el amor es complicado

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el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:36 am

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Re: el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:37 am

Llego otro 6 de diciembre, mi cumpleaños Nº25, no tenía muchas ganas de celebrarlo pero may y lujan (muy fieles amigas mías, may es una modelo retirada está cumpliendo su sueño de ser médico, con el corto tiempo que lleva ejerciendo ya se está convirtiendo en una eminencia medica y lujan es abogada y una de las mejores del país debo agregar) me sonsacaron para hacer una fiesta en el club (soy empresaria poseo un club nocturno y un centro comercial lo forme con mi mejor amiga de toda la vida any).
any me ha llamado temprano, ella está en otra ciudad hace casi un año hubo un pequeño mal entendido verán yo estaba saliendo a escondidas con un chico poncho éramos amantes hasta que un buen día me pidió dejáramos de serlo porque estaba empezando una relación seria yo no pude aceptarlo y sin saber quién era la novia lo seduje, fuimos a la oficina que está en el último piso del club , any entro y nos vio en una posición que fue bastante comprometedora, para mi mala suerte any era la novia. Yo no sabía nada me sentí mal pero hable con ella y quedamos en paz aunque aun así decidió irse a otra ciudad a descansar.
En fin me llamo para felicitarme me da mucha nostalgia no tenerla a mi lado este será mi primer cumple sin su compañía desde siempre hemos estado juntas. Espero que para su cumple ya haya vuelto sino tendré que viajar para pasarlo con ella.
Dan las once en el club, la fiesta está en pleno apogeo cuando siento dos suaves y delicadas manos cubrir mis ojos.
-¿Quién es? - pregunte de inmediato
-¡Vamos dulce tienes que adivinar! – escuche la voz dulce de any gire de inmediato para abrazarla
-¡Pero si esta mañana me dijiste que no podías venir! – lujan y may se acercaron gritando ¡sorpresa! Fue una noche genial any acabana de llegar del aeropuerto, la pasamos genial, luego de cerrar el club seguimos la fiesta en mi departamento.
Estuvo súper divertida la reunión, mezclamos bebidas, ya no dábamos para mas, luego de algún tiempo solo quedamos any, ucker y yo los demás ya habían caído rendidos por el sueño. En un momento dado me levante para ir por mas tragos ucker (mi novio) me siguió se acerco comenzó a besar mi cuello, susurraba a mi oído cuento me deseaba, la situación comenzaba a calentarse cuando entra any, avergonzada con sus mejillas totalmente rojas.
-Tal vez debería irme a dormir – continuo diciendo después de su disculpa – ustedes tienen asuntos que resolver – me divertía verla tan apenada no podía evitarlo, ucker se alejo de para acercarse a ella
-Tu puedes resolver esos asuntos junto a nosotros – dijo ucker acercándose cada vez más a ella.
any estaba totalmente paralizada, yo quería decir algo pero a la vez no pues también quería ver el curso que tomarían las cosas. ucker siguió su ruta hasta ella lentamente rozo sus labios con los de ella, any se resistió y lo alejo de una vez busco encontrar mi mirada, la suya exclamaba" ¡aléjalo de mi! ¿Qué sucede?", lo medite un segundo antes de acercarme hasta ellos, coloque mi mano en el hombro de ucker, lo aleje de ella, ahora ambos me miran expectantes, no hay marcha atrás voy a seguir mis instintos, me cerque a any, le sonreí tiernamente no me dijo nada seguía estática, coloque mi mano sobre su cintura dándole un leve empujoncito hacia el marco el marco de la puerta que se encontraba a escasos centímetros de su espalda, la mire como pidiéndole permiso solo hizo un leve gesto de negación moviendo su cabeza hacia los lados para cuando detuvo ese leve movimiento mis labios ya se encontraban acariciando los de ella su suavidad me descontrolo, su sabor a brillo labial de cerezas, su carnosidad, eran los más ricos y deseables labios que jamás haya probado. Al principio ella no reacciono de ningún modo pero al paso de varios segundos comenzó a corresponder mi beso poco a poco podía sentir como sus movimientos labiales se volvían mas sueltos y desinhibidos, me percate de la batalla que comenzaron nuestras en lenguas, nuestros suspiros se hicieron presentes rápidamente mientras mis manos querían explorar su anatomía, sentirla, besarla eso era todo lo que quería, de pronto mi deseo por ella se volvió incontrolable.
No sé si fue el alcohol o que rayos pero quería mas, esa sensación que despertaron el roce de sus labios con los míos jamás la había sentido me estaba dominando por completo el deseo de hacerla mía…
Esa noche fue una de las mejores de mi vida hasta ahora la compartí con ucker y any aunque debería decir que las reales protagonistas fuimos ella y yo. Nunca me había atrevido a hacer algo como eso, ni siquiera lo había imaginado jamás y mucho menos con ella mi mejor amiga.
Para cuando desperté la mañana siguiente ya se había ido me encontré sola en la habitación con ucker, nadie la vio salir, comencé a llamarla pero no me respondía. Lo primero que vino a mi mente fue "no le gusto lo que paso", pero la imagen de su rostro vino de inmediato a mi mente esa cara de satisfacción es imposible que no le haya gustado, seguro esta apenada o algo así. Ciertamente cuando nos volvamos a ver va a ser un momento incomodo pero no debería serlo tan solo ha sido una noche sin consecuencias y que no creo se repita.
Mmm… aunque pensándolo bien si llego a sentir esa sensación de nuevo se me va a hacer imposible controlada es que la pasión fue abrumadora, inevitable.
Escuchaba a ucker hablar sobre lo bien que la paso y lo genial que se sintió viéndome besar acariciar a any del modo en que lo hice, lo único que yo lograba oír era bla bla bla, solo podía pensar en porque any no respondía mis llamadas, por la tarde le envié un mensaje: me tienes preocupada por favor responde. De inmediato me llamo…
-¿Estás bien? – pregunte no mas conteste la llamada.
-Si, tranquila. Disculpa es que no sabía que decirte – dijo titubeante, con un tono de voz más bajo de lo normal.
No tienes que decirme nada, solo espero lo que sucedió anoche no nos afecte, me explico no afecte nuestra amistad.
No eso no va a suceder pero me gustaría hablar contigo.
-Seguro – afirme algo nerviosa, ¿hablar?, entonces no todo está bien o igual que antes.
-Ven a mi departamento luego en la noche a cenar, ¿te parece? – pregunto bastante entusiasta, o al menos eso me pareció, me tranquilizo, seguro no pasa nada estoy paranoica, solo es hablar.
-Claro, nos vemos luego- Colgué, pase todo el día de parranda como suele llamar any a mis salidas de diversión.
Llegue a su departamento como a las once. Estuvimos conversando en la sala, bebiendo, bueno ella bebiendo un poco, ya era bastante raro que lo hiciera ese hecho me demostraba su nerviosismo, y yo pues bebiendo a mi ritmo habitual (es decir mucho, jejeje).
Seria de madrugada cuando recordé que debíamos hablar de algo.
-¿Porque te fuiste sin despedirte esta mañana?
-¡No sabía cómo debíamos actuar luego de lo que hicimos! – respondió con una pequeña sonrisa nerviosa dibujándose en su rostro, nunca lo había visto de este modo pero ¡vaya que es hermosa, es un ángel!, esos ojazos azules matan a cualquiera con su ternura
- Normal – afirme, me miro diferente no sé explicarlo pero era una mirada que no había visto en sus ojos jamás, logro erizar mi piel, hubo un par de minutos en silencio los cuales rompió diciendo:
-dulce yo – tomo aire – estoy confundida.
-¿Por qué? – me apresure a decir un poco fuera de sí pues mis ojos se estaban dedicando a detallar su belleza, su sencillez, su nerviosismo
-Es que anoche yo… - titubeo, tomo un segundo para acomodar sus ideas por mi parte el deseo comenzaba a hacerse presente y estaba tomando fuerzas – no sé cómo explicarlo, lo que sentí fue…
-¡Extraordinario! – intervine interrumpiéndola
- Si pero estábamos ebrias y fuimos nosotras ¿me explico? – dijo levantándose bruscamente de su asiento, frotando sus manos tratando de hallar la calma siempre lo hace cuando está muy nerviosa – somos mujeres y yo nunca lo había hecho algo como eso ni siquiera lo llegue a pensar, nunca, jamás imagine que algo así me gustaría - la entiendo completamente lo mismo ha sucedido conmigo, y está sucediendo ahora no voy a poder resistir mucho tiempo, ¡la deseo, quiero besarla!, pronto voy a perder los estribos…
any siguió hablándome sobre su confusión por algunos minutos más, pero yo solamente trataba de concentrarme para poder controlar este deseo que arde dentro de mí.
-¿dulce me estas escuchando? – pregunto irritada bebí de golpe mi vaso con vodka intentando de hallar valor.
- No – respondí sincera me miro con mas irritación, me levante fui hasta ella para rozar esos labios carnositos sabor a cerezas que logran hacer que pierda el control, se resistió por tan solo un segundo, rápidamente sus labios acariciaban los míos a un solo ritmo de pasión desequilibrante, embriagador.
Estábamos de pie en el medio de la sala, ajusto sus brazos alrededor de mi cuello, nuestras respiraciones estaban totalmente descontroladas, fuera de sí, pase mis manos por el contorno de su cuerpo delineándolo, sintiéndolo mientras al mismo tiempo dejaba de besar sus labios para besar su cuello haciéndola suspirar dejando escapar deliciosos gemidos, que lograban excitarme cada vez más, baje mis manos hasta el final de su blusa para irla subiendo con delicadeza rozando su piel con suavidad, hasta sacársela por completo dejo entre ver un brasier blanco bastante sexy que se encargaba de envolver y proteger esos senos de tamaño normal que estaba deseosa por acariciar, la tome de la mano para llevarla a su habitación y tener mayor comodidad.
La acosté sobre su cama matrimonial la admire por un segundo así semi-desnuda se veía espectacular con esa luz tenue su piel tenía un tono genial, hermoso, comenzó a mirarme con impaciencia como preguntándome porque me detenía, entonces decidí acercarme, me coloque sobre ella besando sus labios con una desesperación que no había sentido jamás, un deseo abrumador, con mis manos comencé a acariciar sus pechos a masajearlos por encima del brasier, los gemidos que se escapaban de nuestras bocas eran más intensos, mas frenéticos. Baje a besar su cuello mientras mis manos desabrochaban su pantalón, luego de bajárselo y admirar la preciosa tanga blanca que acompañaba su brasier me quite la camisa con rapidez y agilidad, deje caer mi falda quedando en igualdad de condiciones con ella, baje mis labios hasta sus muslos para irlos besando con lentitud, fui subiendo hasta llegar a su sexo, lo bese por sobre la tanga pude sentir como su cuerpo se estremecía ante el contacto además de ver que ya estaba bastante humedecido, seguí mi recorrido por su cuerpo con mis labios, su abdomen plano, sus pechos, su cuello, al tiempo que devoraba su cuello mis manos se metieron atrás en su espalda para liberarla de su brasier y poder ver con plenitud su senos sonreí con picardía ante la idea de meterlos en mi boca, así lo hice baje hasta ellos los tenia duros, levantaditos, comencé a jugar con mi lengua moviendo su pezón que estaba durito, sus manos se incrustaron dentro de mis cabellos mientras gemía mi mano bajaba por su abdomen dirigiéndose a su sexo lo sentí primero por fuera de la tanga luego la hice a un lado para acariciar sus labios mayores , mi boca continuaba jugando en sus pechos, derecho - izquierdo turnándolos para que ninguno se sintiera abandonado, podía sentir el calor de su piel, el comienzo de su transpiración, escuchaba sus gemidos que me enloquecían mi excitación estaban en los más altos niveles, unos niveles que no conocía.
Me atreví a quitarle su tanga dejando su sexo descubierto a mi disposición, subí a besar sus labios de nuevo.
- Te deseo – susurre cerca de su oído besando su cuello sintiendo sus labios menores con mis dedos que turnaban sus caricias entre sus labios y su clítoris, sentí su sexo húmedo, encharcado me llevo a la gloria y no pude resistir la tentación de bajar a probarlo baje detenidamente tomándome el tiempo para besarla y seguir arrancando de sus labios esos gemidos que tanto me excitan y que me guían el camino a seguir.
Hasta que al fin mis labios llegaron a la meta su sexo bese sus labios mayores, los menores, con mi lengua comencé a jugar con su clítoris sentía su cuerpo retorcerse anunciándome un orgasmo próximo, aumente la fuerza y la velocidad con la cual jugaba con su clítoris mientras mis manos no se detenían recorriendo sus muslos subiendo hasta su pecho acariciaba sus senos mis dedos tomaban entre ellos sus pezones que seguían duros, le daba ligeros apretones no tardo mucho en llegar al orgasmo, sentir su cuerpo retorcerse en movimientos involuntarios, sus manos volvieron a incrustarse entre mis cabellos apegándome con fuerza a su sexo..
- ¡dulce!, ahhhhhhhhhh – la escuche decir entre gemidos. Luego de ese intenso orgasmo me acosté a su lado pero la cosa no quedaba allí después de recuperarse comenzó a acariciarme con algo de timidez debo decir pero de un modo genial me estaba llevando al cielo con sus besos en mis labios y sus manos recorriendo toda mi anatomía solo tomo un poco de tiempo para que sus dedos que ya jugaban con mi clítoris moviéndolo de un lado a otro me llevaran al orgasmo más grande e intenso que haya tenido alguna vez, me tomo varios minutos para que mi cuerpo y respiración volvieran a la normalidad, la bese con la misma pasión del principio la deseaba con más intensidad pero el cansancio se adueño de mi y luego de besarla me gire a un costado y de inmediato me quede dormida.
any:
Desperté percatándome de inmediato de lo que había sucedido la busque con la mirada, no puedo creer lo que ha pasado mi mejor amiga me ha hecho el amor y lo más trascendental es que me ha encantado, el dulce y suave sabor de sus besos, la delicadeza de sus caricias, el efecto que provoca en mi piel estaba extasiada por el deseo. Mi mirada la hallo durmiendo boca abajo a escasos centímetros de distancia a mí, podía sentir su cuerpo emanando calor, ese calor que anoche me abrazaba en una oleada de pasión, admire su pálida espalda descubierta, su cabello suelto algo enmarañado pero que aun así lucia perfecto, mientras la miraba mi mente vagaba a 1000 km/h buscando una respuesta a lo que ha sucedido, ¿ahora que sigue, que debo hacer, que hará ella, como vamos a afrontar esta situación?, pero aunque todas esas cuestiones me preocupan la que me parece más importante es saber si a ¿ella le ha encantado como a mí?
No tengo respuesta a ninguna de esas incógnitas.
Ella sigue dormida, nuestra ropa esta sobre el suelo toda regada y desordenada. Voy a levantarme a preparar el desayuno, cuando despierte seguro va a estar hambrienta. Mientras preparaba el desayuno mi mente no dejaba de decirme:
Aja any puente y ahora ¿Cómo diablos la vas a saludar cuando despierte?
- Con un beso, supongo – me respondí a mí misma. – no, no, no – negué de inmediato refutando mi anterior afirmación – lo puede tomar a mal.
- ¿Cómo lo puede tomar a mal? – me respondí yo misma (insisto estos monólogos me van a llevar a la locura, nunca me pongo de acuerdo) – ¡si anoche te hizo el amor… y de qué modo, definitivamente lo mejor que he vivido! (buen punto).
Seguí luchando por entenderme hasta que ya estuvo listo el desayuno, tome una bandeja para servirle, me dirigí a la habitación, ya había despertado estaba sentada mirando la ropa sobre el suelo, que gracias a mi batalla mental había olvidado por completo de levantar, no me gusta su expresión es algo ¡¿traumatizada?!
- Buenos días – comente cautelosa, volteo a mirarme, su mirada estaba algo sorprendida, no entendí hasta que baje la mirada y vi mi cuerpo desnudo, ¡Diablos!, con la confusión se me olvido vestirme, pude percibir una pequeña sonrisa en su rostro al ver como yo me ruborizaba, rápidamente coloque la vendeja la bandeja sobre la mesa de noche para poder colocarme una bata de dormir.
- any debo preguntarte – dijo con voz cautelosa y el rubor en mis mejillas no cedía, ¡que torpe me siento! – mejor dicho me puedes explicar que sucedió anoche – me miro y miro la ropa en el suelo como queriendo señalarla, ¡genial ni siquiera se acuerda, ahora que se supone que le diga, dulce anoche me hiciste el amor y me hiciste sentir cosas que ni siquiera imaginaba existían, creo que el rubor de mis mejillas aumento de intensidad, bueno si es que eso es posible! ¿Qué digo?, me pregunte desesperada, comencé a notar impaciencia en su mirada, ¡pronto di algo any!
- Nada, no paso nada – me apresure a decir en un tono que pareció algo psicótico, dulce sonríe, ¡que bella sonrisa! – pensé –concéntrate no te hipnotices, pero es que se ve demasiado linda – seguí diciéndome
- any el hecho de que no recuerde bien – ¡o sea que si recuerda algo! – no me hace estúpida – termino de decir – ¿qué sucedió? – pregunto de nuevo sonriente.
- ¡Me hiciste el amor! – dije totalmente ruborizada y en voz baja, dulce asintió seria pero no dijo nada.
Desayunamos en completo silencio quería decir algo, expresar lo que sentía, preguntarle a ella ¿cómo se sentía?, estos han sido los momentos más confusos de mi vida, ¿Cómo saber que debía hacer? Luego de tomar una ducha y vestirse estaba lista para irse.
- Debo ir al banco, hablamos luego – se acerco para despedirse, acerco sus labios a los míos cerré mis ojos en espera del contacto pero no sucedió los abrí de nuevo, me miro un segundo ahora se dirigió a mi mejilla volvió a detenerse y a mirarme dudando hasta que al fin se decidió por besar mi frente y partir. ¡Ok! Eso fue demasiado extraño, puedo apostar que si alguien nos hubiese visto le hubiese servido de buena terapia de la risa.
Después de arreglarme Salí a verme con may para ir de compras en poco tiempo logre irritarla debido a mi falta de atención, entramos a una boutique de ropa interior es algo bastante ilógico entrar a una tienda de estas siendo yo propietaria de una, en el centro comercial hay todo este tipo de cosa, pero may me convenció diciendo que ella ya tenía coleccionada todos los modelos de mi tienda, así que tuve que consentirla acompañándola.
Fije mi mirada en un conjunto negro brasier de encaje y un cachetero que no dejaban mucho a la imaginación, me pregunto si ¿a ella le gustaría verme con algo así puesto?... ¿QUE?... detuve el hilo de mis pensamientos ¡¿si a ella le gustaría verme con algo así puesto?! ¿Qué diablos estoy pensando?, negué moviendo mi cabeza hacia los lados y a la vez tratando de alejar esos pensamientos de mi mente, may me miro un segundo
- ¡cómpralo, te ha de quedar muy bien, tienes muy buen cuerpo! – exclamo
- ¡No, no! – respondí tratando de lucir relajada.
- ¿Qué me vas a decir que no tienes dinero? – dijo con tono sarcástico y sonriendo del mismo modo, asentí sonriendo - ¡anda cómpralo y se lo luces a alguien! - continuo diciendo, ¡lucírselo a alguien, j aja ja, que divertido! – y unas faldas no te caerían mal – puse los ojos en blanco - ¡ah, vamos, any no me mires así!, los jeans te quedan preciosos como dije tienes ¡muy buen cuerpo, pero creo que quedarías de infarto usando algo parecido al estilo de dulce, es mas no lo creo estoy segura! – negué moviendo mi cabeza, el estilo de dulce, ciertamente ella luce bellísima con esas falditas (¿¿¿bellísima con esas falditas???) el modo en que lo pensé es extraño ya no lo siento como una observación sencilla de mejor amiga, lo pensé como si me gustara verla así, ¿Qué me está sucediendo?, grite en mi fuero interno.
De cualquier modo ese estilo para mí no me gusta, nunca me han gustado mucho las faldas prefiero los jeans ajustados a la cadera y franelillas con escotes sencillos, a la final no poseo una gran talla de escote para mostrar je, je, je. Seguimos de compras pero aun así no me decidí a comprar ningún conjunto aunque hubo varios que me llamaron la atención, may por su lado compro media tienda (es literal).
