Cartas eroticas

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Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:18 am


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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:18 am

Capítulo 1: Día intenso

Anahi's P O.V
Hoy me había despertado aun más temprano que nunca. Llamaron desde la empresa informándome que los más de cincuenta informes que hice ayer, se habían perdido. Iría a quejarme, ya que eso no podía ser posible. Mi alarma aún marcaban las 04:33AM y la pereza impedía a mis pies que se movieran del piso.
Estaba lista, y con mucho desgano abrí la puerta, y antes de poder dar un paso más, noto otra vez una de esas cartas. ¿Acaso esta mujer no tenía vida?, pensé cansada de recibir este tipo de cosas todos los días, aún peor que iba tan enojada. Tomé el papel y me dirigí a la avenida para coger un Taxi y llegar a la empresa, en el camino lo leería, lo sabía. Porque la curiosidad siempre me ganaba. ¿Qué tramaría ahora esa chica?
Querida Anahi:
Hoy, más excitada que nunca he recurrido nuevamente a la pornografía lésbica. Imaginándonos a las dos en esa situación, es tan frustrante no poder hacerte mía justo ahora. Me imagino dándote con la lengua mientras tu te retuerces a más no poder, quisiera saborear tu cuerpo entero con mi boca. Hacerte experimentar y, gritar como nunca. Quisiera meter mis dedos en tu feminidad y lamerla pudiendo probarte así hasta los fluídos. Quisiera también que me follaras como la diosa que eres. Anahí, quisiera justo ahora desnudarte y hacerte mía de todas las formas posibles, decirte todo lo que tengo planeado para ti, y lejos de ser repugnante; excitarte de esa forma. No puedo evitar imaginarte así. Eres extremadamente caliente y eso me desconcentra.
Ten un buen día, nena.
Te quiere, A. J

Siento mi parte baja palpitar. Pero ahora no estoy en eso. Guardo la nota en mi portafolio. Y luego de esperar a que una chica alta con gafas oscuras salga de mi lugar de trabajo. Me adentro negando con la cabeza para quitar esas palabras que aturdían mi cabeza y la volvían loca al 100%
¿Quién serás D. E?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:19 am


Capítulo 2: SOS
Hoy luego muchas semanas, vuelvo a llegar temprano a casa. Pero antes de ingresar, veo una de esas cartas sobre la alfombra. No la había visto ahí temprano. A veces las leía para distraerme, otras veces simplemente me estremecía el cuerpo, ¿Quién era esa tipa?, ¿por qué no aparecía y me hacía todo lo que quería?, sentía exclamar a mi subconsciente. ¡Ah! Simplemente lo quitaré de mi cabeza, me rectifico por fin. Prosiguiendo, a veces me ponía de cabeza, era realmente desconcertante que envíe ese tipo de vulgaridades.
Miré a todas las direcciones luego de recoger el papel, entré a casa y dejé la carta sobre la mesa de centro sin darle mucha importancia. Pero nuevamente ese lado chismoso de mí, me hizo detenerme. Giré sobre mis talones y tomé el sobre, luego de dejar mis cosas sobre los muebles.
Querida Anahi:
Necesito ayuda, me tienes muy excitada sin siquiera tocarme, es que yo insisto en ver videos en que tu trasero se nota más grande, ¡Pero qué buena estás! Te deseo tanto y tú ni te imaginas. Quiero tenerte debajo mío en la cama y enredarme contigo hasta colisionar. Quiero hacerte mía con la boca, delinear tu cuerpo con mi lengua y tocarte completa. Me siento cada vez más caliente y tú tienes la culpa por ser tan sensual. Deseo tu cuerpo como no tendrías idea, nunca. Y sé que está mal, pero me encanta. Ojalá y un día pueda hacerte mía como yo quiera.
Con amor, A. J

Dejo el papel a un lado. No negaré que muchas veces sus cartas me han encendido al modo de tirarme sola desnuda a la cama, pero ¡Dios Mio! Esa chica me volvería loca, me he puesto a pensar muchas veces si es que hay probabilidades de que la conozca, obviamente sí... o ¿Cómo sabría mi dirección?¿Y mis horas de trabajo?
Nunca nadie vino a casa a excepción de Marissa.. ¡Pero ella no podría ser, es mi mejor amiga! Es guapa pero... ¡Agh, Any, es tu mejor amiga, deja de pensar babosadas!, me reprocha mi inoportuna subconsciente.
Por más de que tuviera toda la tarde para mi sola, me recuesto sobre el sofá sin querer hacer más. Estaba demasiado agotada y, sin más que hacer. Me quedé estudiando su letra: tan fina, tan inclinada y perfecta.
Quizá sus manos serían perfectas para... tocarme de esa forma y...
-Oh, basta-resoplo tomando mi cabeza entre mis manos.
Definitivamente me volvería loca. Estaba muriendo de curiosidad por saber de quién se trataba. Y ella sólo dejaba una absurda abreviación como pista.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:19 am

Capítulo 3: Identidad
Salgo hoy más temprano de casa hacia el trabajo, de verdad, esa chica me estaba volviendo loca. ¿Quién era? Todos los días enviaba mensajes o cartas diferentes aunque sobre el mismo tema "follarme".
Nunca nadie me deseó de esa forma, o al menos es lo que sé. Llegué al estacionamiento y ahí estaba Marissa, mi mejor amiga saliendo de su auto también.
-¡Rubia!-grité captando su atención de inmediato. Y sonreí moviendo mi mano de izquierda a derecha en forma de saludo.
-¡Any! -corrió hacia mí para así poder abrazarme- Joder, ¿que porquería te hiciste en la cabeza?-pregunta con angustia, aunque notablemente falsa. Me había rapado del lado izquierdo, no era para tanto, aunque para ser una. "empresaria seria" estaba totalmente desubicado. Marissa miró los libros que traía conmigo- No necesito sexo -leyó en voz alta y de repente se tiró a reír.
-¿Qué ocurre? -me hice la ofendida apegando mis pertenencias a mi pecho al momento en que me encogí de hombros.
-¿Quién en la vida puede vivir sin sexo? Vamos Any, ¿Tan mal te fue con Joe?-preguntó la rubia soltando una risa burlona.
Joe y yo terminamos hace mucho, fue el único novio serio, pero era realmente un estúpido. Desde la primera salida, lo único que buscaba era sexo y la ultima cita, cuando le dije que no tenía ganas, fue el culmino de esa relación.
-He tenido buenas experiencias Marissa, pero no dependo de eso, no lo necesito.
Ella solo atinó a reírse fuerte
- Como digas hermanita -Asintió irónica y giró sobre sus talones para entrar al edificio. Pero sin mover algún otro músculo, volvió a girar- Y... ¿Ni siquiera has pensado en las propuestas de tu admiradora secreta? -Volvió a hacer eso, burlarse. Entreabrí los labios para responder. Pero justo cuando lo iba a hacer, llegó otro auto. Me lo quedé mirando, quien conducía era una chica realmente atractiva.
-¡Duulce!-chilló Marissa- ¡Any, llegó mi prima! -dijo saltando feliz en dirección al auto de la hermosa chica. ¿A Marissa le molestaría si me hago de su familia? Le preguntaré luego.
-¡Oye, pecosa! Ven a saludar. Dul te quiere conocer.
Me acerqué algo nerviosa hacia ellas, la mirada de Dulce me ponía sumamente nerviosa. Pero intenté no hacerlo tan notorio.
-Hola-dije sonriendo y moviendo mi mano en forma de saludo.
-Buenos días, Dulce Maria Espinoza -dijo tendiendo su mano. La miré extraña, definitivamente ya no la quería de novia, era muy seria.
-¿Qué pasa primita? Ella es Anahi, mi mejor amiga-dijo sonriéndole.
-Oh, que sentimental-dijo sin expresión- Llegaré tarde así que si no les molesta, me retiro -y salió rápidamente de ahí.
-Lo siento, no la recordaba así-dijo mi rubia apenada.
Me quedé pensando, era realmente atractiva pero la cagaba su actitud, incluso desde China podría notar que su actitud era completamente diferente a la de mi Marissa, pero sí, en ningún momento negaría lo guapa que era.
-No te preocupes Mari, vayamos adentro o nosotras llegaremos tarde-dije jalándola hacia el ascensor.
Llegamos a nuestro piso después de unas cuantas paradas y el señor Styles, mi jefe, con la peor cara que pude haber visto en mi vida, se acerco.
-Puente-soltó con esa voz ronca e irritante haciéndome espantar-
-Si? -titubeé nerviosa.
-Llegó ya tu nueva asistente, ¿Por qué llegas tan tarde? La hemos presentado ya-dijo calmándose.
-Si la conozco-solté rápido
-Perfecto-guiñó.
-Sí, bueno, iré a mi oficina-E inmediatamente corrí hacia allá.
-Nueva asistente -reí sarcástica- como si la necesitara.
-Que confiada-escuché una voz frente a mi no tan lejos. Me reincorporé y la miré, ahí estaba Dulce, habré puesto cara de aterrada, o quizás hice algo gracioso, pues ella se hecho a reír.
-¿Y?, ¿Te quedarás todo el día allí?
-Claro que no... y.. ¿Qué haces en mi escritorio?
-Sólo vine a dejarte más trabajo, solo papeles, ya sabes-sonrió y se dirigió hacia mi, ya que estaba en la puerta y sentí mi nariz ahogada por su delicioso aroma.-Por cierto, lindas fotos señorita Anahi .
-Sólo Any, por favor-dije más que nerviosa viendo las fotos que ella tenía en su mano y acababa de dejar de nuevo en mi repisa.
-Como guste, Anahi-soltó y se fue.
-Ugh, es aún más pesada de lo que pensé-dije frustrada soltando todo el aire que había contenido por su cercanía.
[...]
Fue un día agotador, que asistente ni que nada, esa tal Dulce no me ayudo ni a cargar mi café a la hora del almuerzo, lo único que hizo fue coquetearle a Harry, es totalmente diferente a mi mejor amiga, como sea. Llegué a casa y en la puerta nuevamente había una carta, fue un día estresante, ya necesitaba un poco de su obsceno lenguaje
¿Quién será esta chica? Me pregunté de nuevo,.como todos los días.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:19 am

Capítulo 5: Aquí, ahora
-Marissa -la llame abriendo la puerta- no te esperaba aquí, ahora -solté nerviosa.
-Y dices que no necesitas sexo -se burló- Quería entrar por la ventana pero ¡Dios mio! -simuló asombro a primera vista.
-Marissa
-Está bien, lo siento -rió
-Pasa -me hice a un lado
-Dulce me dijo que no te había entregado esto -me pasó una invitación- Es de Justin, por lo visto le encargó que te lo enviara y ella ... bueno, cuando volvió de almorzar con el jefe dijo que no te encontró
-Oh -realmente no me importaba. Justin Bieber se la ha pasado invitándome a todo tipo de fiesta y hasta ahora no voy a ninguna.
-También estoy invitada -se encogió de hombros- ¿Qué harás?
-No quiero ir -le dije-
-Mañana es Domingo y bueno -alargó- En lugar a ir a esa fiesta podemos ver una y otra película -me miró- Dulce no estará -hizo una mueca- Ese chiquito, Justin, le ofreció ir y ella si aceptó al instante
-¿Ella irá? -pregunté curiosa
-Sip -asintió- la recordaba más pequeña y tranquila
-Marissa, solo es dos años menor
-Lo sé, pero era mi bebé aún así -se encogió mirando a un lado- ¿Y esto? -dijo tomando el papel con las palabras escritas de la chica depravada. Empezó a reír
-Wow, Dulce -dijo apenas sin poder calmarse- Entonces trabaja con nosotras, ya tienes otra pista -Le quité el papel y lo guardé en uno de mis bolsillos-
-Basta -fruncí el ceño.
-Lo lamento -Intentó calmarse sin éxito
-Como sea -volteé los ojos- estaré aburrida ¿Y si te quedas? -le pregunté
-Corro el riesgo de que me quieras violar -volvió a reír.
-¡Eres tan insoportable! -me paré- Una broma más y te tiro de aquí a patadas
-Lo siento tanto -se disculpó parándose también- ¡Me encantaría quedarme! -dio
saltitos- llamaré a Dulce para que ...
-No quiero que venga -hice una mueca- Marissa, tu prima no me agrada para nada, lo siento
-Solo traerá mis cosas, mujer; además, obvio no la llamaría para que se quede, necesito tiempo con mi mejor amiga -me abrazó- y por otro lado, está muy insoportable -se apartó- ¿puedo ir a la piscina? -me sonrió y le dió pequeños empujones a mi brazo izquierdo
-Está bien, pero primero...
-Llámala tú, ya estoy ocupada -gritó interrumpiéndome ya desde afuera, desvistiéndose para que de un saltó desaparezca entre el agua.
-Claro -susurré- loca -y busqué entre sus contactos el nombre de Dulce. Y encontré su número. Por lo visto la había dejado de adorar tanto. "Dulce Ogra" decía sobre los números. Marqué.
Timbró tres veces y por fin contestó.
-¿Mari? -sollozó desde el otro lado de la línea. Quedé helada. ¿Qué diría?- ¿Hola? ¿Marissa? -volvió a insistir.
-Soy... Any -respondí nerviosa.

-Oh, lo lamento -se reincorporó- ¿Pasa algo? ¿Ella está bien? -preguntó con cierto tono de preocupación, o al menos eso presentí. Giré sobre mis talones para quedar frente a la puerta de vidrio que dividía el living con el jardín.
-perfecta -respondí.
-¿Entonces?
-Se quedará aquí en mi casa hoy y me pidió que te avise y además..
-¿Ustedes son pareja? -preguntó en tono aún más bajo.
-¡No! -me apresuré en decir.
-Oh -suspiró- disculpa si te incomodó
-No te preocupes -solté- a lo que iba -volví al tema- Marissa quiere que le traigas supongo su pijama, toallas, ropa interior y esas cosas
-Oh, pero... no sé cómo llegar a tu casa
-Descuida, te paso ahora mi dirección por MSN.
-Bien, entonces me dirijo ahora mismo a su habitación
-Bien -dije para luego quedarnos en un silencio que poco a poco se hacía una tanto incómodo.
-Bien -respondió luego de unos segundos
-Si quieres... puedes venir a quedarte también -sonreí...¡¿Eres estúpida?! ¿Qué estas haciendo Anahi? ¡Ella no te agrada! gritó mi inoportuna subconsciente. Pero no está mal si la invito, quien sabe y no acepta me respondí a mi misma esperando aún la respuesta de Dulce- ¿Que dices? -le pregunté
-Creo que a mi prima no le gustará -soltó triste.
-Es mi casa, yo te estoy invitando
-Pero... creí que no te agradaba -dijo. Juro que en ese momento me la imaginaba encogiendo sus delgados hombros.
-¿Quieres venir? -pregunté directa
-Si quiero -respondió rápido. Sonreí.
-Entonces apresúrate en tomar todas tus cosas y las de Mari -le dije feliz
-Está bien -la sentía sonreír- Ya voy, no te olvides de la dirección -dijo y colgó.
No sé qué me pasaba, pero me sentía muy feliz por alguna razón; quizá era por la buena labor que estaba realizando al invitar a alguien que probablemente se la iba a pasar sola y con necesidad de amor. Que ocurrente, Any; nuevamente mi subconsciente. Ya lo sé; me respondí en voz alta.
-¿Tanto demoras? ¡Ven y lánzate conmigo! -gritó Marissa desde la piscina
-Claro! Déjame mandarle la dirección a tu prima y avisarle que las llaves estarán debajo del tapete de la entrada -grité empezando a teclear el teléfono.
Luego de unos minutos ya estaba bajando con el bikini que me había comprado. Olvidé decirle a Dulce' que si gustaba podía traer su traje de baño, pero... ¡Bueno!
Ya estará en camino.
-¿De verdad te quedarás todo el día ahí? -preguntó mi amiga.
-Lo lamento -reí.
Habían pasado cerca de 20 minutos desde que llamé a Dulce y ya le había contado a Marissa sobre la invitación que le hice para que se quedase con nosotras y no se lo tomó tan mal luego de algunas excusas que le di. Creí que sería al revés, que ella tendría que darme excusas para que su atractiva primita se quedase en mi casa pero... era yo quien lo hacía.
-¡Eh, Any! Ya estoy hecha pasita -rió enseñándome sus dedos- saldré de aquí -y se impulsó para salir en busca de la toalla que había traído.
-¡Eso es trampa! ¿Luego con qué me cubro yo?
-Eso te pasa por no pensar en tu mejor amiga en cuanto bajaste la toalla
-Marissa -hice un puchero
Y oímos el sonido de la puerta principal abriéndose haciéndonos voltear para toparnos con una Dulce sin uniforme de trabajo y muy linda, sonreí al verla
-Bueno, que ella te pase una toalla, iré a ducharme -me guiño un ojo
-¡Marissa! -volví a gritar hasta que la perdí de vista. Noté a Dulce parada en el umbral de la puerta corrediza de cristal mirándome y sin mover ni un solo músculo.
-Hola -saludé un poco tímida. Sonrió
-hola -correspondió mi saludo
-Tu prima me ha dejado sin toalla con que cubrirme -hice un puchero para luego arrepentirme. Quizá Dulce debe estar pensando que soy una consentida.
-Yo traje la de ella -caminó hacia las pequeñas maletas y luego regreso dejando la toalla en un asiento cerca de mi, sonrió tímida.
-Gracias -esperaba que se me acercara y me sacara de la piscina para luego cubrirme con la toalla y... ¡Anahi! Me hizo reaccionar mi subconsciente.
-¿Tomas mi mano? -preguntó una Dulce sonriente frente a mi.
-Oh, claro, gracias -sonreí e inmediatamente la tomé.
Cuando por fin salí de la congelada piscina quede extremadamente cerca de Dulce, lo cual me puso demasiado nerviosa pero... me encantaba, esta chica era realmente hermosa.
-Bueno chicas, lamento interrumpir pero debo preguntarles si quieren pizza o... algo, muero de hambre -dijo Marissa aún cubierta solo por la toalla con el teléfono entre las manos.
-Pizza -dije
-Sí, pizza - Dulce respondió acercándose a su prima rápidamente.
Eres una idiota, Anahi; pensé.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:19 am


