Cartas eroticas

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:37 am

Capítulo 80: Lightweight
Había estado esperando este momento con ansias, ella me mira asintiendo dándome a entender que puedo empezar, y muerdo mi labio inferior, nerviosa. Coloco mis manos en su respectivo lugar, y cierro los ojos antes de tranquilizarme con un respiro.
-Bien-resoplo decidida y ella se acerca a mí tomando mis mejillas y dándome un rápido pero tranquilizador beso. Entonces sonrío agradecida, y vuelve a hacerlo porque después de todo creo que se da cuenta que no ha sido suficiente. Y le doy gracias al cielo que tenga a alguien así a mi lado, que tenga a Dulce después de todo, y que me pertenezca como yo a ella. Me asiente otra vez y le agradezco antes de empezar.
-Esto que sigue es todo tuyo, espero te guste, mi amor-digo descubriendo como sus mejillas adoptan un adorable tono rojo carmesí mientras sonríe, y le devuelvo el gesto enternecida-. Es Lightweigth, así se llama, pero puedes cambiarlo, si quieres. Aquí vamos.
The slightest words you said / Have all gone to my head / I hear angels
sing in your voice / When you pull me close / Feelings I've never known /
They mean everything / And leave me no choice.
Esta línea es la palabra que dijiste, ¿Han ido todos a mi cabeza? Oigo ángeles cantar con tu voz. Cuando tiras de mí, siento cosas que nunca he sentido, sentimientos que quieren decir todo y me dejan sin elección.
Light on my heart, light on my feet / Light in your eyes I can't even speak
/Do you even know how you make me weak.
Luz en mi corazón, luz en mis pies, luz en tus ojos, y no puedo ni hablar ¿Cómo me has hecho tan débil?
I'm a lightweight / Better be careful what you say / With every word I'm
blown away / You're in control of my heart.
Soy un peso ligero, mejor ten cuidado con lo que dices. Con cada palabra estoy impresionada. Tú controlas mi corazón.
I'm a lightweight / Easy to fall, easy to break / With every move my whole
world shakes / Keep me from falling apart.
Soy un peso ligero, fácil de tirar, fácil de romper, con cada movimiento, mi mundo entero tiembla. Sálvame de caer.
Make a promise, please / You'll always be in reach / Just in case I need /
You there when I call / This is all so new / Seems too good to be true /
Could this really be / A safe place to fall.
Haz una promesa, por favor, siempre estarás al alcance en caso de que te necesite, estarás alli cuando llame. Todo esto es tan nuevo, que parece demasiado bueno, para ser real. Parece realmente un lugar a salvo en el que pueda caer.
Light on my heart, light on my feet / Light in your eyes I can't even speak
/Do you even know how you make me weak.
Luz en mi corazón, luz en mis pies, luz en tus ojos, y no puedo ni hablar. ¿Cómo me has hecho tan débil?
I'm a lightweight / Better be careful what you say / With every word I'm
blown away / You're in control of my heart.
Soy un peso ligero, mejor ten cuidado con lo que dices. Con cada palabra estoy impresionada. Tú controlas mi corazón.
Drowned in your love / It's almost all too much / Handle with care / Say
you'll be there.
Mantenme bajo tu amor. Esto es demasiado. Trátame con cuidado. Di que estarás ahí.
No sé en qué momento a pasado, pero sus manos acarician mi cintura y siento su respiración sobre mi cuello. Paso mis brazos sobre sus hombros, y se aleja un poco para observarme a los ojos. Haciéndome perderme en los suyos.
-Te adoro, bebé.
Dice ella y frunzo el ceño porque esperé lo suficiente como para que diga más o al menos nombre lo que le compuse, pero no. Y ella se ríe divertida.
-Me ha encantado, Any, eres la mejor, es increíble que hayas hecho eso por mí, aún no me lo creo, te trataré con cuidado, mi amor. Estaré para ti para siempre. Y si alguna vez piensas dejarme, espero que sólo sea sin ropa.
-Nunca cambias-afirmé rodando los ojos, y ella se carcajeó hundiendo su rostro nuevamente entre mi cuello.
-Te amo.