No me fije mucho en lo que compro solo podía preguntarme ¿dónde estaba ella, cuando hablaríamos de lo sucedido y si hablamos que se supone que le diga, que he llegado al punto crítico de pensar si le gustaría verme en ropa interior atrevida? ¡Dios! Necesito ayuda con esto pero a quien le puedo decir sobre esto, es mas ni siquiera sé si esto se puede saber por fuera de entre ella y yo. may fue a llevarme hasta mi departamento, me baje de su carro para tratar de ir a relajarme pero antes me dio una bolsa con el nombre de la tienda donde habíamos estado, de inmediato me amenazo "si no la tomas me voy a molestar y tienes que usarlo lúceselo a alguien", puse los ojos en blanco pero tome la bolsa no puedo tener a una abogada de su talla de enemiga ja, ja, ja.
Subí al departamento, abrí la bolsa los tres conjuntos que mas me habían gustado estaban adentro, los tres muy parecidos uno rojo, el negro que admire de primero y uno blanco. "Lúceselo a alguien" y ahora mi pregunta era ¿a quién?
El día paso lento yo pensaba que debía hacer hasta que al fin me decidí a ir al club, como a las nueve de la noche llegue. Pregunte por ella me dijeron que estaba en la oficina del último piso, que tenía desde la tarde encerrada allí, que pido estrictamente no fuera molestada, no la he llamado para avisarle que venía no sé bien ni siquiera la razón por la cual estoy aquí, si debo hablar con ella pero no sé ¿cómo y qué decirle, que palabras debo usar?, debo ser cautelosa, ¿además que le puedo decir?, ok lo que ha sucedido anoche me ha encantado eso está claro pero ahora que sucede he tenido pensamientos muy poco decentes sobre ella todo el día, ¿acaso quiero más de eso que sentí, quiero estar con ella de nuevo o debo decirle que esto ha sido un error y debemos olvidarlo de inmediato?, veo el suelo y mis pasos mientras me dirijo a la oficina faltan tan solo unos pocos metros ¿Qué debo hacer?, si solo pudiera recibir un consejo, ja pero de quien pudiera recibir un excelente consejo para esta extraña situación sino de ella, mi mejor amiga.
Gire la manilla de la puerta, no había cerrado con llave, ¡bueno!, mis manos tiemblan, suspiro buscando un poco de tranquilidad antes de entrar…
-¿dulce? - preguntó con voz suave, ella giro la silla que me daba la espalda, me miro con ternura con esos bellísimos ojos color marrón claro, su mirada causó de nuevo esa sensación dentro de mí, ¡creo que ahora se lo que sucede, quiero sentir esa fuerte sensación de nuevo! ¡La deseo!
-Hola - sonríe, ¡es hora de la verdad!, devolví su sonrisa dirigiendo de inmediato la mirada a mis manos que permanecían juntas evitando así temblar. -¡Me gustaría hablar contigo, creo que debemos hacerlo! -dije nerviosa.
-Adelante, hablemos - me dirigí hasta el escritorio para sentarme sobre el quedando al frente de ella como siempre suelo hacerlo, me miraba expectante, espera que inicie la conversación, ¿cómo lo hago? ¡No había pensado en eso supuse que iba a empezar ella con esta peculiar conversación! -Es algo un poco difícil de comenzar a decir.
- ¡Entiendo lo que dices! - asintió, pensó un segundo para luego continuar - necesito saber ¿cómo te sentiste? ¡He estado pensando todo el día en eso! - ¡Que alivio!, al menos no he sido sólo yo quién ha estado analizando está situación todo el día. Cuando caí en cuenta de la finalidad de su pregunta y al analizar la respuesta ¡Me sentí mejor que nunca, fui al paraíso y volví, me encanto!, me enrojecí totalmente sin decir una sola palabra - ¿Te gusto? - pregunto expectante.
- ¡Sí! - suspiré - ¿y a ti? - alcance a decir insegura, ¡lo que daría por un poco de determinación en este momento! ¿Y sí me responde que no?, trata de mantener la calma, me dije.
Ella sonríe, me mira un segundo, luego mira el vaso lleno de whisky que sujetan sus manos, bebió de el profundamente, se levanto y se acercó a mí, a cada centímetro que se acercaba más a mí, más me sentía intimidada pero más que eso deseaba abrazarla y besarla. ¿Qué rayos me sucede? ¡Esto está mal! Colocó su mano sobre mis caderas, tan sólo con ese simple roce despertó sensaciones en mi que no conozco, sostuvo su mirada sobre la mía con la misma expresión de la noche de su cumple, ¡me está pidiendo permiso!, afirmé para mí misma, ¡vamos any reacciona! ¿qué quieres hacer?, antes de que ella hiciera algo y antes de que yo terminara de pensar acerqué mis labios a los suyos, suspiré suavemente al sentir sus ricos labios rozar los míos con tanta suavidad y delicadeza pero sus besos aparte de ser deliciosos y tiernos demostraban y provocaban en mi una pasión sin límites desconocida totalmente por mí, aferro con más fuerza sus ambas manos a mis caderas, yo opté por colocar mis brazos alrededor de su cuello juntando mi cuerpo con el suyo, sus labios bajaron a mi cuello haciéndome llevar mi cabeza hacia atrás, disfrutado de el modo en que me besa con lentitud, con deseo, logrando que delire de pasión. Me sentí abrumada por la cantidad de sensaciones.
- ¡Vamos a tú departamento! - le pedí con la respiración entre cortada.
- ¡Vamos! - acepto antes de rozar mis labios de nuevo, tomo las llaves de la camioneta y mi mano para guiarme al estacionamiento.
Camino a su departamento no dejó de acariciarme con la mano que le quedaba libre pues ella estaba manejando, (siempre admiré como maneja a sport trac sin ningún tipo de problema yo nunca he podido es muy grande para mí). Volví a fijarme en el modo que acariciaba mi mano como sí jugará con ella, ¿cómo es posible que con sólo ese simple e inocente roce logre electrizar todo mi cuerpo y me haga desearla inconteniblemente?
Llegamos a su edificio.
Mientras estábamos en el elevador su mano seguía sosteniendo la mía, tenía un impulso casi incontrolable de besarla, debería aprovechar que estamos solas, pero ¿porque no lo ha hecho ella? ¿Está esperando que sea yo quién tomé la iniciativa?... ¡Pues voy a hacerlo!, mi corazón se acelera con sólo la idea de tener sus labios en los míos.
- ¿dul? - la llame con timidez, de inmediato volteó a mirarme.
- ¿Dime? - siguió mirándome y yo tratando internamente de empujarme a mi misma a hacerlo, anda toma la iniciativa, ¡HAZLO!, fui acercándome lentamente me miro con picardía, ella sabía lo que yo quería hacer y aún así no se movía para alcanzar mis labios, entiendo quiere verme hacerlo...
Seguí mi acercamiento...
Mi corazón dio un vuelco y mi cuerpo un pequeño salto cuando escuché las puertas del ascensor abrirse, no estaba muy cerca de sus labios pero en un impulso me aleje de inmediato para retroceder un poco y juntar mi espalda con la pared, escuché a la señora que entró saludar a dulce, cuyo rostro dibujaba una amplia sonrisa divertida, claro me había enrojecido por completo, bajé la mirada totalmente apenada.
dulce no soltó mi mano al contrario le dio un pequeño apretón obligándome a subir la mirada y verla. Me regalo una bella sonrisa logrando que olvidara hasta el lugar en donde estábamos.
- Falta poco - susurro a mi oído, sentí su fresco aliento en mi cuello sentí que me derretiría y para empeorar (más bien debería decir mejorar) acercó sus labios a mi cuello dándome un tierno y fugaz beso, esa explosión de sensaciones que causan sus labios me van a llevar a la locura, se alejo, la mire, al encontrarse nuestras miradas guiño su ojo derecho con demasiada picardía, ¡ahhh! (suspire internamente).
Luego siguió mirando los números en la parte de arriba del ascensor, al pasó de escaso segundos se abrieron las puertas, salimos. Oí a dulce despedirse de la señora que miraba fijamente el lazo que nuestras manos formaban pero sí a ella no le importa que nos vean entonces a mí tampoco.
Entramos al departamento, sirvió un par de bebidas, una de vino tinto para mí, la cual no bebí, no me gusta mucho tomar pero ella al contrario bebió la suya (whisky) en un sólo trago.
Coloque mi copa sobre la mesa para acercarme a ella, me miro con picardía mientras me acercaba esa mirada sólo lograba provocarme más. La bese con ternura y pasión logrando descontrolar nuestras respiraciones, me apego a ella acariciando mi espalda de arriba hacia abajo causando cosquillas en esa zona, siguió su descenso hasta alcanzar mis nalgas y darles un pequeño apretón. Dirigió sus manos al frente para deslizar mi franelilla hacia el exterior, me dio un giro de 180 grados para besar mis hombros mientras sus manos jugaban en mi abdomen hasta que tomaron caminos diferentes una se aventuro dentro de mis pantalones haciéndome gemir y la otra masajeaba mis senos con lentitud, con delicadeza. Tomo uno de mis pezones entre sus dedos moviéndolo en círculos, su otra mano acariciaba mi clítoris por encima de la tanga y sus labios seguían besando mis hombros y mi cuello estaba a un pasó de la locura, es increíble todo lo que me hace sentir y ni siquiera me ha quitado los pantalones, la deseo con desespero.
Me gire de nuevo para besar sus labios y despojarla de su ropa, quedé bastante atontada al verla en ropa interior roja pasión, sus senos que son algo más grandes que los míos invitándome a tocarlos, su abdomen plano, sus piernas tan bien torneadas. Sentía mi cuerpo arder, mi sexo húmedo. Seguimos besándonos, deje a un lado mi timidez para comenzar a acariciarla con más morbo podía sentir su respiración como una montaña rusa con cada roce. Después de todo el toqueteo nuestra ropa se dio por desaparecida, en un tímido pero seguro movimiento tomé su clítoris entre mis dedos para comenzar a llevarlo en diferentes direcciones, un fuerte gemido escapó de sus labios, su mano comenzó a hacer el mismo movimiento en mi clítoris, su mano libre siguió jugando con uno de mis pezones y su lengua lo hacía con el otro, mi cabeza se reclino hacia atrás, mi mano libre se clavo en su espalda sintiendo como llegaba el orgasmo, nuestros gemidos se hicieron más fuertes más intensos, hasta que al fin hizo aparición esa explosión de sensaciones, ese delirio tan placentero en ambas al mismo tiempo.
dulce en un rápido y ágil movimiento me colocó sobre el suelo quedando sobre mí aún con la respiración agitada y sus manos aún recorriendo mi anatomía, nuestros labios juntos divirtiéndose con su compañía.
- ¡Quiero probar! - susurro a mi oído con tono seductor, bajo con tiernos besos por todo mi cuerpo hasta llegar a mi sexo con sólo sentir su lengua en mis labios vaginales ya sentía todo mi cuerpo tensarse, la detuve, me miro
- ¡Yo también quiero probar! - sonríe con picardía.
- ¡Podemos hacerlo ambas al mismo tiempo! - asentí pérdida en su mirada luego se colocó sobre mí para hacer un 69, el sabor de su sexo era exquisito embriagador. Lo lamí, lo sentí, lo saboreé, lo disfrute, tratando de hacerlo al mismo ritmo que ella me lo hacía a mí.
El orgasmo no se hizo esperar pronto ambas estábamos retorciéndonos sobre el suelo gracias a los movimientos involuntarios. Se recostó a un lado tratando de controlar su respiración, me moví hasta ella para rozar sus labios con ternura y acostarme a su lado. Descansamos un poco de tiempo para luego tomar una ducha juntas durante la cual ninguna de las dos perdió la oportunidad de enjabonar a la otra.
Luego a dormir. Ella logró hacerlo con mayor prontitud que yo, tan sólo con voltearse a un lado alcanzó conciliar el sueño.
Yo me levante con sólo una bata de dormir cubriendo mi cuerpo, me fui a curiosear por el "depa", esperando que el cansancio surtiera efecto y el sueño llegara a mí.
En el living donde hacía poco habíamos hecho el amor apasionadamente (me estremecí y mi piel se erizo con sólo recordar), encontré, en la esquina un estante lleno de fotos de ella y carlos, todavía me duele recordar lo que sucedió. ¡dulce estaba tan feliz, llena de vida pero con su muerte todo se acabó! Recuerdo claramente como me dolía verla así tan vacía, sentía al igual que ella que la vida no tenía sentido, ¡debo pensar en otra cosa sino voy a llorar! Cuando estábamos comenzando nuestra vida laboral lo hicimos en un negocio de árabes allí lo conoció, se enamoraron y a sus 22 años ya estaban haciendo los preparativos de la boda. A tan sólo 5 días de la gran fecha carlos tuvo un accidente en el cual falleció, ella estuvo pérdida guardando luto algo más de dos años hasta que al fin tuvo el valor de retomar su vida. Fije mi mirada en una fortaleza de cristal que envolvía el anillo que Carlos usaría de casado, ella siempre usa el suyo como si estuviera aún a su lado. Detuve mis pensamientos y los recuerdos no quiero revivir ese dolor.
Volví a la habitación dul estaba profundamente dormida boca arriba, me acerqué a hacerme un lugar a su lado, acomodando mi rostro cerca de su cuello, el aroma de su cuerpo fue el mejor calmante para mis nervios no se qué pasará mañana pero no quiero pensar en ello sólo quiero disfrutar de su compañía, me aferré a ella, la abrace, en poco tiempo me quedé dormida...
Abrí mis ojos la mañana siguiente recibiendo los rayos del sol en mi rostro, cuidadosamente tomé asiento y me tomé un minuto de mi tiempo para verla dormir, los rayos del sol daban un tono perfecto a su piel pálida me provocó besarla.
Me levante a preparar el desayuno pero no me encontré con nada de víveres, claro dulce nunca cocina, es más no sabe hacerlo. Regresé a la habitación la vi sumergida en su mejor sueño, me vestí y tomé mi cartera para ir a comprar algunas cosas y así poder preparar el desayuno.
Mientras escogía los víveres que debía comprar, mi cerebro comenzaba a trabajar ¿cuál sería el siguiente pasó, que va a suceder?
Termine de hacer las compras y fui al departamento, aún seguía dormida, de una vez comencé a cocinar, faltaba un poco para que estuviera listo, cuando sentí sus brazos ajustarse a mi cintura, sus labios rozar mi cuello electrizándome una vez más.
- Buenos días - susurro, me gire para rozar sus labios, sinceramente esos labios pueden volverme esclava en un segundo y liberarme a su antojo. Sé que es extraño y está mal pero me gusta, que digo me gusta me encanta.
-Buenos días - Le dije luego de tener la suficiente fuerza de separarme de sus labios, sonríe y se aleja, la vi buscar su ya habitual botella de whisky y un vaso, me acerqué coloque mi mano sobre el vaso tapándolo cuando se disponía a servirse me miro como preguntándome ¿qué haces?
- Ni se te ocurra beber antes del desayuno - colocó una carita angelical
- No pensaba hacerlo - puse los ojos en blanco para volver a mi puesto inicial y comenzar a servir el desayuno.
Escuché su celular sonar... Hablo un par de minutos con ucker, acordando verse luego.
No había pensado en él, sí ella no piensa dejarlo a él y yo no quiero separarme de ella (no quiero dejar de sentir está sensación que recorre mi cuerpo cuando la veo y mucho menos dejar de sentir esa electrización que produce en mi el contacto de su piel), ¿entonces en que me convertiría yo? ¿En su amante?
Desayunamos normal hablamos de cosas sin importancia, sólo llevaba la corriente a lo que ella decía, estaba pensando y pensando pero no daba con la respuesta a mi confusión y tampoco con la valentía para comentarle mis dudas. Luego partimos a los negocios, por el camino ya su mano no acariciaba la mía, ¿ya no me desea?, ¡ahora es cuando yo más la deseo!, verla con esa faldita, esa franelilla, su rostro angelical que a la vez puede resultar tan pícaro y seductor, sus ojos marrón que cuando seducen se tornan más claros de lo normal más irresistibles.
- ¿any estas bien? - le oí decir me tomo un segundo salir de mis pensamientos para responderle
- Sí, sí - dije apresurada, me sonríe.
Llegamos al negocio, ucker estaba allí parado esperándola vi como la miro mientras se acercaba a él, la devoraba con la mirada, vi el roce de sus labios con los de ella, inevitablemente mis mejillas se enrojecieron no por pena sino por irá, me molestaba ver sus manos recorrer su cintura y su espalda, ver ese deseo en sus ojos me irritaba y más aún saber que tendría la oportunidad de consumarlo que la haría suya, que ella es su novia. ¿¿¿Tanto así me gusta??? Me pregunté en gritos mentalmente tanto así me gusta que me da celos de quién la pueda tocar o besar, vuelvo a lo mismo ¿Qué diablos me pasa?
Llame de inmediato un taxi no podía seguir presenciando las caricias entre ellos. Deje a dulce confundida, se que se dio cuenta que me fui bastante descompuesta pero no creo que sepa la razón. Partí a mi departamento necesitaba claridad.
La búsqueda de claridad se hizo intensa e inútil lo único que lograba resolver era que me gusta ella, que la deseo, pero no sabía cómo afrontar esta situación.
En la noche volví a estar con ella, volví a abrazarla mientras dormía de espaldas a mí, volví a admirar su cuerpo desnudo, volví a perderme en la belleza de sus ojos. Volví a guardar silencio sobre lo que sentía y ella siguió sin abordar el tema de lo que estaba sucediendo.
Dormí con ella casi todos los días de las semanas siguientes, estaba furiosa conmigo misma por no tener el valor de hablar con ella, pero a la vez me entendía a mi misma era imposible recordar que debía hablar sobre algo cuando sus labios rozaban los míos, no puedo ni siquiera describir el mar de sensaciones que me abordaban al tocar su piel.
De ese modo tan peculiar fueron pasando los días, guardé tanto silencio que ya el impulso de hablar con ella casi no me acosaba sólo quería disfrutar de mi cercanía a ella.
Falta menos de dos semanas para mi cumpleaños, dulce decidió irse de viaje no me dijo ni a donde ni con quién, estaba llena de incertidumbre acerca de eso, ¿qué estaba haciendo y con quién? Los celos que he tratado de controlar a sabiendas de que ella no es mía y que tal vez nunca lo será me atacaron inclementes.
Regreso dos días antes de mi cumpleaños, lucía agotada, donde sea que haya estado uso muchas energías, yo trataba de imaginar con quién se había ido. ucker estuvo en la ciudad al igual que yo. ¿poncho?, ¿será que dulce se sigue viendo con él, él fue la razón de su cansancio?, me enrojecí por los celos, no sé que me sucede pero no quiero verla con más nadie y lo más triste es que no puedo decirle. Tomo una ducha, beso mis labios con ternura y se giro a un lado para dormir lográndolo rápidamente yo no podía dormir estaba demasiado intrigada ¿qué rayos sucede conmigo, me estoy volviendo homosexual? ¿Es eso? Nunca he deseado a nadie con tanta intensidad... Supongo que no me importa sí me estoy volviendo homosexual, me importa que me encanta, que la deseo.
Jamás había sentido ningún tipo de atracción por ninguna mujer, nada en lo absoluto pero ahora con sólo pensar en ella o recordar su cuerpo desnudo me descontrolo...
Sí esto se descubre y ella tiene que elegir ¿entre ucker y yo a quién escogerá?, era la pregunta que rondaba mi mente incesante hasta que al fin me quedé dormida. No logré descansar muy bien pero tuve un dulce despertar pues sus besos inundaron mi cuello logrando que abriera los ojos en busca de su mirada. Pocas veces se despertaba primero que yo y nunca me había despertado con esa delicadeza y ternura. Me miraba como sí pidiera disculpas, yo examiné toda su anatomía con la mirada estaba radiante y para mi sorpresa ya estaba arreglada una camiseta de escote, jeans y unas botas negras de tacón alto, su rostro adornado con su bello cabello negro suelto y liso.
-Disculpa - me dijo en voz suave, su rostro a un par de centímetros del mío y sus manos en mis caderas - ¡no quería despertarte, pero debí haberlo hecho hace tres horas!
-¿Porque? ¿qué hora es? - apresure en decir saliendo de mi adormecimiento
-Son las 9 am y debí hacerlo porque quiero que vengas conmigo a barinas - dijo con naturalidad, lo primero que pasó por mi mente fue ¿barinas?, no vamos allá desde...- ¿qué dices? - pregunto interrumpiendo por completo lo que pensaba.
-¿Para qué? - dije mientras tomaba asiento
-Tengo ganas de abrir una sucursal de las tiendas allá quiero que vengas a ver el local y sí te agrada la idea.
-¡Ah! Bueno sí vamos, ¿cuánto tiempo estaremos allá?
-Un par de días, vamos arréglate, el viaje es largo.
-Ok - tomé impulso para levantarme pero no pude pues sus labios se encontraron los míos en un delicioso beso…
Continuara…

