Conociendo el amor

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Capìtulo 50

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:48 pm

Anahi;
Quería poder sacarme este dolor de adentro del pecho, deseaba no haberme enamorado de Dulce. No veía la hora de que todo esto terminara, esta maldita pesadilla que nunca imaginé que podía llegar a pasar. Más que nada necesitaba saber que mi familia iba a estar a salvo y que Dulce iba a estar lejos, donde yo no tuviera que volver a verla. Porque estar cerca de ella me lastimaba, me hacía anhelar una persona que en realidad no era y que nunca iba a poder ser. La Dulce que yo conocí era una mentira y la verdadera era algo que no podía amar. Metí la mano en el bolsillo de mi pantalón y saqué una foto de mi billetera. Una foto de ambas, tomada el día del partido. Mientras la miraba no pude evitar llorar aun más.
"¿Por qué tuviste que llevar una vida así?" Dije mirando su rostro en la foto y pasando mis dedos por el. "Yo sé que no lo querías pero, ¿por qué dejaste que te convirtieran en esto?... ¿Por qué Dulce?"
Lo cierto es que ya no importaba el por qué, era muy tarde para volver atrás. Todas las muertes, todo lo que había hecho....eso es imposible de borrar, imposible de perdonar. Todos tomamos un camino y algunos no tienen vuelta atrás, hace mucho que ella había tomado el equivocado.
Miré la foto una vez más y luego la rompí en pedazos y la tiré. Yo estaba tomando mi camino y eso significaba alejarme de ella. Sequé mis lágrimas y me levanté. Quería bañarme y sacarme toda la tierra, quería borrar las marcas de sus manos y su sangre en mi piel. Fue un alivio meterme en la bañera con agua tibia, sentir como el jabón y el agua limpiaban mi cuerpo. Todavía podía sentir sus caricias, todavía sabía que sus manos podían hacerme sentir escalofríos y placer, todavía estaba manchada por lo que podía producirme. Cerré los ojos, tratando de olvidar, borrarla de mí definitivamente.
........................
Al otro día nos subimos a mi auto, pasamos por casa para que pudiera cambiarme y fuimos al motel que nos había dicho Dulce. "No hagas nada estúpido cuando veas a Dulce"
"¿Estúpido cómo qué?"
"Como pegarle o recriminarle que me haya mentido o lo que hace. Eso es entre ella y yo"
"Que te haya mentido puede ser entre ella y tu. Lo que hace es entre ella y toda la sociedad porque si se dedica a matar......"
"De todos modos deja eso afuera" Lo interrumpí "Venimos a solucionar nuestro problema, el problema que tu creaste. Lo demás es otra historia"
"Como quieras Any" Dijo de mala gana pero sabiendo que no le convenía discutirme.
Finalmente llegamos al motel, perdido a un costado del camino y de aspecto deplorable. El lugar que uno imaginaría que sirve para transacciones ilegales y bajo las condiciones no me sorprendía la elección de Dulce. Christopher estacionó y tocamos la puerta de la habitación 15. Pasaron unos segundos y la puerta se abrió solo lo suficiente como para que pasáramos. Y ahí estaba, a pesar de las circunstancias hacía que cambiara mi respiración cuando la veía, con sus jeans gastados y ajustados, una cadena colgando de ellos y un cinturón de hombre. Una musculosa blanca pegada al cuerpo que hacía lucir sus brazos musculosos y cuando nos dio la espalda para cerrar la puerta puede ver el arma que claramente estaba debajo de la remera metida en el pantalón. Ya no se molestaba en ocultarla. Me pregunté como no me había dado cuenta antes, me pregunté si en realidad alguna vez la tuvo estando conmigo. Me miró nerviosa y algo tensa pero luego miró a mi hermano con disgusto.
"Eres un completo imbécil" Le dijo a Chris acercándose intimidatoriamente "Pusiste a tu hermana en peligro"
"Ya lo sé" Dijo Chris sin asustarse por el hecho de que estuviera armada. "Pero al parecer estaba en peligro de mucho antes, desde que te conoció a ti"
"No vinimos para que se pelearan" Interponiéndome entre ambos "Y en todo caso tu eres un imbécil" Mirando a Chris irritada "Y tu…ni siquiera tengo palabras para describir la clase de persona que eres" Mirándola con decepción pero más que nada dolor.
"Perdón Anahi " Me dijo dando unos pasos para atrás, mostrando que no le iba a hacer nada a Chris.
"No vamos a pelearnos pero dile a tu sicaria amaestrada que se comporte" Dijo con sarcasmo
"Christopher ya basta"
"Podemos pelearnos todo el día o podemos hablar sobre lo que vamos a hacer para que no les pase nada.
Mañana salgo para Chicago a buscar la plata. Si no hay complicaciones en 2 días estoy volviendo y cuanto antes le pagas al Mariscal" "Hay complicaciones" Dije seria
………………
Dul - ¿Qué?
An - Le duplicaron la deuda, ahora hay que pagar 300 mil.
Dul - ¿Te duplicaron la deuda? -le preguntó molesta al chico
Chris - Si…cuando hablé con el Mariscal me dijo que por los intereses y las molestias había subido
Dul - ¿Y lo aceptaste así cómo así?
Chris - ¿Que querías que dijera?
Dul - ¡Que no la aumentara! -dijo como si fuera obvio- Que podías pagarle los 150 pero que no la aumentara... Tenías que convencerlo de que en serio podías pagar los 150…¿Sabes por que la aumentó?... Porque está jugando con tu desesperación, piensa que estás arrastrándote buscando formas de juntar 150 mil y se divierte aumentándola. Tendrías que haber negociado algo, aunque sea que la aumentara a 160 pero no más. ¿Tan inútil eres? -dijo enojada
An - Cálmate Dulce -dijo como advertencia- ¿Tienes esa cantidad?
Dul - ¡No! Llegaba a los 150 mil vendiendo mi auto más mis ahorros, pero aun juntando hasta el último centavo no me acerco a los 300 mil -dijo frustrada
An - Tal vez sumando algo de plata nosotros....
Dul - ¿Cuánto pueden sumar? -preguntó escéptica
An - Yo puedo poner unos 10 mil.
Dul - Ni siquiera nos acercamos Anahi… ¿Cómo dejaste que te subiera al doble? -le preguntó enojada empujando a Chris
Chris – Tranquila… ¿No eres una asesina experta? ¿Por qué vamos a pagarle?....simplemente, puedes ir y matarlo.
Dul - ¿Me estás jodiendo? ¿Tu pretendes que mate al jefe mafioso de Los Ángeles?…Tiene un ejército de hombres y yo soy una sola, estaría muerta antes de poder apuntarle.
Chris - Parece que eres mediocre en tu pequeña ocupación ilegal -dijo irónico
Dul - Deberían querer tu cabeza en vez de ir por tu hermana... ¿Sabes lo que les hacen a los idiotas como tú? -dijo acercándose más y agarrándolo del cuello de su camisa
Chris - No sé, pero estoy seguro de que tu lo sabes con lujo de detalles. Te mandan a ti a realizar esas cosas ¿no?... ¿Por qué no le cuentas a mi hermanita lo que les haces a los idiotas como yo? Estoy seguro de que quiere escuchar tus hermosas historias -dijo sarcástico- Le va a encantar que le cuentes detalles de tu trabajo.
Dulce lo fulminó con la mirada pero soltó el cuello de su camisa.
An- ¡Basta! -Dijo separando a ambos- Y, no le vuelvas a poner una mano encima a mi hermano.
Dulce – Claro, pero dile a tu hermano que aprenda a cerrar la boca.
Chris - ¿O si no qué? ¿Me la vas a cerrar tú con el arma que tienes? -dijo sin estar intimidado-...¿Te crees muy poderosa por tener una pistola?
Dul - No necesito un arma para callarte.
An - ¿Saben qué?... ¡Se pueden ir los dos bien al carajo! ¡Los dos son unos mentirosos! -dijo yendo para la puerta- Hagan lo que quieran, mátense los dos si quieren, yo me voy -frustrada y sin la entereza emocional para intervenir en una pelea entre ambos
Dul - No te vayas. –interponiéndose
Chris - ¿Me vas a comparar con ella? Sé que estuve mal en mentirte Any, en pedirte plata para seguir jugando y mentirte así, pero yo no soy como ella -dijo mirando a la morena con repulsión-.....Ella es una asesina y una psicópata.
Dulce bajó la mirada sin saber que decir.
An - No dije que fueras como ella…Pero los dos me mintieron.
Chris - Perdóname Anahi -dijo sincero
Dul - Yo te mentí porque sabía que no podía...
An - Ahórrate las explicaciones, no me interesa. Además ya sé porque me mentiste -dijo cortándola
La morena asintió y se sentó en el borde de la cama.
An - ¿Qué vamos a hacer? -mirando a Dulce- No llegamos con la plata
Dul - No llegamos.
An - ¿Entonces?
Dulce no contestó y se quedó pensando en alguna solución.
Dul - Entonces…Ustedes no se preocupen, yo voy a volver con la cantidad de plata que pidió el Mariscal.
An - ¿De dónde la vas a sacar si dijiste que no llegabas?
Dul - No importa de donde, yo la voy a conseguir.
An - Quiero saber de donde la vas a sacar -dijo seria
Dul - ¿Importa? Lo importante es pagar la deuda y que estén a salvo.
An - A mi me importa, necesito saber.
Dul - La voy a pedir prestada.
An - ¿A quién?
Dul - Al jefe de Chicago.
Chris - Muy inteligente lo tuyo… Vas a pedirle plata a la mafia para pagarle a otra mafia.-dijo irónico
Dul - El tema es saldar tu deuda. La plata que yo pida prestada es problema mío, yo después resolveré eso pero ustedes no tienen nada que ver.
Chris - Por mí está bien, haz lo que quieras.
An - ¿Vas a pedirle plata a la mafia de Chicago? ¿Y cómo les vas a pagar?
Dulce dejó de mirarla y no le contestó.
Chris - ¿Cómo se te ocurre que le pude pagar alguien como ella? -mirando con desprecio a la morena- No pienses que porque nos está ayudando va a cambiar, es una asesina y será una asesina -le dijo a su hermana
An - ¿Cómo les vas a pagar? -olvidándose de las palabras de su hermano y mirándola fijo
Dul - Les voy a pagar.....con trabajos.
An - No queremos esa plata -dijo seria y Chris la miró como si se hubiera vuelto loca- No la pidas prestada, tal vez con lo que tienes sirva y de última Chris, puede convencerlos de que la otra mitad la paguemos de a poco.
Dul - No va a poder convencerlos, este es su último plazo… No me importa si la quieres o no, yo les voy a dar los 300 mil y aunque protestes tu hermano los va a llevar y va a pagar su deuda.
Chris - Mira Any, a mí tampoco me gusta esto pero es la salida que tenemos. Además por más que Dulce no tenga que endeudarse, ambos sabemos que no va a cambiar. Tú misma lo dijiste, está condenada. - La tristeza invadió los ojos de la morena al escuchar esas palabras.
An- Déjanos solas Christopher.

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Capitulo 51

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:49 pm

Chris - ¿Estás loca? Yo no te voy a dejar sola con ella.
Dul - No le voy a hacer nada.
An - Déjanos solas.
Chris - Dame tu arma y las dejo solas.
Dul - No voy a darte mi arma…- se llevó una mano atrás y tomó su pistola, le sacó el cargador y volvió a guardarla- Toma esto.
Chris – De acuerdo -agarró el cargador- Espero afuera. Si oigo ruidos raros tiro esta puerta abajo -advirtió antes de salir
Apenas se fue, Dulce cerró nuevamente la puerta con llave.
Dulce - ¿Estoy condenada? -dijo apoyándose contra la puerta-....Ya lo sabía pero es duro saber que esas palabras salieron de tu boca -dijo tristemente- Sobre todo cuando pensaba que tú podías salvarme.
An – Eres tú, la que tiene que cambiar…y aun así eso no borraría las cosas terribles que hiciste.
Dul - ¿Entonces para ti no hay redención?
An - Hay redención pero tienes que esforzarte por ella, tienes que luchar para alcanzarla. No quiero que pidas esa plata, no quiero que mates gente para pagar lo que te prestan. Sentiría que por ayudarnos a nosotros estás condenando a otros, me sentiría sucia y culpable.
Dul - Tú no tienes nada que ver.
An - Yo tengo todo que ver -dijo exasperada- Vas a pedir la plata para pagar lo que debe mi hermano.
Dul - No importa lo que quieras…Para que sigan vivos hay que pagar esa deuda y yo voy a volver de Chicago con toda la plata, aun si tenga que vender la poca alma que me queda -dijo con determinación
An - No mates a más personas Dulce -casi suplicando- Demuéstrame que lo que me dijiste sobre querer cambiar era verdad.
Dul - Es verdad. Pero voy a hacer lo que tenga que hacer...Cuando todo esto termine se acabó ese estilo de vida para mí. Voy a cambiar -se acercó a la rubia lentamente-.... ¿Hay algún chance de que podamos seguir juntas? -preguntó temiendo la respuesta
An - Las chances son casi nulas.
Dul, ante la respuesta el rostro de la morena entristeció más-... Casi -dijo pensativa-...Eso significa que por más minúscula e improbable que sea hay una posibilidad.
An - Tal vez –suspiró-...Pero sé que no puedo....no puedo estar con alguien como tú.
Dul - No poder no es lo mismo que no querer -traspasándola con la mirada y acercándose más
Cuando estaba por tomarla de la cintura la rubia se alejó y fue abrir la puerta. Del otro lado estaba Chris quien no se había movido. El rubio entró de nuevo y volvió a cerrar.
Chris - ¿Todo bien? -mirando a Dulce con desconfianza y entregándole el cargador
An - Todo bien
Chris - ¿Ya nos pusimos de acuerdo? Quedamos en que traes la plata y me la das.
La morena asintió.
Chris - Bueno esta bien, no hay nada más que hablar.
Dul - Hay que hablar de como quiero que se cuiden mientras estoy en Chicago. No quiero que se queden en sus casas, vayan por unos días a la casa de alguien que no sea fácilmente relacionable con ustedes, que no sean sus padres o familia.
Chris - ¿Eso para qué? Si supuestamente tenemos dos semanas, no nos van a hacer nada.
Dul - Por mayor seguridad, quiero estar tranquila de que no les pase nada... Solo hagan lo que les digo.
An - Si, vamos a hacerlo.
Dul - Y no sigan su rutina habitual.... Anahi, falta por unos días a la facultad y al diario y tú -mirando a Chris- no vayas a donde sea que vas todos los días.
An - Está bien.
Chris - Yo necesito ir al trabajo, no puedo faltar.
Dul - Si lo necesitas anda -dijo sin ganas de discutir- Pero tu Anahi, hazme caso.
An - Ya dije que si.
Chris - ¿Algo más?
Dul - No nada más, cuando vuelva de Chicago los llamó para encontrarnos y darte la plata… Anahi, te voy a llamar antes a ti para ver como estás -agarrando su mochila- La habitación está pagada, esperen unos diez minutos como mínimos para irse -yendo a la puerta-....Nos vemos -mirando a la rubia y luego saliendo
Chris - Bueno podría haber sido peor -suspirando
Anahi se había sentado en la cama y no le prestó atención a sus palabras.
Chris - Ya vengo -dijo yendo a la puerta
An - ¿Qué haces? –mirándolo
Chris - Voy a decirle algo a Dulce...Tranquila no voy a pelear con ella -salió y cerró la puerta
Dulce estaba a punto de arrancar su auto cuando Chris le golpeó el vidrio.
Dul - ¿Qué pasa? -bajando la ventanilla
Chris - ¿Puedo subir un segundo a decirte algo?
La morena no le contestó pero le abrió la puerta del acompañante.
Chris subió- Sé que me fui de boca allá adentro y no lo demostré pero....gracias. Gracias por lo que estás haciendo - dijo seriamente
Dul - Lo hago por Anahi, lo hago porque la amo.
Chris - Si la amas tanto como dices aléjate de ella. Cuando todo esto termine aléjate de su vida... No le hagas más daño del que ya le hiciste. Ambos sabemos que no la mereces, que no eres buena para alguien como ella. De hecho no creo que seas buena para nadie que no sea un delincuente. Nos vemos -abrió la puerta y se bajó
Dulce arrancó fingiendo que sus palabras no la afectaron cuando en realidad cavaron un hoyo en su pecho. La morena sabía que Chris tenía razón. El chico volvió a entrar y encontró a Anahi sentada en el mismo lugar de la cama con la mirada perdida. Al escucharlo levantó la mirada, lo observó pero no dijo nada y finalmente volvió a perder la mirada. Chris, sabía que era mejor darle su espacio así que se sentó en silencio en una silla a esperar que pasaran al menos diez minutos como había pedido Dulce. Luego podrían salir de allí y tal vez con suerte Anahi saldría de esa especie de estado catatónico en el que parecía haber entrado. Le lastimaba ver a su hermana tan perdida, con la apariencia de tanto sufrimiento interno y se golpeaba mentalmente por haber causado toda esta situación y ponerla en peligro. Pero sabía que la mayor parte de su sufrimiento venía de saber la verdad sobre Dulce.
Chris - ¿Dónde te vas a quedar estos días? -le preguntó cuando Anahi estacionó en la puerta de su edificio para dejarlo
An - Voy a llamar a Sara y pedirle para quedarme en su casa… ¿Tú?
Chris - También voy pedirle a algún amigo para quedarme en su casa... Igual me sigue pareciendo al pedo que hagamos eso.
An - Me estás cansando sabías –resopló- No es un juego o una maldita película, acá nuestra vida está en peligro y esa gente es capaz de cualquier cosa. Lo mejor es hacer lo que diga Dulce.
Chris – Dulce, es esa gente. Any, sé que es difícil para ti...
An - No -cortándolo-No sigas. No hace falta que me recuerdes lo que es Dulce, lo sé muy bien -dijo como si cada palabra fuera una estaca que se clavaba en su pecho-...Y no tienes idea de lo que siento. Piensa en el dolor que sentiste por la ruptura con Alexandra, multiplícalo por 100 y aun así estarías lejos, es otra clase de dolor...-suspiró y dejó de hablar, desviando la mirada. De repente quiso estar completamente sola, lejos de todo
Chris - Lo siento, Any –apenado-..... Cuídate mucho ¿si? Y, llámame para avisarme una vez que estés en lo de Sara -le dio un breve abrazo
An - Tú también cuídate y avísame donde vas a estar.
Una vez que su hermano bajó se dirigió para su casa. Anahi entró y agradeció que todavía faltaba mucho para que llegara Mayte. Necesitaba estar sola mientras el dolor en su pecho se adueñaba de ella. Agradeció también que la casa guardara pocos recuerdos de ella con Dulce. La mayoría - su primera cena, su primera vez y todas las demás- estaban guardados en la casa de la morena, relativamente lejos y a donde no pensaba volver jamás. Eso la ayudaría un poco a olvidar, al menos podía mirar los rincones de su casa sin pensar automáticamente en Dulce, al menos.
Después del largo silencio en su soledad donde las lágrimas no alteraban esa quietud y su inmovilidad, se recompuso para poder hablar con Sara.
Sa - ¡Hola rubia!
An – Hola…
Sa - ¿Tan desesperada por hablarme que no podías esperar a verme en clase?
An - Sigue soñando -dijo intentando seguir el tono alegre de su ex pero fallando terriblemente-...Hoy no voy a ir a clases ni tampoco por un par de días así que mejor que tomes apuntes prolijos.
Sa - Seguro…¿Pero, por qué no vas a venir?
An – Uh. Problemas familiares, hay algunas cosas que me tienen con la cabeza en otro lado. Necesito unos días sin clases.
Sa - ¿Qué pasa? ¿Te puedo ayudar en algo?
An - En realidad si puedes ayudarme. Necesito quedarme en tu casa por uno días.
Sa - ¿Te peleaste con Mayte?
An - No… No es eso, ahora no puedo explicarte. Solo déjame quedarme, sin preguntas Sara, por favor.
Sa - No tengo problema en que vengas a casa unos días, es más me encantaría pero... Mi hermano y su novia vinieron desde Boston a visitarnos y se están quedando en casa y...
An - Esta bien no te preocupes, voy a buscar otro lugar.
Sa - ¿Por qué es tan necesario que te vayas de casa? ¿En serio están bien las cosas con Mayte?
An - En serio están bien… solo necesito irme unos días.
Sa - Bueno si lo necesitas… Jenny también vive sola, es chico el lugar pero no le va a molestar que te quedes con ella cuanto tu quieras.
An - ¿Te parece que no le va a molestar?
Sa - Para nada… ¿Tienes su número?
An – Si. Lo tengo por acá en la agenda del móvil.
Sa - Vale, llámala, no va a tener problema.
An - Gracias. Nos vemos.
Sa - ¿Mayte sabe de esto?
An – No, tengo que decirle y espero que no se lo tome mal. No es por ella que me quiero ir unos días -algo más preocupada aun si es que era posible
Sa - ¿Nos vas a decir que está pasando? Todo esto es muy raro…Sabes, que Mayte y yo te ayudaríamos ciegamente pero no nos gusta verte mal y no saber que te pasa. Cualquier cosa que pase con tu familia vamos a estar ahí para ayudarte.
An - Ya lo sé y gracias. En algún momento les voy a explicar pero ahora no puedo…Perdón –apenada
Sa - No te preocupes. Cuídate Any y cuando estés en lo de Jenny me dices, así me doy una vuelta y las veo a ambas.
An - Claro. Nos vemos -cortó-
Buscó el número de la chica en su agenda y llamó.
J – Heyy, Anahi. –sorprendida
An - Hola Jen... Ya sé que nunca te llamo y perdón por hacerlo ahora para pedirte un favor…
J - Está bien… Cualquiera sea el motivo por el que me llamas es bienvenido -con la voz más segura
An - Sé que es mucho pedir y en realidad no nos conocemos tanto pero… ¿Quería saber si puedo quedarme unos días en tu casa?
Hubo un breve silencio mientras que Jenny asimilaba las palabras de la rubia.
J - Seguro. Mi departamento es chico pero si no te molesta…
An - No me molesta.
J - Puedes quedarte todo el tiempo que quieras, me viene bien la compañía -dijo alegre
An - Muchas gracias.
J - ¿Cuándo vienes?
An - ¿Puedo ir hoy a la tarde casi noche?
J - Si… Perfecto me da tiempo a ordenar un poco el desastre que tengo…-¿Puedes venir antes de las 7?... Porque a esa hora me voy a trabajar a Lego.
An – Si, claro.
J - Listo. Nos vemos Any.
An - En serio, gracias. Te prometo que son solo unos días.
J - No hay problema puedes quedarte lo que quieras.
An - Nos vemos.
La rubia agradeció que la chica no hiciera preguntas de ningún tipo, que no indagara por que se quería ir del departamento que compartía con Mayte. En vez de llenarla de preguntas solo mostró su amabilidad. Si se iba a comportar así todo el tiempo, pasar unos días con ella iba a ser mucho más fácil de lo que pensaba. Por alguna razón dentro de todo este desastre la confortó la actitud de Jen. Luego se dedicó a llamar a Los Ángeles Times para hablar con su jefe, disculparse por no haber ido hoy y avisarle que le había pasado sus notas por mail. También le pidió unos días porque estaba pasado por un mal momento familiar y afortunadamente no tuvo objeciones. Era un tipo exigente en el trabajo pero comprensivo y además le ayudaba el hecho de que su trabajo había sido impecable hasta ahora. La única condición que puso es que hiciera trabajo desde su casa y se lo mandara, por supuesto la rubia no tuvo objeción.
Ahora sabía que venía la parte difícil -si es que así podía llamarse después de lo que había vivido las últimas horas- Cuando llegara Mayte tenía que avisarle que se iba por unos días y sabía que la chica no se lo iba a tomar muy bien. Le molestaba no contarle a Mayte lo que estaba pasando, era como una hermana para ella pero no se sentía físicamente capacitada para poner en palabras y explicar lo que estaba pasando.
Simplemente se derrumbaría si lo hacía. Y necesitaba estar en pie, por lo menos hasta que salieran de peligro, hasta que no tuviera que volver a ver a Dulce. Después... después habría tiempo para derrumbarse.


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Capitulo 52

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:49 pm

Anahi;
"Hola Any" Dijo viniendo a darme un beso al verme sentada en la sala. Creo que se dio cuenta de que algo me pasaba apenas me vio.
"May…" Intenté algo parecido a una sonrisa.
"¿La pasaste bien anoche? ¿Estuviste en lo de Dulce?" Si tan solo supiera.
"La pasé......bien" Casi atragantándome con esa palabra que era la última que elegiría para describir como la pasé. "Estuve en lo de Chris"
"Ah ¿Cómo anda?"
"Tratando de salir adelante" Tomé aire para decirle todo de una vez sin que pudiera interrumpirme.
"May, necesito hacer algo y no tiene nada que ver contigo, al contrario sabes que me encanta vivir acá… pero me tengo que ir por unos días, me voy a quedar en lo de Jen. Le pedí a Sara pero está su hermano con ella así que me voy para allá… No creo que sean más de tres días y después estoy de vuelta aquí"
"¿Necesitas irte por unos días?" Claramente sin entender que me pasaba. Yo solo asentí.
"¿Pero por qué?"
"Eh… ayer me peleé con Chris y no quiero verlo hasta que se calmen las cosas. Si estoy acá va a venir a molestar a cada rato"
"¿Tan feo se pelearon? Any, no seas tan dura, sabes que con lo de Alexandra está mal"
"Si tan feo y… no soy tan dura"
"Ok" Suspiró "Si te parece lo mejor irte por unos días anda… Te voy a extrañar" Me dijo tiernamente.
"Yo también May" Dije aliviada de que entendiera y reconfortada por su calidez. En serio si no fuera como una hermana estaría totalmente enamorada de esta chica.
"No creo que a Dulce, le caiga muy bien que te vayas a lo de Jen" Dijo sin mala intención.
"No importa como le caiga… Ya no estoy con Dulce"
"¿Qué? ¿En serio?" Bastante contenta por la noticia aunque intentaba disimularlo.
"En serio"
"Por eso tienes esa cara" Abrazándome "¿Qué pasó?"
"Nada… creo que me di cuenta que tenías razón después de todo, no es buena para mí" Mayte se dio cuenta que había mucho más detrás de esa respuesta pero no presionó, sabía que no era un buen momento para hacerlo cuando todo estaba tan delicado en mi.
"Deberías escucharme más seguido, generalmente no me equivoco en esas apreciaciones sobre las personas" Y tenía razón, ella siempre era más exacta... Yo tendía a ver solo el lado bueno de las personas incluso cuando ese lado era solo mínimo. Era como si cualquier característica buena que encontrara remediara todas las demás. Y así me iba. Las dos personas de las que me enamoré resultaron ser mentirosas, una infiel y la otra.......una asesina ¿Qué decía eso de mi?... Lo de Alex pude superarlo porque me di cuenta que toda nuestra relación fue falsa, de que valían sus "te amo" cuando se acostaba con otra pero lo de Dulce era distinto. Sabía que me amaba en serio pero era tan difícil solo ver su lado bueno cuando el malo era tan terrible y atroz.
"Vas a estar bien. Esto es bueno aunque no lo parezca, no necesitas a una mujer como Dulce" Dijo sonriendo levemente
"Si tienes razón" Dije con la voz apagada como si solo viniera de una parte de mí.
"¿Pero… en serio Any, te hizo algo para que te dieras cuenta de esto?" La sonrisa reemplazada por una expresión de preocupación.
"No… No me hizo nada.......Solo pude ver las cosas con más claridad"
"Aleluya" Volviendo a sonreír "No quería llegar un día y verte con moretones porque Dulce se había salido de control y créeme que tarde o temprano eso iba a pasar si seguían"
"Eso no iba a pasar" Dije seria y soltándome de Mayte. Y aunque en el momento lo creí con todo mi ser después de pronunciar las palabras una voz en mi cabeza me dijo que era muy probable. Solo quise callar esa voz y largarme a llorar.
"Lo que sea" Suspiró "De todos modos es mejor así... ¿Segura que vas a estar bien yéndote a lo de Jen?"
"Si" Era igual donde estuviera, lo que sentía no iba a cambiar. Además de alguna forma prefería estar con Jen.
Ella no me conocía tan bien como Mayte e iba a tener más libertad para sufrir en silencio. Y sabía que por más que lo intentara esconder Mayte estaba muy feliz por la noticia, así que realmente no entendería por que dolía tanto olvidarme de Dulce.
"¿Estás tratando de evitar a Chris o a Dulce?"
"En realidad… a ambos. Por estos días los dos son la causa de mis problemas"
"¿Entonces no te va a dejar ir tan fácil?"
"No lo sé... Espero que me deje ir, va a ser mucho más difícil si no lo hace" Me quedé en silencio sin mirarla. Hasta que me compuse para volver a hablar. "Voy a preparar un bolso para llevarme"
"Yo te ayudo" Dijo tomando mi mano y llevándome a mi habitación. Si no fuera porque me sostenía tal vez me hubiera caído de camino al cuarto.
Dulce;
Las palabras de Chris hicieron eco en mi cabeza todo el viaje de vuelta al departamento. "No le hagas más daño del que ya le hiciste" ¿Cuánto daño le había hecho? ¿Cuánto daño podría hacerle si intentaba quedarme a su lado? Sabía que me amaba y que le dolía amarme ahora que sabía la verdad sobre mí. Quizás estaba intentando dejar de amarme y cada vez que yo me acercaba se lo hacía más difícil… Pero no quería perderla. Era egoísta porque sabía que no la merecía pero no quería perderla. Iba a ser todo lo posible por demostrarle cuanto la amaba y lo dispuesta que estaba a cambiar mi vida, abandonar el camino incorrecto por el que venía. Pero no iba a presionarla aunque también me doliera, era su decisión y yo iba a aceptarla. Cuando todo terminara ella tenía que decidir y si me decía que no me quería lo iba a entender, después de todo tenerme lejos era lo mejor para ella. Si yo volvía a la oscuridad absoluta, si dejaba de sentirme viva como este último tiempo no importaba sabiendo que ella iba a ser feliz y estaba a salvo. Lo más importante era ella, era su felicidad.
Llegué a casa y dejé mis armas guardadas. No podía pasar el control del aeropuerto con ellas y en mi casa de Chicago tenía más, aunque sabía que no las necesitaría por ahora. Agarré un pequeño bolso con algo de ropa y cosas. Mi identificación y dinero. Salí y tomé un taxi hasta el aeropuerto. Había descartado ir en mi auto porque quería llegar lo más rápido posible. Compré el pasaje de avión para el vuelo más próximo a Chicago, solo tenía que esperar dos horas. Ya que había espera era mejor ir agilizando las cosas, así que fui al baño para hablar más tranquila y llamé al número que tenía del jefe de Chicago.
"Hola" Me dijo una voz vagamente familiar
"Hola habla Dulce Espinoza"
"Oh, hola Dulce, soy Tom" Si me era familiar porque era el guardaespaldas de Gino.
"Hola Tom... ¿Está Gino por ahí?"
"Está en una reunión"
"Necesitaba hablar con él.......Hoy llego a Chicago y quería verlo cuanto antes"
"¿Te llamó para algún trabajo? Pero, ¿no estabas trabajando en LA para el Mariscal?" Dijo su nombre con algo de asco. La mafia de LA y la de Chicago no se llevaban nada bien pero toleraban que yo trabajara para ambas. Aunque sabía que el sueño de Gino era que dejara de trabajar por encargo y me uniera a él.
"Estoy en LA y el trabajo con el Mariscal está casi concluido pero necesito discutir un tema importante con Gino"
"Bueno cuando termine su reunión le digo que llamaste. Nosotros te avisamos cuando puede verte"
"Si puede ser en estos días por favor"
"Quédate tranquila, va a ser lo más pronto posible.... Además sabes que Gino siempre se alegra de verte"
"Si lo sé......Y yo siempre prefiero trabajar para él"
"Si te escucha Gino empieza a festejar. Nos vemos Dulce" Me cortó alegremente. Y preocupada comprendí que mi última declaración le dio a entender que quería aceptar la permanente propuesta de Gino. Ojala no abriera la boca porque si Gino Marzoni esperaba que yo fuera a unirme a él y se encontraba con un pedido de préstamo en vez de eso, su buen humor iba a desaparecer tan rápido como se apaga un fosforo. Y si Gino y por extensión sus hombres perdían su buen humor eran tan terribles como el Mariscal sino más. Salir de una habitación llena de gente de la mafia de Chicago después de haberlos hecho perder su humor no era una tarea que alguien hubiera llevado a cabo con éxito. Esperaba no verme en la necesidad de tener que ser la primera en salir airosa si es que eso era posible.
Dejé que los posibles escenarios se sucedieran y atormentaran mi cabeza hasta que fue la hora de abordar el avión. Una vez en vuelo hice lo contrario e intenté relajarme para estar en buenas condiciones cuando llegara a Chicago. Cerré los ojos y encendí mi mp3 dejando que la música me llevara lejos de todo. Las cartas ya habían sido dadas y ahora solo quedaba ver que juego se podía armar con ellas a medida que se fueran descubriendo las últimas, tal como en un juego de póker. Tal como lo que en un principio nos metió en todo esto.
Anahi;
Finalmente después de salir de casa me encontraba frente a la puerta del departamento de Jen. Golpeé la puerta y esperé.
"Hey te estaba esperando. Pasa"
"Gracias" Dije entrando y mirando mi reloj, temiendo haberla retrasado. "¿Se te hace tarde para ir al trabajo?"
"No, no te hagas drama. Llegaste bien, son las 5 y te dije que salía a las 7"
"Ah bueno" En otro momento habría recordado la hora que me dijo pero dadas las circunstancias me fue imposible.
"Bueno......esto es lo que hay" Dijo señalando el único ambiente del departamento. "Allá está la cocina, es chiquita. El baño detrás de esa puerta y acá es lo demás. Todo en uno living, comedor y cuarto" Señaló el ambiente separado en claras partes con distinta utilidad. Por una esquina una mesa con sillas que sería el comedor, por otro un par de sillones y una tv y en la esquina más alejada de la puerta una cama de dos plazas con dos mesas de luz. Era bastante grande para ser un mono ambiente aunque el estar desordenado lo hacían ver más chico.
"Tengo una sola cama así que vas a tener que dormir en el sillón si no te molesta… Estuve acomodando algo para que no te llevaras tan mala impresión pero no pude terminar con todo"
"Está bien, no te preocupes. Viví dieciocho años con Chris, estoy acostumbrada a ver desorden" Jen sonrió satisfecha con mi respuesta. "Y el sillón está bien, ya es demasiado con que invada tu casa"
"No es invasión, es compañía" Dijo contenta. "En un rato me iba a hacer algo de comer antes de ir a trabajar ¿Quieres algo? Eso si no esperes gran elaboración, siempre antes de ir a laborar es un sándwich o algo congelado. La cocina no es lo mío, solo sirvo para la barra. Y de todas formas es muy temprano para cenar"
"Si es cierto. Come tu, yo por ahora no tengo hambre" No había comido nada desde el desayuno en lo de Chris pero tenía el estómago cerrado.
"Claro, bueno siéntete libre de agarrar lo que encuentres en la heladera para prepararte la cena. Aunque no sé si hay mucho"
"No te preocupes, yo me las arreglo"
"Siento que tengas que cenar sola.......El trabajo de noche en un bar es así. Entró 7 y media y salgo a las 2 de la mañana de martes a jueves. Y viernes, sábados y domingos entró a las 10 y salgo a las 7 de la mañana"
"Tienes solo el lunes libre"
"Si y gran parte de ese día duermo. Espero no despertarte hoy a la madrugada cuando llegue"
"De todas formas creo que me va a costar dormir. Tal vez esté despierta todavía"
"No te lo aconsejo. Tu después te tienes que levantar temprano ¿no?"
"En los días normales si, pero por unos días no voy a ir a trabajar ni a la facultad. Así que es probable que esté despierta"
"Ahh...Bueno si estás despierta nos tomamos un café y hablamos un rato"
Otra vez fue un alivio que no preguntara por que no eran días normales ni nada por el estilo. A Jen parecían no importarle demasiado los motivos por los que estaba en su casa o quizás solo quería darme el espacio para que yo sola dijera que estaba pasando en mi vida. De cualquier forma me hacía las cosas mucho más fáciles y me sentía cómoda con ella.
"Si me gustaría eso"
"Voy a dejarte sábanas y almohada para el sillón" Fue hasta un mueble y sacó las cosas para que pudiera armar una cama temporaria en su sillón. "Te las dejo acá.......En el mueble del baño hay toallas si quieres bañarte y al costado de la bañera está el shampoo y crema enjuague... Hay un pequeño problemita, todavía no encontré la copia de las llaves así que solo está esté juego" Dijo balanceando su llavero "Así que mejor que a las 2 y pico cuando llegue estés acá y no hayas salido porque si no me vas a dejar afuera de mi propia casa… Y si estás dormida te tiro la puerta abajo hasta que abras"
"¿No era que esperabas no despertarme?"
"Eso era solo cortesía… la realidad es que vas a tener que abrirme la puerta"
"No hay problema... O quien sabe tal vez usurpe tu casa y te deje durmiendo afuera"
Jen sonrió incrédula "No lo harías… ¿Tan mal te trata Mayte que tienes que usurpar mi palacio?"
"Mayte me trata muy bien…pero tal vez tu palacio es irresistible"
"Ya lo creo. Además andaba necesitando una princesa" Me dijo con una gran sonrisa.
Yo solo la miré distraída de mis problemas por sus ojos azules -de un azul distinto al mío, más oscuros- y sus expresiones mezcla de mujer fatal y de niña malcriada. Jennifer Schecter era una persona bastante particular, ahora entendía porque nunca pasaba desapercibida en la barra de Lego. Y esto era justo lo que necesitaba, alguien que no hiciera preguntas y me distrajera de todo. Sobre todo alguien muy diferente a Dulce.
"¿Si soy la princesa tu que serías?"
"La reina por supuesto"
"Ah claro"
"Bueno me voy a cambiar para ir al trabajo... La princesa si quiere puede ir preparando sus aposentos" Dijo señalando al sillón y las sábanas dobladas.
Jen se fue a la esquina donde estaba la cama y el mueble con su ropa y comenzó a cambiarse. Me sorprendió que se cambiara directamente ahí, a tan solo unos metros de donde estaba y sin que hubiera nada que me impidiera ver. Me dediqué a armar la cama en el sillón y solo levanté la vista una vez por un segundo, teniendo un vistazo de su cuerpo en ropa interior. Pero ese segundo bastó para que pensara en el cuerpo de otra morocha. Me reprimí por pensar en eso, en como me hacía sentir el cuerpo de Dulce. Tenía que olvidar esas cosas.
Jen comió algo y se fue a trabajar, dejándome sola tal como deseaba estar. Sentía que estar alrededor de gente me costaba, incluso si era alguien que no preguntaba tal como lo era Jen. Toda la pequeña conversación con ella me había distraído pero también había gastado las pocas energías que tenía para ser normal. Me dejé caer en el sillón y me acurruqué, queriendo dejar mi mente en blanco en medio de esta tormenta.
Dulce;
Lo primero que hice al llegar a Chicago fue ir a mi casa. Estaba tal cual la había dejado aunque no me preocupaba que pudiera haber entrado alguien, mi casa estaba bajo la protección de Gino. Abrí la caja fuerte y conté el dinero para estar segura de cuanto tenía exactamente 60 mil, sumando los 20 del último trabajo eran 80 y más lo del auto eran 190. Así que tenía que pedirle a Gino 110, una suma insignificante para alguien con la cantidad de dinero que tenía el pero aun así era bastante como para deber. Ahora solo tenía que esperar la llamada de la gente de Gino y cruzar los dedos porque hoy fuera un buen día para este tipo de pedidos.


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Capitulo 53

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:50 pm

Anahi;
No sabía cuanto tiempo había pasado desde que Jen se había ido pero permanecí acurrucada en el sillón evadiendo todo a mi alrededor, tratando de llevar a mi mente muy lejos. Escuché un ruido repetidas veces, demasiado lejano como para darme cuenta que era. Me pareció que corrían los minutos y el ruido no se detenía. Ahí es cuando me levanté y conseguí distinguir que era el timbre. Al abrir me encontré con Sara.
"Por fin… ¿Estás sorda? Estoy tocando desde hace rato"
"No me di cuenta... estaba perdida en mi cabeza"
"Debes tener muchos lugares para perderte porque con lo que tardaste" Entró y en seguida me di cuenta que la casa de Jen le era totalmente familiar. "¿Y dónde está la loca de Jenny?"
"Ya se fue para el trabajo"
"Ah, cierto que los días de semana sale más temprano"
"¿Por qué lo de loca? ¿Algo por lo que deba preocuparme?"
"Nada importante" Sonriendo. "Solo que por las noches se transforma en una psicópata que envenena los tragos así que yo no tomaría nada que te preparé cuando venga del trabajo" Riendo aun más.
Para mí su broma no fue nada graciosa. Lo último que quería era tener que escuchar la palabra psicópata, lo último que quería era que mi cabeza se llenara de imágenes de lo que Dulce le hacía a sus víctimas, como los cortes que había visto en la frente del policía. Pude sentir como el color se iba de mi cara y tuve que agarrarme del mueble para no caerme.
"Any estás blanca, no me digas que me creíste eso… Era un chiste rubia"
"Si lo sé"
"Lo que si es en serio es que no toques su computadora sin permiso, eso la pone de mal humor... Como ahí tiene lo que escribe es bastante sensible con eso"
"¿Jen escribe?" Pregunté aliviada de poder hablar de algo que me sacara de mis pensamientos.
"Si escribe cuentos y ahora está escribiendo su primer novela… ¿Nunca te dije que se graduó en literatura Inglesa y Americana?"
"No lo sabía"
"Ah, bueno fue el año pasado pero tu en ese momento casi ni la conocías......Ya le publicaron un par de cuentos, es muy buena pero a veces es bastante complicado de entender, se pone muy filosófica y eso. Ni se te ocurra leer algo de lo que está escribiendo sin pedirle permiso"
"Entendido" Dije sin prestar demasiada atención, su forma de estudiarme con la mirada me hacía sentir más vulnerable.
"¿Anahi, qué pasa?" Preguntó mirándome a los ojos con preocupación.
"¿A qué te refieres?"
"A ti me refiero, mírate pareces una muerta… ¿Por qué estás así?"
"Por nada" Sin mirarla
"¿Ya no me puedes contar las cosas?"
"Es todo tan complicado Sara, no quiero meter a más gente en este lío. Desearía no tener un hermano tan idiota y no haberme enamorado de Dulce" Dije agarrándome la cabeza.
"Ahh ya veo, todo se reduce a que Chris se mandó una cagada y que las cosas están mal con Dulce" Solo pude asentir, era mucho más complicado que eso pero era un resumen bastante preciso.
"No tienes que contarme más si no quieres, pero estoy acá si me necesitas… ¿Quieres que los cague a trompadas a los dos?"
"Gracias… Si, podría ser... pero solo a Chris, porque con Dulce perderías" Dije luchando por no llorar.
"¿Perdería? Puedo pelear con cualquier chica y ganarle. Mira estos músculos" Me dijo mostrando su brazo con lo que apenas podía considerarse músculo.
"No conoces a Dulce…No quiero hablar... ¿Podemos quedarnos en silencio?"
"Podemos hacer lo que tu quieras"
"Se sentiría bien si me abrazaras como antes" Apenas terminé de decir esas palabras, Sara estaba a mi lado. Me llevó al sillón y me abrazó, dejando un beso en mi frente. Yo apoyé la cabeza en su pecho y cerré los ojos mientras que me acariciaba el cabello.
Dulce;
Daba vueltas y más vueltas, esperando que me llamaran. Por ratos iba a la habitación que tenía para hacer ejercicio y hacía pesas o le pegaba al saco de box, lo que fuera para sacarme la ansiedad. Cuando el teléfono sonó me lancé a contestarlo.
"Hola"
"Hola Dulce" Me dijo la voz tan conocida pero que no esperaba, pensé que iba a llamarme uno de sus hombres.
"Gino ¿Cómo estás?"
"Muy bien, que bueno que estés en Chicago… Me dijeron que necesitabas verme"
"Si así es, lo antes que puedas mejor"
"Mañana puedo hacerme un rato para ti… Anda al club de siempre y los chicos te van a llevar a donde estoy"
"Perfecto…¿A qué hora?"
"A las 4"
"Nos vemos mañana entonces"
"Nos vemos"
Me sentí bastante mejor después de tener confirmado que iba a encontrarme mañana con Gino pero las cosas estaban lejos de estar resueltas. Salí al patio de mi casa fumar y tomar algo de aire. Ya era de noche y las estrellas parecían brillar más que de costumbre, tan perfectas y tan lejanas. Anahi era mi estrella, perfecta y lejana, iluminando todo a su alrededor. Yo me parecía más a un agujero negro, eliminando todo a su paso, creando destrucción. Y si una estrella era alcanzada por un agujero negro desaparecía. No quería que eso le pasara a ella. Cuando entré a la casa agarré el teléfono. Necesitaba llamarla y asegurarme de que estuviera bien.
"Hola Dulce" Me dijo su hermosa voz, lejana y triste.
Anahi;
"Hola" Me paralicé al escucharla, todo lo que había luchado ese día para no pensar en ella parecía en vano, era fácilmente contrarrestado.
"¿Pasa algo?"
"No, no pasa nada. Solo quería saber si estabas bien" Me dijo con voz suave y profunda. Una voz mucho más aterciopelada de la que solía tener, casi como si estuviera cuidando de no sobresaltarme, de hacerme sentir segura escuchándola. Pero muy poco de lo que Dulce intentara podía hacerme sentir segura después de saber la verdad. Eso no evitó que mi respiración se cortara y por unos segundos deseara que esa tarde en vez de ser Sara quien me abrazaba hubiera sido ella.
"Estoy… Si te refieres a si me pasó algo, no me pasó nada"
"¿Estás bien entonces?" Preguntó con preocupación.
"Estoy como puedo estar"
"Si entiendo… ¿Dónde te estás quedando?"
"Me iba a quedar en lo de Sara, pero no podía así que estoy en lo de Jenny"
"¿La chica esa de la barra del club?"
"Si"
"Ah. Bueno supongo que es mejor, es más difícil relacionarla contigo" Su voz perdió suavidad esa vez y me di cuenta de que probablemente le molestaba que estuviera en lo de Jenny. No me importaba lo que le pasara, no tenía ningún derecho sobre mí. "Calculo que en dos días, máximo tres voy a volver con la plata"
"Mejor así salimos de esto cuanto antes"
"Y si no te molesta me gustaría que habláramos bien cuando todo haya terminado"
"No hay mucho que hablar ¿no? Cada una es lo que es… Y, somos dos cosas totalmente distintas"
"Ya lo sé… Pero ya te dije que quiero dejar de ser lo que soy"
"No puedo lidiar con esto ahora Dulce... Cuando las cosas estén más calmadas hablamos pero no esperes nada. Todavía estoy asimilando todo, todavía me cuesta creer que llevas un arma y haces esas cosas" Dije sintiendo como cada vez se me hacía más difícil respirar "Yo todo ese tiempo creyendo como una estúpida que solo vendías armas, que no era tan malo porque ibas a cerrar el negocio y seguir con la medicina. Y… en realidad estaba durmiendo con la chica más peligrosa de todo el país y cuando iba al diario a trabajar en la nota de un asesinato… tú…tú, eras quien lo había cometido" Ya no pude evitarlo y comencé a llorar pero hice lo más que pude porque no se diera cuenta. "Avísame cuando estés de vuelta en LA"
"Claro…Anahi, perdóname, mi idea no era que sufrieras así. Yo quería protegerte de todo este mundo de mierda en el que estoy metida"
"¿Y quién me protegía de ti?" Le pregunté amargamente.
"No sé......" Escuché un ruido y supuse que estaba destrozando lo primero que estaba a su alcance. Tenía que recordar eso, cada vez que una parte de mi deseara estar a su lado tenía que recordar que la cosa que estaba destrozando podía ser yo. "Yo.......yo lo siento, tienes razón... Nos vemos cuando vuelva a LA. Cuídate mucho, si ves algo raro llámame. Cualquier cosa que pase, si estás asustada de algo llámame. Lo único que quiero es protegerte, incluso de mí"
Ahora su voz parecía tan quebrada como la mía y a pesar de todo era totalmente sincera, no tenía dudas de eso. Ya no podía hablar, mi garganta estaba cerrada y el dolor en mi pecho era cada vez más fuerte. Me preguntaba si sentía algo parecido o si era totalmente distinto para alguien como ella que había vivido tanto tiempo alejada de los sentimientos. Y ninguna habló pero tampoco cortamos, seguimos en silencio escuchando solo la respiración de la otra. Si cerraba los ojos podía imaginar que estaba otra vez en su cama cuando me abrazaba desde atrás y su respiración hacía leves cosquillas en mi cuello, calentando mi piel y haciéndome sonreír. Por eso no cerraba los ojos, era demasiado doloroso traer esas imágenes.
"Adiós, Dulce" Fue lo único que pude decir luego de varios minutos y corté. Me acurruqué más en el sillón y seguí con los ojos abiertos, perdiendo la mirada y sintiendo como caían mis lágrimas.
Dulce;
"Adiós, Anahi" Fue en vano porque ya había cortado. Cerré mi teléfono y suspiré. "Te amo… te amo" Mis palabras llenaron la casa vacía y parecieron rebotar en las paredes volviendo en forma de eco. O tal vez no había ningún eco en absoluto, solo estaba enloqueciendo del deseo de escuchar esas mismas palabras pero salidas de su boca. Las mismas que hace escaso tiempo me habían pertenecido y ahora parecían tan lejanas.
-------------------
Llegué y los hombres de Gino me estaban esperando.
"Dulce, tanto tiempo" Me dijo Tom, después sus hijos el hombre en quien más confiaba Gino.
"Tom, un placer" Dándole la mano
"Te vamos a llevar con Gino" Abriéndome la puerta del auto
"Gracias"
"Podrías ponerte esta venda en los ojos. Sabes que Gino confía en ti, pero como no eres parte de la familia tenemos que tomar estas precauciones"
"No hay problema" Agarrándola y vendándome los ojos ante la atenta mirada de otro de sus hombres. Si me hacían vendar era porque me llevaban a la propia oficina de Gino y no un lugar casual de encuentro.
"Bueno ya que estás vendada elige la música Dulce" Dijo prendiendo la radio.
"Es su auto chicos, sus reglas. Lo que elijan está bien"
"Por eso nos caes bien a todos Dulce" Dijo otro de los hombres. "Nunca tienes problemas con nada y saber seguir todas las reglas… Cuantos problemas nos ahorraríamos si todos en este negocio se comportaran de esa forma"
"Tony estaba muy contento de que venías a Chicago" Dijo Tom riendo. Tony era uno de los tres hijos de Gino y siempre había intentado conquistarme sutilmente. Por suerte su padre le marcaba bien los límites entre trabajo y placer.
"¿Todavía no termina de entender que soy gay?"
"Se lo repetimos muchas veces pero parece no creer que eso sea un impedimento para que te fijes en él"
El viaje no fue tan malo, la charla continuó. Ir con estos tipos era distinto a tratar con la gente del Mariscal. La mafia de Chicago me había visto evolucionar en mi trabajo, fueron los primeros en darme ocupación luego de dejar New York. Eran años de trabajar con ellos y nunca haberles fallado, tenía su total respeto y cordialidad. Además Gino tenía otra forma de llevar las cosas, muy distinta al Mariscal.
Para él la mafia era una familia, se confiaba y protegía a los otros pero cuando esa confianza era rota se aseguraban de vengarse por la traición. Desde mi punto de vista era una forma respetable, acá los códigos y la lealtad si existían y solo se involucraba a la gente necesaria. Cuando alguien le debía plata o había cometido una falta en contra de Gino solo se castigaba a esa persona, de maneras tan severas como las del Mariscal pero solo a esa persona, no se involucraba a su familia, no se involucraba a inocentes.
"Bueno ya llegamos... puedes sacarte la venda"
Bajé del auto y me di cuenta que estábamos en la casa de Gino, ya había estado ahí en alguna de sus reuniones. Le gustaba juntar a toda su gente de confianza y hacer una gran cena de vez en cuando, casi no parecía que éramos todos asesinos los que estábamos ahí. Su mujer y su empleada cocinaban para todos, sus hombres llevaban a sus mujeres o esposas y hasta a sus hijos quienes los tenían.
Siempre me habían parecido casi surrealistas esas reuniones, no entendía como lograban llevar una vida familiar normal en paralelo a su ocupación. Una o dos veces había asistido luego de la insistencia de Gino y como agradecimiento por todo lo que me había ayudado. Gino era el único de los jefes mafiosos que sabía toda mi historia, la muerte de mi madre, la crianza de Paul, el porque me había ido de casa lo antes posible. El resto solo sabía que mi padrastro me había entrenado pero nada más.
"No hagamos esperar a Gino" Los seguí hasta la entrada donde nos recibió su esposa.
"Dulce María, que bueno tenerte de vuelta por acá"
"Lo mismo digo, señora Marzoni" Iba a estrecharle la mano pero la mujer me dio un beso en la mejilla. Había olvidado lo efusiva que podía ser la esposa de Gino.
"Pasa a su oficina, mi esposo te está esperando"
"Gracias"
Sus hombres me guiaron hasta la puerta de la oficina. Golpearon y una vez que la voz de Gino dio la orden entramos todos.
"Dulce, bienvenida a Chicago otra vez"
"Gracias Gino… Y, gracias por tomarte el tiempo de verme" Estreché su mano
"Claro como no iba a tomármelo… sabes que eres casi como de la familia, casi" Y no tenía intenciones de unirme totalmente cuando en realidad lo que quería era acabar con esta forma de vida.
"No quiero hacerte perder tiempo así que voy a ir directo al punto"
"Espera, Dulce...Déjennos solos" Les dijo a sus hombres.
"Claro" Dijo Tom viniendo a mí para revisar que no tuviera armas.
"No es necesario Tom, es solo ella"
"Pero… "
"Dije que esperen afuera" La voz de Gino fue clara y no dejó lugar a discusiones. Tom no muy contento se fue con los demás. Sus hombres confiaban en mí pero aun así era alguien de afuera, no les parecía razonable dejar a su jefe sin haber chequeado que no estuviera armada.
"Perdón por eso… pero sabes que todo sería más fácil si aceptaras trabajar solo para mí"
"Lo sé"
"Bueno ahora podemos hablar tranquilos ¿Por qué necesitabas verme?"
"Yo nunca pido favores, nunca pido adelantos si no se me ofrecen así que no me gusta tener que hacer esto. La cuestión es que necesito un préstamo" Gino me miró curioso y a la vez serio.
"¿Cuánto?"
"110 mil"
"Es bastante dinero pero está dentro de los límites de lo razonable"
"Tienes mi palabra de que te voy a devolver hasta el último centavo o si prefieres que te pague con trabajos, así lo haré"
"No me preocupa que no me lo devuelvas, conozco tu palabra Dulce...Pero me sorprende esto. Antes de darte el dinero necesito saber por qué lo estás pidiendo" Dijo estudiándome con la mirada.
"Para pagar una deuda de juego"
"¿Una deuda?" Preguntó algo sorprendido "No suena a algo tuyo andar perdiendo la plata en el juego… Si no me dices el verdadero motivo me temo que no puedo prestarte nada. Necesito saber que se va a hacer con mi plata" Sabía que no tenía posibilidad de mentirle, me conocía demasiado bien.
"No es mi deuda"
"¿Y por qué quieres pagar la deuda de alguien más?"
"Es el hermano de alguien que me importa mucho" Me pareció ver una leve sonrisa pero debo haberla imaginado
"¿El hermano de una chica?"
"Si"
"¿Entonces esta chica te importa demasiado?"