Susurró haciéndome sentir como en el principio, como siempre. Enamorándome más, haciendo que esos pecesitos recorran por mi sangre y esas revoltosas mariposas jueguen en mi estómago. Es extraño todo lo que es posible sentir con tan sólo el toque mínimo de su mano, es increíble todo lo que me hace sentir tan sólo dos simples palabras. Es fantástico todo lo que me hace sentir su voz.
(...)
-¿Any?, necesito que vayas por Maddie ahora, me ha llamado diciendo que se siente muy mal y quiero que la lleves al hospital.
-¿Qué le pasó?-pregunto preocupada dirigiéndome rápido a la cocina por las llaves.
-Tuvo un cuadro de hipoxia en clase de deporte, Anahi, ve por ella, lamento no estar con mi bebita, pero tuve que ir con Eddie a Dallas, ya sabes, abrázala mucho por mí, princesa.
-Está bien, mamá, ya voy.
Tomo mi chaqueta y corro hacia el auto, hubiera deseado que Dulce no se haya ido porque no podré soportar ver a mi Madison con uno de esos últimos ataques frecuentes, simplemente aún no me acostumbro.
Me apresuro en llegar a la calle más amplia para poder tomar el camino más rápido y escucho mi teléfono sonar. Lo tomo de inmediato y es Maddie, entonces contesto.
-¿Estás bien?
-Any, ¿estás en camino?-habla mi hermana apenas, y siento mi cuerpo estremecerse, no la había oído tan ahogada alguna vez.
-¿Estás en la enfermería de la escuela?, estoy yendo lo más rápido posible.
-Sí estoy aquí, ven rápido, hermana.
-Voy en camino, no te muevas-y cuelgo para apresurarme aún más.
Piso con fuerza el acelerador y no me importa si me fueran a detener ahora. Mi teléfono vuelve a sonar y sé que tal vez ahora no deba hacerlo, pero voy a tomarlo y se resbala cayendo casi por los pedales. Me agacho rápido y lo tomo justamente antes de girar el auto. Nuevamente acelero, siento que estoy yendo por mal camino, pero no tengo tiempo de detener el auto. Me fijo el mensaje.
_____
Te dije que había olvidado algo, iré de camino al hospital por Mari, ¿vienes?, tengo algo que mostrarte.
10:23AM
No tengo tiempo para responder, y sólo guardo mi celular para seguir conduciendo. Llego más rápido de lo que pensé podría venir todo el tiempo por ese mismo lugar y mi hermana dejaría de llegar tarde a la escuela, pienso antes de bajar en busca de mi hermana.
-Vamos, Mad-la tomo de la mano y caminamos con paciencia hacia el auto. Subimos y ella empieza a llorar, repite cosas como ''Odio ser una enferma, no puedo hacer absolutamente nada''. Y quiero evitar que siga haciendo eso porque me hace sentir aún peor a mí. No es su culpa pero ella simplemente no entiende.
-¿Le marcas a Dul?-le pregunto intentando cambiar de tema ni bien se tranquiliza y busca mi teléfono para hacer lo que le había pedido.
Timbra cerca de cuatro veces, y Maddie suelta el teléfono empezando a respirar aún con más dificultad.
-Hey, hey, Mad, ¿Qué pasa?-titubeo sin poder soltar el timón apenas volteando a verla seguidas veces. Pero como lo debí deducir ella no responde. Acelero lo más que puedo para llegar al hospital y no comprendo cómo no se me ocurrió llamar a la ambulancia apenas estábamos en su escuela. El semáforo está en rojo, y escucho la voz de Dulce casi gritar desde el télefono preguntando si estoy bien. Claramente no pienso tomar el celular porque es lo menos importante ahora. Madison sujeta mi brazo y susurra un ''no puedo'' ahogado.
-Dios, Maddie, por favor, respiremos juntas bebé, hazlo lento.
-Anu, no-articula aún más bajo y piso el acelerador aunque aún falte medio minuto para poder avanzar-Anu-se queja de nuevo y giro a verla quedando helada al descubrir su nariz con dos líneas de sangre recorriendo por todo su cuello y sus ojos se agrandan al ver algo en frente pero no puede decir nada.
Volteo y al notarlo, tomo el freno de mano intentando parar el auto antes de que choque con la mujer que estaba en frente, y giro a ver a mi hermana pasando uno de mis brazos delante de ella para que no le afecte el impacto. Pero nada resulta acabar como claramente quería que lo hiciera.
