El cuento de la mariposa

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:46 am

Capitulo 1

Es realmente increíble cuanto pajero hay en esta zona... estoy muerta con el doble turno que hice hoy y los pies me están matando, deben ser los malditos botines que compré el mes pasado, en una de esas tiendas que apestan a pegamento sintético y donde el cuero, brilla por su ausencia.
Uhm, que ganas de un cafecito... si tengo suerte, el viejo julio aún no ha cerrado. Claro, son las ventajas de vivir sobre un restaurante, que dependiendo del humor del dueño, puede llamarse también karaoke, bar, cantina, sala de reuniones y hasta confesionario.
Me gusta la ciudad a estas horas de la madrugada, los borrachos por fin entran en fase cero, es decir pierden su última neurona, las putas cierran las piernas, los vagabundos por fin logran encontrar un hueco donde dormir, los perros se dan un festín en los botes de basura, el gato encuentra a su gata en celo, aullando en algún tejado, las pandillas se han cansado de reventarle el cerebro a alguien, los amantes vuelven a sus casas relajados y encogidos.
Es entonces que la ciudad entera pasa a ser de nosotros, los desposeídos.
Me gusta catalogarme dentro de ese grupo, el de los que no tienen, ni pasado, ni presente, ni futuro ... ni oficio ni beneficio, esos a quienes les da exactamente igual si es Lunes o Domingo. Aquellos que en definitiva, van por el mundo sin prisas, ni obligaciones.
¿A que me dedico? … ¿Que versión quieren?, ¿La que le cuento a mi hermana, único eslabón familiar que me queda? ¿O la cruda y transparente realidad? ... Uhm... pues nada, les cuento ambas, así ustedes deciden cual les gusta más. Para mi hermana y su familia, soy técnica especializada en películas súper ocho. Para el resto de los mortales, soy Dulce, la tipa que proyecta las películas perno en el casi derruido cine Premiere...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:46 am

Capitulo 2
¡Mierda! Otra vez se estropeó la ducha eléctrica y con el frío que hace, me tengo que bañar con agua helada. A ver, respira, flexiona las rodillas, una vez, dos veces, saltitos, eso, así Dulce, calienta el esqueleto, vamos, tu puedes. Ya, ahora me calateo, abrimos el caño, uno, dos saltitos más...
¿Qué es eso? ... Cucaracha en mal sitio decidiste merodear ¡toma!
Muerta... ¡qué asco por dios! Me tengo que acordar de comprar una mata insectos que pronto, entre todos los de la cocina y el baño, me levantan en peso ... bueno mientras no sea una rata, porque ahí si me da algo. iPufff! ya me enfrié, empezamos otra vez, uno, dos, salta, eso salta, abre la cortina yyyyyy ..... no ... ni cagando me meto en esa agua helada, mejor pongo la tetera ... Caaarajo si va parecer que volvió sendero y hay que bañarse a punta de jarritas de agua, falta nomás que se vaya la luz y listo, tenemos el "remember" completo.
Hoy es lunes, mi día libre y aparte del hueveo que el cuerpo me pide y mis típicas idas al llamémosle cine "normal", toca lavar ropa, así que a preparar el canasto se ha dicho, ropa interior, jeanes, sábanas ... uhmmm creo que está todo .. iváaaamonos! Un segundo, saqué mis llaves ¿No? .... Como las haya dejado dentro me ******* ... En este bolsillo no, ¡mierda! siempre me pasa lo mismo.
- Hola Dulce
- Ey ¿Mauro Que tal? Oye ¿Me puedes coger el canasto un ratito que no encuentro mis llaves?
- Bueno ... ¿Dulce tu sabes que son los números reales?
- Puta, ni idea .... ¿números de sangre azul? jeje
- Noo, números reales son el conjunto de los números racionales e irracionales
- Ya o sea el conjunto de los locos y los cuerdos, uhm interesante ...
- Que no, mira los números racionales son los enteros y los irracionales ..
- Las fracciones o decimales
- Si y tienen muchas propiedades, la primera es la propiedad conmutativa que dice que a+b es igual que b+a y también está la propiedad ...
- Si seguro son muchas petiso pero ¿Sabes qué? Ahorita mismo estoy apurada, ¿Que te parece si me lo cuentas otro día, ¿Si? y anda a jugar fútbol ¿eh? Que si no, se te va fundir el cerebro de tanto estudiar
- Bueno ...
Ese era Mauro, tiene 7 años y es devorador de libros, se nota con la pinta de ratón de biblioteca que tiene, cabezón y con gafas. Vive con su abuela pues su madre conoció a un tipo una noche y desapareció dejándolo muy pequeño. A veces yo alucino con todo lo que puede guardar en esa cabeza. Cuando me mudé al edificio, él me ayudó a subir mis cachivaches mientras me daba toda una explicación de cómo la tierra y demás planetas se mantenían en órbita. Yo lo escucho, a veces con interés, otras porque me da pena, el pobre por lo general no tiene quien le haga caso y bueno debo reconocer que, en esos momentos donde me entra la estupidez, es una gran compañía.
Me gusta cuando vengo a la lavandería porque nunca hay nadie, es que claro, es como un lujo y la gente de por aquí está acostumbrada a lavar en casa y a mano. En fin, meto todo aquí, monedas acá y listo, empieza momento libretita roja ... a ver que sale.
" ... Yo y mis sitios de los más insospechados, para perderme en este mundo fascinante e imaginario ... "
Puta que horrible Dulce, borra esa bazofia. ¡Mierda! justo ahora tiene que llegar alguien, adiós tranquilidad. Pues.... parece que no tiene mucho que lavar... qué bonitos ojos...
No se puede decir que es una belleza ni mucho menos pero que mirada, es una mezcla de tristeza, cansancio, estar o no estar... no sé cómo definirla pero es ese tipo de ojos que te quedarías viendo por horas y que te invitan como a reposar en ellos. Lleva las uñas un poco largas para mi gusto, obvio claro y de un rosa horroroso pero por esos ojos, yo, le perdono lo que sea. Se va dar cuenta... Dulce se va dar cuenta, eso, mejor hazte la que escribes en tu dichosa libreta.
Imposible, no puedo dejar de mirarla... Se le ha caído un mechón de pelo... eso es... despacito.... acomódatelo... si, imagen perfecta, en el lugar perfecto.... Ahora se coge el cuello, parece que le duele... desliza su mano suavemente... ¡mierda! yo quiero...
No sé cuánto tiempo llevo tratando de escribir algo medianamente decente y como una babosa mirando de reojo a esa mujer. Tampoco es para tanto Dulce eh? ... lo sé pero tiene algo que me hace imposible dejar de contemplarla y creo que me está hasta poniendo un poco... ahhh estoy mal. .. Ahora resulta que entra cualquier tipa a la lavandería, se acomoda el cabello y tú ya te excitas.
Nooo... no comas chicle.... no por fav.... iPuff! se rompió el hechizo... Pues parece que ya se va, claro tenía apenas cuatro trapos y casi toda es ropa interior, ¿y a ti qué carajo te importa que lava o deja de lavar? .... ¿Pero que hace? ... me da algo... esta mujer es la mujer de mi vida... acaba de quitarse el calzón y se ha puesto uno limpio ... ¡en mi cara!, no puedo creerlo. ******* ya me vió, respira y mira tú libreta ... se va .... si mejor que se vaya ... no mires ... no mires ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:46 am

Capitulo 3

Hoy he llegado temprano al cine, así disfruto un rato del espacio y converso luego con el Pancho, quien aparte de vender las entradas, vende las golosinas, hace de seguridad, limpia el cine completo, etc. Un multitodo como se dice. Suele subir cuando ya ha empezado la primera función y nos tomamos un café mientras me cuenta alguna historia de su pasado. No sé porque, pero cada vez que hablamos, es como si viera una película antigua en blanco y negro mientras que afuera en la gran pantalla, las mismas parejas en las mismas poses, tiran y gimen como poseídos, menudo contraste, jajajajajaja ... pero me gusta, es digamos ... "sui generis"
Este cine fue construido en los años veinte y se vino abajo en los 80, cuando el centro se volvió demasiado decadente y peligroso para seguir funcionando como centro de la vida social de la capital. Sin embargo, dejando de lado el olor a desinfectante y cera en pasta (lo cual prefiero al olor a meado), el cine tiene su encanto, sobretodo esta pequeña sala de proyección. El proyector es antiguo pero está bien conservado y todo tiene un aire a viejo que me encanta. Con solo decir que los boletos salen por esas maquinitas antiguas de imprenta, mil veces mejor que esos boletos de caja registradora que dan ahora. Lo otro grandioso es cuando llego temprano como hoy y el local aún está vacío. Es entonces cuando, en medio de esa semi oscuridad que me rodea, el cine, cual inmenso es, pasa a ser mi pequeño reino. Siempre termino subiendo a la mezzanine que está clausurada, me siento ahí y miro todo ese mar de butacas vacías. Es como si por un instante dominara al mundo en medio de esa tranquilidad absoluta, que en una ciudad tan de ******* como ésta, es una bendición.
- Cuando me vas a leer algo de eso que escribes?
- Hola Pancho, ya sabes que son cosas íntimas además, hay mucho lenguaje soez y tus canas viejo no me permiten mostrarte esto ... ni hablar, no se puede
- ¿y me dices esto en un cine porno? ... jajajaja ... tienes cada cosa Dulce Maria ... Anda toma, con cuatro cucharadas de azúcar como te gusta
- Gracias... que rico ... oye, hoy hay más gente no?
- Bueno es mitad de mes
- ¿y qué tiene que ver?
- Que la gente a mitad de mes ya se chupó todo el sueldo, comienzan a volverse locos porque no tienen con qué pagar las cuentas y necesitan relajarse de alguna manera "barata"
- Ya... tiene sentido
- Mira, estaba leyendo el periódico y vi esto. Te lo recorté, toma
- A ver... el Festival de cine, genial, ¿Que te pasó hoy? No leías el periódico de calatas por lo que veo... Oye no está mal la programación del lunes que viene, espero la próxima semana, encontrar entradas. Mira, van a pasar un clásico
- ¿Cuál?
- La naranja mecánica, es mi película favorita de toda la vida
- ¿De qué trata?
- Esa es una buena pregunta viejo, a ver, te puedo decir que la protagonista tiene una extraña fascinación por Beethoven, en especial la quinta sinfonía y por otras cosas un poco más siniestras, que si las ves con los ojos de cualquier mortal dirías, este chico esta tronado pero si te metes en su raye mental, es alucinante como puedes llegar a entender cada uno de sus actos. La película está llena de metáforas
- ¿Metáforas? Hija háblame en cristiano
- Metáforas, algo así como simbolismos
- Ya... seguro me duermo a los 5 minutos, a ver cuando me traes otra película del Bruce Lee, esas sin son películas no esos mamarrachos que suelen hacer ahora donde todo pasa en cámara lenta, donde se ha visto que una bala se suspenda en el aire Eh? una bala cuando te la disparan, zas te perfora y sale un huevo de sangre y duele como mierda, que vas estar esquivándola, iCojudeces!
- Jajajajaajajaja....¿ A ti te dieron alguna vez Verdad?
- Si cuando estuve en Ayacucho persiguiendo terrucosiv ... – dijo asomándose por la ventanilla que daba a la platea- iMierda!
- ¿Qué pasa?
- Hay una pareja tirando en la sala, seguro algún conchudo se trajo a una polilla, buscando ahorrarse el hotel, ya vuelvo
- Bajo contigo que tengo que ir al baño.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:46 am