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Capitulo 54

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:50 pm

"Es lo que más me importa"
"¡Increíble!" Esta vez sonriendo plenamente. "Es la primera vez que te veo involucrada con alguien. Ya estaba pensando que te habían extirpado todos los sentimientos… No te ofendas, eso es genial a la hora de hacer tu trabajo pero el resto del tiempo no se puede vivir así. Todos necesitamos a alguien. Yo no sería lo que soy sin mi familia"
"Yo había pensado lo mismo hasta que la conocí a ella"
"Es muy bueno de tu parte que te ocupes de su hermano, otros dejarían que lo maten"
"Para cobrarse la deuda no querían matarlo a él sino a ella" Gino se quedó pensativo unos segundos.
"¿A quién le debe?"
"Al Mariscal" La expresión de desagrado fue notoria.
"Solo alguien como él puede andar involucrando a inocentes. Su forma de actuar va a hacer que se terminen las pocas alianzas que nos quedan en la policía. No respeta a nadie. Y la muerte de uno de mis hombres que tuvo que ir a Los Ángeles específicamente cuando había hecho un acuerdo de no agresión fue lo peor de todo… Mira Dulce, podría prestarte la plata…pero sinceramente no la quiero en manos del Mariscal" Me dijo seriamente y sentí como perdía todas las esperanzas. "Podemos llegar a otro tipo de acuerdo que nos beneficie a ambos… ¿Qué estarías dispuesta a hacer por proteger a esta chica?"
"Todo lo que sea necesario" Mi voz fue totalmente segura, no tenía dudas de eso.
"Ya veo" Sonriendo "¿Ella es parte de esto?" Sabía a lo que se refería, me estaba preguntando si Anahi era parte de nuestro mundo criminal.
"No, es lo más lejano que podría haber.......Es totalmente inocente" Gino sonrió sarcásticamente pero dándome una mirada que pareció compasiva.
"Nadie es totalmente inocente, pensé que eso ya lo habías entendido Dulce…¿Si fuera así, como es que se relacionó con alguien como tu?"
"No lo sé, todavía no lo entiendo… Supongo que vio algo de bondad en mi"
"Ciertamente, eres la persona más honorable que conozco en todo esto, no disfrutas del sufrimiento del otro… Pero aun así, después de haber dejado a Paul no te pudiste llevar a dejar la vida que conocías… Una parte tuya corresponde a la asesina"
De pronto un fuego corría por mi cuerpo, sus palabras alimentaban una hoguera interna que me consumía. No quería esa parte de mí, ya no la necesitaba, después de todo esto debía enterrarla. Luego del fuego vinieron las preguntas, las cuales sabía que solo podía hacerle a Gino. El también para mí era la persona más honorable que conocía en esto y cuando estaba con su familia, cuando las puertas de su casa se cerraban para dar lugar a la intimidad de su hogar, nadie podía sospechar que fuera algo diferente de un esposo y padre amoroso, una persona de bien. Era como si tuviera realidades paralelas y nunca había entendido como las sostenía. Me vi tan absorta en estos pensamientos que brevemente olvidé el tema apremiante que debería estar tratando.
"Esa parte pronto va a dejar de existir"
"Oh Dulce, esa parte siempre va a existir, no se puede borrar lo que ha sido tu naturaleza por tantos años, aunque haya sido impuesta. Por el rumbo que ha tomado nuestra conversación deduzco que esta chica cambió su opinión de ti después de saber la verdad"
"Por supuesto. Y tiene toda la razón en hacerlo… ¿Cómo llevas una familia? ¿Cómo llegas a casa después de hacer lo que hacemos y miras a los ojos a tu mujer?" Gino suspiró y me miró con cariño, casi como si estuviera por explicarle algo a su propia hija.
"No podría hacer esto si no tuviera una familia, me mantienen cuerdo, son mi balance. Mi familia entiende, como sabes mis hijos son mi mano derecha. Mi mujer no se involucra en nada pero entiende que es mi trabajo…No somos ni más malos ni más buenos que el resto de las personas. Solo que estamos haciendo el trabajo sucio. Las personas que mataste estarían muertas aunque tú no fueras una asesina, otro lo hubiera hecho en tu lugar. Todos tienen un lado bueno y uno malo con los peores instintos, después de todo somos animales, extremadamente avanzados pero
animales al fin… Si no hubiera nadie que quisiera drogas, si nadie pagara por sexo yo no tendría este negocio, probablemente sería otro tipo de empresario. Ni tu ni yo creamos esos males, así es la humanidad desde el inicio de los
tiempos… No te culpes por ser lo que eres, no tuviste opción e hiciste lo mejor con lo que la vida te ofreció. Siempre admiré tu fortaleza, tu capacidad para sobrevivir tanto tiempo en completa soledad pero me alegro de que hayas encontrado a alguien."
"Gracias"
"Volviendo al tema, me dijiste que haría cualquier cosa por ella"
Solo asentí.
"Así que creo que podemos beneficiarnos ambos. Yo quiero vengarme por la muerte de mis hombres y además ahora que mis tres hijos son adultos, Chicago es una zona muy chica para manejar, estaba pensando en la expansión a otras zonas del país. Y tu quieres proteger a....." Hizo una pausa esperando mi respuesta.
"Anahi"
"Tu quieres proteger a Anahi y a su hermano y por que no también vengarte contra el Mariscal por querer matarla. Así que lo que voy a ofrecerte nos beneficia a ambos. Como dije no voy a prestarte el dinero pero puedo darte mis mejores hombres, el armamento que quieras, todo a tu disposición para que mates al Mariscal y a sus hombres de confianza. Destruyas el núcleo de su organización para que la mía pueda tomar el mando" No pude creer sus palabras. Sonreí nerviosamente esperando que fuera una broma.
"¿Estás hablando en serio?"
"Muy en serio"
"No puedo hacer eso, es una locura... Si algo sale mal... Necesito proteger a Anahi"
"¿El Mariscal sabe de tu relación con ella?" Preguntó aunque sabía la respuesta.
"Por supuesto que no"
"Si algo sale mal van a ir por ti, no por ella y en las preocupaciones del Mariscal la deuda esa va a ser lo último, va a estar mucho más ocupado. Además vamos a borrarlo del mapa, te ofrezco más de una veintena de mis mejores hombres para que los dirijas y acabes con los del Mariscal. Y tu misma seas quien liquide a ese mafioso de cuarta… Después LA es nuestra, tu y Anahi van a estar protegidas para siempre cuando Fausto y Tony manejen LA"
"¿Ellos quedarían a cargo?"
"Al principio iría a supervisar de cerca pero luego si, sabes cuanto amo Chicago no puedo alejarme de acá. Además Fausto es el mayor y ya es hora de que esté a cargo y Tony va a ayudarlo. Fausto va ayudarte en esto, con todo lo que te ofrezco y tus conocimientos no es difícil llevar esto a cabo"
"Me estás poniendo en una guerra Gino, yo solo quiero saldar la deuda del hermano de Anahi y alejarme de esto... Por favor Gino, no me hagas esto, préstame el dinero" Fue casi una súplica, algo que yo nunca hacía pero a esta altura estaba desesperada.
"No puedo prestarte la plata, no sabiendo que va a ir a manos del Mariscal. Es esto o nada Dulce. Pero lo que te ofrezco son 100 mil como recompensa después de que todo esto salga bien. No puedo dártelos antes… Lo siento, sé que es difícil para ti" Sus palabras fueron severas pero sus ojos se disculpaban a la vez.
"¿Puedo pensarlo?"
"Me temo que necesito tu respuesta ahora pero piénsalo unos minutos" Se levantó, dio una palmada en mi hombro y salió. Dejándome sola, con los pies anclados al piso.
¿Estaba dispuesta a hacer esto? ¿Qué opción tenía? Si no era por Gino no sabía de que otra forma conseguir más de 100 mil dólares y lo único que me importaba era que Anahi estuviera bien... Si eliminaba al Mariscal iba a estar bien. Pensar que cuando su hermano sugirió lo mismo casi le salto al cuello pero ahora era distinto, no iba a hacerlo sola. Tenía a los hombres de Gino para que todo saliera como debía.
Así que todo se reducía a esto, un acto más de lo que sabía hacer después de todo era la mejor en eliminar los blancos más difíciles. Un gran acto antes de dejarlo completamente, una última muestra de lealtad a Gino y luego ya no tendría que aceptar trabajos. Este sería mi último agradecimiento por todo lo que me había ayudado. Sin dudas estaría más tranquila sabiendo que LA era manejado por él. Le pediría específicamente que nunca dejaran jugar a Christopher, Anahi no correría ningún peligro... Todo iba a estar bien, esto estaba en mis manos y mis manos solo tenían que tocar el gatillo una última vez. A los minutos volvió a entrar Gino y me miró expectante.

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Capitulo 55

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:51 pm

"Ya lo decidí... Voy a hacerlo"
"Eso quería escuchar" Sonriendo vino a darme un corto abrazo. "Esto hay que festejarlo de alguna manera es casi como si te hubieras unido a la familia. Te quedas a cenar y no acepto un no como respuesta"
Conmigo a su lado le dio la noticia a su familia. Sus hijos sonrieron y me estrecharon la mano. Su esposa me sonrió cálidamente y se disculpó para ir a cocinar. Tony como siempre me miraba intentando poner su mejor rostro de seductor. Como si eso fuera a funcionar.
"¿Y cómo aceptaste esto Dulce? Pensé que le ibas a decir que no a mi padre cuando te lo ofreciera" Gino le lanzó una mirada molesta a Tony sabiendo que su hijo había hablado demasiado. Así que pensaba ofrecerme esto de antes y tuvo la suerte de que yo le llegara con el pedido de préstamo.
"Acepté porque yo también me beneficio si el Mariscal sale de juego. Digamos que esto me sirve para proteger a alguien que quiero mucho" Tony levantó una ceja sorprendido de mi respuesta.
"Dulce al fin encontró alguien que le interesa para más de una noche" Le explicó Gino a sus hijos sonriendo. De pronto la conversación que a solas con Gino no me hubiera molestado se me hacía irritante en presencia de sus tres hijos.
"¿En serio? Pensé que no querías nada serio" Mirándome algo herido.
"No quería nada serio contigo" Le contestó su hermano mayor Fausto sin contener su sonrisa.
"Hermano es gay, ya te lo repetimos mil veces"
"Es verdad, no quería nada serio pero... esto apareció sin que me diera cuenta. Cuando me quise acordar ya estaba perdida por esta chica"
"Chica afortunada Dulce. Me alegro" Fausto volvió a sonreír. Me felicitaban como si les hubiera dicho que iba a casarme. O estaban muy contentos de que les iba a eliminar la competencia o realmente pensaron que nunca iba a enamorarme.
"Bueno mientras que esperamos la comida deberíamos empezar a discutir como se van a hacer las cosas… Mañana reúno a todos los hombres que van a ir contigo y organizamos el plan de acción. Tu eres la que conoce los lugares del Mariscal así que estás totalmente a cargo de las decisiones Dulce. Mis hombres te van a obedecer como si yo mismo estuviera dando órdenes."
"Y yo voy a ayudarte en todo" Me aseguró Fausto. Claro que más que para ayudarme sabía que iba a ir conmigo para mantener informado a Gino.
"Bueno podría ir explicándoles los lugares donde el Mariscal siempre tienen a sus hombres de confianza y por lo general en los que se reúne conmigo. Así mañana me ayudas a explicar todo a los demás"
Fausto asintió y tomando lápiz y papel comencé a dibujar mapas y posiciones que conocía de memoria de todas mis reuniones con la mafia de LA. Pronto me vi dando una explicación táctica de la forma que debíamos tomar cada posición y los blancos a eliminar. Esto era una guerra, una guerra encubierta en medio de la ciudad y había que moverse rápido para haber eliminado simultáneamente a todos los hombres del Mariscal. Necesitaba el camino libre para poder dar el remate final a todo. Iban a ser segundos, ráfagas de balas para que estuvieran muertos antes de darse cuenta y luego con suerte solo necesitaba una bala y todo acababa. Yo era libre, Anahi estaba a salvo… Me despedía de mi vieja forma de vida.
-------------------
Esa noche me la pasé dando vuelas en el sillón hasta que a la madrugada escuché el timbre. Me hizo bien que finalmente Jenny volviera a casa. Le abrí la puerta y como le dije que no tenía sueño nos pusimos a tomar un café. Me contó anécdotas de su día de trabajo mientras yo solo me concentré en escuchar para olvidarme de lo que pasaba en mi vida. Lamenté tener que ir a acostarnos pero Jenny estaba que se caía después de estar toda la noche trabajando. Una vez de vuelta en el sillón no pude dormirme fácilmente, todavía escuchaba la voz de Dulce. Todavía la realidad de lo que estaba pasando era tan difícil, tan complicado y doloroso de asimilar.
Cuando desperté al otro día Jenny seguí durmiendo. Seguramente iba a despertarse a la tarde un par de horas antes de tener que volver a ir a trabajar. Era bastante disfuncional eso de trabajar de noche. Yo me hice algo de almorzar y le guardé una porción para cuando despertara. Saqué mi laptop y abrí mi casilla de mail para revisar si ya me habían mandado trabajo. Efectivamente, el jefe me había enviado las notas del último trabajo para que las pasara en limpio. Era algo sobre un allanamiento de la policía donde habían encontrado 500 kilos de cocaína. Luego de pasar las notas y enviarle el resultado recordé como solía gustarme todo esto, las notas sobre narcotráfico, investigar a los grandes mafiosos. Pero ahora a pesar de que me seguía gustando no podía evitar que me llevara a pensar en Dulce. Imaginé como sería si finalmente la policía descubriera que la culpable de muchos crímenes mafiosos era ella, la imaginé esposada siendo subida a un patrullero. Y a pesar de que sabía que eso era lo correcto, a pesar de que mis valores y moral me decían que se debía hacer justicia no podía lograr querer que ese fuera su destino.
Quería creer que ella no era una asesina despiadada, quería creer lo que me dijo sobre no disfrutar cuando mataba. Y si eso era verdad, si por algún motivo no fue lo suficientemente fuerte para resistirse cuando su padrastro la metía en ese mundo y se dejó transformar -aunque eso no era una excusa, después de todo podría haber escapado- quería que tuviera la chance de enderezar su vida. Aun si eso implicaba la condena de mi consciencia, sabiendo que cualquier muerte posterior que ella pudiera producir era mi culpa por haberla dejado libre ¿Realmente podía soportarlo? Saber que sería tan responsable como ella si alguien más era asesinado. Pero tampoco encontraba la determinación para entregarla a la policía. No después de recibir su ayuda, no después de todo lo que habíamos vivido.
No quería condenarla al encierro o peor aun a la pena capital. Ni siquiera podía pensar en eso. Me pesara lo que me pesara no iba a entregarla a la autoridad. Tal vez esa decisión me transforme en una mala persona ¿Después de todo que clase de persona siente lástima de entregar a un asesino? Es más ¿qué clase de persona se enamora de un asesino? Mis valores, mi moral, mis principios se iban al carajo con todo esto, era como estar en una película de Tarantino, una película demasiado larga que parecía no terminar ¿No estaba siendo hipócrita? Queriendo ser periodista para contarle a la gente la verdad de lo que pasaba en el mundo, la corrupción, lo que los gobiernos nos ocultaban y ahora era yo la que ocultaba la verdad, la que por omisión protegía a un delincuente. Ya nada parecía tener sentido en mi vida, me sentía perdida, dolida, confundida. Y seguía teniendo miedo lo que podía pasarle a mi familia, no me importaba lo que podrían hacerme a mi si Dulce no conseguía la plata pero si lo que le pasara a los que amaba.
Por supuesto estaba enojada con Chris por haberse metido en el juego pero no soportaría verlo lastimado. Es un idiota irresponsable pero es mi hermano. Sin la ayuda de Dulce estaría paranoica pero saber que ella nos protegía me daba algo de seguridad, era una seguridad rara porque a su vez le temía a ella pero seguridad al fin. Más que a ella le temía a lo que era capaz de hacer, le temía a sus demonios, esos que sabía que rondaban su cabeza y se apoderaban de ella en ocasiones.
Me di cuenta que había estado sumergida en mi cabeza por mucho tiempo cuando la pantalla de la computadora se apagó, cansada de esperar que la utilizara para algo. Apreté una tecla para que se iluminara de nuevo, con la intención de finalmente apagarla cuando uno de los archivos de mi carpeta de trabajo llamó mi atención. Era el de la nota que se publicó sobre el funeral del policía que había matado Dulce. Desde que empecé a trabajar, guardo todas las notas en las que trabajo. En su momento recuerdo cuanto me había llegado lo quebrada que estaba su mujer pero ahora tenía otro significado.
Nos había contado que nunca supo que su esposo ayudaba a la mafia hasta que se enteró por la investigación interna de la policía. Ante las dudas sobre el arrepentimiento de su esposo, ante quienes decían que solo era para no ir a la cárcel ella sostenía que estaba realmente avergonzado de haber ayudado a criminales. Que su esposo era un buen hombre, un buen padre, que se había equivocado gravemente pero solo porque había querido ayudar a su familia y tener más ingresos para pagar su hipoteca y darle una vida mejor a sus hijos. Dijo que no veía la hora de que encontraran al asesino para que ella y sus hijos pudieran dormir de noche sabiendo que quien les había quitado a su esposo y padre recibía su condena.
Al mirar la foto que acompañaba la nota, la foto de una mujer con dos niños de 7 y 10 años, todos quebrados en el funeral, llorando por quien les había sido arrebatado sentí que yo les estaba negando la justicia que pedían. Yo tenía en mis manos el poder de que ese culpable fuera castigado pero me negaba a ejercerlo. Recordé el funeral al cual había ido acompañando a Frank para la breve entrevista, recordé haberle dado mi pésame a su esposa, haber puesto una mano en los hombros de sus hijos y decirles cuanto lo sentía, haberme sentido emocionada por el dolor de esta familia y deseado casi tanto como ellos que se encontrara al culpable, haber tirado una rosa sobre el ataúd del policía.....Esos niños crecerían sin su padre porque se los habían arrebatado. Lo habían matado como a un perro dejándolo en un callejón, tallándole traidor en la frente, Dulce había hecho eso, había jalado el gatillo, había tomado un cuchillo para cortar su frente.
La misma persona a la que me entregué en cuerpo y alma había hecho todo eso… ¿Cuántas otras familias había destrozado? ¿A cuántos otros niños había dejado sin padre? Y aunque no lo disfrutara no sentía culpa en hacerlo sino de que otro modo se explica que aun cuando dejó a su padrastro siguiera haciéndolo. Sabía que estaba mal, sabía lo que estaba haciendo, no era una psicópata demente…¿Eso no lo hacía aun peor? ¿Hacerlo fríamente no lo hacía aun peor?
Llegué al punto en que ya no podía pensar claramente, lo único que veía eran los rostros de esa familia destrozada. Todo se volvió borroso cuando mis lágrimas comenzaron a brotar. Apagué la laptop pero la foto seguía estando en mi mente. Dulce;
Esa noche terminamos de idear el plan de acción que luego le explicaríamos a los hombres de Gino. Eran 5 los lugares donde se repartían los hombres importantes del Mariscal sin contar la casa de este. Teníamos que eliminar a esos y lograr que nos dijeran donde encontrar al Mariscal que si no estaba en algunos de esos lugares estaría en su casa. Yo nunca había ido ni sabía donde quedaba, el Mariscal no era tan confiado como Gino como para encontrarse conmigo allí. Por suerte no tenía familia así que ese era un problemas menos, sin duda perdonarle la vida a su descendencia significaría una posible venganza contra nosotros y no perdonársela si es que no estaban metidos en el negocio hubiera sido difícil para mi, difícil para Gino.
Ambos tenemos algo de consciencia aunque no lo parezca -es cierto que yo la tengo desde hace poco- tal vez Gino aun más que yo. Es verdad lo que le dije a Anahi, sobre que nunca había matado a alguien del todo inocente, siempre eran “dealers” que hacían negocios con la droga del jefe, criminales menores que no cumplían con una deuda, enviados de los narcos mexicanos que no realizaban una entrega, etc.
Creo que eso también ayudaba a que no sintiera culpa, saber que después de todo eran tan escoria como yo. Hasta conocer a Anahi, nunca pensé en las demás personas a quienes podía estar destrozando matando a uno de sus seres queridos. Porque escoria como eran debían tener alguien que los quisiera…¿acaso no lo tenía yo? ó ¿solía tenerlo antes de que supiera la verdad sobre mi?
La posibilidad de llamar al Mariscal y arreglar un encuentro conmigo poniendo una excusa para verlo había sido descartada. Yo nunca lo llamaba para encontrarnos y conociendo lo desconfiado y precavido que era eso lo haría sospechar. Nos facilitaba las cosas porque sabríamos donde encontrarlo pero eliminaba el factor sorpresa porque iría con más hombres y preparado para cualquier cosa. Era preferible tomar los lugares estratégicos y tener la suerte de que estuviera en uno de ellos o en caso contrario lograr que uno de sus hombres nos dijera donde estaba. Una vez que el Mariscal estuviera muerto junto con sus hombres más importantes, el resto de los delincuentes menores que trabajaban para el no eran un problema. Sin nadie a quien responder cuando Gino tomara el poder se convertirían en sus servidores o al menos serían neutrales.
---------------
A la mañana siguiente luego de explicarle todo a los hombres de Gino que irían con Fausto y conmigo nos preparamos para ir a LA. Los otros dos hijos de Gino, Tony y Milo se quedarían en Chicago. Fausto iba porque era el mayor y quien se iba a quedar a cargo de la zona de LA. Nos armamos con un arsenal. Ellos me ofrecieron sus armas pero yo preferí pasar por mi casa a buscar más de las mías. Confiaba en mis pistolas, las conocía y prefería usarlas. Mientras tomaba mis pistolas vi el revólver que había usado en mi primer asesinato, el revólver que me había dado mi padrastro y el cual llevé conmigo cuando me había ido de New York. Estaba decidida a que el asesinato del Mariscal fuera el último así que me pareció razonable que fuera esa arma con la cual lo matara. Mi primer asesinato y el último perpetuados con el mismo revolver. El revólver con el cual mi padrastro me había condenado cuando lo puso entre mis manos, el revólver con el cual estaba decidida a liberarme.
Nos subimos en más de 5 autos y emprendimos el largo viaje a LA. Tuvieron la amabilidad de dejarme manejar un auto para mi sola hasta que me cansara y le pidiera a alguno que manejara mientras dormía un poco. Fueron dos días de
viaje y cuando llegamos a LA paramos en un motel a descansar. Necesitábamos estar óptimos para la misión que teníamos. Cuando Fausto estaba ocupado o querían preguntar algo sobre como actuar los hombres de Gino acudían a mí, era extraño estar dando órdenes y más extraño aun que las cumplieran como si yo fuera su jefe. Claro, Gino había dicho que yo iba a estar a cargo pero no creí que fuera tan en serio. Aun Fausto confiaba en mi experiencia y parecía estar pendiente de lo que yo dijera que había que hacer. La mañana antes de que empezara todo Fausto vino a hablar conmigo a mi habitación.
"Así que hoy nos jugamos todo… ¿Estás nerviosa?" Realmente no lo estaba tanto como él.
"No, pero más que nada quiero terminar con todo esto. Quiero llegar al final" Le dije mientras que me armaba con dos pistolas, cargadores y el revólver.
"¿El final?"
"Si, el final. Este es mi último trabajo"
"Oh, no lo sabía… A mi padre realmente le gustaría que te quedaras con nosotros, a mi realmente me gustaría que fueras mi mano derecha cuando me ocupe de LA" Sonrió pícaramente
"Y estoy seguro de que a Tony le agradaría mucho tenerte cerca"
"No lo dudo pero ya no puedo seguir con esto. Este estilo de vida no es algo de lo que haya estado orgullosa y ahora menos que nunca. Pero sin dudas si fuera a trabajar permanentemente para alguien los elegiría a ustedes"
"Es solo un trabajo Dulce y eres tan buena en esto. Pero es tu decisión"
"Concentrémonos en lo que debemos hacer. Fíjate que todos estén listos y tráelos acá para dividirlos en equipos"
"Perfecto"
A los minutos Fausto volvió con todos los hombres.


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Capitulo 56

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:52 pm

"Llegó la hora muchachos. Hay que hacer esto de manera precisa, no quiero errores ni que despierten sospechas. Vamos, los matamos y dejamos el lugar rápidamente, que la policía se ocupe de los cuerpos. Que todo LA escuché el mensaje claro y fuerte de que el reinado del Mariscal llegó a su fin y que quede claro que no hay lugar para reclamar nada, que ya hay alguien que va a ocupar ese lugar ¿Entendido?"
"Entendido" Dijeron los más de veinte mafiosos al unísono... Si que era como dirigir un maldito ejercito y yo me sentía como el general a punto de dar la orden de avanzada sobre el flanco enemigo. Mentiría si dijera que no sentía algo de adrenalina, nunca había hecho algo tan grande, nunca había tenido hombres a mi cargo. El poder era tentador, se sentía extraño y vigorizante. Sabía que si aceptaba unirme a Gino esto sería así siempre, estaría en un cargo superior dentro de su organización. Después de él y sus hijos sería la voz de mando y todos sus hombres me obedecerían. Tal vez ni siquiera tendría que matar tan seguido, podría enviar a los demás y solo ocuparme de los casos más difíciles. Pero esa no era la clase de persona que quería ser, había estado en esto por demasiado tiempo, quizás mi juicio ya estaba nublado pero esa no era la clase de persona que quería ser, esa no era una persona que podía estar con Anahi.
"Se van a dividir en equipos, cada uno de los equipos va a tomar uno de los puntos estratégicos y liquidar a todos los hombres. Cada equipo va a tener un líder que me va a reportar por el “Handy” lo que esté sucediendo.... ¿Funcionan todas estas cosas?" Le pregunté a Fausto señalando el “Handy”.
"Si perfectamente, ya las probamos"
"Muy bien… Yo voy a ir al club central donde es más probable que esté el Mariscal, si llega a estar en otro de los puntos el equipo que este debe matarlo o al menos no permitir que escape hasta que yo llegue allá para ocuparme. Si no está en ninguno de los lugares yo me voy a ocupar que uno de sus hombres diga donde encontrarlo." Todos asintieron y me puse a dividirlos en equipos, dejando a cargo al que sabía era mejor tirador. "Fausto tu vas conmigo"
"¿Yo no voy a estar a cargo de ningún equipo?"
"Tu eres el hijo del jefe, no quiero que te pase nada. Además vas a querer estar conmigo cuando me ocupe del Mariscal"
Asintió y los demás parecieron estar aun más de acuerdo. Supongo que todos coincidían en eso de que no le pasara nada. Una vez que estuvo todo listo nos subimos a los autos y manejamos más o menos juntos hasta la entrada de LA. Una vez en el corazón de la ciudad cada auto se separó rumbo a su destino. Mi equipo era el más numeroso, siete porque sabíamos que allí era donde la mayor cantidad de hombres del Mariscal iba a estar y con suerte el mismo en persona.
Anahi;
Jenny se había levantado y comido la comida que le dejé. Llevábamos un rato hablando, por algún motivo se me hacía más fácil hablar con ella.
"¿Así que estás trabajando desde casa?"
"Si, así es"
"¿Te dieron una especie de licencia psiquiátrica o algo?" La verdad que creo que estaba cerca de necesitarla aunque ella lo dijo como una broma.
"No, me pedí unos días libre, necesitaba desenchufarme"
"Ah... ¿y ya escribes notas en el diario?"
"Todavía no, soy pasante y ayudo a uno de los periodistas pero me encantaría escribir notas o hacer mis propios editoriales más allá del diario de la universidad"
"Si, me gusta como escribes, Sara de vez en cuando me trae algún diario. Eres buena en lo que haces"
"Gracias… Hablando de escribir, eres una escritora en persona"
"Ah... ¿sabías eso?"
"Sara me lo dijo…¿Cuándo voy a poder leer algo?"
"Cuando quieras, un par de mis cuentos se publicaron en revistas, búscalos" Me dijo burlona.
"¡Que mala! ¿No me los vas a dar tú?"
"Claro, después te los doy"
"Gracias y estás escribiendo una novela ¿no?"
"Ya, estoy en eso, cuando termine tengo que buscar editorial para ver si logro que la publiquen"
"¿Puedo ser tu editora mientras tanto?" Dije de manera inocente.
"Tu eres periodista no editora"
"Estoy capacitada para ser editora, de hecho hago una especie de edición para el periodista con el que trabajo"
"Buen intento pero todavía no quiero que nadie lea la novela. Cuando esté terminada vas a ser la primera en leerla ¿Te parece?"
"Obvio" Me sorprendió a mi misma la sonrisa genuina que se escapó de mis labios, parecía que hacía años desde la última vez que sonreía en serio. "¿A qué hora tienes que ir a trabajar hoy?
"Entro a las 10 ¿Quieres venir conmigo y sales un rato? Le decimos a Sara y Mayte también"
"Bueno…¡ahhh! " Suspiré pasándome una mano por el cuello.
"¿Qué pasa?"
"Uh nada… Solo que el sillón creo que me mató"
"Ah, si olvidé que no es muy cómodo para dormir… ¿Quieres que compartamos la cama?"
"Eres rápida para aprovechar las situaciones" Riendo.
"Es una cama grande pero, si crees que no vas a poder controlar tus manos sigue en el sillón"
"Ayyy, por favor, no te agrandes tanto.....No tengo ninguna necesidad de controlarme, mis manos se quedan quietas cuando duermo"
"Bueno entonces vente a la cama... Mientras que hacemos ¿Quieres que alquile una peli?"
"Si, estaría bueno" Mientras esperaba que Jenny volviera con la película sonó mi celular.
"Hola Chris ¿Cómo estás?"
"Bien, todo tranquilo..... ¿Tu cómo estás?"
"Nunca estuve mejor" Contesté sarcásticamente.
"Mamá y papá están un poco preocupados. Se la pasan llamando a tu casa y nunca te encuentran y llaman a tu celular y no les atiende nadie. Hablé con Mayte, la pobre ya no sabe que excusa decirles cuando llaman porque lo de que estás reunida estudiando ya lo dijo demasiadas veces. No les quiso decir que te estás quedando en otra casa porque sabe como son y además ni siquiera ella sabe bien por qué te fuiste unos días ¿Le dijiste que nos peleamos?"
"Bueno algo tenía que decirle, así que le dije que me pelee contigo y me iba, así no me encontrabas"
"Espero no haberte cagado la mentira así Mayte no se enoja contigo ¿Pero por qué no les atiendes las llamadas a mamá y papá?"
"No me sentía con ganas de hablarles. Además cuanto menos estemos en contacto estos días mejor, no quiero ponerlos en riesgo a ellos"
"Eso lo entiendo pero se están preocupando. Yo hablé con ellos hoy y les dije que estabas bien, con mucho trabajo y estudio y que por eso no te encontraban"
"Ya, tampoco es para tanto ¿Qué hace dos días que me fui de casa?"
"Ya lo sé, pero viste como son"
"Diles que no vamos a ir a comer con ellos este domingo. Hasta que esté todo resuelto es mejor que no los veamos"
"Se los voy a decir. Pero no les va a gustar mucho. Yo hace un montón que no voy y tu tampoco fuiste el domingo pasado"
"Es lo que tenemos que hacer. Miénteles y pon alguna excusa, te van a creer como todo el mundo siempre te cree" Le dije con un poco de resentimiento. El que me haya mentido así era algo que no iba a olvidar tan fácilmente.
"Any…" Suspiró. "Sé que fui un estúpido, te engañé y te mentí. Se supone que siempre nos contamos todo y somos sinceros y yo arruiné eso.......Perdóname, realmente me siento pésimo por lo que hice" Podía escuchar la sinceridad en su voz, el arrepentimiento.
"Si alguna vez vuelves a hacer algo así yo misma te voy a… "Me detuve sin poder pronunciar la palabra, consciente de la persona a la que me llevaba. La palabra "matar" nunca fue de mis favoritas pero ahora ya no podía ni usarla como amenaza ficticia. No cuando la conocía de una manera mucho más real y dolorosa.
"Nunca voy a volver a hacer algo así… ¿Quieres que vaya a verte? No quiero que estés sola"
"No estoy sola, Jenny está conmigo. Esta noche la voy a acompañar a Lego y le iba a decir a Sara y Mayte"
"Esta bien, ten cuidado si"
"Siempre.....Después hablamos, besos"
"Bye, hermanita"
Corté y sonreí levemente al ver entrar a Jenny con dos películas y un paquete de pop corn.
Dulce;
Llegamos a la puerta del club y estacionamos el auto en la calle, en silencio. Ya todos sabíamos lo que teníamos que hacer. Toqué la puerta y los demás se escondieron de la vista para no levantar sospechas. Luego de algunos segundos se abrió una pequeña ventanita en la puerta.
"Soy Dulce María Espinoza"
"¿Espinoza? ¿Qué estás haciendo acá?"
"Tengo un mensaje para el Mariscal"
Sin que dijera nada más se cerró la ventana y comenzó a abrirse la puerta. Sin esperar dos de los hombres la empujaron y entraron matando a quien nos había abierto. Rápidamente entramos todos y avanzamos por el pasillo, antes de que llegáramos al hall más hombres del Mariscal llegaban alertados por el ruido pero todos caían abatidos tomados por sorpresa. Llegamos a la sala principal y nos separamos tomando posiciones, matando al resto de los hombres. Fausto, uno más y yo nos dirigimos a la oficina del Mariscal esperando que estuviera allí mientras que los demás limpiaban el resto del lugar. Entramos y allí estaba uno de los hombres de más confianza del Mariscal. Intentó sacar su arma pero ya le apuntábamos los tres.
"Ni lo intentes, baja el arma"
"¿Qué carajo estás haciendo Espinoza?" Tirando su arma al suelo.