Capítulo 6: Ataque al corazón
-Delicioso -dijo Marissa al terminar la última revanada de pizza y levantándose del suelo para sentarse sobre el sofá en donde se encontraba su linda prima, Dulce.
-Eres una tragona - Dulce le sacó la lengua de forma tierna, reí.
-Defiéndeme Any! -replicó Mari simulando asombro.
-Muy de acuerdo contigo, Dulce -guiñé. ¿Cómo se te ocurre?¿Le estás coqueteando? Volví al mundo real y al percatarme de su lindo rostro ahora sonrojado; sonreí enternecida.
-Ugh -resopló Marissa- ¿Estarán así toda la noche? -preguntó ella mirándonos.
-¿De qué hablas? -volteé sin expresión alguna. Esa chica me volvería loca, pero no era mi tipo y además era la prima de mi mejor amiga. Así, que mejor solo de lejos.
-Olvidalo -soltó desganada tirándose sobre el mueble- Quiero ver una - estornudó- Lo lamento -rió- una película
-Genial, ¿Cuál? -pregunté observando cómo ella achicaba los ojos intentando concentrarse.
-¡Ya sé! -se reincorporó para mirar a Dulce- ¿Cómo se llamaba esa película de la que me hablabas?
-Ahhh -No soy la única que se queda atrapada en sus pensamientos, pensé mientras ella intentaba recordar- The...
-The Notebook!! -gritó logrando espantarme ya que yo me encontraba mirando a su prima, la cual estaba apenada jalando las mangas de su hoodie.
-Marissa, poco más y me da un ataque al corazón! -le "regañé"
-Que gruñona -se encaminó al estante en donde yo acomodaba mis DVD's - Umm... -soltó buscando entre los estuches- la veremos por internet -me miró- primero iré a cambiarme, ya vuelvo -y en un segundo ella ya se encontraba escaleras arriba encaminándose a la habitación en la que hoy dormiría
-También iré a cambiarme -hice una mueca dirigiéndome a Dulce e instantaneamente ella rió, y corrí hacia el segundo piso para darme una ducha en el baño de mi habitación.
-Dulce! -escuché gritar a Marissa. Seguro se olvidó su ropa abajo, pensé- Olvidé mi ropa abajo, ¿Me la pasas? -reí. Bingo, hubiera apostado.
Luego de un rato, al salir de mi alcoba y bajar al living me encontré con una Marissa recostada en gran parte del sofá en forma de "L", durmiendo. Y a Duilce sentada buscando algún programa en la TV.
-Lo siento -me disculpé- Tanto he demorado? -Ella me miro y se quedó en silencio en esa misma posición cerca de unos tres largos segundos.
-No -dijo por fin- Solo que ella ya estaba lo suficiente cansada
-Claro -reí bajito- supongo que debemos avisarle que debe ir arriba para dormir cómoda
-Inténtalo -y continuó cambiando los canales en la TV
-Mari -la moví un poco- Mari, vamos arriba -insistí
-No -alargó y apartó mi mano con molestia, frunciendo el ceño.
-Espinoza -dije firme- Párate ahora y ve hacia tu habitación -le ordené
-Jódete -y se volteó, dándome la espalda.
-Genial -resoplé.Dulce rió y volteé a verla con el ceño ligeramente fruncido.
-No te enojes conmigo, es ella la que no quiere hacerte caso -hizo un puchero, e inmediatamente mi rostro que antes se encontraba ciertamente tenso se relajó. Para que luego mi cuerpo entero tiemble por un calosfrio que se paseó por mi espima dorsal. Aparté mi vista de sus ojos y con cierto nerviosismo rasqué mi nuca, para entonces romper el silencio que se había tornado incómodo, como siempre.
- Iré a descansar, deberías hacer lo mismo -me apresuré en decir antes de voltearla a ver- Descansa -sonreí lo mejor que pude en ese momento y giré sobre mis talones para encontrarme con el camino hacia las escaleras frente a mi.
-Any -escuché mi nombre provenir desde atrás. No quería voltear, pero mis pies actuaron por si solos, haciendo que mi cuerpo gire completamente para poder contemplarla ahí, frente a mi.
-¿Si? -balbuceé
-¿En dónde me quedaré yo? -preguntó sin algún gesto en absoluto. Volvió esa estúpida Dulce que no me agradaba pero me parecía extremadamente sexy.
-Ven -respondí de la misma manera en la que ella había preguntado anteriormente. Caminé hacia las escaleras y las subi sin siquiera esperarla. Segundos después ella ya se encontraba detrás de mi al mismo paso.
-Aquí, ¿Está bien? -pregunté. Y ella sin responder entró a la habitación. Y antes de cerrarla soltó Gracias y seguido de eso, juntó con suma delicadeza la puerta.
Idiota y sin dudas, completamente arrogante, Dulce. ¿Qué me estás haciendo?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:19 am

Capítulo 7: Una depravada
Eran las 03:09 AM. No podía dormir. No podía respirar con tranquilidad. Me dolía terrible la cabeza. Me las pagarás, Marissa. Tu fuiste la de la idea de quedarse hasta tan tarde en la piscina.
Fui a la cocina por un poco de agua y devolviéndome a mi habitación, me quedé observando a mi amiga, pobre Marissa, muriéndose de frío aquí, y aún peor, con la puerta que dirije al jardín, abierta... ¡Pero bueno! Yo ya debía irme a descansar sorry not sorry ,canté dirigiendome a mi alcoba.
Nuevamente me encontraba abajo, ya había cerrado la puerta corrediza y ahora estaba cubriendo a mi mejor amiga con una manta de mi habitación. Esta chica era un poco molestosa a veces pero la quería demasiado, y no era capaz de dejarla toda una noche descubierta sabiendo que era invierno y ella temblaba. Besé su frente y me encaminé hacia las escaleras sin esperarme por nada del mundo encotrarme con Dulce en pijama y con su cabello desordenado cargando unas sábanas.
-Disculpa... yo... -Ella se encotraba nerviosa y por lo visto con ninguna idea de qué decir.
-Dormirás con Marissa? -pregunté seria
-No -balbuceó- Venía a cubrirla -alzó las sábanas
-Ya lo hice yo, así que puedes regresar a tu habitación -y continué el camino hacia mi cuarto
-Any -me llamó con cierto temor
-Dime -afirmé sin voltear a verla
-¿Estás enojada? -preguntó aún nerviosa giré para poder obaervarla
-¿Por qué debería estarlo?
-Es solo que... -jugó con sus dedos- actúas raro
-No me he dado cuenta -y giré nuevamente para devolverme a mi habitación.
-Any -repitió
-¿Qué? -pregunté con cierto tono de molestia
-Discúlpame, no volveré a preguntar, lo prometo -y luego de bajar su rostro subió literalmente corriendo las escaleras hasta su habitación asignada, hasta cerrarla rapidamente.
07:32 AM
Argh, he estado despertándome constantemente durante todas estas horas y ya no creo poder seguir durmiendo. Voy a la regadera y me relajo un poco para luego salir en toalla para buscar algo que ponerme.
-Any, te llegó otra notita -me avisó Marissa- suerte que Dulce no es nada chismosa o lo abría abierto ya -rió
-¿Qué tiene que ver Dulce?
-Ella dijo que tocaron el timbre más temprano y al salir a ver, no había nadie pero notó el papel -se encogió de hombros
-¿Cómo sabes que no lo abrió? -pregunté espantada. Si ella llega a leer algo de aquí, quizá piense que soy una depravada al igual que esta chica que me manda "papelitos"
-¡Reacciona, Puente! -gritó Marissa pasando sus manos frente a mi rostro.
-¿Qué ocurre, Mari? -pregunté confundida.
-¡Que quiero que lo leas ahora!, pero vístete, y ponte algo que no te permita llegar fácil a tu ropa interior, porque ya estoy traumada -rió fuerte. Volteé a los lados para fijarme que no esté Dulce, pero para mi mala suerte; ella se encontraba nada lejos observándome fijamente a los ojos.
Mierda, Marissa

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:19 am

Capítulo 8: "Serías la mejor"
"Querida Anahi:
No he tenido la oportunidad de tocarme mientras recordaba tus calientes caderas, pero creeme; sigo deseándote con la misma intensidad; incluso ahora que te escribo, siento mi vagina palpitar. Y sabes qué? Quiero darte ahora mismo. Tirarte a mi cama o a cualquier cosa que ahorita esté a mi alcance. Y arrancarte la blusa con los dientes mientras toco tus ardientes piernas y acaricio tu gigante trasero. Sabes? Lo que más me excita de tu cuerpo es tu trasero, te he visto caminar apurada. Y creeme, la forma en la que mueves las caderas. Hace que tu culo se marque perfectamente en tu falda. Falda. Me encanta verte en falda. Aunque cada vez que es así. Me dan unas ganas increíbles de quitartela y meter cuatro dedos dentro de tu caliente coño. Mi amor, ojala pudiera ir a tu casa ahora mismo y poder encerrarte en tu alcoba y ahí poder hacerte mía. Quizá de la manera más cruel, porque sé que nunca voy a querer más que sexo contigo. Te quiero como juguete sexual preciosa. Sé que serías la mejor. A.J"
-Ouch -Marissa tomó el papel de mis manos-. Bueno, al menos ya te "aclaró dudas" -hizo énfasis en las ultimas dos palabras
-Está loca esa tipa
-Y por eso te tocabas ayer cuando llegué
-Fue diferente, hoy está dando "explicaciones"de más
-Como que sólo te quiere por sexo?
Nuevamente me imaginaba a Dulce diciendo todas esas cosas, como si A.J se tratara de ella. Y me enojaba. Me entristecía. Aunque ciertamente ni siquiera yo sabía qué carajos sentía. Solo estaba segura, que la prima de mi mejor amiga acabaría conmigo
-Puente -Mi amiga dió un aplauso frente a mi rostro.
-Espinoza -balbuceé
-Vamos abajo? -me extendió las manos
-Está bien
Caminamos sin pronunciar ni una sola palabra hasta llegar al living. Dulce se encontraba afuera observando la piscina. Y Marissa al seguir mi vista y encontrarse con su prima. Corrió hacia ella y decidida, la empujó.
-¿Que te pasa? -gritó Dulce con el ceño fruncido moviéndose desesperadamente.
Marissa solo atinó a reirse sujetando su estómago, mi vista buscó a Dulce y no la encontró. ¿Qué? Me acerqué a la piscina y ella salió del agua chapoteando desesperada
-Ayud.. -Y nuevamente volvió a desaparecer. Mierda Quité mis zapatos y me lancé. Logrando tomarla entre mis brazos. Ella me rodeó el cuello con los brazos y se aferró fuertemente a mi. De pronto mi corazón se aceleró,dando ahora latidos más fuertes contra mi pecho. La tomé también a ella desde la cintura y la lleve hasta las escaleras.
Pero ... ¿cómo se podía ahogar? La piscina apenas me cubría a mi. La senté en el último escalón y la observé respirar algo agitada.
-Gracias -dijo y le sonreí
-Wow, Dulce, lo lamento, no tenía idea de que no sabías nadar -se encogió de hombros
-Descuida -se puso de pié y salió de ahí
-A veces sospecho que es bipolar -dijo Marissa con disgusto-. Por este tipo de cosas no quería que venga. Pero bueno, la señorita Anahi hace las cosas sin preguntar antes -me reprochó.
-Mari, es mi casa y yo podía invitarla si quería, y bueno... su actitud es algo especial, pero nada que no se pueda soportar. Antes la tenías en un altar Marissa ¿Que te pasa ahora?
-No, ¿Que te pasa a ti? Dijiste que no te agradaba y minutos despues ya la habias invitado
-Como dije, es mi casa
-Argh -volteó para dirigirse hacia adentro
-Hey, Marissa -la llamé
-Anahi -giró sobre sus talones-. Respóndeme con sinceridad
-Ah? -estaba confundida
-Te gusta mi prima? -preguntó sin siquiera tener en cuenta que ella nos pudiera estar escuchando-. Te gusta Dulce?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:20 am

Capítulo 9: Solo bromeaba
-¿Estás loca?
-No bromeo, Any; estoy hablando en serio -Mi amiga cruzó sus brazos a la altura de su pecho, completamente seria.
-No, claro que no ¿Por qué piensas eso?
-Olvídalo -se giró para quedar al frente de las escaleras, sin tener la menor idea de que su prima estuviera ahí escuchandonos, ella se encontraba sujeta de las barandas a la mitad de la escalera. Y en su rostro reflejaba miedo, confusión.
-Lo siento, no he escuchado nada
-Dulce, está bien, no era nada importante
-Bueno... iré a casa -dijo la nombrada aún sin querer acercarse. ¿Acaso era homofóbica?
-Con cuidado, me iré a mi habitación -le avisé a mi mejor amiga. Subi rápidamente las escaleras hasta alcanzar a Dulce, y paré a su altura.
-Adiós -y seguí el camino hacia mi alcoba.
Todo esto se estaba tornando confuso. Obviamente no me gustaba la prima de mi mejor amiga, obvio que no. Aún peor, es chica..
Any, solo estas cosas te pasan a ti habló mi subconsciente, e inmediatamente solté un suspiro. Estoy confundida y esto no me lo quita nadie. Dulce sí nuevamente escuché esa voz en mi cabeza. No lo creo respondí.
-Soy la parte menos idiota de ti, deberías hacerme caso. Ve y habla con ella.
-¿Estas loca? Ella no dará respuestas. Incluso creo que ahora me tiene miedo. Pero no entiendo por qué. A mi no me gustan las chicas.
-Creí que te darías cuenta, Any.
-Sí, ya me di cuenta, es imposible.
-No, imbécil; que te des cuenta que aunque no lo quieras aceptar. Dulce ha despertado un buen sentimiento en tí
-Nada más es la prima de mi mejor amiga, no despierta ni siquiera amistad.
-Es imposible intentar convencerte
-Solo las cosas reales me convencen
-Y esto es real, solo que no lo quietes aceptar. Está bien experimentar todo tipo de sentimiento. Y sabes? Por primera vez sentimos esto por alguien.
-Yo no siento nada
-Yo sí, y recuerda que somos una misma
-Es increíble que yo esté diciendo eso
-Es más increíble que estés hablando sola -Marissa se encontraba de pie apoyada en el umbral de la puerta-. Any -empezó a hablar. Pero la interrumpí
-No Mari, yo estaba pensando en otra persona -dije poniéndome a su altura
-He escuchado todo, Any
-Solo bromeaba
-No me molesta si es verdad. No tendría por qué
-Es que todo lo que oíste no es cierto
-Eso no diría la "parte menos idiota de ti"
-Marissa, créeme
-Any, te conozco. Y mentiría si no te dijera que cada que la ves, sonríes como tonta. Incluso cuando hablaste por teléfono con ella. Cuando te le quedaste mirando en la piscina. Lo único que lo arruina es que la idiota de mi prima ... -dudó-. Tiene novio
Tiene novio pensé claro que no me importa
-¿Y?
-¿Y? -repitió sorprendida-. Deja de negarlo, Any
-Marissa, imaginas cosas
-No puedo creer que ya no confies en mi. Como antes
-Es que... ¡Argh! Mari, Dulce no me.gusta, no me importa su vida personal, no me importa ella, ni siquiera me parece atractiva... -mentí
-Y yo soy negra
-Marissa
-Anahi Giovanna
-No me digas así
-Any
-No me gusta
-Bien -resopló
-Vamos abajo?
-No quieres ir a la fiesta de Bieber?
-Quiero pasar un fin de semana largo. Quiero hacer algo el lunes, y no me refiero a dormir todo el día
-Dulce irá sola y... me da miedo
-Marissa, ella ya es suficientemente grandecita
-Es que, Any, no comprendes
-No iré
-Está bien, yo si iré. Me voy ahora a mi casa
-Mari...
-No, Any
-¿por qué eres así?
-Al menos ve y seduce a Justin
-Idiota -reí
-¿Vamos si? No dejarías sola a tu amiga ¿No?
-No me convencerás
-Ya lo veremos -sonrió de lado.
Oh Marissa, que no se te ocurra nada estúpido. Estoy decidida a no ir

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:20 am

Capítulo 10: ''A.J''
Me encontraba en el taburete cerca de la repisa en donde se encontraban los tragos.
Sí. Estoy en la casa de Bieber, esperando a que mi amiga se aburra y quiera sacarme de aquí. Sé que sueno como una aburrida, pero no quería venir. Y ni siquiera tenía la mínima idea de cómo llegué aquí.
-Anahi, mi prima te llama -La voz de Dulce se escuchaba justo pegada a mi oído, haciéndome sentir completamente ida, debido a la sensualidad de su tono y al embriagante olor de licor que emanaban sus labios.
Giré lentamente mi rostro hacia el lugar de donde provenía su voz, para toparme diréctamente con sus labios. Tan rojos como nunca los había visto. No me moví, ni me dispuse a decir algo. Solo la observaba. Ella sonrió. Ahora me sentía estúpida. Me levanté dejando de lado que Dulce se encontraba ahora a mi lado y me atreví a preguntar.
-¿Dónde está?
-Se acaba de ir
-Dijiste que me llamaba
Envolvió mi cuello con sus delgados brazos y me atrajo hacia ella. Quedando peligrosamente cerca. Rozó su nariz con la mía y sonrió descaradamente.
¿Por qué no me movía?.
-¡Hey! A... Ny -escuché la voz de Justin cerca de nosotras. Volteé a verlo e inmediatamente quité a Dulce de encima.
-Justin -sonreí- ¿Qué tal?
Pero antes de que el chico desponda llegaron dos de sus amigos y lo empujaron riendo, para así desaparecerlo de mi vista. No quería volver a toparme con Dulce. Sólo quería saber donde carajos se había metido mi amiga y no había nadie aquí que conociera para preguntar por ella. Solo la chica que se encontraba a menos de un metro observándome. Giré decidida y pregunté firme.
-¿Dónde está Marissa?
-Se fué -se encogió de hombros
-¿Por qué?
-Ella te estaba buscando
-¿Y no vino para acá? Le dije que me quedaría toda la noche aquí sentada y ella-Dulce, me interrumpió
-Le dije que estabas en casa
-Pero, ¡¿POR QUÉ?! -tomé mi cabeza indignada- ¿Por qué le has dicho eso? - resoplé- Me voy.
Me aseguré de no olvidar nada y me encaminé a la entrada. Esa mujer, Dulce me enloquecería en este mismo instante. Y no de amor. Esa chica quería hacerme la vida imposible.
No estaba mi auto. Bien, ¿Marissa como esperaba que me fuera a casa si mi auto seguía ahí? Saqué mi teléfono, 2:45 AM, genial. Me dirigí a la avenida, ya que por aquí no pasaban vehículos. Pero de pronto escucho nuevamente su voz, llamándome agitada. No quería verla, me sentía tonta por casi haber sedido a su juego. Es que me paso de estúpida con ella y no tengo ni idea de por qué.
-¡Anu, espera! -gritaba desde lejos-. ¡Anahi, por favor! ¡Quiero ir contigo!
Y mi cerebro dejó de pensar y nuevamente mi corazón explotaba dentro de mí, sentía que crecía y crecía dentro de mi pecho. Y que mis brazos ya no tenían fuerzas, ni siquiera mis piernas. Pero seguía de pie.
-¿Vamos?
-Como quieras -Y volví a caminar. No podía sentir nada por ella. Y me enojaba demasiado que ella me afectara tanto.
-Discúlpame
Giré mi rostro aún sin dejar de caminar y la encontraba a ella con la mirada hacia el suelo, apenada.
-¿Por lo de Marissa? Ni te preocupes
-Es que... creí que te quedarías más
-¿Entonces por qué le dijiste que estaba en casa? -Giré en mi lugar, parando por completo
No respondió, y no esperaría toda la vida por ella. Entonces solo seguí. Estaba ligeramente enojada con ella. Si le dijo que se largara. ¿Por qué carajos me dijo que me estaba buscando ella?
Paré un taxi y giré para dirigirme ella.
-¿No subes?
Asintió y entró haciéndose a un lado para que yo también ingrese al auto. Pero en cambio cerré la puerta y me dirigí al asiento de copiloto. Pero antes de introducirme, sentí un gran impulso de ir con ella, a su lado, y no, no debía.
Vamos, Any, solo hazlo, pensé, No significará nada ¡Es cierto! ¡No significará nada que cambie de opinión así de rápido! Cerré la puerta y regresé a la puerta que me encaminaba al cielo. Junto a Dulce.
¿QUÉ NARICES DIJE?
-¿Subirás? -pronunció ella dulcemente. Genial.
NOTA MENTAL: dejar de verla como la persona más hermosa en la vida, aunque lo fuera.
Ingresé al vehículo e inmediatamente el conductor avanzó luego de preguntarme el lugar de destino. Giré para ver a Dulce y ella estaba ahí, sonriéndome como nunca. Parpadeé vagamente para así poder observar detenidamente cada uno de sus razgos. La contemplé por unos momentos y luego desvié mi mirada hacia un punto en blanco. Esto está mal.
Todo el camino fue en silencio, ninguna de las dos pronunció ni una sola palabra y simplemente fue así hasta llegar a casa. Mi auto no estaba ahí, ¿Entonces dónde estaba Marissa?
-¿Pasa algo? -preguntó por lo visto, sin notar el PEQUEÑO detalle de la falta de mi coche.
-¿Sabes dónde está Marissa?
Negó y bajó el rostro. Tomé mi celular. Ni siquiera se había tomado la molestia de llamarme o enviarme un mensaje. Vi la hora. 3:20
-Supongo no irás ahora a tu casa
-Si Mari no está, supongo que... debo ir con ella -se encogió de hombros
-Ni que te fuera a hacer algo -jalé las mangas de mi chaqueta
-¿Que podrías hacerme? -alzó una ceja
-Nada -balbuceé nerviosa- ¿Te quedarás?
-¿Puedo?
-¡Claro! -por alguna razón sonreí. Realmente me alegraba. Me devolvió una sonrisa confusa y me dispuse a caminar hacia la entrada de mi casa.
-No dejé nada aqui, ¿Me prestas un pijama? -Giré para observarla y ella estaba mordiéndose el labio inferior. Oh, Any, Any, solo entra a casa
-Claro -reí nerviosa-. Ven
Me dirigí a mi habitación, sintiendo sus pasos justo detrás de mí. Me incomodaba un poco, porque bien podría estar a mi lado subiendo las escaleras pero... estaba detrás. ¡Cierto! No resibí ningún ''papelito'' de A.J, ahora que recuerdo.
Llegué a mi alcoba y la invité a pasar. Miré su trasero de casualidad y me acerqué a mi armario. Busqué algun pijama, pero no había nada, ''sólo ropa cómoda, entonces''. pensé.
Volteé para mostrarle una camiseta de tiras, pero quedé completamente tensa al tenerla así de cerca. Su cuerpo se apegó aún más y sujetó mi cintura con sus dos manos. Nuestras narices chocaban y sentía mi pecho subir y bajar
Yo tenía sujeta la camiseta a un lado nuestro, exactamente sobre su hombro derecho. De pronto ella ladeó su rostro casi desapareciendo el poco espacio que quedaba entre nuestros cuerpos... cerré los ojos con fuerza y sin pensarlo dos veces, la aparté.
-No tengo más pijamas, pero te puedo prestar esto, y unos shorts

