Ali

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Ali

Mensaje por Admin el Mar Abr 25, 2017 6:45 am

Autor: Sombra234 & Julia

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Capítulo 0

Mensaje por Admin el Mar Abr 25, 2017 6:50 am

Era una de las noches más frías del año, el viento había hecho acto de presencia desde hacía unos días trayendo consigo las bajas de las temperaturas con la llegada del otoño, pero está en especial era sin duda “la más helada de mi vida”. Ingrese en la casa de Farid intentando sacarme el frío del cuerpo al frotar con insistencia mis manos.
- Bienvenida Claud- levante mi vista a lo alto de la escalera del enorme caserón para enfocar a un muy sonriente pelirrojo, mientras las risas hacían eco en todo el espacio de aquella casa ladee la cabeza mientras mi amigo descendía de la escalera dispuesto a tomar mi abrigo, habían pasado casi dos semanas desde la última vez que estuve en este lugar y sin embargo debía reconocer que la madre de Farid trabajaba rápido en la remodelación. - Linda casa…- sonreí coqueta a mi amigo al sentir sus manos firmes y a la vez delicadas retirando el abrigo - ha hecho un buen trabajo.
- El mejor de todos…- me contesto risueño el chico, sabía muy bien que su madre tenía una oscura obsesión con el paisajismo y al verse frustrada por sus incontables actividades sociales se desahogaba con lo que más adoraba, su hogar…
Sentí como Farid tomaba mi mano guiándome al salón donde el resto del grupo se encontraba reunido, al parecer haciendo alarde de su escandaloso sentido del humor llenando el lugar con un atmosfera cálida y divertida, mis ojos enfocaron a los presentes en buena medida viejos amigos o compañeros de la facultad. Algunos estaban emparejados, otros solitarios haciendo despliegue de coquetería con los desconocidos, pero entre todos era imposible no ver a dos chicas una mi mejor amiga… Érica, la otra mi peor pesadilla Ángela, que puedo decir la vida es jodidamente irónica, porque Farid las adoraba a ambas.
Me removí incomoda enfocando las bebidas sobre la mesa, el ponche que suponía debía estar nadando en alcohol por lo que preferí pasarle de largo para tomar una cerveza, sentí la mirada fija de unos ojos sobre mí por lo que gire encontrándome la sonrisa encantadora de Érica delante de mío
- Hola, creí que no vendrías - la tristeza se hizo presente en sus ojos cafés haciendo a mi corazón dar patadas emocionadas en mi pecho sin poder controlarlo siquiera.
- No me la perdería por nada- le respondí sin más recibiendo la más encantadora sonrisa acompañada de un profundo y cálido abrazo.
- La fiesta hubiera estado aburrida sin ti - le escuche decir por lo que sonreí aún más ante el contacto cálido de su aliento sobre mi cuello - me alegra que pudieras asistir
- Pero si el encantador Farid está aquí- me gire enfocando a mi amigo que tenia sujeta por el cuello a Ángela que procuraba no enfocarme para nada, teníamos un pacto silencioso, que consistía en la ausencia de palabras y miradas gélidas entre nosotras en situaciones sociales como aquella que mantenía una delicada paz en entre nosotras.
- Pero el encantador Farid - respondió Érica separándose de mí para tirar de Ángela colgándose de ella- no es ni la mitad de linda que Claud- afirmo arrancándome un sonrojo- o la mitad de bromista que Ángela- agrego mire a la chica de cabellos negros que miraba a Érica directamente a los ojos sonriéndole, si había olvidado ese detalle Érica adoraba a Ángela casi tanto como a mí.
- Sí bueno, pero yo tengo muchas cosas que ellas no - dijo Farid sin más con algo de fastidio marcado en su rostro.
- ¿Cómo qué? - escuche a Ángela hablar por primera vez esa noche - Porque si te refieres a tus pectorales a base de esteroides… tienes toda la razón - la risa de Érica resonó con fuerza en el lugar para mi profundo fastidio, ante la mirada enfadada de Farid y la mueca divertida de Ángela, joder si su broma carecía de gracia y Érica se ríe como histérica, a mi de verdad ni gracia me ha hecho.
La noche continuo su curso con su calma habitual mientras miraba por el ventanal, ausente del todo en aquella celebración e ignorando los comentarios jocosos que me eran dirigidos, cada tanto sentía alguna caricia pasajera de Érica que estaba consciente de mis gustos por ver las estrellas, octubre estaba tocando su fin y las lunas de esa época a mi criterio eran las más hermosas del año, dentro de la casa la música estaba resonando desde hacía ya un buen rato, marcando el roce sutil de los cuerpos enfrascados en el baile, manos cada vez más atrevidas incentivadas por el alcohol que parecía invadir ya del todo los cuerpos, me gire buscando a mi amiga para encontrarla con un grupo de chicas en amena plática en una esquina pero con su mirada pendiente en mí cada tanto, al parecer Ángela les había abandonado para bailar con Farid.
Dirigí mi atención de nuevo a la ventana antes de sentir un peso sobre mi espalda y un aroma familiar que me hizo sonreír - las odio… por llevarse toda tu atención - escuche la voz dulce de Érica por lo cual sujete sus manos que apresaban mi abdomen con suavidad, en el momento justo en que una cachetada resonaba en la sala haciendo que todo se quedara en silencio - Válgame… - escuche la voz alarmada de Érica mientras me volteaba a ver a Farid sujetándose la cara mientras una Ángela roja hasta las orejas le miraba con ira.
- ¿Pero quién diablos te crees? - le escuche decir en un tono que claramente reflejaba su estado de embriaguez - No eres más que una zorra… sí me pedías a gritos que te tocara - voltee los ojos en blanco al ver a Farid haciendo el tonto por culpa del alcohol y lo que era peor haciendo el tonto delante de Ángela, vi a Matt el amigo de Farid intervenir separándolo de Ángela, por suerte el idiota de mi amigo tenía amigos decentes que le ayudaran en sus momentos de magna estúpidez.
- Tampoco era para que lo golpearas así - le dije con enfado sintiendo la mirada de reproche de Érica sobre mí, conociendo a Farid segurito le había tocado más de la cuenta.
- Mejor metete en tus asuntos - me respondió secamente por lo que la encare enfadada
- supongo que a ti poco te importaría que te tocara como a mí.
- Chicas - la voz de Érica se intento imponer en nuestro inminente choque, en el momento preciso en que la luz de la casa se fue en pleno dejando sumido al lugar en una terrible oscuridad.
La madre de Farid podía ser una mujer obsesiva en la decoración y remodelación, pero acababa de demostrar que era un asco en cuanto a cuidados eléctricos, escuche varios grititos asustados por lo que extendí la mano intentando dar con Érica para sujetarla finalmente contra mi cuerpo -Todo está bien - le susurre quedamente.- Todo está bien - le susurre quedamente.
- REVISARE! - escuche la voz de Matt de nuevo y otro gritito que me resulto familiar -Cuidado - escuche al chico por última vez mientras esperábamos pacientemente, por desgracia la noche se había nublado ocultando la luna para llevarse consigo la poca claridad que esta traía; el lugar olía a tabaco y alcohol mezclado claro estaba con sudor, escuchaba los murmullos a mi alrededor por lo que sujete con más fuerza a Érica contra mí… nunca faltaba el borracho pervertido.
Los minutos pasaban con agónica lentitud mientras me mantenía quieta en mi posición - ¿Qué tal una historia de fantasmas? - escuche una voz a mi alrededor en algún punto el cual no precisaba con exactitud, antes de que varios vítores hicieran acto de presencia - Me la conto un amigo de un amigo - varias risas divertidas se escucharon mientras sentía como Érica en mis brazos se movía incomoda con toda la jodida razón del mundo, estábamos a oscuras, con el viento azotando fuera, y a una idiota se le ocurría contar una historia de terror - Se dice que en la víspera del día de todos los santos, por las calles solitarias se ve pasar flotando una misteriosa luz - me revolví incomoda apretando más a Érica contra mi cuerpo - que a su paso llena el ambiente de un frío tan profundo como aquel que habita en la más fría de las sepulturas - la voz de aquella chica envolvió el ambiente en una atmosfera de tensión que me provoco un cambio poco agradable del latido cardíaco - nadie sabe que es esa luz que te hace helar hasta el último de los huesos… algunos dicen que es la muerte que sale a pasear ese día, pero todos tienen claro que aquel que la vea no sobrevivirá… solo una única persona lo ha hecho, se dice que lo único que vislumbro fueron unos labios rojos perfectos y unos ojos profundos y azules, antes de volverse loco del todo para echar a correr entre gritos estremecedores…. Aun vive atormentado por el recuerdo de los ojos que le persiguen por doquier deseosos de reclamar su alma y llevarla a la más infinita de las oscuridades.
La luz regreso de golpe haciendo a todos sobresaltar, mis ojos buscaron a la narradora de aquella historia con curiosidad, pero ninguno de aquellos rostros coincidía con la voz que había narrado aquella historia, acaricie la espalda de Érica como intentando tranquilizarla al tiempo que yo también me calmaba, fue cuando enfoque una manita saludándome con encanto, mis ojos se abrieron desproporcionadamente al lado de Matt algo despeinada y sonrojada estaba Érica… desvié mis ojos asustada hacia la persona que abrazaba como si la vida se me fuera en ello, para dar con unos cabellos negros como la más profunda de las noches y unos ojos azules fieros que me enfocaban con enfado, di un grito aterrador que genero una reacción en cadena haciendo que varias chicas mas gritaran, porque ahí entre mis brazos no estaba otra que Ángela.


