A lemonade

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A lemonade

Mensaje por Admin el Jue Mar 30, 2017 8:35 pm


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01 (inicio).

Mensaje por Admin el Jue Mar 30, 2017 8:36 pm

Sinb colocó un poco de loción en su cuello y después de asegurarse de que su cabello estuviera bien acomodado, salió afuera de su casa a esperar por Sowon.
Hasta hace unas horas todavía sentía un poco de enojo hacia sus amigas pues habían fingido por una semana entera haber olvidado qué se celebraba ese día, al levantarse por la mañana, no encontró ningún mensaje de alguna de ellas felicitándola por cumplir veinte años, y aunque Sinb no fuera tan sensible, se había sentido un poco triste.
Con el sentimiento desagradable se dispuso a bajar a la cocina a tomar un vaso de leche luego de haberse lavado la cara, cuando dejó de tallar sus ojos y pisó el primer escalón, las escuchó y las vio. Sus chicas comenzaron a cantarle "feliz cumpleaños" mientras Yuju soltaba un montón de serpentinas, y echó un vistazo a todo, ellas se encontraban en el pie de la escalera, Sowon sostenía un pequeño pastel con su nombre grabado en él y las demás aplaudían y coreaban esperando a que bajara finalmente para darle un abrazo.
Una que otra lágrima se le escapó y sólo logró calmarse así misma cuando la última en abrazarla fue Yerin, sus corazones latían cómo si ellas acabaran de correr un maratón y golpeaban sus pechos más fuerte que un rayo a un árbol.
Sinb se preguntó la razón del por qué el corazón de Yerin estaba acelerado y se respondió así misma que tal vez eran sólo alucinaciones y que el suyo daba el efecto de que fueran los dos y no sólo uno, mientras que Yerin pensaba que el corazón de Sinb latía con rapidez debido a la emoción.
Tan sólo se trataba de dos chicas tontas y ciegas que no sabían que probablemente la cosa más grande que tenían en común era el secreto que ocultaban la una de la otra.
La Grand Vitara negra de Sowon se detuvo frente a ella, haciéndola fruncir el entrecejo mientras se montaba en la parte trasera. Eunha la saludó volándole un beso, a lo que Sinb sólo rió, Sowon estaba concentrada en el camino, era de las chicas tranquilas y dedicadas si se encontraban frente al volante.
—¿Lista para tener el mejor cumpleaños de tu vida? —preguntó Eunha sin poder ocultar su emoción.
Sinb se encogió de hombros.
—¿Por qué no me dicen a dónde me llevan y se dejan de tonterías? Si me dicen probablemente te pueda responder.
—No te diremos —Eunha hizo un puchero, mirándola con molestia fingida y cruzó sus brazos sobre su pecho— Amargada.
—Mi mejor cumpleaños fue a los trece —respondió Sinb, mirando por la ventanilla para ver si podía reconocer alguna calle, pero no— A esto se le llama rapto.
—Amargada.
¿Cuánto tiempo habían hecho de viaje? Sinb no lo sabía, era más probable que llevara la cuenta de los ronquidos de Eunha, cuando Sowon le anunció que ya se podía bajar, Sinb abrió la puerta con apuro e inhaló el aire fresco.
—¡Libertad! —exclamó, estirando sus brazos y sus piernas— Cielos, cuando Eunha ronca hace sonidos cómo un cerdo.
—Cállate —Sowon rió, dándole un golpe en el brazo.
Sinb fingió dolor y se sobó la zona golpeada, Sowon despertó a Eunha y ésta cómo una niña pequeña comenzó a quejarse.
—Muéstrame mi fiesta de ensueño, Eunha Pig —se burló Sinb, llevándose el cabello hacia atrás— ¿Dónde estamos? ¿Qué es esté lugar?
—Veamos... —Eunha miró hacia todos lados cómo si estuviera confundida— Tiene pinta de que es un estacionamiento... Oh, ¡vaya! ¿Qué crees? Es un estacionamiento.
Sinb hizo un mohín y la miró con cara de pocos amigos.
—Hablo en serio.
—Estamos en el estacionamiento de una discoteca —informó Sowon, sacando unas bolsas negras que estaban en la cajuela de la camioneta— Rentamos una para ti, lo planeamos hace cómo siete meses aproximadamente, así que muestra cara de agradecimiento al menos.
La cumpleañera se quedó boquiabierta, no tenía idea de todo lo que sus amigas habían gastado en ella y lo estaba echando a perder con sus actitudes de niña ruda y grosera, pero no quería ser así en absoluto, esa era su manera de mostrarles cariño, molestándolas y luciendo poco amigable.
Prefirió no decir nada y se sintió un poco mal cuando quiso ayudar a Sowon con una bolsa pero ésta la ignoró y se la dio a Eunha, las tres se encaminaron hacia la parte delantera de la discoteca y Sinb vio un par de taxis deteniéndose a un lado de la acera, varias personas se bajaron de los vehículos y traían regalos en mano. ¿Quiénes eran? Si lo pensaba bien, la respuesta de hacia dónde se dirigían era obvia, ¿a qué otro lugar podrían ir a las siete de la noche?
Por dentro el lugar era amplio, tenía varias mesas alrededor en forma de L las cuales algunas ya estaban ocupadas, casi en la entrada, del lado izquierdo, en el medio, había una gran mesa de cristal con bolsas y cajas de regalos, Sinb supuso que ese era su sitio pero no quiso preguntar nada.
Varias personas —compañeros de su escuela e invitados de éstos— se acercaron a ella para felicitarla, Sinb se sintió un poco incómoda y cohibida pero los recibió de buena manera luego de que Sowon le lanzara una mirada asesina.
Sinb paseó por el lugar cuando Sowon y Eunha se alejaron de ella a cerrar trato con el dueño y pudo ver que la discoteca tenía tres pisos, fácilmente ahí podían caber cómo trescientas personas y no pudo evitar pensar en el dinero que eso había costado y también en cómo demonios la llenarían, Sinb sí tenía amigos, pero ni en sueños juntaba trescientos.
Soltando un suspiro de frustración se acercó a la barra de bebidas, un chico más o menos de su edad le sonrió.
—¿Qué deseas?
Sinb se paró de puntitas mirando todas las botellas que tenía en un mueble, paseó su vista por unos vasos llenos con bebidas de colores, su atención se centró en el líquido azul.
—Aquella bebida azul —dijo luego de un rato.
El muchacho asintió aún sin dejar de sonreír y le pasó el vaso, Sinb le agradeció y se alejó de la barra, al cruzar por la pista de baile dio un primer trago y lo saboreó antes de pasarlo por su garganta.+
Era agradable, sabía a limón.