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:20 am

Capítulo 11: Deseo
Eran las 3:41 AM y aún no podía descansar tranquila. Solo pensaba en ella. Y en lo que intentó. Está loca.
Lo que menos quería era en enrrollarme con la prima de mi mejor amiga. Lo peor era que... si podía hacerlo y... no quise. Y no me refiero a que me arrepiento de no haberme acostado con ella.
Simplemente no quise. Porque no quería ... enamorarme, confundirme. Sabía que algo me estaba pasando con ella. Y quizá luego de llevarla a mi cama sentiría algo peor. Confundiendo el deseo y la calentura del momento con algo más. Y eso definitivamente no podía pasar. No con ella. No con una chica.
Ahora sí ya me sentía lo suficiente cansada. Ni siquiera había notado que estaba en medio de una tormenta pensando libremente como si estuviera en silencio. De pronto el sonido de un rayo escarapeló mi cuerpo. Siempre les tuve miedo, maldita sea.
Me dispuse a ir a cerrar las cortinas de mi habitación, aunque no acostumbraba hacerlo, pues me sentía atrapada.
Me recosté y antes de poder juntar mis ojos, noté mi puerta abrirse.
-¿Que haces?
-Lo siento, es sólo que... tengo miedo, puedo... dormir aquí? -preguntó Dulce, quien ahora tenía una trenza inclinada hacia la derecha, e iba cargando un edredón y una almohada.
-Claro, no hay problema -supongo
La vi cerrar la puerta y tirar las cosas al suelo. Y cuando estaba a punto de recostarse con estos, hablé
-Hey, ¿Que haces?
-Dormiré -respondió confundida
- ¿En el piso?
Ella asintió haciendo una mueca como si todo estuviera en orden
-Hace mucho frio, te enfermaras
-Bueno, es que...
-Si quieres, ven -me hice a un lado
-¿Segura? -preguntó apenada
-Sí, no te preocupes , está bien
E inmediatamente se acercó al otro lado de la cama y se recostó. Se metió bajo las sábanas y sentí sus piernas desnudas rozar las mías. Me giré dándole la espalda y susurré Buenas Noches. Ella no respondió.
Luego de un rato, otro rayo hizo que saltara de miedo. Espero que Dulce esté durmiendo, pensé. Pero entonces noté que no, al sentir sus cálidos brazos rodearme desde su posición.
-Descuida -susurró en mi oído
Y con el cuerpo encogido por su tacto, intenté tranquilizarme. Y por fin, quedé completamente dormida.
Desperté y sentí aún sus brazos cobijarme. Me alejé lentamente para que no despertarla y me quedé observádola.
Listo, esta fue la última noche que pasó en tu casa, Any. Todo acabó Me fui a duchar y cuando me devolví a mi habitación, ella aún seguía dormida.
Escogí la ropa que me pondría ahora, olvidándome de mi ropa interior. Y Antes de tomar unas bragas, sentí el peso de la toalla que me cubría se bajó rápidamente. Volteé asustada, y no, no era ella. Me envolví nuevamente con la tela y me dirigí a las cortinas para que así ingresara un poco de luz natural, quizá así ella se despertaba. Y no era porque quería que se fuera... pero... sí, también era por eso. Y además porque esa chica me estaba causando demasiados problemas en cuanto a mí misma. No si quiera yo ahora podía comprenderme. Porque quería estar junto a ella, pero algo me decía que no debía.
Luego de vestirme bajé al living, y solo por curiosidad, abrí la puerta de la entrada, quizá A.J me abría eviado algo, pero no. No había nada. Tomé mi teléfono y le marqué a mi mejor amiga.
-¿Ah?
-Marissa
-Oh, Any, como vi tu auto en la fiesta me lo traje a casa. ¿Dulce está contigo? No ha llegado
suspiré- Sí, Mari, está aquí.. y no me había ido
-Pero Dulce me - interrumpí
- Ya lo sé, pero no, yo te estaba esperando en donde te había dicho que me quedaría toda la noche
-Oh... es cierto
-Ni siquiera llamaste
-Wow, ¿tan mala compañía es Dulce?
-Dímelo tú rió- Tiene sus toques, tu lo dijiste
Escuché algunos pasos provenir hacia mi, giré, y me encontré con una Dulce semi dormida, por así decirlo, tenía una parte de short remangada, lo cual me hacía poder apreciar un poco más sus piernas. Se paró justo frente a mí frotando sus ojos y habló.
-Hola -y sonrió
Entonces, recordé que Marissa aún seguía esperando a que contestara el teléfono, pero no podía despejar mi mente de su imagen, su voz ronca, su cabello despeinado, toda ella.
-¿Anahi?¿Es Dulce., Any? -escuché a travez del teléfono.
-Ah, sí -le respondí a mi amiga-. Hola, Dulce -y le dí la espalda para poder conversar a gusto con su prima.
-Te pregunté algo -dijo Mari
-¿Ah, en serio? No escuché
-Bueno -alargó- No tengo ni idea de por qué pasó, pero en fin
-No es lo que piensas, es que sin querer dejé la llamada en espera
-¿Y por qué pude escuchar a mi prima saludarte?
-Es que ya lo había arreglado
-Está bien
Volteé los ojos, sabía que no funcionaría. Pero por alguna razón cada vez que Marissa se refería a ella, me daban ganas de inventar lo que sea con tal de convencerla y así deje la tonta idea de que me guste.. aunque lo hacía, pero mínimo.
-¿A que hora regresaste? -dijo ella- ¿Y por qué llevaste a Dulce a tu casa?
-Un poco más tarde que tú. Ni bien ella me dijo que te habías ido, corrí a la salida
-Oh -suspiró
-Era tarde y ya veníamos a casa pesando que estarías aquí
-Pero yo le dije a Dulce que iría a casa
-Seguro pensó que sería a la mía
-Le especifiqué a que casa, Any. Le dije, a MI casa -remarco la penúltima palabra e instatáneamente volteé a ver a Dulce, estaba en la cocina jugando con sus dedos sobre la pequeña mesa, y de pronto volteó, como si la hubiera llamado. Y volvió a sonreir. Era una arpía.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:21 am

Capítulo 12: Quédate
''... Entonces te arranqué la blusa. Pellizqué y masajeé tus senos rápidamente. Mientras empezabas a gemir, me deshice de tus pantalones y tus lindas bragas negras y, sin pensarlo dos veces pasé mi lengua por tu húmeda vagina. Estoy completamente segura de que sabes así de bien como en mis sueños. Apreté tus nalgas y te acerqué de esa manera hacia mi. Introducí tres y luego cuatro dedos en tu clítoris mientras tomabas mi espalda con mucha fuerza. Podía escuchar tus gemidos semejantes a gritos ahogados, eso me excitaba aún más. No te imaginas qué daría yo por tenerte debajo mío y así poder hacerte lo que me plazca. Tenerte desnuda y delinear tu curvilíneo cuerpo con mi lengua. Rozar mi nariz con tu intimidad y sentir que te estremeces debajo mío, quiero hacértelo de todas las maneras posibles. Quiero un buen sexo contigo, Any. Penetrarte hasta que mis dedos ya no den más, que se rompan mis articulaciones, que mis dedos se queden enterrados en ti por siempre y así dejarte sin poder caminar. Quiero que me recuerdes de esa forma, que nunca me puedas olvidar, ni puedas olvidar la forma en la que te dí placer, y con la esperanza de que nunca nadie pueda hacerte sentir igual, me extrañes. Y te toques recordándome. Recordando como te retorcías debajo mío. Metas 4 dedos en tu apretado coño y grites mi nombre tan fuerte como te permitan tus cuerdas vocales. Quiero escucharte desde donde me encuentre. Para querer hacerte mía quizá otra vez. A.J''
Suspiré pesadamente, ¿Quién mierda eres A.J? grité desesperada parándome instantáneamente desde el sofa hasta el tacho de basura que se encontraba en la cocina. Tomé un vaso y lo llené de agua para volver hacia el living.
Han pasado 2 semanas desde que Dulce se fué por fin de mi casa, ahora ni siquiera hablo con ella en la oficina. Intento evitarla, ella me da cierto temor... No, en realidad, me aterra el hecho de querer tenerla conmigo, por eso me alejo.
Esa tipa es demasiado hermosa y se me ha hecho rutina que, después de observarla por un largo rato me encierre en la oficina para luego recordarme que está mal hacer esto. Meterme en la cabeza que no puede ser.
Esta noche habría una reunión exclusivamente para el personal y solo el personal. Harry Styles celebraría los 5 años en la empresa y aunque no me encantaba la idea, tendría que ir.

Flashback
-Y Puente -volvió a llamarme
-Digame
-Te quiero ver ahi mañana en la noche
-La verdad...
Me interrumpió- Puente, te quiero ver ahí, te estaré esperando -bufé
-Veré que puedo hacer
-Mejor paso por ti -guiñó uno de sus ojos y sonrió de lado dejando a la vista uno de sus oyuelos
-Claro -solté rendida
-Entonces nos vemos, te tengo una sorpresa
Y salió de mi oficina. Esto era sin duda inapropiado. No me gustaba para nada que Harry se comportara ciertamente de esa manera conmigo. Me incomodaba... ¡¡Y Acepté que vaya por mi!! Debo estar completamente loca.
Salí del lugar para buscarlo y decirle que mejor iría por mi cuenta, no podía llegar con él; luego malinterpretarían las cosas.
-Emm ¡Harry! ¡Jefe! ¡Señor Styles! -reaccioné por fin. Pude sentir su sonrisa icluso antes de que gire a verme y ahí estaba él, como ya me lo había imaginado-. Necesito hablar con usted -bajé mi rostro, todos estaban mirando y era realmente embarazoso.
-Claro -dijo suave, y seguido de eso, sentí como uno de sus brazos me rodeaba y su mano se posicionaba sobre mi cintura. Quité inmediatamente su agarre y al mirar al frente, ahí se encotraba Dulce, quien ultimamente se ha estado apareciendo por sorpresa cada vez que Harry se encotraba conmigo.
-¿Y bien? -preguntó alzando las cejas
-Respecto a la fiesta de mañana
-Iré por ti
-No -me apresuré en decir-. Me refiero a que, prefiero llegar sola. No se lo tome a mal, es solo que, ahora que recuerdo, llegaría con unas amigas y...
-Oh, pero... ¿No cambiaría sus planes por llegar conmigo? -se acercó más a mi
-No lo creo -sonreí insegura-. Es solo que... ya había quedado con...
-Anahi han llegado estos... -Marissa entró interrumpiéndo la conversacion.
¡GRACIAS AL CIELO!
-Iré con Marissa y bueno, no puedo cancelar nada si se trata de ella -sonreí
-Ammm -Marissa se encontraba confundida en el umbral de la puerta.
-Oh -Harry volteó para así poder verla- Entonces ... las espero ahí -Y seguido de eso, se retiró
Solté una gran bocanada de aire. Me apresuré en acercarme a ella y quitarle las hojas que llevaba en las manos, y luego de un ''Gracias'' la despedí de mi oficina.
--- . --- . --- . --- . ---
Ya lista dentro del auto en marcha hacia la casa de mi mejor amiga, ésta me llamó. Disculpádose por el hecho de que no iría conmigo ya que Ryan, el de administración, su ''amigo'' había ido por ella.

Dulce's P.O.V
Todos estaban adentro por el brindis y a mi ni se me antojaba estar ahí. La muy tonta de Marissa aceptó que Any venga por nosotras, pero entonces la llamó el muy tonto de su novio para llevarla y me adivirtió que Any no pasaría solo por mi así que debería aceptar ir con ellos, luego le llamó para avisarle el cambio de planes, esa chica estaba loca.
Estaba junto a un árbol observando a cada una de las personas que entraban al local. Hasta que divisé a la mujer más caliente sobre la faz de la tierra con un vestido ceñido a su espectacular cuerpo, tan blanco como su hermosa sonrisa...
Estoy cansada de esto
Me refiero a, pensar que siento algo por ella, algo que ha nacido recién que la conozco personalmente, al menos un poco, pero este sentimiendo va más allá y prefiero taparlo con el mismo tema de ''desearla'' y he cometido errores, como especificarle que solo la quiero una noche, que no es nada más que deseo, que ella no despierta nada más que excitación en mí, o me hice muy obvia, o le parezco tonta.
-Dulce -pronunció Anahi con una sonrisa y agitando su mano el forma de saludo
-Any -titubeé, ella no solía hablarme en estas semanas y ahora lo único que provocó en mi su voz eran miles de cosas andando por mi estómago
-¿Sabes dónde está Mari? -preguntó y caí a la realidad. Era obvio que ella no me hablaría por otra cosa que no fuera mi prima.
-No sé -me encogí de hombros
-Oh -resopló- ¿No pasarás?
-No lo creo, es aburrido -negué con una mueca y rió. ¡Oh Dios mio, yo hice eso!
-Creo que si -arrugó la nariz- ¿Puedo quedarme contigo?
-Ahhh -titubeé y antes de contestar, fui iterrumpida por el tipo más falso en el lugar.
-Anahi Puente -dijo llamando su atención con ese tono que lo caracteriza como narcisista
Ella solo atinó a sonreir mientras veía como ese tipo de se acercaba para besar delicadamente su mejilla y luego tomarla de la cintura.
-¿Vamos? -la invitó seductoramente
-Está bien -resopló
Si Anahi, sí puedes quedarte conmigo, murmuré antes de volver a la posiciónde antes. Luego de un momento, cuando se empezó a escuchar música en un volumen más alto decidí ingresar, no para quedarme, para avisarle a Marissa que me iría, si es que la encontraba. Pero no la vi a ella, sino a Anahi, sentada en uno de los bancos al lado del pequeño bar en el local, me acerqué, podía al menos hablar con ella, o le preguntaría si había visto a mi prima, qué más da, podía inventarme cualquier cosa en ese momento.
-¿Aburrida? -me senté a su lado
-Demasiado -articuló girando su rostro hacia mi
-Creí que estarías con Harry - ella bufó imediatamente
-En cuanto pude, me alejé -rió- No veo a Marissa por ingún lado
-Justo venía a preguntarte eso -me encogí de hombros
La vi separar ligeramente sus labios para articular alguna palabra pero fue interrumpida esta vez.
-Dulce, ¿bailamos? -escuché y volteé a ver de quién se trataba
-Oh, Justin -sonreí- Umm no lo creo -hice un mueca de desagrado- Es que... - giré para poder observar a Anahí- Me quedaría con ella -la señalé
-¿Por qué?, Any es lo suficiente grande para cuidarse sola, además solo es una canción -respondió sin siquiera mirarla
-Es que... -Pero antes de seguir ella me interrumpió
-No me metas en tus asuntos -soltó fría y se giró dándome la espalda, suspiré
-¿Lo ves? -y me tomó de la cintura para acercárse más a mi
¡Anahi, eres una... Arghhhh!
-Vamos -susurró el chico cerca de mis labios e inmediatamente vi a Anahi bajar del banco, me miró por un segundo y se volteó decidida a irse.
¿Por qué tenía que pasarme esto a mi?
-Hey, Dulce -me llamó el castaño otra vez
-Ahora no, Justin -y lo aparté, bajé del asiento y me apresuré en seguir a Anahi.
-¡¡Any....
Y sin razón me sentí caer. Algo se rompió dentro de mi, o esas cosas que sentí cuando pronunció mi nombre, murieron.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:21 am

