Difícil

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Difícil

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:24 am

http://foro.univision.com/t5/forums/mobileforumtopicpage/board-id/anahiydulcemaria/page/1/thread-id/58210

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Difícil

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:25 am

Capítulo 1: Nada es para siempre

Anahí y Dulce María compartían una muy bonita historia de amor durante el grupo rbd. Muchos rumores corrieron sobre ellas, así que, finalmente, se vieron obligadas a declarar en público su romance. Su relación fue perfecta, sin problemas, se quisieron a más no poder y nunca lo ocultaron. Pero ahora, 5 años después, rbd llegó a su fin, separando por completo a los seis integrantes. Anahí había comenzado una carrera musical en México, haciendo pequeños conciertos. Dulce hizo algunas novelas y también se dedicó a su carrera musical, la diferencia era que ella lo hizo internacionalmente, lo que la obligaba a viajar constantemente. Aún así, las dos seguían manteniendo su relación.
Por otro lado, Maite y Poncho dedicaron su vida a la actuación, donde tuvieron mucho éxito y, además, esa profesión les permitía vivir en México, con sus familiares y amigos.
Christian y Christopher, por su parte, se centraron en la música, pero ellos no tuvieron mucho éxito, hacían pequeñas actuaciones, acudían a algunos programas y se centraban en trabajar para mejorar.
Todos, excepto Dulce, continuaban en contacto y se veían muy a menudo, en especial Anahí y Maite, quienes no habían perdido su gran amistad. Desgraciadamente la relación de Anahí y Dulce estaba cada vez más fría, la rubia echaba mucho de menos a Dulce y lo estaba pasando realmente mal. La pelirroja, por su parte, estaba tan ocupada que no tenía tiempo ni de pensar, vivía realmente estresada y echando mucho de menos a su novia, sus amigos y sus familiares.
Por otro lado, Maite tuvo una polémica relación con el director musical, Guido, pero el fin del grupo también provocó el fin de dicha relación. Durante esos 5 maravillosos años, Christian estuvo casado con el peluquero del grupo, B.J; cuando rbd acabó intentaron continuar su relación, pero poco a poco todo se enfrió y decidieron divorciarse. Los otros dos chicos no tenían ninguna relación seria con nadie, se autodefinían a sí mismos como chicos libres y solteros, preferían mantener cortas aventuras.
*************************
- Hola –Habló seriamente.
- Hola cariño, ¿cómo estás? –Saludó Dulce.
- Mal, como siempre… -Dijo, desganada- Te echo mucho de menos Dul
Suspiró- Yo también pero…
- Sí, ya lo sé, estás trabajando. Pero pronto se acerca mi cumpleaños, ¿no vas a venir?
- ¿Cuándo?
- Este sábado
- ¿14 de mayo?
- Sí Dulce, 14 de mayo, mi cumpleaños…
- El 14 de mayo tengo una actuación muy importante en Los Ángeles
- Entonces no vas a venir… -Dijo, con la voz algo rota.
- Te prometo que iré a verte lo antes posible
- Siempre me dices lo mismo
Guardó silencio un momento- Lo siento, yo también lo estoy pasando mal…
- No se nota –Anahí escuchó cómo le decían algo a Dulce.
- Annie, tengo que colgar…
Se rió dolorosamente- Nunca mantenemos una conversación que dure más de 5 minutos
- Luego te llamo y hablamos todo lo que quieras, ¿vale?
- No Dulce, no. Después no me vas a llamar porque acabas el concierto de madrugada, además, yo no quiero hablar contigo por un maldito teléfono, yo quiero verte.
- Annie…
- No, déjame hablar –Exigió, interrumpiéndola, ya llorando- Estoy harta de verte solo por la tele o en fotos... Necesito tocarte, abrazarte, besarte, joder… -Escuchó que volvían a decirle algo a la pelirroja.
- Cariño, lo siento, tengo que colgar, pero… mañana te llamo, ¿vale?
Se rió irónicamente- Claro…
- Te lo prometo –Dijo, intentando convencerla de que realmente la llamaría.
- Siempre me dices lo mismo y hasta la semana siguiente no sé nada de ti, sólo por la tele –Dulce fue a hablar, pero Anahí no la dejó- No Dul, ya está, déjalo. Voy a quedarme a dormir en casa de Mai, si quieres me llamas a su móvil, porque yo voy a apagar el mío, adiós –Dicho esto, sin que Dulce pudiera decir nada, colgó.
Así fue, después de aquella conversación, Anahí se dirigió a la casa de Maite, donde habían quedado para preparar las cosas del cumpleaños y así estar un rato juntas.
- ¿Has hablado con Dulce? –Preguntó de súbito Maite.
Suspiró- Sí, hable con ella antes de venir
- ¿Y cómo está? ¿Dónde está ahora?
- Pues no sé, no sé ni cómo ni donde está… -Maite alzó una ceja, en señal de incomprensión- Mis conversaciones con ella no duran ni cinco minutos y sólo nos da tiempo de discutir. No va a venir a mi cumpleaños –Anunció.
- ¿No? ¿Cómo que no? –Anahí negó con la cabeza- Pero es tu cumpleaños, es importante, tiene que venir.
- Parece que para ella es más importante su actuación en Los Ángeles…
- Bueno… -Agarró una de las manos de Anahí- Tú lo que tienes que hacer es no pensar en ella, va a ser tu cumpleaños y tienes que estar feliz y preciosa.
Suspiró, con algunas lágrimas en los ojos- Pero la echo de menos… ya son más de tres meses sin verla, sin tocarla, sin nada… ¿Y si ya no me quiere?
- Claro que te quiere Annie, si no te quisiera ya te habría dejado…
- Tal vez le doy pena
- No le das pena, está enamorada de ti. Mejor continuemos con lo de la fiesta… -Dijo, cogiendo su libreta- Centrémonos ahora en la lista de invitados, ¿tus papás? –Anahí asintió con la cabeza- ¿Pedro Damián? –Anahí asintió con la cabeza- ¿Christian y los demás? –Anahí volvió a asentir con la cabeza.
[Continuaron repasando la lista de invitados]
*************************

Llegó el sábado, estaba todo preparado: la música, el decorado, los invitados, la comida, la bebida…, pero faltaba los más importante: Anahí. La rubia estaba ya vestida, en el coche con Maite, pero llorando, pues desde la última conversación telefónica no había vuelto a saber nada de Dulce.
- Annie, por dios, es tu cumpleaños, deja de llorar –Pedía Maite, conduciendo.
- No puedo… -Llorando- Quiero que esté ella aquí conmigo… -Decía.
- Por mucho que llores las cosas no van a cambiar, ella está en Los Ángeles. Es tu cumpleaños Annie, por favor, deja de llorar y sonríe, ya casi llegamos, no querrás que todos te vean así… ¿no?
- Me da igual… -Decía, llorando.
Suspiró, mirándola por el rabillo del ojo- Cuando ella comenzó su gira las dos sabían que iba a ser difícil y, aún así, decidieron continuar con la relación…
- Pues sí, ya lo sé, pero necesito verla…
Maite no consiguió, de ninguna forma, que Anahí dejara de llorar, hasta que llegaron al lugar. Anahí se bajó del coche, se secó las lágrimas, sonrió y, sin ninguna gana, entró en aquel local. Todos aplaudieron y se dirigieron a saludar a la cumpleañera. Anahí había dado tantos besos que ya le dolían las mandíbulas, afortunadamente para ella Maite la liberó de toda la gente.
- Dios… gracias, pensaba que no salía viva de ahí –Agradeció la rubia, con una risa.
Se rió- Toma anda, tu primera copa de la noche, controla –Le dijo, dándole una copa de vino.
- Agarró la copa y tomó el primer trago- ¿Tú ya saludaste?
- No, ahora voy, ¿viste a Chris?
- ¿Christian o Christopher? –Preguntó, para evitar confusiones
- Christian
- Ah, sí, estaba con Poncho, me dijeron que iban a buscar algo de tomar. ¿Por qué?
- No, por nada, me dijo que no estaba seguro de si podría venir, pero ya veo que sí –Sonrió- ¿Vamos a bailar? –Propuso con una amplia sonrisa.
- No, no… no tengo ganas… -Dijo, bastante desganada, sentándose en una de las sillas libre.
Mirándola de pie- Estás en tu fiesta Annie
- No tengo ganas de festejar… de hecho no sé para qué hicimos esta fiesta si Dulce no está…
- Dulce no está, pero tú sí… Es tu cumpleaños, joder, tal vez no está tu novia, pero sí todos tus amigos y tus papás –Anahí simplemente suspiró, con la mirada perdida, tomando de su copa- ¿Bailamos? –Volvió a preguntar.
- Mai, de verdad que no, no tengo ganas –Repitió, mirándola.
- Bueno, vale, pero vámonos con los demás –Dijo, jalando de ella- No voy a permitir que estés aquí sentada toda la noche.
Maite, a jalones, consiguió llevarse a Anahí con los demás, intentando animarla. Al cabo de dos horas todos estaban muy animados, Anahí y Maite estaba sentadas en una de las mesas con Christopher, Poncho y Christian, hablando. De repente escucharon algunos murmullos en la sala, Anahí observó que todos miraron hacia atrás.
- ¿Qué pasa? ¿Qué miran? –Preguntó, mirando a Maite, quién también miraba hacia atrás, en dirección a la puerta de entrada.
Sonrió ampliamente- Mira quién vino…
Anahí llevó su mirada atrás, en dirección a la puerta de entrada y allí vio a Dulce; no se lo creía. La pelirroja iba vestida bastante informal, con un pantalón vaquero bastante ajustado, una camisa de tiros y unas oscuras botas. Anahí se puso en pie y, muy lentamente, comenzó a caminar en dirección a ella. Dulce se dio cuenta de que Anahí ya la había visto y, con una sonrisa, se acercó a ella, más rápidamente. Bajo la fija mirada de todos los invitados, la distancia se acortó y ambas se abrazaron efusivamente.
- Viniste… -Decía Anahí, casi sin creérselo, bastante emocionada, tocando a Dulce por todos lados.
- Es tu cumpleaños, no podía perdérmelo… -Dijo, haciendo prácticamente lo mismo que ella.
Se separó- Estás preciosa –Le dijo, sonriendo, con lágrimas saliendo de sus ojos, mirándola de arriba a bajo.
- Tú sí que estás preciosa –Le dijo con una amplia sonrisa, secándole las lágrimas con sus dedos pulgares- No llores que se te corre el maquillaje y estás hermosa
Sin más Anahí besó a Dulce, locamente, con ansias, necesitaba hacerlo, hacía más de tres meses que sus labios no se rozaban. Ambas escucharon como la sala comenzaba a aplaudir y a silbar, ella simplemente se rieron y volvieron a besarse.
- ¿Y Los Ángeles? –Preguntó Anahí entre besos.
- Tengo que hablar contigo… -Sonrió- Ven, vamos –Dijo, agarrándola de la mano.
Aún bajo la mirada de todos, ambas salieron corriendo del local, agarradas de la mano, dirigiéndose al jardín que había a fuera.
- Ven, siéntate –Ambas se sentaron en uno de los bancos, bajo la luz de la luna.
Sonriendo ampliamente, mirando como hipnotizada a la pelirroja- Todavía no me creo que estés aquí…
Sonrió- Estoy aquí cariño, parece que vengo de la playa, pero estoy aquí –Se rió.
- No seas tonta, estás preciosa
- No, la que está preciosa eres tú… -Miró su vestido- Te queda muy bien ese vestido –Anahí sonrió- Bueno, yo te traje aquí para darte tu regalo
- ¿Mi regalo? Yo pensaba que el regalo era que estuvieras aquí
Sonrió- Pues no, tienes otro regalo
- No hacía falta Dul, seguro que acabas de bajarte del avión, además…
- Sh… -La calló, llevando su mano a los labios de Anahí- Sí hacía falta, lo has estado pasando muy mal por mi culpa
-¿Pero tú no tenías una actuación en Los Ángeles? –Preguntó.
- Sí, pero me da igual, yo tenía que estar aquí
Se sorprendió- ¿Cómo? ¿Los dejaste plantados?
- Annie… escúchame, ¿vale? –Anahí asintió con la cabeza- Sé que estos meses los has estado pasando muy mal por mi culpa y, te aseguro, que yo también los he pasado fatal… Te amo y no soporto estar más tiempo lejos de ti… Por eso… -Llevó su mano a su bolso, buscando algo- jamás pensé hacer esto y tal vez sea una locura… -De su bolso sacó una pequeña cajita. Pero… -Abrió aquella cajita y miró a la rubia. ¿Te quieres casar conmigo? –Preguntó por fin.

