “Eres tan idiota.”
“No finjas que no es la razón por la que me amas,” dijo Camila. “Sé que lo es.”
“Ahora sé por qué Normani te odia.” Se rio Lauren.
“No me odia. No realmente,” dijo Camila. “En realidad me ama.”
“Pero no tanto como yo,” pensó Lauren mientras miraba cómo Camila caminaba a su alrededor para sentarse en la mesa con sus amigos. “Nadie nunca te amará tanto como yo."

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Capitulo 75

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:11 am

Lauren se movió de donde estaba de pie para unirse a sus amigos en la mesa, descendiendo con cuidado en un asiento vacío al lado de Camila quien estaba escuchando atentamente a los demás mientras discutían el entretenimiento que habían organizado para la noche.
“Hey Lauren,” dijo Troy, dándose cuenta de que la chica de ojos verdes se había unido a ellos en una silla opuesta a la suya. “¿Es verdad que Michael Dyers y su banda van a tocar aquí esta noche o es sólo un rumor?”
“No, son ellos,” contestó Lauren, su mano extendiéndose en busca de la de Camila como de costumbre una vez que estaba sentada. La encontró apoyada en el regazo de Camila y la cogió, su novia rindiéndose a su posesión de buena gana.
“Algunos de los de último año del comité de entretenimiento les vieron tocar en la fiesta de cumpleaños de Paul Matheson hace un par de meses y les han contratado.” explicó, entrelazando sus dedos con los de Camila acariciando la base de los dedos de la menor con su pulgar.
“¿Cómo consiguieron un concierto como ese?” preguntó Normani sorprendida. “Paul Matheson es la estrella del equipo de futbol….” Lauren le dio a Normani una mirada de “¿Es en serio?” y negó con la cabeza desconcertada.
“Stephen el bajista es el hermano pequeño de Paul.” Estableció de golpe. “Jesús Normani, ¿Cuánto hace que les conoces?” Normani parecía estar avergonzada y Ally se rio ante su amiga, entretenida.
“Entonces, les has escuchado ¿verdad?” preguntó Dinah a Lauren interesadamente, cambiando un poco de tema.
Era la única que sabía que Lauren había estado en un par de ensayos de su exnovio, la morena yendo a ellos para organizar una canción para el set de esa noche.
“Sí,” contestó sinceramente, Ally y Normani mirándola con expresiones serias en sus caras. “Me pasé por unos de sus ensayos hace un par de semanas.”
“¿Sí?” preguntó Normani a la chica de ojos verdes, su tono buscador. “¿Por qué?”
“Me quedé hasta tarde en la biblioteca a estudiar y estuve de paso,” mintió fácilmente. “Entonces pensé en pasar y decir ‘Hola’.”
“¿Son buenos?” cuestionó Dinah, dirigiendo la atención fuera de lo que involucraba a Lauren con ellos.
“Sí, sorprendentemente lo son,” contestó riéndose Lauren, agradecida por el respiro que le dio Dinah.
“¿Por qué es esto gracioso?” preguntó Camila, una sonrisa curvándose en su boca ante la respuesta de Lauren.
“Si les hubieras escuchado en primer año entenderías por qué es gracioso Camila,” respondió Ally, riéndose también. “Dios, eran horribles…pensé que mis oídos iban a empezar a sangrar cada vez que íbamos a verles practicar.”
“¿Por qué ibais a verles si eran tan malos?” preguntó Camila aparentemente más que confundida.
“Lauren me obligaba,” gruñó Ally, suspirando audiblemente ante la injusticia.
“Michael y yo salimos en primer año Camz, ¿te acuerdas?” le recordó Lauren. “Hemos hablado de esto antes.”
“¿Lo hemos hecho?” preguntó Camila, su frente frunciéndose con concentración mientras intentaba recordar la conversación.
“Si ayuda a estimular tu memoria, sólo salía con él porque ella tenía un crush con su hermana.” Le dijo Normani.
“Oh,” dijo Camila, su memoria finalmente volviendo a ella. “Estaba en el equipo de animadoras ¿verdad?” cuestionó a Lauren insegura.
“Sí,” confirmó Lauren. “Se graduó el año pasado y fue a Duke University a estudiar derecho con una beca académica.”
“No es que le estés siguiendo la pista de lo que está haciendo ni nada ¿no?” dijo Ally, riéndose alucinada.
“No,” defendió Lauren. “Michael me lo dijo cuando hablé con él, eso es todo. Aparentemente está saliendo con un jugador de futbol ahora.”
“¿Una animadora saliendo con un jugador de futbol?” preguntó Troy burlándose. “Eso es algo nuevo.” Ally le pegó en el brazo juguetonamente y él fingió insulto, su mano extendiéndose para cubrir el espacio protectoramente. “¿Por qué fue eso?” preguntó Troy.
“No seas tan malo,” le regañó Ally y él puso una mueca a su novia que hizo que se riera.
Continuaron sentados hablando mientras el resto del salón se llenaba a su alrededor, la atmósfera haciéndose más ruidosa y animada cada segundo que pasaba. Finalmente, la pista de baile se llenó y los estudiantes lanzaron la precaución al viento mientras bromeaban unos con otros, el sonido de risas altas y felices resonando en toda la sala.
Lauren y los demás pronto se unieron al resto de estudiantes, las canciones animadas que el DJ estaba poniendo inspirándoles a ir a la pista de baile. El pequeño grupo bailaba unos con otros animadamente, Dinah y Normani poniendo a todos en vergüenza. Por su lado, Camila intentaba lo mejor que podía no tropezarse con sus propios pies o golpearse en la cara con sus manos, la chica pequeña menos preocupada por cómo se veía para otra gente en la sala sino que estaba disfrutando. Lauren sonrió ante la vista de su novia cuyo puño estaba en el aire moviéndose mientras saltaba de arriba a abajo en el sitio mirando a Dinah, las dos cantando en algo las letras de la canción felizmente, sus voces uniéndose al coro de todo el mundo.
Hubo un pequeño momento antes durante la noche donde Lauren estaba preocupada de que Camila fuera a romperse el tobillo, la pequeña morena aterrizando de forma poco elegante a sus pies casi cayendo de golpe al suelo. Sin embargo, Lauren había extendido instintivamente su mano hasta el torso de Camila estabilizándola, sus largos brazos envolviendo a su novia protectoramente, acercándola en un abrazo seguro. Camila sonrió a Lauren mientras se encontraba de nuevo en sus pies, una amplia sonrisa de lado extendiéndose en sus facciones haciendo que sus ojos brillaran debajo de la luz fluorescente.
“Mi héroe,” dijo Camila mientras sus manos encontraban las caderas de Lauren, sus ojos quemando en las piscinas esmeralda de Lauren agradecidamente.
“¿Estás bien?” le preguntó Lauren riéndose nerviosamente ante las palabras de su novia, una mano bajando hasta la espalda de Camila mientras la otra se extendía para arreglar el pelo de su novia que había caído por su cara de cualquier manera.
“Sí, estoy bien,” tranquilizó Camila a la chica alta, la mano izquierda subiendo para acariciar la mejilla de Lauren delicadamente. “Estoy bien gracias a ti.” Añadió significativamente y Lauren tuvo la impresión de que estaba hablando sobre más de lo que acababa de pasar.
Lauren extendió su mano y pasó ligeramente sus dedos sobre la cicatriz de la frente de Camila, una expresión ilegible en su cara mientras estudiaba la imperfección pensativamente. Camila levantó su propia mano y envolvió sus dedos alrededor de la muñeca de Lauren con cuidado.
“Lo siento,” se disculpó Lauren, moviendo su mano hacia abajo, creyendo que Camila había estado haciendo un intento para romper el contacto.
“No lo estés,” le dijo Camila seriamente, su mano guiando la de Lauren hasta su pecho. Presionó la palma de la mano de Lauren contra él y se quedó callada, sus ojos aún firmes en los de su novia.
Lauren esperó un minuto, su mano sintiendo el latido normal del corazón de Camila bajo ella, insegura de qué decir para romper el silencio cómodo que había caído entre ellas.
“¿Ya no hago que tu corazón se acelere más?” bromeó Lauren después de un rato, sonriendo; feliz de que ya no sintiera el latido errático del corazón de Camila.
“No,” dijo Camila suspirando fuertemente, su propia sonrisa ampliándose en respuesta al suspiro de Lauren. “Aún lo haces. Confía en mí.”
“¿Estás segura?” preguntó Lauren, usando su mano que aún estaba apoyada contra la espalda de Camila para acercarla un poco más a ella. “No lo parece.”
“Sí, estoy segura.” Dijo profundamente Camila, soltando la mano de Lauren empujándola de buen humor.
Lauren recorrio sus dedos a través de los largos y oscuros mechones de pelo de la parte izquierda de la cabeza de Camila y sintió la fina cicatriz escondida debajo. Empezó a trazarla sólidamente con su pulgar y vio que los ojos de Camila se cerraban momentáneamente, su novia disfrutando del alivio del contacto con ella, la piel firme e incómoda, donde el tejido estaba curado.
“¿Duele?” preguntó Lauren a Camila, su voz baja mientras seguía acariciando la cicatriz suavemente.
“No, en realidad no,” contestó sinceramente Camila, abriendo de nuevo sus ojos para encontrarse con la mirada cuestionadora de Lauren. “Es sólo incómodo a veces.” admitió. “Pero eso se siente bien.” Compartió con aprecio, cerrando de nuevo sus ojos.
Lauren bajó una esquina de su boca en una sonrisa triste y se inclinó hacia adelante para dejar un suave beso contra la frente de Camila, sus labios quedándose ahí mientras sus dedos seguían masajeando la cicatriz de su novia y simultáneamente acariciaba su pelo a la vez.
“¿Podemos salir un poco?” preguntó Camila echándose hacia atrás y abriendo sus ojos para mirar la cara de Lauren. “Necesito algo de aire fresco.”
“¿Te duele la cabeza?” cuestionó y Camila asintió con su cabeza casi imperceptiblemente.
“Un poco,” confesó.
“Ok,” dijo de acuerdo Lauren y bajó su mano para coger la de Camila.
“Hey, ¿a dónde vais vosotras dos?” preguntó Ally levantando una ceja sugerentemente cuando se dio cuenta de que hacían un movimiento para irse.
“A Camz le duele la cabeza así que vamos a tomar algo de aire fresco,” le dijo Lauren, poniendo sus ojos en blanco. “No tardaremos mucho ¿vale?”
“Vale,” dijo Ally, una sonrisa apareciendo en su cara. “Tomaos vuestro tiempo.”
Lauren movió su cabeza exasperada y dirigió a Camila por la pista de baile, ambas moviéndose entre la multitud de estudiantes hasta que llegaron a las puertas que abrieron hasta llegar a una gran y relativamente abandonada terraza. Salieron a la noche, la luz, la fría brisa dándoles la bienvenida y refrescándolas del calor de dentro.
“Aquí,” dijo Lauren, guiando a Camila hasta un banco en la esquina de la terraza. “¿Quieres que vaya a por algo de beber para ti?” preguntó.
“No,” contestó Camila, tirando del brazo de Lauren en un gesto silencioso para que se sentase. “Sólo necesito un minuto, eso es todo. Hace tanto calor ahí dentro.”
Lauren se sentó al lado de Camila y envolvió un brazo alrededor de su hombro, acercándola en el pequeño sitio contra ella. La música de dentro estaba más baja allí fuera pero en los oídos de Lauren aún sonaba el bajo fuerte, amortiguando todo lo demás a su alrededor, incluyendo las voces de algunos estudiantes que estaban sentados cerca.
“Parece que lo estás pasando bien ahí dentro,” señaló Lauren mientras Camila apoyaba su cabeza contra su hombro, su mano extendiéndose para coger la que tenía libre su novia. Entrelazó sus dedos, sus ojos firmes delante de ella, mirando fijamente el cielo de la noche mientras contestaba,
“Sí.” Contestó Camila sinceramente, girando su cabeza para mirar a Lauren. “¿Y tú?”
“¿Si estoy disfrutando?” preguntó Lauren buscando aclaración y Camila asintió. “Sí, claro.”
Camila volvió su atención hacia adelante, sus ojos mirando las estrellas mientras brillaban en el cielo que tenían encima, su mente intentando conjurar imágenes de las constelaciones pero fallando.
“Estas callada,” dijo Lauren, rompiendo el silencio, preocupada por Camila.
“Sólo estoy pensando,” dijo Camila, con tono bajo. “Estoy bien, lo prometo.” dijo, acercándose más al costado de Lauren.
“¿En qué estás pensando?” preguntó Lauren atentamente, su mano sobre el hombro de Camila empezando a jugar con el pelo de la menor de nuevo.
“Las estrellas,” contestó Camila.
Lauren miró al cielo y estudió los puntos pequeños y luminosos que estaban que eran como pequeños puntos blancos pintados en papel negro.
“¿Qué pasa con ellas?” cuestionó Lauren.
“Sólo estaba intentando ver si reconozco alguna de las constelaciones.” Le dijo Camila.
“¿Te sabes las constelaciones?” le preguntó sorprendida Lauren y Camila negó con la cabeza.
“No,” admitió riéndose. “¿Y tú?”
Lauren miró de nuevo al cielo y se quedó concentrada, una suave exhalación escapándose de sus labios con una pequeña risa.
“He escuchado alguna de ellas pero no creo que pudiera encontrarlas,” dijo, apoyando su barbilla en lo alto de la cabeza de Camila. “No me las sé tan bien.”
“Finge que sí,” animó Camila y Lauren sonrió como si pensara en las únicas que conocía.
“Ok,” dijo Lauren. “Bueno, veamos….está Orion, el cazador.” Explicó señalando un grupo de estrellas que podía ser cualquier constelación por todo lo que sabía.
“Esa es la del cinturón, ¿no?” preguntó Camila y Lauren señaló una fila de tres estrellas en el cielo.
“Sí,” dijo. “Es esa de ahí,” dijo riéndose, sin tener ni idea.
“¿Qué otras conoces?” preguntó Camila divertida por la farsa de Lauren.
“Aquí,” dijo Lauren, levantando sus manos entrelazadas y señalando nada en particular. “Esa es Cassiopea.”
“¿Cassiopea?”
“Sí,” reafirmó Lauren. “Fue una reina vana y presumida de la mitología griega y se dice que la pusieron en el cielo como castigo por su arrogancia porque ofendió a la ninfa del mar, quien fue bendecida con gran belleza, diciendo que ella y su hija eran más bonitas que ellas.”
“Ese no parece tan mal castigo si me preguntas a mí,” remarcó Camila. “Imagina cómo se ve el mundo desde allí arriba.”
“De acuerdo con la mitología la forzaron a dar vueltas por el cielo en su trono,” explicó Lauren, sonriendo ante la falta de entendimiento de Camila, pero tomándose su tiempo para explicarlo. “Ahora se pasa la mayor parte del tiempo pegada a él intentando no caerse. Probablemente no hay mucha oportunidad de que vea las vistas.” terminó.
“Ok, bueno eso suena menos divertido.” Reconoció Camila riéndose.
“Creo que una de las constelaciones se llama como su hija Andromeda,” dijo insegura Lauren.
“Conozco la historia de Andromeda,” dijo Camila con entusiasmo. “Me acuerdo de que la leí una vez. Su padre la encadenó a una roca en el mar como un sacrificio al monstruo del mar que estaba atacando su reino.”
“Eso es cierto,” dijo Lauren animadamente.
“Pero Perseo llegó y la salvó.” Continuó Camila.
“Si, lo hizo,” dijo de acuerdo Lauren.
“Convirtió al monstruo del mar en una roca usando la cabeza de medusa,” recordó. “Después se casaron y tuvieron como, cien hijos,” bromeó.
“Creo que fue más como nueve,” se rio Lauren.
Camila giró su cara para mirar a Lauren, su mano libre posicionándose sobre el pecho de su novia.
“¿Crees que la pusieron allí arriba como castigo también?” preguntó Camila. Lauren se encogió de hombros.
“No sé.” divulgó. “A lo mejor.”
“¿Crees que a lo mejor todo el mundo se convierte en una estrella una vez que mueren?” le preguntó Camila a su novia.
“¿Te estás poniendo filosófica otra vez?” dijo Lauren y Camila volvió a mirar al cielo.
“Sólo tengo curiosidad,” contestó Camila; su cabeza apoyada contra el pecho de Lauren. “Creo que sería bonito, ya sabes, pensar que el cielo está iluminado con las infinitas almas del mundo.” Se pausó un momento para permitir a Lauren la oportunidad de responder pero siguió cuando no dijo nada.
“Imagina a la gente en su forma más verdadera y pura, volviendo al cielo para cuidar de la gente que dejan atrás.” Siguió. “Podrían observar a cada generación que siguiera sus pasos durante una eternidad, viendo la dinastía que han creado, las vidas de las que han sido responsables, la felicidad que han dejado.”
“Inmortalidad verdadera,” dijo Lauren, dándose cuenta de a dónde iban los pensamientos de Camila. Camila volvió su atención hacia Lauren y apretó la mano de su novia.
“A veces me siento tan insignificante,” confesó Camila mientras examinaba la enormidad del cosmos de nuevo. “Me pregunto ya sabes, cuánto tiempo hubiera tardado la gente en olvidarme si hubiera muerto en el accidente.”
“Les hubiera llevado toda una vida.” La aseguró Lauren con confianza.
“Sólo estás diciéndolo,” dijo Camila.
“No,” dijo Lauren, sus dedos encontrando la cicatriz de Camila en un lateral de su cabeza acariciándola amablemente. “No es así. Serías casi imposible de olvidar Camz. Confía en mí. Lo intenté una vez y cada pequeña e insignificante cosa me recordaba a ti.” Se pausó un momento y besó la frente de Camila ligeramente.
“Escuchaba una canción en la radio y me acordaba de que tú eras la persona que primero la compartió conmigo,” continuó, “o leía una cita en un libro en la escuela y pensaba que realmente te habría gustado.” divulgó. “Pensaba en ti en todo momento siempre que me acercaba a la playa y escuchaba el sonido de las olas golpeando la orilla. Me acordaba de ti cada vez que me tomaba un trozo de pizza o cuando iba a las jaulas de bateo. Has contaminado todo lo que está a mí alrededor así que no hay ni un solo lugar que no sea nuestro, que no contenga un recuerdo tuyo. Estas en todos lados y estoy agradecida porque nunca quiero olvidar a alguien tan increíble como tú.”
Lauren apoyó su mejilla contra lo alto de la cabeza de Camila y suspiró.
“Quieres ser una estrella Camz, ser infinita y luminosa cuando mueras, ser recordada,” reconoció Lauren, “pero ya eres todas esas cosas. Traes luz a mi vida cada día y la felicidad que me haces sentir es interminable. No creo que nunca muera.” dijo. “Creo que lo que realmente quieres saber es si tuviste un impacto, si tu vida significó algo, quetú significaste algo.” explicó.
“Quiero saber que no la malgasté,” admitió Camila. “Estoy preocupada de haberla malgastado, mi vida y el tiempo que me han devuelto…” dijo. “He pasado tanto tiempo en rehabilitación, tanto tiempo estando enfadada con todo el mundo y con todo incluyendo conmigo misma que creo que lo he hecho Lauren. Lo he malgastado. Fue tan desagradecida por ello y no debería de haberlo sido.” Camila giró su brazo izquierdo para mirar las pequeñas cicatrices que tenía y Lauren separó sus manos para pasar sus dedos contra ellas con cuidado.
“No la has malgastado,” la tranquilizó Lauren. “No lo has hecho ¿vale? Lo prometo. Tenías que recuperarte y lo hiciste Camz. Quiero decir que mira lo mucho que has crecido, lo mucho que has cambiado desde que nos conocimos…no puedes decir que ese tiempo fue desperdiciado.” Camila miró a Lauren y estiró su cuello para dejar un casto beso contra sus labios.
“Te amo,” declaró Camila, sus manos acariciando la mejilla de Lauren mientras empezaba a mirar fijamente a sus ojos.
“Yo también te amo,” le dijo Lauren. “Confía en mí. Sé que tu tiempo no ha sido desperdiciado porque me lo diste a mí cuando me amaste de vuelta.” Se pausó un instante para acariciar la frente de Camila.
“Te amo tanto Camz.” Dijo Lauren; su tono suave y sincero mientras envolvía sus brazos alrededor del torso de la menor acercándola más contra el suyo. “Te amo y siempre lo he hecho. Amo a la chica que vi primero en el pasillo en Septiembre; la patosa, tartamudeante, dudosa, tímida, autocrítica, la que estaba completamente inconsciente de mis sentimientos por ella. Amo a la chica que lentamente fue se vino abajo pieza a pieza, la chica que se desmoronó en un millón de pequeñas piezas justo delante de estos ojos porque el peso de todo lo que había pasado estaba aplastándola. La amo Camz. La amo.” Dijo señaladamente. “La amo y la chica en la que se ha convertido, la que destrozado mi propio corazón con su dolor, la chica que desgarró mi corazón en dos, que desapareció de mi vida tan abruptamente y tan completamente que por un tiempo pensé que me la había inventado. Amo a la chica que me hizo suspirar cada segundo de cada día que estábamos separadas, la que me hizo darme cuenta de que la ausencia no hace que el corazón fuera más afectuoso, que toda la separación hace que mi pecho duela con un dolor y un anhelo que sólo podía ser curado por su regreso.” Lauren se pausó un momento y sonrió a Camila, su mano derecha extendiéndose para que así sus dedos pudieran trazar la cicatriz de la frente de su novia. “Amo a la chica que podía haberse rendido pero no lo hizo,” continuó, quitando un mechón de pelo suave y oscuro de los ojos de Camila poniéndolo detrás de su oreja, “la chica que vino a casa después de la rehabilitación y reconvirtió su vida. Amo a esa chica también; la que se rie de sus propias bromas, la que ha descubierto una nueva forma de amar la vida, la chica que ha renovado su energía y su magnetismo que hace que se ilumine toda su cara, la sonrisa que nunca había alcanzado sus ojos antes y ahora hace que brillen. Amo a la chica que cree que no puede bailar pero que elige hacerlo de todos modos, la que ahora puede ver la belleza en el mundo, la belleza en casi todo excepto en sí misma. La amo y amo la callada, reflexiva, pensativa, inteligente, filosófica y lista chica que se sienta sola en su habitación leyendo; la chica que escribe cada pensamiento y cada sentimiento en su diario, la chica que es lo suficientemente valiente y amable como para compartirlo conmigo. Amo a la chica que se preocupa, solidaria y compasiva, la chica que ama a su hermana, la que se siente culpable por la carga que piensa que ha infligido en su familia y en sus amigos.”
Lauren suspiró en alto ante la vista de una lágrima escapándose por la mejilla de Camila y limpió los ojos de su novia con su pulgar en un intento de secarlos.
“Amo a la chica que aún, después de todo este tiempo, no puede ver que no es un inconveniente para la gente que la ama sino un regalo. Eres un regalo Camz.” Le dijo Lauren. “Eres el mejor regalo que ninguno de nosotros podríamos pedir nunca.” Los dedos de Lauren jugaban con el pelo de la frente de Camila suavemente, sus ojos verdes penetrantes estudiando a su novia. “Te amo Camz.” Dijo simplemente. “Amo cada una de tus versiones que existe, la buena y la mala. No hay ni una sola parte tuya que no ame. Te he amado, a ti por completo, y seguiré amándote, siempre,” prometió. “Nunca dejaré de amarte Camz, nunca, ni siquiera si tú dejas de amarme.”
Camila sonrió; su sonrisa de lado, adorable, haciendo que se elevara una parte de su boca mientras sus ojos brillaban en la luz de la noche.
“Así que serás infinita,” le dijo Lauren. “Incluso más de lo que ya lo eres.”
“Gracias,” dijo Camila, estirándose para besar de nuevo a Lauren, consolada por sus palabras, por su constante apoyo. “Eso fue realmente bonito.”
“Bueno, es la verdad.” Dijo Lauren, una pequeña sonrisa jugando en sus labios.
Lauren juntó sus bocas de nuevo brevemente y después miró a Camila cuyos ojos estaban entrecerrados pensativamente
“¿Quieres volver dentro y bailar?” preguntó a su novia, ansiosa por volver con sus amigos y cambiar de tema de conversación en el que se habían estancado.
“¿Se ha ido tu dolor de cabeza?” preguntó Lauren y Camila asintió con su cabeza, su pulgar limpiándose el ojo para asegurarse de que todos los restos de sus pocas lágrimas se habían ido.
“Sí,” contestó sinceramente. “Me siento mejor.”
“Vale entonces,” dijo de acuerdo Lauren, levantándose y ofreciéndole la mano a Camila para que la cogiera.
La chica más pequeña aceptó la extremidad que le ofrecía agradecidamente y Lauren la llevó dentro donde el sonido del estéreo se encontró con sus oídos mientras sonaba música ensordecedora.
“Puede que vaya al baño antes de volver con los demás,” dijo Camila, pausándose al borde de la pista de baile un momento haciendo que Lauren parase en seco.
“¿Quieres que vaya contigo?” cuestionó Lauren y Camila negó con la cabeza.
“No, será un minuto,” dijo.
“Vale, iré a por un par de bebidas,” dijo Lauren, balanceando sus manos entrelazadas entre ellas durante un instante soltando la de Camila para dejar que se fuera.
“Genial, gracias.” Reconoció Camila antes de ir al baño.
Lauren se puso de camino hacia la mesa de los refrescos y se encontró con Dinah que estaba a solas, contemplando la elección de su bebida.
“Hey, ¿va todo bien? Dijo Ally que a Mila le dolía la cabeza,” dijo Dinah cuando se dio cuenta de la presencia de Lauren al poner la chica de ojos verdes su mano en el hombro en forma de saludo.
“Sí,” contestó Lauren. “Dice que se siente mejor ahora.”
“¿Y tú?” preguntó Dinah. “¿Estás bien? ¿Nerviosa por lo de después?”
“Un poco,” divulgó Lauren, jugando con sus dedos nerviosamente delante de ella. “Nunca he cantado delante de otra gente antes. Es un poco aterrador si soy sincera.”
“Estarás bien,” le aseguró Dinah con confianza. “Lo sé.”
Dinah dio un paso hasta el recipiente con la bebida y cogió una copa y el cazo, lista para echar algo de líquido en ella.
“Puede que quieras estar lejos de cualquier cosa que no esté en una botella si estás intentando mantenerte lejos del alcohol.” Sugirió Lauren. “Vi a Stacy Ferguson por ahí antes mientras su amiga Brianne distraía al Señor López. No me sorprendería que tuviera alcohol.” Dinah miró a Lauren pero no dijo nada, la mano que sostenía el cazo girándose un momento indecisa antes de volver a ponerla en el recipiente.
“¿Por qué crees que he estado evitando el alcohol?” preguntó Dinah, poniendo la copa de nuevo en la mesa girándose para mirar a Lauren.
“No…” dijo Lauren, dándose cuenta del error pero ahora más segura de que todo lo que le había revelado Camila sobre Dinah era verdad. “Yo sólo… quiero decir, fue sólo un aviso en caso de que lo estuvieras por alguna razón, eso es todo…”
“¿Te lo contó Mila?” preguntó Dinah incrédula, sin aun decir las palabras en alto pero poniendo en sospecha a Lauren por todo. “Se suponía que era un secreto. Jesús.” gruñó. “No quería que nadie más lo supiera aún. Debería de haber sabido que te lo diría directamente…”
“¡No lo hizo!” protestó Lauren rápidamente, dando un paso hacia Dinah, sintiendo como si necesitara defender a Camila quien seguía completamente inconsciente del hecho de que había dejado escapar el secreto de su mejor amiga. “Lo prometo Dinah, ¿vale? Camz no sabe que lo sé…”
“Sólo la estás protegiendo,” la interrumpió Dinah sin creerlo y Lauren negó con la cabeza, poniendo una mano en el brazo de la chica más alta desesperadamente.
“No lo estoy haciendo, lo prometo,” dijo rápidamente Lauren. “Camz no sabe que me lo contó y estaría devastada si pensase que dejó escapar tu secreto… ya sabes qué haría Dinah…ya sabes que nunca me diría nada contra tus deseos…en el fondo lo sabes…”
“Bueno entonces, ¿qué pasó?” preguntó Dinah, la verdad en las palabras de Lauren finalmente golpeando una cuerda para ella. “Cuando, ya sabes, te dijo que estaba…” bajó la voz la polinesia, sus ojos mirando alrededor en la sala para comprobar que nadie las estaba observando en su conversación. “Ya sabes,” continuó después de un minuto, “embarazada,” susurró en el oído de Lauren. Lauren intentó no sorprenderse ante la admisión mientras se acercaba más a Dinah.
“Fue en el hospital después de que le hicieran la cardioversión,” explicó Lauren. “Estaba aún un poco grogui de la anestesia y lo dejó escapar. No se acuerda de haberlo dicho Dinah y pensé que a lo mejor solo estaba confundida, quiero decir, ni siquiera sabía que tú estuvieras de verdad…ya sabes….” Dijo en bajo, dejando la palabra en el aire. “No sabía realmente de una manera y otra hasta que tú ahora…lo siento,” se disculpó sinceramente Lauren. “Por favor, no te enfades con Camz. No he hablado de esto con ella. Por lo que a ella respecta aún sigue guardando tu secreto.” Dinah consideró las palabras de Lauren durante un minuto y miró a la pista de baile, sus ojos cayendo en Camila que salía del baño, sus ojos chocolate escaneando la sala buscando a Lauren y al resto de sus amigos.
“¿No sabe que lo sabes?” cuestionó Dinah poco convencida.
“Te lo prometo,” contestó Lauren. “Dinah ya sabes que Camz nunca traicionaría tu confianza. Ni siquiera por mí. Vosotras os conocéis desde hace muchísimo más que nosotras. Nunca te ha hecho eso.”
Dinah no se encontró con los ojos de Lauren, su mirada siguiendo a Camila mientras intentaba navegar a través de la multitud de estudiantes que ocupaban la pista de baile yendo hacia donde las dos estaban.
“Vale,” dijo Dinah, dándose cuenta de la verdad en las palabras de Lauren. “Te creo.”
“¿No le dirás que lo sé?” cuestionó Lauren apresuradamente, con miedo de que Camila las escuchara si conseguía luchar contra toda la gente que tenía delante de ella.
“No,” la tranquilizó Dinah, finalmente encontrándose con la mirada nerviosa de Lauren. “No se lo diré, ¿vale?”
“Ok,” dijo Lauren, un silencio raro cayendo entre ellas por primera vez en mucho tiempo.
Lauren miró a sus pies, insegura de qué decir a su amiga en respuesta a las noticias e incapaz de cambiar de tema sin parecer que tenía poco tacto. Dinah parecía tener el mismo problema y se ocupó de coger una botella de agua de la mesa abriéndola ruidosamente.
“Siento como que debería decir algo pero no sé el qué.” Dijo finalmente Lauren, levantando sus ojos hacia Dinah de nuevo rompiendo el silencio entre ambas.
“Está bien,” la tranquilizó Dinah. “Sé que es mucho. Aún no me he hecho a la idea de ello tampoco…”
“¿Vas a… quedártelo?” preguntó Lauren, bajando la voz para que así incluso Dinah tuviera problemas de escuchar lo que había dicho.
“Sí,” asintió Dinah. “Lo haré.”
“Entonces…¿habrá una pequeña versión tuya corriendo por aquí el año que viene?” cuestionó Lauren y Dinah sonrió ante el pensamiento.
“Supongo…” reconoció Dinah.
“¿Crees que saldrá del mismo tamaño que Ally?” dijo juguetonamente Lauren, intentando romper la tensión palpable en el aire.
“Oh Dios,” se rio Dinah en alto y Lauren se relajó mientras se reía también ante su broma. “Espero que no.”
“¿Tenemos que…abrazarnos o algo?” preguntó Lauren y la sonrisa de Dinah se amplió.
“Claro, ¿por qué no?” contestó dando un paso adelante y abrazando a Lauren fuertemente.
“¿Enhorabuena?” cuestionó Lauren insegura y sintió que Dinah asentía con su cabeza contra su hombro.
“Eso creo,” le dijo Dinah y Lauren apretó más a la otra chica en su agarre.
“Camz dijo algo mientras estaba grogui que sabía sin duda que era cierta,” dijo Lauren, acariciando los brazos de Dinah mientras se separaban.
“Oh sí,” respondió Dinah, intrigada. “¿Qué fue?”
“Dijo que serías una mamá genial,” compartió Lauren con ella y Dinah sonrió ante la amabilidad del tono de Lauren, extendiendo su mano para acariciarla agradecidamente.
“¿Quieres ser una tía loca?” preguntó Dinah, bajando su voz conspiratoriamente y Lauren se rio ante la pregunta.
“Creo que Camz tendrá eso bastante cubierto.” bromeó.
“Vale,” concedió Dinah. “Entonces, puedes ser la tía guay.” Sugirió.
“¿De verdad?” preguntó Lauren.
“Depende,” devolvió Dinah.
“¿De qué?” cuestionó Lauren confusa.
“De si de verdad crees que tú y Mila vais a estar juntas siempre,” dijo Dinah, girando su cabeza en la dirección de Camila quien había casi conseguido pasar por en medio de todos los estudiantes.
“Seré la tía guay,” dijo simplemente Lauren, contestando a ambas preguntas a la vez, su atención también volviéndose hacia la dirección de Camila, la chica menor apareciendo entre las dos mayores a unos pasos.
“Jesús, eso ha sido una jodida misión.” Dijo Camila, limpiándose la frente, una pequeña capa de sudor cubriéndola.
“¿Por qué no fuiste por fuera?” le preguntó divertida Lauren a Camila quien se giró para mirar a su novia con la ruta sugerida.
“Vale, finjamos que no era una opción.” Dijo Camila sintiéndose tonta y girándose para sonreír ampliamente a Dinah. “Hey,” dijo saludándola, levantado una mano. “¿Me echaste de menos?”
“No,” dijo Dinah, haciendo una mueca y Camila la golpeó juguetonamente en el brazo.
“Claro que lo hiciste.” Dijo con desdén.
“Lauren dijo que te dolía la cabeza,” dijo Dinah “¿te sientes mejor ahora? Podemos irnos si estás cansada,” ofreció.
“No, está bien. Se ha ido ya,” le informó Camila. “Creo que el aire fresco ayudó. Pero hace tanto calor aquí. Necesitan un sistema de aire acondicionado mejor.”
“Toma,” dijo Lauren, cogiendo una botella de agua de la mesa ofreciéndosela a su novia. “Rehidratate, eso ayudará.” Camila cogió la botella agradecida y la abrio, llevándosela a sus labios y dando un largo trago del líquido refrescante.
“Gracias.” Dijo cuando terminó, sus ojos cayendo en la Señorita Lovato quien acababa de acercarse a ellas al otro lado de la mesa.
“Hola chicas,” saludó la Señorita Lovato. “¿Estáis teniendo todas buena noche?”
“Hey,” dijeron todas, Camila sonriendo ampliamente a la presencia de la mujer mayor dando un paso más hacia la mesa. “Sí, ¿y tú?” preguntó.
“Tanto como un cuidador tiene permitido en estas cosas,” contestó. “Es bonito verte Camila,” dijo amigablemente. “Estas realmente bien. ¿Cómo has estado?”
“Mejor,” contestó Camila mirando entre sus dos amigas que estaban observando la interacción felizmente. “Estoy mucho mejor, gracias.” Se pausó un minuto para poner la botella de nuevo en la mesa y dio un paso hacia atrás para que así sus muslos estuvieran apoyados contra esta. “He estado…umm…he estado terminando todos mis créditos de este año ahora así que definitivamente pasaré al siguiente curso en otoño.” Dijo encantada.
“Eso es genial,” alabó la Señorita Lovato. “Entonces ¿eso significa que te volveré a ver en mi clase de inglés?”
“No estoy segura todavía,” admitió Camila. “No lo he discutido aún con mis padres o con mi terapeuta ni nada pero, me gustaría volver a la escuela.”
“Bueno, estaré pendiente de ti.” Dijo la Señorita Lovato. “Sería genial tenerte de vuelta. Siempre esperaba ver tus puntos de vista de los libros que estábamos leyendo. Mi clase no era lo mismo cuando te fuiste. Sin ofender Lauren.” Añadió, echando un vistazo a la chica de ojos verdes que estaba al lado de Camila.
“Ninguna,” se rio Lauren poniendo una mano en el hombro de Camila. “Pensé exactamente lo mismo.”
“Estoy encantada de que estés aquí,” dijo Camila, cambiando un poco la conversación. “Quería agradecerte personalmente, bueno, ya sabes,” dijo echando un vistazo rápido a Dinah, “el regalo que me diste.”
“¿Te gustó?” preguntó la Señorita Lovato y la boca de Camila se abrio de golpe.
“¿Lo dices en serio?” respondió, perpleja por la pregunta. “¡Me encantó! Fue increible, gracias.”
“¿Cómo conseguiste el libro firmado por Demi Lovato?” preguntó Dinah a la profesora.
“Puede que conozca a unas cuantas personas,” contestó la Señorita Lovato evasivamente, una sonrisa sabiendas en su cara.
“¿Gente como Demi?” preguntó Dinah, entrecerrando sus ojos sospechosamente, ninguna de las otras dos chicos sin haberle contado la verdad a la polinesia sobre la relación de la Señorita Lovato con la cantante, a pesar de que probablemente lo hubiera supuesto.
“A lo mejor,” dijo la Señorita Lovato.
“¿De verdad no vas a decírmelo?” se quejó Dinah. “Quiero decir, ¿es un secreto o algo así? Ha habido rumores por la escuela sobre ello desde que llegaste aquí.”
“Entonces no necesitas que te lo diga, ¿no?” se rio la Señorita Lovato. Dinah frunció el ceño infelizmente y Camila le dio una mirada señalada, diciéndole que se quedara callada sólo un momento.
“No tenías que hacer eso por mí,” dijo Camila, dirigiéndose de nuevo a la profesora. “En realidad no sabía cómo agradecerte adecuadamente todo lo que hiciste por mí en la escuela, mucho menos esto… Quiero decir, es Demi Lovato…”
“No tienes que agradecerme Camila,” le informó la Señorita Lovato. “Ya te lo he dicho. Quería hacer esto por ti y sinceramente, viendo lo lejos que has llegado y lo feliz que eres ahora, eso es el agradecimiento más grande que podía necesitar nunca.”
“Sabes, he estado pensando en qué hacer cuando deje la escuela.” Dijo Camila.
“¿Sí?” preguntó fascinada la Señorita Lovato.
“Sí,” dijo Camila, bajando su mirada a la mesa, repentinamente sintiéndose tímida, “y sé que dijiste que debería considerar escribir pero no creo que eso es lo que quiera hacer.”
“¿Has decidido convertirte en boxeadora?” bromeó la Señorita Lovato, refiriéndose al ojo morado que Camila le había dejado.
“No,” se rio Camila, mirando hacia arriba para encontrarse con la mirada inquisitiva de la Señorita Lovato de nuevo. “Estaba pensando en que me gustaría enseñar.”
La Señorita Lovato no podía contener la sonrisa que se extendía por su cara ante la confesión y Camila también sonrió, encantada de que su elección de carrera hubiera evidentemente encantado a la profesora.
“Estaba pensando en que a lo mejor podría enseñar Inglés como tú,” siguió Camila con entusiasmo. “Siempre dijiste que nunca tenía problemas hablando de cosas por las que tenía pasión y me encantan los libros… además, significaría que podría leer todo el tiempo… yo sólo… quería hacerte saber que realmente me inspiraste…”
“Bueno,” dijo la Señorita Lovato, frotándose la parte de atrás del cuello conmovida. “No creo que pudieras haberme dado mejor ‘gracias’ que eso.” Dijo exhalando profundamente, soplando el aire de sus pulmones. Escuchó que decían su nombre y se giró para mirar hacia la puerta donde el Señor López estaba haciéndole señas, aparentemente habiendo roto alguna discusión entre dos chcios del equipo de baloncesto.
“Lo siento,” se disculpó, mirando entre Camila y el otro profesor indecisa.
“Tengo que irme para resolver esto,” dijo. “Con suerte te veré de nuevo pronto pero sino después hablaremos más esto el año que viene, ¿cierto?” preguntó optimista y Camila asintió con la cabeza.
“Sí,” dijo determinadamente, “Creo que lo haremos.”
“Vale,” dijo la Señorita Lovato, asintiendo con la cabeza en reconocimiento. “En ese caso, disfrutad del resto de la noche chicas. Que tengas un buen verano,” se dirigió a Camila específicamente, sabiendo que no la vería en la escuela La semana final antes de vacaciones.
“No podría ser peor que el año pasado,” bromeó Camila. “Quiero decir que al menos con suerte recordaré esto.”
“Más te vale,” dijo la Señorita Lovato, “Quiero saberlo todo ¿vale? Prométemelo.”
“Vale, lo prometo,” dijo de acuerdo Camila.
“Voy a quedarme con eso,” la amenazó de buen humor, ofreciéndoles a las chicas una sonrisa final antes de desaparecer para ayudar al Señor López a tratar con los dos estudiantes que había separado.
“No puedo esperar a que volvamos a estar juntas en la escuela de nuevo,” dijo Dinah animadamente, acordándose de lo bien que se lo habían pasado durante los buenos días de Camila. “Espero que todas tengamos la misma aula.”
“No tuvimos todas la misma aula,” se rio Lauren, cogiendo la botella de agua de Camila dándole un trago rápido. “¿Qué pasa con Normani?”
“A quién le importa Normani,” se rio Dinah moviendo su mano. “¡Estoy hablando de estar otra vez juntas Mila y yo! ¡Veo suficiente a Normani en baile!”
Camila le dio a Dinah una mirada que expresaba el hecho de que no estaba completamente convencida de que Dinah fuera a volver directamente a la escuela en otoño pero no dijo nada, sin querer mencionar nada delante de Lauren. Dinah movió la cabeza al verlo y supo que Lauren había estado diciendo la verdad sobre la falta de conocimiento del error de Camila.
“¡Sip! ¡Cheechee y Chancho de vuelta juntas!” dijo alegremente, poniendo sus brazos alrededor de los hombros de Camila llevándola en dirección a la pista de baile, Lauren mirándolas mientras se iban con una mirada de entretenimiento en su cara.
“Jesús,” murmuró en voz baja riéndose. “Dios ayúdanos a todos.” Se rio siguiéndolas de cerca para reunirse al resto de sus amigos.
Siguieron bailando, Normani y Dinah pidiendo demasiadas canciones de Beyoncé para que al resto les gustase. De repente la banda de Michael tomó el escenario y el grupo se levantó para ver la primera canción, disfrutando de la versión de ‘Mr Brightside’ de The Killers.
“Tienes razón,” dijo Camila, su espalda apoyada contra el torso de Lauren mientras lo veían, los brazos de la chica de ojos verdes envueltos alrededor de su cintura. “Son buenos.”
“Definitivamente han mejorado desde primer año,” dijo de acuerdo Ally. “A lo mejor deberías de haber intentado se hetero un poco más Lo,” bromeó. “A lo mejor un día serán disco de platino y tendrán será cabeza de cartel en el Madison Square Garden. Podrías haber estado casada con el cantante de una banda. Podrías haber sido rica.”
“El dinero no lo es todo,” dijo Lauren, bajando sus labios hasta el lateral del cuello de Camila presionándolos tiernamente contra la piel. “Además, ya soy rica.”
“Oh Dios,” protestó Normani, riéndose a carcajadas. “Así empieza.”
“Sólo estás celosa,” se rio Camila y Normani le dio una mirada que decía,‘Por favor.’
Una vez que la primera canción fue tocada, el grupo tomó el baile una vez más, Camila intentando lo mejor que podía seguir los pasos de Lauren por tercera vez en la tarde pero fallando miserablemente.
“¡Mierda! Lo siento,” se rio.
“Está bien,” la tranquilizó Lauren, echándose un poco hacia atrás.
“Tus pies van a doler mañana,” señaló Camila, poniendo una cara de disculpa.
“Me duelen ahora,” se rio Lauren.
“Buena cosa que no lleve tacones,” se dio cuanta Camila.
“Sí, de otra manera mis pies habrían sido empalados,” dijo de acuerdo.
“Te dije que te pusieras a unos cinco pies de distancia de Camila cuando está bailando Lo,” comentó entretenida Normani. “Es peligrosa para tu salud.”
“Oh vamos,” dijo Camila, “He mejorado bailando, ¿no?” preguntó a la otra chica que no le respondió. “¿Cierto?” persistió. Cuando Normani sólo la sonrió, Camila se giró hacia Dinah.
“¿Cierto Dinah?” cuestionó y la chica más alta se rio, poniendo una mano en su hombro.
“Lo siento Mila pero aún es una porquería,” le informó simplemente Dinah. Camila hizo un puchero y Ally puso una mano tranquilizadora en su brazo.
“Al menos tienes una buena excusa,” dijo. “Yo no tengo ninguna y soy igual de mala.”
“Chicas voy a ir al baño,” dijo Lauren, haciendo un gesto en la dirección señalando con su pulgar por encima de su hombro.
Cuando nadie se enteró de sus palabras, aparentemente demasiado distraídos con Camila intentando probar que valía como bailarina de hip hop, Lauren sólo se rio y se fue sin que se dieran cuenta. Hizo su camino hasta el pequeño escenario, detrás de dos grandes altavoces que escondían a la banda, que estaban en un rápido descanso.
“Hey Lauren,” saludó Michael, encantado de verla. “Pensé que a lo mejor habías cambiado de opinión sobre cantar con nosotros.”
“No,” dijo Lauren, sonriendo a su exnovio amablemente. “Aún quiero, ¿si está bien?”
“Claro,” dijo, levantándose de donde había estado sentado. “Los chicos estaban diciendo lo buena que eras. Quieren que te convenza para que te unas a la banda como nuestra vocalista femenina.”
“Gracias, pero no estoy segura de que sea realmente mi cosa.” contestó. “Es sólo una vez.”
“Bueno, la oferta está ahí.” dijo, poniendo su botella en el suelo al lado del escenario. “Piensa en ello, ¿vale?”
“Vale,” dijo de acuerdo Lauren mientras el resto de los miembros del grupo se levantaban y volvían al escenario.
“Vamos a empezar con nuestra canción ¿vale?” dijo Michael, dándole a Lauren la guitarra acústica que tenía libre.
“Genial,” dijo Lauren, deslizándola por encima de su hombro mientras Michael hacia un gesto a Lauren para que subiera al escenario, su estómago empezando a moverse violentamente con los nervios.
“Después de ti,” dijo.
“Gracias por esto Michael,” dijo agradecidamente.
“Sin problema,” dijo antes de subir a la plataforma, Michael siguiéndola y acercándose a uno de los micrófonos que había delante del escenario. “Vale chicos,” dijo una vez que la música del sistema de estéreo había parado y todo lo que se podía escuchar en la sala en general eran inteligibles murmuros de estudiantes delante de él. “Bueno, vamos a relajarnos un poco con el resto de nuestras canciones.” Dijo, encendiendo su propia guitarra mientras hablaba. “Creo que probablemente estaréis de acuerdo con que habéis escuchado suficiente mi voz esta tarde,” bromeó. “Así que le he pedido a una amiga que suba a cantar algo para vosotros a cambio.” terminó, levantando su mano hacia Lauren quien estaba de pie a su lado. “¿Puede todo el mundo dar un aplauso a Lauren?” preguntó, y la morena se dio cuenta de que la cabeza de Camila se giró hacia la derecha e izquierda buscando a su novia, aparentemente acabando de darse cuenta de que estaba ausente. Camila miró hacia arriba en la dirección del escenario mientras Lauren se acercaba al micrófono. Puso su mirada al nivel de la de Camila y se encontró con sus ojos sorprendidos mientras hablaba.
“Hey,” dijo Lauren, su voz rompiéndose un poco con los nervios. “Bueno, normalmente no hago este tipo de cosas,” admitió, “pero me he estado sintiendo un poco inspirada últimamente y alguien una vez que animó a cantar una canción a una persona que me gustaba para mostrarle cómo me sentía…” se pausó un momento significativamente antes de continuar. “Eso fue hace casi seis meses ahora.” admitió. “Así que, como podéis ver, llego un poco tarde.”
Unas cuantas personas en la sala se rieron de la broma de Lauren pero sus ojos verdes siguieron firmes en Camila quien estaba de pie paralizada mirándola.
“Esa persona sabe quién es,” dijo Lauren, pero sabía tanto como Camila que el resto de estudiantes que se encontraban allí también habían probablemente adivinado que estaba hablando de ella. “Así que voy a cantar una versión acústica de una canción que le gusta, sólo para ella.” Lauren suspiró audiblemente en el micrófono y golpeó una cuerda de la guitarra. “Vale,” dijo, exhalando de nuevo y mentalmente preparándose. “Allá vamos.”
Lauren empezó a tocar la guitarra, Michael uniéndose con su guitarra acústica a la vez que el teclado; el bajista y el batería.
“You’re insecure, don’t know what for, you’re turning heads when you walk through the door. Don’t need make-up to cover up. Being the way that you are is enough. And everyone else in the room can see it, everyone else but you,” Lauren cantó melódicamente, su voz haciendo que la sala se quedara en silencio mientras las parejas empezaban a bailar lentamente delante de ella.
Mantuvo sus ojos firmes en Camila cuyos ojos estaban quemando en los de Lauren desde donde estaba de pie y se dio cuenta de que algunas personas estaban mirando en dirección a la chica menor desde su posición en el escenario.
“Baby, you light up my world like nobody else. The way you flip your hair gets me overwhelmed, and when you smile at the ground it ain’t hard to tell you don’t know, no, you don’t know you’re beautiful. If only you saw what I could see, you’d understand why I want you so desperately. Well, I’m looking at you and I can’t believe, you don’t know, no, you don’t know you’re beautiful.”
“Mila,” escuchó Camila decir a Dinah cuestionante a su lado. “¿Estás bien?”
“Shh….” Dijo Camila, sus ojos sin dejar nunca a Lauren, su atención centrada en su novia y sólo en ella.
“Oh girl come on, you got it wrong. To prove I’m right I put it in a song. You’re acting shy, I don’t know why. You can tell by the look in your eye. And everyone else in the room can see it, everyone else but you.”
“Vale, ¿sabía alguien que Lo iba a hacer esto?” preguntó Ally, mirando a su alrededor a sus amigos.
“Shh…” dijo Camila de nuevo, su ceño frunciéndose ante las molestias.
“Baby, you light up my world like nobody else. The way you flip your hair gets me overwhelmed, and when you smile at the ground it ain’t hard to tell, you don’t know, no, you don’t know you’re beautiful. If only you saw what I could see, you’d understand why I want you so desperately. Well, I’m looking at you and I can’t believe, you don’t know, no, you don’t know you’re beautiful.” Lauren terminó la canción, su mano golpeando la guitarra hasta que llegó al cierre y la gente de la sala se paró para aplaudir la actuación, pero, lo más importante, Camila aplaudió, una sonrisa enorme en la cara ante el talento de su novia.
“Gracias,” dijo Lauren sintiéndose aliviada, una pequeña sonrisa saliendo en sus propios labios mientras bajaba su mirada al suelo y volvía al micrófono. Se sentía aún un poco tímida mientras levantaba la guitarra para quitársela de alrededor de su cuello bajando el instrumento para apoyarlo en el suelo.
“Vale,” dijo Michael, rápidamente acercándose a su micrófono sosteniendo la muñeca de Lauren antes de que pudiera irse. “Bueno, no creo que podamos dejarla irse sin otra ¿no?” preguntó y la pregunta se encontró con un grito de la multitud.
Lauren movió su cabeza y levantó una mano objetando, pero escuchó la pequeña voz de Camila desde atrás en la sala unirse a los demás.
“Vamos Lauren,” dio silenciosamente Michael, “¿una canción más?” Lauren miró a Camila y a sus amigos, cogiendo de nuevo la guitarra.
“Vale,” dijo en el micrófono, una idea llegando a su cabeza mientras volvía a ponerla la guitarra. “Cantaré una canción más.” Dijo de acuerdo y todo el mundo la animó, la energía de la noche haciendo que gritasen cualquier cosa.
“Sólo con una condición,” continuó, mirando directamente a Camila llenando a la menor con un sentido de pánico. “Quiero que alguien más cante y toque conmigo.”
“Mierda,” dijo Camila en voz baja, el ánimo de hace unos momentos repentinamente reemplazado con un horrible sentido de miedo.
“¿Camila?” cuestionó Lauren y todas las cabezas de la sala que la conocían se giraron en su dirección. “¿Qué dices?”

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Capitulo 76

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:12 am

En el instante en el que las palabras dejaron la boca de Lauren supo que fueron un error y se maldijo a sí misma privadamente por ser tan temeraria e impulsiva. ‘Mierda,’ pensó, su estómago revolviéndose bajo la mirada de terror que apareció en la cara de Camila, dándose cuenta de que todo el mundo estaba mirando en su dirección. ‘Mierda, mierda, mierda….”
La petición había parecido una buena idea mientras había estado en la punta de la lengua de Lauren. Había pensado que sería inocente e inofensiva, pero no lo era. A cambio, la invitación para que Camila se uniera a ella fue más temeraria, más explosiva y más perjudicial que si hubiera accidentalmente lanzado una granada a la multitud. ‘Joder,’ maldijo de nuevo Lauren, sus ojos sin dejar nunca a Camila quien parecía un ciervo capturado en las luces, sus ojos abiertos con miedo y sus mejillas completamente rojas ante la atención que estaba recibiendo. Parecía incómoda y rara mientras estaba de pie cambiando su peso nerviosamente de una pierna a la otra, sus ojos firmes en el suelo a sus pies, su vergüenza obvia para todos los que estaban mirándola pacientemente, esperando una respuesta.
‘¿En qué coño estabas pensando?’ se culpó Lauren, dándose cuenta de que debería de haber sabido mejor que poner a Camila en el punto de mira conllevaría esto pero para rectificar la situación sin dar incluso más atención para su novia.
“¿Camila?” animó Michael, finalmente rompiendo el silencio que había caído en la sala aun sosteniendo aquello dolorosamente todo el tiempo mientras la pregunta de Lauren seguía sin ser contestada.
Camila levantó sus ojos marrones tentadoramente en su dirección, incapaz de ignorar su voz profunda y barítona que hacía eco en el micrófono. Se recorrio el pelo con la mano nerviosamente, su mortificación por lo que estaba pasando era evidente para todo el mundo, incluyendo a Lauren. Lauren dio un paso más hacia su micrófono al ver la dificultad de su novia, desesperadamente deseando que hubiera alguna manera de que pudiera retirar sus palabras para liberar a Camila de esta humillación.
‘Mírame Camz,’ urgió silenciosamente Lauren, a sabiendas de que su novia estaba deliberadamente evitando su mirada, sus ojos oscuros dejando a Michael después de unos segundos para vagar conscientemente por la sala en busca de una escapatoria a cambio encontrándose con las miradas expectantes de sus compañeros.
Lauren vio a Dinah empujar a su novia en un costado y Camila volvió su atención a la chica más alta, una mirada de sorpresa en su cara ante el inesperado contacto.
“Mila,” dijo silenciosamente Dinah, sus ojos hacia adelante centrados en Lauren que estaba mirando la interacción interesadamente. “¿No vas a decir nada?” preguntó a su mejor amiga discretamente. “No puedes dejar simplemente a Lauren así…” Camila estudió a Dinah con una expresión miserable en su cara y abrio y cerró la boca como si fuera a decir algo pero cambió de opinión en el último momento. “Jesús Mila,” suspiró Dinah, sus ojos cayendo en su amiga al darse cuenta del movimiento en su visión periférica. “Por favor dime que puedes hablar…” pidió; su tono tan bajo que apenas era un susurro.
“Yo…” forzó Camila con dificultad y Dinah giró su cuerpo al completo para así estar mirando a la chica más bajila bloqueándola de la visión de Lauren.
“Mierda,” susurró Dinah entre sus dientes apretados, echando un rápida vistazo por encima de su hombro a la chica de ojos verdes y después a Camila. “Vale…” dijo poniendo una mano en los hombros de Camila. “Sólo…respira un minuto Mila….” aconsejó. “Volverá en un segundo ¿vale? Siempre lo hace…sólo…tomate un minuto para calmarte.”
Camila miró la sala, su cerebro astutamente consciente de que era el centro de atención e incapaz de ignorar el hecho ni siquiera un segundo.
“Mila, mírame,” le dijo Dinah silenciosamente mientras movía los hombros de Camila en su agarre, los ojos de su mejor amiga volviendo a encontrarse con los suyos. “Ignórales.”
“N…no…p…” intentó responder Camila, sus ojos volviendo a caer en las caras numerosas que estaban giradas en su dirección.
“Mila….” Empezó Dinah, pero su frase fue cortada por Lauren quien decidió que tenía que hablar.
“Camz,” suplicó; su voz suave e implorando.
Estaba nerviosa para que Camila dijera algo, los susurros empezando a llenar la sala ante la prolongada falta de respuesta. Dinah miró entre Lauren y Camila nerviosa; dándose cuenta de que ninguna de ellas podía ganar, sin importar que pasase después. Como si hubiera llegado a la misma conclusión, Camila salió de detrás de Dinah, la polinesia soltándola de su agarre sin pelear moviéndose para ponerse a su lado otra vez. Camila suspiró audiblemente y finalmente levantó sus ojos para encontrarse con los de Lauren, el estómago de la morena, que estaba ya revolviéndose violentamente, volcándose ante la mirada angustiada de la menor sintiéndose así físicamente enferma.
“Jesús,” gritó David desde un lado de la pista de baile donde estaba sentado en una mesa con sus amigos, molestia e impaciencia en sus palabras. “¡Vamos joder Ca-CaCabello!” gritó, su tono burlón. “¡Vamos a escucharlo! ¡Podría reírme un rato!”
Su voz fácilmente se escuchaba en los confines silenciosos de la pequeña sala y Lauren hizo una mueca de dolor ante su atribución al completo fiasco, sabiendo que su único propósito era avergonzar a Camila más recordándole a todo el mundo las dificultades previas que su novia había tenido en la escuela.
“¡Por qué coño no cierras la puta boca David!” le dijo enfadada Rachel, su voz tan audible saliendo en defensa de Camila. Le golpeó fuertemente en el brazo desde donde estaba sentada y él lloró en alto ante el dolor. “Eres un jodido imbécil.” Estableció simplemente, su volumen poco ajustado, la sala al completo capaz de escuchar el insulto.
“Puedes hablar,” respondió furiosamente y Rachel procedió a golpearle fuertemente en el pecho antes de levantarse alejándose de su grupo.
“No le escuches Camila,” dijo Rachel desde su nuevo posición al borde de la pista de baile, sus ojos encontrándose con la otra chica entre la multitud. “Es una mierda de cantante. Puedes hacer mímica y aun así serías mejor que él.”
El resto de estudiantes de la sala se rieron ante el comentario de la rubia y Lauren le dio a Rachel una mirada apreciativa, agradecida por su inesperado apoyo. Lauren había sabido que Camila no se iba unir a ella en el escenario desde el momento en el que había hecho la petición, pero entendió ahora sólo había una cosa que pudiera hacer para evitar la atención hacia su novia y un intento de salvar lo que quedase de su ahora cuestionable relación.
“Sabéis que,” dijo Lauren hablando claramente al micrófono, su corazón latiendo rápidamente en su pecho con la atormentada expresión que tenía Camila como resultado de la burla de David, sus dedos sin esfuerzo golpeando la guitarra que tenía colgada alrededor del hombro. “A cambio voy a cantar algo más…”les informó, su voz apagándose rápidamente mientras miraba a su mano izquierda que estaba envuelta alrededor del instrumento.
Rápidamente golpeó un par de cuerdas para comprobar que la guitarra estaba afinada y las apretó donde era necesario, dándose a sí misma algo más de tiempo para pensar en otra canción.
Cuando finalmente eligió una, Lauren empezó a mover su mano de abajo hacia arriba en el patrón necesario, su mano izquierda moviéndose por las cuerdas fácilmente para que así la música volviera a llenar la sala.
Lauren levantó su mirada hacia Camila e iba a empezar a cantar cuando se dio cuenta de que su novia repentinamente se giró, su pequeña forma empujando por el camino entre la multitud de estudiantes hacia la salida. Vio la mano de Dinah correr detrás de ella en un intento de pararla, pero fue demasiado lenta, Camila ya estaba a medio camino en la sala antes de que la chica polinesia hubiera tenido la oportunidad de reaccionar.
“¡Camz!” gritó Lauren, parando lo que estaba haciendo abruptamente y apresuradamente levantando la cinta de la guitarra por encima de su cabeza. “¡Mierda!” maldijo, viendo cómo Camila iba hacia la puerta y rápidamente desaparecía, todos en la sala mirándola, disfrutando del espectáculo de la escucha mientras pasaba.
Lauren abandonó la guitarra en el suelo del escenario y apresuradamente se bajó de la plataforma, aterrorizada por su estupidez. Vagamente escuchó a Michael decir algo en el micrófono detrás de ella mientras seguía los pasos de Camila, pero su mente estaba en otro lugar, su desesperación de molestar a su novia preocupando cada pensamiento así que apenas fue capaz de registrar sus palabras. Segundos después, escuchó a la banda resurgir con una nueva canción, el ruido más que bienvenido para Lauren, quien era consciente de los susurros de los otros estudiantes de la sala mientras iba por un camino hacia la puerta.
“¡Camz!” gritó desesperadamente Lauren mientras salía al aire fresco, el cielo ahora oscuro y las estrellas que habían sido tema de su conversación antes en la tarde, brillando sobre ella. “¡Mierda!” maldijo, la profanidad escapándose de su lengua fácilmente con frustración que sentía hacia sí misma. “¡Camz!” gritó de nuevo, extendiendo una mano para ponerla en lo alto de su cabeza mientras daba vueltas en el sitio en busca de su novia, incapaz de verla en ningún lado. Dio unos pasos dudosa antes de girarse de nuevo mirando hacia el edificio, preguntándose dónde podía haber ido Camila.
“Joder,” murmuró agitada. “¡Camz!” gritó de nuevo, girándose para así estar mirando a los grandes jardines que tenía delante.
Lauren entrecerró sus ojos, buscando en la oscuridad y cuidadosamente fue hacia allí, cautelosa con sus pasos.
“Camz ¿estás aquí fuera?” preguntó Lauren, descendiendo unos pasos hacia el pequeño patio. “¿Puedes por favor decir algo?” dijo mientras caminaba por la arena, sus ojos escaneando el área en busca de alguna señal de su novia. “Me estás asustando…”
Lauren se acababa de girar para mirar de nuevo en la dirección por la que había ido cuando escuchó la pequeña voz de Camila decir desde detrás, ‘Lo siento,’.
“¿Lo sientes?” preguntó sorprendida Lauren mientras se volvía rápidamente, sus ojos aun luchando para encontrar a su novia en la zona poco alumbrada.
“Sí,” dijo Camila y Lauren hizo una mueca que fue incapaz de ver.
“Vale, ¿dónde coño estás?” cuestionó confundida, su cabeza mirando en lo que asumía que había salido la voz de Camila pero sus ojos incapaces de encontrar a la menor.
“Aquí,” contestó y Lauren saltó asustada cuando Camila de repente apareció a su lado derecho, aparentemente de la nada.
“¡Jesucristo!” dijo Lauren, saltando mientras su mano encontraba su camino hacia su pecho, su corazón latiendo furiosamente contra su caja torácica. “¡Joder no hagas eso!” le reprimió, su shock sonando más como enfado de lo que pretendía.
“Lo siento,” dijo de nuevo Camila y Lauren se estremeció internamente ante el abatimiento en la voz de su novia.
“Por favor no te disculpes,” le dijo Lauren. “Soy una jodida idiota Camz. Dios…” gruñó. “La he cagado,” admitió. “He cometido un enorme y jodido error y lo siento ¿vale?” se disculpó. “No estaba pensando…” dijo bajando la voz, anticipando a cualquier tipo de respuesta sin recibir ninguna. “No te culpo por estar enfadada conmigo,” le dijo Lauren, “debería de haberlo sabido mejor que ponerte en el punto de mira así… pero me olvidé y de donde estábamos…” siguió. “Sólo estaba… sólo…no sé…” tartamudeó con el intento de explicación. Lauren se sintió completamente nerviosa ante el peso del silencioso escrutinio de Camila, sus palabras fallando al intentar formar una frase coherente. “Jodido infierno,” se reprimió a sí misma enfadada, acercándose a Camila, su mano extendiéndose hasta el hombro de la menor. “Sólo, ¿puedes decirme qué puedo hacer para arreglarlo? ¿Por favor?” suplicó Lauren y Camila bajó su mirada hasta sus pies, su mano frotándose la frente pensativamente.
“Nada,” contestó Camila con consideración, levantando sus ojos hacia Lauren de nuevo.
“¿Nada? Entonces, ¿eso es todo?” preguntó Lauren, su voz rompiéndose un poco mientras se preguntaba el significado de Camila. “¿Lo he arruinado?” cuestionó inquieta, sus ojos con lágrimas. “¿Nos he arruinado?”
“¿A nosotras?” devolvió Camila, confundida. “No,” dijo, un frunce apareciendo en su cara.
“Camz por favor habla conmigo,” le pidió Lauren. “Quiero decir que lo entiendo ¿vale? Estás jodidamente enfadada conmigo y no quieres, pero me estás matando…”
“Lauren,” dijo Camila cortándola, su turno de dar un paso hacia su novia cuando se dio cuenta de que no entendía que su limitada respuesta no era por enfado sino por su habilidad.
“Mira, sé que lo que hice fue horrible y avergonzante y…y…sólo…no sé…un error de jodidas dimensiones épicas ¿vale?” continuó Lauren, antes de que Camila pudiera hacer que su cerebro y su boca trabajasen juntos al unísono. “Eso lo sé. Confía en mí, probablemente lo recordaré ahora cómo arruiné esta tarde y nuestra relación para el resto de mi vida pero…”
“Lauren,” intentó interceder Camila pero Lauren siguió con su tren de pensamiento sin ser molestada.
“…no quiero perderte por esto.” Le dijo simplemente. “Te amo Camz y hemos sido tan felices recientemente.” dijo, sus palabras saliendo rápidamente habiendo encontrado su fuidez de nuevo. “Quiero decir que todo nos ha esto yendo tan genial. Estás como…estás…lo estás haciendo tan bien ahora…” tropezó elogiando a la menor. “No sé…” siguió insegura. “A lo mejor debería de haber sabido que algo iba a pasar destrozando todo…todo era tan perfecto…y…nada es nunca perfecto…no para nosotras…yo sólo… algo malo tenía que venir en algún punto ¿verdad? Sólo que nunca pensé que sería yo…pensé que sería el juicio o algo…”
“Lauren,” intentó Camila una vez más, dando otro paso hacia la chica más alta.
“Quiero decir que el juicio es el mes que viene Camz,” persistió Lauren en sus divagaciones aparentemente sin haber oído a su novia. “Sé que es algo grande y todo…es masivo… y será duro…quiero decir que vas a tener que pasar por todo lo que te pasó de nuevo y no sólo en frente de mí o de tus padres, sino del conductor y un montón de extraños también…”
Camila movió la cabeza amablemente de lado a lado y puso sus ojos en blanco, poniendo el bolso que sostenía en su mano derecha a sus pies mientras Lauren seguía hablando.
“¡Hey!” gritó Camila sintiéndose irritada por el incesante dialogo de Lauren. Chocó sus manos delante de la cara de Lauren en un intento de silenciarla, algo de impacto perdido cuando fallaron en contactar completamente, su coordinación pobre.
“¡Para…! ¡De hablar…!” instruyó Camila, sus palabras saliendo a la fuerza despacio en comparación a lo normal.
“Ok,” dijo Lauren, echando su cabeza hacia atrás lejos de las manos de Camila cerrando su boca ligeramente en medio de la frase, sobresaltada por el tono de la menor.
“¡Gra…cias!” dijo agradecida Camila, suspirando audiblemente y dejando salir una respiración calmada a través de sus labios mientras Lauren esperaba. “Tú… realmente…eres…una…j…j…jodida….idiota.” dijo tiernamente Camila, refiriéndose al comentario anterior de Lauren, No había malicia en su voz mientras lo decía, pero Lauren podía sentir la molestia de su novia y su boca se abrio de golpe, una mirada de entendimiento en su cara al menos.
“Oh,” respondió, el penique finalmente cayendo.
“Sí…” dijo Camila, frotándose la frente de nuevo. “Oh…”
“No puedes hablar.” Señaló Lauren al verlo y Camila asintió, bajando su mano hasta su costado. “Por eso no estas realmente diciendo nada.” Lauren dejó una respiración profunda salir ante el conocimiento, sintiéndose agradecida.
“¿Puedo hacer algo para ayudar?” preguntó Lauren extendiendo su mano y cogiendo la de Camila.
“Sí,” contestó Camila. “Cállate.” Instruyó con dificultad.
“Acabas de…” empezó Lauren, riéndose suavemente ante la franqueza de su novia pero Camila se paró en corto levantando su mano poniendo el dedo índice sobre la boca de su novia.
“P…p…para.” tartamudeó; una amplia sonrisa en su cara ante la incapacidad de su novia de quedarse en silencio. Lauren abrio su boca como si fuera a hablar de nuevo pero Camila presionó su dedo más firmemente contra sus labios.
“Aa…ahh,” dijo Camila firmemente, una ceja levantándose un poco.
“Camz…” empezó Lauren desesperada por hacer las cosas bien entre ellas pero Camila cortándola rápidamente.
“Ah…ah,” repitió moviendo la cabeza. “No.” Camila bajó su mano y fingió poner la cremallera sobre su propia boca, silenciosamente instruyéndole a Lauren que se quedase callada.
“Un. Minuto.” dijo, sosteniendo su dedo índice con énfasis.
Lauren asintió con su cabeza finalmente cediendo mientras miraba sin palabras a la chica menor cerrar sus ojos y tomar un número de profundas y calmantes respiraciones. Camila las soltó despacio, cada una escapándose de sus labios como si estuviera reluctante a dejarlas salir, como si esta fuera una forma bien ensayada de meditaciones que llevaba a cabo diariamente.
“Eres una j…j…jodida idiota,” dijo de repente Camila, abriendo sus ojos cuando unos minutos habían pasado.
Se encontró con la mirada inquisitiva de Lauren con una mirada de afecto en su cara, sus palabras con más fuerza pero sin nada de crueldad.
“Lo sé,” exhaló Lauren, apretando la mano de Camila, las palabras saliendo de su boca urgentemente ahora que le había dado la oportunidad de hablar de nuevo. “Sé que lo soy. Lo siento…”
“No,” dijo Camila interrumpiéndola, “eres una j…j…jodida…idiota.” repitió, acentuando la última palabra dando un paso más hacia adelante para cerrar la distancia entre ellas.
Sacó su mano de entre la de Lauren y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de la chica más alta para que así estuviera apoyados contra su espalda.
“Sí…” respondió Lauren confundida con el comportamiento de Camila. “Lo sé…” Camila presionó sus caderas juntas y levanto su cara hacia la de Lauren, quien parecía perpleja por el afecto de su novia considerando las circunstancias.
“No nos a…a…arruinaste.” La tranquilizó Camila como si sintiera el aturdimiento de Lauren.
“¿No?” cuestionó, su cara traicionándola con sorpresa.
“No…no lo hiciste. No a nosotras…de todos modos.” Contestó Camila moviendo su cabeza y los rasgos de Lauren se relajaron visiblemente ante las palabras. “Pero… el baile está b…b…bastante…j…j…jodido.” Dijo, su tono suave.
“Dios, lo sé… ¿en qué demonios estaba pensando?” Se reprendió a sí misma, toda la tensión que había estado sosteniendo desapareciendo ante la felicidad de Camila. “Nunca debí haber subido al escenario. Jesús,” suspiró. “Dinah incluso intentó advertírmelo pero no la escuché y ahora estás enfadada conmigo…”
“Hey,” dijo Camila, echándose hacia atrás a propósito para encontrarse con la mirada de Lauren, su voz fuerte y resolutiva, determinada de establecer su punto. “No estoy e…e…enfadada…contigo.”
“¿No lo estás?” cuestionó Lauren.
“No,” respondió Camila.
“¿De verdad?” preguntó Lauren, sin realmente creérselo.
Camila se acercó más a Lauren y puso sus labios juntos, su cuerpo derritiéndose en el de la chica más alta mientras apretaba su agarre alrededor de su cintura, determinada a adecuadamente expresar la verdad de sus palabras en la ausencia de su habla normal.
“Estuviste…increíble,” informó Camila a Lauren, una amplia sonrisa en su cara mientras se echaba hacia atrás para encontrarse con los ojos verdes penetrantes una vez que se separaron.
“¿Lo estuve?” preguntó Lauren, sus manos encontrando los hombros de Camila frotándolos suavemente.
“Sí.” Le dijo Camila sinceramente, una mano extendiéndose y acariciando su frente durante un segundo. “Me encantó.”
Lauren sonrió ante la admisión de Camila y se rio con alivio abrumador, la suave risa escapándose de sus labios inconscientemente.
“¿No estás diciéndolo porque sí?” presionó, aún dudosa de si creer las palabras de Camila.
“No, tienes…t…t…tanto…talento.” Compartió Camila con ella. “Fue…precioso. Podría…escucharte…c…c…cantar…toda…la…noche.”
“Entonces ¿por qué te fuiste?” le preguntó Lauren confundida por la repentinasalida de Camila. “Iba a cantar algo más. No hubieras tenido que subir…”
“Estaba…avergonzada.” Contestó simplemente Camila. “Todo el mundo estaba… mirándome…y…me aterrorizó…” explicó. “Después…mi habla…” intentó, gruñendo indignada ante el esfuerzo requerido para articular palabra. “Es tan j… j…jodidamente…molesto…lo…odio…j…j…joder.”
“Te puse en el punto de mira,” reconoció Lauren disculpándose.
“Sí,” dijo de acuerdo Camila fervientemente, asintiendo con su cabeza, una sonrisa en su propia cara mientras apretaba su agarre alrededor del torso de Lauren. “Tú… lo…hiciste.” dijo. “No…me…importó…la…canción…” le confesó Camila. “Si… no…hubieras…dicho mi nombre…la gente…estaría…demasiado ocupada… viéndose y bailando…para realmente…mirarme.”
“Te he estresado ¿verdad?” le preguntó Lauren. “Por eso tu habla se fue ¿verdad? ¿Fui demasiado lejos pidiéndote que subieras y te unieras? Dirigió demasiada atención hacia ti…”
“Está bien,” la tranquilizó Camila, sin contestar directamente la pregunta pero diciendo suficiente para que así Lauren entendiera que tenía razón.
“Lo sabía,” compartió Lauren con ella, apoyando su frente contra la de Camila cerrando sus ojos momentáneamente. “Joder, lo sabía.” repitió, suspirando fuertemente levantando de nuevo su cabeza para mirarla de nuevo. “Tan pronto como te lo pedí y vi la mirada de tu cara me di cuenta de que fue un error…yo sólo…no pude evitarlo. Has estado practicando tanto y sé que puedes tocar…te he escuchado. Yo sólo…pensé que sería bonito finalmente poder cantar contigo,” admitió. “Pensé que podíamos cantar nuestra canción, ya sabes…juntas. Me la cantaste tan preciosamente antes y supongo que sólo quería que todo el mundo viera lo increíble que eres,” divulgó. “Quería que te vieran de la misma forma en la que te veo yo pero era demasiado pronto,” reconoció Lauren. “No estas preparada para eso aún. Necesitas más tiempo antes de sentirte lo suficiente segura…”
“No,” respondió Camila, interrumpiendo a Lauren frunciendo el ceño ante la observación de su novia. Soltó a Lauren de su agarre.
“No es…eso.”
“¿No?” cuestionó Lauren. “Entonces ¿habrías subido si tu habla hubiera estado bien?”
“No,” dijo Camila. “No…lo habría hecho.”
“No entiendo.” Admitió Lauren. “Acabas de decir…”
“Lauren…esa no soy yo,” intercedió Camila. “Yo nunca…haría…algo como…eso. No…canto…en público. Te…lo dije… ¿recuerdas?”
“Sé que lo dijiste,” dijo Lauren, “pero pensé que era por tu habla y todo. Pensé que podías considerarlo ahora que estás mejor…”
Camila arrugó su cara pensativamente, dándose cuenta de que a pesar de todo el tiempo que habían estado pasado juntas, todas las veces que habían hablado desde que empezaron a salir; Lauren sólo entendía realmente las inseguridades de Camila, sus rasgos de personalidad, en relación al accidente, muchos de ellos eran sólo consecuencia de lo que había ocurrido como resultado. A menudo se olvidaba de que muchos existían incluso antes del accidente, que eran una parte de lo que era Camila en el fondo de su corazón.
Lauren sabía que Camila era reservada y tímida excepto con sus amigas más cercanas, sabía que era una auto confesa introvertida, que disfrutaba estando sola en su habitación leyendo un libro o escribiendo sobre sus sentimientos en su diario. Sabía que Camila era pensativa y reflexiva, que estar sola era cómo se re energizaba, que a veces encontraba la interacción social y estar con gente alrededor agotador. Lauren conocía todas esas cosas sobre Camila pero lo que a menudo se olvidaba o fallaba era en reconocer que su novia siempre había sido de esa manera, que su introversión no era un síntoma del accidente sino una parte de ella, tan arraigada e innata como cualquiera de las células que formaban su composición física.
El hecho es que antes de su lesión mental, Camila nunca habría ni siquiera considerado cantar delante de la mitad de la escuela, era demasiado tímida, demasiado miedosa e insegura. De hecho, cuando Dinah le había sugerido que actuara en el concurso de talentos de la escuela durante su primer año, Camila le había dicho que realmente prefería morir antes que someterse a esa humillación.
‘Cuidado con lo que deseas,’ pensó Camila para sí misma, sin estar impresionada con el sentido de la ironía del universo.
Camila estaría mintiendo si dijera que su introversión y su auto conciencia no había sido impactada por el accidente, porque lo había hecho. La había forzado a refugiarse incluso más así que evitó socializarse con nadie más que no fuera Dinah y su familia, la vergüenza de su habla, su discapacidad cognitiva y su apariencia física haciendo que incluso fuera más introvertida de lo que era antes del accidente.
Camila se había vuelto más pensativa y más reflexiva hasta un gran extremo y todas esas introspecciones privadas que disfrutaba tanto antes se habían contaminado cuando ya no podía disfrutar de las cosas que solía porque sus habilidades físicas estaban demasiado profundamente dañadas. Todas sus silenciosas contemplaciones que una vez había encontrado revitalizadoras se habían transformado en algo tóxico, algo que en vez de estimularla, erosionaban lentamente su alma hasta que muy poca quedaba, hasta que era incapaz de encontrar diversión en nada, hasta que empezó a temer quedarse sola con sus pensamiento como compañía, el pozo de depresión había hecho que descendiera incluso más que cualquier otra de sus lesiones sufridas como resultado del accidente. Después de la rehabilitación, Camila una vez más había redescubierto la alegría que solía tener como resultado de una parte suya y ahora saboreaba su soledad de nuevo como solía hacerlo antes de que el accidente lo girase en algo nocivo y destructivo.
Camila últimamente no podía negar que Lauren sabía mucho sobre ella; probablemente sabía más de ella que nadie más, después de todo, Camila había compartido todo con su novia. Compartió sus gustos y las cosas que no le agradaban, sus hobbies, sus talentos, sus esperanzas y miedos, sus lamentos más profundos y sus grandes aspiraciones. Probablemente supiera más de ella ahora que nadie más en su vida; después de todo, Camila compartía todo con ella. Lauren sabía todo lo que había que saber sobre ella pero a veces Camila no podía evitar pensar que a veces su novia luchaba distinguiendo la diferencia entre las partes de su personalidad que había desarrollado como resultado del accidente y aquellas que existían antes.
No podía culpar a Lauren por eso; después de todo, apenas habían hablado antes de empezar este año de escuela, sin embargo, Camila no podía evitar preguntarse lo mucho que Lauren había esperado que se recuperase. Todo lo que Camila había hecho en sus etapas iniciales de recuperación había sido enorme, pero habían disminuido en los últimos meses hasta un punto en el que ahora consideraba que no estaba haciendo ningún cambio obvio o notable. En lo que concernía a Camila había alcanzado los límites de su potencial de mejora y estaba ahora casi, si no completamente recuperada del accidente dentro de la capacidad de su cuerpo para sanar.
“Lauren,” empezó Camila, dando un paso hacia su novia de nuevo. “¿Te…acuerdas de mí antes del…accidente?” le preguntó dudosa, insegura de cómo sacar el tema adecuadamente.
“No Camz, ni siquiera te conocía entonces,” le recordó Lauren. “Sólo hablamos esa vez que te conté, la vez esa en la biblioteca con Ally. Eras demasiado tímida…” dijo bajando la voz perceptivamente, su intelecto como siempre agudo, especialmente cuando se trataba de su novia.
“Algunas cosas…no…cambian Lauren.” Dijo significativamente Camila. “Algunas cosas…son solo…yo. No…son por…el…accidente.”
“Lo siento,” se disculpó de nuevo Lauren. “Supongo que sólo asumí que la razón por la que no habrías querido cantar conmigo era por las cosas de tu habla. No había considerado que podían ser sólo algo con lo que nunca habías estado cómoda con la idea de hacer. Cuando hablamos cantar para mi crush en el show de Navidad de la escuela, ya sabes, cuando no sabías que eras tú, pensé que la razón por la que dijiste que nunca serías capaz de hacerlo era porque pensabas que nunca estarías lo suficiente recuperada para ello,” explicó. “Ni siquiera pensé que podía haber sido por algo más, que a lo mejor lo dijiste porque no te gustaba actuar delante de otros o algo.” admitió Se pausó un minuto para considerar la implicación de sus palabras antes de continuar. “El accidente ha sido una gran parte en nuestra relación y ha tenido un gran impacto en tu vida que supongo que a veces puedo olvidarme de que había una versión tuya que existía antes,” dijo Lauren, acariciando la suave piel en el brazo de Camila con su mano delicadamente. “Admito que a lo mejor encuentro difícil separarte del accidente en mi cabeza pero creo que es porque sólo te he conocido desde que pasó.” divulgó, su mano bajando por el brazo de Camila para encontrar su mano cogiéndola. “Me olvido de que a lo mejor, sólo a lo mejor, no todo lo que piensas y sientes está directamente unido a ello, que a lo mejor tus reacciones a las situaciones no son sólo un resultado de tu lesión mental.” Lauren apretó la mano de Camila firmemente antes de unir sus dedos. “Lo siento,” se disculpó sinceramente. “Supongo que a veces incluso te defino por el accidente y no debería porque eres mucho más que eso Camz.”
“No…es tu…culpa.” Le dijo consoladoramente Camila, balanceando sus manos unidas entre ellas inconscientemente,
“¿No lo crees?” preguntó Lauren y Camila negó con la cabeza, una pequeña sonrisa curvándose en la esquina de su boca volviéndose una sonrisa divertida que la chica de ojos verdes le devolvió.
“No,” contestó Camila, sabiendo que Lauren fue una de las primeras personas que no era de su familia o Dinah que realmente vio a la persona bajo las incapacidades, viendo el fantasma de la chica que solía ser, incluso aunque realmente no la conociera porque nunca se conocieron. “Es mía.” Lauren ladeó su cabeza un poco en respuesta a las palabras de su novia y puso sus cejas juntas, incrédula y mistificada con ellas al mismo tiempo. “¿Quieres…finalmente…conocerla?” preguntó Camila, tirando amablemente de la mano de Lauren.
“¿A quién?” preguntó confundida Lauren.
“A Camila,” contestó y Lauren sintió que su corazón se salía del pecho y su estómago se revolvía animadamente ante la forma en la que su novia había dicho su propio nombre con orgullo, como si fuera a compartir a alguien especial animada con ello, alguien a quien atesoraba y valoraba inmensamente.
“¿Está aquí?” cuestionó Lauren, luchando con dificultad para prevenir las lágrimas que estaban amenazando en sus ojos, una repentina sensación abrumadora de felicidad inundándola ante la intimidad de Camila.
“Está aquí.” Dijo de acuerdo Camila y Lauren soltó algo que sólo podía describirlo como un sollozo y una risa en respuesta a la admisión.
“¿De verdad?” preguntó Lauren; su voz fina con emoción.
“Sí,” confirmó Camila. “Creo que…ha estado aquí…un tiempo. Sólo que no me … di cuenta…”
‘Estoy perdida Lauren…me he ido…Camila…se ha ido…se ha ido y me odio a mí misma ahora…odio a esta persona…ella no es yo…no lo es.’
“¿Ya no está perdida?” cuestionó Lauren, recordando las palabras de Camila del video que le envió desde rehabilitación necesitando escuchar a su novia decir las palabras explícitamente. “¿No se ha ido?”
“No…” dijo Camila suspirando, la admisión una sorpresa para sí misma tanto como para Lauren. “La he encontrado de nuevo.”
“¿Lo hiciste?” preguntó Lauren, sus lágrimas cayendo libremente por sus mejillas sonrojadas ahora.
“Sí, lo hice.” Contestó Camila; su habla más fácil ahora. “¿Quieres…conocerla?” repitió.
“Claro,” contestó Lauren, riéndose suavemente ante la pregunta de su novia.
“Te…llevaré…con ella.” Le informó Camila, agachándose para coger el bolso de donde estaba en el suelo.
Se levantó y se giró en sus talones para caminar en dirección al edificio, tirando un poco de la mano de Lauren para que así la siguiera.
“Espera,” dijo Lauren, parándose en seco y haciendo que Camila se girase para mirarla. “¿Dónde está exactamente?” le pregunto la chica de ojos verdes.
“Está justo aquí,” respondió simplemente Camila, sonriendo. “Soy ella.”
“Entonces, ¿Dónde me llevas?” inquirio Lauren y una mirada pícara apareció en la cara de Camila ante la pregunta.
“Ella…no va a los bailes de la escuela,” contestó Camila.
“Bueno entonces, ¿Dónde va?” preguntó Lauren siguiéndole el rollo.
“A la playa, claro,” contestó Camila y Lauren se golpeó a sí misma al no haber adivinado eso.
“¿Vamos a la playa de nuevo?”
“No.” Contestó seriamente Camila. “Vamos…por primera vez.”
“¿Ella estará allí?” presionó Lauren, insegura de lo que Camila había planeado.
“Sí,” contestó Camila. “Quiere contarte una historia.”
“¿Qué tipo de historia?” preguntó Lauren y Camila sonrió de nuevo.
“El mejor tipo.” Respondió acercándose a Lauren.
“¿Una historia de amor?” preguntó Lauren, levantando una ceja.
“No,” dijo Camila, estirándose para plantar un beso delicado en los labios de Lauren. “La precuela.” Dio una paso hacia atrás, sus ojos marrones firmes en los esmeralda de Lauren.
“¿Una biografía?” cuestionó Lauren y Camila asintió.
“¿Quieres escucharla?” le preguntó Camila, insegura.
“Quiero escuchar todas sus historias,” le aseguró Lauren. “Tengo el sentimiento de que son las mejores que hay. Tengo en buen dominio que es brillante con las palabras…”
“Averigüémoslo,” dijo Camila girándose de nuevo para ir hacia el edificio.
“Espera,” dijo de nuevo Lauren, parándola una vez más. “Hay sólo una cosa que quiero decir antes de irnos…”
“¿Qué?” preguntó tentadoramente Camila.
“Es bonito finalmente conocerte Camila,” dijo Lauren llevando su boca contra la de su novia una vez más, sus labios suaves presionándose contra los de Camila firmemente manteniéndolos ahí felizmente.
Lauren recorrio su mano por el pelo de Camila, sus dedos acariciando la cicatriz escondida debajo mientras apartaban sus bocas.
“No tienes ni idea cuando he estado esperándote.” Añadió Lauren, acercando su cuerpo al de su novia besándola ligeramente en la frente. “He querido conocerte desde el primer momento en el que te vi.”
“Siento haberte hecho esperar tanto.” Dijo Camila, sus palabras saliendo fácilmente.
Lauren la besó una vez más en la frente, sus brazos envolviendo a Camila en un abrazo caluroso que la menor rápidamente devolvió mientras Lauren murmuraba contra su piel, “Te habría esperado siempre.”