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El amor es complicado temporada

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:38 am

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Re: el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:39 am

any:
Desperté percatándome de inmediato de lo que había sucedido la busque con la mirada, no puedo creer lo que ha pasado mi mejor amiga me ha hecho el amor y lo más trascendental es que me ha encantado, el dulce y suave sabor de sus besos, la delicadeza de sus caricias, el efecto que provoca en mi piel estaba extasiada por el deseo. Mi mirada la hallo durmiendo boca abajo a escasos centímetros de distancia a mí, podía sentir su cuerpo emanando calor, ese calor que anoche me abrazaba en una oleada de pasión, admire su pálida espalda descubierta, su cabello suelto algo enmarañado pero que aun así lucia perfecto, mientras la miraba mi mente vagaba a 1000 km/h buscando una respuesta a lo que ha sucedido, ¿ahora que sigue, que debo hacer, que hará ella, como vamos a afrontar esta situación?, pero aunque todas esas cuestiones me preocupan la que me parece más importante es saber si a ¿ella le ha encantado como a mí?
No tengo respuesta a ninguna de esas incógnitas.
Ella sigue dormida, nuestra ropa esta sobre el suelo toda regada y desordenada. Voy a levantarme a preparar el desayuno, cuando despierte seguro va a estar hambrienta. Mientras preparaba el desayuno mi mente no dejaba de decirme:
Aja Anahi puente y ahora ¿Cómo diablos la vas a saludar cuando despierte?
- Con un beso, supongo – me respondí a mí misma. – no, no, no – negué de inmediato refutando mi anterior afirmación – lo puede tomar a mal.
- ¿Cómo lo puede tomar a mal? – me respondí yo misma (insisto estos monólogos me van a llevar a la locura, nunca me pongo de acuerdo) – ¡si anoche te hizo el amor… y de qué modo, definitivamente lo mejor que he vivido! (buen punto).
Seguí luchando por entenderme hasta que ya estuvo listo el desayuno, tome una bandeja para servirle, me dirigí a la habitación, ya había despertado estaba sentada mirando la ropa sobre el suelo, que gracias a mi batalla mental había olvidado por completo de levantar, no me gusta su expresión es algo ¡¿traumatizada?!
- Buenos días – comente cautelosa, volteo a mirarme, su mirada estaba algo sorprendida, no entendí hasta que baje la mirada y vi mi cuerpo desnudo, ¡Diablos!, con la confusión se me olvido vestirme, pude percibir una pequeña sonrisa en su rostro al ver como yo me ruborizaba, rápidamente coloque la vendeja la bandeja sobre la mesa de noche para poder colocarme una bata de dormir.
- any debo preguntarte – dijo con voz cautelosa y el rubor en mis mejillas no cedía, ¡que torpe me siento! – mejor dicho me puedes explicar que sucedió anoche – me miro y miro la ropa en el suelo como queriendo señalarla, ¡genial ni siquiera se acuerda, ahora que se supone que le diga, dulce anoche me hiciste el amor y me hiciste sentir cosas que ni siquiera imaginaba existían, creo que el rubor de mis mejillas aumento de intensidad, bueno si es que eso es posible! ¿Qué digo?, me pregunte desesperada, comencé a notar impaciencia en su mirada, ¡pronto di algo any!
- Nada, no paso nada – me apresure a decir en un tono que pareció algo psicótico, dulce sonríe, ¡que bella sonrisa! penséconcéntrate no te hipnotices, pero es que se ve demasiado linda seguí diciéndome –
- any el hecho de que no recuerde bien – ¡o sea que si recuerda algo! – no me hace estúpida – termino de decir – ¿qué sucedió? – pregunto de nuevo sonriente.
- ¡Me hiciste el amor! – dije totalmente ruborizada y en voz baja, dulce asintió seria pero no dijo nada.
Desayunamos en completo silencio quería decir algo, expresar lo que sentía, preguntarle a ella ¿cómo se sentía?, estos han sido los momentos más confusos de mi vida, ¿Cómo saber que debía hacer? Luego de tomar una ducha y vestirse estaba lista para irse.
- Debo ir al banco, hablamos luego – se acerco para despedirse, acerco sus labios a los míos cerré mis ojos en espera del contacto pero no sucedió los abrí de nuevo, me miro un segundo ahora se dirigió a mi mejilla volvió a detenerse y a mirarme dudando hasta que al fin se decidió por besar mi frente y partir. ¡Ok! Eso fue demasiado extraño, puedo apostar que si alguien nos hubiese visto le hubiese servido de buena terapia de la risa.
Después de arreglarme Salí a verme con may para ir de compras en poco tiempo logre irritarla debido a mi falta de atención, entramos a una boutique de ropa interior es algo bastante ilógico entrar a una tienda de estas siendo yo propietaria de una, en el centro comercial hay todo este tipo de cosa, pero May me convenció diciendo que ella ya tenía coleccionada todos los modelos de mi tienda, así que tuve que consentirla acompañándola.
Fije mi mirada en un conjunto negro brasier de encaje y un cachetero que no dejaban mucho a la imaginación, me pregunto si ¿a ella le gustaría verme con algo así puesto?... ¿QUE?... detuve el hilo de mis pensamientos ¡¿si a ella le gustaría verme con algo así puesto?! ¿Qué diablos estoy pensando?, negué moviendo mi cabeza hacia los lados y a la vez tratando de alejar esos pensamientos de mi mente, Sandra me miro un segundo
- ¡cómpralo, te ha de quedar muy bien, tienes muy buen cuerpo! – exclamo
- ¡No, no! – respondí tratando de lucir relajada.
- ¿Qué me vas a decir que no tienes dinero? – dijo con tono sarcástico y sonriendo del mismo modo, asentí sonriendo - ¡anda cómpralo y se lo luces a alguien! - continuo diciendo, ¡lucírselo a alguien, j aja ja, que divertido! – y unas faldas no te caerían mal – puse los ojos en blanco - ¡ah, vamos, any no me mires así!, los jeans te quedan preciosos como dije tienes ¡muy buen cuerpo, pero creo que quedarías de infarto usando algo parecido al estilo de dulce, es mas no lo creo estoy segura! – negué moviendo mi cabeza, el estilo de dulce, ciertamente ella luce bellísima con esas falditas (¿¿¿bellísima con esas falditas???) el modo en que lo pensé es extraño ya no lo siento como una observación sencilla de mejor amiga, lo pensé como si me gustara verla así, ¿Qué me está sucediendo?, grite en mi fuero interno.
De cualquier modo ese estilo para mí no me gusta, nunca me han gustado mucho las faldas prefiero los jeans ajustados a la cadera y franelillas con escotes sencillos, a la final no poseo una gran talla de escote para mostrar je, je, je. Seguimos de compras pero aun así no me decidí a comprar ningún conjunto aunque hubo varios que me llamaron la atención, May por su lado compro media tienda (es literal).
No me fije mucho en lo que compro solo podía preguntarme ¿dónde estaba ella, cuando hablaríamos de lo sucedido y si hablamos que se supone que le diga, que he llegado al punto crítico de pensar si le gustaría verme en ropa interior atrevida? ¡Dios! Necesito ayuda con esto pero a quien le puedo decir sobre esto, es mas ni siquiera sé si esto se puede saber por fuera de entre ella y yo. may fue a llevarme hasta mi departamento, me baje de su carro para tratar de ir a relajarme pero antes me dio una bolsa con el nombre de la tienda donde habíamos estado, de inmediato me amenazo "si no la tomas me voy a molestar y tienes que usarlo lúceselo a alguien", puse los ojos en blanco pero tome la bolsa no puedo tener a una abogada de su talla de enemiga ja, ja, ja.
Subí al departamento, abrí la bolsa los tres conjuntos que mas me habían gustado estaban adentro, los tres muy parecidos uno rojo, el negro que admire de primero y uno blanco. "Lúceselo a alguien" y ahora mi pregunta era ¿a quién?
El día paso lento yo pensaba que debía hacer hasta que al fin me decidí a ir al club, como a las nueve de la noche llegue. Pregunte por ella me dijeron que estaba en la oficina del último piso, que tenía desde la tarde encerrada allí, que pidio estrictamente no fuera molestada, no la he llamado para avisarle que venía no sé bien ni siquiera la razón por la cual estoy aquí, si debo hablar con ella pero no sé ¿cómo y qué decirle, que palabras debo usar?, debo ser cautelosa, ¿además que le puedo decir?, ok lo que ha sucedido anoche me ha encantado eso está claro pero ahora que sucede he tenido pensamientos muy poco decentes sobre ella todo el día, ¿acaso quiero más de eso que sentí, quiero estar con ella de nuevo o debo decirle que esto ha sido un error y debemos olvidarlo de inmediato?, veo el suelo y mis pasos mientras me dirijo a la oficina faltan tan solo unos pocos metros ¿Qué debo hacer?, si solo pudiera recibir un consejo, ja pero de quien pudiera recibir un excelente consejo para esta extraña situación sino de ella, mi mejor amiga.
Gire la manilla de la puerta, no había cerrado con llave, ¡bueno!, mis manos tiemblan, suspiro buscando un poco de tranquilidad antes de entrar…
-¿dulce? - preguntó con voz suave, ella giro la silla que me daba la espalda, me miro con ternura con esos bellísimos ojos color marrón claro, su mirada causó de nuevo esa sensación dentro de mí, ¡creo que ahora se lo que sucede, quiero sentir esa fuerte sensación de nuevo! ¡La deseo!
-Hola - sonríe, ¡es hora de la verdad!, devolví su sonrisa dirigiendo de inmediato la mirada a mis manos que permanecían juntas evitando así temblar. -¡Me gustaría hablar contigo, creo que debemos hacerlo! -dije nerviosa.
-Adelante, hablemos - me dirigí hasta el escritorio para sentarme sobre el quedando al frente de ella como siempre suelo hacerlo, me miraba expectante, espera que inicie la conversación, ¿cómo lo hago? ¡No había pensado en eso supuse que iba a empezar ella con esta peculiar conversación!
-Es algo un poco difícil de comenzar a decir.
- ¡Entiendo lo que dices! - asintió, pensó un segundo para luego continuar - necesito saber ¿cómo te sentiste? ¡He estado pensando todo el día en eso! - ¡Que alivio!, al menos no he sido sólo yo quién ha estado analizando está situación todo el día. Cuando caí en cuenta de la finalidad de su pregunta y al analizar la respuesta ¡Me sentí mejor que nunca, fui al paraíso y volví, me encanto!, me enrojecí totalmente sin decir una sola palabra - ¿Te gusto? - pregunto expectante.
- ¡Sí! - suspiré - ¿y a ti? - alcance a decir insegura, ¡lo que daría por un poco de determinación en este momento! ¿Y sí me responde que no?, trata de mantener la calma, me dije.
Ella sonríe, me mira un segundo, luego mira el vaso lleno de whisky que sujetan sus manos, bebió de el profundamente, se levanto y se acercó a mí, a cada centímetro que se acercaba más a mí, más me sentía intimidada pero más que eso deseaba abrazarla y besarla. ¿Qué rayos me sucede? ¡Esto está mal! Colocó su mano sobre mis caderas, tan sólo con ese simple roce despertó sensaciones en mi que no conozco, sostuvo su mirada sobre la mía con la misma expresión de la noche de su cumple, ¡me está pidiendo permiso!, afirmé para mí misma, ¡vamos any reacciona! ¿qué quieres hacer?, antes de que ella hiciera algo y antes de que yo terminara de pensar acerqué mis labios a los suyos, suspiré suavemente al sentir sus ricos labios rozar los míos con tanta suavidad y delicadeza pero sus besos aparte de ser deliciosos y tiernos demostraban y provocaban en mi una pasión sin límites desconocida totalmente por mí, aferro con más fuerza sus ambas manos a mis caderas, yo opté por colocar mis brazos alrededor de su cuello juntando mi cuerpo con el suyo, sus labios bajaron a mi cuello haciéndome llevar mi cabeza hacia atrás, disfrutado del modo en que me besa con lentitud, con deseo, logrando que delire de pasión. Me sentí abrumada por la cantidad de sensaciones.
- ¡Vamos a tú departamento! - le pedí con la respiración entre cortada.
- ¡Vamos! - acepto antes de rozar mis labios de nuevo, tomo las llaves de la camioneta y mi mano para guiarme al estacionamiento.
Camino a su departamento no dejó de acariciarme con la mano que le quedaba libre pues ella estaba manejando, (siempre admiré como maneja a sport trac sin ningún tipo de problema yo nunca he podido es muy grande para mí). Volví a fijarme en el modo que acariciaba mi mano como sí jugará con ella, ¿cómo es posible que con sólo ese simple e inocente roce logre electrizar todo mi cuerpo y me haga desearla inconteniblemente?
Llegamos a su edificio.
Mientras estábamos en el elevador su mano seguía sosteniendo la mía, tenía un impulso casi incontrolable de besarla, debería aprovechar que estamos solas, pero ¿porque no lo ha hecho ella? ¿Está esperando que sea yo quién tomé la iniciativa?... ¡Pues voy a hacerlo!, mi corazón se acelera con sólo la idea de tener sus labios en los míos.
- ¿dul? - la llame con timidez, de inmediato volteó a mirarme.
- ¿Dime? - siguió mirándome y yo tratando internamente de empujarme a mi misma a hacerlo, anda toma la iniciativa, ¡HAZLO!, fui acercándome lentamente me miro con picardía, ella sabía lo que yo quería hacer y aún así no se movía para alcanzar mis labios, entiendo quiere verme hacerlo...
Seguí mi acercamiento...
Mi corazón dio un vuelco y mi cuerpo un pequeño salto cuando escuché las puertas del ascensor abrirse, no estaba muy cerca de sus labios pero en un impulso me aleje de inmediato para retroceder un poco y juntar mi espalda con la pared, escuché a la señora que entró saludar a dulce, cuyo rostro dibujaba una amplia sonrisa divertida, claro me había enrojecido por completo, bajé la mirada totalmente apenada.
dulce no soltó mi mano al contrario le dio un pequeño apretón obligándome a subir la mirada y verla. Me regalo una bella sonrisa logrando que olvidara hasta el lugar en donde estábamos.
- Falta poco - susurro a mi oído, sentí su fresco aliento en mi cuello sentí que me derretiría y para empeorar (más bien debería decir mejorar) acercó sus labios a mi cuello dándome un tierno y fugaz beso, esa explosión de sensaciones que causan sus labios me van a llevar a la locura, se alejo, la mire, al encontrarse nuestras miradas guiño su ojo derecho con demasiada picardía, ¡ahhh! (suspire internamente).
Luego siguió mirando los números en la parte de arriba del ascensor, al pasó de escaso segundos se abrieron las puertas, salimos. Oí a dulce despedirse de la señora que miraba fijamente el lazo que nuestras manos formaban pero sí a ella no le importa que nos vean entonces a mí tampoco.
Entramos al departamento, sirvió un par de bebidas, una de vino tinto para mí, la cual no bebí, no me gusta mucho tomar pero ella al contrario bebió la suya (whisky) en un sólo trago.
Coloque mi copa sobre la mesa para acercarme a ella, me miro con picardía mientras me acercaba esa mirada sólo lograba provocarme más. La bese con ternura y pasión logrando descontrolar nuestras respiraciones, me apego a ella acariciando mi espalda de arriba hacia abajo causando cosquillas en esa zona, siguió su descenso hasta alcanzar mis nalgas y darles un pequeño apretón. Dirigió sus manos al frente para deslizar mi franelilla hacia el exterior, me dio un giro de 180 grados para besar mis hombros mientras sus manos jugaban en mi abdomen hasta que tomaron caminos diferentes una se aventuro dentro de mis pantalones haciéndome gemir y la otra masajeaba mis senos con lentitud, con delicadeza. Tomo uno de mis pezones entre sus dedos moviéndolo en círculos, su otra mano acariciaba mi clítoris por encima de la tanga y sus labios seguían besando mis hombros y mi cuello estaba a un pasó de la locura, es increíble todo lo que me hace sentir y ni siquiera me ha quitado los pantalones, la deseo con desespero.
Me gire de nuevo para besar sus labios y despojarla de su ropa, quedé bastante atontada al verla en ropa interior roja pasión, sus senos que son algo más grandes que los míos invitándome a tocarlos, su abdomen plano, sus piernas tan bien torneadas. Sentía mi cuerpo arder, mi sexo húmedo. Seguimos besándonos, deje a un lado mi timidez para comenzar a acariciarla con más morbo podía sentir su respiración como una montaña rusa con cada roce. Después de todo el toqueteo nuestra ropa se dio por desaparecida, en un tímido pero seguro movimiento tomé su clítoris entre mis dedos para comenzar a llevarlo en diferentes direcciones, un fuerte gemido escapó de sus labios, su mano comenzó a hacer el mismo movimiento en mi clítoris, su mano libre siguió jugando con uno de mis pezones y su lengua lo hacía con el otro, mi cabeza se reclino hacia atrás, mi mano libre se clavo en su espalda sintiendo como llegaba el orgasmo, nuestros gemidos se hicieron más fuertes más intensos, hasta que al fin hizo aparición esa explosión de sensaciones, ese delirio tan placentero en ambas al mismo tiempo.
dulce en un rápido y ágil movimiento me colocó sobre el suelo quedando sobre mí aún con la respiración agitada y sus manos aún recorriendo mi anatomía, nuestros labios juntos divirtiéndose con su compañía.
- ¡Quiero probar! - susurro a mi oído con tono seductor, bajo con tiernos besos por todo mi cuerpo hasta llegar a mi sexo con sólo sentir su lengua en mis labios vaginales ya sentía todo mi cuerpo tensarse, la detuve, me miro
- ¡Yo también quiero probar! - sonríe con picardía.
- ¡Podemos hacerlo ambas al mismo tiempo! - asentí pérdida en su mirada luego se colocó sobre mí para hacer un 69, el sabor de su sexo era exquisito embriagador. Lo lamí, lo sentí, lo saboreé, lo disfrute, tratando de hacerlo al mismo ritmo que ella me lo hacía a mí.
El orgasmo no se hizo esperar pronto ambas estábamos retorciéndonos sobre el suelo gracias a los movimientos involuntarios. Se recostó a un lado tratando de controlar su respiración, me moví hasta ella para rozar sus labios con ternura y acostarme a su lado. Descansamos un poco de tiempo para luego tomar una ducha juntas durante la cual ninguna de las dos perdió la oportunidad de enjabonar a la otra.
Luego a dormir. Ella logró hacerlo con mayor prontitud que yo, tan sólo con voltearse a un lado alcanzó conciliar el sueño.
Yo me levante con sólo una bata de dormir cubriendo mi cuerpo, me fui a curiosear por el "depa", esperando que el cansancio surtiera efecto y el sueño llegara a mí.
En el living donde hacía poco habíamos hecho el amor apasionadamente (me estremecí y mi piel se erizo con sólo recordar), encontré, en la esquina un estante lleno de fotos de ella y carlos, todavía me duele recordar lo que sucedió. ¡dulce estaba tan feliz, llena de vida pero con su muerte todo se acabó! Recuerdo claramente como me dolía verla así tan vacía, sentía al igual que ella que la vida no tenía sentido, ¡debo pensar en otra cosa sino voy a llorar! Cuando estábamos comenzando nuestra vida laboral lo hicimos en un negocio de árabes allí lo conoció, se enamoraron y a sus 22 años ya estaban haciendo los preparativos de la boda. A tan sólo 5 días de la gran fecha carlos tuvo un accidente en el cual falleció, ella estuvo pérdida guardando luto algo más de dos años hasta que al fin tuvo el valor de retomar su vida. Fije mi mirada en una fortaleza de cristal que envolvía el anillo que Carlos usaría de casado, ella siempre usa el suyo como si estuviera aún a su lado. Detuve mis pensamientos y los recuerdos no quiero revivir ese dolor.
Volví a la habitación dul estaba profundamente dormida boca arriba, me acerqué a hacerme un lugar a su lado, acomodando mi rostro cerca de su cuello, el aroma de su cuerpo fue el mejor calmante para mis nervios no se qué pasará mañana pero no quiero pensar en ello sólo quiero disfrutar de su compañía, me aferré a ella, la abrace, en poco tiempo me quedé dormida...
Abrí mis ojos la mañana siguiente recibiendo los rayos del sol en mi rostro, cuidadosamente tomé asiento y me tomé un minuto de mi tiempo para verla dormir, los rayos del sol daban un tono perfecto a su piel pálida me provocó besarla.
Me levante a preparar el desayuno pero no me encontré con nada de víveres, claro dulce nunca cocina, es más no sabe hacerlo. Regresé a la habitación la vi sumergida en su mejor sueño, me vestí y tomé mi cartera para ir a comprar algunas cosas y así poder preparar el desayuno.
Mientras escogía los víveres que debía comprar, mi cerebro comenzaba a trabajar ¿cuál sería el siguiente pasó, que va a suceder?
Termine de hacer las compras y fui al departamento, aún seguía dormida, de una vez comencé a cocinar, faltaba un poco para que estuviera listo, cuando sentí sus brazos ajustarse a mi cintura, sus labios rozar mi cuello electrizándome una vez más.
- Buenos días - susurro, me gire para rozar sus labios, sinceramente esos labios pueden volverme esclava en un segundo y liberarme a su antojo. Sé que es extraño y está mal pero me gusta, que digo me gusta me encanta.
- Buenos días - Le dije luego de tener la suficiente fuerza de separarme de sus labios, sonríe y se aleja, la vi buscar su ya habitual botella de whisky y un vaso, me acerqué coloque mi mano sobre el vaso tapándolo cuando se disponía a servirse me miro como preguntándome ¿qué haces?
- Ni se te ocurra beber antes del desayuno - colocó una carita angelical
- No pensaba hacerlo - puse los ojos en blanco para volver a mi puesto inicial y comenzar a servir el desayuno.
Escuché su celular sonar... Hablo un par de minutos con ucker, acordando verse luego.
No había pensado en él, sí ella no piensa dejarlo a él y yo no quiero separarme de ella (no quiero dejar de sentir está sensación que recorre mi cuerpo cuando la veo y mucho menos dejar de sentir esa electrización que produce en mi el contacto de su piel), ¿entonces en que me convertiría yo? ¿En su amante?
Desayunamos normal hablamos de cosas sin importancia, sólo llevaba la corriente a lo que ella decía, estaba pensando y pensando pero no daba con la respuesta a mi confusión y tampoco con la valentía para comentarle mis dudas. Luego partimos a los negocios, por el camino ya su mano no acariciaba la mía, ¿ya no me desea?, ¡ahora es cuando yo más la deseo!, verla con esa faldita, esa franelilla, su rostro angelical que a la vez puede resultar tan pícaro y seductor, sus ojos marrón que cuando seducen se tornan más claros de lo normal más irresistibles.
- ¿any estas bien? - le oí decir me tomo un segundo salir de mis pensamientos para responderle
- Sí, sí - dije apresurada, me sonríe.
Llegamos al negocio, ucker estaba allí parado esperándola vi como la miro mientras se acercaba a él, la devoraba con la mirada, vi el roce de sus labios con los de ella, inevitablemente mis mejillas se enrojecieron no por pena sino por irá, me molestaba ver sus manos recorrer su cintura y su espalda, ver ese deseo en sus ojos me irritaba y más aún saber que tendría la oportunidad de consumarlo que la haría suya, que ella es su novia. ¿¿¿Tanto así me gusta??? Me pregunté en gritos mentalmente tanto así me gusta que me da celos de quién la pueda tocar o besar, vuelvo a lo mismo ¿Qué diablos me pasa?
Llame de inmediato un taxi no podía seguir presenciando las caricias entre ellos. Deje a dulce confundida, se que se dio cuenta que me fui bastante descompuesta pero no creo que sepa la razón. Partí a mi departamento necesitaba claridad.
La búsqueda de claridad se hizo intensa e inútil lo único que lograba resolver era que me gusta ella, que la deseo, pero no sabía cómo afrontar esta situación.
En la noche volví a estar con ella, volví a abrazarla mientras dormía de espaldas a mí, volví a admirar su cuerpo desnudo, volví a perderme en la belleza de sus ojos. Volví a guardar silencio sobre lo que sentía y ella siguió sin abordar el tema de lo que estaba sucediendo.
Dormí con ella casi todos los días de las semanas siguientes, estaba furiosa conmigo misma por no tener el valor de hablar con ella, pero a la vez me entendía a mi misma era imposible recordar que debía hablar sobre algo cuando sus labios rozaban los míos, no puedo ni siquiera describir el mar de sensaciones que me abordaban al tocar su piel.
De ese modo tan peculiar fueron pasando los días, guardé tanto silencio que ya el impulso de hablar con ella casi no me acosaba sólo quería disfrutar de mi cercanía a ella.
Falta menos de dos semanas para mi cumpleaños, dulce decidió irse de viaje no me dijo ni a donde ni con quién, estaba llena de incertidumbre acerca de eso, ¿qué estaba haciendo y con quién? Los celos que he tratado de controlar a sabiendas de que ella no es mía y que tal vez nunca lo será me atacaron inclementes.
Regreso dos días antes de mi cumpleaños, lucía agotada, donde sea que haya estado uso muchas energías, yo trataba de imaginar con quién se había ido. ucker estuvo en la ciudad al igual que yo. ¿poncho?, ¿será que dulce se sigue viendo con él, él fue la razón de su cansancio?, me enrojecí por los celos, no sé que me sucede pero no quiero verla con más nadie y lo más triste es que no puedo decirle. Tomo una ducha, beso mis labios con ternura y se giro a un lado para dormir lográndolo rápidamente yo no podía dormir estaba demasiado intrigada ¿qué rayos sucede conmigo, me estoy volviendo homosexual? ¿Es eso? Nunca he deseado a nadie con tanta intensidad... Supongo que no me importa sí me estoy volviendo homosexual, me importa que me encanta, que la deseo.
Jamás había sentido ningún tipo de atracción por ninguna mujer, nada en lo absoluto pero ahora con sólo pensar en ella o recordar su cuerpo desnudo me descontrolo...
Sí esto se descubre y ella tiene que elegir ¿entre ucker y yo a quién escogerá?, era la pregunta que rondaba mi mente incesante hasta que al fin me quedé dormida. No logré descansar muy bien pero tuve un dulce despertar pues sus besos inundaron mi cuello logrando que abriera los ojos en busca de su mirada. Pocas veces se despertaba primero que yo y nunca me había despertado con esa delicadeza y ternura. Me miraba como sí pidiera disculpas, yo examiné toda su anatomía con la mirada estaba radiante y para mi sorpresa ya estaba arreglada una camiseta de escote, jeans y unas botas negras de tacón alto, su rostro adornado con su bello cabello negro suelto y liso.
- Disculpa - me dijo en voz suave, su rostro a un par de centímetros del mío y sus manos en mis caderas - ¡no quería despertarte, pero debí haberlo hecho hace tres horas!
- ¿Porque? ¿qué hora es? - apresure en decir saliendo de mi adormecimiento
- Son las 9 am y debí hacerlo porque quiero que vengas conmigo a barinas - dijo con naturalidad, lo primero que pasó por mi mente fue ¿barinas?, no vamos alla desde...- ¿qué dices? - pregunto interrumpiendo por completo lo que pensaba.
- ¿Para qué? - dije mientras tomaba asiento
- Tengo ganas de abrir una sucursal de las tiendas allá quiero que vengas a ver el local y sí te agrada la idea.
- ¡Ah! Bueno sí vamos, ¿cuánto tiempo estaremos allá?
- Un par de días, vamos arréglate, el viaje es largo.
- Ok - tomé impulso para levantarme pero no pude pues sus labios se encontraron los míos en un delicioso beso…
Me duché apresurada y me arreglé parecido a ella una franelilla, jeans, botas altas que me dejaban casi a su misma altura aunque aún así seguía repasándome sólo por un par de centímetros, deje caer mi largo cabello color castaño claro a mis espaldas. No tuve que empacar pues ella ya lo había hecho por mí, dul colocó música (mezclas surtidas en inglés como las que suenan en nuestro club) y partimos, desayuné en el camino (ella ya lo había hecho mientras yo dormía), no había tiempo que perder.
Luego de haber salido de dulce busco mi mano para acariciarla con la suya, como sí jugará con ella (me encanta que lo haga no sé que es pero me produce un cosquilleo, un nerviosismo, una sensación diferente pero que me fascina) Al sentir su roce recordé su respuesta a mi incógnita de cuánto tiempo pasaríamos en Barinas, "un par de días", acaso había olvidado que mañana es mi cumpleaños. ¡No, no, no puede ser! (afirmé para mis adentros).
Comenzamos a conversar sobre cosas sin mucha importancia pero para mí grata sorpresa no apartó su mano de la mía, sólo cuando ameritaba un cambio de velocidad. Almorzamos en un pequeño restaurante que se encontraba en la vía. Cuando íbamos a retomar el viaje subí yo primero al carro luego ella lo hizo ocupando su lugar de piloto, encendió el motor me miro por un segundo (logrando en ese simple segundo intimidarme), para luego acercar sus labios a los míos con una ternura y delicadeza que nunca había sentido (de hecho ninguna de todas las sensaciones que ella provoca en mi, nunca las había sentido, ¡es tan diferente, tan especial! Todo esto que he sentido a su lado me hace pensar que antes de besar sus ricos labios aquella noche no hubiese vivido jamás es como si nunca hubiese sentido algo, ella ha cambiado todo el concepto de sentir que yo haya podido tener antes, todo a tomado una profundidad única). Luego de que separará sus labios de los míos me tomo varios minutos regresar a la normalidad.
Como a las cinco de la tarde en contra de mi voluntad me quedé dormida, estaba exhausta la noche anterior no había dormido nada bien gracias a las preocupaciones...
Sentí que me despertaba cuando oí la camioneta pasar por un sitio rocoso, me desperté por completo al sentir que el motor se apagaba y obviamente el carro estaba detenido. Busqué mirar mi reloj, saqué la mano debajo de una chaqueta que lógicamente dulce puso sobre mí, 11:40, el viaje fue bastante largo, bueno llegamos antes de las doce creí que no lo lograríamos, salimos muy tarde y además nos detuvimos a comer, en serio que maneja bien je, je.
- Buenos días dormilona - dijo de inmediato.
- ¡Hola! - sonreí, acercó sus labios para darme un corto y fugaz beso sabor a miel.
Mire a mi alrededor dul había estacionado en un lugar bellísimo, una hacienda súper grande de aspecto colonial pero que a su vez lucía recién construida con docenas de luces iluminando la entrada, también había varias plantas estratégicamente colocadas para lucir hermosas y así adornar la entrada, pero adentro de la hacienda parecía no haber nadie no habían luces encendidas, aunque en el estacionamiento estaban varios carros, lo primero que vino a mi mente fue ¡es un hotel!
- ¿Dónde estamos? - pregunté antes de seguir sacando conclusiones, ella sonríe con algo de malicia antes de responder
- ¡Deberías adivinarlo! - la mire suplicante - está bien no te voy hacer adivinarlo - sonríe de nuevo encantadoramente - ¿recuerdas cuando estábamos chicas e íbamos a la hacienda de mi padre? - ¿cómo olvidarlo?, la madre de dulce falleció dando a luz y su padre se encargo de su crianza hasta que su enfermedad se lo permitió, luchó contra el cáncer hasta que dulce cumplió los 18 años, unos meses después falleció, yo viví con mis padres hasta los quince que decidieron partir de Caracas a Mérida, cuando eso sucedió el padre de dulce le ofreció a mis padres que me quedará a vivir con ellos debido a mi renuencia a irme a otro estado, luego de mucho pero mucho insistir, aceptaron, vivimos juntas desde entonces hasta que ella se fue a vivir con Carlos...
Desde muy chicas íbamos de vacaciones allá a esa pequeña hacienda que su padre perdió debido a su enfermedad, no tenía lo suficiente como para mantenerla.
- ¡Claro que recuerdo!
- Bueno la tienes ante tus ojos
- ¿Qué? - dije exaltada y bajando del carro, dul bajo también con más calma que yo - ¿Pero cómo? - alcance a balbucear.
- Cuando fuiste a Mérida la compré y la reconstruí, bueno mejor dicho, construí una nueva, están terminando la obra para eso viaje estos días vine a chequear como estaba todo, ¡lo tenía guardado para sorprenderte!
- ¡Y sí que lo has hecho! - no puedo creerlo estoy frente aquel lugar donde viví los mejores momentos de mi infancia y lo mejor de todo ya se la razón de sus días de ausencia y de su agotamiento, estaba estática, totalmente sorprendida.
- ¡Vamos, no te quedes allí paralizada! - tomo mi mano - ¡Ven entremos! - seguí su pasó abrió la puerta, di un paso adelante y...
- ¡SORPRESA! - gritaron un grupo de personas, casi me daba un paro cardíaco, dulce que estaba detrás de mi ajusto sus brazos alrededor de mi cintura y me susurro
- ¡Feliz Cumpleaños! - poso sus labios en mi cuello, yo gire de inmediato para ver su rostro, deseaba besarla (que digo besarla quería comérmela a besos), pero no podía con todos los presentes, así que sólo la abrace con fuerza, luego se acercaron lujan y may para abrazarme y felicitarme, vaya sorpresa me lleve nunca me imaginé esto, se acercó mucha gente a hacer lo mismo, amigos de la infancia que no veía desde aquel último verano que pasamos en la hacienda antes que el Sr. Ricardo la perdiera. ¿Como no lo pude imaginar?, ¡que sorpresa tan grata!, ahora lo entiendo todo el viaje, la nueva sucursal de las tiendas... ¡Qué feliz me siento!
Me hicieron abrir demasiados regalos, había una mesa entera llena de ellos, bebimos hasta el amanecer cuando por fin nos comenzó a vencer el sueño, dulce había bebido demasiado pero ella parece ser inmune al alcohol a diferencia de mi que con tan sólo un poco ya lucía un poco ebria y estaba algo mareada.
dulce fue a llevarme a la que sería mi habitación en el segundo piso, entró conmigo me ayudó a sentarme sobre la cama, yo inmediatamente al verme a solas con ella, (¡qué fue lo que más desee en toda la noche!), me lance en busca de sus labios, me deje caer sobre la cama haciéndola caer sobre mí, sentí cada centímetro de su anatomía rozando la mía, nuestras respiraciones acelerarse, nuestros corazones palpitar con más fuerza. Busqué el modo de arrancarle la franelilla mientras seguía besándola con pasión, con necesidad como sí mi vida dependiera de cada beso, de cada roce con su piel, de cada mirada de sus bellos ojos.
Con prontitud lance su franelilla a cualquier lugar, mis manos acariciaron sus senos, su abdomen en el camino a sus pantalones, se detuvo y detuvo mis manos que ya estaban encontrando el modo de desabrochar su pantalón.
- ¡any debes estar cansada! - dijo con la respiración descontrolada en un susurro casi inaudible, como sí en realidad no quisiera decir nada. Negué al instante moviendo mi cabeza, volví a besarla la noté insegura, sus manos no recorrían mi cuerpo como ella acostumbraba hacerlo.
- ¡Quiero que me hagas tuya! - dije entre besos en una frase que sonó a suplica y lo era, una súplica de tener sus manos explorando mi cuerpo, tocándome como sólo ella sabe hacerlo. Pude escuchar como suspiraba al oír esas palabras, pude sentir como perdía el control de sí misma.
Sus besos subieron de intensidad aceptando a hacer realidad mi suplica, una de sus manos se perdió dentro de mi franelilla tocando mis pechos haciéndome delirar mientras la otra se apoyaba en la cama dándole equilibrio a su cuerpo que seguía sobre el mío, sus labios bajaron a mi cuello (me enloquece que lo haga) haciendo que dejara escapar de mis labios suaves gemidos, mis manos estaban de nuevo desabrochando su pantalón, me alzó un poco para poder quitarme la franelilla.
Sus labios bajaron a mis pechos besándolos con delicadeza, suavidad, aún sin quitarme el sostén, su mano bajo para quitarme el pantalón, haciéndolo con gran agilidad y rapidez. Ella misma se encargo de quitarse su pantalón dejándome ver el conjunto de ropa interior negra que traía, sólo puedo decir que es ¡bellísima!, tomamos un par de segundos para admirarnos mutuamente, para devorarnos con la mirada. Se colocó sobre mí de nuevo para besar mis labios, mi cuello, la libere de su sostén y ella hizo lo mismo con el mío, su lengua saboreo mis pezones, los chupo y les dio pequeños mordiscos. Escuchar los cambios de ritmos en nuestras respiraciones, esos leves gemidos salir de nuestras bocas es lo mejor que he escuchado en mi vida, bajo por mi cuerpo besando los costados de mi abdomen, hasta que llego a mi sexo, bajo mi tanga con algo de lentitud aprovechando para recorrer mis piernas. Ya completamente desnuda frente a ella metió su cabeza en mi sexo para saborearlo, como si fuera la primera vez que lo hiciera me dejó encantada su modo de hacerlo, su táctica, la lentitud que usaba, tratando de disfrutarlo al máximo, con el modo en que besaba mi sexo, en que me penetraba con su lengua. Lamió mis labios vaginales un par de minutos para luego jugar con mi clítoris moviéndolo con su lengua de un lado a otro, dándole pequeños jalones, no hizo falta de mucho estímulo más para que yo alcanzará el clímax, sentí mi cabeza dar vueltas gracias a la intensidad de ese deseado orgasmo, mi cuerpo se movía sin control mostrando más que mil palabras diciéndole que sólo ella me hace sentir así. Subió para brindarme el gusto de rozar sus labios de nuevo, entre besos y movimientos la deje abajo de mí, solo me dedique a recorrer su cuerpo con mis labios, a despojarla de su ropa interior. Estaba totalmente drogada por la suavidad de sus caricias, sus besos, adicta a sus labios al calor de su cuerpo, al color claro de sus ojos, a ella. Volvió mi deseo realidad haciéndome suya en cuerpo y alma.
Ahora era mi turno de hacerla sentir, de mostrarle lo que la deseo, de ayudarla a llegar al clímax. Sin separar mis labios de los suyos mis dedos comenzaron a entretenerse en su intimidad explorando sus alrededores hasta concentrarse en solamente su clítoris moviéndolo sin un rumbo fijo, en poco tiempo sentí su excitación aumentar deje de besarla dejando libre varios gemidos, baje a besar su cuello, a morder el lóbulo de su oreja hasta que la sentí perderse dentro de ese orgasmo que tanto anhelaba producirle.
Con agilidad volvió a colocarse sobre mí para besarme con ternura, con lentitud durante varios minutos, luego cayo tendida a mi lado.
Me gire a un lado dándole la espalda, creí que ella haría lo mismo, pero para sorprenderme aún más luego de cerrar la cortina y evitar el paso de los rayos del sol se acostó a mi lado, abrazándome, aferrando sus brazos en mi cintura del modo en que este último mes había soñado lo hiciera, beso mi cuello con delicadeza para luego susurrar a mi oído - Feliz Cumpleaños - volvió a besarme y luego me quedé dormida entre sus brazos, podía sentir su corazón palpitar en mi espalda, ¡quiero que se detenga el tiempo y quedarme así toda la vida sintiéndome suya y sintiéndola mía!, ¡SÍ!, eso es lo que quiero no me importan las consecuencias. Desperté del mejor sueño, pero no fue mi imaginación sus brazos seguían ajustados a mi cintura, moví mi mano para tomar la suya, de inmediato noto mi movimiento tomo mi mano entre la suya y beso mi cuello.
- Buenos días cumpleañera
- Buenos días... ¿te desperté?
- No amor ya estaba despierta desde hacía largo rato.

