Amanecer en Vancouver

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Amanecer en Vancouver

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 11:58 am


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Re: Amanecer en Vancouver

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 11:58 am

Si hace tres semanas me hubieran dicho que estaría en la misma habitación que Lauren Jauregui no lo hubiera creído posible, y mucho menos ser invitada en su casa en Vancouver durante tres meses. Ella es una de las cantantes que más he admirado y solo el tenerla cerca provoca en mi un enorme nerviosismo. Debí parecer una tonta al hablar con ella y tartamudear como una adolescente. Pero no pude evitar sentir una ola de nerviosismo extenderse en todo mi cuerpo al ver su sonrisa y esos hermosos ojos.
Lo único que vino a mí mente al ver a Lauren por primera vez fue un pasaje de mi último libro que aún no termino; Amanecer en Vancouver; . La historia de amor y dolor de una pareja que por motivos del destino no puede estar juntos. Pero lo que no me imaginaba era que yo viviría esa historia en carne propia. Soy Camila Cabello, escritora y esto es Amanecer en Vancouver

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Prologo

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 11:59 am

No quería que me tocara. No quería volver a sentir sus manos sobre mi cuerpo. ¿Qué fue lo que hice para merecer tanto desprecio?, ¿Qué fue lo que hice para que él me mire con tanto rencor? Sus manos ya no son cariñosas, sus besos ya no son amorosos. ¿Qué quiere de mí?
Siento que mi vida se ha vuelto un callejón sin salida. La vida que imagine vivir junto a él no es más que un simple espejismo reflejado contra una realidad la cual jamás me imagine viviendo. No quiero vivir esta vida. No quiero ver mi reflejo en el espejo y no reconocer en la mujer que me he convertido.
¿Quién soy yo en realidad? Soy la mujer que escribe Bestsellers o soy la mujer a la que su marido engaña con otras mujeres. Jason ya no me quiere, me odia y yo ya no quiero seguir viviendo una mentira creada solo por apariencia y pura conveniencia. Creo que haber venido a Canadá no ayudará en nada. No quiero fingir delante de los estas personas que tan gentilmente nos abrieron las puertas de su casa. No quiero fingir delante de Lauren Jauregui y su esposo que tengo el matrimonio perfecto.
Mi matrimonio está lejos de eso. Lauren y su esposo se llevan tan bien, se quieren tanto, y Jason y yo somos unos desconocidos que compartimos la misma casa y la misma cama. No sé si pueda fingir ser la esposa amorosa que una vez fui. No quiero seguir siendo algo que en realidad no soy. Jason ya no me ama y mi corazón que una vez lo quiso esta tan dañado que ya no puede sentir amor. Solo quiero perderme en lo hermoso de este paisaje y olvidar. Estoy en Canadá, con Lauren Jauregui la mejor pianista y cantante de la década. ¡¡Reacciona mujer!!
Si hace tres semanas me hubieran dicho que estaría en la misma habitación que Lauren Jauregui no lo hubiera creído posible, y mucho menos ser invitada en su casa en Vancouver durante tres meses. Ella es una de las cantantes que más he admirado y solo el tenerla cerca provoca en mi un enorme nerviosismo. Debí parecer una tonta al hablar con ella y tartamudear como una adolescente. Pero no pude evitar sentir una ola de nerviosismo extenderse en todo mi cuerpo al ver su sonrisa y esos hermosos ojos.
Lo único que vino a mí mente al ver a Lauren por primera vez fue un pasaje de mi último libro que aún no termino "Amanecer en Vancouver" . La historia de amor y dolor de una pareja que por motivos del destino no puede estar junta. Me recordó el momento exacto en que Pierre mi protagonista conoce Rachel, la que sería el amor de su vida y se pierde en sus ojos.
"Son unos ojos que al juntarse con los tuyos sientes que pueden ver tú alma. Ojos verdes misteriosos y asombrosos que te hacen querer descubrir lo que se oculta detrás de esa mirada tan inteligente y hermosa. Si tú me siguieras mirando de esa forma jamás podría sentirme triste, me sentiría valiente y confiado. Capaz de hacer cualquier cosa solo por volver a admirarte, querida mía. En tus ojos me perdí y no quise volver a encontrar de nuevo la salida del laberinto de tú mirada.
Odio que duermas, porque eso significa que esa maravillosa mirada va a tener que cerrarse por unas horas y privar al mundo de deleitarse con el color de la belleza. Soy tú fiel esclavo, capaz de cruzar océanos y guerras para que vuelvas a posar tú mirada sobre mí. Soy solo un hombre que se declara esclavo de tus ojos, de tú mirada y tú belleza. No me liberes nunca de este maravilloso tormento. Átame a ti para siempre y permíteme admirarte eternamente. No importa que tan lejos puedas estar de mi alcance. Tú siendo una princesa y yo siendo un simple sirviente. Pero este simple sirviente derribaría muros por ti, resistiría todo por ti. Por el verde de tú mirada, por tus mágicos ojos verdes".
"Por tus mágicos ojos verdes". Lauren tenía esa mirada. Unos ojos que jamás podría olvidar. Ojos talentosos de una excelente pianista, ojos dulces de una mujer maravillosa. Unos ojos por los que cualquier persona podría ser un esclavo, yo podría ser una esclava de su mirada. Inconscientemente ya lo soy.
Voy a ignorar a Jason y simplemente me dejare llevar por los hermosos amaneceres de este lugar. La inspiración para terminar mi libro. No quiero dejar que mi vida con Jason opaque lo hermoso que es estar aquí rodeada de naturaleza y sintiendo la paz del sonido de los arboles al viento y de las pequeñas criaturas que se levanta al alba para empezar su día. No quiero opacar nada, sobre todo la maravillosa compañía que voy a tener.
Me olvidare de todo y seré libre. Aunque después de tres meses vuelva a mi condena y esclavitud en una vida que tengo que fingir mía aunque yo ya no la quiera. Disfrutare todo lo que pueda de estas vacaciones, y quizás con el pasar del tiempo, mi mente pueda aclararse y mi corazón finalmente puede empezar a sanar. No podemos adivinar que nos traerá el futuro, lo único que hago es rezar, rezar para que mi futuro sea mucho mejor que mi presente y esperar que en ese futuro quizás finalmente logre encontrar la felicidad y llenar esa parte de mi tan vacía a pesar del éxito. Solo quiero ser feliz, pero muchas veces me parece que la felicidad no fue hecha para mí.

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Capítulo 1: "Mi Realidad"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 11:59 am

Canción: I Knew I love You- Savage Garden
"I knew I love you before I met you I think I dreamed you into life. I knew I loved you before I met you I have been waiting all my life"

Album "Just Me Lauren Jauregui.
Los Ángeles, California
Finales de Agosto 2015
Las notas de un piano llenaban cada uno de los rincones de aquella enorme casa ubicada en una de las zonas más exclusivas de Los Ángeles. Las teclas tocadas con maestría producían un sonido envolvente que cautivaba al que tuviera el placer de escucharlo. Las manos de una pianista se movían ágilmente sobre su más amado tesoro. El último regalo del gran del pianista Michael "Mike" Jauregui. Lo único que realmente había recibido de su padre, un piano.
Lauren Jauregui suspiró mientras movía sus dedos automáticamente sobre las teclas de su piano pensando en el concierto que tendría ese mismo día frente a diez mil personas. Sus ojos se perdieron en la hermosa vista del jardín que se extendía frente a ella. Era una casa enorme pero muchas veces el silencio lograba deprimirla.
¿Ella sentirse sola? Era un poco irónico y hasta risible. Ella era la gran pianista y cantautora Lauren Jauregui. Aclamada por la crítica y adorada por el público. De cara al público tenía todo lo que un ser humano podría desear: fama, fortuna y amor. Estaba casada con uno de los abogados más prometedores de Los Ángeles Ryan Green, y Lauren era muy feliz a su lado.
Habían sido amigos toda la vida desde que ambos vivían en Miami aunque al salir del instituto se habían separado. Ryan había sido un niño adoptado de una familia poco adinerada que a base de becas por su talento para el basketball había logrado graduarse del instituto y de la misma forma conseguir entrar a UCLA donde había estudiado leyes. Lauren por su parte siempre había sido una niña prodigio.
Primera en su clase, llena de lujos y comodidades por ser hija de uno de los mejores pianistas de esa época: Michael Jauregui. Él había sido un hombre talentoso, que había heredado a su hija con ese mismo talento para la música. Lamentablemente era lo único que había hecho por ella. Lauren jamás había tenido una visita de cumpleaños, un abrazo o un beso por parte de su padre. Las visitas habían sido mínimas. Un regalo de cumpleaños, una tarjeta que escribía su manager. Ese había sido Michael Jauregui para su hija. Un desconocido que pagaba su colegiatura y le daba una vida llena de lujos, y que había muerto debido a una sobredosis de droga en un hotel en New York.
Un hombre que para Lauren no había significado más que un artista en la televisión. Un ídolo y un imposible. Alguien que le había roto el corazón desde niña y que esa herida jamás había podido sanar a pesar de haber pasado ya veintiséis años. Su madre, por otra parte, había trabajado siempre muy duro. Ella era la única que había apoyado a Lauren con su talento. Aunque dos años atrás la hubiera perdido debido al cáncer.
Pero Clara Jauregui sí había podido disfrutar del triunfo de su hija. De verla en conciertos, ganando reconocimiento y premios. Premios que en cada uno de discursos de agradecimiento había dedicado a esa mujer que siempre la acompañaba, hasta que la enfermedad la fue venciendo. Uno de los momentos más duros para Lauren fue darse cuenta que a pesar de tener todo el dinero del mundo, había algo que jamás podría obtener: La recuperación de su madre.
La nostalgia llegó a ella mientras su instrumento tan querido reflejaba sus sentimientos. La muerte de su madre había quebrado su mundo. La había vuelto un poco cínica y melancólica. La muerte de su madre había matado su ilusión de triunfo y de disfrutar la vida. Se había perdido en un mundo de destrucción.
Como artista se tienen dos grandes opciones. La primera, ocupar tu talento para explotarlo de la mejor forma posible y que sea beneficioso para tu vida económica como a tu vida personal. Que ocupes tu fama para ayudar a otros, ser un buen ejemplo.
Esta primera opción había sido describir el comienzo de la carrera de Lauren. Con su padre muerto. Su manager había aprovechado "su heredado talento" para lanzar su carrera como "la segunda Jauregui", y para disgusto de Lauren, que no quería deberle nada a su padre, había funcionado. Las invitaciones empezaron a llegar. Programas de radio, programas de televisión, conciertos, talk shows. Su carrera había despegado y había sido imparable desde entonces.
Lauren sabía que gran parte de su fama era simplemente por su apellido. Pero había otra parte, donde estaban los verdaderos fans que eran los que apreciaban su talento. Los que sabían que al tocar el piano ella se transformaba en una persona completamente feliz. Una persona que dejaba de lado su triste realidad mientras la música la transportaba. Que gozaba con lo que hacía. Que suspiraba con ver sonreír a su madre desde el asiento de unos premios o conciertos mientras le aplaudía orgullosa, mientras su palidez y delgadez debido a su enfermedad se iba haciendo más pronunciada cada día que pasaba.
Clara Jauregui había aplaudido hasta su último concierto. Había estado allí sentada mientras el respirador artificial la mantenía con vida. Su madre le había aplaudido en el último concierto de su quinto álbum y esa misma noche había dicho adiós para siempre dos años atrás.
Y en ese punto, la opción "dos" del mundo de un artista se había hecho presente en Lauren. La parte llena de excesos. La parte llena de alcohol, drogas y sexo. Esa parte que esta tan oculta en los corazones de las personas que a pesar de tener éxito, de ser conocidas en el mundo.
Su vida estaba simplemente vacía. No tenía a nadie. Ella era una cara hacia al mundo, otra cara a su propia realidad. Se había sentido perdida. Había pasado por todas las cosas que se juró que jamás haría. Lauren Jauregui simplemente se había convertido en un retrato de su padre.
Pero, Lauren no había contado con que su madre desde el cielo la estaría protegiendo. Que estaría muriéndose de dolor al ver a su única hija siguiendo los pasos del padre, los cuales se había jurado jamás seguir. Su madre siempre le decía:
"La industria puede matarte mi pequeña niña, puede envolverte. Entre más bueno seas, más grande es la tentación. Pero esta en ti como ser humano aprender a decir no"
Lauren había olvidado esa parte, tanto que había terminado en la cárcel por conducir bajo los efectos del alcohol. Y para su sorpresa, su abogado defensor había sido Ryan Green, su amigo de la infancia y aquel que tenía más de diez años de no ver.
Desde ese momento volvió a encontrar su camino, pero ya no lo estaba recorriendo sola, ahora Ryan estaba con ella. Había sido su pilar en momentos difíciles, había sido su pilar cuando había explotado su paso por la cárcel y todo el mundo había querido acabar con ella comparando sus pasos con los de su difunto padre.
"Otra artista que se echó a perder"
"Otro talento desperdiciado y consumido por los vicios"
"Otra Jauregui que terminara muerta en una habitación de hotel de una sobredosis"
La prensa había sido cruel, perversa. Pero había tenido una mano a su lado que le había dicho "sigue adelante". Y un año atrás después de retomar su éxito con "Just me" su sexto álbum y número uno en las listas de popularidad habían decidido dar un paso más.
Lauren no recordaba el momento exacto en que empezó a salir con Ryan como algo más que amigos. Buenas pláticas, buena comida y buen sexo. Y luego de eso, había pasado lo más natural. El matrimonio.
Tenía un año casada con Ryan y había sido muy feliz. Aunque en días como ese cuando recordaba parte de su pasado sentía un vacío que ni el propio Ryan, ni la música podían llenar.
A pesar de su vida, se sentía sola. Y Lauren Jauregui "la niña prodigio" no tenía una respuesta para eso. Rodeada de éxito se sentía sola. Casada con un hombre maravilloso se sentía sola.
¿Y cómo huir de ese sentimiento? Se preguntaba Lauren mientras seguía tocando. ¿Cómo llenar un vacío de algo que no sabes que te hace falta? , ¿Quién era ella en realidad? Ella era Lauren Jauregui, la famosa pianista, la niña prodigio, la esposa de Ryan Green. Pero allí sola en su casa era simplemente Lauren una mujer de veintiséis años que a pesar de tenerlo todo, seguía sintiéndose SOLA.
¡Bienvenidos al mundo de la música!
Bienvenidos al mundo de la pianista Lauren Jauregui.

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Capítulo 2: "La Invitación"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:00 pm

"Quizás en otro tiempo podría haberte correspondido de la forma en que tú te mereces. Quizás en otro tiempo podríamos haber sido una simple pareja que se encontró por medio del destino y vivió su amor sin barreras de una sociedad tan cerrada. Quisiera que las cosas fueran diferentes entre nosotros, pero en este momento solo puedo amarte en la soledad de mi conciencia y en lo profundo de mi corazón, sabiendo que jamás serás para mi".
Con todo mi amor, Pierre
Pasaje de "Amanecer en Vancouver" escrito por Camila Cabello
Miami, Florida
Finales de Agosto 2015

La tensión dentro de esa casa se podía cortar con un cuchillo. Una pareja permanecía sentada uno frente al otro con la mirada enfocada cada uno en el plato de la cena que estaban disfrutando. No había risas, no había conversación, simplemente existía el ruido de los cubiertos de mesa chocar contra el plato. La mirada de una mujer se posó sobre su esposo con un poco de miedo. El cabello negro de Jason brillaba bajo la suave luz que estaba sobre la mesa, sus pestañas largas estaban hacia abajo cubriendo sus ojos color zafiro mientras comía en silencio.
Camila suspiró recordando como solían gustarle esos ojos. Jason era un hombre extremadamente atractivo y ella lo sabía. Era un hombre muy inteligente. Un editor muy capaz. Lastimosamente, no había tenido muchas oportunidades y era algo que lo frustraba mucho. No había podido conseguir un trabajo que lo ayudara a triunfar en el mundo periodístico a pesar de su capacidad.
Ella por otra parte, había triunfado en el mundo de la literatura. Era muy reconocida por su trabajo y sus tres libros habían sido bestsellers durante meses después de sus respectivas publicaciones. Desde el 2013 venia cosechando éxitos. Jason la había conocido en su primera firma de libros tres años atrás. Camila había sido muy tímida con él al principio, luego de tres semanas de citas y coqueteos finalmente Camila había aceptado iniciar una relación con él y siete meses después se habían casado.
Camila tiempo atrás había sido un desastre en lo relacionado al amor. A sus veinticinco años Jason había sido el primer hombre en su vida. Habían tenido momentos muy felices, pero todo había ido cambiado a medida que la fama de Camila había empezado a crecer. Se había vuelto serio y meditabundo. La había apartado. Ahora eran dos desconocidos. Dos personas que compartían la misma casa, la misma cama y tenían ciertas ocasiones de sexo.
Las citas maravillosas se habían vuelto solamente vagos recuerdos plasmados en algunas fotografías. Las sonrisas y las risas habían quedado olvidadas en los primeros tres meses de matrimonio. Las noches de pasión se habían visto reducidas a meras entregas sin significado para liberar tensión. Ya nada era lo mismo. Ni su amor, ni su matrimonio, ni Jason.
—Me enviaron una carta—dijo la voz profunda de su marido, mientras Camila levantaba la vista de su plato para verlo directamente a los ojos, sorprendida por el repentino tema de conversación.
—¿Puedo preguntar sobre qué? —dijo tomando un trago de vino tinto.
—Era de West High—dijo Jason viéndola un momento a los ojos. Camila se dio cuenta que la veía con fastidio.
—¿De tu antiguo instituto? —Jason simplemente se limitó a verla un segundo para luego bajar la mirada.
—Creo que la respuesta a esa pregunta es bastante obvia "Escritora del año" —dijo burlándose del premio que le habían entregado unas cuentas semanas atrás. Camila respiró hondo tratando de calmarse mientras apretaba sus manos bajo la mesa, no quería empezar una discusión con Jason—. Pero sí, era de mi antiguo instituto. Harán una fiesta de mi generación mañana. Soy invitado.
—¿Mañana? —dijo Camila con voz suave recordando mentalmente sus compromisos—. Tengo una presentación en un programa matutino y una comida con mis redactores. Luego una firma de libros, pero creo que podría venir a tiempo para ir contigo.
—¿Ir conmigo? —dijo Jason viéndola furioso—. No tienes que recordarme tú agenda de actividades querida esposa—sus ojos se encontraron—. En ningún momento mencioné que me gustaría que fueras conmigo. Soy yo el invitado y el protagonista.
—¿El protagonista? —repitió Camila.
—Soy la estrella por una noche—dijo Jason—. Por primera vez esto no se trata de ti, ni de tus maravillosas novelas.
—En ningún momento pasó por mi mente que esa noche podría ser para mí—dijo Camila viéndolo sorprendida—. Solo estaba pensando en algún compromiso que tendría que cancelar para asistir contigo.
—Pues, ¡Sorpresa, mi amor! —dijo con ironía—. No tienes que ir conmigo. Simplemente estaba avisándote que no estaría aquí.
Camila simplemente se mordió la lengua mientras volvía a tomar su copa de vino y veía a Jason a los ojos. La postura de Camila era rígida.
—No entiendo entonces que hago yo en esta casa—dijo Camila y Jason puso los ojos en blanco.
—Estas aquí porque eres mi esposa—dijo Jason simplemente—. Fin de la historia.
—No parece que sea tú esposa—dijo Camila molesta—. Más bien soy un trofeo que te gusta presumir delante de tus amigos de la revista. Tienes la oportunidad perfecta para presumir de mí delante de tus amigos de instituto.
—¡Esto no se trata de ti! —le gritó Jason levantándose violentamente de la mesa y caminando hacia donde Camila estaba sentada y tomándola fuertemente de los brazos—. Se trata de lo que yo quiero. Soy tú marido y no un idiota al que puedes usar como esclavo solo porque tú ganas más dinero que yo. ¿Quieres humillarme?
—Me estas lastimando—dijo Camila tratando de soltarse de su agarre que era fuerte—. No te estoy humillando.
— Me humillas cada vez que traigo algo para la casa y a tu traes algo mucho más costoso—le gritó—. ¿Te crees mejor que yo? —Jason la empujó para que Camila quedara de nuevo sentada en la silla totalmente asustada.
—No es así—dijo Camila—. Yo no tengo la culpa que tus redacciones no funcionen para la revista con la que trabajas—le dijo fríamente—. No puedo tratar de buscarte el trabajo que te mereces según tus grandes aspiraciones.
Jason la vio furioso y Camila cerró los ojos sintiendo el golpe que en esos momentos llegó tirándola de la silla. Las lágrimas empezaron a salir de sus ojos. Y en ese momento los ojos de Jason la vieron. Sus ojos zafiro por un momento mostrando arrepentimiento.
—Sabes que no me gusta pegarte Camila—dijo Jason de pronto ayudándola a levantarse—. Pero tú siempre arruinas todo. No quiero que vayas conmigo.
—De acuerdo—dijo Camila en un susurro—. No iré entonces.
—No me gusta golpearte—dijo Jason viéndola y respirando hondo—. Pero sabes que tú te lo buscas.
—Tienes razón—la voz de Camila fue suave—. Te dije cosas hirientes de tu trabajo y lo siento mucho.
—No te preocupes—dijo Jason tomándola de la mano y guiándola a la habitación que compartían—. Ya me pedirás disculpas en la cama.
Camila se dejó guiar por Jason a la habitación mientras respiraba hondo. Siempre provocaba a Jason y por eso la golpeaba. Cometía los mismos errores que su madre cometía con su padrastro y obtenía los mismos resultados. No tenía que olvidar nunca su lugar. Era esposa de Jason, tenía que respetarlo. Aunque su vida no fuera ni por cerca una copia de las historias de amor que tanto le gustaba escribir.
Camila sabía que sus historias solo eran obras de sus fantasías y que en la vida real las cosas podían ser así de difíciles. Toda su vida había visto como su madre cometía el error de opinar y su padrastro se encargaba de ella de una manera mucho más cruel de la de Jason que siempre le pedía disculpas por golpearla haciéndole el amor como ese momento. Aquella era su vida y más le valía no olvidarlo nunca.

Los Ángeles, California
En ese mismo momento...
—¿Y piensas asistir? —preguntó Lauren mientras se acercaba a Ryan con una copa de vino.
—Pues claro que pienso asistir bonita—dijo Ryan sonriéndole—. Pero no solo yo, tú también tienes que ir conmigo.
—Sabes que esas cosas sociales a mí no me gustan Ryan—dijo Lauren quejándose mientras se sentaba al lado de su esposo que estaba con la laptop sobre sus piernas tomando vino mientras trabajaba. Pero el aparto rápidamente su laptop para tomar las piernas de Lauren y ponerlas sobre su regazo dejándola recostada en el sofá, mientras ella reía tratando de no tirar la copa de vino.
—De niña te encantaban—dijo haciéndole masajes en los pies—. Además después de ese concierto tan maravilloso que diste esta noche te mereces por un momento distraerte—sonrió—. Podemos hacer ese viaje juntos y olvidarnos de las presiones que tenemos aquí.
—No estoy segura Ryan—suspiró Lauren y su esposo sonrió.
—¿No lo harías por mí? —dijo poniendo una carita triste que ni Lauren podía rechazar—. Solo quiero que todos se mueran de envidia cuando me vean llegar contigo a mi lado. Dirán: "Que afortunado es...tiene una esposa rica que le da una vida de rey".
Lauren empezó a reír golpeándolo con un pie mientras Ryan sonreía.
—Eres un idiota Green—dijo entre risas. Ryan le movió los dedos de los pies juguetonamente.
—Es por eso que sabes lo afortunada que eres de tenerme en tu vida—sonrió Ryan coqueto—. Porque soy completamente sensual y te hago reír. Además te doy masaje en los pies después de tus conciertos en los que me haces esperar rodeado de fans.
—Y eso a ti te molesta mucho, ¿No? —dijo sentándose y golpeándolo en el brazo juguetonamente—. Eres un coqueto de lo peor.
—No puedo evitarlo Jauregui—rio—. Las mujeres se pelean por mí. Tú deberías darle gracias a todos los dioses en los que no crees por tenerme en tú vida.
Lauren volvió a reír acercándose a Ryan para darle un dulce beso en la mejilla que presentaba un hoyuelo de lo más adorable. Ryan sabía como sacar una sonrisa en su rostro aún en las peores situaciones. Y se sentía una tonta por sentirse sola unas horas antes teniendo a un hombre tan maravilloso a su lado.
—Sabes que el afortunado aquí eres tú—Ryan rio mientras tumbaba a Lauren en el sofá.
—Porque no admites que toda tú vida estuviste enamorada de mi Jauregui—sonrió Ryan—. Solo admite que estabas loca por mí y acompáñame a esa fiesta. ¿Con quién mostrare mis mejores pasos de baile si no vas conmigo?
—Puedes probar con todas esas mujeres que se mueren por ti—dijo Lauren con una mueca y Ryan rio besándole el mentón mientras Lauren enredaba las manos en su cuello.
—Pero yo quiero que todos envidien a mi mujer—dijo Ryan sonriendo y con un guiño juguetón—. MI mujer...—repitió—. Eso suena tan sexy.
—No sé Ryan—suspiro—. No tengo muchos ánimos para viajar.
—Solo será un fin de semana—sonrió—. Cuando menos te lo esperes estaremos de vuelta y en tres semanas nos iremos a Canadá a olvidarnos del mundo y esquiar un poco—los ojos verdes de Ryan brillaban emocionado y Lauren respiro hondo.
—De acuerdo iré contigo—Ryan le sonrió maravillosamente y se levantó de un salto del sofá haciendo una señal de victoria que hizo reír a Lauren.
—¡La convencí señoras y señores! —gritaba Ryan mientras Lauren no paraba de reír. Su esposo la tomó de las manos levantándola del sofá y le sonrió mientras la guiaba a la habitación.
—¿A dónde me llevas? —dijo Lauren riendo.
—Iremos a dar un paseo inolvidable—dijo Ryan feliz—. Esos paseos en los que tú me dices que soy un hombre espectacular y muy sexy.
—¿Haremos las maletas? —dijo Lauren jugando con él y Ryan rió asintiendo.
—Podemos sacar toda la ropa del closet y jugar dentro—Lauren se sonrojó un momento golpeándolo y Ryan la tomó en brazos besándole la punta de la nariz con ternura—. Prepárate Jauregui que Ryan Green te deslumbrara con sus habilidades.
—¿Y tú trabajo? —preguntó Lauren riendo mientras llegaban a la habitación.
—Al diablo el trabajo—rió recostándola en la cama—. Para eso te tengo a ti para que me des la vida que me merezco.
—Eres un tonto—rió Lauren mientras sentía los besos de Ryan y entre risas y tonterías hacían el amor.
Horas después dos mujeres estaban sentadas frente a una ventana. Una en Florida y otra en California mientras cada una veía a un hombre recostado y profundamente dormido en las respectivas camas. Una mirada marrón se enfocó en la luna secándose de las lágrimas de dolor e incertidumbre. Se sentía completamente vacía y perdida, sentía que no valía nada. Jason no la quería. Jason la odiaba desde el momento en que empezó a triunfar. Jason odiaba que ganara más dinero que él, Jason odiaba que la reconocieran y a él no. Jason simplemente la odiaba. La famosa escritora estaba vacía. Se sentía sola.
Por otro lado una mujer de ojos verdes fumaba un cigarrillo suspirando mientras veía las maletas en un rincón de la habitación y a su esposo dormido en la cama. Sus ojos demostraban tristeza. Porque a pesar de querer con todo su corazón a Ryan algo le faltaba. Se sentía como una basura por no ser feliz con noches como aquellas. Ryan era un hombre maravilloso que se merecía todo su respeto y admiración. Un hombre que la adoraba. Pero Lauren no podía evitar sentir un nudo en la garganta y otro más grande en el corazón. Tenía una vida maravillosa pero no era feliz, algo faltaba. Se sentía sola.
"Dos almas atormentadas por diferentes demonios. Que seguramente no pensaban que sus caminos se cruzarían. Estaban sufriendo en silencio, sin saber que dos almas no se encuentran solo por casualidad. Y su encuentro estaba marcado en el destino".

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Capítulo 3: "Amigo de Infancia"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:01 pm

"Round my hometown memories are fresh. Round my hometown. Oh the people I've met are the wonders of my world. Are the wonders now".
"Hometown Glory" del album Just Me de Lauren Jauregui
Miami Florida
Agosto 29, 2015

—Miami—susurró Lauren mientras iba en el taxi rumbo a West High desde el aeropuerto. Ryan tomó su mano dulcemente.
—Nuestra ciudad—confirmó Ryan y escuchó el suave suspiro de Lauren.
—Parece que fue ayer cuando nos mudamos con mi madre buscando mejores oportunidades y dejando una vida atrás.
—Pero la gente te recuerda bonita—Lauren siguió observando por la ventana como la playa del lugar donde había nacido llenaba su mente.
—No pensé que tantos fans fueran a esperarme al aeropuerto—suspiró—. No entiendo como hacen para saber dónde estaré ni el momento exacto.
—Nos tienen vigilados—dijo Ryan como en conspiración haciendo reír a Lauren.
—Todo es posible—dijo Lauren en un suspiro y Ryan pasó un brazo por sus hombros pegándola a él y dándole un dulce beso en la cabeza—. Esto me trae muchos recuerdos. El estar aquí y saber todo lo que he dejado atrás.
—Dejaste muchas cosas atrás Laur—dijo Ryan—. Pero ganaste muchísimas más. Ahora eres una mujer exitosa y tienes un futuro brillante en la música. Tienes un talento que muchos quisieran y lo más importante es que sigues siendo humilde y amigable como lo has sido siempre. Todo lo que has vivido te ha cambiado para bien.
—¿Tú crees? —dijo Lauren viendo a su esposo.
—Pues claro que si—dijo Ryan sonriendo—. Te abriste nuevas puertas y triunfaste. Además, no puedes olvidar que viviste el momento más espectacular de tú vida cuando te mudaste de Miami.
—¿Ganar un Grammy? —dijo Lauren sonriendo.
—Eso fue bueno pero existe algo mejor—Ryan sonrió y le guiñó un ojo—. El haber encontrado a un hombre tan guapo y encantador como yo para compartir tú vida y tener una familia—Lauren rio suavemente abrazándose a Ryan pero la risa murió en su garganta.
—No tenemos una familia Ryan—dijo Lauren con tristeza y los ojos de Ryan mostraron tristeza.
—Claro que tenemos una familia bonita—Ryan le besó la cabeza—. Estamos tú y yo. Nosotros somos una familia, los dos por el momento.
Lauren suspiró sintiendo mucho cariño hacia el hombre que la abrazaba en ese momento. Él la había salvado de una vida horrible y un destino desolado y triste. Ryan con su alegría llenaba su vida de color. Pero Lauren sabía que muy dentro de ella, muy dentro aún había una parte de su vida que jamás había abierto con nadie. Un lado oculto que trataba de no mostrar a nadie. Nadie había llegado tan dentro de ella y eso la hacía sentir desleal hacia ese maravilloso hombre que había decidido compartir su vida con ella.
—A veces me pregunto que hice para merecer a un hombre como tú a mi lado.
—Tienes muchas cosas buenas bonita—sonrió Ryan—.Y el afortunado soy yo por tener a una bonita de ojos verdes al lado de un aburrido abogado como yo.
—No eres ningún aburrido abogado—dijo riendo—. Creo que eres el abogado más alegre y bromista que he visto en mi vida. He llegado a preguntarme como haces para permanecer serio en un estrado.
—Para que veas que soy un hombre muy especial—dijo sonriéndole—. Tienes suerte de tenerme Lauren Jauregui porque si no fuera por mi jamás sonreirías. Y eso me pone triste.
—No soy una persona muy dada a mostrar mis emociones—Ryan le tomó la mano y la vio a los ojos—. Estoy pasando un momento muy difícil sin poder conseguir inspiración para mis canciones. Y me siento mal porque tengo una vida maravillosa contigo.
—Eres solo una mujer maravillosa que ha sufrido mucho Lauren—suspiró—. Pero sé que este viaje y el que haremos a Canadá dentro de unas semanas, puede ayudarte a volver a tener ese lado creativo de tu lado para escribir tú música. Tienes un talento que no cualquier persona tiene. Eres especial Lauren, y verás cómo podrás volver a componer a y a escribir.
—Intente sentarme, seguir la misma rutina por días y nada parece funcionar.
—Quizás solo necesitas relajarte—sonrió Ryan acariciándole la mejilla—. Estaremos en la fiesta, quiero que bailes y te relajes. Quizás encuentres algún amigo de la infancia que pueda traerte a memoria buenos tiempos.
—No creo que "la niña prodigio", hija de Michael Jauregui sea recordada por algo que no sea su rápido paso por el instituto y su acelerada fama después de que su padre muriera drogado.
—Bueno...si lo pones de ese modo—dijo Ryan sin saber que más decir.
—Disculpa bonito—dijo Lauren—. Es solo que no he estado muy bien últimamente.
—Es que te falta verme bailar—dijo Ryan tratando de hacerla sonreír—. Espera que tomemos la pista de baile no pararas de sonreír al ver el maravilloso bailarín con el que te casaste.
—Te tomare la palabra—dijo Lauren riendo mientras Ryan se inclinaba y le daba un dulce beso.
—Olvídate de todo Lauren—sonrió—. Esta noche será una noche especial.
—Entonces no me queda más que confiar que así sea Ryan—sonrió Lauren—. Esperar que así sea.

DOS HORAS DESPUÉS...
—Disculpa que te moleste—dijo una joven muy nerviosa mientras otra se giraba rápidamente y le sonreía—. Pero no puedo evitar pedirte tú autógrafo.
—No te preocupes—dijo Lauren sonriéndole cariñosamente—. ¿Cómo te llamas?
—Me llamo Grace—Lauren asintió tomando la nota que le extendía junto con la pluma y poniendo una dedicatoria y su autógrafo rápidamente.
—Gracias—dijo ella y luego mostró su teléfono. Lauren simplemente sonrió y se acercó para tomarse una foto.
No recordaba la cantidad de autógrafos y fotos había firmado y se había tomado en dos horas que llevaba en su antiguo instituto. Las personas que estaban allí solo eran de la generación de Ryan. No conocía a nadie pero había decidido pasarla bien. Había tomado un par de tragos, había sonreído a los que podía e incluso había tocado una pieza en el piano mientras Ryan estaba su lado alabando su destreza y haciendo reír a todos en la sala como siempre.
Hubo un momento en que Lauren decidió salir a tomar un poco de aire y a fumar un cigarrillo mientras Ryan permanecía rodeado de sus compañeros felicitando a la famosa estrella de basketball que logró salir gracias a una beca y convertirse en un gran abogado.
Llegó hasta la cancha de football del instituto y se sentó en las gradas. La música se había extinguido hacia mucho mientras se alejaba. Expulso el humo de su cigarrillo suspirando ante el silencio que llenaba ese lugar vacío. Había tantas cosas en que pensar. Lo que le había dicho Ryan horas atrás era cierto. No tenía esa motivación o esa inspiración para escribir. Se había quedado seca, algo que jamás le había pasado. Pero sabía la razón. Había algo en su cabeza que no la dejaba concentrarse en su música. Era el hecho de saber que algo faltaba, y esa constante búsqueda de ese "algo" que atormentaba su mente. La pieza del puzzle que hacía falta. La pieza que faltaba en el rompecabezas de su mente tan herida por el pasado.
La vida de Lauren Jauregui era algo más que lo que todos veían o lo que Ryan sabía. Había mucho más en su cabeza y en esos momentos su mundo se estaba desmoronando. Ryan la hacía sonreír pero la sonrisa no permanecía en su rostro por tanto tiempo como antes, Ryan le hacia el amor pero su cuerpo no respondía con la pasión que requería. Algo le estaba pasando y aún no lograba descifrar que pasaba.
Lauren volvió a poner su cigarrillo entre sus labios y en ese momento escuchó el fuerte ruido de algo cayendo y el suave gemido de una persona. Se giró en el momento que veía a una mujer que intentaba recoger las cosas de su bolso que se habían esparcido por todas las escaleras. Lauren había pensado que estaba sola. Se levantó rápidamente y se acercó para ayudarla.
—Hola—dijo rápidamente y la mujer se paralizó al verla y levantó su rostro. Y sus ojos se juntaron con los de Lauren. Lauren vio el rostro de la mujer llegar al reconocimiento rápidamente.
—Oh Dios mío—dijo ella rápidamente—. Eres Lauren Jauregui—y Lauren se limitó a verla mientras la mujer frente a ella se colocaba su bolso y le sonreía con mucha alegría—. Mi novio me dijo que estabas aquí pero no podía creerlo—dijo sonriendo y viéndola con emoción.
—¿Nos conocemos? —dijo Lauren suavemente y la mujer rio muy emocionada.
—No lo creo—sonrió—. Fui compañera de Ryan—sonrió ella—. Mi nombre es Ally Brooke—dijo extendiéndole la mano que Lauren estrechó sin mucho convencimiento—. Disculpa si te asuste—dijo Ally—. Mi novio Troy me está esperando en la fiesta y entré por el estacionamiento de atrás. Quería ver un poco el lugar. Cuando él me llamo y me dijo que había alguien famoso en el lugar y me dijo tú nombre me emocione.
—No hay problema yo salí por un cigarrillo pero tendré que entrar pronto antes de que Ryan empiece a buscarme.
—Si quieres te acompaño—Lauren asintió y en ese momento se dio cuenta que había un libro en el piso. Se inclinó para recogerlo ante la mirada de Ally. El libro se titulaba "Volviendo a casa" y le dio vuelta viendo la contra portada. Se encontró con una fotografía y sus ojos se encontraron con una mujer hermosa.
Sus ojos se abrieron sorprendidos ante una ola que atravesó su cuerpo en el momento en que vio unos ojos chocolates y unas facciones bonitas que no lograba definir del todo por la poca luz. Pero solo había una palabra para describir a la escritora de ese libro. Hermosa. Intento ver su nombre pero una voz se lo impidió.
—Muchas gracias—dijo Ally y Lauren salió de su trance extendiéndole el libro—. Si lo pierdo Mila me mataría, aún no me perdona que no lo haya leído y me dedico esta copia.
—¿Mila? —dijo Lauren viendo como guardaba el libro en su enorme bolso.
—La autora—sonrió Ally—. Es una de mis mejores amigas.
—Claro—dijo Lauren aun recordando la bella imagen que no había tenido tiempo de detallar completamente de la autora del libro.
—Es muy fan tuya—Lauren alzó la mirada interesada y en ese momento se escuchó una voz a lo lejos. Era Ryan acompañado por alguien más. Era un hombre alto y delgado, que Lauren podía describir como muy guapo. Caminaba al lado de Ryan que la miraba a ella con una sonrisa.
—Allycat—dijo la voz de Ryan feliz al acercarse y observar a Ally que le sonrió con ternura—. No sabía que conocías a mi esposa.
—Yo de torpe tire mi bolso y ella muy amablemente se ofreció a ayudarme—sonrió—. Me da gusto verte "largo".
—¿Largo? —dijo Lauren y Ryan sonrió asintiendo.
—Por la estatura—se encogió su esposo de hombros—. Ally siempre ha tenido ese problema que siente que todo el mundo es más alto que ella—dijo colocando su brazo sobre la cabeza de Ally mientras la pequeña reía. Pero su sonrisa murió al ver al hombre que iba al lado de Ryan y el que no había detallado por la oscuridad de la noche. Frente a ella estaba Jason Duval.
—Buenas noches señoritas—dijo Jason amablemente. Lauren respondió su saludo pero tanto ella como Ryan se giraron hacia Ally que solo lo veía fijamente.
—Él es Jason Duval—dijo Ryan presentándoselo a Lauren—. Ella es mi esposa Lauren y supongo que recuerdas a Ally.
—Mucho gusto en conocerte—dijo Jason atento hacia Lauren. Ella lo observó atentamente. Era un hombre muy guapo que tenía unos ojos de un color tan azul que parecían realmente unos zafiros.
—Buenas noches Ally—le sonrió—. Me da gusto verte.
—Lástima que no pueda decir lo mismo—dijo Ally sin importar que Ryan escuchara y Lauren se sorprendió—. ¿Dónde está ella?
—Mi esposa no se sentía con disposición de asistir—sonrió—. Pero le enviaré tus saludos.
Ryan se acercó a Lauren sin entender viendo a Jason y Ally interactuar.
—Voy a hablar con ella ahora mismo—dijo Ally tomando su celular y girándose hacia Lauren y Ryan—. Fue un placer verte Ryan y conocerte Lauren—dijo Ally suspirando—. Lamento esto pero este sujeto y yo no podemos respirar el mismo aire. Espero disfruten su noche. Iré a buscar a Troy.
—Ally espera...Troy está en el salón—dijo Ryan al ver que se alejaba pero ella no se detuvo mientras se llevaba el teléfono al oído y le daba las gracias con una mano.
—Vaya educación de Allyson—dijo Jason—. Parece que la gran señorita Brooke ha cambiado en estos últimos años.
Lauren lo observó atentamente y en ese momento sintió la mano de su esposo sobre la de ella.
—Bonita—Lauren lo vio—. Él es Jason mi amigo de la infancia.
—Su mejor amigo—corrigió Jason haciendo reír a Ryan que veía a Lauren con adoración—. Pero lastimosamente el gran Ryan Green se olvidó de los amigos cuando empezó a triunfar y terminó casado con una famosa cantante. Que si me permites agregar—observo a Ryan y luego a Lauren—, es preciosa.
—Escuche que Ally mencionó que usted tiene una esposa—dijo Lauren rápidamente sin responder el cumplido.
—No lo trates de usted mi amor—dijo Ryan—. Jason es como de la familia, ¿No, Duval?
—Ella puede tratarme como quiera Green—sonrió Jason viéndola fijamente y haciendo que Lauren se sintiera un poco incomoda bajo su mirada—. Pero efectivamente Ryan y yo éramos como hermanos.
—Tenemos tantas historias—dijo Ryan—. Ahora los dos estamos casados.
—Mi esposa se encuentra un poco mal de salud—susurró—. Y Ryan me dice que solo estarán hasta mañana por la tarde, por lo cual me es imposible presentárselas.
—Nos hubiera encantado conocerla—dijo Ryan bromista—. Una mujer digna de aguantar a todo un escritor importante y con tú ego debe merecer una medalla.
—¿Eres escritor? —Jason asintió con una sonrisa.
—Y uno de los mejores según dice—sonrió Ryan—. Lo invite a desayunar con nosotros a nuestro hotel mañana.
—Será un honor acompañarlos—su mirada volvió a posarse sobre Lauren y esta solo se pegó a Ryan que sonreía feliz molestando a su nuevo amigo. Había algo en los ojos de Jason que la asustaba. En ese momento no sabía que era pero no la hacía sentirse bien. Pero después de ese día jamás volvería a ver a Jason ni a su mirada zafiro tan misteriosa y altanera.
Lo que Lauren no sabía es que las cosas estaban muy lejos de ser como ella pensaba, y descubriría esas verdades más rápido de lo que se imaginaba.