Capitulo 4

Hace dos horas casi que llegué a casa y por más que lo intento, no puedo dormir. Ciertamente considero que me han pasado cosas raras en la vida pero esto me ha dejado una sensación de... ni siquiera sé cómo explicarlo.
Estaba en el baño del cine, uno pequeño, de dos cubículos que es para mujeres y que en realidad viene a ser prácticamente para mi uso exclusivo, ya que mujeres, como es de esperar, van muy pocas por no decir ninguna, lo cual no llego a entender, porque a todos, sin excepción, nos suda... pero en fin, esto no viene al caso ahora.
Acababa de salir del inodoro y estaba lavándome las manos, cuando la vi entrar. Era ella, la misma mujer de la lavandería. Me quedó mirando un rato con esos ojos... esos malditos ojos que volvían a envolverme irremediablemente. De pronto, se metió en el cubículo y sin cerrar ni dejar de mirarme se bajó el calzón y se sentó en la taza. Yo debo haber tenido una cara de babosa espectacular, con la boca abierta y todo. Seguía mirándome y yo, tenía el estómago en la garganta, totalmente incapaz de girarme y darle la espalda por pudor, pero es que no sentía pudor alguno, por el contrario, me causaba placer el mirarla. Sin embargo eso no fue nada comparado con lo que estaba por ocurrir después.
Salió al terminar y mientras se acomodaba la ropa interior, fue acercándose al lavabo contra el que yo estaba recostada. Se lavó las manos, se giró hacia mí y dijo muy seria
- ¿Tienes 10 soles?
- Eeeeeh... si. .. Supongo que si... un segundo
Busqué en mi billetera y le extendí el billete, sin siquiera ponerme a pensar para que los quería. Estaba como embrujada por esa presencia. Los cogió, los guardó en su sostén y acto seguido me abrió el pantalón. Tras acariciarme un rato con sus dedos, se arrodilló y me hizo el sexo oral hasta que minutos después, yo aferrada con ambas manos al lavabo, culminaba en un orgasmo de campeonato.
No había terminado de recuperarme cuando ella, se levantó, volvió a lavarse, cogió el colorete y se pintó los labios. Yo solo atinaba a contemplarla sin decir palabra. De pronto se giró hacia mí y me dijo:
- Generalmente lo hago por 20 pero tú me gustas
Guardó todo en su bolso y se dirigió en silencio hacia la puerta. Fue en ese momento que reaccioné preguntándole
-¿Me dirías cómo te llamas?
Volteó algo sorprendida, otra vez con esos ojos que contradecían todo lo demás
- Me dicen "La Farfalla"
- ¿y eso que significa?
- Averígualo- Terminó de decirme antes de marcharse
Si, esa mujer y la "polilla" que había ido a echar Pancho del cine minutos antes, eran justamente la misma persona...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:46 am

Capitulo 5

A la mariposa o Farfalla en italiano, no la vi en los siguientes tres meses. Debo reconocer que al enterarme a lo que se dedicaba, sentí cierta decepción, pero por otro lado, la impresión que ella me había producido era tal, que varias noches, inconscientemente, la buscaba por esas calles descuidadas y esquinas mal olientes que suelo recorrer de regreso a casa.
Por semanas, me sorprendí a mí misma, quedándome más tiempo del necesario en el baño, mirando ese wáter y recordando su mirada altanera, penetrante y ausente a la vez. Volví a ir a la lavandería los lunes, primero a la misma hora, luego fui cambiando de horario, todo con la esperanza de verla, llegando una vez inclusive, a quedarme hasta la hora que vinieron a cerrar. Al salir, recuerdo que me quedé parada varios minutos preguntándome lo mismo: ¿Qué carajo te pasa? ¿Te bajan el pantalón en el baño del Premiere y te vuelves una friki obsesiva?
Ese fue el día, que después de darme varias cachetadas de consciencia, mi cordura al parecer regresó. Fue entonces que decidí guardar a otro personaje digno de colección en el baúl de los recuerdos, para volver a sacarlo, en esos momentos faltos de inspiración donde mis personajes se pierden tras las sombras; o en esos otros instantes de intimidad, donde "la mano divina" cobra vida para satisfacer mis apetitos; o tal vez, en alguna charla de esas donde se cuentan anécdotas raras.
Hoy, llevo toda la tarde sentada frente a la bendita máquina de escribir sin poder rematar mi relato. Mañana vence el plazo y sino la envío, pues nada, quedo fuera del concurso y a esperar a que abran otro. Y mientras tanto, sigo aquí, con mi sueldo miserable y 6 historias archivadas, apolillándose en el estante de mi casa. Seee, cosa de nada. Me duele ya el culo ¡mierda! Pero cuando a la imaginación no le da la gana pues no le da la gana y punto... cagados todos.
Uhm.... hay una nueva telaraña en esa esquina, pronto tendré que hacer algo de limpieza sino llegaré un día y encontraré mi depa tomado por una gran variedad de bichos raros. Recuerdo que la última vez que mi hermana pisó este departamento puso cara de culo. Fue hace como un año, cuando vino porque necesitaba que le firmara unos papeles de no sé que huevada familiar, que el viejo verde de mi padre no había arreglado antes de estirar la pata. "Como puedes vivir en esta pocilga, encima con ese olor a grasa del restaurante de abajo, metiéndose por las ventanas, que asco" me dijo.
En realidad, fuera del olor que a veces molesta, es cierto, mi depa me gusta. Es un edificio antiguo de techos altos, un piso de madera re contra viejo, que cuando caminas rechina y algunas piezas están ligeramente desprendidas. Todo blanco, pues el color se lo dan mis cachivaches, que no son muchos en realidad. Una alfombra con motivos incaicos, un huevo de cojines tirados en el piso, una mesita con mi DVD y la tele, que junto con mi máquina de escribir electrónica (comprada a plazos por supuesto y que aún pago) son las cosas sin las cuales no podría imaginarme jamás. Tengo también, una mesa redonda y dos sillas junto al balcón, en donde me siento a escribir las huevadas que saco de mi libretita roja. Más allá, en un rincón hay un estante pegado a la pared donde tengo una pequeña cocina eléctrica, un lavadero y una mini refri donde solo entran 4 cosas. En mi habitación, extrañamente amplia, está la cama, una silla y un tubo agarrado a la pared donde cuelgo mis trapos. Un par de afiches de cine y colorín colorado mi guarida se ha acabado....
Ahhhh No puedo... ¡Historia de mierda! ... Me voy, necesito un poco de aire, a ver si así me despejo, a veces pienso que soy una ilusa y de las más grandes además.¿ A quien se le ocurre querer dedicarse a escribir en un país tercermundista? ...
Hay que ser muy imbécil…