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Re: el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:39 am

- ¡Ah! - respondí indiferente, analice un momento ¿"amor"?, primera vez que la oigo llamarme así, ¿será que lo imaginé?
- ¿any?
- ¿Ah?, dime - me gire para ver su rostro perfecto como siempre, me perdí en su mirada, la bese... Separó sus labios de los míos pero no su rostro, su nariz aún rozaba la mía.
- Te decía, que ¿sí quieres ir a desayunar ya? - se me hacía imposible despegar mi mirada de la suya, me hipnotiza al igual que su sonrisa, no sé que me sucede, pero de verdad no quiero analizarlo no me debe interesar las implicaciones que tiene seguir con está "relación", sí hacer esto nos etiqueta de homosexuales, sí ella va a seguir con esta doble vida, que sucederá cuando ucker se enteré, ¡no me interesa! Sólo quiero vivir cada segundo que tengo a su lado.
- Sí, bueno luego de una ducha - respondí, me dirigió su linda mirada de picardía acompañada de esa brillante sonrisa, puedo jurar que cualquiera se derretiría ante eso y yo pues no soy la excepción...
Tomamos una ducha, luego de semivestirse me dijo que se iría a su habitación, para disimular, supongo ah y cambiarse de ropa claro. La vi detenerse dudosa al tocar la manilla de la puerta, se volteó y fue hasta mi posición para juntar nuestros labios de un modo divino, celestial podría decir, partió sin decir más dejándome completamente "estúpidizada".
Mientras me terminaba de arreglar analizaba la razón por la cual no había invitado a ucker, ¿acaso están peleados?, para poder saber tendré que preguntarle. Ensayaba el modo de hacerlo para que sonara indiferente cuando escucho a lujan y a may retumbar la puerta de mi habitación. Me llevaron hasta las caballerizas, donde había un lindo y amplio prado colmado de rostros conocidos preparando carne en vara con demasiado licor, puedo decir sin miedo a equivocarme que hay más alcohol aquí que en el club. Ya era muy tarde como la una o dos de la tarde, comí algunas cosas pues "cero" desayuno y a la carne todavía le faltaba para terminarse de cocinar. Se me estaba haciendo imposible dejar de mirar a dulce que como siempre lucía hermosa, radiante, seductora, perfecta.
Así que antes de que todo el mundo se diera cuenta de estas miradas me fui a curiosear el área de los caballos, me encantan esos animales, son lindos. dulce seguía atendiendo de su vida social, siendo el centro de atención como de costumbre, bebiendo su ya religioso whisky mientras conversaba.
El capataz de la hacienda, Pablo, quién fuera uno de nuestros principales cómplices de travesuras en la infancia me alentaba para que me subiera a algún caballo pero para ser sincera me aterraba la idea, no lo hago desde pequeña. Pero su insistencia no ceso hasta que al final accedí a montarme en un caballo. Di un par de pequeñas vueltas por el campo, podía notar como dulce me vigilaba a la distancia. Comenzaba a tomarle ritmo hasta que sentí el caballo moverse bruscamente, sentí como mi cuerpo se elevaba para luego sentirme en caída libre, algo dentro de mi subió y bajo de golpe hasta que sentí mi espalda golpear el piso, en menos de un minuto (creo), vi un grupo de personas pararse a mi alrededor comentando que el caballo había visto una serpiente o algo así, no entendí porque me concentre en su rostro palidecido, preocupado.
- ¿any, mi amor estas bien? - me pregunto con voz dulce pero antes de analizar la respuesta e inspeccionar los daños en mi cuerpo, desglose su frase ¿acaso dijo "mi amor"?, ¿seguía alucinando o fue el golpe?, se me hacía difícil de creer que oí esas dos palabras salir de sus labios dirigidas hacia mí es decir ella nunca utiliza esas palabras a menos que sea en tono sarcástico. Me fije en su mirada ansiosa, rápidamente inspeccione los daños pero lo único que encontré fue un dolor de espalda no muy leve y no muy fuerte.
- Sí, estoy bien, sólo me duele un poco - dije tratando de reponerme pero me detuvo.
- Espera que lujan venga a chequearte - me quedé recostada en la grama a la espera de lujan que no tardó mucho en llegar, revisó mis costillas, mi estructura ósea y al ver que todo estaba en su lugar me dejó partir a mi habitación. dul y yo quedamos a solas luego de un rato.
- Amor tuviste mucha suerte - mmm... Entonces no lo he alucinado, sí lo ha dicho, su rostro aún lucía pálido - ¡gracias a Dios no caíste mal! - palideció más.
- Estoy bien dulce, no tengo porque quedarme aquí recostada ¡ya casi no me duele! - sonríe con dulzura, acercándose a la cama donde yacía acostada.
- Pero todavía te duele aunque sea un poco, luego bajas a comer o tal vez te traiga la comida aquí - sonríe de nuevo pero esta vez con picardía, tomando asiento al lado de mí - ¡además es una buena excusa para que estemos a solas! - de inmediato me sonroje, volvió a sonreír, devolví su sonrisa con algo de nerviosismo, se acercó a besarme luego se recostó a mi lado, yo en el acto me moví hasta ella para incrustar mi rostro cerca de su cuello y abrazar su cintura pero esta vez no se quedó inmóvil ante ese contacto pues también busco el modo de abrazarme, me acariciaba con ternura y sutileza, jugaba con mis dedos con una de sus manos y la otra lo hacía con mis cabellos, nunca me había tratado de este modo, nunca me había consentido de esta forma.
Estaba a punto de dormirme en sus brazos cuando escucho que may nos llama para ir a comer. Me levante de mala gana estaba demasiado a gusto pero bueno también tenía hambre.
Todo estaba delicioso, la conversación se hizo larga y muy amena.
Para cuando me fije estaba atardeciendo, me levante para caminar hacia más allá del prado, me aleje bastante para ver el atardecer en primera fila entre los árboles, todo se veía demasiado hermoso, la hacienda era otra gracias a dulce.
Entre el color naranja del ocaso y el verde de la grama, los árboles, se creaba un contraste bellísimo. Sin duda alguna el mejor ocaso que he visto. Permanecí largo rato, hasta que sentí sus brazos envolver mi cintura, sentí de nuevo ese cosquilleo en todo mi ser que sólo lo producen sus caricias.
- ¿Qué haces tan lejos?, ¡te estaba buscando!
- Miro el ocaso, ¡está bellísimo!
- ¡No tanto como tú! - afirmó en tono un poco más bajo, estaba incrédula a lo que había escuchado.
- Gracias - fue lo único que atine a decir, guardando silencio por largo rato, siguió abrazándome ni para que decir cómo me sentía estaba en otro mundo, nada iguala el roce de su piel, sus caricias nada lo iguala.
Pronto no resistí en girarme para besarla, al terminar de hacerlo sus manos tomaron mi cintura con más fuerza apegándome a su cuerpo.
- ¡Creí que nunca lo harías! - susurro, confusa me aleje lo necesario para ver su rostro.
- ¿Qué cosa? - dije total y completamente pérdida en su mirada, la belleza del color de sus ojos no lo había visto jamás lucían claros casi no se notaban marrones.
- ¡Girarte para besarme! - concluyó sonriente yo sin salir de mi encanto por sus ojos me acerqué a besarla, se pudo acabar el mundo mientras la besaba y no me importaría, tanta intensidad tanta pasión me haría olvidar cualquier cosa. - ¡tengo algo para ti! - sacó de su bolsillo una cadena de plata italiana, bastante hermosa con una figura de una "A" encerrada en el centro de un corazón, con adornos en pedrería haciéndola brillar. - ¡espero te guste!
- ¡Me encanta, gracias! - anuncie exaltada tomando la cadena entre mis manos, sonríe satisfecha.
- Permíteme te la colocó - me giro para colocarme la cadena con sutileza, beso mis hombros y con sus manos acaricio el contorno de mis brazos, gire de nuevo.
- ¿Qué tal se ve? - pregunté con alegría, me miro por un segundo.
- Justo como lo imaginé, perfecto, luces hermosa.
- Gracias - sonríe de nuevo, la abrace por la cintura con fuerza, ella me devolvió el gesto rodeándome con sus brazos. - Quiero estar contigo...
- Yo también - se apresuró impidiéndome culminar mi frase - pero debemos esperar un poco más, hay muchos invitados - guardé silencio entendiendo a lo que se refería, yo no quería decir exactamente eso pero no me dejo terminar, "Quiero estar contigo siempre"...
Me salí de mis pensamientos y de mi misma en el instante que sus labios acariciaron los míos con esa pasión que me enloquece. Al paso de algunos minutos regresamos a la casa como si nada continuamos con la reunión yo no lograba apartar mi mirada de la de ella deseosa por pasar otra noche a su lado.
Fui a mi habitación a eso de las 11 p.m. con la excusa de estar cansada y con el anhelo de estar con ella, al cabo de una hora la sentí entrar a mi habitación, me senté sobre la cama, cerró la puerta, admiro por un segundo el baby doll que cubría mi cuerpo. Con lentitud fue acercándose me hizo acordar de un felino a punto de poseer a su presa (está de más decir que yo soy para ella la presa más fácil, con sólo dirigirme esa mirada de picardía ya estoy más que entregada a ella)... Después de hacer el amor magníficamente se me antojo hacer una pequeña prueba, me acosté de lado dándole la espalda, no tardó ni siquiera un minuto en abrazarme del mismo modo de la noche anterior, ¡dormí excelentemente! Estaba comenzando a acostumbrarme a este trato.
Este ha sido sin duda alguna el mejor cumpleaños de mi vida no puedo creer todo lo diferente que me ha tratado, sus caricias han cambiado mucho ahora demuestran más romanticismo, sus frases son más dulces más amorosas, ¿amorosas? ¿Amor? ¡Ah! Esa bella sensación era a la cual trataba de resistirme pero no quiero hacerlo más, me estoy enamorando de ella, de mi mejor amiga, y se siente maravilloso.
Desperté del mismo modo al día siguiente, entre sus brazos, desayunamos y los invitados partieron, las únicas que quedaron fueron lujan y may, quienes luego de desayunar fueron llevadas a un tour por la hacienda de la mano de Pablo, en poco tiempo no supe nada de ellas, la hacienda estaba casi desolada pues dulce le había dado libre a los empleados, sólo se quedaron los necesarios y con las chicas lejos de nuestro radar quedamos prácticamente a solas. dulce me llevaba tomada de la mano hacia un lugar desconocido... Pocos minutos después llegamos a las caballerizas, me dejó por unos segundos, volvió con un andaluz negro bellísimo, mirándome sonriente dijo
-Sube
- ¿Qué? - dije aterrada - no, no me quiero caer de nuevo
- ¡ por Dios!, any te has caído una sola vez y ¿te acobardas? - la mire con algo de irritación ¡me llamó cobarde! – Ja, ja, ja - se carcajeo - ¡vamos amor no me mires así! - me tomo de las manos y me hizo dar un par de pasos para acercarme a ella - Te prometo que no te caerás - me abrazo - yo subo contigo tranquila.
Bese sus labios antes de subirme al caballo, luego se subió ella, pasó sus brazos alrededor de mi cintura para tomar las riendas. Dimos un largo paseo por los alrededores de la hacienda. Me mostró todas las cosas nuevas y me comentó las que tiene planeado hacer. Pasadas un par de horas, me imagino es difícil saber del tiempo estando a su lado, se detuvo cerca de un río donde estaba todo preparado estilo picnic para almorzar, nos sentamos sobre una manta.
- ¿no vamos a almorzar con las chicas?
- No, hoy te tengo para mí sola - sonreí, planeó un paseo romántico, porque eso fue de lo más romántico que he vivido, un almuerzo para ambas, un día nosotras solas... La pasamos de lo mejor riéndonos, recordando todas las travesuras de la infancia.
- ¡Está genial la hacienda! - exclamé mirando a mi alrededor
- sí, por cierto necesito que firmes el documento de propiedad cuando regresemos may los tiene en su despacho.
- ¡Ah! ¿Está a nombre de las dos? - pregunté con algo de indiferencia.
- Claro, al igual que todo, ¡sí nos llegamos a divorciar va a estar difícil de saber quién se queda con que! - bromeo sonriente, hermosa, acompañe su risa. Luego se levanto y me ayudó a levantarme tomándome de la mano para acercarnos más al río, tomamos asiento bastante cerca, se podía oír el agua correr, los pájaros cantar, el viento mover las ramas de los árboles y acariciar hasta la más pequeña de sus hojas, parecerá cursi pero me resultaba totalmente perfecto y bello estar a menos de un centímetro de distancia a ella en el centro de ese bello paisaje. Pasaron varias conversaciones antes de que recordará a ucker y antes de que me atreviera a preguntarle.
-¿ucker? - dijo con total indiferencia - Ni idea, no lo invité, agradece que hubo invitados por que mi plan inicial era no invitar a nadie - sonríe - mi idea era tenerte para mi sola - me sonroje, maldito enrojecimiento ¿por qué no lo puedo evitar?
Apareció en su rostro de nuevo esa sonrisa divertida, pero pronto desapareció, se acerco a besarme de un modo sutil, tierno, delicioso por varios minutos
- Me fascina verte así sonrojada, te ves demasiado linda - me beso de nuevo pero por más corto tiempo - ¡ya vuelvo! - se levanto para salir corriendo, mi mente quedo en blanco ¿? ¿? ¿?, Hasta que volvió con la manta sobre la cual habíamos almorzado entre sus manos, la coloco sobre la grama, se sentó y con un gesto de su dedo índice, su mirada invitándome a acercarme a ella, no pensé dos veces para hacerlo, ¡claro! Ocupé mi lugar a su lado acaricio mi rostro con suavidad antes de besarme con timidez sin introducir su lengua en mi boca, solamente nuestros labios jugaban a apoderarse cada uno del otro. Ejerciendo un poco de fuerza sobre mi llevándome hacia atrás logrando recostarme en la manta, con su cuerpo sobre el mío, sus labios brindándome pasión, haciendo que ese deseo que siempre está latente por ella estalle en un mar de sensaciones...
Mis sentidos se agudizan para sentir hasta el más mínimo gesto hasta el más mínimo roce para disfrutar al máximo de sus caricias... Pronto nuestra ropa se volvió un completo y total estorbo, así que ambas nos deshicimos del obstáculo para permitir que nuestras pieles se rozaran con libertad, haciéndonos gemir, suspirar. Nuestros labios seguían entretenidos, jugando... Sus manos estaban bajando, recorriendo la vía hasta mi sexo, con la delicadeza de su tacto comenzó a pasearse entre mis labios vaginales mayores, los menores, mi clítoris electrizando todo mi cuerpo a su pasó, me noté sumamente húmeda, bajo a la altura de mis pechos para acariciarlos con su lengua al mismo tiempo que sus dedos comenzaban a introducirse tímidamente dentro de mí, moviéndolos con cierta lentitud y demasiada agilidad, de mis labios escapaban gritos de placer, aclamando su nombre entre gemidos y suspiros, mis manos se clavaron en su espalda mientras sentía mi interior explotar en un orgasmo que duro un par de minutos, me movía involuntariamente, disfrutando...
Sus labios se acercaron a besarme, se separo de mi seguía acariciándome los pechos pero con sus manos me miro con algo de picardía y malicia antes de besarme de nuevo, bajo cuidadosamente hasta detenerse en mi monte de venus para ir besando suavemente mi sexo ni siquiera me había recuperado del orgasmo anterior y ya me tenía a millón de nuevo con sus besos en mi cuerpo, en mi sexo sus manos acariciando mis pechos aguanté mucho, en pocos minutos estaba perdiéndome en un nuevo orgasmo más intenso, sentí como mi cuerpo se estremecía.
Coloque mi vista sobre ella, me miraba con ese brillo que me domina pronto se acercó a besarme, quise levantarme para girarnos y tratar de brindarle algo de todo el placer que ella me brindó pero no me lo permitió siguió besándome con ternura hasta recostarse a mi lado, suspira.
- ¡Me fascina estar contigo! - afirmó sonriente no puedo describir la alegría que me embriago al escuchar su frase, me apegue a su cuerpo alojando mi cabeza en su hombro, abrazando su cintura me correspondió de inmediato, acariciándome con ternura y suavidad, no hay alguna cosa en el mundo que pueda darme la felicidad y la tranquilidad que su compañía me hace sentir.
Nadamos un poco en el río para luego admirar el ocaso, recostadas en la manta, totalmente desnudas.
- ¿Es posible que alguien nos vea? - pregunto con bastante retardo pues sí alguien nos pudiera ver ya hubiese disfrutado de un genial espectáculo viéndola hacerme el amor. Me refugie en el calor de su cuerpo.
- No hay nadie que pueda pasar por aquí, las chicas han de estar en la hacienda ya, por cierto deberíamos irnos - decía todo sin dejar de acariciar dulcemente mi brazo y mi cabello mojado.
- ¡No!, ¡quedémonos un rato más! - suplique.
- Ok corazón como quieras. - la bese, no me cansare jamás de sus labios. Estuvimos tan sólo media hora más luego nos vestimos y partimos a la hacienda, en todo el camino íbamos del mismo modo ella abrazándome de atrás a adelante tomando las riendas del caballo y por momentos besando mi cuello ayudando a que poco a poco vaya enloqueciendo más por ella.
Al llegar las chicas nos miraron intrigadas pero no hicieron preguntas (a pesar de que yo esperaba iban a hacer muchas), cenamos, conversamos por varias horas y luego a dormir el día siguiente aguardaba un largo viaje de regreso.
Me quedé dormida refugiada en su cuello pero no por mucho tiempo pues me desperté buscando su cuerpo sin encontrarlo, abrí mis ojos estaba sola en la cama, me levante a buscarla, no me tomo más que unos pocos metros hallarla estaba en el balcón acostada sobre la hamaca con su bata de dormir puesta, ¡se veía tan sencilla y a la vez tan sexy!
- ¿Estás bien? - volteó a mirarme sonriente.
- Sí, es que no podía dormir, ¿te desperté?
- No, oye sí no logras descansar yo manejo de regreso - sonríe.
- No será necesario, ¡ven! - estiro su brazo - acuéstate conmigo.
Así lo hice, estuvimos conversando, riendo, no la veía hacer ese tipo de bromas desde antes que Carlos falleciera, me encontraba gratamente sorprendida, encantada pero también muy intrigada ¿por que ya no se mostraba así? ahora cuando la veo conversando en un centro de amistades ya no se parece nada a eso, ahora luce seductora, sería, misteriosa, tenía mucho tiempo sin disfrutar de su buen humor. Aunque se ve hermosa en esa faceta de seducción, se ve aún más hermosa riendo, se ve natural, se ve feliz. Hablamos por un largo tiempo hasta que sin darme cuenta me dormí.
Desperté más que relajada en la mañana abrí mis ojos dulce estaba recostada del marco de la entrada al balcón se acercó a besarme y a entregarme una taza con café.
-¿Qué hacías?
-Te admiraba mientras dormías - nuestras miradas se cruzaron por unos minutos expresando más que centenares de palabras. Mi corazón se agranda al verla, estoy locamente enamorada.
-¿Debemos regresar hoy? - pregunté en tono triste casi haciendo un puchero.
- Sí amor, pero sí quieres quedarte está bien yo tengo que resolver varios asuntos de los negocios está semana.
- ¡Quedarme aquí sin ti no tiene gracia! - sonríe para besarme luego.
- Bueno luego volveremos a venir, solas y por más tiempo.
- ¿Lo prometes?
- ¡Sí!
Luego del desayuno partimos de regreso dulce y yo en la camioneta y may y lujan en la Grand cherokee de lujan. Llegamos al anochecer, luego de despedirnos de las chicas dulce se dispuso a llevarme a mi departamento...
Se detuvo en el estacionamiento.
- ¿Subes? - pregunté con tono inocente.
- No puedo - dijo con algo de seriedad - debo ver a ucker, ¡está furioso! - dijo en tono algo burlón - ja se ha tomado muy en serio ese "título" de ser mi novio, ja - se carcajeo, sí ya me había dado cuenta de que ucker no le importaba pero ¿por que seguía con él entonces? ¿Cuándo voy a tener el valor de decirle lo que siento? ¡Es mi mejor amiga! ¿Por qué diablos se me hace tan difícil decirle? ¿Por que ella no me dice nada acaso cree que lo que sucede es de lo más normal?, abrí la puerta del carro sin decir más.
- Espera - me tomo del brazo - sí logró deshacerme de él te llamó, ¿sí?
- Claro. - tomé impulso para bajar me volvió a retener para besarme, no con la ternura con la que lo hacía en la hacienda sino con una pasión desenfrenada, nuestras pulsaciones se aceleraron sin control.
- Chao - Me despedí al tener la suficiente cordura como para poder separarme de sus labios. (Debería decir locura pues eso es, una locura separarme de sus labios, sí a ellos pertenezco).
Pase parte de la noche esperando la llamada que nunca llegó, en este momento ha de estar haciendo el amor con él. Imaginé sin querer sus manos acariciar cada centímetro de la anatomía de ella, se me revolvió el estómago, me enrojecí de la irá. Maldije esto que sucedía, este amor prohibido que crecía sin entender que muy posiblemente no sea correspondido, ¿pero porque en la hacienda me trato de ese modo sí no me ama?, esa ternura, el modo celestial en el que me hizo el amor, sus cumplidos, esa mirada clara que nunca había visto, ¿porque? ...
En medio del embrollo y las lagrimas me quedé dormida, me despertó mi celular sonando incesante, corrí al living a buscarlo tal vez es ella - pensé - me decepcione al ver el número de may.
En poco tiempo ya estaba en mi departamento junto con lujan, may lucía algo ansiosa a diferencia de su acompañante que estaba relajada.
- ¿Estás sola?
- Sí - respondí confusa - ¿por qué? - may se disponía a responderme pero lujan intervino.
- ¡Vamos a almorzar, ve a arreglarte te esperamos!
¿Almuerzo? Me he levantado muy tarde hoy, bueno les hice caso y fui a arreglarme para partir a un restaurante que frecuentamos mucho. Noté a may muy extraña, demasiado, y pues comenzaba a asustarme ya que sé muy bien lo que esa actitud significa ¡Está planeando algo! ...
Luego de ordenar se le veía en el rostro que no iba a contenerse por más tiempo, espere algunos segundos para saber cuál era el misterio.
- any, tenemos una duda y pues no sé cómo preguntarte ¡ay! Se dieron cuenta, fue lo único que pensé.
- Dime - trate de lucir lo más serena posible.
lujan: Notamos ciertas cosas que nos pusieron en duda ¿qué está sucediendo entre tú y dulce? - ¡lo sabia! Niégalo, rápido.
dulce: Nada, ¿porque lo dices?
lujan: Resulta algo obvio todo lo que sucedió en la hacienda any.
any: ¿No entiendo a que te refieres? - dije fingiendo una demencia completamente inútil, ya deben saberlo todo.
may: ¿Quieres que lo digamos? - guardé silencio tratando de pensar.
lujan: Las escapadas juntas, las miradas que trataron de disimular, ¡ah! Eso sin contar que durmieron juntas - acorralada y sin salida, ¡lo que diera porque Paola estuviera aquí!
any: ¿Todos se dieron cuenta?
lujan: No, May vio salir a dulce de tu habitación el día de tu cumple semidesnuda - ya no hay nada que hacer, ambas sonrieron al ver mi rostro de resignación.
may: Tranquila, nadie lo sabrá por nuestras bocas.
any: Eso lo se...
Ni modo me tocó contarles todo lo que sucedía, simplemente confirme sus muy acertadas sospechas. Lo más chistoso fue que a ellas sí pude confesarles este amor que crece inconteniblemente, pero cuando estoy cerca de dulce no se me ocurre decir nada, ¡Qué bien! Luego de saciar todas sus dudas les pregunté por qué no la habían abordado a ella con todo este interrogatorio.
may: - Muy simple ella miente mucho mejor que tú tal vez nos hubiese convencido de que en realidad no sucedía nada.
Las dos rieron. Para pasarla peor soy mala mintiendo ¿Qué es eso? ¿Un cumplido o insulto? ¡Argg!.
Acordamos no decirle nada a dulce sobre esta conversación, e hice prometer a may que no haría insinuaciones sobre nosotras lo cual le llevaría bastante trabajo.
Por la noche fuimos al club may con su novio, Mario y lujan con el suyo, Gabriel. Tomamos asiento todos juntos en una mesa del VIP privado. Yo deje perder mi mirada hasta el otro lado del lugar buscando por ella que para mi desgracia estaba con ucker, quién para variar no desperdiciaba oportunidades para besarla y acariciarla. Primero sentí una irá pero ese sentimiento pronto le abría pasó a un dolor inmenso que nunca había sentido. Las chicas notaron de inmediato mi estado de ánimo y enviaron a sus novios a buscar unos tragos para darnos privacidad.
may: ¿Estas celosa verdad?
any: Es obvio ¿cierto?
may: Algo - guardamos unos segundos en silencio - ¿en serio la quieres? - ¿quererla? ¡La Amo!, me limité a asentir para responder a su pregunta - deberías hacer algo.
any: ¿cómo qué?
may: Tú sabes los puntos débiles de dulce mejor que nadie y más ahora que comparten la cama - sonríe maliciosamente.
any: ¿Que dije de insinuaciones? - dije con tono serio, lujan dejó escapar un sonrisa.
may: Juega un poco con tus cartas, dale celos, toda la vida ha sido muy territorial y tú lo sabes mejor que yo - descabellado pero cierto dulce suele decir que no es celosa pero siempre resulta ser muy "territorial", pero por mi parte no me veo capaz de hacerlo. - ¡sedúcela!
any: No, no - negué acompañando mis palabras con un gesto de mis manos tratando de ser contundente.
may: Estoy segura de que cae redondita sí lo haces. - guardé silencio hasta que lujan intervino con un aire de seriedad en su rostro.
lujan: Sólo debes hablar con ella, dile lo que estas sintiendo, sincérate y ahórrate complicaciones - seguí callada, esos dos consejos me dejaban contra la pared y sin muchas opciones para escoger.
Espere algún tiempo más antes de escaparme para partir en un taxi a mi departamento, en estos momentos no soy una buena compañía ni siquiera para mí misma. Apague mi celular y me senté a pensar en mis opciones:
1. La dejó (se me hace imposible imaginar mi vida sin ella).
2. Sigo igual a como hemos estado ignorando lo que grita mi corazón.
3. Trato de seducirla (ah yo seduciendo, ja, con lo torpe que soy y lo rápido que me sonrojo, ¡sí claro!)
4. Hablo con ella (seguro, lo único que resuelven mis labios con su cercanía es besarla).
Dormí soñando con ella, sus labios, su cuerpo, sus caricias, sus ojos, su sonrisa...
Me levante la mañana siguiente bastante desanimada, seguía sintiéndome acorralada. Desayuné, me duche y arreglé para ir al centro comercial que con todo lo que ha sucedido no he vuelto a ir.
Llegué y me encontré con poncho, conversamos por algunos minutos.
- any yo quería pedirte disculpas por aquel incidente que ocurrió con dulce de verdad me siento muy culpable de eso debí haber hablado con ella...
- Tranquilo ya es pasado - me apresure a interrumpirlo no quería oír explicaciones sobre eso, ya está más que claro que es un patán y no me importa tengo cosas de mucho más peso ocupando mi mente en estos momentos.
Me preguntó qué diría poncho sí supiera que ahora ella comparte su pasión conmigo, que estoy enamorada de ella, sonreí maliciosamente ante la idea de decirle "poncho sabes que no importa lo que sucedió alguna vez entre tú y ella, porque ella me ha brindado amor, ternura, pasión y hasta la misma vida en un sólo beso", pero es una idea ingenua pues no puedo presumir de su compañía ya que no me pertenece.
Me aleje de él de inmediato pues tenía unas ganas de llorar insoportables, la deseo, La Amo y me duele esto que estoy sintiendo...
Me fui a un café sola tratando de encontrar algo de paz en medio de esta tormenta.
Suena tan perfecto ¿no? Enamorarse de tú mejor amiga, esa persona que te conoce y que tú conoces mejor que nada, Dios sabe que sí sería perfecto tan sólo sí supiera que ella corresponde aunque sea un poquito esto que yo siento. Sería tan feliz de saber que siente algo por mí no importa lo mínimo que sea ese sentimiento, me haría demasiado feliz saber que hay algo en ese corazón mayor a una amistad dirigido hacia mí.
Estuve allí todo el día, hasta que al fin me decidí a partir al club con la esperanza de verla.
Me senté a su lado en una mesa estuvimos a solas un par de minutos antes de que ucker llegara a interrumpir, al verlos juntos de nuevo recordé el consejo de may ¿y sí tiene razón? Seducirla, darle celos...
Me fui a la barra a tomar una soda, pero esas dos palabras no salían de mi mente Seducción, Celos.
Un chico alto, moreno, de buen cuerpo y ojos cafés me sacó de mis pensamientos invitándome a bailar, decidí tomarlo como una señal del cielo, salí a bailar con él, Héctor creo dijo se llamaba, no sé.
Comenzamos a bailar, luego de un par de piezas, may que también bailaba a un par de metros se acercó a mí.
- No se sí lo estás haciendo a propósito pero está funcionando, no deja de mirarte.
Sonreí satisfecha a pesar de que el baile no estaba cargado de mucho erotismo logré llamar su atención. Al pasó de un par de piezas más decidí detenerme para ir por una soda junto a Héctor (sí se llama así je, je) quién sin saberlo estaba siendo mi mejor aliado para seducir a mi mejor amiga.
La vi acercarse a nosotros mis nervios se pusieron a mil.
- Hola - dijo sería con la mirada oscura, está molesta. No puedo creer que este celosa, pero mentiría sí digo que no me dio algo de regocijo verla así por mí. - ¿como estas? - pregunto continuando con su seriedad, clavando su mirada en la mía, intimidándome.
- Bien dul - miro a Héctor y luego me miro a mi -¡ah! Disculpa él es Héctor - Lo saludo sería.
- Puedo hablar contigo a solas, necesito decirte algo.
- Sí claro, ya vuelvo. - le dije a Héctor.
Me llevó a la oficina, en el segundo en que entramos y cerré la puerta luego de pasar me tomo de la cintura y con un leve empujón me pegó a la puerta para comenzar a besarme con pasión, sus manos inquietas ya recorrían con total libertad todo mi cuerpo. Haciendo uso de mi fuerza la empuje sin dejar que nuestros labios se acariciaran con locura, llevándola hasta el escritorio, ya para ese momento ambas respirábamos con dificultad, al sentirse contra el escritorio me giro dejándome a mí en contra y en un sólo movimiento brusco de su mano tumbo todas las cosas que estaban sobre el mismo. Entre besos continuos desabrocho mi pantalón para quitármelo, yo me encargue de desabrochar el único botón que mantenía su falda fija a su cadera, dejándola caer. Entonces dejó de besarme para liberarme de mi franelilla y a la vez también aprovechar a quitarse la suya, su mirada se clavo en ese conjunto rojo de cachetero que traía puesto (el que may me regalo), enarco una ceja con el rostro lleno de lujuria y picardía.
- Me gusta - alce un poco mi propio cuerpo para sentarme sobre el escritorio.
- Sí es así usare uno igual cada día - sonríe con ese no sé que me enloquece antes de acercarse a besarme de ese modo tan especial que tan sólo ella posee.
- Me parece una excelente idea.
Siguió besándome y ejerciendo un poco de presión me llevó hacia atrás dejándome acostada sobre el escritorio, colocándose ella sobre mí, besando mi cuello, acariciando mis pechos, bajo su mano acariciando mi abdomen con la uña de su dedo índice provocándome un dulce cosquilleo logrando que involuntariamente mueva mis caderas como un claro signo de la excitación que ella provoca en mi, tocaba los orillos del cachetero, despegándolo de mi piel sin bajarlo estaba jugando a enloquecerme sus labios ya se encontraban en mis pechos. Metió su mano dentro de mi cachetero rozando mi clítoris rápidamente haciendo que me estremezca por el contacto de inmediato sacó su mano y la uso para quitarme el sostén. Con la ayuda de sus manos, sus labios y su lengua se divertía en mis senos, yo no aguantaba más los gemidos salían de mis labios cada vez con más fuerza. Beso mis labios antes de bajarse del escritorio y tomar asiento en la silla. Me pidió que me sentara frente a ella, así lo hice con sus dedos acaricio mis labios bajando por mi cuello, mis senos, mi abdomen, acaricio mis muslos luego me tomo de la cadera acercando mi sexo a sus labios, comenzó a besarlo de manera lenta y suave luego gradualmente fue subiendo la intensidad. Apoye mis manos atrás de mi espalda, mi cabeza estaba reclinada hacia atrás, mis gemidos estaban fuera de control. Aumento más la intensidad y mientras me penetraba con su lengua su dedo pulgar movía mi clítoris haciéndome desvariar... Pronto mis músculos se tensaron dejando libre ese intenso orgasmo del cual me tomo varios minutos recuperarme.
Tan pronto me recupere de ese delicioso orgasmo me bajé del escritorio para encontrarme con sus labios, me senté sobre sus piernas para seguir besándola con pasión, le quité su sostén y luego su muy mínima tanga, masajee con suavidad sus pechos pasando mi lengua por sus pezones. Bajé una de mis manos a su sexo estaba totalmente húmedo, recorrí sus labios vaginales extendiendo sobre ellos sus propios fluidos, deje de besarla para admirar su rostro gimiendo mientras movía su clítoris, comencé a hacerlo con mayor rapidez al sentir sus gemidos subir de tono y sus uñas clavarse en mi espalda. Así lo seguí haciendo por unos minutos más hasta que alcanzó el clímax llamando mi nombre.
Bese con ternura su cuello hasta que su respiración volvió a la normalidad y sus labios buscaron los míos de nuevo para juntarlos con frenesí, una de sus manos sostuvo mi rostro mientras la otra recorría mi espalda suavemente, mis brazos rodeaban su cuello.
Después de muchos besos al fin nos separamos para vestirnos.
Antes de salir me tomo de la mano y me atrajo hacia ella, colocó sus manos atrás de mi espalda apretándome a su cuerpo.
- ¡Te deseo! - susurro a centímetros de mis labios - Vamos a tú depa - propuso mirándome con picardía. Acepte besándola.
Sin que nos vieran (bueno eso creo yo), partimos a mi departamento. Hicimos el amor incansablemente hasta que ya no teníamos más energías, no hay palabras para describir toda la pasión y el deseo.
Después de un último beso se giro a un lado para dormir y yo lo hice para abrazarla. Me desperté a solas ya se había ido.
Espere una llamada en todo el día pero nada. La noche la pase en el club presenciando su indiferencia hacia mí. No logró entender como hace para tratarme como sí en realidad no estuviera sucediendo nada entre nosotras, como sí todo fuese normal, igual que siempre.
Para el amanecer abrí mis ojos decidida, ella va a jugar a ver todo normal y a tratarme con indiferencia entonces yo jugare a seducirla.
Llame a las chicas para ir de compras necesito renovar mi closet. Compramos de todo, ropa interior, vestidos y faldas de corte bajo (en contra de mi voluntad, pero sí quiero hacer esto debo hacerlo bien)
lujan: Acabó de llamar a dulce la veremos en un restaurante a la una así que nos vamos ya a tú departamento para arreglarte - asentí en silencio, May tomo un conjunto muy lindo una falda de Jean y una blusa negra de seda de cuello "bobo".

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Re: el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:39 am