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Capitulo uno

Mensaje por Admin el Mar Abr 25, 2017 6:52 am

- Es que la verdad te lo buscaste Claud - me gire enfocando a Érica con molestia por enésima vez en lo que llevábamos de la mañana - le podías haber gritado cualquier cosa… pero mira que gritarle “LA MUERTE” a Ángela…. Creo que un ojo morado te salió barato - solté un bufido de fastidio mientras me giraba volteando los ojos en blanco, cada paso que daba en dirección a la salida de la facultad me traía no gratos recuerdos de la noche anterior. Ángela Villafiel era de esas chicas que estudian por hobby, era de un barrio rico de la ciudad, hija por supuesto de una familia acaudala sino es que la más acaudalada de la ciudad, a decir verdad iba a la escuela en su Mercedes automático dos puertas, mientras yo a duras penas hago malabares para pagar el transporte público, mi carrera es mi vida, la suya una diversión patee una puerta con molestia para sorpresa de Érica.
Era una princesa en todo el amplio sentido de la palabra, parecía salida de un jodido cuento de hadas, juega tenis, almuerza en los restaurantes más caros y seguro heredera el país entero, y claro no podía privar a la clase trabajadora de su asquerosa presencia, de sus ojos claros, de su perfecta risa… y de paso recordarnos a todos nuestra miseria…”Hagamos la fiesta en mi casa tengo un sauna y dos piscinas”, claro porque debemos presumir antes que nada, encima la idiota suprema me da ese golpe en media fiesta y ahora el universo entero me mira raro.
Dejando de lado a Ángela y su desagradable presencia en mi vida, en parte gracias a Érica y Farid algo que realmente me preocupa es la historia de anoche, una leyenda urbana sin duda alguna, una que por desgracia he escuchado en repetidas ocasiones y en cada una de ellas tengo el fatal desenlace de que escucho sobre alguna persona que se le ha aparecido esa dichosa luz, llevándole a la locura o arrancándole la vida… ¿Porque me interesa tanto una historia así?, porque esa jodida luz fue lo último que vio mi padre antes de morir.
Y lo peor es que cada que caigo en ello me parece una tontería aun mayor pero mi viejo no paraba de hablar de esa luz en sus últimos instantes en aquel hospital, sus ojos desorbitados, su boca abierta hablando histéricamente… quieren una historia de terror, estar en el hospital mientras tu padre completamente desquiciado agoniza lo es.
La luz del día de hoy es especialmente molesta para mis ojos, así que lo mejor es que busque un lugar donde despejarme no es que desee deshacerme de la grata compañía de Érica de sus manos cálidas llamándome a la calma, para nada simplemente es que mi atormentada mente necesita descanso y no quiero alterarla con mis manías - Érica iré a dar la vuelta te veo al rato - me aleje de su amiga ignorando su cara de preocupación, y las dudas que despertaba en ella, o lo que intentaría para despejar las mismas.
Mi amiga Érica la dueña de mis sueños y mi corazón, es el ser humano mas metiche del jodido universo, pero las ideas que tiene para despejar su curiosidad suelen ser las más trágicas del mundo mismo, y haciendo gala de esta particular cualidad se dirigió rauda a la facultad de negocios buscando sus cabellos negros preferidos, encontrándolos sumergidos en un libro de economía en media biblioteca de dicha facultad.
-Angie, algo le pasa a Claud - le dijo sin más a su víctima de turno en este caso la joven Villafiel, la verdad siento lástima de mi odiada enemiga porque cuando a mi adorada Érica se le mete algo entre ceja y ceja…
- Claud no tiene nada aparte de un enorme ego - le respondieron sin más, sin dejar de leer el libro de economía con concentración - y no me llames Angie por favor.
- Angie - repitió Érica en tono consentido tirando del brazo de la chica - de verdad no se qué le pasa… me mando de paseo ¿A mí? - dijo con dramatismo logrando que una ceja se levantara y los ojos le enfocaran perezosos.
- Pues bien por ella - le respondieron - al fin se volvieron inmunes a tus inagotables encantos, así que deberás buscar alguien más a quien copiarle la tarea.
-ÁNGELA VILLAFIEL ESTO ES SERIO! - un sonoro shhh hizo eco en la biblioteca mientras Ángela tiraba del brazo de Érica obligándola a tomar asiento - Nunca había hecho eso - afirmo la joven esbozando un enorme puchero.
- Dios del cielo bendito - murmuro Ángela mirándola seria- a Claud no le pasa nada, simplemente creo yo que no se siente bien con todo el desastre de anoche - agrego abriendo su tomo de nueva cuenta - mira que quedar como idiota delante de toda la facultad no es sano.
-PERO SI FUE TU CULPA! - grito de nuevo Érica provocando otro shhh de parte de la encargada mientras Ángela tiraba de ella con enfado de nueva cuenta.
-No lo fue-arrastro la voz con enfado- yo en mi vida le he faltado el respeto- agrego seria- me odia porque si y punto -afirmo- YA DEJA DE VERME CON ESE CONDENADO PUCHERO!- otro shhh acompañado por una mirada asesina hizo que Ángela se encogiera en su silla.
-Angie de verdad necesito tu ayuda para ver qué le pasa- asevero Érica mientras recibía un movimiento negativo de la cabeza y una mirada de “tu estas loca”.
-Éri.. Cariño, preciosa- sonrió al escuchar el tono cariñoso de Ángela que tanto le gustaba a ella- si tienes claro que esa mujer ¡ME ODIA!- el grito la hizo dar un salto hacia atrás asustada antes de sentir como la tomaban de la chaqueta y verse fuera de la biblioteca en compañía de una pálida Ángela que se daba de golpes con su tomo de economía en la cabeza.
- Bien ya no tienes nada que hacer - afirmo Érica colgándose de su brazo- ayúdame a investigar- dejo escapar con una sonrisa alegre mientras escuchaba un suspiro resignado de Ángela- ya te dije que te adoro Angie.
-Cada que me echan de la biblioteca me lo dices- afirmo la joven bajando la cabeza derrotada para empezar a caminar con Érica.
Bien dejando a esas dos de lado y las locas teorías de Érica sobre mi comportamiento que tantos dolores de cabeza le crearan a Ángela, yo caminaba pérdida en mis pensamientos en medio de la calle, ya había hecho variedad de investigaciones sobre luces fantasmales y todo tipo de manifestaciones paranormales pero no encontraba nada concreto sobre el suceso que me interesaba como tal y claro bien tenía presente que debía investigar antecedentes de los sucesos, los más viejos posibles… así que simplemente tome la decisión de dirigir mis pasos a la Biblioteca… si léanlo bien todos VILLAFIEL… de verdad como odio a esa mujer, la biblioteca principal de la ciudad cuyo nombre no repetiré ya que lleva el apellido de la más respetada familia de la ciudad, a cuya única heredera odio a muerte… es de las más completas a nivel mundial, así que si buscaba respuestas o las obtenía allí o no las encontraba en ninguna otra parte.
Al llegar al imponente edificio ingrese a paso calmado para dirigirme al computador en el que descansaba la base de datos ingresando varias palabras claves en mi búsqueda hasta finalmente desembocar en el más antiguo de los archivos que databa de 1897, lo cual me sorprendió enormemente, desgraciadamente el archivo que necesitaba leer junto con varios que pertenecían a 1900 estaban vetados al público por antigüedad y requerían un permiso especial para consultarlos.
Mis cabellos se desordenaron ante un movimiento frustrado de mi cabeza, quizás aquellos antiguos archivos me dijeran poco, pero eran esenciales para darle un orden cronológico a mi investigación, sin embargo no había forma de que pudiera llegar a ellos -CLAUD!! - escuche el grito de Érica lo que me hizo girar para ver como traía arrastrada a una muy incómoda Ángela que no paraba de disculparse con los lectores del recinto - Que coincidencia - afirmo mi adorada amiga - mira que estábamos Ángela y yo haciendo una tarea de “Economía aplicada a las artes”, - vio como Ángela miraba a Érica con cara de ¿Qué carajos hablas?, vi los delicados labios moviéndose como para decir algo antes de recibir un golpe en el estomago que hasta a mi me dolió que la hizo doblarse jalando aire como loca - ¿Y tú qué haces?.
- ¿Yo? - mire a mi amiga tragando grueso mientras meditaba aquello unos instantes - pues… verás yo… hago una investigación sobre el pueblo para mi tarea de diseño, quería ver el principio de los mapas de las construcciones más antiguas, pero para eso necesito un permiso especial.
- ¡CONSEGUIDO! - escuche gritar a Érica mientras de nuevo arrastraba a Ángela como si fuera un monigote hacia la bibliotecaria, la verdad sentí hasta pena por ella ya que había estado yo en esa situación incontables ocasiones, vi una leve escaramuza que acabo con una mirada severa de Érica mientras una resignada Ángela firmaba varios papeles, antes de girarse con una credencial especial que me tendió una animada Érica mientras Ángela se ponía su gafete incomoda - ¡VAMOS POR ELLO Y DE PASO ME RECUERDAS LA TAREA PORQUE SEGURO SE ME OLVIDO!!!.