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:46 am

Capitulo 6
Ese lunes por la noche, cuando salí del cine, tenía la sonrisa idiota en la cara, la típica que se me pone cuando he visto alguna película que me ha resultado magnífica. De regreso en el bus, mi mente no dejaba de inventarse historias nuevas, personajes que se me revelaban de pronto en medio de esa creatividad desatada. Así que me apuré en llegar al restaurante del viejo julio y tras pedirme una hamburguesa y un café, me senté en la mesa más apartada que había para sumergirme en mi punto aparte y en esa arrugada libreta roja.
No sé cuánto tiempo llevaba escribiendo y reescribiendo cuando una voz desde el mostrador, al sonarme terriblemente conocida, me sacó de mi universo paralelo. Giré cual autómata y pude por fin verla, que discutía con el dueño del local.
- Es un sol cincuenta
- Un sol cincuenta por un miserable café? Pero eso es un robo
- Pues o lo tomas o lo dejas
- Tengo cincuenta céntimos, me puede dar media taza?
El viejo julio la miró con recelo unos segundos para al final terminar sirviéndole una taza completa. Ella, quien lucía bastante demacrada, se lo agradeció, sentándose al extremo opuesto de la barra. A diferencia de la otra vez, vestía bastante normal, llevaba unos jeans viejos y un suéter largo color gris, pero siempre con el maquillaje algo excesivo en los ojos y las uñas de ese rosa vomitivo que yo ya había decidido perdonarle.
De forma automática, volvió a transformarse ante mis ojos, de corriente y cotidiana a maravillosamente distante y etérea, como si se perdiera en alguna profundidad que ciertamente, yo desconocía. Mirándola ahí sentada, fui repasando lentamente cada detalle suyo, tratando de encontrar que era exactamente lo que me atraía tanto de esa mujer. Obviamente, no obtuve respuesta alguna.
De repente, se levantó y volvió a acercarse al viejo, a quien le pidió cortésmente otro café. El hombre le negó con la cabeza y la mujer comenzó a perder los papeles. En ese momento decidí intervenir y me acerqué hasta la barra, saqué un billete y se lo extendí al viejo que ya había puesto su cara de enfado.
Dale el café julio -Me giré hacia ella- Quieres algo más? Algo de comer tal vez?
Me miró apenas un ratito con cierta sorpresa para volverse hacia el mostrador y sin perder el tiempo responder:
- Tostadas con mantequilla y mermelada y si se pudiera también uno de esos bizcochos de vainilla
El viejo buscó mi aprobación y yo asentí. La volví a mirar y la invité a que se sentara conmigo, lo cual aceptó sin problema. Pude comprobar otra vez, al estar frente a ella, como su presencia no solo me ponía nerviosa sino que a la vez, desataba mi adrenalina de forma irremediable.
- Oye gracias, es que tuve un resfrío del carajo, con fiebres y escalofríos y no he podido trabajar en varios días. Encima, mi compañero de departamento está perdido desde hace unos días y no tengo ni un sol, pero luego de comer te lo pago, me dices lo que quieres -me sonrió- te hago una tarifa especial
- Gracias, pero no es necesario, te estoy invitando
- Ah bueno, yo no me hago de rogar... la verdad, me muero de hambre
Efectivamente, me quedó más que claro que se cagaba de hambre, pues lo devoró todo en menos de 5 minutos. Para muchos, verla comer podría haber resultado algo desagradable, pero para mí fue un espectáculo absolutamente cautivador. Tras un inicio accidentado e incomodo sobre todo para mi, por ese estado idiota en el que me encontraba, finalmente pudimos enganchar en una conversación, gracias a ella y su total conchudez para decir y hacer las cosas.
- De verdad trabajas en el Premiere?
- Si
- Haciendo que?
- Pongo las películas
- jajajajajajaja, jajajajajajajaja
- De que te ríes?
- No, es que... cuando te vi en el baño, pensé que eras una tipa que estaba ahí porque necesitaba urgentemente un polvo
Bueno... -le sonreí- podía ser también
- Ya lo creo, si mal no recuerdo, te viniste enseguida
Por lo general muy pocas cosas me avergüenzan pero esa puesta en evidencia de mis debilidades "polvísticas" me logró descolocar a tal punto que, hizo que comenzara a jugar con mi lapicero para así evitar tener que mirarla.
- Que escribes?
- Nada, huevadas que se me ocurren ... de vez en cuando
- Por lo visto se te ocurren un culo de huevadas entonces porque tienes la libreta llena - volví a sonreír mientras ella guardaba silencio y le daba otro sorbo a su café.
- Porque farfalla?
- Pues porque suena más elegante a decir: ahí viene la mariposa, además -volvía a mirarme- yo no revoloteo
- Ah no?- le pregunté entre irónica y divertida
- Me has visto acaso?
- No
- Yo trabajo que es muy distinto
- Ya ...
- Vives por aquí?
- Si, aquí arriba del restaurante
En eso vi que sacaba una pastilla de chicle y sin pensarlo siquiera le cogí la mano y en tono casi de suplica le dije:
- No comas eso por fa
- Porque?
- Porque te ves preciosa así como estás y cuando acomodas tu mechón de pelo... no sé es tan... sublime.... y el chicle me rompe el hechizo
Me quedó mirando bastante descolocada
- Carajo!.. Me encuentro con cada bicho raro yo... no te habrás fumado algo no? Porque si es así, invita pues
- No, no me he fumado nada- seguía mirándola en estado de huevona absoluta y sin más le pregunté- quieres subir a mi depa?
- No querrás hacer cosas raras conmigo no?
- jajaajajajajajajaja
- No te rías que te lo digo en serio, a mi las cosas raras no me gustan
- Puedo saber a qué le llamas tú, cosas raras?
- A ver, yo a los tipos los veo y ya sé de entrada por donde van y generalmente todos quieren lo mismo, lo único que cambia es si quieren que te comportes como una perra de mierda o una chiquilla del cole, ya sabes... así que si alguien viene y me dice que no coma chicle porque le cago la alucinación "sublime", Algo así era lo que me dijiste no? pues carajo como no quieres que piense que te patina el coco
- Ya... pero ... yo no soy un tipo ...
Me quedó mirando en silencio, como si tratara de leerme y pude notar como bajaba un poco la guardia. Se levantó y me dijo:
- Bueno... pero a la primera que te me pongas friki me largo

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:47 am

Capitulo 7
Al entrar, se fue directamente hacia los cojines y quitándose los zapatos, se lanzó sobre ellos mientras yo iba en busca de algo de tomar. De milagro encontré una cerveza y cogiendo el único vaso entero que me quedaba, me senté a su lado. Ella, con curiosidad, miraba todas mis copias (piratas por supuesto) de las películas que por tres años había estado coleccionando.
- Oye cuantos videos, se nota que te gustan
- Si mucho... y a ti te gusta el cine?
- Uy ... pues solía gustarme pero no voy desde que tenía 14 años creo ... - súbitamente pensativa- me encantaban los dibujos animados fíjate
- A sí?
- Si y lloraba como una babosa, sobre todo con Bambi, Puedes creerlo?
Sonrió de una forma que produjo en mi algo, cercano a la ternura y unas ganas locas por besarla. Ella por su parte, ajena a todo, seguía su exploración entre la pila de estuches de DVDS, regalándome una vez más otra imagen perfecta que, no hizo otra cosa que disparar del todo, mis pobres hormonas reblandecidas por tanto desuso. Sin poder aguantarlo más, deslicé lentamente mi mano hasta rozar su cuello y mis ojos se desviaron inevitablemente hacia su boca. Ella, sin embargo, volvió a mirarme incómoda, saliendo nuevamente de ese estado distante y maravilloso.
- Porque no me dices lo que quieres hacer y lo hacemos de una vez?
- Si te pidiera que dejaras de pensar que he contratado tus servicios?
- Entonces- me miró con total seriedad- me tendría que ir, pues sino que otra cosa podría estar haciendo yo aquí con alguien que evidentemente se muere por tirar conmigo?
Otro intento mío por acercarme y la Farfalla sufría una nueva transformación. Sus ojos se tornaron fríos, inaccesibles y terriblemente distantes. Busqué reconocerla nuevamente y al no poder hacerlo, quise recuperarla de cualquier manera...
- Cuanto quieres por pasar la noche conmigo pretendiendo que estás aquí porque te da la gana y no trabajando?
- 50 por adelantado
- 50? -comencé a enfadarme- no puedo pagar tanto, Crees que soy millonaria o que?
- Pues eso es lo que cobro por pedidos especiales
Sin entender porque, me sentí herida y tremendamente frustrada ante esa respuesta. Me levanté bruscamente y llegando a la puerta, la abrí.
- Ok, gracias entonces, te puedes ir
Al verme ella resopló y me dijo muy suelta de huesos
- Bueno 40
- Vete
Pero qué carácter Eh? - dijo levantándose y caminando hacia la salida- 30- añadió volviéndome a mirar antes de salir, cosa que me terminó de sacar de quicio.
- Si quisiera tirarme a una puta, tendría bastante de donde escoger No crees?
- Pues yo soy una puta cariño, de carne y hueso y no uno de los personajes de las huevadas esas que escribes.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:47 am

Capitulo 8
Cerré de un portazo y fui hacia mi habitación donde me tiré sobre la cama tratando de controlar mi rabia... ¿y qué esperabas Dulce? ¿Eh? ¿Qué carajo esperabas?, es una ramera que se embarra en semen de quien sabe cuántos tipos todas las noches, ¿Lo entiendes? Dejé caer mi cabeza repetidamente sobre la almohada... iMierda! Mierdaaaaaaa! ... me gusta, me gusta demasiado .. .
Me abrí el pantalón y busque mi sexo con desesperación, necesitaba calmar como sea esas ganas frustradas que me alteraban por dentro. Sin embargo cuando iba a empezar a masturbarme llamaron a la puerta.
Ahhhh ¿y ahora quien carajo es? i Porque no me dejan en paz de una buena vezzzz!. Ni me moví deseando que quien fuera, desapareciera en el acto. Al escuchar que volvían a llamar con mayor insistencia, me levanté bruscamente de la cama y fui a abrir la puerta, dispuesta a mandar a la mierda al mismo dios.
Me quedé inmóvil al encontrármela nuevamente parada ahí, mirándome con ese típico desparpajo que me descolocaba de forma irremediable. Casi al instante, notó mi pantalón semi abierto y de la nada me preguntó:
- ¿Eres diestra o zurda?
No le contesté y ella, sin quitarme los ojos de encima, cogió mi mano izquierda y la llevó hacia su rostro, deslizándola por su mejilla hasta su nariz
- Zurda...
Me dijo mientras se acercaba a mí y humedecía mis labios con su lengua.
En dos segundos me tuvo literalmente a sus pies. Entró, cerró la puerta y sin soltarme, me condujo a la habitación. Recién ahí se separó, se quitó la ropa y se subió a la cama apoyando la cabeza sobre las almohadas junto a la pared.
- Ven, vamos a calmarnos un poquito ok?
Ni siquiera me desvestí, absolutamente perdida en sus ojos, gateé sobre ella y ni bien estuve a su altura, capturé su boca. La besé con total desesperación mientras mis manos, ávidas por reconocer y apropiarse de todos y cada uno de sus rincones, bajaban por su cuerpo. Cuando por fin entré en ella, la poca cordura que aún me quedaba, se agotó, perdiéndome debajo de sus alas.
Cuando desperté, me encontré sola en la cama, con el cuerpo arañado y exhausto. Sobre el piso, las sábanas, incluso la que cubría el colchón y mi ropa regada por todos lados, completaban el cuadro. Me di la vuelta y me quedé mirando el techo con una sonrisa que expresaba la seguridad que sentía en ese momento de que la mariposa, después de esa noche, no podría negarse a volver.
Cerré los ojos en ese instante y fui capaz de sentirla pegada aún a mí. .. Tan reticente a dejarse llevar al principio y sin embargo, juraría que en un momento tembló entre mis brazos ... y sus ojos ... Dios sus ojos... mirándome de esa manera... Mariposa... Sabes? Lo volvería a repetir... mañana, pasado... todos los días...
Sentí muchísima sed de repente y con la sonrisa idiota aun pegada en la cara, salí hacia la cocina. Al llegar a la sala, me quedé paralizada mientras que, como un baldazo de agua fría, la realidad me saltaba a la cara sin piedad.
¡Hija de putaaaaaaaaa! - Grité con tal furia que las lágrimas me saltaron de impotencia En la sala, mi máquina de escribir y el DVD habían desaparecido. Deambulé largo rato por todo el departamento, con la frustración y la rabia de caer en cuenta que lo que ella me había regalado la noche anterior, era tal vez, la mejor actuación de su vida.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:47 am