Luego de asegurarme de que mi hermana esté bien bajo rápido a ver a la chica que acababa de golpearse frente a la luna y rebotar contra el suelo mientras marco el número de la ambulancia.
No me atrevo siquiera a acercarme, su rostro está contra la acera, y un rastro de sangre se nota por detrás de su cabeza. Lo que hace aún más aterradora esta escena, es el objeto que probablemente llevaba en sus manos antes de que ocurra el accidente.
No, no, no, no.
La alcanzo de pronto y quito su cabello del rostro. Mis manos están cubiertas de sangre y su rostro también. Es ella, es mi Dulce y de pronto siento lágrimas marcando un camino sobre mis mejillas sin poder detenerse y ahora ni siquiera importándome si es que paran o no. Siento mis lágrimas correr a través de mis ojos, aquellos que observaron el exquisito sabor de la felicidad al sentir por primera vez el amar, y poder hacerlo también de la manera másmdeliciosa posible y todo gracias a ella. El cielo acaba de caerse sobre mí, o esmeste dolor en mi cuerpo el cual hace que me sienta desvanecer. La llamo en silencio aún sin poder reaccionar del todo y acaricio su rostro con miedo, peinando su cabello y besando sus labios como si fuera a despertar de pronto como en los cuentos de antes. Mis gritos llamándola, hinundan la calle haciendo incluso que acabe el bullicio y sólo se escuche mi voz. La tengo entre mis brazos y no quiero alejarla de mí cuando me apartan para poder llevarla a la camioneta. Madison ya se encuentra ahí con un tanque de oxígeno, y dicen que no puedo acompañarlas hasta que no me calme pero no logro hacerlo. Mi hermana está llorando y eso no ayuda a que pueda tranquilizarse también.
-Maddie, estoy bien, te alcanzo luego, hermana-le digo a través de la bocina del teléfono pero no dejo de oírla sollozar.
-¿Le he hecho esto a Dulce?-me pregunta entre su llanto y ahora no puedo evitarlo yo, tomo mi rostro antes de responder.
-No, sólo cálmate mi vida, hazle caso a cada persona que te vaya a ayudar, ya sabes que hacer.
-Quiero que estés conmigo, Any.
-Estoy yendo para allá.
-Dulce está sangrando demasiado.
-Nos vemos, Mad.
Me encuentro sola en mi auto observando al frente como su imagen se repite a través de mis ojos. Matándome de a poco. Golpeo mis puños nuevamente contra el timón y aquellas lágrimas que no pararon en un momento salen con más fuerza, como si se tratara de un concurso, y no importa. Tomo mi teléfono. Y mis manos recorren su rostro por encima de la pantalla. Quiero que esté bien y tengo tanto miedo de pensar en qué es lo peor que pueda pasar. Simplemente me quedo ahí en el mismo lugar, observando la mancha de sangre que al parecer tiene voz propia en mis pensamientos. Gritándome y señalándome como la culpable de esto porque es así. Mi corazón está hecho pedazos y es mi culpa. No sé qué me ha pasado en todo el día, simplemente no lo sé y me siento ahogada en este mar de estupidez.
Mi corazón late con fuerza haciéndome daño y enciendo el auto de una vez para afrontar lo siguiente. Porque de ninguna manera la dejaría sola otra vez, ni a ella ni a mi pequeña hermana. Conduzco unas calles más, después de todo estaba tangiblemente cerca al hospital. Limpio mi rostro antes de salir y me apresuro en adentrarme al lugar. Sintiendo de pronto ese sobrio ambiente, ese lugar que me asustaba tanto.
Madison me mira apenas entro a la habitación, sólo estaba viendo unos dibujos y viene a abrazarme, presintiendo tal vez cómo era que me encontraba. Y acaricia mi espalda lentamente, apuesto que está mordiéndose los labios porque no sabe que decir. Y no importa, el simple hecho de que se sienta en aprietos me hace apreciar cuanto es que se está esforzando.
