Caminos cruzados

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:13 am


Capitulo 25
¿Saben? Hace dos días que no hablo con Anahi y comienzo a desesperarme. Digo, le marco y suena el típico “El número que usted marco se encuentra fuera el área de servicio o se encuentra apagado” ¿Anahi Puente con el numero apagado? ¡ESO ES IMPOSIBLE!
Sobre todo porque es ella quien me marca a mí para saber cómo nos encontramos, pero ahora no lo ha hecho y yo tengo tanto miedo. Le he preguntado a Mike pero solo me dijo que me tranquilizara, que seguro había ido a visitar algún lugar fuera de la región en donde se encontraba o algo por el estilo, que siempre hacia lo mismo.
Y realmente no sé si creerle o no, digo es su papá y la conoce mucho mejor que yo, pero… ya me vio en varias ocasiones con Brandon y bueno, tal vez no le gustó nada y ahora Anahi no quiere hablar conmigo y ugh… necesito que regrese ya.
¿Por qué el amor tiene que ser tan complicado?
Me levanto del sillón para llevar mi plato y mi vaso a la cocina, hoy fue mi día libre del trabajo y lo pase como los últimos días libres que he tenido desde que Anahi se fue, en casa con mi pijama rosa viendo películas de amor mientras como un sándwich a la Puente, el cual le pedía a Chris que me lo hiciera, para intentar sentir cerca a Anahi.
Chris es un gran chico, la primera vez que me preparo el sándwich fue cuando vino aquí para pedirme ayuda con una chica ya que su hermana mayor no estaba y Taylor, bueno… ella era amiga de la chica que le gustaba, por lo tanto no iba a ayudarle.

-Flash back-
-Voy a hacer este sándwich aunque sea lo último que haga –susurre para mí misma mientras intentaba preparar el famoso emparedado a la Puente que Anahi una vez me había hecho.
Mala idea intentarlo, siquiera.
Hacer ese emparedado era alguna clase de arte familiar o algo por el estilo, porque por más que lo intentaba no podía. Comenzaba a frustrarme, ponía cada ingrediente que había identificado cada vez que Anahi me lo había preparado pero aún le faltaba algo.
-Te falta el secreto–alguien dijo a mi espalda provocando que diera un agudo grito y tirara algunas rebanadas de lechuga al suelo –Lo siento, no quise asustarte –Chris se disculpó mientras llegaba hasta mi para levantar lo que había tirado.
-No te preocupes, está bien –coloque una mano en mi pecho para sentir el latido desbocado de mi corazón –me tomaste descuidada, nada más –le sonreí.
-Debí llamar antes de venir, lo siento –agacho el rostro un poco mientras se recargaba de la barra.
-No digas eso, esta es casa de tu hermana, yo simplemente soy hmm… una colada –intente bromear.
-Eres mucho más que eso, y lo sabes Dul –me miro con una sonrisa.
¿Acaso todos los Puente tenían ese efecto? Digo, la sonrisa de Chris también hipnotizaba y aunque no tenía el mismo efecto que la sonrisa de Anahi en mí, si lograba deslumbrarme un poco. Sinceramente, que buenos genes tiene esta familia.
-Bueno… esperemos que tu hermana siga creyendo eso a su regreso – suspire mientras regresaba mi atención a lo que intentaba hacer.
-¿Sabes? –Volvió a hablar –Siéntate mientras yo preparo ese sándwich – me tomo por los hombros y comenzó a guiarme hasta uno de los banquillos.
No puse resistencia alguna, realmente sería estúpido de mi parte hacerlo pues él es quien sabe hacer esa pequeña y deliciosa obra de arte. Lo observe con una sonrisa en el rostro, era un joven muy guapo y muy atento.
En menos tiempo del que pudiera darme cuenta termino de preparar ese emparedado y se sentó frente a mí mientras me lo ofrecía aclarando que él no tenía hambre y que prefería hacerme un poco de compañía ya que Sofí no estaba.
-Dul, ¿Puedo pedirte un consejo? –su voz sonó un tanto insegura.
Simplemente asentí pues tenía la mitad del emparedado dentro de mi boca, él sonrió.
Luego de aquella tarde cada vez que tenía alguna noticia nueva de aquella joven que le gustaba venia y me lo contaba para preguntar si estaba haciendo las cosas bien o que podía mejorar. Al principio fue un tanto difícil por mi falta de experiencia, pero creo que las cosas que leí tiempo atrás sirvieron de algo porque cada vez que venía traía una sonrisa en el rostro.
Pero hoy no se había quedado a ver una película conmigo o a platicar sobre cómo le había ido en estos días con aquella chica. Por fin había llegado la hora de que le pidiera ser su chica y estaba más que segura que le diría que sí. Son unos jóvenes afortunados.
Dios, me siento tan vieja al hablar así.
Reviso mi teléfono para marcarle a alguien y que venga a hacerme compañía. Ally no puede, tiene que terminar unos detalles del último plan que habían hecho. Dinah estaba en una sesión fotográfica y hablarle seria tener que aceptar el que me tomara unas fotos a mí con poca ropa mostrando mi pequeño abdomen abultado.
¿No les había dicho? Si, ya se nota. Y cada vez que lo acaricio patea como si pudiera sentirme, aunque realmente sé que es así.
Bajo más entre mis contactos y llego hasta Zoey, se preguntaran cómo es posible que tenga el número de Zoey Sage, la misma chica que tuvo su historia con Anahi, la misma que cuando me conoció me mato con la mirada. Bueno… esa es una historia graciosa.
Para no hacerla tan larga simplemente diré que tanto ella como su novia Natalia me estaban esperando hace como un mes en el estacionamiento de mi trabajo. Esa noche me iría sola porque Clara aun no salía de una junta y luego tendría una cena con Mike por su aniversario.
Admito que al verla sentí nervios, pues no sabía si quería cobrarse sus zapatos que arruine en nuestro primer encuentro ahora que Anahi no estaba en la ciudad o tenia algún otro motivo en mente.
En cuanto se me acerco pude notar que estaba demasiado cambiada, el perfume que había distinguido aquella vez había cambiado por uno más discreto y dulce, el labial que llevaba ahora no era rojo pasión sino un rosa suave que resaltaba su labio inferior y su mirada era suave.
Luego de las presentaciones terminaron invitándome a cenar comida china, la cual preferí que comiéramos en la casa para poder estar un poco más cómoda, ya que el trabajo había sido demasiado agotador y lo único que quería era llegar a casa, quitarme los zapatos y ponerme ropa mucho más cómoda.
Para mi sorpresa aquella velada fue demasiado cómoda y gratificante para las tres, eran muy pocas las cosas que teníamos en común pero pudimos congeniar bastante bien. Sobre todo ahora que Zoey no estaba interesada en Anahi, o eso creía hasta que terminaron confesándome lo que realmente les trajo hasta mí aquella noche.
¿Recuerdan el labial que Anahi tenia marcado en su camisa la noche que llego ebria? Bueno resulta que esa amiga era Nata la cual justo cuando se encontró con Anahi iba llegando Zoey a su cita con ella, tomaron unos tragos y la pareja invito a mi chica a juntarse con ellas. ¡Ellas!
¿Pueden creerlo? ¡CON LAS DOS! ¡IBA A ESTAR CON LAS DOS!
¡Dios! De tan solo recordarlo, me hierve la sangre y aunque no niego que es una idea bastante sexy sobre todo porque la pareja es bastante ardiente, detesto que la invitaran aquella vez. Pero lo que más detesto es que no puedo realmente enojarme con ellas porque fueron sinceras al venir a disculparse después de ese encuentro

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:13 am

Capitulo 26
La tensión se siente en el aire.
Michael espera una respuesta de mi parte o de la de Thomas, Clara está a su lado y no logro distinguir que tipo de mirada me da. Sofía también estaba aquí, pero Taylor se la llevo para que no presenciara lo que fuera a ocurrir aquí. Y Anahí, ella no aparta la vista del chico frente a ella, mi mano sostiene la suya y es lo único que puede mantenerla centrada.

Flash back.
-Thomas… -susurre.
-¡Dulce! ¡Mi amor! –escucho mientras él se va acercando.
Sujeta mi rostro entre sus ásperas manos y el contacto me hace estremecer, pero ya no es lo mismo que cuando lo conocí. Se acerca sin que pueda apartarlo y me besa con fuerza, lo siguiente no puedo evitarlo.
Ni siquiera logro rechazarlo cuando siento como alguien lo ha empujado lejos de mí. Intento enfocar mi atención en lo que está pasando, pero estoy demasiado aturdida.
Michael sujeta a Anahi mientras Thomas está en el suelo. ¿Qué ocurrió?
Flash back.