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Capitulo 57

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:52 pm

"Sacando a la mugre de LA"
"Estás muerta, ni pienses que van a salir vivos de acá"
"Yo no me preocuparía, hay cuatro hombres más allá que ya deben haber matado a todos"
"De todos formas el Mariscal tiene muchas más gente. Cuando se sepa lo que hiciste acá..."
"Sabes creo que toda esa gente está siendo asesinada ahora. Hay más de cinco hombres en cada uno de sus lugares matando a todos" Se quedó en silencio mirándome con odio y luego observó detenidamente a Fausto.
"Tu eres el hijo mayor de Gino"
"Si"
"Así que de eso se trata, vinieron a tomar LA"
"No vinimos a tomarla, LA ya es nuestra" Le contestó Fausto arrogantemente.
"Resultaste una traidora después de todo Espinoza. Siempre le dije al Mariscal que no se podía confiar en alguien que trabajaba un día para él y otro día para otro"
"Oh, no soy traidora, siempre fui fiel a Gino… Ahora, yendo a lo importante ¿donde está el Mariscal?" Rió sonoramente.
"Si eso es lo que quieres saber puedes matarme ahora. Yo soy fiel a mi jefe… de todas formas van a matarme así que no voy a decirles nada"
"Si tienes razón" Dije y le hice una seña a Fausto para que lo matara.
"Vamos a buscar a los demás. Les ordené que dejaran a uno vivo para que hablara" Efectivamente cuando salimos me confirmaron que todo estaba despejado y en el medio de la sala tenían a uno de los hombres atado a una silla. Debo decir que estoy muy conforme con la eficacia de los hombres de Gino. Les ordené que dejaran vivo a alguien en especial, creo que se llama Diego. Lleva menos años que la mayoría trabajando para el Mariscal y no es tan duro, va a ser más fácil sacarle información. Además no está tan dispuesto a morir por su jefe, creo que después de todo solo quiere volver a casa con su mujer y su hija. Varias veces cuando he venido lo he visto que antes de salir a hacer un trabajo mira la foto de su familia, deja un beso con sus dedos y toca su rosario. Antes no significaba nada para mi verlo hacer eso pero ahora empiezo a entenderlo.
"¿Espinoza?" Dijo enfocando la mirada con dificultad a medida que me acercaba, ya le habían pegado.
"Puedes decirme Dulce…Tu eres Diego ¿no?"
"Si…¿Qué está pasando?"
"Acá a mi lado está Fausto el hijo de Gino Marzoni"
"¿Marzoni? La mafia de Chicago… ¿Vinieron a vengarse por lo del hombre de Gino que matamos?"
"Algo así y ya que está acá vinimos a tomar LA"
"Miren yo no tuve nada que ver con eso, el Mariscal dio la orden a uno de los muchachos"
"Si lo sabemos. Realmente no quiero matarte Diego solo necesito que me digas donde está el Mariscal" Tragó saliva nervioso antes de hablar.
"No lo sé... No lo sé"
"No hagas esto más difícil"
"Es que no sé donde está" A mi orden los hombres de Gino comenzaron a pegarle.
"Vuelvo a preguntarte donde está"
"No sé" Suspiré sin ganas de hacer esto pero sabiendo que debía. Saqué mi cuchillo y le ordené a los hombres que sostuvieran uno de sus brazos, apoyando su mano en una mesa. Puse el cuchillo sobre su pulgar haciendo un poco de presión para cortarlo.
"Esto te va a doler demasiado pero te van a quedar 9 dedos más" Hice más presión comenzando a hacer brotar la sangre. "Por cada vez que me hagas preguntarte voy a tener que cortarte uno de estos… Eventualmente si corto demasiados tal vez te desangres y mueras... Piensa en tu familia, en volver a ver a tu hija…¿Quieres verla crecer no?" Apreté más el cuchillo.
"¡Para! ¡Por favor!" Ante su grito desesperado levanté el cuchillo sin alejarlo demasiado de su mano.
"¿Vas a decirme lo que necesito?"
"¿Me van a dejar vivir si hablo? Por favor... quiero poder volver a casa" Lo miré a Fausto quien asintió. Si hay algo que los Marzoni respetaban era la familia.
"Te vamos a dejar vivir pero ni se te ocurra hacer algo que pueda perjudicar a los Marzoni"
"Solo quiero seguir vivo y que nadie del Mariscal me mate por haber hablado"
"No va a quedar nadie del Mariscal"
"LA va a ser del clan Marzoni, yo mismo voy a estar a cargo" Le dijo Fausto. "Si me prometes lealtad te aseguro un trabajo. Y no tendrías que preocuparte por tu familia, nunca les faltaría nada mientras estés con nosotros"
"Si, lo que quieran. Estoy a tu servicio"
"Empieza por decirnos donde está el Mariscal"
"En su casa"
Nos dio la dirección y un par de explicaciones de como se ubicaba su custodia. Lo desatamos y Fausto lo envió a casa a descansar. Por su cara de alivio y agradecimiento sabíamos que no iba a traicionarnos y nos había dado la información correcta. Nos comunicamos con el resto de los equipos. Todo había salido bien y ya habían limpiado todos los lugares. Solo tuvimos una baja y un par de hombres heridos. Le dimos la dirección para que se juntaran con nosotros. Según Diego había alrededor de cinco hombres custodiando la casa así que teníamos superioridad numérica. Pero me preocupaba que el territorio fuera desconocido, a diferencia del resto de los lugares yo nunca había estado ahí.
Nuestro auto llegó primero y nos estacionamos en la esquina. Les dijimos a los demás que esperaran una cuadra más allá para no levantar sospecha. De todas formas el frente de la casa estaba tapado por un gran paredón, tenía un portón con cámaras de seguridad. Estaba segura que detrás de ese paredón había al menos dos hombres custodiando y esos eran los primeros que debíamos matar.
"¿Qué te parece que hagamos?" Preguntó Fausto rompiendo mi concentración silenciosa.
"Hay que saber que hay detrás de ese paredón. Necesitamos ubicarnos en la terraza de algún edificio de enfrente y plantar algunos hombres con los rifles de francotirador" Como dije Gino nos dio un arsenal así que estábamos preparados.
"Hagámoslo" Comenzando a bajar del auto.
"Ustedes quédense acá y esperen órdenes. Si ven movimiento en la puerta, avisen" Les dije al resto de los hombres.
Fausto y yo bajamos y tomamos a otro equipo. Con ellos nos metimos en un edificio de enfrente, de a uno, sigilosamente y sin levantar sospechas. Llegamos hasta la terraza y trabamos la puerta de entrada. Ahora si podía ver más allá de ese paredón, el hijo de puta tenía una linda casa. Había dos hombres detrás de la puerta y un par de perros pitbull en el jardín. Mientras yo observaba, los demás ya estaban plantados con los rifles y apuntando a los objetivos, esperando por mis órdenes.
"Maten a los dos hombres y a los dos perros" Inmediatamente los cuatro dispararon al mismo tiempo, dando todos en el blanco de forma letal. Nos quedamos un rato más en la terraza, esperando alguna reacción si habíamos tenido la mala suerte de que se dieran cuenta de lo que pasaba. Al seguir todo tranquilo consideré que era el momento de entrar.
"Ustedes quédense acá, si ven alguno de sus hombres le disparan" Le dije a los francotiradores.
"Y traben la puerta cuando salgamos, no quiero que nadie los descubra"
"Entendido"
Fausto y yo salimos del edificio y nos juntamos con los equipos que dejamos en los autos.
"Vamos a entrar" Al escucharme bajaron del auto.
"Ustedes siete vienen conmigo. Los demás quedan de guardia afuera, si necesitamos refuerzos los llamo. Uno que nos ayude a trepar el paredón."
Con la ayuda de quien nos hacía pie uno a uno fuimos trepando el paredón. Yo entré primero y luego los demás. Teníamos una larga extensión de parque hasta llegar a la casa. Miré las ventanas, asegurándome que nadie nos viera. La mayoría estaba con las cortinas corridas pero me preocupaba el ventanal de la sala que era más grande.
"Acérquense a la casa por distintas direcciones. Vayan cubriéndose en los árboles y préstenle atención a las ventanas. Cuando lleguen a alguna puerta entren con cuidado" Fausto y yo nos quedamos juntos y avanzamos. Todo iba bien y cada vez estábamos más cerca de la entrada secundaria de la casa pero de pronto vi movimiento tras el ventanal y comenzaron a dispararnos. Uno de los nuestros fue herido y los demás comenzaron a disparar a esa ventana aunque no veían un blanco.
"¡No pierden tiempo disparando ahora! Tenemos que entrar rápido." Comencé a correr y los demás me siguieron. A medida que nos acercábamos a la puerta se hacía imposible que nos dispararan desde esa ventana. Pero ahora los disparos también venían de una ventana al lado de la puerta y otro fue herido. Entre varios pateamos la puerta y cedió abriéndose. Teníamos tres hombres en frente pero nosotros éramos siete y los eliminamos antes de que pudieran herir a alguno más. Nos dirigimos a la sala donde había más hombres disparando, mientras el resto se tiroteaba yo permanecí cubierta tras la pared y vi como el mariscal con dos de sus guardaespaldas desaparecía por un pasillo.
"Cúbranme"
Le avisé a Fausto y fuimos tras ellos. Se dieron cuenta que los seguíamos y dispararon. Empujé a Fausto antes de que una bala pudiera darle a la vez que disparé dándole a uno de los guardaespaldas justo antes de que cerrara una puerta.
"Gracias" Había gratitud en su voz.
"Tenemos cosas que hacer, después me agradeces" Hablé apretando los dientes. Me lancé a la puerta tras la cual habían desaparecido. En la sala seguían luchando a juzgar por los tiros de fondo. Por supuesto la puerta estaba cerrada con llave. Di una patada furiosa y se abrió pero en seguida me puse a resguardo de las balas que salían de la habitación. Fausto que estaba más atrás eliminó a uno y yo hice un cruce rápido por la puerta dándole al último guardaespaldas que quedaba pero desafortunadamente solo fue en el brazo.
A la pasada pude ver que el Mariscal estaba abriendo algo así como una puerta escondida dentro de la habitación. Si no entrabamos rápido el maldito se iba a escapar. Le hice la seña a Fausto que me cubriera y me dispuse a entrar pasara lo que pasara. Antes de que pusiera reaccionar le di en la cabeza al guardaespaldas que había herido antes y cuando estaba por concentrarme en el Mariscal sentí una bala adentrarse en mi brazo. Me resguardé y cuando podía disparaba al pasillo descubierto tras la puerta. La puerta se estaba cerrando y cada vez tenía menos ángulo pero logre darle aunque no sabía donde.
"Maldita sea Fausto para esa puerta" Sabía que si esa puerta que se cerraba automáticamente terminaba de bloquear la entrada no íbamos a poder abrirla a patadas. Fausto se fue a un costado y comenzó a disparar contra la puerta probando en diferentes lugares. Yo disparaba a lo poco de abertura que quedaba y decidida, esquivando balas del Mariscal me fui acercando para poder entrar. Si esa puerta se cerraba yo iba a quedar del lado que tenía que ser.
Sorpresivamente la puerta se detuvo así que tenía más margen para llegar hasta el Mariscal. Sus balas se hicieron más espaciadas, como si hubiera empezado a alejarse además de disparar. En un par de rápidos movimientos pude entra al pasillo y le disparé en una pierna. En seguida Fausto también le apuntó. Sabía que no iba a bajar su arma así que gracias a mi buena puntería pude darle en la mano que la sostenía haciendo que cayera de ella. Con Fausto cubriéndome me acerqué. Ignorando el dolor, quemazón de mí brazo y la sangre que brotaba.
"¿Que te parece si volvemos a tu oficina?" Apuntándole e indicándole el camino con mi otra mano.
"Me parece el lugar adecuado para discutir" Disimulando el dolor de los balazos caminó lentamente hasta salir de ese pasillo y estar de nuevo en su oficina. Se iba a sentar en su escritorio pero lo detuve.
"No, no...Probablemente tengas un arma debajo de ese escritorio. Siéntate acá" tomé una silla y la puse en el centro de la oficina.
"Hay pocos trucos que funcionen contigo" Dijo sonriendo mirando mi herida. "Pero dame el crédito de ser el primero en haberte dado un balazo"
"Tienes ese crédito"
"Estás perdiendo mucha sangre, deberías hacerte un torniquete" Aun tenía esa seguridad y poder en su voz, esa malicia desagradable.
"No te preocupes por mí, tienes tus propios problemas"
"Oh, si....Hola Fausto, veo que te ha enviado tu padre"
"No fue muy cortés matar a uno de los nuestros rompiendo el pacto de no agresión"
"Que puedo decir...Me pone incómodo cuando gente de otro está en mi territorio. Seguramente ustedes habrían hecho lo mismo"
"Nosotros honramos nuestra palabra"
"Fausto anda a la sala a ver como están las cosas" Asintió y se fue.
"Aunque hayan matado a todos los hombres ahí, los que estaban en esta casa no son los únicos que tengo. Si me matan mi muerte va a ser vengada"
"Ya no hay nadie que quiere vengarla" Contesté con una sonrisa. "Atacamos todos tus clubs y lugares claves"
"Debo decir que estoy sorprendido... Exactamente cuántos están en esto, ¿cuantos hombres te dio Gino?"
"Muchos"
"¿Y cuánto te paga?"
"100 mil"
"¿Solo eso?... Demasiado poco por semejante trabajo. Yo puedo hacerte rica Espinoza. Solo tienes que matar a ese Marzoni cuando vuelva y ayudarme a salir de acá. Tenemos la vía de escape abierta" Miró hacia el pasillo descubierto por su puerta secreta.
"No me interesa el dinero, tengo todo el que necesito"
"¿Y qué te interesa? ¿Poder, armas, mujeres, drogas? Puedo dártelo todo"
"Lo único que me interesa no puedes dármelo. De hecho era justamente lo que querías quitarme" Me miró sin entender pero sin preocuparse.
"¿Alguna vez quise quitarte algo? Nunca tuviste algo que quisiera"
"Es cierto pero sin saberlo ibas a quitármelo...Anahi Puente”
"¿Qué tiene que ver esa chica?"
"La conocí antes de que me encargaras matarla......Ella es lo único que quiero"
"¿Esto se trata de una estúpida venganza de recién enamorada? Espinoza, pensé que eras más inteligente que eso… Si ella es lo que quieres, no hay problema. Puedo olvidar el tema de su muerte y dejarla vivir, puedo olvidar la deuda de su hermano"
"Es mucho más que eso… Tu palabra no vale una mierda. Una vez que te vuelvas a organizar la matarías a ella y me matarías a mí. No eres alguien que olvide y menos si quisieron matarlo"
"Me conoces bastante después de todo”
"Además el solo hecho de que hayas querido dañar algo tan puro e inocente como Anahi, es suficiente motivo para que dejes de respirar"
"Uh, ahora eres noble" Riendo a carcajadas."A la mejor asesina a sueldo ahora le importa la justicia…¿Queriendo impresionar a tu “Barbie”?" Ante mi falta de respuesta agregó. "Si es tan pura como dices, no vas a impresionar ni a las cucarachas que viven en su departamento" Luego de reír un poco más se puso serio y me miró con desprecio. "Siempre sospeché que un día podías llegar a unirte a los Marzoni. Tenías demasiado respeto por ellos"
"Tengo el respeto que se merecen... Son otra clase de personas" En ese momento apareció Fausto.
"Todo listo en la sala. Pero lamentablemente perdimos a John y Mike"
"Lo siento" Dije sabiendo cuanto le molestaba a los Marzoni perder a sus hombres, para ellos eran más que peones de batalla, eran sus hermanos.
"¡Que tragedia!" Dijo el Mariscal sarcásticamente.
"Acabemos con esto" Seriamente mientras que le apuntaba al Mariscal.
"¿Quieres hacerlo tú?" Le pregunté.
"Mi padre te lo ordenó a ti. Por algún motivo sé que es lo que te corresponde a ti" Asentí y guardé mi pistola sacando el revólver.
"Espinoza, la rubiecita esa nunca va a querer estar contigo, nunca va a querer a una asesina… Te gusta hacer esto y lo sabes" Mirándome a los ojos.
"Tal vez esta me guste porque es la última.. y porque aparte de Paul, eres el hijo de puta más grande que conozco" Lo miré a los ojos y sin dudarlo le disparé en la cabeza. Fausto no dejó de apuntarle hasta estar completamente seguro de que ya estaba muerto.
"Se terminó" Guardando el revólver y tomando mi brazo que aun se desangraba.
"Paremos esa sangre" Se cortó un pedazo de la manga de la camisa y lo ató a mi brazo para detener la hemorragia.
"Gracias"
"De nada... Gracias a ti, por evitar que me dieran. Anda con los muchachos a informarlos. Yo voy a tomar varios papeles de su oficina" Se acercó al cuerpo del Mariscal y le quitó el anillo que llevaba con la insignia de la mafia de LA.
"Claro, pero no tardes demasiado. Tenemos que salir de acá... Yo voy a revisar que no haya ninguna cámara que nos haya filmado"
Para salir de la casa decidimos usar la salida alternativa que iba a utilizar el Mariscal, era más seguro porque corríamos el riesgo de que los vecinos hubieran escuchado disparos y salir trepando el paredón no era muy acertado. Por supuesto Fausto no dejó a los hombres abatidos en la casa, nos lo llevamos.

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Capitulo 58

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:53 pm

Uno de los hombres de Gino que era algo así como enfermero se había ocupado de mi herida. Dolía pero no era nada de lo que no pudiera recuperarme. Cuando todo pasó quedé algo mareada por la sangre que había perdido. La mitad de los hombres volvían a Chicago ese mismo día junto con los caídos para que tuvieran su funeral con su familia, la otra mitad se quedaba con Fausto en LA asegurándose que el bajo mundo supiera quien estaba a cargo ahora. Yo fui a descansar a mi departamento. Fausto insistió acompañarme porque según él tenía miedo de que me cayera por el camino y además porque estaba sin mi auto. Cuando llegué me saqué las armas sin prestar atención a donde las dejaba, tomé varios calmantes y me tiré en la cama quedando dormida a los minutos y los sueños donde aparecía Anahi no tardaron en llegar.
Desperté luego de dormir varias horas entre sueños y pesadillas donde personas desconocidas querían hacerle daño a Anahi. Miré el reloj y eran las 5 de la tarde. Estaba toda transpirada y creo que tenía algo de fiebre, mi brazo había dejado una mancha de sangre en la cama aunque ahora ya no sangraba. Quería ver a Anahi y decirle que estaba a salvo, que todo había terminado pero no en estas condiciones. Además seguramente iba a ser la última vez que la viera, me traía una gran desesperanza saber que lo más probable era que no tuviéramos futuro. Si antes había pocas posibilidades de que quisiera seguir conmigo ahora eran aun menos, después de que supiera que había vuelto a matar aunque se tratara de mafiosos malnacidos. Así que adelantar nuestro encuentro era adelantar mi última oportunidad de estar con ella, después de eso no había nada.
Me levanté y me di una ducha. Luego guardé las armas en una caja y la cerré con llave. Lo único que quedaba era el revólver. Lo sostuve entre mis manos, le saqué todas las balas excepto una y lo puse en un estuche luego guardándolo en mi mesa de luz. Me senté en el sillón de la sala a escuchar música, lo que odiaba de tener el brazo así era que no podía hacer ejercicio. Al otro día desperté bien entrada la mañana. Prendí la tele y detuve el zapping de bastante tiempo al pasar por un canal de noticias. Estaban cubriendo la noticia del asesinato de un presunto líder de la mafia aunque no había nada confirmado aun. Pase a los demás canales y todos informaban sobre lo mismo. Si que viajan rápido las noticias, después de todo algún vecino habrá llamado a la policía. Por lo que parecía todavía no habían encontrado los muertos de los clubs pero no tardarían en hacerlo. Sonó mi teléfono.
"Hola"
"Hola Dulce, Fausto me informó que todo salió bien. Y hoy estuve viendo las noticias"
"Si, todo salió bien"
"Gracias por evitar que le dieran a mi hijo, sabía que iba a estar seguro estando contigo"
"Solo hice lo que tenía que hacer"
"Ya no tienes nada de que preocuparte. Fausto se va a quedar en LA. Ahora mismo todos están sabiendo que los Marzoni están a cargo. Nadie nunca va a molestarte ni a ti, ni a los Puente" Me dijo sinceramente.
"Gracias Gino"
"Me gustaría que vinieras a Chicago a cobrar tus 100 mil y además porque necesito tu ayuda un última vez. Quiero ir unos días a LA a ayudarle a Fausto a organizar todo, a establecernos pero no quiero dejar Chicago desprotegida, a mi familia desprotegida. Acá está mi mujer, la mujer de Fausto embarazada. Sabes, que si el jefe no está a pesar de que queden mis hombres siempre es una tentación para los que están disconformes. Tu presencia me dejaría más tranquilo. Te lo pido solo como una cordialidad"
"Yo… si supongo que puedo hacerlo. Es solo ir a proteger a tu gente ¿cierto?"
"Nada más cuidar a los míos. Para que pueda irme tranquilo unos días"
"No hay problema. Déjame arreglar unos cosas acá en LA y mañana o pasado estoy por allá para que puedas venir"
"Perfecto. Nos vemos Dulce."
"Nos vemos Gino."
Anahi;
La salida con Jenny, Mayte y Sara estuvo bien. Las chicas me hicieron reír toda la noche. Por supuesto me rehúse a bailar con todas las mujeres que se me acercaban pero si acepté hacerlo un rato con Jenny. Cuando desperté casi al mediodía mientras me puse a hacer el almuerzo prendí las noticias. Toda mi atención fue para el televisor cuando escuché sobre el asesinato en una mansión que se presupone pertenecía a un mafioso. Habían encontrado muertos a 5 hombres armados y al que al parecer era el jefe de esta organización. No había rastros del asesino pero la policía se inclinaba porque fueran varios. No había forma de que una persona sola pudiera llevar a cabo eso. Sin siquiera pensarlo supe que se trataba del Mariscal, estaba muerto. Eso significaba que nuestro problema se acababa. Eso significaba que no había necesidad de que Dulce nos diera la plata…Dulce…Dulce ¿No era demasiada coincidencia que hubieran matado al Mariscal? Pero una persona sola no podía matar a 6 altamente armados y seguir viva para contarlo, eso creía la policía, estaban convencidos de que había sido otra organización criminal. Dulce sola no podía haberlo hecho…¿Podía ser? El sonido de mi teléfono me sobresaltó.
"Hola Chris"
"Hola…¿Any, viste las noticias?" Dijo con la voz algo animada.
"Si las vi ¿Tiene que ser el Mariscal, no?"
"Solo dijeron que supuestamente es un jefe mafioso pero seguro que es él. Sabes lo que eso significa ¿no? Se terminó todo, no estamos en peligro, no hay deuda"
"Lo sé" Dije sin el entusiasmo que demostraba mi hermano "Pero crees… crees que Dulce…”
"Si lo creo... Era demasiado raro que una asesina fuera a pagar la deuda cuando podía ir y matarlo"
"Pero ella dijo que no podía, que eran demasiados hombres los que tenía el Mariscal"
"¿Y todavía le crees? Habrá traído de Chicago algún amigo mafioso para que la ayude"
"Dulce no tiene amigos mafiosos" Contesté algo molesta. No sabía porque la defendía ante Chris ni que fuera que estuviera tan equivocado con las cosas que decía sobre ella. Pero había algo en su forma de decirlas que me irritaba.
"Si, claro no tiene pocos... No sé porque te sigues creyendo toda la mierda que te dice. Está bien que el amor es ciego y sordo y todo eso pero afloja un poco Anahi y acepta la realidad. Existen las personas buenas, las personas malas y después existen las que ni siquiera entran en la categoría de personas, ahí en un nivel por debajo de los insectos se encuentra Dulce… Hagas lo que hagas cuando te llame no vayas a verla, no importa si fue ella o no. La cuestión es que ya se resolvió todo, así que dile gracias por su ayuda y mándala a volar. Y si realmente quieres hacer lo correcto denúnciala a la policía"
"No necesito que me digas que hacer. Eres el menos indicado para decirme que hacer ¿Sabes qué? ¡Que te jodan Christopher!"
"Anahi....."
"No, no, no quiero escucharte…Lo que decida hacer sobre Dulce es un problema mío" Comencé a levantar la voz. "Dejo de ser un problema solo tuyo cuando la mujer es una puta asesina. Me preocupo por ti, no quiero que te pase nada"
"¡Se nota que te preocupas por mi!" Sarcásticamente. "Eres el único que sabe todo esto y me podría ayudar realmente a pasar estos momentos. Pero no puedo apoyarme en ti porque no te molestas en entender lo que siento, lo que significó Dulce para mí…No entiendes nada, no tienes una puta idea de nada!" Dejé de levantarle la voz y le corté. Por supuesto me volvió a llamar pero decidí no atenderlo, si lo hacía íbamos a seguir discutiendo. Volví a concentrarme en cocinar cuando en realidad lo que quería era ir a buscar a Dulce, salir de la duda, saber si ella había sido capaz, después de que le pedí por favor que no matara a nadie más. Mi teléfono seguía sonando pero lo ignoraba sabiendo que era Chris.
"Uhmmm… Anahi, atiende ese maldito teléfono, quiero dormir" Gritó Jenny desde la cama.
"Lo siento Jen"
"Uyyy, que rico olor, despiértame cuando esté la comida"
"Aja"
"Eres un amor…pero tu teléfono es un maldito" Dijo cuando volvió a sonar. Sin ganas lo abrí y ya iba a cortar la llamada cuando me detuvo el nombre que estaba en pantalla.
Dulce;
Me di cuenta que probablemente Anahi escucharías las noticias y resultaba muy sospechoso que justo esto hubiera pasado ahora. No podía demorar las cosas, tenía que hablar con ella. Me di un baño, me puse presentable y la llamé.
"Dulce" Dijo al atender.
"Hola Anahi "
"¿Ya volviste de Chicago?"
"Si ya volví. Tenemos que vernos. Preferiría verte a ti sola, sin que venga Christopher"
"¿No era que le querías dar la plata a él?" Preguntó desconfiada, seguramente ya había escuchado las noticias.
"Si, pero primero necesito verte a ti. Te agradecería que vinieras sola"
"¿A dónde?"
"¿Mi casa te parece bien? Si no estás de acuerdo donde tú......"
"Tu casa está bien" Me interrumpió.
"Te espero"
"Nos vemos"
Me cortó y a partir de ese momento me dediqué a esperar nerviosamente por su llegada. Prendí un cigarro y tuve la sensación de que mi corazón era un gran cenicero en el cual estaban a punto de apagar varios cigarrillos, quemándome, dejando solo cenizas.
Anahi;
Manejaba mi auto hacia la casa de Dulce y para buscar distraerme prendí la radio. Justo comenzaba esta canción. This is our last goodbye I hate to feel the love between us die But it's over Just hear this and then I'll go You gave me more to live for More than you'll ever know This is our last embrace Must I dream and always see your face Why can't we overcome this wall Well, maybe It's just because I didn't know you at all Kiss me, please kiss me But kiss me out of desire, babe, and not consolation You know it makes me so angry 'cause I know that in time I'll only make you cry, this is our last goodbye Well, the bells out in the church tower chime Burning clues into this heart of mine Thinking so hard on her soz eyes and the memories Oyer signs that it's over... it's over Tal vez el destino intentaba decirme algo, tal vez era la forma de que me diera cuenta de lo que tenía que hacer, aunque creo que ya lo sabía.
Dulce;
Me aseguré de ponerme una blusa de manga larga para que tapara la herida de mi brazo, no quería que Anahi la viera aunque estaba vendada. Finalmente tocaron a la puerta.
"Anahi, pasa"
"Gracias" Entrando.
"¿Quieres que te traiga algo?"
"No quiero ser descortés pero vayamos al punto Dulce, no vine acá a tomar algo"

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Capitulo 59

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:53 pm

"Si…tienes razón" Mirándola a los ojos.
"¿Trajiste el dinero para que mi hermano pague la deuda?" Preguntó traspasándome con la mirada. A pesar de todo todavía quería creer en mí y lamentablemente iba a decepcionarla otra vez.
"Bueno las cosas no resultaron exactamente como yo lo esperaba"
"¿Y cómo resultaron?" La frustración en su voz era evidente.
"El jefe de Chicago no quiso darme el dinero tan fácilmente. Preguntó para que era y tuve que decirle la verdad, a Gino Marzoni no se le miente" Escuché su risa sarcástica.
"Claro a un mafioso de Chicago no puedes mentirle pero, a mi si"
"Anahi no me refiero a eso, lo que quise decir…"
"No me importa lo que quisiste decir… Termina de decirme como resultaron las cosas" Suspirando.
"Le dije que la plata era para pagar una deuda al Mariscal y bueno como estaban en conflicto no quiso prestármela para eso. Se lo rogué prácticamente pero me dijo que no. Yo no sabía que hacer, lo único que me importaba era que estuvieras a salvo. Gino Marzoni quería vengarse del Mariscal y tomar LA así que me ofreció darme a sus hombres para que viniera y matara al Mariscal y los suyos. Era la única salida que vi, la única manera de protegerte así que acepté" Volvió a mirarme decepcionada.
"¿Viniste y mataste a todos?"
"Yo no maté a todos. Dirigí a los hombres de Gino y solo maté un par de los del Mariscal. Y por supuesto al Mariscal en persona"
"¿Cuál es la diferencia uno, cuatro, veinte? Volviste a matar… Volviste a hacerlo luego de que te pidiera por favor que no lo hicieras. Y menos aun en mi nombre." Me dijo negando con su cabeza.
"Lo sé.....Y no lo hice en tu nombre, lo hice en el mío y ayudando a los Marzoni. No es la opción que hubiera elegido pero es la que encontré. Pero créeme que LA va a estar mucho mejor con los Marzoni. Son otra clase de mafiosos, tienen códigos y respeto por la familia"
"¿Otra clase de mafiosos? ¡Te estás escuchando!" Dijo indignada, era difícil lograr que entendiera a lo que me refería. Supongo que para ella eran todo lo mismo. "No existen los delincuentes buenos, no existe el asesinato por una causa justa porque desde que matas a alguien la causa deja de ser justa"
"Te entiendo pero lo que intento decir es que… siempre va a haber alguien que maneje la droga, el juego y todo eso en la ciudad. Los Marzoni son la mejor opción posible"
"¿A eso se reduce esto? ¿Me estás queriendo decir que ahora vas a trabajar para ellos?"
"No, no es lo que quiero decir. La muerte del Mariscal fue lo último que voy a hacer… Terminé con esto Anahi, me salgo. No quiero apretar más el gatillo ni escuchar a otro cuerpo desplomarse a mis pies"
Me miró fijamente y pareció pensar por unos segundos, creo que involuntariamente dio unos pasos hacia mí. Yo solo quería estirarme y tocar sus manos.
"¿Lo dices en serio?"
"Muy en serio, quiero cambiar mi vida"
Se acercó a mí y tocó mi brazo pero tuve la mala suerte de que lo hizo en el lugar menos indicado. Me alejé de ella apretando los dientes.
"¿Qué pasa?"
"Nada" Dije volviendo a acercarme.
"Hiciste un gesto de dolor...... ¿Qué te pasó en el brazo?"
"Nada grave… Me dieron un balazo ayer"
"¿Estás bien?" Preguntó preocupada. A pesar de que no soportara lo que hacía tampoco soportaba la idea de que me lastimaran y eso me daba un poco de alivio.
"Estoy bien, no te preocupes"
"Sabes yo no estoy bien, no estuve bien en todo este tiempo… Me hace mal verte pero me hace mal no verte. Te transformaste en un castigo para mi" Finalmente bajaba la pared glacial con la que había venido y podía ver la tristeza en sus ojos, el dolor en su alma. A mí me dolía saber que yo era la causante de eso.
"Nunca quise lastimarte. Luché tanto para poder alejarme de ti porque sabía que eventualmente te iba a causar dolor. Pero no pude, me enamoré antes de que pudiera sacarte de mí"
"No voy a negar que me enamoré de ti, sería idiota hacerlo. Pero las cosas cambiaron Dulce, ya no eres la misma persona para mí. A veces te veo y sé que estás ahí y otras no sé quien eres. Eso me asusta, me asusta saber de lo que eres capaz, las cosas que hiciste. Me asusta la idea de que haya algo malo en mí por no poder dejar de sentir cosas por ti después de saber la verdad"
"No hay nada malo en ti. Eres la mejor persona que conozco"
"Tampoco tienes demasiado con que comparar. No puedo estar cerca tuyo ahora… Tal vez si pasa el tiempo, si cambias como dices… No lo sé... ¿Te vas a quedar en LA cierto?"
"Si voy a vivir acá.....Tan solo tengo que volver a Chicago por el resto de mis cosas y ayudar en algo a Gino"
"¿Ayudar en algo?"
"No es lo que piensas... " Me apresuré en aclarar.
"Nunca es lo que pienso pero después termina así… Vas a decirme mil veces que quieres cambiar y terminas volviendo a lo mismo" Volvía a levantar esa pared, volvía a mirarme con bronca y más dolor. La estaba perdiendo, podía sentirlo.
"Te juro que no voy allá a matar a alguien. Voy solo a proteger a la familia de Gino"
"Quédate acá......No vuelvas a acercarte a la mafia. Demuéstrame de una maldita vez que todo lo que dices es verdad"
"Es verdad Anahi"
"Entonces quédate acá. Si quieres una posibilidad conmigo quédate acá"
Las palabras se rehusaban a salir de mi boca, a decepcionarla otra vez. Nunca iba a entender porque hacía las cosas, nunca iba a entender mi forma de actuar. Tal vez por eso me atraía tanto, éramos tan distintas y a la vez parecidas en lo profundo. No quería perderla pero había cosas que no podía romper.
"Di mi palabra Anahi. Tengo que ir… Perdóname" Bajando la mirada.
"A mí no me tienes que pedir perdón. Hay cosas que no tienen perdón y en todo caso yo no soy quien para otorgarlo” Hubo un prolongado e intenso silencio hasta que ella misma lo rompió “¿A cuántas personas mataste?"
"Anahi no necesitas saber eso" Dije suspirando, nerviosa.
"Tal vez no lo necesito pero te lo estoy preguntando, tal vez saberlo solo me va a hacer sentir peor pero te lo estoy preguntando. Después de todo aunque sea me debes la sinceridad"
"Muchas"
"¿Cuánto es muchas?" Preguntó con voz temblorosa.
"Bueno... contando a lo del Mariscal… son 102, al menos eso creo"
"¿Y se supone que debo creer que no te gusta hacerlo? ¿Debo creerle a alguien que mató a más de 100 personas que no le gusta hacerlo?" Preguntó con la voz quebrada.
"Sé que suena inverosímil pero, no me levanté un día y decidí matar a más de 100 personas. Todas esas muertes se fueron sumando con los años desde que maté por primera vez"
"¿Cuándo mataste por primera vez?"
"A los 16 años, un tipo vendedor de drogas que había intentado violarme"
"¿Entonces fue en defensa propia?"
"No, no lo fue… Intentó violarme cuando tenía 12 años pero mi padrastro lo evitó. Y luego de enseñarme cuando me dio mi primer trabajo mi padrastro me mandó a matarlo. Ese y el del Mariscal fueron los dos asesinatos que podría decirse que disfrute. Todo el resto fue un trabajo que odiaba hacer"
"¿Por qué seguiste entonces? ¿Por qué Dulce?" Me preguntó a punto de llorar. Sabía que le dolía escuchar todo esto pero se merecía toda la verdad, la verdad era lo único que podía liberarme. La verdad era lo único que podía llegar a darme un lugar de nuevo junto a ella.
"Porque estaba llena de odio, odiaba la vida, odiaba mi vida. No es una excusa pero fui tratada y criada como si fuera un animal salvaje cuyo único fin era matar. Solo conocía odio y violencia, solo quería seguir yendo a hacer trabajos hasta que finalmente alguien fuera mejor que yo y acabara conmigo…Conocerte fue recuperar algo de mi humanidad"
"¿Aunque sea te arrepientes de haber hecho todo eso?"
"Por supuesto que me arrepiento. Siempre supe que estaba mal pero desde que tu me devolviste una parte de mi alma no hago más que lamentar todo lo que hice, desear no haber disparado nunca contra alguien. Ya te lo dije solo hay dos muertes de las que no me arrepiento"
"Decidí que no voy a entregarte pero esa decisión está cavando un hoyo en mí. De todas formas el hoyo sería peor si te entregara" Me dijo con sus ojos azules nublados, perdidos en angustia. No podía soportar verla así, sabía que lo mejor era dejarla ir.
"¿A qué te refieres?"
"Me refiero a esto" Sacó una foto de diario de su bolsillo y me la entregó. Al mirarla me encontré con una mujer vestida de luto y dos niños desconsolados.
"¿Qué es esto?" Pregunté con algo de temor.
"La familia del policía que mataste. Esos chicos nunca van a poder tener a su padre y gracias a mi esa familia nunca va a tener justicia"
"Tu no tienes la culpa de nada, no cargues con eso Anahi. No quiero que te sientas responsable. Me voy a entregar, si eso es lo que te causa culpa me voy a entregar. No quiero que sufras por mis pecados" Ciertamente que mi angelical rubia cargara con mis demonios era algo que no iba a permitir.
"Eso solo me daría otra clase de culpa. Vería como te encierran de por vida o te dan pena de muerte y no podría soportarlo. Sé que sería aun peor que soportar el cargo de consciencia por dejarte libre. Creo que después de todo te transformaste en mi asesina"
No necesitaba sus palabras para darme cuenta que la había roto en pedazos, fragmentado y asegurado que cada quiebre doliera más que el anterior. Pero su última frase me fragmentaba a mí también. Si la dejaba ir perdía la única parte de alma que me quedaba y si intentaba aferrarme a ella me desangraba el dolor que le causaba.
"¿Entonces qué hago? ¿Qué hago para que no sufras así? ¿Qué hago para arreglar todo lo que hice mal?"
Mis ojos se posaron en la foto que me había dado y al ver esos tres rostros destrozados junto con el de Anahi puedo decir que nunca me sentí peor persona. Sabía que realmente no merecía ser feliz jamás.
"Si pedirles perdón pudiera arreglarlo, si les devolviera a quien aman pediría perdón eternamente hasta que el infierno decida llevarme. Si derramar mi sangre pudiera sacarles el dolor ya mismo me abriría las venas" Dije sin dejar de mirar la foto. Ahora la realidad de lo que significaban mis asesinatos finalmente me golpeaba.
"Me harías esto más fácil si fueras el monstruo que se supone que debes ser. De esa forma podría odiarte, podría olvidarte. No deberías ser así… los asesinos no son así" En voz baja luchando contras sus lágrimas.
"No puedo ser ese monstruo, tu me devolviste un pedazo de alma. Ahora más que nunca entiendo el mal que he hecho"
"Ojalá tus víctimas encuentren paz, ojalá en algún momento encuentres paz. Yo ya no puedo hacer esto y no puedo darte esa paz" Tomó mi mano por un segundo y luego se dirigió a la puerta. Tenía que dejarla ir pero necesitaba un instante más. Antes de que pudiera abrir la puerta puse mi brazo para evitarlo y se dio vuelta quedando contra la puerta enfrentándome.
"Dulce déjame ir... Este es el fin de lo nuestro, el último adiós"
"Aunque me duela, aunque regrese a la completa oscuridad sin ti, voy a dejarte ir porque no quiero verte sufrir. Mi agonía no significa nada si puedo darte una chance de felicidad. Si pudiera borrar todo trazo que dejé en ti, si pudiera hacerte olvidar la forma en que te hice estremecer sin dudarlo lo haría para evitarte el dolor. Lo guardaría todo en mi para que mi sufrimiento sea mayor, para que cada día sin ti sea el doble la tortura"
Con mis palabras simplemente le di todo lo que tenía, todos los sentimientos que se agolpaban por salir.No sabía si le haría bien escucharme pero era lo que necesitaba decir en este momento antes de perderla para siempre. Necesitaba que supiera realmente la veracidad de la conexión que me unía a ella, el amor que nunca olvidaría y que permanecería intacto en mi.
"Pero más que nada me gustaría ser yo misma quien en algún momento te quite el dolor que te causé. Realmente voy cambiar, transformarme en alguien que pueda mirarte a los ojos sin transmitir oscuridad, alguien que ya no lleve sangre fresca en las manos solo la antigua como la carga que merezco. Cuando sea ese alguien voy a intentar volver a ti. Gracias por devolverme a la vida, por hacerme sentir. Ahora por más que este en la penumbra siempre va a haber una luz porque el amor que siento por ti, siempre va a estar ahí, guiándome. Siempre voy a protegerte, puedo dejarte ir pero eso no significa que esté lejos. Tu eres mi ángel y yo voy a ser la sombra que te cuide" Me acerqué más y posé mi mano en su mejilla, acariciando suavemente. "Te amo.... ahora y siempre" Presioné mis labios suavemente contra los de ella y por un segundo me correspondió la acción para luego apartarme.“No vuelvas a hacer eso...”
“Lo siento”
“¿Qué es lo que sientes Dulce?” Preguntó dolida.
“Todo, realmente lo siento…Siento ser esta persona de mierda, siento hacerte sufrir, siento haber sido egoísta y dejado que lo nuestro llegara tan lejos pero ahora no hay vuelta atrás”
"Dul…ce… Yo, no te quiero cerca, no quiero volver a verte. No puedo volver a verte. Necesito hacer mi vida otra vez, buscar algo de normalidad"
"No voy a estar ahí…No vas verme… Tan solo voy a cuidarte a la distancia. Este es el adiós Any, al menos por ahora" La angustia en mi pecho amenazaba con no dejarme respirar.
"Este es el adiós" Sin que pudiera evitarlo un par de lágrimas empezaron a bajar por su rostro. Se las sequé y dejé un suave beso en su frente. Aparté mi mano de la puerta para que pudiera abrirla.
"Si existe la redención espero que puedas encontrarla" Fueron sus últimas palabras antes de cerrar la puerta y dejarme cayendo al piso con las lágrimas apoderándose de mí.
Estaba totalmente sola otra vez pero ahora mi consciencia tenía voz propia y se agitaba en mi interior. Volví a mirar la foto que trajo Anahi que ahora se encontraba en el piso y sentí que les debía toda mi alma a esas personas y a todas las otras a las que les había quitado alguien.
La idea de toda una vida sin Anahi se me hacía insoportable, el peor de los castigos. Sabía que merecía el peor pero no era tan fuerte como para aguantarlo…No iba a ser tan fuerte de intentar transformarme si sabía que nunca la recuperaría. Lo que hice en ese momento fue una decisión estúpida, si se quiere cobarde. Estaba cegada y quizás por primera vez no me preocupo ser cobarde. Así que como pude me puse en pie y fui hasta la habitación de donde saqué del cajón de la mesa de luz el revólver. Abrí el tambor y allí estaba, la bala que había dejado colocada. Lo hice girar y lo volví a meter. Si existía un dios o un ser superior que eligiera mi destino o mi castigo.
“Gatillo dos veces, haz lo que quieras conmigo” Dije abriendo los brazos y hablando sola como los locos. Probablemente si alguien me hubiera visto habría terminado internada en un psiquiátrico. “No tengo derecho a pedir nada…pero por favor si me dejas vivir aunque sea que exista una remota posibilidad de recuperar a Anahi…Puedo esperar el tiempo que sea, puedo pagar el tiempo que sea pero que exista esa chance por favor”
Llevé el revólver a mi cabeza, sobre mi sien. Tomé aire hondamente,preparandome para lo siguiente, apreté el gatillo…

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Capitulo 60

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 4:54 pm

…Todavía estaba ahí, viva. Respiré otra vez y apreté el gatillo,seguía ahí. No sé si sentí alivio o decepción de que la bala no hubiera salido pero claramente no era mi momento de arder en el infierno.
“Llévame cuando quieras, yo no voy a volver a interferir.”
Esta vez el revólver lo guardé bajo llave con las otras armas. Pensaba quedármelo pero todas las demás se las iba a dejar a Gino. Esa noche me entregué al dolor por la pérdida de lo que amaba y luego ahogué todo ese dolor en alcohol. Creo que habré tomado más que veinte rusos juntos, tal vez casi me ahogué en mi propio vómito cuando mi hígado dijo basta. Reconozco que habría sido irónico que un revolver cargado con una bala no me matara y luego muriera por ahogarme en mi propio vómito. Nada me importaba, era un completo desastre y realmente no me importaba. De pronto haber recuperado mi humanidad, un pedazo de mi alma se sentía como una carga. Hacía que todo fuera tan real, la culpa, el desamor, el estar viva.
Anahi;
Antes de volver a lo de Jenny me fui a la playa. Me dejé caer en la arena cerca del mar y lloré por horas. Era asfixiante saber que nunca iba a volver a verla y más aun que era por decisión propia ¿Pero qué otra cosa podía hacer? Al mirarla se me hacía muy difícil encontrar a la Dulce de la cual me había enamorado, al mirarla ya no podía separar la claridad de la oscuridad de sus ojos. El mar comenzó a subir y llegó hasta mí, mojándome pero yo seguía absorta llorando. Después de horas, totalmente empapada regresé a lo de Jenny.
"Hey ahí estás... ¿Qué te pasó?" Dijo al verme llegar empapada.
"Estuve en la playa"
"¿Y decidiste bañarte con la ropa puesta?" Riendo pero volviéndose sería al notar que no estaba de ánimo.
"Algo así... Mira Jen, yo voy a volver a mi casa"
"¿Volviendo a la normalidad?"
"Es lo que pretendo aunque todavía no sé como voy a lograrlo" Comencé a guardar mis cosas de nuevo en el bolso.
"Déjame que te ayude... Deberías cambiarte esa ropa mojada"
"No importa. Cuando llego a casa me cambio"
"Como quieras" En silencio me ayudó a guardar todas mi cosas. "Any…Realmente no sé que es lo que está pasando en tu vida y no necesito saberlo pero… si necesitas hablar con alguien quiero que sepas que estoy ahí para escucharte"
"Gracias"
"Gracias a ti... Estos días fuiste una gran compañía. Espero que ahora haya dejado de ser la amiga de Sara a la que conoces y haya pasado a ser tu amiga también"
"Por supuesto que eres mi amiga. Vas a tener que verme seguido porque me gusta estar contigo"Sonrió al escucharme. "No tengo problema en verte seguido" Me abrazó efusivamente y por unos segundos me sentí contenida.
"Te mojé toda" Dije con culpa cuando nos separamos.
"Ah, no importa. Puedes mojarme toda cuando quieras" Escuché sus palabras pero realmente no lasprocesé.
Sabía que en algún lugar posiblemente estaba implicado algo sexual, no sabía si en broma o en serio. Y honestamente no me importaba, mi mente estaba en otro lado. Podría haberme dicho que se tocaba pensando en mí y tan solo habría asentido para luego salir por la puerta saludándola. Como finalmente lo hice. Al llegar a casa fui recibida por un abrazo de Mayte y al escuchar que volvía a la casa me abrazó más fuerte. Por supuesto no dejó de notar el estado en el que estaba tanto física como emocionalmente. Y llegaron las preguntas porque como era Mayte no me iba a dejar sufrir sola y en silencio.
"¿Any, qué está pasando? Por favor dime por qué estás así" No le contesté pero me hundí en sus brazos y lloré más fuerte que cuando estaba sola en la playa. Pasaron los minutos hasta que finalmente pude encontrar algo de voz para hablar.
"¿Así cómo? No pasa nada... solo… solo te necesito ahora"
"¿Así cómo? ¿Te ves Anahi? Estás empapada y no paras de llorar desde que llegaste" Había una leve indignación en su voz ante la negación que yo proponía. "Acá estoy Any, para lo que sea que necesites sin importar que te esté pasando pero por favor habla conmigo"
Quería decirle la verdad, necesitaba hacerlo, era demasiado para mi sola. Chris lo sabía pero, no me ayudaba en nada, no entendía que me había enamorado y esto dolía de una manera insoportable. Pero decirle la verdad implicaba poner esta carga en ella también. "Es muy fuerte May, no quiero meterte a ti también en algo así"
"Ya estoy metida, si es algo que te tiene así ya estoy metida. Así que no te preocupes" Mayte era como una hermana, necesitaba su ayuda y apoyo en esto.
"Terminé con Dulce."
"Mmm, si… pero eso ya me lo dijiste"
"Terminé en serio. Le dije que no quiero verla nunca más"
"Bien... o eso creo" La miré desconcertada. "Any si tu decidiste terminar y esto te pone así, por más que no me gusta para nada esa chica tal vez, tal vez terminar no sea lo mejor"
"Créeme si supieras todo también dirías que es lo mejor"
"Entonces cuéntame todo" Dijo acariciando mi pelo.
"…ya…" Y así lo hice. Le dije todo lo que había pasado, le deuda de Chris, la forma en que Dulce me dijo lo que hacía. Hablé por minutos, entre sollozos y le dije absolutamente todo.
"Ahora tiene sentido. Esas malas vibraciones que me daba Dulce, esa oscuridad y algo siniestro de su mirada… ¿No estaba equivocada no?"
"No lo estabas."
"¿Me dijiste todo cierto? ¿No te lastimo ni nada? ¿No te apunto una de sus asquerosos armas?. Porque si hizo algo de eso no me importa que sea “terminator”, le voy a romper el ******* igual" Sonreí levemente, solo Mayte podía salir con una respuesta así.
"No me hizo nada...Físicamente no me hizo nada"
"Porque emocionalmente te hizo mierda…Uh, Any " Suspiró. "Solo tu puedes enamorarte de algo así"
"Ya lo sé… Estoy totalmente enferma"
"No, no, no Any, no quise decirlo en ese sentido" Me aseguró tomando mis manos. "Solo una persona tan buena como tu podría encontrar algo de lo que valga la pena enamorarse en alguien así. No es un defecto, es una virtud. Solo que esa virtud te lastima muchas veces"
"Me gustaría no tener esa virtud"
"No podemos escapar de lo que somos… Creo que eso aplica a ti y a Dulce ¿Entonces tu decisión final es no denunciarla?"
"Si, así es"
"Bueno"
"¿Bueno? Pensé que......."
"¿Pensaste que iba a protestar?" Asentí. "Es tu decisión Any, son tus sentimientos los que se ponen en juego. Sé que te causaría mucho dolor si la meten presa y la condenan a muerte. Así que en este caso no me importa lo correcto en general, me importa lo correcto para ti… Reconozco que me gustaría que se pudra en la cárcel pero lo que me importa eres tú… Además si crees que es posible que cambie, que cumpla con lo que te dijo tal vez no esté tan mal darle esa oportunidad después de la vida que tuvo"
"Gracias May…Gracias por entender y ayudarme"
"Siempre voy a estar contigo"
"Que esto quede entre nosotras... Sara se pondría loca y....."
"Si. Sara se pondría loca... Después de todo es tu ex… No abro la boca... Acuérdate que no estás sola, no tienes que andar sufriendo sola" Me abrazó nuevamente.
Dulce;
El día siguiente me lo pasé dando vueltas en la cama, entre la enorme resaca y el dolor del balazo en mi brazo que por alguna razón se había intensificado. No volví a tomar porque quería estar en condiciones, el lunes me subía al auto y salía para Chicago a quedarme unas semanas allá protegiendo a la familia de Gino.
Por esa razón me obligué a componerme durante el día de hoy, iba a ser difícil hacer de cuenta que estaba entera durante esas semanas y fingir que era la Dulce, dura y serena que solía ser cuando en realidad por dentro agonizaba. Pero eran solo unas semanas y yo estaba acostumbrada a resistir, después de ese tiempo podía volver a ser el despojo en que me había convertido.
------------------
Lo primero que hice al llegar a Chicago fue ir a la inmobiliaria a poner mi casa en venta. Con suerte antes de que terminara el trabajo para Gino ya la habrían vendido.
"Gracias por venir Dulce" Me recibió Gino en su casa.
"De nada."
"Uno de mis hombres pasó por tu casa, vio que ponían un cartel de venta"
"Si… Planeo mudarme a LA" Le comenté sin entusiasmo.
"Me lo imaginaba. Entonces....." Fuimos interrumpidos por Tony.
"Dulce, que bueno verte" Acercándose para darme un abrazo pero al verme apretar los dientes cuando tocaba mi brazo desistió. "Oh lo olvidé, estás herida" Si estaba herida y de tantas maneras distintas.
"No hay problema"
"Nunca te quejas de dolor, eres increíble Dulce. Me gustan las mujeres fuertes"
"Ya lo creo" Gino me lanzó una mirada de disculpa por los infantiles intentos de conquista de su hijo menor.
"Tony ven conmigo, déjalos que estaban hablando" Dijo Milo asomándose.
"Hola, Milo"
"Hey, Dulce, ya me lo llevo" Se fue con su hermano.
"Perdón por Tony.....piensa que todas las mujeres van a caer a sus pies"
"No hay problema ¿Quiénes van contigo a LA?"
"Mis guardaespaldas pero Tom se queda acá para ayudarte. Y me lo llevo a Tony, ya tiene una casa allá para quedarse definitivamente y manejar LA con Fausto"
"Oh…¿No sería mejor que Milo esté con Fausto? Tal vez a Tony le falten aprender algunas cosas"
"Si es cierto pero por eso lo mando con Fausto, necesita estar alejado de mi y volverse más independiente. Milo siempre fue independiente, cuando ya no pueda encargarme de Chicago planeó que sea él quien quede a cargo"
"Entiendo. Bueno puedes irte tranquilo, yo voy a cuidar todo acá" Hablé seriamente.
"Te preparamos una habitación en la casa, prefiero que duermas acá"
"Como quieras"
"¿Pasa algo malo?" Me miró con preocupación.
"No pasa nada Gino, todo está bien"
"No, todo no está bien. Podría darme cuenta de tu sufrimiento a kilómetros de distancia" Me sorprendió su afirmación, creía que estaba haciendo un buen trabajo en eso de ocultar lo que me pasaba. "No te preocupes para todo el mundo estás igual que siempre pero digamos que yo soy más perceptivo" Y si que lo era. Gino sabía leer a las personas como libros abiertos, tal vez por eso nunca nadie intentaba mentirle y siempre lograba rodearse de gente leal y honesta. "¿Así que dime que pasa?"
"¿El amor siempre duele tanto?" Pregunté casi en un susurro.
"En algún momento siempre duele"
"Anahi no quiere volver a verme"
"Dale tiempo. Para alguien como ella no debe ser fácil aceptar lo que tu…Lo que hacemos no es muy apreciado."
"Puedo darle todo el tiempo que quiera. Sé que ahora es lo mejor para ella que no estemos juntas. Yo debo volver a encontrar quien era antes de perderme en la violencia"
"Lo vas a hacer, sé que puedes ser una persona a la que a Anahi, no le de miedo entregarse. Más allá de que tienes un talento natural para matar, más allá de que todos podemos decir que eres la mejor en lo que haces no fue algo que elegiste, te obligaron a serlo. Solo recuerda que esa parte siempre va a existir, no quieras callarla, úsala para ser alguien mejor"
"Gracias Gino. Sabes… cuando me hablas así olvido que eres un mafioso"
"Soy un mafioso pero cuando termina el día solo soy un hombre de familia que ama a su esposa, sus hijos y su futuro nieto"
Todavía intentaba entender como conjugaba ambas cosas. No era porque yo fuera a seguir siendo una asesina sino porque necesitaba conciliar lo que había sido con lo que pretendía ser y encontrar una forma que se pareciera a quien era antes de condenar mi alma.
Anahi;
El lunes volví al trabajo y a la facultad. Por los días que había faltado tenía bastante para ponerme al día y Sara me pasó todos los apuntes. Me sumergí en eso para no pensar, no sentir todo lo que inevitablemente sentía, más que nada no quería pensar en ella ni en lo que podría estar haciendo. Pretendía volver a la normalidad, a todo lo seguro que conocía. Pero realmente sabía que ya nada era igual, en mi vida había e iba a haber un antes y un después, antes de ella y después de ella.
En el medio estaba el escaso tiempo en el que existió la relación más fuerte e intensa que tuve en mi vida. Inevitablemente estaba marcada por esta relación en todos los sentidos. Ya ni el mundo ni mi trabajo se veían igual, Dulce me había mostrado en primera persona realmente lo que era la mafia y el delito, otro mundo paralelo que estaba ahí y era mucho peor de lo que imaginábamos.
Sin éxito seguía buscando esa antigua normalidad que ya no existía. De todos modos era en vano… no era una persona normal. Una persona normal no continuaría teniendo sentimientos por una asesina. Dedicar todo mi tiempo al estudio y trabajo no era suficiente para no sentir, mi inconsciente me traicionaba. Por las noches soñaba con ella, a veces eran sueños reconfortantes donde Dulce era la que yo creía conocer antes de saber la verdad pero otras veces los sueños eran una tortura ya que la veía matando gente. Sus ojos oscuros como la noche, su rostro inexpresivo y duro mientras que disparaba o acuchillaba a víctimas que agonizaban frente a ella, frente a mi figura inmóvil y horrorizada. Esas noches eran las peores, despertaba con el pecho oprimido y casi sin poder respirar. Y en esos primeros minutos que volvía a la consciencia solo veía los rostros de la familia del policía, me era inevitable sentirme culpable por negarles la posibilidad de que se condenara a quien les había destruido la vida. Era peor saber que había tantos otros como ellos, tantos otros cuyos rostros desconocía pero que reflejaban la pérdida de igual manera. Me sentía culpable porque en escasos momentos seguía deseándola, en otros le temía ¿Pueden tantas emociones diferentes coexistir dentro de una persona sin desgarrarla? A juzgar por todos los pedazos en los que estaba rota creo que la respuesta correcta sería que no. Lo peor era el hoyo en mi pecho y no sabía si alguna vez iba a cerrarse.

