Amor accidental

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Re: Amor accidental

Mensaje por Admin el Dom Abr 30, 2017 2:26 pm

Colocando a su alta amante diagonalmente a través de la cama, se movió hasta que sus labios encontraron un arrugado punto para llevar dentro de su boca. La firme mano en su nuca hablaba justo tan alto como el gemido que venía de los labios de Ronnie. Sus dedos encontraron la caliente humedad esperando por ellos. Levantando la cabeza de su tarea por un segundo, trajo los dedos a sus labios y los probó, su lengua se deslizaba hacía fuera para retirar cada gota. "Rose... Dios eso es sexy," Ronnie musitó. Inspirada por las palabras de su amante, la joven mujer procedió a hacer una demostración de la limpieza sus dedos, recompensada por el ansioso retorcer debajo de ella. Con deseo, curiosidad, y una buena dosis de nerviosismo, Rose descendió hasta que sus labios estaban cerca del oscuro triángulo de vellos. La mano en su nuca permanecía, suavemente impulsándola a continuar. Las piernas de Ronnie se separaron de par en par en invitación. Subiendo sobre una pierna y colocándose dentro de la posición, Rose encontró sus labios a escasas pulgadas de su objetivo. Bastos oscuros vellos cosquillearon su cara antes de que su lengua dividiera el camino y se hundiera dentro para probar el dulce líquido. Los gemidos de Ronnie eran amortiguados por los muslos presionando contra los oídos de Rose pero la joven mujer los sentía igualmente. Su boca rápidamente aprendió su camino alrededor cuando la respiración de Ronnie vino más rápidamente. "Siiii, oh Rose, allí... no... si correcto, justo allí, siiii."
Largas piernas se envolvieron alrededor de sus hombros, sujetando a Rose a su lugar. No que le importara. El sentir a Ronnie reaccionando a su lengua era suficiente para mantener a la joven mujer en esa posición por siempre. Alternó de lamer el clítoris de Ronnie a sumergirse más abajo y beber más del líquido evidencia de su efecto sobre su amante. Los gritos y gemidos fueron el aliciente para encenderla, su objetivo para enviar a Ronnie sobre el mismo pináculo maravilloso que había alcanzado apenas unos minutos antes. Cuando envolvió sus labios alrededor del pequeño eje y comenzó a chupar, Ronnie gritó y movió sus caderas hacía arriba, moviéndose contra la cara de Rose. Continuando por instinto, la joven mujer comenzó a chupar más fuertemente, su lengua firmemente moviéndose de un lado para otro sobre el engullido clítoris. Pronto las piernas de Ronnie temblaban y Rose envolvió los brazos alrededor de ellas para mantener su posición. Los músculos en su cuello tiraron contra el empuje hacía arriba de Ronnie cuando un fuerte grito fue rasgado de la garganta de la mujer más mayor. Rose succionaba tan fuertemente como podía, su lengua moviéndose rápidamente sobre el paquete de nervios. Su alegría al momento de la liberación de Ronnie rivalizó con la sensación de su propio orgasmo y su propio sexo convulsionó en respuesta. Permaneciendo apartada del hipersensible clítoris, Rose dejó a su lengua viajar a lo largo de los pliegues, no deseando terminar el momento íntimo. Únicamente cuando sintió que las manos de Ronnie la impulsaban a subir la hicieron abandonar su preciada localización y dio a los labios cubiertos con oscuros rizos un beso final. Fuertes brazos la subieron recostándola contra un ancho hombro. En largos minutos ninguna habló, contentas simplemente de descansar en el resplandor. Manos recorriendo perezosamente sobre la desnuda piel, silenciosamente comunicando su amor de la una por la otra. "Te amo," Ronnie finalmente susurró, dando a Rose un beso en su frente.
"Mmm, te amo también." Levantó su cabeza, mirando dentro de los satisfechos azules ojos. "Siempre que no nos hagas esperar así otra vez," advirtió.
"Te prometí antes que no lo haría," Ronnie dijo suavemente.
"Lo sé, solo quería recordártelo." Rose bajó su cabeza y suspiró satisfechamente. "¿Podemos dormir aquí arriba esta noche? Estoy cómoda."
"Tú siempre estás cómoda sobre mí," la mujer más mayor rió suavemente. "Podemos dormir en cualquier parte que tu quieras." Miró el reloj. "Aún es temprano. ¿Quieres ver la televisión? ¿Un vídeo? ¿Hacer el amor otra vez?"
"Hmm, vamos a ver." Rose levantó su cabeza y sonrió maliciosamente. "Ver algo que hemos visto ya antes y estar viéndolo otra vez o hacerle el amor a la mujer más maravillosa en el mundo." Puso el dedo contra su barbilla. "Chico, es una difícil decisión."
"Bien, vamos ver qué puedo hacer para influir en ti," Ronnie dijo, rodando a la mujer más pequeña sobre su espalda. "¿Y si yo comienzo en la parte superior y recorro mi camino hacía abajo o de la parte inferior para arriba?"
Mirando desde su sitio en el piso, Tabitha bostezó y comenzó a limpiarse, segura que sus dueñas no estarían abandonando la cama en algún cercano momento.
***
En la insistencia de Rose de que ella podría subir las escaleras con sus muletas, Ronnie había trasladado la cama ajustable a uno de los cuartos de huéspedes y las pertenencias de la joven mujer trasladadas dentro de su habitación. Tabitha descubrió que el asiento de la ventana era mucho más cómodo que su cama del gato, mucho para la consternación de María cada vez que entraba para pasar la aspiradora. Mientras Ronnie sacaba a lucir sus músculos moviendo los muebles alrededor para acomodar el tocador extra, Rose estaba parada junto al centro de entretenimiento mirando las cintas de video en búsqueda de algo para que ellas vieran. Una cinta sin etiqueta encima del gabinete atrajo su atención. Pensando que ésta era otra de las cinta para adultos de Ronnie, Rose la puso en la VCR y encendió la televisión. Para su completa sorpresa, era un vídeo de la oficina de Ronnie y Delores estaba parada allí. El volumen estaba apagado y su antigua madre adoptiva parecía como que estaba gritando. Rose pulsó el botón de stop y retrocedió la cinta. "¿Amor, por qué no me dijiste que Delores pasó por tu oficina?"
Ronnie paró de mover el tocador y se volteó para estar de frente a su amante. "No quería lastimarte."
"¿Fue esto antes o después de que ella hubiera estado aquí?"
"Después."
"¿Qué sucedió?" Echó un vistazo en la VCR cuando un clic de apagado anunció que la cinta fue retrocedida. "¿Ella pidió dinero?" Preguntó reservadamente.
"Rose..." Ronnie se acercó detrás de su amante y envolvió sus brazos alrededor de la mujer más pequeña, con muletas y todo. "Tú eres todo para mí. No quiero verte sufrir con esto."
"Quiero ver qué sucedió." Rose se apartó del abrazo y se dirigió a la cama. "Siéntate junto a mí." Para el momento en que Ronnie se reunió con ella en la cama, el volumen estaba en el correcto nivel y Rose pulsó el botón de play.
La cinta comenzó con Delores entrando a la oficina y mirando alrededor. "Bonita oficina. ¿Usted emplea?" Ronnie notó la mirada avergonzada de Rose y puso su brazo alrededor de la mujer más pequeña, acercándola. Sabía que el resto de la cinta sería duro de ver. La escena presentada se reveló, culminando con Delores siendo escoltada fuera de la oficina. Ronnie estiró la mano por el control remoto. "Ya está." Para su sorpresa, Rose mantuvo el control fuera del alcance.
"No espera, hay más." En la pantalla, Susan entró en la oficina. "¿Ronnie? ¿Qué sucedió? Oí que llamaron a Seguridad a tu oficina." El diálogo continuó, atrayendo a Rose cuando estudiaba las reacciones de su amante. "Te amo, sabes," dijo suavemente cuándo la cinta terminó.
"Lo sé," Ronnie sonrió. "Estaba solo intentando protegerte, eso es todo."
"Vi eso," contestó. Apoyando su cabeza contra el hombro de la mujer de más edad Rose continuó. "Noté que no utilizaste la pluma que te di para extender ese cheque."
"No, no pude," Ronnie admitió. "Incluso aunque sabía que podría romperlo, no podía utilizar tu pluma para hacer eso." Un pensamiento se le ocurrió a ella. "Rose... ¿ella ha intentado entrar en contacto contigo en algún momento?"
"No, no desde ese día que estuvo aquí y tomó el cheque." Apretó a su alta amante contra ella. "Fue todo una mentira con ella," dijo reservadamente, mirando fijamente la pantalla en blanco. "Tú eres la única que me ha enseñado lo que el amor significa." Levantó la mirada en los interminables azules ojos y sonrió. "El amor es acerca de dar, no tomar." Se arrimó más cerca. "Como lo que tú y yo tenemos. No es solo sobre sexo. Es sobre honestidad y cuidar de todas las pequeñas cosas." Dio a Ronnie un tierno beso. "Lo que nosotras tenemos es..." Rose luchó por las palabras. "... es..." Nada vino, ninguna palabra podría describir cómo se sentía por estar con Ronnie. Finalmente movió su cabeza en derrota. "Todo lo que sé es que cuando estoy contigo me siento completa."
"Curioso, siento de la misma manera sobre ti." Devolvió el beso, usando su lengua para separar los labios de Rose y para deslizarse adentro para una rápida probada. "Te amo por siempre, Rose."
"No más secretos, Ronnie." Los labios de la joven mujer se movieron a lo largo de la quijada de la ejecutiva. "Nada oculto entre nosotras."
La mujer de cabello oscuro se tensó en las palabras. No sabes lo que estás pidiendo, Rose. No puedes saber todos mis secretos. Apenas no puedo arriesgarme a perderte. Ronnie decidió que la distracción podría funcionar y comenzó a mordisquear el lóbulo enmarcado por los dorados cabellos. "Hablando de oculto." Abrió primero uno, entonces dos botones en la camisa de Rose. "¿Por qué tú y yo no aprovechamos la tina caliente y jugamos a 'encontrar' el jabón?" Dejó que su lengua trazara el contorno de la oreja de Rose y bajó su voz a un gruñido en la garganta. "¿Hmm? Prometo hacer este digno de tu tiempo." Otro botón rendido a los diestros dedos. "¿Qué dices, Rose? Sé que has estado preguntando por ese masajeador en la ducha."
"¿El realmente está...?"
"Um hmm... Estaría feliz en mostrártelo." Recogió a Rose en sus brazos y se dirigió hacía el baño, decidida de poner todos los pensamientos del pasado fuera de la mente de la belleza de dorados cabellos.
***
Cuando las flores florecieron y los días se hicieron más largos, Rose trabajada duramente en su terapia física. Tomó cada oportunidad para fortalecer y construir resistencia en su tobillo. Mientras que Ronnie se aseguraba que permaneciera descansando este en casa, la a veces sobré protectora amante no podía mantenerla tan fuertemente vigilada en la oficina. Rose había progresado desde que no ponía peso que tocara sus dedos del pie y el reposapiés debajo de su escritorio proporcionó la perfecta resistencia oponiéndose a la práctica durante del día. Cuando podía exceder este, lo que era común, Rose encontró a Ronnie siempre dispuesta a proporcionar un masaje de pies que hacía que todos los dolores y molestias salieran. Por supuesto esto frecuentemente conducía a las nuevas amantes a encontrar otras cosas para tocar y acariciar pero eso estaba bien con Rose. El decoro profesional que ellas mantenían durante el día en el trabajo se iba al instante en que entraban a la casa. Ya fuera en la cocina o la mesa del comedor, se sentaban una junto a la otra, compartían mutuamente de los platos y pasando besos junto con la sal. El postre requería únicamente un tazón con dos cucharas y las tardes más calurosas eran pasadas en el columpío abrazadas juntas mirando las estrellas. Era el cielo en la tierra y Rose no podría imaginarse el ser más feliz, excepto a ser librada de las muletas.
Cuando el día vino a principios de junio que las muletas pudieron ser dejadas detrás en el consultorio de la doctora Barnes, Ronnie insistió que celebran saliendo a cenar, ir al cine y una última parada de la noche a uno de los pequeños drive-in por un helado y algunos minutos más para bajar la comida. Llegaron a casa después de las once pero ninguna mostraba alguna señal de estar cansada. Al contrario, una proposición fue aceptada y se hicieron el amor a largo de la noche.
y la noche incluso no había cedido su lugar al tenue gris de la mañana cuando un claxon tocó en el camino de entrada, despertando a Ronnie de su profundo sueño. "¿Qué demonios...?" Agarrando su bata del extremo de la cama, se la puso y se acercó a la ventana. "Tabitha, bájate. Juro que dejas suficiente pelo aquí como para hacer otro gato." Inclinó su rodilla contra los blancos cojines del asiento de la ventana y miró, sus ojos se ensancharon en sorpresa en la camioneta y el barco estacionados en su camino de entrada. "Oh mierda." Maldijo cuando recordó la fecha. Abrió la ventana y asomó su cabeza. "¡Frank!" El hombre que estaba parado al lado del carro sonrió y saludó.
