Algo especial

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Algo especial

Mensaje por Admin el Sáb Mayo 13, 2017 4:53 am

Autor: yoha




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Algo Especial I

Mensaje por Admin el Sáb Mayo 13, 2017 4:54 am

Me llamo Joana, pero desde pequeña me dicen Yona y la verdad es que me gusta que me llamen así. Desde muy pequeña tengo una amiga, se llama Elisa, y hasta ahora hemos compartido todas nuestras experiencias, en el cole, el instituto y la universidad, en la pandilla y hasta en nuestros novietes. De hecho somos como hermanas.
Ahora ella trabaja en otra ciudad, en un laboratorio de control ambiental a unos 20 km, y yo soy profesora de instituto. Seguimos siendo las mejores amigas y nos vemos con frecuencia, a veces solas y otras con nuestras parejas, si es que hay parejas en ese momento.
Lo que voy a contar ocurrió en el insti, cuando teníamos 17 años. Habíamos regresado de una excursión a Sevilla, en primavera, y quedamos en su casa para ver las cintas de video que acabábamos de grabar. Lo cierto es que Elisa es muy buena con una cámara en la mano, una artista.
Nos sentamos en el sofá y empezamos la proyección. Fue un rato divertidísimo, su madre se asomó varias veces alarmada por las risas que teníamos. Estuvimos haciendo el ganso un buen rato, pataleando, empujándonos, abrazándonos y jugando como lo habíamos hecho millones de veces. Al final, cansadas del juego, nos recostamos una contra la otra y pusimos la última cinta, donde se recogían las explicaciones de las ruinas de Itálica que habíamos visto. Estábamos comentando todo esto y nuestros cuerpos juntos empezaron a generar calor y traté de separarme.
-Espera, quedate quieta.- me dijo Elisa.
-Hace calor, tia,- pero me quedé quieta.
Elisa se levantó a abrir la ventana y se sentó otra vez junto a mi. La sensación de la proximidad de ella, me resultaba agradable, pero no había nada sexual en ello. Al menos eso creía yo. Al cabo de un rato mas, Elisa se giró frente a mi y tomó mi cara en sus manos. Siempre habíamos tenido gestos cariñosos entre nosotras, así que no me extrañó. Se detuvo un instante mirandome fijamente, con una mirada penetrante de sus ojos oscuros y, sin mediar palabra, dirigió sus labios sobre los míos y me dio un beso profundo, de amante.
No pude reaccionar, mi cuerpo se estremeció violentamente y dos lagrimones se derramaron sobre sus manos. Todo mi cuerpo se tensó y me quedé bloqueada, llorando silenciosamente.
Elisa se asustó: -Lo... lo siento, perdóname Yona, lo siento, perdoname.....- Se levantó y se fue corriendo a su cuarto. Todavía lloraba cuando salí de su casa sin despedirme de nadie.
Caminé hacia mi casa, no podía pensar. Una vez en mi cuarto y después de desahogarme llorando un rato más, empecé tomar conciencia de lo ocurrido. No me lo podía creer. ¡Mi amiga Elisa! ¿Cómo...? Me ardían los labios y deseé que ese día terminara cuanto antes, que todo quedara atrás. Esa noche apenas pude dormir, buscando explicaciones y preguntándome como era posible que a Elisa le gustaran las tias... ¡Que va! Eso no es posible... pero si hemos estado juntas desde hace mil años y nunca.... Además a ella le gustan los tíos... ¡Si lo sabré yo...! Entonces... ¿Que ha pasado?...
Total, que estaba hecha un lío, como podéis ver. Los días siguientes seguimos como si no hubiera pasado nada, pero evitábamos mirarnos a los ojos. En mi caso por vergüenza y Elisa por miedo, según me contó después. Salimos con chicos y yo me comporté especialmente cariñosa con el chico que tonteaba conmigo desde hacía un tiempo y, por lo que pude ver Elisa no se quedó atrás. Traté de observarla y no percibí nada que me indicara que le gustaran las mujeres. Así que no pude aclarar nada...