Capítulo 13: Descubierta
-¿Entonces? -oí hablar al mujeriego ruloso cerca de los labios de la curvilínea.
Y un momento después observé como una de las manos de Anahi iba con fuerza contra la mejilla del ojiverde.
No entendía que era lo que me pasaba, no comprendía realmente porqué mi corazón había dejado de latir y mi respiración había parado por un momento, porqué me había sentido desvanecer mientras prescenciaba la escena de ella siendo utilizada por él.
Y aún no tenía el valor para despegar los pies de mi posición, debía desaparecer de ahí antes de que me vea alguno de los dos. Pero no podía mover ni siquiera un solo dedo.
-No lo vuelvas a hacer -afirmó seria-. Nunca más en lo que resta de tu existencia - finalizó dándole la espalda e inmediatamente se topó conmigo. Mirandola fijamente. Como si es que al momento en que deje de hacerlo, mis pulmones dejen de funcionar.
Se aproximo a mi, y siguió su camino sin siquiera parar a verme. ¿Qué más esperaba? Ella no tenía ni la más mínima idea de cómo me hacía sentir estas ultimas semanas.
Confundiendo cualquier insignificante sentimiento. Convirtiendo mis días en una completa tortura intentando comprender si lo que siento cuando la veo sigue siendo sólo deseo o realmente la estoy empezando a apreciar.
Esta chica, Anahi Puente, se encargaría de hacer explotar mi cabeza.
-He llegado, Dulce -gritó Marissa tirando las llaves sobre el sofá e inmediatamente bajé para encontrarla.
-Creí que nunca lo harías -volteé los ojos-. ¿Dónde estabas?
-En casa de Ryan
-¿Por qué no me avisaste Marissa? Me hubiera ahorrado tantas horas en lugar de estar en esa reunion desabrida del estúpido de Harry
-Uhhh ¿Qué pasó?
-Me iré a domir -giré sobre mis talones ignorándola por completo
-¿Anahi llegó a ir?
-Sí -grité al llegar al último escalón-. Descansa
-Hey, hey, espera, debes contarme -corrió hacia mi
-¿Contarte qué? -dije fastidiada, mi entrometida prima de nuevo con sus cuestionarios
-¿Qué tal? ¿Fue muy hermosa?
-No sé, ni me puse a observarla tan bien -mentí haciéndola a un lado para así poder ingresar a mi habitación-. Descansa
--- . --- . --- . ---
Otro día más. La señorita Puente ni se inmutó en mirarme. Me estaba desesperando todo esto.
-Espinoza -escuché de lejos
-¿Sí?
-Necesito que le entregues estos papeles al señor Styles. Debe firmarlos y luego de eso debes traérmelos de regreso. Se puede tomar el tiempo que desee en leer el contrato, pero no debe pasar de hoy -me informó Anahi, completamente seria. Al menos me dirigía la palabra. Y ya me imagino porqué.
Caminé hacia la oficina de Styles y a traves del cristal de su oficina lo divisé tocando más de lo debido a su secretaria. Y así quería tener a Anahi, de seguro. Pero obviamente no se salió con la suya.
Luego de ingresar a su oficina y chocar con Ariana, quien iba saliendo, le entregué los documentos que me había enviado Anahi. Y luego de informarle, los firmó inmediatamente para entonces pedirme que llame a la señorita Grande a su oficina.
Me encaminé hacia la oficina de la curvilínea y toqué la puerta tres veces recibiendo un melodioso "Adelante" por parte de ella.
Le entregué los documentos ya firmados y decidida a salir de ahí, giré sobre mis talones, pero entonces nuevamente el sonido de su voz me detuvo.
-Dulce -me llamó
-¿Si?
-¿Tienes algo que hacer esta noche?
-¡¿QUÉ?! -solté más que sorprendida
-Marissa me ha cancelado de nuevo -hizo una mueca-. Y tú eres en sí la más cercana a mi
-Ahh -balbuceé nerviosa-. No haré nada hoy
-Genial -sonrió-. ¿Entonces vienes a mi casa? Haremos lo que quieras.
"Haremos lo que quieras"
"Haremos lo que quieras"
"Haremos lo que quieras"
Reí nerviosa ante su comentario y asentí rápidamente, le aseguré que pasaría por ahí antes de las siete y salí casi corriendo hacia el baño. Dios mio, que tentador sonó eso
Lavé mi rostro y me quedé observándome frente al espejo. Debo controlar esto antes de esta noche o tendré problemas durante todo el tiempo junto a ella.
-¿Estás bien? -pregutaron detrás de mi. Levanté mi vista y me topé con Marissa.
-Sí ¿por? -pregunté girándome para quedar frente a ella
-Olvídalo -sonrió-. Hoy llegaré tarde a casa, no me esperes
-No estaré en casa -le dije de lo más normal
-¿A dónde irás? -preguntó frunciendo ligeramente el ceño
-Iré con Anahi -me encogí de hombros-. ¿No crees que la estás dejando de lado?
-Claro que no -bufó
-Como digas, Marissa -respondí irónica
-Al menos pasarás tiempo a solas con ella en su casa, agradéceme primita -guiñó
-Cállate
Y ella se aproximo a la salida, pero antes de que desaparezca completamente de mi vista. Volteó y dijo:
- Pero no intentes cumplir todas tus fantasías en una sola noche, "A.J"
Haciendo énfasis en las ultimas letras que acababa de articular. ¡Que mierda! ¿Cómo sabía eso?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:21 am

Capítulo 14: Hazlo ya
Bien, admito que quizá estar ahora en su casa sea lo peor que pude haber aceptado.
Ella llevaba solo una camiseta tallas más grande que le cubrían los glúteos a penas... Pero no quería arrancárselo... Quería cubrirla.
-No encontré nada más -se encogió de hombros ligeramente apenada
-Oh, no te preocupes, está bien -me apresuré en decir. Me había ampayado mirándola como idiota, seguro.
-Bueno -sonrió-. ¿Qué quieres hacer ahora?
-Ammm -balbuceé mientras pensaba en otra cosa- No lo sé
-Has estado cohibida
-¿Eso crees?
-¿Es por cómo te trato en la empresa? Es trabajo, ya sabes...
-Con Marissa no te comportas así -le aseguré tranquila, aunque aún así parecía que le reclamaba.
Ella bajó su rostro y suspiró pesadamente, acariciò su cabello y se mantuvo sujetando su cabeza y apoyándo sus codos sobre sus piernas por un momento hasta que se decidió a hablar.
-¿Quieres comer?
¿Lo dices en serio Anahi?
-No te preocupes -me levanté-. Si no te molesta .. prefiero ir a dormir ahora. Lo lamento, estoy muy cansada; y sí, sé que soy aburrida -bajé mi rostro-. me hubiera quedado en casa -murmuré
-Es que contigo es diferente -dijo confundiendome, pero antes de que pregunte algo, ella prosiguió- Ella es mi mejor amiga en cambio tú...
-En cambio yo soy una desconocida -respondí por ella
-No -me miró fijamente. Logrando atrapar mis ojos con los suyos, llevándolos hacia lo más profundo del paraíso.
¡Dulce reacciona! Me llamó mi subconsciente, haciéndome bajar de esas nubes en las que había caído perdida.
-Sólo es diferente -resopló
-Claro -respondí con ironía
-¿Vemos una película? -sonrió falsamente
-Iré a dormir
-Ah -hizo una mueca-. Entonces... Dulces sueños
-Gracias, tu igual
Y decidí retirarme. Me sentía desanimada, y no sabía porqué. Realmente no tenía ni idea.
Me dirigí a mi ahora habitación e ingresé a esta. Me recosté lentamente sobre el acolchado y sin absolutamente nada en mi mente admiré el silencio.
Me sentía tan confundida... Empezando por Marissa,
¿Cómo carajo ella sabía que yo.. Que A.J ... Se trataba de mi?
-¿Dulce?
-Dime
-¿Estás dormida? -dijo y reí. Que tonta es esta pequeña
-Tal vez
-Vamos, dime -insistió
-Aún no quedo totalmente dormida
-Umm bueno -dudó-. ¿Segura que estás muy cansada?
-¿Qué ocurre Anahi? -pregunté abriendo la puerta y apoyándome de brazos cruzados frente a la curvilínea
-Es sólo que... Estoy algo aburrida -balbuceó jugando con sus dedos. Reí bajito
-¿Y qué tienes en mente? -pregunté divertida. Esta chica y su ternura me derretirían pronto.
Pero entonces seguí el camino nuevo que sus ojos habían tomado. Su mirada iba directamente a mis labios... Y antes de que ella empiece a acercar su rostro lentamente claramente para hacer contacto con mis labios, yo hice lo mismo. Bajé mi mirada hacia los suyos perdiendome por completo.
Había estado esperando esto por mucho tiempo, aunque no de esta manera. Nunca planeé besarla sintiendo ésto en mi corazón. Sintiendo que éste se me encoje y miles de revoltosas mariposas van de un lado al otro dentro de mi estómago.
Aún así no quería detenerla. ¿Quién en su sano juicio detendría a Anahi Puente cuando ésta quiere besarte?
De pronto juntó sus ojos y suspiró contra mis labios.
Hazlo ya, Any, por favor .
Y se quedó allí. Sin mover algún otro músculo. Se quedó allí en la misma posición. Se quedó allí sin tener ni idea de cómo me ponía esta situación. Que tan desesperada me hacía sentir. Se quedó allí y no hizo nada más. Pero luego de un segundo sentí sus manos acunar perfectamente mi rostro y su aliento chocar contra mis labios.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:21 am

Capítulo 15: "Apenas un roce"
Estoy dispuesta a juntar nuestros labios, pero me es imposible cuando de pronto mi celular empieza a timbrar como un loco, ocasionando que Anahi se aleje.
Saqué el teléfono de mi bolsillo trasero y me dispuse a responder.
-Dulce, tienes planes?
-Justin, no pienso salir a estas horas
-Estarás conmigo, princesa
-Te dije ya, no saldré a estas horas
-Vamos, paso por ti, además, tu primita, Marissa se escuentra aquí con Ryan
-¿Qué?
-Como oíste, paso por ti en quince
Y colgó. Este tipo de fiestas las cuales hacía este chico no me convencían para nada. De lo único que trataba eran; drogas, alcohol y sexo. Marissa no podía estar ahí. Cuando dejé de pensar, me pude percatar que la presencia de Anahi se había esfumado. Giré mi rostro de un lado al otro para buscarla con la mirada pero no la hallaba.
Luego de vestirme y buscarla por el living, decidí subir nuevamente y recorrí el pasillo hasta llegar a su habitación. Llamé a la puerta pero no recibí alguna respuesta. Así que opté por abrir la puerta.
-Lo siento, creí que...
Me interrumpió- Descuida -respondió sin expresión alguna. Se encontraba arropada en su cama con un libro en sus manos y unos lentes, los cual la hacían lucir aún más tierna.
-Saldré un momento -balbuceé
-Está bien -soltó sin mirarme, totalmente concentrada en su lectura
-Vuelvo en un momento, no tardo -le informé más que nerviosa. No sabía porqué le daba tantas explicaciones, pero lo sentía como un deber. No la entendía, parecía enojada.
-No te molestes, si quieres no regreses
-Ah -miré al piso. Me dolía que fuera así de fría conmigo. Ella no sabía, pero me hacía mucho daño. Hace poco quería besarme y ahora...
Eres tan ilusa, Dulce. Obviamente ella no sentía nada cuando estaba a punto denbesarte. Sólo te estaba utilizando.
Salí de su habitación y desbloqueé el teléfono para saber la hora. No iría a casa para que Justin me recoja, iría diréctamente con mi prima.nLlegué al lugar. Cuando Justin llamó le pedí que me "esperara" un poco más, porque "aún no estaba lista". Él me agradaba un poco, pero cuando se encontraba con tragos encima, era un completo patán.
-Christian -llamé al castaño que se encontraba bebiendo junto a dos tipas que no conocía-. ¿Has visto a Ryan?
-Él no ha venido -frunció el ceño
-Marissa no está acá? -pregunté enojada, confundida.
-Ryan dijo que la llevaría a cenar
Suspiré- Claro, gracias
-¿Llegaste con Justin? Él dijo que iría a buscarte
-No y... no le digas que pasé por aquí -hice una mueca-. Bye Chris
-Ve con cuidado
Y me retiré. Caminé entre tanta gente ahí hasta por fin llegar a la entrada y cuando cruzé la puerta me encontré con un Justin enojado, ebrio.
Me dirigí directamente hacia mi auto, pero antes de poder abrir la puerta, sentí que alguien tomó fuertemente mi brazo.
-Eres una perra -dijo tirándo de mi. Y con su mano libre, tomó con fuerza mi cabello detrás de mi nuca. Haciendo que jadée de dolor.
-Justin, suéltame ahora -solté con temor.
-No te saldrás con la tuya ahora princesa -apretó con más fuerza sus agarres-. No me verás la cara esta vez
-Suéltame idiota -intenté apartarlo sin éxito.
Él me jaló del cabello haciendo que lo siguiera a la fuerza detrás de su casa. Tenía miedo y ninguna puta persona estaba lo suficiente consciente para darse cuenta que éste me estaba lastimando y llevando a rastras a quién sabe dónde. Empecé a golpearlo desesperada pero él con más fuerza me lanzo al césped y se sentó en mi vientre, empezando a desabrochar mi blusa.
-Déjame en paz -grité empujándolo con todas las fuerzas con las que contaba. Pero por mala suerte, no fue suficiente-. Justin por favor -Le rogué casi rendida, ya no tenía fuerzas y sólo podía atinar a dejar caer gran cantidad de lágrimas. Volví a golpear su pecho una y otra vez sin parar pero él con más fuerza me tenía sujeta debajo de su cuerpo sin dejarme escapar.
Llevó sus labios hacia mi cuello haciéndome sentir nada más que asco. Quería sacarlo de aquí. Movía mis piernas y empujaba su pecho pero aún así no podía escapar de su agarre. Me giré a los lados rápidamente para evitar que siga rozando sus labios por mi piel y resibí una bofetada a cambio.
-Justin -gritaron sacándomelo de encima-. ¿Que carajos tienes en la cabeza? -volvió a gritar Chris tomándolo fuerte de la camiseta y empujándolo a un lado antes de ayudarme a parar-. ¿Te hizo algo ese idiota? -preguntó nervioso.
-Nada -balbuceé- gracias -y lo abracé tan fuerte como pude, intentando transmitirle todo el agradecimiento que sentía. No quería ni imaginarme lo que hubiera pasado si él nunca llegaba.
-Vamos, te llevo a casa -me hizo una seña con su cabeza.
-No, está bien, no te preocupes -sonreí quitando las lagrimas rapidamente de mis mejillas.
-No me arriesgaré
-Estaré bien -insistí
-Te llevo yo -dijo en el mismo tono
-Bien -rodé los ojos-. Pero en mi auto.
Y 20 minutos después ya me encontraba en la entrada de la casa de Anahi. Christian se despidió y corrió hacia la avenida ya que estaba lloviendo fuertemente, para así poder tomar un colectivo.
Mierda, no tengo llaves, recordé
Me encaminé a la puerta y toqué. Sabía que era absurdo pero no perdía nada intentando. Pero como imaginaba, nadie abrió. Me devolví al auto y antes de subir a el, dirigí mi mirada hacia la ventana de la habitación de Anahí, ya que ésta iba en mi dirección. Y detrás de las gotas que caían por el cristal, la vi ahí, observándome, para segundos después, desaparecer de la ventana y encontrarla ahora en la entrada sujetando la puerta. Suspiré y me acerqué a ella.
-Pasa -me dijo con el mismo tono con el que me había despedido una hora antes.
-Creí que estabas durmiendo -dije bajo.
-Te estaba esperando -confesó y sólo atiné a sonreir-. Espero no te hayas enojado por como .. te hablé es sólo que... -suspiró- Ni si quiera yo me entiendo, Dulce - respondió angustiada.
-No importa -miré sus ojos. Ahora si me sentía segura... aunque no lo suficiente.
Pero estaba con ella y ya nada malo podía pasarme.
-Será mejor si te das un baño y cambias tu ropa, enfermarás si no.
-Claro, ya voy -bajé mi rostro- Lo siento -había estado llenando de gotas todo el piso desde la entrada.
-Oh, no te preocupes, ahora me encargo, no es nada -sonrió- ve a cambiarte -y se encaminó a la cocina sin decir nada más.
Subí a la habitación y luego de tomar mi pijama me encaminé al baño para poder deshacerme de mi ropa empapada.
Al terminar de cambiarme y antes de salir, me miré al espejo sin poder creer lo que había pasado hace más de media hora. Nunca se lo perdonaría a ese tipo... había intentado abusar de mi, no lo hubiera creído de él. Abrí la puerta secando al mismo tiempo una que otra lagrima que había corrido por mis mejillas y sin imaginarme encontrarla ahí, quedé completamente helada al verla acomodando una taza de té sobre la pequeña mesita al lado del acolchado.
-¿Estás bien? -preguntó Anahi acercándose a mi
-Sí -aseguré
-Te traje eso -apuntó a la taza no tan convencida- para que descanses bien
-Gracias -intenté sonreir, aunque más pareció una mueca.
-Dime que pasa
-Nada, no pasa nada -resoplé dirigiéndome a mi teléfono que ahora indicaba que me habían enviado un mensaje. Pero antes de poder leerlo sentí una de sus suaves manos tomar mi brazo.
-¿Qué te ha pasado? -se refería a la mancha que se había creado debido al agarre de justin.
-Nada -resoplé incómoda
Miré sus ojos y podía notar cierta preocupación, pero... no quería decirle nada, además ya había pasado. Estaba aquí, a salvo con ella.
Dejó suavemente mi brazo en su posición, y tomó mi mejilla. Solté un suspiro y cambié la dirección de mi mirada hacia algún lugar detrás de sus hombros.
-Sólo quiero asegurarme de que todo esté bien -murmuró
-Lo está
-No lo creo -acarició mi mejilla con uno de sus dedos. Su tacto era definitivamente como si se tratara de un ángel. -No lo creo -insistió
Y no dije nada más, era absurdo seguir con todo esto. En primer lugar, debía alejarme un poco de ella, pues aunque ella no sepa, hacía que mi corazón vaya más rápido y mi respiración se complique por su cercanía. Y luego de unos eternos segundos de silencio ella quitó la mano que acunaba minmejilla, dejándome totalmente decepcionada.
Miré sus ojos y antes de poder reaccionar, sentí ahora sus dos manos sobre mis mejillas y sus labios sobre los mios sin moverse, simplemente quietos. Y un segundo después, ella inclinó su rostro para entonces encajar nuestros labios en un beso. En un beso tierno, apenas un roce, movimientos lentos... suaves; sacudiendo mis sentidos, llenandome de paz