-¿Alguien piensa hablar? –La voz de Mike suena enojada.
-Yo… -intento, pero no encuentro mi voz.
-¿Thomas? –pregunta.
-Mande… -simplemente contesta. ¿Qué mierda le ocurre?
-¿Qué mierda ocurre contigo? –Gracias Michael.
-Okay… Conocí a Dulce al inicio del verano y simplemente nos enamoramos… –comenzó a contar como si nada hubiera pasado.
-¡ME ENAMORASTE! –hable con los dientes apretados. Vaya, mi voz regreso.
-¿Me dejas terminar? -sentí como Anahi se tensaba más si era posible.
Sujete su mano con la que yo tenía libre buscando su atención. Volteo el rostro para verme y sus ojos me dieron miedo. Acaricie su mejilla, soltó todo el aire que tenía dentro y junto su frente con la mía.
No había dudas ya. Amaba a Anahi por sobre todas las cosas.
-…regrese pero ya no había nadie en esa casa y sus amigas no quisieron decirme donde estaba –logre escuchar.
-¿Qué? –lo mire.
-¿Qué cosa? –ugh, odio que haga eso.
-Repite lo último que dijiste –pedí.
-¿Que tus amigas no quisieron decirme dónde encontrarte? –dudo. No, no lo hizo, pero ese era su juego.
-No, lo otro –intente controlarme, era mi turno de perder los estribos.
-¡Ah! Tus padres ya no viven en donde vivías –se encogió de hombros.
La última esperanza que tenia de poder arreglar las cosas con ellos se esfumo. Intente tragar el nudo que sin darme cuenta se había formado en mi garganta. No podía estar aquí, esto era mucho para mí.
-Necesito un minuto –intente decir mientras me ponía de pie y salía de la sala.
Camine hasta nuestra habitación y cerré la puerta detrás de mí recargándome en ella.
¿Cómo era posible que mis padres hicieran eso? Primero me corrieron de la casa, me dejaron a la deriva con mi bebé, con su nieto, sangre de su sangre… luego dejaron que Clara y Mike se hicieran responsables de Sofí, inclusive les habían pedido dinero para firmar más rápido los papeles. Ahora entendía todo, por eso su accesibilidad.
¿Con quienes había vivido toda mi vida?
Sentí como la puerta vibraba al ser tocada.
-Dul, por favor –susurro Anahi.
Seque las lágrimas que habían corrido por mis mejillas pero inmediatamente caían más, mi mano temblaba mientras abría la puerta. Necesitaba de ella, sin dudarlo me lance a sus brazos buscando un poco de paz.
La había extrañado tanto.
La había necesitado tanto.
Y ahora era a la única persona que realmente quería conmigo.
-Todo estará bien –susurro sobre mi oído mientras acariciaba mi espalda intentando controlarme.
¿Estaba sollozando? Ah no, era yo… ¿En qué momento comencé a sollozar? Bueno, si no me di cuenta cuando comencé a llorar mucho menos en cuando iniciaron mis sollozos.
Caminamos hasta la cama aun abrazadas y con cuidado nos sentamos, ella en ningún momento me soltó. No sé cuánto tiempo pasamos así, ella esperando a que me calmara mientras yo sollozaba y me sujetaba fuerte a su camisa.
-Creí que cuando naciera… –comencé a hablar luego de calmarme un poco –podría ir a verlos e intentar arreglar las cosas, por alguna extraña razón aun los quería en la vida de nuestro bebé –ahogue un sollozo.
-¿Crees que realmente se hayan ido de su casa? –pregunto.
-No confió en él… pero sí creo esto –el nudo amenazaba de nuevo.
-¿Por qué? –levante el rostro y observe sus ojos encontrando paz en ellos.
Esto era curioso, ¿saben? Hace pocos minutos ella estaba descontrolada. No le había roto la nariz a Thomas de puro milagro, pero su pómulo izquierdo estaba inflamado, probablemente mañana tendría un moretón.
Y en su mirada simplemente había ira, provocando que inclusive yo temiera por primera vez. Solo Mike había podido sujetarla para separarle de su hijo mayor. Pero ahora, en ese mirar verde solo había comprensión y paz, aquella paz que tanto había necesitado mientras ella estaba fuera. Esa sensación de tranquilidad, con ella me sentía completa, como en casa.
Si, ella era mi hogar.
-Una corazonada, supongo –suspire volviendo a secar mi rostro.
-Oye, ¿Puedo preguntar algo? –dudo mientras hablaba, solo asentí –acabas de decir… nuestro bebe… -dejo de hablar.
-Sí, ¿Qué ocurre con eso? –no lograba entenderla.
-Es solo que… no sé, ¿Estas segura de que quieres que siga siendo nuestro? – mis ojos se abrieron aún más, ¿Cómo era posible que pensara eso?
Me levante de donde estaba alejándome lo más posible de ella mientras le daba le espada, si la noticia de mis padres había dolido esto prácticamente me había terminado de romper lo poco que quedaba de mi corazón.
Trague el nuevo pero ya familiar nudo de mi garganta
–No es tu responsabilidad, si pierdo el trabajo con tu madre después de lo que ocurrió hoy conseguiré otro y me iré… -mi voz se quebró al final.
-Oye… oye… -sentí como se colocaba detrás de mí, pero evite el contacto –No estas entendiéndome –su voz se escuchó desesperada.
-Claro que te entiendo –me aleje aún más.
-Dulce –logro sujetarme con fuerza provocando que girara para encararla –No quiero que te vayas, ¿Okay? –Trague seco al ver la determinación y firmeza en su mirada –Quiero que sea MI bebé, quiero ser YO quien le dé el apellido Puente, no él –mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas.
¿Cómo había podido pensar que ella me iba a dejar? Ella no era Thomas, ella no era mis padres… Ella era Anahi, mi ángel guardián, el amor de mi vida.
-Sera MI hijo Dul –simplemente asentí.
Ya lo era.

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:13 am

Capitulo 27
Salimos de la habitación tomadas de la mano, necesitaba su contacto para poder con todo esto. ¿Por qué la vida se había vuelto tan dura? ¿Había hecho algo tan malo como para merecer esto? Porque no encontraba una razón por la cual ocurriera todo esto.
La chica a la que amo y quiero como segunda madre de mi bebé, es media hermana del padre biológico. ¿Cuán de bizarro es eso?
Ahora… ¿Qué va a pensar Michael? Peor aún… ¿¡Qué va a pensar Clara!? No quiero su desaprobación, no soportaría su rechazo. Durante todo este tiempo me he acercado a ella y no logro verla como una madre, pero es lo más cercano que tengo de una.
-¿Estas mejor Dulce? –Clara me pregunto en cuanto entramos a la sala.
-Sí, solo… necesitaba procesar todo –me senté en el mismo lugar que antes, pero ahora Anahi estaba de pie a mis espaldas.
-Quiero hacerme cargo de mi bebé –me tensé, no era suyo.
-Me parece muy bien eso… -Michael contesto.
-No es tu bebé –Anahi contesto furiosa.
-¡Claro que lo es! ¡Yo la embarace! –grito mientras se ponía de pie.
-¡Y luego la dejaste! –me puse de pie también quedando justo en medio de los dos, poniendo ambas manos separándoles.
-¡Tenía miedo! ¿Qué querías que hiciera? –esperen… ¿Qué?
Rápidamente lo mire y fue como si un balde de agua fría me cayera en todo el cuerpo. No, él no estaba arrepentido, él no se había ido por miedo… ¡Todo esto era una broma o algo por el estilo!
-No mientas –dije mirándolo con todo el dolor del mundo –Te fuiste porque quisiste, no por miedo… -sentía las lágrimas acumularse en mis ojos nuevamente, pero luche para mantenerlas a margen.
-Eso… eso no es cierto –bien, titubeo –sabes que te amo Dulce, por favor… -sujeto mis manos y las acerco a su pecho.
-No –me solté rápidamente.
-¿Por qué no la buscaste antes? –pregunto Clara calmada.
Todos volteamos a verla, se veía tranquila después de todo. Sentada al borde del sillón con su pierna derecha cruzada sobre la izquierda, sus manos de igual manera sobre su pecho y la espalda recta mientras nos observaba directamente.
Me hizo tragar seco.
Sí, yo respetaba por completo a Clara.
-Bien… espero una respuesta –volvió a decir.
-No eres mi madre –Thomas contesto antes de prácticamente huir de la sala.
Por fin pude respirar de manera profunda, me deje caer sobre el sillón y oculte mi rostro con mis manos sollozando sin control.
-Hey Dul, todo estará bien… -susurro Clara sentándose a mi lado.
-No… no va a estarlo –hable como pude.
-Claro que si… confía en mi –me guiño un ojo antes de ponerse de pie
–Michael, habla con él y pregúntale que piensa hacer –y sin más salio de la sala.
-Jamás pensé que esto podría ocurrir –fue el turno de Mike, se veía bastante asombrado.
-Lo siento tanto –ya no sollozaba, ahora las lágrimas corrían sin control alguno por mi rostro.
-No Dulce, no llores –el hombre mayor me abrazo –Es mi nieto… mi verdadero nieto, lleva mi sangre –sonrió con ganas, pero la felicidad no lograba llenar por completo sus ojos –Puede que tengamos un camino un tanto complicado con esto, pero todo estará bien… ya lo veras –fue mi turno de abrazarlo.
Puede que la vida me ponga pruebas demasiado difíciles, puede que Thomas este de regreso y que para mi sorpresa sea el medio hermano de la chica a la que amo pero tengo a personas que hacen que este tipo de situaciones sean más fáciles de sobre llevar. Al menos un poco.

-¿Dul? –levanto el rostro y veo a Sofí asomándose en la puerta de mi habitación.
-¿Qué ocurre boo? –pregunto mientras le indico que entre y se acueste a mi lado.
-¿Estas bien? –sonreí por su preocupación.
-Sí, lo estoy… -puedo ver que algo ronda por su mente con tan solo mirar sus ojos.
-¿Vas a regresar con Thomas? –Se muerde el labio, acomodo un mechón de su cabello detrás de su oreja antes de contestar.
-No… -susurro sin saber cómo continuar.
-Porque quieres a Anahi, ¿Verdad? –contesta ella sonriendo.
Me muerdo el labio asintiendo, amo la forma madura en cómo ve las cosas para la edad que tiene.
-¿Entonces por qué saliste con Brandon? –me toma desprevenida.
-Pues… tu sabes que conocí a Anahi no en mi mejor momento –sonreí con tristeza –ella me cuido esa noche y desde entonces lo ha hecho… su familia ha sido muy buena conmigo desde un principio y yo no sabía si lo que sentía por ella era realmente cariño o solo agradecimiento –intente explicar lo más fácil posible.
Pude notar como su mente maquinaba lo que le había dicho, amaba esa expresión que ponía cada que ocurría lo mismo con cualquier otra cosa.
-Por eso cuando conociste a Brandon te confundiste… -me asombro su uso de palabras.
-Pocas veces, realmente pocas, un chico hablo conmigo en toda mi vida – suspire tristemente –y cuando conocí a Thomas, pues… ya ves que paso – su expresión se puso seria por un momento antes de poner su pequeña mano sobre mi abdomen ya abultado.
-Pero Anahi si te quiere y es diferente… -hablo mientras acariciaba mi barriga.
-Sí, y yo también le quiero –me sonroje al decirlo en voz alta.
-Entonces… ¿Qué va a pasar con Thomas? –nuevamente la duda se reflejaba en su rostro.
-No sé pequeña –la abrace fuerte.
-No va a pasar nada –la voz de Anahi nos sacó de nuestra pequeña burbuja.
-¿Por qué lo dices? –Sofí la observo.
-Porque el bebé es mío… -sentí como se movía dentro de mí junto a las mariposas que Anahi provocaba.
-Pero… Thomas es el papá –mi pequeña hermana me miro de manera confundida.
-Puede que él sea el padre biológico… -Anahi comenzó de manera delicada mientras se acercaba a nosotras –pero un padre o madre es quien cría, quien cuida… quien quiere y apoya siempre –sonrió de lado mientras acariciaba la cabeza de Sofí.
-Entonces… tu serás la otra mamá del bebé y… -agacho la mirada sonrojándose antes de hablar –¿Mike y Clara son como mis papás ahora porque ellos me cuidan y quieren? –un nudo se formó en mi garganta al escucharle hablar así.
Anahi me observo sorprendida, en tan poco tiempo Sofí había entendido y aceptado a la perfección lo que había pasado con nuestros padres.
Trague el nudo ferozmente.
-Lo son pequeña, si tú quieres que lo sean, lo son… -besó su frente antes de acostarse a su lado.
Anahi pasó su brazo por el dorso de mi pequeña y acaricio mi abdomen también mientras me observaba detenidamente. Hice lo mismo, pero mi mano descansaba en el costado Sofí, mi tamaño comenzaba a impedirme ciertas cosas, pero disfrutaba del íntimo momento que estábamos teniendo.
-Ahora Mike, Clara, Tay e incluso Chris son mi familia –bostezo mientras se acomodaba boca arriba para pasar cada pequeño brazo por debajo de mi cabeza de la de Anahi –Y ustedes tres, son parte esencial también. Y sin más se durmió.
Observe a la chica de ojos verdes frente a mí y mi corazón comenzó a latir con fuerza, sus ojos aguardaban lágrimas, pero su mirada mostraba felicidad pura.