"Hey Cuz, vamos, los peces están picando."
"Me olvidé por completo del día de la apertura. No puedo ir."
"¿Ir adónde?" Una adormilada Rose murmuró antes de hundir su cabeza nuevamente dentro de la almohada e inmediatamente quedarse nuevamente dormida.
"¿Qué es lo que quieres decir con que no puedes ir? ¿Estás despierta, no es así? Tienes una licencia de por vida y hoy es el día de la apertura. Tienes que ir. Siempre vamos y quiero probar mi barco en el Mohawk." Miraba su reloj. "Vamos, Ronnie. Quiero llegar allí a tiempo de pescar algo."
El día de la apertura de la temporada baja era una fecha establecida desde hacia mucho tiempo entre Ronnie y su primo mayor, una tradición que databa desde tiempo atrás cuando eran niños. Miró a la desnuda mujer en la cama, entonces asomó su cabeza de nuevo a la ventana. "¿Frank, puede Rose venir?"
"¿La rubia? Seguro, solo dense prisa, ¿si?" Miró su reloj otra vez.
"Estaré abajo en cinco minutos." Cerró la ventana y se acercó a la cama. "Rose... Rose, levántate, cariño."
"¿Te oí decirle a alguien que nosotras iríamos a pescar?" Levantó su cabeza y miró a Ronnie quitarse la bata y abrir varios cajones.
"Yup. Es día de la apertura por la temporada baja y Frank está aquí para llevarnos a pescar."
"No te recuerdo mencionar nada acerca de que nosotras iríamos de pesca hoy... o algo de ese asunto." Rose se incorporó y se estiró perezosamente, atrayendo una apreciativa mirada de Ronnie. "¿Y por qué ir tan temprano? No es que ellos estarán haciendo las maletas y abandonaran el agua si esperamos un par de horas más."
"Si nosotros esperamos más tiempo, ellos no picarán. Vamos, perezosa. Será divertido."
Rose se sentó detrás del asiento del pasajero, permitiéndole una buena vista del maníaco en el que Ronnie confió sus vidas. Frank firmemente creía que su avanzado detector de radares le advertiría de cualquier trampa de velocidad aproximándose y el Ford ocho cilindros volaba sobre la autopista revolviéndole el estómago rápidamente. "Entonces rubia, ¿has pescado antes?" Gritó sobre el ensordecedor sonido de la música Country-Western.
"Um... no, no en un barco."
"Estarás poniéndole carnada en su anzuelo, Cuz," dijo a Ronnie. "Espero que ella no se mareé."
"Por supuesto que no." Se giró en su asiento. "Tú no te mareas, ¿no?"
"No, pero puede ser que me mareé en el auto si él se mantiene conduciendo así," Rose dijo lo suficientemente bajo para que únicamente Ronnie oyera.
"Está intentando recuperar el tiempo perdido."
"Nosotros recuperaremos mucho tiempo si todos vamos al hospital."
"Haré que vaya mas despacio," Ronnie aseguró, volviéndose sobre su asiento. "Hey Frank, sabes que la policía tiene esos detectores láser ahora. Tú no puedes evitarlos. Mira, la policía está apostada a una milla sobre la carretera. No quieres ser arrestado otra vez este año, ¿no?"
El velocímetro bajó a una razonable velocidad solo mientras ellos efectivamente pasaban a la policía esperando oculta cubriéndose en medio de un árbol. "Maldición, tienen más de ellos fuera este año," dijo, vigilando mejor su velocidad. Rose se atrevió a dar un vistazo en el tablero de instrumentos, satisfecha por ver solo dos dígitos cerca del extremo de la aguja anaranjada. Deslizando su mano derecha alrededor del asiento, dio al brazo de Ronnie un suave apretón de agradecimiento. Cuando llegaron a la rampa del barco, Frank dio de reversa al muelle, deteniendo el barco algunos pies de la línea de flotación. "Nosotros mejor subimos antes de que yo ponga el barco en el agua." Salieron de la camioneta y Frank subió en los veintidós pies de largo, en la parte superior de la línea del Ranger Bass Boat, Ronnie subió a Rose y se quedó para recoger las cañas de la camioneta, dejando a la joven mujer en los robustos brazos de Frank. Unos segundos después Rose estaba sentada en uno de los acojinados bancos. "Aquí. Tú mejor te pones el chaleco. Ronnie me matará si llegas a ser carnada."
"Pensé que no había aquí ningún pez peligroso en este río" Rose dijo cuando Ronnie encendió el coche y movió hacía atrás el barco en el agua.
"No hay, aunque los bagres pueden darte absolutamente una mordida."
"Tú no intentes asustarla," Ronnie gritó desde la camioneta. Recogió las diversas cañas y cajas del equipo de pesca de la parte trasera y se las pasó a Frank antes de desatar el barco y mover la camioneta al área de estacionamiento.
Tenía el motor funcionando y listo para irse para el momento en que ella volvió. "Ok. Señoras, sujétense ahora. Es hora de ir a pescar." Se alejó del muelle y se dirigió río arriba. "Solo veamos lo que cuatrocientos caballos pueden hacer en aguas abiertas." El agua detrás de ellos se sacudía y la proa se levantó cuando él encendió los motores.
Rose miró nerviosamente a Ronnie. "Por favor dime que no conduce un barco como conduce esa camioneta."
Pararon varias millas río arriba con el motor principal levantado a favor del carrete de la caña de pescar. Ronnie puso carnada al sedal de Rose primero, después al propio. Frank instaló un par de sedales para él y tomó una posición en la proa del barco, colocándose en una de las elevadas sillas giratorias. Ronnie ayudó a Rose a colocarse en una de la popa y tomó la de a lado para ella. El temprano sol de la mañana comenzaba a aclarar el cielo y como esperaban los peces estaban saltando. Frank rápidamente hizo la primera captura, un pequeño lenguado que apenas estaba sobre el límite. Este aterrizó en el depósito de reserva con la esperanza de ser desechado más tarde.
"¿Estás pasándolo bien?" Frank preguntó.
"Justo excelente," Ronnie contestó, arrojando su sedal fuera una vez más.
"¡Hey!" Rose sostuvo su caña en un agarre de muerte. "Creo que tengo algo." La punta de su caña se sumergió una vez, después dos veces, entonces un fuerte gimoteante sonido llenó el aire cuando el pez salió, llevando su sedal con éste. Oyó la caña de Ronnie golpear la cubierta seguida inmediatamente por los fuertes brazos envolviéndose alrededor para ayudar a afianzar la caña.
"Comienza a traer atrás tu sedal," Ronnie dijo, su respiración cosquilleaba la oreja Rose. "No lo dejes conseguir algún aflojamiento o el se meneará rápidamente liberándose." Rose encontró las manos de su amante cubriendo las suyas y juntas trabajaron animosamente.
"Consiguió un lunker allí, ¿eh?"
"Tiene este, Frank," Ronnie contestó. "Seguro es más grande que ese pequeño pez que tú lanzaste allí dentro hace algunos minutos. Mejor agarra una red para éste."
El pez intentó otra vez escaparse, casi teniendo éxito en tirar la caña libremente de la mano de Rose. "Oh Ronnie, es demasiado fuerte, aguanta tu la caña." Intentó darle la caña pero la mujer de cabello oscuro la rechazó.
"No, puedes hacer esto," Ronnie dijo cuando soltó su agarre y dio un paso atrás, dejando a Rose manejar a la lobina sola. "Eso es, mantén la caña tensa, desgástalo abajo."
"Oh mi..., el se siente tan grande," la joven mujer exclamó, tirando aún fuertemente de la caña con el pez intentando liberarse. De repente este saltó directamente del agua, mostrándoles todo contra lo que Rose estaba levantado.
"Mierda santa," Frank exclamó. "Resiste, yo debí traer la red grande."
"Tienes un monstruo allí," Ronnie dijo, parándose a lado de su amante. Pensando que su primo no estaba mirando, extendió el brazo y puso su mano en el hombro de Rose, acariciándolo con cariño. La lobina finalmente se cansó y permitió ser traída junto al barco donde Frank la sacó con la red.
"Hijo de perra. Qué es un pez jodidamente grande," dijo alegremente, metiendo su mano dentro de la branquia para levantarlo para que ellas pudieran verlo.
"Bonita lengua, Frank," Ronnie lo reprendió, mirando a Rose sutilmente.
"Oh, ella ha oído eso antes," dijo, recibiendo un destello de su prima. "Hey rubia, seguro pescaste un infierno de una boca grande aquí. Debí haber traído una cámara fotográfica."
"Mira que grande es," Rose dijo. "¿Puedo devolverlo ahora?"
"¿Devolverlo?" Frank rió. "Cariño, este no es la clase de pez que tú regresas. Esta es la clase que tú llevas al taxidermista para una exhibición."
"¿Exhibición?" Volteó con Ronnie, quién estaba ocupada quitando el anzuelo. "No quiero conservarlo."
"No puedo creer lo grande que es," la ejecutiva dijo. "¿Rose, estás segura que no quieres concursarlo para un trofeo? Él es una belleza."
"Estoy segura."
"¿No quieres incluso tocarlo antes de que lo devuelva?" Levantó al culebreante pez delante de la cara de Rose.
"No," prácticamente chilló, empujando el brazo de Ronnie. "Es grande y es hermoso y quisiera que entrara de nuevo en el agua, por favor."
Los Cartwrights intercambiaron miradas antes de que Ronnie se agachara y dejara al pez en el agua. Puso carnada en el anzuelo de Rose otra vez y volvieron a la pesca.
"¿Él no está enojado porque regresé al pez?" Rose preguntó una vez que Frank estuvo fuera de distancia.
"¿Enojado? No, no enojado. En shock, pero no enojado."
"¿Tú estás enojada?"
Ronnie volteó para hacerle frente. "Eres tan tierna eso es asombroso." Rose sintió el calor de la palma de su amante en su mejilla. "No, amor. No estoy enojada. Sin embargo, no puedo creer que dejaras ir un premio ganador así. No eres definitivamente de esta clase de pesca."
"No, supongo que no lo soy," admitió. "Pero estoy divirtiéndome, incluso si me gusta dejar los peces ir."
Ronnie sonrió y se sentó de nuevo en su lugar. "Lo importante es que estés pasándolo bien."
"Siempre que estoy cerca de ti estoy pasándola bien," Rose contestó, sacando una cálida sonrisa de su amante. Frank gruñó con otra picada, pero la lobina palidecía en comparación al colosal que Rose había pescado.
Ronnie fue a la proa a ayudarle. "Caramba Frank, pesca otra docena o algo así de esos y allí puede haber suficiente para un sándwich," bromeó, levantando el pequeño pez.
"Robusto har har, Cuz." Frunció el ceño cuando Ronnie midió el pez y lo encontró demasiado chico para conservarlo. "Quizá la rubia nos pescará otro."
"Su nombre es Rose."
"Oh ¿yeah?" Frank volteó hacia la mujer rubia en cuestión. "Hey rubia, ¿estás pasándolo bien?"
"Sí," respondió, alegremente vigilando ambas cañas la suya y la de Ronnie. "Esto es divertido."
Frank se inclinó hacía su prima. "Tú y yo hemos estado pescando aquí para el día de la apertura por más de veinte años ya, y nunca hemos pescado uno tan grande."
"Ella es algo más, ¿no es así?" Ronnie contestó, sonriendo en la dirección de su amante.
"A ver como lo consigues, Cuz," dijo, mirando a Rose. "Agradable chica. Si creo en los rumores flotando alrededor debo esperar verla en todos los actos familiares de ahora en adelante."
"¿Qué rumores?" Ronnie deliberadamente bajó más su voz, no quería que Rose oyera por casualidad. "¿Qué has estado oyendo sobre ella?"
"Vamos Ronnie, somos Cartwrights. Sabes que no hay secretos en nuestra familia. Todo mundo sabe que ustedes dos están compartiendo las sábanas." Frank contestó. "Tengo que admitir sin embargo, que después de toda la mierda esa que sucedió cuando estabas en la universidad, pensé que no andarías con una mujer nunca más." Miró a Rose de nuevo. "Pero ella parece muy agradable."
"No creo que con quién estoy acostándome o no sea asunto de nadie," dijo defensivamente.
"Tranquila, Cuz." Levantó sus manos. "No es un gran problema." Ronnie se relajó un poco. "Hey, por lo menos te clavaste tu misma en una linda. No es que tengas que ir a otra parte a buscar eso cuando tienes algo así esperando por ti en casa."
"Hey Ronnie, creo que conseguiste algo," Rose gritó mientras miraba el extremo del sedal sacudirse.
"Sí, lo conseguiste sin duda," Frank bromeó lo bastante bajo para que únicamente su prima oyera."Toda la pesca si tú me preguntas."
