Anochecer Eterno

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Anochecer Eterno

Mensaje por Admin el Jue Ago 17, 2017 6:09 am


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Re: Anochecer Eterno

Mensaje por Admin el Jue Ago 17, 2017 6:10 am

La mayoría de las noches camino por las calles oscuras de Miami en busca de algún aperitivo o simplemente matando el tiempo hasta que el amanecer esté a punto de salir y tener que volver a casa para ocultarme de los rayos del sol resplandeciente que quema sin consideración alguna mi pálida piel. Y esta noche, era una de esas.
Entro a la ducha sin importar si el agua esta fría o caliente, realmente no importa, ya no. Después de unos diez minutos decido que ha sido suficiente aseo y tomo la toalla para secar las gotas que resbalan por mi cuerpo. Tomo lo mismo de siempre, unos jeans de cuero negro, una camisa a cuadros roja junto con mis botas negras estilo militar.
Coloco un poco de delineador negro para resaltar el verde de mis ojos volviendo mi mirada más penetrante y atrayente, el labial es rojo y como siempre, omito el detalle de ponerme algún tipo de rubor o algo por el estilo. Realmente no lo necesito y por la noche no hace falta.
Tomo mi chaqueta negra mientras observo la hora en el reloj que descansa junto a mi cama, 22:45 marca, la hora perfecta. Tomo mis llaves y salgo de mi hogar, si es que aun puedo llamarlo así.
Llegar al centro de la ciudad me toma no más de veinte minutos, es una de las ventajas. Observo los lugares con luminosos letreros invitando a la gente a que entre para divertirse un rato me veo tentada en más de una ocasión pero decido desistir, necesito cenar primero antes de cometer alguna locura.
Camino un poco más, hasta llegar a una de las calles menos transitadas de la ciudad. Sintiendo en mis entrañas el peligro que abraza este lugar. Paso a paso, respiro tras respiro, sola en medio de la nada.
-Miren que tenemos aquí… -escucho la voz de alguien detrás de mí -¿Te has perdido, bombón? –Desagradable, si… pero algo es algo.
-Yo… no… si… no sé –hago que mi voz tiemble.
-Yo puedo ayudarte –se acerca y siento tanta repulsión.
-No me haga daño –me veo tan indefensa.
Le veo levantar una ceja y sé que está a punto de hacer su movimiento, es lo típico. Coloca su mano en mi hombro derecho y me acorrala contra la pared del callejón a mi derecha. Alejo mi rostro fingiendo sollozar y pidiendo clemencia. Internamente rio, como si este tipo con pinta de matón pudiera hacerme algo realmente.
Dejo que mi cabello esconda mi rostro al ladear la cabeza hacia un lado, fingiendo cada vez más un llanto inexistente y él parece no darse cuenta, nunca se dan cuenta de nada. Siento su respiración en mi cuello, su mano bajar lentamente por mi brazo y junta su cuerpo cada vez más, es asqueroso, puedo sentir su erección atrapada en sus pantalones.
Asco, que rápido pueden excitarse los hombres. Repito, asco.1
Mi llanto poco a poco comienza a cambiar a una risa totalmente profunda y perversa, levanto el rostro lentamente y dejo que mire mi sonrisa junto con mi blanca y perfecta dentadura. Con un movimiento rápido cambio posiciones, ahora es él quien está entre la pared y mi cuerpo sin escapatoria alguna. Mi mano en su cuello, con un simple apretón podría acabar con su vida de una vez, pero necesito algo de él primero.
-¿¡Pero qué demonios!? –comienza a forcejar contra mi mano y yo simplemente lo levanto del suelo, a veces amo tanto esto.
-Creo que alguien está en problemas –levanto una ceja mientras lo bajo hasta que sus pies logran tocar el mojado piso de nuevo.
-Yo-o… yo so-olo qu-uer-ia… ay-yud-ar –apenas y puede hablar, maldita basura.
-Lo harás, créeme que lo harás –sonrió y muerdo.
Grita al sentir mis colmillos hundirse en su cuello, ugh, tiene un poco de tierra. Comienza a forcejear para intentar alejarme pero es inútil no tiene la fuerza necesaria para siquiera moverme un centímetro. Un gemido ronco sale de mi pecho al sentir la sangre acariciar mi lengua, no es la mejor que pueda haber, puedo sentir las toxinas de tantas drogas y alcohol que la han perjudicado pero aun así es capaz de darme esa satisfacción de saciar mi sed.
Poco a poco su cuerpo va quedándose sin fuerza, puedo sentir como su vida se va apagando sin más y me tiene sin cuidado. Hace mucho tiempo dejo de importarme realmente este tipo de asuntos. Ahora, simplemente busco saciar mi sed escogiendo como mis victimas a personas que nadie extrañaría.
No soy alguna clase de superhéroe, porque esto lo hago por mi propio beneficio, pero quiero creer que tampoco soy el monstruo sin alma que mis acciones y procedencia me hacen parecer. No tomo a los inocentes, solo a aquellos desalmados que sin duda alguna se aprovecharían si tuvieran la oportunidad.
Succiono las últimas gotas de su interior y lamo el hilo de sangre que cae por su cuello, no puedo desperdiciar nada. Me encantaría poder tirar su cuerpo al bote de basura que está cerca, pero si lo hago tendría que irme de aquí y este a decir verdad, sigue siendo mi hogar aun.
Me alejo y observo su rostro pálido y sin vida, sus ojos están muy abiertos y sin enfoque alguno. Arrugo la nariz ante la imagen, tiro su cuerpo sobre mi hombro para luego caminar hacia el fondo del callejón con salida a algún lugar oscuro mientras limpio la gota de sangre que resbala por mi labio con un dedo, lo chupo, como dije, no desperdicio absolutamente nada.
Camino por las sombras hasta mi casa, agradeciendo que este a las afueras de la ciudad donde casi nadie transita. Entro por el acceso trasero para bajar directamente hacia la bodega que tengo debajo del sótano, nunca se puede ser demasiado discreta. Dejo el cuerpo inerte en una mesa de metal, más tarde regresare para solucionar este… asunto.