Como me estaba obsesionando decidí plantearlo directamente un día que estudiábamos juntas.
-Eli, tengo que hablar contigo.-
-Ya lo sé, yo también, pero no sabía como hacerlo. Me asustaste ese día, ¿Sabes?
-¡Coño! Y el susto que me llevé yo????
Tímidamente me acarició la cara con las yemas de los dedos -Perdoname...- me dijo con los ojos húmedos.
-¿Por qué hiciste eso Eli? - le pregunté.
- No lo sé, fue un impulso que no pude frenar. Nunca había sentido deseo de besar a una chica, y sigue sin gustarme, pero... es que... tú eres Yona. ¡Es distinto! No se como explicarlo... Ya sebes que nunca he querido a una amiga como a ti, hemos estado toda la vida juntas... No puedo explicarlo... Estoy mas sorprendida que tú con este sentimiento...
En ese momento dije la primera tontería: -Pero Eli.. Yo soy una tía...!!!-
Se le escapó una carcajada ¡No me digas...!! Pero serás tonta!!!
Lo cierto es que tenía en mi interior una tormenta de sentimientos que no podía digerir...
- Eli, pero... tu estás enamorada de mi???
- Yona, mona... ¿Me preguntas si soy lesbiana? -
Elisa ya se había relajado, controlaba la situación y ¡me estaba vacilando! Ella sabe muy bien lo que me molesta que me digan "mona", sobre todo después de pronunciar mi nombre. Así que un poco mosqueada le respondí:
- ¿Como le llamas tú a eso que me has dicho? -
- Mira, no me gustan las tías,- me dijo tomándome del hombro, - solo siento esto contigo. Verás, incluso he jugado a deditos pensando en ti, y te juro que nunca me había pasado por la cabeza anteriormente. Yo tampoco le he encontrado explicación racional, solo me lo explico desde el cariño de nuestra amistad. Hace años que eres la persona que más quiero y solo por eso me apetece besarte. Y a nadie más, bueno a un tío si...pero es distinto.
La conversación se prolongó un rato más en esos términos y, al despedirnos nos besamos en las mejillas, como siempre.... - Espera - me dijo. Me tomó la cara entre sus manos y rozó apenas sus labios con los míos. - Te quiero...- me dijo muy quedamente.
Por la noche le di vueltas a la conversación, todavía desorientada, pero empecé a encontrarle sentido poco a poco. El roce de sus labios lo estaba sintiendo vivamente y una emoción semejante a la de Elisa se asomó a mi cuerpo, lentamente y con miedo, pero estaba allí, podía sentirla y resultaba que era agradable. No estaba segura de si era una atracción morbosa o estaba siendo arrastrada... La cuestión es que paulatinamente fuí aceptando, y deseando, esta extraña situación.
Al día siguiente, en el insti, hicimos novillos en una clase y nos quedamos en un rincón del patio, apenas hablamos, todo eran sonrisas tímidas, cogidas de la mano, risitas cómplices y un par de besos en un momento en que nadie nos veía. Éramos unas niñas y estábamos descubriendo un nuevo mundo. Nuestros cuerpos empezaban a reaccionar ante un nuevo tipo de sexualidad que nos atraía y, al mismo tiempo nos daba miedo y vergüenza, sobre todo a mi.
Por la tarde fuimos a su casa a estudiar, aunque estudiamos bien poco, la verdad. Todo eran caricias, besos y risas a hurtadillas de su madre que entraba y salía constantemente del cuarto. Mi cuerpo reaccionaba a los besos de Elisa como si fuera la primera vez, de manera distinta a cualquier chico que había besado antes, y a los que besé después. Nunca me había sentido tan sensible, mi piel producía una autentica descarga eléctrica ante el más mínimo roce de su mano o de su boca. ¡Cómo deseaba a Elisa!
Entró la madre de Elisa y se sorprendió de vernos con los rostros ruborizados por el deseo, que ella achacó al calor de la habitación. - Pero niñas!! Que os vais a asfixiar aquí!! - ¡Con la calor que hace!- Abrió la ventana y nos dijo: - Me voy a la novena, niña estate atenta al teléfono, que tiene que llamar tu abuela.