Salgo luego de un rato, no hemos tocado el tema pero apenas desaparezco de su vista voy en busca de ella. Me dicen que no puedo entrar a verla, y mi cabeza vuelve a dar vueltas, ese intenso dolor amenaza nuevamente a mi corazón y me siento cada vez menos paciente con las ganas de verla ahora y abrazarla. Que lo lamento y que sólo se salió de mis manos. Veo a Ryan salir junto a Marissa de una habitación y me preguntan por Dulce, haciendo que ese poco autocontrol vuelva a huir de mi cuerpo como tal cobarde como yo. Y sólo logro escuchar el sonido de mis rodillas chocar contra el piso apenas pronuncian su nombre. Y no sé cómo explicarles, y no sé cómo aceptar que yo lo hice porque me duele en el alma hacerlo.
Ryan me trae un café y Marissa continúa acariciando mi cabello, dice que me calme, que no es mi culpa, y quiero creérmelo.
Han pasado 7 horas ya, y ellos se han ido hace 4, Madison se encuentra a mi lado, le han dicho que debe ir a todos lados con su inhalador para evitar este tipo de emergencia, y me disculpé con todos incluso ella por no ser tan atenta. Maddie me abraza y besa mi mejilla diciendo que deje de hacerlo o se enojará de verdad. Río desanimada. Y ella entiende.
-¿Puedo llamar a Dallas para que nos acompañe también?-pregunta mi hermana, y cuando estoy a punto de responder, veo la puerta de su habitación abrirse. Abrirse luego de 8 horas y mi corazón empieza a reaccionar al fin. Me apresuro en levantarme, y Maddie me imita.
-¿Puedo entrar a verla?-pregunto rápido, y ese hombre niega sin alguna expresión.
-Está durmiendo ahora-me avisa, y de pronto mis lágrimas se asoman, no tengo idea de dónde es que salen más de mi cuerpo, pero me alegra, y estoy tan feliz por eso. Miro a mi hermana y me sonríe muy feliz, hago lo mismo-. Había estado preguntando por ti-dice ahora el doctor, y vuelvo a apreciar los colores de todo, me sentía tan culpable hace algunos momentos que incluso había olvidado como mirar el mundo, sentía que me moría.
-¿En serio?-titubeo mientras seco mis lágrimas, lo cual parecía una invitación para dejar correr más.
-Claro, Marissa, ella quería que entraras a verla pero le dijimos que por ahora no, sino más tarde y se quedó dormida-alzó los hombros sonriendo amigable, y aunque me alegrara que estuviera bien, había sentido otros pedazos de lo que quedaba de mí, romperse, romperse como un simple papel, como un cristal-. ¿Eres su prima, no?, estuvo hablando todo el tiempo sobre ti - concluyó. Hice una mueca antes de responder.
-No, yo no soy Marissa, soy Anahi, Any-me presenté dejando caer aún más gotas a través de mis ojos sobre mis mejillas, y él me miró preocupado-. Su prima se fue hace poco-le informé con la voz aún más rota-. Yo soy su novia.
-Oh-suspiró-. Lo lamento, también te había mencionado-dice y vuelvo a fijarme en él-. Es sólo que ella no dejaba de decirnos a todos cuanto es que te amaba, y que tan talentosa y hermosa e inteligente eres, creo que te mencionó tanto que todos quedamos encantados contigo, y temía en decírtelo porque podía que sólo estuviera delirando, lo lamento tanto, señorita-se disculpa otra vez antes de darse la vuelta y tomo mi rostro entre mis manos sentándome nuevamente sobre una de esas banquetas. Madison me abraza de lado y la abrazo también descubriendo su rostro preocupado antes de verme sonreír.
-Casi lo olvido-dice el doctor frente a mí, extendiendo su mano mostrándome un papel. No comprendo, pero lo tomo rápido-. Me lo dio para ti-fue lo último que pronunció antes de irse. Y mi hermana me mira confundida. Yo también lo estoy. Y para calmar esto simplemente me apresuro en abrirlo, sonriendo a penas logro leer las dos primeras palabras de toda la hoja, y mis ojos no soportan aguantar más de esas lágrimas nuevas que aparecían como por arte de magia en mi ojos. Nada de esto se ha acabado, apenas es el principio. El principio de nuestra nueva historia.

