Cartas eroticas

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:30 am

Capítulo 54: Rojo intenso
5 meses atrás
Carta no entregada
Querida Anahi:
Creí que ya no tenías nada con él. ¿Por qué sigue molestándote? Según algunas personas ustedes ya habían terminado. Entonces, ¿Por qué puede tocarte de esa forma? ¿Me han mentido?. A veces pienso que, esa debería ser yo, que al verte pueda tocarte indecentemente y tú no digas nada. Pronto estaré más cerca de lo que puedas imaginarte jamás. Despierto al sentir sus labios sobre los míos moviéndose torpemente. Definitivamente no podía existir momento más perfecto que este sobre la tierra. Mis manos acarician su cabello y de pronto la siento alejarse.
-Dormilona-me dice Anahi en el tono más tierno que alguna vez haya utilizado, y sonrío.
-Buenos días a tí también, princesa.
-El desayuno ya está listo, ve a ducharte, amor-me dice luego de dejar un casto beso sobre mis labios. Sujeto su mano. Esto es raro. La señorita Anahi Puente ordenandome que me apresure para tomar el desayuno e ir a trabajar. O algo tramaba. O realmente le había caído bien el hecho de hacer el amor repetidas veces anoche.
-Bajas rápido-insiste besando fugazmente mis labios y dirigiéndose hacia la puerta de la habitación. La veo girar antes de desaparecer completamente de mi vista. Sonríe. Haciéndome olvidar cualquier tipo de sentimiento. Incluso lo que estaba pensando en este momento.
Luego de ducharme, me apresuro en bajar. Había demorado más de lo prometido. Y aunque Anahi fuera la persona más tierna, debo aceptar que era una fiera cuando quería, también. Pero antes de bajar el último escalón la escucho reir. Tal vez habla por teléfono. Me acerco a ella, está de espaldas hacia mí. Lavando la loza que había ensuciado, con su teléfono entre el hombro y su rostro. Sujetándolo así para que no se caiga.
-Pero ¿Vendrás hoy, entonces?-pregunta ella en cierto tono divertido. Me detengo. No quiero volver a imaginar nada. Suspiro un poco alto tal vez, la observo girar-. Hablamos luego-dice antes de colgar.
Mi corazón se achica. No soy capaz de mirarla ahora y sólo lo hago porque es lo único que me queda hacer al no poder moverme ni un centímetro. Se acerca y coloca sus brazos alrededor de mi cuello. Atrayéndome hacia ella y colocando sus labios sobre los míos. No respondo. No quiero hacerlo. Siento sus labios como una trampa. Y cada muestra de amor como una farsa.
¿Estaba hablando con él? ¿Por qué lo espera con tantas ansias? No quiero ser del todo egoista en cuanto a ella. Pero no puedo evitar sentirme pésima si es que se trata de él quien quiere acercarse. ¿Es que acaso no la vuelvo del todo feliz? ¿Es por eso que necesita de algo conocido para poder saciar sus necesidades? Me duele más el hecho de haberla llenado de amor ayer y que hoy como si nada vuelva a llamarlo. Estamos aquí juntas. ¿Qué más podríamos necesitar?
-Hey-dice llamando mi atención mientras vuelve a chocar nuestros labios repetidas veces en besos pequeños. Solo toques.
-¿Qué pasó?-pregunto sin ganas apartándola de mí. Siendo casi un infierno para mí hacerlo.
-¿Qué pasa?, No respondes-toma mi mano acercándome a ella de nuevo.
-Nada, nada-niego despeinando su cabello. No solía hacerlo. Nunca lo había hecho. Pero no quería hacer más.
-¡Dulce!-se queja con el ceño fruncido devolviendo mechones de su cabello a su lugar.
-¿Ya nos vamos?-le pregunto saliendo de la cocina.
-Aún debes desayunar, ven-exclama detrás de mí.
-No tengo hambre, comeré algo por allá.
-Pero lo hice para tí-susurra haciendo un puchero. Junto los ojos. Será imposible negarme ahora. Vuelvo a mirarla. Esa tierna Anahi a la que amaba con locura simplemente no podía negarle nada. Creo que ella ahora era lo suficiente consciente que, cada vez que hace eso es como un poder mágico para cumplir las cosas que quiera sin ningún pero. Y sabía que debía trabajar en eso, para que deje de utilizarme. Pero aún no lo tenía en mente. Aún no lo practicaba.
Regreso a la cocina. Ella se coloca detrás de mi. Sujetando mi cintura. Apoyando su mentón a mi hombro.
-Any... -susurro dejando ir el aire que estaba conteniendo- No hagas eso, déjame en paz.
De pronto la siento alejarse al instante. Mi corazón golpea contra mi pecho fuertemente como si quisiera hacerme daño. Como si no estuviera de mi lado. No quiero girar a verla, sé que he hecho mal, y que tal vez ella justo ahora se sienta ofendida. No quiero hacerla sentir mal. Pero me parte el alma que ella no pueda decirme las cosas sincera y correctamente. Que tal vez ella siga en toqueteos con su ex novio y que yo le valga simplemente nada. Sé que su presencia se ha esfumado ahora. Porque siento que puedo respirar. Giro y ella está escaleras arriba. No quiero detenerla. Y sé que está mal actuar así, pero no puedo todo el tiempo pensar que no pasa nada, y cerrarle los ojos a la verdad cuando la tengo más que clara. No me muevo. Apenas respiro. Quiero correr tras ella y disculparme aunque basicamente no haya hecho nada. Suelto otra bocanada de aire y antes de poder hacer otra cosa escucho el sonido de un cristal quebrándose. Llevo mi vista hacia arriba. Y subo apresurada las escaleras.
Al entrar a nuestra pieza la veo allí, sujetando con enojo un pedazo de vídrio roto del espejo. La sangre desde sus manos corre hasta el piso, llenándolo de ese rojo intenso el cual temía ver alguna vez. Mis piernas tiemblan y sin poder hacer nada observo como gira sobre sus talones quedándose frente a mí.
-¿Quieres que te deje en paz?, ¿Lo prefieres así?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:30 am

Capítulo 55: Tanto miedo
-Anahi, deja eso, por favor-titubeé acercándome un poco a ella. Tenía miedo, quizá tanto como ella sentía en ese momento. No quería que se hiciera daño, no más daño de lo que causaba que sujetara tan fuerte el cristal, cortándose las palmas de sus manos.
-¡No quieres verme, te voy a dejar tranquila!-exclamó haciendo eso que no esperaba. Eso que no quería, que no deseaba. Llevó el objeto cortante hacia su muñeca y lo pasó fuertemente sobre su piel, marcando una larga línea de sangre. Y volviendo a hacerlo de nuevo, y otra vez y otra vez. Tomé sus brazos para que deje de hacerlo. Estaba cubierta de sangre, pues en un sólo segundo sus brazos se habían llenado de eso.
-Dios mío, no, no, no, no-repetía sin detenerme mientras la llevaba al lavabo. La observaba llorar, estaba sangrando. No sabía que hacer y ella aún no soltaba el cristal. Mis ojos observaban con dificultad, las lágrimas los habían cubierto y no podía evitarlo. Esto me estaba destruyendo tanto a mí como a ella. Porque nunca en mi vida hubiera imaginado que pasara esto, nunca hubiera deseado que sucediera y la culpa me invadía a más no poder mientras ella se quejaba de dolor cuando limpiaba sus heridas.
-Déjalo así, me duele demasiado-balbuceó intentando quitar sus brazos.
-Se te va a infectar, no te muevas-le digo suave. Intento calmarme, intento calmarla. Quiero que todo esto pase ya, aunque acabe de ocurrir. Sigo con mi trabajo sobre su antebrazo y sus manos, ya casi está, pero no puedo soportar que estos estén así de heridos y con esas marcas.
-No quiero que te vayas-susurra apenas puede entre tantos sollozos. La miro. No quiero hacerlo tampoco, no quiero irme de su lado nunca. ¿Cómo podría hacer para dejárselo muy en claro?
Detengo mis manos sobre sus heridas irregulares, empezando a trazarlas con las yemas de mis dedos cuidando no hacerle daño, solo un toque leve.
-No iría a ningún lugar si no es a tu lado.
Regreso mi vista hacia todos sus cortes. Y pienso que no quiero llorar más porque no quiero que le ardan las heridas por mis lágrimas. Siento sus labios sobre mi frente. Y ya no puedo evitarlo más. Me arrodillo frente a ella cubriendo mi rostro con mis manos. No quiero que esto vuelva a pasar, no quiero ver sus brazos así, no quiero saber que yo hice esto. Que le hice esto.
-No quiero hacerte llorar, no por mi culpa-solloza acariciando mi cabello.
-Ten cuidado, Any, no hagas eso-le digo. No quiero que le pase nada, me moriría-.Y esto es mi culpa ¿Sí?, lo lamento, lo siento tanto-me disculpo. Ella niega.
-Soy yo, siempre soy el problema, perdón-interviene con la voz aún más rota.
La abrazo, lo hago porque si me quedaba ahí sin hacer nada juro que no hubiera podido soportar más. No quiero que se sienta así, no por el simple hecho de que no es cierto. Y tal vez ella lo piensa porque mis errores la han confundido. Y me odio, me detesto por hacerla sentir así. Paso mis manos por detrás de su cabeza y la apego más a mí. Beso su cabello. La observo por un momento.
-No lo hagas otra vez-susurro tomando su rostro. Ella lo baja, mirando lo que acaba de hacer hace unos minutos, sintiéndose confundida, quizá. Asustada, tal vez-. Porque me siento morir-vuelvo a hablar. Ella me mira triste, mostrándome esos ojos débiles y temerosos. Rompiéndome aún más por dentro-. Eres perfecta y nada, absolutamente nada merece la pena como para hacerte daño. Nada, absolutamente nada vale tanto como tú. Eres la chica más hermosa que conocí nunca y eres la única que me tiene así de enamorada. Y eres la única con la que me encantaría pasar una eternidad. Porque eres simplemente tú todo el tiempo y eso me tiene encantada. Porque tienes ese todo que muchas buscan y pocas ganan. Porque eres la mujer de mi vida y no cambiaría nada, absolutamente nada-Y la noto sonreír. Ella me muestra esa dentadura blanca tan perfecta, llenándome de paz, haciéndome volver a mí, cobijando mi corazón, llenándolo de amor-. Al menos enmendaría mis errores, pero para nada tú tienes algo que ver si se trata de eso. Porque nunca tienes la culpa de nada y olvídate de eso. Porque soy yo siempre la que arruina todo-Río. Ella frunce el ceño-. Te amo, Any y no quiero imaginarme ni un sólo segundo sin tí. Te amo y este sentimiento se apodera de mi por completo cuando te veo , y tengo miedo, tanto miedo de llegar a perderte...
Entonces tomo sus brazos y beso cada corte delicadamente. Me duele ver todo eso, y tal vez nunca deje de hacerlo. Me lastima. Me acerco a su rostro y antes de juntar nuestros labios, la escucho decir.
-Ya no llegamos al trabajo-dice ella.
Bufo antes de soltar una carcajada
-Mata pasiones como siempre, mi amor.
-¡Hey!-se queja simulando indignación-. Sólo decía-sonrió inocente-. Ahora sí, bésame.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:31 am

Capítulo 56: ''Todo iba tan bien''
Estábamos regresando a casa. Definitivamente no existía algo peor que estar en silencio mientras tu novia y su ex novio conversan de lo más divertidos. Ella en el asiento del copiloto y él conduciendo el auto. Las horas habían pasado rápido. El camino se me hizo una eternidad.
Bajé del auto rápidamente, poco me quedaba para correr. Era incómodo aunque intentara sentirme normal. Odiaba a ese chico con todo mi ser. Y ahora resultaba que debía tenerlo más cerca por el hecho de que a mi novia le encantaba pasarla con él. Debería decirle ya que me incomoda, aunque prefería esto a que ellos estén juntos por horas y yo no esté con ellos.
Luego de almorzar, cuando creí que se iría, sugirió ver una película. No recuerdo el nombre pero era de más aburrida, prefería ver Shrek. Me levanto del sofá, queria darme una ducha, el día estaba muy caluroso y aunque corría el riesgo de que ese descarado intentara tocar a mi chica, sabía que ella no se dejaría, no ahora, que todo iba tan bien. Llego al segundo piso y luego de ingresar a la ducha quito cada prenda de encima con suma lentitud. Estaba feliz, demasiado aún considerando de que Joe estaba abajo con Anahi a solas. Me sentía segura y no había sentimiento más satisfactorio que ese.
-¿Dul?-escucho la voz de mi novia detrás de la puerta.
-En un momento bajo, mi amor-le respondo quitando por fin la última prenda que cubría mi cuerpo.
-No tardes, estoy aburrida.
-No tardo nada-le digo soltando una carcajada.
Dejo de que el agua haga su trabajo, sinceramente fue el toque con mi piel más rápido que pude, no dejaría que mi linda Anahi se aburriera por estar con ese tipo. Tomo la toalla y salgo rápido. Hay una vestido ahí, y sé que fue Any quien lo dejó, porque además me había dicho que siempre fue su favorito. Lo tomo antes que nada, y lo abrazo como misma adolecente enamorada recordando su primera cita. Una de esas sonrisas sin razón se coloca en mi rostro. Voy a quitarme la toalla pero siento al instante unas manos en mi cintura. Me estremesco, y ahora siento sus labios sobre mi piel. Inclino mi rostro hacia un lado dándole más espacio. Y recorre todo mi cuello comprendiendo lo que intentaba. Mis ojos están cerrados, pero entonces caigo en cuenta de que esa no es mi chica. Que estas manos son más grandes y ese olor es de hombre.
Giro rápido. Esto no puede ser verdad. Ahora sus labios toman los míos y una de sus manos sujetan las mías con fuerza y sus piernas entrelazan las mías para no poder hacer nada. Quita la toalla que cubría por completo mi cuerpo, o al menos lo más importante. Me muevo de un lado a otro, ni siquiera soy capaz de poder quitar mis labios de los de él y estoy empezando a desesperarme. ¿Cómo entró? Anahi no puede ver esto.

Anahí's P.O.V
Es increible como toda la confianza y el amor que sientes por una persona se desmorona en un solo instante aunque no en su totalidad. La observo salir rápidamente de la habitación y al momento en que se da cuenta de mi prescencia gira para clavar esa mirada intensa en la que tantos secretos había confiado en mis ojos . Va a decir algo pero veo a Joe salir también. Mi rostro se mantiene serio. Ella no sabe que decir y el canalla de Joe sólo se dedica a seguir caminando hasta la salida.
-Si has visto algo, no es lo que crees-me asegura titubeando,haciendo que esta version suya ante mis oidos sea mas falsa.
-Algo menos cliché te hubiera funcionado-le digo.
-Anahi-me nombra desentendida, como si no le importara que los haya visto, como si pensara que me haría la ciega y no le diría nada-. Déjame explicarlo, yo...
-¿para que te hagas la victima? solo dime la verdad
-lo voy a hacer-exclama.
-¿Me diras entonces que casi te acuestas con él luego de intentar convencerme de que no te agrada? ¡Claro! Era sólo un truco, ¿Muy estúpida, no?
-Yo ni siquiera creí que él estaba ahí
-Y sí puedes seguirle el juego, claro, la señorita Dulce no puede alejar a un tipo que planea odiar
-No podía hacer nada
-No se si poder creer lo que me vayas a decir porque mis ojos ya lo han cofirmado
- Solo te amo a ti-susurra con la voz entrecortada. Mi corazón quiere sostenerla, mi cabeza quiere alejarla. Estoy en una batalla interna, pero decido hacerle caso a la razón. Me giro teniendo en mente el hecho de saber que ella está llorando detrás de mí. Y aunque no quiera, salgo de casa sin ningún lugar en mente.
Las calles son un laberinto, todo ha pasado tan rápido. Las personas chocan conmigo, no sé que hacer. Ella tenía miedo de esto, tenía miedo de que yo hiciera eso, pero nunca lo haría porque la amo y realmente lo siento. Mi teléfono timbra de nuevo, ya son 7 llamadas perdidas. Decido bloquear su número porque nada bueno sacaré de ahí. Llamo a mamá y dice que no está en la ciudad pero que Dallas podría recibirme en casa.
Mi hermana abre la puerta con los brazos abiertos, por lo visto mamá le había contado lo poco que le dije. Me dejo sostener por ella. Y sé que no me libraré de un interrogatorio, pero lo único que necestaba era eso.
-Ahora dime donde vive.
-No lo haré-insisto. Ella estaba muy enojada, después de todo, siempre fui su hermanita menor.
-No le haré nada-me dice.
-Mandarás a alguien
-Prometo no hacer nada ni mandar a nadie
-¿Entonces por qué quieres saber dónde vive?
-¿Vivía contigo?-pregunta simplemente. Bajo mi rostro. Sí, mi error-. any, te había dicho
-No es ningún problema conmigo
-¿Qué pasó?
Mis ojos volvieron a aguarse y mi vista se volvió borrosa otra vez. Intenté calmarme pero no funcionó. Mis dientes se juntaron con fuerza como mis ojos. Y mis sollozos eran más fuertes aún. Sentí de nuevo sus brazos arrullarme y esto se volvía aún más difícil.
-Ellos estaban a punto de follar en mi cama-solté sin más, hiriéndome al mismo momento en que pronuncié aquellas palabras. Quemándome por dentro mientras recordaba cada detalle de sus cuerpos juntos. Sobre esa cama, aquella en la cual decía hacerme el amor pero ahora supongo que siempre me mintió, sólo teniendo sexo sin importancia conmigo, cómo me lo explicaba siempre. Como lo único que quería de mí al principio. ¿Cómo fui tan tonta para no darme cuenta? Ella es una asesina, una mentirosa.
Ahora el celular de Dallas suena, es imposible que sea ella. ¿Acaso no le era suficiente herirme así y dejarme ya? Me alejo de ella y me quito la chaqueta, recibiendo un ''Me explicarás lo de tus brazos luego'' para después contestar. Paso mis dedos sobre mis heridas y recuerdo cada una de esas palabras que me había dicho antes. ¿Siempre revisaba sus guiones cada día? Supongo que todo siempre fue planeado. Miro hacia otro lado y ahí está mi hermana, mordiendo sus uñas mientras me observa preocupada. Quisiera poder leer su mente. Quisiera saber quien está al otro lado del teléfono. Pero entonces como si ella hubiera escuchado mis pensamientos, me dice.
-Es Marissa..