Después de aquella petición Anahí se había quedado sin palabras, alternando las miradas entre el anillo y Dulce; definitivamente eso la había tomado por sorpresa, jamás imaginó que Dulce fuera a pedirle eso y menos en ese momento.
- El anillo está horroroso, lo sé, pero lo compré con prisas antes de subirme al avión, de hecho no sé ni cómo lo compré… -Explicaba nerviosamente, mirando a Anahí.
- ¿Casarnos? Pero… ¿y tus conciertos? ¿Cómo nos vamos a casar si tú estás a miles de kilómetros? –Le dijo.
- Voy a dejarlo todo Annie
- ¿Qué?
- Lo que escuchaste, voy a dejar los conciertos, las actuaciones, la gira… -De un momento a otro en Anahí se dibujó una expresión de seriedad- ¿Qué pasa? ¿No te quieres casar?
- Claro que me quiero casar Dulce, pero no voy a permitir que tú dejes tu sueño y tu carrera por mi
- Quiero hacerlo
- No, llevas toda tu vida soñando con sacar un disco tu sola y has tenido mucho éxito, no voy a permitir que lo dejes todo por mí, además sería muy egoísta de mi parte –Dulce simplemente la miró- Cuando rbd acabó sabíamos que esto iba a ser difícil, pero jamás pensé que lo fuera a ser tanto… -Nuevamente Dulce mantuvo silencio, callada- Ya no es solo por no verte y porque te echo de menos, si no por la prensa… recibo más de veinte llamadas diarias de periodistas que quieren preguntarme si seguimos juntas.
- Annie… -Suspiró, guardando el anillo- Sí, el disco, la gira y todo esto es muy especial para mí, pero tú también…
- Pero casarnos y dejarlo todo no es la solución cariño… -Dijo, agarrándole las manos, con los ojos algo húmedos.
- ¿Entonces cuál es la solución?
Esta vez fue ella quien suspiró- Tú eres feliz allá, con todos esos locos fans, cantando, actuando… pero yo no… -Los ojos comenzaban a llenarse de lágrimas- Creo que lo mejor es que nos demos un tiempo… -Dulce negó con la cabeza- hasta que tú termines tu gira o…
- No Anahí, no. Yo te amo y tú a mi también…
-Precisamente por eso, así nos estamos haciendo demasiado daño, ¿no te das cuenta? Me paso el día llorando, pensando en ti… casi no como, no duermo, no hago nada. –Dulce fue a hablar, pero ella continuó- Y no, dejar tu carrera no es la solución –Soltando las manos de la pelirroja, secándose las lágrimas.
- ¿Entonces qué pretendes? ¿Que te deje aquí, coja el primer avión que me lleve a Los Ángeles y me olvide de ti?
- Pues sí, básicamente eso… -Dijo en un hilo de voz, mirando en cualquier dirección menos a la cara de Dulce.
- ¿Y tú?
- Y yo… -La miró- Yo estaré bien, no te preocupes por eso.
Negó con la cabeza- No, no estarás bien, ni tú ni yo estaremos bien… Nos amamos, joder… -Anahí guardó silencio, simplemente mirándola, llorando- Annie, te lo voy a pedir una vez más… -Dijo, agarrándole la cara y secándole las lágrimas con sus pulgares- Cásate conmigo y yo lo dejo todo por ti…
- No –Volvió a responder- Ahora es tu momento, estás brillando y tienes que seguir haciéndolo… -Mirándola, dejando que Dulce le acariciara la cara- Siempre soñaste con esto, dejarlo es una tontería
- También soñé con encontrar al amor de mi vida y sé que ya lo encontré
Respiró hondo, agarrándole las manos, liberando así su cara- ¿Hasta cuándo estarás aquí? –Preguntó.
- Tenía pensado quedarme para siempre
- ¿Y ahora?
- Y ahora… hablaré con Luis (Luis Luisillo, su manager) y le diré que alquile una habitación en algún hotel para quedarme unos días, necesito desconectar…
- Bien… -Dijo, levantándose- Pues…
- No, no, espérate… -Pidió, levantándose también, agarrándola de las manos- No te quiero dejar…
- Mira… -Volvió a respirar hondo- Eso lo dices ahora, pero este tiempo que estés aquí tómalo para pensar en lo que te dije y estoy segura de que estarás de acuerdo conmigo… -Dulce negó con la cabeza- No hagas esto más difícil de lo que es, por favor… Y, por favor, antes de irte a Los Ángeles despídete de mí… -Pidió.
Dicho esto Anahí soltó las manos de Dulce y se alejó de ella, caminando, regresando a aquella fiesta. Rápidamente Maite y Christian se acercaron a ella, riendo, con una amplia sonrisa.
- ¿Qué tal con la pelirroja? ¿Dónde se quedó? –Preguntaba Christian- Me muero de ganas de verla
- ¿Viste? Al final vino… no tenía caso que lloraras –Le decía Maite con una amplia sonrisa.
Anahí sin más los abrazó a los dos, llorando. Ellos, muy desconcertados, correspondieron al abrazo, mirándose.
- ¿Qué pasó? –Preguntaba Maite.
- Me pidió que me casara con ella… -Decía Anahí, llorando.
- ¿Qué? ¿Enserio? ¡Pero eso es genial! –Le dijo Christian.
- No, no es genial… -Lloraba Anahí, separándose- Vamos a algún lugar a hablar, no quiero que me vean así… -Pidió, secándose las lágrimas.
- ¿Pero dónde está Dulce? –Preguntó Maite.
- Pues no lo sé, debe de haberse quedado a fuera –Respondió Anahí.
Dicho y hecho, Anahí, Maite y Christian se fueron al baño para hablar mejor, sin que nadie viera a Anahí llorar.
- Ya, dinos que pasó… -Pidió Christian.
- Me pidió que me casara con ella, pero yo le dije que no…-Explicó, llorando.
- ¿No? ¿Por qué? –Se sorprendió el rubio.
- Porque no… porque ella está en Los Ángeles con su vida, con su disco, con sus conciertos, sus fans… Me dijo que nos casáramos y que ella lo dejaba todo…
- ¿Qué? –Se sorprendía cada vez más Maite.
- y le dije que no… -Continuó Anahí.
- ¡¿Por qué!? –Preguntó Christian, exaltado, pues no entendía cómo Anahí pudo rechazar una propuesta como esa.
- ¡Porque no! ¡Ella ha soñado con eso toda su vida, no es justo que lo deje todo por mí!
- Es su decisión Annie… -Le dijo tranquilamente Maite.
- Pues sí, es su decisión, pero es una decisión muy equivocada… No voy a permitir que lo deje todo por mí…
- La pobre se debe de haber quedado fatal –Dijo Christian.
- Ve con ella por favor… -Pidió Anahí.
Suspiró y le dio un tierno abrazo- Que complicado es el amor... –Dijo el rubio, abrazando a su amiga.
Después de ese abrazo Christian salió al jardín, en busca de Dulce, pero no la encontró, así que volvió con las chicas.

-No estaba –Informó.
- ¿Cómo que no estaba? –Se sorprendió Anahí.
- Pues no, no estaba… miré por el jardín y no había nadie –Dijo muy seguro Christian.
- ¿Y en la fiesta? –Preguntó ahora Maite.
- Tampoco –Respondió el rubio.
Suspiró- Seguro que ya se fue… -Dijo Anahí.
- ¿Cómo se va a ir? No se ha despedido de nosotros, ni si quiera le dio tiempo de saludarnos… -Dijo Maite.
- Le pedí que al menos se despidiera antes de irse a Los Ángeles, espero que lo haga…
Dos semanas más tarde, Anahí estaba en su casa, sin hacer nada, cómo ya era habitual. De un momento a otro tocaron la puerta y por debajo de la puerta pasaron una carta. Ella corrió a mirarla y pudo leer: Anahí. Supo que esa era la letra de Dulce y, muy rápidamente, abrió la puerta en busca de la pelirroja, pero no había nadie, así que volvió a entrar y se dispuso a leer.
" Sé perfectamente que en cuanto viste este sobre y reconociste mi letra saliste a buscarme, así que supongo que debo disculparme por no permanecer detrás de esa puerta… No soy capaz de volver a verte Any –Dulce prefería escribir así el nombre de Anahí-, si lo hiciera tardaría otras dos semanas en convencerme de que realmente me tengo que ir. Me pediste que me despidiera y es lo que estoy haciendo. Estas dos semanas me han dado para muy poco… el mayor tiempo lo he agotado en llorar y llorar, nunca había llorado tanto y, el resto, lo gasté en pensarte, en imaginar mi vida sin ti… y, de ninguna forma, conseguí hacerlo. Aunque sólo duraran 5 minutos y siempre fueran para pelear, sé que echaré de menos esas conversaciones telefónicas contigo. Te amé, te amo y te amaré siempre… a miles de kilómetros, por teléfono o, incluso, después de la muerte.
A las 12:00 sale mi vuelo a Los Ángeles y sé que dudaré si subirme o no hasta la última milésima de segundo, por eso voy a darte la oportunidad de que me ayudes… Mi propuesta de casarnos y dejar todo por ti sigue en pie, si quieres casarte conmigo y ser feliz toda tu vida ven al aeropuerto, allí te esperaré hasta el último segundo… pero si no vienes respetaré tu decisión, te juro que te dejaré seguir tu vida y no volveré a molestarte. Dejo en tus manos mi futuro, el tuyo o, dependiendo de tu decisión, el de las dos….
Te amo, recuérdalo siempre.
Dulce M."
Anahí no había podido evitar que algunas lágrimas salieran de sus ojos, alzó la vista, nerviosa y confundida, lo normal después de haber leído aquella carta. Miró su reloj, eran las 11:00, si quisiera estaba a tiempo de ir al aeropuerto e impedir que Dulce se subiera en el avión. Leyó y leyó esa carta miles de veces, la idea de ir en busca de la pelirroja se le pasó muchas veces por la cabeza, pero, al final, decidió que lo mejor era dejar que Dulce se fuera.
En el aeropuerto Dulce esperó hasta el último momento y, en la última llamada, en vista de que Anahí no aparecía, decidió subir al avión que la llevaría a Los Ángeles, sabiendo perfectamente que, a partir de ese día, ya nada sería igual.


Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Difícil

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:25 am

CAPITULO 2: Donde hubo fuego, cenizas quedan
Pasaron tres largos años. Durante ese tiempo Anahí no había vuelto a hablar con Dulce, continuamente la veía en televisión, salieron miles de noticias sobre su ruptura y sobre la posibilidad de que Dulce, ahora, tuviera otra pareja. Fue a muchas entrevistas contando que, por la distancia, habían decidido terminar su historia, mantuvo la compostura en todas las entrevistas, hasta que en una le preguntaron: “¿La sigues queriendo”? En ese momento Anahí no pudo evitar llorar y, finalmente, respondió que sí, la seguía queriendo. Deseó con todas sus fuerzas que Dulce no hubiera visto esa entrevista, pero, desgraciadamente, la pelirroja, desde la otra punta del mundo, sí la había visto. A Dulce se le pasó por la cabeza, muchas veces, llamar a Anahí, pero pensó que había sido la rubia quien había decidido terminar esa historia, ella fue la que la dejó marcharse, así que, como prometió, no iba a volver a molestarla.
Anahí había dado un gran parón en su carrera, necesitaba descansar, pensar y olvidar, sobre todo olvidar.
Un día, cuando estaba en su casa, le sonó el móvil.
- ¿Hola?
- Hola Anahí, ¿cómo estás?
Sonrió- Hola Pedro, bueno… más o menos, ¿y tú?
- Bien, muy bien. Tengo que hablar contigo
- Claro, dime.
- No, por teléfono no, ven a mi casa y aquí hablamos mejor.
- Bueno, vale... no tengo nada mejor que hacer –Se rió- ¿A qué hora?
- ¿En dos horas te viene bien?
- Sí, claro, en dos horas estoy ahí, hasta después, un beso–Dicho esto colgó.
A Anahí le había extrañado mucho esa invitación, pero aún así la aceptó. Cómo habían quedado, en dos horas fue a casa de Pedro. Al llegar allí se encontró con Maite, Christian, Christopher y Poncho.
- ¿Qué hacen aquí? –Se sorprendió la rubia, aunque saludándolos a todos.
- Pues lo mismo nos preguntamos nosotros, Pedro nos había citado individualmente y, al llegar aquí, nos encontramos –Explicó Poncho.
- Qué raro… -Dijo la rubia.
- ¿Qué hacen aquí? –Preguntó una voz desde atrás.
Anahí había reconocido esa voz, era Dulce. Su corazón se aceleró tanto que parecía que se le saldría del pecho, se le pasaron muchas cosas por la cabeza: “Ella tendría que estar muy lejos, ¿qué hace aquí” “¿Qué hago?” “¿Qué le digo?” “¿Seguirá igual de preciosa?” Muy lentamente Anahí se volteó y se encontró, cara a cara, con Dulce, quien ahora tenía el pelo violeta.
- Hola Annie –Saludó Dulce con una sonrisa de medio lado.
- Hola… -Saludó ella, mirándola muy fijamente a los ojos, analizando cada brillo, observándole el cabello, sus labios, su piel….
La, ahora, violeta, le dio dos besos en cada mejilla.
- Esta es… Joanna –Presentó a su acompañante- Mi novia
Anahí no se había dado cuenta de que, al lado de Dulce, había una chica bastante alta y atractiva, vestida con un pegado y sexy vestido, agarrada a la mano de Dulce. En su cabeza se repitió las dos últimas palabras de Dulce “Mi novia” y, aunque ya habían rumores de que Dulce tenía otra pareja, su corazón se hizo pedazos.
- Hola Anahí, Dulce me ha hablado mucho de ti –Saludó Joanna, con una sonrisa.
A Anahí no le dio tiempo de responder, pues Maite saludó efusivamente a Dulce.
-¡Dulce María cuanto tiempo! –Abrazándola- ¡La última vez que te vi te fuiste sin ni si quiera hablarme!
Miró a Anahí mientras abrazaba a Maite y, cuando vio que ella también la estaba mirando, quitó la mirada- Bueno… no estaba muy bien como para despedirme –Dijo.
- Ya, ya lo sé –Le sonrió, separándose- Joanna, ¿no? –Preguntó con una sonrisa, mirando a Joanna.
- Sí, Joanna –Sonrió la chica, dándole dos besos a Maite- Tú eres Maite, ¿no?
- Sí, la misma –Se rió.
- ¡Dulce María, ¿qué te hiciste en el pelo?! –Preguntó Christian, abrazando a su amiga.
Se rió, abrazándolo- Pues cambiar un poquito de look
- Te queda muy bien –Dijo Maite, sonriendo, mientras Christian y Dulce se abrazaban.
- ¿Verdad? Ya le dije yo que estaba preciosa, pero no me hacía caso –Decía Joanna.
Christopher y Poncho saludaron casi de la misma forma a Dulce. Anahí sólo observaba aquella escena.
- ¿Y qué haces aquí? –Preguntó Maite- Deberías de estar de gira por el mundo, ¿no?
Se rió- Sí, pero decidí tomarme unas largas vacaciones, además Joanna quería conocer a mi familia y yo no los veía hace mucho –Sonrió.
Aquella conversación fue interrumpida por Pedro, quien salió a recibirlos a todos.
- Hola –Saludó él con una amplia sonrisa.