-Podrías dejar de gritar - dijimos Ángela y yo al unisonó me gire a mirarla estaba visiblemente avergonzada y suponía que yo presentaba una apariencia similar.
- Awww que amargadas - dijo Érica poniéndose en medio de ambas y tirando de nuestros brazos al unisonó arrastrándonos a la sección especial de la biblioteca, me sorprendí visiblemente al ver a Ángela ingresar el código de seguridad de la puerta antes de pasar nuestros gafetes por el identificador, al cruzar la puerta el cambio de temperatura fue evidente suponía yo que para conservar mejor algunos materiales, varios libros que se encontraban en cámaras herméticas reflejaban su antigüedad.
- ¿Cuál sección necesitas? - escuche la pregunta de Ángela y me revolví incomoda, sentí los ojos azul profundo enfocándome unos instantes fugaces - Ven Érica te mostrare el archivo familiar… hay fotos de bebé.
-¿Pero y Claud? - escuche cuestionar a Érica.
- Con que no eche a perder nada me alcanza_ escuche la voz indiferente de Ángela - Además así estamos las dos solitas - aquello último me revolvió el estomago a punto estuve de olvidarme de todo el asunto e ir tras ellas, sin embargo lo deje de lado ya que probablemente no tendría otra oportunidad así.
Me apresure al módulo donde suponía estaban los archivos del tipo que buscaba casi cayéndome de espaldas al ver el escudo de la familia de Ángela engalanándolo al parecer también lo que yo buscaba tenía relación con su familia, revise rápidamente el más antiguo dándome por enterada del porque de la ubicación en ese sitio al parecer el que había hecho el escrito era un miembro de la familia Villafiel “Corre el año 1987 de nuestro señor cuando nuestras humildes tierras se han visto atormentadas por la aparición y ataque de espectros de todo tipo. No quiero creer que es mi mente la que se llena de estos extraños sucesos o que bien la locura generalizada a caído sobre nuestra comarca, pero he de jurar antes Dios y ante los hombres que escucho incluso los aullidos agónicos de los hombres lobo en la noche o el aletear deseoso de los vampiro a mí alrededor. Y sin embargo nosotros simples mortales poco podemos hacer ante tan cruel realidad, pero las más terrorífica de todas las bestias que nos atormentan es aquella que te hiela hasta el alma antes de presentarse, esa que se esconde bajo un resplandor azul tan frío como aseguran los pobres desquiciados que le han sobrevivido como los ojos que le adornan, esa misteriosa luz es la promesa de una muerte segura o una vida de locura. Y en este panorama devastador que mi familia busca la forma de hacer sobrevivir a nuestro pequeño poblado en los Villafiel reside el honor y la justicia… así que haremos hasta lo imposible para salvaguardar estos lares aun a costa del sacrificio de nuestra sangre”.
Termine de leer aquello sorprendida intentando buscar más información sin embargo en el pequeño tomo que guardaba el manuscrito simplemente continuaba con temas como descripción del campo y de las familias de las tierras, era como si aquello simplemente fuera el recuerdo momentáneo de una mente desquiciada. Me dirigí rápidamente a revisar el resto de los archivos que tenían relación pero simplemente hablaban de casos clínicos extraños y muertes misteriosas antecedidas por un extraño resplandor no identificable, todas ofrecían escaza información cerré el último tomo para girar a ver a Érica que estaba firmemente abrazada a Ángela cosa que me sorprendió sobremanera parecían fundidas la una con la otra en un sincero sentimiento.
Me acerque despacio para ver sorprendida las gruesas lágrimas corriendo por las mejillas de Ángela antes de que esta se separara de Érica dándole la espalda limpiándose obviamente las lágrimas, mi amiga se giro a mirarme dedicándome una sonrisa algo triste - ¿Conseguiste lo que deseabas?.
- Sí - la mire extrañada para sentir a Ángela pasar a mi lado como si nada dirigiéndose a la salida - ¿Todo está bien? - pregunte mirando a Érica preocupada.
- Se podría decir que sí - observe los ojos de Érica enfocando con tristeza la espalda de Ángela antes de tomar mi mano con fuerza para seguirla, al llegar de nuevo al salón principal note que estaba ya más despejado, vi a Ángela dándole instrucciones a la bibliotecaria antes de dejar su gafete y marcharse sin despedirse siquiera de Érica o lanzarme su usual mirada indiferente.
- ¿Qué le pasa a la señorita perfecta? - cuestione con incomodidad llevándome una mirada asesina de Érica que me dejo sorprendida.
- A veces de verdad Claud eres una idiota - me afirmo corriendo en dirección donde había desaparecido Ángela, moví mi cabeza negativamente mientras revisaba los apuntes que tenía en mi libreta, necesitaba atar cabos de todo tipo siempre creí que la luz esa no era más que una invención que ocultaba un asesino, pero el escrito del antepasado de Ángela me confirmaba que esa cosa tenía siglos paseándose entre los mortales. Un feo escalofrío recorrió de pronto mi espalda, la víspera de todos los santos estaba cerca lo que me dejaba poco tiempo.
Las calles convulsionaban de gente que iba y venía de un lugar a otro concentrada en sus actividades diarias, ajenas a las realidades que el mundo escondía y sí es que estoy empezando a creer en fantasmas y cosas paranormales, creí que las historias que rondaban alrededor de aquella luz tenían que ver con algún maníaco, pero esto cada vez se vuelve más misterioso y escalofriante.
Esta noche la luna estará en lo alto anunciando la llena que se hará presente para el 31 de Octubre, así que será mejor que dé un paseo después de todo yo no tengo miedo a lo que sea esa cosa y mucho menos a la muerte que promete. Amo a mi mejor amiga, pero nunca se lo he dicho porque a fin de cuentas no tengo valor, mi vida entera ha sido muy dura todo por esa maldita luz que me arrebato a mi padre, así que en este mes maldito de octubre solo tengo una cosa en mente y es venganza, una que va más allá de todo amor o razón.
En noches frías como esta, he salido en incontables ocasiones a lo largo de los años pienso que si me encuentro a esa criatura o lo que sea… ¿Cómo le voy a matar? Pero siempre pienso lo mismo a fin de cuentas eso me importa muy poco, quizás lo único que deseo encontrar es la verdad que se esconde en algún lugar olvidado de la historia y la vida.
Es tarde ya y mis pasos resuenan en la soledad de la calle y el asfalto, la primer vez que leí una historia sobre fantasmas fue luego de la muerte de mi padre, pensaba francamente que era una tontería pero a como crecí, aprendí que habían más cosas ocultas entre cielo y tierra de las que me gustaría admitir, demasiada casualidad que distaban mucho de serlo hasta llegar a este punto en que creo que realmente ahí afuera puede existir algo inexplicable.
El viento arreciaba con fuerza tenía toda la noche vagando, había hablado con Érica por el celular hasta eso de las once de la noche sin revelarle para nada mi actual ubicación, fuera que la escandalosa se le ocurriera seguirme, mire la calle desierta delante de mí pasándome las manos por los cabellos, estaba bien armada así que no me preocupaba la soledad; de pronto la temperatura empezó a bajar alce mis ojos enfocando a la luna que de momento se ocultaba detrás de algunas nubes, solté el aliento notándolo blanco… era como si la temperatura estuviera descendiendo a cero.
Varios gatos pasaron en lo que parecía una alocada carrera a mi lado, como si mi presencia no les intimidara en lo más mínimo varios botes de basura resonaron a mi alrededor provocando que desviara mi mirada hacia la oscuridad de un callejón, al tiempo que la temperatura a mi alrededor continuaba bajando detuve del todo mi caminata al sentir un fuerte viento arreciando, incluso he empezado a retroceder porque puedo sentir hasta el último de mis huesos entumirse. Y como surgido de la peor de mis pesadillas aquel resplandor azulado lo envuelve todo… intento pensar, razonar siquiera, pero nada llega a mi mente mientras ese horrible resplandor se acerca y siento el miedo paralizar mi cuerpo por entero, porque cada paso o lo que sea que esa cosa da en mi dirección, aumenta mi ritmo cardíaco y se lleva mi razón…. Terror ¿Esto es el terror?…. Siento que la muerte esta frente a mí, a pasos ya entre la luz azulada veo una silueta que lejos de llenarme de paz aumenta mi terror mientras veo lo que parece una mano estirarse hacia mí.
Un ruido seco de pasos, una figura delante de mí, unos movimientos extraños de sus manos y un resplandor blanco emulando al brillo de las estrellas en lo alto, seguido por aquel alarido desgarrador que sentía me haría estallar los oídos… regresándome la movilidad mientras sentía aquel abrazo protector intentando tranquilizarme, el eco distante de una voz familiar llamándome en medio del silencio aterrador de esta noche y plumas blancas, hermosas… juro haber visto plumas…. Mientras la poca conciencia que hay en mi me abandona…. Dejando al silencio reinar en la noche.

