Cartas eroticas

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:24 am

Capítulo 28: ''¿Así?''
-¿Sabes que soy capaz de pasar todas mis cosas ahora mismo, cierto? Así que no bromees
-No lo hago -agregó. Reí
-Anahi -alargué separándome de ella.
-Por favor -suplicó dejando de caminar y mirando mis ojos con un leve puchero-. Sino, Buddy pensará que sus mamis están peleadas, y luego no quiero enviarlo al psicólogo -dijo y se sujetó de mi camiseta-. Va, di que sí - exclamó sonriendo.
-Que me queda -suspiré rodando los ojos.
-¿Qué? -exclamó confundida haciendo un gesto verdaderamente divertido.
-Encantada, preciosa -dije besándo fugazmente sus labios-. Me encanta la idea -la abracé de lado-. Ahora vamos por el pequeño -sugerí.
-Te amo -dijo mi Anahi inclinando su rostro hacia la izquierda para luego, tomar el mió con sus dos manos y darme un dulce beso-. Vamos.
Y ahí estabámos, tomadas de las manos mientras caminábamos por el Mall hasta el lugar en donde se encontraba Buddy. Ni bien ingresamos a la tienda, Anahí corrió hacia el cachorro; me encantaba verla tan feliz. Mike, quien nos atendió desde el principio, nos mostró unos cuantos trajecitos y aunque no estaba muy segura de comprarlo, Anahi ya se había adelantado, escogía traje tras traje y se los probaba al indefenso Buddy. No puedo negar que le quedaban super tiernos y tampoco podía negar la felicidad que sentía al verla a ella tan entusiasmada. Quizá ella quería una familia, y claramente yo no podía dársela; esto de todos modos no funcionaría, pero tampoco quería pensar ahora en ... dejarla, ni siquiera quería imaginármelo. Sería el peor momento de mi vida.
Echamos las bolsas en el auto e inmediatamente me dirigí a la puerta del piloto para dirigirnos ya a casa. Anahi subió junto con Buddy atrás y todo el camino estuvo jugando con él. Al llegar, ella bajó literalmente corriendo mientras gritaba ''Me ha hecho pis encima'' Reí mientras sacaba las bolsas del auto y la observaba entrar a casa mientras que Buddy terminaba su misión en el césped al lado de la entrada.
-Chico malo -solté mirando al pequeño y el solo atinó a mover su pequeña cola.
Acomodé cada una de las cosas ahí y luego de acomodar a Buddy en la alfombra del living subí a la habitación de mi novia. Abrí la puerta y me encontré con la ropa cubierta de orine de perro tirada por todo el piso.
-Deberás entrenarlo bien, Anahi
-No molestes -dijo saliendo del cuarto de baño cubierta sólo con una toalla-. ¿Qué? -preguntó sonriendo mientras alzaba una de sus delgadas cejas.
Genial, me había pillado observándola como estúpida, tal vez.
-¿Qué de qué? -me acerqué lentamente a ella para tomarla de la cintura.
-Mmh, no sé -pasó sus brazos alrededor de mi cuello.
-¿No sabes? -susurré en sobre sus labios. Ella solo negó con la cabeza mordiendo su labio inferior-. Bueno, entonces apresúrate para cambiarte, estaré cuidando al bebé -palmeé su cintura lentamente-. No demores -le guiñé antes de dirigirme a la puerta.
-¡Espéra! -exclamó corriendo detrás de mi-. No me vas a dejar así, Dulce - susurró tomando mi cintura desde atrás, mientras metía sus manos por debajo de mi camiseta.
-Any -reí-. ¿Qué es ''Así''? -remarqué la última palabra un poco divertida.
-Así.. -dijo ahora en un tono más bajo, mientras jugaba con el botón de mis shorts mientras, pasaba sus labios húmedos sobre la piel de mi cuello y subía su otra mano hacia uno de mis pechos, lentamente.
Giré para tomarla de las caderas y de pronto sentí sus labios sobre los míos moviéndose desesperados y su lengua introduciéndose dentro de mi boca recorriendo cada centímetro de ésta sin saltarse un mínimo espacio, me apresuré y bajé las dos manos hacia su trasero y luego de masajearlos placenteramente haciéndo que se acerque más a mi, le pregunté:
-¿Así? -Con la voz aún más ronca, mientras atrapaba entre mis dientes su labio inferior.
-Hazme tuya ahora, por favor -dijo con la respiración más acelerada-. hazme tuya -repitió, quitando el nudo de la toalla que la cubría dejándome verla totalmente desnuda frente a mi. Haciendo que una ráfaga de electricidad y deseo recorra por todo mi cuerpo.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:24 am

Capítulo 29: ''¿Por tus gritos?''
Sin dejar de mirarla a los ojos me acerqué y le cogí las manos, se las levanté por encima de la cabeza y la giré para que quedara contra la pared mientras la besaba. Su cuerpo estaba mojado y noté cada gota en el mío cuando la abracé. No quería soltarla, le mantuve las manos contra la pared mientras empezaba a acariciarla. Mi boca empezó a recorrer su cuello, me encantaba su sabor. Noté su excitación y la tensión de su cuerpo cuando mi mano rozó su pecho, seguí acariciándola despacio, recreándome en cada curva y en cada poro de su cuerpo, necesitaba saborearla entera.
Empecé a morderle los hombros y mi boca ansiosa busco sus pechos, lamí sus pezones que estaban duros y ligeramente mojados, noté como se le aceleraba la respiración y me separé un poco de ella para poder contemplarla a placer. Sus ojos ardían, me encantaba cuando me miraba así. Sin soltarle las manos le acaricié los muslos y le separé las piernas, muy despacio, notaba el calor de su sexo, no podía dejar de tocarla.
Mi boca no pudo resistir la tentación de saborearla otra vez y fue directa a mordisquear sus pezones, mi mano seguía recorriendo el interior de sus muslos rozando su sexo sin llegar a tocarlo.
Estaba tan excitada que no sabía si podría controlarme. Le di la vuelta, la puse suavemente contra la pared mientras me apretaba contra su cuerpo. Ahora tenía las dos manos libres para poder acariciarla, empecé otra vez muy despacio, sus muñecas, sus brazos, sus hombros y con la punta de los dedos fui bajando por toda su espalda, hasta la curva de su culo, me volvía loca. La separé un poco de la pared para poder aferrarme a sus pechos que seguían duros y ahora ya secos y los acaricié mientras mi sexo se pegaba a su cuerpo desnudo, ella lo notó y gimió. Mis manos ya ansiosas fueron bajando por su piel hasta que mis dedos rozaon su pubis. Noté como se estremecía.
Acaricié su clítoris, primero con la punta de los dedos y luego suavemente con toda la mano, gritó mi nombre y eso me excitó aún más. Empecé a jugar con su clítoris y empezó a gemir más fuerte. Quería poseerla. Mi mano se deslizó entre sus muslos y suavemente uno de mis dedos entró dentro de ella. Volvió a gritar mi nombre y eso hizo que quisiera entrar aún más adentro. Estaba tan caliente, tan mojada. Jadeando le dije al oído.
-dime que quieres que te haga mía, repítemelo- Noté como se volvía a estremecer, y empecé a salir de ella despacio. Entonces gritó, abrió un poco más sus piernas y me dijo -fóllame, hazme tuya
Ahora era mi cuerpo el que temblaba. Entré en ella. Tenía dos dedos dentro de su ser y sólo quería oírla gritar. Empecé a moverme más rápido, más fuerte. El ritmo de su respiración se volvió frenético, mis manos también. Me aferré más a ella, no pensaba parar hasta verla explotar. De repente gritó y noté como sus piernas apenas la sujetaban mientras llegaba al extásis. Estábamos aún ardiendo cuando la giré despacio y cogí su rostro para besarla sin prisas.
La cargué y ella rodeó mis caderas con sus piernas. La dejé sobre el acolchado y bajé nuevamente mis dedos hasta encontrarme con su humedad. Deslicé los dedos suavemente, Sentí su clítoris como si palpitara, y lo palpé con cuidado, a una velocidad incitante pero moderada.
De pronto yo también ya me encontraba completamente desnuda. Acaricié su vulva lentamente. Ella se retorció un poco, gimió. Me asió por el cuello, pero luego levantó mi rostro a la altura del suyo y me comió la boca. La besaba mientras mis dedos la complacían. Sus caderas habían comenzado a moverse, buscando arrancarle más intesidad a mis caricias. Me separé un poco y la quedé viendo fijamente. Con mucha paciencia comencé a introducir un dedo dentro de ella. Mientras lo hacía, ni siquiera me atreví a quitarle la vista de encima. Ella me miraba y yo a ella. Estaba igual que excitada que yo, podía verlo en sus ojos. Agobiada por mi paciencia, empujó sus caderas, envolviéndome por completo. Le sonreí pícaramente y ella me devolvió la sonrisa. Luego, dejando muchos besos por todas partes, fue descendiendo hasta que mi lengua probó lo que tanto había estado esperando.
Su cuerpo se tensó una vez más mientras la punta de mi lengua bordeaba pacientemente su clítoris. La movía con movimientos circulares, luego la presionaba intermitentemente, acercando más mis labios para intentar atraparlos entre estos, y chuparlo y succionarlo a mi antojo, terminé entonces con sus labios mayores entre los labios de mi boca.
Ella volvió a estremecerse. Aproveché e introduje mi lengua, la moví lo mejor que pude, esprando que mi mejor esfuerzo no la desilucionara. Su cuerpo siguió tensándose, y la vi sujetar las sábanas con fuerza.
Poco a poco fui cambiando mis métodos. Separé todo lo que puse, sus labios mayores y pasé mi lengua por toda la zona como si jamás se me hubiera ocurrido probar ahí. Sentí los pliegues de sus labios menores con la punta de mi lengua, y luego volví a probar suerte con su clítoris. Tenía el rostro empapado, pero me encantaba saberla excitada gracias a mis caricias. Así que repetí la rutina un par de ocasiones más, hasta ensartarle la lengua hasta donde me ajustaba. No estaba muy segura de muchas cosas, pero me dejaba llevar porque ella me encantaba.
Fue entonces cuando comenzó a gemir con más frecuencia. Se contenía por lo que pude notar, porque sabía, porque sabía que ya no podía más. Acerqué mis labios todo lo que pude para sorber por última vez, para besarla en toda su extensión y entonces le pegué una pequeña mordida y haciendo sus piernas al lado, me liberé y me reincorporé sobre la cama y capturé sus labios en un ataque violento.
En el momento que volví a introducir mis dedos, Anahi estiraba uno de sus brazos para alcanzarme a introducir los suyos en mi interior. Saqué mis dedos y me dediqué a acariciar ahí, justo donde los pliegues de sus labios menores se unían, recorriendo, en repetidas ocasiones, la distancia entre ese punto y su clítoris.
Sustrajo sus dedos de mi interior y con ambas manos sujetó mis hombros. Su espalda se curvó, su respiración se detuvo por un segundo, como si sus pulmones guardaran el aire que pronto iba a ser liberado en forma de un prolongado suspiro.
Me abrazó ahora por completo, escondiendo su rostro en mi cuello, con los labios entreabiertos humedeciéndome plácidamente mientras los suspiros se escapaban con más violencia. Y luego después de un poco de silencio y algo más de tensión, ahogó en mi piel ese gemido que tanto me habría encantado escuchar. Luego de otro par de segundos buscó mis labios y me besó profundamente. Estaba agitadísima, y el sudor de su frente y el rubor de su rostro, me regalaron una visión maravillosa.
Sin tomar uno que otro suspiro, ella flexionó su pierna, la cual colocó entre las mías. Enseguida comencé a friccionarme contra su piel. Mi vulva, irritada por no haber recibido tanta atención, de pronto se mostraba complacida. Sin dejar de besarla seguí frotándome contra su pierna. Me separé un poco para verla. Sus ojos vidriosos me miraban, espectantes. Deslizó su mano dentro. El estar apoyada contra su pierna facilitó la firmeza de la penetración, y yo moví mis caderas con presurosa torpeza, deseosa de terminar por fin para que sus brazos me envolvieran en un restaurador abrazo mientras ambas tratábamos de controlar nuestra agitación. Ella hizo lo suyo, empujando todo lo que pudo.
Ayudé a sostenerme colocando mis brazos a ambos lados de su cabeza, mientras mis caderas iban y venían contra su pierna, contra la mano que poyaba sobre ésta, en un intento sofocante por sentir sus dedos más dentro de mi. Sentía que mis brazos cedían, pero los obligué a sostenerme, quería que ella me mirara, que viera fijamente mi rostro mientras el placer del orgasmo distorcionaba mis facciones. No pudiendo más cerré los ojos, mi aliento dejaba mis labios por borbotones, sentía mis senos batirse a medida que intensificaba los movimientos.
Gemí. Un segundo después, utilicé toda mi fuerza para la última y certera estocada, dejé que todo el peso de mi cuerpo devoraba sus dedos, y entonces, apenas viéndola detrás de mis ahogados gemidos, y con su mano libre acariciando mi rostro tiernamente, no pude más, y juntando mi frente con la suya, por fin dejé que mi cuerpo experimentara lo que minutos antes le había permitido experimentar a ella.
Caí rendida, con el pecho agitándoseme con violencia. Ella me dijo algo, depositó un beso en mi mejilla y me abrazó con fuerza. Las dos estábamos empapadas, cansadas y complacidas. Sentí que todas nuestras sesiones confluían en un punto en lo más profundo de mi interior que me decía que no iba a encontrar semejante compatibilidad en ninguna otra parte. Me reincorporé un poco y la besé ligeramente.
-Dijiste que no querías llevar a Buddy al psicólogo, princesa
-Mmh -gruñó abrazándome-. Bueno... es tu culpa
Busqué sus labios, los besé con paciencia, dejé que ella se colocara encima mío, que siguiera besándome, porque me encantaba más cuando ella lo hacía. La abracé con más fuerza, me perdí en sus labios. Nuestros cuerpos juntos, húmedos y pegajosos, no nos incomodaban, pero habíamos perdido la noción del tiempo.
-¿Sabes que nuestro pequeño debe comer, cierto?
-Rayos...
-Vamos a tener que evitar este tipo de cosas
-Mmh -volvió a gruñir reincorporándose sobre la cama-. ¿Vamos a jugar con él? -preguntó entusiasmada.
-¿Ahorita?
-Debe estar asustado abajo -hizo un puchero
-¿Por tus gritos? -le pregunté divertida.
-¡Claro que no! -me rebatió- ... Por... porque está solo

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:24 am

Capítulo 30: Enojada
-Precioso, ahora ven con mami -le dijo Anahi, al pequeño mientras éste corría por todo el living.
-Any, sólo quiere conocer, además, seguro y ya se cansó de tenerte abrazándolo.
-¡Él ama los abrazos! -exclamó Anahi frunciendo ligeramente el ceño y golpeando la alfombra con las palmas de sus manos.
-Umm yo también -suspiré. Ella solo rió y se abalanzó sobre mi para unirnos en un dulce abrazo.
-Te amo, ¿Sabes?
-Sip -asentí tomándola de la cintura y sentándola a horcajadas de mi.
-¿No me dirás nada a mi? -me preguntó jugando con mi cabello.
-¿Que pesas un poquito? -le pregunté divertida.
-Tonta -me empujó despacio empezando a quitarse de encima.
-Quédate aquí, está bien -la abracé de nuevo-. Sólo fué una broma
-Quiero abrazar a Buddy -dijo intentando apartarme.
-Bueno, entonces dame un beso -tomé su cintura.
-Bien -dijo para luego besar fugazmente mis labios-. Ahora quiero ir con Buddy
La observé ir detrás del cachorro pero antes de poder cargarlo él hizo de las suyas mojando el piso. Reí al momento que ella giró su rostro para encontrarme. Buddy y yo juntos seríamos un gran problema para ella. Me encantaba verla fruncir el ceño pero odiaría el hecho que se enoje conmigo. Me acerqué a ella y la abracé desde atrás.
-Es un bebé -le susurré.
-Uno muy malo -gruñó
-Pero adorable
-Claro -bufó
-¿Pasa algo, preciosa? -le pregunté.
-No -suspiró
-Te amo -le dije girándola para poder quedar frente a frente-. Y te siento extraña -le confesé-. ¿A pasado algo? ¿Estás enojada? Si es así, lo s...
Pero no pude terminar aunque tuviera en mente seguir hablándole todo un testamento sobre lo mal que me sentía al verla así, sus labios atraparon los míos con una suavidad increíble. No tenía prisa tampoco, pero me volvería loca si ella seguía a esta velocidad. Sus manos tomaban mi rostro y luego sus brazos se buscaron un lugar por detrás de mi cuello. Ese agarre que yo tenía en su cintura cada vez se volvía un abrazo y el pequeño Buddy jugaba a nuestro pies. No hacíamos nada más que rozar, acariciar nuestros labios sin intensificar el beso. Y era perfecto.
Por la falta de aire tuvimos que separarnos. Me alejé un poco de ella y aún mantenía sus ojos juntos. La abracé y ella inmediatamente escondió su rostro a un lado de mi cuello. Acaricié su cabello por unos segundos hasta que ella decidió apartarse. Sus ojos se encontraban cristalizados y lo único que hizo fue bajar su rostro para ver nuestras manos ahora sujetadas.
-¿Jugamos con Buddy? -le pregunté sonriendo. Intentando conseguir el gesto de nuevo.
-Estoy algo cansada -Fue lo que último que dijo antes de dirigirse hacia arriba. No la detuve porque sentía que sólo ella podía arreglar esto que le estaba pasando. Tomé a Buddy entre mis brazos y le advertí: ''Si me haces pipi encima, juro que te llevo a un orfanato'' y el tierno peluchito sólo movió su colita dulcemente.
La tarde transcurrió lenta. Había pedido comida china para poder almorzar con mi novia pero ella no bajó. Cuando decidí subir a su habitación, ella dormía. Iguall tenía que comer. La moví un poco y logré despertarla. Pero al momento de mostrarle la comida ella solo negó en todo momento que le ofrecía un poco. Luego de insistir tanto, atiné a dejarle igual su porción sobre la mesita que tiene al lado de su cama. Bajé al living y me quedé con Buddy hasta la noche. Me encaminé nuevamente a su habitación y vi la comida intacta. Ella estaba duchándose, podía oir la regadera. La esperé sobre su acolchado y de pronto la vi salir.
-¿Ya te vas? -me preguntó secando su cabello.
-¿Pasa algo? -suspiré.
-¿Si te vas? No, nada, estaré igual con Buddy -hizo una mueca similar a un sonrisa de lado.
-Me refiero a ti, Anahi -me acerqué-. No has tocado lo que te dejé hace horas.
-No tenía hambre
-¿Que pasó?
-¡No pasa nada! -exclamó-. Deja de ser tan molestosa, entrometida
-Simplemente me preocupa.
-Lo agradezco, pero exageras -intervino.
-No exagero
-¿Ya te vas? -volvió a preguntar
-¿Me estás echando?
-¿Lo ves? ¡Exageras!
-Anahi
-¡No! -exclamó-. Estoy cansada ¿Bien?. Sólo es eso
-¿Estás enojada?
-No.
-¿Está bien si te dejo hoy a Buddy? Tal vez te sientes muy cansada como para estar limpiando todo lo que pueda hacer durante la noche.
-Descuida -De nuevo sonaba cortante.
-Bueno, si pasa algo.. Me llamas ¿De acuerdo?
-Sí.
-Te quiero -suspiré.
-Yo igual.
-Nos vemos mañana -besé su mejilla-. Descansa
Me despedí del pequeño. Y al salir de su casa aún no podía quitar de mi cabeza la actitud que ahora tomaba, Anahi. No podía ser esto posible. Apenas y cumpliríamos un mes como... novias oficiales y empezábamos a tener problemas. Espero mañana vaya a trabajar, me preocupa mucho