may: Esto es perfecto, esto lo usaras para el almuerzo.
Nos marchamos a mi departamento para prepararme. Fuimos al restaurante, use el conjunto que may escogió acompañado de unos tacones altos negros, maquillaje sencillo resaltando mis ojos azules y mi cabello liso suelto a los lados.
Llegamos justo a la una, divisé a dulce al fondo sentada en una mesa para cuatro, instantáneamente al verla me llene de nervios, mis manos comenzaron a transpirar y a temblar, deje que las chicas pasaran adelante de mi, mientras tomaba aire y juntaba valor.
Seguí mi avance la vi atender una llamada en su celular, se levanto para recibir a las chicas, ellas tomaron asiento yo venía bastante atrasada me faltaban varios pasos para llegar a la mesa.
Su mirada se paralizo al verme, sentí como si fuera el centro de atención, sentí como todas las miradas caían sobre mi pero en especial la de ella, estática me miro sin recato de arriba a abajo. Ya estaba muy cerca de saludarla cuando al fin reaccionó, colgó la llamada sin decir más, mire a las chicas estaban sonriendo sabiendo como yo que estaba surtiendo efecto el macabro plan, jamás me había mirado con tanta ferocidad, está devorándome con la mirada. Corte distancia para besar su mejilla, me tomo de la cintura uniendo nuestros cuerpos más de lo necesario, sentí una sensación de calor arropar toda mi anatomía por tan sólo ese roce.
Me aleje un poco luego de besar su mejilla pero sus manos no soltaron mi cintura y su mirada se poso sobre la mía, estaba a punto de decirme algo cuando llegó el mesero a interrumpir de inmediato me soltó pero no apartó su mirada de la mía hasta que tomamos asiento y la volvieron a llamar, se excuso para retirarse y atender la llamada.
- Parece que está discutiendo, seguro es ucker el que la llama - me comentó may que podía verla de frente - ahora tienes que resistirte, trata de no hacer el amor con ella, provócala pero no lleguen a ese punto, así tendrás algo que ella desea - dijo con cierta picardía. Nada de hacer el amor, sólo provocación, mmm, no se sí tengo la resistencia requerida. Colgó algo molesta, se dirige hacia acá.
Actuamos normal, almorzamos, conversamos, reímos, la pasamos genial, lujan se empeño en pagar la cuenta y nos disponíamos a irnos.
dulce: - ¿Puedes acompañarme al departamento para buscar unos documentos y luego ir al centro comercial? - pregunto con rostro inocente mirando directo a mis ojos.
any: No puedo - dije nerviosa sí me pregunta por qué no voy a saber que decirle.
dulce: ¿Por qué? - hay está...
any: ah pues...
may: Porque va a ayudarme a organizar una fiesta - intervino may salvándome.
dulce: No me habías dicho nada, ¿quieres hacerla en el club?
may: Se me ocurrió hoy en la mañana hacerla en mi casa, any me dijo también para hacerla en el club pero prefiero hacerla en casa, de todos modos gracias por ofrecerme el club.
dulce: ¡Ok! Tú sabes que siempre está a la orden. - comentó sonriente. Ahora nosotras tendríamos que organizar una fiesta.
No se nos hizo difícil, teníamos los contactos indicados, preparamos todo y may me obligó a usar una franelilla escotada dejando ver parte de mi abdomen y otra falda de tela. En la fiesta todo se desenvolvía genial, may se encargo de invitar a Héctor quién no me dejaba en paz, no me atraía más que como un simple posible amigo pero por el bien de la causa soportaba sus cumplidos y frases "románticas" gastadas.
dulce estaba furiosa, no podía equivocarme la conozco mejor que a mí misma, sí está sintiendo esto significa que soy más que sólo su mejor amiga.
Serían las tres de la mañana cuando al verme a solas se acercó a hablarme.
- ¿Nos vamos? - Pregunto con tono dominante.
- La verdad estoy disfrutando la fiesta, y de la compañía de Héctor - mentí, pero quería forzar un poco más la situación - además como llegaste con Luis supongo que te vas con él. - concluí aplicando un poco de indiferencia a la frase.
Héctor regreso con un par de bebidas y dulce optó por irse sin decir más nada, estuvo un rato más en la fiesta manteniendo su mirada clavada en mis movimientos. Yo estaba riendo con Héctor pero aún así no podía sacar de mi mente las imágenes de la hacienda, recordaba su buen humor, sus caricias, cambiaría todo porque cada día fuera del mismo modo a su lado. Poco después lo único que supe fue que ella partió dejando a Luis botado me pregunto ¿dónde estará?
Amanecí en la fiesta luego me despedí y fui a mi departamento a dormir casi todo el día, luego de levantarme no tenía ganas de salir así que me quedé comiendo helado de mantecado y viendo películas (románticas para empeorar mi propia situación).
El sábado amaneció otro día, otro día enamorada, otro día sin poder decirlo, otro día en el cual la veré acariciarse y besarse con él, con su novio, jamás pensé que me vería en esta situación, amando a una mujer sin ser correspondida, amándola a ella, mi mejor amiga.
Otro día en el que debo seguir con mi "plan", no sé si va a tener algún resultado seguro o al menos el resultado que yo deseo pero seguiré tratando. Por la noche me coloque un vestido corto, plegado a mi piel, de color negro, con un escote que no dejaba mucho a la imaginación, cero ropas interiores y tacones altos. Joyería sencilla, la cadena que ella me regalo como siempre fija en mi cuello.
Llegue al club a eso de las diez, entre al VIP.
dulce se encontraba de espaldas a mi conversando con las chicas que al verme sonrieron, ella al darse cuenta de su reacción volteó a ver que llamaba la atención de nuestras amigas, se giro para verme, allí estaba hermosa y reluciente con su cabello negro suelto, sus ojos marrón, su rostro que en un segundo cambio de angelical a pícaro al recorrer mi cuerpo con su mirada brillante e hipnótica como siempre.
Trate de lucir lo más segura hasta llegar a ella, me arriesgue dándole un beso en la comisura de sus labios, me sorprendió sobre manera que mis mejillas no se sonrojaran al hacerlo. Salude a las chicas y me puse al corriente de la conversación.
Transcurrió una hora a lo mucho cuando me acerqué a la barra en busca de una gaseosa.
- ¡Estas hermosa! - susurro a mis espaldas, me gire.
- ¡Tú también! - sonríe con picardía colocando sus brazos a mis costados sosteniendo la barra sin apartar su mirada de la mía, acercándose lentamente centímetro a centímetro, sentía un líquido recorrer todo mi cuerpo preparándome para ese choque eléctrico que sería el contacto de su piel con la mía. - ¿qué haces? ¡Mira donde estamos! - dio una mirada alrededor.
- ¿Y? Te quiero besar. ¿Tú no me quieres besar? - puse los ojos en blanco intentando expresar ¡CLARO!
- ¿Entonces?
- Hay varias personas mirándonos, no creo que sea buena idea.
- Sí te soy sincera en este momento pudiera hacerte el amor en el centro del club, en el medio de la pista de baile y no me importaría estas demasiado hermosa, sexy, - suspira - no sé ni siquiera como describirlo. - se acercó a mi oído - te quiero hacer mía en este preciso momento - el tono tan seductor que uso hizo que me derritiera, fijo su mirada en la mía esa mirada llena de lujuria que me deslumbra, ofreciendo darme todo lo que yo más deseo, ella.
El impulso que surgió dentro de mí de besarla fue casi incontrolable lo único que me detuvo fue el público que fingían no ser espectadores pero la mayoría nos miraba de "reojo", la tomé de la mano y comencé a caminar para ir al estacionamiento.
- Vamos a tú departamento - le dije mientras la conducía a nuestro destino.
Supongo que no tengo la resistencia que se necesita. Subimos al auto, me beso y manejo a toda prisa. En un par de minutos ya estábamos dentro del ascensor camino a su departamento, no deje de besarla en todo el transcurso de tiempo que estábamos dentro del ascensor, luego entramos a su departamento...
Fue una noche espectacular sus labios recorrieron toda mi piel quemándola con sus caricias...
Llegó el momento en que nos venció el cansancio...
Se quedó dormida a mi lado, yo acaricie su rostro apartando un par de cabellos que estaban sobre él con sutileza para no despertarla, sólo quería admirarla algún rato, verla descansar y sí ¿por qué no? imaginar cómo sería nuestra vida sí ella fuera mía, que sueño más bello poder decirle que La Amo hasta que se agote mi voz, recordárselo a cada minuto para que nunca lo olvide. Abrazarnos en las noches, despertarla con tiernos besos cada mañana... ¡Sería completamente feliz! Sin que fuera mi intención un par de lágrimas escaparon de mis ojos a causa de las imágenes que ese lindo sueño habían provocado en mi. Busqué el modo de abrazarla antes de quedarme dormida.
El sol me despertó la mañana siguiente me encontraba a solas, ni las llaves del auto ni su móvil estaba. La llame varias veces sin recibir una repuesta, mi mente estaba hecha un enredo. Espere a ver sí volvía alrededor de una hora pero no lo hizo así que decidí partir a mi departamento. ¿Por qué hizo eso? Pasa la noche conmigo luego se desaparece y ni siquiera responde mis llamadas.
¿Que significó para ella? ¿Soy acaso un juguete sexual? Jamás me había dolido el corazón de este modo quiero amarla y que me ame ¿Por qué es tan difícil? Pase todo el día pensando en ella, intentando saber donde estaba, en este amor, en este dolor que está cobrando fuerzas y haciendo espacio en todo mí ser. Pase la tarde inundando mi rostro con lágrimas. ¿Cómo pude permitir que esto sucediera? ¿Cómo deje crecer este amor sabiendo perfectamente que no tiene futuro? ¿Cómo fui tan tonta?...
Seguí intentando llamarla pero fue inútil, no logré comunicarme con ella en todo el día.
Mi reloj marcaba las once y media de la noche cuando mis ojos irritados ya no tenían más lágrimas que ofrecer y mi cuerpo no resistía más el cansancio.
Estaba a punto de acostarme cuando escuché el sonido de la cerradura de la puerta del departamento, me levante, era ella.
-¿dulce? …
-Hola any - saludo con tono de ebriedad - ¡Esa bata de dormir te queda bellísima! - exclamo detallándome con picardía, pasó a tomar asiento en el sofá. Cerré la puerta.
-¿Dónde estabas? ¡Me tenías preocupada!
-Allá, acá, en todos lados - sonríe sin sentido, está bastante ebria - estaba de parranda como tú le dices.
-¡Estas demasiado borracha!
-Sólo un poco - siguió detallando mi cuerpo - ¡Ven dame un beso! - no me moví, seguí mirándola fijamente intentando adivinar que pasaba por su mente, por su corazón.
-No deberías beber tanto sabes que eso te hace mal - su rostro mostró una mueca de irritación - además de que lo estás haciendo a diario - puso los ojos en blanco.
-any por favor sin sermones, porque no te voy a escuchar. Sólo quiero besarte, ven no te hagas de rogar.
-Primero déjame prepararte un café a ver sí se te pasa y segundo dime ¿dónde estabas? - me dirigí a la cocina a preparar el café, me siguió.
-¡Que sería estas! Déjame darte un masaje así te relajas ¿Sí?
-¿Dónde estabas? - pregunté tajante ignorando su proposición, resoplo.
-Estaba con poncho, por ahi... - anuncio con tono obstinado. ¿poncho? ¿Está volviendo a salir con él? Sentí ese dolor tomar fuerza en cuestión de segundos. Está es simplemente una señal más que me indica que lo nuestro no tiene futuro. - está mañana termine con ucker - dijo con total indiferencia.
-¿Qué? ¿Por qué? - me apresure a preguntar, trataba de entender el hilo de los acontecimientos.
-Porque fue temprano al departamento y nos vio durmiendo juntas - me explicaba con la lengua un poco trabada - no debí haber accedido a darle llaves de mi departamento, en fin le pareció extraña nuestra conducta de ayer en el club, ¡Dios, estabas bella, bueno estas bella! En fin fue a chequear y se llevó una sorpresa, ja, ja - se burlo - hubieses visto su rostro, lo termine cuando empezó con el "¿por qué diablos me engañas?"
-¿Y porque lo engañabas? - me miro confusa como diciéndome que yo se la respuesta.
-No tengo ánimos de hablar - dijo irritada dirigiéndose al sofá. En un par de minutos estuvo listo el café, fui a llevárselo.
-¿Por qué estuviste bebiendo todo el día? ¿Por despecho? - sonríe.
- ¿Despecho? Ja, ja. Claro que no, estaba celebrando mi soltería. - guardamos silencio, la miraba expectante mientras bebía su café, supongo que inconscientemente esperaba me pidiera ser su pareja o algo serio de una vez por todas, ¡que ilusa soy!
-Abordando un tema más importante, esa bata te queda sumamente sexy - miro mis piernas descubiertas - ¿qué te parece sí vienes aquí? - enarco una ceja - para quitártela.
-Y ¿Qué te parece sí más bien duermes un poco? A ver sí se te termina de pasar.
-Vine en busca de algo y no me voy a ir sin conseguirlo - dijo acercándose a mí.
-Yo no te estoy diciendo que te vayas sólo digo que deberías dormir - colocó sus manos en mis caderas apegándome a ella.
-¿No me deseas? - susurro rozando su nariz con la mía, ¿Como hago para decirle que no? Sería una vil mentira, solo su cercanía me enloquece, me hace perder la razón y no querer recuperarla jamás.
Bese sus labios ardiendo en deseo. La lleve con un leve empujón de vuelta al sofá, dejándola caer sobre él, tomé asiento en sus piernas besándola de nuevo y dejando libre mis manos recorriendo todo su cuerpo, sus manos se paseaban entre mi espalda, mis glúteos y mis piernas. En un solo movimiento me acostó sobre el sofá para luego posarse sobre mí, colocándose entre mis piernas, su muslo rozaba mi intimidad haciéndome gemir, su mano izquierda recorría mis piernas acariciándolas con delicadeza, sus labios estaban en los míos, mis manos se metían dentro de su franelilla logrando erizar su piel, sus besos avanzaron lentamente desde mis labios hasta mi cuello para adueñarse de él, le dio un pequeño mordisco al lóbulo de mi oreja.
-Quiero oírlo - susurro seductoramente.
-¿Qué cosa? - pregunté sin aliento
-¡Qué quieres que te haga mía, quiero oírlo!
-Sabes que es así - separo sus labios de mi cuello para mirarme con una ceja enarcada que gritaba "¡Lo sé pero quiero oírlo!", sonreí con picardía y mirando fijamente sus ojos claros dije
-Te deseo, quiero que me hagas tuya.
Sonríe satisfecha al oír mis palabras. Para luego unir nuestros labios de nuevo con intensa pasión y desenfreno, nos tomo solo segundos deshacernos de nuestras ropas.
Moviendo rítmicamente su muslo seguía rozando mi intimidad, mientras acariciaba mis pechos y besaba mi cuello. Con lentitud deslizó su mano desde mis pechos hasta tocar pausadamente mi clítoris y mis labios vaginales, con suma suavidad fue introduciendo uno de sus dedos dentro de mí, luego introdujo otro arrancando de mis labios un fuerte gemido. Comenzó a moverlos con habilidad y maestría, no pude resistir mucho en poco tiempo estaba llegando a uno de los orgasmos más potentes de mi vida. Me beso con ternura antes de permitirme cambiar de posición y dejarme arriba de ella. Bese cada centímetro de su piel sin omitir ningún detalle de su anatomía, llegué hasta su sexo para acariciarlo con mis labios, tímidamente inicie una penetración con mi lengua, la escuchaba gemir mientras mis manos rozaban sus senos permitiendo que mis dedos se recrearan con sus pezones. Continúe alternando mis movimientos, por segundos jugaba con su clítoris y luego seguía penetrándola con mi lengua. Pronto percibí que alcanzaba el clímax.
Subí a la altura de sus labios para besarlos deliciosamente, me abrazo con fuerza rodeándome de la cintura. Deje de besarla para recostarme pegadita a ella refugiando mi rostro entre su cuello y hombro. Un par de minutos perfectos en los cuales el tiempo parecía estar detenido hasta que decidió levantarse para tomar una ducha para la cual obviamente no me opuse en hacerle compañía.
Sin ningún tipo de dificultad se quedó dormida luego de la ducha, estuve observándola por algunos momentos, me tenía muy sorprendida que no haya notado mis ojos irritados por el llanto de la tarde. ¿Fue la ebriedad que no le permitió darse cuenta o simplemente no quiso darse cuenta?
El día siguiente luego de desayunar partió a cumplir con sus compromisos al igual que siempre.
Yo tenía mucha nueva información que procesar ahora dulce se encontraba soltera y por lo que me dijo ayer estuvo todo el día con poncho y su novia, más un par de amigos. Eso me convierte en la única vida amorosa que tiene en estos momentos.
Es una luz brillante al final del túnel, por fin tengo una esperanza, sí hablo con ella tal vez haya la posibilidad de que me tomé en serio de una buena vez.
Estaba completamente feliz e ilusionada está es la mejor oportunidad de estar con ella que he tenido hasta ahora.
Pasaron dos noches más, las cuales pasamos juntas y en las cuales no pude decir nada pero hoy será diferente, me ha invitado a cenar en un nuevo restaurante italiano, recién lo inauguraron la semana pasada.
Hoy sí voy a hablar me siento altamente obligada a hacerlo. Sí no logró decirlo entonces tendré que escribirlo en una nota pero de hoy no pasa que lo sepa, que sepa todo lo que la amo.
Pasada las ocho y media fue a buscarme al departamento.
Me arreglé sencilla un jean, franelilla y tacones altos. Ella por otro lado lucía impactante. Beso mis labios y partimos.
Los nervios me estaban comiendo viva camino al restaurante, no dejaba de preguntarme a mi misma como iba a reaccionar…
Decidí iniciar la conversación mientras esperábamos la pasta que habíamos ordenado.
-¿Cuándo volvemos a la hacienda? - pregunté inocente.
-Ah no sé, todavía tengo algunos pendientes, no creo poder pero tú puedes ir. - respondió sonriente.
-¿Recuerdas que te había dicho que sin ti no tenía sentido estar allá? - Coloque mi mano sobre la suya que descansaba sobre la mesa - sin ti no quiero ir. - concluí, ella simplemente dejó dibujar una sonrisa nerviosa en su rostro y sutilmente deslizó su mano para tomar su copa de vino dejando la mía abandonada sobre la mesa, dio una mirada tímida a su alrededor, ¿Ahora sí le preocupa que nos vean juntas? Con el corazón medio roto, sintiéndome torpe y estúpida deslice mi mano sobre la mesa para dejarla reposar sobre mis piernas, no creí que pudiera sentir tanto dolor por un sólo movimiento gestual.
Estuve varios minutos callada con las manos unidas sobre mis piernas buscando la fuerza para no llorar.
-any ¿estás bien?
-Sí, sí - dije aún sin subir la mirada.
-Te decía que yo te prometí que volveríamos a la hacienda y lo haremos dame un mes para salir de todos los compromisos que tengo
-Ok - ¡sí recuerda la promesa! Ya estaba sospechando que había perdido totalmente la cordura y había alucinado por completo ese viaje pero sí ella recuerda la promesa entonces no estoy tan loca después de todo. Respiré profundamente, tengo que retomar el coraje para decirle lo que siento. Aguardare un par de minutos y luego le diré.
Volví a respirar profundamente antes de subir mi mirada y encontrarla con la suya, la cual irradiaba picardía. Me sonríe con una perfecta mezcla entre esa picardía y ternura.
-Discúlpame voy al tocador.
Volvió a sonreír con un guiño en su ojo derecho. Se levanto y fue al tocador.
Me quedé analizando por unos segundos su picardía y el modo en que me guiño el ojo ¿quiere que la siga al tocador? Rápidamente me levante para alcanzarla. Iba con esa sonrisa estúpida, esa sonrisa de ilusión, cuando la veo besándose con poncho afuera del baño lo tenía contra la pared, despego sus labios de los de él y volteó a verme, la expresión de su mirada cambio de picará a algo que tal vez podría describir como susto al verme como una estatua presenciando aquel apasionado beso sin decir nada di media vuelta para regresar por donde vine. ¡Qué tonta soy! Su guiño y su picardía seguro quiere que la alcance en el tocador ja, ja no me di cuenta de que poncho estaba en la zona.
Se me estaba desquebrajando el alma en mil pedazos, fui hasta la mesa deje algunos billetes para cancelar la cena que ni siquiera había llegado, tomé mi cartera para partir en busca de un taxi.
Estaba a escasos pasos de la puerta del restaurante cuando sentí su mano tomar la mía, la suavidad de su piel no podré confundirla con ninguna otra jamás.
-Espera ¿A dónde vas?
-A mi departamento.
--¿Por qué? - pregunto colocándose delante de mi trancando mi pasó.
¿Por qué? Me traes a cenar para besarte con poncho en el baño, ¡estoy sobrando!, tú ve sigue tus ocupaciones.
-Terminemos de cenar, tienes razón, ¡discúlpame! - pidió con rostro sincero - dejare lo de poncho para otro día - ¿dejare lo de poncho para otro día? ¡Qué diablos! Mi furia llegó a un nivel que nunca antes había sentido. No dije nada sólo trate de evadirla, me tomo de la mano de nuevo casi inconscientemente me la sacudí con un movimiento brusco.
-any la gente nos está mirando, cálmate.
-¿Ahora sí te importa que nos vean? El sábado estabas a punto de hacerme el amor en el centro del club y no te importaba. - mis propias palabras me dolían jamás la había tratado con tal desdén. dulce se quedó estática ante mi reclamo ni siquiera se movió, por otro lado la gente del alrededor comenzaba a observar con más descaro no se qué tan alto dije lo que dije.
Con la irá y el dolor revueltos en mi ser continúe mi avance con la finalidad de tomar un taxi que estaba en la entrada. Abrí la puerta para subir pero dulce llegó y rápidamente se interpuso entre el auto y yo.
-Yo te traje y yo te llevó.
-No, ¡me quiero ir sola!
-any por favor no me hagas esto, déjame llevarte, no seas necia es peligroso que te vayas sola.
-No yo me voy en el taxi.
-Ok entonces vamos, - abrió pasó invitándome a entrar en el taxi - dale sube yo me voy contigo, no importa yo dejó la camioneta aquí botada pero tú sola no te vas, ¡sube! - permanecí callada sin moverme, sólo la miraba intentando comprender. - te lo pido déjame llevarte - me miro fijamente con ojos suplicantes demostrando esa expresión de ángel inocente. Asentí con total seriedad, le dio algún dinero al taxista por el tiempo perdido.
Subimos a la camioneta, a mitad del camino comenzó a llover a cántaros.
Detuvo el carro en el estacionamiento de mis residencias. Llovía torrencialmente pero sin dudarlo abrí la puerta del auto.
-Espera ¿te vas a ir así? - dijo rompiendo el silencio que reino en todo el camino.
-Buenas noches dulce. - me bajé, velozmente para refugiarme de la lluvia en la entrada del edificio. Antes de entrar la tentación era mucha así que me gire para mirar por última vez hacia ella, para mi sorpresa dulce se había bajado, estaba recostada al carro, mirándome inmóvil.
-¿Qué haces?
-Espero a que dejes de estar molesta.
-Pero que dices, es ilógico, vete a casa, está lloviendo demasiado te vas a enfermar. - se encogió de hombros.
-No me pienso mover, no tengo a donde ir ni que hacer, tengo toda la noche para esperar a que se te pase.
-Dulce por Dios vete - Me acerqué un poco más pero aún así la lluvia no lograba mojarme en cambio ella estaba empapada.
-Es en serio no me voy a ir.
-¿Por qué lo haces?
-Ya te dije no quiero verte molesta.
-Está bien, no estoy molesta ahora ve y descansa.
-Ja, no me engañas - sonríe, puse los ojos en blanco - sabes cómo convencerme, ven dame uno de tus exquisitos besos.
-¿Te irás sí lo hago?
-¡Sí lo haces no querrás que me vaya! - sonreí, ¡que débil soy! Me acerqué dejando que la lluvia me mojará, ajuste mis brazos en su cuello y ella lo hizo con los suyos alrededor de mi cintura. Nos besamos con ternura y suavidad por varios minutos o quizás fueron segundos no lo sé pero pude haber permanecido del mismo modo por el resto de mi existencia y sería el paraíso.
Subimos a mi departamento, fui a la cocina a preparar un poco de chocolate caliente estaba haciendo demasiado frío ella se acercó a mi por la espalda adhiriendo su cuerpo al mío, besando mi cuello y hombros. Ignorándola me aleje en busca de los ingredientes para el chocolate.
Sí ese beso en el estacionamiento bajo la lluvia fue totalmente perfecto pero no va a lograr que me olvide de este dolor que siento.
Luego de haber puesto en marcha el chocolate, partí a mi habitación para cambiarme, ella me siguió volviendo acercarse hacia a mí como la vez anterior, sus labios en mi cuello y sus manos introduciéndose por dentro de mi franelilla, mi respiración comenzó a agitarse, cerré mis ojos para sólo dedicarme a sentir su mano bajar por mi abdomen e intentar internarse en mi pantalón, juntando la poca fuerza que me quedaba me gire bese sus labios fugazmente, para alejarme de ella nuevamente.
Me acerqué al closet busqué un par de ropas secas y se las di.
-¿Te ayudó a cambiarte? - pregunto usando ese tono seductor, tan propio de ella.
-No lo necesito gracias. - respondí tratando de lucir indiferente me miro confundida y fue a tomarse una ducha.
Me cambie y fui a servir el chocolate. Lo tomamos en silencio. Luego de beber el suyo me beso con ternura y se fue a dormir. Yo seguí en la cocina me tomé unas tres tazas con chocolate más antes de ir a ocupar mi lugar a su lado pero a pesar de que lo intenté no podía conciliar el sueño me levante y fui al balcón, ya había cesado la lluvia, tal vez un poco de aire fresco me ayudaría.
Una sola pregunta rondaba mis pensamientos tratando de encontrar respuesta. ¿Cómo puede ser tan difícil para mi mejor amiga saber que estoy enamorada de ella? Se me hace difícil de creer que no se haya dado cuenta o quizás simplemente se ha resistido a ver este amor que siento.
A veces me parece que se ha convertido en una extraña, desde que Carlos falleció no es la misma, a excepción de ese viaje a la hacienda, la sentí tan llena de vida, tan ella, sólo quiero que sea así cada día.
El sonido de su celular me sacó de mis pensamientos, lo tomé para apagarlo, leí la pantalla dos mensajes, no pude evitar la tentación y abrí el buzón de entrada uno era de poncho: "Quiero verte, te deseo", el otro era de ucker: "Hablemos no quiero perderte, estoy dispuesto a que sigas con ese juego o lo que sea que tienes con any, no me importa sólo te quiero de vuelta".
Deje el celular en la mesa con absoluta resignación, esto ha sido sólo una fantasía, una dolorosa fantasía, ella nunca va a ser mía. Un sueño inalcanzable eso es lo que es.
La detalle dormida por largo rato sin pensar en más nada sino en mis opciones:
La seduzco. (Agotada, sí funcionó se que siente celos por mi pero aún no es solamente para mí)
Le digo ¡TE AMO! (Imposible, resulta que soy muy cobarde para hacerlo)
Seguir igual (No puedo es demasiado dolor, no resisto más mi alma pende de un hilo)
La dejó...
Logré conciliar el sueño un poco más de dos horas.
Me levante temprano a realizar varias llamadas y a preparar mis maletas, sí lo sé es cobardía es una salida fácil, pero tengo la esperanza de que sí me voy ella reaccione ante mi ausencia pueda que la obligue a decidirse por qué es lo que desea, sí me quiere o sí me ama.
Yo no necesito aclarar nada estoy más que segura de mi amor hacia ella.
Prepare su desayuno mientras decidía dudosa si despertarla y hablar o irme sin decir nada, seguí tomando la vía mas fácil, me fui sin decir nada.
Di un último vistazo a su rostro durmiendo, se veía tan hermosa...
Partí al aeropuerto mi vuelo sale a las 10 am aún tengo bastante tiempo pero no puedo estar cerca de ella tal vez me arrepienta y no me importe seguir con ella así como hemos estado.
Llegué al aeropuerto, tomé asiento en la zona de espera.
Tengo 40 minutos de ocio por delante de mí.
Fije mi mirada en las maletas a pesar de irme bajo estas circunstancias no me siento deprimida pues tengo dentro de mí la fuerte esperanza de que se dé cuenta de que me quiere por encima de ese amor de amigas que siempre hemos compartido...
Seguí alimentando mi esperanza con dulces pensamientos acerca de ella, de la mujer que amo con locura.
Mire mi reloj solo faltan 25 minutos...
-Al fin te encuentro - oí su dulce voz, subí mi mirada para comprobar su presencia. Lo primero que imaginé fue que lujan o may le avisaron de mi partida.
-¿A dónde vas?
-A Mérida, quiero estar allá por un tiempo. –
-¡Ah! ¿Porque no me avisaste que ibas allá? - dijo con total tranquilidad, tomando asiento a mi lado ¿es que no le importa que me voy?
-No quería una penosa despedida - enuncie con la voz apagada, me miro con desconcierto.
-¿Penosa? ¿porque? ¿Sigues molesta? - guardé silencio, tratando a más no poder no mirar directamente a sus ojos, no podía permitir que me hipnotizará.-¡No te vayas!
-¿Porque no quieres que lo haga?
-No logró entender por qué te vas. Disculpa lo de anoche no pasará de nuevo. Para el futuro evitare que mis citas coincidan. - dijo sonriente intentando bromear pero esa frase término de partir el pequeño trozo de corazón que quedaba dentro de mí.
-¿Hasta cuándo esto dulce, hasta cuándo? - dije irritada con el dolor en mi voz y un nudo tomando forma en mi garganta. Me miro totalmente confundida. - no me digas que no tienes idea de lo que hablo ¿hasta cuándo seré un juego? - siguió confusa, balbuceo un par de silabas sin sentido, verla así tan desorientada sin saber que sucedía como si ni siquiera me conociera me hizo explotar - ¿Porque diablos no puedes ver esto que siento por ti? ¿Es tan difícil para ti entender que Te Amo? - se quedo helada y perpleja ante mi confesión - Te Amo - repetí en espera de alguna reacción - Lo lamento no puedo seguir así, tu estas con poncho o con ucker no sé, - mi rostro se inundo de lagrimas sin ni siquiera tener tiempo de pensarlo o el poder de retener mi llanto que incesante daba libre expresión al dolor y la aflicción que me dominaba en esos momentos - no resisto mas, simplemente me enamoré de ti. - entre abrió un poco su boca con la intensión de pronunciar algo pero no lo hizo - Aunque me duela en el alma admitirlo estoy consiente de que para ti no significó más que una aventura, un juego por qué no comprendes esto que siento, no hay un segundo del día en el cual yo deje de pensarte, en el que deje de desearte, de amarte. - luego de una pausa en silencio en la que ni si quiera se atrevía a mirarme - ¿no tienes nada que decirme?
-No sé que - se apresuró a susurrar con un hilo de voz aún sin mirarme, escuché de fondo llamar a los pasajeros de mi vuelo mire el boleto y lentamente me levante para irme.-any lo lamento, lamento haberte herido - la mire expectante con la ilusión en mis ojos esperaba por esa declaración que me devuelva la vida, que me diga que siente algo por mí, algo que me haga sentir más que un simple juego. - yo... yo entiendo porque quieres irte, ¡esto no ha sido justo! - mi llanto corría con más fuerza, esperaba un "entiendo lo que sientes yo siento igual" tormentosa esperanza sólo ha ayudado a que mi desilusión sea más dolorosa.
-Adiós - dije con la voz extinguida iniciando mi camino hasta la plataforma dejando atrás de mí una estela de llanto y sufrimiento.
La azafata me miro con algo de compasión y algo de vergüenza supongo que no soy ni la primera ni la última que sube a un avión en llanto tratando de huir de la realidad del dolor de un amor no correspondido
dulce:
Quisiera poder tener una explicación o alguna razón que aclare mi comportamiento pero no la hallo por más que lo he intentado por más de todo lo que he pensado y analizado no encuentro una sola justificación.
He actuado con cobardía y con demasiada inmadurez, me parece increíble la grandísima estupidez que hice anoche, besar a poncho mientras ella estaba esperando mi regreso a la mesa ¿En qué diablos estaba pensando? No es que lo sé no estaba pensando, lo peor fue ver su rostro de sorpresa, de no sé de tantas cosas al verme en esa situación a las afueras del baño.
Es que me provoca golpearme a mi misma a ver sí de ese modo logró encontrar una reacción.
Estos días no me he sentido dentro de mí misma, ha habido tantas cosas que he querido decirle, confesarle que me he enamorado de ella, que he soñado con ella y que no logró entender ni detener mis actos, ha habido tantas caricias que he querido hacerle sin necesidad de que hagamos el amor, sólo acariciarla con ternura e inocencia, con la finalidad única de demostrarle mi amor, sólo he deseado besarla con dulzura, tomar su mano y llevarla a un lindo lugar pero cuando se me presenta la oportunidad la arruino tal como lo hice anoche, tenía la ocasión perfecta de hablarle de pedirle

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Re: el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:39 am