Claro que es, Ronnie pensó para si misma mientras se dirigía a la popa. ¿Así qué te gusta ella también, eh? Una sonrisa se formó en sus labios cuando miró al viento jugar con el cabello de Rose. La aceptación de Frank del papel de la joven mujer en su vida era importante para Ronnie. Los viajes a pescar los sábados en la mañana que disfrutaba tanto continuarían como siempre... únicamente que ahora con la mujer que amaba allí junto a ellos. Ronnie cerró los ojos y giró su cara hacia el cielo, dejando que los rayos del sol calentaran su bronceada piel. Algunos días son solo perfectos, musitó. El sol salió, los peces están picando... Tengo a Rose...
"Ronnie, pienso que," Rose dijo más insistentemente.
"Oh, lo siento," dijo, saliendo de sus pensamientos.
Eran alrededor las diez cuando finalmente se dirigieron de nuevo al muelle. El pez de Rose había sido el más grande del día, aunque Ronnie sacó dos que eran impresionantes. Frank utilizó cada señuelo en su caja del equipo de pesca y aún no valió la pena mostrar sus esfuerzos. El orgullo masculino le hizo tirar de regreso los pequeños que había pescado. Salieron del camino a un restaurante para almorzar antes de volver a casa. Mientras Rose fue directamente al baño, Frank ayudado por Ronnie metieron las cañas y el equipo de pesca dentro. "Buen día de pesca, Frank."
"Para ti y la rubia, quizás," resopló. "Podría haber tenido mejor suerte pescando un resfriado."
"La temporada acaba de comenzar, Frank. Conseguirás un trofeo de pesca la próxima vez, estoy segura."
"Sí, pero no importa que tan grande sea, este no se comparará a su pesca, Cuz." Miró su reloj. "Hablando de pesca, si no me aparezco en casa pronto la jefa va a pensar que encontré una linda como la tuya."
"No hay nadie como Rose," Ronnie dijo enfáticamente.
"No dudo eso. Debe ser algo bastante especial para permanecer contigo después del accidente."
"Um, Frank..." Lo condujo apartándolo, quitándose de donde Rose pudiera oírlos. "Tienes que cuidar lo que dices. Ella no sabe sobre el accidente."
"¿Qué quieres decir con que ella no sabe? ¿No es la que estaba en muletas y todo? Quiero decir, es la razón por la que tu Porsche consiguió los daños, ¿no es así? Consigo una frenética llamada tuya una noche y después de eso ella aparece. No se necesita un título universitario para calcularlo."
"Ella no sabe sobre el Porshe," la ejecutiva aclaró. "Mira Frank, es la clase de cosas que no puede saber Rose."
"¿Nunca le has dicho?" Frotó la incipiente barba en su cara y miró a la casa. "Oh hombre, Ronnie. Estás caminando en una delgada línea con esa clase de secreto. Maldición, la peor cosa que he ocultado a Agnes son algunas insignificantes aventuras y una cuenta bancaria oculta."
"Y estoy segura que la madre de tus hijos aprecia eso," Ronnie dijo secamente.
"La madre de la mayoría de mis hijos, quieres decir."
"¿Ella no sabe sobre el chico?"
"No. Sé bastante para cubrir mis pistas." Abrió la puerta de su camioneta y se dejó caer sobre el asiento. "Ella es una chica agradable, Ronnie. Tráela a pescar en cualquier momento." Giró la llave, el Ford rugió a la vida. "Te veo el lunes en el trabajo."
"Adiós Frank." Ronnie esperó hasta que salió del camino de entrada antes de dar vuelta y dirigirse nuevamente dentro de la casa, rogando que pudiera confiar en que su primo guardaría su secreto.
***
Rose mecanografiaba un memorandum cuando el teléfono sonó. "Oficina de Verónica Cartwright. Srta. Grayson al habla."
"Hola Rose, soy Wendy de contabilidad. ¿Está Ronnie por ahí?"
"Lo siento. Ella está en una reunión ahora mismo. ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?" Recordó a la contable de la vez del impuesto en que había entregado su W-2 de Money Slasher.
"Estoy justo a la mitad de la estimación trimestral del impuesto de Ronnie y no puedo encontrar el papeleo de su Porshe."
"¿Porshe?" Ronnie nunca me ha dicho nada acerca de tener un auto deportivo con excepción del Mustang. "¿Wendy, estás segura? Sé que tiene la Cherokee y el Mustang pero no sé nada sobre un Porshe."
"Hmm, a menos que ella se deshiciera de éste. De todas formas necesito el papeleo sobre él o no podré terminar esto. ¿Crees que puedas encontrarlo y enviármelo?"
"Seguro. Lo buscaré ahora mismo."
"Gracias, Rose. Estaré esperándolo."
"Ok, adiós."
"Adiós."
Rose puso el auricular de regreso en la horquilla y alcanzó su bastón. Si hay tal auto, Ronnie tendría ese papeleo en sus archivos privados. Alcanzando en su cajón del escritorio, sacó una pequeña llave y se dirigió a la oficina de Ronnie.
Efectivamente, detrás de los expedientes de la Cherokee y el Mustang estaba una carpeta que indicaba el Porshe y Rose lo sacó del archivero y volvió a su escritorio. Dejó la carpeta abajo y llamó a la secretaria de Susan para que la cubriera mientras llevaba el expediente a Wendy. Cuando recogió la carpeta otra vez, una foto cayó. Miró el auto rojo, pensando que éste era demasiado rápido para el gusto de Ronnie. Abriendo la carpeta para regresar la foto, sus ojos cayeron en un recibo que sobresalía encima de los otros papeles. Era una factura de la reparación de la importadora de autos de Hans. Sus ojos ensancharon en el total en la parte inferior. No puedo imaginarme pagando una factura de reparación como esa. Cálculos de horas y materiales llenaron la factura, pero fue una nota escrita a mano justo sobre el total que capturó su atención. Comienzo de reparaciones 12-5, terminado 1-18.
Rose se hundió en su sillón sintiendo como si un martillo la hubiera golpeado en el pecho. Las reparaciones comenzaron 12-5. Justo después del accidente. Si eso no fuera suficiente, otro recibo mostraba que el Porshe había pasado inspección solo una semana antes. "Oh Dios..." Una sensación enferma revolvió su estómago y tuvo que tragar varias veces para mantener su café abajo.
No había el misterioso conductor extraño bebido. Este era Ronnie. Las lágrimas comenzaron a caer, manchando de rimel las mejillas de Rose. Es por eso que querías ayudarme tanto. Fue toda una mentira para protegerte. Limpiando sus ojos con un Kleenex, extendió sus manos temblorosas y abrió el Rolodex. Su labio inferior tembló y su visión desenfocada cuando intentó encontrar el número de la compañía de taxis que Ronnie utilizaba para recoger a clientes del aeropuerto. Fue todo una mentira. Sus manos temblaban tan duramente que erró el número dos veces antes de finalmente alcanzar el correcto. La voz de Rose era tan titubeante cuando habló con el despachador.
Fue informada que había uno solamente a una cuadra de retirado y que éste la encontraría enfrente del edificio. Sin esperar que la secretaria de Susan llegara, Rose recogió su bolso y bastón y abandonó la oficina. Está bien, Ronnie. No tienes que preocuparte acerca de mi más. Sofocó de nuevo un sollozo. Entiendo. María estaba sorprendida de ver un taxi meterse en el camino de entrada y aún más de ver a Rose salir. Abrió la puerta corrediza. "¿Qué estás haciendo en casa en la mitad del día? ¿Rose? Niña, ¿has estado llorando?"
"No es nada, María," aspiró. "¿Dónde está Tabitha?"
"Ella está acostada en alguna parte, ¿por qué?" Rose no contestó, en su lugar pasó a la ama de llaves y se dirigió hacía las escaleras. "¿Qué está pasando? ¿Dónde está Ronnie?"
"En el trabajo," vino la triste respuesta. Para la consternación de María, el taxi parecía estar esperando por Rose. Pocos minutos después, Rose bajó las escaleras, una de las maletas de Ronnie estaba en su mano.
"¿Qué está pasando? ¿A dónde vas?" Para su sorpresa, los verdes ojos estaban bordeados con rojo.
"¿Podrías por favor decirle al hombre que esta es la única maleta? Tengo que traer a Tabitha." Dejó la maleta en el fondo de las escaleras y regresó a recuperar a su gato.
"Rose espera." María la siguió arriba, parando a la joven mujer con una firme mano en su hombro. "¿Qué está pasando? ¿Tú y Ronnie tuvieron una pelea?"
"¿Sabías que ella fue la que me golpeó?" La mirada en los ojos del ama de llaves respondió la pregunta. Rose asintió, sospechando eso. "Desearía que me lo hubieras dicho. Desearía que ella me lo hubiera dicho." Tragó difícilmente, no deseando comenzar a llorar otra vez. "Necesito conseguir a Tabitha."
"¿A dónde vas? ¿Ronnie sabe que te estás marchando?"
"María, no puedo hablar acerca de esto. Por favor, solo quiero conseguir a mi gato y salir de aquí." En ese momento el anaranjado felino apareció en la parte superior de las escaleras y se dirigió hacía sus brazos abiertos. "Tabitha, ven aquí, dulzura." Tomó al gato en sus brazos. "Vamos, corazón. Tenemos que irnos ahora."
"Rose, por favor espera un minuto." María estaba parada delante de la puerta, negándose a dejar a la joven mujer pasar. "¿Has hablado con Ronnie? Necesitas hablar con ella antes de irte y que tomes alguna decisión precipitada."
"No queda nada para decir," Rose sollozaba, airadamente limpió una errante lágrima. "Devolveré su maleta tan pronto como pueda."
"¿A dónde irás?"
"No lo sé," admitió. "Solo sé que tengo que irme." El claxon del taxi sonó, atrayendo su atención. "Necesito irme ya. Por favor cuídate, María."
"Rose, no te vayas por favor. Estoy segura que si solo hablaras con Ronnie..."
"No." Su tobillo estaba empezando a palpitarle por el exceso. "Déjale saber que no voy a demandarla o cualquier cosa, de modo que ella no tiene que preocuparse." Fue a la cocina y entonces atravesó la cortina de la puerta. El conductor la ayudó a ella y a Tabitha a entrar al auto, entonces vino a la puerta a conseguir la maleta. María le dio a él un bolso conteniendo una caja y varias latas de comida para gato, su otra mano atareadamente presionaba el marcado rápido en el teléfono.

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Capitulo 13

Mensaje por Admin el Dom Abr 30, 2017 2:26 pm

"Dos por ciento de crecimiento no es lo que esperaba cuando te contraté para este puesto," Ronnie dijo, sus ojos se precipitaron del informe delante de su nervioso gerente. El agudo sonido del teléfono sacó un fulgor de ella. Esto tiene mejor que ser malditamente importante para arruinar una perfectamente buena mordisqueada. "Disculpa." Alcanzó el teléfono antes de que el molesto timbrazo pudiera ser oído otra vez. "¿Verónica Cartwright... quién?... Bien, ¿dónde está Rose? ¿Por qué tú estás contestando mi teléfono? Bien... ponla a ella en la línea." Miró al hombre sentado enfrente. "Eso es todo por ahora. Mejor que vea números más altos el próximo cuatrimestre." Giró su atención de nuevo al teléfono. "¿María? ¿Qué pasa?"
Susan caminaba por el pasillo hacia la oficina de Ronnie en búsqueda de su secretaria cuando vio a su hermana ir a toda velocidad por el pasillo y dirigirse hacía las escaleras. "Ronnie, ¿Qué está pasando?"
"No puedo hablar ahora. Debo irme." La puerta se abrió y ella desapareció, los pasos golpeaban en el metal de las escaleras. La pelirroja entró en la oficina de su hermana. "Margaret, ¿qué sucedió aquí?"
"No lo sé, Sra. Cartwright. Rose me llamó para que viniera a cubrirla por algunos minutos mientras que ella iba a entregar algo a contabilidad pero cuando llegué aquí se había ido. Supuse que no pudo esperar pero no la he visto desde entonces. La cosa extraña es que Wendy llamó hace algunos minutos buscándola."
"¿Quieres decir que Rose nunca se presentó?"
"No. Iba a ir buscarla pero entonces la ama de llaves de la Srta. Cartwright llamó y sonaba verdaderamente trastornada. La enlacé a la sala de conferencias. Después la Srta. Cartwright vino corriendo aquí adentro y agarró su maletín y salió. No me dijo una palabra. ¿Usted quiere que permanezca aquí?"
"No, todo está bien. Puedes regresar a tu escritorio ahora. Cerraré aquí adentro. No creo tampoco que ellas regresaran hoy."
Una vez que su secretaria salió del cuarto, Susan miró a través de los papeles en el escritorio de Rose. Viendo la carpeta del Porshe, la abrió. El recibo en la parte superior todavía tenía huellas donde por lo visto habían caído las lágrimas. Raro, no la recuerdo diciéndome nada sobre estar en un... "Oh mi Dios," susurró. "No." Sentándose en el sillón, giró la computadora y entró registrándose bajo su identificación. Abrió el archivo del personal y comparó las fechas del recibo. "Oh Ronnie." Las piezas se colocaron en el lugar y estaba segura que Rose lo había calculado fácilmente también. Pensó en llamar a la casa de Ronnie pero decidió en lugar de eso conducir allá. Si lo que pensaba que había sucedido, su hermana podría necesitarla.