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Capítulo 4: "La Pianista"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:01 pm

"El momento en que lo conocí fue mágico. Sus ojos penetrantes se cruzaron con los míos y en ese momento lo supe, viéndolo a los ojos lo entendí todo, lo sabía y lo sentía. Me iba a enamorar de él"- Rachel.
"Amanecer en Vancouver" escrito por Camila Cabello.

MIENTRAS EN OTRA PARTE DE MIAMI
Camila escuchaba atentamente la conversación con Ally mientras las letras de su computadora se volvían borrosas ante su vista debido a las lágrimas. Camila había intentado seguir la mentira de Jason con Ally que no le había creído ni una sola palabra. Su mejor amiga la conocía perfectamente. La música de fondo se escuchaba fuertemente.
Camila suspiró escuchando a su amiga. Sabía que Ally tenía razón en todo lo que decía. Pero allí estaba ella defendiendo a su marido ante su mejor amiga. Ally sabía perfectamente su historia con Jason. Pero lo que no comprendía es que parte de la culpa siempre había sido de Camila por no ser lo que Jason esperaba de una esposa. Era igual que su madre. Muchas veces era una inútil. Y entendía porque Jason se enojaba y perdía la paciencia.
—Ally deberías estar con tu novio y dejar de preocuparte por mí—susurró Camila con tristeza—. Yo estoy bien, estoy tratando de avanzar con mi libro. Y Jason está disfrutando de la fiesta.
—El idiota de tú marido se atrevió a decirme que te sentías mal—dijo Ally—. Te juro que yo trato de ver lo bueno en cada persona. Creo que todos tenemos algo de bondad dentro. Pero con Jason no encuentro nada bueno. No me gusta cómo te trata, no me gusta lo que te hace. Y odio que tú lo defiendas de esa forma.
—Él muchas veces tiene razón en que cometo errores—susurró Camila—. Pero no quiero hablar de esto Ally. Disfruta tú noche. Yo voy a dormir.
—No puedo creer que te dejes humillar de esta forma Camila—dijo Ally con su rostro mostrando tristeza mientras su novio le acariciaba la espalda—. Ese tipo no vale la pena. No te trata como te mereces. Es odioso y yo me siento culpable de haberlos presentado.
—No tienes que culparte de nada Ally—dijo Camila mientras suspiraba—. Las cosas son como son.
—Claro, para ti son con un esposo que te trata como...—Ally suspiró—. Tú sabes cómo te trata Camila.
—¿Podríamos dejarlo por hoy Ally? —Camila respiró hondo—. Sinceramente no quiero escuchar que me digas lo mismo de siempre.
—No quieres escucharlo porque sabes que tengo razón—dijo Ally fríamente—. Por favor Camila, ¿Qué más pruebas necesitas que lo de hoy? No te trajo ni a su fiesta de promoción. A ti que eres una mujer exitosa y llena de logros.
—Esta es su noche y no la mía Ally—dijo Camila—.Deja que disfrute con sus amigos. Se merece una noche solo para él.
—¿Qué disfrute con sus amigos? —dijo Ally sin poderlo creer—. ¿Su noche? Camila eres su esposa. Su noche la tendría que compartir contigo que eres la que prácticamente lo mantiene.
—Ally no digas eso por favor—dijo Camila rápidamente recostándose en el sofá de su salón y viendo el techo con una expresión triste. Sentía el vacío de la casa que la rodeaba. Estaba completamente sola—. Sabes que no es cierto.
—Tú marido es un hombre que no vale la pena Camila. Por favor reacciona y entiende lo que te está haciendo—su voz sonó triste—. Solo date cuenta en lo que te está convirtiendo.
—Jason es mi esposo, Ally—dijo Camila fríamente—. Ahora por favor regresa a la fiesta y disfruta con tú novio.
—Pues debería darte tú lugar—dijo Ally sin contenerse—. ¿Crees que eres la única esposa que es exitosa? Solo falta que sepas quien está aquí acompañando a su esposo en este momento. Un hombre que si le da su lugar y ella es muy famosa. Incluso tú la conoces es La...—Camila la interrumpió.
—Buenas noches Ally—dijo Camila y sin más colgó el teléfono.
Camila cerró sus ojos un momento escuchando el teléfono de nuevo sonar pero sin tomarlo. No quería hablar con nadie. Mucho menos con Ally porque sabía exactamente lo que ella le diría. Su mejor amiga no soportaba a Jason a pesar que en el pasado habían sido amigos y colegas ya que Ally era periodista. Las dos habían coincidido en un evento y rápidamente habían congeniado, y en ese mismo evento había estado Jason. Al cual la misma Ally le había presentado.
Y ahora estaba allí, diciéndole que tenía que alejarse de Jason. Camila sabía que Jason no era perfecto, pero era su esposo y en cierta forma lo quería.
Camila se puso de pie un momento para colocar música en su computadora. Se decidió por algo tranquilo y lo primero que vino a su mente fue el piano y la voz de Lauren Jauregui. En sus momentos de lucha interna y desesperación siempre recurría a las letras de Lauren Jauregui y a su música. Danielle, su publicista era muy fanática de su música, y un mes atrás la había convencido de acompañarla a un concierto que había dado en Miami, y su destreza al piano la había cautivado profundamente.
Además que para ella, Lauren Jauregui era una de las mujeres más hermosas y cautivadoras que había visto en su vida. Tenía unos ojos verdes profundos y misteriosos. Ojos como los que tenía Pierre el personaje de su próximo libro. Inconscientemente, quizás había tomado prestado la profundidad de los ojos de Lauren para su propia historia y la creación de su personaje. No sabía mucho de su historia personal. Pero su música le transmitía paz y tranquilidad.
La música llenó la habitación vacía y Camila regresó al sofá mientras se escuchaba la melodía del piano. Cerró sus ojos y suspiró escuchando la letra de la canción. La voz de Lauren llenó sus sentidos y se quedó atenta, absorbiendo su voz y la letra de sus canciones. Su talento era extraordinario.
*I Don't Know You Anymore*
I would like to visit you for a while
Get away and out of this city
Maybe I shouldn't have called but someone had to be the first to break
We can go sit on your back porch
Relax
Talk about anything
It don't matter
I'll be courageous if you can pretend that you've forgiven me
Camila sintió como lágrimas llenaban sus ojos de nuevo. ¿Qué había hecho para merecer esa vida?, ¿Por qué Jason la odiaba tanto?
Because I don't know you anymore
I don't recognize this place
The picture frames have changed and so has your name
We don't talk much anymore
We keep running from the pain
But what I wouldn't give to see your face again
Springtime in the city
Always such relief from the winter freeze
The snow was more lonely than cold
If you know what I mean
Everyone's got an agenda, don't stop
Keep that chin up, you'll be all right
Can you believe what a year it's been
Are you still the same?
Has your opinion changed?
'Cause I don't know you anymore
I don't recognize this place
The picture frames have changed and so has your name
We don't talk much anymore
We keep running from these sentences
But what I wouldn't give to see your face again
I know I let you down
Again and again
I know I never really treated you right
I've paid the price
I'm still paying for it every day
So maybe I shouldn't have called
Was it too soon to tell?
Oh what the hell
It doesn't really matter
How do you redefine something that never really had a name?
Has your opinion changed?
La realidad golpeó a Camila tristemente. ¿Qué estaba haciendo con su vida?, ¿Qué estaba esperando de Jason? Las lágrimas corrían por sus ojos escuchando la voz de esa cantante que tanto la fascinaba. ¿Habría sufrido Lauren tanto como ella? Sus letras eran tan profundas y muchas veces tan melancólicas.
Camila se preguntaba que alma tan atormentada viviría dentro de la pianista. ¿Su arte vendría de la tristeza al igual que el de ella? Preguntas sin respuesta llenaban su cabeza.
Debía de aceptar que Jason no la quería. ¿Qué estaba haciendo entonces? Camila sabía perfectamente que Ally tenía razón en lo que le decía, pero no quería reconocerlo. No quería fracasar de la misma forma en que lo había hecho toda la vida. Lo único bueno en su vida eran sus libros. Pero sus libros eran simplemente fantasías de su cabeza convertida en historias de amor. Esas historias que siempre tenían un final feliz para los protagonistas.
Pero su vida real, la historia que en realidad importaba y que estaba escribiendo día a día junto a Jason era un desastre. ¿Era así el matrimonio? Toda su vida había visto a su padrastro golpear a su madre sin piedad por sus errores. Y ahora vivía lo mismo con Jason. Quizás la vida era así. Camila no conocía nada mejor, y temía que su historia terminara con un final doloroso y lleno de tristeza. Su futuro era incierto, y el escritor de su vida, el señor destino, era muy cruel con ella. Una lágrima más, un golpe más. Era la vida de Camila Cabello la única escritora incapaz de escribir un final feliz para su propia historia.

AL DÍA SIGUIENTE:
—¡¿Qué hiciste qué?! —dijo Lauren totalmente sorprendida mientras Ryan le sonría abrochándose el cinturón de seguridad del avión que los llevaría de vuelta a Los Ángeles.
—No grites Lauren que llamaras la atención—sonrió Ryan.
—Quiero que repitas lo que dijiste Ryan...—su esposo suspiró.
—Que cuando tú estabas firmando los autógrafos para el grupo de fans que te visito en el hotel mientras desayunábamos yo hable con Jason—dijo Ryan sonriendo—. Y lo invite a venir a él y a su esposa con nosotros a Canadá.
—Detente por favor ...—dijo interrumpiéndolo y respirando hondo—. ¿Acabas de decirme que invitaste a dos personas a nuestras vacaciones? A dos desconocidos.
—Jason no es un desconocido—dijo Ryan sonriendo—. Era mi mejor amigo.
—Un mejor amigo que no ves hace años Ryan—dijo Lauren viéndolo fijamente mientras Ryan ponía los ojos en blanco—. No sabes absolutamente nada de su vida.
—Esa es la razón por la que lo invite a venir—dijo Ryan—. Él fue uno de los pocos amigos que tuve en mi vida y deseo revivir nuestra amistad y ponernos al día en nuestra vida. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que de viaje? Él aceptó con gusto. Su esposa y él nos verán en el aeropuerto dentro de tres semanas.
—¿Y su esposa no tiene nada que opinar? ¿Qué pasa si ella no puede ir o tiene compromisos? —preguntó Lauren sin entender.
—Jason dijo que ella aceptaría—Lauren alzó una ceja interrogante—. Supongo que sabe que no tiene ninguno, bonita.
—Ryan...—suspiró Lauren—. Sé que es tu amigo de infancia pero sinceramente, hay algo en él que no me gusta—Ryan le sonrió acariciándole la mejilla.
—No tienes de que preocuparte—sonrió Ryan—. Jason jamás te haría daño. Además tú y su esposa podrían ser muy buenas amigas.
—Debiste consultarlo conmigo antes—dijo Lauren viéndolo molesta—. No me gusta Ryan. No me parece correcto. No sabemos nada de su vida. Imagínate su esposa no quiere aceptar la invitación.
—Bueno, si no aceptan iremos nosotros solos y ya está—dijo Ryan sin darle importancia—. No te preocupes Lauren—sonrió—. Además así tendremos compañía y no tendré que ayudarte a cocinar. Hazlo por mí. Jason siempre fue un buen amigo y puedo recuperar el tiempo perdido. No te enojes Jauregui.
Lauren lo vio fijamente seria y Ryan rio dándole un beso en la punta de la nariz. La mirada de Lauren se posó sobre su esposo y respiró hondo. Ryan se veía muy emocionado por compartir con su amigo de infancia. Sin embargo, había algo en Jason que no la convencía. Algo en su mirada que no terminaba de agradarle, pero era amigo de Jason y tendría que darle una oportunidad por su esposo.
Ryan había hecho muchas cosas por ella y esto era lo único que le había pedido en mucho tiempo. Lo aceptaría por él, pero si había algo que no le gustaba lo diría sin dudarlo. Le daría una oportunidad y quizás Ryan tuviera razón, y la esposa "misteriosa" de Jason Duval era una buena persona y se convertirían en buenas amigas.

TRES SEMANAS DESPUÉS
AEROPUERTO DE LOS ÁNGELES...

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Capítulo 5: "Primera Impresión"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:02 pm

"Son unos ojos que al juntarse con los tuyos sientes que pueden ver tú alma. Ojos verdes misteriosos y asombrosos que te hacen querer descubrir lo que se oculta detrás de esa mirada tan inteligente y hermosa. Si tú me siguieras mirando de esa forma jamás podría sentirme triste, me sentiría valiente y confiado. Capaz de hacer cualquier cosa solo por volver a admirarte, querida mía. En tus ojos me perdí y no quise volver a encontrar de nuevo la salida del laberinto de tú mirada"- Pierre
"Amanecer en Vancouver" escrito por Camila Cabello

19 de Septiembre 2015
Lauren sonrió y firmó autógrafos para el grupo de fans que la rodeaba con una sonrisa. Sus ojos ocultos tras unas gafas oscuras mostraban un poco de cansancio por los conciertos de las últimas dos semanas. Oficialmente Just Me World Tour había terminado. Había viajado a siete países en menos de quince días y estaba literalmente agotada. Ahora tendría unos meses para descansar y tratar de conseguir inspiración para su próximo álbum.
Aunque Lauren era muy sincera al decir que en ese momento no tenía inspiración para escribir. Ella se consideraba una mujer que tomaba sus letras de vivencias que en algún momento de su vida había tenido. Momentos felices, momentos tristes pero al final de cuentas momentos que simplemente eran parte de ella. Una sonrisa podía inspirar canciones, la tristeza y la soledad podían inspirar canciones, las lágrimas de felicidad, de dolor, de ausencia también podían inspirar melodías. Pero Lauren simplemente se había quedado seca. No había inspiración, no había algo que la moviera a escribir, tenía un bloqueo creativo como nunca antes y esta vez no tenía idea de cómo iba a salir de el.
Su mirada se encontró con la de Ryan en el momento en que finalmente su guardia de seguridad la escoltó junto a su esposo.
-Todos esos fans parecen muy felices de haberte visto, bonita-dijo sonriendo y pasándole un brazo por los hombros-. Lo más probable es que estén saltando de emoción y se sientan afortunados de que siempre tengas tiempo para ellos.
-Yo soy la afortunada de tenerlos-susurró Lauren y Ryan le dio un beso en la mejilla provocando que algunos fans que seguían viéndola dieran un grito de emoción. Lauren simplemente se sonrojó.
-Está de vacaciones así que es mía por unos meses-dijo Ryan jugando con sus fans haciéndolos reír y a Lauren sonreír con ternura. Ryan era un hombre maravilloso.
-Ella es mía-gritó una fan haciendo que Lauren se girara para encontrarse con una belleza de ojos azules y rubia que la veía con adoración-.Estoy apasionadamente enamorada de ella-un intenso rubor cubrió las mejillas de Lauren al escuchar las palabras de la fan, y apartó la mirada un poco apenada. Debía admitir que la mujer era increíblemente hermosa.
-Parece que tú y yo tenemos eso en común guapa-dijo Ryan con un guiño hacia la fan que simplemente sonrió-. Nos gustan las mujeres de ojos fascinantes.
-Me encantan-respondió la fan ganándose los aplausos de los demás y la sonrisa de Ryan.
-Tú querida amiga-señalo a la fan-. Tienes muy buen gusto igual que yo-sonrió-. Soy tú fan porque tú eres fan de mi esposa.
-Ryan-dijo Lauren riendo y su esposo la abrazó y le dio un beso en la cabeza.
- Seré su fan toda la vida-volvió a repetir la chica y muchos más la siguieron en sus declaraciones.
-Eso es otra cosa que definitivamente...-sonrió Ryan acariciando la mejilla de Lauren dulcemente-...tenemos en común nosotros dos.
Lauren le golpeó el brazo y todos rieron a su alrededor. Lauren se despidió de sus fans y empezó a caminar junto a Ryan a la puerta donde les tocaba abordar cuando de pronto una voz los detuvo.
-Ryan-dijo un hombre mientras caminaba hacia ellos y Lauren reconoció inmediatamente a Jason Duval. Lo vio un momento pero su vista de pronto se desvió a una mujer que iba atrás de Jason con la mirada baja mientras llevaba una maleta. Y la sorpresa se reflejó en su rostro al reconocerla. No importaba que llevara la mirada baja, su perfil era inconfundible. Esa mujer era Camila Cabello, la escritora que había visto en la contraportada del libro que había recogido la noche de la reunión de instituto de Ryan. Esa mujer era la escritora de la novela que en ese momento llevaba en su maleta.
Camila suspiró mientras veía fijamente el piso del aeropuerto. No quería estar allí. Sus ojos marrones se llenaron de tristeza al escuchar a Jason alzar la voz saludando a alguien, quien Camila supuso, sería el amigo de infancia. No estaba segura por qué había aceptado el viaje aunque su mente le gritaba que lo había hecho para alejarse de la rutina de su vida y sobre todo, rodearse de diferentes personas que no fueran solamente Jason y la rutina de su vida tan penosa y dolorosa.
Su corazón estaba dolido, su orgullo estaba herido debido a Jason. Lo de la fiesta y lo que siguió las semanas siguientes, humillación tras humillación, golpe tras golpe, había hecho que sintiera desesperación. Se sentía atrapada en una vida donde las sonrisas eran forzadas y la inspiración de sus historias se veía pisoteada por la tristeza y humillación.
Últimamente Jason no soportaba ni su presencia en el mismo lugar que él y por esa razón cuando sintió el brazo de su esposo pasar por sus hombros levantó la mirada sorprendida y sus ojos se encontraron frente a frente a los de la pianista Lauren Jauregui.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa y se detuvo de golpe haciendo que Jason se detuviera en el acto y parpadeo para ver si no estaba en una especie de su sueño. Su cantante favorita estaba frente a ella, al lado de un hombre que los saludaba como si los hubiera conocido de toda la vida y de pronto lo supo al ver que Jason la miraba brevemente y luego saludaba al hombre al lado de Lauren.
Jason era amigo del esposo de Lauren Jauregui. Y ella, Camila Cabello pasaría sus vacaciones de tres meses en la casa vacacional de Canadá de esa pareja. Iba a pasar tres meses con Lauren Jauregui. Jason la tomó firmemente del brazo obligándola a moverse mientras Camila trataba de salir de su trance.
-Ryan-dijo sonriendo Jason mientras se acercaba a sus amigos.
-Duval-respondió Ryan-. Me alegra que pudieras llegar-dijo con una sonrisa amable mientras le sonreía a Lauren.
-No me perdería este viaje por nada del mundo-dijo sonriendo y de pronto sus ojos se enfocaron brevemente en Lauren-. Buenos días Lauren.
-Buenos días-dijo Lauren y los ojos de Camila inmediatamente se alzaron hacia ella sorprendidos. Ryan sonrió a Lauren que de pronto vio a su esposo acercándose a Camila para tomar la maleta que llevaba en su mano con una sonrisa.
-Déjame ayudarte-dijo él muy amable y Camila lo vio-. Tú debes ser la esposa de este tonto yo soy Ryan Green-sonrió-. Y ella es mi esposa, la famosa y bonita Lauren Jauregui.
-Ella es...-empezó Jason pero fue interrumpido por Lauren.
-Camila Cabello-susurró de pronto Lauren y Camila se encontró de nuevo mirando esos maravillosos ojos verdes.
Ryan y Jason vieron sorprendidos a Lauren y Camila simplemente no encontraba la voz.
-Tú eres Camila Cabello-dijo Lauren sorprendida-, la escritora. Estoy leyendo tú último libro "Volviendo a Casa" tu redacción es maravillosa.
-Yo...-dijo Camila tartamudeando-. Yo soy Camila-su voz fue suave y temblorosa pero no lo podía evitar. ¡Era Lauren Jauregui!
-¿Ella es la escritora del libro que me leías anoche? -preguntó Ryan sorprendido y Lauren asintió-. ¿Tú esposa es escritora y no lo habías mencionado? -preguntó esta vez dirigiéndose a Jason, y Camila notó que la mandíbula de su esposo se tensaba. Jason odiaba que sacaran su trabajo antes que el de él.
Sus ojos volvieron a los de Lauren y se quedó literalmente sin aliento. Lauren Jauregui leía sus libros, Lauren Jauregui sabía su nombre, y lo más importante era que creía que sus libros eran maravillosos. Se había quedado totalmente hechizada en su mirada hasta que Jason hizo que volviera al presente.
-No creí relevante mencionarlo-Ryan lo vio sorprendido-. No es tan conocida en su profesión.
-Pero si escribe bestsellers-dijo Lauren sorprendida-. Sus tres libros están en la lista de los libros más vendidos en cada año en que fueron publicados-dijo totalmente indignada esperando que Camila dijera algo, pero vio que ella bajaba la mirada y no respondía nada.
-Tus libros son muy buenos-sonrió Ryan y Camila lo vio-. Lauren es muy fan tuya creo que se ha leído todos tus libros en unos días-Lauren se sonrojó un poco y asintió.
-Supongo que las giras por el mundo pueden ser muy aburridas para quedarte leyendo libros mediocres en el hotel-dijo Jason con una risa que nadie más apoyo. Ryan se movió incómodo y entrelazó su mano con la de su esposa.
-Creo que en este momento estoy rodeado de dos mujeres sumamente talentosas y estoy seguro que Lauren no desperdicio su tiempo-sonrió-. Mi esposa no es de esas personas que entrega su tiempo a cosas que no valen la pena. Así que debes tener a una esposa que es una escritora maravillosa y será un placer compartir mis vacaciones con ustedes.
Camila simplemente alzó su mirada un momento y luego la desvió sin querer sentir la humillación de saber que Jason la había menospreciado delante de esas dos personas. La había humillado frente a Lauren Jauregui.
La primera impresión marca la pauta para el inicio de una relación. Y su primera impresión frente a Lauren Jauregui no había sido buena. Se había dejado humillar y no había dicho ninguna palabra. Jason había menospreciado su trabajo llamándolo "mediocre" y el esposo de Lauren había salido en su auxilio como un perfecto caballero. Mientras Lauren había permanecido callada. Camila se presentó a ambos educadamente y Ryan hizo que la situación dejara de ser incomoda.
Lauren se había limitado a murmurar un "mucho gusto" parecía tan incómoda como se sentía Camila después de la escena de Jason. Y luego de ese murmuro no había vuelto a decir una palabra mientras Ryan era el que llevaba toda la conversación que era muy fluida ya que él era un hombre que hacía reír hasta en las situaciones más extremas como esa.
-Es nuestro avión-dijo Ryan al escuchar el llamado-. ¡Canadá, aquí vamos!
Camila rápidamente se dirigió a recoger su maleta pero una mano la detuvo. Ryan le sonrió mientras él tomaba la maleta para entregarla.
-No te preocupes "letritas" yo me encargo-Camila se sorprendió al ver que tomaba su maleta y luego la de Lauren para entregarlas mientras Jason simplemente los observaba. Sus ojos se desviaron a los de su esposo y el la vio con rencor, esa noche escucharía muchas cosas pero en ese momento nada le importaba. En la fila para abordar se situó atrás de Lauren y respiro hondo sintiendo una fragancia sutil a vainilla.
-Just Me, me parece un álbum precioso-susurró Camila y pensó que Lauren no la había escuchado hasta que se giró y sus miradas volvieron a encontrarse-. Mi canción favorita es "I Knew I Love You" creo que es de esas canciones que te llenan el corazón con su letra-dijo Camila atropelladamente mientras Lauren simplemente se limitaba a observarla-. Tú voz es impresionante.
Lauren iba a responder pero de pronto se vio frente a la agente de vuelo para entregar su documentación y firmar un autógrafo. Camila suspiró mientras veía como Lauren se alejaba mientras entregaba su documentación y caminaban para tomar su avión. Sintió una mano en su brazo y se giró para ver a Jason que estaba totalmente serio.
-Deja de comportarte como una idiota-le murmuró al oído y Camila respiró hondo-. No dejas de tartamudear y alabar a esa mujer-susurro-. No quiero que la aburras y nos retire la invitación. ¿Tienes una maldita idea de la oportunidad que tenemos al estar con ellos? -dijo Jason-. Así que deja de ser una imbécil y compórtate.
Camila cerró sus ojos un momento y al abrirlos se encontró a Ryan ayudando a Lauren a subir al avión mientras ella lo veía con una sonrisa y le daba un beso en la mejilla. Jason simplemente entro delante de ella y Camila vio la diferencia en su matrimonio.
Ryan la espero en el avión y le tendió una mano ayudándola a subir y Camila lo vio agradecida.
-Espero disfrutes el viaje "letritas" -dijo Ryan caminando atrás de ella y haciendo que Camila sonriera tímidamente. Había arruinado las cosas con Lauren pero no con su esposo. Y esperaba más adelante tuviera la oportunidad de presentarse de una mejor manera. Su primera impresión había sido horrible, pero esperaba que en la segunda las cosas fueran diferentes y quizás, solo quizás podría volverse amiga de una de sus más grandes ídolos musicales. Amiga de Lauren Jauregui

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Capítulo 6: "Camila y Lauren"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:02 pm

"It's the way I'm feeling I just can't deny but I've gotta let it go. We found love in a hopeless place, we found love in a hopeless place, we found love in a hopeless place".
"We Found Love" del Album Just Me de Lauren Jauregui

La vista de Lauren se perdió en la inmensidad del paisaje. Su casa vacacional se encontraba en las afueras de la provincia de Columbia Británica, cerca de La Estación Whistler. Era un lugar ideal para ver el paisaje de montañas que los rodeaba, en esa época del año cubiertas por una capa de nieve. Ryan y ella disfrutaban de la paz y la perfección que transmitía ese lugar. Era de esos lugares donde simplemente podías quedarte admirando el paisaje y disfrutar de la soledad y la tranquilidad que te daba el perderte en la inmensidad de las montañas y olvidarte por un momento de quien eres y lo que era tu vida.
Lauren suspiró mientras se abrazaba ella misma sintiendo la brisa helada sobre su cuerpo. Sus ojos bajaron hacia el enorme jardín de la casa que ahora solo era un paisaje blanco cuando vio una figura caminar por la nieve. Tenía un gorro rojo sobre su cabello negro y largo y un abrigo del mismo color, Camila Cabello.
Sus ojos la siguieron mientras la veía detenerse y abrir los brazos a la nada. Una sonrisa involuntaria asomó al rostro de Lauren observándola. Aunque estuviera dándole la espalda, se notaba feliz.
Habían llegado tres horas atrás a la casa y pronto empezaría a caer el sol para darle la bienvenida a la noche. Lauren no había intentado hablar con Camila desde que le dijera que le gustaba su álbum. Su mirada la siguió mientras la veía avanzar entre la nieve y por un momento sintió tristeza por ella. Por lo poco que había podido observar su marido era un idiota que la veía de menos. Y ella muy feliz se dejaba pisotear por él. Lauren odiaba al tipo de mujeres que se sometía a la voluntad de un hombre o de alguien más.
En ese momento una taza de chocolate con malvaviscos apareció frente a ella y sonrió al sentir la suave caricia de Ryan en su espalda.
—¿Qué haces bonita? —preguntó Ryan poniéndose a su lado mientras Lauren tomaba la taza.
—Relajarme un momento—susurró Lauren—. Gracias por esto cariño—dijo refiriéndose al chocolate y Ryan le sonrió.
—No te preocupes hermosa—Ryan le dio un beso en la mejilla y su mirada de pronto se enfocó en la figura que caminaba por la nieve y observaba una ardilla. Ryan pasó un brazo por la cintura de Lauren pegándola a él. Lauren suspiró colocando su cabeza en el hombro de Ryan con dulzura—. No la merece.
—¿Cómo dices? —susurró Lauren sabiendo interiormente a que se refería.
—Jason no se merece una mujer como ella—suspiró—. No quiero faltarte el respeto porque tú eres mí esposa y no es correcto que hable de las virtudes de otra mujer frente a ti—sonrió y le guiño un ojo—. No cuando lo digo en serio y creo que letritas es una mujer muy hermosa, buena y que Jason no valora.
—Ella no se da a respetar con él—susurró Lauren—. Tiene tanta culpa como ese imbécil.
—No todo es lo que parece bonita—dijo Ryan suavemente—. No sabemos qué cosas suceden en su matrimonio, quizás han peleado o algo.
—Ninguna persona merece un trato como ese—dijo Lauren—. Si no la quiere o si tienen problemas deberían resolverlos como personas civilizadas, tratándose con respeto.
—No todos tienen la suerte de tener un matrimonio perfecto como el de nosotros dos—fue la respuesta de Ryan besándole la cabeza a Lauren.
Lauren suspiró mientras sus ojos se dirigían a la figura de esa mujer con los ojos marrones más fascinantes y llenos de tristezas que hubiera visto en su vida. ¿Qué pasaría por su mente? Se veía tan triste, pero Lauren no podía sentir pena por ella. Jamás sentiría pena por una mujer que había elegido su propio destino. Camila Cabello quería sufrir en su vida, pues bien, que siguiera al lado de un cretino.
¿Cómo podría ser la misma escritora que tanto admiraba? Al ver el libro que Allyson había tirado por las escaleras accidentalmente algo había llamado su atención. Podría haber sido la mirada inteligente que reflejaba su imagen en la portada, o podría haber sido simplemente lo hermosa que era. Lauren debía admitir que Camila era preciosa. Ella podía apreciar su belleza y la indignaba que siendo una mujer tan hermosa y admirable se tratara de esa manera tan dura y permitiera que la vieran de menos.
Vivir al lado de un hombre que la trataba como basura no era el sueño de nadie. Y Lauren sabía perfectamente que era así aun con el poco tiempo que llevaban juntos; Ryan había cometido un enorme error invitándolos. No quería estar en medio de un problema marital, ya suficiente tenía con su propia vida y estancamiento creativo para vivir rodeada de una pareja que se odiaba y se humillaba con una simple mirada.
—Quizás tú podrías ayudarla—susurró Ryan contra su cabello y Lauren dio un sorbo a su chocolate.
—¿Ayudarla de que forma? —preguntó.
—Podrías acercarte a ella—dijo Ryan con ternura—. Muchas veces las personas necesitan un amigo o amiga para desahogarse y sé que te admira mucho.
—Yo no puedo hacer nada que haga que una mujer empiece a valorarse como ser humano—respondió Lauren—. Eso es algo que ella debe de trabajar internamente.
—Yo puedo ayudar a Jason y tú ayudar a Camila—se ofreció Ryan—. Podemos ser como dos cupidos.
Lauren empezó a reír y Ryan simplemente la siguió con una risa fuerte, y en ese momento Camila pareció escucharlos ya que se giró. Lauren la observó y vio su mirada a lo lejos y su rostro tan triste. Camila alzó una mano con un guante negro para saludarlos y Ryan contestó su saludo alegremente mientras Lauren volvía a dar un sorbo a su chocolate ignorando el saludo. Sintió la mirada de Camila sobre ella unos segundos y luego la desvió mientras empezaba a alejarse por el bosque que los rodeaba.
—Quizás puedan volverse buenas amigas—susurró Ryan—. Hay muchas personas que tienen fantasmas Lauren—le beso la cabeza—. Creo que tú eres una de las personas que puede comprender lo que es muchas veces vivir en el camino equivocado—Lauren suspiró—. Eres una mujer que ha salido delante de una vida llena de pruebas. Quizás fue el destino el que hizo que Camila Cabello y Jason Duval estuvieran estos meses con nosotros. Podríamos ayudarles en su matrimonio.
—Creo que tengo suficientes problemas para meterme en una relación que no es mía Ryan—la voz fue suave mientras perdía a Camila finalmente de vista—. Son cosas que solo pueden solucionar ellos dos. ¿Los trajiste acaso porque sabias que su matrimonio era una mierda? —preguntó Lauren sincera y directa como siempre.
—No tenía idea de que Jason fuera de esa forma—se giró para dejar a Lauren frente a él y verla a los ojos—. Es mi amigo de la infancia y creo que en el momento de crecer la gente puede cambiar. Yo creo mucho en las personas y siento que cada persona tiene algo bueno en su interior.
Lauren sonrió viendo el razonamiento tan idealista de Ryan. Él era un hombre que creía que todas las personas eran buenas por naturaleza, pero él a pesar de su vida difícil había tenido unos padres que lo habían adoptado y lo adoraban a pesar de las limitaciones que padecían.
Ryan no había vivido en el mundo de mierda que Lauren había tenido que vivir. No conocía lo que en realidad era capaz de hacer una persona por alcanzar una meta. Muchas personas luchaban bajo un manto de honestidad y tenían éxito. Pero muchas otras, y de las que se componía una buena parte de la población mundial, trataba de cumplir sus metas bajo un manto de dolor y destrucción. Una de esas personas había sido su padre y ella, de no haber sido por Ryan, ella misma hubiera formado parte de esa lista.
—No podemos salvar a todo el mundo, Ryan—dijo Lauren.
—Pero podemos intentarlo, Lauren—sonrió—. Quizás hablando con una persona que tiene en común algo contigo puedas aclarar tú mente y salir de ese hoyo en el que te encuentras—Lauren lo vio sorprendida y Ryan beso su nariz.
—¿Hoyo? —preguntó sorprendida.
—¿Crees que no sé qué tienes problemas para componer? —Ryan le paso un mechón de cabello tras la oreja—. Te conozco Jauregui y sé que no componer te tiene tensa y estresada. Quizás puedan ayudarse mutuamente.
—No entiendo Ryan—se vieron a los ojos. Los ojos de Ryan eran tan honestos. Era el hombre perfecto.
—Las dos son unas mujeres exitosas y talentosas—sonrió Ryan—. Tú admiras a esa mujer, conoces su literatura y su creatividad por medio de sus letras. Creo que Camila Cabello es de esas personas tímidas que tienen una mayor facilidad de expresar sus sentimientos por medio de escrituras. Yo conozco unas cuantas mujeres tímidas y doy fe de ello—Lauren sonrió sabiendo que se refería a ella.
Tiempo atrás al ser la "niña prodigio" no había sido una de las personas más populares, aunque claro, eso empezó a cambiar a medida que crecía y su timidez iba quedando a un lado. Se consideraba una persona muy genuina y directa, y eran pocas las personas que podía considerar sus amigos.
Sus únicas amigas eran Dinah Jane junto a Normani Kordei esta última siendo parte de su grupo de coristas. Eran las dos mujeres que consideraba parte de su vida. Normani Kordei, la cual había salido de un hogar donde era golpeada y maltratada por su padre y se había vuelto adicta como ella. La había conocido de un modo nada convencional y juntas habían luchado contra el demonio de la droga y habían salido adelante.
Luego estaba Dinah Jane, una mujer que había luchado toda su vida para probarle a su madre, que una niña filipina también podía lograr su sueño y convertirse en cantante, y ahora Dinah a sus veintiséis años era ganadora de premios y admirada por todos por su talento. Su mente viajó de nuevo a Ryan que la observaba con esa mirada amable.
—¿Crees que Camila y yo compartimos algo? —sonrió Lauren—. ¿Cómo puedes estar seguro si apenas conoces a esa mujer?
—Porque si tú la admiras es porque algo bueno debe de tener—Ryan le acarició la mejilla con ternura—. No es fácil sorprender a la gran Lauren Jauregui.
—Tú me sorprendes todos los días Ryan—sonrió Lauren—. Te quiero mucho y le doy gracias a la vida de haber puesto en mi camino a alguien como tú.
—Yo soy un hombre afortunado al tenerte—se vieron a los ojos—. Y precisamente porque se lo valiosa que eres como persona creo que podrías darle un poco de esa fuerza que existe en ti a otra persona que la necesita.
—No puedo cambiar su mentalidad—dijo Lauren.
—Pero por lo menos no quedara en ti el no haberlo intentado —Lauren respiró hondo y vio de nuevo al lugar donde había estado Camila—. Quizás es un alma tan torturada como lo estabas tú, Lauren.
Ryan se acercó a Lauren y le dio un suave beso para luego abrazarla tiernamente. Lauren vio hacia el cielo que se veía sobre Vancouver y tomó una decisión.