Capitulo 9
Puse la denuncia en la comisaría y como alma que lleva el diablo, la busqué por todas las esquinas, calles, plazas de ese inmundo centro en el que sabía trabajaba, pero todo fue inútil, parecía que se la hubiese tragado la tierra. Nadie supo darme razón, no sé si porque realmente no sabían o porque en respuesta a un estúpido sentido del compañerismo, no les daba la gana.
A medida que fueron pasando los días, esa maldita sensación que me había quedado en el cuerpo al tenerla en mis brazos, comenzó a envenenarme por dentro, haciendo imposible que conciliara el sueño hasta que era casi la hora de comer. Lentamente pude sentir como ese animal, única herencia que me dejó mi padre, regresaba del destierro al que yo, con mucho esfuerzo, lo había enviado años atrás.
Dos semanas ya sin escribir una sola línea, mi creatividad se había ido al carajo y por más que lo intentaba, no lograba traerla de vuelta. Me quedaba horas, sentada sobre los cojines mirando hacia el balcón semi abierto sin pensar nada en realidad, mis videos yacían ahí sin que pudiera refugiarme en ellos, me desesperaba por momentos al sentirme incapaz de sacudirme ese estado de ánimo que lo iba inundando todo.
No sé cuantas horas llevaba durmiendo ahí, aún con la ropa del día anterior, cuando a lo lejos pude escuchar que llamaban a la puerta. Al querer levantarme, la cabeza me dio tal giro que me obligó a sentarme otra vez. Puta madre... mierda de ron... tengo ganas de vomitar... -
Volvieron a llamar- ¡Ya escuché carajo!. Tras lograr algo de equilibrio y cierto acomodo en mi cerebro, finalmente abrí
- Pero cuanto te demoras Dulce, esto pesa
- ¿y eso Mauro?
- Era de mi abuelo, no es a electricidad como la que tenías pero todavía funciona
Lo quedé mirando, ahí paradito con sus gafas, cargando con esfuerzo una máquina de escribir de esas antiguas y no pude evitar sonreír conmovida.
- Dulce?
- Que?
- Pesa
- Ah si... a ver ... oye Mauro pero, estás seguro que me la puedes dar?
- Si, la abuela la pensaba botar y yo le dije que me la dejara porque me gusta, pero no la uso. Mira estas máquinas son de hierro fundido y todo este sistema que está aquí funciona....
No pude hacer otra cosa que quedarme ahí, escuchándolo atentamente mientras me explicaba el funcionamiento del armatoste ese y tuve ganas de llorar. Por un momento siquiera, un niño de apenas 7 años, lograba calmar mis demonios, cosa que sinceramente agradecí.
- Entendiste?- me preguntó tras su charla explicativa
- Si... claro
- Y la cinta seguro que donde el chino Aníbal, la encuentras
Gracias Mauro- Le dije mientras le revolvía el cabello
- De nada
- Oye, ayer me pagaron. Quieres un hot dog en la carretilla del parque?, me cago de hambre y como hace solecito, pues podemos ir a sentarnos un rato no?
- Chévere
- Déjame lavarme los dientes y arreglarme estos pelos de loca y nos vamos
- Oye Dulce- me fue diciendo mientras iba al baño-Adivina que cosa descubrí el otro día?
- Que cosa?
- Tu sabes porque si tienes varias bolitas colgadas de un péndulo y sueltas la primera, solo se mueve la última y las del medio no
- No tengo ni idea porque? ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:47 am

Capitulo 10
Se suele decir que los mayores, poseen la sabiduría que les da los años. Pues yo siempre pensé que depende, como todo en la vida... pues un imbécil que vive un culo de huevadas así pasen 100 años, no deja de ser imbécil y debo decir que he conocido a muchos. Sin embargo existe el viejo Pancho, alto, moreno y delgado, con ese cabello blanco y joroba incipiente que denotan sus años, los pliegues de su rostro hablan de esa sabiduría ganada en la vida misma y es que a pesar de que solo llegó hasta el 5 de primaria, en el tiempo que lo conozco, he aprendido de él más que de cualquier otra persona con la que me haya cruzado alguna vez.
Al notarme distante y de un humor de perros por más de 3 semanas, Pancho finalmente logró que me sincerara con él y para cuando terminé de contarle todo, me miró y me dijo, muy a su manera:
- Yo creo que deberías buscarte una "costilla" Dulce María, el estar sola tanto tiempo, te está atrofiando el cerebro muchacha, hazme caso antes que te dé por hablar con las paredes...
Después de escuchar el consejo del viejo, comencé a pensar que en verdad, si no hacía algo pronto, iba a volverme loca, dejando que mis fantasmas terminaran por apoderarse de mi; cada vez más reducida; cordura. Fue entonces, que empecé a frecuentar nuevamente, diversos escondrijos, bares y discos por más de dos meses tratando de encontrar mi normalidad perdida, hasta que apareció Lucía. Una chica sencilla e inteligente, que cursaba el 2do año de literatura en la universidad.
No creo que deba explicar cómo fue que enganchamos no?
Después de varias semanas de insistencia de su parte, terminé por mostrarle una de mis historias, con la cual nos enfrascamos en largas charlas de personajes y tramas. No demoré nada en terminar debatiendo con esta chiquilla todo el resto y a pesar de mi pésimo carácter, logró que me mostrara bastante receptiva a sus críticas.
En poco tiempo y gracias a ella volví a retomar mi escritura, un poco porque me nacía y otro poco porque quería en el fondo demostrarle que servía para ello a pesar de no tener escuela. Por mis raros horarios (nunca le dije que trabajaba en un cine porno sino en uno comercial) nuestras citas eran un poco intermitentes y a veces muy difícil de coincidir pero a pesar de ello, logramos establecer una relación. Yo disfrutaba mucho de su compañía y me dejaba seducir por su ternura a tal punto que llegué a pensar que por fin había logrado "la famosa salvación".
Era lunes y después de acompañar a mi chica a su paradero, me dirigí a la casa de mi hermana, quien me había llamado insistentemente hacía dos días, para decirme que tenía que hablar urgentemente conmigo. Ciertamente el tener que soportarla junto a sus dos criters no era algo que se me antojara mucho en mi día libre pero sabía que si no iba, la tendría cual lapa encima de mí hasta que no fuera a verla.
- ¡Hola! - le dije a mi sobrino que acababa de abrir la puerta- Guau como has crecido Beto
El criter número uno se quedó mudo con una cara de tarado descomunal hasta que decidió anunciar mi presencia con lo que yo llamaría un sonoro e insoportable alarido:
- ¡Mamá!!!! Mi tía Dulce Maria está aquiiiií!!!!!
Al rato, mi hermana con el criter numero dos hacía su aparición para recibirme
- Llegas una hora y media tarde Dulce
- Había mucho tráfico y el carro se me malogró
- Mamá- dijo el criter dos- mi tía es una mentirosa, no tiene carro
- Que inteligente eres Roxanita - con ironía- Te pareces mucho a tu mami
Tras un intercambio soso y por compromiso lleno de: ~~como estás, que tal te va, me alegro ¿y tu?, genial ... " mi hermana finalmente me explicó el porque de su insistencia para que fuera a verla.
Se trataba de la famosa herencia que había dejado mi padre: el departamento en el vivimos tantos años y que fue lo único que compró alguna vez. Un día, al viejo le apareció una hija fantasma que reclamaba su tajada y mi hermana, como consecuencia de la noticia, sufrió un ataque de histeria descomunal. Desde ese día prometió dedicarse a hacer un juicio para que esa "trepadora", como la llamaba despectivamente, no viera ni un centavo de la venta y solo figurásemos las dos como herederas. Claro está que lo logró y ahora me llamaba para avisarme que ya había vendido el departamento y que tenía que discutir conmigo el porcentaje de la repartición. Yo algo sorprendida pensé: un momentito,
- No se supone que es 50% 50%, ¿Mitad y mitad?. Sin embargo no hubo necesidad de pedirle una aclaración, porque de inmediato sacó un cuaderno con todas las cuentas ya hechas.
En resumen, me explicó que descontando los gastos legales, la puesta a la venta, la comisión que tenía que pagar a la inmobiliaria, los pagos de los servicios atrasados y claro, todos sus esfuerzos y dolores de cabeza, ella pensaba que lo justo era un 65, 35. Pensé bueno, para lo que me importa... Así que como no quería discutir, acepté el acuerdo, mientras pensaba ilusionada, que nuevo DVD me iba a comprar cuando recibiera el dinero. Sin embargo, mis sueños se fueron a la mierda cuando mi adorada hermanita agregó a continuación:
- Armando y yo queríamos pedirte un favor Dulce, que creo que te va convenir mucho a la larga. Tenemos la oportunidad de invertir en unas acciones y había pensado en que me prestaras tu parte por un tiempo, así podemos invertir un mayor monto y sacar más utilidades y bueno al final Armando me dice que podríamos pagarte los intereses que te daría un banco si decidieses meter ese dinero en una cuenta de ahorros.
Me limité a guardar silencio, mientras ella seguía con el discurso, que parecía no iba a acabar nunca, y con el cual, me quedó clarísimo que pasarían años antes que yo viera la parte que me correspondía de esa herencia. Así que tan solo le pedí que me diera algo para comprarme una tele nueva, el DVD y la máquina de escribir. La respuesta que recibí, me dejó más alucinada aún:
Dulce, bueno... como supusimos que no ibas a oponerte, decidimos invertir el dinero hace unos días y por lo menos en 3 meses no lo podemos tocar. Tienes que ser razonable, nosotros estamos pensando en el futuro de Beto y Roxanita, tus sobrinos y eso es más importante que cualquier cosa. ¿No?