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Capitulo 61

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:02 pm

Dulce;
Fueron tres semanas que pasé en Chicago cuidando a la familia de Gino, por suerte las cosas estuvieron tranquilas y ni siquiera fue necesario que sacara un arma. Hoy regresaba y yo terminaba de una vez de prestar servicios a la mafia. La casa ya se había vendido así que volvía a LA con ese efectivo más los 100 mil que me iba a pagar Gino. Tres semanas de fingir que no me estaba derrumbando, que era la misma Dulce dura e impenetrable de siempre. Pero por fin todo había terminado, podía ir a hacer una nueva vida y dejar que todos mis sentimientos afloraran, consumiéndome en el dolor del tiempo sin ella.
Cuando Gino volvió nos reunimos en su oficina para despedirnos.
"¿Cómo estuvo LA?"
"Bien, muy bien… Ya estamos establecidos, Fausto tiene las cosas funcionando, ya tenemos nuestros club, proveedores de droga"
"Bien" Realmente lo dije solo por cortesía.
"Dile a Fausto que se asegure de que no dejen jugar a Christopher Puente"
"No te preocupes ya está avisado. Aunque ese chico quiera venir a regalarnos su dinero en las mesas de póker nadie lo va a dejar jugar, tienen la orden de mandarlo de vuelta a casa si aparece"
"Perfecto, gracias"
"Cualquier cosa que necesites sabes que puedes acudir a Fausto"
"Lo sé"
"Y si una vida bajo los márgenes de la ley no te resulta, si no logras que Anahi regrese contigo y quieres volver al antiguo estilo de vida, los Marzoni siempre te vamos a recibir con los brazos abiertos"
"Gracias Gino, pero me retiro para siempre. Ya no quiero saber más nada con esto"
"De acuerdo. Bueno acá está el dinero que te prometí" Sacó un bolso y me lo entregó. Lo abrí y luego de calcular por unos segundos las cosas no me cerraban.
"Pero acá no hay 100 mil. "
"Es verdad no son 100 mil, son 200 mil" Me contestó amablemente.
"Gino quedamos en 100 mil" Dije comenzando a sacar fajos de billetes para devolvérselos.
"No, no" Devolviéndome los fajos. "Eso es todo tuyo, te lo ganaste. Es por cuidar a mi familia estas semanas, por todos los años que trabajaste con nosotros sin fallar ni una vez. Piénsalo como un bono de retiro, para usar en tu nueva vida"
"Gracias, en serio. Fuiste algo así como un guía para mí, me enseñaste muchas cosas, cosas que van más allá de la mafia"
"Me alegra haber sido de ayuda, ya te considero como de la familia. Te deseo lo mejor Dulce" Se levantó y me dio un abrazo, lentamente se lo correspondí.
Me despedí del resto de la familia Marzoni que quedaba en Chicago y partí para LA otra vez. En el auto llevé todo el dinero que tenía, mis ahorros más lo de la venta de la casa y lo de Gino, además de llevar algunas pertenencias. Las armas las había dejado todas, solo llevé conmigo el revólver. Creo que lo quería conservar como un recuerdo del principio y el fin de ese tipo de vida. El resto de mis cosas llegarían en los días siguientes en un camión de mudanzas.
Cuando llegué al departamento solo me dejé caer al piso, luego de unos minutos me arrastré hasta agarrar una botella de whisky mientras que prendía un cigarrillo. Ahora que no tenía que mantener una fachada, ahora que no tenía obligaciones que me distrajeran lo único que veía era a Anahi, sin importar si mis ojos estaban cerrados o abiertos, si estaba despierta o dormida, si estaba sobria o borracha. Ella lo era todo, lo ocupaba todo, mejor dicho mi anhelo por ella lo ocupaba todo porque era solo eso un anhelo, un recuerdo de la persona que me hizo sentir viva cuando antes de conocerla yo me reducía a un ser frío y ajeno a los sentimientos. Ahora los sentimientos eran sofocantes, tan reales y potentes que no tenía las más mínima idea de como iba a afrontar esta nueva vida sin ella.
Mis días se habían transformado en una nube borrosa de alcohol y cigarrillos, era patético mi estado. Y dentro de esa nube lo único que continuaba viendo era a Anahi. Eventualmente luego de algunas semanas cuando el dolor lacerante se había hecho un poco más soportable seguramente por el acostumbramiento y mi gran capacidad para resistir, me di cuenta que no estaba haciendo nada de lo que se suponía debía hacer. El alcohol no me hacia olvidarla y olvidarla no era lo que buscaba. Buscaba algo totalmente lejano a eso, mi meta era algún día recuperarla y para eso primero tenía que recuperarme a mi misma.
Volví a estar sobria y lúcida, a hacer ejercicio y tratar de despejar mi mente. Me puse en la búsqueda de una casa para comprar y tal vez empecé un hábito poco saludable pero necesitaba algo, algo que me mantuviera entera para hacer lo que tenía que hacer así que por las tardes cuando Anahi salía de la facultad la seguía sin que me viera. Tal como le dije era una sombra cuidándola, a la distancia la observaba deseando poder estar cerca.
Finalmente encontré una casa que me gustó, también con vista a la playa, terraza, balcón y un preciso jardín. Aun sin cosas personales se veía cálida, luminosa el tipo de lugar perfecto para compartir con Anahi cuando llegara el momento. Me instalé a las semanas con las pocas pertenencias que había traído de Chicago, lo poco que tenía (mis discos, mis libros, el LCD y equipo de sonido, algunos cuadros, etc.). Compré los muebles que faltaban y finalmente empezaba a verse como un hogar, diferente a la casa que había tenido en Chicago, esta vez era menos austera, más personal. Puse una foto mía y de Anahi en mi habitación y otra con mi madre en la sala. Ya era hora de dejar de escapar de esos recuerdos que me habían sido negados, era hora también de reencontrarme con el amor que había sabido dar y recibir en ese entonces.
En mi necesidad de tenerla cerca de vez en cuando la llamaba solo para escuchar su voz unos segundos, para saber que estaba bien. Después de que contestaba "hola" escuchaba su respiración y luego le cortaba. Mi intención no era hablarle, como dije solo iba a volver a intentar estar con ella cuando realmente hubiera cambiado, pero escucharla era algo que me hacía falta.
Mis días se redujeron a seguirla desde las sombras y planear la forma de cumplir con todo lo que habíamos soñado con mi madre, todo lo que dijimos que alguna vez íbamos a hacer juntas. Ella siempre adoro viajar, me contaba sobre diferentes lugares del mundo. No había visitado ninguno, solo leía sobre ellos y al igual que yo soñaba con verlos algún día. Ahora estaba en condiciones de verlos, el dinero no era problema tampoco lo era el tiempo, los vería por ella y por mi. Quería recuperar algo de esa Dulce, la que inocentemente soñaba con su madre, la que Anahi había percibido en mi interior. Era un viaje para purificarme, para volver a mí, volver a ella.
Anahi;
La opresión en el pecho, el sentimiento de vacío, el hueco no menguaban, seguían ahí fragmentándome. Pasaban las semanas y me sentía cada vez más perdida en el dolor y la depresión. Para hacer todo más difícil había empezado a sentir que me seguían, nunca había visto a nadie pero la sensación estaba ahí y mi sensación era que se trataba de Dulce. Además estaban las llamadas, más o menos una vez por semana me llamaban desde un número desconocido y no contestaban cuando atendía, escuchaba la respiración del otro lado e inevitablemente otra vez tenía la sensación de que era Dulce. Tal vez me estaba volviendo loca, tal vez quería verla donde no estaba pero la sentía en todas partes. Ni aun dormida desaparecía, seguía estando en mis sueños o mejor dicho pesadillas. Cada vez más seguido soñaba con ella asesinando gente, yo estaba condenada a observar y aunque quería detenerla no podía.
------------
Mayte la había escuchado gritar en sueños y se levantó para fijarse como estaba. La encontró sentada en la cama, tomándose las rodillas y balanceándose.
M - Hey Any todo está bien, ya pasó -le dijo sentándose a su lado
A - La veo en todas partes…la veo en todas partes May -habló como ida
M - Los sueños van a pasar Any…tenlo por seguro.
A - No solo en los sueños…la siento conmigo, cuando salgo siento que me sigue.
M - ¿Qué te sigue? -levantando las cejas
A – Si, que está ahí siguiéndome a donde vaya.
M - ¿Alguna vez la viste realmente o viste su auto?
A - No pero… es una sensación, la siento ahí. Y además las llamadas, cada tanto me llaman de números desconocidos y nunca contestan cuando atiendo. Yo siento que es ella. A veces deseo verla realmente, dejar de tener esta sensación que me trastorna y verla realmente y otras solo quiero que todo esto desaparezca.
M - No te sugestiones…Yo salgo contigo a veces y nunca me pareció que te siguiera alguien pero voy a prestar más atención. Y los llamados que dices, ¿son de diferentes números? -Anahi asintió.
M - Puede ser equivocado y por eso no contestan… Trata de pensar que no es ella, además probablemente no lo sea.
A - Tal vez tienes razón, tal vez me estoy volviendo loca. Ya no sé nada May -comenzando a llorar
M - No te estás volviendo loca…Todo va a estar bien, ya pasaron casi dos meses y cuanto más tiempo pase se va a ir haciendo más fácil. Ahora necesitas descansar. Te voy a preparar una leche con una receta especial que hacía mi abuela para que durmiéramos bien después de un sueño malo -la abrazó y se levantó-
A - Gracias May.
M - Deja de agradecerme, me estoy cansando de escuchar esa palabra.
Debido a la ayuda de Mayte finalmente pudo volver a dormirse y despertó mejor a la mañana siguiente.
M - ¿Cómo estás? -le preguntó mientras desayunaban
A - Tengo que seguir adelante -contestó segura por fuera aunque por dentro sabía que olvidar a Dulce era imposible
M - Bien, es lo mejor que te escuché decir en este último tiempo… Tal vez todo esto pasó para que aprendieras, para que comiences a buscar otro tipo de personas. Sara fue un gran avance en tu vida amorosa, lástima que duro poco.
A - Ya sé lo que estás insinuando y si, ya lo pensé. Siempre termino enamorándome de las personas más dañinas.
M - Es una experiencia, no tiene sentido arrepentirse de ello. Bueno, tal vez solo arrepentirse de haber perdido tu virginidad con ella ¿En serio en que estabas pensando?... No, mejor no quiero saber en que estabas pensando.
Anahi la miró algo dolida de que le echara en cara eso.
A - ¿Desde cuándo decides sobre mi vida sexual?
M - Claramente no decido… ¿No sería más fácil si me hubieras escuchado?
Ahora Anahi estaba comenzando a enojarse. Mayte no tenía ni idea de lo que estaba hablando.
A - ¿Más fácil?
M – Si. ¿No sería más fácil si no hubieras dado ese paso? ¿Si no la sintieras en cada centímetro de tu cuerpo?
Bueno después de todo tal vez si sabía de lo que estaba hablando. Anahi podía desestimar el entendimiento de Mayte, pero aunque era distinto la chica también había enfrentado su ruptura más dolorosa apenas un tiempo atrás.
A – Ya, probablemente sería un poco más fácil -dijo perdiendo el enojo y entregándose de vuelta al dolor-…Pero no me arrepiento, en su momento se sentía correcto hacerlo. Ella fue… sé que fue autentica en esos momentos, fue como si se despojara de toda su carga y me mostrara la Dulce que podría haber sido si todo lo malo en su vida nunca hubiera pasado -pensar en esos momentos de intimidad con la morena todavía hacía que sintiera corrientes recorriendo su piel. Hubo un momento de silencio y Mayte no reprochó nada, tan solo miró a su amiga con compasión y algo de tristeza. Esta Anahi destruida no era la que quería ver.
M - Sabes a Sara, le dolió un poco saber que… Quiero decir ustedes salieron por más de 6 meses y no pasó nada y después llega esta mujer y apenas están un poco más de un mes y ya. Le dolió, nunca se metió tanto en una relación como cuando estuvo contigo.
A - ¿Y Sarah cómo sabe que...
M – Uh, bueno… como que accidentalmente se me escapó que lo habías hecho con Dulce -dijo el nombre de forma más baja, sabiendo el efecto que le causaba a Anahi escucharlo-
A - ¡Aggh Mayte! como vas a hablar de con quien me acuesto con mi ex –exasperada
M - No hablábamos de eso… perdón, se me escapó.
A - De todas formas no entiendo. No puede dolerle, terminamos por decisión de ambas.
M - Creo que le dolió más en el ego que otra cosa, ya sabes como es Sara... Igual y si tu no hubieras dado el primer paso para terminar con ella, Sara habría seguido contigo. Creo que eso de verla más como una amiga que novia te pasaba sobre todo a ti y no tanto a ella.
A – No lo sabía…-desconcertada
M - Igual no te preocupes, eso ya está cerrado. Sara anda persiguiendo chicas.
Escucharon el ruido de las cartas que pasaban debajo de la puerta y Mayte se levantó enérgicamente para ir a buscarlas. Anahi la miraba maravillada, recordando que en algún momento ella había tenido la misma energía para hacer las cosas pero ahora le parecía muy lejano. Todo el que conocía a la rubia sabía que no estaba bien, aunque desconocía los motivos. Y aunque trataba de llevar una apariencia sus propios padres al verla los domingos podían percibir el cambio en su ánimo. Por supuesto Anahi solo les daba vagas excusas como respuesta a sus preguntas, decirles que estaba así por una chica sin darles todos los detalles parecería absurdo y ciertamente darles todos los detalles era lo último que quería. Todos estaban esperando que volviera a sonreír y estar alegre como siempre, que volviera a estar bien, ella misma lo esperaba e intentaba conseguirlo más por los demás que por su persona.
M - Impuestos que pagar, facturas que pagar -dijo pasando las cartas- más facturas que pagar… y esto -mirando un sobre-…Oh, joder… -mirando nerviosa a su amiga
A - ¿Qué es?
M - Una carta para ti…de…
Anahi la agarró y comprobó con sus propios ojos de quien se trataba. En el remitente con letra impecable estaba escrito Dulce María Espinoza. Se quedó mirando el nombre por varios segundos, inmóvil, casi sin respirar hasta que con dedos temblorosos comenzó a abrir la carta.
Querida Anahi, Cada día sin ti es como una daga que se clava, haciéndome sangrar un poco más. No voy a mentirte duele más que cualquier otra cosa que haya tenido que soportar, pero es necesario. En las circunstancias en las que me encuentro no te merezco, como nunca lo he hecho. Y tu me necesitas lejos, porque la asesina que todavía está en mi te hace daño. Espero que no sientas ni la mitad del dolor que me consume, espero que las heridas que abrí puedan cerrarse. Más que nada quiero tu felicidad, en estos momentos sé que solo puede ser alejada de mi. Más adelante espero que pueda ser a mi lado. Perdón por los llamados, sé que seguramente te diste cuenta que era yo. Perdón por seguir estando presente de esa forma cuando dije que no iba a molestarte. Tu voz fue un bálsamo para salir de mis peores momentos, ahora estoy lista para emprender mi camino. Voy a irme de LA por un tiempo, no sé cuanto, el que me lleve cambiar, purificarme, conocer el mundo y valorar la vida, la gente. Lo hago por mí, por mi madre, por ti. Quiero encontrarme, despojarme de los años de violencia y maltrato y encontrar lo que era antes de ser lo que soy. Quiero volver a ti como esa esencia que viste en mi alma, ya sin oscuridad, solo claro oscuros producto de mis vivencias. Porque voy a volver a buscarte cuando esté segura de que ya no puedo lastimarte. No me extrañes, no derrames más lágrimas por mí pues fui totalmente inadecuada e insuficiente para alguien de la perfección que posees. Lo único que hice bien, lo único que me salvó fue amarte, lo sigo haciendo tal vez aun más intensamente. Quiero que sepas que no espero nada, no pido nada, solo alguna vez volver a verte sonreír. Si cuando vuelvo aun no quieres estar conmigo nada habrá sido en vano porque aunque no te tenga tendré el amor que alguna vez me diste y que me hizo cambiar, ser mejor. Te amo, ahora y siempre, Dulce. PD: Nunca fui demasiado buena con las palabras así que creo que estas de "Adele" son más adecuadas que las mías para expresarte lo que siento. "I wish nothing but the best for you too Don't forget me I beg I remember you say Sometimes it lasts in love But sometimes it hurts instead Sometimes it lasts in love, but sometimes it hurts instead”
Era la primera vez que veía la letra de Dulce, simétrica casi perfecta. Las letras parecían hundirse en el papel, como si hubiera apretado demasiado la lapicera con la firmeza tan característica de sus fuertes manos. Cada palabra hacía eco en su cabeza, aumentando el hueco en su pecho…¿Cómo pretendía que no la extrañara? Cuando lo único que hacía era aparecérsele, rodearla para luego vaciarla otra vez. Su respiración en el teléfono, la carta, hacían recrudecer el dolor, el dolor que significaba haberla sacado de su vida ¿Pero realmente la había sacado? Físicamente si, pero en todos los demás aspectos seguía ahí, a veces en mayor o menor medida, pero todavía ni un día se había ido completamente.
M - ¿Qué dice?
Anahi no le contestó pero lentamente le acercó la carta. Mayte la leyó frunciendo el entrecejo cuanto más avanzaba, claramente no creía ni una palabra de la aparente sinceridad de Dulce.


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Capitulo 62

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:02 pm

M - Menos mal que iba a dejarte ir… Any no te enredes con esto, tu misma lo dijiste tienes que seguir adelante. Ella que haga su patética vida y tu cuando vuelva, si es que vuelve –escéptica- vas a estar más allá de esto, con alguien que si te haga feliz y no sea una enferma.
La rubia asintió solo por inercia, en realidad no escuchaba realmente a Mayte, la voz de Dulce todavía la aturdía repitiendo las palabras de la carta.
M - Vamos, que tienes que cambiarte para ir al trabajo.
Se dejo ser levantada por Mayte y llevada hasta la habitación. Tenía la sensación que además de ser su mejor amiga por estos días se había convertido en una especie de enfermera, asegurándose de que comiera, se levantara de la cama, incluso a veces hasta de que respirara cuando la encontraba tirada en el piso de su habitación tomándose el pecho y entumecida por el dolor.
Los casi únicos momentos en los que mejoraba un poco era cuando se juntaban con Sara y Jenny, solo allí aparecía una sombra de lo que solía ser su sonrisa. El resto era automatización, ir al trabajo y a estudiar solo para encerrar su mente en esas actividades, solo para ser libre de ella por algunos momentos aunque ya no existiera emoción ni entusiasmo. Los días siguientes a la llegada de la carta Anahi estaba aun peor, más encerrada en si misma. Mayte ya no podía verla así, por lo que intentaba sacarla de ese estado de todas las formas posibles. Finalmente en el fin de semana logró convencerla de ir con Sara a Lego y de paso acompañar a Jenny en su turno de trabajo. Luego de un par de copas la rubia ahora se encontraba bailando con Jenny y riendo sutilmente de las cosas que la chica le contaba. Mayte y Sara estaban sentadas en una mesa mirándolas de vez en cuando.
Sa - ¿Qué vamos a hacer con Anahi?
M - ¿De qué hablas?
Sa - Ya no aguanto verla sufrir así.
M - No podemos hacer nada, ella es la que tiene que recuperarse. Pasaron más de dos malditos meses y estaba un poco mejor pero llegó esa carta de mierda y la derrumbó otra vez. Encima tiene el descaro de poner que la ama y un montón de estupideces.
Sa - ¿Y no es verdad que la ama?... No entiendo bien que es lo que pasó entre ellas.
M - Yo tampoco -dijo fingiendo no saber toda la historia-…pero lo que sé es que la hizo mierda.
Sa - Cuando está con Jenny parece estar mejor... Tal vez dentro de un tiempo si puede estar con ella le haga bien. Jenny hace rato que está loca por Anahi, bueno Jenny está loca en general pero eso la distrae a Any -dijo algo divertida
M - ¿Otra loca más?... Déjate de joder, Any no necesita más drama.
Sa - No es ese tipo de loca, Jenny es una persona muy particular pero es buena chica.
M - Mientras que la haga volver a sonreír aunque sea un rato no me opongo.
Anahi;
Su carta me había afectado más de lo que quería admitir. Me dio alivio perder la sensación de tener a alguien siguiéndome, observándome a la distancia pero a cambio ahora tenía la sensación de que en cualquier momento podía regresar a mi, como una persona distinta a la que era superficialmente, como la persona que solo en ocasiones pude sentir en su interior ¿Quería que regresara? Tenía la ilusión de que podía regresar y todo iba a estar bien, ella sería distinta, sin la violencia, sin el daño que había causado. Pero no era nada más que una ilusión. Las muertes no pueden borrarse, las víctimas siguen existiendo.
Siempre tuve la teoría de que cuando alguien mata a una persona destruye parcialmente su alma y que cuantos más crímenes comete mayor es la destrucción hasta que finalmente no queda nada, pierde su humanidad totalmente. Cuando conocí a Dulce estaba en ese lugar, a punto de perderse totalmente pero sin embargo a medida que nuestra relación avanzaba tal vez es cierto que fue recuperando pedazos de su alma. Pedazos, solo pedazos porque nadie puede ser igual después de haber matado a otro ser humano...Ella ya no pertenecía al mundo que conocemos, vivía en su propio infierno y muchas veces sin darme cuenta me había arrastrado hasta el. Pero ahora que sabía la verdad ya no podía ni quería ver ese lado siniestro. Lo que habría dado por conocerla antes de que se dejara condenar, esa Dulce torturada pero que aun no había entregado su alma. De alguna forma no la culpo a ella, sé que lo que le hizo su padrastro fue terrible y también sé que eso no la exonera del todo.
¿Cuánta violencia podes soportar y ejercer sin que eso te cambie para siempre? ¿Cuánto odio podes recibir sin que te vuelva incapaz de amar realmente? ¿Cuántas víctimas puede llevar alguien consigo? ¿Cuántos momentos definidos tenemos en la vida? ¿Se puede arreglar cuando en alguno definimos de la manera equivocada? ¿O los errores son nuestra carga para siempre? ¿Terminar con Dulce fue mi momento definido? ¿Esa decisión iba a pesarme siempre? ¿Existiría siempre su fantasma en mi vida?
Estaba llena de preguntas por ella y por mí, por ambas. Si tan solo llegar a las respuestas fuera tan fácil como hacerlo con las preguntas ¿Me servían las preguntas o lo mejor era intentar olvidarlo todo? Y ahí lo tenemos, aun otra pregunta. Últimamente parece que eso es lo único que hago pregunto y formulo respuestas a las cosas que en realidad no pregunté, pero esas respuestas a lo implícito son las que me mantienen funcionando, pudiendo llevar mi vida mientras que sigo sin responder las preguntas que verdaderamente formulo cuando me detengo a pensar.
8 meses después
Que el tiempo lo cura todo es una gran mentira pero si es cierto que lo atenúa. El hueco, el dolor que sentía se habían hecho más débiles, menos demandantes. Además había elegido seguir adelante, me tomó meses hacerlo pero finalmente un día pude seguir adelante. Aprendí a vivir con su fantasma, con el anhelo suprimido.....Y entendí que por más que fuera la persona que más amé podía subsistir sin ella, con los pequeños pedazos imperfectos de felicidad que encontrara con otra persona.
------------
Salía de la facultad exhausta pero contenta, por fin habían terminado las clases. Ahora solo me quedaba rendir los finales y tenía terminado mi anteúltimo año para quedar a un paso de recibirme. Hacía poco había empezado un pequeño proyecto, estaba escribiendo una novela sin ambiciones solo como una especie de terapia. Tal vez tenga algo que ver con todo lo que he ayudado a Jenny a editar la suya y se me hayan contagiado las ganas de escribir.
Después de todo siempre he disfrutado de escribir, desde el lado periodístico pero aun así. Finalmente Jenny accedió a que fuera su editora provisoria, claro que la relación entre ambas ha cambiado desde el momento en que hice ese pedido. Ahora ya tiene editorial y dentro de muy poco van a publicarla. ¿Qué estoy escribiendo yo? La historia de una chica que se enamora de una asesina mafiosa. Cualquier similitud con la realidad no es pura coincidencia. Por supuesto estoy poniendo elementos de ficción aunque todavía no tengo claro cual sea el final ni adonde quiero llegar. Ni siquiera sé si voy a terminarla, como dije es una terapia y estar escribiendo me ha ayudado a recuperarme. Fui a casa a darme una ducha y descansar, apenas salía del baño sonó mi teléfono y ya tenía como cinco llamadas perdidas.
"Hola"
"Hola Any ¿Dónde estabas?"
"Me estaba bañando Jen"
"Ah, ¿Vas a venir a casa? Te extraño y quiero verte antes de salir para el trabajo"
"Si, si voy a ir, me estaba por cambiar. Además hoy es viernes, entras más tarde así que tenemos tiempo.
"Ya voy para allá, besos"
"Besos, te quiero"
Corté y tiré el celular en la cama. Jenny a veces podía ser muy demandante y cuando estaba así de cansada no era algo que me agradara demasiado. Pero sabía que esa era su forma de demostrarme cuanto me quería, que estaba loca por mí.Me terminé de cambiar y cuando estaba por salir llegó Mayte.
"Hey May…"
"¿Vas a lo de Jen?"
"Si"
"¿Te quedas a dormir allá?" Me preguntó levantando una ceja.
"Probablemente y no me mires así, sabes que..."
"Si, si ya sé… Ya sé que la vas a hacer sufrir de combustión espontanea. Si no vas a hacer nada deja de torturarla quedándote a dormir"
"No la torturo, ella no se queja. Además duermo bien con ella al lado"
"Lo que digas... Pásenla bien" Me dio un beso y salí del departamento. Llegué a lo de Jenny y me abrió la puerta con una sonrisa, luego se lanzó a mis brazos y me besó con entusiasmo.
"Hola" sonriendo
"Hola, ansiosa por verme"
"Siempre" Me tomó de la mano y me adentró en el ambiente. "Tengo algo para ti, bueno para nosotras"
"¿Y eso por qué?"
"Hoy hace tres meses que estamos juntas"
"¿En serio? ¿Ya hace tres meses?"
"Si... Que mala memoria que tienes" Me dijo perdiendo levemente un poco de su sonrisa.
Creo que puede decirse que en muchas ocasiones llevé esta relación distraídamente, sin realmente estar al 100 % en ella. Pero no lo hice de manera egoísta, al menos eso creo. Más allá de los errores realmente quiero a Jenny, ha sido como un salvavidas desde que empezó la tormenta para mí, desde que me dejó quedarme esos días en su casa cuando el desastre recién comenzaba. Estuvo como amiga haciendo más soportable el hueco y ahora está como mi novia.
"Perdón"
"Está bien... Como tienes una novia que piensa en todo, tengo un regalo para las dos"
Fue hasta la pared y descubrió una sábana que tapaba algo. Inmediatamente cayó dejando a mi vista una especie de cuadro hecho con collages de muchas fotos de ambas. Había fotos de toda nuestra relación, algunas que ni siquiera sabía que ella había tomado y otras de cosas que hicimos pero que vagamente recordaba. Como dije no siempre estaba del todo presente, siempre que salíamos dejaba que eligiera ella, hacíamos que lo ella quería yo solo aportaba con mi presencia física. Me quedé mirando el cuadro, repasando momentos, imaginando lo que habrían sido si…
"¿Te gusta?" Dijo sacándome de mis pensamientos
"Si Jen, está hermoso" Tomando su mano
"Hay uno para ti…Ya era hora de que tuvieras alguna foto mía en tu casa" Sacó del costado del mueble la placa envuelta. Y como ya era hora no podía darme una sola foto, tenía que darme todas para que colgaran orgullosas en la pared de mi habitación. Así era Jenny, le encantaba ser el centro de atención y yo se lo permitía, solo que mi atención a veces se desviaba.
"Gracias Jen"
"De nada" Me acercó a ella y me besó.
"Me siento una novia pésima......No tengo nada para darte" Le dije sinceramente porque a veces así era. Otras veces solo sentía que le daba lo poco que podía darle y era injusto que pidiera más. Yo nunca le oculté que estaba dañada.
"No, no lo eres. Tal vez un poco distraída" Me miró con esa mirada de niña y mujer fatal que solo sus ojos azules podían dar. "¿Te quedas a dormir esta noche?"
"Si"
"¿Me esperas despierta? No vuelvo tan tarde"
"Si.. de todas formas duermo mejor si estas tú"
"Sé de varios regalos que podrías darme" Me tomó de la cintura y me besó apasionadamente... yo me dejaba llevar por ella hasta que corté el beso. Pero Jenny tenía otros planes y bajó a mi cuello. Dejé que me besara unos segundos para luego detenerla antes de que esto entrara en terreno al que no quería ir. Tres meses o lo que fuera pero esta noche nada iba a cambiar, cuando ella llegara íbamos a dormir y nada más, tal como lo hacíamos siempre que me quedaba.
"¿Te cocino algo antes de que te vayas al trabajo?" Con una sonrisa.
"Uhh" Gruñó un poco porque la aparte de mi cuello pero luego me sonrió también. "Si por favor, si tu no estás... como cualquier cosa"
Mientras comíamos me hablaba de como eligió las fotos y como las fue poniendo para armar el cuadro. Mayoritariamente Jenny hablaba de ella misma y de mí en relación a ella. Esa era una de las razones por las que era fácil estar a su lado, mientras que me viera una leve sonrisa no se preocupaba, ni preguntaba demasiado sobre lo que me pasaba. Jenny me mantenía lejos del pasado, de cosas que no quería que volvieran a ocupar mi mente, me sumergía en “Jennylandia” donde solo tenía que escuchar sobre su novela, su día, su nuevo descubrimiento y me envolvía en todo lo que era ella. En ocasiones reconozco que podía ser demasiado pero la mayor parte del tiempo era lo que necesitaba.
-------------
Fuimos al centro comercial, Jenny iba de un negocio a otro y yo la seguía llevando más de la mitad de las cosas que se había comprado. Era como si fuera a ir a un maldito desfile de modelos. Por supuesto la mayoría de las cosas que se probaba le quedaban bien, tiene un cuerpo genial.
"Jen, no creo que puedas comprar más" -llevando en mi cabeza la cuenta de lo que había gastado-
"Mmm… pero todavía no llegué al límite de mi tarjeta"
"No importa, pero después no vas a poder pagar todo esto" Pareció pensar unos segundos y terminó haciendo un puchero y luego sonriéndome.
"Por eso vengo contigo, evitas que me endeude"
"Es un placer"
"¿Segura no quieres nada?"
"No Jen estoy bien, con toda la ropa que me regalaste antes me sobra" Al parecer Jenny pensaba que necesitaba vestirme de forma más fashion así que me había regalado bastante ropa que según ella me hacía ver súper sexy. La mayoría de esas cosas solo las usaba cuando salíamos juntas.
Finalmente sentí el alivio de subir al auto y dejar de recorrer negocios. Cuando llegamos a su departamento había un paquete esperando junto a su puerta. Lo levantó emocionada y lo primero que hizo cuando entramos fue abrirlo.
"Amor es el primer ejemplar de mi libro" Me mostró el libro nuevo, recién impreso prácticamente y se puso a leer en voz alta la carta de su editor. Oficialmente iba a estar en las librerías mañana.
"¡Felicitaciones!" La tomé de la cintura y la abracé. Terminamos besándonos entre medio de sus sonrisas.
Ella estaba radiante de alegría y eso me ponía feliz a mí también. De alguna manera cuando estaba de tan buen humor conseguía contagiarme una parte, cerrar algo el hueco en mi pecho.
"Vamos a festejar" Prendió la radio y se fue bailando a sacar un champagne de la heladera. Sirvió dos copas y brindamos, por ella, por el éxito de su libro, por nosotras. Y de repente una punzada me paralizó. A través de los parlantes había empezado a sonar la música que ya no podía escuchar, la que traía recuerdos hermosos y dolor a la vez. La que me llevaba devuelta a ella, el fantasma que nunca se iría, el amor que nunca se borraría de mí. Volver a escuchar la canción Collide era algo que no soportaba. Había sido nuestra canción, había sonado mientras...
"Saca eso, saca esa música" Dije con un tono que parecía lejano, fuera de mi. Sin quererlo dejé caer mi copa y antes de que Jenny pudiera entender que pasaba, no sé como conseguí las fuerzas para moverme rápido hasta el equipo y apagarlo. Antes de paralizarme por completo, antes de colapsar, antes de que fuera demasiado.
"Esta bien, supongo que no eres una fanática de “Howie Day”, ¿eh?"
"No" Sin prestarle atención y tratando de alejarla de mis pensamientos, a ella, a su sombra que me rodeaba en momentos como este.
"Voy a recordarlo" No mencionó mi forma extraña de actuar, ni preguntó por qué de pronto estaba más blanca que una hoja. "Saco estos vidrios y no pasó nada ¿si?" Le dio un apretón a mi mano y fue en busca de la escoba para levantar los restos de la copa. "¿Todo bien?"
"Si......si todo bien" Mentí como siempre lo hacía cuando me preguntaba porque despertaba sobresaltada de vez en cuando, o en que pensaba cuando estaba como ida. Al parecer había mejorado en eso de mentir.
"Tenemos que seguir festejando lo del libro. Esta noche vayamos a comer a algún lado, podemos invitar a Sara y Mayte"
"Eh...no puedo.....Me acordé que tengo que trabajar en un informe del diario para entregar mañana. Festejamos mañana a la noche así de paso le aviso a las chicas con tiempo ¿si?" Pude ver su decepción pero no estaba en condiciones de salir a festejar nada, ya no.
"¿No se están aprovechando un poco? Digo después de todo eres solo una pasante, si quieren que hagas todo eso que te paguen un sueldo normal"
"No puedo quejarme, estoy haciendo contactos para cuando me reciba. Ya sabes como es el periodismo... Perdón por....."
"Está bien" Me interrumpió algo decaída y se acercó a besarme. Mantuve el beso pero sin profundizarlo ni dejar que ella lo hiciera. Supongo que eso la frustró aun más pero en ese momento no me importaba.
"Nos vemos mañana si"
"Bueno…Te quiero Any"
"Yo también, bye" Apenas dejé su departamento suspiré y me tomé el pecho. Las lágrimas peleaban por salir pero no se los permití. No iba a volver a llorar por ella, eso se había terminado.
"Hola, volviste temprano" Dijo Mayte al verme llegar.
"Si… Me voy a dormir, hasta mañana" Mi voz salía sin vida, apagada. Empecé a caminar hacia mi habitación arrastrando el despojo que era.
"¿Pasó algo? ¿Peleaste con Jenny?" Poniéndose adelante mío.
"No pasó nada May. Al contrario Jenny está feliz porque mañana sale su libro así que en la noche vamos a ir a festejar, avísale a Sara" Intenté seguir mi camino.
"Va…pero entonces ¿que pasa?"
"No pasa nada. Todo está genial, la vida es genial ¿Ahora puedo irme a dormir?" Me miró algo ofendida pero me dejó pasar.
"Hasta mañana Any" Suspirando.
"Si" Entré a mi habitación y cerré la puerta.
¿Por qué no podía ser suficiente? ¿Por qué estar con Jenny no podía ser suficiente? ¿Por qué tenía que pasar esto y volverme a recordar todo? Después de lo que había avanzado, después de que había logrado reducir la cantidad de veces que pensaba en ella. Algunas veces deseaba no haberla conocido, todo sería mucho más fácil. Entonces estar con Jenny seguramente sería suficiente. Aunque pensándolo bien si no nos hubiéramos conocido como lo hicimos lo habríamos hecho por su trabajo, después de todo yo había sido su objetivo. Pero en ese caso ella me habría......yo estaría muerta. Estar muerta algunos días no sonaba tan mal ¡Dios había empezado a hablar como ella! Estaba tan profundo adentro mío que hasta eso había conseguido que empezara a pensar de esa forma depresiva y siniestra.
Tenía que terminar con esto, concentrarme en todo lo bueno que tenía. Una novia que me quería y que había publicado su primer libro, amigos, mi familia que se preocupaba por mí, me iba más que bien en mis estudios.....Todo eso era suficiente, tenía que serlo.
Dulce;
Volvía a LA luego de ocho largos e intrincados meses. La persona que había partido murió al pisar esta tierra de nuevo, ya no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por el mundo en busca de mi misma y del sentido de la vida me ha cambiado más de lo que creí. Me ha cambiado justamente en la forma adecuada. Encontré más que la transformación que buscaba, encontré algo de paz.
¿Donde he estado? En realidad por tantos lugares que me llevaría más de un libro contarlo todo. Empecé por América: México, Guatemala, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina. Aprendí Español más jerarquizado (dialectos) de tanto tiempo que estuve allí pero más que eso aprendí a comunicarme con la gente. Descubrí otra forma de vivir, gente que vive en el medio del monte con solo una casa precaria y la naturaleza, cultivos y un par de animales y a pesar de las manos ajadas por el trabajo, a pesar de levantarse al amanecer, a pesar de tener solo lo indispensable sonríen y están dispuestos a darle ayuda a un extraño. Tienen su familia, a la naturaleza y son felices. Me quedé en muchas casas de campesinos y su hospitalidad, solidaridad y alegría cambiaron mi forma de ver las cosas. Por supuesto que en las grandes ciudades también vi el otro lado, las villas miserias, la droga, la desigualdad y la delincuencia. Nada nuevo para mí pero era distinto porque sabía que eso no era lo único que había. Ahora entendía que el mundo era mucho más que ese lugar oscuro que yo había visto por tantos años, ahora sabía que la bondad de Anahi, la pureza de su alma estaba también en muchas otras personas, no todos eran como la escoria que yo había conocido. Así que ese paso por América Latina me sirvió para valorar la vida, la de los demás y la mía. Mientras estuve allí los locales amablemente me enseñaron un montón de recetas, otras las aprendí sola al probar los platos. Ahora sabía hacer tacos, nachos, chile, empanadas, chipas, locro, guacamole y varias cosas más.
Pero aun me faltaba algo así que seguí viajando, queriendo estar realmente cambiada para cuando volviera a ver a Anahi. Así que desde Argentina me fui a Europa, pasé un corto tiempo allí aprendiendo un poco más de cocina particularmente en Francia, tal vez porque mi primera cita con Anahi fue con comida francesa, tal vez porque uno de los mayores sueños de mi madre era ir a Paris y recorrer sus mercados, conocer nuevos ingredientes y nuevos sabores. Y luego pasé a mi destino final, Asía. Estuve en China, Japón, aprendí a hacer sake, sushi, arroz de diferentes maneras y diferentes formas de cocinar pescado. También en la India, conocí el Taj Mahal y varios templos budistas pero el momento más determinante de mi viaje creo que ocurrió en el Tíbet. Después de hablar con los locales sobre los senderos de las montañas y dibujarme un par de mapas con sus explicaciones emprendí mi camino en solitario por la empinada montaña. No era alpinista pero tenía una condición física excelente por lo que los primeros días de caminata no significaron mucho desgaste. Llevaba una mochila con las provisiones, una carpa y bolsa de dormir. El resto de mis pertenencias habían quedado en la casa de los locales que me habían hospedado amablemente. La idea era llegar hasta un templo recóndito, escondido en la montaña al que solo un par de extranjeros habían logrado llegar. Según dicen los más sabios monjes budistas vivían en ese templo, en constante meditación y entrenamiento de los escasos nuevos discípulos, en busca del nirvana. No sabía bien que buscaba al querer ir hasta allá, quizás que el conocimiento milenario del espíritu que poseían esas personas me ayudara a encontrar mi paz interior, quizás que alguien más cercano a la elevación me asegurara que existía el perdón para todo lo que había hecho. Quizás solo buscaba purificarme con el más complicado viaje espiritual.
A medida que pasaban los días y continuaba caminando por senderos estrechos, cornisas de montaña, acampando a la noche y soportando el frío que cortaba la circulación me fui debilitando. Se me hacía más difícil llevar la caminata durante el día, respirar a mayor altura. Pero mientras que todos los signos vitales y energía parecían debilitarse había dos cosas que se volvían más fuertes, más nítidas en mi mente desgastada por la falta de oxígeno. Una era la imagen de Anahi, su rostro, su sonrisa inclusive hasta su voz y la otra eran los rostros de la familia del policía que había matado. Por esas dos cosas sabía que debía seguir, seguir hasta el final sin importar cual fuera ese final. Algunos dirían que fue un sacrificio pero para alguien como yo que sabía de duros sacrificios -después de todo había dejado que mi padrastro sacrificara mi alma, me quitara la vida metafóricamente hablando- no lo fue, fue un desafío, una meta a cumplir. No niego que tuve que llevar mi resistencia hasta el límite pero eso era algo en lo que tenía bastante experiencia. Después de 12 días de caminata, ascenso por la montaña y búsqueda de algún sendero que me llevara hasta el templo, con principio de hipotermia, deshidratada llegué hasta las escalinatas de entrada al sagrado lugar. Creo que ahí es cuando se terminó mi resistencia porque caí en ellas, sin siquiera la fuerza para subirlas arrastrándome. Cuando volví a ser consciente de mis alrededores estaba acostada en el suelo en una especie de cama de paja, en una habitación pequeña y totalmente vacía a excepción de esa especie de cama, unas mantas que me abrigaban, mi mochila a un costado y en una esquina una pequeña estatua de buda con una vela. Me levanté y me encontré en un patio con un altar mayor a buda y varios monjes meditando. En seguida un monje joven se acercó a mí, después descubrí que era el único que sabía hablar español además del monje superior.
"Vamos" Me dijo en voz baja y me guió hasta una sala del templo con una mesa larga que me pareció era el comedor. Me hizo sentar y volvió a hablar. "¿Cómo se siente?"
"Mucho mejor, gracias" Hice una leve reverencia en muestra de mi agradecimiento.
"No debería estar levantada, necesita recuperarse"
"Apreció su preocupación pero estoy mucho mejor, creo que ya puedo levantarme"
"Puedo acompañarla a recorrer un poco el templo pero solo un poco porque luego debe volver a descansar"
"Muy bien" Dudé un poco antes de hablar "Si no es mucha molestia… podría darme una ducha" Llevar 12 días sin bañarme no era algo que me agradara particularmente.
"Si eso puede arreglarse. Si no le molesta le prestamos algo de ropa y lavamos la que tiene puesta… Por supuesto no espere nada occidental, solo podemos darle unas túnicas"
"Lo agradecería mucho pero yo puedo lavarme la ropa"
"Deje lo hacemos nosotros. ¿Cuánto tiempo caminó hasta llegar hasta aquí?"
"12 días"
"Interesante" No perdió la inmensa calma que llevaba pero me pareció notar algo de sorpresa. "¿Cómo logró encontrar el templo usted sola?"
"Pregunté por explicaciones en el pueblo y me dibujé una especie de mapa, pero aplicar ese mapa en la montaña fue una historia completamente distinta. Sinceramente no tenía la menor idea si iba a llegar o no, pero seguí caminando adonde me instinto me llevaba"
"Aun más interesante. ¿Hay alguna razón en particular por la que haya decidido emprender el camino hasta aquí? Sabe que no solemos abrirles las puertas a las mujeres, por supuesto si llegan hasta aquí no podemos negarles nuestra hospitalidad. De hecho es la segunda mujer en la historia en llegar hasta el templo y la única persona en hacerlo sola"
"Si lo sabía pero esperaba... Estoy aquí en un viaje espiritual, una búsqueda"
"¿Búsqueda de qué?"
"De mi misma, quien solía ser. Volver a tener mi alma lo más completa posible después de todo lo malo que he hecho" Pareció estudiarme tranquilamente por varios segundos, sus ojos buscando en mi interior. Yo dejaba que viera todo lo que podía ver, no había venido ahí a ocultar nada.
"¿Busca perdón?"
"No sé si hay perdón para mis actos"
"Cuando hay arrepentimiento siempre hay perdón posible.Pero creo que este tema debería hablarlo con el monje superior. El decidirá si puede quedarse una vez que se haya recuperado del todo"
"Me parece bien"
"Le pido una cosa... nunca interrumpa nuestra meditación"
"Por supuesto... Oh, lo siento antes..."
"No se preocupe pero que no vuelva a interrumpir"
"¿Cuánto tiempo estuve recuperándome?"
"Ya lleva dos días desde que la encontramos. Le curamos la hipotermia con remedios naturales y la volvimos a hidratar. También le dimos algo de comida"
"Muchas gracias"
"Venga le voy a mostrar un poco el templo y el lugar donde puede bañarse"
El templo era el edifico más hermoso que había visto en mi vida, parecía colgar de la ladera de la montaña, su arquitectura era milenaria y en su patio central crecían numerosas plantas. Tenía un patio más pequeño donde existía una cascada natural producto del deshielo de la montaña y esa era el agua que utilizaban.
Después de estar bañada y cambiada con una de sus túnicas me llevó a ver al monje superior. Era un hombre mucho más grande, estoy segura de que tenía muchos años aunque parecía un hombre de 50. Su mirada era la más penetrante que alguna vez haya visto y su semblante el más pacífico y relajado. Me hizo algunas de las preguntas que había hecho el monje más joven solo y cuando me preguntó que era lo que había hecho le dije toda la verdad. Por algún motivo no tuve miedo de las consecuencias, de que me echara de allí y me mandara con la policía del país para que me deportaran y aun si lo hubiera tenido era imposible mentirle a ese hombre y no había venido para eso. Cuando le dije la verdad no busqué poner excusas por lo que había hecho, solo le dije que había sido una asesina, que me había ganado la vida así y toda la gente que había matado.
"Si está aquí, si emprendió este viaje claramente está arrepentida. Puedo verlo" Yo solo asentí mientras que su mirada no me abandonaba. Sus ojos eran como detectores de la condición humana. "¿Por qué habría de elegir esa vida?"
"No la elegí, dejé que la eligieran para mi" Básicamente le conté la historia de mi vida, la muerte de mi madre, mi padrastro, sin necesidad de demasiadas explicaciones porque parecía entender más allá de lo que decían mis palabras.
"También veo que sabe que eso no la excusa. En algún momento dejó de pelear contra lo malo y se dejó ser llevada por el camino equivocado"
"Lo sé, tendría que haber sido más fuerte"
"El karma es algo cíclico, es como decir que nuestras acciones vuelven a nosotros de alguna manera. La forma de encontrar redención, de purificar el alma después de malas acciones es haciendo el bien, obrando de manera correcta y ayudando a quien lo necesita, sirviendo a los otros y no a uno mismo."
"Entiendo"
"No hace falta que sean grandes cosas, con los pequeños gestos es suficiente. Pero usted está en deuda con las familias de sus víctimas, debe reparar ese daño"
"No puedo reparar ese daño... Yo les quité..."
"Debe ayudar a quien pueda. Puede quedarse un tiempo aquí. Debe meditar cuando lo hagamos y seguirá nuestra dieta vegetariana. No busqué el castigo ni el perdón, busqué el bien, entonces el primero ya no tendrá validez y el segundo ya no será necesario"
El monje superior solía dejarme con esas frases pero siempre les encontraba sentido y me ayudaban a sanar, a ser mejor. El mismo me enseñó a meditar, a controlar el cuerpo, suprimir el dolor. Aunque no lo expresaba abiertamente estaba sorprendido de que aprendiera tan rápido, en menos de dos meses tenía más control de las sensaciones corporales de lo que alguna vez habría creído posible. Si antes era buena para soportar dolor ahora era buena para no sentirlo, un balazo como el que me habían dado en el brazo no habría significado nada ahora. Pero todavía fallaba un poco en la meditación, no lograba alejarme enteramente de este plano y eso se debía a que la imagen de Anahi todavía estaba en mi mente. Así que me vi obligada a hablar de eso también con el monje.
"¿Por qué no me contó esto antes?"
"Pensé que no era necesario, además francamente pensé que se molestaría un poco, ya sabe por eso der incapaz de suprimir los deseos corporales y eso" Por primera vez vi una especie de sonrisa en su calmo rostro. "Dulce... no está aquí ni para ser monje ni alcanzar la iluminación final, no espero que sea capaz de trascender su cuerpo. Para eso necesitaría al menos un par de reencarnaciones más y toda una vida de dedicación. Ha logrado mucho más de lo que esperaría de cualquier visitante a este templo"
"Gracias" Dije haciendo una leve reverencia con la cabeza.
"Así que está búsqueda de transformación no es solo por usted sino por ella también, quiere ser digna de ella"
"Si… ¿Eso es malo?"
"No. Una alma gemela nunca es mala, tiene un efecto elevador en ambas partes. Creo que ya es hora de que vuelva a casa, esta lista para eso"
"Si, yo también lo creo"
"¿Ya sabe cómo va a ganarse la vida ahora?"
"Bueno con el dinero que me quedó quiero cumplir el sueño de mi madre y abrir un restaurante. En este viaje aprendí recetas de distintos países"
"Recuerde no busqué solo el beneficio propio, ese dinero está sucio, es producto del delito. Haga algo bueno con él, algo que transforme su mal origen"
"¿Entonces no debería usarlo para eso?"
"Puede usarlo para eso pero de una manera que beneficie a los demás. Cuando llegué el momento va a entender a que me refiero. Recuerde lo que aprendió, no pierda el camino". Así fue como después de casi tres meses en el templo emprendí el camino de vuelta a LA. Uno de los monjes caminó conmigo hasta el pueblo, yendo por el sendero correcto solo nos tomó 5 días bajar. Allí busqué mis cosas, me despedí de la amable familia que me había dado un lugar y después de viajar en varios micros hasta el aeropuerto tomé el avión de vuelta. LA probablemente seguía igual pero ante mi ya no se veía de la misma forma porque yo ya no era la misma.
Estaba lista para llevar a cabo el sueño que tuvimos con mi madre, estaba casi lista para recuperar a Anahi. Primero quería terminar de encaminar mi vida, conseguir el local, abrir el restaurante y más que nada de alguna forma ayudar a la familia del policía que había asesinado.