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:25 am

Capítulo 31: No te quiero ver
-¿Por qué no ha venido Puente, hoy? No hemos recibido ninguna llamada-. Harry había preguntando mientras revisaba algunos documentos que debía firmar ya que Anahi no estaba. Tampoco me llamó a mi, Styles. Y soy su novia.
-No lo sé, señor
-Bueno, déjame estos papeles y ve a hacerte cargo de todo lo que llegue a la oficina de la señorita Puente.
-Como diga.
Las horas dentro de la empresa se me hicieron eternas. No pasaba ni un sólo segundo. Y ya quería salir para ver que era de Anahi. Hoy iría rápido a casa por las cosas que necesitaría por al menos una semana. Me quedaría con ella.
-Mari, iré a casa de Anahi
-Su teléfono está apagado. Ella nunca falta, ¿En serio no le ha pasado nada?
-Nada, Marissa -respondí cerrando mi maleta-. Nos vemos mañana -besé su mejilla.
-Abrazas mucho a mi pecosa -hizo un puchero. Volteé a verla.
-MI pecosa -remarqué la primera palabra para luego reir junto con mi prima.
-La conocí antes -me sacó la lengua-. Ahora sólo ve con ella, ¿bien? -dijo casi corriéndome de la casa a empujones.
-Está bien, adiós
-Maneja con cuidado
Quince, dieciseis, diecisiete minutos llamando a la puerta de la entrada y sólo escuchaba los ladridos de Buddy. Rodeé la casa y entré por la cocina. Anahi tenía la mala costumbre de no cerrar bien esa puerta. Aunque me servía a mi. No quería que nadie se metiera a su casa a robar o quien sabe qué.
-¿Anahi? -pregunté bajo entrando a su habitación junto con Buddy.
Entonces el sonido de sus sollozos combinados con el sonido que uno emite al arrojar se hicieron presentes en la habitación. Dejé al cachorro en la puerta y me apresuré a dirigirme al baño. Sin pensarlo ni una sola vez abrí la puerta, encontrándome a una chica pálida sujetandose del retrete y llorando desconsoladamente justamente levantando su cabeza para poder verme.
-Sal de aquí, no me mires -exclamó. Rompiendome en miles de pedazos. Ésta no era mi Any, esta no era mi chica-. ¡Sal de aquí! -volvió a gritar ahora tirándose para atrás para quedar sentada sobre sus piernas.
-Anahi ...-atiné a pronunciar su nombre sin poder hacer nada más.
-¡No quiero que me veas! ¡Vete!, ¿Por qué vienes ahora? ¿Quieres burlarte de mi? - volvió a exclamar exasperada-. Ya me siento suficientemente mal... -susurró-. Vete, por favor
Me acerqué a ella y me puse de cunclillas para poder alcanzar con mis dedos aquellas lágrimas rebeldes que corrían por sus tersas mejillas. Ella solo tiraba su rostro para abajo intentando evitar mi contacto. No me esperaba nada de ésto. Pero ¿En qué momento pasó?
-Aléjate -susurró girando su rostro hacia un lado para que la dejara de tocar.
-Princesa...
-¡Cállate! -exclamó mirándome por fin-. Quiero que te vayas, lárgate -me empujó logrando que caiga de espaldas.
-Anahi -titubeé con la voz entrecortada-. Hablemos de ésto, no estás bien...
-¡Sé que no estoy bien!-intervino-. ¡Deja de repetirmelo!
-Any..
-Sal de aquí -resopló-. Párate y sal de aquí, no te quiero ver
-Quiero estar contigo -le dije.
-Y yo no quiero verte
-Vine para ver cómo estabas y quedarme contigo
-Estoy horrible-masculló-. Y no quiero que te quedes aquí
-¿Por qué?, ¿Qué he hecho yo?
-¡Mentirme!-exclamó-. Dices... dices que soy hermosa y ... y no sé que más - balbuceó.
-Eres preciosa, An...
-¡No! -exclamo-. ¡No y ya vete!, ¡No quiero verte aquí!, ¡No quiero verte nunca!
-Mi amor..
-Cállate... sal de mi casa -afirmó-. Sal ahora de aquí
-Any...
-¡Te odio! -gritó. Haciendo que mis facciones se tensaran. Haciendo que mi corazón se destrozara. Y más lágrimas brotaran de mis ojos empapando mis mejillas.
-No te creo -me atreví a decir.
-No te obligo a hacerlo tampoco.
-Te estás haciendo daño, Anahí... y a mi también.
-Bueno, entonces lárgate y te lo evitas -dijo separando sus rodillas del suelo para ponerse de pie-. Quiero que te vayas -dijo y luego de un momento, asentí.
Me paré y me puse a su altura.
-¿Te dejo a Buddy?
-Llévatelo.
-Bien
-Ahora sal de aquí.
-Bien -mi voz apenas salió.
Di media vuelta y me encaminé hacia afuera del baño. Tomé mi maleta y la miré por última vez ese día.
-Te amo, Anahi.
Pero no recibí respuesta. Bajé al living y tomé a Buddy abrazándolo tan fuerte como podía sin lastimarlo.
-Conocerás ahora mi casa, campeón -le informe sin poder contener las lagrimas que ahora mismo daban paso nuevamente sobre mis mejillas-. Pero volveremos pronto

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:25 am

Capítulo 32: Violencia
-Hey, ¿qué pasó? -escuché la voz de mi prima preguntar ni bien dejé a mi pequeño sobre el sofá en que ella estaba.
Aún no respondía y sabía que si lo hacía me derrumbaría en ese mismo instante. No sé que hacer, o qué ha pasado, y soy tan estúpida que ni siquiera puedo lidear con una Anahi así, impulsiva, deprimida, agresiva. No puedo creer que haya aceptado irme de su casa. No me la quiero imaginar siquiera llorando en éste mismo momento. No quiero ni imaginarme lo mal que se siente y aún peor sabiendo que no luché más por convencerla a quedarme con ella. Sentí de pronto mis mejillas nuevamente empapadas y rápidamente las cubrí con mis manos. No podía calmar mi llanto, ni contener mis sollozos. Sentí entonces los brazos de Marissa alrededor, pero aún no me sentía lo suficientemente bien.
La necesitaba a ella y cada vez me creía más sus palabras. No estoy segura si aún sigo viva pues ella me ha destrozado el corazón y ahora ni siquiera lo siento latir. Sentía una presión en el pecho y por más fuerte que llorara no podía sacarla de mi. Mi cuerpo dejó de estar tan tenso en unos minutos y correspondí por fin a su abrazo.
-¿Quieres ir a descansar?-preguntó mi prima mientras acariciaba mi cabello.
Había pasado tanto tiempo y ni siquiera me había percatado de que estabamos tumbadas en el sofá. Mi cabeza sobre sus piernas y Buddy entre mis brazos. Negué, no quería dormir, y aunque lo intentara no podría.
-¿Estás más tranquila?
Asentí.
-Dul -suspiró-. quiero ayudarte...
Y fue lo único que dijo para decidir contarle todo. Y como ya me imaginaba, no pude evitar volver a sentir esa presión al siquiera pronunciar su nombre. Buddy se había quedado dormido y Marissa seguía escuchandome atenta sin despegar sus ojos de mi rostro en ningún momento y, aunque me incomode ciertamente, lo agradecía.
-Ella... en realidad te necesita, ¿sabes?
-No sé que hacer -balbuceé eliminando el camino de lágrimas que se había creado en mis mejillas. No, definitivamente no sé que hacer. Mi cerebro no reaccionaba. Pero todo mi cuerpo quería estar ahora con ella. Sabía que no ganaría nada si no arriesgaba. Y justo ahora lo iba a probar. Aunque haya tardado demasiadas horas en darme cuenta. Sabía que no era tarde aún. Volví a ingresar por la puerta de la cocina y con cuidado me dirigí a las escaleras. Estaba ahí, porque no me importaba más si es que me volvía a echar. No me iría aún así diga que me odia. No me alejaría de ella ahora.
La vi de lejos; estaba dormida sobre el sofá del living abrazando un trajecito de nuestro pequeño. Sonreí al verla tan acurrucada a éste. Se veía realmente preciosa. Sus mejillas sonrosadas, sus párpados ligeramente hinchados, su nariz perfectamente respingada, sus labios secos pero aún así con ese color rosado que tanto me encantaba. Pasé las yemas de mis dedos por su mejilla y ella gruñó por estar perturbando su sueño. Volví a sonreir. Nunca quisiera alejarme de todo ésto. Nunca me daría la gana de perderla. Porque la necesito. Porque añoraría el latido de su voz sobre mis labios. Porque simplemente no podría vivir sin ella. Porque ya estaba acostumbrada. Acostumbrada a tenerla conmigo.
No podía cargarla, porque llevarla escaleras arriba era demasiado trabajo para mi. Que ni siquiera podía cargar su mochila llena de cursos en la secundaria. Aunque si podía cargar a una Anahi totalmente con ganas de hacer el amor. Pero igual lo intentaría.
Fuí escaleras arriba y abrí la puerta de su habitación, acomodé su cama y listo. Bajé rápidamente por ella. Pasé una de mis manos bajo sus piernas y otra por su espalda.
-Necesito que me ayudes, Any-susurré-. sujétate fuerte
Y senti sus brazos por detras de mi cuello y su cabeza pegada a mi pecho al momento en que la atraje hacia mi. Esto definitivamente era mucho mejor que cargar mi bolso con miles de libros como en la universidad. Lo sentía mejor incluso que cuando la tomo de las piernas para llevarla a cualquier lado y poder hacerla mía. Porque amaba esta muestra de cariño. Y aunque estuviera media inconsciente, sabía que ella al igual que yo moría por estar así de cerca ahora.
Subí las escaleras sin ningún mínimo problema y la recosté sobre su cama. Pero ella no apartaba el agarre y quedé sumamente cerca de ella. Pensé en alejarme pero de pronto la observé abrir los ojos lentamente, estaban rojos. Me miró completamente apenada y atinó a decir:
-No te merezco
-¿De qué hablas?
-Que no te merezco, que eres demasiado para mi, y...
No la dejé terminar. Mis labios se posaron rápidamente sobre los de ella. Sólo era contacto. Sin ningún tipo de movimiento. Mis labios estaban simplemente sobre los suyos. Entonces sentí una de sus manos sobre mi mejilla y sus labios querer tomar el control de la situación. Junté mis ojos y me dejé llevar completamente. El contacto de mi mano que se encontraba sobre su cintura, cambio de dirección hacia uno de sus hombros y con la yema de mis dedos la caricié. Pero luego de unos perfectos segundos nos separamos. Y no exactamente por la falta de aire. Porque juraba que podía seguir besándola el resto de mi vida sin detenerme.
-¿No te ha dado asco?-preguntó ella dejando correr unas cuantas lagrimas, las cuales limpié inmediatamente. Y si pensaba decir algo más, me enteraría después, porque volví a hacer contacto con nuestros labios.
Cuando por fin me alejé de ella, sus ojos aún seguían juntos. Estaba muy cansada tal vez.
-Me encantas, Anahi-susurré. Besé su frente, su nariz y su perfecta quijada. Ella quitó la mano que sujetaba mi mejilla y se acomodó en el acolchado-. Necesito oirte, preciosa.
-No me digas así.
-Lo haré porque así te veo -le dije y ella rió irónica.
-No es cierto -volteó a verme.
Dulc sujetó las muñecas de la pelinegra sobre su cabeza y se colocó sobre ella con sus piernas al lado de sus caderas.
-Eres hermosa-masculló y apretó sus muñecas mientras sus labios se dirigían hacia el cuello de su novia y lo mordía con fuerza.
-Me estás haciendo daño -titubeó Anahi intentando quitar sus manos de su agarre-. ¡Dul por favor!
Pero ésta sin sin acerle caso, simplemente quitó una de sus manos para llevarlas hacia los senos de Anahi y estrujarlos con violencia.
-¡Dulce suéltame!

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:25 am

Capítulo 33: ''Soy yo''
-¡Por favor, me haces daño! -exclamó Anahi llorando. Miré su rostro y me tiré hacia atrás. Cubrí mi rostro con mis dos manos y sin ninguna intencion de no llorar. Dejé que mis mejillas nuevamente sean víctimas de esa lluvia que caía por mis ojos.
Tomé mi cabello e intenté tirarlo pero las manos de Anahi me lo impidieron. Mirándome con miedo. Y de nuevo caí. No podía ver bien porque las lágrimas acumuladas aún esperaban poder salir mientras otras nuevas corrían sin invitación por todo mi rostro.
-Lo lamento, Any por favor, perdóname... lo siento -me abalancé sobre su pecho para poder abrazarla de lado-. No sé que me ha pasado, sabes que te amo -Limpié mi rostro de lágrimas-. Por favor no te alejes de mi -Casi le rogué-. Porque no podría vivir sin ti... Y si ya no me quieres... no me importa porque tengo suficiente amor para las dos -alcé mi vista y ella también lloraba-. Y no sé que es lo que pasa realmente pero no me alejaré de ti.
-Es mi cuerpo -confesó-. soy yo el problema.
-No, no digas eso -tomé su mejilla y con la yema de mi pulgar la acaricié-. Eres perfecta, mi amor -Ella negó cerrando los ojos fuertemente-. Eres hermosa, Anahi, eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida y no, no puedo expresar realmente todo lo que siento cuando te veo porque nada podrá expresar nunca cuan hermosa eres.
La observé relajar su gesto y abrir ligeramente esos hermosos ojos chocolate.
-¿Por qué viniste otra vez?
-Porque si me mantenía un segundo más alejada de ti no creo que haya podido seguir respirando, te he extrañado demasiado y sólo han pasado cerca de 8 horas desde que vine en la tarde.
-oh -sonrió.
Sonrió, sonrió, sonrió.
-¿Qué?-preguntó borrando su sonrisa para convertirlo en un gesto confundido.
-Eres preciosa -y ella solo atinó a hacer una mueca, fruncí el ceño-. ¿Por qué lo dudas?
-¿En serio crees que soy... linda? -me respondió con otra pregunta.
-¿Lo crees tú?-dije y ella bajó su rostro-. any...
-Es sólo..-suspiró-. no sé.
-No lo creo, Anahi. No creo que seas linda. Lo sé. Estoy cien por ciento segura de eso. Te veo es como que... ¡WOW! -exclamé haciéndola reir-. ¿Ya ves? Eres incluso más hermosa cuando sonríes, ries, incluso cuando frunces el ceño. En cualquier momento. Simplemente eres así, hermosa. Increíblemente hermosa.
Y volvió a sonreir bajando su mirada ligeramente apenada. Y luego de unos eternos segundos logró articular:
-Lamento haberte tratado así, Dul.-se disculpó.
-Tranquila -tomé su mano. Sonreí-. ¿Te sientes bien?
-Bastante-resopló sonriendo-. Te amo
Y mis ojos volvieron a aguarse, sentí mi corazón hacerse chiquito al haber escuchado esas dos palabras, recordando lo de la tarde. No le echaría la culpa, ni nada, simplemente... me sentía mal.
-También te amo, princesa

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:25 am

Capítulo 34: Sola
-¿Te quedas hoy?
-No he traído mi bolso-hice una mueca.
-Umm, te presto ropa-tomó mis manos-. Quédate
-Está bien.
Luego de ese día esos ataques de ella se volvían constantes incluso luego de repetirle lo hermosa y perfecta que era. Buddy... volvió al centro de adopción.
Anahi se enojó aún más porque lo hice sin haberle comentado. Las cosas se pusieron peor y no sabía que hacer. Marissa había salido de viaje con Ryan hacia Dallas. Estaba sola. Me sentía así. El trabajo se me hacía más pesado y Anahi ni siquiera quería hablarme. Supongo que nuestra relación ya no era del todo real. Habían pasado cerca de dos semanas sin dirigirnos la palabra. Dos largas semanas en las que ni una sola noche dejaba de llorar. Dos semanas sin extrañarla por completo.
Sólo me dolía el hecho de que me haya dichos cosas tan horribles que ahora no dudo hayan salido de su corazón. Otra mañana aburrida, vuelvo a la rutina del Lunes. Me dirijo al cuarto de baño y cepillo mis dientes. Aunque por primera vez me observo detenidamente en mi reflejo. ¿Qué has hecho conmigo, Anahi? Bolsas y manchas debajo de mis ojos, y estos ligeramente rojos también. Me está acabando y no me había dado la gana de detenerlo tampoco. Abro la regadera y dejo que el agua se encargue de limpiar mi cuerpo. Luego del desayuno, me adentré al auto y fui a la empresa. Como dije, rutina de Lunes... O de todos los días, después de todo, no hacía nada aparte de ir y venir a casa luego de mi lugar de trabajo.
-Llegas tarde -Styles dijo ni bien salí del ascensor.
-No volverá a ocurrir
-Así han sido todos los días desde la semana pasada, Espinoza .
-Lo lamento, yo...
-Ando un poco apurado, ahórrese ahora las explicaciones -se adentró al asensor-, aunque podría escucharte luego.. O firmar tu carta de renuncia.
Lo vi desaparecer y giré para encontrarme con la chica que se encargó de hacerme creer todas las cosas que nunca imaginé saldrían de su boca. Cargaba unos papeles mientras buscaba algo entre ellos, me hice a un lado y ella solo siguió su camino.
El día transcurrió completamente lento, no la volví a ver. Salí de la empresa y me encaminé hacia un starbucks, estaba cansada, recién lo tomaba en cuenta, no he estado cuidando mi cuerpo como debía y recién sentía el golpe bajo al poner en primer plano mi salud. Pedí un café y me senté a esperar. Luego de jugar un momento con mis dedos siento la presencia de alguien frente a mi. Levanto mi rostro y me encuentro con esa chica de ojos encantadores.
-¿Puedo sentarme?-me preguntó señalando la silla que se encontraba frente a mi.
-Claro-sonreí.
-¿Me recuerdas? Nos habíamos visto...
-Sí-intervine-. Lauren, ¿cierto?
-Esa misma-sonrió orgullosa-, creí que no te volvería a ver nunca-rió-, y antes de que alguien te lleve corriendo, quiero que me des tu número-dijo entregándome su teléfono celular.
-Descuida, nadie vendrá para llevarme corriendo-reí apuntando lo que me había pedido.
Escuché resonar mi nombre en la voz de una mujer, giré y mi pedido estaba listo. Me disculpé y fui por él. Al volver a la mesa que compartía con la simpática ojiverde, ella no dudó en preguntar -¿Tienes pareja?- Y quedé en silencio.
-Eh... -dudé-, no-sonreí-, estoy sola-respondí luego de unos cuantos segundos.
-¡Wow!, ¿en serio?
-Sí...-resoplé.
¿Tenía pareja?, ¿tenía a Anahi?, ha sido casi un mes sin hablar con mi ''novia''. Ella ni siquiera se limita a mirarme una miserable vez al día, creo después de todo que la única que seguía pensando que ésto seguía en pie era yo, porque obviamente ella ya ni siquiera se preocupaba si es que yo seguía viva, y me duele; me duele y seguirá siendo así. Pero ahora mismo sólo necesitaba al menos a alguien que me escuche, porque no quería molestar a mi prima, y porque no tenía a nadie más.
-Creo que te llama-escuché decir a Lauren mientras me apuntaba con la mirada hacia atrás. Volteé y ahí estaba Anahi. ¿Es en serio? ¡¿Esto es en serio?!, escuché gritar a mi subconsciente. Ella quitó sus ojos café sin brillo de los míos y se dirigió a la barra para pedir un café. Giré nuevamente volviendo a Lauren y fruncí el ceño confundida.
-Es que... nos estaba viendo desde hace unos minutos-se encogió de hombros-, ¿hice algo mal?
Mi pecho lo sentí achicarse y un nudo en mi garganta se hizo presente. Negué inmediatamente y nuevamente esas punzadas en mi pecho. La sentí ahora más cerca y el contacto de una de sus manos tomando las mías sobre la mesa me hizo estremecer. Las quité de ahí incómoda y simulé arreglar mi cabello.
-Debo irme-me levanté del asiento y tomé el vaso lleno de café-, fue un gusto volver a verte, Lauren
-Pienso lo mismo, Dulce -sonrió-, te llamo luego, ¿está bien? -dijo ella y asentí.
Me dirigí a la salida y de inmediato me encaminé hacia el auto. Entre, lo encendí, y me derrumbé. Lloré como si nadie pudiera verme, me apoyé sobre el timón y desahogué todo lo que sentía en ese momento sin aún así poder quitar el todo el dolor. Verla ahí, mirándome a los ojos, cuanto lo había extrañado. Aún peor me dolía el hecho de saber que no pasaba nada más y ni siquiera lo habíamos hablado. ¿Le importo? ¿Siente lo mismo que yo y llora por mi al igual que yo?
Pongo el auto en marcha y llego luego de una eternidad a casa aunque haya seguido el mismo camino de siempre, sentí el trayecto más largo. Tiro las llaves sobre la mesita al lado de mi cama y me tumbo en esta. Cierro los ojos intentando no poder recordar nada y que todo esto sea sólo un mal sueño. Cuando estoy apunto de quedarme dormida escucho mi teléfono timbrar.
-¿Bueno?
-¿Señorita Dulce Maria?
-Ella habla
-Quería hacerle sólo una pregunta rápida...
-Dígame-reí.
-¿Aceptaría salir conmigo mañana?
-¿Qué?
-Umm, si no quieres... de verdad lo siento-titubeó.
-Descuida Lauren, es sólo...
-Tranquila-rió-, todo está bien.
-Bueno..
-¿Al menos me dejas pasar por ti a tu trabajo y luego ir al starbucks de hoy?
-Está bien-resoplé.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:25 am