Comienzo a sentir como la sangre hace que mi cuerpo pese un poco más, como las sensaciones regresan, dejándome imaginar al menos un momento que sigo siendo humana. Tomo un gran respiro, ahora necesitando un poco.
Trueno mi cuello mientras camino para entrar a uno de los lugares más exclusivos de Miami, el famoso “Mynt Lounge”, necesito una distracción. Llego a la entrada y en cuanto el guardia me ve sonríe retirando la cadera que impide el acceso a la plebe para dejarme entrar, asiento con la cabeza mientras discretamente golpeo su pecho un momento y acomodo unos billetes, digamos que tenemos un trato.
El ruido de la música azota el lugar por completo, sonrió. Perfecto. Algunas personas me reconocen al ir adentrándome más al lugar, ¿Qué puedo decir? Creo que tengo una pequeña fama gracias a la compañía que la familia fundo cuando el primer Jauregui llego aquí, la cual paso a mi poder cuando mi padre y toda la familia murió.
Sacudo la cabeza, no es momento de pensar en eso.
-¡Lauren! –escucho por sobre la música.
-Natalia –sonrió al ver cómo llega junto con Zoey, su novia. Ambas con radiantes sonrisas en sus rostros.
-¿Te nos unirás esta noche? –pregunta con voz melosa la más pequeña.
-Tal vez, si se portan bien –les guiño un ojo y sigo mi camino hasta la zona Ultra, bueno, ser rica tiene sus ventajas aun cuando no sea humana.
Subo las escaleras y el guardia sonríe al verme, sus noches se alegran cuando me ven aparecer por este lugar. Regresan a casa con el bolsillo lleno de unos cuantos billetes grandes, supongo que es mi buena acción del día, o más bien de la noche.
Llego a la mesa que prácticamente es reservada para mí y me siento observando como un grupo pequeño de gente baila en la pista de esta zona. Conozco a todos, hijos de papi que creen que con él dinero pueden tenerlo absolutamente todo y lo admito, he tenido una que otra aventura de una o dos noches con algunos pero algo me ha traído hasta aquí esta noche aun sabiendo que no encontraría nada nuevo.
Una camarera se me acerca para pedir mi orden, es nueva, pues todas saben que realmente nunca tomo nada, a menos que sea del tipo de aperitivo que cene antes de venir a este lugar pero dudo mucho que tengan.
Se disculpa antes de dar media vuelta y retirarse, regreso mi mirada a la pista de baile y mi poca respiración se corta, ¿Quién es ella? Nunca antes la había visto aquí o en algún lugar de Miami y he recorrido toda la ciudad de norte a sur, este a oeste y nunca antes la había visto. Puedo apostar todo mi dinero a que si mi corazón aun latiera, estaría como loco en este momento. No puedo apartar la mirada de ella y sé que puede sentirme observándola, su lenguaje corporal me lo dice y su pulso ha cambiado. Necesito saber quién es.
Ella ríe con el pequeño grupo de personas que está bailando, muerde su lengua dejándome ver esa acción y sintiendo como mi cuerpo reacciona ante ella. Por primera vez en mucho tiempo me siento realmente humana. Agito la cabeza un momento, no, esto es por haber cazado antes de haber venido aquí, esa es la verdad.
Siento como una pequeña cantidad de saliva se forma en mi boca y trago difícilmente sin dejar de mirarle. Ella me acompañara esta noche, levanto una ceja, paso mi lengua por mis labios y me dirijo hasta ella.
Conforme me acerco puedo sentir como si algo dentro de mí se alterara, como si mi corazón latiera de nuevo y no puedo entenderlo. Ella me mira y su mirar chocolate me roba la poca respiración que tengo.
-Hola –sonrió al estar frente a ella, se sonroja y mis encías comienzan a picar.
-Hola –su voz es delicada.
-Debemos irnos Camila –una chica detrás de ella le informa y estoy por arrancarle la cabeza.
-Lo siento –Se despide apenada para luego alejarse de la pista siguiendo a aquella chica. ¡Maldita sea! –¿Quién es ella? –escucho como le susurra a su amiga antes de voltear el rostro para verme de nuevo.
-Lauren Jauregui, ten cuidado Mila, no tiene muy buena reputación -¿¡Quien se cree esa chica para decirle de mi reputación!? ¿¡Ah!?
Estoy furiosa por su intromisión. Las sigo hasta la salida sin que se den cuenta, pude notar un par de veces como esa chica Camila giraba el rostro para buscarme, pero al ver que no estaba por ningún lado desistió.
Suben a un taxi, cierro los ojos para concentrarme y escuchar la dirección, será más fácil que intentar ir corriendo detrás de ellas. Abro los ojos al recordar aquella casa y camino lentamente de nuevo por las calles de esta ciudad para llegar hasta allí.
Justo cuando voy llegando, ellas bajan del taxi y se adentran en aquella casa. Entrecierro los ojos un momento intentando recordar algo de esta familia, pero nada. Me es demasiado fácil burlar la seguridad para colarme en aquel terreno. La casa es bastante grande, color arena y muy al estilo clásica.
Cierro los ojos nuevamente esperando poder escucharla hablar para así saber a dónde dirigirme y sin darme cuenta estoy en la parte trasera bajo una ventana con la única luz prendida del interior. Subo con cuidado hasta el gran balcón y la veo a través de las cortinas.
Camina de un lado a otro como si estuviera buscando algo, mientras otras dos chicas están sentadas en su cama observándola también.
-¿Por qué quieres saber quién es ella? –escucho como la chica aparentemente mayor le dice.
-No sé, simplemente me intriga –se encoge de hombros aun sin detenerse.
-Basta Camila, no permitiré que te acerques a ella. Es peligrosa –la chica de ojos marrones que me cautivo se frena en seco y yo me tenso.
-No voy a permitir que me impidas tratar a la gente, Marielle –le encara –Ustedes son mis mejores amigas, pero no pueden prohibirme nada –Me sorprendo ante su respuesta, se veía tan delicada.