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:31 am

Capítulo 57: Se acaba aquí
Vuelvo a cerrar mis ojos, por suerte las lágrimas habían dejado de salir, y no, no me sentía bien y creo que estas ya no aparecían por el simple hecho de que no habían más.
La oscuridad de la habitación me envuelve, realmente todo esto ha sido demasiado rápido y quiero tenerla a mi lado en este momento. Entonces mi pecho se vuelve a comprimir porque había intentado olvidar eso durante toda la tarde. Estaba herida, y no podía soportarlo sola.
Su voz intentando decirme más me la recuerda mi cabeza y la tomo entre mis manos como si de esa forma pudiera eliminar todo tipo de pensamiento. Es entonces cuando eso que había conseguido se va disipando lentamente mientras cada gota salada de lágrima recorre mis mejillas. No quiero recordarla pero siento que quiero abrazarla. La quiero a mi lado, me hace falta. Y me duele, me duele tanto que no haya hecho nada cuando Joseph la tenía así. Si era a lo que ella se refería.
Mi teléfono suena, no quiero contestar, pero lo hago con la esperanza de escuchar su voz aunque me hiera en lo más profundo. Porque no me importaba sufrir ahora, necesitaba oirla aunque sea un segundo porque sentía que ya no podía respirar. Su voz resuena en la bocina de mi celular. Pronunciando mi nombre en medio de sollozos. Me siento aún más incompleta ahora, y mis ojos no tardan en volver a soltar esa ola de lágrimas que me acompañó todo el día.
''Any'' vuelve a decir, pero no quiero decir nada, no soy lo suficiente valiente para poder enfrentarlo así. Porque se supone que deba estar odiándola y sólo lo único que deseaba era escuchar su voz porque se ha vuelto indispensable para mí. ''Te amo'' solloza partiendo a llorar más alto. Mi corazón duele como si una flecha hubiera traspasado este. Y mi labio inferior es la víctima de mis dientes para evitar sollozar alto. ''vuelve aquí, te amo'' vuelve a sollozar. Pero antes incluso de querer cortar descubro la luz de afuera de la habitación adentrarse sin permiso. Giro, mi hermanita estaba ahí. No la había escuchado llegar, pero por lo visto ya estaba aquí, y aunque hubiera preferido que no supiera nada, ya era tarde. ''Any, por favor'' se escucha desde el altavoz. Madison se acerca preocupada e inmediatamente corto la llamada. Tengo miedo. Estoy rota. Soy débil y no sé como afrontar esto, porque sinceramente nunca me habían roto el corazón de esta forma.
Nunca amé con tanta intensidad como lo hacía con ella. Y nunca hubiera pensado en recurrir a Joe para que me ayude a darle la mejor sorpresa de aniversario a mi novia. Pero incluso él también me falló, de nuevo, y aún mucho peor, enrollándose con ella. La chica a la que amaba con cada parte de mi ser.
-Any, ¿Estás bien?-me pregunta la pequeña adolescente sentándose a mi lado empezando a acariciar mi cabello.
-Me pondré bien-le aseguro, no quiero, realmente no quiero que ella sepa sobre esto.
-Hermanita-susurra intentando descubrir más, la conocía, y sabía que no lo hacía con mala intención, ella sólo quería ayudar porque era un ángel, de esos que con cualquier cosa que haga te vuelve feliz, y la amaba, amaba a esta preciosura de niña, y aunque ella me decía que ya estaba lo suficiente grande para entender yo nunca dejaría de tratarla como mi bebé.
-Lo prometo, Maddie-le digo. No quiero hablar. Espero sólo no se resienta porque sería lo último que me faltaría.
-Está bien, te dejo descansar, hasta mañana-se despidió regalándome uno de esos dulces besos de buenas noches, de esos que sólo recibía por parte de ella y... de Dulce. Aunque eran completamente distintos, pero igual de importantes para mí.
La habitación vuelve a ser oscura, tomo mi celular. Por lo visto no intentó llamar otra vez. Y estaba bien, tampoco quería escucharla llorar toda la noche si es que era posible. Me dolía oírla así, pero sabía que era de la única forma de hacerlo, porque tal vez su actuación era de lo mejor, o realmente ella me quería. La idea de que eso fuera falso, respecto a sus sentimientos, hacía que mi corazón sienta punzadas insesables, haciéndome doler tanto como al recordar esa imagen en mi mente. Hundiéndome.
Vuelvo a cerrar mis ojos para intentar dormir como hace algunos minutos atrás. Pero el teléfono vuelve a sonar. Lo tomo sin detenerme a pensar un segundo.
''Anahi, tenemos que hablar, por favor, mañana a las 10 en el starbucks a unas calles de tu trabajo, no me ignores, sabemos que es importante. -Lauren''
Tal vez sea sólo un truco, pienso. Elimino el mensaje antes de volver a apagarlo. Pero no puedo juntar mis ojos, no puedo al estar pensando en lo que esa chica pueda tramar. Mi orgullo por fin despierta; No, no iré. Junto mis ojos de nuevo, pero su imagen aparece tan clara como si realmente estara frente a mí. No quiero pensarla, esto se acaba aquí.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:32 am

Capítulo 58: "Está en camino"
Dulce's P.O.V
Despierto al sonido de mi teléfono. La hermana de Anahí había estado llamando. Sin dudarlo más respondo.
Había sido un día complicado ayer y no puedo seguir sin ella. Sin embargo ella quería alejarme lo más antes posible y no la culpo. Pero es demasiado egoísta el hecho de no querer escucharme. Dallas diciendo ''Ella está en camino'' me desconcentra y saca de mis pensamientos. Mis ojos se abren a tope y mi corazón está a punto de explotar o así lo siento. Me apresuro en saltar de mi cama y antes de colgar le agradezco. Quería llorar, estaba emocionada, entonces sí estaba decidida a escucharme, y arreglaría esto, sea como sea. Corro al baño, no puedo tardarme tanto. Llamo a Lauren, le aviso que ella llegará porque Dallas me lo confirmó, y ella da un pequeño grito antes de apurarme para que vaya hacia ella. Llego al local y observo a mi amiga ahí, esperando. No importa, se puede tardar, pienso, y me acomodo frente a ella.
-No llega-susurra haciendo una mueca.
-Ya viene-le aseguro nerviosa, mirando hacia la puerta. Dallas me lo dijo, ella vendrá. Lauren va a pedir unos cafés mientras los minutos van pasando, estoy ansiosa, está demorando un poco, pero no quiere decir que no vendrá, sé que lo hará.
Mis manos se encuentran ahora sujetando mi cabeza con mis codos sobre la mesa. Han pasado tres horas y Lauren tuvo que irse porque tenía un proyecto. 1:46PM y mis ojos empezaban a llenarse de lágrimas otra vez. Esto no es justo. Levanto mi rostro con la esperanza de verla en la entrada y aunque sé que es imposible a esta hora, lo hago.
No quiero irme, porque ella puede venir, pienso. Tal vez sólo se le haya hecho un poco tarde, intento engañarme. Salgo del local y antes de ingresar al auto escucho mi nombre en una voz semejante a la de Anahi, pero sé que no es ella, porque aún así tiene un toque diferente a la voz que encantaba oir todos los días repitiéndome un ''Te amo'' aunque lo tenga más que claro.
-Lo lamento, creí que... vendría-me dice Dallas, agitada recuperando apenas un poco de aire por haber llegado corriendo.
-Descuida, pero podías venir un poco antes-suelto fría, pero luego vuelvo a mí. La giro a ver-. Lo siento, estoy...
-No importa-me dice encogiéndose de hombros-. Lo siento, de nuevo-se vuelve a disculpar. Asiento.
Me despido antes de entrar al auto y dirigirme a casa. Tiro mi teléfono a un lado y Buddy se acerca felíz. No sé si ella lo quiera tener consigo, pero no podía dejarlo sólo en su casa. Verlo me recuerda a ella, y cada momento que pudimos haber pasado juntas. Quiero evitar sentirme mal, pero sé que es imposible. No ha sido mi culpa, lo siento así. No hice nada, y eso me salva pero hunde también. ¿Por qué no reaccioné en lugar de hacer sólo el mínimo intento?.
-Soy la peor, Buddy-balbuceo acariciando al cachorro. Quiero ir a buscarla, pero ella no me quiere más. Sé que le he hecho daño aunque no ha sido mi intención. Y nunca en la vida se me hubiera ocurrido engañarla, porque lo tengo todo con ella, o al menos lo tenía. Porque se lo había dicho, ella era lo único que necesitaba. Nunca lo hubiera hecho y peor aún con ese tipo asqueroso. Seco mis lágrimas antes de tomar mi teléfono. Ella durmiendo es la imagen que aparece ni bien lo desbloqueo. Y marco su número aunque sé que no puedo llamarla. Pero en lugar de enviarme al buzón, empieza a timbrar. Y mi corazón late con más fuerza. Empiezo a temblar.
-¿Bueno?-escucho del otro lado del teléfono. Sé que no es ella. Y no entiendo nada.
-¿Está... Anahi?-dudo en preguntar, y esa chica tarda en responder, pero al fin de varios segundos, lo hace.
-Está-asegura rápido, voy a decir otra cosa pero la llamada se finaliza sin dejarme hablar. Quiero morirme.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:32 am

Capítulo 59: Daño
Anahi's P.O.V
-¿Por qué no quieres hablar con ella si para eso mismo la desbloqueaste?-me pregunta Madison. Me encojo de hombros. ''Es complicado, no entiendes'', intento no tomarle importancia, aunque lo merezca. Mi hermana inclina su rostro hacia unlado mirando preocupada. Había estado con ella todo el día desde que fuí a sacarla de la escuela. Había ido antes a renunciar y pedir mis papeles a la empresa. Simplemente no quería volver.
Maddie vuelve a tomar mis hombros para que la mirara. No le había dicho nada, pero ella sabía que pasaba, y aún peor, también sabía que tenía que ver algo con Dulce, o ella le había pedido explicaciones a Dallas, o yo era muy obvia, o las dos opciones. Tomo sus hombros también y río. Ella me sigue.
-Volvamos a casa-le digo, una vez pagué la cuenta en el restaurante en donde habíamos cenado.
-Vamos-resopla tomando sus cosas-. Aún no me has dicho por qué me hiciste perder clases y no fuimos a casa hasta ahora-vuelve a hablar cuando estábamos ya en el auto.
-No sabía que te gustaba tanto la escuela-respondo.
-No exactamente, pero me atrasaré mucho.
-Lo siento-me disculpo poniendo en marcha el automovil.
El camino fue rápido. Dallas nos vió entrar y se acercó rápidamente a mí sin esperar a que Maddie se aparte para hablar sobre ella.
-¿Por qué no fuiste a encontrarte con Dulce?-pregunta sin más. Madison me mira.
-Mad, ve a tu habitación.
-Ella me sacó de clases-dice la pequeña demonio señalándome.
-Luego la regaño por eso, ve a tu habitación.
La adolescente se dirige rápido escaleras arriba y Dallas se pone frente a mí. Miro a otro lado. No me dan ganas de hablar, y no quiero estallar mientras estoy con mi hermana. Peor si se trata de Dulce. Porque ahora ella no lo merece.
-Dime-insiste.
-No tengo por qué decirte, es mi vida, y no me importa volver a verla.
-Ayer hasta tarde estabas llorando por ella y, ¿dices que ya no te importa?
-Estoy trabajando en eso-susurro luego de unos segundos, bien, ni siquiera yo me estaba creyendo. No quería alejarla, pero eso me estaba torturando el corazón, podía perdonarla, pero lo que me hizo simplemente no podía dejarlo pasar porque sí. Estoy decidida a retirarme para ir a mi habitación pero mi hermana toma mi antebrazo sin dejarme ir. No llores, Anahi, no lo hagas ahora, me repite mi subconsciente antes de que mis ojos busquen los de ella.
-No ha sido su culpa... -susurra apenas sin poder seguir.
-Aún así no lo fuera se hubiera apartado. ¿Es acaso que todo el mundo le dará la razón a ella?, ¡Soy tu hermana!
-¡No vas a comparar la fuerza de Dulce con la de Joe!
-Podía empujarlo
-¿Y cuando abusó de tí?, dime, ¿En ese momento podías incluso haberlo empujado un tantito?
Mis ojos se opacaron debido a las lágrimas, no le había contado eso a nadie a excepción de mamá. Fue por eso que me hice su novia. Porque ya me había quitado la inocencia y en ese tiempo creía que las personas que tenían relaciones tendrían que casarse por amor. E intenté hacerlo, intenté amarlo. Y es por eso que cada vez que lo tengo cerca, que me toca, tengo miedo, y siento que no puedo hacer nada o él volverá hacerme daño.
-Lo siento, es que eres tan cabeza dura.
-Buenas noches-me despido para ir inmediatamente a mi habitación. Cierro la puerta apoyando mi espalda en esta. Y caigo hacia el piso con mis brazos rodeando mis rodillas. No puedo dejar de llorar. Y pienso que Dallas tenía razón. Con dificultad logro tomar mi teléfono y marco ese número al que pensaba no volver a hacerlo.
-Ven por mí a casa, no quiero quedarme aquí-sollozo consiguiendo un "No te preocupes, ya voy" como respuesta. Dejo el celular en el piso y seco mis lagrimas. Basta que sentirme así.


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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:32 am

Capítulo 60: Se irá
Selena me mira preocupada. Hace mucho tiempo que no hablaba con ella, y realmente apreciaba el hecho de que siempre esté para mí. Y soy consciente de que muchas veces dejó de hacer lo que debía, por estar conmigo. Apreciaba mucho ese tipo de actitudes. Quería demasiado a esta chica.
-Vamos-dice tomando mi mano para dirigirnos al auto-. Creí que ya no vivías ahí-dice luego de abrirme la puerta del copiloto. Hago una mueca-. Sube.
Llegamos a casa para ir por unas cosas mías, me quedaría por unos días con ella. Me dijo que estaba sola y no hacía nada cuando la llamé. Bajo del auto y sin poder moverme, miro mi casa. Sé que no está Dulce porque las luces están apagadas y el lugar se pierde en completo silencio.
-¡Anahi!-gritan detrás de mí, y giro de inmediato al recordar aquella voz. Marissa con Buddy en brazos y una pequeña pancita haciéndose notar a través de su camiseta se acercan a mí-. Te he extrañado-balbucea antes de abrazarme fuerte. Sujetándome como si no quisiera alejarse nunca.
-También yo, no sabía que llegabas hoy.
-Fue casi sorpresa-dijo haciendo una mueca-. No sé por qué Dulce aún no llega, estábamos caminando al mismo paso.
-Umm-asiento sin interés, aunque realmente quiera verla, y esté desesperada por hacerlo.
-Mari-saluda Selena mientras se acerca. La rubia gira y la mira mal. Sé que lo hace así. A Marissa no le caía del todo bien.
Mi vista inmediatamente sube por detrás de Marissa, ahí estaba Dulce. Y no puedo evitar sentir en mi pecho esa presión que no me dejaba tranquila. Siento que me derrumbo por dentro hasta que sus ojos encuentran los míos y me miran con pena. No quito mi vista, me mantengo sosteniendo sus ojos, y por lo visto ella tampoco quería apartarse. El viento mueve su cabello, y una de sus manos se encarga de quitar aquel mechón que se había colado en su rostro. Su vista ahora sí no estaba sobre la mía, la había quitado al momento de caer en la realidad. Y miro a mi alrededor. Mis amigas nos miraban espectantes. Giro para ingresar a casa y lo hago sin más. Me siento tonta, quiero tenerla, y me duele que no sea así, pero me tortura más el hecho que sé que no podré confiar jamás en ella. Le di todo, todo lo que me era posible dar, y ella sólo se dejó llevar. Subo a mi habitación y antes de dirigirme a mi armario, vuelvo a oír la voz de mi mejor amiga diciendo mi nombre.
-¿Si?-articulo sin interés. No estoy de humor ahora.
-No quiero meterme en tus problemas, pero...
-Entonces no lo hagas-resoplo mirándola. Marissa se encoje de hombros. Y me siento mal por responder así, pero simplemente no quería hablar de eso, no quería si es que no era con Dulce, con la única que sabía bien como pasaron las cosas, y la única que tiene que ver en esto
-. ¿No me contarás nada?-pregunto señalando su estómago. Ella sonríe bajando su vista y acariciando su vientre.
-Ryan y yo teníamos que contarles juntos-dijo e inmediatamente sus mejillas tomaron un color rojo único. Sonrío. Me siento bien por ella, muy feliz aunque no pueda expresarlo Yo también quería una familia. También quería estar con alguien por siempre. Quería estar con Dulce por siempre-. Pero... supongo que tenemos que hacerlo ahora por separado-vuelve a hablar haciendo una mueca-. Mañana en casa, ¿Puedes venir?-pregunta. Suspiro-. Descuida, Dulce se irá de casa...-susurra bajando su vista de nuevo.
-¿A dónde irá?-pienso en voz alta confundida. Ella me mira.
-A Europa, ella se irá mañana temprano.
-¿Qué?-exclamo sorprendida, desconcertada haciéndola espantar, o algo por el estilo, ella sólo empezó a reir.
-Sólo irá al trabajo-alzó sus hombros-. ¿Vienes mañana?
-Claro-resoplo apenada, avergonzada, nunca podía dejar de pasarme de obvia. Pero a veces simplemente no podía evitar expresar mi preocupación. Debo admitir que ni bien mencionó eso mi respiración se había parado, esta chica sí que sabía jugar conmigo.
El silencio se apodera del lugar y me giro para volver a mis cosas. No quiero que se aleje, quiero que esté cerca y a mi lado, y no entiendo, si es que la quiero conmigo... ¿Por qué insisto en no escucharla?. No es orgullo, es dolor, escucho decir a una voz en mi cabeza. Suspiro, y antes de poder seguir escuchando mis pensamientos, vuelvo a oír su voz.
-¿Cuándo pasó?
-Mari, no quiero hablar de eso, ¿si?
La oigo suspirar, y tres toques en la puerta me hacen voltear. Dulce y Buddy detrás de mi prima, vuelvo a girar. No quiero que me vea mal, aunque esté detrozada. Ella sabe cuanto la quiero y pareciera que sólo hace esto para verme sufrir más. Quiero abrazarla pero me da tanta furia igual. Miro de reojo hacia la dirección de ellas y Marissa ya no estaba. Cierro los ojos con fuerza. Y sin darme cuenta empiezo a llorar. Mi cuerpo se tenza y las lágrimas de impotencia no dejan de salir. Quiero desaparecer, ¿Por qué me hace esto?, pienso con rabia. No quiero que se acerque. Pero mis pensamientos parecen no alejarla.
-Any...-susurra con la voz entrecortada.
-¿Qué?
-Déjame contarte...-casi ruega acercándose completamente pero sin tocarme con ninguna parte de su cuerpo, respetando nuestros espacios. Suspiro y giro mi rostro abriendo lentamente mis ojos para encontrarme con los suyos. Por fin los volvía a ver. Y no se sentía del todo bien pero de alguna u otra forma me llenaba de paz. Mi corazón se comprime. Asiento.
-Gracias-susurra dando un paso más adelante. No sé que trama, pero no me negaría a nada ahora. Simplemente el tenerla cerca y volver a oler su aroma me habían desconcentrado. Y el hecho de sentirme tan bien con ella justo ahora borraban cada parte de dolor que me inundaba en el interior-. ¿Puedo abrazarte?-pregunta mirando mis ojos. Hago una mueca. Y como si hubiera escuchado mis pensamientos de ¡Hazlo!, sigue las instrucciones, y acorta nuestras distancias rápidamente colocando sus brazos por detrás de mi cintura y su rostro al lado del mío.
No me muevo, ni siquiera le respondo el abrazo. Me ha tomado desprevenida y mi cuerpo sigue tenso. Pero mientras pasan los segundos me dejo llevar, y mis brazos por fin se apoyan en ella rodeándola por los hombros al mismo momento en que un suspiro salía a través de mis labios. Mi rostro se acomoda en su hombro y puedo escuchar por fin los latidos de su corazón. O tal vez es el mío. El cual golpea tan fuerte que creo posible que ella pueda sentirlo también. Y nos quedamos así, supuestamente la escucharía. Pero no me importaba eso ahora. Necesitaba esto también. Siento sus lágrimas atravesar mi camiseta y su respiración agitada acompañada de sollozos. Me parte el alma escucharla así, tan rota. Y mi corazón siente punzadas, pero puedo soportarlo.
-Sólo te amo a tí, él quería aprovecharse, lo juro, sólo te amo a tí-solloza y sólo atino a suspirar sin decir nada-. Créeme, por favor-dice, y elimino el rastro de lágrimas de mis ojos con una de mis manos-. Él sólo llegó y me sujetó desde atrás, creí que eras tú, Anahi.
-Any, ¿Ya estás lista?-escucho desde afuera la voz de Selena seguido de haber abierto la puerta. Me alejo de Dulce y miro a mi amiga.
-Aún no he hecho nada, discúlpame-le digo.
-Descuida, te espero abajo, no tardes.
Ella se va y vuelvo a Dulce, sus manos cubren su rostro mientras sigue llorando. Quito estas y veo sus ojos. Con las yemas de mis dedos quito sus lágrimas y tomo su rostro con mis dos manos. Mis ojos vuelven a traicionarme y algunas lágrimas brotan de estos. Con una mano me deshago de esas y me apresuro en besarla. Besarla cuantas veces pueda ahora y ella toma mi cintura. Me alejo y suspiro.
-También te amo-digo por fin mirando sus ojos, transmitiéndole todo eso que quería decirle pero prefería que simplemente entienda. Ella intenta sonreir, y me armo de valor para poder confezarlo por fin-. Pero no... no podemos seguir juntas...