No lo he dicho pero nuestras familias eran, y son, muy tradicionales y conservadoras y en aquella época nosotras estábamos por el estilo. Después evolucionamos hacia posturas ideológicas mas de izquierdas y agnósticas. Eli, de hecho milita en un partido de izquierdas y yo colaboro como independiente en otro, también de izquierdas pero algo más moderado. Siempre me llama "jodía reformista" y yo le respondo "romantika radikal", pero bueno este no es el foro para hablar de esas cosas.
Estábamos con la madre de Elisa en la Iglesia y nosotras solas en casa, ¡por fin! Nos abalanzamos sobre la ventana para cerrarla y nos echamos una en brazos de la otra besandonos con tal fuerza que nos hicimos daño en los labios, caímos sobre la cama sin soltar el abrazo y empezamos a acariciarnos casi con violencia -Te quiero, te quiero...¡Cómo te quiero...! A esas alturas yo estaba ciega y me la quería comer de un bocado. Como soy más alta y más fuerte, la puse de espaldas y me senté a caballo sobre ella. Le puse los brazos sobre la cabeza. -Quedate quieta..., le dije con la voz ronca. Eli me miraba con esos ojos negros y una media sonrisa de deseo. Le desabroché la blusa un poco torpemente y asomaron sus pechos apenas cubiertos por el sujetador, debido a las caricias anteriores. Nunca había acariciado el pecho de una mujer pero el instinto me ayudó. Recorrí los bordes de la prenda acariciando su piel y lo subí sin soltar los broches. Acaricié sus pezones oscuros que estaban contraídos y supersensibles. Me incliné para besarlos y jugué con mi lengua sobre ellos, dando vueltas y más vueltas.
Sus manos en mi nuca animaban y dirigían mis movimientos, mi cadera recorría todo su muslo arriba y abajo en un íntimo contacto de mi vagina que estaba a punto de estallar. Con un movimiento de cadera me tumbó de lado e introdujo mi pierna entre las de ella. Las blusas y los pantalones no tardaron en caer al suelo. Nos habíamos visto desnudas muchas veces en estos años, pero este día era mi amante y la vista de su cuerpo desnudo, recorrer con mis dedos su suave piel provocó que explotara en un orgasmo que me saltó las lagrimas y me dejó estremecida. Elisa continuaba acariciandome y besándome el cuello, los pechos. - Cariño...preciosa mía....- Cuando sus dedos llegaron a mi entrepierna y tocaron dulcemente el clítoris fue como un relámpago, la estreché sobre mi mientras me estremecía de placer.
Después la besé, la besé toda. Nunca había sentido nada igual. Su piel, su olor de mujer me provocaba tal excitación que pensé que nunca podría llegar a satisfacerme plenamente.
Estuvimos descubriéndonos durante una hora por lo menos, todo aquello era una exploración llena de fantasía que nos dejó exhaustas.
Han pasado de este relato 8 años y hemos hablado de esto muchas veces y no estamos dispuestas renunciar absolutamente nunca a esta relación y lo cierto es que ninguna nos sentimos atraídas por otras mujeres. Nunca hemos hablado de esto con nadie, es nuestro secreto mas precioso y nuestra mejor fuente amor y de placer. Juntas somos capaces de hacer casi cualquier cosa y nuestro amor parece eterno.
Aunque vivimos actualmente separadas, nos vemos todas las semanas y salimos solas o con nuestras parejas. A día de hoy yo estoy sin novio, aunque salgo con chicos con frecuencia y sin problema. Eli lleva casi dos años saliendo con un chico y creo que puede ser el definitivo, pero él forma parte de su otra vida y no interfiere para nada en nuestra especial relación. Por supuesto que no sospecha nada aunque dice que nunca ha visto unas amigas más unidas que nosotras. ¡No sabe cuanto!