***
Cuando Susan llegó, Ronnie estaba en el teléfono. "¿Qué quiere decir con que no sabe adónde fue dejada? ¿Cuántas mujeres con gatos usted lleva diariamente?... Bien puede usted por lo menos decirme si era un hotel o una terminal de autobuses? ¿Usted piensa que era un hotel? ¿Alguna idea de cuál? Usted fue de mucha ayuda, gracias," dijo sarcásticamente cuando cerró de golpe el teléfono. "No saben o no están diciendo. Malditas inútiles compañías de taxis." Levantó la mirada para ver a su hermana parada allí. "¿Qué estás haciendo aquí?"
"Pensé que podrías necesitar ayuda." Sacó la silla adyacente y cabeceó un movimiento a María hacía la cafetera. "Vi el papeleo del Porshe en el escritorio de Rose. Ronnie, tengo que preguntar. El accidente..."
"Fui yo," Ronnie contestó tristemente.
"Y nunca le dijiste."
"No."
"De modo que ahora lo descubrió sola y decidió dejarte."
"Parece de esa manera," Ronnie suspiró, mirando fijamente el teléfono. "Vino aquí, empacó algunas ropas, tomó a Tabitha y se marchó."
"Quizá solo necesita un poco de tiempo para pensar sobre eso."
"Diría que ya está pensando sobre eso." Pasó sus dedos a través de su cabello. "Se fue, Susan. Ella... ella me dejó."
"Ronnie, volverá. Ustedes dos se aman."
"Piensa que le mentí."
"Tú le mentiste," la Cartwright más joven precisó. "Ronnie, tienes que contar con que está trastornada sobre esto. Tú la golpeaste y mentiste sobre eso. No puedo creer que guardaras ese secreto. ¿Cómo pensaste que reaccionaría al descubrirlo? Especialmente después de que ustedes dos... tú sabes... se hicieron amantes."
"No puedo estar sin ella, Susan." Sus ojos cayeron en la silla vacía que solo unas horas antes estaba ocupada por Rose comiendo su desayuno. "La necesito." Miró el teléfono otra vez. "¿Cuántos hoteles puede haber en Albany? María, tráeme el directorio telefónico."
"Ayudaré. ¿Dónde está la otra línea de teléfono?"
"En la oficina. Pregúnteles primero si reciben mascotas. Eso debe eliminar a la mayoría de ellos."
Cuarenta y cinco minutos de llamar a hoteles ninguna señal apareció de su querida Rose. Ronnie estaba muy trastornada y frustrada para el momento en que Susan salió, un pedazo de papel en su mano y una sonrisa triunfante en su cara. "Intenté pensar como ella lo haría. Sabes que se preocupa sobre el dinero. Comencé llamando a los moteles más baratos y voila, la encontré."
Ronnie tomó el pedazo papel y lo miró. "¿El Barcade? ¿Ese motel cucarachero en el centro?"
"Debe ser el motel más barato de Albany que permita animales," Susan dijo.
"Tengo que ir a verla."
"Ronnie, espera." Susan puso su mano en el hombro de su hermana. "Quizás deberías llamar y hablar con ella por teléfono primero. Tú estás trastornada, ella está trastornada. Quizá una confrontación cara a cara no es tan buena idea. ¿Y si llegas allí y no desea hablar contigo?"
"Hablará conmigo," Ronnie dijo. "¿Por qué no lo haría? Rose es una mujer razonable. Estoy segura una vez que le explique lo que sucedió, me perdonará y vendrá a casa a donde ella pertenece."
"Lo esperó también," Susan contestó, no completamente convencida que su hermana tuviera razón.
***
Ronnie tiró de su auto en el estacionamiento lleno de baches. Desde el asiento del conductor miró la envejecida y decrépita construcción. La sucia pintura color crema estaba levantada en varios lugares y a la mitad del nivel superior faltaba el pasamano. Las abolladas puertas y ventanas quebradas se agregaron al sabor del motel barato. Ronnie estaba segura que podría conseguir que Rose fuera a casa con ella. Estaba a punto de entrar a la oficina cuando vio al familiar gato anaranjado saltar dentro de una de las ventanas del nivel superior.
Rose saltó con la cucaracha que vio salir escabulléndose de detrás del retrete. Llamaría mañana a otro sitio para alojarse. Toc toc. "¿Rose?" La voz de Ronnie la sobresaltó. No esperaba hacerle frente a su amante tan rápido. Agarrando su bastón, caminó a través de la manchada alfombra y se paró detrás de la puerta, presionando su frente contra el frío metal.
"Vete, Ronnie," dijo suavemente.
"Rose, por favor déjame entrar. Necesitamos hablar."
"Por favor ve a casa. Estoy bien."
"Tú no estás bien. Si estuvieras bien estarías en casa conmigo." La perilla de la puerta se movió de un lado a otro, mostrando la frustración de la ejecutiva por hablar a través de la puerta de acero. "Amor, por favor solo déjame entrar para que podamos hablar."
"No hay nada que decir, Ronnie. Vete a casa. No tienes que preocuparte. No te demandaré o cualquier cosa."
"¿Demandar?" La perilla de la puerta de movió otra vez. "Rose, déjame entrar. No estoy preocupada acerca de que me demandes. Vamos, cariño. Necesitamos hablar."
"Entonces habla. Puedo oírte." Rose sabía que no podía abrir la puerta. Estaba a punto de llorar con esto y ver a Ronnie sería más que suficiente para empujarla sobre el borde. "¿Qué quieres decir?"
Un silencio largo. "Quiero decirte que te amo. Que quisiera que vinieras a casa conmigo y que habláramos de esto. Por favor Rose, siento haberte mentido."
"¿Lamentas que mentiste o lamentas que lo descubrí?" Cerró los ojos. "Por favor... solo vete a casa, Ronnie."
"No puedo irme sin ti."
Rose golpeó su mano contra la puerta. "Tú... tú eras mi caballero de brillante armadura, sabes. Realmente pensé que habías bajado y me habías rescatado como una cenicienta en la vida real." No se molestó en limpiar las lágrimas que corrían por su cara. "Y todo este tiempo estabas solo intentando protegerte. Una tonta es lo que fui."
"No... Rose, no entiendes."
"¿Qué no entiendo? Tú me golpeaste, mentiste sobre eso, me hiciste pensar que todo lo que estabas haciendo salía de la bondad de tu corazón, entonces dejaste que me enamorara de ti." Rose desenfrenadamente, cerró de golpe su puño contra la puerta. "Maldita seas, Ronnie. Maldita seas. ¿Por qué dejaste que me enamorara de ti?" Los sollozos se negaron a ser retenidos y se derrumbó en el piso. "Por favor vete Ronnie. No hay nada por decir." Abrazó sus rodillas contra su pecho y lloró.
"Rose, por favor." La joven mujer se negó a contestar, incluso cuando la petición fue repetida varias veces. Finalmente Ronnie se alejó, sus pasos crujían contra la madera trayendo aún más dolor al corazón de la joven mujer. Rose se acostó en las raídas sábanas que cubrían la cama y lloró metiéndose en un inquieto sueño.
***
Susan entró en la oficina externa para encontrar a su secretaria sentada en el escritorio de Rose. "¿Cómo está?" Preguntó.
"No ha salido de su oficina en todo el día," Margaret contestó.
"¿Estás todavía reteniendo todas sus llamadas?"
"Excepto..."
"Lo sé," Susan agitó su mano descartándolo. "María o Rose, ¿correcto?" Meneó su cabeza y se dirigió hacía la oficina de Ronnie. Margaret saltó inmediatamente.
"Sra.Cartwright, no pienso que quiera ver a nadie."
"Oh no, Margaret. Ella quiere ver a alguien. Solo que no soy yo." Con eso, alcanzó la manija de la puerta.
"Yo no..." Ronnie comenzó, deteniéndose cuando vio quién era. "Susan, estoy muy ocupada."
"¿Ocupada haciendo qué? ¿Escondida en tu oficina y trabajando hasta el agotamiento?" cerró la puerta y se paró delante del escritorio de su hermana. "Ronnie, no puedes seguir así."
"No comiences a jugar a la mamá gallina conmigo. No estoy de humor."
"¿Y qué planeas hacer? ¿Quedarte en esa depresión? ¿Te has mirado en un espejo últimamente?"
La tensión había tomado su peaje en Ronnie. Los círculos oscuros debajo de sus ojos eran un testimonio a la falta de sueño. Sus mejillas estaban sin color, su cabello dado solamente el más distraído cuidado. La malhumorada mujer había comenzado a pasar la noche en su oficina, encontrando un hogar vacío demasiado para soportar. Susan reconoció el traje de su hermana como uno que mantenía en el closet de la oficina para las emergencias.
"Ven a mi casa a cenar esta noche, Ronnie," rogó. "Sabes que Jack y los niños desean verte."
"No. Tengo cosas que atender aquí."
"¿Ninguna palabra de Rose todavía?"
"Dejó el Barcade hace una semana y se registró en el Maverick. Cambiando un cuartucho por otro." Ronnie frotó su cara con las manos. "Debe haber dejado instrucciones con el encargado del mostrador de no dejar pasar ninguna llamada. Ellos siempre toman los mensajes pero no devuelve mis llamadas." Susan asintió, teniendo ya conocimiento de ese hecho gracias a las frecuentes llamadas telefónicas a María.
"¿Has intentado hablar con ella otra vez?"
"¿Cuál es el punto?" Ronnie suspiró. "Hice eso dos veces e incluso no me abrió la puerta." Enterró su cabeza en sus manos. "Solo se mantiene diciéndome que me vaya."
"Hermana, odio decir esto pero quizá deberías considerar moverte."
Ronnie levantó su cabeza y dio a su hermana una mirada de total desesperación. "No puedo, Susan. ¿No entiendes que es todo para mí?" Una lágrima rodó por su mejilla. "La necesito como necesito el aire o el agua. Me siento tan vacía sin ella." Desvió su cabeza, airadamente limpiando las lágrimas que parecían formarse tan fácilmente durante la última semana. "¿De qué sirve todo esto?"
"¿Hmm?" Susan no entendía la pregunta.
"¿De qué sirve todo esto?" Gesticuló en los informes y papeles sobre su escritorio. "¿Cuáles son las ganancias y proporciones y los beneficios si no hay nada que valga la pena para compartir esto? ¿Para qué vale la pena la preciada reputación Cartwright y el status si la única mujer que mas necesito en mi vida ni siquiera me habla?"
"Ronnie, estás hablando como loca ahora. Sabes tan bien como yo que este negocio tiene que sobrevivir y hacer dinero."
"¿Para qué? ¿Para qué podamos tener muchos más ceros en nuestras cuentas bancarias?" Se levantó y miró por la ventana. "Esto no significa nada sin ella."
"¿Verónica?" Ronnie limpió su cara con su mano antes de voltear para ver a Beatrice parada en la puerta. "Estaba en el centro haciendo algunas compras y espero que ustedes muchachas me acompañaran a almorzar." Entró y cerró la puerta. "¿Qué le sucedió a tu amiga? Pensé que ella reemplazó a Laura."
"Se fue," Ronnie dijo sin dar detalles. "Estoy demasiado ocupada para almorzar hoy, mamá, tal vez Susan pueda ir contigo."
"Bien, no es nada importante yo supongo." Se sentó en el sofá. "¿Así qué la mujer que intentaste ayudar se fue? Yo habría podido decirte que no trabajaría." Miró a su hija más joven. "Esa gente no entiende que trabajar duro lo es todo. Solo quieren sentarse y recoger un cheque. Supongo que la registraran para el desempleo para que hurgue el bolsillo de tu hermana más."
"Rose no es así, madre," Susan la defendió. "No renunció porque no le guste trabajar. Hay otras razones."
"No hay excusa para dejar un trabajo bien pagado excepto pura holgazanería. Está en su sangre."
"¿En la sangre de quién, mamá?" Ronnie saltó. "¿La pobre basura blanca de la que te encanta hablar?" Sus manos agarraron el respaldo de su silla, los nudillos blancos por la presión. "Estoy segura que hay gente así, pero Rose no es una de ellos. Es buena y honesta y daría su última moneda de diez centavos para ayudar a otra persona."
"Verónica..." El tono de Beatrice era bajo, advirtiendo.
"No. He tenido suficiente. Tú miras mal a todo el mundo que no es una sangre azul como nosotros. Rose nunca jamás ha hecho algo para ganar tu antipatía, sin embargo la tratas como una bastarda en las reuniones familiares." Apunto de estallar de cólera, Ronnie dejó sueltas las palabras que se negaron a ser ocultadas más tiempo. "Me da igual lo que pienses, mamá, yo amo a Rose y no te permitiré hablar mal sobre ella, ¿me entendiste?"