-No le hagas caso, ya sabes cómo es –la tal Marielle rueda los ojos –Solo por favor, ten cuidado. Algo en ella nunca nos ha convencido –Camila simplemente asiente antes de ver como sus amigas se despiden y salen de la habitación.
Segundos después alguien toca la puerta –Buenas noches señorita Camila, el señor Cabello me pidió que le avisa que mañana tenía una junta de trabajo demasiado temprano y que no podrían ir a desayunar como habían planeado, pero que le compensara en cuanto salga –agacha la cabeza al terminar de hablar.
-Susi, ya te dicho que solo me digas Camila –sonríe, la otra chica simplemente asiente –Levanta la cabeza, no tienes por qué agacharla como si estuvieras avergonzada de algo –se sienta en su cama –Y gracias por avisarme, así podré dormir más, ya luego veré a papá –Así que el señor Cabello es su padre, interesante.
-Que tenga buena noche señ… Camila –dice rápidamente la chica y sale de la habitación.
Camila termina de alistarse para dormir, apaga todo y yo simplemente me quedo allí, observando como la manta que la cubre se eleva por su pecho al respirar, no puedo evitarlo y un suspiro se me escapa. ¿Un suspiro? Sacudo la cabeza, pero no la pierdo de vista, es una imagen tan fascinante, tan… no tengo las palabras para describir lo que me provoca.
Sin darme cuenta, la mañana comienza a iluminarse y me aterro, observo la hora en mi reloj solo para saber que dentro de diez minutos el amanecer comenzara y yo estaré en peligro. Coloco mi mano en la ventana a modo de despido y corro en dirección a mi hogar.
Llego a casa perdiendo el aliento que la sangre me regala al beberla, tomo el control y presiono el botón para que las persianas de protección bajen y no entre el sol. Una vez las ventanas aseguradas camino hasta mi habitación deshaciéndome de mi chaqueta en el camino y dejándola en la cama al llegar. Tomo el ipad que está en el buro y comienzo a teclear el nombre de Camila, necesito saber quién es.
-Buenos días señorita Jauregui, el señor Cabello llegara en una hora para la reunión ¿Necesita algo más? –la voz de mi asistente suena en la contestadora.
Así que el papá de Camila será el inversionista con el que me reuniría hoy, sonrió. Tal vez pueda sacar alguna información sin tener que buscar en internet como una chiquilla de quince años.
Llegar a la oficina no es difícil, ni mucho menos trabajar en ella. Todo está perfectamente calculado y adaptado para que los rayos del sol no atraviesen las ventanas y choquen con mi piel, por lo tanto estoy a salvo.
La junta no tarda tanto, firmamos los papeles que tenemos que firmar para concretar la asociación con su línea de restaurantes, nunca me fallan estos tratos. La idea de organizar una cena con su familia pasa por mi mente, pero la deshecho rápidamente. Jamás hago algo así luego de una firma y no comenzare ahora, además de que todos podrían darse cuenta de mi falta de apetito y sospecharían.
Me dejo caer en el sillón que se encuentra en mi oficina, si quiero volver a verla, debo ir otra vez al lugar donde la vi por primera vez.
Dos semanas han pasado, cada noche he ido y no la he visto aparecer nuevamente por ese lugar. Ella no es como las demás chicas que frecuentan el “Mynt Lounge”, antes del amanecer paso por su casa y la descubro dormir sola en su habitación.
Pero hoy algo ha cambiado. Dos cuerpos se ven en la cama, no logro distinguir quien puede ser y eso hace que algo dentro de mí me llene de odio. Aprieto la quijada y un pequeño pero notorio gruñido sale de mi garganta. El otro cuerpo se mueve provocando que Camila se despierte.
-¿Estas bien? –pregunta con voz ronca.
-Shhh… -susurra una chica –te va a oír –quita la manta de sobre su cabeza y la observo, es una chiquilla de unos quince años aproximadamente.
-¿De qué hablas Sofí? –pregunta confundida la chica mayor.
-Alguien está afuera, lleva rato observándonos –susurra nuevamente.
Me tenso al notar como Camila dirige su mirada hacia la ventana, pero no me ve o eso creo –Tranquila, nadie puede entrar sin que nos enteremos –le sonríe y la abraza para volverse a acostar –Duerme, yo velare tus sueños –habla dejando que un bostezo se le escape.
Después de aquella madrugada, en lugar de ir al antro iba directo a su casa y ver cuál era su rutina antes de dormir. Sofí era su única hermana. Camila realmente no salía mucho, a pesar de que era una chica bastante popular y de dinero, tenía los pies bien puestos en la tierra.
Cada noche al verla dormir, no podía evitar sonreír.
-¿Lista para mañana? –pregunto la voz del otro lado del teléfono.
-Dinah por favor, ¿Es necesario que vaya? –note su cambio de ánimo.
-Muy necesario, eres como mi hermana… tienes que ir –suplico la otra voz.
-Es que sigo sin entender porque tuviste que hacer tu fiesta en “Mynt Lounge”, sabes que prefiero ir a otros sitios más tranquilos –gruñí bajo, era obvio que jamás iba a encontrarla.
-Para empezar es una fiesta sorpresa, se supone que yo no sé nada –rio –y para terminar, tu solo trae tu gran trasero mañana y me tendrás feliz durante toda tu vida –sentencio y sin despedirse colgó, dejando a Camila observando el teléfono en sus manos mientras dejaba escapar un bufido.
Gracias voz al otro lado de la línea, mañana por fin tendré mi oportunidad de poder acercarme a ella. Sonrió con autosuficiencia antes de darme cuenta de que la chica de ojos marrones viene hacia el balcón. Doy un brinco y caigo de pie en el jardín juntando mi cuerpo contra la pared mientras escucho como abre la puerta y sale.
-¿Alguna vez volveré a verte? –susurra.
Levanto el rostro y ella observa las estrellas, puedo sentir su pulso golpear tranquilamente en su cuello, estoy sedienta. Mis encías comienzan a picar avisándome que mis colmillos están listos para salir. Doy un largo respiro para capturar su aroma y la sed cada vez me asfixia más, me aferro como puedo a la pared esperando a que entre de nuevo y cuando lo hace salgo disparada en busca de mi cena. Si quiero verla mañana, necesito estar bien preparada.