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02.

Mensaje por Admin el Jue Mar 30, 2017 8:36 pm

Sinb ya iba para la tercera bebida de color azul, o cómo ella la había llamado, limonada.
Se encontraba sentada en el sillón rojo cerca de la mesa que sostenía los presentes para ella, fingiendo indiferencia y tratando de concentrarse en la nada, sabía que la fiesta aún no comenzaba y que tal vez esa era la razón por la cuál se sentía tan aburrida, pero aún así había algo que faltaba en todo ese lugar, cuando finalmente estaba logrando fijar su atención en una mancha roja del suelo gris, el sillón se sumió de su lado izquierdo, desconcentrándola.
—Feliz cumpleaños —dijo Yuju, mirándola con una expresión de diversión— Otra vez.
Sinb le mostró una sonrisa ladina.
—Gracias, otra vez.
Jugueteó con su vista durante unos segundos, pasándola de un lado a otro, tratando de encontrar la figura de Yerin, y cuando se dio cuenta de que era inútil por qué no la veía por ningún lugar decidió darse por vencida soltando un suspiro de decepción, ¿y si llegaba tarde? ¿Y si no asistía?
—¿Has venido sola?
Yuju negó con la cabeza, echando su cuerpo hacia atrás de modo que pudiera quedar recostada y puso sus manos sobre su vientre.
—Umji y Yerin venían haciéndose pipí —respondió desinteresadamente— Ya sabes dónde están.
—Ya lo capto —Sinb soltó una carcajada y se bebió de un trago lo que quedaba de su limonada. Al menos ya estaba ahí.
—Veo que hay bastantes chicos —comentó la más alta, acariciando su flequillo— ¿De dónde han salido?
—La verdad no lo sé —confesó la morocha, mirando a un par de chicas que estaban en la barra, aparentemente, coqueteando con el chico de las bebidas— Supongo que son invitados de los invitados.
Yuju rió.
—Suena menos tonto si dices acompañantes.
Sinb también rió durante unos segundos hasta que su boca se selló al ver a Yerin acercarse a ellas, estaba muy linda —cómo cualquier otro día— traía un vestido color rojo cómo una mano arriba de las rodillas y el cabello suelto cayéndole por los hombros hecho rizos. Se preguntó si encontrarla atractiva todos los días era parte de estar enamorada o si Yerin siempre se vio así de bien, incluso antes de que desarrollara sentimientos por ella.
Su corazón comenzó a acelerarse con la misma rapidez con la que lo había hecho la mañana de ese mismo día, ¿desde cuándo se había dejado así misma convertirse en una torpe chica enamoradiza? Encontraba incómodo que su corazón se agitara de tal forma, a una persona cómo ella, que le gustaba creerse la dueña de su cuerpo, sus pensamientos y sobre todo de sus emociones, la hacía sentir irritada y vulnerable a la vez. No era justo que Yerin hiciera acto de presencia y respirara tan tranquilamente cuando ella estaba hecha un manojo de nervios por tenerla a unos cuantos metros.
Umji se arrojó a los brazos de Sinb logrando que el vaso de plástico saliera volando.
—¿Te estás divirtiendo?
Sinb frunció la nariz cómo si hubiese olido mal de repente y cuando Umji se alejó de ella acomodó unos mechones de su cabello correctamente sobre el retocado que traía.
—No, la música está muy baja y nadie ha bailado aún.
Yerin observó fijamente cómo los labios de Sinb se movían al hablar, sus expresiones faciales y sus movimientos corporales, Yuju soltó una risa en un tono burlesco que hizo que sus amigas voltearan a verla.
—¿Qué? —soltaron las tres, totalmente cabreadas.
—Vi algo gracioso —respondió levantándose del sillón dejando salir un bostezo— Iré por algo de tomar, ¿me acompañas? Umji.8
La aludida se levantó del sillón animadamente y se disculpó con Sinb por abandonarla debido a que tenía sed, Yerin se pasó la poca saliva que tenía sintiéndose pequeña y extraña al estar a solas con Sinb.