Susan dio un paso atrás, segura que su madre y hermana estaban a punto de tener una batalla real de palabras. Nunca alguna de ellas se había resueltamente enfrentado a su madre y ahora Ronnie acababa de anunciar su desafío en el más tabú de los temas. Beatrice se tensó y frunció los labios.
"¿Pensé que ese asunto fue precisado hace años o has olvidado tu promesa a tu pobre padre?" La matriarca estaba ahora parada delante del escritorio de Ronnie, sus manos apoyadas sobre la superficie de caoba. "Le juraste a él que habías terminado con esas ideas pervertidas."
La tensión de perder a Rose agotó cualquier tacto o moderación que Ronnie pudiera haber tenido. "¿Piensas que diciéndome que no ame a mujeres harán desaparecer esos sentimientos? No es así. Ustedes dos me forzaron a prometer eso no importándoles como me sentía. ¿Qué está tan mal con amar a otra mujer?"
"Verónica, piensa sobre tu posición por un minuto."
"¡A la mierda mi posición!" Ronnie se apartó de su sillón y dio un paso adelante observando que Susan rápidamente se puso entre ellas. "Enfréntalo, madre. Tú hija mayor es una lesbiana. No puedes cambiar eso así que mejor aprende a aceptarlo. Rose es mi amante y dejaré todo lo que tengo para conservarla." Bajó su voz, el serio tono mortal. "Incluyendo mi familia."
"Quizá este no es el mejor momento para hablar acerca de esto," Susan dijo, intentando dirigir a su hermana mayor lejos de su madre.
"No Susan," Beatrice se erizó. "Es obvio que tu hermana ha decidido tirar todo lo que su padre y yo trabajamos por todos estos años."
"¿Por qué es tan difícil para ti aceptarlo?" Ronnie gritó. "Es mi vida."
"Mamá, no hay razón por la que ella pueda ser así y seguir haciendo un buen trabajo dirigiendo la compañía."
"¿De qué lado estás?" La matriarca se giró hacía su hija más joven. "No me digas que aceptas esto, que Jack lo acepta."
"No estamos para decidir a quién ama Ronnie, mamá." Susan respiró profundamente y miró a su hermana mayor. "Y sí, Jack y yo aceptamos a Rose," agregó.
"No puedo creer esto." Se acercó al sofá y recuperó su bolso. "Habría pensado que después de la muerte del pobre Tommy te hubieras dado cuenta lo que puede suceder colgar con el elemento incorrecto. ¿Y justo cómo crees que los accionistas se sentirán sobre esto?"
"No es asunto de los malditos accionistas con quien estoy durmiendo," Ronnie habló fuerte. "No es que ellos puedan despedirme fuera de la oficina."
"Tú sola no controlas los intereses, Verónica. No te olvides de eso."
"En realidad, mamá," Susan intervino. "Con las acciones de Tommy entre nosotras tenemos el cincuenta por ciento de las acciones. Todo lo que necesitamos es a Frank, Michael, o John para votar con nosotras y tendremos el control de los intereses."
"¿Así que eso es?" Los labios de Beatrice estaban fruncidos, su frustración era obvia. "Bien. Si Verónica desea tirar su vida y tú estás dispuesta a ayudarla, que así sea. Llamaré a un taxi desde el piso de abajo." Salió furiosamente de la oficina, dejando a las hermanas solas otra vez.
"Bien esto fue productivo," Ronnie suspiró cuando se hundió en su sillón. "Finalmente me enfrenté a ella e incluso no importa porque Rose se marchó de todos modos."
"Sabes que esto no es el final de esto, ¿no es así?" Susan dijo. "Garantizo que allí estará un mensaje en mi máquina cuando llegue casa."
"Lo sé, hermana. Siento que tuvieras que estar en medio de esto." Tomó su pluma, el regalo que hacía que su corazón doliera aún más por su querida Rose.
"¿Ronnie... quieres que intente y hable con Rose?"
"¿Crees que podría haber alguna diferencia? No quiere hablar conmigo."
"No creo que pueda hacerle daño," Susan dijo.
"Haría un trato con el diablo si pensara que podría hacerla hablar conmigo otra vez." Levantó la mirada en su hermana. "Por favor. Si piensas que hay algo que tú puedas hacer o decir para hacer que ella entienda como me siento, hazlo."
"¿En qué el motel está?"
"El Maverick en Central. Más o menos a ocho millas al oeste del Arcadia."
"Ese qué casi está en la línea de la ciudad de Schenectady, ¿no? ¿El que pone todos esos llamativas adornos de Navidad cada año?"
"Ese es el lugar."
"Iré a hablar con ella pero necesitas contarme lo que realmente sucedió esa noche. Merece saber la verdad completa, no solo lo que esos papeles que encontró le dijeron."
Ronnie vaciló, después asintió en acuerdo. "Estaba en Sam's..."
*****
"Aquí tienes, dulzura" Rose dijo cuando puso el plato de la comida enlatada abajo para Tabitha. Depositó la lata vacía en la basura justo cuando hubo unos golpes en la puerta. "¿Quién es?"
"Susan Cartwright."
"Um..." Rose miró por la mirilla, verificando que la pelirroja estuviera sola. "No estoy realmente de humor para compañía en este momento," dijo suavemente.
"Rose, es de mala educación dejar a alguien parado fuera de la puerta."
"Pero..." Renuente quitó la cadena y el cerrojo. Abrió la puerta. "Susan, si esto es acerca de Ronnie..."
"Por supuesto que es acerca de Ronnie," la pelirroja dijo cuando entró al cuarto. "Mi hermana está descorazonada y tú ni siquiera le das la oportunidad de explicarse. Hola, Tabitha."
"Mrrow."
"Nada hay realmente que decir, ¿no?"
"Tú dímelo." Susan se sentó en una cama e indicó para que la joven mujer se sentara en la otra.
"Me mintió."
"Sí lo hizo... sobre el accidente. No sobre lo que siente por ti. Hay una diferencia."
"¿Cómo puede algo que se construye sobre una mentira es verdadero?" Rose se levantó y cojeando se acercó al minúsculo refrigerador para tomar una botella de agua.
"Mintió sobre el accidente. Todo lo demás era verdad, Rose. Sus sentimientos por ti son
verdaderos y tú tienes que saber eso."
"Sé que siente algo," la joven mujer respondió después de que volviera a su asiento.
"Si pudieras verla, sabrías que siente más que algo." Extendió su mano y tomó la mano de Rose. "Escúchame, estamos hablando acerca de mi hermana ahora. La conozco. No es de las que toma los sentimientos de las personas ligeramente, especialmente los propios." Susan soltó y bajó la mirada. "Rose, esto está matándola. No está comiendo, no está durmiendo, nada le importa a ella ahora."
"Esto no ha sido un picnic para mí tampoco," confesó.
"¿Entonces por qué no ir y hablar con ella? Vamos, Rose. Piensa en esto por un minuto. Si todo lo que quería hacer era cubrir sus huellas, ¿entonces por qué se quedó en el hospital? ¿Por qué no solo te abandonó y dejó que ellos se preocuparan de cuidar de ti?"
"No lo sé... quizá se sentía culpable."
"Dime algo Rose, cuando ustedes dos, tú sabes... ¿te hace sentir a ti qué tiene culpa?"
"No, por supuesto que no."
"¿Entonces por qué supones que todo lo que hace viene de la culpa?" Susan sonrió por dentro en la confusa mirada en la cara de Rose. "Si tuviera solo culpa, no habría abierto su casa para ti. No habría hecho todo lo que hizo para ocuparse de ti. Mira, sé que estás demasiado dolida pero tienes que mirar el cuadro entero. Ronnie te ama."
"¿Cómo se supone que la perdone?" La joven mujer preguntó, su voz quebrada por la emoción. "Han sido seis meses y todavía no puedo caminar sin dolor. Tengo cicatrices."
"¿Ves esto?" Susan enrolló su manga hasta revelar una pequeña cicatriz blanca cerca de su codo. "Ronnie y yo estábamos corriendo en nuestras bicicletas y rozó la mía haciéndome caer. Me fracturé mi codo y tuve que pasar el verano en un molde. Todavía no puedo extender este brazo completamente y se cada vez que va a llover ahora. ¿Piensas que no debí haberla perdonado por eso?"
"Por supuesto que no. Fue un accidente," Rose dijo.
"Exactamente. Fue un accidente cuando provocó que me cayera de mi bici y fue un accidente cuando te golpeó con su auto."
"No es lo mismo, Susan."
"¿No lo es? Dime algo, Rose. ¿Piensas que intentó golpearte con su auto?"
"No."
"Entonces fue un accidente, ¿correcto? Incluso si éste fuera su culpa este seguiría siendo un accidente." Se movió en la cama, intentando encontrar un sitio donde los resortes no intentaran empujar a través de la delgada manta. "¿Qué recuerdas sobre esa noche?"
"No mucho," Rose admitió. "Intentaba llegar a casa y algunos hombres comenzaron a perseguirme. Recuerdo correr a través del parque y después sobre Madison. La siguiente cosa que recuerdo es despertando en el hospital."
Susan asintió, los acontecimientos encajaban con la descripción de su hermana. "¿Tú saliste corriendo por la esquina o en medio de la calle?"
"Creo que era por el medio, nevaba, no lo sé."
"Ronnie dice que iba sobre Madison cuando precipitadamente saliste de entre algunos vehículos estacionados. Dice que no hubo manera de que se detuviera a tiempo."
"¿Entonces por qué inventar la historia acerca de llegar después del accidente?"
"Tomó un poco de vino en la cena y se preocupó que la arrestaran por conducir bebida. Sí, mintió para cubrirse pero se aseguró de que se ocuparan de ti. Intentó hacer responsablemente las cosas, Rose. Tienes que darle el crédito por eso."
"Fue un accidente," la joven mujer susurró. "Si no hubiera estado bebiendo..."
"De todas formas no habría podido evitarte. Si estás buscando a alguien para culpar, culpa a los hombres que estaban persiguiéndote."
"¿Pero por qué no me dijo la verdad después?"
"¿Qué sucedió cuando descubriste la verdad, Rose?"
La joven mujer miró su regazo. "Yo la dejé."
"No le has dado la oportunidad para explicarse, ¿lo hiciste?" Se acercó a la mujer que consideraba su cuñada. "Rose, el accidente no fue su culpa. Puede ser culpable de mal juicio pero no de algo más. ¿Tú amas a Ronnie?"
Levantando su cabeza para mostrar sus brillantes ojos con expuestas lágrimas, Rose contestó. "Sí."
"¿Piensas que te lastimaría a propósito?"
"No."
"¿Entonces por qué la estás castigando por algo sobre lo que no tenía control? Déjame llevarte a casa, Rose."
*****
Ronnie estaba sentada en el sofá, el colgante que le había dado a Rose para Navidad en sus manos. No había recibido noticias de Susan y la ejecutiva temió que la intervención de su hermana no tuviera efecto en Rose. Las lágrimas salían libremente, mojando sus manos con las saladas gotas. El sonido de la puerta corrediza abrirse atrajo su atención hacia la cocina. Cuando vio a Susan entrar a la sala de estar sola, el corazón de Ronnie se hundió. Abrió su boca para hablar pero no hubo nada para decir. Fuiste a por Rose y ella no volverá.
"¿Ronnie?"
"Todo está bien, Susan. Sé que hiciste lo posible." Miró fijamente el colgante. "¿Ella... dijo algo?"
"Dijo muchas cosas, pero quizás sería mejor si se lo preguntas tú misma." Fue entonces que la puerta corrediza se cerró, alertando a Ronnie que Susan no estaba sola.
"¿Está aquí?" Se levantó y rápidamente se limpió las huellas de las lágrimas en su cara. "¿Está ella aquí?" A toda velocidad pasó a su hermana y entró a la cocina sin esperar una respuesta.
Rose apenas tuvo tiempo para dejar a Tabitha en el piso antes de que se encontrara cogida en los fuertes brazos de Ronnie. El bastón chocó ruidosamente en el piso cuando la alta mujer la hizo girar dándole vueltas, abrazándola apretadamente. "Estás... aplastando... me."
"Oh, lo siento." Ronnie rápidamente dejó a su amante abajo y recuperó el bastón. "Es solo... bien..."
"Todo está bien," Rose dijo, estirando su brazo para tomar la mano más grande en la suya. Estaba sorprendida de ver una expresión tan demacrada en la cara de Ronnie. Se dio cuenta que la separación había sido justo tan dura para su amante como lo fue para ella. "Te extrañé también."
"Por favor no te vayas otra vez," Ronnie rogó. No había intentado sonar tan desesperada pero el pensamiento de no tener a la rubia mujer en su vida era demasiado para soportar. "Haré cualquier cosa... solo no te marches."
"No puedo prometer eso," Rose dijo tristemente, apartándose y apoyando la mano contra la barra. "Tengo preguntas, Ronnie. Necesitamos hablar."
"Pienso que esa es mi señal para irme," Susan se dirigió dentro de su posición en el arco entre la cocina y la sala de estar. "Hermana, saca la maleta de Rose de mi auto."
Los ojos de Ronnie nunca salieron de su amante. "Seguro... vuelvo enseguida, ¿Ok?"