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Capitulo dos

Mensaje por Admin el Mar Abr 25, 2017 6:52 am

Un mano cálida, ¿Es eso lo que siento en mi cabeza?, abrí mis ojos lentamente para dar de lleno con la mirada preocupada de Érica delante de mí ¿Cómo había llegado allí?, me lleve las manos a la cabeza ante la mirada turbada de mi amiga recordaba la luz, el grito y esa figura delante de mí… plumas… también había plumas_ - ¿Claud estas bien?- asentí levemente para mirar alrededor.
-¿Cómo llegue aquí?- cuestione esperando una respuesta sincera de su parte.
- Ángela te trajo- me respondió con tranquilidad- te encontró tirada en la calle, venía saliendo de una fiesta y al parecer algo le paso a su auto así que estaba caminando hacia una estación de servicio cuando te vio tendida en el piso, consiguió un taxi y te dejo aquí-mi amiga desvió sus ojos hacia la puerta-fue a buscar un médico no debe tardar ya.
-No necesito un médico- intente incorporarme pero un fuerte mareo me lo impidió, sentía las manos firmes de Érica sobre mis hombros mientras me instaban a recostarme.
-Tu inconsciencia te ha hecho perder el derecho de opinar- me afirmo con severidad- me preocupaste mucho cuando te vi aparecer en brazos de Ángela, gracias al cielo es más fuerte de lo que parece por lo que no tuvo problemas en cargarte hasta aquí-desvié mis ojos hacia la puerta de la recamara de Érica que se abrió en ese momento dejando pasar a un hombre de mediana edad, seguido de la que a pesar de todo consideraba mi enemiga.
Mis ojos enfocaron a Ángela, por primera vez en mi existencia hice una inspección detallada de ella mientras el médico empezaba a examinarme, todo en ella indicaba que era una joven delicada y refinada, de esas que no es capaz de alzar nada que no fuera un simple libro o bolso, desde su forma de vestir te reflejaba eso, mis ojos se pasearon por sus piernas descubriendo para mi sorpresa que eran atléticas y fuertes en realidad todo el cuerpo de Ángela parecía perfectamente trabajado, joder ¿Por qué no había visto yo eso?... ya sé porque he estado demasiado ocupada odiándola.
-Deja de mirarme o me gastaras- desvié mi mirada al escuchar su voz seria, sonrojándome al ver descubierta mi minuciosa inspección-tengo que ir a casa… el doctor se encargara de revisarte, ya cubrí todos los gastos- escuche los pasos dirigirse a la puerta- la próxima procura no desmayarte a altas horas de la noche y baja de peso estas gorda.
-SERAS IDIOTA!- grite enfadada mientras escuchaba como cerraba la puerta ganándome una mirada de reproche de Érica, mientras el médico me obligaba a recostarme continuando con su revisión- Ella empezó-le dije suavemente a Érica mientras el anciano continuaba su minuciosa inspección. Para cuando el viejo acabo yo tenía una sola preocupación en mente que tanto había visto o escuchado Ángela, porque si bien me había encontrado en medio de la calle esa noche era un alivio… pero me imaginaba como desquiciada balbuceando, algo debió ver para detenerse a ayudarme cuando me odia tanto como yo a ella, algo… a no ser que Ángela misma fuera mi atacante, aquella idea después de todo no era tan descabellada, según los relatos la aparición dentro de aquella luz tenía los ojos azul profundo y mi enemiga precisamente los tenía así. Además es difícil creer que de casualidad estuviera por ese lugar, ella es demasiado delicada y refinada para frecuentar barrios como en el que caminaba.
Mi mente decía que algo en la historia de ella no calzaba para nada, me recosté sabía bien que Érica no me dejaría salir esa noche, me frote los ojos mientras escuchaba su prolongado regaño esa noche parecía que resplandecía más que antes, se veía hermosa y no de la manera que la veía siempre era como si algo en ella la hiciera brillar, me frote los ojos repetidas veces pero en verdad brillaba, los cerré asustada quizás simplemente estaba demasiado alterada, el incidente cabía la posibilidad que me afectara más de la cuenta.
A la mañana siguiente Érica se veía completamente normal cosa que agradecía, luego de disculparme repetidas veces con ella y alegrándome por cada beso que me regalaba en las mejillas mientras insistía en acompañarme a casa, cosa que acepte gustosa. Su conversación relajada y alegre me tranquilizaba notablemente, tranquilidad que se detuvo al ver pasar aquella mujer ensangrentada a mi lado, la mire con horror palideciendo en el acto para girar a ver a Érica que caminaba con despreocupación sin haberla visto, me detuve en seco respirando hondo para frotarme los ojos mirando alrededor…. Érica brillaba de nuevo me sujete la cabeza intentando calmarme mientras notaba los ojos preocupados de mi amiga sobre mí.
-¿Claud estas bien?- me separe de su brazo negando con la cabeza mientras miraba alrededor con horror había cosas que no eran personas, personas que parecían oscurecidas y opacas… y otras que parecían muertas paseándose por doquier, mis manos se fueron a mi cabeza sintiendo mi estomago revolverse con violencia cerré los ojos antes de dar un grito fuerte, intentando dejar de ver todo lo que veía en aquel momento- CLAUD CALMATE! -escuche la voz desesperada de Érica y abrí mis ojos enfocándola pero detrás de ella había una esas cosas por los cerré de nuevo gritando como desquiciada.
-¿Érica estas bien?-escuche la voz de Farid y abrí mis ojos, encontrándolo rodeado de una horrible oscuridad, la cara de mi amigo reflejaba sombrías intenciones algo en él en ese momento me decía que sus intenciones conmigo y Érica no eran buenas.
-No sé… estaba bien y ahora-había gente a nuestro alrededor, cerré mis ojos de nuevo ya no quería ver nada… quería que se detuviera de una buena vez, apreté mis ojos fuerte antes de sentir una mano posándose sobre mi cabeza, una llena de calidez que me alivio de golpe… estaba siendo cargada de nuevo porque podía percibir el movimiento, tenía tanto miedo de abrir los ojos…
-Deja y la cargo yo-escuche decir a Farid con voz nerviosa y alterada.
El apartamento de Ángela contra todo pronóstico de mi mente era precisamente eso, un departamento si bien algo grande, bastante sencillo, cerré mis ojos de nuevo mientras sentía como me depositaban con una suavidad extrema en el sofá, abrí mis ojos dando con los ojos preocupados de Érica- Estaban sangrando… ¿acaso no los viste?-deje escapar sujetando los hombros de Érica con fuerza-Había cosas muchas cosas-sentía las lágrimas brotar de mis ojos mientras Érica me miraba preocupada.
-Claud no había nada_ me afirmo seria-tú… creo que estas alucinando…
-Ella está bien-vi como Ángela la apartaba y me obligaba a recostar en su sofá de nuevo-simplemente ha estado bajo mucho estrés por lo de ayer… puede que haya olvidado cosas del incidente… se llama estrés postraumático y necesita descansar- la mire como si fuera un bicho raro, estoy segura que fue la mirada que le mande a Ángela… joder que yo supiera la muy maldita estudiaba economía no psicología para que saliera con esa pendejada.