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:13 am

Capitulo 28
Más de una semana y no habíamos sabido nada de Thomas, era como si otra vez se lo hubiera tragado la tierra. Mike simplemente nos había dicho que estaba decepcionado de él y no nada más por el simple hecho de haberme dejado sola, sino también por la actitud que había tomado en cuanto se fue.
"No permitiré que Anahi se haga cargo de mi hijo" eso fue lo que le gritó antes de irse en su moto.
Tengo miedo, y no por mí. Tengo miedo por Anahi, sé que Thomas no es tan malo o al menos eso quiero creer. Pero algo me dice que no me confíe, algo dentro de mí me mantiene alerta.
Hace dos días Anahi nos acompañó a Sofí y a mí a donde vivíamos antes, con la fantasmal esperanza de que todo lo que había dicho Thomas fuera mentira, pero no.
La casa estaba vacía por completo y el frente había un letrero de “Se vende”. No pude contener las lágrimas mientras me acercaba hacia la ventana y observaba el interior.
Nada.
Estaba completamente vacía, a excepción de un par de cajas que se encontraban en medio de la pequeña sala.
-¿Crees que aún tengan la llave en la maceta? -mire dudosa a Sofí quien sólo se encogió de hombros igual con lágrimas en los ojos.
Me acerqué hasta la puerta principal observando las macetas que mamá tenía por toda la entrada. Estaban marchitas ya, un sollozo salió de mi interior al darme cuenta que esto era totalmente cierto.
Con lágrimas en los ojos busque la llave que siempre mantenían aquí por alguna emergencia, rezando porque aún estuviera aquí.
Bingo, sonreí al encontrarla.
Sacudí la tierra que había quedado en mis manos, y abrí la puerta. Una sensación de vacío me golpeó en cuanto entre al lugar. Ya no estaban aquí, y jamás regresaría. Mis padres se habían marchado sin decirnos nada y no volveríamos a verlos. Eso rompía mi corazón.
Anahi acarició mi espalda mientras observaba el interior, miro las cajas y luego a mí. Asentí con la cabeza. Caminamos hasta ellas y pude notar como cada una tenía nuestros nombres escritos. Fruncí el ceño ante la idea pero aún así me agache y abrí la que tenía mi nombre.
Eran mis cosas, algunos de mis libros y discos. ¿Dónde estaba lo demás? Sofí me miro curiosa e hizo lo mismo, abrió su caja y de igual manera estaban sus pertenencias.
Regrese la vista al interior se la caja y algo captó mi atención. Un sobre.
"Dulce y Sofía"
Trague seco, era la caligrafía de mi mamá. Sentí la mirada de mi pequeña hermana sobre mí.
-Aquí no es lugar para leerla -me sorprendió su respuesta, pero la respete. Volví a dejarla en su lugar.
-Revise los cuartos de arriba y también hay cajas con sus nombres, ¿Quieres que meta todo en la camioneta? -mire a Sof quien sólo asintió.
-Te ayudó -regrese mi atención a la caja, preparada para levantarla.
-Ni se te ocurra -me amenazó con voz un tanto divertida.
-Puedo hacerlo, no pesa -me defendí.
-Prefiero que no lo hagas… -me sonrió de lado y no pude decirle que no.
________________________________________________________________
Al llegar a casa Sofí y yo no sabíamos si estábamos listas para leer lo que fuera que estuviera escrito dentro de ese sobre.
-¿Quieres que lo lea? -le pregunté.
-No… no sé Dul -sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
-Boo, no… no llores -la abrace fuerte -La leeremos cuando estemos listas,
¿Okay?
Simplemente asintió.
________________________________________________________________
-¿Y dónde se supone que esta ese desgraciado ahora? -la voz de Ally sonaba realmente enojada.
Durante el almuerzo habíamos decidido comer en la oficina pues teníamos que terminar de organizar una propuesta para uno de los clientes más importantes de los Puente.
Fue entonces cuando le conté sobre Thomas, era obvio que ya sabía pues Clara le debió de haber contado, pero yo aún estaba muy aturdida por los acontecimientos y apenas hoy pude contarle mi versión de lo que pasó.
-La verdad no sé y poco me importa -jugué con lo que quedaba de mi comida un poco.
-¿Pero está todo bien con Anahi? -pregunto un poco más calmada.
-Si, al principio pensé que me iba a dejar… pero nuestra relación está más fuerte que nunca -sonreí como tonta.
-Me alegro entonces cariño -sonrió mientras daba un ligero apretón en mi mano.
-Buenas tardes, busco a la señorita Anahi Puente -voltee el rostro y una hermosa chica nos miraba desde la puerta de la oficina de Ally.
-Ella se encuentra en la otra sucursal, ¿Para que la buscaba? -Hablo mi pequeña amiga de manera profesional, yo seguía aturdida.
-Trabajamos juntas en Londres y necesito verla… -sonrió.
¡Oh dios!
-Si quieres puedes esperarle, probablemente venga antes de que el almuerzo termine -Ally seguía siendo profesional, pero a mi comenzaba a faltarme el aire.
-Está bien, ¿No les importa si espero con ustedes, cierto? -sus ojos se fijaron en mí y trague seco.
-Claro, toma asiento. ¿Gustas pedir algo de comer? -¿Por qué Ally tenía que ser tan amable? ¿O por qué yo me comportaba así?
-No gracias, ya comí -comenzaba a ponerme más nerviosa.
-Okay… yo soy Ally, y ella es…
-Dulce, lo sé -abrí los ojos sorprendida.
-¿Como… como sabes eso? -logre decir.
-Anahi me ha hablado de ti -sonrió de lado.
Mierda.

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:14 am

Capitulo 29
No puedo creer que esto esté pasando. Primero Thomas regresa a nuestras vidas y ahora esto… ¿Qué más falta? Oh… sin mencionar que no tengo ni idea de donde estén mis padres. Si todo está muy jodido.
Veo entrar a Anahi feliz en la oficina de Ally, aún no ha visto a la chica. Su mirada está enfocada en mí y siento que me derrito un momento con su sonrisa.
-¿¡Como está la chica más hermosa de mi…!? –se calla abruptamente.
Voltea el rostro y veo como el color se le va, bueno si es que tiene un poco porque su piel pálida es tan perfecta, tan pálida y hermosa como la luna…
Okay, estoy divagando. Ally y yo observamos detenidamente desde nuestros lugares, mi amiga con entretenimiento y puedo asegurar que yo tengo el ceño fruncido.
¿Cómo no quieren que este así, si esa chica hizo gemir a MI MUJER? Wow, eso sonó demasiado posesivo… aunque pensándolo bien debo darle merito a Anahi, porque fue mi nombre el que salio de sus labios y no el de ella, punto para mi chica. Eso me hace sonreír un poco.
Por cierto, ¿Cuál es su nombre?
-Ke… Kellen, ¿Qué haces aquí? –tartamudea un poco. Eso ya no me gusto.
-Hola Anahi–sonríe de manera arrogante –Vine a terminar de cerrar el trato con tu padre, pero tenía que verte primero –se levanta de su asiento y camina hasta MI Anahi.
Que ni se le ocurra acercase a e… ¡Maldita! ¡Está abrazándola! ¡Y Anahi no la aleja! Okay, respira… uno, dos, uno, dos… no montes una escena de celos Espinoza , no pasó nada realmente entre ellas y ahorita estas presente, no creo que la tipa haga algo frente a ti.
¿Por qué mierda hablo en tercera persona?
¡Dios! ¡Malditos celos!
-Dul… -escucho a Ally hablar, pero mi atención está en las dos chicas frente a mí –Dulce –vuelve a insistir –¡Espinoza! –pega un pequeño grito.
-¿Qué? –regreso con un poco más de volumen del necesario. Me mira con los ojos entrecerrados un segundos para luego dibujar una sonrisa burlona en su rostro. Mierda, se dio cuenta –Tu teléfono suena – señala hacia el lado de la mesa donde había colocado mi teléfono.
Lo tomo y observo el nombre de mi pequeña hermana. Qué raro, ella nunca me llama mientras trabajo… me pongo de pie para salir de la oficina y poder hablar tranquilamente sin prestarle atención a la pareja que esta frente a mí.
Ugh, mi sangre está hirviendo por los celos.
Malditas hormonas.
-Hey, ¿todo bien? –Anahi me detiene al pasar por su lado.
-Sí, solo es Sofí –intento no mirarla demasiado, por más enojada que este su mirada me pierde.
No digo más y sigo mi camino, puedo sentir una mirada sobre mí y apuesto lo poco que tengo a que no es Anahi. Giro un poco el rostro y bingo… Kellen no deja de observarme con una sonrisa en el rostro.
Cálmate Dulce, tienes un bebé dentro de ti, esos pensamientos de lucha deben salir… no puedes hacer una tontería, mucho menos tener celos. Sabes que Anahi te quiere a ti, deja de pensar tonterías.
Mi teléfono deja de sonar cuando llego a mi escritorio.
Espero un poco por si llega algún mensaje de Sofí, pero nada. Comienzo a preocuparme de verdad. Reviso el reloj, debería de estar en casa ya con Taylor… ¿Qué está pasando? Sin dudarlo marco.
Un tono, dos tonos, tres… ¿Por qué mierda no contesta? Cuatro tonos…
-¿Wazup? -¿ah?
-¿Sofí? –dudo.
-¿Mande? -¿Qué diablos está pasando?
-¿Estas bien? –respira, no te alteres.
-Sí, ¿Por qué? –ah… esta niña va a matarme.
-Sofía, me acabas de llamar… ¿Qué ocurre? –pregunto lo más calmada que puedo mientras masajeo mi frente con una mano.
-¡Ah! ¡Eso! –recuerda. Escucho un “ponle pausa” al fondo y sé que esta con Taylor –Lo que pasa es que Brandon vino a preguntar por ti y le dije que estabas en la oficina, luego él pregunto cómo estabas y en cuanto le iba a contestar llego Thomas también preguntando por ti…
-¡Oh dios!
-…y ambos van para allá…
- ¿Dul? ¿Sigues allí? –Dios, esto va a ser una masacre.
-¿Hace cuánto paso esto? –pregunto aun sin realmente creerlo.
-Como diez minutos, no han de tardar en llegar a la oficina -¿Cómo es posible que este tan tranquila?
-Sof, ¿Estas bien? –pregunto temerosa.
-Sí, Taylor me dijo que Anahi está contigo y que no va a permitir que ninguno de los dos se te acerque… confió en mi cuñada –eso ultimo me hace sonreír como tonta, su cuñada –Tengo que dejarte, ya casi terminamos de pasar el nivel… te quiero, cuida a mi sobrinito o sobrinita –y cuelga.
Prácticamente hablo sin respirar, ni siquiera me dio oportunidad de despedirme. Suspiro frustradamente, ¿Qué más se suma? Ally, Kellen y Anahi están en la oficina hablando de sepa Dios que cosa, Clara aun no llega y si algo ocurre mientras Thomas y Brandon están aquí sería demasiado para mí.
Es decir, Brandon y Thomas, Thomas y Brandon, ahora súmenle Kellen. ¿Por qué se tenía que juntar todo? Solo espero que Anahi no pierda el control como la otra vez, al menos aquí esta seguridad y al no estar Mike para detenerla puedo llamarles y pedir que saquen a Thomas, bien esa es buena idea. ¡Oh dios! Dime al menos que en mi otra vida fui una perra sin corazón para que todo esto nos esté pasando ahora.
Escucho el sonido del tacón al caminar mientras Kellen y Anahi salen de la oficina seguidas por Ally, las tres sonríen. Aprieto la quijada. Trago seco rápidamente lastimándome un poco la garganta al escuchar el familiar sonido del elevador mientras se abre y deja salir a dos chicos. Necesito sentarme.
Me recargo del escritorio y respiro profundamente un par de veces. Observo a Anahi, deja de reir mientras su mirada se clava en ambos chicos. Realmente nunca pude terminar de contarle que fue de Brandon, pues no lo había visto porque había tenido que salir de improvisto por un asunto familiar.
Así que ella aún tiene su duda de como quedaron las cosas con él, pero puedo asegurar que quien realmente le preocupa en este momento es Thomas quien simplemente le observa con una sonrisa sínica en el rostro. Trago seco nuevamente al notar el gran parecido con Anahi.
Los ojos de Anahi son más verdes que los de él, pero ambos tienen el mismo tono de piel, el cabello oscuro y los labios gruesos. ¿Por qué no note el parecido antes? ¡Que jodido esta todo! Agacho la cabeza mientras masajeo mis cienes, y respiro otra vez.
-¿Estas bien? -¿En qué momento llego Anahi hasta mí?
-Sí, ¿Y tú? –susurro esperando que nadie más escuche.
-Tranquila, no golpeare a nadie –me guiña un ojo mientras sonríe –aun –se borra la sonrisa que tenía.
Toma mi mano y me sujeta a su lado, noto su aire de grandeza al tenerme así.
Ella lo sabe, por más que venga quien venga, solo soy de ella y no tiene que preocuparse por ninguna otra persona. De reojo puedo notar como Kellen ya no sonríe, ¡Bingo! Esto ya no le gusto. En tu cara chica linda, festejo mentalmente.
-¿Qué se les ofrece? –La voz de Anahi es dura.
-Hablar con Dulce –ambas voces masculinas se coordinan. Esto debe ser una maldita broma.
Dudo mucho que se pusieran de acuerdo entre ellos, pues se voltean a ver un tanto sorprendidos, al menos eso logro distinguir en el rostro de Brandon, sus ojos azules están asombrados pero Thomas… él se ve molesto.
-Yo solo… venía a saludar y ponernos al día –el ojiazul sonríe nerviosamente mientras observa a Anahi.
-Ya sabes a lo que yo vengo –Thomas se cruzó de brazos.
-Si mal no recuerdo, mi padre pidió hablar contigo primero… -el agarre de Anahi se vuelve un poco más apretado, pero sin llegar a lastimarme.
-Ya hable con él… ahora quiero hablar con ella… a solas –levanta una ceja mientras me señala con el mentón.
Anahi me observa y realmente no sé qué hacer, observo a ambos chicos y de paso a Kellen que esta junto a Ally. Muerdo el interior de mi mejilla.
-Brandon, ¿Te importa si te llamo al rato? Así quedamos para un café, o té como la última vez –sonrió nerviosamente.
-Está bien Dul, espero tu llamada –se acerca a mí para despedirse y puedo sentir la tensión en el cuerpo de la chica a mi lado al momento de soltarme. Abrazo al chico y susurro un “tengo que contarte muchas cosas” rápidamente en su oído antes de ver como se separa y saluda a Anahí con un apretón de manos.
-Un gusto verte de vuelta, espero tener la oportunidad de poder conocernos mejor pronto –sonríe nerviosamente antes de dar la vuelta e irse.
-Hey, espera… me voy contigo –escucho la voz de Kellen –Anahi, como siempre… es un placer volver a verte –quiero quitarle esa sonrisa del rostro
–Estamos en contacto –se acerca a darle un beso en la mejilla. ¿Cuánto a que tengo el rostro rojo? –Hasta pronto Dulce, Ally, un placer el conocerlas –se despide mientras ambas simplemente asentimos.
Brandon y Kellen se van juntos, bueno… eso me alivia un poco, supongo.
-¿Bien? ¿Puedo hablar contigo o no? –pregunta serio.
Simplemente asiento.