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:32 am

Capítulo 61: Más que dolor
Han pasado dos meses ya. Mis días los paso apenas, casi como si no pudiera respirar, y es tal vez porque me he acostumbrado a ella. Y porque la extraño. Salgo otra vez de casa para ir a trabajar y Marissa me mira con pena desde el comedor, a través del cristal. No quiero arruinarle estos lindos 9 meses. Pero tampoco quiero engañarme a mí misma. Le sonrío lo mejor que puedo antes de adentrarme al auto y perderme de su vista.
Mis días son aburridos, y aunque Lauren me haya invitado con ella a alguna fiesta en estas 8 semanas, simplemente no tengo ganas de nada. El día transcurre rápido. No sé qué será de ella. Y todos los días es así, sólo tengo un tema dentro de mi cabeza, y todo tiene que ver con Anahí. Al llegar Marissa me abre la puerta incluso antes de que yo saque las llaves de mi bolso.
-Está aquí-me avisa sonriendo. Yo intento mirar hacia adentro, pero me lo impide su enorme cabeza rubia-. Dijo que vino a hablar contigo, por favor,Dulce, esta es tu oportunidad-dice soltando un pequeño grito de emoción.
-¿De qué hablas?
-Que Anahi vino para hablar contigo, ¿Por qué no saltas conmigo?, vamos, se lo pedí y me hizo caso.
Entonces no vino por su cuenta.
Me adentro a casa y Marissa me da un leve empujón. Miro a mi prima antes de dirigirme hacia Anahi. Quien me observaba desde que ingresé. Hago una mueca, y ella atina a sonreír.
-¿Qué tal?-pregunto tímida. Ha venido tan guapa hoy, quisiera poder verla todos los días.
-Excelente-afirma sonriendo de nuevo. Nos quedamos en silencio. Ella saca su teléfono para responder algún mensaje, supongo. Y no puedo quitar mi vista de encima. Empiezo a jugar con mis dedos sin nada más que hacer. Ni siquiera soy capaz de articular alguna otra palabra existente. Y estoy empezando a sentirme invisible.
-¿Y... a qué se debe tu visita?-pregunto como si no estuviera informada de nada, simplemente ignorando el antiguo comentario de mi prima.
-Mari insistió por toda una semana, me dijo que quería que hablemos.
-Oh...-resoplé intentando sonreír-. Pero no tenemos nada de qué hablar, Anahi. No le hubieras hecho caso...
-Dijo que estabas muy mal, quería saber que pasaba.
-No pasa nada, ella es una exagerada-aseguro levantándome del sofá-. No hay nada de lo que podamos tratar ahora, tengo cosas que hacer, ojalá entiendas, nos vemos-me despido simplemente alejándome de ella para encaminarme escaleras arriba.
-Espera, Dulce-dice haciendo que me detenga y giro para tenerla frente a frente aunque estemos a metros de distancia. Pero se queda sin decir nada, y yo sin ninguna intención de querer cortar nuestra conversación me decido a hablar.
-¿Ya... estás saliendo con alguien?-pregunto ignorando el nudo en mi garganta que amenazaba con hacerse presente. Ella no pierde la conexión de nuestros ojos, pero asiente. Asiente con la cabeza haciendo que ninguna sola parte de mi cuerpo quiera creerlo.
-¿Y tú?-pregunta haciendo una mueca similar a una sonrisa. Siento la falta de aire en mis pulmones y respiro hondo intentando recuperarlo.
-No-digo negando al mismo tiempo con mi cabeza. Ella sonríe triste-. Nunca quise terminar contigo, Anahi-le aseguro intentando hablar sobre esto como algo normal, como algo que no me afectara ya. Intentando engañarla-. Nunca hice nada y me disculpé aun así. No planeaba llegar a nada nunca con ese tipo. Ni siquiera te había visto entrar a la habitación, yo intenté luchar con su fuerza dentro de mi desesperación. Pero entendiste mal las cosas. Te centraste en querer ver lo único que tus ojos te permitieron.
Ella abre un poco sus labios intentando decir algo, pero se lo impido haciendo una seña para que se detenga. Después de todo esto a ella no le importaba.
-Pero ya tienes pareja, ¿no?-sonrío falsamente-. Estoy muy feliz por ti-le digo. Pero de pronto mis ojos y todo mi cuerpo no resisten a poder mentirle de esa manera. Y las lágrimas corren por mis mejillas sin poder contenerlo más. No quería que me vea así. Si a ella le podía ir tan bien, ¿Por qué a mí no?-. Iré a arriba-le aviso subiendo apenas un escalón porque ella volvió a hablar.
-Es Wilmer-dice de pronto. Y suspiro sin más. ¿Regresa con él?, ¿Regresa con él después de que él mismo le haya dicho tantas cosas que la hirieron?, ¿Es que acaso no puede dejar de cometer errores? Y no digo que volver conmigo no sea un error, pero me refiero a que, si no quiere estar así, siendo herida, no debería volver con personas que la lastimaron de verdad. Al menos yo nunca tuve la intención de hacerlo.

Flashback- Anahí's P.O.V
-Si tanto quieres que funcione esto de nuevo, deberías dejar de mirar a esa niñita
-No pasa nada con ella.
-¿No?, ¿Segura?
-Nada-insisto frustrada. ¿Cómo podía darse cuenta? Me refiero a que, la miro... y ugh.
-Te dejaré en claro algo, Anahi. Si estás conmigo, sólo me perteneces a mí, y no puedes pensar en alguien más. Porque... ¿Sabes qué pienso de ti cuando insistes en estar cerca de ella?-negué con la cabeza-. Que eres una perra, simplemente eso. Y que deberías pensarlo bien. Porque si no estuvieras conmigo, nadie más te querría. Por gusto te fijas en esa chica. No va a querer estar con un trapo sucio como tú, eso eres, una peste. Y nada más que eso. Y también, que no te creas la mujer más perfecta pisando la tierra. Estás gorda, y muy fea. Por eso la prima de tu mejor amiga te evita. Le das asco-finalizó resaltando las tres últimas palabras mientras me señalaba.
-¿Sabes?, tampoco eres el tipo más guapo del mundo, y tal vez, si no estuviera contigo, ninguna otra chica más lo haría-le respondí con cierto temor, intentando mirarlo desafiante, pero sólo se burló.
-Veámoslo-guiñó dirigiéndose a la puerta. Me alarme.
-¿A dónde vas?-pregunté asustada, no podía dejarme así.
-Cortamos-dijo tomando el pomo de la puerta-. Ojalá alguien te quiera.
Y en ese momento, ya tarde, me arrepentí de haberle contestado. Es que todo lo que él me había dicho tenía sentido. Era más que real, y dolía. Pero no podía darme el gusto de arriesgarme porque afirmativamente nadie más está a mi lado. Él siempre está para mí. Pero yo y mi estúpida boca hablamos arruinando todo, absolutamente todo. Nadie me quiere. Y luego de dar algunas vueltas en mi cuarto decidí marcar su número. Ese que me daba tanto miedo llamar.
Pero no contestaba, y mi llanto se hacía más fuerte. Es cierto, nadie me quiere. Ni siquiera ella, y no tiene ni idea cuanto es que la amo yo. Siete llamadas hasta ahora, y ella ni siquiera se digna en responder. Debería dejar de insistir. De todos modos, es cierto, nunca me querrá. Nadie me querrá. Desperté por el sonido de mi celular timbrando, me había quedado dormida en el sofá no sé en qué momento. Lo tomé.
-¿Bueno?-escuché ni bien acepté la llamada. Dios mío, era ella. Y mis lágrimas volvieron a correr. No puedo creerlo, mi corazón empezó a latir muy rápido y el vago intento de querer detener mi llanto era fallido.
-Ven...-articulé apenas puse todo de mí para poder responder. La necesitaba, y quería que esté a mi lado. Tal vez tampoco me quiera, tal vez ni siquiera acepte. Pero no perdía nada arriesgando.
Fin Flashback.

-¿Entonces también yo tendría una oportunidad en el futuro?-bromeé herida. Pero ella negó, y sin dudas eso me destrozó aún más. Solté una risa sarcástica, siendo opacada por mis lágrimas. Estaba cansada de seguir siendo débil si se trataba de ella. Pero sí, debía aceptar que siempre fue, es y será mi punto débil. Ese que nadie debe tocar porque me rompo-. ¿No podría?-pregunto sin esperar respuesta, porque vuelvo a hablar-. Porque no me importaría pelear con el mundo entero. Realmente lo haría... Sólo por ti.
Anahi atinó a morderse el labio inferior, como si le hubiera hecho la más trágica de las propuestas. Cerró los ojos fuertemente. Y aproveché en quitar las nuevas lágrimas coladas en mi rostro.
-Dulce.. -susurra antes de suspirar-. Me voy a casar.
Y fue suficiente para mí. Sus ojos volvieron a mirarme con pena, empezando a dejar que las lágrimas se apoderen de sus mejillas.
-No...-negué con miedo, sorprendida, asustada-. No puedes hacerlo, no si aún pienso recuperarte, no ahora, Anahi.
-Es tarde.
-No es tarde hasta que no hayas dicho "sí"-rebatí-. A él no lo...
-Lo amo-aseguró mirando mis ojos. Volví a negar con mi cabeza.
-Me iré arriba.
-Dulce
-¿Qué?
-¿Por qué no te acercaste nunca en estos dos meses?
-Porque ya me había disculpado, y tú nunca me diste otra oportunidad, porque desapareciste. ¿Qué podía hacer?
-Buscarme...-dijo. Solté una risa irónica.
-¿Por qué tan preocupada, Anahi?, ¿No estas ya comprometida?, ¿O es que acaso serías capaz de escaparte de la iglesia conmigo?-Ella negó-. Entonces si gustas puedes buscarme un día antes-y la dejé ahí. Porque no soportaría quedarme más tiempo allí. Subí corriendo literalmente escaleras arriba sin mirar hacia atrás de nuevo. Marissa me mira antes de entrar a mi habitación. Y pregunta si hemos arreglado todo. Doy un portazo antes de asegurar la puerta y me lanzo al acolchado.
Es más que dolor todo esto, siento que me estoy derrumbando.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:32 am

Capítulo 62: Todo por ella
-Dul, ella no me había hablado de eso… -dice mi prima sirviéndose una taza de café mientras se posicionaba a mi lado.
-Dije que no importa, Mari-respondí. No quería seguir hablando de eso.
Después de todo, realmente no era tarde. Y aunque haya sido ella siempre la que no estaba todo el tiempo para mí. No quería alejarla de mí. Porque dolía quererla a distancia. La amaba con agonía. Y ella ni siquiera podía darse cuenta de cuanto la estaba extrañando. Y puedo sonar egoísta, pero sinceramente no quería que ella esté con otra persona. Quería que estuviera conmigo por siempre. Quería pasar el resto de mi vida con ella.
-Lo lamento-insiste Marissa-. Prometo no volver a meterme, es sólo que me encantan juntas-se encogió de hombros dejando su taza aún llena de café de lado. Hice una mueca lo más parecido a una sonrisa.
-Mari, dije que no pasa nada.
Y sin intención de ir a la empresa por quinta vez en la semana, me dirijo a mi habitación. Haciendo cualquier cosa para despejarme. No podía creerlo, ella no podía hacer eso. Me siento a la orilla de la cama y observo. Miro a mi alrededor sin saber qué más hacer. Y una imagen juntas aparece en mi cabeza.
Dicen que el amor termina en lágrimas, es una tontería, pero tal vez tengan razón. Su sonrisa en mi memoria, me hace recordar. Y no puedo evitar sentirme pésima otra vez. Quiero tenerla a mi lado. Y me ahoga la idea de saber que está haciendo su vida por otro camino. Que no quiere regresar a toparse conmigo, y que probablemente no vaya a acercarse jamás. Las lágrimas siguen fluyendo en una línea sobre mis mejillas, estoy cubierta de lágrimas. Echo de menos su amor, extraño todo de ella. La necesito, y tengo miedo de que no vaya a aceptar mi oferta. Porque aunque lo haya tomado como juego. Realmente lo había dicho con toda sinceridad, realmente pelearía con todo el mundo sólo por ella, y realmente esperaba que se arriesgue a venir un día antes de su boda, para escaparnos. Ser felices.
Siento que pronto me volveré loca, porque la extraño hasta el punto de querer morir. Cierro los ojos y nuevamente nuestros recuerdos invaden mi cabeza. Y sin haberlo esperado, escucho mi teléfono timbrar. ‘’Quiero que recojas tus cosas hoy mismo o el basurero tendrá de regalo tus pertenencias’’, escucho la ronca voz de Harry Styles a través de la bocina. Y corto la llamada al instante. Creo que todo esto ya es suficiente.

Anahi’s P.O.V
Llego a casa luego de haber dejado a Maddie con Dallas, e incluso ignoro a Buddy al ingresar. Wilmer me mira mal y sé que esto no es lo que realmente deseo. Que todo lo que quiero justo ahora debe estar odiándome. Porque todo lo que quiero es alguien. Y ese alguien es ella.
Voy a mi habitación y luego de aventar mi bolso sobre el colchón, oigo la puerta cerrarse. Él de nuevo. Y todo se vuelve a repetir aunque no quiera. Mis manos cubriendo mi rostro quieren intentar no ver la realidad, pero lamentablemente aún puedo sentir sus labios sobre mi cuello, y sus manos apartando las mías. Cierro los ojos fuertemente, la quiero a ella. Lo que no entiendo es, si esto no me hace feliz, ¿Por qué lo elijo? Y mi subconsciente se queda callada también.
Estoy sobre el acolchado ya sin camiseta, y siento su peso sobre mí. Sus labios capturan los míos mientras sus manos empiezan a bajar desde mis pechos. Vuelvo a cerrar los ojos, y sólo para poder seguir con esto, trato de imaginarla. Su nublosa imagen comienza a formarse, y no importa cuanto lo intente, nunca será lo mismo.
Extraño los recuerdos que tuve con ella, solamente aparece su cálida mirada, continúan apareciendo mis recuerdos, no lo puedo evitar. Aún si digo que esto no funcionará, nada puedo hacer. Vivo con los recuerdos anhelándola. Pero quiero estar con Wilmer porque sé que siempre estará conmigo. Y me conforta saberlo. Me conforta el hecho de que él nunca vaya a engañarme, porque desde siempre lo dijo, nadie más me querrá como lo hace él. Y por eso insisto en no alejarme y abstenerme de cualquier tonto comentario. Tengo miedo, miedo de quedarme sola.
Mi teléfono empieza a timbrar, y abro los ojos de inmediato observando como él besa mi abdomen. Me muevo apartándolo. Y me mira enfadado. Tomo mi celular, y su nombre aparece en la pantalla pero sin un corazón adornándolo, ni alguna imagen ahora. No quería tener problemas con mi novio.
-¿Bueno?-Contesto incómoda mientras Wilmer empezaba a bajar mi ropa interior, y me estremezco ante su tacto, y no por placer, sino por asco.
-Quería pedirte si es que podías cuidar a Buddy una semana más, es que no...- pero antes de poder terminar, la interrumpí.
-Ah, déjalo así-dije intentando contener un gemido, el cual se hizo presente al mismo tiempo en que terminé de hablar.
-¿Estás bien?-preguntó. Y miré frente a mí quedándome en silencio.
Observando el rostro de Wilmer y el movimiento de su cuerpo al ya estar dentro mío.
-Adiós.
Dejo que acabe con lo suyo y pronto siento como se aparta de mí y se recuesta al costado. Respiro hondo y acomodo mi cabello para dirigirme a la ducha lo más rápido posible. Podré acostumbrarme más adelante, después de todo, pasaría mucho tiempo con él.
Luego de ducharme, salgo encontrándomelo en la misma posición, camino hacia él para dejar un casto beso sobre sus labios. Ya estaba más tranquila. Pronto me casaría con él, y estaba feliz por eso. Y además, por lo visto debía dejar de hablar tanto con Madison, porque hoy todo el día se la pasó diciendo que Wilmer no valía la pena y regresara con Dulce. Y sí, esa era la única razón por la cual no podía soportar que Wilmer me tocara hace rato.

Flashback
-Me gustaba la idea de que estés de novia con una chica.
-Madison-alargué intentando que se detuviera ya, iba repitiendo su nombre por más de dos horas en las tres horas juntas que íbamos ya.
-Además, Dulce era muy linda.
-Es muy linda-remarqué la primera palabra, Dulcr es linda, y lo seguirá siendo siempre. Pienso saliéndome del tema. Es que ciertamente me desconcentraba.
-Bueno, sí, y era tu novia, hermana.
-Ya sé-resoplé mirándola-. Igual nunca la conociste.
-Pero me caía muy bien, en cambio Wilmer no, es tan feo.
-Madison, no te dejaré hablar así de él, respétalo, es ahora mi novio.
-¿Y yo tengo la culpa?
-Maddie-solté en tono suave, es que a veces era tan terca. Pero sentía que empezaba a tener razón.
-No sé cómo puedes besarlo-intervino haciendo una mueca de desagrado-. Su barba es tan… ugh, parece mendigo.
-Dejemos de hablar de él, ¿Sí?
-Bien, hablemos de Dulce.
-Tampoco de ella.
-Anahi…
-¿Ahora qué?
-¿Por qué vuelves con el bueno para nada ese y no con Dulce?, ella te quiere, ya sabes.
-No entiendes, Maddie.
-Pero si te lo propusiera, irías con ella y olvidarías todo, ¿Cierto?
-Maddie…
-¿Cierto?-volvió a insistir. Y luego de suspirar, esa sensación apareció de nuevo en mi pecho. No quería mentirle a mi hermanita, y aunque lo admita frente a ella no significaba que dejaría a Wilmer por ella. Era sólo… cuestión de decir la verdad.
-Sí...
Fin Flashback

Debería dejar de pensar tanto en ella y así esto se haría más fácil, pienso mientras escojo la ropa con la cual me vestiré para ir con Buddy al parque.
-¿Salimos más tarde?

Dulce’s P.O.V
-¿Salimos más tarde?-Marissa preguntó mientras acariciaba su pequeña pancita creciente. Sonreí.
-Claro, pero me dejas escoger el lugar, estoy segura que te encantará.