-YO NO TENGO ESO!-le grite enfadada.
-La negación es el siguiente paso-vi la sonrisa irónica que me lleno de más rabia mientras la tomaba de su delicada blusa de seda con enfado- ¿Me vas a golpear?, porque las reacciones explosivas impredecibles también van dentro del cuadro.
-Pues terminare de encajar en el perfil- afirme levantando mi puño con seguridad para estampárselo en la cara volteándola del todo.
-¿Ya acabaste?- me pregunto como si mi golpe no le hubiera afectado en lo más mínimo, la mire aun con más irá- Bien ahora recuéstate-sentí sus manos haciéndome recostar de nuevo ante la mirada inquieta de mi amiga.
-Chicas… creo que es mejor llamar a un médico- afirmo Farid mientras le miraba con sorpresa- quizás un especialista ya saben… no creo que la actitud de Claud sea normal… y bueno quizás un especialista.
-¿Qué?-le mire con sorpresa antes de pasarme las manos por los cabellos, me estaba pasando lo que a todas las personas que veían aquella misteriosa luz… me estaba volviendo loca.
-Quizás Farid tenga razón- me gire a mirar a Érica que utilizaba un tono conciliador el mismo que usaba cuando una de sus ideas sin duda no sería bien recibida- digo me afirmaste que no recordabas nada de anoche y quizás sucedió algo serio para que te comportes de esta manera- la mire mientras tragaba grueso, si era verdad le había mentido al decir que no recordaba lo de la noche anterior, si bien recordaba una buena parte… no todo- Anda te vendría bien no crees…. Todo esto es precipitado lo sé, pero cuanto antes lo manejemos mejor…
Me lleve las manos a la cara intentando tranquilizarme, mis amigos me querían mandar al loquero y si lo hacían lo más probable es que me quedara internada, me golpee la frente con la palma escuchando varios murmullos a mi alrededor hasta yo pensaba que me estaba desquiciando sin duda… tenía ganas de llorar lo último que he querido en mi vida es acabar como mi padre en la cama del algún hospital hablando incoherencias.
-Ella no necesita eso-escuche la voz calmada de Ángela que me hizo abrir los dedos con que cubría mis ojos mirándola sorprendida- solo necesita tranquilidad y que sus amigos dejen de afirmar que está loca- vi como Érica y Farid se revolvían incómodos del todo- si van a estar con esa actitud negativa en mi casa por favor váyanse- señalo la puerta para mi asombro mientras Farid la miraba de mala manera y se marchaba mascullando cosas. Érica me miro unos instantes como meditando todo lo acontecido antes de girarse hacia Ángela
- Yo creo que tus sentimientos están…
-No lo necesita- repitió Ángela señalándole la puerta, a pesar de todo no intente detenerla simplemente me gire en el sofá abrazando unos almohadones mientras la escuchaba marchar, respire profundo un par de veces antes de girarme, dándome cuenta que estaba sola en aquel espacio, escuchaba unos ruidos supuse provenientes de la cocina por lo que me dedique a ver el techo sobre mí con preocupación- No pienses tanto o tus tres neuronas se fundirán- desvié mi vista dispuesta a responderle a Ángela como se lo merecía pero me detuve al ver el plato de comida en sus manos- quizás solo necesites algo en el estomago- me tendió el plato- es de anoche pero te aseguro que está en perfectas condiciones.
La mire unos instantes concentrándome en la profundidad de sus ojos, en el azul intenso en ellos-¿Qué viste anoche?- le cuestione sin rodeo alguno y sin ánimos de perder el tiempo.
-Lo mismo que tú- me respondió-claro si es que viste algo y no es que te estás volviendo loca-me asevero con tranquilidad.
-No juegues conmigo- me levante molesta-sé lo que vi, esa maldita luz azul que envolvía una silueta- mis ojos me ardieron de nueva cuenta por lo que me los frote molesta-y algo o alguien me salvo de ella y quiero que me digas si viste a esa persona, y a la cosa en la luz… esa que tiene los ojos de tu mismo color.
-¿Ahora dirás que soy yo la que te ataco anoche?- me sorprendí por su respuesta tranquila y sin ánimo alguno de mentir- pues no, no soy esa luz a la que tanto persigues sin cesar… todo ser humano racional sabe cuando detenerse… pero tú no ¿verdad?
-¿Por qué debería detenerme?- la mire con seriedad sintiendo mi corazón latir en mi pecho y el ardor en mis ojos aumentar.
-Porque puede que la próxima vez no esté cerca para evitar que se traguen tu alma- vi sus ojos azules destellar levemente por lo que retrocedí asombrada- esa cosa no es humana… y nada de lo que uses- vi como se acercaba metiendo su mano en mi chamarra sin duda alguna sacando mi revolver- llámese armas o lo que sea no podrá con ella.
-¿Qué tanto sabes tú?-cuestione recordando los apuntes de aquel diario, esos que eran del antepasado de esa chica que tenia frente a mí en ese momento-¿Y cómo sabes que busco esa luz?
-Tú no estás persiguiendo una luz, estas persiguiendo tu propia aniquilación- le escuche decir mientras le sacaba todas las balas a mi arma y me la arrojaba- ¿Ya estas alucinando o no?
-ESA COSA MATO A MI PADRE!-le grite levantándome enfadada- TENGO DERECHO A DESTRUIRLA!
-No podrás destruirla Claud- me afirmo con tranquilidad- lo único que se puede hacer es capturarla y regresarla al lugar de donde salió pero eso no te corresponde- la mire con ira antes de cerrar mis ojos que ardían a morir de nuevo, cuando los abrí me gire a enfocar la ventana viendo una sombra negra pasar volando por lo que retrocedía asustada, cuando me gire de nuevo a enfocar a Ángela lo que vi me dejo sin respiración, Érica brillaba se veía hermosa pero Ángela ella parecía un… era como ver el sol… todo en ella se veía realmente… no sé cómo describirlo simplemente era… era hermosa..
-Ya lo ves de nuevo ¿verdad?- asentí aun maravillada por la visión delante de mí- hay cosas en este mundo que son difíciles de explicar, demasiado crueles en determinados momentos, tanto que la mayoría termina loco, esa luz como bien la llamas tú… te permite levantar el velo que cubre tus ojos ante esos eventos y verlos con claridad… Claud es momento de detenerse.
-Esto que veo no es cruel- deje escapar sin poder respirar parpadeando sin parar- es… es… yo no sé qué decir.
-No digas nada y descansa- mire a Ángela girarse reparando en toda ella con sorpresa, era realmente sublime- aquí no veras nada desagradable a tus ojos… aparte de mí-como si fuera posible que algo tan hermoso como ella fuera desagradable-así que mesura tu comportamiento y piensa si esta venganza tuya es tan valiosa como para empeñar tu vida en ella.
Me recosté de nuevo mirando el plato de comida, aquello simplemente empezaba a rebasarme en pleno, ahora veía cosas que se supone no debería ver… encima me sentía perdida del todo, Ángela era más de lo que aparentaba mucho más de lo que en mis peores sueños podría imaginar, Érica creía que me había desquiciado y esa cosa… esa cosa… ella no me había explicado que era esa cosa… esa cosa quería mi alma y supongo que no es de las que dejan ir sus presas por el relato que escuche..