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:14 am

Capitulo 30
-Por favor Anahi… entiéndeme, tengo que hablar con él –tome sus manos en las mías mientras ella apartaba la vista.
¿Qué era lo que había pasado? No mucho realmente, después de que Kellen y Brandon se habían ido Thomas había pedido hablar conmigo y Anahi simplemente no me quería dejar a solas con él, no le tenía confianza, tampoco yo.
Pero teníamos que hablar, necesitaba saber que era lo que planeaba.
-¿Por qué no puedo estar presente mientras hablan? –Su voz sonaba molesta y preocupada.
-Tengo que hacer esto sola… necesito saber que quiere –solté sus manos para sujetar su rostro y obligarle a mirarme.
-Pero… pero… -no lograba decir nada más.
Podía mirar como buscaba alguna excusa para quedarse conmigo, pero no podía hacerlo… no debía, era momento de que enfrentara mis propios problemas sola. Aunque no del todo, pues ella estaría para mí aún después de saber que era lo que realmente quería Thomas.
-Dulce… por favor –suplico una vez más.
-No va a ocurrir nada –acaricie su rostro mientras le regalaba una sonrisa
–Hablaremos en la oficina de Ally.
-¿Qué? ¿Por qué allí? –Levante una ceja mientras sonreía un poco de lado –Okay, no pienso irme de aquí hasta que él… –lo señalo sin importarle nada –…se vaya.
-Y yo estaré ansiosa por regresar a ti –dije antes de dejar un beso suave en sus labios para luego dirigir mi atención a mi amiga -¿Estás de acuerdo Ally? – pregunte lo más calmada posible.
-Claro, estaremos aquí esperando –simplemente asintió la cabeza.
-Tienes unas amigas bastante dramáticas –Thomas susurro mientras caminaba hacia el despacho.
-Y protectoras –contesto Anahi observándolo mientras la sostenía del brazo.
-Tranquila, no tardare –deje un beso en su mejilla y camine hasta encontrarme con el chico de ojos color miel verduzco.
Cerré la puerta al entrar y lo vi sentado en el mismo lugar donde Kellen estaba antes de que recibiera la llamada de Sofí.
Tenía una sonrisa de autosuficiencia en el rostro, su ceja derecha estaba levantada y ambos brazos extendidos en la parte superior del sillón. Trague seco al notar su mirada, sin saber cómo interpretarla realmente.
-¿De qué querías hablar? –intente ir directa al grano.
-¿Cuánto tiempo tienes de embarazado? –su sonrisa se borró.
-¿Te interesa? –me recargue del escritorio pues a estas alturas me cansaba al estar mucho tiempo de pie.
-¿Cuánto tiempo? –volvió a insistir.
-Estoy a punto de cumplir siete meses –me cruce de brazos.
-¿Niña o niño? –seguía con la ceja levantada.
Mordí mi lengua al querer contestarle de mala forma, lo único que quería era poder decir todo lo inapropiado que pasara por mi mente para que se fuera y nos dejara volver a nuestra vida tranquila que habíamos tenido hasta antes de su llegada.
-No lo sé… no pienso saberlo hasta que nazca –mordí mi mejilla interna.
-¿Por qué? –otra pregunta. Si, esto era un maldito interrogatorio.
-Porque así lo decidimos Anahi y yo –note como su mandíbula se tensaba.
-Veo que te volviste muy amiga de Anahu –cambio su posición en el sillón para inclinarse hacia el frente.
-Realmente eres un idiota –cerré los ojos un momento y respire profundamente.
Después de habernos visto llegar tomadas de la mano, de ver la manera en cómo me defendía y del beso que Anahi y yo nos dimos hace unos minutos el muy idiota solo creía que éramos amigas. ¡Por favor! El cólera comenzaba a acumularse dentro de mí.
-Solía gustarte este idiota –abrí los ojos rápidamente al sentirlo frente a mí.
-Tu… tú lo acabas de… decir… solía, ya no –me costaba hablar al tenerlo tan cerca, pero todo era a causa de los nervios por no saber a qué había regresado.
-Puedo sentir como aun te pones nerviosa por mi –sonrió cínicamente mientras me acorralaba poniendo ambas manos a mis costados contra el escritorio.
-No –trague seco e intente alejarme, pero en mi estado era imposible.
-Admite que aún me amas –insistió acercando su rostro al mío –dilo –susurro casi contra mis labios.
-¡Que no! –grite mientras giraba mi rostro y lo empujaba con las fuerzas que tenía.
-¿Por qué no lo ves? –Su voz sonó dura –Podemos estar juntos otra vez, con ese bebé… mi padre podría pasarnos dinero para criarlo y no tendríamos que trabajar… -lo mire atónica -¡tendríamos la vida asegurada! –grito en un susurro con una sonrisa maliciosa en el rostro.
Ahora todo tenía sentido, no había regresado porque quería a mi bebé. No había regresado porque realmente iba a hacerse cargo de él. No había regresado porque quisiera regresar. No, el no había regresado por ninguna de esas razones.
-¿Desde cuándo? –mi voz salio un tanto rota por darme cuenta de la verdad.
-¿Desde cuándo, qué? –pregunto sin saber a qué me refería, o al menos aparentando eso.
-¿Desde cuándo sabes dónde estábamos? –espere una respuesta, pero nada llegaba -¡Dilo maldición! –grite molesta.
-Shhhh… cállate –me ordeno serio.
Ambos volteamos hacia la puerta y note la figura borrosa de Anahi del otro lado, para luego volverse a difuminar más al darme cuenta que ya se había alejado… Ella siempre protegiéndome, sonreí como tonta ante la idea.
-¿Entonces? –me cruce de brazos.
-Hace un par de meses fui a la oficina de mi padre para pedirle más dinero pero no estaba, así que me quede en su despacho a esperarlo, me senté en su escritorio y me di cuenta de la fotografía que tiene de Anahi y tu –me sonroje ante la idea –Esa noche maneje hasta su casa y espere hasta que ustedes llegaran y fue cuando te vi… -se encogió de hombros –Es la idea perfecta Dulce… Tú no eres lesbiana, regresa conmigo y tengamos la vida que tanto habíamos deseado –volvió a acercarse a mí, pero esta vez no sentí nervios.
-No –negué con la cabeza –No voy a regresar con un patán como tú –mi voz sonó firme –Solo te importa el dinero, ni siquiera te importa mi bebé –abrace mi abdomen.
-¿Sabes qué? –Comenzó a hablar mientras masajeaba sus cienes un tanto molesto –voy a darte unos días para pensar, ¿Okay? –ni siquiera espero mi respuesta. Comenzó a caminar hasta la puerta pero antes se detuvo y regreso su mirada hacia mí –Por cierto, Kellen y Anahi parecen muy buenas amigas –me guiño un ojo antes de salir del a oficina y dejarme con una duda naciendo en mi interior.
En cuanto salio Anahi entro sin esperar a la oficina. Me observo un segundo, tomo mi mano y me guio hasta el sillón para que nos sentáramos un momento. Observe su rostro y pude notar su mirada curiosa, preguntándose en el interior que era lo que había hablado con Thomas, pero siendo paciente para que hablara cuando estuviera lista.
-¿Cuándo volverás a ver a Kellen? –ni siquiera supe cómo fue que salio eso de mi mente.
-¿Ah? –la tome por sorpresa.
-Lo siento… no me hagas caso –negué cerrando los ojos un momento y respirando profundamente.
-¿Qué ocurre Dul? –su voz era suave, dándome paz.
-Thomas me dijo que tú y ella eran muy buenas amigas… -simplemente conteste, sabía que ella había entendido.
Tenía miedo de observar sus ojos, tenía miedo de darme cuenta que él tenía razón y que yo no era suficiente para Anahi.
-Sabes exactamente lo que paso con ella –susurro con cuidado mientras sujetaba mi mentón y me obligaba a levantar el rostro –La conocí por el negocio que mi padre me mando a cubrir, si, intente algo… pero que no pude porque solo pensaba en ti –me sonrió –Solo te amo a ti.
Mi corazón dio un salto dentro de mí y sentí como nuestro bebé también se movía al escuchar esas palabras de la voz profunda de Anahi. Tome su mano y la lleve hasta mi abdomen para que también lo sintiera.
-Nosotros también te amamos –susurre antes de darle un beso en los labios.
-¿Qué quería? –no se pudo contener más.
-Que regresara con él –no comente lo demás.
Estaba segura que en el momento que le dijera a Anahi lo que en realidad me había dicho Thomas, iría hasta él para obligarlo a irse y no podía permitir eso. Está bien que tuviera la fuerza suficiente para defenderse un poco, pero al final de cuentas Thomas era un hombre y ella una mujer. Siempre existiría una diferencia de fuerza notoria y yo no podría soportar si algo le pasara a Anahi por mi culpa.
-¿Segura que solo fue eso? Te noto un poco ida –me conocía tan bien, simplemente sonreí.
-Sí, es que no comí bien –No era del todo mentira, mi estómago rugió provocando que me sonrojara notoriamente.
-Bueno, no se diga más… nos tomamos el día libre –dijo mientras se ponía de pie y me tendía la mano para que le siguiera.
-No puedo… ¿Qué dirá tu mamá? –reí mientras ambas caminábamos hasta mi escritorio.
-Ya hable con ella mientras estabas adentro –note su tensión al recordar eso –y me dijo que estaba bien, que de todos modos no te necesitaba con urgencia hoy aquí –se encogió de hombros.
Simplemente asentí, quería salir de aquí y poder pasar la tarde con ella, con Sofí si era posible también y olvidar el mal trago que había pasado.
Quería un poco de paz… y comida, mucha comida