"Estaré aquí," la joven mujer contestó suavemente, dando una tenue sonrisa. La ejecutiva renuente abrió la puerta corrediza y salió. Susan se acercó y puso su mano en el hombro de Rose. "¿Vas a estar bien?"
"Yeah," asintió, dando vuelta de frente a la pelirroja. "Gracias."
"Rose, sé que ella te lastimó pero que no olvides como fácilmente puedes lastimarla también. Sé benévola con mi hermana. Te ama mucho." Cuando Ronnie volvió, Susan se despidió y salió.
Una vez que estuvieron solas, un incómodo silencio cayó sobre las amantes. Estaban en la cocina perdidas en sus propios pensamientos y miedos. Tabitha se metió dentro del cuarto y distinguió libremente el negro de los pantalones de Ronnie. "¿Mrrow?" Se frotó contra su alta dueña y comenzó a ronronear.
"Hey allí." Se agachó y recogió al feliz gato. "¿Cómo has estado? ¿Estuviste cuidando bien a mami?"
"Te extraño, sabes," Rose dijo, moviéndose un par de pasos más cerca. "Se la pasó llorando por ti y mirando a la puerta." Bajo la mirada al suelo. "Me lo pasé llorando también," agregó quedamente. Ronnie bajó a Tabitha y cerró la restante distancia entre ellas justo cuando los labios de Rose comenzaron a temblar. "Esto se sentía como alguna clase de horrible pesadilla de la que no podía despertar." Los brazos de Ronnie la rodearon justo cuando la joven mujer se derrumbó en lágrimas.
"Está bien, amor te tengo." Sostuvo a Rose fuertemente, temiendo que si la soltaba desaparecería. "¿Quieres ir a sentarte en el sofá y hablar?"
"Seguro," la joven mujer sollozaba. "Si tú quieres hacerlo."
"Lo que tú quieras hacer, Rose. Si prefieres sentarte en la mesa..."
"No, el sofá sería agradable." El cuarto de motel no tenía un sofá... bien, no uno en el que se hubiera sentido segura sentada sobre el. Las manos apoyadas en la espalda de la una en la otra, la pareja entró a la sala de estar. Rose tomó su acostumbrado cojín en el extremo mientras Ronnie vaciló, entonces se sentó en el extremo opuesto en vez de en el medio. Para su sorpresa, la joven mujer se recorrió para ocupar el cojín vacío. Ronnie tomó esto como una buena señal y puso la mano en la rodilla de Rose.
"Te amo, Rose."
"Lo sé." Respiró profundamente y miró dentro de los azules ojos que la frecuentaron en sus sueños. "Y yo también te amo. No habría vuelto si no lo hiciera."
"Siento haberte mentido. Desearía que hubiera alguna manera que pudiera resarcir esto."
"¿Harías algo ahora?"
"Cualquier cosa."
"Dime lo qué realmente sucedió."
"Rose, eso está en el pasado. Porque no puedes..." Fue silenciada por el dedo de Rose sobre sus labios.
"Porque necesito saber qué sucedió," interrumpió. "Por favor Ronnie. Me debes la verdad."
La ejecutiva asintió y tragó. "Sucedió tan rápidamente." Sacudió su cabeza, los oscuros mechones se agitaron con el movimiento. "Fue tan rápido." Mirando dentro de los suaves ojos verdes, continuó. "Nunca te vi, Rose, estaba conduciendo, pensando en que acababa de desperdiciar la noche con un idiota y de repente allí estabas tú. Pisé los frenos pero con la nieve en el piso..." Sus ojos se cerraron brevemente en la memoria del total silencio que precedió al horroroso golpe. "No hubo nada más que pudiera hacer." Apartó la mirada otra vez, enfocándose en el reloj del abuelo. "Había tanta sangre, Rose. Pensé que te había matado. Cuando me di cuenta que no, te puse en mi auto y te llevé al hospital tan rápidamente como pude."
"¿Por qué te quedaste?" Ronnie sintió una pequeña pero insistente mano en su barbilla, forzándola a encontrar la mirada de Rose. "Hiciste tu trabajo, me llevaste al hospital. Habrías podido irte y nadie jamás habría sabido. ¿Por qué no te marchaste?"
"Necesitaba asegurarme de que estabas bien. Cuando ellos vieron que no tenías seguro, querían enviarte al Memorial. Quería asegurarme de que tuvieras el mejor cuidado y ese estaba en Albany Med así que mentí sobre el seguro."
"¿Y tu estabas protegiéndote después de eso?"
"No.Quizá hasta que hice que firmaras los papeles," Ronnie admitió. "Pero no después de eso."
"¿Entonces por qué te mantuviste volviendo?"
Ronnie dio la única respuesta que podría, la honesta. "Deseaba verte. Para lograr conocerte mejor."
"¿Sabes lo que recuerdo sobre esos primeros días?" Rose miró hacía el techo. "Esto es sobre todo borrosos vistazos aquí y allá, solo pedacitos realmente. Deben haber estado dándome alguna fuerte droga entonces."
"Estaban," Ronnie convino.
"Recuerdo levantar la mirada y verte." Sonrió calurosamente y miró a su amante. "Allí estabas, esa maravillosa mujer diciéndome que todo estaría bien."
"Me preguntaste si yo era un ángel," la mujer de cabello oscuro agregó, sonriendo para si misma en el recuerdo.
"Lo eras para mí, sabes. Eras mi propio ángel de la guarda personal, cuidando por mí cada paso del camino. Eras mi caballero en brillante armadura, mi héroe." Levantó el brazo de Ronnie y recargó su cabeza contra el pecho de la mujer más mayor. "No sabía por qué tomaste tanto interés en mí pero estaba agradecida." Su voz se volvió triste. "Ahora lo sé."
"No." Ronnie apoyó su palma contra la mejilla de Rose. "Esa primera noche actuaba por el instinto de conservación y miedo pero no pienses jamás que fingí preocupación después eso." Los azules ojos buscaron los verdes, rogándoles que entendieran. "No puedo explicarlo pero había algo sobre ti, Rose Grayson. No podía dejar de pensar en ti, y las únicas veces que era feliz era cuando estaba contigo. Pienso que me enamoré de ti desde ese primer día que despertaste en el hospital."
"¿Qué sucedió con el Porshe?"
"Lo arreglé y después lo vendí. No podría conducirlo otra vez." Bajó la mano y comenzó a acariciar el dorado cabello cayendo en cascada sobre los hombros de Rose.
"¿Ronnie?"
"¿Mm?"
"Cuando te diste cuenta que me enamoré de ti, ¿por qué no me lo dijiste entonces?"
Ronnie tiró de la joven mujer más cerca, manteniéndola segura en sus brazos. "Para el momento en que me di cuenta que estabas enamorada de mí, me había ya enamorado de ti... duramente." Corriendo el riesgo, se inclinó y puso un tierno beso sobre la dorada cabeza, contenta cuando sintió a Rose recargarse en ella. Giró su cabeza para que a su mejilla descansara donde acababan de estar sus labios, Ronnie continuó. "Intenté tan duramente fingir que no estaba sucediendo, pero cada día me enamoraba más y más. Estaba asustada que si te decía la verdad me dejarías. No podía perderte, Rose, yo solo no podía." Su voz se quebró y tuvo que parar y respiró profundamente. Un suave apretón la animó. "Cuando te fuiste... cuando María me llamó..." Las palabras le fallaron a la ejecutiva y la sostuvo con más fuerza.
"No sabía que hacer, que pensar," Rose dijo. "Dolía tanto." Sus dedos acariciaban lentamente el largo cabello oscuro de su amante. "Pero tanto como esto dolía, era peor estar sin ti."
"Te amo, Rose." Tomó la barbilla de la joven mujer y sus ojos se encontraron. "No puedo cambiar lo qué sucedió en el pasado pero puedo darte mi palabra que nunca te mentiré otra vez." Su pulgar rozaba contra el labio inferior de Rose. "Sé que probablemente nunca puedas perdonarme por mentirte, pero te amo y sé que tú me amas."
"Lo hago," la joven mujer dijo seriamente. "Nunca he amado a nadie de la manera en que te amo a ti."
"No sabes cuánto desearía que nunca hubiera sucedido el accidente, que nunca hubieras sufrido atravesando por todo ese dolor."
"Pero Ronnie..." Besó el pulgar apoyado contra su labio. "Si nunca hubiera sucedido entonces no nos habríamos conocido. A veces las cosas suceden por una razón."
"¿Entonces podemos pasar a hablar a partir de aquí?"
"Me gustaría eso." Apoyó su cabeza contra el pecho de Ronnie. "¿Amor?"
La mujer de cabello oscuro sonrió en la palabra cariñosa y recompensó a Rose con un rápido beso en la frente. "¿Yeah?"
"¿Podríamos solo quedarnos así para siempre?"
Ronnie sonrió ampliamente y apretó a su amante contra ella. "Seguro."
***
"¿Cuándo terminarás allí adentro, chica del cumpleaños?" Ronnie llamó del otro lado de la puerta.
"Casi." Abrochó el top y miró su reflejo en el espejo. "Cariño, ¿no crees qué este bikini es un poco... revelador?"
"Es la intención que sea de esa manera."
"Eres pervertida, Verónica Cartwright, ¿sabías eso?"
"Únicamente contigo, mi querida." Cansada de esperar, Ronnie abrió la puerta del baño y fue un placer para la vista, Rose que estaba parada allí con solo la parte más descubierta del bikini puesto. "Muy lindo," dijo arrastrando la voz.
"Lindo para ti quizá," la joven mujer respondió, tirando de la amarilla parte inferior. Los dorados mechones de vellos se asomaban por los lados. "Genial." Se lo quitó otra vez y se dirigió hacía los artículos de tocador. "¿Por qué no te adelantas, amor? Tengo que ocuparme de algo primero."
"¿Seguro que no quieres ninguna ayuda? Estaría feliz en ayudarte."
Tomando la maquinita de afeitar, Rose sonrió a su amante. "Si me 'ayudaras', no iríamos a ninguna parte cerca de la piscina hoy." Se apartó solo para sentir los brazos de Ronnie envolverse alrededor de ella.

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Re: Amor accidental

Mensaje por Admin el Dom Abr 30, 2017 2:28 pm

"¿Y? ¿Sería esa una cosa tan mala?"
"Eres incorregible." Volteó para ver las oscuras cejas menearse lujuriosamente. "Estoy segura que este bikini es más un regalo para ti que para mí."
"Tú me conoces tan bien."
"Uh uh uh." Rose bajó la mano e interceptó las merodeadoras manos. "Nada de eso ahora."
"Pero este es tu cumpleaños. ¿Estás segura no hay algo más que te gustaría hacer además de holgazanear alrededor de la piscina?" Ronnie intentó reanudar las juguetonas caricias pero fue detenida una vez más.
"En este momento, no," Rose dijo. "Y tú ya hiciste eso esta mañana." Miraba de su vello púbico a su máquina de afeitar y de regreso otra vez. "No estoy segura si necesito una maquina de afeitar o una podadora."
"Yeah intenta tener vello negro" Ronnie contestó. "Los incipientes vellos mostrándose." Su mano comenzó a hacer círculos en el abdomen de Rose, dirigiéndose constantemente al sur. "¿Estás segura que no deseas ayuda?" Preguntó mientras frotaba su nariz en el oído de la mujer más pequeña.
"¿No es por eso por lo qué no fuimos a nadar ayer?" Salió del abrazo de Ronnie. "Ve a llevar el té helado afuera y estaré abajo en algunos minutos."
Una vez sola, Rose se sentó en el retrete y separó las piernas para cortar los salvajes rubios rizos. Su mente vagó sobre los acontecimientos del año pasado. Hace un año estaba trabajando en Money Slasher y no tenía diez centavos a mi nombre mucho menos algo más. Ahora mírame... viviendo en una mansión alistándome para usar un traje de baño y holgazanear en la piscina. Movió su cabeza con incredulidad. Bajando la mirada a sus desnudas piernas, encontró casi difícil de creer que hace solo seis meses estaban en moldes. No estaba segura que pudiera caminar otra vez. Y aquí estaba, había sido cerca de un mes desde que dejó el bastón atrás y era solo cuando se empujaba demasiado fuerte que sentía algún dolor en sus piernas o tobillo. La fina cicatriz sobre su mejilla donde las puntadas una vez habían estado se descoloró en una tenue línea que era apenas visible. De todas formas Rose sabía que era el lugar más besado en su cara, a excepción de sus labios, por supuesto. Me pregunto si ella incluso se da cuenta que hace eso, musitó. Era uno de los pequeños hábitos que Ronnie tenía que encontraba tan cariñoso. Mi Ronnie... te amo tanto. Repentinamente se sintió sola sin su querida, Rose rápidamente terminó de afeitar su vello púbico y tiró de la parte inferior de su bikini. Un precipitado recorrido del cepillo a través de su cabello y salió en busca de Ronnie.
