Blue Lagoon

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Blue Lagoon

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:10 pm


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Re: Blue Lagoon

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:15 pm

Las familias Jauregui y Cabello tenían todo planeado para estas nuevas vacaciones de verano como todos los años.
Alejandro Cabello y Michael Jauregui, el dúo dinámico como les llamaban de pequeños, unidos prácticamente desde el vientre de sus madres, su amistad ha traspasado barreras. Su vida desde la infancia, adolescencia y edad adulta, hasta la actualidad han estado juntos. Reconocidos como los más importantes empresarios en Estados Unidos siendo sus empresas las más prestigiosas.
Han vivido, literalmente, unidos toda su vida, lo que ha provocado un fuerte lazo entre ambas familias.
Alejandro fue padrino de Michael en su boda con Clara, al igual que Michael fue padrino de su amigo en su boda con Sinuhe. Al estar sus vidas tan enlazadas provocaron que la vida de sus hijos sea igual.
Lauren con 17 años, la mayor de los Jauregui's, orgullo de sus padres, Chris con 15 años un joven algo alocado pero centrado y Taylor con 13 años es la menor y más mimada.
Por otra parte están las dos chicas Cabello, Camila y Sofía, dos castañas de ojos chocolates que se aman. Camila siendo la mayor con 16 años crea una gran lazo afectivo hacia Lauren, la ojiverde y la pequeña de ojos marrones han sido amigas de toda su vida. Pero es innegable la gran atracción que existe entre ambas y a la cual no saben cómo reaccionar por miedo al rechazo.
Lauren tiene un secreto y es que ella no es igual a las demás chicas, ella ama a Camila pero tiene miedo, el miedo es su más grande enemigo y el rechazo de la morena es su más grande miedo, pero ..
¿Qué sucederá cuando Camila descubra el secreto de Lauren?
¿Cómo lo tomara Camila?
Todo empezara con las rutinarias vacaciones pero, esta vez el destino buscara juntarlas. Una isla será el punto de partida de esta pareja, una laguna presenciara el amor en la que ambas chicas se fundirán entre si y los prejuicios de lo sociedad y el miedo al rechazo quedaran afuera

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Capitulo 1

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:15 pm

Camila se encontraba guardando sus libros del casillero en el bolso. Este era el último día de clases y al fin las vacaciones de verano comenzarían.
Estaba feliz ya que, como todos los años, su familia iría junto a la familia Jauregui de vacaciones, el solo hecho de pensar en aquella ojiverde le provocaba ansiedad por irse pronto a donde sea que sus padres hayan planeado esta vez, ella solo quería estar con Lauren todo el tiempo.
Estaba a punto de desocupar su casillero cuando sintió una respiración caliente cerca de su oído y que tocaba su piel.
— ¿Ocupada? — pregunto una voz que la castaña muy bien conocía, nunca podría confundir ni olvidar aquella sexy y ronca voz que la hacía delirar.5
Sonriendo giro sobre sus talones rápidamente, instintivamente su sonrisa se agrando mucho más al comprobar que efectivamente la chica de ojos verdes había sido la culpable del escalofrió que recorrió su cuerpo al sentir su respiración y su presencia cerca de ella.
—Nunca para ti Lolo — le sonrió y le dio un beso en la mejilla.
Lauren sonrió, achinando sus ojos y mostrando su hermosa dentadura blanca, le dio un beso en la frente a su amiga, la chica que lograba que su corazón aleteara de emoción con simples cosas como aquella respuesta. El dulce y exquisito aroma de su cabello se impregno en sus fosas nasales, amaba el aroma de Camila, amaba todo de ella. Se separó de la menor encontrándose rápidamente con aquellos marrones profundos que la hacían perder, una montaña rusa de emociones haciéndose presente en su estómago.
—¿Lista para las vacaciones? — pregunto Lauren después de unos segundos en los que con sus miradas expresaban los sentimientos que con palabras no podían decir. Sus ojos seguían fijos en los otros, el verde y el marrón fundiéndose en una llama abrazadora, parecía una batalla de resistencia pero tan solo eran dos enamoradas que tenían miedo, miedo al rechazo.
Lauren sabía claramente la respuesta y lo ansiosa que la pequeña morena estaba por poder pasar todo el verano juntas, tal y como ella lo estaba.
— Siempre — otra simple respuesta acompañada de una dulce sonrisa, la perdición de la mayor.
— Qué bien.., yo también — respondió Lauren feliz abriendo el casillero vecino de la menor y copiando lo que su amiga hacia minutos antes.
— Y... ¿Sabes dónde nos llevaran este verano? — pregunto con curiosidad la de ojos marrones acomodando su bolso en su hombro derecho. Los padres de las chicas tenían por costumbre escoger el lugar de vacaciones familiar y no decirle a nadie hasta que llegaban al destino con la única finalidad de sorprender a sus familias. El año anterior habían ido a Alaska, el año anterior a ese fueron a Acapulco, y así desde que tienen memoria.16
—No, no tengo idea. Ya sabes que les gusta sorprendernos — respondió la ojiverde ordenando sus cuadernos.
— Nuestros padres pueden llegar a ser... —4
— Tan inmaduros a veces — completo Lauren recibiendo un asentimiento por parte de su amiga.
— Sí — afirmo la de ojos marrones — Más que los chicos, tú y yo juntos. Recuerdas Acapulco, aun me muero de vergüenza — Lauren rió ante el comentario de su amiga, enseguida el recuerdo de aquellas vacaciones llegaron a su mente sobre todo, un momento en el que estuvieron en Acapulco donde los hombres se pelearon por quien tenía el mando de la moto acuática que habían alquilado juntos. Aun no entendían porque no habían alquilado cada uno su moto, pero fue muy gracioso recordar a sus padres pelear revolcándose en la arena y, que después de terminar su supuesta "discusión" se dieron un abrazo y perdonaron, pero lo más gracioso fue el hecho de que en el momento en que harían uso de la moto, su tiempo se había agotado y el dueño se las pidió, al final ninguno la manejo.16
— Lo más gracioso es que ninguno monto la moto — comento Lauren riéndose de lo ridículos que llegaban a ser sus padres.
—Sí, la reacción de nuestros padres fue muy graciosa — apoyo la más pequeña riéndose junto a la mayor.
— ¡MILA! — ambas giraron rápidamente para ver a Dinah, una amiga de Camila, acercarse — Mila debo contarte algo muy importante — dijo con una sonrisa al llegar junto a su pequeña amiga, sonrisa que agrando completamente al percatarse de la ojiverde — ¡Oh! Hola Jauregui — saludo animadamente.
— Hola Dinah — saludo a la polinesia tomando su mochila y poniéndola en su espalda — Las dejo solas.
— Claro. ¿Nos vemos en la fiesta esta noche? — pregunto Dinah.
— Por supuesto — respondió Lauren — Que pases buenas vacaciones — dijo dándole un beso en la mejilla a Dinah — Camz te espero en el estacionamiento — le aviso a la morena.
—Ok — respondió Camila y Lauren le dio un beso en la frente para después marcharse.
— Ok Camila venía a contarte algo importante, pero antes te diré que esa mujer se muere por ti y.....36
— ¡Basta Dinah! — dijo la más pequeña aturdida por sus sentimientos.
— Oh vamos Mila, ¿A qué le temes? — pregunto la más alta sabiendo muy bien acerca del enamoramiento de su animadora amiga hacia la jugadora.
—A nada — respondió encogiéndose de hombros queriendo esquivar a su amiga y cambiar el tema.
—¿Entonces...? — volvió a preguntar la rubia ¡Que insistente Dinah Jane!
— Por favor CheeChee — pidió Camila acomodando su bolso en su hombro — Mejor cuéntame a lo que venias — dijo la de ojos marrones tratando de zafarse del interrogatorio, algo que por cierto, fue en vano.
—No, no te me escaparas fácilmente de es... — decía Dinah mientras caminaban por el pasillo y fue interrumpida por Ally.
— ¡Hey chicas!, ¿Qué sucede? — pregunto la más pequeña andando junto a las otras dos.16
— Sucede que Mila sigue tonteando y no se atreve a más con la ojitos — respondió Dinah indignada.3
— Mila desde que te conocemos te derrites por Lauren — dijo Normani que apareció de la nada asustando a las chicas que iban concentradas en la pequeña morena.23
— Por favor Mani no hagas eso. Casi me matas del susto — dijo Camila poniendo su mano en su pecho.
— Lo siento — se disculpó.
— ¿Querías darnos un ataque al corazón? — pregunto Dinah con una pizca de enojo.
— ¡Hey!, lo siento ¿ok? Dramáticas — gruño la chica de color.7
— Bueno no importa. Chicas por favor, agradezco que se preocupen por mí pero esto es algo mío. ¿Entienden?
—Entendemos. Pero promete que intentaras algo en estas vacaciones — dijo Ally, atravesando la puerta de salida del colegio y caminando al estacionamiento.
— Lo intentare — respondió la morena.
— Todos los años esperas ansiosa las vacaciones de verano y de invierno por qué Lauren es toda tuya en esos días y, tú misma nos has contado, que ella no se despega de ti y solo te pasa cuidando — dijo Normani.
— Es que ella me ve como una hermana pequeña, igual que a Sofí.
— No Lauren te cuida porque no quiere que nadie más que no sea ella este cerca de ti — dijo Dinah.
— Dinah tiene razón — opino Normani.
— Bueno ya basta. Dinah tú me ibas a contar algo y nunca me dijiste que era — reprocho Camila logrando que la atención se dirigiera a la polinesia quien sonrió enormemente al recordar porque buscaba a su amiga.
— ¡Oh sí!, es cierto. Nela me pidió que sea su pareja esta noche en la fiesta de despedida y también me invito a salir el domingo.29
— ¡Eso es genial DJ! — dijo Camila feliz por su amiga.
— Lo sé, estoy emocionada. Ustedes irán ¿verdad? — pregunto la más alta.
— Si yo iré con Troy — dijo Ally.24
— Y yo iré con Arin — dijo Normani.5
— No lo sé. Mi auto aún no está listo y Lauren me ha traído toda esta semana.
— Pero ella dijo que iría. ¡Ve con ella! — opino su amiga.
— ¡Dinah, por favor! — pidió nuevamente la acostó
— Bueno, lo hare yo — dijo Dinah caminando hacia Lauren que estaba recostada en su Ducati deportiva esperando por la morena.
— No me refería a eso DJ.
— Hey Laur — dijo Dinah llamando a la ojiverde que se incorporó y la miro — Tu iras a la fiesta de esta noche ¿cierto? — pregunto para cerciorarse.
— Así es, ya te lo dije — respondió un poco confundida por el interés de la chica.
— Si lo sé, quería saber si iras acompañada o...
— Ammm pensaba en llevar a Camz ya que su auto aún no está listo y me imaginaba que quería ir — dijo rascando su nuca, claro indicio de nerviosismo.2
— Bueno Laur eso es todo lo que quería saber. Ya tienes quien te lleve a la fiesta — dijo Dinah al ver a su amiga acercarse.
— Si Dinah te lo pidió no tien...
— Dinah no me lo pidió — afirmo la ojiverde — En realidad te iba a pedir que me acompañes a la fiesta. Camz ¿quieres ser mi pareja esta noche?1
Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Camila y asintió con la cabeza.
— Bueno entonces eso es un sí. ¿Qué tal si vamos por unos helados?
— Claro — dijo Camila. Se giró a ver a sus amigas y se despidió con beso en la mejilla, para luego subirse a la moto donde la ojiverde la esperaba con el casco de acompañante colgando del brazo izquierdo. Lauren se despidió de las chicas con un movimiento de manos y arranco, manejando con dirección a la heladería.17
Después de unos treinta minutos llegaron a la mansión Cabello. Camila se bajó y miro a Lauren, le agradeció por el hecho de haberla ayudado con el transporte aquella semana y por la invitación a la fiesta.
— Pasare a recogerte en mi auto a las ocho y treinta ¿ok? — aviso la ojiverde a su castaña2
— Ok — respondió la menor completamente feliz
— Bueno, entonces nos veremos en la noche
— Gracias Lolo — dijo la de ojos marrones dándole un beso en la mejilla
— De nada Camz — respondió sonriente la mayor
Tras despedirse, Camila entro a su casa una vez la moto de Lauren salió de su propiedad. Al entrar Camila tomo su teléfono para rápidamente enviarle un mensaje a Dinah preguntándole la hora en la que vendría para alistarse juntas para la fiesta de esta noche, ella respondió enseguida diciéndole que a las cuatro estaría en su casa.7
La de ojos marrones dejo su teléfono encima de la cama y se acostó viendo el techo de su habitación. Aún no podía creer que Lauren le haya pedido ser su pareja esta noche. Siempre habían asistido a las fiestas que organizaban en la escuela o sus amigos, pero cada quien por su parte.
"Seguramente lo hace porque mi coche sigue en el taller" pensó Camila. Ese simple pensamiento la deprimió un poco pero no dejaría que nada arruinara su noche.19
Se quede dormida hasta que escucho fuertes pisadas en el pasillo a su habitación, segundos después su puerta se abrió, para luego sentir un gran peso encima. Abrió los ojos de golpe encontrándose a su polinesia amiga aplastándola — ¡DIOS! DINAH QUÍTATE DE ENCIMA, ¡ME APLASTAS!19
— Ya. Ya me levanto — respondió la polinesia poniéndose de pie y permitiéndole a la castaña levantarse — ¡Es hora de arreglarse! — exclamo la más alta una vez su latina amiga estuvo de pie.
— ¡Bien! Yo Me duchare aquí y tú puedes ir al cuarto de invitados — propuso la castaña extendiéndole una toalla a su amiga, quien rápidamente la tomo y fue al cuarto de invitados, mientras Camila ocupaba el baño de su habitación.
Mientras tanto, Lauren se encontraba recostada en su cama pensando en lo locamente enamorada que estaba de su mejor amiga, tomo una almohada cubriéndose la cara con esta, grito el nombre de la castaña tratando de desahogarse, segundos después despego la almohada de su cara, sentándose al borde de la cama observando su entrepierna.
— Camila me vuelve loca cada día y a veces no tengo control de ti — dijo la chica de ojos verdes hablándole a su entrepierna — ¿Porque las cosas deben ser así? — se preguntó — ¿Por qué no nací como las chicas normales? Así tal vez tendría una oportunidad con Camz. Seguramente, si ella se entera de tu existencia, no querrá verme nunca más en su vida y, eso es algo que no podría soportar — se lamentó tristemente, bajando después de su cama se dirigió al closet para extraer una toalla y caminar al baño a tomar una ducha y despejar su mente.56
Camila ya había salido del baño y estaba en ropa interior cuando su amiga entro con una toalla rodeando su cuerpo. Dinah se sacó la toalla quedando también en ropa interior para luego envolverla en su cabeza — ¿Ya decidiste que te pondrías? — Pregunto la polinesia — Recuerda que tu cita es Lauren..
— Sí, si lo recuerdo — respondió la castaña entrando a su gran armario — Por eso estoy buscando mi mejor vestido — agrego asomándose para ver a su amiga — ¿Y tú que te pondrás? — pregunto Camila saliendo con dos vestidos — ¿El negro o el azul? — pregunto mostrándole los dos vestidos a su amiga
— El negro — respondió la polinesia — ¿El blanco o el rojo? — pregunto Dinah mostrando los vestidos
— El Blanco — respondió la castaña — ¿A qué hora vendrá Nela por ti?
—Dijo que vendría eso de las ocho y treinta — respondió colocándose el vestido — Y Lauren ¿a qué hora pasara a recogerte? — pregunto entusiasmada por su amiga
5— A las ocho y treinta — respondió la castaña tomando el vestido azul y llevándolo a su closet.
Mientras las chicas se vestían y maquillaban, Lauren salía del baño. La ojiverde se puso rápidamente un bóxer rojo apretado y un sostén deportivo, fue hasta su closet (el cual era un cuarto enorme), tomo unos jeans negros algo ajustado y holgado en su entrepierna, una camisa blanca ceñida al cuerpo, un chaleco negro y un saco del mismo color también ceñida al cuerpo. Se vistió rápidamente.6
Las mangas del saco le llegaban a los codos, así que recogió las mangas de la camisa para dejarlas al mismo nivel. Se sentó en el borde de la cama y se puso las medias, para luego ponerse unos zapatos de tacón grueso. Se acercó al tocador y se sentó en el taburete. Se aplicó base en la cara, delineo sus ojos y cejas, se aplicó rímel en las pestañas y por último se aplicó un poco de rubor.1
Se echo un último vistazo antes de levantarse y tomar las llaves de su auto, bajo a la sala donde se encontraba su familia. Vio la hora en su teléfono: siete y cuarenta y cinco de la noche.
"Camz aún no debe estar lista" pensó, así que, caminando hacia su familia, se acomodó en el sofá con sus padres para ver un momento la TV.
Camila y Dinah seguían concentradas en un maquillaje perfecto. Camila tenía un vestido negro de poliéster, de encaje que le llegaba unos dedos arriba de la rodilla, mangas largas de jersey rasado y unos zapatos negros de tacón fino, mientras Dinah tenía un vestido blanco de poliéster sin mangas con un bordado floral que le quedaba unos dedos más arriba de la rodilla y unas zapatillas plateadas de tacón fino.
Ambas estaban concentradas en su maquillaje y peinado, sus citas no tardarían en llegar pensaron ambas, así que apresuraron el paso y en poco estaban listas, vieron la hora: Ocho y veinte. Tomaron sus bolsos y bajaron a la sala a esperar que las fueran a recoger.
— Camila, no llegues muy tarde sabes que saldremos mañana temprano — dijo el padre de Camila después de elogiar lo hermosas que se encontraban las chicas.
— Si papa, no te preocupes, iré con Lolo. Además ya tengo mi equipaje y todo lo necesario listo — informo la castaña
— Bueno. Entonces que se diviertan. Dinah un gusto verte — se despidió, retirándose hacia su oficina, mientras Sinu veía la TV con Sofí después de haberles dicho lo hermosas que estaban y decirles una que otra cosa.
El timbre sonó y Camila sabía que no era Lauren ya que siempre que salían o algo por el estilo, la niña mayor le enviaba un mensaje primero avisándole que estaba en camino, así que imaginó, era la cita de su amiga. Caminaron juntas a la puerta, al abrirla se encontraron con Nela, el chico saludo a ambas, y, después de la foto obligatoria por parte de Sinu, se despidieron de Camila dirigiéndose al auto del jugador.
Mientras tanto, Lauren ya había avisado a su familia que saldría y, mientras caminaba al auto, envió un mensaje a Camila avisándole que estaba en camino. Entro hasta la residencia Cabello y se estaciono rápidamente, observo la hora en su teléfono: Ocho y treinta.
"A tiempo" pensó. Salió del auto y camino hacia la gran puerta doble de entrada. Toco el timbre. Enseguida se abrió la puerta dejando ver a Camila con su perfecto vestido que ceñía su cuerpo, Lauren no pudo evitar excitarse y empezó a sentir como los bóxer le apretaban. Cerró los ojos y se concentró en otra cosa que no fuera el perfecto cuerpo de la hermosa morena frente a ella. Pensó en los teletubbies y, cuando se sintió más tranquila, abrió los ojos para encontrarse con la mirada preocupada de Camila.37
— Te ves hermosa — logro decir Lauren con una sonrisa boba en su rostro. El semblante de Camila cambio rápidamente al ver la expresión de Lauren. Tenía miedo de que no le haya gustado, pero se había equivocado. Sin duda alguna había enloquecido a Lauren
— Tú no te quedas atrás, te ves muy elegante. Como siempre — respondió acercándose a darle un beso en la mejilla.
Lauren se sonrojo, al igual como estaba Camila — ¿Nos vamos? — pregunto la ojiverde extendiéndole su mano.
Camila tomo rápidamente la mano y se dejó guiar hasta el Bugatti negro de la chica, Lauren abrió la puerta del copiloto permitiéndole a Camila entrar. Rodeo el auto para, segundos después ponerlo en marcha. "Esta iba ser una grandiosa noche" pensaron ambas con una sonrisa en el rostro.

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Capitulo 2

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:16 pm

Lauren estaciono el auto a unas cuadras de la casa, salió de él y lo rodeo para abrirle la puerta y ayudar a la joven latina. Sonrió a Camila y una vez tuvieron sus cosas, la ojiverde aseguro su auto y, entrelazando su mano con la de su mejor amiga, se dirigieron a la fiesta. Al entrar una multitud de cuerpos se movían de un lado a otro, sudorosos, al ritmo de la fuerte música que se escuchaba, otros cuantos se encontraban bebiendo en la barra, mientras parejas se besaban en las oscuras esquinas que encontraban. Con la poca luz divisaron a sus amigos.
— Bien Lauren y Camila, a disfrutar que mañana se van — dijo Dinah jalando a su pareja a la pista.
— ¿Quieres bailar? — pregunto Lauren a Camila extendiéndole su mano.
— Claro — respondió la castaña sonriente tomando la mano de la mayor. Ambas chicas se dirigieron al centro de la casa en la pista improvisada y comenzaron a bailar entre todas las personas. Lucy y Vero se unieron a ellas, al igual que Troy y Ally, Arin y Normani y Alexa con Austin, el dueño de la casa, y parte del equipo de futbol americano de la secundaria, junto a Arin, Troy y Luis Felipe, donde Lauren es la capitana.12
Al cabo de unos minutos Lauren y Camila se alejaron de la pista emprendiendo un camino hacia unos cómodos sillones donde estuvieron conversando por un buen rato sobre cosas del pasado, pequeños recuerdos graciosos que se asomaban por su mente.
Lauren observo la hora: Doce y cincuenta y cuatro a.m.
— Camz ya es algo tarde. Recuerda que mañana salimos temprano — dijo Lauren mostrándole su teléfono
— Tienes razón — respondió la menor sonriendo con gracia — Será extraño que Lauren Jauregui, capitana del equipo de futbol y, Camila Cabello, capitana de las porristas se vayan tan temprano de una fiesta — comento graciosamente provocando que la de ojos verdes riera ante su comentario.
— Es cierto, pero no podemos hacer nada — dijo Lauren poniéndose de pie y estirando su brazo para que Camila tomara su mano y ayudarla a levantarse e ir hacia donde se encontraban sus amigos para despedirse de ellos.
— Lo sentimos mucho chicos pero ya nos tenemos que ir — dijo Camila intentando soltarse del agarre de Dinah y Normani — ¿Puedes ayudarme?, mañana tenemos un vuelo temprano — Dirigió su mirada a la ojiverde que se encogió de hombros ya que Lucy y Alexa no la soltaban tampoco y la tenían inmovilizada entre sus brazos.
— En un jet privado. Puede esperar — dijo Alexa
— ¡Déjense de niñerías! Camz y yo nos tenemos que ir. Si iban a hacer esto nos hubiésemos ido sin avisar — respondió Lauren liberándose del agarre de sus amigas.
— Laur podemos hablar contigo un momento — pregunto Austin alejándose un poco del grupo seguido por los chicos y Lauren.
— Dime — ordeno Lauren una vez que estuvieron alejados de las chicas.
— Laur sabes que todo el equipo te apoya, sobre todo nosotros que somos tus amigos — comenzó Austin
— ¿Acaso quieren que deje de ser la capitana? — pregunto un tanto ofendida Lauren
— ¿Qué? — pregunto Austin — No, claro que no...
— Ve al punto Mahone — pidió una insistente Lauren.
— Lo que Aus trata de decir... — empezó Luis Felipe — Es que te dejes de rodeos y vayas atrás de Cabello. Crees que somos tontos y no nos damos cuenta que babeas por el culito de Camila. Además sabemos lo que tienes en la entrepierna — Lauren se asustó ante la última confirmación de su amigo — No te asustes — prosiguió su amigo al ver la expresión de la capitana — Creíste que podías ocultar tremendo paquete — sus amigos rieron mientras Lauren se ruborizaba — De solo ver a Camila practicar te pones babosa y tu amigote se despierta. ¿Cuánto mide? ¿treinta cm? — pregunto burlándose de la expresión de su amiga — Es broma. Pero en serio eso es enorme...41
— Estuvo muy bueno que se hayan reído acosta mío, pero ya basta, me tengo que ir. Adiós — dijo la pelinegra para voltearse y caminar hacia la castaña, pero fue detenida por una mano que le sujeto la muñeca obligándola a darse la vuelta y, sin darle, unos toscos labios se posaron sobre los suyos, besándola con ansiedad e inquietud, pudo percibir el sabor a alcohol en la lengua que había invadido rápidamente su boca.
Abrió los ojos rápidamente y se alejó de la causante de aquel beso, sus amigos estaban con la boca abierta viendo aquella escena, al igual que las chicas que prestaban atención a cada uno de sus movimientos, vio a la pequeña latina que, ahora, tenía el ceño fruncido y una extraña mirada fija en la rubia que había besado a su pelinegra. Camila estaba muy enojada pero gracias a que Dinah apretaba su mano y que las chicas estaban a su alrededor, no hizo ninguna locura.
La pelinegra reacciono y enfrento a la chica que la había besado — Dianna, creí que ya lo habíamos hablado, por favor no vuelvas a hacer eso. Además estas borracha...4
— Mi amor, porque me hablas así — pregunto la rubia, poniendo una mano en su pecho haciéndose la ofendida — Tu sabes que te amo — hizo el ademan de abrazar a Lauren, pero esta la detuvo y sostuvo su mano.
— ¡Dianna basta! no armes un escándalo, por favor. Tú sabes muy bien que yo no siento nada por ti, además nunca fuimos nada, recuerda que solo fue un beso, nada más.
— Eres una estúpida Jauregui, te gusta jugar con las personas, enamorarlas y luego desecharlas — Grito para que todos la escuchen
— En primer lugar me vas bajando la voz — Lauren ya se estaba enojando — Y en segundo lugar yo nunca te di ilusiones, después de que me besaste tu misma corriste el rumor de que éramos novias cuando yo ni siquiera te lo había pedido ni correspondido a aquel beso. Así que déjame en paz — finalizo la ojiverde para ir hacia la castaña y disculparse por el comportamiento de la chica — ¿Camz quieres irte ya? — le pregunto a su castaña
— Si por favor, vámonos ya — contesto la castaña tomando la mano de Lauren y arrastrándola a la salida. La ojiverde se despidió de sus amigos con un movimiento de manos y se dejó llevar por su castaña.
Llegaron hasta el auto y la mayor lo desbloqueo para, después, abrir la puerta del copiloto y ayudar que Camila subiera, rodeo el auto y, tras acomodarse en el asiento del piloto, arranco el motor. El transcurso a la mansión Cabello fue silencioso, más silenciosos e incómodo de lo que esperaban, pues lo que había ocurrido en la fiesta con aquella rubia logro despertar en la pequeña latina unas incontrolables iras y un deseo de asesinarla en ese momento se había apoderado de su cuerpo, los celos estaban a flor de piel. Al llegar Camila se despidió de Lauren dándole un dulce beso en la mejilla, cuando la más pequeña se disponía a salir del auto, la mayor hablo:
— Lamento lo sucedido — se disculpó.
— No te preocupes — respondió la castaña, acomodándose nuevamente en el asiento.
— Es que Camz, fue muy grosero de su parte, estoy muy apenada por que hayas visto eso
— No es tu culpa Laur — dijo la más pequeña con una sonrisa acariciando la mejilla de la ojiverde — Ahora, será mejor que entre y que tú te vayas, recuerda que tenemos un viaje mañana y sabes los exagerado que son nuestros padres
— Tienes razón, descansa — le dio un beso en la mejilla a la de ojos marrones para luego despedirse. Camila bajo del auto y camino hasta la puerta de su casa, vio como el auto de su pelinegra se alejaba de la residencia y, dando un suspiro entro en ella, subió a su habitación y, rápidamente se sacó el vestido para enfundarse en su cómodo pijama, se lanzó a su cama sonriente, esperaba ansiosamente que amaneciera para volver a ver a Lauren.
Su sonrisa se ensancho al recordar como su ojiverde favorita había rechazado a aquella rubia, si bien era sabida la popularidad de la mayor entre las chicas del instituto, ella solo tenía ojos para aquella morena de ojos marrones, al igual que la pequeña latina, quien no se imaginaba un futuro sin la portadora de aquellos ojos verdes que tanto amaba.
Mientras Camila caía en un profundo sueño pensando en su amada, la chica mayor caminaba por los pasillos de su mansión que la dirigían a su habitación, Lauren sonreía bobamente mientras acariciaba su mejilla, aquella en la que la castaña le había dado el último beso de la noche, se sentía en las nubes. Rápidamente se quitó la ropa, al entrar a su habitación, quedándose únicamente en bóxer y sostén deportivo, con la sonrisa más grande y real, se lanzó a la cama enredándose entre las sabanas dispuesta a soñar con su bella latina y anhelando que la noche se vaya rápidamente para poder volver a verla la mañana siguiente.