¿Por qué tenía que pasarle eso a ella? ¿Por qué de todas las personas en la ciudad tenía que haberse fijado precisamente en una de sus amigas? Se estaba volviendo loca, no podía evitar sentir miedo cada vez que la idea de confesarle que ya no la veía cómo una simple amiga le atravesaba por la cabeza, sabía que si se paraba frente a ella, o si le mandaba un texto, o si tan sólo decía esas dos palabras, todo podría pasar. Podría ganar o perder, y la segunda opción era algo que no se podía permitir, que no se quería permitir.
—Entonces... —Sinb arrastró la palabra, cómo si le doliera la garganta al hablar— ¿Cómo ves el lugar?
Yerin desinfló sus pulmones y sintió su cuerpo ponerse rígido, aún estaba de pie, no sabía si debía sentarse a un lado de la chica aunque no estuviera prohibido hacerlo. Prefirió seguir de pie.
—Es muy lindo —contestó finalmente dándole una pasada al lugar con sus ojos— La verdad es que ya habíamos venido antes las chicas y yo.
Sinb la miró con los labios ligeramente abiertos y una expresión dolida, se había hecho una idea errónea y Yerin lo notó, la conocía cómo a la palma de su mano. ¿Había oportunidad de qué todo se arruinara si iniciaban una relación y ella la conocía tan bien?
—Me refiero a cuando vinimos para rentarlo —explicó, decidiendo que estaba cansada de estar de pie y sentándose a un lado de ella— ¿No te gusta?
—¿Te gusta a ti? —respondió con otra pregunta, mirando a Yerin por el rabillo del ojo, la castaña sonrió.
—Sí.
—Entonces sí me gusta.
¿Qué significaba eso? ¿Le gustaba en verdad o sólo le estaba dando la razón? ¿Cómo debía tomar eso? ¿Cómo una señal para de una vez por todas declararle su amor? Ensanchó su sonrisa.
Las dos se quedaron en silencio unos cuantos segundos, Sinb no sabía qué más decir, ella había roto el silencio la primera vez y sentía que ahora le tocaba a Yerin, pero no sabía por qué la chica estaba tan tensa con ella a su lado, ¿había dicho o hecho algo malo? Cuando le quiso preguntar, Sowon apareció aplaudiendo con los ojos iluminados por la emoción.
—¡Ya quedó todo! —informó— Tenemos el lugar hasta la una y el DJ ya está aquí.
¿D... qué cosa?
Sinb se quedó muda mirando atónita a sus compañeras, ¿quién demonios había pagado todo eso?
—¿Quién ha hecho todo esto? —logró decir con la voz entrecortada por la emoción mirando a la chica a su lado.
Yerin rió debido a su voz y Sinb sonrió inconscientemente al escucharla reír, no importaba si se estaba burlando de ella, sus ojos se desviaron hacia sus rosados labios y se reprendió así misma al lamer los suyos. ¿Por qué la ponía tan tonta?
—Eso te lo responderemos al final —Yerin, quién notó lo que había hecho y el por qué lo había hecho, amplió una sonrisa— Por ahora disfruta.
Eunha guió al DJ hacia una superficie más alta que se encontraba a un costado de la barra de las bebidas, y cuando éste comenzó a acomodar su equipo junto con sus demás compañeros, Sinb notó que los invitados se animaron más mientras disfrutaban de las bebidas y la comida chatarra que el lugar brindaba.
Yerin estaba trazando círculos en la palma de su mano, fingiendo no saber lo que hacía cuando las dos estaban observando en dirección al DJ, Sinb ocultó una sonrisa y dejó que Yerin siguiera haciéndole cosquillas.
—¡Feliz cumpleaños, amor!
Dahyun abrió sus brazos frente a Sinb, y Yerin la vio soltarse de su agarre para dejarse abrazar por la chica de cabello arco-iris, sabía el tipo de relación que las dos llevaban, eran sólo amigas, sin embargo, no le gustaba que la llamara "amor" y al parecer no era la única en desacuerdo.4
Yerin notó perfectamente la sonrisa de incomodidad que llevaba Momo mientras sostenía una caja color naranja y aunque no sabía si se debía a lo mismo que a ella le había incomodado, la saludó para distraerla y distraerse.1
—Hola —dijo de vuelta Momo, su sonrisa falsa se transformó a una honesta y amigable.3
Sinb apretó sus labios, pretendiendo no haber visto aquella escena.+