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:22 am

Capítulo 16: Wilmer Valderrama
-¿Dulce, ya estás lista? Anahi ha llegado -Marissa me avisó desde la puerta de mi habitación.
Me aterraba la idea de verla fuera del trabajo. Porque ahora se trataba de nosotras mismas, ya no de la "Señorita Puente" ni de "Espinoza ".
-Ya voy -resoplé saliendo de la habitación.
Habían pasado 3 meses desde.. ese beso y no había pasado nada interesante en mi vida, a menos el hecho de que Marissa le haya contado sobre "A.J" a Anahí. Quise renunciar en ese mismo momento, no sabía como mirarla luego de eso, pero actuó como si no le importara. De hecho, nunca le importé. Así que daba igual. Hoy saldríamos las tres por el cumpleaños de Mari, aunque mejor dicho; cuatro, ya que ella llevaría a su novio, Ryan.
-¿Vamos? -preguntó mi prima haciendo que Anahi gire hasta poder vernos, pero su mirada fue más allá, clavando sus ojos directamente con los mios.
-Está bien -le respondió luego de apartar su mirada puesta en mi y sonriendo, abrió la puerta de la entrada y se apresuró.
-Dulce -me llamó Mari desde la entrada. Yo me había quedado estática a la mitad de las escaleras mirando al suelo.
-¿Sí? -logré decir apenas reaccioné.
-Vamos
Y se retiró. Bajé lentamente las escaleras y antes de tomar la perilla escuché a mi prima exclamar.
-Hey! Que bueno que estés aquí
Salí de casa y ahí estaba Anahi mirándome, siendo sujetada de la cintura por un hombre oscuro y robusto.
-Mira, Dulce, él es Wilmer Valderrama, novio de Anahí -me informó emocionada Marissa. Atiné a sonreir de lado, aunque como siempre, más parecía una mueca, mientras que ese tipo me miraba con cara de pocos amigos.
-¿A dónde iremos? -peguntó "Wilmer"
-Al cine, ¿No, Dulce?
-Sí, supongo -respondí de no muy buenos animos.
-Bueno, yo conduzco, nadie más viene ¿Señoritas? -preguntó el tipo mirándo a Marissa y apegando más a Anahi, ignorando mi prescencia.
-No lo sé -dijo Anahi sonriéndo y mirando a mi prima.
-Ryan nos alcanza allá, vamos -Marissa informó y seguido de eso tomó mi mano.
En el auto no faltaban sus "muestras de cariño" por parte de "los enamorados"
Genial , pensé
Ellas estarían melosas con sus novios y yo vendría de violinista. ¿Por qué simplemente no me dejaron en casa? Lo hubiera agradecido.
-¿Y Anahí? -preguntó Marissa atrayendo la vista de Wilmer.
-Fue al baño, ya vuelve -guiñó
-Bueno, ¿Vamos a ver que películas hay? -le preguntó Marissa ahora ella ignorándome a mi
-Vamos -pasó su brazo alrededor de los hombros de mi prima
Es hora de escapar, habló mi subconsciente.
Me dirigí hacia la entrada pero antes de salir me encontré a Ryan, bueno sólo será un pequeño retraso además aprovecho en avisarle a Marissa, entenderá que me sentiré realmente incómoda.
-No, por favor -Marissa hizo un puchero luego de casi gritar su respuesta ante mi "Es mejor si voy a casa, ustedes pásenlo genial. "
-¿Qué pasó? -Anahi se acercó más a nosotras. Por lo visto si podia seguir respirando si es que se alejaba de su novio.
- Dulce se quiere ir...
-¿Por qué? -preguntó y rodé los ojos. Ella bajó su rostro
-Quiero pasarla con ustedes, por favor prima -volvió a hacer un puchero
-Mari, podemos salir mañana o cuando quieras, pero ahora... es mejor dejarlas solas con sus... novios -intenté sonreir
-Entonces llama a Christian
-¿Quién es Christian? -preguntó Anahi levantando su rostro rapidamente
-Su novio -Marissa movió sus cejas de arriba a abajo.
-No sabía que tenías... novio -Anahi dudó. No lo tengo, Any
Y como una estúpida culpable me quedé mirándola, perdida mirándola hasta que Marissa volvió a hablar.
-Lo llamo ahora ¿Bien? -me preguntó.
-Déjalo así -dije apartando su teléfono de su vista, suspiré- ¿Qué veremos?
La película estaba por empezar. Wilmer no dejaba de besar a Anahi. Marissa aún no aparecía con Ryan. Gracias Dios. Pensé claramente sarcástica. Me retiré de la sala y fui directamente al baño. Me sentía como si no pudiera respirar allí. Siendo la espectante de la ecenita que Anahi y Wilmer realizaban.
Peiné un poco mi cabello y suspiré abrumada. Me encaminé nuevamente hacia la sala pero antes de ingresar vi a mi prima llegar corriendo con lágrimas cayendo por sus mejillas.
-¿Qué ha pasado? -pregunté asustada
-Caitlin, la hermana de Chris ha sufrido un accidente, Chris está muy mal, Ryan ha ido por él al hospital y...
-Marissa -la interrumpí- tranquila, iremos a verla, pero tranquilízate
-¿Y Anahi? -preguntó limpiando sus lágrimas
-Ni si quiera notará que faltamos -dije soportando el dolor en mi pecho al imaginarmela con Wilmer sin importarle nuestra presencia.
-Dulce, Marissa, la película ya empezó, las estaba buscando -terminó su oración mirándome, como se estaba acostumbrando a hacerlo. Pues solo notaba hoy su mirada sostener la mía todo el tiempo.
-A ocurrido algo y debemos irnos -le contó Marissa mientras yo me giraba para ir adelantándome.
Estábamos ya en el hospital, Chris se encontraba llorando en mi hombro sin soltarme en ningún momento desde que llegamos. Yo sólo divisaba a Anahi a lo lejos consolando a mi prima. Cait y Mari se habían vuelto muy unidas, ya que; desde que Chris la llevó a casa ellas parecieron llevarse muy bien.
Nuevamente sentí su mirada sobre mi y atiné a mirarla también. Sentía que debía decirme algo. Aunque yo no tenga nada que decir. No me importaba estar en silencio frente a ella, como ahora. Sólo quería tenerla cerca. Pero de pronto algo tapó su imagen de mi vista. Era la espalda de su novio. Suspiré pesado y los observé. El tomaba su mano y luego la besaba. Demoraron más de lo que pensé que podían soportar sus pulmones. Luego se despidió de mi prima y por último cuando giró y me miró, volvió a girar su rostro para ir directo a la salida. Ese hombre me detestaba, lo deducía. Lo bueno era que, el sentimiento era mutuo.
-Gracias -Mi amigo por fin formuló una palabra.
-No hay porqué, Chris -acaricié su cabello
-Ella se encuentra en coma ahora y los doctores no tienen ni idea de lo que pueda pasar, le están realizando exámenes y no quiero ni pensar que algo pueda salir mal..
-Christian, todo va a salir bien ¿Correcto? No quiero que pienses en lo peor que pueda pasar.. Debes darle fuerzas a Cait en este momento, pensar en positivo, porque sé que ella también tiene miedo al igual que tú, pero no la ayudas lamentandote por lo que pasó frente a ella.
Y luego de unos segundos me abrazó, cerré los ojos fuertemente y alcé los hombros apegándolo más a mi. Él era mi mejor amigo y me dolía demasiado verlo así, quería eliminar los problemas y que todo vaya bien y así deje de preocuparse. Abrí los ojos y vi a Marissa acercarse a nosotros, me separé de Chris y después de besar su mejilla me dirigí a la cafetería del hospital, pues no tenía nada que hacer.
Ya con el café en las manos me senté en una de las bancas del hospital.
-Y... ¿Desde cuando están juntos? -preguntó Anahi sentándose a mi lado
-¿Por qué te importa tanto? -pregunté sin mirarla
-Sólo busco un tema de conversación
-No debería importarte mi vida-probé otro sorbo de café
Suspiró- Es cierto -resopló- No debería...

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:22 am

Capítulo 17: Novia de Chris
-Any -mi prima se acercó a nosotras ahora más tranquila- te he estado buscando - sonrió de lado ignorándome por completo.
Me levanté del asiento, y luego de tomar el café entre mis manos, me dirigí hacia la puerta trasera de la clínica para así poder entrar.
-Oh, Dulce, Chris estaba preguntando por ti -gritó Marissa desde su lugar junto a Anahí. Volteé para asentirle y hacerle saber que iría con él de inmediato, pero una chica realmente hermosa atrajo mi atención. Una Anahi con el rostro bajo y delineando trazos sin forma, según yo, sobre la mesa era lo único que mis ojos querían mirar. Pero de pronto me encontré con el rostro de Marissa interrumpiendo la vista que tenía hace unos segundos.
-¿Entonces Dulce? ¿Iras con Christian o te quedarás toda la vida mirando a Anahi?
Sentí mis mejillas arder al momento en que observé a Anahi levantar el rostro y sonreir. Mi respiración se detuvo por un momento y me había dado cuenta, que nuevamente estaba haciendo eso, mirarla, y perderme en ella.
De pronto siento unos brazos rodear mi cintura, y como si ella fuera mi única salvación, la volví a mirar, pero tenía otra expresiòn en su rostro, y no me gustaba verla así. Peor aún pero mientras yo me sentía culpable, aunque no hacía realmente nada.
-Los doctores dicen que las placas han salido perfectas -susurró sin dudarlo, Chris.
Giré para poder tenerlo frente a mi y luego de mirar su contagiosa sonrisa, lo abracé. Estaba muy feliz por él, muy feliz por Cait.
-¡Que bueno Chris! ¿Lo ves? Todo está saliendo muy bien -Pasé mis brazos sobre sus hombros para así poder juntarnos en un abrazo nuevamente. Él rió y un segundo después correspondió.
Christian sujeto mis mejillas y depositó un sonoro beso en una de ellas haciéndome reir. Me indicó que quería ir por un café y asentí de inmediato para luego dirigirnos por uno.
-¿Y quién es la chica que está con Marissa? Me parece haberla visto antes
-Es ... trabaja con nosotras -me encogí de hombros mientras los seguía, sin percatarme que él se dirigía a la mesa de Marissa y Anahi.
-¿Celosa? -preguntó sentándose al lado de mi prima, dejándome un único espacio vacío, al lado de la chica de ojos chocolate.
-Claro que no, tonto -reí bajando mi rostro
-¿Que pasó? -preguntó Marissa quitándole el café de las manos para luego ella probar de éste.
-Secreto -dijo Chris guiñando sin importarle que mi prima le haya robado el café. Pasamos unos largos minutos conversando hasta que llegó la familia Beadles. Y luego de despedirnos, nos fuimos directamente a casa. Ya me estaba preparando para todo lo que preguntaría mi prima esta vez...
Milagrosamente no tocamos el tema "Anahi" en todo el trayecto. Al ingresar a casa, decidida me encaminé a las escaleras para dirigirme a mi habitación. Pero como debía suponerlo, Marissa no me soltaría hasta acabar con sus dudas.
-¿Y de qué hablabas con Anahi? -preguntó de repente.
-Nada importante, ella cree que soy novia de Chris por tu culpa -rodé los ojos
-¿Y te enoja que lo piense? -alzó las cejas
-No me importa en absoluto -solté girando para seguir con mi camino
-¿Segura?
-Marissa, ya basta, ¿no crees?
-Es que no quieres aceptar que
La interrumpí -¿Qué?, ¿Qué es lo que según tú no quiero aceptar?
-Que te molesta, te jode que ella no pueda estar contigo, que no pueda mirarte como quieres, que no te pueda corresponder y tal vez núnca lo haga -alzó la voz - Bórrate la estúpida idea de seguir conservando tu esperanza porque núnca se va a fijar en tí -finalizò enfatizando las siete últimas palabras mientras me señalaba.
Sentía mi mandíbula temblar y mis ojos estaban apunto de dejarse empapar por lágrimas. Quería responderle pero el nudo que se encontraba ahora en mi garganta no me lo permitía. Aún así negara todo lo que ella había dicho al principio, sabía que no podría creerme. Que YO no podría creerme. Porque quería a Anahi más lo que debía. La quería y me gustaba sentir esto. Y aunque duela justo ahora hacerlo... era lo único que me hacía sentir viva.
-Lo siento -titubeó Marissa en un tono más bajo- Dulce, lo siento, es sólo que... bueno, realmente eso no era lo que pensaba... yo
La interrumpí -Descuida -resoplé- si no te molesta, iré a descansar -miré hacia arriba para así intentar evitar el llanto- buenas noches.
Y la dejé allí. Entré a mi habitación y me apoyé sobre la puerta haciéndo que ésta se cerrara. Intenté tranquilizarme antes de echarme a llorar, pero no lo logré. Ya que el simple hecho de que todas las palabras de Marissa retumben en mi mente mezcladas con las imagenes de Anahi me destruían. Cubrí mis labios con mis manos para evitar hacer ruido. Intenté respirar con normalidad pero ahora con las lágrimas cayendo se me hacía más difícil. Eliminé cada rastro de lágrimas con fuerza.
Sé que está mal quererte Anahi. Sé que no podré estar a tu lado como realmente deseo y sé que mi prima está en lo correcto. Sé que nunca podré tomarte entre mis brazos. No podré besarte... Porque lo admito, es lo que más deseo ahora. Y duele saber que no podrá pasar jamás...
Me siento tan impotente en este momento. Me siento tan débil al recordarte... Me duele quererte así.
-Dulce... -escuché a mi prima decir detrás de la puerta. No le daría el gusto de mostrarme débil ante sus palabras. Después de todo, a mi "no me importaba" Anahi.
-¿Sí? -pregunté quitando las lagrimas con fuerza.
-Lamento lo que te dije... a mi realmente me encantaría que tú y Any.. -No la dejé terminar.
-Dije que no importaba Mari -respondí suave- y no te preocupes, ella no me agrada en absoluto -Y al momento de decir eso una presión en el pecho se hizo presente, haciendo que haga un gesto de dolor. Suerte que Marissa no podía verlo.
-¿Sabes que es lo peor? -preguntó sin obtener respuesta porque al instante se respondió-. Que te conozco...
-Mar..
-Déjame terminar, por favor -me interrumpió para luego suspirar-. Te conozco y sé que ella te gusta demasiado, que te gusta incluso más de lo que pude imaginarme... porque no te importa qué, siempre tienes la necesidad de buscarla, de tenerla cerca... y ... -noté su voz quebrarse- sé que posiblemente no quieras salir porque soy tan idiota que te hice sentir de lo peor... y temas que yo te vea débil por ella... y... discúlpame, por favor -balbuceó.
Respiré hondo y abrí la puerta para encontrarme con mi prima parada al frente de mi habitación con las mejillas rojas y muchas lágrimas delinear un camino desde sus ojos hasta debajo de sus mejillas. Y antes de que pudiera decir algo, ella se apresuró.
-Y no lo niegues -volvió a balbucear. Solté un bufido y luego una risita para entonces abrazarla-. Lo siento, Dul -volvió a disculparse
-Te quiero –susurré

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:22 am

Capítulo 18: Demi
-También te quiero, primita -dijo Marissa haciéndome reir.
-Que extraño sonó, Mari -solté volviendo a reir sin poder parar.
-No te burles -hizo un puchero, logrando que mi risa se vuelva aún más imparable. Ésta chica me acabaría con sus cursilerías y ridiculeses.
La noche se hizo corta por completo. Ya era Sábado por la mañana y sentía mis párpados ligeramente pesados. Tomé mi teléfono y marcaban las 10:47 AM
-Joder, el trabajo -me apresuré en saltar de la cama y buscar mi uniforme.. pero claro, ya no llegaría. Luego mataría a Marissa por no haberme despertado.
Bajé al living y como ya deducía, estaba solo. Ésta chica si había ido a trabajar y me deja a mi en casa, para que me descuenten. Cuánto me quieres "primita" pensé volviendo a reir bajo.
Me acomodé en el sofá junto al recipiente con yogurt y cereal, encendí la TV sin nada más para poder hacer y al segundo me aburri. ¡Chris! Pensé de inmediato. Fui a ducharme y luego de vestirme rápido, llamé a Chris para asegurarme de su locación. Y sí, estaba en la clínica.
-Hey, creí que estarías en el trabajo -Mi amigo se levanto para recibirme
-Chris, ya lo hablamos por teléfono
-Es que no se me ocurría nada más -se encogió de hombros y reí
-Bien ¿Y qué tal Cait?
-Hoy seguirán los exámenes... -bajó el rostro- no me gusta imaginarme a mi hermanita llena de cables y eso -se encogió de hombros
-Christian, hemos hablado de ésto
-Ya lo sé, pero no es tan fácil no llenarte de ideas negativas mientras te encuentras en un hospital
-Bien -resoplé- Esa es una buena excusa... pero no te salvas pequeño Beadles -dije haciendo que él suelte una carcajada.
---- . ---- . ---- . ----
-¿Y Marissa? -preguntó mi amigo tomando un sorbo del café que acababa de comprar.
-Chris -alargué y rió
-Está bien, es sólo que no tengo nada en mente
-Bueno, esperamos los resultados y luego vemos si nos quedamos o salimos al menos un rato, ¿Bien?
-¿Con Mari? -preguntó haciendo un puchero
-Obvio que con Mari -exclamé riendo
-¿Y con su nueva amiga? -sonrió pícaro
-Christian -fruncí el ceño
-Está bien -rió bajando el rostro-. Igual tú eres más hermosa -jaló las mangas de su sudadera.
-Aw, por qué te sonrojas Bead? -lo molesté.
-Basta, Dulce -dijo cubriendo su rostro con ambas manos. Reí.
Habíamos ido por Marissa y corrió a abrazarme. Bien, no la regañaría.
-¿Y por qué no viniste hoy, Dulce? -preguntó mi prima al ingresar al auto.
Chris bufó antes de reir fuerte y yo la miré asesinamente.
-Ahhhhh -alargó y rió nerviosa.
-Que bueno que lo hayas recordado por tu cuenta, primita -enfaticé la última palabra volviendo mi vista hacia el camino de salida.
-¿Y qué tal Cait, Chris?
-Está muy bien... En cuanto a fracturas no es nada grave... pero sigue en coma -hizo una mueca
Conversamos todo el camino a casa; esperaríamos a que Marissa se quite el uniforme e iríamos a un parque de diversiones, hace ya mucho tiempo que no íba a alguno y cuando les ofrecí la idea, ellos parecieron estar encantados.
-Lista -anunció mi prima desde el segundo piso haciéndo una pose exagerada de fotografía.
-Yo conduzco! -gritó Chris literalmente corriendo hacia afuera.
-Está loco -reí saliendo detrás de él.
Habíamos llegado ya, pero Chris no encontraba lugar en dónde estacionarse, pero estaba tan emocionada que no me importó salir corriendo en media pista repleta de autos.
-Dul ten cuidado -gritó Chris desde el auto.
-Claro que sí -grité mandándole besos volados y riendo. Me sentía como una niña cuando recién conocía este mágico lugar.
Volteé para ver el auto en donde se encontraban Mari y Chris pero de pronto choqué con alguien.
-Wow, lo siento -giré para poder mirar el rostro de aquella persona.
-No importa -dijo una sonriente muchacha de ojos verdes y cabello negro.
Sus ojos tenían un brillo tan singular que me hacía querer verlos más y más durante todo el tiempo que pudiera. La observé sonriendo hasta sentir la voz de Marissa detrás de mis hombros.
-Soy ... Lauren, Lauren Jauregui -se apresuró en decir la pelinegra antes de que mi prima se apareciera a mi lado.
-Mucho gusto -sonreí- Dulce Epinoza -le extendí la mano en forma de saludo.
No podía despegar mis ojos de los suyos.
-Marissa Espinoza, ajá,que lindo conocer personas nuevas -dijo apartando mi mano y tomando la mano de esta muchacha de ojos lindos, Lauren. La ojiverde solo rió.
-¿Y vienes sola? -pregunté ignorando a mi prima
Y antes de que Lauren pueda responder, Marissa se apresuró
-Dulce, Any está esperandonos
-¿Any? -volteé a verla curiosa- ¿Qué hace ella aquí? -Mi prima rió. Genial, más bruta no podías ser, Dulce.
---- . ---- . ---- . ----
-¿Algodón? -preguntó Chris señalando la pequeña tienda que se encontraba en el parque.
-Genial -corrí tomándolo de la mano- Quiero del rosado -apunté.
Fue la tarde más entretenida, sin dudas. Christian nos dejó en casa y luego se retiró a los pocos minutos directo a su casa.
Mi celular marcaba las 9:23 PM y me encontraba con una toalla alrededor de mi cabeza esperando a que Mari baje para ver la película que había comprado antes de venir aquí.
-¿En serio tienes algo con Chris y no me has contado? -preguntó mi prima detrás de mi, mientras yo le respondía un mensaje a mi amigo. Reí
-Siéntate aquí que ya esperé lo sufiente -dije dándole palmaditas al sofa.
No tengo ni idea en qué momento me habré quedado dormida. Pero justo ahora mi columna es un desastre. No entiendo por qué los sillones son tan incómodos.
Tomé mi teléfono para verificar la hora y marcaban las 8:13 AM.
Notificaban 7 llamadas perdidas. Ingresé a registros y todas marcaban un mismo número... desde las 12:25 AM hasta las 2:17 AM... ¿Any?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:22 am