Querida Anahi:
Hoy te amo más que nunca, y es porque cada día me das razones para hacerlo con más intensidad. Y no puedo esperar a experimentar más cosas nuevas contigo que no conozco de mí misma. Estoy tan ocupada siendo tuya que no tengo en mente el hecho de enamorarme de alguien más. Y está bien por mí. Quiero que sepas, que te estoy amando desde siempre y prometo que será así eternamente, porque no puedo salirme de esto tan fácilmente. Quiero que sepas, que no estoy contigo sólo para tocarte aunque ame hacerte el amor. Quiero que sepas, que amo cada cosa que dices odiar de ti misma porque te hacen más perfecta para mí. Quiero que sepas, que amo cada vez que me despiertas a las cuatro de la mañana sólo para decirme cerca del oído que amas estar conmigo y quisieras que fuera así por siempre. Amo cuando hablas de tu futuro y me incluyes en él. Amo cada baile de victoria cada vez que me ganas en algo. Amo tus ataques de hipo, amo tu risa, y esos ojos tuyos que pueden leerme en tan sólo dos segundos sin decir nada. Te amo a ti de una forma misteriosa, y me enamoras siempre que pronuncias mi nombre. Anahi, tú no tienes ni idea el desorden de emociones que provocas con tan sólo sonreír, y debo admitir, que amo sentirme tonta cada vez que te veo hacerlo. Quiero despertar todos los días a tu lado porque no hay forma más hermosa de hacerlo. Quiero que seas mía por siempre porque de verdad quiero ser la única con derecho a besar tus labios. Y te daré todo mí, y tomaré todo de ti. Para que me pertenezcas por siempre, al igual que yo a ti. Quiero que sepas, que me encantas, y que amo cada una de las cosas que me dices y ya son parte de mí. Quiero que sepas, que hablas dormida y me encanta porque siempre oigo mi nombre en tu voz y son esas conversaciones las que sólo guardo para mí. Quiero que sepas, que este amor no disipará a menos que dejemos que insistir. Y quiero que tengas en cuenta, que por mi parte nunca será así. Te amo, y no sé hacer otra cosa más que eso.
Dulce

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Re: Cartas eroticas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 12:37 am

Epílogo
Los Ángeles, meses después...
Sola en el parque al cual solíamos ir siempre, observando a aquellas personas que disfrutan de lo bueno que les da la vida o tal vez a quienes intentan ser felices luego de sus malos ratos.
No estoy segura por la razón la cual estoy aquí, pero mi cuerpo no hace ni el mínimo intento por moverse, y mi cabeza insiste en no irme de aquí. Mi teléfono suena y me apresuro en tomarlo porque había estado esperando por esto casi media hora.
-Puedes venir-escucho las voces de Dallas, Marissa y Maddie resonar a través de la bocina, tan alto que debo alejarlo y pronto cortan.
Ahora voy camino a casa de Mari, y sinceramente espero que no sea nada escandaloso lo que están tramando esta vez, porque quería ahorrarme el hecho de botar gente de la casa. Lo peor era que hacían ese tipo de cosas que no debían con Ada en casa. Pobre bebé, tiene a una de las mosqueteras como mamá.
-Ve al jardín-poco más y me empujan para entrar, y apenas lo hago quedo literalmente como congelada.
-Dios mío-exclamo cubriendo al mismo tiempo mi boca. Y la observo girar hacia mí, mostrándome una de esas sonrisas suyas las cuales había extrañado demasiado.
Entonces corro hacia ella y la abrazo con fuerza. Sin querer soltarla jamás con miedo de no volverla a ver. Y la escucho reír mientras siento lágrimas correr sobre mis mejillas, llegando a mojar de a poco su blusa.
-No me dijiste nada-reclamo entre sollozos y me apega más a sí misma, besando de pronto mi frente.
-Sorpresa-susurra alejándome ahora para apegar sus labios contra los míos, y no la detengo.
No sabía que vendría hoy, no tenía ni idea de por qué las chicas estaban tan emocionadas estos últimos días y realmente agradecía que fuera por esto. Tenía literalmente el corazón roto por soportar estar tantos días sin ella, la había estado extrañado tanto que había decidido no dejarla ir nunca más de mi lado porque realmente no lo podría soportar. Y me encantaba que justo ahora pueda estar junto a ella, sintiendo como mis labios son víctimas de los suyos. Y el hecho de estar tocándola, sintiéndola otra vez.
-No llamaste, y tampoco respondiste mis llamadas-volví a regañarle y me hizo un puchero. Pero me había preparado ya para esto y de hecho no sedería esta vez.