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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:33 am

Capítulo 63: Buena opción
Vuelvo a mirarla, y noto sus ojos sobre mí también. Siento mi cuerpo temblar, y creo que es porque ahora me está sonriendo. Trato de ignorar con todos mis sentidos el hecho de que Wilmer está con ella. Y simplemente me encargo de mirarla, observarla desde aquí. Quiero que esto funcione, espero que lo haga. Suspiro. Estoy imaginándome justo ahora cómo se verían todos luego de que mi Anahi no quiera casarse con él. Y que intenten detenernos mientras corremos juntas, escapándonos de eso en donde nos encierran para poder ser felices.
Wilmer llama su atención, y pierdo por completo esta. Giro para ver a mi prima y está sonriéndome de oreja a oreja. Mis mejillas arden y la bajo para evitar que las vea rojas, pero sé que es imposible, porque me conoce, y aunque no vea mi rostro, está segura que estoy sonrojada.
-Si vas a los servicios, apuesto a que te sigue-guiña, y hago un gesto de indignación.
Pf, como si quisiera hablar con ella. Está bien, sé que han pasado seis días, pero aún no me sentía preparada para empezar a acercarme. Había quedado como meta para mí misma, hacerlo después de que regrese de la casa de mamá. Justamente le había pedido a Anahi que cuide de Buddy una semana más porque iría a Dallas. Y no quería, tenía miedo de hablar con ella ahora.
-¿Por qué querría que lo hiciera?-le pregunto tranquila. Ignorando el hecho de que ahora Anahí había volteado a verme de nuevo.
Definitivamente me negué, me negué hasta que Marissa me convenció, aunque básicamente no lo había hecho, sólo tuvo que amenazarme y listo, fue suficiente. Camino hacia los servicios, nerviosa. No sé por qué le hice caso. Al llegar no hay nadie más, y espero por unos segundos mirándome al espejo y nada. Lo sabía, sabía que era mala idea. Había pasado cerca de un minuto observando la puerta por si se aparecía por ahí, pero definitivamente nunca lo haría. Camino hacia la puerta de salida y al jalar de esta me encuentro con ella. De la misma forma que yo, solo que empujando. Sus ojos se clavan en los míos y ahora me es imposible apartarme siquiera un poco. Abro la puerta del todo para que pueda pasar, y lo hace sin decir nada. Sigo en la misma posición, ¿Habrá venido por mí?, no puedo evitar preguntarme. Y giro un poco para asegurarme de eso. Ella seguía ahí, sólo que de espaldas.
Siento que el mundo se detiene al igual que mi respiración, y los latidos de mi corazón se hacen más fuertes. Tengo miedo, ya lo había dicho. No quiero hablar con ella, pero no negaría que estaba demasiado feliz por tenerla así de cerca, pudiendo oler ese perfume que tanto me gustaba. De repente pienso que tal vez sólo se ha quedado ahí pensando que yo diría algo, y jalo nuevamente la puerta para salir. Pero siento una de sus cálidas manos tomando la mía y me estremezco.
-¿Te quedas un momento?-pregunta amable, y giro para verla. Ella me hace una mueca.
-Claro, ¿qué pasa?
-Es sólo… ya sabes, quiero superarte-dice sin más. Y no comprendo por qué me dice eso. Pero me ha herido, y yo no he hecho nada.
-¿Qué?
-Que se me hace difícil…-susurra aún sin perder la conexión de nuestros ojos.
-Tal vez no debas hacerlo-digo en voz baja, y no sé por qué, mi voz sólo salió así.
-Tal vez deba, pero realmente no quiero superarte.
-¿Entonces?
-Sólo quiero… sólo me estoy arrepintiendo, pero sucede sólo cuando te veo-y muerde su labio inferior. Mis ojos se clavan en esos, esos labios tan rosados que me encantan. Y no puedo ser nada discreta al mirarlos de esa manera peculiar.
-Sé la solución-respondo apenas, pero no puedo decir más porque inmediatamente siento sus labios capturar los míos de forma violenta pero a la vez dulce. Esa singular forma apasionada que ella tiene al besar. Y sus manos suben a mi cuello tomándolo desde atrás. Mis manos sin ser ordenadas corren hacia su cintura y la sujetan con tanta confianza como si no hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez. Inclino mi rostro hacia un lado para poder acercarme más. Y ella comprende lo que hago, porque su rostro también lo gira. Y avanzamos hasta chocar a la pared más cercana, quedando ella entre ésta y yo. Quito mis manos de su cintura y las coloco a cada lado de su cuerpo, como si la estuviera acorralando. Pero sin pasar más segundos, ella toma mis manos y las devuelve a su posición primaria.
Siento su lengua chocar con mis labios y le doy permiso para que ingrese. Mis dedos juegan con el borde de su camiseta y ella nuevamente guía a mis manos, esta vez sobre su abdomen desnudo. Mi cuerpo se tensa al sentir su piel, pero parece a ella no incomodarle en nada. Nos alejamos por unos segundos para recuperar el aliento, y veo como su pecho sube y baja tan rápido como el mío. De nuevo sus labios sobre los míos, y las yemas de mis dedos alcanzando casi su bracier. No quiero hacer algo que ella no quiera, y no sé qué hacer.
-Hazlo, tócame-musita contra mis labios, haciendo que todo mi cuerpo se derrita ante tanta sensualidad. Y sin esperar más, termino de subir mis manos, y aprisiono sus pechos con las palmas de mis manos. Siento mis mejillas arder, siento que no está bien.
-Oh, Dios, lo lamento, pero ya saben, estoy embarazada y no puedo aguantar tanto - Marissa habla rápido antes de adentrarse a un cubículo, mientras yo apenas podía reaccionar y quitaba mis manos de adentro de su camiseta-. Pero chicas, sigan con lo suyo, yo no escucho nada-exclama. Y me alejo por completo incómoda-. De verdad, sí, lo lamento, no debí interrumpir pero se demoraban ya un poquito y… no entraría al baño de chicos, ¿o sí?
Ninguna decía nada. Anahi tocaba sus labios y yo apenas la miraba avergonzada. No era capaz de articular ni una sola palabra. Marissa sale luego de un momento del baño, y de nuevo nos encontrábamos solas ahí. Y no sabía cuánto tiempo había pasado. Pero esto se volvía aún más incómodo.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:33 am

Capítulo 64: Prohíbemelo también
9 meses atrás
Querida Anahi:
Déjame contarte más sobre mí. Porque creo que sólo sabes que te deseo hasta los huesos. Y es que no puedo evitar que mis manos corran a mi ropa interior por el sólo hecho de imaginarte, porque eres increíblemente caliente. No quiero imaginarme el día en que tenga que alejarme luego de que me hayas visto por única vez. Me gusta hacer esto porque de todos modos no te alejarías de mí. Y no pienses que son cursilerías, es sólo que me gusta molestarte. Mejor no hablemos de mí. Ya quiero verte recoger el sobre, ¿Sabías que siempre ando grabándote? No creas que soy una psicópata, aunque tal vez lo sea. Tu cuerpo me incita a hacer este tipo de cosas; desde escribirte, hasta grabar cada movimiento de tu trasero al llegar a casa. Déjame hacerte mía. Pero prohíbemelo también. (...)
De pronto me doy cuenta que sólo fui utilizada al momento en que ella besa a su novio y salen abrazados del lugar. Tampoco quiero estar acá. Pero debo esperar a que mi prima termine su cena.
Tomo mi cabeza con las dos manos y me apoyo sobre la mesa. Esto, todo esto me está matando. Marissa se acomoda a mi lado y me abraza desde los hombros, susurrando.
-Créeme que no funcionará eso de ellos…
-Van regresando como cuatro veces, siguen dándose oportunidades, Mari, es obvio que ella lo quiere demasiado.
-Claro que no, ellos nunca tuvieron algo-suelta de lo más tranquila acomodándose en su lugar-. Esta es la primera vez que están juntos, porque resulta que ella sólo lo busca para no sentirse no querida, y el suele aprovechar eso para tener sexo con ella-suspira triste acomodando uno de sus rubios mechones de cabello detrás de su oreja-. Lo desconcertante es que terminó contigo porque la ‘’engañaste’’
-No me lo repitas…
-Espera-interviene-. A lo que me refiero es, que ella termina contigo por eso y hace unos minutos estaba a punto de follar contigo, engañando ahora a su novio.
-¡Marissa!-exclamo sin tener en cuenta que habían más personas en el lugar-. Mari, no digas esas cosas…
-Mira, yo solo digo lo que vi-se defiende alzando los hombros.
-Pues… no sé qué habrás visto.
-Bueno, tus manos en sus pechos –dijo señalándome con el dedo índice-. Y si no podía ver sus lenguas juntas era porque no tengo visión de rayos equis.
-Ya, basta.
Sin embargo todo el camino a casa no pude evitar sonreír al hecho de que haya estado probando de ese elixir tan delicioso que proporcionaban sus labios. Sintiendo su cuerpo, aunque no del todo. Pero estaba feliz, aunque por otro lado volvía a caer al darme cuenta que ella ya no estaba conmigo. Sin embargo no terminaba de matarme totalmente.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:33 am

Capítulo 65: Con él
Flashback
6 meses atrás
-Pero déjame besarte.
-Lo harás, pero luego de que me digas por que saliste hoy tan temprano con Lauren-me retó mirándome con el ceño fruncido y un puchero. Solté una carcajada antes de hablar.
-Anahi, hemos hablado ya de esto.
-Esa chica es tan pesada -intervino ignorándome olimpicamente.
-Tú sales con Joe y no te digo nada.
-Es distinto.
-Sí, porque él es tu ex novio y Lauren sólo es mi amiga.
-Pero Lauren es linda y me dan celos-afirmó girándose para así darme la espalda.
Sonreí enternecida.
-Joe también es muy guapo y...
-¿Crees que Joe es guapo?-preguntó frunciendo aún más las cejas. Inmediatamente besé su frente mientras tomaba su rostro con mis dos manos.
-Me dan celos-susurré sobre sus labios-. muchos.
Fin flashback

-Camila es mi novia-Afirma Lauren tomando la mano de la nombrada, y por suerte de que mi quijada estaba conectada con mi rostro porque sino se hubiera caído directo al piso. Mi vista recorre a las dos de inmediato por completo y la, por lo visto, novia de mi amiga baja su rostro apenada. Ni siquiera puedo creerlo.
¿Cabello?, ¿Camila Cabello?, ¿Por qué?
No digo que sea mala idea o que ella no le conviene. Lauren podía hacer lo quiera. Y Camila era una chica… pues, ¡No sé!, Camila es la chica más extraña y antisocial de la historia. Totalmente diferente a Lolo.
Mi amiga suelta una fuerte bocanada de aire y acomoda su cabello hacia un lado de su cuello nerviosa. Y su novia al igual que nosotras, se encuentra incómoda. Nadie sin saber que decir, y sonrío para calmar el ambiente.
-Me alegro mucho, chicas.
(...)
-Dulce..-escuché una voz casi irreconocible detrás de mi. Y giré curiosa. Encontrándome con la persona a quien menos esperaba en estos momentos.
Encontrándome con la persona a quien no quería volver a ver jamás. No respondo, y sólo me limito a volver la vista hacia el frente esperando a que Lauren y Camila se dignen a aparecer.
-Que maleducada, señorita-habla de nuevo, tomando esta vez mi cintura. Y me tenso antes de alejar a ese tipo de mi lado. Lo miro con desprecio. Siento que si no llegan esas chicas ahora, no podré contenerme y en este mismo momento saltaré hacia su linda carita de chico mimado y se la romperé como a un papel. -¿Qué tal?-pregunta el muy descarado, mordiendo su labio inferior y sonriendo luego de lado. Y voy a responderle.
Pero esa voz femenina y unicamente suya me interrumpen. Y volteo a verla inmediatamente. Sintiendo que mis piernas no van a funcionar más. El miedo recorre por mi sangre y las ganas de llorar se hacen presentes. La veo acercarse. Por lo visto estaba sola. Vuelvo mi vista hacia Joseph y él alza los hombros. Tomando ahora los míos. Y me aparto de inmediato mirándolo desconcertada.
-Dulce-me llama ella apenas a un metro de distancia y la miro con pena. No quiero que piense mal respecto a esto. Pero Joe no ayuda. Sino se esfuerza en volver esta situación aún peor.
-¿Si, Any?-titubeo nerviosa tomando mis manos entre sí.
-Ven conmigo-me dice tranquila y esto me confunde aún más. Pero cuando estoy apunto de dirigirme a ella. Joe sujeta mi mano, y no la suelta hasta después de decir "Pero estoy hablando contigo" , obviamente dirigiéndose a mí.
-Perdiste, ahora viene conmigo-intervino Anahi sin dejarme hablar. Casi asesinándolo con la mirada. Y esta tranquilidad y las ganas de sonreir me impedían pensar claramente.
-Dije que estaba hablando con ella-masculla mirándola a los ojos desafiantemente.
Y de pronto los ojos de aquella preciosa chica cambian de dirección, y noto un brillo de tristeza colarse en estos en cuanto baja el rostro. No me dejes ir.
Pienso rogando con todo mi corazón. Porque sé que aunque ella ni siquiera tenga derecho sobre mí. O esta "pelea" sea del todo absurda porque yo me iría a donde quería en cualquier momento y ellos no tendrían por qué decidir. Aunque claramente aceptaría por dirigirme con Anahi a donde sea. Me gustaba la idea de que por primera vez ella no me deje ir y decida por algo de lo que estaba segura que quería. Aunque mis esperanzas se esfumaban ahora más rápido mientras ella seguía en silencio.
-Va a venir conmigo-responde del mismo tono rudo. Y abro mis ojos al tope, Lo dijo, dijo que iría con ella, no me estaba dejando sola esta vez, siento que grita mi subconsciente apenas esa articula esas palabras, y tengo ganas de saltar por todo el lugar gritando de felicidad. Porque por más simple que fuera, me había tocado el corazón. Este que ya estaba herido y vendado por la misma chica. Y luego de fulminarlo con la mirada. Se acerca a mí, tomándo mi mano y tirando de esta. Y no tengo ningún incoveniente con que lo haga, por eso me dejo llevar. Salimos del centro comercial y cuando reacciono ya estamos en el estacionamiento. Ella suelta mi mano cuando estamos frente a su auto y la miro confundida.
-¿Qué hacemos aquí?-cuestiono. Ni siquiera tenía idea de que tan rápido habíamos llegado aquí. Y ella gira, mirándome como suplicante y con la respiración agitada.
-¿Qué hacías con él?-pregunta ella en un tono seco, ignorandome por completo.
-Pregunté primero-respondí de la misma forma. Suspiró.
-¿Qué hacías con él, Dulce?-preguntó suave acariciando mi cabello, embriagándome de ese perfume tan delicioso que solía llevar siempre, acariciando mi rostro con las suaves yemas de sus dedos. Transportándome a ese lugar mágico y único del que nunca me pensaría alejar.
-¿Por qué?-pregunté curiosa. Intentando descubrir por detrás de esos ojos chocolates cristalinos la razón por la cual me sacó de allí. Y aunque me imaginaba la respuesta. Tenía la necesidad de escucharlo a través de sus labios. Tal vez sería el inicio de su rompimiento con Wilmer. Y moría porque fuera así.
-Porque...-titubeó sin poder seguir. Por lo visto quería darme una simple excusa y no se le ocurrió nada.
-La verdad-solté segura. Y luego de unos segundos de silencio. Ella por fin se dignó a contestar.
-Escapémonos.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:33 am

Capítulo 66: ''Por favor''
No entiendo que está diciendo, no comprendo que pretende pero me emociona. Y antes de poder articular alguna palabra, ella vuelve a hablar. Haciendo que mi corazón colapse de emociones y las comisuras de mis labios se eleven.
-Vayámonos juntas, quiero irme lejos-susurró cerrando los ojos fuertemente, cómo siempre solía hacerlo cada vez que debía enfrentarse a algo. Ya la conocía-Muy lejos, contigo.
Y sin pensarlo más tomo su mano y la acerco a mi. La abrazo desde los hombros y sonrío. Mi corazón no puede dejar de latir así de rápido y me gusta sentirlo. Siento sus brazos rodearme también y una pequeña risita tímida se escapa de sus labios.
-¿Por qué tanta prisa?-pregunto aún sin poder ocultar la felicidad de mi rostro, aunque tampoco pensaba hacerlo. Me sentía lo suficiente tranquila para aceptar mis sentimientos ahora.
-No puedo esperar a pasar el resto de mi vida contigo-dice tomando mi mano y mirándome dudosa.
-¿El resto de tu vida?
-Por favor.
Dicho lo último toma mis mejillas y se acerca lentamente a mi rostro. Y estoy decidida a juntar nuestros labios también, pero mi teléfono empieza a vibrar desde el bolsillo de atrás de mis jeans y, la siento alejarse.
Quiero tomar ese aparato y tirarlo lejos para seguir con lo nuestro. Pero en el registro dice "Lauren" y definitivamente contestaría aunque debía hacerla sufrir un poco por tenerme esperando allí. Aunque al final valió la pena, pienso al mirar a Anahi. Y por fin contesto.
-¿Ya has visto a Anahi?-pregunta a través de la bocina. Y la sangre me hierve porque interrumpió aquel momento. Aunque también sonrío por el hecho de que se haya desaparecido con intención. Y justo ahora estemos a punto de huir.
-Estaba a punto de besarla-digo directo, y mi acompañante baja su rostro mientras sonríe.
-Wow, son rápidas, ¿Y qué tal?
-Lauren, corta la llamada o realmente iré por ti a quemarte con todo y Camila.
-Andas muy violenta, amiga-dice antes de finalizar la llamada. Y río como tonta para luego guardar mi teléfono en dónde estaba inicialmente.
Anahi no se mueve, sólo está mirando hacia abajo mientras juega con sus pies. Y tampoco quiero acercarme porque estoy nerviosa, aunque feliz.
-¿Vamos?-pregunta una vez que coloca su vista sobre la mía. Y la emoción vuelve a recorrer mi cuerpo.
-Vamos-afirmo sin más. Tomando su mano y atrayéndola hacia mí. Ella me rodea con sus brazos por detrás de mi cuello como solía hacerlo siempre, y apega sus labios contra los míos, moviéndolos lentamente. Haciéndome llegar al mismo cielo y conviertiendo cada duda en nada más que emoción

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:33 am


Capítulo 67: "Sigue así"
Ella quita el techo plegable del auto mientras nos encotramos ya en la carretera. Y el volumen de la radio hace explotar nuestros oídos. Empiezo a sentir la euforia. Me siento como una adolescente escapando de casa con la persona a la que probablemente sus padres no aceptan.
Giro a ver a Anahi y ella está cantando la canción que resuena en la radio, gestualizando tanto creyéndose la chica mala que no era. Y río acercándome a su rostro y dejando un casto beso sonoro en su mejilla. Ella me sonríe y pasa una de sus manos entre mis muslos. Y jalo uno de estos para arrancarle más intensidad a sus caricias, y como si hubiera entendido. Acaricia con su mano desde mi rodilla hasta la parte inferior de mi pierna y la vuelve a subir para ir esta vez por mi feminidad. Me estremesco.
El sol da contra nuestros rostros. Y saco unos lentes de sol de su bolso, el cual me había señalado para hacerlo. Le coloco las gafas luego de ponerme unas yo. Y vuelvo a besar su mejilla.
-¿Y a dónde vamos?-pregunto curiosa acomodando mi cabello. Ella gira a verme por un segundo y vuelve su vista al frente.
-Sorpresa-susurra sensual. Y la observo por un momento intentando calmar mis hormonas. Porque fácil y la hacía mía aquí mismo en medio de la carretera con gente mirándonos.
-¿Falta mucho?
-¿Por?-pregunta más bajo, acomodándose en el asiento.
-Me estás volviendo loca-confieso intentando no ser más directa.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:34 am