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Capitulo 3

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:16 pm

— Papá ¿que tienen preparado Michael y tú esta vez? — pregunto una desesperada Camila por saber los planes, de su padre y de su amigo, para estas vacaciones, mientras bajaba sus maletas y una pequeña bolsa donde llevaba el obsequio para su ojiverde, pues era veintisiete de junio, el cumpleaños de Lauren.
9— Ya te dije, es una sorpresa, les prometo que les encantara — respondió Alejandro, bajando las maletas de su esposa.
Salieron de la casa y, con ayuda de su chofer, subieron el equipaje al auto que los llevaría hacia la pista donde se encontraba el jet de la familia Jauregui. Cada vacación iban en diferentes aviones, las vacaciones anteriores habían viajado en el jet de la familia Cabello.9
— ¿Cuándo les hemos fallado? — pregunto Alejandro Cabello subiendo al auto junto a su familia.
— Nunca — respondieron las mujeres Cabello al mismo tiempo.
— Bien, entonces solo esperen.
Veinte minutos tardaron en llegar, la familia Jauregui ya se encontraba a bordo del jet esperando por los Cabello, mientras estos embarcaban sus equipajes.
— ¡Mi querido amigo Michael! ¿Estás listo para estas vacaciones? —pregunto un sonriente Alejandro.
— Claro que si — Michael Jauregui se puso de pie y abrazo a su amigo. Seguidamente saludo a Sinuhe, a Sofí y por ultimo a Camila, quienes luego saludaron a Clara.
Camila vio a Lauren junto a sus hermanos y se acercó a ellos. Alejandro y Sinuhe los saludaron con un movimiento de manos seguido de un "Feliz Cumpleaños Lauren" y se sentaron junto a Clara y Michael a conversar.
— Hola Laur — saludo la pequeña morena, sentándose a lado de su ojiverde, dándole un rápido beso en la mejilla — Feliz Cumpleaños
— Hola Camzi — saludo Lauren — Gracias.
— Hola Mila — saludaron Chris y Taylor.
— Hola Chicos — respondió Camila a los otros dos hermanos Jauregui.
— ¡Lolooo! — grito la pequeña Sofí, corriendo a los brazos de la ojiverde — Feliz Cumpleaños — dijo, dándole un beso en la mejilla.
— Hola mi peque — dijo la ojiverde a la pequeña — Muchas gracias.6
— ¡Chris, Taylor! — soltó a Lauren y abrazo a los chicos anteriormente nombrados, saltando sobre ellos.
Camila sonreía al igual que Lauren al ver esa tierna escena de sus hermanos — Toma — susurro Camila, tímidamente, a Lauren — Espero te guste — sonrió, tras ruborizarse.
Lauren lo tomo con una sonrisa y abrió el paquete, era una pequeña caja muy linda, la destapo y dentro de ella encontró un hermoso guardapelo en forma de corazón que tenía grabado en la parta exterior CL.4
— Es hermoso — dijo Lauren, observando detenidamente el detalle de su morena.
— Ábrelo — murmuro la castaña.
Lauren obedeció encontrando en su interior, una foto suya en un lado y una foto de la castaña en el otro — Es para que recuerdes que, pase lo que pase, siempre estaré contigo. Recuérdalo, siempre, siempre estaré para ti Laur, porque eres realmente importante para mí — concluyo la morena para luego lanzarse a abrazarla. Lauren la apretó a su cuerpo — Te quiero Lauren Jauregui. Te quiero — susurro Camila en el oído de Lauren.
— Lo sé, yo también te quiero Camz, y siempre estaré para ti. Siempre — susurro, separándose para ver a Camila limpiarse unas cuantas lágrimas que se le habían derramado al igual que a ella — Muchas gracias Camz — le dio un beso en la mejilla.2
Ambas se voltearon a ver a sus hermanos quienes estaban concentrados en una película, ajenos a la conversación de las chicas.
Camila le ayudo a Lauren a ponerse el guardapelo.
— Díganme que Michael les soltó algo — dijo esperanzada Camila, mientras se limpiaba unas cuantas lágrimas. Chris y Taylor negaron.
— Y Alejandro ¿no les dijo nada? — pregunto Lauren.
— Nada — respondió la morena, viendo hacia sus padres con el ceño fruncido, regreso su mirada a la ojiverde que le veía con una sonrisa y ella no pudo evitar sonreír también.
— Te ves hermosa hoy — susurro Lauren para que solo Camila escuchara, aunque sus hermanos estaban concentrados en la portátil que Chris tenía entre sus piernas viendo una película.
Camila llevaba un vestido veraniego largo muy hermoso y la hacía lucir espectacular.
La morena se sonrojo, susurrando un simple — Gracias.
— No tienes porque, solo digo la verdad.
— Ya está todo listo ¿no es así? Es hora de partir- informo Michael mientras la puerta de jet se cerraba y el piloto se encaminaba a la cabina.
— Sera mejor que duerman, el vuelo será un poco largo — informo Alejandro — Tendremos que ir a New York antes, debemos recoger unos papeles de suma importancia. Nos acaban de avisar, eso no lo teníamos planeado — se justificó el hombre.
Los chicos se vieron las caras y luego suspiraron, no tenían ni idea de donde los llevarían esta vez.
Sofí, Taylor y Chris se dedicaron a ver películas en la portátil y después de un rato se cansaron y decidieron dormir. Mientras Camila y Lauren conversaban entre ellas y chateaban con sus amigos al mismo tiempo.
Se reían de las ocurrencias que decían los chicos en el chat grupal en donde estaban todos sus amigos. Al llegar a New York, las chicas bajaron un momento, queriendo estirar sus cuerpo mientras esperaban a sus padres que estaban reunidos dentro de un auto negro a unos metros de distancia.
Sus hermanos seguían dormidos y sus madres conversaban animadamente dentro del Jet, Lauren abrazo a Camila y la pequeña morena dejo un beso en su mejilla derecha, mientras le acariciaba la otra con su mano. Camila volvió a desearle un feliz cumpleaños y la ojiverde no pudo evitar sonreír, tenía a la chica que amaba entre sus brazos mientras dejaba besos en su mejilla ¿Qué más podía pedir?8
Minutos después sus padres salieron del vehículo y se despidieron de sus socios, les sonrieron a las jóvenes enamoradas y subieron al jet, seguidos de sus hijas mayores. Ambas se sentaron en los mismos lugares, y Camila empezó a jugar con las manos de la mayor.
Lauren aun sentía vergüenza por el comportamiento de la rubia la noche anterior, pero Camila le hizo saber que no importaba, que le creía y que no tenía por qué darle explicaciones. Aun así la morena se sentía feliz de que Lauren tratara de enmendarse.
Sin darse cuenta, a los minutos de haberse subido al jet, se quedaron profundamente dormidas. Camila reposaba su cabeza en el pecho de la ojiverde y le rodeaba la cintura de esta con su brazo izquierdo. Lauren, en cambio, reposaba su cabeza sobre la de Camila y rodeaba, con su brazo izquierdo, los hombros de la morena.
Los padres de las chicas las contemplaban felices e intuían que ambas se gustaban, pero entendían el miedo que sentía Lauren al rechazo de Camila, ella jamás podría estar alejada de su Camz, su princesa, pero ellos sabían el secreto de Lauren y notaban que ambas se querían.
Era solo ver a Camila cada vez que mencionaban a la ojiverde y sus ojos se iluminaban, o Lauren cada vez que veía a la morena, su rostro se llenaba de alegría, hasta en el momento más triste.
Después de otras tres horas de viaje, llegaron a su destino.
Los chicos bajaron del jet aun sin saber dónde estaban, se veían las caras mientras sus padres reían por sus expresiones. Había dos camionetas, en una de ellas transportarían las maletas de las familias Jauregui y Cabello, y en la otra irían las dos familias. Antes de que los chicos empezaran a subir a la mini van, sus padres se apiadaron y decidieron decirles donde estaban.
— Yo creo que ya es mucho Alejandro — opino Michael.
— Yo también. Se los dices tú, o se los digo yo — pregunto Alejandro
— Díselos tú — respondió rápidamente Jauregui.
— Viejo cobarde — rio Alejandro — Está bien, se los diré yo — susurro para luego dirigirse a los chicos, con una enorme sonrisa — Chicos, bienvenidos a... —
— República Dominicana — dijeron los cinco al mismo tiempo.20
Alejandro y Michael se quedaron sorprendidos, se suponía que sus hijos no sabían a donde iban — ¿C-como lo saben? — preguntaron los dos adultos al mismo tiempo.2
— Google maps — respondió Chris mientras reía junto a las chicas por la expresión de sus padres — Actualizo nuestra ubicación al llegar — explico.
— Amo la tecnología — dijo Taylor, quien aún reía.1
— Bueno ¡ya! dejen de reírse, mejor subamos a nuestro transporte para llegar al hotel — dijo Michael dirigiéndose a la mini van siendo seguido por su esposa, Alejandro y Sinu, mientras los chicos reían.
Chris, Taylor y Sofí subieron mientras Camila y Lauren caminaban lentamente, mirándose y sonriéndose hasta llegar al vehículo y subirse, sentándose la una junto a la otra.9
Tardaron quince minutos en llegar a un lujoso hotel, se bajaron y entraron al edificio, sus maletas ya estaban siendo llevadas por los botones.
— Bienvenidos al VIK hotel arena blanca punta cana Familia Jauregui y Cabello — saludo la recepcionista, con un perfecto inglés —Estamos para servirles toda su estadía1
— Gracias — respondió el padre de Lauren en español — También hablamos español — informo.10
— Bien, entonces les enseñaremos las habitaciones. Tal y como ustedes pidieron el hotel está disponible solo para sus familias.
— Ok, escuche mal o me están haciendo falta las clases de español. ¿Rentaron todo el hotel para nosotros? — pregunto Lauren desconcertada, con ese excitante acento cubano.18
— Así es — contestaron Mike y Alejandro con una enorme sonrisa en sus rostros.
— Nunca cambian — susurraron los chicos tras rodar los ojos. Deberían estar acostumbrados a que sus padres, de una manera u otra, siempre lograban sorprenderlos.
— Lo bueno de esto es que no habrán más personas en la piscina—opino Sofí, y Lauren asintió, entendiendo que lo hicieron por su condición y para que no tenga vergüenza, o problemas por las demás personas.
Pero también lo hicieron por que a veces, solo a veces, suelen ser un poco egocéntricos
— Qué tal si vamos a la piscina — opino Chris.
— Buena idea hermanito — concordó Taylor.
— ¡Hey!, soy mayor que tú — replico Chris, haciendo reír a todos.
Los chicos subieron a las habitaciones que les fueron asignadas. Camila tenía la habitación junto a la de Lauren en el segundo piso. Taylor, Chris y Sofí tenían sus habitaciones en el tercer piso. Mientras tanto, Clara y Mike una suite matrimonial al igual que Alejandro y Sinuhe.
Lauren entro a su habitación y busco su ropa de baño, diez minutos después, salió y se encamino a la habitación de Camila. Dio dos golpes y escucho un 'pase', entro en la habitación y no vio a nadie.
Luego de unos segundos, Camila salió por una puerta, la cual dedujo la pelinegra, era el baño. La morena tenía un traje de baño de dos piezas muy hermoso, y lucia demasiado sexi.
Lauren se había quedado sin aliento al ver a Camila en bikini, sentía como sus hormonas empezaban a alborotarse, lucho por tener el control de su miembro que, lentamente, se despertaba, poniéndose duro dentro de sus shorts de baño. La ojiverde se volteo, cerrando los ojos e intento pensar en cualquier cosa que enfriara su cuerpo, pero lo único que se le venía a la mente era la imagen de su linda morenita en bikini.5
Camila aun no notaba la incomodidad de Lauren, pues se encontraba buscando concentradamente su teléfono y el bloqueador solar en su bolso, echo un vistazo a la ojiverde por el rabillo del ojo, pudiendo ver únicamente su espalda pues Lauren seguía tratando de controlar su excitación.
Lauren no podía entender como Camila tenía la capacidad de calentarla con tan solo una mirada, estaba más que claro que su miembro reaccionaba a la belleza de su amada. Camila sonrió sin entender porque Lauren actuaba de esa manera — ¿Qué te sucede Laur? — pregunto la morena, sacando el bloqueador y su teléfono del bolso.9
Lauren al fin pudo bajar un poco su excitación, pero sabía que si volvía a ver a Camila en bikini, se pondría dura en menos de un minuto —Nada, no te preocupes ¿Ya estas lista? — pregunto, volteándose lentamente para encontrar a Camila colocándose el pareo, lo cual agradeció... un poco.
— Si — respondió Camila, esbozando una sonrisa.
— Bien, entonces ¡vamos! — Lauren le extendió la mano a Camila, quien la tomo sin dudar.
Lauren y Camila salieron de la habitación rumbo al ascensor donde, para suerte de Lauren, estaban sus hermanos y la pequeña Sofía, quienes bajaban también a la piscina.
Estuvieron casi todo lo que restaba de la tarde metidos en la piscina, entre juegos, conversaciones, y una que otra mirada entre las chicas. Regresaron a sus habitaciones alrededor de las seis treinta de la tarde, para ducharse y vestirse, e ir al comedor. Lauren llevaba unos jeans negros, una camiseta blanca, un blazer negro sobre esta, y sus típicas converse's negras. Mientras Camila, ella llevaba una falda negra con un top azul y zapatillas bajas de color azul.3
Ambas salieron de su habitación al mismo tiempo y sus miradas se encontraron, se sonrieron.
— Woow... te ves, realmente hermosa — comento Lauren al acercarse a la morena.
— Tú no te quedas atrás — replicó Camila — Te ves muy elegante, siempre sabes lucirte.
— Gracias, muchas gracias — se inclinó, a modo de reverencia.
— Será mejor que bajemos — comento Camila divertida por las ocurrencias de su linda ojiverde.
— Si — contesto Lauren.
Se tomaron de las manos, y caminaron juntas al ascensor, entraron. Sus padres y hermanos ya estaban esperándolas en el restaurant.
— Hola chicas — saludo Mike, con una sonrisa.
— Hola. Buenas noches — saludaron Lauren y Camila antes de tomar asiento, una junto a la otra.
Rápidamente el mesero llego, entregándoles el menú y cada quien ordeno lo que le apetecía cenar.
Conversaron y rieron mientras esperaban la comida, pero Lauren y Camila solo podían concentrar en la otra, sus ojos cruzándose varios veces en la noche, para la ojiverde, su bonita latina se veía realmente hermosa esa noche y merecía que se lo dijeran, y para Camila, Lauren era el ser más sexi del planeta y no podía evitar mirar lo bien que le quedaban esos jeans. Todos en la mesa notaron esas miradas, pero no dijeron nada.
Cuando la comida llego, cada quien tomo su orden. La conversación seguía, fluida y una que otra broma. Cuando todos terminaron de cenar, apareció uno de los meseros con una hermosa torta con diecisiete velas. Lauren sonrió ante el gesto de su familia y amigos mientras le cantaban el típico Feliz Cumpleaños. Una vez acabaron el postre, fueron a ver el show que tenían preparado para los huéspedes del hotel.4
Faltaban quince minutos cuando regresaron al lobby del hotel. Alejandro y Mike les avisaron que saldrían un momento, por lo que Chris, Taylor y Sofí regresaron a sus habitaciones, estaban cansados y querían dormir, mientras que Camila y Lauren se pusieron de acuerdo para salir. Así que, una vez sus padres se fueron, le preguntaron a la recepcionista donde podrían pasar la noche de un sábado.
Ella muy amablemente les hizo saber que había un club de adolescentes a unos cuantos minutos del hotel en auto, y que sus padres habían alquilado un auto para ellas, para cuando quisieran movilizarse por la ciudad, así que les entrego las llaves de un BMW convertible blanco.
Lauren manejo hasta el lugar donde la recepcionista les indico, pero al llegar, notaron que el lugar no era tanto de su agrado; había muchas personas dentro y fuera una inmensa cola para ingresar. Además solo andaban ellas dos y Lauren sentía que algo malo podía pasar, no quería arriesgar a su morenita en un país desconocido, así que acordaron en mejor dar vueltas por la ciudad, para conocer mejor, y luego regresar al hotel.7
Alrededor de las dos de la mañana llegaron al hotel, Lauren se había acercado para entregar las llaves del auto, pero la recepcionista le indico que ese sería su auto durante su estadía en República Dominicana, la ojiverde sonrió y le agradeció para después guardar las llaves y dirigirse a la morena.2
Al llegar a su piso, Lauren dejo un tímido beso en su mejilla al despedirse y correr a su habitación. Camila suspiro y sonrió de felicidad entrando a su habitación.
"Estas serán las mejores vacaciones" pensaba Lauren mientras se quitaba la ropa, quedando únicamente en bóxer y sostén, para luego ponerse una camisa y meterse en su cama.3
"Esta vez sí le confesare mis sentimientos a Lauren" pensaba Camila mientras se ponía su pijama para luego meterse en su cama y splayacon su ojiverde.

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Capitulo 4

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:17 pm

El día domingo pasaron la mañana en la piscina. Después del almuerzo, decidieron ir a la plata, donde Chris pidió hacer paracaidismo, Lauren alquilo una moto en la cual paseo junto a Camila, mientras Taylor y Sofí paseaban en el bote que impulsaba el paracaídas de Chris. Pasaron todo el domingo en la playa hasta que anocheció, y regresaron al hotel. Después de la cena, los chicos planearon ir a la habitación de Camila a ver una película, mientras sus padres se iban a descansar.
Subieron a sus habitaciones a ponerse pijama, luego se encontraron en la habitación de Camila, Chris llevaba varias películas para escoger. Lauren y Camila estaban recostadas en el respaldar de la cama observando a sus hermanos tratando de elegir la película.
— Bueno chicas, elegimos Tracers ¿Qué les parece? — pregunto Chris, alzando la película para que las chicas vean.
Lauren y Camila se miraron por un momento, luego regresaron la vista a la película y aceptaron. Chris se levantó y coloco el CD en el DVD. La película empezó a reproducirse, apagaron las luces y se ubicaron en sus lugares. Sofí y Taylor estaban recostadas sobre su pecho en la orilla de la cama, Chris sentado en el sofá, mientras Lauren y Camila continuaban en la misma posición.
La película estaba realmente interesante para los chicos, mientras Camila y Lauren se dedicaban a darse miraditas, cuando la otra estaba despistada. Lauren pensaba en algo para Camila, quería darle o hacer algo realmente especial para su morena y que nunca lo olvide.
Cuando la película termino, las chicas no se dieron cuenta ya que estaban metidas en su mundo, hasta que Chris se levantó del mueble tambaleándose hasta llegar al DVD y sacar la película. Somnoliento, Chris metió la película en el estuche y apago la televisión para regresar al mueble en el que estaba y acostarse a dormir. Las niñas también se habían quedado dormidas.
Lauren y Camila sonrieron al ver aquella escena, se levantaron de la cama y acomodaron a sus hermanas menores en ella. Camila camino al balcón de la habitación seguida por Lauren, la morena se arrimó al barandal y la ojiverde se puso a su lado, para admirar la belleza de la noche en aquel lugar.
— Es hermoso no crees — dijo Camila, con la mirada fija en el mar.
— Sí, ya lo creo — respondió Lauren, viendo al mar, para luego voltearse y ver a su hermosa morena — Pero esta vista es indudablemente, la más hermosa de todas.
Camila giro su cabeza para observar a Lauren que tenía la mirada fija en ella, la admiraba con sus hermosos ojos verdes. Camila se sonrojo al entender que se refería a ella.
— Me encanta que te sonrojes, te ves tan hermosa y tierna así — comento Lauren, acariciándole la mejilla.
— Solo tu causas ese efecto en mi — dijo Camila, acariciando la mano con la que la ojiverde le acariciaba la mejilla.
— Me encanta saber, que solo yo causo eso en ti — dijo Lauren.
Lentamente, ambas iban acercando sus manos libres, encontrándose en medio camino, entrelazando sus dedos. Camila sintió una corriente eléctrica sacudir su cuerpo, al igual que Lauren. La distancia empezaba a desvanecerse a medida que sus cuerpos se acercaban, sus respiraciones se mezclaban. Lauren aún tenía su mano en la mejilla de Camila, acariciándola al igual que Camila aun acariciaba su mano.
— Creo que será mejor que vayamos a dormir — dijo Lauren con la respiración acelerada y el corazón latiéndole a mil, estaba a escasos centímetros de los labios de Camila, esos labios con los que tanto ha soñado.
Su aliento golpeo los labios de Camila, excitándola a romper la escasa longitud que las separaba, y así lo hizo. De un momento a otro, Camila tenía sus labios sobre los de la ojiverde, quien reacciono inmediatamente al beso. Lauren soltó la mejilla de Camila, bajando su mano lentamente hasta posarla en su cintura y acercarla, pegándola a su cuerpo.
Rápidamente intensificaron el beso, abriendo sus bocas y dándoles paso a sus lenguas que se encontraron y comenzaron una danza que ellas anhelaban, parecían viejas amigas reencontrándose, moviéndose a la perfección. Camila rodeo el cuello de Lauren con su brazo libre, ya que aún tenían entrelazadas sus manos, pero no fue por mucho pues Camila no quería alejarse de Lauren, así que le soltó la mano para rodear su cuello y no permitirle alejarse.
Lauren puso su otra mano en la cintura de Camila y la acerco más ella, pegándola por completo a su cuerpo. Sus pechos se rozaban, las manos de Lauren subían y bajaban por la espalda de Camila, sin dejar su agarre en ella. Camila masajeaba el cuello y los hombros de Lauren, sus manos vagaban por los fuertes brazos de la ojiverde, subiendo y bajando, después de un rato se separaron por la falta de aire.
Camila acuno la cara de Lauren, mientras esta aún tenía su agarre en la cintura de la morena. Camila unió sus frentes, mientras trataban de recuperar el aliento, el pecho de ambas subía y bajaba... luego de unos minutos lograron controlar la respiración, y Lauren se sintió algo excitada por el momento, pero agradecía que su amigo no se haya hecho presente, sino le hubiese tocado salir corriendo de tan hermoso momento.
— No sabes cuánto he deseado este momento — confeso Camila, buscando la mirada de su ojiverde.
— Yo también — confeso Lauren.
Ambas sonrieron y se dieron un tierno beso. Estaban tan felices, sabían que ese momento no saldría de sus mentes, así como el primer beso que se dieron cuando tenían diez y nueve años respectivamente, una navidad que pasaron en casa de la familia Cabello, cuando sin darse cuenta se pararon juntas debajo del muérdago. Ambas recordaban ese momento y lo atesoraban en sus corazones, como aquel momento que estaban viviendo. Lauren tenía planeada una sorpresa para Camila, pero necesitaba pedirle ayuda a personas de la zona, así que el día siguiente se encargaría de eso.
Camila abrazo a Lauren por el cuello, la abrazo muy fuerte como si su vida dependiese de ello, como si al soltarla la perdería, como si fuese la última vez que la tendría así de cerca, como si no volviera a tener la oportunidad de volver a abrazarla de tal manera... Lauren también apretó su agarre en la cintura de Camila, impidiendo que se alejase de ella. Camila tenía su cabeza en el pecho de Lauren, mientras Lauren reposaba su barbilla sobre la cabeza de la morena, aspirando su aroma, ese aroma que la embriagaba y la enamoraba.
— Te quiero Jauregui — susurro Camila, en el oído de Lauren —Realmente te quiero — asintió, dejando un húmedo beso en la mejilla de Lauren, para volver a esconder su cabeza en el pecho de esta.
Lauren sonrió hasta más no poder, Camila la quería como ella lo hacía... rápidamente recordó que ella no era normal, tenía un gran secreto que probablemente haría que Camila cambie de opinión con respecto a sus sentimientos y se alejase de ella, pero aun así no evito confesarle lo que ella sentía.
— Yo también te quiero Cabello, eres lo mejor que me ha pasado en la vida ¡Te quiero tanto! ¡Te quiero!
A Camila se le formo un gran sonrisa ¡Lauren la quería! Ella realmente lo hacía.
Lauren aun no podía creer lo que Camila le había dicho, pero su miedo a perderla era grande, tenía miedo que al enterarse de su secreto se alejase de ella.
Pero, tal vez el miedo de Lauren, era en vano. Tal vez a Camila no le importa eso, y solo le importe estar cerca de la ojiverde. Solo tal vez, ellas nacieron para estar juntas.


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Capitulo 5

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:19 pm

Lauren sintió un peso al despertar, y se dio cuenta que estaba abrazada a Camila. Estaban en la habitación de la ojiverde, pues sus hermanos se habían apoderado de la habitación de Camila.
La morena tenía su brazo a través del abdomen de Lauren, y su cabeza descansaba sobre el pecho de esta. Lauren aspiro el aroma de Camila, y se embriago con su dulce olor. Sonrió, pero al instante su expresión cambio, recordando su erección matutina, miro a su entrepierna y pudo notar a su amigo completamente despierto.
Se levantó inmediatamente de la cama y se metió al baño para lograr dormir a su amigo. La imagen de Camila inmediatamente se apodero de su mente, consiguiendo llegar al orgasmo.1
Salió del baño y Camila aun dormía, Lauren tomo su toalla y busco la ropa que se pondría, se metió al baño y a los treinta minutos estuvo lista. Camila se había despertado unos cinco minutos antes que Lauren saliera del baño, y se había asustado al no ver a la ojiverde a su lado, hasta que escucho la regadera.
— Es todo tuyo — dijo Lauren, al verla con una toalla y su ropa en mano.
— Gracias — respondió Camila.
Camino al baño, pasando cerca de Lauren. Antes de entrar al baño, regreso y acuno el rostro de Lauren, dándole un profundo beso en los labios, para luego retomar su camino al baño.
Lauren se quedó embobada viendo a su linda morena encaminarse al baño, acaricio sus labios, sintiendo aun el beso de Camila.
Cuando escucho el sonido de la regadera, Lauren salió de su trance y se dirigió a la puerta de salida.
— ¡Camz te espero abajo, iré a ver a los chicos! — grito desde la puerta.
— Okay — respondió Camila desde el baño.
Lauren salió de su habitación y se dirigió a la habitación de Camila, donde dormían sus hermanos y la pequeña Sofí. Abrió la puerta y no encontró a nadie, reviso en el baño y nada. La habitación ya estaba arreglada.
Decidió bajar a desayunar, al llegar al comedor encontró a los chicos junto a sus padres sentados, esperando por ellas. Lauren se acercó y tomo asiento.
— Buenos días — dijo una vez estuvo sentada.
— Buenos día — respondieron los presentes.
— Alguien durmió muy bien — comento Chris, con un tono burlón.
Lauren no pudo evitar sonreír y ruborizarse.
— Así que Lauren... — dijo Alejandro, llamando la atención de la ojiverde — Dormiste con mi hija —dijo.
— No pasó nada, lo juro... ¡mi amigo estuvo bajo mis shorts todo el tiempo! Lo prometo — dijo la pelinegra alzando los brazos en forma de defensa.1
Todos se echaron rieron por la actitud de Lauren, excepto la pequeña Sofí, ya que ella no entendía, y Lauren, pues a ella no le hacía gracia que se burlaran de ella.
— No entiendoooo — dijo Sofí, haciendo un leve puchero.
— No importa — respondió Sinu — Es asunto de grandes.
— Bueno — acepto la pequeña.
— Además, Camz no sabe de mi condición — susurro Lauren.
— Y espero que no lo sepa... — dijo Alejandro, viendo de reojo a Lauren, que hizo una mueca triste —...aun — asintió, logrando ver a Lauren sonreír.
— Buenos días familia — saludo Camila, llegando a la mesa en la que se encontraban.
— Buenos días cariño — respondió su madre.
— Es mi imaginación, o alguien amaneció muy feliz — comento Clara regalándole una sonrisa, al igual que los demás, excepto Lauren ya que esta estaba roja de la vergüenza.
— Bueno, sí. Amanecí muy feliz, porque dormí muy bien — acepto, con una sonrisa — Me gustaría dormir así siempre — suspiro.1
Lauren se puso más roja, ganándose la burla de los demás.
Después de desayunar las chicas acordaron en salir ese día, así que junto a Chris, Tay y Sofí, salieron de compras. En el auto que le proporcionaron a Lauren, salieron al centro comercial, también fueron por los pequeños puestos que encontraban en su camino. Camila se desato comprando, mientras los chicos compraban pequeñas cosas, y recuerdos para llevar a sus amigos.
Después de casi tres horas de compras regresaron al hotel, al entrar los botones les ayudaron con las compras.
Camila, Chris, Tay y Sofí fueron a caminar por la playa, mientras Lauren les aviso que en un rato los acompañaría. La ojiverde fue donde la recepcionista y le pidió ayuda. Le explico detenidamente lo que quería hacer, y la señorita la escucho, para luego decirle con lo que le podía ayudar.
Feliz, Lauren se encamino a la playa a encontrar a su morena y a los chicos, la recepcionista le había servido de gran ayuda.
Era lunes y Lauren sabía que sus padres tenían preparado algunas cosas para el día siguiente, el miércoles y el jueves también tendrían un itinerario, y quizás el viernes les llevarían a algún lugar o harían algo, así que decidió que dejaría su sorpresa para el sábado, y la mañana siguiente iría a hablar al lugar que la recepcionista le había recomendado. En esos momentos se preocuparía por terminar la tarde junto a su amada.
Al llegar a la playa diviso a los chicos, Camila estaba de la mano con Sofí paradas cerca del mar, dejando que el agua llegue a sus pies, mientras su hermana Taylor estaba recostada en la arena junto a Chris. Se acercó a Camila y sin que se diera cuenta le tomo la mano, Camila se giró para ver a la ojiverde con la mirada fija en el mar, una sonrisa se formó en su rostro y entrelazo sus dedos.
Lauren sonrió y giro a ver a Camila, se miraron por unos segundos, ambas sonriéndose. Después de eso regresaron a la arena, y se sentaron junto a Chris y Tay.
Entre conversaciones, risas, y uno que otro juego pasaron el resto de la tarde del lunes. Lauren tomo la mano de Camila y caminaron por la playa por unos minutos viendo el atardecer, después de eso regresaron al hotel todos juntos.
Esa noche Camila y Lauren volvieron a dormir juntas, disfrutando de su compañía.

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capitulo 6

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:20 pm

Lauren se levantó a primera hora para encargarse de su erección mañanera antes de que Camila despertara. Se ducho y vistió en el baño, y al salir encontró a Camila, igual que el día anterior, con una toalla y su ropa en mano. Lauren espero a que Camila estuviese lista, y juntas bajaron a desayunar con sus familias.
Ese día sus padres las llevaron a cabalgar en una finca, la cual habían rentado, pasaron todo la mañana y parte de la tarde disfrutando de la naturaleza, y regresaron al hotel alrededor de las cuatro de la tarde.
Al llegar, Lauren se ducho y se vistió rápidamente, y con paso apresurado, se dirigió al lugar que la joven recepcionista del hotel, le había recomendado. Al llegar al lugar del alquiler, hablo con el gerente, rento el yate para el día sábado, y quedo todo listo para la sorpresa que le haría a Camila.
Al caer la noche, el martes término de la misma manera que el día anterior, Camila y Lauren volvieron a dormir juntas.
(...)
Los días siguientes fueron de la misma manera. Lauren se levantaba antes que Camila. Y en la noche volvían a dormir juntas9
El miércoles los llevaron visitar lugares turísticos. Muchos chicos y chicas coqueteaban a Lauren o a Camila, cosa que no les gusto a ninguna de las dos, así que, dejándose llevar por los celos, se tomaron de la mano y pasaron juntas todo el recorrido, de una manera muy cariñosa.
El jueves pasaron la mañana en el hotel y en la tarde los llevaron al bosque, donde Alejandro y Mike habían alquilado unas cabañas, pero los chicos prefirieron acampar entre los arboles cuando encontraron una hermosa cascada. Así que, sin importarles nada, Mike y Alejandro salieron del bosque a comprar tres carpas y cinco sacos de dormir, y regresaron antes del anochecer.
Los chicos aún seguían en la cascada, cuando sus padres llegaron. Iban a dar las seis de la tarde, así que decidieron salirse del agua e ir a las cabañas a ducharse. Camila, Taylor y Sofí se fueron, mientras Chris y Lauren buscaban leña, antes de que se pusiera más oscuro. Las chicas regresaron duchadas y listas, encontrando la fogata también lista. Lauren y Chris se fueron a duchar rápidamente, pues las cabañas no estaban tan lejos de la cascada.
Quince minutos después, la cena que Sinu y Clara prepararon estaba lista, así que llamaron a los chicos, y como lo hacían últimamente, las Familias Cabello y Jauregui, cenaron juntas.
Después de comer, los chicos se fueron a la fogata que seguía encendida. Lauren y Chris se habían encargado de poner unos troncos cerca de la fogata, para poder sentarse. Llevaron varias fundas de snacks que les habían llevado y soda.
Pasaron un largo tiempo contando historias de terror, chistes, recordando algunas anécdotas, etc... Se quedaron dormidos muy tarde. Taylor durmió junto a Sofí en una carpa, Chris durmió solo en otra, y Lauren volvió a dormir junto a Camila.
El viernes pasaron la mañana y parte de la tarde en el bosque, y junto a sus padres disfrutaron de la cascada. Regresaron al hotel poco antes de que anocheciera.
Alejandro y Mike informaron a sus hijos que el fin de semana podían hacer lo que desearan, pues no tenían nada preparado. Todos se dirigieron a sus habitaciones, y a los pocos minutos, Camila tocaba la puerta de la habitación de Lauren, quien rápidamente abrió la puerta, dándole pasó a su linda morena.
— Camz, vamos al balcón un momento — dijo Lauren, tomando la mano de la morena.
Camila ubico sus cosas en el mueble y camino junto a la ojiverde. Lauren abrazo a Camila por la espalda.
— Camz, tengo una sorpresa para ti — susurro en su oído.
— ¿Ah sí? — pregunto Camila, acariciando las manos de Lauren que reposaban en su abdomen.
— Si — respondió Lauren.
— ¿Y se puede saber qué es? — pregunto nuevamente Camila.
— Mmm... si te lo digo ya no será una sorpresa — respondió Lauren, acariciando el cuello de la morena con su nariz.
— Dame una pista — pidió Camila.
— ¿Qué me das a cambio? — pregunto Lauren.
Camila se dio la vuelta y enseguida rodeo el cuello de la ojiverde, acercándola a sus labios y atrapándolos en un efusivo beso, lleno de amor y ternura. Lauren apretó el agarre en la cintura de la morena.
— ¿Que tal eso? — pregunto Camila, tras terminar el beso, quedando a pocos centímetros de sus labios.
— Eso estuvo muy bien — asintió Lauren, recibiendo un pequeño beso de parte de la morena.
— ¿Entonces? — Pregunto nuevamente la menos, dándole otro pequeño beso — Me vas a decir.
— Solo te diré, que te quiero lista a las tres de la tarde, con equipaje y bolsa de dormir
— ¿Los sacos de dormir, pero para qué? — pregunto Camila, haciendo un puchero.3
— No te preocupes no es nada malo. Bueno te daré otra pista, tenemos que estar más tardar a las cuatro de la tarde en el muelle.
— En el muelle... ¡Oh, por Dios! ¿Iremos a navegar? — pregunto la morena, abrazándola más fuerte.2
— Sí, si lo haremos... pero ya no te diré nada más ¡Ya te dije lo suficiente! Definitivamente esto ya no es una sorpresa, es solo que no me puedo negar a tus hermosos pucheros.1
— Lo sé, por eso lo hice, me encanta lo que me has dicho... pero ¿para que el equipaje y las bolsas de dormir?
— ¡Ya dije suficiente! Solo debes llevar poco ropa, solo es el fin de semana.
— Okay, no preguntare nada más. Confió en ti — dijo Camila, para luego darle otro beso a Lauren — Ahora será mejor que nos vayamos a dormir.
— Tienes razón.
Camila se acurruco al cuerpo de Lauren, y la ojiverde la abrazo con fuerza.