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Capitulo Tres

Mensaje por Admin el Mar Abr 25, 2017 6:53 am

La mañana llego para mí luego de un día tranquilo y de una noche tormentosa en que escuchaba aquellos chillidos repitiendo mi nombre, llamándome a dejar mi refugio pero en cada una de las veces los brazos de Ángela me envolvían llenando mí atormentada mente de calma e impidiendo que la locura reclamara del todo mí conciencia, esa que amenazaba con desaparecer bajo el resplandor de aquella luz azulada.
Para cuando abrí mis ojos di de lleno con un hermoso desayuno servido al lado del cómodo sofá con una nota que decía “Medita lo que te dije… y comete todo”, di un suspiro fastidiado antes de que la puerta del departamento se abriera dejándome a la vista a Érica para mi sorpresa- Ángela me dijo que debería venir a verte y cuidar de ti-me afirmo con suavidad-ella regresara a la media tarde… tiene clases hasta esa hora.
-Comprendo-desvié mi vista sin ánimo de enfocarla para nada, después de todo ¿No pensaba ella también que estaba yo loca?, la realidad es que sí… todo aquello era una jodida locura, mientras me atormentaba yo sola poco sabía de lo que Ángela hacia en aquel momento que distaba mucho de una clase.
Los pasos de mi enemiga resonaban en una hermosa mansión antes de abrir la puerta de una espaciosa habitación donde una anciana la observaba -Deja de fingir abuela solo soy yo-ante tal declaración la anciana esbozo una sonrisa divertida levantándose de su silla de ruedas para empezar a caminar hacia la joven que tenía unos cabellos como la noche mientras a cada paso que daba rejuvenecía hasta quedar de la misma edad que ella y con aquel cabello negro característico.
-Te has arriesgado de más- le afirmo acomodándose aquella ropa tan seria que poco le gustaba usar-el abuelo está preocupado, pero he evitado que le avise a tus padres de tu imprudencia.
-No podía dejarlo así- le afirmo Ángela con tranquilidad mientras sentía como le acariciaban con cariño-no podía dejar que la lastimara.
-Lo comprendo-afirmo la ahora chica entretenida dando otro rodeo-nuestra familia resguarda esta ciudad y otras más desde hace siglos, lo sabes bien siempre hemos cazado a aquellos que se atrevieron a atravesar el portal de la vida y la muerte con el único fin de causar daño o saciar su apetito desproporcionado-la miro con dulzura-somos eternos querida nieta… no envejecemos, aunque podemos cambiar nuestra apariencia a voluntad y vernos de la edad que queramos, la muerte no es algo que nos reclame…
-Eso lo tengo bien claro abuela-le afirmo separándose unos pasos -créeme.
-A veces siento que lo olvidas- le afirmo con tranquilidad la mujer dando un respiro cansado - se que eres muy joven tu corta edad en contraste con nuestros siglos puede ser abrumadora, se que aun te aferras a ideas de amor juveniles como es propio de tu edad… pero debes también comprender que a tu padre le tomo siglos encontrar a tu madre… los sentimientos humanos pueden ser muy inconstantes y querida recuerda que tu nunca has sido humana…
-Lo sé- repitió con algo de cansancio- solo quiero que este a salvo es todo, así que déjame encargarme de esta Banshee-agrego seria-estoy preparada para ello…
- Confiare en tu buen juicio hija… solo no olvides la máscara al pelear con ella… eres muy joven y que no puedas cambiar de forma para ocultar tu identidad te pone en riesgo, le diré a tu abuelo sobre esto tienes hasta la Víspera de la fiesta de todos los santos… si no lo logras entonces tu abuelo y yo nos haremos cargo de la situación.
-Lo lograre-le dio la espalda a su abuela que le tomo del hombro con suavidad.
-Anda angelito… déjame ver cuánto han crecido- Ángela dio un suspiro cansado antes de sonreír creando un resplandor dorado en la habitación…
Yo mientras miraba a Érica concentrada en mí del todo, un incomodo silencio se cayo sobre nosotras como nunca antes- ¿Qué pasa Claud?-me cuestiono de golpe.
-Hay cosas que es mejor que no sepas créeme-le asevere con seriedad evitando mirarla-y esta es una de esas.
-¿Cómo pretendes que genere indiferencia, cuando mi mejor amiga parece perdida en algún lugar?- sentí como tomaba mis manos con fuerza mirándome intensamente-Quiero que me digas que te sucede…
-Simplemente estoy resolviendo cosas de mi pasado-me puse de pie viendo como de mi pecho caía un hermoso relicario, me incline a recogerlo viéndolo con intensidad al tiempo que sentía la necesidad de ubicarlo sobre mi cuello.
-Es de Ángela-murmuro Érica-supongo que en ella si confías ahora… y en mí no-vi el dolor reflejado en su mirara y suspire suavemente.
-Érica no seas niña- afirme con molestia-Ángela no me importa como tú, por eso me tiene sin cuidado meterla en este lío-agregue sin más sintiendo mi estomago revolverse-así que ya déjalo.
-No lo voy a dejar-sentí como tiraba de mi brazo con fuerza- quiero que me expliques que pasa… no me importa que tan peligroso sea, soy tu amiga y te quiero… y si ella sabe yo también tengo derecho…
-No Érica porque es diferente- afirme sin más- es diferente porque yo no solo te quiero- baje mi rostro avergonzada, pero que más importaba estaba a nada de mi muerte, a minutos seguramente de volverme loca del todo, así que no tenía importancia ya- yo a ti te amo… no como una amiga… te amo como se ama a un “chico”… no sé cómo decirlo y por ese sentimiento que me generas es que no puedo involucrarte en esto…
-Claud-escuche el tono suave y conciliador deseando que me tragara la tierra- te juro que si fuera homosexual te amaría… pero soy demasiado hetero-levante mis ojos enfocándola, definitivamente solo Érica te daría una respuesta así de fuera de tono- en serio… lo siento- vi como bajaba el rostro apenada-a todo esto ¿Desde cuándo eres lesbiana?-me reí quedamente, quizás lo que más amaba de Érica era su despreocupación apocalíptica.
-Creo que desde que nací-respondí conteniendo el llanto mientras aquel ardor en mis ojos regresaba junto con aquellos gritos que me llamaban, me lleve las manos a la cabeza intentando tranquilizarme mientras sentía el calor del relicario sobre mi cuello… disipando de a pocos aquellos gritos horribles dentro mío.
-Claud- sentí las manos de Érica invitándome a recostarme y sujetando mi mano con fuerza-quiero que me lo digas, pero sé que no lo harás así que por favor cuídate mucho- la mire unos instantes antes de cerrar los ojos con fuerza sin ánimos de hablar nada… me habían rechazado, pero al menos su amistad seguía conmigo-Quizás solo confundes el sentimiento…- Érica tampoco dijo mucho más que aquello, yo nunca confundiría un sentimiento así… aunque en este estado la verdad se poco ya, Farid llego luego al parecer Ángela les había turnado para cuidarme ese día, mi despreocupado amigo hablaba tonterías sobre deportes y chicas, así que finalmente el sueño me gano de lleno mientras apretaba aquel relicario con fuerza entre mis manos…
Un ruido me despertó por lo que abrí mis ojos notando el tono naranja del departamento me incorpore despacio- ¿Farid no te alcanzo con la cachetada que te di en la fiesta?- escuche la voz de Ángela mientras notaba como mi amigo la tenia arrinconada contra la puerta con su cuerpo ejerciendo presión sobre él suyo.
-Tú sabes que no querías rechazarme… solo te gusta hacerte la difícil-vi su mano… la mano de ese maldito subir por la pierna de Ángela… ¿Cómo se atrevía a tocarla así?, me levante como resorte sin saber siquiera que era lo que me pasaba mientras lo tomaba del cuello de la camisa despegándolo de ella con enfado sintiendo su mirada sorprendida.
-NI SE TE OCURRA VOLVER A HACER ESO!- grite fuera de mi por completo, mientras le miraba amenazante-NO VUELVAS A PONERLE TUS ASQUEROSAS MANOS ENCIMA O TE PARTO LA CARA!
-¿A ti que te pasa desquiciada?- escuche la voz enfadada de Farid pero no retrocedí un centímetro en mi decisión- Anda Claud estas fuera de lugar aquí.
-Tú estás sobrando - le afirme sin separarme de Ángela- a poco crees que se fijaría en un insecto como tú, pedazo de animal degenerado.
-Y en quien se fijaría sino… además ella lo desea y yo..- no lo deje ni terminar cuando le di un sendo golpe en la cara con la parte invertida del puño, agradecí por primera vez en mi vida la insistencia de mi madre en las clases de karate, oficialmente iba a usarlas para matar a ese desgraciado.
Farid intento levantarse cosa a la que amablemente le ayude antes de darle un rodillazo en el estomago con ira, de hecho le di varios hasta que se puso pálido y empezó a gimotear en el momento justo que le tome del cinturón y lo mande a volar por la puerta- NI SE TE OCURRA ACERCARTELE DE NUEVO O TE CASTRO!- le dije temblando de ira antes de cerrar la puerta y girarme a ver a Ángela-Y TU DEJA DE SER TAN COQUETA!.
-¿Coqueta?- la vi mirarme confundida cosa que me enfado aun mas.
-Sí coqueta- le afirme moviendo las manos con enfado-Vas por la vida con esas faldas y esos preciosos jeans, siendo amable con todos y educada…. Encima te pones encantadora con medio universo y eso acá y en china se llama coquetería así que deja de hacerlo… a saber cuántos tipos como ese idiota hay por ahí… así que comportarte- afirme arrastrando al voz antes de dejarme caer con enfado en el sofá “estúpida Ángela”.