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Capitulo 77

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:13 am

Camila ladeó su cabeza y conectó su boca con la de Lauren en un silencioso reconocimiento de sus palabras, sus suaves labios presionándose amablemente contra la piel de su novia en un beso delicado. Lauren apretó su agarre alrededor del cuerpo de Camila en respuesta, acercando más al menos estando así sus caderas presionadas juntas, los contornos de sus respectivos cuerpos moldeándose el uno en el otro como si fueran dos piezas adyacentes de un puzzle. La mano derecha de Camila se movió hasta el cuello de Lauren mientras profundizaba el beso encontrando las familiares profundidades de la boca de la chica más alta, sus pequeños dedos enredándose entre su pelo en la nuca de Lauren. Giró sus mechones sedosos alrededor de sus dedos deliberadamente y el gesto envió un escalofrio por la espina de Lauren haciendo que su piel se sintiera un hormigueo de placer mientras los dedos de Camila sin intención se pasaban por allí.
La respiración de Lauren se quedó captada en la parte de atrás de su garganta mientras la mano izquierda de Camila trazaba un pequeño camino por su brazo derecho hasta llegar a su hombro, el ligero tacto más que suficiente para hacer que su piel quemase a pesar de lo breve que había sido el contacto. Camila la levantó rápidamente para tomar la mejilla de Lauren, su pulgar acariciando los rasgos de su novia suavemente mientras se acercaba aún más en el abrazo, su cuerpo al completo presionándose contra el de la chica más alta tan firme y deliberadamente que Lauren tuvo que dar un paso atrás para mantener su balance. Lauren sintió la pequeña sonrisa que se formó en los labios de Camila en respuesta al repentino movimiento y el sabor de esta hizo que los músculos de su propia boca se curvasen inconscientemente similarmente.
La mano izquierda de Camila se movió alrededor de ella para unirse a la derecha que estaba jugando con el pelo de detrás del cuello de Lauren y chupó ligeramente el labio inferior de Lauren mientras se echaba hacia atrás fuera del beso, separando sus bocas de mala gana, sus ojos marrones hundiéndose en los verdes de Lauren casi instantáneamente.
“Te amo,” dijo Camila a Lauren, sus rasgos cálidos y con afecto.
Los dedos de su mano derecha se movieron para acariciar la frente de Lauren tiernamente mientras lo decía, sus ojos profundos de color chocolate sin moverse mientras seguían examinando los verdes penetrantes de su novia intensamente.
“Sólo me acabas de conocer,” bromeó Lauren intentando aligerar la situación, el peso de las palabras de Camila, la sinceridad con la que las había dicho haciendo que se sonrojada profundamente cuando las combinó con la intensidad de su mirada.
La sonrisa de Camila creció más con el comentario de Lauren y miró hacia el suelo entre ellas, finalmente rompiendo el contacto visual.
“Puede que en esta vida,” respondió Camila de golpe, su voz tranquila y tímida.
“Oh, eres buena,” se rio Lauren, su corazón revolviéndose involuntariamente ante la insinuación de Camila, una pequeña referencia hacia lo de ser almas gemelas perdida en ella.
Los ojos de Camila vagaron por el cuerpo de Lauren en un intento de evitar su mirada y se pararon en el hombro izquierdo de su novia donde una de las tiras esmeraldas de su vestido estaba torcida. Extendió su mano y usó ambas para volver a ponerla bien, sus dedos trazando las curvas de ambos hombros de Lauren delicadamente cuando terminó, su frente arrugada en concentración mientras se fijaba en el trabajo que tenía entre manos.
Lauren tomó la cara de Camila en sus manos y con cuidado levantó la barbilla de la menor para sí encontrarse con sus ojos una vez más.
“Mírame Camz.” Instruyó Lauren a Camila amablemente, la menor habiendo cerrado sus ojos aún consciente de lo que había dicho.
Camila movió la cabeza y cerró sus ojos más fuerte mientras ponía la palma de su mano derecha ligeramente en el pecho de Lauren en un intento de mantener la distancia de su brazo.
“No te avergüences,” la tranquilizó Lauren. “Sólo soy yo aquí Camz. Sólo nosotras.” Camila intentó bajar su cabeza de nuevo pero Lauren la sostuvo en el lugar, previniendo que hiciera el movimiento.
“Cariño,” urgió Lauren a Camila, su tono suave y animador. “Abre los ojos.”
“No puedo,” dijo Camila, curiosa abriendo su ojo derecho mirando a Lauren.
“¿Por qué no?” preguntó Lauren, la sonrisa en sus labios ante la timidez poco característica de Camila haciendo una cara de dolor.
“Creo que puede que eso fuera un poco demasiado,” confesó Camila, haciendo una mueva que le decía a Lauren que estaba igual de impresionada con lo que había dicho. “¿Siempre digo cosas así?”
“Sí,” dijo Lauren, incapaz de prevenir que una sonrisa se formase en su cara creciendo más ante la nueva incomodidad descubierta de Camila. “Es una de las cosas que más amo de ti.”
“¿No hace que te encojas?” preguntó finalmente Camila abriendo los dos ojos para mirar a la más alta.
“En realidad lo contrario,” le aseguró Lauren moviendo la cabeza. “Haces que me sienta como uno de esos personajes de uno de esos libros que tanto disfrutas leyendo, como si fuera el centro del universo de alguien, como que soy especial, que merezco la pena degastar cien palabras bonitas en mí. Haces que me sienta alguien Camz. Aunque no pudiera alcanzar cualquier otra cosa en mi vida en este momento, aun así me sentiría la persona más exitosa en la existencia porque de todo el mundo vivo en este momento en el tiempo, era la única lo suficientemente suertuda que hizo que te enamoraras.”
Envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Camila y la acercó con fuerza hacia su cuerpo, conectando sus labios de nuevo en un beso que no dejó espacio para ninguna duda más en su opinión con respecto a ello.
“¿Eso te hizo encogerte?” cuestionó Lauren, soltando la boca de Camila poniendo un beso delicado sobre su cicatriz.
“No,” contestó sinceramente Camila. “En realidad lo contrario,” añadió haciendo mímica al tono de Lauren de hace unos minutos.
Una esquina de la boca de Lauren se elevó en una sonrisa y Camila salió de los brazos de Lauren.
“Ven conmigo,” dijo Camila simplemente.
Su tono poco exigente y simple, más una pregunta que una orden, pero cuando le extendió su mano derecha para que la cogiera Lauren, no tuvo poder para negársela.
“A cualquier sitio,” contestó Lauren, toda la gracia ida mientras ponía su mano en la que Camila tenía abierta esperando. “Enséñame el camino.” Camila cerró sus dedos alrededor de la mano de Lauren y se giró en el sitio, tirando del brazo de su novia amablemente mientras se dirigía hacia las escaleras en dirección al edificio donde el baile aún seguía su transcurso.
Podían escuchar en la distancia el sonido de la música mientras se escapaba en la noche que tenían alrededor, el bajo haciendo ruido en sus oídos casi tan pronto como emergieron de su santuario privado a la vez que la voz preocupada de Dinah.
“¡Mila!” gritó Dinah, evidentemente aliviada al haber aparentemente localizado a su amiga. “¿Dónde demonios has estado?” preguntó, yendo hacia la chica más baja, cerrando la distancia entre ellas apresuradamente.
Camila se paró en su camino y se giró para ver cómo Lauren se movía de detrás de ella a la vista.
“Oh,” dijo Dinah, finalmente dándose cuenta de que Lauren estaba con ella.
Miró hacia las manos entrelazadas de Camila y Lauren y sonrió para sí misma.
“Ya veo…”
“Jesús Dinah,” dijo Lauren desde su posición al lado de Camila, moviendo su cabeza ante lo que la cabeza de Dinah estaba pensando. “¿en serio?”
“¿Qué?” preguntó Dinah encogiéndose de hombros. “Por todo lo que sé así es cómo os arregláis después de una pelea…”
“Vale primero, no nos hemos peleado…” protestó Lauren y Dinah levantó una ceja incrédula.
“Sí, vale.” La cortó Dinah, riéndose en alto, evidentemente sin creerlo.
“De verdad,” apoyó Camila, echando un breve vistazo en dirección a Lauren antes de volver su atención hacia Dinah.
“¡Hey! ¡Tu habla ha vuelto!” dijo felizmente Dinah, poniendo sus brazos a ambos costados dramáticamente ante el aporte de Camila a la conversación.
“No mierda,” respondió Camila, moviendo su cabeza ante la necesidad de Dinah para establecer lo obvio.
“Eso es pobre,” dijo guiñándole un ojo a su mejor amiga. “¿En serio vas a intentar decirme que tú y Lauren no…ya sabes…” sugirió evasivamente, aparentemente incrédula.
“Oh Dios mío,” gruñó Lauren, poniendo sus ojos en blanco mientras Camila hablaba.
“Dinah…” advirtió y la polinesia sonrió ampliamente.
“Ya sabes que sólo os estoy tomando el pelo a las dos,” dijo, poniendo una mano en el hombro de Camila. “En realidad estaba muy preocupada por ti.” Le dijo a la pequeña. “Pensé por seguro que acabaría enterándome de que todas mis esperanzas de una boda Camren estarían destruidas. Jodidas idiotas sois igual de malas. Quiero decir que, en serio Lauren… ¿en qué demonios estabas pensando pidiéndole a Mila que subiera al escenario a cantar? Si me hubieras dicho lo que estabas planeando nunca te habría dejado subir allí. Es una manera segura de prender fuego y hacer que se cague seriamente…”
“Bueno, eso lo sé ahora,” dijo Lauren, sus palabras a penas reconocibles, Dinah delante sin enterarse.
“Una vez incluso intenté meterla en la competición de talento de la escuela, pero se negó a quemarropa. Creo que sus palabras reales fueron, “preferiría morir antes que someterme a eso.” Compartió Dinah. “Después tú,” continuó Dinah, dirigiéndose a Camila de nuevo, apretando su hombro firmemente en su agarre. “¿Simplemente te vas cuando Lauren está más vulnerable? Quiero decir, ha cantado una jodida canción de amor para ti y ¿tú que haces? Sales corriendo y la dejas ahí colgada. ¡Genial forma de hacer una escena idiota!” se rio. “Pensé que la idea era no dirigir incluso más atención a la situación y a ti misma pero, qué puedo decir, has fracasado ahí…”
“Vale,” dijo Camila, cortándola. “Lo entendemos vale. Somos estúpidas. ¿Podemos seguir adelante?”
“¿Sabéis que hemos estado buscándoos a las dos?” siguió Dinah respondiendo a Camila cambiando un poco de tema.
“Bueno, tú obviamente no has buscado demasiado,” devolvió con énfasis Camila, señalando por encima de su hombro con el pulgar. “Sólo estábamos allí. No es como si nos hubiéramos montado en un avión a Paris ni nada.”
“No es mi culpa que no te pudiera encontrar.” Se quejó gruñonamente Dinah. “Intenté seguir el sonido de una discusión pero acabé encontrándome con Lindsey Martin gritándole a Carly Greene detrás de aquella vaya. Aparentemente Carly se acostó con el novio de Lindsey o algo…al menos, así es cómo sonaba cuando estaba gritando…de todos modos, no tienes ni idea lo raro que fue encontrarme con eso,” musitó pensativamente. Movió su cabeza un momento al darse cuenta del tema de conversación antes de continuar. “¿Dónde estaba? Oh sí, entonces después de salir de aquel drama me acordé de que no podías hablar,” le dijo a Camila, “y que tú,” continuó, girándose para mirar a Lauren, “nunca habrías considerado gritarle por irse porque probablemente te sentirías muy culpable por todo lo que pasó, entonces sólo me quedé cerca de la puerta como un guardaespaldas esperando a que volvierais. Quiero decir que, sinceramente chicas, podíais al menos haber fingido una pelea como una pareja normal para mí…”
“Peleamos como una pareja normal,” dijo ofendida Lauren.
“Nunca os he visto pelearos por nada.” Compartió sinceramente Dinah.
“¿Qué hay de cuando Camz fue a rehabilitación?” le preguntó Lauren.
“No hablasteis durante seis semanas,” le recordó Dinah. “No es como si hubierais tenido una discusión masiva ni nada. Mila sólo dejó de hablarte y seamos sinceros aquí Lauren, parte de eso fue porque probablemente no podía hablar durante la primera semana que estuvo allí de todos modos…”
“Dinah,” intercedió Camila, dando un paso hacia ella y poniendo su mano a la fuerza sobre la boca de su amiga. “¿Puedes por favor cerrar la boca un minuto?” Dinah murmuró algo incomprensible contra la palma de la mano de Camila pero asintió con su cabeza al estar de acuerdo. “No vamos,” divulgó Camila, quitando su mano de su posición previa cuando estuvo satisfecha con que la chica alta hubiera dejado de divagar.
“¿Os vais?” preguntó Dinah; su voz baja.
“Sí,” confirmó Camila.
“¡No puedes irte!” protestó Dinah. “No dejes que esa jodida gente de ahí te pase de pasártelo bien ¿vale? Ignórales si te dicen algo…”
“Te veremos después Dinah,” dijo Camila con desdén, su mente ya habiéndose decidido.
“Me veréis….” Empezó Dinah pero Camila no estaba escuchando, la chica más pequeña a cambio tirando de la mano de Lauren llevándola por el edificio principal hasta fuera donde estaba la limusina aparcada, esperando su regreso. “Espera un minuto,” exhaló Dinah, poniéndose corriendo delante de Camila bloqueando su camino. “¿Dónde vais?”
“¿Dónde crees que voy?” preguntó ambiguamente Camila.
“¿Cómo demonios debería saberlo?” contestó Dinah levantando una mano delante de ella ante la idea de Camila y Lauren yéndose del baile pronto por alguna atención no requerida.
“Es el baile.” Le dijo Camila planamente.
“No mierda,” dijo Dinah haciendo mímica a las palabras de antes de Camila con tanta precisión que Lauren casi consiguió estar convencida de que había sido su novia quien lo había dicho. “Entonces es el baile. ¿Y qué? ¿Qué significa eso?”
“Piensa en ello.” Instruyó Camila y Dinah lo hizo, su frente frunciéndose un mero instante antes de que sus facciones finalmente evolucionaran en una mirada de pura sorpresa, dándose cuenta finalmente.
“¿Vas a ir a la playa?” preguntó Dinah alucinada y Lauren, cuya atención había estado entre las dos, vio que Camila asentía con su cabeza.
“Sí,” contestó.
“Entonces, ¿vas a ir a la playa o a la playa?” cuestionó, pidiendo aclaración.
“La playa,” contestó Camila. “¿Dónde más iría cuando hay un baile en la escuela?”
“Wow,” dijo Dinah, dejando escapar una larga y lenta respiración, como si la confesión fuera algo momentáneo. “Vale…”
“Vale, cálmate Dinah,” se rio Lauren. “No es como si Camz y yo nunca hubiéramos ido antes a la playa…”
“No, no entien…” empezó Dinah pero se paró abruptamente cuando vio el ligero movimiento de la cabeza de Camila silenciosamente pidiendo que parase.
“¿Qué?” preguntó Lauren, sin haber visto el gesto y confundida con el cese repentino de Dinah.
“Nada,” dijo Dinah, arrugando su cara, consciente de que había atraído el interés de Lauren sin poder fácilmente retroceder.
Entrecerró sus ojos y dio un paso más hacia Camila, mirando fijamente los ojos de la chica más bajita como si estuviera buscando algunas respuestas. “¿En serio la vas a llevar a la playa?” susurró a Camila y la pequeña sonrió felizmente, contestando la pregunta de Dinah sin necesitar decir palabras a cambio. “Vas a llevarla a nuestro sitio secreto…al sitio donde todavía tienes que volver desde el accidente…al sitio que has esto evitando completamente…”
“Umm….Dinah…” empezó Lauren con una expresión confundida en la cara ante el silencio que había caído entre las tres. “¿Qué…?”
“Shh…” dijo Dinah, levantando un dedo para silenciar a Lauren, sus ojos sin dejar nunca los de Camila.
“¿Quieres una foto?” le preguntó Camila a Dinah en alto, haciendo una mueca que traicionaba su disfrute de la situación y siguió su evasión a las preguntas de su amiga.
Dinah movió su cara hacia la de Camila para estar así a unos pocos centímetros, su repentino escrutinio aparentemente fuera de lugar para Lauren quien no había escuchado las preguntas murmuradas por Dinah.
“Dinah, sabes que si te acercas un poco más puedo asumir que es porque quieres besarme,” advirtió Camila a la chica polinesia en beneficio de Lauren. Echó su cabeza hacia atrás lejos de la de Camila mientras hablaba en caso de que decidiera seguir su amenaza pero aun así examinó a la pequeña a través de sus ojos entrecerrados.
“Vale, ¿qué pasó allí abajo?” preguntó Dinah a Camila, todos sus pensamientos intentando mantener una conversación entre las dos ahora olvidada mientras señalaba hacia el pequeño patio del que habían vuelto su mejor amiga y Lauren.
“Nada,” contestó Lauren. “Sólo estábamos hablando…”
“No, no entre vosotras dos,” interrumpió Dinah, rompiendo el contacto visual con su mejor amiga momentáneamente para mirar a Lauren antes de volver a mirar a Camila de nuevo. “¿Qué te ha pasado a ti?” cuestionó, señalando a la pequeña que estaba delante de ella.
Camila sólo sonrió ante la pregunta de nuevo y Lauren vio la cabeza de Dinah ladearse hacia un lado en respuesta.
“¿Vas a quitarte de mi camino?” inquirio Camila de buen humor, ignorando la pregunta.
“Deja que me entere, ¿vas a la playa por primera vez en casi un año y te llevas a Lauren?” preguntó Dinah. “¿Y yo no estoy invitada?” Camila miró a Lauren y después a Dinah.
“Sólo hay algo muy importante que tengo que hacer Dinah,” dijo a propósito.
“Dios Santo,” maldijo Dinah, las palabras saliendo como un susurro en el aire que salía de sus pulmones. “¿Qué coño te acaba de pasar? ¿Por qué vas allí ahora?”
“Es hora Dinah,” dijo Camila simplemente y la sonrisa entendedora que apareció en la cara de Dinah fue como ninguna otra que hubiera visto Lauren antes.
“No lo digas como si nada,” respondió Dinah animadamente, su voz quedándose atrapada en su garganta rompiéndose. “No es nada. Es definitivamente algo. ¿Es hora? Jesús Mila. ¿De verdad? ¿Es hora? Eso es todo lo que me vas a decir… ”
“¿Qué está pasando?” cuestionó Lauren, sintiendo algo grande que estaba pasando de lo que ahora estaba siendo privada.
Dinah se rio entonces, una risa musical y de corazón que hizo que el estómago de Lauren se revolviera animadamente ante el prospecto de esta alusión misteriosa.
“Lo descubrirás,” contestó Dinah, sus ojos mirando rápidamente a Lauren antes de volver a Camila. “Vale Mila…” dijo. “¿Qué necesitas de mí?”
“Nada,” contestó sinceramente Camila. “Sólo…diles a los otros que nos hemos ido y vuelve dentro para disfrutar de lo que queda de baile ¿vale?”
“Mientras tanto, tú estarás aquí fuera robando la limusina…” dijo a sabiendas Dinah.
“Me gusta más pensar en cogerla prestada.” Se rio Camila, haciendo énfasis en la última palabra. “Prometo mandarla de vuelta para vosotros tan pronto como nos deje. No la necesitaremos después de eso.”
“Bien,” se rio Dinah, mirando entre Camila y Lauren, encantada con algo.
“Entonces, ¿hablo contigo después?” probó con dudas Camila.
“Maldición claro que sí.” Respondió Dinah conclusivamente, una expresión entretenida en su cara. “Quiero saber qué demonios te ha pasado para que finalmente te dieras cuenta de que sigues siendo la misma maldita idiota que siempre has sido.”
“La vida,” dijo Camila evasivamente en contestación a las palabras de Dinah.
“¿La vida?” preguntó Dinah riéndose mientras Camila tiraba un poco del brazo de Laure para empezar a llevarla en dirección a la limusina.
“Sí, la vida es lo que me ha pasado Dinah,” dijo Camila pausándose momentamente cuando se puso hombro a hombro con su amiga.
“¿La vida no podía haber pasado un poco más rápido?” bromeó Dinah, girando su cabeza hacia su amiga.
Camila se rio y tiró de nuevo del brazo de Lauren en una silenciosa petición a su novia de que la siguiera.
“¿No has oído Dinah?” preguntó Camila, juguetonamente, “El tiempo cura todas las heridas.” Dijo en bajo separándose, pasando cerca de la polinesia, Lauren siguiéndola de cerca.
“Bueno, ¡gracias a Dios!” gritó Dinah, medio bromeando. “¡Una vergüenza que te haya llevado un año casi darte cuenta de lo que todo el mundo ya sabía!” gritó detrás de su amiga significativamente, moviendo su cabeza incrédula.
Vio a Camila mirar por encima del hombro hacia ella, una sonrisa en su cara.
“¡Nos veremos después en casa de Normani!” gritó de vuelta Camila, diciéndole adiós con la mano.
“¡No os esperaré despierta!” respondió a sabiendas Dinah, mirando a Camila y Lauren mientras lentamente empezaban a desaparecer de la vista en la oscuridad, consciente de la probabilidad de que verlas de nuevo a cualquiera de las dos antes de la puesta de sol mañana iba a ser como ganar la lotería.
“¡Hey, Mila!” gritó de nuevo a la menor. “¡Es bonito volver a verte finalmente! ¡He echado de menos salir contigo! ¿¡A lo mejor la próxima vez que te vayas a unas vacaciones tan largas podías enviarme una postal o algo!?” bromeó.
Dinah no había esperado una respuesta, creyendo que Camila no había oído nada, así que fue sorprendida cuando vio que la pequeña morena se giraba y empezaba a corretear hacia ella rápidamente.
“¿Qué estás haciendo?” se rio Dinah cuando una Camila sin aliento golpeó contra ella, sus brazos envolviendo a Dinah en un abrazo enorme.
“¿No…recibiste… mi…postal?” jadeó Camila. Soltó a Dinah de su agarre y movió sus manos hasta sus rodillas, agachándose en un intento de recuperar el aliento, una mirada pícara en su cara.
“¿De verdad tengo que responder a eso?” preguntó Dinah y Camila se puso recta para así estar de nuevo mirándola.
“No…en realidad no,” contestó Camila sonriendo, dando largas respiraciones. “Yo sólo…quería ver si…lo harías.” Dinah dio un paso hacia adelante como si fuera a abrazar a Camila de nuevo pero decidió mejor en el último minuto.
“Voy…probablemente a tener que enviar…una enérgica carta al servicio postal… de Estados Unidos…sobre esto…” dijo la menor con esfuerzo, su respiración finalmente asentándose. “Pagué…un buen dinero por esa postal…me costó como…al menos 25 centavos”
“¿Podrías parar de bromear un minuto?” preguntó Dinah de buen humor.
“No creo que pueda,” contestó sinceramente Camila. “No puedes…volver a meter al genio en la botella…una vez que le sueltas Dinah, eso lo sabes…”
“¿Te estás comparando con un espíritu poderoso?” preguntó Dinah levantando una ceja.
“Claro que sí. Sabes que cada palabras que sale de mi boca es mágica.” Dijo Camila, su sonrisa luminosa.
“No puedo creer que haya dicho que te he echado de menos,” bromeó Dinah. “Me olvidé lo estúpida que eres en realidad.”
“¿Cómo podías haberme echado de menos si he sido ‘la misma maldita idiota’ todo este tiempo?” preguntó Camila, repitiendo las palabras de antes de Dinah.
“Bueno, porque no sabías que eras la misma persona y eso te hacía comportarte diferente…” estableció Dinah como si fuera la cosa más obvia del mundo. Camila frunció el ceño ante las palabras de Dinah pero lanzó sus brazos alrededor de su amiga de nuevo y la abrazó calurosamente.
“Sabía que me querías,” dijo y Dinah movió su cabeza y la empujó.
“¿De qué demonios estás hablando?” preguntó, fingiendo desagrado. “Eres como una hermana pequeña molesta…”
“Soy más mayor que tú.” Le recordó Camila.
“Sí, pero también eres más bajita que yo,” señaló Dinah.
“¿Quién no lo es?” preguntó Camila burlándose.
“El nervio,” dijo Dinah golpeándola un poco en el brazo.
Camila se encogió de hombros y volvió a mirar a Lauren por encima de su hombro, quien la estaba esperando pacientemente a que volviera.
“¿Podemos seguir esta discusión más tarde?” pidió dudosa, mirando una vez más a Dinah quien estaba mirando a Lauren por encima del hombro de la otra chica. “Tengo que irme.”
“Sí, vete de aquí ahora mismo,” la animó Dinah, moviendo una mano con desdén. “En realidad no entiendo por qué te molestaste en volver corriendo sinceramente. Eres una idiota.”
Camila sonrió y abrazó a Dinah de nuevo. Sintió los brazos largos de la chica alta envolverse alrededor de su torso fácilmente y las dos se quedaron así un momento, ambas negándose a dejarse ir mutuamente.
“Entonces, ¿esto significa lo que creo que es?” preguntó Dinah con esperanzas cuando seguían abrazadas. Lágrimas quedándose en sus ojos mientras abrazaba el cuerpo de Camila fuertemente, la realidad de la situación golpeándola al final. “¿Esto es ahora? ¿Ha terminado finalmente?”
“Sí,” contestó Camila. “Eso creo Dinah.”
“Sabes que la única persona que pensó que realmente podías haber realmente cambiado por el accidente fuiste tú Mila,” dijo tristemente.
“Sí, eso lo sé ahora,” admitió Camila.
“Pero no cambiaste,” le dijo Dinah, sintiendo la necesidad de decirlo de todas formas. “En realidad, no muy en el fondo, donde importaba…” Dinah dejó una lenta respiración salir y Camila supo que estaba intentando pararse de llorar.
“Siempre has sido la misma persona para mí Mila, siempre…” continuó Dinah después de un momento de pausa. “Siempre has sido mi mejor amiga. Sé que el accidente te quitó mucho pero nunca te quitó eso…ni siquiera en los días malos…ni siquiera cuando estábamos peleándonos…”
“Lo sé,” dijo Camila, abrazando de nuevo a Dinah. “Siento todo por lo que te he hecho pasar los últimos doce meses. Si pudiera deshacer algo sería lo mucho por lo que has tenido que pasar por mí.” Se pausó un momento y se echó hacia atrás para encontrarse con los ojos de Dinah. “Sabes que te quiero ¿verdad?” pregunto como si no estuviera cien por cien segura de que Dinah lo hacía. Dinah soltó a Camila incrédula con la pregunta.
“Claro,” dijo Dinah, plantando un rápido beso en la frente de Camila, una amplia sonrisa en su cara. “Yo también te quiero hermanita,” le dijo sinceramente. “Ahora ¿por favor podrías irte ya?” preguntó bromeando intentando mantener las lágrimas que estaban amenazando con caer golpeando ligeramente a Camila en la espalda. “Algunos de nosotros aún estamos intentando disfrutar del baile y me estoy enfermando de mirar tu cara.” Terminó frotándose bajo los ojos con su dedo índice intentando preservar su maquillaje.
“Vale, me voy,” dijo Camila, asintiendo con su cabeza decisivamente.
“Bien,” reconoció Dinah riéndose.
“Te veré después,” dijo Camila, caminando hacia atrás lejos de su amiga.
“No lo harás,” le dijo Dinah con perspicacia. “Pero está bien, te veré mañana.”
“No, me verás después,” dijo en desacuerdo Camila. Dinah negó con su cabeza pero no discutió más.
“¿Puedes hacerme un favor?” preguntó a cambio, mirando a Camila con cuidado caminando lejos de ella. “¿Puedes por favor alejarte de cualquier coche de ahora en adelante?”
“No.” Contestó Camila, sonriendo. “Lo siento.”
“¿Puedes al menos llevar el casco que Lauren te había dado en Navidad?” presionó.
“Pensaré en ello,” prometió Camila.
“Eso es todo lo que pido,” se rio Dinah.
Camila no dijo nada más en respuesta, pero levantó una mano y movió sus dedos en silencio en un gesto de despedida girándose y moviéndose hacia Lauren.
“¿Va todo bien?” preguntó Lauren cuando llegó a ella.
“Todo está perfecto,” contestó Camila, su mano extendiéndose para tomar la de Lauren reflexivamente.
“¿Estas segura?” cuestionó. “Eso fue un poco raro.”
“Sí, bueno Dinah es un poco rara.” Se rio Camila.
Lauren sabía que Camila estaba guardándose algo a propósito para sí misma, pero no quiso presionar más., entendiendo que, fuera lo que fuera, probablemente lo descubriría pronto.
“Entonces ¿vamos a robar en serio la limusina?” cuestionó Lauren, empujando a Camila en el costado mientras seguían hacia donde estaba esperando el conductor. “La playa está como a quince minutos caminando desde aquí…”
“Sí, lo sé pero no vamos a ir directamente allí,” le dijo Camila mientras se paraban fuera del vehículo.
“¿No?” preguntó Lauren, girándose para encontrarse con la mirada de la menor de lado.
“No,” contestó Camila cautelosamente.
“Déjame adivinar, ¿no me vas a decir dónde vamos primero?” preguntó Lauren mientras Camila abría la puerta y hacia un gesto para que entrase.
“No,” repitió.
“No sé cuánto me va a gustar conocer a Camila si es así de sombría,” bromeó Lauren juguetonamente.
“Confía en mí, la amarás,” la tranquilizó Camila. “Es graciosa.”
Lauren puso una mano en lo alto de la puerta del coche y se fue agachando cuando iba a entrar.
“¿De verdad no vamos a ir simplemente andando allí?” preguntó pausándose.“¿De verdad quieres robar la limusina?”
“Primero, no vamos a caminar hasta allí,” repitió Camila. “Segundo, estamos tomándola prestada,” se rio. “No puedo conducir un coche.” Le recordó entretenida. “No sé por qué tú y Dinah parece que pensáis que sería buena robando una.”
“Hey, por todo lo que sé solías mover coches para ti antes del accidente.” Bromeó Lauren. “A lo mejor es eso lo que me vas a contar.”
“Bueno, si entras en esa maldita cosa entonces descubrirás lo que voy a contarte, ¿no?” dijo, haciendo un gesto con énfasis con su brazo. Lauren puso los ojos en blanco pero finalmente cedió y se metió en la limusina, Camila siguiéndola rápidamente.
“Pero sólo para ser claras, no robaba coches…” se quejó Camila, haciendo una mueca mientras cerraba la puerta de la limusina detrás de ellas. “Sólo robaba bancos. Quiero decir, Dios Lauren. Dame algo de crédito. ¿Sabes lo difícil que es cambiar un coche robado?”
“Eres una jodida idiota,” se rio Lauren.
“Sí, sí, lo sé.” Aceptó mientras se ponía el cinturón.
El conductor de la limusina bajó el cristal que las separaba del compartimento principal desde donde él estaba sentado y les preguntó si no preferían esperar al resto del grupo antes de irse.
“No,” contestó Camila. “Sólo somos nosotras.”
El conductor preguntó a las chicas dónde iban y Camila le dio la dirección de Normani, explicándole que una vez que las dejara allí, tendría que volver aquí para esperar al resto del grupo.
“Sin problema,” dijo el conductor, subiendo el cristal entre ellos de nuevo poniendo el coche en movimiento.
“¿Vamos a casa de Normani?” preguntó Lauren a Camila.
“Sí,” contestó Camila.
“Sabes que no tenemos la llave ¿verdad?” se rio Lauren.
“Sí, pero soy una ladrona increíble ¿recuerdas?” bromeó Camila extendiendo su mano y cogiendo la de Lauren. “Te enseñaré lo buena que soy abriendo cerraduras.” compartió, sus ojos bajando hasta sus manos entrelazadas y su pulgar acariciando la parte de atrás de la mano de Lauren rítmicamente mientras hablaba. “Estoy un poco oxidada pero si no puedo conseguirlo de esa manera entonces al menos sabes dónde guardan los padres de Normani la llave de repuesto.” Terminó.
“¿Siempre has sido así de molesta?” cuestionó Lauren animadamente, acercándose al costado de Camila poniéndose cómoda para el camino.
“La palabra que estás buscando es inteligente,” le informó Camila, “pero, en respuesta a tu pregunta sí, siempre he sido así de molesta.” Lauren movió su cabeza y la puso sobre el hombro de Camila.
“¿Por qué siento como si algo fuera a cambiar?” le preguntó Lauren ansiosamente.
“A lo mejor porque es así,” contestó sinceramente Camila.
“¿Es una cosa buena?” cuestionó tentadoramente Lauren.
“No Lauren,” dijo Camila. “No es buena.”
“¿No?” preguntó sorprendida Lauren, ladeando su cabeza para mirar a Camila.
“No, no es buena.” Dijo Camila, volviendo su mirada hacia la ventana. “Es mucho más que eso.”
Lauren siguió los ojos de Camila y sintió una sensación familiar de mariposas en el estómago ante las palabras de su novia. Sabía que eran verdad y que Camila no estaba mintiendo. Sabía que lo que fuera a pasar después era grande, si no para ella, entonces para la menor que tenía al lado. Lo sabía por la forma en la que Dinah había interactuado con Camila, la polinesia aparentemente profundamente golpeada por algo que le había dicho. Lo sabía por la forma en la que Camila había aludido a encontrar a la chica que pensaba que había perdido, por la forma en la que le había preguntado a Lauren si quería conocerla.
Mientras continuaban en su camino de vuelta a la casa de Normani, un silencio cómo calló entre ellas, Lauren no podía evitar sentir como que era el final de algo, como si un capítulo del libro que habían estado escribiendo lentamente llegase a un cierre. Por mucho que le doliera decir adiós, Lauren sabía sin sombra de duda que no era el final, que era sólo el nuevo comienzo, una oportunidad de volver a empezar. La idea de redescubrir las muchas razones por las que amaba a Camila, ser capaz de escribir un nuevo capítulo en su historia, uno mejor que el anterior, era algo que Lauren estaba esperando más de lo que se había dado cuenta.