Capítulo 68: Mentiras
Sonrío antes de capturar sus labios y con mis pulgares acaricio sus pezones al mismo tiempo. Anaho toma mis hombros y aunque no quiera parar nunca nuestra sesión de besos, la carne es débil. Y decido llevar mis labios hacia sus pechos. Lamiendo alrededor de sus pezones y su piel llevándome al centro de sus pechos para bajar hacia su abdomen. Mis manos acarician sus piernas y vuelvo a subir a sus labios. Sus piernas rodean mis caderas y sin ejercer ningún tipo de fuerza me dejo caer sobre ella sin hacerle daño. Muevo mis caderas logrando sentir nuestras feminidades juntas. Anahí tira su cabeza para atrás mientras muerde su labio inferior y cierra los ojos. Beso su quijada, la cual es la única que tengo a mi alcance. Anahi se apoya sobre sus codos y captura la piel de mi cuello entre sus dientes, rápidamente. Y mis manos recorren su cuerpo hasta llegar a su feminidad. Mis dedos se deslizaron dentro de los pliegues de su vulva, y la acariciaron más profundamente. Introduje dos dedos dentro de ella y los moví dentro y fuera del cálido túnel. Un momento más tarde retiré mis dedos, y los llevé a su dilatado clítoris para dar vueltas sobre él. La observé ahora y estaba sujetándose de las sabanas mientras se retorcía sin poder contener algunos gemidos. Bajé inmediatamente mis labios hacia su clítoris y al simple contacto de mi lengua con éste, Anahi gritó. Devolví mis dedos allí y mi boca buscó la suya para hundirnos en un pasional beso. Acaricié su vulva con mis dedos y definitivamente la sentía más mojada.
Recorrí todo el camino dentro de ésta, y presioné mis dedos contra sus pliegues húmedos. Y volví a su clítoris, frotándolo en círculos cerrados y calientes sobre la superficie de la pequeña protuberancia. Empujé contra él y froté con más fuerza. Escuchando sus gemidos ahora más fuertes.
-¡Oh!-el orgasmo fue brutal, hizo que su cuerpo se doblara, su cabeza cayera hacia atrás mientras su pelvis se convulsionaba en una dura respuesta.
Mis labios se plantaron sobre los suyos y mis labios nuevamente buscaron su parte baja, porque no pensaba privarme del hecho de no saborearla ahora. Abrí sus labios vaginales y adentré mi lengua entre éstos. Escuchando ahora Anahi más excitada. Empezó a elevar las caderas contra mi boca y la observé.
Me miraba también. Estaba cansada, pero parecía que quería más. Acaricié sus piernas y delineé su cuerpo con mi lengua hasta llegar a sus labios. Yo estaba cansada también y me senté sobre su vientre mientras seguía besándola. Saboreando lo último que quedaba de su labial sabor a cereza. Me recosté a su lado y miré sus ojos, los cuales me observaban perezosos.
-Te amo-susurré besando su mejilla y acomodándome bien a su lado. Ella se giró dándome la espalda y deduje que quería que la abrace desde atrás, entonces lo hice. Pero luego de unos minutos escuché sus sollozos. Esto no podía estar bien. La giré para tenerla frente a mí y se apresuró en secar rápidamente cada rastro de lágrimas.
-¿Qué pasó, mi amor?
-Nada, nada-responde negando con su cabeza mientras insiste en secar sus lágrimas, las cuales no se detienen y siguen cayendo alrededor de sus mejillas.
-Any...
-No es nada, lo juro-interviene tomando mi rostro y dejando un casto beso sobre mis labios-. Lo siento.
-No tienes por qué disculparte, princesa-le digo con intención de tranquilizarla, pero empeoran las cosas y las lágrimas empapan su rostro por completo dejándome aún más desconcertada-. Dime que pasa, podré ayudarte.
-No es nada-insiste negando con la cabeza-. Descansa-dice besando mi frente-. Te amo

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:34 am

Capítulo 69: Anahi Puente
Despierto por primera vez en tanto tiempo por los rayos del sol que atravesaban el cristal de la habitación. Y entrecierro los ojos intentando buscar a Anahi en algún lado. Pero no está.
Tiro mi cabeza para atrás y vuelvo a juntar mis ojos mientras cubro mi rostro al bostezar. No sé dónde está mi chica, y palpo sobre las sábanas blancas para saber si es que ella había dejado mi celular aquí, y así era. Enciendo la pantalla y logro ver la hora (09:26AM). No tengo idea de a dónde pudo haber ido, pero siento que está todo muy bien luego de lo de ayer.
Luego de ducharme, mientras seco mi cabello, decido tomar mi celular otra vez. Ella ya estaba tardando mucho y estaba empezando a preocuparme. Ahora ya marcaban las 10:42AM y decido buscar su número para timbrarlo esperando a que su voz suene al otro lado de la bocina y así ella pueda sacar esas dudas de mi cabeza. Porque luego de verla ayer en ciertos momentos tan mal me habían dejado desconcertada, y sabía que no quería dejarla sola nunca más.
-¿Any?-pregunto apenas contestan la llamada, y un silencio incómodo se forma luego de esperar algunos segundos por la respuesta-. ¿Estás ahí, mi amor?-vuelvo a decir, estaba nerviosa.
-¿Por qué llamas a mi novia de esa manera?-me dicen del otro lado de la línea, y mis músculos se tensan al momento de oírlo hablar. No entiendo nada.
Ayer ella tenía su teléfono, hicimos el amor, dijo que quería estar por siempre conmigo, dijo que aún me amaba, además sus cosas están aquí. Pienso mientras volteo a ver la pequeña maleta que había traído.
-¿Vas a responder? No tengo todo tu tiempo, mi prometida y yo debemos irnos al aeropuerto en unas horas-. Insiste ese hombre, y no voy a creerle porque Anahi dijo que estaría conmigo.
Me acerco a las cosas sobre la cama y al abrirla sólo encuentro mi ropa. Ni siquiera cuelgo el teléfono porque caigo al suelo sobre mis rodillas y cubro mi rostro con las palmas de mis manos. Me ha mentido, me ha dejado aquí, otra vez. De pronto siento como la sangre empieza a hervirme, creo que este realmente sería el final. No dejaría que ella me manipulara todo el tiempo. No dejaría que se burlara de mí otra vez.
Te odio Anahi Puente. Te odio tanto que duele como si te amara intensamente.
(...)
No sé dónde estoy, y me encuentro perdida en medio de todo esto. Para mi mala suerte el otoño había llegado muy rudo este año y el viento me empujaba como no permitiéndome huir, y llueven lágrimas desde mis ojos acompañando la ocasión. Mis ojos no reconocen este lugar, y no quiero, simplemente no quiero pedir ayuda. Las luces empiezan a encenderse y la gente corre de un lado a otro empujándome sin darse cuenta. Y me encuentro fuera de una tienda de libros porque un chico con capucha acababa de salir de ahí. Deteniéndonos al mismo tiempo evitando chocar.
-Lo lamento-resoplo acomodando mi cabello sin ganas de entablar una conversación, sinceramente sólo quería que se fuera, aunque justo ahora necesite a alguien, quien fuera, para hablar.
-Descuida, ¿Estás bien?-habla ahora él con un acento singular. Y levanto mi rostro permitiéndome ver a ese tipo quien ya no llevaba la capucha en su cabeza.
Dejándome observar su cabello ondeado y naranja como las hojas que empezarían a caer en unas semanas. Sus ojos buscan mi mirada y me alejo desconcertada. Ahora que lo veo tan cerca y con el ceño fruncido en señal de preocupación siento ganas de llorar. Pero no lo hago, sólo porque no quiero nunca más volver a ser tan débil frente a alguien.
-Sí, no importa-digo al fin, avanzando unos cuantos pasos con la intención de apartarlo de mi vista. Sería mala idea, pienso mientras ignoro sus llamados desde atrás de mí.
-Oye-dice con la voz agitada sujetando mi brazo derecho sin lograr que me detenga-. Puedo ayudar, no quiero meterme en tu vida, pero al menos puedo acompañarte a casa.
-Basta, de verdad no te importa, estoy bien.
-Soy Ed, así me dicen-articula caminando a mi lado en pasos tan largos como los míos sin perder el ritmo, ignorando mi mal humor.
-Bueno, Ed, no llegaré a casa, sólo vete, estaré bien.
-Podemos tomar un taxi y...
-¿Eres una clase de acosador?-intervengo deteniéndome en medio de la acerca en la calle ahora oscura apenas no logro ver a más personas. Pero de lo que sí puedo percatarme aunque allí no vea nada son sus ojos. Tan celestes que te atrapan. Los cuales ahora estaban abiertos a tope.
-No, no, no-niega moviendo sus manos-. No pienses eso-dice rascando su nuca-. Sólo, de verdad quiero ayudar.
-Mucha gente allá necesita ayuda.
-Y tú igual, quiero ayudar.
Suspiro pesadamente y miro hacia otro lado intentando averiguar alguna forma de ir a casa sola, y realmente no tengo ni la mínima idea de qué hacer. No quiero pensar. No quiero ni siquiera recordar. Pero incluso el hecho de pisar este lugar me lo hace más imposible. Vuelvo a mirar al pelirrojo y las comisuras de sus labios se alzan dejándome apreciar una amplia sonrisa sin mostrar los dientes. Parece buena persona.
-Que terco-resoplo y él se encoje de hombros aún sin quitar esa amable sonrisa de su rostro-Realmente no sé cómo llegar a casa-confieso bajando la mirada.
-Muy bien, averigüémoslo-afirma muy convencido.
-¿Averiguarlo?
-También soy nuevo aquí-me dice alzando las cejas.
-¿Qué?
-No perdemos nada... Umm-duda intentando averiguar mi nombre tal vez a través de mis ojos.
-Dulce-le digo segura haciendo una mueca.
-Bueno, Dulce, te aseguro que llegaremos a tu casa-se carcajea-. Lo intentaremos, vamos.
Caminamos por un largo rato sin decir nada, y de pronto lo veo girar hacia mí. Mirándome mientras inclina su rostro a un lado.
-¿Qué?-bufo soltando una carcajada apenas pudiendo sostener mis ojos abiertos porque ahora siento que pesan como quinientas toneladas.
-Que bien, creí que no te reías nunca-dice sonriendo. Y yo giro los ojos-. ¿Es aún más lejos?-pregunta estirando sus piernas. Hago una mueca.
-No sé-me encojo de hombros y él hace un puchero.
-¿Y cómo llegaste aquí?-pregunta. Y no puedo evitar sentir esa presión en mi garganta, ese nudo que amenazaba con dejarme sin respirar, y esa rabia que llenaría dentro de poco mis ojos de fuego.
-Nada-resoplo-Sólo me perdí.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:34 am

Capítulo 70: Evitar más dolor
Anahi's P.O.V
Tres meses atrás.
''Dulce, nunca he hecho esto, nunca le he escrito nada a alguien alguna vez. Pero creo que de todos modos no debería sorprenderme el hecho de que seas tú la que me haga experimentar otra cosa nueva. Te extraño. Y lamento ser tan mala persona siempre pero ni siquiera sé cómo controlar mis sentimientos. Me da tanto miedo quererte porque no confío en mí y no quiero hacerte daño. No me dejes aunque sea yo misma quien te aleje. Juro que intento mostrarme ante ti tal y como soy, quiero abrirte mi corazón sin temor. Espera por mí. Por favor. ''
Me coloco las gafas oscuras antes de salir del taxi y me adentro rápidamente al aeropuerto sin esperar a Wilmer. Pero de pronto siento una de sus manos sujetarme tan fuerte como aquel golpe que acababa de darme minutos atrás en el departamento. No puedo evitar soltar un quejido mientras intento apartarme. Pero a él no le importa y sigue apretando de éste.
-Déjame en paz, ya vine contigo.
-No le habrás dicho a nadie, ¿cierto?
-Suéltame-logro articular con la voz entrecortada debido al nudo en mi garganta.
-Mierda, deja de chillar.
-Déjame ir con ella-sollozo secando un par de lágrimas por debajo de mis gafas.
-Has jugado demasiado con los dos ya, Anahi-masculla avanzando con su maleta hacia la zona de embarque.
-No le hagas nada-insisto como en todo el camino aquí mientras corro detrás de él intentando seguir sus pasos.
-Dije que no le haré nada si vienes conmigo, mierda, ya cállate.
Dice y no me queda de otra. Me quedo callada a su lado hasta que informan que podemos ir haciendo nuestras filas. Giro constantemente a mirar, tenía miedo. No quería que Dallas hiciera nada, ni que Marissa lo haga.
-¿Qué te pasa?-pregunta de mala gana, Wilmer. Y me tenso al oír su voz así de pronto.
-Nada-titubeo bajando la mirada.
-Mañana nos casamos, Anh, deberías tenerme más confianza.
-No quiero ir...-murmuro jugando con mi maleta y no logro escuchar más de su parte. No quiero imaginarme cuanto es su dolor en el corazón justo ahora.
Tal vez ella siente lo mismo que yo. Y me arrepiento haber hecho todo lo que hice. No sé ni siquiera como llegué a esto. Y me da miedo.
-Mejor ríndete, Valderrama-escucho en una voz masculina y ruda a un lado no muy lejos. Y giro a ver. Dios mío, no. Pienso mientras veo a unos oficiales mantenerse en una posición apuntando a Wilmer con sus armas. Mi respiración se acelera y busco alguna cara conocida. Ahí está mi hermana. Llorando a un lado mientras me observa. Y no sé qué hacer.
Wilmer me observa con miedo a un lado mientras eleva sus manos sobre su cabeza, y no soy capaz de decir nada. Todas las personas están tan sorprendidas como yo. Y ni siquiera puedo moverme.
-Wil...
-Cállate-gruñe.
-No le hagas nada a ella, no... no sé cómo Dallas...
-Cállate.
-Wilmer, por favor.
-No le haría daño a ella, no soy tan malo como para hacerla sufrir incluso más después de todo lo que le has hecho-masculla mientras cede ante los policías. Dejando que sus manos sean esposadas juntas detrás de su espalda-. Sólo quería evitarnos más dolor, Any-dice y mis lágrimas siguen fluyendo sin control sobre mis mejillas-. He estado tan enamorado de ti durante tanto tiempo y dolía siempre que sólo me utilices como consuelo cada vez que tenías un maldito problema...
-Lo siento-sollozo caminando a su lado atravesando puertas y puertas para llegar afuera otra vez.
-Nada podrá nunca reparar cada una de las cosas que me has hecho, y que le has hecho a esa pobre chica que se dedicaba quererte tal y como eras. Ni un solo lo siento lo haré pasar ahora. Si la hubieras querido tanto no hubieras sido tan insegura. Me has metido a mí en tus problemas. Dime a dónde voy ahora. Me has utilizado. Y me enoja que incluso yo habiéndote advertido sobre volverte a ver con ella le hayas hecho eso-resopla cuando atravesamos la última puerta del aeropuerto y nos dirigimos a las camionetas-. ¿Te acuestas con ella y le prometes estar toda la vida juntas cuando sabías que nos iríamos a otro lugar?-cuestiona sin esperar alguna respuesta-. Si a eso le llamas amor, entonces ódiala.
Observo como lo adentran a la camioneta y él me mira por última vez. Dallas me toma del brazo y me atrae a ella, abrazándome. Tiene tanta razón, aunque puede que sea un loco sin remedio. Y duele aceptarlo. Me dejo caer al suelo y mi hermana intenta sostenerme.
-Vamos a casa, Any-susurra a mi oído y grito con todas mis fuerzas porque la culpa y todos mis demonios caen sobre mí. Estas malditas cosas que me atormentan siempre, no me dejan tranquila, y quiero morir en este instante porque lo he arruinado y de las dos partes.
Sin pensarlo, ya me encuentro en casa de mis padres y Maddie no deja de llorar a mi lado. Me parte el corazón verla así, pero tampoco puedo calmarme yo. Eddie se lleva a Mad a su habitación y mamá me abraza desde los hombros besando uno de estos, preocupada, y Dallas viene con agua caliente.
-Bebes un poco y vas a descansar, hermanita-Dallas me ofrece la taza de té y hago mi mayor intento por sonreír.
-Gracias, pero debo ir por Dulce-Afirmo. Y siento cómo mamá se aparta de mí para mirarme haciendo una mueca.
-Creo que deberías descansar, mi amor-dice ella acariciando mi cabello. E incluso con la bulla de afuera logro escuchar como mi corazón se parte en pedazos otra vez.
-¿También crees que le he hecho tanto daño que no la merezco?
-La mereces, Any-asiente mamá sonriendo-. Pero... no dejarías que ella te vea así, ¿no?, se preocuparía aún más...
-Además, debe estar... confundida también por todo esto, deja que Mari hable con ella y nos avise cuando esté tranquila y prometo ir contigo a verla.
-La llamaré al menos.
-Any...-duda mi hermana antes de seguir. Mira a mamá y ella asiente-. Dulce debe estar pensando lo peor de ti, pensando que... la has abandonado porque te gusta jugar... Sabemos que no es así, pero... debe ser complicado para ella.
-Dejemos que pase un tiempo-Habla mamá. Y las miro confundida. No quiero, ¿No entienden? No quiero alejarme ahora de ella porque la necesito a mi lado-. ebe estar pasándola igual de mal, pero al contrario de ti... lamento decirte que tal vez ni siquiera quiera verte...
-Mamá-balbuceo mirándola con pena. No quiero pensarlo. Sé que debe estar odiándome. Yo me odiaría también, y Wilmer tenía razón, jugué demasiado con ella, con ellos. Pero no quería perder otra vez. Esta vez estaba decidida a recuperarla aunque mi vida se fuese en ello.
-Anahi, no quiero que cualquier cosa que ella te diga ahora con todas estas cosas combinadas en su cabeza te vayan a afectar...
-Quiero oírla igual, mamá, le he hecho daño muchas veces y ella ha tenido que oírme, quiero... sólo quiero saber que está bien...