Jamás un día se me había hecho tan largo en la simple espera de que la noche llegara. Luego de alistarme, me dirigí hacia aquel lugar. Esta noche ella no se me escaparía. Nuevamente los guardias me sonríen, nuevamente llego sola a mi mesa, pero no la noto en la pista de baile de aquella zona exclusiva. Reviso la hora 23:45, ya era para que estuvieran aquí festejando fuera lo que fuera que festejaran.
Aprieto la quijada mientras se me acerca la misma mesera de la vez pasada –Buenas noches, la señorita Dinah Jane la ha invitado a su celebración –me informa.
-¿Dónde se supone que es? –mi voz suena dura, quiero ver a la chica de ojos marrones.
-En la azotea –dice sin levantar el rostro.
-¿Estas segura? –pregunto levantándome.
-Sí, solamente las personas que estén en la lista pueden subir y ella aviso que usted estaba incluida pero que no había tenido tiempo de avisarle personalmente –asiento para darle la espalda y dirigirme hacia aquel lugar.
Nunca antes en mí vida había sabido de alguien que hiciera una fiesta en la azotea de un antro y no dentro. Esta chica sí que era rara, además de invitarme sin siquiera conocerme. ¿O me conocía y lo había olvidado? Negué internamente, jamás olvido un rostro.
Uno de los recurrentes guardias del lugar sonríe al verme abriendo la puerta para dejarme salir. El aire tibio de Miami choca con mi cuerpo al poner un pie sobre la azote. Observo el lugar, un dj está en una pequeña tarima del lado izquierdo mientras que justo enfrente a unos metros hay una improvisación de bar, alrededor hay unas mesas altas con sus bancos y sillones con mesillas para quienes quieran sentarse. Deben de haber a lo máximo unas setenta personas, para ser una fiesta importante es muy poca gente a decir verdad.
-Lauren Jauregui –giro al escuchar a la dueña de la voz que hablaba con Camila la noche anterior.
-Supongo que debes ser Dinah Jane –sonrió amablemente.
-La única e inigualable –tiene muy buena actitud, rio ante su comentario –Sé que no nos conocíamos personalmente, pero eso no me impedía invitarte a mi fiesta… además, sé que te la pasaras muy bien –sonríe de manera misteriosa.
-¡Dinah! ¿Dónde habías estado? -¡Bingo! -¡Oh! Lo siento, hola –se sonroja.
-Buenas noches Camila –sonrió de lado, comenzando con mi plan.
-¿Cómo sabes tu nombre? –pregunta nerviosa sin que el carmín de sus mejillas se vaya.
-Tu amiga me dejo saberlo la otra noche –sus labios forman una perfecta “o”.
-Cierto, Marielle –tuerce un poco la boca.
-¿Por qué no le haces compañía a Lauren? –Dinah se voltea hacia ella con una gran sonrisa en su rostro –No conoce a nadie más aquí o bueno, al menos contigo ya se cruzó una vez –se encoge de hombros y puedo ver el nerviosismo que invade a la pequeña chica de ojos marrones.
La chica alta no espera su respuesta, en menos de un abrir y cerrar de ojos ya va en dirección a un chico para colgarse de sus brazos y darle un gran beso. Vaya, sí que es bastante demostrativa. Regreso mi mirada a Camila y no puedo evitar morder mi labio, he esperado tanto por ella, la necesito ya.
-¿Quieres algo de beber? –me pregunta cuando siente mi mirada sobre ella.
-No tomo, gracias –me disculpo educadamente -¿Quieres bailar? –soy directa.
Simplemente asiente y ambas nos dirigimos al centro de la pista. La música en un principio no me favorece, pues la mayoría solo son remixes de Beyonce, Mariah Carey y Leona Lewis.
De un momento a otro colocan “Learn It” y no puedo evitar acercarme a ella mientras la rodeo para juntar mi pecho contra su espalda. La he tomado por sorpresa, puedo sentir como se tensa hasta que bajo mis manos por sus brazos y acaricio sus manos, dejo mi boca muy cerca de su oído y doy gracias a algún ser supremo que pueda existir el haber cenado más que bien ayer, ya que mi aliento es lo más humano posible y provoca un escalofrió en su cuerpo.
La música suena suave –Cause, girl you’re perfect… you’re always worth it… and you deserve it… -susurro sobre su oído y sé que ya es mía.
En cuanto acaba la canción una de sus amigas se nos acerca con el pretexto de que ya tienen que irse. ¡Ni siquiera son la una de la mañana! Nuevamente y con cierta vergüenza se disculpa y comienza a retirarse, la ansiedad me consume y corro hasta ella.
-¿Cuándo volveré a verte? –pregunto cuando sujeto su muñeca.
-¿Quieres ir a almorzar mañana? –su pregunta me toma por sorpresa, maldigo internamente mientras busco una excusa.
-Lo siento, pero trabajo todo el día y solamente me desocupo por las noches –sonrió apenadamente. ¿Por qué tenía que ser un vampiro? –Pero que te parece si te invito a cenar en mi casa –contesto rápidamente al ver un atisbo de decepción en su rostro.
La veo pensarlo un momento mientras su amiga la presiona porque ya es tarde, pamplinas, sonríe un tanto de lado mientras su mirada grita algo que no puedo descifrar, toma mi teléfono de mi chaqueta y apunta su número.
-Llámame cuando tengas libre una tarde –literalmente mi quijada cayó al suelo, mientras la veo girar e irse de la fiesta.
Espero unos minutos totalmente torturantes antes de despedirme de Dinah y agradecerle por la invitación. Entro a mis contactos y busco su número para enviarle un mensaje.
Por ti podría tener todas las noches libres, si así lo quisieras -Lauren Jauregui.
¿Muy directa? Si, tal vez, pero para medidas extremas, mensajes directos.