Todos saludaron a Pedro.
- ¿Para qué nos reuniste a todos, Pedro? –Preguntó Christopher.
- Pasen, ahora les cuento –Dijo él, invitándoles a entrar.
Todos fueron entrando, menos Anahí, quien observaba como Dulce se despedía de Joanna con un tierno beso y algunas caricias. Después de despedirse de su novia, Dulce se dispuso a entrar y se encontró cara a cara con Anahí.
- Annie… -Quiso hablar Dulce.
La rubia, sin más, se volteó y entró, seguida por Dulce.
- Siéntense –Pidió Pedo, sentándose él también.
Todos obedecieron y se sentaron, mirándolo, esperando a que hablara.
- Ya han pasado más de 3 años después de rbd… -Comenzó él- Y, aún ahora, los fans les recuerdan y les echan de menos. Creo que en su momento nos despedimos muy mal y… he pensado que como, excepto Dulce, ninguno está haciendo nada, podríamos hacer una gira especial, sacar canciones nuevas que ya tengo preparadas, algún videoclip… En resumen: El regreso de rbd. ¿Qué me dicen?
Después de esa proposición se formó un gran silencio; silencio que Christian rompió.
Bastante feliz- ¡Por mi genial! Estoy totalmente de acuerdo contigo Pedro, nos despedimos fatal y los fans se merecían mucho más.
Uno a uno aceptaron aquella proposición, excepto Dulce, quien se mantenía en riguroso silencio.
- ¿Dulce? –Preguntó Pedro, mirando a la peli-violeta.
Suspiró, mirándolos a todos- No lo sé Pedro… llevo mucho tiempo trabajando, me pasaron muchas cosas, he estado muy mal y… yo ahora necesito descansar. Ya sabes que estoy aquí de vacaciones, intentando recuperarme.
-Dulce, sabes que confío en ti, tu operación no va a surgir ningún tipo de problema.
- ¿Operación? –Preguntó Anahí, sorprendida, pues no sabía nada de ninguna operación.
- A Dulce le detectaron un tumor en las cuerdas vocales, pero afortunadamente lo detectaron a tiempo, la operaron y ya está bien –Explicó Pedro.
- De todas formas yo tengo un contrato Pedro, en dos meses empiezo la gira otra vez y…
- No te olvides de que el contrato lo tienes conmigo –Le interrumpió él- Además en los conciertos podemos darte tu espacio para cantar alguna canción de tu disco, no es problema
- También tengo mi pareja, mi familia… si estoy de vacaciones es para disfrutar de ellas, no para seguir trabajando.
-Tu pareja trabaja en maquillaje y la verás diario, amas rbd y quieres, tanto como yo, que vuelva… -Dulce guardó silencio- ¿Qué me dices?
Volvió a suspirar- ¿Puedo pensarlo o tengo que contestar ya?
- Como mucho para mañana quiero una respuesta Dulce… -Le dijo Pedro.
- Está bien… hoy lo pensaré y mañana te respondo –Dijo Dulce.
- Vale, bueno… de todas formas yo voy a explicarles cómo va a ir todo –Dijo él- En cuanto Dulce acepte mandaremos un comunicado a todos los medios de comunicación, para que se entere el mundo entero. Confirmaremos las fechas de los conciertos, grabaremos algunas canciones nuevas que, como ya les dije, tengo preparadas y empezaremos la gira. Si todo va bien acudirán a entrevistas, grabaremos el último videoclip de rbd y, además, en el último concierto de la gira, grabaremos el DVD del adiós definitivo.
- ¿Cuánto tiempo sería todo eso? –Preguntó Dulce.
- Pues bastante… la gira va a ser mundial y, como mínimo, durará un año. Además tenemos que ensayar, grabar las canciones, el videoclip…
- Es mucho tiempo Pedro… -Decía Dulce.
- Sí Dulce, es mucho tiempo, pero lo que vas a hacer te encanta –Le dijo Maite, tratando de convencerla- ¿No quieres que rbd vuelva?
- Sí, claro que quiera que vuelva, el problema es… es otro, ¿vale?
- Sé que no va a ser fácil compartir escenario con vuestra ex – pareja –Dijo Pedro, mirando a Anahí y a Dulce- Pero tienen que ser profesionales, dejen a fuera los problemas personales.
- A mí me da igual que esté ella subida en el escenario –Mintió Anahí- para mí no hay ningún problema, de hecho, si fuera por mí, empezaría mañana mismo la gira.
- Ah, ¿te da igual? –Le preguntó Dulce, algo molesta.
-Pues sí, me da igual –Respondió, mirándola.
- Bueno… doy fin a esta reunión, creo que tienen muchas cosas que hablar –Dijo Pedro, finalizando la reunión, sin ánimos de presenciar esa previsible discusión- Mañana nos vemos aquí a la misma hora, ¿vale? Y quiero tu respuesta –Le dijo, mirando a Dulce.
La reunión finalizó y todos salieron de casa de Pedro.
- Hace muchos años que no estamos los seis juntos, les propongo ir a comer todos juntos –Propuso Maite, con una amplia sonrisa.
- Yo tengo que ir con Joanna, Mai, lo siento… -Dijo Dulce.
- Bueno, Joanna también puede venir, al fin y al cabo es tu novia -Le dijo Maite, con una sonrisa.
- ¿Qué? No, claro que no, Joanna no puede venir. Mejor lárgate con tu novia, no hace falta que venga ella ni que vengas tú –Le dijo duramente Anahí.
- Tú mejor te callas –Le dijo Dulce.
- ¡No me callo! –Respondió efusivamente Anahí.
- ¿Se puede saber qué te pasa? –Le preguntó Dulce.
- Simplemente no quiero verte, no quiero escucharte, no quiero saber nada de ti –Decía mirándola furiosamente.
- Entonces ya me olvidaste, ¿no? –Preguntó de súbito la peli-violeta.
Después de esa pregunta se formó un gran silencio, todos miraban aquella escena.
- Pues sí, te olvidé –Mintió, intentando aparentar seguridad para que Dulce lo creyera.
- Me sorprendes… qué rápido olvidas -Definitivamente se lo creyó.
- Pero ¿qué dices? ¡Eres tú la que va agarrada de la mano de otra, no yo!
- ya han pasado tres años Anahí
- ¡Pues precisamente por eso Dulce! Ya han pasado tres años, tengo derecho a olvidarte y pasar página.
- Chicas… ¿por qué no hablan esto en otro momento? –Interrumpió Maite, intentando tranquilizar las cosas.
Obviando por completo el comentario de Maite- ¿Sabes qué? No me importas, me das igual, estoy enamorada de Joanna y soy muy feliz, mucho más de lo que fui contigo, ¿vale? –Dijo Dulce, de repente.
Eso le había dolido muchísimo, pero trató de ocultarlo- Muy bien, me alegro mucho por ti, sólo espero que a ella no la dejes tirada como hiciste conmigo.
- ¡Te di la oportunidad de presentarte en el aeropuerto e impedir que me fuera, no te dejé tirada Anahí!
- Y dónde quedó eso de que me amarías incluso después de la muerte? ¡¿Eh!? –Dulce guardó silencio- Me tuviste más de dos meses llorando como una perra, esperando alguna llamada tuya mientras tú estabas por ahí cantando súper feliz –Anahí expresaba con los brazos, nerviosamente.
- ¡Y una mierda súper feliz! Para nada estaba feliz. Además… quise dejarlo todo por ti, iba a mandar a la mierda mi carrera por ti y tú me rechazaste, ¡en cualquier caso fuiste tú la que me dejó tirada a mi!
- ¡Lo hice por ti!
-Me da igual por qué lo hiciste y, ¿sabes qué? Me alegro de haber cogido ese avión, porque gracias a eso la conocí a ella y te saqué de mi vida para siempre.
Nuevamente eso le dolió- ¿Pues si me sacaste de tu vida qué haces aquí hablando conmigo? ¡Vete a buscar a tu puta novia y lárgate!
- ¡Me das pena Anahí, me das pena! –Le gritó, para, después decir eso, irse
Anahí se quedó allí, viendo como Dulce se alejaba.
- Annie… -Quiso hablar Christian.
- ¡Déjenme en paz! –Pidió Anahí, caminando en dirección contraria a donde se había ido Dulce.
Después de aquella discusión Anahí necesitaba llorar y llorar, desahogarse, sola, en su casa. Había sido un reencuentro realmente desastroso, amaba con todo su corazón a Dulce, no sabía por qué había mentido tanto y, mucho menos, por qué Dulce le había hablado así, se preguntaba si Dulce también le había mentido o, realmente, era verdad todas las cosas feas que le había dicho. Además por un lado deseaba que Dulce rechazara estar en rbd, pues sabía que le dolería verla con Joanna y discutir con ella, pero, por otro lado, deseaba con todas sus fuerzas que aceptara, pues necesitaba verla, después de aquel reencuentro no se veía capaz de volver a separarse de ella.
Al día siguiente todos acudieron, nuevamente, a casa de Pedro; esta vez Dulce llegó sola y no saludó a Anahí.
- ¿Qué decidiste entonces Dulce? –Preguntó Pedro.
Miró a Anahí y luego volvió a mirar a Pedro- Que sí, tienes razón Pedro, tengo que ser profesional y dejar de lado mis problemas personales –Anunció por fin.
Sonrió ampliamente- Bien, entonces hoy os enseñaré las nuevas canciones y pediré que manden el comunicado a todos los medios de comunicación.
Pasaron casi todo el día ensayando las nuevas canciones, repasando las letras e intentando memorizarlas. Tuvieron media hora de descanso, Dulce observó que Anahí estaba sentada en uno de los sillones, tomando agua, descansando, así que aprovechó ese momento para sentarse a su lado y preguntarle:
- ¿Podemos hablar? –Preguntó la pelirroja.
La miró- Ya me estás hablando, ¿no?
Obvió por completo ese comentario- Perdóname por todo lo que te dije ayer, me pasé muchísimo.
Asintió con la cabeza, dando a entender así que las disculpas estaban aceptadas- Tú también perdóname a mi… me puse muy nerviosa y ya sabes que cuando me enfado digo cosas que no siento…
- ¿Entonces todo lo que dijiste ayer no lo sentías? –Anahí simplemente la miró- Annie, ya han pasado tres años, pero… ¿me has olvidado? –Preguntó más claramente-.
- ¿Todo lo que tú me dijiste ayer era cierto? –Preguntó ella, obviando la pregunta de Dulce- ¿De verdad esa chica te hace más feliz que yo? ¿La amas? ¿Te alegras de haberte ido a Los Ángeles, de haberla conocido y de haberme sacado de tu vida?
Suspiró, bajando la cabeza- No quiero hablar de eso.
Anahí simplemente la miró, fijamente, analizando cada milímetro de la cara de Dulce, hacía tanto tiempo que no la veía que necesitaba grabar esa imagen en su cabeza.
- Estás preciosa –Dijo la rubia, impulsivamente.
Se sorprendió con ese comentario y, lentamente, levantó la cabeza, mirándola- Tú también –Sonrió cortamente.