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capitulo 7

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:20 pm

Lauren se levantó como los días anteriores, se ducho, y al salir Camila la esperaba para su turno. Bajaron a desayunar, y luego de eso, regresaron a sus habitaciones para alistar sus cosas.
A las tres de la tarde exactamente, Camila ya estaba lista. Lauren había ido al muelle temprano a revisar el yate y dejar sus cosas.
Lauren fue a la habitación de Camila y llevo las cosas de la morena hasta el auto, la ojiverde había platicado con sus padres y los padres de Camila, acerca de lo que tenía preparado ese fin de semana para la morena, prometiendo a Alejandro que su amigo estaría dentro de sus bóxers todo el tiempo.
Se despidieron de sus padres y fueron al muelle, Chris iría a recoger el auto de Lauren después de que se fueran.
Al llegar al muelle embarcaron las cosas de la morena y arreglaron lo necesario, después de estar listas, zarparon. Lauren era una experta navegante, a su padre le encantaba el mar y solía llevarlos a navegar en su yate en Miami. Lauren aprendió de él.1
— Esto es hermoso — dijo Camila, observando el hermoso paisaje.
— Lo sé — asintió de acuerdo Lauren, acercándose a Camila lentamente y abrazándola. Reposo su barbilla sobre el hombro de la morena — ¿Te gusta? — pregunto, susurrándole al oído.
— Me encanta — asintió feliz Camila.
— Qué bueno — sonrió satisfecha Lauren.
— ¿Ahora si me dirás para que son las bolsas de dormir, y la carpa que está en el camarote? — pregunto Camila.
— Las bolsas son para dormir, esa es su función — respondió Lauren, seriamente.
— No estoy bromeando Lo.
— Yo tampoco. Ahora, navegaremos por un rato más y luego iremos al lugar que me recomendaron.
— Okay — suspiro derrotada la morena.
Lauren estaba al timón mientras Camila había ido al camarote por una botella de agua, la hora marcaba cinco y treinta de la tarde, la ojiverde pensó que ya era momento de dirigirse al lugar donde acamparían.
El cielo estaba oscureciendo y las olas se movían cada vez más rápido de lo normal, y golpeaban con fuerza el yate. Una gran tormenta se avecinaba, el yate se movía de un lado a otro. Lauren trato de mantener el control del yate, hasta que sintió que este no respondía.
— ¡Demonios! — grito Lauren, al darse cuenta de que el yate no avanzaba.
— ¿Qué pasa? — pregunto Camila entrando en la cabina.
— ¡El yate! — exclamo enojada.
— ¿Que tiene el yate? — volvió a preguntar la morena.
— ¡No se quiere mover! No sé qué le paso, estaba bien... ¡Demonios! ¡Se suponía que hoy estaría despejado! ¡Se suponía que sería un día soleado! — Lauren estaba echando humo, de lo enojada que se encontraba.
— Okay Laur, tranquilízate. Está bien — susurro la morena.
— El yate no se quiere mover Camz, estamos varadas. Nada está bien — suspiraba con rabia la ojiverde.
— Entendí ¿okay? Pero tú ya estás muy alterada como para yo ponerme igual — dijo Camila.
— Camz...
— ¡No! Escúchame Laur. No es tu culpa ¿okay? Tu no sabías que esto pasaría, y tampoco sabias que habría una tormenta, así que no intentes culparte ¿entiendes?
— Okay.
— Ahora, vamos al camarote. Ahí estaremos mejor y podremos pensar con más claridad.
— Bien.
Las chicas se dirigieron al camarote. Camila se sentó en la cama, mientras Lauren caminaba de un lado a otro.
— Lauren... ¡tranquilízate ya!
— Camz ¿Cómo quieres que me tranquilice? — pregunto Lauren, sin detenerse.
Camila suspiro y se levantó de la cama, avanzo hasta donde Lauren se encontraba y la tomo de los hombros, logrando detenerla. Sus manos rápidamente acunaron el rostro de la ojiverde y la beso, profundamente.
— Bien, esta es una muy buena forma de callarme — suspiro Lauren al separarse del beso.
— Ven, vamos a sentarnos — pidió Camila, tomando la mano de Lauren.
— Okay — respondió Lauren, dejándose llevar por la morena y sentándose junto a ella en la cama.
— ¿Ahora si me dirás que es lo que tenías planeado?
— Creo que sí, ya que la tormenta arruino la sorpresa y el yate no se mueve...
— Bien.
— Bien... bueno me contaron de una isla no muy lejos del muelle, así que decidí ir a acampar este fin de semana... solo tú y yo. Pero, antes quería llevarte a navegar y me desvié, fui al sentido contrario al de la isla... y antes de que empezara la tormenta, iba a dar la vuelta para ir a la isla.
— Okay — asintió Camila, entendiendo.
— Pero no tenía idea de que el yate iba a fallar. y sobre todo que habría una tormenta.
— Eso no lo decides tú.
— Lo sé, pero... ¡debí haber ido a la isla enseguida! — exclamo Lauren.
— Eso no importa ahora... mejor, vamos a acostarnos y, abrázame. Tengo miedo, y solo en tus brazos me siento segura — sonrió tiernamente Camila, acariciando la mejilla de Lauren.
— ¡Bien! Vamos a dormir... y, no es necesario que me pidas que te abrace, porque lo pidas o no, igual lo hare — asintió Lauren acostándose junto a Camila.

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capitulo 8

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:21 pm

Lauren se despertó antes que la morena, como de costumbre, para encargarse de su amiguito. Al salir del baño, encontró a Camila aun durmiendo, así que se acercó y repartió besos en su mejilla.
— Hora de despertarse, bella durmiente — le susurro Lauren.
Camila se removió en su lugar y lentamente abrió sus ojos.
— Buenos días — susurro la morena, sonriente, al ver a Lauren cerca de ella.
— Buenos días — respondió Lauren, regalándole una sonrisa.
Tras darle un beso a Lauren, Camila se levantó y fue hasta el baño. Lauren sonrió, sintiendo aun los labios de Camila sobre los suyos. Llena de felicidad, la ojiverde decidió salir a ver lo que había dejado la tormenta.
Al salir Lauren diviso una isla no muy lejos de donde estaban, tomo los binoculares y observo mejor. La isla era grande, pudo ver muchas palmeras cerca a la playa... dejo los binoculares y camino hasta la cabina a probar si el yate funcionaba, pero no tuvo suerte.
Diez minutos después, Camila entraba en la cabina.
— Camz veo una isla.
— Si, ya la vi ¿crees que sea de la que te hablaron?
— No lo creo, la isla estaba al sentido contrario, además hemos estado navegando sin rumbo toda la noche y con la tormenta, estamos más lejos — dijo Lauren, haciendo una mueca.
— Bueno, entonces ¿Qué haremos?
— Lo siento, solo quería un fin de semana a tu lado
— Ya te dije que no te sientas culpable, Lo — dijo Camila, acercándose a la ojiverde — Tu no tenías idea de que esto ocurriría... además, estamos juntas y eso me hace feliz. Porque cuando estoy contigo. Soy feliz — asintió Camila.
Lauren sonrió, feliz al escuchar las palabras de Camila.
— Entonces... ¿Qué haremos? — volvió a preguntar la morena.
— Lo mejor será que vayamos a esa isla, puede que no encontremos otra tan pronto, y si nos quedamos en el yate, seguiremos navegando sin rumbo.
— Tienes razón
— Debemos usar el bote salvavidas — dijo Lauren.
— Okay — asintió Camila.
Ambas estuvieron de acuerdo con el plan.
Se dirigieron al camarote, y tomaron lo que más necesitarían. Sacaron sus mochilas, donde llevaban su ropa y las bolsas de dormir. Lauren llevo la carpa, las compras que había hecho (había llevado comida para preparar en el campamento) y dos botellones –no tan grandes– de agua, el botiquín y la caja donde guardaban una pistola de bengala con tres tiros.
Ubicaron todo eso en el bote y Lauren se encargó de remar. El yate no estaba tan lejos de la isla.1
Después de unos veinte minutos sin parar de remar, llegaron a la isla. Bajaron las cosas y las dejaron debajo de un árbol.
— Debemos meter el bote, si la marea sube lo podemos perder — opino Camila.
— Sí, es verdad.
Entre ambas intentaron llevar el bote hasta la arena, y después de varios intentos fallidos lo lograron. Dejaron el bote a unos cuantos metros del árbol donde habían dejado las otras cosas, y donde en ese momento se encontraban recostadas.
— ¿Crees que alguien habite en esta isla? — pregunto Lauren.
— Lo dudo, se ve un lugar vacío, inhóspito — respondió Camila, viendo a la ojiverde con cara de preocupación y decepción — Ya te dije que no te culpes Laur. Esto no es tu culpa, por favor cambia la cara.
— Bueno, ya entendí ¿Quieres comer algo? — pregunto Lauren.
— Eso no se pregunta Lo — respondió graciosamente Camila.
— Bien.
Lauren se levantó y camino hasta las cosas que habían sacado del yate, de ahí extrajo una bolsa.
— Traje para hacer hot dogs pero no me imaginaba que terminaríamos varadas en otra isla.
— Bueno, entonces preparemos los hot dogs — asintió Camila, encogiéndose de hombros.
— Buena idea — acepto Lauren.
Comieron dos hot dogs cada una, y cuando terminaron guardaron las cosas, se sentaron nuevamente recostadas en el árbol pero esta vez abrazadas.
— ¿Qué tal si echamos un vistazo a la isla? — pregunto Lauren.
— Sí, creo que es una buena idea — acepto Camila.
Ambas se levantaron y caminaron tomadas de la mano, ingresaron a la selva, cruzando las grandes palmeras que la rodeaban. Caminaron alrededor de quince minutos cuando se encontraron un hermoso lago con una cascada. El agua era cristalina y se veía muy hermoso.
— Woow este lugar es realmente hermoso — dijo Camila.
— Sí que lo es — concordó Lauren, apreciando la maravillosa vista.
— Lo ¿quieres meterte al agua? — pregunto Camila.
— Claro ¿Por qué no?... el agua se ve deliciosa — respondió la ojiverde.
Camila empezó a desvestirse quedando en traje de baño, dejo su ropa a un lado y corrió a lanzarse. Lauren sonrió y se sacó la blusa junto al pantalón, para quedarse con un top y short de baño. Corrió y se lanzó al agua.
Estuvieron en el lago alrededor de unas tres horas, disfrutando de la compañía que se brindaban. Entre besos, caricias, abrazos y juegos pasaron la tarde, Lauren procuro que Camila no notara el pequeño bulto que se formaba en su entrepierna y trataba de no tenerla tan cerca, pero tampoco la alejaba del todo. Se le era imposible estar separa de esa linda morena.
No está de más decir que Lauren tuvo que sumergirse muy profundo dentro del agua fría un par de veces, para calmar su excitación, pues Camila en traje de baño es algo digno de admirar.
— Creo que es hora de irnos — dijo la ojiverde.
— Sí, debemos buscar leña para hacer la fogata y comer algo — asintió Camila.
Ambas salieron del agua y recogieron sus ropas, para después caminar hasta donde se encontraban el resto sus cosas. Lauren saco una toalla de su bolso al igual que la morena, y secaron sus cuerpos. La ojiverde se puso la camisa que tenía horas atrás sobre su top húmedo.
— Iré a buscar leña, espérame aquí — Informo la ojiverde.
Camila asintió de acuerdo y Lauren se adentró nuevamente a la selva en búsqueda de leña. Quince minutos después, la chica regreso con los brazos llenos de leña. Lanzo la madera sobre la arena para después hacer la fogata, cinco minutos tardo en hacer que las leñas ardieran en llama.
Lauren y Camila habían sido parte de los Scout de pequeñas y sabían cómo sobrevivir.
— Camz, hay más salchichas y pan para preparar hot dogs, pero no nos durara por mucho — informo Lauren.
— Tendremos que buscar que comer, pero por ahora comamos los hot dogs, porque muero de hambre — respondió la morena acariciando su estómago.
— Camz, tu siempre tienes hambre — dijo la ojiverde con una sonrisa— Dime algo que no sepa — se burló.
— No te burles de mí, sabes que después de nadar siempre se me abre un apetito voraz — rio sonoramente Camila.
— Lo sé, lo se
— Bueno... ¿Qué esperamos?... ¡preparemos nuestra comida!
— Esta bien — asintió de acuerdo la ojiverde
Ambas se levantaron y prepararon dos hot dogs mas para cada una, comieron y se sentaron recostadas nuevamente en el árbol.
— Podrías pescar — dijo de repente la morena — Digo... tu papa te enseño a pescar de diferentes formas
— Sí, claro — asintió Lauren.
— En las mañanas podemos comer frutas — continuo Camila, pensativa.
— Bien Camz...
— Okay ¡elaboremos nuestro menú de mañana! — exclamo emocionada Camila.
— Camz, tú y tus ocurrencias — rio sonoramente Lauren — Bien ¿Qué tienes pensado?
— Bueno, no será un hotel cinco estrellas, pero lo importante ahora es sobrevivir hasta que nuestros padres se den cuenta que nos perdimos en el mar... — divago la morena.
— Okay...
— Entonces, en las mañanas desayunaremos frutas, en las tardes pescado y en las noches... en las noches lo que sea, no hay otra cosa más que conseguir aquí... a menos que encontremos un restaurant dentro de la selva — se encogió de hombros.3
Ambas soltaron una sonora carcajada.
— No sé qué haría si no te tuviera conmigo en estos momentos — confeso Lauren.
— No harías nada, habrías caído en una profunda depresión. Debemos agradecer que nuestros padres nos enviaran a los scout y a todos esos campamentos, porque si no, no sabríamos que hacer.
— Tienes razón — acepto Lauren.
— Pero conociendo a nuestros padres, seguramente a penas se den cuenta, habrán alquilado toda una flota de yates buscándonos...
— O helicópteros
— Si, o helicópteros. Ahora solo queda esperar — dijo la morena sentándose y viendo directamente a los ojos esmeraldas. Acerco lentamente su rostro y toma los labios de Lauren entre los suyos en un pequeño beso — ¿A qué hora se supone que debíamos llegar? — pregunto al separarse de la ojiverde.
— A las cinco de la tarde, como mínimo — respondió Lauren, embobada.
(...)
— ¿Lauren te pidió que las fueras a buscar? — pregunto Michael a Chris.
— Sí, me dijo que estarían llegando a las cinco de la tarde — respondió el chico.
— Entonces ve a vestirte, falta poco para las cinco — dijo el mayor de los Jauregui.
— Okay papá — asintió Chris, saliendo de la piscina.
Fue hasta su habitación, se ducho y se vistió rápidamente, tomo las llaves del auto de Lauren y observo la hora: cuatro y cuarenta y ocho de la tarde. Christopher salió del hotel y rápidamente subió al auto de su hermana y manejo hasta el muelle.
(...)
— ¿Qué hora es? — pregunto Camila.
— Cinco de la tarde — respondió Lauren, observando su reloj — Chris ya debe estar esperándonos en el muelle — suspiro.
Las chicas seguían recostadas en el árbol abrazadas, habían pasado así desde que terminaron de comer. Intentaron unas cuantas veces buscar señal con sus teléfonos, pero les fue imposible. No encontraron señal y la batería se les agoto.
(...)
¡Demonios Laur! Ya han pasado treinta minutos ¿Por qué te demoras tanto?... seguramente están disfrutando del regalito que te envié, pensó Chris, con una sonrisa, esperando recostado sobre el auto.
Salió de sus pensamientos cuando sintió que su teléfono vibraba en su bolsillo. Lo saco y vio que su padre lo llamaba, así que contesto rápidamente.
— Hola papá ¿Qué sucede?
— ¿Qué pasa Chris? ¿Por qué aun no regresas con tu hermana y Mila?— pregunto el hombre.
— Es que aún no llegan — respondió Chris.
— ¿Cómo que aún no llegan? — pregunto Mike.
— Si papá, aun no llegan. Ya fui a revisar, y el yate no está donde se suponía que debía estar — dijo Chris.
— Bueno, pues ¡ve a revisar nuevamente!
— Okay — suspiro.
Chris colgó la llamada y se encamino hacia el muelle nuevamente, se detuvo en el espacio que Lauren le indico que estaría el yate, pero el lugar continuaba vacío. A los pocos minutos un chico se detuvo junto a él.
Chris lo vio por unos segundos.
— Disculpa amigo ¿buscas algo? — pregunto Chris.
— Sí, se suponía que hace treinta minutos debió llegar una chica con un yate.
— ¿Una chica de ojos verdes? — pregunto Chris.
— Si — respondió el hombre.
— ¿Lauren Jauregui? — volvió a preguntar Chris.
— ¿Perdón? — pregunto sin comprender el hombre.
— ¿El nombre de la chica es Lauren Jauregui?
— ¡Oh! — el hombre reviso en la Tablet que llevaba entre sus manos —Si, su nombre es Lauren Jauregui.
— Yo soy Chris Jauregui, su hermano, la he estado esperando desde hace treinta minutos.
— Yo soy Harry Styles, arrende el yate a su hermana para este fin de semana y hoy me lo debía entregar.
— Lo sé, ella me lo comento.
— ¿No sabe usted porque no aparece?
— No tengo ni la menor idea, mi hermana suele ser responsable cuando hace este tipo de cosas... me refiero a cuando alquila algo —dijo Chris.
— Esto es muy raro.
— Dígamelo a mí, si regreso sin mi hermana y su amiga al hotel, mi padre me mata. Por si acaso ¿el yate no tiene GPS?
— Sí, si lo tiene.
— Bueno, porque no revisa — dijo Chris.
(...)
— Ya se está haciendo tarde, será mejor que armemos la tienda.
Camila asintió y se pusieron de pie. Lauren armo la tienda en pocos minutos, puso las bolsas dentro de esta, al igual que las mochilas. Era una tienda grande y muy cómoda.
— Ya está lista — informo la ojiverde.
— La fogata estará en poco — dijo la morena.
Cuando la fogata estuvo lista, se ubicaron cerca de esta ya que la noche estaba cayendo y el frio se hacía presente.
— ¿Quieres comer las frutas que recogimos? — pregunto la ojiverde.
La morena asintió con una sonrisa y se puso de pie para ir a buscar las frutas que habían buscado unas horas antes, cuando volvieron a explorar la isla. Camila regreso y se sentó junto a la ojiverde pasándole algunas frutas.
Después de comer decidieron ponerse el pijama, así que entraron juntas a la tienda. Lauren saco su mochila y le dejo la tienda a Camila para que se cambiara de ropa con más comodidad, y ella se fue a vestir atrás de un árbol.
Lauren revisaba su bolso mientras arreglaba su ropa, saco todo lo que había en ella, y en el fondo de la mochila encontró una caja grande, la saco y reviso detenidamente.
Era una caja de condones, una caja entera de condones, y tenía una nota: "Disfruta este fin de semana con tu amada hermanita, me lo agradeces después. Con amor, tu querido y adorado hermano. Chris"4
— Idiota — murmuro Lauren, riendo por lo que su hermano había hecho.
Se cambió de ropa y regreso a la tienda, dejo su mochila en ella y junto a Camila, se sentó nuevamente cerca de la fogata, encima de una manta.
(...)
Chris notaba que el chico tenía un rostro de preocupación mientras buscaba en su computadora. Habían llegado a casa del joven que le había rentado el yate a su hermana y esperaba pacientemente a que este le diera noticia de la ubicación de Lauren.
— ¿Qué sucede? — pregunto Chris, preocupado.
— No lo sé, no aparece
— ¿Cómo que no aparece? — volvió a preguntar Chris, pero esta vez un poco alterado.
— No aparece la ubicación del yate, han desactivado el sistema GPS.
— ¡Demonios! ¿Dónde te metiste Lauren?
— ¡Lo mismo digo yo! ¡No será que me robaron mi yate! — exclamo el señor Styles.
— ¿Para que querría mi hermana tu estúpido yate? — Pregunto Chris enojado — ¡Para eso tiene su propio yate en Miami en nuestro muelle privado!
— Bueno... no sé.
— ¡Mi hermana no es una ladrona! ¡Ella no es así de irresponsable! Cuando le dicen una hora, ella esta antes de tiempo. Debió a ver pasado algo para que ella no apareciera aun.
(...)
— Camz, creo que no todo salió mal. Digo, estás conmigo y esta isla es hermosa.
— Tienes razón, lo más importante es que estamos juntas — afirmo la morena, acercándose su rostro al de la ojiverde y capturar con sus labios, los de su acompañante.
Ese beso fue diferente a los anteriores. Ese beso estaba lleno de amor, ternura... pero también, tenía una pisca de lujuria, pasión, deseo... Camila enrollo sus brazos en el cuello de la ojiverde, mientras Lauren la abrazaba por la cintura.
Camila se recostó lentamente en la arena, atrayendo a Lauren para que quedara encima de su cuerpo. La ojiverde empezó a recorrer el cuerpo de la morena con sus manos; acariciaba las piernas de Camila, mientras la morena acariciaba el cuello de Lauren, y le empezaba a recorrer la espalda con sus manos.
Lauren empezó a dejar besos por el rostro de la morena, llego a su cuello y beso el lugar, lamio y dio leves mordiscos, haciendo que Camila gimiera cerca de su oído.
(...)
— Papa, parece que hubo un problema con el yate — conto Chris a su padre, que estaba del otro lado del teléfono.
— ¿De que estas hablando Chris? ¿Qué rayos ocurre? ¿Por qué no regresas con las chicas aun? — pregunto Michael, desconcertado.
— No lo sé papá, estuve viendo junto al dueño del yate, pero al parecer, el sistema GPS no funciona y no puede ubicar el yate.
— ¡¿Qué demonios me estás diciendo Chris?!
— Papá, Laur y Mila están perdidas. No sabemos que ocurrió con el yate... o si llegaron a donde debían llegar.
— ¿Dónde estás? — pregunto Michael.
(...)
Camila abrió sus piernas dándole a Lauren acceso para ubicarse entre ellas. Los gemidos de la morena se escuchaban por todo el lugar. La ojiverde sintió su erección crecer cada vez más, estaba en el límite de la excitación... mientras Camila estaba completamente excitada. Camila sintió una leve punzada en su centro, el miembro de Lauren había hecho contacto con el sexo de Camila a través de la tela de la ropa.
La morena bajo una de sus manos para palpar la entrepierna de Lauren, y sentir su gran miembro erecto. Lauren se dio cuenta de la acción de Camila y salió de su cuello, la miro fijamente a los ojos. La morena estaba en shock por lo que había tocado.
— Camila yo... — Lauren balbuceo.
— Lauren ¿tú... tú ti-tienes un...?
— Si Camz, yo... yo tengo un pene — dijo Lauren, levantándose y esquivando la mirada de Camila — Lo siento mucho — dijo, antes de salir corriendo.
Camila aún estaba en shock, no entendía lo que había pasado.
Lauren tiene un pene, pensó. Cuando por fin reacciono, se dio cuenta de que la ojiverde se había ido, así que tomo la linterna y fue tras ella.
Lauren se había adentrado en la selva. No reconocía el lugar, además había corrido sin una linterna y todo estaba oscuro, solo tenía la luz de la luna que poco le alumbraba el camino. Se arrimó a un árbol y comenzó a sollozar, mientras se deslizaba y se sentaba sobre las hierbas, abrazando sus piernas.
Camila corrió por todo el lugar, gritando el nombre de Lauren, llevaba unos diez minutos corriendo y no la encontraba. Se detuvo un momento y escucho un sollozo, así que se acercó al árbol dónde provenía el sonido.
— Lauren — susurro Camila, al ver a la chica abrazada a sus piernas —¿Por qué corriste? — pregunto.
— Camila ¿Qué haces aquí? — pregunto la ojiverde.
— Te vine a buscar ¿no es obvio? — dijo Camila, regalándole una sonrisa.
— Camz, lamento no habértelo contado. Tenía miedo... tenía miedo que te alejaras de mí. Si no me quieres hablar, lo entiendo, soy un fenómeno...
— ¡Hey! Para ahí — la detuvo Camila, sentándose a su lado — Tú no eres ningún fenómeno. Lauren, eres el ser más especial y hermoso del planeta. No tiene nada de malo que tengas... ya sabes... hay más personas como tú Lo, personas intersexuales... pero igual son seres humanos ¿okay? Y el hecho de que seas intersexual, no te hace menos humano que los demás, pero si te hace especial — dijo Camila, acariciando a mejilla de la ojiverde. La morena se acercó, y dejo un pequeño beso en su mejilla — Mírame — pidió.
La ojiverde no hizo caso, así que con su mano giro su rostro para que sus miradas se cruzaran.
— Ya te lo dije una vez Lolo. Nada en este mundo, me va a separar de ti. Siempre estaré para ti, siempre y... ¿sabes por qué? — La ojiverde negó — Porqué te amo — confeso Camila.
— Yo también te amo — dijo la ojiverde.
Se acercaron lentamente y se fundieron en un beso.
— Regresemos a la fogata, está haciendo mucho frio — pidió la morena cuando se separaron.
— Okay — ambas se levantaron y, tomadas de las mano, caminaron a la fogata.
Al llegar, se sentaron nuevamente en la arena, donde estuvieron anteriormente.
— Lolo, ¿te puedo preguntar algo? — pregunto la morena.
— Claro.
— ¿Quién más sabe de tu condición?
— Mi familia por supuesto, y tus padres — respondió Lauren.
— ¿Mis padres? — pregunto, incrédula.
— Sí, recuerda que nuestros padres se conocen desde hace mucho. Cuando nací, mi padre le conto al tuyo acerca de mi condición.
— ¿Por eso a papá no le hacía mucha gracia que durmiéramos juntas?
— Si — respondió la ojiverde, con una sonrisa.
— ¿Solo ellos lo saben? — pregunto nuevamente la morena.
— Sí... ¡Ahh! Y los chicos del equipo; solo Austin, Troy, Nela, Arin y Luis. Ellos se dieron cuenta en los entrenamientos, no sé si los demás del equipo lo sepan.
— ¿Y las chicas? Hablo de Lucy, Vero y Alexa.
— ¡Ahh! Si, ellas también. Fue incómodo cuando se enteraron.
— Por poco y se entera todo el instituto. Pero, ¿Por qué dices que fue incomodo?
— Ellas... bueno. Ellas entraron una vez a mi habitación, sin tocar la puerta y yo... yo estaba desnuda. Recién había salido de ducharme.
— ¡¿Qué ellas que?! — pregunto Camila, enfurecida.
— Que ellas me encontraron desnuda — respondió Lauren.
— Entonces ellas te vieron... ¡Dios! ¡Las voy a matar!
— ¿Que...?
— ¡Dime algo Jauregui! ¿Tú no te has acostado con nadie, verdad? Porque si es así, enseguida ¡Te lo corto!7
— ¡¿Qué?! No, claro que no.
— ¡Más te vale, Jauregui! ¡Porque tú eres mía! ¿Entiendes?
Lauren asintió.6
— ¡Bien! Más te vale. Porque si alguien será tu primera vez, ese alguien seré yo ¡Yo seré tu primera, y última vez, Lolo! — Dijo la morena, viendo directamente a esos ojos verdes que tanto amaba — Si se llegan a enterar en el instituto, esas zorras te desearan más ¡Y eso me da mucho coraje! — confeso Camila, acariciando la mejilla de Lauren.
— Pero yo no puedo ver a nadie más que no seas tú Camz. Eres a la única a la que amo.
— Yo también te amo Lo. Yo también te amo — dijo Camila, pegando sus frentes mientras se miraban a los ojos.
— Tú tampoco lo has hecho con nadie ¿verdad? — pregunto Lauren, con temor a la respuesta.
— Claro que no. Esto es algo muy importante para mí, y lo he guardado para el amor de mi vida. Se lo entregare a la misma persona, a la que le entregue mi primer beso — una sonrisa se dibujó en el rostro de ambas.
— ¡Aun lo recuerdas!
— Claro que lo recuerdo ¿Cómo olvidar mi primer beso? Fue perfecto y con la persona indicada.
— Lo sé, para mí también fue especial.
Se miraron tiernamente por unos segundos. Sus rostros se acercaron lentamente, para fundirse en apasionado beso. Camila se sentó a horcajadas sobre Lauren, mientras ambas se devoraban los labios. La ojiverde deslizo su mano dentro de la blusa de Camila, tocando su piel desnuda.
Una corriente eléctrica, recorrió el cuerpo de ambas.
Lauren comenzó a dejar un camino de besos húmedos por su rostro, hasta llegar al cuello de la morena. Volvió a besarlo y mordisquearlo, provocando que un leve gemido, brotara de los labios de Camila.
— ¡Te deseo tanto, Lolo!
— No sabes cuánto he deseado este momento.
— Créeme cariño, lo sé.
Camila se deshizo de la camisa de la ojiverde, mientras Lauren, lentamente, se deshacía de la blusa de la morena. Observo el torso desnudo de Camila, y gimió al sentir contacto con esa suave y deliciosa piel que había soñado tantas veces.
— Eres más hermosa de lo que puedes imaginar.
La ojiverde acerco su rostro al pecho de la morena, y con una gran agilidad, se deshizo del brassier. Lentamente, comenzó a besar alrededor del pezón de la morena. Camila arqueo la espalda al sentir la lengua de Lauren en su seno.
Lauren la abrazaba por la cintura, y con sus manos acariciaba la espalda de la morena, mientras que con su boca, acariciaba los pechos de Camila. Chupo el pezón y le dio un leve mordisco, para luego posicionarse en el otro pezón y hacer el mismo trabajo con él.
Camila no dudo en deshacerse del brassier, de la ojiverde y deleitarse. Lauren se inclinó un poco, aun con Camila sobre ella, para poder recostarla en la arena. Sin pensarlo dos veces, la despojo de su pantalón de dormir, y se quedó unos minutos observando la hermosa anatomía de Camila, quien se encontraba únicamente con las bragas.
Lauren beso el abdomen de la morena y empezó a subir lentamente, dejando un camino de besos hasta apoderarse de uno de los pechos, y con su mano, masajear el otro.
Camila llego hasta el pantalón de Lauren y lo comenzó a deslizar lentamente. La ojiverde, al darse cuenta, decidió ayudarla. Finalmente ambas se encontraban solo con la ropa interior inferior.
— ¡Dios, Lauren! ¡Te amo!
— Yo también te amo.
Lauren le dio un último beso en los labios, antes de bajar su rostro hasta la entrepierna de la morena, y aspirar el olor que emanaba. La ojiverde se mordió los labios, antes de quitarle las bragas.
— Eres tan hermosa — dijo Lauren.
Le dio una última mirada a Camila, para lentamente acariciarle el clítoris con su lengua, saboreando toda la zona.
— ¡Estas tan mojada! ¡Me encantas!... Sabes tan delicioso — dijo, antes de introducir su lengua en la cavidad de Camila.
La morena arqueo su espalda, y Lauren estimulo su clítoris con su pulgar.
— ¡Oh, Lauren! — gimió la morena, sintiendo un estremecimiento es su cuerpo.
A los pocos minutos, Camila estallo en un fuerte y placentero orgasmo. Su primer orgasmo, causado por el amor de su vida.
Lauren había atrapado los jugos de Camila.
— ¡Tu sabor es exquisito! — comento Lauren, apoderándose de los labios de la morena haciéndola probarse.
Camila pudo sentir la excitación de Lauren, su miembro estaba completamente erecto.
— Lauren ¡Ya no aguanto!
Lauren entendió lo que Camila le insinuó, y enseguida se sacó el bóxer, dejando libre a su pene completamente erecto.
— ¿Estas segura? — pregunto Lauren, arrodillada entre las piernas de la morena.
Camila asintió.
— Completamente — respondió, devorando con la mirada el gran miembro de la ojiverde.
— Okay — dijo la ojiverde — Espérame — pidió, al recordar el regalo de su hermano. Rápidamente, la ojiverde se puso de pie y fue a la tienda, en busca de su bolso.
Saco lo que necesitaba, y regreso con un condón en la mano.
— ¿Intuías que esto iba a pasar? — pregunto Camila, asombrada.
— No, Chris puso un enorme paquete en mi bolso.
— Entonces... se lo agradeceré cuando regresemos — dijo Camila, tomando a la ojiverde del cuello, dejándola sobre ella y devorando sus labios.
Se separaron unos minutos, lo suficiente para que Lauren pudiera ponerse el preservativo.
— Lo hare despacio, no quiero lastimarte. Pero, si eso sucede, me detienes.
— Lauren, no me lastimaras, confió en ti. Me he guardado para ti.
— Está bien, pero si qui....
— ¡Hazlo ya!
— Okay — Lauren se posiciono entre las piernas de Camila, y tomo su miembro con la mano derecha, ubicándolo en la entrada de la morena, lentamente se fue introduciendo en ella.
Camila hizo una mueca de dolor. Lauren coloco sus manos a lado dela cabeza de Camila, para poder sostenerse y no dejar todo su peso en la morena, mientras que ella clavaba sus uñas en la espalda de la ojiverde. Lauren se detuvo, pensando que la había lastimado. Aún no había entrado por completo.
— ¿Estas bien? ¿Quieres que me salga? — pregunto la ojiverde, asustada.
— ¡No, no! Solo... solo no te muevas. Duele un poco, nada más... deja que se me pase — La ojiverde asintió y espero a que Camila le avisara.
La morena tenía los ojos cerrados, el dolor la había inundado, pero luego de unos segundos, ya no sentía dolor, el placer empezaba a crecer en su interior. Camila abrió los ojos y le sonrió, se acercó a sus labios y le dio un tierno beso.
— Puedes seguir — susurro la morena.
Lauren asintió y entro completamente en ella, Camila le araño la espalda, lo cual le causaba una mayor excitación.
Lauren empezó a embestirla lento y suave, con mucho cuidado de lastimarla. Camila dejo de sentir las pequeñas punzadas de dolor y rodeo la cintura de Lauren con sus piernas, buscando mayor contacto entre sus sexos, y logrando que se introduzca más en ella y no saliera tan rápido. Era placentero sentirla dentro de ella, y a Lauren le encantaba sentir lo estrecho de Camila.
— Estas tan apretada, mi amor.
— ¡Oh, Lauren! Sigue cariño.... ¡Más rápido! — La ojiverde hizo caso, y acelero sus embestidas — ¡Dios, Lauren!... sigue amor... ¡Más rápido, mi amor!... ¡Más rápido!
La ojiverde hacia caso a los gemidos de su amada. De pronto, sintió las paredes vaginales de Camila apretarla, lo que la excito más. Sabía que estaba llegando al orgasmo y ella también lo estaba haciendo.
— Córrete para mi cariño — Lauren estimulo el clítoris de Camila.
— ¡Lolo! — grito, al llegar al orgasmo.
— ¡Camz! — Lauren llego al orgasmo, al sentir la liberación de Camila.
Estaba agotada, aun dentro de Camila y sin la intención de querer retirarse tan pronto. La ojiverde se recostó en el pecho de la morena, y se quedaron así un momento. Camila acariciaba el cabello de la ojiverde, mientras Lauren daba pequeños besos en su pecho.
— Eso fue mejor de lo que imagine — comento Camila, una vez que se recuperó.
— ¿En serio? — pregunto la ojiverde, incrédula.
— Si mi amor.
— Te amo Camz.
— Yo también te amo Lo.
Lauren salió de Camila y se deshizo del preservativo. Fue por otra manta, y regreso, recostándose junto a la morena y pasando la manta por sobre sus cuerpos desnudos. Lauren la abrazo por la cintura, y acerco sus cuerpo. Camila se acurruco, y en pocos minutos, ambas cayeron rendidas en un profundo sueño.