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:15 am

Capitulo 31
-¿Segura que no quieren saber el sexo del bebé? –volvía a preguntar la doctora Dawson por milésima vez desde que habíamos entrado a la consulta. Anahi simplemente sonreía por la insistencia de la doctora, pero era normal.
¿Qué pareja se arriesga a no saber el sexo de su primer bebé? Mis padres lo hicieron y durante los primeros meses de mi vida me la pase utilizando puro color amarillo.
Según mi madre, decía que era una tradición vestir al bebé solo de ese color para no confundirlo y todo ese tipo de ideas cerradas que tenían. Aunque no podía faltar aquella prenda de color azul o rosa que algún familiar regalaba intentando adivinar el sexo del bebé en camino. Suspire tristemente, extrañaba a mi familia y sus locas ideas tradicionales. A veces soñaba que ellos regresaban y las cosas fueran como antes, que ellos al ver a mi bebé lo iban a amar tanto como a Sofí y a mí nos amaron… aunque ¿Qué tanto de ese amor fue cierto si en la primera oportunidad nos dejaron?
-Hey… ¿Estas bien? –La voz de Anahi me saco de mis pensamientos.
-Si… si… solo… pensaba –acaricie su mejilla antes de darle un beso rápido.
Amaba la manera en cómo se preocupaba por mí, por nuestro bebé, inclusive por Sofí. Siempre estaba al pendiente de ella, si ya había terminado su tarea o cuando sus amigas le invitaban a su casa para jugar o a hacer algún trabajo. Si Anahi podía, ella misma la llevaba. Sino, se encargaba de pedirle a Chris que lo hiciera.
-Bien… entonces pasemos a la camilla para ver al bebé –hablo la doctora mientras se ponía de pie.
Rápidamente me acomode en la camilla levantando mi blusa y dejando a la vista mi abdomen bastante abultado ya. Sofí se reía de mi ombligo cada vez que lo veía, decía que parecía un botón salido o algo parecido y era cierto.
Sentir el gel frio siempre me provocaba escalofríos, pero esta vez tenía a Anahi a mi lado para que tomara mi mano y disfrutara de otra imagen para nuestro álbum del bebé.
-Tienen suerte –rio mientras hablaba –el bebé no permite que descubramos su sexo, es inteligente –sonrió volteando rápidamente a vernos mientras movía el escáner por mi piel –Al parecer todo esta… -dejo de hablar para después comenzara presionar botones y acercar un poco más la imagen.
-¿Está todo bien doctora? –pregunte asustada.
-Si… solo… quiero descartar algo –su semblante había cambiado.
-¿Qué está pasando? –comenzaba a desesperarme.
-Dulce, tranquila… solo quiero hacer una ecografía en 3D para descartar algo… -dejo el escáner junto a la pantalla después de limpiarlo y tomo otro.
-Por favor doctora, díganos que ocurre –Anahi hablo tranquila, pero podía sentir sus nervios por la manera en como sujetaba mi mano.
Volvió a colocar el mismo gel sobre mi abdomen pero esta vez los escalofríos no se fueron. Observe a la doctora pero no mostraba emoción alguna en su rostro y eso me preocupo, realmente lo hizo. ¿Por qué los doctores tenían que ser tan poco expresivos en algunos casos?
Presiono más botones, Anahí y yo simplemente mirábamos hacia la pantalla. Ver la imagen de nuestro bebé de esta manera era más… emocional, pero algo no se sentía bien.
Después de un par de minutos más de observación la doctora imprimió las imágenes, y las tres regresamos a su escritorio. La ansiedad está comenzando a pasarme factura. Mi pie no se quedaba quieto y podía sentir como la mano de Anahi ya estaba un tanto fría por lo fuerte que le apretaba, pero ella no decía nada.
-Bien… tengo una buena y una mala –hablo de manera seria.
-La mala –ambas contestamos al mismo tiempo.
-Primero… -me observo -¿Qué tanto movimiento has sentido? –me costó tragar saliva.
-Bastante… -susurre –últimamente han pasado algunos acontecimientos con nuestra familia y bueno… se ha movido mucho –por instinto coloque mi mano libre sobre mi bebé de manera protectora.
-Lo suponía… el estrés provoca que el bebé se mueva con mayor intensidad ya que puede sentirse incomodo –sus ojos se mostraban de una manera que no sabría explicar, era una combinación entre suaves pero duros a la vez.
-¿Qué quiere decir con eso? –simplemente asentí apoyando lo que Anahí había dicho.
-Con tanto movimiento, el bebé logro enredar el cordón umbilical alrededor de su cuello –suspiro al finalizar de hablar.
-¿Y no sé puede hacer algo para quitarlo de su cuello? –la chica de ojos verdes se apresuró a preguntar.
La observe y pude ver el pánico en su rostro. Sentí como una gota caía en mi mano, sin darme cuenta ya había comenzado a llorar.
-No realmente –comenzó –pero aquí viene la buena noticia… nos dimos cuenta a tiempo, por lo tanto sabemos que hay que estar más al pendiente del bebé… te hare una cita para dentro de quince días, antes de navidad… -saco una agenda de su cajón y anoto nuestra cita –otra para antes de año nuevo –cambio de página y nuevamente apunto –con esto tendremos registrado el estado del bebé y todo saldrá bien… -levanto el
rostro y sonrió intentando tranquilizarnos.
-Pero… ¿Estará bien? –sentí como me faltaba el aire mientras hablaba.
-Como dije, nos dimos cuenta a tiempo, por lo tanto podremos tener más observación sobre él para que no se complique… evita tener emociones fuertes o estresarte, necesitamos que este lo más tranquilo posible – sonrió –y… dependiendo de lo que veamos para antes de año nuevo, veremos si el parto natural sigue en pie o no, algunas veces logran desenredarse ellos mismos –intento tranquilizarnos.
-Está bien doctora, nada de estrés… paz total –Anahi repitió un poco más tranquila -¿Ya escuchaste? Nada de trabajo –me sonrió de lado.

Después de la consulta decidimos juntar a la familia para la cena, aunque si la noticia no fuera esta de todos modos nos hubiéramos juntado para contarles de la consulta.
-Están alargando mucho esto –Mike hablo al terminar su plato.
Anahi tomo mi mano y observo a cada uno de los integrantes de la familia. Sofí, Taylor y Chris no sabían que pasaba, nuestra seriedad les parecía raro. Clara nos observaba como si intuyera algo, al igual que Mike.
-¿Cómo les fue en la cita con la ginecóloga? –la voz del mayor de los Puente sonó tranquila.
-Aparentemente todo está bien… -Anahi comenzó sin soltar mi mano –Solo que el bebé se enrollo el cordón umbilical alrededor del cuello – intento sonar lo más gentil posible.
-Pero… ¿Cómo fue posible eso? –Clara nos miró un tanto sorprendida.
-El regreso de Thomas me ha tenido un tanto estresada… -comencé nerviosa –y ese estrés el bebé lo siente, provocando que se mueva de más y bueno… así paso –agache la cabeza –lo siento –tenía que disculparme.
-Hey Dul… no tienes por qué disculparte –sin darme cuenta ya tenía a Mike a mi lado –lo que resta del embarazo te la pasaras en reposo… todos cuidaremos de ti y de nuestro nuevo integrante, ¿Okay? –sonrió mientras acariciaba mi barriga.
Asentí con lágrimas en los ojos mientras me levantaba para abrazarlo, teniendo un ligero déjà vu de la primera vez que hable con él y me dijo que podía quedarme aquí con Anahi.
-Gracias –logre decir aun con lágrimas cayendo por mis mejillas.
-Además, creo que te vendrá bien un poco de descanso… se acerca navidad y aquí se vuelve de locos –Clara me guiño un ojo.
….
Luego de la cena no hicimos más que ver una película en la sala. Luego de un rato todos comenzaron a irse dejándonos solo a Anahi, Sofí y yo. Observe a mi pequeña hermana, era hora de leerla.
-Creo que no podemos aplazar más el tiempo –hable en el momento en que ella volteaba a verme.
-Lo sé… pero tengo miedo –agacho la cabeza.
-¿A qué? –no entendía.
-Tengo miedo de que al momento de leerla nos demos cuenta que ellos en realidad no nos quieren y por eso nos dejaron –su voz comenzó a romperse.
Rápidamente me levante para llegar a ella y abrazarla. ¿Cómo podía pensar que alguien no la quería? Mis lágrimas cayeron de igual forma, esa misma pregunta me la hacía casi cada noche antes de dormir.
Si decían amarnos tanto, ¿Por qué nos dejaron? Tenía la esperanza de que en esa carta estuviera la respuesta.
-¿Podrías… podrías traer el sobre? –mire a Anahi quien simplemente asintió.
Luego de un par de minutos mi chica de ojos claros regreso con el sobre en la mano. Mi corazón se desboco, las palmas de mis manos comenzaron a sudar y mi respiración era un tanto irregular. ¿Tenía miedo? Si. ¿Quería saber que decía en su interior? Si. ¿Estaba lista para ello? No, pero no podía esperar más.
-¿Están seguras? –La suave voz de Anahí sonó y tanto mi pequeña hermana como yo asentimos.
Tome el sobre con manos temblorosas y lo abrí, sacando de su interior una hoja doblada a la perfección con la inolvidable caligrafía de mi madre… Respire profundo antes de comenzar.
Queridas Sofía y Dulce:
Sé que después de lo que su padre y yo les hemos hecho, no tenemos el derecho para darles la cara y pedir una disculpa. No hay perdón para el abandono, o para lo que te hicimos mi pequeña Dulce. Pero todo tiene una razón… y tal vez algún día logren entenderla. No voy a explayarme escribiendo, porque sabes que no es lo mío… solo diré que estoy segura que en donde están en estos momentos, es mucho mejor de donde pudieran estar con nosotros. Tienen un techo, comida, estudios, trabajo… tienen más de lo que tu padre y yo pudiéramos ofrecerles. Las amamos como no tienen una idea, y aunque nos doliera el haber tenido que dejarlas ir, fue lo mejor para ustedes… Dulce, serás una gran madre y aunque no lo creas, estamos orgullosos de ti por como luchas por salir adelante con nuestro nieto. Sofía, sabemos que llegaras lejos, eres muy inteligente y tendrás la educación que nosotros no hubiéramos podido darte. Sea donde quiera que estemos su padre y yo, sepan que siempre las llevaremos en nuestro corazón, las amamos.
Sinu y Alejandro.
Solloce al terminar de leer la carta. ¿Qué carajos había pasado con mis padres? ¿Por qué hablaban de esa manera? ¡Dios no entendía nada! Mi pequeña Sofí se lanzó a mis brazos y lloro, al menos sabíamos que si nos amaban… pero esto no se iba a quedar así.
Iba a encontrarlos, así fuera lo último que hiciera en mi vida.