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03.

Mensaje por Admin el Jue Mar 30, 2017 8:37 pm

Yerin soltó un suspiro bañado en decepción y desvió su vista hacia el suelo para darse la vuelta e irse a otro sitio.

Desde que llegó Dahyun, lo único que ha podido presenciar es a Sinb secretearse con ella mientras recibe a los invitados con su compañía, Yerin no debería de sentirse mal por una cosa así, pero pensar que Dahyun le está robando un —su— momento tan importante cómo ese no ayuda.
Sus ojos fueron cubiertos por unas suaves y delgadas manos, obligándola a detener su paso y a llevar las suyas a esa parte de su rostro, si pudiera, ya habría evitado que su corazón se acelerara de esa manera por tercera vez en el día.
—¿Quién eres? —preguntó finalmente, no pudiendo descubrir de quién eran aquellas manos que le estaban impidiendo ver.
Esperaba sentirse triste por qué Sinb no era quién estaba haciendo eso, sin embargo, luego de que su corazón se relajara, ella todavía se sintió emocionada.
—Yo —esa voz sí la reconocía, Yerin giró su cuerpo para encontrarse con la figura de Solbin— ¿Quién más sino?
—Que tonta —Yerin la envolvió en sus brazos con fuerza.
Se sintió feliz por tenerla ahí con ella, por qué si había otra persona que la complementara después de Sinb, esa definitivamente era Solbin. Extrañaba tenerla cómo vecina de al lado, y también extrañaba verla en los recesos del colegio, el hecho de que ella se hubiese mudado a otra parte de la ciudad y a otra escuela, la había tenido con el moco tendido durante días.
—¿Por qué estás tan sola? —quiso saber Solbin, apuntando con su dedo índice a la pista de baile.
Ni cuenta se había dado de que lo único que iluminaba el lugar era una mezcla de colores proveniente de uno de los equipos del DJ y de que la música ya estaba más alta, luego estaban sus amigas, calentando sus cuerpos y burlándose la una de la otra con las retas del baile más ridículo del año. Yerin se preguntó si Sinb se estaba divirtiendo tanto cómo incluso lo hacía Umji, quién solía permanecer seria en las fiestas, o si se estaba partiendo de la risa cómo Yuju lo hacía al girar tomada de la mano con Jiho y Arin, o si estaba alegre de que Dahyun estuviera a su lado tal y cómo ella estaba alegre de que Solbin hubiera aparecido. Esperó que sí, aunque su conciencia no estuviera tan tranquila.
—Iba a ir por algo de beber, ¿vamos? —Yerin enlazó su brazo con el de Solbin y caminaron por la orilla del centro hasta llegar a la barra de bebidas.
—¿Segura qué es por eso? —Solbin parecía dudosa con los ojos entrecerrados— ¿O es por qué no puedes estar con Sinb?1
Solbin dio en el blanco, haciendo que Yerin forzara una sonrisa para tratar de mentirle, sin embargo, no hizo falta cuando se dio cuenta de que la atención de su amiga ahora estaba en el chico que servía las bebidas, tenía el cabello blanco, ¿o era gris? Y una sonrisa muy atractiva, escuchó a Solbin decirle algo al joven y luego ya no supo más cuando volteó a la mesa de los presentes.