Tendrás que hacer espacio en tu agenda si quieres que nos volvamos a ver, señorita Jauregui –Camila Cabello.
Buena jugada señorita Cabello, pero lamento informarle que a menos que desee comer en mi oficina, no será posible vernos antes del atardecer –Lauren Jauregui.
¿Acaso eres un ser de la oscuridad? Porque debo aclararle de una vez, que yo soy más bien un ser de luz –Camila Cabello.
Me tenso un momento al leer su mensaje. ¿Qué contesto respecto a eso? Sacudo la cabeza alejando esa pregunta, ¿Por qué me importa tanto que pueda pensar ella de mí? Sólo la quiero para una cosa, ¿No? Como a todas.
La luz y la oscuridad siempre serán parte la una de la otra, ¿Eso contesta a su pregunta? –Lauren Jauregui.
No evadí la pregunta, y conteste con una verdad ¿No?
Touché Jauregui –Camila Cabello.
Sin darme cuenta ya estaba atravesando aquella gran barda que cubre toda la residencia de los Cabello y me dirigía hasta aquel balcón que había sido mi escondite durante las últimas dos semanas.
-¿Por qué sonríes tanto? –la chica que se la llevo de la fiesta, pregunto.
-Por nada –contesto mordiéndose el labio, demonios.
-No será por Jauregui, ¿O sí? -¿Qué se trae todo el mundo contra mí?
-¿Qué tienen todos en contra de ella Mani? -¡Bien Camila! Por algo me gustas.
-Nada, es solo que… tiene un aura que no me gusta del todo, lo siento –la chica morena la abraza fuertemente. ¡Suéltala!
-Sé cuidarme, lo sabes ¿No? –susurro aun mientras se abrazaban.
-Lo sé, lo siento… sabes que no queremos que algo te pase, eres muy importante para todos -¡Hey, yo no pienso hacerle daño! Maldita gente insegura.
Camila no contesta, simplemente asiente y se queda observando hacia mi dirección. ¡Maldita sea! Brinco hacia el jardín y corro lo más rápido que puedo sin mirar atrás, sé que si lo hago no podré irme de aquí.
Siento como mi teléfono suena con un mensaje nuevo y freno un poco la velocidad.
¿Dónde estás Jauregui? –Camila Cabello.
¡Uh! Posesiva, me gusta –Lauren Jauregui. Intento bromear.
Es que… olvídalo. ¿Estás en tu casa? –Camila Cabello.
Si, llegue hace unos quince minutos, ¿Por? –Lauren Jauregui.
¿Podrías enviarme una selfie? –Camila Cabello.
Vaya, demasiado rápida la señorita Cabello –Lauren Jauregui.

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Re: Anochecer Eterno

Mensaje por Admin el Jue Ago 17, 2017 6:11 am

No es eso… es que, ¿no estuviste en mi balcón de pura casualidad hace unos minutos? –Camila Cabello.
(Imagen Adjunta) ¿Puedo estar en tu balcón alguna vez? Para mi desgracia, no… después de que te fuiste decidí regresar a casa. Pd: La imagen incluye el reloj para que veas que la hora es la misma –Lauren Jauregui.
Oh, gracias. Yo… ¡wow! Tus ojos son hermosos, son como una galaxia –Camila Cabello.
Gracias, nunca nadie había hecho esa comparación. Pero oye, estamos en desventaja, tú tienes una selfie recién tomada mía y yo no tengo una tuya –Lauren Jauregui.
Bueno, tendrás que esperar Jauregui, porque ya es hora de que me vaya a dormir. Que descanses. –Camila Cabello.
Que tengas dulces sueños, chica del mar de chocolate en sus ojos –Lauren Jauregui.
Bajo a la bodega de debajo del sótano con una sonrisa en el rostro, creo que esta noche dejare que ella duerma sin alguien que la observe. Veo los tres cuerpos en el rincón y un suspiro cansado sale de mi pecho.
Levanto al primero y lo coloco sobre la mesa de metal, enciendo el horno y reviso sus bolsillos, como suponía. No trae nada, más que drogas. Le dejo la ropa tal y como está, lo meto y dejo que su cuerpo se calcine. Al principio solo fingía que ellos habían tenido accidentes, pero cada vez era más cansador y nadie entendía por qué sus cuerpos estaban sin una gota de sangre.
Por lo tanto, ordene a la persona más leal que he tenido en mi vida que se encargara de contratar a alguien para que instalara un horno fúnebre en la bodega de seguridad y así poder deshacerme yo misma de los cuerpos sin vida alguna.
Puede que sea más fácil ir a algún banco de sangre y tomarla de allí, pero ¿Dónde quedaría la emoción y la excitación a la hora de cazar? Esa lucha que dan para que no les arrebate sus vidas, no cambiaría eso jamás.
Luego de pasar toda la noche y parte de la mañana deshaciéndome de los cuerpos, revise mi teléfono encontrándome con la imagen más hermosa que pudiera ver en mis ya ciento veinticuatro años desde que ese estúpido idiota me convirtió en vampiro.
(Imagen Adjunta) Para que estemos en equilibrio. Lindo día chica de la oscuridad –Camila Cabello.
Que magnifica manera de empezar el día, muchas gracias –Lauren Jauregui.
Veinte días, veinte jodidos días y no he podido salir con ella ni una sola vez. Okay, los mensajes han sido constantes, las llamadas también, inclusive una que otra video-llamada, pero ¡No he podido verla! Bueno, sin que tenga que ser a través de un cristal ya que todas las noches me escabullo por su balcón y la observo dormir. Yo solo quería una noche con ella, no pedía más pero ahora algo está cambiando y no sé si sea para bien o para mal.
-¿Por qué no aceptas cenar conmigo? –estoy sentada detrás de mi escritorio.
-Porque sé que pasaría después de esa cena, Jauregui –su voz tiene una mezcla de seducción e inocencia.
-Jamás te obligaría a que hicieras algo que no quieres –de eso estoy completamente segura.
-¿Tu por qué no quieres que nos vemos en las tardes? A veces creo que eres un vampiro o algo así –ríe y yo no puedo evitar ponerme tensa.