Camila se detuvo mientras respiraba hondo y admiraba el paisaje que la rodeada. Vancouver era hermoso. El aire de ese lugar se sentía tan puro. Era el aire de un lugar rodeado de naturaleza y alejado de lo ajetreado de la ciudad. Camila estaba segura que Lauren Jauregui, la famosa pianista, tendría una casa impresionante y había tenido un poco de curiosidad. Pero a medida que se iban alejando del centro de Vancouver su curiosidad había aumentado. La casa era preciosa, cubierta de madera de cedro que brillaba como una enorme estructura en medio de aquella belleza blanca que la rodeaba.
Era inspirador, era el lugar perfecto para sentarse y pensar en el mundo que te rodeaba. Camila hizo eso mismo, sentarse en medio del bosque sobre una pequeña colina donde podía apreciar la naturaleza que la rodeaba. No sé había alejado mucho. Ryan le había asegurado que era una propiedad privada que estaba muy asegurada contra cualquier tipo de animal, por lo tanto, estaba a salvo.
Pero existía solo un animal del que nada ni nadie podría salvarla, y era Jason Duval. Su rostro se ensombreció pensando en su marido. ¿Cómo había permitido que las cosas llegaran a tanto? Una lágrima se deslizó por su rostro mientras se quitaba uno de sus guantes y veía su mano. Sus dedos automáticamente se dirigieron a su mejilla donde sentía aun el dolor del golpe que una hora antes había recibido de Jason en la habitación por "coquetear" con Ryan.
Se sentía tan sola. No tenía apoyo en su casa, su mejor amiga ya no soportaba verla por no darse a respetar, y su marido la odiaba. Ella solo tenía sus libros y su imaginación. Sus letras que la hacían sentirse libre y expresar muchas veces lo que sus palabras no podían. Nunca había sido una persona muy buena para hablar con los demás. Era tímida e insegura cuando era una adolescente, y ahora como mujer adulta, la situación no había cambiado.
Era esa la razón por la que había arruinado las cosas con Lauren Jauregui. Se había visto como una estúpida al hablar con ella, y sabía que había visto más de una humillación por parte de Jason hacía ella. Camila había podido sentir su mirada verde cuando Jason la ignoro en el coche camino a la casa vacacional, o cuando la había callado delante de todos cuando iba a dar su opinión. Su mirada había sido de incredulidad y de pena. ¿Quién quería convivir con una mujer como ella? No, Lauren Jauregui. Ella era una mujer que era admirada y tenía un marido que la adoraba. Lauren Jauregui tenía la vida perfecta.
Un ruido la sacó de sus pensamientos y se giró totalmente asustada para encontrarse cara a cara con la mujer que en esos momentos había poblado su mente.
—Perdóname—dijo con una voz ronca tan perfecta que Camila simplemente se limitó a verla aun sentada en la nieve. Llevaba un abrigo negro que resaltaba su piel blanca y sus manos dentro de los bolsillos. Su cabello negro, largo y en ondas caía hermosamente sobre su abrigo y era coronado con un gorro blanco. Sus ojos esmeraldas la miraban fijamente y sus labios con un color rojo trataban de sonreír. Era hermosa. Camila no encontraba otra palabra para describir a Lauren Jauregui. Hermosa y Talentosa. Dos palabras.
—¿Es un lugar muy hermoso verdad? —dijo Lauren aun de pie a su lado. Camila no encontraba la voz—. Cuando vengo aquí mi mente puede liberarse del estrés que provoca la ciudad, el trabajo y la tensión de una vida como la que llevo.
Lauren guardó silencio un momento observando el paisaje y deslizó su mirada hacia la mujer que estaba sentada en la nieve. Ella veía hacia abajo y no había dicho una palabra desde que llegará, suspiró y se sentó a su lado.
—Espero que no te moleste que me siente aquí—dijo Lauren y la observó de reojo—. El atardecer esta próximo y este es un lugar hermoso para observarlo. Cuando me levanto por la mañana, tomo una taza de café y salgo para ver el amanecer. Adoro el amanecer en Vancouver, sobre todo en este lugar. Siento que estoy viendo el inicio de un mundo ideal.
Lauren sintió la mirada de Camila posarse sobre ella un minuto para luego apartarla sin decir ninguna palabra.
—No tuve la oportunidad de darte las gracias—susurró—. Por lo que dijiste sobre mi álbum—Lauren sonrió.
—Yo...—dijo Camila en ese momento aún sin atreverse a mirarla—. Solo dije la verdad—su voz fue un suave murmullo llena de temblorosa ansiedad—. Eres una cantante maravillosa y soy admiradora de tú trabajo.
—Puedo decir lo mismo señorita Cabello es una de las mejores escritoras de las que he tenido la oportunidad de leer—dijo Lauren sonriéndole levemente y los ojos de Camila se encontraron con los de ella.
Sus miradas chocaron provocando una sorpresiva corriente de electricidad en ambos cuerpos. Un choque de almas que solo puede ser provocado por el destino. Camila detalló el rostro de Lauren sintiendo un nudo en la garganta. Era una mujer sumamente hermosa. Sus ojos eran de un color verde intenso que sentías podían traspasar tú alma. Tenía unos ojos llenos de tanto misterio y de historia.
—Gracias—susurró Camila tímidamente y Lauren le sonrió.
—Creo que no empezamos bien—dijo Lauren ofreciéndole la mano—. Soy Lauren Jauregui, tengo veintiséis años y soy cantante.
—Camila Cabello, tengo veinticinco años y soy escritora. —dijo tímidamente Camila mientras tomaba la mano de Lauren entre la de ella. Una mano con las uñas perfectamente arregladas y sin guantes. Sus manos chocaron provocando una corriente eléctrica en ambos cuerpos y las dos alzaron la mirada viéndose a los ojos.
Las dos habían sentido el estremecimiento. Lauren apartó la mano rápidamente totalmente confusa.
—¿Y te gusta la casa? —preguntó Lauren un poco nerviosa apartando la mirada y viendo el paisaje.
Camila se quedó observando el perfil de Lauren sintiendo un nudo en la garganta mientras se ponía su guante torpemente sintiendo su mano aún vibrar ante el contacto. ¿Qué había sido eso? Jamás había sentido algo así al estrechar la mano de una persona. Nunca.
—Es una casa preciosa—dijo Camila después de unos minutos—. Todo Vancouver es hermoso.
—Cuando Ryan y yo hablamos de una casa vacacional Vancouver no era una opción. Hace un año cuando vine a dar un concierto a la Estación de Whistler me enamore del lugar. Adoro todo lo que tiene que ver con la naturaleza. Creo que rodearte de todo esto te da una energía que no encuentras en la ciudad. Es como perderte a ti misma y rodearte de paz. Como eclipsar tú verdadera realidad para crear una nueva, apartada de todo y simplemente viviendo una vida ideal que te hace sentirte capaz de poder hacer todo lo que te propones.
—Es como si pudieras simplemente observar la inmensidad del mundo que te rodea y sentirte insignificante ante su majestuosidad—Lauren se giró sorprendida al escucharla—. Sabes que existe un mundo esperando por ti, que no debes quedarte atrás y simplemente debes seguir adelante.
—Simplemente te sientes libre—dijeron ambas a la misma vez y se giraron de nuevo para observarse sorprendidas.
Lauren detalló el hermoso rostro de Camila y se perdió en el mar chocolate de su mirada. La sonrisa que le proporcionó esa vez fue genuina y Camila la respondió. Y en ese momento Lauren se dio cuenta que Ryan había tenido razón. Estaba frente a una mujer talentosa que tenía una historia que contar y ella adoraba las historias y quizás, solo quizás, Camila Cabello podría algún día contarle la suya y podría llegar a conocer a la mujer oculta atrás de esas hermosas redacciones literarias. A la hermosa escritora de tristes ojos marrones.

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Capítulo 7: "Espejismo"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:03 pm

"A stranger's eyes that somehow look familiar I know that when it's you, I'll remember. Remember"
"Something Better" del Album "Just Me" de Lauren Jauregui

—¡Amigo! —dijo Jason saludando a Ryan que bajaba las escaleras—. Te estaba buscando.
—Pues tú dirás en que puedo ayudarte—dijo Ryan amable—. Solo fui a llevarle un chocolate a Lauren.
—¿Le llevas un chocolate a tú mujer? —dijo Jason riendo—. Debe de ser muy buena en lo que hace.
—Lauren trabaja tanto como yo—dijo Ryan serio—. Es mi esposa y viene a descansar igual que yo. No me molesta cuidarla. Es una mujer talentosa que tengo la suerte de que me quiere lo suficiente para estar a mi lado.
—Pues tienes suerte—dijo Jason viendo a su amigo—. Mi mujer es una inútil que no sirve para nada.
—Yo pienso que tienes una mujer muy talentosa—la mirada azul de Jason cayó sobre su amigo y sus ojos lo vieron fijamente—. Y quería hablarte de la forma en que la tratas—Jason apretó fuertemente la mano tratando de contenerse. Nadie le diría que hacer con la estúpida de Camila.
—Camila no es lo que parece Ryan—dijo Jason viéndolo a los ojos—. Sé que parece una mujer sumisa pero no lo es y yo la trato muy bien pero ella se pone muy difícil.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Ryan mientras se acercaba—. Hoy hiciste muchas cosas que a mí me parecieron ofensas directas hacia tú mujer. Y no me estoy metiendo, simplemente haciendo una observación. La trataste muy mal frente a Lauren y a mí.
—Que tú la veas muy buena y dulce no quiere decir que es así. Ella no es lo que parece, sé que es una dama y merece todo mi respeto, el cual tiene—Jason lo vio fingiendo su mejor sonrisa melancólica y cara de tristeza—. Camila tiene una historia muy penosa pero yo igual trato de ayudarla—sonrió tristemente—. La amo profundamente y solo quiero arreglar las cosas con ella pero muchas veces siento que ella siempre me hace a un lado.
Ryan se sorprendió al escucharlo y se sentó al lado de su amigo.
—Las mujeres son difíciles Jason—dijo Ryan—. Lauren tiene sus momentos, pero lo importante es aceptarla con sus defectos y virtudes. Lauren tiene un carácter muy fuerte, pero yo trato de adaptarme a ella. Yo también la quiero mucho.
—Pero tú esposa es una cantante famosa—dijo Jason—. No puedes compararla con una simple escritora de novelitas—susurró serio y Ryan se limitó a observarlo fijamente—. Créeme que yo intento llevarme bien con Camila. Pero ella no me escucha—la voz fue suave—. Camila me ve de menos Ryan. Ella tiene un trabajo con un salario más alto que el mío y me humilla siempre que puede.
—¿Te humilla? —dijo Ryan sorprendido y Jason asintió bajando la cabeza y fingiendo su dolor.
—Este viaje lo planee para estar juntos y tratar de mejorar nuestro matrimonio y arreglar nuestra vida—suspiró—. Vi el matrimonio de Lauren y tuyo tan feliz, que pensé que yo podría tenerlo también.
—Nunca es muy tarde Jason—sonrió—. Yo puedo ayudarte a conquistarla. Tengo muchas tácticas con las mujeres. Tú siempre fuiste un poco tímido.
Jason sonrió y asintió viendo los ojos de Ryan intentando controlar su mal humor. ¿Ayudarlo con su matrimonio? Ryan se había convertido en un títere de su mujer. Seguramente, Lauren Jauregui era la que daba todo el dinero para darse lujos como esa casa vacacional que tenían. Ryan en el pasado no había tenido ni donde caerse muerto y ahora tenía casas en muchas partes del mundo, según había escuchado, y mucho dinero.
Jason siempre había sido mejor que Ryan en muchas cosas, en el basketball, en los estudios, menos con las mujeres. Había sido un hombre muy tímido el cual habían visto de menos y molestado muchísimo, a pesar de pertenecer al equipo de basketball, por otro lado Ryan había sido el payaso que todo el mundo adoraba, el que seguían las mujeres y el que había logrado cumplir los sueños que Jason siempre hubiera querido. Un trabajo donde fuera reconocido y ganara mucho dinero para salir de la vida modesta y miserable que siempre había llevado.
Quería poder escalar a lo más alto y que la gente que tiempo atrás se había burlado de su timidez y lo habían menospreciado sintiera envidia de verlo en la cima del mundo. Lamentablemente, eso no había sucedido. Vivía una vida mediocre al lado de una mujer estúpida que ganaba más dinero que él y que no le había dado la publicidad que él esperaba cuando se fijó en ella. Todos la miraban a ella, todos la seguían a ella y no a él. Camila era otro Ryan y la odiaba.
Estaba seguro que Ryan lo había obtenido todo por la fama y dinero de Lauren Jauregui. Y ahora seguía teniendo todo lo que no merecía. Ryan Green había arruinado su vida, y ahora años después la vida le estaba dando la oportunidad que necesitaba para vengarse por lo que años atrás le había hecho. Ese secreto que aún guardaba en lo más profundo de su alma, si es que tenía una. Iba a vengarse, pero lo haría muy despacio y lo haría sufrir tanto como él lo había hecho sufrir a él años atrás. El reencuentro de generación había sido el momento perfecto para iniciar, sobre todo al saber que estaba casado con Lauren Jauregui y que había querido recuperar su amistad de años.
Ahora estaría allí, en la casa vacacional por tres meses. Era momento de actuar, pero claro, lo haría inteligentemente, y Lauren Jauregui sería su medio para conseguir su tan ansiada venganza. Quizás depender de una mujer no fuera tan malo, sobre todo si era de la sexy Lauren Jauregui.

Lauren suspiró mientras observaba el perfil de Camila y sentían la suave brisa mientras veían como el sol poco a poco se iba ocultando tras las montañas. Durante esas dos horas con Camila Cabello había descubierto dos cosas sumamente importantes. La primera, era que tenía una mente inteligente y tenían pensamientos similares acerca de la vida y de muchas cosas. Tenían muchas cosas en común, su gusto en música, su gusto en el arte, en los libros. Era como si se conocieran de mucho tiempo atrás. La conversación había sido fácil y muy inteligente y Lauren no había sentido el pasar de las horas. Al principio Camila había sido muy tímida. Pero se había ido abriendo a medida que conversaban. Habían hablado de muchas cosas triviales, la música que más les gustaba, libros, política, películas, actores y actrices que admiraban. No habían profundizado mucho pero había sido una agradable conversación. Camila era una mujer muy agradable.
Y la segunda cosa que Lauren había podido notar era que le parecía una mujer muy hermosa, inteligente, divertida y sumamente atractiva. Y eso hacía que sintiera aún más lastima de que se dejara menospreciar por el idiota de su marido. Ryan había tenido razón, el tipo no se la merecía.
—¿Y llevas mucho tiempo casada? —preguntó Lauren mientras Camila se tensaba visiblemente al mencionar su matrimonio. Ninguna de las dos había mencionado a sus esposos.
—Dos años y medio—dijo Camila mientras se abrazaba las piernas.
—Yo llevo apenas un año con Ryan—dijo Lauren suavemente.
—Ryan es un buen hombre—susurró Camila y vio a Lauren un momento detallando su lindo perfil—. Los dos tienen mucha suerte de tenerse el uno al otro.
Camila sintió la mirada verde de Lauren sobre ella y se giró viendo al horizonte mientras el sol se ocultaba lentamente, la brisa se había vuelto fría pero no quería moverse. Jamás en su vida se había sentido tan cómoda en la presencia de alguien como lo estaba con Lauren. Era como si al mirarla a los ojos conociera todo de ella. Tenían tantas cosas en común que Camila se asustaba por su conexión. Los ojos de Lauren Jauregui la tenía hechizada, hipnotizada. No podía dejar de verla, le parecía una mujer tan inteligente. La forma en que tenia de ver el mundo la hacía una mujer sumamente atractiva no solo físicamente, sino también, intelectualmente. Su conversación era fácil y agradable. Podría escuchar por horas la voz de Lauren y no cansarse nunca. La admiraba profundamente.
—Ryan es un hombre espectacular y tienes toda la razón, tengo mucha suerte de tenerlo en mi vida—Lauren respiró hondo—. ¿Y tú con Jason? —la voz fue suave y muy cautelosa.
Camila no respondió y si limitó a seguir viendo el paisaje y Lauren aprovechó ese momento para ver su perfil. Camila le había confesado que venía de una familia latina y que con su madre tras mucho esfuerzo habían logrado obtener su residencia y vivir en Estados Unidos. Luego, que su madre se había vuelto a casar con un americano del cual no había dado ningún detalle, y ahora los dos vivían en Texas. Una mujer que se había abierto paso en un país extranjero y se había hecho un nombre merecía todo su respeto.
—No quería entrometerme—dijo Lauren suavemente y escucho como Camila respiraba hondo—. No tienes que responderme si no quieres.
—No creo que pueda decir mucho más de todo lo que has visto ya, Lauren—dijo Camila sin verla a los ojos.
—¿Te refieres a como ese imbécil te menosprecia? —preguntó Lauren suavemente y Camila se giró para observarla sorprendida por su forma directa, aunque era algo que a lo largo de la conversación había notado—. ¿O a la forma en que tú te dejas pisotear por él?
—No es algo de lo que me guste conversar—dijo Camila desviando la mirada.
—No te gusta conversarlo porque tú marido es una mierda—dijo Lauren firmemente.
—Tú no tienes una idea de lo que hablas—dijo Camila ofendida—. Jason es...es simplemente diferente.
—Diferentemente imbécil—dijo Lauren rápidamente.
—El que nos invitaras aquí no te da derecho a meterte en mi vida de esa forma—dijo Camila fríamente—. Tú nos invitaste aquí y espero que por lo menos tengas un poco de respeto—se puso de pie sacudiendo su abrigo.
—¿Respeto? —dijo Lauren siguiéndola y poniéndose de pie también—. Ese hombre se atrevió a decirte que te callaras la boca cuando ibas a dar una opinión y tú simplemente lo dejaste. ¿Y me hablas a mí de respeto por dar mi opinión? Yo tengo derecho a hablar y nadie puede callarme. Yo si defiendo mi voz.
—No tienes ningún derecho a hablar sobre mi matrimonio, no me conoces—le dijo Camila—. No sabes nada de mi vida.
—No necesito saber toda tú vida para darme cuenta que ese hombre es un idiota pero tú eres aún más imbécil por dejar que te menosprecie siendo una mujer tan admirable como eres.
—No creo que una conversación de dos horas te da derecho a hablarme de esa forma—dijo Camila molesta—. No puedes hacer todo lo que quieras porque eres Lauren Jauregui. Sé que esta es tú casa pero estas hablando de mi vida privada y mi matrimonio. Y eso no es asunto tuyo.
—Tienes toda la razón—dijo Lauren—. No es asunto mío dejar que una mujer sea humillada y pisoteada por un imbécil. No es mi problema, siendo yo mujer y sintiendo tristeza porque vivas una situación así.
—No te atrevas a sentir lastima por mí—dijo Camila a la defensiva mientras empezaba a caminar—. No voy a permitir que me hables de esa forma aunque tenga que irme de tú casa.
—Y así es como deberías reaccionar ante ese imbécil—dijo Lauren viéndola a los ojos—. Pero con él te pones a temblar como un ratoncillo asustado y te dejas humillar.
—Vete a la mierda—dijo Camila entre dientes mientras empezaba a caminar hacia la casa y Lauren la dejó irse solo observándola. Vaya casamentera estaba hecha. Ryan iba a burlarse de ella.
Pero no había podido evitar decir lo que pensaba. Y Camila había tenido razón, no era asunto suyo. Ahora sabía que hablar de su matrimonio era un campo de minas activadas. La escritora tenía su carácter. Y era una mujer sumamente inteligente, divertida y genuina, y era hermosa. Y la había mandado directamente a la mierda. Pues bien, que se quedara con ese imbécil. No era asunto suyo. Lauren volvió a sentarse en la nieve mientras se ponía sus guantes por el frio y veía finalmente el atardecer. Esperaba que Camila Cabello fuera feliz, y si no soportaba su presencia pues la puerta era muy ancha para que tomara sus cosas y se fuera. Que volviera a su vida habitual. Era una tristeza porque había sentido algo muy lindo al hablar con ella. Pero quizás era un espejismo, no había sido real. Nada había sido real.

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Capítulo 8: "Letras"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:03 pm

"Love your curves and all your edges all your perfect imperfections. Give your all to me. I'll give my all to you".
"All of Me" John Legend del cover de piano por Lauren Jauregui

TRES DÍAS DESPUÉS...
La melodía de "All of Me" de John Legend de un piano invadía toda la casa. Una casa que estaba completamente vacía a excepción de dos personas. Específicamente dos mujeres. Una de ellas tocaba el piano totalmente ajena a otra mujer que permanecía en la misma casa. Camila se había despedido de Ryan y de Jason que habían ido a esquiar a la Estación de Whistler una hora atrás. Ryan, como siempre siendo un hombre amable y dulce. Y por otro lado estaba Jason.
Jason que cada día que pasaba se volvía un hombre más cruel y abusivo. Un hombre que frente a Ryan y Lauren se comportaba como un esposo cariñoso y un hombre tierno, pero a solas la insultaba, humillaba y golpeaba sin piedad. Ahora evitaba el rostro por el hecho de que estaban con dos personas más. Pero sus palabras hirientes hacían que el corazón de Camila poco a poco se fuera cansando. Se sentía tan derrotada, tan insegura, se sentía simplemente una sombra de la mujer exitosa que todo el mundo pensaba que era.
Nadie conocía a esa Camila Cabello cobarde. Esa mujer que se escondía en la soledad de un baño a llorar, y que se duchaba con lágrimas cada vez que su marido la tocaba. Nadie había visto su cara de repulsión cuando Jason le hacia el amor de una manera violenta que ella jamás había compartido. Camila pensaba que quizás nadie había visto una verdadera parte de ella. Allyson era una buena amiga y conocía parte de su historia pero Camila siempre había pensado que no la conocía completamente. Era su única amiga y se sentía cómoda con ella pero de ninguna forma le había hecho sentir tan en casa como le había pasado con Lauren.
Camila aun recordaba esas dos horas que había pasado en compañía de Lauren. Su conversación inteligente e intensa. Su forma de hablar tan apasionada de la vida, de la música y del arte. Había sentido como si fueran viejas amigas, dos viejas almas que por alguna razón son afines y se conocen desde un inicio. Había sentido una conexión muy hermosa. Pero al final lo había fastidiado todo. Lauren solo había dado su opinión honesta de lo que veía en su relación con Jason. Y lo peor de todo era que Camila sabía que tenía razón. Jason no era el mejor de los esposos pero Camila sabía que también había cometido errores que hacían que él se sintiera mal y se molestara con ella. Muchas veces sentía que se merecía los golpes que le daba por no quererlo y seguir casada con él. El amor se había ido. Pero, la Camila cobarde siempre había tenido miedo de salir al mundo real y de su burbuja creada platónicamente. No quería salir y encontrarse con algo peor y terminar más lastimada. Había elegido a Jason y ahora debía hacerle frente a su decisión. Ella misma había elegido vivir esa vida y quedarse en ella después de ver como la iba consumiendo poco a poco. Quizás existieran mejores cosas, mejores hombres y una mejor vida como la que tenía Lauren Jauregui. Ryan era un hombre maravilloso que la adoraba y Lauren lo quería a él. Formaban una pareja muy linda. Era una mujer que tenía todo lo que se podía desear. Lauren Jauregui era completamente feliz.
Camila respiró hondo mientras se sentaba en el porche de la casa y veía hacia el bosque que la rodeaba. Un paisaje hermoso para una vida tan triste. Camila había arruinado toda posibilidad de entablar una relación amistosa con Lauren.
Le daba vergüenza mirarla a la cara y simplemente se limitaba a ser cortes con ella. No quería que Lauren siguiera alimentando su pena por la miserable y patética vida de Camila Cabello. No quería que siguiera viéndola con esos hermosos ojos que tenía con muda vergüenza por su cobardía. Vaya ejemplo de reconocida escritora estaba hecha. "Escritora del Año Camila Cabello".

Lauren suspiró mientras seguía tocando la melodía en su piano y se llenaba de la música mientras su vista se dirigía hacia la capa blanca de bosque que la saluda atrás de la ventana. Su vista se dirigió a la solitaria figura sentada en uno de los escalones del porche de la casa. Camila Cabello y el bosque cubierto de nieve era una imagen preciosa. Lauren podía aceptarlo; Camila era una mujer hermosa y ella siempre se había considerado capaz de apreciar la belleza femenina.
No se consideraba gay, pero en el instituto se había sentida atraída tanto por hombres como por mujeres. Nunca lo había dicho, ni lo diría, ni siquiera Ryan lo sabía y él era su esposo. Pero lo había hecho, y podía decir sin ninguna duda que Camila Cabello era una de las mujeres más hermosas que hubiera visto. Tenía una belleza poco convencional. No solo era atrayente su físico, sino también su mente.
Tres días atrás habían hablado durante dos horas y Lauren ya podía catalogar a Camila entre las mujeres más hermosas e inteligentes que hubiera conocido en su vida. Su rostro era precioso, su perfil quitaba el aliento. Su nariz perfectamente delineada y una sonrisa contagiosa y agradable, y finalmente un cuerpo precioso. A Lauren le gustaba mirarla cuando se sentaba en el salón frente a la chimenea con su laptop entre las piernas y se perdía mientras sus dedos escribían sin parar. Lauren se detenía a observarla sin que ella lo notará, porque sabía que esas manos estaban creando nuevas historias, y debía admitir que la mujer sabia como escribir.
Sus libros te transportaban de una manera impresionante. Podías sentir al personaje y llenarte con su historia. Provocaba sentimientos dentro de ti y te hacia querer llorar, reír, amar junto a cada personaje. Camila había nacido para ser escritora.
Cada persona tiene un talento especial, algunos lo explotan y otros simplemente lo ignoran. Todos y cada uno de los seres humanos tienen un potencial y algo que los hace únicos e incomparables. Algunas veces no lo enfocan a lo bueno, pero al final sigue siendo un talento. Y el talento de esa mujer tan solitaria y triste era escribir. Lauren suspiró mientras paraba de tocar el piano y se acercaba a la ventana de donde se podía observar el lugar donde Camila estaba sentada. Unas horas atrás había visto a Ryan y a el idiota salir a esquiar. Lauren había declinado la invitación ya que no quería pasar tiempo cerca de Jason.
Ryan parecía ciego cuando se trataba de su amigo. Pero cada vez que estaban cerca, Lauren sentía la mirada azul de Jason escanearla y prácticamente desvestirla frente a Ryan y aún frente a su propia esposa. Jason había hecho la escena de "esposo sensible" con Ryan, y él en su inocencia le había creído que Camila lo maltrataba y humillaba. Por otra parte a Lauren no la engañaba. Había algo en él que no terminaba de agradarle. Su mirada paseo por la hermosa figura de Camila.
"Es tan hermosa" se dijo Lauren en su interior con un suave suspiro. ¿Cómo podía ese desgraciado tratarla como basura?, ¿Cómo podría ella dejarse tratar de esa forma tan denigrante?, ¿Dónde estaba su orgullo, su dignidad, su autoestima? Últimamente pensaba mucho en Camila, aunque solo se hablaran por simple cortesía. Quería ayudarla pero no sabía cómo hacerlo sin que ella volviera a ofenderse como la última vez. Iban a convivir por tres meses en la misma casa y tenían que arreglar sus diferencias. Quería conocer más de ella, de su arte y de sus inspiraciones para escribir. Compartían algo muy hermoso, y era que las dos sabían cómo expresar sus sentimientos en letras. Quería conocer más de Camila Cabello, esa mujer que la inspiraba. Después de hablar con ella había empezado a escribir una canción. Su estancamiento creativo había terminado.
Lauren suspiró mientras salía del estudio con rumbo a la cocina a prepararse una taza de chocolate y volver al estudio. Quizás pudieran aprender a convivir. Después de todo Camila era su invitada y merecía su hospitalidad.
Siguió caminando totalmente distraída cuando sintió el fuerte impacto y escuchó el grito de horror. Un minuto después Lauren estaba en el piso con un cuerpo sobre el de ella. Lauren puso las manos en la cintura de esa persona y de pronto unos ojos chocolate chocaron con los suyos. Había chocado con una persona y solo había una persona más en esa casa aparte de ella. Y finalmente lo asimiló, Camila Cabello estaba sobre ella.


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Capítulo 9: "Eres Hermosa"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:04 pm

"No quería soltar sus brazos. Me abrazaba tan pegada a él, que sentía nuestros cuerpos fundirse haciéndose uno solo. Quería permanecer abrazada siempre a él, aunque nuestro amor fuera prohibido". –Rachel
"Amanecer en Vancouver" escrito por Camila Cabello.

ESTACIÓN DE WHISTLER:
—¿Las cosas han mejorado con tu esposa? —preguntó Ryan mientras se ajustaba toda la indumentaria necesaria para esquiar.
—La verdad es que Camila es una mujer muy difícil—respiró hondo y le dio una mirada de fastidio a Ryan sin que él lo notara—. Creo que ya pudiste notar que yo trato de estar cerca de ella y ser cariñoso pero ella me rechaza pero créeme que no será por mucho tiempo.
—Bueno...—dijo Ryan viéndolo—...tú no eres el hombre más romántico del mundo.
—Ella sabe que la quiero—dijo Jason—. No tengo que seguirla como perro faldero para que sepa que me interesa.
—No digo seguirla, pero puedes tratarla mejor—lo vio fijamente—. La tratas muy mal y seguramente ella te devuelve los insultos.
—Ella no debe devolverme nada—dijo Jason serio—. Es mi mujer y debe respetarme porque ese es su lugar. Eso es lo que una mujer debe hacer complacer a su hombre y cuidarlo.
—Que sea mujer no significa que vas a tratarla indiferentemente. Las mujeres tienen el mismo potencial que un hombre, Jason—Ryan lo vio fijamente.
—Tú lo dices porque tú mujer es una famosa cantante que es millonaria y te tiene viviendo como un rey.
—Lauren gana su propio dinero y es para ella—lo vio fijamente—. Yo le doy todo lo que se merece con mi trabajo. Los dos trabajamos juntos para vivir como vivimos.
—Pero ayuda mucho la fama y la fortuna que te ha dado—dijo Jason—. Estoy seguro que tú fama como abogado podría ser buena pero no tanto como lo es siendo el esposo de Lauren Jauregui.
—No puedo negarte que la carrera de Lauren ha beneficiado mi carrera de cierto modo. Pero lo único que a mí me importa es que ella siga queriéndome y estando a mi lado. Yo la amo.
—¿Y ella te ama de la misma forma? —preguntó Jason viéndolo a los ojos y Ryan lo vio sorprendido por la pregunta—. Todas las mujeres son impredecibles y con lo guapa que es tú mujer seguro no faltará uno que otro que quiera estar con ella.
—Lauren jamás me haría algo así—dijo Ryan—. Yo tengo plena confianza en ella.
—Tú le das muchas libertades Green—dijo Jason—. Algunas veces las mujeres necesitan que seas duro con ellas—Jason sonrió—. Que les demuestres quien manda en la relación. Pero tú eres un blando que se deja dominar por ella. Ahora que las mujeres tienen los mismos "derechos" que los hombres ellas piensan que pueden vivir sin uno—dijo Jason riendo.
—Sí Lauren alguna vez me deja ella es capaz de vivir sola—susurró Ryan sintiendo un nudo en la garganta al imaginarse sin Lauren—. Es una mujer independiente que ha trabajado sola por su carrera. Yo la admiro por eso. Y no creo que las mujeres deban vivir atadas a un hombre solo porque "así debe ser".
—Pero es así como debe ser—dijo Jason fríamente—. Camila jamás podrá dejarme. Es mi mujer y solo se acaba cuando yo digo que se acaba.
Ryan se quedó observando a su amigo y en ese momento se dio cuenta que Lauren tenía razón. No era Camila la que lo humillaba. Ryan estaba frente a un machista que trataba a las mujeres como simple basura, y tristemente su víctima era Camila.
—Ahora entiendo la razón de porque tú matrimonio no funciona—dijo Ryan muy serio.
—La única razón por la que no funciona es porque a Camila no le funciona la cabeza pero ya pronto se la arreglaré— "a golpes" dijo en su mente mientras reía viendo a Ryan—. Camila no puede vivir sin mí y tú deberías aprender a mí y hacer que tú esposa te obedezca. Solo imagina lo que hizo hoy, negarse a venir cuando tú se lo pediste. Si yo le hubiera dicho a Camila que viniera jamás se hubiera atrevido a decirme que no.
Ryan lo observó por unos minutos y negó con la cabeza sintiendo lastima por Camila.
—Lauren es libre de decidir lo que quiera—dijo sencillamente Ryan—. Yo soy su esposo no su dueño.
—Bueno, pues espero que ella sepa valorarte de la misma forma en que tú lo haces y no termine dejándote por tener pensamientos de gay—sonrió Jason mientras Ryan lo veía fijamente serio iba a responder pero en ese momento llego el instructor.
—¿Están listos? —dijo un hombre de mediana edad que tenía una placa con el nombre de Nate.
—Estamos listos—dijo Ryan colocándose sus lentes.
—El Centro Climatológico informó que dentro de dos horas se espera una nevada. Así que solo podrán esquiar solamente durante una hora.
—Menos de una hora si no te callas y te apartas de nuestro camino—dijo Jason fríamente haciendo que el instructor callara las indicaciones que estaba dando.
—Con calma hermano—dijo Ryan pidiéndole disculpas al instructor—. Discúlpelo está ansioso porque le gane—el instructor simplemente asintió.
—Mientras tú escuchas todas estas tonterías yo empezaré—dijo Jason saliendo rápidamente por la pequeña inclinación de nieve.
Ryan maldijo a su amigo mientras salía atrás de él sin saber lo que pasaría más adelante.

Electricidad se define como: "Forma de energía que produce efectos luminosos, mecánicos, caloríficos, químicos etc." Aplicándolo al momento Lauren fácilmente podría quedarse solo con una de las palabras: Calorífico.
Tener a Camila totalmente sobre ella había mandado descargas eléctricas por todo su cuerpo. Era demasiado hermosa para ser real. Sus ojos se encontraron y Lauren supo que Camila había sentido la misma corriente eléctrica que había traspasado su cuerpo.
—¿Estas bien Camila? —preguntó Lauren con suavidad mientras sus ojos verdes se encontraban con esos hermosos ojos chocolate llenos de tanta inteligencia pero siempre melancólicos.
—Discúlpame por favor venía muy distraída—dijo Camila con su rostro lleno de horror mientras intentaba levantarse las manos de Lauren se aferraron a su pequeña cintura y Camila la vio a los ojos. Los ojos de Lauren la escanearon profundamente. Nunca había visto unos ojos más hermosos.
—Has estado llorando—dijo Lauren afirmándolo y no preguntándolo y Camila simplemente desvió la mirada.
—Discúlpame por tirarte por favor—susurró Camila de nuevo intentando levantarse y esta vez Lauren la dejó ir. Camila extendió una mano para ayudar a Lauren y ella la tomó. Sus manos hicieron contacto. Piel contra piel mientras Lauren la veía perdiéndose un momento en lo vulnerable que era en lo frágil que se veía.
—No te preocupes yo también venia un poco distraída—dijo Lauren viéndola a los ojos sin soltarle la mano—. He estado escribiendo mucho.
—Recuerdo que me mencionaste que tenías un estancamiento creativo—la voz de Camila era tímida—. Me alegra que pasara, se lo que frustrante que puede ser no poder concentrarte e inspirarte.
—¿Y tú como vas con tu libro? —preguntó Lauren muy correcta y Camila sonrió un poco.
—Apenas está empezando y no sé cómo se llamará pero...los protagonistas tendrán una historia muy difícil.
—No me adelantes nada—dijo Lauren sonriente—. Recuerda que soy tú fan y no quiero saber nada hasta tener el libro en mis manos.
—No lo haré entonces—dijo Camila suavemente y se vieron a los ojos mientras el silencio se hacía presente entre las dos—. Lauren...yo quería hablarte de lo que pasó la otra vez. Quiero pedirte una disculpa. Lauren jamás debí decirte todas esas cosas.
Lauren negó con la cabeza e interrumpió a Camila alzando una mano.
—No tienes que disculparte—se vieron a los ojos—. Tenías razón. A mí no me corresponde hablar de tú matrimonio ni juzgarte.
—Reaccioné muy mal y quiero pedirte disculpas por eso—respiró hondo—. Mi matrimonio es un tema del que no me gusta hablar.
—Creo que si me hubieras mencionado eso mucho antes nos hubiéramos evitado una discusión—Lauren la vio a los ojos—. Eres nuestra invitada y mereces todo nuestro respeto Camila. No quiero que te sientas mal o incomoda de ninguna forma.
—No manejamos las cosas bien—susurró Camila viendo a Lauren a los ojos y por un momento perdiéndose en esa mirada verde tan hermosa—. ¿Podemos solo olvidarlo y volver a empezar?
—Tengo una forma muy directa de decir las cosas—mencionó Lauren sin poder evitar una pequeña sonrisa—. Creo que ese siempre fue el dolor de cabeza más grande para mi madre. Siempre me metía en muchos problemas a pesar de ser la niña prodigio e hija de Michael Jauregui.
—¿Niña prodigio? —Camila sonrió y Lauren correspondió su sonrisa—. ¿A qué te refieres con eso?
—Digamos que aprendí a tocar instrumentos a una corta edad—sonrió Lauren con timidez—. Puedo tocar la batería, la guitarra, el violín y el piano—Camila abrió los ojos sorprendida—. Y también era muy buena estudiante.
—Todo un cerebrito—dijo Camila y Lauren rió haciendo que el corazón de Camila se agitara al escuchar su risa por primera vez provocada por ella.
—Podríamos decirlo de esa forma—sonrió Lauren—. ¿Quieres sentarte? Puedo traerte una copa de vino o un café.
—No quiero interrumpirte. Tú estabas escribiendo y...—Lauren negó con la cabeza interrumpiéndola.
—No me estas interrumpiendo al contrario—Lauren le sonrió—. Me gusta hablar contigo Camila.
—A mí también—respondió Camila con sinceridad y ambas mujeres se sonrieron y se vieron a los ojos.
—Siéntate y déjame traerte una copa de vino—Camila asintió sin poder apartar la vista de los ojos de Lauren y luego su mirada se dirigió a sus labios que tenían una hermosa sonrisa—¿Cómo lo prefieres?
—¿Qué cosa? —dijo Camila totalmente perdida en sus ojos—. El color de tus ojos es realmente hermoso—la voz de Camila salió sin pensar.
Lauren se limitó a observarla lentamente y la mirada tan fija de los ojos marrones sobre ella la hizo sonrojarse levemente.
—Perdona—Camila se sonrojó violentamente y Lauren sintió ternura al verla tan preocupada.
—No tienes que disculparte—sonrió Lauren—. Tus ojos también son muy hermosos Camila.
—Solo son marrones—bajó la mirada—. No tienen nada especial.
—Claro que son especiales—la voz de Lauren fue tierna mientras le alzaba la mirada poniendo un dedo en su mentón—. El color no hace especial los ojos de nadie Camila. Lo que los hace especiales es la persona que los porta, y tú querida escritora eres muy especial.
Camila se quedó totalmente muda al sentir la leve caricia de Lauren en su mejilla antes de que la soltara. Sus ojos se volvieron a encontrar y Camila sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo como nunca antes le había pasado. Lauren era demasiado hermosa.
—¿Quieres algo de tomar? —susurró Lauren—. El día se está poniendo muy frío y podríamos sentarnos frente a la chimenea y hablar.
—Me encantaría una taza de café—Camila le sonrió dulcemente.
—A mí también me encantaría—sonrió Lauren—. Quédate aquí y te la traigo enseguida.
—De ninguna manera—dijo Camila rápidamente tomando las manos de Lauren. El contacto las golpeó a ambas de una manera especial y se vieron a los ojos con sorpresa—. Déjame a mí por favor—suplicó ella—. Siéntate y déjame traer el café para ti.
—Eres mi invitada—Camila ayudó a Lauren a sentarse sin soltarle las manos.
—Precisamente por eso—los ojos chocolates de Camila brillaron—. Déjame prepararle una taza de café a la famosa Lauren Jauregui. Imagínate lo que podre decir luego. Le prepare café con dos de azúcar y con crema a Lauren Jauregui.
—¿Cómo sabes cómo lo tomo? —la pregunta hizo que Camila se sonrojara.
—Solo lo observe en el desayuno en estos días—susurró Camila bajando la mirada.
—Tú lo tomas sin azúcar—dijo Lauren sorprendiendo a Camila.
—Si...—la sonrisa de Camila fue hermosa—. ¿Cómo lo sabes?
—Yo también me fijo en el desayuno—le guiño un ojo y Camila rió suavemente provocando un cosquilleo en Lauren.
—Iré por el café—Camila le sonrió una última vez y se giró caminando rápidamente a la cocina. Lauren la observo marcharse sin poder dejar de admirarla a cada paso que daba. Que piernas, que cuerpo, que trasero.
—Eres hermosa Camila Cabello—susurró Lauren para ella misma—. Eres completamente hermosa.
Lauren negó con la cabeza y en ese momento por la ventana pudo ver que empezaba a nevar.

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Capítulo 10: "Voy a Ayudarla"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:05 pm

"You can take this heart. Heal it or break it all apart. No, this isn't fair. Love me or leave me here"
"Love Me Or Leave Me" del Album Just Me de Lauren Jauregui

ESTACIÓN DE WHISTLER:
-¿No se supone que empezaría a nevar dentro de dos horas? -preguntó Ryan luchando contra el viento mientras trataban de avanzar hacia la estación.
-¡¿Qué dices?! -gritó Jason fuertemente
-Pensé que empezaría a nevar dentro de dos horas-dijo Ryan-. No debimos alejarnos tanto.
-El inútil del instructor dijo que faltaban dos horas-Jason trató de luchar contra el fuerte viento que se había desatado en esa parte tan alejada donde se encontraban.
-Quizás si no lo hubieras interrumpido sabríamos que hacer en situaciones como estas-dijo Ryan furioso mientras trataba de observar por donde se dirigían.
-Tú dijiste que conocías-lo acusó Jason-. ¿No pasas aquí muchos meses al año? Tú dijiste que conocías
-Pero jamás venimos a esta parte con Lauren a ella no le gusta-dijo Ryan tratando de justificarse. Se abrieron camino por la nieve luchando contra el fuerte viento y tratando de caminar mientras se hundían.
Debía de hacer un esfuerzo para llegar al hotel y ponerse a salvo.
-No podremos conducir de vuelta a casa con el clima así-dijo Ryan-. Las chicas tendrán que quedarse solas hasta que esto acabe. Espero poder hablarle cuando lleguemos al hotel. Lauren se preocupara mucho.
-Seguro en este momento ni se acuerda de ti-dijo Jason fríamente y siguieron caminando tratando de llegar al hotel. Tenían que lograrlo o morirían de frío.