Sinb todavía estaba allí, sentada sobre el sofá rojo, sacándose algunas fotos con Dahyun mientras hacían poses graciosas, deseó ser ella, y también deseó poder ignorarla toda la noche, aunque fuese imposible por qué la razón de encontrarse ahí era ella. Solbin la codeó, pasándole un vaso con una bebida coloreada en azul y Yerin le dio las gracias no por haberle dado un refresco.
—Gracias... —Solbin murmuró hacia el muchacho albino, esperando a que él le diera su nombre pues no tenía una tarjeta de identificación.
Tampoco iba vestido cómo un trabajador de la disco, al menos no cómo el chico que estaba antes, llevaba puesto ropa normal, cómo ellas dos, Yerin casi arrojó su trago de vuelta al vaso al darse cuenta de la situación.
—Taeyong —completó, mostrándole por completo sus blancos dientes— Y no es nada, ha sido un placer, ahora si me disculpas, debo ir a entregarle esto a mis amigos, sino me matarán, ya me he tardado más de la cuenta.
La cara que puso Solbin fue todo un poema, de pálida pasó a roja, y de lucir coqueta pasó a asustada, cómo si hubiese visto un fantasma, cubrió su rostro con sus manos soltando un quejido al observar cómo Taeyong se iba y recostó su cabeza en la barra de azulejos negros.
—Que pena.
—Lo sé —Yerin se obligó así misma a no reírse y le dio pequeñas palmadas en la espalda a su amiga— ¿Por qué no vamos a bailar?
Solbin levantó su rostro y observó seriamente a Yerin durante unos segundos hasta que ésta comenzó a mover sus hombros fuera de ritmo en un intento por lucir graciosa y hacer que se olvidara de su momento bochornoso, Solbin soltó una risa y tomó la mano de Yerin para arrastrarla al centro.
La joven entrelazó sus manos con las de su compañera y empezó a mover sus caderas a medida que alzaba las manos y bajaba su cuerpo con una Yerin casi rígida tratando de imitarla, Solbin siempre le pareció una chica muy sexy y segura de ella misma, después de varios intentos y carcajadas por parte de las dos, Yerin ya podía hacerlo igual de bien que su amiga. Eunha se acercó a ellas aplaudiendo, parecía bastante emocionada, Sowon y las demás la siguieron, formando un círculo alrededor de Yerin y de Solbin.5
Sinb aprovechó para acercarse a observar que estaba ocurriendo cuando Dahyun fue al baño, sus amigas ya habían empezado a pasarla bien y ella por ser la cumpleañera quería pasarla mejor, al hacerse un espacio a un lado de Umji, su sonrisa se desvaneció.
—¡Woooooooooooah! —Umji animaba, dejándose llevar por la canción— ¿Verdad qué bailan genial?
La morena entornó sus ojos y se alejó de ahí, no quería que alguien más notara su molestia así que se fue en busca de una bebida, pero no había nadie atendiendo, se vio perdida, tratando de encontrar al chico que le había dado las limonadas, pero no lo encontró. Bufó irritada, apunto de arrancarse el cabello, y entonces decidió saltar al otro lado, si no había una persona que le diera lo que ella quería, entonces ella misma se lo daría.5
Sus ojos dieron con las limonadas y la sonrisa no tardó en aparecer.
—Estás cosas ni sirven —se dijo así misma luego de haberle dado un trago.
Dejó caer el vaso con molestia, el líquido se derramó en el suelo y en sus piernas desnudas, pero nada de eso le importó.+
—Necesito algo más fuerte, la noche apenas empieza.

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04.