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Capitulo 63

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:03 pm

Anahi;
Finalmente terminamos haciendo un gran festejo por la salida del libro de Jenny. Como en los departamentos de ambas no había mucho lugar lo hicimos en el jardín de la casa de mis padres. Mis padres amaban a Jenny aunque yo generalmente consideraba que ella solo hacía una muy buena actuación para agradarles. Solo se las había presentado porque se la pasaban preocupados por mí y terminé llevándola a todos los almuerzos familiares a pedido de ellos.
La fiesta estuvo bien, había un par de amigos de Jenny, Mayte, Sara, Christopher, Alexandra y artistas conocidos de ella. Jenny iba de un lado para otra saludando gente o hablando del libro y yo solo la seguía atrás. Christopher y Alexandra no estaban oficialmente de nuevo juntos pero habían comenzado a arreglar las cosas. Eso me alegraba mucho, Chris era un desastre sin ella y cometía muchas estupideces sin la sensatez de Alexandra al lado.
Igualmente después de la cagada que se mandó estaba mucho más responsable y algo increíble en él, estaba ahorrando dinero. Quería poder volver a comprarse el auto que había perdido. Por supuesto que Alexandra no sabía nada de eso, si lo hubiera sabido probablemente nunca volvería con él, nadie sabía nada a excepción de Mayte. Ese iba a ser nuestro secreto, Chris se había equivocado feo pero no iba a permitir que eso le arruinara la posibilidad de volver con Ale. Ese era un tema que ya no hablábamos con él, creo que no quería recordar que la mafia estuvo a punto de matarnos. Por supuesto que se preocupaba por como estaba yo, pero al verme con Jenny supuso que ya había superado todo lo de Dulce, el tenía la ilusión de que las cosas podían ser tan fáciles porque en su cabeza nunca había entrado la posibilidad de que la amara como la había amado, como todavía… mejor no terminar esa frase.
-------------
Estaba en lo de Jenny pasando el rato con ella, tiradas en su sillón mirando tv.
"Jen"
"Si" Mirándome.
"Uh… bueno como que escribí una novela" Hace unos días había terminado el libro ¿Qué final le di? Mis personajes terminan juntas. No hablemos de proyección de deseos, es ficción, era más interesante de esa forma. La chica buena se hace mala y se queda con la chica muy mala, si todos aman una historia así. En la vida real las cosas no funcionan de esa forma.
"¿Estás escribiendo un libro?" Preguntó sorprendida.
"En realidad ya lo escribí, está terminado. Hablé con Eric, le conté de que trataba y le interesó así que hoy se lo mandé para que lo viera" Eric era el editor de Jenny y cuando le conté de la historia al saber que yo trabajaba en policiales en Los Ángeles Times se atrapo con la trama de la novela, seguramente pensaba que la idea de la asesina a sueldo y la mafia la había sacado de casos periodísticos. Por alguna razón a los periodistas que sacaban libros les iba bien y a pesar de que yo todavía no era periodista en serio me dijo que si pasaba su filtro y en la editorial aprobaban en seguida podría publicarlo.
"¡Wow! todo eso y no me dijiste nada, ni siquiera me lo diste para leer antes de mandárselo a Eric. Como escritora te podría haber dado una opinión más técnica… ya sabes, ayudarte a mejorarlo o si pensaba que no iba a funcionar evitarte mandarlo y que te rechacen" Ah sí, ahí estaba la Jenny condescendiente. Tenía esa cosa de arrogancia de los escritores y ahora con la publicación del libro mucho más.
"No sabía que tenía que pedirte permiso Jen" Exasperada.
"No dije que tuvieras que pedirme permiso, solo te habría ayudado pero está bien. Bueno y ¿de qué trata? ¿Es algo de un caso periodístico?"
"Más o menos, como que de tanto trabajar en policiales en el diario me inspiré para escribir sobre una asesina a sueldo" Si claro… inspiración, tuve mucha inspiración.
"Suena bien… ¿Puedo leerlo ahora?" Dijo todavía algo ofendida.
"Si, por supuesto......Lo tengo en el pen drive, antes de irme te lo paso a la computadora" Ahora que lo leyera, si se ponía a criticar de la forma que hacía cuando leía un libro malo por lo menos no iba a desalentarme, ya se lo había dado a Eric. Irónico que fuera así cuando ella no soportaba ni una mala crítica de su libro. La única mala que recibió y ya quería ir a buscar a la escritora para enfrentarla, por suerte la convencí de que no hicieras estupideces. Pero tuve que soportarla por semanas hablando mal de la otra escritora.
"¿De tanto hablar de escribir te contagié?"
"Si puede ser.......igual fue una necesidad interna, una historia que me invadió" Una historia muy real que me invadió y necesitaba sacar de mi. Era terapia gratis, sin un desconocido que finge estar escuchándote y después de una sesión de mierda donde si es un tipo piensa como coger a su secretaria mientras tu hablas, se queda con tu plata. Y si es una mujer, capaz que también lo piensa o piensa como cogerse al jardinero o a cualquier pendejo que la caliente.
Jenny había reducido los días de trabajo en Lego con las primeras ganancias del libro. Esta noche no trabajaba así que teníamos todo el tiempo para nosotras, pero yo no quería quedarme. Cuando sus besos se volvieron más demandantes me aparté, fingí que tenía sed y me fui a servir un vaso de agua. Ella me miraba como si hubiera algo especial en mi forma de tomar agua, me miraba con sus ojos azules cada vez más oscuros.
"Estoy cansada Jen, me voy a casa" Eso definitivamente terminó con su manera de mirarme.
"¿Por qué? Hoy no trabajo y tenemos toda la noche, podemos salir.......quédate a dormir" Se acercó hasta mi, rodeó mi cuello con sus brazos.
"Ya te dije, estoy cansada"
"¿Cansada de qué?" Mirándome fijo. Tal vez había mucho más detrás de esa pregunta pero yo elegí tomar el significado más fácil, el más liviano.
"Tuve mucho trabajo, estoy cansada. Me gustaría dormir en mi cama" Y mi cama no invito a nadie.
"Está bien, anda a descansar" Suspiró como quien reconoce una derrota, raro en ella que no se detenía cuando había algo que quería. El tema es que conmigo había elegido el camino lento porque era el único que había para elegir, otro no se lo hubiera permitido.
"Nos vemos hermosa" Le sonreí, un leve beso en los labios y tomé mis cosas para irme.
"Voy a leer tu novela ya que me dejas sola"
"Claro" Abrí la puerta y me fui.
Al día siguiente cuando nos vimos me dio su opinión sobre el libro.
"Me gustó la historia, ese amor poco convencional, perturbante y desgarrador. Sabía que escribías bien por tus editoriales en el diario de la universidad aunque la novela es otra cosa. De todas formas está bien escrito, buen ritmo, intensidad, la verdad que te dan ganas de leer. No es una gran obra literaria pero esta bueno para pasar el rato. Ahora las decisiones de los personajes a veces no terminan de convencerme"Sabía que no podía ser todo halago, algo de Jenny tenía que haber en ese comentario.
"¿Qué decisiones?"
"Los constantes ofrecimientos de Avril de entregarse a la policía, si eso es lo que quiere Dylan me parecen inverosímiles, la mujer es una asesina por supuesto que no quiere entregarse, no quiere pudrirse en la cárcel y no quiere dejarla ir" Había aparecido su arrogancia de escritora que ostentaba saber más de mis personajes que yo. No querida, yo lo viví, créeme que sé más que tu.
"Yo no dije que quisiera pudrirse en la cárcel pero quiere hacer lo que sea mejor para Dylan. Está más que gustosa cuando Dylan le dice que no se entregue, que se queda con ella aunque siga trabajando para la mafia" Supongo que ya se dieron cuenta, en mi libro Dulce está representada por Avril y yo por Dylan. No sé por qué elegí Dylan, tal vez porque siempre me ha gustado ese nombre o tal vez porque juntando ambos nombres ficticios se forman las iniciales AD, nuestras iniciales.
"Esa es otra cosa ¿Cómo es que Dylan decide quedarse con Avril? La inocente y llena de principios Dylan, lo tira todo a la mierda por una mujer que no tiene el más mínimo respeto por la vida"
Como ya dije en mi libro terminan juntas, incluso Dylan acepta que ocasionalmente Avril haga algún trabajo para la nueva mafia de Las Vegas, la que ella misma ayudó a ascender con la condición de que no mate a nadie, solo golpes, amenazas. Hasta le pide a Avril que le enseñé a manejar armas, si definitivamente la chica buena se queda con la mala pero no sale ilesa, pierde inocencia, pierde todos sus principios en el camino. Ese es el precio del amor para ella, un precio muy alto que tal vez solo sea posible pagar en la ficción. El mensaje, si es que hay uno, es que la oscuridad termina llevándose una parte de la luz. Nada diferente de lo que pasa en el mundo a gran escala, los poderosos manejan, oprimen, el dinero de la droga mueve a medio mundo ¿La otra mitad que la mueve? El afán de poder, los manejan, oprimen, el dinero de la droga mueve a medio mundo ¿La otra mitad que la mueve? El afán de poder, los políticos corruptos, tantas cosas.
La cuestión es que realmente siempre que alguien es tentado de cerca por el camino fácil, la recompensa fácil aunque sea de forma incorrecta termina cediendo, tranza, se mancha. Entonces se va todo al carajo, entonces así está el mundo. Somos pocos los que somos fieles a los principios, la verdad, la justicia. Mi personaje tomó el camino fácil, no intentó cambiar nada, dejó que Avril la tuviera a ella y no suprimiera la violencia de su espíritu maltratado, total si a ella no le tocaba soportarla que se arreglaran los demás. A cambió de esa traición a ella misma se evitó el sufrimiento de terminar una relación con la persona que amaba. Yo tomé el camino difícil, la agonía del fin porque me era insostenible una relación con alguien así a pesar del amor, porque más de la mitad de Dulce era incorrecta, inmoral, atroz. Y la parte que no lo era no llegaba a ser suficiente.
"Lo tira por amor, lo tira porque es más fácil tirarlo y seguir con ella. De otra forma tendría que sufrir demasiado" Mi respuesta pareció conformar a Jenny.
No volvimos a hablar del libro. No lo dijo pero yo sabía que ella pensaba que era difícil que lo publicaran ahora, tal vez si se pulía un poco más. De todas formas había que aguardar la respuesta de la editorial.
---------------
Pasaron cuatro días hasta que finalmente Eric me dio las noticias. La novela había gustado, querían publicarla solo había un pequeño detalle menor. Faltaba sexo. Yo dejaba entrever que Dylan era virgen y perdía su virginidad con Avril pero nada más, nada explicito solo leves indicios. No era suficiente, todo el mundo iba a querer sexo. Las lectoras lesbianas iba a estar encantadas, los hombres ciertamente iban a disfrutarlo y era un placer erótico sofisticado para el que no consumía erotismo explicito de revistas para hombres y las mujeres hetero podían saciar de manera elegante la en mayor o menor medida casi siempre presente curiosidad de que pasaba entre dos mujeres. A los hombres gay ni les iba ni les venía. Así que el sexo dejaba a todos contentos. Menos a mí. Me costó aceptarlo y no sé que me poseyó cuando lo hice.
Acepté escribir una o dos escenas de sexo, por supuesto la primera vez y alguna más. Definitivamente era masoquista, lo que menos necesitaba era pensar en eso, llevarlo a papel, leerlo una y otra vez, sentir esas palabras en mi boca mientras el acto se representaba en mi mente, traerla de vuelta, perderme en ella de nuevo…¡Y qué pedazo de masoquista! Porque estaría contando mí historia, mi primera vez. Podían ser otros nombres, podía haber situaciones cambiadas pero en el fondo era lo vivido. Porque me iba a ser jodidamente difícil cambiar eso, sabía que iba a terminar escribiendo mi primera vez como fue, sin muchos cambios solo un par de adornos literarios. Todo a la vista aunque nadie lo supiera, la autobiografía encubierta, la ficción que no era ficción. La vida dentro del libro, el libro dentro de la vida, todo se mezclaba ¿Y si ella lo leía? No había pensado en eso ¿Se enojaría? No, no tenía derecho a enojarse ¿Me recordaría en cada palabra? Probablemente ¿Creería que el final era un mensaje para ella? ¿Qué le decía que estaba lista para aceptarla de vuelta? Espero que no, ruego que no. Ese final es pura ficción, no hay proyección de anhelos. No estoy lista, nunca voy a estar lista ni ella tampoco. Como dije cada una es lo que es y somos cosas totalmente distintas.
---------------
Escribí las escenas de sexo, maldito sexo que también mueve al mundo. Reviví lo real, lo pasado y busqué la forma de llevarlo a palabras. Todas esas sensaciones, todo lo nuevo que significaba una primera vez y el éxtasis de la unión de dos personas que se aman. Lo que me hacía estremecer cuando recordaba y me había esforzado tanto por enterrar. Esta vez tuve que sacarlo y de tanto recordarlo sentí pulsaciones en mi centro, me dejé embriagar por ese recuerdo.
Eric quedó encantado, todos quedaron encantados y el libro iba camino a publicarse. Mi maldita primera novela, seguramente la única. Estaría a la venta en solo un mes, a la luz, casi todo al descubierto, verdad disfrazada de ficción. Solo con esa confirmación di la noticia. A la primera a quien se lo dije fue Jenny, de hecho ella era la única que sabía que había escrito una novela.
"¿Van a publicarla?" Preguntaba otra vez, sin poder creerlo.
"Si van a publicarla, es increíble"
"Así como así, sin vueltas, ni revisiones ni todo ese maldito proceso que tuve que comerme" Había algo de molestia en su forma de decirlo.
"Bueno tuve que agregar un par de párrafos que querían pero si, supongo que así como así"
"¡Que loco! Y que injusto......Yo estudié literatura, gané premios por mis cuentos, escribo una novela con verdadero contenido literario y me dan vueltas y vueltas. En cambio a ti te la publican a los dos días" Definitivamente estaba más que molesta. Y ahí estaba la peor Jenny, arrogante, egoísta. La que al principio no se mostró pero a medida que tomábamos más confianza dejaba salir.
"Yo no tengo la culpa Jen. Perdón porque la hayan querido publicar, perdón que no tenga verdadero contenido literario y no esté llena de metáforas complicadas, alusiones filosóficas y lenguaje de diccionario. ¡Pensé que por lo menos ibas a estar contenta por mi!" Estaba indignada y dolida. Obviamente que no estaba escrito para ganar el Nobel de literatura pero estaba bien escrito y ella misma lo había reconocido. Pero ahora cambiaba el discurso porque iban a publicarlo.
"Solo digo lo obvio"
"Eres una imbécil" Con eso me fui dando un portazo. Tenía mucha bronca y me hería que la persona que había sido mi apoyo, mi forma de evadir el dolor, fuera así. No tardó en llamarme una y otra vez pero no la atendí. Así que después de eso no tardó en venir a casa. No sé porque cedí y le abrí la puerta, tal vez porque si no estaba con ella, sin su forma de querer abarcarlo todo, aun sin estas peleas, solo me quedaba el hueco, la sombra, los recuerdos de Dulce.
"Perdón, soy una estúpida" Me dijo al entrar como si fuera una niña en penitencia. "Y una imbécil" Agregó citando mis palabras anteriores. "Y si estoy contenta por ti… me tomó de sorpresa, nada más"
"Ya"
"¿Me perdonas?" Haciendo puchero de forma inocente, tan distinta a la Jenny anterior.
"Si, te perdono" Me abrazó, dejo besos en mi cuello y en mi boca. Le tomé la mano y la llevé al sillón donde nos sentamos una al lado de la otra.
"Gracias, eres la mejor......Te quiero" Asentí. Una pobre respuesta, lo sé. Quizás yo pedía demasiado por lo poco que daba.
"Eric me mandó por mail la copia que van a publicar. Ya vi que párrafos agregaste pícara" Dijo con una sonrisa.
"Lo pidieron ellos, supuestamente así era más interesante"
"Uhmmm… claro, tu eres inocente. Fue placentero leerlo, saber que eran tus palabras me hacía imaginar que eras tu conmigo" Habló en mi oído y lamió mi lóbulo para luego besarme.
Jenny se moría por hacerlo conmigo. Llevábamos cuatro meses juntas y apenas si le dejaba darme besos apasionados. Ella aguanta, espera, pero tal vez todo tiene un límite. Cuando intentó subir sus manos a mi pecho la detuve.
"¿No quieres estar conmigo?" Sacando su mano, alejándose para mirarme.


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Capitulo 64

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:03 pm

"No es eso, todavía es muy pronto" ¿Alguna vez dejaría de serlo? Me estaba engañando, la estaba engañando.
"Para mí no es pronto...Si no me das lo que necesito voy a tener que buscarlo en otro lado" Era una amenaza vacía, una forma de provocarme.
"Haz lo que tengas que hacer" Dije mecánicamente y me miró dolida, sorprendida por mi indiferencia.
"¿No te importaría que me acueste con otra?" Medité mi respuesta. Por orgullo tal vez si me importaría pero honestamente por otra cosa no ¿Puedo ser tan hija de puta? La tengo de una manera egoísta, de la manera egoísta en que es ella misma. La tengo como un alivio, un analgésico que no es una cura. La quiero, quiero que sea feliz, la quiero pero… Sé la respuesta, no quiero terminar la oración o no puedo. Desearía no saberlo, desearía que fuera ella ¿Qué me queda? Seguir siendo egoísta, mentir a medias.
"Si me importaría, si me importa" Sonrió aunque preocupada por la tardanza en mi respuesta. Sin embargo pensó que eso era una invitación así que se sentó arriba mío y continuó besándome. Otra vez la paré antes de que se entusiasmara demasiado y fuera demasiado tarde para pararla.
"Necesito un tiempo más, no estoy lista. Entiende que la última relación que tuve fue intensa y ella fue la primera y....."
"Entiendo, está bien Any" Decepcionada se bajó de mi. "¿Aunque sea me vas a leer el sexo de ficción?" Me quedé dura, no esperaba que pidiera eso.
"No puedo leerte eso, me da vergüenza Jen" Ni loca iba a leerle palabras que describían mi intimidad con Dulce aunque no fuera Dulce, aunque no fuera yo, excepto para mí.
"¿Te da vergüenza? ¿Sabes que eso van a leerlo miles de personas?" Lo sabía y prefería no pensar específicamente en eso.
"Lo sé pero una cosa es que lo lean ellos y otras cosas es que lo lea yo para alguien… aunque seas tu, me da vergüenza"
"Esta bien chica vergonzosa…Quiero ver como te miran mamá y papá después de leer el libro" Si, pequeño detalle y todavía faltaba darle la noticia a todos los demás. Nadie se lo esperaba y fue una placentera sorpresa para todos, les llamó la atención el tema pero como tenía una pasantía en el diario y estaba en la parte de policiales la explicación les llegaba sola después de pensarlo mejor. Claro que para Mayte y Christopher el tema no fue una sorpresa, si lo fue que hubiera hecho una novela con eso. Mayte entendió que era un desahogo, una catarsis necesaria. Mi hermano se puso molesto, duro, pesado, en definitiva nada nuevo ni nada a lo que no me tuviera acostumbrada. Claro, una siempre esperaba un poco más de comprensión pero para este tema nunca llegaba. Cuando estuvimos solos me encaró, tenía que dar su opinión y juicio, no podía callarse y aceptar que lo que hacía era por alguna razón. Por suerte todavía nadie lo había leído, me evitaba sus miradas después de leer las escenas de sexo y más importante lo que habría sido el planteo de Chris habiendo leído eso, sabiendo que no era ficción.
"¿Tú estás loca?" Algo loca estaba, es verdad.
"¿Por qué?"
"¡Como vas a escribir eso! ¡Estás totalmente loca!" Y eso que no lo había leído.
"¿Qué tiene que escriba eso?"
"¿Qué tiene? Hablas de la mafia, mira si enojas a alguien, si tenemos problemas otra vez" Ah, eso le molestaba.
"¿Como sabes de que hablo?... no lo leíste"
"Y no pienso leerlo" Mejor, no lo leas Christopher, no lo leas. No necesitas saber que Dulce estuvo adentro mío, no para ti, no lo estuvo.
"No va a haber ningún problema. Los que están ahora son los Marzone, Marzoni algo así y no van a hacernos nada. Además no hablo de la mafia de LA, ni siquiera sitúo la historia en LA ni Chicago, pasa en Las Vegas. Todos son nombres ficticios, no soy tan estúpida"
"Menos mal porque a veces pareciera que si...... ¿No podías dejar el tema en paz? No mirar atrás. Estás con Jenny ahora, todo está bien"
"Si, todo está de maravilla" Era una respuesta sarcástica pero el no lo sabía. "Justamente este es mi intento por dejar el tema atrás, sacarlo de mi. Ponerlo en papel con la esperanza de que la carga sea más liviana"
"No hay carga, no tiene que haber carga. Pasaron nueve meses ya, Dulce fue una persona fugaz en tu vida. Ya fue, ya pasó, todo cerrado"
"¿Alguna vez estuviste enamorado?"
"Sabes que si"
"¿Entonces, como me dices que es tan fácil cerrar todo?"
"Any…no estuviste realmente enamorada, tuviste la impresión de estar enamorada que es otra cosa" Ahora me decía lo que había sentido ¿Se pensaba que era idiota? O estaba tan ciego que no se daba cuenta. Preferí no discutir más, estaba cansada de luchar contra la corriente.
"Si claro, como quieras" Lo dejé con la palabra en la boca y me fui de la habitación, de vuelta a la reunión en casa de mis padres. A los brazos de Jenny que hablaba animadamente con mi padre. Si, estaba cansada de luchar contra la corriente.
Dulce;
Encontré el local perfecto para poner el negocio. Frente al mar, ideal para tener una terracita afuera con buena vista. Lo compré a buen precio, más barato que todo lo de la zona porque estaba algo descuidado. Y todo el trabajo pensaba hacerlo yo, que esto saliera de mis propias manos y esfuerzo. Excepto cosas de las que no entendía como hacer la conexión eléctrica, de gas y de agua, el resto iba a hacerlo yo. Arreglé paredes, saqué restos de humedad, cambié vidrios y la cosa iba encaminada. Trabajaba mañana y tarde hasta que un día me dije que era hora de dejar de posponer mi deber, mi deuda. Así que esa tarde me fui a casa, busqué la foto que me había dado Anahi, que tenía el nombre de la viuda del policía y la busqué en la guía. Llamé a varios nombres iguales hasta que la encontré, al principio me quedé sin saber que decirle, tenía preparado mi discurso pero se me vino una fuerte necesidad de decirle la verdad aunque esa fuera mi sentencia y tuviera patrulleros en mi puerta a los quince minutos. Al final no lo hice y le dije mi discurso.
Que era una amiga de su marido, en realidad hija de un policía muy amigo de su marido y yo también me había hecho amiga de él, que mi padre siempre le había prometido cuidar de su familia pero mi padre murió unos meses antes que él. Que yo hacía mucho que quería hacer esto pero no me animaba, que quería ayudarla en lo que pudiera y que mejor nos viéramos. Accedió a vernos y ahí casi que se lo cuento todo, nos juntamos a tomar algo y fue con los hijos, se me partió el alma. Casi me arrodillo, le beso los pies, pido perdón, le digo que me odie, le ofrezco pegarme un tiro para pagar lo que le hice, todo eso se me cruzó internamente mientas por fuera intentaba estar tranquila, no parecer una loca. Me serené, recordé que si le contaba la verdad no me iba a dejar ayudarla, no iba a aceptar nada de mí. Había averiguado que tenía una hipoteca en la casa, seguramente ahora sin el sueldo del marido se lo complicaba pagarla. Así que por el bien de la situación repetí lo mismo de la llamada con más detalles. Le extrañó no conocer el nombre de mi padre, conocía a todos los grandes amigos de su marido pero no sospechó mucho más. Así que despachado lo grandes amigos que eran me dio el pésame por la muerte de mi padre, agradecí, le conté que éramos una familia de bastante dinero y que las promesas eran de oro. Mi padre, mi familia, había prometido cuidarlos si algo le pasaba a él y como mi padre no estaba me correspondía a mí. Le ofrecí ayuda, que pidiera lo que quisiera, plata, tiempo, alguien que escuche. No quiso nada pero aceptó mi invitación de vernos de nuevo. Comenzamos a vernos, me comenzó a contar de sus problemas, a veces estaba tan mal por lo de su marido que no sabía como estar con los chicos. También empecé a pasar tiempo con ellos, Mike tenía 8 años y Lucy 5, eran adorables,
inocentes y alegres excepto cuando recordaban a su papá, lo extrañaban, a veces lloraban. Me sentía una hipócrita, sentía que me partían en pedazos en esos momentos pero lo merecía y lo aguantaba. Así que cuando Susan necesitaba su tiempo o no quería llamar a la niñera yo cuidaba a sus hijos. Me transformé en su red de apoyo, más que sus propias amigas, creo que la reconfortaba la idea de que había sido amiga de su marido -y si, esa mentira me daba nauseas. Así que en un mes de trabajar esa confianza, volví a ofrecer pero esta vez siendo concreta: le dije que quería pagar su hipoteca. Dijo que no al principio, que no podía permitir eso, que mi amistad era más que suficiente, pataleó y yo insistí, pataleó e insistí hasta que aceptó. Saldé su hipoteca de una, no era tanta plata 40 mil dólares. Yo a pesar de haber gastado en el local y un poco en el viaje todavía tenía bastante así que no fue problema. Quería pagarme de a poco, le dije que no, insistió e insistió así que le dije que me pagara con trabajo. Los fines de semana venía al local con Lucy y Mike a ayudarme. Ya estaba casi terminado, faltaba pintar, decorar, amueblar. Ella ayudaba, yo dejaba que los chicos jugaran, se ensuciaran con la pintura, jugaba con ellos, los hacía reír, lo hacía sentir bien a ellos y ellos sin saberlo me hacían sentir más viva a mí, culpable aún pero viva. Pasó otro mes más así, entre risas de niños, juegos, trabajo duro en el local, ser un hombro para Susan.
------------------
Era de tarde, terminaba de acomodar mesas y sillas en el local, pintar las barandas de la terraza, acomodar los sillones que serían los reservados, terminar de dar los últimos detalles en la cocina, que funcionara todo bien, anduvieran los hornos. Se apareció Susan y me sorprendió, hoy me había dicho que no podía venir, se iba a pasar el día a la casa de sus padres.
"Hola ¿Todo bien?"
"Todo bien" Entrando al local, dejando su cartera en uno de los sillones.
"¿Y los chicos?"
"Están con los abuelos"
"Ah" Me quedé en silencio, dura, emocionada por lo que le iba a decir. "Sabes que… el otro día....." Me costaba decirlo, me costaba ocupar un lugar que no me pertenecía, que no merecía. "el otro día los chicos… me llamaron tía" Dije con ojos vidriosos, sin saber si eso podía llegar a molestarla. Ella sonrió, me tocó la mano un segundo.
"Ya sé, en casa hace un tiempo que te dicen así pero no se animaban a decirlo delante tuyo. Estaban contentos de que te haya gustado escucharlo. Yo también estoy contenta, mis dos hermanos viven lejos así que a esos tíos los ven poco, mi marido no tenía hermanos......nunca tuvieron una tía. Estoy contenta de que ahora tengan una" Me quedé sin palabras, al igual que cuando Mike y Lucy me lo habían dicho y yo solo los abracé.
"Gracias" Le dije.
"¿Gracias por qué? Gracias a ti Dulce, me sacaste adelante otra vez, le haces bien mis hijos, pagaste la hipoteca. Eres una persona extraordinaria, eres mucho más que toda la ayuda por la que estuve pidiendo"
"Ustedes también me ayudan, tus hijos son dos luces que me iluminan el día"
"A ver dime algo de ti Dulce, porque todavía eres un misterio. Siempre estás escuchándome, ahora quiero escucharte. Lo entiendo, estás trabajando en este local para tener tu propio negocio y cumplir el sueño que tu madre no pudo cumplir. Pero estás todo el día acá ¿Dónde está el resto de tu vida? ¿Amigos, pareja?"
"Nunca fui de tener muchos amigos, cuando terminé el secundario perdí contacto con los que tenía y como no fui a la universidad… Tampoco fui de las relaciones de pareja, siempre eran cosas casuales hasta que conocí a la persona indicada"
"Ah… entonces hay un hombre en tu vida. Cuéntame, ya que eso quedó en el pasado para mí"Tragué saliva, la miré a los ojos y hablé.
"No hay un hombre, nunca lo hubo. En realidad me gustan las mujeres" Me miró unos segundos y sonrió.
"Bueno, entonces hay una mujer en tu vida"
"Había y fue genial mientras duro pero tuve que dejarla ir, yo le hacía daño, no la merecía"
"¿Tú le hacías daño? Eso es imposible, ¿te das cuenta de la persona maravillosa que eres, y encima modesta?"
"Cometí muchos errores, de esos que es difícil arreglar"
"¿La engañaste?"
"No, nunca lo haría. De todas formas no hablemos de eso"
"¿Hace cuánto que estás sola?"
"Diez meses más o menos" Fuimos a comprar algo, cociné para cenar ambas y estrené la cocina del fututo restaurante. Comimos y tomamos vino, disfrutó de un momento tranquilo sin los chicos. Terminaba de lavar los platos cuando se apareció en la cocina.
"Dulce" Me sequé las manos y la miré. Se empezó a desabrochar los botones de la camisa, cada vez más cerca de mí. No entendía que pasaba al principio y cuando me quise acordar estaba con la camisa abierta me había tomado las manos y las había puesto en su cintura.
"¿Qué estás haciendo?"
"No tengo muchas formas de pagarte así que se me ocurrió esta"
"No tienes que hacer esto, no tienes que pagarme así" Dije sacando mis manos.
"Ya sé que no tengo que hacerlo, pero quiero hacerlo" Me dejó descolocada. La miré a los ojos y miré su cuerpo. Era una mujer bella, tenía 35 años bien llevados, estaba en forma. Decir que fui totalmente indiferente a su avance sería una mentira, se me encendió una leve lamparita. La última mujer que había tocado era a Anahi, después de eso nada en todos estos meses...pero Anahi era la última, la única. Y esto estaba mal por tantas razones que aun si no existiera Anahi no podría haberlo hecho, era perverso, yo maté a su esposo. Me eché hacia atrás.
"Estoy enamorada de otra persona, no puedo" Asintió y se cerró la camisa. No me miró, en cambió se tomó la cabeza con las manos mientras estaba apoyada en una de las mesadas.
"Lo más trágico es que yo también estoy enamorada de otra persona y ya no está. Nunca podría estar con un hombre que no sea él...Perdóname, después de este tiempo juntas y lo que me constaste hoy… me siento bien contigo y pensé... pensé mal, tampoco es lo que necesito" Otra vez se me hizo difícil tragar después de escucharla. Me acerqué y puse una mano en su hombro.
"No tienes que disculparte, te entiendo. Todo bien, somos amigas ¿no?"
"Claro que somos amigas, más que eso… eres la tía de Mike y Lucy" Se compuso y fuimos de vuelta al salón.
"Gracia por la cena. Vas a tener que venir a cocinar a casa"
"Cuando quieras" Me dio un beso en la mejilla y se fue. La seguí con la mirada, vi como subía a su auto. Lamenté profundamente haber destrozado a esa mujer, no poder devolverle lo que le quité.


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Capitulo 65

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:04 pm

El local del restaurante estaba terminado finalmente. Con un poco de estilo oriental, algo de mezcla de culturas latinas y algo de Europa. Habías sectores divididos y ambientados con cuadros, tapices o adornos de esas partes del mundo. En su mayoría eran cosas que había traído de mi viaje. Y la idea era representar los lugares de las comidas que se servirían. Iba a ser un lugar de comida internacional además de los platos tradicionales, iba a aplicar todas las recetas que había aprendido. Lo que no variaba en ningún sector era el color de las paredes, todo el lugar estaba pintado de azul, el azul de los ojos de Anahi. Había mezclado diferentes pinturas hasta conseguirlo, sus ojos. Mi Anahi, esperaba que mi cambio bastara para dejar de lastimarla, para poder hacerla sentir bien, para que viera lo que su amor había conseguido. Si no fuera por ella yo no estaría donde estoy, no estaría así de viva, así de humana.
Ya había comenzado a entrevistar cocineros, por supuesto ninguno sabía todos los platos que yo pretendía servir pero había algunos más aptos. El resto se lo enseñaría yo en un tiempo de entrenamiento. No tenía apuro por abrir, quería hacer las cosas bien, prepararme para todo, sobre todo prepararme para volver a ella, presentarme como la persona que era ahora.
No salía mucho, más allá de ir al local, a la casa de Susan, al parque con sus hijos o llevarlos al cine. Pero mi ropa empezaba a cansarse de usarla para trabajar en el local así que fui a comprarme algo. Volví al auto con las bolsas cuando pasé por la vidriera de una librería. De reojo miré los libros y tuve una imagen fugaz del nombre de Anahi. Me detuve, retrocedí y miré la vidriera. Ahí estaba, un libro de ella "Amor y muerte" se llamaba el libro, tuve la certeza de que sabía de que trataba. Sin dudarlo entré y lo compré. Subí al auto y leí la contratapa.
"Una aspirante a periodista que empieza a descubrir los asesinatos sin resolver del crimen organizado en su ayuda a un experimentado periodista. Una joven asesina a sueldo sin escrúpulos que conoce por casualidad a quien podría estar investigándola. El amor en el lugar más improbable, un vínculo que cambiará visiones, prioridades y principios ¿Se puede dejar de lado lo correcto por amor? ¿Se puede dejar lo incorrecto?" Había escrito un libro con nuestra historia, estaba todo ahí y deseaba que no lo hubiera escrito tal cual pasó, que nos diera otro final. De alguna forma me alegró, si había escrito este libro significaba que pensaba en mí tanto como yo en ella, que no me podía sacar de su corazón. Aceleré no pudiendo aguantar las ganas de llegar a casa y comenzar a leer. Sus palabras describiendo nuestros momentos, esperando que eso me aclarara todo lo que había sentido.
Anahi;
La novela estaba vendiendo muy bien, de hecho ya estaba entre los diez libros más vendidos. Llamó la atención de la crítica, tuve que dar entrevistas para los suplementos de cultura de varios diarios. Los Ángeles Times fue el primero en sacar una entrevista conmigo y comentario del libro, por supuesto. Me estaba convirtiendo en su niña mimada y ya me habían avisado que cuando venciera la pasantía de estudiante iban a contratarme.
Jenny se había puesto menos difícil, aceptaba mejor mi éxito, cosa que agradecía porque no tenía ganas de estar aguantándola de mal humor. Igual el mal humor venía a medida que seguía pasando el tiempo y no me acostaba con ella, lo intentaba disimular pero sabía que la ponía de mal humor.
"Me voy a lo de Jen" Le dije a Mayte.
"No te vas con más desgano porque no puedes"
"No digas estupideces"
"Digo la verdad. Any, seguir adelante no es una obligación"
"¿No eras tu la que me decías que siguiera adelante?"
"Si, pero así no. Así no, porque seguiste adelante por fuera, pero por dentro estás estancada"
"No sé qué mierda quieres que haga entonces. Esto es todo lo que hay, todo lo que puedo hacer" Me fui, sin ganas de seguir hablando del tema. No quería gritarle, no quería enojarme con ella y menos cuando decía las cosas como realmente eran. Mayte tenía razón, estaba estancada en una relación con Jenny que no sabía a donde llevar, estaba estancada en tantas cosas pero prefería hacer de cuenta que eso no importaba.
Dulce;
Se quedaba conmigo, en su libro se quedaba conmigo. Eso significaba que una parte de ella quería quedarse conmigo y olvidarse de que yo era una asesina. Podía recuperarla, ahora estaba segura de que podía recuperarla.Fui al local de buen humor, a enseñarles las recetas a los cocineros que había elegido. Era el primer día de las tres semanas que les enseñaría la forma en que querían que cocinaran. Eran buenos chefs pero les faltaban algunos “truquitos”. Había elegido cocineros con experiencia en lugares chicos, nada de esos que tenían títulos en escuelas de gastronomía. Por eso me escucharon atentos, sin sentir que lo sabían todo. Se divirtieron aprendiendo, eso les dije que quería que pasara, que se divirtieran en mi cocina, de esa forma los platos salían mejor.
Empezaba a bajar el sol y salía del local. Estaba cerca de casa así que hoy no había llevado el auto. Caminé admirando el cielo y en un instante la tranquilidad del vecindario se vio cortada. Escuché el grito de una señora, corrí hacia allí y vi salir corriendo a un chico. La mujer mayor estaba en el piso, le habían arrebatado la cartera pero por suerte estaba bien. Le pregunté si por las dudas quería que la llevara al médico, me dijo que no. Le dije que esperara, le iba a recuperar lo que le habían robado.
Salí corriendo como el rayo, encontré al “niño” unas cuadras más allá. Ya pensaba que no lo iba a buscar nadie, antes de que pudiera correr más le caí encima. Quiso defenderse, enseguida lo inmovilice y le saqué la cartera.
"¿Cuántos años tienes?" Le pregunté mientras lo tenía contra el piso para que no se me escapara.
"¡Que carajo te importa!"
"¿Prefieres contestarle preguntas a la policía?" Me miró con odio pero contestó.
"Tengo 15"
"¿Vas al colegio?"
"Si, cuando puedo"
"¿Por qué a veces no puedes?"
"A veces mi mamá tiene que trabajar horas extras y no podemos pagar una niñera para mis hermanos. Me quedo a cuidarlos"
"¿Por qué te juegas a arriesgar la vida robando? Sabes, que si te agarra la policía te manda por un largo tiempo a un instituto de menores, una vez que estuviste ahí un buen tiempo es jodido salir bien… A veces el delito puede parecer fácil pero es lo más difícil"
"¿Y tu que sabes de eso? ¿Quien eres para hablarme si no tienes una puta idea?"
Tenía una idea más de lo que el chico podía imaginarse. Así que se lo demostré, le hablé de cosas que solo se pueden saber estando dentro del mundo delictivo pero nunca le especifiqué que hacía, solo que había estado metida en cosas muy pesadas. Lo convencí de ir a devolver la cartera aunque tuve que llevarlo casi arrastrando. La señora me agradeció pero al chico lo miró como si fuera un caso perdido.
"Todo bien tu discurso de que así voy a terminar mal......Y gracias por no entregarme a la policía pero me hiciste devolver la cartera"
"Te la hice devolver porque es lo correcto"
"No robo, porque mi vieja no me puede comprar un mp3 o cualquier estupidez, robo porque sino... en casa no comemos"
"¿Tus padres no trabajan?"
"Mamá trabaja de cajera y mi papá está desempleado… además es complicado"
"¿Qué es complicado?"
"Papá......tiene problemas con el alcohol, gasta un montón de plata en bebidas. Y encima se enoja si no llevo plata a casa"
No hacía falta que me lo dijera, conocía esa mirada, esa sensación. El enojo de su padre se traducía en matarlo a golpes. Ese maldito miedo que te dominaba y te llevaba a terminar haciendo lo que te dijeran aun si era incorrecto.
"No tienes que robar para llevar dinero a casa"
"Intenté… pero no hay mucho trabajo para mí"
"Yo puedo darte trabajo. Estoy abriendo un restaurante y te puedo entrenar como ayudante de cocina. De todos modos necesito gente y si te puedo ayudar, mejor todavía"
"¿En serio?" Me miró incrédulo.
"Si, en serio. Sé por lo que estás pasando, yo no tuve a nadie que me ayudara"
Le enseñé lo básico para ser ayudante de cocina, aprendía rápido. Fui a hablar con su padre, le dije que si volvía a ponerle un dedo encima me iba a asegurar de que se pudriera en la cárcel, al principio no me tomó en serio pero después de que me puse un poco más persuasiva entendió el mensaje. Jack, ese era su nombre, no volvió a tener moretones ni marcas después de eso. Era un buen chico, confió rápido en mí y siempre andaba indagando en que cosas había hecho cuando estaba con la mafia.
Algo le contaba, poco, no las grandes cosas. Me habló de varios chicos más que conocía y que andaban robando y esas cosas. Me llevó a verlos, les dijo que me escucharan. Les conté la misma historia, les hablé desde mi experiencia, les demostré que toda la mierda que conocían, yo ya la había pasado y había estado metida más al fondo. Todos terminaron aceptando los puestos de trabajo que les ofrecía, nadie nunca les había ofrecido nada ni siquiera una mano para levantarse del piso, siempre era pisarles la cabeza. Así que ya tenía ayudantes de cocina, meseros, todo listo para que el restaurante funcionara.
Y entendí a que se había referido el monje con eso de poder usar la plata para lo que yo quería pero de una forma que ayudara a los demás, como siempre el viejo sabio tenía razón, cuando llegó el momento lo entendí e hice lo correcto. Estaba ayudando a que esos chicos no arruinaran sus vidas, a que no se perdieran para siempre.En dos días era la inauguración. Los chicos me habían ayudado a contactar con los proveedores y arreglar el tema de abastecimiento. Estaba todo arreglado, ya habíamos hecho promoción y esperaba que esto funcionara. Todavía no había decidido como encarar a Anahi, si invitarla especialmente a la inauguración y sorprenderla cuando se enterara de que era mi local, si ir a buscarla a la casa. Pero se me simplificaron un poco las cosas cuando esa tarde que estaba en el local después de practicar un par de recetas con los cocineros sonó el teléfono.
"Hola"
"Hola podría hablar con alguien a cargo de Jane" Si le había puesto de nombre “Jane”, como mi madre.
"Habla con la dueña, Dulce María Espinoza"
"Un gusto señorita Espinoza, habla Rodriguez de Los Ángeles Times"
"Encantada"
"Sabemos que la inauguración es mañana pero nos preguntábamos si podríamos ir a hacer una entrevista, probar la comida de antemano y tratar el tema de fondo que nos interesa"
"¿Y cuál es ese tema?"
"El trabajo social que está haciendo con este restaurante, tengo entendido que sus meseros y ayudantes de cocina son chicos salidos de institutos de menores o que se dedicaban al delito" No tenía la menor idea de cómo se habían enterado de eso.
"Si, así es, aunque decir que se dedicaban al delito no sería exactamente correcto"
"Bueno nos gustaría hacer una nota mañana antes de la inauguración y nos explica sobre eso"
"Si claro, sería un placer" Y ahí es cuando se me prendió la lamparita. "Pero con una condición"
"¿Cuál?"
"Quiero que envíen a alguien en especial a hacer la nota, a... Anahi Puente"
"Anahi Puente trabaja en policiales… pero creo que podemos arreglarlo"
"Perfecto, lo que pasa es que me gusta mucho como escribe, soy fanática de su libro" Se rió con algo de envidia.
"Si, la novata sabe escribir y eso que todavía no se recibió de periodista. Esta bien, señorita Espinoza le mandamos a Puente. Hasta luego"
"Hasta luego" Colgué, suspiré, pensé en ella, pensé en cómo iba a presentarme ante ella. No podía salir corriendo, no podía no escucharme, después de todo iba a venir por trabajo y no se podía ir sin su nota.
Estaba nerviosa, eso no podía negarlo. Esperaba que Anahi viera mi cambio, esperaba que mi cambio fuera notorio. Para mí misma que despertaba siendo la misma persona todos los días, que me había tomado todo este tiempo recuperarme, aun así notaba algún cambio así que esperaba que ella que no me veía hace más de 10 meses notara mucho más.
Ese día me levanté temprano, medité, como siempre lo hacía desde que había dejado el templo. Luego me fui a la playa a hacer la segunda cosa que más me relajaba. Llevé mi tabla y me dediqué a surfear por un rato. Era algo nuevo que hacía desde hace unos meses. De tanto ir a la playa, sola, me había hecho algo así como amiga de unos cuantos surfers y me empezaron a enseñar como hacerlo. Ahora que ya sabía bastante iba cuando quería disfrutar de las olas por un rato. Ya mucho más serena me encaminé al restaurante y me puse a preparar el plato que le serviría a Anahi. Le pedí a Jack que viniera para encargarse de recibirla, acomodarla en una mesa y servirle bebida. Luego quedaba libre. Y era mi turno para volver a presentarme.
Anahi;
Estaba contenta, sentía que todo mi trabajo y esfuerzo rendía sus frutos. En el diario me habían dado la primera nota para hacer yo sola, nada de ser ayudante de Frank, y no es que me esté quejando de eso, al contrario es genial todo lo que aprendí, pero necesitaba hacer mi propia nota.
"Esto es buenísimo Any" Me dijo Mayte.
"Si" Dije orgullosa.
"¿Y de qué es la nota?"
"Sobre un nuevo restaurante que van a abrir en la costa"
"Ah, vas a ser crítica de cocina" Burlonamente para molestarme pero no iba a sacarme el buen humor.
"Muy graciosa. La onda es que el restaurante tiene como empleados a un montón de chicos que solían robar y les está dando una oportunidad de hacer las cosas bien. El tema da para una nota interesante, solo espero que el dueño del restaurante no sea uno de esos millonarios que se quieren hacer los preocupados por la sociedad de un día para el otro y en realidad no saben nada. Si resulta ser uno de esos tipos no creo que pueda sacar nada demasiado interesante, ya me va a cambiar el humor"
"¿Cómo se llama el dueño?"
"No sé, no sé nada. Eso me tiene loca, el jodido del director de redacción me dijo que me daba esta nota, que era de tal tema pero no me dio un puto dato. Voy sin nada, no sé quién es el dueño así que realmente no sé con quién tengo que hablar… Pero bueno, no me quejo al menos me dieron una nota."
"Seguro no te dio más datos para probarte y de paso joderte un poco. Yo te aviso nomás que con el tema del éxito del libro algunos pueden andar medio envidiosos, mírate ya tienes un libro que vende. Ah… y sigo sosteniendo que debimos haber festejado bien tu cumpleaños"
Rodé los ojos.
"May ya sabes como estaba, no tenía ganas de festejar......Si tienen envidia que se diviertan con ella, nadie me regalo nada, en todo caso me lo gané"
"Por supuesto que te lo ganaste....Uyyy, mira si el millonario te quiere seducir –riéndose- anda con una faldita corta y así capaz terminas como periodista y dueña de medio restaurante. Eso si consigues que el tipo se case contigo y después te divorcies"
"Obvio voy a ir con mi mejor escote, así me mira las tetas y no escucha ni una palabra de lo que estoy diciendo" Le contesté riendo.
"Uhh tengo una mejor: mira si es fanático de tu libro, se te aparece con la copia para que la firmes y te pide que le leas las escenas de sexo" Rodé los ojos y me arrepentí de haberle contado que Jenny me había pedido eso.
"Estamos olvidando que puede ser una mujer también"
"Bueno, puede ser lesbiana también o esas mujeres con mucha plata aburridas del marido que quieren probar algo nuevo......Y créeme que te va a ver muy apetecible, capaz que terminas siendo el plato" Reí y le pegué en el brazo.
"No gracias, no tengo interés en ser el plato de ninguna millonaria y, ¡Agggh! que asco, menos de un millonario"
"Hablando en serio, lo vas a hacer muy bien, rómpela en tu nota"
"Gracias Mayte"
Terminé de cambiarme y me dirigí a hacer mi primera nota para un diario importante.