Capítulo 35: Ojos verdes
Llegué a la empresa temprano luego de mucho; Harry se ahorró cualquier tipo de comentario respecto a mi puntualidad, sólo dijo:
-necesito que me lleves a la oficina los papeles que ayer le encargué a Puente-, siguiendo su camino.
Ingresé a la oficina y busqué entre los archivos, no tenía idea ni siquiera de qué papel debía entregarle, ni siquiera yo le llevaba ahora éstos. Abrí un cajón y había una sóla hoja, escrita por ella; no debía tomarla, pero no pude contenerme y la saqué de ahí.
-¿Qué haces?-escuché esa voz tan familiar preguntarme desde el frente.
-Styles...
-Ya hablé con él-me interrumpió-, sal de mi oficina, por favor
-Claro-tomé el papel para poder dejarlo en el mismo lugar de dónde lo encontré.
-Déjalo ahí, sólo retírate
Y obedecí, salí rápidamente de ahí sin para a observerla al menos un segundo más. Esta vez el día se pasó rápido. Dejé los últimos documentos en recepción para que se lo envíen a Harry y antes de poder hacer otra cosa, sentí una mano sobre mi hombro. Giré para ver de quien se trataba y ahí estaba ella sonriendo.
-¿He llegado muy temprano? -preguntó inclinando su rostro hacia un lado.
-Para nada-reí-. Justo ya salía
-Muy bien-besó mi mejilla-, por cierto, hola-saludó.
-¿Salimos ya?-pregunté incómoda.
-Claro que sí-afirmó quitando su peso de encima mío y volteó. La seguí.
Anahi nos observaba desde el frente completamente seria, sentí el cuerpo de Lauren tensarse. No sabía que Anahi tenía la mirada tan intensa, incluso me asustó a mi, y para colmo, ni siquiera movía un dedo.
-Permiso-le dijo mi acompañante. Anahi me miró y se movió, aunque no retirándose del todo. Lauren me dió una señal de ir con ella hacia afuera con la mirada y la seguí. Di unos pasos y al pasar por el lado de la chica de ojos café sentí el contacto de mi mano con la suya. Sin dejar de caminar volteé a verla y ella también me estaba observando. Volví mi vista al frente y fui con Lauren hacia la salida.
-¿Quién es ella?-preguntó la ojiverde.
-Bueno, trabajamos juntas-me encogí de hombros.
-¿No se llevan bien?-volvió a preguntar ahora más curiosa.
-Algo así-hice una mueca-. La verdad, ni siquiera hablamos
-Pareciera que te sigue-rió-. ¿Aún quieres ir conmigo al café?
-Claro, ¿por qué no?
Al estacionar el auto, ella no demoró en bajar. Nos adentramos al local y les dimos nuestros pedidos, ella insistió en pagar y sin poder hacer más, acepté; me he dado cuenta que es muy terca... Aunque adorable, Charlamos por un rato, unas horas, más bien. Era completamente distinta a Anahi, pero me llamaba la atención. Me caía muy bien, y aunque no pueda quitar a la chica de pestañas enormes de mi mente, aún así con Lauren pude despejarme un poco de mis problemas. Porque solo bastaba que me mire fijamente con esos ojos perfectamente verdes y me perdía, eran realmente profundos, y agradables.
Luego de despedirnos en la entrada de su casa volví al auto. Me había acostumbrado a estar con ella horas hablando y ahora volvía a sentirme sola. No necesitaba a Lauren... aunque me gustara su compañía.. Necesitaba a Anahi, lo sabía, la extrañaba ahora, justo ahora. Encendí el auto y me dirigí a casa. Al llegar la vi a ella, ahí parada al lado de la puerta. Bajé del auto y me acerqué.
¿Qué hace aquí?.
Ella me siguió con su vista durante todo mi camino hacia ella. Respiré hondo antes de encontrarme a menos de un metro para abrir la puerta, pero antes de colocar la llave ella habló.
-Lo lamento-soltó, giré mi rostro a la derecha para poder encontrarme con ella.
Mi corazón empezó a latir rápidamente, así como cuando sentí nuestros labios juntos por primera vez. Sentí unas cuantas punzadas también pero las ignoraba con el sonido de mis latidos. Bajé la vista hacia mis manos tomando las llaves, no quería llorar ahora mismo, la necesitaba y aunque quería que ella lo supiera, un lado de mi no me dejaba mostrarme débil.
-Descuida, no pasa nada-le dije sintiendo ese dolor ahora más fuerte. Porque me dolía aceptar algo que no era cierto.
-¿No pasa nada?-exclamó confundida, frunciendo el ceño ligeramente.
-Anahi... no quiero pelear contigo ahora-admití-, por favor, dejemos todo como estaba ¿bien?
-¿Disfrutas el hecho de ignorarnos?-preguntó bajando ahora la voz. Quité la llave de la entrada y giré completamente mi cuerpo para mirarla soltando una bocanada de aire.
-¿Crees que lo hago?, o al menos... ¿te has puesto a pensar quien es la única causante de ésto?
Pero segundos luego ya me había arrepentido. Noté sus ojos cristalizarse y ella miró hacia otro lado y acomodó su cabello, empezando a respirar pesadamente. Pasó sus dedos bajo sus ojos y volvió a mirarme.
-¿Ves?, siempre fui el problema-dijo empezando a dejar correr sus lágrimas alrededor de sus mejillas. Bajó su rostro intentando contener el llanto, pero no tuvo éxito, sus sollozos se hicieron fuertes mientras ella intentaba limpiar los rastros de lágrimas. Dudé un poco pero me acerqué más y lentamente pasé mis brazos alrededor. Sus brazos me rodearon a mi también. Suspiré. Ni siquiera había recordado como se sentía tenerla así, tan cerca a mi.
-Lo siento, por favor, discúlpame, Dulce-balbuceó agitada mientras se aferraba más a mi.
-Dije que no pasa nada, Anahi. -Y sus sollozos volvieron a ser tan fuertes como antes.
-¿Ya no me quieres, cierto?
Y nuevamente ese sentimiento, ese que últimamente se ha vuelto parte de mi, sentir mi corazón hacerse pequeñito, sentir que duele. Te amo, Anahi, pensé cerrando los ojos fuertemente. No podía decírcelo, siempre era yo la que soportaba los gritos y empujones que ella me daba ni bien tenía algún problema. Podíamos superar eso solas pero ella no ponía de su parte siempre. Volví a suspirar pesadamente y ella empezó a calmarse. No sabía exactamente hace cuanto tiempo me había preguntado eso, pero simplemente me había negado a responder, porque quería lo mejor para ella y tal vez yo no era lo que exactamente necesitaba, tal vez... ella necesitaba a alguien que la ayude de verdad, no yo.
-Buddy a regresado conmigo-balbuceó-. si quieres verlo, puedes ir-dijo separándose de mi aún sin poder detener las lágrimas.
-Me alegro.
-Debo volver a casa.
-Ve con cuidado-dije y giré para poder abrir la puerta.
-Buenas noches...

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:26 am

Capítulo 36: No te enamores
Ella se iba alejando y el sólo impulso de detenerla me hizo girar para tenerla en frente de espaldas alejándose cada vez más de mi.
-Anahí-me apresuré en llamarla quitando nuevamente la llave de la puerta.
-¿Sí?-preguntó volteando hacia mi.
-¿Te llevo?-Le pregunté y ella sonrió.
-Está bien-afirmó.
Subimos al auto y me dirigí hacia su casa. No dijimos nada en ningún momento, aunque creo que no hacía falta. Noté su mirada puesta sobre mi en gran cantidad de veces. Me ponía nerviosa, pero me encantaba al mismo tiempo. Ella sonreía y sin dudas era lo mejor que podía presenciar durante todo este tiempo. Di unas cuantas vueltas más y ya estaba afuera de su casa. Apagué el auto y ella salió. La seguí. Volteó a verme y volvió a sonreir mientras caminaba hacia la entrada.
-Gracias-dijo ella encogiéndose de hombros.
-No fue nada-sonreí tímida-. Ya me voy
-Claro...
Giré sobre mis talones y me encaminé hacia el auto. Pero antes de poder cruzar completamente el camino hacia mi destino, ella me llamó.
-Dulce. -Volteé inmediatamente.
"Quédate, Dulce" di "Quédate", Anahi, gritaba en mi mente mientras esperaba que Anahí dijera algo. Mis manos empezaban a sudar y ella seguía sin responder, me empezaba a desesperar.
-Ve con cuidado-dijo nerviosa. Simulé una sonrisa de lado.
-Lo haré-le respondí ligeramente apenada, en serio esperaba que pidiera que me quedara. ''Estás loca'', dijo mi subconsciente. ¿No se suponía que estaba de mi lado hace un segundo?
Volví mi vista al frente para poder ir hacia el auto.
-¡Dulce!-la escuché gritar. Giré-. Por favor... -dijo deteniéndose por unos segundos-. No te enamores de nadie más.
Mi corazón se detuvo por un momento al igual que mi respiración. Sonreí involuntariamente... mi cuerpo ahora parecía tomar sus propias órdenes. Ella me devolvió la sonrisa. Dí un paso hacia adelante pero me detuve. "No te apresures, Dulce" escuché dentro de mi cabeza. Mi rostro volvió a ser serio. Y el de ella era confundido. Sí, ya me empezaba a arrepentir. Giré sobre mis talones, el auto estaba ahí. "Vámonos" , mi subconsciente intervino.
-Dulce..-escuché decir a Anahi, pero esta vez no giré-. ¿Puedes quedarte? - preguntó ella haciendo que un toque de emoción corriera por mis venas. Pero al mismo tiempo haciendo que el dolor dentro de mi pecho aparezca.
-No lo creo, Anahi-le dije-, debo irme ahora.
Por fin llegué a mi auto, abrí la puerta e ingresé y la observé por última vez. Cerré el auto y, luego de encenderlo me encaminé directamente a casa. Todo el tiempo lo estuve repitiendo, la extraño la necesito... Aunque se enoje y haga lo que sea siempre ella será lo único que quiero; pero tal vez también necesito despejarme ahora un poco.
Llegué a casa y fui directamente a mi habitación. Oh, Anahi, exclamé antes de tirarme sobre la cama boca abajo. Las lágrimas no demoraron en aparecer y mis manos corrieron a mis mejillas para tratar de evitarlas. Las imágenes de las dos abrazadas aparecían por sí solas en mi mente, ''No te enamores de nadie más'', resonaba en mi cabeza y moría por sacarlo de ahí, me estaba torturando. ¿Cómo me podría enamorar de alguien más si mis pensamientos te pertenecen a ti?, me pregunté imaginando que ella estaba frente a mi. Volví a cerrar los ojos pero ahora con más fuerza, nuevamente ella ahí en mi cabeza, sonriéndome y el sonido de su voz diciendo ''¿Puedes quedarte?'', vamos, yo quería quedarme, incluso lo había pedido y terminé dejándola ahí. Di una vuelta sobre el colchón y miré el techo. No te imaginas cuanto te echo de menos. Cubrí mi rostro con mis dos manos y sequé mis mejillas. Todo esto me estaba atormentando. Anahí por favor, ven aquí, ven conmigo. Supliqué al vacio.
Quité mis zapatos y la chaqueta que llevaba. Olía a ella. Me quedé unos minutos ahí, parada sin hacer más que apegar la prenda a mi nariz intentando absorber su fragancia, intentando volverla parte de mi.
Luego de ponerme el pijama fui al baño a lavarme los dientes, estaba cansada. Mis ojos estaban rojos y volví a recordarla. No quiero esto. Quiero estar con ella. Dejar de llorar porque siento su ausencia, ¿Por qué simplemente no le preguntaba si quería volver conmigo? O... ¿Aún somos novias? ¡Ni siquiera yo lo sé!. Volví a mi cama luego de apagar las luces y me recosté. Mañana empezaría el día de nuevo. Nada se había acabado. Suspiré y giré sobre el acolchado dándole la espalda a la ventana y junté mis ojos.
El tono de mi teléfono empezó a sonar. Mi corazón dió un golpe más fuerte y presentí que se saldría en ese momento aunque no fue así. Palpeé sobre la mesita de al lado y nada, ni siquiera entre la oscuridad podía decifrar en dónde se encontraba. Pero luego, observe una lucesita prenderse y apagarse en el suelo. ¡Había dejado mi celular dentro de mis pantalones!
-¿Bueno?
-Dulce?
-Lauren...-resoplé.
-¿Te he despertado?-preguntó notablemente apenada.
-No, descuida-solté ligeramente decepcionada. Vamos, era obvio que esperaba a Anahí.
-Bueno-la escuché reir-. Han venido mis hermanas y... no creo poder ir mañana para ir por el café de siempre.
-Ah, no te preocupes.
-Si quieres puedes venir... a mi casa, ya sabes... mañana
-Veré eso-la interrumpí.
-¿Estás bien?-preguntó.
-Claro que sí.
-Bueno, tengo que colgar, estamos a punto de ver una película.
-Está bien, ad...
-¿Puedes venir ahora?-intervino rápidamente.
-No estaría mal-resoplé.
-¿En serio vendrías?
-Me siento sola... y-
-¿Entonces voy por ti?
-No-me apresuré en responder-, voy yo sola
-Te espero.
Fue lo último que oí antes de cortar. Quería sacarme a Anahí de la cabeza y creo que estando en compañía de mi nueva y única amiga estaría bien. Me puse las pantuflas y me acomodé el cabello, lista, no pensaba cambiarme. Tomé mi almohada y me dirigí a las escaleras. Para luego salir de la casa directo a mi auto.
-Dul,...-titubeó. Mi corazón había empezado a latir con fuerza al verla. Quería abrazarla.
-¿Qué... haces aquí?-pregunté confundida. Anahi estaba ahí. Con ... Buddy. Me llenó de ternura verla así, en pijama a igual que yo, pero en lugar de una almohada, tenía a Buddy en brazos. A nuestro Buddy.
-Yo -alargó-. Mmh, no podía dormir.
Reí bajito. Ella tenía su rostro agachado y creo que ligeramente sonrojado.
-Ven, vamos-le dije. Ella levantó su rostro y se acercó hacia mi sonriente. La hice ingresar a casa y me preguntó si podía dejar al cachorro sobre el sofá. Obviamente asentí. Una vez que lo dejó. El silencio se hizo presente e inundó la habitación.
Estábamos mirándonos, pero no decíamos nada. Y no sé cuánto tiempo pasó mientras nos manteníamos en completo silencio. Pero mi celular de pronto empezó a sonar haciendo que ella gire para ver al pequeño y yo me aleje para responder.
-¿Estás bien?-preguntó Lauren ciertamente preocupada.
-Sí, pero creo que ya no podré ir
-Bueno, pero ¿todo está bien, no?
-Sí, descuida
-Está bien, adiós, te quiero
-Sí-reí nerviosa-. yo tambien...
Alejé el teléfono de mi oído y lo miré. 12:26 AM. Me devolví al living y ella estaba sentada al lado del cuerpo inconsciente de nuestro bebé .
-¿Vamos a dormir?-pregunté.
-¿Ah?-titubeó volteando a verme sorprendida. Ni siquiera yo me había dado cuenta de lo que acababa de decir. Reí y rasqué mi nuca nerviosa.
-Si quieres descansar puedes usar la habitación de Marissa-le aseguré.
-Ummm.. correcto-afirmó bajando su rostro.
Nos dirigimos hacia el pasillo lleno de habitaciones, aunque ciertamente estaban vacias y solo la de Mari y mío eran las únicas presentables. Anahi ingresó a la habitación de mi prima y lo analizó todo haciendo una mueca.
-Te dejo, tengo algo de... sueño-giré sobre mis talones pero antes de tomar siquiera el pomo de la puerta. Ella habló.
-Dul... es que... no creo poder dormir sola, aquí
-Mmh...-alargué-, te... te traigo a Buddy?
-No te molestes, creo que mejor voy abajo con él
-Puedo traerlo, así los dos duermen juntos... a Mari no le molestará que el pequeño duerma en su cama, además un día ya lo hizo.
-Claro-resopló.
Salí de la habitación riendo bajo. Llegué al living y tomé al cachorro entre mis brazos. Se despertó. Dentro de mi corazón sentí una presión fuerte. Su mirada era triste y me sentía más que culpable. Hace unas semanas lo devolví. ¿En qué cabeza cabe? Lo apequé más a mi y lo llevé con Anahi.
-Aquí está-balbuceé.
-Gracias-dijo tomando al pequeño cuidadosamente mientras sonreía.
Giré, tomé el pomo de la puerta pero sin poder moverme ni un centímetro más, volví a mirarla. Ella seguía en la misma posición observándome mientras acariciaba al cachorro.
-Descansa...

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:26 am

Capítulo 38: Esta noche
De pronto la vi acercarse a mi y sentarse a mi lado, estaba tomando mis manos cuando siento que gira su rostro para poder mirarme. Mis ojos buscan los suyos inmediatamente y su mirada corre hacia mis labios, empezando a saborear ella los suyos. Como si me faltara el aire empiezo a respirar con dificultad, mi corazón corre a mil hora y mis nervios se hacen presente esperando cualquier cosa que ella vaya a hacer. Estoy completamente decidida a hacer lo que quiera. Porque siento que la extraño. Y eso está bloqueando todo tipo de pensamiento coherente en mi cabeza. Siento su cuerpo cada vez más cerca y mis ojos por inercia se van juntando. Su cálido aliento choca al igual que su respiración con mi rostro. Acerco también mi rostro y por fin nuestros labios se encuentran juntos, después de tanto volver a sentirlos, esto es lo mejor; pienso mientras siento una de sus manos subir desde mis manos hasta el lado derecho de mi cuello. Me estremezco, me encanta.
El sonido de mi despertador cumple su cometido. Toco mis labios. Mierda. Desanimada pero segura me pongo las pantuflas. Me dirijo a la habitación de Marissa y luego de un respiro hondo giro el pomo permitiéndome entrar. No estaba allí. Bajo rápidamente al living y nada. No puede ser. Corro hacia la cocina, nada. Se había ido. Giro para ver el reloj de la cocina. 06:10 AM. Si me apresuro puedo pasar por ella, recogerla e ir al trabajo y... -suspiro-. imposible.
Me regreso a mi alcoba y abro la regadera de la ducha. Espero hasta que el agua se temple y luego de 15 minutos estaba lista. Llego a la empresa en menos de 30 minutos. Después de todo si hubiera podido haber pasado por Anahí. Me regaño a mi misma. Llego a mi piso y no habían muchas personas, solo la amargada de Camila; Camila Cabello, no comprendo como le puede gustar ir a todos lados en moño, lentes gigantes, faldas hasta las rodillas y blusas manga larga. No suelo intercambiar tantas palabras con ella, pero cada vez que lo hacemos, resultan ser dos o tres palabras a lo mucho. Es una antisocial de lo peor.
No sé cuanto tiempo ha pasado, pero la veo salir del ascensor, me giro nerviosa, para que no me pille mirándola, pero entonces luego de unos segundos siento que alguien toma mi mano. La siento a ella y además sería la única que lo haría aquí. Volteo y sí, no me había equivocado.
-Necesito que vengas conmigo-dijo Anahi soltando mi mano lentamente. La seguí. Ingresamos a su oficina y luego de juntar la puerta ella dió unos cuantos pasos más hasta su escritorio y se apoyó en éste. ¿Qué intentaba?
¿Encenderme? Bueno, lo estaba logrando, de hecho lo estaba logrando. Cruzó una de sus piernas y al mismo tiempo mi respiración se empezaba a entrecortar, dios mio.
5 meses atrás
Querida Anahi:
Es entretenido ver como te incomoda todo esto que te escribo, he estado yendo seguido a tu lugar de trabajo, me fascinan tus piernas ¿Lo sabes? Creo que ya lo he dicho alguna vez, me encantas, me excitas demasiado. Tu culo es perfectamente parado, ya quisiera besarlo. He estado pensando realmente en cómo acercarme a ti. Tengo dos opciones, no sé si entrar a tu oficina y violarte ahí mismo. Primero te pongo de espaldas a mi, aplastando tus pechos en la mesa y chocando tu trasero a mi vagina. Te quito lo falda y rompo tu caliente blusa, aprieto tus pechos hasta escuchar el grito más fuerte. Rápido te giro para morder y chupar sus tetas, te quito las bragas y que mi lengua haga su trabajo ahí, abriendo con mis dedos lo más que puedo tus labios y... oh Anahi, acabo de correrme ahora mismo, me encantaría hacertelo probar. Tengo tres dedos metidos en mi vagina por ti, me calientas demasiado. La segunda opción sería probablemente la misma, sólo que tú terminarías chupándome el coño también. Quiero hacértelo ahora mismo, mi amor, el mejor oral en la vida.
-¿Tienes algo que hacer ésta noche?-preguntó inclinando su rostro hacia un lado. Haciéndome olvidar por completo todo lo que había estado pensando. Se veía tan tierna así y... Esperen, ¿Algo que hacer esta noche?
-¿Me estás...
-Quiero salir contigo.
Sonreí, o creo que lo hice. Los latidos de mi corazon eran tan fuertes que ni siquiera me dejaban pensar correctamente. Ni siquiera me dejaban oir a mi subconsciente que de seguro gritaban de emocion o me reclamaba por ser tan tonta y no responder nada.
-No haré nada-susurré lo suficientemente audible para que ella entendiera y sonriéra inmediatamente.
-Entonces, ¿Paso por ti a las 8?-preguntó a mi parecer, extremadamente seductora.
-Mmh, perfecto-solté en un tono más bajo. Y no sólo eso, mis brazos empezaban a temblar. Di que puedo irme, por favor.
-Genial-masculló mirando directamente mis ojos. Dios mio.
-Me... retiro enton...
-Espera-intervino acercándose a mi-, quiero pedirte un favor...