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capitulo 9

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:23 pm

— Buenos días mi amor — susurro Lauren.
Camila se revolvió en su lugar. Lentamente abrió los ojos encontrándose con la ojiverde sentada a su lado con una sonrisa en el rostro, y en sus manos, la mitad de un coco con frutas dentro. La castaña se sentó a su lado, y no pudo evitar sonreír.
Lentamente, se acercó a Lauren y le dio un beso en los labios.
— Buenos días mi amor — susurro la morena, al separarse de los labios de la ojiverde.
— ¿Qué tal dormiste? — pregunto Lauren.
— Mejor que nunca — respondió Camila, sonriente.
— ¿Te duele algo? — la ojiverde estaba preocupada, temía haberla lastimado.
— Solo un poco, pero no es para preocuparse.
— ¿Segura?
— Si amor, estoy segura.
— Bueno... toma, te prepare el desayuno — Camila recibió lo que la ojiverde le extendía.
— Gracias cariño... ¿puedes pasarme la ropa?
— Claro — Lauren se puso de pie y recogió la ropa de Camila.
Rápidamente, Camila se vistió y junto a Lauren, empezaron a desayunar las frutas.
— Definitivamente, estas son las mejores vacaciones de mi vida — comento la morena.
— ¿A si? — pregunto la ojiverde.
— Sí.
— Y, ¿se puede saber porque?
— Porque estoy con el amor de mi vida — respondió Camila son dudar.
— Yo también — dijo Lauren, sonriente.
— ¿En serio creíste que no te iba a volver a hablar por tu condición? — pregunto Camila, llevándose un trozo de banana a la boca.
— Tenía miedo que te alejaras de mí.
— Pues no me he alejado, y tampoco pienso hacerlo. Porque te amo, y esa es la única razón por la cual no me puedo alejar de ti.
— Siempre soñé con escucharte decir esas palabras — confeso Lauren.
— Te amo, te amo, te amo... ahora las escucharas más seguido — la morena se acercó, y le dio un beso.
— Gracias por llegar a mi vida Camila, gracias por aceptarme como soy, gracias por amarme, y sobre todo, gracias por permitirme ser la primera en hacerte el amor.
— No agradezcas algo que hago con gusto, sobre todo lo último — susurro Camila.
Ambas soltaron una pequeña carcajada.
— Además, siempre supe que sería a ti a quien le entregara mi virginidad.
— ¿En serio? — pregunto la ojiverde, asombrada.
— Sí, no le daría a cualquiera esta parte importante de mí. Solo a ti, a nadie más.
— Gracias.
— De nada mi amor.
— Bueno... ahora, come — ordeno la ojiverde, apuntándole el desayuno.
— Claro — asintió Camila.
La morena se dispuso a comer el desayuno que la ojiverde le había preparado.
— Amor — llamo Camila.
— Dime cariño.
— ¿Si no usabas protección, yo podría quedar embarazada?
— Sí, bueno eso dice mi médico.
— Significa que cuando nos casemos... ¿podremos tener hijos propios? — pregunto emocionada Camila.1
— Por supuesto — asintió Lauren, feliz al escuchar a Camila hablar sobre un futuro juntas.
— Me los imagino con tu sonrisa y tus hermosos ojos — suspiro Camila.
— Yo preferiría que se parezcan a ti. Eres muy hermosa, tus ojitos, tu nariz tu sonrisa, tu piel ¡Todo en ti es perfecto!
— Mis ojos son marrones, no tienen nada de diferente. En cambio, los tuyos son de un hermoso color esmeralda ¡Y además cambian de color!
— Sí, pero tus ojos marrones son los más hermosos y únicos que he visto.
— Lo dices porque me amas.
— Sí, lo digo porque te amo y porque es la verdad. Ahora, termina de comer esas frutas para poder ir a lago a bañarnos.
— A la orden.
Ambas se dispusieron a terminar su desayuno, y después de miradas, caricias y besos, lograron terminar. Lauren ayudo a Camila a levantarse, recogieron las mantas y las llevaron a la tienda.
— ¿Quieres ir al lago ahora? — pregunto la ojiverde.
— Claro, solo déjame poner el traje de baño.
— Okay.
Camila se quitó la ropa frente a Lauren, provocando que su miembro despertara y las hormonas se le alborotaran. La ojiverde tomo su short de baño y su top para irse a cambiar.
— Si querías dormirlo, me hubieses pedido ayuda, no me habría negado — comento Camila, caminando junto a la ojiverde hacia el lago.
— Muy graciosa.
— Bueno, que puedo decir, me gusta ayudar a las personas.
— No lo dudo.
— Lauren — llamo a la ojiverde, deteniendo su caminata.
— ¿Si?
— Quería saber si por si acaso, trajiste condones — susurro lo último, sonrojada.
— ¿Qué cosa? No te escuche.
— Que si trajiste condones — repitió la morena
— Camz...
— Lo siento ¿okay? Más vale prevenir que lamentar. Ya sabes, me gustaría repetir lo de anoche.
— A mí también — acepto la ojiverde.
— ¿En serio? — pregunto la morena, acercándose a la ojiverde y rodeando el cuello de esta con sus brazos.
— Si, por eso... — metió la mano al bolsillo de su short de baño, y saco tres funditas de condones — Los traje.1
Camila sonrió y Lauren la imito. La moren unió sus labios en un apasionado beso.
— Mejor vamos al lago — opino la ojiverde.
— Okay.
Ambas corrieron hasta el lago. Lauren saco los condones del bolsillo y los dejo encima de la toalla que había llevado, y se lanzó al agua seguida de la morena.
Buscaron rápidamente unir sus labios, Camila rodeo nuevamente el cuello de Lauren y la ojiverde rodeo la cintura de su chica. Levantándola para que la morena rodeara su cintura con sus piernas.
Camila sintió la erección de la ojiverde y se excito más. Lauren bajo sus labios hasta el cuello de la morena y con una mano desabrochaba el brassier de Camila. Cuando por fin se lo saco, lo lanzo a la orilla y se apodero de sus pechos, haciéndola gemir de placer.
Camila arqueaba su espalda y apretaba su agarre en el cuello de la ojiverde, para que profundizara los besos y mordiscos que le propinaba a sus pechos. Del mismo modo, Camila se deshizo del brassier de la ojiverde, busco los labios de Lauren y los beso desesperadamente, su excitación estaba al límite, querían sentirse lo más pronto posible.
Mientras se besaban, sus pechos se rozaban y a ambas les encantaba la sensación.
Lauren bajo una de sus manos al traje de baño inferior de Camila y toco su intimidad por encima de la tela, la morena tembló de placer, y la ojiverde deshizo el nudo de los lados del traje de baño y se lo saco. Sonrió al tener a su chica completamente desnuda.
— Te amo — susurro Lauren, mientras lanzaba la pieza a la orilla, junto al brassier.
— Yo también te amo.
Lauren acaricio la intimidad de la morena y esta se apretaba más a su cuerpo para sentir la erección de la ojiverde. Lauren sin avisar, introdujo dos dedos en la vagina de Camila, obligándola a separarse de sus labios por unos segundos y poder dejar escapar un fuerte y sonoro gemido, mientras arqueaba la espalda y la ojiverde se apoderaba de uno de sus pechos.
Lauren empezó a embestirla con los dedos.
— Mas... ¡más rápido amor! ¡Más rápido! — pedía la morena entre gemidos, mientras reposaba su cabeza en la de la ojiverde, que seguía entretenida en los pechos de la morena, propinándole uno de los mejores placeres del mundo.
Lauren hacia caso a todo lo que su morena le pedía, y esa no fue una excepción, así que acelero sus embestidas.
— ¡Camz! — gemía la ojiverde sobre los pechos de su amada.
— Bésame — pidió la morena, y la ojiverde rápidamente alzo la cabeza para encontrarse con el rostro de su chica y besar sus labios,
— ¡Oh, Camila! ¡Me encantas! — susurraba Lauren, mientras la besaba.
— Tu t-también me... e-encantas. No s-sabes c-cuánto me encantas. T-Te amo tanto, Lo.
— Yo t-también te amo Camz. Mi Camzi.
— ¡Oh! Mi amor... sigue Lo ¡No pares! ¡Más rápido, cariño!
Lauren dio unas cuantas embestidas más, y sintió el líquido de Camila por sus dedos, que se desvanecían en el agua. Camila sintió su tercer orgasmo, propinado nuevamente, por el amor de su vida.
— ¡Dios! Lern Jergi, eres tan b-buena en esto — susurro Camila, mientras reposaba su cabeza sobre el hombro de su amada.
— Hace mucho que no me llamabas así, ya lo extrañaba.
— Bueno, la última vez que te llame así, te encontré con la zorra de Dianna, besándote.
— Que quede claro, que ella me beso.
— Bueno, no hablemos de esa zorra ahora ¿okay? — Pidió la morena, levantando la cabeza y viendo a la ojiverde a los ojos — Ella solo te beso, pero yo fui tu primer beso y sobre todo tu primera vez.
— Olvidaste algo.
— ¿Qué? — pregunto la morena.
— Que tú eres mi primer amor, mi futura esposa, y futura madre de mis hijos.
— Más te vale que sea así Jauregui, porque si no, me conocerás de verdad.
— No gracias, ya conozco a esa Camila y me da mucho miedo.
— Bueno, por tu bien y el de mi nuevo amigo íntimo, más te vale pedirme matrimonio.
— Claro que lo hare.
— Bien. Ahora, quiero que me saques de este lago, me acuestes en la arena y me hagas tuya. Porque muero por tenerte dentro de mí nuevamente.1
— No es necesario que lo pidas.
Lauren saco a Camila del agua en sus brazos y la recostó en la arena. Rápidamente tomo un condón, lo saco de su envoltorio y se lo puso. Se posiciono entre las piernas de su amada, y se vieron a los ojos mientras la ojiverde la penetraba.
Lauren la beso mientras terminaba de entrar en ella y comenzó con las embestidas.
(...)
— Nuestras hijas tienen desaparecidas desde el sábado, se suponía que irían a una isla cerca del muelle de donde zarparon, pero al parecer hubo un problema con el yate — informo Michael Jauregui a los policías.
— Bien señor, no se preocupen, buscaremos a sus hijas.
— Gracias.
Las familias Jauregui y Cabello avisaron a las autoridades policiales del lugar, y ahora esperaban resultados. Michael y Alejandro estaban un poco nerviosos debido a que estaban juntas y se sabían cuidar, pero no podían evitar que algo malo llegara a pasar, si Camila se enteraba del secreto de Lauren.
— Alejandro ¿Tú crees que tu hija ignore a la mía si se entera de su condición? — pregunto Mike a su amigo.
— No lo creo, pero eso no es lo que me preocupa. Ya sabes cómo son los jóvenes y sus hormonas, Camila ama a Lauren y si se entera de su secreto no habrá quien las detenga para que tengan intimidad ¡no quiero ser abuelo tan joven! — susurro el señor Cabello.
Ninguno de los dos se dio cuenta, que Chris se encontraba cerca, escuchando la conversación.1
— No se preocupen — susurro Chris a los hombres — Si Mila se entera del amigote de Lauren, ya tienen protección. Me tome la libertad de poner un paquete entero de condones en el bolso de mi hermana. Así que no serán abuelos tan pronto, a menos que se demoren en la búsqueda y se les acabe los condones... ya saben, cuándo las hormonas se alborotan, no hay quien las pare.
— No sé si agradecerte o matarte — gruño Alejandro.
— Estoy impidiendo que se hagan abuelos tan jóvenes, creo que me merezco un agradecimiento. Pero ahora, lo importante es encontrarlas.5
(...)
Dos cuerpos desnudos abrazados, se encontraban cubiertos por una toalla, después de haber tenido una larga sesión de sexo, se encontraban agotadas y se habían quedado dormidas.
La ojiverde empezó a despertar, y se quedó unos minutos viendo detenidamente a la mujer que estaba a su lado, al amor de su vida.
— Mi amor, vamos a comer — susurro la ojiverde.
— Me encanta levantarme a tu lado — susurro la morena, girando su cuerpo y escondiendo su rostro en el cuello de la ojiverde.
— A mí también, pero es hora de que nos levantemos para que yo pueda ir a pescar, para comer algo... ya es un poco tarde.
— Está bien. Pero antes, metámonos al agua por última vez y así quitarnos esta arena del cuerpo.
— Okay — acepto la ojiverde.
Las chicas se levantaron y caminaron hasta el lago, completamente desnudas y con sus prendas en mano. Se enjuagaron, se pusieron su traje de baño y salieron del agua. La ojiverde se puso su toalla sobre sus hombros, y la morena imito su acción. Se tomaron de la mano y regresaron a la playa.
— Iré por leña para la fogata — informo Lauren, mientras se colocaba una camisa seca.
— Okay.
Diez minutos después, la ojiverde regresaba con la leña entre sus brazos colocándolas en la arena. Camila se ofreció para encender la fogata mientras la ojiverde pescaba. Casi una hora después, las chicas se encontraban recostadas en el mismo árbol de siempre.
— Mi amor, como crees que tomen nuestros padres nuestra relación — pregunto la morena.
— No lo sé, tal vez lo tomen bien... siempre y cuando no se enteren que hicimos el amor — respondió la ojiverde, haciendo reír a su morena, y riendo ella también.
— Tienes razón, mi padre te mataría por quitarme la virginidad. Además el me repite cada vez que está muy joven para ser abuelo.
— ¿Sí? — Pregunto la ojiverde — Bueno, mi padre en cambio me dice que se está haciendo viejo.
— Muy graciosa.
— ¿Qué? Sería muy lindo tener a una Camilita, corriendo por la casa.
— Sí, eso es cierto, o una pequeña Michelle.
— Sí, pero para eso nos tenemos que casarnos y para casarnos debemos ser novias primero... Así que, Camila Cabello ¿aceptaría usted ser mi novia?
La morena se incorporó enseguida escucho esas palabras, y con una gran sonrisa en su rostro, se acercó a su ojiverde y la beso desesperadamente.
— ¿Eso es un sí? — pregunto la ojiverde al separarse del beso.
— Es un enorme y rotundo si mi amor ¡Claro que quiero ser tu novia! ¡Te amo, te amo! Lauren Michelle.
— Y yo te amo a ti Karla Camila — se dieron un último beso y se abrazaron para ver el atardecer juntas.
La noche llego y ambas se cambiaron de ropa. Estaban muy cansadas, comieron unas frutas y luego entraron a la tienda. Lauren abrazo a la morena, y esta se acurruco en el cuerpo de su ahora novia. Estaban inmensamente felices.
En cuestión de segundos, se quedaron profundamente dormidas.1
(...)
— Señores, hemos intentado de todo pero no encontramos el yate. También visitamos la isla a la que debían llegar, pero no hay nada... hemos pensado que pudieron haber dejado el yate, y encontrado una isla. No creo que hayan sobrevivido todo este tiempo en el yate, así que nos dedicaremos a buscar también las islas — informo el encargado de la búsqueda de las chicas.
— Bien, gracias, lo que queremos ahora es que nuestras hijas aparezcan. En cuatro días debíamos regresar a casa — dijo Alejandro.
— Claro señores, haremos lo posible para encontrar a sus hijas.
— Y el yate — recordó Harry, el dueño del yate.
— El yate es lo menos importante en estos momentos, la vida de dos chicas corren peligro, mientras más nos demoremos — dijo el encargado.
— Si tanto te preocupa tu yate, te compramos uno nuevo y no hay problema. Lo que nosotros queremos es que nuestra hijas aparezcan, sanas y salvas.

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capitulo 10

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:24 pm

Habían pasado ocho días desde que empezaron la búsqueda de las chicas. Mike y Alejandro estaban preocupados, hace dos días atrás, sus familias habían regresado a Miami, mientras ellos seguían esperando noticias de sus hijas.1
— Señor hemos encontrado el yate.
— ¡Gracias a Dios! — exclamo Alejandro — ¿Y nuestras hijas? — pregunto
— Lamentablemente, no están ahí. Pensamos que pudieron haber encontrado una isla y se decidieron refugiarse en ella... lo que me parece correcto, ya que no hubiesen soportado todos estos días sin alimentos y agua.
— ¡Bien! — exclamo Mike.
— Sí, ahora enviaremos a los aviones a explorar las islas. Seguramente deben tener las bengalas, ya que no encontramos la caja en el yate y tampoco estaba en bote inflable.
— ¿El yate si contaba con estas cosas, verdad señor? — pregunto Alejandro a Harry.
— Claro que sí señor — respondió Harry.
— Bueno, y... ¿Dónde encontraron el yate? — pregunto Mike.
(...)
— Lolo, ten cuidado amor — Camila observaba a su novia trepar una mata de coco.
— Estoy bien cariño, no te preocupes — respondió la ojiverde, con una sonrisa.
— Okay.
Lauren alcanzo tomar dos cocos y los lanzo con cuidado de no golpear a su novia.
— Cuidado amor — advirtió Lauren al lanzar el segundo coco.
— ¡Estoy bien!
— Okay mi amor, voy a bajar — aviso Lauren.
— Bien cariño, pero con cuidado.
— Si Camz, a veces eres un poco exagerada.
— ¡¿Yo exagerada?! Bueno ya, baja. Si te caes o golpeas, no me pidas que te ayude.
— Ya amor, tranquila.
Camila se cruzó de brazos y giro su mirada, concentrándose en la hermosa selva. Escucho un crujido y luego un golpe. Lauren se había caído a pocos metros del suelo, golpeándose la cabeza y espalda.
La morena negó, para luego correr a su novia y sentarse a su lado.
— Te lo dije — regaño Camila.2
— Ya, okay. Ya entendí amor, te hare caso.
— No lo digo por molestarte mi amor.
— Lo se cariño, ahora levantémonos y vamos a tomar esos cocos.
— Vamos.
Camila y Lauren caminaron juntas a la playa. La ojiverde partió las frutas entregándole una a su morena. Se sentaron en la arena. Lauren se recostó en el árbol de siempre, y Camila se recostó en el pecho de su novia. La ojiverde abrazo a su amada con un brazo, mientras que con el otro sostenía la fruta y tomaba de su dulce agua.
Pasaron toda la tarde recorriendo la selva como todos los días, al igual que darse un baño en el lago, y disfrutar de la compañía y presencia de la otra persona, dándose cariños, abrazos, besos y susurrándose muchos te amo. Entregándose la una a la otra, en cuerpo y alma.
(...)
Lauren acariciaba la espalda desnuda de su morena, la cual aún dormía después de una larga sesión de sexo y entrega total. Ambas estaban recostadas cerca del lago como siempre, se habían vuelto a entregar y sumergido en su amor.
Pero ya se estaba haciendo tarde, así que Lauren decidió despertarla.
— Bebé, despierta. Debemos regresar a la playa, se está haciendo tarde — susurro la ojiverde en el oído de la morena, con esa voz ronca que la excitaba.
— Déjame dormir un rato más — pidió la morena, volteándose para abrazar a su novia.
Sus pechos se tocaron, y ambas sintieron un grado de excitación bastante alto. El pene de la ojiverde despertó enseguida, haciéndose notar ante la morena.
— Parece que alguien está despierto — ronroneo la morena, separándose un poco de su novia para ver a Lolito, completamente activo para el ejercicio — ¿Sabes algo? — pregunto Camila, besando a su novia. Lauren negó — Se me quito el sueño — tomo salvajemente los labios de la ojiverde, sentándose a horcajadas sobre su novia, mientras seguía besándola.
Lauren se sentó sosteniendo el cuerpo de su moren. La abrazo fuerte de la cintura, y la pego más a su cuerpo, sin dejar un solo espacio libre entre ellas, que desprendían calor y mucho amor. Camila se movía de adelante hacia atrás, creando una excitante fricción. La ojiverde no podía resistirse más, su novia la estaba llevando al límite.
Con fuerza, Lauren dio la vuelta, quedando encima de la morena. Acerco su mano a la camisa que estaba cerca de ellas, donde estaba el último condón. Se separó de los labios de Camila para poder acomodarse el condón. Una vez puesto el látex, se acomodó entre las piernas de su amada, tomo ambas manos de la morena y entrelazo sus dedos.
De una sola embestida, Lauren entro en Camila, quien arqueo la espalda de placer. Camila halo a la ojiverde, para que cayera encima de ella y poder besarla. Sus bocas se movían sin cesar, y sus lenguas danzaban a un ritmo que solo ellas conocían.
Por falta de aire, la ojiverde se separó de los labios de su amada, mientras la embestía. Tomo uno de sus senos entre sus labios, y empezó a succionarlo. Le dio un pequeño mordisco, y luego se pasó al otro para darle atención.
La morena gemía cada vez más fuerte, sus manos recorrían la espalda de la ojiverde dejando pequeños rasguños en ella.
— ¡Oh Dios! ¡Lo! Más... más rápido amor. Más rápido... — la ojiverde obedeció a la orden de su amada, y acelero sus embestidas. Camila sin previo aviso, y como pudo, giro a la ojiverde, quedando encima y comenzando a cabalgarla.
— ¡Ahh! ¡Camz, Dios! Si, nena.
— ¿Te gusta amor? — pregunto Camila haciendo movimientos en circulo7
— Si cariño, me encanta.
— Te amo Lauren Jauregui.
— Yo también te amo mi amor — Camila acelero sus movimientos, y Lauren la ayudo, poniendo sus manos en la cintura de la morena.
Después de unas embestidas más, ambas se corrieron, llegando al inevitable orgasmo y gritando sus nombres. Camila se recostó en el pecho de Lauren, sus pechos subían y bajaban. Su pulso acelerado y sus cuerpos llenos de sudor. Habían estado la mayor parte del día haciendo el amor.
La ojiverde abrazaba protectoramente a su novia y acariciaba su espalda, mientras la morena hacia círculos en el abdomen de la ojiverde.
Estuvieron en esa posición por aproximadamente veinte minutos. Camila se acostó junto a su novia y esta la abrazo de la cintura, quedando sus rostros a una muy corta distancia.
— Te amo — dijo la ojiverde, mientras acariciaba la piel desnuda de la morena.
— Yo también te amo mi amor. Eres el amor de mi vida Lauren Jauregui, eso nunca lo dudes
— Lo se cariño.
— Creo que ahora si debemos regresar a la playa, estoy muy cansada y quiero dormir.
— Bueno, pero antes, démonos un último baño ¡Hueles mal!
— ¿A si? — pregunto la morena, la ojiverde asintió — Con que huelo mal.
— Mucho.
— Tú no te quedas atrás.
— Pues este es el olor de tus muchos orgasmos.
— Já, muy graciosa.
— Bueno ya, vamos. Un último baño.
— Okay, pero no creo poder levantarme.
— De eso no se preocupe mi princesa, yo la llevo — dijo la ojiverde, tomando a la morena en brazos y levantándose con ella.
Camila enredo sus brazos en la nuca de Lauren. La ojiverde camino con su novia en brazos hasta el lago y se lanzó, después de cinco minutos, salieron del agua, tal y como entraron. Lauren cargando a su novia, la llevo hasta donde estaban sus cosas y la bajo. Rápidamente tomo la toalla de la morena, y la rodeo con esta, secándole el cuerpo y el cabello. Camila sonreía divertida por la atención que diariamente le daba su novia.
— Amor ¿me puedes pasar la ropa?
— Claro.
La ojiverde camino hasta el pequeño bulto de ropa que estaba cerca de un árbol, tomo su ropa y la de su novia y regreso a su lado. Camila se puso sus bragas y una camisa que le quedaba grande, dejo el brassier y el short a un lado. Lauren ya estaba vestida, ordenando las cosas para regresar al campamento. Cuando termino de ordenar, se acercó a su novia con las cosas en una mano.
— ¿Aun no puedes caminar? — pregunto con una sonrisa.
— No, todo por tu culpa.
— Hey, tú eras quien despertaba a "Lolito" — dijo, haciendo comillas.
— Bueno ya, ahora tendrás que llevarme.
— No hay problema — Lauren tomo a su novia y camino con dirección a la playa.
Al llegar, Lauren bajo a Camila de sus brazos. Arreglo una manta en la arena y volvió donde su novia, llevándola hasta la manta.
— Ya vuelvo — aviso la ojiverde.
Rápidamente, Lauren corrió a arreglar las cosas. Tendió la ropa de baño y la que habían lavado en el lago. Después de eso, busco la leña, y regreso con la madera en los brazos. Ubico la fogata a una considerable distancia de donde estaba sentada la morena, que veía con una gran sonrisa cada paso que daba su novia.
Lauren ya había conseguido hacer la fogata. Se giró y le regalo una sonrisa a la morena, que también sonreía y la veía con cara de enamorada, mordiéndose el labio. Lauren le guiño un ojo y se acercó a ella para sentarse a su lado, le dio un beso en los labios y la abrazo por los hombros. La morena la abrazo de la cintura y se pegó más al cuerpo de su amada.+
Se quedaron observando el hermoso atardecer, mientras escuchaban el crujir de la leña.
— Te amo — susurro la ojiverde.
— Y yo a ti — respondió Camila, sellando su amor con un beso.


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capitulos 11

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:25 pm

Día once...
Hace doce días habían visto por última vez a sus familiares. Hace once días habían llegado a aquella isla, y aunque se sentían felices de estar juntas, Camila y Lauren extrañaban mucho a sus familias. Por otra parte, Mike y Alejandro estaban haciendo todo lo posible por encontrar a sus hijas y regresar junto a ellas sanas y salvas a Miami, con sus familias.
— ¿Que descubrieron? — Pregunto Alejandro — ¿Ya saben porque el yate se detuvo?
Después de realizar una larga revisión al yate, los encargados de la guardia costera, junto a los mecánicos, fueron a informarles a los padres de las chicas lo que habían conseguido.
— Según los registros, desactivaron el GPS un día antes... o más bien, unas horas antes, al parecer en la madrugada. Hemos encontrado huellas en el motor, el cual por cierto, fue manipulado, razón por la cual el yate se detuvo. Ya enviamos a analizar las huellas al laboratorio, apenas nos entreguen los resultados se los haremos saber.
— Gracias — respondieron los padres de las chicas.
Mientras, en la isla, Camila y Lauren se entregaban la una a la otra como muestra de su amor. La morena de ojos marrones estaba aferrada a su amante, quien la embestía con pasión, lujuria, delicadeza y amor. La ojiverde se excitaba con cada gemido que brotaba de los labios de su amada, al igual que con los arañazos que le propinaba debido al placer que ambas se otorgaban mutuamente.
— ¡Oh, Dios!... ¡Lauren!... ¡Oh! Dios, amor... ¡Más rápido! — gemía la morena en el oído de su amante.
— ¡Camz! No sabes lo delicioso que es estar dentro de ti — declaro la ojiverde, penetrando con más rapidez a su novia.
— ¡Bésame! — exigió la morena.
Lauren sin esperar a que se lo repita, se apodero de los labios de su novia. Camila le dio un leve mordisco al labio inferior de su amada, los gemidos de ambas fueron interceptados por sus bocas unidas. Lauren cada vez penetraba a Camila con más fuerza.
Su miembro salía completamente de ella, para después entrar de golpe, tocando el punto de placer de su amada morena, las paredes de Camila comenzaron a apretar el pene de Lauren, lo que le avisaba a la ojiverde que su novia estaba por llegar.
Camila se separó de los labios de su novia, para exhalar un fuerte gemido.
— ¡Lauren! — grito Camila, al momento en el que un fuerte orgasmo la sacudió.
La ojiverde dio un par de embestidas más, y tuvo su liberación gritando el nombre de su novia.
— ¡Camila! — exclamo Lauren, llenando el condón de su semen.4
Lauren se recostó en el pecho de Camila, mientras ambas recobraban el aliento. La morena acariciaba el cabello de la ojiverde, mientras que esta le propinaba besos en el pecho.
— Te amo — susurro Camila.
Lauren levanto la cabeza, para poder ver mejor a su novia.
— Yo también te amo — afirmo, acercándose a ella, besándola profundamente en los labios.
La ojiverde salió de su novia, se quitó el preservativo y se acurruco junto a ella. Estaban recostadas en la playa sobre una manta. Lauren tomo la otra manta que estaba a su costado, cubrió sus cuerpo y observaron el hermoso atardecer, quedándose dormidas poco después.
(...)
— Hemos encontrado a los responsables, gracias a que él señor Styles, nos proporcionó las huellas de sus trabajadores.
— ¿Quiénes son? — pregunto un desesperado Mike.
— Sus nombres son Bradley Simpson, y Tristán Evans. Ambos son trabajadores del señor Styles.
— Aquí están todos los datos de mis trabajadores — dijo Harry Styles, entregando a la policía unas carpetas — Lamento todo esto, no tenía la menor idea de que ellos me hayan querido robar.
— Está bien, ahora lo que importa es encontrar a nuestras hijas y mandar a esos maleantes tras las rejas — dijo Alejandro.
— No se preocupen señores, así será. Enviaremos las fotos de estos hombres a la central, y también haremos que sean vistos por la televisión y el aeropuerto, por si acaso hayan huido... — informo el policía — ¿Cuándo fue la última vez que los vio señor? — pregunto a Harry.
— Ayer, después de que encontraron el yate, ambos desaparecieron antes de que su turno acabase y hoy no vinieron a trabajar.
— Bien... significa que aún deben estar por aquí, esperemos que no hayan podido escapar.
— ¿Cómo ha estado la búsqueda aérea? — pregunto Alejandro.
— Aún no hemos encontrado nada, pero siguen buscando. No se preocupen señores, sus hijas aparecerán.