-Lo siento, princesa-dice tomando mis mejillas; apartando las nuevas lágrimas que caían por mi rostro-. He regresado, estamos juntas, no me iré otra vez, lo prometo.
-Te extrañé-le digo apegando mi rostro a su cuello otra vez, y se inclina para besar mi hombro.
-Y yo-susurra en mi oído y siento claramente como me estremezco debido a su aliento contra mi piel.
Y no volvemos a decir más, pero no existe algún silencio incómodo. Sus manos recorren una línea fija a lo largo de mi espalda mientras las mías quietas se apoyan sobre sus hombros.
-No bajes más-le digo en un susurro también y la oigo gruñir-. Nos están espiando, lo presiento-.Digo y observo sus ojos los cuales estaban hace unos segundos puestos en mí, como cambian de dirección para ver por detrás de mis hombros.
-Rayos-masculla antes de volver a unir nuestras miradas-. Nunca cambian.
-Tampoco tú-me burlo sin apartar la vista de sus labios los cuales acababa de relamer. Y sonríe.
-Te encanta así, Anahi-afirma con esa sensualidad que cree que no tiene, y sonrío de lado besándola otra vez, sintiendo como una de sus manos va directo hacia uno de mis glúteos y lo aprieta haciéndome jadear en medio, escuchando de pronto las voces de nuestras acompañantes.
-¡La comida es primero!-dicen al unísono, y no sé cómo es que se preparan para hablar al mismo tiempo y tan coordinadas.
-¿Y si nos vamos?-pregunto y ella ríe.
-¿A tu cuarto?
-¡Claro que no, pervertida!-intento alejarme, pero ella me sujeta más fuerte y me atrae aún más.
-Nena...
-Dije que no, Dulce.
-Se dice ''mi amor''-me dice y río antes de sentir sus labios puestos en los míos moviéndose lentos, sin apuro.
-¡Mierda, se va enfriar la comida!-oímos a Marissa gritar y mi novia se aleja con las mejillas sonrojadas. Sonrío enternecida.
-Ellas prepararon esto, no podemos irnos-dice apenas toma mi mano-. Pero debía hacer algo antes.
-¿Qué pasa?-pregunto nerviosa y se acerca a mi oído otra vez.
-¿Nos espiarán toda la noche, no es cierto?
-No creo que toda-capturo mi labio inferior entre dientes y suelta una carcajada.
-De todas formas no puedo esperar a preguntarte algo-guiña alejándose y me siento aún más confundida.
-¿Cómo crees que reaccionen si te pido justo ahora casarte conmigo?
-No juegues-le advierto soltando su mano, y vuelve a carcajearse para tomarla otra vez.
-No juego-asegura extendiendo su mano, mostrándome un anillo, uno precioso, y no puedo evitar soltar su mano para cubrir mi boca la cual se abría cada vez más por la emoción mientras escuchaba a las tres muchachas que nos acompañaban, gritar desesperadas, y Dulce vuelve a tomar mi mano, colocando el anillo en el dedo anular.
-¡Dios, esto no es usual!-exclamo antes de treparme en ella, y se ríe sujetándome fuerte para no dejarme caer-. Ya las viste, ¿las escuchaste?-le pregunto rápido refiriéndome a su reacción ya que lo había preguntado y ella no deja de sonreír, mientras asiente.
-Estoy deduciendo tu respuesta, pero quiero escucharte-afirma achicando los ojos-. Bebé, ¿te casarías conmigo?
Me pregunta, y grito toda la felicidad que tenía acumulada.
-¡Sí, sí, sí, sí, sí!-exclamo con todas mis fuerzas antes de volverla a besar.
-¡Son los más tierno que existe, puta madre!-escucho la voz de Dallas decir, y me río alejándome de Dulce, mi futura esposa.
¡Oh Dios mío, suena tan bien!
-Esperen-mi hermanita dice, y giro a verla, bajándome por fin de Dulce-. ¿Por qué narices no me avisaste antes, cuñada?, ¡No he grabado ni una mierda!
-Madison-la regaño apenas nombrándola y me mira triste-. Es que...
-Déjala, Any-interviene mi novia tomándome de la cintura-. Mad, lo lamento tanto, pero podemos volver a hacer la escena-le asegura ella y Madison sonríe ampliamente.