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:27 am

Capítulo 39: Perfecta
Llegué a casa luego de pasar un rato por Lauren llevándoles algunas galletas a sus hermanas, no eran tan pequeñas como creí. Eran casi las 7:15 PM cuando a penas llegué corriendo agitada a mi habitación, estaba nerviosa. ¿Cómo debería vestirme? ¡Argh!, grité exasperada, estaba demorando mucho, ya eran las 7:32. Dejé toda mi ropa regada por el piso y me adentré a la ducha, no importa, escogería mi ropa luego.
Pasaron cerca de 10 minutos, estaba demasiado apurada. ¡Dios mio, que hago!, grité afuera en el pasillo, había salido de mi habitación para QUÉ SE YO. Me adentré a ésta nuevamente y minutos luego estaba lista: solo una blusa sin mangas, pitillos y unas bailarinas. Nada exagerado, cómodo y sobre todo, fresco. Tomé mi bolso y saqué mi teléfono, 8:20 PM. Ninguna llamada. ¿Yo debía ir o ella vendría?, me pregunté intentando recordar. Bajé al living y sin nada que hacer encendí el televisor, no me alarmaría. ¿Y si le ha pasado algo?, escuché dentro de mi cabeza. Volví a tomar mi celular y busqué su número para luego marcarlo. Una, dos, ¡No! No puedo, luego pensará que la estoy apurando... Aunque ya han pasado 22 minutos de la hora acordada... Ugh, no es tanto. Volví a timbrar.
-¿Anahi?-pregunté tímida, sólo quería saber si algo había pasado, o si se había olvidado, o arrepentido, aunque no desearía por nada del mundo que fuera la última opción. No me importaba si se había olvidado, estaría bien por mi, la podría esperar un poco más.
-Lo lamento-musitó al otro lado de la línea, sin más.
-¿De qué hablas?-pregunté intentando no sonar del todo herida. Bien, si me afectaría si se hubiera olvidado, pero lo comprendería.
-No podremos salir, ha ocurrido algo-soltó cortante.
-Descuida-susurré-, está bien, no pasa nada, no te preocupes-resoplé-, adiós
-Dulce... lo siento, en serio-se disculpó.
-Está bien, no te preocupes, juro que no pasa nada-le aseguré, dejando que mi cuerpo se recueste sobre el sofá. Suspiré-, será otro día, adiós.
Dejé el teléfono sobre mi pecho e inmediatamente corrí mis manos hacia mi rostro, quería salir con ella; bien, no me importa si soy aniñada, estaba muy emocionada con la idea salir a cenar con ella.
-Sí, no importa, Anahí; en absoluto-balbuceé empezando a sollozar más fuerte.
De alguna u otra forma, sabía que no era su culpa, sentía que ella quería esto así igual que yo, sé que me extraña así como yo y sé que... me necesita... y, la amo demasiado.

Anahi's P.O.V
Como si me hubiera leído la mente, me llamó, y justo ahora, depués de haber cortado, de mis ojos volvieron a correr las lágrimas. Lancé el teléfono hacia mi acolchado y me acerqué al armario para tomar por montones mi ropa y lanzarla al piso. ¡No me queda nada! ¡Es demasiado grande! Ni siquiera había quedado en cuenta que había empezado a adelgazar tanto. Caí de rodillas sobre el frío suelo y jalé con fuerza mi cabello ahora lacio. No sirvo para nada, todo lo hago mal, exclamé recostándome sobre las prendas enormes en el suelo. Toqué mi estómago, Nunca voy a poder ser linda, no sé cómo Dulce podía estar con una... gorda como yo.
Debería dejar de insistir, ella se merece algo tan hermoso como ella, no a mi, soy muy poco.
A la mañana siguiente, peino mi cabello sin ganas, voy a llegar tarde. Llamo a Styles y le aviso que no iré, y antes de recibir algún reclamo de su parte, finalizo la llamada. Luego de desayunar junto a Buddy, me dirijo al living para ver tv, no tengo ganas de hacer nada más, ojalá y al menos pueda dormir aquí, porque ayer toda la noche no pude conciliar el sueño en mi habitación.
Buddy viene hacia mi y lo alzo colocándolo sobre mis piernas. Él rápidamente salta a un lado sobre el sofá y se recuesta. Tal vez tampoco pueda dormir aquí. Estoy a punto de tomar el control remoto de la televisión, pero mi teléfono desde la cocina empieza a timbrar. Me acerco desganada y lo tomo: ''Dulce'' dice en la pantalla, mostrándome sobre el nombre una imagen de los tres, nosotras y nuestro bebé, Buddy. No lo cambiaría por nada del mundo. Pero, ¿qué hace llamándome a esta hora?.
-¿Anahi?, ¿estás bien?-la escuché decir.
-Sí-afirmé confundida.
-Llamé esta mañana a Harry y dijo que tampoco irías y ya sabes, regaños y regaños -rió-, ¿No ha pasado nada?
-No...-resoplé-, ¿por qué no has ido tú?, ¿no querías verme por lo de ayer?-le pregunté más bajo, triste.
-Claro que no-exclamó-, sólo desperté tarde-dijo luego de una carcajada-, ¿puedo ir a tu casa?
Mi rostro se adornó de una de esas estúpidas sonrisas que suelen aparecer seguido cuando pienso en ella. ''Claro que sí'' me apresuré en decir y luego de eso, ella se despidió rápido. Giré para ver al pequeño. Estaba viendo la pantalla del televisor, reí captando su atención, me acerqué corriendo y lo besé muchas veces y me apresuré en dirigirme a mi habitación.
Todo completamente desordenado, No voy a tener tiempo para arreglar este desastre, pienso. Voy a mi armario y Ugh, recuerdo que toda mi ropa está en el suelo. Una blusa blanca con mangas, unos pitillos negros... ¡No me queda! El pantalón me queda muy suelto. Tomo un vestido; muy flojo, Ugh, ¿a quien le importa?, solté mientras me vestía con aquel vestido negro. Escucho el timbre, aún tengo las pantuflas, no importa. Bajo rápidamente y al abrir la puerta me encuentro con una Dulce sonriendo ampliamente. Me abalanzo sobre ella y la abrazo desde los hombros, suspiro. Siento que ella toma mi cintura y mi corazón se encoje al mismo momento. Y todas las ideas de dejar de insistir se hacen presentes. Me alejo y acomodo mi cabello detrás de mi oreja, nerviosa.
-Lo siento-digo-, pasa.
La observo acercarse rápidamente a Buddy y lo toma entre brazos, me mira, sonriente, y no puedo evitar sentirme mal. La quiero conmigo pero no la merezco. Le devuelvo el gesto y me disculpo para poder regresar a mi habitación y terminar de vestirme.
Ya no quiero nada. Bajo ahora con unas leggins, una camiseta, y unas sandalias. Me acercó a ellos y me siento al otro lado del mueble.
-Está muy juguetón-me dice ella emocionada.
-Sí-sonreí-, ¿por qué has querido venir?-le pregunto sin rodeos, observándola, y noto como hace un puchero.
-Quería venir a verlos-balbuceó-, salir un rato
-Ah-resoplé intentando ser lo más fría posible.
-¿Te incomoda? Puedo irme-dijo alzando los hombros.
-No, nada de eso-negué-, ¿vas a sacar a Buddy?
-Quiero salir con los dos-soltó riendo mientras cargaba a Buddy y se sentaba completamente cerca a mi. Mi respiración se dificultaba y sentía nuevamente mi corazón pequeñito. Sonreí leve.
-¿A dónde?-pregunté alejándome un poco.
-A donde quieras-se apresuró en decir, con un brillo singular en sus ojos.
-No se me ocurre nada, ve tú eso, iré a cambiarme-me levanté del sofá.
-¿De nuevo?-preguntó frunciendo el ceño, confundida.
-Es que...-hice una mueca, pero antes de poder decir algo, ella intervino.
-Estás perfecta así, Anahi-me sonrió-, me gustas mucho así.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:27 am

Capítulo 40: Lágrimas

-Ugh, ahora te toca ir por él-resopló Anahi mientras veía al cachorro devolverse hacia los niños jugando en los columpios.
-Fui la ultima vez-me quejé.
-Oh, vamos-exclamó.
-Va a volver luego-dije tomando su mano izquierda.
-Ve por él-intervino haciendo un puchero. Sonreí. No quería apresurarme en traerlo. Quería estar también sola con ella. Ya que mientras Buddy se encontraba con nosotras él era quien captaba toda nuestra atención. La observé divertida. Ella me sonreía y entonces sin más, de un moviento ràpido, puse mis labios sobre los suyos, sintiendo nuevamente su aroma y la textura de estos, y los moví lentamente esperando que ella corresponda. Pero no fue así. Me aparté al no recibir respuesta y ella solo giró su rostro y sin ningún tipo de contacto visual, se atrevió a decir:
-No lo hagas-musitó-, creí que tenías claro que no tenemos ya nada.
-Discúlpame..-susurré, pero no pude continuar porque ella inmediatamente volvió a hablar.
-Sólo no lo vuelvas a hacer-dijo soltandosre de mi agarre por completo, rodeando sus piernas con sus brazos-. No quiero volver contigo. Y no puedes hacer este tipo de cosas solo porque quieras.
Suspiré intentando no estudiar sus palabras. No quería ni recordar las palabras que acababa de decir hace unos segundos.
-Iré por Buddy, quieres ir a otro lado?-pegunté incómoda, tratando de no mostrarme realmente débil. Esto de simular estar bien tan seguido acabaria con mi corazon. Es que no podía simplemente ignorar el hecho de que ella me trate así. Todas las veces era lo mismo.
Voy hacia ella, hablamos, nos sonreímos, pasa algo, me rompe el corazón, un pedazo mío muere y es así como lentamente me voy muriendo.
-A casa-soltó seca, sin expresion alguna.
Y así fue. Ni bien llegamos a su casa ella se adentró sin siquiera despedirse. Respiré hondo y, luego de encender nuevamente el auto, me dirigí a casa. Caminé hacia mi habitación y me tumbé sobre la cama, cubriendo mi rostro con las palmas de mis manos. Esto resultó ser aún más complicado.
-----------------
Nuevamente fin de semana. Estaba detestando ir a trabajar. Estaba detestándome a mi y mis estúpidas ganas de querer estar con ella. De abrazarla y mantenerme a su lado todo el día. Ya son tres semanas sin ella. Y debo ir acostumbrándome. Porque sin dudas; algo hice mal,y ahora no quiere volver conmigo. No la comprendo. Me invita a cenar, me abraza entusiasmada cuando llego al día siguiente. Yo muy estúpidamente la beso, porque la extraño, porque pensé que las dos nos necesitábamos y... me vuelve a clavar una flecha en el corazón, una flecha con sus palabras.
-Dul llegué con los helados-canturreó mi amiga ojiverde ingresando al living-. Hablando en serio, ¿qué se supone que vamos a hacer?
-Comerlo ¿no?-dije obvia.
-Ah, ni modo-resopló-, ¿no harás nada por la noche?
-Tu eres la universitaria-me encogí de hombros-, mi vida es demasiado aburrida.
-No digas eso-rió-. Eres fabulosa, ¿Quieres salir?
-Tal vez-sonreí.
La noche fue corta, Lauren conversaba con sus amigos y yo literalmente no hacía más que mantenerme a su lado y reirme por compromiso. Al volver a casa no hice más que tirarme a dormir. Éramos diferentes,no compartíamos los mismos gustos en temas de conversación, pero me gustaba estar con ella.
Domingo: tomé el yogurt del frigider y saqué los cereales de la repisa. No tenía nada que hacer, y Lauren no vendría porque saldría con su familia. Me encaminé hacia la sala y encendí la TV, nada interesante. Mi vida es un asco, sin dudas.

Anahi's P.O.V
Sábado por la noche:
La estaba extrañando.
Maddie, mi hermana, se había llevado a Buddy, ella y Dallas querían que hoy saliera con mi... "novia"
Aún no les había explicado lo que había pasado, ni quería que se enteraran; luego le echarían la culpa a Dulce a causa de haber adelgazado tanto. Yo sólo les dije que quería verme mejor.
Domingo por la mañana:
Quito las almohadas que están a mi lado sofocándome, y gruño apretando fuertemente la mandíbula. No lo soporto. ¿Cómo puedo ser tan inestable cuando se trata de ella?

No puedo acostumbrarme a ignorar mis sentimientos. La deseo, la necesito a mi lado. Y aunque no la merezca, mis ganas siguen intactas. Ha pasado mucho tiempo, o al menos ha sido una eternidad para mi. No puedo dejar de amarla. Este sentimiento sigue tan instenso como la primera vez.
Las fotografías que tenemos juntas aún las tengo guardadas en mi teléfono. Admito que aún las veo, y que me siento sola. Pero está bien sentirme de esta manera, porque todo esto es mi culpa, porque justo ahora podría estar feliz abrazada a ella: sintiendo sus caricias en mi cabello, besando esos labios tan perfectos, sintiéndola a ella a mi lado. Sabiendo que estaremos así por siempre. Y sin tomar en cuenta como se pueda sentir ella en estos momentos; tomo mi celular y busco su número.
-Dulce... ¿podrías venir ahora a casa?-pregunto dudosa, porque aunque me imagine la respuesta mas semejante a la que me vaya a dar, tengo miedo.
-No, Any-dijo sin más. Desilucionándome por completo. No lo esperaba. Mis manos empezaron a temblar y un nudo en mi garganta se hizo presente al mismo tiempo en que mi corazón se retorció fuertemente.
-Está bien-afirmé en un hilo de voz-. No importa
-Anahi... lo lamento, pero siempre he arriesgado todo, y estoy cansada de eso.
-Te entiendo...
-No, no entiendes porque siempre eres tu quien me hiere a mi, tu no sientes nada de lo que yo, y no te lo recomiendo por nada del mundo, ¿sabes por qué?-preguntó sin dejarme responder, porque ella volvió a hablar-. Porque te amo, te amo demasiado aunque no quieras que me acerque, aunque me ignores... -la escuché sollozar-. Te amo y eso me está haciendo daño... pero no me importa por el simple hecho de que me encanta quererte-finalizó dejando que sus sollozos se siguieran escuchando al otro lado de la línea. Mis ojos ya se encontraban inundados por una lluvia de lágrimas que caían dibujando una línea por mis mejillas. No dije nada más. Quería abrazarla, y nunca alejarme otra vez. Finalicé la llamada inmediatamente y corrí hacia mi habitación.
Unos simples pitillos, unas botas, y una camiseta cualquiera cubrieron mi cuerpo antes de volver a bajar por las escaleras. Tomé mis llaves y el celular. Pero antes de cruzar la calle que me alejaba de mi casa, paré.
¿Ir por ella ahora estaría bien?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:27 am

Capítulo 41: Empezar de nuevo
Anahi's P.O.V
Mentalicé que desde ahora cada pensamiento negativo sería quitado completamente de mi cabeza. No me importaría nada, ni mis defectos, sólo ella y esto que siento. Corrí en busca de un colectivo y por suerte paró frente a mi. Y en 15 minutos ya estaba en la entrada de su casa, mis nudillos golpeaban con fuerza y desesperación sobre la madera de la puerta. No estaba apurada, aunque tal vez sí, ya quería tenerla entre mis brazos.
La puerta se abrió pero antes de lanzarme encima, me di con la sorpresa de que no era mi Dulce. Sino esa chica, la de cabello negro y ojos verdes, frunciendo las cejas, poniéndome realmente nerviosa. Retrocedí, ¿Qué hacía esta chica aquí?, frunci el ceño confundida, quería llorar.
-¿Tú eres Anahi?-preguntó ella luego de haber fruncido los labios. Asentí-. ¿A qué has venido? -preguntó estudiandome de pies a cabeza.
-No tengo porqué decirte-rebatí. No estaba nerviosa por su actitud ruda, estaba celosa.
-Ugh me va a matar-resopló en un susurro lo suficiente audible-. Te voy a dejar pasar si me dices, claro, si es para bien, no quiero que le hagas daño-masculló. Volví a fruncir el ceño, pero ahora enojada.
-¿Quien eres tú?
-Una chica que dará lo que más quiere a una... ¡Agh!-exclamó frustrada-. Pasa-dijo luego de salir enojada de la casa. Pero antes de retirarse, giró sobre sus talones y me sujetó de la camiseta, alzandome ligeramente-. No la hagas llorar más o te las verás conmigo-se atrevió a advertirme.
Me solté de su agarre e ingresé rápidamente cerrando la puerta detrás de mi. Mis ojos visualizaron todo el lugar intentando encontrarla, estaban desesperados por verla ya, y de pronto, se quedaron quietos en cuanto notaron la TV prendida. Corrí hacia el sofá que estaba frente a este y la vi ahí, recostada. Alzó la vista y con sus ojos llorosos y sus mejillas rojas me recibió. Sin pensarlo, ni esperar un segundo más, me arrodillé a su altura y la abracé, podía sentir su rostro quemar bajo mi mejilla. Me alejé un poco y la observé. Sus ojos suplicaban amor o eso era lo único que yo era capaz de ver. Besé su mejilla varias veces, todo su rostro en realidad. Repetí las palabras ''lo siento'', aunque era consciente de que no solucionaría nada.
-Dulce, por favor..-articulé sin poder terminar, porque como ya se le hacía comstumbre, me interrumpió.
-Sólo abrázame-sollozó. E inmediatamente hice lo que pidió. Sentí esta vez sus brazos también rodearme y juro que no había existido un momento más perfecto que este en toda la tierra, de eso estaba segura. Parecía que los papeles ahora cambiaban, por que ella solía ser la más fuerte. Y ahora al verla así, podría darme cuenta que tal vez en todo este tiempo ella se la pasaba tan mal como yo, incluso peor. Porque ahora parecía incluso más frágil que cualquier cosa ligera. Más frágil que yo.
-Sólo necesito saber si he llegado tarde-susurré en su oído.
-¿A qué te refieres?-preguntó indefensa.
-Si te has enam...-y de nuevo esa manía de no dejarme terminar. Aunque tal vez lo haga sin darse cuenta, y aunque me gusta que lo haga, era ciertamente desesperante.
-Creéme que nunca nadie podrá reemplazarte... por más de que pasaran años mi respuesta siempre vas a ser tú-dijo entre sollozos. Sonreí.
-Ya no llores, por favor-le pedí mientras limpiaba unas cuantas lágrimas que caían lentamente por sus mejillas-. Quiero decirte algo y necesito que esas lágrimas no se asomen más.
--------------------
Luego de ir por un vaso de agua a la cocina, la vi sentada en el sofá, sonriendo, mi corazón no se sentía del todo feliz pues aún lo gobernaba la culpa, pero entonces una sonrisa inconsciente llena de felicidad apareció en mi rostro, o al menos eso creo.
-Gracias-sonrió tomando un sorbo de agua.
-¿Quién era esa chica?
-¿Qué chica?-preguntó confundida, por lo visto ya ni la recordaba, o tal vez sólo simulaba no recordar... Ugh, Anahi, basta, me reprendió una voz en mi cabeza, siendo interrumpida ahora por la voz de Dulce-Oh, es Lauren, una amiga-respondió tranquila.
-¿Por qué estaba aquí?-pregunté haciendo una mueca. Ella rió.
-¿Celosa?-preguntó inclinando su rostro hacia un lado mientras entre-cerraba los ojos.
-Claro que no-bufé consiguiendo que ella vuelva a reir.
-Me hubiera encantado si me hubieras dicho que sí, pero ni me celas-hizo un puchero.
-¿Por qué tendría que celarte?-pregunté simulando indiferencia. Su rostro cambió por completo.
-Por nada-respondió bebiendo otro sorbo de agua.
-Bueno. Ugh, estaba demasiado celosa-confecé-. Desde el primer momento en que las vi juntas hasta hoy cuando atendió la puerta-pausé mientras aún observaba su rostro por si había algún cambio, pero ella aún tenía la mirada baja-. Es que esa chica... ugh-exclamé frustrada-. Es tan guapa que...
-¿Te parece guapa?-preguntó volviendo interrumpirme.