-Espero que estén seguros en el hotel-decía Lauren preocupada mientras veía a Camila avivar el fuego en la chimenea.
-Seguro están bien-dijo Camila-. Cuando se sabe que va a nevar tengo entendido que cierran la estación-Lauren la vio sorprendida.
-¿Ya habías estado en Canadá? -preguntó Lauren mientras Camila volvía a sentarse y tomaba su taza de café.
-En realidad he viajado muy poco-la voz de Camila fue suave.
-Yo me enamoré del lugar cuando vine a dar un concierto hace unos meses-dijo Lauren suspirando-. Me gusta mucho la naturaleza y con Ryan pensamos que sería una buena idea.
-Ryan me dijo que disfruta mucho del lugar-Lauren la vio a los ojos-. Dice que este lugar le recuerda lo que es "sentir que puedes tomar la libertad en la palma de tú mano y vivirla plenamente."
Lauren sonrió asintiendo escuchando esa frase que era tan de Ryan.
-Ryan desde pequeño disfruto de estar al aire libre-dijo dándole un sorbo a su café que estaba perfecto.
-¿Se conocen desde niños? -dijo Camila interesada.
-Nos conocimos en el instituto-sonrió Lauren-. Éramos mejores amigos.
-Entonces su amor ha sobrevivido todos estos años-dijo Camila suavemente escuchando el crujir de la madera al quemarse dentro de la chimenea-. Ahora entiendo esa conexión tan maravillosa que existe entre ustedes dos.
-En realidad la historia es un poco más complicada que eso-susurró Lauren.
-Soy buena para escuchar-dijo Camila y en ese momento se escuchó como un fuerte ruido que se extendió por toda la casa debido al fuerte viento. Camila saltó en el sofá ante el ruido y Lauren se sorprendió.
-Es un viento muy fuerte-se escuchó la voz de Lauren viendo hacia la ventana que temblaba un poco por el clima.
-Creo que ha empeorado en estos minutos-Lauren asintió viendo a Camila pero sin poder evitar preocuparse por Ryan. Sus ojos se dirigieron al teléfono y en ese momento sintió una tierna mano sobre la de ella, y se giró para encontrarse con esos ojos marrones tan hermosos.
-No te preocupes-susurró Camila y en ese momento se escuchó otro fuerte azote del viento haciendo que Camila prácticamente diera un salto pegándose más a Lauren.
-¿Qué pasa? -preguntó Lauren dejando su taza de café a un lado y viendo a Camila palidecer a medida que el ruido se hacía más intenso-. No te preocupes la casa está muy bien construida.
-No me gustan los ruidos fuertes-dijo Camila muy nerviosa mientras se tomaba las piernas y se las abrazaba sobre el sofá-.No me gustan.
La casa volvió a temblar y Camila enterró su rostro entre sus piernas sorprendiendo a Lauren que vio como sus hombros temblaban.
-¿Qué pasa Camila? -dijo preocupada.
-No me gustan los ruidos fuertes-dijo con un hilo de voz escuchando el viento afuera de la casa. Lauren vio el extremo agitar de los árboles en el jardín y se acercó un poco a Camila poniendo una mano sobre su rodilla. La sintió temblar.
Lauren se preocupó al ver como el pequeño cuerpo de Camila se sacudía con cada ruido y se acercó hasta quedar a su lado donde paso un brazo por sus hombros.
-Todo va a estar bien Camila-dijo Lauren y sintió como Camila temblaba. En su perfil se notaba su palidez-. No pasa nada solo es el viento.
-No quiero que me haga daño-susurró Camila mientras su cuerpo seguía temblando. Lauren sintió un nudo en la garganta.
"No quiero que me haga daño"
-¿Quién no quieres que te haga daño Camila? -susurró Lauren abrazándola como podía mientras ella seguía con el rostro entre sus piernas.
-Él llegaba enojado y empezaba a tirar cosas ruidos y ruidos-el viento azotó fuertemente y esa vez se escuchó el crujir de un árbol y Lauren supo que se había caído. Camila en ese momento saltó y se aferró a ella enterrando su rostro en su cuello-. Dile que se vaya por favor. Va a hacernos daño. Él nos hacía daño Lauren.
Lauren no dijo nada y simplemente abrazó fuertemente a Camila mientras las luces de la casa se volvían intermitentes sin entender de qué hablaba. El instinto de protección de Lauren se activó mientras sentía a esa hermosa mujer temblar entre sus brazos. ¿Quién se había atrevido a hacerle daño? Y de pronto lo supo y cerrólos ojos ante la verdad que se abrió paso en su mente. Jason Duval posiblemente golpeaba a su esposa.

ESTACIÓN DE WHISTLER:
-No puedo seguir-decía Jason respirando con dificultad mientras Ryan lo tomaba del abrigo para obligarlo a continuar.
-Ya falta poco-gritó contra el viento-. Debes esforzarte Jason. Si nos quedamos aquí afuera podemos morir.
-No puedo seguir-dijo Jason totalmente agotado y Ryan lo maldijo mientras pasaba un brazo sobre sus hombros para sostenerlo. Ryan cerró los ojos un momento recordando a Lauren. Su hermosa Lauren. Tenía que seguir adelante por Lauren.
-No podemos rendirnos ahora nuestras esposas nos esperan Jason-dijo Ryan mientras seguía caminando.
-Camila es una idiota-dijo Jason entre jadeos entrecortados-. Yo no la quiero. No la quiero.
-No hables tonterías-la voz de Ryan fue cortada haciendo un último esfuerzo por seguir y viendo a lo lejos el hotel-. Falta poco Jason no te rindas. No te rindas.
Ryan siguió diciendo eso mientras él mismo iba perdiendo fuerzas. Ya faltaba poco debía de llegar. Tenía que llegar.

-Solo es viento Camila-le dijo al oído mientras le acariciaba el cabello y la espalda a esa mujer que estaba totalmente aferrada a ella. Su perfume llenó los sentidos de Lauren y cerró sus ojos abrazándola contra ella fuertemente. Eran tan suave y su cuerpo tan pequeño.
Lauren sentía que quería protegerla de todo.
-Solo es viento bonita-le dijo dulcemente al oído.
-Quiere hacerme daño, siempre quiso hacerme daño-susurró Camila contra su cuello y Lauren sintió el tibio aliento chocar contra ese lugar donde se podía sentir su pulso disparado en el cuello.
Lauren sintió su ira crecer contra Jason. Lo echaría a patadas de su casa no le importaba lo que Ryan pensará. Jason Duval no volvería a poner un pie en su casa si era un golpeador de mujeres.
-Nadie va a hacerte daño Camila-le acarició la mejilla.
-Mi mamá evita que me quiera hacer daño pero no puede sola-susurro Camila-. Los ruidos me...me recuerdan a él.
Lauren en ese momento alzó el rostro de Camila y vio sus ojos marrones lleno de pánico como si estuviera viviendo el momento en algún lugar de su mente.
-¿Quién Camila? -susurró Lauren-. ¿Quién te hizo daño?
-Él-susurró Camila-. Alejandro...él nos hacía daño a mamá y a mí. Mi padrastro.
Lauren cerró los ojos escuchando el dolor con el que Camila pronunciaba las cosas mientras volvía a enterrar su rostro en su cuello al escuchar otro fuerte ruido. Las cosas eran más difíciles de lo que pensaba. Había mucha historia atrás de Camila Cabello, una historia triste.
Sintió que ella se aferraba más a su cuerpo y Lauren la abrazo acariciándole la espalda. Y mientras la abrazaba fuertemente se prometió que iba a ayudarla. No la iba a dejar sola. Iba a ayudarla.

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Capítulo 11: "Infancia"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:06 pm

"Los dos sabíamos que nuestro amor era imposible. Lo supe desde el momento en que vi a la hermosa hija de mi jefe bajar de su hermoso coche mientras yo, un simple sirviente limpiaba los establos. Era la visión más bonita que hubiera visto en mi vida. Me había enamorado a primera vista de sus ojos preciosos y su sonrisa luminosa. Era simplemente preciosa." - Pierre
"Amanecer en Vancouver" escrito por Camila Cabello.

Lauren siguió abrazando a Camila fuertemente mientras el reuido del viento se hacía cada vez más fuerte. Camila temblaba en sus brazos como una niña asustada que necesitaba protección, y Lauren se limitaba simplemente a acariciarle el cabello con ternura y susurrarle palabras tiernas al oído. Camila había sido maltratada y no por el idiota de su marido, sino cuando era una niña. Por su padrastro. Lauren cerró los ojos con horror al imaginarse que cosas tan terribles podría haber hecho ese hombre que una niña indefensa para que reaccionara de esa forma.
-Yo estoy aquí contigo Camila-dijo Lauren con la voz dulce acariciándole el cabello.
-Mi madre siempre estaba allí y jamás me defendió-la voz de Camila se escuchaba totalmente destrozada. -Perdóname por favor-susurró Camila mientras se separaba de Lauren pero otro fuerte ruido hizo que temblara incontrolablemente y se refugiara de nuevo en los tiernos brazos de Lauren.
-No tienes nada de que pedirme perdón bonita-dijo Lauren dulcemente-. Me alegra que no pasarás este momento sola ¿Te pasa con frecuencia?
-Solo con las tormentas o los sonidos muy fuertes repetidas veces-dijo Camila con ternura sin dejar de abrazarla-. Me dan muchísimo miedo y no lo puedo evitar- Lauren pudo notar que estaba completamente avergonzada cuando intento separarse de sus brazos pero ella no la dejó.
-Quédate así no me molesta abrazarte-la susurró al oído con dulzura y le acarició la espalda sintiendo profunda ternura por ella-. Quédate así todo el tiempo que necesites.
Camila cerró los ojos mientras sentía las suaves caricias de Lauren y se refugiaba en sus brazos. Camila sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas. Nadie la había abrazado mientras sufría sus ataques, nadie había estado con ella.
-Perdóname por juzgarte tan mal, Lauren-Lauren negó con la cabeza mientras el ruido del viento contra la casa se volvía más fuerte a medida que pasaba el tiempo. El cuerpo de Camila temblaba pero Lauren estaba allí.
-Perdóname a mí por hablar cosas que no debía sin saber lo que pasaba en realidad - Camila suspiró.
-Jason no me quiere Lauren-la voz de Camila salió quebrada-. Yo no soy digna de recibir amor porque soy una idiota.
Lauren cerró los ojos al escucharla y sintió una profunda tristeza que le desgarraba el alma. Camila se sentía tan indefensa, tan pequeña en sus brazos.
-No digas eso Camila-le acaricio la mejilla-. Todos somos dignos de recibir amor.
-Yo no, nadie me quiere Lauren soy una farsa. Escribo del amor porque es una ventana y un escape ante mi realidad tan cruel. Nadie podría amarme a mí. ¿Quién podría quererme? -su voz fue triste-. Solo mírame-se separó un poco de Lauren y se vieron a los ojos.
A Lauren se le partió el corazón al ver las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. Esos hermosos ojos chocolate tan llenos de tristeza y desolación. En toda su vida Lauren jamás había visto unos ojos más tristes. Solo, quizás los de su propio reflejo dos años atrás cuando era una mujer rota y acabada.
-Te estoy viendo Camila-sonrió y le limpió las lágrimas tiernamente-. Solo veo a una mujer que posiblemente la vida no la ha tratado bien. Pero estas aquí y estas de pie.
Los ojos de Camila se perdieron en los de Lauren mientras la escuchaba hablar. Su voz era tan hermosa que hacía que los sentidos de Camila se pudieran dormir escuchándola. ¿Cuántas veces no había dormido con la voz de Lauren cantándole? Y ahora la Lauren real estaba frente a ella. Hermosa, perfecta y tan bella que le robaba el aliento.
Era una mujer con la que había hablado muy poco en los últimos días. Que había visto en silencio caminar por la enorme casa vacacional en medio de la nieve. La había escuchado reír mientras jugaba ajedrez con Ryan. Había visto sus ojos brillar cuando le servían algún postre. Y había escuchado su voz al cantar, mientras tocaba el piano.
-¿Cómo voy a estar de pie? -El cuerpo de Camila se agitó al escuchar el fuerte ruido pero era vez no se abrazó a Lauren sino que simplemente se limitó a cerrar los ojos y respirar profundamente-. Soy una mierda Lauren.
-No digas eso Camila-dijo Lauren sorprendida-. No hables así de ti.
-¿Y cómo no voy a hacerlo? -se veía sumamente derrotada-. Mírame Lauren soy una mujer que no se respeta ni a sí misma. No me quiero, me odio por ser tan débil. Odio todo de mí, desde mi cabello hasta las puntas de mis pies. Me detesto por dejar que las cosas llegaran a tanto. Me detesto por haber dejado que mi vida se arruinara.
-¿Lo dices por tu padrastro? -Camila la vio a los ojos y desvió la mirada hacia la nieve que caía fuertemente en ese lugar tan lindo. Su vista se dirigió a Lauren que la veía con comprensión.
-Él me golpeaba Lauren-Camila suspiró-. Golpeaba a mi madre y me golpeaba a mí.
Lauren respiró hondo dejando escapar el aire poco a poco mientras tomaba la mano de Camila. Ante el contacto ambas se vieron a los ojos y por unos minutos se perdieron en la mirada de la otra. Camila entrelazó su mano con la de Lauren.
-No quiero cargarte con mis problemas-dijo Camila suavemente-. Apenas nos conocemos y seguramente debes estar pensando que soy una loca enferma que le tiene miedo a las tormentas.
-Solo estamos nosotras dos aquí Camila-Lauren suspiró-. Puedo escucharte todo lo que quieras y te pido que me tengas confianza. Créeme que no soy de las personas que juzgan a las demás. Jamás me atrevería a burlarme de lo que me cuentes. Yo también he sufrido mucho, ¿Quién soy yo para juzgar a alguien más?
-Mi vida es tan horrible Lauren-Camila suspiró-. Creo que yo no nací para ser feliz.
-Yo creo que cada ser humano es dueño de su propio destino Camz-Camila la vio sorprendida ante el diminutivo.
-¿Camz? -dijo ella sin soltarle la mano mientras ambas permanecían frente a frente en el sofá.
-¿Te molesta que te diga así? -Camila rápidamente negó con la cabeza.
-No, en realidad me gusta-sonrió levemente-. Ally me llama Mila. Nadie nunca me había dicho así. Pero me gusta mucho.
-Muchas veces hablar con una completa extraña ayuda a liberar el corazón y a darte una perspectiva un poco más neutra acerca de lo que puedes hacer.
-No creo que pueda hacer nada Lauren-Camila bajo la mirada avergonzada y sintió como Lauren acariciaba su mano con su pulgar dulcemente-. Toda mi vida me han dicho que no sirvo para nada. Que no valgo nada y posiblemente al final me lo termine creyendo.
-¿Cuánto años tenías cuando tu madre conoció a tu padrastro? -Los ojos marrones de Camila se pusieron tristes y melancólicos al recordar.
-Cuando mi padre murió yo tenía tres años-empezó a narrar Camila-. Estábamos en una situación económica muy difícil con mi madre porque vivíamos en Cuba. Yo soy cubana-Lauren abrió los ojos totalmente sorprendida.
-¿Eres cubana? -dijo con sorpresa y Camila asintió-. Yo igual-sonrió Lauren y Camila la vio sorprendida-. Nací en Miami pero mi madre era cubana. Así que tengo sangre latina en mis venas.
-¿Era? -el rostro de Lauren se ensombreció un momento.
-Ella murió hace dos años-Camila la vio sorprendida.
-Lo siento mucho-dijo rápidamente pero Lauren simplemente negó con la cabeza restándole importancia.
-No te preocupes-suspiró-. Aún la extraño mucho. Ella y yo éramos muy unidas pero ha pasado mucho tiempo ya.
-Pero el dolor de una gran pérdida perdura en el tiempo-Lauren la vio tristemente-. Así que puedo decir que lo siento mucho.
Lauren iba a responder pero la fuerza del viento golpeando la casa hizo que se detuviera y viera a Camila que estaba pálida y vio que había perdido el enfoque en la conversación. Lauren tomó ambas manos de Camila para hacer que la viera.
-Sígueme hablando de tú familia-dijo Lauren tratando de distraerla-. ¿Cómo llegaste a los Estados Unidos?
-Bueno, mi abuela prácticamente dio todo lo que tenía para que mi madre y yo pudiéramos viajar. Residí en México unos años y cuando tenía seis me mude a Miami-el viento volvió a azotar y Lauren simplemente se acercó a Camila y pasó un brazo por sus hombros pegándola a ella tiernamente.
Camila respiró hondo sintiendo ese olor a rosas de su shampoo y se deleitó en el. Sus ojos se cerraron mientras enterraba el rostro en el cuello de Lauren aun temblando. Lauren le tomó las manos de nuevo.
-¿Y en Miami fue donde conoció a tú padrastro? -susurró Lauren mientras Camila sentía su suave aliento cerca de su rostro.
-Mi madre estuvo trabajando de camarera y trataba de pagarme la escuela. Tuvimos problemas para legalizarnos y creo que esa fue una de las razones por las que ella se casó tan rápido con Alejandro. Él ya vivía aquí y tenía todos sus documentos y al casarse mi madre rápidamente pudo sacar su nacionalidad y bueno él terminó adoptándome.
Lauren soltó una de sus manos y empezó a darle suaves caricias en la espalda que hizo que Camila se interrumpiera un momento.
-Sigue hablando Camzi-dijo Lauren y Camila sintió que el vello de su cuerpo se erizaba con esa voz tan hermosa que le hablaba.
-Pude ir a la escuela y las oportunidades se hicieron más grandes. Mi madre pudo estudiar enfermería y cuando yo tenía diez años, ella empezó a trabajar en un hospital. Alejandro siempre fue un esposo celoso y posesivo. Incluso luchó mucho por cambiarme el nombre hasta que pude usar el apellido Cabello.
-¿Posesivo? -repitió Lauren-. Me imagino que celaba mucho a tu mamá.
-Mucho peor-dijo Camila-. Le gustaba mucho tomar y se ponía violento cuando lo hacía. Y mi mamá no podía hablar con nadie sin que él se pusiera como loco. Al principio no era tan malo. A mí me cuidaba mucho, pero lo que yo no sabía es que simplemente lo hacía para tener cierto control sobre mi madre. En el momento en que mi madre empezó a trabajar en el hospital sus celos explotaron.
-Supongo que por los horarios nocturnos-Camila asintió y al hacerlo rozó con su nariz el cuello de Lauren.
Lauren cerró los ojos sintiendo la caricia y se sorprendió al sentir la reacción de su cuerpo al inocente y simple roce de Camila. No quería analizarlo. No quería ni pensar en lo que había sentido. Porque no era correcto.
-Y allí fue cuando empezó a ponerse violento-susurró Camila-. Empezó a golpearla una mañana de Abril, aun lo puedo recordar en mi mente-Camila sintió una punzada familiar de dolor al recordar-. Cuando mi madre iba llegando del hospital y yo me preparaba para irme a la escuela-Camila cerró sus ojos y se abrazó más a Lauren-. Los gritos eran horribles mientras él la acusaba de tener una aventura con uno de sus jefes. Ella no se defendió Lauren-dijo Camila separándose un momento para verla a los ojos.
Los ojos de Lauren se veían tan tristes como el mismo corazón de Camila. Era como si ella pudiera sentir su dolor tanto como ella.
-No hizo absolutamente nada mientras él la golpeaba salvajemente-Camila sintió las lágrimas deslizarse por sus ojos-. Yo trate de defenderla pero él no entendía razones y termino golpeándonos a las dos. Y desde ese momento fue como si se convirtiera en otra persona. En un monstruo. Yo vivía aterrorizada a cada momento.
Lauren sintió una profunda tristeza al saber que una mujer tan hermosa, talentosa y admirable había sufrido tanto en la vida.
-Me volví una niña tan tímida. No tenía amigos. No hablaba con nadie en la escuela y era motivo de burlas por lo mismo.
-¿Te fue mal en la escuela? -preguntó Lauren.
-El instituto fue horrible para mi Lauren-dijo con lágrimas-. Quisiera que ninguna adolescente viviera algo parecido. Era horrible ver a todas mis compañeras y compañeros reír y jugar mientras yo los observaba sentada. Sentía que no tenía derecho a divertirme mientras pensaba que posiblemente en ese momento mi madre estaría siendo golpeada por él.
-¿Lo hacía con mucha frecuencia? -Lauren le acarició el cabello tiernamente.
-Al principio era solo algunas veces pero a medida que fue pasando el tiempo se volvió más frecuente-suspiró-. Tanto que mi madre dejó el trabajo en el hospital y se volvió totalmente dependiente de él. Hacia todo lo que podía para no molestarlo. Pero creo que para él se volvió todo un juego. Le gustaba el saber que ejercía control sobre ella y sobre mí. Yo era su víctima favorita.
Lauren sintió rencor por ese hombre que se había atrevido a lastimar a una niña y a una mujer por simple placer. Y sintió lastima por Camila por haber tenido una madre tan cobarde que no hubiera sido capaz de darse su lugar frente a un hombre y defender sus derechos como mujer, y sobre todo, defender a su hijita.
-¿Él también te golpeaba o...?-Lauren se detuvo pero vio que Camila negaba con la cabeza.
-Él jamás me tocó de otra forma que no fuera con golpes-dijo Camila-. Al parecer no era tan monstruo.
-Ese hombre tendría que estar en la cárcel-dijo Lauren rápidamente-. Dime que lo está Camila. Dime que está preso por todo lo que te hizo a tú madre y a ti.
-Mi madre y él viven en Texas-dijo Camila suavemente-. Aún siguen casados Lauren.
Lauren cerró los ojos sintiendo un profundo rencor por la pareja.
-Cuando yo cumplí la mayoría de edad busque un trabajo para pagarme la universidad-respiró hondo-. Estudie literatura y mudé a la universidad. Alejandro recibió una promoción en su trabajo-dijo Camila riendo de la ironía con tristeza-. Y lo trasladaron a Texas hace siete años cuando yo tenía dieciocho.
-¿Y tú madre Camzi? -Camila bajó la mirada con tristeza.
-El día que se iban a mudar le pedí a mi madre que se quedará conmigo. Yo empezaba a escribir y apenas estaba probando suerte. Le dije que posiblemente conseguiría dinero para que viviéramos ella y yo. Que lo dejara. Pero ella simplemente me rechazó Lauren.
-¿Te rechazó? -repitió Lauren sin creerlo.
-Lo prefirió a él. Dijo que era la vida que le había tocado vivir y que era su esposo y que tenía que estar con él. Hace muchos años que no los veo-Camila bajó la mirada - Ni siquiera vino para la presentación de mi primer libro y la invite.
-Ella se lo pierde Camzi-los ojos de ambas se juntaron tiernamente-. Eres una gran mujer que se merece todo el éxito que has logrado. Y si tu madre decidió no ser parte de ello, pues ella se lo pierde. Lo único que me duele en el alma es que tuviera que pasar por todo eso. Ninguno ser humano merece pasar por algo así.
-Lastimosamente fue la vida que me tocó vivir-dijo Camila conformista.
-Pero ahora ya no es así-Camila simplemente desvió la mirada y Lauren tiernamente tomó su mentón para que la viera a los ojos-. ¿Ya no es así cierto?
-No...-dijo Camila con los ojos marrones llenos de dolor-. Ya no es así Lauren.
-Eres una mujer hermosa Camila Cabello-dijo Lauren dulcemente mientras deslizaba su mano para posarla en la mejilla de Camila-. Eres admirable y tienes tanto talento-dijo sincera-. Has logrado alcanzar tus metas a base de esfuerzo y dedicación eres una luchadora. Y te admiro.
Los ojos de Camila se llenaron de lágrimas al escuchar a Lauren pronunciar esas palabras. No pudo resistirlo más y la abrazó fuertemente. Sus manos rodearon el cuello de esa hermosa mujer de ojos verdes que creía que era una mujer admirable. Que le había dedicado su tiempo y la había escuchado. Que la había consolado cuando más lo necesitaba. Se aferró a ella y sintió los brazos de la cantante rodearla y apretarla tiernamente contra ella.
-Yo no merezco que me admires Lauren-dijo Camila con dolor.
-Mereces todo lo bueno de este mundo Camila-Lauren suspiró-. Mereces lo más hermoso del mundo después de vivir todo eso y seguir aquí. Tener éxito y no haberte dejado caer ni conformarte con menos que la felicidad.
-No soy feliz Lauren-dijo Camila-. No soy feliz.
-La única que puede decidir ser feliz eres tú Camila-Lauren se separó de ella un poco para poder verla a los ojos sin soltarse completamente. Camila tenía sus brazos rodeando su cuello y la cantante rodeaba su pequeña cintura con dulzura y la vio a los ojos-. Nadie puede tratarse y verte de menos. Nadie puede limitar tus sueños ni ponerte límites al querer lograr tus mentas. Nadie-le dijo firmemente haciendo que Camila suspirara-. Ni siquiera Jason.
-Él... -Lauren la interrumpió.
-He visto cómo te habla-Lauren suspiró-. Como te trata y sinceramente no es lo que mereces.
-Muchas veces comentó errores y él se molesta conmigo-bajó la mirada.
-Estoy segura que eso era lo mismo que te decía tú madre justificando a su esposo cuando la golpeaba y la humillaba-Lauren limpió las lágrimas de Camila tiernamente-. No lo justifiques Camila. Nadie merece tratarte así. Ni siquiera esa persona que tú amas. Una persona que te ama va a respetarte y a cuidarte.
Camila se preguntó qué diría Lauren si le dijera que Jason también la golpeaba. Que era como Alejandro y que ella se dejaba como su madre. El destino de las mujeres de la familia Estrabao.
-Tú lo dices porque tienes el matrimonio perfecto, Lauren-dijo Camila tristemente-. Lastimosamente, no todos los hombres pueden ser como Ryan.
-No tengo la vida perfecta Camila-Lauren respiró hondo-. Y Ryan tampoco es perfecto. Ningún ser humano lo es. Yo también he tenido una vida difícil Camila. Al verme todos ven a la cantante y pianista Lauren Jauregui, pero aquí...-se tocó el pecho justo sobre su corazón-..., lo que está aquí es algo que solo yo conozco. Nadie sabe lo que en realidad pasa dentro de ti. Puedes dar un rostro feliz aunque por dentro estés muriendo de dolor y soledad.
-No creo que tu sientas algo así Lauren-Lauren simplemente sonrió con tristeza.
-Te sorprenderías...-suspiró Lauren-. Digamos que no todo es lo que parece.
-¿Qué quieres decir con eso? -dijo Camila pero Lauren simplemente le sonrió.
-Posiblemente esté hablando incoherencias-le acaricio la mejilla limpiando sus lágrimas-. Ya no llores. Ahora estas aquí y estas bien Camzi. Solo tú tienes en tus manos el poder de ser feliz-Lauren tomó las manos de Camila dulcemente y se las apretó con cariño-. Aquí en tus manos tienes toda la felicidad del mundo. Y si ves algo que te haga feliz no lo dejes ir, no lo sueltes y lucha por el. Prométeme que lo harás Camila. Prométeme que lucharas por ser feliz, te lo mereces bonita. Sé que te lo mereces.
-Te lo prometo-susurró Camila con sus manos entre las de Lauren y viéndola a los ojos-. Te lo prometo.
Y quizás esa vez Camila lo haría.
"Si ves algo que te haga feliz no lo dejes ir, no lo sueltes y lucha por el"
Camila suspiró mientras veía esos hermosos ojos verdes y supo que por primera vez cumpliría era promesa. Esos ojos la hacían feliz y posiblemente ahora que tenía a Lauren Jauregui como su amiga o compañera de penas no la dejaría ir. Por primera vez tenia a alguien que la hacía sonreír. Con las manos de Lauren entre las suyas y sus ojos mirándola sentía eso, eso que llamaban felicidad.
Ambas mujeres se vieron intensamente con una sonrisa en sus rostros. Sus manos entrelazadas y con la ternura del momento. Era un momento mágico y único. Era especial. Pero como Camila sabía los momentos mágicos no existían ni duraban en su vida, y lo comprobó al escuchar el teléfono sonar y romper el contacto entre las dos mientras Lauren tras una disculpa se dirigía a el para contestarlo.
-¡Ryan! -dijo la voz de Lauren y Camila suspiró bajando la mirada-. ¿Ryan dónde estás? No logro escucharte...
"Adiós hermosa fantasía, bienvenida realidad"
Tristemente esa era siempre la vida de Camila Cabello.

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Capítulo 12: "Solas"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:06 pm

"There's fire in your eyes. There's magic in your touch. It's too early to see but it feels like us. So, hold me now. I'm fallin', I'm fallin' for you".
"Falling for You" del Album Just Me de Lauren Jauregui
-¡Ryan! -dijo la voz de Lauren y Camila suspiró bajando la mirada-. ¿Ryan dónde estás? No logro escucharte...
Camila se quedó observando a Lauren mientras se sentaba en el sofá y respiraba hondo escuchando la tormenta de nieve afuera y el crujir de los cristales y las puertas. Se abrazó las piernas y en ese momento sintió una mano en su rodilla y un cuerpo que se sentaba a su lado. Lauren.
-¿Pero los dos están bien? -preguntó Lauren captando la atención de Camila que se giró para verla-. Te lo dije Ryan. Te dije que no fueras.
-Siento no haberte escuchado bonita-suspiró y Lauren se giró para ver a Camila. Sus ojitos marrones aún llenos de lágrimas y tristeza-. Tuvimos un momento difícil para llegar al hotel pero lo logramos. Jason están en la enfermería porque tuvo problemas de respiración, pero solo es rutinario estamos bien.
-¿Podrán regresar a casa? -preguntó Lauren acariciando la rodilla de Camila.
-No creo que podamos regresar hasta que pase la tormenta-dijo Ryan-. Es muy arriesgado conducir en estas condiciones.
-Claro que es muy arriesgado-dijo Lauren-. No te atrevas a tratar de venir hasta que sea completamente seguro Green-la voz de Lauren sonaba preocupada.
-No te preocupes Jauregui no hare tal cosa-sonrió Ryan-. Por favor cuida mucho a Camila y dile que no se preocupe por Jason.
Lauren suspiró viendo a la hermosa mujer que tenía a su lado y le dio una suave sonrisa que ella correspondió levemente.
-Yo le diré lo que paso-en ese momento la señal empezó a perderse.
-Te amo Lauren-apenas escuchó Lauren antes que la llamada se cortará completamente.

ESTACIÓN DE WHISTLER:
Ryan se quedó observando el teléfono mientras trataba de marcar de nuevo. La tormenta era muy fuerte y esperaba poder regresar a casa rápidamente. No quería que Lauren ni Camila estuvieran solas en casa. Vancouver era una ciudad hermosa y no corrían peligro. Pero se preocupaba por ellas.
-¿Va a comunicarse a otro numero señor? -preguntó la recepcionista a Ryan que solo sonrió en agradecimiento.
-No-dijo suavemente-, estaba tratando de hablar con mi esposa pero ella ya sabe que estoy bien. Tiene alguna idea de cuánto va a durar esta tormenta.
-Según nos informaron durara aproximadamente cuatro días señor.
-¡Cuatro días! -dijo Ryan totalmente sorprendido-. ¿Pero se podrán usar las carreteras? -la preocupación era palpable en su rostro-.No puedo dejar a mi esposa y a nuestra invitada solas cuatro días. Es muy peligroso para ellas.
-Esa es la información que tenemos señor-dijo la mujer suavemente y Ryan respiró hondo.
No es que creyera que Lauren no sería capaz de permanecer unos días sin él. Pero se sentía responsable y preocupado de haberlas dejado solas con una tormenta como aquella. Podrían pasar una y mil cosas y podrían correr peligro y no habría ningún hombre cerca para ayudarlas. Ryan negó con la cabeza y una pequeña sonrisa asomó a su rostro. Si Lauren supiera lo que estaba pensando en esos momentos se reiría en su cara y le diría que ella podría arreglárselas aun en la peor de las situaciones sin su ayuda.
Lauren era capaz de cualquier cosa y Ryan lo sabía y era una de las cosas que más admiraba de ella. Lauren jamás se daba por vencida. Ella sabía cómo luchar y como salir adelante. Ryan sonrió y camino hacia la enfermería para buscar a Jason y esperaba que Camila no se asustara con ella.
-¿Qué fue lo que pasó? -preguntó Camila.
-La tormenta de nieve los encontró esquiando-explicó Lauren-. Lograron llegar al hotel, sin embargo Jason tuvo problemas de respiración y Ryan me dijo que estaba en la enfermería.
Los ojos de Camila simplemente se desviaron de la vista de Lauren sin hacer ningún comentario respecto a Jason.
-¿No van a venir? -susurró Camila y Lauren negó con la cabeza.
-Ryan cree que lo más seguro es esperar que pase la tormenta y yo también lo creo. Que se queden en el hotel. Lo único que importa es que estén bien.
Lauren respiró hondo y en ese momento se dio cuenta de lo que eso significaba. Si Ryan y Jason se quedaban en el hotel a casi dos horas de la casa. Ella y Camila estarían completamente solas hasta que terminara la nevada. Y eso era perturbadoramente hermoso. Lauren no había sentido tristeza al contrario, había algo en Camila Cabello que la fascinaba y quería conocer más de su vida. Quería conocer más de lo que se escondía atrás de esa escritora que ella tanto había aprendido a admirar por sus letras. Lauren vio a Camila a los ojos y le sonrió
-Parece que tendrás que soportarme por un tiempo-suspiró-. Espero que eso no te moleste.
-Eso no será ninguna molestia Lauren-los ojos de ambas se encontraron y Camila respiró hondo-. Gracias por escucharme.
-No tienes que darme las gracias-Camila tomó la mano de Lauren entre las suyas viéndola tiernamente.
-Si tengo que dártelas-una pequeña sonrisa apareció en su rostro mientras escuchaba aún los ruidos pero se concentraba en esos ojos verdes tan lindos de Lauren-. Gracias por no salir corriendo.
-Gracias a ti por confiar en mí-dijo Lauren pasándole un mechón de cabello tras la oreja haciendo que Camila sintiera un nudo en la garganta ante el leve contacto.
-Siempre te he admirado-susurró Camila-. Como artista y ahora también puedo decir que te admiro como mujer-Lauren la vio tiernamente.
-Yo puedo decir lo mismo de ti Camz-Lauren sonrió-. Eres una mujer admirable.
Camila vio como Lauren se levantaba para ajustar la chimenea y se perdió en su hermoso andar. Los ojos de Camila pasearon por la figura de Lauren y la vieron con profundo afecto, jamás olvidaría a esa mujer que por primera vez le había dado afecto en el peor de los momentos. Camila podía sentir que ese podía ser el inicio de una hermosa amistad.
-¿Tienes hambre? -dijo Lauren de repente sacando a Camila de sus pensamientos-. Estaba pensando en preparar unas pizzas.
-¿Puedes preparar pizzas? -Lauren sonrió asintiendo mientras veía el rostro sorprendido de Camila.
-Que sea artista no quiere decir que no sepa cocinar-Lauren rio viendo como Camila se sonrojaba-. No paso mucho tiempo en la cocina pero como te darás cuenta tengo muchos secretos escondidos.
-No quise decir eso-Lauren movió una mano restándole importancia y le sonrió.
-Solo por no creer en mi destreza culinaria estas obligada moralmente a ayudarme-dijo Lauren y los ojos de Camila brillaron.
-Claro que voy a ayudarte-sonrió Camila emocionada-. Haré todo lo que me pidas.
Ambas se vieron a los ojos con una pequeña sonrisa y se dirigieron a la cocina.
-¿Los dos están bien? -preguntó Camila suavemente-. Ryan y Jason.
-Los dos están bien Camz-suspiró Lauren-. Me alegra que no les pasara nada malo. Yo le dije a Ryan que no valía la pena ir que podríamos ir más adelante pero Jason insistió y al final Ryan le hizo caso.
-¿No te gusta esquiar? -preguntó Camila suavemente mientras veía a Lauren sacar los ingredientes que iban a utilizar para la pizza.
- No se me da muy bien ¿De qué quieres que hagamos la pizza? -dijo Lauren y Camila aplaudió feliz-. Veo que te entusiasma.
-Adoro la pizza-la voz de Camila fue tierna y Lauren vio una hermosa sonrisa en su rostro. ¡Qué hermosa era!
-Te ves hermosa cuando sonríes-Camila sintió que su corazón se aceleraba mientras Lauren bajaba la mirada un poco sonrojada después de sus palabras sin querer analizar el sentido que había detrás de ellas.
-Gracias-la timidez de Camila la hacía parecer tan pequeña y Lauren sabía que únicamente era un año menor que ella.
-No tienes que agradecerme nada-dijo ella-. Solo estoy diciendo la verdad.
-Tus ojos son muy hermosos-Lauren bajó la mirada y se sonrojó adorablemente. Mucha gente le había dicho que sus ojos eran bonitos y ella lo sabía. Eran ojos fuera de lo común. Pero escucharlo de los labios de Camila después de lo que habían compartido hacia que sintiera algo especial en su corazón-. ¿Tus padres los tenían de ese color?
-En realidad los herede de mi abuela-sonrió Lauren y Camila también lo hizo era como un momento mágico-. ¿De qué quieres tú pizza?
-Que sea de jamón con queso-sonrió Camila-. ¿Te gusta?
-Yo soy capaz de comer de todo lo que exista pero si me gusta la pizza así y de cualquier forma-Lauren rio y Camila la acompañó acercándose a ella para ayudarle-. En realidad no soy la persona más sana del mundo.
-Pero te mantienes muy bien-Lauren rio nerviosa y le paso a Camila las cosas para que empezara a picar los tomates. Y Camila empezó en la tarea.
El viento era muy fuerte en ese momento y el ruido contras las ventanas hizo que Camila se tensara y el cuchillo con el que estaba partiendo los tomates se deslizará hasta hacerle una cortada en su dedo. Gimió de dolor y en ese momento Lauren se giró para verla.
-Dios Camz-dijo Lauren acercándose rápidamente mientras veía que Camila se tomaba su dedo de donde salía una buena cantidad de sangre.
-Estoy bien-dijo Camila nerviosa y Lauren negó con la cabeza tomándola de las manos y llevándola al fregadero para lavarse las manos. El corte era profundo noto Lauren cuando el agua lo cubrió.
-No es un corte grande pero es profundo-susurró Lauren y Camila se limitó a observar su perfil y ver lo cerca que estaban. Camila respiró hondo tratando de controlar las emociones que la desbordaban.
Lauren era una chica. Camila jamás había sentido esa conexión con nadie más y menos con una chica. Lauren la hacía sentir especial, única e importante. La hacía sentir como si valía la pena, como si era finalmente una mujer que era digna de admirar. Y era admirada nada más y nada menos que por Lauren Jauregui.
-Voy a traer el botiquín que está en el baño-susurró Lauren y Camila se limitó a verla - . No saques la mano del agua hasta que vuelva.
Lauren salió corriendo mientras Camila bajaba la mirada totalmente avergonzada. Lauren finalmente se iba a cansar de sus reacciones. Era una mujer adulta que no podía controlar sus emociones y que estaría en la casa solo con Lauren por una cantidad indefinida de días.
Camila suspiró recordando que no había preguntado por Jason cuando Lauren le dijo que estaba en la enfermería. Jason jamás se habría preocupado por ella. Además, ni siquiera la había invitado a ir con ellos. Camila estaba agradecida de que hubiera sido así porque de lo contrario no habría conocido a Lauren y posiblemente seguirían sin hablarse como días atrás.
En ese momento alguien le tocó la espalda y se encontró con Lauren que sostenía un botiquín y la veía tiernamente. Lauren la dirigió a una de las sillas que estaban en la cocina y la ayudo a sentarse mientras empezaba a curarla.
-Creo que no vas a necesitar puntos-susurró Lauren-. Siento que quizás podríamos habernos quedado en el salón hablando un poco más hasta que te tranquilizaras del todo.
-Estoy bien-dijo Camila suavemente y Lauren a vio-. Es solo que no me gustan las tormentas.
-Lo sé-susurró Lauren y le acarició levemente la mejilla mientras seguía curando su dedo-. Quizás podamos ver una película. Supongo que la tormenta pasará pronto.
-¿Siempre eres así? -preguntó Camila-. Tan segura de ti misma y tan fuerte.
-Siempre he tratado de ver la vida de una forma positiva-le sonrió dulcemente y suspiró-Pero contestando tú pregunta, pues no siempre fui así. Yo también tengo un lado muy oscuro en mi vida Camz.
-Muchas veces el hablar con una extraña te ayuda-Camila repitió las palabras que Lauren le había mencionado haciendo que esta sonriera-. Te da una perspectiva diferente, o eso dicen.
-Me parece haber escuchado eso antes-Lauren soltó una leve risa haciendo que Camila sonriera y de pronto su dedo estaba impecablemente vendado-. Listo como nuevo.
Lauren tomó el dedo de Camila y le dio un leve beso sobre el vendaje y de pronto se dio cuenta de lo que había hecho los ojos de las dos se juntaron y la magia y la conexión fue tan intensa que ambas sintieron el aire volverse más pesado de lo normal.
Estaban solas, estarían solas por unos cuantos días y estaba pasando algo muy extraño. Absolutamente extraño. ¿Qué sería?