-Tal vez ahora no, pero quiero que respondas a todas esas preguntas –Le pidió, cambiando completamente de conversación.
- Yo también quiero que me respondas, ¿me has olvidado? –Insistió Dulce
- No te importo yo ni mis sentimientos Dul, da igual si te he olvidado o no.
-¿Cómo puedes decir eso? Si no me importaran tú ni tus sentimientos no estaría aquí sentada preguntándote si me has olvidado –Dijo, mirándola a los ojos
- ¿Te importo?
- Mucho
Respiró hondo- No estoy preparada para responderte, lo siento…
Asintió con la cabeza- Está bien...
Después de esa pequeña frase se formó un incómodo silencio, cada una miraba a un sitio distinto y, Dulce, rompió aquella situación, mirando a Anahí para preguntarle:
-¿Puedo preguntarte otra cosa? –Anahí la miró y asintió con la cabeza- ¿Estás con alguien?
-No, no estoy con nadie.
- ¿Y durante todo este tiempo has estado con alguien?
Suspiró- Tampoco quiero contestar a eso…
- Hace unos meses te vi en un programa diciendo aún me querías… -Le dijo, mirándola.
Se rió- ¿Viste esa entrevista?
- Sí –Sonrió ampliamente-, lo pasé muy mal viéndola, debes saberlo.
- ¿Por qué?
- Porque si… sabes perfectamente que odio verte llorar... –Anahí sonrió, mirándola- Verte llorar por la tele y no poder consolarte es realmente estresante –Ambas se rieron.
- Espero que no te hayan molestado esas entrevistas… estaba cansada de los malditos periodistas, necesitaba aclarar las cosas para que me dejaran en paz.
Le sonrió, negando con la cabeza- No te preocupes, no me molestó, simplemente contaste la verdad.
Fueron interrumpidas por el móvil de Dulce.
- ¿Sí? Ah, hola mi amor… -Era Joanna- Pues no sé cuánto me queda, ojalá que poquito porque ya estoy súper cansada –Conversaba, bajo la fija mirada de Anahí- Vale, en cuanto salga voy a buscarte, hasta después, te quiero –Dicho esto colgó.
Dulce guardó su móvil.
- Era Joanna… -Explicó
-Ya, lo supuse –Le sonrió de medio lado
- ¿Sabes? Todavía guardo el anillo del casi-matrimonio
Se rió- ¿En serio? –Dulce asintió con la cabeza, riéndose- Era muy bonito
- Era horrendo –Dijo, mirándola mal
- Bueno… un poquito –Se rió
- Yo creo que por eso me dijiste que no –Riéndose
Esas risas duraron unos segundo más y, después, volvieron a quedarse en silencio.
- ¿Cómo está tu mamá? Hace mucho tiempo que no la veo –Preguntó Anahí.
Suspiró- Ella está bien, pero…
-¿Pero?
- No le gusta Joanna
- ¿Por qué?
- Pues no sé, dice que ella no eres tú –Anahí guardó silencio, mirándola- Mi mamá siempre te tuvo mucho cariño, para ella fuiste como una hija…
- ¿La quieres?
- Claro que la quiero, es mi mamá
- No, a tu mamá no, a Joanna
- Guardó un corto silencio- No quiero hablar de eso Annie, ya te lo dije.
-Por favor Dul, respóndeme... –Pidió- Necesito saber si todo lo que me escribiste en aquella carta se te olvidó, si realmente ella te hace más feliz que yo… ¿soy tan fácil de olvidar?
- No quiero hablarlo Annie, lo siento –Dijo, levantándose, dispuesta a alejarse de Anahí.
Rápidamente se levantó, agarrándola de la mano- No, no, espérate… -Suspiró, mirándola a los ojos- Ya han pasado tres años, es hora de hablar y decirnos las cosas claras, lo que sentimos… ¿no crees?
Volvió a guardar un corto silencio, mirándola- Está bien… pero aquí no es un buen lugar para hablar.
Asintió con la cabeza- Tienes razón, ven a mi casa esta noche, te invito a cenar…
Dulce dudó- Le dije a Joanna que iría con ella a…
- Por favor… -Rogó, sin ni si quiera dejarla hablar.
Suspiró- Está bien, hablaré con ella, seguro que lo entiende…
-¡Chicos, volvemos a ensayar! –Avisó Pedro.
Sonrió, soltándole la mano- Vale, pues… ¿a las 10 te va bien? –Ambas comenzaron a caminar, de vuelta al lugar de ensayo.
-Sí, perfecto –Sonrió- No te has mudado, ¿no?
Se rió- No, vivo en la misma casa.
- Bien, pues ahí estaré… ¿Quieres que lleve algo?
- No, no hace falta, ya te dije que te invitaba a cenar.
-Bueno, pero tú haces la cena y yo, como mínimo, debería de llevar una botella de vino, ¿no?
- No –Se rió- ¿Sigues siendo igual de orgullosa?
-Puso los ojos en blanco- Lo que tu digas Anahí –Riéndose
Volvieron a ensayar durante más de dos horas y, cuando terminaron, se fueron. Anahí fue lo más rápido posible a su casa, tenía que prepararlo todo, ducharse, peinarse, maquillarse, vestirse y pedir la cena, pues ella no sabía cocinar. Eran las nueve y media y ya lo tenía todo preparado, sólo le faltaba maquillarse. Media hora más tarde, a las diez, estaba muy nerviosa, esperando con ansias la llegada de Dulce, vestida con un corto vestido y unos altos tacones. Varios largos minutos después tocaron la puerta y Anahí corrió a abrir. Detrás de la puerta estaba Dulce, sonriendo, con una botella de vino entre sus manos, vestida más informalmente: con un jeans bastante pegado, una camisa de color azul y unos tacones.
- Hola –Sonrió ampliamente Anahí.
- Hola –Sonrió de la misma forma, dándole un tierno beso en la mejilla; beso que hizo que, a Anahí, se le erizara la piel- Te traje la botella de vino –Se rió, dándole la botella.
-Ya, lo veo –Se rió, cogiendo la botella- Pasa, pasa –Le dijo, haciéndose a un lado.
Dulce entró en la casa bajo la fija mirada de Anahí.
- Hacía mucho tiempo que no entraba en esta casa… -Decía Dulce, sonriendo, observando la casa.
- Si quieres puedes pasar a los cuartos –Le dijo desde atrás.
-¿En serio? –Se volteó para poder mirarla.
- Claro, esta también fue tu casa durante cinco años…
Sonrió- Estás preciosa
No pudo evitar sonreír- Gracias…
Estuvieron mirándose un largo tiempo, hasta que, por el nerviosismo, Anahí se vio obligada a hablar:
- Bueno… entonces, ¿qué? ¿quieres que te enseñe la casa? –Preguntó, dejando la botella de vino en una de las mesas.
- Sí, claro
Dicho y hecho, Anahí fue enseñándole, una a una, todas las habitaciones. Llegaron al cuarto de Anahí:
- Sigue igual que antes… -Dijo Dulce, sonriendo, observando cada detalle del cuarto.
- Claro, no he cambiado absolutamente nada.
Dulce continuó observando cada detalle del cuarto y, a lo lejos, reconoció un álbum de fotos.
- ¿Sigues guardando el álbum de fotos?
Sonrió- Claro… Si quieres puedes verlo.
Sin ni si quiera dudarlo Dulce cogió el álbum de fotos, se sentó en la gran cama, abrió el álbum y se dispuso a ver todas esas fotos de las dos juntas, recordando viejos tiempos.
- Cuando me fui no pude coger nada… -Dijo Dulce, algo entristecida, mirando cada foto- Me hubiera gustado llevarme algunas de estas fotos –Anahí simplemente la escuchaba y miraba, desde la puerta, cruzada de brazos- Este cuarto me trae tantos recuerdos... –Decía Dulce, mirando el cuarto.
- No, este cuarto no, toda la casa… -Le dijo Anahí, sentándose a su lado- Toda esta casa está llena de momentos inolvidables juntas… cuando te fuiste todo me recordaba a ti, ¿en serio crees que así he podido olvidarte?
- ¿No me has olvidado? –Preguntó una vez más.
Suspiró, negando con la cabeza, quitándole la mirada- Es imposible olvidarte cuando te veo todos los días por la tele, cuando todas las noches veo nuestras fotos, cuando vivo en una casa llena de recuerdos tuyos… -Volvió a mirarla- Así es imposible olvidar… -Dulce no supo que contestar, simplemente la miraba, con el álbum de fotos entre sus manos- Llevo tres años extrañándote, viéndote en fotos, en la tele, escuchando una y otra vez tus canciones sólo para poder oír tu voz…
- Me dejaste marchar Annie…
Asintió con la cabeza- Y no me arrepiento… Triunfaste musicalmente Dulce, llevas tres años de gira en gira, de concierto en concierto, sin parar... Te dejé marchar porque era tu momento, estabas en lo más alto y dejarlo todo por mí habría sido una auténtica estupidez…
- Tal vez triunfé musicalmente, pero no en el amor…
- Sí, sí triunfaste… Vas de la mano de una mujer, estás enamorada –Dulce negaba con la cabeza- ¿Cómo que no?
- Voy de la mano de una mujer a la que no quiero…
- ¿Qué?
- Que no la quiero Annie… Necesitaba olvidarte de alguna u otra forma y, por eso, me lié con ella. AL principio sólo era un juego, las dos nos divertíamos y punto, pero… se me fue de las manos. Joanna empezó a sentir cosas por mí y… sí, me quiere, es muy cariñosa, simpática… buena en la cama, pero no la quiero.
- ¿Conseguiste olvidarme?
Respiró hondo- Por un momento creí que sí, incluso llegué a pensar que realmente quería a Joanna, pero… cuando llegué aquí y te vi, todo cambió…
Después de que cada una hiciera sus declaraciones se hizo un gran silencio, Anahí estaba feliz por haber escuchado aquello.
- ¿Joanna sabe que no la quieres? –Preguntó Anahí.
- Sí, lo sabe, se lo he dicho miles y miles de veces, jamás intenté jugar con ella… Pero dice que con su amor da y sobra, que va a conseguir que me enamore y… muchas tonterías más.
-¿Vives con ella?
- Sí
- ¿Sabe que estás aquí?
Negó con la cabeza- No, le dije que iba a cenar con mi mamá… Si le dijera que estoy aquí, contigo, le haría mucho daño…
Alzó una ceja- ¿Por qué?
- Porque… ella sabe tan bien como tú y como yo, que estoy loca, ciega y perdidamente enamorada de ti Anahí…
El corazón de Anahí se aceleró notablemente, por primera vez, después de mucho tiempo, las miradas de ambas bajaron a sus labios. La rubia abrió la boca para hablar, pero de ahí no salió ninguna palabra, definitivamente se había quedado muda y nerviosa.
-Lo siento… no debí decir eso… -Se disculpó Dulce, dándose cuenta del comportamiento de Anahí.
Anahí obvió ese comentario y cambió completamente de tema, mirando la cama y preguntando:
- ¿Sabes cuantas veces hicimos el amor en esta cama?
Sonrió- Pues no, no sé cuantas, solo sé que fueron muchas veces y cada una de ellas fue especial…
- ¿Te acuerdas de nuestra primera vez? –Se rió.
Se rió- Sí, fue…
- Desastrosa –Acabó ella misma la frase, riéndose.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Difícil