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Capitulo 78

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:13 am

Cuando llegaron a casa de Normani, Lauren no perdió tiempo en coger la llave de donde estaba guardada en el conducto eléctrico falso dejándolas así pasar dentro. Sólo se quedaron lo suficiente como para quitarse el maquillaje y cambiarse los vestidos de baile en algo más cómodo antes de irse de nuevo; Camila optando por llevar una sudadera y unos pantalones de chándal que había llevado para el día siguiente mientras que Lauren optó por un par de vaqueros cortos con una camiseta blanca y su camisa de franela favorita.
“Vale,” dijo Lauren, una vez que salieron y cerraron la puerta de Normani seguramente detrás de ellas. “¿Ahora qué?”
“Ahora,” dijo Camila, una pequeña sonrisa apareciendo en su boca mientras miraba a Lauren agachándose rápidamente para volver a poner las llaves en el sitio original donde estaban escondidas. “Vamos a ir a mi casa.”
“¿Tu casa?” cuestionó riéndose mientras se levantaba. “¿Por qué?”
“Sólo necesito coger unas cosas,” le informó Camila simplemente mientras empezaba a caminar en dirección al Chevrolet Cruze rojo de Lauren que estaba aparcado en la carretera.
“¿Qué cosas?” preguntó interesadamente Lauren, siguiéndola.
“Sólo cosas,” contestó evasivamente Camila mientras Lauren aceleraba su paso para alcanzarla. “Te enterarás dentro de poco. Ten paciencia.” Le pidió animadamente.
“Disfrutas de esto ¿verdad?” preguntó Lauren sacando las llaves de su mochila sonriendo ampliamente mientras se paraba al lado de su coche.
Camila se apoyó contra el vehículo casualmente mientras Lauren lo abría, una sonrisa apareciendo en su cara en respuesta a la pregunta.
“Un poco,” contestó sinceramente, sus manos detrás de su espalda.
Lauren negó con la cabeza entretenida ante la admisión de Camila pero no dijo nada, a cambio abrio la puerta del pasajero sosteniéndola abierta para su novia.
“Bien, tendré paciencia.” Cedió Lauren, haciendo un gesto para que Camila entrase. “Sólo estoy intrigada, eso es todo.”
“Bien,” dijo Camila mientras se retiraba del coche descendiendo en el asiento del pasajero obedientemente. “Estaba esperando que lo estuvieras.” Admitió poniéndose el cinturón de seguridad por su torso para mantenerlo a salvo en el lugar.
“Sabes que me estás dando realmente expectativas muy altas Camz,” bromeó Lauren a su novia, apoyando su brazo en lo alto de la puerta del coche inclinándose hacia la menor que estaba sentada mirándola. “Espero que puedas cumplir después de todo esto, sino voy a estar realmente decepcionada.”
“Puedo,” dijo Camila confiada. “Confía en mí. Vas a haberte incluso enamorado más irremediablemente de mí al final de esta noche, lo prometo.”
“No sé si eso es posible,” respondió Lauren juguetonamente, poniéndose recta, “pero, veremos…” dijo cerrando la puerta con cuidado.
Dio la vuelta alrededor del coche hacia el asiento del conductor y se sentó, poniéndose el cinturón antes de meter la llave en el contacto, encendiendo el motor para ir hacia la casa de Camila. La mayoría de su viaje lo hicieron el relativo silencio, los ojos de Camila mirando a través del cristal observando el mundo que pasaban, la menor evidentemente metida en sus pensamientos sobre algo. Fue sólo cuando el coche se paró que volvió su atención hacia Lauren y la chica de ojos verdes no pudo evitar sonreír ante la expresión confusa de la cara de Camila, como si hubiera perdido completamente la noción del tiempo dándose cuenta ahora de lo que estaba pasando a su alrededor.
“Estamos aquí,” dijo Lauren ayudándola cuando la expresión confusa no desapareció de la cara de su novia después de unos segundos.
“Eso fue rápido,” comentó Camila mientras se echaba hacia adelante para mirar por delante de su novia a través de la ventana del conductor, confirmando con sus propios ojos que estaban en su casa.
Se soltó el cinturón de seguridad de su pecho, sus ojos levantándose para encontrarse con los de Lauren una vez más.
“Eso pasa cuando tu mente está ocupada en algún otro sitio,” contestó a sabiendas Lauren.
“Sólo estaba pensando,” respondió Camila poniendo una mano en lo alto de la de Lauren que estaba apoyada en su rodilla ahora que el coche estaba parado.
“Lo sé,” respondió Lauren mirando a sus manos un segundo apretando la de Camila en forma de apoyo. “Está bien. Todos lo hacemos de vez en cuando.”
“Peor algunos más que otros, ¿cierto?” señaló Camila riéndose suavemente para sí misma mientras volvía a mirar hacia la casa.
“Tú haces de ello un poco una costumbre,” devolvió Lauren amablemente mientras Camila extendía su mano para abrir la puerta.
“Eso me han dicho,” contestó Camila, guiñándole un ojo a Lauren mientras abría la puerta. “Espera aquí un minuto, ¿vale?” medio preguntó, medio instruyó, sus ojos encontrándose de lado con los de Lauren. “Ahora vuelvo.”
“Ok,” dijo de acuerdo Lauren fácilmente, soltando la otra mano de Camila mientras salía del vehículo.
Camila le dio a Lauren una sonrisa fácil en reconocimiento mientras cerraba la puerta del coche y después se fue de camino a la casa vacía, sus pequeños pies moviéndose decididamente por el camino parándose sólo para poder entrar. Lauren esperó a que Camila desapareciera completamente dela vista antes de echarse hacia atrás subiendo el volumen de la radio, el sonido habiendo estado muy bajo durante todo su viaje que podía haber estado también apagado. Lo subió ahora que sus preocupaciones previas de molestar el silencio de Camila ya no importaban y se echó hacia atrás en su asiento mientras esperaba, suspirando fuertemente.
“What would I do without your smart mouth? Drawing me in and you kicking me out, you’ve got my head spinning, no kidding; I can’t pin you down. What’s going on in that beautiful mind? I’m on your magical mystery ride. And I’m so dizzy, don’t know what hit me, but I’ll be alright.”
“Tienes que estar de broma,” se rio Lauren mientras escuchaba la canción que melódicamente estaba llenando el espacio a su alrededor.
“My head’s under water, but I’m breathing fine. You’re crazy and I’m out of my mind. ‘Cause all of me, loves all of you. Love your curves and all your edges, all your perfect imperfections….”
“Sí vale, es suficiente,” dijo para sí misma respirando fuertemente otra vez. Extendió su mano y apagó completamente la radio, negándose a escuchar nada más, la canción habiéndola llevado casi hasta las lágrimas, las letras una perfecta representación de sus sentimientos por Camila conmoviéndola profundamente.
“Jesús,” suspiró, echando hacia atrás su cabeza contra el asiento cubriéndose los ojos con la palma de su mano un momento, incapaz de parar la canción en su cabeza ahora que la relacionaba con su novia.
“How many times do I have to tell you? Even when you’re crying you’re beautiful too. The world is beating you down; I’m around through every mood. You’re my downfall; you’re my muse, my worst distraction, my rhythm and blues. I can’t stop singing; it’s ringing, in my head for you.”
“Vale…” dijo mientras se echaba hacia adelante y ponía de nuevo la radio, sus dedos rápidamente poniendo la función de reproductor de CD en busca de una canción diferente para distraer sus pensamiento.
Acercó su mano a la radio mientras el CD actual se cargaba y sonrió para sí misma cuando el sonido de una guitarra eléctrica y una batería salía de los altavoces.
“Baby, seasons change but people don’t. And I’ll always be waiting in the back room. I’m boring but overcompensate with headlines and flash, flash, flash photography. But don’t pretend you ever forgot about me. Don’t pretend you ever forgot about me…”
“Oh, gracias a Dios,” dijo Lauren agradecida de que Camila le hubiera devuelto su disco de Fall Out Boy después de haber sido la causa de que la menor rompiera su guitarra hace unos meses.
Se puso contra el asiento y cerró los ojos, cantando silenciosamente las letras mientras escuchaba la música esperando a que volviera Camila, la menor consiguiendo asustarla terriblemente por segunda vez en la noche cuando estaba en mitad de ‘This Ain’t A Scene, It’s An Arms Race’ abrio la puerta de detrás de Lauren inesperadamente.
“¡Mierda!” suspiró Lauren mientras su mano subía hasta su pecho que latía furiosamente ante la repentina aparición. “¿Puedes dejar de hacer eso?” se rio. “Me has dado un susto de muerte… otra vez.” Añadió tras una pausa.
“Lo siento,” se disculpó silenciosamente Camila con remordimientos. “No tenía la intención de asustarte.”
Lauren vio una sonrisa salir en la cara de Camila mientras finalmente registraba la canción que sonaba en la radio.
“¿Qué?” le preguntó Lauren, una sonrisa iluminando sus propias facciones.
“¿Estás escuchando Fall Out Boy?” preguntó y el ceño de Lauren se juntó
“Sí,” contestó. “¿Por?”
“Es sólo que…no estoy segura de cómo de seguro es llevar esto con nosotras después de la última vez que tuve un instrumento con esta banda alrededor…” contestó Camila, levantando la guitarra a la vista poniéndola con cuidado en el asiento de atrás.
“¿Traes tu guitarra?” cuestionó Lauren sonriendo.
“Sí,” contestó Camila. “¿Crees que sobrevivirá el viaje a la playa?”
“Sólo hay una manera de averiguarlo.” Respondió Lauren y Camila, finalmente habiendo depositado todo en el asiento de atrás, cerró la puerta y fue hacia el lado del pasajero. Abrio la puerta y se sentó en el sitio con cuidado, fijando sus ojos en los verdes de Lauren durante un instante girándose para ponerse el cinturón de seguridad.
“A lo mejor ¿deberías de haber abrochado tu guitarra también?” bromeó Lauren mientras miraba como Camila lo abrochaba en el lugar.
“Nah,” dijo moviendo una mano delante de ella una vez que estuvo segura. “Vivamos peligrosamente por una vez. Estoy segura de que estará bien.”
“Vale, pero no me culpes si le pasa algo,” dijo de buen humor Lauren.
“No lo haré.” Respondió casualmente.
“Bueno, entonces, ¿dónde vamos?” preguntó a Camila.
“A la playa,” contest sonriendo ampliamente Camila.
“¿Nuestro sitio de siempre?” preguntó Lauren.
“No,” contestó Camila moviendo su cabeza con énfasis, sin elaborarlo más.
“Camz, vas a tener que decirme dónde vamos,” dijo con tono serio. “Sino, ¿cómo se supone que voy a saber dónde ir?”
“Ve hacia nuestro sitio de siempre y después sigue conduciendo,” la animó Camila. “Te dirigiré cuando estemos un poco más cerca.”
“Eres tan enfurededora.” Gruñó Lauren débilmente mientras se ponía en marcha, una sonrisa traicionándola en su cara mientras salía a la carretera.
“No será mucho tiempo Lauren, lo prometo,” dijo Camila poniendo una mano en la rodilla de la chica más alta. “Sólo unos cuantos minutos más, eso es todo.”
Lauren extendió su mano derecha y la puso en lo alto de la izquierda de Camila, sus dedos cerrándose alrededor de ella afeccionadamente mientras seguía conduciendo hacia la playa. Siguió las instrucciones de Camila y fue en dirección al sitio donde normalmente pasaban sus días, solo cambiando el camino cuando llegaron a él y Camila la dirigió calle abajo. Lauren hizo lo que le pidió y siguió las indicaciones de Camila durante unos minutos, la pequeña morena extendiendo su brazo delante de ella señalado hacia la derecha o izquierda mientras navegaban por las calles decisivamente.
“Para allí,” dijo Camila hacienda un gesto hacia el espacio a mano izquierda de Lauren.
Lauren hizo lo que le pidió Camila y fue con el coche hacia el otro lado de la carretera, parándose en la carretera en un lugar solitario. Camila soltó su cinturón rápidamente cuando el coche se paró y se echo hacia adelante para mirar a través del cristal, una gran sonrisa extendiéndose por su cara mientras sus ojos caían en el mar que se veía en la distancia, el reflejo de la luna brillando radiantemente en el agua en los huecos entre las palmeras que estaban delante de ellas.
“¿Dónde estamos?” preguntó Lauren, mirando a través de la ventana intentando hacer sus conjeturas.
“En la playa,” contestó simplemente Camila, girándose hacia Lauren encontrándose con sus ojos verdes.
“Creo que nunca he estado aquí antes Camz,” comentó Lauren. “¿Estás segura de que tenemos permiso?” preguntó insegura.
“¡Claro!” contestó animadamente Camila mientras abría la puerta del pasajero.
“¿De verdad?” cuestionó Lauren aún insegura. “Parece como si fuera privada.”
“No lo es,” la tranquilizó Camila, saliendo del vehículo bajando su cabeza para mirar a Lauren una vez que estuvo fuera. “Confía en mí.” Imploro Camila sinceramente.
“Ok,” dijo de acuerdo Lauren, encontrándose con los ojos marrones de Camila aceptando las palabras como ciertas, dándose cuenta de que nunca le había dado ninguna razón para dudar de ellas.
“Vale,” reconoció Camila cerrando la puerta y rápidamente cogiendo las cosas que había cogido de su casa de la parte de atrás del coche.
“Trae, deja que coja algo.” Ofreció Lauren mientras salía del coche caminando para unirse a Camila.
Amablemente cerró la puerta de atrás mientras se agachaba para ayudar a Camila quien estaba luchando con su guitarra y la mochila que había llevado con ella.
“No, está bien.” Dijo apresuradamente Camila, poniendo su guitarra en el suelo levantando la tira de la mochila por su hombro.
“¿Estás segura?” preguntó Lauren mientras se ponía de pie, sus ojos sin dejar nunca a su novia.
“Sí,” contestó Camila cogiendo la funda de su guitarra tomando la mano de Lauren con la suya libre. “Lo tengo.” La tranquilizó.
“Vale, mientras estés segura.” Dijo Lauren cerrando el coche con la llave.
“Estoy segura.” Contest tirando amablemente del brazo de Lauren con entusiasmo. “Vamos, aún tenemos un pequeño paseo hasta llegar allí.” Camila dirigió a Lauren por la cazada unos cuanto metros, tirando impacientemente de la mano de la chica más alta hasta que alcanzaron una valla de alambre que se paraba a la altura de la cintura. Se pausó delante de ella y frunció el ceño, sus ojos escaneando la barrera que tenían delante como si estuviera sorprendida de verla ahí.
“¿Va todo bien?” preguntó Lauren viendo cómo el ceño de Camila se fruncía pensativamente y sus ojos seguían vagando por la pequeña separación ante la ligera luz de las farolas de alrededor.
“Sí,” dijo Camila dando un paso más hacia la division soltando la mano de Lauren un momento.
Caminó al lado de la valla, su mano tocando la valla de metal hasta que llegó a una puerta a mano derecha que no habia visto en su primera observación. Camila deslizó el pestillo y la abrio, apoyando el peso de su cuerpo contra ella para que no se volviera a cerrar. Hizo un gesto a Lauren para que pasase y la chica de ojos verdes dio un paso tentador en la dirección de Camila, sintiendo algo de desconfianza en su estómago.
“¿Estás segura de que no me van a arrestar por esto?” preguntó dudosa Lauren, pausándose justo delante de su novia.
“Supongo que lo averiguaremos pronto.” Contestó Camila pícaramente, levantando una ceja mientras hablaba.
“Por favor dime que estás bromeando.” Pidió Lauren dando un paso para adelantar a su novia.
Camila se alejó de la valla para seguirla, permitiendo que se cerrase de golpe ahora que ya no estaba delante de ella.
“Relájate,” pidió Camila a Lauren, tomando su mano y tirando de ella enérgicamente mientras la llevaba entre las palmeras que había a su alrededor.
“No puedo relajarme,” respondió Lauren seriamente. “¿Sabes qué harían mis padres si me arrestan por intrusion?”
“No te van a arrestar,” se rio Camila caminando rápidamente.
Hizo que pasaran a través de los árboles evitando obstrucciones escondidas o bajas como si hiciera ese camino cada día de su vida.
“Estará bien.” La tranquilizó de nuevo, sus pies aún moviéndose rápidamente.
“Entonces… ¿solías venir aquí mucho?” preguntó Lauren como buscando más garantía de que no estaban rompiendo ninguna ley.
Miró por encima de su hombro preocupadamente en la dirección de la que habían ido, incapaz de hacer desaparecer el nudo de duda de su estómago.
“Todo el tiempo,” confirmó Camila.
“Camz, me hubieras contado si tenías antecedentes penales ¿no?” le urgió Lauren.
“Seguro…” contestó cuidadosamente Camila, sus ojos aún firmes delante de ella mientras sus pies seguían conduciéndolas hacia adelante con un propósito. “Sabes…si pudiera recordar si tenía uno o no…entonces…sí…claro que te lo diría.”
“¡¿Qué?!” exclamó Lauren mientras plantaba sus pies firmemente en el suelo dejando de andar. “¡Camz!” Camila se giró para mirarla y se rio en alto.
“Estoy bromeando,” se rio dando un paso hacia Lauren. “No tengo antecedentes penales.”
“¿Estás segura?” preguntó Lauren sin creerla completamente.
“Bueno, quiero decir, sí…estoy bastante segura…” respondió casualmente Camila.
“Vale, tenemos que volver.” Dijo Lauren sintiéndose insegura.
“No,” dijo en desacuerdo Camila, aun riéndose un poco, evidentemente divertida ante las inseguridades de Lauren. “Ya casi estamos. Está literalmente justo al otro lado de esos árboles…”
“Camz, no puedo ir a la cárcel…” estableció seriamente.
“No irás a la cárcel,” se rio Camila, tirando del brazo de Lauren de nuevo, intentando llevarla hacia adelante.
“No creo que te crea,” admitió Lauren y Camila se rio de nuevo.
Se giró para mirar a Lauren y soltó su mano, a cambio poniendo la palma de la suya contra la cara de su novia.
“Escucha,” dijo mientras su pulgar acariciaba la mejilla de Lauren. “No nos meteremos en problemas por estar aquí, te lo prometo. Sólo te estoy tomando el pelo, ¿vale? Puedes acceder a esta parte de la playa desde nuestro sitio de siempre si quieres,” le informó sinceramente. “Es solo que es más difícil por las grandes olas y la entrada, eso es todo. Es parte de la razón por la que nadie en realidad viene aquí. Es demasiado esfuerzo para llegar y está muy lejos de los restaurants y las otras amenidades para que los turistas quieran venir aquí.”
“¿Qué pasa con los locales?” cuestionó Lauren.
“No sé,” se encogió de hombros Camila, insegura de la respuesta a la pregunta. “Supongo que saben que está aquí pero no creo que sea exactamente visible.” Comentó. “Quiero decir, la única razón por la que sé que está aquí es por mi padre Él solía traerme con Dinah todo el tiempo cuando estábamos creciendo.”
“¿En serio?” preguntó Lauren, aún con dudas. “¿Estás segura?”
“Lauren, deja que te pregunte algo,” dijo Camila significativamente, sus ojos oscuros penetrando los de Lauren profundamente. “¿Has visto un cartel de ‘No pasar’ en la valla?”
“Bueno…no,” admitió Lauren mientras Camila tomaba la mano de su novia una vez más.
“¿Viste alguna señal que dijera que era un sitio privado?” presionó.
“No…” contestó Lauren, “pero…a lo mejor nos lo hemos perdido o algo.”
“Vale,” aceptó gruñonamente Camila, “Bueno, ¿no crees que si fuera una zona privada la puerta habría estado cerrada?”
“Supongo…” dijo Lauren.
“Lauren,” dijo Camila mientras se echaba hacia atrás en sus talones tirando del brazo de su novia para que así estuviera estirado entre ellas. “La valla del perímetro es tan baja que Sofi podría escalarla en diez segundos si quisiera…” dijo bajando la voz dando un paso hacia atrás.
Lauren se movió con ella, dando un paso tras otro.
“No es propiedad privada.” Estableció Camila claramente para las dudas de Lauren mientras seguía andando con cuidado, la chica más alta siguiendo el paso.
“Entonces, ¿no me vas a llevar hacia la vida criminal?” preguntó Lauren, sintiéndose un poco más cómoda con las cosas ante la racionalidad de Camila pero aún preocupándose por si se metían en problemas.
“Aún no,” contestó sonriendo Camila. “Aún tenemos mucho tiempo para eso si quieres,” añadió jovialmente, dándose una vuelta sobre sus converse en la arena para así volver a andar, su mano aún entrelazada con la de Lauren.
Camila guió a Lauren por el resto del camino a través de los árboles, su pequeña mano agarrada ligeramente a la de la chica más alta tirando de ella amablemente hasta que emergieron a una pequeña playa que estaba aislada del resto de la línea costera por una barrera a un lado y una acumulación de maleza crecida al otro.
“Wow,” dijo Lauren mientras sus ojos se centraban en las vistas pintorescas de delante.
“Lo sé ¿verdad?” dijo felizmente Camila mientras daba un paso más y bajaba la funda de la guitarra a la arena.
Se quitó la tira de la mochila de su hombre y la dejó con cuidado a su lado, liberándose del peso.
“Es tan bonito esto,” observó Lauren mientras apreciaba las vistas, sus ojos tomando la lna enorme y todas las estrellas del cielo que las estaban iluminando.
El océano estaba relativamente en calma y brillaba en la pálida luz de la noche, las olas que generaba golpeando de atrás hacia adelante contra la orilla suavemente.
“Es casi, pero no tanto, tan preciosa como tú.” Dijo suavemente Camila, quitándose sus converse fácilmente hundiendo sus pies en la arena fría. Lauren sintió su cara enrojecerse y dio un paso más hacia la menor, cerrando la distancia entre ellas.
“Dios, eres tan Buena con eso ahora,” elogió Lauren a Camila, extendiendo sus manos para acariciar los brazos de Camila delicadamente por encima de las mangas de su sudadera.
“Tú lo haces fácil,” compartió con ella Camila, solo medio bromeando mientras se ponía sobre sus talones estirando los pies unas cuantas veces, sus pequeños pies manipulando la arena de debajo como de costumbre.
Lauren apretó el bicep derecho de Camila dándose cuenta de la ropa y mirando alrededor en la playa apartada, sonriendo para sí misma inconscientemente ante la tranquilidad pacífica del sitio, las suaves llamadas de las gaviotas en la distancia y el suave movimiento de las palmeras creando una plácida brisa detrás de ella con el único sonido de las olas de detrás.
“No puedo creer lo silencioso que es esto,” señaló Lauren maravillada.
“Es porque está demasiado lejos de los sitios habituales para los turistas y así no hay ningún ruido de hoteles ni bares,” compartió Camila, encantada con la obvia aprobación de Lauren de su escape secreto y el de Dinah. “Es parte de la razón por la que me encanta esto tanto.”
Lauren examinó a Camila de cerca mientras sus ojos marrones admiraban el paisaje sereno que las rodeaba, su novia aparentemente volviendo a familiarizarse con él después de una gran y agridulce separación. Lauren podía ver la verdad de las palabras planas de Camila, el obvio afecto que su novia tenía por el lugar evidente en su cara. Sus facciones parecían más suaves ahí; sus ojos más vivos y espirituosos, su sonrisa más brillante que ninguna estrella que iluminaba el cielo.
“Sabes…” empezó Camila, girando su mirada para encontrarse con la de Lauren.
“Este es mi sitio favorito del mundo entero.” Reveló con una pizca de melancolía en su voz que Lauren no tuvo dificultad en escuchar pero sí a la hora de interpretar.
“¿Sí?” preguntó sorprendida, su frente levantándose notablemente. “Entonces ¿por qué no me has traído aquí antes?” preguntó Lauren; su tono sin ser acusador sino interesado.
“Es porque lo he estado evitando.” Divulgó Camila sinceramente. “La última vez que estuve aquí fue justo antes del accidente.” compartió. “Esta es la primera vez que he vuelto en casi un año.”
“Nunca lo has mencionado antes,” comentó Lauren al darse cuenta, sus ojos estudiando la cara de Camila de cerca. “En todo el tiempo que te he conocido Camz, no creo que te haya escuchado ni una vez hablar de este sitio.”
“Lo sé,” dijo Camila, bajando su Mirada para evitar el escrutinio de Lauren. “Es porque no he…” exhaló mirando sus propios pies mientras pateaba la arena.
“¿Por qué?” presionó Lauren sensiblemente; su mente intentando unir todas las piezas de todo lo que Camila le había contado para así poder formar una especie de explicación.
“Yo sólo…no podía…” confesó simplemente la menor, levantando sus ojos hacia Lauren de nuevo.
“Sí, pero…¿por qué?” preguntó Lauren suavemente, levantando su mano poniéndola encima del hombre de Camila de nuevo. “Camz…” probó Lauren tiernamente, apretando su hombro en muestra de apoyo. “No entiendo…si significa tanto para ti entonces, ¿por qué nunca me has hablado de él?” cuestionó con cuidado. “¿Por qué has estado evitándolo durante tanto tiempo?”
Camila se frotó la boca pensativamente con los dedos de su mano derecha durante un momento antes de estirarse en el agarre de Lauren agachándose para abrir la mochila que había llevado con ella. Sacó una manta de dentro y la puso en la arena al lado del resto de las cosas, Lauren mirándola silenciosamente mientras lo hacía.
“Aquí,” dijo dando un golpecito en el espacio a su lado una vez que se había sentado en lo alto. “Ven y siéntate conmigo.”
Lauren obedeció, descendiendo en la manta al lado de Camila quien estaba mirando fijamente al océano contemplativamente. Durante unos minutos Camila no dijo nada y Lauren miró pacientemente su perfil, permitiéndole en todo momento recopilar sus pensamientos sin interrupción.
Cuando Lauren había asumido que Camila se había olvidado de que estaba ahí, la menor se giró en el sitio para mirarla. Extendió su mano hacia las de Lauren y las cogió entre las suyas, llevándolas hasta sus rodillas.
“Sabes, nunca he sido popular Lauren,” dijo simplemente Camila, sin estar completamente encontrándose con los ojos de Lauren pero levantando su mirada en su dirección. “En realidad nunca he tenido amigos. De hecho, antes de conocerte a ti, a Ally y Normani, la única amiga que tenía era Dinah.” confesó. “Sólo éramos ella y yo pero, eso estaba bien porque ella era tan Buena amiga para mí que nunca realmente necesité ninguna otra.” explicó, ladeando su cabeza para encontrarse con los ojos de Lauren. “Dinah…es tan carismática y extrovertida; tan leal y confiable, tan….increíble, que solo una como ella es equivalente a tener otras cien amigas. Al menos, así es como me siento.” divulgó. “Es como que…Dinah es esta súper amiga que siempre sabe exactamente qué hacer o decir en cualquier situación y de alguna manera se las arregla para aparecer cuando la necesito más, incluso aunque sea sólo para estar ahí…incluso si no quiero hablar…ella estará ahí para mí y eso es suficiente…ella es suficiente…”
La esquina de la boca de Camila se levantó ligeramente con una media sonrisa triste mientras manipulaba los dedos de Lauren levantando sus manos entrelazadas entre ellas, sus ojos mirándolas de cerca mientras lo hacía.
“¿Sabías que nuestras madres se conocían en el instituto?” le preguntó Camila a Lauren y la chica de ojos verdes asintió en respuesta.
“Sí, Ally mencionó algo una vez.” Respondió sinceramente Lauren.
“Eran mejores amigas desde el primer día del primer año y lo han sido desde entonces.” Dijo Camila mirando al océano brevemente antes de volver sus ojos hacia Lauren de nuevo. “Y yo he conocido a Dinah toda mi vida,” continuó Camila. “Literalmente crecimos juntas y su familia es la mía tanto como la mía es la suya. Entonces, Dinah es más para mí que sólo una amiga Lauren. Es mi hermana y conoce todo lo que hay que saber de mí, todas mis historias, cada una de ellas. Quiero decir, ella debería….” Se dió cuenta. “Ha sido el personaje que más me ha apoyado en la mayoría de ellas.” Camila se pausó momentáneamente y se aclaró la garganta, su voz ligeramente rasgada de hablar tan cándidamente “Dinah estuvo ahí conmigo el día que se me cayó el primer diente de leche en la mesa del comedor,” compartió Camila con Lauren. “Estuvo ahí el día que conseguí que se me quedara la mano atrapada en el buzón de las cartas de mi vecino porque estaba intentando acariciar a su perro a través de él.” reveló. “Fue la persona que estaba sentada conmigo en mi habitación la tarde en la que mi abuelo murio, incluso antes de realmente saber lo que eso significaba. Recuerdo que ella estaba allí cuando mis padres se sentaron conmigo a contármelo,” recordó Camila. “Querían contárnoslo juntas porque ella quería a mi abuelo tanto como yo lo hacía… las dos, siempre solíamos jugar con él en el jardín juntos,” le dijo. “Dinah le quitaba sus gafas y fingía que era mayor y no podía ver.” Se rio tragándose las lágrimas. “Recuerdo el día en el que murio, cómo sostuvo mi mano cuando mis padres nos explicaron que se había ido, que no iba a volver. La miré después de todo porque estaba confundida. No entendía qué significaba, pero sabía que ella sí. Ella tiene una familia grande y ha perdido gente antes así que, sabía que cuando mis padres dijeron que no iba a volver era verdad, incluso aunque yo no les creía. Se quedó en mi casa esa noche y dormimos en una improvisada fortaleza que construimos juntas con mantas en mi habitación. Siempre las hacíamos en la esquina de mi habitación. Era como nuestro sitio especial…nuestro propio castillo secreto en el que podíamos encerrarnos,” dijo Camila, llorando abiertamente ahora, sin estar avergonzada de sus lágrimas, una triste mezcla de anhelo y dolor hacia su pasado en su voz. “Recuerdo que Dinah me dijo esta historia estúpida sobre un mono que no podía encontrar su banana para intentar animarme. Siempre solía hacer eso si estaba triste…cosas para hacerme reír, pero no pudo entonces…simplemente como no pudo después del accidente.” Camila se limpió sus ojos con la parte de atrás de su mano antes de continuar. “Después de haberme contado su historia, nos tumbamos juntas bajo nuestros edredones en la fortaleza y seguía diciéndome que no debería de estar triste. Ella dijo que debería estar feliz, que mi abuelo se mudaba a su nueva casa en la puerta de al lado de Dios y que probablemente ya estarían celebrando una gran fiesta de bienvenida.” Camila se pausó un momento y Lauren apretó su mano, animándola a seguir. “Dijo que él era tan amable que definitivamente haría un montón de amigos nuevos.” Dijo Camila después de tomarse unos segundos para recomponerse. “Me dijo que cuando muramos, finalmente volveremos a verle, que nos los presentará y nos darán chocolate y dulces como hacían sus otros amigos siempre.” Camila volvió a mirar hacia el océano arrepentida mientras continuaba. “Pasamos un montón de tiempo esa noche hablando sobre el regalo que podríamos darle cuando le viéramos la próxima vez, pero, no nos poníamos de acuerdo ni nada.” Reveló Camila, bajando su cabeza limpiándose la nariz con las mangas. “Me acuerdo de que Dinah quería comprarle unas nuevas gafas porque siempre perdía las suyas cuando ella se las cogía pero, no importaban las sugerencias que hiciera, la única cosa que realmente quería darle era un abrazo…”
“¿Cuántos años teníais cuando murio?” preguntó compasivamente Lauren, acariciando la mano de Camila con su pulgar, involucrada en los recuerdos de su novia curiosa para ver cómo se relacionaban con su pregunta sobre la playa.
“Teníamos siete,” contestó Camila, limpiándose los ojos con su mano libre una vez más en un intento de evitar las lágrimas de ahí. “Lo recuerdo claramente porque era la semana del cumpleaños de Dinah y cuando nos enteramos de que había muerto, ella me dijo cómo había deseado que se hubiera quedado para su cumpleaños.” recordó. “Dinah dijo que se lo habría guardado para ella si lo hubiera sabido; que lo habría usado para traerle de vuelta en vez de malgastarlo en una nueva bicicleta.”
“Lo siento,” se disculpó Lauren cuando Camila bajó la voz.
“No lo estés,” le devolvió Camila mientras Lauren usaba su pulgar para limpiar una lágrima que caía sobre la mejilla de la menor. “Yo no lo estoy. Tengo tantos recuerdos increíbles de él que es difícil para él estar completamente fuera de mi vida.”
Lauren sonrió ante la ironía de las palabras de Camila porque conocía los miedos de su novia sobre ser olvidada si moría. Habían hablado de sus inseguridades en numerosas ocasiones durante el transcurso de su relación, incluyendo antes esa tarde. Entonces, escuchar a Camila reconocer la verdad del hecho ahora hizo que el corazón de Lauren se revolviera sin reservas.
“Yo solo…esa es Dinah…” siguió Camila intentando volver al punto original. “Actúa como que no le importa. De hecho, actúa como una completa idiota casi todo el tiempo. Ella sólo…hace un montón de bromas pero, es una gran blanda de corazón. Es un oso de peluche gigante; amable y cariñosa. A veces pienso que la gente realmente no sabe eso de ella…”
“Nosotras lo sabemos,” dijo en desacuerdo Lauren con su novia. “Ally, Normani y yo…todas hemos visto ese lado de Dinah. Lo vemos todo el tiempo gracias a ti.” Añadió significativamente. “Eres una de las cosas que garantiza que saque ese lado suyo. ¿Crees que no la hemos escuchado hablar de ti de la forma que estás hablando tú de ella ahora? ¿Crees que no nos ha contado historias sobre cómo tú has estado para ella también? Solíamos sentarnos en tu cama del hospital después de tu ataque en Navidad y me contaba todos sus recuerdos favoritos de ti.” Compartió Lauren con afecto. “Por ejemplo, me contó sobre aquella vez en la que robaste la cámara de video de tu padre e intentaste hacer un documental sobre uno de los gatos de tu vecindario…” se rio, recordando la historia de cómo Camila y Dinah le habían seguido todo el día, narrando sus acciones como si fueran David Attenborough. “Me dijo que tú te quedaste atrapada en un árbol y ella tuvo que ir a conseguir que tu padre fuera a rescatarte.”
“Éramos tan estúpidas en aquel entonces,” se rio Camila ante el recuerdo.
“¿Qué quieres decir con ‘en aquel entonces’? preguntó Lauren juguetonamente, soltando la mano de Camila empujándola contra su brazo de buen humor.
“Cierto,” permitió Camila, echándose hacia atrás en el sitio antes de encontrar de Nuevo su balance.
“¿De verdad crees que no sabemos el tipo de persona que es Dinah, Camz?” preguntó Lauren, moviendo su cabeza para encontrarse con los ojos de Camila. “¿De verdad crees que la gente no puede ver simplemente lo mucho que se preocupa, especialmente cuando se trata de ti?” Camila no contestó la pregunta de Lauren mientras la chica más alta continuaba. “Dinah no es mucho mejor que tú en esconder cómo es realmente.” Le dijo. “Todo el mundo sabe lo mucho que te quiere. Tendrías que estar ciega para no ver eso.” Camila movió su mano en la de Lauren que aún la tenía sostenida antes de soltarla para coger arena que tenía al lado. No habló, a cambio solo permitió que los pequeños granos le hicieran cosquillas a través de sus dedos mientras lo miraba silenciosamente. “Pero ¿por qué me estás contando todas estas cosas sobre Dinah?” le preguntó Lauren mientras el ultimo puñado de arena caía de la mano de Camila.
Camila levantó sus ojos hasta los de Lauren y los mantuvo ahí un momento, una sonrisa apareciendo en sus labios ante la pregunta, su mano bajando para coger más arena.
“Querías conocer a Camila,” contestó como si fuera obvio, “y bueno Dinah, es una gran parte de lo que soy,” explicó Camila.
“¿Sí?” preguntó Lauren de alguna forma sarcásticamente sonriendo ampliamente.
“Sí,” contestó Camila, entendiendo por la mirada de la cara de Lauren que ya sabía eso. “Quiero decir, somos tan diferentes de tantas formas pero Dinah siempre hacía que esas diferencias no importasen.” Dijo Camila, su mirada bajándose hasta el suelo delante de ella. “Dinah es extrovertida y yo introvertida,” estableció, bajando su mano para jugar con la arena de su lado. “Ella es ruidosa y enigmática mientras que yo soy tímida y callada. Ella no tiene problema en hacer amigos y hablar con gente que no conoce pero yo siempre he tenido problemas con eso porque nunca he sentido como si supiera qué decir. Era tan rara incluso antes del accidente que hacía que hablar fuera difícil. Me tropezaba con mis propias palabras cuando estaba hablando con alguien nuevo y siempre solía preocuparme de lo que la gente pensaría de mí. Pero Dinah no. Nunca le preocupaba lo que pensaran de ella.” Camila levantó sus ojos hacia los de Lauren que la estaban mirando atentamente. “Sabes, a veces solía desear que yo pudiera ser así, que pudiera ser como ella pero, no podía. Créeme, lo intenté pero, solo hacía que me sintiera incómoda y lo odiaba,” compartió abiertamente Camila. “Siempre sentí como que la gente me estaba juzgando. Mis padres pensaban que tenía que intentarlo más, que no era bueno para mí si sólo tenía una amiga. Decían que debía de intentar socializar más. Estaban preocupados de que tuviera problemas cuando fuera a la Universidad, que si Dinah y yo íbamos a escuelas diferentes entonces estaría sola y marginada.” Explicó. “Podía entender sus preocupaciones, podía pero, es difícil para mí dejar entrar a la gente. No sé si te has dado cuenta Lauren pero de alguna manera mantengo a mí yo para mí misma.”
“Me he dado cuenta,” reconoció Lauren con una sonrisa en la cara.
“Pero puedo hacer amigos,” siguió Camila. “Es solo que…me toma un tiempo, eso es todo. Necesito conocer a alguien antes de realmente poder confiar en ellos y a veces se impacientan y se aburren de esperar…”
“Es su pérdida,” le informó amablemente Lauren, poniendo una mano en la rodilla de Camila. “No saben lo que se están perdiendo.” Camila sonrió con aprecio ante las palabras de Lauren.
“¿De verdad piensas eso?” preguntó Camila.
“Lo sé,” devolvió Lauren sin siquiera un segundo de retraso para pensar. “Cualquiera tendría suerte de tener una amiga como tú Camz. Dinah es lista y lo sabe. Sabe lo increíble que eres.”
“Cuando estaba creciendo Dinah era la única persona que nunca me hizo sentir como que ser yo misma era potencialmente una cosa mala,” dijo francamente Camila. “Me aceptaba por lo que era; defectos y todo. Es por ella que soy la persona que soy, que me siento tan cómoda a su alrededor. Nunca intentó cambiarme y es raro porque cuando estoy con ella, me siento más segura, más extrovertida, más dinámica…” musitó Camila. “Es como si…su personalidad fuera contagiosa y nunca me preocupo de avergonzarme de mí misma con ella porque sé que ella solo se ríe y me recuerda todo el tiempo que sus pantalones cortos se le cayeron en clase de gimnasia durante su segundo año de instituto.” Lauren sonrió ante la historia de Camila mientras se acercaba más a ella, encontrándose con su mirada de lado. “Cuando estoy con ella puedo ser yo misma,” compartió Camila. “No tengo que fingir que soy alguien más. Puedo ser vulnerable o puedo ser una idiota,” dijo sonriendo. “Puedo estar callada o puedo ser ruidosa, y a ella no le importa porque saldrá con cualquier versión mía que exista en ese momento.”
“Camz, estoy confundida. Pensé que dijiste que iba a conocer a Camila esta noche,” le dijo Lauren un poco confusa con la historia de su novia.
“Lo haces,” contestó Camila, su mano libre jugando con el material de la camisa de franela de Lauren como de costumbre, “pero, no porque no la conocieras.”
“Entonces estoy un poco perdida,” admitió. “Quiero decir que todo lo que me acabas de contar…no es exactamente información nueva. Siempre he sabido lo reflexiva que puedes ser, lo callada y contemplativa que eres.” Le recordó a su novia. “Siempre he sabido lo cerca que estás de Dinah…”
“Lauren,” interrumpió Camila. “No estás conociendo a Camila esta noche porque no la conocías sino, porque yo no la conocía.”
“¿Qué quieres decir?” cuestionó Lauren.
“Siempre has sabido quién era Lauren,” le informó Camila simplemente. “Puede que haya sido difícil para ti separar las partes mías que eran puramente un resultado del accidente de las que eran partes mías de mi personalidad pero, en el fondo siempre conociste quien era.” Le dijo, diciendo despacio las últimas palabras alargándolas para recalcar algo. “Era yo la que no lo hacía,” continuó, “pero, ahora sí. Sé quién soy de nuevo y lo estúpido es que soy la misma persona que siempre he sido…sólo que…no lo pude ver hasta hoy.” Camila suspiró antes de continuar.
“Lauren, la verdad es que solo hay dos personas que realmente conocen a mi yo verdadero,” dijo Camila separando sus bocas y fijando sus ojos marrones en los verdes de su novia. “Sólo hay dos personas con las que realmente me siento cómoda de compartir todo; que pueden ver todo de mí, incluso las partes que no necesariamente me gustan demasiado.”
“Camz…” empezó Lauren pero Camila extendió una mano y apretó una de las de Lauren para pararla a media frase.
“Está Dinah…” estableció Camila obviamente, su voz bajándose mientras se echaba hacia delante, “y después estás tú.” Camila se pausó un momento y cogió una de las manos de Lauren. “Te enamoraste de mi yo verdadero mucho antes que yo nunca pude.” Dijo Camila; acariciando la base de la mano de Lauren con su pulgar suavemente, su boca a unos pocos centímetros de la de la chica más alta, sus ojos quemando los unos en los otros.
“Camz ¿estás diciendo lo que yo creo?” preguntó Lauren.
“Estoy diciendo que esto es lo mejor que puede ser Lauren,” exhaló Camila. “Estoy diciendo que en mi mente estoy todo lo recuperada que voy a estar y sé que físicamente no estoy igual de bien como antes. Entiendo que nunca voy a volver a conseguir la función que solía tener, lo sé…eso lo sé pero, estoy diciendo que no importa. Eso está bien. Está bien Lauren,” dijo señaladamente, quitando un mechón de pelo de Lauren fuera de sus ojos. “Está bien porque la persona que soy ahora; la que tiene una familia que ha sacrificado todo por ella durante el último año, la que su mejor amiga ha estado a su lado incluso en momentos en los que intentaba alejarla, la que tiene una novia increíble que ama con todo su corazón, una novia que la ama de vuelta a pesar de todos los problemas a los que se han enfrentado…bueno, la quiero.” Dijo Camila. “La quiero, sí.”
“¿Sí?” preguntó Lauren frenando un sollozo, conmovida por las palabras de Camila.
“Sí,” contestó Camila, “La quiero y amo esta vida y a toda la gente extraordinaria con la que ha sido bendecida para compartirla.”
“¿De verdad” preguntó Lauren.
“De verdad,” respondió Camila sinceramente. “Me ha tomado mucho tiempo llegar a este punto Lauren y ha sido increíblemente duro pero has sido tan paciente conmigo…” dijo bajando la voz. “Me aceptaste por cómo era como hizo Dinah. Cuando estaba demasiado deprimida para sacarme a mí misma de la cama te sentaste conmigo. Estabas ahí y eso significa más para mí que ninguna otra cosa porque me hacía sentir que la forma en la que me estaba sintiendo era válida, que estaba bien para mí no estar bien…como…” bajó la voz Camila, limpiándose la humedad de sus ojos. “Lo siento,” se disculpó, sorbiendo con la nariz mientras se echaba hacia atrás de su novia.
“No lo estés,” le dijo Lauren, limpiando la mejilla de Camila con su pulgar. “Es solo que…entendiste que necesitaba algo de tiempo…” siguió Camila. “Yo sólo…necesitaba tiempo para mejorar…”
“Lo sé,” dijo Lauren, acariciando la mejilla de Camila con sus dedos ligeramente.
“Gracias,” susurró prácticamente Camila, asintiendo con la cabeza.
“¿Por qué?” cuestionó Lauren, su ceño frunciéndose un poco con confusión.
“Por darme el tiempo que necesitaba y por no apresurarme a ponerme en un sitio para el que no estaba preparada,” explicó Camila. “Por no empujarme antes de estar preparada. No voy a poder devolverte todo ese tiempo a ti y nunca voy a poder agradecerte lo suficiente el tiempo que me diste.”
“Lo acabas de hacer,” contestó seriamente Lauren, sonriendo. “Escucharte decir esto…es el pago suficiente. Es más que suficiente.”
“Me preguntaste antes porqué nunca te había traído aquí…” dijo Camila, extendiendo una mano cogiendo la de Lauren que seguía acariciando su cara capturándola por su muñeca. “Me preguntaste porqué nunca había hablado de ello antes…”
“Sí,” reconoció Lauren, bajando su mano hasta su regazo.
“Bueno, es porque este sitio es especial para mí,” empezó a explicar Camila, poniendo su propia mano en lo alto de la de Lauren. “Es de Dinah y mío. Un sitio al que veníamos juntas para escaparnos de la realidad un poco. Cuando estábamos solas aquí fingíamos que estábamos atrapadas en una isla desierta, sólo para nosotras dos.” Continuó. “Nos contábamos secretos y hablábamos de lo que queríamos. Cosas estúpidas casi siempre,” admitió Camila, riéndose un poco a pesar de las lágrimas. Cogió la mano de su novia y unió sus dedos. “Después del accidente, toda mi vida fue corrompida.” Empezó a explicar Camila. “Todo parecía que había cambiado por mi depresión y nada parecía lo mismo más.” compartió. “Mi estado de ánimo, arruinaba todo y no podía disfrutar de las cosas que había hecho antes,” continuó Camila. “Sentía como que era una molestia…como que era una carga…como que no pertenecía aquí…mi madre, estaba o quejándose constantemente conmigo o sacándole puntilla a mis sentimientos…así que, esperaba con ganas el año de escuela, volver a tener alguna especie de normalidad, escaparme de mi casa sólo que…la escuela también era diferente…más dura e incluso más incómoda que mi casa…”
“Lo sé Camz,” la tranquilizó Lauren. “Leí tu diario. Recuerdo lo que escribiste en él y cómo te sentías.”
“El accidente consiguió distorsionarlo todo,” explicó Camila. “Las corrompió y las convirtió en sitios que no podía realmente soportar estar un tiempo prolongado de tiempo. Siento como que estaba atrapada y amargada estando en ellos, no podía soportar a todo el mundo mirándome como que era una inválida en la escuela pero me sentía de la misma forma cuando vi la sonrisa en la cara de mi madre que no alcanzaba sus ojos porque estaba fingiéndola para mi beneficio.”
“¿Estabas preocupada de que si volvías aquí, que si hablabas de él entonces también sería dañado?” cuestionó Lauren.
“Quería intentar guardar algo para mí.” Respondió Camila. “Sólo quería una cosa quedase sin manchas, que quedase de la misma forma que era antes y estaba preocupada de que si volvía de nuevo entonces se arruinaría…que yo de alguna manera lo arruinaría. ¿Eso suena estúpido?”
“No, no suena estúpido,” tranquilizó Lauren a Camila, ofreciéndole una sonrisa cálida. Camila extendió su mano y tiró de la mochila que llevaba poniéndola más cerca a su lado.
“Esta noche cuando estábamos hablando en el patio finalmente me di cuenta de algo,” empezó, abriendo el bolsillo grande de la mochila mientras Lauren miraba. “Me di cuenta de que la única cosa que realmente había cambiado después del accidente era mi perspectiva de quién era, que en realidad aún era la misma persona que siempre he sido, incluso si mi cuerpo no funcionaba de la misma forma.” terminó, sacando una caja de madera pequeña con candado de dentro de la mochila dándosela a Lauren. “Me ayudaste a darme cuenta de eso.” Le informó Camila. “Fue por lo que dijiste, ya sabes, sobre mí no estando preparada para subir al escenario y cantar contigo,” continuó, sacando un cordón de la mochila envolviéndola en su mano para que así Lauren pudiera ver la pequeña llave plateada atada a él. “Ahí fue cuando todo de alguna manera cayó todo en su lugar para mí. Donde finalmente entendí.” Camila levantó la llave para que Lauren la cogiera.
“¿Qué es esto?” preguntó Lauren; extendiendo la mano y cogiendo el cordón de la mano de Camila.
“Cada año desde que teníamos trece, el primer día de las vacaciones de verano, Dinah y yo veníamos aquí y pasábamos el día planeando qué íbamos a hacer durante las vacaciones,” Camila respondió mientras Lauren estudiaba los dos objetos que ahora sostenía en su mano. “Traíamos mi guitarra y escribíamos canciones…”
“¿En serio?” preguntó Lauren, sorprendida con la admisión.
“Sí,” contestó Camila, su boca curvándose en una sonrisa. “Creo que hablamos de ello una vez antes…”
“El primer día de escuela en la comida,” recordó Lauren fácilmente, señalando en la dirección de Camila. “Estábamos hablando del accidente y Dinah te preguntó si echabas de menos tu vida de antes…”
“Espera. ¿Fue de verdad hace tanto tiempo?” preguntó insegura Camila.
“Sí,” contestó Lauren. “Dijiste que echabas de menos escribir y Ally te preguntó que si te referías a escribir historias pero, dijiste que eran ‘canciones.’
“Huh,”dijo pensativamente Camila, “Bueno, de todos modos, veníamos aquí durante todo el día y traíamos un picnic.” Continuó Camila. “Íbamos a nadar y hacíamos el tonto en el agua, hacienda competiciones para ver quién podía ir más lejos en el mar tocando aún el suelo sin desaparecer debajo del agua…”
“Déjame adivinar,” empezó Lauren, entretenida con la información. “Dinah siempre ganaba.”
“Dinah’s a giant,” Camila returned, laughing. “Of course she won.” Camila deslizó su mochila fuera de su alcance y cambió su posición en la manta para así estar al lado de Lauren.
“Al final del día, Dinah y yo siempre nos sentábamos y mirábamos las predicciones que habíamos hecho la una para la otra el año anterior,” divulgó. “Entonces, escribíamos algunas para el año siguiente y las volvíamos a poner en esta caja que guardaba en mi armario hasta el comienzo del verano siguiente.” Camila señaló a la pequeña caja en la mano de Lauren, acercándose un poco para así estar apoyando sus codos sobre sus rodillas.
“Es hora Dinah…” recordó Lauren las palabras de antes de Camila a su mejor amiga mientras se daba cuenta de que el año escolar estaba casi terminado.
“Ábrelo,” animó Camila a Lauren, quien parecía alucinada, sintiendo como si estuviera entrometiéndose en algo que debería ser privado.
“Camz, no puedo hacer eso.” Dijo Lauren, dándole la caja y la llave a ella. “Esto es algo que haces con Dinah…no es mi lugar…”
“Por favor,” suplicó Camila, “A Dinah no le importa, lo prometo. Sabe porqué te he traído aquí…”
“¿Estás segura?” preguntó Lauren y Camila asintió con su cabeza.
“Sí,” contestó simplemente Camila.
“Vale entonces,” dijo Lauren, poniendo la pequeña llave en el cerrojo abriéndolo suavemente. Levantó la tapa de la caja y la puso en la manta delante de ella antes de sacar dos cachos de papel doblados, ‘Mila’ escrito delante de uno con la letra de Dinah y ‘Dinah’ en otro con una escritura que Lauren no reconocía. Lauren cogió el Segundo papel para que así Camila pudiera leer el nombre de su mejor amiga.
“¿Es esta tu letra?” preguntó Lauren al ver la letra cursiva en la hoja.
“Lo era,” contestó Camila, tomando la hoja doblada de la mano de Lauren trazando una línea en el texto con su dedo índice sentimentalmente.
“Es tan diferente…” señaló Lauren mientras Camila se lo volvía a dar y movía su mano derecha significativamente; la coordinación pobre que tenía después del accidente era la razón de que su letra nunca volviera a aparecer de esa manera.
“¿Qué dice?” le preguntó Camila.
“¿No te acuerdas?” dijo Lauren.
“No,” contestó sinceramente Camila. “Fue solo unos días después cuando pasó el accidente…no tengo ni idea de qué escribí.”
“¿No estuviste tentada a mirar?” cuestionó Lauren juguetonamente, desdoblando la hoja.
“No es así como esto funciona,” respondió Camila, sonrió. “No sería justo hacer trampa.”
“¿Es un juego?” dijo Lauren perceptivamente.
“No realmente pero ninguna de nosotras sabe lo que había escrito la otra hasta el verano siguiente,” le informó Camila. “Cuando los miramos de nuevo vemos quién se acercó más con sus predicciones.”
“¿Gana algo esa persona?” preguntó Lauren.
“No,” se rio Camila. “Sólo es una tradición estúpida.”
Lauren miró hacia abajo a la hoja de su mano y leyó lo que Camila había escrito, sus ojos aún sin creer lo fácilmente legible que fue una vez la escritura de su novia.
“Bueno,” animó Camila cuando Lauren no dijo nada. “¿Qué dice?”
Lauren levantó sus ojos para encontrarse con los de Camila y le dio la hoja para que la leyera ella misma.
“1. Sacarás un A+ en tu examen final de Literatura Americana.
2. Me harás una gran broma.
3. Aún no me habrás ganado legítimamente en el reto de las alitas de pollo.
4. Finalmente dejarás de hacer que vea ‘The Vampire Diaries’ contigo.
5. Seguirás siendo mi mejor amiga”
“Supongo que dos de cinco no está mal,” reconoció Camila moviendo su cabeza entretenida. “Ella sigue siendo mi mejor amiga y aún no me ha Ganado en el reto de las alitas.”
“Siempre hace que veamos ‘The Vampire Diaries’ cuando estamos en su casa,” se rio Lauren, “Pero Nina Dobrev es fácil de ver a la vista así que no me puedo quejar demasiado,” bromeó a su novia quien le dio una mirada desaprobadora de vuelta.
“¿Qué sacó en su final de Literatura Americana?” preguntó.
“Sacó una C,” contestó Camila, doblando de nuevo el papel. “Iba a ayudarla este año pero…ya sabes…he luchado con mantener mis propios estudios,” dijo, sonando con remordimiento.
“¿Asumo que no te hizo esa última gran broma?” cuestionó Lauren, volviendo a coger el papel de Camila poniéndolo en la caja de madera a salvo.
“No,” respondió Camila. “No después del accidente.”
“¿Es realmente tan buena con ellas?” preguntó fascinada Lauren.
“Sólo espera,” advirtió Camila. “Estoy segura de que lo comprobarás en algún punto.”
“Toma,” dijo Lauren, dándole el papel de las predicciones de Dinah a Camila. “Deberías leer este primero.”
Camila miró el papel indecisa durante un momento antes de cogerlo de Lauren.
“Ok,” dijo de acuerdo, abriéndolo con cuidado y sonriendo mientras sus ojos escaneaban el papel escrito.
Se rio mientras alcanzaba el final y lo doblaba por la mitad.
“¿Qué es tan gracioso?” preguntó Lauren y Camila le dio las predicciones para que las leyera.
“1. Finalmente aprenderás a no preocuparte por lo que piensan de tus ‘increíbles’ habilidades para el baile.
2. Te darás cuenta de que en realidad eres una guitarrista con talento y ganarás el concurso de talentos de la escuela cantando una de tus propias canciones.
3. Te venceré en tu reto de las alitas.
4. Te comerás cuatro pizzas enteras de una vez.
5. Tendrás tu primer beso y te enamorarás.”
Supongo que es un empate,” dijo Lauren, doblando el papel poniéndolo en la caja encima del primero.
“Eso parece,” dijo de acuerdo Camila; su boca curvándose en una media sonrisa triste.
“¿Qué pasa?” preguntó Lauren, sintiendo un ligero cambio de expresión en Camila.
“En realidad no es nada,” dijo Camila poco convincente.
“Eres una mentirosa horrible Camz,” comentó Lauren.
“Vale,” cedió Camila, “Es solo que no tuve mi primer beso,” reconoció girándose en su sitio para mirar a Lauren, “pero, supongo que aún estoy algo molesta de no haber podido recordarlo…”
“Hemos hablado de esto antes cariño,” dijo Lauren frotando el antebrazo de Camila animadamente. “Recuerdas el siguiente…”
“Oh sí,” se rio Camila ligeramente, cortándola. “¿Quieres decir el intento desesperado que hice de besarte? ¿El beso que rápidamente rechazaste?”
“Exactamente…” respondió Lauren, hacienda una mueca al darse cuenta de que no era exactamente el mejor recuerdo para que su novia tuviera de su primer beso.
“Supongo que imaginé algo diferente eso es todo,” admitió Camila. “Pensé que sería como en las películas y estaría toda nerviosa. No pensaba que sería apresurado y frenético en el medio de la carretera fuera de mi casa. Pensé que sería más romántico.” Lauren miró a Camila de cerca, estudiando sus faciones.
“Vale,” dijo, un pensamiento llegando a ella. “Entonces, no te gusto el recuerdo que tienes de nuestro primer beso…Bueno entonces, hagamos otro.”
“¿En serio?” pregunto Camila, dejando escapar una rápida respiración en algo que sonó como una burla. “¿Sabes cuántas veces nos hemos besado desde entonces?”
“Creo que tengo una buena idea de ello,” dijo Lauren, ladeando su cabeza ligeramente.
“Aprecio tu gesto pero…no puedes simplemente crear otro primer beso porque no te gustarse el de verdad.” Razonó Camila.
“¿Por qué no?” cuestionó Lauren.
“Bueno…porque tu primer beso es tu primer beso,” dijo Camila. “Sólo tienes uno. Todo lo de después no cuenta.”
“¿Quién lo dice?” discutió Lauren.
“Todo el mundo,” contestó Camila.
“Yo no.” dijo en desacuerdo Lauren, echándose hacia adelante y tomando las mejillas de Camila en la palma de sus manos. “Digo que podemos hacer lo que queramos. Quiero decir que, esta noche es como un nuevo comienzo ¿no? Sólo somos tú y yo…juntas…” dijo bajando la voz, viendo cómo los ojos de Camila bajaron hasta sus labios. “Además, es el sitio perfecto…” continuó Lauren mientras los ojos de Camila volvían a encontrarse con los suyos, la menor mordiéndose su propio labio pensativamente mientras consideraba la oferta de Lauren.
“¿De verdad quieres reescribir nuestro primer beso?” preguntó Camila; tragando saliva con dificultad mientras Lauren movió su cara más cerca de la de su novia. “¿Qué pasa si no es tan Bueno como el que recuerdas?”
“Será mejor,” prometió Lauren con confianza, su mano libre encontrando su camino hasta el costado de Camila.
“Entonces sin presión,” intentó bromear Camila mientras Lauren movía su peso y bajaba su voz.
“¿Qué pasa?” preguntó Lauren; acercando su boca más a la de Camila para que así la menor pudiera sentir el calor de su respiración contra su piel. “¿Estás nerviosa?”
“Un poco,” admitió Camila, levantando su mano dudosamente hasta el hombre de Lauren mientras su novia se acercaba lentamente.
Camila movió su cabeza hacia atrás un poco y estiró una mano para no caerse hacia atrás en la manta cuando Lauren seguía cerrando la distancia entre ellas.
“Lauren,” dijo Camila, dándose cuenta de la sonrisa que había en la cara de la chica de ojos verdes. “¿Qué pasa si arruino tu recuerdo?” cuestionó.
“No lo harás,” aseguró Lauren. Camila bajó su mirada hasta los labios de Lauren de nuevo e inhaló profundamente, su respiración atrapándose en su garganta, evidentemente aún sin estar convencida.
“Está bien,” le susurró Lauren. “No necesitas estar nerviosa.”
“No puedo evitarlo,” dijo Camila, tragando saliva con dificultad, su corazón latiendo fuertemente en sus oídos ante la proximidad de Lauren.
“Camz, tienes que ser la que lo haga,” le informó Lauren con sensibilidad. “Tienes que besarme primero.”
“¿Por qué?” exhaló silenciosamente Camila, su boca secándose con su sed por la de Lauren.
“Siempre fuiste la que lo inició,” dijo suavemente Lauren. “Siempre fuiste tú la que me besaste primero.”
“Vale,” dijo Camila, humedeciéndose los labios con su lengua levantándose con su mano. Lauren se movió hacia atrás en respuesta, pero mantuvo cerca sus bocas, sus ojos sin dejar nunca los de Camila.
Camila levantó su mano y trazó los labios de Lauren con sus dedos ligeramente mientras admiraba los contornos de la boca de su novia sintiendo la suave carne debajo de su tacto. Finalmente, cerró sus ojos y se acercó, sus dedos deslizándose alrededor para que así la palma de su mano estuviera apoyada contra la mejilla de Lauren mientras acercaba sus bocas. Los ojos de Lauren se mantuvieron abiertos y vio cómo Camila presionaba sus labios dudosamente contra los suyos, solo cerrándolos cuando Camila movió su mano hacia el cuello de Lauren entrelazando sus dedos con el pelo de su nuca. Lauren sintió los labios de Camila presionarse más firmemente contra los suyos y su boca empezó a moverse tímidamente, como si cada recuerdo de cada besa que habían compartido se hubiera desvanecido de su mente completamente.
Lauren se unió al ritmo de Camila fácilmente, sin profundizar el beso a cambio disfrutando de la simplicidad de este, la forma en la que de alguna forma había conseguido hacer que su propio estómago se llenara de animadas mariposas, cómo parecía inocente y nuevo a pesar del hecho de que no lo era.
“¿Fue…fue eso Bueno?” preguntó nerviosamente Camila cuando finalmente apartó sus bocas para así poder ver a Lauren claramente.
“Ves,” dijo Lauren, trazando la cicatriz de la frente de Camila delicadamente con su pulgar sonriendo con afecto a su novia. “Te dijo que sería mejor.”
“¿Lo fue?” preguntó Camila.
“¿Lo recuerdas?” cuestionó Lauren.
“Sí,” contestó Camila.
“Entonces fue mejor,” dijo Lauren con una enorme sonrisa extendiéndose por su cara mientras se acercaba a la boca de Camila besándola profundamente, su lengua sin perder tiempo en encontrar la de su novia mientras inclinaba el peso de su cuerpo contra ella, presionando su espalda contra la manta.

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Capitulo 79

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:18 am

“Mmm…” murmuró Camila, mientras la lengua de Lauren se batía con la suya mientras sus pequeñas manos automáticamente encontraban su camino alrededor del torso de su novia y empezaban a vagar por su espalda. Lauren presionó su peso contra Camila, empujando más la columna de su novia contra el suelo, sus manos levantando la sudadera de Camila para exponer su suave y delicada piel.
“No podemos…” dejó escapar rápidamente Camila, separándolas, su boca echando de menos de la de Camila casi inmediatamente a pesar de sus palabras volviendo a ella sin tardar.
Movió sus manos alrededor para apoyarlas en ambos lados de la pelvis de Lauren, chupando con entusiasmo en el labio inferior de la chica de ojos verdes y Lauren reciprocó la ansiedad de Camila encantada, una rodilla deslizándose automáticamente entre las piernas de la menor mientras los dedos de su mano derecha trazaba un suave patrón a lo largo de la cicatriz del costado izquierdo de Camila. Podía sentir la piel de su novia estremecerse bajo su tacto, sus caricias haciendo que aparecieran escalofrios como por arte de magia.
“Vale,” dijo simplemente Lauren, su mano izquierda ocupándose de jugar con el largo pelo sedoso de Camila, aparentemente ignorando la objeción de su novia.
“Lauren,” intentó protestar de nuevo Camila, exhalando fuertemente, sus manos una vez más ignorando los mandatos de su cerebro deslizándose por debajo de la camiseta blanca de su novia acariciando ligeramente sus costados.
Camila levantó una pierna presionando su rodilla contra el lateral de la cadera de Lauren, usándola como palanca para empujar la pelvis de su novia incluso más cerca contra ella.
“Sí cariño,” dijo Lauren sin aliento, separándose en el beso un momento para mirar las facciones de su novia, la mano que había estado enganchada en el pelo de Camila bajando hasta apoyarse en el lateral de su cuello. Su pulgar acariciando su piel ahí suavemente, sus ojos buscando los de Camila haciendo que su resolución se desmoronase.
“Nada,” dijo simplemente Camila, todos los pensamientos de pensar en otra cosa ahora ido.
Lauren volvió a llevar sus labios de nuevo hasta los de Camila antes de mover su atención hasta el hueco del cuello de la menor donde dejó un reguero de besos a lo largo de la línea de su mandíbula de su garganta a su oreja.
Camila extendió su cuello ante la sensación, exponiendo su garganta incluso más y silenciosamente animando a Lauren a repetir el proceso una vez más. Lauren lo hizo de Buena gana y besó el cuello de Camila de nuevo mientras deslizaba su mano derecha con destreza a lo largo de la cicatriz de su novia para apoyarla contra sus costillas. Después de saborear el placer de la boca de Lauren contra la piel sensible de su cuello, Camila giró su cabeza hacia el lado impacientemente y Lauren llevó sus labios hinchados de vuelta a encontrar a los de su novia de nuevo.
“Mmmm,” gruñó de nuevo Camila, su lengua encontrando su camino de vuelta hasta la boca de Lauren mientras sus manos se movían por el dobladillo de sus pantalones cortos vaqueros.
Los dedos de sus manos capturaron la carne de las caderas de Lauren momentáneamente antes de seguir la tela hasta encontrar el centro jugando con el botón de delante.
Lauren gimió, un pequeño sorprendente cambio de dominancia pero insegura de porqué, esta no era la primera vez que Camila había tomado el control durante situaciones similares, el recuerdo de cuando su novia sin disculpas había arrancado su camisa de su cuerpo el día que volvió de su rehabilitación llegando rápidamente a su mente. Camila luchó por cambiar su peso bajo Lauren y se apoyó en sus codos, sus músculos abdominales tensionándose bajo los dedos de la chica más alta que estaban aún acariciando su abdomen.
“Espera,” instruyó Lauren; su boca separándose arrepentida de la de Camila, su mente astutamente consciente de que los dedos torpes y descoordinados de su novia estaban luchando con el botón de sus shorts.
Camila obedeció, sus manos cediendo la tarea que ocupaban mientras Lauren se sentaba y se ponía sobre sus rodillas que estaban aún entre las piernas de Camila mientras se ponía a horcajadas sobre la pierna izquierda de su novia.
“Aquí, siéntate,” pidió amablemente Lauren, sus ojos firmes en las pupilas dilatadas de Camila dándose cuenta de la forma en la que su pecho se elevaba fuertemente, sus pulmones tomando largas bocanadas de aire para luchar por recuperar la respiración.
Hizo un gesto a Camila y la menor se empujó a sí misma hasta una posición sentada mientras Lauren estiraba sus manos para tirar de la parte de abajo de su sudadera. Tiró de ella por encima de la cabeza de Camila con algo de dificultad para reverlas la camiseta gris ajustada que llevaba debajo de ella, tirando la sudadera a un lado apresuradamente antes de finalmente volver su atención a su propia ropa. Sus dedos manipularon el botón de sus shorts y cuando finalmente estuvieron desabrochados Camila extendió su mano y tiró de la camiseta de Lauren, tirando de ella por encima de su hombros, Lauren encogiéndose para hacerlo más fácil para que cayera en la manta detrás de ella. Una vez que Lauren fue libre de ella, Camila envolvió su mano alrededor de la parte de atrás de su cuello y puso la otra contra la mitad de su espalda, uniendo sus labios de nuevo ansiosamente volviendo a poner a Lauren encima de ella una vez más.
“Camz,” dijo sin aliento Lauren, habiendo chupado ligeramente el labio inferior de Camila para apartar sus bocas, su cabeza levantándose para así poder encontrarse con la mirada de la menor de lado, desesperada por sacar algo de su pecho.
Su mente empezando a finalmente captar qué estaba pasando entre ellas y empezó a sentir intranquila de que ahí era dónde la noche las estaba llevando.
“Camz,” repitió de nuevo Lauren cuando la mano de Camila volvió a sus shorts vaqueros, sus pequeños pulgares metiéndose en los agujeros de su cinturón tirándose de ellos para juntar sus caderas.
Se levantó un poco sobre sus brazos estirados en un intento de mantener algo de distancia entre ellas.
“Sí,” respondió Camila, moviéndose hacia adelante tomando la boca de Lauren en la suya de nuevo, sus manos tomando los antebrazos de Lauren en un intento de desplazar su posición actual acercándose de nuevo.
Estaba ansiosa por sentir el cuerpo de Lauren presionado contra el suyo pero luchaba para cambiar el peso de su novia, la fuerza de Lauren fácilmente resistiéndose.
“Cariño,” intentó Lauren de nuevo, la palabra escapando de su boca en un susurro mientras tomaba una rápida oportunidad para recuperar el aliento.
“Sí,” respondió de nuevo Camila, igualmente sin aliento, su voz silenciosa y ronca mientras se encontraba con los ojos esmeralda de Lauren.
Su tono tenía un poco de irritación ante la falta de desalojo de Lauren y frotó lo alto de los brazos de la chica más alta intentando determinar qué era lo que estaba haciendo la tarea tan difícil.
“Gracias por compartir todo esto conmigo,” exhaló Lauren con aprecio, la gravedad del gesto de su novia esa noche sin perderse en ella.
Levantó una mano, con cuidado mantuvo el balance y frotó el pelo de Camila quitándolo de sus ojos para así poder verlos claramente.
“¿En serio me estás parando por eso ahora mismo?” jadeó Camila, riéndose suavemente, una sonrisa calurosa iluminando su cara entretenida. “¿Para así poder agradecerme?”
“No,” mintió Lauren, su pecho aún dolorido mientras se sentaba ligeramente, una pequeña risa escapándose de sus labios ahora que Camila había captado su atención ante lo ridículo que su comportamiento probablemente le parecía a ella, especialmente cuando estaban en medio de algo que requería muy pocas palabras y que ella había sido la persona que lo había iniciado.
“Sí lo era,” dijo a sabiendas Camila mientras se ponía sobre sus codos, su sonrisa ampliándose ante el sonrojo que aparecía en las mejillas de Lauren.
“No lo era,” protestó vagamente Lauren, moviendo sus ojos para evitar los de Camila. “Era sólo…pensé que deberíamos intentar preservar tu inocencia, eso es todo.” continuó, levantándolos de nuevo, su mano acariciando la línea de pelo de su novia reflexivamente.
“Es un poco tarde en nuestra relación para eso. ¿No crees?” contestó Camila, sus ojos entrecerrándose juguetonamente y su lengua sobresaliendo momentáneamente a través de sus dientes mientras sonreía.
“¿De qué estás hablando?” preguntó Lauren, fingiendo confusión. “Sólo acabo de conocerte esta noche…”
“Oh ¿de verdad?” intercedió Camila, poniendo una mano en su pecho, su corazón aún latiendo salvajemente de sus actividades recientes, su voz bajándose silenciosamente mientras levantaba una ceja burlona incrédula.
“Sí,” contestó Lauren, la mano que había estado acariciando la frente de Camila bajando un poco para trazar la cicatriz a cambio. “No voy a acostarme contigo en la primera cita Camila,” le informó, a propósito usando el nombre completo de su novia para tener efecto. “No soy ese tipo de chica. Tengo unos principios, ya sabes.” continuó. “¿Cómo de fácil crees que soy?” preguntó, moviendo su cabeza entretenida cuando Camila le dio una mirada señalada en respuesta.
“Bueno,” empezó Camila mientras se sentaba recta, Lauren cambiando su posición en la manta para permitir que tuviera sitio para maniobrar. “Si todo eso es realmente cierto y solo acabas de conocerme entonces he hecho cosas seriamente inapropiadas con alguien que sospechosamente se parecía a ti.” Divulgó bromeando, poniendo sus piernas debajo de ella para que así no causaran ninguna distancia innecesaria entre ellas. “Estuvo esta vez en el cine…” siguió, sus palabras perdidas en medio de la frase cuando Lauren se precipitó hacia adelante plantando otro beso contra sus labios.
“No,” la regañó Lauren de buen humor, sus ojos estudiando la cara de Camila absorbiendo sus suaves contornos cuando se sentó hacia atrás una vez más.
“Podríamos hacer esto toda la noche si quisiéramos” terminó sabiendo lo fácil que era que la imaginación de Camila se apoderase de las situaciones como esta y rápidamente dándose cuenta de que si seguían su rutina habitual, su novia empezaría a tramar todo tipo de escenarios ficticios en su cabeza en respuesta al desesperado esfuerzo que había hecho para enmascarar su vergüenza ante su comportamiento.
“Vale,” cedió Camila, suspirando fuertemente ahora que su juego aparentemente había terminado. “Sólo recuerda que tú empezaste,” le recordó, extendiendo su mano hasta la de Lauren ahora que estaban sentadas mirándose la una a la otra de nuevo.
Frotó la parte de atrás de esta con su pulgar como de costumbre, una sonrisa amplia presente en su cara que Lauren no pensó que fuera a desaparecer en ningún momento pronto, Camila aparentemente disfrutando su invento de buen humor.
“Vale,” dijo Lauren, aceptando la responsabilidad sin discutir. “Lo haré.”
“Ahora, ¿dónde estábamos?” preguntó Camila, sus ojos encontrando los labios de Lauren permaneciendo allí mientras recorría su lengua significativamente a lo largo del inferior suyo, aparentemente ansiosa por retomarlo justo donde lo habían dejado.
Se mordió una esquina de su boca con cuidado, sus ojos bajando y después levantándose hasta encontrarse con los de Lauren de nuevo, una pregunta silenciosa intercambiándose entre las dos.
Lauren llevaba una apariencia arrepentida mientras una lenta respiración salía por sus labios apretados extendiendo su mano para frotar amablemente sus dedos contra la mejilla de Camila, estudiando su cara de cerca, sus ojos verdes penetrantes buscando una excusa inofensiva para no seguir con sus travesuras previas.
“¿Qué pasa? Le preguntó Camila, sintiendo las dudas repentinas de Lauren.
“Nada,” contestó sinceramente Lauren, “Sólo…te amo.”
“Yo también te amo,” le devolvió felizmente Camila, haciendo un movimiento para besar de nuevo a Lauren.
Lauren permitió a Camila besarla tiernamente pero la pasión que habían compartido hace unos minutos era carente y sabía que la menor la sentía cuando abandonó su intento, aparentemente un poco herida por las artimañas.
“Lo siento,” suspiró Lauren, apretando la mano de Camila.
“No entiendo,” le dijo sinceramente Camila. “¿He hecho algo mal?”
“No,” la tranquilizó Lauren rápidamente, la mano que había estado acariciando la mejilla de Camila ahora tomando su cara. “Para nada.”
“Entonces, ¿cuál es el problema?” le cuestionó Camila.
“Es solo que…” empezó Lauren, incapaz de comunicar fácilmente su duda.
“¿Es solo qué?” preguntó Camila, su frente levantándose y haciendo que su nariz se arrugase como resultado. “Pensé que querías…quiero decir parecía como que tú querías…”
“Sí,” suspiró prácticamente Lauren, soltando una larga respiración.
“Bueno entonces…estoy confundida.” Le dijo Camila sinceramente.
“Camz tú no querías,” dijo simplemente Lauren. “Empezar con esto.”
“Lo sé pero…soy idiota.” Bromeó Camila. “No deberías escuchar ni una palabra que digo.” Le informó, poniéndose hacia adelante en sus rodillas en un intentó de volver a donde lo habían dejado, su boca acercándose a la de Lauren. “Mi cerebro y mi boca muy raramente están de acuerdo” susurró seductoramente. “Deberías de saberlo ya.”
Camila ladeó su cabeza hacia un lado para así poder plantar otro beso contra los labios de Lauren pero la chica más alta presionó una mano contra su pecho y amablemente la empujó hacia atrás hasta su posición sentada.
“Camz,” objetó disculpándose. “No eres idiota.” dijo, su mano tomando el lado de la cara de su novia de nuevo. “Además, me encanta escucharte cuando hablas.” Le dijo. “Tú deberías saber eso ya.”
“Oh,” dijo Camila, la realización llegando a ella repentinamente. “¿Sólo quieres hablar?” preguntó Camila, instantáneamente causando una sensación de alivio en la chica más alta.
La última cosa que Lauren quería hacer era herir los sentimientos de Camila porque disfrutaba de la intimidad física que compartían considerablemente.
De hecho, eso era parte de la razón por la que había empezado inicialmente a mover las cosas en esa dirección para empezar. Sin embargo, mientras seguían y las cosas se habían vuelto más agitadas entre ellas, se dio cuenta de que así no era cómo quería pasar el resto de su tarde juntas. Lauren no quería celebrar algo tan importante como la identidad redescubierta de Camila haciendo la misma cosa que estarían haciendo esa noche la mayoría de sus compañeros de clase. Esa noche era mucho más significativa que dos personas juntándose y consumando su relación. Camila y ella ya habían hecho eso y por mucho que lo disfrutara Lauren, sólo parecía como que no era lo suficientemente substancial para marcar esa ocasión particular. Camila significaba más que eso para Lauren.
“¿Está eso bien?” preguntó con dudas.
“Claro,” dijo de acuerdo Camila mientras entrelazaba sus manos y laslevantaba hasta sus labios, besando la parte de atrás de la mano de Lauren en respuesta a la pregunta.
“Camz sabes que me encantan estar contigo,” dijo Lauren, sintiendo como que tenía que justificarse a pesar de la fácil aceptación de Camila. “Es solo que…no me parece apropiado que debamos celebrar lo lejos que has llegado…ya sabes…”
“¿Haciendo que nos corramos la una a la otra?” ofreció medio bromeando Camila en un intento de tranquilizar a Lauren, luchando por mantener la cara normal, obviamente entretenida por su propia broma.
“Exactamente,” contestó Lauren sonriendo ampliamente, una sonrisa de garganta escapándose de sus labios ante la rápida broma de Camila. “Creo que te sentías de la misma forma,” sugirió insegura. “Por eso objetaste a empezar con…”
Camila echo su cabeza hacia atrás y cerró sus ojos mientras gruñía audiblemente.
“Pero empezaba a sentirse tan bien,” se quejó Camila, haciendo una mueca mientras bajaba de nuevo su cabeza para mirar a Lauren. “Me confundiste con la forma en la que me estabas tocando.”
“Lo siento,” dijo, sonriendo ante la expresión adorable que tenía Camila; la menor apareciendo extremadamente gruñona, su cara arrugada fuertemente pero con el puchero más lindo que Lauren había visto nunca.
“Sabes que no deberías besar a la gente así y después parar porque has cambiado de opinión,” gruñó. “Estabas empezando a desvestirme y todo.” Siguió. “Eres una provocadora.” Le reprimió. “Completamente me habías ganado y entonces, ¿qué?” preguntó, juguetonamente mientras se reía.
“¿Tuviste pánico escénico?”
“Sí, es eso exactamente Camz,” se rio Lauren. “Simplemente no podía aguantar la presión,” dijo. “Este es tu sitio favorito después de todo. ¿Qué pasa si yo lo arruino? Nunca me perdonarías y no podría tener eso en mi conciencia ahora ¿no?”
“Eso es verdad,” dijo pensativamente Camila aun sonriendo ampliamente. “Definitivamente no podría seguir saliendo contigo si eso pasara. Es probablemente la peor cosa que podías hacer a nuestra relación si te soy sincera.”
“¿De verdad? ¿Quieres decir que sería peor que te engañase?” preguntó Lauren entretenida.
“¡Mucho peor!” le dijo Camila. “Apuñalarme en el cuello dolería probablemente menos que arruinar este sitio para mí.”
“Entonces, supongo que estás bien con que hayamos parado ¿no?” le preguntó Lauren.
“Sí, estoy bien,” la tranquilizó de nuevo Camila, plantando un rápido y suave beso en sus labios para demostrar la verdad de sus palabras.
Lauren apretó la mano de Camila agradecidamente y giró su atención alv océano, sus ojos cayendo en el reflejo de la luna mientras brillaba en el agua mientras Camila estaba sentada observándola silenciosamente, esperando a que dijera algo.
“¿Entonces?” la animó Camila cuando unos minutos habían pasado y aún no había dicho nada. “¿De qué quieres hablar?”
“No sé,” contestó sinceramente, volviendo su atención hacia Camila.
“Supongo que puedo empezar por agradecerte de nuevo que me trajeras aquí,” dijo, repitiendo su sentimiento de antes, sus ojos estudiando la cicatriz de la frente de Camila mientras hablaba.
Se pausó un momento y levantó su mano libre para recorrer su dedo índice ligeramente a lo largo de la imperfección.
“Sabes, realmente estoy conmovida de que compartieras todo esto conmigo,” dijo, indicando a la playa y a la caja de las predicciones en la manta al lado de ellas con un casi imperceptible movimiento de su cabeza, sus ojos fijándose en los de su novia. “Especialmente porque es algo especial para ti y para Dinah,” continuó, sintiendo por alguna razón que era importante para ella reconocer que no daba por sentado el maravilloso acto de abrirse de Camila. “Me siento muy privilegiada de ser presentada a este lugar y a una tradición que claramente significa mucho para ti.”
“De nada,” aceptó Camila humildemente, sonriendo a Lauren suavemente.
“Sabes que no tenías que traerme aquí.” Comentó Lauren seriamente.
“Sí, lo sé.” Dijo en desacuerdo Camila, cortándola antes de que pudiera decir nada más.
“Camz, habría entendido si hubieras querido mantener esto entre tú y Dinah.” Dijo Lauren.
“A lo mejor,” dijo Camila, “pero quería traerte aquí esta noche.”
“¿Puedo preguntar por qué?” cuestionó interesadamente Lauren.
“Lauren, este sitio…” empezó Camila, suspirando. “Está lleno solo con recuerdos buenos; recuerdos de todo el tiempo que he pasado aquí durante los años con todo el que he querido. No tengo ni un solo mal recuerdo de este sitio. Era mi sitio seguro; mi refugio; un sitio al que podía escaparme de las cosas que me estaban atormentando.” compartió. “Sólo estar aquí me hace sentir mejor; hace que el peso de mis preocupaciones se evapore en el aire como si fueran nada. No hay preocupaciones aquí o ansiedades. Sólo había sueños, ambiciones; esperanzas.” Impartió con una mirada significativa en su casa. “Este es el sitio donde me sentía más segura, donde venía a buscar consuelo. Solía poner mi mente en relajación casi instantáneamente donde fuera que estuviera aquí; es tranquilidad, es familiaridad, es belleza increíble usada para apaciguarme de una forma que nada más podía.” Divulgó. “No estaba segura de si aún lo haría después del accidente.” Explicó abiertamente. “Mis problemas parecían demasiado grandes para ser olvidados incluso con su ayuda. Así que ves; no solo quería traerte aquí conmigo esta noche Lauren. Tenía que hacerlo. Tenía que traerte aquí porque te amo y si tuviera cualquier oportunidad de preservar mi santuario de antes después de todo por lo que he pasado, de no desvanecerlo o destrozarlo, bueno…sería con la persona que ha venido a mi vida y que sin esfuerzo ha tomado su lugar.”
“¿Qué?” dijo alucinada Lauren por el cumplido de Camila; la mano que había estado acariciando la cicatriz de su novia como de costumbre mientras había estado hablando parando de golpe.
“Me has oído,” contestó Camila. “Mi santuario; mi refugio seguro…ya no es sólo un lugar. Es también una persona. Eres tú.” Levantó su mano para coger la de Lauren para sí sostenerla en la suya. “Tú eres donde me siento más segura.” Aclaró elocuentemente. “Tú eres donde voy para conseguir consuelo. Eres tan preciosa como…no,” dijo decisivamente. “Eres más preciosa que cuando la playa al complete es bañada por todos los magníficos colores de la puesta de sol.” Se pausó para inhalar un poco de aire antes de continuar, los pulgares de sus manos acariciando la piel suave de la parte de atrás de las de Lauren.
“No creo que pudiera pedir ninguna manera más perfecta de celebrar que finalmente me he encontrado a mí misma de nuevo entonces que presentándoos a vosotros dos.” Dijo seriamente. “Por qué no empezar un nuevo capítulo de mi vida con la persona que amo en el lugar que amo. ¿Por qué no empezar el próximo capítulo de mi vida en mi idea de paraíso?”
Lauren apenas movió su cabeza de lado a lado con admiración al sentimiento de Camila y soltó sus manos del agarre de su novia para así poder tomar su cara, sus labios encontrando su camino hasta la boca de Camila y contestando el elogio de la única forma que sabía en ese momento.
Era exactamente en esas situaciones entre Camila y ella las que Lauren atesoraba más que nada, la forma en la que las palabras de Camila podían fácilmente convertirse de bromas animadas hasta articular algo románticamente poderoso, la forma en la que podían conmoverla sin ni siquiera el mínimo esfuerzo, la forma en la que cada sílaba podía de alguna manera moverse por su lengua cuando en otras veces luchaba tan duro incluso por expresarse. Era como si esas palabras estuvieran destinadas a ser dichas en alto, como si Dios hubiera ordenado que se encontrasen con sus oídos, como si él hubiera elegido a Camila por exactamente ese propósito.
“Eres increíble,” le dijo Lauren cuando se separaron, una mano bajando hasta apoyarse sobre el hombre de Camila mientras el otro iba hasta su cicatriz automáticamente.
“Sólo para ti,” dijo Camila, examinando la cara de Lauren, los ojos de su novia aún preocupados con la mancha que sus dedos estaban acariciando lentamente.
La menor extendió una mano y cogió la de Lauren entre la suya para que así los dedos de su novia estuvieran suspendidos en el aire al lado de su ceja izquierda.
“¿Por qué haces eso?” preguntó Camila, mirando de cerca la cara de Lauren.
“¿Hacer qué?” cuestionó Lauren, sus ojos esmeralda encontrándose con los marrones de Camila.
“¿Acariciar mi cicatriz así?” aclaró, soltando la mano de Lauren que casi inmediatamente volvió a su sitio anterior.
“¿Así?” preguntó Lauren y Camila cerró sus ojos y asintió, disfrutando del delicado tacto de su novia contra su piel.
“Sí, así.” Contestó Camila, sus ojos abriéndose de golpe de nuevo. “Siempre lo haces. Es como si estuvieras fascinada con ella.”
“No, no estoy fascinada con ella Camz.” Estableció sinceramente, habiendo previamente dicho a Camila que no sabía por qué a menudo se encontraba a sí misma inconscientemente acariciando la cicatriz que estaba tan obviamente encima de su ceja izquierda. “Estoy fascinada por ti.”
“¿Por qué?” preguntó Camila, su turno para presionar a Lauren con respuestas las preguntas que tenía.
Lauren suspiró fuertemente y se incline hacia adelante para plantar un rápido beso contra la cicatriz que lucía en el tema de conversación, su mano deslizándose alrededor del cuello de Lauren fuera de la vista.
“Bueno…” dijo Lauren, pausándose para pensar por un breve momento antes de continuar. “Es porque has sido una paradoja desde el momento en el que te conocí,” explicó Lauren, recorriendo la mano que había estado alrededor del cuello de Camila a través de su propio pelo. “Fuiste una lección en contradicciones Camz; la chica que no podía hablar pero tenía tantas cosas que valían la pena por decir, la que quería tan desesperadamente aprender pero no podía concentrarse lo suficiente para retener lo que leía, quien quería ser normal cuando nunca ha sido nada más que excepcional. Eras un puzzle que quería resolver; un enigma que quería revelar. Me intrigaba cómo una persona podía estar tan en guerra consigo misma.”
“Entonces, ¿crees que finalmente me has resuelto?” preguntó Camila.
“No,” dijo Lauren, una esquina de su boca levantándose en una sonrisa mientras ponía un mechón de pelo detrás de la oreja de Camila. “No creo que nunca quiera completamente. Me gusta que me estés sorprendiendo constantemente.” Camila bajó su mirada hasta el suelo autoconsciente mientras Lauren continuaba.
“Cuando primero acaricié tu cicatriz, justo al principio de nuestra relación fue porque estaba buscando respuestas Camz; por un camino hasta tu cabeza, por un destello de tu maravillosa mente, por algo de entendimiento sobre la forma en la que te estabas sintiendo.” La iluminó Lauren sinceramente, levantando su mano hasta la frente de Camila de nuevo haciendo que la menor levantase su cabeza. “Solías guardarte todo para ti. Estabas tan cerrada, tan protectora con tus emociones y recuerdo desear que ojalá pudiera leer tu mente; que pudiera quitar cada pensamiento negativo que algún día tuviste y desvanecerlos para que no te hirieran más.” Lauren movió su mano para apoyarla contra la parte izquierda de la cabeza de Camila, sus dedos hundiéndose debajo del pelo que había ahí acariciando la cicatriz que estaba escondida debajo. “Después finalmente empezaste a abrirte a mí pero se ha convertido en una costumbre para mí para entonces. Así que ahora cuando acaricio tu cicatriz no es porque esté buscando algo. Es porque la encuentro preciosa.” divulgó, moviendo su mano de vuelta a su posición original acariciando la imperfección sobre su ceja una vez más. “Es porque me recuerda lo cerca que estuvo este mundo de perderse algo tan preciado como tú. Esta cicatriz representa todo lo que amo de ti Camz; tu fuerza, tu vulnerabilidad, tu individualidad. Esta cicatriz es lo que te hace humana. Es un símbolo de tu experiencia. No es nada más y nada menos que eso.” Lauren se pausó, sabiendo lo mucho que Camila había luchado para aceptar sus cicatrices y verlas como lo que realmente eran.
“Pero no siempre piensas eso,” comentó Lauren. “Crees que tu cicatriz te define, que dictamina tu belleza y cómo otra gente te percibe pero no es así. La belleza no es algo que ves, no es algo superficial. Es algo mucho más que eso. Es un sentimiento.” estableció. “La gente encuentra las cosas bonitas porque les hacen sentir algo; obras de arte, citas, experiencias, canciones, gente…esas cosas que pueden ser todas pensadas como bonitas así que, no es sólo una apariencia ¿no?” le preguntó. “Ojalá pudieras ver eso.” Dijo tristemente, “Realmente desearía que pudieras ver solo lo preciosa que eres para mí y para todos los demás que te conocen. Eres amable y lista y divertida,” dijo significativamente, sabiendo que Dinah siempre bromeaba con el cuestionable sentido del humor de Camila. “Nos haces sentir especiales y nos haces sentir amados. Eso es lo que te hace preciosa Camz.”
“Tú eres la que es preciosa,” contrarrestó Camila parando la mano de Lauren en su camino.
“¿Qué es lo que me hace bonita para ti?” le preguntó Lauren seriamente, suspirando ante la aparente incapacidad de Camila para aceptar sus palabras y esperando que haciendo la pregunta hacia ella finalmente lo entendería.
“Todo,” dijo simplemente Camila y Lauren no pudo evitar la sonrisa que apareció en su cara y el calor que se desprendía con una simple palabra. “Nunca entendí por qué Dinah dijo que no podías flirtear,” dijo Lauren, sus mejillas enrojeciéndose. “Eres tan jodidamente blanda a veces Camz que siento que no soy nada más que masilla en tus manos.”
“¿Quieres hacer unas predicciones conmigo?” le preguntó Camila, echándose hacia atrás y cogiendo la caja de su lado, abruptamente cambiando de tema.
“Camz, ¿de verdad quieres que escriba predicciones para ti ahora?” preguntó Lauren, queriendo volver a su tema de conversación anterior para sí poder intentar hacer que Camila finalmente entendiera y aceptase que era preciosa.
“No,” repitió Camila, cogiendo la mochila y sacando un bolígrafo y un cuaderno de ella. “Quiero que las escribas conmigo.”
“¿Quieres que las escriba contigo para Dinah?” preguntó confundida Lauren por el repentino cambio de dirección, sintiéndose perdida y Camila negó con la cabeza, manteniendo el boli encima del cuaderno en su otra mano.
“Para nosotras,” dijo Camila, poniendo el boli en el papel mientras Lauren miraba, la cara de la menor aumentando en concentración. Cuando Camila terminó le dio el cuaderno y el boli a Lauren para que los cogiera, insegura de qué se suponía que tenía que hacer con ellas.
“Camz, yo…” empezó Lauren, bajando sus ojos a la página leyendo lo que su novia había escrito.
“1. Seguiremos siento preciosas la una para la otra.”
Lauren levantó sus ojos hasta lo de Camila que estaban estudiándola decerca para ver una reacción ante lo que había escrito en la hoja.
“Me quiero,” dijo Camila, reiterando lo que le había dicho antes a Lauren. “Estoy feliz con la persona que soy ahora. Ya no me odio como lo hacía antes pero, no me encuentro a mí misma bonita Lauren.” Camila se pausó y puso una mano en la rodilla de Lauren, frotándola suavemente.
“Dicen que la belleza está en el ojo del espectador ¿cierto?” le preguntó Camila, “y si lo que dices es verdad entonces la belleza es determinada por una persona por un sentimiento que algo evoca en ellos. Entonces, me quiero pero no creo que sea bonita.” Le dijo. “Creo que tú lo eres.”
“Camz…” gimió Lauren, pensando que Camila se había perdido completamente el punto de lo que había estado intentando decir.
“No Lauren, me quiero.” Dijo señaladamente Camila de nuevo, levantando su dedo índice para parar la inevitable queja de Lauren, “pero no creo que sea bonita. Cuando me miro en el espejo solo me veo a mí, En realidad no siento mucho…” le dijo. “Pero sé que soy bonita,” dijo encontrándose con los ojos verdes de su novia de lado. “Sé que soy bonita porque tú crees que lo soy y si estamos usando tu lógica, entonces eso lo hace cierto ¿no?”
“Sí.” Respondió Lauren incapaz de contener su felicidad al escuchar que Camila finalmente decía esas palabras en alto, su cara llenándose con una gran sonrisa. “Eso es.”
“Vale entonces,” dijo Camila, asintiendo hacia el papel en la mano de Lauren. “Ahora es tu turno de escribir una.”
Lauren miró hacia abajo a la predicción de Camila y dió un golpe con el final del boli en su mano contra el papel distraídamente mientras intentaba pensar en una segunda.
“Ok,” dijo, acercándose a Camila y apoyando el papel en una de sus rodillas. “¿Qué hay de esto?” preguntó escribiendo algo fácilmente con el boli que sostenía.
“2. Siempre hablaremos las cosas, aunque sean buenas o malas, importantes o no.”
“Me gusta,” dijo de acuerdo Camila, apoyando su cabeza contra el hombre de Lauren, la chica más alta envolviendo un brazo alrededor de ella acercándola a su costado.
“Camz es realmente importante que nunca dejes de contarme cómo te sientes,” dijo seriamente Lauren, besando a Camila en lo alto de su cabeza bajando la suya para apoyarla encima. “No me importa si estás preocupada en molestarme porque te estés sintiendo deprimida de nuevo o porque estés enfadada por algo…Solo quiero que hables conmigo como siempre hemos hecho. Quiero que hables conmigo de la forma en la que lo haces ahora, ¿vale’”
“Lauren, sé que estás preocupada de que recaíga,” dijo Camila leyendo entre líneas y levantando su cabeza bajo la de Lauren para encontrarse con sus ojos.
“Sé que no debería estarlo,” dijo culpablemente Lauren, muy consciente deque el juicio estaba acercándose en el mes siguiente donde había una posibilidad de que pasase. “Sé que eres diferente ahora pero no puedo evitarlo. No quiero perderte de nuevo,” compartió, “y tampoco quiero que te pierdas de nuevo. No ahora que finalmente has aprendido a amar lo que eres. No ahora que finalmente somos felices.” dijo. “No quiero volver a la forma en la que las cosas estaban antes. No sé si puedo verte hacerte pedazos de nuevo Camz. No puedo quedarme en otra esquina de la calle y ver cómo te derrumbas en un millón de pequeñas piezas delante de mis ojos…”
“No tienes que hacerlo,” le aseguró Camila, poniendo una mano tranquilizadora en lo alto de la de Lauren apretándola con énfasis. “Lo prometo Lauren. No tienes que preocuparte por eso.”
“¿Cómo puedes estar tan segura?” le preguntó Lauren. “¿Cómo lo sabes? El juicio…lleva en tu cabeza desde hace meses. Tuviste un ataque de pánico al escuchar la fecha que se había establecido, ¿recuerdas? Sólo estoy… preocupada…”
“Lauren sé que te he hecho pasar por mucho,” reconoció Camila cuando no encontró la fe que esperaba en la respuesta de Lauren. “Sé que hemos estado aquí antes; que he tenido subidas y bajadas en el tiempo que me has conocido como una montaña rusa pero, no sé qué puedo decir para hacer que creas que el suelo no se va a caer de debajo de nuestros pies de nuevo.” dijo. “Por favor dime qué puedo decir para hacerte sentir mejor sobre ello… suplicó, frotando la rodilla de Lauren de nuevo. “Por favor…”
Se pausó un momento y bajó su mirada hasta las dos predicciones escritas en la hoja de su regazo cuando Lauren no contestó, los ojos de su novia mirando de nuevo al océano, obviamente intentando pensar una respuesta a la pregunta de Camila pero sin encontrar ninguna.
“No sé,” respondió sinceramente, volviendo su atención a la menor. “No sé qué necesito escuchar de ti Camz. Ni siquiera estoy segura de que seas tú el problema…” Camila parecía dolida ante la respuesta de Lauren y cogió el papel y el boli de nuevo.
“3. No dejaremos que el mundo nos rompa.” Escribió en una escritura desordenada.
“¿Qué significa?” preguntó Lauren, asomándose por encima del hombro de Camila para leer lo que estaba escribiendo.
“Significa que no hay nada a lo que no podamos sobrevivir.” Explicó Camila.
“¿Quieres decir nuestra relación?” cuestionó Lauren.
“La gente,” aclaró. “Yo. Tú. Nosotras. Sí…nosotras también supongo.” reconoció. “Si creo en algo más después de todo lo que he pasado es en esto, somos capaces y podemos sobrevivir a lo que parezcan las experiencias más devastadoras.” estableció. “Quiero decir que, hemos tenido un viaje con altibajos este año ¿no? Las dos…”
“Sí,” confirmó Lauren.
“Pero sobrevivimos, ¿no?” dijo sonriendo Camila. “Juntas lo superamos.”
“Sí,” confirmó de nuevo Lauren, sonriendo para sí misma ahora. “Lo hicimos.”
“Casi muero este año…” le recordó Camila, a pesar de que Lauren hubiera preferido olvidad ese detalle particular. “Debería de haber muerto, pero no lo hice. No morí. Sobreviví y a pesar de los mejores esfuerzos del mundo no me rompió nunca realmente porque aún estoy aquí ¿no? Puede que me haya llevado casi hasta un punto cercano a la derrota pero realmente nunca me ganó. No estaría aquí ahora mismo si lo hubiera hecho.”
“Entonces, ¿qué estás diciendo?” preguntó Lauren un poco confundida.
“Estoy diciendo que yo no voy a dejar que el mundo me rompa,” dijo señaladamente Camila. “No dejaré que rompa mi espíritu, no dejaré que me venza…”
“¿Por qué?” presionó Lauren, necesitando escuchar el razonamiento de Camila. “¿Por qué no lo harás?”
“Porque Lauren, recuerdo lo mucho que quería morir hace once meses,” admitió finalmente Camila, “Recuerdo cómo ése ha sido el pensamiento más prominente en mi cabeza, cómo realmente creía que era lo correcto, que resolvería los problemas de todo el mundo incluyendo los míos. Pero ahora pienso diferentemente. Ahora sé lo incredible que puede ser la vida, cómo tu suerte puede cambiar repentinamente de nuevo, cómo algo que parecía la peor experiencia de tu vida puede llevarte a algo increíble. Sé ahora que todo cambiará de repente. Todo cambiará y quiero estar aquí cuando pase. Quiero estar aquí cuando la tormenta haya desaparecido finalmente de nuevo y lo estaré. Estaré aquí porque recordaré cómo la idea de suicidarme, lo que una vez quise hacer tanto y que parecía una buena idea en ese momento, pronto se convirtió en la última cosa que jamás consideraría.”
“¿De verdad?” dijo Lauren; su voz baja y llena de emoción.
“Sí,” contestó Camila. “El mundo no me romperá Lauren. No puede, no si no le dejo.”
“Yo tampoco dejaré que me rompa,” apoyó Lauren fuertemente.
“Así que si el mundo no puede romperme y no puede romperte a ti,” dijo pensativamente Camila, “entonces nunca será capaz de rompernos ¿no?” Lauren no contestó directamente sino que cogió el cuaderno de Camila y rápidamente escribió una nueva predicción que le dio a su novia para que la leyera.
“4. Seguiremos juntas.”
“Estaba esperando que escribieras algo así.” Señaló encantada Camila, empujando a Lauren con su hombre un poco y sacándola de su balance.
“¿Sí?” preguntó Lauren sentándose de nuevo.
“Sí,” contestó Camila sonriendo ampliamente, llevando su brazo alrededor de Lauren apoyando su cabeza contra el hombre de la chica más alta.
“Aún necesitamos una quinta,” señaló Lauren, recordando cómo Camila y Dinah habían escrito ambas cinco predicciones para cada una.
“¿Alguna idea?” cuestionó Camila, mirando hacia el cuaderno apoyado en los muslos de su novia.
“No,” confesó Lauren, riéndose ante su incapacidad de escoger cualquier otra predicción.
“¿Qué hay sobre, haremos lo mejor de cada momento?” sugirió Camila y Lauren ladeó su cabeza para mirar a la menor, una sonrisa amplia jugando en los bordes de sus labios.
Cogió el bolígrafo y escribió la predicción final de Camila en el papel.
“Sabes,” dijo Lauren, girando su cabeza en la dirección de Camila de nuevo habiendo admirado sus expectativas para el año siguiente. “Creo que definitivamente puedo vivir con esto.”
“Yo también,” dijo de acuerdo Camila, los dedos de su mano libre trazando las palabras inscritas en la hoja.
“Creo que esta es mi favorita.” Señaló Lauren, señalando a la número cuatro en la lista.
“Pero no me gusta pensar en esa como una predicción.” Le dijo abiertamente Camila. “Preferiría pensar en esa más como en una promesa.”
“¿Una promesa?” dijo sorprendida Lauren.
“Sí, una promesa.” Confirmó Camila.
“Entonces, ¿prometes que nunca me volverás a dejar?” preguntó Lauren, sus ojos verdes evitando los de Camila escaneando la playa.