-Ya sabes, soy un ser de la oscuridad –le sigo la broma.
-Pasa por mí a las nueve en punto -¡Por fin!
Sin más me cuelga, me levanto de la silla y comienzo a hacer un baile de la victoria demasiado ridículo. No me doy cuenta cuando Ally entra, me freno bruscamente mientras ella observa y una sonrisa se forma en su rostro.1
-No te he visto tan feliz desde… bueno, muchos años –no quita la sonrisa de su rostro.
-Camila por fin acepto cenar conmigo –es mi turno de sonreír. Recojo mis cosas, salgo de mi oficina y camino junto a quien ha sido como una madre para mí durante todos estos años con rumbo al estacionamiento.
-Solo ten cuidado por favor –me da un abrazo antes de que ponga un pie en el ascensor.
-Siempre lo tengo, Ally –y sin más las puertas se cierran.
Minutos más tarde estoy conduciendo mi auto con polarizado profundo para que los rayos del sol no me dañen por las calles de la ciudad en dirección a mi casa, ¿Qué puedo darle de cenar? Hmm… no lo había pensado y tampoco es como si tuviera las ganas suficientes como para llevarla a cenar a un restaurant donde tendríamos interrupciones y no podría excusarme para no comer.
Con el mando que mantengo en mi auto abro la puerta del garaje subterráneo de la casa, una de las gran ventajas de vivir a las afueras de Miami, es que puedes hacer con el terreno lo que a ti te plazca y bueno… yo tengo que cuidarme.
Salgo del auto y subo hasta la cocina, para comenzar a preparar algo simple pero elegante y delicioso. Reviso el reloj, 19:25. La pasta ya está lista, bajo rápidamente en busca de un vino de antaño para acompañar la cena y de igual manera subo para correr a mi habitación y poder arreglarme.
Una de las ventajas de ser vampiro es que la velocidad no es problema, así que justo a las 20:40 estoy saliendo para ir a buscar a mi chica de ojos marrones. Me tenso un poco al recordar que no he bebido sangre desde hace cuatro días, pero sé que puedo controlarme, tantos años ya han perfeccionado ese asunto.
20:59 bajo de mi auto frente a su casa, 21:00 en punto toco la puerta.
Cuando la puerta se abre la poca sensación humana que sentía revive, haciendo que trague la saliva que se acumuló en mi boca y mi respiración se corte. Camila esta frente a mí con una blusa negra sobre el ombligo, manga larga y cuello de camisa blanco junto con una falda blanca con detalles negros que llega sobre las rodillas, el cabello suelto y unos aretes de perla que la hacen ver más que perfecta.
Siento como su pulso cambia, levanto el rostro y sus mejillas están por completo rojas. Me tiene fascinada esta mujer.
-Perfecta –es lo primero que puedo decir y el rojo carmesí de sus mejillas aumenta.
-Tu sí que eres perfecta, no pareces real –sonrió. Pido su mano y juntas salimos en dirección al auto.
Todo el camino pude sentir como su mirada no se quitaba de mis piernas descubiertas y no puedo evitar sonreír con autosuficiencia, mi ego crece no puedo evitarlo. Para esta noche había elegido un vestido de cuero entallado que me llegaba a la mitad de los muslos y en la parte de enfrente tenía una abertura en forma de V que llegaba debajo del top negro que utilizaba a juego.
Llegamos a mí casa en menos de quince minutos, bajo del auto y camino con elegancia pero de manera apresurada hasta su puerta para ayudarle a bajar, tengo principios, creo. Tomadas de la mano caminamos hasta el interior y se extraña al ver que no hay nadie, ni siquiera sirvientes o algo parecido.
-¿Realmente vives sola? –pregunta mientras observa todo a su alrededor, recibe una respuesta afirmativa de mi parte -¿Y no te da miedo? Digo, vives a las afueras de la ciudad, tu sola –voltea a verme y sonrió.
-No existe nada allá afuera que pueda ser demasiado peligroso para mí –Antes de que me cuestione la llevo hasta el comedor donde le hago tomar asiento para que pueda servir la cena.
Llego con su plato y dos copas, me mira extrañada pero no dice nada. Sirvo el vino y propongo un brindis –Por la oscuridad que muere cuando la luz llega, y aquella que renace cuando la luz decide irse –ella sonríe y yo me pierdo.
En ningún momento me ha preguntado por qué no como o por qué solo la observo cenar mientras es ella la que disfruta de esta pasta. Después de que ella terminara de cenar nos pasamos a la sala con vista a la ciudad por completo.
-Esto es hermoso –admira la vista desde donde estamos sentadas.
-Tu eres hermosa –solo soy sincera.
Voltea a verme con una sonrisa en el rostro, lentamente se acerca hasta que nuestros labios están a nada de tocarse. Su mirada penetra la mía y me roba aquel aliento que pensaba desaparecido a estas alturas.
-Quiero descifrarte, pero no lo consigo. Tu mirada me grita que esas hermosas galaxias guardan miles de secretos pero no logro descubrir ¿Quién eres? –Me alejo sintiendo como la culpa cae a mi espalda, ella no merece esto –No, no huyas… no de mi –coloca su mano debajo de mi mentón y me hace mirarle –Permíteme el poder descubrirte –susurra.
Sus labios tocan los míos y de inmediato comienza una danza que me parece familiar, como si lleváramos años dejando que nuestros labios se descubran. Cada vez quiero más, sujeto sus caderas y le hago sentarse en mi regazo, comienza a moverse de una manera que provoca que su pulso se acelere.
Mis encías comienzan a picar y sin que pueda controlarlo mis colmillos hacen su aparición justo en el momento en que Camila ha decidido cepillar mis dientes con su lengua. Ella se tensa al igual que yo y no puedo hacer más que retirarla de mi regazo con delicadeza y ponerme de pie para caminar hacia el ventanal.
Tendré que irme de la ciudad, suspiro profundamente sin saber realmente por qué, tal vez es la costumbre de los últimos días.