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:47 am

Capitulo 11

La conversación con mi hermana me jodió tanto, que al día siguiente, la pobre Lucía terminó pagando los platos rotos por mi mal humor. Deseando estar sola y evitar así un mayor exabrupto de mi parte, la acompañé temprano a su casa y me fui al cine casi dos horas antes de que abriera. Me senté en la mezzanine clausurada y en el silencio más absoluto, repasé un poco todo. Realmente estaba furiosa, y no entendía porque ciertas cosas que venían de mi querida hermanita, aún me sorprendían... ¿Será que perdí la virginidad pero no la ingenuidad? Debía ser entonces que era la huevona más grande del mundo.
Lo que era cierto, era que mi hermana siempre se sintió con más derecho que yo para todo, pues fue quien cuidó de mi viejo cuando enfermó mientras que yo, me alejaba por completo de la familia. Y es que la relación que yo tuve con mi padre no fue precisamente color de rosas. Es extraño pero al sumergirme en el pasado, cuando aún mi madre vivía, lo recuerdo a él, cariñoso y preocupado por su familia a pesar de ser siempre algo duro en su trato, muy distinto a lo que se convirtió años después, un tipo distante y mujeriego hasta más no poder. Llegó un momento en que perdí la cuenta de cuantas chicas por semana traía a la casa, siempre mucho menores que él y con las cuales se gastaba todo el sueldo en juergas y regalos con el afán de no vaciar su cama. Recuerdo ahora con mayor claridad, cuando mi hermana y yo, de 7 y 6 años, sentadas en la sala de la casa, esperábamos hasta cerca de las 10 de la noche para que nos dieran de comer mientras él se tiraba a alguien en su habitación sin importarle siquiera cerrar la puerta.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:47 am

Capitulo 12
Tras las dos funciones de ese día, me despedí rápidamente de Pancho y salí rumbo a casa. Todos esas elucubraciones familiares habían terminado por alterarme a tal punto que lo único que quería en ese momento, era meterme a la cama y darme una tregua. Estaba cansada de no dejar de pensar, tratando de encontrar las malditas razones por las cuales, todo el mundo parecía haberse puesto de acuerdo para joderme la existencia. ¿Había habido algún eclipse raro del cual no me hubiera enterado acaso? ¿Porqué de pronto la tranquilidad que había logrado encontrar amenazaba con desaparecer? Por más que le daba vueltas y vueltas, no lograba entender un carajo de nada.
Apenas había avanzado dos calles cuando de pronto, algo me hizo detenerme en seco y mirar con atención hacia el lado opuesto de la vereda. Un carro, aparcado con las luces encendidas, abría una de sus puertas de la cual salía, segundos después, ella... la mariposa... la mejor actriz que había conocido en mi vida. La habría reconocido a miles de metros y en la noche más nublada y oscura.
En un claro acto reflejo, me escondí detrás de una cabina telefónica sintiendo como la sangre comenzaba a subir violentamente hacia mi cabeza. Ni me moví por un buen rato, observándola cual animal en acecho, mientras ella se acomodaba la minifalda, se pintaba los labios y se le insinuaba a cuanto huevón pasara por su lado. Fue en ese preciso momento, que como vómito voraz, las imágenes, los recuerdos de ella, como flashes intermitentes, irrumpieron en mi memoria. Por un instante, volví a sentir esa sensación de su piel rozando la mía, el agitarse de su respiración junto a mi oído, de su voz rogándome por más mientras sus dedos se clavaban en mi espalda. Recordé mis manos resbalando en su humedad, ella temblando en mis brazos y me sentí desfallecer, hasta que de la misma forma, brusca, cruda... reviví la mañana siguiente.
De la nada, comencé a correr en esa dirección, llegando a su lado en segundos. De un solo movimiento la agarré de los cabellos y tiré de ella. Sintiendo que la cogían, comenzó a gritar mientras yo la arrastraba y la empujaba bruscamente, haciendo que su cabeza golpeara contra la pared y ella, finalmente me viera. Al reconocerme, luchó por soltarse, dándome de puntapiés de forma histérica. La aprisioné aún más con mi cuerpo, me escupió y yo, con toda esa furia contenida, la abofeteé en pleno rostro. Ella apretó los ojos ante el golpe y comenzó a luchar aún más fuerte obligándome a cogerla del cuello con ambas manos. Para ese momento, yo estaba totalmente fuera de mí
- Maldita perra
- Déjame ... dej ...
- Que te hice yo? Mierda, queeeee?
Su rostro ya se estaba tornando mucho más rojo por la evidente falta de oxigeno, cuando sentí que alguien, trataba de tirar de mi por los hombros, buscando separarme de la mujer.
- Dulce ... Dulce suéltala ya, la vas a matar, iDulce!!!!! Por favor cálmate carajo Dulceee ...
Ella lentamente dejo de forcejear y vi como sus ojos se iban llenando de terror hasta el punto de llegar a mirarme suplicantes. Los mismos ojos que me habían embrujado, ahora de forma inesperada y contundente, me remitían al pasado, haciendo que viera en ella ese miedo tan familiar y reconociera en mí, aquello que tantos años había luchado por vencer. Fue como un segundo de lucidez en el cual aflojé y me detuve. Un instante en el que, los policías que ya habían llegado al lugar, alertados por los gritos, lograron separarme de la mariposa y amordazarme contra la pared. Ella comenzó a toser mientras yo ahora, luchaba por liberarme.
- O te calmas o te calmas entiendes?- me dijo uno de los guardias mientras apretaba bruscamente mi rostro contra la pared.
Me quedé quieta al sentir la presión en mi cabeza y la miré, con los ojos rojos y humedecidos por las lágrimas. Ella hizo lo mismo, con el rostro serio y desencajado, mientras se frotaba suavemente el cuello. Se quedó así, un momento para después dirigirse al guardia.
- Déjela jefe...
- Cómo que la deje? Acaso la conoces Farfalla?
- Si... - me miró de nuevo- la conozco ...
- Como quieras... Te voy a soltar mamita pero como te vuelva a dar la locura te llevo al bote. ¿Me oyes?
Al verme libre, limpié bruscamente mi rostro, mientras que Pancho me cogía el hombro. Sin embargo me solté de él y dándome media vuelta, me alejé del lugar, lo más rápido que pude. Mientras me marchaba, pude oír a Pancho decir:
- A ver si hacen su trabajo y le dicen a la señorita que devuelva lo que le robó a mi amiga ¿no? No les vendría mal revisar de vez en cuando las denuncias que tienen archivadas en sus escritorios, tal vez se enteren de algo interesante.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:47 am

Capitulo 13
Supe después por el mismo Pancho, quien había hablado con un primo suyo que era policía, que a ella la habían dejado unos días en la carceleta de la misma comisaría, le habían confiscado algunas cosas de valor, logrando venderlas y juntar algo de dinero para comprarme un nuevo DVD.
A decir verdad a esas alturas, el aparato me interesaba una puta mierda por lo que no dije ni una palabra cuando fueron a dejarlo a mi casa. Realmente tenía los ánimos por los suelos, sin ganas de ver ni hablar con nadie. Era como si de pronto no supiera más quien carajo era yo, ni porque había reaccionado de esa forma aquella noche.
Después de dos semanas evitándola, Lucía finalmente me convenció para vernos. Pude ver su cara de frustración al no lograr sacarme la verdad de lo que me pasaba pero en vez de dejarme y romper conmigo; cosa que debo confesar, pensé que haría; se quedó y yo simplemente me dejé querer, pues sentía que en ese momento, era lo que necesitaba. Fue ella quien con su ternura y paciencia, logró tranquilizar mis demonios nuevamente y devolverme cierta tranquilidad a la cual me fue muy fácil aferrarme.
Acabábamos de salir del cine y nos detuvimos en el restaurante de Julio a comer y comentar la película, algo que ya se había convertido en casi un ritual para nosotras. Yo estaba concentrada en ponerle unas cuantas salsas a mi hamburguesa mientras que Lucia no dejaba de hablar sobre la trama, desmenuzándola al detalle. Yo la escuchaba sonriente, sobre todo por la pasión y vehemencia que solía ponerle a las cosas. Ella al verme también sonrió y tras mirar ligeramente para todos lados, se acercó a mí, dejándome un beso rápido en los labios.
- Ya... ya lo sé... - me dijo colorada- estoy otra vez con mi cháchara de sabelotodo
- Yo no he dicho nada
- Si pero he visto la cara que has puesto... Dulce que más le vas a agregar a la hamburguesa?
- De todo... me gusta llena de porquerías
- Me doy perfectamente cuenta... Oye
- Uhm?
- Después subimos si? No quiero irme todavía
Sonreí ante el tono que había usado y dejando un rato de concentrarme en mi plato, la miré y le acaricié suavemente la mejilla para asentir ligeramente. Lucía me guiñó un ojo y se levantó hacia la barra en busca de algo dulce que comer. Iba a volver a mi hamburguesa cuando de pronto la sonrisa se me congeló al ver que detrás de la ventana del restaurante, la mariposa me miraba con atención.
Tenía un semblante bastante demacrado y hasta diría que había perdido algo de peso. Traté de no mirarla pero me fue imposible, sus ojos clavados en mí, impregnados de esa extraña mezcla de tristeza y rabia a la vez, me impidieron esquivarla. Tras varios segundos que se me hicieron eternos, evadí finalmente su mirada al ver que Lucía volvía a sentarse a la mesa. Pude notar en ese momento que se me había quitado por completo el apetito y el espacio comenzaba a ahogarme, por lo que le propuse a mi chica subir y terminar de comer en el departamento. Ni bien terminamos, Lucía se acopló a mí y empezó a llenarme de besos. Yo por más que intentaba concentrarme en la chica, no podía dejar de pensar en esa mujer mirándome desde la ventana y comencé a enfadarme. Por todos los medios, busqué sacudirme esa imagen de la cabeza y me acosté con Lucía, tratando de perderme en sus brazos, sus caricias, su piel. Al final, lo único que conseguí fue tener que fingir un orgasmo por primera vez y sentirme una gran hija de puta.
Me sentí aliviada cuando cerca de la una de la mañana, al salir para acompañar a Lucía a su casa, la calle estaba totalmente desierta. De regreso, no dejaba de preguntarme una y otra vez que carajo había estado haciendo ella ahí, mirándome de esa forma tan extraña. Resoplé mientras me detenía y cerraba los ojos un momento... Como era posible que con su sola presencia, lograra alterarme de esa manera y que yo no consiguiera borrarla de mi cabeza? Por más vueltas que le daba, no lograba responderme, ni encontrarle la lógica a toda esta situación.
Me había ya acercado al portón y buscaba mis llaves por todos los bolsillos, cuando de pronto, su voz me sorprendió.
-¿Ya dejaste a tu noviecita en su casa antes que se convierta en calabaza? Mira me salió en verso sin hacer mucho esfuerzo
- Vete a la mierda
- Uy ... Esas son formas de tratar a una vieja amiga?
- Lárgate
- Y... Que haces con ella eh? Juegan a meterse el dedito de vez en cuando?
- Te lo advierto, déjame en paz, no me provoques
- Ohh sí. .. Ya me quedó perfectamente claro lo que eres capaz de hacer, fíjate
Se quitó el pañuelo del cuello, el cual lucía un gran morado a manera de collar. No fui capaz de sostener su mirada y volví a darle la espalda, buscando ahora con desesperación mis malditas llaves. Sin embargo ella, tenía otra idea totalmente distinta en la cabeza y sin reparo alguno, se acercó a mí para seguir con su particular tortura.
- Pero por otro lado, debo reconocer que me encanta tener una marca tuya en el cuerpo ... aunque no precisamente ésta es la que más me gusta.- Yo cerré los ojos y apreté la mandíbula – anda bichito raro, mírame ... solo un ratito ... - me terminó de susurrar en el oído cambiando en apenas un segundo, de altiva y desfachatada a dulce e insinuante.
- Que carajo quieres de mí?- le pregunté enfadada- Quieres que te de el DVD que compraron con tus cosas? Eso quieres? Mira te lo doy si me dejas en paz
- Me importa un carajo el Dvd- dijo colando una de sus manos por debajo de mi camisa y logrando que se me erizara la piel en el acto- Yo quiero otra cosa...
- Estás loca
Al encontrar mis llaves, giré rápidamente la cerradura, ella trató de impedírmelo buscando mi boca, yo la esquivé como pude cogiéndola para que se detuviera. Fue en ese momento que noté diminutas marcas en uno de sus brazos, la volví a mirar y pude darme cuenta por esos ojos ligeramente desorbitados, que estaba bajo el efecto de quien sabe que. Ahora todo tenía sentido, esa mirada extraña, ese cambio súbito de personaje, ciertamente no era yo lo que lo provocaba. La solté y finalmente entré para subir corriendo las escaleras.
Afuera ella comenzaba a gritar como loca mi nombre...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:48 am