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Capitulo 79

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:26 am

Había una pizca de algo en su voz que Camila no sabía qué se trataba y miró de cerca la cara de Lauren, intentando determinar qué era.
“¿Dónde podría ir posiblemente que fuera mejor que estar contigo?” dijo de golpe Camila.
“Sabes lo que quiero decir,” le reprimió Lauren de buena gana, finalmente forzándose a mirar las órbitas marrones de Camila.
“Aún no me crees ¿verdad?” preguntó Camila dándose cuenta del tono solemne que había adquirido la pregunta de Lauren hacía un momento.
“¿Incluso después de todo lo que acabo de decir?”
“No, te creo.” Suavizó Lauren arrepentida, juntando sus bocas y depositando un delicado y suave beso contra sus labios. “De verdad. Prometo que no eres tú, soy yo.” Reconoció acariciando la mejilla de Camila reconfortantemente. “Creo en ti Camz. Supongo que solamente estoy demasiado acostumbrada a nuestra felicidad a corto plazo que sigo esperando que lo peor pase. Eso no es tu culpa. Sólo necesito aprender a tener un poco de fe.”
“No voy a volver a rehabilitación Lauren.” Dijo Camila segura. “Te lo juro. No quiero volver nunca allí. No voy a volver a ser esa persona de nuevo…” Camila se pausó un minuto y miró al océano, una idea repentina llegando a ella. “Sé que hemos hablado sobre el juicio antes en numerosas ocasiones,” empezó Camila, “pero ¿quieres saber realmente cómo me siento sobre eso Lauren?” preguntó Camila, separando su brazo del de su novia empujándose a sí misma de la manta para así estar de pie sobre sus pies delante de ella. “¿Quieres que te cuente exactamente qué pienso?” continuó tirando del botón de su camiseta gris levantándolo por encima de su cabeza.
La tiró a un lado para que así aterrizara en lo alto de la funda de su guitarra y la frente de Lauren se arrugó, confundida con el comportamiento de su novia, el torso de Camila ahora sin ninguna ropa a excepción de su sujetador.
“¿Qué estás haciendo?” preguntó Lauren, sus ojos abiertos ampliamente mientras Camila se ponía hacia adelante haciendo un movimiento rápido para quitarse sus pantalones de chándal para así estar sólo en ropa interior.
“Voy a nadar.” Contestó Camila simplemente, ofreciéndole una mano a Lauren en una petición silenciosa de que se uniera.
“Espera, pensé que ibas a contarme cómo te sientes sobre el juicio” cuestionó, incapaz de esconder su shock ante el casual cambio de tema de Camila.
“Sí.” Dijo en respuesta. “La verdad es que me importa una mierda el juicio Lauren.” Le dijo Camila sinceramente. “El juicio no es nada más que una formalidad ahora. No cambia nada.” Le informó.
“Claro que sí,” dijo en desacuerdo Lauren.
“¿En serio?” contestó Camila. “Dime…¿qué cambia exactamente?” preguntó, su tono sin ser dura sino cusioso.
Lauren miró fijamente la mano extendida de Camila, simplemente la miraba fijamente, intentando que se le ocurriera un ejemplo válido en respuesta a la pregunta de su novia.
“Bueno, el conductor…” dijo Lauren soltando la primera cosa que se le vino a la mente. “Será declarado culpable y después le condenarán Camz. Irá a la cárcel…”
“¿Y eso cómo me afecta exactamente?” preguntó Camila; una inflexión compadecedora en su voz. “¿Qué diferencia traerá a mi vida?”
Lauren se encontró con la mirada de Camila e instantáneamente comprendió que no conllevaría ninguna diferencia para ella. Lo que fuera que Camila hubiera sentido hacia el conductor, el cierre que estaría esperando que trajera el juicio, evidentemente no lo necesitaba más y Lauren estaba encantada por ese conocimiento inmensamente, la verdad en las palabras de su novia asentándose como un respiro para su mente.
“Entonces, ¿vamos a nadar?” preguntó Lauren dejando toda la discusión del juicio con esta nueva información tomando la mano que Camila le ofrecía. Ella la usó como palanca para levantarse, Camila asistiéndola sobre sus pies.
“Sí,” contestó Camila, viendo cómo Lauren se quitaba sus shorts vaqueros y la camiseta blanca fina que llevaba puesta.
Los tiró ambos encima de la ropa abandonada de Camila y se puso delante de ella preparada.
“Entonces, ¿cuántas veces has nadado desde el accidente?” preguntó Lauren a Camila creyendo que ya sabía la respuesta pero queriendo que lo estableciera claramente.
Camila dio un paso de vuelta a la dirección del agua y bajó su cabeza un poco, una mirada perspicaz en la cara, sus ojos oscuros brillando, llenos de vida. Levantó una mano delante de Lauren y formó un cero con sus dedos y su pulgar.
“¿Ni siquiera cuando estabas en rehabilitación?” preguntó Lauren caminando detrás de ella, Camila lentamente yendo hacia donde el agua se encontraba con la orilla.
Camila negó con la cabeza.
“He echado jodidamente de menos nadar,” maldijo Camila y Lauren sonrió ante el uso de la profanidad de su novia.
“Entonces, ¿por qué no lo has hecho?” le preguntó Lauren, levantando una ceja, su voz apuntando agudamente a la pregunta mientras se reía.
“Porque…” dijo Camila, sus pies finalmente encontrándose con el agua caliente delante de ella. “Soy una jodida idiota.”
Continuó andando hasta que el agua llegó a sus caderas y Lauren la siguió, pausándose en el borde del agua para mirar a Camila, cautivada por el aspecto dichoso de la cara de su novia, la forma en la que cada músculo de su cuerpo parecía estar relajado, la forma en la que su comportamiento al completo había cambiado para así no parecerse ni remotamente a la misma chica torpe que conoció aquel afortunado día en el pasillo lleno del instituto.
Mirando a Camila ahora, Lauren no podía evitar pensar que apenas se parecía a la chica que había dejado la casa de Normani antes esa noche y eso era una cosa muy importante. Por primera vez desde que Lauren la conoció, Camila parecía como que pertenecía, como que estaba cómoda en su propia piel, como que estaba verdaderamente sin problemas y estaba en rígido contraste a cualquier cosa que había presenciado antes.
Como si estuviera validando la observación de Lauren, Camila extendió sus brazos a sus costados y echo su cabeza hacia atrás contra sus hombros, extendiendo su cuello, hundiéndose en el anochecer como si fuera la fuente de toda su energía, como si fuera preciso que recargara su batería. Sus ojos estaban cerrados mientras exhalaba fuertemente, soltando bocanadas de aire cortas a la fuerza, dejando salir la sensación del agua mientras se movía contra su cuerpo, el amable ir y venir de las olas aparentemente apaciguándola, eliminando todo el año pasado limpiándola de la metafórica marca que había dejado en ella.
Lauren vio cómo Camila se movió sobre sus talones y se permitió a sí misma caer sobre su espalda, sus brazos aún estirados mientras desaparecía debajo del agua, su cuerpo al completo aparentemente inmerso de pies a cabeza.
Lauren esperó a que reapareciera de nuevo, Camila emergiendo unos momentos después en un rápido movimiento, su mano derecha echando hacia atrás su pelo húmedo para así tenerlo fuera de sus ojos. Tomó un momento para recuperar su aspecto de nuevo, habiéndose desorientado durante su sumergimiento pero pronto se encontró con la mirada de Lauren y sonrió felizmente.
“¿Vienes dentro?” le preguntó Camila, sus manos a ambos costados moviéndose en el agua.
No, la chica que estaba delante de Lauren ahora no era definitivamente la misma chica que había dejado la casa hace tan sólo unas horas. Era la chica que había existido antes de que ni siquiera Lauren la hubiera conocido. Era Camila, la Camila real, la versión virginal e inmaculada de ella que no había abordado todas las dificultades de la vida.
“En un minuto,” dijo con afecto Lauren y Camila hizo una mueca en respuesta.
“¿En un minuto?” repitió riéndose. “¿Qué vas a hacer entonces? ¿Sólo estar ahí de pie echándome un vistazo?”
“¿Tienes algún problema con eso?” contrarrestó Lauren, el hecho de que era la primera vez que Camila se había quitado la camiseta en todas las veces que habían estado en la playa juntas sin pasar desapercibido para ella.
Podía ver los músculos tensos del abdomen de Camila desde donde estaba de pie y las curvas de su cuerpo resaltadas contra el fondo del cielo brillante, el agua salada brillando contra su piel mientras se reflejaba la luna.
“No,” dijo Camila juguetonamente, moviéndose hacia adelante cerrando la distancia entre ambas.
Usó sus dos manos para salpicar agua en la dirección de Lauren pícaramente.
“Toma, ¿por qué no te refrescas un poco?” sugirió traviesamente.
“Camz, ¡estás haciendo que me empape!” bromeó Lauren, echándose hacia atrás en el agua.
“Lo sé,” bromeó Camila, mordiéndose su labio inferior acercándose a ella de nuevo. “Por eso estoy intentando refrescarte….” Lauren movió la cabeza y Camila metió sus aguas en el mar, levantando el agua en su dirección a la fuerza cubriéndola de agua salada.
“¡Oh mierda!” exclamó cuando vio la mirada de sorpresa en la cara de Lauren cuando fue completamente empapada, los ojos de su novia repentinamente entrecerrándose hacia ella como si fuera la presa que había cazado. “¡Lo siento!” se disculpó Camila rápidamente, levantando sus manos delante de ella rindiéndose pero Lauren cargo contra ella, sin escuchar nada. “¡No! ¡Lauren!” lloriqueó Camila, girándose y corriendo más lejos dentro del agua, el sonido de Lauren persiguiéndola fácilmente audible en la tranquilidad del sitio.
“¡¿Dónde crees que vas?!” gritó Lauren, sumergiéndose en el agua cuando estaba un poco más profunda optando por nada a cambio, sabiendo que sería menos esfuerzo y sería más rápida que corriendo.
Camila se giró para mirar por encima de su hombre y se dio cuenta del cambio de Lauren, apresuradamente buceando en el agua como reacción, sus brazos por encima de su cabeza mientras nadaba contra corriente. Cuando Camila emergió de nuevo, se giró hacia la orilla y empezó a salpicar agua, escaneando el mar de detrás de ella buscando a Lauren quien no se veía dónde estaba ahora. Sintió algo frotarse contra su pierna girándola, sus ojos buscando el origen y encontrando a su novia, quien se materializó saliendo del agua a unos centímetros, su pelo largo y oscuro revuelto.
“¿Me buscabas?” preguntó, moviéndose fuera de su vista y Camila sonrió mientras se tumbaba hacia atrás pateando el agua delante de la cara de Lauren, impulsándose a sí misma hacia la orilla teniendo éxito en empapar la cara de la chica más alta de nuevo.
Cuando puso distancia entre ellas Camila se paró y bajó sus pies a la arena para así poder levantarse, el agua llegando justo a sus clavículas. Vio cómo Lauren nadaba hacia ella, el cuerpo de su novia atlético a través del agua.
“Eres un incordio,” se quejó Lauren, levantándose delante de Camila empujándola en el pecho para que así luchara por mantener el equilibrio.
“Lo sé.” Dijo Camila, levantando una ceja, la esquina de su boca levantándose en una sonrisa.
Lauren tomó la oportunidad para salpicar agua a su novia y Camila balbuceó melodramáticamente, limpiándose la cara con la parte de atrás de su mano para prevenir que el agua se metiera en sus ojos. Sin inmutarse por el teatro de Camila, Lauren repitió el proceso, usando más fuera y más rapidez para tirar agua en su dirección.
“Para,” gruñó Camila, limpiándose la cara con las dos manos para proteger sus ojos del asalto. “Me ahogo,” bromeó.
“Oh, ¿sí?” dijo Lauren, sin dejar que se levantara y dando un paso determinado hacia Camila.
Paró su ataque y Camila bajó sus manos y abrio un ojo dudosa, insegura de si confiar en que su novia había parado completamente o si sólo quería pillarla con la guardia baja.
“No parece que te estés ahogando,” señaló Lauren y Camila finalmente abrio el otro ojo, su postura tensa relajándose ahora que la amenaza de asalto inmediato de su novia parecía que se había disipado.
“No, prometo que sí,” bromeó Camila. “Creo que puede que necesita el boca a boca…”
Lauren se acercó a Camila y extendió su brazo para alcanzar la parte de atrás del cuello de su novia, su intención muy obvia.
“Bueno entonces,” dijo, presionando su cuerpo contra el de Camila, su otra mano tirando de la parte de abajo de su espalda para que así sus caderas estuvieran tocándose. “Probablemente debería dártela ¿no?”
Lauren esperó la respuesta ingeniosa de Camila pero nunca apareció y a cambio, Camila se echó hacia adelante y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Lauren, acercándola a ella mientras juntaba sus bocas, besándola profundamente. Lauren sintió las manos de Camila vahando de arriba hacia abajo por su espalda delicadamente mientras chupaba placenteramente su labio inferior y después su lengua, alternándose entre las dos atentamente. Bajó una de sus manos despacio, acariciando la longitud de la columna de Lauren con la parte de atrás de sus nudillos mientras lo hacía, haciendo que la chica de ojos verdes tuviera un escalofrio en respuesta al roce, su cuerpo moviéndose en el de Camila quien aceptó su peso inmediatamente y después lo contrarrestó echándose hacia adelante contra ella, las dos balanceándose de atrás hacia adelante en el sitio todo el tiempo. La otra mano de Camila subió hasta el costado de Lauren y se asentó en su caja torácica, sus rodillas hundiéndose ligeramente mientras ladeaba su cabeza en un intento de maximizar el contacto entre Lauren y ella. Movió su boca lentamente contra la de la chica más alta y estiró sus rodillas para así incrementar inadvertidamente su fuerza en el beso, la gratificación que sintió Lauren ante la sensación hizo que se sintiera mareada, el sabor de Camila intoxicándola.
Camila presionó su boca firmemente contra la de Lauren; sus labios sin moverse mientras permanecían ahí unos segundos. Se tomó su tiempo para apartarse del beso; su cara apartándose muy lentamente pero quedándose lo suficientemente cerca de la de Lauren que la chica más alta aún podía sentir el calor de la respiración de Camila contra su cara.
“Dios,” exhaló Lauren, abriendo sus ojos instantáneamente para estar cara a cara con Camila, cuyas pupilas oscuras estaban dilatadas mientras quemaban en las suyas.
Lauren bajó su mirada y permitió a sus dedos explorar los contornos de los hombros de Camila como si estuviera comprobando que era real. Se dio cuenta de que el peso de su novia estaba elevándose mientras recuperaba la respiración y no pudo resistir la urgencia de poner la palma de su mano contra el hueso del pecho de Camila.
Camila puso su propia mano en lo alto y Lauren la miró a loso ojos que la estaban examinando de cerca. Una pequeña sonrisa apareció en los labios hinchados de Camila y Lauren no pudo evitar devolvérsela. Sintió el corazón de Camila moverse contra su caja torácica y estaba latiendo tan poderosamente que las vibraciones viajaron justo a través de la mano deLauren y por toda la longitud de su brazo. Lauren tragó saliva con dificultad, sintiéndose desorientada, insegura de qué decir, todas las palabras perdidas, su cerebro completamente preocupado con el pensamiento de los labios de Camila sobre los suyos. Presionó la palma de su mano contra el pecho de Camila más determinadamente y movió su otra mano al lado de esta antes de bajar su boca para así besar el punto justo sobre el corazón de Camila, bajo su clavícula. Camila bajó su mirada, mirándola intensamente, pero Lauren pronto se enderezó y conectó sus labios con los de Camila de nuevo, no tan ávidamente como lo había hecho su novia, sino modestamente. Acercó sus frentes brevemente y suspiró con los ojos cerrados.
“¿Estás bien?” preguntó Camila a Lauren, su respiración finalmente asentándose.
Lauren echo hacia atrás su cabeza y asintió, encontrándose con la mirada ansiosa de Camila mientras tomaba su mejilla en la palma de su mano. Empezó a acariciarla con el pulgar sonriendo ampliamente.
“Sí,” dijo Lauren, sus dedos acariciando la frente de la menor.
Un momento de silencio cómodo pasó entre ellas, la mano de Lauren una vez más encontrando su camino para trazar la cicatriz de encima del ojo izquierdo de Camila, sus dedos acariciando la imperfección mientras sus ojos verdes se fijaban en los de su novia, que la examinaban de cerca. Sus ojos esmeralda quemaban a Camila, hacienda que la menos cambiase su peso en sus pies como respuesta, el calor sonrojando sus mejillas ante el escrutinio de su novia.
“Ahí estás,” dijo suavemente Lauren, admirando la cara de su novia y la forma era más animada, más vívida, más alerta esta noche de lo que podía recordar haber visto nunca antes.
Camila sonrió ante esas dos palabras como si fuera el piropo más exquisito que había recibido nunca, sus ojos aparentemente con fuerza rivalizando con la luz del sol que se escondía.
Lauren intentó recordar cómo se veían los ojos de Camila en alguno de sus peores días, recordar la forma en la que parecían vacíos, la forma en la que constantemente habían estado recubiertos por una fina capa de sueño y lágrimas atrapadas, cómo habían estado escondidos bajo oscuras sombras cuando fruncía su ceño, pero no podía. No podía verlos. Ahora todo lo que podía ver eran los ojos de Camila de la forma que estaban en ese mismo momento, la visión lo suficientemente ponderosa para borrar el recuerdo de Lauren de todas las veces que la había visto desconsolada mientras se había ahogado con los sollozos desesperados de su novia.
“Aquí estoy,” dijo de acuerdo Camila suspirando, frotando con su mano con afecto uno de los brazos de Lauren. “¿Qué piensas?”
“¿De Camila?” cuestionó Lauren y Camila asintió con su cabeza, “Sí.”
“Supongo que está bien,” bromeó Lauren y Camila la empujó hacia atrás inesperadamente, haciendo que perdiera el equilibrio cayendo al agua, su peso mandando agua al aire a su alrededor.
Siguieron jugando con el agua juntas durante un rato, Camila tomando la oportunidad que se le presentó para hundir a Lauren bajo las olas, el insulto a Lauren pagándolo mientras le hacía cosquillas a Camila hasta que se dobló en dos e involuntariamente tuvo que sumergir su cara en el agua, el líquido quemando la parte de atrás de su garganta mientras accidentalmente inhalaba grandes bocanadas de esta. Otras veces, solo se habían tirado agua mientras hablaban, Lauren apreciando la forma en la que la sonrisa de Camila trataba la luminosidad de la luna, la forma en la que su disfrute era palpable, su energía infecciosa, y su estado de ánimo nada menos que eufórico. Se veía exultante, como un niño pequeño que podía encontrar el placer en las cosas más simples, a quien no le importaba quien las estabamirando porque estaban tan preocupadas entreteniéndose y experimentando la simple libertad que llegaba sólo con vivir el momento.
Más tarde cuando se habían agotado volvieron a la manta donde se acurrucaron juntas esperando a secarse, Lauren envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de Camila para que así no se quedase fría ahora que la brilla se estaba levantando, sabiendo poco que la proximidad de su cuerpo semidesnudo y el de su novia haciendo que la piel de Camila se erizase de la misma forma que cuando había sufrido una infección asquerosa post-operatoria después del accidente. Incapaz de resistir la urgencia de besar a Lauren cuando estaba tan presionada contra ella, Camila satisfizo su deseo y conectó sus bocas sin demorarlo, sus manos moviéndose sobre la piel de su novia, sus dedos leyendo cada contorno de la forma en la que un hombre ciego lee en braille. Tiró de Lauren en la manta a su lado, el comportamiento inocente en comparación al de antes de Lauren y se tumbaron juntas, el cuerpo de Camila moldeándose con el de su novia mientras se abrazaban, sus bocas unidas explorando sus profundidades como si fuera un territorio sin explorar que acababan de descubrir.
Cuando finalmente estuvieron secas habiendo conseguido separarse la una de la otra después de estar lo suficientemente juntas, se vistieron, tomaron la oportunidad de caminar de un lado a otro en la orilla con sus manos unidas, las dos disfrutando de la tranquilidad de su alrededor, el conocimiento de que ambas existían en el mismo momento más que suficiente para aplacarlas.
“Camz,” dijo Lauren parándose repentinamente en su camino después de que hubieran pasado quince minutos, el sonido de su voz rompiendo el silencio que había caído entre ellas.
“Sí,” respondió Camila, también parándose y girándose para mirarla.
“Tenías razón antes.” Dijo ambiguamente Lauren, causando que una mirada momentánea de confusión pasase por la cara de Camila.
“¿Sobre qué?” cuestionó Camila, insegura de a qué se refería Lauren.
“Definitivamente me he enamorado incluso más irremediablemente de ti esta noche de lo que ya estaba.” Aclaró y Camila sonrió en respuesta ante la admisión. Dio un paso hacia Lauren sin decir nada, sus manos aún entrelazadas.
“Estás muriendo por decir ‘te lo dije,’ ¿verdad?” se rio Lauren, dándose cuenta de la gran sonrisa que estaba en la cara de su novia.
“No,” negó Camila.
“Bueno, deberías,” la animó Lauren. “Venga, no me importa. Puedes decirlo.”
“Pero no quiero,” estableció Camila, acercándose incluso más a Lauren.
“Nunca pensé que diría esto después de todas las veces que he estado casi muda,” empezó de buen humor, “pero estoy un poco enferma de escucharme hablar esta noche.”
“Bueno, entonces,” dijo pensativamente Lauren, extendiendo su mano libre metiéndola en el bolsillo trasero de su short vaquero. “Entonces ¿por qué no me dejas hablar un poco?” pidió, sus dedos nerviosamente cogiendo la pequeña caja que estaba escondida fuera de la vista. Camila asintió con su cabeza.
“Ok,” dijo de acuerdo.
“Eso funciona perfectamente en realidad Camz,” le dijo Lauren.
“Sí,” respondió Camila.
“Sí, porque tengo algo que quiero darte,” le reveló Lauren, sacando una pequeña caja de su bolsillo trasero sosteniéndola entre ambas. “Iba a dártelo después del juicio,” explicó, su voz suave, “pero, no sé. Parece más apropiado que te lo dé ahora.” La mirada de Camila se movió entre la caja y Lauren.
“Lo he estado llevando en mi bolso,” le dijo Lauren a Camila encogiéndose casualmente de hombros, intentando actuar normal con el gesto a pesar de estar sintiendo cualquier cosa. “Quería tenerlo conmigo por si acaso…” Camila miró hacia las cosas que había en la manta y vio el bolso de Lauren abierto al lado de la mochila, su novia evidentemente habiendo sacado el regalo mientras se habían estado cambiando de ropa.
“¿En caso de qué?” preguntó Camila; su voz tan baja que la suave Brisa casi hacía que no se escuchara.
“Sólo…por si acaso,” contestó Lauren pero Camila sabía por qué quería tenerlo a mano.
“En caso de que algo me pasase,” remarcó más que preguntó Camila.
Cuando Lauren no discutió, Camila supo que había golpeado con el meollo del asunto.
"Toma," urgió Lauren, empujando la caja hacia Camila. “No quiero esperar más para dártelo.” La menor extendió su mano dudosa para cogerlo pero no lo hizo, su mano extendida sobre el objeto con indecisión.
“Por favor,” implore Lauren ante las dudas de Camila.
Los ojos marrones de Camila buscaron los de Lauren durante un breve instante antes de finalmente ceder, sus delicados dedos cerrándose alrededor de la cara levantándola del agarre de su novia.
"Ábrela," le instruyó Lauren y esta vez Camila no dudó, su mano libre cuidadosamente abriendo la tapa de la caja de joyería para revelar una réplica exacta del anillo que le había comprado a Lauren como un retrasado regalo de San Valentín.
"Siempre me compras joyas," dijo Lauren como explicación, sus dedos jugando como de costumbre con la cadena de alrededor de su cuello que le había dado Camila en Navidad. "Pensé que era hora de que finalmente te diera algo a cambio.”
"No tenías que hacerlo," respondió Camila mientras cogía el anillo de la caja, la pequeña banda sostenida firmemente entre su dedo índice y su pulgar mientras estudiaba la grabación de dentro, "Un mar tranquilo nunca hizo un marinero experto."
"A lo mejor no pero quería." Respondió Lauren sonriendo mientras se acercaba más y tomaba el anillo de la mano de Camila con su mano izquierda.
Con cuidado deslizó la banda plateada en el cuarto dedo de la mano derecha de Camila y la menor lo estudió más de cerca, deleitándose con la forma en la que el frio metal se sentía contra su piel.
“Ahora vamos a juego,” señaló felizmente mientras admiraba la luz de la luna reflejándose en la banda, la mirada de Lauren cayendo hasta su propio anillo brevemente antes de volver hacia Camila.
“Supongo,” dijo de acuerdo Lauren mirando cómo Camila giraba el suyo para así poder ver el ancla y la ola diseñados fuera de él.
“Es increíble. Gracias.” Dijo agradecidamente Camila, encontrándose con los ojos de Lauren de nuevo, los suyos brillando ampliamente.
“De nada,” dijo Lauren, extendiendo su mano hasta la de Camila apretándola tiernamente.
“Realmente me encanta,” dijo sinceramente Camila, su cara dividiéndose a medias mientras una sonrisa luminosa se extendía en ella.
Inclinó su cuerpo contra el de Lauren, levantándose en sus dedos de los pies besándola con aprecio en agradecimiento, el ligero sabor de la sal aun permaneciendo en sus suaves labios pero sorprendentemente sin ser una experiencia desagradable.
“Sí, bueno…te amo,” devolvió Lauren cuando Camila se bajó hasta sus talones. “A veces me aterra lo mucho que te amo Camz.” Lauren se pausó durante un momento y se acercó hacia Camila, el peso de su cuerpo en la arena húmeda que había alrededor para así dejar una marca en ella.
“Escucha,” dijo, cogiendo la caja de la mano de Camila guardándola de nuevo en su bolsillo.
Cogió las manos de Camila entre las suyas una vez que estuvo seguramente guardada.
“¿Te acuerdas de aquel día en la playa en el que me diste mi anillo?”
“Sí,” contestó simplemente Camila, el agua dándole en los pies.
“Dijiste que no tenía ninguna pregunta adherida a él…” empezó Lauren, intentando pensar en la mejor forma para poner en palabras lo que quería decir después. “Dijiste que solo venía con una promesa, pero venía con más de una; venía con un montón de ellas.” Lauren llevó sus manos entrelazadas entre ellas para que así estuvieran elevadas entre sus pechos. “¿Te acuerdas cuáles eran?” le preguntó Lauren y Camila asintió con la cabeza.
“¿Y tú?” cuestionó amablemente, su tono de ninguna forma retador.
“Recuerdo casi cada palabra que me dijiste ese día.” Contestó sinceramente, el dialogo de Camila de su tiempo en la playa adherido permanentemente a su memoria. “Me dijiste que estabas comprometida conmigo, que me mostrarías que mi fe en ti no estaba fuera de lugar. Me prometiste que te amarías a ti misma; que saldrías de la cama cada día y que no estarías pendiente de mí de nuevo. Me prometiste que escucharías si yo estaba teniendo problemas con algo, que estarías ahí…” Lauren soltó una de las manos de Camila y acarició su mejilla, su corazón derritiéndose ante el recuerdo de las palabras de su novia, recordando cómo las sintió, cómo le habían dado la esperanza de que lo peor a lo que se habían enfrentado ya estaba detrás de ellas. “Mantuviste todas tus promesas,” continuó, “cada una de ellas.” Lauren bajó su mano y cogió la mano derecha de Camila de nuevo, sus dedos jugando con el anillo que acababa de poner ahí, sus ojos mirando cómo se movía alrededor de su dedos fácilmente. “Me dijiste que el anillo que me diste era un anillo de promesa,” dijo pensativamente Lauren, sus dedos aún ocupados con su actividad actual. “Que venía con la promesa de que hasta el día en que estuviéramos preparadas para casarnos tú estarías comprometida conmigo y solo conmigo. Dijiste que no querías estar con nadie más, que ya habías encontrado a la persona que te había hecho más feliz de lo que podrías haber imaginado nunca.” Lauren unió sus dedos con los de Camila de nuevo y se encontró con los ojos de su novia. “Mi corazón casi explotó en mi pecho cuando dijiste eso.” admitió. “Estaba tan feliz porque…me sentí de la misma forma contigo también.”
Camila no dijo nada para interrumpir el discurso de Lauren, sin querer interrumpir a su novia cuando estaba intentando expresarse, cuando estaba intentando compartir algo con ella que obviamente era importante.
“Quiero experimentar todo contigo,” respiró Lauren. “Cualquier desesperación agonizante, cada momento exaltado de felicidad, cada minutos mundano de rutina.” Lauren levantó su mano para apoyarla contra el lado del cuello de Camila. “Quiero ver el sol proyectarse sobre tus sombras en cada continente.” Le dijo. “Quiero despertarme cada día con la esencia de tu champú en mi almohada, tener el sabor de tus labios permaneciendo en mis labios en cada comida, escuchar el sonido musical de tu risa hacienda eco en la parte de atrás de mi mente cada segundo de cada día durante el resto de mi vida.” compartió. “Quiero sentir el fuego de tu roce contra mi piel y dejar que queme para siempre mi carne, sin apagarse nunca.” Lauren se pausó un momento, considerando las próximas palabras con cuidado. “Quiero que dejes una marca en mi corazón tan obvia que el mundo entero la vea y sepa que pertenece a ti.” Dijo cogiendo la mano derecha de Camila sosteniéndola delante de su cara para así poder ver la banda plateada en su dedo claramente. “Este también es un anillo de promesa,” le informó Lauren, jugando de nuevo con la joya. “Esta es una promesa de mi compromiso contigo Camz. No hay nada que puedas hacer nunca que cambiase la forma en la que me siento contigo.” Declaró con confianza. “Ya rompiste mi corazón una vez,” dijo refiriéndose a su separación durante el tiempo en rehabilitación de Camila. “Yo también te he roto el tuyo, igualmente, pero el amor abrumador que sentí cuando pensaba en ti nunca disminuyó en todo el tiempo que estuvimos separadas. Puede que se haya contaminado con dolor, pero aun así estaba ahí. La agonía que experimenté con tu desaparición de mi vida, existía porque a pesar de lo que pasó, aun así te amaba. Tú sin estar aquí, no me hubiera hecho el mismo daño que si yo no lo estuviera.” Camila cerró sus dedos más fuerte alrededor de la mano de Lauren, apretándola en su agarre mientras se la llevaba a su boca y besaba la parte de atrás de ésta tiernamente.
“Te amo tanto,” declaró Camila.
“Ni la mitad de lo mucho que te amo yo.” Le devolvió Lauren envolviendo sus brazos alrededor de Camila besándola profundamente, las manos de su novia encontrando su sitio habitual contra la parte de debajo de su espalda.
“¿Crees que otra gente es así de feliz?” le preguntó Camila, estirándose en el abrazo de la chica más alta.
“Eso espero,” contestó Lauren, dando un suave beso en los labios de Camila.
“Lauren ¿te querías aquí conmigo hasta por la mañana?” preguntó Camila. “Quiero ver la puesta de sol contigo.”
“Sí,” contestó Lauren porque sabía cómo la mente de Camila funcionaba y podía ver el simbolismo en el gesto sin ser dicho. Camila apoyó su cabeza contra el hombro de Lauren y la chica de ojos verdes abrazó más a su novia. “Me encantaría ver el nuevo día contigo Camz.”
Camila asintió con su cabeza contra el hombro de Lauren y se quedaron así de pie envueltas en los brazos de la otra durante unos minutos, sin haber palabras intercambiadas entre ellas pero el silencio diciendo más en el momento que si hubieran hablado. Fue Camila quien en un momento se separó de Lauren, dando un paso hacia atrás en el abrazo cogiendo la mano de su novia para guiarla de vuelta a la manta donde se sentaron juntas, ambas perdidas en una conversación fácil o tocando canciones con la guitarra de Camila por turnos hasta que la luz se fue completamente, la tarde inevitablemente cediendo a la noche.
Cuando se puso demasiado oscuro para ver y solo iluminaba la luz originada por el cielo, Lauren se tumbó en la manta con Camila, un brazo envuelto alrededor de sus hombros mientras el otro jugaba con su pelo.
“Cuéntame más historias de las estrellas,” animó Camila a Lauren mientras se deleitaban con las luces del cielo que eran como pequeñas manchas blancas pintadas que habían sido extendidas aleatoriamente a lo largo de un fondo negro.
Eso hizo Lauren.
Se inventó historias sobre cómo se asentó el cielo, cómo una había sido lanzada a la atmósfera por un chico joven como guía para su futuro amor, cómo Dios las había plantado para mantener acompañada a la luna, cómo cada una representaba las mitades combinadas de dos almas gemelas y desaparecían del cielo cuando finalmente se habían encontrado la una a la otra.
Lauren creó historia tras historia mientras estaba tumbada ahí con Camila, la cabeza de la menor apoyada contra su pecho, una de sus piernas envuelta encima de la de Lauren cayendo cómodamente entre sus rodillas. Le contó a Camila una historia y después otra, su novia uniéndose de vez en cuando y añadiendo sus historias más elaboradas.
Juntas estuvieron tumbadas hasta que el resplandor naranja del sol de la mañana podía verse levantándose en el horizonte; ninguna de ellas cansada por la falta de sueño. Vieron cómo la playa iba siendo bañada por una paleta de colores magníficos. Contenía tantos tonos diferentes que Lauren luchaba por distinguirlos todos, de separar uno de otro, los límites que emergían entre ellos eran tan incocupisciente que prácticamente no existían. Juntas saludaron un nuevo amanecer y con él, un nuevo comienzo; Camila sin ser más la versión fracturada de sí misma sino ella completa de nuevo. Lauren sabía sin sombra de duda que este era el momento que recordaría por el resto de su vida. Siempre recordaría su significado y cómo la puesta de sol marcó el fin de uno de los capítulos más difíciles de la vida de Camila; cómo había dado la bienvenida a un comienzo de uno mucho mejor, uno más feliz; uno con muchos menos juicios, uno lleno de color y luz en vez de la oscuridad monótona que le fue infligida.
Mientras un nuevo día rompía, Lauren sabía que todo había cambiado una vez más y no podía evitar sonreír al darse cuenta de que como la última vez, era para lo mejor. Antes que preocuparse por el futuro que sostenía, Lauren eligió abrazar lo desconocido. Entendió que lo que pasara después sería mucho más fácil de afrontar de lo que había pasado antes, porque ‘un mar en calma nunca hizo un marinero experto,’ y ambas habían afrontado sus tormentas conjuntas.


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Capitulo 80

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:27 am

La tormenta había terminado. Lauren estaba casi segura de ello.
Sabía que había estado pasando durante los últimos meses, de hecho, había sabido que había estado cediendo desde que Camila y ella se sentaron con Rachel en Jimmy’s para dejar su pasado turbulento detrás. Lauren había sentido ese cambio indisputable en el tiempo casi inmediatamente al día siguiente. Había estado consciente del cambio de tiempo; cómo un día los cielos se habían estado abriendo gradualmente, el viento muriendo alrededor de ambas, las olas asentándose bajo sus pies. Sin embargo, fue la tarde en la que ella y Camila se habían tumbado juntas en la playa el día del baile cuando realmente había terminado todo. Se habían quedado juntas bajo las estrellas (las dos entrelazadas en la manta que Camila había llevado con ella) hasta que el sol había bajado por el horizonte bañándolas a ambas en su luz gloriosa. Lado a lado habían visto un nuevo amanecer y con ello, la tormenta que había estado acosándolas durante la mayor parte del año pasado desvanecía.
Al menos el agua turbulenta que Camila y ella habían estado navegando se había asentado completamente y en vez de las furiosas olas que habían estado golpeando contra ellas en cada giro, ahora se enfrentaban a un mar calmado con el que prácticamente se deslizaban hasta su último destino.
Finalmente lo habían conseguido.
Su difícil viaje había llegado a un final y ya no remaban hacia la promesa de un paraíso idílico porque lo habían alcanzado. Habían sosegado la tormenta juntas y todo lo que quedaba para ellas era ahora echar amarras en el puerto y dar un paso en tierra firme donde la tierra era firme y no se deshacía bajo sus pies; donde el brillo del sol era caliente contra sus caras, el canto de los pájaros era música para sus oídos y los paisajes eran innegablemente un complemente de belleza a sus ojos. El único obstáculo que se mantenía entre ellas y esta magnífica utopía era el juicio pendiente, y estaba tan cerca ahora que Lauren podría casi oler el dulce aroma de las flores que adornaban el Jardín del Edén que las esperaba justo al otro lado de él.
“¡Ouch!” se quejó Lauren mientras algo sólido le golpeaba en las costillas dolorosamente consiguiendo captar su atención bruscamente desde sus reflexiones silenciosas. “¿A qué viene eso?” cuestionó, girándose en la dirección desde la que había venido el ataque encontrando a Dinah.
Lauren tenía una mirada de molestia en la cara y no pudo evitar sonar un poco enfadada por la repentina molestia de sus meditaciones.
“Estás mirando fijamente” se rio Dinah, sus ojos mirando en la misma dirección que los de Lauren que habían estado centrados en encontrar a Camila construyendo un castillo de arena con Sofi cerca de la orilla de la playa.
“No” dijo Lauren mientras su mirada volvía hacia su novia.
“Sí, lo estás haciendo,” dijo en desacuerdo Dinah, una risa aguda escapándose de sus labios. “Estás mirándola fijamente y lo has estado haciendo durante los últimos diez minutos.”
“¿No tengo permiso para mirarla?” le preguntó Lauren ridículamente.
“A Sofi no,” bromeó Dinah juguetonamente. “Sólo tiene seis años. Es un poco inapropiado ¿no crees?”
“Dios, eres una idiota,” dijo Lauren, golpeando a Dinah en el brazo y poniendo sus ojos en blancos.
Volvió su mirada hacia Camila, una amplia sonrisa apareciendo en su cara mientras estudiaba a la morena que estaba peinando el pelo de su Hermana pequeña. Lauren vio que Sofi murmuraba algo en el oído de Camila en respuesta al gesto y la mayor echó su cabeza hacia atrás y se rio animadamente con lo que había dicho.
“También estás sonriendo” observó Dinah; su voz suave mientras estudiaba a Lauren.
Las esquinas de su boca adquiriendo una expresión similar ante la felicidad obvia de la chica de ojos verdes.
“Es bonito verla tan feliz ¿no?” preguntó Dinah, poniendo una mano en el hombre de Lauren con entendimiento.
“Sí,” dijo silenciosamente Lauren, bajando su mano hasta la rodilla de Dinah apretándola ligeramente en reconocimiento, sus ojos sin dejar nunca a su novia. “Lo es”.
Siguieron mirando a Camila mientras Sofi se acercaba más a ella, la menor envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de su hermana con afecto mientras Camila cogía arena con el cubo para así crear otra torre del castillo.
Cuando terminó, Camila levantó una mano para acariciar el brazo de Sofi tiernamente y la menor la besó rápidamente en la mejilla cogiendo el cubo de su agarre poniéndolo al lado del resto de su creación. Camila se echó hacia adelante sobre sus rodillas y con cuidado ayudó a Sofi a levantar el cubo, la niña de seis años saltando animadamente en el sitio cuando salió la arena y dejó una montaña de arena perfectamente formada debajo. Camila levantó su mano para que Sofi chocara los cinco y la menor lo hizo con entusiasmo, los dedos de Camila cerrándose alrededor de los de su hermana durante un brece momento antes de volver a soltarlos.
Lauren sintió que su sonrisa crecía mientras admiraba la obvia transformación que Camila había sobrepasado desde que la conoció. Era tan diferente ahora que era casi irreconocible como la persona con la que Lauren se había encontrado hacía casi diez meses. La chica profundamente atormentada a la que se había acercado en el pasillo del instituto había desaparecido completamente esa noche en la playa después del baile, se había desvanecido en algún punto desconocido del que Lauren secretamente esperaba que no volviera.
Camila estaba tan llena de vida ahora, tan alegremente agradecida por cada momento, tan despreocupada que Lauren no podía evitar sonreír cada vez que sus ojos caían en su novia, no importaba lo que la morena estuviera haciendo. Camila podía estar sentada, tumbada en el sofá viendo una película con Sofi o silenciosamente leyendo un libro que Lauren se daba cuenta de que sus mejillas estaban empezando a doler de la sonrisa involuntaria que había aparecido en su cara al ver a su novia. Los músculos de Lauren estaban tan poco habituados a mantener la sonrisa durante tanto tiempo que protestaban pero no le importaba la incomodidad que le causaban para nada. De hecho, les daba la bienvenida con los brazos abiertos. Les daba la bienvenida porque recordaba vívidamente cada vez que su novia había llorado violentamente contra su pecho hasta el borde de ahogarse. Recordaba con perfecta claridad cómo Camila había sido incapaz de afrontar su reflejo en el espejo, cómo había luchado para expresarse, para completar multitud de tareas sin ninguna facilidad en particular. Lauren recordaba cómo Camila se había odiado a sí misma tan vehementemente que habría preferido morir que sufrir otro día en su propia prisión personal. Recordaba cada momento desgarrador como el que habían pasado ayer pero en vez de llenarla con una melancolía que hacía que su pecho doliera y que sus ojos se llenasen de lágrimas, esos recuerdos ahora sólo servían para recordarse a sí misma el increíble viaje que su novia había hecho.
Viendo a Camila ahora mientras jugaba con Sofi, Lauren creía de corazón que el viaje de su novia definitivamente fue algo por lo que merecía la pena sonreír. Era por eso por lo que a pesar de que sus amigas la tomaran el pelo, Lauren tomaba cada oportunidad que podía para mirar fijamente a Camila, para sonreírle, para apreciar su transición de la chica abatida que se inclinaba sobre su vida como un tren que huye y que de alguna manera consiguió florecer en la que ahora estaba sentada delante de ella. Incluso desde su posición a unos quince centímetros Lauren podía ver la nueva energía que Camila irradiaba; podía ver su confianza recientemente descubierta, su postura imperturbable y relajada. Todos aquellos pensamientos atormentados que la habían plagado tanto en el pasado ya no parecían existir y en vez de amargar su estado perpetuo de odio a sí misma Camila ahora estaba valorando su auto valía.
Cuando Lauren miraba a Camila ahora tenía una sensación de orgullo tan inesperadamente que le quitaba la respiración; el aire en sus pulmones se atrapaba en su garganta y hacia que su respiración latiera furiosamente en su pecho. Era orgullo que Lauren había sentido cuando el aniversario del accidente de Camila había pasado sin apenas una mención de su novia. Camila y ella habían estado pasando el día con el resto de sus amigas y con Sofi en el parque, el grupo llevando un picnic con ellas que Jasper tuvo un intento de asaltar en cada ocasión que se le permitió. En un punto, Ally y Normani habían ido hasta el camión de los helados con Sofi y Dinah para comprarse uno, dejando a Lauren y Camila sentadas a solas en el césped con Jasper y sus cosas. Camila había estado mirando algo delante de ella, viendo cómo el resto de sus amigas intentaba elegir el sabor del helado que se iban a comprar, su mano izquierda acariciando el cachorro que iba creciendo y que estaba sentado a su lado con la cabeza mirando hacia otro lado, por primera y única vez en el día, hizo alusión a su desafortunado pasado.
“Ha pasado un año,” fue todo lo que dijo de algún modo críptico.
Su cara se había mantenido sin cambios mientras se refería al accidente, pero el tono que usó era suave y amable en vez de solemne y grave, como si el aniversario no fuera un recordatorio terrible de algo que le había pasado sino una celebración de un año de su vida que se había perdido.
Lauren había estado observando a Normani y al resto de sus amigas, cuando Camila habló pero se giró para mirar a su novia en respuesta al oír las palabras, sorprendida de que hubieran salido de sus labios casualmente sin nada aparente que las pidiera. Había estudiado a Camila un momento mientras seguía inconscientemente rascando a Jasper detrás de la oreja, el perro pequeño lamiendo con entusiasmo la parte de atrás de ella en respuesta a la atención que estaba recibiendo. Sus ojos marrones permanecieron centrados fijamente en el grupo en la distancia y una pequeña sonrisa apareció en las esquinas de su boca mientras veía a Dinah levantar a Sofi para que así pudiera ver las opciones disponibles mejor. Normani había hecho rápidamente lo mismo con Ally cuando había visto a su amiga ayudando a la hermana de Camila y las tres chicas mayores se partieron de risa ante el gesto; la broma de Normani hacia Ally entreteniéndolas inmensamente, Lauren lo había aprobado por la forma en la que la sonrisa de Camila se había ampliado mientras seguía viendo la escena que tenía delante así que no dijo nada en respuesta al comentario que había hecho. A cambio había optado por extender su mano para coger la que tenía libre su novia apretándola en un reconocimiento silencioso ante la referencia, ninguna palabras más necesitaba se dicha sobre el fatídico día. Eso había sido hace casi tres semanas, el primer día después de que hubiera terminado el instituto en verano.
Ahora Lauren estaba sentada con las otras en una playa vacía donde Camila había pasado la mayor parte de su infancia en recreaciones aventureras con Dinah. Era el diecisiete cumpleaños de la chica polinesia, así que se la habían llevado de su casa pronto esa mañana para así darles tiempo a sus padres para que organizaran la fiesta sorpresa que habían planeado meticulosamente. Lauren sabía que Camila se sentía culpable por el hecho de que Dinah no había celebrado sus dulces dieciséis el año anterior porque estaba tan molesta con todo lo que había pasado con lo del accidente. Así que, como resultado, la menor había decidido que iba a asegurarse de que el cumpleaños de este año de su mejor amiga fuera doblemente mejor para compensar el que se había perdido.
“Ejem.” Se aclaró la garganta Normani deliberadamente, captando la atención de Lauren, la chica de ojos verdes aparentemente habiendo vuelto a sus meditaciones.
“Sabes que estás babeando ¿no?” bromeó a Lauren, una sonrisa escapándose de sus labios mientras observaba la mirada fija de su amiga en Camila.
Lauren se giró hacia la chica de piel oscura y levantó una mano para limpiarse la boca en respuesta a la puntualización.
“No son babas, es sudor,” informó Lauren a Normani, moviendo su cabeza ahora que sus pensamientos ya no estaban ocupados con las reflexiones de las semanas pasadas y la nueva versión de Camila que había emergido como un precioso fénix de las cenizas de una chica rota.
Volvió su mirada hacia su novia quien sin intención había hecho que fuera fácil ser víctima de las burlas de sus amigas y vio cómo ayudaba a Sofi a coger algo de agua en el cubo para así poder terminar la construcción de su castillo.
“Sí, vale, lo que tu digas Lo; claro que es “sudor”,” dijo Normani, haciendo comillas en el aire con sus dedos mientras decía la última palabra en alto.
“Es sudor,” dijo en su defensa Lauren mientras miraba a Normani una vez más y usaba la parte de atrás de su mano para quitar otra capa de sudor que estaba cayendo por su frente. “Está muy húmedo el día así que voy a sudar. Estaría preocupada si no lo hiciera con este tiempo,” le recordó.
“Bueno, se parecía mucho a las babas,” se rio Normani mientras estaba sentada en la toalla opuesta a la de la chica de ojos verdes. Estaba apoyada sobre sus codos con su bikini, su largo pelo amarrado delante de ella mientras tomaba el sol.
“No es que podamos culparte si estuvieras babeando,” comentó Clare desde su posición en el suelo.
La morena ahora se había convertido en una más del grupo y estaba tumbada sobre su estómago junto a Lauren con sus piernas detrás de su cabeza y sus pies cruzados por sus tobillos.
“¿Que se supone que significa eso?” le preguntó Lauren un poco posesivamente.
“Sólo que Camila es atractiva,” contestó Clare indiferentemente mientras ojeaba una revista delante de ella. “Si tuviera una novia que se pareciera a ella, yo también babearía. No hay nada de malo con eso.” Clare dejó de hacer lo que estaba haciendo durante un momento para mirar en la dirección de Camila. “Sólo tienes suerte de que lleve puesta la camiseta,” continuó, señalando la camiseta gris ajustada que llevaba Camila. “Sino estarías probablemente sentada en un charco de agua ahora mismo.”
“Eww,” dijo Dinah, poniendo una cara desaprobadora ante la elección de palabras de Clare.
“Así no,” respondió Clare, poniendo los ojos en blanco tirándole una pelota de tenis que tenía cerca. “¿Podrías por favor no desviarte?”
“¿Puedes por favor cambiar de tema?” suplicó Lauren; sintiéndose extremadamente incómoda de que estuvieran discutiendo tan abiertamente la atracción de la menor y el efecto que podría tener en ella.
Lauren miró de nuevo en la dirección hacia su novia y se mordió pensativamente el labio inferior mientras sus ojos se fijaban en la camiseta y en la gorra que Camila llevaba para proteger las cicatrices del sol, el nuevo tejido frágil y más susceptible a quemarse que el resto de su piel. Camila había compartido recientemente con Lauren el consejo que el terapeuta le había dado después de que el accidente hubiera dejado su piel con las imperfecciones. Le había contado a Lauren cómo le había recomendado que lo mejor sería intentar mantener las cicatrices fuera del alcance directo del sol durante al menos; que si lo hacía ayudaría a reducir el riesgo de dañar la piel más potencialmente causando manchas que se oscurecerían más y serían más obvias de lo que ya eran. Lauren había descubierto a través de esto que eso había sido en gran parte la razón por la que Camila nunca se había quitado la camiseta cuando habían ido a la playa juntas. Que todo lo había estado haciendo por seguir un consejo. Sin embargo, Lauren también era consciente de que esta no había sido siempre la razón por la que Camila había seguido las recomendaciones, que antes de compartir esa noche juntas en la playa después del baile Camila había Escondido sus cicatrices bajo su camiseta porque estaba avergonzada de ellas, porque estaba avergonzada de que marcasen su cuerpo y que mostraban severamente al mundo entero exactamente por lo que había pasado. Pero Camila no se sentía así ahora. Sus inseguridades a pesar de sus cicatrices habían sido otra víctima anticipada de la noche del baile y finalmente había conseguido derrotarlas, poniéndolas a descansar con todos sus otros tormentos y preocupaciones relacionados con el accidente. Lauren ahora sabía sin sombra de duda que la única razón por la que Camila seguía llevando puesta la camiseta era por su propio bien; que había terminado llevando la camiseta protegiendo un cuerpo que había queriendo cada vez más. Camila quería valorar su cuerpo de la forma en la que se lo merecía. Protegerlas del daño cuando en un tiempo había estado más que feliz de infligírselo a sí misma era una forma más de hacerlo.
“Sinceramente no puedo creer que Camila lleve puesta una camiseta con este tiempo,” dijo Normani observando a Sofi y a ella desde donde estaba sentada. “Tiene que tener tanto calor con esa cosa. Quiero decir que yo tengo calor con esto y estoy prácticamente desnuda.” Gesticuló hacia su bikini significativamente.
“Puedes estar desnuda llevando esa cosa,” devolvió Dinah de buen humor, puntualizando el traje de baño de su amiga que en realidad no era peor que los otros. “Quiero decir, maldita sea Normani. ¿Podemos hablar de tus abdominales un segundo?”
“No, definitivamente no podemos,” contestó rápidamente Normani, poniendo fin a ese tema de conversación en particular bruscamente volviendo al original.
“Seriamente, es jodidamente abrasador hoy.” Estableció como si no fueran conscientes de ese hecho a pesar de que Lauren había mencionado la misma cosa antes. “¿Cómo no se ha desmayado exhausta por el calor?”
“Déjala en paz,” objetó Ally amablemente antes de que Lauren pudiera hacerlo. Estaba usando una de las muchas revistas que habían llevado con ellas para abanicar su cara mientras veía a la chica en cuestión pellizcar cariñosamente la mejilla de Sofi.
“Sí, sabes por qué la lleva Normani. ¿De verdad crees que optaría por ello sino?” le preguntó a su amiga Lauren.
“Sí vale, bien,” permitió Normani. “Sólo estoy impresionada de que no se haya abrasado aún, eso es todo.”
“Sabes, estoy convencida de que la única razón por la que la lleva hoy es para hacer que Clare no la mire,” comentó secamente Dinah, una amplia sonrisa en su cara. “No sé por qué Mila dice que es porque su piel es más sensible al sol o lo que sea pero no parecía preocuparse de eso cuando se desnudó delante de mí el otro día.”
“Sabes, que le bajaras los pantalones la semana pasada en el supermercado no cuenta como que ella se hubiera desnudado delante de ti ¿no?” preguntó Lauren moviendo su cabeza al recordar la broma de la chica más alta. “Ni siquiera están cerca de ser la misma cosa idiota.”
“Claro que sí,” dijo en desacuerdo Dinah indiferentemente,
”No lo son,” disputó Normani. “Camila en realidad no tiene ninguna cicatriz en las piernas Dinah.” Le recordó a su amiga.
“Sí y aunque las tuviera, la mayoría de los supermercados usan luces artificiales de todos modos así que ¿por qué tendría que preocuparse porque el sol fuera un problema?” añadió lógicamente Ally.
“Todo lo que estoy diciendo es que encuentro interesante que a Mila no pareciera importarle enseñar algo de piel cuando Clare no estaba alrededor,” bromeó juguetonamente Dinah.
“Si lo recuerdo correctamente Camz te abofeteó en la cara muy fuerte después,” se rio Lauren ante el recuerdo. “Creo que definitivamente sí le importó.” La chica polinesia se frotó la mejilla, el recuerdo del bofetón que Camila le había dejado ahí con su mano izquierda aún vívido.
“La Señorita Lovato tenía razón. De verdad podría ser una buena boxeadora,” reconoció Dinah. “Me estuvo doliendo la cara durante tres días enteros.”
“No puedes quejarte,” dijo Ally. “Te merecías ese bofetón totalmente Dinah. De hecho, para ser sincera, deseaba de algún modo que te hubiera golpeado más fuerte.”
“Bueno eso ha sido grosero,” respondió Dinah fingiendo insulto.
“Pero no lo hace menos verdad,” devolvió Ally; bajando la revista cogiendo la botella de crema solar para así poder empezar a aplicarse una generosa capa en los brazos.
“Fue su culpa que pasara,” les informó Dinah. “Era un blanco fácil. Mila debería saber mejor que no debería llevar pantalones de chándal a mi alrededor.” Contestó Dinah. ”Debería de saberlo. Es una jodida idiota a veces, lo juro.”
“Dinah,” se quejó Ally, “Seguramente no deberías de estar usando ese lenguaje cuando estás embarazada. ¿Que hay del bebé?”
Dinah le había contado a Ally y Normani lo de su embarazo el primer día de vacaciones de verano y a pesar de que al principio estuvieron en shock ante la revelación pronto celebraron las noticias con ella, dándose cuenta del obvio entusiasmo de sus amigas hacia el giro inesperado de los eventos.
“El bebé no puedo oírlo,” dijo Dinah, levantando la mano delante de ella. “Vigilaré mi boca una vez que esté aquí pero hasta entonces puedo decir lo que quiera.”
“Aún no puedo creer que vayas a ser madre,” admitió Normani, levantándose las gafas de sol para así tener una mejor visión de la chica polinesia.
“Yo tampoco,” secundó Ally, “Estoy feliz por Siope y por ti, lo estoy, pero ya le he dicho a Troy que no vamos a volver a tener más sexo,” dijo de buen humor. “No hay forma de que esté preparada para ser madre aún.”
“En momentos como estos me hace feliz ser una lesbiana soltera,” dijo Clare. “Sin ofender.” Añadió sinceramente encontrándose con los ojos de Dinah.
“Ninguna,” reconoció amablemente Dinah.
“Espera, ¿qué pasó contigo y con Rachel?” preguntó Ally a Clare al darse cuenta.
“Pensé que ibas a contactar con ella.” dijo, recordando cómo Lauren le había dado el nombre completo de Rachel para que así pudiera encontrarla en Facebook.
“Sí pero cambié de opinión sobre eso;” empezó a contestar Clare a la pregunta de Ally. “No me entiendas mal, es atractiva y todo eso,” dijo, “pero pensé en todo lo que dijiste y decidí que lo de salir con una completa sociópata no era tan atrayente como al principio.” Se pausó un momento y se giró en su costado para mirar al resto de las chicas sujetando su cabeza apropiadamente sobre una mano. “Quiero decir, puede que estuviera desesperada pero no tanto.” Dijo y el resto de las chicas se rieron.
“Por esto es exactamente por lo que disfruto que salgas con nosotras tanto.” Se rio Dinah en obvio entretenimiento ante la más reciente adquisición al grupo. “Eres la lesbiana más sensible que conozco.” estableció, haciendo que Lauren pusiera sus ojos en blanco, “aunque me habías preocupado durante un tiempo.”
“Sí,” dijo de acuerdo Normani. “Es bonito escuchar que alguien más no es completamente mental.” Comentó señaladamente. “Lauren y Camila han perdido sus mentes perdonándola por todo lo que nos ha hecho.”
“¿A nosotras?” cuestionó Lauren; levantando una ceja en respuesta a las palabras de Normani. “¿Qué os ha hecho a vosotras Rachel?”
“Um, ¿hola?” dijo Dinah, aparentemente alucinada porque Lauren hubiera preguntado. “Intentó destrozar Camren.”
“Oh Dios mío,” murmuró Lauren en voz baja al oír el mote que Dinah le había asignado a la relación que tenía con Camila.
“Nadie se mete con Camren y se sale con la suya Lauren.” Dijo a la defensiva Dinah, siguiendo con el comentario de Lauren. “Estaba intentando hundir mi ship y eso es completamente imperdonable. Quiero decir, ¿quién exactamente cree que es?” preguntó, sin realmente esperar una respuesta.
“¿Una puta loca?” contestó Normani.
“Ok, primero,” dijo Lauren neutralmente, “¿puedes por favor dejar de referirte a nosotras como Camren?”
“Oh vamos Lo,” se quejó Ally poniendo una cara infeliz con la petición, “Es lindo.”
“Además, se consume mucho menos tiempo que tener que decir ambos nombres para referirnos a vosotras.” añadió Normani. Lauren gruñó y negó con la cabeza, astutamente consciente de que no iba a ganar la discusión por muchas veces que lo intentase.
“Vale,” gruñó, momentáneamente olvidando lo que iba a decir. “¿Dónde estaba?” preguntó, su frente frunciéndose pensativamente.
“Acababas de darnos tu “primero”,” animó Clare para ayudarla.
“Oh cierto,” dijo recordándolo Lauren. “Segundo,” siguió firmemente, levantando dos dedos, “¿podemos tener menos de ese nombre que le ponéis?” preguntó.
“Sabéis lo mucho que lo odia Camz.”
“Por eso lo hago cuando no está alrededor,” contestó Normani. “¿De verdad piensas que quiero molestar a tu novia? Todo lo que tiene que hacer es poner esa cara estúpida que pone e instantáneamente me sentiría culpable. Nadie aquí quiere eso, y yo menos.”
“Molestar a Camila es como pegar a un cachorro,” concurrio arrepentidamente Ally, recordando el papel que había jugado con la admisión a rehabilitación. “Nunca diríamos nada malo sobre Rachel delante de ella.”
“¿Podéis al menos no decir nada de primeras?” les pidió Lauren. “Ayudadme ¿vale? Camila está tan feliz ahora mismo y os juro por Dios que si cualquiera de vosotras hace algo para cambiar eso entonces os patearé el culo.”
“Vale Lo cálmate, no hay necesidad de ponerse violentos,” respondió Ally. “No diremos nada en un futuro ¿vale?”
“Habla por ti Ally,” dijo en desacuerdo Dinah. “No estoy prometiendo eso.”
“No sé por qué estáis tan molestas con que Camz y yo hayamos hecho las paces con ella de todos modos,” cuestionó. “Lo hiciste sonar como que somos amigas de Rachel ahora cuando no lo somos,” les informó. “Sólo hemos estado de acuerdo en dejar el pasado atrás y seguir adelante con lo que pasó. No es como si fuera a empezar a invitarla a salir con nosotras todo el tiempo.”
“¿Sabes que Mila me contó que la habías invitado a sentarse con nosotras el día en el que hablasteis en el restaurante?” le dijo Dinah a sabiendas.
“¿Qué hay con vosotras que tenéis que estar contándoos todo a todas horas?” gimió Lauren de buen humor, sus ojos vagando hacia su novia un instante. “Ugh, no puedo creer que te lo contase.”
“¿Por qué? ¿Estabas esperando que lo mantuviera como un secreto?” se rio Clare ante la reacción de Lauren.
“Algo así,” admitió gruñonamente. “Fue algo de ese momento ¿vale?” confesó. “Pensé que estaba intentando ser civil pero contrario a la creencia popular no he olvidado que me llevó hasta el hospital. Puede que la haya perdonado, pero siempre me acordaré de lo que hizo. No soy tonta para bajar completamente laguardia con ella,” confesó. “Quiero decir, Camz tiene razón, nosotras vamos a encontrárnosla de vez en cuando así que deberíamos al menos intentar ser amables,” reconoció de algún modo.
“Mila te ha hecho blanda de cabeza,” señaló Dinah, echando un vistazo a su mejor amiga quien estaba forjando una bandera con un palo y un envoltorio de una chocolatina para adornar el castillo de Sofi y suyo.
“Camz solo está intentando ser la mejor persona aquí.” dijo Lauren con una pizca de aprobación en la voz con la generosidad de su novia.
“Sí pero eso es porque ella es blanda de cabeza,” devolvió Dinah. “No creerás que su cerebro se habría aplastado tan fácilmente sino ¿verdad?”
“¡Dinah!” protestó Ally en shock.
“¿Qué?” dijo la chica más alta, levantando sus brazos delante de ella inocentemente.
“¿No es un poco insensible decir eso cuando el juicio empieza mañana?” cuestionó.
“Entonces Mila puede hacer bromas sobre cosas así pero ¿yo no puedo?” preguntó ofendida. “Eso es doble rasero.” gimoteó. “Quiero decir, mírala. No le importa un cuerno el juicio y siempre se está riendo de sí misma,” dijo, hacienda un gesto en la dirección de Camila. “Es tan estúpida ahora.” Siguió con tono de afecto. “Hace bromas inapropiadas sobre ello todo el tiempo.” continuó. “No puedo creer que me haya olvidado cómo era,” reveló Dinah. “Es graciosa y molesta de nuevo.” estableció. “En realidad,” se pausó, considerando algo durante un momento. “Creo que es incluso más ingeniosa y molesta ahora de lo que antes lo fue.” Reconoció riéndose. “Dios, quiero decir, mira a esa pequeña tontorrona.” instruyó, su tono traicionando el cariño hacia su mejor amiga mientras la señalaba en la distancia. “Está prácticamente brillando.”
“Creo que eso es sudor,” se rio Clare haciendo referencia a la respuesta de antes de Lauren.
“No lo es,” dijo Dinah resolutivamente y nadie discutió con ella porque sabían en el fondo que era verdad.
Todas miraron a Camila durante un momento desde su posición, la chica que era el centro de su conversación agachándose para permitir a su hermana que se subiera a su espalda ahora que aparentemente habían terminado de construir su castillo.
Agarró las piernas de Sofi por debajo de sus brazos y se levantó, los brazos de su Hermana alrededor de su cuello mientras llevaba una amplia sonrisa en la cara y Camila empezaba a cargarla en su espalda en su dirección.
“¿Quién habría adivinado que se había convertido en esa pequeña mierdecilla cuando finalmente superó la depresión?” gruñó Dinah, observando a su amiga mientras caminaba hacia ellas.
“Sólo estás molesta porque ha conseguido hacerte bromas como ocho veces este último mes y tú solo lo has conseguido con ella dos veces,” dijo Normani, sus ojos siguiendo a Camila mientras cuidadosamente dibujaba un camino a lo largo de la arena caliente.
“Creo que mi favorita fue cuando cubrio el pasillo de tu puerta con papel de cello y te enredaste” se rio Ally.
“¿Qué hay de la vez en la que puso zumo de limón y vinagre en el agua de Dinah mientras estaba en el baño en Jimmy’s?” ofreció Clare.
“No sé,” dijo pensativamente Normani, “Aún creo que las galletas que hizo usando sal en vez de azúcar fue la mejor. La foto que hice de tu cara mientras dabas el primer mordisco es la mejor que he visto tuya,” dijo dirigiéndose a Dinah.
“Dinah no tienes que culpar a nadie sino a ti misma.” Le informó Lauren. “Eres la razón por la que se haya vuelto esa pequeña mierdecilla,” le recordó a Dinah, una amplia sonrisa en su cara ante el recuerdo de todo lo que había hecho Camila. “Tu empezaste esta guerra de bromas cuando pegaste con superglue esas monedas en las esquinas de su escritorio. ¿Sabes cuánto tiempo tardó en darse cuenta de porqué no podía cogerlas?”
“Sí, pero ahora tengo un hijo,” les recordó Dinah, moviendo su mano por su estómago con énfasis. “Debería relajarse conmigo. Después de todo, no le gasté bromas cuando se estaba recuperando del accidente. Sólo es justo que me devuelva la misma cortesía.”
“Eres una perdedora.” Dijo perceptivamente Clare.
“Ella no está ganando,” regañó Dinah ofendida con la insinuación.
“Sí que lo está haciendo,” dijo simplemente Ally.
“Sólo me estoy tomando mi tiempo para formular la mayor broma de venganza, eso es todo,” compartió Dinah con ellas. “Entonces veremos cuál de nosotras está ganando. Mi próxima broma va a ser mejor que todas las suyas combinadas.”
“Sí, Bueno, buena suerte con eso,” dijo Clare sarcásticamente, entendiendo el talento de Dinah para las venganzas amigables.
“¿Buena suerte con eso?” preguntó Camila, agachándose mientras las alcanzaba para que así Sofi pudiera saltar de su espalda.
Se quitó de la cabeza la gorra y la tiró en lo alto de su toalla para así poder recorrer sus dedos a través de su pelo deshaciendo los nudos que se habían formado como resultado de su sudor.
“Nada,” contestó Dinah rápidamente antes de que nadie más pudiera contestar, sin querer darle ventaja del elemento sorpresa que sería su próxima broma.
“¿Cómo va la casa de la playa?” cuestionó Lauren a su novia significativamente, rápidamente cambiando de conversación de su punto anterior.
Camila se encontró con la mirada de su novia significativamente y le sonrió, la visión haciendo que las mejillas de Lauren solieran mientras se acostumbraban a hacerlo ahora, su sonrisa habiéndose ampliado exponencialmente.
“No es una casa de playa. Es un castillo de princesa.” Dijo Sofi; escuchando la pregunta de la chica más mayor contestándola antes de que pudiera Camila.
“Mi error,” se rio Lauren y Sofi se giró en su sitio de lado a lado, su expresión facial hacienda que pareciera la viva imagen de Camila cuando se sentía avergonzada.
“Está terminado ¿no Sofi?” dijo Camila poniendo una mano en el hombre de su hermana tiernamente.
“Sip,” dijo orgullosamente Sofi. “Incluso tiene una bandera para que los visitantes sepan que la princesa está en casa.”
“Eso es tan genial,” remarcó sinceramente Dinah.
“¿Queréis venir a verlo?” les preguntó Sofi, extendiendo una mano para Lauren y otra para Dinah.
“Claro,” contestó Lauren, tomando la extremidad ofrecida mientras se ponía de pie.
Dinah también se levantó y cerró sus dedos alrededor de la delicada y pequeña mano y Sofi empezó a llevarlas para que vieran la creación en la que ella y Camila habían trabajado tan duramente. Ambas, Ally y Normani compartieron una breve mirada antes de levantarse uniéndose a las otras tres chicas.
“¿No vas a ir a verlo también?” preguntó Camila a Clare, dándose cuenta de que la otra chica permanecía en su sitio estudiándola de cerca.
“Pensé que esta podía ser una Buena oportunidad para hablar,” dijo Clare, ignorando la pregunta de Camila levantándose delante de ella.
“¿De qué?” cuestionó mientras se agachaba para coger una botella de agua que estaba en lo alto de su mochila.
Clare dio un paso hacia ella y Camila abrio la botella en su mano y se la llevó a sus labios antes de dar un largo trago.
“Sabes de qué,” contestó neutralmente Clare.
“Se lo voy a contar,” informó Camila a Clare a sabiendas, dándose cuenta de a qué se refería la otra chica.
Puso el tapón en su botella de agua y empezó a tirar de la etiqueta distraídamente para así evitar encontrarse con los ojos de Clare.
“¿Cuándo?” le preguntó Clare.
“Sólo estoy esperando el momento adecuado,” le dijo Camila, tirando la botella de vuelta a su mochila finalmente levantando su mirada hasta la de Clare.
“Sigues diciendo eso,” le recordó Clare.
“Lo sé pero lo digo de verdad.” respondió Camila; limpiándose sus manos con la parte delantera de su camiseta para quitarse la condensación que la botella le había dejado en ellas. “Es sólo que nunca parece el momento adecuado.”
“Camila estoy ha seguido así durante meses;” señaló Clare. “Te quedas sin tiempo. Tienes que contárselo ahora. No puedes dejar que pase más tiempo.”
“Voy a contárselo,” repitió Camila más firmemente. “Simplemente no creo que sea justo por mi parte soltarlo y esperar que todas se enfrenten a ello, especialmente Lauren y Dinah.”
“Camila, esto está bien, ¿Vale? Tienes que contárselo esta noche lo que significa que tienes que soltarlo.” Dijo Clare. “Si no se lo cuentas antes de que acabe el día entonces voy a tener que hacerlo yo.”
“No,” respondió Camila rápidamente, recorriendo una mano por su pelo. “Tengo que ser yo la que se lo cuente.”
“Entonces tienes que hacerlo pronto,” la animó Clare.
“Se lo contaré después de la fiesta, prometo que lo haré,” resolvió Camila. “No me arriesgaré a hacerlo antes y arruinar el cumpleaños de Dinah. No es justo para ella. Ya destrocé el del año pasado. Hoy tiene que ser perfecto.”
“Sólo tienes que soltar la bala y seguir adelante,” la animó Clare; poniendo una mano en el hombre de Camila, “Soy una chica grande ¿Vale? Puedo tratar con lo de después, sea lo que sea.”
Camila no parecía muy convencida y miró en la dirección en la que sus amigas estaban hablando con entusiasmo con Sofi.
Lauren parecía sentir que estaba siendo observada porque volvió su atención del castillo de princesa de la chica pequeña y la ladeó en la dirección de Camila, una sonrisa apareciendo en su cara cuando vio que su novia la estaba mirando. Camila devolvió el gesto en reconocimiento y Lauren rompió el contacto visual entre ellas cuando Sofi tiró animadamente de su brazo para enseñarle algo más.
“¿Vas a ser completamente sincera con Lauren sobre todo el tiempo que hemos estado pasando juntas?” preguntó Clare dándose cuenta del intercambio entre Camila y su novia.
“Si le digo la verdad entonces probablemente debería contarle todo.” aceptó Camila, mirando de nuevo a Clare.
“Va a enfadarse cuando se entere de que hemos estado quedando sin ella.” reconoció Clare.
“Estará bien,” negó Camila fácilmente. “No es como si nos hubiéramos estado viendo a escondidas a sus espaldas teniendo un affair. Sólo hemos estado hablando.”
“¿Crees que ella y las chicas estarán molestas de que hayas esperado tanto para contárselo?” cuestionó Clare, frotando la parte de atrás de su cuello sintiéndose culpable de que ella fuera la razón por la que Camila había escondido información a Lauren durante tanto tiempo.
“Supongo que lo averiguaremos pronto,” contestó Camila, mirando a Lauren quien estaba explicando algo a Sofi.
“Sé por qué has estado posponiendo contárselo y lo aprecio,” dijo agradecidamente Clare. “Estabas intentando protegerme pero ya no puedes hacerlo más. Tienen que saber la verdad antes de que entren en el juzgado mañana y me vean allí.”
“Lo sé.” Aceptó Camila.
“Camila tienen que saber que mi tío es el que te golpeó.” Estableció Clare.
“Es solo que no quiero que te culpen por tu relación en él,” admitió Camila. “Lauren realmente le odia Clare. ”Compartió, sabiendo que las palabras eran verdad incluso aunque Lauren nunca las hubiera expresado en alto. “Dinah también.”
“Yo también le odio por lo que te hizo,” admitió Clare, “pero es mi familia Camila y no puedo evitar quererle a pesar de eso. Mis padres quieren que esté allí mañana dando apoyo moral y voy a estar a pesar de lo culpable que sea.” Camila miró entre sus amigas y Clare insegura.
“Sólo estoy preocupada por cómo vayan a reaccionar cuando lo sepan.” divulgó Camila. “¿Qué pasa si no quieren que salgas con nosotras más? Me gusta que todas seamos amigas ahora.”
“Es lo que es,” le dijo Clare. “Puedo entender completamente si así es cómo se sienten. No deberías sentirte mal sobre eso. Probablemente me sentiría igual si la situación fuera al revés.” Clare se pausó un momento y dio otro paso hacia Camila cuyos ojos se bajaron hasta los pes que estaban golpeando la arena distraídamente.
“Camila, mi tío te atropelló,” estableció Clare, haciendo que los ojos de la morena volvieran a ella. “Te golpeó y te dejó en la carretera para morir,” dijo de golpe como un martillo golpeando a la situación con la realidad. “Estaba conduciendo con la licencia suspendida y se dio a la fuga en vez de quedarse a ayudarte para así evitar meterse en problemas. Nunca debería haber estado en la carretera para empezar y casi te mata porque fue demasiado testarudo para aceptar el hecho de que la condición de su corazón significaba que no era seguro detrás de un volante del coche. Va a ir a la cárcel por lo que te hizo y debería ir a la cárcel, eso lo sé hasta yo.”
“Dios, debería de habérselo contado a Lauren y a las demás antes,” dijo Camila suspirando fuertemente, “pero no podía compartirlo con ellas aún.”
“Sé que no querías causar ningún drama,” dijo Clare entendidamente, las dos habiéndolo discutido cuando se encontraron para hablar de su descubierta nueva unión. “Entiendo eso ¿vale? Después de todo por lo que has pasado donde finalmente estás feliz, no quieres arriesgarte a perder eso pero tienes que ser sincera con ellas y contarles cómo te sientes.”
“Clare,” empezó Camila pero se paró cuando sintió algo que tiraba de la parte de atrás de su camiseta.
Se giró para encontrar a Sofi de pie detrás de ella, el resto de las chicas a unos centímetros de ella mientras se acercaban.
“Vamos a ir a nadar,” le informó Sofi sin dejar espacio para ninguna discusión con su hermana mayor.
“¿Sí?” preguntó Camila, dando un golpecito en la punta de la nariz de Sofi con su dedo índice; la otra conversación en la que había estado involucrada rápidamente dejada de lado mientras el resto de las chicas se acercaban rápido.
“Mmhmm,” contestó Sofi. “Quiero que también vengáis Clare y tú,” dijo cogiendo del brazo a Camila. “Lauren y yo vamos a tener una lucha con Ally y Normani así que tenéis que ser espectáculo.” Camila se rio amablemente ante el uso de la palabra espectáculo.
“Quieres decir espectadoras,” corrigió a la menor.
“Eso es lo que he dicho,” respondió Sofi mientras Lauren llegaba a su lado.
“¿Vas a pelearte con Ally y Normani?” le preguntó Camila a su novia, levantando una ceja como pregunta silenciosa.
“Sofi se va a sentar en mis hombros y va a intentar empujar a Ally y Normani,” le explicó Lauren a su novia.