El sol de la tarde de agosto golpeaba en el blanco concreto, haciendo que la descalza ejecutiva se pegase a las áreas sombreadas mientras llevaba la jarra de té helado afuera, y la posaba encima la mesa. La piscina era un azul brillante, limpia cristalina y lista para nadar. Colocando la bandeja abajo, Ronnie caminó al trampolín.
Rose llegó justo a tiempo para ver a su amante caminar hacía el trampolín. El bikini de tirantes negro de dos piezas que Ronnie usaba no ocultaba nada, mucho para el regocijo de la joven mujer. Su propio traje amarillo claro era un poco más reservado... pero no por mucho. En vez de ser uno de tirantes como el de Ronnie, Rose tenía una pequeña franja que cubría la hendidura de su trasero y la mitad de cada mejilla. La parte superior, sin embargo, apenas cubría sus pezones y estaba segura una vez más que una talla más pequeña fue comprada para hacerle mostrar más escote. ¿Un regalo para mí, hmm? Pienso que es más un regalo para ella.
Metiéndose a la parte poco profunda, Rose observó cuando Ronnie saltó del trampolín otra vez y se zambulló en el agua con apenas un salpicar. Pronto Ronnie la acompañó y ellas chapotearon y jugaron durante un rato antes de retirarse a recostarse en las acojinadas tumbonas.
Ronnie utilizó una servilleta para limpiar el sudor del exterior del vaso antes de darle el té helado.
"Gracias, cariño," Rose dijo, tomando la mitad de la fría bebida antes de dejar el vaso en la mesa lateral. "No puedo creer el calor que hace aquí afuera hoy."
"La humedad está subiendo," Ronnie contestó, sacando exceso del agua de su cabello. "Cinco minutos y te garantizo que nosotras desearemos ir nuevamente dentro del agua." Limpió su frente. "Creo que estoy sudando ya." Tomó el vaso y se acostó en la tumbona, agradecida que la sombrilla les proporcionara sombra contra el ardiente sol. No vio a Rose sacar un cubo de hielo de la jarra y gritó sorprendida cuando este aterrizó en su pecho. "¡Whooo, eso está frío!" Se quejó.
"¿Pensé que dijiste qué tenías calor?" La joven mujer sonrió. La depredadora mirada en los ojos de su amante rápidamente le indicó que había cometido un error. "Uh oh. ¿Amor, Um... Ronnie? ¿Tú sabes qué te amo, correcto? ¿No estarás pensando en buscar venganza, correcto?"
"¿Yo?" La alta mujer fingió inocencia, sus dedos sacaron los cubos de su vaso. Rose se encontró sujetada a la tumbona antes de que pudiera moverse y varios cubos fueron empujados entre la parte superior del bikini amarillo y su piel.
"Oooh, sácalos de allí. Oh está frío." Se subió el top, liberando el hielo, que rebotó inofensivamente en el suelo.
"Bien, eso valió el esfuerzo" Ronnie hizo un gesto, su boca apartada a solo pulgadas de los pezones descubiertos erguidos por los hielos. "¿Querrías que te ayudara a calentarte, chica del cumpleaños?"
"Pero estamos afuera." Rose miró alrededor aunque sabía que nadie estaba cerca.
"Bien entonces mejor me aseguraré que estés cubierta," Ronnie dijo.
Rose gimió cuando una mano cubrió su pecho izquierdo y suaves labios reclamaron el otro. "Oh Ronnie... Um, ¿Q-qué piensas que estás haciendo?"
"Mmm, amándote," vino la amortiguada respuesta. Rose se encontró presionada detrás contra el cojín de la tumbona y las sensaciones comenzaron a acumularse dentro de ella.
¿Por qué estoy luchando así? La joven mujer pensó para si misma. Alcanzando entre sus cuerpos, sus dedos encontraron lo que ellos estaban buscando. Pronto Ronnie estaba respirando justo tan difícilmente como ella y Rose estaba segura que iban a hacer el amor justo allí en la tumbona cuando el sonido de un auto subiendo por el camino de entrada cogió su oído.
"Maldición," Ronnie murmuró cuando se quitó. "Alguien está aquí." Agarró una toalla y la envolvió alrededor de su cintura mientras que Rose acomodaba su top.
Los hijos de Susan, Timmy y John llegaron corriendo por un lado de la casa. "¡Tía Ronnie, Tía Rose!" El chico más joven gritó. "Mami dijo que podríamos venir aquí y nadar hoy, ¿no es eso genial?" Ricky tenía sus brazos ocupados con el PlayStation y obviamente estaba planeando asumir el control la televisión por algunas horas si el número de juegos que traía con el eran algún indicio. John saltó sobre el regazo de Rose y envolvió sus brazos alrededor de su cuello. "Tía Rose, ¿podrías tú ir a nadar conmigo?"
"Seguro cariño, pero únicamente en la parte baja."
"Ok." Su pequeña cara sonrió de oreja a oreja. "¿Puede Tabitha ir a nadar con nosotros también?"
Rose se rió en la idea. "No John. Tabitha es un gato. A los gatos no les gusta el agua."
"Hablando del diablo," Ronnie dijo, moviendo su cabeza en dirección a la casa. La puerta corrediza había sido dejada abierta y el curioso felino vagaba afuera en busca de nuevos mundos para conquistar. Miró a los chicos. "Por qué ustedes dos no van a cambiarse. Hay toallas en la casa de la piscina." Volteó con Rose. "¿Crees que puedas manejar las cosas aquí afuera?"
"Seguro." Bajó al chico de su regazo. "John, pienso que hay una pelota en la casa de la piscina con la cual podemos jugar. Ve si tú puedes encontrarla, ¿Ok?"
"Ok, Tía Rose." Siguió a su hermano alejándose de la piscina.
Ronnie los miró irse. "Parece que nosotras vamos a tener compañía por un rato."
"Así parece," la joven mujer convino cuando se levantó. "¿Por qué ellos no están usando su propia piscina?"
"Susan dijo algo sobre la bomba rota. Lo siento amor," dijo disculpándose. "Sé que es tu cumpleaños y todo, pero..."
"No, está bien que ellos estén aquí," Rose dijo. "Solo desearía estar algo más vestida. Me siento realmente desnuda en esto." Tiró del escaso tirante del top del bikini.
"Te traeré una camisa."
"Sobreviviré con una de las tuyas y trae un short contigo también." Cubriéndose con la toalla, Rose saludó a Susan y a Jack cuando se acercaron.
Ronnie volvió pocos minutos después llevando una de sus camisas. Se había cambiado de su bikini de dos piezas en uno de una sola pieza negro más apropiado que cubría la mayor parte de su trasero y con un muy pequeño proporcionado escote.
"¿Ese es tu traje para las reuniones familiares?" Rose preguntó cuando su amante llegó a su lado.
"¿Piensas que deseo ser el tema de las fantasías de mis sobrinos?" Preguntó cuando le entregaba la camisa. "Hola Susan." Volteó y saludó a su cuñado. "¿Cómo estás, Jack?"
"Bien, Ronnie, ¿y tu?"
"Perfecto," dijo, destellando una sonrisa en Rose. "Ya que están aquí, ¿por qué no hacemos carne asada? No tomará mucho tiempo calentar la parrilla y estoy segura que tenemos algo que no esté congelado."
"Suena bien," Susan dijo, compartiendo un guiño con su hermana cuando Rose no estaba mirando. "Es justo un día perezoso y ustedes dos no estaban planeando hacer algo, ¿no?"
"No," Ronnie contestó. "Iré a buscar y ver que tenemos para que podamos asar a la parilla."
Una hora más tarde Jack estaba ocupado cuidando la parrilla mientras las mujeres y los chicos jugaban en el agua. Timmy y Ronnie compitieron uno contra en otro a través de la distancia de la piscina mientras que Rose y John chapoteaban alrededor en la parte poco profunda, jugando ocasionalmente con la colorida pelota de playa. Cuando la joven mujer preguntó a Ronnie donde estaba Susan, recibió una vaga respuesta sobre que la pelirroja no era una nadadora. La clara piel de John mostró señales rápidamente de tornarse rosa y cuando Rose ofreció llevarlo adentro, Ronnie subió y dijo que tenía que ir a conseguir algo de todos modos. Pocos minutos después Jack se acercó a la piscina y susurró algo en el oído de Timmy, haciendo al chico salir y dirigirse adentro, dejando a Rose como la única persona en el agua.
Sintiéndose incómoda, salió del agua y se envolvió en una toalla, pensando que Ronnie estaba tardando demasiado. Estaba dirigiéndose a la casa cuando Jack la detuvo. "Rose, ven a darles una mirada en estos filetes y me dice que te parecen."
"Seguro." Se acercó a la parrilla y miró los varios pedazos de carne chisporroteando sobre el fuego. "Espero que todo el mundo esté hambriento. Hiciste todo un montón aquí están muy bien, sin embargo. Quizá algunos minutos más."
"¿Podrías vigilarlos por mí? Tengo que visitar el pequeño cuarto de los hombres." Le dio el tenedor para voltearlos y se alejó.
Diez minutos más tarde los filetes estaban hechos y no había señales de Ronnie o de alguien más. Rose cuidadosamente apiló la comida en una plato y apagó la parrilla. "¿Dónde están todos? Pensé que estábamos teniendo una comida al aire libre," dijo al vacío aire.
Dentro de la sala de estar, Susan estaba supervisando el colgar de los últimos adornos.
"Un poco arriba," la pelirroja dijo. "No, es demasiado alto. Bájalo un poco." Ronnie estaba parada en uno de los peldaños superiores de la escalera, pensando que su hermana era un dolor en el trasero cuando se trataba de adornar. La pancarta estaba perfecta donde estaba antes pero Susan insistió que sería mejor si estuviera arriba justo unos centímetros. John, Ricky, y Timmy estaban ocupados colocando rollos multicolores de serpentinas alrededor de la sala de estar.
"Tenemos que darnos prisa o ella vendrá," la ejecutiva refunfuñó. Echó un vistazo en su reloj. "¿Dónde está María? Se suponía que estaría aquí con el pastel hace una mediahora."
"Ella estará aquí, y si tú solo nivelas esto, habremos terminado," Susan dijo. Ellos voltearon en el sonido de la puerta corrediza abriéndose. Ronnie empujó la tachuela a través de la pancarta y la pegó a la pared, saltando de la escalera justo cuando Rose pasaba a través del arco.
"¡Feliz Cumpleaños Rose!" Gritaron, repitiendo las palabras impresas en la pancarta. La joven mujer se paró allí sin habla, sus ojos de par en par con sorpresa. Mientras que había pensado que era extraño que nadie excepto Ronnie le hubiera deseado un feliz cumpleaños, lo atribuyó a que ellos no sabían. Nunca se imaginó que Ronnie le daría una fiesta.
John tiró en su húmeda camisa. "¿Tía Rose, esto quiere decir que puedo darte tu regalo ahora?"
"Dentro de un rato, John" Susan dijo, apartando a su hijo. "Tenemos que comer primero."
"Um... uh... oh mi..." Rose volteó con su impresionada expresión en su amante. "¿Tú planeaste esto?"
"María está en camino con tu pastel y pienso que Frank y Agnes vendrán más tarde," Ronnie contestó, cruzando el cuarto de estar parándose delante de la abrumada mujer. "Feliz cumpleaños, amor."
"Ha pasado tanto tiempo desde que alguien me dio una fiesta por mi cumpleaños," Rose susurró. "No puedo creer esto."
"Créelo. Puedes contar con que este será un acontecimiento anual de ahora en adelante." Miró a los chicos. "Ustedes individuos vayan ayudar a su padre a traer los platos." Una vez que salieron del cuarto, volvió su atención a Rose. "Te amo. No pensarías que dejaría tu cumpleaños pasar sin hacerte una fiesta, ¿lo hiciste?"
"No dijiste nada excepto sobre el bikini así que pensé..." Movió su cabeza y sonrió. "Debí haber sabido. Los Cartwrights aman las fiestas."
"Bien, eso puede ser verdad, pero esta Cartwright en particular tenía más de una razón para hacerte una fiesta que solo tu cumpleaños." En la mirada de extrañeza, Ronnie simplemente le dio una maliciosa sonrisa. "Tú verás más tarde. Vamos, ve a ponerte algo seco para que podemos comer antes de que se enfríe."
María llegó un rato más tarde, el asiento trasero de su auto venía con un pastel grande de hojuelas. Ricky y Timmy consiguieron sus dedos llenos de glaseado antes de que Ronnie pudiera ponerlo arriba fuera de su alcance. John insistió en sentarse en el regazo de Rose durante la comida y la vista hizo sonreír Ronnie. La gente que significaba mucho para ella estaba allí para ayudar a celebrar el cumpleaños de la persona que significaba todo. Ni una palabra fue dicha cuando María los acompañó en la comida y la atmósfera fue relajada y confortable. Las pequeñas conversaciones laterales tenían lugar alrededor de ella pero la ejecutiva no les prestó ninguna atención. Su atención estaba en la belleza de ojos verdes y el pensamiento del regalo oculto en la oficina.