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capitulo 12

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:34 pm

Día catorce...
— Hemos encontrado a los hombres, señores — informaron a Mike y Alejandro.
— ¿En serio? — pregunto Alejandro.
— ¿Podemos ir? — pregunto Mike.
— Claro, he venido a buscarlos.
Los padres de las chicas fueron escoltados hasta la comisaria, donde se encontraban Brad y Tristán. Ellos estaban en la sala de interrogatorios, sentados con un agente de la policía quien les hacía preguntas, y ellos contestaban. Mientras, Alejandro y Mike observaban y escuchaban tras el vidrio.
— Bueno, saben porque están aquí ¿verdad? — pregunto el policía, caminando de un lado a otro dentro de la sala.
— No señor, no tenemos idea de lo que ha pasado — respondió Brad, con cara de inocente.
— ¡Oh! Con que no saben lo que ha pasado...
— No señor — esta vez fue Tristán.
— Bueno ¿Les suena, Harry Styles?
— Claro es nuestro jefe — respondió Brad.
— Pues nos ha informado que no han ido a trabajar durante ya tres días.
— Mmm... Pues... — Brad trataba de encontrar.
— ¿Les suenan los apellidos Jauregui y Cabello?
— No, para nada. No tengo idea de quienes son — dijo Tristán, convencido.
— ¿Seguros? — pregunto nuevamente el policía.
— Si señor — respondió Tristán nuevamente.
— Bueno, resulta que la señorita Lauren Jauregui rento un yate en la compañía en la que ustedes trabajan. Desafortunadamente, ese yate sufrió un pequeño problema en altamar, pero ese pequeño problema fue intencional, debido a que desactivaron el GPS y manipularon el motor, razón por la cual las chicas quedaron varadas en medio del mar. Ahora, se nos es imposible encontrarlas ya que, como saben, ha habido grandes tormentas estos últimos días. Encontramos el yate, pero ellas no estaban dentro. Gracias a las tormentas este se debió a ver alejado del paradero de las chicas, y ahora no podemos encontrarlas...
— ¿Y nosotros que tenemos que ver?
— ¿Qué que tienen que ver? — Pregunto el oficial enojado, viendo a Brad con el ceño fruncido — Te diré que tienen que ver, cara de bebé— tomo la silla, le dio la vuelta y se sentó en ella. Dio un fuerte golpe en la mesa, lo cual provoco que los chicos se exaltaran — Ustedes desactivaron el GPS y manipularon el motor para que cuando las chicas estuvieran en el mar poder raptarlas. Pero no contaron con que hubiera una tormenta, ya que los pronósticos del día eran soleados ¿No es así? — pregunto desafiante.
Brad miro de reojo a Tristán, los habían descubierto, estaban perdidos.
— ¿Por qué haríamos así? — pregunto el rubio, indispuesto a ir a prisión.
— Porque claramente, sabían quiénes eran esas chicas. Revisamos su departamento y sus computadoras. Decían no conocer a las señoritas, pero el historial de su computadora dice lo contrario — comento, sacando la laptop y mostrándoles el historial — Aquí podemos ver que estuvieron averiguando sobre ellas, y sabían muy bien que sus padres eran adinerados, así que, planearon secuestrarlas para poder recibir una buena recompensa...
— ¡Todo fue su idea! — grito Tristán, señalando a Brad antes de que el policía terminara de hablar.3
— ¡¿Qué?! — Grito el moreno — ¡¿Ahora es mi plan?! Tú estuviste de acuerdo, yo no la había reconocido hasta que tú me lo mostraste en internet.
— Si, pero mi plan era seducirla y robarle, no secuestrarla ¡ese fue el tuyo! — grito el rubio.
— ¡Pero tu estuviste de acuerdo! — estaban en una pelea de quien era el culpable.
Ellos terminaron declarando todo como lo habían planeado. Habían ido antes de que amaneciera al puerto, desactivaron el GPS y dañaron el motor para que deje de funcionar en medio del mar. Tenían un pequeño bote en el cual las seguirían, pero debido a que estaban atareados no pudieron ir. Después de que se desocuparon, partieron rumbo a la isla, pero ellos no sabían que Lauren había tomado otro rumbo. La tormenta los tomo por sorpresa cuando regresaban al puerto, y se les había escapado de las manos su tan magnifico plan.
Después de escuchar su declaración entre la pelea, los dejaron tras las rejas.
— Bueno, ahora solo queda encontrar a sus hijas. No se preocupen, las encontraremos — repitió el policía.
Ahora solo queda esperar a que las encuentren, pensaban ambos, con la ilusión de que sus pequeñas aparezcan pronto.


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capitulo 13

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:35 pm

Día veintiocho...2
Había pasado casi un mes y aún no lograban encontrar a las chicas, pero aun así, no se daban por vencidos. Hace dos semanas encontraron a los responsables de la desaparición de las jóvenes estadounidenses, y estos estaban tras las rejas por intento de secuestro y posesión de armas ilegales y de drogas, ya que al revisar bien su casa, encontraron varias de estas cosas, al igual que la dirección de un almacén donde tenían más mercancías y repuestos de yates. Al parecer estuvieron robando también a su jefe.
Mientras tanto en la isla, una joven morena se retorcía en la arena. Camila estaba recostada y tenía un fuerte cólico menstrual, se había enfermado hace dos días y había estado mal desde entonces. Los cólicos la habían atacado con gran fuerza y junto a este una fuerte fiebre que tiene desde hace seis días atrás, cosa que preocupaba mucho a la ojiverde, quien gracias a su condición no sufría este tormento mensual.4
Lauren trataba de calmar a su morena novia, pero no tenía idea de que hacer. Recordaba que cuando Taylor tuvo su primer cólico, su madre le hacía tés, y le colocaba paños calientes en el vientre.
La ojiverde desde el día en que su novia empezó con la fiebre había tomado la caja donde venían las bengalas y la linterna, dejando esas cosas necesarias en su mochila, y uso esa pequeña caja de metal para calentar el agua y hacer compresas caseras. Se mantenía todos los días a lado de su novia, tenían ya siete días sin hacer el amor, pues antes de que la fiebre empezara, la morena ya se sentía mal. Lo único que la ojiverde quería en esos momentos, era que su novia estuviera sana.
También era la ojiverde la que se encargaba de lavar los paños que usaba Camila para no manchar la ropa que usaba.
Lauren regresaba del lago donde diariamente lavaban su ropa o se bañaban. Ahora, ella regresaba con los paños usados por Camila y los llevaba a tender para que su novia los pudiera usar luego que estuvieran secos.
Lauren dejo los paños donde Camila normalmente tiende la ropa de ambas, y fue a la fogata donde estaba hirviendo el agua. Preparo una compresa y camino a donde su novia, se acomodó a su lado y le pasó el paño de agua caliente, cambiando el que tenía en su vientre.
La morena estaba sudando mucho, la fiebre poco a poco iba disminuyendo, pero Camila aun sentía sus músculos contraídos y dolor en los huesos, no tan fuertes como al principio, pero si lo suficiente como para no dejarla ponerse de pie.
Verla en ese estado le dolía en el pecho a la ojiverde e inconscientemente dejaba escapara una lagrima de sus ojos. Camila rápidamente limpio la lagrima que bajaba por las mejillas de la ojiverde, y le dio un beso en los labios.
— Es solo un cólico menstrual amor. No te niego que esta que me mata el dolor pero no pasara nada malo.
— Sí, pero la fiebre...
— Amor, estaré bien. La fiebre ya no está como hace tres días... además, ya me puedo mover más — la beso — No te preocupes.
— Okay, te amo.
— Yo también.
Lauren abrazo con fuerzas a su novia, le planto un beso en la mejilla. Camila se quedó dormida en los brazos de su amada.
Lauren empezó a recordar las cosas que había vivido junto a su amada desde que habían llegado a esa isla, y sin duda fue una de las mejores cosas que le había pasado, pero ya se iba a cumplir un mes desde que vio por última vez a su familia, y el hecho de que Camila estuviera en ese estado la asustaba cada vez más.
También recordó su primera vez junto a su amada morena, estaba feliz de que haya sido con ella y de que esta le haya aceptado. Recordó el obsequio de su hermano, el cual al inicio creía que no usaría, pero ahora agradecía que se lo haya enviado, aunque debió haberle escondido unos tres paquetes de esas cajas, ya que la que tenían se había acabado, una de las razones por la que no han vuelto a tener intimidad.3
Sin darse cuenta, la ojiverde había caído en un profundo sueño, mientras recordaba todos esos momentos junto a su morena. Temía lo peor, temía que no volvieran a casa y que algo malo le pasara a su novia, ese era su más grande miedo, perder al amor de su vida.
Tres horas después, Camila se removía entre los brazos de Lauren, lentamente abrió los ojos y noto que aún estaba el sol. Se giró para ver a su novia dormida, abrazándola. Sonrió y se acercó a sus labios plantándole un dulce beso que obligo a la ojiverde a abrir los ojos.
— Buenas tardes dormilona — susurro la morena, más animada.
— Hola amor ¿te sientes mejor?
— Sí, ya me siento mejor — la ojiverde coloco su mano en la frente de su novia y verifico que la fiebre por fin había desaparecido. Sonrió y le dio un beso a su amada.
— Bueno, la fiebre desapareció. Pero... ¿Qué tal el cuerpo, aun te duele?
— No te miento, si me duele pero ya no tanto como antes, y el cólico ya se está pasando.
— ¡Gracias a Dios! Me has tenido asustada toda esta semana.
— Lo siento.
— No te preocupes, yo estoy aquí para cuidarte. Te lo prometo — susurro, besándola amorosamente — Te amo.
— Yo también te amo Lo.
Sonrieron y se dieron un tierno y casto beso.
— ¿Quieres bañarte? — pregunto la ojiverde.
— ¡Sí! — Chillo animadamente Camila — Estoy toda sudada y necesito un baño.
— Bien, te llevare al lago.
— Okay.
Lauren tomo en brazos a su morena y la llevo hasta el lago. Al llegar la dejo en el piso, y le ayudo a quitarse la ropa, dejándola en ropa interior. Acerco a Camila al lago, tomo el mate que había hecho con la cascara de un coco, y un pañuelo. Mojo el pañuelo y la paso por el cuerpo de su novia. Siguió así, hasta el final, donde le hecho un poco de agua, mojándola por completo.
Le dio tiempo para que se aseara mientras ella iba por ropa interior y uno de los paños que ya estaban limpios. Lauren tomo la toalla, la camisa y pantalón de dormir de Camila, y camino hasta donde ella estaba. Después de ayudarla a vestirse, Lauren la llevo hasta el árbol donde siempre se recostaban cuando iban al lago.
Después de terminar con lo que hacía, Lauren tomo un rápido baño en el lago, para después vestirse y regresar con Camila en los brazos a la playa. Lauren tomo una manta, camino hasta donde su novia y se sentó a su lado, arropándose y, juntas, observaron el atardecer.

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capitulo 14

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:36 pm

Día treinta y nueve...
Había pasado semana y media desde que Camila tuvo su menstruación, en esos momentos la morena se encontraba mejor. Lauren no paraba de tocar su frente, verificando si la fiebre volvía. Estaba atenta a cada cosa que le sucediera a la morena. Camila ya podía levantarse por sí sola y caminar, estaba casi que recuperada, solo por un pequeño dolor en los huesos que ya casi ni sentía.
Habían pasado casi tres semanas desde la última vez que hicieron el amor y, sinceramente, la ojiverde lo extrañaba. Pero había dos factores que le permitía aguantarse, uno de ellos era que Camila recién se estaba recuperando, y la otra era que los condones se les habían acabado, y no quería cometer el error de dejar embarazada a Camila. Aunque ella quería formar una familia junto a su amada morena, ese aun no era el momento.
Lauren estaba caminando hacia la playa donde estaba su novia, llevaba frutas para desayunar. Al llegar, le ofrecía a Camila lo que llevaba en sus manos, la morena sonrió y gustosa tomo las frutas, mientras la ojiverde se sentaba a su lado y juntas empezaban a desayunar.
Mientras tanto en el hotel en Punta Cana, Alejandro se encontraba en su habitación sentado sobre su cama, revisando la foto de su pequeña y risueña hija. Temía no volverla a ver. Ya habían pasado treinta y nueve días desde que se perdieron, y cuarenta días desde la última vez que la vio y la tuvo en sus brazos.
Mike estaba en la misma situación, Lauren era su hija mayor, su mayor logro y orgullo, y estaba volviéndose loco. Tenían que encontrar a las dos jóvenes, sino sus padres enloquecerían por la desesperación.
(...)
Camila y Lauren habían decidido recorrer la isla como solían hacerlo antes que la morena enfermara, y ahora que se sentía mejor, tuvieron la necesidad de volver hacerlo. Estuvieron aproximadamente tres horas en la selva, comiendo las frutas que encontraban, jugando, besándose, acariciándose... y diciéndose cuanto se amaban mutuamente.
Regresaron a la playa cuando les dio hambre, pues ya era hora del almuerzo. En el camino recogieron leña para la fogata. Camila se encargó de encenderla mientras la ojiverde pescaba.
Prepararon su almuerzo y comieron, luego de eso se quedaron abrazadas un momento en el mismo árbol de siempre.
— ¿Quieres ir al lago? — pregunto la ojiverde.
— Si — respondió la morena.
— Bueno, vamos.
Ambas se pusieron de pie y caminaron juntas al lago, como de costumbre. En el camino se abrazaban, besaban, se daban cariño, demostrándose lo mucho que ambas se amaban.
Al llegar, Camila se sacó la gran camisa que tenía encima, dejando a la vista su perfecto cuerpo en traje de baño. Lauren por su parte, se sacó la musculosa, quedando en top y su short de baño. Se tomaron las manos y juntas caminaron hasta la orilla del lago, para luego proceder a lanzarse.
Empezaron a nadar de un lado a otro, disfrutando de su amor. Jugaron, rieron, entre otras cosas... hasta que Camila se puso más coqueta. Acercándose peligrosamente hacia la ojiverde, la morena enredo sus brazos en el cuello, y sus piernas en la cintura de su novia, para luego apoderarse de su boca. Lauren estaba en shock, enseguida sintió los labios de su morena le correspondió al beso, dejándose llevar por la excitación. Su miembro reacciono enseguida, poniéndose duro al sentir la intimidad de Camila sobre él.
La ojiverde abrazo a su novia por la cintura, pegándola más a su cuerpo y hacerla sentí lo dura que la ponía. Camila por su parte soltó un sonoro gemido, al sentir lo duro que estaba el miembro de su novia. Listo para la acción, pensó Camila.
Lauren estaba deseosa por estar dentro de Camila, había pasado casi tres semanas y se sentía vacía. Y ahora, estaba a punto de volver a hacerle el amor a su amada. Sentir a Camila tan cerca y lista para el momento era placentero, sus gemidos la llevaban a otro nivel.
Lauren dejo los labios de la morena, pasando por su mandíbula y dando pequeños besos húmedos hasta llegar a su cuello, donde empezó a besar y morder.
— Amor, sácame del lago — pidió Camila entre gemidos.
Lauren obedeció enseguida a la petición de su novia y la saco, llevándola hasta la arena, y recostándola ahí. La ojiverde se colocó entre sus piernas, mientras seguía besándole el cuello. Lentamente, descendió a los pechos, acariciándolos por encima de la tela del traje de baño.
Con sus labios atendió uno de los pechos por sobre la tela, mientras una de sus manos descendía hasta descendía hasta el nudo del sostén, deshaciéndose de la estorbosa prenda y apoderándose el pezón de la morena.
Camila arque su espalda al sentir la húmeda lengua de su novia en su pecho, y su mano jugando con el otro. Fue bajando más y más, pasando por el abdomen de la morena. Lauren se detuvo un momento, jugando en su ombligo, para luego seguir bajando hasta llegar al dobladillo del interior.
— Sácalo — pidió Camila.
Lauren enseguida se deshizo de la prenda, y se arrodillo para poder observar a su novia.
— Eres hermosa — dijo la ojiverde sonriendo. Nunca se cansaría de ver a su novia desnuda, cada vez le transmitía sentimientos diferentes —Nunca me cansare de decirte lo muy hermosa que eres... nunca me cansare de verte así, desnuda y completamente entregada a mi... nunca me cansare de besarte y hacerte el amor... y sobre todo, nunca me cansare de amarte — Susurro, mientras se acercaba a la morena para apoderarse de sus labios — ¡Te deseo! — murmuro contra los labios de su novia.
— Lo, te necesito. En serio te necesito ¡ya! — dijo la morena, mientras deslizaba su mano por la espalda de la ojiverde y se deshacía del top, provocando que sus pechos se rocen y creando un escalofrió en el cuerpo de ambas — Te deseo tanto amor, necesito que entres en mi o me volveré loca.
— Está bien amor — Lauren se separó de ella un momento, y se deshizo de su short de baño. Su pene estaba erecto y listo para la acción.
Ambas estaban sumergidas en el placer y la excitación, casi tres semanas sin sentirse las estaba consumiendo, la falta de tenerse en cuerpo y alma las hizo olvidar todo a su alrededor, sobre todo un pequeño detalle que probablemente, traería grandes consecuencias.3
Sin esperar más, Lauren tomo su miembro con una de sus manos, y lo guio hasta la entrada de Camila. Lentamente se recostó sobre su novia, a medida que entraba en ella, introduciéndose con cuidado hasta que estuvo completamente en su interior.
Ambas gimieron de placer al sentirse tan íntimamente, nuevamente. Lauren empezó con suaves movimientos de caderas, para luego acelerar su penetraciones, y embestirla con más fuerza, mientras la morena rodeaba con sus piernas, la cintura de la ojiverde para poder sentirla más. Sus manos rodeaban el cuello de la ojiverde, mientras esta escondía su rostro en el hueco del cuello de Camila, y aspiraba su olor, ese dulce olor que desprendía su cuerpo sudoroso.
Cada vez, Lauren la embestía con más fuerza. Saliendo completamente de Camila, para después penetrarla con fuerza y tocar ese punto que le encantaba a la morena. Ambas gemían, sus sudores se mezclaban, sus respiraciones eran entrecortadas, sus cuerpos se acariciaban...
— ¡Bésame! — pidió Camila.
Lauren salió de su escondite y se encontró rápidamente con los hambrientos labios de su novia. Se besaron apasionadamente, mientras sentía las paredes de Camila apretarse alrededor de su miembro. La morena estaba a punto de llegar al orgasmo, solo faltaba poco, al igual que la ojiverde
Lauren condujo su mano hacia la intimidad de Camila y comenzó a frotar su clítoris, ayudándola a llegar al orgasmo. La morena no se quedó atrás, bajo una mano y comenzó a apretar los testículos de la ojiverde, provocando que se corriera más rápido.
Ambas jadearon al sentir la llegada del orgasmo. Gritaron sus nombres al momento en el que el fuerte clímax las sacudió a ambas al mismo tiempo. Lauren se dejó caer sobre el cuerpo de la morena luego de correrse dentro de su novia.
Aún estaba dentro de Camila mientras recuperaban el aire. Cuando por fin lo lograron, Lauren salió de ella y se acostó a su lado, acurrucándose con el cuerpo de Camila. Sin duda alguna estar dentro de su novia sin látex de por medio, fue la sensación más placentera para Lauren.
Mientras Camila estaba contenta de sentir por primera vez toda la carga de la ojiverde, aquel liquido caliente que se sintió tan bien. Sentir su esencia dentro de ella era placentero, y sobre todo sentirla por completo, sin el látex de por medio.
Se quedaron recostadas por más de una hora, admirándose la una a la otra. Después de eso, hicieron el amor nuevamente.
Todo lo que restaba de la tarde y la noche se amaron completamente. Ambas se entregaron sin duda alguna, sin recordar las grandes consecuencias que eso podría causar.

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capitulo 15

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:37 pm

Día cincuenta...
Habían pasado once días desde que volvieron a hacer el amor por última vez, aquella tarde en el lago.
Camila y Lauren estaban dentro de la carpa dormidas, era muy temprano. Ambas estaban acurrucadas, la ojiverde abrazaba a la morena por la espalda.
Un fuerte sonido hizo que Camila abriera los ojos. Era el sonido de una avioneta, se movió y comenzó a mover suavemente a la ojiverde, que dormía plácidamente.+
— Lauren una avioneta. Amor, despierta — susurraba, tratando de despertarla — ¡Lauren! — grito.
La ojiverde abrió los ojos de golpe.
— ¿Qué sucede Camz? — pregunto, fregándose los ojos.
— ¡Escucha! — pidió la morena.
Ambas hicieron silencio, el sonido de la avioneta se escuchaba cada vez más cerca.
— Es una avioneta.
— Parece que si — asintió Lauren, empezando a buscar entre las cosas, la pistola de bengala.
Cuando la encontró, salió de la carpa rápidamente. Lauren alzo la mirada en el momento en el que la avioneta pasaba sobre ellas. Recargo la pistola, la elevo, apuntando al cielo, y disparo.
Enseguida el piloto vio la señal y envió un mensaje a la central, para luego darse la vuelta y llegar a aterrizar a la isla. Camila corrió tras Lauren y la abrazo. Por fin después de cincuenta días eran rescatadas y podrían volver a ver a sus familias.
El piloto salió con un botellón de agua, y se acercó a las chicas.
— Tomen señoritas.
— Gracias — respondió Lauren, tomando la botella y cediéndosela a Camila — Bebe — pidió.
La morena tomo la botella y comenzó a beber de ella, cuando termino, se la paso a la ojiverde quien rápidamente comenzó a beber.
— ¿Ustedes son Lauren Jauregui y Camila Cabello, verdad? — pregunto el hombre.
— Así es — respondió la morena
— Las hemos estados buscando por más de un mes, avisare que son ustedes. Sus padres estarán felices.
— Gracias señor — respondieron ambas.
— Recojan sus cosas — pidió el hombre, mientras regresaba a la avioneta para dar el aviso de que las chicas habían sido encontradas.
Mientras tanto, Lauren y Camila estaban recogiendo las cosas que llevarían. Sus ropas era lo único que guardaron, no tenían tiempo de desarmar la carpa ni nada por el estilo. Tomaron lo necesario y se dirigieron a la avioneta, donde el piloto las esperaba.
— Amor ¿Cómo crees que nuestros padres tomen nuestra relación? — pregunto la morena, mientras caminaban de la mano hacia la avioneta.
— No lo sé, pero, pase lo que pase, nunca te dejare. Ya tendremos tiempo para pensar en eso, ahora lo importante es que estamos juntas y volveremos a casa con nuestras familias — dijo la ojiverde, mientras subía las cosas a la avioneta y ayudaba subir a la morena.
— ¿Listas para regresar? — pregunto el piloto una vez que todos estaban a bordo.
— ¡Listas! — respondieron ambas, tomándose de las manos.
(...)
— Bien, las hemos encontrado — aviso el jefe, el oficial Payne —Debemos avisarle a los padres. Malik, ve al hotel y trae a los señores.1
— Enseguida — respondió el joven, saliendo del lugar.
Rápidamente llego hasta el hotel, en donde se encontraban los padres de las chicas.
Alejandro y Mike estaban en la habitación del último, hablando por Skype con sus esposas e hijos, e informándole las cosas que pasaban a diario en Miami. El hecho de que cada vez, estaba más pronto la fecha de regreso a clases. Ese sería el último año de Camila y Lauren.
Escucharon leves golpes en la puerta, Alejandro se levantó de su lugar y camino hacia la puerta. Al abrirla se encontró al oficial Malik.
— Buenos días señores — saludo, ingresando a la habitación.
— Buenos días oficial — respondieron Mike y Alejandro.
— ¿Qué sucede? ¿Hay alguna noticia? — pregunto Mike.
— Si señores, una excelente noticia — contesto sonriendo — Deben acompañarme, sus hijas han sido encontradas y la avioneta ya está de regreso con ellas a bordo.
— ¡Dios! Esa es una excelente noticia — dijo Alejandro, feliz, acercándose a abrazar a su amigo. Ambos les avisaron a sus familias lo que ocurría, se despidieron y salieron del hotel junto al oficial.
(...)
— Ya estamos por aterrizar señoritas — informo el piloto, y las chicas apretaron la mano de la otra.
En menos de veinte minutos, ya estaban fuera de la avioneta abrazando a sus padres.
— ¡Oh! Mi pequeña, estaba muy asustado — dijo Alejandro a su hija, abrazándola.
— Yo también estaba muy preocupado por ti Lauren — dijo Mike, acunando el rostro de su hija y viéndola fijamente a los ojos, para después depositar un tierno beso en su frente.
— Yo también te extrañe papa, y a usted también Alejandro — dijo la ojiverde.
— Igualmente Lolo — asintió Alejandro.
— ¡Oh! Pequeña, ven a mis brazos — dijo Mike a Camila, quien gustosa corrió a los brazos de su, ahora, suegro.
— Ven Lauren — pidió Alejandro, enrollándola en un tierno abrazo — Espero hayas cuidado a mi pequeña.
— Si lo hizo — respondió Camila.
— Y ella cuido de mí — dijo la ojiverde.
— Que bien, lo bueno es que estuvieron juntas para cuidarse mutuamente, y que ahora están con nosotros — dijo Mike.
— Mike tiene razón, ahora será mejor que vayamos al hotel. Debemos regresar a Miami, los demás ya están allá, y Sinu y Clara las quieren ver pronto, así que es mejor que no hagamos enojar a las mujeres y regresemos pronto. El Jet estará listo para mañana — informo Alejandro.
Los cuatro se dirigieron al auto que los esperaba. En treinta minutos ya estaban en el hotel. Las chicas estaban cada una en su habitación, duchándose y poniéndose ropa cómoda que sus padres les habían mandado a comprar. La primera en estar lista fue Lauren, así que decidió ir a la habitación de Camila. Cuando entro, observo que no había nadie, se acercó al baño y escucho el agua correr, decidió acostarse en la cama y esperar a su novia ahí.
Diez minutos después, la morena salía del baño con una polera de Ed Sheeran y unos shorts de dormir. Estaba exhausta y quería descansar en una cama. Cuando salió, se encontró a su novia recostada en la cama, sonrió y se acercó a ella.
Al llegar, se dio cuenta que estaba dormida. Camila saco las sabanas y cubrió el cuerpo de su novia, para después meterse entre ellas y acurrucarse contra el cuerpo de la ojiverde. Lauren abrió sus ojos al sentir el cuerpo de su novia a su lado y sonrió.
— Te estaba esperando, pero el cansancio me ha vencido.
— Me di cuenta — respondió dejando un dulce beso en sus labios —Amor ¿Qué haremos?
— Se lo diremos cuando regresemos a Miami. Papá me comento que harían una comida en tu casa mañana por la noche, será una cena entre tu familia, la mía y nuestros amigos, ya sabes los chicos de siempre.
— Ya entendí.
— Okay.
— Okay, entonces ahí se lo diremos.
— Sí.
— Bien ¡ahora abrázame, que estoy muy cansada y el sueño me vence!
— Sus deseos son ordenes, mi hermosa princesa — respondió la ojiverde, rodeando la cintura de su novia y juntas caer en un profundo sueño.
Dos horas después, Mike y Alejandro entraron a la habitación de la morena, encontrándose con una tierna escena. Dejaron el lugar sin hacer ruido y se dirigieron a sus habitaciones a descansar. Ahora si podían descansar sin temor, ya sus hijas estaban a salvo.
Al día siguiente...
Los dos Jauregui, y los dos Cabello, ya habían abordado el jet privado de la familia Jauregui, que tenía como destino Miami, donde su familia ya estaba esperándolos con ansias, sobre todo a las chicas.
En la mansión Cabello, Sinu con ayuda de Clara, Sofí, Taylor, Chris, y los amigos de las chicas, estaban preparándoles una bienvenida. Sería una cena en la cual estarían invitados los amigos de las chicas, pues se trataba de algo íntimo. Únicamente la familia y los mejores amigos de las chicas.
El jet privado de la familia Jauregui aterrizaba en la pista del aeropuerto en Miami, fuera de él, estaban sus familias esperándolos, quienes al ver a las dos jóvenes corrieron a su encuentro.
Las primeras en llegar hasta las chicas, fueron sus madres, quienes las abrazaron y lloraron juntas de felicidad por volver a casa. Después de estar por casi diez minutos abrazadas a sus madres, sus hermanos fueron los siguientes.
La pequeña Sofí con lágrimas en los ojos, corrió abrazar a su hermana mayor, que la esperaba con los brazos abiertos arrodillada en el suelo. Las hermanas Cabello se fundieron en un cálido abrazo.
— Te extrañe tanto Kaki, tuve mucho miedo no volver a verte — sollozo la pequeña
— Yo también te extrañe pequeña. No te preocupes, ya esto aquí y no me volveré a ir.
— Me lo prometes.
— Te lo prometo.
Mientras las hermanas Cabello charlaban, Lauren era asfixiada por el abrazo de sus dos hermanos menores, Chris y Taylor, quienes lloraban junto a ella.
— No sabes la falta que nos hiciste Lauren — sollozo Taylor — Te extrañamos tanto.
— Lo siento chicos, no volverá a pasar. Se los prometo.
— Te quiero mucho, Lo. Estoy feliz de volver a verte — dijo Chris, separándose del abrazo y sonriéndoles mientras limpiaba las lágrimas que corrían por sus mejillas — Y dime Lo ¿Disfrutaste de mi regalo? — pregunto con una sonrisa pícara.1
— Nunca creí que diría esto, pero... Te lo agradezco hermano.
— ¡Oh por Dios! — exclamo el joven asombrado.
— No diré nada más. Tampoco le dirás a nuestros padres, ni a los de Camz.
— Claro — respondió el chico.
— ¡Sera mejor que vayamos a casa! Camila vendrá con nosotros, su madre mando su ropa, iremos a casa de ella en la noche para la cena — informo Taylor.
Caminaron hasta donde se encontraban las dos jóvenes aun abrazadas. Lauren se puso al nivel de las chicas para incluirse en el abrazo, seguida por Chris y Taylor. Estuvieron abrazados por un rato más hasta que se separaron.
Lauren ayudo a poner de pie a Camila.
— Vendrás con nosotros. Tu madre envió tu ropa a la casa para que te cambies ahí, iremos a tu casa en la noche — informo la ojiverde.
— Okay — respondió la morena.
— Yo también iré con ustedes — dijo Sofí.
— Así es Sof — respondió Taylor — Ahora, vamos al auto.
Los chicos se dirigieron al auto y lo abordaron, en otro auto iban los padres de la ojiverde y en otro los padres de la morena, quienes se dirigían a su mansión.
Al llegar a la mansión Jauregui, los chicos bajaron e ingresaron rápidamente. Lauren dirigió a Camila a su habitación, Chris se fue a la suya y Taylor llevo a Sofí con ella. Al entrar a la habitación de la ojiverde, Camila no tardo en rodear su cuello con sus brazos y unir sus labios en un apasionado beso.
— ¡Extrañe tus labios! — murmuro la morena, mientras se besaban.
— Yo también — dijo la ojiverde al separarse.
Lauren sonrió y planto un dulce beso en los labios de su novia antes de tomar su mano y conducirla a la cama, se recostaron de lado, mirándose fijamente la una a la otra. Sonriendo y compartiendo caricias y besos, se pasaron por casi una hora, hasta que Camila decidió ir a ducharse.
Antes de eso, ambas fueron hasta donde estaba Clara para que le entregara la ropa que Sinu le había enviado. Una vez tuvo el vestido en manos, junto a su ropa interior y los zapatos que usaría, fueron a la habitación de la ojiverde.
Lauren le cedió una toalla y salió de la habitación, y mientras Camila se duchaba, fue al jardín, donde se encontró a su padre.
— Hola papa.
— Hola Laur.
— ¿Cómo estás?
— Mucho mejor ahora que ya estás en casa.
— Yo también, me alegra estar aquí. Tenía miedo no volver... no volver a verlos.
— Lo importante es que ya están aquí y que nada malo les paso.
— Sí, lo sé.
— ¿Lauren?
— ¿Si papá?
— Entre tú y Camila... ¿Hay algo que debamos saber?
— No te puedo decir eso ahora.
— Bien, pero prométeme que tendrán cuidado1
— Te lo prometo papá.
— Okay, me haría muy feliz que estuvieran juntas.
Ambos sonrieron.
Estuvieron conversando por un rato más hasta que escucharon que alguien detrás de ellos se aclaraba la garganta. Voltearon, encontrándose con la morena, quien lucía un hermoso vestido rojo al cuerpo, junto a unas zapatillas de tacón color negra. Ambos Jauregui se quedaron anonadados por la belleza que destellaba la morena, pero quien más disfrutaba de la vista fue la ojiverde.
Mike al darse cuenta de las miradas que se regalaban, decidió dejarlas solas.
— Te ves hermosa — dijo Lauren, acercándose a Camila, y tomando su mano para darle una vuelta.
— Gracias, será mejor que vayas a arreglarte — respondió Camila, observando a los lados. Al ver que nadie estaba cerca, tomo el cuello de la ojiverde y la acerco, hasta unir sus labios en un tierno beso.
Mientras ellas se besaban, los padres de la ojiverde presenciaban el momento y sonreían. Sin duda, estaban felices de que las chicas se correspondían.
— Iré a alistarme — susurro la ojiverde, después de separar sus labios.6
La ojiverde corrió a su habitación, busco su ropa, tomo una toalla y se metió al baño a ducharse. Mientras tanto, la morena camino a la habitación de su cuñada donde se encontraba su hermanita. Al entrar, vio a Sofía lista. La pequeña vestía un hermoso vestido blanco.
Taylor tenía un vestido negro ceñido al cuerpo, y estaba sentada en el taburete de su tocador maquillándose. Camila se acercó y la ayudo con el trabajo. Aprovecho y se retoco su maquillaje.
Quince minutos después, notaron la presencia de alguien en la habitación. Se dieron la vuelta y sonrieron al ver a Lauren recostada en el marco de la puerta. La ojiverde tenía un pantalón de tela tubo, una camisa blanca mangas largas ceñida al cuerpo y encima de esta, un blazer, acompañado por un par de zapatos negros.
Lauren sonreía con la pequeña Sofí en brazos. En el rostro de Camila se dibujó una sonrisa al ver a su novia y a su hermana abrazadas bajo el umbral de la puerta.
— Papá me mando a avisarles que se apresuren, debemos irnos — dijo la ojiverde.
— Ya bajamos Lolo — respondió Taylor, revisando su maquillaje.
Camila camino hacia Lauren y tomo su mano. La ojiverde bajo a Sofí, y tomo su pequeña mano. Juntas, las tres caminaron hacia la sala, detrás de ellas iba Taylor.
En la sala ya estaban Chris, Clara y Mike. Cuando vieron a las chicas sonrieron. Salieron de la mansión en la limosina. y fueron a la mansión de los Cabello.
Al entrar en la casa, se encontraron con sus amigos, quienes corrieron a su encuentro. Se abrazaron y lloraron juntos, estaban felices de volverlas a ver y de que estuvieran sanas. Mike y Clara se acercaron a Alejandro y Sinu, y le contaron lo que habían presenciado en la tarde. Los padres de Camila se pusieron felices al igual que los Jauregui.
Las chicas estuvieron junto a sus amigos conversando lo que habían vivido esos días sin ellas. La preocupación que tenían y el miedo de no volverlas a ver, por otra parte, las chicas contaron como fue su estadía en aquella isla, omitiendo las escenas íntimas. Les comentaron como sobrevivieron, que comieron. También Camila les conto como Lauren cuido de ella cuando estuvo enferma, y que en ningún momento se separó de su lado, recibiendo un suspiro de parte de las chicas y un "Aww" de parte de sus amigos y familia.
Fueron llamados a cenar, y todos se dirigieron al comedor.
Al llegar, se sentaron y esperaron a que les sirvieran. Pero antes de eso, harían el brindis, en donde Lauren y Camila les contarían a todos sobre su relación. Mike fue el primero en hablar, agradeció que las chicas estuvieran a salvo y con ellos en casa. Soltó unas cuantas lágrimas al igual que los demás. Alejandro fue el siguiente.
Austin también pidió la palabra, al igual que Dinah y Vero. Cuando todos habían terminado de hablar, Lauren pidió la palabra antes de que bebieran el champagne.
Camila tomo su mano y le dio un leve apretón.
— Antes de todo quisiera contarles algo. El tiempo que estuvimos en la isla fue genial, también pusimos en práctica lo que aprendimos en los Scout y esas cosas... encontramos un hermoso lago y vimos lo hermoso de la naturaleza. Camila y yo nos unimos más... — balbuceaba Lauren.
— Lo que Lauren quiere decir es que, somos novias — dijo la morena, interrumpiendo a su novia que estaba dándole vueltas al asunto.
Lauren se giró a ver a su novia con los ojos abiertos.
— ¿Así no más sin anestesia? — pregunto la ojiverde.1
— Quedamos en que sería rápido — respondió Camila.
— Chicas no se peleen, nosotros estamos felices por ustedes — dijo Alejandro.
— ¿En serio papá? — pregunto Camila.
— Si hija — la morena corrió a abrazar a su padre.
— ¡Al fin! — Grito Dinah — Ya te estabas tardando Jauregui — dijo la polinesia, para luego abrazar a la ojiverde.2
Todos los amigos y familiares felicitaron a las chicas por su relación, estaban muy felices por ella.
A los pocos minutos sirvieron la cena, la cual se fue dando entre conversaciones, risas de parte de todos, y una que otra mirada entre las chicas. Cuando terminaron de cenar, las chicas se robaron a Camila junto a Taylor y Sofí, mientras los chicos se llevaron a Lauren junto a Chris.
Ellos estuvieron hablándole a la ojiverde sobre las cosas que habían pasado en su ausencia, las fiestas en las que habían ido para distraerse un poco, pero que regresaban a sus casas antes de que empezara lo bueno, ya que no podían estar de fiesta cuando sus amigas estaban perdidas.
También hablaban de los partidos que jugarían ese año, entre otras cosas. Mientras tanto, las chicas estaban contándole a Camila acerca de Dianna, la cual estaba feliz cuando se enteró que estaba perdida, pero que se había enfurecido cuando se había enterado que Lauren estaba junto a la morena. Dinah le pidió a Taylor que se llevara a Sofí porque hablarían de temas importantes, y de gente grande, cosa que la pequeña Cabello no podía escuchar.
Camila ya se imaginaba de lo que hablarían así que solo se sonrojo, lo cual la delato y a Dinah no le pasó desapercibido.
— Aja — grito la polonesa — Alexa, Vero y Lucy nos contaron del pequeño secretito de la ojiverde.
— El cual según los chicos no es tan pequeño — dijo Normani.
— Hey ¿Por qué le contaron eso? — pregunto la morena a las chicas antes mencionada.
— ¡Se nos escapó! — se disculpó Lucy.
— Sí, es que estábamos hablando y se me escapo decir que no llegues a quedar embarazada... — dijo Vero.
— Y bueno, tuvimos que explicarles — dijo Alexa.
— Y Austin dijo que no es para nada pequeño — comento Ally.
— Okay chicas ¡basta! Esto es desagradable, no hablan de mi novia así.
— Bien, bien. Pero, dinos ¿Lo hicieron? — pregunto la polonesa. Camila se sonrojo — Eso significa que si — la morena intento protestar — ¡No me digas que no! Cincuenta días, las dos solas una isla y una caja de condones que nos contó Chris que le obsequio a Lauren...
— Bueno ¡ya! Si lo hicimos — susurro la morena — ¿Contentas?
— ¡Oh por Dios! La pequeña Mila ha crecido — aplaudió Dinah y fingió secarse una lagrima.
— ¿Te entro todo eso? — pregunto Vero, con los ojos abiertos del asombro.4
— ¡Vero, que preguntas! — reclamo la morena.
— ¡Bueno, ya! Ambas sabemos que es muy grande ¿No te asustaste al verlo? Porque yo si — dijo Vero.
— ¡Vero! — la reto Lucy.
— Bueno ya... ¡no me griten!
Las chicas siguieron conversando un rato más. Luego fueron donde estaban los chicos, se sentaron junto a ellos y siguieron conversando hasta que se hizo tarde. Todos se despidieron de las familias Cabello y Jauregui, y se fueron a sus casas.
Los Jauregui esa noche se quedarían en la mansión Cabello, así que todos los chicos se dirigieron a la habitación de Camila, donde vieron una película hasta quedarse dormidos, Camila en los brazos de Lauren, Tay y Sofí en el suelo, encima de unas sábanas que habían ubicado en el lugar y Chris en el mueble.
— Te amo Camz — susurro Lauren entre sueños.