-¿Quieres saber por qué hasta hoy acepte el venir a cenar contigo? –su voz suena tranquila –Porque algo de ti me atraía más de lo que alguna vez alguien me atrajo –sigo sin voltear –Porque desde la primera vez que te vi en aquel antro no he podido dejar de soñar contigo –Escucho como se pone de pie y lentamente se acerca a mí –Porque cuando te vi aquella noche de pie en mi balcón, supe que no me importaba que o quien fueras, me había enamorado de ti sin importar nada –paso sus brazos por mi cintura y recargo su mentón en mi cuello.
Si pudiera llorar, en este preciso momento lo estaría haciendo.
-¿Cómo puedes decir eso si soy un ser oscuro? Un monstruo sin alma, con un corazón de piedra que ya no late –me giro soltándome de su agarre –Tu eres luz, aquella que entra por las ventanas al inicio de un día soleado derrotando la soledad de la oscuridad –niego con la cabeza gacha.
-Eres la oscuridad que complementa mi luz –levanto el rostro y no puedo evitar besarle.
Mis colmillos aún no se han retraído y ella pasa la lengua por ellos –No hagas eso –jadeo –No podre controlarme si lo haces –advierto con los ojos cerrados.
-¿Si me muerdes, me convierto? –susurra sobre mi lóbulo.
Niego con la cabeza. Para que ella pudiera convertirse tendría que morderle y beber de su sangre hasta dejarle casi inconsciente y que ella bebiera de su propia sangre a través de una mordida en mi cuerpo.
-Entonces hazlo, quiero que me tomes por completo… reclama mi cuerpo y mi sangre como tuyos -¡Santa mierda bendita! No puede estarme pidiendo eso –Confió en que sabrás controlarte –me hundo en su mar de chocolate.
Mi sed aumenta y un gruñido sale de lo más profundo de mi pecho. Camila estira el cuello y su pulso me hipnotiza. Muerdo lentamente con los ojos cerrados y ella gime junto conmigo al sentir su sangre caliente en mi lengua. Abro los ojos de golpe mientras la sujeto más fuerte y succiono.
Ambas gemimos y me alejo, viendo como sus ojos están más oscuros de lo normal. Me mira con deseo. Siento una gota rodar por mi mentón y antes de que pueda limpiarme, ella lo hace lamiendo sin miedo. No soporto más.
La cargo haciendo que sus piernas rodeen mi cintura y la llevo a mi habitación. Mis manos acarician su cuerpo con nerviosismo. Intento ser delicada pero la desesperación me hace romper su ropa, ella ríe ante mi reacción. Camila se toma su tiempo para quitar mi vestido, haciendo que me humedezca. Gracias a la sangre que he bebido de ella mi cuerpo reacciona de manera humana.
-Entonces déjame ver si entendí –mi chica de ojos marrones esta recostada a mi lado en la cama con el codo sobre la almohada sosteniendo su cabeza. La noche ha sido demasiado larga pero eso no impide que tengamos esta platica –El sol si puede lastimarte, cuando estas sedienta tus colmillos se muestras, tienes fuerza y velocidad sobrehumana, puedes escuchar conversaciones ajenas –levanta una ceja –Y cada vez que te alimentas, tu cuerpo tiene reacciones humanas, ¿No? –asiento, básicamente eso es -¿A quién acudes para alimentarte? –pregunta de repente y me tenso. No puedo decirle.
-No quiero hablar de eso, por favor –suplico y ella entiende.
-Puedo saber, ¿Quién te convirtió? –susurra mirándome directamente a los ojos.
Suspiro, hace mucho que no cuento esta historia.
-Cuando tenía veinte años, conocí a un chico que encanto a mi familia y en cierta forma a mí también. Al cumplir los veintiuno el me pidió matrimonio y yo me negué, era demasiado joven para eso, además, un mirar café me había cautivado –sonreí al recordar su mirada –No debí de haberme negado. Una noche lluviosa, él llego a la casa y me amenazó con atacar a toda mi familia si no hacia lo que me dijera y yo por temor lo hice, me mordió hasta dejarme casi inconsciente y me hizo morderlo para beber de mi propia sangre a través de su cuerpo –cada palabra es una imagen en mi mente de aquella noche –Mientras yo me transformaba vi como él ataco a mi familia, matándolos a todos. Antes de que iniciara el amanecer mi transformación había terminado y no pude controlarme, tenía sed de venganza, de sangre, pero el odio me cegó y lo mate antes de que escapara –me encojo de hombros sin mirarle –Años después, Ally quien era amiga de la familia vino a mí para decirme que mi madre antes de morir le pidió que cuidara a su pequeña Lauren pues tenía un mal presentimiento, me pidió que la convirtiera y desde entonces, es como una madre –sonrió tristemente.
-¿Has convertido a alguien más? –pregunta sin soltar mi mano.
Niego con la cabeza, a la única persona que cambiaría seria a aquella con la que quisiera pasar el resto de la eternidad, pero no lo digo.
Las semanas pasan rápido mientras estamos juntas y cada vez me doy cuenta de que ella es con quien quiero pasar el resto de mi eternidad. No podemos salir de día, pero las noches son nuestras. Le muestro lo bella que puede ser la oscuridad también, le muestro como la noche puede ser una fiel compañera.
Desde que estamos juntas, no hay noche no pase a su lado. Sea durmiendo en su casa y yéndome antes de que el amanecer llegue o ella en mi casa sin hora de partida. Y esta noche, bueno, es así. Tenerla entre mis brazos mientras le hago el amor, escuchar sus gemidos directamente en mi oído cuando le muerdo y bebo su sangre es aquel paraíso que creí perdido una vez. Y es que al terminar no duermo, no puedo, pero llega la sed y es cuando tengo que bajar a la bodega por un aperitivo.
Siempre cazo en las calles, en los mismos lugares, sigo tomando a aquellas personas que no tienen consideración, ni alma. Pero anoche no pude beber realmente pues mi amor me llamo diciendo que ya iba de camino a mi casa, así que simplemente me lo lleve a la casa, sabiendo que a la mañana siguiente mientras ella dormía yo podría beber.