Capitulo 14
En los días siguientes me sorprendí a mi misma alargando mis caminatas nocturnas más de la cuenta, esperando topármela. Otros días, a pesar de no tener hambre, entraba en el restaurante de Julio, donde permanecía por unas horas hasta que el cansancio me hacía finalmente subir a casa. Mi obsesión por esa mujer, lejos de desaparecer, crecía de una forma irracional y la necesidad que tenía de verla, de estar con ella, por momentos, se volvía incontrolable, llegando a imaginarme e incluso ensayar repetidas veces, nuestros posibles encuentros. Hasta que llegó por fin la noche en que volvió a hacer otra de sus apariciones magistrales, pero esta vez muy diferente a la anterior y por supuesto, muy diferente a todas las que mi prolífica imaginación había creado.
Esa noche, andaba bastante desganada por otro famoso sobre amarillo que había recibido con la misma carta de siempre, que traduciendo sus palabras elegantes quería decir: su historia apesta dedíquese a otra cosa.
Así que para no deprimirme y distraerme un poco, me animé a quedarme con el viejo Julio tomándome unas cervecitas en la barra. Estábamos en medio de una conversación bastante entretenida cuando un grupo de 3 mujeres y dos hombres entraron en el café y se sentaron bulliciosamente en una de las mesas junto a la ventana. Al girarme pude verla entre ellos, llevaba un sombrero negro y un vestido suelto color amarillo, muy distinto a lo que solía vestir. Y ahí estaba otra vez yo, mirándola con una cara de huevona como para foto de portada de revista barata. Ella en cambio, me miró apenas un segundo y como si yo fuera parte de la puta decoración, me ignoró. Algo que, teniendo en cuenta nuestro encuentro anterior, me desconcertó completamente.
Casi una hora después de luchar entre mirar y no mirar, entre fingir indiferencia o dejar que mi creciente mal humor comenzara a hacerse evidente, finalmente decidí marcharme, tragándome mis deseos alimentados por semanas y por supuesto, todos y cada uno de mis libretos ensayados.
Deambulando sin rumbo, terminé en una de esas cantinas antiguas de jr. Quilca, tomando unos piscos con una sarta de desconocidos que como yo, buscaban olvidar las miserias, los amores desdichados y por sobretodo el hecho de no tener ni perro que les ladre. Cuando decidí marcharme, ya casi había amanecido pero aún así me costó ubicar algún punto de referencia que me indicara el camino a casa. Habría avanzado apenas unos metros cuando la divisé, a ella y a sus amigos caminando en sentido contrario. Me detuve y me limité a seguirla con la mirada, pero ella, siguió su camino sin siquiera inmutarse. Acababa de pasar por mi costado, cuando alcancé a decirle:
- ¿Cuanto quieres por pasar la noche conmigo?
Sentí sus tacones detenerse...
- No estoy de servicio hoy cariño, pero si caminas un par de calles más abajo, encontrarás de hecho a alguien que calme tus necesidades
- Te quiero a ti. .. - me giré y la quedé mirando- Cuanto?
- Oye Farfalla, creo que tienes una admiradora - dijo una de las mujeres que la acompañaba
- Si. .. Parece que si -contestó a su amiga con una sonrisa antes de dirigirse a mí nuevamente- Anda Dulce vete a dormir, es tarde...
Dicho esto y con toda la altanería del mundo comenzó a alejarse mientras yo enfurecía sin remedio
- Maldita ramera de quinta!!! Quien te has creído que eres? Eh? Anda dime quien? mierdaaaaa
Seguí gritándole, totalmente fuera de mí, dando clara muestra de mi florido repertorio, tanto que finalmente ella se separó de sus amigos y regresó donde yo estaba.
- Dulce... ya no? Porque no hacemos las paces? Y te vas a dormir Si?
- Las paces? Las paces dices... - la volví a mirar con el rostro muy serio - Por qué me trataste así? - Me trató de evadir y yo cogiéndole el mentón la obligué a que me volviera a mirar. Me lo merecía?
- Dulce yo ...
- Tú qué? Habla de una vez. Que?
- Me estás lastimando de nuevo
La solté bruscamente mientras trataba de controlar la rabia, frustración e impotencia que sentía ante toda esa situación que me sobrepasaba sin remedio. Y entonces ella, la grandiosa y única "mariposa", en vez de largarse, de salir corriendo, de desaparecer, regalándome otra de sus miradas especiales, levantó una de sus manos y me rozó suavemente la mejilla. Que podía hacer yo ante eso? Qué carajo podía hacer? Solo limitarme a cerrar los ojos y negar con la cabeza mientras que ella seguía con esa caricia hasta alcanzar mis labios y rozarlos en toda sus extensión.
Y ahí, mientras era completamente avasallada por otra emoción, contraria a la furia contenida, volvió a rozar mis labios con los suyos y yo sin poder contenerme más, la empujé contra la pared y la besé con real desesperación. Ella se enroscó en mi cuello y profundizó más el beso mientras que yo, golpeaba con ambos puños la rugosa superficie de esa pared que nos sostenía.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:48 am

Capitulo 15
Me llevó hasta un viejo edificio a pocas calles de ahí. Subimos por una estrecha y destartalada escalera hasta el numero 4. Abrió y sin soltarme me hizo entrar hasta su habitación, donde me indicó que me sentara mientras ella volvía a salir para al rato regresar con un rollo de papel higiénico y una botella de alcohol.
- Dame una mano - mirándola enmudecida se la extendí- si serás bruta mira lo que te has hecho- cerré los ojos al sentir el alcohol literalmente cocinando mi piel - ya.... ahorita pasa, dame la otra – así continuó limpiando los raspones de mis nudillos con una actitud, que creí en ese momento, muy cercana a la ternura. Al terminar, dejó todo a un lado y me miró- Que voy a hacer contigo eh?
No le contesté, solo seguí mirándola, un poco aturdida por el alcohol, por la situación, pero por sobre todo, su cercanía. Ella se acercó y me dió un beso en los labios mientras que iba desabotonando mi camisa. Al abrirla por completo, deslizó ambas manos y acarició mi vientre... yo cerré los ojos, buscando disfrutar al máximo del contacto. Al rato terminaba de desnudarme y me hacía echarme sobre la cama, se tendió a mi costado y me miró con atención a la vez que con uno de sus dedos dibujaba mis pechos, la línea de mi vientre, para llegar finalmente a mi sexo. Perdidas en nuestras respectivas miradas, por un instante sentí que escapábamos de la realidad, que de pronto éramos solo ella y yo, dos personajes buscando vivir el cuento.
Comenzamos a besarnos otra vez con la misma desesperación de antes, perdiéndonos fácilmente entre nuestros deseos. Al rato, yo sobre ella, cubría nuevamente su cuerpo de caricias, de besos, navegaba luego entre sus pechos y ella agarrada fuertemente a la cabecera de la cama, me pedía entre gemidos que no parara. En un momento sentí claramente que tiraba de mí, haciendo que quedara a su altura para decirme casi sin aire
- Porque carajo me haces esto?
Yo la miré un instante para luego atrapar su boca con la mía, mientras buscaba con mis dedos entrar en ella...
- Mierda, quítate... - comenzó a empujarme -Dulce déjameeee
- Que? - me separé un poco en medio de mi agitación- Que pasa?
- Ya no quiero, vete por favor
- Pero... ¿Te he hecho daño?- le pregunté con preocupación
- Vete mierda!!!!!, lárgatee de aquí- me gritó descontrolada
- Porque? ... Por favor, no me eches ahora, por favor, por favor ...
Traté de besarla nuevamente, sin embargo ella me volvió a rechazar, lanzándome una bofetada seguida por varios golpes en los brazos. Para evadirla me levanté bruscamente de la cama y la miré desconcertada. Ella se cubrió con la sábana y me dio la espalda. Resoplé con frustración mientras cogía mi ropa y comenzaba a vestirme. Al terminar de calzarme los zapatos y ver que ella ni se inmutaba, le pregunté:
- Por qué? no lo entiendo ...
- No lo entiendes? -dijo alzando la voz furiosa
- No, no sé porque te comportas así conmigo, Porque haces esto?, Porque hiciste eso esa vez?
- Y dale con lo mismo ... Porque lo hice?- Se sentó en la cama y me miró furiosa- Porque yo soy asiiii, soy así entérate de una vez ...Subsisto lo entiendes? Esa es mi misión en esta vida de mierda, iSubsistir!!!!! !. ..
- ¿y esa noche entonces cuando estuviste conmigo fingías como cuando finges con tus clientes?, Ahora mismo fingías también? Anda contéstame - al ver que ni me miraba, me arrodillé sobre la cama y la cogí fuertemente de los brazos- contéstame carajo! Fingías también?
- Siiii.. .. - me gritó con toda el alma- si, si,si Que te crees? Especial?, pues no, no lo eres, deja ya de inventarte cuentos donde no los hay ...
Cogiendo aún sus muñecas con fuerza, busqué en sus ojos la verdad, solo que esta vez, ya no encontré nada, esa mirada estaba fría, inerte, vacía. Apreté los dientes para no gritar y la solté tan fuerte que hice que cayera sobre el colchón. Me levanté nuevamente al sentir que me ahogaba, aguanté como pude lo que se me venía encima por dentro y cogiendo mi casaca, finalmente me marché.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:48 am