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Capitulo 13: "Almas Gemelas"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:07 pm

"I watched you die I heard you cry every night in your sleep. I was so young you should have known better than to lean on me. You never thought of anyone else you just saw your pain. And now I cry in the middle of the night for the SAME DAMN THING"
"Because of You" Kelly Clarkson

FLASHBACK:
QUINCE AÑOS ATRÁS...
-¡Eres una puta! -gritó un hombre mientras tiraba una de las mesas sobre la que se detenía una lámpara causando un fuerte ruido en la casa.
-No es lo que parece Alejandro-dijo una mujer entre sollozos-. Él solo es mi jefe-él hombre simplemente se acercó a ella con la mirada amenazante, cegado por el alcohol.
-No te atrevas a verme la cara de estúpido-le gritó dándole un fuerte golpe en la mejilla que hizo que ella cayera al suelo-. No te atrevas a mentirme Sinu.
-Alejandro escúchame por favor mi amor-dijo Sinu llorando mientras él simplemente la tomaba del uniforme de enfermera y la tiraba al sofá-. No es lo que piensas te lo juro.
-Te vi hablando con él-le dio otra bofetada mientras la mujer lloraba debajo de él-. Te vi sonreírle y mirarlo.
-Solo me estaba ayudando con el coche-otro golpe-. Tú no lo llevaste a revisar.
-Y como tú eres una estúpida te refugias en un doctorcito-le gritó-. ¿Quieres quedarte con él? Ahora que eres enfermera vas a dejarme para casarte con un doctor que te de una mejor vida cuando yo te saque de la mierda en que vivías.
-Te juro que no es así Alejandro-dijo Sinu tratando de esquivar los golpes cuando en ese momento un grito se escuchó en las escaleras.
Una Camila con sus dos coletas con su uniforme de la escuela corría hacia Alejandro mientras su mochila caía al piso.
-Suelta a mi mami-le dijo con lágrimas en los ojos golpeándole la espalda con sus manitas-. Suelta a mi mamá.
-Camila hija-dijo Sinu con horror cuando vio que Alejandro la soltaba para girarse y ver a Camila.
-Maldita estúpida-gritó tomándola de los brazos y tirándola al piso-. No te atrevas a volver a ponerme una mano encima.
-A la niña no Alejandro-dijo Sinu tomándole el brazo al ver que se dirigía a una Camila que se había puesto totalmente pálida.
-Esta maldita escuincla va a aprender de una buena vez a obedecerme-dijo quitándose el cinturón de golpe-. Le voy a enseñar a golpes a respetarme igual que a ti.
-No la golpees-le dijo volviéndolo a tomar del brazo pero Alejandro se giró golpeándola fuertemente con el cinturón en el rostro haciendo que Sinu volviera a caer en el sofá.
-Ven aquí escuincla estúpida-dijo Alejandro levantándola de un brazo.
-No...-dijo Camila y en ese momento sintió el primer golpe. Sus gritos fueron desgarradores mientras sus ojos marrones se dirigían a los de su madre que la veía horrorizada desde el sofá sin moverse.
-No vas a volverte puta como tú madre-le gritaba mientras la golpeaba-. Voy a enseñarte a respetar a los hombres.
-¡Mami! -gritaba Camila con dolor-. Mami ayúdame...-sus ojos marrones llenos de inocencia e ilusiones que poco a poco se iban apagando con cada golpe, y se llenaban de lágrimas de horror-. Mami...por favor-dijo con la voz débil.
Alejandro no paró mientras Sinu enterraba el rostro en sus manos y Camila era golpeada cruelmente. Las lágrimas corrían sobre su rostro mientras se quedaba en el piso sin poderse mover por los golpes y Alejandro se giraba para seguir golpeando a su madre.
-Mamá...-susurró Camila viéndola con dolor-. Mami...
Sus ojos vieron como su madre era golpeada sin poder hacer nada. Las lágrimas no paraban de salir mientras la única palabra que lograba salir de sus labios era "mamá".
FIN DEL FLASHBACK

Lauren sonrió mientras veía a Camila escribir en su laptop después de un día largo y lleno de confesiones. Su mirada verde se deslizó por el hermoso cuerpo de Camila y respiró hondo admirando su inconfundible belleza. Sus manos viajaban rápidamente sobre el teclado mientras su dedo lastimado se quedaba a un lado dificultándole la tarea de escribir. Lauren sonrió con ternura tomándose su taza de café mientras se apoyaba en la puerta de la cocina observándola.
Después de las confesiones que le había hecho y del incidente con su dedo algo había cambiado entre ellas. Lauren podía sentir esa especie de conexión especial. Era como si fueran viejas amigas. Habían reído mientras preparaban las pizzas y aunque la tormenta no se había detenido Lauren había tratado por todos los medios que conocía que Camila no se volviera a sentir triste. Habían jugado y luego habían tomado un momento para cada una. Lauren se había tomado una hora para ensayar y Camila le había asegurado que estaría bien sola mientras escribía.
En lo poco que la conocía Lauren sabía que era una mujer sensible y especial. Sus ojos marrones estaban llenos de tanta bondad, inteligencia y ternura aunque ni ella misma lo supiera, pero había mucha tristeza en ellos. Y Lauren lo entendía, Camila había sido una niña abusada, golpeada y maltratada.
Lauren no había sufrido un maltrato físico pero entendía lo que era sentirse una niña sola y desprotegida. Había sentido la soledad aun viviendo con su madre que la adoraba. ¿Y Camila? ¿Cómo podría haber pasado ella su infancia siendo una niña solitaria que no podía ni refugiarse con su propia familia?
"Oh, Camzi lo que debes haber sufrido, bonita" se dijo Lauren en su mente mientras le daba un sorbo a su café. Lauren se había prometido mientras la escuchaba reír y bromear mientras preparaban las pizzas que no quería verla triste mientras estuviera en su casa. La haría sonreír de la manera en que pudiera. Crearía una realidad diferente para ella por lo menos en su momento juntas Camila podría simplemente ser la joven y exitosa mujer que era.
La despreocupada mujer de apenas veinticinco años que parecía más seria y no disfrutaba su vida. Y Lauren absurdamente sentía una necesidad inmensa de demostrarle que la vida era hermosa. Su corazón había dolido de saber que esa hermosa mujer nunca había sentido un abrazo en sus ataques de pánico, ni había recibido consuelo.
¿Qué clase de bestia era el tal Jason? Lauren estaba segura que ese hombre no hubiera consolado ni a su propia madre. Era un hombre frio que la hacía sentir incomoda con solo una mirada. ¿Cómo podría tal perfección y belleza estar casada con un idiota como aquel? Había cosas en la vida que la gran "niña prodigio" Lauren Jauregui jamás entendería, y que la hermosa y triste Camila Cabello estuviera casada con un imbécil era una de ellas.
-Espero que no te robara la inspiración-susurró Camila sacando a Lauren de sus pensamientos mientras se daba cuenta que había parado de escribir y la veía con una tímida sonrisa en su rostro.
-No creo que tú pudieras robarle la inspiración a nadie-dijo Lauren acercándose a ella que estaba en la chimenea con sus piernas cruzadas y sentada en el piso-. Al contrario...-susurró sentándose a su lado-...creo que llenarías de inspiración a cualquier artista.
Camila le sonrió adorablemente mientras bajaba su mirada y sus mejillas se sonrojaban un poco. Lauren sonrió acercándose un poco más a ella y golpeando su hombro con el de ella juguetonamente.
-¿Cómo va mi libro? -dijo Lauren riendo y los ojos de Camila se giraron sorprendidos viendo que estaban demasiado cerca. Tan cerca que podía detallar perfectamente el rostro de Lauren y sus maravillosos ojos. Era como detallar los ojos de Pierre, su personaje protagonista del libro. Un hombre trabajador que caía profundamente enamorado de la hija de sus jefes, Rachel. Un amor inalcanzable. Lauren le había inspirado sus ojos intensos, hermosos, capaces de moverte el suelo y hacerte volar por las nubes.
Aquellos ojos inspiraban a Camila. La habían inspirado desde el momento en que los había visto por primera vez. Y ahora, conociendo a tan maravillosa mujer que había tras esos hermosos ojos la inspiraban muchísimo más. Tanto que según ella había escrito uno de los mejores capítulos de su vida.
Sus ojos detallaron cada pequeño detalle de su rostro mientras ella permanecía en silencio simplemente mirándola a los ojos.
-Va muy bien-la voz de Camila fue suave perdiéndose en Lauren-. Escribí un capítulo completo.
-¿En una hora? -Camila asintió-. Eso me da mucho gusto Camzi. Creo que es verdad que muchas veces los artistas sacamos mejores obras y trabajos cuando estamos en un hoyo emocional. Mis mejores canciones han sido cuando he tenido sentimientos desbordándome. La tristeza y la soledad pueden ser buenas inspiradoras.
-Entonces creo que yo nací inspirada-dijo suavemente Camila bajando la mirada haciendo que Lauren tiernamente le tomara el mentón para que la viera a los ojos.
-Naciste talentosa que es diferente-dijo acariciándole la mejilla dulcemente y suspirando-. ¿Qué más puedo decir para que me creas? Yo jamás te mentiría Camila. ¿Cómo puedo hacer para que veas a través de mis ojos lo maravillosa y talentosa que eres?
-Puedo ser que cuando toda tu vida te dicen que eres una basura tú terminas creyéndolo-Camila suspiró tomando la mano de Lauren entre la de ella.
Lauren suspiró y sin pensarlo simplemente fluyó. Su garganta emitió el sonido de su voz en una melodía sorprendiendo a Camila y a ella misma. La canción brotó de su alma al ver sus tiernos ojos marrones tan lindos, tan dulces.
I don't mind spending every day
Out on your corner in the pouring rain
Look for the girl with the broken smile
Camila simplemente abrió sus ojos sorprendida y de pronto su mirada se llenó de brillo y color. Lauren Jauregui. Lauren le estaba cantando a ella, solo a ella.
Ask her if she wants to stay awhile
And she will be loved
And she will be loved
Tap on my window, knock on my door
I want to make you feel beautiful
I know I tend to get so insecure
It doesn't matter anymore
Lauren tiernamente acarició su mejilla haciendo que la mirada de Camila viajara por su rostro. Que Hermosa y perfecta.
It's not always rainbows and butterflies
It's compromise that moves us along, yeah
My heart is full and my door's always open
You come anytime you want, yeah.
I don't mind spending every day
Out on your corner in the pouring rain
Look for the girl with the broken smile
Ask her if she wants to stay awhile
And she will be loved
And she will be loved
And she will be loved
And she will be loved
-You will be loved Camz-susurró Lauren con la mirada tierna mientras Camila literalmente se derretía por ella. ¿Qué le estaba pasando?
Camila respiró hondo mientras se acercaba a Lauren con lágrimas en los ojos.
-¿Por qué eres así conmigo? -susurró Camila-. Por qué me dices todas estas cosas para hacerme creer algo que posiblemente no soy. No tienes una idea de lo cobarde y estúpida que soy.
-Lo eres-dijo Lauren desconcertando a Camila.
-¿Qué? -Lauren se encogió de hombros sin soltarle la mano.
-Cobarde y estúpida-Lauren la vio directamente a los ojos-. Eres una mujer cobarde y estúpida.
Camila la vio con lágrimas en los ojos y se levantó seguida rápidamente de Lauren. Ella empezó a caminar y Lauren la siguió rápidamente al ver que iba hacia la habitación.
-Camila espera...-dijo tomándola de la brazo dulcemente y girándola para toparse con sus ojos marrones cargados de lágrimas que se deslizaban por sus mejillas.
-Iba a la habitación-dijo Camila desviando la mirada-. Yo no quiero estar aquí.
-Solo dije lo que tú misma dices Camila-Lauren suspiró-. Te digo que eres hermosa, que eres inteligente y talentosa y tú no me crees. ¿No te das cuenta? ¿Cómo puedo luchar contra la certeza que tienes tú de que eres una mierda?
Camila suspiró con dolor. "Eres una cobarde y estúpida" eran unas palabras que Jason le repetía constantemente. Pero escucharlas de Lauren fue simplemente algo que no había podido soportar.
-Solo estoy repitiendo lo que tú misma crees de ti-dijo Lauren acercándose y tomando su rostro para limpiar sus lágrimas con sus pulgares-. Lo dices con tanta convicción que es imposible negarlo. Si tú misma no te valoras, nadie lo hará Camila.
-Solo digo lo que toda mi vida me han dicho-Camila suspiró.
-Tienes personas que ponen tus libros en la lista de los bestsellers, Camila. Tres años seguidos-la vio a los ojos-. Tiene gente que hace filas interminables para que les dediques sus libros y que conoce de tú talento.
-Los libros son solo una pantalla para evadir mi realidad-Camila la vio a los ojos-. Esos amores de los que escribo no existen Lauren-los ojitos de Lauren brillaban de confusión-. Por lo menos no para mí.
-Y como se supone que se te debe amar si no te amas ni a ti misma Camz-Lauren suspiró-. El amor propio es importante porque es lo que les transmites a los demás. Pueden decirte que tú ego es elevado...pero importan mucho la confianza que te tengas como mujer y como persona.
-Solo vivo la vida que me tocó vivir Lauren.
Lauren siguió tomando el rostro de Camila entre sus manos. Las manos de Camila buscaron las de ella y apretaron sus manos contra sus mejillas entrelazándolas.
-Entonces si eres una cobarde-la voz de Lauren fue suave-. Porque te rindes antes de luchar. La vida es hermosa Camila. ¿Crees que tú eres la única que ha sufrido en este mundo?
-Sé que no soy la única-susurró.
-Yo también he sufrido mucho Camila-Lauren suspiró-. Mi historia no es de maltrato físico pero también sentí esa soledad con la que tú viviste toda tú niñez. Yo también llore y sufrí en la soledad de mi habitación. No tuve una infancia normal como cualquiera de los otros niños y niñas-se vieron a los ojos intensamente-. Todos pensaban que al ser mi padre famoso yo tendría la vida perfecta. Pero jamás fue así. Mi padre nunca me quiso Camila.
-Pero tenías a tú madre Lauren-Camila bajó la mirada-. Yo jamás tuve a nadie. Nunca. Tú eres la primera persona que me da un abrazo mientras tenía una crisis. Nadie lo había hecho.
-Quizás es porque no has conocido a personas que vean lo que hay realmente en ti, Camz-susurró Lauren-. Dime loca, pero la conexión que tenemos es algo muy fuerte. La siento en el aire, siento que te conozco desde siempre.
-Yo también siento eso Lauren-acarició las manos de Lauren que estaban sobre sus mejillas-. Me siento muy bien estando contigo.
-Entonces créeme cuando te digo que eres especial-susurró Lauren-. Yo jamás admiraría a una persona cualquiera-suspiró-. Y yo te admiro Camila. Y ahora que conozco tú vida y todo lo que viviste te admiro muchísimo más.
-Cuando me dices eso yo...incluso puedo llegar a creerlo.
-La vida es tan hermosa y te la estás perdiendo Camz-la sonrisa pequeña salió de los labios de Lauren para ser copiada por Camila-. No vivas solo a medias. Vive intensamente, arriésgate a ser feliz.
-Cuando estoy contigo soy feliz-dijo Camila sin poderlo evitar viendo esos hermosos ojos verdes que tan cautivada la tenían en esos momentos-. Muy feliz.
-Entonces déjame enseñarte que vale la pena creer en la vida-susurró Lauren tiernamente-. Confía en esta mujer que puede ver esa tristeza que hay en tú mirada reflejada en su propia realidad. Reconozco tus ojos tan lindos llenos de tristeza como un reflejo de los míos.
-Tus ojos son hermosos-susurró Camila.
-Los tuyos también-Lauren sonrió y Camila correspondió su sonrisa-.Y me apena verlos tristes. No eres cobarde ni estúpida Camzi. No vuelvas a decirlo. Créeme que la vida puede ser dura pero vale la pena vivirla al máximo. Te equivocas...-se encogió de hombros-...te levantas y continuas.
-Es muy fácil decirlo Lauren-Camila desvió la mirada-. No tan fácil hacerlo.
-Quizás no por tu propia cuenta. Pero yo estaré allí para ayudarte a levantarte cuando no tengas fuerzas. No voy a dejarte Camz. De verdad quiero conocerte, conocer a la verdadera Camila. Muéstrame eso estos días. Seamos reales. Lauren y Camila. Olvídate de la famosa escritora o la cantante. Simplemente nosotras, dos mujeres que se caen bien y sienten una conexión increíble. Trabajemos en tus miedos, contemos nuestra historia.
-Pero la realidad estará presente-susurró Camila-. Jason...
Lauren la interrumpió moviendo sus manos y poniendo uno de sus dedos sobre sus labios para silenciarla. Lauren suspiró al sentir esos labios tan suaves bajos sus manos pero ignoro el sentimiento.
-Olvídate de Jason...-ambas se vieron-. Solo tú y yo Camila. ¿Qué dices? ¿Lo intentamos? La verdadera Camila y la verdadera Lauren. ¿Te parece? Se que una vez pruebas la felicidad no querrás dejarla ir, te aferraras a ella.
Camila vio los ojos de Lauren y sintió el dedo que aún permanecía sobre sus labios que lentamente se fue quitando para pasar a su mejilla.
-Vamos Camz...-sonrió.
-Está bien-dijo Camila sonriendo-. Acepto Lauren.
Lauren sonrió y rápidamente la abrazó. Camila cerró los ojos sintiendo los brazos de Lauren rodearlas y tiernamente le dejo un suave beso en la mejilla. En Lauren había encontrado a su persona especial. Una persona incondicional. Un confidente, un alma gemela.
Lauren era se había vuelto su alma gemela.

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Capitulo 14: "Golpe"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:07 pm

"No te pido que no me dejes solo sé que si te vas mi vida se acabó voy a desaparecer esas heridas de ayer. Tenme un poquito de fe. Sé que puedo..."
"Quédate" Jesse & Joy.

ESTACIÓN DE WHISTLER:
MAÑANA SIGUIENTE...
-La información que tenemos hasta ahora es que las carreteras han quedado totalmente inhabilitadas hasta que pase la tormenta. Y que por seguridad no podemos permitir que ninguno de nuestros clientes abandone el lugar.
Ryan respiró hondo mientras escuchaba las palabras de la recepcionista del hotel y su mente viajaba a Lauren. ¿Qué estaría haciendo? Los teléfonos también habían quedado con problemas de conexión debido a la tormenta. Solo había podido comunicarse una vez con ella. Ryan estaba seguro que con lo preocupada que era Lauren ahora estaría sumamente preocupada por él.
Además, convivir con Jason no era lo que había esperado esos cuatro días. La noche anterior después de saber lo que había pasado no se había ni molestado en tratar de contactarse con su esposa. Al contrario, había bajado al bar del hotel y Ryan no lo había vuelto a ver hasta esa misma mañana.
Ryan le sonrió a la recepcionista y se despidió de ella mientras volvía a la habitación. Se encontró a Jason cómodamente en la cama leyendo un libro.
-No podremos irnos-dijo Ryan suavemente cerrando la puerta-. Las calles no se pueden transitar. Estamos atrapados aquí por no sé qué cantidad de tiempo.
-¿Y eso es malo porque? -preguntó Jason con los ojos en blanco-. Deberías estar saltando de felicidad. Podremos convivir con más personas que las dos mujeres que tenemos por esposas. Yo conozco a un par de amigas que anoche estaban muy pero muy dispuestas a pasarlo bien.
-Tú me dices que tienes problemas con tu esposa-dijo Ryan recostándose en la cama y viendo al techo-. Que ella te humilla y te maltrata-la ironía en la voz de Ryan fue clara-. Pero lo que yo veo es a un hombre que simplemente no valora a la mujer que tiene a su lado. Tú no la quieres.
-El querer es un sentimiento sobrevalorado-dijo Jason-. ¿Me case con ella no? ¿De qué otra forma podría probar que me importa que dándole mi apellido?
Ryan simplemente negó con la cabeza escuchando a Jason y recordó a esa hermosa mujer que era Camila. Era una persona muy tierna, tímida. Una mujer que estaba seguro que Jason no valoraba.
-¿Qué hiciste anoche? -preguntó Ryan, aunque dentro de él supiera la respuesta.
-Algo que tú también deberías haber hecho-dijo Jason-. Divertirte con mujeres guapas que no tienen tanto drama en la vida como las nuestras.
-¿Le fuiste infiel? -preguntó Ryan totalmente sorprendido mientras se sentaba en la cama viendo directamente a su amigo.
-Infiel es una palabra muy fuerte-dijo Jason riendo-. Digamos que simplemente fingí que estaba soltero.
-¿Fingiste que estabas soltero? -dijo su amigo con ironía y Jason rio-. ¿Y cómo se supone que se finge estar soltero teniendo una esposa?
-No diciendo que estas casado-su voz fue burlona mientras reía sin poder parar y Ryan lo veía sin poderlo creer.
-¿Cómo puedes querer a tu esposa tan poco? -su sorprendida voz llenando la habitación.
-¿Y tú como puedes depender tanto de ella? -se vieron a los ojos-. ¿Sabes hasta qué punto es patético la forma en que Jauregui te maneja?
-Lauren no me maneja-Ryan lo vio ofendido-. Simplemente somos una pareja de esposos que se respetan el uno al otro.
-¿De verdad? -Jason se sentó en la cama de frente a su amigo-. ¿Y tú crees que ella no la pasa bien en sus grandes viajes de gira? -Jason sonrió y Ryan simplemente negó con la cabeza.
-Lauren jamás me haría algo así-dijo Ryan-. Ella me ama tanto como yo la amo a ella.
-¿Y te consta? -ambos hombres se vieron a los ojos. Los ojos zafiro y verdes encontrándose y retándose con la mirada-. Con toda la libertad que le das no me extrañaría que lo hiciera-Jason suspiró-. Camila lo hace cada vez que sale de gira de libro. Ella piensa que no lo sé pero sé que se acuesta con miles de tipos.
-Camila no parece ese tipo de mujer-dijo Ryan defendiéndola-. Y Lauren absolutamente tampoco lo es.
-Bueno, pues para tu sorpresa Camila es de las mujeres que disfruta de la libertad que le proporciono por dejarla ir sola a esas giras-dijo Jason sin importarle hablar de su esposa de esa forma-. Y si ella disfruta de esa forma yo tengo todo el derecho de hacerlo también. ¿No te aburres de tocar a la misma mujer? -preguntó Jason-. Sé que Lauren es una mujer sumamente hermosa pero simplemente la monotonía hace que poco a poco vayas aburriéndote de ellas.
-Yo me case con ella para quererla y respetarla-dijo Ryan-. Jamás se me pasaría por la cabeza serle infiel o humillarla de ninguna manera. No soy ese tipo de hombre. Mi padre me enseño que las mujeres merecen ser respetadas y queridas desde la misma forma en que el adoraba a mi madre.
-Tú padre entonces era uno de los pocos bobos que hay en esta tierra-dijo Jason y lo vio a los ojos-. Y tú ciertamente aprendiste muy bien.
-No te voy a permitir que hables de esa forma de mi padre-Ryan se exaltó.
-Oye no te enojes-dijo Jason alzando sus brazos en señal de rendición-. No estoy ofendiendo a tu viejo de ninguna forma. Sabes que yo los quería tanto como unos padres. Y me alegra mucho que ahora vivan contigo en Los Ángeles.
-Ellos quieren mucho a Lauren-Ryan lo vio a los ojos mientras se quitaba la camisa atreviéndose por la calefacción de la habitación.
-Es Lauren Jauregui-dijo irónico-. No creo que tus padres la odiaran con toda la fama y fortuna que te ha proporcionado.
-Lauren no me ha proporcionado nada-dijo Ryan-. El dinero que gana es suyo. Es su trabajo y su esfuerzo y aunque sea mi esposa eso no me da derecho a disponer de lo que hace y mucho menos de su dinero.
-Pero lo disfrutas mucho-dijo Jason-. Una casa en Canadá, una casa en Australia, New York, Los Ángeles, Miami. ¿Eso te parece no disponer de su dinero?
-Esas casas son de ella-dijo Ryan-. Y viajamos y disfrutamos juntos y eso no es ningún pecado. Compartimos gastos como cualquier matrimonio lo haría. ¿Me dirás que no te pasa lo mismo con Camila? -preguntó Ryan viendo que los ojos de Jason se llenaban de rencor contenido.
-Camila solo usa sus libritos para pasar el tiempo-dijo Jason-. No es una mujer famosa ni conocida. Por lo tanto, yo soy el único que aporta en esa casa.
-¿No es famosa? -Ryan no podía creer lo que estaba escuchando-. No te hagas el tonto hombre. La chica tiene tres libros en bestsellers. Incluso Lauren sabía sobre ella.
-Pero ella misma admitió que fue simplemente curiosidad por un libro que le ayudo a levantar a la tonta de Allyson Brooke. Ella es la mejor amiga de Camila. Su compañera de fiesta y la que cubre todas sus aventuras.
-Oye Ally es una mujer integra-Jason empezó a reír.
-Para ti toda las mujeres son integras, perfectas, honestas y fieles Ryan-Jason siguió riendo-. Camila, Lauren, Allyson, hasta tú querida madre.
Ryan se volvió a recostar en la cama sintiéndose totalmente molesto al escuchar a Jason.
-Veo que definitivamente la vida nos ha cambiado mucho viejo amigo-dijo Ryan-. Yo no comparto tus opiniones y por supuesto no comparto tu opinión de tu esposa.
-¿No has visto cómo te coquetea a ti? -dijo Jason levantándose de la cama-. Yo me he fijado la forma en que te habla y se desvive por agradarte. Es una puta y una mujerzuela resbalosa que busca siempre un mejor postor para que la saque de esa vida que tiene siendo una triste escritora poco reconocida y mediocre.
-"Estoy luchando por mi matrimonio, porque ella se dé cuenta cuanto la quiero" -repitió Ryan-. Vete a la mierda Jason. Tú no quieres a esa mujer.
-Si la quiero o no es mi puto problema-dijo Jason furioso y Ryan se levantó de la cama enfrentándolo-. Es mi mujer y me pertenece y jamás se va a ir de mi lado. Camila Cabello es mía. Solamente mía.
-Si sigues en esa actitud la vas a perder-lo vio fijamente-. Y créeme que la felicitare cuando te mande a la mierda. No te mereces siquiera que esa mujer haya viajado contigo. No debería haber hecho este viaje contigo.
-¿Te duele que te diga la verdad? -dijo Jason-. Te duele que yo si soy un hombrecito que se cómo manejar a las mujeres mientras tú lo único que eres es un puto gay que se esconde bajo la fama de su mujer.
Ryan se puso tan furioso que apretó sus puños. Unos segundos después sentía el fuerte dolor en su mano tras el golpe que le había dado a Jason que lo había dejado en el piso.
Jason se levantó furioso mientras se tocaba su labio y se daba cuenta que estaba sangrando. Sus ojos azules reflejaron un total odio mientras veía a Ryan a los ojos.
-¡En tú puta vida vuelvas a tocarme hijo de puta! -le gritó Jason mientras se inclinaba sobre él.
Los golpes fueron y vinieron mientras ambos hombres se insultaban. Y se maldecían. Alertando al personal del hotel rápidamente.
Camila sonrió mientras veía bajar a Lauren totalmente abrigada mientras se colocaba unos guantes. Un temblor atravesó su cuerpo cuando los ojos verdes de Lauren se cruzaron con los suyos y le sonrió. Camila apretó sus manos con nerviosismo. Las cosas que sentía cuando estaba cerca de Lauren eran tan diferentes a cualquier cosa que hubiera sentido antes.
-¿Crees que sea buena idea salir? -preguntó Camila mientras Lauren se acercaba.
-Lo más fuerte de la nevada ya paso-susurró Lauren-. Está haciendo un poco de frío pero lo que voy a mostrarte vale la pena. ¿Te animas? -dijo extendiéndole la mano.
Camila le sonrió dulcemente y asintió mientras tomaba dulcemente su mano. A pesar de los guantes sintió un calor subir por su brazo mientras veía el perfil de Lauren al caminar. Que linda era con su gorro rojo y sus mejillas sonrojadas por el frío.
-¿Dónde me llevas? -susurro Camila mientras atravesaban el jardín con mucha dificultad por la nieve.
-Quiero que veas el amanecer de una forma diferente.
-¿A qué te refieres con diferente? -dijo caminando con dificultad mientras Lauren la sostenía dándole equilibrio.
-Diferente porque ahora tú eres una nueva Camila-sonrió Lauren deteniéndose un momento y viéndola. No pudo evitar que una suave risa saliera de su boca en el momento en que vio las pestañas de Camila cubiertas de nieve.
-¿Qué pasa? -dijo inocentemente provocando la ternura de Lauren.
-Tienes nieve en tus pestañas-sonrió Lauren-. Cierra tus ojos.
Camila obedeció rápidamente y Lauren suspiró al verla tan tierna frente a ella. Le ajusto el gorrito blanco y luego se quitó uno de sus guantes. En el momento en que sus dedos empezaron a limpiar las pestañas de Camila retuvo el aliento. La corriente de electricidad que la atravesó al tocar sus parpados fue letal, indomable, única. Y supo que no había sido la única en sentirla cuando los ojos marrones de Camila se abrieron mientras ella aún tenía su mano cerca de su rostro.
-Tienes los ojos más hermosos que he visto en mi vida-dijo Lauren sin poderlo contener y su respuesta fue una Camila totalmente sonrojada frente a ella.
-Para mí no existen ojos más fascinantes que los tuyos-Camila suspiró observándola-. Lolo.
-Me gusta cómo se escucha eso viniendo de ti Camzi-las dos mujeres se sonrieron.
-Cierra tus ojitos-la dulzura de Camila hizo que Lauren simplemente suspirara sin poderle negar nada. Los ojos de Lauren se cerraron y Camila se tomó su tiempo de detallar a placer sin miedo a ser observada. ¿Qué tenía esa mujer que la hacía sentir que el corazón se le salía del pecho?
Camila se quitó su guante pensando que estaba tan necesitada de amor que posiblemente estuviera haciéndose dependiente de Lauren. Pero no le importaba. Lauren Jauregui se había robado su cariño en un abrir y cerrar de ojos. Se había robado una parte de su corazón. Sus dedos rápidamente limpiaron sus pestañas y la escuchó suspirar.
-¿Te han dicho alguna vez que tienes la piel más suave del mundo? -Lauren abrió sus ojos y se encontró frente a esos ojos marrones tan llenos de ternura que brillaban esa mañana como nunca antes los había visto.
Una hermosa sonrisa cruzó su rostro mientras se inclinaba para depositar un dulce beso en la mejilla de Camila que simplemente cerró los ojos conteniendo el aliento.
-No me lo habían dicho-le dijo Lauren al oído mientras le daba un tierno abrazo.
-Eres hermosa-susurró Camila y Lauren sonrió con ternura acariciándole la espalda lentamente.
-Podemos decir que las dos somos sumamente atractivas-una risa ronca salió de la garganta de Camila mientras se aferraba más al cuerpo de Lauren. Sentía varias capas de ropa interponiéndose entre ellas pero no importaba.
-En tu caso sería absolutamente toda la verdad-Lauren se separó un momento de Camila y le apretó la nariz con un dedo haciéndola sonreír.
-¿Te has visto alguna vez en un espejo? -preguntó Lauren y la vio asentir-. ¿Te has visto en realidad? No me refiero a cuando estas maquillándote, cepillándote el cabello o algo. Me refiero a ver dentro de ti y decirte por un momento. "Esta soy yo, soy hermosa"
-Creo que desde ayer te diste una idea de lo que en realidad pienso de mi Lauren.
-Me di una idea de lo equivocada que estas. ¿Jason no te dice todos los días lo hermosa que eres? -Camila simplemente desvió la mirada-. Si yo fuera él no existiría un día sin decirte lo preciosa que eres, talentosa, maravillosa, hermosa.
-Si tuviera a una mujer como tú diciéndomelo todos los días posiblemente empezaría a creerlo-la vio a los ojos-. No podría desmentir a la perfección humana.
-No soy perfecta Camzi-susurró Lauren.
-A mí me pareces lo más cerca que he estado de alguien perfecto-Lauren sonrió besando de nuevo la mejilla de Camila dulcemente.
-Eres muy linda-los ojos de Camila volvieron a encontrarse con los de ella.
-Tú eres preciosa-Lauren bajó la mirada un momento apenada y Camila mordió su labio inferior tratando de ordenar sus pensamientos que de pronto parecían tan absurdamente eclipsados solo por esa hermosa cantante. Estaba hablando de más pero no le importaba. Lauren le parecía hermosa y no creía que fuera ningún pecado mencionárselo.
Lauren dirigió de nuevo su mirada a Camila y sin poderlo evitar sus ojos se dirigieron a los labios. Tenía unos labios sumamente sensuales. Lauren dio un paso hacia adelante acercándose a ella y Camila no se opuso. Sus ojos se volvieron a encontrar y de pronto el lugar donde se encontraban se extinguió. Era una conexión intensa, fuerte y desgarradora.
Lauren sintió cada una de sus terminaciones nerviosas activarse ante el impulso enorme que tuvo de probar esos labios. Sus manos temblaban mientras no perdía el contacto de los ojos marrones de Camila que la miraban llena de preguntas. ¿Qué pasaría por su mente? Se preguntó Lauren mientras respiraba hondo. Lo que estaba sintiendo no era correcto. Tenía que pararlo. Ya.
-Podría acostumbrarme a escucharte decir que soy linda-dijo Lauren tratando de quitarle al ambiente la tensión que había en ellas y dando un paso atrás.
Camila le sonrió tiernamente sin querer ponerse a analizar lo que había pasado minutos antes. Ambas se vieron a los ojos y Camila le guiño un ojo.
-Y yo podría acostumbrarme mucho a decirlo-Lauren sonrió y tras volverse a colocar su guante y tomó a Camila de la mano entrelazándola con la de ella.
-Ven bonita-dijo Lauren con cariño y Camila suspiró mientras la seguía. Caminaron por el pequeño bosque. Y mientras ambas caminaban con mucha dificultad entre la nieve y aguantando mucho frío se dijo que haría aquello mil veces si eso significaba ir con Lauren. Iría donde Lauren le pidiera, siempre.