-Yo no soy coqueta, soy amable-sentí como me acomodaban la almohada del sofá antes de ayudarme a recostarme- no coqueteo créeme cuando lo hago es muy diferente, y tú te comportas igual y antes de que empieces a gritar te recuerdo que estas convaleciente- sentí como me empujaba con suavidad sin dejarme levantar-y bajo mi cuidado…
-Ahora resulta yo me puedo cuidar sola-me quite la almohada de la cabeza y la mande a volar- no necesito que me cuides-agregue-y ya pensé lo que me dijiste quiero matar a esa cosa… después de todo no tengo nada que perder ya- deje escapar con tristeza al recordar mi conversación con Érica.
-Entonces ¿Quieres morir?-la mire con sorpresa mis ojos estaban de nuevo revelando aquello que me maravillaba de ella, ni siquiera podía pensar al verla resplandecer así-porque si es así serás la carnada… supongo que cada vez más seguido, miras las auras, fantasmas y demás-asentí con la cabeza- las Banshees rara vez dejan ir a su presa, buscan llevarla a la locura de una u otra forma para que acabe con su vida y devorar su alma, tus ojos nunca volverán a ser “normales” y si la escuchas gritar en tu cabeza cada vez con más frecuencia es que te quiere con ella.
-¿Por qué no ha venido por mí?- cuestione sorprendida por aquella revelación.
-Si lo ha hecho… pero yo se lo he impedido con eso- señalo el relicario que colgaba sobre mi cuello - eso la confunde y no deja que el eco de sus llamados en tu mente te lleve hacia ella… la detiene por decirlo de alguna manera.
-Cuando me lo quite ¿Vendrá por mí?-la mire asustada unos instantes al recordar la visión de la noche anterior.
- Sí…en el supuesto que no te vuelvas loca antes de que llegue a ti- agrego- las Banshees prefieren no perder energía con sus víctimas, así que intentara desquiciarte antes de alcanzarte- su voz sonó extrañamente fría en aquel momento-pero si es tu decisión, la respetare.
-¿Qué eres tú?-cuestione mirándola con intensidad-se que no eres humana…. Basta con ver como… como..
-No lo soy- me afirmo sin miramiento alguno- todos en mi familia dejaron de serlo hace mucho tiempo-la vi girarse con tranquilidad-simplemente nos convertimos en aquellos que se encargan de encerrar a las pesadillas en tus sueños- los ojos azules de Ángela enfocaron la ventana - mis abuelos y mi padre tienen siglos en esto… mi madre es más joven y yo soy la bebé de la familia por decirlo de alguna manera- escuche la suave risa- tienes hasta mañana para despedirte de tus amigos y familia, no puedo asegurar tu supervivencia-aquello me dejo en asombrada no por sus palabras sino por la tristeza infinita que reflejaron sus ojos en aquel fugaz instante, de hecho incluso el resplandor que la cubría pareció opacarse brevemente mientras se encaminaba a su habitación.
Parpadee un par de veces por la extraña sensación que me daba el corazón en aquel momento, no es que no la hubiera sentido antes al ver a Ángela como todos me fije en ella cuando la vi por primera vez, estaba mirando el cielo fijamente como si lo anhelara profundamente en aquel entonces pensé que era preciosa… pero luego me di cuenta que era una Villafiel y luego que Érica la adoraba casi tanto como a mí, la he odiado desde entonces y no es que ella hiciera algo por evitarlo. Cada frase que le lanzaba a quemarropa me la respondía con esa ironía pura en ella y aquella tranquilidad que me desesperaba aún más.
Baje el rostro mirando el relicario, Ángela estaba cuidando de mí a pesar de todos los malos tratos que le había dado, a pesar de que fui yo la que inicie esta guerra entre nosotras, esta arriesgándose sin duda… se que lo hizo la noche que me rescato porque expuso su secreto ante mí… ella que se veía tan frágil parecía guardar en su interior la fuerza de un titán. Quizás era lo que más me sorprendía de ella, Érica siempre me decía que no entendía mi profundo odio… supongo que eran solo celos, apreté el relicario entre mis manos mientras escuchaba de nuevo sus pasos detenerse cerca de mí-¿Te sientes mal?- su cuestionamiento parecía más una afirmación que otra cosa e hice lo único que me nacía en aquel momento colgarme de su cuello como si la vida se me fuera en ello, buscando la calidez de sus brazos intentando acallar el temor creciente en mi interior.
-No quiero morir-admití quedamente-no quiero volverme loca y morir-sentí como me estrechaban con fuerza sintiendo aquel calor del cuerpo de Ángela envolver el mío llenándolo de paz.
-No dejaré que nada malo te pase-me aferre con más fuerza al escuchar aquellas palabras escapar de su boca-lo prometo daría mi eternidad porque estés a salvo… así que por favor Claud confía en mí- asentí sin ánimos de separarme para nada de ella porque debía de admitir que la Princesa Villafiel sin duda como decía Érica una de las criaturas más dulces del universo.
Aquel sofá se estaba volviendo mi santuario en esos días que estaba con Ángela, ella misma se estaba convirtiendo en algo importante para mí, quizás siempre lo había sido pero yo estaba demasiado empeñada en negarlo aferrándome a Érica, que estúpida esperar a que la muerte este tan cerca para empezar a tener claridad en mi vida, eso sí era un desperdicio.
Deseaba que el mañana no llegara, a pesar de los gritos de la Banshee en mi cabeza de nuevo cuenta con fuerza, detestaba la sola idea de la mañana porque me separaría de la calidez del cuerpo de Ángela, de su olor que tanto anestesiaba mis sentidos y regresaría a la realidad al frío que ahora amenazaba con envolver mi cuerpo para siempre.
El día de la víspera de todos los santos lo dedique por completo a pasar el tiempo con mis compañeros de clase, llame a mi madre y me reuní con Érica como era nuestra costumbre intentando aparentar normalidad, mientras ella me contaba tonterías una después de otra parecía empeñada en hacerme sonreír-Siento haberte rechazado- la mire con sorpresa- no quiero perder tu amistad Claud.
- Érica no estoy enfadada-afirme tomando su mano para transmitirle tranquilidad-me encanta ser tu amiga, me encanta estar contigo y lamento no poder explicarte lo que pasa- baje mi rostro dolorida cuando una fugaz idea cruzo mi mente- si estaba confundida como me decías-le sonreí a más no poder-este tiempo con Ángela me ayudo a aclarar mis sentimientos y la verdad es que…
-Ella te gusta mucho-me dijo sin más y con absoluta tranquilidad-me alegra que al fin te dieras cuenta, digo ese típico comportamiento tuyo parecía de preescolar, ya sabes el cuento te gusta un niño y no lo paras de molestar, hacerlo enfadar o gritarle en lugar de decirle que te gusta…
-Sí-sonreí nerviosa ni siquiera había considerado que Ángela me gustara a los niveles de hacerme actuar de una niña de preescolar, joder ni siquiera considere nunca que mi comportamiento fuera a causa de eso-me gusta mucho-admití finalmente ruborizándome sin saber siquiera el porqué de aquello si se suponía que estaba mintiendo para que Érica no se sintiera mal.
-Es genial… Ángela debe estar encantada de ser correspondida- la mire con sorpresa ante aquella declaración para respirar intentando ocultar aquello- le gustas desde que te vio… bueno aquí entre nos… dice que está enamorada de ti, eres su amor imposible bueno ya no tan imposible, ¿Recuerdas el día en la biblioteca?, lloraba porque decía que no entendía la razón de tu odio hacia ella…-mi cabeza se hizo un caos de imágenes mías y de Ángela unas mas censurables que otras que no comprendía de dónde demonios salían, pero que hicieron a mi rostro seguramente, esbozar una sonrisa idiota porque Érica se quedo callada de golpe- joder de verdad te gusta-afirmo mi amiga echándose a reír a mi costa.
-Ya cállate- le dije incomoda mirando hacia otra parte…antes de sonreír de nuevo sin poder evitarlo- ¿Es linda cierto?-cuestione a Érica que asintió con una enorme sonrisa en el rostro, pague la cuenta encaminándome hacia el departamento de Ángela, no sabía porque el día se había vuelto más brillante de golpe, dejo de importarme que me perseguía un ser sobrenatural, que probablemente esa sería la noche en que muriera, que deseaba vengar a mi padre, olvide que ella incluso que ella no era humana… me olvide de todo lo que no fueran aquellos hermosos ojos azules y la alegría infinita que me producía el pensar en ellos. ¿Cómo pude ser tan ciega?, mire a algunos fantasmas flotando a mi lado y les reste importancia mientras tomaba el ascensor hacia el piso de Ángela, estaba por tocar cuando recordé que ella me había dado llaves por lo que ingrese de una y sin más.
Una pluma blanca brillante paso frente a mis ojos haciéndome contener la respiración mientras los abría a más no poder contemplando a Ángela frente al ventanal con la luz de la tarde delineando sus formas… miraba el cielo como el primer día que la vi… con la diferencia que un par de alas blancas azuladas surgían de su espalda…. En ese momento lo comprendí ella era como su nombre lo decía… un ángel, el más hermoso de todos y me amaba a mí…. Sonreí sintiendo ganas de llorar antes de verla voltearse enfocándome con sorpresa- Claud- escuche mi nombre brotar con suavidad de sus labios tanta que conmovió cada fibra de mi ser- Llegaste antes- vi las alas desaparecer bajo un resplandor dorado mientras ella se acercaba a mí-¿Te has despedido ya?- no respondí su pregunta simplemente me aferre con fuerza a su cuerpo deseando que la noche nunca llegara…