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Capitulo 80

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:28 am

“Ally se va a sentar en los hombros de Normani porque también es pequeña,” dijo rápidamente Sofi como explicación, sus palabras saliendo de su boca airadamente con entusiasmo. “Después lucharemos.” Dijo animadamente. “Entonces Clare y tú tenéis que venir a verlo con Dinah.” Dijo. “¿Por favor?” imploró desesperadamente. “¿Vendrás?”
“Claro iré a veros,” sonrió Camila, poniendo una mano en el hombre de Sofi.
Camila empezó a dar un paso hacia adelante mientras el resto del grupo también empezaba a ponerse de camino hacia el agua pero Sofi se giró en sus talones para mirar a su hermana parándola inmediatamente.
“No, espera,” dijo Sofi empujando el estómago de Camila para pararla casi tirándola. “Tienes que quitarte primero la camiseta, tonta.” Le recordó. “Sino se mojará.”
“Sofi;” empezó a objetar Dinah ante la petición de la menor, moviendo un poco su cabeza de lado a lado significativamente cuando la miró. “Mila puede llevarla en el mar si quiere. Tiene otra camiseta que puede ponerse después así que no pasa nada si se moja.” Camila miró a su mejor amiga antes de mirar al resto de las chicas del grupo, dándose cuenta de las miradas expectantes que esperaban su reacción.
“No, pero si se moja después se estropeará,” dijo Sofi, sin entender la razón por la que Camila la llevaba. “Ven, puedo ayudarte.” Le ofreció a Camila, tirando de la parte de abajo de la camiseta para ayudar a su Hermana con la prenda.
Camila tomó la muñeca de Sofi y por un breve momento el resto del grupo pensó que iba a regañar a la pequeña negándose a la ayuda que le había ofrecido pero a cambio siguió sosteniendo el brazo de Sofi y estudió a su hermana de cerca mientras deliberaba lo que iba a hacer después.
“Vale, solo un poco,” cedió, suspirando fuertemente mientras veía una mirada confundida en la cara de su hermana mientras detenía su mano.
Acarició el pelo de Sofi con su mano libre y se agachó delante de ella para tener una altura similar.
“Gracias.” Le dijo a Sofi apreciativamente soltando la muñeca de la niña de seis años para que así pudiera coger bien la parte de abajo de su camiseta. “Aprecio mucho que me ayudes porque a veces se me queda atrapada la cabeza,” bromeó, sacando su lengua y haciendo reír a su hermana.
“A mí también,” dijo Sofi y Camila le sonrió.
Sofi rápidamente empezó a tirar de la camiseta de Camila con dificultad, la Hermana mayor levantando sus brazos para permitirle que pudiera sacarla por su cabeza hasta que completamente se la quitó. Sofi sonrió encantada con su ayuda y tiró la camiseta de Camila en la toalla a sus pies.
“Allá vamos,” dijo Sofi, sonriendo de oreja a oreja. “Ahora no tendrás que tirarla porque el agua de mar la ha puesto toda salada.”
La boca de Camila se curvó en una sonrisa triste mientras jugaba con el pelo de la frente de Sofi mientras la niña de seis años levantaba su mano con cuidado hasta la cicatriz de la frente de la mayor de los Cabello. Camila arrugó su nariz ante el contacto moviéndola de lado a lado, haciendo que Sofi se riera ruidosamente.
“Tu cicatriz es como la de Harry Potter.” Le dijo pensativamente Sofi aun tocando la marca con su dedo, la comparación acabando de llegar a ella. “Solías leérmelo ¿te acuerdas?” le preguntó.
“Sí, me acuerdo,” contestó Camila, pareciendo nostálgica.
“Decías que Harry tenía su cicatriz porque sobrevivió a la maldición de Lord Voulevont.” La iluminó, completamente pronunciando mal el nombre de Voldemort. “Dijiste que era uno de los magos más poderosos que han vivido nunca,” le dijo Sofi. “Dijiste que el amor de su familia le protegió y que por eso él era tan poderoso.”
“Oh Dios,” susurró Dinah en voz baja, empezando a lloriquear mientras veía el intercambio, ya imaginando a dónde iba a ir la conversación.
La chica polinesia se ganó un golpe en el brazo de Normani quien no quería que el ruido de Dinah interrumpiera la interacción entre las dos hermanas.
“Entonces eso significa que debes de ser la bruja más poderosa que haya vivido nunca,” continuó Sofi, inconsciente del comentario de Dinah porque lo había dicho muy en bajo.
“¿Por qué?” cuestionó Camila, entretenida con la imaginación de su hermana.
“Bueno, porque tienes más cicatrices que Harry,” contestó racionalmente Sofi.
Movió sus dedos para encontrar la cicatriz del lateral de Camila antes de ponerla en el medio del pecho de su Hermana.
“El accidente,” empezó Sofi, mirando a Lauren y pensando en cómo era un unicornio que había estado protegiendo a Camila desde que pasó, como los amigos magos de Harry Potter que le habían protegido cuando fue a Hogwarts. “Fue… fue también una maldición ¿no?” cuestionó ingenuamente, sus dedos frotando la cicatriz de Camila mientras sacaba su labio inferior con concentración mientras la examinaba de cerca.
Camila no dijo nada inmediatamente pero consideró seriamente la pregunta de Sofi, llegando a una conclusión de que la supervivencia de Harry Potter de la maldición Avada Kedavra había sido una bendición y una carga, al igual que su supervivencia del accidente.
“Sí Sofi,” contestó Camila, acariciando el brazo de su hermana con sus nudillos. “Fue una maldición pero ¿sabes qué?” dijo mirando a todas sus amigas que estaban alrededor. “También fue una bendición.” Sofi levantó sus ojos para encontrarse con los de Camila.
“¿Es eso bueno?” preguntó insegura.
“Sí,” contestó Camila. “Es como en Harry Potter.” Explicó bajando su voz hasta un susurro. “¿Te acuerdas de cómo hizo sus nuevos amigos después de lo que le pasó?” le preguntó a Sofi y ella asintió en afirmativo. “Fue a Hogwarts y conoció a Ron y Hermione y tuvo montones de aventuras de locura, ¿no?” Sofi asintió de nuevo con su cabeza y miró a las amigas de Camila que estaban a su alrededor.
“¿Tú también tienes aventuras locas con todo el mundo?” le preguntó Sofi.
“A veces,” admitió Camila mientras los pequeños dedos de Sofi trazaban la cicatriz de su pecho de nuevo, estudiando la imperfección con cuidado con sus ojos inquisitivos.
“¿Alguien como Lord Voulevont te robó todos los recuerdos latentes?” preguntó a Camila después de unos minutos mientras intentaba poner todas las piezas juntas en su cabeza para así darle sentido.
Lauren podía ver a Camila empezar a llorar evidentemente conmovida por las palabras de Sofi y la forma en la que se aferraba a lo que le dijo el día en el que habían ido al parque juntas con Jasper.
“Lo intentaron,” le dijo Camila, sorbiéndose ruidosamente soltando una respiración audible mientras intentaba mantener la compostura.
Echó un rápido vistazo en la dirección de Clare y se encontró con su mirada, sus ojos fijándose los unos en los otros antes de que Camila volviera a su hermana. Sofi estaba presionando la palma de su mano contra la cicatriz que recorría la longitud del esternón de Camila, sintiendo el latido de su corazón.
“¿Fuiste protegida de la maldición porque mama y papa te quieren mucho?” le preguntó simplemente Sofi.
“Sí,” respondió Camila. “Así fue.”
“Yo también te quiero,” declaró Sofi fácilmente. “¿Crees que yo también ayudé a protegerte?”
“Sí,” contestó de nuevo, encontrándose casi sin palabras ante la sinceridad de su hermana. “Lo hiciste.”
“Me allegro de que no pudieran robártela,” dijo encantada, encontrándose con los ojos de Camila sonriendo ampliamente, sus dientes blancos claramente visibles.
Camila cogió la mano de Sofi y besó la palma de esta suavemente, sus labios permaneciendo ahí hasta que acercó a la menor besándola de nuevo, esta vez amablemente en lo alto de su cabeza.
“Yo también,” admitió Camila y Lauren sintió que sus ojos sentían la fuerza de las palabras.
“Debes de ser super mágica,” dijo Sofi mientras acariciaba de nuevo la cicatriz de Camila. “Apuesto a que eres más fuerte que Harry y Dumbledore juntos.” elogió; uniendo sus manos la una con la otra para demostrar el punto de su última palabra. “Espero ser igual de mágica que tú cuando sea mayor.”
“Tú ya eres mágica,” dijo Camila sinceramente, sintiéndose más que un poco asombrada. “Eres super super maravillosamente mágica Sofi.” Dijo pellizcando la mejilla de la menor. “Todo el mundo cae rendido ante tu hechizo en el minuto en el que te conocen.”
“¿Sí?” preguntó Sofi.
“Sí,” respondió Camila, asintiendo con su cabeza. “Ni siquiera necesitas usar una varita y así es cómo sé que es magia de verdad.” Dijo limpiándose los ojos. “Sólo los mejores magos y brujas pueden hacer hechizos sin ellas.” Camila sintió que Lauren ponía una mano en su hombro y extendió la suya para ponerla encima de la de su novia agradecidamente,
“¿Aún estás triste por la maldición?” preguntó Sofi, dándose cuenta de los ojos humedecidos de Camila.
Miró a Lauren, preguntándose si estaba sosteniendo la mano de Camila para hacer que se sintiera mejor.
“No quiero que estés triste.” Le dijo Sofi pensando que la había molestado sacando el tema.
“No estoy triste Sofi,” contestó sinceramente Camila.
“Entonces ¿por qué estás llorando?” le preguntó.
“Es porque estoy muy, muy feliz,” le dijo Camila, usando su pulgar para acariciar la mejilla de Sofi.
Sofi sonrió y envolvió sus brazos alrededor de Camila para darle un abrazo y un beso en la mejilla.
“Entonces, ¿podemos ir a jugar ahora?” cuestionó Sofi con esperanza y Camila asintió su barbilla contra el hombro de su hermana.
“Con una condición muy importante,” dijo Camila; echando a Sofi hacia atrás para así poder mirarla mejor. Se frotó los ojos con la parte de atrás de su mano de nuevo mientras Sofi la miraba preocupada por sus palabras.
“¿C-cuál?” tartamudeó nerviosa y Camila no pudo evitar sonreír ante el sonido que había dejado su boca, recordando todas las veces que ella había sonado así.
“Quiero estar en tu equipo,” compartió Camila con ella. “No quiero sentarme y verlo.”
“¡Vale!” dijo de acuerdo instantáneamente Sofi, juntando sus manos antes de coger la de Camila tirando de ella.
Camila se levantó y los pequeños pies de Sofi la dirigieron instantáneamente hacia el agua tirando de su hermana por el brazo con entusiasmo.
“Dinah ¿estás llorando?” preguntó Normani a la polinesia cuando se giró para seguirlas a ambas dándose cuenta de que la otra chica no se había movido porque estaba limpiándose los ojos furiosamente.
“No,” dijo Dinah y Normani le dio una mirada señalada. “Son sólo las hormonas,” dijo Dinah como excusa y Normani y las otras tres chicas se rieron amablemente ante la respuesta.
“Está bien Dinah,” dijo Clare, girándose para así poder moverse hacia la orilla. “Si no fuera un completo robot, yo también estaría llorando.” confesó, poniendo una mano en el hombro de la chica más alta mientras se acercaba. “Esa ha sido probablemente la mierda más bonita que he visto en mi vida entera.” Dijo antes de irse y seguir a Normani y Ally mientras iban a unirse a las dos hermanas.
“Jesús,” respiró Lauren mientras se acercaba a Dinah, siguiendo a Clare.
“Lo sé ¿verdad?” le dijo Dinah, ambas girándose para mirar a Camila mientras corría hacia el agua con Sofi, las dos de la mano. “Es mucho más como Mila, ¿no?”
“Dímelo tú.” Dijo de acuerdo Lauren. “¿Qué es eso de los Cabello y su maldito regalo con las palabras?” preguntó.
“¿Quién coño sabe?” dijo Dinah. “A lo mejor su madre las alimentó con libros en vez de potitos cuando estaban creciendo, sugirió y Lauren no pudo evitar poner una sonrisa en los bordes de su boca. “¿De dónde coño ha salido eso acaso?” dijo Dinah moviéndose en sus talones sobre la arena al lado de Lauren quien empezó a caminar hacia las otras. “¿Sacan esa mierda simplemente del aire o qué?”
“Ni idea,” se rio Lauren, girándose para considerar a su novia, quien había conseguido subir a Sofi en sus hombros mientras esperaban pacientemente a Ally y Normani para asumir sus posiciones.
Las dos chicas mayores lucharon en su tarea y el agarre de Normani en Ally accidentalmente se deslizó, haciendo que cayera al agua con un fuerte golpe que hizo reírse a Sofi. Clare rápidamente se movió para ayudar a Ally de vuelta a los hombros de Normani y entre las tres consiguieron con éxito prepararse para que la batalla comenzase.
“Menuda panda de idiotas,” se rio Dinah, viendo cómo Camila balanceaba a Sofi de arriba hacia abajo en sus hombros al son de las olas.
“Estás sonriendo,” dijo Lauren dándose cuenta de la amplia sonrisa que iluminaba las facciones de Dinah mientras veía al grupo delante de ella repitiendo las palabras de antes de la polinesia.
“Sí, bueno soy feliz.” dijo Dinah sin perder la referencia.
“Feliz cumpleaños Dinah,” dijo Lauren. “Espero que de momento haya sido mejor que el del año pasado.” Dinah saboreó la escena de delante de ella durante un momento antes de contestar.
“Lo es,” confirmó. “Está siendo mejor que el año pasado, desde que abrí la puerta esta mañana y encontré a Camila sonriendo como una idiota al otro lado.” Lauren sonrió tristemente a Dinah, incapaz de saber realmente cómo fue el cumpleaños del año pasado para ella pero siendo capaz de hacerse una buena idea.
“¿Vienes?” preguntó Lauren extendiendo una mano a su amiga sin saber qué más decir.
“Sí,” dijo Dinah, cogiéndola y permitiendo que Lauren la llevase por las olas para unirse a las otras quienes estaban ya inmersas en el juego.
Durante la siguiente media hora el grupo hizo una batalla tras otra por turnos, Camila y Sofi quedando ganadoras venciendo a Normani, Ally, Clare y Lauren en diferentes combinaciones mientras Dinah arbitraba. La dinámica del dúo de las hermanas perdió finalmente contra Clare y Normani; Lauren recurriendo a otras tácticas haciendo cosquillas en el estómago de Camila hasta que su agarre de Sofi se deslizó y la niña de seis años calló como una roca al agua. Apareció debajo de las olas unos momentos después, riéndose melódicamente implorando a que lo volviera a hacer mientras saltaba encima de la espalda de Camila preparándose.
“Sofi necesito descansar un minuto ¿vale?” dijo Camila; pareciendo estar sin aliento luchando por quitarse las extremidades de la menor de alrededor de su torso hasta que Lauren la ayudó.
“¿Estás bien?” le preguntó preocupada Sofi.
“Estoy bien,” la tranquilizó Camila. “Sólo me has cansado, eso es todo,” dijo, adoptando las mismas tácticas que Lauren había usado con ella haciendo cosquillas a Sofi en el estómago. “Eres un pequeño monstruo.” Bromeó de buen humor. “Tienes demasiada energía para mí.”
“Hey, Sofi, ¿por qué no jugamos a salpicarnos?” sugirió Normani, haciendo un gesto a la menor dándole una mirada a Camila.
“Vale,” dijo de acuerdo fácilmente, salpicando hacia la otra chica inmediatamente en el brazo. “¡La llevas!” grito mientras se iba corriendo rápidamente. Camila observe el juego unos minutos antes de finalmente ir hacia la orilla con Lauren al lado.
“Hey,” dijo Lauren, alcanzando a su novia y poniendo una mano en la espalda mientras salían a la arena caliente permitiendo que sus pies se hundieran debajo, mientras pequeñas partículas se adherían a su piel. ¿Estás segura de que te sientes bien?”
“Sí,” la tranquilizó Camila, girando su torso un poco uniendo su mano con la de Lauren. “Sólo necesito beber algo y una oportunidad de sentarme. Sofi torbellino a veces. Creo que tiene la energía de siete monos. Parece que no hay nada que la canse.” Camila guió a Lauren hasta sus cosas y extendió su mano para coger su camiseta que rápidamente se puso antes de coger la botella de agua de lo alto de su mochila terminándosela con ganas.
“Wow, realmente estabas sedienta,” señaló Lauren mientras Camila volvía a ponerle el tapón metiéndola en la mochila.
“Sí,” dijo Camila, sentándose en su toalla sin perder tiempo en tirarse sobre su espalda, evidentemente exhausta. “No creo que esté acostumbrada a todo este ejercicio. Está haciendo que me deshidrate.”
“¿Por qué no te echas una siesta?” sugirió Lauren, mirando fijamente a su novia fácilmente dándose cuenta de los signos que exhibía cuando su cuerpo ansiaba dormir.
“¿No vas a venir a tumbarte aquí conmigo?” preguntó Camila ignorando la pregunta haciendo ella misma otra.
“Depende de si vas a dormir o no.” Contestó sinceramente Lauren.
“¿Por qué?” cuestionó Camila, levantándose sobre un codo para mirarla adecuadamente,
“Bueno, porque si vas a dormir entonces volveré con las demás para dejarte descansar,” dijo Lauren.
“Pero ¿qué pasa si quiero que te quedes aquí conmigo?” preguntó Camila.
“¿Quieres?” inquirio Lauren pícaramente y Camila sonrió ampliamente estirando su antebrazo hacia ella dramáticamente para así estar señalando a su novia.
“So honey now,” empezó a cantar juguetonamente, sus ojos fuertes y brillantes. “Take me into your loving arms;” persistió sentándose en sus rodillas acercándose a Lauren, ambas manos ahora con sus palmas hacia arriba delante de ella implorando.
“Camz,” se rio pero Camila siguió con audacia.
“Kiss me under the light of a thousand stars,” siguió, su cara reflejando entretenimiento mientras movía un brazo como si fuera un arco sobre su cabeza haciendo el gesto del cielo.
Extendió una mano para alcanzar una de Lauren y la cogió entre las suyas mientras seguía con el sinsentido.
“Place your head on my beating heart.” Canto tirando amablemente de la mano de Lauren.
“Eres una idiota.” Se rio Lauren mientras obedecía la petición silenciosa de Camila cayendo en sus rodillas delante de ella, aterrizando en su propia toalla al lado de la de su novia. “¿Qué estás haciendo ahora mismo?”
“Sólo estoy thinking out loud,” dijo frívolamente y Lauren puso los ojos en blanco, sabiendo que iba a seguir con eso.
“¿No podías haber dicho simplemente que sí en vez de cantarme?" Preguntó Lauren mientras Camila se tumbaba en su espalda de nuevo levantando un brazo para que así Lauren pudiera tumbarse a su lado.
Lauren cedió y Camila envolvió un brazo alrededor del hombre de su novia, acercándola contra ella mientras se reía.
“¿Me estás diciendo que mi respuesta musical no contestó tu pregunta? dijo Camila.
“La única pregunta que ha contestado era a si escuchas demasiado a Ed Sheeran o no,” bromeó Lauren.
“Es prácticamente imposible escuchar demasiado Ed Sheeran,” defendió Camila mientras Lauren enterraba su cara contra el pecho de la menor empezando a dibujar delicados círculos sobre su esternón con su dedo índice.
“Bueno ya sabes,” suspiró Lauren, girando su cara y plantando un suave beso bajo la mandíbula de Camila. “Has tenido su álbum en repetición desde que fue publicado hace unas semanas y aún no te has aburrido de él.”
“El álbum de Ed Sheeran es una herramienta muy manejable cuando estás en una relación,” reveló Camila mientras apoyaba su barbilla en lo alto de la cabeza de Lauren. “¿Sabes cuántas líneas geniales hay en él?”
“¿En serio?” se rio Lauren.
“No bromeo sobre las letras geniales de Ed Sheeran.” dijo Camila.
“Vale,” dijo Lauren, despegándose de Camila para así poder verla mejor. ¿Por qué no intentas unas cuantas conmigo?”
“Vale,” aceptó Camila el reto de Lauren de buena gana. “Lo hare.”
Camila se sentó y miró a Lauren determinada a probar que era cierto.
“¿Qué hay de esta?” cuestionó, apoyándose en sus nudillos acercándose a Lauren, sus ojos mirando a los de su novia deliberadamente. “I could look in to your eyes until the sun comes up.” Dijo suavemente Camila, sin rastro de sonrisa o alegría en su voz mientras hablaba, sus órbitas marrones firmes en las de Lauren haciendo que las mejillas de su novia ardieran mientras se sonrojaba.
Lauren sabía que se suponía que solo era una línea pero también sabía que Camila sentía cada sílaba de lo que había dicho; la voz de su novia llena de afecto y sus ojos sin querer rendirse ante nada más que sus ojos verdes.
“Esa no funcionaría tan bien,” dijo Lauren y un lado de la boca de Camila se levantó.
“Te dire que why don’t you put your open lips on mine and slowly let them shut?” urgió Camila, echándose hacia adelante para que así su boca estuviera a unos centímetros de la de la chica más alta.
“Te odio,” dijo Lauren sonriendo ampliamente a pesar de sus palabras.
“Lauren, you know they’re designed to be together,” le dijo seriamente Camila, levantando una ceja.
“¿Puedes parar ahora?” suplicó, sus ojos cayendo a los labios de su novia haciendo que se mordiera el suyo en un intento de resistir sus ganas de besarlos.
“No luches contra ello.” dijo Camila. “Sabes que quieres besarme ahora.”
“Nope,” dijo en desacuerdo Lauren, cerrando sus ojos para que así no pudiera ver los labios de su novia pero fallando al no poder deshacerse de la imagen de ellos de su cabeza cuando podía sentir el aliento de Camila haciendo cosquillas en su piel.
“¿Por qué no?” preguntó, “Soy adorable,” le dijo Camila, cambiando su posición para así poder mordisquear el lóbulo de la oreja de Lauren juguetonamente.
Atacó a Lauren hasta que volvió a abrir sus ojos, sus manos empujando a Camila mientras ladeaba su cabeza para evitar el asalto.
“Would you kiss me like you wanna be loved?” suplicó Camila. Lauren movió su cabeza negándose a rendirse.
“Por favor.” Hizo un puchero Camila. “¿Por qué no sólo give me love?”
“Jesús, ¿puedes no hacer eso por favor?” pidió Lauren cubriéndose los ojos con una mano para evitar ver la expresión de su novia con la que siempre se salía con la suya.
“Bien,” gruñó Camila, “pero solo recuerda que you need me, I don’t need you.”
“¿Por qué eres tan jodidamente linda?” dijo exasperada Lauren, sintiendo su propósito había sido roto mientras bajaba su mano para mirar de nuevo a Camila.
“No sé, ¿crees que es porque estoy en the A team?” cuestionó Camila.
“¿No has terminado aún?” inquirio y Camila negó con la cabeza.
“Podría hacer esto todo el día,” le informó, encontrándose con los ojos de Lauren confiadamente.
“Preferiría que no lo hicieras,” compartió con ella Lauren.
“Lauren, all I want is the taste that your lips allow y después pararé, lo prometo.” suplicó Camila con una mirada presumida en su cara.
“Ugh,” gruñó Lauren, incapaz de parar la sonrisa que aparecía en su cara. “Bien.”
Cedió ladeando su cabeza hacia adelante besando a Camila quien se había acercado más a ella, sus labios conectándose con los de su novia perfectamente, como si estuvieran hechos para estar juntos.
Camila con cuidado empujó a Lauren sobre su espalda y se puso encima de ella, sus bocas aún conectadas y su pequeña mano plantada en el costado de Lauren firmemente mientras la otra jugaba con su pelo.
“Sí, además Sofi también está aquí.” Dijo rápidamente Ally.
“¿Me estás llamando niña?” preguntó Normani mientras Lauren y Camila se apartaban la una de la otra a regañadientes finalmente mirando a las intrusas de su momento privado.
“No, estaba llamando niña a Dinah.” aclaró Ally sonriendo a su amiga.
“Se supone que es mi cumpleaños y estoy recibiendo abusos de todo el mundo.” Se quejó Dinah. “¿Cómo es eso junto?” gruñó sentándose en su toalla mientras Camila y Lauren se sentaban.
“Para eso son los cumpleaños,” señaló Normani. “No pensabas que podrías ser el centro de atención sin ser ridiculizada ¿no?”
“Chicas al menos podríais decirme a qué hora empieza la fiesta sorpresa para maquillarme. Preguntó Dinah a sabiendas.
“Al menos podrías fingir que no sabes nada de ella.” dijo Camila mientras Sofi se sentaba en su regazo.
Envolvió a la menor con sus brazos cuando se sentó delante de ella y apoyó su barbilla en el hueco del cuello de Sofi mientras se echaba atrás sobre su pecho.
“Tus padres han tenido que poner un montón de esfuerzo para organizarla así que al menos intenta actuar sorprendida cuando llegues.” Instruyó mirando a su mejor amiga quien estaba sentada a su lado.
“Lo haré,” aseguró Dinah y cuando todas llegaron a su casa unas cuantas horas después se encontraron con gritos de buenos deseos, lo hizo.
“¿Te estás creyendo todo esto?” preguntó Camila a Lauren quien estaba de pie a su lado, sus manos alrededor de la cintura de la menor mientras miraban a Dinah aparentando ser la anfitriona de honor sorprendida.
“Ni siquiera un poco,” dijo Lauren, balanceando a Camila de lado a lado en sus brazos,
“Wow, es realmente una porquería de actriz,” se rio Camila, sus ojos vagando entre Sofi y Regina, la Hermana de Dinah, quiénes se estaban abrazando animadamente en la esquina de la habitación.
“Al menos lo ha intentado,” aprobó Lauren.
“Le daré una A por el esfuerzo,” dijo Camila, “pero consigue una D menos por la presentación.”
“Eres una idiota,” se rio Lauren, besando el lateral del cuello de Camila mientras seguían viendo cómo su amiga saludaba a los invitados que había en su casa.
“¿Cómo ha sido eso?” preguntó Dinah a Camila y Lauren cuando finalmente terminó de saludar a todo el mundo.
“Horroroso,” le dijo sinceramente Camila mientras Lauren decía, “terrible.”
“¿En serio?” cuestionó Dinah. “¿No actué lo suficientemente sorprendida?”
“No actuaste para nada.” Se rio Camila. “Literalmente he visto mejores actuaciones en Disney Channel y la mayoría de los nuevos shows de ahí son espantosas.”
“¿Eso es lo que tienes para mi cumpleaños? ¿Insultos?” inquirio Dinah. “¿Al menos tenéis el ticket para así poder devolverlo y cambiarlo por la tarjeta de la tienda?”
“No me molestaría,” dijo Lauren, “la única cosa que podrás comprar con eso es una letra de Ed Sheeran.”
“No sé,” sondeó Camila. “Puede que consigas una Lego House.”
“Ok, ya está,” estableció Lauren; fingiendo exasperación soltando a Camila. Caminó hacia la multitud para encontrar a Normani, Ally y Clare dejando a las dos mejores amigas solas.
“¡¿Algo que he dicho?!” gritó Camila antes de volver su atención a Dinah.
“Entonces si tus insultos no son mi regalo ¿qué es?” preguntó Dinah a Camila con una mano en su cadera mientras esperaba expectante.
“Pensé que yo iba a ser tu regalo este año,” le dijo Camila.
“Bueno, entonces ¿dónde coño está tu lazo?” dijo Dinah. “Al menos podías poner esa parte. Quiero decir, Jesús Mila, has puesto cero esfuerzo.” Camila puso sus ojos en blanco y extendió su mano hasta el bolsillo trasero de su pantalón para sacar un sobre arrugado.
“Toma,” dijo, extendiéndolo en la dirección de Dinah para que se callase. “Feliz cumpleaños.” Dinah cogió el sobre de Camila y lo abrio, sacando una llave en una cadena.
“¿Y esto para qué es?” le preguntó Dinah.
“Cuando lo averigües podrás tener tu regalo,” contestó evasivamente Camila.
“¿Por qué eres tan jodidamente molesta?” preguntó, guardando la llave en su bolsillo trasero fuera de la vista.
“Confía en mí,” dijo significativamente Camila. “Va a merecer la pena. Te va a encantar.”
“Te odio,” objetó Dinah.
“No, no lo haces.”
“No, tienes razón. No lo hago,” dijo de acuerdo. “En realidad te quiero.”
Camila miró por encima del hombre de Dinah a Siope quien se estaba acercando a ellas.
“Hey,” dijo, deslizando su mano alrededor de la cintura de Dinah. “¿Puedo llevármela un minuto?” preguntó, dirigiéndose a Camila.
“Depende de si vas a usar ese minuto para llevarla al dormitorio para volver a ya sabes…” devolvió Camila.
“¡Mila!” exclamó Dinah pero Siope se rio sin estar ofendido.
“Considéralo la revancha por todo el pesar que nos has dado a Lauren y a mí durante el último año,” dijo Camila girándose hacia Siope y diciéndole, “Es toda tuya.” Le guiñó un ojo a Dinah y se fue en busca del resto de sus amigas.
“Oye Mila,” gritó Dinah detrás de ella y Camila se giró para mirar a la más alta.
“¿Sí?” respondió, levantando una mano para rascarse la frente encontrando la cicatriz que tenía escondida.
“¿Abre esto algo?” preguntó y Camila solo sonrió.
“A lo mejor,” contestó ambiguamente antes de volver a su dirección de antes alejándose.
“Recuérdame ¿por qué soy amiga suya?” preguntó Dinah a Siope y esta vez era su turno para sonreírle a ella.
Camila pronto encontró al resto de sus amigas en el salón, todas por la habitación ocupando uno de los sofás. Cuando se unió a ellas tomó asiento en el brazo de uno de ellos junto a Lauren quien reflexivamente tiró de ella hasta su regazo mientras seguía escuchando el debate de Normani y Ally sobre cuál debería de ser el nombre del hijo de Dinah.
Las cinco permanecieron durante la mayoría de la fiesta ahí con Dinah uniéndose a ellas de vez en cuando mientras la tarde progresaba, involucrada en conversaciones con sus familiares y otros amigos. De repente, la madre y el padre de Dinah llevaron la tarta hasta la que era la habitación más grande de la casa y toda la multitud se puso alrededor de la mesa para cantarle Feliz Cumpleaños a la cumpleañera mientras la veían cortar la tarta.
“Allá vamos,” dijo Malika, la madre de Dinah mientras le daba a su hija el cuchillo que cogió sin reservas.
Dinah se acercó más a la mesa y cogió el cuchillo hundiéndolo en la suave capa de tarta, retrocediendo casi instantáneamente cuando toda la cosa explotó en su cara, cubriéndola con la decoración blanca.
¡Mierda!” maldijo Dinah, soltando el cuchillo en la mesa limpiándose los ojos.
Buscó en la habitación a Camila quien estaba sentada con Lauren en una de las sillas. Estaba medio tumbada en el pecho de su novia fríamente, los brazos de Lauren envueltos alrededor de su cintura y levantó nueve dedos con una sonrisa plasmada en su cara.
“¡Mila!” gritó Dinah, alucinada de que hubiera conseguido gastarle otra broma más mientras los invitados se reían a su alrededor de buen humor con la poca fortuna de la chica del cumpleaños.
“¿Qué?” preguntó inocentemente.
“¿Qué demonios?” empezó Dinah levantando sus brazos.
“Oh sí,” dijo casualmente Camila, aparentemente pensativa. “Puede que haya puesto un globo en la tarta. Pero está bien. Tu madre y tu padre tienen otra comestible para la gente.”
Dinah se levantó de donde había estado sentada y caminó hacia Camila, todos los ojos de la sala en ella. Camila no intentó escapar, no intentó moverse, resignada a su destino y al conocimiento de que Dinah iba a darla una paliza probablemente.
“Estoy tan orgullosa de ti ahora mismo,” se rio Dinah a cambio, sorprendiendo a la menor, la polinesia aparentemente impresionada por la inesperada y bien ejecutada broma de Camila ahora que el shock inicial se había desvanecido.
“Mírate cómo has crecido. Has llegado tan lejos…” dijo quitándose la capa de tarta de la cara con su dedo índice extendiéndola por la de Camila.
Dinah se acercó y abrazó fuertemente a Camila, tomando la oportunidad para frotar su mejilla contra la de su mejor amiga y la chica más pequeña la abrazó de vuelta, sin realmente importarle que su cara estuviera siendo cubierta por tarta.
“Te das cuenta de que te la voy a devolver diez veces más fuerte por esto,” susurró en el oído de Camila.
“Estaría decepcionada si no lo hicieras,” contestó Camila, su voz tan baja que con el ruido de la habitación nadie a su alrededor se dio cuenta de la conversación.
“Mejor vigila tus espaldas Mila,” advirtió Dinah, apartándose del abrazo.
“No te preocupes, estaré esperando,” provocó a la chica más alta.
“¿Me vas a dar ya mi regalo?” preguntó Dinah, “Sabes que pienso que es solo junto considerando que acabas de destrozar mi tarta.”
“¿Has averiguado para qué es la llave?” cuestionó Camila mientras Lauren frotaba su mejilla con el pulgar para quitar algo de tarta de ella.
Se lo chupó antes de apartarlo brevemente antes de repetir el proceso de nuevo.
“No,” admitió Dinah.
“Entonces solo vas a tener que esperar.” Reiteró Camila haciendo que la frustración de Dinah creciera.
Dinah parecía que iba a decir algo pero fue interrumpida antes de tener la oportunidad ya que alguien la estaba llamando.
“¡Hey Dinah!” gritaron al unísono Sofi y Regina y Dinah se giró ante el sonido de su nombre solo para ser abordada por más sirope de la tarta que la hermana de Camila y la suya habían tirado en su dirección.
“Ok,” dijo Dinah, cogiendo un trozo de tarta tirándoselo a ambas, “eso es todo,” murmuró antes de extender su mano para coger otro cacho empezando una pelea de comida en el comedor tirándosela a su primo quien siguió con ello tirando una puñado de patatas que se estaba comiendo hacia Normani y Clare.
El caos apareció en la sala después de eso y Camila se apoyó contra el pecho de Lauren y suspiró mientras lo veía; el sonido de las risas y los gritos de disfrute llenando la sala alrededor de ella,
“Tu cara sabe bien,” comentó Lauren, quitando otro trozo de sirope de tarta de la mejilla de Camila chupándose su dedo índice.
Camila se rio y extendió su mano para limpiarse su mejilla con el pulgar para así poder probar el sirope por sí misma.
“Mmmm, está bueno pero,” empezó Camila repitiendo la misma cosa de nuevo esta vez trazando su pulgar por los labios de Lauren, cubriéndolos con una pequeña capa de sirope.
Sonrió a Lauren y plantó una de sus manos contra un lateral del cuello de su novia mientras se giraba en su sitio para tomar la boca de su novia en la suya. Lauren sintió a Camila tirando suavemente de su labio inferior, su lengua trazando el contorno de este para quitar el sirope que había puesto hace sólo un momento.
“Eso sabe mejor,” exhaló Camila, estudiando las facciones relajadas de Lauren jugando con sus largos mechones de pelo rítmicamente en sus dedos.
Lauren besó el hueco del cuello de Camila mientras la menor permitía que sus ojos vagasen por la habitación hacia los otros ocupantes quienes aún estaban preocupados con sus amigables tácticas de guerra. Vio cómo Dinah tiraba algo de su tarta de cumpleaños de verdad a la cara de Siope y Normani se estaba cubriendo junto a Ally detrás del sofá, intentando evitar ser involucradas más en todo eso. Finalmente, la mirada de Camila llegó hasta Clare quien estaba de pie en la otra esquina de la sala y que había conseguido usar a Sofi como un escucho humano contra todos los ataques. Clare volvió su atención hacia Camila cuando sintió que la estaban mirando y Camila sintió que su estómago se revolvía cuando se dio cuenta de que mañana todo el mundo sabría que había sido su tío el responsable de su accidente.
“Pero será mañana,” pensó para sí misma Camila mientras escuchaba el sonido de la risa profunda de Dinah girando su atención hacia Lauren, quien estaba sentada mirándola con afecto, sus dedos jugando con una de sus manos, “porque no habrá demonios que vayan a arruinar el día.”