-¡Hagámoslo!-exclama corriendo hacia las otras dos locas, y miro confundida a Dulce.
-No puedo resistirme-hace un puchero apenas me dice, y me quito el anillo, poniéndolo sobre su mano. Y besa mi nariz.
Es tan loco todo esto, es tan extraño a la vez. La primera vez que la vi, definitivamente no tenía ni idea de que fuera a terminar todo así. ¡Voy a casarme con ella!
La primera vez que la vi, todo a mi alrededor se silenció, y cada una de las cosas sin importancia y relevantes desaparecieron. Es increíble que esta chica, A.J, la de las cartas subidas de tono, las cartas eróticas, y Dulce, mi novia, sean la misma persona. Y es increíble que me haya enamorado de las dos.
La observo mover los labios y mostrarme el anillo mientras inclina su rostro hacia un lado, y aun así sin poder oír nada asiento, y apenas coloca el anillo en mi dedo, la abrazo, y sonrío antes de decirle ''Te amo''.
Sus manos bajan de nuevo a mi trasero. Y la aparto.
-¡Oye!
-No puedo evitarlo, está demasiado tocable-se muerde el labio y la empujo riendo.
(...)
Acabamos de tumbarnos al sofá, estamos todas muy felices y Mari viene con Ada en brazos, entregándosela a Dulce de inmediato porque moría por verla. Entoncesnla sostiene muy cariñosa y me la muestra emocionada.
-Ada, Any será oficialmente tu tía-le dice y la bebé sonríe como si supiera de que habla. Me río.
-No me subestimes, Anahi-dice Dulce simulando hacer voz de bebé. Y frunzo el ceño.
-Ada, no me llames así, es sólo ''Any''-la señalo siguiéndole el juego a mi novia.

-Mi tía _____ me dijo que ese es tu nombre.
-Pero no me gusta-cruzo mis brazos sobre mi pecho y quito mi rostro de la bebé
para encontrarme con mis hermanas y mi mejor amiga mirarnos confundidas.
-Dulce empezó!
(...)
Choco contra la puerta de la habitación de mi novia mientras ella besa mi cuello y acaricia mi cuerpo, sujetando ahora una de mis piernas y colocándola a un lado de su cuerpo.
-Déjame abrir, no quiero que Maddie nos vea, aún está despierta-le digo en susurro, pero no se detiene.
-Pero no se dará cuenta, está hablando con su novio-dice y la alejo.
-¿Qué?-pregunto alzando una ceja y me mira nerviosa.
-Ups...
-¡Ahora dime todo lo que sabes!
-Mi amor-se queja frunciendo el ceño y quitando sus manos en mi cuerpo.
-Bien-alargué rodando los ojos-. Puede ser mañana-le digo abriendo la puerta de su habitación, y sonríe antes de empujarme dentro de ésta.
Dicen, que es irónico haber sufrido tanto por amor para luego volver a enamorarse... Sin embargo, yo puedo decir que es lo mejor que me ha pasado. Es complicado levantarse luego de caer cuando estás en medio de una crisis, pero la carga se hace menos pesada cuando esa persona se encuentra a tu lado y promete no irse jamás. Es misteriosa la forma en que puedes quedarte encantada con sólo ver a esa persona, sonreír.
Es fantástico sentirte amada de una forma intensa, y es magnífico que te lo demuestren.
Dicen, que enamorarte te hará daño. Pero no debes de tenerle miedo si es que aún no lo has probado. Sólo puedo decir, que lo mejor que me ha pasado se llama amor, y es lo mejor porque lo sentí con la mejor persona que pueda existir. Ella me enamoró, una chica que me repite que no sabe si merece mi amor, y no sé si lo haga. Sinceramente no sé si lo merezca, pero no me importa, pues no la amo porque lo merezca. La amo porque sí.
Y estamos a punto de dar un gran paso al frente. Voy a compartir mi vida con ella, y sé que durará una eternidad, porque hemos pasado cosas peores que las que puedan venir.
Voy a compartir mi vida con ella, y no me arrepentiría ni en un millón de años, porque de todos modos sé que la elegiría a ella. Voy a compartir mi vida con ella, y sé que es la mejor elección. Voy a compartir mi vida con ella. Hoy. Esta noche. Mañana. Por siempre. Y por un millón de vidas más...


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