perdón por cualquier desprecio, de pedirle que sea mi pareja, de besarla y abrazarla mientras duerme pero una vez más me mostré completamente inútil para la tarea.
He permitido que mis sentimientos se escondan detrás de esta barrera de orgullo y vanidad, debería decir estupidez y arrogancia. Jamás en mi vida me había mostrado tan indecisa ante algo de tal importancia para mí como lo es ella.
Veinte años teniendo la dicha de conocerla, veinte años enfrentando cualquier situación juntas y ahora que he descubierto este sentimiento tan bello, este amor que incendia y consume mi corazón soy totalmente incompetente para expresarlo.
Es inigualable el poder que tiene sobre mí, sobre mi vida, sólo ella le da sentido a seguir cada día en este mundo lleno de tanto y a la vez de nada, sólo ella llena este vacío que hay en mi corazón y en mi alma, sólo ella despierta en mi la ternura que junto con Carlos había fallecido, sólo ella alegra mi vida y me duele tanto saber que no he podido regresarle un poco de esa felicidad que me ha brindado. Debo cambiar esto, eliminar este bloqueo que me domina y me hace padecer pues cada vez que quiero expresarle lo que siento con palabras o al menos con un lindo gesto ese bloqueo me lo impide, cada segundo de mis días se han convertido en una constante e interminable lucha entre esas dos "dulces", la que la ama con locura y se muere por decirlo y esa otra demente irracional que tan sólo busca placer, ese placer que se ha vuelto doloroso para mi, con cada beso, con cada caricia, con cada roce de mi piel y la suya únicamente busco demostrarle que la AMO y la necesito a mi lado pero solamente consigo que demuestren lujuria y deseo, no quiero que crea eso de mi que sólo la busco por sexo, no quiero que crea que es eso porque no es eso lo que siento, sí cada vez que le hago el amor me resultan momentos celestiales en los cuales nuestras almas se unen volviéndose una, sin complicaciones, sin falta de comunicación, momentos exclusivamente hermosos e insuperables. Pero luego está idiotez se apodera de mi impidiéndome abrazarla, darle cariño, amarla. Esa misma idiotez hace que me gire a un lado dándole la espalda cada noche pero deseando tormentosamente tenerla en mis brazos.
Cada noche pasa sin que logre decir o hacer algo, me siento débil, inútil, cobarde, pusilánime...
Tal vez sí cumplo mi promesa y la llevó de nuevo a la hacienda, pueda manifestarle lo que siento abrirle mi corazón. Fue demasiado bello lo que vivimos en la hacienda los días de su cumpleaños, fue una total fantasía en la cual me encantaría vivir inmersa...
Sí eso es lo mejor ir a allá, se que se me hará más fácil hablarle y comportarme como debo, amarla como deseo. Me levante con una sonrisa radiante en mi rostro pues ya había visto una solución a mi dificultad. Recorrí todo el departamento buscándola pero no estaba, me extraño pero a la vez supuse que regresaría pronto, tal vez está comprando algopensé -.
Busqué una ropa limpia de la suya para colocármela, encendí mi celular y casi de inmediato entró una llamada de lujan.
-Hasta que atiendes. ¿Donde estas? any está en el aeropuerto se va de Caracas. - dijo apresurada con las palabras chocando una tras otras, apenas logré entenderle.
-¿Cómo que se va? ¿Porque?
-No sé, su vuelo sale en una hora.
-Voy para allá - dije sin pensarlo y colgando la llamada, termine de colocarme la franelilla, tomé las llaves del carro y salí corriendo.
En el camino no dejaba de tener ese presentimiento de que algo estaba mal, de que la había perdido, que huía de mí y de mi maltrato. Casi choque camino al aeropuerto además de que me salté varios semáforos en rojo pero lo logré estacione rápidamente y fui a buscarla.
Entre a la sala de espera y no la veía comenzaba a desesperarme hasta que la vi con su mirada fija en las maletas, tomé aire para tratar inútilmente de controlar mi corazón desbocado.
-Al fin te encuentro - enuncie alegre, subió su mirada para verme-¿A dónde vas?
-A Mérida, quiero estar allá por un tiempo.
-¡Ah! ¿porque no me avisaste que ibas allá? - dije con una tranquilidad ilógica, me está diciendo que se va y yo pregunto una cuestión de alta obviedad (está muy claro que ya no me soporta más) con total tranquilidad. Sólo quiero decirle que se quedé y que me perdone pero mi voz me traiciona diciendo otras palabras, palabras sin sentido.
-No quería una penosa despedida - confesó con la voz apagada, irracionalmente la mire con desconcierto y para colmo como sí no supiera pregunté.
-¿Penosa? ¿porque? ¿sigues molesta? - guardo silencio mientras yo le suplicaba a mi cuerpo que se arrodillara y le pidiera perdón una y mil veces pero nada sucedía hasta que logré decir a medias - No te vayas - pero sin el tono de suplica que quería.
-¿Porque no quieres que lo haga? - este es el momento dicelo, dile que la amas, vamos dilo pensé pero no dije nada, que castigo tan... Me siento encerrada en mi propio cuerpo sin control alguno sobre él.
-No logro entender porque te vas - ¡decir eso es un disparate, yo soy un disparate! - disculpa lo de anoche - pedí con sinceridad ahora solo falta decirle que la amo pero al contrario se me ocurrió algo mejor una broma totalmente estúpida - para el futuro evitare que mis citas coincidan - ¿cómo se me ocurre decir eso?, lo dije con una sonrisa completamente absurda, esto es increíble.
-¿Hasta cuándo esto dulce, hasta cuándo? - me pregunto irritada me quedé helada, irracionalmente la mire confundida ¿confundida? Sí sé exactamente a lo que se refiere - no me digas que no tienes idea de lo que hablo ¿Hasta cuándo seré un juego?
Balbucee sin sentido.
Oí sus palabras pero no las comprendía porque luchaba por librarme de está opresión y poder decirle que no es un juego que nunca lo ha sido. Estaba en la plenitud de mi guerra mental cuando la escuché decir "Te Amo", mi corazón latió con furia reventándose de la alegría, todo este tiempo me pregunté sí correspondía a mis sentimientos silenciados y escondidos pero oír que lo diga no tiene igual, es la más perfecta melodía para mis oídos, como deseaba oírlo. Pero vi su rostro lleno de lágrimas y mi corazón ya no se reventó de alegría sino de dolor, sus bellos ojos azules empapados por el llanto, su lindo rostro afligido me hizo sentirme la peor persona en toda la tierra.
-¿No tienes nada que decirme? - pregunto en medio del llanto, sólo quería abrazarla y pedirle perdón.
-No sé que... - dije apresurada sin revelarle mi amor, se levanto yo lo hice de inmediato.-any lo lamento, lamento haberte herido, yo... yo entiendo porque quieres irte ¡Esto no ha sido justo! - pero por favor no te vayas, no me dejes, sin ti solamente soy ¡NADA! pensé Parecía estar en shock, congelada por tantos sentimientos la felicidad interminable de escucharla decir que me ama, el dolor de verla llorar y la impotencia de no poder hacer nada. –
-Adiós - dijo mientras tomaba sus maletas.
Inmóvil la vi dar sus pasos hasta la plataforma con ganas de hacer millones de cosas para evitar que se fuera pero no hice ninguna. Volví a sentarme en ese asiento en donde tan sólo unos pocos instantes atrás había visto llorar a la persona que más Amo en el universo, la vi sufrir y no hice nada para impedirlo. Sentí unas ganas inmensas de salir corriendo a buscarla, me levante con toda la intención de hacerlo pero me contuve al pensar que su vuelo ya debe estar partiendo. Con la mirada fija en ningún lugar tomé asiento.
La imagen de su rostro inundado en lágrimas dominaba mi mente, sentía un suplicio y una pena adueñarse de mí, una angustia sin consuelo por saber que ella estaba padeciendo gracias a mí un vacio enorme en mi alma. Pero aun así no deseaba quitar esa imagen de mi mente me la merecía, esa ha sido la siembra que me he encargado de hacer ahora debo cosechar todo ese dolor y esa tortura por la cual la hice pasar, quería sufrir como ella lo ha hecho pero estoy consiente que por más que el sufrimiento me acoja en sus brazos jamás podré igualar su pena.
may: ¿Dónde está? - me pregunto agitada.
dulce: Se ha ido, yo la deje ir - comenté con un hilo de voz.
lujan: ¿Como que la dejaste ir? ¿Qué paso?
dulce: Me confesó que estaba enamorada de mí y yo no pude decir nada, partió en llanto por mi culpa. - dije mortificada.
Por mi culpa todo este sufrimiento ha sido por mi culpa, cuanto me arrepiento de no haberla abrazado cuando pude, de no haberla acariciado, de no haberle dicho que la amo. Me sentía furiosa y dolida, no aguantaba el choque de emociones dentro de mí.
lujan negó con la cabeza y su rostro enrojecido.
lujan: ¡Es irónico! - exclamó con tono de molestia.
dulce: ¿Qué?
lujan: Todo lo que te has esforzado en protegerla de que ningún hombre la haga sufrir y mira tú has sido la que le ha roto el corazón.
Eso me hizo caer en cuenta en esa cruda realidad siempre me parecieron poca cosa los hombres que se acercaban a ella, ninguno la merecía. ¿Y qué he hecho yo? Darle sufrimiento eso es lo único que he hecho. Fui una completa *******... Partimos, me despedí a medias de las chicas y partí en mi carro hacia mi departamento.
Pasaron las horas y yo presencie el movimiento de cada aguja con el avance de los segundos, sentada en el sofá con botellas de whisky a mi lado, gastándole la batería a mi celular tratando de comunicarme con ella sin tener éxito, me sentía desesperada, acorralada sin poder hablarle, angustiada por su sufrimiento, sintiéndome lo peor, el daño que le he hecho no podré repararlo jamás.
En un arranque de irá tumbe las botellas que yacían sobre la mesa, las lance al piso sin pensarlo me siento impotente y el licor no me ayuda, sólo me ayudó a mantenerme ******* e inconsciente del daño que le hacía con cada decisión frívola que tomaba, a no ver que me ama y que sin ella yo no tengo vida, no soy nadie. Tomé una foto juntas entre mis manos, la tomamos en el club el día de mi cumpleaños, lucía tan hermosa y radiante. Seguí mirando con ternura la foto algunos segundos más hasta que caí en cuenta que debo recuperar esa linda sonrisa que se dibuja en su rostro, que debo hacerlo sin importar los medios, tengo que verla feliz.
No hay más que pensar me voy ya a Mérida a ver directamente esa belleza de ojos azules y decirle con toda la sinceridad que jamás había usado que la AMO. Llame el aeropuerto, llegaré al Vigía casi al anochecer y en Mérida estaré a eso de las once según mis cálculos.
Sabía bien que como siempre se hospedaría en el Caribay, no le gusta quedarse con su familia me pregunto qué pensaría su madre sí supiera todo lo que ha sucedido entre nosotras, ja se moriría, si todavía le pelea a any porque no se ha casado, su madre es muy a la antigua. Sí supiera que ella está enamorada de mí... ¡Dios! ¡Qué bien se siente pensarlo! ¡Me ama! Que feliz me hace saberlo pero lo he estropeado todo.
Aunque tengo esperanza y confianza en que tengo una buena posibilidad de que me perdone y tal vez pueda darme la oportunidad de conquistar su corazón de nuevo, quiero ganármela, luchar por ella.
Llegué más tarde de lo que creí así que me hospede en el hotel a tan sólo tres habitaciones de la de ella, era demasiada mi tentación de ir de inmediato a verla pero no, debo dejarla descansar.
No dormí pensando en cómo hablarle y en que me respondería, me sentía ansiosa, nerviosa, sonreí pensando en mi reacción sí me dice que sí y me deprimí pensando en sí su respuesta era un no.
Entre tantos pensamientos llegó el amanecer, soborne al camarero para que me dejara entrar a su habitación junto con el desayuno.
-Servicio de habitación - anuncio el chico con cautela antes de irse, any salió al living en donde yo me encontraba parada junto a la mesa con mis nervios a millón, aun llevaba puesta la ropa del día anterior.
Lucía deprimida, demacrada, eso intensifico en mí ese sentimiento de que soy lo peor.
Cuando me vio se sorprendió a tal punto que creí le daría un paro cardiaco.
-Hola - dije totalmente avergonzada por mi comportamiento, mire sus ojitos irritados.
-¿Pero que, como? - dijo nerviosa, suspiro.
-Te traje el desayuno - comenté señalando la mesa, ella miro la comida y luego me miro a mi.
-¿Qué haces aquí? - pregunto con tono de voz seco.
-Necesito hablar contigo, no puedo permitir que todo quedé como ayer lo dejamos. - me miro impaciente.
-Te escucho - aclare un poco mi garganta ante los nervios.
-Primero que todo quiero pedirte sinceramente perdón por todo lo sucedido, he sido muy tonta, perdóname, yo...
-Está bien ya comprendí que no sientes lo mismo que yo y lo acepto - dijo evitando que culminará mi suplica de perdón, con la mirada baja y su tono de voz silencioso pero que a la vez retumbaba en mi mente reprochándome, gritándome que soy la causante de su dolor, la responsable de que haya perdido su linda sonrisa, bajé mi mirada rápidamente pues no me sentía capaz de sostener la suya, no tenía el valor para mirarla fijamente.
Dudosa me acerqué a ella tomé sus manos temblorosas entre las mías de nuevo la suavidad de su piel logró hechizarme, con lentitud fui subiendo mi mirada desde sus manos hasta su rostro
-Eso no es así any, yo también te amo - confesé con el corazón abierto, vi crearse en sus ojos un brillo al oír mis palabras pero pronto desapareció.
-¡Eso no ha sido lo que me has demostrado! - replicó soltando sus manos de las mías y alejándose de mí, dirigiéndose a la ventana.
-Lo sé, lo sé - admití avergonzada y llena de una tristeza enorme. - por eso te pido perdón, - suplique - lamento tanto ese comportamiento sí tan sólo pudiera revertirlo. Debes creerme any yo te AMO - Afirmé tratando de darle contundencia a la frase pero mi tono de voz estaba ahogado en la pena de verla deprimida. - Perdóname - implore en espera de alguna reacción suya pero ni siquiera se movió.
Me moví hasta su frente para ver su rostro, un par de lágrimas silenciosas lo recorrían. Tomé su rostro entre mis manos y con la yema de mis dedos aparte esas lágrimas. Con un movimiento sutil de mis manos la obligue a que me mirara
- Te Amo - Dije.
Su llanto aumento y se apartó de nuevo de mí para tomar asiento sobre el sofá. Un par de segundos pasaron en tenso silencio.
-No sabes cuánto soñé con que me dijeras esas palabras, ni imaginas todo lo que mi mente jugó con la idea de que por fin lo hicieras de que por fin dijeras que me amas, cada noche imaginé cual sería mi reacción al oírte decirlo y mira ahora que ha sucedido ninguna de esas imaginaciones se han hecho realidad.
-¿Qué significa eso? - pregunté aterrada.
-¡Es tarde! - declaró con la mirada fija en no sé qué lugar y sus lágrimas incesantes.
-¿Ya no me amas? - pregunté con el mismo sentimiento de terror temiendo a que la respuesta fuera un "no".
-Claro que aún te amo - mi corazón latió con fuerza - pero este dolor que siento es muy grande, me siento demasiado mal - bajé la mirada maldiciendo mi propia existencia por haberla herido así - necesito tiempo para sanar mis heridas, necesito estar a solas y pensar - sentí mi garganta seca y unas ganas de llorar sin fin.
Me acerqué y me arrodille ante ella.
-Perdóname, no hay una sola palabra que exprese como me siento por lo mal que te he hecho sentir, Te amo y te entiendo. Sólo quiero pedirte que recuerdes que voy a estar esperándote siempre. Te amo. - le repetí antes de besar sus labios unos breves segundos.
Me levante sin decir nada y salí de su habitación. Cerré la puerta pero luego de haber salido me sentí inconsciente de mi misma, recosté mi cabeza a la puerta con mi mano aún sosteniendo la manilla, y allí en ese preciso momento comencé a vaciar mi llanto sigiloso. ¡Qué tonta he sido! ¿En serio creí que con un par de palabritas remediaría el daño que he hecho? ¡Qué ingenua! Pase un par de minutos recostada a la puerta del mismo modo, a tan solo un par de metros de distancia pero sentía que su corazón estaba a kilómetros de mi y que por más que corriera no podría alcanzarlo. Luego de verme en la situación que estaba, recostada a una puerta llorando sin consuelo partí a mi habitación a buscar las pocas cosas que había traído conmigo para irme de nuevo a Caracas.
Camino al Vigía la llame para avisarle que regresaba, le recordé que la esperare el tiempo que sea necesario y le repetí que la amaba. Pero su voz no me daba muchas esperanzas ¿Y sí nunca regresa a mi? ¿Qué va a ser de mi y de este amor?...
Llegué a Caracas agotada, fui directo a mi departamento. Entre con la intención de ir a dormir pero termine bebiendo en la sala recordando cada momento a su lado, tratando inútilmente de ahogar mis penas, de verdad que no quería hacerlo, sabía que no tenía sentido hacerlo pero al igual que en todo este tiempo me volví a embriagar hasta que no supe más de mi.
Al día siguiente me levanto el sonido de alguien llamando a la puerta estaba acostada en el sofá, con la foto de ella y mía alojada en mi pecho. Me levante con un dolor de cabeza increíble, creí mi cerebro iba a explotar. Abrí la puerta, era may y volví al sofá...
-¿Qué pasó aquí? - pregunto mirando el suelo las botellas partidas y las otras vacías. Sólo la mire. - dulce - dijo con ternura tomando asiento a mi lado - no puedes beber tanto, ya te lo he dicho. Levántate y vamos a comer seguro no lo has hecho.
-¡La perdí! - fue lo único que pude decir.
Luego de contarle lo que sucedió trato de consolarme asegurándome que ella me ama y seguro va a volver. Cuanto deseo poder creer eso.
Días transcurrieron en la soledad de mi apartamento, sumergida en está oscuridad que me ciega sin la luz que ella provee a mi vida. lujan me dio el número de una terapeuta, me amenazó sí no voy a verla ella la traerá aquí para que me saqué de mi depresión. Ja, ja no creo en la terapia, además la única que puede sacarme de mi depresión es any, la única capaz de traerme de vuelta a la vida con solo un beso, con solo verla, con solo su presencia es ella.
La he llamado todos los días alrededor de cinco veces al día, y no he perdido oportunidad de decirle que la Amo, pero su tono de voz sigue igual seco.
Estoy agonizando, sumergida en esta terrible tortura de vivir sin ella.
Tomé la decisión de ir a la dichosa terapia con la finalidad de que lujan me dejara en paz.
Las primeras sesiones fueron un poco graciosas pues la terapeuta trataba de sacarme las palabras a como diera lugar pero yo sólo decía lo necesario y eso parecía preocuparla más...
Hasta que al fin lo logró.
-lujan me ha dicho que más nunca ha nombrado a tú prometido ¿porque? - yo voy a matar a lujan en serio. Bajé la mirada y guardé silencio. - Carlos era su nombre ¿verdad?
-Sí. - respondí a medias sintiendo su mirada clavarse sobre mí.
-Anda cuéntame algo sobre él. - dijo soltando su libro de notas, supongo que es alguna técnica de persuasión.
-Era árabe. - dije en un susurro sin querer hablar más.
-¿Lo amabas? - me pareció muy imprudente su pregunta. ¿Amarlo? él era mi vida, nada tenía sentido sin él pero any siempre estuvo allí acompañándome en ese oscuro túnel tratando de mantenerme en la realidad. Hasta que sus labios le devolvieron colorido a mi vida, hasta que sólo ella se volvió indispensable, se volvió más que mi mejor amiga se volvió el amor de mi vida, ella hizo que mi corazón latiera con otra finalidad mayor que mantenerme con vida ella hizo que latiera por amor, por mi amor hacia ella. Sí no hubiese sido por ella no se qué sería de mi vida, no sé donde estaría en estos momentos. Me levante furiosa conmigo misma.
- ¿Sí no logras sanar como esperas poder brindarle amor a any? - dijo la terapeuta levantándose también, no sabía que supiera tanto de mi vida en serio voy a asesinar a lujan.
- No necesito esto - asegure tomando mi cartera.
- Es lo que más necesitas - me replicó - debes desahogarte.
La mire unos instantes.
-Por favor toma asiento de nuevo.
Así lo hice me senté y luego de darle muchas vueltas al asunto comencé a desahogarme Era la primera vez que hablaba de Carlos desde que falleció, era la primera vez que confesaba sentirme culpable por haberlo dejado ir a solas al departamento esa noche.
Sí, la terapeuta tenía razón comencé a sentirme mejor al vaciar todo ese dolor pero ahora tenía otro dolor de más peso, any.
Converse con la terapeuta no se cuanto tiempo pero dije todo lo que sentía.
Luego de eso cada sesión se hacía más amena y más suelta por mi parte.
Deje de beber pues me di cuenta que sólo lo hacía para esconder mi agonía interna, al igual que el orgullo que expresaba con mis actos trataba de convencerme a mi misma de que todo estaba bien, fue un grave error todo mi comportamiento pero lo que más me lástima y de lo que más me arrepiento es que any fue la que pago por mi dolor, fue la que sufrió por mi comportamiento.
any:
Estos días sin ella pasaron sin brillo, sin importancia.
Cada mañana me despierto preguntándome si fue lo correcto dejarla ir, ciertamente necesito sanar, pero ¿No sería más fácil sanar si estoy a su lado? Pasaba los días consolándome con el recuerdo de su voz anunciando que me ama, que dicha tan grande sólo hubiese deseado que las circunstancias hubiesen sido distintas.
Esperaba con ansias cada día sus llamadas, sólo su voz me daba paz.
Uno de esos días fui a casa de mis padres me encontré allí con Javier (un viejo amigo de la familia, es cinco años mayor que yo) me saludo con total amor igual que siempre lo ha hecho.
Desde que nos conocimos a insistido en cortejarme pero nunca lo he aceptado. Me desanimo verlo para ser sincera, no se me antojaba escuchar frases bonitas. Pero pronto noto mi estado de ánimo y hasta me brindo su amistad. Le conté lo que me sucedía y supo entenderme. No intento cortejarme, solo me dio un hombro sobre el cual llorar, trato de distraerme de mis penas aunque era inútil pero valore su esfuerzo.
En una de esas tantas salidas en las que se esforzó en planear para distraerme me llevó a comer helados.
-Tienes una sonrisa muy bella. - me dijo luego de ver una de esas sonrisas que ni siquiera se asemejaban a las que dulce provoca en mi. Intento acercarse para besarme, me aleje de inmediato.- Perdona - pidió.
-No perdóname tú, esto de intentar ser amigos no ha sido buena idea. Tú sientes algo por mí y yo no quiero ilusionarte falsamente, no quiero herirte tú sabes bien que mi corazón le pertenece a ella.
-Feliz me haría sí me dieras la oportunidad de mostrarte un modo de amar diferente pero yo estoy consciente que la amas a ella. Sólo sigamos así no me prives de tú amistad por favor.
Seguimos conversando de otras cosas de verdad no quería hacerle daño pero en cierto modo lo necesitaba, necesitaba su amistad pero en realidad creí que entendía mi situación entonces no pensé más en las posibles consecuencias de dicha amistad.
dulce:
Voy camino al aeropuerto a recogerla al fin después de estos dos meses y veinte días de calvario voy a verla.
Estoy demasiado ilusionada, demasiado feliz, demasiado nerviosa no puedo controlarme.
Organice una cena romántica en un restaurante que le encanta.
Me he sentido mucho mejor con lo de la terapia poco a poco voy sintiendo que voy siendo la misma de antes. Sólo falta que dulce me permita volver a su lado y entonces, sólo entonces mi vida estará completa.
Espero ansiosa por su llegada me siento, me levanto, camino de un lado a otro, ¡Que impaciencia! ¡Dios! - exclamé mentalmente al verla - ¡Que bella está, preciosa y sencilla como siempre! Sólo verla desboca mi corazón, sólo verla me brinda felicidad, esos ojos azules como el cielo, siempre cristalinos y puros. Sonreímos al vernos mutuamente. Aceleró su pasó para saludarme y yo me acerqué acortando distancia.
La abrace por la cintura y ella ajusto sus brazos en mi cuello, no sin esfuerzo logré controlar los temblores en mi provocados por su cercanía. Bese su mejilla con lentitud y ternura, degustando la suavidad de su piel, disfrutando el delicioso aroma que emana.
La abrace varios segundos no quería despegarme de ella, quería sentirla así cerca de mi por siempre…
-Te extrañe. - anuncie en el momento que se alejo un poco de mi.
-Y yo a ti - respondió sonriente abrazándome de nuevo.
Este abrazo duro mas tiempo, la sujetaba con fuerza queriendo evitar que se alejara de mi... Luego de separarnos nos dedicamos a tan solo vernos a los ojos con nuestras manos unidas en un lazo que espero sea eterno, podía sentir como su mirada escaneaba mi alma, dejándola descubierta ante su presencia, solo Dios sabe todo lo que la amo.
Unos segundos pasaron mientras nuestras miradas lo decían todo, hasta que me percate de que no traía sus maletas...
-¿Y tus maletas? - Miro hacia atrás.
-Allá vienen - mire hacia donde ella posaba su mirada, vi a Javier dirigirse hacia nosotras, tan sólo lo he visto un par de veces pero es suficiente para reconocerlo. Mi mente se lleno de dudas ¿qué hace Javier aquí con ella? ¿acaso any al fin acepto a estar con él?
-dulce tanto tiempo sin verte - comentó mientras se acercaba a besar mi mejilla.
-Sí - respondí a medias.
Me hizo un par de preguntas ¿como estas? ¿Qué tal tú vida? las mismas preguntas de siempre, trate de ser cordial y educada pero resulte sonar bastante antipática con mis respuestas.
No lograba entender que diablos hacia ese tipo aquí, ¿porque any no me dijo que venía con él?
Mientras él acomodaba las maletas en el carro con la ayuda de any, yo me aleje de ellos para llamar al restaurante y cancelar todo lo que tenía planeado debido a que ahora la cena sería para tres... ¿porque vino con él?
Ofuscada me subí al carro, any se sentó a mi lado y Javier atrás.
Me inquieto la mirada de any clavada en mi rostro, me mire al espejo, yo misma me sorprendí no creí que mi estado de ánimo se estaba haciendo notar tan obviamente, tenía el rostro totalmente rojo y mis ojos estaban oscuros.
No podía disimular lo que sentía y para colmo de males Javier no se callaba, su voz me perturbaba aún más pues no entendía la razón de su venida.
Llegamos al restaurante y comenzó el espectáculo de la noche.
Quería que me tragara la tierra, estaba demasiado furiosa y frustrada ¿cuándo llegara el día en que las cosas me salgan bien con any? ¡Que cena tan divertida y amena! Javier comiéndose a any con la mirada y yo asesinándolo a él con la mía. any estaba súper incómoda se le notaba.
Y en plena cena comenzó la guerra de comentarios hipócritas de doble sentido, Javier tratando de halagar a any con una serie de frases más que gastadas, las cuales sospecho descargo de Internet. Yo por mi parte no podía evitar dirigirle comentarios desdeñosos, no lo soporto, una frasecita más, un halago más y lo hago tragar el tenedor para ensalada.
-¡El viaje fue un poco estresante! - intervino any tratando de romper el hielo y la tensión que acompañaban la cena.
-¡Pero tú lo hiciste placentero! - aseguro Javier con una sonrisita de &%$¥£... Él estaba súper seguro de que ya era todo un "latin lover" por decir un par de *******.
Me levante de manera brusca de la mesa con el tenedor en mi mano izquierda, tomé aire tratando de hallar un poco de cordura, solté el tenedor.
-Disculpen voy a tomar algo de aire fresco - me excuse para salir, de verdad necesitaba unos momentos a solas, pero más que eso necesitaba un trago, necesitaba ahogar mis problemas pero no podía permitirme esconderme detrás de la ebriedad de nuevo.
Estaba al borde de la locura, sí Javier sigue con sus comentarios idiotas me va a dar un derrame cerebral y por Dios que va a ser mejor eso que seguir escuchándolo. Pasaron un par de minutos y volví a la mesa, para terminar de pasarla genial. Terminamos de cenar y partimos, bueno terminaron ellos de cenar pues yo no me atreví a probar bocado ya que sí lo hubiese hecho el riesgo de que vomitara sobre Javier ante alguna de sus tonterías era muy grande, me tenía el estómago revuelto y la irá a millón.
Fuimos al club, quise aguantar, intenté aguantar y lo hice lo más que pude pero se me hizo imposible. Me fui a la barra en una búsqueda desesperada por Whisky, sentía como cada trago refrescaba mi garganta, como me relajaba y poco a poco iba escapando de mi realidad. lujan se acercó a regañarme.
-¿Se puede saber que estas haciendo? ¿Te diste cuenta? En menos de media hora ya te haz bebido casi la botella completa.
-Déjame en paz por favor. - me miro irritada y se alejo.
Pasaron los minutos, y yo ya ni sabía que tanto había tomado, Javier no dejaba a any tranquila, estaba desesperada por ir allá para pedirle que nos fuéramos a otro lugar las dos solas, donde pudiera besarla, abrazarla, decirle que la amo. Pero cada vez que me intentaba levantar para ir hasta ella algo me detenía. En el punto más alto de mi desesperación me encontraba cuando para mi desgracia al dj se le ocurre colocar música romántica.
Javier tomo a any de la mano para a guiarla hasta la pista de baile, allí la tomo entre sus brazos y comenzaron a moverse guiándose sólo por el ritmo de la música. Me encontraba sentada a lo lejos admirando la belleza del espectáculo, quisiera poder explicar todas las sensaciones que me abrigaban celos, irá, dolor, arrepentimiento, y más dolor. Todo sería tan diferente sí no hubiese sido tan estúpida sí le hubiese dicho a tiempo que la amo, sí no la hubiese dejado ir.
Pasaron un par de canciones hasta que llegó la indicada.
No podía creer mi mala suerte.
Lo siento sí alguna vez te he herido
Y no supe darme cuenta a tiempo
Mientras soportabas en silencio
Tal vez algún desprecio
Tal vez no sirva de nada
El darme cuenta ahora,
Sólo importas tú,
Siento que en mi vida sólo importas tú.
Entre tanta gente sólo importas tú
Hasta el punto que a mi mismo
Se me olvida que también existo,
Sólo importas tú...
Se me hacia imposible mi situación, Javier seguía tratando de acercar a any más hacia él, mi dolor estaba desquebrajándome el alma, mi vida se estaba quedando en la penumbra, mi corazón estaba destrozado y para colmo esa maldita canción retumbaba en mis oídos...
Y mientras yo jugaba tú ibas en serio
Fui tonto y no lo niego, mis aires de importante
Y me doy cuenta ahora,
Sólo importas tú...
(Franco De Vita, Sólo Importas Tú)...
Yo nunca jugué con ella jamás quise hacerlo, mi maldito bloqueo me impidió amarla, mi dolor por Carlos, mis heridas me cegaron, mi orgullo se interpuso, mi idiotez ganó la batalla por el control de mi ser pero eso de nada importa, tan sólo son excusas pues ella creyó que jugaba con sus sentimientos, que sólo me importaba su cuerpo, que la única finalidad de mis besos era llevármela a la cama, mis ojos se empañaron al instante que pensé en todo el sufrimiento que le cause.
Y yo sintiendo celos porque tan sólo está bailando con él ¿qué derecho tengo? Sí la valiosa oportunidad que tuve de estar a su lado la desperdicie, la arruine. Estaba agonizando lentamente cuando termina la canción y veo a Javier arrodillarse ante ella. ¿Qué diablos piensa hacer?
any:
Dulce no ha dejado de beber desde que llegamos al club luego de esa desagradable cena. Yo tan sólo deseaba estar a solas con ella para hablar, para resolver nuestra situación, para darnos una oportunidad mas, mi vida es una completa desolación sin ella. Ahora que se que me ama no debería detenernos nada pero como siempre apareció un obstáculo, Javier, se vino conmigo sin invitación, ¿Qué se suponía le dijera? "Ni se te ocurra venirte conmigo yo voy en busca de la mujer que amo y no quiero mas complicaciones". Analice un segundo y si exactamente eso es lo que debí haberle dicho.
Ahora Javier sigue evitando que deje de bailar, quiero ir con ella y hablarle, impedir que siga bebiendo de este modo, no sabe cuanto me duele verla así. Término la pieza que esperaba para al fin liberarme de él e ir hasta donde ella. Pero Javier me tenia una amarga sorpresa estaba a punto de irme de su lado cuando lo veo arrodillarse sobre el suelo, lo mire temerosa de lo que diría.
-¿Qué haces? ¡levántate!