-Si yo fuera tú, me hubiera cambiado por alguien como ella. Supongo que cualquier chica es más linda que yo-intenté sonreir-. Sólo decía, eres la mujer más hermosa sobre la tierra y lloras por alguien como yo-le dije empezando a sentir esas punzadas en mi pecho y mis ojos empezar a aguarse. Pero antes de volver a caer pensando en mis defectos sentí sus brazos sostenerme.
Y su voz susurrar ''Eres perfecta, y aunque lo niegues, ante mis ojos lo eres... y te lloraría un río porque vales demasiado para mí, vales más de lo que puedas imaginarte jamás'', finalizó aferrándose más a mi. Haciéndome sentir tan querida como antes. Mis problemas la habían alejado y siempre estuvo para mi. No comprendo cómo podía desquitarme con ella, si era un algodoncito. La abracé. Y no nos separamos hasta que ella rompió el silencio.
-¿Has estado comiendo bien?-me preguntó de repente.
-Sí-titubeé.
-Te siento más delgada, Any-volvió a insistir.
-No es nada-solté riendo nerviosa. Detestaba hablar de esto.
-No quiero que te pase nada-me dijo mostrando preocupación. Sonreí.
-No me va a pasar nada, Dul-le aseguré. Ella sonrió, o hizo una mueca, no lo sé.
El silencio volvió dominar el lugar. Ella miraba un punto fijo en la televisión. Yo buscaba la manera de como decirle que no quería perderla nunca. Que le pertenecería por siempre. Giré mi rostro encontrándome con su perfil. Tan perfecta como siempre. Empecé a jugar con mi dedos. No sabía que hacer.
-Any-me llamó ella sacándome de mis pensamientos.
-¿Si?
-Estás muy linda hoy-me dijo bajando su rostro, avergonzada, quizá.
-Gracias...-dije sin más. Ella simuló una sonrisa y volvió su vista al televisor, o acualquier punto en blanco. La observé más tiempo y por fin me atreví a hablar-Dulce-la llamé en voz alta, haciéndola saltar-. Oh, lo siento
-No importa-rió-. ¿Qué pasa?
-¿Quieres salir conmigo?-Ella rió.
-Tu eras la de la idea que, después de habernos dicho "te amo'"ya no eran necesarias las citas...
-Te amo-dije y ella sonrió frotando sus piernas con las palmas de sus manos-. Te amo, Dul-repetí-. Y soy tuya y...-pero antes de poder decir más, sus labios se acomodaron sobre los míos mientras sus manos acariciaban mis mejillas dulcemente. Mis manos se posicionaron en su cintura y luego ese agarre se volvió en un abrazo. Nuestros labios aún no se separaban y no sabía si esto significaba que volvería conmigo. Tenía miedo aún así.
-¿Estás hablando en serio?-preguntó ella apunto de llorar nuevamente. Entonces supe que ella estaba tan emocionada como yo. Sus ojos los notaba cristalizados y me llenaba de ternura, pero nuevamente la culpa me invadía, yo había ocasionado todo esto: sus lágrimas, sus malos ratos. Asentí rápidamente. Y ella se abalanzó sobre mí para así abrazarme. Y sin poder decir más, sonreí, me sentía tan bien. Me aferré más a ella y respiré hondo, por fin la tenía de nuevo conmigo, y no la dejaría ir nunca más.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:27 am

Capítulo 42: Mudanza
No había mucho que hablar, pero el simple hecho de tenerla a mi lado me hacía sentir lo suficientemente feliz como para no apreciar el silencio. Estábamos ella y yo recostadas sobre el sofá entrelazando nuestros cuerpos. Una tranquilidad inmensa recorría por cada arteria en mi cuerpo al tenerla tan cerca a mi. Yo respiraba lentamente sobre la piel de su cuello y Anahi solo atinaba a ver la TV. Y como si hubiera sentido mi mirada sobre ella, se giró. Permitiédome contemplar sus ojos tan magnificamente marrones y esos labios suyos tan perfectamente rosas convertidos esa sonrisa tan preciosa que amaba con locura. No sé como lo hizo, ni en qué momento, pero ya se encontraba completamente frente a mi.
Estar las dos sobre el sofá era incomodo, pero a la vez completamente acogedor. Me encantaba estar así con ella, sintiéndola realmente a mi lado. Sus ojos brillaban como nunca, tal vez era la emoción y tal vez mis ojos deslumbraban de la misma manera o mas fuerte. Observé como sus párpados se fueron juntando al mismo tiempo en que su rostro se apegaba mas al mío, y de pronto sentí su respiración chocar con la mía, e inmediatamrnte mis ojos se cerraron por inercia, porque aunque me encantara observarla, no podía evitarlo.
Sus finos y húmedos labios encajaron perfectamente sobre los míos, y se sentían exactamente como la primera vez en la habitación que me había prestado luego de tener un gran susto en casa del asqueroso de Justin. Sus labios me proporcionaban la misma calma que ese día, seguían produciéndome esa inmensa paz interior. Porque recorrían mis labios lentamente, llevándome al mismo cielo debido al roce.
Sus labios seguían sobre los míos pero ya no se movían,aun así podía apreciar este momento. Porque aunque nuestros labios no se muevan, me sentía plena al sentir el contacto de estos. Lentamente la sentí alejarse, casi como si fuera tan difícil hacerlo (aunque en parte lo era) al mismo tiempo mis ojos volvieron a contemplarla. Ella volvió a sonreirme, y como si no hubiera sido demasiado (en realidad no lo fue) volvió a capturar mis labios con los suyos, envolviéndome en su dulce sabor a frutilla. Sus dedos recorrieron mi mejilla suavemente y de pronto sentí mi labio inferior siendo víctima de sus dientes. Mi corazón volvía a sentir. Nada justo ahora podría ser mejor.
-Te amo demasiado-susurró justo antes de volver a unir nuestros labios. El contacto de estos provocaba una corriente de electricidad recorrer mi espina dorsal y una ola de emociones ocasionando que mi cuerpo se llenara de paz. Los segundos junto a ella se volvieron horas, y estas, días. Llamé a Marissa para avisarle que su casa estaría abandonada mientras que junto a mi novia observábamos la TV abrazadas. Sentí de pronto sus labios chocar mi mejilla repetidas veces haciéndome reir y desconcentrándome por completo.
Estábamos en mi casa, descansando un poco, pues todas mis cosas ya se encotraban en el auto, sin contar los muebles, aunque de igual forma no pensaba llevarlos.
-No me has dejado escuchar nada-mascullé frunciendo el ceño. Ella rió y, haciendo un gran esfuerzo por mantenerme seria volvi a decir-. No es gracioso-dije y su rostro se tensó inmediatamente. Entonces decidí soltar una carcajada-. Sólo es broma
-Me has asustado-exclamó empujando levemente mi hombro. Mientras tanto, yo no podía dejar se reir.
-Pero dije que solo era una broma-dije recuperando un poco de aliento.
-Me aterra el hecho de enojarnos por cualquier cosa-balbuceó haciendo un puchero. Pasé nuevamente mi brazo sobre sus hombros y la apegué más a mi para luego besar la parte superior de su rostro, y luego de unos segundos ella alzó su rostro haciéndo un piquito.
-Vamos a casa-dije luego de besar fugazmente sus labios. anahi me sonrió.
-Esta bien, iré por Buddy.
Nos subimos al auto y conducí mientras Anahi sostenía al cachorro. Al llegar, ella se dirigió hacia la puerta mientras yo bajaba algunas cosas y Buddy corría hacia el patio para hacer sus cosas.
-Hey, espera-dije mirando a mi novia.
-Se dice "mi amor"-rebatió frunciendo ligeramente su ceño.
-Bueno, mi amor-enfaticé y sonrió victoriosa-. ¿Desde cuando Buddy hace su... ya sabes... afuera?
-Bueno, aún hay más cosas que no has visto, pero bueno, puedo decir que soy una genia-dijo alzando la quijada con superioridad. Reí.
-Lo eres-aseguré saliendo de casa nuevamente para adentrar las cosas que faltaban las cuales no eran tantas, solo unas seis cajas llenas de cuadros, albumes, peluches y zapatos. Y cuatro maletas llenas de ropa.
-¿Me dejas llevar algo?-insistió de nuevo. Durante lo que me demoraba en dejar mis cosas y volver a salir ella me preguntaba lo mismo.
-Creo que aún hay un folder en el coche.
-Que pesada-gruñó girando hacia la entrada, pero antes de salir del lugar la atrapé desde atrás rodeando su cintura con mis brazos y colocando mi rostro en su hombro.
-¿Quién?-susurré en un tono más bajo sobre su oído.
-Tú-jadeó mientras acariciaba mis manos. Me reincorporé sonriendo divertida.
-Tal vez un poquito-dije-. Ahora ve por las hojas o te quejarás de que no te deje llevar nada-Reí dándole una palmada en el trasero y echando a correr como si de eso dependiera mi vida.
-¡Me las pagarás!-la oí gritar.

Anahi's P.O.V
Salí de casa en busca del dichoso folder. No comprendía por qué no me dejó llevar nada. Abrí la puerta del auto y saqué los papeles. ¿Qué tendrá aquí?, me pregunté aún dentro del auto abriendo el folder de plástico. Habían dibujos muy tiernos y aunque parecían haber sido hechos por unos bebés, me encantaban. Seguí pasando las hojas y seguían apareciendo más de esos dibujos, pero note una hoja distinta. Estaba escrita por ella. Giré mi rostro para asegurarme de que no esté cerca y la leí. Estaba garabateada por encima pero aun así podía diferenciar las palabras.
Querida Anahi:
Es realmente dificil tener que escribir con mi razón mientras mi corazón grita otra cosa. No sabes cuan avergonzada me siento al tomar en cuenta las cosas que te escribía.. antes era diversión... ahora estoy confundida.
Sonreí. Me llenaba de ternura, pero por lo visto debajo de mi ropa interior no entendía. Las palabras "Querida Anahi" habian hecho trabajo ya y mi parte baja empezó a palpitar.
Tal vez aquí encontraría las cartas que nunca llegaron a mis manos. Y tenía curiosidad, de hecho, siempre la tuve desde que Marissa me dijo lo de A.J, nunca supe lo que significaba... pero me gustaba.
Salí del coche e ingresé a casa, luego las leería. Sería divertido molestar a. Dulce con esto.

-¡Hasta que por fin!-exclamó desde el sofá-. Ven aquí-me dijo señalando un espacio a su lado. Me apresuré en llegar. Tomó mi mano y me jaló haciéndose a un lado, pero sin dejar que ella me sentara a su lado, me puse sobre ella a horcajadas.
-Demoraste mucho-susurró.
-No lo encontraba-le respondi del mismo modo acercándome rápidamente para atrapar sus labios. Su lengua pedía permiso para ingresar a mi boca como si no la conociera y sin dudar la deje pasar. De pronto sentí sus manos acariciar mi cintura de arriba hacia abajo haciendome estremecer. No sabía que iba a pasar, o tal vez sí me lo imaginaba, pero no recordaba que hacer, estaba nerviosa y tenía miedo. Una de sus manos bajó hasta uno de mis muslos y lo empezó a acariciar. Un calosfrío recorrió mi cuerpo entero haciendome saltar. Ella lo sintió y me besó por última vez quitando sus manos de mi cuerpo también.
-¿Dónde está Buddy?-me preguntó, tal vez pensando que estaba incómoda, o tal vez ella lo estaba. Ugh , soy una tonta.
-Afuera-dije reincorporándome-. ¿Vamos con él?-le pregunté al mismo tiempo que extendía mi mano.
-Vamos-me aseguró tomandola.
Buddy era una pequeño demonio, amaba estar con él, pero odiaba limpiar lo que ensuciaba. Dulce no dejaba de perseguirlo y me llenaba de emoción y ternura al mismo tiempo, y aprovechando que ella tenía puesta toda su atención en el pequeño, me adentré a casa y tomé el folder. Estaba mal tomar sus cosas sin permiso pero moría por saber que cosas tenía escritas sobre mi.
"Querida Anahi:
Por fin sé dónde vives, tendrás que acostumbrarte a leerme diariamente. No sabes quién soy, no conoces mi nombre, pero ya quiero oirte gritarlo. Estuve viendo fotos tuyas, amo tu cuerpo, y me calienta demasiado verte en bikini, eres jodidamente caliente, tu abdomen es precioso y muero por besar tus pechos. Si pudiera desnudarte ya lo haría sin esperar nada. Mis manos recorrerían tu cuerpo sin saltarse ningún espacio. Mi lengua buscaría tu sexo y adentraría ésta en tu vulva haciéndote gemir y haciéndome mojar con tan solo escucharte gemir. Me pregunto cómo sonará tu voz. Te amarraría en tu cama y chocaría mi vagina con la tuya mientras te obligo a gritarme cosas sucias. Quiero comerme tu boca y "
La carta no estaba terminada, la primera que me envió empezaba igual peroel desenlace era distinto, completamente distinto. Busqué otra página.
"Te abro los labios y mi lengua se encarga de ti. Sería tan excitante meter toda mi mano en tu vagina. Me estoy mojando."
Siento mi cuerpo estremecerse y mi parte baja palpitar al simple hecho de imaginármelo. Busco otra hoja.
"Te pones en cuatro y mis manos abren un camino entre tus nalgas para poder adentrar mi lengua en tu culo. Imaginarte retorcerte y arquear tu espalda mientras gritas me enciende demasiado. Quiero comerme tu cuerpo entero. "
-Any-la escucho exclamar desde afuera.
-¿Sí?-pregunto nerviosa y con la respiración ligeramente entrecortada dejando las hojas a un lado.
-¿Pasa algo?-preguntó sonriendo mientras se acercaba a mi lentamente.
-Nada-reí-. ¿Buddy?
-Acaba de entrar, ¿No lo has visto?
-Ah, si lo vi...
-¿Vamos a dormir?
-Te me bañas primero-arrugué mi nariz.
-Claro que sí-rió besando mi mejilla-. Pero ya apaguemos todo aquí y vayamos arriba-dijo tomandome de la cintura.
Subimos y se dirigió a la ducha dejando la puerta ligeramente abierta. Dios mio, esto no me puede estar pasando, pienso mientras escojo mi ropa.
-Ah, Any-me llama desde la ducha-. ¿Me prestas una toalla?
-Ammh.. sí, espérame.
Le entrego la toalla y salgo inmediatamente. Me dirigo a la ducha del pasillo y luego de unos minutos relajada bajo el agua decido salir, voy a la habitación y ahí estaba mi novia, recostada con su teléfono en las manos. Me ve llegar y sonríe dulcemente.
-----------------
Cada vez se hacía más tarde. Creo que ella ya estaba dormida, solo lograba escuchar su respiración en medio de la oscuridad. Mis ojos estaban cerrados pero aún no podía conciliar el sueño. Me giro y la observo por un momento.
-¿Aún no duermes?-me pregunta haciéndome saltar.
-No puedo dormir-hago un puchero aunque sé que no puede verme.
- Tal vez porque no me has besado aún-la escucho decir.
Sonrío antes de acercar mis labios a los suyos y encajarlos en un perfecto beso. Sus manos recorren mi espalda completa y coloco una de mis piernas entre las suyas mientras me posiciono casi sobre ella.
-Dulce...
-¿Qué ha pasado, princesa?
-He... encontrado... en tu folder..
-Ya entiendo-rió bajito-. Lo botaré mañana.
-No-me apresuré en decir-. Quiero conservarlo