Mensaje por Admin el Jue Mar 30, 2017 8:38 pm

—Feliz cumpleaños a ti...
Sinb trataba de parecer feliz mientras escuchaba cómo los invitados cantaban el "feliz cumpleaños" para ella, lo hacía únicamente por Sowon, por qué era a la que más parecía importarle todo aquel embrollo y por qué no quería hacerla enfadar, cuando todos terminaron con el incómodo canto, Sinb levantó un pulgar en signo de agradecimiento y comenzó a aplaudir mientras lanzaba sonrisillas con las palabras "los voy a matar a todos" a quiénes la veían.
Menos mal que sólo le habían robado un minuto de su preciado tiempo, les había llevado menos continuar la fiesta y hacer cómo que nadie cumplía años ahí, regresó a la barra para acabarse las bebidas que tenía en forma horizontal, todas de diferentes marcas, ya había dejado atrás las estúpidas limonadas que aparentemente no servían para nada.
—Ugh —se quejó alguien a su lado, tosiendo y masajeándose el cuello exageradamente— Esto está fuerte.
Sinb se burló de Yerin, ella llevaba una limonada y creía que estaba fuerte, fue lo más extraño que pudo escuchar en la noche.
—Claro que no —contradijo, frunciendo la nariz y sus labios— No tiene alcohol.
—Por supuesto que tiene —Yerin pareció ofendida y dejó su bebida de lado— Lo pude sentir cuando bajó por mi garganta, quema.
—¿Eres experta en eso? —Sinb enarcó una ceja, alcanzando la limonada y bebiéndosela de un trago.
Yerin le sonrió y se encogió de hombros al verla.
—No, pero al menos no es mi primera vez bebiendo.
Ahora la broma estaba en Sinb, era evidente que era su primera vez bebiendo, ya se había tambaleado varias veces y una casi se cae, de no haber sido por Dahyun. Se rió de ella misma y Yerin la observó cómo si estuviese loca.1
Por un largo rato nadie dijo nada, estaban sentadas la una al lado de la otra, observando cómo sus amigas bailaban y reían, Sinb pensó en ir a bailar pero su estómago estaba teniendo retortijones, se jorobó y se sobó, tratando de aliviar el dolor pero no pasaba, luego de unos segundos, Yerin lo notó.
—¿Qué tienes? —preguntó, se notaba preocupada, Sinb ni tiempo tuvo de sonreír, le encantaba cuando Yerin se preocupaba por ella.
—Me... duele —le faltaba el aire, Yerin pasó su brazo por su cintura y la pegó a ella, juntas y de esa manera caminaron al baño.
Sinb se recargó en la pared mientras Yerin abría la puerta de uno de los baños para ella y levantaba la tapa del retrete.
—Creo que tendrás que provocarte el vómito.
La idea le resultó asquerosa, pero ya no aguantaba, incluso aunque no quisiera hacerlo por voluntad propia, ya sentía todo en la garganta, listo para ser expulsado, puso sus rodillas en el piso y sus manos a los lados de la taza del WC, Yerin se encargó de su cabello para que no lo manchara.
Quiso contar, pero la primera arcada se le adelantó y luego salió todo, una, dos, tres veces, hasta que ya no le quedó nada, o eso pensó, el dolor en su estómago disminuyo pero no se fue por completo, cuando ya no había amenazas de vómito, bajó la palanquilla y observó al agua llevarse todo, bajó la tapa y se sentó sobre ésta, se sentía enferma.
—Iré por un refresco para que se te quite el mal sabor —avisó Yerin, mirándola con lástima— Deberías enjuagarte.
Y eso hizo, se levantó de ahí, arrastrando las piernas hasta los lavabos, junto sus manos y dejó que el agua cayera para enjugarse, Yerin apareció después con un vaso de gaseosa sabor naranja.
—¿Ya te sientes mejor? —cuestionó luego de que se hubiese bebido todo.
Sinb asintió apenada, era un horror que Yerin tuviese que verla en esa penosa situación, Yerin se puso frente a ella con una sonrisa burlona sobre sus labios, ya sabía que se iba a burlar, en su grupo nadie perdonaba nada, incluso después de hacer dramas.
Sintió sus manos ponerse en sus hombros y levantó la cabeza, sus ojos se encontraron con los de Yerin y se quedaron así un instante, hasta que ella se acercó y Sinb tuvo que hacerlo también. ¿La iba a besar incluso aunque hubiese vomitado? ¿Qué clase de sueño era ese?
Yerin inclinó su rostro, sus respiraciones se mezclaron, Sinb se obligó así misma a respirar por la nariz, parecía que la única nerviosa era ella, cuando sus labios estuvieron a punto de tocarse, Umji aventó la puerta del baño de una manera ruda contra la pared.6
—¡Tengo que hacer pipí!2
Yerin se alejó, el momento mágico se rompió, Sinb se decepcionó pero aún así pudo reír cuando la chica que estuvo a un tris de besarla también se rió.