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Capitulo 66

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:04 pm

Llegué al restaurante y lo miré de afuera. El nombre me ponía algo incómoda, me hacía acordar a Dulce. Me olvidé de eso, suspiré y entré.
"Bienvenida señorita Puente" Me dijo un adolescente vestido con uniforme que me abrió la puerta y me acomodó en una mesa, la única preparada. El resto del restaurante tenía las mesas vacías. El lugar me pareció hermoso, decorado con elementos de distintos países. Me quedé mirando la pared mientras me sentaba, ese color....
"Gracias"
"Mi nombre es Jack y soy uno de los ayudantes de cocina de “Jane”. ¿Qué puedo servirle de beber?"
"Con agua mineral estoy bien, técnicamente estoy en horario de trabajo" Me sonrió y se fue. En seguida volvió con el agua.
"Gracias Jack. ¿Puedo hacerte una pregunta?"
"Claro, si vino para hacer la nota" Me contestó contento.
"¿Cómo llegaste a Jane?"
"Bueno, yo solía robar por las calles. Nada demasiado grande, ya sabe arrebatos y esas cosas, nunca lastimé a nadie. Un día arrebaté una cartera y cuando quise acordarme tenía a alguien persiguiéndome y en una abrir y cerrar de ojos estaba tirándome al piso y no dejándome escapar. Esta persona me preguntó por qué hacía lo que hacía, me aconsejó y me obligó a devolver lo que había robado. Me contó que había pasado por cosas parecidas y ofreció ayudarme. Al otro día estaba acá aprendiendo cosas de cocina. Ahora tengo un trabajo, algo en lo que soy bueno, se siente genial" Sonrió y le sonreí. Me alegraba que este chico ya no estuviera arruinando su vida.
"¿Y la persona que te ayudó es el dueño de Jane?"
"Si, claro....Bueno ahora va a venir su verdadera entrevista"
Desapareció tras las puertas de la cocina, dejándome sola para observar el lugar. Me levanté, recorrí el salón y luego volví a sentarme. De repente el olor de un plato comenzó a llegar hasta mí, un plato que me parecía haber probado antes. Cuando levanté la vista del cuaderno en el cual tomaba notas, no pude creer lo que veía.
"Bienvenida, espero que disfrutes del lugar"
Ahí parada frente a mí, en un uniforme de cocinero estaba Dulce María Espinoza, sonriéndome levemente y extendiendo su mano. La miré sin entender, sin poder moverme, hasta que mis piernas se dignaron a sostenerme y me levanté. Dubitativamente extendí mi mano, estreché la de ella, temiendo el contacto con su piel. Teniendo razón en temerlo al sentir una leve corriente. Busqué palabras dentro del caos en mi cabeza.
"¿Trabajas acá?"
"Soy la dueña, de ahí el nombre, Jane"
"Por tu madre"
"Por mi madre"
"¿Es todo tuyo?"
"Todo mío. Hecho con mis propias manos en su mayoría. El lugar lo compré hace unos meses, estaba medio venido abajo, lo arreglé y ahora es esto"
"Felicitaciones"
"Gracias" Me dijo sonriendo otra vez. Yo estaba incómoda, no sabía que decir, que hacer. Ella estaba más deslumbrante que nunca, hipnotizándome.
"Estas......" Me quedé sin terminar la frase.
"¿Diferente?"
"Si, diferente" Y lo estaba, era extraño como físicamente era igual a la que yo había conocido pero a la vez se notaba distinta. Más cálida, menos oscura.
"Esa es la idea. ¿Es bueno no?"
"Es bueno y es raro"
Sonrió más antes de hablar. "Siempre fui rara"
No dije nada, la miré y la miré. Todo era endeble, no sabía que había sido de ella en todo este tiempo, que había hecho. No quería pensar en lo que podía haber hecho y sin embargo al aparecer frente a mí me obligaba a pensarlo. Afortunadamente Jack interrumpió el momento.
"¿Sirvo Dulce?"
"No, deja, lo hago yo. Puedes ir a casa Jack"
"De hecho, Jack, me gustaría hablar un poco más contigo" Eso y no quería quedarme sola con Dulce.
"Ya hablamos, va a ser una nota genial. Pero tengo que ir a casa, mi papá vuelve de su reunión de alcohólicos anónimos, realmente lo está intentando, las cosas están mejor"
"Entiendo"
"Me encantó finalmente conocerte Anahi. Seguro nos vamos a estar viendo por acá" Dijo sonriendo como si supiera más que yo y se fue.
"¿Finalmente conocerme?"
"Yo le hablé de ti, le hablé de muchas cosas en realidad y el también a mí. Quiero ayudarlo y para eso tiene que ver que confió en él y él confiar en mí"
"Claro"
"Tú le hablaste a todo el mundo de nosotras, de hecho me sentí halagada. Gracias por describirme tan....apasionadamente" Miré para abajo, deseé que se abriera una grieta y me tragara la tierra.
"¿Así que lo leíste?"
"Obviamente. Me encanto leerlo si eso es lo que te preocupa"
"Gracias. Fue una catarsis, una forma de dejar el pasado atrás, donde tiene que estar" Por primera vez su rostro se entristeció pero rápidamente pareció recuperarse.
"Voy a buscar la comida, primero te alimentas y después haces la nota" Volvió con dos platos distintos.
"Pollo con salsa de vino blanco y verduras grillé, como lo que te cociné la primera vez que cenaste conmigo. Yo soy vegetariana ahora, así que solo voy a comer las verduras" Sus malditas palabras me hacían recordar el tiempo juntas. Se sacó el uniforme y se sentó a la mesa conmigo.
"No me hagas esto" Le dije segura aunque por dentro todo era distinto.
"¿Qué cosa?"
"Hablar de nosotras, de lo que fuimos. Vine acá a trabajar, Dulce, nada más"
"Tienes razón, discúlpame" Empezamos a comer en silencio aunque ella no me quitaba la mirada.
"Sigues cocinando excelente"
"Gracias. Ahora sé mucho más, aprendí recetas de todas partes" Así me empezó a contar de su viaje, de todos los lugares en los que estuvo, lo que aprendió. Me sorprendió saber lo del templo budista, saber que les había dicho lo que hacía, que había estado ahí por meses, meditando. Era algo totalmente distinto a lo que me podría haber imaginado, nunca creí que cuando me dijo en su carta que iba a purificarse lo decía tan en serio. Quería creerlo, quería creer que todo eso era verdad y no era una fábula para que confiara en ella. Y siguió hablando, me contó de su vuelta a LA, del nacimiento de Jane, de cómo encontró a Jack y los demás chicos. Todo sin que casi hiciera ninguna pregunta. Era un libro abierto, tan diferente a esa Dulce cerrada que hablaba solo lo indispensable.
"Bueno eso sería lo que hice en este tiempo" Me dijo al terminar.
"¿Entonces ayudar a esos chicos sería tu forma de lavar el dinero sucio que te permitió abrir este restaurante?"
"Bueno no lo diría así pero... Además no es solo eso, quiero ayudarlos, no quiero que pasen por algo como lo que pasé yo"
Le hice un par de preguntas más para la nota, ya estaba algo más relajada. Aunque no era nada fácil tener a la fuente del dolor que casi me destroza enfrente mío.
"Realmente estás distinta"
"Cumplí con todo lo que te dije en esa carta. Y ahora estoy acá, ya no voy a lastimarte." Me tomó la mano, no lo esperaba y casi cedo, pero no. La saqué de su alcance y la miré seria.
"Estoy de novia, Dulce"
Suspiró. "No había pensado en eso"
"Estoy de novia y no puedo. No quiero volver a estrellarme contra una pared"
"No hay ninguna pared, esta vez te aseguro que no hay ninguna pared. Pero entiendo que estás de novia. ¿Puedo preguntarte algo?"
"Sí"
"¿La amas?... ¿Amas a tu novia?" No pude contestarle, en vez de eso nos envolvió el silencio. Yo quería llorar, Dulce me iluminó con el brillo de sus ojos. Ahora brillaba, ya no era opaca como antes. "Tu silencio me dice todo. No tengas miedo Any, déjame hacerte sentir como sabes que yo sola puedo hacerlo. Porque antes de que se viniera todo abajo tuvimos nuestros momentos, los momentos en que yo podía hacerte sentir feliz y completa. Ahora solo va a haber de esos momentos"
"No me hagas esto, te dije que no me hicieras esto" Mi voz salió quebrada como si no tuviera fuerzas para resistirla.
"No me voy a ningún lado y puedo esperar hasta que te sientas segura. También puedo aceptar que estés con alguien más si eso te hace feliz pero no te mientas Any, solo te pido eso"
"Estoy con alguien más" No lo dije por amor a Jenny, era por la seguridad que Jenny representaba. "Y creo que terminamos hace rato con la nota, tengo que irme. Mucha suerte con el restaurante"
"Gracias" Me dijo amablemente pero con un poco de tono de derrota. "Mañana en la noche es la inauguración, me gustaría que vengas. La mayor parte de esto lo logré gracias a ti, si no te hubiera conocido...."
"Guárdame una mesa. ¿Puedo venir con alguien?"
"Ven con quien quieras, la casa invita"
"Nos vemos mañana entonces" Me acerqué y le di un beso en la mejilla. Estaba por irme cuando me di vuelta para decir. "Dul, estoy orgullosa de ti".
Me sonrió frunciendo la nariz, una sonrisa que iluminó todo.

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Capitulo 67

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:04 pm

Dulce;
La vi irse, deseando poder besarla, poder tomar su mano sin que me apartara. La situación había salido dentro de lo predecible, no esperaba que me abriera los brazos en el primer encuentro pero su silencio, sus últimas palabras me daban todas las esperanzas que necesitaba. Sabía que iba a recuperarla. Lo único fuera de lo planeado era que tenía novia, decir que la idea de verla con alguien más no me mataba sería una mentira, pero debía ser paciente. Y por suerte la paciencia, la calma y el autocontrol eran cosas que había aprendido en mi estadía en el templo, no sería una experta en ellas pero las había aprendido.
Anahi;
Llegué a casa y me dejé caer en el sillón. Me tomé la cabeza, otra vez era tan difícil decirle que no. Había aparecido, justamente como deseé que lo hiciera, como alguien diferente pero lo que me era difícil también era confiar.
"¿Cómo estuvo la nota?" Dijo Mayte interrumpiendo mis pensamientos.
"Dulce" Le contesté con la mirada perdida.
"¿Qué?"
"Dulce… es la dueña del restaurante"
"¡Mierda! … ¿Cómo estás?"
"No sé, sinceramente no sé"
"¿Y ella?"
"Ella está distinta" Pasé a contarle lo que había hecho Dulce en este tiempo. O lo que me dijo que había hecho, debía recordarme que aun no tenía ninguna prueba de que fuera verdad.
"Entonces parece que no estuvo matando gente, cumplió con su palabra"
"Al parecer Dulce… siempre cumple con su palabra"
"Así que quiere volver contigo"
"Sí"
"Y tu tienes un problemón en la cabeza porque también quieres estar con ella"
"No saques conclusiones, yo no dije....."
Me interrumpió. "Any, no me jodas, te conozco. Desde que terminaron que no eres feliz realmente, Jenny te sacara algunas sonrisas pero no la amas, cualquiera se da cuenta de eso. Bueno cualquiera que te conozca como yo al menos"
"Jenny es segura, con Dulce no tengo ninguna seguridad. No sé realmente cuanto cambió ni cuánto tiempo le va a durar"
"Te entiendo. Tal vez deberías pasar tiempo con Dulce, ver realmente si cambió"
"¿Estoy escuchando bien?"
"Mira, Dulce no es mi persona preferida pero sé cuanto sufriste sin ella, prefiero que estés con ella y seas feliz"
"Me invitó mañana a la inauguración de su restaurante"
"¿Vas a ir?"
"Si, después tengo que decirle a Jenny"
"¿Vas a ir con Jenny? ¿A ver a Dulce? ¿Quieres que la mate? Cuando las vea juntas..."
"Le dije que estoy de novia. Además si cambió tanto y es una experta en meditación y calma oriental que se la juegue"
"¿Tú quieres liberar al lobo otra vez? Por lo que me dijiste está calmadita… mejor no probarla"
"¿Si no la pruebo, que seguridad tengo?"
"Es un buen punto aunque sigo pensando que no es buena idea. Aunque sea déjame ir como apoyo logístico. De paso veo a esta Dulce mejorada, quiero asegurarme con mis propios ojos de que haya cambiado"
"Ven si quieres, me va a venir bien el apoyo"
"De paso comida gratis. Voy a comerme todo. Uh, invito a Sara también, le vaciamos la cocina" Reí agradeciendo tener una amiga como Mayte que le pusiera humor a todo.
Dulce;
Era la inauguración y estaba un poco ansiosa, más por que viniera Anahi, que porque le fuera bien al negocio. Además de Anahi, mis otros invitados de honor eran Susan y sus hijos, tenía una mesa reservada para ellos. Bueno también había otros invitados, hubiera preferido que estando Anahi no vinieran, pero las noticias viajan rápido y si no los invitaba nuestra relación casi fraternal se podía ver afectada. Así que los Marzoni iban a venir, al menos los que estaban en LA: Fausto, con su mujer e hija y su hermano Tony, más algunos guardaespaldas. Por supuesto que les pedí que redujeran las armas al mínimo y las tuvieran completamente ocultas. Hora de abrir. Y ya empezaba a llegar gente, al parecer valió la pena hacer tanta publicidad. Se llenaron las primeras mesas y las recorrí una por una, explicando el origen de los platos, sacando dudas. Al parecer, como es la idea, todos habían venido a probar platos a los que no estaban acostumbrados, de otros países. Por ser la inauguración dimos la bebida gratis así que los chicos se la pasaban de mesa en mesa llevando copas y botellas. El lugar se fue llenando y me alegró que el arranque fuera bueno. Llegó Fausto con todos los demás, en seguida fui a él, nos dimos un abrazo cordial, saludé a su mujer y conocí a su bebe de unos meses. Tony estaba igual que siempre e hizo comentarios sobre lo sexy que era en uniforme, por suerte el bueno de Fausto lo hizo callar, como siempre, y me ahorró el problema. Me quedé un rato en su mesa, hablamos pero evito tocar el tema del negocio, Fausto sabía muy claramente que ya no quería tener nada que ver con eso. Les recomendé platos para que prueben y me fui para seguir atendiendo a otros clientes.
Luego de una hora y media miré a la puerta y sonreí. Ahí estaba ella, perfecta y preciosa, la diosa que me hacía suspirar. Mi sonrisa se desvaneció al verla entrar de la mano de esa chica de la barra del bar. Me recordé que pasaron más de 10 meses y ella tenía derecho a buscar alguien más, aunque se me partiera el alma. Cerré los ojos, respiré profundo y me acerqué a ella.
"Que bueno que viniste" Dije mirándola. "Un placer recibirlas en Jane, señoritas" Hice una leve reverencia saludando a todas.
"Dulce, ella es mi novia Jenny"
"Jenny, si claro nos conocimos antes, solo que entonces no eras novia de Anahi" Hice todo lo posible por permanecer amable.
"¿Las cosas cambian no? Muy bueno el lugar, te felicito" Dijo mirando hacia todos lados.
"Dulce eres toda una mujer de negocios ahora" Dijo Mayte levantando una ceja.
"Hago lo que puedo"
"¡Felicitaciones!" Dijo Sara estrechando mi mano. De todas ellas, Sara era la más relajada y la que se mostraba más simpática conmigo.
"Las llevo a su mesa" Les serví bebidas y les hablé de los platos. Me preguntaron, me pidieron que les recomendara sobre los que no conocían. Me sorprendió que Mayte y Anahi preguntaran demasiado, corroboraran si estuve en los países de los cuales eran los platos, me pedían datos una y otra vez. Era casi como si quisieran encontrar alguna falla y me empecé a preguntar que tanto le había contado Anahi a su mejor amiga. Por supuesto le dije toda la verdad en nuestro primer encuentro así que paciente contesté todo. Le pedí a Anahi que me dejara sorprenderla y elegirle el plato y aceptó.
Seguí recorriendo el lugar, asegurándome que todos los clientes estuvieran a gusto pero seguido miraba a la mesa de Anahi. Jenny estaba todo el tiempo tomando su mano, tocándola un poco, dándole algún beso corto. Me obligué a mirar porque me lo merecía después de haberla hecho sufrir tanto y a la vez era un alivio ver que ella nunca profundizaba los besos o iniciaba el contacto. A los 15 minutos les llevé la comida yo misma.
"¿Qué me trajiste Dulce?" Se sentía tan bien escucharla decir mi nombre.
"Fondue de verduras. Receta original aprendida en Francia" Lo elegí porque en nuestra primera cita fuimos a comer comida francesa. Quería que supiera que todo el tiempo que pasamos juntas para mí era especial. Me miró fijo pero no dijo nada y agradeció cuando le serví. Accidentalmente al servirle rocé su mano y nos quedamos mirando intensamente, sentí las chispas correr por mi piel.
"Gracias Dulce" Dijo Jenny interrumpiendo.
"De nada, buen provecho" No terminé de alejarme de la mesa cuando vi entrar a Susan con sus hijos. Fui en seguida hacia ellos y me abrazaron todos. Sonreí y agarré a Mike y Lucy en cada mano y los llevé a una de las mesas más reservadas, la más lejana de la de Anahi.
"¡Cuanta gente! Jane es todo un éxito"
"Si, por ahora vamos bien. La idea es tratar de que esté con gente siempre" le contesté a Susan.
"Yo quiero hacer de mesero tía" Me dijo Mike.
"¿Tan chiquito y ya quieres trabajar?"
"Un ratito nada más. Prometo que no rompo nada"
"No me preocupas que puedas romper algo campeón. Un ratito pero después de comer con mamá"
"Eres la mejor tía"
"¿Vas a comer con nosotras, verdad?" Me dijo Lucy con su hermosa vocecita.
"Porfa…" Agregó Mike.
"Ok, para qué soy la dueña si no puedo tomarme un descanso" Dije sin poder negarme a los pedidos de esos dos angelitos.
"Quedó todo genial"
"Si porque nosotros te ayudamos a pintar" Dijo Mike orgulloso.
"Por supuesto, sin su ayuda no estaría así de genial. Elijan que quieren comer mientras voy a hablar con unos clientes" Me levanté de su mesa y fui hasta la de Fausto.
"¿Y cómo estuvo todo?"
"Delicioso, una de las mejores comidas que probé" Contestó Fausto.
"Todo riquísimo Dulce" Me dijo su mujer amablemente.
"Bueno, ya saben las puertas de Jane están siempre abiertas para ustedes" Al ver a Fausto sacar su billetera agregué. "No por favor, la casa invita"
"Además de invitados somos clientes. Además quiero darles una buena propina a tus chicos así ven como el trabajo rinde sus frutos. Me parece muy bueno lo que hiciste dándoles un lugar. Nosotros también estamos dándoles un lugar con nosotros a muchos jóvenes que andaban haciendo tonterias por la calle" Los Marzoni no les darían un trabajo legal pero al menos entrar en su organización era garantía de no pasar necesidades.
"Esta bien, si insistes… te traigo la cuenta"
"Nada de eso. Seguramente esto lo cubre" Tomó mi mano y me puso dos mil dólares. "Y esto para que repartas entre los meseros" Me dio mil dólares más.
"Gracias Fausto"
"No es nada. Gino te manda saludos y te desea suerte"
"Mándale los míos"
"¿Dulce, dime una cosa está por acá la famosa Anahi?"
"Si, es esa de allá" Dije señalándola discretamente y dándome cuenta de que estaba mirándome.
"¿Esa rubia que está de la mano de otra chica y que no dejó de mirarte en todo este tiempo?"
"Si. Después de que le dije de mi antigua ocupación ya no quiso estar conmigo"
Fausto sonrió y volvió a hablar. "No te preocupes, pronto va a volver contigo. Se nota claramente que eres con quien quiere estar"
"Por favor hermano la rubia no estaba mirando a Dulce, me estaba mirando a mí. Soy irresistible" Dijo Tony.
"En tus sueños Tony. Además Anahi no es fanática de tu profesión"
"Por estar conmigo se olvidaría de esas cosas" Descaradamente Tony le guiñó un ojo a Anahi que seguía mirando hacia donde estaba yo.
"Lo saco de acá antes de que pierdas la paciencia" Dijo Fausto riendo.
"Si, por favor. Hasta luego" Le estreché las manos a todos, apretando fuertemente la de Tony y dejándolo enderezándose los dedos.
Después del saludo fui a la cocina a preparar yo misma los platos que habían elegido Susan y sus hijos y una vez listos me senté a comer con ellos. A lo largo de la comida noté repetidas veces la mirada de Anahi sobre mí y me di cuenta de que le debería parecer muy raro que estuviera sentada comiendo con ellos. Había una explicación que me faltaba darle.
Anahi;
"Esto está buenísimo" Dijo Sara casi terminando su plato.
"Si, el mío también" Contestó Mayte.
"¿Siempre te cocinaba así?" Preguntó Jenny.
"Si, Dulce siempre cocinó bien" Dije mirando mi plato pero levanté la vista al ver a Dulce ir a abrazar a una mujer con dos chicos. La seguí con la mirada y la vi agarrarlos de la mano e ir a sentarse con ellos a una mesa ¿Qué era eso? Definitivamente no eran clientes normales. Dulce hablaba con los chicos y los hacía sonreír, era tan extraño verla en ese papel. No quería pensar mal, aunque tratándose de Dulce tenía justificado hacerlo, seguramente fueran vecinos, conocidos que había hecho, después de todo ella me dijo que había aprendido a ser mucho más sociable, que su viaje le había enseñado a comunicarse. Mayte se dio cuenta de que estaba clavándole la mirada y me pateó por debajo de la mesa.
"¿Uh, que decían?" Dije al notar que me habían estado hablando.
"Te preguntaba si les había parecido bien la nota a tus jefes" Dijo Jenny.
"Ah sí, se quedaron conformes"
Hablé un rato más distraídamente y volví a seguir con la mirada a Dulce que ahora había ido a hablar hacia otra mesa. En un momento me señaló y se dio cuenta de que la estaba mirando así que volví a mirar el plato unos segundos pero mi curiosidad pudo más y otra vez estaba mirando en su dirección. Esta vez uno de los hombres de la mesa me guiñó un ojo pero al notar que Dulce se dio cuenta, dejó de hacerlo. ¿Otros amigos de Dulce?
Decidí dejar de seguirla con la mirada de una vez por todas. Jenny ya se había dado cuenta de que la miraba demasiado y se ponía cada vez más demandante. Cuando volví a mirarla brevemente estaba sentada comiendo con la mujer y sus hijos y todo me parecía algo extraño.
Dulce;
Cuando terminamos de comer Mike se puso a ayudar a Jack a llevar cosas a las mesas y Lucy daba vueltas mirando los adornos. Me distraje por unos segundos hablando con Susan, de hecho le estaba contando como me había ido con Anahi y cuando volví a mirar a Lucy estaba a medio metro de la mesa de la rubia. Fui en seguida a buscarla. Y al verme llegar habló.
"Tía dejaste mi mano pintada y la de Mike" Dijo contenta señalando la pared. Al escucharla Anahi me miró fijo y luego miró a Lucy.
"Claro que las dejé princesa, ahora vamos con mamá que yo tengo que trabajar" Antes de que pudiera irme Anahi me detuvo.
"¿Ahora eres “la tía”, Dulce?" Preguntó con sarcasmo.
"Es una historia larga y..." Antes de poder seguir hablando nerviosamente Lucy se paró a mi lado y me tomó la mano.
"Si, Dul, es mi tía desde hace poquito" Anahi me miró molesta pero sonrió al mirar a Lucy, sonrisa que se desvaneció luego de unos segundos y su rostro se puso pálido.
"Anda con mamá princesa" Dije seriamente y Lucy entendió que no era tiempo de jugar. En seguida se fue con Susan.
"Esa era… Esa mujer y esos chicos son... No lo puedo creer, seguís siendo la misma hija de puta"
"Anahi, déjame explicarte"
"No tienes nada que explicarme. Haz con tu vida lo que quieras, pero no aparezcas más en la mía." Dejó de mirarme y se dirigió a su novia. "Me quiero ir amor"
"Si vamos" Jenny le tomó la mano y ambas se levantaron. Anahi ni se molestó en despedirse.
"Adiós" Me dijo Jenny sonriente.

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Capitulo 68

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:05 pm

Mayte y Sara claramente se habían quedado sin entender nada.
"Bueno nosotras también nos vamos. Suerte con todo Dulce" Me dijo Sara estrechando mi mano. " No sé qué hiciste pero la cagaste feo para que Anahi se ponga así"
"Anda Sara, ahora las alcanzo" Cuando nos quedamos solas en la mesa, Mayte me fulminó con la mirada.
"¿Qué mierda fue eso? ¿No era que ahora ya no ibas a lastimarla?"
"Es una larga historia. Por supuesto que no quiero lastimarla, si tan solo me dejara explicarle, no todo es como creo que ella piensa"
"Mira Dulce si vuelves a destrozarla como antes mando todo a la mierda y voy derechito a la policía a que te encierren de por vida"
"¿Sabes todo?"
"Sé lo suficiente como para que te pudras en la cárcel" Asentí. "No me obligues a hacerlo. Porque resulta que Anahi no es feliz realmente si no está contigo, pero cuando tu apareces siempre haces algo para dejarla más infeliz. Así que si no arreglas las cosas te desaparezco del mapa ¿Entendido?"
"Más que entendido. Lo que más quiero es estar con ella y hacerla sonreír otra vez"
"Entonces demuéstralo de una puta vez"
Se dio la vuelta y se fue a paso rápido. Suspiré y me quedé ensimismada mirando el lugar en el que ella había estado hasta que Susan apareció tocándome el brazo y avisándome que ya se iba porque se estaba haciendo tarde para los chicos. Me despedí de ellos y ayudé a los chicos con las últimas mesas que quedaban, en una hora el lugar estaba vacío y ya cerrábamos.
"¿Pasa algo Dul?" Me preguntó Jack al verme cabizbaja.
"Las cosas no están saliendo muy bien con Anahi... Pero bueno olvídate de mí, hoy la inauguración fue un éxito y creo que los críticos de cocina que vinieron se fueron muy conformes así que vamos a tener buenas reseñas" Jack y los demás sonrieron conformes.
"Los felicito chicos, excelente trabajo. Ah y hay una propina especial de uno de nuestros invitados" Tomé los tres mil dólares que me había dejado Fausto y los repartí entre los mozos, ayudantes y cocineros.
"¿Quién dejó toda esta plata?"
"Unos conocidos míos con los que solía trabajar"
Los cocineros no entendieron el significado de eso pero Jack y los demás chicos que sabían de mi pasado ya se imaginaban que esos conocidos eran un peso pesado de la escena criminal, claro que no llegaban ni a acercarse a que tan pesados eran.
Todos se fueron y me quedé sola en el local, me dejé caer en uno de los sillones. Por un lado estaba orgullosa de lo bien que había salido todo con el negocio pero además tenía un vacío en el pecho, el vacío que sabía solo podía llenar Anahi. Saqué mi celular, me paré sobre su nombre dudando en apretar el botón para llamarla. Sonó varias veces hasta que me atendió su casilla de mensajes. Tal vez ya se había dormido pero lo más probable era que no quisiera atenderme.
"Hola Anahi, soy Dulce. Sé que no quieres verme ahora pero no voy a rendirme hasta que me des una oportunidad de aclararte las cosas. También sé que tienes razón en pensar mal, después de todo te he dado todos los motivos para que lo hagas, pero solo estoy intentado reparar algo del daño que hice. Te pido solo que me dejes explicarte y si después sigues pensando que soy la misma mierda de siempre ya no te molesto más. Dame una oportunidad, por favor, no me saques de tu vida sin saber realmente quien soy ahora."
Anahi;
Estaba a punto de arrancar el auto cuando Jenny me detuvo.
"¿Me vas a decir que pasó?"
"Nada. Dulce sigue siendo la misma mentirosa de siempre"
"¿Por eso es que terminaste con ella?"
"Sí"
"Por lo que pasó hoy deduzco que lo de ser amiga de tu ex no va a suceder otra vez"
"No, cuanto más lejos la tenga mejor"
"Bien… aunque por como la seguiste con la mirada toda la noche no parecía que la quisieras muy lejos"
"Escenas de celos no Jenny, por favor. ¿Con quién estaba? ¿Quién carajo es mi novia?" Algo de razón tenía pero no estaba de humor para andar dando explicaciones que ni siquiera yo tenía. Ella en vez de contestarme se inclinó y me besó. Ya en silencio arranqué el auto. Jenny quería que me quedara a dormir en su casa pero yo necesitaba hablar con la única persona que me entendía en todo esto, así que la dejé y me fui a refugiar con Mayte.
Cuando llegué a casa, Sara ya se había ido así que estábamos las dos tranquilas.
"¿Por qué te pusiste así?" Preguntó a la vez que me dejaba una taza de té y se sentaba a mi lado.
"Porque me sigue mintiendo igual que antes. De qué sirve el cuentito de su viaje si es la misma mentirosa, anda metida en lo mismo"
"Para, para, vas un poco rápido Any. Yo no vi que ande metida en nada. Sí fue un poco raro lo de la niña y eso, debería haberte dicho que tenía una hermana pero no me parece que por eso este en lo de antes"
"No entiendes May…”
Iba a seguir hablando cuando me interrumpió el sonido de mi celular. Lo dejé sonar al ver que no conocía el número y luego recibí el aviso de que tenía un nuevo mensaje.
"Deberías escuchar el mensaje"
Iba a protestar pero en vez de eso llamé a mi casilla y lo escuché. Luego le pasé el celular a Mayte para que hiciera lo mismo.
"Bueno algo de razón tiene, deberías escucharla y dejarla que te explique"
"Mayte esa mujer no es su hermana y esos no son sus sobrinos. Esa es la mujer y los hijos del policía que Dulce asesinó para la mafia"
"¿Estás segura?"
"Completamente. No me había dado cuenta pero cuando vi a la niña de cerca y le presté atención a la mujer supe que eran ellos. Yo estuve en el funeral trabajando para el diario, me acuerdo de sus rostros"
"¿Pero, cómo puede ser?"
"No sé, no sé como puede ser pero es una hipócrita de…¡Joder!. Sentada ahí con ellos jugando con los chicos cuando ella es quien les mató al padre ¿Entiendes lo enfermo de todo esto? Esa niña diciéndole tía, me dio náuseas" Mayte se quedó sin palabras y me abrazó.
Era muy estúpido creer que alguien como Dulce podía venir cambiada honestamente, sin más mentiras, era tan estúpido y por unos breves segundos yo me lo había creído.
Dulce;
Esa noche dormí mal. De vuelta soñaba con ella, con ella estando en peligro y yo no siendo capaz de protegerla. Pero esta vez el único peligro real que la rondaba era yo. Como siempre tenía el poder para lastimarla pero confiaba en saber como no hacerlo. Necesitaba que me escuchara, necesitaba tenerla conmigo. Sabía que estaba de novia y sabía muy bien que no estaba enamorada de Jenny, esa relación era su forma de refugiarse. Tenía que demostrarle que no necesitaba refugiarse de mí.
Anahi;
Basta de Dulce. Definitivamente basta de Dulce. Me lo repetía una y otra vez, me lo repetí todo el día siguiente. Me lo repetí el lunes a la mañana antes de ir a trabajar pero todavía no conseguía que funcionara del todo. Seguía pensando en ella y seguía enojada conmigo misma por pensar que las cosas podían ser distintas. Agradecí que todavía mi relación con Jenny estuviera a flote, a pesar de mis constantes descuidos, y por eso mismo le pedí que me fuera a buscar al trabajo para pasar toda la tarde juntas en la playa. Los asesinos siempre serán asesinos, los mentirosos siempre serán mentirosos, es así aunque duela.
Dulce;
Ok, no quería verme pero iba a tener que verme. No iba a darme por vencida tan fácilmente, mejor dicho no iba a darme por vencida. Que hiciera un escándalo si quería, que pataleara a gusto, pero yo me le plantaba a la salida del trabajo hasta que se dignara a escucharme. Determinación no me faltaba y el resto podía pilotearlo, al menos eso es lo que me dije.
Una vez allá fue otra historia. Cuando salió, antes de que yo pudiera acercarme, Jenny estaba recibiéndola con un enorme beso, el cual Anahi correspondía muy a mi pesar. Y ante semejante escena la vocecita que me decía que no la amaba quedó en segundo plano, todo lo relevante era que la estaba besando y que me dolía hasta en la última célula del cuerpo. Respirando hondo, cerrando los ojos porque ya dolía demasiado, di media vuelta y volví a subir al auto. Saber esperar, me repetía, saber esperar.
Anahi;
Jenny, la serenidad del mar, las caricias simples, todo me ayuda, me hace más fuerte. Me convenzo de que puedo hacer esto, puedo saber que está de vuelta y hacer de cuenta que no lo supiera, o mejor hacer de cuenta que nunca hubiera vuelto.
El sol comenzaba a caer y le dije a Jenny que era hora de irnos. Ambas teníamos el auto así que nos despedimos y cada una subió al suyo. Ella se fue pero yo me quedé. El mar me despejaba y quería poder quedarme un rato sola antes de volver a casa. Miré por un tiempo el movimiento de las olas, me entretuve mirando una figura a lo lejos, con su tabla de surf remontando las olas con total libertad. Debía ser maravilloso poder estar ahí, con una tabla tratando de ganarle a la inmensidad. Me sentí mejor por un rato, con ideas para el editorial del diario de la universidad y comencé a escribir. Los últimos y moribundos rayos de sol caían sobre el papel hasta que fueron bloqueados inesperadamente.
Dulce;
Después de lo que vi necesitaba sentirme mejor así que fui a surfear un rato. Mar adentro las olas tenían el control y se trataba de unirse a ellas con el movimiento justo. Una gran ola que encaré tarde y término cayendo de la tabla. Siendo como soy, volví a subirme y la próxima ola era toda mía. Cuando empezó a bajar el sol decidí que era hora de irme, nunca es buena idea surfear hasta tarde y menos solo. Iba volviendo hacia la playa cuando veo una rubia muy familiar sentada en la arena, a medida que me acercaba ya no tuve ninguna duda. Estaba sola, era mi momento para aprovechar. Estaba muy concentrada escribiendo así que no se dio cuenta que me acercaba. Solo levantó la mirada cuando estaba en frente de ella.
"Hola"
"Ho...Dulce, ¿qué estás haciendo acá?"
"No te estaba siguiendo Anahi, si. Vine a surfear y te vi" Dije mirando la tabla a mi costado.
"Ah, claro. Me viste, me saludaste y ahora te vas" Contestó mirando la tabla y luego mi cuerpo cubierto por el traje de neoprene.
"Me voy, pero después de que hablemos"
"No tenemos nada que hablar. Por cierto, lo haces bastante bien"
"¿Qué cosa?"
"Surfear"
"Gracias, todavía me falta práctica. Aprendí hace poco"
"¿En tu viaje?" Levantando las cejas.
"No, de hecho me enseñaron unos chicos de acá"
"Que bien. Bueno que te vaya bien" Se levantó.
"Espera" Agarrando su brazo.
"Suéltame"
"¿Si te suelto, me vas a escuchar?"
"No"
"Anahi… por favor" Soltándola y mirándola implorante a los ojos.
"No Dulce... Ya no quiero escuchar más de tus mentiras"
No era la mejor idea pero necesitaba usar los métodos de la vieja Dulce para que me escuchara, ya no podía seguir rogándole cuando estaba así de cerrada.
"No son mentiras. Desde que te dije lo que hacía te estoy diciendo la verdad" Volví a agarrar su brazo.
"Sí, me di cuenta de eso la otra noche" Rió sarcástica. "Ahora… suéltame"


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Capitulo 69

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:05 pm

"Primero escúchame, después te suelto" Sin pedirle permiso la agarré y comencé a llevarla a mi auto.
"En serio Dulce, suéltame, voy a gritar" Levantando la voz.
"Grita todo lo que quieras, no hay nadie en la playa" Le dije calmadamente.
"¡Deja de llevarme y suéltame de una puta vez!" Comenzó a gritar.
"Cálmate, solo quiero que hablemos civilizadamente"
"¿Ahora eres civilizada?" No le contesté y la subí al auto, trabando la puerta.
"Bueno, acá estamos"
"Dejaste tu tabla en la arena" Dijo mirando por la ventanilla y probablemente buscando algo para hacerme bajar del auto y poder irse.
"Después la busco"
"Todavía tienes el traje ese puesto"
"¿Te molesta? Si quieres, me lo saco" Disimuladamente me miró todo el cuerpo para mirar luego al frente.
"No me molesta, yo ya me voy"
"Te vas después de que te explique"
"Ok, explícame. A ver qué cuentito lindo tienes ahora" Mirándome enojada.
"Ni cuentito ni lindo, simplemente la verdad. Como ya sabes esa mujer y los chicos son la familia del policía que maté" Asintió. "Desde el día en que me dejaste esa foto de ellos no podía parar de pensar en todo el daño que hice, a todos pero especialmente a esa familia porque no era algo anónimo, estaba viendo sus rostros. Cuando volví a LA me propuse hacer algo para ayudarlos. Así que me comuniqué con Susan, su esposa, le dije que era una amiga de su marido, en realidad que mi padre era un gran amigo y le ofrecí mi ayuda. Nos vimos, le dije que le habíamos prometido a su marido cuidar de su familia, volví a ofrecerle ayuda y comenzamos a vernos. Terminé siendo una amiga para ella, jugando con sus hijos, siendo un hombro en el cual apoyarse en los días malos y después de insistir aceptó que le pagara su hipoteca. Como agradecimiento quiso ayudarme a preparar el local y un día sus hijos empezaron a llamarme tía"
"Que historia tan conmovedora. Cuando sean más grandes puedes contarle a tus sobrinos la historia de cómo murió papi"
"Sé que suena mal todo esto. No sabes cuantas veces sentí la necesidad de decirles la verdad, me sentí una basura hipócrita al verlos tristes porque lo extrañaban"
"¿Entonces por qué no les dijiste la verdad? ¿Cómo puedes mirarlos a los ojos, jugar el papel de amiga y de tía después de lo que hiciste? Es enfermo, no tienes derecho ni a pararte a su lado después de arruinarles la vida"
"Ya, lo sé. Pero por eso mismo tengo que intentar reparar en algo el daño. No les dije la verdad porque de esa forma no puedo ayudarlos. Susan no me habría dejado pagar la hipoteca, no habría aceptado nada de mí. Yo estaría en la cárcel cumpliendo mi condena pero no podría ayudar"
"Al menos tendrían justicia en vez de la farsa que les estás dando"
"No es una farsa, me importan y quiero asegurarme de que estén bien. Tendrían justicia pero nada les devuelve a quien le quité, al menos así puedo cuidarlos. Para mí sería mucho más fácil decirles la verdad en vez de tener que mirarlos sabiendo lo que hice. A veces siento que va a destrozarme la culpa, que voy a abrir la boca, arrodillarme ante ella y contarle todo, pero ellos están mucho mejor ahora, no necesitan revivir el drama y sería necio decirles la verdad solo para sentirme mejor. Prefiero pagar mi precio en silencio e intentando revertir el daño con mi ayuda." Me miró profundamente en silencio.
"Hay algo cierto en lo que dices pero de todas formas es totalmente hipócrita que seas la tía Dulce"
"No lo discuto, tienes razón. Pero eso solo pasó, un día ellos comenzaron a decirme así, no es algo que yo haya buscado y todavía se me para por unos segundos el corazón cada vez que me dicen así"
"Los haces sonreír"
"¿Cómo?"
"Te observé cuando estabas con ellos, fue totalmente raro verte interactuar con niños pero se nota que los haces sonreír"
"Me gusta hacerlos sonreír, sacarles la tristeza que yo misma causé" Suspiré y rocé su mano por unos instantes. "¿Sigues pensando que soy la misma mierda?"
"No, en realidad no pienso eso. No me parece honesto que les mientas así pero entiendo por que lo estás haciendo" Asentí con una sonrisa casi imperceptible. Con el solo hecho de que entendiera era más que suficiente.
"Anahi sé que tienes novia y sé que te cuesta confiar en mí. Te pido nada más que me dejes mostrarte quien soy, quien soy yo realmente debajo de lo que conociste antes, debajo de toda esa violencia. Antes de decir que no tienes que saber a quién le estás diciendo que no"
"Supongo que. tienes razón, podrías mostrarme quien eres ahora, pero nada de engaños"
"Por supuesto" Tomé su mano y la acaricié suavemente con mis dedos sintiendo una corriente fluir ante nuestro toque. Se sentía tan bien tocar su piel después de tanto tiempo pero duró muy poco ya que apartó su mano con rapidez.
"Ni nada de eso Dulce"
"Lo siento ¿Puedo llevarte a casa?"
"Tengo mi auto, pero gracias"
"Ah. ¿Puedo pasarte a buscar mañana y llevarte a conocer mi casa?"
"¿Compraste una casa?"
"Si, antes de irme de LA me compré una casa con la plata de la venta de la casa que tenía en Chicago. Te va a gustar, tiene piscina, gimnasio, un lindo jardín y vista a la playa como tenía el departamento. Tiene una terraza que está buenísima para ver los atardeceres"
"Suena bien. Mmm pásame a buscar mañana por casa a eso de las 4"
Sonreí ampliamente. "Encantada señorita"
"Y Dul, no esperes nada" La calidez de su voz invadió mi pecho al escucharla decir mi nombre así.
"Que aceptaras ya es más de lo que esperaba así que no espero nada más" Por ahora no esperaba nada más, esto era un proceso lento.
"Bueno, nos vemos mañana entonces" Me dio un beso en la mejilla y le destrabé la puerta para que bajara.
Yo también bajé y la vi alejarse hasta su auto.
----------------
Al día siguiente fui totalmente puntual y a las 4 estaba golpeando su puerta. Escuché la voz de Mayte gritar "ya va". Cuando se abrió la puerta apareció la chica.
"Hey Jen......" Se quedó muda al verme.
"No soy Jenny, perdón por la desilusión"
"¿Qué haces acá?"
"Vine a buscar a Anahi"
"¿Y Anahi… sabe que viniste a buscarla?"
"Si, quedamos que venía a las 4"
"Hola, perdón me estaba terminando de cambiar" Apareció Anahi hermosa como siempre y totalmente sexy con el pelo mojado humedeciendo su camiseta y haciendo que se pegara a su cuerpo marcando su forma.
"No hay problema"
"Ok, vamos. Adiós, May."
"Espera un poquito" Dijo agarrándola. "¿Qué le digo a Jenny si llama buscándote?"
"Dile que estoy con una amiga" Le contestó Anahi sin preocuparse.
"Como quieras. Cuídate" En la última palabra me miró en advertencia.
"Hasta luego Mayte"
Anahi;
Como siempre lo hacía me abrió la puerta para subir a su auto y viajamos en silencio. Era raro estar de vuelta arriba de su auto yendo a su casa. Llegamos a una casa hermosa y bastante grande teniendo en cuenta que era para ella sola. "Primero te muestro por dentro y después ves el jardín con la piscina ¿Trajiste ropa de baño?"
"No"
"¿Con el calor que hace y no pensaste en aprovechar mi piscina?"
"No pensé en eso" Tenía tantas otras cosas en que pensar. Además recién nos estábamos volviendo a ver, no me iba a mandar a su casa con una ropa de baño y tirarme en su piscina.
"No hay problema, si te quieres meter más tarde yo te presto una...Bueno bienvenida a mi hogar" Dijo dejándome pasar luego de abrir la puerta.
Entré, recorrí con la mirada, me encantaba realmente el lugar. Ahora sí que en su casa se notaba que vivía alguien, no estaba todo tan vacío como en el departamento que había conocido. En seguida noté la foto de Dulce con su madre puesta en uno de los estantes del living, era la misma que aquella vez había encontrado en el piso.
"Ya era hora de dejar de escapar de los recuerdos" Me dijo al notar hacia donde miraba.
"Me alegro de que ya no sigas escondiendo tus buenos recuerdos"
"¿Pongo algo de música?"
"Si quieres, tu decides"
“Muse” de fondo, me muestra el resto de la casa. A la habitación no entro, de afuera nomás pero alcanzo a ver una foto nuestra en su mesa de luz. Yo las pocas que tengo con ella las guardé en una caja que nunca más volví a abrir y ella la tiene ahí, la ve todos los días. Volvemos al living y nos sentamos en el sillón. Presto atención a un rincón con velas, una manta en el piso y un buda.
"Ese rincón es para meditar"
"¿Meditas?"
"Me enseñaron los monjes"
"Ah..... ¿Qué más falta? Meditas, eres vegetariana, te volviste una santa. Puedes ser la santa de los asesinos o algo así" Digo sarcástica.
"No soy la santa de nada y siempre voy a ser una asesina, las muertes simplemente no se borran. Pero puedo estar arrepentida e intentar ser alguien mejor" Me dice bajando la cabeza, tal vez algo herida por mi comentario.
"No lo dije con intención de....Es solo que cuesta creer todo este cambio"
"Entiendo perfectamente... ¿Quieres ver fotos del viaje?"
"Si, me gustaría" Trae la laptop, la apoya en la mesa. Mientras yo me pongo a ver su cuadro de Dalí.
"¿Te gusta el surrealismo?" Le pregunto.
"Si me gusta, lo que más me gusta es Dalí en realidad"
"A mí también" Ya prendió la computadora y abrió la carpeta con las fotos. Me empieza a mostrar fotos de lugares hermosos en Latinoamérica.
"Ves que no era un cuentito lo del viaje" Me dice tranquila.
"No dije que lo del viaje fuera mentira.......Igual puede ser 'photoshop' esto"
"¿Qué hace falta para convencerte?" Pregunta poniendo una mano en mi pierna y mirándome a los ojos. Ahí, justo ahí se me corta la respiración.
"Nada....nada Dulce, lo decía en joda. Bien, sigue mostrándome las fotos" Corre su mano condenadamente lento pero al final ya no me está tocando.
Siguen las fotos, en algunas está con gente que conoció. Me cuenta de los campesinos de la foto que la dejaron quedarse en su casa, ella sale sonriendo y bromeando con ellos. No hay oscuridad, no hay nada temerario en ella. Después vienen las fotos de Europa, la torre Eiyel, París, Roma, Madrid y bueno ya saben todo eso. Pasamos a China, Japón, India y finalmente al camino hacia el templo budista del Tíbet, fotos hermosas de las montañas.
"Son solo fotos de los primeros días. Al final estaba tan cansada y deshidratada que no tenía ni fuerzas para fotos, apenas podía caminar"
"¿Cuánto estuviste caminando?"
"12 días. Cuando llegué al templo me caí desmayada en las escaleras de entrada. Desperté adentro en una cama y ya habían pasado dos días"
"¿Cómo aguantaste tanto tiempo comiendo casi nada y caminando todo el día?"
"Determinación supongo. Fue la meta que me puse, llegar ahí, que mi cuerpo se limpiara con el sacrificio" Contesta pensativa.
"Hagas lo que hagas siempre eres muy valiente....... ¿No pensaste que podrías haber muerto sola ahí?" Pregunto forzando a salir las palabras.
"No lo pensé y después de haber caminado bastante ya estaba jugada. Mi mapa no me ayudaba y no sabía hacia donde seguir pero seguía igual. Valió la pena, aprendí un montón de esos monjes, el monje superior fue mi guía"
"Ese lugar es un sueño" Le digo mirando una foto del templo.
"Si, lo es. No tengo fotos de adentro, los monjes no permitían sacar fotos"
"No puedo creer que hayas viajado por todo el mundo, me encantaría conocer esos lugares"
"Bueno...algún días quizá pueda llevarte"
"Algún día"
"Y cuéntame Any, ¿cómo va todo en el diario?"
"Bien, muy bien. De hecho la nota que hice contigo fue la primera que me dieron y ya me dijeron que cuando termine mi pasantía de estudiante me van a contratar. Frank me ayudó mucho, siempre habla bien de mi"
"No te ayudó, solo dijo la verdad. Por lo que escuché el libro es todo un éxito, ¿no?"
"Si, le va bien en ventas, eso también ayudó a que el diario me quiera con ellos"
"Estuve pensando" Dice acercándose más a mí. "Si escribiste ese libro es porque pensaste en mí en todo este tiempo, ¿no?"
"Sí, claro que pensé en ti. Para mí nunca fue un juego nuestra relación"
"Para mí tampoco lo fue....Y si pensaste en mí ¿me extrañaste?" Dice con su voz más suave y sensual.
"Te extrañé demasiado pero no extrañé las mentiras, ni el engaño ni todo lo que me trajo aparejado estar contigo. Y seguí adelante porque no podía vivir extrañando una relación que me había hecho tanto mal" Le digo mirándola a los ojos, sincera y vulnerable.
"Es verdad, no tienes que extrañar lo que te hizo mal" Me dice suavemente, suspirando al terminar de hablar. "¿Vamos a ver el jardín?"
"Claro" Me lleva a afuera donde tiene un jardín hermoso con varios árboles, flores y una piscina espectacular hecha con piedra.
"Está hermoso acá"
"Y desde la terraza tienes vista al mar... ¿Nos metemos a la piscina?"
"Mm no sé, dentro de un rato debería irme"
"Vamos, el agua está bárbara" Me dice agachándose y metiendo la mano en el agua.
"Bueno está bien"
"¡Buenísimo!" Dice sonriendo. "Ven que te presto una ropa"
Sale de su habitación con un “bikini” y voy al baño a cambiarme. Me la pruebo y me queda perfecta, tiene toda la pinta de ser nueva y me pregunto si no la compró a propósito para esto. Cuando salgo ella me está esperando en el living también con una bikini y dos toallones. Mis ojos no pueden evitar recorrer su cuerpo escultural pero me quedo sin palabras cuando registro el tatuaje en su pierna, solo que ya no es el mismo tatuaje. La serpiente que envolvía el revólver estaba modificada para formar una “A” y luego estaban escritas con letra negra en manuscrita y marco dorado el resto de las letras de mi nombre.
"El tatuaje......" Dije apenas pudiendo sacar las palabras.
"Ah sí" Dándose cuenta de mi asombro. "Ya sabes, que no me gustaba así que decidí cambiarlo un poco para que sea algo que realmente merezca estar tatuado en mí, algo que si quiero llevar para siempre"
"No sé qué decir, es...." Todavía mis ojos estaban fijos en mi nombre en su suave piel. Me imaginaba tocando, pasando mis dedos por las letras.
"No tienes que decir nada" Sonríe y vuelve a hablar. "Aunque la forma en que me estás mirando dice mucho" Me deja parada ahí y se va para afuera. Luego de unos segundos escucho el ruido de su zambullida en la piscina. Rompo mi estado de parálisis y salgo al jardín para meterme con ella.
"¿Te vas a quedar en la otra punta o te vas a acercar?" Pregunta levantando las cejas. Le contesto acercándome a ella, nadando a través de la piscina.
"Acá estoy"
"Que bien" Sin previo aviso empieza a salpicarme agua.
"Hey" Digo defendiéndome y salpicándola también. Terminamos envueltas en una guerra de agua y por primera vez en demasiado tiempo estoy riendo realmente. Ella esta radiante y sonriendo todo el tiempo.
"¿Tregua?" Le digo.
"Tregua"
"Estás tan cambiada, menos cerrada"
"Ya no escondo nada, no tengo motivo para ser cerrada. Todo lo que alguien podría saber de mí, tu lo sabes. Simplemente estoy contenta de que me dejes mostrarte quien soy ahora" Dejamos de jugar con el agua y apoyamos los brazos en el borde, recostándonos un poco. Tomo la precaución de estar un metro separada de ella.
"¿Y cómo es estar de novia con otra escritora?"
"Agotador"
"¿En todos los sentidos?" Pregunta levantando una ceja.
"En casi todos los sentidos" Contesto sin mirarla.
“Ayer las vi juntas cuando te fui a buscar a la salida del trabajo” Dice con la voz más seria y triste.
“Ah, fuiste a buscarme”
Asiente. “Pero ella llegó y te besó…no quise interrumpir ni causar problemas. Me fui y me vine a casa a buscar la tabla para surfear un rato y bueno, después te encontré en la playa” Me quedé pensando en su forma de actuar, era raro pensar en una Dulce que podía estar viendo como Jenny me comía la boca y simplemente bajaba la cabeza y se iba. Creo que por unos segundos sentí decepción de que no luchara por mí y después entendí que hace rato que está luchando por mí, pero de una manera mucho más adulta, no como lo haría la Dulce anterior.
Después de pasar un rato en la piscina hablando sobre su restaurante le digo que tengo que irme así que salimos. Ella sale primero y me alcanza la toalla para secarme. Otra vez me quedo mirando su tatuaje.
Sonríe y habla. "¿Quieres tocarlo?"
"¿Qué?" Le contestó levantando la mirada.
"¿Si quieres tocarlo?" Vuelve a preguntarme con una sonrisa.
"Dulce, no empieces"
"Como lo mirabas así era una pregunta válida" Encogiéndose de hombros.
"Todavía me sorprende ver mi nombre en un tatuaje" Empiezo a secarme con la toalla y voy adentro. Todo el tiempo siento su mirada sobre mi y efectivamente cuando entro y me doy vuelta está mirándome intensamente.
"Voy a cambiarme" Le digo y tomo mi ropa para encerrarme en el baño. Cierro la puerta y suspiro, todavía su mirada tiene tanto efecto en mí. Me cambio, me echo un poco de agua en la cara y salgo. Ella está esperándome cambiada y con dos vasos de cerveza. La tomó rápido y me despido.
"Podemos hacer algo juntas otra vez, ¿no?...Digo que vengas a casa y te cocino alguno de los platos que aprendí o salir a tomar algo, no sé lo que quieras" Me pregunta algo nerviosa.
"Si, otro día podemos hacer algo. La pase bien Dul, me gustó tu casa. Nos vemos" Le doy un beso en la mejilla.
"Nos vemos. Guárdate mi nuevo número de celular y toma el número de casa" Me anota en un papelito los números.
"Gracias, adiós Dul" Me voy con ganas de verla pronto otra vez. Me gusta su cambio, todavía es todo inseguro e incierto pero me gusta que haya cambiado de esta forma.
Dulce;
Se fue y me quedé sonriendo, sosteniendo la toalla con la que se había secado, adorando que ahora mi living estaba lleno de su perfume. Pronto íbamos a volver a estar juntas, lo sabía, lo sentía. Un poco más de tiempo para que confiara en mí, eso era todo lo que necesitaba.
Anahi;
“¿Qué pasó? No entendí muy bien que hacías saliendo con Dulce” Me preguntó Mayte levantando las cejas.
“Nada, fui a conocer su casa” Encogiéndome de hombros.
“No te hagas la tonta, eso suena normal y te estás olvidando de mencionar todo el problema”
“El otro día me la encontré en la playa…...”
“¿Cuándo estabas con Jenny?” Interrumpiéndome.
“Estaba con Jenny pero ella ya se había ido. Bueno, me la encontré y como que me obligó a escucharla. Antes de que pienses mal no me hizo nada, solo me llevó a su auto y me tuvo ahí hasta que quise escuchar su explicación”
“¿Persistente, no?”
“Sí” En líneas generales le conté lo que me dijo Dulce.
“¿A ti te pone incómoda eso, no?”
“Me pone incómoda la hipocresía de todo eso, pero como le dije a Dulce entiendo que quiera redimirse o lo que sea que esté haciendo”
“Es mejor que no hacer nada. Todos sabemos que un asesino no va a ir derechito a entregarse a la policía con sentimiento de culpa y gritando perdón a los cuatro vientos. Ni siquiera Dulce por más arrepentida que esté”
“Bueno según ella sería más fácil entregarse que hacer lo que está haciendo”
“Tal vez sea más fácil para mitigar la culpa pero es desaprovechar la oportunidad de una vida normal y hasta feliz. Por lo que está haciendo quiere tener una vida que valga algo y la culpa la trata de arreglar con acciones buenas. Además quiere estar contigo, si la meten presa nunca te va a volver a ver, al menos no en libertad”
“¿En definitiva qué estás queriendo decir?”
“Que no me parece mal lo que está haciendo por esa familia y además está ayudando a todos esos chicos que trabajan en su restaurant ¿Cuántos asesinos conoces que después se dediquen a hacer ayuda social?”
“Stanley Williams, el jefe de una de esas pandillas gruesas que desde la cárcel escribió Redención, Jamie Foxx hizo la película sobre él” Le contesté con cara de sabionda.
“Eso tu sola te lo acuerdas. Ok, existe uno, pero ese no era el punto”
“Sí, sé lo que quieres decir”
“Además lo que quiero decir es que si quieres volver con ella no te tienes que sentir culpable o sentir que estás haciendo algo mal. Aparentemente la chica está del lado de los buenos ahora, pasado negro con el lado oscuro pero volvió con la fuerza “Jedi”
“¿Qué tiene que ver Star Wars?” Preguntó riendo por sus ocurrencias.
“No sé, por lo del lado oscuro y todo eso” Sonriendo
“Que idiota que eres, pero gracias por ser tan así” Riendo
“De nada, rubia hueca” Me contestó riendo.
“Con Sara tenemos que buscarte un chico para que te diviertas”
“¿Las ‘tortas’ me van a buscar un chico? No gracias, ya superé lo de Alfonso y estoy bien así. Cuando tenga que llegar algo llegará”
“Es verdad”
“Tu en vez de pensar en eso ocúpate de ver que vas a hacer con tus dos mujeres” Me tiró una sonrisa y se fue a la cocina.
“¿Llamó Jenny?” Le grité desde el living.
“No”
“Mejor” Dije para mí misma antes de entrar a mi habitación.
Pasan los días y Dulce no me llama, ella ya dejó claro lo que quiere y está esperando que yo decida si quiero seguir pasando tiempo con ella realmente. El sábado a la tarde sin avisarle caigo al restaurante, sabiendo que iba a estar ahí trabajando.