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Capitulo 81

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:29 am

Camila no podía dormir.
Lo intentó.
De hecho, había estado intentándolo desde que Lauren la había dejado en casa cuando volvieron de la casa de Dinah hace casi cinco horas. Camila había intentado cada truco que sabía para animar de alguna forma a su sueño; contando ovejas, escuchando música, leyendo, respirando profundamente pero todas fallaban miserablemente y por eso ahora estaba tumbada en la cama, su mente aguda y alerta mientras consideraba la razón por la que las pastillas de dormir que se había tomado hacía casi cuarenta minutos no habían tenido ningún efecto.
“Es porque no le contaste a Lauren y a las otras lo del tío de Clare,” pensó Camila mientras silenciosamente se maldecía por haber retrasado compartir la verdad con sus amigas acerca de su papel en el accidente.
Camila gruñó fuertemente y se giró hacia un lado de la cama para así poder ver la hora que aparecía en el reloj de su mesilla. 3.21am
“Ugh,” gruñó, volviendo a ponerse sobre su espalda cerrando los ojos fuertemente, una mano levantándose para frotarse su ojo izquierdo firmemente.
Podía sentir un ligero dolor de cabeza justo detrás de él y sabía que el comienzo del juicio más tarde solo haría que se empeorase mientras el día progresaba.
“Jodida idiota,” maldijo Camila para sí misma interiormente por haber sido la casa de lo que ahora era un episodio de insomnio poco común. “Deberías de habérselo contado hace meses cuando Clare y tú os disteis cuenta. No deberías de haber esperado tanto. ¿En qué demonios estabas pensando?” La verdad era que no había estado pensando. Sólo había estado feliz. Había estado muy feliz. Todas lo habían sido.
“No. Todas son felices,” reconoció Camila y ese era el centro del problema. Todo el mundo finalmente estaba feliz de nuevo y después de pasar el último año complicando las vidas de sus amigas con su salud, sus comportamientos, su estado de ánimo y los numerosos dramas que parecían haberla seguido a cada paso, Camila había, sin sorpresas, sido incapaz de divulgar algo que podría potencialmente amenazar esa felicidad.
Camila miró al techo de encima de su cama y exhalo fuertemente despacio, sus ojos cayendo hasta el dibujo que Sofi había dibujado para ella antes de haber ido al hospital para que le hicieran la cardioversión por su latido irregular. Había seguido una promesa que había hecho a su hermana y lo había pegado al techo el día de después para así poder mirarlo cada noche antes de irse a dormir. La luz de su habitación era poca a esa hora pero Camila pensó que podía imaginarse las figuras que su Hermana había dibujado en la hoja y su boca se curvó en una sonrisa mientras recordaba el día que Sofi y ella habían ido juntas al parque con Lauren.
“Ese fue un buen día,” pensó Camila mientras volvía su cabeza hacia la cama mirando de nuevo al reloj, suspirando para sí misma mientras veía la hora. 3.28am
“Debería levantarme,” consideró Camila, sabiendo que la probabilidad de conseguir dormir era extremadamente baja viendo que tendría que estar despierta en unas pocas horas para prepararse de todos modos para ir al juzgado.
Se quedó tumbada uno minutos más, su mano encerrándose alrededor del edredón para echarlo hacia atrás, su mente aun debatiéndose sobre si realmente era la mejor acción para hacer o no.
“Levántate,” se urgió a sí misma antes de finalmente tirar las sábanas hacia atrás colgando sus piernas por el borde del colchón para así estar sentada.
Se frotó el ojo izquierdo de nuevo, el ligero dolor que estaba apareciendo detrás de él haciendo que extendiera su mano para coger el bote de analgésicos de su mesilla. Con su mano libre Camila encendió la lámpara de la mesilla y empezó a leer la prescripción del bote, deliberando el beneficio de tomarse otro par de pastillas para intentar apaciguar el dolor antes de que pudiera progresar más. En teoría, no había razón por la que Camila no pudiera tomar otra pastilla pero aún se negaba a sucumbir a su rutina previa a pesar de ese conocimiento. Había pasado demasiado desde que las usaba habitualmente, a cambio ahora solo recurriendo a ellas cuando el dolor era insoportable, que una parte de ella funcionaba irracionalmente sobre si empezaba a confiar en ellas de nuevo volvería a los malos hábitos y no sería capaz de funcionar sin usarlos. Entonces, con todo esto en mente, Camila decidió contra tomarse ninguna y a cambio volvió su atención lejos del bote de su mano y hacia la papelera del suelo al lado de su escritorio. Con cuidado decidió tirarlo en esa dirección, con sus ojos entrecerrándose y su lengua sobresaliendo entre sus dientes en concentración mientras lo hacía. Una vez satisfecha con su trayectoria planeada anticipada, Camila lo lanzó por el aire, sus ojos ampliándose en sorpresa mientras caía suavemente en el recipiente fuera de la vista.
“La vez en la que nadie está aquí para verlo,” se rio Camila suavemente, haciendo un esfuerzo para no ser demasiado ruidosa por miedo a despertar al resto de la familia.
Se levantó de la cama y fue hacia el escritorio, bajándose un poco los shorts de su pijama que se había subido ligeramente por la noche. Encendió la luz de su escritorio y se sentó en la silla, abriendo el cajón y sacando el diario que Lauren le había comprado en Navidad y un bolígrafo.
Camila lentamente cerró el cajón con su rodilla mientras habría el cuaderno quitando la tapa del bolígrafo usando sus dientes. Puso la tapa en el otro extremo y rápidamente escribió la fecha en la parte de arriba de la siguiente hoja en blanco.
23 de Junio de 2014
Miró fijamente la página un momento mientras pensaba en qué escribir, dando golpecitos con el final del bolígrafo contra sus dientes.
“Hoy es el juicio,” estableció para empezar.
“Finalmente está aquí y tengo un poco de emociones mezcladas sobre ello. Durante la mayor parte del tiempo es en todo lo que podía pensar y me quedaba despierta por la noche pensando si las cosas serían diferentes una vez que hubiera terminado, si las cosas se sentirían mejor, si yo me sentiría mejor. Cuando primero encontraron al conductor pensé que era la respuesta que había estado buscando. Había pensado que sería la solución a todos mis problemas. Que porque la policía finalmente sabía quién era, sería condenado y conseguiría un cierre que tan desesperadamente quería para poner el accidente detrás de mí. Pensé que esa era la única forma en la que seguiría adelante. Que viéndole sentenciado era lo que significaría el fin a todos mis tormentos.
He estado en tan mala situación desde entonces que me he aferrado a esa noción con cada parte de fuerza que tenía en mí. No me di cuenta de que su castigo tendría ese poco impacto en mí, que un veredicto de culpable no era el destello mágico que necesitaba para ayudarme a encontrarme a mí misma de nuevo.
Le odiaba tanto al principio. Le odiaba por lo que me había hecho, por dejarme en la carretera conduciendo para proteger su mejor interés en vez de actuar a favor del mío. Pensé que la ira había sido lo que necesitaba para atravesar esto. Que odiarle haría que dejase de odiarme a mí misma. Sin embargo, no lo era. Todo lo que hizo era prevenir que viera era dónde estaba el problema real que estaba en mí. Siempre ha estado en mí.
Me sentí como si él me hubiera quitado algo mío aquel día. Que me había robado mi vida pero la verdad del problema es que no lo había hecho. Aún tenía mi vida. No me la había robado. Casi lo había conseguido, pero, gracias a las acciones de la gente que, durante la mayor parte, siempre fueron relativos extraños para mí, no lo había hecho. Aún estaba viva, respirando, envejeciendo con cada segundo que pasaba y no podía realmente estar enfadada con él por robarme mi vida cuando en realidad no lo hizo.
Le había culpado por la persona en la que me convertí después del accidente. Pensé que me había cambiado. Que me había convertido en alguien que no quería ser, alguien a quien no me podía enfrentar en el espejo, alguien que había perdido todo lo que la hacía ser quien era pero él no lo hizo. No me había cambiado. No de la forma en la que pensé que lo había hecho. Sí, el daño que su vehículo infligió en mi cuerpo hizo las cosas más difíciles, hizo que tareas que antes habían sido fáciles fueran más difíciles pero, no debía de haberme cambiado en la persona en la que me convertí.
Yo fue la razón por la que cambié. Fui yo quien permitió que lo que me pasó consumiera mi vida, que cambiara la forma en la que pensaba, la forma en la que reaccionaba a todas las situaciones a las que me enfrentaba. Admitiré que algunos aspectos de mi personalidad y mi comportamiento los encontraba difíciles de controlar por mi lesión cerebral pero me he dado cuenta ahora de que todo lo que me había pasado fue una elección por mi parte. Me dejé revolcarme en mi propia tristeza, demasiado preocupada por lo que pensarían otras personas de mí, no me preocupaba lo suficiente por mí. La forma en la que elegí responder a lo que me pasó fue solamente mi responsabilidad. Hasta que acepté que no importaba cuanta gente intentase ayudarme porque mientras siguiera echando la culpa de mis acciones a alguien más siempre fallaría.
Sé que la gente que ha estado en situaciones similares a la mía probablemente las hayan asumido mejor que yo, mientras que otros probablemente lo hayan hecho peor. Me he dado cuenta ahora de que el estado mental es importante no sólo para alguien en recuperación sino para cualquiera. El estado mental es importante cada uno de los días de tu vida. Otra gente puede influenciarlo, como el conductor hizo cuando no pudo parar su coche en el cruce aquel día. Él influenció mi estado mental pero ojalá hubiera sabido cuando me desperté en la cama del hospital después que la única persona que realmente tiene control sobre cómo te sientes eres tú mismo.
Me siento bien finalmente expresando eso. Ser capaz de aceptar que muchos de mis problemas fueron resultado mío y no directamente suyos. Es bonito saber que puedo reconocer las elecciones pobres que hice durante el último año sin odiarme a mí misma por ellas. Caminar a casa desde la playa el día del accidente, volver a la escuela en vez de seguir el consejo de mis padres de terminar el año en casa, alejar a Lauren cuando fui a rehabilitación, intentar esconder las hemorragias nasales de todo el mundo, no trabajar con mi terapeuta tanto como probablemente podía haberlo hecho; todos esos fueron las elecciones que hice. AI menos puedo mirar atrás ahora y ver el accidente y mis elecciones como lecciones.
Este último año ha sido una clase grande en perseverancia. Todas esas dificultades que he enfrentado me enseñaron lecciones incalculables que me servirán para el resto de mi vida. Supongo que es verdad lo que me dijo mi padre mientras pasábamos por la playa cuando era más pequeña, “Un mar en calma nunca hizo un marinero experto.” Es divertido cómo algo con lo que una vez tuve problemas para entender ahora parece que tiene mucho sentido para mí.
Me acuerdo cuando me enteré de que habían cogido al conductor y cómo había deseado que estuviera muerto. A día de hoy ese recuerdo aún me aterra porque nunca quiero pensar así de nadie. Nunca deseo daño a alguien, sin importar lo que hayan hecho. Ese no es el tipo de persona que quería ser.”
“Es su juicio hoy,” escribió retirándose en su silla mientras tomaba otro tiempo para recomponer sus pensamientos. “El hombre al que había odiado tanto, quien una vez había deseado que estuviera muerto, es su juicio hoy y me parece tan raro que en vez de anticipar su sentencia me encuentro sintiéndome mal por todo lo que le está esperando. Ya no le odio y sé que el juicio no tiene otro propósito que ver cómo toma responsabilidad por sus acciones. No va a darme ningún cierre y no me va a hacer sentir mejor. Ya he puesto el accidente detrás de mí y aunque me ha tomado mucho tiempo para sentirme mejor no tiene absolutamente nada que ver con él y todo tiene que ver conmigo. Su oportunidad de encontrarse conmigo últimamente ha sido el catalizador que me ha llevado hasta este momento, hasta un lugar donde soy feliz, donde soy amada, donde soy una mejor persona, mejor “marinera” de lo que he sido antes. Hay tantas cosas por las que podría odiarle si quisiera, cosas por las que probablemente lo haría y que me habría tomado tiempo para reflejar el impacto que mis propias acciones han tenido en mi vida después del accidente pero, igualmente, hay tantas cosas por las que siempre tendría que estar agradecida. Aprecio todo mucho más ahora. Tengo un grupo de amigas increíbles y una novia increíble que aún no estoy segura de si me merezco completamente. He aprendido que soy fuerte, que puedo sobrevivir a través de cualquier cosa mientras no me rinda. No sé dónde estaría hoy si el accidente no hubiera pasado y prefiero no pensar en las posibilidades tampoco demasiado porque mi vida es la que es, y para ser sincera, es muy, muy buena. Así que, sí he mezclado emociones sobre el juicio hoy porque tengo que verle vivir con las consecuencias de sus elecciones y por mucho que le odiase antes ahora me compadezco. Su vida cambiará por las elecciones que hizo al igual que lo hizo la mía. La única diferencia es que yo tengo paz con mis elecciones mientras que él está intentando ignorando las suyas. La única elección que aún tengo que hacer es esta: Resulta que el conductor no es un extraño como pensaba. No es una entidad sin cara sino una persona. Tiene una vida y una familia propia. De hecho, su familia no es desconocida para mí porque está relacionado con alguien que conozco y la elección que he hecho es guardar esa información de la gente más cercana a mí, de mis amigas y mi novia. Siempre tenía intención de ser sincera con ellas pero estaba intentando protegerlas, preservar la felicidad que he encontrado. Sin embargo, creo que he esperado demasiado para contarles la verdad y la elección que hice originalmente puede que no haya sido la mejor. Pero he hecho una lección ahora. No puedo esperar más; tengo que compartir ese conocimiento con ellas,” escribió Camila, poniendo el bolígrafo sobre la hoja mientras volvía a leer las palabras que había escrito.
“Tengo que contárselo,” escribió significativamente, subrayando las tres palabras con énfasis, “Tengo que vivir con lo que pase como resultado de mi elección como siempre lo he hecho.” Camila volvió a ponerla la tapa al bolígrafo y lo metió dentro de su diario, cerrando la portada mientras deslizaba el libro hacia adelante en la superficie de su escritorio mientras echaba hacia atrás la silla de ruedas. Escuchó la puerta de su habitación crujir mientras se abría y miró en su dirección mientras revelaba a Jasper, su nariz olfateando el suelo en busca de algo.
“Hey Jasper,” susurró Camila, acercando su silla cerca de él agachándose para acariciar su cabeza, un repentino pensamiento viniendo a ella. “¿Qué dices si nos vamos a dar un paseo?” murmuró silenciosamente, adoptando una posición arrodillada delante del cachorro de Springer acariciándole debajo de su barbilla.
Frotó el pelo de su cabeza antes de levantarse y vestirse con su chándal y una camiseta, su par de converse andrajosas encontrando su camino hasta sus pies para terminar el look simple por el que había optado. Cuando terminó, Camila recogió a Jasper, quien estaba intentando coger la pelota que estaba debajo de la cama, en sus brazos le llevó hasta abajo, solo poniéndole de nuevo en el suelo una vez que su correa estaba segura en su sitio.
Durante la siguiente hora Camila paseo a Jasper por el vecindario y penso en todo lo que había pasado durante el último año, una sonrisa apareciendo en sus labios como reflejo de lo lejos que había llegado. La ruta le hizo pasar inconscientemente por el lugar del accidente al igual que por la casa de Dinah antes de finalmente terminar fuera de la casa familiar de Lauren. Camila se quedó de pie en la acera de la casa de su novia, mirando fijamente la pared blanca del exterior coronada por un tejado gris intentando pensar la mejor forma para informar a Lauren y a las otras de que había estado escondiendo el hecho de que el tío de Claro había sido el responsable de accidente. Camila sabía que Lauren estaría molesta de que no se lo hubiera contado y realmente no podía culparla, después de todo, se habían prometido mutuamente contarse todo. Era probablemente esa la razón por la que Camila no podía pensar ni siquiera un escenario en su cabeza en el que no terminase con Lauren extremadamente herida o enfadada y balanceaba la idea de que ella sería la razón por la que su novia se fuera a sentir de cualquiera de las dos formas.
“A lo mejor si lo escribe en una nota y lo pongo en tu collar no estará tan enfadada,” le dijo Camila a Jasper, mirando hacia abajo al Spaniel que estaba olfateando animadamente el felpudo de la puerta de Lauren. “No podría estar enfadada contigo ¿no?” le preguntó. “No, claro que no podría.” decidió Camila agachándose para acariciar su espalda, el roce haciendo que se girase para empezar a lamer su mano. “Mírate. Eres tan lindo.” señaló cogiendo al perro.
Caminó hasta la acera y se sentó al borde con su espalda en la casa de Lauren, poniendo a Jasper a su lado.
“Siéntate,” le mandó, acariciando su cabeza mientras se sentaba tumbándose después obedientemente en el suelo, sus clases de entrenamiento aparentemente dando sus frutos. “Ya sé, te mandaré dentro y después esperaré a que se calme,” musitó, sus dedos jugando con el pelaje del costado de Jasper haciendo que se girase para exponer su estómago. “No, eso no va a funcionar.” Se dio cuenta Camila, mirando hacia abajo al pequeño perro. “¿Alguna sugerencia Jasper?” preguntó. “Podría usar toda la ayuda que consiga.” Sin sorpresa Jasper no contestó así que siguió mirando hacia la carretera pensando, gastando otra media hora en silenciosa contemplación hasta que escuchó a alguien diciendo su nombre desde la casa de Lauren.
“¿Camila?” dijo Clara; su voz cayendo con preocupación ante la inesperada visión de la mejor fuera de su cara a esa hora de la mañana.
Camila se giró en respuesta a la voz y se levantó rápidamente, pareciendo avergonzada de haber sido pillada por la madre de Lauren mirando al vacío fuera de su casa.
“Hola Señora Jauregui,” dijo, levantando su mano libre frotándose la parte de atrás de su cuello, su peso cambiándose nerviosamente de un pie a otro.
“Son las cinco y media de la mañana,” señaló Clara con tono suave mientras salía por la puerta hasta el camino de su jardín, cerrándose la bata sobre sus hombros para mantenerlos cubiertos.
“¿Sí?” preguntó Camila aparentemente sorprendida por las noticias, sin haberse puesto el reloj no haber cogido el móvil. “Lo siento,” se disculpó, “No quería despertarla.”
“No lo hiciste;” le aseguró Clara amablemente, sus ojos mirando de cerca a la novia de su hija dándose cuenta de los círculos oscuros de debajo de sus ojos. “Me levanté pronto e iba a hacer café en la cocina cuando mire a través de la ventana y te vi sentada aquí.” Clara tiró de la puerta un poco detrás de ella para así no molestar al resto de la casa y dio unos cuantos pasos más en dirección a Camila.
“¿Cuánto tiempo llevas aquí fuera?” le preguntó.
“No lo sé exactamente,” confesó Camila, “un rato.”
“¿Estás bien?” cuestionó Clara con voz preocupada ante la presencia de la menor.
“Sí,” dijo Camila débilmente, bajándose las mangas de su sudadera para cubrir sus manos.
“¿Estás segura?” presionó Clara a sabiendas.
“No,” admitió. “No exactamente.”
Clara suspiró e hizo un gesto a Camila, extendiendo su brazo preparada para envolverla una vez que estuviera lo suficientemente cerca.
“¿Sabe tu madre que estás aquí?” cuestionó Clara mientras Camila caminaba en su dirección.
La pequeña morena negó con la cabeza en respuesta a la pregunta de Clara y la madre de Lauren envolvió su brazo alrededor de los hombros de Camila, acercándola a su costado con compasión.
“Te diré algo,” empezó Clara, acariciando la parte de arriba del brazo de Camila con su mano. “¿Por qué no entras y nos preparo algo de beber?” sugirió.
“Ok,” dijo de acuerdo Camila fácilmente y Clara la guio de vuelta a la casa, abriendo la puerta hacienda un gesto a la novia de su hija para que entrase. Guio a Camila por el pasillo silenciosamente cerrando la puerta detrás de ella antes de llevar a la menor a la cocina.
“Aquí,” dijo, sacando un taburete del mueble de la cocina para que se sentase Camila.
Camila descendió en él obedientemente y Clara puso una mano en su hombro.
“¿Qué será?” le preguntó Clara cálidamente. “¿Café o chocolate caliente?”
Camila hizo una mueca mientras Clara decía la palabra café y Clara se rio ligeramente.
“Chocolate caliente entonces,” dijo caminando alrededor de la isleta para rápidamente preparar ambas bebidas.
Cuando terminó, llevó las dos tazas y las puso en la superficie de granito delante de Camila, quedándose de pie un minute estudiando a la menor, aparentemente con problemas. Frunció el ceño y fue a sentarse al lado de Camila.
“¿Qué está pasando?” preguntó, poniendo una mano encima de la de Camila dándose cuenta de que aún la tenía alrededor de la correa de Jasper.
El perro pequeño estaba tumbado a los pies de Camila contemplativamente y Clara se tomó un minuto para soltar la correa de su collar para que así fuera libre de explorar la casa tanto como quisiera. Camila levantó la correa una vez que Jasper ya no estaba atado a ella y la puso en el mueble al lado de su bebida mientras el perro se levantaba e iba hacia el pasillo.
“Camila,” animó Clara cuando aún no había respondido a su pregunta previa. “¿Va todo bien?”
“¿Está Lauren aquí?” contrarrestó Camila, sus ojos centrados en sus manos para evitar los de Clara.
“Está arriba durmiendo,” contestó simplemente Clara, sus ojos examinando la cara de Camila.
“Cierto, sí, claro,” reconoció, asintiendo con su cabeza sin decir nada más.
“Camila ¿has conseguido dormir algo anoche?” preguntó la madre de Lauren a pesar de creer que ya sabía la respuesta a través de la apariencia de la menor.
Camila finalmente levantó la cabeza y negó con ella.
“No,” contestó.
“No puedo decir que esté sorprendida con el juicio hoy,” compartió Clara dándole a Camila una mirada compadecida mientras apretaba su mano amablemente. “Probablemente no va a ser fácil para ti.”
“No es eso,” interrumpió Camila encontrándose con los ojos preocupados de Clara.
“¿No?” probó con cuidado Clara.
“No,” contestó Camila.
“Camila puedes hablar conmigo si quieres,” ofreció Clara. “A lo mejor podré ayudarte-“
“Sólo he estado ocultando algo a Lauren y estoy preocupada de que se vaya a molestar cuando se lo cuente,” divulgó Camila.
“¿Estás enferma?” preguntó Clara aprensivamente.
“No, no estoy enferma.” contestó Camila poniendo sus dos manos en la taza de chocolate que tenía delante. “Es sobre el conductor que me golpeó.”
“Oh,” dijo Clara con una pequeña sonrisa formándose en sus labios la que Camila pensé que era extraña después de lo que acababa de admitir.
“¿Oh?” devolvió Camila mientras Clara se levantaba del taburete en el que había estado sentada.
“Espera aquí un minuto,” dirigió Clara levantando un dedo para que la menor se quedase ahí mientras iba hacia la puerta de la cocina desapareciendo.
El ceño de Camila se frunció con confusión mientras sus ojos vagaban por el espacio ahora vacío que había ocupado antes la madre de Lauren. Cuando no volvió después de unos minutos, Camila se giró en el taburete y dio otro sorbo a su bebida, hacienda una mueca mientras regañaba a su boca, habiéndose olvidado de dejar que se enfriase un poco antes de beber.
“Jesús,” se quejó Camila sacando su lengua e intentando ver si se había causado alguna lesión a largo plazo.
“¿Camz?” preguntó Lauren desde detrás de ella; su voz ronca con sueño.
Camila se giró para mirar a su novia, su lengua aun sobresaliendo haciendo que Lauren se riera. Parecía cansada y su pelo era un desastre de enredos mientras bostezaba. Extendió una mano para cubrir su boca en respuesta al reflejo antes de estirar sus brazos hacia arriba por encima de su cabeza para soltar la tensión de sus músculos, el movimiento haciendo que su camiseta se levantase exponiendo la piel de su estómago. Entró en la cocina seguida de cerca por Clara quien cogió su café del mueble, disculpándose y dejándolas a las dos solas para hablar.
“¿Sabes que aún ni son las seis?” le preguntó Lauren, frotándose los ojos con la parte de atrás de su mano mientras se acercaba a donde estaba su novia sentada.
“Yo… eh…” empezó Camila pero Lauren se rio de nuevo mientras recordaba como la chica de ojos marrones estaba cuando entró a la cocina.
Ladeó su cabeza cuando estuvo justo al lado de Camila y plantó un rápido beso en su frente antes de sentarse en el sitio que estaba ahora vacío a su lado.
“¿Te has vuelto a quemar la lengua?” preguntó extendiendo su mano cogiendo la mano libre de Camila, el chocolate caliente ahora a salvo de nuevo en el mueble. “Pensé que ya habías aprendido.” Dijo bostezando de nuevo. “Haces esto cada vez que tomas chocolate caliente cariño.”
“Lauren,” dijo Camila, poniendo una mano en lo alto de la de su novia. “Necesito hablar contigo de algo:”
“Lo sé,” dijo Lauren, moviendo su cabeza como si estuviera deshaciéndose de las telarañas que la noche había dejado. “Mi madre me lo ha dicho cuando vino a despertarme a esta hora inmoral.” Gimió de buen humor. “¿No podía haber esperado?” preguntó.
“No,” contestó Camila viéndose culpable por despertar a Lauren tan pronto.
“Estaba teniendo un sueño realmente bueno,” dijo Lauren seductoramente haciendo que Camila se sonrojase.
“Es solo,” empezó Camila sintiéndose nerviosa. “Lo siento, pero realmente necesito contártelo antes de ir al juzgado después.”
“Camz ¿es sobre lo del tío de Clare?” preguntó Lauren recorriendo su mano libre a través de su pelo mientras sus ojos verdes se encontraban con los marrones de su novia.
“Espera, ¿ya lo sabes?” cuestionó Camila, su voz elevándose incrédula.
“Sí,” afirmó Lauren. “Desde hace un tiempo.”
“¿Quién te lo contó?” preguntó Camila y Lauren miró hacia la puerta de la cocina a través de la que su madre se había desvanecido. “Espera, ¿fue tu madre?”
“Sí,” confirmó Lauren. “Pero fue un accidente.” Explicó. “Tu madre le dijo algo cuando fueron a tomar café y empezó a hablarme sobre ello sin saber que no me lo habías contado aún.”
“Yo…” empezó Camila pero no pudo pensar en nada más que decir, sin habla ante este giro de las cosas. “¿Significa eso que las otras lo saben?”
“Sí,” le informó sinceramente Lauren. “Se lo conté.”
“¿Por qué no me dijiste nada?” preguntó Camila. “¿Estás enfadada de que te lo escondiera?”
“No estoy enfadada,” la tranquilizó Lauren, acariciando el brazo de Camila con la palma de su mano. “Supuse que tenías que tener una buena razón para no contármelo pero es como dije antes Camz; confío en ti para saber cuándo y cómo compartes las cosas conmigo.” Se pausó un minuta antes de volver a bostezar. “Sé que siempre me lo acabarás contando,” dijo, sus palabras distorsionadas mientras se atrapaban en el bostezo. “Sólo que no pensaba que fuera a ser a las cinco y cuarenta y nueve de la mañana, eso es todo.”
“Quería contártelo antes,” dijo Camila, “Es solo que, hemos estado tan felices y estaba preocupada de arruinarlo todo otra vez. Estaba intentando protegerte, bueno, protegernos a nosotras y a esta estúpida burbuja de felicidad que parece que hemos creado recientemente.” compartió, moviendo una mano para hacer un círculo imaginario a su alrededor.
“Camz puedo entenderlo completamente, ¿vale?” aseguró Lauren. “Está bien. Sinceramente. Me lo has contado ahora y…”
“He estado pasando tiempo a solas con Clare también,” soltó repentinamente Camila, intercediendo antes de que Lauren pudiera terminar su frase, desesperada por compartir la verdad con ella ahora que la mayoría estaba finalmente ahí. “Nos hemos estado viendo.”
“¿Viéndoos?” preguntó Lauren, aparentemente insegura.
“Sí,” verificó Camila.
“¿Qué quieres decir?” devolvió Lauren.
“Sólo eso, ya sabes, para hablarlo,” aclaró.
“Entonces, ¿no me has estado engañando?” dijo Lauren, sin creer ni un segundo que Camila lo hubiera hecho pero necesitando escucharla diciéndolo.
“¡Qué! ¡No!” contestó rápidamente Camila, su voz elevándose con la protesta. “Claro que no,” dijo bajando la voz en un susurro aparentemente arrepentida por haber podido despertar al resto de la casa. “Sólo hemos hablado. Eso es todo pero hemos estado quedando sin vosotras.”
“Bueno, esto está bien mientras eso sea todo lo que hayáis hecho,” bromeó Lauren, acariciando con sus dedos la mejilla de Camila, “Estoy segura de que necesitabais discutirlo.” Camila extendió su mano y quitó la de Lauren de su cara, sintiendo que no se merecía el buen comportamiento de su novia. “¿Ayudó?” le preguntó Lauren, sin sentirse herida por el gesto sino sinceramente interesada por la respuesta que Camila fuera a dar a la pregunta.
“¿Ayudó el qué?” contestó Camila confundida.
“Hablar de eso con ella,” estableció.
“Sí, ayudó,” admitió Camila, “¿pero puedes como, gritarme o algo?” cuestionó. “Estas muy calmada con todo y me está preocupando.” Lauren se rio musicalmente y se inclinó para besar a Camila en los labios, sus dos manos levantándose para tomar la cara de su novia mientras lo hacía.
“Confío en ti, idiota.” Dijo con afecto, manteniendo las mejillas de Camila firmemente en sus manos mientras se echaba hacia atrás para verla mejor. “¿De verdad piensas que después de todo lo que hemos pasado esto iba a ser un drama enorme?” preguntó retóricamente. “Jesús Camz, si algo fuera a interponerse entre nosotras ahora tendría que ser más grande que esto.” Se rio. “Quiero decir, hemos pasado tanto que sinceramente creo que podríamos sobrevivir a cualquier cosa mientras lo hiciéramos juntas.” dijo. “Así que deja de ser una idiota, ¿vale? No estoy enfadada y no estoy celosa. Sólo estoy feliz de que estés bien con todo.” Camila bajó su mirada hasta el suelo que había en medio y Lauren levantó su barbilla para así encontrarse de nuevo con sus ojos. “Además,” dijo con una sonrisa juguetona en sus labios. “Sé que no tengo que preocuparme por Clare,” divulgó. “Sabe que si alguna vez hiciera algo para meterse entre tú y yo, Dinah seriamente patearía su culo.” Se rio Lauren. “La última vez que lo comprobé, Clare no tenía ningún deseo de muerte. ¿A menos que haya algo que sepas que yo no sé?” preguntó de broma.
“Entonces ¿podemos seguir siendo amigas todas?” preguntó Camila ignorando la última pregunta de Lauren. “Clare y nosotras, quiero decir.”
“¿No seguimos siendo amigas todavía?” contrarrestó Lauren y Camila sonrió.
“Sí,” respondió al darse cuenta.
“Clare no es responsable del accidente más de lo que tú eres.” Dijo decisivamente Lauren. “Nunca la culparía por lo que pasó y ninguna de las otras. Pensamos que te sentirías de la misma forma si aún seguías feliz de que ella saliera con nosotras.” Camila suspiró fuertemente como si se hubiera quitado un peso de los hombros. “¿Bien?” le preguntó Lauren, sintiendo el alivio y jugando con un mechón del pelo largo y sedoso de su novia.
“Sí,” contestó Camila, asintiendo con su cabeza y sonriendo. “Estoy bien.”
“Te amo, ya lo sabes.” Le dijo Lauren, trazando delicadamente la cicatriz de la frente de Camila hacienda que la chica del pelo marrón sonriera ampliamente en respuesta al gesto familiar.
“Yo también te amo,” dijo Camila y conectó sus bocas, besando a Lauren en los labios tiernamente.
“Tengo miedo de que estés jodidamente atrapada conmigo para siempre cariño,” bromeó Lauren de buen humor.
“Siempre no es lo suficientemente largo,” respondió Camila, sus palabras mucho más pesadas en comparación con las de Lauren, pero sin vergüenza flirteando, sus dedos recorriendo de arriba a abajo el brazo de su novia mientras la miraba.
“No. Seas. Tan. Jodidamente. Linda.” La regañó Lauren, besando a Camila en los labios entre cada palabra usando su mano para girar la cara de su novia hacia la suya. ¿Qué demonios se supone que tengo que decir en respuesta a eso?”
“Dime que me amarás una eternidad.” contestó Camila.
“¿Pensé que no era necesario?” preguntó Lauren, recordando su respuesta habitual ante las declaraciones de amor que se hacían.
“No lo es,” dijo de acuerdo Camila. “Sólo sería agradable escucharlo, eso es todo.”
“Bueno, en ese caso. Te amaré una eternidad Camz.” anunció Lauren, besando a Camila en los labios de nuevo, “y cuando este mundo sea un vago recuerdo en la mente del universo aún te seguiré amando,” sonrió, “y cuando el universo se haya consumido completamente por algún problema la única cosa que quedará es mi amor por ti.” Terminó mientras su dedo índice viajaba amablemente por la mandíbula de Camila. “¿Qué tal eso?”
“Eso es realmente bueno,” contestó sinceramente Camila, su mano moviéndose del brazo de Lauren para posicionarse en su cuello mientras sus ojos se encontraban y se quedaban firmes ahí, sin palabras intercambiadas entre ellas porque el significado detrás de la mirada que compartían era claro.
“Entonces, ahora que estoy despierta,” dijo Lauren; rompiendo contacto visual bostezando dramáticamente, una enorme sonrisa plasmada en su cara. “¿Qué dices a algo de desayunar?”
“¿Podemos tomar tortitas?” preguntó Camila.
“Podemos tomar lo que quieras.” dijo Lauren, levantándose de su taburete yendo hacia la nevera para empezar a coger los ingredientes necesarios.
Su mano estaba alrededor de la puerta abierta mientras miraba dentro cuando sintió la mano de Camila encima de la suya.
“Yo las haré,” propuso mientras Lauren miró hacia arriba encontrándose con sus ojos. “Es lo justo viendo cómo te desperté tan pronto.” Lauren se puso recta y sacó algunos huevos con un suave movimiento.
“¿Y si las hacemos juntas?” sugirió y Camila sacó un cartón de leche.
“Claro,” dijo de acuerdo Camila cerrando la nevera mientras Clara entraba y ponía su taza de té en el fregadero.
“¿Todo está bien aquí?” preguntó y Lauren y Camila compartieron una breve mirada antes de asentir ambas en respuesta.
“Sí, todo está genial.” dijo Lauren. “íbamos a hacer unas tortitas para desayunar.” Le dijo, sosteniendo el cartón de los huevos.
“Entonces parece que he llegado en el momento adecuado,” se rio Clara. “La última vez que hiciste tortitas aquí parecía que había explotado una pequeña factoría pastelera por toda la cocina.”
Cogió el cartón de Lauren e hizo un gesto para que las dos se fueran a los taburetes del mueble.
“Os hare a las dos el desayuno.” Estableció definitivamente para que así no hubiera discusión, cogiendo la leche de Camila. “Me quitará tiempo que de otra manera tendría que usar para frotar la batidora y el mueble más tarde.”
“Genial, gracias.” dijo Lauren mientras ella y Camila se sentaban.
Clara procedió a hacer las tortitas y cuando terminaron de comer Lauren se vistió con la ropa que iba a llevar para apoyar a Camila en el juzgado. Llevó a Camila y Jasper de vuelta a casa para que así su novia pudiera también prepararse y Sinu abrio la puerta para saludarlas tan pronto como Lauren aparcó el coche, obviamente nerviosa por ver que Camila faltaba en su cama cuando se levantó.
Pronto la hora del juicio llegó y Alejandro, Sinu, Lauren y Camila fueron hacia el juzgado, encontrándose allí con Dinah y sus padres, igual que con Ally y Normani.
Las chicas estaban de pie delante de los asientos del público mientras los adultos estaban en una conversación con el abogado de Camila cuando Clare se acercó a ellas tímidamente, evidentemente insegura de cuál sería su respuesta esa mañana si la verdad sobre la relación con el conductor había sido finalmente desvelada.
“Hola,” saludó levantando una mano con dudas. “Bueno, historia graciosa, ¿pero os acordáis del sueño recurrente que estaba teniendo de perseguir una gallina por el patio?” preguntó intentando romper el hielo. “Bueno, resulta que no era una gallina sino un gallo. ¿Qué se supone que significa eso?” cuestionó.
“A lo mejor significa que no te gustan las chicas sino los chicos,” estableció fácilmente Dinah, una sonrisa de apoyo en su cara.
“Si o puede que signifique que tienes que dejar de comer queso antes de ir a la cama.” Añadió Normani.
“Creo que significa que encajas,” dijo Lauren encontrándose con los ojos de Clare. “No podrías salir con nosotras si no tuvieras al menos un sueño recurrente que bordara lo ridículo.”
“Sí, sigo teniendo este sueño en el que Dinah me come,” confesó Ally.
“¿Qué?” se rio Normani sin haber escuchado eso antes.
“Es mucho más grande que yo y me da miedo, ¡¿vale!?” explicó Ally rápidamente.
“Como si te fuera a comer,” se rio Dinah. “Quiero decir, eres todo piel y huesos. Además eres tan bajita que apenas se te cataloga como comida. Eres más como un entrante.”
“Oh Dios mío.” Se rio Camila.
“Entonces, ¿estamos bien?” les preguntó Clare necesitando confirmación.
“Solo si aún sigues trayendo la película a casa de Normani para la próxima noche de películas.” contestó Lauren y Camila envolvió un brazo alrededor de su cintura, encantada con esa interacción.
“Sí,” se unió Dinah. “Me prometiste que traerías la trilogía de Scream ¿recuerdas? Tengo ganas de ver a Mila cubriéndose debajo de una almohada.”
“Espera, vamos a ver películas de terror ¿otra vez?” se quejó Ally. “Ya tuve que sufrir con “Sé Lo Que Hicisteis El Último Verano.” ¿Cómo es eso justo?”
“Fue votación,” dijo Dinah. “Eres,” empezó pero fue interrumpida por la madre de Camila acercándose y poniendo una mano en el hombro de su hija.
“Mija, tienes que venir y sentarte con nosotros ahora.” Le informó Sinu, mirando alrededor al grupo de amigas. “Puedes hablar con todas durante el receso.”
“Vale,” reconoció Camila mientras Sinu se movía para sentarse detrás de la mesa de procesamientos al lado del abogado que les representaba en el caso. “Supongo que me tengo que ir,” dijo, a todas, respirando fuertemente. Dinah, Ally y Normani le ofrecieron una mirada amable a Camila y la abrazaron antes de sentarse en el primer banco del público para unirse a los padres de Dinah dejando a Lauren y Clare aún con ella.
“Ya lo tienes,” dijo Clare, poniendo una mano en el hombre de Camila animadamente, sintiendo su malestar ante la situación entre ellas. “Sin sentimientos ¿recuerdas?” le recordo a la menor antes de hacer un movimiento para irse y unirse al resto de su familia que estaban viendo la interacción con interés desde donde estaban sentados.
“Clare, espera.” Dijo urgentemente Camila, extendiendo una mano hacia la muñeca de la otra chica previniendo que se fuera, Clare giró su cara y Camila sonrió ampliamente. “Gracias por todo,” dijo agradecidamente. “Sé que no es fácil.”
“Claro que lo es,” dijo en desacuerdo Clare, intercediendo. “Es tan fácil como será este juicio.” dijo moviendo sus manos delante de ella imitando un tiro de baloncesto. “Canasta” dijo levantando una ceja. “Tiro limpio.”
“Lo siento,” se disculpó Camila.
“No lo estés,” dijo Clare, poniendo una mano en el brazo de Camila. “La única persona a la que culpar por el resultado de este juicio es a mi tío.” Clare miró por encima de su hombre a su familia en ese instante. “Debería irme,” reconoció.
“Ok,” aceptó Camila y Clare asintió antes de girarse e ir al otro lado de la galería descendiendo en el banco entre un hombre y una mujer mayores quienes Camila asumió que serían sus padres.
“Voy a sentarme justo detrás de ti cariño,” dijo Lauren cogiendo la mano de Camila volviendo a captar la atención de Camila lejos de Clare quien parecía tener una conversación agitada con los que estaban a su alrededor. “Si lo encuentras difícil entonces simplemente gírate y mírame ¿vale?”
“Lauren, no tienes que quedarte en mi testimonio médico,” estableció Camila, su tono serio. “Van a mostrar las fotografías y a hablar sobre lo que pasó cuando me llevaron a Urgencias.”
“No voy a abandonar esta sala,” la interrumpió Lauren, apretando la mano de Camila. “Si tú lo dices,” dijo Camila, “pero si necesitas irte, entonces puedes, ¿vale? Sé cómo te encontraste viendo las fotos cuando lo hicimos la primera vez. No quiero que estés aquí si no puedes.”
“Camz,” empezó a protestar Lauren.
“No, prométeme que te irás si tienes que hacerlo,” pidió Camila. “¿Por favor? Me sentiría mejor sabiendo que lo harías.” Lauren estudió la cara de Camila durante un segundo antes de ceder.
“Vale,” gruñó. “Prometo que me iré si no puedo soportarlo. ¿Contenta?”
“Sí,” dijo Camila sinceramente.
“Vale, ahora vete, y no sé, sé una idiota por allí un rato,” intentó hacer que fuera todo más ligero un momento.
“Te veré después,” dijo Camila, besando a Lauren en los labios caminando hacia atrás lentamente en dirección a la mesa donde se tenía que sentar.
Mantuvo sus manos entrelazadas hasta el último segundo posible y Lauren sonrió mientras los dedos de Camila finalmente perdieron el contacto con los suyos. La menor sonrió a Lauren y después se giró para unirse a sus padres y a su abogado. Lauren la miró hasta que estuvo a salvo sentada y se movió por el banco hasta sentarse al lado de Normani.
“¿Estás nerviosa?” le preguntó Normani a su amiga.
“Sip.” admitió Lauren, sus ojos sin dejar nunca la espalda de Camila.
“Yo también,” secundó Normani mientras extendía una mano para tomar una de las de Lauren entre las suyas.
Acarició la parte de atrás de ésta con su pulgar y Lauren finalmente retiró sus ojos de su novia para mirar hacia sus manos entrelazadas. Puso su otra mano encima de la de Normani y miró hacia arriba para encontrarse con sus ojos oscuros.
“Gracias por estar aquí conmigo,” dijo Lauren. “A las dos.” dijo, mirando a Ally quien estaba mirando a Lauren con una mirada solidaria en su cara. “Os quiero chicas.”
Normani abrazó de lado a Lauren y Ally extendió su mano para ponerla sobre sus piernas, apretando la rodilla de Lauren en reconocimiento, silenciosamente devolviendo el sentimiento.
“Estamos también aquí por Camila,” dijo Ally.
“Lo sé,” respondió Lauren. “Eso es parte de la razón por la que os quiero. Sé que hemos tenido nuestros altibajos pero realmente sois mis mejores amigas. Habéis estado tan geniales este año…”
“Ella va a estar bien Lo,” la tranquilizó Ally a sabiendas, bien consciente de lo nerviosa que había estado sobre el juicio intentando ocultar sus pensamientos de Camila. Dio un golpecito en la pierna de Lauren hasta que volvió a retirar su brazo, Normani habiendo soltado también su agarre de su amiga.
“¿Eso crees?” preguntó Lauren, aún preocupada. Ally miró a Camila y sonrió.
“No, lo sé.” contestó Ally y Lauren la miró mientras se sentaba hacia atrás contra el banco volviendo su atención completamente hasta la parte frontal de la sala, una multitud de gente entrando para tomar sus asientos.
Después de que el juez fuera presentado, las reglas del juzgado anunciadas y los cargos contra el acusado expuestos, la acusación y la defensa tomó turnos para presentar sus declaraciones abiertas. Los testigos fueron interrogados, cada uno examinado por cada abogado hasta que el doctor que primero había tratado a Camila en Urgencias hizo el juramento para presentar testimonio en relación con la condición de Camila después del accidente. El abogado de Camila se levantó y se acercó al médico, inclinándose sobre la tribuna de los testigos.
“¿Podría por favor identificarse para el juzgado?” preguntó el profesional alto y canoso sentado detrás de la separación.
“Sí, mi nombre es Dr Alexander Richardson y soy un médico de Urgencias en el hospital del Sur de Miami.”
“Estaba usted de guardia el día que la Señorita Cabello llegó a su departamento, ¿es eso correcto?” preguntó.
“Sí,” confirmó el doctor.
“¿Puede por favor describir al jurado las lesiones que presentaba la Señorita Cabello en su llegada?” animó.
“En su llegada a Urgencias, la Señorita Cabello estaba altamente inestable y en condición crítica.” dijo. “Su respiración era muy lenta y su ritmo cardiaco estaba limitado hasta el punto en el que su corazón apenas era capaz de mantener un ritmo de presión sanguínea sistólico de más de cincuenta.” El Dr. Richardson consultó las notas que había llevado con él antes de seguir. “Presentaba una gran fractura en el lóbulo temporal izquierdo del cráneo que se extendía hasta el hueso parietal. Pronto se encontró en que tenía un gran hematoma subdural debajo y también un sangrado intracraneal. La Señorita Cabello había sufrido múltiples costillas rotas en el costado izquierdo de su pecho desde la T2 hasta la T10 y como resultado de esto el pulmón izquierdo de la Señorita Cabello había sido perforado causando un neumotórax que necesitaba ser drenado inmediatamente a su llegada a Urgencias.” El Dr. Richardson giró la página en sus manos y continuó. “Debido al trauma de su pecho del impacto del coche la Señorita Cabello también sufrio un taponamiento cardiaco, una laceración en el bazo y múltiples fracturas en su brazo, muñeca y mano derecha.” Explicó. “El taponamiento cardiaco necesitaba ser drenado usando una periocardiocentesis en urgencias para estabilizar a la Señorita Cabello para la cirugía.”
“Me gustaría tomar esta oportunidad para exhibir 12 de las 18 fotos que fueron tomadas por la policía como pruebas del accidente.” Camila escuchó gritos alrededor en la sala mientras las imágenes de un cuerpo roto tumbado en una cama de hospital estaban siendo mostradas al resto del jurado pero ella mantuvo sus ojos hacia adelante, sin querer mirar a la gente que había a su alrededor por miedo a perder su compostura.
“Dr. Richardson, ¿puede por favor describir la intervención quirúrgica necesaria como resultado de las lesiones de la Señorita Cabello?” El Dr. Richardson ojeó el historial médico de Camila y encontró la documentación relevante antes de contestar.
“La Señorita Cabello requirio múltiples procedimientos quirúrgicos para tratar las lesiones. Se le hizo una craneotomía para quitar el hematoma subdural y corregir las fracturas de su cráneo. Una esplenectomía fue necesaria para quitar su bazo al igual que se necesitó una intervención quirúrgica para corregir el daño de su corazón y su pulmón. La Señorita Cabello también requirio un aparato de fijación externa para sostener las fracturas de su brazo izquierdo mientras se curaban pero al mismo tiempo no estaba lo suficientemente estable para tener más cirugía para corregir el daño del nervio que tuvo como resultado una pérdida de función a largo plazo de su mano.”
“Bajo su experiencia ¿cuál es la mortalidad de pacientes que se presentan en urgencias con condiciones similares?” preguntó el abogado de Camila.
“Puede depender de la edad y el historial médico previo, pero normalmente encuentras entre un ochenta y noventa por ciento de muerte.” Estableció. Camila escuchó un ruido detrás de ella seguidos de unos pasos por el pasillo del juzgado y cerró sus ojos, sabiendo sin siquiera necesitar mirar que había sido Lauren quien se había ido.
Giró su cabeza para confirmar su creencia y tenía razón cuando se encontró el banco de detrás vacía sin Lauren ni Normani, sus ojos encontrándose con los de Ally y Dinah brevemente, las dos chicas ofreciendo una pequeña sonrisa. Camila miró hacia adelante e intentó concentrarse en el testimonio de los testigos pero no podía, sus pensamientos estaban con Lauren preguntándose si estaba bien. Intentó escuchar mientras el Dr. Richardson explicaba que en un diez por ciento de los pacientes que habían sobrevivido a un accidente de tráfico así con lesiones mentales similares; el siete por ciento normalmente se quedaban con un daño cerebral irreversible y a menudo en unidad de cuidados. El dos por ciento del tres restante se quedaba con discapacidades y tenían problemas por funcionar sin la ayuda de los otros. Y el uno por ciento restante de los pacientes tenía total independencia después de un trauma tan significativo como el que Camila había tenido.
Camila volvió a mirar por encima de su hombro en dirección a la puerta y tuvo problemas para luchar con las ganas de levantarse y seguir a Lauren. No quería nada más que estar con ella, pero era incapaz de irse mientras el juicio estaba en proceso a menos que hubiera unas circunstancias mitigantes.
“Que le jodan,” pensó Camila levantando una mano captando la atención del abogado. Fue hacia ella y se agachó sobre la mesa.
“¿Estás bien?” preguntó susurrando mientras Alejandro y Sinu miraban.
“No,” dijo Camila, “Me siento mal, creo que tengo que salir.”
“Vale,” dijo, “Sólo espera un minuto.” Se giró hacia el juez.
“¿Puedo acercarme al estrado?” preguntó y el juez se lo permitió, el abogado de la defensa uniéndose a él.
Camila vio al juez mirar en su dirección antes de asentir con su cabeza. El Señor Arnold, su abogado caminó hacia ella.
“El juez te dejará irte mientras concluimos el testimonio medico pero tendrás que volver después para evidenciar y ser testigo del resto de los procedimientos, ¿vale?” le dijo. “Hará un corto receso después de concluir esto e iré a buscarte.”
“Vale,” dijo agradecidamente Camila.
“Mija ¿quieres que vaya contigo?” preguntó Sinu pero Camila puso una mano tranquilizadora sobre su brazo y negó con la cabeza.
“No, solo necesito algo de aire fresco. Estoy bien. De verdad, quédate aquí.” pidió.
Sinu asintió con la cabeza mientras Camila se levantaba y el Señor Arnold abrio la separación para que pudiera salir de la sala. Le tomó todo a Camila no correr hacia afuera, pero de alguna manera consiguió caminar calmadamente hasta la parte de atrás de la sala, manteniendo sus ojos centrados en la puerta del final del pasillo para así poder evitar el escrutinio de la gente sentada en la galería del público. Cuando la alcanzó, Camila la abrio y desapareció, permitiendo que se cerrase detrás de ella.
Finalmente libre, Camila fue corriendo hacia la entrada del juzgado y se escapó a través de las puertas hasta el sol de detrás. Fue cegada un momento mientras sus ojos se ajustaban, pero pronto vio a Lauren sentada en las escaleras, su cabeza hacia abajo y los brazos de Normani envueltos alrededor de sus hombros.
“¡Lauren!” gritó y la chica de ojos verdes se giró ante el sonido de la voz de Camila levantándose rápidamente, cerrando la distancia entre ellas en unos cuantos pasos.
Puso sus brazos alrededor de Camila y la abrazó fuertemente, la chica más pequeña devolviendo el abrazo con la misma fuerza.
“Hey,” dijo Camila acariciando el pelo de Lauren mientras caía por su espalda y lloraba en su pecho. “Está bien,” dijo. “Estoy aquí.” Camila vio a Normani acercarse desde donde había estado sentada y apretó el hombro de Camila antes de volver dentro, dejándolas a las dos a solas.
“Lo siento,” se disculpó Lauren. “Dios, lo siento tanto,” dijo, sorbiendo con la nariz ruidosamente girando su cabeza para mirar a Camila. “Soy tan idiota.” Le dijo. “No quería hacer que te preocuparas, pero no podía quedarme ahí más. No podía…” empezó, sus palabras apagándose mientras suprimía otro sollozo. “Lo intenté. Lo hice…”
“Está bien,” la consoló Camila. “Me alegro de que te hayas ido. Eso es lo que quería ¿recuerdas? No quería que te quedaras si no podías. No por mí, tienes que mirar por ti también.”
“Sí, pero ahora tú también te has ido,” señaló Lauren. “Ahora te estás perdiendo el juicio.”
“Está bien. Te prometo que no es nada que no sepa ya.” Bromeó Camila intentando suavizar la situación.
“Camz,” la regañó Lauren, riéndose a pesar de las lágrimas. Camila soltó el torso de su novia y cogió su mano para volver a las escaleras.
“Ven aquí,” dijo mientras guiaba a Lauren hasta el suelo para sentarse. Puso a Lauren a su lado, envolviendo un brazo alrededor de sus hombros y empezó a jugar con los dedos de una de sus manos.
“No tenías que venir detrás de mí.” dijo Lauren después de un momento, la mano que Camila había puesto alrededor de sus hombros acariciando su brazo. “Normani estaba aquí.”
“Lo sé,” respondió Camila, “pero, quería estar contigo. Te lo debo al menos después de todas las veces que tú has estado para reconfortarme.”
“Camz no me debes nada.” Le dijo seriamente Lauren.
“No,” se opuso Camila. “Te debo todo.” Dijo besando a Lauren en lo alto de su cabeza.
“Ugh,” gruñó Lauren, limpiándose los ojos furiosamente cambiando de tema. “Mírame” Se rio, escondiendo su cara en el pecho de Camila. “Es tan estúpido. No debería dejar que me afectara así. Quiero decir, tú estabas sentada justo ahí delante de mí.” Camila sonrió y movió la mano que estaba acariciando el brazo de Lauren hasta el pelo de su novia.
“It’s alright to cry, even my dad does sometimes.” Empezó a cantar suavemente y Lauren ladeó su cara para mirar a Camila quien se encontró con su mirada entretenida. “So don’t wipe your eyes, tears remind you you’re alive.”
“Para,” dijo Lauren, golpeando firmemente a Camila en el esternón con su puño, la otra chica riéndose en respuesta. “Pensé que habíamos hablado de esto.”
“Tú hablaste,” dijo Camila aun riéndose. “Yo no escuché.” Se rio. “Ya te dije que Ed Sheeran es un genio con las letras. Te juro que uno de estos días me creerás.”
“Camz, lo digo en serio,” se quejó Lauren.
“Sí, pero yo no,” contrarrestó Camila, quitando unos mechones de pelo de Lauren de sus ojos Esmeralda para así poder verlos mejor. “Vamos,” urgió.
“Suavízate un poco para mí.” La animó, apretando el brazo de Lauren para así estar presionándolo más contra ella. “No puedo soportar el pensamiento tuyo llorando por mí. Quiero hacerte sonreír. No quiero hacerte llorar nunca.” Camila miró hacia adelante y una sonrisa de lado apareció en sus labios como si pensara en algo. “Lauren,” dijo cuando su novia no respondió y la chica más alta miró de nuevo hacia arriba. “You’re strumming on my heart string,” empezó y Lauren se estiró moviendo la cabeza. “No espera,” dijo Camila mientras Lauren la empujaba con firmeza por el hombro casi tirándola. “I’ll pick your feet up off of the ground and never ever let you down, lo prometo.”
“¿Cómo coño haces eso?” preguntó. “Jesús, ni siquiera puedo pensar una sola forma de sacar cualquiera de sus letras en una conversación.”
“No lo cuestiones,” dijo Camila, “Sólo abrázame otra vez para poder besarte.” Lauren sonrió y envolvió sus brazos alrededor de Camila, la menor acercándose más besándola en los labios, profundizándolo casi instantáneamente mientras sus propios brazos se entrelazaban con los de su novia.
“Ey,” vino la voz de Dinah de detrás de ambas interrumpiéndolas como era normal. “¿Es esto una fiesta privada o puede unirse alguien?” preguntó, Ally y Normani con ella.
“Puedes sentarte con nosotras pero no te voy a besar.” dijo Camila haciendo una mueca mientras Lauren se enterraba más contra el pecho de la menor. Dinah se sentó al lado de su mejor amiga y se puso contra su hombro mientras Ally y Normani se sentaron al lado de Lauren.
“¿Han terminado ya?” preguntó Lauren y Dinah negó con la cabeza.
“Nope,” contestó. “Aún están siendo algo desagradables hablando de ti en el hospital. Quiero decir, no me entiendas mal. Me encanta ver tus heridas sangrientas en alta definición,” dijo sarcásticamente, “pero son como noticias paradas ahora.”
“¿Verdad?” dijo Camila levantando un brazo encontrándose con los ojos de Dinah, los suyos brillando mientras Lauren se reía.
“Dios, quiero decir que, podían haber puesto una película o algo para el resto de los que estábamos ahí,” siguió Dinah. “Sin ofender ni nada Mila pero eres un poco aburrida.”
“Entonces ¿por qué viniste?” preguntó Camila.
“Pensé que habría palomitas,” bromeó Dinah. “La decepción sigue creciendo.” Camila frunció el ceño a Dinah.
“Sólo está enfadada porque nadie ha gritado que objeta aún.” Le dijo Ally a Camila. “Estaba debatiendo si hacerlo pero no sabía qué objetar.”
“Iba a objetar el hecho de que este juicio es tan aburrido como un infierno,” les informó Dinah. “Hacen que parezca mucho más entretenido en la tele.” Camila empujó a Dinah en el hombro y alcanzó su mano con la que estaba envuelta alrededor de Lauren y juntas las cinco se sentaron fuera, bromeando hasta que se estaban riendo tanto que Normani se partió casi por la mitad cayéndose casi por las escaleras.
De repente se estableció el receso y siguiendo eso, Camila y las otras volvieron a entrar en el juzgado para lo que quedaba de testimonio, incluyendo el suyo. Una vez que los testigos de ambos lados fueron llamados, la acusación y la defensa hicieron que se cerrasen sus sentencias antes de que el jurado se fuera a debatir el veredicto.
El descanso pareció durar una eternidad, pero de repente todos fueron llamados de vuelta a la sala, todo el mundo en la sala esperando impacientemente escuchar el resultado de las deliberaciones del jurado mientras que el juez repetía los cargos de nuevo.
“¿Cómo encuentran al acusado? ¿Culpable o no culpable?” preguntó al jurado que había completado su rutina habitual.
Cuando el jurado devolvió un veredicto de culpable, Camila no lloró de alivio como sus padres, no celebró su Victoria como su abogado y no mostró ninguna pizca de festividad. A cambio se quedó sentada en la mesa y miró hacia el hombre cuya cabeza había caído a sus manos. Ella no podía evitar pensar en que era irónico; que cuando finalmente había encontrado libertad de los grilletes que se había puesto a sí misma después del accidente, él había perdido la suya para ir a los confines de una celda de la cárcel.
Camila ya no le odiaba ni le culpaba. Había encontrado paz con lo que le había pasado hace un tiempo. Entonces, mientras todo el mundo estaba aliviado y agradecido por el veredicto ella no podía evitar pensar que era trágico que una decisión, una elección hubiera tan drásticamente cambiado su vida hacia lo peor. Él tenía que vivir con eso de la misma forma en la que Camila tenía que vivir con lo suyo.
Pensó de nuevo en alguna de las elecciones que había hecho durante el último año y la más prominente en su mente fue la que había hecho para vivir, para no terminar con las cosas incluso cuando cada fibra de su ser estaba carcomiéndola diciéndole que era lo mejor que podía hacer. Recordó la decisión que había hecho de darle una oportunidad a Lauren, de explorar una relación entre ellas y se giró para mirar a su novia ante el recuerdo, mirando por encima de su hombro a la morena que estaba de pie mirándola, una sonrisa triste en su cara. Lauren sabía que Camila probablemente se sentiría fatal por su inesperado papel en el destino de un hombre que estaba sentado en paralelo a ella, pero la verdad era que ella no se sentía así. La verdad es que él había hecho sus propias elecciones.
Los suyos parecieron ser mejores.

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Capitulo 82

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:31 am

Capitulo 82

“¿Mija?” dijo Sinu asomada en la habitación de su hija desde la puerta con una mirada nerviosa en la cara.
Camila abrio sus ojos, sus párpados muy pesados como si hubiera estado durmiendo durante demasiado tiempo como si no supieran cómo funcionan. La luz que la saludaba la estaba regando, forzando a que se cerrasen de nuevo hasta que fue capaz de reunir todo el coraje y esfuerzo para abrirlos completamente.
“Mija,” sonó una voz suave desde algún lado cercano, una pequeña preocupación adherida a ella.
Camila abrio sus ojos para buscar la fuente del sonido pero en vez de eso, cayeron en el techo de encima de su cama y las baldosas blancas de la habitación de hospital que ocupaba. A su alrededor estaba el lento y rítmico sonido de los aparatos y mientras tenía problemas por mantenerse despierta, para salir completamente del sueño profundo que la había consumido, sintió una caricia suave en el brazo derecho y lentamente giró su cabeza en respuesta hasta que fue saludada por la visión de su madre.
La mujer mayor parecía cansada mientras estaba sentada en la silla al lado de su cama y sus ojos estaban oscuros con el peso de las noches interminables de preocupación. Sonrió a Camila tristemente cuando sus ojos se encontraron y la menor quería devolver el gesto pero se dio cuenta de que no podía, que su cuerpo no obedecía su mandato sin importar lo mucho que estuviera dispuesta.
Camila se aclaró la garganta y se humedeció los labios, su boca sintiéndose seca de la falta de fluido oral como resultado del tuvo nasogástrico que le había nutrido durante las primeras etapas de su recuperación.
“D…d…don…” empezó a tartamudear, su voz baja y ronca; el uso de ésta haciendo que su garganta protestara dolorosamente.
“¿Qué?” preguntó Sinu amablemente, acariciando el pelo de la frente de su hija con sus dedos inclinándose más cerca de la pequeña figura, sus codos apoyados en la cama hundiéndose en el colchón.
“D…d…dd…dónde está….L..ll..Lauren?” preguntó Camila y la frente de Sinu se frunció con confusión.
“Camila,” empezó, poniendo una sonrisa compadecedora en su cara mientras seguía jugando con el pelo de su hija tranquilizadoramente. “¿Quién es Lauren?”
Camila sintió que su estómago se giraba horriblemente ante la pregunta y el pánico la inundó haciendo que su pecho se tensara fuertemente atrapando el aire en sus pulmones sin dejar que se escapara.
“Camila,” dijo urgentemente Sinu, sentándose en el borde de la cama de su hija moviéndola por los hombros fuertemente con una mano. “Mija, despierta." Camila murmuró algo inaudible mientras soñaba y Sinu movió el pelo fuera de los ojos de su hija, dándose cuenta de la pequeña capa de sudor que tenía en la piel y de la forma en la que estaba respirando que era más elaborada de lo normal. Sus extremidades estaban retorciéndose en la cama mientras dormía y Sinu podía ver la misma incomodidad en las facciones de su hija que se presentaban siempre durante una de sus pesadillas. “Camila,” dijo Sinu más firmemente, moviendo a la chica en la cama fuertemente, determinada a arrancarla del mal sueño en el que estaba obviamente atrapada. “Tienes que despertarte ahora cariño,” animó, su voz fuerte y alta mientras la movía de nuevo, “¡Mija!”
Esta vez los ojos de Camila se abrieron de golpe y le tomó un momento para orientarse, sus ojos vagando de lado a lado siendo brutalmente abordada por la pared de su habitación y la multitud de fotos pegadas a ella.
Camila se sintió desorientada y su pecho aún se subía rápidamente mientras sus pulmones luchaban por captar el aire que previamente creía que se había quedado aprisionada en ellos. Mientras su respiración empezaba a asentarse y sus facultad es regresaban, los ojos de Camila conseguían centrarse en una de las fotos directamente delante de ella en la pared. Era una foto suya con Lauren durante una de las muchas excursiones a la playa y Camila cerró sus ojos y sonrió para sí misma al verla; un lento y aliviado suspiro escapándose entre sus labios apretados.
“Mija?” preguntó Sinu tiernamente, sus dedos moviéndose de atrás hacia adelante sobre la camiseta de Ed Sheeran de su hija en un intento de reconfortarla. “¿Estás bien?” preguntó insegura.
Camila se giró sobre su espalda entre las sábanas y se encontró con los ojos atormentados de Sinu.
“Yeah,” contestó, limpiándose la frente con la parte de atrás de su mano para quitar el sudor que tenía. “Estoy bien,” suspiró sinceramente, poniendo una mano agradecida en el brazo de su madre.
“¿Pesadillas?” preguntó Sinu a sabiendas y Camila asintió con su cabeza minuciosamente en contestación.
“Sí,” contestó Camila.
“Ha pasado un tiempo desde la última vez que tuviste una,” remarcó Sinu y Camila negó con la cabeza en desacuerdo.
“No,” respondió, poniéndose un poco mejor en la cama para así poder hablar con su madre adecuadamente.
“No has dicho nada,” comentó Sinu mientras Camila se echaba hacia atrás contra el cabecero de la cama, sus ojos mirando el despertador para encontrarse con que se estaba acercando a las nueve de la mañana.
“Lo sé,” dijo Camila, extendiendo su mano hacia la almohada de sobra que tenía al lado poniéndosela sobre el regazo. “No quería preocuparte,” compartió con Sinu, su pequeña mano manipulando distraídamente la tela de la funda de la almohada mientras sus ojos la miraban.
“¿Son aún del accidente?” preguntó Sinu interesadamente, cogiendo la mano de Camila para hacer que parase de mover los dedos nerviosamente.
“No exactamente,” contestó Camila evasivamente.
“¿Crees que necesitamos hablar de ellas?” preguntó Sinu y su hija levantó los ojos y le sonrió.
“No creo,” dijo apretando la mano de su madre antes de elaborar un poco más. “Es un poco raro pero en realidad sirven de ayuda.” Sinu estudió a Camila durante unos momentos, evidentemente debatiendo si presionarla más pero decidió lo contrario, confiar en que si fuera algo serio su hija se lo contaría.
“Ok, pero sabes dónde estoy si cambias de opinión.” Aceptó Sinu, dejando la oferta abierta para un uso futuro.
“Sí, lo sé,” reconoció Camila, apretando la mano de su madre una vez más. Sinu puso un mechón de pelo detrás de la oreja de Camila y sonrió felizmente, aplacada con la respuesta de su hija.
“Sabes,” empezó, su voz disminuyendo, “la razón por la que en realidad he venido aquí es para hacerte saber que Dinah está fuera en el jardín destruyendo mis flores.”
“¿Está?” preguntó Camila, sus ojos iluminándose emocionados.
“Sí,” confirmó Sinu asintiendo, las esquinas de su boca mostrando una sonrisa aún mayor.
“Supongo que finalmente ha adivinado qué abría la llave que le di.” Camila tiró la almohada que había cogido hacia un lado y rápidamente retiró el edredón de su cama, casi golpeando a su madre en la cara con una esquina ante los nervios de ir escaleras abajo para unirse a su mejor amiga. Voló hasta el lado opuesto de la cama donde Sinu estaba sentada y salió corriendo de la habitación.
“¡Por favor ponte unos zapatos antes de salir!” le gritó Sinu, viendo cómo Camila desaparecía rápidamente a través de la puerta, una mano levantándose a la vista sobre su hombro derecho en reconocimiento silencioso a su instrucción.
Sinu movió la cabeza de lado a lado con entretenimiento mientras oía a Camila bajar corriendo las escaleras de dos en dos mientras se levantaba, riéndose para sí misma mientras salía de la habitación de su hija más mayor yendo hacia la de Sofi.
Una vez abajo, Camila apenas se paró en el pasillo lo suficiente para deslizar sus pies en unas zapatillas antes de ir corriendo a la puerta trasera para ir al jardín. Sus ojos inmediatamente cayeron en Dinah que, con una pala en su mano, estaba cavando un gran hoyo en el sitio qué solía albergar las petunias de su madre. Camila se permitió a sí misma mirar a Dinah un minuto, encantada de que su amiga finalmente se hubiera dado cuenta de lo que cerraba la llave que le había dado en su cumpleaños.
“Bueno,” dijo Camila, una sonrisa apareciendo en su cara mientras Dinah volvía su atención en su dirección. “Finalmente lo has averiguado ¿eh?” Dinah tiró la pala al suelo a sus pies y se inclinó sobre el asa mientras estudiaba a la chica más bajita acercándose a ella.
“No gracias a ti,” contestó Dinah, limpiándose la frente con la parte de atrás de su mano. “¿Te habría matado darme una pista?”
“¿Qué puedo decir?” devolvió Camila mientras iba cerrando la distancia que había entre ellas. “Pensé que eras mejor que esto con los acertijos. Quiero decir que han pasado cinco días Dinah. Pensé que sólo te tomaría dos como mucho.”
“Bueno, perdóname por tener un cerebro de bebé,” respondió Dinah sonriendo mientras Camila se paraba delante de ella.
“¿En serio es esa la excusa que vas a usar?” se rio Camila. “¿Por qué no simplemente admites que te habías olvidado completamente del cofre del tesoro que enterramos en séptimo curso?”
“No lo olvidé,” dijo Dinah sonando insultada por la acusación. “Temporalmente lo desplacé en mi memoria, eso es todo.”
“Eres tan idiota,” se rio Camila, dando un paso hacia adelante cogiendo la pala para retomar la excavación de la chica polinesia.
“Lo dices como si no fuera un rasgo que he cogido de ti,” remarcó Dinah y Camila puso sus ojos en blanco y movió la cabeza mientras seguía removiendo la tierra haciendo una pila a sus pies.
Cuando la esquina de la pala golpeó con algo sólido y produjo un golpe, Camila se giró para encontrarse con la mirada de Dinah brevemente antes de bajar la pala al suelo a su lado. Las dos se agacharon en el suelo sobre el agujero y empezaron a quitar la tierra de los bordes del cofre moderadamente para exponerlo más.
“Ayúdame para sacarlo,” dirigió Camila mientras extendía una mano para coger una esquina de la caja.
Dinah maniobró para así posicionarse en la esquina opuesta del cofre copiando a Camila, tomó firmemente el otro asa en su mano. Juntas levantaron el “cofre del tesoro” de la tierra y lo movieron sobre el césped. Con cuidado bajaron el cofre y se pusieron sobre sus rodillas delante de él, Dinah levantando la mano en su camiseta para quitarse la llave que estaba colgada alrededor de su cuello en una cadena. La sacó por su cabeza y la puso en el cierre, empujándola un poco para así poder superar la dura capa de óxido que se había formado en la caja de metal.
Camila y Dinah compartieron una mirada antes de que la última chica girase la llave hacia la izquierda hasta que hizo click, señalando que ahora estaba abierta.
“¿Acaso recuerdas lo que pusimos dentro?” preguntó Dinah, sus dedos asentándose alrededor de una esquina de la tapa.
“Sí,” contestó sinceramente Camila. “¿Tú no?”
“Claro,” mintió Dinah.
“Recuerda que te regale unas clases de actuar para tu cumpleaños el año que viene,” dijo Camila, moviendo su cabeza de lado a lado.
Dinah elevó la tapa y la puso hacia atrás estando así el cofre abierto. Dentro, el contenido estaba envuelto en una capa de plástico y Camila la puso en la dirección opuesta con sus manos para revelar el tesoro.
“Oh Dios mío,” gritó prácticamente Dinah, sacando un pequeño y perfectamente conservado osito de dentro. “¿Es este Miguel?”
“Sí,” verificó Camila, cogiendo el peluche. “Esa es Lucia.” Le informó a Dinah, señalando a la muñeca que ahora sostenía en sus manos. “Fue la primera muñeca que tuve.”
“Hey mira esto,” dijo Dinah sacando un álbum de fotografías mientras ponía la muñeca de nuevo dentro.
Camila se acercó más a su amiga mientras abría la primera página revelando una foto de las dos en el primer cumpleaños de Dinah. Mientras ojeaban el álbum Camila y Dinah se encontraron a sí mismas reviviendo su amistad, un centenar de diferentes recuerdos adheridos a esas páginas que tenían ante sus ojos.
“Me acuerdo de este día,” dijo Dinah con una sonrisa nostálgica en sus labios mientras señalaba a la foto de Camila y ella en sus bicicletas fuera de la casa de los Cabello.
Había sido el quinto cumpleaños de Camila y sus padres acababan de comprarle la bicicleta como regalo.
“Era la primera vez que te subías a una bici,” comentó Dinah riéndose ligeramente para sí misma. “No sabías cómo funcionaban los frenos y terminaste conduciéndola hasta un árbol para parar.”
“Vale. No tienes que restregarlo.” Gruñó Camila de buen humor. “Tus padres te compraron tu primera bicicleta cuando tenías cuatro así que tenías un año de experiencia comparada conmigo…”
“Te dije que podías intentar montarte en la mía pero dijiste que tenías demasiado miedo.” Le recordó Dinah.
“Si y lo tenía,” sostuvo Camila abrazando de cerca el oloroso osito de peluche contra su pecho. “Ya eras más alta que yo y pensé que me caería hasta mi muerte porque tu bici era muy grande.”
“La ironía es que acabaste haciéndote daño más con tu bici de lo que probablemente te hubieras hecho con la mía. Te rompiste la muñeca, ¿no?” se rio Dinah y Camila asintió.
“Sí, me pasé el resto del día en la sala de urgencias y estuve tres meses así hasta que pude volver a intentar subirme en la bici de nuevo.” Dinah cerró el libro y lo puso en el césped delante de ella antes de volver a mirar en el cofre.
“Hay tantas cosas geniales aquí dentro,” dijo Dinah intentando apretar su cabeza dentro de su gorra favorita de baseball que había llevado cada día durante dos meses enteros antes de que sus padres la convencieran de lo contrario. Camila se sentó en sus rodillas para acercarse al cofre sacando un cuaderno.
“¿Es ese el registro de la actividad que hicimos cuando seguimos al gato pardo de la Señora Reid en el vecindario?” preguntó Dinah.
“Sí, escucha,” respondió Camila, abriendo la primera página y leyendo en voz alta. “Día 1, 10.20am. Misty se está lamiendo la pata. Parece que lo está disfrutando. Probablemente la metió en algo de mantequilla de cacahuete. 10.23am. Misty ahora se está rascando detrás de la oreja con su pata. Probablemente se está guardando el resto de la mantequilla de cacahuete para después cuando tenga hambre. Buena idea. Voy a intentar hacer esto.”
“Espera, ¿qué dice eso?” cuestionó Dinah señalando algo subrayado y con un asterisco justo debajo.
“Nota: tengo hambre. Quiero un sándwich de mantequilla de cacahuete. C.” se rio Camila, poniendo el cuaderno de nuevo en el cofre. “Éramos tan tristes.”
“No, no lo éramos.” Dijo en desacuerdo Dinah estudiando la caja de delante y extendiendo una mano para coger la de Camila. “Tú eras triste.” Bromeó antes de encontrarse con los ojos marrones de Camila. “Esto es increíble. Gracias. Realmente me encanta. Todas nuestras cosas favoritas de cuándo crecíamos están aquí.” Remarcó moviendo unas cuantas dentro con su mano libre.
“Lo sé,” reconoció Camila. “Pensé que podrías tenerla y darle alguna de las cosas al bebé,” dijo frotando la parte de atrás de la mano de su amiga dándole a Dinah su osito de peluche favorito con lo demás. “Pensé que había un montón de buenos recuerdos dentro.” explicó. “Esperaba que a lo mejor pudieras compartirlos…ya sabes, cuando se un poco más mayor. Contarle todas nuestras aventuras locas. A lo mejor les inspira y a sus mejores amigos. Entonces algún día harán algo similar…” dijo bajando la voz reticentemente.
“Sabes,” dijo Dinah, quitando su mano de la de Camila y a cambio envolviéndola alrededor de los hombros de la menor. “Sólo puedo esperar que mi niño tenga la suficiente suerte para tener un día un mejor amigo tan increíble como tú.”
“Lo será,” dijo Camila con certeza, enrojeciéndose con el cumplido. “No hay forma en la que crezcan con una madre con un corazón tan grande y tan amable como tú sin ser igual de amigables y adorables. Van a tener más amigos de los que vayas a poder contar.”
“No es la cantidad lo que importa. Es la calidad.” Dijo seriamente Dinah. “Preferiría que tuvieran un amigo como tú que tener veinte que no lo fueran.”
“¿De verdad?” preguntó Camila.
“Sí,” contestó Dinah. “De hecho, estaba hablando con Siope el otro día y decidimos que queríamos ponerle al bebé tu nombre.” Le dijo. “Sé que las otras han estado bromeando sobre que vaya a ponerle el nombre de alguna de ellas pero siempre lo supe, desde que decidí quedármelo, que sólo querría que tuviera tu nombre.”
“Espera, ¿cuál?” preguntó Camila intentando iluminar la situación perdida sin saber qué más decir.
Entrecerró los ojos e hizo que Dinah sonriera.
“Karla,” contestó simplemente. “Sé que realmente no te gusta pero a mí sí.” Le informó Dinah. “Supongo que podría llamarla Camila pero pensé que podía ser un poco confuso cuando estéis en la misma habitación juntas. Además, cualquiera de los dos nombres representa lo mismo.”
“¿El qué?” cuestionó Camila.
“Fuerza, resistencia, lealtad, inteligencia.” Enumeró Dinah fácilmente. “Todas las cualidades que querría que tuviera.”
Camila no sabía realmente qué decir en respuesta al gesto de Dinah porque se sentía completamente abrumada. El hecho de que Dinah quisiera ponerse su nombre a su hijo era un privilegio verdaderamente maravilloso y estaba conmovida de que su mejor amiga lo hubiera incluso considerado y más con la posibilidad de haberlo decidido así.
“¿Qué pasa si es chico?” le preguntó Camila, aun si saber qué más decir para agradecerle la distinción. “No puedes llamarle Karla, ¿no?”
“No,” se rio Dinah. “Entonces hemos pensado llamarle Milo.”
“¿Milo?” preguntó Camila.
“Sí Mila,” dijo haciendo énfasis en el mote de su mejor amiga. “Milo”
Camila sonrió ante el pensamiento que Dinah había obviamente puesto en esta decisión y asintió con la cabeza. “Milo,” repitió. “Creo que ese suena realmente bien.”
“Entonces, ¿qué piensas?” le preguntó Dinah. “¿Está bien que le pongamos tu nombre?”
Camila no dijo nada pero asintió con su cabeza mientras se limpiaba los ojos humedecidos.
“¿Es eso un sí?” preguntó Dinah y Camila asintió de nuevo.
“Sí,” contestó; su voz aun con emoción. “No creo que nunca vaya a tener mejor honor que ese en toda mi vida.”
“Entonces así se queda.” remarcó, acercando a Camila más y frotando su brazo. Camila le devolvió el abrazo a Dinah, sus brazos envolviéndose alrededor de la chica más alta sosteniéndola fuertemente mientras apoyaba su cabeza contra el hombro.
“Feliz cumpleaños Dinah,” le deseó Camila, girando su cara para mirar a su amiga.
“Gracias por estar consciente este año Mila,” bromeó Dinah y Camila se sentó hacia atrás golpeándola juguetonamente, haciendo que Dinah se riera. “¿Qué?” preguntó aun riéndose. “Lo digo en serio. Realmente ha ayudado a que el día sea más una celebración.” Bromeó y Camila la volvió a empujar.
Dinah se frotó el brazo dramáticamente en respuesta al empujón pero pronto tomó un rumbo más serio.
“Pero sinceramente Mila gracias por tu regalo.” Dijo Dinah con aprecio. “Tenías razón. Realmente me ha encantado.”
“Esto es sólo una parte,” dijo Camila, una sonrisa apareciendo en su cara.
“¿Sí?” preguntó Dinah.
“Sí,” devolvió Camila. “Estaba esperando hasta que la sentencia del conductor fuera confirmada antes de decírtelo pero ahora que la decisión ha sido hecho supongo que finalmente puedo …” dijo bajando su voz pensativamente. “Nos vamos a Disneyworld en unas semanas; mis padres, Sofi y yo.” Le dijo Camila. “Queríamos que vinieras con nosotras también… si quieres…”
“¿Estás de broma?” preguntó Dinah.
“No, es en serio.” Aseguró Camila. “Sé que no podrás ir en algunas de las atracciones por tu embarazo pero es una oportunidad para que tengas unas vacaciones finales como adolescente antes de ser mamá.” Dinah tomó a Camila en un enorme abrazo de oso.
“¿Es eso un sí?” preguntó Camila repitiendo la pregunta de antes de su amiga. “¿Quieres venir también?”
“¡Sí!” dijo Dinah. “Ese es el “si” más definitivo.” Camila envolvió sus brazos alrededor del torso de Dinah y la sostuvo cerca.
“Te quiero Dinah,” declaró Camila. “Gracias por ser mi gran hermana pequeña.”
“Genial…ahora estoy llorando” dijo Dinah riéndose, sus lágrimas emborronando su vista.
“Son las hormonas,” se rio Camila aun sosteniendo fuertemente a Dinah.
“No lo son.” Divulgó Dinah sinceramente. “Es porque yo también te quiero y no sé qué habría hecho si te hubiera perdido Mila.”
“Habrías estado bien.” Dijo Camila frotando la espalda de Dinah con su mano animadamente.
“No,” respondió Dinah, moviendo su cabeza para que así Camila pudiera sentir el movimiento contra su pecho. “No lo habría estado.” Camila soltó a Dinah y la sostuvo por los hombros mientras se echaba hacia atrás para mirarla.
“Supongo que podríamos pasarnos el resto del día discutiendo sobre esto si realmente quisiéramos pero, no tendría mucho sentido considerando…” estableció Camila; sonriendo mientras Dinah se limpiaba los ojos. “Entonces, ¿qué me dices si vamos arriba y te animas viendo a Sofi practicar su regalo de cumpleaños para Lauren?”
“Ok,” dijo de acuerdo Dinah, poniendo todos los tesoros de su pasado dentro de la caja cerrando la tapa con seguridad.
Las dos se levantaron y llevaron el cofre dentro, abandonándolo en el pasillo antes de ir arriba para encontrarse con Sofi cantando para sí misma en su habitación. Dinah se quedó con la pequeña mientras Camila se vestía y después todas desayunaron, las tres ocupadas preparando la barbacoa de Lauren hasta que de repente fue hora de irse.
“Aquí Jasper,” le llamó Camila golpeándose los muslos con las manos, su postura ligeramente agachada.
El cachorro de Springer se abalanzó sobre ella con entusiasmo y Camila le puso la correa en el collar. Se la dio a Dinah para que la cogiera y su madre le dio a Camila su guitarra que cogió agradecidamente.
“Os veremos más tarde,” dijo Sinu a su hija que estaba desenredando la correa de la guitarra en sus manos. “Intenta no comer toda la comida antes de que lleguemos.” Bromeó mientras Camila la desenredaba poniéndosela sobre los hombros para que así el instrumento estuviera ahora apoyado detrás de su espalda.
“No lo haré,” contestó Camila mientras cogía la mano de Sofi protectoramente.
“¿Estas segura de que no quieres que os lleve?” preguntó Sinu mirando de nuevo a la mesa para comprobar que el horno y asegurarse de que sus tartas no se estaban quemando.
“No gracias.” Contestó Camila. “Será la única oportunidad en la que podamos pasear a Jasper hoy así que tenemos que ir andando hasta allí.”
“Vale,” dijo besando amablemente la frente de Camila después dando otro beso en lo alto de la cabeza de Sofi. “Ten cuidado.”
“Lo tendremos,” dijo Sofi sosteniendo la mano de Camila fuertemente mientras abría la puerta.
Camila le dijo adiós con la mano a su madre y juntas, Dinah, Sofi y ella fueron de camino a la casa de Lauren, parándose cuando llegaron.
“Vale Sofi,” dijo Camila agachándose delante de su hermana poniendo una mano en su hombro. “Este es tu gran momento ¿vale?” continuó. “¿Estás preparada?”
Sofi asintió y Camila extendió su mano hasta la mochila de su hermana sacando una pelota de tenis de Jasper. Camila se volvió a levantar mirando hacia la casa, apuntando con el pequeño proyectil hacia la ventana del dormitorio de Lauren con su mano derecha, fallando por poco.
“¿Quieres que lo haga yo?” ofreció Dinah y Camila metió de nuevo la mano en la mochila sacando otra pelota de dentro.
“No, puedo hacerlo.” Dijo defensivamente Camila, recordando cómo consiguió tirar el bote de sus pastillas sin esfuerzo hasta su papelera hace solo unos días.
“Si tú lo dices,” se rio Dinah y Camila tiró la nueva pelota a la ventana de nuevo, el pequeño misil golpeando firmemente el centro del cristal.
Camila le dirigió a Dinah una mirada burlona.
“Sabes que esa no es la ventana de la habitación de Lauren, ¿verdad?” se rio Dinah.
“¿Qué? Claro que lo es.” Se negó Camila.
“Nope,” dijo simplemente Dinah mientras la ventana se abría revelando a la madre de Lauren, Clara.
“¿Camila?” dijo asomándose por el ahora hueco abierto mirando al trio que estaba en su jardín delantero.
“Oh…Hola Señora Jauregui,” saludó Camila, sus mejillas sonrojándose ante su vergüenza.
“¿Qué estáis haciendo las tres?” se rio la madre de Lauren.
“Estamos…eh….ve…” tartamudeó Camila sintiéndose mortificada. “Es sólo…”
“Si estás buscando a Lauren, está en la puerta de al lado,” dijo Clara señalando la ventana de al lado, después desapareciendo de la vista al momento.
Mientras volvía a su posición previa, Lauren abrio la ventana de su habitación y se asomó, su sonrisa plasmada en su cara haciendo que sus ojos brillasen luminosamente.
“¿Camz?” dijo Lauren riéndose mientras miraba la escena de abajo. “¿Qué vas a hacer?”
“Nada,” dijo Camila mientras Sofi gritaba, “¡Feliz Cumpleaños Lauren!” tan fuerte como sus pulmones podía aplaudiendo con sus manos ruidosamente, ahogando casi completamente a la chica más mayor. La menor rebotó en sus talones emocionada y tiró del brazo de Camila para urgir que actuara.
“Ok, ok…” dijo Camila en respuesta a las súplicas de Sofi, mirando de nuevo a Lauren quien se había apoyado sobre sus codos en el marco de la ventana.
Vio cómo Camila giraba su guitarra en su torso para que así estuviera ahora delante de ella y Sofi apresuradamente cogió a Ifos, el unicornio de peluche de Camila, de su mochila mientras su hermana empezaba a tocar unos cuantos acordes de su instrumento. Camila golpeó el primer par e internamente se maldijo para sí misma ante el error.
“Maldita sea,” murmuró Camila mientras se pausaba momentáneamente para estirar sus dedos de la mano izquierda.
“¡Vamos!” dijo animadamente Sofi, motivando a Camila para que volviera a tocar y la mayor de las Cabello cedió, repitiendo la misma secuencia de notas mejor en su segundo intento.
“Unicorns I love them. Unicorns I love them. Uni-uni-unicorns, I love them. Uniunicorns, I could pet one if they were really real. And they are! So I bought one so I could pet it. La-lala-la.” Cantó en alto Sofi, levantando a Ifos mientras Camila hacía su acompañamiento a la canción plagiada de su de Mi Villano Favorito. Sofi repitió la misma letra de nuevo una segunda vez antes de cambiar completamente a algo más original.
“Happy birthday unicorn. I love uni-unicorns. Happy birthday unicorn. I love them!” Terminó Sofi y ambas Lauren y su madre aplaudieron la actuación de la menor desde su posición aventajada.
Sofi miró a Camila quien estaba también aplaudiendo e hizo una dramática reverencia haciendo que la chica más mayor se riera.
“Sofi espérame ahí, ¿vale?” le gritó Lauren señalando a la menor antes de desaparecer.
Clara la siguió y unos momentos más tarde la puerta delante de la casa de Lauren se abrio y la chica de ojos verdes emergió y fue hasta el trio que estaba ahí de pie. Tan pronto como la puerta fue abierta Sofi corrio hacia Lauren y lanzó sus brazos alrededor de su cintura, Ifos ahora olvidado en el suelo a los pies de Camila.
“¡Feliz cumpleaños unicornio!” le deseó Sofi a la chica mayor y Lauren se agachó a abrazarla.
“Gracias por la canción de cumpleaños,” le dijo Lauren sinceramente, relajando su agarre de la forma de la pequeña de siete años.
“¿Te ha gustado?” preguntó.
“Me ha encantado.” Contestó Lauren mientras Camila se acercaba, Ifos en su mano y su guitarra alrededor de su espalda.
“No me preguntes por qué ha elegido esa canción,” dijo Camila saludando, sosteniendo el animal de peluche para que lo cogiera su hermana. “Dijo que tú sabrías por qué lo había hecho…”
“Sí,” compartió Lauren. “Es nuestro secreto, ¿verdad?” preguntó Lauren a la menor, levantándose mientras Dinah y Jasper se paraban a su lado.
“Sip,” dijo Sofi, apretando a Ifos en sus brazos. Camila miró a Lauren y Sofi.
“¿Debería acaso preguntar?” cuestionó Camila levantando una ceja.
“Es probablemente mejor que no.” Respondió Lauren, dando un paso más hacia su novia atrapando su cuello entre sus brazos. “Hey.” Dijo seductoramente en modo de saludo.
“Hola,” dijo Camila, sus brazos instintivamente encontrando su camino alrededor de las caderas de Lauren.
Acercó más a la chica de ojos verdes contra ella y la besó profundamente en los labios.
“Feliz cumpleaños,” dijo calurosamente Camila, una esquina de su boca curvándose en una sonrisa juguetona familiar.
“Gracias,” dijo Lauren mientras Camila acercaba su cabeza y la besaba de nuevo.
Su boca permaneciendo contra la suave piel de la de su novia y Camila metió su lengua dentro de los labios de Lauren para así poder enredarse con la de la chica de ojos verdes.
“Ejem,” se aclaró la garganta Dinah y Lauren de mala gana se separó de Camila para mirar a su amiga. “Aloha,” dijo la polinesia una vez que tuvo la atención de Lauren. “¿Qué soy yo? ¿Invisible?”
“Ojalá,” bromeó Lauren, dejando ir a Camila para abrazar al a otra chica.
“Feliz cumpleaños,” deseó Dinah.
“¿Me has traído algo bueno?” cuestionó Lauren y Dinah indicó a Camila a su derecha.
“Te he traído a Camila,” dijo Dinah.
“Bueno entonces…lo hiciste.” Dijo pensativamente Lauren, sonriendo a Dinah quien puso los ojos en blanco.
“Oh Jesús,” gruñó. “Allá vamos.”
“¿Vais a besaros otra ves?” preguntó Sofi tirando de la camiseta de Lauren mirando a su hermana y a la otra chica mayor.
“¡Sofi!” se rio Dinah. “¿Qué has estado haciendo? ¿Saliendo con Ally?” preguntó. “No me había dado cuenta de que disfrutabas tanto viéndolas besarse. Voy a tener que vigilarte en el futuro.”
“Tú las hiciste besarse antes,” se quejó Sofi, refiriéndose a la vez en la que Camila había estado en el hospital en Navidad.
“Sí pero yo tengo permiso,” le informó Dinah jovialmente. “Soy la capitana del Camren ship y tú eres…tú eres el primer ayudante…” dijo. “El primer ayudante no puede hacer que se besen. Sólo el capitán puede hacer eso y acabo de comer. Dame unos minutos para que mi estómago se asiente, ¿vale?”
“¿Qué es Camren ship?” preguntó Sofi confundida.
“Sabes, no te preocupes.” Dijo Dinah, “Voy a llevar a Jasper dentro para que beba algo de agua.”
“Adiós,” dijo Sofi con la mano a Dinah.
“Oh no,” dijo Dinah, dándole a Camila y Lauren una mirada señalada mientras cogía a la pequeña de la mano. “Tú también vienes.”
“¿Qué? ¿Por qué?” preguntó Sofi.
“Sólo…ven,” la animó Dinah, tirando de Sofi detrás de ella mientras iba dentro.
“Entonces,” dijo Camila, volviendo sus manos a su posición previa apoyadas alrededor de la cintura de Lauren. “¿De verdad no me vas a contar toda la cosa del unicornio?”
“A lo mejor un día lo haré.” Contestó Lauren; su tono sin ser comprometido.
“Pero, ¿hoy no?” le preguntó Camila y Lauren sonrió ampliamente ante la pregunta.
“No,” dijo besando la frente de Camila sobre la cicatriz. “Hoy no.”
“¿Has tenido algún regalo de cumpleaños bueno?” le preguntó Camila cambiando de tema mientras movía a Lauren en sus brazos de lado a lado.
“Sí,” contestó Lauren. “Lo tuve.” Dijo besando a Camila bajo la mandíbula, sus manos encontrando su camino hasta las mejillas de su novia para así poder ladear su cabeza exponiendo su garganta más.
Puso un delicado beso contra el hueco del cuello de Camila y sintió que la menor tragaba saliva con dificultad en respuesta a la sensación.
“¿Q…que te han…d…dado?” dijo Camila luchando por concentrarse mientras Lauren estaba dejando besos a lo largo de la línea de su mandíbula.
“Dinero,” susurró Lauren mientras su boca iba hasta la oreja de Camila, su respiración cálida causando que un escalofrio recorriera la columna de la morena. “Ropa.” continuó, su voz aún baja y extrañamente seductora a pesar de las palabras que decía. “Un nuevo guante de softball.” Murmuró besando el cuello de Camila de nuevo. “Tú…” terminó flirteando. Camila tragó saliva.
“D…D…Dinah es…buena con…los…r…regalos.” tartamudeó Camila sintiéndose nerviosa mientras una de las manos de Lauren levantaba su camiseta y la otra tentaba su trasero.
“Me gusta cuando tartamudeas porque estás tan buena e incómoda.” Admitió Lauren; chupando ligeramente un punto justo bajo la clavícula de su novia, una mano ahora tirando del tejido de la camiseta de Camila para exponer su piel flexible bajo la línea de su cuello mientras que la otra se movía alrededor para jugar con el trasero de sus vaqueros. “Es un cambio agradable de cuando tartamudeabas porque estabas estresada.” Sonrió contra la piel de Camila.