Capitulo 16
Una de las cosas que siempre me ha caracterizado es mi actitud ante la amenaza de una depresión y algo que detesto hacer desde siempre es encerrarme a llorar y a compadecerme de mi mala suerte y menos lo iba hacer ahora. Un par de polvos y uno interruptus con una mujer que apenas conocía no me iban a joder la existencia.
Así que tras unos días de desquites con los cinco adornos que me quedaban enteros en casa, retomé mi vida. Salí y me cambié el look, bueno en realidad solo me corté el pelo un poco más corto, me compré uno de esos pantalones de bolsillos que tanto me gustaban, muchas camisetas negras, mi color favorito y traté de salir del hoyo. Seguí viendo a Lucía si bien un poco menos que antes, pues había comenzado a escribir una nueva historia que me tenía atrapada y me costaba separarme de la máquina de escribir. De la mariposa no supe nada en un par de meses y luego la vi en alguna ocasión de camino a casa, supe que era ella, por la capacidad que tenía aún de presentirla, pero ni siquiera la miré y seguí de largo. Posteriormente me la encontré en el restaurante de Julio, en varias ocasiones y agradecí estar en compañía de Lucía en casi todas, pues pude de esa manera, ignorarla.
Sin embargo un día, estaba sola y terminaba de escribir una de mis escenas en el restaurante cuando ella apareció. Esta vez no pude evitar mirarla, pues se encontraba en un estado bastante deplorable y tras ordenar un café y tostadas se dejó caer en una de las mesas. Sus manos temblaban notoriamente a pesar de que hacía esfuerzos por controlarlas y su cuerpo lucía laxo y cansado. Resoplé y traté de volver a mi historia pero no pude, para cuando la volví a mirar, ella acababa de descubrirme. Iba a levantarme para acercarme pero ella lo hizo primero y salió del lugar a toda prisa.
Esa noche, cuando subí al depa no podía dejar de pensar en ella, estaba inquieta mientras miles de ideas cruzaban por mi cabeza. Por un lado sentía enormes ganas de ir a buscarla y por el otro me reprimía, recordando la forma como ella me había apartado de su lado. Por lo general mis impulsos eran más fuertes que mi razón, pero esa vez fue diferente, esa noche tuve claro que si iba a buscarla, terminaría por involucrarme aún más con una mujer de la cual no podía esperar nada y cuyo mundo, reconocí, era demasiado complicado para mí. Así pasaron varios días y mi humor, a pesar de mis intentos, estuvo bastante cambiante. Por momentos sentía que equilibraba todo otra vez y la calma volvía a mi como si fuera un bendición, pero en otros me seguía sintiendo a parte de irritada, bastante ausente e inquieta.
-Dulce ... Dulce
- Eh?
- Te estoy hablando hace rato y tu parece que te fuiste a un viaje interprovincial a la luna. Se puede saber que te pasa?
- Nada... estoy cansada eso es todo
- Sabes una cosa? Deberías pensar en cambiar de trabajo mi amor
- Cambiar de trabajo? ... Yo no quiero cambiar de trabajo
- Dulce el horario te está matando y a mí me gustaría poder verte en horas más normales...
- Mira Lucía, si hay algo que no me gusta es que te metas en lo que no te incumbe ok? -comencé a enfadarme- Voy a seguir con mi trabajo y punto y si no te gusta pues o te buscas a otra o te aguantas, tu decides
- Espera un momento, tampoco es para que me hables así no? Si te lo digo es porque de un tiempo a esta parte, luces cansada, irritable más que cuando te conocí y me preocupa. Además, pensé que también a ti te gustaría verme un poco más pero parece que no.
- Yo no puedo darte el cuento de hadas lo siento
- Acaso te lo he pedido? - resoplaba con frustración- Cuando vas a confiar en mi Dulce?
- No tengo idea de que hablas
- El otro día fui al cine Romeo - la miré - Ahí nadie sabe quién eres -Se quedó en silencio tasándome - y decidí no preocuparme, pensé que me lo dirías en algún momento. Han pasado sin embargo muchas semanas y nada, no me hablas, no me dices nada...
La miré por un rato sin decir ni palabra, luego quitándole la mirada agregué:
- Trabajo en el Premiere, proyectando las películas porno y ... hay una mujer en la cual no dejo de pensar ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:48 am

Capitulo 17
Acababa de empezar la segunda función y tras poner la película, me senté dentro de la cabina donde comencé a garabatear mi ultimo escrito, con algunas de las correcciones que Lucía me había sugerido justo unos días antes de separarnos. Si, me dejó tras oír aquella confesión y después de recitarme el rosario completo al derecho y al revés. Si tengo que ser sincera, sentí un alivio tremendo y en parte agradecí por no tener que mentir más ni inventarme excusas estúpidas sobre mi trabajo.
Llevaba como una hora sumergida en mi relato cuando sentí pasos sobre la vieja escalera que traía hacia la sala de proyección, pense de inmediato que se trataba de Pancho.
- Que pasa viejo?- dije de espaldas a la puerta-Ahora que recomendación quieres darme?
- Espero no estar tan vieja aún
-Que... - exclamé con sorpresa al girarme
- Hago aquí? Pues estaba cerca y me provocó venir a conocer tu cabina... es chiquita pero tiene su encanto... de ahí se ve la sala verdad? A ver ... - asomándose- ¡Guau que vista!
- Farfalla a que has venido?- le pregunté sin salir de mi sorpresa al verla ahí y más aún con esa actitud como si nada hubiese pasado
- Estos días han sido un poco jodidos y no sé ... quise volver a verte se acercó con la intención de besarme- y terminar lo que dejamos pendiente la otra vez
- Dejamos pendiente? ... Eres increíble sabes? Tú fuiste la que me echó. O ya te olvidaste?
- Estaba un poco cruzada ese día
- Cruzada ... ya ... ¿y también estabas cruzada cuando me dijiste que todo había sido una farsa y que yo era como uno más de tus clientes?
- Dulce porque eres tan sentimental carajo ...
- No se trata de ser o no sentimental, ya te dije que si quiero tirarme a una puta pues voy y la busco y ya está, por el momento no me interesa así que no tienes nada que hacer aquí
- Que pesada eres, te dije que me gustabas o no? Yo te gusto. No podemos pasar un momento agradable entonces?
- Resulta que los dos momentos en los cuales he estado contigo han terminado de forma catastrófica y no voy a arriesgarme otra vez, no confío en ti. .. y ahora vete que estoy trabajando
Se quedó ahí en silencio sin hacer nada primero para después, haciendo caso omiso a todo lo que acababa de decirle, terminó por acercarse y sin que me diera tiempo a reaccionar, se sentó sobre mis piernas. Yo lo único que pude hacer en ese momento fue evadir su mirada ...
- Anda bichito mírame un ratito por fa, dame solo un beso si?
- Quiero que te vayas
- No seas malita ... - trataba de colar sus manos por debajo de mi sueter _ tengo muchas ganas de ti
- Te levantas de una vez?
- No ... - me dijo desafiante- si quieres que me salga, sácame tú
- Muy bien
Haciendo un gran esfuerzo, me levanté tan bruscamente que hice que ella cayera de espaldas y se golpeara contra la mesa
- iQue animal eres!
- Tú lo has dicho soy un animal y sino quieres que te termine matando de verdad, será mejor que te largues!- le dije inclinándome hacia ella de forma desafiante- lo entendiste o te lo tengo que explicar más claramente?
Me miró furiosa mientras se levantaba y se acomodaba la ropa. Iba a salir cuando de forma intempestiva, se volvió hacia mí otra vez
- Te lo voy a decir una sola vez ... una sola, porque yo no soy de decir tanta huevada ok? ... yo no subí a tu casa pensando en llevarme tus cosas, yo me metí en tu cama porque quería acostarme contigo... i Mierda!!! ... las mujeres como yo no podemos perder el control ni tener debilidades lo entiendes? ... Y de pronto vienes tu a decirme todas esas huevadas de lo sublime y a mirarme de esa manera ... Quien te dió permiso para hacer eso eh? Y cuando pensé que todo había vuelto a la normalidad vuelves a aparecer y encima con esa ... esa estúpida novia que te conseguiste, perfectita, bien planchadita y con cara de cojuda, -Se acercó a mi nuevamente- Te hace feliz? iContéstameee! lTe vuelve loca como yo? ... iahhhh ... ! -subiendo la voz- No sabes como me revienta estar aquí como perra en celo, deseando que me lleves a la cama, que me beses, sentir tus manos... i Porque carajo tenías que ser tan adorable!!! iMierda!!!!!
Me quedé muda al escucharla mientras todos mis sentidos se disparaban hacia todos lados. Me acerqué a ella despacio y estirando una de mis manos traté de coger la suya, ella la apartó.
- Entonces si soy especial? - me acerqué más a ella y finalmente acaricié su rostro
-¡lmbécil!
- Anda dímelo ... - comencé a besar una de sus manos
- Puta madre ... De donde carajo saliste tu? Eh?
- Dímelo ... - comencé a besar su cuello
- Me encantas, tarada .. .
- Entonces podemos .. .
- Yo no puedo ofrecerte nada Dulce, te lo advierto
- No te estoy pidiendo nada, solo que me dejes estar contigo
- No esperes de mi ni florecitas, ni cartitas, ni que me reconvierta y lleve mi vida por el camino de la luz porque no lo voy hacer
- No me importa
- No me gustan los compromisos, ni estar dando explicaciones sobre mis actos
- Ok
- A la primera que empieces a joderme o a hacerme escenitas, me largo
Me separé de ella y la miré creo yo con una sonrisa que no me salía en mucho tiempo
- Tú tampoco- le dije divertida- No?
- No lo haré pero me desapareces a la chica esa inmediatamente, no la soporto
- Ya terminamos- Le dije sin perder tiempo mientras la seguía mirando con cara de babosa total.
- Mierda... encima me pones esa cara, y ahora resulta que no solo soy puta sino que estoy reblandecida encima.... ven aquí carajo.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:48 am