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Capítulo 15: "All Of The Stars"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:08 pm

"As the skyline splits in two. I'm miles away from seeing you I can see the stars from America. I wonder, do you see them, too?"
"All of the Stars" del Album "The Beginning" de Lauren Jauregui

FLASHBACK
DIECISÉIS AÑOS ATRÁS...
Clara Jauregui trató de abrirse paso entre una cantidad enorme de niños y niñas que corrían y saltaban en el jardín de su casa. Su mirada únicamente tenía un objetivo en mente. Debía encontrar a su hija. Entre felicitaciones y risas entró a la casa y sus ojos enfocaron a la pequeña figura de su hija de diez años abrazando un oso de peluche mientras veía por la ventana.
Sus ojos se llenaron de tristeza al imaginarse a la persona que su hija esperaba. Esa persona que seguramente jamás aparecería. Se acercó lentamente y puso una mano dulce sobre el hombro de su pequeña hija de diez años. Ella rápidamente se giró a verla regalándole una vacilante sonrisa mientras sus ojos verdes estaban llenos de lágrimas retenidas.
-¿Qué haces aquí Lauren? -preguntó Clara dulcemente-. ¿Por qué no estas con tus amiguitos y amiguitas?
-Ellos solo vinieron porque querían conocer mi casa-dijo rápidamente Lauren dirigiendo su vista a la ventana-. No me quieren en realidad. Son iguales a papá. Yo les dije a todos que mi papá estaría aquí porque él me lo prometió mamá. Pero volvió a mentirme. Es un mentiroso.
Clara respiró hondo sentándose al lado de su hija. Tan madura, inteligente y maravillosa para su edad. Era tan talentosa y el maravilloso piano de cola que estaba en el salón de su casa lleno de partituras y de canciones era una muestra de su enorme talento. Era igual que Michael en muchos aspectos. Lastimosamente, su esposo jamás lo había valorado.
-Tú padre te quiere Lauren-susurró Clara acariciándole el cabello y viendo que los ojos de su hija seguían fijos en la ventana sin fijarse en nada en particular. Lauren tenía esa parte de sí misma. A su corta edad le gustaba simplemente quedarse observando por la ventana mientras tarareaba la melodía de alguna canción que se le venía a la mente. Clara sabía desde que la escuchó tocar el piano que su niña había nacido para ser una artista justo como su padre. Y era algo que había comentado con Michael, y la respuesta de él había sido un "Magnifico" luego había colgado. Pero al siguiente día había llegado uno de los pianos más hermosos y caros de su momento que Clara no sabía había pertenecido a Michael, y todo era para Lauren. Academia de música, academia de canto; todo pagado con una nota que decía:
"Para la artista"
Los músicos nacen inspirados en melodías y rodeados de creatividad. Espero que este piano te de tantas alegrías como me las dio a mí en su momento.
M. Jauregui.
-No mami-dijo Lauren abrazando su osito y enterrando su rostro en él-. Mi papá no me quiere porque jamás viene a verme. Hoy es mi cumpleaños y él no está otra vez.
-Sabes que tú padre viaja constantemente, Lauren-dijo Clara.
-Yo ya soy grande y él no quiere verme-Lauren vio a un niño correr frente a su casa y suspiró-. Mi maestra dice que los padres dan todo por sus hijos. Él jamás deja un viaje por verme mamá. No me quiere. No intentes justificarlo.
Clara se quedó sorprendida observando a su hija y acarició su cabello. Donde quiera que estuviera esperaba que Michael supiera todo lo que se estaba perdiendo.
Lauren suspiró mientras veía por la ventana. Sus ojos verdes se llenaron de lágrimas y la tristeza la invadió de nuevo. Otra mentira. Su padre jamás la vería. La suave voz de la niña salió de su garganta mientras derramaba lágrimas de dolor y tristeza.
- As the skyline splits in two. I'm miles away from seeing you I can see the stars from America. I wonder, do you see them, too?
Pero su padre en algún lugar del mundo no fue capaz de escuchar esa bella canción. "All of the Stars" la canción para su padre. Esa padre que jamás volvió.
FIN DEL FLASHBACK

Vancouver, Canadá
Ambas mujeres se sentaron frente a un hermoso amanecer pintado de colores sobre esa pequeña cúspide donde se encontraban. La tormenta de nieve aún caía sobre ellas pero de una forma más leve que la noche anterior. El frío era muy despiadado, pero estaban sumamente bien abrigadas.
Camila se había quedado prácticamente sin habla al ver el hermoso espectáculo frente a sus ojos. Ella y Lauren no habían hablado desde que había llegado pero un silencio muy cómodo se había instalado entre ellas hasta que Lauren decidió ponerle fin.
-Cuando era una niña...-empezó Lauren suavemente-. El amanecer siempre fue el momento más importante del día para mí-Camila la vio fijamente escuchando su hermosa voz.
-¿Por los colores? -preguntó Camila tímidamente pero Lauren negó suavemente.
-Es un espectáculo muy hermoso, pero los colores del atardecer son más llamativos y cálidos así que prefiero los colores de la tarde. Soy una mujer con una percepción un poco diferente a la de los demás-suspiró Lauren-. Me gusta el amanecer porque es el que te abre las puertas para un nuevo día. Al ser una niña lo único que pensaba es que posiblemente ese nuevo día mi padre finalmente regresaría a casa para verme.
Camila no dijo nada sintiendo su corazón pesado al escuchar las últimas palabras de esa mujer tan hermosa que tenía a su lado.
-Tenía constantemente esa sensación de saber que económicamente lo tenía todo pero que me sentía tan sola-Lauren vio hacia el horizonte.
Camila suspiró y tiernamente deslizó su mano enguantada hasta alcanzar la de Lauren. Sus manos se entrelazaron al instante y ambas se vieron a los ojos. Camila sintió que se le encogía el corazón ante la ola de sentimientos que le vino al ver esas profundas orbes verdes llenas de una tristeza profunda al recordar su niñez. Y de pronto entendió lo que Lauren le había dicho la noche anterior cuando le había dado a entender que la tristeza que ella sentía se podía reflejar en su propia realidad. Lauren también había sufrido. De muy diferente manera, pero lo había hecho.
-Para mí décimo cumpleaños recuerdo que lo espere por horas sentada frente a la ventana. Ese día había escrito mi primera canción o una parte de ella-la mirada de Lauren se volvió triste mientras se acercaba más a Camila y empezaba a jugar con la mano que tenía entre las suyas-. Dos días antes él había hablado conmigo. Me había preguntado cómo iban mis clases de piano y canto. Había pensado que estaba emocionado al escucharme hablar de lo feliz que estaba; de que disfrutaba del piano como él. Me prometió que para mi cumpleaños tocaríamos juntos.
Camila vio el perfil de Lauren tan triste y como una lágrima rodaba por su hermoso rostro.
-Esa noche empecé a escribir...-dijo Lauren-. Hice una canción para los dos y él jamás llegó Camz. Una semana después lo encontraron muerto en un hotel de New York por sobredosis de droga.
El sollozo de Lauren rompió en pedazos el corazón de Camila. Sus ojos marrones preocupados se dirigieron a la hermosa mujer que trataba de contener las lágrimas mientras apretaba su mano fuertemente.
-Lauren...-ella se giró y Camila pudo observar sus ojos verdes llenos de tristeza. Llenos de dolor como posiblemente hubiera tenido aquella niña tan pequeña.
Con su mano libre Camila dulcemente limpió las lágrimas de Lauren. Lo áspero de su guante contra la suave piel de sus mejillas. Lauren se perdió en esos ojos marrones que la miraban llenos de ternura.
-Me hubiera gustado poder estar allí para abrazarte todos esos cumpleaños y decirte que todo estaría bien. Ahora eres una artista mundialmente reconocida, talentosa y maravillosa. Estoy segura que a pesar de todo tú padre donde este no puede evitar verte y sonreír.
Lauren cerró sus ojos un momento y luego abrazó dulcemente a Camila que correspondió su abrazo sin dudarlo. Sus manos se deslizaron por su espalda. Mientras Lauren se aferraba a ella.
-Jamás había conocido a una persona como tú-susurró Lauren en su cuello y Camila simplemente cerró sus ojos sintiendo el olor del cabello de Lauren y la suave nieve que caía en su rostro-. Solo es pasado Camz. Duele aún por las heridas pero poco a poco estoy tratando de recordarlo y que el dolor disminuya.
-Somos un par muy especial-dijo Camila dulcemente-. Me gusta estar contigo, hablar, jugar, reír. En unos cuantos días te has convertido en una persona sumamente especial para mí.
-Tú también-dijo Lauren separándose un poco de ella y viéndola a los ojos y ambas se sonrieron-. Eres mi escritora favorita-dijo Lauren apretándole la nariz dulcemente y provocando una mueca que las hizo reír a ambas.
-Y tú eres mi cantante favorita-respondió Camila apretando dulcemente la nariz de Lauren, repitiendo su acto.
Lauren se acercó lentamente a Camila mientras sus ojos se perdían en los de ellas, y tiernamente y sin pensar mucho en lo que hacía le dio un dulce beso en la punta de la nariz. Camila sintió todo su cuerpo tensarse ante el beso y luego derretirse como mantequilla.
-Perdona si te molestó-Camila negó con la cabeza porque aún seguía totalmente sin habla después de sentir los cálidos labios de Lauren sobre la punta de su nariz. Había sido un beso dulce y tierno. Justo como Lauren.
-¿Tienes todos mis CD's? -dijo Lauren sonriéndole y dándole un juguetón guiño tratando de minimizar de una forma lo que había hecho. Camila tardó en responder como si tratara de salir de un trance.
-¿Tú tienes todos mis libros? -Lauren rio suavemente y asintió.
-De hecho si los tengo todos-Camila le sonrió tímidamente y Lauren se separó del abrazo con su mirada aún fija en esos hermosos ojos chocolate.
-Mi publicista Danielle es muy fan tuya-sonrió Camila-. Me convenció de ir a un concierto que diste en Miami.
-¿Me has visto en concierto? -Lauren abrió los ojos sorprendida mientras Camila simplemente se sonrojaba aún más con su gorrito blanco desarreglado de nuevo. Era una ternura-. ¿Y que tal? ¿Te pareció bien?
-Eres maravillosa-Camila suspiró-. Sabes que lo eres. Tú destreza al piano es impresionante. Adoro tú música. Y sí, tengo todos tus CD's.
-¿Qué canción te gusta más? -dijo Lauren acomodándose de nuevo mientras no dejaba de verla a los ojos.
Camila se limitó a verla profundamente aún aturdida por ese pequeño beso en su nariz.
-Tú último álbum "Just Me" es muy bueno-susurró Camila-. Lo escuchó todas las noches antes de dormir. Pero tú primer álbum "The Beginning" tiene una canción que me gusta mucho.
Lauren la vio fijamente sintiendo su corazón acelerado al pensar en la respuesta de Camila. ¿Qué le estaba pasando?
-La canción se llama All of The Stars-susurró Camila y Lauren cerró los ojos suavemente-. Creo que puedo decir que esa es mi canción favorita.
Lauren sintió un fuerte golpe justo en su corazón. Se imaginaba que Camila diría esa canción. Fue su primer éxito. Su primer gran éxito. La ironía de la vida. Esa canción que había empezado a escribir cuando tenía diez años. La canción que su padre jamás había tocado con ella.
It's just another night
And I'm staring at the moon
I saw a shooting star
And thought of you
I sang a lullaby
By the waterside and knew
If you were here,
I'd sing to you
You're on the other side
As the skyline splits in two
I'm miles away from seeing you
But I can see the stars
From America
I wonder, do you see them, too?
Lauren se perdió en sus pensamientos cuando de pronto escuchó a Camila inconscientemente empezar a tararear la canción. Sintió su pequeña mano volver a entrelazarse con la suya. Y el dolor de esa vieja letra volvió a su corazón. Esa letra que había terminado de escribir cuando tenía quince años en un homenaje realizado a su padre.
So open your eyes and see
The way our horizons meet
And all of the lights will lead
Into the night with me
And I know these scars will bleed
But both of our hearts believe
All of these stars will guide us home
-¿Qué pasa? -preguntó ella con su voz dulce y Lauren se giró para que sus ojos volvieron a encontrarse.
-¿Recuerdas que te mencione que prepare una canción para mi padre en mi décimo cumpleaños? -susurró Lauren y Camila asintió -. Fue esa, Camz. Yo escribí esa canción para mi padre-Lauren suspiró mientras empezaba a cantar lentamente.
I can hear your heart
On the radio beat
They're playing 'Chasing Cars'
And I thought of us
Back to the time,
You were lying next to me
I looked across and fell in love
So I took your hand
Back through lamp-lit streets and knew
Everything led back to you
So can you see the stars?
Over Amsterdam
You're the song my heart is
Beating to
So open your eyes and see
The way our horizons meet
And all of the lights will lead
Into the night with me
And I know these scars will bleed
But both of our hearts believe
All of these stars will guide us home
And, oh, I know
And oh, I know, oh
I can see the stars
From America
- From America- cantó Lauren en la última estrofa y sintió las lágrimas correr por sus ojos. Unos brazos cálidos la abrazaron al sollozar y se aferró a ella. Por primera vez en esos días Camila podía hacer algo por Lauren aunque solo fuera dejarla llorar en su hombro y darle su apoyo como ella se lo había dado.

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Capitulo 16: "Angel"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:09 pm

-Buenos días Señorita Sinclair.
-Buenos días Pierre-dijo Rachel viéndolo a los ojos y embozando una sonrisa mientras se ajustaba su sombrero-. Quiero que me prepares un caballo, voy a salir a montar.
Pierre sintió que se le cortaba la respiración mientras simplemente asentía sin poder quitar la vista de esos hermosos ojos. La piel se le notaba tan suave, sus delicadas piernas cubiertas por ese pantalón ajustado junto con sus botar de montar. Rachel Sinclair era la personificación de la belleza humana.
-Lo tendré listo para cuando lo necesite Señorita-dijo Pierre con la voz entrecortada.
-Muchas gracias, Pierre-susurró Rachel observándolo-. Lo necesito en una hora.
-Estoy para servirle Señorita y le prometo que estará listo-Rachel le sonrió mientras se alejaba y Pierre suspiró apreciando su precioso cuerpo y su hermoso andar. Que mujer más hermosa. Que mujer tan perfecta.
"Amanecer en Vancouver" escrito por Camila Cabello

ESTACIÓN WHISTLER:
Jason maldijo mientras golpeaba fuertemente la cama. Los golpes aun ardiendo en su rostro y la camisa aún manchada de sangre. Ryan Green se había atrevido a golpearlo.
-¡Maldito hijo de puta! -dijo furioso mientras veía la nueva habitación a la que lo habían trasladado después de que el personal del hotel había logrado separarlos. Jason se sentó en la orilla de la cama furioso consigo mismo-. Vas a pagar cada uno de estos golpes Ryan. Lo vas a pagar con eso que tanto defiendes. Voy a hacer que tú mujer te deje. Solo así vas a pagar todo lo que me hiciste.
Jason suspiró mientras se recostaba sabiendo que su plan había fallado. No era su plan discutir con Ryan tan rápidamente. No era su plan que él supiera lo que sentía en realidad por la inútil de Camila. La muy mosca muerta siempre tenía que arruinarle todo lo que planeaba. No había servido para nada casarse con ella. La fortuna de ella no lo había hecho un publicista más reconocido porque ella jamás le había dado trabajo. Ella había preferido quedarse con su publicista Danielle y lo había rechazado a él prometiéndole conseguirle una oportunidad mejor.
Esa oportunidad jamás había llegado. Su esposa no tenía la influencia que necesitaba para el puesto que él aspiraba. Por otra parte, Lauren Jauregui si la tenía. La mujer era una cantante famosa mundialmente conocida. Y para su sorpresa era esposa del imbécil que se había aprovechado de él y de su futuro. El imbécil que le había robado la beca que lo podría haber sacado de Miami y de la vida mediocre que tenía allí.
Una vida donde estaba casado con una estúpida buena para nada. Camila Cabello era una mujer guapa, lo podía aceptar. Pero era una estúpida. En la cama era un desastre. No había pasión, ni atracción que hiciera que Jason se sintiera cómodo con ella. Pero era suya, y para sexo rápido era útil. Le gustaba divertirse con ella. Muchas veces le causaba gracia la forma en que ella se esforzaba por agradarlo. La forma en que hacia todo lo que él le pedía. Había hecho todo, menos sacarlo de ese trabajo que tanto odiaba y que no lo dejaba ganar todo el dinero que merecía.
Y ahora haciéndose amigos de Lauren y de Ryan pensaba que tenía más posibilidades de triunfar, aunque por dentro lo único que quisiera era vengarse de Ryan. Pero ahora su plan se había arruinado y debía de pensar muy bien que era lo que iba a hacer. Solo había dos opciones. Regresar a Miami o tratar de que Ryan Green lo perdonara.
Una sonrisa cruzó el rostro de Jason mientras se recostaba en la cama. Ryan era un imbécil dominado por su esposa, idealista y estúpido. Estaba seguro que rápidamente haría que lo perdonara y tenía el plan perfecto. Algo que no fallaría.

Los dedos de Lauren se movían rápidamente sobre el hermoso piano que tenía en su salón. La nieve había empezado a caer con mucha más fuerza. El teléfono no tenía señal y su avanzado internet no funcionaba. Por mucha tecnología que fuera capaz de pagar nadie podía contra el poder de la naturaleza.
Siguió tocando mientras la melodía que salía de su corazón era triste y melancólica. Al empezar a nevar prácticamente Camila y ella habían corrido hacia la casa. Luego de eso Lauren había decidido tener un espacio para pensar y escapar de todo perdiéndose en la música como siempre hacia. Camila le había sonreído y sin borrar esa hermosa sonrisa se había dirigido a su habitación.
La tormenta no era tan fuerte como la del día anterior; por lo tanto, no había viento ni ruidos fuertes que pudiera asustarla. Lauren sabía que necesitaba unos momentos para poner sus ideas en orden. Los sentimientos que tenía la estaban desbordando en ese momento, sentimientos que eran prohibidos. Algo que jamás debería sentir por una persona que no fuera Ryan, y mucho menos por otra mujer.
Lauren cerró los ojos sin dejar de tocar mientras recordaba como su mirada se había dirigido al perfecto cuerpo de Camila mientras corrían a la casa. Sus ojos habían detallado cada aspecto de su preciosa figura y había sentido esa punzada. La punzada de la atracción.
Sus ojos verdes se dirigieron a la ventana y su mirada fue de melancolía mientras veía la nieve fuera caer creando la sensación de una capa de lluvia blanca frente a sus ojos. Camila era una mujer maravillosa. Era única, especial y asombrosa. Lastimosamente era una mujer que había sufrido en la vida. Una mujer que había pasado por una infancia nefasta, y según Lauren también su adolescencia lo había sido. Y ahora posiblemente su matrimonio lo fuera. Jason no se merecía una mujer tan hermosa como Camila.
Tenía unos ojos marrones llenos de infinita ternura que hacía que quisiera perderse en ellos. Y al conocer su historia Lauren empezaba a sentir ese fuerte sentimiento de protección hacía ella. Lo único que quería era tomar a Camila de las manos y abrazarla para que jamás volviera a sufrir. Quitar de su mirada esa tristeza y que sus ojos brillaran como lo habían hecho mientras veían el amanecer de Vancouver. Escucharla reír, y verla sonreír.
Lauren respiró hondo mientras las notas de su piano llenaban la habitación con la triste balada. Su propia música servía como relajante para su atormentada alma. Normani le decía que sus dedos sobre las teclas de un piano eran la medicina para cualquier padecimiento del corazón. Que su propio arte podía servirle de escapatoria de la realidad. Y Lauren sabía que tenía razón. La música era la cura para su corazón dolido y atormentado por el pasado.
Habían muchas heridas sin sanar, muchas historias sin contar. Lauren no era de las personas que abriera su corazón con facilidad. Nunca hablaba de su vida porque le causaba mucho dolor hablar del pasado. No le gustaba que la gente sintiera lastima de ella.
"Pobre Lauren Jauregui su padre era un drogadicto que nunca la apreció"
"Pobre Lauren Jauregui se volvió drogadicta y alcohólica igual que su padre"
Lauren había vivido en las sombras. Una vida que no quisiera que nadie más viviera. Había sufrido y llorado en la soledad de las habitaciones de sus hoteles en cada viaje rodeada de alcohol y drogas. Se había sentido completamente sola en un mundo lleno frialdad e hipocresía como lo era la industria musical. No había tenido a nadie a su lado. Justo de la forma en la que se había sentido Camila. Sola.
Lauren suspiró y cerró los ojos recordando a la hermosa escritora. Su hermoso rostro y su hermoso cuerpo. En el pasado Lauren había sentido mucha atracción por algunas mujeres. Artistas que había admirado a medida que iban creciendo, actrices y cantantes las cuales veneraba por su talento. Pero mientras avanzaba en su adolescencia se dio cuenta que la atracción no iba hacia su talento únicamente. Físicamente las sentía atractivas hasta que se había enamorado de una de sus amigas de instituto. Lauren jamás lo confeso a nadie. Era algo que guardaba muy dentro de ella.
Después de la muerte de su madre, cuando vino esa perdición de sus sentidos había estado con varias mujeres sin que ninguna historia saliera a la luz pública. Todas y cada una de ellas bajo los efectos de la droga. Ninguna que recordara salvo a Normani. Normani había sido cantante y bailarina del bar de nudistas que frecuentaba. Normani también era adicta a la diacetilmorfina. Una noche de visitas las dos conversaron y Lauren recordaba proponerle sin nada de sutileza que la acompañara al hotel donde se hospedaba, y para su sorpresa ella había aceptado a cambio de droga. Lauren había sido adicta a heroína al igual que ella.
Normani era una belleza de piel oscura con un cuerpo increíblemente proporcionado. Lauren se había deleitado en ella al verla bailar. Ambas mujeres habían terminado en un hotel. Lauren hasta la fecha no recordaba lo que había pasado esa noche. Pero había despertado con una Normani casi muriendo de sobredosis.
Su manager y todo su equipo habían trabajado muy duro para encubrir los hechos. En el fondo de su corazón Lauren sabía que había sido su culpa de que Normani terminara en un hospital a un paso de la muerte por sobredosis.
Lauren sintiéndose responsable la había seguido frecuentando en su recuperación y en el hospital hasta que finalmente le había ofrecido trabajo como parte de sus coristas y como su coreógrafa. Lauren no bailaba mucho en el escenario pero de vez en cuando deleitaba a su público con canciones alegres y se dejaba llevar por la música y Normani Kordei era perfecto para eso.
Normani había sido una chica pobre que vivía con su madre y su abuela y trabajaba para ayudarlas a salir adelante. No había terminado sus estudios, por lo tanto solo podía explotar ese talento que había recibido. El baile. Ahora tenía un trabajo donde Lauren le pagaba lo suficiente para vivir bien y sin preocuparse. Era su mejor amiga, su confidente y su hermana.
La única que conocía su triste vida. La única que sabía su secreto más grande. La única que sabía que la pianista Lauren Jauregui era bisexual.
Camila se sentó en las escaleras tratando de no ser observaba mientras escuchaba a Lauren tocar el piano y perderse en la música. Sus ojos marrones la detallaron tiernamente. Era tan hermosa que casi podía sentir un dolor profundo al observarla. Sus manos tan perfectas se movían en las teclas del piano creando una melodía hermosa que hacía que el cuerpo de Camila se sintiera como si flotara. Había intentado escribir, había intentado permanecer en su habitación terminando el capítulo de su libro. Los dos protagonistas estaban a punto de salir a montar. Lo había intentado pero había sido inútil.
Sus pensamientos habían estado en esa hermosa pianista. Sus manos se habían movido por el teclado de su laptop y se había dado por vencida cuando en sus párrafos apareció el nombre de Lauren.
Había suspirado y ahora estaba allí. Sentada sin querer ser vista mientras la veía a escondidas y la escuchaba tocar.
"Se ve tan hermosa"
Fue el pensamiento de Camila mientras respiraba hondo y se perdía en la música. Lauren era sumamente especial para ella. Jamás en toda su vida había conocido a una persona que llenara su corazón de tanta ilusión y alegría como lo había hecho Lauren en unos días. Su mirada verde, y sus palabras amables y dulces habían hecho que Camila empezara a sonreír, a reír, a vivir. Apretó sus manos recordando lo hermosa que se veía unas horas antes mientras veían el amanecer antes de que la tormenta se volviera más fuerte y terminaran corriendo hacia la casa.
Por un minuto antes de que Lauren le diera ese dulce beso en la punta de su nariz había pensado que iba a besarla. Camila observó sus manos casi blancas por la fuerza con las que se las estaba apretando. Tener la certeza que posiblemente si Lauren la hubiera besado jamás se hubiera apartado le quemaba el corazón. ¿Era normal esa reacción? Camila sabía que no lo era. Allyson jamás le había inspirado ese tipo de sentimientos y era a la única persona que consideraba su amiga antes de ese viaje. Había tantos sentimientos encontrados. Tantas cosas que sabía que no estaba bien sentir pero que no podía evitarlo. Había algo que la atraía hacia a Lauren como una abeja buscando la miel.
Era algo intenso, magnifico, aterrador y mágico. Lauren la hacía sentir valiosa; como si Camila Cabello fuera especial y digna de tener su amistad. De ser parte de su vida. Camila no quería arruinar nada de lo que estuviera creciendo entre ellas porque era lo más perfecto y real que había tenido en su vida. Esa forma lenta y asombrosa de ir conociendo a alguien, conociendo su vida y poco a poco ir queriéndola. Así se sentía. Cuando estaba con Lauren era una Camila diferente que la que aguantaba los golpes y los insultos de Jason. Con Lauren se sentía libre y feliz.
"No quiero apartarme jamás de ella"
Y ese pensamiento era aterrador porque en el momento que regresaran Ryan y Jason esa magia que había construido juntas posiblemente se extinguiera y Camila volvería a vivir en las sombras. Sola. Sin Lauren. Sin su ángel de ojos verdes.


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Capitulo 17: "Viejas Amigas"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:09 pm

"En el día ni lo pensaba en las noches te soñaba, es tan cierto que buscaba alguien como tú que me abrazara"
"Cuando Ya No Te Esperaba" Sin Bandera
Los Ángeles, California
-¡Pensé que jamás vendrías! -dijo una mujer dejando su teléfono al lado mientras se levantaba a abrazar a su amiga.
-Lamento mucho el retraso pero el tráfico en Los Ángeles siempre es tan complicado como lo recuerdo.
Una sonrisa apareció en el rostro de la mujer mientras se quitaba sus lentes de sol y los ponía sobre su cabeza abrazando a su amiga.
-Me alegra mucho verte Mani-dijo la mujer recién llegada sentándose en la mesa mientras Normani la seguía.
-A mí también me alegra mucho verte Dinah-sonrió Normani-. Te ves fabulosa con tu cabello de esa forma.
-Aún estoy con un poco de Jet Lag desde que vine de Europa. Estuve por Asia y luego América del Sur, pero me siento muy bien-dijo sonriendo-. Es increíble lo que puede cambiarte la vida después de un tour. Casi no podía reconocer el aeropuerto-Normani rio mientras tomaba el menú del Restaurante Italiano en el que se encontraban.
-Lauren y yo nos sentimos de esa forma cada vez que venimos de tour por Europa o Asia-Dinah tomó el menú.
-Por cierto, ¿Dónde esta Jauregui? -preguntó Dinah directamente.
-Pensé que sabias que ella y Ryan tomaron vacaciones como todos los años. Están en Canadá con unos amigos de Ryan.
Dinah se sorprendió viendo a una de sus mejores amigas. La verdad es que en ese tiempo había hablado muy poco con Lauren. No es porque ella no hubiera querido. Pero tantos horarios diferentes y países hacían que les fuera difícil comunicarse.
-La verdad es que tengo mucho tiempo de no hablar con ella-dijo Dinah muy apenada-. Igual que contigo.
-Es porque tú te pierdes cuando andas de gira-dijo Normani dándole un sorbo a su copa con agua que estaba en la mesa.
-Recuerdo esos viajes cuando solíamos ser las tres contra el mundo-dijo Dinah con una sonrisa.
Normani iba a responder pero en seguida apareció el mesero a tomar la orden. Eso provocó que cada una de ellas se tomará el tiempo para observar el menú y ver que iban a comer. Ambas ordenaron y el mesero se retiró dejándolas solas.
-Así que en Canadá...-dijo Dinah sonriendo-. Lo que si recibí fue la invitación para la fiesta de Navidad.
-Para eso faltan dos meses y te la envié yo-la risa de Normani invadió el lugar haciendo reír a Dinah.
-Parece que los tortolitos querían tener algunos meses a solas-sonrió Dinah y le guiño un ojo a Normani que solo puso los ojos en blanco riendo.
-Lauren necesitaba unas vacaciones-dijo Normani-. Está trabajando en su nuevo álbum.
-Claro...-dijo Dinah-. Yo estoy trabajando en la canción que me pidió componer para ella. Espero que le guste.
-A mí me pidió componer una o tomar una de las que ya tengo hechas para grabar pero no estoy segura-dijo Normani-. ¿Y si no le gustan?
-Sabes que eres una mujer con mucho talento Mani-dijo Dinah-. Lauren y yo lo sabemos y queremos que lo explotes. Puedes convertirte en solista.
-Por el momento me siento bien donde estoy-dijo Normani-. Hago lo que más me gusta hacer que es bailar. Estoy bien.
-Yo creo que tienes mucho potencial Mani-sonrió Dinah-. Y Lauren también lo cree si logras triunfar las dos estaremos felices.
-Mejor hablemos de ti...-dijo Normani viéndola fijamente-. ¿Conociste finalmente a alguien en esta gira?
-¿Te refieres a una pareja? -Dinah rio-. Yo soy un alma libre cariño. Las parejas no van conmigo.
-Bueno entonces encontraste a otra alma libre que quisiera pasar tiempo de "libertad" contigo-preguntó Normani y Dinah iba a responder cuando llegó el mesero de nuevo con un lápiz y un pedazo de papel.
-Disculpa...-dijo el chico haciendo que Dinah se girara hacia él-. Sé que estas en una conversación pero te molestaría darme tu autógrafo. Mi hermana es una gran fan tuya.
-Claro que si-dijo Dinah rápidamente firmando el autógrafo después de consultar el nombre de la hermana del chico que se fue con una sonrisa enorme en el rostro.
-¿En que estábamos? -preguntó Dinah-. ¿En la fiesta de navidad?
-En tu pareja llena de libertad-dijo Normani.
-No existe la pareja llena de libertad-dijo Dinah-. Conocí a algunos chicos pero nada memorable Mani-suspiró Dinah tomando su vino-. Mi destino es estar siempre sola igual que tú.
-En realidad yo...-dijo Normani bajando la mirada sorprendiendo a Dinah que la vio con la boca abierta.
-¿Tú qué? -preguntó fuertemente haciendo que las personas a su alrededor se giraran a verla.
-Conocí a alguien-dijo con timidez y Dinah se quedó completamente en shock.
-¡Conociste a alguien! -gritó Dinah mientras Normani le hacía señas para que bajara la voz-. ¿Quién es? Exijo saberlo.
-¡Cállate, Dinah! -dijo Normani entre dientes.
-¿Es guapo? -dijo ansiosa y emocionada por su amiga-. ¿Es bueno en la cama?
Normani simplemente cerró los ojos tratando de contener el impulso de golpear a Dinah Jane Hansen que la estaba avergonzando en un restaurante lleno de gente.
-Se llama Jake y es el guitarrista de la banda-Dinah empezó a aplaudir haciendo que las miradas recayeran en ella de nuevo.
-Jake...-repitió Dinah sonriendo-. Mani estoy tan feliz por ti.
-Si es muy linda persona y me quiere-dijo Normani-. Y yo lo quiero a él.
-¡Ahora entiendo porque no quieres dejar a Lauren! -dijo sonriendo-. Si tienes a tú compañero de cama al alcance de un suspiro. Giras juntos, mismos hoteles. Mani estas en el cielo.
-Dinah por Dios cállate-dijo Normani de nuevo.
-No tiene nada de malo que la gente se entere que mi mejor amiga por fin tiene pareja después de tantos años y finalmente tendrá sexo. Seguro lo conquistaron tus bailes sensuales.
-Bueno lo que fuera estoy muy feliz-dijo sonriendo-. Lauren lo invitó a él y su familia la fiesta de navidad.
-¿Y dónde será esa famosa fiesta? -dijo Dinah.
-Pues será en Canadá-sonrió Normani-. Así que prepara las maletas que dentro de dos meses nos vamos a Canadá.
-Por Canadá-dijo alzando su copa con una sonrisa y Normani correspondió su brindes-. Aunque ahora yo sea la única soltera del grupo.
-Por Canadá-Ambas mujeres sonrieron esperando con ansias reunirse con su tercera amiga para las fiestas. Una noche que sin duda seria inolvidable.
Camila suspiró cuando escuchó el leve llamado en la puerta. Sus sentidos se pusieron alerta al pensar en la única persona que podría tocar su puerta en esos momentos.
Camila sintió que su estómago daba un giro cuando abrió la puerta y se encontró frente a Lauren que sostenía una botella de vino, dos copas, y algunas porciones de pizza del día anterior.
-Hola Camz-dijo Lauren tímidamente y Camila simplemente trato de pensar en cómo seguir respirando. Después de escucharla tocar había vuelto a la habitación más confundida de lo que estaba. Con temor a no estar haciendo las cosas bien y de arruinar todo.
-Hola Lolo-dijo Camila haciendo sonreír a la cantante que iba simplemente con una camisa de la banda The 1975, unos jeans y converse-. ¿No tienes frío?
-La calefacción ayuda mucho-susurró ella tiernamente-. ¿Puedo pasar?
-Claro Lauren-dijo Camila rápidamente haciéndose a un lado-. Discúlpame por no decírtelo antes-susurró-. Déjame ayudarte.
Camila tomó las copas y el vino y sintió el leve roce de la mano de Lauren. Ambas se vieron a los ojos pero desviaron la mirada rápidamente.
-Estaba pensando que podrías tener hambre-dijo Lauren.
-Estaba a punto de bajar a preguntarte si querías que preparara algo-dijo Camila suavemente y Lauren se encogió de hombros.
-Como lo que sea y tenemos pizza de ayer, así que no vale la pena que ninguna de las dos nos sacrifiquemos en la cocina-Camila simplemente se limitó a sonreírle divinamente-. ¿Podemos hacer un picnic en tú cama?
-No tienes que pedirme permiso Lauren-dijo Camila-. Esta es tú casa.
-Pero esa es tú cama durante todos estos meses-la vio a los ojos-. Es tú espacio y no quiero imponerte nada. Podemos bajar si quieres.
-No me molesta compartir la cama contigo-sonrió Camila y Lauren simplemente la observó. Las mejillas de Camila se tiñeron de rojo al repetir las palabras en su mente-. No me molesta compartirla para comer.
-Claro...-dijo Lauren que se había quedado momentáneamente sin habla. Las dos se vieron con el ambiente cargado de tensión-. ¿Para qué otra cosa la compartiríamos de no ser para comer? -le guiño un ojo burlonamente.
Camila simplemente se giró totalmente nerviosa mientras Lauren reía al notar su sonrojo.
-¿Qué pasa? -preguntó cruzando sus brazos.
-Podemos ver una película...-dijo Camila atropelladamente, era adorable y dulce nerviosa-. Tengo algunas en mi laptop si quieres.
-Me parece una buena idea-sonrió Lauren-. ¿Alguna de terror?
-Odio las películas de terror-dijo Camila temblando solo de imaginarlo. Suficiente tenía con su propia vida-Podemos ver The Notebook-sonrió Camila y Lauren puso los ojos en blanco.
-¿The Notebook? -preguntó y Camila asintió entusiasmada-. Recuerdo que me dijiste ayer que era tú película favorita.
-Tenía la intención de verla...-susurró-. Si quieres podemos verla juntas.
"Juntas"
Ese pensamiento hizo sonreír a Lauren mientras asentía y ambas empezaban a arreglar la "mesa" para su picnic. Un picnic que sería muy interesante y que sería inolvidable.

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Capitulo 18: "Confesiones"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:10 pm

"Rachel iba tratando de contener la respiración mientras caminaba a la casa después de corta conversación con Pierre. Su corazón seguía acelerado y sus manos temblaban al ver esos hermosos ojos. Era el hombre más apuesto, dulce y sensible que hubiera visto en su vida. Tan atento y tierno. Era el hombre perfecto. Un hombre que poco a poco la estaba volviendo loca"
"Amanecer en Vancouver" escrito por Camila Cabello

Lauren observó a Camila mientras reía viendo la película. Una pequeña sonrisa cruzó su rostro al detallar lo linda que se veía en ese momento. Su cabello suelto cayendo por sus hermosos hombros. Su delicado cuerpo cubierto por unos sweatpants de color gris, una camisa de Ed Sheeran y unos calcetines negros con caritas felices. Estaba recostada en el respaldo de la cama comiendo pizza y tomando su tercera copa de vino.
Su mesa improvisada en la cama hacia que ambas quedaran separadas por la laptop y los platos de comida. Lauren sin embargo sentía que podía percibir cada movimiento y sonrisa de Camila que estaba mucho más alegre que de costumbre. Quizás llevar el vino no había sido buena idea. Lauren casi no tomaba, no más de una copa. Por lo tanto la botella estaba prácticamente vacía debido a Camila.
La escuchó reír y no pudo evitar sonreír al verla. Su mano era inestable mientras se llevaba la copa de vino a los labios y daba el último sorbo de lo que quedaba.
-Parece que te gustó mucho el vino-susurró Lauren y Camila se giró para verla sonriéndole feliz.
-Ya no tengo-dijo con carita triste girando la copa mientras veía que no caía nada y Lauren rio. Estaba borracha, o más alegre de costumbre debido al vino.
-Creo que mejor vamos a quitar esta botella de aquí-dijo Lauren sonriendo mientras tomaba lo que quedaba de vino y lo dejaba a su lado en la mesita de noche.
-¿No hay más vino para Camzi? -dijo Camila poniendo su rostro triste y sacando su labio inferior haciendo una carita adorable, y Lauren pensó que era lo más hermoso que hubiera visto.
-No cuando Camzi esta borracha...-dijo riendo Lauren y viendo las mejillas de Camila rojas por el alcohol.
-Jason nunca me deja tomar vino-susurró Camila-. Dice que me va a poner más tonta de lo que soy-el rostro de Lauren se puso triste y apretó sus manos luego sintiendo ira por ese idiota.
-Yo te veo mucho más linda después de que tomas vino-Camila la vio con una enorme sonrisa.
-Yo con vino o sin vino te veo hermosa a ti.
La voz de Camila fue suave mientras sus ojos marrones se dirigían de nuevo a la pantalla y Lauren se quedaba prácticamente enmudecida de su confesión pero Camila rápidamente cambio de tema sin darle tiempo de analizar sus palabras.
-¿Has tenido un amor así? -preguntó Camila de pronto y Lauren suspiró pensando que quizás no estuviera tan borracha como parecía solo relajada.
-¿Así como? -respondió Lauren.
-Como el de Noah y Ally...-suspiró-. Nicholas Sparks te hace soñar y volar con esa historia. Intensa, profunda y fuerte. Te muestra un amor de esos que solo suceden una vez en la vida. Un amor arrollador, intenso, único. ¿Lo has vivido alguna vez?
-Bueno...-susurró Lauren-. Estoy casada...-Camila se giró para observarla.
-Yo también estoy casada-ambas se vieron a los ojos-. Y puedo asegurarte que jamás he amado de esa forma tan intensa y profunda.
-Tuviste muchos novios antes de casarte con Jason-dijo Lauren mientras ambas olvidaban la película por un momento.
-Jason fue mi primera relación-Camila vio a Lauren y desvió la mirada-. No tuve novios en la universidad ni en el instituto.
-¿Estaban ciegos? -Camila la vio con sus ojitos tan bonitos. Lauren suspiró sin poderlo evitar. Camila Cabello era la mujer más hermosa que hubiera visto en su vida.
-Más bien a nadie le gustaba el ratón de biblioteca-dijo triste Camila-. Digamos que prefería los libros que salir con chicos.
-¿Nunca fuiste a fiestas o a reuniones? -Camila pausó la película y se recostó en el respaldo de la cama viendo hacia la ventana donde seguía nevando.
-Solo una vez y no me fue bien-Camila bajo la mirada-. La gente suele ser cruel con las personas que son diferentes.
-¿Cruel? -Lauren cerró la laptop un momento acercándose a Camila sin poderlo evitar. Se sentía irremediablemente atraída por esa mujer y ya era hora que lo fuera aceptando aunque todo fuera una locura-. ¿Qué pasó? ¿Quieres contarme?
-No fue bien...-Camila empezó a jugar con sus propias manos apretándolas nerviosa y Lauren escuchó como respiraba hondo-. Estaba este chico que me gustaba mucho y me invitó a unos tragos-Camila se giró para evitar los ojos de Lauren que la veían intensamente-. Me emborrache. Hice el ridículo esa noche y fui la burla del instituto completo una semana cuando le confesé a él que me gustaba
-Lo siento Camzi-dijo Lauren suavemente.
-Son cosas que pasan...-la vio un momento-. ¿Y tú tuviste algún amor antes de Ryan? -Lauren alzó los ojos y sus miradas se encontraron y Lauren respiró hondo. ¿Sería capaz de confesarle todo a Camila?
-Hubo una persona...-susurró Lauren y Camila simplemente se limitó a esperar que siguiera hablando-. Era una persona especial para mí y fue la primera que me inspiró cosas lindas. La ilusión y todo aunque jamás tuvimos nada que ver. Fue un amor en silencio.
Camila sintió un pequeño apretón en el pecho pensando en esa persona que había hecho que Lauren Jauregui se sintiera así. La ilusión del primer amor, algo que ella a sus veinticinco años pensaba que nunca había conocido. "Un amor en silencio" aquellas palabras aún seguían pasando por su mente.
-¿Era de tú salón? -Lauren asintió.
-Yo iba a clases superiores-respiró hondo-. Salí del instituto con solo quince años.
-Vaya...-suspiró Camila recostándose en la cama sintiendo su cabeza y su cuerpo más ligero-Sí que eres una niña prodigio.
-¿Camz? -Camila se puso de lado observando a Lauren que aún seguía recostada en el respaldo con la mirada hacia el vacío.
-Dime...-Lauren se giró para verla
- Mi primer amor se llamaba Lucy-Camila se sentó de golpe-. Era una chica de mi salón.
-¿Una chica? -dijo totalmente sorprendida mientras Lauren simplemente asentía totalmente nerviosa.
-Yo...-Lauren cerró los ojos y respiró hondo-. Yo soy bisexual.
Y Camila simplemente sintió que se le cortaba la respiración y quedó completamente sin habla. Bisexual. A Lauren también le gustaban las mujeres.

ESTACIÓN DE WHISTLER:
Jason respiró hondo mientras llamaba a la habitación de Ryan tratando de contener su furia de volver a tener a ese imbécil frente a él. Cuando la puerta se abrió se llenó de satisfacción al descubrir que estaba con un ojo prácticamente cerrado y un corte en el labio.
-¡Qué demonios haces aquí! Lárgate de mí vista-le gritó Ryan rápidamente tratando de cerrar la puerta pero Jason se lo impidió.
-Necesito hablar contigo Ry-dijo con su mejor voz "arrepentida" -. ¿Me dejas pasar?
-No tenemos nada de qué hablar Jason-dijo Ryan totalmente serio y Jason simplemente se tragó su odio.
-Quiero pedirte una disculpa por lo que sucedió-dijo Jason suavemente-. Cuando hablo de Camila pierdo la cabeza. Estoy profundamente enamorado de ella Ryan. Muy enamorado y saber que puedo estarla perdiendo me hace comportarme con un imbécil, sobre todo con mi mejor amigo.
-No te creo nada de lo que me dices Jason-dijo Ryan cruzándose de brazos aún sin dejarlo pasar-. Tú humillas y maltratas a Camila. La tratas como si fuera la peor basura de todas y ahora quieres que te crea que la amas. No soy un idiota.
-Por favor déjame pasar y explicarte-dijo Jason-. Las cosas no han sido fáciles para mi Ryan-respiró hondo bajando la mirada-. ¿Te imaginas lo difícil que es mi vida? Camila no me valora y me ha engañado muchas veces. Tengo prueba de eso. Sabes que otros hombres han tocado lo que es mío me vuelve completamente loco. Porque nadie puede amarla de la forma en que yo la quiero. ¿Qué harías tú si estuvieras en mi lugar?
-Camila no parece el tipo de mujer que sea infiel-dijo Ryan bajando los brazos y viendo a Jason. Parecía realmente arrepentido y dolido.
-Sé que soy un imbécil y lo que hice hoy fue lo peor que pude hacer. No debí desquitar contigo mi rabia y frustración-lo vio a los ojos-. Pero estoy desesperado de pensar que voy a perderla. Que se irá con alguno de esos hombres que la persiguen y me dejará solo. Por eso estoy aquí pidiéndote una disculpa y diciéndote que me equivoque. Quiero una oportunidad para hablar contigo y te pido que me escuches.
-No lo sé Jason...-dijo Ryan pero Jason lo interrumpió.
-Solo déjame hablar contigo-lo vio a los ojos-. Por los viejos tiempos cuando éramos inseparables. Quiero contarte lo que en realidad pasa sin ocultar nada y abrirte el corazón-Jason suspiró-. Dame la oportunidad de hablar y si después de eso no quieres saber de mí. Cuando regresemos a la casa empacó mis cosas y Camila y yo nos vamos.
-Yo no iba a pedirte que te fueras-dijo Ryan-. Jamás le haría eso a Camila.
-Entonces déjame hablarte con sinceridad-dijo Jason-. Ayúdame, Ryan. Te lo pido como amigo. Ayúdame.
Ryan respiró hondo y vio a Jason con la mirada arrepentida y con un suspiro abrió la puerta para que pudiera pasar. Jason entró a la habitación y ocultó una sonrisa mientras Ryan cerraba la puerta.
"Idiota"
Fue el pensamiento que cruzó la mente de Jason mientras Ryan lo invitaba a sentarse. Ryan Green era un completo idiota y él se aprovecharía de eso para su propio beneficio.