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Capitulo 70

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:06 pm

“Perdona que no te llame antes de venir, si estás ocupada podemos vernos en otro momento”
“No, no todo bien. Si no te molesta estar un rato acá mientras que preparamos para volver a abrir después que termino salimos”
“No tengo problema, te ayudo en algo”
“Eres invitada no tienes que ayudar, siéntate y mira como trabajo” Me dijo sonriendo mientras que sigue preparando mesas”
“¿Y el resto de los chicos?” Pregunté notando que había menos meseros que cuando vine la primera vez.
“Algunos tienen examen en el colegio el lunes y los dejé que vengan más tarde así tienen tiempo de estudiar” Me quedé mirándola.
“¿Qué pasa?” Pregunta.
“Eres una jefa preocupada” Le contesté.
“No los voy a explotar, ya bastante los exploto la vida” Dijo seria mientras que seguía acomodando mesas.
Cuando abrió el restaurante se quedó un rato más recorriendo las mesas con clientes -que eran todas, la mayor parte del tiempo- y preguntando por sugerencias y que les pareció el servicio además de cocinar varios platos.
“Ya podemos irnos”
“Eres toda una experta en atención al cliente”
“Con la experiencia se aprende”
“¿Seguro que puedes irte?”
“Por una noche que no esté no pasa nada, los chicos pueden hacerlo perfecto sin mí. Tengo a uno de los cocineros que se encarga de todo, la tiene clara ya trabajó en algunos restaurantes……¿Qué quieres hacer?”
“Algo tranquilo”
“¿Vamos a casa? Cocino, películas, música, como en los viejos tiempos”
“Vamos”
“En el Camaro, deja tu auto acá. Yo después te traigo para que lo busques”
“Ok” Esta vez me subí al auto con ella voluntariamente. En el camino sonó mi celular.
“Hola Jen”
“Hola amor, ¿todo bien?”
“Si, ¿tu cómo estás?” Veo las manos de Dulce apretar apenas un poco más en volante mientras que estaba hablando.
“Con ganas de verte ¿Hacemos algo hoy?”
“Me gustaría pero hoy no, ya arreglé con una amiga. Mañana te llamo”
“Bueno” Contestó desanimada. “Mañana nos vemos entonces. Pásala bien”
“Gracias. Besos”
“Besos, te quiero”
“Yo también” Corté la llamada y Dulce habló sin apartar los ojos del camino.
“No hay problema Any, si quieres verte con Jenny está todo bien”
“Ahora estoy acá y quiero estar acá” Vi que se relajaba y sonreía levemente.
Y ahí estaba, otra vez en su casa. Me cocinó, comimos juntas y hablamos. Y todo empezaba a sentirse como antes pero diferente a la vez porque ahora no había baches en la conversación, ni cosas que tuviera que ocultarme y sonreía más y quizá por primera vez disfrutaba en serio de la vida. Terminamos de comer y la ayudé a levantar la mesa y lavar los platos, jugamos mientras lo hacíamos y terminamos las dos mojadas -olvídense del doble sentido
“Mira lo que tengo” Dijo sosteniendo un DVD y vi que era ‘Imagine me & you’.
“¿Qué haces con eso? …Creí que no te gustaban esas películas románticas”
“Me dijiste que era tan buena que me dio curiosidad y vino con esta” Mostrándome ‘Lost and delirious’.
“Trabaja la misma mujer”
“Sí, Piper Perabo, me encanta”
“¿Esa la viste también?”
“No. Sara me dijo que está buena pero que como en casi toda película hecha por heteros la torta sale perdiendo…”
“La torta debe morir, ¿no?”
“Sí, o terminar loca o matando a alguien”
“Yo sería un buen personaje para película entonces”
“Ya eres personaje de un libro ¿Qué más quieres? No se puede querer tanta fama” Le dije bromeando y me sonríe.
“Sí tienes razón ¿Cuál vemos?”
“Empecemos con “Lost and delirious” Puso la película y nos acomodamos en el sillón frente a su gran LCD.
“¡Wow! que chica que estaba Piper” Dije apenas aparece.
“Su forma de fumar me hace acordar a mí cuando fumaba”
“Si es verdad ¿Ya no fumas?”
“Lo dejé”
“Que bueno” Terminó la película y sin darme cuenta yo tenía lágrimas que caían. Dulce estiró su mano y comenzó a secarlas.
“Terminaste llorando, eso no estaba en mis planes, quería verte sonreír. Ya te hice llorar demasiado” Mientras continuaba secando mis lágrimas. Tomé su mano, acaricié sus dedos por unos segundos y luego la solté.
“Lloro porque es un final muy triste”
“Si, es verdad. Que estúpida Tori al hacerla sufrir así”
“Ella también sufría aunque no lo desmostara tanto. Se equivocó al hacer lo supuestamente correcto para dejar contentos a sus padres y olvidarse de lo correcto con respecto a sus sentimientos. Eso les hizo daño a ambas. Pero bueno, era una chica asustada que no quería enfrentar a su familia”
“¿A qué le tenía tanto miedo? Peor fue negar su amor por Paulie y destruirla. Hay que ser muy necio para negar el amor” Tuve la sensación de que ya no hablábamos de la película y simplemente la miré a los ojos sin decir nada.
“¿Traigo unas papas y algo para tomar y vemos la otra?”
“Si”
“Estuvo buena, final feliz, me gustó” Dijo Dul al terminar la película.
“Te dije que era buena”
“Ves ella sí se juega por lo que quiere, no como Tori”
“Si” Dije bostezando.
“Voy al baño, ya vengo”
Dulce;
Cuando salí del baño la encontré dormida en el sillón. La observé dormir por unos minutos, tan perfecta y en calma como una diosa del Olimpo. No sabía qué hacer, si dejarla dormir ahí o llevarla a mi cama. No quería que se despertara en mi cama y pensara cualquier cosa. De todas formas me arriesgué y la alcé para llevarla a la cama.
“Mmm ¿Qué estás haciendo?” Dijo despertándose en mis brazos.
“Te dormiste en el sillón, estaba llevándote a la cama”
“No, no. Es mejor que me vaya” Bostezando.
“Vamos Any, te caes de sueño. Es tarde, las dos tomamos algo de alcohol y no conviene que ninguna maneje. Duerme acá y mañana temprano te vas. Te prometo que te hago el mejor desayuno”
“¿Por qué tienes que ser tan persuasiva? Y con buenos argumentos encima” Habló con voz de dormida.
“Cualidad natural” Le contesté sonriendo y dejándola en mi cama. Le saqué los zapatos y la tapé. “Que duermas bien”
“Buenas noches Dul”
Agarré una almohada del armario, unas sábanas y cerré la puerta de la habitación. Ya del lado de afuera me dije a mi misma: “Ahora sí es como en los viejos tiempos” Con una sonrisa fui a acostarme al sillón.
Anahi;
Desperté en la cama de Dulce y por instinto estiré la mano esperando encontrarla acostada a mi lado pero solo encontré espacio vacío. Me di vuelta en la cama y terminé viendo la foto de ambas en su mesa de luz, la tomé en mis manos recordando el momento en que nos la habíamos sacado. Luego me estiré y me levanté de la cama comenzando a sentir un aroma riquísimo a la vez que me acercaba a la puerta. Después de ir al baño seguí el aroma hasta la cocina.
“Hey, buen día” Me dijo.
“Buen día”
“¿Dormiste bien? Te estoy preparando el desayuno”
“Si dormí muy bien. Gracias Dul” Luego de unos minutos me sirvió y se sentó a la mesa conmigo. Empezamos a desayunar pero ella se quedó mirándome intensamente, en silencio.
“¿Qué pasa?” Sonrió perfectamente, con un brillo en sus ojos que hipnotizaba pero permaneció callada.
“¿Qué Dul?”
“Que eres la cosa más hermosa que alguien puede desear ver en la mañana. Creo que aun estás más bella que antes, si es que eso es posible. O tal vez los meses sin verte me hacen valorarte más ahora".
“Dul” Dije mirando para abajo porque si la miraba seguramente no iba a encontrar fuerza para nada. Pronuncié su nombre mitad como reproche mitad tímidamente.
“Solo digo la verdad… ¿No quedamos en que no iba a mentirte nunca más?”
“Dos palabras: Jenny, novia”
Suspiró casi imperceptiblemente. “No te estoy pidiendo que engañes a tu novia. Te estoy pidiendo que no te engañes a ti misma”
“Gracias por dejarme dormir acá, ya me voy a casa”
“De nada, fue un placer”
Fui hasta la puerta pero antes de abrirme dijo “¿Te despides aunque sea?”
“Sí, claro” Le di un beso en la mejilla y antes de que me fuera tomó mi mano, dejando un beso en ella. A los dos minutos estaba de vuelta en su puerta.
"¿Si?" Dijo con una sonrisa al abrir.
"¿Me llevas hasta el estacionamiento de Jane?"
"Ah claro, tu auto quedó ahí" Fingiendo no acordarse. Yo tan solo rodé los ojos. "Por supuesto que te llevo" Tomó sus llaves y salió conmigo.
La forma en que me miró Mayte cuando llegué fue una mezcla de sorpresa con reproche. “¿La pasaste bien anoche?”
“Si”
“Entiendo lo de Dulce y todo pero andar engañando a Jenny no me parece bien. Tu más que nadie deberías saberlo”
“May, en serio no engañé a Jenny. Miramos películas y me quedé dormida. Me llevó a su cama y ella durmió en el living. Ni siquiera nos besamos. Sabes que yo no haría eso”
“Así me gusta, que te portes bien. Si quieres algo con Dulce primero aclara las cosas con Jenny”
“Ya lo sé”
Ese día me vi con Jenny pero no hablé de Dulce ni mencioné que la había visto. Todavía no estaba segura sobre qué hacer. Si terminaba con Jenny ya no tenía excusa, ni nada que me detuviera, cuando las ganas de estar cerca de Dulce me invadían. No quería saltar a nada con ella sin saber que esta vez no iba a salir lastimada, sin saber que este cambio era permanente, algo que podía sostener en el tiempo. Varios días más tarde me encontraba llamando a Dul.
“¿A qué debo el honor de su llamado señorita?”
“Era para saber si querías salir mañana. Hay un teatro chiquito donde hacen comedia “stand up” y un compañero de la facultad tiene un número. No sé, si te gusta la idea podríamos ir a verlo”
“Me encantaría ¿Puede ser pasado mañana? Porque mañana Susan sale con sus amigas y yo me voy a cuidar a sus hijos. Pensaba llevarlos al cine y los juegos y después comer algo. Si quieres, me gustaría que vinieras con nosotros, les encanta conocer gente nueva así que les va a gustar que te lleve”. Me quedé pensando unos segundos, la imagen de Dul, los niños y yo, no me cerraba por un motivo evidente.
“Gracias, pero no creo que esté lista para conocerlos. No soy tan fuerte Dul, no podría estar con ellos sabiendo la verdad. A los dos minutos estaría corriendo”
“Ah, está bien. Entiendo” Dijo algo decepcionada aunque trató de que no se notara.
“Pasado mañana nos vemos, mi amigo también va a estar en el teatro. Mañana voy con May, Sara y Jenny y el domingo contigo. Se va a poner contento de que vaya dos días”
“Ok, buenísimo. Nos vemos el domingo ¿Te paso a buscar?”
“Si. Podemos comer algo en Jane y después vamos”
“Claro. Te paso a buscar a las 7”
La salida del domingo terminó siendo de todo el día. Vino temprano a casa y me llevó a la playa a verla surfear. Era genial verla entre las olas, moviéndose tan ágilmente con su tabla. Intentó enseñarme algo pero apenas me animé a acostarme en la tabla y flotar un rato.
“No pasa nada Any, vamos párate” Dijo parada al lado mío con el agua hasta los hombros y ofreciéndome sus manos para ayudarme.
“No voy a pararme en esta cosa. Voy a terminar cayéndome y tragando agua salada”
“Esta cosa no, se llama tabla. Y si te caes yo te agarro”
“No, los deportes acuáticos no son lo mío”
“Mira y aprende”
Me bajé de la tabla y ella se subió. Se metió más adentro hasta que se paró y se adueñó de la ola. Cuando salimos del mar se sacudió todo el pelo mojado arriba mío.
“Pareces un perro sacudiéndote así”
Sonrió. “Gracias. Tu parecías una sirena en el agua pero tus comparaciones son mucho más halagadoras”
“De nada Skippy. Te voy a regalar un tazón con tu nombre”
“Quiero un collar y una medallita que diga que si me pierdo hay que devolverme a Anahi Puente”
“Ok, también te voy a regalar una” Dije sonriendo.
La mayor parte del tiempo nuestras conversaciones eran así de relajadas. Por ahora no hablábamos del pasado aunque aun había un par de cosas que quería preguntar. Estábamos por irnos de la playa cuando un grupo de chicos llamó a Dulce. Eran los surfers que le habían enseñado.
“Hey Dul, hace un tiempo que no nos vemos ¿Crees que ya puedes hacerlo tan bien como yo?” Dijo el más grande de ellos.
“No sé, estuve surfeando bastante pero no soy tan buena”
“Vamos a verlo”
“Ahora no, estaba por irme”
“Anda y así impresionas a tu chica” Dijo mirándome.
“Dul, no hay problema” Le dije.
“Esta bien” 15 minutos más tarde volvieron a donde los estaba esperando.
“Eso fue suerte”
“Si claro” Le contestó Dulce.
“En unas semanas hay una competencia local si te interesa. En el negocio de Jim puedes anotarte”
“Gracias, voy a pensarlo”
“Mejoraste en lo de la sociabilidad” Le dije en el auto.
“Supongo que sí”
“Hasta les dijiste que eres gay”
“Como que salió el tema. Al tiempo de conocerlos uno de ellos estaba interesado en algo más que enseñarme a surfear así que aclaré que no era lo mío. Igual más allá de eso no hablo de mí, ni con ellos ni con casi nadie. Solo les conté un par de cosas a Jack y el resto de los chicos del restaurante para que se dieran cuenta que entendía lo que estaban pasando pero no di detalles de lo que hacía para la mafia"
"¿Entonces no saben que...."
"No, eso lo sabes tu, nada más. Solo hablé de mi y de mi pasado con el monje del templo"
"¿No te molesta que se lo haya dicho a Mayte?"
"¿Y perderme de ese miedo que tiene cuando habla conmigo?" Contestó divertida. "No me molesta y lo entiendo. Necesitabas alguien con quien poder hablar y digamos que Christopher no cuenta porque es un idiota al respecto"
"Tu no puedes decir eso de él pero sí, es un idiota" Pensé en lo primero que me contestó. "¿Mayte, miedo? Estás equivocada, si hay alguien que no tiene miedo es ella"
"Se hace la temeraria y me vigila con la mirada pero, por debajo de esa actitud tiene algo de miedo, como si en cualquier momento fuera a sacar un arma y apuntarle. Ahora que dejó de irritarme realmente es divertido ver cuanto se esfuerza por hacerse la valiente"
"¿Te divierte que la gente te tenga miedo?"
"Depende, más que divertirme lo considero beneficioso. En algún punto supongo que eso es lo único que me hacía sentir bien en lo que hacía, sentir ese miedo y respeto que infundía, era tener poder y ya sabes el poder es adictivo" Así que ahora venía un poco de realidad, no todo era color de rosa y amor y paz en la Dulce que tenía frente a mí.
"Por eso no lo dejaste antes" Afirmé severamente.
"Por las razones que te dije antes y sí creo que por eso también. Era el odio a la vida, el gusto del poder, la adrenalina de esperar mi final a manos de alguien mejor que yo. Soy sincera Any, nunca dije que no era culpable. Siempre fui culpable, por más de que mi padrastro me obligara a empezar yo continué por mi cuenta"
"¿Como sé que no vas a extrañar ese poder?"
"No lo sabes supongo. Pero te puedo decir que no quiero el poder que te da un arma, quiero esto" Dijo mirándome. "Quiero poder estar contigo, quiero cocinar un buen plato y que la gente lo disfrute en Jane, quiero poder seguir ayudando a Jack y a los demás para que no terminen mal, quiero sentir el sol sobre mi mientras que estoy desafiando a las olas con mi tabla"
Asentí. “Deberías anotarte en la competencia, eres muy buena”
“Tengo que pensarlo. Seguramente es todo un fin de semana y no puedo descuidar el restaurante”
“¿Seguro que puedes salir esta noche?”
“Seguro, además vamos a comer en Jane así que voy a ver cómo anda todo”
Estuvimos todo el día juntas excepto unas horas que me dejó en casa para que me cambiara. Dulce disfrutó de la actuación de mi amigo riendo a cada momento. Reíamos juntas, nos mirábamos y se sentía tan bien. Cada vez me sorprendía más su nueva forma de ser, era como si por fin estuviera disfrutando la vida, olvidándose de todo el dolor y la violencia que había enfrentado. Pero las marcas seguían ahí en sus ojos, en su cuerpo en cada una de sus cicatrices mostrando el pasado tormentoso y cruel que acarreaba y dando lugar a un presente más esperanzador. Siempre sería diferente, siempre existirían sus silencios y momentos oscuros, era como un lobo separado de la manada queriendo mezclarse con las ovejas pero se esforzaba por no mostrar los colmillos. Y sí, estaba orgullosa de ella.
Balanceaba mi tiempo libre entre Dulce y Jenny aunque a la segunda empezaba a verla cada vez menos. Sabía que pronto tenía que hablar con ella, no era justo tenerla así. Con Dul, hacíamos distintas salidas casi todas las tardes después de que yo saliera del trabajo. Íbamos al cine, a ver diferentes muestras en los museos de arte de la cuidad, a relajarnos en su piscina, a surfear -ella, yo a mirar- o a algún recital de esas bandas independientes que tocan en barcitos por el centro.

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Capitulo 71

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:06 pm

Llegué a casa sonriendo todavía por el día que había pasado con Dulce. Abrió la puerta Mayte, con cara de pocos amigos.
“Antes de que entres te cuento que está Jenny esperándote en la sala”
“¿Qué hace acá?”
“Vino a buscarte hace una hora porque dice que no se podía comunicar contigo”
“Dejé el celular en el auto de Dul y no le di bola” Dije abriéndolo y viendo las llamadas perdidas.
“¡Que tarada! Encima me olvidé que le había dicho que hoy salíamos, después arreglé con Dul y no le avisé nada a ella”
“Bueno, arréglate tu con ella pero no la taradees” Entramos, Mayte saludó a Jenny y se fue a su habitación.
“Hola amor ¿Dónde estabas?” Dándome un beso.
“Salí con una amiga. Perdona que no te avise nada”
“Está bien ¿Estás saliendo mucho con amigas? ¿Con quién saliste?”
Sabía que se merecía la verdad aunque escucharla le molestara. “Salí con Dulce”
“¿Dulce?”
“Sí, sé que debería haberte dicho pero empezamos a vernos para hablar y pasar el rato”
“Dulce no es una amiga, es tu maldita ex” Dijo empezando a enojarse.
“Ya lo sé. Ella es importante para mí”
“¿Más importante que yo?”
Suspiré. “Es distinto, Jen”
“¿Es distinto por qué?”
“Porque la amé demasiado” Contesté sinceramente. Jenny me miró dolida con ojos vidriosos.
“¿La amaste o la amas?"
"Yo....." Hablé dubitativamente.
"Deja, no me contestes, creo que siempre lo supe"
"Lo siento. Sabes que te quiero un montón y no sé que habría hecho sin ti cuando estaba tan mal. La paso bien contigo y te quiero pero......"
"Pero… no es suficiente" Dijo abatida.
"Creo que no"
"No me siento completa estando contigo Jen. No sabes cuanto deseé que así fuera pero nunca se dio. Debería haber sido sincera hace mucho pero a la vez creo que te necesitaba. Sé que fui egoísta y te dejé creer que había algo más"
"A pesar de que a veces puedo ser una idiota di todo por ti, por esta relación. Si eso no es suficiente no tengo nada más"
"Lo siento"
"No quiero lastima ¿si?" Se acercó a mí y me besó. Quiso profundizar el beso y la dejé, creo que como una despedida sintiendo sus labios por última vez. "Al menos si me hubieras dejado “cogerte”…no habría esperado al pedo" Poniendo sus manos en mi cintura. Me alejé, sacando sus manos.
"Tienes razón, muchas veces eres una idiota"
"No puedo evitarlo" Encogiéndose de hombros. Me besó otra vez sin que pudiera detenerla. "Nos vemos Anahi" Se fue para la puerta.
"Hey no seas así, no desaparezcas de mi vida"
"Voy a tratar"
"Si…"
Había quedado con Dul que iba a su casa así que dos días después me encontraba golpeando a su puerta.
"Que calor que hace afuera. Me moría mientras venía"
"Eso por tener un auto sin aire acondicionado" Fue a la cocina y vino con unas cervezas bien frías.
"Es lo que podía pagar cuando lo compré"
"Cómprate uno nuevo"
"Estoy ahorrando, pero todavía no puedo comprarme uno"
"Te lo compro yo"
"Dul, sabes que no me gusta eso"
"¿Por qué? ¿Porque no estamos juntas o porque mi plata es plata sucia?" Dijo frustrada.
"Por las dos cosas"
"Te lo compro con plata de las ganancias del restaurante ¿Así te gusta más?"
"Si, pero no"
"Bueno vamos a la piscina así te sacas el calor"
"Antes tengo que decirte algo"
"¿Qué?" Mirándome y tomando un sorbo largo de cerveza.
"Terminé con Jenny"
"¿Terminaste como en definitivamente o en como démonos un tiempo?" Dejando su cerveza en la mesa.
"Definitivamente... Bueno, ahora vamos a la piscina" Dije dándome vuelta para salir a su patio.
"A la mierda con el autocontrol" La escuché decir antes de que me diera vuelta y me besara. Me besó despacio pero profundamente y antes de que me diera cuenta lo que hacía… estaba agarrándola de la cintura y besándola con las mismas ganas que lo hacía ella. "Hace mucho que quería hacer eso" Dijo sobre mis labios. Cerré el espacio y le di un beso corto.
"¿Extrañabas mis besos?" Preguntó entrelazando nuestros dedos.
"Si, mucho"
"¿Por qué no me besaste después de decirme eso?"
"Capaz que quería ver cuanto tardabas en perder tu autocontrol" La besé otra vez.
"Ahora si vamos a la piscina" Me dijo y me sacó la blusa, dejándome con el bikini que tenía debajo. Una vez afuera terminamos de sacarnos la ropa y nos metimos al agua. Esta vez a diferencia de las anteriores estábamos bien juntas, yo en la esquina y ella encerrándome. "Me encanta verte en bikini"
"Ya lo sé Dul"
Me tomó de la cintura y me besó. Sus manos se fueron más abajo y terminaron en mi trasero, mientras que su cuerpo se pegaba al mío y sus labios descendían a mi cuello. Me besó muy suave y despacio, demostrándome su amor pero sin buscar excitarme demasiado y sus manos dejaron mi trasero para volver a entrelazarse con las mías.
"Te amo" Dijo en mi oído. Suspiré y apoyé mi cabeza en su hombro.
"¿Y ese suspiro?" Preguntó algo preocupada.
"Ese suspiro es porque a pesar de todo nunca dejé de amarte"
Sonrió pero luego se puso seria. "¿Y por qué estuviste con Jenny?"
"Habían pasado varios meses ya y no sabía si ibas a volver ni que estabas haciendo. Por todo lo que sabía podías estar otra vez con la mafia. No podía seguir aferrada a algo que me lastimaba ¿Además me vas a decir que tu no estuviste con nadie en todo este tiempo?" Pregunté conociendo a Dulce y su forma de actuar con respecto al sexo.
"Anahi, no estuve con nadie. No miré a nadie, no deseé a nadie que no fueras tu" Me dijo de una manera que denotaba sinceridad absoluta. De alguna forma me sentí menos por haber estado con Jenny pero tampoco es como si me hubiera acostado con ella.
"Ah" Fue todo lo que pude decir.
"Igual te entiendo. No me molesta que hayas estado con Jenny"
"Estuve con Jenny…pero no me acosté con Jenny"
"¿Soy la única que estuvo acá?" Dijo sonriendo, bajando su mano por mi abdomen y dejándola en el borde de la parte de abajo de mi bikini.
"Si" Con la respiración cortada.
"Como la habrás tenido a esa mujer. Todos esos meses contigo y nada de nada" Divertida.
"Ya me hizo saber su disconformidad"
"Se debe haber quedado muy caliente cuando la cortaste, en todos los sentidos" Riendo y subiendo su mano.
"Si, bastante"
"Siempre te gustó provocar"
"Mentira"
"Un poquito si, provocas naturalmente"
"No" Puse mis brazos alrededor de su cuello y la besé. Sonrió en el beso y recorrió mi cuerpo con sus manos. Su boca se fue a mi cuello y luego de besarlo varias veces pasó su piercing al lamerme.
"Mmm… hace tanto que no sentía eso" Sonrió y comenzó a bajar más, dejando besos en mi pecho. Antes de correr la parte de arriba de mi bikini se detuvo. "¿Quieres que siga? ¿O es muy pronto para...."
"Sigue" Le dije con la respiración acelerada. Sus manos fueron debajo del brassiere del bikini y comenzaron a tocar mis pechos.
"Salgamos" Me dijo al oído y luego lamió mi lóbulo.
Asentí y de la mano salimos de la piscina. Me llevó hasta una de las reposeras y antes de acostarme me sacó el brassiere. Una vez que me acosté se puso arriba mío. Apenas su cuerpo hizo contacto con el mío la tomé del cuello y la besé apasionadamente sintiendo el calor interno apoderarse de mí.
Dulce;
No podía dejar de sonreír, no podía dejar de mirarla ni apartar el cosquilleo por todo mi cuerpo al tenerla debajo mío. Todo este tiempo y ella seguía siendo mía, su cuerpo seguía perteneciéndome nada más que a mí. La quería en ese instante y en todos los demás, en ese instante, en un abismo que a la vez era la gloria. Mi boca trazaba sus líneas perfectas con preciada meticulosidad, deseo sin atropello para adorar a mi venus de cristal. Sus suspiros me alentaban y el sabor de su piel se veía invadido por el cloro de la piscina, con la boca me llevaba cada una de las gotitas de agua que la hacían más luminosa. Por fin sus pechos en mi boca, sus pezones entre mis labios mientras que frotábamos nuestros cuerpos al mismo ritmo ardiente. Mi mano era escurridiza y en seguida estaba bajando, acariciando su abdomen para posarse sobre su bikini, encontrando su clítoris y acariciándolo por sobre el material de la malla. Y volvía a besar su cuello para llegar nuevamente a su boca.
Y donde el único ruido eran sus jadeos se agregó un sonido no bienvenido, el maldito teléfono había elegido ese momento para sonar estridentemente. Claro está que se necesitaba mucho más que eso para apartarme de mi deliciosa ocupación.
"¿Vas a ir?" Me preguntó agitada paseando sus manos por mi espalda.
"No. Que llamen más tarde, estoy muy ocupada" Dije presionando más su clítoris. Me gané sus manos metiéndose en mi tanga para tocar mi trasero. Cansado de ser ignorado el teléfono dejó de sonar. Anahi sonrió por la desaparición de la interrupción y besó mi cuello, jugando con su lengua, rozándome con los dientes.
"Te quiero adentro mío" Me dijo al oído sin un atisbo de timidez y me besó.
Sonreí, la besé más fuerte y me deshice de la parte de abajo de su bikini y de la mía. Le indiqué con mi rodilla que abriera más las piernas. Estaba más que lista para volver a ella, deseosa de sentir su interior nuevamente entre mis dedos como si nunca me hubiera ido, como si hubiera pasado un segundo desde la última vez que salí de ella. Mientras la punta de mis dedos comenzaba a tocar su intimidad, ella se deshizo de mi brassiere y mis pezones sintieron su piel.
Mi mano ya estaba tocando sus bordes, mis dedos abriendo sus labios. Mi pulgar masajeó su clítoris y dos de mis dedos ya mojados por su humedad se deslizaron a su interior.
"Ah Dul…" Jadeó.
"¿Duele?" Pregunté temiendo haberme apresurado al sentirla tan apretada.
"No pero ve despacio, hace tanto que no......"
"No te preocupes hermosa…"
Fui estirándola lentamente y después embistiendo despacio, con cuidado y profundidad. Cuando la sentí más cómoda aumenté el ritmo e hice más presión en su clítoris. Comenzó a encontrarse conmigo, levantando sus caderas y esa fue mi señal para embestirla aun más.
"… Dul…" Gemía mientras yo besaba su cuello.
Cuando estalló y llegó al éxtasis fue mi más preciada recompensa, sentirla acabar en mi mano, empaparme con ella a la vez que nuestras respiraciones agitadas se mezclaban, su aire era mi aire. Sonreí viéndola, su pecho subiendo y bajando y nuevamente las gotas de agua que escurrían de su pelo bajando por su cuerpo. La besé toda otra vez y ella enseguida buscó mi boca para adueñarse de mis labios. El teléfono volvió a sonar, aparentemente empecinado en interrumpir mi momento más preciado. Lo ignoré nuevamente y seguí besándola. Sus manos recorrían mi cuerpo, suaves e intensas y se posaron en mi tatuaje, acariciando lentamente las letras de su nombre en mi piel.
"No creo que deje de sonar esta vez" Dijo suspirando, cansada de escucharlo.
"En algún momento va a parar"
"Deberías atender, capaz que es por algo del restaurante"
"Por estos días tienen que llamar los proveedores pero es muy pronto todavía"
"Contesta y después vuelves"
Hice una especie de gruñido pero me separé de ella. "Quédate justo ahí" Le dije mientras me levantaba. Desnuda como estaba, fui al living, donde había dejado mi celular.
"Hola" Dije algo molesta. "¿Gino?… hola… ¿que tal?" Sorprendida. "Espero que solo sea un llamado para saludar, aun así no es un buen momento" Dije en advertencia. Le había dejado muy claro a Gino que no quería tener nada que ver con el negocio. "¿Quiere verme? Yo no tengo ningún interés en ver a ese hijo de puta" Apretando mi puño, y mirando por la ventana para asegurarme que Anahi estuviera en el mismo lugar y no pudiera escucharme. "¿Y a mi qué carajo me importa?"........."¡Que se muera entonces!"........"Si, tal vez tienes razón. Debería deshacerme de ese pasado también" Meditando en las palabras de Gino. "Ok, dame su dirección y dile que te comunicaste conmigo y que acepté ir a verlo"........."Saludos a tu familia. Si gracias, si necesito algo te llamo"
Corté cerrando el teléfono con fuerza, cerré los ojos y respiré hondo tratando de no perder el control de la situación. Me molestaba que esto pasara justo ahora que por fin las cosas con Anahi estaban donde yo quería. Hasta en eso se las arreglaba para cag.arme. Pero por otro lado sabía que si no iba a verlo su fantasma me iba a estar rondando siempre, tenía que estar ahí en el final y cerrar esas heridas que de vez en cuando aun dolían.
Salí afuera y me volví a poner la ropa de baño. Anahi seguía en la reposera, desnuda y me miró extrañada. Tenerla así era una tentación pero después del llamado no podía dedicarme a ella como se lo merecía así que opté por dejarlo en el gran momento que habíamos pasado. En vez de ir hacia ella me tiré a la piscina, salpicándola de agua al zambullirme, y comencé a nadar de punta a punta una y otra vez. Podía sentir sus ojos clavados en mí mientras nadaba pero no me detuve a mirarla. Cuando estuve algo más relajada y calmada como para que no se diera cuenta de nada, salí y me acerqué a donde estaba. Se ve que cansada de esperarme ella también se había puesto la bikini.
"¿Pasó algo?" Preguntó preocupada.
"No, unos problemas con los proveedores pero ya lo estoy arreglando"
"Ah…bueno" Se acercó y me besó.
"¿Por qué no nos damos una ducha para sacarnos el cloro de la picina?"
"Bueno, si" Preparé unas toallas y el agua para que pudiéramos bañarnos.
"Está el baño listo si quieres ir"
"¿No vienes conmigo?"
"Ahora voy Anahi, anda metiéndote en la ducha" Se fue al baño y me senté en el sillón del living tratando de calmar toda mi rabia. En vez de ir a acompañar a Anahi me fui al gimnasio que había hecho en la casa, tomé las vendas de un estante, preparé mis manos y me dediqué a golpear el saco de box. Todo este tiempo este ejercicio lo hacía relajada, como una manera de mantenerme en forma pero esta vez pegaba golpes duros con toda mi fuerza. No pare hasta que sentí la voz de Anahi llamarme desde el living.
"Te esperé un montón pero no viniste" Me dijo envuelta en una toalla.
"¿En serio? Pero si hace menos de 5 minutos que entraste" Dijo tratando de que mi respiración no fuera agitada.
"¿5 Minutos? Dul hace como media hora" Mirando su reloj que estaba arriba de la mesa.
"Uh creo que perdí la noción del tiempo"
"Estás toda transpirada"
"Sí, estaba haciendo ejercicio. Transpirando un poco antes de bañarme"
Vio mis manos vendadas pero no dijo nada. "Está bien. Bueno báñate, yo te espero acá"
"Claro"
Anahi;
Dulce se fue al baño y yo me peiné y me volví a poner mi ropa, cambiando la bikini por un conjunto de ropa interior que había traído en el bolso. Me quedé pensando en lo distinta que estaba Dul después del llamado, estaba mucho más parecida a como era antes. Seguramente era porque le preocupaba algún problema en el restaurante, se la pasaba trabajando para que todo saliera bien y tuviera éxito.
"Ya te cambiaste" Dijo saliendo del baño.
"Sí, supuse que ya no íbamos a hacer nada"
"De todas formas hubiera sido lindo verte cambiarte" Dijo sonriendo pero sus ojos no acompañaron el gesto.
"Puedo ver como tu te cambias" Me tomó la mano y me llevó a su habitación. Me senté en la cama mientras ella dejó caer su toalla, abría su armario y sacaba algo de ropa para ponerse. Me quedé otra vez mirando su espalda y todas las cicatrices que tenía debido a las golpizas. Parecía como si le hubieran pegado con hierros calientes o algo así. Me paré y poniéndome detrás de ella fui besando algunas de esas marcas. Se tensó y lo noté. Sabía que hace tiempo atrás ya me habría apartado bruscamente pero ahora tan solo se quedaba inmóvil, respirando hondo.
"¿Te molesta que lo haga?"
"Estás besando la mismísima causa de mi odio"
"Y porque la estoy besando fue el mismísimo motivo por el que dejaste de odiar estar viva"
"No puedo odiar estar viva si eso significa estar contigo"
Tomó mis manos e hizo que mis brazos la rodearan, dejando descansar nuestros dedos entrelazados sobre su estomago. Estuvimos así varios minutos hasta que se apartó y finalmente se puso la ropa.
"Comemos algo y......"
"Y después me voy. Tengo que hacer unas cosas del trabajo"
"Esta bien" Supuse que iba a parecer más decepcionada pero tal vez era porque ella también quería arreglar los temas del restaurante.
Dulce;
La tenía contra la puerta de entrada, besándola. Ya estaba por irse pero antes quería despedirme apropiadamente, es decir tocando y besando la mayor cantidad posible de centímetros de su cuerpo. Nos separamos las dos agitadas y la miré a los ojos mientras que corría el pelo de su rostro.
"Así que antes de que te vayas quiero que me contestes algo"
"Dime"
"¿Cómo quedamos?" Pregunté algo nerviosa. Lo pensó unos momentos mientras jugaba con mis dedos.
"Mmm quedamos como que yo vengo a tu casa, nos besamos y nos tocamos y la pasamos bien"
"¿Pero hay exclusividad verdad? Vas a dejarte tocar y besar solo por mí"
"Si hay exclusividad y debe ser respetada por ambas partes" Dijo seriamente.
"No se me ocurriría besar a nadie más" Capturé sus labios en un último beso.
"Nos vemos Dul"
Limpié la cocina, lavé todos los platos y me acosté temprano. El restaurante no abría a la noche de lunes a jueves así que esos días las noches las tenía libres. Deseé que el sueño viniera rápido para no tener que pensar en lo que me esperaba, lo que iba a encontrarme al ir a verlo. Quería dejar toda la preparación mental para el día siguiente y en ese momento solo pensar en Anahi y el día espectacular que habíamos pasado donde por fin habíamos podido demostrar todos nuestros sentimientos por la otra. Por supuesto que tenía miedo de que todo se arruinara, de que al no decirle la verdad hoy, ya no volviera a confiar en mí nunca más. Pero necesitaba hacer esto para cerrar mi pasado, necesitaba hacerlo sola y sabía que si le contaba a Anahi iba a querer interferir, no podía permitir eso. Así cerré los ojos, pensando en ella, maldiciendo que esto pasara justo en este momento ¿Por qué no un maldito mes antes? Al parecer seguía teniendo al destino riéndose en mi cara.
Desperté en la mañana temprano y me quedé dando vueltas en la cama. Cuando me levanté todavía estaba transpirada después de haber soñado con mi niñez, mi primer asesinato y demás situaciones de mierda. Me bañé, medité y lo hice con algo de culpa porque sabía que estaba muy cerca de cagarme en las enseñanzas de los monjes y perder el control dejando que el odio se apoderara de mí. Pero esta era la única excepción que iba a permitirme y creo que estaba justificada. Busqué la cajita en el fondo de mi armario que contenía la única arma de fuego que aun conservaba, el primer revolver que había tocado y el último. Le cargué balas y me llevé más de repuesto metiendo todo en un bolso. Busqué también mi navaja y me la guardé en el bolsillo del jean. Antes de salir revisé las cubiertas del Camaro para estar segura de que no me iban a dar problemas en el viaje y cargué en el baúl la rueda de auxilio.
Pasé por Jane, le avisé a Jack y al cocinero que dejaba a cargo que no iba a poder estar ni hoy ni mañana porque tenía que hacer un pequeño viaje, que no me llamaran y arreglaran cualquier cosa ellos o esperaran a que volviera. No hicieron más preguntas, sabían que no hablaba de mi vida más que lo necesario y se dieron cuenta de que mi humor no estaba como para andar indagando. Apagué mi celular, Anahi seguramente llamaría y por eso lo apagué. Después fui a comprar dos botellas de whisky Chivas y un atado de cigarrillos. A los minutos de haber entrado a la ruta ya estaba fumando uno después de meses sin llenar mis pulmones de humo, se sentía como si nunca lo hubiera dejado. Aceleré haciendo rugir el motor de mi querido auto, fiel compañero en tantos de mis viajes solitarios y oscuros. Seguramente sería una chimenea hasta San Diego, seguramente pararía a cargar combustible y compraría otro atado esperando que la nicotina hiciera el encuentro más soportable, o al menos, lo envolviera en una nube de humo fácilmente olvidable.
Anahi;
La llamé en la mañana y nada. Salí del trabajo y la llamé varias veces más pero siempre me atendía el buzón de mensajes y en su casa sonaba sin que atendiera nadie. Eran las 3 de la tarde así que seguro estaba en el restaurante. Llegué y todavía había bastante gente almorzando. Me topé con Jack.
"Hola Jack ¿Está Dulce?
"Hola Anahi, no, Dulce no viene hoy acá"