Capítulo 19: Problemas
Subí a mi habitación, pero antes de ingresar, giré para encotrarme con la habitacion de Mari al frente. Abrí ligeramente la puerta y ahí estaba ella, simplemente tirada con zapatos y todo sobre su cama, tal y como estaba ayer. La acomodé y salí de ahí. Quizá se habrá confundido de número.
Me adentré a la habitación que me pertenecía y luego de darme una larga ducha y vestirme aún no podía sacar de mi cabeza el hecho de que Anahi me haya llamado tantas veces, tan tarde. Tomé mi teléfono. Y luego de muchas dudas entre marcar o no. Decidí llamarla.
-¿Bueno? -pregunté ni bien respondieron.
No recibí respuesta, sólo escuchaba sollozos. Me estaba preocupando. Justo antes de que vaya a preguntar otra cosa, ella por fin articuló:
-Ven...
Y sin dudas eso fue suficiente para mi. Escuchar su voz normalmente me hacía bien, me dejaba sin respiración... pero esta vez era diferente. Ahora me preocupaba , y no lograba respirar bien por el hecho de no saber que le había pasado.
Encendí el auto y en menos de diez minutos ya me encontraba afuera de su casa. Bajé y me apresuré en llegar a la puerta. Toqué una y otra vez con desespero. Y nadie abría. Llamé a la puerta nuevamente y antes de dar el tercer golpe la puerta se abrió de inmediato y la vi avalanzarse sobre mi. Con su rostro escondido a un lado de mi cuello y sus brazos sobre mis hombros empecé a oir su lanto. Esto me estaba partiendo el corazón. Acaricié su cabello y luego rodeé con mis brazos su cintura acercándola más a mi. Y coloqué mi rostro sobre su hombro. Cerré los ojos hasta esperar que ella se calmara un poco. Pero luego de unos minutos no notaba algún cambio. La alejé un poco y acomodé su cabello permitiéndome ver su rostro ahora de un color rojizo y lleno de lágrimas. Ella me observaba a los ojos y yo también los observaba... llenándose de lágrimas cada segundo que pasaba. La volví a abrazar ahora adentrándola a su casa con la opción también de poder cerrar la puerta de la entrada. No pregunté nada sólo atiné a abrazarla y acariciar su cabello de vez en cuando.
No soy consciente de cuánto tiempo habremos estado en la misma posición, pero me gustaba estar así. Estar aquí porque ella quería que viniera. Tenerla así tan cerca de mí. Suspiré y volví a observarla. Estaba durmiendo sobre mi pecho tan angelical como nunca. ¿Que te habrá pasado preciosa? Pregunté en mi mente. Haciendo que una corriente de mariposas volaran dentro de mi estómago al llamarla así.
Y pensar que está así desde las 12 PM.
-Lamento no haber llegado antes -susurré acariciando su cabello.
-Pero estás aquí ahora... era todo lo que quería -respondió llevandome una enorme sorpresa al descubrir que no estaba realmente dormida.
Dejé de acariciarla al instante con cierto temor.
-No dejes de hacerlo, por favor -murmuró algo ronca.
Y sin decir nada más volví a hacerlo. Pero de pronto mi teléfono empezó a sonar avisándome que me estaban llamando. Me disculpé con Anahi y luego de sacar el teléfono de mi bolsillo, Anahi volvió a recostarse sobre mi.
-¿sí? -pregunté. Él número no lo tenía en el identificador.
-¡¡Dul, mi hermana ha despertado!! -me informó más que emocionado
-Dios mío, Chris, me alegro tanto por tí -respondí e inmediatamente Anahi se alejó. Se sentó correctamete dejándome desconcertada.
-Lo sé, estoy muy feliz, ¿vendras a verla?
-Claro que iré ... pero ... luego
-Está bien y qué estás haciendo?
-Estoy algo ocupada Chris -y noté a Anahi frotar sus piernas impaciente-. Tengo que irme, nos vemos luego
-Claro, te quiero
-Tambien te quiero
Dejé el celular sobre la mesita que tenía en frente y la miré a ella. De perfil, con sus ojos completamente rojos y las mejillas igual.
-Any..
-Si tienes que irte -me interrumpió- está bien, no te preocupes -dijo quitando con rapidez las lagrimas que estaban cayendo.
-No me iré -dije y ella volteó a mirarme con sus ojos nuevamente cristalizados sosteniendo lágrimas que pronto brotarían.
-Pero si...
-No hasta que estés bien, Any -la interrumpí esta vez
-Y si nunca logro estar bien? -preguntó limpiando las lágrimas que empezaban a caer nuevamente
-Tendrás que soportarme toda tu vida porque no me pienso mover de aquí
-Y si tu novio se enoja? -se encogió de hombros
-No tengo novio -reí bajito
Ella subió su rostro dejándome verla haciendo una mueca semejante a una sonrisa.
-Lamento haberte llamado a esa hora y... hacerte venir ahora es sólo que... no... me sentía bien
-Descuida, está perfecto por mi
Sonrió y miró mis ojos. Suspiré y le devolví el gesto. Me fastidiaba tanto que el torpe de su novio no esté con ella ahora que necesita a alguien. Y no significaba que no quería estar con ella, al contrario, me encantaba. Pero él era su pareja y ella ahora se sentía sola. ¿En dónde se había metido ese bueno para nada?
Pasé toda la mañana con ella, incluso gran parte de la tarde también. Había sido muy entretenido. Además, me encantaba oirla reir, y ver sus ojos brillosos cada vez que lo hacía. Pero ya debía irme, y aunque no quisiera, le había prometido algo a Chris.
-Ve con cuidado -me dijo Anahi desde el umbral de la puerta. Intenté sonreir. No estaba del todo feliz al dejarla sola de nuevo.
-Adiós, descansa
Giré sobre mis talones y me dirigí al auto. Hasta que siento sus brazos rodearme desde atrás y su rostro sobre mi hombro.
-Te quiero
Y mi corazón colapsó en ese mismo momento. Me sentí desfallecer. Sonreí involuntariamente y aunque no se trate del mismo sentimiento. Acaricié sus manos y le respondí.
-También te quiero
Giré para tenerla frente a mi y luego de unos segundos de sostener nuestras miradas la una a la otra, ella habló.
-Quédate conmigo -me pidió
-Anahi -resoplé
-Sé que debes ir... pero... vuelve aquí
-Veré eso ¿Sí? -pregunté acariciando una de sus mejillas.
-Bien -bajó su rostro.
Llegué al hospital y ahí estaba Christian sentado en una banca. Me acerqué y luego de saludarlo rápido, pues ya se acababa el tiempo de visita, entre a ver a Cait junto con Chris.
-Qué tal Cait?
-Mucho mejor, amanecí terrible
-Me alegra
-Hermanita, regáñale a Dulce por llegar tan tarde -Chris frunciò el ceño. Cait rió
-No tengo la culpa de que quieras verla todo el día
-Caitlin -Chris la regaño
Luego de despedirme de Cait, Chris me llevó a casa y al llegar subí rápido a mi habitación por ropa para mañana.
-Dul dónde has estado? -preguntó mi prima desde la puerta
-Mari, debo volver a salir. Mañana nos vemos en la empresa
-¡¿Qué?! -exclamó
-Sí y voy apurada así que lo siento Mari, no puedo explicarte con lujo de detalles - hice una mueca- te quiero
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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:23 am

Capítulo 20: Se mía
-¿Vemos una película? -Anahi giró para mostrarme su sonrisa.
-Está bien
-Gracias por venir -dijo nuevamente antes de salir de la habitación en la que me quedaría.
Bajé detrás de ella y luego de verla acomodarse en el sofá, me llamó. Me senté a su lado Ver Alvin y las ardillas 3 no había sido la idea de película que tenía en la cabeza, o al menos no creía que Anahi la tendría. Observé gran parte de la película, hasta que la curvilínea decidió abrazarme de lado poniendo su rostro sobre mi pecho. Nuevamente todas esas emociones sin poder ser controladas por mi. Nuevamente su aroma chocar con mi nariz. La observé por un momento, sorprendida. Y no sé si lo haya sentido, pero de pronto, aun abrazada a mi, levanto su rostro a mi altura y sonrió extremadamente cerca de mis labios. Le devolví el gesto mirando en otra dirección, ya que sus ojos estaban fijamente puestos sobre los mios y me ponía aún más nerviosa.
Luego de unos segundos,ella aún no se apartaba; la miré a los ojos y fue cuando vi nuevamente un brillo, lo cual hacía que sus ojitos se notaran aún más hermosos. Sentí su rostro acercarse más a mi. Y aunque quería, no podía hacerlo. No me gustaba la idea de besarla sabiendo que ella realmente amaba a alguien y no era yo.
-Anahi -la aparté sujetando sus hombros- Lo siento, esto...
-Tranquila, es mi culpa -sonrió de lado y se levantó del sofá-. Disculpa será mejor si voy a descansar ahora
-Bueno... -Titubeé dudosa
-Buenas noches
La vi alejarse y mi corazón aunque volvía a su velocidad normal, se sentía solo. Ella no volteó en ningún momento. Y ya la estaba extrañando.
No podía hacerlo.
- Claro que podías, sólo era cuestion de juntar tus labios con los de ella, Dulce - me regaño mi subconsciente.
La película terminó y luego de apagar la TV, me dispuse a ir arriba. Al llegar al último escalón, me quedé observando la puerta de su habitación en completo silencio. Llegando a oír sollozos.
Mierda, y se había ido hace más de 40 minutos.
Llamé a la puerta y los sollozos se dejaron de oir. Suspiré y giré lentamente la perilla. Me adentré a a la habitación y la vi de espaldas sobre su cama y cubierta hasta los hombros. Me acerqué a ella por el frente y me acerqué a la altura de su rostro. Ella estaba apretando fuertemente los ojos y aún tenía lagrimas cayendo. Las limpié y le dije luego de un suspiro
-¿Qué ha pasado, Any? -Verdaderamente, hasta ahora no le había preguntado ésto desde que llegué. Y ya no quería volver a verla así.
Su llanto se volvió ésta vez imparable y mi preocupación iba aumentando también. Ella aún no abría los ojos y el dolor en el pecho volvía a aparecer.
-Any...
-Nadie puede ser capaz de quererme -balbuceó apenas, haciendo que mi corazón se achicara y duela aún más.
-Yo te quiero -le confecé rindiéndome por completo ante ella
-No es cierto -su llanto se hizo más fuerte.
-Any, vamos, mantente tranquila -le dije acariciando su cabello
-No voy a estar tranquila -dijo abriendo sus enormes ojos y mirándo fijamente los míos- No mientras te encuentres en una habitación frente a mi.
-Si gustas puedo reg...
-Quiero que estés aquí conmigo -Dijo llenandome de ternura. Sus ojitos nuevamente con ese brillo y sus lágrimas aún cayéndo contra su almohada.
Sonreí y acaricié su mejilla.
-Bien, eso se puede solucionar, ahora vengo -Regresé comihabitación habitación y me coloqué el pijama.
Luego de llamar a su puerta, ella abrió también con su ropa de dormir, pues suponía que no se había cambiado desde que subió, ya que ahora si divisaba la ropa que vestía hace rato, estaba tirado por todo el piso.
-Disculpa el desorden -rió
-No te preocupes -sonreí mirándo sus ojos, los cuales se encontraban bastante cerca.
-Genial -susurró haciendo que su cálido aliento choque contra mis labios. Observé su rostro detenidamente ... y aunque me contradiga justo ahora, no me importaba que no me quisiera como yo, estaba completamente feliz por estar ahora con ella, porque ella quiera tenerme cerca y porque me abrace, porque de alguna u otra forma deseaba ésto. Y quizá hoy sería mi única oportunidad. Miré sus labios por un momento, acercándome lentamente más a ella y cuando la tuve pegada a mi cuerpo, me dispuse a mirar sus ojos los cuales también se concentraban en mis labios. Subió la vista y se encontró con mis ojos observándola fijamente. Sus mejillas tomaron un color rojo bajo y sonreí ante tal imagen tierna.
Respiré profundamente y decidida tomé su rostro y noté sus labios ahora ligeramente abiertos. Sin más nada, cerré los ojos y me acerqué permitiéndome sentirla nuevamente. Sus manos subieron a mi cuello y bajé una de las mías a su cintura, sintiéndola estremecerse ante mi tacto. El beso era nuevamente lento, y me encantaba el calor que proporcionaban sus dulces labios. No había necesidad de apresurarlo. Así era perfecto... Porque podía sentir la textura y sabor de sus labios. Sabía que teníamos todo el tiempo que quisiéramos para sólo nosotras dos. Y no quería que acabara nunca..
Luego de unos segundos nos separamos por falta de aire, pero fue lo más mínimo y aún con los ojos cerrados, podía asegurar que ella tampoco los había abierto. Ella juntó nuevamente nuestros labios cuando apenas habíamos dado solo un respiro. Se aferró más a mi cuello y tuve que quitar la mano que aún se encontraba en su mejilla. Recorrí su espalda con mi tacto hasta llegar a su cintura.
Sentí sus labios desprenderse de los míos para ahora encontrarse a la altura de mi cuello y empezar a besar y morder suavemente. Inmediatamente quité mis manos de su cintura, no quería que esto pasara a algo peor.
-Any -titubeé- no sigas
Y separó sus labios de ahí y los volvió a juntar con los miós.
Sin darme cuenta ya me encontraba aprisionada contra la puerta de su habitación. Ella seguía besándome pero ahora de una forma más rápida. Incluso su respiración era más agitada. Ahora tenía miedo, no quería hacerle daño, no quería nada de esto con ella, porque ahora sí, yo... la .. quería. Y no era capaz de pensar ahora en hacerla mía si lo único que quería era protegerla y tenerla a mi lado.
Sus manos se encontraban acariciando mi cintura y las mías eran ahora las que se encontraban sujetando sus hombros, nuevamente cambió las dirección de sus besos hacia mi cuello y me hizo estremecer. Y antes de decir algo, sentí sus manos presionar ligeramente mis glúteos, haciéndome gemir.
Sentía que en cualquier momento caería al piso porque mis piernas ya no funcionaban muy bien. Al momento de hechar mi cabeza hacia atrás dándole más acceso a la parte más débil de mi cuerpo. Sentí sus manos subir por toda mi espalda y acariciarla suavemente.
No sé en qué momento pasó, pero ya me encontraba debajo de su cuerpo sobre la cama. Ella acariciaba mi cuerpo y subía la camiseta que llevaba acariciando mi ardiente abdomen. Volvío a capturar mis labios y yo decidí despojarme de la parte superior de su ropa para dormir, para encontrarme con su torso totalmente desnudo, permitiéndome apreciar sus pequeños y bien formados senos. La miré por un momento a los ojos y ella sonrió. La acerqué nuevamente y la besé.
Ella se deshizo de mi camiseta y se topó con mi bracier. Subió su rostro y me hizo una mueca. Empezó a morder las tiras de mi sostén y prosiguió por lamer mis clavículas. La giré y quedé sobre ella. Introducí mi mano dentro de sus shorts y acaricié lentamente su feminidad sobre sus bragas. Sus piernas rodearon mis caderas y sin ejercer ningún tipo de fuerza en mis manos, caí sobre ella apoyando mis codos sobre el acolchado.
El rastro de mi saliva bajó nuevamente hasta un costado de su cuello. Absorbía su tibia piel y mordisqueaba sin piedad. Sus gemidos lograban que mis dientes se clavaran con más presión. Apreté sus pechos fuertemente y hundí mis pulgares en sus duros pezones.
-Agh.... -gimió fuerte en mi cuello.
Mis pulgares se encargaron de jugar nuevamente con sus pezones, esperando a que Anahi volviera a gemir. Y lo hizo. Cada grito de excitación me hacía querer más y más de su cuerpo. Recorrí cada rincón de su abdomen , queriendo encontrar puntos que le hicieran gemir y gritar de placer.
Ella estaba tan desesperada como yo por tocarme, al parecer, pues sus dedos fueron directo a mis pechos. Bajó una de las copas de mi bracier y la palma de su mano aprisionó uno de ellos. Mordí su labio en signo de excitación. Bajó la otra copa de mi sostén y aprisionó mi otro pecho. Mis piernas temblaban como nunca antes; estaba nerviosa, pues sabía lo que iba a ocurrir.
En un rápido y ágil movimiento, ella ya se encotraba sobre mi, saltando haciendo chocar nuestras vaginas aún bajo la ropa. Se alejó un poco de mí e inmediatamente se deshizo de mi pantalón junto con mis bragas. Los lanzó por algún rincón de la habitación; no me fijé muy bien. Estaba contemplando a la perfección de mujer que tenía sobre mi.
La cubría una finísima capa de sudor y sus labios eran adornados por un color carmesí y una leve hinchazón. Giré nuevamente dejándola debajo mío y luego de delinear sus tan perfectos senos me acerqué nuevamente a sus labios.
-Ya no aguanto-musité en su oído-. anahi, sé mía. Ahora.
Ella jadeó aún en mi cuello y eso me puso jodidamente caliente. Mis manos descendieron en una forma completamente poco ágil hacia sus shorts y los bajé con prisa. Una de mis manos se introdujo por debajo de sus bragas. Gimió. Sus labios estaban comiéndose a los míos mientras que mis dedos se adentraban a darle placer. Las yemas de mis dedos índice y medio hacían círculos en su húmeda feminidad sin entrar aún. Cerró sus ojos con fuerza. Sus brazos me encadenaron desde mis hombros fuertemente y ambas gemimos al mismo tiempo.
-Mm, Dul... -jadeó al sentir la punta de mis dedos adentrarse entre sus labios vaginales y mi pulgar hacer círculos en su clítoris.
Mi lengua se mezcló con la suya una vez más. Sentía tanta necesidad de sus besos, que mi boca se abría ante la suya y mis manos la acercaban a mí hasta dejarnos sin respiración. Saqué mis dedos del interior de su cuerpo y subí nuevamente hasta sus pechos. Sus labios se alejaron de mi para bajar hasta mis clavículas. Me adelanté más sentándome en su vientre y de pronto, el sonido de sus cortos besos se expandió hasta mis pechos. Su lengua succionó uno de mis pezones y lo mordió lentamente. Hizo lo mismo con el otro. Me volví a adentrar en ella de una forma lenta y suave, y, otro ruidito de queja escapó de sus labios. Comencé a acelerar un poco mis movimientos. Una, dos, tres embestidas lentas, al ritmo en que deseabamos, tanto yo como ella, lo sabía, al ver su rostro el cual reflejaba pura lujuria.
Toqué un punto y gimió fuerte, muy fuerte. Volví a tocar ese punto, y otro, y otro más. Las embestidas tomaron un ritmo más rápido. Busqué sus labios y la besé, intentando calmar sus gritos.
-Any, estás jodidamente apretada- gemí mientras me introducía una vez más en ella.
Y lo sentí. Sentí que me iría a otra dimensión en cualquier momento. Alcé mi cabeza y posé mi frente en la suya. Sus dientes mordían su labio inferior con una fuerza descomunal. Llegamos al orgasmo al mismo tiempo. Gritamos con placer y desesperación. Sentía cómo mis paredes vaginales se contraían y bajé inmediatamente hacia su feminidad para probar más de ella, mientras que yo me encontraba manchando las sábanas al correrme al mismo tiempo.
Dejé caer mi cuerpo encima del suyo, intentando relajar mi respiración. Me miró y sonrió. Besé sus labios lentamente mientras me colocaba a un lado suyo. La miré aún sin poder asimilar todo lo que había ocurrido. Ella tomó mi mejilla y luego de acariciarla se acercó con los ojos juntos, nuevamente para juntar nuestros labios.
Y ahí me di cuenta; que la amaba incluso más de lo que podía imaginar.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:23 am