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:16 am

Capitulo 32
El tiempo pasó prácticamente volando. Nuevamente no sabíamos nada de Thomas y en lo personal era mucho mejor para mí…
Michael andaba un tanto raro con ese tema, la primera vez que Thomas se había ido después de que descubriéramos que él era padre biológico de mi bebé y también hermano de Anahi era muy diferente a esta. Tenía el presentimiento de que algo malo se acercaba.
La cita con la ginecóloga no fue novedosa, tenía la esperanza de que mi pequeño hubiera logrado quitarse el cordón del cuello, pero no ocurrió. Seguía bien y no había más riesgo que la vez pasada, pero aun así seguían en pie las visitas acordadas para seguir al pendiente.
Kellen… Ella bueno. ¿Quieren la versión corta o la larga? Anahi y ella se vieron un par de veces, de las cuales yo pude presenciar una de ellas. ¿Qué paso? No mucho… Kellen no paro de insinuarse inclusive frente a mí, ¡A MI! ¿Qué no hay respeto para la novia embarazada de la chica que te gusta? Bueno al parecer no había… ¡Casi la besa en los labios!
Nada más me acuerdo de eso y siento que la sangre me hierve como la primera vez que la vi despedirse de MI ANAHI, en la sucursal donde yo trabajaba. El segundo encuentro tanto mi chica de ojos verdes y yo acordamos de que sería mejor que me quedara en casa. Otro mal rato no sería bueno para el bebé.
Al poco rato que mi chica se había ido, Brandon llego y nos pusimos al día. Este chico es un encanto… lastima la novia que se consiguió. Nada más y nada menos que la mismísima Kellen McGee. La misma chica que se le insinuó a MI MUJER más de una vez, la misma con la que MI MUJER estaba teniendo una reunión.
Para asombro de Anahi y mío, los cuatro terminamos reunidos en la sala de la MM, y la chica de cabello morado confeso algo que realmente no nos esperábamos.

Flash back.
-Aunque me encante pasar el tiempo con ustedes –había un poco de ironía en su voz –tengo que confesar algo para poder irme tranquila con mi conciencia –nos miró a ambas.
Ninguna de las dos contesto, realmente solo esperábamos aquello que ella iba a confesar. Tomo la mano del chico de ojos azules, turnaba su mirada para ver a Anahi y a mí.
-Thomas me busco hace unos días –Anahi inmediatamente se tensó –Me pidió ayuda para separarlas –bajo la mirada un segundo para luego levantarla –Y estaba dispuesta a hacerlo, pero Brandon me convenció de que no valía la pena –sonrió al verlo.
-¿Y cómo se supone que ibas a hacer eso? –pregunte duramente. No pueden culparme, se iba a interponer entre mi amor y yo.
-Prácticamente iba a mentirte sobre lo que paso entre Anahi y yo en Londres, para sembrar la duda y que poco a poco su relación se rompiera –se encogió de hombros.
Observe a Anahi quien estaba roja por lo sucedido. Una parte de mi aun quería brincar sobre la chica frente a mí y quitarle el color del pelo si era posible… pero la otra confiaba plenamente en mi hermosa de ojos verdes, así que simplemente tome una gran bocanada de aire y asentí con la cabeza.
-¿Y por qué no lo hiciste? –Anahi levanto una ceja.
-Como ya dije… Brandon me convenció de que no valía la pena, no necesito el dinero que Thomas me estaba ofreciendo, además de que… para ser honesta, ustedes dos son perfectas juntas –Sonrió de manera genuina.
Flash back.

Desde aquella noche las cosas entre los cuatro quedo aclarada, ninguna aspereza entre ellos y nosotras. Okay, Kellen había besado a mi chica, pero Brandon igual me había besado, así que supongo que con eso estamos a mano.
Hoy era nochebuena, ambas casas Puente estaban adornadas hasta en el más mínimo rincón. La comida estaba más que lista y cada integrante usaba un chaleco navideño con algún bordado un tanto ridículo al frente. Tradición según nos habían dicho ellos a Sofí y a mí.
-Navidad es mañana por la mañana –Mike hablo con una sonrisa mientras abrazaba a la menor de sus hijos –Pero… nosotros tenemos un regalo para ustedes que no puede esperar –Nos observó a Sofí y a mí. ¿Qué estaba pasando?
-Realmente no es nuestro… -fue el turno de Clara por hablar –Todo lo hizo Anahi, nosotros simplemente ayudamos con ciertos detalles –sonrió. Comencé a buscar a mi chica de piel aperlada por toda la habitación pero no la encontré. Trague seco y mis nervios comenzaron a dispararse… Sofí llego a mi lado y tomo mi mano, pude ver su mirada nerviosa e inquieta.
-Una cena de navidad, no es cena de navidad si la familia no está completa… - Chris hablo.
Ahora sin duda alguna no estaba entendiendo nada.
-Me he tomado la libertad de buscar las respuestas a las preguntas que tu mente ha maquinado desde hace algunas semanas –la voz de Anahi sonó a mis espalda.
Sofí y yo prácticamente volteamos lo más rápido que el cuerpo nos lo permitió, en lo personal a mi pues tenía mi abdomen ya lo suficiente grande como para impedirme mover a cierta velocidad, además por precaución… Y estoy divagando,
¿Cierto?
-¿Qué pasa? –Sofí hablo sacándome de mi trance.
-Espero que no les moleste, pero leímos la carta que sus padres le dejaron – dirigimos nuestra atención a Clara –Anahi nos contó la reacción que tuvieron y tu idea de querer encontrarlos cuando tuvieras la oportunidad –sonrió dulcemente.
-Al leerla nos dimos cuenta que no son las personas que creíamos –Mike continuo –Así que contratamos a un investigador privado para encontrarlos y saber qué es lo que había pasado –Camino hasta nosotras y se sentó a mi lado cargando a Sofí en su regazo.
-¿Y qué descubrieron? –el nudo que comenzaba a formarse en mi garganta apenas y me dejaba hablar.
-Tus padres tuvieron problemas financieros –La mayor de los Puente había llegado a mi lado –Se cruzaron con gente que no era para nada de fiar… -las lágrimas ya caían por nuestras mejillas.
-¿Entonces… entonces si nos quieren? –pregunto Sofí con voz quebrada, rompiendo mi corazón.
-Siempre lo hemos hecho –giramos rápidamente el rostro…
Y allí estaban, mis padres… junto a Anahi.