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:26 am

Esas risas duraron unos segundo más y, después, se quedaron en silencio, hasta que Anahí, de súbito preguntó:
- ¿Te lo hace mejor que yo?
Alzó una ceja- ¿El qué? ¿Quién?
- El amor, ¿Joanna te lo hace mejor que yo?
- Nadie lo hace mejor que tú Annie…
Con esas palabras Anahí se ponía muy nerviosa, pero le gustaba escucharlas. Sus ojos ya no miraban a los ojos de Dulce, sino a sus labios y necesitaba, con urgencia, cambiar de tema, pues si no estaba completamente segura de que acabaría besándola.
- Bueno… la cena se debe de estar enfriando… -Dijo la rubia, levantándose.
Dulce, sin dudarlo, agarró a Anahí del brazo y jaló de ella, consiguiendo que cayera encima suya, atrapándola en un loco beso. Anahí se sorprendió al principio, pero acabó correspondiendo al beso con la misma intensidad, profundizándolo con su lengua.
-Hacía tanto tiempo que no te besaba… -Dijo Dulce, entre locos y pasionales besos, acariciándole la cara.
Anahí no respondió, simplemente continuó besándola, quería alargar al máximo ese momento. En poco tiempo se quedaron sin aire pero, en cuanto respiraron, volvieron a besarse, parecían no querer parar nunca. Dulce acariciaba, por completo, el cuerpo de Anahí, desde su espalda, pasando por el trasero, hasta sus muslos. La rubia estaba cada vez más excitada, sabía perfectamente que si eso continuaba así no iban a poder parar, así que rompió el beso.
- Espera, espera… -Dijo, llevando su dedo a los labios de Dulce, para que no intentara volver a besarla, respirando agitadamente- Esto no está bien… tú tienes novia y… y esto no está bien… -Finalizó, pues no tenía más argumentos.
- Hace tres años y medios que no nos besamos, olvídate de todo y sólo vive el momento… por favor… -Pidió, con sus manos en la cintura de Anahí, mirándola a los labios.
- ¿Y mañana qué? –Pregunto, acariciándole los labios, con la vista fija ahí.
- Y mañana… yo que sé, mañana da igual…
Después de que Dulce pronunciara esas palabras, Anahí volvió a atraparla en un loco beso, acompañada de efusivas caricias y, cuando se quedaban sin aire, la rubia daba excitantes mordiscos en el labio inferior de Dulce, provocando así una cadena de besos interminable. Varios minutos después la situación estaba muy avanzada, las dos notaban como el calor aumentaba y necesitaban más.
- No aguanto más Dul, hazme el amor… -Pidió Anahí, con la voz ronca a consecuencia de su excitación.
Sin ni si quiera dudarlo Dulce volteó a Anahí, dejándola abajo, posicionándose ella encima y volviendo a besarla.
Varios segundos después bajó sus besos al cuello de la rubia, besándolo, lamiéndolo y mordiéndolo placenteramente, mientras Anahí suspiraba. De repente la rubia agarró la cara de Dulce y la levantó, para mirarla a los ojos y decirle:
- Te amo…. –Dicho esto la besó, sin dar la mínima oportunidad de que respondiera.
Tras varios segundos besándola, Dulce rompió el beso, sonrió y volvió a besarle el cuello a Anahí, pero esta vez más suavemente, bajando sus besos al centro de los pechos de Anahí, llegando a su vientre, dejando ahí más besos, por encima del vestido. Llevó sus manos a los muslos de Anahí, acariciándolos, bajando sus caricias por sus piernas y llegando a sus pies, quitándole los tacones. Seguidamente volvió a subir sus manos a los muslos de la rubia, levantando, muy lentamente, el vestido. Con ayuda de Anahí consiguió quitar el vestido y, después, lo tiró al suelo. Anahí se incorporó un poco, haciendo el ademán de besar a Dulce, pero, en realidad, la volteó, quedando, otra vez, ella encima. Con una sonrisa le quitó la camisa, tirándola a algún lugar no identificado de la habitación y, después, llevó sus besos al cuello de Dulce, mordiéndolo y besándolo excitantemente.
- Echaba tanto de menos esto… -Decía Dulce, entre suspiros, mientras Anahí hacía su trabajo en su cuello.
- Yo también –Le dijo, liberando su cuello, bajando sus besos a los pechos de Dulce, por encima del sujetador.
Anahí continuó bajando sus besos y, cuando llegó al abdomen de Dulce, le quitó el pantalón y, seguidamente, los tacones. Cuando acabó su tarea volvió a recostarse encima de Dulce, besándola. Durante aquel beso, Dulce acariciaba incansablemente la espalda de Anahí, hasta que se paró en el broche del sujetador y rompió el beso. Ambas se miraron, Anahí sonrió y, en ese momento, Dulce desabrochó el sujetador. Anahí la ayudó a quitarlo y, como las demás prendas, lo tiraron al suelo para, después, volver a besarse. Mientras la besaba, Anahí, llevó sus manos a la espalda de Dulce, desabrochándole también el sujetador. Varios segundos después, la pelirroja estaba, también, sin sujetador.
- Eres preciosa… -Le susurraba excitantemente Dulce a Anahí en el oído, acariciándole la espalda, aferrándose lo más posible a ella.
- Tú sí que eres preciosa… -Dijo, con la respiración demasiado descontrolada, acariciándole el abdomen, dispuesta a seguir subiendo la mano.
Dulce volvió a apoderarse del cuello de Anahí, mordiéndolo salvajemente, mientras la rubia cubría, por fin, el pecho derecho de Dulce con su mano, masajeándolo, dando largos suspiros. Una vez más, Dulce cambió la situación, posicionándose ella encima y dejando a Anahí debajo para, seguidamente, volver a besarla. Muy lentamente, durante el beso, Dulce llevó su mano a la parte interna del muslo de Anahí, acariciándola, subiendo, llegando poco a poco a la zona más íntima de la rubia. Lentamente apartó el tanga de Anahí, y masajeó su clítoris, lo que provoco que Anahí rompiera el beso y no pudiera evitar dar un pequeño gemido. Después de ese sonido Dulce sonrió, llevó su mano libre a la cara de Anahí y la volvió a besar, sin dejar de masajear, cada vez más rápido, el clítoris de Anahí. La rubia gemía y daba largos suspiros, totalmente excitada, pero sin romper en ningún momento el beso. De un momento a otro Dulce entró en Anahí con sus dos dedos, provocando, ahora sí, que la rubia rompiera el beso y gimiera fuertemente. En ese momento Dulce aceleró aún más sus movimientos y, Anahí, lo único que pudo hacer fue agarrarse a las sábanas y gemir para, varios minutos después, llegar al clímax.
Dulce estaba profundamente dormida, con Anahí recostada en su pecho y, lo que las despertó, fue el sonido de un móvil.
Miró el reloj- Mierda… son las 5 de la mañana Annie
Se quitó de encima de Dulce, tapándose con las sábanas, pues estaba desnuda- ¿Y qué? –Preguntó, adormilada.
Cogió el móvil- Joder… tengo 20 llamadas perdidas de Joanna… -La miró- Tengo que irme –Dijo, levantándose de la cama, vistiéndose.
- ¿Ahora? Dul, son las 5 de la mañana, es muy tarde… mañana tenemos que ir al foro súper temprano, quédate aquí a dormir.
- ¿Qué? ¿Cómo me voy a quedar a dormir? ¿Estás loca? -Anahí se sorprendió mucho por esa reacción y Dulce lo notó- Perdóname… estoy nerviosa, Joanna tiene que estar de los nervios… -Se disculpó- Es mejor que me vaya –Anahí simplemente la miró, aparentemente molesta- Annie… -Decía, sentándose en la cama, acercando su cara a la de Anahí- No te enfades, ¿ok? En menos de tres horas nos vemos otra vez
Suspiró- Está bien, vete…
Sonrió- Hasta después –Dicho esto le dio un corto beso en los labios, se levantó, cogió sus cosas y salió del cuarto.
Anahí se quedó en la cama y escuchó como Dulce salía, cerrando la puerta. Varios segundos después de aquello, cogió uno de sus cigarros, se levantó de la cama y se dispuso a fumar.