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Capítulo 19: "Just a Kiss Goodnight"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:10 pm

"Just a Kiss" del album "Just Me" de Lauren Jauregui
Lauren se quedó observando fijamente a Camila mientras aún permanecían ambas en la cama. Sus ojos se cerraron pensando en la estupidez que acababa de cometer. No tendría que haber mencionado nada. No tendría que haber confesado algo tan fuerte tan rápido. Camila simplemente se mantenía sin decir nada viendo a la nada mientras Lauren internamente se maldecía por ser una estúpida. Nadie sabía que era bisexual. Jamás lo había dicho, y mucho menos a personas que tenía menos de una semana de conocer.
-Camila...-susurró Lauren con mucha preocupación-.Por favor dime algo.
-No sé qué decir Lauren-Camila se giró viéndola a los ojos y Lauren simplemente bajo la mirada respirando hondo.
-Será mejor que me vaya-Lauren rápidamente se levantó de la cama y tomando los platos y el vino salió de la habitación. Camila se quedó en la cama totalmente sorprendida viéndola salir. Se sentía un poco atontada por el alcohol pero sabía que no estaba borracha. A Lauren le gustaban las mujeres. Incluso en algún punto de su vida se había sentido enamorada de una de sus compañeras de curso.
Camila simplemente estaba sorprendida se giró hacía un lado y vio el lugar que ocupaba Lauren y rápidamente se levantó. Sintió un poco de torpeza al hacerlo pero como pudo salió de la habitación buscando a Lauren. La encontró sentada frente a su piano con sus codos sobre la tapa mientras su rostro estaba enterrado entre sus manos.
-Lauren...-susurró llegando cerca de ella y sentándose a su lado en el banco.
-Por favor Camila déjame sola...-dijo Lauren suavemente.
-Lamento no haber dicho nada arriba pero me tomó por sorpresa. Pero por favor no pienses que te juzgo ni nada de eso.
-No entiendo que me pasó...-dijo Lauren-. Jamás en mi vida había dicho nada de esto a nadie. No por propia voluntad. Me da tanta vergüenza verte a los ojos.
-Lauren no tienes porque sentir vergüenza-dijo Camila-. Yo no soy nadie para juzgar las preferencias sexuales de nadie. Todos tenemos derecho a amar y enamorarnos de la persona que nos haga feliz, sin importar el sexo, origen o religión.
-No quería hacerte sentir incomoda Camz-Camila negó con la cabeza y con una mano acarició el brazo de Lauren haciendo que esta la mirara fijamente. Camila vio sus ojos verdes preocupados y llenos de inseguridad y miedo. Su Lauren.
-No me haces sentir incomoda Lauren-Camila sonrió acariciándole la mejilla tiernamente y la vio contener el aliento. Era tan linda-. Por favor no pienses eso jamás de mí. Nunca me harías sentir incomoda.
-No sé porque lo dije Camila-dijo Lauren triste-. No entiendo como pude decírtelo de esa forma.
-Creo que la única que siente vergüenza de lo que pasa eres tú-Camila la vio a los ojos-. No te juzgo créeme por favor...
-Nadie lo sabe-Lauren bajo la mirada-. Solo lo sabe Normani-la vio a los ojos-. Y ahora tú.
-¿Ryan no lo sabe? -preguntó Camila suavemente y vio como Lauren negaba con la cabeza.
-Hay un pasado de mi vida que nadie sabe Camz-bajo la mirada-. No me gusta hablar de eso con nadie, ni siquiera con Ryan.
-Sabes que yo te considero una persona muy especial en mi vida-dijo Camila tiernamente-. Puedes contarme lo que sea y yo jamás voy a juzgarte. Eres la persona que más me conoce en todo el mundo. Y no me importa que solo llevemos cinco días de conocernos. Hemos estado veinticuatro horas juntas desde ayer. Cada minuto del día, y siento que te conozco más; y sí yo te abrí las puertas de mi corazón quiero que tú sientas lo mismo hacia mí. Que sepas que estoy aquí para apoyarte si quieres hablar.
-Lo único que quiero es que no te sientas incomoda a mi lado-dijo Lauren suavemente-. Yo...siento que tengo una conexión intensa contigo y no quiero que se arruine por lo estúpida que puedo ser al decir tonterías.
-No es una tontería hablar de lo que sientes-Camila la vio fijamente y respiró hondo. La noticia de Lauren había llegado a un lugar de su corazón que no sabía que existía y no le había parecido mal-. Mi vida se sentía vacía antes de llegar aquí Lauren. Sentía que algo hacía falta en mi vida y creo que tú eres la persona que lo complementa.
Lauren la vio a los ojos profundamente y sus manos tomaron las de Camila suavemente girándose para quedar frente a frente en el banco de ese piano que tanto amaba.
-Yo también siento eso, Camz-susurró Lauren sin dejar de verla a los ojos-. Te siento tan cerca de mí en tantos aspectos. Te siento de una forma en la que nadie había llegado a mi corazón.
-Entonces créeme que no te juzgo, al contrario-la vio a los ojos-, me alegra saber que eres una de las personas que sin importar lo que las demás piensen hablas con la verdad y luchas por lo crees que es correcto. Te admiro, Lauren. Te admiro como mujer y como artista. Te quiero mucho.
-Yo también te quiero, Camzi-Lauren suspiró abriendo sus brazos y Camila se dejó caer en ellos suavemente y ambas suspiraron sintiendo una paz genuina una en brazos de la otra.
-No sabes lo feliz que soy de saber que existe una persona en mi vida que me entiende tanto como tú-la voz de Camila fue suave contra el pecho de Lauren. Y Camila simplemente sintió su aroma llenar sus fosas nasales. Ese olor tan característico de Lauren. Un olor tan sensual. Camila suspiró imaginándose qué pensaría Lauren de ella...¿La encontraría atractiva? Ahora que sabía que Lauren gustaba de las mujeres su mente había empezado a crear una serie de imágenes que ella no podía controlar.
Lauren podía gustar tanto de hombres como mujeres, pero había elegido a Ryan Green como su pareja y su esposo. Y Camila asumía que debía de estar profundamente enamorada de él. Ryan era un hombre muy especial. Todo lo opuesto a Jason que pudiera existir y entendía que Lauren lo quisiera tanto.
Sintió las manos de Lauren acariciar su espalda lentamente. Sus dulces y suaves manos paseando de arriba hacia abajo por toda su espalda. Y sintió un suave beso en su hombro. Su cuerpo se tensó completamente mientras sentía de nuevo los suaves labios de Lauren sobre su hombro. Sus labios en su piel era una sensación maravillosa. Que duró muy poco cuando Lauren se separó y la vio con una pequeña sonrisa.
-¿Ahora si vas a creerme cuando te digo que eres hermosa? -dijo Lauren con una tímida sonrisa y bajo la mirada un momento para luego subirla y ver a Camila dulcemente sonrojada.
-Que una mujer preciosa me diga que me considera hermosa hace que pueda incluso creer que los cerdos pueden volar-Lauren empezó a reír y Camila sintió sus huesos derretirse ante esa risa ronca y sexy de Lauren Jauregui.
-Vaya metáfora literata Cabello-dijo Lauren sin parar de reír y Camila la acompañó.
-Tengo mis momentos brillantes-dijo Camila mordiéndose la punta de su lengua y haciendo una mueca con su nariz mientras reía y en ese momento a Lauren le pareció más hermosa que nunca.
-Para mí eres brillante siempre-susurró Lauren acariciándole la mejilla y viéndola con ternura.
Camila dejó de reírse y se perdió de nuevo en esos ojos verdes. ¿Qué tenían esos ojos que la hacían querer perder la cabeza? Lauren era sin duda la mujer más hermosa que hubiera visto en su vida. Tenía un corazón enorme, era talentosa. Lauren Jauregui era simplemente perfecta.
-¿Y ahora qué me dices de otra copa de vino? -la voz de Camila era un poco ronca debido a lo que acababa de suceder.
-Te digo que si-sonrió Lauren feliz de finalmente poder ser honesta con alguien en su vida. Abrir su corazón y su alma. Camila no era como otras personas que solo se acercaban a ella ofreciéndole una falsa amistad para "colgarse de su fama" Camila era diferente. Era honesta, dulce, tierna, hermosa-. Déjame ir por otra botella.
Camila se acercó a Lauren y le dio un dulce y tierno beso en la mejilla que hizo que Lauren cerrara los ojos y se le cortara la respiración.
-Se dónde están-susurró Camila-. Yo iré por ella, tú quédate aquí. Tú imagen y el piano creo que son la sincronía perfecta.
Lauren se limitó a observarla mientras se perdía en la cocina y casi gimió viendo el balanceo de esas caderas tan sensuales. Sus ojos se cerraron con desesperación. Aquello no era normal. Estaba totalmente fascinada con Camila y debía parar pero no sabía cómo hacerlo. Y si era sincera con ella misma, no quería.
Lauren abrió la tapa del piano y suspiró moviendo sus dedos siempre deseosos de tocar. El piano era su vida, su escape. Y en esos momentos mientras esperaba a la mujer más fascinante del mundo que regresaría con una botella de vino tinto sentía que necesitaba más que nunca tocar. Estaba perdiendo la cordura. La imagen de Ryan apareció en su mente pero su hermoso rostro fue reemplazado al instante por unos brillantes y sensuales ojos marrones. Respiró hondo y vio las teclas del piano. Estaba literalmente muy jodida.
Camila se apoyó en la pared de la cocina mientras intentaba recuperar la respiración que había perdido desde el momento en que los labios de Lauren habían hecho contacto con su hombro. Sintió sus manos temblar y las apretó fuertemente tratando de controlarse. Estaba volviéndose loca. Las imágenes de ella y Lauren besándose que pasaban una y otra vez por su mente eran una locura. Lauren era su amiga, se habían dicho que se querían en una forma dulce y tierna llena de amistad.
Camila suspiró al escuchar las notas del piano y cerró sus ojos. Entre ella y Lauren había algo que sobrepasaba la amistad. Camila estaba muy consciente de ello. Con Allyson Brooke podía decir que tenía una amistad. Con ella jamás había tenido pensamientos como los que pasaban por su mente cuando estaba con Lauren. Una completa locura, si era sincera. Lauren y ella estaban casadas y aunque su matrimonio fuera literalmente una basura, el de Lauren no lo era. Tenía el matrimonio perfecto con el hombre perfecto.
Un hombre tierno y amoroso que respetaba a las mujeres. Un hombre con mucha suerte. Sus marrones se llenaron de tristeza, pero la rechazó mientras se dirigía al pequeño refrigerador de vinos que estaba en la cocina. Tomó una botella de vino tinto Pingus 2000, aquella era casi una botella de $1,000 dólares. Una botella que ella jamás podría darse el lujo de tener en un refrigerador en una cabaña en Canadá. Eran los lujos de Lauren Jauregui. La exitosa cantante. Sirvió dos copas y rápidamente vació la suya de golpe sin saborear el excelente vino y se sirvió otra copa tratando de respirar. Estaba nerviosa.
Unas notas del piano llamaron su atención mientras tomaba las dos copas de vino en sus manos y caminaba hacia el salón. La melodía de la conocida canción de Lauren llenaba el salón, magistralmente ejecutada.
La voz de Lauren llegó a sus oídos y Camila se detuvo conteniendo la respiración mientras dejaba la botella en una de las mesas y caminaba con las dos copas hacía el piano. Esa voz...esa magnífica voz derretía cada uno de sus huesos. Y aquella canción en particular era una canción que describía su historia. Aquella podría convertirse facilmente en "SU CANCIÓN".
Lyin' here with you so close to me
It's hard to fight these feelings when it feels so hard to breathe
Caught up in this moment
Caught up in your smile
Lauren estaba perdida en la letra cuando escuchó una hermosa voz atrás de ella cantar la letra de su canción. Sus ojos se cerraron sintiendo la música más fuerte que antes. Camila estaba cantando con ella.
I've never opened up to anyone
So hard to hold back when I'm holding you in my arms
We don't need to rush this
Let's just take it slow
Lauren suspiró sin dejar de tocar sintiendo como ella se sentaba a su lado y escuchando esas palabras tan ciertas. Camila cantaba hermosamente bien y sus voces se complementaban muy bien y sonaban en perfecta armonía.
Just a kiss on your lips in the moonlight
Just a touch of the fire burning so bright
No I don't want to mess this thing up
I don't want to push too far
Just a shot in the dark that you just might
Be the one I've been waiting for my whole life
So baby I'm alright, with just a kiss goodnight
Camila suspiró mientras cerraba los ojos sintiendo la música de Lauren. Escuchando como sus voces se acoplaban en cada nota y sintió los hermosos ojos de Lauren sobre ella. No se permitió abrir los suyos. No quería que aquella magia se rompiera nunca.
I know that if we give this a little time
It'll only bring us closer to the love we wanna find
It's never felt so real, no it's never felt so right
No quería jamás que las cosas se terminaran pensaba Lauren. Escucharía la voz de Camila como esclava cada día para disfrutar de su ternura. Una voz preciosa.
Just a kiss on your lips in the moonlight
Just a touch of the fire burning so bright
No I don't want to mess this thing up
I don't want to push too far
Just a shot in the dark that you just might
Be the one I've been waiting for my whole life
So baby I'm alright, with just a kiss goodnight
Camila finalmente abrió los ojos para encontrarse con una mirada verde llena de brillo que la veía con el mayor de los afectos. Lauren era tan hermosa. "JUST A KISS", solo un beso.
No I don't want to say goodnight
I know it's time to leave, but you'll be in my dreams
Tonight, Tonight, Tonight
Just a kiss on your lips in the moonlight
Just a touch of the fire burning so bright
No I don't want to mess this thing up
I don't want to push too far
Just a shot in the dark that you just might
Be the one I've been waiting for my whole life
So baby I'm alright, oh, let's do this right, with just a kiss goodnight
With a kiss goodnight
Kiss goodnight
-Just a kiss goodnight-dijo Lauren suavemente perdiéndose en esas orbes marrones. Camila lentamente le entregó la copa de vino y Lauren suspiró tomándola entre sus manos sin perder el contacto de sus ojos-. Mi canción...-dijo Lauren emocionada-. Te sabes mi canción.
-Me se todas tus canciones, Lauren-la voz de Camila fue suave y sus movimientos un poco torpes por el alcohol que ya circulaba por su sangre. La última copa de vino había sido tan rápida que ahora estaba pagando las consecuencias sintiéndose un poco desorientada, pero sin duda no estaba borracha, no aun.
Lauren suspiró tomándose la copa de vino que supo dulce en su boca mientras no dejaba de ver a Camila. Quitó la copa de sus labios y se dio cuenta que los ojos de Camila estaban directamente en sus labios. Los latidos de su corazón se aceleraron al observar como la respiración de Camila cambiaba mientras la observaba. Aquello era una locura, un sueño del que no quería despertar.
-Una buena elección-dijo Lauren alzando su copa y Camila cerró sus ojos un momento para luego abrirlos y ver como volvía a tomar. Hipnotizada vio el movimiento de la garganta de Lauren al tragar y le pareció lo más sensual que hubiera visto en su vida.
Camila se tomó su segunda copa de Pingus rápidamente y la mirada de Lauren se sintió como fuego traspasando su garganta mientras tomaba. Se mordió su labio inferior una vez término, cuando sintió que una gota de vino se derramaba por su mentón. Iba a limpiarse cuando sintió un pulgar justo en la comisura de sus labios. Era el pulgar de Lauren.
-Jamás había visto unos ojos tan hermosos-dijo Lauren acercándose un poco más a ella-. No creo que pueda existir tanto talento en un solo cuerpo.
Camila simplemente la observó sin atreverse a hablar mientras el pulgar de Lauren era sustituido por su dedo índice que delineaba sus labios. Aquello era lo más tierno y sensual que Camila había vivido en su vida.
-Tienes una voz preciosa-dijo Lauren suavemente acercándose un poco más hasta sentir la suave respiración de Camila chocar con la suya.
-Lauren...-dijo Camila sintiendo el dedo de Lauren delinear sus labios suavemente.
-Son tan suaves como me los había imaginado...-ambas se vieron a los ojos-. No me odies por la mañana-dijo con voz suplicante-. No me odies.
-No podría odiarte jamás Lauren-Camila la vio a los ojos y lentamente y con una mano temblorosa acaricio la mejilla de Lauren-. Nunca.
-Espero que sigas pensando lo mismo después de lo que voy a hacer-Lauren suspiró acercándose más a ella mientras Camila no se movía ni un centímetro.
-Quizás yo también quiero que lo hagas-su voz fue apenas un murmullo cuando sintió la frente de Lauren pegarse a la suya y su respiración y su aliento tan suave con olor a vino llegar a su nariz-. Quiero que lo hagas.
-Podemos culpar al vino por la mañana-susurró Lauren sintiendo como la respiración de Camila se aceleraba.
No quiero pensar en mañana...-la vio a los ojos-. Solo quiero pensar en lo hermosa que te ves esta noche y lo talentosa y maravillosa que eres Lauren.
Lauren suspiró pensando que Camila estaba mucho más borracha que antes pero no le importó. Ella estaba más que sobria y nada le iba a impedir besar a Camila Cabello. Nada.
-Eres la mujer más hermosa del mundo-Camila cerró sus ojos-. La más hermosa.
-No, Camz-dijo Lauren rozando sus labios con ella-. La más hermosa eres tú. Solo tú.


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Capitulo 20: "Ayudame"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:11 pm

"...Rachel observó desde la ventana como Pierre se movía dentro de las caballerizas con una sonrisa. Aquello se había convertido en su pasatiempo favorito. Observarlo mientras trabajaba día con día. El calor de octubre era muy fuerte en esa parte donde se encontraban. Y que Pierre se quitara la camisa para amarrarla a su cabeza y seguir trabajando se lo comprobó. A esa distancia no podía detallarlo perfectamente pero podía observar esos maravillosos músculos tensarse debido al esfuerzo que hacía. El corazón de Rachel se aceleró. Pierre era el hombre más guapo y fascinante que hubiera visto en su vida..."
"Amanecer en Vancouver" Escrito por Camila Cabello

-Eres la mujer más hermosa del mundo-Camila cerró sus ojos-. La más hermosa.
-No, Camz-dijo Lauren rozando sus labios con ella-. La más hermosa eres tú. Solo tú.
Camila sintió que el aire abandonaba sus pulmones al sentir los labios de Lauren rozar los suyos. Abrió sus ojos y vio el hermoso rostro de Lauren frente a ella con esos ojitos hermosos cerrados.
-Bésame...-susurró suavemente Lauren y Camila simplemente se limitó a cerrar los ojos y pegar sus labios a los de ella. Finalmente besándola.
Los labios de ambas se encontraron tierna, pausada y adorablemente. Las manos temblorosas de las dos se entrelazaron. Los labios suaves de Lauren sobre los de ella eran maravillosos. El cuerpo de ambas tembló ante el contacto perdiéndose un momento en su creada realidad.
Las manos de Lauren se deslizaron por la cintura de Camila pegándola más a ella mientras ambas seguían aun sentadas en el banco del piano. Sentir ese tierno cuerpo pegado al suyo era fabuloso. El sentir como esos hermosos brazos se enredaban en su cuello haciéndola estremecer era fabuloso.
El beso era un simple roce de labios, o lo fue hasta que Lauren fue la que dio el primer paso para profundizarlo. Su lengua se deslizó por el labio inferior de Camila haciendo que ella soltara un suave gemido de aceptación al abrir más su boca. Lauren no perdió la oportunidad y rápidamente introdujo su lengua que chocó inmediatamente con la lengua dulce de Camila. Los movimientos de Camila eran lentos y tiernos. Se besaron por lo que parecieron minutos hasta que el aire se hizo necesario para ambas. Se separaron dándose pequeños besos en los labios y Lauren sonrió dulcemente. Los ojos de Camila seguían cerrados así que tiernamente le dejo un beso en la punta de su nariz y en ese momento sus ojos se juntaron con esos hermosos ojos marrones que estaban entrecerrados y sus labios hinchados.
Camila solo tenía dos palabras para definir ese beso: Mágico y Perfecto.
-Camz yo...-Camila simplemente le puso un dedo sobre los labios impidiéndole hablar y le sonrió con cariño.
-Ha sido el mejor beso de mi vida-susurró Camila y Lauren le dio un pequeño beso en el dedo que tenía sobre sus labios.
-Y dicen que el segundo siempre es mejor que el primero-susurró Lauren acercándose de nuevo a Camila que simplemente se quedó observándola.
-¿Eso dicen? -preguntó totalmente perdida en la mujer que tenía frente a ella. Esa hermosa mujer que le acababa de dar el mejor beso de su vida.
-Lo podemos comprobar-dijo Lauren dándole la mano tiernamente mientras se ponían de pie. Camila soltó un suave gemido en el momento en que Lauren la tomó de la cintura para pegarla dulcemente a ella. Camila volvió a pasar sus brazos por el cuello de Lauren acariciándole la parte de atrás con dulzura.
-¿Qué estamos haciendo Lauren? -la voz de Camila fue suave mientras veía los ojos de esa hermosa mujer que tenía frente a ella-. ¿Qué estoy haciendo?
-¿Te acuerdas que dijimos que luego culparíamos al alcohol? -Ambas se vieron a los ojos-. No pensemos en nada esta noche, Camz-susurró Lauren-. Hagamos lo que sentimos. Solo esta noche. Te prometo que nada será diferente por la mañana.
-No quiero arruinarlo, Lauren-Lauren suspiró pegando su frente a la de ella cariñosamente-. No quiero perderte ahora que te encontré.
Lauren cerró los ojos absorbiendo sus palabras y sintió su corazón acelerarse al ver a esa hermosa mujer frente a ella. Sus ojos marrones llenos de ternura y preocupación.
-No te preocupes bonita-dijo con ternura acariciando su nariz con la de ella. Lauren sencillamente se había perdido a si misma desde el momento en que la había besado, no pensaba, no respiraba. Estaba literalmente hechizada por Camila Cabello.
Aquella guapa mujer que había observado durante cinco días y con la que había convivido hora tras horas por dos días. Ellas solas en su pequeño mundo. Camila le había gustado desde el momento en que la había visto. Era una mujer hermosa y ahora que la conocía mejor, que sabía que se escondía detrás de esa linda, tierna y amorosa mujer estaba mucho más cautivada.
Nunca en toda su vida le había pasado algo así, jamás había sentido tanto. Por un momento Ryan le pasó por la mente pero su imagen fue borrada rápidamente al sentir las manos suaves de Camila acariciar su cuello lentamente.
-Esto es una locura-dijo Camila suavemente-. Yo jamás...yo nunca había besado a alguien más. Estoy loca.
-Entonces volvámonos locas juntas-susurró Lauren y tomó los labios de Camila con los suyos mientras ambas soltaban un suave gemido de alivio al sentirse de nuevo.
Camila se perdió totalmente en la mujer que tenía en sus brazos. Esa mujer que en esos momentos la estaba besando de la manera más dulce, amorosa y tierna que hubiera experimentado jamás. Jason jamás la había besado así. Nunca. Y estaba segura que jamás lo haría. Nadie podría igualar ese momento, nadie que no fuera la misma Lauren Jauregui.

ESTACIÓN DE WHISTLER:
-Te escucho-dijo Ryan cruzándose de brazos mientras veía seriamente a Jason que solo suspiró suavemente.
-La historia con Camila ha sido una historia llena de amor y ternura-Jason lo vio a los ojos-. Desde el momento en que la vi por primera vez me enamore perdidamente de ella. Era la mujer más linda y guapa que hubiera conocido en mi vida. Tenía ese cuerpo de muerte y esa sonrisa que te hacia delirar.
-¿Tenía? -dijo Ryan suavemente.
-Camila empezó a vender sus libros y la fama poco a poco la fue cambiando-susurró Jason-. Dejo de ser mi Camilita hermosa y se volvió un ser frio y calculador. Ella atrás de esa fachada de mujer tierna oculta una mujer fría que solo se preocupa por la fama.
-Eso no es lo que yo opino-dijo Ryan-. Ni lo que Lauren opina de ella.
-Es porque ninguno de ustedes la conoce realmente. No saben lo que puede llegar a ocultar-Jason suspiró-. Me ha sido infiel tantas veces que no tengo un número exacto de hombres desde que nos casamos. Cada gira era un nuevo hombre.
Jason vio a Ryan que lo veía atentamente y rio por dentro.
-Yo intenté ser un buen esposo pero ella me hacia las cosas más difíciles cada vez con un nuevo amante por cada estado y por hora. Me volví más frio con ella. Estaba demasiado dolido de saber que la mujer que amo no me valoraba de la misma forma en que yo la valoro a ella.
-La tratas como si fuera basura y le eres infiel-la voz de Ryan fue fría sin creerle del todo-. No pareces un hombre que lucha por su matrimonio.
-¿Qué harías tú en mi lugar? -la voz de Jason fue suave para causar lastima mientras se sentaba al lado de su amigo-. ¿Qué harías si Lauren te fuera infiel?
-Lauren jamás sería capaz de hacerme algo como eso. Ella sabe que yo la amo profundamente. Y ella está completamente enamorada de mí. Tenemos un matrimonio perfecto.
-Quizás sea perfecto...pero no has pensado que con la fama que tiene, con lo mucho que viaja puede conocer a alguien más.
-Yo confió en ella con todo mi corazón-Ryan sonaba muy seguro-. Lauren me quiere.
-Eso pensaba yo de Camila y me termino engañando-se vieron a los ojos-. Las mujeres son impredecibles, sobre todo cuando creen que no necesitan a un hombre. Yo por eso soy duro con Camila. La quiero a mi lado cueste lo que cueste y quiero recuperar su amor.
-Pues como la tratas no haces muchos méritos para que te elija sobre los amantes que tiene-Jason sonrió interiormente al escucharlo. Había aceptado su historia.
"Idiota"
Se dijo Jason tratando por todos los medios de contener una sonrisa al ver lo idiota e inocente que era Ryan.
-Sé que debe ser horrible que una mujer te engañe-Ryan suspiró-. Lauren jamás lo haría, pero yo creo que me volvería loco o no podría soportarlo. Yo estoy muy enamorado de mi esposa.
-Me da mucha vergüenza decirte este tipo de cosas-Jason suspiró-. Pero son cosas que pasan. Y bueno yo muchas veces me frustro y me enojo conmigo mismo de no poder ser un mejor hombre para Camila. Que ella busque con amantes lo que según ella le falta conmigo. Yo quiero entregarle muchas cosas. Si Camila no me engañara ni me rechazara yo jamás le fuera infiel con otras mujeres-Ryan lo vio fijamente-. Pero tú eres hombre, Ry. Tú debes entenderme. Tengo necesidades.
-Esa es una de las excusas más bajas que puede encontrar un hombre para serle infiel a su mujer. Si eres feliz con tu esposa no necesitas a otra mujer-Ryan sonrió recordando a Lauren-. Lauren y yo tenemos el mejor sexo de todos.
Pero tú no tienes los problemas que yo tengo con Camila-Jason sintió que las lágrimas se deslizaban por sus ojos sorprendiendo a Ryan-. Ella me ve como poca cosa. Te mentí con todo lo que dije hoy de ella-Jason sollozo-. En realidad tenemos problemas económicos porque yo soy el único aporte de la casa. Ella no ayuda en nada y todo su dinero se lo gasta en tonterías. Le gusta vivir con excesos y yo trato de darle todo lo que me pide. Pero, muchas veces me es imposible. Y es cuando ella se enoja, me grita y terminamos discutiendo.
Ryan se levantó para darle a Jason algo para limpiarse las lágrimas. Jason Duval estaba llorando frente a él. Algo que no había hecho desde la adolescencia. Jason odiaba llorar. Ryan recordaba que en el instituto solía decir que llorar era solo de débiles cuando su padre le daba una de esas grandes golpizas que era constantes en su vida.
-¿Y no has intentado hablar con ella? -dijo Ryan-. Podrían aprovechar este viaje para aclarar las cosas y ver si su matrimonio sigue valiendo la pena.
-Quiero que me ayudes Ryan-dijo limpiándose las lágrimas-. Quiero tener un matrimonio perfecto como el que tienen Lauren y tú. No quiero fracasar como lo hizo mi padre. Quiero ser diferente a él. Ayúdame Ryan. Quiero recuperar a mi esposa y demostrarle que puedo ser diferente. Quiero que ella sea diferente y se vuelva a enamorar de mí. La quiero devuelta. Quiero a mi Camila de vuelta.
Ryan simplemente se quedó observando a Jason mientras lo veía llorar, y empezó a dudar de Camila. ¿Sería una mujer infiel, fría y calculadora como Jason decía? Pasó un brazo por los hombros de Jason dándole apoyo. Jason había tenido una infancia dura con un padre militar que según él siempre lo había odiado por no seguir sus pasos. Quizás todavía podía salvar su matrimonio. Quizás, Camila Cabello todavía mereciera la pena.
Ryan había notado algo bondadoso y amable en Camila. Quizás solo eran malos entendidos entre pareja. Quizás podría solucionarlo. Los ayudaría. Le pediría ayuda a Lauren y los ayudaría. Por los viejos tiempos. Por la vieja amistad y por el amor

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Capítulo 21: "Falling For You"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:16 pm

"Don't you see me now? I think I'm falling, I'm falling for you, Don't you need me? I think I'm falling, I'm falling for you"
"Falling for You" The 1975

CAMILA'S POV
Cuando era niña y estaba en quinto de primaria hice el descubrimiento más grande y especial del mundo para una niña rechazada y sola. Descubrí los libros. Esos libros que con sus historias y sus letras pueden transportarte a un mundo exacto y perfecto. Un mundo mágico. Ese mundo perfecto que un escritor puede imaginarse y plasmar con letras. Harry Potter, Lord of The Rings, Narnia. Esos libros de autores diferentes pero cada uno con la habilidad de crear mundos llenos de magia. Mundos alternos a la realidad que vivimos día con día. Un escape de la realidad que cada uno de esas personas, cada uno de esos autores vivía día con día.
Los libros se convirtieron en eso para mí, un escape de mi horrible realidad. Empecé a crear mi propio mundo. Ese mundo donde todo era perfecto. Un mundo donde había amor y sonrisas. Empecé simplemente a escribir.
Toda mi vida crecí con ese sentimiento de que algo malo debía de haber en mí. Que tenía que tener algo diferente para que mi mundo fuera diferente al de tantos niños y niñas que conocía. Esos niños que su mamá besaba a la entrada del colegio para despedirse, o que volvían a besarlos al salir. Un padre que te sonriera con orgullo al llevar una A+ en alguno de tus trabajos. Dos padres que asistieran a tus reuniones para ver tus proyectos infantiles. Unos padres que antes de dormir te dieran un beso de buenas noches, y te leyeran un cuento. Que te abrazaran, que te sonrieran. Dos padres que te amaran sobre todas las cosas. Esa era mi pequeña realidad creada en letras. Una realidad que yo jamás viví.
Mi realidad eran gritos, golpes y lágrimas. Un padrastro que golpeaba a mi madre y a mí siempre que podía para demostrar su hombría. Un hombre que jamás tuvo una palabra de cariño hacia mí y que siempre me vio como "la molesta carga" de mi madre. Nunca me sentí una niña querida ni especial.
Luego de esa infancia tan triste quise escapar rápidamente. Mi inexperiencia y mi ingenuidad me hicieron terminar en brazos de Jason. Y volví a caer en un ciclo repetitivo. Un hombre que me golpeaba. La nueva generación de mujeres Estrabao.
Un hombre que posiblemente jamás me había amado. Había huido de una realidad horrible para encontrarme con otra igual o peor. Atada en matrimonio a un hombre que no valoraba mi trabajo, ni a mí como mujer. Y lo peor de todo era que yo lo permitía. Había caído tan bajo. Pero era simplemente porque no me creía digna de merecer más. No me creía capaz de merecer más. No creía que merecía que podía ser diferente, pero algo había cambiado, no lo había creído hasta este momento.
Los brazos de Lauren Jauregui me rodeaban la cintura pegándome a ella mientras sus labios seguían pegados a los míos besándonos desesperadamente. Mis manos enterradas en ese cabello suave y perfecto. Aquello iba más allá de mis más locos sueños. Nunca me había sentido de este modo. Sentía que podía lograr lo que quisiera con ella a mi lado, que podía llegar a donde quisiera si ella me apoyaba.
Sus suaves labios pasaron de mis labios a mi cuello y me perdí. Un suave gemido salió de mi garganta sorprendiéndome. Aquello era simplemente increíble. Lauren era una mujer maravillosa en todos los sentidos. Una mujer que me estaba volviendo completamente loca. Si una semana atrás me hubieran dicho que estaría totalmente loca y perdida en brazos de otra mujer me hubiera reído; me hubiera reído de saber que eso sería imposible porque Jason me repetía constantemente lo fría y distante que era en el sexo. Jason me llamaba frígida. Pero con Jason jamás me había sentido de esta forma.
-Tú sabor es delicioso-me susurró Lauren justo en mi oído mientras sus labios dejaban besos húmedos en mi cuello.
Mi garganta se cerró mientras intente decir algo. La sensación era espectacular haciendo que mis labios únicamente pudieran soltar gemidos entrecortados. ¿Qué era aquello? ¿Qué era esa sensación de sentirme completa? Mis manos acariciaron suavemente la espalda de Lauren sintiendo sus caricias en lo más profundo de mi ser.
Aquello no era correcto. Ambas lo sabíamos y estábamos consientes de nuestras acciones. Pero era imposible parar, yo jamás había deseado nada en mi vida tanto como seguirla besando por horas, días y años. No detener aquello jamás y perderme en los brazos y las caricias de esa mujer que me transportaba a ese lugar mágico que solo se puede crear en los libros.
Pero esto no era un libro, esta era mi propia realidad saliéndose de órbita mientras la sentía tumbarme en un sofá lentamente. Aquello era real, tan real como la certeza que esa noche nada ni nadie me impediría hacer el amor con ella. La deseaba y nada más me importaba.
¿Éramos dos mujeres? Si lo éramos.
¿Las dos estábamos casadas? Si lo estábamos.
¿Estábamos siendo infieles? Si lo estábamos siendo.
¿Aquello era increíble? Maldita sea, si lo era.
-Me vuelves loca-me dijo Lauren mientras sus manos acariciaban el borde mi camisa y sus besos seguían siendo húmedos en mi cuello. Mi mano temblorosa acarició su espalda mientras mis labios besaban su hombro de la manera más amorosa del mundo.
-Eres tan hermosa-susurré suavemente en su oído con mis ojos entrecerrados nublados de pasión. Era una Camila Cabello desconocida. No reconocía a esa mujer sensual y dulce en la que me había convertido. Los ojos de Lauren se encontraron con los míos y en ellos vi tal deseo y admiración que mi cuerpo se estremeció.
-¿Alguna vez te has visto en un espejo y admirado tú propia belleza? -susurró Lauren contra mis labios dándome un suave beso mientras seguía viéndome a los ojos-. Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida. Tienes un cuerpo maravilloso y unos ojos que pudiera observar todo el día, sin cansarme de ver lo fascinante y lindos que son.
La tomé del rostro y le sonreí divinamente mientras ella me observaba atentamente y me sonreía a su vez. Mis labios buscaron los de ella desesperados y sentí tal alivio en mi cuerpo cuando la besé que simplemente me perdí. Sus suaves y tiernas manos se introdujeron dentro de mi camisa acariciando mi vientre y mis músculos se tensaron de absoluto placer.
-Lauren-mi voz salió ronca y excitada mientras las manos de Lauren acariciaban mis costados por debajo de mi camisa sin dejar besarme los labios-. No quiero arruinarlo.
Los ojos de Lauren se juntaron con los míos y una de sus manos acarició mi mejilla con dulzura.
-No haremos nada que tú no quieras bonita-dijo Lauren dulcemente y mi corazón saltó en mi pecho-. Pero por el momento solo te pido que me dejes besarte unos minutos más-dijo casi en ruego y mis manos temblaron al escuchar esa hermosa voz pidiéndome a mí permiso para continuar llevándome al cielo.
-No quiero te detengas-mi voz fue suave y mis ojos conectaron con los de ella parecía un ángel un hermoso ángel de ojos verdes-. Jamás me había sentido así. Te deseo.
-Entonces toma lo que quieras de mi-dijo Lauren sin más y se sentó sobre mí para luego deslizar por su cabeza la camisa que traía. Mis ojos vagaron por su esculpido cuerpo viendo sus hermosos pechos cubiertos por una lencería azul y los músculos de su abdomen totalmente definidos y perfectos.
-Eres perfecta-dije con admiración y ella me sonrió-. Perfecta.
-Me encantaría demostrarte que tú también lo eres-Lauren se levantó del sofá y me extendió las manos y yo respiré hondo tomándoselas para quedar ambas de pie de nuevo. Sus manos acariciaron mis caderas lentamente subiendo mi camisa a su paso hasta que sentí sus dedos en mi piel-. ¿Puedo? -dijo suavemente y yo asentí elevando mis brazos.
Escuché como contuvo la respiración mientras levantaba mi camisa y suspiré sintiendo el leve roce de sus dedos al pasar por mi vientre. Un momento después mi camisa estaba justo sobre la de ella en el piso mis ojos se dirigieron al rostro de Lauren que estaba admirando cada curva de mi cuerpo mis brazos automáticamente se dirigieron a taparme pero sentí sus manos sobre ellos mientras los tenia cruzados sobre mis pechos.
-¿Existe algo que no sea hermoso en ti? -me preguntó ella y mis ojos la vieron preocupada-. Eres la perfección hecha mujer Camila Cabello. Me encantas. Desde la primera vez que te vi sentí que algo cambio dentro de mí. Me gustas. Me gustas tanto que si no te toco o te beso en esos momentos podría morir. Déjame venerar cada parte de tu cuerpo. Si me das la oportunidad-bajó la mirada-. Te haré el amor de la manera más tierna que conozco.
-Yo jamás he estado con una chica-dije con la voz temblorosa-. Jason ha sido el único que...-Lauren me interrumpió.
-No lo menciones-su voz fue suave-. Ellos no existen ahora. Ninguno de los dos-nos vimos a los ojos-.Solo somos tú y yo bonita-yo asentí.
-Me gusta que me llames así-dije con una sonrisa tímida en mi rostro.
-Solo digo la verdad-dijo Lauren tomándome de los brazos y abriéndolos para mostrar mi cuerpo. Vi como sus hermosos ojos verdes se oscurecían mientras me recorría y mi cuerpo se acercó al de ella-Mírate-dijo abriendo mis brazos para admirarme-. Eres más que bonita, eres la mujer perfecta.
-Creo que eso aplica para la belleza que tengo frente a mis ojos ahora mismo. La palabra belleza se queda corta ante ti-Lauren sonrió hermosamente mordiéndose el labio inferior unos segundos.
-Buena línea literata Cabello-yo reí suavemente y Lauren me acercó a ella pasando un brazo por mi cintura y conectando levemente nuestros cuerpos.
Mi jadeo al sentir su piel contra la mía fue acompañado con un suave gemido de Lauren.
-Tú belleza es la mejor fuente de inspiración-Lauren se inclinó sobre mi besándome la frente, luego la punta de mi nariz y finalmente mis labios.
-¿Quieres acompañarme a la habitación? -mis ojos se enfocaron en los de ella y asentí. Estaba escribiendo mi destino. Esa noche haría el amor con ella. Con Lauren.