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:34 am

Capítulo 71: ''No me odies''
Dulce's P.O.V
El viento golpea mi rostro y me abraza logrando que mi cuerpo se tense al sentir el frío por debajo de mi ropa. Cruzo mis brazos sobre mi pecho intentando darme un poco de calor. Pero realmente no logro nada. De pronto siento mis fosas nasales siendo ahogadas por el perfume del rojito que me acompañó todo el camino a casa.
Y un peso sobre mis hombros del cual provenía eso.
-¿Aún falta mucho?-pregunta Ed haciendo lo mismo que yo hace unos minutos para proporcionarse calor.
-Es aquí de hecho-le digo soltando una carcajada débil-. Gracias.
-Oh, claro, no fue nada-se encogió de hombros-. Me iré ahora, es tarde.
-¿No quieres pasar para tomar algo?
-No, gracias-sonrió-. Mi hermano se enojará-afirmó entre dientes rascando su nuca-. Espero verte de nuevo, cuidado por donde caminas-se carcajeó-. Sería lindo salir a comer, no a encontrar un camino a casa-Reí.
-Lo lamento y lo tomaré en cuenta.
-Muy bien, supongo que me voy-se encogió de hombros-. Mi sudadera, por favor - balbuceó frotando sus brazos.
Ingreso a casa luego de despedirme. Y mis ojos se clavan en esos suyos tan mentirosos y asesinos. Haciendo que mi respiración sea más pesada y esa leve presión en el pecho aparezca por el simple hecho de verla tan decidida levantándose de su lugar y dando un paso al frente como si fuera a irse, o acercarse a mí.
Aprieto la mandíbula soltando un suspiro decidida a marcharme. Y veo a Dallas salir de la cocina con mi prima. Quedándose justo en dónde estaban, sin mover ni un solo músculo más. Doy un paso adelante, no quiero verla ahora. Pero su voz rota atraviesa mis oídos incluso llegando hasta mi corazón. Y este no puede ignorarla.
-Por favor, escúchame-dice, y otro suspiro sale despedido de mis labios. No quiero ser dura con ella aunque me haya matado por dentro. Y no sé qué debo hacer. Porque siento que sólo dependo de ella, y justamente siempre ha sido la única a la que he recurrido aunque los problemas sean con ella misma.
-Estoy cansada-respondo sin emoción y me tomo la valentía de buscar sus ojos ahora cristalizados. Estoy tan decepcionada que apenas siento el dolor y la falta de ella. Y bajo la mirada antes de fijar mi camino con los ojos. De pronto ya estoy frente a la puerta de mi habitación-.Rayos-resoplo sin abrir aún la puerta, apoyándome en esta al verla cerca.
-Por favor.
Quiero abrazarla y llorar con ella pero logro mantener mi postura. Y giro para poder verla.
-¿Qué?
Los minutos pasan, y me siento tan aburrida al tener que verla explicándome quien sabe qué. No quiero oírla, realmente no me importa hacerlo porque conozco a ese lado mío que la ama con intensidad. Y no pienso arriesgarme a seguir manteniéndome a su lado cuando sé que prácticamente a ella no le importa. Se queda en silencio. Y la observo por quinta vez en esta casi media hora juntas en mi habitación. No quería prestarle mucha atención a esto porque terminaría cediendo. Sus manos cubren su rostro y llora como si quisiera sacar de ella algo que la atormenta, aunque tal vez realmente sea eso. Ojalá te esté doliendo tanto como parece, y eso te dure un poco más.
Me mantengo a un lado mirándola seria, y luego de unos minutos por fin sus lágrimas dejan de caer y sus sollozos se pierden en el silencio.
-No quería dejarte ahí, realmente te quiero conmigo por siempre...- Sus ojos brillantes cubiertos por esa fina capa de lágrimas me miran suplicantes intentando sacarme alguna respuesta-.Dulce, por favor, no me odies-dijo partiendo en llanto otra vez-. Te amo, de verdad te amo y mucho-logró articular entre sollozos-. Y lo siento.
-Claro-resoplé cortante. Haciendo mi mayor esfuerzo por mantenerme en mi sitio sin responderle que también la amo, y que me duele como no se imaginaría nadie, nunca.
-¿No dirás más?, dejé a Wilmer por ti...
-Tú podías quedarte con quien querías, Anahi. No me importa, de verdad.
-¡Decidí quedarme contigo!-exclamó levantándose de su asiento. Y muevo mi vista vagamente hacia ella para poder observarla.
-Realmente creo que estás acá porque ya no tienes a Wilmer cerca, deberías dejar de torturarme así. Soy una persona también, Anahi-le digo sin despegar mi vista de sus ojos que me miraban desentendidos-. Y así como te amaba, estoy sufriendo. Creo que... las peores cosas en la vida llegan gratis... incluso aunque tú no tengas la culpa de nada.
-De verdad te amo-susurró sentándose frente a mí. Y suspiro porque quiero dejar de oír a mi subconsciente el cual al parecer no estar de mi parte. Y aun así en medio de esta guerra interna debo soportar ver a la única chica que es capaz de hacerme sentir tan bien pero tan mal al mismo tiempo.
-Yo de verdad lo hacía.
-¿Ya no?-pregunta con sus ojos aguados a punto de explotar en lágrimas. Y no sé si tener que decirle la verdad o hacerme la fuerte y darme un espacio para poder pensar. Sus ojos nuevamente intentando hallar alguna respuesta por sí mismos me miran, y esquivo su mirada porque tal vez lo vaya a descubrir-. Dime, di que ya no lo haces, que no me amas-insiste ella intentando evadir el nudo notable en su garganta, y siento mi interior romperse. Y encenderse en llamas por la furia. ¿Qué pensaba? ¿Que yo podía cambiar tan rápido de decisión como ella? Para nada.
-¿Al menos eres consciente de lo que preguntas?
-Sólo dímelo-masculla.
-¿Esperas que no te ame? Porque juro que estoy en eso.
-¿Algo más que acotar?-pregunta secando aquella lágrima solitaria que acababa de rodear su mejilla.
-Que... te alejes-tardé en decir, y sus lágrimas cayeron con más fuerza, rompiéndome a mí también-. Que quiero olvidarte, por favor, no vuelvas-continué. Sin poder evitar las lágrimas que caían por sí solas al percatarse de mis palabras-. Todo queda aquí, dejemos de insistir-alzo los hombros-. No somos almas gemelas, Any. Creo que debimos darnos cuenta de eso hace mucho para así evitarnos más dolor.
-Entendido.
-Bien.
-Te amo.
-Basta.
-No puedo-susurró apenas audible acomodando su cabello. Amaba que hiciera eso, y definitivamente extrañaría todo tipo de manía suya, pero sentía que me quitaba un gran peso de encima. Aunque cargaría con otro: el hecho de no tenerla cerca. Y eso también me estaba torturando.
Sé que no merece todo mi amor, y todo lo que aún siento por ella. Sé que ha cometido errores de lo peor. Y que no ha puesto siempre de su parte en la relación. Pero la siento indefensa y yo con el deber de protegerla incluso ahora.
Ella baja su rostro antes de dirigirse a la puerta de mi habitación. Y suspiro para no soltar las palabras ''Quédate, te necesito''. Ni siquiera gira por última vez antes de partir. Y siento que ya no puedo respirar.
Me acerco a la ventana que da hacia la calle cuando escucho la puerta de abajo cerrarse por fin. Y la veo con su hermana caminando hacia un auto. ''Deja de torturarte, tú querías esto'', me reprende una voz en mi cabeza. Y cuando vuelvo a la realidad noto que está mirándome. Tomo la cortina y me alejo de ahí. No puedo simplemente ir corriendo tras ella porque no valdrá la pena. Y como dije debíamos ahorrarnos dolor. Pero, ¿quién ama sin lágrimas?
Vuelvo a la ventana y el auto ya no está allí. Es mejor, pienso aún sin moverme de ahí. Y volteo encontrándome con mi prima desde la entrada. Está llorando, y no comprendo qué pasa hasta que la oigo decir: Ella te quiere recuperar, no seas tan dura. No planeamos volver, respondo. Lo harán, Dulce, por eso lo digo, me dice Marissa tomando el pomo de la puerta. Deberías creerme cuando digo que algo se acabó, le respondo seria y ella suelta un bufido y junta la puerta para retirarse. Pero vuelve a abrir la puerta para decir: Quiero que una de sus hijas se llame como yo, e irse

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:35 am

Capítulo 72: Un descanso al corazón
Mi celular sonó, el timbre de mensaje nuevo había interrumpido el silencio en mi habitación, y la luz que radiaba a través del celular hacía que achicara mis ojos para poder ver.
Anahi:
Acabo de recordar
02:09AM
Vuelvo a leer el mensaje por tercera vez. ¿Se ha equivocado, o sigue empeñada en no dejarme dormir hoy? No comprendo, pero bien hubiéramos podido hablar de esto mañana a una hora decente, si querías.
02:13AM
Envío. Y ella responde en menos de un minuto.
Anahí:
Me habías dicho que nunca te irías si es que no lograba estar bien.
02:13AM
Anahi:
No estoy bien.
02:14AM
Bloqueo el teléfono luego de leer los dos últimos mensajes. No quiero responderle. Porque simplemente no tiene razón. Yo enmendé las heridas de su corazón, y está bien, ella no se siente del todo correcta ahora. Pero, ¿quién me garantiza que ella podría curar mis heridas también? Si lo único que había hecho estas últimas horas, fue sólo herirme más.
Mi teléfono vuelve a timbrar. Y no tengo ganas de leer más. No entiendo cómo es que ella no comprende las palabras ''Dejemos de insistir''. Pero sin poder evitarlo, la curiosidad me gana. Y tomo el teléfono otra vez.
Demi:
Déjame amarte
02:20AM
Suspiro y decido contestar. Quiero acabar con esto aunque me duela ahora. Pero debía darle un descanso a mi corazón. Sólo quería dejar de pensar en ella por un momento y es justo lo que sus mensajes ahora no me dejaban hacer.
Déjame dormir.
02:22AM
El teléfono no vuelve a notificar nada más. Y por fin logro conciliar el sueño. Nuestras imágenes, y ella intentando alcanzarme es lo único que tengo a la vista. No quiero alejarla, y me acerco para poder por fin estar juntas. Creo que esta sería la única forma de tenerla cerca cuando no quiera verla ni escucharla mientras soy consciente.
Mi alarma suena entonces, y gruño antes de apagarla. Son las 6:00AM y debería apurarme para llegar a tiempo a la empresa.
-Espinoza , te tengo una sorpresa-dice Harry intentando ser amable. Y hago una mueca siguiéndolo. Al ingresar a su oficina veo a Joe.
Listo Dios, si este es uno de esos obstáculos en la vida que debo superar, .mátame de una vez.
-Que sorpresa-agrega Joe estirando una de sus manos en forma de saludo.
-¿Qué era lo que me quería mostrar, Styles?-le pregunto directa ignorando al patán que acababa de saludar.
-Esto-afirma él muy confiado-. Joe ocupará el lugar que Anahi había dejado, así que espero se lleven muy bien-guiñó el narcisista ojiverde antes de ordenarme que me retire.
Camila me observa seria desde su posición. Y me acerco a ella intentando por fin tener una conversación real con ella.
-¡Hey!
-¿Si?-responde ella. Sí, de hecho no sé qué hacer con esta robot.
-¿Salimos hoy?
-Tengo novia, Dul.
-Ugh, con ella-le respondí obvia de inmediato, nunca intentaría conquistarla... Simplemente porque no es mi tipo.
-¿Estás intentando flirtear conmigo?, si no te acuerdas soy la novia de tu mejor amiga-asegura ella yéndose hacia el ascensor.
-Oh, para nada-negué moviendo mis manos, nerviosa.
-Dul, eres linda, pero... estoy con Lauren-me dice ella y no sé cómo hacer que esta conversación incómoda vuelva a ser normal.
-No intento...-logro decir pero ella me interrumpe.
-No lo niegues tampoco, Dul. No quiero romper tu corazón, pero eso me parece traición. Debería decírselo a MI novia-enfatizó la penúltima palabra antes de desaparecer por el elevador.
Oh, claro que no. Este no es mi día para nada.
El día en la empresa al fin termina. Salgo en busca de mi auto y luego de subir y dirigirme al Starbucks me encamino a casa con el café caliente que acababa de comprar. Mi teléfono empieza a sonar, y busco sin mirar el aparato.
-¿Diga?
-¿Dulce, estás ocupada?-pregunta una voz irreconocible de mujer. Me fijo el identificador y acertivamente no tengo el número registrado.
-¿Quién habla?-pregunto desconcertada.
-Cupido.
-¿Qué clase de broma es esta?-cuestiono al aire para cortar, pero esa voz vuelve a hablar.
-Oh, por favor, no cortes, necesito que me recojas en la escuela.
-¿Quién eres?
-Maddie.
-¿Quién Maddie?-pregunto exasperada deteniendo el auto.
-Por favor, ven a Thurgood Marshall, conoces ¿no?-pregunta ''Maddie cupido'' casi en suplica. Suspiro. De hecho sí, creo que ella sería la única Maddie en la escuela que me llamaría. Espero sólo no encontrarme a Anahi en lugar de a la pequeña.
-Ya voy, no te muevas, luego me explicas por qué debo ir yo y no tu hermana - digo antes de colgar. Y giro el auto para poder ir por ella.
El trayecto es más extenso de lo que creí. Aún peor porque ya estaba casi llegando a casa y su escuela se encontraba casi al otro lado de la ciudad.
-¡Oh, gracias a Dios!
-No es nada...-respondo quitando el seguro de la puerta para que ella pueda ingresar.
-Me refiero a que al fin te conozco, Dulce-exclama con cierta emoción en sus ojos. Me encojo de hombros.
-Eres muy adorable, Madison, y más grande de lo que creí-me carcajeé-. anahi te dice pequeña, es una conchuda.
-Lo sé-se burla ella soltando seguidas carcajadas-. No ha venido por mí, supuestamente debía venir hace tres horas.
-¿Qué?
-No preguntes como conseguí tu número, pero de verdad muchas gracias por venir-me agradeció mirándome triste.
-Oh, descuida, pero ¿por qué no fuiste sola a casa?
-Vivo del otro lado del mundo, Dulce-rió-. Además no traje dinero hoy porque Anahi vendría por mí y ni siquiera respondía mis llamadas, ni nada.
Me dice y suspiro decepcionada, ¿cómo era posible que olvidara a su hermanita?, ni siquiera se comunicó con ella por lo visto para decirle que no llegaría. Sinceramente si la veo ahora, la golpeo.
Estamos a unas cuadras de su casa luego de 40 minutos, contando que nos tardamos un poco pidiendo comida para el camino en Mc Donalds. Vemos a Anahi intentando parar algunos taxis que incluso para su mala suerte van de frente.
-¡Anahi, ni te preocupes!-grita Madison desde su posición captando la atención de su hermana.
Ella sube aun disculpándose con Maddie por más de que la menor le haya dicho ya que no importaba y lo dejaría pasar por esta vez. No nos miramos en ningún momento. O de eso me doy cuenta yo porque no puedo apartar mi vista de ella, y ni siquiera se digna a mirarme para agradecerme aunque eso era lo de menos.
Al llegar Maddie baja rápido luego de depositar un beso en mi mejilla y un soltar ''Muchas gracias''. No muevo el auto porque Anahi sigue aún en el asiento de atrás observando a su hermanita menor mientras ingresa a casa.
-Debo irme-le hago saber cómo si no supiera, captando su atención para que así pudiera retirarse del auto.
-Gracias por traer a Mad-susurra sin mover ni un solo músculo, apenas su boca.
-Descuida-respondo.
-¿Estás muy ocupada ahora?-pregunta mirándome por fin a través del retrovisor.
-Supongo que sí.
-En uno de tus mensajes dijiste que podíamos hablar si quería, de verdad lo dijiste, puedo mostrártelo.
-Sé que puse, Anahi.
-¿Y bien?-preguntó con cierto tono de esperanza. Suspiro.
-Está bien-resoplo para luego admirar esa sonrisa tan perfecta que la caracterizaba. Y enciendo el auto hacia algún lugar no muy lejos de aquí.
Sólo espero no caer en tus redes de nuevo, Anahi. Espero no tener ningún tipo de contacto con tus labios porque no podré evitar que mi corazón se cobije junto al tuyo y se vuelvan uno. Sólo quiero dejar esto hasta aquí al menos temporalmente, y espero que todos mis sentidos estén de acuerdo conmigo ahora por esta decisión.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:35 am

Capítulo 73: Algo que no somos
Conduzco directo a la cafetería más cercana. Era básicamente el único lugar en el que podíamos sentirnos tan a gusto. Al llegar ella baja inmediatamente para abrir el lado de mi puerta y ayudarme a salir. No la detengo, pero fastidia aunque sea por un lado lindo. Sus tersas manos recorren las mías al tomarlas. Y apenas puedo cerrar la puerta para seguir camino adelante.
Anahi intenta seguir el ritmo de mis pies, pero voy más adelante para evitar que nuestras manos se vuelvan a juntar otra vez, y lo logro hasta antes de ver a mi amiga con su novia y unos helados. Y nuevamente el contacto de las yemas de sus dedos con la palma de mi mano revolvió todo por dentro de mí. La nombré para llamar su atención y ella levantó su rostro elevando al mismo tiempo las comisuras de sus labios, convirtiéndolos en la sonrisa más bella que había visto en todo el día, podría decir incluso la más real. Rompí el lazo que nos unía entre nuestros dedos y me miró desentendida luego de un segundo. Niego, y lo hago otra vez.
-¿Ahora qué?-pregunto escondiendo mi rostro de la vista de las dos chicas que se encontraban a unas mesas de nosotras. Sólo para evitar un momento incómodo.
-Sólo... quería decirte que...-dudó antes de hablar, y por fin luego de un suspiro soltó-. podemos empezar de nuevo, ¿no crees?-pregunta animada. Y mantengo mis ojos sobre los suyos para que deje de bromear, aunque por lo mismo lo decía en serio. Suspiro y entreabro los labios ligeramente para hablar, pero una voz conocida me interrumpe.
-¡Chicas!
Observo a Anaji voltear a ver y sonreír al verlas. Cierro los ojos, esto no por favor.
Ellas vuelven a llamar y mi acompañante me mira sonriendo de una forma traviesa. Empiezo a respirar cada vez con más dificultad.
-¿Vamos?-pregunta antes de capturar su labio inferior con sus dientes. Y no puedo evitar mirarlos hacer tal acción y relamer mis labios simplemente por inercia. No sé por qué lo hice. Y no sé por qué aún no dejo de mirar sus labios. Pero sé que tampoco quiero ver sus ojos ahora. Debe estar burlándose de mí.
-Vamos-Afirma ahora acercándose a mí de forma peligrosa.
Me apresuro antes de que vuelva a hacer lo mismo que al salir del auto. Y ella me mira sonriente tomando mi mano, y de pronto siento sus labios tocar los míos por medio segundo y volver a alejarse. Ese momento se detiene, es increíble que siga pensando que somos algo que no somos, simplemente me desespera que haga eso y lo tome como cualquier cosa; simplemente me enoja. Sé que tengo una cara ridícula ahora porque apenas logro verla reír bajo y jalarme a su lado para acercarnos a la ojiverde y su novia.
-¿Qué tal?-pregunta Anahi muy animada. Y ellas sonríen en respuesta antes de que la pelinegra hable.
-Creo que no tan bien como ustedes, chicas-sonríe aún más amplio antes de seguir-. No sabía que habían...
-No somos nada, maldita sea-intervengo quitando bruscamente la mano de la cual me sujetaba, y me mira asustada.
-Hey-me llama Lauren y la miro enojada.
Salgo de ahí, sentía que me ahogaba y que tal vez me desmayaría en tan sólo segundos si me mantenía ahí. La siento tomar mi antebrazo y la aparto rápido, no me importa ahora que le vaya a pasar o si se ha caído. Pero el sólo pensamiento me hace girar a verla, y sus ojos culpables me miran a través de la cortina de su cabello cubriéndolos así.
-Lo siento-se disculpa tomando su brazo apenada. Y quiero seguir siendo dura con ella pero no lo logro.
-No importa-resoplo ya más calmada. Y ella baja su rostro hacia sus zapatos como si fueran lo suficiente entretenidos. Nadie dice nada, y logro ver a mi amiga observándonos desde a través del cristal del lugar.
-¿Te llevo a casa?-intento ser amable aunque me haya comportado mal y lo sabía. Ya sentía culpa. Y más aún al verla así.
-No te preocupes, puedo ir caminando-dice encogiéndose de hombros.
-Vamos.
-Dulce... de verdad quiero empezar otra vez-Y suspiro de nuevo cansada de lo mismo antes de responder.
-Si mi corazón no estuviera así de roto ahora, tal vez estaría lista para amarte otra vez-recibiendo una mueca por parte de ella. No estoy del todo feliz. Tampoco me siento del todo mal. Pero quiero abrazarla porque siento que ella lo necesita. Y antes de acercarme yo, siento sus brazos rodearme desde el cuello para escuchar en susurro algunas palabras de arrepentimiento por parte de ella.
La atraigo más a mí. No sé como me puede manipular de esta forma de un segundo a otro. Y me doy cuenta que extraño tenerla así, tan cerca.
Dios, Anahi.
Me hago tan vulnerable si se trata de ti. Te odio tanto pero te extraño más

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:36 am

Capítulo 74: No deberías volver
Han pasado algunos meses y Anahi viene siempre desde hace unas semanas. No hablamos y apenas intercambiamos saludos. No me gusta estar así, pero sentía que debía alejarme. Salgo de casa antes de que ella ingrese y sólo me mira apenada sonriendo un poco.
-¿Vas a salir?-me pregunta casi en un susurro, y logro oírla pero no quiero quedarme a conversar ya que iba a llegar tarde al bar en el que cantaría mi amigo de pecas naranjas. A Marissa no le caía bien, y era esa la razón por la cual él se sentía incómodo al venir-. Dulce..-vuelve a llamarme, pero esta vez más alto.
-Dime-respondo haciéndome la desentendida y la observo hacer una mueca en desacuerdo.
-¿Mari está en casa, no?-pregunta bajando el rostro, y no comprendo, no le veo nada de malo en su verdadera duda pero aún así me decido en responder.
-Si no estuviera, no te dejaría pasar-mascullo para luego seguir con mi camino. No giro a verla y no lo pienso hacer tampoco.
Al llegar al lugar él me saludo desde el escenario tan sólo moviendo su cabeza. Sonrío. Es extraño estar por fin en una de sus presentaciones de las cuales me había hablado. Me ha caído muy bien tenerlo cerca, es realmente agradable.