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capitulo 16

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:37 pm

Había pasado un mes y dos semanas desde el regreso de las chicas a Miami. En los últimos días, Lauren se había estado sintiendo un poco extraña. Había tenido muchos mareos y se pasaba vomitado en algunas ocasiones. A diferencia de Camila, quien últimamente tenía un apetito voraz, el triple de lo normal.10
Las chicas estaban reunidas con sus amigos en la mansión Jauregui, disfrutando de su última semana de vacaciones.
Mientras en la piscina se encontraban los mejores amigos de la pareja, Lauren y Camila se habían escapado un momento, y se habían encerrado en la habitación de la ojiverde, pues últimamente la morena, había estado insaciable en todos los aspectos.+
— ¡Oh Dios!... ¡Laur, más rápido cariño!... ¡Más rápido! — gemía agitadamente la morena. Para suerte de ambas los padres de la ojiverde no se encontraban en casa, y mucho menos Chris y Taylor.
— Shh... bebé, nos van a escuchar — le dijo la ojiverde, mientras la penetraba más fuerte y rápido tal y como su novia se lo pedía.
— No importa, tu solo hazme el amor — exigió la morena.
— Eso hago cariño — susurro sobre sus labios, para después apoderarse de ellos y atrapar los gemidos emitidos por su morena.
Un par de embestidas más y sintió como las paredes de Camila apretaban su pene, dándose cuenta que la morena estaba por llegar a su orgasmo. Camila se mordió el labio inferior, sintiendo el maravilloso orgasmo aproximarse.
Queriendo que la ojiverde llegara al mismo tiempo que ella, se contuvo un momento y llevo sus manos a los testículos de la ojiverde dándoles un pequeño masaje.
Lauren sintió un tirón en su vientre y acelero las embestidas. Los gemidos eran incesables. Después de cinco embestidas, la morena se corrió, seguida por la ojiverde, quien se vacío dentro de ella.
— Me encanta sentirte llenándome — confeso la morena.4
— Para mí no hay nada mejor que estar dentro de ti — susurro, seguido de un beso.
Después de tan placentero momento, las chicas se arreglaron y bajaron a la piscina con sus amigos, quienes empezaron con sus incomodos comentarios, haciéndolas sonrojarse.
Pasaron la tarde entre juegos, risas, anécdotas, recuerdos... y una que otra cosa. Pasada las cuatro de la tarde, los chicos se cambiaron de ropa y se dirigieron al living, ya que habían quedado en que verían una película.
Arreglaron todo en la sala, conectaron la portátil de Lauren, Chris –quien recién había llegado– se encargó de pedir las pizzas. Camila junto a Dinah, Normani y Ally, hicieron las palomitas y las llevaron al living. Lucy, Vero y Alexa, llevaron los vasos y la soda.
Tras la llegada de la pizza, todos se acomodaron en el enorme salón de los Jauregui mientras iniciaba la película: Avengers 2.
En el transcurso de la película, Camila y Lauren pasaron robándose besos, miradas, caricias... y esas cosas no pasaban por alto para las chicas, sobre todo para Dinah, quien cada que tenía oportunidad, les sacaba una foto.3
A las diez de la noche todos se habían ido. Camila llamo a su casa para avisar que se quedaría a dormir con Lauren, y sus padres aceptaron. Chris y Taylor se colaron en la habitación de la ojiverde y entre todos vieron otra película.
Esa noche no hicieron el amor, pero durmieron abrazadas, sintiendo sus cuerpos juntos, algo totalmente placentero para ambas, pues su relación no se basaba únicamente en el sexo, y momentos como ese, para ellas eran estupendos.

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capitulo 17

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:38 pm

Ese día las chicas regresaban a clases. Su último año de secundaria. Camila sentía uno que otro malestar, y un insaciable deseo de comer mucha comida, y por supuesto, a la ojiverde. Mientras, Lauren tenía nauseas. Desde que regresaron de la isla ambas habían tenido sus momentos de placer, pues Camila se había vuelto muy difícil de complacer, y la ojiverde por su parte, disfrutaba hacer el amor con su novia.
Hace dos días Camila sufrió un pequeño desmayo, del cual solo estuvieron presentes Dinah y Vero, a quienes les hizo prometer que no dirían nada a la ojiverde. Ambas chicas a regañadientes aceptaron después de que Camila les hiciera su famoso puchero, pues ni ellas eran inmunes a esa cantidad de ternura.
En esos momentos, Camila llegaba a la secundaria junto a su novia en el auto de la ojiverde. Lauren detuvo el auto en el estacionamiento, en su lugar de siempre. Bajo, para luego rodear el auto y ayudar a su morena a salir de él.
Entraron al instituto y se dirigieron a sus ya conocidos casilleros. Ambas dejaron sus cosas y tomaron lo necesario. Después de tener todo listo, la ojiverde tomo el bolso de su novia, para que así ella no cargara nada, y se dirigieron al patio de comidas, donde sus amigos las esperaban con una gran sonrisa.
Conversaron felizmente por un tiempo hasta que el timbre toco, lo cual les indicaba la entrada a clases. La ojiverde acompaño a su novia hasta su salón, junto a Dinah. La polinesia entro primero al salón, para así darles privacidad a las tórtolas.
— Bueno amor, nos veremos en el receso.
— Okay... te amo — dijo la morena, acercándose a los labios de su novia.
— También te amo — respondió la ojiverde.
Camila vio de reojo a su maestro acercándose. Le dio un piquito a su novia.
— Amor, ahí viene Fox. Nos vemos, te amo — dijo la morena, para luego voltearse y adentrase a su salón.
Lauren sonrió y se dio vuelta para irse a su salón, topándose con Austin y Troy en el camino.
Las clases pasaron sin mayor novedad, los maestros saludando a los chicos y felicitándolos por ese último año, al igual que a los jugadores del instituto, a los cuales se les acercaba un gran partido. También se acercaron a saludar a la morena y a la ojiverde, expresándoles lo preocupados que habían estado por su desaparición, y felicitándolas por su relación, algo que no sorprendió a muchos en el instituto, pues ya veían venir que esas dos terminarían juntas.
A muchos en la escuela les encanto la noticia de su noviazgo, por no decir a todos, ya que se las veía muy bien juntas y muy enamoradas. Pero había una persona a la cual le disgustaba verlas juntas y quería hacer algo para separarlas. Enterarse de la condición de Lauren y descartar que fueran tan solo rumores, le hizo tramar un plan, decidiendo tomar su estado como ventaja.
La rubia estuvo tramando su actuación durante las primeras horas de clases y decidió llevar su plan acabo ese mismo día, en la hora de receso. Acabaría con la relación de las chicas, o al menos lo intentaría.
Lauren salió de su salón a toda velocidad, esquivando a todos los alumnos y profesores que se le atravesaban en el camino, y así poder llegar a tiempo al salón de su amada, quien se encontraba con la compañía de Vero y Lucy.
Camila sonrió al ver a la ojiverde correr por los pasillos para llegar hasta ella. Sus amigas le dieron una sonrisa cómplice y esperaron juntas a la ojiverde. Lauren, al llegar, saludo rápidamente a sus amigas para luego dirigir su atención a su morena, y agarrándola de la cintura le planto un delicioso y amoroso beso.
Camila por inercia, rodeo el cuello de la ojiverde. Devorándose las bocas, y encerrándose en u burbuja. Después de unos minutos de un apasionado beso, las chicas se separaron y unieron sus frentes, mirándose fijamente a los ojos, y transmitiendo todo el cariño, amor, y todos los sentimientos que tienen hacia la otra.
— Te extrañe — susurro la ojiverde, provocando que la morena se sonrojara y sus amigas la vieran divertidas.
— ¡Oh, vamos Jauregui! Ni que haya sido tanto, solo fueron un par de horas — dijo Vero, mientras rodeaba la cintura de Lucy.
— Es cierto Jauregui, te has vuelto tan cursi — reían ambas, viendo a la pareja sonrojarse.
— ¡Oh vamos! Ustedes son iguales, o peor. Sobre todo tu, Vero — se defendió.
— Lolo tiene razón — apoyo la morena, mientras seguía aferrada al cuello de su novia.
— Bueno ya, el amor nos pone cursi — dijo Vero, defendiéndose.
— En eso tiene razón amor — apoyo Lucy — Pero ya, vamos a comer que muero de hambre, y no querrás que me enoje ¿verdad cariño? — pregunto Lucy a Vero.
— Claro que no — respondió Vero tomando la mano de Lucy para encaminarse a la cafetería.3
— Estas dos no cambian — susurro la ojiverde.
— Si bueno, yo también muero de hambre — comento la morena.
— ¡Apresúrense par de tórtolas! — grito Vero cuando se dio cuenta de que sus amigas no las seguían.
— Vamos cariño — Lauren tomo el bolso de Camila y camino de la mano de su novia tras sus amigas.
Al llegar a la cafetería, se dirigieron a la mesa que siempre ocupaban, y junto a Vero, fueron por la comida para sus chicas. Al regresar con las charolas, vieron que el resto de sus amigos ya habían llegado y estaban conversando y comiendo.
Lauren se sentó a lado de su novia y le coloco la comida enfrente. Camila al ver su comida sonrió y se giró para ver a su novia, quien tenía una sonrisa en su rostro también. La morena le dejo un beso en la mejilla y comenzó a devorar su almuerzo. Mientras tanto, la ojiverde comía lentamente de su comida, llevaba un malestar y sentía ganas de vomitar, como últimamente había estado.
Al otro lado de esta se encontraba Austin, que la vio extrañado, él había estado presente algunas veces en los que la ojiverde se la había pasado vomitando.
— ¿Qué sucede Jauregui, estas bien? — cuestiono preocupado por la salud de su amiga.
— Si Mahone, no te preocupes. Ya se me pasara — respondió con una sonrisa — Más bien cuéntame... ¿Qué tal te va con Alexa? — pregunto la ojiverde.
El chico sonrió.
— Bien, saldremos este fin de semana ¡Le he preparado algo fenomenal!
— Que bien.
— Lo sé, estoy algo mmm... nervioso.
— Es normal.
— Sí, mejor no me preocupo. Todo saldrá bien.
— Si tienes razón.
— ¡Hey, Jauregui! Cuando empezaran los entrenamientos, recuerda que tenemos un gran partido acercándose — recordó el chico.
— Lo se Austin, el entrenador me ha hablado esta mañana. En esta semana tendremos que empezar. También hay que buscar nuevos chicos, recuerda que hay que llenar los espacios vacíos.
— Sí, lo sé.
— Ustedes dos ya están hablando de fútbol ¿no es así? — interrumpió la morena.
— Lo siento cariño — se disculpó la ojiverde — Es que recuerda que tenemos un gran partido a la vuelta de la esquina.
— Así es Mila, es muy importante ganar ese partido. Habrá visitantes de las universidades, sabes que es una gran oportunidad para nosotros.
— Lo se chicos, espero les vaya fenomenal. Las chicas y yo prepararemos una rutina especial para animar a nuestros jugadores favoritos.
— Eso suena genial Mila — dijo Austin, sonriendo.
Lauren sonreía viendo a su novia y a su amigo charlar, mientras se abrazaba el abdomen intentando retener las ganas de vomitar. No había probado un solo bocado de su comida y la morena se dio cuanta, así que se giró y vio fijamente a su novia los ojos.
— Amor ¿Por qué no has comido?
— No me siento bien.
— ¿Qué tienes? — pregunto preocupada la morena.
— Tengo nauseas — confeso la ojiverde.
— ¿Quieres ir a la enfermería? — pregunto la morena preocupada.
La ojiverde no alcanzo a responder cuando sintió un olor fuerte invadir sus fosas nasales, obligándola a expulsar todo lo que retenía en su boca. Pero, Lauren logro girarse a tiempo y así no manchar, ni a su novia, ni a sus amigos, pero manchando por completo a una rubia que iba hacia ellos con malas intenciones.7
Camila acariciaba la espalda de su novia mientras sostenía su cabello para que no se ensuciara. Todos en la cafetería giraron para ver lo que sucedía, pero nadie se atrevió a grabar o tomar fotos, por el simple hecho de que era Lauren Jauregui, y nadie quería problemas con los populares.
— Amor ¿te encuentras bien? — pregunto la morena una vez que su novia ceso de vomitar.
— Si, ya estoy mejor — respondió la ojiverde mientras su novia le limpiaba la barbilla y los labios con pañitos húmedos.
Ninguno en la mesa noto la presencia de la rubia hasta que esta dio pisoteadas y pequeños saltitos. Llena de disgusto, se aclaró la garganta. Camila levanto la mirada para encontrarse con aquella rubia que siempre iba detrás de su ojiverde, mientras que Lauren escondía su rostro en el cuello de Camila y aspiraba su olor, ese único olor que amaba y que jamás en la vida podía darle asco...
La morena seguía acariciando la espalda de la ojiverde, mientras miraba con el ceño fruncido a la chica frente a ella.
— ¿Qué quieres Dianna? — pregunto la morena, fastidiada por la presencia de la chica.
— Vengo a hablar con Jauregui.
— En estos momentos, mi novia no se encuentra bien. No sé si lo habrás notado... además, ustedes no tienen nada de qué hablar.
— Claro que tenemos de que hablar.
— ¿Ah sí? ¿Qué es tan importante?
La rubia sonrió malévolamente y dirigió su mirada a la ojiverde, quien seguía refugiada en los brazos de su novia.
— Vengo a hablar con la madre de mi hijo — soltó la rubia.
Camila frunció el ceño y Lauren salió de su escondite un tanto mareada, dirigiendo su mirada a la rubia.
— ¿De qué hablas Dianna? — pregunto la ojiverde lentamente, confundida por la situación.
— Cariño ¿no me digas que no lo recuerdas? — pregunto la rubia, fingiendo indignación.
— No sé de qué hablas — respondió la ojiverde.
— Lauren ¿de que está hablando? ¿Cómo que la madre de su hijo? — pregunto exaltada la morena por la noticia.
Camila empezó a sentir calor interno, y no precisamente por el coraje y los celos. La presión se le estaba alterando, y más en su estado. Ella no podía tener estos ataques, mucho menos esas discusiones ni sorpresas.
— No lo sé cariño ¡te lo juro Camz!
— ¡Oh, Lo! No me digas que no recuerdas esa noche maravillosa, en la que me hiciste tuya — dijo la rubia sin pelos en la lengua y sin importarle las personas a su alrededor.
— No sé de qué estás hablando Dianna — Lauren enfrento a la rubia— Amor, te juro que no sé de qué está hablando — dijo la ojiverde, mirando de frente a su novia y tomándole la mano, acariciándola — Te amo ¿okay? Te amo, tú fuiste la primera y única en mi vida ¡lo juro, cariño! — exclamo la ojiverde.
Camila vio sinceridad en los ojos de su novia. Asintiendo, le demostró que le creía.
— ¡Dios mío Lauren! No puedo creer que no recuerdes esa noche...
— ¡Cállate! — grito la ojiverde, exaltada.
Rápidamente se puso de pie, pero se tambaleo un poco por lo débil que se encontraba, y el mareo se hizo más fuerte. Lauren llevo sus manos a su cabeza, tratando de controlar el mareo. Austin alcanzo a sostenerla antes de caer.
Camila veía todo desde su lugar, empezando a sentirse mal. Dinah lo noto, así que se acercó a ella y la sostuvo en sus brazos. Ella ya había presenciado un desmayo de la morena, y no quería que volviera a pasar. Le lanzo una mirada a Vero, quien entendió rápido y se acercó también, alcanzando a sostener el pequeño cuerpo de la morena.
Camila sentía pesadez en su cuerpo y su vista se había vuelto borrosa. Solo alcanzo a escuchar las palabras de Vero: "Jauregui, Mila se desmayó" y de ahí, todo se puso oscuro y no escucho nada más.
Lauren al escuchar a su amiga, se incorporó rápidamente provocando que su Austin terminara en el piso.
— Lo siento Aus — dijo Lauren, extendiéndole la mano a su amigo, quien la tomo rápidamente y con una sonrisa se levantó.
— No te preocupes — respondió.
Lauren se acercó a su novia, y con las pocas fuerzas que tenía, tomo el frágil cuerpo de su amada morena entre sus brazos y lo cargo.
— Lauren ¿no quieres que te ayude? — pregunto Austin, preocupado por la debilidad de su amiga.
— No te preocupes Austin. Toma el bolso de Camz, y el mío ¡acompáñame!
— Okay — respondió el castaño, mientras recogía los bolsos de sus amigas y el de él.
— Nosotros también te acompañamos — dijo Troy, hablando por sus amigos quienes rápidamente recogieron sus cosas y se dispusieron a acompañarlas hasta la enfermería, sin importarles el berrinche que estaba haciendo la rubia.
— ¡Jauregui! ¿No te piensas hacer responsable de tu hijo? — grito la rubia, enojada por la falta de atención de la ojiverde.1
Lauren detuvo sus pasos y suspiro frustrada. Ella no sabía qué hacer para quitarse a la rubia de encima, era totalmente insoportable. Estaba harta de que no entendiera que no quería nada con ella. La ojiverde dio vuelta para así poder ver a la rubia.
— Dianna, no sé quién será el verdadero padre de ese niño, si es que de verdad existe. Pero estoy cien por ciento segura, que no es mío, porque nunca me involucre ni me involucraría contigo. Ahora, si me disculpas mi novia está mal gracias a tu espectáculo, y debo llevarla a enfermería — dijo la ojiverde, dándole la espalda y caminando a paso veloz hasta la enfermería.
Al llegar, coloco a la morena sobre la camilla. La enfermera entro rápidamente y le tomo el pulso a Camila.
— Su presión esta alterada — informo la enfermera.
La ojiverde asintió y tomo la mano de su novia.
— ¿Estará bien? — pregunto la ojiverde.
— Estará bien — contesto la enfermera mientras revisaba a la morena.
Pasando el estetoscopio desde su pecho a su vientre, la enfermera se concentró. La ojiverde la observo sin entender pero se recordó a si misma que solo hacia su trabajo. La enfermera tenía una expresión neutra. Después de unos minutos sonrió y se retiró el estetoscopio. Con una gran sonrisa observo a la ojiverde, quien tenía una expresión de no entender — No te preocupes Lauren, ambos están bien.1
— ¿Ambos? — pregunto la ojiverde.
— Si ambos, él bebé está bien.
— ¿Bebé? — pregunto la ojiverde nuevamente, mientras se ponía más pálida de lo normal.
— ¡Oh Dios! No me digas que no lo sabias...
— ¡Oh por Dios! Camz está embarazada...
— Así es, felicidades — sonrió la enfermera, mientras Lauren sentía que todo le daba vueltas, hasta que se desmayó — ¡Oh por Dios! ¡Chicos! — grito la enfermera.
Austin fue el primero en entrar, y abrió sus ojos como platos al ver a Lauren desmayada.
— ¿Qué le paso a Lauren, Demetria? — pregunto el chico a la enfermera, mientras se acercaba a su amiga y la colocaba sobre otra camilla con ayuda de Troy, quien entro detrás de Austin, seguido por los demás.1
— Nada, solo se enteró que Camila está embarazada.
— Solo por eso ¡Dios!... Lauren a veces es tan dramática... — se quedó un momento procesando las palabras de Demetria... — ¡¿Qué?! — grito, quedándose con la boca abierta.2
— Que Camila está embarazada — repitió la enfermera, sin entender porque el escándalo.
— ¡Seré tía! — chillo Dinah, con una gran sonrisa.
— Seremos tías — le replico Alexa, sonriendo.
— ¿Cómo sabes que Mila está embarazada? — pregunto Normani.
— Es fácil, sus cadera están más anchas de lo normal. Y deduzco que tendrá unos dos meses — respondió Demetria.
— Que noticia más maravillosa — exclamo Ally, con una gran sonrisa y juntando sus manos.
— ¡Oh, amor! Tendremos una sobrinita — chillo Lucy, completamente emocionada girándose a ver a su novia, quien parecía estar en shock y apunto de desmayarse, al igual que los chicos — ¡Hey! ¿Qué les pasa? — pregunto Lucy, pasando su mano por el rostro de su novia para que reaccione.
Las chicas se dirigieron a sus novios de igual forma, para tratar de hacerlos reaccionar.
— Okay Austin, después la dramática es Lauren — regaño Alexa — Es ella la que será madre, no tú, así que... ¡déjate de payasadas! — exclamo, moviendo al chico por los hombros.
— ¡Oh Dios! ¡Habrá una pequeña Lauren! — Exclamo Austin — Tendré una sobrina — grito emocionado después de unos minutos, causando la risa de las chicas y que los demás salieran de su shock.
— ¡Esto es genial! — exclamo Vero, abrazando a su novia.
— Si bueno, ahora hay que despertar a Lolo. Si Mila se despierta antes y la ve desmayada, seguramente se desmaya de nuevo — opino Normani, causando que los demás rían, y con ello, que la ojiverde despertara.
— ¡Oh! La bella durmiente acaba de despertar — exclamo Troy.
Lauren se incorporó lentamente en la camilla y llevo sus manos a su cabeza, tratando de controlar los movimientos que hacían en esta. Austin se acercó a ella, dándole unas palmaditas en la espalda, para luego sentarse a su lado.
Todos la veían sonriendo, a los pocos minutos, entro Luke Hemmings, presidente del consejo estudiantil, y conocido de los chicos. El chico vio a Lauren con un rostro que denotaba, tristeza y arrepentimiento, como si tratara de pedirle disculpas.
— Hola Jauregui — saludo — Hey chicos.
— Hola Hemmings — saludaron los demás.
— Oye, lamento lo que hizo Dianna en la cafetería. Ya hable con ella, prometo que no se acercara ni a ti ni a tu novia — dijo el chico.
— Gracias, pero... ¿Por qué te disculpas? — pregunto Lauren.
Luke vio a la morena sobre la camilla.
— No puedo creer que ella haya ocasionado esto.
— Sí, bueno... Camz no puede recibir noticias fuertes en su estado.
— ¿En su estado? — pregunto el chico.
— Lo que pasa... es que mis amigas acá — Austin señalo a la morena sobre la camilla y a la ojiverde — Van a tener un hijo — la ojiverde sonrió al darse cuenta que no había sido un sueño y que todo era realidad. Tendría un hijo con el amor de su vida.
— ¡Felicitaciones! Bueno, lo que pasa es que me entere lo que había hecho Dianna por unos rumores de pasillo, ya que yo estaba en una reunión con el director... y, venía a pedirles disculpa por el mal momento que les hizo pasar.
— Bien, gracias — respondió la ojiverde — ¿Pero porque te vienes a disculpar tú?
— Lo que pasa es que... Dianna si está embarazada. Y bueno, yo soy el padre — dijo el chico.
— ¡Woow! — Exclamo Austin — Bueno ¿felicitaciones? Esa mujer, hermano, uff... sí que está loca.
— Sí, lo sé, pero no puedo hacer nada. Tiene a mi hijo en su vientre.
— Sí, igual no es culpa del bebé — dijo la ojiverde.1
— Lo sé — dijo el rubio — Pero bueno, ¡que se puede hacer!
— Ya nada, afrontar las consecuencias — dijo la ojiverde.
— Lo sé. Bueno, espero tú, Camila y él bebe que viene en camino, sean felices... y si necesitas ayuda para explicarle a Camila, no dudes en llamarme.
— Gracias Luke.
— No hay de qué. Bueno, será mejor que me vaya. Tengo otra reunión, y luego hablar con los padres de Dianna.
— Mmm... ¡Los suegros! Cuidado te matan por embarazar a su niña.
— Ellos ya lo saben. Tengo que hablar con ellos por lo que ella te hizo, ya llame a su padre, está decepcionado de Dianna.
— Bueno, gracias por todo Luke.
— No hay problema. No dudes en llamarme si tienes problemas con Cabello.
— No te preocupes, lo tendré en cuenta — Luke sonrió y salió del lugar.
Lauren soltó un suspiro de alivio al saber la verdad, se bajó de la camilla y se acercó a su amada, quien aún dormía plácidamente. La ojiverde levanto un poco la blusa de su chica y acaricio su vientre, para luego dejar un dulce beso en este. Sonrió y acomodo la blusa de su novia.
— Ahora entiendo porque Lauren vomitaba. Seguramente a ella le dio esa parte del embarazo... ya saben, la del asco — comento Austin.
Dinah dirigió su mirada a Vero, al mismo tiempo que esta se giró a verla, ambas soltaron un suspiro.
— Hace dos días Mila se desmayó — dijo Vero.
Lauren volteo rápidamente a ver a su amiga con el ceño fruncido, y un poco enojada al saber que se lo habían ocultado
— ¿Qué? No me veas así Jauregui, que tu mujer uso sus famosos pucheros con nosotras — se defendió Vero, mientras Dinah asentía con la cabeza.
— ¡Bueno, ya! Será mejor que regresen a clases — dijo la ojiverde.
— Lauren tiene razón. Ya se va a acabar esta hora, alcanzamos a llegar a la siguiente — dijo Vero.
— Es verdad. Bueno, nos vemos chicos... Lauren, avísanos cualquier cosa — pidió Austin.
— Entendido, vayan a clases — respondió la ojiverde.
Los chicos se despidieron de la ojiverde y salieron de la enfermería dándoles espacio. Lauren tomo la mano de la morena y se recostó en el pecho de esta, escuchando el latido de su corazón, mientras le acariciaba el vientre.
— Amor, estoy tan feliz... tú me haces tan feliz — dio un largo suspiro — ¡Dios! no puedo creer que estés embarazada. Tendremos una pequeña Camila corriendo por la casa de tus padres y de los míos... te prometo empezar a trabajar para darte lo mejor a ti y a nuestro bebé, porque te lo mereces, se lo merecen amor ¡Estoy tan emocionada! Ya quiero tenerlo entre mis brazos mi amor... serás una gran madre, de eso estoy segura. Y yo estaré contigo en cada momento, lo prometo. Nada me alejara de ti y de nuestro bebé. Hoy mismo hablare con tu padre, así él me quiera matar cuando se entere, no me importa. De ahora en adelante seremos una familia, tú, nuestro bebe y yo — se acercó y le dio un beso en los labios, regreso a su anterior posición y se quedó dormida en los brazos de su novia, en los brazos del amor de su vida.