Capítulo 21: "Transmitiéndole amor"
Abracé a la chica de ojos hermosos que tenía a mi lado, con todas mis fuerzas y antes de poder decir nada, ella suspiró.
-Te quiero -aseguró creando una revolución de sentimientos dentro de mi. Cosas que no creí poder sentir alguna vez realmente. Escondí mi rostro a un lado de su cuello y lo besé suavemente.
-También yo, Any. Te quiero.
Su cuerpo desnudo junto al mío me hacía sentir completamente segura. Deslicé una de mis manos desde su hombro hasta su cintura y jadeó bajo. Mordí mi labio inferior teniendo en cuenta de que ella no podía verme y acaricié lentamente su piel. Ella se apegó aún más a mi y susurró con voz ronca en mi oído.
-Me encantan tus manos.. pero muero de sueño, hermosa.
Jadeé junto a su oído y mordí el lóbulo de su oreja.
-Dul.. -gimió bajo- No me hagas esto... -suplicó pasando una de sus manos por mis piernas.
-Any -reí en su oído- para tú, entonces -contesté suave.
-Ya no quiero -Y tocó mis nalgas, apretándolas.
Gemí- Entonces déjame hacer una cosita -le avisé colocándome sobre ella.
-Perfecto -Jadeó.
Deslicé mi lengua por un lado de su cuello hasta el centro de sus pechos y me entretuve allí. Tomé uno de sus pechos con mi mano y lo aprisioné. Y el que quedó libre fue directo a mi boca.
Sus manos acariciaban mis piernas las cuales iban a los lados de su cuerpo. Sujeté sus manos y las coloqué sobre su cabeza. Besé desesperadamente sus labios y simulé embestidas haciendo chocar nuestras caderas una y otra vez. Froté mi vagina con la suya mientras ella sólo se encargaba de gemir y llenarme de placer.
Me separé aún más de ella y abrí sus piernas. Quedando ahora yo, entre estas. Sujeté sus nalgas y atraje su coño hacia mi rostro. Pasé mi nariz rozándo su feminidad y al ver su rostro de excitación. Decidí pasar mi húmeda lengua. Y al momento de hacer contacto mi saliva con su vagina. Ella gritó impulsando sus caderas hacia adelante dándome más acceso a esta parte de su cuerpo.
Metí mi lengua ahora más al fondo, y acompañada de dos dedos, fueron la Combinación perfecta para que Anahi nuevamente caiga rendida ante mi. Mis dedos cada vez que salían de su interior estaban cubiertos por una fina capa de líquido blanco. Haciéndome perder la razón. Metí y saqué mis dedos ahora más rápido y aprisioné con mis dientes su clítoris. Hundí mi lengua en su vagina. Y sujetándola de las caderas me ayudé para así introducirme más a gusto.
Anahí sólo se dedicaba a sujetar la sábana con fuerza mientras gemía sin parar. Sentí su cuerpo tensarse y sabía que pronto se vendría. Metí tres dedos en su coño y aceleré mis movimientos. En ese mismo momento, sentí que dentro de ella algo empezaba a apretar mis tres dedos.
-Dulcee -gritó volviendo a subir sus caderas-. Me voy a correr, preciosa -jadeó con placer volviéndome loca. Mis dedos entraron y salieron más rápido y Anahi gritó esta vez más fuerte.
Mi nombre retumbó en toda la habitación y entonces sentí un ardiente líquido correr por mis labios. Aprisioné éstos abiertos contra su vagina permitiendo ingresar sus fluídos en mi boca. Sonreí satisfecha. Me encantaba hacerla gritar y volverla tan loca debajo mío al momento de introducirme en ella. Me senté en su vientre y la besé pero segundos después dejé que me guiara.
Me sujetó de la cintura y luego dirigió sus manos hacia mi entrepierna lentamente.
Me moví onduladamente frotando nuestras vaginas y mordí mi labio inferior al sentir las yemas de sus dedos rozar mi clítoris. Y la sentí estremecerse.
-Ahora me toca a mi -dijo Anahi subiendo una de sus cejas. Me giró quedando ahora ella sobre mi. Metió tres de sus dedos a su boca y los introdujo sin aviso. Me penetraba aceleradamente mientras una sorisa se reflejaba en su dulce, aunque ahora demasiado excitante rostro. Sujetó mi cabello y me besó apasionádamente.
Tomó uno de mis senos y lo jaló. Apretó. Mordió. Lamió y pellizcó. Retiró los tres dedos de una y mojó mis senos y cuello con el líquido que se encontraba hace unos minutos dentro mío. Chupó cada parte en la que había algún fluído mio y se entretuvo en mi cuello mientras frotaba nuestros coños. Absorbió increíblemente mi piel incluso haciéndome doler. Mordió el mismo lugar y no me importaba si luego aparecía con alguna marca que demuestre que ella fue la dueña de mi cuerpo por una noche.
Se empezó a mover ahora más rápido dándo pequeños saltos mientras gemíamos las dos. Y sentí que algo dentro de mi quería explotar. Sabía que si seguía ella haciendo esto llegaría ahora mismo. Por lo visto, pareció haberme leído la mente, pues sus labios ahora se encontraban lamiendo mi vagina húmeda y con sus dedos jugaba con mi clítoris. Grité al llegar al mejor orgasmo de mi vida para luego liberar las sustancias de mi cuerpo sintiendo las manos de Anahí tocarme la entrada del ano y absorver mis fluidos. Cuando imaginé que se recostaría a mi lado, sentí dos dedos dentro de mi ano. Nunca había practicado el sexo anal y esto me tomó de sorpresa. Grité desesperada llena de placer. Curvando mi espalda por todas estas cosas que Anahi hacía conmigo. Sus embestidas se hicieron más rápidas y mis gritos no cesaban para nada. Sentía dolor combinado con placer. Me encontraba completamente caliente y me retorcía al sentir a Anahi aún dentro mío.
-a... Any -gemí ahogada en placer.
-Shh, déjame a mi, princesa -dijo para luego besarme fugazmente. Pero la tomé de los hombros y entrelacé mis brazos alrededor de su cuello para besarla lento.
De pronto sus movimientos bajaron la intensidad y yo aún seguía chocando mi lengua con la suya. Tomé su mejilla y la acaricié dulcemente. Dejó de embestirme y por fin podía sentirme tranquila. Me estaba doliendo demasiado. Lentamente sentí como sus dedos me dejaron libre nuevamente y antes de que haga otra cosa, volví a besarla, transmitiéndole todo el amor que sentía por ella. Y fue ahí por fin, cuando Anahi se recostó a mi lado. Besó mi frente y se acomodó sobre mi pecho

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:23 am

Capítulo 22: Confesión
Sentí de repente que el cálido cuerpo de la linda mujer que se encontraba recostada sobre mí se alejó. Entonces me decidí a abrir los ojos. Yo me encontraba despierta ya mucho antes, desde la primera vez que sonó su alarma. Pero me negaba a separarme de sus brazos.
-Lo lamento no quería despertarte -dijo Anahí cubriéndo sus pechos con las sábanas.
-No te preocupes, ya lo estaba -sonreí.
Me devolvió el gesto y se acercó dudosa hacia mi rostro. Besó fugazmente mis labios y regresó a su posición ligeramente sonrojada.
-¿Qué hora es? -pregunté tomándo su mano.
-Umm -miró nuestras manos juntas y luego me miró sonriendo- Creo que las 6:40
-Wow, mejor me apresuro -me senté dándole la espalda para intentar buscar mi pijama y correr hacia mi habitación.
-Está de éste lado -habló a mis espaldas riendo bajito.
Giré mi rostro para encontrarme con ella aún riendo.
-Necesitaré ésto -señalé la sábana que ella utilizaba para cubrirse
-Pero..
-Anahi, mi vida, debo ir hasta mi habitación y no pienso correr desnuda por toda tu casa
-Aunque no me molestaría -mordió su labio inferior. Reí.
-Mi vida -susurró. Reí nerviosa. No debí decir eso.
-¿Bueno me darás las sábanas? -pregunté sin expreción alguna. Aunque ya no servía de nada. Me había entregado a ella. Y la había hecho mía. Obviamente debía saber que la quería.
Me miró confundida y bajó su rostro. Se puso los shorts y bividi de pijama y se dirigió a la puerta.
-Any ...
-Déjalo así -respondió saliendo de su habitación
Estúpida, estúpida, estúpida Dulce.
Tomé rápidamente las sábanas y me envolví inmediatamente en ellas. Salí de la habitación en busca de la curvilínea y por suerte la encontré pronto, en su cocina.
Me acerqué a ella y la abracé. Nuevamente estaba llorando.
-Dije que lo dejes así -balbuceó quitando sus lagrimas con rabia.
-No puedo, Anahí... y no quiero dejarlo así -susurré en su oído.
-No finjas que te importo ahora ¿bien? -quitó mis manos- Me equivoqué, y te creí cuando dijiste que me querías mientras nadie lo hacía.
Pasé mis brazos por su cintura y la abracé colocándo mi quijada sobre su hombro. Ella no me correspondió y me dolía, no porque no me demuestre amor, sino porque creía que la había engañado; y no era tiempo de decírcelo, ni el momento indicado. Severamente, nunca pensaba decírcelo. Pero anoche nos entregamos mutuamente, y entonces ese "te quiero" era el mismo sentimiento.
-Te amo -dije apegándola más a mi, y besé su cuello dulcemente, descubriendo dos manchas rojas en éste.
Ella aún no respondía y me estaba preocupando. Me alejé de ella, y con temor miré sus ojos.
-yo... -titubeó jugando con sus dedos.
Sonreí ligeramente de lado algo decepcionada y peiné mi cabello com una de mis manos.
-Descuida -acomodé las sàbanas que estaban a punto de caerse-. Se me hace tarde, nos vemos luego.
Me dirigí a mi habitación y luego de una rápida ducha, cepillé mis dientes, me vestí y arreglé mi ropa en la pequeña maleta. La tomé decidida para dirigirme a casa pero... no quería dejarla... aunque sólo me lo haya pedido por una noche... es cierto, sólo fue por una noche.
Tomé mis cosas y me encaminé hacia las escaleras. La observé ya vestida bebiendo jugo y junto a ella un desayuno adicional.
-Me iré ahora -le avisé sintiendo una presión en el pecho.
-Preparé esto para las dos -señaló la mesa en dónde se encontraba ella desayunando.
-Gracias pero.. lo lamento, se me hará tarde. Debo ir por Marissa.
-Quédate conmigo -me pidió levantándose de su asiento.
-Debo ir por mi prima -respondí fría.
-Dul, tengo miedo, por eso no te respondí antes -dijo con sus ojos ligeramente cristalizados
-¿Y crees que yo no?- Bajó su rostro y luego volvió a mirarme apenada. -También tengo miedo, Any; y si no eres capaz de confiar en mis sentimientos... no me hubieras dejado acercarme a ti desde un principio.
Mordió su labio inferior apenada aún sin articular ni una sola palabra.
-Y dije lo que sentía pero parece no importarte, entonces no sirve de nada amarte de ésta manera...
Una lágrima corrió solitaria por una de sus mejillas y la eliminó suavemente dejando sus manos cubrir su rostro para entonces llorar sin calma.
-Te amo. Realmente lo hago -me confecé sin acercarme ni un sólo centímetro. -Pero descuida, eres libre de sentir lo que quieras. Ella seguía en la misma posición. -No quiero hacerte sentir mal, Any
-Abrázame -pidió entre sollozos partiéndo mi corazón.
No me gustaba que ella pudiera hacer esto. Tener el poder de decirme lo que quiera y yo cumplírselo sin "peros". Respiré profundo y dejé mi bolso sobre el sofá para luego dirigirme hacia ella. Pero cuando estaba a punto de abrazarla ella quitó las manos de su rostro luego de secar unas lagrimas y las pasó detrás de mi cuello lentamente mirando mis ojos. Apegó sus labios a los míos y luego de suspirar sobre ellos juntó sus ojos.
-Te amo -susurró sobre mis labios- y no importa si alguna vez me haces daño, me estoy arriesgando justo ahora -volvió a respirar hondo- y es sólo por ti.
Y seguido de eso me besó. Acarició mis labios con los suyos y me apegó más a ella. Mordió suavemente mi labio inferior y volvió a susurrar.
-Quédate conmigo, por favor.


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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:24 am

Capítulo 23: Celos
Nos encontrábamos Chris, Any y yo dirigiéndonos a alguna tienda de películas. Marissa estaba en casa preparando palomitas y limpiando todo. Esto era realmente incómodo. No hubiera accedido a venir con ninguno de los dos.

Flashback
-Entonces, _Dul va por las películas, Any y yo limpiamos el desastre y ... ¿Qué hace Chris?
-Voy con Dul -dijo mi mejor amigo levantándose del sofá y poniéndose a mi lado.
-¿Y si... mejor voy yo con Dul y tú te quedas con Mari? -habló esta vez Any
-No lo creo, Marissa dijo que te quedarías con ella, no puedes cambiar planes ya hechos -le respondió en un tono poco cortez.
-Puedo hacerlo -La curvilínea lo retó
-Es lo que crees, pero no vienes aquí a dar órdenes
-Basta -mi prima resopló cansada de ésto. Es que ciertamente, entre ellos siempre pasaba esto.
-Yo voy con Dulce -dijeron Anahi y Chris al mismo tiempo para luego asesinarse con la mirada.
-Vayan los tres y déjenme en paz -dijo Marissa desapareciendo de nuestras vistas.
-Bueno....
-Vamos -Anahi tomó mi mano y me jaló hacia la entrada ignorando olímpicamente a mi mejor amigo.
Fin flashback

-Hemos llegado -susurró Anahi en mi oído haciéndome estremecer.
-Ustedes vean que película -les dije apoyándome en un muro afuera de la tienda.
-Bien -Anahi se encogió de hombros- ¿Estás enojada? -preguntó haciendo un ligero puchero. A lo que negué sonriendo un poco. Me gustaba tanto ésta chica-. Bueno, entonces todo está bien -dijo para luego besar mi nariz fugazmente y entrar a la tienda a la cual Chris había ingresado ya hace unos minutos.
Habían pasado 2 semanas. Dos largas semanas y aún recordaba cada centímetro de su cuerpo con exactitud. Bien, antes sólo la pensaba como cualquier cosa, como algo que usar y luego olvidar. Pero ahora la quería para siempre y no había tenido una oportunidad con ella a solas desde que mi prima vió las marcas en nuestros cuellos... Aunque no le dijimos nada, sé que ella no sólo sospecha algo, simplemente ya lo sabe.
-Dul -Anahi me llamó desde la entrada de la tienda.
-¿Que pasó?
-Chris no quiere comprar la película que le entregué, incluso estuve de acuerdo con una que él quería y dijo que ahora era una pésima idea -se quejó en tono infantil haciendo una mueca jodidamente tierna. Bien, Chris me iba a escuchar.
-Christian
-Ya la tengo -me entregó la bolsa con la película sin gesto alguno y se acercó a la salida.
-Chris -Lo volví a llamar tomando su brazo.
-Está bien, es sólo que me duele la cabeza, creo que iré a casa
-Ojalá y no te pase -Anahi soltó riendo detrás de nosotros. Chris la miró y seguido de eso bajó su rostro.
-Te acompaño -le dije a mi amigo ahora abrazádolo de un lado.
-No importa, Dulce
-Vamos -y lo jalé hacia el exterior de la tienda- Ah -giré para ver a Anahi- Pueden empezar la película sin mi.
Le entregué el paquete y caminé junto con Chris hasta conseguir un colectivo. Anahi a veces podía ser tan tonta. Él después de todo era mi mejor amigo y él ciertamente no era una mala persona, y sí, ellos no se llevaban del todo bien pero Anahi se había comportado pésimo.
-Descansa -le dije besándo su mejilla
-Igual tú -me hizo una mueca
Llegué a casa y al ingresar vi la TV apagada. Me acerqué al sofá y ahí estaba Anahi mirándo a la nada. No estaba Marissa y me parecía aún más raro.
-¿Mi prima?
-Salió, dijo que te espere, pensó que no traías llaves -sonreí involuntariamente. Por fin solas, pensé-. Pero ya puedo irme -dijo peinándose y levantándose del mueble.
-No -le pedí tomando su mano-. Quédate, no quiero estar sola
-Bueno, puedes ir a casa de Chris.
Achiqué los ojos imaginándome por fin la razón por la que siempre actuaba así, aunque lo creía imposible, tal vez se trataba de eso. Celos.
-¿Entonces no puedes quedarte? -acorté más la distancia entre nosotras. Descubrí a sus traviesos ojitos mirar mis labios y luego mis ojos, haciendo que sus mejillas tomen un color rojo único. Sonreí tomando su cintura y apegándola más a mi. Ella pasó una de sus manos detras de mi cuello y susurré.
-Necesito hablar contigo.
-bésame -me pidió ya con los ojos juntos y abriendo ligeramente los labios. Haciendome todo esto más imposible.
-¿Y los modales? -pregunté molestándola.
Y no dijo nada, sólo subió su otra mano a mi cuello y me atrajó rápidamente a sus labios, haciéndome sonreír ante su actitud. Había esperado ésto. Aunque por lo visto, las dos lo habíamos esperado.
-Estaba echando esto mucho de menos -susurró sobre mis labios.
-Respecto a eso... -dije sin poder terminar ya que ella se había alejado totalmente en ese instante.
-¿Te has arrepentido? -preguntó casi espantada imaginándose lo peor.
-No -me apresuré en decir volviéndo a acercarme-. Claro que no -le aseguré y ella sonrió tímida.
-¿Entonces? -preguntó curiosa
-Bueno -titubeé-. yo... -reí nerviosa peinando mi cabello. Ella me observaba divertida-. ¿Any... tú... te quedas a dormir hoy?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:24 am