Capítulo 3: Si hay celos, hay amor
A la mañana siguiente tenían que comenzar a grabar las nuevas canciones, estuvieron casi toda la mañana ocupados y, cuando tuvieron un tiempo libre, Anahí se acercó a Dulce, quien estaba sentada en uno de los sillones, muy concentrada, leyendo las canciones.
- Hola –Saludó, dándole un tierno beso en la mejilla, sentándose a su lado.
Se sorprendió por ese gesto y la miró- Hola
Acercó sus labios al oído de la pelirroja- Anoche lo pasé muy bien… ¿Quieres repetir hoy? -Le preguntó en un susurro, sonriendo.
Después de ese susurro Dulce se puso bastante seria y, simplemente, volvió a centrarse en su lectura.
- ¿Pasa algo? –Preguntó Anahí, dándose cuenta de la extraña reacción.
- Sí, sí que pasa… -Respondió, sin ni si quiera mirarla, aún, aparentemente, leyendo.
- ¿Qué pasó? –Dulce no respondió, simplemente continuó leyendo- Dulce –Agarró aquel papel y se lo quitó- ¿Te importaría mirarme? –La peli-violeta la miró- ¿Qué pasa? –Volvió a preguntar.
- Anoche, cuando llegué a mi casa, estaban Joanna y mi mamá como locas, súper nerviosas… Obviamente Joanna se enteró de que no estaba en casa de mi mamá y de que le mentí…
- ¿Le contaste todo?
Asintió con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- No quería mentirle más…
- ¿Y qué pasó?
- Se pasó la noche llorando, no quería hablarme, me volteo la cara, me hizo dormir en el sofá… -Negó con la cabeza- Ella no se merecía esto… -Se lamentó, agachando la mirada.
- Ella sabía que no la querías, yo creo que…
La interrumpió- Sí Annie, ella lo sabía, pero aún así intentó sacar la relación adelante, me sacó a mi adelante y confió en mí… no se merecía esto, joder.
Anahí no supo que contestar a eso, así que, durante varios segundos, se mantuvo en silencio, hasta que dijo:
- Dul, lo de anoche fue mágico y…
Una vez más la interrumpió- Sí, tienes toda la razón: fue mágico, pero fue una noche, nada más.
- ¿Qué?
Suspiró- Annie… -Le agarró la mano- Todo lo que te dije anoche era cierto, te amo con todo mi corazón y, sí, fue mágico, pero lo que hicimos estuvo mal, es una locura.
- Totalmente de acuerdo contigo, estuvo mal y fue una locura, pero lo hicimos, ya no hay marcha atrás, ¿qué piensas hacer ahora?
- Annie…
- Habla claro, sin rodeos–Pidió, casi exigió, creyendo saber lo que iba a decir Dulce y pensando tener respuesta para todo.
Asintió con la cabeza- Lo que pasó anoche no va a volver a pasar, yo tengo novia y…
Sin dejarla acabar- No la quieres
- Eso da igual, lo importa es que…
Volvió a interrumpirla- ¿Cómo va a dar igual? Dulce, por dios… eso es lo más importante.
- Déjame hablar, joder… -Pidió. Anahí guardó silencio- Dentro de unos meses, tal vez un año, como mucho, esto se va a volver a acabar… yo volveré con mis giras y tú te quedarás aquí… va a pasar exactamente lo mismo que hace tres años –Anahí negó con la cabeza- Sí, escúchame… Cuando me fui de aquí y me alejé de ti, estuve tomando meses y meses antidepresivos, estaba fatal y no quiero volver a pasar por lo mismo. Además, gracias a Joanna yo estoy aquí, ella fue la que me sacó adelante y no voy a mandar a la mierda tres años de relación por… por algo que, seguro, va a acabar mal.
No pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas- Entonces, anoche, ¿qué pasó? –Se dispuso a hablar, soltando la mano de Dulce-Tenía ganas de acostarte conmigo, usarme y…
- Annie, no, no digas eso… -Pidió- No te usé, todo lo que pasó anoche fue cierto… las dos teníamos ganas y… sucedió así. –Anahí guardó silencio, secándose las pocas lágrimas que comenzaban a salir- Lo que te dije en la carta, hace tres años, era cierto… Te amé, te amo y te amaré siempre… a miles de kilómetros, por teléfono o, incluso, después de la muerte –Repitió tal y como había escrito, hace tres años, en aquella carta- Pero esto no puede ser…
- Pues no lo entiendo, si esto no puede ser, entonces, ¿para qué coño viniste anoche a mi casa? Las dos sabíamos perfectamente que no era para jugar al parchís Dulce, tú sabías tan bien como yo que algo iba a pasar… si Joanna no se merecía eso, ¿para qué viniste?
Guardó un largo silencio- No lo sé… te necesitaba Annie, eran más de tres años sin ti, sin verte, sin hablarte, sin tocarte, sin besarte.... pero no, Joanna no se lo merecía.
- Ah, ¿y yo si me merezco esto? –Dulce volvió a guardar silencio- Yo también llevo tres años jodida, no había ni un solo día en que no llorase, pensándote, soñándote, extrañándote… Apenas ahora comenzaba a estar bien, viniste, lo cambiaste todo y, ¿ahora qué? Anahí, jódete, perfecto… -Dijo irónicamente, secándose otra vez las lágrimas que volvían a salir
-Lo siento… -Fue lo único que pudo decir.
-¿Sabes qué? –Se puso en pie- Para hacerme esto te hubieras quedado en tu puta casa con tu noviecita…
- Lo siento Annie, de verdad… -Volvió a disculparse, desde el sofá, mirándola.
- Sí, seguro que lo sientes –Dijo irónicamente- Disfruta de tu novia y a mi déjame en paz –Dicho esto le devolvió el papel de las canciones y se fue, bajo la mirada de Maite, quien había estado viéndolas conversar.
Anahí necesitaba llorar un poco y tranquilizarse, pues de lo único que tenía ganas era de matar a Dulce, así que fue al baño. Se encerró en uno de ellos y, pocos minutos después, escuchó como alguien entró, preguntando:
- ¿Annie?
- ¿Quién? –Preguntó ella, con la voz, notablemente, rota.
- Soy yo, Mai, ¿qué pasó? ¿Estás llorando?
Sin más Anahí abrió la pequeña puerta, dejando así que Maite entrara. En cuanto su amiga entró, Anahí la abrazó, llorando.
- Ey… -Correspondió al abrazo- ¿Por qué lloras? ¿Qué pasó?
- Dulce… -Dijo únicamente, llorando
-Pasó algo con ella ayer, ¿verdad? Ayer os vi hablando muy sonrientes…
- Se separó, secándose las lágrimas- Sí, sí que pasó… -Sentándose en la tapa del inodoro.
Con detalles, Anahí le contó a Maite todo lo ocurrido con Dulce, entre llantos.
Suspiró- No tenías que haber dejado que pasara eso
- Me dijo que me amaba Mai, que no la quería, que me había echado de menos… por un momento pensé que todo podría volver a ser como antes…
- Te había costado tres años pasar página, olvidarla UN POCO, ahora todo esto lo empeoró. Tendrías que haberte aguantado las ganas
- Ya, ya lo sé… -Dijo, tapándose la cara, llorando- Joder…
- Y ahora va a ser peor, porque la vas a ver diario y, encima, con Joanna.
-Ya, ya lo sé, no me lo recuerdes… -Pidió, sin dejar de taparse la cara- ¿Qué hago? –Preguntó, levantado por fin la cara, con miles de lágrimas.
- Por el momento salir de aquí y sonreír, tenemos que seguir grabando.
- ¿Y con Dulce?
- Y con Dulce… no lo sé…
Al cabo de un mes la gira había comenzado, Anahí y Dulce hablaban lo justo y, únicamente, para rbd. La, ahora castaña,(Anahí) pues se había cambiado el color de pelo, había conocido a uno los managers nuevos y, obviamente, no lo quería, pero físicamente le atraía, además… eso ayudaría a dar celos a Dulce.
Faltaban tres horas para el concierto, Anahí estaba en su cuarto del hotel, acaba de terminar de ducharse y se encontraba extendiéndose la crema corporal, vestida sólo con un albornoz –con ropa interior debajo-. Tocaron la puerta y, con el bote de crema en la mano, fue hasta la puerta y abrió. Casi no le dio tiempo a ver que se trataba de Dulce pues, la peli-violeta, entró sin ningún tipo de permiso.
- Ah, hola Dulce, sí, claro, puedes pasar… -Dijo irónicamente, cerrando la puerta.
-¿Se puede saber quién coño es este? ­Preguntó de súbito Dulce, con varias fotos en las manos.
Alzó una ceja, dejó el bote encima de la mesa y se acercó para ver las fotos- ¿Quién? –Observando las foto
-¿Cómo tienes tú estas fotos? –Se sorprendió la castaña, observando con detenimiento las fotos.
-Salieron en todas las revistas, ¿quién coño es? ¿Por qué se están besando?
- Es Mario
- ¿Mario? ¿Qué Mario?
- El nuevo manager, pero, por lo que veo, tú no lo conoces.
- ¿Estás con él?
- Sí
-¿¡Qué!?
- Que estoy con él –Dijo muy claramente.
- ¡Es un viejo, por Dios!
- ¡Viejos tus calzones!
- Anahí, no puedes estar con él
- Ah, ¿no? ¿Y por qué no?
- ¡Porque no!
- Dulce, es mi vida, ¿vale? Déjame en paz –Exigió, sentándose en el sofá, volviendo a retomar su trabajo anterior: el de extenderse la crema por las piernas.
Dulce observó un momento como la castaña se extendía la crema por aquellas bronceadas, suaves y sexys piernas y, cuando reaccionó, se acercó a ella, sentándose en la mesita que había justo en frente del sillón, quedando frente a frente con Anahí.
- Annie, por Dios, entra en razón, este tío es muy mayor para ti… ¡no puedes estar con él!
- Ajá… -Dijo simplemente, con su trabajo.
Suspiró- ¿Lo quieres?
La miró- ¿Qué te importa? Tú estás feliz con tu novia, ¿no? Pues ya está, vete con ella y a mi déjame hacer lo que me dé la gana, si quiero estar con él es mi problema, no el tuyo.
- Pero, por Dios, si tiene las piernas todas peludas –Decía, señalando, en la foto, las velludas piernas de Mario. Anahí simplemente la miraba, ya no se extendía la crema- Además está lleno de arrugas, parece una estatua, es horrendo… -Miraba las fotos.
Sonrió- ¿Y no será que estás celosa?
Levantó rápidamente la mirada, mirando a la castaña- ¿Celosa yo? No, claro que no.
- ¿Entonces por qué te molesta tanto que esté con él?
- No, no me molesta… simplemente…. Simplemente lo digo… por tu bien, te estoy aconsejando… es lo que hacen las amigas, ¿no?
- ¿Amigas? –Se rió irónicamente- Llevamos casi un mes sin cruzar palabra y, ahora que salen esas fotos, ¿somos amigas? Dul, por Dios, que ya nos conocemos lo suficiente… Además, tú y yo nunca fuimos ni seremos amigas.
- Vale, está bien, tienes razón, estoy celosa…
- ¿Celosa solo? –Sonriendo, mirándola
La miró mal- Vale, estoy súper celosa… -Anahí se rió- Me jode mucho que estés con este imbécil, me jode mucho ver estas fotos y me jode todavía más que me hayas olvidado tan fácilmente
Volvió a su trabajo de extenderse la crema, evitando así mirarla- Que esté con alguien no significa que te haya olvidado y, si lo hiciera, estoy en todo mi derecho
Después de esa respuesta por parte de Anahí, Dulce guardó silencio, observándola, una vez más, extenderse la crema.
- ¿Joanna sabe que estás aquí? –Preguntó la castaña, sin mirarla, sabiendo que Dulce también estaba observando cómo se extendía la crema.
- No… -Dijo simplemente.
- Pues deberías irte, antes de que se dé cuenta… no quiero volver a ser la culpable de que ella no sea feliz –Dijo irónicamente.
Suspiró, mirándola, ahora sí, a la cara- Te pedí perdón miles de veces, ya no sé qué…
- Vale, Dul, vale… -Le dijo, mirándola, poniéndose en pie, dejando el bote de crema en el sofá- Eso ya fue, ya pasó, vete antes de que Joanna se dé cuenta
Se levantó también- ¿Si no lo quieres por qué estás con él?
Se cruzó de brazos- No he dicho que no lo quiera
-No lo quieres y las dos lo sabemos perfectamente. ¿Ya te acostaste con él?
- ¿Eso qué importa? No te voy a contestar a eso
- Sí que importa, importa mucho.
- ¿Por qué?
- Porque quiero saber si ya fuiste capaz de entregarte a otra persona que no sea yo… ¿lo hiciste?
- Yo no te pregunto a ti cuántas veces te has acostado con Joanna, además… ya no sé cómo explicarte que estoy en todo mi derecho de hacer lo que me dé la gana, tú y yo no somos nada, ¿te acuerdas?
- Pues sí, estás en todo tu derecho de hacer lo que te dé la gana, pero si alguna vez de verdad me quisiste… no deberías de estar con él y, mucho menos de…
- ¿Perdón? Eso ya era lo último que me faltaba… –Se rió irónicamente, sin dejarla acabar- ¿Eso me lo dices tú? Que llegas después de tres años agarrado a la mano de una tía a la que no quieres, le pusiste los cuernos, le mentiste, me dijiste que me amabas, me hiciste el amor y, después, otra vez, me dejaste tirada por ella. ¡No seas cínica Dulce, por Dios! –Dulce fue a hablar, pero ella continuó- Además, ¡no tienes ningún derecho a venir a reclamarme nada ni a estar celosa! Fuiste tú la que decidió terminar algo que ni si quiera había empezado, ¿recuerdas?
- Sí, recuerdo pero…
La interrumpió- Pues ya está, si recuerdas haz el favor de salir de este cuarto y dejarme hacer lo que me dé la gana… -Dijo, caminando hasta la puerta, abriéndola, “invitándola” a salir- Ah, y, por favor, no vuelvas a reclamarme nada, ¿vale?
- Anahí… -Dijo allí parada, mirándola, intentando hablar.
Sin la mínima intención de dejarla a hablar- Anahí nada, tengo que prepararme para el concierto y es mejor que tu novia no te vea aquí, vete.
Ahora sí Dulce caminó hasta ella y, cuando parecía que iba a salir, se acercó rápidamente a la cara de Anahí, pegando su cara con la de la castaña y apoyando sus manos en la pared, a ambos lados de la cabeza de Anahí, acorralándola.
- ¿Qué haces? –Preguntó casi sin voz, nerviosa por tanta cercanía, sin poder evitar mirarle los labios
- Cierra la puerta –Pidió, casi ordenó, sin responder a su pregunta
-Dulce, no, es mejor que…
-Cierra la puerta –Repitió, sin dejarla hablar
Anahí no podía moverse, pues Dulce la tenía acorralada, así que, con su pie, cumplió la petición de Dulce, cerrando la puerta.
-Déjame hablar, ¿vale? –Pidió Dulce, sin la mínima intención de separarse de Anahí. La castaña asintió- Aunque no estemos juntas y yo tenga novia y halla pasado todo lo que ha pasado… tú eres mía, sólo mía y… ni ese tío ni nadie puede tocarte, porque lo mato… Necesito que me respondas, ¿te entregaste a él? ¿te hizo el… bueno, no, el amor no, ¿te acostaste con él?
- No Dul, claro que no… -Dulce suspiró, con una sonrisa de medio lado- Una vez te dije que no sería capaz de hacer el amor con nadie que no seas tú y es cierto, no soy capaz…
Se permitió llevar la mano a la cara de Anahí, acariciándole la mejilla derecha- No lo quieres, ¿verdad?
- No, no lo quiero, pero él tampoco me quiere a mi… ni si quiera estamos juntos, simplemente nos lo pasamos bien… Yo solo te quiero a ti Dul… -Le dijo, mirándola a los ojos-
Sin más Dulce la abrazó y, Anahí, sin dudas, respondió al abrazo.
- No podemos seguir así Dul… esto no está bien, nos hacemos daño y se lo hacemos a Joanna –Le decía durante el abrazo
- Ya, ya lo sé, pero necesito abrazarte Annie… y besarte y tocarte y… -Suspiró, rompiendo el abrazo- Verte a diario y no poder ni sonreírte es una mierda
- Es una mierda porque tu quisiste que fuera así…
- Es lo mejor Annie…
- ¿Por qué es lo mejor? Si ni si quiera estamos bien… tú no eres feliz con ella y lo sabes
- Ya te expliqué que cuando todo esto acabe…
La interrumpió- Pero, ¿por qué piensas en “cuando todo esto acabe”? Queda mucho para eso, cuando acabe pues acabó… ya veremos lo que hacemos, mientras disfrutemos de esto… quien sabe si mañana salga a la calle y me atropelle un coche
- no digas eso
-Es que es verdad… tal vez mañana tenga un accidente y no puedas volver a verme ni a tocarme, ni a abrazarme ni a besarme, ni a escucharme…
- No puedo dejarla ahora Annie
- ¿Y a mi sí?
Dulce suspiró- Aunque no lo creas esto me está costando mucho… -Dijo, algo emocionada, con la voz rota- Me paso el día pensando en lo mismo, me duele verte y no poder acercarme, me dolieron esas fotos… -Ahora era Anahí quien acariciaba la cara de Dulce- Esta situación es realmente jodida, no sé qué hacer… Te amo, pero no quiero hacerle daño, es muy buena, no se lo merece… y tú tampoco… y yo no puedo más con esto… -Esta vez con la voz más rota y los ojos llenos de lágrimas
- Ya lo sé cariño, ya lo sé… -Dijo, abrazándola-
-Rompió rápidamente el abrazo, sonriendo, secándose las lágrimas que habían empezado a salir- Hacia MUCHÍSIMO –Recalcó con énfasis- tiempo que no me decias “cariño”…
Sonrió- Ya lo sé, pero no te acostumbres… -Dulce asintió con la cabeza, soltando una carcajada- Sé que lo estás pasando muy mal Dul y yo también… ¿si estamos así por qué no nos dejamos de tonterías?
-Porque no quiero que la que esté así sea Joanna… me quiere mucho Annie, me perdonó y no sabes cómo me cuida… ella lo está dando todo en esta relación y no es justo que la deje…
-Suspiró- Como quieras Dul… -Dicho esto le dio un tierno beso en la mejilla- Y ahora, enserio, vete… me tengo que preparar para el concierto –Dijo, intentando alejarse de ella
- No, no, espérate… -Dijo, agarrándola de la cintura, pegándola a sí- ¿Entonces qué va a pasar? ¿Qué vamos a hacer?
- Tú ya decidiste, no le quieres hacer daño.
- Pero tampoco me quiero alejar de ti, te amo… -Anahí simplemente suspiró- Los papás de Joanna viven aquí y esta noche se va a quedar a dormir allá, ¿por qué no me invistas a dormir aquí? –Sonrió. Anahí negó con la cabeza, intentando alejarse de Dulce- ¿Por qué no? –Preguntó, intentando volver a agarrarla
- Porque no… porque las dos sabemos lo que va a pasar Dul, y no quiero que, a las 5 de la mañana, me dejes desnuda en mi cama y te vayas… Además, esta noche, después del concierto, va a venir Mario.
Ahora sí se separó- ¿Qué? ¿Qué va a hacer ese imbécil aquí?
- No es imbécil y va a venir para estar conmigo, para pasar la noche juntos… hablar, reírnos un rato, no sé…
- ¿Hablar? ¿Reír? –Se rió- ¿En serio te crees que ese tío quiere “hablar” contigo? ¡Se quiere acostar contigo, por Dios!
- ¿Te importaría no gritarme? No se quiere acostar conmigo y, si lo intenta, le pararé los pies, no te preocupes.
- ¡¿Cómo no quieres que te grite si me estás diciendo que ese va a venir a dormir aquí!? A él le va a importar una mierda que tú quieras o no Annie
-No lo conoces Dulce, es un hombre de la cabeza a los pies y jamás me haría nada a la fuerza –Dulce fue a hablar, pero ella siguió- No me voy a acostar con él, ¿vale? Confía en mí…
- Confío en ti, pero en él no
-No va a pasar nada, yo no quiero que pase nada –Repitió- Y ahora, por favor, vete, enserio necesito vestirme y prepararme, se me va a hacer tarde… y a ti también
- Vale, me voy, pero… ¿me das un beso?
- Sí, claro que sí –Dicho esto le dio un corto beso en la mejilla- Venga, vete
-¿Ya? Un beso de verdad Annie… -Dijo, mirándole los labios
- No Dul, no… es mejor dejarlo así, vete… -Pidió, sin poder evitar mirarle los labios
- Tú también quieres… -Dijo, acorralándola como antes contra la pared
- Quiero, pero no debemos y lo sabes…
- ¿Y si te beso? –Dijo, acercando peligrosamente sus labios a los de Anahí, con la única intensión de ponerla nerviosa
- Cuando salgas por esa puerta te vas a sentir culpable, así que no lo hagas
Suspiró, separándose- Buena respuesta…
-Después nos vemos, ¿vale? Ahora es mejor que te vayas
-No quiero que pases la noche con ese tío
- Y yo no quiero que todas las noches estés con Joanna y me tengo que aguantar, vete ya Dul, por favor.
- Está bien, me voy… adiós –Ahora sí, Dulce salió del cuarto