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capitulo 18

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:38 pm

Camila empezó a abrir lentamente los ojos. Ella aún se sentía un poco mareada, y confundida por lo ocurrido. Bajo la mirada para encontrarse con su novia dormida sobre su pecho, sus manos entrelazadas reposaban en su vientre.
La morena recordó lo de la cafetería y la rubia. No podía creer que la ojiverde se haya acostado con la rubia, y si fue así debió ser antes que ella. Por otra, parte la morena tenía muy en claro que la ojiverde la amaba y jamás haría algo que la lastimara. También sabía muy bien que la rubia estaba dispuesta a todo, con tal de separarla de su ojiverde.+
Camila espero por mucho para poder estar con Lauren, y una rubia tonta no arruinaría su relación. La morena toco levemente el hombro de su novia con su mano desocupada.
— Cariño despierta... amor levántate — susurro la morena, pero la ojiverde seguía dormida, soñando quizás con su bebe. Camila sonrío al ver lo tierna que se veía su novia, y no pudo evitar hacerle una maldad para que así despertara — ¡Lauren, una araña! — grito, sabiendo el miedo que la ojiverde les tenia.
Lauren enseguida abrió los ojos. De golpe, se puso de pie y en menos de un minuto se encontraba sacudiendo todo su cuerpo, intentando quitarse la "araña".
Camila no paraba de reír. La ojiverde no entendía porque esta se reía, así que se detuvo mirándola fijamente y con el ceño fruncido.
— ¿Qué es tan gracioso?
— Es que saltaste como una niñita, creyendo que tenías una araña.
— ¿Así que no tengo una araña? — pregunto.
— No... perdón amor — Camila se ahogaba de lo fuerte que reía —... pero no despertabas...
— Bueno, te perdono porque te amo — respondió la ojiverde, tomando nuevamente su lugar y entrelazando sus dedos con los de la morena — Amor, lo que Dianna dijo...
— No quiero saber Lolo. Estoy segura que fue un plan de ella para separarnos... porque tú me dijiste que yo fui la primera, y yo te cre... — Camila fue interrumpida por los hambrientos labios de su novia.
— ¡Te amo Camz! — exclamo la ojiverde.
— ¿Verdad que lo que Dianna dijo es mentira? — pregunto la morena, con miedo a la respuesta.
Lauren la vio a los ojos, sonriente.
— Lo es amor, Luke Hemmings me explico todo.
— ¿Qué tiene que ver él?
— Bueno... lo que pasa es que la señorita si está embarazada, y al parecer se enteró de mi condición y me lo quería chantar a mí, cuando el verdadero padre estaba cerca.
— Eso quiere decir que Dianna está embarazada de Luke.
— Así es cariño.
— ¡Dios! Pobre bebe, y pobre Luke. No se merecían eso — la ojiverde no pudo evitar reír junto a su novia — ¡Hey! No te rías, es enserio. Esa chica está loca y obsesionada contigo, aunque no la juzgo... — susurro la morena, mordiéndose el labio inferior — No es por nada amor, pero estas como quieren. Tienes lo mejor de los dos mundos ¡pero eres solo mía!1
— Solo tuya, mi amor.
La morena sonreía viendo a su novia, pero su sonrisa se desvaneció recordando que quizá se habían saltado todas las clases.
— Lo ¿Qué hora es?
Lauren saco su teléfono y observo la hora.
— Bueno, en quince minutos salimos de clases.
— ¡Dios! Nos saltamos las últimas horas.
— Si pero no importa. Lo importante ahora es que descanses, estés tranquila, no te alte... — Lauren fue interrumpida por Demi.
— ¡Hey! ¿Cómo está la futura mama?... ¿Cómo te sientes Mila? — pregunto la enfermera.
— ¿Q-qué? — pregunto sorprendida la morena. Ella no entendía que pasaba.
— Mmm... Demi. Aun no le digo.
— Ups lo siento. Camila no te desmayes, que cuando Lauren se enteró se desmayó.
— Lolo ¿Qué pasa?
— Mmm... ¿cariño?
— ¿Si?
— Estas embarazada ¡vamos a tener un bebé! — conto la ojiverde, sonriente.
— ¿Vamos... vamos a tener un bebé, Lolo? — pregunto la morena.
— Sí.
— ¡Oh por Dios! — Susurro la morena, recostándose sobre la camilla nuevamente y mirando al techo. Una lagrima rodo por su rostro — Vamos a ser mamas — comento con alegría.1
— No llores, amor.
— Lloro de felicidad Lolo. Voy a tener un bebé del amor de mi vida ¡Estoy tan feliz!
— Yo igual cariño. Mi amor, esta es la mejor noticia. Los chicos ya lo saben, y hoy mismo hablare con Alejandro y mi padre.
— ¡Dios! Mi padre te va a matar.
— No me importa es mi familia. Correré el riego por ustedes.
— Son tan tiernas ¡siempre supe que estarían juntas! — comento Demi mientras se secaba unas cuantas lágrimas de su rostro.2
— Gracias Demi — agradeció la ojiverde.
— No hay de que, solo trata de que Mila no se altere y que no reciba noticias fuertes, eso le puede afectar a ella y al bebé. Además de los problemas de la presión... tienen que empezar a visitar al doctor. Lauren debes llevarla a chequeo.
— Lo hare Demi, no te preocupes.
— Okay, yo les daré un poco más de tiempo. En unos minutos salen de clases y me topé con Austin, dijo que vendrían para que se vayan todos juntos.
— Okay, ya falta poco para que salgan.
— Bueno chicas, las dejo.
— Gracias — agradeció la morena, mientras la enfermera salía del lugar.
La ojiverde poso su mirada en su novia y la observo con el ceño fruncido, había recordado lo que Vero le había dicho.
— ¿Así que no es la primera vez que te desmayas, verdad? — pregunto la ojiverde.
La morena enseguida reacciono y abrió los ojos. Maldijo internamente a Verónica y a Dinah, quienes seguramente fueron las chismosas.
— ¿Por qué le pediste a las chicas que no me lo dijeran?
— Porque te preocuparías.
— Si me lo hubieses dicho, te habría llevado al médico y seguramente él nos habría dicho que estabas embarazada.
— Si bueno, eso ya no importa. Ya lo sabemos, y eso explica mi apetito...
— Amor, ni eso explicaría tu apetito.
— ¡Oye! — La regaño — ¡Claro que sí! Comía el doble, y mis ganas de hacer el amor a cada momento...
— ¡Hey! Eso es porque soy demasiado sexi, que no te resistes a mí.
— Si amor, lo que digas.
— Igual, creo que por eso era que yo vomitaba a cada momento y la comida me daba nauseas, al igual que algunas otras cosas.
— Sigo sin poder creerlo Lolo ¡esto es fantástico! Seremos una familia ¡tendremos un bebé!
— Así es amor. Le diré a mi padre, y le pediré trabajo en su empresa, porque ni a ti ni a nuestro bebé les faltara algo mientras yo viva. Te amo Camila Cabello.
— Yo te amo a ti Lauren Jauregui — dijo la morena.
Lauren se inclinó y sello su amor con un beso, a los pocos minutos fueron interrumpidos por alguien que se aclaraba la garganta. La ojiverde se separó de su novia para encontrar a sus amigos en la entrada de la enfermería.
Todos sonrieron y se acercaron a la pareja. Las futuras madres fueron felicitadas por cada uno de sus amigos, quienes prometieron estar con ellas en cualquier momento, como siempre lo hacían, y que amarían a ese bebé. Austin, al igual que Troy dejaron escapar unas lágrimas de felicidad y se abrazaron a sus novias.
Camila no quería ni imaginar cuando su bebé naciera. Esos dos no pararían de llorar, ni siquiera la ojiverde estaba así. Ella estaba feliz y lo demostraba con su gran sonrisa, y su mirada le decía todo lo que la morena necesitaba saber. La amaba a ella y a su bebé, y en los brazos de su ojiverde estaría a salvo. Nadie nunca podría arruinar su relación, ni siquiera sus padres.

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capitulo 19

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:39 pm

— ¿Te gusta? — le pregunto la ojiverde a la morena.
Camila observaba todo a su alrededor. Estaban en un departamento grande, muy espacioso... tenía tres habitaciones, y cada una con su baño. Un baño común, una enorme sala, comedor y una linda cocina. Todo amoblado. Era un lindo lugar, y ni que decir de la vista.
Se podía ver todo Miami desde ahí.
— ¡Me encanta! — Respondió la morena, dando vueltas alrededor — Es hermoso — dijo, acercándose al gran ventanal — Tiene una hermosa vista.
La ojiverde se acercó y la abrazo por detrás, recargando su barbilla en el hombro de la morena.+
— Me alegra que te haya gustado, porque esta será nuestra casa — aseguro Lauren — La comprare.
— Amor...
— Camila, quiero que tengamos nuestro propio lugar, donde estemos solo tú, yo y nuestro bebe ¿Okay?
— Está bien.
— No te preocupes, tengo dinero guardado. Además ya había pensado en comprarlo, el lugar me encanto. Debo agradecer que aun este en venta, llamare hoy mismo para comprarlo.
Camila se giró para poder ver a su ojiverde a la cara, enredo sus brazos alrededor del cuello de su novia y le sonrió, para luego plantar un beso en sus labios.
— Te amo — suspiro la morena, sonriendo.
— Yo te amo a ti — dijo la ojiverde.
Camila vio la hora en su reloj.
— Sera mejor que nos vayamos, mi padre debe estar por llegar y mi madre debe estar preocupada porque no he llegado a casa aun.
— Bueno, vamos entonces. Debo hablar con Alejandro.
— Mi amor ¿estas segura? — Pregunto la morena — Tengo miedo que mi padre te haga algo.
— No te preocupes amor, todo saldrá bien. Lo prometo.1
(...)
Las chicas habían llegado a casa de la morena. Ellas aún estaban en el auto. La ojiverde trataba de tranquilizar a su novia, quien estaba nerviosa, tenía miedo de lo que pudiera pasar, sobre todo de lo que su padre le haría a su novia, al amor de su vida.
— Amor, no te preocupes. Todo saldrá bien — susurro la ojiverde.
— Tengo miedo que mi padre te haga daño — susurro Camila.
Lauren acuno el rostro de su novia y la beso.
— Todo estará bien cariño, tu padre no me hará nada.
— Pero Lolo...
— Pero Lolo nada ¿Okay? Tu padre es un hombre racional, sabrá comprender — dijo la ojiverde — Aunque si intenta hacerme algo ¿podrías fingir un desmayo? Quiero conocer a mi bebé, no quiero morir, además soy muy joven aun.4
— Okay cariño, si mi padre intenta tocarte siquiera una hebra de cabello, se las verá conmigo. No quiero ser madre soltera, además no creo resistir sin Lolito — dijo la morena, haciendo reír a su novia.3
— Te amo tanto Camz — susurro la ojiverde, mientras juntaba sus labios en un dulce beso.
— Yo también te amo, Boo — ambas sonrieron.
Lauren salió del auto, lo rodeo y abrió la puerta a su amada, le brindo una mano y Camila gustosa la tomo. Al salir del auto Lauren cerró la puerta luego de tomar las mochilas, y la morena la rodeo en un abrazo. Aseguro el auto y con las manos entrelazadas, caminaron hasta la entrada de la casa.
Lauren abrió la puerta con las llaves de la morena. Antes de entrar se giró, le dio una seria mirada a su novia.
— ¿Lista?
— Lista — respondió la morena con una sonrisa.
Ambas entraron a la casa, topándose con la madre de la morena en la sala, la saludaron y avisaron que llevarían las mochilas a la habitación de Camila. Sinu les informo que Alejandro estaba en camino para hablar eso tan importante que la morena le había dicho hace un par de horas por teléfono.
Las chicas asintieron y con las manos entrelazadas subieron a la habitación de la morena, dejaron sus mochilas en la cama de Camila y se acostaron un momento.
Camila tenía recargada su cabeza en el pecho de la ojiverde, mientras esta rodeaba los hombros de la menor con sus brazos. En la cabeza de Lauren, había una pregunta divagando desde que se enteró del embarazo de la morena. Tenía que preguntarle a su novia para sacarse las dudas
— ¿Amor? — pregunto la ojiverde.
— Dime cariño.
— ¿Cómo no te diste cuenta antes de que estabas embarazada? — Susurro — Digo, que yo sepa, cuando una mujer está embarazada, deja de menstruar ¿No tuviste un retraso?
— El problema Laur, es que si menstrué. Pero se me hizo un poco raro que no menstrué como las veces anteriores, esta vez me bajo poco, muy poco...
— ¿Qué? — Pregunto la ojiverde, sentándose de golpe — ¿Sera que algo malo le paso al bebé? Camz, debemos ir enseguida a la ginecóloga para que te revise. No quiero que nada malo le pase a mi hijo.
— Amor tranquilízate.
— ¿Cómo quieres que me tranquilice Camz? A mi hijo le pudo haber pasado algo ¿Será por tus entrenamientos? Debes dejar a las porristas por un tiempo, por el bien de nuestro bebé.
— Okay, lo hare. En realidad, ya lo había pensado. No pondré en riesgo la vida de nuestro hijo Lolo, no te preocupes.
— Está bien.
— Amor... ¿Qué tal si vemos internet, si es normal la menstruación durante el embarazo?
— Está bien, pero no me fio mucho del internet en estos momentos. Será mejor que lo veamos con la ginecóloga.
— Bien, mañana vamos con mi ginecóloga, la llamare en un momento. Pero de todas formas, para quitarnos la preocupación revisemos en internet. No sé si pueda dormir esta noche sin saber si a mi bebé le pasa algo.
— Okay.
Lauren se levantó y tomo la portátil de Camila que estaba en el escritorio, la llevo hasta la cama, y ambas se sentaron. Encendieron la máquina, y una vez que entraron a internet, buscaron lo que querían.
— Tener sangrado vaginal y estar embarazada es posible y muy común, especialmente durante las primeras 12 semanas de embarazo, sin embargo este sangrado es distinto al de la menstruación... — leyó la morena en voz alta.
Ambas soltaron un suspiro.
— Bueno ahora sabemos que es normal por ahora — dijo la ojiverde.
— Sí, nuestro bebé está bien — dijo Camila, viendo a la ojiverde con una gran sonrisa.
— Así es — dijo Lauren, sin romper el contacto visual.
— ¡Kaki! — la pequeña Sofí interrumpió el momento, sacándolas de las nubes en las cuales flotaban.
— ¿Qué sucede Sofí? — pregunto la morena.
— Papá ya llego, está en su despacho.
— Gracias pequeña — agradeció la morena
— ¡Hey, peque! ¿No me vas a dar mi beso? — pregunto la ojiverde.
— ¡Lolo! — grito la pequeña Cabello, corriendo a los brazos de su cuñada.
La ojiverde la tomo en brazos y la sentó en su pierna, Sofía le dio un beso en la mejilla y un fuerte abrazo.
— Bueno pequeña, bájate que debemos hablar con tu papá
— Okay, nos vemos luego Lolo.
— Si peque — Sofí salió corriendo de la habitación de su hermana.
La ojiverde empezó a sentir nervios. Tendría que hablar con su suegro y decirle que embarazo a su hija, no tenía escapatoria, era su familia y haría lo que fuera por ella.
— ¿Estas nerviosa? — pregunto la morena.
— Un poco — respondió.
— No te preocupes amor. Mi padre no te hará nada, porque si lo hace, se las tendrá que ver conmigo.
— Bien, será mejor que vayamos rápido. No hagamos esperar a tu padre.
— Okay — las chicas se tomaron de las manos y caminaron hacia el despacho de Alejandro.
Al llegar Camila toco la puerta, escuchando un adelante como respuesta. Las chicas se adentraron en la habitación. Alejandro las observo y las invito a tomar asiento. Lauren ayudo a su novia a sentarse, abriéndole la silla. Una vez que la morena estuvo cómoda en su lugar, la ojiverde tomo asiento.
— ¿Y bien chicas? ¿De qué quieren hablar? — pregunto Alejandro.
Antes de que las chicas pudieran responder, Sinu entro al despacho ubicándose detrás de su esposo.
— Bien — empezó la ojiverde, respirando fuerte — Bueno, no sé cómo empezar.
— ¡Habla de una vez Jauregui!
— Mmm... vera, lo que.... Lo que s-sucede. Lo que sucede es que... que Camz... Camz — tartamudeaba la ojiverde.
— Camz... Camz... ¿Qué Jauregui, mi hija qué? — pregunto Alejandro desesperado.
Quería saber que sucedía y esperaba que no fuera lo que se imaginaba, porque si era así, la ojiverde debería cavar su propia tumba en ese instante.
— Estoy embarazada — soltó la morena de repente. A ella también le mareaba las palabras de su novia.
— ¡¿Qué estas qué?! — pregunto Alejandro desconcertado, mientras su esposa sonreía en shock.
— Estoy embarazada papá, y si te atreves a hacerle algo a la madre de mi bebé ¡te las veras conmigo! Porque no te permitiré que me dejes como madre soltera.
— Jauregui ¡¿embarazaste a mi hija?! — pregunto un Alejandro enojado, mientras arrugaba unos papeles que tenía en la mano, intentando calmar su enojo.
Sinu apretaba fuertemente los hombros de su esposo, para que no se saliera de control.
— Alejandro...
— ¡Señor Cabello! — corrigió Alejandro.
— Bien, Señor Cabello. Como iba diciendo... bueno, como Camila dijo, está embarazada...
— ¿Y? — cuestiono el hombre.
— ¡Deja de interrumpir Alejandro! No ves que la pones nerviosa.
— ¡Eso es lo que quiero mujer! ¿Cómo se atrevió a embarazar a mi hija? ¡A quitarle su pureza!1
— Papá, lo hicimos las dos ¿okay? Yo la amo, es la madre de mi bebé. Esto iba a pasar en algún momento.
— Si, pero aun estas muy pequeña.
— Papá, por favor...
— Señor Cabello, yo me hare responsable de todo. Solo estoy aquí para que se entere ¿bien?
— Mira Alejandro, Lauren está aquí para demostrarte que ama a nuestra hija. Ella te conoce y sabe cómo eres cuando te alteras, sobre todo cuando se trata de Camila o Sofí, por favor cálmate y escucha... ¿Preferirías que sea cualquier otro idiota que la embarace y luego la abandone y ella quede como madre soltera? Agradece que no fuera así, y que Lauren sea una muchacha centrada y consiente de sus acciones. Ambas son responsables y vienen a asumir sus responsabilidades ¿No es así chicas? — pregunto Sinu a las dos jóvenes.
— Así es Sinu. Alej... digo, señor cabello. Quiero que sepa que no debe preocuparse por nada, yo me hare cargo de todos los gastos. Hablare con mi padre y le pediré trabajo en la empresa, además tengo un dinero guardado, bueno, es una gran cantidad... y con eso nos es suficiente por ahora. Encontré un departamento, de hecho acabo de hablar con el dueño y mañana después de ir con Camila a la ginecóloga, iré con el señor para comprarlo. No es enorme, pero es cómodo para nosotras y él bebe, eso es lo que importa. Solo le puedo asegurar que ni a su hija ni a su nieto le hará falta nada mientras yo este con ellos, y le aseguro que no me pienso alejar de ellos nunca.
— ¡Ya ves Alejandro! Dime, elegirías mejor nuera que Lauren — Sinu rodeo el escritorio y se acercó a su hija — Ven acá mi pequeña, sé que serás una gran madre — susurro Sinu a su hija, mientras la abrazaba.3
— Gracias mamá.
— De nada mi pequeña. Ahora, tu Lauren, ven acá hija — Lauren se puso de pie y camino hacia su suegra, quien la recibió con un fuerte abrazo — Sé que mi hija y nieto estarán bien mientras estén contigo.
— Gracias por confiar Sinu.
— No te preocupes, dale tiempo al testarudo de tu suegro, es un poco enojón y orgulloso ¡ya lo conoces! — la morena escuchaba la conversación de su madre con su novia.
Se giró a ver a su padre, quien aún procesaba el momento. Su pequeña ya no era más su pequeña, estaba embarazada, y en menos de nueve meses seria madre y él, abuelo.
Por una parte estaba feliz, que digo por una parte. El hombre brincaba de la felicidad internamente, pero no quería aceptarlo, no ante su hija, esposa y nuera.
— Papa ¿no dirás nada? — la dulce voz de su hija lo saco del trance.
El hombre se puso de pie y se hecho a caminar, al estar frente a su hija no pudo evitar llorar. Abrazo a su pequeña y lloro en su hombro. La morena correspondió el abrazo y acaricio la espalda de su padre, tratando de tranquilizarlo.
— Tranquilo papá, siempre seré tu bebé.
— Lo sé — susurro sollozando.
Alejandro se separó de su hija y la vio a los ojos, transmitían felicidad, alegría, amor... él entendía, no podría hacerle nada a la ojiverde, a menos que quisiera ganarse el rencor de su pequeña.
— Señor Cabello...
— Lauren, sabes que puedes decirme Alejandro — dijo, con una sonrisa mientras abrazaba a su hija de lado, con los brazos rodeando su hombro.
La ojiverde sonrió.
— Alejandro, cuidare de Camila y mi bebé, eso no lo dudes ¿está bien?
— Bien — acepto — Es lo único que te pido, hazla feliz.
— Eso no es necesario que lo pidas.
— Gracias papá.
— De nada pequeña.
— Te amo papá.
— Yo a ti Kaki — las lágrimas nuevamente salieron de sus ojos y empezó a llorar.
Alejandro se acercó a su esposa, quien lo abrazo. La ojiverde se movió al lado de su novia abrazándola por la cintura.
— Chicas las dejamos. Laur debes hablar con tus padres, Camila ¿llamaste a la ginecóloga para que vayan mañana? — Las chicas asintieron — Bien, entonces me llevo a este llorón a la habitación. Lauren si deseas puedes quedarte a dormir.
— Gracias Sinu.
— Sí, ya no es necesario que les prohíba nada ¡igual, ya estas embarazada! — dijo Alejandro, llorando más fuerte.3
Los padres de la morena salieron del lugar, dándoles privacidad a las chicas.
— Si ves. Te dije que tu padre era un hombre razonable.
— Sí, igual te morías del miedo.
— Te amo Camz.
— Y yo a ti Lern.


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capitulo 20

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:40 pm

Camila y Lauren se encontraban en el despacho de Michael Jauregui. Si bien a habían hablado con el padre de la morena –el cual termino resignado, pues no podría atentar contra la vida de la ojiverde. Era su nuera, y la otra madre de su nieto. Además, pagaría las consecuencias a su hija mayor si intentaba algo contra Lauren–.+
Ahora, era el turno de contarle al mayor de los Jauregui la noticia, y Lauren se encontraba peor que antes. Su padre era un hombre inteligente, gracioso, amigable, y todo lo bueno o increíble que se le pueda describir al mejor padre del mundo. Pero la ojiverde nunca había actuado mal o hecho algo que a su padre le moleste, y ciertamente, no sabía cómo actuar ante una situación como aquella.+
Ella pensaba que era algo malo –bueno en realidad si lo era– pero lo que no sabían, ninguna de las chicas, era que Alejandro ya había llamado a Mike a contarle la noticia. El hombre ya estaba enterado de todo, y estaba muy feliz, tanto que empezó a bailar cuando se enteró, y grito por toda la casa "SERE ABUELO", llamando la atención de toda su familia, mientras que del otro lado, Alejandro le gritaba corrigiéndole "SEREMOS ABUELOS IDIOTA".2
Alejandro, como ya sabíamos, estaba más que contento con la noticia. Aunque si tuvo ganas de enterrar viva a la ojiverde, ahora lo que más le importaba, era que su hija y su nieto estuviesen sanos y a salvo, seguramente ambos serian abuelos consentidores.
— Y bien chicas ¿Qué es lo importante que nos tienen que contar? — pregunto Mike.
Clara estaba de pie detrás de él, mientras que Chris y Taylor espiaban detrás de la puerta.
— Papá, lo que te voy a contar es algo muy serio ¿Está bien?
Mike asintió, dándole a entender que prosiguiera.
— Bien, antes que nada... — se giró a su novia — Camila, por favor, no me interrumpas esta vez — pidió.
— Está bien.
— Okay. Primero, papá, necesito que me des trabajo en la empresa... no preguntes aun porque, ¿está bien? Déjame terminar — Mike asintió nuevamente — No quiero que te enojes ¿okay? Escucha, tal vez te sientas decepcionado de mí después de que te diga lo que sucede, y porque actuó de esta manera, pero quiero que sepas que solo necesito el trabajo. No te pediré dinero ni nada, esto es algo entre Camila y yo, y nosotras sabremos afrontarlo — la ojiverde tomo un suspiro — Papa, Camila está embarazada, vamos a tener un hijo.
Mike miro a su esposa unos segundos, para después levantarse de su lugar, y a pasos ligeros, llegar hasta su hija, quien estaba con los ojos cerrados, apretando la mano de su novia. Lauren esperaba un regaño, o tal vez algunas palabras de más.
Pero, eso no paso.
En lugar de eso, Mike abrió sus brazos y se aclaró la garganta, para que su hija le pusiera atención. Lauren abrió los ojos enseguida, y vio a su padre con una gran sonrisa y los brazos extendidos. Sin pensarlo dos veces, la ojiverde se lanzó sobre él, abrazándolo. Camila y Clara sonreían al ver la escena entre padre e hija.
— No estoy decepcionado de ti mi pequeña, jamás podría estarlo. Tú, tus hermanos y tu madre, son lo mejor que me ha pasado en la vida, y estoy muy feliz que hayas encontrado a la chica que te amé, sobre todo de la cual has estado enamorada. El día de la cena, cuando nos contaron que eran novias, estaba muy feliz el saber que eras correspondida por la chica que has amado desde que eres pequeña, y que te haya aceptado tal y como eres. Estoy muy feliz por ambas, Lauren tu eres mi mayor logro — Mike ya no aguanto más y dejo caer las lágrimas, la ojiverde también estaba hecha un mar de lágrimas, mientras Clara abrazaba a su nuera, la cual debido a las hormonas del embarazo, estaba hecha un mar de lágrimas — Ya estoy ansioso por conocer al nuevo Jauregui — asintió, separándose de su hija — Camila, mi nuera. No sabes lo feliz que estoy — dijo, acercándose a la morena, para acariciar el vientre de esta.3
Mientras, Clara se acercaba a su hija y la abrazaba.
— Serán unas excelentes madres, estoy muy feliz por ustedes.
— Gracias mamá.
—...Sera todo un Jauregui.
— Claro que si — asintió Camila.
— ¿Cuántos meses tiene? — pregunto Mike.
— Aun no lo sabemos, pero esta entre dos meses — respondió la ojiverde.
— Sí, mañana iremos a mi ginecóloga, ya la he llamado — comento Camila.
— Mañana después de la escuela, la llevare a la ginecóloga. Después de eso, iremos a ver el departamento que voy a comprar para vivir juntas. Es muy lindo, tiene una vista asombrosa y es espacioso... lo único que necesitamos por ahora, solo Camz él bebe y yo, nada mas.
— ¿Un departamento? — pregunto Mike.
— Si papá.
— Es muy lindo Mike, Lolo y yo no queremos una mansión ni nada, solo queremos estar junto a nuestro bebé... nada más.
— ¿Mamá, recuerdas el departamento que te había dicho que me quería comprar? — pregunto la ojiverde a su madre.
— ¡Oh! Sí, claro ¿Aquel departamento que está cerca de la playa? — pregunto Clara.
— Si — asintió Lauren.
— Mike es un departamento muy lindo y grande. Yo acompañe a Lauren a verlo cuando me conto.
— Está bien ¿cuánto cuesta? — pregunto.
— No papá — se negó enseguida Lauren — Yo lo comprare. Es el futuro hogar de mi familia, yo me debo hacer cargo de esto, por eso trabajare contigo, además tengo mis ahorros. Tú ya cumpliste tu parte, ya me diste todo lo que necesitaba, me criaste, y me enseñaste a ser responsable... ahora es mi turno de hacerlo con mi hijo, ahora yo tengo una responsabilidad, tengo a mi familia; mi mujer y mi hijo, y soy yo quien debe hacerse cargo de esto, no tú. Agradezco con que me apoyes y me des trabajo, es lo único que necesito de ti.
— Ya no eres mi pequeña Lauren.
— Ahora tengo una responsabilidad papa, tengo una familia que mantener.
— Siempre me enorgullecerás.
— Eso es lo único que necesito saber.
— Sabes que si necesitas algo, solo debes llamarme y te ayudare.
— Lo tendré en cuenta — dijo Lauren.
Mike volvió a abrazar a su hija, mientras Camila estaba cerca de la puerta, a punto de girar la perilla.
— Creo que hay dos más que se quieren sumar a la fiesta — susurro la morena antes de abrir la puerta, haciendo caer a los dos hermanos Jauregui. Chris y Taylor.
— Estábamos revisando la puerta papa — se excusó Chris.
— Aja, si claro — se burló Camila.
— Es obvio que saben que estábamos espiando Chris, no trates de excusarte — dijo Taylor dándole un golpe a su hermano — Lo importante ahora es que... ¡vamos a tener un sobrinito! — chillo la menor de los Jauregui.
— ¡Voy a ser tío! Ese niño será mi consentido.
La pareja de futuras madres, y los padres Jauregui, sonreían al ver a los chicos emocionados por la llegada del futuro miembro de la familia Jauregui-Cabello. Sin duda alguna, sus tíos lo amarían al igual que los amigos de sus madres.
Camila y Lauren se quedaron un rato más, conversando con los padres y hermanos de la ojiverde.
— Bueno, iré a preparar mi mochila para irnos — informo la ojiverde a su novia.
— ¿A dónde van? — pregunto Clara.
— Iré a la casa de Camz, dormiré esta noche allá.
— Okay — respondió Clara.
— Ya regreso — informo la ojiverde a los presentes antes de subir a su habitación.
Rápidamente la ojiverde guardo la ropa necesaria y tomo los cuadernos que utilizaría en la escuela al día siguiente. Después de diez minutos, Lauren regreso a la sala.
— Woow amor, sí que eres veloz — bromeo Camila.
Lauren se acercó a su novia y estiro su mano para que esta la tomara.
— ¿Vamos? — pregunto.
Camila rápidamente tomo la mano de su novia y se puso de pie, se acercó a sus suegros y cuñados para despedirse, y lo mismo hizo la ojiverde.
Eran las once y treinta y cinco de la noche, cuando las chicas llegaron a la mansión Cabello. Enseguida se dirigieron a la habitación de Camila, ya que sus padres y hermana estaban en sus habitaciones. Al llegar, la morena se ducho y se puso su pijama, mientras la ojiverde revisaba ciertas cosas en internet.
Al salir del baño y con su pijama puesto, se acero a su novia que estaba concentrada viendo cochecitos para bebés y cunas. Camila sonrió al ver el entusiasmo de su novia. Sin duda alguna, Lauren estaba más que feliz, la morena abrazo a la ojiverde por detrás, recargando su cabeza en el hombro de esta. Lauren giro el rostro para encontrarse con su novia, la cual estaba adormilada.
— ¿Tienes sueño cariño? — pregunto dulcemente la ojiverde.
— Estoy muy cansada, este día ha sido un poco loco.
— Lo sé.
— Ve a ducharte — le ordeno Camila.
— Está bien, espérame ya regreso.
Lauren apago la computadora y la dejo encima del escritorio, tomo una toalla y se metió a tomar una ducha rápida. Al salir del baño la ojiverde, encontró a su morena novia dormida en una posición un tanto incomoda. Lauren sonrió y se acercó, acomodándola. Apago las luces y se acostó a su lado, escondiendo su rostro en el hueco de su cuello y aspirando su aroma.
— Te amo Camz — susurro Lauren.
Camila giro y abrazo a la ojiverde del cuello.
— También te amo Lo — respondió.
Lauren la abrazo por la cintura, acercándola más a ella. Sonrió al recordar todo lo que paso en el día, estaba completamente cansada, este era el principio de su futuro junto a la morena que tanto amaba y estaba muy feliz por ello. Sin darse cuenta, se quedó dormida, soñando en su futuro junto a su amada y su hijo.