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Algo Especial II

Mensaje por Admin el Sáb Mayo 13, 2017 4:55 am

No se imaginan como se tomó mi amiga Eli el relato que envié sobre nuestra especial relación. No comprendió, y sigue sin comprender del todo, la razón de publicarla "a los cuatro vientos", así que me puso como los lindos trapos y ha estado todo este tiempo preocupada por si alguien nos identifica. Visto desde ese punto de vista, tal vez lleve razón, aunque a mi ya me importa un bledo.
La cuestión es que desde que le enseñé la web donde esta colgado el relato, hemos estado ojeandola frecuentemente y nos hemos reído un montón con alguna de las historias. Poco a poco le ha visto la gracia y la posibilidad de escribir a algún/a de los lectores que, amablemente, me escribieron comentandolo. La cosa es que hoy la tengo a mi lado convencida de escribir, entre las dos, la continuación de nuestra historia.
Soy Elisa. Yona es demasiado optimista respecto de mi convencimiento, pero me ha insistido tanto para escribir esto que no he podido negarme. ¿Quién le negaría algo cuando te mira con esos ojos? También es verdad que algo de morbo me ha despertado la posibilidad de contar nuestra intimidad. Es como una exhibición sexual pública. (Me da un poco de vergüenza, la verdad)
Los siguientes meses a nuestro primer descubrimiento, fueron de auténtica locura, los encuentros casi cada día a lo largo de aquel verano, estaban marcados por la más absoluta pasión. Aquello era puro fuego, un auténtico volcán que parecía no tener fin. Tal era nuestra pasión que aprovechábamos cualquier ocasión y lugar para seguir explorando, y disfrutando, de esa nueva sexualidad. Desde la playa, nuestras casas, el insti, los aseos de la disco hasta el cine, cualquier lugar era idóneo para acariciarnos, besarnos y hacernos el amor.
Yona parece, tal como se desprende del primer relato, como si yo la hubiera empujado a esta relación de alguna manera. Pero teníais que verla tomar la iniciativa en situaciones realmente "peligrosas", como cuando veíamos "Otoño en New York" (Winona es una de nuestras musas), con el cine lleno y metiendome mano bajo la falda. (Gere llorando su pérdida y yo teniendo un orgasmo, mientras me decía lo que me quería hacer después. Imagino que mis gemidos serían interpretados como reacción a la película. Que fuerte!!)
Ja ja ja, es cierto, en aquellos días es que te quería comer todos los días. Creo que pasaron 4 o 5 meses hasta que la riada del desbordamiento de la presa se calmó, aquella fue nuestra "luna de miel". Después nuestra sexualidad se normalizó y se desprendió de tanta fuerza que casi era dolorosa.
Durante el siguiente curso (2º de Bachiller) no hubo mas amigas que nosotras dos, aunque salíamos con nuestra pandilla de siempre, los contactos con los chicos fueron esporádicos, y las veces que nos quedamos a "estudiar" una en casa de la otra fueron innumerables.
Fuimos al Viaje de Estudios, a Barcelona, ¿Te acuerdas? y aprovechamos para añadir algunos juguetitos a nuestros encuentros. Era una curiosidad que nos había despertado el ver algunas pelis, con un poco de morbo y excitación. Pasamos mucha vergüenza al comprarlas y eso que no nos reconocerían ni nuestras madres, de las pintas que teníamos. Ni que decir tiene que esa noche les encontramos todas las posibilidades a los aparatitos. Ummmmm.
Tiemblo al recordar aquella noche. Compartíamos habitación, naturalmente, y fuimos las primeras en acostarnos. Los compañeros decían que estábamos majaras, el segundo día en Barcelona y a las 11 en cama, y nosotras que estábamos cansadas, que la noche anterior no habíamos dormido apenas, lo que era cierto, jajajaja, y que había muchos días por delante.
Cuando nos quedamos solas, cerramos con llave y pusimos una silla atrancando la puerta, como hacíamos siempre, por si las moscas. Nos duchamos juntas y entre caricias, besos y lo que nos esperaba sobre la cama.... Pues estábamos a mil por hora. Aquella si que iba a ser una noche especial.
Habíamos comprado dos juguetes, uno de esos flexibles, útil por los dos extremos, que elegí yo, y otro más fino y rígido, totalmente pulido, que compró Eli, la puñetera con su idea en la cabeza.
No sabíamos como empezar, así que juntamos las dos camas y agarré la cara de Yona con las dos manos y la besé, enredando mi lengua con la suya, mientras nuestros pechos se acariciaban y los pezones ardían. Bajé mis manos por su espalda hasta acariciar sus nalgas. Deslicé un dedo entre ellas, acariciandola el ano, siempre le ha gustado, y llegando hasta su coñito,(la concha, que dicen en Sudamérica). Se tumbó de espaldas y la besé y la acaricié con la lengua todo el cuerpo, (me encanta el sabor de su piel y su suavidad, no se imaginan lo suave que es), cuando llegué al clítoris, se dio la vuelta y empezó a chuparme a mi también, hasta que llegamos al orgasmo.
Yona insistió en utilizar el aparato que ella había comprado, el que nos penetraba a las dos....