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Capitulo 72

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:07 pm

"Ah,porque la estoy llamando y no atiende el celular ¿Está arreglando problemas con los proveedores?"
"Con los proveedores está todo bien, se fue unos días. Dijo que mañana tampoco venía, tenía que hacer un viaje y ocuparse de algo"
"¿De qué tenía que ocuparse?" Pregunté molesta de que me hubiera mentido.
"No sé, no me dijo más. Pero parecía bastante preocupada, tal vez sea algo familiar"
"Algo familiar, si claro" Con sarcasmo. No podía creer que me estuviera mintiendo otra vez, desapareciendo así. Todo cerraba, el llamado, el cambio en su actitud y ahora de repente un viaje a quien sabe donde ¿Qué ******* iba a pensar?
¿Por qué hacía esto? Le estaba yendo bien, estaba feliz, me tenía de vuelta ¿Era por la plata? ¿Iba a matar otra vez porque necesitaba plata para mantener el restaurante? Porque si no era por eso el único motivo que me quedaba es que realmente le gustara hacerlo pero eso no encajaba con todo lo que conocía de ella.
"Cuando la vea le digo que viniste a buscarla"
"Si y dile que mejor… tenga una muy buena excusa para su acto de desaparición porque si no se va a tener que olvidar de mi"
"Ok, yo le digo" Me contestó algo asustado, seguramente tenía miedo de haber metido la pata con lo que me dijo. Realmente quería que pudiera explicarme esto ¿Pero que me iba a explicar? Por algo me había mentido con respecto al llamado y por más que deseara que no fuera así lo más probable es que viniera con ojos perdidos a confesarme lo que había hecho y a pedir perdón. No quería más muertes en mi conciencia, más confesiones de sus crímenes, ya había tenido más de lo que podía soportar. Me dolía en el alma que esto estuviera pasando, me dolía y me ponía furiosa a la vez. Si estaba haciendo lo que todo indicaba que estaba haciendo, yo iba a hacer lo único que me aseguraba no volver a acercarme a ella, lo que cualquier persona cuerda habría hecho hace tiempo en vez de andar creyendo que una asesina tiene corazón, la enviaría a la cárcel.
Dulce;
Dándole buen uso a mi mapa de San Diego encontré la dirección sin problemas. Estaba en la entrada de una enorme casa, en uno de los barrios más caros de la ciudad. El hijo de puta vivía bien, al parecer. Toqué mi bolsillo derecho, tenía mi navaja. Toqué el izquierdo, estaban los cigarrillos y un encendedor, todavía me quedaban varios del segundo atado que me compré, iba a necesitarlos. Agarré mi bolso, las dos botellas de whisky Chivas y bajé a tocar el timbre, todos mis músculos tensos y el rostro inexpresivo.
"Te estaba esperando" Me dijo su voz grave desde el portero eléctrico y me recorrió un escalofrío.
La reja se abrió y entré hasta la puerta que también estaba levemente abierta. Otra vez volví a entrar, cerré bien la puerta y a paso firme llegué hasta la sala. Ahí estaba, sentado en un sillón de cuero negro, con su mano agarrando un bastón de mango de plata y sus ojos fríos. Se notaba el paso del tiempo desde la última vez que lo vi, hace ya seis años atrás, ahora tenía algo de canas en su pelo negro, la misma expresión detestable.
"Dulce"
"Paul" Dije apretando la mandíbula.
"Siéntate" Señalando el sillón de enfrente.
"Prefiero quedarme parada" Dije manteniendo la guardia.
"Como quieras. Veo que no perdiste los modales" Mirando las botellas de whisky.
"No hay que llegar con las manos vacías" Dejando las botellas en una mesa.
"Ni vacías ni desarmadas"
"Ciertamente no desarmadas" Agregué dejando en claro cual era mi situación. "No sé para qué llamaste a Gino buscándome, no podría importarme menos lo que te pase. En lo que a mí respecta no eres mi familia, no tengo familia, me criaron los lobos. Salvo que quieras pedir perdón antes de morirte, no sé para que querías verme" Dije escupiendo las palabras.
Mi padrastro me miró con una sonrisa irónica y golpeó el suelo con su bastón.
"¿Pedir perdón? Maldita desagradecida, no tengo motivo para pedir perdón. Eres la mejor asesina a sueldo gracias a mí, te hice quien eres. En vez de ser una mediocre te transformé en alguien a quien todos temen, respetan, a quien nadie pasa por arriba. Estás mas allá de todos los idiotas que trabajan de 9 a 8 y se quejan porque tienen un mal matrimonio. No dependes de nadie, no necesitas a nadie y nadie puede lastimarte porque ya no sientes dolor. La única forma de destruirte es matándote y para eso hay que ser demasiado infalible. Te hice casi invencible"
"Si, olvidé que me diste la vida perfecta, fui tu maldito perro de caza todos esos años" Cerrando mis puños.
"Ves, ya quieres matarme a golpes. Exploté lo mejor de ti........Por cierto me enteré que ya no vives en Chicago, estás en LA y mataste al Mariscal" Dijo con algo de repugnante orgullo.
"Sí"
"Se siente bien matar a uno de los grandes, extraño eso. Debes tener demasiado trabajo ahora"
"Ya no trabajo en eso. Soy dueña de un restaurante, como soñaba mamá" Apretó más fuerte el bastón y me fulminó con la mirada.
"¿Y esa mi.erda sentimental?" Dijo con desprecio.
"Quiero hacer las cosas bien, conocí a alguien y me enamoré"
"El amor te hace débil. Yo cometí ese error con tu madre pero creí que te había enseñado lo suficiente como para que no cometieras ese error.......Debí haber dejado que ese traficante te violara, así habrías aprendido más" Tuve el impulso de sacar mi revolver y vaciarle el tambor en el pecho, me contuve tan solo para ver a donde llevaba todo esto.
"¿Por qué peleas contra tu naturaleza? De todas formas no vas a pelear por mucho.......Como sabes me estoy muriendo, es una enfermedad degenerativa de los músculos. Eventualmente voy terminar postrado en una cama casi como un vegetal. Ya me cuesta un poco caminar, por eso el bastón. No quiero morir así, de a poco cada día. Me suicidaría, pero tú y yo sabemos que eso es cobarde. Por eso te llamé, para que me mates. Podría pagar para que alguien lo haga pero creo que te corresponde a ti" Lo miré evaluando la seriedad de lo que me estaba diciendo, él se mantenía despreocupado observándome exhaustivamente.
"No creo que deba hacerlo. Habla con los hombres de Gino, no van a tener problemas en cumplir tu deseo"
"Conozco tu mirada Dulce, ya no me tienes ni miedo ni respeto, solo odio. Es el momento justo para que lo hagas"
"Hace unos meses sí, habría sido el momento justo. No habría dudado ni un segundo en aceptar. Pero ahora es distinto, ya no soy una asesina" Rió socarronamente y se levantó ayudándose con el bastón. Caminó lentamente hasta el mueble, agarró dos vasos y sirvió whisky, yéndose a sentar de nuevo con el vaso en una mano.
"Toma un trago" Señalando el vaso que había dejado en la mesa. Sin decir nada tomé el vaso y lo vacié.
"No sé qué mierda estás intentando hacer con tu vida pero siempre vas a ser una asesina, eres la mejor en eso. No me pasé más de diez años tratando de enseñarte algo para que seas una mediocre cocinera en un restaurante de mala muerte. Tu madre podía darse el lujo de soñar con esas cosas porque no sabía ni la mitad de las cosas que sabes tú, vivía en un mundo de ilusiones que no quise romper. Tú conoces la realidad y puedes ser mejor que todo el resto. No digo que no tengas una linda mujer para divertirte pero acuérdate que siempre vas a estar sola y dependes de ti misma.......Así que deja de jugar y engañarte y haz lo que quieres hacer. En ese bolso tienes un arma, la trajiste porque sabes que siempre hay que estar protegido pero realmente pensabas en otra cosa cuando la tuviste entre tus manos. Dale el uso que se merece, te estoy dando el regalo de tu vida"
"Hijo de perra ¡Deja de decir tanta mierda!" Grité estrellando el vaso a sus pies. En verdad me quemaba la mano por sacar el revólver, el sabia y yo sabía que quería hacerlo. "No me estás regalando nada, solo me pides esto porque no quieres sufrir una muerte de mierda. Eres tan idiota que no te juegas el castigo que te tocó"
"Ahí está la hijastra que yo crié. Siempre pensé que cuando nos volviéramos a ver serías una fiera pero estabas demasiado tranquila. Así está mejor......... ¿Castigo? No hay ningún castigo ¿Piensas que alguien va a castigarnos por matar gente? No me hagas reír"
"Tal vez tienes razón, sea como sea quiero mi venganza"
"Dispara cuando quieras Dulce"
Esta vez me reí yo, ya sin intentar controlarme ni anestesiar mis impulsos. "No voy a dispararte, morirías muy rápido y sin dolor. Quiero que sufras por todos los años en que me maltrataste. Entonces ya que eres el experto ¿cómo crees que debería torturarte?" Apretó su agarre del bastón y llevó la otra mano a uno de sus bolsillos. "Me dejas elegir a mí, tal vez elija tu forma favorita Paul"
"¿Vas a aprovecharte de mi situación? Y después me llamas cobarde a mí......Nunca te vi con la misma determinación para enfrentarme cuando vivías en mi casa"
"Cuando vivía en tu casa era chica y me molías a palos desde que tenía 7 años. Como dijiste ya no te tengo miedo"
"Estás acá porque yo te lo permití. Tranquilamente podría haberte matado y ahorrarme los problemas, nunca quise una hija, acepté por tu madre. Y te dejé viva porque ella te quería, te dejé vivir bajo mi techo y te hice más fuerte que casi todo el mundo. Merezco algo de respeto"
"Te voy a dar el mismo respeto que me diste tu........Y no me vengas con el lloriqueo de tu situación, tu me llamaste, sabías lo que podía pasar"
"En ese caso, no lo vas a tener tan fácil"
"No esperaba menos de ti"
Me acerqué e intentó pegarme con el bastón, lo detuve con una mano. Rápidamente tuve que usar mi otra mano para detener el cuchillo que había sacado de su bolsillo. Paré la hoja encerrándola con mi palma hasta que logré sacárselo. Tiré el bastón y sin dudarlo le clavé el cuchillo, dejando su mano clavada en el apoyabrazos del sillón. Su intento de defensa había estado bastante bien pero yo era más rápida y hasta incluso más fuerte ahora.
"Así está mejor" Caía sangre de la herida de mi mano así que busqué en mi bolso un pañuelo para atarme. Cuando volví a mirar a mi padrastro estaba intentando estirar su mano libre para abrir un cajón.
"No hagas más idioteces, ya perdiste el round y la pelea completa. Ahora relájate y disfruta el viajeO haz como hacía yo, trata de transportarte a otro lugar de todas formas pronto vas a ir realmente a otro lugar" Abrí el cajón que quería abrir. Tenía un cuchillo más y una pistola.
Tomé ambos y le clavé la otra mano. No gritó pero si apretó la mandíbula fuerte, respirando con dificultad. Por lo visto había seguido mi consejo de hacer lo que hacía yo o simplemente no quería demostrar el dolor. Me quedé mirando la pistola.
"Una belleza, siempre te gustaron las armas buenas. Lástima que ya no puedas usarla" Estaba usando todo mi cinismo y lo estaba disfrutando. Tiré la pistola al piso, lejos de ambos.
"Cuéntame Paul ¿vives solo en esta casa enorme?"
"Si"
"Triste, muy triste ¿Entonces no hay nadie de quien deba preocuparme? ¿Ninguna empleada domestica?"
"Tengo una empleada pero ya vino hoy" Sorprendentemente en vez de mandarme a la mierda contestaba mis preguntas, tal vez pensara que eso iba a hacer que le hiciera esto menos doloroso. Estaba equivocado el muy estúpido.
"Perfecto, somos solo tu y yo, sin interrupciones........ ¿Tienes alguna foto de mamá?"
"Tenía.....las guardé por bastante tiempo.... pero finalmente tiré todo, demasiados recuerdos" Hablaba lentamente por el dolor.
"Te entiendo, demasiado dolor para tu alma destrozada, créeme que te entiendo Paul" Le dije dando unas palmaditas en su hombro con mi mejor rostro fingido de preocupación. "¿Cuándo dejaste New York?"
"Después de retirarme viví un par de años más hasta que me mudé acá a San Diego.....Nunca reparé hasta ahora de que eres casi idéntica a mí.....Tienes la misma expresión de satisfacción que yo tenía al matar a alguien" Eso me detuvo en seco, saqué mi navaja y comencé a jugar con ella mientras que lo miraba seriamente.
"La diferencia es que tu disfrutaste todas y cada una de las muertes que provocaste. Yo solo disfruto matando a los hijos de puta como tu" Dije bastante calmada. "Seamos sinceros, nadie va a extrañarte. Lo más parecido a una familia que tienes, o sea yo, se alegra de que mueras. Es una situación en la que todos ganamos.....bueno, a excepción de ti que vas a tener una muerte desagradable, larga y muy dolorosa. Pero que puedes hacer, el mundo es cruel e injusto Paul"
"En esa última afirmación estamos de acuerdo"
"Ya deberíamos empezar con la diversión" Con la mirada recorrí la habitación buscando algo que me sirviera. Me detuve en uno de los atizadores junto al hogar. Prendí un pequeño fuego, suficiente para mis propósitos y comencé a calentar el palo.
Veinte minutos más tarde lo había llenado de marcas y quemaduras. Satisfecha contemplaba mi trabajo mientras se retorcía de dolor, dejando escuchar sus quejidos.
"¿Algo más que quieras hacer? Como unión padrastro-hijastra antes de que desaparezcas de este mundo" Me miró con odio y no dijo nada. "Interpreto tu silencio como algo positivo, tienes razón deberíamos probar algo más Hey tomemos otra copa para relajarnos" Serví dos vasos. "¿Brindamos te parece?"
"Haz lo que quieras Dulce, debí haberte matado apenas murió tu madre........Pero es irónico, finalmente eres tan parecida a mí. No pensé que tu entrenamiento saliera tan bien" Todavía le quedaban algo de fuerzas para hablar y por supuesto las tenía que usar para joderme.
"Salió perfecto Paul, simplemente perfecto, me alegro de que ahora puedas verlo con tus propios ojos...Oh, que tonta, así no puedes brindar, yo lo hago por ti" Hice chocar los vasos y le llevé uno a la boca para que pudiera tomar. Me senté a tomar el mío y prendí un cigarrillo.
"Estás bastante más grande desde la última vez"
"Bueno tengo 24 años ahora y sigo siendo una inadaptada social......Tal vez tenga algo que ver con que desde los 16 que me dedico a matar gente gracias a tus invaluables enseñanzas. Es difícil mantenerse cuerdo por mucho tiempo pero no hablemos de mí, hoy se trata de ti" Terminé mi cigarrillo y me levanté. Se notaba que no estaría consciente por mucho tiempo así que tenía que apurar el paso.
"Yo creo Paul, que no vimos suficiente sangre ¿Recuerdas cuanto te gustaba desangrar a tus víctimas? Olor a muerte le llamabas aunque más bien era olor sangre. Un corte profundo por cada año de mierda que me diste estaría bien. Veamos fue de los 7 a los 18, si 11 hermosos años así que vamos a dejar 11 charquitos de sangre sobre tu inmaculado piso"
Haciendo girar la navaja entre mis dedos me acerqué más y le hice un profundo tajo en el brazo. Uno a uno fui haciendo los profundos cortes, atravesando su carne con mi afilada hoja. "Esto es mejor que la terapia" Dije divertida. "No es como si yo supiera realmente como es la terapia pero a los pobres chicos maltratados siempre los mandan para que no se conviertan en un problema para la sociedad, nunca funciona eso, al menos en las películas. Definitivamente esto es mejor. Un poco de venganza nunca viene mal" Cuando terminé Paul estaba bañado en sangre apenas consciente después de toda la sangre que había perdido. Mis propias manos estaban todas manchadas. Me tomé unos segundos para ir a lavarme y limpiar mi navaja. "¿Alguna última palabra?" Le dije cuando volví con el matafuego de su cocina.
"Nos....vemos...en...el infierno...hija" Dijo con dificultad.
"Ya me lo dijeron antes. De todas formas no soy tu hija" Agarré las botellas de whisky y se las vacié encima. "Me da lástima porque es un buen whisky, un desperdicio necesario"
Prendí un cigarrillo, di un par de pitadas y se lo tiré encima. Inmediatamente se prendió fuego y el olor a carne quemada llenó el lugar. Cuando se quemó del todo y antes de que se expandiera más el fuego lo apagué vaciando el extinguidor. Miré su cuerpo unos momentos y le escupí encima antes de agarrar mi bolso y dirigirme a la puerta. Esperaba que el fuego no hubiera sido notado por los vecinos. Saqué mi celular y lo prendí viendo más de 5 llamadas perdidas de Anahi y un mensaje en el buzón de voz. Ignoré ese hecho y mientras salía llamé a Fausto.
"Fausto estoy en San Diego....."
"Ya lo sé" Interrumpiéndome. "Mi padre me llamó contándome todo y explicando que tal vez necesitaras algo"
"Bueno necesito ayuda" Dije sabiendo que había sido descuidada y que ya había pasado demasiado tiempo en el lugar del crimen. "Pasó lo inevitable y necesito que alguien borre mi rastro"
Fausto me entendió de inmediato. "No te preocupes, tengo un par de mis hombres trabajando en San Diego. En 15 minutos están por allá, dame la dirección y salí de ahí" Le di los datos mientras subía a mi auto y arrancaba.
"Gracias Fausto"
"No me agradezcas, te debía una. Cuídate Dulce"
Salí de la ciudad pero a los 10 kilómetros terminé parando en una estación de servicio que tenía un bar al costado. Entré y tomé un par de cervezas con unas papas porque moría de hambre, después de un rato las cervezas se hicieron whisky y terminé mi atado de cigarrillos. Cuando salí estaba con demasiado alcohol como para manejar de vuelta a LA. Me tiré en el asiento de atrás hasta que todo dejara de dar vueltas. Me despertó un golpe en la ventanilla, abrí los ojos y ya todo estaba bastante oscuro en el exterior.
"¿Estás bien ahí?" Dijo el hombre que había golpeado el vidrio.
"Si, todo bien" Dije saliendo del auto.
"Tenía miedo de que estuvieras inconsciente o algo"
"Simplemente descansando un rato, antes de retomar la ruta"
"¿Viajas sola?"
"Realmente no creo que eso sea de tu interés. Gracias por despertarme"
Subí a mi auto y arranqué, haciéndolo comerse el polvo que dejé detrás de mí. Unas horas más tarde estaba en casa, dándome un baño y relajándome. Decidí escuchar el mensaje que tenía, sabiendo de antemano de quien se trataba. "Hola Dul, te estuve llamando pero nunca me puedo comunicar. Era para decirte que tengo ganas de verte esta tarde si es que puedes. Capaz podemos vernos a la noche y me quedo a dormir en tu casa. Llámame cuando quieras, besos"
Suspiré luego de escuchar su melodiosa voz, imaginando el placer de pasar la noche con ella. Ya eran casi las doce y no iba a llamarla. Por lo menos todavía no, estaba enojada conmigo, tal vez ni siquiera fuera necesario que le contara lo que había pasado. Podía seguir diciéndole lo de los proveedores del restaurante. No me gustaba mentirle pero no sabía si estaba preparada para entenderme, Anahi era tan rígida con sus visiones y su moral de chica idealista. Era difícil convencerla de que en algún caso matar estaba justificado y no iba a intentarlo si podía evitarlo.
Podría haber pasado el día con ella, con sus sonrisas y sus labios de fresa, pero aun así no me arrepentía de haber ido hasta allá a cobrarme la deuda de ese hijo de una gran puta. Desde mi punto de vista había sido un día muy provechoso y satisfactorio. Antes de irme a acostar observé el rincón de meditación. Hoy no era el día de intentar ser aprendiz de Buda, de hecho que la palabra venganza no estaba en el vocabulario de los monjes tibetanos. Para eso existía el karma, no hacía falta intervenir. Y entendía todo lo del karma y eso, a los hijos de puta eventualmente le pasarían cosas malas y a los que intentaran hacer el bien les llegaría la recompensa. Pero resulta que el karma era muy lento para mi gusto cuando se trataba de que Paul recibiera lo que se merecía y yo no iba a estar ahí para verlo, preferí acelerar el asunto. De todas formas hice tantas cosas malas sin siquiera disfrutarlas, al menos está fue un placer. Mi instinto agresivo estaba totalmente satisfecho y listo para descansar de por vida. Aunque suena un poco irónico, podría decirse que finalmente hice las paces con mi pasado.
El día siguiente me lo pasé desde temprano en la playa surfeando, las olas estaban increíbles y lo estaba haciendo mejor que nunca. Me había ganado un pequeño público que me miraba desde la playa, sin darle importancia seguí con lo mío y cuando salí no hablé con nadie. Me tomé ese día libre y no aparecí por Jane. En cambio tomé una decisión, las marcas y cicatrices de mi espalda debían ser reemplazadas por algo mejor, algo que representara mi fuerza. La tarde la pasé acostada en una camilla, en un negocio de tatuajes -el mismo al que había ido a cambiar el tatuaje de mi pierna- con las agujas clavándose en mi espalda una y otra vez. El tatuador era excelente, todo un artista y se vio encantado al tener que hacer un trabajo tan grande. Según el cada vez más la gente pedía tatuajes pequeños en lugares fácilmente disimulables así que hacía un tiempo desde que se pasaba tantas horas con un dibujo.
El resultado fue un gran dragón en toda mi espalda, un dragón con escamas verde oscuras y algo de negro sentado en una enorme roca que miraba con ojos penetrantes y resoplaba haciendo salir pequeñas estelas de fuego de sus fosas nasales. Al principio estuvo preocupado de que las marcas no le dejaran hacer bien el dibujo pero ante mi insistencia lo intentó con cuidado y casi no tuvo problemas tatuando encima de ellas. Salí del local con la espalda casi adormecida de tantos pinchazos y tenía la sensación de que iba a doler bastante al día siguiente pero me encantó como había quedado.
Cuando fui a Jane, Jack me dio el mensaje de Anahi. Una y otra vez me pidió disculpas por haber hablado de más, no era su culpa, fui yo la que había mentido. La idea de no contarle a Anahi la visita a mi padrastro había quedado descartada, ahora el tema era contársela y no perderla en el intento, tratar de hacerla entender mis razones.
Anahi;
Aparentemente Dulce no había vuelto de su viaje o lo que sea porque no había dado señales de vida por dos días, ni un llamado ni nada. Yo ya no intentaba llamarla, le dejé un mensaje y punto. Me sentía una estúpida por haberme acostado con ella tan rápido, dejando de lado lo bien que la pasé en ese momento, me sentía una estúpida. Más idiota por volver a confiar en ella y todavía más idiota por seguir enamorada. Aparentemente Anahi Puente tiene un “doctorado en estupidez”. Abrí la puerta para salir a hacer unas compras y adivinen a quien me encontré del otro lado.
"¡Que sincronización! Ni siquiera tuve que golpear" Me dijo con una sonrisa. Por lo menos no tenía cara de culpa, tal vez había esperanza.
"Veo que decidiste aparecer" Miré su mano y noté que estaba vendada.
"¿Salías?"
"Si ¿Qué te pasó en la mano?"
"Heridas de guerra" Me dijo seria y la miré molesta.
"¿De qué guerra exactamente estamos hablando? ¿No me digas que fuiste a Irak y volviste?" Ignoró mi sarcasmo.
"¿Vas a salir o tienes tiempo para escucharme?"
"Iba a salir pero puedo escucharte. Pasa, estamos solas" La dejé entrar y cerré la puerta.
"Explicación para tu pequeño viaje. No quiero la mentira de los proveedores. Y sea lo que sea que me digas ya la cag.ste desde un principio al mentirme" Suspiró, me miró a los ojos, pero esta vez su mirada no pedía perdón.
"Siento haberte mentido, pensé que nunca más iba a hacerlo, no quería hacerlo pero fue necesario"
"Cada vez suena mejor tu defensa Dul, vas mejorando" Dije molesta con la ironía saliendo en cada una de mis palabras.
"Sé que suena mal pero es así. Este era un tema muy personal" Me contestó tranquila.
"Sí, es muy personal que la mafia te llame para hacer un trabajo"
"No es lo que piensas, o tal vez lo sea pero de un modo completamente diferente. No fui a hacer un trabajo, fui a ver a mi padrastro" No esperaba esa respuesta y me quedé mirándola sorprendida.
"¿Fuiste a New York?" Fue todo lo que se me ocurrió preguntar.
"No, ya se había ido de New York. Fui a San Diego"
"¿Cómo lo encontraste?"
"El me llamó. En realidad llamó a los Marzoni buscándome y ellos me llamaron a mi"
Esto era totalmente inesperado y en parte entendía que no me lo hubiera dicho desde un principio. Siempre el tema de su padrastro fue muy delicado para ella, apenas habíamos hablado de eso, apenas me había dejado entender una parte de lo que había sufrido estando bajo su cuidado. Tampoco es que hicieran falta muchas aclaraciones, las cicatrices por casi todo su cuerpo hablaban por si solas pero sabía que había mucho más que lo que se veía.
"¿Para qué te llamó?" Pregunté cuidadosamente.
Suspiró y siguió hablando. "Me llamó porque se estaba muriendo, una enfermedad degenerativa o algo así"
"¿Quería verte antes de morir?"
"Quería verme y pedirme que lo mate"
"¿Qué?"
"Me pidió que lo mate" Contestó tan tranquilamente que daba miedo.
"¿Le dijiste que no, verdad?"
"En un primer momento le dije que no pero siguió insistiendo. Parece que no quería pasar los meses de agonía de la enfermedad. Terminé aceptando, después de todo tenía motivos de sobra"
En mi cabeza me repetía que no era tan malo. Sí, había matado a alguien pero se lo había pedido, por lo menos le había ahorrado el sufrimiento de esa enfermedad. Aunque no entendía del todo.
"¿Por qué lo mataste Dulce? Ya sé que él te lo pidió y todo, pero tendrías que haber dejado que muriera naturalmente"
"Lo maté porque quería estar ahí cuando muriera, verlo con mis propios ojos" Me contestó sin dudarlo. Me quedé en silencio, di un par de pasos por la sala. Su mirada nunca se despegó de mí.
"Si lo intento… creo que entiendo que hayas querido eso" Esta vez ella me miró sorprendida.
Dulce;
"¿Estás hablando en serio?" No podía creer lo que había escuchado.
"¿Me estoy riendo?"
"No"
"Entonces estoy hablando en serio.....Después de todo lo que te hizo, llegar ahí y que te pida que lo mates, es entendible que no hayas podido negarte y hasta de cierta forma lo hayas querido" La miré con todas las ganas de besarla.
"Esto no significa que algo haya cambiado. Si llegas a meterte de nuevo con la mafia o cualquiera de esas cosas ya sabes que no puedo estar contigo"
"No se trata de eso Anahi, no quiero más nada con eso. Ni siquiera se me había cruzado por la cabeza vengarme de mi padrastro, no iba a ir a buscarlo para matarlo. Pero una vez ahí la venganza es en todo lo que pensaba" Anahi me miró y no dijo nada. Yo me acerqué y la besé despacio, agradeciendo que no me haya apoyado las manos en la espalda. El tatuaje todavía dolía bastante. Cuando cortamos el beso se echó para atrás y siguió mirándome pensativa.
"Dijiste venganza"
"Eso dije" Le contesté deseando que no siguiera por el camino que me imaginaba que quería indagar.
"¿Le disparaste, no? El te pidió que lo mataras, terminaste aceptando y le disparaste ¿Fue así?"
"¿Qué importa? De todas formas está muerto, un hijo de puta menos en el mundo"
"No evadas la pregunta, dijiste venganza y quiero saber qué carajo hiciste"
"No le dispare"
"¿No le disparaste?"
"No, eso sería una muerte rápida. Quería que muriera lentamente y sufriera, que sufriera tanto como lo que había sufrido yo"
"¿Qué hiciste?" Me preguntó asustada. No la había visto tan asustada de mí desde que le había confesado que era una asesina. Y acá es donde todo se iba cuesta abajo. Yo y mi falta de filtro cuando estoy con ella, si no hubiera usado la palabra venganza todo habría quedado bien. Había entendido la primera parte pero con esto no iba a ser tan comprensiva.
"Ya te dije, lo hice sufrir un rato. No es necesario más detalles" Pero sabía que iba a tener que darlos así que me plantee ofrecerle sinceridad absoluta.
Anahi;
Estaba parada ahí, mirándome sin culpa. Creyendo que si no entraba en detalles me podía olvidar de todo esto. Que le hubiera pegado un tiro a su padrastro podía entenderlo pero esto iba mucho más allá.
"¿Qué mierda hiciste Dulce?"
"Le pegué y lo marqué con un hierro caliente, lo corté varias veces y terminé prendiéndole fuego. Y lo mejor de todo es que disfruté cada segundo, lo volvería a hacer sin dudarlo" Me dijo inexpresiva, con los ojos fríos. Por primera vez la vi en plenitud como una asesina, no tenía que imaginármelo, estaba ahí frente a mis ojos.
"Estás enferma ¿Te das cuenta de lo perverso que es eso?"
"Es lo que se merecía. Soporté por años su perversidad, fue mi turno de pagarle con la misma moneda"
"¿Cómo me puedes decir que lo disfrutaste?"
"Soy sincera. Se llama venganza y la idea es que la disfrutes. Sé que es un concepto que no figura en tu vocabulario, probablemente porque nadie te hizo algo tan grande como para que quisieras vengarte. Pero en mi diccionario tiene gran validez"
"Mataron a mi hermano pero no quise salir a vengarme"
"Es distinto. Si hubieras tenido un arma y enfrente al asesino de tu hermano no sé si me estarías diciendo lo mismo"
"Yo no funciono así"
Asintió y suspiró. "Tienes razón, eres demasiado buena para eso. Pero yo si funciono así" A diferencia de otras veces defendía sus actos sin culpa ni arrepentimiento y eso comenzaba a asustarme.
"¿Qué pasó con todo lo que aprendiste en el templo? ¿Lo tiraste a la mierda?"

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Capitulo 73 (FINAL)

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:08 pm

"Es muy difícil estar en la situación que estuve y recordar esas enseñanzas........Para los monjes es muy fácil hablar del perdón o lo que sea porque ellos están encerrados ahí adentro desde los 10 años, no pasaron día tras día siendo golpeados hasta desear que por fin todo se termine, tragándote tu propia sangre. Así es muy fácil hablar y llevarlo a la práctica, para mí no es tan fácil"
"Me estás diciendo que disfrutaste matando ¿Sabes como suena eso?"
"Suena como que disfruté matando al hijo de puta que me cagó la vida. No significa que sea una psicópata que voy a salir a elegir víctimas para matar, sabes que no soy así"
"Sinceramente ya no sé como eres"
"Tengo mis reglas Anahi, para mí está bien matar cuando alguien realmente se lo merece"
"¿Ahora estás diciendo que estuvo bien matar a toda esa gente?"
"No es lo que estoy diciendo. Eso era trabajo y me arrepiento de haberlo hecho. Esto es distinto, es una revancha personal y tenía todo el derecho de hacerlo. Aun si no encaja con tus reglas o tu moral. Yo tengo las mías propias Anahi, porque no viví en el mismo mundo que tu" Me dijo tranquila mientras prendía un cigarrillo.
"¿Volviste a fumar?"
"Si pero no creo que sea definitivo. Tal vez lo vuelva a dejar"
"No puedo hacer esto Dulce, lo único que veo en mi cabeza son imágenes terribles que te contienen a ti haciendo......" Me quedé incapaz de completar la frase.
"Necesitas tiempo y pensar en esto, pensar si confías en mi. Solo te pido una cosa, piénsalo desde mi lugar, no desde tus valores. Tomate el tiempo que quieras y cuando estés sola trata de meterte en mi cabeza, imagina que te han golpeado, torturado y humillado por años. Imagínalo en serio, borra por unos minutos los recuerdos tuyos e imagínate de chica tirada en el piso de una habitación con tu espalda ardiendo de tantos golpes con un hierro caliente, tragándote la sangre de tanto morderte el labio para no gritar y atada tan solo para satisfacer los deseos de poder de tu agresor, porque realmente no puedes ni moverte. Piensa que años más tarde lo tienes enfrente y la situación es inversa, ahora tu eres mucho más fuerte ¿No querrías vengarte? ¿Qué harías? Piénsalo Anahi y después ven a verme"
Nunca me había descripto explícitamente lo que le había hecho, ahora había dicho las palabras lentamente, con un gran esfuerzo y la mirada perdida. Sabía que era difícil para ella hablar todo esto, cosas que jamás había pronunciado a nadie. Lo menos que podía hacer era no juzgarla tan rápido, realmente tomarme el tiempo para pensar en todo esto.
"Voy a pensarlo Dul"
"Gracias"
"Cuídate y no.......hagas locuras. No fumes demasiado"
"No voy a hacerlo"
Le abrí la puerta, ella me miró y sin acercarse a mí se fue. Suspiré contra la puerta, sentía el aire viciado y pesado. Necesitaba salir un rato, apenas podía respirar ahí adentro. Saqué una cerveza de la heladera, tomé las llaves de mi auto y bajé al estacionamiento.
Dulce;
Salí de su departamento sin bajar la mirada, sin reprocharme nada porque había sido totalmente honesta. No me arrepentía de lo que había hecho, si hay algo de lo que me arrepentía era de no haberlo hecho mucho tiempo antes en vez de soportar toda esa mierda. Pero finalmente las cuentas estaba saldadas y yo intentaba seguir. Necesitaba que Anahi no me juzgara por esto, la necesitaba en mi vida.
------------
Hacía dos horas que estaba tirada en su cama, boca abajo y sin camiseta, ni brassiere dejando ventilar su tatuaje que seguía molestando. Por algún motivo sospechaba que Anahi no lo apreciaría mucho pero eso es si es que decidía seguir con ella.
A pesar de su esfuerzo y avance, seguía siendo antisocial y no tenía amigos. Por supuesto que había mejorado mucho en el trato con la gente e incluso disfrutaba de la compañía de ciertas personas. Para ella el mundo seguía estando lleno de gente de mierda y justamente eso eran los que tenían más poder pero también había personas que valían la pena. Jack y los demás chicos eran cercanos a ella, después de todo pasaba todas sus horas de trabajo viéndolos y después de Anahi eran los que más sabían sobre ella, pero su conocimiento era limitado aun así. Les tenía cariño y sentía la necesidad de ayudarlos y protegerlos pero nunca se abriría totalmente a una amistad, era algo desigual ya que ellos si confiaban demasiado en ella.
Incluso había ido a sus casas un par de veces y siempre se aseguraba de que todo estuviera bien. Si alguno de sus padres les hubiera vuelto a poner una mano encima no habría dudado en partirle la cara. Podría decirse que estaba igual de cercana con Susan, le gustaba pasar algún tiempo con ella y amaba a sus hijos. Pero casi no hablaba de su vida a excepción de su relación con Anahi y lo que podría haber sido una amistad estaba contaminado por el hecho de que se basaba en mentiras. En el fondo siempre sería su acto para tratar de enmendar el daño que había hecho.
Los surfers eran unos conocidos divertidos para pasar un rato de vez en cuando, nada más. El resto de las personas que conocía -sin contar a los Marzoni y otros mafiosos- era a través de Anahi. Sara le parecía alguien interesante ahora que había dejado de mirarla con recelo por ser la ex de la rubia. De hecho de las amigas de Anahi era quien mejor la trataba. Por lo que había visto Jenny era molesta, arrogante y la sacaba de quicio aunque lo disimulaba, o tal vez era la bronca por tenerla que ver besando a su rubia. Christopher era un idiota, al que no le dedicaba mayores pensamientos, excepto hace un tiempo cuando se había imaginado dándole una buena golpiza. Por último Mayte, ya no era tan irritante y podría haberle caído aun mejor si no fuera porque constantemente se empecinaba por estar lanzándole advertencias. De todas formas, asintiendo y con una buena mirada fría lograba que la chica se removiera internamente con miedo.
La única persona en la que confiaba plenamente era Anahi, excepto algunos detalles, sabía todo sobre su vida. Se había expuesto a ella totalmente a pesar de todos los mecanismos de defensa que le advertían los riesgos. Y ahí estaba, con su felicidad y posiblemente su libertad dependiendo de la dueña de esos ojos azules. Pero no había podido evitarlo, el corazón se le aceleraba cuando la tenía cerca.
Anahi regresaba luego de haber dado vueltas con el auto y haber hecho las compras. Descargó las bolsas y entró con la ayuda de Mayte. Juntas acomodaron todo en los muebles de la cocina y la heladera.
M - La próxima compra la hago yo.
A – Bueno.
M - ¿Hablaste con Dulce?
A - Vino hoy acá.
M - ¿Qué hizo esta vez?
A – Nada…
M - ¿Cómo que nada? Si me dijiste que te había mentido.
A - Fue un malentendido. Cuando fui a buscarla y su empleado me dijo que no había problemas con los proveedores era porque ella no les había informado. Estuvo esos días arreglando el tema -dijo lo más despreocupada que pudo
M – Ah, entonces no hay nada raro…
A - No hay nada raro, está todo bien. Voy a darme un baño.
Apenas dejó la cocina borró su cara de despreocupada. Más allá de lo que decidiera consideraba que Mayte no tenía que saber lo que había pasado. Dulce había tenido razón, este era un tema muy personal aunque se tratara de un asesinato.
Se metió en la bañera llena de agua apenas tibia. Luego de unos minutos cerró los ojos e intentó imaginarse la situación que le había descripto Dulce. En su mente estaba atada, tirada boca abajo en un piso rugoso, con gusto a sangre en su boca y una figura borrosa que una y otra vez parecía querer romperle la espalda de un golpe, para hacerlo aun peor el palo con el que golpeaba estaba hirviendo y la quemaba por algunos segundos. La figura borrosa tomó un poco más de forma hasta que el dolor fue insoportable. Abrió los ojos, temblando y se dio cuenta que había empezado a llorar. Ya no estaba tan segura de que la venganza fuera algo injustificable.
------------
No quería levantarse pero el teléfono sonaba sin cesar. A regañadientes dejó la cama y atendió.
Dul – ¿Hola?
X - ¿La señorita Dulce María Espinoza?
Dul - Ella habla…
X – Soy el policía Gean de San Diego, lamento informarle que su padrastro fue encontrado muerto ayer en su casa.
No estaba nerviosa, estaba segura de que Fausto había limpiado cualquier pista que ella pudiera haber dejado. Lo único riesgoso era que a algún vecino le hubiera parecido raro el Camaro que entró y salió dos horas más tarde de la casa. Pero para eso tenía que haber estado mirando justo en esos momentos.
Dul - ¿Ayer?
X - Si ayer. No pudimos avisarle antes, nos costó enterarnos de que tenía una hija. Nadie de sus vecinos pensaba que tuviera familia, no había fotos suyas en la casa. Recién cuando revisamos bien todos sus datos en los sistemas nos enteramos que había estado casado y adoptado una hija.
Dul - No se preocupe. ¿Cómo murió? -fingiendo preocupación
X - Un incendio, al parecer por accidente. Estaba fumando y tomando whisky, se le debe haber volcado la botella y caído el cigarrillo. Eso lo prendió fuego. Nos costó entender como no se prendió fuego toda la casa pero creemos que los detectores de humo y extintores del techo lograron apagarlo una vez que se consumió el alcohol, lamentablemente fue demasiado tarde.
Dulce se quedó pensando en lo de los extintores del techo, seguramente los habían puesto los hombres de Fausto para dar una explicación a que se apagara el fuego. Chicos astutos.
Dul - Que desgracia, es terrible.
X - Así es. Creemos que lo del accidente es lo más probable pero no descartamos un suicidio, no sé si lo sabía pero su padrastro tenía una enfermedad que iba a matarlo.
Dul - Oh no lo sabía. Hacía años que no nos vemos, desde que tengo 18 años y me fui a vivir sola. Nuestra relación nunca fue la mejor pero lamento tanto no haber ido a verlo, ahora es demasiado tarde.
X - Lo siento.......Sé que tal vez no es el mejor momento pero tengo que tocar el tema. Su padre no dejo testamento pero naturalmente usted es la heredera. Le correspondería la casa y sus dos autos.
Dul - Oh, en estos momentos no puedo pensar en eso.
X - También a partir de mañana puede retirar el cuerpo de la morgue para el entierro.
Dul - Dentro de unos días cuando…esté mejor iré a ocuparme de todo. Gracias.
X - De nada, cuídese.
Ni siquiera una leve sospecha en su contra. No le hacía ninguna gracia volver a San Diego a ocuparse de todo pero había que hacerlo. La casa enorme y los autos le importaban una mierda, los vendería y regalaría el dinero. No quería nada de ese mal nacido. El cuerpo carbonizado si fuera por ella que la morgue hiciese lo que quisiera pero quedaba mal y hasta extraño que no fuera a retirarlo. Sintió lastima por el aparente honrado policía, no tenía idea de que había estado hurgando en el nido de una de las ratas del negocio de los asesinos, aunque ya estuviera retirado, y que acababa de hablar con la asesina a sueldo más importante e infalible de los últimos años. Pobre idiota.
La pasó casi todo el sábado y domingo en Jane que es cuando más trabajo había. Anahi no la llamó ni se dio una vuelta por el restaurante y ella iba a darle su tiempo para que decidiera. Sabía que no podía ser fácil escuchar que había torturado hasta la muerte a su padrastro.
El lunes bien temprano se fue a San Diego. Retiró el cuerpo y lo mandó cremar. Dos horas más tarde tenía las cenizas. Despreocupadamente manejo unas cuadras y vacío la vasija en un contenedor de basura. "Justo donde perteneces Paul" Dijo en voz alta mientras tiraba también la vasija vacía. Ya había contactado con un abogado para que la casa pasara a su nombre y así poder venderla. Llevaría unos días pero mientras podía ponerla en venta si quería. Fue a la casa, reviso sin mucha atención las pertenencias inútiles de Paul y encontró lo que buscaba, la caja fuerte. Acertó con la combinación -el cumpleaños de su madre- y se encontró con 1 millón de dólares en efectivo. Tanto ella como Paul nunca guardaban la plata de los trabajos en el banco, era dinero por afuera del sistema y así se quedaba. La diferencia es que ahora Dulce tenía su negocio, plata que declarar e impuestos que pagar. Poseía cuentas dólares, solo para el dinero de Jane y las pagas, lo que le había quedado de su antiguo trabajo seguía guardado en su casa. Cargó el dinero al auto, dejo la casa y su venta en manos de una inmobiliaria y volvió a LA. Recién volvería cuando hubiera un comprador y tuviera que firmar la venta.
Cuando entraba en LA debajo de uno de los puentes de la autopista notó a un vagabundo tirado durmiendo. Tomó la mitad del dinero y se la dejó en una bolsa a su lado. Sería una linda sorpresa cuando despertara. El resto lo metió en un sobre grande y lo entregó en mano sin decir una palabra a la encargada de un hogar de niños que se encargaba especialmente de ayudar a chicos maltratados. Cuando la mujer lo abrió no podía creerlo.
X - Gracias, esto es muy generoso. ¿Cuál es su nombre?
Dul - No importa… -dijo deteniéndose antes de subir al auto
X - No voy a olvidarme de su rostro. Vuelva cuando quiera para ver como se aprovechó el dinero, por fin vamos a poder ampliarnos para ayudar a más niños y dar más atención. Cuando los chicos lo sepan van a querer agradecerle.
Dul - No es necesario. Tan solo ayúdelos.
Se subió al auto y no miró atrás. Había sido un buen uso al dinero del malnacido de Paul. Si lo supiera se moriría otra vez. Esa noche apareció Dulce ante su puerta. La miró nerviosa, como con temor de que viniera a decirle que se había acabado para siempre, que ahora sí que la consideraba una seria psicópata de cuidado. Anahi la miro fijo y habló.
An - Hola… Bueno estuve pensando y pensando en todo, en ti, en lo que hiciste y en lo que me dijiste. Más allá de los juicios morales que en este caso poco importan, entiendo Dulce…Cuando estaba sola me imaginé lo que me dijiste y fue terrible....Sin conocerlo nunca sentí tanto odio por alguien, por ese hijo de puta que te hizo eso. Entiendo tu venganza, yo no sería capaz de hacer algo así pero entiendo. Y no puedo estar lejos de ti.
Dulce se acercó y apoyó la cabeza en su hombro.
Dul - Gracias por no salir corriendo ante toda esa mierda -dijo y dejó un beso en su cuello
Anahi se separó y Dulce la miró algo dolida.
An - Eso no significa que me haya dejado de asustar pensar en lo que hiciste. Pero quiero creer que solo puedes hacer algo así ante ese caso, que no lo harías nunca más.
Dul - Yo no soy él. No disfruto lastimando e hiriendo. Sabes que jamás le haría algo así a otra persona. A menos que también sea un hijo de puta que intenta hacerte daño a ti.
Anahi estiró la mano y Dulce la tomó. La besó y volvió a apoyar la cabeza en su hombro. Se sentaron en el sillón y Dulce se acurrucó contra ella. Prendió el equipo de música con el control, tenía conectado su mp3 así que comenzó a sonar bajo una mezcla de bandas grunge, temas de Nirvana, Pearl Jam, Adele… Las envolvía un cómodo silencio que Anahi rompió.
An - Además de lo que me contaste que más te hizo tu padrastro…
Dulce levantó la cabeza de su pecho y la miró.
Dul - Básicamente eso, cagarme a palos, a veces me ataba, otras no. Realmente no sería una experiencia grata para ninguna de las dos si entro en más detalles. Ya está Anahi, no es necesario que sepas tanto.
La rubia asintió, luego preguntó cuidadosa. - ¿Te da vergüenza hablarme de eso?
Dul - No me da vergüenza, lo que pasa es que no quiero revivirlo en mi cabeza otra vez. Ya lo cerré, ya no dejé rastros. En todo caso si me hace sentir como una cobarde, me arrepiento de haber sido tan cobarde. Lo que hice hace unos días tendría que haberlo hecho hace años en vez de dejar que me hiciera todo eso, haberle puesto fin en vez de seguir su juego y hacer lo que él quería.
An - Si hay algo que no eres… es cobarde. No digas eso.
Dul - Es la verdad, ese fue uno de mis mayores errores.....En parte ya lo arreglé.
Volvió el silencio solo interrumpido por la música. Los dedos de Anahi se paseaban por los abdominales de la morena y se metieron debajo de su camiseta. Dulce besó su cuello y le habló al oído.
Dul - ¿Alguien quiere algo?
An - Estaba entreteniéndome.
Dul - Quiero mostrarte algo.
An – Bueno, mientras que no sea un cadáver en tu armario.
Sonrió antes de hablar.
Dul - No guardo cadáveres, dejan mal olor.
Se levantó y se sacó la camiseta gastada de Radiohead que llevaba.
Anahi la miró con un brillo en sus ojos.
An - ¿Vas a mostrarme las tetas? Creo que las vi un par de veces.
Dul - Bueno si no quieres -sonriendo se dio vuelta para darle la espalda y se desabrochó el brassiere, dejándolo caer a sus pies
Apenas vio su espalda Anahi se quedó con la boca abierta.
An - ¿Cuándo.....
Dul - Al día siguiente que volví de San Diego. Llevó varias horas hacerlo.
An - Es enorme, debe haber dolido como la pu……… -dijo levantándose y evitando decir la palabrota y con cuidado tocando su espalda
Dul - No tanto, dolió pero se aguanta, es más molestia que dolor.
An - ¿Por qué te lo hiciste? Pensé que no eras muy fanática de los tatuajes
Dul - Me gustan los tatuajes pero siempre me enojaba que el que tenía yo no lo había querido. Cuando cubrí el revólver con tu nombre me sentí mucho mejor y con este quería tapar las cicatrices de mi espalda.
An - ¿Por qué un dragón?
Dul - Cuando estuve en China aprendí varias cosas de su cultura. Allá los dragones son seres mitológicos sagrados. Representan fortaleza, purificación. Justamente yo quería cubrir esas cicatrices con mi fortaleza, dejar todo eso atrás.
An - No se parece a los dragones chinos -mientras seguía pasando la mano por toda su espalda
Dul - No es un dragón chino. Es la representación medieval europea de los dragones, siempre me gustó más.
An - Me gusta ese resoplido de fuego que tiene, es como una advertencia.
Dul - Es lo que haría si fuera dragón, no dejaría que nadie se me acerque. Básicamente es lo que hago, a excepción de ti ¿Te gusta?
An - El dibujo me encanta, ahora para tenerlo tatuado en toda la espalda........Está bien para ti, va de acuerdo a tu personalidad y te queda sexy. Me parece buena idea que hayas tapado las cicatrices. Así que en definitiva me gusta.
Dul - Mejor…porque no iba a poder borrarlo.
Anahi bajó más las manos y las dejó en el borde de su jean.
An - Ahora date vuelta y muéstrame las tetas -dijo en su oído
Dul Sonrió- ¿No era que ya las habías visto?
An - Y las quiero ver otra vez.
Se dio vuelta y la besó mientras Anahi subía sus manos y le tocaba los pechos. En unos segundos estaban yendo para la habitación.
An - Nunca estuvimos juntas en este dormitorio.
Dul – No, pero eso lo arreglamos en seguida -le sacó la camiseta y la besó-
An - ¿Todavía te molesta el tatuaje?
Dul – No.
An – Mejor…
Anahi le sacó el short y la tiró en la cama, subiéndosele arriba.
Dul - ¿Vas a estar a cargo? -preguntó levantado las cejas y abriéndole el jean
An - Toda la noche…
Dulce sonrió bajándole el jean y sabiendo lo fácil que le era dar vuelta la situación.
#FIN.


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Re: Conociendo el amor

Mensaje por Admin el Dom Abr 01, 2018 5:08 pm


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