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Difícil

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:26 am

Capítulo 4: Nunca es tarde si hay amor
El estadio estaba lleno, el concierto salió a la perfección, no falló nada. Como casi siempre, en los camerinos, hicieron una pequeña reunión todos juntos, con comida y bebida. Mario estaba allí, siempre al lado de Anahí, besándola, abrazándola, mientras que, Dulce, lo observaba todo desde la otra esquina del camerino. Anahí correspondía cortamente a los besos de Mario, compartía algunas miradas con Dulce y se daba cuenta de que la pelirroja hacía gestos extraños, como de rabia.
- ¡Salió muy bien el concierto, fue un éxito, lo hicimos genial! –Animaba Christian, riéndose, comiendo algún sándwich.
- Voy a cambiarme, necesito ponerme algo más cómodo –Anunció Anahí, levantándose.
- Te acompaño –Le dijo Mario, levantándose también.
- No, no, sólo quiero cambiarme de ropa, ahora vengo, ¿vale?
Se rió- Vale –Dándole un beso en los labios- Aquí te espero
Anahí caminó hasta la puerta (al lado de la puerta estaba Dulce) y, antes de salir, la miró y le hizo un gesto, diciéndole que la esperaba en su cuarto. La castaña subió hasta su cuarto, entró y esperó la llegada de Dulce, que se hizo en pocos cortos minutos.
- Pasa –Le dijo, abriendo la puerta.
Dulce sin pronunciar palabra entró, cruzándose de brazos.
- ¿Qué te pasa? –Le preguntó Anahí, mirándola- Te veía muy rara
- ¿Me hiciste venir hasta aquí sólo para eso? –Preguntó con un tono bastante antipático.
- Realmente me voy a cambiar la camisa, pero aproveché la excusa para verte… -Dijo, quitándose la camisa, caminando hasta su cuarto- Pero si no quieres estar aquí, vete.
La siguió, viéndola semidesnuda de cintura para arriba- No, no me quiero ir…
De espaldas a Dulce, buscando una camisa más cómoda para ponerse- Bueno, ¿entonces me vas a decir? ¿Qué te pasa?
-Es más que obvio lo que me pasa Annie… -Le dijo, sentándose en la cama, mirándola desde allí.
-Será obvio para ti, porque para mí no lo es. ¿Te gusta? –Con una camisa entre las manos.
- Cualquiera que te pongas te va a quedar bien –Anahí le sonrió y se puso la camisa- Lo que me pasa es que ese tal Mario es un imbécil pesado, no te deja ni respirar y, además, besa como el culo… ¡No sabe besar! –Anahí simplemente la miraba, divertidamente- Parece que, en lugar de estar besándote a ti, está comiendo un helado… ¡Da asco! –Decía, con expresión de asco.
- Besa bien –Le dijo cortamente.
- ¿Perdona? –Se rió irónicamente- ¡Cuando lo besas se nota que te da asco Anahí! Ya nos conocemos lo suficiente, no puedes mentirme –Le dijo, mirándola mal- ¡No sabe besar!
-Y tú sí, ¿no? –Se rió, volteándose, mirándose al espejo y acomodándose el cabello.
Se puso en pie, acercándose peligrosamente por atrás- Pues sí, yo sí que sé… Lo hago mil veces mejor que él y lo sabes…
- Lo tienes muy creído, ¿no? –Decía, mirándola a través del espejo.
- Con motivos –Sonrió, mirándola a través del espejo, ya casi pegada a su espalda- ¿Acaso me vas a decir que él besa mejor que yo?
Se volteó, mirándola, frente a frente, sonriendo- Pues no, no te voy a decir eso, pero tampoco te voy a decir que él besa mal.
- Probablemente haga mucho tiempo que no te beso, por eso no recuerdas lo bien que lo hago –Sonriendo, mirándole los labios- ¿Quieres? –Preguntó.
- Sí, sí quiero, pero no… ­Negándose por completo a aquella petición- Ya te dije antes que esto no puede seguir así y quiero que hablemos de eso…
- ¿Ahora?
- No, ahora no… ya hablaremos mañana –Le sonrió de medio lado.
Después de esa frase se produjo un corto silencio, ambas se miraban, pero no hablaban, hasta que Anahí preguntó:
-¿Y Joanna? No la he visto en toda la noche
- No lo sé… me tiene preocupada… ­Anahí alzó una ceja- Antes de venir a tu cuarto ella estaba en nuestra habitación y, cuando volví, ya no estaba
- ¿No iba a cenar con su familia?
- Sí, pero por lo menos debería de haberse despedido de mi, ¿no?
- Bueno… pero a lo mejor su mamá la llamó y tuveo que irse antes o… -Dulce negaba con la cabeza- o no sé…
-No, aunque su mamá la haya llamado me habría avisado de cualquier forma…
Suspiró- Pues… no sé… ¿no la has llamado? –Dulce negó con la cabeza- ¿Por qué?
Guardó silencio un momento- Porque no… no sé por qué, pero me da miedo que se haya enterado de que vine aquí y…
La interrumpió- No, no lo creo, olvídate de esa posibilidad.
- Bueno, ¿entonces? Ella no se habría ido sin despedirse
- Pues no lo sé Dul, no lo sé… -Dijo, alejándose un poco de ella, caminando por el cuarto.
- ¿Y al final va a venir el imbécil? –Preguntó cambiando completamente de tema.
- ¿Quién?
- Pues el estúpido de… ¿tu novio?
- Sí, sí va a venir, aunque no tengo ningunas ganas, pero…
- Y si no tienes ganas, ¿entonces por qué dejas que venga?
Sacando un cigarro- Porque sí –Dijo simplemente, encendiendo el cigarro.
- Dame uno –Pidió.
Dándole un cigarro y, seguidamente, el encendedor- ¿Sigues fumando?
-Sí, sólo de vez en cuando pero, por lo que veo, tú fumas más seguido –Dijo, dando la primera calada a su cigarro­Sigo sin comprender por qué vas a pasar la noche con ese si ni si quiera tienes ganas
- Porque si Dulce, porque sí… -Sentándose en la cama.
- ¿Por qué no cancelas “tu cita” con él y me invitas a mí? –Sentándose a su lado.
- Porque no –Dijo, evitando mirarla, dando otra calada a su cigarro- No entiendo a qué estás jugando Dul, de verdad… -Decía sin mirarla. Dulce alzó una ceja, sin comprender- Primero te vas durante tres años, luego vuelves agarrada a la mano de Joanna, me dices que me amas, te acuestas conmigo, después me dejas tirada por ella y, otra vez, vuelves por mi… No lo entiendo, ¿a qué juegas? –Dulce fue a hablar, pero ella continuó y, ahora sí, la miró- Hace un mes me dejaste las cosas claras, ¿no? ¿Por qué estás aquí otra vez? ¿Por qué te pones celosa? ¿Por qué quieres besarme? ¿Por qué quieres pasar la noche conmigo? No juegues conmigo ni con mis sentimientos, por favor.
- Sabes perfectamente que no juego contigo, ya te expliqué que estoy muy confundida y…
- Bueno, si estás confundida entonces no me confundas a mí. En su momento me dijiste las cosas claras y yo las acepté sin más, ¿por qué vuelves con lo mismo? ¿Por qué estás aquí?
- Si ahora mismo estoy aquí, en este cuarto, es porque tú me invitaste, no lo olvides.
- ¿Sabes qué? Da igual… -Dijo, levantándose- Es mejor que bajemos ya, Mario debe de estar esperándome.
Se levantó bruscamente- Claro que sí, baja tú con tu Mario y fóllatelo, yo no pienso bajar a ver ese panorama –Dispuesta a salir del cuarto- Ah, gracias por el cigarro –Agradeció, metiendo el cigarro en un vaso de agua que había sobre una de las mesas, apagándolo así.
- ¡Dulce, no me hables así! ­–Le gritó, caminando detrás de ella.
- ¡Déjame en paz Anahí! –Pidió a gritos, continuando su camino.
- ¡Pues sí, te dejo en paz, pero para siempre! –Gritó con rabia, cosa que hizo que Dulce se detuviera- ¡Estoy harta de esta situación! –Dulce se volteó, mirándola- ¡¡No sabes ni lo que quieres!! –Gritó, recuperando su tono de rabia.
- ¡Sí, sí sé lo que quiero! –Respondía, a gritos, caminando hasta ella- ¡Te quiero a ti!
- ¡Entonces no seas cobarde! –Se produjo un corto silencio- Si me quieres, ¿por qué no me coges de la mano, dejas a Joanna y estamos juntas? ¡No te das cuenta que yo también necesito que me demuestres un poco que me quieres!–Dulce guardó silencio, así que Anahí continúo- ¡Yo no estoy bien! Te necesito, pero no pienso ser el segundo plato de nadie, así que si me quieres ya sabes lo que tienes que hacer –Dulce volvió a guardar silencio y, por eso, Anahí se rió irónicamente- Qué cobarde eres… -Caminó hasta la puerta- Vete ya, anda
-Annie…
- ¡Annie nada, lárgate ya! –Exigió, abriendo la puerta.
Caminó hasta ella, cerrando con brusquedad la puerta, quedándose dentro- ¿Quieres que lo haga?
- ¿Qué? –Se sorprendió.
- ¿Quieres que deje a Joanna, te coja de la mano y le grite a todo el mundo que seguimos enamoradas? –Anahí guardó silencio, mirándola, incrédula- Si tú me lo pides lo haré, te lo aseguro.
- ¿Y Joanna?
- Creo que Joanna sabe muy bien como están las cosas y no creo que se sorprenda –Anahí volvió a guardar silencio, mirándola- Además de todo esto no soporto ver como ese imbécil te besa, ya te dije que eres mía y de nadie más, haré lo que sea para demostrárselo.
- ¿Y después? ¿Cuáles son tus planes? ¿Acostarte conmigo y marcharte o… acostarte conmigo, estar a mi lado unos meses y luego largarte? Porque ambas sabemos que esto de rbd va a volver a acabar…
- No lo sé, cómo tú dijiste: Hagamos lo que sentimos, estemos juntas y, lo que venga en el futuro, pues… ya vendrá.
-¿Me estás hablando enserio?
- Completamente
- ¿No te vas a arrepentir mañana?
- No lo sé, no veo el futuro, sólo puedo decirte que, en este momento, te amo con todo mi corazón y sería capaz de hacer cualquier cosa por tenerte a mi lado.
Antes de que Anahí pudiera decir algo, tocaron la puerta.
- Seguro que es Mario, vete al cuarto que… no sé cómo, pero conseguiré que se largue. Yo te aviso.
Sonrió- Vale
Y, sin más, Dulce obedeció, metiéndose en el cuarto. Anahí se acomodó el cabello y la ropa, suspiró y abrió la puerta. Detrás de la puerta no apareció Mario, si no Joanna, la persona que jamás se hubiera imaginado.
- Hola Anahí
- ¿Joanna? Hola… ¿qué haces aquí?
- ¿Puedes decirle a Dulce que salga un momento, por favor?
- ¿Qué? –Se sorprendió, ¿cómo se había ella que Dulce estaba en el cuarto?
- Que si podrías decirle a Dulce que salga un momento, necesito hablar con ella.
- Dulce no está aquí, ¿por qué debería de estar… aquí?
Sonrió irónicamente- Vamos Anahí, por Dios, ambas sabemos que Dulce está aquí. Por favor, llámala o entro yo, simplemente vengo a despedirme.
- A despedirte?
Asintió con la cabeza- Me marcho, no soporto más esto… ¿La avisas?
Dudó un momento- Ok, espérate... –Joanna asintió con la cabeza, esperando en la puerta.
Anahí fue rápida, aunque disimuladamente hasta el cuarto. Al entrar Dulce sonrió ampliamente.
- ¿Ya? Qué rápido conseguiste que se fuera, ¿no? –Se rió.
- No Dulce, no… -Decía nerviosa, negando con la cabeza.
Alzó una ceja- ¿No? ¿No qué? ¿Qué dices?
- No era Mario
-¿Entonces quien era? –Anahí se puso nerviosa, caminando por el cuarto- ¿Annie? ¿Quién era?
- Sal tu misma y compruébalo, te está esperando.
- ¿Mi mamá?
- No Dul, tu mamá no, sal….
Sin dudarlo Dulce salió, curiosa por saber quién era y, definitivamente, Joanna era la persona que menos pensaba. Se puso muy nerviosa, demasiado, se notaba a leguas.
- Jo… Joanna, ¿Qué… haces aquí?
-Toma… Las llaves de casa –Le dio unas llaves- Tu regalo de San Valentín –Ahora le dio un gran peluche con un corazón- Las camisas que metiste en mi maleta –Dándole algunas camisas.
- ¿Qué? –Cogiendo las cosas lo más rápido que podía- ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué me das todo esto? –Joanna continuaba dándole cosas- Las llaves son tuyas, el peluche es tuyo…
- Sé perfectamente que sigues enamorada de ella –Refiriéndose a Anahí, quien estaba en el interior del salón, observando la escena- Te amo con todo mi corazón Dulce, he intentado aguantar y sacar esto adelante, pero ya no puedo más… Me estás haciendo demasiado daño con todo esto, necesito alejarme de ti de una vez por todas… De ti y de tus cosas, así que quédatelo todo, por favor.
- ¿Pero y tú trabajo? No te puedes ir así Joanna, por lo menos déjame explicarte qué pasa…
- Ya hablé con Pedro y me consiguió trabajo de maquilladora en México y, no, no hay nada que explicar… Yo sé muy bien lo que pasa, estás enamorada de ella y, simplemente, por mi no sientes nada, ya está, no hay más. –Dulce fue a hablar, pero Joanna continuó- No Dul, cállate ya, ¿vale? No quiero hablar más, ya me voy. –Cogiendo las maletas que traía detrás suya. Dulce solo observaba- ¿Sabes? Siempre te pensé como una chica valiente, sin miedo a nada, que decía la verdad, aunque fuera dolorosa, pero… ya veo que me equivoqué, has cambiado mucho…