Frank y Agnes llegaron cuando la comida terminaba. Rose se había reído en la vista del corpulento hombre grande llevando una caña de pescar envuelta en un delicado papel de seda.
"Caramba Frank, no tengo idea qué lo que traes," Ronnie dijo con una sonrisa.
"Sabes que las cañas de pescar no es las cosas más fáciles en el mundo para envolverse," contestó. "Le tomó a Agnes mucho tiempo conseguir hacerlo." Se acercó a Rose y le dio un beso en la mejilla cuando le dio el regalo. "Feliz cumpleaños, rubia."
"Supongo que es hora de abrir regalos," Ronnie anunció.
"Bien aquí, abre el mío primero," dijo Frank.
"Es hermosa," Rose dijo cuando la envoltura final fue quitada.
"Esa no es solo un caña de pescar que tienes allí, rubia," dijo. "Es lo último de la línea Power Pole con ultra sensible punta y carrete de mano zurda. Quizá la próxima vez que vayas a pescar no lances los lunkers de regreso."
"Oh, probablemente lo haré," admitió. "Pero seguro será divertido pescarlos."
"No quería reconocerlo. He cogido más rueda que lobina esta temporada," refunfuñó bonachonamente.
"Tía Rose, ¿ahora abrirás mi regalo?" John preguntó, sosteniendo el regalo en sus manos.
"Por supuesto que lo haré, cariño," dijo, tomando el regalo de él. La envoltura fue quitada para revelar una botella de su perfume preferido. "Gracias, John. Es muy bonito." Le dio al pequeño un beso en la mejilla. Mirando a Susan, le dio las gracias silenciosamente con su mirada. Timmy y Ricky le dieron regalos también, seguido por un regalo de Susan y Jack mientras que María le dio un broche que era sin lugar a dudas impresionante.
Después de ver los regalos que los otros Cartwrights la habían dado, Rose sabía que el bikini no era el único regalo que su amante tenía guardado para ella. Sus sospechas fueron confirmadas un minuto más tarde cuando Ronnie y Frank desaparecieron dentro de la oficina.
Juntos sacaron una gran, voluminosa caja cubierta en papel verde. Jack y Ricky quitaron todo de la mesa del café para hacer espacio. Rose se levantó y sonrió. "Gracias," dijo. "¿Me pregunto que en la tierra puede ser? Parece un poco grande." La caja era fácilmente tan grande como sus brazos extendidos y la mitad de alto.
"Las apariencias pueden ser engañosas," Ronnie contestó, compartiendo una cómplice sonrisa con su hermana cuando Rose comenzó a desenvolver la gran caja. Sin bien la caja por sí misma proclamaba que una televisión a color de veintisiete pulgadas estaba esperando dentro pero la joven mujer sabía por el peso que no era el caso. Además, había ya media docena de televisiones flotando alrededor de la casa para que esta fuera. Seguramente Ronnie no se habría molestado por comprar otra. Su curiosidad estaba picándole cuando abrió la caja para revelar otra caja adentro, estaba envuelta en rojo papel festivo. "No tenía más de cumpleaños para envolver así que utilicé el papel de Navidad. Espero que no te importe."
"Ronnie, podrías haber envuelto esto en periódico y no me habría importado," Rose aseguró, sacando la caja más pequeña. Ricky quitó la primera caja. La caja roja fue desenvuelta y abierta para solo descubrir otra caja adentro. "Oh, papel azul esta vez."
"No quería que estuvieras aburrida con el mismo viejo papel," Ronnie bromeó. Dos cajas más con diferente color de papel tenían a los chicos en un ataque de risa y los adultos se reían suavemente.
"No puedo mirar esto," dijo Frank con una sonrisa enorme en su cara. Tabitha estaba teniendo un magnífico rato jugando con el papel cuando este cayó al piso.
"¿Cuántas cajas envolviste?" Rose preguntó después de la sexta caja abierta para encontrar solamente otra esperando adentro.
"Oh, algunas más." La diabólica sonrisa y el menear de las cejas provocaron que los hijos de Susan volvieran a reír. Finalmente una caja envuelta en papel plateado con cintas doradas fue revelada.
"Esa tiene que ser," dijo Frank. Jack y Susan asintieron en acuerdo.
Con toda la emoción de un niño, Rose abrió la caja para revelar una chaqueta de esquí verde con negro. "Oh, es hermosa," dijo, sacándola de la caja y levantándola para que todos la vieran.
"Es bonita, incluso si es un poco temprano para la nieve," Susan dijo. Rose estaba ya levantada probándosela. "Queda perfectamente."
"Exacta," Ricky dijo. John agregó una petición para una en los mismos colores.
Ronnie simplemente se quedó atrás y sonrió en la imagen ante ella. "Puede ser temprano para la nieve aquí pero no en todas partes." La esquina de su labio se levantó con una sonrisa. "¿Rose qué hay en el bolsillo interior?"
"El interior..." Abrió el cierre de la chaqueta y sacó un montón de papeles. Las brillantes rayas en el exterior del papel no dejo duda en cuanto a su contenido.
"Escuche que los Alpes son maravillosos este época del año," Ronnie dijo con voz lenta. "Creo que ambas tenemos algún tiempo de vacaciones guardadas."
"Oh mi... ¿boletos a Suiza?" Los dedos de Rose temblaron cuando sacó no dos sino diez boletos. "Ronnie..." Su voz calló cuando los nombres de varios lejanos países aparecieron ante sus ojos.
"Creo que Alemania, Austria, y Francia están allí también, ¿no es así?" La ejecutiva bromeó justo antes de que una contentísima Rose volará dentro de sus brazos.
"Ronnie, eres otra persona," su hermana dijo.
"No puedo creerte," Rose susurró en la cálida piel del cuello de su amante. "Esto es demasiado."
"Nada es demasiado para ti, amor," susurró. "Traeremos la laptop y lo incluiremos como gastos de negocios." Eso hizo que la mujer en sus brazos se riera suavemente. "En serio, amaría llevarte por un recorrido por Europa y esta es la época perfecta del año para ir."
"Te amo."
"Te amo también. ¿No estás llorando sobre mí otra vez no?" Ronnie se retiró para ver que efectivamente su amante estaba llorando de alegría. Susan vino junto a ellas y silenciosamente le tendió un pañuelo.
"Gracias." Rose tomó algunos segundos para serenarse antes de voltear para hacer frente al resto de los invitados.
Maria vino para darle a la joven mujer un abrazo. "Es un hermoso regalo," el ama de llaves dijo.
"Es maravilloso," Agnes dijo, tirándole a su marido una mirada. "Parece que algunas personas prefieren pasar tiempo con los que ellas aman en vez de huir a algún lago en medio de ningún lugar por dos semanas."
"Umm..." Frank miró a su prima por apoyo y no encontró ninguno pues ella estaba demasiado ocupada sonriendo de oreja a oreja en la felicidad en la cara de Rose. "Oh demonios, Agnes. Supongo que dos semanas en Hawai no serán tan malas."
"Sabía que tú eras un gran mandilón," Ronnie bromeó.
"Yeah, justo como tú, Cuz," respondió afablemente. Mirando en su amante, la ejecutiva podría únicamente asentir en acuerdo.
***
Después de que el último de sus invitados se fuera, la feliz pareja se retiró a la sala de estar.
"No puedo creer que hicieras esto," Rose dijo suavemente, mirando los boletos que estaban sobre la mesa del café.
"¿Por qué no?" Ronnie se encogió de hombros. "Ahora que no necesitas un bastón y la terapia física terminó, es un tiempo perfecto para que nosotras tomemos unas agradables largas vacaciones." Aunque había estado en muchos de los países ya, sabía que los recuerdos palidecerían en los nuevos que serían creados con Rose a su lado. Mirando la chaqueta, Ronnie sonrío maliciosamente para si misma. No todos los regalos habían sido abiertos aún.
Rose dio un punta pie a sus zapatos quitándoselos y metió sus pies bajo sus piernas. "¿Cómo lo hiciste para conseguir planear las vacaciones sin que yo supiera?"
"Fácil. Mi agente de viajes hizo el trabajo. Todo lo que lo hice fue decirle qué países quería visitar. Una llamada telefónica, un par de mail y estaba hecho."
"Eres asombrosa." Rose reclinó su cabeza contra el pecho de su amante. "He soñado únicamente con ir a lugares así," dijo con nostalgia.
"Bien ahora tus sueños pronto serán una realidad," Ronnie contestó. Se inclinó para un rápido beso. "Estoy alegre que te gusten tus regalos."
"Los amo a ellos y te amo a ti," contestó. "No tenías que hacer esto."
"Me hace feliz hacerte feliz. Sabes eso." El teléfono sonó, haciendo que Ronnie murmurara una maldición y alcanzara el receptor. "Residencia Cartwright."
"¿Ronnie?"
"¿Mamá?" Volteando de cara a Rose, levantó sus cejas para indicar su sorpresa. Habían sido casi dos meses desde que habían hablado. "Um... ¿cómo estás? ¿Realmente?... ¿Cómo fue?... uh huh, ¿qué sobre eso?... Yeah, ella estuvo aquí desde temprano... Es el cumpleaños de Rose." Los ojos de Ronnie crecieron de par en par. "Uh...si, esté fue agradable... uh huh... no, ningún problema en absoluto, mamá... ¿Qué?... Um... si, estoy segura que todo está bien... de acuerdo... okay, mamá adiós." Colgó el teléfono.
"Ella acaba de llamar para saludar."
"¿De verdad?" Rose estiró su brazo y puso su mano en el hombro de Ronnie. "¿Está todo bien?"
"Yeah," asintió. "Acaba de decir que debemos ir a cenar este viernes."
"¿Nosotras?"
"Sí, nosotras" Ronnie dijo. "No entiendo esto."
"Quizá es la manera de tu madre de ofrecer una rama de olivo."
"¿Pero después de todo lo qué sucedió?"
"Después de todo lo que sucedió, sigues siendo su hija mayor," Rose dijo. "¿Ella realmente dijo nosotras dos?"
"Yeah." Ronnie movió su cabeza y tiró de su amante acercándola. "No creo esto, pero no voy a luchar contra el. Quizá todo se resolverá entre nosotras."
"Eres maravillosa."
"¿Lo crees así, hmm?" El corazón de Ronnie comenzó a latir más rápidamente. "Puede que no hayamos comenzado de la mejor manera pero no puedo imaginar mi vida sin ti."
"Siento de la misma manera."
"Me alegra oírte decir eso." Su cara llegó a ser seria. "Creo que pasaste por alto algo en tu bolsillo de la chaqueta."
"¿Qué? ¿Después de todo esto?" Rose extendió sus manos para indicar el montón de regalos y los boletos de la línea aérea. Tomó la chaqueta y la puso sobre su regazo. Cuando su mano cayó sobre el bolsillo sintió el duro objeto oculto adentro. "¿Ronnie?" Sus dedos viajaron sobre éste, sus ojos se ensancharon. "¿Es lo qué creo que es?"
"No lo sé," la ejecutiva contestó nerviosamente. "Quizá debes abrirlo y descubrirlo." Mientras el cierre era abierto, agregó, "espero que te guste."
La mano de Rose temblaba cuando sacó la pequeña caja de terciopelo. Las lágrimas comenzaban ya a fluir en sus ojos. "Oh mi..." Sus manos temblaron aún más y Ronnie tuvo que estabilizarlas con las suyas.
"Ábrela, Rose."
La caja de la joyería se abrió para revelar una banda de oro adornada con una triple hilera de diamantes a través de la parte superior. "Oh..." Los dedos igualmente temblorosos de Ronnie quitaron el anillo de la caja, dándole la vuelta para que viera la inscripción.
A mi Rose, te amo por siempre, Ronnie
"Rose Grayson, querrías..." Su voz se quebró, forzándola a tragar y comenzar otra vez. "¿Quieres estar conmigo... para siempre?" La joven mujer no pudo encontrar su voz y tuvo que dar un tembloroso cabeceo, lágrimas de felicidad bajaban por su cara.
"Te amo," dijeron al mismo tiempo. Sosteniendo el anillo entre sus dedos, Ronnie tomó la mano más pequeña en la suya. Las lágrimas cayeron de sus propios ojos cuando la banda de oro se deslizaba sobre el dedo anular de Rose. Cuando este pasó sobre el último nudillo sus dedos se entrelazaron y ambas intentaron traer unidas sus manos a sus labios. Ronnie utilizó su fuerza para presionar suavemente la espalda de su amante abajo en los cojines mientras sus dedos se separaban. Las manos de Rose fueron al dobladillo de la camisa de Ronnie y se deslizaron debajo.
"Te amo, Rose."
"Y yo te amo a ti, Ronnie," respondió antes de que sus labios se encontraran.
Echada en el piso, Tabitha levantó la mirada en sus dueñas. Con un vigoroso estiramiento y un bostezo, el gato se paró y se dirigió hacía las escaleras. Tendría la cama para ella sola para la noche.
FIN

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Re: Amor accidental

Mensaje por Admin el Dom Abr 30, 2017 2:29 pm


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