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:28 am

Capítulo 43: Desbloquear a Lauren
Narrador omnisciente:
Anahi como siempre, fue la primera en despertar. Giró para entonces encontrarse a la chica sin quien le era imposible vivir. Sonrió inconscientemente al recordar cada momento y cada pequeño detalle de estos. Era muy feliz junto a ella, y no podía evitar sentirse mal al saber que practicamente por su culpa se habían alejado.
Sabía que estaba enferma, y vería qué hacer con eso. Pasó una de sus manos hacia el rostro de su novia y la acarició lentamente. La alarma volvió a sonar haciendo que Dulce gruña incómoda, además de las yemas de los dedos de Anahi sobre su mejilla. Sin más, fue abriendo los ojos lentamente mientras los restregaba con sus dedos. Anahi se alejó y se sentó a un lado de la cama, porque como si fuera la primera vez, sintió nervios y ese ataque de mariposas en el pecho.
-Buenos días-la voz de Dulce hizo eco en la habitación. Anahi giró.
-¿Qué tal?-preguntó apenas sintiendo que de desvanecería en ese mismo momento. No sabia que le pasaba, pero era muy tarde para evitar que Dulce note que había algo extraño, ya que sus mejillas ya habían tomado un color rojizo.
-¿Pasó algo?-preguntó Dulce divertida al notar cómo Anahi jugaba con sus dedos y el rostro agachado. La curvilínea no respondió, lo cual le dió gracia a su chica. Se reincorporó en el acolchado y la abrazó por detrás. Amaba hacer eso, podía admirar su aroma, podía llenarse de él. Corrió un mechón que caía sobre el rostro de su novia y volvió a sujetarla-. ¿Qué ha pasado, mi amor?
Anahi giró a verla, que la llamara así la alegraba. Aunque las primeras veces ella haya sido la que la ''presionaba'' de alguna manera para que la llame así, simplemente le encantaba.
-Nada-dijo risueña. dulce besó su mejilla.
-¿Qué hora es, preciosa?-le preguntó aún sin soltar su agarre.
-Deberíamos apurarnos, la verdad-rió.
Luego de desayunar y llevar a Buddy con la vecina para que lo vea por unas horas, las dos se dirigieron a la empresa. Hace días que Dulce no conversaba con Lauren, y la había recordado justamente porque Anahi había pasado por la cafetería. Revisó su teléfono y justamente tampoco tenía ningún mensaje o llamada de ella. Por más de que tenía a la novia más maravillosa, también quería una amiga, y Lauren se había hecho parte importante en su vida, no quería perderla o alejarla.
La mañana había sido aburrida para todos. A la hora de refrigerio, Dulce llamó a la puerta de Anahi para que vayan juntas a comprar algo, pero la curvilínea se encontraba ocupada, Dulce decidió no interrumpirla más y fue sola, de igual forma le llevaría algo para comer.
-Señorita Puente-Camilla Cabello había abierto la puerta ciertamente alterada, pero antes de poder decir más, la pelinegra de ojos verdes ingresó rápidamente a la oficina.
-¿Qué le has hecho a Dulce?-preguntó directa, mirándola a los ojos intentando intimidarla.
-¿Qué le podría hacer?-le respondió con otra pregunta, ardiendo de enojo, no le gustaba la idea de que esa chica se acerque a su novia.
-¿Dónde está?-ninguna respondía sus dudas, simplemente preguntaban más y más haciendose enojar mutuamente.
-Sácala de aquí-ordenó sin más. Volviendo a sus papeles. No quería pelear, además de que en cualquier momento llegaría su novia y si la encontraba arrancándole los pelos a su amiga, la defendería a ella y se pelearían, y por nada del mundo quería alejarse de ella.
Cabello como pudo la jaló afuera de la oficina de Anahi mientras Lauren se contenía por golpearla en ese momento.
-¡Déjame!¡Suéltame!-exclamó la ojiverde forcejeando mientras seguía atrapada por las manos de Camila ya afuera de las instalaciones.
-¡Ugh, eres una salvaje!-Camila gritó soltándola mientras se acomodaba mechones de su cabello que se habían movido debido a que Lauren forcejeaba demasiado.
-¡Y tú una nerd!-volvió a exclamar sobando sus muñecas.
-¡Que te gana en fuerza!
-¿Y qué? Yo sólo me dejé, porque nunca podrías conmigo-soltó dándole la espalda para dirigirse a su auto.
-¿Así que ahora eres amable conmigo?-rió irónica-. Hazme el favor
-Te haría un mejor favor-volvió a quedar frente a ella-. Te puedo pasar el número de un cirujano estético para que se encargue de eso que tienes como cara.
-¡Grosera!
-¡Fea!-soltó Jauregui antes de dirigirse a su auto y salir de ahí.
El día de trabajo terminó. Anahi estaba en el estacionamiento esperando a su novia, pero ya habían pasado cerca de 15 minutos y nada. Decidió subir al asensor e ir a buscar a Dulce, pero no fue necesario cuando la vió salir del elevador antes de que ella ingrese.
-Lo lamento-se disculpó Dulce besando fugazmente los labios de su novia.
-Descuida-sonrió-. ¿qué pasó?
-Camila está cada vez más loca.
-¿Por qué lo dices?
-Viene a reclamarme tonterías, no es nada serio, está fuera de su cabeza-soltó una carcajada abriendole la puerta a su curvilínea.
-Sí... seguro-afirmó nerviosa. Aunque no haya hecho nada temía que Dulce fuera a enojarse, y lo que debía hacer primero, era quitarle el celular para desbloquear el número de su amiga, Lauren.
Anahi no pudo evitarlo desde el primer momento, estaba muy celosa y eso le habia llenado la cabeza de ideas, y justamente una de esas era cortar la comunicación con la chica linda de cabello negro. Pero ahora más que nunca estaba muy segura de todo el amor que Dulce era capaz de darle, y de cuanto cariño existía entre las dos. Tenía miedo, y tal vez siempre vaya a ser así, y era por dos únicas razones:
Dulce era la mujer más hermosa y sexy que había conocido nunca, y eso la ponía muy nerviosa. Cualquier persona podría quitársela, pensaba, porque según ella: no era lo suficientemente hermosa para que Dulce muriera por ella. Aún así agradecía a Dios cada vez que Dulce le decía lo hermosa y perfecta que le parecía, porque de alguna u otra manera la ayudaba a sentirse mejor.
Al llegar a casa Anahi le pidió prestado su teléfono e inmediatamente desbloqueó a la amiga de su novia, suspiró luego de un segundo y dejó el teléfono sobre la mesita de centro mientras esperaba a Dulce llegar con Buddy.
-Ya estamos aquí-Dulce dejó al cachorro antes de acercarse a su novia para poder besarla por fin en todo el día.
-¿Se ha portado bien?-preguntó Anahi curiosa mientras acariciaba la pierna de Dulce
-No comprendo a esa mujer, dijo que Buddy como siempre, es un ángel.
-Juro que toda la vida me tiene así, me encantaría grabar a Buddy en acción y mostrárselo para quitarle esa loca idea de la cabeza-exclamó gestualizando exageradamente. Dulce rió.
-Aunque tal vez seamos nosotras las que exageramos, ¿no crees?-soltó recuperando un poco aire.
-Tal vez-Anahi admitió siguiendo las carcajadas de su novia.
Habían pasado la tarde acurrucadas en el sofá luego de haberse ido a duchar. Dulce tenía rodeada a Anahi con uno de sus brazos. Siempre era así, porque le encantaba sentir que la protegía... aparte de que era más grande que ella.
-¿Quieres salir hoy?-le preguntó Anahi, haciéndola sonreir. Pero antes de que Dulce pueda decir algo, el sonido de su celular sobre la mesa del medio la interrumpió.
-Claro que sí, preciosa-le respondió rápido antes de contestar

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:28 am

Capítulo 44: ''Contigo''
-La mejor cita en mi vida-susurró Anahi sobre mis labios antes de juntarlos por fin. Sus brazos me rodeaban alrededor de mi cuello mientras la sujetaba de la cintura. Ya estábamos en casa, a un paso de las escaleras. Sus labios se movían lentamente, creo que era una de las cosas que amaba con toda mi alma. Esa acción, sin apresurarse, con calma. Las yemas de sus dedos acariciaron mi mejilla y sus dientes mordieron lentamente mi labio inferior al momento en que se iba alejando de mi.
Fuimos a nuestra habitación y sin más, nos acostamos para poder dormir. Pero nuevamente estaba yo ahí, quieta, obserbándola, admirando su belleza incluso en la oscuridad con la poca luz que ingresaba por la ventana. Sus párpados cerrados. Sus labios secos. Su rostro tan tranquilo. Su pecho subiendo y bajando a una velocidad lenta. Me encantaba mirarla dormir. Gracias a Dios tengo a esta increíble mujer a mi lado.
Pasé una de mis manos sobre la piel de su rostro y la acaricié. Me encantaba tocarla. De pronto siento como ella se mueve a un lado, pasando una de sus piernas sobre mi y uno de sus brazos atrayendome tambien.
-Descansa ya-susurró-. No me gusta que te desveles-y besó fugazmente mis labios acurrucandose más a mi.
Entonces como si mi cuerpo trabajara para mi novia, se sintió más cansado, yo lo sentía así. El roce de su piel desnuda sobre la mía era lo único que podía pedir ahora. Sentirla a mi lado, como si quisiera tenerme atada a ella sin escapatoria. Aún así, mi cuerpo no se sentía lo suficiente deshecho como para caer dormida, aún el peso de mis párpados, yo tenía ganas de seguir pensando.
-Dulce...-susurró sin moverse ni un sentímetro. Sólo artículo tal vez para asegurarse de que esté dormida. No hablé-. Dulce, no me enojaré si estás despierta...-balbuceó acomodándose más sobre mi.
-¿Qué pasó?-pregunté incrédula. Estaba ya perdiendo la noción de las cosas, tal vez si lo que quería era decirme que se preocupa por mi y que quiere que descanse, no funcionaría, ahora me sentía más despierta que antes.
-Ya no puedo dormir-hizo un puchero luego de volver a balbucear. Reí-. Es tu culpa, estoy cansada, pero no puedo dormir-se quejó.
-Ugh, Any, yo ya casi caía y me has despertado-la empujé a un lado, quitándola de encima.
-Bueno, si yo no podía dormir, entonces tu tampoco lo harías-rebatió sentándose sobre el acolchado.
-Como digas, yo si me dormiré ahora-le di la espalda, riendo bajo.
-Eres tan tonta-masculló. Sentí que se había recostado de nuevo.
-¿Perdón?-me reincorporé.
-Déjame en paz-exclamó.
-Ummm nunca-la tomé de la cintura y la giré, dejándola debajo mío. Mis dedos se movían rápido sobre la única prenda de talla grande que la cubría, haciéndola reir.
-Basta, basta, basta, por favor-dijo recuperando un poco de aire-. Oh, por favor-alargó mientras intentaba empujando desde los hombros.
-¿Tonta yo?
-Bastante-rió.
-Ya verás-me apoyé por fin sobre ella y llevé mis labios hacia sus clavículas.
Movió sus piernas mientras aún no paraba de reir debido a mis cosquillas. El rastro de mi saliva subió hacia su cuello y mordí éste ligeramente y esta vez dejé de mover mis dedos para volverlos una sola caricia. Sentí su cuerpo tensarse debajo mío. Dios mio, quería seguir con esto, Anahi.
-¿Sigo siendo una tonta?-pregunté divertida, intentando evitar nuevamente aquel ''incómodo'' momento para las dos. Sin embargo no respondió, sólo negó con la cabeza frunciendo los labios. Sonreí-. Hay que dormir.
-Lo siento-dijo tomando una de mis manos.
-¿Por qué?, ¿qué pasó?-pregunté desentendida, aunque tenía una ligera idea de lo que se trataba.
-Dulce.. -me nombró siendo obvia, sí, ya entendía.
-Está bien, no pasa nada, princesa-le aseguré besando la parte superior de su rostro. Suspiró.
-No sabes que me pasa a mí, dirás.
-Nada de eso-fruncí el ceño acomodándome a su lado-. No pasa nada, Any.
-Quiero... estar contigo-susurró apenas audible, mirándo sus manos, mientras las movía tontamente.
-Estás conmigo.
-Quiero... hacer el amor contigo, Dulce...

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:28 am

Capítulo 45: "No quiero"
-No intento presionarte, mi vida.
-Es que lo quiero, pero no recuerdo que hacer, no quiero tampoco que te aburras de mi, no quiero alejarte por mis estupideces y falta de valor-se apresuró en decir por lo visto indignada.
-Te amo, Any y esto se basa en lo que siente el corazón, no en el sexo.
-Prometo no volver a negarme...
-No has sido tú, princesa-Irtenvine. Odiaba que se echara la culpa encima, por cosas que sinceramente no importaban. -Realmente muero por tocarte-susurró juntando sus ojos lentamente y suspiró-. Gracias por soportarme, Dulce -resopló antes de girar para poder verme
-. Intentemoslo ahora-dijo sin más. Sorprendiéndome al instante. Bien, tal vez las dos habíamos olvidado cómo entregarnos con amor involucrado.
"Hacer el amor" se da en cuanto a la situación, sentimiento y cercanía. "Intentar" algún contacto relacionado al sexo, era simplemente eso, sexo.
-Any...-la nombré sin poder seguir, ella me interrumpió.
-Por favor.
-No quiero... -respondí.
Decir eso sin bromas era como darme un puñal, y clavarmelo de nuevo, y otra vez. Hizo una mueca y se giró dándome la espalda.
-Descansa-dije antes de girarme también. Sintiéndome tan mal en ese momento. Yo al menos era consciente de lo que se trataba esto, tal vez ella ni lo había pensado. Quería llamar "amor" a algo tan superficial. Quería tocarla también, hacerla mía, y admito que hace un rato sólo deseaba eso, sólo quería escucharla gemir y ya. Sin importarme qué sentiríamos o el placer que nos transmitiríamos. Como cuando la vi en fotos del celular de Marissa, y la deseé tanto que me decidí a enviarle cartas eróticas. Pero ahora podía pensar más claramente. La amaba, y nada se podría comparar con hacer el amor con ella. Suspiré, la tensión en el lugar era demasiada e incomodaba, quería tenerla entre mis brazos, pero entonces entre mis pensamientos volví a oír su voz, tan suave y delicada como siempre.
-¿Puedo abrazarte?-su voz resonó en medio del silencio. Giré y la encontré aún de espaldas. Ella no solía hablar dormida. Y tampoco alguien lo haría tan claro. Me acerqué más y la sentí girar.
-Gracias-susurró mientras se acurrucaba a mi y colocaba su cabeza sobre mi pecho.
-¿Estás cómoda?-le pregunté. Y ella respondió de inmediato. Aunque no necesariamente a mi pregunta.
-Te amo-sin más, haciéndome sonreir. Llenándome de tranquilidad. No quería tener más problemas con ella.
-Tambien yo, mi amor-susurré acariciando su cabello. Amaba su cabello. Amaba a esta chica que me hacía sentir tan enamorada.

Lauren's P.O.V
02:15AM y no había nada interesante en este lugar. Al menos nada aparte de la chica guapa de cabello largo que estaba mirandome tan sexy desde al frente. Aunque también sentía que lo hacía con rabia. No sé, tal vez bebí un poco de más. Pero podía deducir que era la chica más hermosa del mundo, casi como Dulce. Me acerqué riéndome inconscientemente, de verdad no tengo ni idea de por qué lo hacía.
-Soy Lauren-me presenté sentándome a su lado y rodeándola con uno de mis brazos. Ella no respondió, y al contrario de una buena bienvenida, intentó huir-. Vamos, quédate, eres la única chica más hermosa del lugar...
Y la escuché reir irónica. Que chica más linda. Con un aire a la gruñona de la empresa de Dul, sólo que ahora más linda, con cabello precioso.
-No juegues-parecía una advertencia, lo dijo realmente seria. Que sexy.
-¿Por qué lo haría?-pregunté en medio de unas carcajadas. Estaba odiándome,actuaba como retrasada.
-Estoy hablando en serio-rebatió.
-Bájale un poco, bonita.
-"Bonita"-me imitó para luego soltar una carcajada irónica.
-Eres preciosa-susurré mirándo directamente sus ojos, casi pudiendo intimidarla al máximo. Haciendo que su mirada baje, avergonzada, incómoda tal vez. La vi sonreir. Que linda.
-Hablo en serio, no juegues-balbuceó mientras corría un mechón rebelde que caía sobre su rostro.
-Eres hermosa, me encanta como luce este vestido en tí, me gusta tu cabello cayendo detrás de tus hombros, realmente no puedo creer que lo dudes.

Narrador omnisciente:
La ojiverde se acercó más al rostro de la linda chica. Pero ésta la evitó. Retrocedió de inmediato, casi como si intentara huir espantada.
-Soy... hétero-titubeó la chica de cabello lacio, mientras giraba su rostro para cortar la conexión con esos ojos hipnotizantemente verdes de la chica que tenía en frente.
-También suelo decir eso...-susurró Lauren al oído de su acompañante-. Pero hoy no me da la gana de seguir engañándome-finalizó antes de que la chica de ojos chocolate voltée a verla. Directamente cambiando la dirección de su vista hacia sus labios. La latina la observó nerviosa. También quería besarla, pero tal vez la ojiverde sólo quería burlarse de ella. Se reincorporó y respiró profundo mientras miraba hacia otro lado.
-Será mejor que me vaya-articuló ésta mientras se levantaba del mueble. Si Lauren nunca se hubiera acercado, tal vez ella seguiría admirandola desde su posición, había ido a ese lugar porque Normani y Dinah la habían llevado, y justo ahora hubiera preferido quedarse con Ally en casa viendo películas de Dios. Aunque le encantaba la idea de observar a la chica de ojos perfectamente esmeralda. Nunca negaría que le parecía la chica más linda que había visto. Pero por la primera vez que se chocaron, podía deducir que era una cretina, aunque justamente así le encantaba. Alguien que le pueda sacar a la luz ese lado incorrecto.
-¿Cómo te llamas?-preguntó Lauren sacándola de sus pensamientos, mientras por fin empezaba a respetar su espacio personal.
-Camila-resopló antes de reinconporarse del mueble-. Debo irme.
-Que bien, Camila, espero verte pronto entonces-y como respuesta, Cabello solo sonrió ligeramente acomodando su vestido-. ¿Ya dije que me encanta tu cabello así?-preguntó Lauren en tono seductor. Camila se sonrojó.
-Sí...
-Bueno, no me hace daño si vuelvo a informártelo.
-Debo irme-Camila se apresuró en decir.
-Nos vemos, entonces-Lauren besó su mejilla lentamente, casi demorando toda una eternidad, permitiéndole llenarse de su aroma y al mismo instante en que se separó de ella para observar sus ojos por un momento, desapareció. Dejándola extrañada, estática, intrigada. ¿De verdad esta era la salvaje de la otra vez?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:28 am

Capítulo 46: friendzone
Narrador omnisciente:
-No quiero ir-refunfuñó Anahi mientras hundía su rostro en la blanca almohada.
Dulce rió y se levantó del acolchado para dirigirse al closet.
-Que fácil parece, Anahi-habló por fin cuando ya tenía el uniforme sobre la cama.
-Tú puedes mantenerme-volvió a gruñir la curvilínea antes de girar para observar a su novia tomar su ropa para ir al baño.
-Eres un muy mal ejemplo para Buddy, ahora entiendo porqué si no hace travesuras, está durmiendo todo el día-finalizó.
Pero al final, Anahi no se salió con la suya, Dulce insistió en ir juntas y ella sin porder hacer más se apresuró. En el camino Anahi no soltaba el celular para nada, y todo era absoluto silencio menos por el hecho de que su iphone transmitía un sonido cada vez que tecleaba cuaquier cosa. No había pasado nada entre ellas, pero Anahi estaba en sí muy nerviosa.
-¡No!-exclamó dándole un gran susto a su novia-, lleva el auto a la parte de atrás-titubeó Anahi antes de que Dulce gire para estacionar el auto en la entrada.
-¿Por qué?-preguntó curiosa siguiendo la intrucción que le acababa de dar su chica.
-Es que... se nos hará más fácil.
-Más fácil se nos hace del otro lado, Anahi.
-¡Sólo ve del otro lado!-Exclamó.
-¡Llévalo tú si quieres, entonces!-le respondió en el mismo tono, Dulce. Quien inmediatamente se había quitado el cinturón de seguridad y salió del auto para ir a la entrada de su centro de trabajo.
-¡Mierda, Dulce!-Anahi golpeó el auto para luego salir sin más que hacer y llevar el auto a estacionar. No quería que ella vaya por allí. Porque aunque estuviera segura de cuánto la quería no podía dejar de sentir celos al imaginársela con la tal ''Lauren''. Porque sí, sabía que esa chica estaba ahí esperando a su novia. Camila le había enviado unos mensajes pero cuando Anahi le dijo que la saque de ahí, Camila simplemente dijo que no quería meterse más en esos temas que realmente no la involucraban en nada. Llevó el auto hacia la puerta principal en donde tal vez Dulce se encontraba con la chica esa, y como imaginaba, sí, estaban ahí.
Bajó del auto y la mirada de Lauren se clavó en ella, sin interés, sólo la observaba tranquila. Pasó de frente ignorando a cualquier persona alrededor y luego de ingresar al elevador y presionar el botón para que las puertas puedan cerrarse, observó una mano impidiendo el movimiento, haciendo que las puertas se vuelvan a abrir.
-¿Viste a Camila?-le preguntó Dulce mientras ingresaba al ascensor. Anahi negó con la vista baja, frunciendo los labios-. No la reconocí cuando salió-dijo indicando el número de piso al que iban las dos.
-Discúlpame-balbuceó Anahi, luego de una gran suspiro, haciendo que su novia gire a verla con un puchero, porque las dos sabían que habían reaccionado mal. Dulce extendió una de sus manos esperando que su Anahí la sostenga y así lo hizo. La jaló hacia ella y la abrazó besando la parte superior de su cabeza.
Las puertas del elevador se abrieron dejando a la vista el rostro confundido de Harry Styles. Dulce se alejó de Anahi y tomó su mano con duda, pero decisión al mismo tiempo, sacándola de allí.
Lauren estaba a punto de partir, pero con la esperanza de volver a ver a la chica que la había dejado practicamente en la friendzone hace minutos, giró su rostro hacia el cristal de la puerta de entrada, pero en lugar de divisar a Dulce. Vió a esa linda chica de aquella noche. Ese cabello largo suelto, ese rostro inocente pero sexy a la vez, esa mirada intensa pero tímida.
Era ella, ¿O no? Giró la llave encendiendo el auto al momento en que los ojos de la linda chica de quien ahora no recordaba su nombre, pero podía reconocer a la perfección se cruzaron con los suyos. Nerviosa se apresuró en apartar su vista. Dedució entonces que el parecido de ella con la "nerd" no era coincidencia, eran la misma persona, o tal vez su hermana, que era lo más lógico para ella en ese mismo momento.
Al llegar a la universidad, y luego de ingresar a su clase. No podía dejar de pensar en ella, sentía la necesidad de hacer lo que sea por recordar su nombre. Le interesaba. Lo admitía.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:29 am