- ¿Por qué dices eso?
- Porque la Dulce a la que yo conocí jamás hubiera jugado así con mis sentimientos ni con los de Anahí… Y habría tenido la valentía de aceptar las consecuencias de lo que hacía, pero, desgraciadamente, haz actuado como una auténtica COBARDE –Recalcó. Dulce guardó silencio- Siento decirte todo esto de golpe, pero necesito desahogarme.
-Simplemente no quería hacer daño a ninguna de las dos, nada más… -Dijo en su defensa Dulce
- Pues al final lo único que has conseguido es hacernos daño, a nosotras dos y a ti misma. –Al ver que Dulce no decía nada, se dispuso a despedirse- Adiós Dul, espero que seas feliz…
Dulce no supo o no pudo responder y, Joanna, sin más, se fue. Muy lentamente, cuando ya Joanna había desaparecido en el ascensor, Dulce entró en el cuarto, mirando a Anahí, quien se tapaba la boca con una mano, sorprendida.
- Dul, lo siento… -Decía la castaña.
Sin más Dulce dejó caer las cosas que Joanna le había dado al suelo y abrazó a Anahí, llorando.
- Me siento como una basura…
Correspondió al abrazo, aún sorprendida por todo- Tranquila… -No supo que más decir.
- Ella tiene razón joder… -Decía, rompiendo el abrazo- Soy una **** cobarde –Dando un golpe sobre una de las mesas.
- ¡Dulce! –Sorprendiéndose con aquel golpe- Tranquilízate, ¿vale?
- Me voy –Cogiendo sus cosas del suelo- Necesito estar sola, mañana nos vemos, ¿vale?
- Está bien, como quieras –Vio como Dulce caminaba hasta le puerta- Dul… -Dulce se volteó para mirarla- Sólo quiero que sepas que, a pesar de todo, te amo y, si te quedas más tranquila, voy a pedirle a Mario que se valla, no quiero que se quede aquí
- ¿En serio? –Anahí asintió con la cabeza y Dulce sonrió- Mañana nos vemos… -Se despidió, saliendo ya por la puerta.
Dulce se fue y, aproximadamente, al cabo de quince minutos, tocaron la puerta. Anahí fue a abrir corriendo, pensando que, tal vez, podría ser Dulce, pero se equivocó, era Mario, no se acordaba de él.
- Hola preciosa –Sonriendo ampliamente- ¿Dónde estabas? Llevo esperándote abajo años –Intentando entrar.
Llevó sus manos al pecho de Mario, empujándolo levemente para que no entrara- Es que no me encuentro muy bien, creo que…
- ¿No? ¿Qué te pasa? –Preguntó, sin dejarla hablar.
- Me duele la panza y la cabeza y…
- Ah, no te preocupes, yo te doy besitos y se te quita todo –Sonriendo seductoramente, acercando sus labios para besarla.
- No, no –Alejando la cara- Tal vez sea un virus y te lo pegue… es mejor que te vayas.
- ¿Pero no íbamos a pasar la noche aquí?
- Pues sí Mario, pero te estoy diciendo que me encuentro mal, ¿lo entiendes o te lo digo en chino? –Respondió antipáticamente.
- ¿Estás en tus días o qué?
Sonrió falsamente- Sí, será eso, ¿te marchas por favor?
- ¿Pero por qué? Yo quiero quedarme aquí contigo, no importa que me lo pegues… Lo que íbamos a hacer era muy importante como para dejarlo por un simple dolor de cabeza, ¿no crees? –Sonriendo pervertidamente, agarrando a Anahí de la cintura, pegándose a ella.
- Mario, no, déjame –Pedía Anahí.
Anahí no supo cómo, por qué ni de dónde, pero detrás de Mario apareció Dulce. La peli-violeta carraspeó, lo que hizo que Mario se separara de Anahí y se volteara.
- Creo que te está diciendo que te vayas –Le dijo Dulce.
- ¿Perdón?
- ¿Encima de imbécil eres sordo? –Anahí se sorprendió.
Tan incrédulo como Anahí- ¿Están las dos en sus días? –Preguntó el chico.
- Imbécil, sordo y, encima, cerdo… -Se rió irónicamente- ¿Algún secreto más Mario?
- ¿Pero a ti que coño te pasa?! –Se alteró él.
- imbécil, sordo, cerdo y descontrolado… Wow, sigue, sigue, que me sorprendes –Se reía la pelirroja, cruzándose de brazos, mirándola divertidamente.
Anahí, desde atrás de Mario, hacía muecas a Dulce, preguntándole que qué hacía, pero la peli-violeta no respondía nada.
- ¿¡Por qué no te largas!? ¡Nadie te llamó para que vinieras! –Le decía Mario.
- Aquí el único que se tiene que ir eres tú –Respondía relajadamente.
- ¿¡Sí!? ¿¡Y por qué!? –Preguntaba, exaltado.
Señaló a la castaña- Porque ella te lo está diciendo, ¿ya se te olvidó? –Se rió- ¿Además de todo eso también…
Sin dejarla acabar- ¡Cállate ya! –Exigió, volteándose para mirar a Anahí- ¿Qué hace ésta aquí? –Anahí simplemente subió los hombros y negó con la cabeza, en señal de desconocimiento.
- Annie no sabe nada, pero, si quieres saber qué hago aquí, podrías preguntarme a mí, ¿no crees?
Se volvió a voltear- ¡¿Qué haces aquí!? –Le preguntó a Dulce por fin.
Se rió un momento y, después, se puso algo más seria- La estoy salvando de un imbécil –Mario alzó una ceja, sin saber de qué imbécil estaba hablando Dulce- de ti, ¡anormal! –Le grito levemente.
- ¡Anormal tu abuela! ¡Lárgate ya Dulce, me hartaste! –Le gritaba el chico, moviendo agitadamente sus brazos.
- ¿Estás bailando o qué? –Se reía, refiriéndose al movimiento de los brazos de Mario. Él fue a decir algo, pero Dulce continuó hablando- Mira, te lo voy a explicar muy despacio a ver si así lo entiendes… A Anahí no se le había pasado ni por la cabeza acostarse contigo, así que no te hagas ilusiones, cerdo asqueroso –Insultó con rabia- Y, si te queda algo de orgullo, coge ese ascensor y no vuelvas a parecer más por aquí
- ¡Ya me hartaste! –La cogió de ambos brazos, zarandeándola.
-¡Mario, suéltala! –Le gritó Anahí, poniéndose en medio de ambos, consiguiendo que Mario soltara a Dulce.
-Anahí, ¿qué haces? ¡Esa tipa me está insultando! –Le decía Mario.
- Todo lo que dijo es cierto, así que vete, por favor –Pidió la rubia, mirándolo, con Dulce desde atrás.
Cuando Anahí pronunció esas palabras, Mario miró a Dulce y, ésta, le picó un ojo, sonriendo victoriosamente; esto sólo consiguió que Mario se enfadara más.
- ¡Te mato, te juro que te mato! –Intentando agarrar a Dulce.
Anahí lo empujó, consiguiendo que parara- ¡Que te largues ya! ¡No quiero volver a verte!
Mario golpeo la puerta fuertemente con la mano, miró a Dulce y le dijo:
- Te juro que esto no se va a quedar así
Y, por fin, Mario se fue. Cuando las puertas del ascensor se cerraron, Anahí se volteó, mirando a Dulce. La castaña fue a hablar, pero Dulce la interrumpió, diciendo:
- No, mejor no me digas nada… Mañana nos vemos, ¿vale? –Se volteó, comenzando a caminar hasta su cuarto
- No, Dul, espérate –Pedía, pero la peli-violeta no respondió y se metió en su cuarto
Anahí volvió a meterse en su cuarto, sin entender nada.
Al día siguiente tenían otro concierto, se encontraban los 6, acompañados de Pedro, en el camerino, haciendo algunos ejercicios vocales, vistiéndose, maquillándose y preparando los últimos detalles. Dulce compartía algunas sonrisas y cortas miradas con Anahí, cosa que tenía a la castaña muy nerviosa. Cuando sus nervios no aguantaron más, agarró suavemente el brazo de Dulce y jaló de ella hasta un rincón para poder hablar.
- ¿Qué pasa? –Preguntó Dulce.
- Eso digo yo… ¿qué pasa? –Dulce alzó una ceja- ¿Qué va a pasar ahora?
- Tiempo al tiempo Annie
- ¿Qué?
- Tú simplemente espera, ¿vale?
- No te entiendo Dulce, ¿a qué tengo que esperar? ¿Para qué? –Dulce simplemente la miró- Me tienes de los nervios, que lo sepas –Confesó, soltando una pequeña risa.
Agarró la cara de la castaña- ¿Me quieres? –Preguntó, mirándola muy de cerca.
- Sí, claro que te quiero, te amo
- Pues entonces no tienes nada que temer
- Pero…
-Sin ni si quiera dejarla empezar- Cariño, te amo, ¿vale? Te prometo y juro que esto de la cobardía se acabó, voy a hacer lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo… Simplemente ten paciencia.
Sin dejar que Anahí respondiera le dio un corto beso en los labios y, en menos de dos segundos, se separó, sin darle tiempo a la castaña de poder profundizarlo.
- ¡Chicos al escenario! –Avisó Pedro.
En cuanto oyó eso, Dulce se volteó y se fue, dejando a Anahí cada vez más desconcertada.
El concierto iba de maravilla, todo salía según lo planeado. Llegó el momento de que Anahí cantara Algún Día, salió al escenario y, como siempre comenzó a hablar. Cuando apenas llevaba un minuto fue interrumpida por los gritos de la gente, miró a una de las pantallas y, no sabía cómo, para qué ni por qué, pero se dio cuenta que Dulce estaba entrando en el escenario, caminando hasta ella. Cuando la peli-violeta estaba en frente suya, Anahí apartó el micrófono para que no se le oyera y preguntó:
- ¿Qué haces? –Sorprendida.
Dulce simplemente le picó el ojo, sonrió ampliamente y se llevó el micrófono a la boca, dispuesta a hablar.
- ¡Chicos, me gustaría pedirles un minutito de silencio! Quiero decirles algo importante –Como si de una orden se tratara, la gente dejó de gritar y se mantuvieron, la mayoría, en silencio- Se supone que Annie debería de estar ya cantando y, probablemente cuando acabe de decir esto me van a regañar, pero necesitaba hacerlo… -Se volteó, miró a Anahí, la agarró de la mano y volvió a mirar al público- Cómo todos saben, hace más de tres años toda esta magia acabó…, pero no acabó sólo rbd, sino que también acabó lo más importante de mi vida: mi relación con Anahí. –Miró a Anahí, dándole suaves caricias en las manos- No va a ver ni un solo día en el que no me arrepienta de haberme marchado, he pasado los peores tres años de toda mi vida… -Anahí la miraba, bastante emocionada, con lágrimas en los ojos- Y, mientras esté a tu lado, todo va a estar bien, da igual la distancia, da igual la gente, la prensa, nada importa… –Anahí sonreía, ya con lágrimas saliendo de sus ojos- Me ha costado tres años entenderlo, pero ahora sé que no puedes decidir de quien te enamoras y, por mucho que lo intentes, tampoco puedes decidir de quién te olvidas. –Llevó la mano libre, pues la otra la tenía sosteniendo el micrófono, hasta la cara de Anahí, secándole las lágrimas
Dulce continuó hablando- Sé que he sido una cobarde todo este tiempo, pero por ahí dicen que, si hay amor, nunca es tarde. Por eso, aquí, delante de más de 10.000 personas, quiero decirte que te amo –La gente ya no aguantaba más en silencio y comenzaba a gritar-, te prometo que todo va a cambiar, mis ******* no se van a repetir y jamás voy a volver a dejarte sola… Así que, antes de pedirte nada, te pregunto: ¿Llego a tiempo para hacerte feliz? –Sonriendo. Anahí se rió y asintió con la cabeza, secándose las lágrimas- Entonces no alargo esto más… ¿Quieres volver a ser feliz conmigo?
Anahí, llorando y sonriendo a la vez, simplemente asintió con la cabeza, pues sabía que, en esos momentos, no le saldría ninguna palabra y, sin más abrazó a Dulce; la peli-violeta respondió al abrazo sin problemas. La gente aplaudía y gritaba sus nombres.
- Te amo, te amo, te amo… -Repetía una y otra vez Anahí, abrazando a Dulce, llorando.
Parecía que ninguna de las se quería separar y, Christian, salió, diciendo.
- ¡Bueno, vamos a dejar que las tortolitas continúen su reconciliación en los camerinos y nosotros seguimos con más música!
Anahí y Dulce se metieron en los camerinos, donde no había nadie, pues todos estaban en el escenario.

- Deja de llorar ya –Se reía Dulce, secándole las lágrimas.
- ¡No puedo! –Se quejó ella, riéndose, secándose las lágrimas- Gracias por lo que hiciste, en serio… -Pasando sus manos alrededor del cuello de Dulce- Te amo
Sonrió- Yo también
Sin más Anahí besó a Dulce, despacio al principio, pero, poco a poco, todo fue subiendo de intensidad. El beso era tan apasionado que se asfixiaron muy rápido y se separaron.
- ¿No me vas a volver a dejar, ¿no? –Preguntó Anahí, algo asustada por eso.
Negó con la cabeza- Annie, fue difícil, pero, por fin me di cuenta de las cosas y, jamás, te voy a volver a dejar… -Le agarró ambas manos, sonriendo- Te lo prometo
La abrazó- Te amo
- Yo también cariño…

FIN

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Difícil

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.