Gran error.
Ni siquiera me doy cuenta cuando escucho el grito de Camila a mis espaldas. Dejo de succionar la sangre del cuerpo de este idiota para voltear a verla y me mira con odio. Observa toda la bodega, nota el horno y los cuerpos de los cuales no he podido deshacerme. Corre y yo la sigo sin importarme si no he terminado, así que para evitar más complicaciones en un futuro le rompo el cuello al dueño de mi aperitivo.
-Camila, por favor, escúchame –suplico mientras la veo vestirse –Por favor, Camz –me pongo frente a ella.
-Con razón nunca quisiste decirme como te alimentabas –No lo entiendo, su voz está llena de odio pero no de miedo.
-Es gente que nadie quiere, son asesinos o delincuentes –intento justificarme pero solo me gano una mirada con verdadero odio.
-¡Siguen siendo personas! –grita molesta.
-Por favor Camz, no te vayas… prometo buscar otra forma –ella no me escucha.
-No, hemos terminado –Sus palabras duelen como aquella noche en la que mi familia murió.
-No, no puedes terminar conmigo… -la sujeto antes de que se vaya –Vas a pasar la eternidad junto conmigo, ¿Lo recuerdas? Tú me lo dijiste –sollozo sin soltar alguna lágrima, me siento humana.
-No puedo Lauren, lo siento –intento hablar pero me lo impide –Te amo, ¿Okay? Te amo como jamás lograre amar a alguien pero no puedo hacer eso, no puedo dejar a mi familia, ver como ellos viven y envejecen día a día mientras yo me quedo igual por toda la eternidad –me dejo caer de rodillas.
-Entonces, todo fue mentira, solo buscabas un pretexto para dejarme –mi mirada esta fija en algún punto del infinito.
-No, nada fue mentira, te amo de verdad lo hago pero… no puedo –junta su frente con la mía una última vez –lo siento –la dejo ir.
Grito mientras destrozo la habitación.
Ally y yo dejamos Miami después de mi despedida con Camila. Una semana después de que ella se fuera de mi casa, recuerdo perfectamente el escuchar su llanto a través del cristal de su ventana. Recuerdo como entre sin pedir permiso y le pedí un último baile, una última noche.
Lagrimas calientes caían por sus mejillas mientras cantaba en su oído.
Tonight the music seems so loud, I wish that we could lose this crowd maybe it’s better this way we’ve hurt each other with the things we want tos ay, we could have been so good together, we could have lived this dance forever... Now who’s going to dance with me… Please stay! I’m never going to dance again…
-Promete que me amaras siempre –solloza.
-Mi amor será eterno –prometo.
Antes de irme le deje una nota.
“Querida Camila:
Fue demasiado egoísta para mí pedirte el pasar la eternidad juntas sabiendo que tienes a tu familia a tu lado. Tal vez si nos hubiéramos conocido en otro tiempo, en otra situación, esa eternidad seria nuestra, pero ahora no.
Un día regresare por ti, pero por mientras… sé feliz.
Eternamente tuya, Lauren.”
Sesenta y un años han pasado desde que me fui, desde aquella última vez que bese sus labios. Estoy frente a la ventana de la que era su habitación, el sol apenas se ha ocultado. La puerta de su habitación se abre y ella entra. Tantos años han pasado y sigue siendo la mujer más hermosa que jamás he visto. No nota mi presencia, camina lento hacia su cama y se sienta. Su cabello ahora esta canoso y su piel muestra la experiencia que la vida le ha dado a modo de arrugas.
Abro la puerta y entro quedamente.
-¿Lauren? –susurra sin voltear.
-Camzi –el nudo en la garganta apenas me deja hablar.
-Has venido –solloza y no puedo esperar, llego hasta ella y acuno su cuerpo en mis brazos.
-Te prometí que vendría –susurro en su oído.
Pasamos la noche hablando de su vida. Años después de mi partida conoció a su marido, con quien tuvo una hija a la cual le puso Lauren por sus verdes ojos que le recordaban a mí. Cuando el reloj marca media noche la veo ponerse de pie y extender su mano para que la tome.
-Regálame un baile –repite una de mis últimas frases de antes de irme. No me niego.
La sujeto por la cintura mientras ella recarga su cabeza en mi hombro y comienza a cantar en susurros.
So tell me I'm strong, tell me I'm weak, tell me I'll never, ever bend, then tell me I'm fire, tell me I'm cold, cold oh, I tell myself over, over and over again I’m ready, I’m ready, I’m ready to believe…
-Te amare eternamente, Lauren Jauregui –susurro mientras cerraba los ojos una vez que la recosté en su cama y yo junto a ella.
-Mi amor será tuyo por toda la eternidad –ella simplemente sonrió mientras besaba su frente.
No me moví, no me fui ni cuando el sol estaba saliendo y se colaba a través de sus ventanas. Espere hasta que su corazón dio su último latido a su lado y observe como la sonrisa jamás desapareció de su rostro.
Ella simplemente me estaba esperando para poder decir adiós.
Cada año pasa lentamente, deje de cazar, ahora es Ally quien se encarga de darme la sangre. Realmente no sé dónde la consigue, pero sé que ella no hace ningún mal a nadie. La vida, si es que así puedo llamarle perdió su sentido cuando ella dio su último respiro, y es por eso que sigo aquí. Viviendo en Miami otra vez, recorriendo los lugares en los que estuve con ella durante el poco tiempo que estuvo a mi lado.
Cada 6 de Abril llego justo al atardecer a aquel lugar en donde su cuerpo tiene reposo eterno con una rosa negra como símbolo de la oscuridad que yo fui en su vida. Me siento enfrente de la lápida y la observo deseando que ella hable conmigo, pero eso jamás pasa. En cuanto el reloj marca las doce de la noche cierro mis ojos y canto aquella última canción que bailamos juntas.
Y antes de que amanezca me voy, contando nuevamente los días para poder volver junto a ella. Al menos, un anochecer al año es eterno. Pero mi amor, ese se queda conmigo por toda la eternidad.


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Re: Anochecer Eterno

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