LAUREN'S POV
Mis manos temblaban cuando tome las de Camila entre las mías. Toda esa noche me parecía un sueño del que no quería despertar. La perfección de Camila juntándose con las ganas que yo tenía de demostrarle que era hermosa estaban acabando conmigo.
Mientras caminábamos a la habitación entrelacé mi mano con la de ella y sentí su suave temblor. Camila era preciosa pero las cosas entre las dos eran complicadas. Estábamos ambas en una situación inusual. Y yo estaba completamente consciente de lo que íbamos a hacer. Iba a serle infiel a Ryan. Mi mente lo apartó rápidamente y se enfocó únicamente en Camila. En esa hermosa y sexy latina que había pasado una infancia terrible pero que ahora estaba allí con todos sus demonios igual que yo pero luchando por superarlos.
Camila y yo éramos similares en muchos aspectos, y era por eso que quizás sentía esa extraña conexión con ella que me impedía alejarme. Tenía la necesidad enorme de permanecer a su lado sin importar nada. No sabía que esperar de eso, no sabía que traería el futuro. Pero de algo estaba segura, esa noche haría el amor con ella.
Ella sería la primera chica en mi vida. La primera chica con la que haría el amor y lo recordaría todo a la mañana siguiente. ¿Culpar al alcohol? Ni en mil años culparía al vino por ese regalo. El hacerle el amor a esa mujer sería el cielo para mí y lo sabía perfectamente. Solo con sus besos estaba delirando, estaba a punto de volverme completamente demente teniendo su cuerpo contra el mío.
Me acerqué a la habitación principal pero mis pasos se detuvieron ante la puerta y mis ojos se enfocaron en Camila que me veía con timidez. Iba a abrir la puerta cuando una mano suave detuvo mi mano.
-No allí-dijo Camila suavemente y desvió la mirada-. No en la habitación que compartes con él.
Cerré mis ojos un momento y tomé la mano de Camila para darle un dulce beso y asentí.
-Podemos tomar una habitación de invitados-dije suavemente y vi los ojos de Camila preocupados.
-No quiero arruinar nada Lauren, yo...-suspiró-. Yo no soy buena en la cama.
Yo me limité a verla y seguí mi camino hasta llegar a una de las habitaciones que más me gustaban de la casa. La vista era hermosa porque al centro de la habitación se encontraba un enorme balcón con vista a la playa. En ese momento solo mostraba una capa de nieve y la que aún seguía cayendo.
-Es una vista hermosa-fue lo primero que dijo Camila en el momento en que yo abrí la puerta de la habitación.
-Es una vista preciosa-susurré tomándola por la cintura desde atrás y escuchando su suspiro al apoyar su cuerpo en el mío-. Tú la complementas muy bien. La vista y tú hacen el cuadro más perfecto que podría observar-le dije al oído mientras dejaba un suave beso en su hombro y sentí su cuerpo tenso-. ¿Qué pasa bonita?
-Tengo miedo de no estar a la altura de tus expectativas, Lauren-susurró sin girarse-. No soy buena en la cama. Y jamás he estado con una mujer.
-No tenemos que hacer nada que tú no quieras o de algo que no te sienta cómoda Camzi-dije con voz tranquila y amorosa-. Podríamos ver una película o dormir. No me molesta abrazarte y cuidarte mientras duermes. O podríamos simplemente darnos muchos, muchos, muchos, muchos besos.
La abracé más fuertemente pegando su cuerpo completamente al mío mientras mi rostro descansaba en su hombro. Sentir su suave cuerpo junto al mío me estaba volviendo loca pero quería que ella estuviera cómoda. No iba a forzarla a nada. Sobre todo ahora que sabía que el imbécil de su marido quizás le dijera cosas hirientes también en los momentos de intimidad.
-Yo quiero...que seas feliz-dije tímidamente y Camila me sonrió colocando su rostro en mi hombro mientras yo le besaba la mejilla-. Quiero demostrarte que la vida es hermosa.
-Así, en este momento yo la siento perfecta-me dijo recostada en mí. La escuché suspirar y separarse un poco de mi abrazo-. Quiero estar contigo Lauren. Lo deseo mucho. Solo tengo miedo de ser horrible en la cama como lo soy con...-ella desvió la mirada-...a Jason no le gusta. Él dice que no soy una mujer receptiva.
-Tú marido es un hijo de puta-dije simplemente y Camila me vio a los ojos-. Sé que lo es por la forma en que te habla. Y que te diga que no eres buena en la cama es sola excusa barata para justificar su falta de hombría para darte el placer que te mereces. Él que no puede satisfacerte es él. Estoy segura de eso.
-¿Cómo puedes estar tan segura? -me dijo ella tímidamente.
-Porque siento como respondes a mis besos y esa respuesta no es de una mujer que no sienta nada en una cama-le giré el rostro y nos vimos unos segundos a los ojos antes de que la volviera a besar profundamente.
Camila se giró en mis brazos correspondiendo a mis besos. Y mi corazón se alegró de saber que conmigo era diferente. Conmigo si sentía. Y yo la iba a llevar al cielo.

NARRADOR OMNISCIENTE:
Las manos de Lauren acariciaron a Camila suavemente. Sus dedos nerviosos pasando por el contorno de su pequeña cintura. Los vientres de ambas estaban pegados y ambas se estremecían por ese pequeño contacto mientras sus bocas se perdían la una en la otra. Era de esos besos que las personas describen como mágicos.
Magia. Una de las definiciones de magia de diccionario nos dice: "Encanto de una persona o de una cosa que la hace muy atractiva y cautivadora". Y esa era la forma en que se sentían dos mujeres que estaban dando pequeños pasos a la cama sin parar de besarse con ternura. Estaban cautivadas la una por la otra. Perdidas en un mar de sensaciones que ninguna de las dos habían experimentado antes. Estaban simplemente bajo un encanto. Bajo la magia de ese pequeño mundo en el que habían vivido desde dos días atrás.
Camila sintió el colchón de la cama bajo su espalda y sonrió a la mujer que se ponía sobre ella formando una cortina de cabello negro que las cubrió a las dos. Camila tomó el rostro de Lauren entre sus manos mientras Lauren ponía las manos a su costado para detenerse.
-Tus ojos son los más hermosos que he visto en mi vida-dijo Camila suavemente y Lauren suavemente se recostó sobre ella tratando de no hacerle daño.
-Tú eres lo más hermoso que he visto en mi vida-Lauren suavemente bajó la cabeza besándole la mejilla a Camila mientras ella cerraba los ojos y sentía los suaves besos de Lauren en su cuello y la abrazaba dulcemente contra ella-. Me gustas tanto. No tienes una idea de lo loca que estoy por hacerte el amor.
-No tienes una idea de lo mucho que lo deseo Lauren-la voz de Camila fue ronca mientras sus manos acariciaban tímidamente la espalda de Lauren. Eran unos sentimientos tan grandes y tan fuertes que Camila se sentía incapaz de dominar y controlar.
-Si es tanto como yo, creo que sí tengo una idea-dijo Lauren tiernamente sus besos eran húmedos en el cuello de Camila y está gimió cuando sintió la lengua de Lauren acariciar ese lugar donde el pulso estaba completamente acelerado.
Camila buscó los labios de Lauren desesperada por besarla. Las lenguas de ambas se encontraron en perfecta sincronía. El cuerpo de ambas rozándose uno con otro. Aquello era perfecto, mágico y real. Los labios de Camila sabían a vino y Lauren estaba a punto de emborracharse con su sabor.
-Tienes un cuerpo que me muero por descubrir-susurró Lauren contra sus labios bajando los besos desde su mentón y deslizando poco a poco hacia abajo. Sin perder el contacto de sus labios con esa delicada y hermosa piel-. Quiero que esta noche hagas todo lo que quieras-su voz fue suave dejando besos arriba del escote con ternura-. Que exploremos juntas lo que te gusta. No quiero que te sientas incomoda con nada de lo que vayamos a hacer. Solo siente.
Camila suspiró sintiendo los besos de Lauren descender muchísimo más hasta llegar a sus pechos los cuales tomó entre sus manos haciendo que su cuerpo se arqueara ante la ola de placer que sintió por su caricias. Aquella noche algo cambiaria dentro de ella. Lo sabía y lo sentía. Algo cambiaria para los dos y Camila esperaba de todo corazón no haberse equivocado en esa decisión. No haberse equivocado al tener esa noche con Lauren. La noche que estaba segura sería la más perfecta de su vida.

"You make it look like it's magic, 'Cause I see nobody, nobody but you"
"Earned It" The Weeknd

—Eres tan hermosa—susurró Lauren mientras sus besos descendían por el vientre de Camila y sus manos apretaban suavemente sus senos que ahora estaban desnudos contra sus manos.
Camila cerró los ojos y un gemido ronco salió de su garganta mientras sus manos acariciaban el cabello de Lauren que estaba deslizando su lengua haciendo contornos alrededor de su ombligo.
—Lauren no lo soporto más—dijo Camila con un suave gemido y Lauren sonrió contra su piel mientras se levantaba un poco acariciando las piernas de Camila aún cubiertas por su sweatpants.
—Voy a quitarte esto—susurró Lauren con sus ojos llenos de deseo mientras se juntaban con los de Camila que la veía hipnotizada con sus labios hinchados por los besos y sus mejillas sonrojadas por el vino y por ese momento tan perfecto.
—Puedes quitarme todo lo que quieras—dijo gimiendo al sentir los labios de Lauren besarle justo en el vientre que quedaba poco a poco al descubierto mientras con sus manos empezaba a quitar su ropa. La ropa interior fue saliendo junto con lo demás mientras escuchaba la respiración de Lauren acelerarse y veía sus ojos admirarla con profunda pasión. Lauren la miraba de una forma en la que nadie la había visto antes.
—Voy a quitarte absolutamente todo—ambas se vieron a los ojos mientras Lauren acariciaba las caderas de Camila ahora desnuda—. Levanta...—Camila hizo lo que le ordenaba y quedó completamente desnuda frente a los ojos hambrientos de Lauren que la veía con profunda pasión.
Los ojos de ambas se encontraron y Camila simplemente se incorporó en la cama totalmente desnuda para tomar el rostro de Lauren y juntar sus labios de nuevo. Lo necesitaba. Estaba simplemente volviéndose loca por esa mujer. Lauren la arrastró hasta dejarla sobre ella acariciando la suave espalda de Camila mientras Lauren sentía cada parte del cuerpo de Camila deseándola locamente con cada respiración.
Sus manos abarcaron su hermoso trasero haciendo que Camila se balanceara lentamente sobre ella mientras la besaba con una abrumadora pasión que ni la propia Camila conocía en ella.
—Estas tan preparada para mí—dijo Lauren mientras sentía los besos de Camila sobre su cuello. Unos besos llenos de pasión para al mismo tiempo tímidos y llenos de ternura.
—Lauren—dijo Camila al oído con la voz ronca pequeños besos en el lóbulo de la oreja bajaban hasta llegar a su hombro mientras ella la envolvía en su abrazo. Las sensaciones eran increíbles. Las dos estaban totalmente perdidas.
—¿Quieres desnudarme? —preguntó Lauren lentamente y Camila se incorporó un poco para verla a los ojos.
—Solo quiero hacer las cosas bien y darte la mejor noche de todas—los labios de Camila estaban hinchados por los besos de Lauren y esta sonrió tomando el hermoso rostro de Camila entre sus manos.
—Con ese cuerpo no existe nada que puedas hacer mal en una cama Camila—dijo Lauren con convicción—. Estoy segura que vas a matarme de placer. Ahora siento que estoy muriendo.
Camila le sonrió tiernamente y le besó el mentón dulcemente y Lauren sonrió.
—Ahora que te parece si terminas de desnudarme para poder sentir tu piel contra la mía sin ninguna barrera entre nosotras.
—Creo que puedo hacer eso—sonrió Camila y Lauren la acarició la mejilla tiernamente viéndola a los ojos.
—Yo también lo creo preciosa—Camila sonrió y volvió a tomar los labios de Lauren en un beso profundo mientras con torpeza acariciaba los costados de la cantante haciéndola gemir contra sus labios.
Las manos de Camila llegaron hasta el cierre de su sujetador y la vio a los ojos mientras liberaba los senos de Lauren gimiendo suavemente al verlos en todo su esplendor. Su mirada se encontró con la de Lauren ambas se veían con total admiración.
—Todos suyos señorita Cabello—dijo Lauren y Camila se mordió su labio inferior sonrojándose preciosamente mientras se incorporaba quedando sobre Lauren desnuda y muerta de deseo.
—Tienes una piel tan suave—susurró Camila mientras con sus manos temblorosas tomaba los senos de Lauren y los acariciaba lentamente haciendo que ella cerrara sus ojos y gimiera fuertemente.
Lauren sintió los labios de Camila de nuevo sobre los de ella mientras se giraban un poco para quedar de costado una frente a la otra sin dejar de besarse. Lauren tomó las manos de Camila y las llevó al broche de sus shorts y Camila no perdió el tiempo entendiendo lo que Lauren deseaba tanto. Era el momento más perfecto de su existencia. Camila podía sentir que estaba siendo transportada a un mundo lleno de sensaciones donde no existía nada más que esa hermosa mujer que estaba frente a ella.
La vida podía ser muy irónica. La vida siempre puede llevarnos por caminos que jamás esperamos cruzar y con los cuales nos podemos sentir incapaces de pasar. Y eso era precisamente lo que sentía Camila mientras Lauren quedaba totalmente desnuda y los cuerpos de ambas se juntaban y las dos gemían en labios de la otra.
Las manos de Lauren acariciaron la espalda de Camila y ambas se vieron a los ojos. No existía un momento más perfecto como ese. La vida la había llevado con Lauren y era el mejor regalo que el universo podría haberle dado. Era destino, era magia.
—La sensación de tenerte en mis brazos es uno de los mejores regalos que me ha dado la vida Camz—los ojos marrones de Camila estaban tan llenos de brillo y tan hermosos como si Lauren acabara de leer sus pensamientos con esas palabras.
—Enséñame como darte el placer que tú te mereces—susurró Camila—. Quiero darte la mejor noche de tu vida, Lauren. Quiero que sientas lo mismo que siento yo cuando me tocas, esta alegría de sentir tus manos tocando mi cuerpo.
—Quiero que esta noche sea solo para ti—dijo Lauren girándola y quedando sobre ella sus cuerpos ansiosos conectados mientras los ojos de Camila parecían dos soles marrones a punto de explotar de deseo.
—Hazme el amor—rogó Camila suavemente y Lauren simplemente se inclinó sobre ella tomando sus labios de nuevo y dejándose llevar por la pasión—. Por favor...
—No tienes que rogar bonita—dijo Lauren contra su cuello y se dirigió al lóbulo de la oreja para darle un suave mordisco sintiendo el cuerpo de Camila moverse bajo el de ella—. Voy a darte el mejor orgasmo de tu vida. Y no solo uno, te haré el amor toda la noche.
Lauren bajó un poco sus labios mientras con su lengua trazaba un camino de besos húmedos y el cuerpo de Camila se movía bajo ella mientras de su boca se escuchaban grititos de placer mientras Lauren avanzaba sus cuerpos rozándose era la sensación más hermosa de todas.
Camila cerró los ojos en el momento en que los labios de Lauren se encontraron con sus senos y gimió de placer al sentir la suave lengua de Lauren dibujar el contorno de cada uno con la mayor de las delicadezas, venerando cada parte de su piel que era acariciada.
Camila sintió un fuego interior que jamás en toda su vida había sentido. Aquello era precioso y lo estaba viviendo con Lauren. Con esa hermosa y talentosa mujer que le había robado la respiración por largos días.
Si era sincera consigo misma, Camila sabía que desde el primer día Lauren la había cautivado. Era una gran admiradora de su voz y su trabajo. Y escucharla, verla, conocerla, había sido uno de los mejores regalos de su vida. Jason por una vez en su vida había hecho algo bien. Le había dado la oportunidad de vivir aquel momento. Ese momento mágico que le estaba regalando esa mujer hermosa que había tomado sus manos y las había entrelazado con las de ella mientras seguía jugando con sus senos.
Los labios de Lauren bajaron de nuevo dejando una línea húmeda mientras sus manos se soltaban haciendo que Camila rápidamente enterrara sus manos en el cabello de Lauren acariciando suavemente.
—Tienes un sabor delicioso—dijo Lauren besándole lentamente el ombligo haciendo que Camila arqueara su cuerpo mientras su centro se conectaba con los senos de Lauren haciendo que ambas gimieran—. Quiero probarte. Déjame probarte princesa.
—Lauren...—fue la única respuesta de Camila mientras los besos de Lauren descendían más y más hasta llegar a ese lugar que tanto la necesitaba. Lauren le abrió las piernas lentamente y Camila vio como los ojos verdes se volvían totalmente oscuros admirándola. Sus ojos se encontraron por unos segundos y ambas se sonrieron. Después de eso Lauren se inclinó para posar sus labios justo en ese lugar en el cual Camila por primera vez en su vida se moría por ser acariciada. La lengua de Lauren la acarició haciendo que Camila gritara fuertemente apretando las sábanas donde ahora descansaban sus manos. Iba a morirse de placer—. Oh, Lauren—dijo jadeando.
—Eres lo más delicioso que he probado en mi vida—dijo Lauren separándose un momento y acariciándola lentamente con uno de sus dedos. Lauren se sentía completamente torpe en cuanto a Camila. Su boca volvió a descender mientras la escuchaba gritar—. Eso es preciosa—dijo Lauren contra su centro—. Grita para mi bonita.
Camila sentía que moría. ¿Qué era aquello? Jamás en su vida había sentido algo así. Jason nunca la había acariciado de esa forma. El rostro de Jason pasó por su mente un momento y sintió que se tensaba recordando esas noches en las que la había golpeado por no ser lo que esperaba en la cama. Por ser simplemente una frígida e inútil como él decía.
Camila vio el techo de la habitación con sus ojos entrecerrados sintiendo que su cuerpo era desgarrado por olas de placer que pasaban desde la punta de sus pies y terminaban dándole descargas en su cerebro que provocaba que gritos salieran de su garganta. Camila jamás gritaba de placer. Camila jamás había sentido nada ni remotamente parecido a lo que sentía en ese momento.
Sus manos temblorosas buscaron el cabello de Lauren mientras Lauren ocupaba sus dedos para tener un mejor acceso a ese lugar que estaba deseoso de ella.
¡¡Lauren Jauregui estaba haciéndole el amor!! gritaba el cerebro de Camila en una muda fascinación que sus labios ocupados con sus gritos y gemidos no podían pronunciar, mientras su cuerpo empezaba a convulsionar de placer.
—Lauren—susurró Camila moviendo su cuerpo contra la boca de Lauren que simplemente gimió al sentir como las caderas de Camila se movían al ritmo de sus caricias.
—Eso es cariño—dijo Lauren sonriendo mientras con la punta de su nariz acariciaba ese lugar que tanto había saboreado—. Te das cuenta como si puedes sentir. No hay nada malo contigo eres hermosa, cariñosa, receptiva. Eres una mujer apasionada, que me está volviendo loca—Lauren suspiró besando tiernamente el centro de Camila—. Estas tan mojada y lista para mí.
—Lauren—dijo entrecortadamente—. Me voy a morir—Lauren sonrió contra su centro de placer haciendo que Camila gritara perdida en sus caricias.
—Qué forma tan deliciosa de morir, bebé—dijo apasionadamente Lauren—. Te vas a morir con mi nombre en tus labios y mis labios en tu cuerpo—Camila gimió sintiendo como la lengua de Lauren volvía a su tarea y sus manos acariciaban sus caderas pegándola contra ella.
Loca: Persona que experimenta un sentimiento de forma muy intensa o pasional y actúa de forma poco serena o razonable.
Locura: Acción imprudente, insensata o poco razonable que realiza una persona de forma irreflexiva o temeraria.
Camila gritó fuertemente mientras un fuerte espasmo traspasaba su cuerpo y este se arqueaba contra la boca abierta de Lauren que no paraba de acariciarla. Camila sabía que aquello era una completa locura. Lauren y ella estaban entrando a un callejón sin salida, pero simplemente era lo más espectacular de su vida. Se había vuelto loca por Lauren, completa y absolutamente loca por ella.
—Termina para mí cariño mío—dijo Lauren desesperada y el grito desgarrador de Camila llenó la habitación mientras un orgasmo fabuloso se apoderaba de su cuerpo.
Lauren sonrió mientras empezaba a besar los muslos de Camila y sentía que se convulsionaba de placer. Que hermosa locura. Que perfecta era. Su hermosura hacia que el corazón de Lauren se agitara en su pecho al verla gemir de placer. Sus labios subieron y sintió las suaves manos de Camila tomarla de los brazos y urgirla a subir. Los labios de ella se encontraron con los suyos y en ese momento se dio cuenta de las lágrimas que corrían por esas lindas y suaves mejillas.
—No llores bonita—dijo Lauren sintiendo como Camila la abrazaba fuertemente contra su cuerpo—. No llores bebé.
Camila la pegó a ella rezando porque ese momento no acabara nunca.
—You make it look like it's magic, 'Cause I see nobody, nobody but you—cantó Lauren besándole lentamente la mejilla mientras sentía los labios de Camila sobre su hombro besándola con cariño.
I'm never confused
Hey, hey
I'm so used to being used
Las manos de Camila acariciaron la espalda de Lauren mientras escuchaba esa hermosa voz que le cantaba en el oído perdiéndose en su sonido. Que hermosa realidad. Que perfecta.
—Eres perfecta—susurró Camila besándole el hombro con profunda ternura mientras sus cuerpos con una capa de sudor se balanceaban creando una fricción deliciosa. Mientras volvían a hacer el amor esta vez las dos juntas. Ascendiendo esa cuesta que poco a poco las llevaría a la locura.
So I love when you call unexpected
'Cause I hate when the moment's expected
So I'ma care for you, you, you
I'ma care for you, you, you, you, yeah
—Me vuelves loca—gimió Lauren mientras su cuerpo empezaba a moverse sobre el de Camila y sus bocas volvían a encontrarse en un beso apasionado.
Cause, girl, you're perfect
You're always worth it
And you deserve it
The way you work it
'Cause, girl, you earned it
Girl, you earned it, yeah
You know our love would be tragic
So you don't pay it, don't pay it no mind, mind, mind
We live with no lies
Hey, hey
You're my favorite kind of night
On that lonely night
We said it wouldn't be love
But we felt the rush
It made us believe it was only us
Convinced we were broken inside, inside
—Girl you're perfect—dijo Lauren mientras sentía como sus cuerpos colapsaban de pasión mientras los movimientos se hacían más y más fuertes. Sus centros encontrándose y llenando de placer la habitación. Gritos, suspiros entrecortados, jadeos y gemidos.
—No pares—dijo Lauren pasando la lengua por el cuello de Camila mientras ambas se movían fuertemente una contra la otra—. No te detengas jamás.
—No pienso hacerlo—la voz de Camila era ronca—. Eres lo más hermoso que me pasó en la vida Lauren—Lauren cerró los ojos y gimió mientras los abría de nuevo la veía los hermosos ojos de Camila. Sus manos volvieron a encontrarse y ambas la entrelazaron mientras se veían. Lauren las pasó sobre le cabeza de Camila mientras sus movimientos se hacían más rápidos.
—¿Te gusta? —preguntó con pasión y Camila la vio con lágrimas aun en sus hermosos ojos asintiendo—. Eres perfecta y eres apasionada. Jamás me habían hecho el amor así. Eres mi primera vez Camila—susurró Lauren contra los labios de ella tomándolos en un dulce beso que fue recibido con la misma pasión—. Esto es completamente real y hermoso.
—Lauren te quiero...—susurró Camila con sus voz casi inaudible mientras Lauren sentía un temblor extendiéndose en todo su cuerpo. Esas palabras eran tan ciertas. Había aprendido a querer a esa mujer que en tan poco tiempo se había metido en su vida quebrando todo su mundo construido y demostrándole que la vida era hermosa que valía la pena vivir si la vida regalaba momentos como aquel.
—Juntas...—susurró Lauren—. Perdámonos juntas y toquemos el cielo bonita.
—Juntas—asintió Camila besándola lentamente—. Juntas.
Ambas sintieron el principio del orgasmos quemar su cuerpo hasta volverse un estallido que las hizo volar a otro universo. Perdidas la una en la otra llegando a la cima del placer al mismo tiempo mientras sus labios se encontraban conteniendo los gritos de ambas. Y sabiendo que esa noche se amarían una y otra vez.
Las dos sabían que el amanecer las golpearía fuertemente pero no pensaban en el mañana, estaban viviendo el presente y en ese momento todo era perfecto. Locas la una por la otra, viviendo una noche de locura que sin saberlo marcaría sus vidas para siempre.

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Capítulo 23: "Imposible de Olvidar"

Mensaje por Admin el Dom Jul 16, 2017 12:17 pm

"Si pudiera pedirle a la vida el momento perfecto sería ese. El momento de pasear por las enormes praderas mientras el sol se posaba en lo alto dándole la bienvenida a un nuevo día. Era el momento en que giraba y a mi lado estaba ese jinete que yo adoraba en silencio. Pierre me acompañaba por las mañanas a dar mis paseos. Siempre taciturno y serio, educado y amable. Era el hombre perfecto. El hombre al que yo poco a poco estaba empezando a amar. Un amor en silencio"
"Amanecer en Vancouver" escrito por Camila Cabello.

El reloj seguía corriendo mientras dos mujeres seguían con sus cuerpos entrelazados y saciados. Los dedos de Lauren lentamente acariciaron el cabello de Camila que permanecía con el rostro enterrado en su cuello y dándole suaves besos en él. La mano de Lauren descendió por la espalda de Camila acariciándola con sus uñas lentamente de arriba abajo y la escuchó reír suavemente.
—Me gusta mucho tu risa—susurró Lauren y sintió los labios de Camila besar lentamente su mejilla. Besos húmedos y tiernos.
—Es imposible no reír—dijo Camila con voz ronca moviéndose en los brazos de Lauren—. Es imposible no hacerlo cuando acabo de pasar la mejor noche de mi vida.
Lauren se movió lentamente para quedar el nivel de Camila. Los ojos de ambas se encontraron y Lauren se perdió en esos hermosos ojos marrones que la veían con la mayor de las ternuras.
—¿Te gustó? —susurró Lauren acariciándole la mejilla—. Quiero que seas completamente sincera conmigo.
—Me encantó—dijo Camila con profunda dulzura acercándose a Lauren hasta rozar su nariz con la de ella—. No cambiaria absolutamente nada de lo que acabamos de vivir, Lauren. Fue mágico y maravilloso.
—Desde la primera vez que te vi—la voz de Lauren fue suave y tierna haciendo que los sentidos de Camila volvieran a derretirse ante su suave caricia en su mejilla— me fije en ti como mujer—suspiró Lauren—. Supe que eras la mujer más linda que había visto en mi vida.
—Si te soy completamente sincera jamás pensé que pudiera llegar a sentir algo como esto—afirmó Camila—. Mucho menos que fuera con una mujer.
—¿Nunca te habías fijado en una mujer antes? —preguntó Lauren mientras entrelazaban sus piernas aun desnudas y se veían a los ojos.
—Me había fijado en alguna mujer hermosa—dijo delineando las cejas de Lauren con su índice con profunda dulzura—. Era capaz de decir que eran bonitas, pero jamás había tenido pensamientos sexuales con ninguna de ellas antes.
—¿Qué es diferente conmigo? —dijo Lauren suavemente y Camila simplemente permaneció callada sin saber cómo responder a esa pregunta—. ¿Es porque yo he estado con mujeres antes?
—Tienes algo que simplemente me cautivó desde el primer momento—Camila guardó silencio unos minutos—¿Has tenido alguna relación con otra mujer? —susurró Camila sin saber porque sintiéndose totalmente incomoda con ese tema. Vio los ojos de Lauren decaer un momento y luego sus labios embozar una triste sonrisa.
—Mi pasado no es fácil—suspiró Lauren—. He tenido una vida muy dura en algunos aspectos. Y mi pasado con las mujeres es uno de esos momentos difíciles. Me di cuenta muy joven que tenía preferencia por las mujeres, pero jamás se lo dije a nadie, ni siquiera a mi madre—Camila se acomodó escuchándola—Tú y Mani son las únicas dos personas del mundo que lo saben. Tú eres la primera persona que lo sabe por mí.
—¿Mani? —susurró Camila. Lauren se acomodó y Camila se abrazó a ella sin querer despegarse ni un poco de su cómodo y suave cuerpo. La cabeza de Camila quedó justo en el cuello de Lauren como minutos antes y ella empezó a darle suaves caricias en el cabello.
—Normani—dijo Lauren—. Es una de mis coristas y mejor amiga. La morena muy guapa.
—Claro...—dijo Camila suavemente—. La recuerdo de cuando fui a verte en concierto. Es muy guapa.
—Es muy linda—corroboró Lauren.
Un suspiro suave salió de sus labios mientras sus ojos veían el techo de la habitación y sentía ese cuerpo cálido y dulce a su lado. Su mano bajó acariciando la espalda de Camila y escuchó como gemía suavemente de placer por sus caricias. Tenía un cuerpo receptivo y hermoso.
—Cuando mi madre murió dos años atrás mi vida cambio por completo, Camz—dijo Lauren suavemente—. Mi madre era lo único que tenía en la vida. Era la que me mantenía con los pies en el suelo. Esa persona que con solo su presencia te hace sentir valiosa y especial—la abrazó contra su pecho tiernamente—. Así como me haces sentir tú.
Camila suspiró y se inclinó para tomar la boca de Lauren en un beso tierno mientras lentamente se colocaba sobre ella. Lauren la abrazó contra su cuerpo sintiendo su peso sobre ella y sonriendo tiernamente.
—Tú también me haces sentir muy bien—la voz de Camila fue tierna—. Eres como mi ángel de ojos verdes. Un ángel que vino a rescatarme de lo que estaba viviendo y me llevó al cielo con caricias y dulzura.
—No soy un ángel, ni estoy cerca de serlo—susurró Lauren—. Pero me gusta escucharlo de tus labios. Me gustas mucho, Camila. Hay algo en ti que me tiene completamente fascinada. Siento cosas que no sentía desde hace mucho tiempo atrás.
—Creo que entiendo perfectamente la sensación—volvió a darle un tierno beso antes de continuar—¿De qué murió tu mamá? —dijo Camila dulcemente
—Tenía cáncer—Lauren dijo tristemente—. Muchas veces el dinero no puede darnos todo lo que queremos—su mano acarició el cabello de Camila—. Pude ayudarla a tener una mejor calidad de vida, pero no pude curarla.
—Lo siento mucho—le dio un tierno beso en el pecho y Lauren suspiró.
—La vida muchas veces hace cosas que no nos podemos explicar. En mi caso me quitó a lo único que yo adoraba más que a mi vida en esos momentos. Y simplemente me perdí. Caí en un mundo que no le deseo a nadie.
—¿A qué te refieres? —preguntó Camila.
—¿No lo sabes aún? —dijo Lauren sorprendida—. Pensé que lo podrías haber escuchado en algún lugar.
—La verdad es que soy muy fan tuya—dijo Camila tiernamente contra el pecho de Lauren mientras se abrazaban—. Pero lo que más me atraía de ti era tu talento. No leía cosas de tu vida personal. Jamás me ha gustado enfocarme en lo malo de las personas que admiro.
—Ojala todos los fans fueran como tú y solo se enfocaran en lo positivo—Lauren le dio un tierno beso en la cabeza y aspiró su olor—. ¿Y ahora solo te atrae mi talento?
—Me atraes tú, Lauren—susurró Camila sonrojándose sin poderlo evitar aunque Lauren no pudiera verla. Estaba allí, abrazada a Lauren Jauregui después de hacer el amor con ella.
—Yo creo que eres una mujer preciosa—dijo Lauren—. Esa piel tan suave, esos ojos tan hermosos y expresivos y ese cuerpo increíble. Tienes algo muy parecido a la perfección para mi Camila Cabello.
—Yo siempre me detenía a escucharte tocar el piano—dijo Camila haciendo dibujos con su dedo sobre el pecho de Lauren justo sobre su corazón—. Me encantaba escuchar tu voz.
—Y yo me detenía para verte escribir—sonrió—. Te ves tan hermosa cuando te concentras al escribir y arrugas la nariz y te muerdes el labio mientras lo haces—sonrió tiernamente—.Somos un par muy interesante—dijo Lauren riendo quedamente mientras acariciaba la mejilla de Camila.
—Si...—dijo Camila suavemente.
Ambas mujeres suspiraron mientras se abrazaban y guardaron silencio unos minutos. Era un silencio cómodo mientras se abrazaban tiernamente una contra la otra.
—Consumí drogas durante un año entero—dijo Lauren rompiendo el silencio y Camila simplemente se pegó más a ella dándole su apoyo.
—¿Qué pasó? —susurró.
—Después de que mi madre murió me perdí. Empecé a beber y a consumir drogas y allí explote mi gusto por las mujeres. Fui a todos los clubs que te puedes imaginar y pague grandes sumas de dinero para que no hubieran fotos ni escándalos sobre lo que pasaba.
—¿Clubs? —preguntó Camila—. ¿Qué tipo de clubs?.
—Clubs de nudistas en su mayoría—dijo Lauren suavemente y Camila guardó silencio—. Así fue como conocí a Mani—Lauren suspiró—. Ella fue una de las chicas que yo invite a pasar la noche conmigo. Era también adicta y a cambio de droga aceptó acostarse conmigo, era una de las bailarinas.
Camila sintió un nudo en la garganta imaginándose a Lauren en ese mundo tan oscuro. Un mundo que era justo como su vida tan solitaria y horrible.
—¿Ella y tú...? —preguntó Camila y Lauren la interrumpió.
—En realidad no lo recuerdo—dijo Lauren—. Esa noche que la conocí llegamos a mi hotel y Mani me pidió droga. Las dos empezamos a consumir pero algo fue mal con Mani. Ella en el club ya había tenido algunas dosis antes de irse conmigo y al llegar al hotel y al seguir consumiendo tuvo una sobredosis. Yo estaba muy pasada también pero no sé cómo pude levantarme y me di cuenta a tiempo de lo que pasaba. Con mi staff la logramos llevar a tiempo al hospital y todo se manejó con sumo cuidado para que los medios no se enteraran. Luego de eso pues yo me sentí muy responsable y le ofrecí trabajo.
Lauren guardó silencio otro momento sintiendo los suaves besos de Camila. Sus ojos se cerraron ante la dulzura.
—Debió ser un momento muy duro para ti—dijo Camila y Lauren asintió.
—Creo que me convertí en mi padre—susurró Lauren—. Llevaba una vida de excesos y las cosas se estaban saliendo de control y con lo que le hice a Normani me sentía muy mal. Mani era el único soporte de su familia. Ella tiene una historia muy similar a la tuya. Su padre las golpeaba a ella y a su madre y cuando ambas huyeron de la casa Mani tuvo que empezar a trabajar. Iba a sus clases de danza pero la situación económica cada vez se fue volviendo más pesada y ella tuvo que buscar trabajo.
—Y ahora puede compartir escenario con una de las mejores cantantes de la década—dijo Camila suavemente—. La vida da muchas vueltas cuando no te ha premiado desde la infancia. ¿Por qué la mayoría de personas que alcanza el éxito tiene que pasar por tantos problemas?
—Puede ser que sea como la vida te premia cuando eres capaz de resistir sus altas y bajas—susurró Lauren—. Créeme que a mí la vida me ha enseñado mucho. Me dio la oportunidad de seguir adelante y de salir de ese mundo. Si no hubiera sido por Ryan creo que aun seguiría perdida.
—¿Ryan? —preguntó Camila.
—Digamos que después de lo de Mani yo seguí consumiendo—susurró Lauren—. No con la misma frecuencia pero si lo hacía muy seguido. Había un vacío enorme en mi vida que era difícil de llenar y me sentía muy sola. ¿No te ha pasado? Estar rodeada de gente pero al mismo tiempo sentir que no tienes a nadie.
—Me ha pasado—dijo Camila— Creo que prácticamente toda mi vida, Lauren.
—Hubo un fiesta de una de mis mejores amigas Dinah Jane...—Camila se sorprendió.
—¿La cantante? —Lauren asintió sonriendo un momento.
—Al principio Dinah también era mi corista—susurró—. Pero su talento y su voz merecían mucho más—suspiró—. Hable con unos amigos y rápidamente empezaron a trabajar con ella y ahora pues...es Dinah Jane Hansen. La famosa cantante. Tiene un éxito impresionante. Su voz es espectacular—dijo Lauren con genuina admiración haciendo sonreír a Camila—. He intentado que Mani también tenga su oportunidad, pero ella rechaza la idea.
—Quizás no quiera dejarte—susurró Camila.
—Más bien creo que tiene miedo de no poder hacerlo sola—Lauren acarició la espalda de Camila dulcemente sintiendo sus suaves curvas—. No es fácil manejar la presión y Mani cree que aún no está lista para salir al mundo. Ryan y yo hemos intentado convencerla. Los tres pasamos por un periodo de rehabilitación muy grande.
—¿Ryan también consumía? —Lauren negó rápidamente.
—No—dijo Lauren—. Él solo estuvo con nosotras dándonos su apoyo. Después de la fiesta de Dinah yo me fui conduciendo e iba muy borracha—suspiró— Tuve un accidente y termine detenida—Camila se sorprendió—. No hubo muertos, pero esta vez los medios me hicieron pedazos al darse cuenta de mis adicciones. Mi abogado defensor fue Ryan. Con él habíamos sido amigos muchos años antes en Miami y nos habíamos separado cuando yo salí. Y nos volvimos a encontrar. Y bueno una cosa llevó a la otra y nos casamos hace un año.
—Y se enamoraron—terminó Camila suavemente haciendo que Lauren guardara silencio y pensara mucho en sus palabras.
—Sinceramente creo que yo no soy de las personas que se enamoran apasionadamente. A Ryan lo quiero mucho pero creo que no existe ese amor eterno del que se habla en los libros. Son solo historias.
—Creo que hablas con la persona equivocada—susurró Camila.
—Tú escribes sobre el amor—susurró—. ¿Crees en él?
—Creo que en algún lugar del mundo existe una persona ideal para un cierto grupo de personas—"menos para mí" dijo Camila en su mente.
—¿Jason es tu persona ideal? —Camila guardó silencio y Lauren simplemente suspiró—. Lo siento. Eso estuvo fuera de lugar.
—No tienes porque sentirlo—susurró Camila—. Yo entiendo, es solo que yo pensé que estabas completamente enamorada de Ryan—Lauren suspiró viendo hacia la ventana.
—No quiero hablar de ellos, Camz—dijo Lauren—. No mientras las dos estamos en la cama desnudas después de haber hecho el amor.
Ambas se dieron cuenta rápidamente de la situación tan poco usual que estaban viviendo. La realidad finalmente las había golpeado. Existían un Jason y un Ryan. Las dos estaban casadas. Las dos habían sido infieles esa noche.
—Lo que vivimos esta noche fue espectacular y hermoso—dijo Camila suavemente y Lauren supo inmediatamente lo que venía después—. Pero es algo que no podremos volver a repetir.
—Lo entiendo—dijo simplemente Lauren y Camila suspiró—. Entiendo que no quieras volverlo a vivir.
—No lo digo porque no me gustara, Lauren—se corrigió rápidamente Camila y subió un poco para ver los ojos dolidos y hermosos de Lauren—. No pienses que lo que paso aquí fue solo como un experimento para mí.
—¿Fue acaso otra cosa? —susurró Lauren y Camila suspiró separándose un momento de Lauren para colocarse a su lado viendo hacia el techo—. A ti no te gustan las mujeres, Camila. No fuiste capaz ni responder la pregunta que te hice antes.
—Sabes perfectamente porque lo digo—la voz de Camila fue suave—. Porque tú tienes a un hombre que te ha apoyado en los momentos más difíciles y no quiero que las cosas se arruinen entre ustedes por algo que...solo fue cosa de una noche.
—¿Las cosas se arruinen entre él y yo? —dijo Lauren suavemente y se giró para verla a los ojos—. Sé que lo de nosotras solo podía limitarse a esta noche, Camz. Cuando ellos vuelvan no podremos, aunque quizás pudiéramos intentar...
Camila suavemente puso un dedo sobre los labios de Lauren y negó con la cabeza viéndola con tristeza.
—No creo que podamos seguir en esto si vamos a estar viviendo juntas durante dos meses—susurró Camila—. Ryan tiene mucha suerte y es un hombre maravilloso que merece a una mujer maravillosa como tú. No sería justo para él, Lauren.
—Tienes razón—susurró ella contra su dedo y le dio un suave beso—. ¿Pero cómo puedo huir de esto que siento? ¿Tienes una idea de cuánto me gustas?
—No quiero que pongamos en peligro esto que tenemos—dijo tiernamente—. No quiero que perdamos esta armonía y esta asombrosa conexión que existe entre nosotras dos. Y si seguimos en esto tarde o temprano las cosas van a terminar mal entre nosotras.
—Yo te prometí que nada iba a cambiar, Camz—suspiró Lauren—. Al amanecer seguiremos siendo las mismas amigas de siempre—dijo acariciándole los labios tiernamente—. Te lo prometo.
Camila suspiró viéndola a los ojos y sin pensar en nada se acercó juntando sus labios. Las dos se besaron profundamente mientras Camila lentamente se subía sobre Lauren.
—Pero aún quedan muchas horas—susurró Lauren sobre sus labios y Camila sonrío asintiendo.
—¿Qué podríamos hacer en ese tiempo? —susurró Camila sonriendo y Lauren también la acompaño—. Creo que es mi turno. Enséñame como...
—Tengo muchas cosas en mente que podrías hacer bonita—Camila la vio con afecto y se volvieron a besar olvidándose del mundo que las rodeaba. Y quizás solo por esa noche viviendo en su mundo ideal. Ese mundo ideal donde ambas hacían el amor. Donde estaban esperando el amanecer para posiblemente olvidar todo.
La definición de olvidar nos dice que es el "Perder la memoria o recuerdo de una cosa". Y esa noche ambas sabían que jamás podrían olvidarla, nunca. Lauren cerró los ojos sintiendo las caricias de Camila que poco a poco iba besando todo su cuerpo y sus besos bajaban poco a poco volviéndola loca.
Definitivamente aquella noche sería imposible de olvidar.

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