Flashback
-Oh, vamos ¿No puedes ir más rápido?-pregunto indignada mientras intento ingresar al metro, pero un tipo de capucha se demora siglos acomodando su guitarra para entrar. Entonces se hace a un lado apenado.
-Oh lo lamento-dice él levantando su rostro sonrojado. Las puertas se van a cerrar y él coloca su mano para evitar eso. Ingreso rápido luego de su señal y él se acomoda como puede a mi lado. Sonrío.
-¿Ed?-dudo intentando no reír por nuestro segundo encuentro. Espero que todas las veces que nos veamos no sean así de inesperadas.
-Sí, Dul-afirma bajando su rostro el cual había tomado el mismo color que su cabello ahora que acababa de sacarse la capucha.
-¿Qué haces aquí? -pregunto curiosa, se suponía que él vivía muy lejos de la ciudad.
-Trabajo por aquí, ese día luego de dejarte en casa vi un lugar con micrófono abierto todas las noches y creí que sería una buena oportunidad de mostrarle al menos a la gente de allí en qué soy bueno-se encogió de hombros-. No me pagan nada pero realmente esperaba volverte a ver.
Fin flashback

-La siguiente canción es mía, espero les guste-soltó sonriendo mientras acomodaba las yemas de sus dedos sobre las cuerdas-. Quisiera que me acompañen a cantar aunque sé que no saben la letra, pero veremos que hacer-rió bajo-. Es Lego House, disfrútenlo-finalizó empezando a tocar las primeras notas.
I'm going to pick up the pieces
and build a Lego house
//Voy a recoger las piezas, y construir una casa con piezas de Lego, si las
cosas van mal, podemos derribarla.//
My three words have two meanings
but there's one thing on my mind
it's all for you
//Mis tres palabras tienen dos significados, pero hay sola una cosa en mi
mente, es toda para ti.//
And it's dark in a cold December
but I've got you to keep me warm
if you're broken I will mend you
and I'll keep you sheltered from the storm
that's raging on now
//Y está oscuro en un frío diciembre, pero te tengo a ti para mantenerme
caliente, si estás rota, te arreglaré y te mantendré a cubierto de la tormenta
que ahora está rugiendo.//
(...)
Él se acerca a mi asiento luego de que el show terminó y me levanto para saludarlo con un abrazo.
-¡Me ha encantado!-exclamo sosteniéndome desde sus hombros-. ¿De verdad lo has hecho tú?-pregunto emocionada, y él sonríe.
-Sí, mas bien, lamento la demora-asintió bajando su rostro-. ¿Quieres ir a cenar?
-¡Claro!
Llegamos al restaurante y el mesero nos lleva a una mesa. Ed está nervioso y me mata la curiosidad por saber, pero aún así no pregunto nada. Cada vez se hace más tarde pero no me importa, él está muy emocionado contándome cada una de sus experiencias desde que, por lo visto, se mudó acá. Él estaba muy feliz de que a muchas personas cada noche les guste su trabajo. Y además estaba muy seguro de que algún día algún representante importantísimo se le acerque para darle una de las mejores propuestas que pudo escuchar alguna vez.
Llegamos a casa y se despide tan tímido como siempre. Mañana saldríamos porque dijo que tenía más cosas que enseñarme y sin duda acepté. La televisión está prendida y mi prima se encuentra mirándola.
-¿Que hay?
-Sólo veo Tom y Jerry-responde fría. Y me acerco para ver si algo anda mal.
-¿Pasó algo hoy?-le pregunto amable y me mira obvia.
-Prima, de verdad me gusta que seas feliz... pero se trata de mi mejor amiga la que sale lastimada...
-¿De nuevo con eso?
-¡Anahi está muy mal!-exclama elevando los brazos-. Se acaba de ir a casa de sus padres porque no soporta estar esperándote sabiendo que tal vez ya eres novia de ese teñido-resopla furiosa. Frunzo el ceño antes de responder.
-¿Qué le importa?, le dije que no funcionaría otra vez, que no debería volver a insistir, que no debería volver, y no tengo nada con Ed, porque sí, tiene nombre ese ''teñido'' .
-Dul-suspira pesadamente-. Harás lo mismo que ella con Wilmer si insistes con ese ''Ed''-remarca la última palabra señalándome.
-No hago nada con él-aseguro y ella bufa.
-La quieres a ella e intentas salir con él. Está mal de cualquier forma que quieras mirarlo.
-No le veo lo malo.
-No puedes olvidar a alguien al salir con otra persona...-dice y suelto una bocanada de aire-. ¿Qué tal si se enamora de ti?, y sé que sólo quieres jugar, cómo ella, ¿No?
-¿Cómo estás tan segura de que aún la quiero?, yo sólo quiero salir con Ed, no estoy jugando.
-Las conozco, están tan confundidas cómo cuando no eran nada-alzó sus hombros-. Y hablas así porque ella no está saliendo con nadie, porque sé que te estarías muriendo como ella ahora mismo.
No vuelvo a responder. No me importa seguir hablando con ella. Giro para ir a mi habitación, pero la puerta de la entrada se encuentra frente a mí. Y unas voces alrededor me gritan su nombre. Tal vez Marissa sí tenía algo de razón, aunque yo tenía una idea mejor. Doy un paso al frente y giro a ver a mi prima la cual ahora está sonriendo. No quiero darle el gusto pero no puedo evitarlo.
-¿Casa de sus padres dijiste, no?-le pregunto sin más y ella amplía su sonrisa asintiendo rápido-. Bien, ya vengo-aseguro dirigiéndome hacia la puerta-. Pero no te preocupes si no lo hago.
-Oh, para nada, está bien si no regresas.
-Si caigo en la comisaría tú serás la culpable-
-¿QUÉ?, ¡Oye espera!, ¿Qué vas a hacer?, ¡Dulce!-la logro escuchar ya desde afuera.
Será una noche larga, Anahi.

Anahi's P.O.V
Querida Anahi:
Estoy muy enamorada de ti.
Leo y cubro mis labios antes de sollozar más fuerte y que mi hermana logre escucharme. Recuerdo tan bien esto y extraño cada momento a su lado. Creo que después de todo esta sería la única forma de poder dejar de extrañarla cuando la tengo en frente. El papel se moja un poco debido a mis lágrimas y decido volver a guardarlo en el folder que me había regalado Dulce antes de todo esto.
-Anahi te han venido a buscar-canturrea Dallas mientras viene a hacia nosotras.
Nadie viene a buscarme nunca y no me interesa ir a atender ahora.
-¿Quién?-pregunta mi hermana menor más interesada que yo.
-Fíjate tú-le dice Dallas sonriendo y Madison corre hacia la ventana que da hacia afuera.
-¡Oh por Dios, Dulce!-chilla mi ''pequeña'' e instintivamente salto literal de mi posición para ir hacia ella.
-¿Qué haces...-logro decir emocionada al abrir la puerta encontrándome con la realidad, o mejor dicho, encontrándome con un repartidor de pizza sin uniforme y una guitarra. ¿En qué estaba pensando?
-Son 10 dólares con 30-dice el chico entregándome la caja.
-No pedí pizza.
-Oh, hermana, lo hicimos Dallas y yo-alzó los hombros antes de tomar la caja y entrar a casa.
Luego de pagar voy a hacia ellas. Me han engañado y siento que debo utilizar la técnica de venganza Puente, o al menos quitarles la mitad de la pizza y quedármelo yo sola.
-Entonces sí que corres rápido si te dicen su nombre-se burla mi hermana mayor y mi rostro se mantiene serio. Porque ella sabe que está pasando y aún así piensa bromear con eso, aunque de todos modos no me hacía sentir mal sino con ganas de sonreír al simple hecho de escuchar su nombre aunque me rompa por dentro-. Oh, lo siento-se disculpa Dallas dejando el pedazo de pizza sobre el cartón.
-No pasa nada, iré arriba-les aviso acercándome a ellas y quitándoles la pizza entera-. Lo pagué yo-guiño antes de salir corriendo escaleras arriba hacia mi habitación siendo seguida por ellas.
-Hermana, hermana, yo no dije nada, fue Dallas, yo no-se quejaba Maddie mientras intentaba entrar a mi alcoba.
-¡Está tan delicioso!-exclamo para luego soltar una carcajada.
-¡Por favor, Any!-Maddie de nuevo y creo que voy a ceder sólo porque la amo demasiado. Pero antes de decir algo escucho la puerta otra vez, y por lo visto Dallas quien se había encontrado en silencio al lado de la menor iría a abrir.
-Quizás ahora sí es Dulce-dice Madison riendo.
-¡Lo siento Mad, perdiste tu oportunidad!
-Anahi, no seas tan molestosa, ni siquiera estás comiendo, te conozco-me reta la pequeña y al fin salgo de la habitación.
-Ugh, está bien, saca unos refrescos de la nevera y los llevas al living
-¡Entendido!-asiente bajando rápidamente y la sigo. Ella tenía razón, después de todo yo no era tan mala persona.
-Anahi, te buscan-Dallas de nuevo. Pongo mis ojos en blanco.
-Si has pedido otra pizza no pienso pagarla, Dal-le aviso acomodando cada porción en un pequeño plato.
-Lo digo en serio, Any-se ríe-. Mad, ve a ver quién es porque aquí la enojona no me cree-masculla sentándose a mi lado.
-¡Está bien!-interviene nuestra hermana yendo hacia la misma ventana de hace rato con los refrescos aún en la mano-. Oh... es Dulce...-avisa confundida.
-No caeré esta vez, señorita Delagarza.
-Hablo en serio, Puente-afirma aún con cierta duda. Y río tomando la porción que me toca y llevándola directo a mi boca.
-¿Ah, sí?, entonces, ¿qué esperas? ¡Déjala pasar!-exclamo simulando emoción. Estas chicas se la pasan molestándome todo el tiempo.
-¿Segura?-pregunta Madison y le hago una seña apenas pudiendo pasar el pedazo grande que me había metido a la boca-. Bien-asiente encogiéndose de hombros y abriendo la puerta-. Mi hermana dice que pases-escucho detrás de mí. Y giro rápido.
¿No estaba hablando en serio o sí?
-Gracias-la escucho decir, Dios, es imposible equivocarme si se trata de ella. Y aún con el trozo sin pasar en mi boca la veo entrar por la puerta de mi casa y quedarse observándome raro. Cubro mi rostro y me giro para dejar de verla.
-Te odio, Dallas Puente-susurro una vez que escupí la pizza. Y ella se ríe alto. Bien, sé que fue mi error dejarme llevar, pero si hablaban tan en serio me lo hubieran advertido! Oh, alto, si lo hicieron... ¡Rayos, Anahi eres una bruta!, me regaño a mí misma antes de volver a escuchar a mi hermana.
-Oh, pero Dul, acércate, estamos en familia-afirma mi hermana mayor haciéndole señas e intento esconderme, no quiero que me vea.
¡Tenía un trozo de pizza en la boca sin pasar, creerá que soy una animal!
-De hecho, solo venía a hablar un momento con Anahi-dice ella, sé que se ha acercado pero no la veo porque tengo mi rostro entre mis piernas mirando el suelo.
Que vergüenza. Pero olvidando el hecho incómodo. ¿Qué hacía ella aquí?

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:36 am

Capítulo 76: Reparar un corazón
-¿Ed?-respondo apenas veo que me está llamando.
-¿Pensaste lo que te dije?-me pregunta, y sé que está sonriendo.
-Uh, sí-afirmo y un auto detrás de mí hace sonar el claxon ya que me había quedado estacionada en media calle. Escucho su risa por detrás de la bocina.
-¿Estás yendo por... -¡Hey, puedo entregar eso por ti? -no lo creo -Vamos, me miras desde al frente -por qué? -Mi novia está adentro, te lo pago ahora -de acuerdo son 30 dólares.
-¿Ed?
-La última pizza de la noche, señorita-se carcajea.
-¡No vendes pizza, Edward!-exclamo confundida. Él acababa de salir del bar y ahora resultaba repartidor? Esto me está matando.
-Quiero asegurarme de que no estés en la casa de tu Anahi-bromea, porque justamente habíamos estado hablando sobre ella antes y me había dicho que mañana le dijera que estuve con ella arreglando cada una de las cosas de las que debíamos hablar.
-¿Mi Anahi?-río, porque me gusta como suena, pero vuelvo a fruncir el ceño. ¿Qué le pasa?-. Oye, ¿qué haces?
-Son 10 dólares con 30-escucho decir a él y a Anahi responderle que no pidió pizza. ¿En qué se ha metido este Weasley?
-¡Hey, Ron!-lo llamo para que me explique esto que acaba de hacer, pero como lo esperaba me habla de otra cosa.
-¿Qué escogiste?, espero que estés de camino aquí-afirma riendo otra vez.
-¿Qué haces en su casa?-le pregunto directa.
-Sólo pasaba, vivo a unas calles, ya sabes.
-¿Has ido caminando?
-Sí, y mira, gané como repartidor, tengo 10 dólares, luego te los doy, me siento mal por haberle cobrado a tu chica, tal vez y luego le compras un helado con eso-se ríe.
-Ed...
-Dulce, ella es buena, ha cometido esos errores inocentemente, te lo he dicho ya-lo escucho decir y suspiro.
-Sí ya sé, estoy yendo para allá...
-¡Wow!-grita con satisfacción-. ¿Entonces sí funciono como cupido?-me afirma o me pregunta, no lo comprendo.
-Tal vez-sonrío.
-Te dejo, mañana hablamos, quiero que me cuentes detalladamente cómo es que hicieron el amor salvajemente, es que me da curiosidad de cómo pueden hacerlo, Dul y hablo en serio.
-¡Estás loco, no te diré nada!
-¡Entonces si lo harán!
-Quien sabe-me carcajeo antes de volver a oírlo.
-Lo sabía, te quiero, nos vemos mañana, sin falta Dulce.
-Ahí estaré, adiós-corto la llamada y respiro hondo. Estoy lista, o eso creo. Enciendo el auto y conduzco camino a su casa. Rayos estoy temblando.
Bajo como puedo y llego a la puerta. Sé que se lo he practicamente prometido a Ed aunque necesariamente no debo hacer todo lo que me diga, pero realmente también la necesitaba a mi lado como me lo habían dicho todos. Y sí, no importan todos pero yo misma no puedo vivir sin ella y lo sabía.
¿Cómo es que podía ser tan tonta? Ella se quería acercar y tan estúpida yo que no la escuchaba. Toco el timbre y espero a que alguien responda. Espero sólo no estar llegando tan tarde. Ojalá y me perdone. Mis manos empiezan a sudar en cuanto escucho algunos pasos más cerca y mi respiración se entrecorta. ¿Qué debo hacer?
-Dulc-me nombra Dallas sorprendida al abrir la puerta y abro los labios decidida a hablar, pero ella me interrumpe-se a que vienes, ya la llamo-guiña volviendo a cerrar la puerta en mis narices. Rayos, Dallas era tan especial.
(...)
Subimos a su habitación y ella en ningún momento se digna a mirarme. Quiero morir ahora mismo, tal vez se ha cansado de esto.
-¿Estás enojada?-pregunto dudosa y sólo niega mirando al piso. Me hace sentir más nerviosa y ya olvidé que decir-. ¿Prefieres que me vaya?
-No, no pasa nada, ¿a qué has venido, Dulce?-dice ella intentando sonar cómoda pero sé que no lo está.
-Puedo venir otro día, Anahi...
-No insistas, dime a qué has venido-ella hace una mueca antes de mirarme por fin, y en cuanto nuestros ojos se encuentran sus mejillas se sonrojan.
-Es sólo... quería que me perdones-resoplo una vez termino de hablar y sonríe débil.
-Está bien-asiente de pronto, y me siento aún más confundida.
-¿De qué hablas?-pregunto ahora yo y ella acomoda su cabello mientras suelta una risita.
-Que está bien, te perdono, por lo que sea-sonríe-. perdóname tú también...por lo de... ya sabes-hace una mueca triste.
-Es que, Anahi no me has escuchado.
-Oh, de acuerdo, dime-y río debido a su linda carita inocente.
-Bueno, sé que he sido muy tonta por tratarte de esa forma estos últimos meses es sólo que no sabía de qué manera expresar que estaba herida, y lamento, me arrepiento más bien de haberte dicho que quería alejarme y que no intentáramos más. Te quiero, o mejor dicho, te amo y nunca dejaría de hacerlo, es sólo que me sentía terrible y me enojaba incluso verte y-Ella se ríe y me detengo.
-Respira-dice echándome un poco de aire-. Está bien, me equivoqué también - me asegura con una de las más sinceras miradas de las que sólo ella sabía dar.
-Discúlpame por ser tan terca, de verdad que me arrepiento de cada una de las cosas que-
-Dulce, me harás llorar-dice y muerdo mi labio inferior porque parecía que esa manía suya se me había pegado a mí también. Y corro a abrazarla sin esperar más-. Oye-se queja riendo y me es extraño oírla decir eso porque odiaba esa palabra.
-Perdóname-susurro sintiendo sus brazos sujetarme alrededor de mi cintura y su rostro acomodarse en mi pecho-. Any...
-Dije que está bien-respondió con la voz entrecortada, y me separé de inmediato para poder observarla-. No me mires, abrázame-me pidió volviendo a sujetarme para apegarse a mí.
-¿Estás enojada?-pregunto de nuevo.
-Nada de eso, me da tanta rabia de que ahora me digas esto y probablemente mañana vayas a darte muchos besos con tu novio-balbuceó acurrucándose más.
-Me harás llorar-le respondo bajando mis manos hacia sus brazos-. Mírame, sólo un momento-le pido y se aleja lentamente aún sin mostrarme su rostro-. Eso pasa porque no me dejas terminar-suelto una carcajada-. Me arrepiento de cada una de las cosas que te dije en cuanto nosotras. O cada acción inmadura mía. Lamento haber sido tan estúpida, Any. Aún peor intentando negar mis sentimientos en cuanto a ti. No estaría con nadie más ahora porque sólo tú ocupas toda mi cabeza y mi corazón. Y te lo digo no sólo para que me perdones, sino para que me des otra oportunidad-y apenas lo digo ella se lanza hacia mi y caemos al piso quedando yo sobre ella.
-No me lo creo-me dice sonriendo y cubre sus labios con su mano mientras me sujeta con la otra.
-¿No te ha dolido?-le pregunto riendo un poco y ella niega rápido cambiando de tema.
-¿Sabes que nunca hemos tenido una cita porque de todos modos sabríamos que terminaríamos juntas?-me pregunta ella muy rápido y sonrío tomando su cintura aún en el suelo.
-Ya sé-asiento mirando sus ojos y ella sonríe de forma aún más amplia.
-¿Entonces no necesitaremos citas otra vez?-me pregunta feliz.
-Si quieres podemos-apenas digo porque ella me interrumpe.
-¿Besarnos?
Y lo hago incluso antes de que pueda pensar. Sus manos toman mi cuello y las yemas de sus dedos pulgares acarician mi rostro llevándome al mismo cielo. Y esa deliciosa sensación de tener sus labios junto a los míos me hace sentir como volar.
-Prometo no ser tan idiota esta vez-susurra Anahi sobre mis labios sin dejarme decir algo porque vuelve a capturar mis labios y yo por ninguna razón detendría ese contacto.
Luego de un rato nos detenemos. Estamos recostadas en el piso de su habitación acariciándonos sin decir nada por un largo tiempo. Ella toca mis labios y busco sus ojos a través de los míos y me sonríe.
-Olvidemos todo lo que pasó antes por favor, pero no ignores el hecho de que tenemos ya una historia-asiento y ella continúa-. Quiero hacerte completamente feliz y reparar tu corazón-dice besando fugazmente mis labios, sonrío-. No nos estamos casando pero sé que algún día así será, pero aún así sin importar los anillos prometo que estaré toda la vida para ti a pesar de nuestros problemas. Y tampoco soy doctora pero te prometo ofrecerte cada una de las medicinas que fueras a necesitar cuando estemos tan arrugaditas como pasas.
-Basta-la detengo riendo un poco-. Me harás llorar de verdad-ella sonríe.
-Quiero estar contigo siempre, Dul.
-Sí, oye, ya entendí-bromeo esperando que me repita eso que extrañaba tanto.
-Se dice ''mi amor''-se queja frunciendo el ceño.
-Ya entendí, mi amor.
-Mejor-se carcajeó-. ¿Vamos abajo?, tengo hambre-hizo un puchero levantándose y apoyándose sobre su codo.
-Pero si cuando llegué estabas devorándote un gran trozo de pizza-remarco las últimas cuatro palabras y río.
-¡No molestes, Dulce!