Capítulo 24: ''Shhh''
La pegué contra la puerta para así poder cerrarla. Ella tenía sus piernas alrededor de mis caderas y no dejaba de besarme mientras mis manos la sujetaban de sus glúteos y los masajeaban haciéndola gemir sobre mis labios.
La recosté sobre el acolchado y empecé a masajear sus senos sobre su ropa, aún sin soltar sus labios. Quería hacerla mía de nuevo, lo deseaba demasiado en éste momento. Salté de la cama y me quité los zapatos. ¡Malditos zapatos y malditas agujetas imposibles! Me demoré un poco pero pronto me encontré sobre ella, comiéndole los labios como me había acostumbrado ya. Su boca se abrió dispuesta, su lengua se me presentó sumisa y a la vez violenta. Mordí su labio inferior, succioné el superior, luego introduje mi lengua hasta alcanzar el paladar de su boca.
Me perdí en la curvatura de su cuello, en su mentón y en sus hombros. Dejaba besos, lamidas y mordidas en el camino, aun sabiendo que una vez descubriera las marcas, me reñiría como nunca y no sólo ella, también mi prima. Ah, podía soportar una regañada, pero en ese momento, no podía soportar la idea de detenerme. Y continúe.
Luego, como hormigas siguiendo un caminito, las yemas de mis dedos encontraron el camino desde sus caderas hasta sus senos. Con la palma los bordeé, deslizándola sutilmente de arriba abajo, sin cubrirlos plenamente, sólo bordeándolos bajo el bracier, mientras embelesada, miraba sus claros pezones mientras estos se endurecían. Besé generosamente sus labios, para luego concentrarme plenamente en sus pezones. Me gustaban sus pezones, no tan oscuros, pequeños y puntiagudos. Con la punta de la lengua los bordeé, dejando humedad allí, por donde ésta pasaba. Luego atrapé la punta entre mis labios, ejerciendo un poco de presión, no mucha, sólo la necesaria.
Rapidamente me deshice de su camiseta. Mis labios seguían jugueteando con sus pezones, mis manos dejaron por un momento las copas de su bracier para acariciar su abdomen, así, por encimita, tocando ligeramente, deslizándome más abajo, para terminar acariciando su entrepierna, cerca y lejos a la vez; luego sus muslos, nuevamente su vientre, su bajo vientre, otra vez sus piernas. Ella se agitaba, buscaba mis manos, se abría y suspiraba.
En un segundo, ella ya se encontraba totalmente desnuda debajo mío. Entonces decidí dejar el jugueteo, pronto mis dedos otra vez se encontraron en su bajo vientre, pero esta vez no los desvié a ningún otro lado, siguieron bajando hasta encontrarme con su humedad. Una suculenta humedad que tentaba mi lengua. Deslicé los dedos suavemente. Sentí su clítoris como si palpitara, y lo palpé con cuidado, a una velocidad incitante pero moderada.
Ella se retorció un poco, gimió. Y yo la besaba mientras mis dedos la complacían. Sus caderas habían comenzado a moverse, buscando arrancarle más intensidad a mis caricias. Me separé un poco y la quedé viendo fijamente. Con mucha paciencia comencé a introducir un dedo dentro de ella.
Mientras lo hacía, ni siquiera me atreví a quitarle la vista de encima. Ella me miraba y yo a ella. Estaba igual que excitada que yo, podía verlo en sus ojos. Agobiada por mi paciencia, empujó sus caderas, envolviéndome por completo. Le sonreí pícaramente y ella me devolvió la sonrisa. Luego, dejando muchos besos por todas partes, fui descendiendo, hasta que mi lengua probó lo que tanto había estado esperando.
Su cuerpo se tensó una vez más mientras la punta de mi lengua bordeaba pacientemente su clítoris. La movía con movimientos circulares, luego la presionaba intermitentemente, acercando más mis labios para intentar atraparlo entre estos, y chuparlo y succionarlo a mi antojo, terminé entonces con sus labios mayores entre los labios de mi boca.
Ella volvió a estremecerse.
Aproveché e introduje mi lengua, la moví lo mejor que pude, esperando que mi mejor esfuerzo no la desilusionara. Su cuerpo siguió tensándose, y la vi sujetar las sábanas con fuerzas.
Una vez más me sentí tentada a penetrarla con mis dedos, pero esta vez introduje dos y comencé a explorarla, a llenarla con movimientos circulares, rápidos y lentos, separando mis dedos dentro, intentando meterlos hasta donde ya no pudiera más. Mientras lo hacía ella se reincorporó un poco, se sostenía con sus codos, sus piernas cada vez más abiertas mientras me miraba fijamente, yo le despegué la vista únicamente para seguirla besando ahí donde tanto me gustaba saborearla. Porque me gustaba su sabor. Se terminó de reincorporar aplastando mi mano en el proceso. Me abrazó y me besó. Mis dedos seguían prisioneros en su interior.
-Me cortarás la circulación -susurré sobre sus labios.
-Dejalo así -me devolvió en el mismo tono.
Si tenía algo más que decirme, no lo supe porque no se lo permití. Me hice con sus labios en un ataque violento en el que nuestros dientes se rozaron en más de una ocasión, los que nos hizo ahogar sendas carcajadas por la torpeza de nuestros actos. Poco a poco la fui acostando, hasta quedar completamente encima de ella. Volví a introducir mis dedos, mientras una de sus manos sujetaba mi nuca, clara muestra de que no quería que nuestra sesión de besos concluyera para que así yo pudiera atender otros asuntos. Pero si eran esos labios los que querían atención, quién era yo para negarme. Sin embargo, la carne es débil, y yo podía notar como ésta me llamaba a otras zonas. Pero cuando solté sus labios para atender nuevamente sus senos, ella me miró, severamente y me dijo:
-¡Bésame aquí! -señaló sus labios ahora de un leve tono carmesí.
Reí. Su rostro ya mostraba las líneas de una tensión que no podía seguir siendo ignorada. Una tensión que se extendía y me envolvía a mí con sus poderosos brazos uniéndonos como si fuera una sola.
-¡Mandona! -exclamé justo sobre su boca.
Ella volvió a esbozar una sonrisa, sentí en mis labios el movimiento de los suyos, pero pronto vi como perdían forma. La besé. Y antes de poder hacer otra cosa, escuché el sonido de unas llaves y la puerta de abajo, me alejé rápido y la miré, por lo visto ella también lo había escuchado.
-Mierda -dije antes de saltar de la cama-. Anahi, vístete -tomé su ropa interior la cual se encontraba de mi lado y se la pasé mienrtas tomaba mis zapatillas. Pero antes de poder hacer nada sentí sus manos tomar mis hombros y al levantar mi rostro ella inmediatamente se sentó a horcajadas sobre mi.
-Anahi -titubeé-. Marissa está abajo...
-¿Y qué? Seguro y se duerme en el sofá ahora mismo -dijo empezando a besar mi cuello.
-Any, pero...
-Shhh -y besó mis labios para no permitirme decir más. Ella se encontraba completamente desnuda sobre mi y yo aún tenía toda mi ropa estorbando. No quería parar esto pero tampoco quería que mi prima nos encuentre así.
-Any -dije tomando su rostro entre mis manos para mirarla fijamente a los ojos.
-Está bien -rodó los ojos y se hizo a un lado para poder vestirse.
-¿No vieron la película? -preguntó mi prima abriendo el empaque.
-No la iba a ver sola -agregó Anahi haciendo un puchero. Sonreí.
-¿Y bueno ya me dirán? -Marissa se colocó sus brazos cruzados a la altura de su pecho.
-¿Decir qué? -pregunté confundida. Por favor, Dios, no de nuevo
-Lo de ustedes -Nos señaló y noté el rostro de la curvilínea tornarse de un color rojo.
-¿En serio sigues con eso?
-Entonces explíquenme por qué bajaron juntas, y por qué Any tiene una marca en el cuello -Agregó haciendo que Anahi voltee a verme inmediatamente tocando un lado de su cuello.
-No es nada, ella estaba así -me excusé
-Vamos chicas, yo tambiénn estoy metida en esto, es casi una relación de tres, así que tambien pueden decirme novia -guiñó.
-Marissa...
-Bueno, si quieren podemos olvidarlo todo viendo ésta película -levantó el estuche-. y comiendo palomitas -sonrió ampliamente.
-¡Genial! -Anahi me jaló hacia la cocina rápidamente. Lo que me espera.
-Te voy a matar -dijo mi linda y adorable Anahi ni bien se adentró a la cocina detrás de mi después de empujarme como si yo fuera un paquete, tan amorosa, como siempre.
-¿Si? -pregunté levantando una ceja y sonriendo.
-Sí -afirmó frunciendo ligeramente el ceño.
Me acerqué decida tomando su cintura con mis dos manos y apegándola más a mi haciendo que la aprisione contra la pared.
-No creo que seas capaz -susurré.
-Te voy a... -pero antes de terminar su frase, la interrumpí algo dudosa pero segura al mismo tiempo.
-¿Aceptarías una cita conmigo? -pregunté cerrando los ojos fuertemente esperando su respuesta.
Pero ya había pasado cerca de un minuto y ella aún no respondía y esto realmente me estaba desesperando. Creo que no era para nada un buen momento, pero solo fueron los impulsos, ya no podía esperar más para decírselo. Fui quitando mis manos de su cintura y de un sólo movimiento sentí sus dos manos acunar perfectamente mi rostro y sus labios sobre los míos moviendose lentamente.
Espero que sea un sí.
-Te amo -aseguró sobre mis labios-. y cuando te lo dije por primera vez.. creí nos ahorraría citas -rió tocando mis labios con las yemas de sus dedos.
-Bueno.. -titubeé- entonces...
-Quiero ser tu novia, Dulce

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:24 am

Capítulo 26: ''¡Se les hizo!''
-¡Lo sabía! ¡Sabía que algo me ocultaban! ¡Dios mio! ¡Se les hizo! -mi prima exclamó mientras saltaba sobre el sofá para luego alcanzarnos y abrazarnos con tanta fuerza fuera posible.
Anahí solo atinó a bajar el rostro ligeramente sonrojada y ya me moría por besarla tomando sus calientes mejillas que ahora tomaban un color aún más rojo debido a que Marissa seguía con sus comentarios sobre lo nuestro. Sí, lo nuestro.
-¿Y bien? ¿Quieren que las deje solas para que...
-¿QUE? -Anahi soltó sorprendida incluso antes de que la rubia termine su oración
-Any, por Dios, que pensamientos tan turbios -bromeó mi prima-. Aunque no te culpo, estar tanto tiempo al lado de mi prima...
-Marissa
-Bueno, igual, podrían irse a casa de Any -se carcajeó-. Pero yo ahorita de aqui no me muevo, tengo tanto sueño.
Una vez que mi prima se dirigera a las escaleras y desapareciera completamente de nuestras vistas, giré para poder verla; y ahí estaba ella tan hermosa mirándome fijamente a los ojos, sonriendo dulcemente y con un brillo peculiar alumbrando sus ojos.
Ellas sólo atinaban a mirar sus ojos cómo si haciendo eso pudieran descifrar cada uno de los pensamientos de la otra. Anahi rápidamente se acercó para pasar sus brazos sobre los hombros de su ahora novia y suspiró, haciendo que Dulce se estremeciera. Luego de unos segundos alejó un poco su rostro para poder contemplarla nuevamente. Y luego de unos eternos segundos mirando sus ojos desvió ligeramente la dirección de su vista hacia los labios de su chica.
Dulce se encontraba sujetándola de la cintura cuando de pronto sintió los suaves labios de su Anahi moverse sobre los suyos torpemente. Entonces la besó. Por primera vez la besó consciente de que ahora se pertenecían la una a la otra. Y posó una de sus manos sobre la mejilla de su novia acariciandola dulcemente con la yema de sus dedos.
Ni bien se separaron por falta de aire. Anahi juntó su frente con la de Dulce y sonrió acariciando su cabello.
-¿Entonces nos vamos a mi casa? -preguntó elevando una de sus cejas. Reí.
-Claro, y cuando mi prima está presente te haces la pura -dije y ella rió.
-Mmh tal vez -susurró dirigiendo sus labios hacia mi cuello.
-Anahi, no -jadeé sin molestarme por apartarla ni un poquito.
-¿Segura? -gruñó aún clavando sus dientes en mi piel.
-Sí -gemí al sentir una de sus manos acariciar uno de mis senos por debajo de la ropa.
-Detenme, entonces -susurró undiendo su dedo pulgar contra mi pezón, aún besando y mordiendo mi cuello.
-De.. ahh, Any -Gemí. Sabía que no quería detenerla pero, no podíamos hacer esto, aquí.
-Teníamos algo por terminar, mi amor... -ronrroneó acercando su otra mano hacia mi otro pecho.
-Anahi... -Y no pude decir más porque la boca de mi novia estaba comiéndose la mía.
Sin darme cuenta ya nos encontrábamos dentro de mi habitación completamente desnudas, en el suelo, arañándonos la piel. Anahi tomó la iniciativa y, mientras seguía embelesada con los sonrosados pezones de Dulce, comenzó a acariciar la sutil humedad entre sus piernas. Sus dedos encontraron al inicio un poco de fricción, pero un par de besos después tuvieron más libertad. Dulce comenzó a gemir, a separar las piernas y a mover suavemente las caderas. No tenía de donde asirse, así que se prendió de los hombros de Anahí, apretándolos fuertemente.
-No podemos hacer demasiado ruido, princesa -le recordó Anahí, varias gotas de sudor le adornaban la frente.
Dulce asintió rápidamente mordiendo sus labios. Anahi se inclinó para darle un dulce beso en los labios, y después bajar por sus pechos por un camino de besos hasta llegar a su vientre bajo
-. Quiero hacerte el amor -susurró ahora con otro tono de voz. Uno más bajo. dulce sintió que el corazón se le saldría en ese mismo instante. Y antes de poder responder, la lengua de Anahi hizo contacto con su clítoris, su cuerpo no hizo sino arquearse de manera abrumadora al tiempo que lo silenciaba. Se sintió un poco cohibida cuando comenzó a escuchar ruidos, ruidos húmedos, mientras los labios, la lengua, la boca completa de Anahi, devoraba sus labios; uno primero, luego el otro, buscando succionar, buscando abarcarlos enteritos.Dulce separó las piernas todo lo que pudo, gimió sin contenerse con los brazos extendidos, tratando de buscar de donde sujetarse. Sus caderas se movían por cuenta propia casi sentía sus piernas acalambrarse, tensas y sueltas, a partes, mientras su pecho era un vaivén interminable sonoro, de ser humano hambriento. Todo culminó con el único gemido contenido de la noche. Y sintió una satisfacción tan poco habitual, que tomó a Anahi del cabello, la jaló hacia sí, besó sus labios una, dos, tres veces, se acurrucó a su lado y allí, justo en el suelo se quedó dormida.
Cuando ella duerme tan cerca de mí, no puedo conciliar el sueño. Dentro de mi pecho, una sensación totalmente abrumadora lucha por escapar. No sé qué hacer, no estoy acostumbrada, y el temor a no dar tanto como recibo, o a no valorarlo como es debido, es lo que me mantiene despierta, aunque no siempre es únicamente esto. No es algo malo. Bajo las sábanas, y sintiendo el roce de su piel contra la mía, no puedo experimentar otra cosa que no sea felicidad. Imagine lo que imagine, piense lo que piense, con sólo saber que ella está allí, a mi lado, soy feliz; que la puedo tocar, oler, besar, mimar, abrazar, morder, mirar… Me gusta mirarla.
-¿Aún no duermes? -me preguntó una dulce Anahi soñolienta mirándome sobre sus hombros.
-Ya estaba a punto
-Lo siento -se encogió de hombros acurrucándose aún más a mi.
-Descuida -reí bajito-. ¿Por qué te has despertado? No recuerdo haber hecho ruido o algo
-No lo sé
-Bueno, descansa ahora, Any
-Ya que insistes -bromeó juntando por fin nuevamente sus lindos ojos café.
Hay algo en ella que me tranquiliza, que me dice: «quédate conmigo». Y yo creo en ese algo impronunciable y me aferro a él. Es entonces cuando, dentro de mi pecho, mi corazón comienza a martillar con la fuerza de mil locomotoras, y presiento que en mi rostro se forma la más torpe de las sonrisas.
En esas noches de desvelo, me pregunto si, por casualidad, yo provoco lo mismo en ella. Me pregunto si, una vez me quedo dormida, ella despierta y comienza a pensar exactamente en lo que yo, minutos antes, había estado pensando. Me intriga saber si su rostro también se ve adornado por una torpe sonrisa, o si sus ojos se fijan en la nada, recordando, imaginado lo que vendrá, agradeciendo, de la misma manera en que yo lo hago, por tenerme en su vida, por estar juntas…
Hago un pequeño paréntesis y beso su hombro. Ella se mueve, incómoda, gruñona, porque estoy perturbando su sueño. Le susurro algo, pero la conozco, y sé que en realidad está profundamente dormida. Sonrío. Me inclino un poco, y veo que sus labios están curvados en algo demasiado parecido a una sonrisa. Y me quedo un momento más observando su tan fina carita y la abrazo de lado con un poco de fuerza cuidando no hacerle daño.
Termino de acomodarme. No sé qué hora es; luego noto que, si había sido capaz de ver cada una de sus expresiones fue porque la luz del amanecer llevaba tiempo queriéndose colar por la ventana. Bostezo, cierro los ojos, los abro nuevamente. Estoy así, parpadeando lentamente hasta que el sueño por fin me llama.
-Dulce... -Ah, reconozco esa voz, sonrío, o creo sonreír, no sé.
-Dime... -gruñí undiendo mi rostro en la almohada.
-Despierta ya, perezosa -me dice Anahi sentándose a mi lado. Yo aún no abría los ojos pero la podía sentir.
-Sólo un rato más...
-Por favor -Suplicó sacudiéndome ligeramente desde la cintura.
-¿Por qué tanto apuro, Any?
-Dijiste que iríamos a ver a nuestro bebé; por favor, hoy nos lo podremos traer, lo prometiste.
Nuestro bebé, recordé. Habíamos pasado por un veterinario las últimas dos semanas observando a un lindo cachorrito. Anahi se había encariñado demasiado y habíamos quedado en traerlo a casa en cuanto vayamos viendo un lugar en su casa para tenerlo. Aunque lo vería yo siempre, ya que paraba incluso más horas con Anahi que en casa. Y como dije, era nuestro bebé. Ella decidió nombrarlo Buddy, y ayer cuando lo fuimos a visitar, otra familia estaba con él. Y no quería ver mal a mi princesa. Fue entonces cuando hablamos con el encargado e hicimos los papeles para llevarnos al cachorro. Y como nos había visto seguido por ahí, no dudo en darnos al lindo peluchito.
Ni bien llegamos a casa vimos el lugar adecuado en dónde podría quedarse, y después de unas vueltas, simplemente se quedaría en la habitación de Anahi.
-Está bien, ya voy -froté mis ojos con pereza y me senté apoyándome contra la cabecera.
-Te amo -exclamó luego besar fugazmente mis labios y salir de la habitación. Reí.
Luego de cepillarme los dientes, ducharme y cambiarme bajé a la cocina para encontrarme con mi linda novia esperándome con el desayuno ya hecho. Unos. minutos después ya nos encontrábamos camino al Mall. Anahi estaba muy emocionada y cada vez se estusiasmaba más. Me encantaba así.
-Pondré el seguro para niños si sigues así -le bromeé.
-Es que estará con nosotras, ya -exclamó feliz para luego besar mi mejilla-. Aparca rápido, por favor -Reí ante su desesperada actitud. Acomodé el auto y un segundo después Anahi ya se encontraba afuera apurándome para salir.
-Tranquila, Buddy no se moverá de ahí -la abracé desde atrás apoyando mi quijada sobre su hombro.
-Muero por tenerlo con nosotras -me dijo acariciando mis manos-. Quiero te que mudes conmigo.

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