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Re: el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:40 am

-any quiero pedirte que seas mi esposa. No me refiero de inmediato sólo quiero que me permitas amarte, mostrarte un modo distinto de amar.
-No puedo aceptar, y tú lo sabes muy bien. Estoy enamorada de alguien más.- dije segura mirándolo a los ojos. Se levanto y me tomo de las manos.
-¿Ella? - pregunto con un tono de voz bastante agrio - mírala no ha cambiado está embriagándose sin prestarte atención y tú deseando amarla - dijo irritado - Y yo deseando amarte a ti - confesó en lo que fue un susurro - por favor acéptame - suplicó con la mirada llena de esperanza pero acceder a su petición era imposible para mi.
-No puedo, de verdad no quiero herirte...
Lo solté y me aleje dejándolo allí botado.
Me acerqué a dulce, a cada pasó que daba mi nerviosismo aumentaba, su mirada me intimido por completo lucía no se como decirlo vacía pero a la vez llena de pena.
-Hola - comenté apenada, sabiendo que estaba furiosa por lo que acababa de ver. Me miro intensamente a los ojos un par de segundos...
-¿Aceptaste? - pregunto completamente sería y con su mirada aún clavada en la mía.
-¡Claro que no!
-¿Porque? - replico secamente, me dejo fuera de si esa pregunta no me la esperaba.
-Sabes perfectamente que te amo - me sincere.
-No deberías rechazarlo. ¡acéptalo! Ve con él, seguro te va a saber amar más que yo.
-¿Que dices? ¡Estas demasiado ebria!
-No es ebriedad, es realidad. Vete con él así tal vez yo deje de sentir está tortura que llaman amor.
-Es el alcohol quién habla por ti. ¡Deja de beber! - resoplo.
Acercó el vaso a su boca, lo agarré y lo lance al suelo pero sin la suficiente fuerza como para partirlo, me sentía decaída no podía creer que estábamos teniendo los mismos problemas de comunicación y que tal vez Javier tenga razón y en realidad ella no haya cambiado nada. Me miro furiosa.
-Ese maldito licor siempre ha sido un obstáculo entre nosotras.
-No el único obstáculo que yo veo es ese ******* que acaba de arrodillarse ante ti.
Se levanto de golpe para irse, la retuve tomándola del brazo.
-¿A dónde vas? - le pregunté con un tono de voz muy bajo, me ignoro y de nuevo intento irse, la tomé con más fuerza.
-Déjame ir any, no tengo nada que hacer aquí tú ya tienes acompañante. - aseguro con un tono de voz mezclado entre pena e irá (ese tono de irá reprimida que siempre se escapa de sus labios cuando está a punto de explotar). Escondiendo de mí la mirada pues la tenía empañada, estaba a punto de llorar, lo sabía bien y no quería presionarla pero no podía permitir que pensara que Javier y yo teníamos algo.
-Bueno permíteme ir contigo, ¡necesitamos hablar!
-¿Hablar? ¿De qué?
-De nosotras dulce, tú lo sabes. - sonríe con un aire de ironía en su rostro. - por favor hablemos. - suplique.
-¿Quieres hablar? Está bien hablemos - se acercó a mi intimidante - ¿para que lo trajiste, para demostrarme que ya no eres mía que te he perdido?
-No dul... - negué apresurada pero me interrumpió.
-¿Has estado con él? ¿lo hace mejor que yo? - me quedé helada ante la injusticia de sus preguntas - supongo que sí es un hombre tiene algo que yo no - mi mano se alzó para golpear su mejilla sin pensarlo, su rostro totalmente enrojecido por la irá y el golpe quedó volteado hacia el otro lado, sus lágrimas escapaban de sus ojos y por mi rostro ya corría un manantial de dolor.
-En este par de meses sin estar a tú lado en lo único que pude pensar fue en ti, vine a verte con total emoción e ilusión pues me creí todas esas cosas bonitas que me has dicho cada día en cada llamada. Pero ahora que estoy aquí solamente puedo contemplar dolorosamente como continuas arruinándote con la bebida, como la terapia no ha servido de nada sólo ha sido una pérdida de tiempo pues sigues comportándote del mismo modo, sigues hiriéndome. - la mire un par de segundos, seguía con su rostro a un lado, con sus lágrimas desbordadas.
Partí deseando con toda alma que me detuviera pero sabía muy bien que eso no iba a suceder.
Vi a lujan cerca, a lo único que atine fue a refugiarme en sus brazos. Atónita me abrazo y trataba de entender lo que había sucedido.
- any pero trata de respirar ¿que sucedió? - luego de poder tomar aire y recuperar el aliento, le conté lo sucedido.
Totalmente disgustada se levanto con la intensión de ir a buscar a dulce para reclamarle, la detuve no quería más drama, no podía soportar más nada. De inmediato le pedí que me acompañara al departamento. Después de que ella partió, lloré sin consuelo hasta quedarme dormida.
dulce:
Sólo sentí la palma de su mano golpearme como me lo merecía. Un ardor recorrió todo mi rostro, ni siquiera me moví tenía la esperanza de que todo esto era una pesadilla de la cual pronto despertaría. Escuché cada una de sus palabras quebrantadas por el llanto, cada una de esas palabras se clavaban como cuchillos en mi corazón dejándome sentir un poco del daño que le sigo causando.
Luego de que ella se fue, salí de allí de prisa casi corriendo.
Llegué al estacionamiento, me subí a mi carro, llorando recosté mi cabeza al volante.
Me asustó sentir una mano acariciando mi espalda lentamente con cariño mire a mi lado, may estaba allí mirándome con compasión.
Descargue en ella todas mis penas.
-dulce no se que decirte está vez...
-Me pase de la raya lo sé, me sentí abrumada por todo, no resistí más. La perdí. - concluí aturdida.
Luego de un rato logré calmarme, comencé a pensar con más claridad.
may me dejó a solas sabiendo que yo necesitaba de la soledad, tenía demasiadas cosas en las cuales pensar.
Arranque el carro para ir a las residencias de any, me detuve en el estacionamiento, bajé del auto pero no avance más, la inseguridad me atrapo. No puedo llegar a su departamento en medio de la madrugada con mi cara muy lavada esperando que simplemente me perdone, no puedo tener el descaro de intentar entrar de nuevo a su vida como sí nada hubiese pasado, como sí no la hubiese herido, como sí no la hubiese ofendido del modo tan infame como lo hice.
Seguí meditando recostada a mi camioneta y de pronto lo entendí, entendí que no la merecía, nunca la he merecido y nunca la mereceré, no puedo permitir que siga sufriendo por mi causa, que siga esperando a que yo solucione mis problemas, aún me faltan demasiadas cosas por cambiar, por mejorar. La mejor decisión que puedo tomar en estos momentos es renunciar a ella, dejarla libre para que así tenga un mejor futuro sin todo mi drama, sin todos mis problemas a su alrededor. Sólo quiero verla feliz, verla sonreír no me importa con quién lo haga.
Me fui a mi departamento y por todos los lados en que lo veía, renunciar a ella sería la mejor decisión de mi vida. Logré dormir a penas una hora. Tuve un sueño que fue hermoso porque la vi sonreír en el medio de un bello paraíso lleno de flores, con la luz iluminando directamente su rostro haciéndolo lucir espectacular, reluciente. Pero ese sueño me hizo sentir la desesperación de cada paso que tomaba para alejarse de mi aunque me sentía tranquila pues con cada pasó que daba veía como su felicidad aumentaba. Luego me vi a mi misma en medio de la oscuridad, en medio de la nada con tan solo la soledad como mi compañera y me sentía inmensamente tranquila porque no me importa si mi alma se sumerge en el infierno eterno que será estar sin su compañía, sin su dulce voz, sólo me importa su felicidad y esa felicidad la encontrará lejos de mi estoy segura.
Alterada me desperté muy temprano.
No me pude resistir y sin retardo fui a su departamento.
Desconcertada me invitó a pasar, así lo hice, tomé asiento en el sofá.
Se quedó de pie a distancia de mí, mirándome como siempre lo ha hecho cuando quiere saber lo que pienso.
-No sabes cuanto lamento todas las idioteces que te dije anoche, tenías razón el licor hablaba por mi. Mi intensión nunca fue ofenderte, sinceramente quiero pedirte perdón por todo. - me miro con ternura, ¿como puede ser está mujer tan noble y tan hermosa? A pesar de todo el mal que le he provocado aún me mira con ternura. ¿Por qué se me ha dado por destrozarle el corazón? ¡Soy lo peor!
-Esta perdonada – respondió relajada.
Se acercó y se sentó a mi lado, tomo mis manos entre las suyas acariciándolas con delicadeza.
Solté una de mis manos para con ella acariciar su rostro, cerró los ojos ante el contacto.
-También he venido a pedirte una cosa más - anuncie esperando no acobardarme y tener el suficiente valor para no rendirme ante sus labios que me incitan a besarlos con ternura, a no rendirme ante mi corazón que me suplica que la ame...
any:
-Quiero pedirte - continuo con tono nervioso la esperanza estaba recobrando fuerzas rápidamente - que rehagamos nuestra amistad, quiero que seamos como antes - espero paciente mi repuesta pero se me hizo imposible dársela esa petición fue un corto circuito para mi organismo ¿amigas? Pero sí yo la amo ¿como pondremos ser amigas de nuevo? Pretende que olvide todo lo que ha pasado con tan sólo un chasquido de dedos, no puedo, no puedo ignorar que la amo y que la necesito a mi lado.
-No yo ...
-Este amor que siento por ti me ha traído de vuelta a la vida, pero yo no puedo darte la felicidad que quisiera, no estoy capacitada para hacerlo hasta los momentos lo único que mis actos han logrado provocar ha sido dolor
-Eso no es del todo cierto también me has hecho feliz
-any por favor no hagas esto más difícil, no podemos estar juntas y debemos aceptarlo. - así que esa es la decisión que ha tomado, dejar morir nuestro amor.
Se levanto yo imite su movimiento de inmediato cruce mis brazos por su cintura y aloje mi cabeza en su cuello, tratando de retener mis lágrimas. Ella acariciaba mi espalda y le dio un par de besos a mis cabellos. Este es el final ella ha resuelto unilateralmente que dejar las cosas así será lo mejor, pero ¿lo mejor para quién? Para mi jamás y para ella mucho menos yo se que aunque trate de ocultarlo al igual que yo está muriéndose porque al fin podamos amarnos pero no salimos de un problema para entrar en otro.
Mi corazón me grita que luche por ella pero siento que ya es una batalla pérdida, ella simplemente se rindió antes de la guerra.
Permanecimos abrazadas en el medio del living un rato más, luego con un nudo en su garganta bastante notable se despidió de mí.
Pase un par de días más en Caracas hallándome aún envuelta en la pena que me dejó su decisión, no soporte verla sin poder abrazarla o besarla o expresarle que mi amor seguía allí latiendo con aún más fuerza que antes así que partí de regreso a Mérida.
Pasaron cinco meses antes de que Javier al fin logrará convencerme de que accediera a ser su prometida, pero la AMO aún más que antes, la extraño, la necesito, carezco de su presencia en mi vida. ¿En que punto nos enredamos la vida de este modo? ...
Ya va para casi un mes desde que he regresado a Caracas, Javier se vino a mi lado, claro obviamente no iba a permitir que me quedará a solas con ella.
dulce se ha mantenido soltera todo este tiempo ni siquiera a tenido citas, ojala esa fuera una señal de que aún me ama... Pero no ella insiste en que mantengamos sólo lazos de amistad y siendo honesta nuestra amistad a fluido casi normal pero a veces nuestras miradas se cruzan y me quedó sin aliento, sin ánimos de pasar otro segundo de mi vida sin estar a su lado pero siempre evade mi mirada, de inmediato se escabulle cuando hay algún recuerdo, algún indicio, algún gesto que nos recuerda el amor que compartimos.
dulce:
Ver ese anillo ajustado a su dedo anular ha sido el peor castigo que he podido recibir en la vida y por sí fuera poco todos estos días en que la he visto me he tenido que tragar todo lo que siento al verla, cuando su mirada invade la mía, cuando su piel roza inocentemente la mía he tratado de disimularlo pero cada vez se me hace más difícil. Pero eso era lo que yo quería, esa fue mi decisión ofrecerle mi sincera amistad como siempre había sido, sólo deseo verla feliz y sí con ese imbécil ella va a serlo pues seré la mejor aliada de Javier para ayudar a que estén juntos.
Llegó un viernes en la noche y el plan era ir todos a cenar porque Javier nos tenía una sorpresa preparada.
En medio de la cena yo miraba mis alimentos con desgano estando cerca de ellos no tenia ganas ni de respirar si quiera. Javier se levanto e hizo sonar su copa para llamar la atención de todos.
-Como todos saben any acepto mi propuesta de matrimonio, ya hemos decidido una fecha, será dentro de tres meses - ¡Que bien el final de mis días ya tiene fecha! - he pedido traslado en la compañía y fue aprobado, así que any, podremos casarnos aquí en Caracas y vivir aquí - any lo miro sorprendida al igual que todos los presentes pero yo estaba aterrada, creí que en unos días se irían a Mérida y la tortura de la boda seria allá no aquí (como si eso afectara en algo la situación, no importa el lugar donde sea lo importante es el hecho, será la muestra definitiva, así sabré para siempre que la he perdido) Javier miraba a any con dulzura (no lo niego), pero siendo bastante sincera lo odio porque tendrá a la persona que yo más deseo amar. - quería que estuvieras cerca de tus amigas, te amo - declaró delante de todos yo seguía preguntándome que diablos hacia allí, debería irme del país no se a otro lugar donde tal vez pueda encontrar algo de paz.
any no respondió a su declaración simplemente le dio un fugaz beso, pero Javier intensificó más el beso volviéndolo más largo. Yo no soporte, me levante para hacer una propuesta fingiendo alegría con la finalidad de separar sus labios.
-Bueno chicos ¿qué les parece sí vamos a la casa de la playa? ¡Para celebrar en grande! - todos me vieron como preguntando ¿QUÉ?, nadie se esperaba esa proposición ni siquiera yo.
La mañana siguiente partimos a la playa me tocó aguantarme a Javier todo el camino, ya que él y any me acompañaban en la camioneta.
Llegamos, nos instalamos y comenzó la diversión.
Me mantuve toda la fiesta sobria y alejada de any, mejor dicho alejada de todos.
Para cuando cayó la noche la fiesta estaba en pleno apogeo.
Yo me decidí a salir a admirar al mar desde la orilla, comenzaba a relajarme.
-¿Qué haces tan lejos? Te estaba buscando. - me dijo exactamente la misma frase que use yo cuando estábamos en la hacienda, cuando era completamente feliz a su lado.
Sonreí y me gire a verla, cada día está más hermosa, con ese short de Jean que deja ver sus preciosas piernas, una franelilla sencilla, su cabello suelto. ¿Como logra verse tan inocente y tan sexy a la vez? ¡Dios! ¡Que bella es y es de otro! Me odio a mi misma por haber renunciado a ella.
-¿Y eso que me buscabas? - Pregunté sin desdibujar una pequeña sonrisa de mi rostro.
-Pues todos me preguntaban por ti y me dio curiosidad por saber donde estabas.
-¡Ah! - deje un suspiro escapar, como me moría por besarla y proponerle que nos escapáramos a una isla desierta o cualquier lugar donde sólo estemos nosotras. Pero debo dejar de soñar...
-¿Ya vas a entrar a la casa de nuevo?
-No, tengo ganas de caminar por la playa un poco, ¿vienes?
-Sí, una caminata me hará bien.
Sonreímos e iniciamos el recorrido.
Trate de mantener una conversación relajada tranquila sin tocar el tema del amor, ni el nuestro, ni eso que tiene con Javier resultó bastante divertido.
any:
dulce me estaba matando de la risa, allí estaba mi mejor amiga a la cual conozco mejor que a nadie, aquella que disfruta de un excelente buen humor. Aunque las risas me han distraído bastante aún así no evitan mi deseo de besarla se veía demasiado provocativa con ese top que dejaba al descubierto su abdomen, un pantalón de seda casi transparente que dejaba ver sus lindas y torneadas piernas, su negro cabello suelto moviéndose libremente por la rica brisa que corría, su rostro angelical ¡que irresistible!.
Comencé a salpicarle agua y salí corriendo.
-¡Hey! - me grito entre risas - ¡te voy a alcanzar! - y pues sí, me alcanzó. Me tomo de la cintura.
-¿Creíste que podías escapar de mí? - susurro en mi oído con tono de villano de película, me gire quedando frente a ella con tan sólo un par de centímetros separando nuestros rostros.
Sonreímos. Pero ella tan sólo permitió que nuestras miradas hicieran contacto 30 segundos, luego soltó mi cintura y se alejo.
Tomé asiento sobre la arena quedando frente al mar, ya estábamos bastante lejos, se sentó a mi lado. Teniéndola tan cerca de mi ya erizaba mi piel e irremediablemente me hacia temblar.
-¿Tienes frío? - pregunto al notar mi cuerpo temblar.
-Sí, un poco - mentí.
Pasó su brazo alrededor de mis hombros y se acercó más a mí proporcionándome calor y a la vez inquietud me moría por besarla, acomodé mi cabeza sobre su hombro.
dulce:
Sí vuelvo a tenerla frente a mi no podré controlarme voy a besar sus labios, la AMO, la deseo, ella es todo lo que ocupa mi mente, mi mundo es ella.
Trato de darle calor y evitar así que tiemble. Percibo el aroma de su piel junto con el de la arena y el mar es la combinación perfecta, estoy embriagada.
Bese su frente tratando de darle aunque sea un poco de todo el cariño que quisiera poder darle.
-¡Te extraño! - Susurro.
-Yo te extraño más - replique.
Se separó de mí, para arrodillarse justo adelante de mí.
Tardó unos segundos para hablar, miraba la arena dudosa pero luego subió la mirada para posarla en la mía.
-¿Por qué dulce? ¿Por qué me dejas ir, por qué me dejas lejos de ti? - esa ha sido la pregunta que más dolor me ha causado en la vida. La entonación de su voz era triste, llena de sufrimiento.
-any de verdad no creo conveniente hablar de esto. - dije evadiendo su mirada.
Ella tomo mi rostro entre sus manos y con un leve movimiento me obligó a mirarla.
Me partió el alma en mil pedazos ver sus ojos humedecidos por las lágrimas que amenazaban con salir huyendo de ellos.
-Respóndeme, por favor - suplicó.
-Porque fui y soy una estúpida, una tonta, pero por más que nos duela any debemos entenderlo no podemos estar juntas. Mira el lado bueno tienes a Javier vas a casarte con él, con el tiempo lo vas a amar y al fin podrás olvidarte de mi. - vi la primera lágrima escaparse de su ojo derecho. - any por favor no quiero verte llorar por mí de nuevo, no lo merezco, no soy nada, no lo valgo. Y tú significas todo para mi por eso quiero que seas feliz y eso será con él yo sólo logró provocarte dolor, debes ser feliz any, yo Te Amo pero no puedo estar contigo, no puedo hacerte más daño me moriría sí lo hago. - sin decir nada, sin previo aviso acercó sus labios a los míos besándome con ternura, trasmitiéndome con ellos todo su amor hacia mi, toda su pena.
La abrace con fuerza por unos segundos que resultaron eternos y hermosos. Se alejo y volvió a su posición junto a mí, dudosa volví a abrazarla del mismo modo, poso su cabeza en mi hombro de nuevo.
Estuvimos así un buen rato en silencio, admirando el mar y entendiendo que todo se ha quedado hasta aquí, que ya no seré suya (aunque mi corazón este con ella siempre) y que más nunca será mía.
Regresamos el lunes a la ciudad y yo había tomado ya mi decisión de alejarme por completo de ella, al menos por algún tiempo.
No aguanto más me estoy haciendo daño pero eso es lo que menos importa, lo que más pesa es que le estoy haciendo daño a ella con mi presencia sí sigo aquí nunca podrá olvidarme ni dejar de amarme.
El martes antes de partir pase por su departamento a notificarle la noticia.
-¿dulce que haces tan temprano por aquí? - pregunto aún con sueño, sonreí avergonzada.
-Discúlpame que te despertara pero vengo a despedirme
-¿Qué? ¿A dónde vas? - inquirió algo acelerada.
-Voy a la hacienda necesito algo de soledad. Ya hable con Beatriz (gerente del centro comercial) y con Marcos (gerente del club), están a cargo pero quería pedirte que estés pendiente. Yo estaré viniendo de vez en cuando pero cualquier cosa que necesites me llamas y yo me vengo de inmediato.
-Está bien. - asintió un poco aturdida.
La abrace y partí...
Dos meses y medio después...
Me he vuelto un genio domando los caballos en la hacienda ja, ja.
Nunca creí que me gustaría tanto la vida de campo todo ha sido genial sacando el dolor que llevó en el alma sabiendo que falta poco para su boda y el dolor físico que me provee la fractura que tengo en la costilla, hace 22 días me la lesione mientras domaba un caballo, en un par de días me quitan esta faja que me colocaron y que me fastidia a mas no poder.
Los días en que no me he podido mover gracias al dolor han resultado un infierno pues no tengo distracción y mi mente de inmediato viaja hacia ella, haciéndome recordar cada detalle de nuestra complicada historia.
Pero aun sigo pensando que he tomado la decisión correcta al dejarla libre...
any:
Cada noche es un sueño diferente pero la finalidad es la misma, mi subconsciente busca desesperadamente el modo de hacerme entender que sin ella mi futuro simplemente no existe, que mi lugar es a su lado.
Hace un lindo día soleado afuera pero en mi interior sólo hay nubes grises, tempestad y un reino de indecisión.
Desde el balcón de mi apartamento observaba las personas pasar, los autos estancados en el tráfico de está estresante ciudad, la capital de mi hermoso país... Pero todo ha perdido su colorido, ahora todo luce gris, no existe ni el bien ni el mal, no hay ni blanco ni negro, ahora todo está atascado en algún sitio intermedio, una zona infinita que no llega a ningún lugar.
Mi mirada ha cambiado ahora luce triste, mi sonrisa ya no es sincera, la felicidad ha huido de mi lado, la depresión que trato de ocultar es mi más fiel compañera.
dulce se fue dejándome sumergida en una vida llena de farsas, eso es lo que me queda, sólo farsas. Una boda sin sentido, una vida sin sentido.
¡Estoy harta de esto! Todos deciden por mi, por lo que suponen es mejor para mi, dulce resolvió de un modo, que debo decir fue bastante egoísta, que estar separadas es lo mejor, ni siquiera me pregunto que pensaba, que sentía o que quería, simplemente lo decidió y se alejo condenándonos a ambas a sufrir.
Por otro lado Javier al igual que mi familia está presionándome sutilmente para que no lo deje. No puedo más con esto, no soy una niña. ¡Puedo tomar mis propias decisiones! ¡Se acabó! No vivo más este engaño. ¡Hoy comienzo a arreglar mi vida! Por fin tengo la valentía y la fuerza para hacer lo que debí haber hecho hace mucho tiempo, voy a hacer mi voz sonar, haré que mi voluntad se respete y mi voluntad es estar con ella.
Basta de miedos, basta de dudas e inseguridades.
Sí lo sé, he reaccionado con bastante lentitud pero estoy a tiempo, mientras siga respirando buscare el modo de estar con ella y mis maniobras comienzan hoy.
Me arreglé para ir a la oficina de Javier, estoy más que consciente del daño que le causare a Javier pero no puedo sacrificar mi felicidad por darle a él un teatro que a la larga con el tiempo nos pasará factura.
Estoy pensando un modo de decirle pero no hay modo de suavizar está verdad, las cosas son como son y mientras más claridad y honestidad use para expresarme mejor será.
Entré a su oficina, me recibió con los brazos abiertos pero no me acerqué a él, me miro expectante percatándose rápidamente de que algo sucedía.
-any me sorprende verte.
-No tuve tiempo de avisarte - argumente sería.
-¿Qué sucede? - me saqué el anillo del dedo.
-¡No puedo hacerlo! - intento protestar pero lo interrumpí - tú lo sabes mejor que nadie - coloque el anillo sobre su escritorio.
-Pero any ya me habías aceptado.
-Yo te quiero Javier, pero no te amo y casarme contigo sería mi peor error. Te agradezco todo lo que has hecho por mí pero no puedo casarme contigo amándola a ella.
-Ella se fue, te dejó aquí, sola. - afirmó disgustado.
-Me dejo creyendo que así yo seria feliz pero se equivoca. - unos segundos de silencio dominaron el ambiente. Javier tomo el anillo entre sus dedos.
-¿De verdad eso es lo que deseas? Dejarme a mí por ir en busca de un futuro incierto.
-Será incierto pero será mi futuro será el futuro que mis decisiones hagan, no las de los demás. De verdad lo siento.
Fue lo ultimo que le dije antes de salir de su oficina y de su vida.
Siempre podrá tener mi amistad pero mi corazón es de ella.
Ciertamente me duele hacerle daño pero si me caso con él, el daño será peor. Ahora el siguiente paso, encendí la eco sport para emprender mi camino hacia la hacienda, sólo le pido al cielo que ella este tan dispuesta como yo en volver lo nuestro realidad.
Ansío intensamente estar entre sus brazos de nuevo protegida por el calor de su cuerpo, pérdida en el sabor de sus besos, hipnotizada por su mirada...
No me gusta mucho la idea de viajar sola pero aunque se que llegare en la noche no me importa, está desesperación por estar con ella es mas fuerte que yo.
No la veo desde que se fracturo la costilla, sonreí en la soledad de mi auto contemplando la idea de poder al fin besarla y cuidarla.
El viaje aunque normal y sin contra tiempos se me hizo eterno.
Efectivamente llegué entrada la noche.
Me encontré con Pablo (el capataz) me dijo que dulce ya se encontraba dormida como imaginaba, en fin estuve conversando algún rato con él y luego fui a la habitación de ella, ¡Que ansias, que nervios!
Sigilosamente entré a su habitación que para variar dejó sin seguro, estaba completamente dormida, parecía un angelito cuanto me moría por decirle de una vez que estaba allí para compartir nuestras vidas, para amarnos con naturalidad sin tonterías de una buena vez por todas.
Me senté a su lado y la observé mientras dormía algo incómoda por lo que podía ver y aún así lucía hermosa, mi corazón palpitaba fuerte agitado diciéndome, gritándome que no podía equivocarme que era ella la persona a la cual Amaba Amo y Amaré con locura.
Seguí allí admirándola durante horas no quería y no podía dormir. Es que me sentía tan cerca de alcanzar ese sueño, de poder estar a su lado que se me hacia imposible no imaginar que sucederá, acaricie tiernamente la idea de ser suya y de que sea mía, tomé la ilusión de hacer ese sueño realidad entre mis manos con fuerza para que no se escape de mi la esperanza, estoy a tan solo un paso de que seamos felices...
No me moví, seguí allí observándola ansiosa porque despertara, por momentos su rostro mostraba gestos de dolor yo me sentía insegura quería acercarme a acariciarla pero no quería despertarla así que opté por quedarme estática, para cuando me di cuenta ya había amanecido.
Bajé a buscar desayuno para ambas y volví a la habitación.
Coloque la bandeja con el desayuno sobre la mesa y tomé asiento al frente de ella, hasta que al fin despertó.
No puedo mentir ver su rostro de sorpresa al verme fue muy divertido.
-¡Diablos! - exclamó percatándose de mi presencia.
Sonreí con algo de malicia.
- any, buen susto me diste, ¿qué haces aquí? - me acerqué para tomar asiento a su lado en la cama.
- Hola ¿Cómo estas?, yo muy bien y ¿tú? - dije sonriente, me devolvió la sonrisa con algo de pena.
- Hola... Lo siento es que en serio me sorprende verte.
- Sí me di cuenta, - sonreímos tímidamente - para responder tú pregunta vine a verte.
- ¿Verme?
- Sí. Verás Javier y yo - su rostro se afligió con rapidez sin que pudiera disimularlo.
- any discúlpame pero no quiero oírlo - dijo de inmediato interrumpiendo mi confesión y con la aflicción aún presente en su rostro - de verdad estoy muy feliz de verte, como siempre y me apena mucho decírtelo pero no quiero oír lo que sucede entre tú y él, o que planes tienen, de verdad perdóname pero honestamente me resulta doloroso oírlo - la mire algo confundida pero comprendí sus palabras con prontitud, aunque la noticia que pensaba darle era que había desistido a casarme entendía sus razones, así que esperare el momento indicado.
- Entiendo - respondí serena.
Desayunamos, conversamos fluidamente.
Se encontraba bastante incomoda gracias al dolor y las molestias de la fractura pero se consolaba con eso de que tan solo pasado mañana la liberan de esa faja.
Un par de horas después me venció el cansancio y fui a dormir.
dulce:
Juraba que un fantasma había entrado a mi habitación o que los tormentos que habitan mi mente al fin habían logrado escapar para acosarme en la "realidad" con mas claridad y mayor plenitud, todo eso pensé al verla sentada frente a mi, pero luego que el susto había pasado y luego que escuché su dulce voz me di cuenta de que era imposible que fuera un tormento o algún fantasma, si es que ella es el ángel mas hermoso que alguna vez he tenido la dicha de ver, su rostro siempre con una tierna sonrisa, sus bellos ojos azules mostrando bondad y compasión, ese cuerpo tan bien formado y tonificado que me enloquece, sus labios... ¡Dios! Podría hallar mil modos de describirla y jamás le haría justicia a su belleza. Y yo fui tan tonta como para renunciar a ella, debería existir alguna ley que me prohíba tomar decisiones...
Luego de mucho conversar se fue a su habitación a descansar.
Me sentí muy mal por decirle que no quería oír sobre ella y Javier pero como le dije me resulta muy doloroso, no puedo fingir lo contrario.
Bajé con pasó lento y aún adolorida a las caballerizas quería hablar con Pablo, en estos momentos desahogarme con un amigo me asentará genial.
Pablo está al tanto de lo que ha sucedido entre ella y yo, me ha apoyado mucho y también a tratado de distraerme (está de sobra decir que ha sido en vano).
Me senté en una mesa de madera antigua donde suelen almorzar los empleados y yo muchas veces.
-¿Porqué crees que este aquí? ¿Vino a buscarte?
-No Pablo eso sí es verdad que no, no hay esperanzas de que sea eso, tal vez sólo quiere relajarse, en poco más de una semana se casa, ¡la perderé para siempre! - argumente con tono triste, desearía que hubiese tan sólo una posibilidad, tan sólo una de que está aquí para mi, pero no puedo ilusionarme sabiendo que no es así.
-Te diré lo mismo que te he repetido desde que llegaste a la hacienda con la mirada apagada y el alma colgando de un hilo, ¡habla con ella! - exclamó con fuerza, yo negué moviendo mi cabeza hacia los lados - ¡que testaruda mujer! Acaso es que aún no te das cuenta de que todos los problemas que han tenido han sido por falta de comunicación, ¿todavía no lo ves? o ¿te estas haciendo la ciega, sorda y muda?