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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:36 am

Capítulo 77: Juntas
Despierto encontrándola a mi lado durmiendo acurrucada a mí y sonrío apenas toco su rostro con las yemas de mis dedos. Se mueve incómoda y me inclino un poco para besar su mejilla.
-Te has quedado-dice bajito hundiendo su rostro en la almohada como una perezosa.
-Me quedé dormida mirándote, bonita-sonreí y ella hizo lo mismo acomodándose para plantar un lento beso en mis labios.
-¿No debes ir a trabajar?-pregunta apenas me deja respirar.
-No me importa-río y acomodo su cabello el cual cubría su rostro-. Pero debo irme ahora-hago un puchero-. ¿Nos vemos más tarde?
-¿A dónde vas?, ¿no puedo ir contigo?-me pregunta tomando mi mano y hago una mueca para luego besar su frente.
-No vas a querer venir conmigo...
-¿Por qué?
-Iré con Ed, el pelirrojo, mi amigo-me encojo de hombros y ella es ahora la que hace la mueca.
-Está bien por mí, ¡vamos!
Dice para saltar de la cama e irse a duchar. No le tengo la información exacta a Ed sobre lo que quería saber, porque realmente no hicimos nada Anahi y yo. Sin embargo sé que se alegraría por saber que estábamos nuevamente juntas.
Vamos a casa antes que nada para cambiarme y Marissa intenta abrazarnos pero su ya crecida pancita no se lo permite y al final abraza a una por una. Llegamos a mi habitación y Anahi decide encender el televisor mientras yo ingreso a ducharme.
Demoro menos de lo esperado sin embargo mi novia estaba lo suficiente aburrida esperando que prefirió echarse a dormir y no la culpo. Me visto rápido y llamo a mi amigo para avisarle que podríamos salir más temprano y lo escucho emocionado diciendo que mientras más temprano mejor y río imaginando lo que él quería que le dijera.
-Nena-la llamo moviéndola un poco para que despierte y así lo hace, incluso más rápido de lo que esperaba.
-¿Ah?-dice antes de soltar un bostezo-. lo siento
-No te preocupes, recién saldré a encontrarme con Ed, si quieres puedes quedarte aquí durmiendo, de todos modos no tardo-le informo tomando su mano y ella niega de inmediato.
-Vamos-insiste sonriendo y jalándome hacia la puerta.
Llegamos al parque y veo al pelirrojo de lejos muy concentrado en su guitarra.
-¿El toca?-me pregunta Anahi, quien caminaba a mi lado sujetando mi mano.
-Sí, de hecho es muy bueno-sonreí.
-También sé tocar la guitarra, Dulce-se detiene haciendo que yo también lo haga-. Y lo hago muy bien-dice remarcando cada una de sus palabras antes de seguir caminando y río por sus celos pero no le digo nada más.
-¡Weasley!-digo llamando su atención y él se detiene para alcanzarnos.
-¿Qué tal?-me pregunta besando mi mejilla, y mirando a Anahi con una sonrisa.
-Muy bien-río antes de presentarlos-. any, él es Ed, del que Marissa te habrá hablado muy bien-remarco la última palabra y ella sonríe forzosa-. Edward, ella es Anahi, mi novia.
(...)
-¿Y por qué debe escribirte canciones?
-Porque lo inspiro, ¿será?-digo simulando inferioridad intentando evitar la risa. Y ella gira a verme frunciendo el ceño.
-¡El habla de amor en sus canciones!-exclama intentando quitar su mano de la mía.
-¿Y qué, estás celosa?-sonrío acercándome a su rostro para besarla y como lo esperaba, gira su rostro evitándolo.
-Quiero ir a casa-resopla mirando al piso mientras aún seguimos caminando de vuelta a casa.
-¿Y si no quiero y te llevo a mi casa y nos quedamos ahí?-le propongo y ella niega aún si subir su vista.
-Llévame a casa, Dulce-articula apenas y me detengo para girarla y tenerla frente a mí.
-¿Sabes que eres la chica más preciosa cuando estás celosa?
-No me importa-balbucea aún sin mirarme.
-No es bueno ser todo el tiempo así, sabes que te amo-le digo y ella levanta su rostro mostrándome sus ojitos brillosos y aguados.
-Está bien, lo siento y también te amo-me dice tomando mi rostro y besándome lentamente, como cada vez que lo hacíamos.
-No seas tan insegura, Anahi-le digo acariciando sus mejillas y ella sonríe.
-Lo intentaré.
-¿No confías en mí?-hago un puchero y ella niega.
-No confío en el repartidor de pizza-me dice y río tomando nuevamente su mano para seguir por nuestro camino.
-Bueno, él es un muy buen amigo, no pasaría nada, confía-y beso su mejilla siendo muy bien recibida por ella.
-Bien, vamos a cenar-afirma entrelazando sus dedos con los míos. La detengo.
-¿No querías ir a tu casa?
-Prefiero tu oferta-dice contenta y sonrío.
-Está bien, entonces vamos a cenar.
-De acuerdo, algún día te prepararé algo, lo prometo-me dice y asiento feliz-. Ah, sí, y puedo hacer mejores canciones que tu amigo.
-¿Sí?
-Sí, puedo escribirte algo mejor que él y te aseguro que será la mejor canción que hayas podido escuchar jamás y será sólo para ti.

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:36 am

Capítulo 78: No lo olvides
Querida Anahi:
¿Debería llamar a tu puerta ahora mismo y hacerte mía cómo te lo he prometido ya? Creo que no tienes ni idea de cuanto es que debo contenerme para no arrancarte la ropa todos los días que te veo. Me estás volviendo loca y no puedo soportar más si es que sigues siendo tan caliente. Es difícil ahora sólo conformarme con pornografía y mis dedos dentro de ese lugar que te está esperando. Di que ya puedo ir por ti. Di que ya estás preparada para cada una de las cosas que soy capaz de hacerte. Quiero follarte ahora mismo que estás leyendo, Anahi. Me enciendes demasiado. A.J
Llegamos a casa luego de cenar. Marissa me dejó una nota avisando que llegaría mañana porque iría a la casa de los padres de Ryan esta noche. Anahi me mira traviesa, y hago un gran esfuerzo por no lanzarme encima.
-Es hora de dormir-le digo mientras la tomo de la cintura y la atraigo hacia mi. Ella sonríe.
-¿Quieres dormir?-me pregunta con su voz ronca capturando mi labio inferior entre sus dientes. Y sonrío llevando mis manos por debajo de su espalda.
Siento mi parte baja palpitar y mis labios rápido buscan la piel de su cuello sintiendo sus brazos colocarse sobre mis hombros y tirando su cabeza para atrás dándome más acceso. La apoyo contra la mesa y desabrocho su linda falda de cuero bajándola sin esperar más, dejando a la vista sus bragas oscuras. Sus manos recorren mi espalda hasta llegar al borde de mi camiseta y me la quita de inmediato. Sonrío sobre sus labios y la beso con pasión mientras me encargo ahora de subir su blusa para poder quitársela también. Bajé mis labios un poco para besar su cuello otra vez, y mis manos acarician lentamente su cintura, ella deja escapar algunos pequeños gemidos que había deseado escuchar hace mucho tiempo. Prosigo por pasar mis manos por detrás de su espalda para quitarle el bracier negro que llevaba puesto. De pronto esos pequeños, pero hermosos pechos me hicieron no quitarle la mirada por un instante, ella me toma del rostro y me besa apasionadamente como no queriendo que me detenga ni por un segundo. Los besos van subiendo de tono al punto que mi corazón se acelera descontroladamente y mis manos ya tienen ganas de tocarla de pies a cabeza sin detenerse jamás, pero ella me detiene.
-Aquí es incómodo-susurra nuevamente abrazándome sobre los hombros.
-Any, ya estás casi desnuda-me quejé y ella soltó una pequeña risita.
-Por favor, vamos arriba-balbuceó dejando un casto beso sobre mis labios. Ruedo los ojos.
-Vamos-resoplo rendida ante su actitud de niñita.
Junto la puerta y apenas lo hago, siento que me atrae a ella desde mi cuello, para plantar sus labios contra los míos. Sujeto su cintura con delicadeza y nos acercamos a la cama. Mientras nuestras frentes están juntas y nos regalamos miradas y sonrisas cómplices.
La recuesto sobre ésta y procuro no aplastarla con mi cuerpo, ella desabrocha mis jeans pero sin poder bajarlos completamente por mi posición, resopla angustiada y río. Unos minutos después, ya estamos completamente desnudas, incluso nos quité los zapatos de forma rápida, y justo ahora no hacemos más que tocarnos con cariño. Beso su frente, su nariz, sus labios y voy hacia uno de sus hombros mientras ella acaricia mi cabello y sólo sonríe.
-Me siento muy bien así-dice ella apegándose más a mí y la abrazo pasando a besar sus labios con dulzura.
-Aún así no te salvas de que te haga mía, Any.
-No te detendría tampoco.
Habíamos estado mirándonos por un largo rato y no sé cómo es que ahora me encuentro sobre ella haciendo un caminito de besos sobre su piel. Beso sus senos y mis manos se encargan de ellos luego que estoy acercándome a la parte baja de su abdomen. Me detengo un momento para observarla, es completamente hermosa y nunca me cansaría de repetirlo.
Mis manos bajan por las curvas de su cuerpo hasta encontrarse a mi altura, y acaricio sus piernas mientras doy pequeños besos cerca de su entrepierna. Ella gime impaciente y abre más sus piernas dándome más acceso hacia dónde ya estaba pensando en llegar.
Pienso por fin dejar los juegos y me pongo a su altura para alcanzar sus labios mientras me muevo onduladamente sobre ella. Paso mis dedos sobre su feminidad y se aleja un poco para luego volver a besarme. Sin esperar más paso mis dedos entre sus labios vaginales y la acaricio lentamente sintiéndola estremecerse y se apega más a mí para empezar a besar mi cuello.
Palpo sobre su vagina y hago círculos cerrados sobre ésta, presionando un poco empezando a oír sus gemidos y su aliento chocar contra mi oreja y mi respiración se dificulta aún más por la excitación. Meto dos dedos dentro de ese húmedo túnel, los vuelvo a sacar y repito ese movimiento seguidas veces, lentamente. Mis labios recorren todo su torso entreteniéndose en sus pezones mientras aún mis dedos la hacen mía. Me acomodo mejor sobre ella y le da la facilidad de asirse de mis hombros. Beso sus clavículas y me dirijo a su boca. Introduciendo mi lengua en ésta y recorriendo cada centímetro de esa manera. Sé que va llegar porque no deja de moverse y me sujeta cada veznmás fuerte los hombros. Planto un último beso sobre sus labios que ahora compartían con los míos el mismo color carmesí, y quito mis dedos para sustituírlos por mi lengua.
Mi nombre resuena en la habitación vacía de la forma más provocadora proveniente de sus labios. Y mis movimientos se aceleran por dentro de ella, llevando al mismo tiempo mis manos alrededor de sus piernas, acariciándolas con las yemas de mis dedos, y ella no puede detenerse más.
Todos aquellos pequeños gemidos fueron interrumpidos por un grito desgarrador de su parte y mis labios se ven empapados de ella. Minutos después, estamos nuevamente recostadas sobre mi cama y ella tiene los ojos cerrados luego de haber hecho el amor. Supongo que está cansada, y la dejo descansar porque no importa qué esté haciendo, de cualquier manera puedo seguir mirándola. Sé que también me voy a dormir, así que voy por unas sábanas antes, porque sé que en la madrugada haría un poco de frío y quería evitar que enfermáramos cualquiera de las dos. Nos cubro y beso su frente acomodándome a su lado.
-¿Sabes?-pregunta ella en medio de una sonrisa mientras pasa una de sus piernas sobre las mías-. Nunca me había entregado con tanto amor - en medio se ríe, abrazándome.
-¿Sabes?, desconozco en que momento me enamore de ti, pero me alegra haberlo hecho-digo sincera y ella sonríe abriendo por fin los ojos.
-Te amo, no lo olvides-me dice ella tomando mi quijada y acercándome a sus labios otra vez.
Empiezo a creer que besarnos se ha vuelto un vicio nuevo. Y sin dudarlo tampoco intentaría detenerlo. Me encanta sentir sus labios sobre los míos, me hace sentir como si nuestros corazones se volvieran uno sólo. Me encanta ella: Anahi puente.
Despierto al sentir esos que tanto me volvían loca; sus labios, sobre la piel de mi cuello y mi cuerpo ya es capaz de sentir su peso sobre mí. Dejo que lo siga haciendo, y ahora que la observo bien a través de la luz del día que ingresaba por la ventana, me doy cuenta que está con una camiseta mía pero sin ropa interior. Ella empieza a morder mi cuello y empiezo a reír debido al tacto.
-Me haces cosquillas-le digo divertida y la siento alejarse.
-Buenos días-me saluda uniendo nuestros labios por unos cuantos segundos.
-¿Por qué no te has vestido del todo?-le pregunto mirándola por completo.
-Quiero ducharme contigo-dice ella haciendo un puchero-. Tengo algo que hacer en casa y no nos podremos ver hasta más tarde o tal vez mañana.
-¿Por qué?
-Es una sorpresa-sonríe inclinando su rostro a un lado y asiento.
-Entonces corre, ya voy.


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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:36 am

Capítulo 79: Volver
Querida Anahi:
Gracias a Dios y existe el viento. Hoy te vi recogiendo algunos papeles del piso. Lo lamento, sé que soy una mala persona por no haber ido a ayudarte, pero tengo una excusa, aunque no sea tan buena, pero al menos soy sincera: sólo quería observar de otro ángulo tu enorme trasero, ¿es un pecado?, creo que no. Amo tus piernas y desearía poder ver más de lo que llevas puesto por debajo de esa falda tan provocativa que llevas a tu trabajo. No sabes qué daría por al menos ver tu ropa interior. Me tienes demasiado excitada, casi a tus pies. Déjame tocarte al menos una vez. Quiero hacerte mía de todas las formas posibles en este momento y que luego te encargues tú de mí. Lo estaré esperando. A.J
Ella ha puesto música lenta y me toma desde los hombros apenas ingreso al baño. Estamos casi bailando cuando la alejo de mí para besarla lentamente. Amo con locura tocar su piel desnuda y ella lo sabe muy bien por eso se apega más a mí. Recorro su espalda con mis manos y no me detengo sino hasta donde pueda llegar.
Ella se ríe cuando me dedico a acariciar sus glúteos y me acerco a su cuello, otro de mis lugares favoritos de su cuerpo, para besarlo, morderlo y hacer todo lo que ella me permita. Es fantástico que cada vez que hacemos el amor quedemos satisfechas pero si es que tenemos oportunidad al día siguiente lo volvemos a hacer. Toma mi nuca y me acerca más a ella soltando ya desde ahora pequeños gemidos y es lo único que quiero oír también. No podría hacer mucho más si no me sostenía de algo y no entraríamos a la ducha porque había notado ya la tina preparada. Aunque me encantara tocar su precioso trasero sentía la necesidad de recorrerla entera con mis manos. Y subí mis manos para tomar ahora sus pechos con las palmas, mientras las suyas muy traviesas que estaban haciendo lo mismo hace unos segundos bajan a mi feminidad al momento en que caigo en cuenta de que el rojo en su cuello se va haciendo más notable. Me alejo.
-Ups-digo mirando su piel irritada y ella suelta una pequeña carcajada antes de hablar.
-Está bien, déjalo así-susurra acariciando mi clítoris, y me estremezco.
-Oh, Any, detente-me carcajeé intentando alejarme, pero choqué con la pared y ella se mordió el labio inferior apegándose más a mí mientras movía sus dedos, apretando un poco más cada vez.
Sus dedos parecen estar buscando algo más dentro de mí y mis piernas flaquean al momento en que ingresan en mí. Mi espina dorsal se arquea dándole más acceso a todo mi cuerpo. Y siento uno de mis pechos siendo atacados por su boca, sin embargo no puedo abrir los ojos porque es demasiado el placer que me está proporcionando ella. Sus dedos no dejan de moverse dentro mío y sus labios se encuentran ahora en mi abdomen. Haciéndome temblar, dejándome sin poder pensar. Empuja ahora con más fuerza, y su lengua lame desde sus dedos aún dentro hasta cada parte que rodea mi feminidad, y siento que voy a explotar, pero me contengo porque me encanta lo que está haciendo.
La veo debajo mío, arrodillada, disfrutando tanto como yo. De pronto me siento vacía, pero su lengua empieza a hacer el mismo trabajo que sus dedos antes de quitarlos. Lamiendo las paredes de mi feminidad por dentro, haciéndome llegar al punto límite. Y mi cabeza da vueltas y siento como se contraen los músculos de mi parte baja. Siento que me voy a caer porque mis piernas no funcionan más. Pero siento sus labios sobre los míos haciéndome probar un poco de mí también y me abrazo a ella para evitar el contacto con el piso.
-¿Muy bueno, no?-pregunta muy animada sin soltarme.
-¡Fue fantástico!
(...)
La veo salir de casa y ya tengo ganas de detenerla y tenerla sólo conmigo. Pero ya me había advertido de no hacer eso porque de verdad necesitaba ir a casa, y tampoco me dejó llevarla porque según ella tampoco saldría del auto por estar conmigo. No sé que trama, a menos que se haya tomado muy en serio lo de la canción o qué se yo. Sólo quisiera hacerle saber que no importa que hagan las demás personas, ella no tiene por qué demostrar que es mejor si yo lo sé.
La observo parar un colectivo y antes de entrar se despide de mí mandándome un beso y le sonrío. Me entristece el hecho de no dejarla hasta la puerta de su casa, y también el hecho de no haberla besado más de una vez antes de que se vaya, pero aún así me reconforta que me haya prometido volver en la noche con Buddy. Me estoy muriendo de amor ahora mismo y es lo mejor que me puede estar pasando.
Siento que veo las cosas más hermosas, todo es más feliz, y recién me doy cuenta de que Marissa se ve muy hermosa con su enorme viente. La abrazo con cuidado porque acababa de llegar y me mira sonriente.
-Bueno, considerando de que su futura hija se llamará igual que yo-suspira-. Estoy tan feliz de ser nuevamente parte de esto, novia.
-¿Sabes que no te diremos ''novia'', cierto?-le pregunto soltando una carcajada y ella hace un puchero-Y sobre el nombre de nuestra hija...
-¡Hey, ni se te ocurra decirlo!
-No creo...
-¡Shh!, ¡No te creeré nada!-exclama llevando sus manos a los lados de su cabeza, cubriendo sus oídos y tarareando sin parar un ''lalalala''
-Aún así lo hablaré con Any-le aseguro y como por arte de magia me escucha y alza los brazos, feliz.

Anahi's P.O.V
-Frankie, de casualidad... ¿Podrías venir hoy a casa antes de las siete?, tengo una idea y quería que me ayudes, responde cuando puedas por favor, besos.
Acomodo mi cabello en una coleta para que deje que colarse en mi rostro y vuelvo a tomar el lápiz para rayar todo lo que había escrito ya. Es frustrante tener apenas dos líneas buenas y nada más. Tal vez no podía escribir algo mejor que ese chico pelirrojo y me enojaba.
-No eres tan mala ahora, hermana-asegura Dallas quien acababa de entrar a mi habitación con dos refrescos en las manos-.Considera que hace años eras pésima, pésima-se encoje de hombros antes de proseguir-. Has mejorado.
-No ayuda-resoplo arrugando otro pedazo de papel y tirándolo al bote de basura.
-¿Qué has escrito hasta ahora?, déjame ver-me pide y le paso la única parte buena de todo mi desastre con duda, pero segura al mismo tiempo. Sabía que de todos modos Dallas tenía malas ideas, pero necesitaba saber si al menos esto le gustaba a ella-. ¡Que tierna!-exclama apenas termina de leer y bajo mi rostro sonriendo sonrojada-. Eres un amor-se burla abrazándome al instante-. ¡Cántamelo!


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