Capítulo 47: ''Detenme''
-Es... mi amiga, Anahi es mi amiga-aseguré riendo nerviosa.
-Entonces me habías olvidado por ella-balbuceó Lauren mientras hacía un puchero.
Habíamos salido las tres porque no me gustaba la idea de dejar a Anahi sóla, pero sentía que justo en este momento ojalá la tierra se hubiera abierto para tragarme. Ella me observaba aún sorprendida, y mis ojos viajaban de un lado al otro intentando no volver a conectar con los suyos
-. ¿Desde cuando se conocen?-volvió a hablar Lauren sacándome de mis pensamientos, asustándome un poco, pero parecía que a Anahi no le afectaba en lo mínimo, sólo se dedicaba a mirarme. Poniéndome tan nerviosa, tal vez odiandome ahora mismo.
-Mucho tiempo-respondí sonriendo apenada, nerviosa.
-Cierto, dijiste que sólo trabajaban juntas-La ojiverde sonrió, tal vez no era su intención, pero me estaba ayudando a arruinarlo más.
Nos habíamos despedido y ya estábamos camino a casa, Anahi miraba por la ventana, era de lo único que me percataba cada vez que paraba el auto. Las calles se habían llenado de carros, había mucho tráfico.
''Mi amiga''. Resonaba dentro de mi cabeza haciéndome sentir peor, ¿Por qué lo había dicho?, es que se me hacía demasiado difícil decirle a alguien sobre lo nuestro, era casi como un secreto porque nadie sabía sobre esto. Al llegar a casa ella se apresuró en salir, y sin esperar más también lo hice. Corrí hacia ella quien también iba rápido a la entrada casi como intentando huir. Tomé su mano para girarla frente a mi pero se soltó rápidamente sin gesto alguno en el rostro.
-Oye, ven-la llamé divertida intentando sostener su mano de nuevo. La cual ya había apartado mientras se alejaba de mi. Paró y giró con el ceño fruncido. Sonreí-. Mi amor-volví a decir, porque sabía que no le gustaba que la llamara ''oye'', pero justo ahora, era lo único con lo que podía llamar su atención.
Pero esta vez sin conseguir que una de esas hermosas y blancas sonrisas suyas aparezca iluminando su rostro, comprendí. Bien, esto iba peor.
-Basta-soltó seria-. Quiero ir a dormir.
-Any...
-Estoy cansada-intervino antes de poder decir más.
-Lo lamento-dije casi en un susurro, aunque lo suficiente audible para ella, quien no movió ningún músculo más para seguir con su camino.
-¿No podías decirle simplemente que era tu novia?-preguntó luego de girar sobre sus talones para quedar frente a mi. Pero sin recibir respuesta volvió a girarse para ir a la alcoba, dejándome ahí, sola.
No me había movido, no reaccionaba aún. La estupidez había vuelto a mi cuerpo, o qué se yo tenía en ese momento. Mis piernas por fin corrieron por el camino en que ella había pasado minutos atrás, mi corazón latía aún más fuerte. Se lo diría, le diría a todo el mundo que ella es mi chica y yo soy la mujer más feliz por tenerla.
Llamé a la puerta de la habitación antes de ingresar por mi misma, sin esperar a una respuesta y la encontré allí, con su cabello sujeto en una coleta desordenada y esos lentes que la hacían lucir como la persona seria y aburrida que no era, aunque ciertamente me encantaba que se los pusiera. Cubierta por una de esas camisetas talla extragrande que usaba para dormir, y un libro en las manos.
Me acerqué con paciencia y sin apuro a ella y bajó su mirada hacia el libro que llevaba. Estaba parada frente a mi, jugando con sus dedos sin mirarme ni articular una sola palabra. No sabía que decirle, sólo quería besarla, abrazarla, hacerle entender que me importa más de todo lo que pueda hacer por ella, más que cualquier cosa que le pueda decir, más que lo que ella cree que vale para mí. Más que todo.
-Mírame...-susurré acariciando sus brazos. Pero me ignoró por completo sin hacer lo que le habia pedido. Llevé una de mis manos a su quijada y levanté su rostro permitiéndome ver esos lindos ojos chocolate que tanto me encantaban-. ¿Quieres que se lo diga? Lo haré-me respondí yo sóla sin esperar algún tipo de respuesta de su parte-. Te amo, princesa; y no quiero privarme del hecho de no poder decirle al mundo entero que eres mía y sólo para mí. Que me perteneces al igual que yo a tí. Y que quiero que así sea por siempre.
-Dulce...
-Y te amo.
Finalicé apegando mi rostro al suyo, notando como sus ojos se juntaban y sus labios se entreabrían. Mis labios se acomodaron sobre los suyos y se movieron tan lento como siempre. Permitiéndome sentirla, saborearla. Mis manos la rodearon desde la cintura y ella alzó sus brazos enlazandolos por detrás de mi cuello. De pronto ya no podía seguir avanzando, ella se sentó sobre la cama y seguí besándola. Sus manos acariciaban por debajo de mi camiseta, mi abdomen. Mis ojos ya la querían desnuda.
-Detenme-mascullé recuperando el aliento.
-No quiero

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:29 am

Capítulo 48: Como A.J
Y luego de que esas dos simples palabras salieran de sus labios. Fue suficiente para que mis labios capturen con más fuerza los suyos. Quería tocarla, la estaba extrañando demasiado.
Volví a sujetarla de los codos y la puse a mi altura, levantándola de la cama para poder quitarle la camiseta. Sus dedos buscaron los botones de mis jeans, pero la detuve al instante, sujetando sus manos y llevándolas detrás de mi cuello. Las palmas de mis manos aprisionaron fuertemente sus nalgas haciéndola jadear. Sus labios capturaron los míos de nuevo y nos lancé a la cama. Ella cayó sobre mi riendo mientras acariciaba mi cabello.
-Estás loca-soltó entre carcajadas.
-Te encanta así, mi amor-susurré acariciando su cintura con una de mis manos.
Me dió un casto beso y se sentó sobre mí, colocando sus piernas a los lados, mordiendo su labio inferior. Gruñí.
-¿Quieres tocarme?-preguntó con la respiración agitada. Asentí de inmediato sin poder quitarle la mirada de encima-. ¿Lo harás como me lo prometía A.J? Sonreí.
-No me des ideas, Any-acaricié su abdomen empezando a bajar lentamente hasta su ropa interior.
-Hazlo...-jadeó. Colocando sus manos sobre la mía. Presionándolas contra su entrepierna.
-Ugh-gruñí sintiendome casi ahogada por la excitación, la tenía sobre mi en ropa interior pidiendome sexo. La diosa Anahi me estaba calentando incluso más de lo que podía imaginarme.
-fóllame-susurró. Haciendo que mi poca cordura se esfumara sin más.
Mi cuerpo se encontraba sobre el suyo, mis labios absorbían y mis dientes mordían la sensible piel de su cuello, mis manos buscaban su destino debajo de su bracier y mis piernas iban entrelazadas con las suyas.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:29 am

Capítulo 49: Complacerla
Sus pezones ahora estaban siendo víctimas de mis labios mientras estos absorbían la punta y, una de mis manos aprisionaba el otro. Amaba besar sus pechos, eran del tamaño adecuado para mi boca y la palma de mi mano, eran perfectos para mí, y aún mejor: me pertenecían.
Quería demorar en hacerla mía, quería sentirla de verdad como todas las veces que hacemos el amor. Pero ella parecía lo suficientemente impaciente en este momento y me encendía tambien la idea de tenerla tan excitada bajo mío. Mi lengua recorrió desde sus pechos hasta su abdomen, Anahi se retorcía. Mis manos ya estaban en el lugar al que debían llegar. Y mis labios siguieron su camino.
-Métemelo-jadeó ella mientras empujaba sus caderas hacia arriba intentando sacarle más intensidad a mis caricias.
Mi lengua recorrió su húmedad a una lentitud delirante. Y ella gemía impaciente. Adentré más mi lengua en su humedad y capturé su clítoris entre mis dientes haciéndola gritar. Levanté la vista solo por curiosidad aún encargándome de su parte baja con mi boca y ahí estaba mi novia; con los brazos estirados a cada lado retorciéndose y sujetándose de las sábanas mientras sus pechos se movían a los lados a razón de su desesperación.
Mis manos bajaron hasta mi posición desde sus caderas hasta su sexo.
-Mmh, Any...-jadeé al momento en que me separé por un segundo de su clítoris para observar aquella maravilla. Y sin aviso metí dos de mis dedos en ella y la penetré rapidamente aunque no lo suficiente para hacerle daño.
Gemía desesperada. Elevaba las caderas. Mordía su labio inferior y una fina capa de sudor le cubría el cuerpo entero.
Mis labios volvieron por debajo de su vulva separando con la mano que sobraba lo más que podía sus labios. Me encantaba su sabor. Me excitaba demasiado. Y no soporté más, mi ropa seguía estorbando, me alejé de ella y me deshice de todas las prendas que me cubrían. Pero al mismo tiempo en que quité mis pantalones junto a mi ropa interior. La sentí pegada a mí. Sus senos en mi espalda y sus manos bajar directamente a mi feminidad.
-Déjame hacerte llegar primero...-jadeé antes de sentir como las yemas de sus dedos se movían en círculos presionando mi clítoris-. Oh, preciosa...-gemí-. Any....
Sé giró quedando ahora frente a mi de rodillas. Esto no es justo, yo debía ser primera, pensé sin poder decirlo en voz alta, no podía hablar y peor aún cuando sentí sus dedos presionar más fuerte. Me abrí más y ella acercó su rostro a mi entrepierna. Podía verla desde ahí arriba. Y al frente mío había un espejo grande en el cual me permitía ver la imagen de las dos como en misma película pornográfica. Su larga lengua jugueteaba con mi clítoris y lamía a los lados también. Sus manos acariciaban mis piernas y yo no despegaba mi vista de su trasero en el espejo.
-Anahi, basta... ven-dije sacándola de allí. Me encantaba como se sentía, pero prefería mil veces sus labios con los míos moviéndose como uno solo. Una batalla entre nuestras lenguas y esa capacidad de poder demostrarme amor en un sólo beso.
-¿Que pasó?-jadeó mientras las yemas de sus dedos volvían a jugar con mi feminidad, haciéndome estremecer.
-Bésame-literalmente le rogué pasando mi dedo pulgar por sobre uno de sus pezones, hundiéndolo, haciendola gemir sobre mis labios.
-Igual ya habían suficientes goteras ahí abajo...-susurró, haciéndome reir; esa chica estaba loca.
-Oye, no le eches la culpa a mis fluidos, solo es tu saliva-se carcajeó. Para luego volver a unir nuestros labios en uno de esos tan apasionados besos que sabía dar.
Y siempre era así, me volvía demasiado sumisa al tener a Anahi conmigo desnuda. Podía pensar mil cosas pero ella al final terminaba tomando el control. Y me gustaba, aunque estaba pensando cambiar de papeles rápido. Quiero complacerla, quiero mostrarle todo lo que soy capaz de hacer con ella.
---------------
Era de día otra vez. No había logrado dormir lo suficiente. Buddy había entrado a la habitación ya hace bastantes horas y estaba durmiendo en medio de nosotras. Anahi y él eran tan tiernos juntos así que no pude evitar sacarles algunas fotos. Era Sábado, pero no quería ir a trabajar, además tampoco quería que Anahi fuera y ella estaría feliz. La alarma sonó haciendo espantar a mi novia y a nuestro bebé.
-Hola...-susurró sonriendo.
-Buenos días, mi vida-respondí quitando a Buddy de mi rostro, estaba lamiéndolo el muy desvergonzado. Ella rió-. Ya es tarde-volví a hablar.
-Mmh-gruñó hundiendo su rostro en la almohada como siempre-.No quiero ir.
-Está bien-afirmé sonriendo. Ella se reincorporó.
-¿En serio?-preguntó por lo visto sorprendida. Asentí-. Tampoco vayas tú, no quiero estar sola-hizo un puchero antes de dejar una casto beso sobre mis labios. Sonreí.
-No iré tampoco.
-¡Yay!-exclamó colocándose sobre mí-. Eres la mejor, ¿Sabes?
-Lo sé-respondí sentándome sobre el acolchado con ella aún encima-. Ponte algo de ropa, Any-reí. Yo al menos llevaba la camiseta que ella tenía ayer.
-Es más cómodo así-se acomodó el cabelló para luego pasar sus brazos alrededor de mi cuello.
-Suerte que no soy una pervertida-dije. Ella rió.
-Apuesto a que justo ahora quieres todo esto de nuevo...

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:29 am

Capítulo 50: Joe
7 meses atrás
"Querida Anahi:
¿Acaso tienes novio? Suerte la de él que puede darte cuando quiere. Pero que culo, Puente, ojalá no lo gaste tanto y me lo deje para mí también. Al menos recuérdalo tú, vas a ser mía. Mis dedos en tu vagina, tu lengua jugando con la mía. Quiero comerte ahora mismo. ¿Ese idiota no tiene más que hacer que tocar tu trasero todo el día? Los he estado siguiendo. Quisiera ser yo esa mano. Quisiera tenerte para mi y comerte el coño por todo el día como maratón. Follarte con la lengua. Excitarte hasta los huesos. Escuchar mi nombre en tus gritos. ¿Por qué no puedo simplemente voltearte y darte por el culo como animal? Creas todo esto en mí. Me excitas así. Pasa tus dedos por mi sexo, siente como palpita por tí. Quiero follarte pronto, bebé.
A.J"
-Tierra llamando a Dulce-escuché decir a Anahi una vez que dejé de pensar.
-Lo lamento-reí-. Ahora sí, dime.
-¿Qué tal me queda este vestido?-preguntó girando para poder apreciarla cuerpo entero de nuevo.
-Muy pequeño, Giovanna
-No me digas así-frunció en ceño y cruzó los brazos a la altura de su pecho.
-Bueno, es muy pequeño, no quiero que salgas así-imité su acción. Ella bufó.
-¿Me vestiré como monja ahora?
-No, pero admite que es muy pequeño.
-Exagerada como siempre-rodó los ojos entrando de nuevo al probador. Llevaba más de 2 horas es el mismo plan-. ¿Este?-preguntó por lo visto ya cansada también. Bien, también debía admitir que el vestdo negro anterior no era tan corto pero amaba molestarla,
-Me gusta-afirmé.
-Es que lo elegiste tú-alargó casi como haciendo berrinche-. No te gusta ninguno de los que escogí-balbuceó.
-Si me gustan-respondí luego de una carcajada-. Lo lamento, realmente quería verte usar todos-admití, porque en cierta parte era verdad-. Cualquier cosa la haces lucir perfecta, Any.
-No va a funcionar, me has hecho sentir mal-dijo para luego hacer un puchero.
Corrí a abrazarla, ella rió. Dejé un casto beso sobre su cuello y sus labios. Después de todo nadie nos podía ver porque al momento de abrazarla nos adentramos a un cubículo. Sus brazos se sujetaban por encima de mis hombros y los míos la rodeaban por la cintura.
-¿Llevas todos?-le pregunté acomodando un mechón que acababa de colarse sobre su rostro haciéndola fruncir la nariz.
-Sólo quiero el negro y este.
-Bien-susurré antes de volver a depositar un fugaz beso sobre sus labios. Sonrió-. Saldré de aquí o la tipa de la puerta me sacará antes a patadas-Ella rió.
-Que se atreva a tocarte y me va a conocer.
-Pero si eres una ternura.
-Es lo que crees.
-Es lo que eres-guiñé saliendo de cubículo.
-¡Eres una pesada!-la escuché exclamar después de haber cerrado la puerta detrás de mi.
Lo bueno de no ir a trabajar era poder verla todo el día sin tener que separarnos por una oficina, pero lo malo era que el tiempo se pasaba aún más rápido. Habíamos salido con Buddy al parque luego de comprar algunas cosas. Y como siempre luego de volver, él se quedó dormido. Estábamos viendo Toy Story 3 antes de que Anahi se dirija a nuestra habitación y cambiarse para salir. Me advirtió que; me apresure también antes de que empiece a llorar y a deprimirme por la película, aún así quería terminarla, me encantaba.
-Hablo en serio-la escuché gritar desde arriba.
-¡Ugh, los marcianitos ya casi llegan con la garra!
-Que inmadura.
-No me hagas hablar-rebatí.
------------
Al llegar al bar, definitivamente no tenía idea de qué hacer. Anahi me llevó hacia uno de los muebles y ahí nos acomodamos. Se veía tan feliz, debíamos hacer esto más seguido. El no dejar de sonreir por parte de ella me causaba cierto temor. ¿Qué haría yo sin poder ver esa sonrisa de nuevo?. Una de sus manos tocaron mis muslos haciéndome voltear.
-¿Estás bien?-preguntó tierna.
-Sí, no pasa nada-le aseguré.
Siempre tenía mis momentos, en el que me ponía a pensar cualquier cosa y terminaba el tema en ella y lo nuestro.
Habían pasado ya algunos minutos y no podía contenerme del hecho de no bailar con mi novia. Se veía tan sexy moviendo así la caderas. Y no podía evitar sentirme tan celosa al ver a tantos hombres mirarla. Aunque por un lado me gustaba. Ellos podían desearla todo lo que quisieran, pero ella sólo me escogería a mí.. o eso creo.
-Estoy cansada-gritó cerca de mi oído, ya que el sonido del lugar estaba muy alto.
-Vamos a sentarnos, ¿quieres algo para tomar?
-Sólo agua, amor.
Avancé entre la multitud y por fin llegué a la barra, compré dos botellas de agua y me devolví hacia el lugar en donde había recordado dejar a mi novia. Pero no la encontré. Recorrí el lugar con la vista y ahí estaba. Bailando con un tipo alto y muy guapo, siendo sincera. Me senté en el mueble, esperándola. Pero ya habían pasado 3 canciones seguidas y por lo visto aún no notaba mi presencia. Había estado observándola. Ese tipo era con el que salía antes ahora que lo veía mejor. Me hervía la sangre al verlo tomar las caderas de mi chica, y sonreir así tan descarado. Lo peor era que ella le respondía todo. Igual no le haría una escena de celos aquí, no le replicaría nada, sólo estaban bailando.
Mis ojos estaban cansados de seguir observando lo mismo y giré, encontrándome con algo aún más raro. ¿Camila Cabello en una fiesta? Definitivamente habían más cosas que alguien debía explicarme. Lauren reía con ella mientras se apoyaba en una de sus piernas con una mano, cuanta confianza, pensé. ¿Desde cuando se conocen?.
-Espinoza ...-escuché susurrar mi nombre, esa voz que tanto detestaba pero debía soportar a diario-. ¿Vienes sola a este tipo de lugares?
-No-negué sujetando las dos botellas de agua, esperaría a Anahí en otro lado.
-¿A quién esperas?-preguntó Styles acomodando su cabello largo para atrás.
-No importa, adiós.
-Hey, espera-se carcajeó después de tomarme rápidamente de la muñeca sin dejarme escapar.
-No estoy de...-logré articular antes de ser interrumpida.
-Harry, no deberías intentar nada con Dulce si tiene a Anaji de novia-se carcajeó ese tipo abrazando a mi novia sobre los hombros. La ví sonreir y suspiré incómoda logrando captar su atención.
-Dul, él es Joe, y Joseph, aquí está, ¿hermosa, no?
-Definitivamente-sonrió ese tal Joe, de lado-. Mucho gusto
-Hola-saludé mirando hacia las botellas de agua en mis manos.
-¿Se van a quedar más?-volvió a hablar Joe. Por lo visto Harry había quedado en shock. Al menos dejaría de molestarnos a Anahi y a mí.
-¿Qué dices?-preguntó Demi sonriente. Asentí.
-Claro-respondí para nada sincera, quería salir de ahí.
Ese tipo le decía algo a Harry y él no respetaba mi presencia. Parecía él su novio. Y estaba empezando a detestarlo por hipócrita y descarado. Cada vez que lo veía acercarse muy coqueto a Anahi para decirle algo al oído mis manos se volvían puños y los apretaba muy fuerte intentando calmar mis impulsos. Salimos juntas para supuestamente pasar más tiempo aún, y ella prefiere estar entre los brazos de su ex novio, o lo que sea que haya sido ese tipo para ella.
De pronto veo una de sus manos bajar desde los hombros de Anahi hasta detrás de su silla. La noto saltar. Y sin poder contenerme más me levanto del asiento y la observo con el ceño fruncido, Joe quita su mano y ella sonríe.
-¿Ya quieres volver?-me pregunta como si nada. Estoy enojada.
-Puedes quedarte-digo sin más retirándome sin siquiera despedirme, ¿Qué más esperaban? Era la única que sobraba ahí, porque Styles incluso se había ido a revolcar con quien sabe quien.
-Dulce, espera-la escucho decir desde atrás mientras sujeta mi mano. Mi corazón empieza a doler, ¿Cómo se puede dejar tocar y no le dice nada?. Sin embargo dejo que sus dedos se entrelacen con los míos mientras sigo caminando.
-No vayas tan rápido-me dice con la respiración agitada. Giro para poder verla. Y mis ojos de la nada se aguan debido a la impotencia. Respiro hondo, veo como su rostro se nota confundido y se acerca más a mi para evitar que esas lágrimas caigan alrededor de mis mejillas-. ¿A pasado algo?-me pregunta como si no supiera nada. Niego con la cabeza y sigo mi camino aún sin soltarme de su agarre y yendo más lento, por ella.
Le entrego las llaves antes de llegar al auto y ella sin decir nada se dirige al lado del piloto. En todo el camino no puedo dejar de pensar. mi rostro está empapado de lágrimas y tal vez mis ojos ya son lo suficientemente rojos ahora mismo. Bajamos para dirigirnos a casa y ella vuelve a tomar mi mano, entonces vuelvo a sentir esa punzada en mi pecho. Hiriéndome por dentro.
-¿Segura que no ha pasado nada?-me pregunta mientras saca su ropa para dormir del armario.
-Nada-le aseguro saliendo de la habitación hacia el baño, obviamente ella querría darse un baño antes de dormir.
-Sé que pasa algo, dímelo, no quiero quedarme con esa duda aqui-la veo señalar su pecho.
-No pasa nada-le vuelvo a asegurar.
-Iré a ducharme-me avisa luego de un suspiro. Asiento sin decir más.
La veo alejarse e ingreso al baño. luego de desvestirme dejo que el agua refresque y relaje mi cuerpo, suerte que mañana es Domingo, pienso antes de envolverme con la toalla. Me dirijo a la habitación y la observo sentada al borde la cama ya con su pijama y una toalla cubriendo su cabello.
-¿Acaso Joe no te cae bien?-me pregunta.
-¿De qué hablas?-le respondo con otra pregunta tomando mi ropa de dormir.
-Que tal vez... no te cae bien y arruiné la noche trayéndolo-se encogió de hombros.
-No, para nada-digo-. Parece un buen chico-le respondo intentando engañarme a mi también, pero lamentablemente no funciona. Ella sonríe.
Salgo del baño ya cambiada y ella sigue en la misma posición.
-¿Entonces qué pasa?-vuelve a insistir.
-Estoy un poco cansada, es todo.
-Estabas llorando...-susurra lo suficiente audible para mi.
-Olvídalo, sólo pensaba en otra cosa que no tiene nada que ver-camino hacia el otro lado de la cama-. De verdad no pasa nada, no te preocupes-le digo recostándome-. Buenas noches.
-No me has besado-dice Anaji. Siento nuevamente esa presión. Estoy cansándome de esto. Me siento en el acolchado y ella se acerca a mi juntando sus labios ligeramente abiertos con los míos. Me separo de inmediato y la observo.
-Te amo-susurro sonriendo ligeramente.
-Y yo, más que a nada-me asegura acariciando mi mano.
Siento sus palabras como mentiras, y no puedo evitarlo. Las horas pasan rápido, sus brazos me rodean. Lo peor es que me siento usada, tonta. ¿Acaso ella sólo quería esto? ¿Hacerme daño y nada más