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Capitulo 82

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:31 am

“S…sí…b…bueno…de alguna…forma…me encanta…cuando…p…puedo… respirar,” tartamudeó Camila, sus ojos cerrados.
Sintió la mano de Lauren moverse hacia un lado de su cara y su novia conectó sus labios y la besó profundamente, su lengua vagando expertamente por dentro de la boca de Camila.
Camila se hundió en el beso, su pecho presionándose contra el de Lauren firmemente mientras la chica más alta chupaba su lengua y hacía cosquillas en la parte de arriba de su boca, los dedos de su mano derecha acariciando la cicatrizada piel de la parte izquierda de la cara de Camila tiernamente habiendo abandonado el botón de sus shorts momentáneamente.
“Habría pagado para ver cosas menos pornográficas que esta,” dijo Chris interrumpiendo el momento y haciendo que Camila echara su cabeza hacia atrás tan rápido que estaba casi positiva de que se acababa de dar a sí misma un latigazo cervical. “Hola Camila.” dijo; una sonrisa enorme plasmada en sus facciones, sus brazos cruzados sobre su pecho mientras levantaba una ceja.
Camila tosió ante el aire que se había quedado en su garganta y el sabor de Lauren aún permanecía dolorosamente en sus labios.
“H…h…hola.” Consiguió decir, moviendo su cabeza de lado a lado para aclararla, haciendo que se riera a carcajadas.
“Lo siento,” se disculpó levantando una mano. “No dejéis que os pare chicas.Seguid como estabais.”
“Jesús,” gruñó Lauren, frotando la espalda de Camila pacíficamente con una mano para intentar ayudarla a recuperar el aliento. “¿Por qué todo la gente que conocemos son unos completos pervertidos?” se quejó Lauren quitando su otra mano del estómago de Camila mientras un coche aparcaba en la calle y Ally y Normani salían. “Hablando de…” dijo poniendo una sonrisa saludándolas con la mano.
Camila se aclaró la garganta de nuevo y se encontró con la mirada de Chris mientras Lauren salía de su agarre acercándose a sus dos amigas. El hermano de Lauren caminó y se puso a su lado para así estar hombro con hombro, sus ojos mirando a Lauren mientras abrazaba a las otras dos chicas que estaban ofreciéndole los regalos que sostenían en sus manos.
“¿Quieres beber agua?” preguntó a Camila quien aún estaba mirando hacia la casa.
“En realidad…” empezó Camila, tragando saliva con dificultad, su voz profunda y ronca mientras se giraba hacia él. “Creo que sí.”
Chris se encontró con su mirada y se rio, asintiendo con su cabeza con aprobación, una sonrisa divertida en su cara.
“No me sorprende. Me estaba quedando sediento sólo con veros,” comentó, guiñando el ojo. “Seriamente necesito conseguirme una novia.”
“A lo mejor si no fueras tan depravado tendrías una.” Estableció Camila, golpeándole en el brazo mientras él se alejaba de ella. “Hay algo seriamente mal con que quieras ver cómo tu hermana se enrolla con su novia.”
“Soy un adolescente,” dijo en defensa, aun cubriéndose el brazo con su mano protectoramente. “Veríamos cualquier cosa. Además, desde atrás no podrías decir si era ella.”
“Oh Dios mío,” devolvió Camila haciendo una mueca. Chris iba a decir algo en respuesta a la objeción de Camila pero fue golpeado en su lugar por Lauren.
“Hey Camz,” llamó Lauren, captando la atención de su novia mientras iba hacia la menor.
“Sí,” respiró Camila mientras Lauren caminaba por el camino del jardín hacia ella.
Ally y Normani saludaron con la mano a Camila y les devolvió el gesto fácilmente.
“Hola chicas,” saludó calurosamente.
“¿Estas bien?” preguntó perceptivamente Lauren, olvidándose de la pregunta de antes que le iba a hacer a su novia cuando vio la perturbación de Camila. Una suave risa se escapó de sus labios mientras veía a Camila tan agitada.
“No lo creo.” Contestó sinceramente Camila; aun completamente desconcertada por todo lo que había pasado en los últimos cinco minutos.
Lauren unió su brazo libre con el de Camila mientras se ponía a su lado y empezó a llevarla en dirección a la casa; Ally y Normani siguiéndolas de cerca hablando con Chris entusiasmadas.
“¿Por qué? ¿Qué pasa?” cuestionó Lauren.
“No preguntes,” se rio Camila mientras se paraban justo en la puerta.
“¿No venís dentro?” preguntó Ally mientras Chris se ponía alrededor de Lauren volviendo dentro.
“Danos un minuto,” pidió Lauren a su amiga.
“Sin problema,” dijo de acuerdo Ally, alcanzando a Lauren para coger su regalo. “Llevaré esto dentro. Así tendrás tus manos libres…”
“Ally,” gruñó Camila y la chica más baja guiñó un ojo antes de entrar en la casa de Lauren.
“Tomaros vuestro tiempo,” añadió Normani mientras desaparecía detrás de Ally.
“¿Podemos irnos a algún sitio?” preguntó Camila mientras Lauren cogía las dos manos de su novia entre las suyas.
“Claro,” dijo Lauren, moviendo las manos de Camila alrededor de su espalda mientras se acercaba a ella. “¿Dónde quieres ir?”
“A cualquier lado donde todos estos desviados sexuales que llamamos amigos y familia no estén,” dijo seriamente Camila.
Lauren se rio ante la expresión agitada de su novia y trazó la cicatriz de su frente mientras estudiaba sus facciones.
“Si pero cariño,” empezó, bajando un poco su voz, su tono suave, “aun así estarás ahí.” Dijo señaladamente.
“¿Qué estás intentando decir?” preguntó Camila astutamente y Lauren puso su mano en la parte de atrás de la cabeza de Camila acercándola para así poder besarla tiernamente justo bajo su ojo derecho.
“Nada,” contestó ligeramente. “No estoy intentando decir nada.”
“Bien porque aún tengo que darte tu regalo de cumpleaños,” contestó sugerente Camila, encontrándose de nuevo con sus ojos. “Entonces puede que tengas que tener cuidado con lo que dices…”
“¿Por qué?” preguntó Lauren siguiéndole el juego comprimiendo a Camila en sus brazos fuertemente. “¿Qué me has traído?”
“Vas a tener que esperar para verlo ¿no?” bromeó Camila, llevado su boca más cerca de la de Lauren.
La chica más alta intentó mover su cabeza hacia adelante para besar a Camila pero la chica de ojos marrones se echó hacia atrás, mirando a Lauren pícaramente.
“¿No tienes ningún autocontrol?” preguntó mientras Lauren acercaba a Camila hacia ella una vez más, su boca casi encontrándose con la de su novia quien había girado su cabeza en el último minuto.
“Claro que sí,” respondió Lauren poco convincente, optando por rápidamente besar a Camila en su mejilla expuesta a cambio. “Es sólo que parece que se haya perdido…temporalmente claro….ya sabes lo descuidada que puedo ser a veces…” divagó besando el cuello de Camila repetidamente, su novia moviéndose para intentar liberarse del asalto pero fallando, los brazos de Lauren cerrados alrededor de su torso fuertemente.
“Lauren,” dijo riéndose Camila, el sonido agudo que salía de su boca sonando de manera demasiado inusual. “Para,” protestó empujando sus manos contra el pecho de Lauren.
“Pararé cuando dejes de ser tan atractiva.” Propuso antes de capturar los labios de Camila en su boca mientras luchaba en su agarre.
Camila, pillada desprevenida, se permitió a sí misma perderse en el beso, su cuerpo relajándose instantáneamente, todo pensamiento de escaparse desvaneciéndose cuando la boca de su novia estaba presionada tan gratificantemente contra la suya.
“Esto es tu culpa,” exhaló Lauren contra la piel de Camila mientras la besaba bajo su mandíbula chupando su punto de pulso. “No puedes culparme por mi falta de autocontrol cuando vienes a mi casa así.”
“Siempre vengo así,” le recordó Camila, tomando la boca de Lauren en la suya un momento.
“Lo sé,” suspiró Lauren, su boca justo en frente de la de su novia mientras su mano levantaba la parte de debajo de la camiseta ajustada de Camila de nuevo exponiendo su estómago, “y es un gran problema para mí.” Los ojos de Camila cayeron hasta los labios de Lauren y lamió su labio inferior antes de morderlo fuerte.
“Lauren…” suplicó Camila mientras la mano de su novia se movía hacia arriba cerca de su pecho.
“Mmhmm,” respondió Lauren, exhalando profundamente para que así Camila pudiera prácticamente saborear las partículas de aire que había soltado.
“Te odio jodidamente a veces,” soltó Camila, finalmente sucumbiendo a los avances de Lauren llevando sus bocas juntas, levantándose sobre los dedos de sus pies para forzar sus labios más firmemente contra los de la otra mientras profundizaba el beso placenteramente.
Empujó a Lauren contra un lado de la casa, fijándola ahí con sus caderas mientras una mano se apoyaba contra su cuello, la otra firmemente fijada alrededor de su nalga derecha. Las manos de Lauren encontraron su camino debajo de la camiseta de Camila donde vagaban por su espalda libremente, golpeando contra su guitarra de vez en cuando mientras se movían.
Camila sintió a Lauren sonreír contra sus labios y los apartó, sus pupilas dilatadas mientras sus ojos se encontraban. Lauren acarició ligeramente uno de los brazos de Camila sonriendo a su novia felizmente.
“Sabes que tienes que trabajártelo Camz,” bromeó animadamente Lauren mientras recuperaba su respiración. “No sé cómo va a ganar tu regalo al de Dinah.” bromeó.
“Está ganando claramente en el departamento de regalos de lejos.”
“Por favor,” regañó Camila. “Dinah no tiene nada que hacer.”
“Pruébalo,” la retó Lauren.
“Lo haré.” Aceptó Camila. “Sólo que, no ahora mismo…” dijo; la insinuación clara.
“Puedes tener el resto de mi regalo después.”
“No sé si puedo esperar hasta después.” Admitió Lauren, inclinando su torso hacia adelante para presionar sus caderas más contra las de Camila.
“Bueno, vas a tener que hacerlo.” Notificó Camila a Lauren, dándole un golpecito suave en la punta de su nariz con el dedo índice. “Así que deberías irte probablemente y encontrar ese autocontrol que has “perdido”.’” Sugirió, haciendo unas comillas en el aire con su mano mientras se volvía a poner recta caminando alrededor de Lauren hacia la casa.
Lauren sonrió para sí misma y siguió a Camila, retirándose del lateral de su casa para meterse dentro uniéndose al resto de los visitantes que estaban en la cocina con su madre, su hermano y su hermana pequeña Taylor. Su padre estaba fuera preparando la barbacoa mientras Lauren abría los regalos de sus amigas, incluyendo el real que Dinah le había comprado que había estado guardado en la mochila de Sofi a salvo.
Fue más tarde, cuando el resto de los invitados a la fiesta empezaron a llegar y las celebraciones empezaron realmente que Camila, dos guitarras en sus manos, se paseó hasta donde estaba Lauren sentada con los demás.
“Camz, ¿por qué tienes mi guitarra?” le preguntó Lauren, bajando el vaso de zumo que había estado bebiendo en la mesa del jardín para así poder coger el instrumento con dudas.
“Quiero cantar un dueto,” dijo Camila, poniéndose la suya sobre su hombro de nuevo.
“¿Qué? ¿Ahora?” cuestionó Lauren sorprendida. “¿Quieres decir…aquí…delante de todo el mundo?”
“Sí,” contestó Camila.
“Vale, buen intento Camz,” se rio Lauren, poniendo su guitarra en el suelo a sus pies. “Baja la otra, ¿vale? No soy estúpida. Hace unas semanas estabas diciendo que nunca harías eso. Dijiste que no cantas en público…”
“Sé que lo dije,” reconoció Camila, cortándola, “pero pensé que ver cómo estoy empezando mi vida de nuevo a lo mejor debería intentar algo nuevo.” Dijo un poco nerviosa. “Además, si recuerdo correctamente me dijiste que si alguna vez conseguía ser lo suficientemente buena de nuevo, te encantaría que tocásemos la guitarra juntas.”
Lauren estudió a Camila de cerca, viendo si había alguna falsedad en sus palabras sin encontrar ninguna. Claramente recordaba el día al que Camila se estaba refiriendo, cuando no habían sido nada más que amigas. Habían estado en la habitación de la menor con Dinah después de un día particularmente malo para Camila y Lauren había ayudado a la que ahora era su novia a coger su guitarra por primera vez desde el accidente. Las dos habían trabajado con ‘Heart Attack’ de Demi Lovato juntas y la sonrisa que había aparecido en la cara de Camila ante el pequeño logro había hecho que Lauren sintiera como si acabara de ganar un millón de dólares en la lotería que estaba tan contenta de ver.
“No estoy bromeando Lauren,” dijo seriamente Camila, dándose cuenta de las dudas de su novia. “Quiero hacer un dueto contigo. Es una parte de tu regalo de cumpleaños…”
Lauren aun no parecía demasiado convencida por las palabras de Camila así que la menor caminó hacia el reproductor de estéreo que tenía a todo volumen a ‘The Script’ y lo apagó. Punteó las cuerdas de la guitarra mientras la conversación empezaba a morir, la realización de que la música había parado golpeando a los invitados. Camila espero esperanzada, sus ojos firmes en Lauren quien estaba sentada con el resto del grupo y Sofi. Cuando la otra chica no se levantó para unirse a ella, Camila miró alrededor a la gente que estaba por todo el patio y pensó que lo mejor era que dijera algo en respuesta a sus miradas cuestionantes.
“Siento…umm…interrumpir…pero…yo…bueno…vale…bueno…si me conocéis, entonces…bueno…sabéis que realmente no hago esto…nunca…” empezó Camila, mirando alrededor a las caras de los que estaban mirándola con interés, sus ojos bajando hasta el suelo cada poco con timidez, “pero…bueno…Lauren fue la primera persona que realmente hizo que creyera que podría volver a tocar la guitarra…ya sabéis…cuando me lesioné la mano…” compartió, sin divulgar la historia completa porque era consciente de que no todo el mundo la conocía. “Entonces…quiero tocar una canción…ya sabéis…con ella…¿si eso está bien?” preguntó tímidamente. “Algo como un…gracias…supongo…” explicó Camila volvió a mirar a Lauren que estaba sentada examinándola, sin moverse y se dio cuenta de que los ojos de su hermana vagaban entre las dos preocupadamente.
Al encontrarse con la mirada de Camila, Sofi se levantó de su asiento determinada y cogió la guitarra de Lauren, dándosela cuando la otra chica no se inmutó.
“Toma,” dijo Sofi, sonriendo ampliamente mientras los ojos de Lauren caían en ella. “Es realmente buena, lo prometo.” Aseguró la menor a Lauren y la chica mayor cogió el instrumento y se levantó yendo despacio hacia Camila.
“¡WOOO!” gritó Dinah aplaudiendo fuertemente mirando el espectáculo. “¡Vamos Mila!”
“Sí, ¡ahí lo tienes!” la animó Normani.
“Camz, ¿estás segura de esto?” preguntó silenciosamente Lauren, deslizando la cinta de su guitara por sus hombros mientras se ponía al lado de su novia.
“Sí,” dijo Camila, sus nervios palpables. “Puedo hacerlo…quiero decir…sólo somos tú y yo ¿verdad?” preguntó y Lauren sonrió.
“Sí, sólo tú y yo.” Mintió Lauren.
“Vale, entonces…yo…te miraré y estará bien…” se dijo a sí misma Camila, mirando al a guitarra a sus manos.
Lauren puso la palma de su mano en la de Camila tranquilizadoramente. “Camz ¿sabes que no tienes que hacer esto?” le dijo y Camila miró a los espectadores de alrededor indecisa.
“Lo sé pero…quiero.” Contestó simplemente.
“Ok,” dijo Lauren. “Pero mientras estés segura.”
Camila miró por el patio una vez más antes de asentir con su cabeza en afirmativo.
“Estoy segura.”
“Vale, entonces ¿qué vamos a tocar?” preguntó Lauren ya teniendo una vaga idea. Se ajustó su guitarra a una posición más cómoda y Camila le dio solamente una pequeña sonrisa en respuesta a la pregunta mientras empezaba a tocar su instrumento, la música que llenaba los oídos de Lauren haciendo que sus ojos se humedecieran automáticamente.
Después de haber pasado unas cuantas notas, Camila empezó a cantar, sus ojos fijándose en los de Lauren sin dejarla nunca.
“All I knew this morning when I woke, is I know something now, know something now, I didn’t before. And all I’ve seen since eighteen hours ago, is green eyes and freckles in your smile, in the back of my mind making me feel like…I just wanna know you better, know you better, know you better now. I just wanna know you better, know you better, know you better now…”
Lauren podía ver la forma en la que las manos de Camila temblaban y escuchaba cómo se quedaba atrapada ligeramente su voz por culpa de los nervios, entonces dio un paso hacia la menor, apoyándola de la mejor forma que podía. Golpeó su propia guitarra, tomando el tono mientras se unía a su novia, sus voces juntándose en harmonía mientras Lauren empezaba a cantar.
“I just wanna know you better now, know you better, know you better now. I just wanna know you, know you, know you.”
“‘Cause all I know is we said ‘Hello.” And your eyes look like coming home. All I know is a simple name. Everything has changed. All I know is you held the door, you’ll be mine and I’ll be yours. All I know since yesterday is everything has changed.” Camila tragó saliva con dificultad, sus manos aun tocando el instrumento mientras asentía levemente con su cabeza para continuar.
“And all my walls, stood tall painted blue. And I’ll take them down, take them down and open up the door for you.” Siguió Lauren, acercándose a Camila, intentando tranquilizarla. “And all I feel in my stomach is butterflies, the beautiful kind, making up for lost time, taking flight, making me feel right.” Lauren mantuvo la mirada de Camila mientras su novia se volvía a unir de nuevo.
“I just wanna know you better, know you better, know you better now. I just wanna know you better, know you better, know you better now. I just wanna know you better, know you better, know you better now.” El habla de Camila falló un momento mientras miraba a la gente que estaba viéndolas cantar, pero Lauren siguió adelante, la chica de ojos marrones pronto alcanzándola cuando sus ojos marrones se encontraron con los esmeralda.
“Cause all I know is we said, ‘Hello.’ And your eyes look like coming. All I know is a simple name/. Everything has changed. All I know is you held the door. And you’ll be mine and I’ll be yours. All I know since yesterday is everything has changed. Come back and tell me why, I’m feeling like I’ve missed you all this time. And meet me there tonight, and let me know that it’s not all in my mind.” Lauren asintió con su cabeza de arriba hacia abajo, animando a que Camila cantase sola, animándola silenciosamente, una cálida sonrisa en su cara ante el orgullo que la llenaba mientras sus ojos caían en la mano izquierda de Camila que luchaba por mantenerse consiguiéndolo a pesar de sus dificultades.
“I just wanna know you better, know you better, know you better now. I just wanna know you, know you, know you…”
“All I know is we said, “Hello.” And your eyes look like coming home. All I know is a simple name. Everything has changed. All I know is you held the door and you’ll be mine and I’ll be yours. All I know since yesterday is everything has changed.” Se unió la voz de Lauren a la de Camila de nuevo.
“All I know is we said, ‘Hello.’ So dust off your highest hopes. All I know is pouring rain and everything has changed. All I know is a new found grace. All my days I’ll know your face. All I know since yesterday is everything has changed.” Terminó Camila, dando un enorme respiro de alivio mientras tocaba las últimas notas, una gran sonrisa apareciendo en su cara mientras la multitud aplaudía. Camila vi a su madre y a Clara de pie juntas al lado de la puerta de la cocina y ambas sonrieron en su dirección cuando sus ojos se encontraron. Camila devolvió el gesto pero bajó su mirada al suelo, sintiéndose un poco más autoconsciente.
Lauren soltó su guitarra y la movió alrededor para así tenerla apoyada sobre su espalda. Dio un paso adelante y puso a su novia y al instrumento en un sentido abrazo, su barbilla apoyada contra el hombro de Camila, sus brazos acogiéndola con entusiasmo. Lauren giró su cara y plantó un rápido beso contra la mejilla de Camila, una sonrisa audible escapándose de sus labios.
“Esa es la canción que quería que cantásemos juntas en el baile,” susurró Lauren en su oído felizmente.
“Lo sé,” asintió Camila contra ella, encontrando difícil devolver el abrazo de Lauren por la guitarra que se encontraba entre ambas. “Siento haber llegado tarde…otra vez,” añadió riéndose, “pero…eso era tan jodidamente aterrador…” admitió.
“No has llegado tarde,” le aseguró Lauren. “Nunca llegas tarde, sólo…lo haces todo en tu propio tiempo…eso es todo.”
“Gracias por cantar conmigo,” dijo Camila agradecidamente por el apoyo de su novia.
“Bueno, no podía dejarte tirada ¿no?” preguntó, soltando a Camila. “Quiero decir no es como si tuviera una excusa válida como tú…”
“Lauren,” gruñó Camila en objeción a la referencia, mirando de nuevo a la multitud que había vuelto a sus conversaciones anteriores.
“Cariño, sólo estoy bromeando,” prometió Lauren mientras Dinah, Ally y Normani llegaban a ellas, la Polinesia dando un golpecito en la espalda de su mejor amiga para captar su atención. “Bien hecho Camila,” elogió animadamente Ally, cogiendo la mano de Camila con la suya.
“Sí, molas Mila.” Secundó Dinah. “¿Quién sabía que estábamos viviendo en un episodio de Glee? Todo lo que necesitamos es ese tío del piano… ¿cómo se llama?” preguntó, una mirada perpleja en su cara mientras pensaba. “No importa,” dijo, moviendo su cabeza, incapaz de recordarlo. “Pero en serio, primero fue Lauren en el baile y ahora tú… ¿qué va a ser lo siguiente?” cuestionó, considerando algo ingenioso para decir. “¿Va a estallar Ally con ‘Like a Virgin’?” Camila miró a Dinah, arrugando su cara.
“Sería más irónico si tú lo hicieras.” Dijo riéndose Camila. “Creo que sería más gracioso si Ally cantase ‘I wish.”
“¿I wish?” preguntó Ally, incapaz de recordar la canción.
“Sí, ya sabes…‘I wish I was a little bit taller….I wish I was a baller…’”
“Oh Dios mío, ¡esa es perfecta!” se rio Normani.
“No sé por qué te estás riendo Mani,” se rio Ally a pesar de ser el centro de una broma, “tú cantarías esa canción de la señora mayor de los gatos de Youtube.”
“¿Qué canción de la señora de los gatos?” preguntó Normani.
“¡Oh ya sé!” dijo Dinah, moviendo su cabeza mientras empezaba a cantar. “I love cats, I love every kind of cat, I just wanna hug all them but I can’t…can’t hug every cat…” Dinah empezó a bailar y todo el mundo excepto Normani se empezó a reir.
“Que os den,” gruñó, aun molesta de que pensaran que era solterona del grupo. “No voy a envejecer con cincuenta gatos.”
“No con esa actitud,” se burló Lauren mientras Camila andaba hacia la mesa poniendo su guitarra encima fuera del camino.
“Os odia a todas y cada una de vosotras,” dijo Normani, fingiendo estar molesta. “Voy a salir con Sofi de ahora en adelante. Al menos ella no abusa de mí así.”
“Te llevarás bien con ella,” dijo Camila secamente. “Sofi ama los gatos.” Normani miró a Camila de mala gana.
“Apestáis todas,” dijo Normani con desdén, levantando una mano y yendo hacia donde estaba Sofi hablando enérgicamente con Taylor. “Panda de perdedoras.”
“En ese caso, voy a poner algo de música otra vez.” Comentó Dinah, tomándose unos minutos para mirar el estéreo que estaba a unos centímetros. “Después de todo, mis iniciales no son DJ para nada.” bromeó, una amplia sonrisa en su cara ante su ingeniosidad.
“Eso no ha sido gracioso,” le informó Lauren, aun habiéndose reído.
“Verdad,” devolvió encogiéndose de hombros antes de ir al aleatorio del iPod de Lauren, probablemente en busca de algo de Destiny’s Child.
“Voy a ir a intervenir en su sesión de DJ,” les dijo Ally moviendo su cabeza. “He escuchado suficiente Beyoncé para el resto de mi vida. ¿Tienes algo de Justin Timberlake?”
“Probablemente.” Contestó Lauren moviendo su cabeza, pensando que había escuchado suficiente Justin Timberlake para el resto de su vida también.
“Excelente,” dijo Ally; uniéndose a Dinah, las dos casi instantáneamente creando un agitado debate sobre que canción debían poner.
“Voy a llevar esto arriba,” dijo Lauren a Camila medio suspirando mientras cogía su guitarra poniéndosela para así tenerla de frente. “Después bajaré y puedes ayudarme a comprobar si la tarta tiene trampas explosivas. No confío en Dinah de no haberla manipulado después de que tu pusieras un globo en la suya.” Camila no pudo evitar la sonrisa que apareció en su cara ante el recuerdo.
“’Trampas explosivas’ suena inapropiado en mi cabeza.” Comentó riéndose y Lauren puso sus ojos en blanco.
“Vuelvo enseguida,” informó a Camila ignorando su comentario previo. “No vayas a ningún lado,” le instruyó, señalando con su dedo índice a la chica morena.
“No soñaría con ello,” dijo pícaramente Camila y Lauren la miró sospechosamente antes de ir hacia la casa subiendo las escaleras hacia su habitación.
Lauren había terminado de poner la guitarra en su habitación e iba a irse de nuevo cuando escuchó que una tabla del suelo crujía detrás de ella y se giró para encontrarse a Camila inclinando su peso contra la puerta de su habitación, una mano envuelta alrededor del pomo de la puerta mientras se giraba en sus talones.
Audiblemente hizo click en el sitio y la mano de Camila se movió rápidamente dándole vuelta a la llave encerrándolas seguramente dentro.
“¿Que estás ha…” empezó Lauren, ahogándose con sus propias palabras cuando Camila extendió sus mano y descaradamente se quitó su camiseta para revelas los suaves contornos de su torso y el sujetador negro que llevaba. “…ciendo?” terminó, sus ojos ampliándose mientras Camila la tiraba al suelo. “¿Camz?” preguntó, alucinada.
“¿Qué parece que estoy haciendo?” preguntó Camila; su voz baja y seductora, sus ojos firmes significativamente en los de su novia mientras se deslizaba fuera de sus sandalias, tirándolas cuidadosamente a un lado mientras empezaba a ir hacia Lauren.
Lauren tragó saliva con dificultad mientras Camila bajaba sus manos empezando a desabrochar el botón de sus shorts vaqueros, su torpeza previa aparentemente ya no era un problema mientras sus dedos trabajaban sin dificultad.
Movió sus caderas con cuidado de lado a lado mientras pícaramente tiraba de la parte de arriba del material para que así estuviera justo por debajo de los huesos de sus caderas y Lauren sintió que su cara se sonrojaba con calor mientras sus ojos vagaban ante la vista de la piel expuesta de Camila. Soltó una respiración lenta, sus manos ansiando tener contacto con ella, sentirla bajo sus dedos, su cuerpo latiendo ansiadamente ante el mero pensamiento de Camila bajando más el material, de revelar incluso más de lo que ya había expuesto. Como si estuviera leyendo la mente de su novia, la menor se bajó los shorts hasta que se deslizaron por sus muslos bajando fácilmente por sus piernas, parándose solamente en sus tobillos donde ya no tenían ningún otro sitio al que ir.
Camila salió de ellos fácilmente y, dejándolos abandonados en la alfombra mientras seguía andando, un paso dolorosamente lento cada vez, hacia la chica que seguía en shock. Lauren sintió que su piel empezaba a erizarse con anticipación mientras la distancia entre ambas empezaba a ser incluso más pequeña y se sentía mareada ante la perspectiva del tacto delicado de Camila acariciando su piel.
“Camz…” objetó Lauren silenciosamente, su convicción fallando cuando su novia semidesnuda estaba de pie demasiado cerca. “No podemos hacer esto justo ahora…”protestó de buen humor, sus palabras escapándose de sus labios como una respiración sin aliento.
“Sí. Podemos.” estableció con un sentido de finalidad que Lauren se sintió que no podía discutir con ella.
Los ojos de Camila estaban latiendo, sus pupilas tan dilatadas que parecían negras en comparación con las marrones normales. Estaban mirando a Lauren ansiosamente, deslumbrándola, quemando hasta su alma para que así no pudiera quitarse el sentimiento de que era ella la que estaba de pie ahí desnuda a pesar de ser completamente consciente de que no lo estaba, de que era su novia quien estaba tan confiadamente ofreciéndole su cuerpo para un escrutinio.
“No,” soltó Lauren cerrando fuertemente sus ojos. “No podemos.” Dijo desesperada por salirse de la situación, de parar que escalase más lejos, dolorosamente consciente de que había más de treinta personas abajo en su patio.
“No te preocupes,” susurró Camila, acercándose para que así su boca estuviera tan cerca del oído de Lauren que sus palabras le hacían cosquillas placenteramente hacienda que el pelo de la parte de atrás de su cuello se erizara en respuesta. “Me he ocupado de todo.”
“¿Qué quieres decir?” cuestionó Lauren, abriendo sus ojos mientras los labios de Camila se encontraban en el lado de su cuello tentadoramente.
Lauren tembló ante el contacto, ladeando su cabeza en la dirección opuesta reflexivamente exponiéndolo más. Instantáneamente se arrepintió del movimiento automático sin embargo, cuando Camila tomó ventaja empezando a dejar suaves y delicados besos sobre la longitud de éste, sus labios siguieron el camino hasta el hueco de su garganta.
“Quiero decir, nadie va a venir a buscarnos,” contestó, su voz aún baja y ronca mientras murmuraba las palabras contra el cuello de Lauren y empezó a deslizar sus manos contra los costados de su novia, frotando la tela de su camiseta con un propósito sin disimular.
“Nuestros padres…” soltó Lauren; usando cada parte de su autocontrol que pudo reunir para no extender sus manos y devolver el gesto, sus manos moviéndose nerviosamente a traición mientras estaban suspendidas en el aire en sus costados.
Las apretó en puños, presionando sus dedos firmemente contra las palmas para que así sus uñas se hincaran en la piel.
“…creen que hemos ido a recoger a Clare,” terminó el pensamiento Camila antes de que Lauren pudiera, sus manos alejándose de la camiseta de su novia deslizándose hasta sus hombros mientras sus labios se presionaban ahora contra una de sus clavículas desnuda.
Las manos de Camila, se movían por los brazos de Lauren hasta alcanzar los puños de la camisa y tiró de ellos hasta las muñecas de su novia.
“Pero mi coche…” gimoteó mientras la boca de Camila encontraba su camino hasta la mitad de su pecho.
“Ally lo ha cogido.” La tranquilizó Camila, levantando su mirada para encontrarse con los ojos verdes penetrantes de Lauren, buscando una pregunta propia mientras sus manos iban hasta la parte de arriba de la camisa de la chica más alta.
“¿Sí?” cuestionó Lauren y Camila asintió con su cabeza, bajando aún más la camisa de su novia sobre sus brazos hasta que estuvo casi quitada.
Lauren levantó sus brazos fuera de las mangas para que así la prenda ya no estuviera entre ellas y Camila la tiró a un lado agradecidamente.
“Va a estar fuera al menos unos treinta minutos.” Presionó Camila, sus manos persuadiendo el botón de la camiseta de Lauren para revelar su estómago, sus ojos mirando la cara de su novia buscando reacción.
“Bueno, vale…” dijo silenciosamente Lauren, las palabras casi perdidas mientras tragaba saliva con dificultad en un intento de humedecer su ahora boca seca que estaba lentamente acercándose a la de Camila.
Estaba ardiendo con impaciencia ahora, cada nervio de su cuerpo ansiando el tacto de Camila pero su razón aun intentando ganar por encima de la lujuria.
“Entonces…” empezó tentadoramente, sus ojos cayendo en el estómago de Camila y después incluso más abajo mientras vagaban por la longitud de sus piernas. “¿Puedo tener finalmente mi regalo de cumpleaños ahora?” Camila sonrió entonces, una esquina de su boca curvándose pícaramente. “Parte de él,” devolvió, tirando de la camiseta de Lauren en la misma dirección en la que había tirado su camisa.
Camila admire el cuerpo de Lauren, mordiéndose el labio inferior mientras estudiaba cada curva, cada centímetro de su perfección impoluta. Miró fijamente a Lauren y sin vergüenza, desprendiendo confianza y seguridad que no falló en excitar a la chica de ojos verdes hacienda que su corazón latiera más rápido en su pecho. Lauren había estado siempre atraída a Camila, siempre pensando en su belleza pero nada más atractivo para ella que cuando era asertiva. Lauren amaba cuando Camila hacía un cambio porque no era sobre dominancia, no era sobre poder; era sobre Camila sintiéndose cómoda con ella, sobre confiar en ella completamente, sobre estar lo suficientemente segura para revelar cada una de sus partes en su presencia sin necesitar ningún ánimo o tranquilidad. Cuando Camila tomaba el control, cuando era ella quien hacía el primer movimiento, Lauren no podía evitar encontrarla sexy porque significaba que Camila no dudaba de sí misma, no se preocupaba de lo que pensaba de ella o no se preocupaba por ocultar sus cicatrices como hacía la primera vez que habían estado intimando. Ver la transición de Camila desde la chica que había llorado la primera vez que Lauren había descubierto sus cicatrices hasta la que ahora era sexy. Todo en ella era estimulante y el hecho de que Camila la quisiera, de que la eligiera para compartir esta parte de sí misma con ella y sólo con ella, bueno, no había mayor sentimiento que saber eso.
Lauren intentó conectar sus labios con los de Camila, finalmente ser capaz de probarlos pero la menos la evadió, apoyándose sobre sus rodillas, sus manos agarrando su trasero, haciendo que se sobresaltara alarmada. Camila movió sus manos lentamente alrededor de la parte delantera de los shorts de Lauren, sus dedos acariciando la piel que cubría su pelvis haciendo que su centro se contrajera en respuesta. Desabrochó el cierre con facilidad y miró hacia arriba a Lauren quien la estaba mirando, respirando fuertemente en un intento de mantener la compostura, pero teniendo problemas inmensamente.
Camila permitió que sus dedos explorasen el estómago de Lauren de nuevo, una mano elevándose por un costado de su cuerpo sin prisa. Cuando alcanzó la parte de debajo de las costillas de Lauren, Camila sostuvo los costado de su novia resolutivamente y la acercó amablemente para que así sus labios pudieran conectarse con sus abdominales, justo debajo de su ombligo. Los músculos se tensaron debajo del contacto y Camila presionó más firmemente sus labios mientras la mano de Lauren bajaba hasta apoyarse en la parte de atrás de su cabeza.
Lauren ya se sentía agitada por encima de lo creído, pero intentó mantenerse, cerrando sus ojos mientras Camila depositaba un número de besos húmedos en la línea de la parte de encima de su ropa interior, su lengua trabajando en un timing perfecto con su boca contra los músculos de su abdomen. Mientras bajaba, Camila amablemente empezó a deslizar los shorts de Lauren hacia abajo y cuando finalmente alcanzaron sus robillos, la boca de Camila estaba demasiado ocupada provocando la parte delantera de la tela de la ropa interior de Lauren. Fue en ese momento en el que la chica de ojos verdes no pudo resistirse más y salió de su ropa rápidamente, agachándose sobre Camila y usando una mano para levantar la barbilla de su novia para así poder tomar su boca con la suya. Camila se levantó entonces, empujando a Lauren sobre sus talones mientras profundizaba el beso, sus manos rápidamente vagando por la espalda de la chica más alta haciendo que su columna se arquease mientras intentaba abrir el cierre de su sujetador.
Lauren levantó una mano, su boca aún unida a la de Camila, y paró a su novia en su intento de abrirlo, a cambio dirigiendo a la menor hacia atrás hasta que sus pantorrillas golpearon el borde de la cama cayendo en ella, su cuerpo siguiéndola instantáneamente. La respiración de Camila se entrecortó en su garganta mientras Lauren se separaba de su beso, su boca chupando el labio inferior de su novia mientras se volvía a poner de pie delante de la menor. Esperó mientras Camila se ponía sobre sus codos y después deliberadamente quitó su sujetador delante de ella, sus ojos esmeralda fijándose en los chocolate de la otra chica que estaban mirando la operación atentamente.

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Capitulo 82

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:32 am

Lauren sonrió mientras veía la lengua de Camila trazar su labio inferior y sus ojos se ampliaron más mientras su novia levantaba su ahora quitado sujetador hacia un lado tirándolo al suelo a sus pies. Lauren no perdió tiempo en deslizarse fuera de su ropa interior, sus manos quitándosela y repitiendo el mismo proceso de nuevo; la fina tela de sus prendas de vestir cayendo al suelo.
“Eres alucinante,” dijo Camila sin pensar, las palabras escapándose de sus labios antes de haber tenido tiempo siquiera para concebirlas.
Lauren sonrió de oreja a oreja ante el cumplido y trepó en lo alto de su novia, una pierna presionada entre las rodillas de su novia mientras estaba a horcajadas sobre uno de los muslos de Camila. La menor se sentó un poco para encontrarse con Lauren a mitad de camino mientras juntaban de nuevo sus labios chupando determinadamente la lengua de Lauren, la sensación atrapando más a la chica de ojos verdes hasta que devolvió el gesto. La mano izquierda de Camila tomó el lado del cuello de Lauren mientras sus nudillos de la mano derecha recorrían su costado hasta que alcanzaron el pecho de la otra chica. Acarició la parte de atrás de su mano a lo largo del pezón de Lauren antes de que su pulgar empezara a trabajar sobre la zona sensible hasta que se endureció.
Camila escuchó gemir a Lauren en su boca y no pudo evitar sonreír, la vibración del sonido haciendo que el espacio entre sus piernas se humedeciera. Había poco que Camila disfrutase más que hacer a Lauren feliz y sentir los gemidos guturales que evocaba en su novia tan fuerte que hacía que sus piernas temblaran y su estómago se revolviera con mariposas.
“Ven, siéntate,” pidió Lauren a Camila, separando sus labios apresuradamente mientras se echaba hacia atrás para permitir a su novia el espacio para completar su petición.
Camila hizo lo que le pidió y se sentó, una mano aún apoyada contra el lateral del cuello de Lauren, mientras que la chica más mayor se deslizaba hacia abajo sobre su cadera. Lauren jugueteó con el cierre del sujetador de Camila y se lo arrancó del cuerpo, la menor extendiendo sus brazos ante la instrucción silenciosa de su novia.
“Ok,” ronroneó Lauren, presionando el peso de su cuerpo contra el de Camila mientras desabrochaba su ropa interior detrás suyo.
Empezó a mordisquear el cuello de Camila, sus dientes arañando la piel ligeramente mientras palmeaba el pecho de su novia, masajeándolas. Empezó a moverse hacia abajo hacia el pecho de Camila, usando su lengua para dibujar una línea desde el hueco de su cuello hasta la cicatriz en el esternón de Camila. Guió sus manos hacia los costados de Camila para darse a sí misma más espacio. El nuevo tejido que partía del centro de la caja torácica de Camila estaba entumecido en comparación con el resto de su pecho, los nervios debajo de esta pequeña ligera capa cicatrizada aun regenerándose, pero eso no parecía importarle, la respuesta de los besos con la boca abierta de Lauren le provocaban haciendo que se retorciera de placer.
Lauren continuó moviéndose hacia más abajo, su boca seguía meticulosamente con su tarea mientras llegaba hasta la parte de arriba de su ropa interior parándose. Bajó más sus manos y jugó tentadoramente con el dobladillo de las bragas de Camila, mirando hacia Camila cuyas manos estaban cogidas al edredón a sus lados fuertemente, sus ojos cerrados en su diversión. Lauren sonrió para sí misma antes de lentamente, un provocativo centímetro cada vez, fuera bajando su ropa.
Sintió el cuerpo al completo de Camila temblar mientras inmediatamente llevaba su boca hasta encontrarse con su centro empapado haciendo círculos en él con su lengua, las pequeñas manos de su novia enredándose con su pelo tirando de él ligeramente.
“No, espera,” exhaló Camila en protesta, su respiración elaborada y su pecho elevándose y cayendo rápidamente en la agonía de su intimidad.
“¿Qué?” soltó Lauren, pareciendo angustiadas. “¿Estás bien?” preguntó preocupada, siempre sospechando lo peor.
“Sí,” jadeó Camila, sentándose y poniendo a Lauren sobre la cama para que así estuviera tumbada sobre su espalda.
Lauren apenas sabía que etaba pasando antes de sentir el pecho desnudo de Camila contra el suyo, la menor poniéndose encima de su novia.
“Es sólo que…es tu cumpleaños…no el mío,” susurró en el oído de Lauren mientras quitaba el pelo de su hombro fuera de su camino.
Besó el ahora visible hueco del cuello de Lauren, su mano acariciando el hombro de su novia mientras fervientemente chupaba su punto erógeno, su lengua lubricándolo para que así su boca se deslizase a lo largo de su piel fácilmente.
“Jesús,” gruñó silenciosamente Lauren, los dedos de sus pies doblándose instintivamente mientras sus músculos pélvicos se contraían con expectación.
Podía sentir los pechos de su novia presionados contra los suyos y la humedad del centro de Camila contra su piel hizo que su propia humedad creciera exponencialmente siendo sonrojante.
“Camz,” suplicó Lauren mientras la chica de ojos marrones jugaba con el pelo de detrás de su cuello, girándolo alrededor de sus dedos que estaban acariciando la piel de debajo haciendo que Lauren tuviera escalofrios por su columna.
“Shh,” le urgió Camila, besándola en lo alto del hombro izquierdo de Lauren progresando hacia el lateral de su cuello, su mano libre vagando hacia los pliegues humedecidos entre sus piernas.
Frotó sus dedos contra ellos y la respiración de Lauren se hizo más pesada, su cara girándose hacia el edredón de la cama para amortiguar la maldición que iba a salir de su boca como resultado de la mano de Camila tanteando el punto. Camila soltó el pelo de Lauren y empezó a acariciar uno de los pechos de Lauren, manipulándolo entre sus dedos expertamente, consiguiendo instintivamente encontrar cada punto sensible como si fueran los suyos.
Camila abrio más las piernas de Lauren y probó la entrada a la parte más íntima de su cuerpo con sus dedos, el deslizamiento haciéndose fácil mientras hacía círculos en la entrada.
“Joder,” escuchó murmurar a Lauren contra la cama, su voz perdida en la tela mientras tiraba de ella para cubrirse la boca ahogando sus llantos.
Estaban ambas cubiertas en sudor y la piel suave de Lauren brillaba en la luz de la habitación mientras Camila la miraba, el eco de su climax quedándose suspendido ahí. El corazón de Lauren estaba latiendo fuertemente en su pecho y puso una mano sobre él, sintiéndolo latir mientras vibraba contra supalma.
Camila quitó su mano de donde había estado ocupadamente trabajando y empezó a trazar delicados besos a lo largo de la columna de Lauren hasta que alcanzó el hueco de su cuello de nuevo. Se quedó ahí, justo debajo de la oreja de Lauren, su boca bajando el ritmo en su as alto a su piel. Una de las manos de Camila acarició lo alto del hombro de Lauren y la otra encontró su camino hasta la frente de Lauren donde con cuidado quitó el pelo de su cara.
“Qué…” consiguió jadear Lauren, aun ligeramente desorientada por todo lo que acababa de pasar, su mente groggy mientras seguía experimentando las descargas de las sustancias que estaban recorriendo su sistema. “Quiero decir…” gimió. “Maldita sea…” Camila pasó sus dedos por la frente de Lauren, estudiándola momentáneamente antes de juntar su boca con la de su novia sellándolas en un beso.
Lauren se deslizó debajo de Camila para ponerse más cómoda, la lengua de la menor encontrando su camino hasta su boca donde se enzarzó sensualmente con la de Lauren de nuevo, el movimiento lento y deliberado mientras se hundía más en su novia. Se quedaron así un rato, las dos sin decir nada hasta que repentinamente Camila rompió el silencio.
“Lauren,” dijo Camila contra los labios de su novia, su voz de alguna manera aún sonando sin aliento.
“Sí,” susurró Lauren.
Se encontró con la mirada de Camila y encontró los ojos oscuros de su novia firmes en los suyos, preocupada nada más por las órbitas esmeralda que tenía delante de ella.
“Realmente ha terminado ya, ¿no?” dijo significativamente Camila, acariciando la mejilla de Lauren, la realización que la chica de ojos verdes hizo hace unas semanas finalmente aterrizando en ella. Lauren le ofreció a su novia una cálida y afectiva sonrisa en respuesta.
“Sí,” contestó simplemente Lauren, la palabra sintiéndose suave mientras dejaba sus labios.
“Me alegro,” dijo la menor, la esquina de su propia boca levantándose reflexivamente.
“Yo también,” devolvió Lauren extendiendo su mano para acariciar la cicatriz de encima de la ceja de Camila.
Camila puso sus labios delicadamente sobre los de Lauren, presionándolos amablemente hasta que la chica de ojos verdes profundizó el beso una vez más, sus brazos envolviéndose alrededor del cuerpo de su novia mientras la acercaba más, sus lenguas bailando sin esfuerzo juntas; como siempre habían estado destinadas a unirse la una con la otra.
“Realmente ha terminado ya, ¿no?” repitió Lauren en su cabeza mientras Camila soltaba su boca cambiando de posición en la cama, acariciándose contra la chica más alta, su cabeza enterrándose en el hombro de Lauren mientras el dedo índice de una de sus manos dibujaba pequeñas formas en el sudor de su pecho.
Había terminado.
Lauren lo sabía sin sombra de duda.
Los últimos doce meses de dolor estaban detrás de ellas. El mar picado con el que habían luchado ahora no era nada más que un recuerdo desvaneciéndose. Con el juicio terminado habían dado el paso final a tierra firme y la tierra era tan inflexible que Lauren tenía problemas para recordar cómo se sentía ser nada más que eso.
Giró rápidamente un mechón largo de pelo de Camila alrededor de su dedo y la besó suavemente en lo alto de su cabeza, haciendo que la menor levantase los ojos en su dirección.
‘Sí, definitivamente había terminado,’ pensó para sí misma Lauren mientras miraba hacia la chica que estaba acurrucada cerca de ella y se encontró con su mirada, una sonrisa satisfecha en sus labios.
Había terminado y habían alcanzado el paraíso idílico que habían estado buscando. Finalmente lo habían encontrado y había superado cualquier expectación que Lauren había tenido. Todo era perfecto.
En su Jardín del Edén personal, el sol realmente brillaba más, los pájaros cantaban con más entusiasmo, las flores olían más dulce. La tierra que había debajo de ellas ahora era preciosa. Era invitadora. Era de alguna forma lo que Lauren quería para asentar sus raíces sin dejarlo nunca. Quería florecer ahí, quería sumergirse en ese sueño y seguir perdida en su magnificencia hasta el día en el que muriera. Lauren se quedaría felizmente en ese sitio con Camila para siempre porque ella era quien lo hacía tan perfecto. Ella era la razón de esa belleza, de su esplendor y apariencia. No sería para nada igual de impactante sin ella.
“Te amo,” dijo Lauren, expresando el pensamiento más prominente de su mente en ese momento.
“Yo también te amo,” suspiró Camila felizmente, sus dedos aun acariciando ligeramente el centro del pecho de la chica mientras hablaba, la mirada relajada de su cara haciendo que el corazón de Lauren se revolucionase, “Feliz cumpleaños Lauren.”
“Gracias por el regalo,” bromeó ligeramente Lauren, sintiendo la pesadez que se había asentado durante un momento queriendo aliviarla.
“¿No deberías estar agradeciendo a Dinah por ello?” devolvió Camila riéndose y Lauren hizo una mueca ante el apunte.
“Dinah puede que te haya entregado…en una forma de hablar,” dijo rápidamente en respuesta a la expresión que había aparecido en la cara de Camila ante la insinuación, “pero eso has sido toda tú.” Terminó entretenida.
“Eso no es ni siquiera la mitad de lo que tengo para ti.” Le informó Camila, mirando hacia el despertador de la mesilla de Lauren gruñendo.
“¿Hora de levantarse?” preguntó perceptivamente Lauren y Camila asintió con su cabeza frustrada.
“Ally y Clare volverán pronto,” se quejó Camila. “Tenemos que prepararnos para encontrarnos con ellas fuera.”
“Sabes, me preguntaba dónde estaba Clare,” comentó Lauren riéndose. “Pensé que era raro que no hubiera llegado ya.”
“¿Sabes lo mucho que se quejó cuando le dije que tenía que llegar tarde a la barbacoa?” dijo Camila sonriendo ante el recuerdo. “Hizo que le prometiera que me aseguraría de que aún quedase comida cuando llegase.”
“Sólo ha pasado hora y media desde que empezó,” señaló Lauren. “Mi padre solo acaba de encender la barbacoa, ¿qué?” se pausó, mirando la hora, “¿hace hora y media? Además mis padres compraron tanta comida que probablemente podríamos alimentar a la calle entera. No se lo perderá.”
“Eso es lo que le dije.”
“No sé cómo sentirme sobre el hecho de que coaccionases a dos de nuestras amigas para que te ayudaran a crear una coartada para que nosotras pudiéramos tener sexo,” se rio Lauren. “Realmente eres un pequeño genio raro.”
“Lo sé,” sonrió Camila recordando la conversación que habían tenido en el centro comercial. “Por cierto, ¿alguna vez has decidido si querías ser mi socia o no?”
“Si esa es una de las ventajas de ser tu social entonces puedes contar conmigo,” le contestó Lauren. “Pero sabes que vas a escuchar a Ally hablar de esto al final, ¿verdad?”
“Eso fue parte de la razón por la que estuvo de acuerdo para hacerlo,” se rio Camila.
“Oh Dios,” gruñó. “Va a hacer mi vida un infierno, ¿no?”
“Probablemente,” reconoció Camila.
“¿Cómo conseguiste que Clare se involucrara en todo esto?” preguntó Lauren. “No puedo imaginar que haya sido tan fácilmente persuadida.”
“Tenía que prometer ser su celestina,” contestó Camila. “En realidad no entiendo por qué parece que piensa que sería práctica cuando esté intentando elegir chicas.”
“Si bueno,” dijo Lauren moviendo su cabeza entretenida, la sonrisa jugando en sus labios haciendo que le dolieran las mejillas. “Es lista. Eres jodidamente blanda. Tus palabras podrían hacer que cien chicas se enamorasen de ella.”
“La única persona que quiero que mis palabras hagan que se enamore eres tú.” Admitió Camila sinceramente.
“Ves…” empezó Lauren, su dedo índice recorriendo la longitud de la mandíbula de Camila. “Jodidamente. Blanda.” Camila besó a Lauren de nuevo antes de bajar de la cama.
“De verdad, tenemos que prepararnos,” animó y Lauren parecía aprobarlo mientras su novia caminaba por la habitación desnuda, recogiendo las prendas de ropa abandonadas por el suelo.
“Tú primero,” la animó Lauren, aun comiendo con los ojos a Camila desde la cama. “Sólo…miraré.” Camila le dio a Lauren una mirada desaprobadora pero no dijo nada, a cambio empezó a vestirse mientras Lauren la observaba.
Una vez que Camila tenía su ropa puesta, Lauren de mala gana se levantó y siguió sus acciones, poniéndose primero las bragas y después los shorts hasta que estaba completamente vestida. Se tomaron algo de tiempo para comprobar sus apariencias en el espejo para estar adecuadamente presentables antes de que Camila tomara la mano de Lauren llevándola hasta la puerta del dormitorio, abriéndola con cuidado y comprobando que no había ninguna señal de vida fuera. Satisfecha de que no hubiera nadie alrededor, salieron hasta el pasillo, el suelo crujiendo debajo de las fuertes pisadas de Camila haciendo que ambas se parasen.
Se pausaron, esperando a que alguien apareciera pero siguieron bajando las escaleras cuando nadie se materializó ante el ruido. Una vez que alcanzaron el pasillo, las dos se tomaron un minute para mirar alrededor en las vecindades inmediatas, cada una mirando hacia un lado para comprobar que no había nadie alrededor. Decidiendo que la costa estaba libre y rápidamente yendo de camino hasta la puerta principal desapareciendo en el jardín.
Camila cerró la puerta detrás de ellas silenciosamente y volvió a coger la mano de Lauren, Lauren guiándola hacia el camino para esperar en la carretera a que llegasen Ally y Clare. Fueron cinco minutos más tarde cuando las otras dos chicas aparecieron y Lauren puso sus ojos en blanco ante la mirada de disfrute de Ally mientras salía del coche.
“Hola,” dijo Ally tirándole las llaves del coche a Lauren mientras iba hacia ella. “¿Os habéis divertido?”
“¿Te he dicho ya hoy que te odio?” dijo Lauren.
“No,” devolvió la chica más bajita sonriendo ampliamente. “De nada por cierto.” Dijo levantando una ceja sugerentemente.
“Hola Clare,” saludó Lauren, volviendo su atención hacia la otra chica, intentando ignorar lo que solo acababa de empezar como un abuso de Ally.
“Hey,” dijo Clare. “Feliz cumpleaños.” Dijo dándole la tarjeta a Lauren.
“Gracias,” dijo, bajando la mano que ahora la sostenía hasta un costado una vez que estaba seguramente en su agarre.
“No te he traído un regalo,” le dijo abiertamente Clare. “Supuse que involucrarme en esto,” dijo moviendo la mano delante de Camila y Lauren, “debería ser más que suficiente.” Lauren considerar las palabras de Clare durante un momento antes de juntar sus labios levantando una ceja de acuerdo.
“Eso es justo,” decidió.
“Espera, si no hubiera sabido eso entonces no te hubiera comprado aquel brazalete,” gimoteó Ally y Lauren sonrió.
“Una pena para ti,” se rio girándose y moviéndose en dirección hacia la puerta principal, la mano de Camila aún entrelazada con la suya.
“Entonces,” dijo Clare, caminando al lado de Camila. “¿Qué demonios os ha tomado tanto tiempo? No creía que estaría esperando medio día antes de recibir la llamada de Ally diciendo que estaba de camino.”
“Tenía que esperar a que se presentase una oportunidad,” contestó disculpándose Camila.
“¿No podías haber creado una?” cuestionó.
“Oh,” contestó Camila considerando la pregunta, “sí, probablemente podría haberlo hecho. Sólo…supongo que no estaba pensando…”
“Está bien,” la disculpó Clare fácilmente. “¿Puedes compensármelo cuando vayamos a por la ciudad juntas?”
“¿La ciudad?” preguntó Camila riéndose.
“Sí, ya sabes…prometiste ser mi celestina.”
“Lo sé, pero… ¿la ciudad?” repitió Camila.
“La ciudad. Jimmy’s y esas cosas. Sabes lo que quiero decir.” Dijo moviendo la mano con desdén delante de ella.
“Contacta con mi secretaria y apuntaremos una cita,” respondió Camila.
“Esa soy yo en caso de que te lo estés preguntando,” dijo Lauren mientras abría la puerta frontal guiándolas dentro por la casa.
Fueron hasta el patio y ambas Dinah y Normani miraron hacia ellas cuando se dieron cuenta de que el grupo había llegado.
“¡Clare!” gritó prácticamente Dinah desde el otro lado del patio mientras ella y Normani iban hacia ellas. “Ya era hora de que alguien igual de entretenida que yo llegase.”
“No eres entretenida,” dijo Camila y Dinah frunció el ceño.
“Grosera.” Dijo de mal humor antes de volver a mirar a la chica que acababa de llegar. “¿Qué os ha tomado tanto tiempo para llegar?”
“Sí,” la apoyó Normani con interés.
“Problemas con el coche,” contestó Clare usando la mentira ya acordada. “Mi coche no se encendía y mis padres estaban fuera. Tuve que hacer que estas chicas vinieran a rescatarme.” Dinah la estudió un momento, sus ojos entrecerrándose sospechosamente.
“Espera un minuto,” dijo, mirando entre Lauren y Camila, haciendo que la chica de ojos verdes pensara que la treta que cuidadosamente habían planeado había sido descubierta. “¿Por qué no me dijisteis que ibais?” preguntó. “Hubiera ido también.”
“Estabas demasiado ocupada haciendo que los oídos de todo el mundo sangraran mientras cantabas junto a Beyoncé y Normani estaba en una profunda conversación con Sofi sobre princesas.” Contestó Ally.
“Además, el coche de Lauren solo tiene suficiente espacio para cinco personas así que no podíais venir las dos.” Continuó Camila.
“Sí, pensamos que sería más justo que las dos os quedaseis.” Explicó Lauren mientras Clara y Sinu se acercaban al grupo.
“Hola Clare,” saludó calurosamente Sinu. “Es bonito verte de nuevo. ¿Camila dijo que estabas teniendo problemas con tu coche?” preguntó preocupada.
“Sí, esa maldita cosa no se encendía,” compartió Clare, su voz transmitiendo la cantidad necesaria de molestia. “Tuve suerte de que estas chicas decidieran venir a recogerme sino no habría llegado.”
“Sí, supongo que sí,” dijo Clara volviendo su atención hacia su hija. “Pero en el futuro preferiría que personalmente me dejaras saber que te vas de tu propia fiesta de cumpleaños. Sin ofender a ninguna de las dos.” Se dirigió a Ally y Camila, las otras dos chicas habiendo explicado la situación a las dos mujeres mayores antes de haberse ido.
“Lo siento,” se disculpó Lauren, “Yo sólo…supuse que cuanto más rápido encendiera el coche y nos fuéramos antes estaríamos de vuelta.” Mintió, Camila habiendo cubierto sus historias particulares antes de subir las escaleras.
“Bueno, con toda la justicia, Camila se ofreció a ir a por ti pero dije que no,” reconoció Clara. “Entonces no puedo quejarme demasiado. Me alegro de que finalmente hayas conseguido llegar,” dijo la madre de Lauren a Clare, apretando los hombros de Lauren en su agarre. “Sé que Lauren realmente quería que todas sus amigas estuvieran con ella para celebrarlo hoy. Habría sido una vergüenza que te lo hubieras perdido.”
“Perdonad un minuto,” interrumpió Dinah a los adultos, “¿pero podemos hablar del hecho de que todas ellas nos abandonaron aquí a Normani y a mí?” preguntó aún enfadada sobre eso. “Quiero decir que puedo entender que la dejarais a ella ¿pero a mí?”
“Dinah, te dijimos por qué te hemos dejado aquí,” dijo Lauren exasperada.
“Sí es porque eres molesta,” dijo Camila, soltando la mano de Lauren haciendo un movimiento hacia la mesa del patio donde habían estado todas antes.
Dinah se giró y caminó con ella, el resto del grupo mirándolas mientras ambas empezaban a empujarse.
“Iré a cuidar de las niñas,” ofreció Ally.
“Te echaré una mano.” Dijo Normani uniéndose a la chica más bajita mientras seguían a sus mejores amigas quienes estaban peleándose juguetonamente.
“Deberías ir a vigilar también,” le dijo Sinu a Lauren y Clare, mirando a su hija mientras tiraba agua de un vaso de la mesa a la cara de Dinah, “cuanta más gente mantenga un ojo en esas dos, mejor.”
“¿Aún querías hablar conmigo?” preguntó Lauren a s madre y Clara movió la cabeza.
“No, solo quería comprobar que todo iba bien.” Contestó preocupadamente.
“Realmente siento haberme ido sin decírtelo,” se disculpó Lauren, sintiéndose culpable por mentir a su madre una vez más pero haciendo una completa promesa a sí misma en ese momento de que sería absolutamente la última vez que lo iba a hacer. “No lo hare más, lo prometo.”
“Está bien,” dijo poniendo una mano en el lateral del cuello de su hija. “No estoy enfadada.”
“¿Estás segura?” preguntó Lauren.
“Sí,” la tranquilizó Clara. “Ahora ve a pasártelo bien con tus amigas.” urgió. “La comida estará lista pronto.”
Lauren hizo lo que le pidió y el resto del día lo pasó disfrutando de la compañía de sus amigas y su familia en el buen tiempo de Junio, con conversaciones fluidas y el audible sonido de la gente disfrutando de sí mismo llenando el ambiente. Cuando la hora de cortar la tarta llegó, Lauren estuvo agradecida por encontrar que no había sido interferida pero eso no paró a Dinah de extendérsela por toda la cara en la primera oportunidad que se le presentó.
De repente el día había progreso más hasta el atardecer y la gente lentamente empezó a irse, volviendo sus casas para la noche.
“Bueno, esos eran todos,” dijo Lauren, una pizca de alivio en su voz mientras se giraba hasta el ahora limpio patio habiendo dicho adiós a los últimos invitados que acababan de ser Ally, Normani, Dinah y Clare.
Encontró a Camila sola; tumbada en el balancín mirando las estrellas de encima y la visión de ella tumbada ahí le recordó a Lauren cuando ella y Dinah habían salido por primera vez con ellas en la barbacoa anual de comienzo de curso en casa de Ally en Septiembre. Camila había estado dormida entonces, exhausta y prácticamente rendida del primer día de escuela después del accidente. Estaba sentada completamente despierta ahora, sus ojos mirando las constelaciones y girándose en la dirección de Lauren, buscando a su novia en la oscuridad relativa mientras iba hacia ella.
“¿Qué hora es?” preguntó Camila, cambiando de postura para permitir a Lauren que se sentase al lado, la chica más alta estirando sus piernas mientras miraba su reloj.
“No tienes que estar en casa hasta dentro de otra hora,” contestó Lauren la pregunta sin hacer, mientras Camila giraba su cuerpo en su pecho envolviendo sus pequeños brazos alrededor de su cintura.
“¿De verdad?” preguntó apoyando su cabeza en el hombro de Lauren mientras su novia envolvía sus brazos alrededor de los suyos. “Parece que hace siglos que mis padres se llevaron a Sofi y Jasper a casa.”
“Lo fue,” confirmó Lauren. “Se fueron alrededor de las ocho.”
Camila se giró, soltando momentáneamente a Lauren para coger un sobre que había estado puesto al lado del césped.
“Toma, se me olvidó darte esto antes,” dijo, dándoselo a Lauren quien quitó sus brazos de alrededor de los hombros de Camila tomando el sobre con una sonrisa en la cara.
“Gracias,” dijo abriéndolo para encontrarse una carta escrita a mano dentro. Lauren la levantó delante de Camila sonriendo de oreja a oreja.
“¿Es esto una costumbre ahora?” le preguntó, habiendo visto la letra desordenada de la parte de delante donde se leía ‘Feliz Cumpleaños’ y los numerosos globos que Camila había dibujado en la portada en diferentes colores.
“Puede ser,” contestó Camila encogiéndose de hombros, sin decir una cosa o la otra. “No lo he decidido aún.”
“Bueno, para que conste,” dijo Lauren, abriéndola para leer lo que había dentro debajo de las luces que había a lo largo de las paredes que cerraban el patio. “Espero que lo sea.”
Camila se inclinó sobre el costado de Lauren, su cabeza asentándose sobre su hombro una vez más mientras su novia leía el mensaje de dentro. Dentro de la tarjeta, había escritas dos palabras ‘Lee esto’ con una flecha señalando a una página doblada de cuaderno que había sido puesta dentro. Lauren la desdobló y escaneó las páginas, la letra de su novia más legible de lo que lo había sido nunca pero aun así algo desorganizada.
“Querida Lauren, Feliz cumpleaños. Creo que por una vez debería tener un bloqueo de escritor, no porque no sepa lo que quiero decir sino porque hay tanto que quiero compartir contigo que de verdad lo siento esta vez cuando digo que no sé por dónde empezar. Supongo que podría empezar con un ‘Gracias’ pero si empiezo ahí entonces tendría que incluir todas las razones por las que estoy agradecida y esa lista es, francamente, interminable. Probablemente podría empezar con un ‘Te amo’ pero de nuevo, la lista original de razones que empezaría a escribir después de que empezásemos a salir ha crecido incluso más desde entonces y seguirá creciendo cada día. A lo mejor podría empezar compartiendo mis esperanzas para nuestro futuro, pero las posibilidades de que se extiendan delante de nosotras son infinitas y no quiero limitarnos cuando podemos hacer lo que queramos. Hemos pasado por tanto Lauren que empezar por el principio me llevaría demasiado para documentarlo pero, empezando desde este momento de ahora no parece hacer ninguna justicia para nada.
Entonces, viendo como no sé por dónde empezar, he pensado que te contaré una historia a cambio: es sobre una chica que conozco, una chica increíble con el corazón más tierno y con la disposición más adorable. Una chica que sabía cuándo dejar pasar las cosas que amaba. Eso era lo suficiente desinteresado y fuerte para hacer lo mejor por alguien que probablemente habría elegido aferrarse con sus dos manos y mantenerla cerca para siempre si hubiera tenido la oportunidad. Esa chica, sacrificó su felicidad por esa otra y hay muy poca gente en este mundo que estarían dispuestos a hacer la elección que rompería su propio corazón para preservar la cordura de otra.
Esta chica; me contó una historia una vez. Era una historia realmente buena sobre cuando era más pequeña y había sido sobre lo que la gente pensaba sobre el sitio más mágico de la tierra, un sitio donde los niños creen que cuentos de hadas no son sólo historias y los finales felices no son tan sólo un pensamiento. Me contó cómo se había enamorado de ese lugar, cómo los sentimientos que había experimentado ahí le habían enseñado a ser agradecida por todo lo que tenía, a apreciar la belleza del mundo, a escapar de los confines de la responsabilidad y a disfrutar de los placeres más simples que la vida tenía que ofrecer. Me dijo que mientras estuviera ahí simplemente se permitiría experimentar la vida, que viviría el momento, sólo existiendo y sin pensar nunca en hacer un recuerdo.
Ella probablemente piensa que no me acuerdo de esta historia pero sí me acuerdo. Me acuerdo de casi cada historia que me ha contado pero esta… ¿esta historia? Bueno, de alguna manera la recuerdo casi palabra por palabra a pesar de lo cansada que estuviera cuando la escuchaba. Ella me dijo algo una vez que terminó de contar la historia y se quedó en mí desde aquel día.
“Haces que aprecie las canciones; llenas mi corazón con música con la que quiero cantar; mi día con color en otro mundo monocromático, mi vida con amor.” Pensé que eso era tan poético. Que si alguien era lo suficientemente privilegiado de encontrar a alguien que se sintiera de esa forma deberían encadenarse a sí mismos para mantenerse juntos hasta que la unión entre ellos fuera tan fuerte que nada pudiera separarles. Esa chica; me hizo sentir de esa forma. Aún lo hace cada día. Nunca creo que ella realmente aprecie lo oscura que había sido mi vida antes de que apareciera, cómo todo el color y la belleza en el mundo parecían haberse desangrado haciendo que estuviera frio y duro. Nunca sabrá cómo la música se paró, cómo había sido reemplazada con voces de demonios que no se callaban sin importar lo fuerte que lo intentase o lo mucho que ella intentó ayudarme.
Esa chica; esa increíble y preciosa chica que me liberó para encontrarme a mí misma de nuevo…se merece que le recuerden la magia que tiene del lugar de la historia para ella, experimentarlo de nuevo. No de la misma forma que lo había hecho antes porque aquellos recuerdos sin singulares y distintos en su forma, pero, de una manera diferente esta vez. Sé que es probablemente claro que esa chica de la que estoy hablando eres tú Lauren, pero para aclararlo pensé que tenía que decirlo.
Nunca seré capaz de decir lo suficiente ‘gracias’ o ‘te amo’. Nunca seré capaz de compartir todas mis esperanzas y sueños contigo porque no tienen límites. A lo mejor un día seré capaz de empezar desde el principio y recordar nuestra historia para ti, pero hasta entonces pensé que, como es tu cumpleaños y el día del aniversario en el que empezaste tu historia personal, a lo mejor podría existir yo contigo en ese lugar, a lo mejor podemos vivir el momento juntas y ver qué recuerdos nos trae.
Viendo cómo me das siempre regalos extraordinarios, ya sea una bola de peluche babeante o unas entradas para ver cantar a una de mis personas favoritas cantando canciones que ahora tienen más significado del que podría encontrar nunca en ellas antes de conocerte, pensé que debería conseguirte algo igual de extraordinario.
Entonces, habiendo sido dicho eso me gustaría hacerte una pregunta, ¿si está bien?
Lauren, ¿vendrías a DisneyWorld con mi familia y Dinah este verano?
Nunca podré decirte ‘gracias’ o ‘te amo’ lo suficiente pero quiero pasar el resto de mi vida intentándolo y pensé, que a lo mejor, sólo a lo mejor, este es el mejor sitio para empezar.
Te querré siempre Camila”
Lauren miró a Camila quien la estaba mirando expectante, esperando una respuesta a la pregunta.
“Si te ayuda a decidir,” dijo Camila, observando el proceso de pensamiento interno de Lauren mientras consideraba su oferta. “Tu madre dice que está bien.”
“¿Sí?” preguntó Lauren, el permiso de sus padres habiendo sido su mayor preocupación.
“Sí,” le aseguró Camila.
“Entonces sí,” contestó Lauren echando su cabeza hacia adelante y besando a Camila, no una vez, ni dos sino repetidamente en los labios, sus ojos humedeciéndose ante las palabras que había escrito y ante la generosidad de la oferta. “Sí, me encantaría ir contigo.”
“Vale,” dijo felizmente Camila, sonriendo mientras Lauren la abrazaba con amor, sus brazos atrapando los de la menor. “Gracias.”