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:16 am

Capitulo 33
No puedo expresar la sensación que sentí en ese momento. Mi padre sujetaba la mano de mi madre mientras ella tenía el rostro mojado por las lágrimas que ya caían sin control. Sofí lentamente se bajó del regazo de Mike y camino con un poco de temor hasta ellos.
Mi mirada en ningún momento se apartó de ella, y lo siguiente pasó como si fuera en cámara lenta. Mi padre abría sus brazos para abrazar fuertemente a mi hermana cayendo de rodillas para quedar a su altura mientras que mi madre se unía a ellos y los tres lloraban.
No sabía qué hacer, tenía miedo de la última vez que los vi, de cuando mi padre me miro con asco, con repulsión y me corrió de la casa. En este preciso momento deseaba poder ser tan valiente como Sofí y poder perdonarles lo que me habían hecho.
Mi madre levanto el rostro y me observo aun en ese abrazo grupal que tenían con mi hermana, lentamente se levantó y seco lo más que pudo sus mejillas, note que trago saliva. Hice lo mismo por puros nervios mientras me ponía de pie soltando la mano de Clara. Soltó a mi hermana y camino lentamente hasta quedar cerca de donde estaba yo.
-Sé… que no tenemos perdón –su voz estaba rota, al igual que mi corazón –y nunca podre recompensar el daño que te hicimos –sollozo un poco – pero jamás hemos estado avergonzados de ti, nunca… te amamos a ti, como a nuestro nieto –no pude más.
¿Para qué me resistía? ¿Para que negaba algo que ni yo misma podía? Los extrañaba, los necesita y los quería en mi vida. Podía ser orgullosa y darme la vuelta, darles la espalda y quedarme sola con mi bebé, ¿Pero quién era yo para impedirles formar parte de nuestras vidas si era lo que más anhelábamos?
Caí a sus brazos, y llore como hace mucho tiempo no lo había hecho. Pero esta vez fue de alegría… de gozo. Por fin mis padres estaban aquí y nos amaban, siempre lo habían hecho… aún faltaban respuestas, pero no permitirá que se fueran hasta que supiera toda la verdad. …
-¿Recuerdas las inversiones de las que tu madre y yo hablamos hace algún tiempo? –pregunto mi padre mientras sostenía a Sofí en su regazo.
Todos estábamos en la sala esperando las respuestas. La familia Puente nos había querido dar privacidad, pero ellos ya eran mi familia también. Independientemente de que Thomas fuera el hijo de Mike y padre biológico de mi bebé, ellos se habían ganado un lugar muy especial en nuestros corazones.
-Resulta que todo fue un fraude –se encogió de hombros mientras agachaba la cabeza.
-Pero… ¿Cómo? –apenas logre preguntar.
Poco recordaba de lo que estaba hablando mi padre. En algún momento mientras comíamos hace poco menos de un año, había comentado algo de que iba a invertir en algo para asegurar nuestro futuro, pero después de esa ocasión no volví a saber nada más del tema.
-Las personas con las que tu padre y yo habíamos firmado, nos vieron la cara –mi madre suspiro pesadamente –fue entonces cuando descubrimos que estabas embarazada –sin saber porque me sonroje –sabíamos que no era lo correcto, pero esa gente ya había comenzado a amenazarnos con hacerles daño y preferimos que buscaras un lugar en donde pudieras estar segura –lo último apenas logramos escucharlo.
-Después de que te fuiste, te busque por todas partes al enterarme que Sandra y Marielle no te dejaron quedarte con ellas –nuevamente hablo mi papá –Hasta que una tarde escuchamos a Sofí hablar contigo y supimos que estabas bien –suspiro.
-Entonces… ¿Por qué cuando Clara y Mike fueron por Sofí ustedes les pidieron dinero? –no estaba segura de si quería saber la respuesta a eso, pero la necesitaba.
-El día que mi pequeña Isabella huyo de la casa, aquella gente llego a vernos… y como no tenía el dinero que según les debía, me golpearon – mis ojos se abrieron al escuchar eso. ¿Cómo era posible? –Antes de irse amenazaron con que si no les pagábamos iban a buscarlas y a lastimarlas
–Rápidamente voltee a ver a los Puente.
-Cuando fuimos para que firmaran los papeles, Alejandro tenía un ojo morado y la ceja rota… y poco podía moverse –Mike hablo mientras Clara simplemente asentía.
-No estuvo bien… y lo sabemos, ha sido una tortura estar sin ustedes, pero estábamos desesperados, ya habíamos intentado con el banco, con préstamos personales infinidad de cosas y nada resultaba –la voz de mi padre sonaba desesperada –Nos arrepentimos de haberles hecho, pero lo volvería a hacer si eso significara que ustedes dos estarían bien –regrese mi mirada a él y lo vi llorar en los pequeños brazos de mi hermana.
-¿Y después de eso? ¿Qué paso? –Sofí pregunto.
-Pagamos la deuda pero perdimos todo –se notaba el nudo en la garganta de mi madre –por eso ya no pudimos volver a buscarlas, hasta que ese investigador privado nos encontró en un refugio para indigentes –le sonrió débil a Anahi.
-Mike, Clara y Anahi fueron a hablar con nosotros para saber qué era lo que realmente había pasado –mire sorprendida a todos ellos –Después de aclarar las cosas nos ofrecieron trabajo y lo aceptamos sin dudarlo – ahora todos sonreían.
-¿Eso significa que voy a poder regresar con ustedes? –la emoción se podía notar en la suave voz de mi hermana.
-No del todo corazón –su semblante cambio –cuando firmamos los papeles para que te fueras con ellos, nuestro registro quedo manchado declarando que no somos aptos para criarte –sentí mi corazón apretarse –pero ahora no vamos a dejarte nunca más.
-¿Cómo es eso posible? –pregunte un tanto dura.
-Van a vivir en la MM –sonrió Anahi pero yo no.
-¿Ah? ¿Con nosotras? –susurre sonrojándome al imaginarme ciertas situaciones.
-No, nosotras dos más el bebé nos iremos a vivir a otra casa –acaricio mi abdomen, ¿Qué?

Aquella noche fue perfecta, mis padres regresaron y por fin pudimos tener una gran celebración de navidad, sin contar el montón de regalos que todos recibimos a la mañana siguiente. Ahora ellos están viviendo con Sofí en la MM. anahi y yo nos cambiamos a la gran casa frente a la de sus padres, ¿Gran independencia no? Esto era lo mejor, es decir, nuestro bebé crecerá cerca de sus abuelos y sus tíos, la familia seguirá unida y eso es lo que verdaderamente importa.
Nuevamente la consulta con la doctora Dawson fue lo mismo, pero para evitar riesgos la posibilidad de la cesaría es casi un hecho ya. Lo que menos quiero es arriesgar a mi bebé, y menos ahora que las cosas parecen ir a nuestro favor.
Thomas sigue sin aparecer.
Brandon y Kellen están en Londres, ¿Quién lo diría, no?
Esta noche es año nuevo y todo está tranquilo. Pasamos un rato reunidas con la familia, hasta media noche para poder felicitarnos entre todos y desear que este año sea mejor. Pero para ser sincera, yo tenía otra idea en mente.
-Anahi… ¿Podemos irnos? –pregunte quedo.
-¿te sientes mal? –su voz sonó alerta, haciendo que sonriera.
-Sí, muy mal –susurre en su oído.
Sentí como su piel se erizaba y ella ahogaba un ligero pero notorio gemido para mí. Mire sus ojos y pude ver como cambiaban de verdes a gris oscuro, el deseo comenzaba a acumularse. Rápidamente nos despedimos con el pretexto de que estaba cansada, aunque eso era lo último que estuviera. Basta decir que esa noche… fue un gran inicio de año.

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:16 am

Capitulo 34
-¿Sabes algo de Thomas? –mi hermana pregunto mientras tomaba de su jugo.
Aquella tarde había venido a acompañarme pues todos habían salido de compras por San Valentín que sería mañana. Como corre rápido el tiempo, ¿no? En dos meses tendría a mi bebé en mis brazos, y todo sería perfecto. Con la doctora por fin habíamos acordado que sería mejor una cesaría para evitar cualquier tipo de complicación o riesgo que pudiera ocurrir si seguíamos con la idea de un parto natural. Al principio me aterre pero a final de cuentas es lo mejor, sobre todo para mi bebé.
-No –muerdo mi emparedado sin dejar de observarla.
-Eso es raro, ¿No crees? Digo… ni siquiera te ha hablado para saber tu respuesta a lo que te propuso –Si, solamente a ella le había contado lo que en realidad paso la vez que él y yo hablamos.
-Es lo mejor Sofí, así Mike no sufre y Anahi no se mete en problemas –seguía comiendo.
-¿Y ya tienes su regalo? –levanto las cejas de manera sugerente.
-¡Niña! –grite nerviosa provocando que soltara una carcajada.
-¿Qué? –Rio más fuerte –Es tu novia y mi cuñada, es normal que pregunte por su regalo –se encogió de hombros haciéndome sonrojar –no es mi culpa que tú seas una malpensada –me saco la lengua.
Al menos en eso tenía razón, ella no tenía por qué pensar lo mismo que a mí me había cruzado por la mente al escuchar esa pregunta. Tenía algo preparado para esta noche, algo íntimo, solo para ella y yo. Y realmente esperaba que fuera perfecto.
-¡Dul! –Sofí me saco de mis pensamientos.
-¿Qué? ¿Qué pasa? –me enfoque en ella.
-Tu teléfono sonó –comenzó a levantar los platos.
Tome mi teléfono y sentí que el sándwich amenazaba con querer salir de mi organismo. Rápidamente corrí hasta el baño para sacar todo lo que había comido en el día. Sofí llego a mi lado para sostener mi cabello por más que le pedí que se fuera.
-¿Estas bien? –hablo nerviosa mientras pasaba su pequeña mano por mi espalda.
Simplemente asentí mientras alejaba la cabeza del retrete, limpiando mi boca con el dorso de mi brazo. Tome un par de respiraciones profundas antes de pararme y lavar mis dientes para quitarme el sabor agrio.
-¿Segura? –volvió a insistir.
-Si… yo solo… -me quede callada –tuve un mareo.
Sofí asintió sin decir más, pero estoy segura de que no me creyó del todo. ¿Y cómo iba a hacerlo, si hace más de dos meses que los mareos y vómitos habían cesado?
¿Pero qué podía decirle? ¿Lo qué me llego al teléfono? No, eso nunca… ella era aún menor y no tenía por qué ver ese tipo de cosas.

Sé quién envió esa imagen, sé por qué lo hizo, sé que no debo creer lo que dice… pero, es inevitable no tener esa pequeña duda creciendo dentro de mí después de haber visto eso.
Sofía ya se había ido, y todavía faltaban algunas horas para que Anahi llegara así que aún tenía tiempo para arreglar la casa y alistarme para esta noche, o al menos eso era lo que creía.
-Vaya… vaya… vaya… -brinque del susto antes de dar la vuelta –mira a quien tenemos sola aquí –mierda -¿Por qué tan solita? –levanto una ceja mientras se sentaba en el sillón como si fuera su casa.
-¿Qué… qué haces aquí? –Mi voz sonaba más nerviosa de lo que me hubiera gustado -¿Cómo entraste? –pregunte nerviosa.
-Es fácil entrar… además, no contestaste mi mensaje –miraba sus uñas como si fuera lo más interesante del lugar.
-¿Qué querías que contestara? –ni siquiera supe cómo fue posible que mi voz saliera tan diferente.
-¿No te da curiosidad saber en dónde está tu chica en este momento? –su mirada me dio miedo.
-Esta de compras con su hermana –me cruce de brazos.
-¿Segura? –volvió a insistir.
-Cla…claro –mierda.
-¿Por qué tan nerviosa? –levanto una ceja, recordándome a Anahi.
-¿Puedes decirme que estás haciendo aquí? No tengo tu tiempo –bien, no tenía idea de donde había sacado valor, pero bien.
-Nunca contestaste mi propuesta –no me quitaba la vista de encima y realmente estaba incomoda.
-Sabes perfectamente que no voy a aceptar eso NUNCA, Thomas –remarque el nunca.
-¿¡Por qué eres tan estúpida Dulce!? –grito mientras se paraba.
Pude ver como el enojo invadió su cuerpo, su rostro prácticamente se puso rojo en cuestión de segundos mientras el caminaba hasta quedar frente a mí. ¿Quién era él y como pude ser capaz de terminar en su cama alguna vez?
-¿¡Acaso no lo entiendes!? –Sus fosas nasales se dilataron -¡Podríamos ser ricos sin necesidad de esfuerzo alguno! –paso una mano por su cabello mostrando su frustración.
-¿Eso es lo único que te importa? ¿El dinero? –por alguna extraña razón estaba tranquila, o al menos eso intentaba.
-¡Tu no lo entiendes Dulce! ¡Es la vida perfecta! –levanto las manos para dar más énfasis a sus palabras.
-¿Para quién? ¿Para nosotros o para ti? –seguía sentada en mi lugar.
-Tú no tienes ni idea de cómo ha sido mi vida –hablo con la quijada apretada, dándome más miedo.
-Sé que no, pero mi vida tampoco ha sido fácil –lo mire fijamente a los ojos.
De su garganta salió una risa totalmente falsa y tenebrosa, me tomo por los brazos haciendo que me levantara y lo mirara con terror. Por primera vez, en realidad estaba teniendo miedo de lo que Thomas fuera capaz de hacerme. Mi cuerpo temblaba, comencé a sentir en mis ojos ese escozor a causa de las lágrimas que se acumulaban, mi respiración se agito… yo simplemente tenía miedo.
-¡Acepta Dulce! ¡Acepta! –grito en mi rostro mientras sacudía mi cuerpo entre sus manos.
Ni siquiera podía hablar, mi cabeza se movía de un lado a otro negando lo más rápido posible. No iba a hacerle algo así a Anahi, mucho menos a Mike. Me dolía porque era su hijo mayor e iba a estar decepcionado de él, pero no iba a permitir que lastimara a mi bebé.
-¡DEJALA EN PAZ! –escuche su voz un poco lejos. Esto no es bueno.
-¡Estoy hablando con ella! –Thomas dejo de moverme. ¡Mierda! ¡Me voy a desmayar!
-¡SUELTALA DIJE! –grito más fuerte, o eso parece.
-Bien, si eso quieres… -la voz de Thomas cambio. Sentí como sus grandes manos soltaban mis brazos, pero algo no andaba bien.
Lo demás paso en cámara lenta, ¿O rápida?
Anahi a mi lado.
Mike sujetando a Thomas.
Taylor sujetando a Sofía.
Clara con el teléfono en la oreja.
Mi madre llorando en los brazos de mi padre.