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05.

Mensaje por Admin el Jue Mar 30, 2017 8:38 pm

Yerin no entendía que era lo que había hecho mal, luego de que Sinb le sonriera con un evidente mal humor y le dijera con voz muy clara que no necesitaba que la cuidara, se había marchado nuevamente a la barra para seguir bebiendo a pesar del dolor de estómago que eso le había provocado.
Pero la entendía, la primera vez que Yerin tomó se sintió genial e invencible, también vomitó y gracias a ello supo que al sentirse ligera sólo habían incrementado sus ganas de seguir, aunque su cuerpo ya no diera más, supuso que eso era exactamente lo que le estaba sucediendo a Sinb y trató de mantenerse lejos de ella sin quitarle la vista de encima.
No supo cuánto tiempo estuvo recargada sobre la pared ni qué cara tenía al vigilar a Sinb, pero sentía que llevaba más moviendo su cuerpo sin sentir la música, Yuju se había acercado a ella animadamente para invitarla a bailar luego de insinuar que se veía muy apagada, por lo que decidió aceptar cuando se dio cuenta de que su amiga no pararía hasta convencerla, siguió haciendo eso un buen rato hasta que finalmente comenzó a divertirse y su mente bloqueó a Sinb, para que después la misma chica fuera hacia ella casi a rastras y la sacara de ahí.
Fue muy torpe al tomarla del brazo creyendo que ponía fuerza suficiente en Yerin para lograr estar afuera del lugar, Yerin había caminado por voluntad propia sólo por el simple hecho de estar cerca de Sinb, quería cuidarla antes de que hiciera algo estúpido y terminara arrepintiéndose el resto de su vida, o evitarle ponerse realmente mal antes de que la fiesta llegara a su fin por qué aún les faltaban un par de horas para que cada quién se marchara a su casa.
—Yerin —la voz de Sinb sonaba adormilada, un efecto del alcohol, la nombrada hizo un intento por no reírse y guardarle compasión— ¿Alguna vez te he dicho qué tus ojos brillan muy bonito? Y qué te ves hermosa con el cabello rizado y el fleco hacia a un lado. ¿Alguna vez te he dicho qué me gustas?9
Los ojos de Yerin se abrieron en una señal de no poder creer lo que había escuchado, tenía a Sinb sentada frente a ella en los escalones de la entrada mientras que ella estaba de pie con su cuerpo rígido, observó a la morena colocar su cabeza en sus rodillas, mirando al suelo, quizá esperando una respuesta de vuelta pero Yerin no sabía qué hacer, estaba acalorada.
—Estás borracha —le recordó, llevando una de sus manos a la cabeza de Sinb para peinar su cabello hacia atrás ya que le estaba cubriendo el rostro— Tal vez en realidad no quieres decir esto.
—Una limonada —dijo Sinb, levantando su cara para verla a los ojos— Al principio fue todo lo que tomé, una limonada, dudo mucho que me haya hecho tomar sentimientos por prestados.
—No son limonadas —habló Yerin, ignorando la última parte— Son bebidas alcohólicas con sabor a cítricos, hay una de limón que es la azul y una de toronja que es la de color blanco. Me extraña que no hayas notado que era alcohol.
—Puede que lo sea —se defendió Sinb, levantándose a duras penas del escalón, Yerin puso sus brazos a los lados de ella para detenerla en caso de que pudiera caer— Pero estoy consciente de lo que estoy diciendo.
Yerin no quiso decirle que no le creía por qué no valía la pena hacerlo, podrían salir discutiendo y era lo que menos quería.
—Yo puedo confesarte cómo me siento —dijo Yerin, llevando sus manos detrás de su falda— Pero no tiene sentido.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Sinb, a pesar de estar pasada de copas parecía saber lo que estaba haciendo.
Sinb acercó su rostro al de la castaña y esperó a que le respondiera, quería ponerla exactamente en la misma situación a la que Yerin la había empujado en el baño, quería hacerla sentir nerviosa y dudar de sus palabras, oírla tartamudear de ser posible. Sonrió al ver cómo Yerin trataba de alejar su rostro discretamente.
—Si te lo digo ahora probablemente mañana no lo recuerdes, ¿y entonces de qué habrá...?
Servido, ¿de qué habrá servido? Iba a ser esa la pregunta, pero Sinb no la dejó terminar.
Tomó su rostro con una sola mano y la atrajo a ella para besarla, sus labios se encontraron con fuerza, Yerin temió que sus dientes chocaran pero extrañamente no lo hicieron, encajaban muy bien juntas, pensó en quedarse quieta y dejar que Sinb hiciera todo, no quería arruinarlo si en realidad no sentía lo mismo por ella por qué aún no sabía qué eran realmente. Aún guardaba su amor por su amiga cómo un secreto.3
Sinb se separó de ella unos centímetros y la miró a los ojos unos segundos antes de volver a besarla, Yerin acunó una de sus mejillas con su mano cuando le correspondió, si después de eso todo caía en ser un error, al menos ya habría sabido que era besar a Sinb, un mechón de cabello de alguna de las dos se interpuso y trataron de alejarlo sin separarse mucho, pero no sirvió, Sinb bufó irritada y Yerin comenzó a reír, antes de que pudieran besarse otra vez, Yerin tenía que abrazarla si eso significaba lo último que hiciera en el día. O en sus años de amistad.