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capitulo 21

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:40 pm

Ya habían pasado cinco meses desde que se enteraron del embarazo de Camila. La pareja vivía ahora en su actual departamento, el cual lo adquirieron al día siguiente de hablar con sus padres, y la siguiente semana se mudaron. El mismo día que compraron el departamento, Lauren llevo a Camila a la ginecóloga, la cual les explico acerca del sangrado que tenía Camila, y que era normal hasta los cuatro o cinco meses de embarazo, claro que en cantidades mínimas, en el caso de que sea abundante, tendrían que asistir inmediatamente a la clínica.+
Lauren trabajaba con su padre, tenía un buen sueldo, y no le incomodaba en la escuela. Solo cuando su padre tenía que irse de viaje, a Lauren le tocaba hacerse cargo de la empresa.
Camila había dejado a las porristas para no poner en riesgo la vida de su bebé, y Dinah era la nueva capitana, prometiendo que apenas Camila quiera, le regresaba su puesto. Muchos estudiantes felicitaban a la pareja y se sorprendían, ya que creían que la joven había engañado a la ojiverde, pero después del espectáculo que Dianna hizo en el comedor, y los rumores que habían estado circulando por un tiempo en el instituto, muchos sacaron conclusiones.
Sin embargo, habían unos quienes creían que Camila había engañado a su novia, razón por la cual la ojiverde un día, en la hora de receso, se paró encima de una mesa y grito a todos, que él bebe que Camila esperaba era de ella y de nadie más, dándoles las respuestas a los que aun dudaban.
Por otra parte, Dianna ya no estaba en el instituto. Según lo que Luke le había contado a la ojiverde, los padres de la chica decidieron que sería mejor contratar profesores privados y que ella estudie en casa. También le contrataron una psicóloga, y al parecer le había estado yendo muy bien, incluso estaba de novia con Luke, y ya vivían juntos en casa de los padres de la chica. El joven trabaja con su suegro, y los fines de semana visitaba a sus padres con su novia.
El rubio también le comento a la ojiverde, que su chica quería disculparse tanto con ella como con Camila, y así fue. Ese mismo día, Camila y Lauren fueron con Luke a casa de la chica. Al llegar ella los recibió con una sonrisa, conversaron un buen rato hasta que se hizo tarde, las chicas disculparon a la rubia por lo que les había hecho e incluso, Camila y Dianna se hicieron amigas.
El departamento de las chicas, era hermoso. El living estaba lleno de fotos al igual que los ecos de sus bebés, pues en su segundo eco, descubrieron que tendrían mellizos; una niña y un niño. Las ecografías estaban enmarcadas y colgadas en una pared, donde estaban todas las fotos. Un televisor plasma adornaba la pared frente a la de fotos, regalo de Alejandro. Mientras que a sus alrededores, un juego de muebles hermosos de piel, regalo de Mike, y cerca de la cocina un gran librero, con miles de libros, de todo tipo.
Las habitaciones eran espaciosas y cada una con su baño. La cocina reluciente, Camila la mantenía limpia, y no era porque no cocinara, ya que si lo hacía. Ella tenía su papel de ama de casa bien puesto, a pesar de tener quien cocine y limpie para ellas, su madre le había enseñado todo lo que necesitaba.
Mantenía su hogar reluciente. El cuarto de la pareja era enorme y en el centro de esta se encontraba su cama. Tenían lo necesario, armario, tocador, veladores –uno de cada lado de la cama, con sus respectivas lámparas– y un televisor frente a la cama.
La habitación de los bebes contaba con dos cunas de madera, muy hermosas, regalo de los abuelos Cabello. Mientras que los Jauregui les obsequiaron los coches y porta-bebes para el auto. Dos paredes en la habitación estaban pintadas de azul cielo, y las otras dos de rosa pálido, pero todas las paredes tenían adornos para bebes.
Los armarios de los niños estaban llenos de ropa que la pareja poco a poco iban comprando para sus bebitos, Camila ya tenía preparada dos pañaleras para cuando llegara el momento. Tenían una habitación más, la cual la ojiverde convirtió en despacho, para así poder trabajar desde casa cuando su padre viajar, o necesitaba revisar algún contrato o algo por el estilo.1
Actualmente, Camila contaba con siete meses de embarazo. Lauren la sobreprotegía, y a Camila le encantaba que hiciera eso. Los antojos de la morena iban de mal en peor. A la ojiverde le tocaba salir a comprar lo que su morena pedía, sobre todo cuando se acababa lo que compraban para así no tener que salir de casa.
Pero no solo los antojos de comida eran los que se le presentaban a Camila, sino también antojos sexuales. Esos eran los que Lauren disfrutaba complacer, en esos momentos ella no reprochaba y así estuviera en su mejor sueño, la ojiverde se despertaba y le cumplía a su mujer. Porque hacerle el amor a Camila, no era ningún esfuerzo para ella.1
Los fines de semana, la pareja se reunía con su familia y amigos. Un día donde los Cabello, y otro donde los Jauregui, donde actualmente Dianna y Luke han estado invitados.
Lauren seguía en el equipo como capitana, habían ganado aquel tan importante partido que tuvieron hace cuatro meses atrás, y muchos de sus compañeros de equipo, al igual que ella, habían recibido halagos de parte de los espectadores. Austin, Troy, Nela, Arin, Luis y Chas, otro compañero de equipo, habían ganado una beca para las universidades.
Lauren en cambio, recibió el halago y la invitación del director técnico de su equipo favorito, a un entrenamiento. El hombre quería reclutar a la ojiverde ya que tenía talento en el futbol, y sus movimientos eran estupendos, pues la chica había practicado ballet en su infancia y esto le había sido de completa ayuda al hacer las audiciones, años atrás, para entrar al equipo y ser ahora la capitana y mejor jugadora.
Camila se quedaba en las tardes para ver entrenar a su novia y amigos, también para ver las rutinas de las porristas, ya que tenían los mismos horarios que los del equipo de futbol. En varias ocasiones, a Camila le daban ganas de correr y hacer las rutinas con sus amigas, pero un cierto bulto muy ostentoso, no se lo permitía, así que de lejos las observaba y ayudaba a Dinah y a las chicas a mejor las rutinas, y las alentaba o felicitaba, cuando le mostraban una nueva rutina que le encantaba.
En esos momentos, la morena estaba observando a su novia entrenar, mientras acariciaba su vientre, dándole cariñitos a sus bebes y hablándoles de su otra madre
—...sé que no debería decirles esto, pero es que su madre se ve realmente sexi en ese uniforme, y no creo poder resistir llegar a casa, así que por favor, no nos vayan a incomodar...2
— ¡Camila! ¿Qué le dices a mis sobrinos? — pregunto una voz detrás de ella.
La morena se dio la vuelta y encontró a Austin de la mano con Alexa, y al resto de sus amigas, detrás de él. El joven estaba con un bastón en la mano para poder mantenerse en pie, hace tres días se había caído de las escaleras del gimnasio mientras entrenaba, subiendo y bajando. Había tropezado torpemente con su otro pie y se había lastimado el tobillo izquierdo, y golpeado un poco el brazo.
Las chicas y él se aguantaban la risa, ciertamente los antojos sexuales de la morena no tenían límites.
— No es nada malo — respondió Camila.
— Pobres pequeños, son espectadores de una película porno todos los días — bromeo Dinah.
— Muy graciosos ¿Cómo estas Austin? — pregunto, viendo la pierna de su amigo.
— Bien — respondió el, observando su pie — He tenido una excelente enfermera — dijo, viendo a su novia.
Alexa se sonrojo.
— Y... ¿Cómo están mis sobrinos preferidos? — pregunto Vero, acercándose de la mano de su novia, a su amiga embarazada.
— Bien, han estado muy contentos, y patean mucho.
— Seguramente serán jugadores de futbol como Lauren.
— Seguramente — asintió Camila.
— Tal vez Cameron, pero Charlotte tiene que ser porrista, como su madre. Seguramente debe estar practicando sus rutinas dentro de Camila — Dijo Dinah.
— Cameron será igual a su madre Lolo, y Charlotte igual a ti Mila — dijo Ally.
— Eso lo sabremos después — dijo Camila.
— Serán todos unos rompecorazones, con las madres que tienen — comento Lucy, haciendo reír al resto de chicos.
Por otra parte, la ojiverde observaba a su novia y amigos desde el campo, mientras entrenaba.
Después de una hora de charla por parte de la morena y sus amigos, y una hora de entrenamiento por parte de la ojiverde, era momento de marcharse. Lauren camino acompañada de Troy, Luis, Nela y Arin, ya aseados y cambiados, con sus bolsos en brazo, hacia donde se encontraban sus amigos.
— Hola — saludo la ojiverde a los chicos.
Rápidamente, Lauren se acercó a su novia y planto un dulce beso en sus labios. Descendió hasta el vientre, alzo la blusa de Camila y dejo un beso con una caricia a sus pequeños. Acomodo la blusa de su novia y se ubicó junto a ella, abrazándola.
— Te he extrañado amor — susurro en su oído, mientras sus amigos hablaban y ellas estaban en su burbuja — Los he extrañado.
— Nosotros igual, tus hijos me patean mucho.
— Hablare seriamente con ellos, lo hacen siempre que estoy lejos — se quejó — ¡Casi no he podido sentir sus pataditas!
— Que exagerada eres amor, eso no es cierto, cada que escuchan tu voz se ponen a pa... — sintió una patadita — ¿Ya ves?
Lauren sintió la pequeña patada, pues su mano posaba en el vientre de su amada.
— Si, lo sentí.
— Amor estoy cansada, vamos a casa — pidió la morena.
— Okay, vamos. Yo también estoy exhausta... espero hoy no se les antoje nada a mis pequeños.
— Esperemos que sea así — apoyo Camila.
Lauren sonrió y le estiro una mano a su novia, quien enseguida la tomo para salir acompañada de sus amigos al estacionamiento, donde se despidieron y cada quien tomo su rumbo. Las chicas llegaron a su departamento, dejaron sus bolsos en la sala y tomadas de la mano se encerraron en su habitación, donde no hicieron nada más que dormir.
Era viernes, la semana había sido agotadora para ambas. Lauren tenía que lidiar con el instituto, los antojos de su mujer y el trabajo, que para su suerte, no era tan pesado ya que su padre le ayudaba. Mientras, Camila con los quehaceres diarios de la casa, y sus tareas del instituto, además de su embarazo –que no era cosa fácil–.
Lauren abrazaba protectoramente a la morena, rodeándola con un brazo y haciéndole caricias a su vientre. Camila acariciaba la mano que la ojiverde tenía en su vientre.
Al día siguiente, como un sábado normal para la pareja que ya tenía su rutina hecha de los fines de semana, se levantaron. Mientras Camila recogía los bolsos que habían dejado en la sala el día anterior, y los ordenaba, Lauren se dirigió a su despacho a revisar unos mails acerca unos contratos que debía checar antes de ir a casa de sus padres, donde tenían la reunión aquel fin de semana.
Camila había terminado con los bolsos: la ropa de entrenamiento de la ojiverde la había dejado en la cesta, y las mochilas con sus cuadernos y los de su novia, los había alzado en un gancho en su habitación. Ahora preparaba el desayuno para ella y su novia, el cual consistía en pancakes, tocino, huevos revueltos, fruta y jugo de naranja.
Después de treinta minutos, Camila llamo a Lauren a desayunar, la cual apenas escucho la voz de su mujer, se levantó y corrió al comedor. Ayudo a su morena a terminar de ubicar los platos y vasos sobre la mesa, para proceder a sentarse, no sin antes ayudar a su morena.
— ¡Está delicioso amor! — exclamo la ojiverde con una sonrisa.
— Gracias cariño. Ahora, comamos rápido, que debemos ir a casa de tus padres.
— Está bien.
Al terminar de comer, Lauren recogió los recipientes y los ubico en el lavador para lavarlos y ordenar la cocina, lo cual no le tomo mucho ya que su novia era muy ordenada. Mientras tanto, Camila se dirigió a su habitación en búsqueda de la ropa que se pondría Lauren y su ropa. Ubico las vestimenta en la cama, tomo una toalla y se metió a duchar.
Lauren había terminado de lavar y ordenar, así que se dirigió a su despacho a culminar su trabajo, para luego ir a su habitación a tomar un baño. Al llegar, encontró a Camila en ropa interior. Sonrió al ver la pancita de su mujer, donde se encontraban sus dos más grandes tesoros, aparte de la morena. Se acercó a Camila y la tomo por la cintura. La morena sonrió y rodeo el cuello de su chica, acercándose más a ella, lo más posible que podía, teniendo a sus hijos entre ellas.
— ¿Te he dicho lo hermosa que te ves con esa pancita? — pregunto Lauren.
— No — bromeo Camila.
— Bueno pues, te vez realmente hermosa con esa pancita cariño... con mis bebés dentro de ti. Te amo tanto Camila Cabello, eres el amor de mi vida, la dueña de mi corazón, mi razón de vivir, junto a estos pequeños que vienen en camino. Amor soy tan feliz de estar contigo... aun no lo puedo creer, siento que es un sueño del cual no quiero ni pienso despertar... eres lo más bello que me ha pasado en la vida Camz, y no me cansare de repetirte cuanto te amo mi amor, mi vida, mi mujer. Te amor tanto amor, tanto que a veces siento que voy a explotar mi amor, eres lo único que necesito para ser feliz. Tú y nuestros hijos, son lo único que me pueden hacer feliz en los peores momentos mi amor. Tu eres mi hogar Camila, sin ti yo estoy perdida, desorientada, no me veo sin ti, nunca podría vivir sin el amor de mi vida...
Camila detuvo su balbuceo, de la mejor manera posible; con un beso al cual la ojiverde respondió de inmediato.
— Te amo tanto Lern Jergi ¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo! Y esto no es un sueño amor, esto es real, es nuestra vida. De ahora en adelante en nuestro hogar juntas, y próximamente con nuestros angelitos mi amor. Mi Lolo, te amo — se acurruco en los brazos de su novia, ambas sonrientes.
Se dieron un par de besos, para luego, Lauren tomar su toalla y dirigirse al baño a tomar una ducha y dejar a su novia terminar de vestirse. Camila se colocó un hermoso vestido de rayas negras y blancas que le quedaba centímetros arriba de la rodilla, zapatillas color blanco, cómodas para su estado. Se acercó a su tocador y se maquillo poco, tal y como a Lauren le gustaba. Seco y cepillo su cabello, y se puso un lazo blanco sobre él.
Lauren salió de ducharse con un top deportivo, una toalla rodeando su cintura y otra en su cabello. Se sacó la toalla del cabello y se lo seco un poco, para luego alzarla en otro lugar. Se puso el bóxer por debajo de la toalla y luego se la sacó, y empezó a vestirse. Poniéndose los jeans y la camisa blanca de The 1975 que Camila le había dejado encima de la cama, se puso medias, y luego sus habituales zapatos tipo militar.
Se acercó a su tocador y se maquillo poco. Seco su cabello y lo cepillo, para dejarlo suelto, dándole un toque rebelde como siempre.
— ¿Estas lista amor? — pregunto Camila.
— Lista — respondió.
Lauren tomo las llaves del auto, Camila su bolso y salieron de su departamento tomadas de la mano. Quince minutos después llegaron a la mansión Jauregui donde estaba la familia de Lauren. Aún era temprano, los demás llegarían pasado el mediodía, pero a ellas les gustaba llegar antes y pasar con su familia un rato. Mientras que Chris y Taylor disfrutaban, hablándole a la pancita de la morena, contándoles acerca de ellos, a veces sobre los abuelos, o cosas que los llevarían a hacer cuando crecieran.
También le hablaban de sus madres, sobre todo Chris, aprovechaba para burlarse de la ojiverde, hablándole de cosas vergonzosas que había hecho su madre en el pasado. También cosas que les prohibirán, sobre todo a la pequeña Charlotte, que desde ya tenía prohibido tener citas con algún patán, Chris apoyando las ocurrencias de su hermana, seguramente sería un tío controlador, y ni que decir de Austin, Troy, Arin, Nela o Vero, la última asegurando que seguirá a la pequeña a todos lados, para evitar que saliera con algún idiota que se le atravesara.
Mientras los mismos chicos, junto a Vero y Lauren, alentaban al pequeño Cameron a ser todo un donjuán, igual a su madre. Claro que ambos pequeños serian perseguidos por chicos y chicas ¡con unas madres como Lauren y Camila!
Las chicas en cambio, hacían planes desde ya, de cómo sería la pequeña cuando creciera, y que seguramente tendrá una larga cola de chicos detrás de ella, cosa que no le gusta a la ojiverde para nada. A su pequeña no se le acercaría cualquier estúpido, ella será su pequeña siempre.
Camila estaba emocionada, quería ver a sus chiquitos pronto, y en su mente, ya tenía planeado junto a sus amigas la fiesta de quinceañera de la pequeña Charlotte.
—...así que ya sabes Cam, tu tarea será proteger a tu hermana siempre de cualquier estúpido que se le quiera acercar. Le partes la cara y lo desfiguras.
— ¡Chris! — regaño Clara.
— Bueno ya... solo lo golpeas, pero que no se le acerque a mi sobrinita.
— Chris tiene razón — asintió de acuerdo Lauren.
— Ustedes son unos idiotas. A Cam lo alientan diciéndole que será todo un rompecorazones, y que tendrá muchas novias, y a mi pequeña no le permitirán tener novio — dijo Camila, fingiendo indignación hacia su novia y cuñado.
— Es mi pequeña también, y no permitiré que algún idiota juegue con ella.
— Eres detestable Jauregui — fingió estar molesta.
Lauren sonrió y se acercó a su novia, abrazándola de lado, ya que Camila estaba sentada en el sofá. Camila seguía en su fase de enojo, además las hormonas aportaban a que se volviera un poco dramática. Aunque la más dramática era Lauren, ya que aseguraba que Charlotte no tendría novio hasta cumplir los cuarenta, si era posible.
— No me toques Jauregui, estoy enojada contigo.
— Vamos amor, no te enojes.
— ¡Que me dejes Lauren, no entiendes!
— Camz...
— Camz nada.
— ¿Qué hago para que me perdones?
— Gobernada — susurro Chris.2
Camila sonrió de lado, y encaro a su novia.
— Quiero un helado de chocolate con almendras, en cono y aderezo de piña encima de él.
— Okay,
— ¡Lo quiero ahora, Jauregui!
— Ya te traigo tu helado — dijo la ojiverde antes de salir corriendo de la mansión, montarse en su auto e ir por el podido de su mujer.
Mientras tanto, en la sala de la mansión Jauregui, la morena sonreía mientras sus suegros y cuñados reían por la reacción de la ojiverde, ¡realmente era una gobernada!
— De verdad que tienes gobernada a mi hija.
— Lo sé, yo la gobierno.
Estuvieron platicando por alrededor diez minutos cuando el timbre sonó, y la familia Cabello hacia su aparición. Camila corrió a abrazar a sus padres y a su hermana, la cual no dudo ni un segundo en acariciar y hablarle a sus sobrinos. Se dirigieron a la sala a seguir conversando, cuando, aproximadamente cinco minutos después, una agotada Lauren entraba a la casa con lo pedido por su mujer, y se dirigía dónde estaban todos.
— Aquí tienes amor — dijo Lauren, sentándose a su lado y extendiéndole lo que le había pedido.
Camila sonrió y dejo un beso en la mejilla de su ojiverde.
— Gracias cariño.
Las familias Jauregui y Cabello estuvieron conversando por casi una hora, cuando empezaron a llegar los amigos de las chica. Los primeros en llegar fueron Alexa, ayudando a Austin junto a Luis, Vero y Lucy, después llegaron Nela junto a Dinah, detrás de ellos Arin junto a Normani, Troy y Ally y por ultimo Dianna y Luke.
La tarde paso entre risas, anécdotas, conversaciones tontas entre amigos. Comieron una parrillada al estilo Mike Jauregui, se bañaron en la piscina, jugaron y, por último, la tradicional noche de películas con pizza, gaseosa y palomitas. Está de más decir que los chicos pasaron la noche en la mansión, ya que así terminaba todo sábado para ellos.
Lauren y Camila durmieron en la antigua habitación de la ojiverde, abrazadas.

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capitulo 22

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:42 pm

Camila se encontraba recostada en el sofá viendo la televisión mientras acariciaba su vientre y le daba mimitos a sus preciosos bebés. Era martes por la tarde, la morena ya había terminado su tarea y la casa estaba reluciente, así que había decidido tomarse un descanso.
Pretty Little Liars se reproducía en la televisión, la sexta temporada estaba iniciando, y Camila estaba emocionada. Cada vez más cerca para descubrir quién era -A, pero al mismo tiempo, tantos enredos que sucedían en Rosewood la atormentaban y las hormonas la hacían cambiar sus emociones, muchas veces se terminaba desquitando con la pobre ojiverde, que llegaba cansada a casa después de un largo día de trabajo en la empresa de su padre, y todo por culpa de Marlene King.1
Minutos después, Camila sintió un pequeño dolor en sus caderas y su respiración se hizo un poco pesada, nada fuera de lo normal, sino que se le dificultaba un poco respirar. Se acomodó en el sillón tratando de buscar aire. Inhalaba y exhalaba seguidamente, el pequeño dolor en sus caderas se fue haciendo cada vez más fuerte. Cuidadosamente, Camila se sentó y acaricio el lugar del dolor. Era como si tuviera cólico menstrual multiplicado por mil, era un terrible dolor.
Las punzadas eran cada vez más fuertes, tanto era el dolor que la morena no pudo reprimir las lágrimas y los quejidos. Sosteniéndose del sillón, Camila se puso de pie. Al momento en el que se levantó, sintió que algo caliente le resbalaba por los muslos. Bajo su mirada para encontrarse con un poco de sangre rodando por sus piernas. Giro lentamente y observo el sillón mojado.
Había roto fuente.
Rápidamente tomo el teléfono que estaba a un costado, y marco a la ojiverde. Estaba asustada, se suponía que faltaba un par de semanas, tenía tan solo ocho meses y medio.
Temía por la vida de sus pequeños.
Coloco el aparato en su oído y espero a que su novia contestara, bastaron dos tonos para que la ojiverde tomara el teléfono y atendiera, sabiendo quien la llamaba ya que tenía un tono especial para su novia.
— Hola cariño — atendió la ojiverde.
— Amor los niños vienen en camino.
— ¡¿Qué?! — grito sorprendida.
— ¡Que los niños vienen en camino Laur! ¡Rompí fuente! ¡Tus hijos van a nacer! ¿De qué otra forma te lo explico? ¡Te necesito ahora!
— Voy en camino cariño, tranquilízate, no te muevas, espérame — gritaba desesperadamente la ojiverde, mientras tomaba sus cosas y corría al ascensor con su teléfono pegado al oído — Bien cariño respira ¡Inhala, exhala! — le indicaba a su novia, mientras insertaba la llave en la hendidura de su auto — Ya estoy en camino Camz quédate tranq....
— Lolo yo estoy tranquila, tu eres la nerviosa... más te vale que estés aquí rápido, porque tus hijos me van a matar.
— Ya llego mi amor.
— Ahg... ¡Apresúrate!
— Ya voy Camz.
— Llamare a mis padres.
— Está bien te veo en un momento.
— Bien.
Camila colgó y rápidamente le marco a su madre y le conto todo. Mientras tanto, la ojiverde manejaba rápidamente a su departamento, en busca de su novia.
Minutos después, Lauren parqueaba como podía su auto y bajaba con rapidez de él, para subirse al ascensor e ir al encuentro con su novia.
— ¡Amor! — grito la ojiverde.
— ¡En la habitación de los niños! — Lauren corrió a la habitación.
— ¡Amor no te esfuerces! Yo llevo las cosas, vamos al auto — Lauren tomo las pañaleras y las colgó en su hombro, ayudo a su novia a salir para dirigirse al estacionamiento.
— Con cuidado cariño — decía la ojiverde, mientras ayudaba que Camila subiera al auto.
Cerró la puerta una vez que aseguro a su novia en el asiento de copiloto, coloco las pañaleras en la parte trasera y se montó en el auto.
Arranco y manejo rápidamente hacia la clínica, en la cual la ginecóloga de Camila ya la estaba esperando, ya que le había llamado después de hablar con su madre.
Diez minutos después, la ojiverde se estacionaba en el estacionamiento de la clínica. Salió del auto, lo rodeo y ayudo a su novia a bajar de él y sentarla en la silla de ruedas que estaba esperando por ella en la entrada. Lauren saco las pañaleras, aseguro el auto y entro apresuradamente a la clínica, siguiendo al enfermero que llevaba a su novia a una habitación. Al llegar, acostaron a Camila en la camilla y la prepararon.
Aún faltaba para el trabajo de parto, así que la tuvieron en control, checándola a cada momento.
— ¿Cómo te sientes amor? — pregunto la ojiverde, acercándose a su novia, tras dejar las pañaleras en un mueble.
— Estoy ansiosa.
— Yo igual.
— En poco los conoceremos Lo, tendremos a nuestros bebes en nuestros brazos, la espera y el dolor... — hizo una mueca — habrán valido la pena, ellos valen la pena...
— Estoy tan feliz Camz.
— Yo igual cariño — Lauren se acercó a su novia, y le dio un dulce beso en la frente mientras le acariciaba la misma.
La ojiverde bajo, para quedar al nivel del vientre de Camila, lo acaricio y repartió besos por la zona.
— Hola chiquitos, soy su mami Lolo. Su mami Camz y yo estamos emocionadas por su llegada, no saben cuánto deseo tenerlos en mis brazos, los amo tanto... — Camila sonreía, presenciando tan bella escena mientras acariciaba el cabello de su novia —...sus abuelitos y tíos también los quieren conocer ya... los cuales, por cierto, ya deben estar en camino y en cualquier momento llegan a hacer su escándalo, como siempre. Pero bueno, mamá Camz, mamá Lolo y los tíos, les preparamos una linda habitación para ambos, sé que les encantara, porque a mí me gusta... y son mis hijos, así que lo que a mí me gusta les gusta a ustedes, creo...— ambas sonrieron, Lauren suspiro viendo a su morena novia, la chica de sus ojos, el amor de su vida, la madre de sus pequeños que estaban por nacer — ¿Saben algo bebes? — Susurraba la ojiverde — Su mama Camz es la mujer más hermosa de todo el planeta, de verdad. Ella tiene unos hermosos ojos marrón, son como el chocolate, tan lindos que me hipnotizan... su boquita, me encanta ¡soy adicta a sus labios! ¿lo sabían verdad? — Camila sonreía — Ella canta hermoso, tiene una gran y hermosa voz, pero eso ya lo averiguaran. A ver, que más les puedo decir de ese maravilloso ser que me robo el corazón, de esa mujer que me quita el aliento, del amor de mi vida, mi bello ángel.... no sé qué más decir niños, su madre es perfecta, hermosa, inteligente, incomparable, sexi... es la mujer más especial y es mía. Bueno, la puedo compartir con ustedes, pero yo la reclamo ¿eh? — Camila soltó una carcajada por las ocurrencias de su amada ojiverde, ciertamente los dolores no los sentía como anteriormente, la anestesia le ayudaba un poco, además de que su novia la mantenía distraída con su conversación con los bebes —...Los amo mis amores — dejo un beso en el vientre — Nos veremos pronto hijos — subió hasta quedar frente a su novia, que tenía una enorme sonrisa en el rostro — Te amo Camz.
— Yo también te amo Lolo.
Camila poso su mano en su vientre y Lauren la coloco sobre la de la morena.+
— Pronto los veremos — susurraron ambas.


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capitulo 23

Mensaje por Admin el Sáb Dic 09, 2017 12:43 pm

— Shh... bebé tranquila — susurraba Lauren a su novia.
— Lolo, te amo. Pero, no me pidas que esté tranquila, tus hijos me van a matar — gritaba la morena, mientras apretaba la mano de su novia.
— Auch amor, entiendo, pero no me aprietes la mano.
— Eso no es ¡Ahg! nada en comparación a lo que y-yo es-estoy sintiendo ahora.+
— Okay, okay ya entiendo. Me quedo callada.
— Más te vale, Jauregui.
Lauren acariciaba la frente de su novia, mientras esta pujaba para así traer a la vida a sus pequeños angelitos.
— ¡Eso es señorita Cabello! ¡Siga pujando!
Camila pujaba con más fuerza, mientras sentía un gran dolor punzante en su entrepierna.
— ¡Ya casi señorita! ¡Siga así! ¡Ya sale el primero!
Dos pujos más, y se escuchó el llanto de un bebé. La doctora se lo entrego a una enfermera, quien se encargó de limpiarlo y vestirlo. Lauren no pudo verlo bien, pero solo el saber que era suyo la hacía feliz. Dibujando una enorme sonrisa en su rostro, y olvidándose del dolor que el apretón de su novia le propinaba a su mano, continuo dándole apoyo a su chica.
— Es hermoso Camz.
— Es nuestro Lo.
Ambas sonrieron.
— ¡Vamos señorita Cabello! ¡Aún falta la niña!
Camila empezó a pujar.
— ¡Eso es Camila! ¡Sigue así! ¡Tú bebe ya está por salir! ¡Puja más fuerte! ¡Pronto conocerás a tu niña!
— ¡Vamos Camz! — susurraba la ojiverde, a su novia mientras le dejaba un beso en la mejilla.
Minutos después, se escuchaba otro llanto. La pequeña Charlotte había llegado al mundo junto a su hermano Camerón, y sin duda alguna, habían llegado para ser felices y amados por sus madres. Lauren sonrió y le dio un beso a su hermosa novia.
— ¡Son hermosos, Camz!
— Son nuestros.
La enfermera acerco a los bebés. La ojiverde observaba a sus angelitos en los brazos de su otra madre.
— Se parecen a ti Camz.
— Charlotte tiene tu nariz — dijo con emoción Camila.
— Camerón también — dijo la ojiverde.
— Son hermosos Lolo, son tan lindos, son nuestros.
— Nuestros angelitos, Camz.
— Te amo Lo.
— Te amo mi amor — se dieron un dulce beso — Hola Camerón, hola Charlotte, soy su mama Lolo, su mami Camz y yo estábamos ansiosas por este momento, por conocerlos al fin.
— Eres tan lindo Cam, serás un rompe corazones, igual que tu mama Lolo... ¡ella es muy hermosa!
— Charlotte será la princesita de la casa y tú... — apunto a Camerón— deberás cuidarla de cualquier tonto que se le acerque...
— ¡Lauren! — regaño Camila.
— Okay, okay... pero mira su carita, es tan linda. Se parece a ti y es mi niña, mi princesita.
— Lo se amor.
— Son hermosos, no me cansare de decirlo.
— Lo se bebé, son nuestros niños.
Lauren abrazo a su familia, repartió besos por toda la cara de Camila e hizo mimitos a sus dos hijos. Minutos después la enfermera fue por los niños para llevarlos a hacer los estudios necesarios, y arreglar a Camila para regresarla a la habitación.
Lauren salió del lugar y se acercó a su familia y amigos, que habían llegado minutos antes de que la morena haya sido llevada al quirófano. Todos la abrazaron y le desearon lo mejor, Mike y Alejandro acompañaron a la ojiverde a la sala de neonatos, y desde la vitrina vieron a sus nietos.
Regresaron a la sala de espera, minutos después les avisaron que Camila y los niños ya estaban en la habitación. La ojiverde fue la primera en entrar y detrás de ella sus padres, suegros y el resto de sus amigos, junto a sus hermanos y la pequeña Sofía.


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