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Capitulo 82

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:34 am

“¿Me estás agradeciendo a mí?” preguntó Lauren incrédula mientras Camila se apretaba contra ella mirando hacia las estrellas del cielo.
“Nunca dejaré de agradecerte,” contestó Camila.
“Camz, pero no quiero que sientas que estás en deuda conmigo,” respondió Lauren seriamente.
“No lo haré,” le aseguró Camila. “Siempre me sentiré agradecida y hay una enorme diferencia entre esas dos cosas.”
Lauren sonrió y se acercó para besar la cicatriz sobre la ceja izquierda de Camila mientras su novia entrelazaba sus manos. Jugó con el anillo que le había comprado a Lauren, sus ojos aun estudiando las bolas de energía mientras brillaban encima de ellas.
“Hoy ha sido perfecto,” musitó Lauren en alto, pensando en cada cosa que había pasado. “Si no te conociera pensaría que todo ha sido un sueño.”
“No lo es,” dijo Camila y las palabras estaban tan intencionadas que Lauren fue casi aplastada bajo el peso de ellas.
“¿No lo es?” preguntó, lágrimas apareciendo en sus ojos sintiéndose muy abrumada al escuchar esas palabras en los labios de su novia.
“No, no lo es,” repitió Camila, aun manipulando el anillo en la mano de Lauren y recordando las palabras que estaban grabadas dentro de él, ‘Un mar en calma nunca hizo experto a un marinero’.” Paró su preocupación momentáneamente para encontrarse con la mirada de Lauren.
“¿Sabes? Tuve una pesadilla esta mañana,” confesó. “Soñé que me despertaba en el hospital y cuando lo hacía tú no estabas ahí…mi madre, no te conocía cuando pregunté y recuerdo la forma en la que mi estómago se revolvía debajo de mí.”
“Camz, lo siento.” Dijo Lauren, apoyándola, su mano frotando la frente de su novia. “Sé lo mucho que odias el sentimiento de que todo está pasando en tu cabeza.”
“No lo estés,” respondió Camila. “No lo siento porque finalmente me he dado cuenta de algo. Desde la rehabilitación realmente no he tenido muchas pesadillas sobre el accidente.” compartió. “No veo el coche viniendo hacia mí más. Las únicas que he tenido desde entonces son las que son sobre ti pero, siempre me despierto y me encuentro en mi habitación donde las paredes están cubiertas con fotos de las dos. Pensé que cuando me recuperé me había ‘despertado’ pero…estoy mejor ahora y todas las veces que me he despertado en el hospital sólo era fugaz.” Le dijo. “Es aquí donde encuentro que estoy así que, sé ahora que esto no es un sueño. Esto es la realidad.”
“Entonces ¿ya no piensas que sea todo producto de tu imaginación?” cuestionó Lauren.
“No,” contestó sonriendo Camila. “no soy lo suficientemente creativa para imaginar alguien como tú en la existencia. Sólo Dios tiene la habilidad de concebir el ángel perfecto trayéndolo a la vida.” Lauren movió su cabeza, sonriendo como una idiota, incapaz de suprimir la forma en la que sus mejillas se enrojecían fuertemente ante el cumplido.
“Sabes que amo tus palabras Camz,” dijo Lauren, su cara aún enrojecida, “pero a veces, me hacen sentir inadecuada porque no tengo ni idea de cómo responder.”
“Entonces no lo hagas,” le dijo Camila. “Sólo…abrázame y bésame a cambio.” Le pidió. “De todos modos las palabras están sobrevaloradas.”
“Las tuyas no,” respondió Lauren, obedeciendo la demanda de Camila sosteniéndola más fuerte, plantando un suave y delicado beso en sus labios. Lauren siguió sosteniendo a Camila así, la cabeza de la menor apoyada en su hombro mientras volvía su atención hacia el cielo, su mano distraídamente moviendo el anillo alrededor del dedos de su novia, ninguna de ellas hablando, ninguna realmente sabiendo que más necesitaba ser dicho.
“Estás pensando,” señaló astutamente Lauren, acariciando el pelo de la frente de Camila con sus dedos cuando diez minutos habían pasado sin ser ni una palabra intercambiada.
“Sí.” Confirmó Camila, aun rotando el anillo en el dedo de Lauren vagamente.
“¿En qué? Las estrellas,” cuestionó Lauren, siguiendo la mirada de su novia.
“Sí,” dijo Camila, “¿Alguna vez pediste algún deseo cuando estabas creciendo?” preguntó interesadamente.
“En realidad, sí,” admitió Lauren, levantando sus ojos hasta el cielo.
“¿Qué deseaste?” preguntó Camila, volviendo su cabeza para así mirar a su novia.
“Deseé ser rica.” confesó. “Quería vivir en una mansión con una piscina y un tobogán.” Le dijo riéndose. “Quería más juguetes del tiempo que tenía para jugar con ellos y una cama que llenase toda la habitación de lo grande que fuera. Quería ser capaz de comprar todo lo que quisiera.”
“¿Qué desearías ahora?” preguntó la chica de ojos marrones. “¿Aún seguirías deseando ser rica?”
“¿Ahora? No, ahora no necesito desear ser rica porque ahora entiendo que el dinero no puede comprar todo. Eso probablemente suena cliché pero es la verdad,” reconoció. “Además, cuando realmente pienso en ello supongo que mi deseo se ha convertido en realidad en algún punto porque soy rica en más de las formas que pueda contar con una mano. Tengo un techo sobre mi cabeza y una familia que me quiere. Tengo un increíble grupo de amigas y una novia que adoro. Tengo salud. Soy feliz. Tengo multitud de agua limpia para beber… ¿qué más podría pedir?”
“Entonces, ¿ya no quieres vivir en una mansión con una piscina y tobogán?”
“No,” contestó Lauren. “Ahora sólo quiero vivir en una casa que la convierta en un hogar con la persona que amo. No importa lo grande que sea o lo mucho que cueste. La única cosa que tiene que tener es paredes que estén llenas con fotos de la gente que me importa más.” Se pausó un momento, sus ojos cayendo en los de Camila quien había vuelto su atención hacia el cosmos. “¿Qué hay de ti? ¿Alguna vez le pediste algo a una estrella?”
“He hecho muchos deseos en mi vida pero…nunca a una estrella.” Compartió. “Siempre pensé que sólo eran para cosas importantes. Pensé que a lo mejor sólo podías hacer que uno se convirtiera en realidad y no quería desperdiciarlo. Pensé que debía guardarlo por si acaso…”
“Entonces vale,” empezó Lauren, cambiando su posición en la tumbona para poder mirar mejor a su novia. “Si pudieras pedir un deseo ahora mismo, en este mismo momento sabiendo que no es el único que tendrías,” dijo Lauren.“¿qué sería?”
“Si pudiera pedirle algo a una estrella, sabiendo sin una sombra de duda que se convertiría en realidad entonces sólo hay una cosa que desearía ahora mismo.” Dijo tentadoramente Camila.
“¿Qué?” le preguntó curiosamente Lauren.
“Desearía pasar el resto de la eternidad contigo.” dijo. “Quiero nuestro felices para siempre Lauren, como hemos hablado.”
“¿No quieres tantear un poco el terreno antes?” bromeó Lauren, haciendo que Camila se riera. “Una eternidad es un tiempo muy largo ¿sabes? Deberías probablemente explorar tus otras opciones antes de cometer algo a largo plazo como esto.”
“No gracias,” respondió Camila. “¿Por qué desperdiciar mi tiempo?”
“Bueno, si eso es lo que realmente quieres entonces a lo mejor deberías encontrar una estrella y decirlo ahí,” sugirió Lauren. “Qué tienes que perder, ¿eh?”
La frente de Camila se frunció mientras sus ojos vagaban por los millones de pequeñas luces en el cielo, parando cuando encontró una pequeña lejana en la distancia. No había nada especial sobre la estrella, no brillaba más que ninguna otra, no era más visible o grande esa noche pero por eso le gustaba a Camila. Era humilde y modesta. No pedía atención, no demandaba que se la viera. Pensó que si hubiera cualquier estrella que le garantizase un deseo entonces esa era probablemente.
“¿Has elegido una?” preguntó Lauren y Camila asintió con la cabeza contra el hombro de su novia, levantando el brazo y señalando con su dedo índice a la que había seleccionado.
“Esa tan pequeña justo ahí,” le informó Camila, “es pequeña… ¿puedesverla?” Lauren escaneó el área del cielo alrededor de la punta del dedo de Camila y pensé que había visto el trazo de la estrella a la que estaba señalando.
“Eso creo,” dijo insegura Lauren. “¿Por qué elegiste esa en particular?”
“Porque a lo mejor nadie la ha visto aún,” explicó Camila; sus ojos humedecidos. “A lo mejor ha estado ahí todo este tiempo escondida entre las otras estrellas esperando a que alguien la viera. A lo mejor necesita ayuda para devolverla a la vida y hacerla brillar de nuevo para que alguien finalmente la trate como a las otras, para darse cuenta de que a pesar de que está muda y débil en comparación con ellas, aún es una estrella y puede que aún tenga algo que ofrecer al mundo.”
Lauren estudió a Camila leyéndola entre líneas y encontrando el sentido en sus palabras que no era directamente dicho. Puso la mano con la que Camila había estado jugando en lo alto de la de su novia para que parase, el significado del movimiento obvio para las dos.
“Camz, deberías de pedir tu deseo ahora,” urgió Lauren a Camila, apretando su mano animándola.
Camila fijó sus ojos en la estrella unos segundos, capturando la imagen de ésta en su mente antes de cerrar los ojos y exhalar fuertemente para silenciosamente pedir su deseo.
“¿Lo has hecho?” preguntó Lauren suavemente, moviendo un mechón de su pelo fuera de los ojos de Camila para así poder ver su cara mejor.
“Sí,” dijo Camila.
“Entonces, viviremos felices para siempre,” dijo sonriendo Lauren mientras abrazaba la pequeña forma de Camila, “empezando desde mañana.”
“No, empezando mañana no.” Objetó Camila, “empezando desde ahora.”
“¿Ahora?” le preguntó Lauren, sonriendo ante el recuerdo de la última vez en la que Camila le había dicho eso, cuando todo en su relación había cambiado desde una amistad a algo más.
“Sí,” dijo Camila, escondiéndose en el pecho de Lauren, sin preocuparse por tomarse las cosas despacio, ahora más dispuesta que nunca a tirarse a la piscina de cabeza primer en todo lo que la vida tenía que ofrecerle. “Ahora.”


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Epílogo.

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:35 am

Camila se sentó en la mesa de su estudio, sus ojos firmes en concentración en la pantalla del ordenador que tenía delante de ella, los dedos de sus dos manos sobre el teclado para teclear pero quedándose frustradamente suspendidos en el aire con una aparente falta de inspiración. Miró el punto de inserción intermitente en el centro del documento en blanco que había abierto, la línea negra vertical apareciendo y desapareciendo en el mismo punto exacto cada segundo, sin moverse.
“Ugh,” gruñó, echándose hacia atrás en la silla de oficina que ocupada llevando sus manos hacia atrás para apoyarlas detrás de su cabeza, sus dedos entrelazados. “Esto no debería de ser tan difícil.” Se dijo a sí misma pensativa mientras amablemente giraba el asiento donde estaba sentada de lado a lado, haciendo el movimiento con sus pies.
Miró alrededor de la habitación y suspiró mientras sus ojos vagaban por el techo hasta el suelo y las estanterías que cubrían las cuatro paredes, sus ojos escaneando la multitud de libros que las llenaban que había coleccionado durante los años. Camila entrecerró sus ojos en un intento de intentar leer los títulos de los volúmenes desde donde estaba sentada pero tuvo problemas, su visión sin ser la que solía ser con las gafas que ahora tenía que llevar firmemente sobre el puente de su nariz. Dándose cuenta de que era probablemente imposible seguir desde su sitio Camila se echó hacia adelante teniendo problemas para salir de la silla, una mano extendiéndose hasta la esquina de la mesa para ayudarse a levantarse, la otra extendiéndose hasta su dilatado estómago protectoramente.
“Jesús,” soltó una vez que estuvo en sus pies, la mano que usó para estabilizarse en la mesa extendiéndose para frotar la parte de atrás de su espalda que estaba protestando fuertemente ante el cambio de posición.
Caminó hasta la estantería más cercana con dificultad, su mano aún sobre su abdomen que se giraba ligeramente bajo sus dedos y estaba volviéndose más y más grande con el tiempo.
“Veamos…” dijo, el dedo índice de su mano libre recorriendo los lomos de los olorosos libros que estaban juntos en la estantería de delante. “Great Expectations, Little Women, The Count of Montecristo, Les Miserables, Macbeth…” enumeró en su cabeza mientras caminaba cerca de la pared, su dedos trazando los volúmenes mientras se iba moviendo.
Cuando Camila alcanzó el final de la fila volvió su atención hacia la balda de abajo, su dedo índice haciendo el mismo proceso de nuevo mientras caminaba en la dirección opuesta.
“To Kill a Mockingbird, The Catcher in the Rye, 100 Years of Solitude, Catch-22, Love in the time of Cholera….” Continuó, considerando cada uno de los títulos y preguntándose si los autores habían tenido problemas para nombrar sus obras literarias aparentemente como ella estaba teniendo. “Kite Runner, The Book Thief, Water for Elephants…” persistió; sólo parándose cuando llegó a un pequeño block de notas sin título en el lomo. Frunció el ceño y usó su dedo índice para sacarlo de los confines, golpeándolo en el borde hasta que fue más fácil de sacar.
“¿Qué demonios es esto?” se preguntó a sí misma rápidamente, girando el libro en sus manos y estudiando la portada sin encontrar una pista, el exterior sin escritura o signo de lo que contenía dentro.
Camila lo abrio por la primera página y levantó una ceja en sorpresa cuando espió la escritura desordenada que había dentro. “Pues mi terapeuta me recomendó que escribiera unas cuantas cosas de vez en cuando ahora que voy a volver a la escuela…No sé, me parece estúpido, poner sobre el papel las cosas que pienso en mi cabeza.”
“No puedo creer que guarde esto,” murmuró Camila en alto mientras cerraba de nuevo el libro. “Menuda idiota sentimental,” se rio mientras caminaba de nuevo hacia la mesa con él, su mente encontrando difícil comprender por qué su mujer no había tirado el diario cuando se reubicaron del apartamento que compartieron a su nueva casa hace casi tres años.
Puso el libro en lo alto de la mesa de roble cuando alcanzó la silla y se sentó de forma rara, sus manos controlando el descenso usando los reposa brazos, el tamaño de su estómago haciendo difícil doblarse por la mitad así que se inclinó contra el asiento para poder sentarse. Camila estudió el libro desde su posición una vez que estuvo más cómoda, sus ojos observando las andrajosas esquinas de la portada negra mientras su mente volvía al tiempo en el que había escrito las palabras que contenía. La esquina de la boca de Camila se levantó en una sonrisa y movió la cabeza entretenida mientras recordaba una conversación en particular que había tenido con Lauren acerca de las entradas personales de dentro de su diario. Se giró en la silla para así estar mirando la pantalla de su ordenador una vez más, sus manos sobre el teclado durante un solo instante antes de empezar a teclear.
“Las divagaciones incompletas de una persona loca” tecleó, haciendo una mueca como reacción al ver las palabras en blanco y negro en la pantalla de delante. “Gracias a Dios que no planeo quedármelo,” dijo Camila en voz baja, volviendo a leerlo de nuevo antes de a propósito añadir un punto para hacer énfasis.
Camila sabía que no iba a usar ese título; después de todo, era ridículo. Sin embargo, la idea de no tener nombre para su recién acabado libro después de pasarse la mayor parte de los últimos dieciocho meses escribiéndolo no le sentaba bien. Prefería tener algo temporal que nada y eso era de lejos lo mejor que se le ocurrio en todo el día, ‘historia’ siento lo peor en absoluto. Estaba debatiendo seriamente si retroceder y borrar lo que había escrito cuando su móvil, que estaba puesto sobre la dura superficie de la mesa, empezó a vibrar fuertemente, el tono de llamada sonando fuertemente mientras que la llamada entrante le daba vida al dispositivo. Camila extendió la mano y lo cogió, sonriendo mientras veía el nombre de Lauren en la pantalla.
“Hey,” contestó felizmente Camila, echándose hacia atrás en la silla habiendo llevado el teléfono hasta su oreja.
“Hey,” respondió Lauren suspirando fuertemente en la línea, un tono solemne en su voz.
“¿Qué pasa?” preguntó Camila sentándose hacia delante de nuevo instantáneamente al oírlo. “¿Va todo bien?”
“Escucha cariño, sé que es nuestro aniversario pero no voy a poder volver del trabajo a tiempo para hacer nuestra reserva para cenar.” Dijo con remordimiento. “Lo siento mucho…”
“Está bien,” la tranquilizó Camila antes de que tuviera la oportunidad de explicarse, sabiendo que Lauren nunca se quedaría hasta tarde en el trabajo si no fuera por algo importante. “Ya…comeremos algo aquí cuando llegues. Pediré comida o algo…”
“Lo siento tanto,” se disculpó de nuevo. “Sé que tenías ganas de salir.”
“Lauren está bien, de verdad.” Dijo Camila echándose hacia atrás en la silla. “En realidad me alegro de que nos quedemos en casa…”
“¿Sí?” interrumpió sorprendida Lauren.
“Sí,” contestó Camila, poniendo una mano sobre su estómago mientras sentía otra pequeña patada dentro de ella. “No creo que pudiera enfrentarme a salir esta noche. Estoy exhausta y este bebé se ha estado portando mal todo el día.”
“¿Está dando patadas otra vez?” preguntó Lauren felizmente.
Sonaba tan encantada por las noticias que Camila podía fácilmente imaginarse su sonrisa a través del teléfono y no podía dejar que los bordes de su propia boca se
levantasen de la misma forma.
“Ha estado dando patadas tanto que casi me he convencido de que está intentando hacer un agujero,” le dijo Camila, riéndose ligeramente ante su intento de broma.
“¿Por qué querría escapar?” preguntó juguetonamente Lauren. “Personalmente yo tomaría casi cada oportunidad para estar dentro de ti.”
“Oh Dios mío,” exclamó Camila por el teléfono, su boca abriéndose de golpe ante la insinuación. “¡No puedo creer que acabes de decir eso!”
“¿Qué?” preguntó Lauren, fingiendo inocencia.
“¡Ya sabes qué!” la regañó Camila de buen humor. “Espero que no haya ningún paciente alrededor escuchando esta conversación.”
“No,” dijo Lauren, sonando arrepentida ante el recuerdo de dónde estaba. “Estoy en la oficina sola en este momento. Pensé en escribir unos gráficos mientras si tenía la oportunidad pero tengo que volver pronto a la sala.”
“¿Tiene esto algo que ver con aquella chica joven?” le preguntó Camila a su mujer interesadamente. “¿Cuál era su nombre? ¿Stephanie?”
“Sí,” contestó Lauren, suspirando de nuevo. “Los doctores han elegido esta noche de todas las noches para decirle a ella, a su tía y a su tío que su cirugía no ha funcionado y que nunca podrá volver a caminar. Van a hacerlo después de que hayan terminado toda la lista quirúrgica del día…probablemente alrededor de las seis…yo sólo…pensé que debería de estar ahí cuando ellos lo hicieran.”
“Por su tía, su tío ¿o por ella?” preguntó Camila astutamente, girándose en la silla una vez como de costumbre.
“Ambas,” contestó Lauren antes de añadir, “mayormente por ella.”
“Bueno, deberías tomarte tu tiempo, ¿vale?” la animó Camila. “No te precipites para volver por mí. No voy a ir a ningún lado y has estado trabajando con ella desde que tuvo el accidente. Confía en ti Lauren y estoy segura de que apreciará que estés ahí cuando le den las noticias. Siempre sabes exactamente lo que decir y necesitará ánimos ahora más que nunca.”
“¿Por qué eres tan increíble?” preguntó Lauren a Camila, verdaderamente conmovida por el entendimiento de su mujer.
“No lo soy.” Contestó modestamente Camila, “Sólo sé el consuelo que fuiste para mí cuando las cosas parecían estar sombrías. No sé dónde estaría hoy si no hubiera sido por tu apoyo así que no puedo ser egoísta ahora mismo, no importa lo mucho que quiera serlo. Esa familia se merece tener consuelo también después de todo lo que han pasado…” dijo bajando la voz a media frase, girándose en la silla para mirar hacia la puerta del estudio ante el sonido de unos pasos detrás de ella.
“Mami,” dijo una niña pequeña, frotándose los ojos adormecidos, el oso de peluche que Dinah le había comprado para Navidad el año pasado sobresaliendo en su mano.
“Hola bebé,” dijo Camila, sonriendo tiernamente ante la vista de su hija haciendo una seña para que fuera hacia ella. “¿Estás bien?” preguntó, bajando la voz y cubriendo el altavoz del teléfono con una mano momentáneamente.
“Tengo sed,” dijo, entrando en la sala yendo hacia donde estaba Camila sentada.
“Vale,” dijo Camila, echándose hacia adelante en el asiento para dirigirse a la menor. “Te traeré una bebida en un segundo ¿vale?” le aseguró a la niña, poniendo una mano en lo alto del hombro de su hija.
La menor asintió con su cabeza entendiéndola mientras se frotaba sus ojos cansada mientras Camila movía su pelo con afecto.
“¿Camz?” se podía escuchar la voz de Lauren a través de la línea. “Camz ¿estás ahí?”
Camila levantó el teléfono hasta su oreja de nuevo para responder, volviendo su atención hacia la mujer al otro lado de la línea.
“Lo siento,” se disculpó Camila mientras su hija envolvía sus brazos alrededor de sus rodillas bajando su cabeza hasta su regazo. “Daniela se acaba de despertar.” Le informó, acariciando el pelo de su hija con los dedos.
“¿Es mami?” preguntó la chica, ladeando su cabeza y levantando sus ojos para mirar a Camila con esperanzas.
“Si cariño, es mami. ¿Quieres hablar con ella?” le preguntó Camila a su hija. a menor asintió con su cabeza animadamente y ansiosamente cogió el teléfono. “Pero sólo un minuto ¿vale?” le dijo Camila. “Mami está aún en el trabajo.”
“Ok,” dijo de acuerdo Daniela, bajando su oso de peluche para así poder coger seguramente el teléfono con las dos manos.
Camila tuvo problemas para salir de la silla que había estado ocupando y con cuidado levantó a su hija para que se sentara en el sitio.
“Hola mami,” dijo la pequeña animadamente, una gran sonrisa en su cara mientras hablaba.
“Hola corazón,” le devolvió Lauren. “¿Cómo estás?”
“Dormida,” dijo Daniela, cambiando su posición en la silla para que así ahora sus piernas estuvieran debajo de ella.
“¿Estás dormida?” preguntó suavemente Lauren, su voz ligera y juguetona. “¿A lo mejor deberías ir a echarte una siesta?”
“Acabo de echarme una,” contestó Daniela bostezando.
“¿Sí?” dijo Lauren, fingiendo sorpresa ante la información.
“Sip,” confirmó Daniela. “Mami me leyó una historia primero.”
“Bueno, eso es porque a mami le encantan las historias:” le dijo Lauren.
“A mí también,” compartió Daniela, echándose hacia atrás contra la silla y mirando a Camila quien estaba de pie mirándola, una mirada de adoración en su cara. “Mami cuenta buenas historias.”
“Mami cuenta las mejores historias,” dijo de acuerdo Lauren fácilmente.
“¿Cuándo vienes a casa?” preguntó la menor expectante.
“No hasta dentro de un rato cariño,” contestó Lauren. “Tengo que quedarme en el trabajo pero estaré en casa tan pronto como pueda, ¿vale?”
“Vale,” respondió simplemente Daniela, sacando la lengua de su boca para que así estuviera en lo alto de su labio, una expresión pensativa en su cara. “Tengo que irme ahora,” le dijo a Lauren después de un rato, mirando a Camila sin querer meterse en líos por hablar demasiado.
“Vale, se buena chica con mami.” Animó Lauren a su hija.
“Lo seré,” prometió Daniela. “Te quiero mami.”
“Te quiero,” respondió fácilmente Lauren.
“Adiós,” murmuró Daniela contra el altavoz antes de ofrecérselo a Camila quien lo cogió agradecida.
“Hey,” dijo Camila, levantando el teléfono hasta su oreja mientras Daniela saltaba de la silla cogiendo su oso de peluche, rápidamente desapareciendo por la puerta del estudio fuera de la vista. “Probablemente debería irme.”
“Yo también,” le devolvió Lauren.
“Cancelaré las reservas en el restaurante.” Le informó Camila mientras seguía a su hija hasta la cocina viendo cómo se sentaba en una silla del mueble.
“¿Quieres que llame a Dinah?”
“No, estás trabajando. Yo la llamaré,” contestó Camila.
“Estará devastada por no poder estar de niñera.” Se rio Lauren.
“Lo superará.” Dijo en respuesta Camila. “Va a llevar a Daniela al zoo con Karla el Sábado así que estará más que compensada por el tiempo perdido entonces.”
“De verdad que lo siento,” se disculpó de nuevo Lauren. “Te lo compensaré. Lo prometo.”
“Lauren, estas a punto de decirle a una niña de once años que acaba de perder a sus padres en un accidente de coche que no va a volver a caminar. Creo que puedo encontrar en mi corazón la forma de perdonarte por llegar tarde por eso. No tienes que compensarme por nada.”
“¿Estás segura?” preguntó Lauren poco convencida.
“Sí, estoy segura.” Garantizó amablemente Camila, su voz traicionando la admiración que tenía por su mujer y el trabajo que hacía.
“Intentaré llegar a casa lo más pronto que pueda.” Dijo Lauren.
“Estaré esperándote aquí,” le aseguró Camila.
“Vale, entonces…te veré pronto entonces.” Dijo Lauren; su resignación a colgar el teléfono palpable.
“Adiós cariño,” devolvió Camila; masajeando el punto de encima de su ceja izquierda con los dedos de su mano libre mientras sutilmente animaba su mujer a colgar. “Te amo.”
“Yo también te amo,” dijo Lauren como despedida ante de finalmente desconectar la llamada.
Camila permitió al tono de llamada sonar en su oreja durante un minuto y suspiró antes de finalmente bajar el teléfono poniéndolo en el mueble de la cocina.
“Entonces,” dijo poniendo la palma de una de sus manos firmemente al lado del aparato mientras estaba de pie al lado del mueble donde su hija la estaba mirando con interés. “¿Qué quieres beber?” preguntó a la menor.
“Leche,” contestó Daniela, poniéndose sus codos sobre la superficie de granito, sus dientes blancos mostrándose mientras sonreía ampliamente.
“Leche ¿eh?” devolvió Camila; su tono juguetón. “¿Estás segura de que eres lo suficientemente mayor para beber eso?” cuestionó, copiando la postura de su hija encontrándose con sus ojos verdes inquisitivos, una ceja levantada pretendiendo recelo.
“Mami, tengo tres años,” le dijo Daniela riéndose musicalmente.
“Oh, ¿tienes tres?” preguntó Camila; una amplia sonrisa iluminando sus facciones. “Supongo que eso significa que eres lo suficientemente mayor para comer unas galletas también ¿no?”
Daniela asintió con su cabeza con entusiasmo y Camila le sonrió, acariciando algo de pelo oscuro de la niña para quitárselo de los ojos. La menor acariciando la cicatriz de la frente de Camila con su dedo índice a cambio y Camila arrugó su nariz animadamente ante el tacto.
“Puedes comer una de mis galletas,” ofreció Daniela y Camila se inclinó hacia adelante para plantar un rápido beso en la frente de su hija.
“Gracias,” dijo agradecidamente Camila mientras se levantaba para coger las cosas de sus respectivos sitios.
Camila puso unas cuantas galletas en un plato y llenó un vaso pequeño de leche de la nevera, llevándolo hacia su hija poniéndolo en el mueble de delante de ella una vez que había terminado.
“¿Qué quieres hacer el resto de la tarde?” preguntó Camila, mirando a su hija quien estaba cogiendo la bebida. “¿Quieres ver una película?” preguntó a Daniela mientras la pequeña daba un rápido sorbo de leche, el líquido dejando un residuo blanco en lo alto de su labio mientras lo volvía a bajar.
“¿Podemos jugar a hacer creer?” cuestionó.
Camila cogió una de las galletas del plato y la metió en el vaso de leche de su hija que estaba ahora con seguridad encima del mueble. Dio un mordisco y Daniela siguió el ejemplo de su madre, accidentalmente cayéndose toda la galleta dentro de la bebida. Camila hundió su mano para sacarla rápidamente antes de que se desintegrase completamente, sosteniéndola para que Daniela la cogiera rápido llevándosela a la boca en dos mordiscos.
“¿A qué hacer creer quieres jugar hoy?” cuestionó Camila, empujando el plato de galletas más cerca de la niña de tres años para que así pudiera alcanzarlas más fácilmente.
“Unicornios y dragones,” contestó simplemente.
“Cariño jugamos a ese ayer,” le recordó Camila riéndose suavemente.
“Pero ese es mi favorito,” le informó Daniela, dando otro mordisco de otra galleta.
“¿Por qué?” preguntó intrigada Camila.
“Siempre finges que eres un dragón y me gustan los dragones,” contestó la pequeña mientras daba otro sorbo de leche. “Eres un buen dragón mami.” Camila sonrió ante el cumplido y puso un mechón de pelo de Daniela detrás de su oreja. “Espera…pero…mami está en el trabajo,” empezó la niña de tres años; su cara arrugándose mientras pensaba considerando lo que Lauren le había dicho al teléfono. “Entonces…a lo mejor deberíamos jugar a unicornios y dragones más tarde,” continuó. “Mami siempre finge ser un unicornio, pero…no está aquí ahora…así que…no tenemos uno,” terminó, encontrándose con los ojos marrones de su madre.
“¿Por qué no eres tú el unicornio?” sugirió Camila adorablemente.
“No puedo ser un unicornio porque mami me dijo que soy un dragón,” disputó simplemente Daniela.
“Pero no eres sólo una dragón,” dijo Camila, cogiendo el plato ahora vacío y el vaso en sus manos para llevarlos al fregadero. “Eres ambos.”
“¿Ambos?” preguntó la menor confundida mientras Camila ponía las cosas en su el fregadero.
“Sí,” confirmó Camila; volviendo hasta el lado opuesto del mueble donde estaba sentada su hija. “Eres parte dragón pero también eres parte unicornio entonces…” dijo inclinándose hacia delante de nuevo, “puedes ser el que quieras ser.”
“Ok,” dijo felizmente Daniela, bajando de su asiento y corriendo alrededor del mueble, extendiendo su mano hacia Camila tirando de ella con energía. “Seré el unicornio y entonces tu puedes ser el dragón.”
“Vale,” dijo de acuerdo Camila permitiendo a su hija llevarla fuera de la cocina para ir a jugar.
Cuatro horas después, cuando el dragón estaba inmensamente cansado de las numerosas aventuras y de esconderse, por lo que había sido probablemente la séptima vez esa tarde, en una cueva construida con mantas en una esquina del salón, el teléfono de la casa sonó fuertemente en el pasillo. Camila sacó su cabeza de para hacer un movimiento para ir a contestar, encontrándose que había sido ganada por una mucho más ágil Daniela.
“¡Hola mami!” se escuchó a Daniela exclamar desde fuera de la pared que separaba el salón del pasillo.
Camila salió de su escondite poniéndose con dificultad sobre sus pies, una mano encontrando su camino instintivamente hasta su estómago mientras que la otra usó el sofá como apoyo para levantarse.
“Estoy definitivamente demasiado embarazada para este tipo de cosas ahora,” murmuró mientras estiraba sus articulaciones lentamente saliendo de la sala para unirse a su hija.
“¡Es mami!” gritó animadamente la pequeña cuando vio a Camila aparecer. Se estaba balanceando en el sitio emocionada, el teléfono entre sus dos manos mientras lo sostenía contra la oreja.
“¡Quiere hablar contigo!” gritó Daniela tirándole el teléfono en la dirección de Camila. “Ha dicho que viene a casa ahora.”
“Gracias,” dijo agradecida Camila cogiendo el teléfono levantándolo hasta su oreja. “Hey,” dijo, sus ojos cayendo en Daniela quien estaba mirándola con una gran sonrisa en la cara, evidentemente ansiosa por ver a Lauren.
“Hey cariño,” devolvió Lauren. “¿No contestas ya al móvil?”
“Está en la cocina y no lo escuché,” le informó sinceramente. “Daniela y yo hemos estado jugando unicornios y dragones en el salón…”
“¿Qué? ¿Sin mí?” cuestionó Lauren fingiendo estar ofendida. “¿Quién fue el unicornio?”
“Daniela,” le dijo Camila.
“Daniela es normalmente un dragón.” Señaló Lauren riéndose.
“Sí bueno no estabas aquí y es tan dragón como unicornio,” le recordó Camila. “Así es cómo tu quisiste, ¿recuerdas? ¿No es esa la razón por la que soy yo la que está sufriendo los tobillos hinchados y un dolor imparable en la espalda ahora mismo y no tú?”
“Las dos lo quisimos de esa manera cariño,” dijo Lauren. “Además, sabes que encantada cambiaría de lugar contigo si pudiera pero desafortunadamente no tienes un hermano, ni uno lo suficientemente increíble para ser un donante para nosotras.”
“La única vez de mi vida entera que he deseado tener un hermano en vez de una hermana fue en el parto de Daniela,” se rio Camila. “Es también la única vez que he odiado a Chris…”
“¿Tío Chris?” preguntó Daniela, obviamente cogiendo su nombre pero no el contenido de la conversación.
“Sí, cariño…” dijo Camila; poniendo una mano en lo alto de la cabeza de Daniela amablemente.
“Le recordaré eso la próxima vez que le vea,” se rio Lauren antes de continuar, “Escucha cariño, la razón por la que he llamado exactamente es porque estoy de camino a casa desde el hospital ahora mismo así que no debería tardar mucho,” dijo Lauren, cambiando de tema hasta la razón original por la que había llamado.
“¿Estás bien?” preguntó Camila, sintiendo el tono solemne apenas escondido en la voz de Lauren. “¿Cómo fue?” dijo acariciando el pelo de su hija ligeramente.
“Fue horrible como puedes imaginar,” contestó sinceramente Lauren, suspirando. “Está muy molesta. Creo que pasará un tiempo hasta que sea capaz de pensar en rehabilitación de nuevo pero quiero que empiece a practicar en una silla de ruedas lo antes posible. Lo más rápido que empiece más independencia podrá tener. Espero que eso la ayude a empezar a mirar hacia adelante…” dijo bajando la voz, quedándose atrapada en su garganta.
“Lo siento,” se disculpó sinceramente Camila, sabiendo lo involucrada que Lauren era con la rehabilitación de sus pacientes. “¿Puedo hacer algo?” preguntó mientras seguía acariciando el pelo de su hija mientras hablaba.
“No. Pero gracias,” le informó, apreciando su oferta.
“Entonces… ¿estás conduciendo ahora?” preguntó nerviosa, recordando el accidente de la paciente de Lauren en el que había estado involucrada como resultado de que su padre estuviera hablando por su móvil.
“No te preocupes estoy usando el Bluetooth.” La tranquilizó Lauren, inmediatamente entendiendo las preocupaciones de Camila.
“Vale, bien,” exhaló Camila con alivio. “¿Te gustaría que te preparase un baño o algo cuando llegues? Puede ayudarte a relajarte si has tenido un día duro.”
“Bueno, eso depende…” empezó Lauren provocadoramente.
“¿De qué?” preguntó Camila, completamente perdiéndose la insinuación.
“De si estarás esperándome dentro o no,” contestó sugerentemente Lauren y Camila se rio a carcajadas.
“Créeme; no quieres compartir la bañera conmigo ahora. Sería como una ballena.”
“Creo que yo debería juzgar eso, ¿no?”
“Vale Capitán Ahab, pero no digas que no te advertí.” bromeó.
“Moby Dick, ¿cierto?” preguntó perceptivamente Lauren.
“Sí,” verificó Camila mirando hacia abajo una vez más a Daniela quien estaba aún mirándola, claramente perdida en la conversación actual por la apariencia de su cara. “Entonces, aproximadamente ¿cuánto crees que tardarás hasta llegar aquí?”
“No mucho,” contestó Lauren mientras se oía un golpe en la puerta. Camila sonrió y caminó hacia allí, su mano libre extendiéndose hasta el pomo de la puerta teniéndola justo suspendida en el aire.
“Espera un minuto, ¿no tienes llave?” bromeó Camila juguetonamente y se podía escuchar el eco de la risa de Lauren a través de la puerta.
“La he perdido,” le dijo.
“Pero, eso no es realmente un problema ¿no?” dijo con desdén Camila. “Deberías tener más cuidado…”
“Oh vamos, déjame entrar,” la cortó Lauren. “He tenido un día de mierda y te he comprado algo,” dijo suplicante Lauren, el tono de su voz tentando a su mujer más de lo que le importaría admitir.
“¿Es algo bueno?” preguntó, mordiendo el anzuelo.
“Creo que es bastante bueno…pero…siempre podría dárselo a alguien más si no estás interesada.”
“Por qué no lo deslizas por debajo de la puerta y decidiré si merece la pena o no dejarte entrar,” sugirió Camila.
“No creo que vaya a caber por debajo de la puerta cariño,” compartió Lauren seriamente.
“Vale, espera un minuto mientras le pregunto a mi compañera de habitación.” Le dijo Camila a Lauren antes de volverse hacia su hija encontrándose con sus ojos. “¿Qué crees Daniela? ¿Deberíamos dejar entrar a mami?” cuestionó conspiradoramente y Daniela sonrió ampliamente, asintiendo con su cabeza en afirmativo.
Camila presionó el pomo y abrio la puerta ante la respuesta de su hija, su cara iluminándose ante la vista de Lauren de pie en el pasillo, un pequeño cachorro retriever a sus pies con su correa.
“¡Mira mami! ¡Es un cachorro!” exclamó Daniela, corriendo hacia el perro.
“Feliz sexto aniversario,” deseó Lauren y su mujer bajó el teléfono de su oreja deslizándolo en su bolsillo trasero.
Camila dio un paso hacia adelante para encontrarse con Lauren y la besó en los labios en forma de saludo, dándole un abrazo raro, su gran abdomen dificultando el abrazo.
“No puedo creer que hayamos estado casadas seis años,” dijo Camila incrédula, relajando su agarre en Lauren mientras Daniela estaba en el suelo a sus pies acariciando al perro.
“Sí, bueno no puedo creer que hayamos estado juntas dieciséis años,” contrarrestó Lauren. “Ya sabes…quitando como…dieciocho meses.” añadió, refiriéndose a la separación durante su segundo año de universidad.
“No puedo creer que me hayas comprado otro cachorro,” estableció Camila mirando al perro que estaba lamiendo la cara de su hija con entusiasmo.
Lauren le dio a Camila la correa para que así pudiera agacharse a coger a su hija del suelo.
“Acabas de ir a comprarlo ahora o… ¿qué?” preguntó la mujer de ojos marrones alucinada.
“En realidad, Normani ha estado cuidándolo por mí,” dijo Lauren levantando a Daniela en el aire besándola con afecto en la mejilla en forma de saludo, la pequeña sentándose en la cadera de su madre envolviendo sus brazos alrededor de su cuello acercándose más a ella alegremente. “Me paré en su apartamento de camino a casa para recogerlo. Sé lo mucho que echas de menos a Jasper…”
“Lauren…” empezó Camila pero Lauren la interrumpió antes de que pudiera empezar a objetar.
“Sé que no querías otro perro después de que él muriera porque acabábamos de tener a Daniela pero…ahora es más mayor y…”
“¿De verdad crees que esto es una buena idea?” intercedió Camila siendo la voz de la razón. “Quiero decir, me encanta,” dijo, agachándose lo mejor que pudo para coger el cachorro en un brazo, rascándole detrás de la oreja con una mano mientras sostenía aún el teléfono. “Es un regalo increíble pero, ya tenemos a este pequeño monstruito corriendo por la casa y hay otro de camino. ¿No crees que tendremos nuestras manos llenas cómo está?”
“No eres un pequeño monstruito ¿verdad cariño?” le preguntó Lauren a la pequeña que tenía en sus brazos que estaba moviendo su cabeza en respuesta a la pregunta mientras su madre ligeramente acariciaba con la punta de su dedo índice su mejilla. “Quieres quedártelo ¿verdad?”
“Por favor,” suplicó Daniela, abriendo sus ojos implorando a Camila quien movió su cabeza ante las tácticas de Lauren.
“Eso no es justo,” gruñó Camila, entrando a la casa con el perro en sus manos. Lauren la siguió con Daniela aun en sus brazos y cerró la puerta con su pie.
“Ahora ya sabes exactamente que he tenido que aguantar todos estos años que hemos estado juntas.” Camila le dio a Lauren una mirada señalada y puso el teléfono de nuevo en la base de la pequeña mesa del pasillo.
“Supongo que si nos lo vamos a quedar entonces probablemente deberíamos escoger un nombre,” dijo Camila; secretamente feliz de ceder a las peticiones de su mujer y su hija.
Lauren sonrió a Camila y le sonrió a sabiendas.
“¿Qué piensas Daniela?” preguntó Camila, levantando al cachorro cerca de la menor para que así pudiera acariciarle. “¿Cómo deberíamos llamarle?”
“¿Podemos llamarle Buddy?” preguntó y Camila se encontró con la mirada de Lauren.
“Buddy suena muy bien como nombre,” elogió Lauren y Camila asintió de acuerdo.
“Buddy es entonces,” dijo Camila, sonriendo a Lauren inclinándose para besarla en los labios agradecida. “Gracias.” Reconoció con aprecio. “Realmente me encanta.”
“Pensé que te gustaría.” Respondió Lauren, cambiando el peso de su hija en sus brazos para besar de nuevo a Camila.
Cuando se separaron, Lauren se dio cuenta de la amplia sonrisa en la cara de Daniela, la menor mirando el intercambio entre las dos adultas.
“¿Por qué estás sonriendo?” le preguntó Lauren.
“Nada,” contestó Daniela, aun sonriendo ampliamente mientras miraba a sus madres.
“¿Nada?” preguntó Lauren haciéndole cosquillas a la pequeña en el estómago haciendo que se retorciera en sus brazos en un intento de escapar.

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Epilogo.

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:36 am

Lauren bajó a Daniela al suelo mientras huía rápidamente, animando a Lauren a que la siguiera, Camila viéndolas desaparecer hasta la habitación de Daniela. Movió su cabeza, su mano aun acariciando el pelaje del perro pensativamente.
“Tengo la sensación de que vas a ser el menor de mis problemas,” le dijo, andando deprisa detrás de ellas.
Una hora después, cuando Buddy se había asentado en su nueva casa, Daniela había sido metida en la cama y ambas, Lauren y Camila habían disfrutado de un vaso de vino y de comida China de su restaurante favorito, las dos mujeres se sentaron juntas en el sofá. Camila estaba tumbada sobre su espalda, con sus piernas estiradas y su cabeza en el regazo de Lauren, el sonido de la música suave llenando el espacio a su alrededor desde el estéreo en la esquina de la habitación.
Lauren estaba mirando a su mujer, los dedos de una mano acariciando ligeramente la cicatriz que aún se veía en su frente, la costumbre sin irse nunca después de todos los años que habían estado juntas.
“Me alegro de que no saliéramos esta noche,” musitó Lauren mientras seguía acariciando la imperfección.
“Yo también,” concurrio Camila, extendiendo su mano para apretar el codo de Lauren en reconocimiento.
Lauren se paró y movió su mano hasta el estómago abultado de Camila, sonriendo cuando sintió una pequeña patada en la palma de su mano, haciendo que se riera.
“A lo mejor el bebé está intentando escapar después de todo,” se rio, inclinándose hacia abajo para plantar un suave beso contra el ombligo de Camila mientras acariciaba el pelo de su mujer. “Definitivamente se parece a ti con la impaciencia.”
“No soy impaciente,” se quejó Camila.
“Por favor,” dijo Lauren, poniendo los ojos en blanco. “Daniela apenas se había retrasado un día antes de que probaras cualquier truco del libro para inducir el parto.”
“¡Tenía ganas!” admitió. “Así que demándame ¿vale? No podía evitarlo. Ya la había incubado durante nueve meses. Quiero decir que, ¿a qué estaba esperado exactamente?”
“No tengo ni idea,” confesó Lauren. “No podía esperar a conocerte.” Dijo significativamente, pasando sus dedos por la cicatriz de Camila de nuevo.
Camila extendió su mano izquierda y cogió la de su mujer, el pequeño tatuaje en forma de un punto y una coma que ahora cubría una parte de su muñeca fácilmente visible dándole una distracción de las heridas que si hizo de adolescente. Camila había elegido el diseño por dos razones; primero, porque amaba la literatura pero, más importantemente, porque le recordaba a cuando podía haber acabado su vida, como un autor podía haber terminado una frase, no lo había hecho. Había tomado la decisión de no hacerlo y seguir hacia adelante, como el autor había hecho.
“Sabes, encontré mi diario hoy,” le dijo Camila a Lauren ante la referencia a su pasado y Lauren bajó sus dedos para trazar la oscura marca sobre la piel de su mujer. “No sabía que lo guardabas.”
“Significa demasiado para mí como para tirarlo,” le informó Lauren sinceramente, aun acariciando la marca sobre la muñeca de Camila repetidamente con su dedo indice. “Aún lo leo a veces cuando me siento nostálgica.”
“¿Nostálgica? Por los ‘viejos buenos tiempos’” bromeó Camila sonriendo.
“Sabes a lo que me refiero Camz,” le devolvió la mujer de ojos verdes, poniendo los ojos en blanco. “Ese fue nuestro comienzo y creo que es bueno recordar dónde empezamos. Me ayuda a recordar lo lejos que hemos llegado desde entonces.”
“Bueno, en el futuro no tendrás que recurrir a leer eso.” Dijo significativamente Camila.
“¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo?” preguntó Lauren, su boca ampliándose con una sonrisa.
“Finalmente lo he terminado,” asintió Camila teniendo problemas para sentarse. Lauren ayudó a su mujer hasta una posición vertical en el sofá y Camila se encontró con sus ojos verdes antes de continuar.
“Quería que fuera tu regalo de aniversario,” le dijo. “Pensé que sería algo poético, ya sabes, ver cómo lo escribimos juntas y todo.”
“Tú lo escribiste,” estableció Lauren modestamente. “No puedo tomar ningún crédito de eso.”
“Pueden ser mis palabras Lauren pero mucho de lo que hay ahí son tus recuerdos, no los míos.” Admitió Camila. “Tengo dificultad recordando muchas cosas del principio pero tú recuerdas todo. Necesito tu apoyo para rellenar los espacios en blanco por mí.”
“Siempre querías que lo escribiéramos juntas,” recordó Lauren con una mirada sentimental en su cara.
“¿Quieres verlo?” preguntó Camila.
Había tenido el último borrador escondido de Lauren hasta ahora, sin querer que su mujer viera o leyera lo que había escrito completamente hasta que estuviera terminado y estaba feliz de lo que había conseguido.
“Claro que quiero,” contestó Lauren mientras Camila se levantaba extendiendo su mano hacia la mujer de ojos verdes.
Lauren aceptó, cogiendo la mano de Camila con la suya. Su mujer llevándola hasta el estudio y guiándola hasta la silla antes de acercarse al cuerpo de Lauren moviendo el ratón para despertar a su ordenador devolviéndolo a la vida.
“¿Las divagaciones incompletas de una persona loca? ¿De verdad Camz?” se rio Lauren, leyendo el título en la página.
“Es un título en proceso,” profesó Camila entretenida por la reacción de Lauren. “¿No supongo que se te pueda ocurrir uno mejor?” Lauren estudió el anillo de su dedo y recordó las palabras que estaban grabadas en él.
“¿Un mar en calma nunca hizo experto a un marinero?” preguntó con dudas, pero la mirada en su cara mientras lo decía fue suficiente para convencer a Camila de que a Lauren no le gustaba la sugerencia tampoco.
“Borra eso.” Dijo la mujer de ojos verdes, moviendo la mano delante de su cara y rápidamente mirando las páginas que tenía delante, buscando algo de inspiración.
Se paró cuando una parte del texto captó su atención, era una conversación que había tenido con su madre que Camila había traducido hasta una página y sintió que las lágrimas llegaban hasta sus ojos ante el recuerdo de la mujer que había perdido.
“¿Qué estás leyendo?” preguntó Camila, dándose cuenta de los ojos humedecidos de su mujer siguiendo su mirada.
“Este poco,” dijo Lauren, señalando la pantalla.
“Eso es la vida Lauren. Es una serie de pruebas y aflicciones. Atravesarás una sólo para encontrar que tienes que enfrentarte a otra. La gente enferma, cosas malas pasarán, es inevitable pero, si siempre estás esperando a que las dificultades vengan, si siempre te estás preocupando… ¿qué tipo de vida tendrás? Nunca disfrutarás de las cosas positivas; nunca las apreciarás si siempre estás esperando a que lo peor pase.” Camila envolvió un brazo alrededor del cuello de Lauren consoladoramente al ver el contenido de la página y Lauren puso una mano en su brazo mientras se apoyaba en su pecho.
“Me acuerdo de esto,” dijo Lauren. “Estaba enfadada cuando hizo que dejase de verte pero, tenía razón con lo que dijo.”
“Entonces, ¿en qué estás pensando?” preguntó Camila, sosteniendo firmemente a Lauren en sus brazos.
“Creo que nuestro tercer año de instituto estuvo lleno de altibajos,” musitó Lauren, mirando a su mujer. “Entonces, creo que deberías ponerle un nombre al libro que represente eso.”
“¿Algo como qué?” cuestionó Camila, leyendo de nuevo las palabras de Clara.
“Pruebas y Aflicciones,” contestó Lauren.
Camila miró la pantalla un momento y se inclinó sobre Lauren para volver a la primera página, borrando el título que había escrito antes reemplazándolo con el nuevo. Lo consideró un momento, una mirada de satisfacción en su cara.
“Pruebas y Aflicciones,” dijo con admiración. “Creo que es el título perfecto.” Camila redujo el espacio entre el título y el nombre del autor usando la tecla de borrar y Lauren se rio, limpiándose los ojos con la parte de atrás de su mano.
“Me gusta el pseudónimo que estás usando,” se rio suavemente, sus ojos aún húmedos pero apreciando la distracción de los pensamientos de su madre.
“¿C.L. Cameron?” preguntó Camila y Lauren asintió.
“Camila, Lauren, Camren, ¿verdad?” cuestionó Lauren.
“Sí,” confirmó Camila.
“Dinah va a alegrarse por la referencia.”
“En realidad a ella se le ocurrio,” compartió Camila con ella.
“¿Por qué no me sorprende?” dijo Lauren mientras volvía a moverse por el documento hasta la página de agradecimientos. “¿Sabe Dallas que la estás incluyendo en esto?” preguntó después de leer los créditos que Camila le había dado a su profesora.
“Se lo enseñé la semana pasada cuando quedamos para comer,” contestó Camila.
“Sabe que todo este pequeño empeño es su culpa ¿verdad?” le dijo Lauren a su mujer. “Siguió presionándote a escribir…”
“Lo hizo, pero…tú fuiste quien me inspiró,” intercedió Camila.
Lauren sonrió a Camila y cogió su mano, apretándola en un reconocimiento silencioso de sus palabras antes de volver su atención hacia la pantalla. Escaneó a través del documento, su corazón revolviéndose ante los recuerdos que había en la página mientras lágrimas se formaban en sus ojos de nuevo al ver sus nombres escritos en blanco y negro, el significado sin ser perdido.
“No has cambiado ningún nombre,” dijo Lauren, su voz con emoción. “Pensé que dijiste que ibas a cambiar el tuyo…”
“Sí bueno, alguien listo me contó una vez que no debería pasar mi trabajo a ficción,” respondió Camila, limpiando los ojos de Lauren con su pulgar para que se fueran las lágrimas antes de coger el ratón volviendo al principio del documento donde estaban las palabras, ‘Basada en una historia real’ escritas. “Quiero que la gente crea en una historia de amor como la nuestra.” Compartió con ella. “Quiero que tengan la esperanza de que un día encontrarán a alguien que les haga sentir como tú haces que me sienta. Quiero que crean en finales felices y entiendan la importancia de la perseverancia. No quiero que se rindan nunca. Quiero que se den cuenta de que pueden perderse algo increíble si lo hacen. Quiero que la gente lea nuestra historia y sepa que se mejora en algún momento. Cada historia tiene cientos de finales felices en sí Lauren. Es sólo que a lo mejor a veces el autor sigue escribiendo hasta que no puede tener ninguno más, hasta que sólo hay un final viable.”
“No crees eso,” comentó Lauren a sabiendas. “Al menos ya no. Ahora crees que cada historia tiene un final feliz. Crees que a veces no siempre puedes verlo.”
“Sí. Eso creo,” dijo de acuerdo Camila. “Pero tú no. Siempre dices que la muerte es el último final para la historia de cualquiera.”
“¿Entonces qué crees que es la muerte?” preguntó intrigada Lauren.
“Creo que es probablemente sólo el comienzo de otro capítulo,” contestó abiertamente Camila. “Me gusta creer que es sólo una historia que ninguna persona viviente tendrá la oportunidad de leer.”
“Creo que eso sería increíble si fuera verdad,” dijo en respuesta Lauren.
“Creo que un día finalmente creerás que lo es,” dijo con esperanza Camila.
“A lo mejor,” dijo Lauren, poniendo una mano encima del brazo de Camila en reconocimiento antes de bajar hasta la última página del documento, sus ojos vagando de atrás hacia adelante en la pantalla mientras leía.
“¿Aquí es donde has decidido terminarlo? Después de nuestro tercer año de instituto,” se rio Lauren frívolamente a pesar de sus ojos aún húmedos. “¿Qué pasa con la universidad?”
“Quieres decir ¿la era del sexo, las drogas y el rock and roll?” cuestionó Camila a su mujer, levantando una ceja. “Eso es completamente otra historia; una que preferiría no tener que recordar aún.” Dijo haciendo un gesto hacia la pantalla del ordenador. “Me ha tomado todo este tiempo en aliviar esta tormenta de emociones. No creo que pudiera soportar volver al desastre que alimentó el alcohol hacia tu autodestrucción.”
“Hey, al final todo funcionó,” le recordó Lauren.
“Sí, una horrible depresión y ¿qué? ¿Un millón de noches de ligues después?” se rio Camila, ahora mucho más libre de hablar sobre lo que pasó en aquel entonces.
“No fue un millón,” dijo Lauren. “Además, sólo era sexo. No es como si hubiera tenido sentimientos por alguien…no como tú…”
“No te pongas celosa,” reprimió la mujer de ojos marrones de buen humor. “Tú rompiste conmigo ¿te acuerdas?”
“No sé en qué coño estaba pensando.” Señaló genuinamente Lauren. “Era una jodida idiota.”
“No vas a escuchar reproches por mi parte,” respondió Camila alegremente. “Pero sabes que nunca me preocupé por ellas de la forma en la que me preocupo por ti ¿no?” dijo sinceramente, poniendo una mano en la parte de atrás de la cabeza de Lauren besando su frente delicadamente. “Sólo he amado a una persona en toda mi vida Lauren y esa es y siempre serás tú.” Lauren se levantó y abrazó fuertemente a Camila, sus brazos acercando a su mujer en un calurosos y afeccionado abrazo.
“Te amo,” declaró Lauren, besando a la otra mujer, su boca permaneciendo contra los labios de su mujer felizmente. “Gracias por escribir esto.” dijo, besando de nuevo a Camila y después encontrándose con sus ojos marrón chocolate. “Sé lo duro que has trabajado en ello y no puedo esperar a leerlo en condiciones. Realmente es un regalo de aniversario genial.”
“Puedes leerlo todas las veces que quieras,” le dijo Camila, “pero, no voy a mandarlo al editor hasta la semana que viene así que pasará un tiempo hasta que lo consigas impreso.”
“Bueno, cuando finalmente esté a la venta definitivamente voy a comprar una copia.” Le dijo Lauren. “Quiero ser la dueña de una primera edición firmada. Probablemente va a valer mucho dinero algún día.”
“Lo dudo,” se rio Camila extendiendo su mano para abrir el cajón de la mesa sacando una carta de dentro, “Feliz aniversario.” Dijo dándosela a Lauren.
“¿Otra hecha a mano?” preguntó cogiéndola de la mano de su mujer y abriendo el sobre.
“Es una tradición,” remarcó Camila, levantando una esquina de su boca en una sonrisa, sus ojos brillando.
Lauren sacó la tarjeta y sonrió cuando vio dos anillos entrelazados dibujados delante con un ‘Feliz Aniversario,’ escrito con la letra desordenada de Camila por encima y debajo de ellos.
“¿Necesito sentarme para esto?” cuestionó Lauren, sabiendo lo largas que habían sido todas las anteriores tarjetas que le había dado su mujer, sin importar si eran para su aniversario, su cumpleaños, el día de San Valentín o Navidad.
“No; no esta vez.” Contestó Camila mientras Lauren abría la tarjeta para leer lo que había dentro.
“Te amo.”
Lauren sonrió al ver esa corta declaración y levantó su mirada para encontrarse con los ojos de Camila que estaban mirándola de cerca esperando una respuesta.
“¿Eso es todo? Sólo tres palabras…”
“De todo lo que he dicho o escrito eran las únicas tres palabras que realmente me han importado siempre.”
Lauren sintió que sus ojos se humedecían ante las palabras de Camila y reverenciaba el hecho de que después de todos estos años aún fueran capaces de conmoverla al borde de las lágrimas, de que su mujer pudiera coger un simple pensamiento y traducirlo en el sentimiento más poético. El regalo de Camila con las palabras fue algo que no podía ser enseñado. Era instintivo. Sus palabras salían de algún lugar profundo a su antojo. No las planeaba, sólo pasaban. Las palabras de Camila eran naturalmente preciosas.
Como lo era ella. Eran inspiradoras. Justo como ella lo era. Las palabras de Camila eran todo para Lauren. Justo como ella lo era…
__
Debería de estar lloviendo. Pero no lo estaba. Los cielos deberían de estar grises y el tiempo sombrio como su estado de ánimo. Pero no lo estaba.
A cambio, el sol estaba brillando en un cielo nuboso y la brilla era cálida e invitadora contra el cielo mientras estaba de pie en el balcón de la casa de la playa que habían compartido. Sus ojos vagaban por el océano que tenía delante, admirando la vista y la forma en la que las calmadas olas golpeaban la costa, desapareciendo y fluyendo al mismo tiempo ante el segundo vistazo. Podía escuchar los pájaros cantando musicalmente en el cielo y le recodaba a ella cada vez que se habían sentado juntas en ese mismo sitio viendo cómo el día se desvanecía lentamente hasta la noche que las envolvía. Este era el hogar que habían construido juntas y los hijos que habían crecido aquí, habían compartido su amor en la playa y la sensación familiar de la arena cálida bajo sus pies mientras caminaban. Habían jugado en el mar durante numerosos veranos, sus pequeñas manos salpicando en el agua hasta que no sus manos ya no podían más y a cambio sostenía las de sus hijos.
Así que, no, el tiempo no se correspondía con el estado de ánimo de Lauren. De hecho, no estaba ni cerca de ser una representación aceptable para cómo se estaba sintiendo. Sin embargo, a pesar de eso la verdad que Lauren pensaba que, dadas las circunstancias, probablemente sería un tributo más ajustado a su mujer porque Camila, bueno, le habría gustado un bonito día como el de hoy.
“Mamá,” una profunda y preocupada voz sonó detrás de Lauren en dirección de la casa. “El coche está aquí,” le informó mientras una mano firme se ponía contra su espalda en forma de apoyo. “Está esperándonos fuera.”
“Vale Luke,” reconoció Lauren, abrazando la dura cobertura del libro que tenía en sus brazos contra el pecho, sus ojos sin dejar nunca el océano. “Estaré allí en un minuto.”
“Daniela ha llamado,” empezó tristemente, “Va a encontrarse con nosotros en la iglesia con Paul y los niños,” le dijo a su madre.
Lauren finalmente volvió su atención hacia su hijo y se encontró con sus ojos marrones, el color recordándole a aquellos con los que se había enamorado hace años.
“Vale,” dijo, poniendo una mano en su codo, la otra sosteniendo el libro fuertemente.
“¿Es ese uno de los libros de mamá?” preguntó, dándose cuenta del objeto extendiendo su mano inquisitivamente.
“Sí,” contestó Lauren, dándoselo. “Fue el primero:”
“Nunca he leído este,” divulgó. “Siempre solía decir que no era apropiado para mí o para Daniela.”
“Probablemente tenía razón.” Se rio tristemente Lauren, recordando algo del contenido.
“Recuerdo que solía leernos todo el tiempo cuando estábamos creciendo,” comentó, observando la desgastada portada durante un momento antes de volver a dárselo a Lauren quien lo cogió agradecida.
“Le encantaba leeros historias,” respondió, porque era la verdad.
Una de las cosas que Camila amaba más sobre ser madre era disfrutar de las caras de sus hijos cuando se iluminaban con las historias que les contaba, la forma en la que sus expresiones cambiaban dependiendo de lo que estaba pasando en las historias que compartía, la forma en la que se reían cuando encontraban algo gracioso, o cuando la abrazaban fuerte cuando estaban asustados. Era en realidad el mismo disfrute que Lauren solía tener cuando se sentaba a ver a Camila leer.
“Siempre contaba las mejores.” Dijo silenciosamente Luke.
Lauren asintió con su cabeza solemnemente y Luke se acercó para besarla en la mejilla, quitando alguno de los mechones largos grises que cubrían su hombro fuera del camino para así poder hacerlo.
“Te esperaré delante.” dijo, dándole algo de tiempo para que se preparase para lo que iba a llegar.
“Gracias,” aceptó agradecidamente.
Luke la besó en la frente de nuevo delicadamente antes de ir de nuevo dentro de la casa para dejarla sola una vez más.
Una vez que estuvo segura de que se había ido, Lauren soltó un pequeño sollozo contra el que había estado luchando desesperadamente para suprimirlo y puso una mano para cubrir su boca avergonzada de que hubiera salido de sus labios. Sabía que hoy había estado esperando desde hace tiempo, ambas lo sabían pero aun así, no hacía que el dolor de su pecho se aligerase o que la devastación en su corazón fuera menor. No hacía su pérdida más fácil de llevar porque la realidad era que Camila se había ido y ahora está sola sin la persona que tenía la esperanza de que fuera capaz de reconfortarla en medio de una desesperación tan agonizante.
Camila había estado durmiendo cuando pasó. Simplemente se durmió en su silla en el balcón y nunca se volvió a despertar. Lauren no podía evitar sentirse agradecida por eso. La última cosa que hubiera querido era saber que Camila había sufrido, porque a pesar de sus bromas, nunca había perdido sus facultades y Lauren no podía soportar la idea de que Camila había sabido de lo que estaba pasando cuando había tomado su último aliento.
Los doctores habían pensado que su corazón se había rendido finalmente. Que los dos ataques al corazón que había sufrido en el pasado finalmente habían pasado factura a su órgano dañándolo permanentemente sin reparación. Nadie realmente entendía que Camila ahora no estuviera, su corazón siempre había estado en el mismo estado.
Camila siempre había dicho que su corazón sería la cosa que la llevaría al final.
Había tenido tantos problemas durante los años que siempre animaba a Lauren a apostar por ello consiguiendo algo de dinero para unas buenas vacaciones en algún sitio cálido y exótico, algún sitio con arena blanca y playas con aguas transparentes y claras. Camila no sabía que Lauren no quería ir a ningún lado así sin ella. Que la playa sólo tenía belleza para ella porque ella también estaba ahí.
Lauren recordaba el primer ataque al corazón que Camila había sufrido cuando estaba en sus cuarenta. Recordaba haber estado tan preocupada por su mujer que apenas había funcionado pero Camila salió de ello. Lauren puso una sonrisa triste mientras recordaba con perfecta claridad la sonrisa tonta que había encontrado en los labios de Camila cuando entró en la habitación del hospital para encontrársela mucho más viva.
“¿Pensabas que te desharías de mí tan fácilmente?” había preguntado cansada y Lauren había explotado en sollozos incontrolables justo en aquel mismo sitio.
El segundo ataque al corazón golpeó más fuerte a Camila. Era más mayor entonces, sesenta y cinco, pero a pesar de derribarla de sus pies durante unas semanas consiguió salir de ese también, su corazón mucho más débil pero aun así latiendo, aun luchando como siempre parecía hacer, como ella siempre parecía hacer.
Camila siempre había sido resistente; siempre había tenido fuerza, incluso aunque ella no lo creyera. Era una luchadora. Había luchado durante ochenta y nueve años pero, últimamente ya no podía luchar más y Camila repentinamente murio como cualquier persona que antes que ella lo había hecho.
Lauren recordó que después del segundo, o en realidad, tercer roce de Camila con la muerte, le había dicho que a lo mejor hacía algo impredecible, que a lo mejor sorprendería a Lauren una última vez muriendo de algo más exótico como ahogada por una alita de pollo. Lauren se había reído esa vez, incapaz de retener la risa que escapó sus labios, de orgullosamente mirar a Camila con esa cara en un intento de bromear haciéndola reír más fuerte.
Ahora no se estaba riendo porque Camila ya no estaba alrededor y las bromas sin esfuerzo que una vez hicieron que su estómago doliera como resultado de su entretenimiento habían cesado ahora, sin volver a ser dichas de nuevo. Lauren volvió su atención hacia el libro que tenía en sus manos, sus ojos escaneando la portada durante unos breves segundos antes de abrirlo, sus dedos trazando las palabras que había escritas dentro con cariño.
Camila había escrito muchos libros después de este. De hecho, había escrito casi, unos catorce en total. El primero siempre iba a ser el favorito de Lauren. Había sido donde había empezado; donde todo había cambiado. El primer libro de Camila era la historia que representaba el comienzo del resto de sus vidas juntas y no importaba lo que viniera detrás, siempre iba a ser el más importante. Sin esta historia no estarían las demás. Sin esta historia Lauren no estaría de pie donde estaba, desesperadamente intentando pensar las palabras que eran lo suficientemente especiales para describir a su mujer y lo increíble que había sido.
Camila siempre se había preocupado de lo que dejaría detrás de ella una vez que se hubiera ido. Siempre tuvo ese miedo irracional de que sería olvidada, de que la marca que dejaría en el mundo no sería lo suficientemente grande para causar un impacto. Si pudiera ver el gran vacío que su muerte había dejado en la vida de su familia y sus amigos entonces habría sabido el gran efecto que realmente tuvo, cómo su amor había dejado una impresión en el mundo que seguiría viviendo mientras que la siguiente generación de la familia que habían creado siguiera.
Pronto se estaría uniendo a todos ellos en la iglesia, cuatro generaciones de su familia juntos bajo un mismo techo para decir adiós al ángel que Dios había visto encajar con ellos durante todo lo que quiso.
Lauren miró hacia abajo al libro abierto en sus manos y recordó la experiencia que estaba rememorando esa página de delante. Era su noche del baile de invierno, cuando Camila y ella se sentaron juntas en la cama en la casa de Normani y hablaron profundamente durante la noche sobre todo y nada en lo que sus mentes pudieran pensar. Esa fue la noche en la que Lauren por primera vez le dijo a Camila que había considerado ser una escritora, poco sabía la ironía de sus palabras en aquel entonces, porque no había conocido el don de las palabras de Camila y Camila sabía que inspiraría a Lauren a seguir otro camino completamente.
“Mamá,” escuchó Lauren decir a Luke de nuevo, su hijo volviendo de donde la había estado esperando para ir en su búsqueda, preocupado. “¿Estás bien?”
Había querido decir que no, pero no podía. No podía porque recordaba otra conversación que había tenido con Camila esa noche, una que habían tenido en repetidas ocasiones durante el curso de sus vidas juntas. Recordaba cómo le había dicho a Camila que creía que la muerte era el final último al a historia de cualquiera; recordaba cómo Camila había negado eso, cómo creía que la muerte no era el final a tu historia sino un comienzo de una aún sin escribir. Camila había creído que había algo después de morir. Había creído que si amabas a alguien entonces ni siquiera la muerte podría separarles. A los ojos de Camila, la muerte era sólo una transición que todo el mundo tenía que hacer en algún punto; sólo que era lo suficientemente práctica para saber que nadie lo haría juntos. Camila creía que cuando esos que te preocupan finalmente iban de camino a lo inevitable los volverías a ver.
Después de todos los años juntas, Camila había conseguido finalmente convencer a Lauren de eso también.
“Sí,” contestó, volviéndose hacia su hijo y sonriendo ante la comodidad de ese pensamiento.
Miró de nuevo al libro en sus manos y lo abrio por la última página, encontrando una hoja de papel doblada con su nombre escondida.
Luke cerró la distancia entre ellos y cogió el libro de sus manos para que así pudiera abrirla, leyendo la nota por encima del hombro de su madre.
“Lauren, Estoy escribiendo esta nota esperando que no decidas tomar un viaje a corto plazo porque no había planeado que encontrases esto hasta después de mi muerte. Tomé una apuesta que a lo mejor querrías revisitar dónde todo empezó y si estás leyendo esto entonces me alegro de estar en lo cierto. Es bonito saber que aún sigues buscando alivio en mis palabras, incluso aunque realmente nunca entendí la razón por la que las valorabas tanto.
Si me he ido entonces significa que mi corazón finalmente se ha rendido, nunca realmente creía que una alita de pollo sería la responsable de mi desaparición pero la risa que suscitó en tus labios definitivamente hizo que valiera la pena decirlo. Lauren, por favor recuerda la primera que me hiciste una vez. Dijiste que le hablarías a la gente sobre mí algún día y quiero que te aferres a eso ahora. No estés triste de que me haya ido, no compartas nuestros recuerdos con dolor sino con felicidad. Recuerda que realmente nunca puedo dejarte, no mientras me mantengas en tu corazón. Si no hay nada más que recuerdes, recuerda eso. Aun existo por ti y esta separación terminará lo suficientemente pronto. Disfruta del tiempo que te queda con nuestra familia y no te preocupes que eres lo suficientemente fuerte para sobrevivir al resto del viaje sin mí. Esto es sólo otra tormenta Lauren y eres una experta navegándolas ahora.
No sé dónde acabaré ahora pero sé que sea donde sea será precioso, porque la belleza está en el ojo del espectador y tú me enseñaste a ver la belleza en todo. Sólo recuerda que te amo Lauren y que no puedo esperar a verte de nuevo, para empezar otra historia mejor que la última.
Un mar en calma nunca hizo experto a un marinero ¿no? Entonces de nuevo el mar no permaneció en calma demasiado tiempo. Siempre volverá a tener turbulencias. El mar puede que no siempre haya sido idílico en nuestro viaje pero hizo de un infierno un paseo y estoy tan agradecida de que fuéramos capaces de permanecer juntas.
No voy a mantenerte demasiado Lauren porque sé lo mucho que puedo divagar. Sólo quiero decirte una última cosa: estaba leyendo esta historia cuando escribí esta nota y pensé que era apropiado terminarla con las últimas palabras que te dije después de nuestro primer encuentro en el pasillo hace todos estos años.
Bueno, ‘Adiós Lauren…a lo mejor nos vemos por aquí.’”
Luke envolvió un brazo alrededor de los hombros de su madre y ella ocultó su cara en su pecho, sin luchar contra las lágrimas sino subiéndose a la ola como un marinero experto en el que se había convertido. Él la llevó hacia la casa y juntos fueron hasta el coche guiándola dentro para que se sentara con cuidado. Él se sentó con ella durante todo el viaje hacia la iglesia, su mano en lo alto de la de ella mientras que el libro de Camila seguía abierto en la otra. Lauren ahora sabía lo que iba a decir sobre Camila, en el fondo pensó que siempre lo supo.
Había tantas palabras increíbles que Lauren podía decir de su mujer y ninguna de ellas se compararían con el panegírico elocuente que probablemente recibiría si sus papeles estuvieran revertidos.
Lauren sabía exactamente lo que iba a decir y era tan simple que estaba sorprendida de cómo no había caído en ello antes. Iba a decirle a todo el mundo la verdad, porque al final del día, eso es todo lo que realmente tenía.
La verdad era que cuando primero conoció a Camila había sido una chica rota, ansiosa por tirar su vida y entregarse a la muerte para escapar de sí misma y de su tortuosa mente. La verdad era que Camila no había sido esa chica en mucho tiempo y Lauren recordaba claramente la noche después del baile donde desapareció para siempre, cuando vio el sol salir en la playa haciendo las predicciones para los años que las esperaban.
“3. Nunca dejaremos que el mundo nos rompa.”
Y no lo hicieron. Pero más importante, Camila no lo hizo.
Camila nunca dejó al mundo realmente romperla. A cambio, tomó la vida con ambas manos y la vivió en su versión más completa que pudo. Había disfrutado de cada minuto posible y soportado cada juicio que se le había dado con una resolución de acero que había desarrollado a lo largo del primer año que habían estado juntas.
Camila había vivido. Había vivido cada segundo de cada día y nunca dejó que el mundo la rompiera. Camila nunca dejó que la vida la venciera. A cambio, la conquistó. Y Lauren le contaría a todo el mundo que la escuchase una simple verdad.
“Mamá, estamos aquí,” dijo Luke, sacando a Lauren de sus pensamientos. Estaba de pie fuera del coche, su mano extendida para que la cogiera.
“Vale,” dijo, mirando a la iglesia durante un instante antes de rápidamente leer el párrafo final del libro de Camila.
Cuando terminó, Lauren lo cerró y salió del coche, su hijo envolviendo su brazo alrededor de sus hombros de nuevo, su libro aun firmemente en sus brazos y las palabras de Camila haciendo eco fuertemente en su cabeza:
“Las historias de amor son interesantes. Más a menudo que no, se centran en dos protagonistas encontrándose y descubriendo que en seis billones de gente, hay sólo una persona con la que pueden imaginar el resto de sus vidas. Camila sabía sin lugar a dudas que su tercer año de instituto fue el comienzo de una increíble historia de amor. De hecho, se convirtió en la mayor historia de amor que nunca conocerá porque era la suya. Era la historia sobre el amor entre dos chicas, cuyo destino había decidido lanzarlas juntas en el ojo de la tormenta. Era una historia sobre el amor de una familia, que hizo sacrificios y compromisos que fueron requeridos unos por otros. Era la historia de amor entre dos amigas, quienes estuvieron la una al lado del a otra a través de todo lo que la vida había tirado en su camino, lo bueno y lo malo. Pero finalmente, era la historia sobre el amor que una chica había encontrado en sí misma. Era una historia de amor en todos y cada uno de los sentidos de la palabra yeso es lo que la hizo genial.”


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Re: Trials & Tribulations

Mensaje por Admin el Jue Mar 02, 2017 7:37 am


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