-Por favor Dul… por favor… -¿Anahi? -¡No pueden sacarme! ¡Quiero estar con ella! ¡Por favor! –Siento mi cuerpo pesado.
-Denle una bata y que entre -¿Doctora Dawson?
-¡No hay tiempo! -¿Qué está pasando?
-Practicaremos la cesaría de una vez…no sabemos si el golpe afecto al bebé - ¿Qué? ¡No! ¡Aun no es tiempo! ¿Por qué nadie me escucha?
-Todo saldrá bien Dul, lo prometo –escucho que Anahi susurra mientras llora a mi lado.
-Doctora… -todo se está poniendo negro.
-Anahi… necesitamos que elijas -¡Mi bebé! ¡Mi bebé!
-¡No puede hacerme esto! ¡Tiene que salvar a los dos!...
-Mi… b-bebé –logro decir llamando la atención de Anahi.
-No puedes hacerme esto Dulce –susurra con lágrimas en los ojos.
-Todo estará bien –repito sus palabras con dificultad, ¿Qué está pasando?
Siento un dolor en el pecho que se disipa en cuanto escucho el chillido de mi bebé… logro ver como se lo llevan de emergencia a un lado de mi para revisarlo si el golpe le provoco algún daño.
-Por favor, sáquenla… -la doctora le indica a alguien.
No sé qué está pasando, simplemente logro ver como sacan a Anahi por la fuerza con lágrimas en los ojos, al igual que a mi bebé… Siento paz, todo estará bien.

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Re: Caminos cruzados

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:17 am

Epílogo
Muchas veces no entendemos lo que la vida nos tiene preparados, jugamos con la idea de que el destino se nos sido marcado y debemos seguirlo aunque no nos guste. Pero… ¿Qué ocurre cuando ciertas acciones o situaciones no son las correctas? ¿Aceptas lo que el destino te dio o luchas para cambiarlo? ¿El destino se puede cambiar? ¿Quién marca el destino? ¿Una fuerza sobrehumana o uno mismo con cada día que vive?
Nos damos cuenta de lo que tenemos en nuestras vidas cuando las hemos perdido o estamos a punto y es en ese momento en el que decidimos luchar, sabiendo que lo más probable es que se pierda la batalla.
Pero… a veces, solo a veces de verdad se lucha tanto que se genera una luz de esperanza, la que nos dirige de regreso a casa.
Un pequeño y oculto problema en el corazón fue el culpable de todo, bueno… más bien fue la culminación de una serie de eventos mal afortunados, el regreso de Thomas, su propuesta, la fotografía de Anahi, y Thomas otra vez.
Miro hacia atrás y me pregunto que hubiera sido de mí si Anahi no aparece en mi vida. ¿El destino la puso? ¿La situación? ¿Ella era mi destino? Son preguntas que últimamente no salen de mi mente, pero la respuesta realmente no me importa, porque volvería a vivir con ella cada uno de los momentos que vivimos…
¿Mejoraría algo? Tal vez, pero cada situación nos llevó hasta donde estábamos así que… no cambiaría nada. La veo dormir y sé que está tranquila con todo esto, después de un año ya todo está bien. Su rostro está tranquilo, las ojeras ya han desaparecido. Está en paz, como debe de ser. La luz de la luna golpea su rostro mostrándome un brillo especial en su pálida piel, remarcando el rosa natural de sus labios gruesos. ¡Dios! ¡Sí que es hermosa!
Camino en silencio hasta la otra habitación, su habitación. Dormido en su cuna, boca abajo igual que Anahi. Su cabello castaño oscuro ondulado, su piel rosadita y ese olor peculiar a leche y ternura que caracteriza a los bebés, pero él tenía uno especial… Anahi lo mantiene en sus brazos a cada rato y sus aromas se combinaban, haciendo que fuera uno solo.
Mi aroma favorito.
Dejo un suave beso sobre su frente y regreso a la habitación. Me siento nuevamente en el sillón que Anahi había puesto frente a la cama, y simplemente la observo, perdiéndome en su belleza.

-¿Qué haces aquí? –le escucho a mi lado.
-Digo adiós –contesto con los ojos cerrados.
-¿Adiós? –no me comprende.
-Si… es hora de continuar –camino de regreso.
-Creo que el sol te afecto –ríe nerviosa mi hermana menor.
-¿Por qué? –la miro de reojo.
-Dulce, solo estamos en la playa… no entiendo a qué le estas diciendo adiós –a veces se me olvida que ella es tan pequeña.
-¿Recuerdas lo que paso hace un año? –regrese mi vista al mar, Sofí simplemente asintió –Es hora de cerrar todo ese ciclo negativo –suspire –es hora de que de verdad comience a disfrutar y ser feliz junto a las dos personas que más amo –sonreí.
-¡Oye! ¿Y dónde quedo yo? –se quejó con lágrimas en los ojos pero una sonrisa dibujada en su pequeño rostro.
-Tú también eres parte de nuestra pequeña familia –reímos juntas mientras la abrazo y caminamos de regreso hacia el auto.

-Deja de mirarme –su voz ronca suena, aunque tenga los ojos cerrados.
-Es inevitable, lo sabes –rio porque es cierto.
-Haces que mi corazón lata rápido con el simple hecho de sentir tu mirada en mi –sigue sin abrir sus ojos, negándome al privilegio de adorarlos aún más.
Lentamente camino hasta quedar a un lado de la cama y arrodillarme para quedar a su altura apreciando más de cerca lo hermosa que es la mujer que se gana mi corazón día con día. Paso una de mis manos por su cabello ganándome una sonrisa de su parte, acomodo un mechón rebelde detrás de su oreja y beso su frente.
-Estoy tan agradecida –susurro cerca de su piel. Ella suspira.
-Yo también y no tienes idea de cuánto –junto nuestras frentes. Ella se mueve un poco de su lugar haciéndome espacio para acostarme a su lado y eso hago, el contacto físico entre nosotras es tan necesario como el aire que necesitamos para respirar, como los latidos que nuestros corazones dan para mantenernos con vida.
Ella provoca mis latidos, ella me mantiene viva. Ella y Cameron, nuestro hijo.

-¿Listos? –grita Mike detrás del lente de la cámara.
Todos afirmamos con gritos y sonrisas mientras lo vemos correr hasta quedar junto con Clara que no para de reir ante las ocurrencias de su marido. Mis padres están a su lado riendo también. Sofí está junto con Taylor en los brazos de Chris, riendo por lo cómico del momento.
Anahi tiene a Cameron en sus brazos y aun me asombra el gran parecido que tienen… Sus ojos prácticamente son los mismos, verdes, cambiantes dependiendo de su estado de ánimo. Ambos ríen al ver las caras graciosas de Mike. Mi pequeño arruga su nariz y no puedo evitar recordar la infinidad de veces que Anahi hace eso, son dos gotas de agua.
Tal vez, el haber estado “enamorada” de Thomas no fue tan malo… Anahi lo quiere como si fuera su hijo biológico, para ella lo es.
Thomas, él… simplemente pago las consecuencias de sus actos pero quien más sufrió con eso fue Mike, al darse cuenta que su hijo nunca fue ni seria lo que él realmente esperaba. ¿Se sentía culpable de que fuera así? ¡Claro! Pero realmente no era su culpa. La madre de Thomas nunca lo busco y cuando lo hizo ya era demasiado tarde, el chico de ojos verdes ya tenía su idea de cómo era la vida y no podía hacerlo cambiar de parecer.
Reímos un rato más mientras nos tomábamos las fotos del recuerdo.

-No sé qué hubiera sido de mi si algo te hubiera pasado –su voz se corta mientras me abraza por atrás.
-¿Creíste que te ibas a librar tan fácil de mí? –volteo el rostro un poco para mirar sus ojos verdes, pero ella no ríe de mi broma.
-Hablo en serio Dulce, ¿Qué iba a ser de mi sin ti? –esconde su rostro en mi cuello, provocando que mi piel se erice.
-Hubieras tenido que cumplir la promesa que una vez me hiciste, ¿Recuerdas? –ella asiente sin salir de su escondite.
-Pero sería difícil… Cameron seria mi único recuerdo de ti, pero… no sería lo mismo –susurra. Okay, tengo que controlarme.
-¿Por qué no sería lo mismo? Es parte de mi… -intento que mi voz no suene ahogada.
-Es igual a mi –ríe un segundo sobre mi piel, mierda.
-Eso lo hace mucho mejor –susurro tragando seco.
-Oye… -levanta el rostro, respiro profundo nuevamente –Nunca me has dicho porque quemaste mi camisa de cuadros… -¿Es en serio?
Salgo de sus brazos y camino hasta la cama, me siento para comenzar a quitarme los zapatos. El día había sido largo y el que ella me preguntara eso solo traía recuerdos no tan gratos a mi memoria, ahora tenía el estómago revuelto.
Se arrodillo frente a mí, y con una delicadeza digna de ella hizo lo que acababa de hacer pero con mi otro pie. ¿Por qué esto se me hacía tan erótico?
-¿No vas a decirme? –susurro mientras me miraba desde abajo.
-Es una tontería –voltee el rostro un tanto sonrojada.
-Quiero saber –su voz sonaba profunda mientras poco a poco iba subiendo.
-Yo… fue… fue culpa de Thomas –su expresión se ensombreció un poco –ese día, me envió una foto tuya, de cuando salías con tus amiguitas – vaya… que celosa soné –prácticamente tenías la cabeza de una chica dentro de tu boca y bueno… usabas esa camisa –me sonroje, pero ella simplemente sonrió.
Lentamente se acercó a mi provocando que mi respiración se acelerara sin siquiera hacer que nuestros labios se tocaran. Pude sentir su aliento en mi boca, degustarlo con mi lengua si era posible, trague seco. Amaba cuando se ponía así.
Lentamente acaricio su nariz con la mía, pasándola después por mis mejillas hasta volver a mirarme directamente de una forma tan profunda, tan intensa, que mi piel nuevamente se erizo.
-Mi vida cambio cuando te cruzaste en mi camino –susurro para luego besarme con todo el amor y la pasión que le era posible demostrar. Si… nuestras vidas cambiaron, cuando nuestros caminos se cruzaron

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