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:29 am

Capítulo 51: Intentando olvidar
Me encuentro desayunando en el comedor. Había despertado muy temprano, o tal vez realmente no había dormido nada. Mi cabeza no podía bloquear esos pensamientos que me atormentaron toda la noche. Y era frustrante. Tomo un sorbo más del jugo de naranja que preparé y antes de observar, escucho su voz decir.
-¿Desde que hora estás despierta?
-No hace mucho-le respondo. Estoy sonriendo, o eso creo que hago. Ella se acerca a mi y me besa, me besa como si no fuera hacerlo otra vez. O así lo siento. Y me duele en el corazón. Me duele el hecho de haber estado tan bien y aparezca ese tal Joe para quitármela. Y no porque Anahi fuera un objeto. O al menos yo no lo creIa así. Era por el hecho de yo querer lo mejor para ella. Y sabía que definitivamente él no lo era.
-¿Salimos?-me pregunta sentándose a mi lado. Me levanto de la mesa y voy por un vaso para ella. Le sirvo un poco de jugo y me sonríe. Pero lejos de sentirme feliz. Estoy confundida.
Escogemos el lugar y dejamos a Buddy con la vecina. Al salir de casa ella dice que prefiere caminar conmigo. Que le encanta así. Admirando el trayecto en lugar de solo subir al auto y seguir la ruta. Sus dedos se entrelazan con los míos y mi vista baja a nuestras manos juntas. La miro ahora a ella y noto que está haciendo lo que yo hace minutos. Ella siente mi mirada sobre sí por lo visto y cambia la dirección de su ojos, concentrándose en los míos. Pero antes de decir algo, su telénfono suena. Haciendo que esa conexión vuelva a romperse. Casi como mi corazón al siquiera intentar imaginarme de quien se trataba.
-Joe-dice ella en forma de saludo. Suspiro. No conocía ni siquiera un poco más que su nombre. Pero lo detestaba con todos mis sentidos-. Estoy con Dulce-le dijo mientras giraba a verme sonriendo. Le devolví el gesto.
Minutos después ella había colgado. No dijo nada más, se dedicó a teclear en su teléfono sin volver a sujetarme la mano otra vez. Llegamos a una heladería y nos sentamos en una de las últimas mesas. Ella sigue sin prestarme la mínima atención.
Y ahora siento todo más extraño. La forma en la que pensaba en ella normalmente había desaparecido. Esa gota de amor cada vez que me expresaba de ella se estaba discipando. Viene un mesero y se va sólo por mi pedido. Me encojo de hombros al no tener nada más que hacer que sólo observarla. Ella me mira. Sonríe. Y no puedo evitar devolverle el gesto. Juego con mis dedos sobre la mesa y ella los observa igual que yo. Ha pasado un largo rato y ninguna dice nada. Llega mi pedido y decido compartir con ella. Pero el ambiente sigue siendo tan extraño como desde que cortó la llamada.
-¿Te preocupa algo?-me pregunta con ese tono tan angelical de la nada, la miro y sólo atina a hacer una mueca.
Y al mirar sus ojos veo sinceridad. Veo preocupación. Veo a esa Anahí de siempre. A mi Anahi de siempre. Se me hace difícil el poder responder ahora. Y sólo atino a a negar con la cabeza. Ella vuelve a hacer una mueca semejante a una sonrisa . No sé si decirle, no quiero decirle. Porque tal vez podría ser yo la equivocada, aunque claramente ya lo había confirmado. Llevo otra cucharada de helado de chocolate a mi boca y durante unos segundos, no vuelvo a mirarla. ¿Era yo quien ahora nos alejaba? No quería hacerlo; pero no podía evitarlo. El simple hecho de imaginármela siendo tocada por él me dolía. Me hería. Con la poca valentía que me caracteriza busco su mirada, por lo visto ella no se había movido ni un centímetro, entonces suspiro.
-No es nada-decido ocultarlo. Porque no quiero perderla, no quiero apartarla. Porque era obvio que pasara lo que pasara terminaría alejándonos de nuevo.
-Dime que pasa-me dice haciendo un ligero puchero. Y sonrío. Ella inclina su rostro hacia un lado, viéndose aún más tierna. Por lo visto me conocía lo suficiente para saber que cada vez que hacía eso simplemente no podía contenerme. Pero lo hice. Niego con la cabeza aún sonriendo y llevo ahora una cucharada de helado hacia los labios de mi novia. Ella lo recibe feliz-. Está bien, no diré nada más.
-Realmente no tiene importancia-le digo. Intentando olvidar, ignorando mis sentimientos. Ella sonríe.
-Joe me preguntó si queríamos ir al club de ayer-suelta. Haciendo que eso que intentaba, no valga la pena. Porque esa punzada en mi corazón vuelve a aparecer.
Sigo sin comprender como algo tan simple me hace sentir tan mal. Casi no fue nada. Pero aún así no puedo evitar sentirme tonta. Si tan sólo ella supiera lo que vi, y si supiera que odio oír el nombre de su ex novio con el que ahora tiene, por lo visto, una muy buena relación. Y antes de responder algo que me vaya a afectar lo suficiente como un ''Está bien, vamos''. Su teléfono vuelve a timbrar-. Lo lamento - se disculpa antes de responder.
''Justo le había preguntado'' Dice soltando una carcajada. Podría considerarlocomo coqueteo en este momento, pero me acuerdo que ella tiene una novia, y soy yo. Aunque por lo visto ella ya no lo tenía en cuenta.
-¿Qué dices?-pregunta mirándome. Y luego de un largo silencio acompañado de un suspiro, logro articular eso que todo mi cuerpo estaba gritando en voz alta.
-No-niego haciendo una mueca-, puedes ir tú si quieres-le digo, ella pierde esa sonrisa tan preciosa y mira a otro lado.
-No vamos-balbucea bajando su rostro.
-Ve tú, Anahi-insisto. Aunque no quisiera, eso la distraía, y aunque me dolía, me gustaba verla feliz. Porque ella seguía siendo mi todo, y lo único que quería ver.
-No quiero ir si no estás tú-me dice luego de haber colgado la llamada.
-Yo soy muy aburrida, ve tú, te diviertes un rato... y vuelves, ni que me fuera a ir.
-No quiero estar lejos de tí, además... prefiero estar en casa a solas contigo-dice mordiendo su labio inferior. Bufo para luego soltar una carcajada, ella me sigue.
-Vamos-insiste, pero no lo logrará. Lo que menos quería ahora era volver a ver a ese tipo, ni siquiera quería que mi Anahi se acerque a él. Pero no podía hacer nada por apartarla ahora de él. Después de todo, era ella quien me pertenecía a mí, él ya la había perdido. Aunque por lo visto quería volver a tenerla.
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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:30 am

Capítulo 52: Es mía
Escuché el sonido del timbre y alcé mi vista hacia mi novia quien aún seguía acomodándose el vestido negro. Ese vestido que no quería que usara a menos que no estuviera conmigo.
-Aún debo maquillarme, ¿le avisas que tardaré un poco más?-me dice como si ella fuera la típica adolescente enamorada a punto de ir a su primera cita y yo la mejor amiga.
Asiento, pero antes de salir ella toma mi mano y giro para tenerla en frente. Entonces coloca sus tan finos labios sobre los míos. Moviéndolos lentamente y sin apuro. Sus brazos me atraen hacia ella desde los hombros. Pero yo sigo sin tocarla. Ella intenta apegarse más a mí como si eso fuera posible, y me pone contra la puerta de la habitación. Tomo sus caderas por inercia como si se fuera a caer y ella sonríe sobre mis labios. Subo mis manos hacia su cintura mientras ella acaricia una de mis piernas con la suya. Rozándolas suavemente y con delicadeza.
-Si me dices que no vaya, juro que me quedo contigo-susurra con la respiración ligeramente agitada. Capturando de inmediato mi labio inferior entre sus dientes.
-Quédate-le digo rindiéndome-. Porque no soportaría imaginarte con él... sóla-le confiezo apegando mis labios contra los suyos aún sin convertirlos en un beso-. Me pones muy celosa.
Ella suelta una pequeña risita y besa fugazmente mis labios para luego alejarse.
-Iré a avisarle-me dice tomando mi mano y tirando de ella para que deje de obstruir su camino.
No quiero que baje. No quiero que él la vea así. Ya sería demasiado tarde para que él se arrepienta de sólo haberla tratado como aparato sexual en lugar de cuidarla como su verdadera novia. Ahora me pertenecía a mí. Y yo era suya.
La sigo y antes de que abra la puerta de la entrada la abrazo desde atrás besando su cuello y mordiéndolo suavemente. Acaricio desde su abdomen hasta sus muslos y la apego más a mí desde atrás. Ella coloca sus manos contra la puerta y jadea sientiendo mis labios y mis manos recorrer por su piel al mismo ritmo.
-Sólo le diré que no saldré y tendremos toda la noche, mi amor-me dice intentando respirar con tranquilidad.
-No quiero que te vea así tan guapa-susurro aún sin soltar su cuello.
-Tampoco quiero que te vea así en ropa interior-contesta y sí, tenía razón, estaba en ropa interior, pero me cubría una de sus camisetas grandes.
Además hace unos minutos me había pedido que baje a avisarle. Estaba bien por mí.
-Lo hemos dejado esperar mucho, quizá ya se fue-digo volviendo a capturar la piel de su cuello entre mis dientes. Ella vuelve a jadear.
-Me voy a asegurar igual.
-Abre la puerta, no importa si nos ve así.
-¿Segura?
-¿Tienes tú algún problema? -pregunté. Y segundos después. Seguía sin obtener respuesta-. Lo siento-digo para alejarme de ella por fin y dirigirme a las escaleras. Escucho como ella abre la puerta y lo invita a pasar. Giro y Joe está con un gran ramo de rosas rojas. Por lo visto no pierde el tiempo. Mis ojos se clavan en los de él y la sangre me hierve al momento en que se acerca para besar su mejilla mientras su mano se posa en la cintura de mi chica. No me muevo, no quiero hacerlo. Él sigue mirándome y yo igual. Subo las escaleras aún sin desaparecer por completo aún observándolos. Insisto, ese tal Joe por lo visto no quería perder ni una sola oportunidad.
Una pena que Anahi sea mía.
-¿Nos vamos?-escucho decir.
-Me quedaría con Dulce-le responde ella-. No quiere salir, tampoco quiero dejarla sola.
¿No podía decirle: "Estábamos a punto de hacer el amor"? Bien, sé que estoy exagerando.
-Sólo serían unas horas-insiste ese chico tocando una de sus piernas. Poso mi mirada en ella y ni siquiera se inmuta en sacar la mano de ese desvergonzado de encima. Veo como los dedos de Joe se mueven sobre sus muslos acariciándola lentamente. Y ella sigue sin responder. ¿Qué intenta ese idiota?, pienso antes de buscar la mirada de él, la cual acertivamente está sobre la mía. Una descarada sonrisa de lado aparece en su rostro y me apresuro en seguir mi camino.
Ni siquiera se puso a pensar que probablemente yo seguía ahí, se deja tocar en su propia casa, en la misma casa en donde se está quedando su novia. Se deja tocar donde exactamente había pasado yo mis manos. Y lo peor de todo es que: siendo su ex novio aún le permite esas cosas, le da esa libertad.
Pasan cerca de 20 minutos y la puerta de la habitación por fin se abre dejándola al frente mío. La miro por un momento y vuelvo a bajar mi rostro hacia mi teléfono. Ella se acerca a mí en la cama y sonríe quitándome el celular. La miro desentendida. Estoy enojada. Osea, ella puede hacer lo que quiera abajo y yo no puedo teclear mi teléfono.
-Lo estaba utilizando-le digo firme.
-¿Qué pasa?-me pregunta ella.
-Estaba utilizando el teléfono y tú me lo quitas por no sé qué razón-le respondo. Ella frunce el ceño y me devuelve el celular.
-No quería irse, lamento haberme tardado-se disculpa sentándose a mi lado.
-No importa.
Observo como se aleja y coloca su ropa de dormir sobre la cama. Ella está dándome la espalda pero siento su mirada a través del espejo, está mirándome.
Entonces empieza a deshacerse de ese vestido negro que tan bien le quedaba aún manteniendo su mirada fija en mí. Y me estremesco.
-¿Me ayudas?-pregunta señalando su bracier. La miro seria. Ella fácil podía llegar sola o mejor aún, se lo hubiera pedido a su ex novio si tanta confianza le tiene.
-Te cambias sola siempre-respondo volviendo mi vista al teléfono. Ella gira para quedarse frente a mí.
-¿Ha pasado algo?-Dimelo tú Anahi, pienso.
-¿Tendría que pasar algo?-le contesto.
-¿Estoy gorda?-pregunta ahora ella.
-Estás perfecta.
-¿Por qué no quieres tocarme?
-Quiero hacerte mía.
-Entonces hazlo.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:30 am

Capítulo 53: Prohibido tocarme
Reí. O no saciaba lo suficiente a mi novia. O simplemente le encantaba hacerlo. La veo acercarse a mí gateando lentamente. Me acomodo. Ella se sienta entre mis piernas y coloca las suyas a los lados.
-Ayúdame a sacarlo-susurra acercando su rostro al mío. Sonrío.
-Con una condición.
-La que quieras-se apresura en contestar.
-Prohibido tocarme.
-¿Estás loca?-exclama-. Tengo derechos, me niego.
-Uhh-alargué acariciando su cabello-. Y pensar que estaba a punto de sacarte la ropa.
-Dulce.-se queja.
-Quiero intentarlo así.
-No me hagas esto-vuelve a quejarse tomando mis manos.
-Yo te tocaré.
-Quiero hacerlo también.
-Sólo hasta que yo te diga-susurro contra sus labios-, además, dijiste que harías lo que quiera.
-Ugh-gruño antes de capturar mis labios en un beso, un beso corto-. Hagámoslo - dice
y coloca sus manos detrás de su cabeza ofreciéndome a gusto sus senos aún cubiertos por su bracier-. Injusta-murmura, pero claramente logro escucharla.
-Te va a encantar-susurro antes de empezar con lo mío.
-Lo sé.
Sonrío antes de juntar por fin nuestros labios en un beso intenso y pasional, sus brazos empiezan a bajar. Los detengo con una sola mano y la otra acaricia sus piernas. De esa forma en la que solo yo puedo hacerlo ahora. De un momento a otro ya la tengo bajo mio. Con sus brazos sobre su cabeza. Y sus piernas rodeandome alrededor de mis caderas.
Le bajo una copa del bracier y mis labios se encargan inmediatamente de uno de sus pechos. Con lamidas alrededor de su pezón y aprisionando el otro con la palma de mi mano, ella prosigue por moverse onduladamente debajo mío. Como si quisiera tocarme con cualquier parte de su cuerpo, pero por el simple hecho de querer sentirme más cerca. Meto completamente su rosado pezon a mi boca y disfruto tanto esto como la primera vez que nos entregamos juntas. Mis manos bajan hasta sus bragas y las empiezan a bajar apresuradamente. Me alejo y la observo por un momento.
-¿Ya puedo?-me pregunta observando como mis manos se encargan de quitar mi bracier.
Niego y delineo sus piernas con las yemas de mis dedos. La siento estremecerse. Termino de quitarle la ropa interior y, cuando las dos ya estamos completamente desnudas me coloco entre sus piernas y hago chocar nuestros sexos simulando embestirla. Acomodo mi cabello hacia un lado y logro ver la mirada de mi novia directa a mis pechos. Tomo uno con la palma de mis manos y ella alza su vista hasta mis ojos dandose cuenta de lo que estaba tramando. Empiezo a gemir.
-Me voy a morir, déjame hacerlo por ti-me dice llevando una de sus manos por encima de la mia. Presionándola.
-Dije que no, Any.
Quito su mano y sigo tocandome. Encendiéndola tambien. Mis manos van hacia su femididad y mis labios contra sus claviculas. Sus manos las siento sobre mis gluteos. Y las quito de inmediato.
-¡Ah, dejame tocarte!-exclama haciéndome reir bajito. Meto tres dedos en su humedad y prosigue por tomar mis hombros. Vuelvo a apartarla. Ella sigue gritando de desesperacion. Me encanta verla así. Sin saber que hacer. Ahora son cuatro dentro de ella y mi pulgar presionando su clitoris en movimientos circulares. Mis labios capturan los suyos y ya siento su lengua intentar adentrarse en mi boca. Se lo permito. Cada rincón es deborado por ella. Mi boca ya no puede liberarse. Abre su boca intentando poder recuperar todo el aire perdido y toma mi rostro con sus manos. La aparto.
Parece que va a decir algo pero mis manos dentro de ella se lo impiden haciendola gritar. Observo como corren sus fluídos entre mis dedos, logrando mojarme a mi también. La observo divertida, ella conecta sus ojos con los míos y la piel de su rostro ahora está un poco sonrojado, o es por la misma razón que está completamente caliente. Paso mis dedos delineando mis pezones y ella observa detalladamente cada uno de mis movimientos. Sus ojos se cierran con fuerza antes de articular:
-Déjame, por favor, déjame tocarte, no lo soporto-masculló cubriendo su rostro con las palmas de sus manos.
Me recuesto sobre ella delineando las curvas de su cuerpo con mis manos. Ella me mira y beso sus labios con dulzura. La siento sonreir, no quiero abrir los ojos. Siento sus brazos rodearme y dejo que me muestre su cariño. Hago lo mismo. Amo a esta chica, la amo demasiado y no creo ser capaz nunca de poder vivir sin ella aunque tal vez ese momento llegue rápido, más rápido de lo que pueda pensar.
-No te duermas-se queja moviéndome un poco. Río.
-Que pesada, Anahi-gruño colocándome a su lado.
-¿Ya puedo?-pregunta levantando una de sus cejas. Observándome traviesa. Vuelvo a carcajearme.
Se ve perfectamente sexy así. Con el cabello alborotado, con esa chispa de diversión en su mirada, siendo esa Demi que tanto me gustaba, siendo simplemente ella.

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