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06 (final).

Mensaje por Admin el Jue Mar 30, 2017 8:39 pm

Sinb no sabe cómo es que ha despertado en su habitación, difícilmente ha conseguido abrir sus ojos para ver el techo, un toquecito, cómo un piquete de hormiga que se expande sobre su cabeza la hizo girarse hacia su mesa de noche en busca de algo que detuviera el dolor que estaba a punto de iniciar.
Afortunadamente la encontró, cómo del tamaño de un botón, una pastilla que podía aliviar sus penas y hacerla sentir mejor, le agradeció al cielo y a su madre haber sobrevivido a la noche. Y entonces recordó todo.
Pasó de estar aburrida en un inicio a no querer salir del lugar durante el final, y sonrió al saber quién había sido la causante de eso.
Con un buen humor se levantó de la cama y se fue a tomar un baño que duró treinta minutos para después limpiar su habitación y ayudar a su mamá con los deberes de la casa, hasta que se llegó la tarde. Después de comer le pidió cómo favor a su progenitora llevarla a casa de Yerin por qué tenía algo muy importante que decirle, así que sin objeciones y por qué no tenía nada qué hacer en su día de descanso, la señora accedió.
No le avisó a su amiga qué iba a ir a verla, quería que todo fuera una sorpresa, sólo esperaba que sí estuviera en casa, de otro modo, terminaría por echarse a llorar debido a que nada salía bien, sí, su mente no había olvidado los hechos desagradables cómo el mechón de cabello entrometido de ella y las ganas de hacer pipí de Umji. Al momento en que la mamá de Yerin abrió la puerta y la invitó a pasar indicándole que su hija estaba en su habitación, supo que la suerte estaba de su lado.
Sinb abrió la puerta con cuidado, Yerin estaba de espaldas a ella sentada frente a su computador, con los grandes audífonos cubriendo sus ojeras mientras copiaba algo de Internet a un cuaderno, aprovechó para cerrar la puerta y observala hasta que la canción acabara, entonces caminó a ella y la hizo girarse para ver su cara de desconcierto.
—Tonta —fue lo primero que escuchó Yerin cuando puso sus auriculares sobre el teclado de su computador— ¿Así qué creíste qué todo me lo había inventando y qué en realidad no estoy enamorada de ti?
Nadie necesitaba respirar, mucho menos Yerin, se levantó de la silla con movimientos torpes, cómo si apenas hubiera aprendido a andar, sus labios se abrieron pero no ofrecieron sonido alguno, sintió su rostro tomar color y a sus piernas comenzar a sacudirse.
—Pues lo estoy —nuevamente habló Sinb, tomando a Yerin de los hombros y sacudiéndola ligeramente para sacarla de su trance— No importa desde cuándo, sólo sé que lo estoy.
3Yerin soltó un suspiro sin querer y cerró sus ojos un instante recobrando fuerza.
—Yo también estoy enamorada de ti.
1Sinb sonrió con satisfacción contagiando a su chica, por qué lo iba a ser después de aquella confesión, y avanzó hacia ella hasta que las puntas de sus zapatos tocaron las de ella.
—A la próxima bésame tú —advirtió, antes de pegar sus labios.
Está vez Sinb la estaba besando estando sobria, el cuerpo de Yerin se llenó de felicidad al saber qué no iba a ser la primera ni la última en mucho tiempo por qué se encargaría de que duraran y todo tenía que agradecérselo a una bebida.+
Por qué si lo veían bien, todo había iniciado por culpa de una limonada.


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Re: A lemonade

Mensaje por Admin el Jue Mar 30, 2017 8:39 pm


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Re: A lemonade

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