Dejame continuar... Hasta ese día había especulado con la fantasía de ser penetrada por Eli, así que al ver la posibilidad de ese juguete, pues... Tomé el juguete y, lentamente lo introduje en el coñito de Eli, no hizo falta ningún lubricante, mientras la besaba y acariciaba. Eli se estremecía de placer, después me senté a caballo sobre sus caderas y me puse el otro extremo, iniciando un movimiento adelante-atrás delirante. Me tumbé sobre ella y con ayuda de una mano y de los movimientos de nuestros cuerpos los orgasmos estallaban uno detrás de otro. Yo "me voy" muy rápido cuando estoy muy excitada y ese día iba a 2000 por hora. Nunca olvidaré esa primera sensación de poseer y ser poseída en el mismo acto. Comprobamos todas las posturas hasta que nuestros cuerpos quedaron bañados en sudor.
Poco después Eli cogió su aparatito y puso cara de mala, con una sonrisa entre lasciva y burlona, me dijo: -Ahora vas a ser mía de verdad, cariño-
-Soy tuya y tu mía, desde hace tiempo, ¿Cual es la novedad?-
-Ahora mismo lo vas a ver-
Yo sigo. Le pedí que se pusiera a 4 patas sobre mí, como para hacer un bonito 69, ya sabéis. Me recosté hacia atrás sobre la almohada y el cabecero y le pedí que recostara el pecho sobre mi cadera. Ummmmm, la posturita era deliciosa, tenía su coñito al alcance de mi boca y me dedique a jugar con mi lengua en su deliciosa cavidad. Yona se estremecía de placer, mientras sus pechos acariciaban mi pubis. Lentamente acaricié su ano con el dedo con pequeños círculos, jugando con su pequeña entrada... Mojé el dedo meñique en su flujo y muy despacito lo introduje en su ano.
Ahí me di cuenta de sus intenciones... La sensación era totalmente nueva para mí. Nunca había entrado nada en ese hueco, pero la sensación era deliciosa. Entre su lengua y su dedo me estaban dejando semiinconsciente. No obstante me dio miedo pensar que me metería ese juguete y se lo dije.
-No te preocupes, yo no te haría daño- Así que me relajé y disfruté del nuevo placer que estaba descubriendo. Eli continuó metiendo un dedo y moviéndolo dentro-fuera, suavemente, muy suavemente. Las oleadas de placer recorrían todo mi cuerpo. Con un poco de crema que tenía en la mesilla, lubricó el aparato y lo situó en la entrada de mi cuevita, y haciendo girar lentamente lo fue introduciendo muy despacio. ¿Cómo explicar esa sensación? Jugaba adentro y afuera, aumentando la velocidad cada vez más, sin olvidarse de besar mi clítoris y lamerlo furiosamente con la lengua, mientras yo me balanceaba, empujando hacia atrás cada vez más fuertemente, deseando que el juguetito penetrara hasta el fin de mis entrañas. Estallé en un orgasmo totalmente diferente a cuantos había disfrutado anteriormente. Caí sobre la cama, todavía con el aparato en el ano, y con los ojos bañados en lagrimas. Eli fue a sacarmelo y le pedí que lo dejara en ese sitio, que lo moviera un poco más, pero ella lo sacó completamente dejandome con una sensación de frustración insoportable. Pero...
Yo quería otra cosa. El primer orgasmo anal de Yona me había puesto como una moto, así que tomé el aparatito doble y lo lubriqué a conciencia. Yona se relamía de placer ante la nueva perspectiva, se le notaba en el brillo de la mirada. Continuaba tendida boca abajo con las piernas muy abiertas (Ummmm, esas interminables y preciosas piernas) me introduje mi parte en el ano y me costó retener el orgasmo que me venía, me puse sobre ella y la fuí penetrando hasta que nuestras nalgas quedaron unidas. Desde ahí todo fue cabalgar en todas las posiciones posibles y estallar en una corriente de orgasmos casi interminable.
La cosa es que acabamos despatarradas sobre la cama sin poder movernos, completamente agotadas. El culo dilatado y enrojecido de la paliza que se había llevado.
Esa fue la primera vez que me lo hacían por detrás, pero ha habido otras muchas desde ese día. La verdad es que en estos años hemos explorado múltiples variantes sexuales. Lo único que nunca hemos aceptado es introducir a un tercero en esta relación. Esto es amor femenino en estado puro y no necesitamos a ningún hombre en ese momento. Ellos tienen su tiempo y, por supuesto, es delicioso.
Hemos considerado nuestra bisexualidad, y por mi parte la asumo sin problemas, pero es curioso que yo sea monógama respecto de las mujeres y polígama respecto de los hombres. Solamente me interesa Eli de entre las mujeres, mientras que de los hombres me interesan muchos, demasiados según Eli.
Esto fue lo que ocurrió en aquel Viaje de Estudios. La profe de Lengua, que nos acompañaba, nos llamó la atención por las ojeras que teníamos a la mañana siguiente. "-A ver si os dedicáis a dormir un poco más, que vaya cara tenéis!!-" -Ya sabes, es que charlando, charlando se nos ha hecho tardísimo...- (Si ella supiera, con lo mojigata que es....jajajaja)
Hemos empezado este relato a las 10 de la noche del martes y son ahora las 2,40 del miércoles. ¿Se imaginan en que hemos empleado el tiempo en que no escribíamos?
Besos, besos.
Yona y Eli.

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Re: Algo especial

Mensaje por Admin el Sáb Mayo 13, 2017 4:55 am


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