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Capitulo Cuatro

Mensaje por Admin el Mar Abr 25, 2017 6:53 am

El parque desolado estaba presente ante míos ojos, un frío sudor recorría mi frente me había sacado la chamarra hacia ya un rato, intentaba mantenerme quieta en el mismo lugar… pero los gritos en mi cabeza continuaban resonando aun con más fuerza dejando de ser gritos, convirtiéndose en conversaciones claras que me atormentaban…. La de mis padres al divorciarse con una parte en que me culpaban… ya no sabía bien si aquello lo había escuchado o era mi imaginación, cada parte dolorosa desfilaba con violencia ante mi vida haciéndome temblar y apagando mi alma de a poco, aquello parecía una tortura eterna cada recuerdo aumentaba mi dolor, y se llevaba mi razón.
Estar en aquel parque se me hizo insoportable, los árboles parecían formas que estiraba sus ramas para atraparme, me gire viendo espíritus de rostros deformes que parecían acercarse hacia mí deseosos de una salvación que no les podía dar, mis brazos se movían intentando apartarlos para que finalmente los instintos básicos de mi cuerpo ganaran aquella batalla… mis piernas reaccionaron solas dirigiéndose hacia un edificio en construcción a unas calles de allí.
Aún no se cómo llegue al último piso pero el último recuerdo lograba sacar gritos doloridos de mi garganta… era el rostro de Ángela diciendo que me odiaba… ¿Pero cuando lo había dicho? Me sujete la cabeza para caer de rodillas escuchando un horrible grito que ya no sabía si brotaba de mi garganta o de algún sitio indefinido a mí alrededor. Mis ojos se abrieron con horror al ver una luz azulada delante de mí, acercándose y tomando forma retrocedí moviendo mis manos de nuevo buscando protección mientras gritaba al ver por primera vez a mi atacante, si bien era cierto sus ojos eran azules intensos y sus labios carnosos, todo en ella reflejaba muerte, tormento y podredumbre… su rostro demacrado formando un gesto maníaco y aquellas facciones que parecían detenidas en un grito eterno… manos que no eran manos… parecía garras dispuestas a destrozarme- ALEJATE DE MI!!- sin embargo ella no se detuvo estaba a punto de arrojarme al vacío para librarme de su agarre cuando vi un filo brillante pasar frente a mis ojos cortando la mano que amenazaba con atraparme…. Plumas….plumas azuladas…
Ángela estaba enfrascada en una batalla con aquella cosa solo a metros míos, veía sus alas moverse suavemente cada que evitaba algún ataque de aquel ser que ahora parecía un animal enjaulado ante un rival claramente superior, sabía que era Ángela a pesar de su rostro estaba oculto bajo un enorme casco y una máscara, lo sabía porque la había odiado durante mucho tiempo, porque en el tiempo que la odie me di cuenta de cada forma de su cuerpo… porque en realidad nunca la he odiado… la he amado como ella a mí.
La espada volaba chocando con las garras en el aire “no la puedes matar solo encerrar” las palabras hacían eco en mi cabeza mientras la veía pelear con entereza manteniendo a raya aquella Banshee como ella la llamaba… pero esa cosa parecía hecha de aire, vi en un segundo como lograba tomar a Ángela del cuello abriendo su boca como para dejar salir un grito desgarrador en su cara en ese instante… y tuve miedo de perderla, uno atroz al ver que parecía querer tragarse su alma ahí mismo-ÁNGELA!!!-la llame desesperada creyendo que con eso la distraería, logrando con ello solo distraer a la persona que nombre que recibió un fuerte golpe en el casco cayendo al suelo inconsciente, mientras yo observaba en cámara lenta como le tomaban de la ropa lanzándola con fuerza en dirección contraria hacia el vacío.
¿Qué es la muerte?, muchos dicen que es el final de un viaje, otro simplemente el comienzo del mismo, entonces ¿Qué es la vida?... quizás sea la primera parte del viaje… no lo sé. Solo sé que puede ser tan vacía cuando no sabes dirigir tus pasos en ella, cuando no eres capaz de apreciar lo que tienes a tu lado y realmente amas…. La vida es un instante eso dicen, uno tan pequeño que en el momento en que vas hacia la muerte pasa frente a tus ojos en segundos… ver mi vida pasar frente a mis ojos es algo que me sorprendería, pero aún ahora que estoy cayendo al vacío y mi mano se extiende desesperada intentando alcanzar su mano, lo único que pasa frente a mis ojos es ella, todos sus gestos de enfado, sus molestias, sus tonos y sonrisas… mi vida esta tan llena de ella y es una tristeza que sea en los últimos segundos de mi existencia que lo note….
No sé donde quedo la Banshee ya no escucho sus gritos, creo que fue la más sorprendida cuando corrí pasando a su lado como si no existiera para lanzarme del edificio siguiendo a Ángela en su caída… podría morir feliz si tan solo lograra alcanzar su mano, pero en este momento por más que extiendo la mía no soy capaz de hacerlo… sus alas se mueven con el viento dejando escapar algunas plumas-Ángela-le llamo quedamente mientras estiro mis dedos logrando apenas rozar los suyos… no quiero pensar cuanto falta para estrellarme contra el asfalto, se que ella no morirá pero ahora yo no quiero pensar en nada que no sea sujetar esa mano en este preciso instante, sentir su calidez y su olor-ÁNGELA!- la vuelvo a llamar rozando apenas nuestros dedos intentando atraerlos hacia los míos mientras el viento resuena con más fuerza en mis oídos-te amo-murmure quedamente sintiendo que lo inevitable estaba ya delante de mí.
Cerré mis ojos con fuerza, antes de sentir una calidez conocida envolviéndome y un vacío en la boca del estomago, los abrí encontrándome en sus brazo, enfoque la barbilla delicada recostándome en su pecho aliviada, antes de escuchar el grito de la Banshee bajo mis pies, la sentí depositarme con cuidado en un edificio contiguo-Ya regreso-le escuche musitar antes de que se separa de mí abriendo sus alas en pleno para ir hacia aquel ser llevándoselo en picada hacia el pavimento…
-Claud últimamente pasas ida-me gire a enfocar la carita curiosa de Érica por lo que me reí divertida ante su confusión-oww eres tan insoportable a vece- reí aun más viendo la nieve caer suavemente a mi alrededor antes de consultar mi reloj con perez- ya se atraso verdad?.
-No me fijaba por eso-afirme mirando hacia otra parte-allá ella si se tarda no pienso esperarla.
-De verdad no me esperarías-di un bote en mi silla al escuchar la voz de Ángela a mis espaldas mientras Érica se partía de la risa.
-No me asustes así Angi- me queje sintiendo su abrazo cálido alrededor de mi cuello-y claro que no te esperaría… llevas ya quince minutos de retraso y hace frío- agregue con falsa indignación a sabiendas que el abrazo ante la mención del frío se volvería más profundo.
-Sí tenías frío lo que haces Claud…es sentarte dentro de la cafetería y no en el exterior donde se te congelara el trasero-me respondió desordenándome el cabello para separarse de mí y dirigirse a Érica depositándole un profundo beso en la mejilla.
-Oye ¿Por qué ella si tiene beso y yo no?-me queje falsamente.
-Porque soy linda y comprensiva- afirmo Érica abrazándose a Ángela con fuerza logrando que ahora sí se me revolviera el estomago.
-Ángela…- le dije seria mientras las escuchaba a ambas reírse por lo que voltee los ojos en blanco antes de enfocarme de nuevo en la nieve.
-Claud eres demasiado celosa-vi como su cuerpo interrumpía mi visión antes de sentir sus manos en mi barbilla regalándome un beso suave y cariñoso-Te extrañe…
-Y yo a ti- le afirme entrelazando mi mano con la de ella con suavidad..
-Hay que asco-ambas giramos a ver a Érica- derraman miel por la nieve- afirmo mi amiga mientras yo escuchaba la risa divertida de Ángela que tomaba asiento ordenando su café.
Había pasado ya más de un año desde el incidente que casi me cuesta la vida, al final de aquella batalla Ángela había logrado encerrar a la Banshee sin problemas, aunque en ocasiones recordarlo me estremecía levemente… luego de que Ángela se había lanzando en picada aquella cosa le había sujetado del cuello abriendo nuevamente su boca como si fuera a gritar, cosa que nunca ocurrió ya que mientras se precipitaban al vacío un extraño sello las rodeo a ambas… en un segundo aquel ser ya no daba gritos de batalla, sino gritos horrorizados intentando soltarse de Ángela que le sujetaba con más fuerza… mientras miles de manos salían de aquel portal sujetándole de todas partes y en el instante mismo en que amenazaban con estrellarse en el pavimento ella la soltó… y aquel ser dejo escapar un grito agónico antes de desaparecer para siempre…
Luego de aquella noche en que definitivamente mi mundo cambio para siempre Ángela no tuvo reparos en presentarme a su familia cosa que me puso nerviosa, di un suspiro mirando el cielo mientras acariciaba el relicario que llevaba en mi pecho, ahora yo tampoco era humana pero no era que me preocupara aquello porque sabía que la eternidad al lado de mi adorada Ángela sería hermosa, vi un joven alto de cabellos negros besar a Érica antes de saludar a Ángela… me preguntaba como reaccionaria Érica cuando supiera que ese joven no era primo de Ángela sino su tío… me reí quedamente… pero conociendo a Érica le importaría poco parecía realmente enamorada de August.
El mundo ya no era lo de antes…. Ahora pasaba lentamente para mí y el tiempo no tenía relevancia alguna, la nieve de esa estación era especialmente blanca por lo que me puse de pie tendiéndole la mano a Ángela para dejar a mi amiga y su amado solos mientras nos dirigíamos al parque a paso tranquilo, vi algunos fantasmas de niños pasar corriendo entre la nieve les mire con algo de tristeza al parecer no eran consientes aun de que habían muerto, pero Ángela siempre me decía que todos acababan encontrando el camino a casa.
-¿Iremos de cacería esta noche?-le cuestione a mi pareja con voz queda.
-¿Quieres casar Banshees faltando tan poco para navidad?-fue la respuesta que me dieron por lo que sonreí girándome para colgarme de su cuello con suavidad
-En realidad quiero que vayamos de paseo… alto… alto- repetí cerca de su oído sintiéndola estremecer-más allá de las nubes… pero sin salir de la recamara-vi el sonrojo paseándose por el rostro antes de atraerla con fuerza hacia mí besándola apasionadamente… vivir… realmente vivir…es maravilloso…


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Re: Ali

Mensaje por Admin el Mar Abr 25, 2017 6:54 am

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Re: Ali

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