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Re: el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:40 am

-Es mucho más complicado que sólo eso - me defendí.
-No, no tú lo estas haciendo complicado, piensa bien o mejor no pienses actúa, ¡bésala, ámala como se lo merece!
Pablo tiene razón, que más pudiera desear yo sino amarla, pero no puedo dar marcha atrás mi decisión ya está tomada y ella está a punto de que alguien más, alguien que no soy yo, trate de hacerla feliz y Dios sabe que deseo que Javier tenga éxito, ¡sólo quiero verla feliz!
Ese día transcurrió tranquilo con su presencia.
No durmió mucho tiempo a lo mucho cuatro horas y ya luego de despertar conversamos sobre muchas cosas, la mayoría sin objetivo claro pero era genial estar con ella así fuera a distancia sin poder mostrarle mis sentimientos...
any:
Me moría por decirle pero no quería ser imprudente, puedo esperar un par de días para decirle que al fin tenemos la oportunidad de estar juntas.
Segundo día en la hacienda:
Me levante a desayunar con ella, estaba feliz contando las horas para que le quiten esa faja, decidimos salir a caminar un poco, además de ir al pueblo por unos helados.
Llegamos a una heladería pequeña pero acogedora, cuya estructura era de una casa colonial antigua. Dulce sin preguntarme pidió un helado de mantecado para mi (para que me va a preguntar sí me conoce mejor que nadie), y uno de fresa para ella.
Tomamos asiento en una de las mesas alejadas a la entrada.
Le ofrecí de mi helado, se acercó para probarlo y yo aprovechándome de dicha cercanía le llene el rostro con mantecado. Se limito a sonreír y a obviamente, vengarse llenando el mío de helado de fresa.
Sonreíamos al igual que en aquellos años que tan sólo éramos unas niñas.
-Límpiame - exigí sonriente, ella asintió y de inmediato acato mi mandato limpiando el helado de mi rostro con una servilleta.
Ese contacto de la piel de su mano con la de mi mejilla logró que mi cuerpo se electrizara. Término su trabajo y procedía a limpiar su rostro pero la detuve.
-Es mi turno - tomé la servilleta de su mano y comencé a quitar de su rostro el mantecado, me miraba fijamente a los ojos en silencio pero ambas con unas radiantes sonrisas, disfrutando del momento.
Limpie todo a excepción de un pequeño rastro de helado cerca de sus labios, con el nerviosismo tratando de dominarme aleje la servilleta de su rostro y acerqué lentamente mis labios a ese rastro de helado para removerlo aprovechando a darle un tierno beso.
Fue un momento mágico, el tiempo se detuvo.
Me aleje luego de darle el beso, la vi abrir sus ojos, los cuales brillaban y se inundaban en un color claro.
No supe en que terminaría su frase ya que en el momento más oportuno, llegaron un par de amigas de la infancia a saludarnos y no partieron, allí se pasaron el resto de la tarde junto a nosotras.
Yo no podía apartar la mirada de su sonrisa es que cada vez que la veía me enamoraba más de ella, me enloquece, estoy loca y pérdida por esto que siento.
Al oscurecer partimos a la hacienda a cenar.
Le pedí fuésemos a su habitación para ver una película juntas, acepto encantada.
Nos acostamos sobre su amplia cama pero ella guardo distancia de mí, una distancia que no estaba dispuesta a soportar.
Lenta y cuidadosamente fui acercándome hasta que logré reposar mi cabeza cerca de su cuello y ajustar mi brazo a su cintura, pude sentir como se erizaba su piel, como se estremecía su cuerpo al sentirme tan cerca, me moría por besarla. Me fascina estar así de cerca a ella, no quería separarme por ninguna razón, y ninguna razón era lo suficientemente válida para separarme de ella.
Vi la película así del mismo modo abrazada a ella ya que ninguna de las dos se movió, me quedé dormida del modo más perfecto percibiendo el aroma de su piel, siendo abrazada por el calor que emana su anatomía, en instantes sentí su mano acariciar tímidamente mis cabellos me sentía en la gloria, dormí de lo mejor.
No aguanto más mañana hablaré con ella.
Tercer día en la hacienda:
Me desperté al oír que ella se levantaba, se excuso por haberme despertado pero debía ir al médico temprano así que con prontitud me levante y me aliste para ir a acompañarla.
Luego de que le quitaron esa fastidiosa faja quedó feliz y aliviada aunque todavía un poco adolorida y con la piel algo inflamada.
Volvimos a la hacienda y yo le pedí a Pablo que por favor la entretuviera hasta las siete pm, yo tenía una cena que preparar...
dulce:
Sentía amplias ganas de saltar debido a la alegría, al fin me han quitado esa faja que me aprisionaba.
Ayer fue un día bastante intenso mi autocontrol estuvo a punto de fallar en cada momento que la sentí cerca de mi pero sobre todo en la heladería, fue totalmente perfecto estar allí con ella divirtiéndonos de ese modo, de verdad que no podía resistir, estuve a segundos de decirle "any Te Amo", luego de que besara mi mejilla del modo tan lindo y especial en que lo hizo con la excusa de retirar el helado de mi rostro, pero me salvo la campana como dicen pues aquellas viejas amigas interrumpieron oportunamente mi frase.
La noche ¡Ay! La noche me hizo suspirar y me hace suspirar con tan solo recordarlo, sentía mi sangre recorrer mi cuerpo cual auto de la Ferrari en plena Formula 1, con rapidez y con furia, me costo mucho esfuerzo el contener los besos, las caricias y las frases bonitas que se querían escapar hacia ella, pero lo logré tan solo me dediqué a admirarla y a disfrutar de su proximidad hacia mi.
Bueno luego de la visita al doctor llegué a la hacienda con any que no más pisamos la casa se me desapareció y Pablo me pidió ayuda con algunos libros de contabilidad de la hacienda, cosas sencillas pero que toman tiempo para cuando al fin me dejó ir ya eran casi las siete pm, partí hacia la hacienda hambrienta.
Me sorprendió ver algunas luces a mediana intensidad, y la mayoría apagadas, los empleados tienen libre mañana seguro ya se habrán ido pero any debería estar adentro.
¿Y sí se fue? No pero tan pronto ¿Por qué? ¿Sin despedirse?
Acelere el pasó para saber que sucedía, coloque mi mano en la manilla de la puerta y me detuve.
-Claro que se ha ido - afirmé para mi misma, seguro partió a cumplir sus compromisos con la boda, con Javier, con su nueva vida.
Sin una triste despedida.
Abrí con lentitud con desilusión, se me partió el corazón al recordar que ella debía irse, que su lugar está en Caracas junto a su prometido, su futuro esposo.
Por un momento creí, creí que...
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por las imágenes que percibían mis ojos...
dulce:
... Hay velas en varias mesas de la sala, está todo a mediana luz.
Sorprendida dirigí mi mirada hacia las escaleras, al oír sus pasos suaves y sigilosos, any estaba hermosa bajando con lentitud las escaleras.
Se me fue el aliento, me olvide de respirar, me olvide del mundo, olvide mi nombre, en donde estaba, todo. La detalle completamente desde sus tacones altos negros, sus piernas descubiertas, una falda blanca de encaje, una franelilla dejando ver sus senos en un escote sencillo, su rostro iluminado sonriente, su cabello suelto a los lados ¡QUE BELLEZA!
Sentí que la fuerza en mis piernas fallaba con cada pasó que daba, acercándose más a mi haciéndome temblar, estaba débil ante su presencia.
-Hola - saludo con dulzura, yo trataba por todos los medios de salir de mi hipnosis y retomar el control sobre mi cuerpo.
-¡Estas bellísima! - fue lo único que alcance a decir.
Recorto la poca distancia que nos separaba para besar mi mejilla con las suyas totalmente rojas. ¡Me fascina verla así! Me hace pensar que se siente vulnerable y me hace creer que puedo brindarle seguridad y protección, me provoca abrazarla y besarla.
Ven.
Tomo mi mano guiándome al comedor, mi mirada se perdió en el rítmico movimiento de sus caderas al caminar, estaba ansiosa, desesperada por abrazarla y besarla. ¡Necesito decirle que la amo y que ella es la que me mantiene con vida, que es mi razón para existir, mi motivación, mi todo!
Mayor fue mi sorpresa al ver la decoración del comedor. Mantel rojo, velas rojas haciendo una perfecta combinación, la cena servida, percibía el sonido tenue de una música suave, un aroma que se mezclaba excelente con su perfume de Channel.
La seguí aún "embobada" no podía evitarlo. ¿Por qué el ambiente tan romántico? No lograba entender.
Me invitó a tomar asiento, ella lo hizo frente a mí.
La comida se veía deliciosa pero toda el hambre que tenía hacia unos instantes se había desvanecido por completo, ahora sólo había intriga, me miro con esa ternura típica suya.
-¡Quiero conversar contigo! ¿Prefieres hacerlo ahorita o cenamos primero? - inquirió con naturalidad haciendo que me llenara de nervios.
-¿Por qué esto? - atine a decir señalando mi alrededor
-¡Quería crear un lindo ambiente! - manifestó sonriendo de la manera más linda e indescriptible que hay. - pues como te dije - continuo - quiero hablar contigo.
La mire expectante e impaciente.
Sonríe tímidamente.
-Dime - la apremie.
-Bueno sabes que decidí evadir esa farsa en la cual me dejaste, esa farsa a la que llamaban boda - creí que estaba soñando ¿esas palabras significan lo que yo creo? ¿No se va a casar?
Me quedé pasmada sin poder hablar o moverme en un total y completo shock. Se acercó a mí y tomo asiento sobre mis piernas.
-Lo hice por ti, te amo, no puedo compartir mi vida con él porque sólo deseo hacerlo contigo.
-Pero - intenté protestar aún aturdida (Que tonta yo en querer protestar sólo debo limitar mis actos a tan sólo mantener silencio).
Colocó su dedo índice sobre mis labios, ayudándome a callarlos.
-¡Sin peros, sin complicaciones, sin tonterías! - afirmó contundentemente antes de besar mis labios con ternura y a la vez pasión, con amor.
Creí haber muerto y estaba en el cielo, sus labios me transportaron mágicamente al paraíso. Mi alma estaba fuera de mi cuerpo disfrutando de un néctar que tan sólo los ángeles pueden proveer.
-Sólo dime que me amas y que también quieres estar conmigo. - pidió luego de separar nuestros labios.
No me di cuenta de que lloraba hasta que sus manos atajaron mis lágrimas. Beso mi mejilla suavemente.
Dejó descansar su dulce mirada en la mía algo impaciente pues yo no hallaba mi voz, había huido de mi no era capaz ni de balbucear sí quiera, así que opté por rozar sus labios con los míos y abrazarla con fuerza, como sí alguien tratara de arrebatármela y yo tratara de impedirlo...
Pasaron varios segundos hasta que recupere mi voz, mi aliento, mi vida, y todo eso volvió a mí gracias a que la recupere a ella.
-Te Amo se muy bien que no he hecho los méritos para tenerte - hizo ademan de protestar pero la detuve - pero te prometo Anahí que está oportunidad que me brindas la sabré aprovechar, voy a demostrarte que te amo con toda mi alma - me interrumpió besándome.
Tomé su rostro entre mis manos empapándome con sus lágrimas que caían libres. Mire su rostro luego de ese beso inmortal, lucía sonriente, fije mi mirada en la suya no podía evitar mis lágrimas y es que no podía creer que su llanto era de felicidad y que por primera vez ese llanto de felicidad tenía algo que ver conmigo, al fin no son lágrimas de dolor.
No me importa sí mi vida se va, sí el tiempo se me escapa de las manos, sí el mundo se acaba, ¡no me importa nada! Sólo que ella este feliz, sólo eso me importa.
Volví a besarla sin pensarlo dos veces.
-No sabes cuanto anhele tenerte así de nuevo, aquí conmigo, poder decirte que TE AMO es un privilegio que no pienso perder - le confesé con su rostro unido al mío, respondió besándome.
Besos y más besos entrelazaron de un modo sublime nuestra unión.
Mi más pura obsesión, sus labios.
Mi más tierno deseo, amarla.
Mi única alma gemela, ella.
Mi principal misión en la vida, hacerla feliz...
Luego de una secuencia de besos sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo con suavidad con esa delicadeza que solo ella posee, con ese "no se que" que me trastorna.
De pronto se detuvo para levantarse, tomarme de la mano y llevarme a un sitio más cómodo, nuestra habitación.
Me dejo en la entrada, me quedé estática mirándola tomar asiento en la cama, cruzo las piernas y me dirigió una mirada penetrante, peligrosa, cargada de una ternura inocente y una pasión desquiciante. Inevitablemente mordí mi labio inferior en señal del deseo que me consumía, lentamente me acerqué a ella para tomar su rostro y besarla.
Al principio nuestros labios tan sólo jugaban a dominarse, a luchar por el control, pero con prontitud nuestras lenguas entraron en el juego, un juego que más que erótico era una muestra viva del amor y la pasión que nos une.
Poco a poco fui llevándola hacia atrás hasta dejarla totalmente acostada, me coloque sobre ella.
Perdiéndome en la belleza y pureza de esos ojos azules pase mi mano por el lado derecho de su rostro, bajando cuidadosamente por su cuello, acariciando con mí pasó el centro entre sus dos preciosos senos, recorriendo su abdomen, llegando hasta su cadera produciendo en esa zona un ligero levantamiento, escuchando de sus labios escapar un leve gemido. Obvie a mi pasó su intimidad siguiendo hasta sus piernas, apretando suavemente sus muslos, la parte posterior de ellos también fue víctima de mis caricias, bajé un poco más recorriendo sus piernas y luego de regreso subí por ellas ejerciendo la misma presión tenue.
Introduciendo mi mano en su falda, logré que su cadera se levantará de nuevo, tan sólo palpe la humedad de su intimidad haciendo que su cuerpo se estremeciera, acaricie su sexo por encima de la tanga y saqué mi mano, me miraba suplicante. Acerqué mis labios a su cuello y mi mano al final de su franelilla para ir subiéndola, sentía su piel erizarse por cada uno de los roces, su respiración totalmente descontrolada, sus gemidos silenciosos una tonada que más que enloquecerme me excitaba.
No se opuso a que la despojara de la franelilla, de hecho hizo lo mismo con la mía.
Bese sus labios, su quijada, su cuello, su clavícula, mis labios siguieron fieles y esclavos el camino hasta sus pechos. Bese la parte superior de ellos, luego quité su sostén para dejar que mis labios tomarán entre ellos su pezón izquierdo para divertirlo e ir endureciéndolo con cada pequeño chupón o mordisco que le hacia, mis dedos se encargaban del pezón derecho. Haciéndole cosquillas en el abdomen bajé mi mano en busca de su falda para dejarla sin ella. Tan sólo quedó cubierta por una linda tanga blanca, que más que humedecida parecía recién lavada, estaba remojada en sus fluidos.
Quité también su tanga y mis dedos tocaron la gloria, la sintieron, la palparon al producirse el contacto entre sus jugos y mi piel, suspiré y acalle un gemido que se me escapaba en su labios.
Sin más demora comencé a manipular su inflamado clítoris, sentía su cuerpo vibrar abajo de mi, su cadera moverse sin control, percibía el aumento de la temperatura en su cuerpo, nuestros besos subían de tono, bueno sí es que todavía existía algún tono más alto que el ya alcanzado.
En espera de su orgasmo seguí moviendo su clítoris de un lado a otro a mi total antojo, mis besos en su cuello, mi oído cerca de su garganta obteniendo el mejor sonido el de sus gemidos, sus frases rogándome que no me detenga, su voz aclamando mi nombre.
-TE AMO. -Susurre directamente a su oído en el preciso instante que sentí su cuerpo convulsionar, sus uñas clavarse en mi espalda, sus deliciosos y tibios líquidos huir de su bella intimidad.
Luego de que se recuperará aún abajo de mi y con sus uñas aún incrustadas en mi espalda me respondió con otro Te Amo, haciéndome sentir la más dichosa.
Intenté besarla con ternura y delicadeza para calmar su respiración pero ella no lo permitió llenando ese beso de más pasión, de más deseo, de más desenfreno.
Me giro dejándome abajo de ella, me sentí débil, mi cuerpo estaba dominado por unas inmensas ganas de ser suya.
Haciendo un recorrido parecido al que mis labios hicieron en su anatomía lleno mi piel de besos que me descontrolaban y me dejaban sin protección, con mi mente llena sólo de ella.
Sin darme cuenta me dejó totalmente desnuda ante ella.
Sus labios entretenían mis senos en el momento que sentí dos de sus dedos introducirse en mi, cosa que no le resultó difícil pues la humedad de mi intimidad no tenía precedentes. No dejó de mover rítmicamente sus dedos dentro de mí, y su pulgar mantuvo mi clítoris en movimiento, un movimiento que me tenía viviendo un espejismo, estaba en pleno paraíso el paraíso en el cual me dejan inmersa sus caricias, sus besos, su amor.
Su boca no se despego de mis senos. Su lengua jugando con mi pezón, su pulgar haciendo y deshaciendo con mi clítoris, sus dedos explorando con total ferocidad mi intimidad.
No resistí mucho, en poco tiempo me perdí en el orgasmo que hábilmente me provocó. Pero lejos de sentirme exhausta estaba deseosa y desesperada por más...
Mi primer movimiento fue dejarla bajo de mi de nuevo besándola y acariciándola, nunca me cansare de hacerlo. Luego de un par de minutos de forcejeo, de lucha entre ambas terminamos sentadas sobre la cama y fue completamente instintivo y espontáneo, que entrelazáramos nuestras piernas para acercar nuestros sexos que exigían dicha cercanía, nos besamos lujuriosamente, nos acariciamos con frenesí como si fuese la primera vez que lo hiciéramos. Pronto comenzamos a movernos al compás del ardor que nos dominaba permitiendo así que nuestras intimidades se frotaran salvajemente provocando sensaciones que no imaginé existían, era un total desequilibrio, un éxtasis recorría mi cuerpo, la velocidad con la que la sangre recorría mi cuerpo era algo incalculable. Pasee mis manos por su espalda para llegar a sus redondas y lindas nalgas, las tomé entre mis manos ayudando a intensificar el movimiento mientras ella me tomaba de la cintura.
Mirándonos fijamente a los ojos alcanzamos el orgasmo al mismo tiempo, un momento perfecto, sublime, único.
La bese antes de que se acostara, respiraba con lentitud tratando de llevar su ritmo respiratorio a la normalidad. Me acosté a su lado, admiraba su rostro mientras jugaba un poco con el sudor de su piel. Mis labios suplicaban porque los uniera con los de ella, como sí estuvieran cobrándome intereses por el tiempo que han estado alejados, no me resistí a su suplica y volví a besarla. Luego de unos instantes de recuperación se levanto para tomar un ducha con mi compañía claro.
Me daba celos hasta de que sus propias manos acariciaran su cuerpo así que la encargada de enjabonarla fui yo, llene cada centímetro de su piel con jabón al igual que ella lo hizo conmigo, luego de haber removido todo el jabón comenzamos a besarnos tornando el agua fría que bajaba por nuestros cuerpos en agua caliente debido a nuestras temperaturas.
La pegué con un poco de rudeza a la pared del baño y bajé a saborear lo más privado de su cuerpo. Abrí sus piernas para hacerme espacio y besarla con total comodidad. Mi lengua recorría sus labios vaginales, su clítoris y luego la penetraba. Aferro sus manos a las baldosas de cerámica y luego metió sus dedos entre mis cabellos atrayéndome más hacia ella, pidiéndome más, evitando que me detuviera, anunciándome un pronto nuevo orgasmo, en víspera de la llegada de tan preciado clímax sorpresivamente me detuvo, hizo que me levantará. Me pegó a la pared y comenzó a apoderarse manualmente de mi intimidad mientras me besaba. Imite su acto y comencé a acariciarla del mismo modo, nuestros besos ardían y nuestros cuerpos se inundaban del agua de la ducha pero irónicamente se veían consumidos por el fuego de nuestra pasión. Tan sólo un par de minutos transcurrieron antes de que volviéramos a alcanzar juntas el punto más alto y explosivo de nuestra excitación.
Ya agotadas nos besamos cariñosamente y confesamos mutuamente un "TE AMO" mi voz jamás se agotara para decirle lo que siento y se lo repetiré siempre, terminamos de enjuagarnos y salimos de la ducha.
Me coloque una bata de baño y bajé en busca de la cena que con tanta dedicación había preparado para ambas.
Luego coloque una película y me acosté con ella abrazada a mi, pasaron tan sólo unos pocos minutos antes de que se durmiera en mis brazos siendo mía, sólo mía.
No quise dormir sólo deseaba admirarla durmiendo en mis brazos para así seguir convenciéndome de que no era un sueño que era la realidad.
any:
Fue una noche bella, magistral. Por fin nos amamos sin complicaciones, por fin dejamos este amor ser libre...
Todo el dolor que nos pudimos haber ahorrado de haber comenzado por hablar, lujan tenía razón...
Sólo el cansancio logró hacer que me durmiera, porque yo quería seguir allí hablando con ella, besándola, sintiéndola...
Me levante a solas, bajé a buscarla estaba en la cocina.
En el momento que llegué dulce trataba de estirar los músculos, en su rostro apareció un gesto de dolor y coloco su mano sobre su costilla. De inmediato corrí a abrazarla asustada por su dolor, al verme de inmediato trato de cambiar la expresión de su rostro.
La bese, me rodeo con sus brazos y yo aproveché para fijarme en su costilla estaba más inflamada que ayer y enrojecida.
La bese otra vez, colocando mi mano cuidadosamente sobre su zona herida.
-dul estas lastimada vamos al médico. - le pedí, me miro con ternura.
-Sólo es un poco de inflamación amor tranquila.
Me beso de un modo delicioso, tranquilizador logrando que perdiera total conocimiento de la realidad y me elevará hasta las nubes. Separó sus labios de los míos y se detuvo a mirar directamente a mis ojos.
-Te Amo.
-Y yo a ti.
-No debí permitir que me hicieras el amor, mira como estas toda adolorida - confesé con algo de vergüenza por ser responsable de su padecimiento. Me abrazo con mas fuerza y con una sonrisa enorme me dijo.
-Si no me lo hubieses permitido de todos modos lo hubiese hecho.- Plasmo uno de sus besos más tiernos en mis labios.
-¿Hubieses abusado de mí? - pregunté con mi ceja enarcada, siguió sonriendo con picardía.
-any mi vida - me beso - sí tienes varios orgasmos no se le puede llamar abuso - Jaque Mate.
Me ruborice en el acto. Sostuvo mi rostro entre sus manos y me beso con aún más ternura.
-¡Te ves hermosa así, con tus mejillas rojitas!
Volvió a besarme y luego se alejo de mí.
Mire lo que hacia y no lo podía creer ¡Estaba preparando el desayuno!
Eso sí resultaba ser un espectáculo, no podía evitarlo era demasiado divertido verla intentando saber donde estaba lo que buscaba e intentar saber prepararlo.
-dul déjame prepararlo.
-No, no, no, yo puedo. ¡Creo! - reímos - dame un chance yo puedo.
-Ok. - acepte y seguí disfrutando del espectáculo.
Luego de muchas risas y de verla dar muchas vueltas lo logro, preparo el desayuno y para ser sincera realmente le quedo delicioso...
dulce:
¿Yo cocinando? Ja, ja si se que parece una broma pero lo intenté y parece que le gusto...
Luego de comer fuimos a la habitación a acurrucarnos, mmm... Acurrucarnos ¡Que rico! Se recostó de lado dirigiendo su mirada al tv, yo aproveché para pasar mi brazo por su cintura y besar su cuello dulcemente.
any...
-Dime - dijo aún sin voltearse a verme, tomando mi mano con la suya.
-Mi vida sabes aún no he hecho la pregunta debida.
-¿Cuál? - inquirió con confusión.
-Quieres... Bueno sí quieres - ¡sin rodeos dulce sin rodeos! Me dije - ¿Sí quieres ser mi novia?
Jamás creí que diría eso. Por primera vez en mucho pero mucho tiempo sentí que me ruborizaba, mis mejillas se calentaron en cuestión de segundos.
any se giro para verme a los ojos con una sonrisa divertida en su rostro. En un par de segundos comencé a mirarla suplicante y ansiosa por saber su respuesta.
-Eh...
Balbuceo fingiendo indecisión.
-¡any no me hagas esto! - suplique sonriendo.
-Claro que si quiero.
Se dedico a besarme y yo me dediqué a amarla.
Todo el día se nos paso así, disfrutando de nuestra mutua compañía, disfrutando de esto tan bello que nos ha sucedido...
La mañana siguiente me despertó un leve "noc-noc" en la puerta de la habitación, mire a mí alrededor y any no estaba.
-dul, disculpa que te despierte. - se escucho decir a Pablo desde afuera. - pero es que llegaron los caballos que esperabas.
-Genial Pablo en un rato bajo.
-Ok.
any:
Escuché a Pablo... Espero que dulce no tenga la intención de domar caballos aun tiene débil la costilla.
Me tomaron por sorpresa sus manos en mi cintura. En el acto me gire para besarla...
Bajamos a desayunar y luego tomadas de la mano íbamos a las caballerizas.
-Tú no estas pensando montar a caballo ¿verdad?, mira que tú lesión es reciente.
-La verdad sí quería.
-Por favor no lo hagas no quiero que te lastimes.
En ese preciso momento se acerco Pablo con uno de los caballos a saludarnos.
-Entonces dulce cuéntame ¿serás tu la que los domé?
dulce me miro, yo le imploraba con la mirada que no lo hiciera. Ella sonríe y dirige su mirada a Pablo.
-No, será en otra ocasión.
-Bien mas diversión para mi.
Estuvimos un rato viendo a Pablo encargarse de los caballos y luego dimos una caminata por los alrededores de la hacienda.
Me encantaba el trato que me daba, no perdía oportunidad de acariciarme, de besar mi mano. Mi corazón no resiste tanta felicidad.
Almorzamos en la casa y fuimos al centro por unos helados de nuevo... Regresamos en la noche tenia una llamada pérdida en mi móvil de Beatriz, la llame de inmediato para saber que sucedía.
Debía viajar, su madre se encontraba enferma y nos pedía volver a Caracas y hacernos cargo del centro comercial. Acorde con dulce regresar al día siguiente. No tenía intenciones de retornar a la ciudad todavía pero el deber llama...
El viaje fue tranquilo, llegamos al departamento de dulce, sin decirle a nadie que ya estábamos de vuelta.
Deje mi cartera en el living y fui a preparar la cena.
En poco tiempo dul se acercó a mí abrazando mi cintura desde atrás, dándole tiernos besos a mi cuello haciéndome suspirar.
-Dul, estas haciendo que me desconcentre.
-Eso es interesante, que tal sí apagas eso y vienes conmigo a la habitación - propuso entre besos.
-No, anda déjame cocinar.
-¿En serio?
Me pregunto con un tono de voz muy semejante al de una niña, vire para mirar su rostro, hacia un puchero, se veía de lo más hermosa así.
-No me hagas esa expresión que me vas a convencer.
Sonríe de inmediato.
-Esa es la idea. Amor - vuelve a abrazarme
-Dime.
-Debo aprender a cocinar, no quiero que sólo tú seas la que lo haga, no quiero que te me agotes mucho - beso mis labios - al menos no de ese modo - sonríe con esa picardía que me derrite.
Bese sus labios varios minutos hasta que recordé que yo estaba cocinando y debía estar al pendiente. Gire para continuar con mi labor. Se me acercó tomándome de la cintura de nuevo.
-dul - advertí.
-Está bien, está bien, voy a ducharme esta cordialmente invitada señorita.
-Voy a cocinar.
-Ok
La bese y partió.
Mientras preparaba la cena estuve meditando sobre nuestra relación, sobre que tan pública debía ser, es decir no me importa el que dirán pero no quiero lastimar más a Javier, él va a seguir aquí en Caracas mientras le aprueban su traslado de vuelta a Mérida. Javier ya está incluido en nuestro círculo de amigos, no quiero incomodarlo ni herirlo. Durante la cena le comenté a dul, decidimos llevar las cosas con calma y en bajo perfil mientras sanan sus heridas.
dulce:
Dormir a su lado cada noche era simplemente estar en el paraíso velando de sus sueños y ella siendo la musa que inspira los míos.
La mañana siguiente fuimos al centro comercial de sorpresa.
Consecutivo a la bienvenida comenzamos a ponernos al día para dejar que Beatriz partiera.
Después tendríamos un almuerzo con lujan y may
Convencí a any para jugar una pequeña broma a las chicas.
Las esperábamos en el restaurante... Luego del respectivo saludo...
may: Me alegra verlas juntas.

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Re: el amor es complicado

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:40 am

dulce: Pues no deberías.
Dije sería aparentando molestia.
lujan: ¿Por qué dices eso?
any: Sólo hemos venido juntas para pedirle a may que por favor prepares los documentos y todos los trámites para dividir nuestras pertenencias y así acabar con nuestra sociedad. No quiero volver a tener contacto con ella. - anuncio bastante enojada, me comencé a asustar, cayendo en mi propia mentira ja, ja.
- ¿QUÉ? - gritaron al unísono.
lujan: ¿Pero que les pasó? ¿Por qué están así?
dulce: Nada, simplemente no quiero saber nada de ella.
may: ¡No estoy entendiendo nada! ¿Acaso enloquecieron?
any: No hay nada que entender, solamente no nos queremos volver a ver en la vida y ya.
lujan: Ustedes dos se aman ¿cómo rayos pueden decir eso?
La verdad que las chicas son excelentes amigas siempre nos han apoyado a lo largo de este interminable camino.
Fue inevitable para any y para mí reírnos, sus rostros de susto y confusión fueron muy divertidos y aun más al vernos reír.
lujan: Definitivamente perdieron la cordura ¿por qué ríen?
dulce: Perdón solo queríamos jugarles una pequeña broma antes de decirles la verdad.
Dije apenada tratando de calmar mi risa.
may: ¿Cual?
any: Que estamos juntas - me miro con amor, soy tan afortunada de tenerla, mi vida se completa y toma sentido tan solo con su existencia.
Las chicas se exaltaron de la emoción, al igual que nosotras no podían creer que por fin habíamos superado los obstáculos de nuestro silencio.
Pasamos todo el día celebrando...
En la noche al club, la primera persona que vi a la distancia fue a Javier sin duda no me gusto por que eso significaba que debía mantenerme algo cohibida con any pues como me dijo no quería herirlo más y la entiendo pero yo quiero amarla a ella a cada segundo, demostrarle mi afecto con gestos, con besos, con abrazos y con la cercanía de él no podré hacerlo.
A mitad de la noche deje a las chicas hablando y me acerqué a la barra para ver como estaba todo.
Tomé asiento y sorpresivamente Javier tomo asiento a mi lado sosteniendo un vaso lleno de whisky en sus manos.
-¿Ya lo entendiste? - me dijo mientras miraba fijamente el vaso que batían sus manos.
-¿Qué?
-Que te ama ¿Ya lo entendiste?
-Javier yo no creo que hablar de eso sea bueno para ti.
-Se que están juntas, no necesitan evitar mostrarlo, mira como sus ojos brillan - dijo haciendo un gesto hacía donde estaba ella - no importa la razón por la cual está así de feliz, lo que importa es que lo está.
Hizo una pausa volviendo a mirar su copa.
-Sólo quiero pedirte que la mantengas así, feliz. ¡Cuídala!
-Eso haré.
Asegure, se levanto y se fue.
A pesar de que llegué a sentir algo muy cercano al odio por él, estoy más que clara de que es un buen hombre y entiendo perfectamente por el dolor que está pasando...
Yo también me levante de mi asiento para ir a buscarla.
La abrace y le dije cuanto la amaba.
A partir de esa noche, todo transcurrió con normalidad, los negocios iban bien. Nuestro amor crecía incontrolable (pero ¿quién quería controlarlo? Nadie, sólo deseábamos que creciera cada día más, que nos nutriera y nos llenara de fortaleza, sólo deseábamos amarnos hasta ya no poder).
Tan grande creció nuestro amor que me hizo entender algo, que este noviazgo ya no es suficiente, así que comencé a hacer planes...
any:
¡Que días! Han sido una completa locura, una hermosa fantasía.
dulce se ha comportado súper bella conmigo, dándome detalles a cada rato, demostrándome su amor, no dejándome a solas para nada.
No se ha despegado de mí.
No ha dejado de decirme cuanto me ama.
No ha dejado de darle motivos a mi corazón para que palpite...
Ya han transcurrido un par de meses de perfecto noviazgo, cada día la amo más.
Me ha dicho que para hoy me tiene una sorpresa preparada no tengo ni la menor idea de que, estoy súper nerviosa y ansiosa.
Entramos a un restaurante elegante, con todo a media luz y música romántica en vivo. Pero estaba a solas. El mesero nos recibió muy amablemente y nos guió hasta nuestra mesa, que estaba perfectamente adornada.
dulce me tenía nerviosa y desconcertada pues no había hablado mucho en todo el transcurso de la cena, sólo me miraba, me intimidaba con esa belleza de ojos.
Se acercó más a mi lado, pudiendo así abrazarme beso mi mejilla lentamente.
-Sabes any estoy perdidamente enamorada de ti, de cada una de tus expresiones, de tus gestos, de tus ojos, de tus labios. - estaba logrando que se erizara mi piel. - Para mi es un honor poder decir que eres mi novia, es un privilegio único y especial poder decir que estoy enamorada de ti, que te pertenezco y que sin ti mi existencia no significa nada. Soy la más afortunada por poder decir que te amo. Haces que mis días sean excepcionales, que mis noches estén llenas de pasión, que mi vida este llena de tú amor, que me brinda felicidad y bienestar. Haces que quiera seguir viviendo. Así como soy tuya quiero que seas mía.
-Lo soy. -Sonríe y me besa con ternura.
Se aleja un poco de mi para buscar algo en su cartera, saca una caja fina de color azul. Mis manos comienzan a temblar y un nudo en mi garganta comienza a hacerse. Abre la caja y saca un espectacular anillo de oro.
-Yo quiero ser tuya por toda la eternidad, quiero que nuestras almas se mantengan entrelazadas por este amor, unidas por siempre y ya que el matrimonio no es una opción pues tampoco será un impedimento. Quiero entregarte este anillo en señal de esa unión, quiero ser tú mujer y que tú seas la mía.
Sólo opté por besarla con mi rostro lleno de lágrimas, con mi corazón a un pasó de salir corriendo, huyendo de mi cuerpo hacia ella.
Le ofrecí mi mano para que coloque en ella ese anillo señal física de nuestro amor y unión espiritual.
- ¡Te AMO! - Exclame cuando me colocó el anillo, la bese y tomé de su mano la caja y saqué el otro anillo.
Leí la escritura grabada por dentro.
Decía: dulce y Anahi.
Lo coloque en su dedo anular, el cual aun tenia la marca del anillo que anteriormente ocupaba ese lugar.
Por siempre seré tuya.
Anuncie entregando todo de mi en esa frase, mi amor, mi vida, mi llanto, mi felicidad, mi cuerpo, mi alma todo absolutamente todo le pertenece a ella. Y para mi fortuna ella me pertenece a mí...
FIN

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