Capitulo 18
Nuestra forma de tener sexo, se caracterizó siempre por la total falta de pudor, buscando desesperadamente nuestra máxima satisfacción y con un afán a veces obsesivo de posesión. Y es por ello que se podría decir que nuestros encuentros carecían de ternura hasta que las dos caíamos rendidas y solo entonces, los besos, abrazos y demás caricias, se teñían de algo más que deseo puro y duro. Me gustaban mucho sus pechos, ni muy grandes ni muy pequeños, según yo, en la justa proporción con el resto de su cuerpo, el cual no era perfecto pero justamente en su imperfección radicaba su belleza. Sin embargo, si tuviera que mencionar una zona de su cuerpo que me hacía literalmente perder la razón, era su cuello. Largo y esbelto, muy suave al tacto y que en conjunto con su rostro, formaban mi imagen predilecta. La farfalla, sin esos trajes llamativos que usaba al trabajar, habría pasado desapercibida tal vez, pero a mi me sucedía todo lo contrario, la mezcla de escultura en bruto con ese aire etéreo que se apoderaba de ella en sus momentos ausentes, me tenían bajo los efectos de una especie de embrujo del cual, por el momento no me provocaba para nada liberarme.
Ella fue guiando y educando mis manos a sus gustos y preferencias. Le encantaban las sesiones largas de estimulación y tan solo me dejaba entrar en ella cuando sentía que ya no podía más
-El orgasmo es mucho más rico- me decía- cuando has aguantado un rato
Y claro que lo comprobé y más aún si la tenía sobre mí, acariciando su cuello con devoción absoluta. En esos días de encierro voluntario que ambas habíamos acordado, no hablamos mucho y nos abandonamos a saciar nuestras ganas de la una por la otra. Fue como un acuerdo tácito entre ella y yo para eliminar el peligro. Estoy segura que en ese momento, ambas estábamos convencidas que esa atracción, una vez satisfecha, desaparecería y volveríamos a ser libres, como antes.
Así fue que entablamos una especie de relación, sin deberes ni derechos. Nos veíamos regularmente, 2 o 3 veces por semana, hasta que Farfalla decidía desaparecer por espacios que duraban entre semana y semana y media y durante los cuales no sabía absolutamente nada de ella. Yo en ese momento no pregunté, en realidad lo único que me importaba era el saber que volvería y siempre, días más, días menos, lo hacía ... Hasta que un día la comencé a echar de menos ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:48 am

Capitulo 19
No sé precisar en que momento sus ausencias me empezaron a alterar. Solo puedo recordar esa noche en que entré a mi departamento después del trabajo, me bañé y tras prepararme un bocadillo me senté junto a la máquina de escribir como tantas otras noches, en las que mi ganas de dormir brillaban por su ausencia. Traté de concentrarme en terminar una de las escenas en las cuales me había atascado ya hacía varios días pero no pude. Salí al balcón en busca de un poco de aire y una angustia inesperada me tomó por sorpresa. Me dirigí luego a mi habitación y fue al ver la cama vacía que sentí claramente como lo que había comenzado como una fuerte atracción, se había empezado a convertir en algo a lo cual no me atreví ponerle nombre. La necesitaba ... era un hecho, necesitaba ver sus ojos, sentirla pegada a mi, oír su respiración. Habían pasado 7 días desde la última vez que había estado con ella y sentí que ya no podía más. Fue entonces que cogí mi casaca y rompiendo el pacto, fui a su casa a buscarla.
Tras tocar por varios minutos, finalmente ella misma abrió la puerta. A pesar de esa apariencia adormilada, su rostro reflejó cierta sorpresa al verme.
- Que haces aquí?
- Tenía ganas de verte
- Habíamos quedado en una cosa
- Lo sé pero ..
- Ahora no puedo- me dijo cortante y evasiva- lo siento
- Estás con alguien?- pregunté conteniendo mi furia al imaginar la posibilidad de que le hubiese otorgado el privilegio de entrar a su casa, que sabía era exclusivo para mi, a alguien más
- No es tu asunto, anda vete y yo te busco otro día si?
La miré un momento y haciéndola a un lado con fuerza entré en su casa. Ella trató de impedírmelo pero no pudo. Me dirigí primero a su habitación y comprobé que no había nadie, luego fui hasta la sala y ahí, pude ver a un grupo de 7 personas, todos echados en los sofás o en el piso, en pleno viaje estelar. En el medio de la mesa de centro, varias jeringuillas, rayas y demás perlas terminaban por completar el cuadro. Algunos de los que estaban ahí me balbucearon algo que fui incapaz de entender. La miré desconcertada y ella cogiéndome de la mano, me llevó a su habitación.
- En que quedamos Dulce, te acuerdas?
- No pensé que estuvieras tan metida en esto ... yo ...
- Pues ya lo sabes- me dijo mientras se dejaba caer sobre su cama
- Pero ... podrías salir de ello no?- le dije con temor
- Salir?- se apoyó en sus antebrazos y con una sonrisa algo burlona me dijo- y quien te ha dicho a ti que quiero salir?
Me quedé ahí, sin saber que decirle, tratando de que mi cabeza terminara de asimilar lo que acababa de ver. Ella, a pesar de su pajeo mental se dio cuenta y dejándose caer sobre la cama nuevamente, agregó:
- Esto es lo que me aloca de ti sabes? Como lo hiciste eh?
- Hice que?
- No perder tu ingenuidad- La miré en silencio- Aún en el fondo piensas que el mundo es limpio, salvable... eres increíble... - Cerró los ojos y suspiró- así es mi vida Dulce, desde hace muchísimo tiempo además y no me da la gana de cambiarla .. - Se levantó con dificultad de la cama y se acomodó el cabello- Y ahora te voy a pedir que te vayas porque has interrumpido mi sesión si? ... Yo te busco pasado mañana- medió un beso- anda, vete ya ...
Salí sin pronunciar palabra, caminé hacia la plaza mayor que estaba a pocas calles y me senté en una de las bancas. Si, yo sabía de su adicción y ella si bien no hablaba del tema, no lo había ocultado tampoco. Los rastros de bolsitas de cocaína dejadas en la papelera del baño y sus marcas en ambos brazos, las cuales notaba acentuadas tras sus periodos de desaparición, me habían dado siempre indicios de esa parte de su vida a la cual yo no tenía acceso, como muchas otras cosas. Sin embargo, el haber asomado a ese "su" mundo como polizonte, hacía que todo adquiriera de pronto otro matiz. Ahora lo veía claro, era puta para financiar su vicio y ciertamente su mundo era más complejo de lo que yo suponía... De inmediato una pregunta me comenzó a rondar la cabeza...
Y en todo eso... Yo? Donde encajaba? ... La respuesta no llegaría hasta tiempo después...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:48 am

La respuesta no llegaría hasta tiempo después...
Capitulo 20
Cuando el puto timbre al fin sonó, yo ya había perdido todo vestigio de lógica, mis planes de hablar con ella, mi necesidad de respuestas, todo se había ido literalmente a la mierda. Corrí a abrir y apenas entró con su desenfado de siempre, respiré....
- Me cago de hambre. Tienes algo? O hay que ir a comprar?
Yo seguía mirándola en silencio desde la puerta sin atinar a nada más que a contener el temblor de mis manos. Ella al verlo, me sonrió. Que buena mierda- pensé- me mira dos segundos y ya sabe lo que me pasa, sabe que me tiene comiendo de su mano y yo, parada cual imbécil, sin poderlo evitar.
- Estás temblando otra vez ... - me dijo en un susurro mientras sus dedos dibujaban mi rostro- que voy a hacer contigo uhm?
Me volvió a mirar con esos ojos que ya adoraba y me besó, terminando por despertar a ese animal interior, ese animal con el que ella ya estaba familiarizada y que sabía como calmar. Le arranqué literalmente la ropa que llevaba puesta, ni siquiera llegamos al dormitorio, mis ganas, mi necesidad de sentirla no podían esperar más y cayendo sobre los cojines de la sala, me volví a perder en su cuerpo y no volví a la realidad hasta que la sentí estallar en mis brazos. Me relajé entonces, echada sobre su pecho, tratando de normalizar mi respiración. Ella tras unos minutos, me hizo girar y comenzó a desnudarme.
- Como sigas así de desesperadita, me vas a tener que comprar ropa nueva te lo advierto -dijo mientras se acomodaba sobre mí.
Esta vez lo hizo despacio, tomándose todo el tiempo que le daba la gana en cada prenda, concentrándose en cada caricia, cada roce ... ¿y yo que podía hacer ante eso? Morir tal vez? ... Morir y resucitar otra vez en sus brazos.
Llevábamos no sé cuanto tiempo echadas sobre los cojines, ambas desnudas, ella sobre mi pecho, leyendo una escena de mi ultima historia. En un momento se sentó y masajeando suavemente su cuello, continuó concentrada en la lectura mientras yo la observaba con detenimiento, un hábito que está demás decir, me producía total placer. Tras varios minutos, finalmente cerró el cuadernillo y me quedó mirando en absoluto silencio. Yo, comencé a impacientarme hasta que le pregunté:
- Y?
- Nada, está bien - me dijo levantándose para ir en busca de algo que beber
- No te gustó verdad?- agregué con desconcierto
- Si ... - Me miró- Bueno ... es que no es mi estilo
- Cuál es tu estilo si se puede saber?
- No sé algo más divertido, gracioso ... - Notando la expresión de mi rostro- Dulce no te lo tomes tan a pecho. Qué quieres que te diga a ver? Que me encantó cuando no es así? El hecho de que nos acostemos no quiere decir que me tenga que gustar lo que escribes no?
- No pero si me gustaría saber tu opinión, algo más que "Bien"
- Ya ... - Mirándome con duda- uff a ver ... yo no es que lea mucho Dulce y lo sabes- Volvió a sentarse y cogió el cuadernillo, abriéndolo en una de las escenas- Alejandro, es el personaje principal verdad? – asentí - Pues me parece un tipo de lo más aburrido, se la pasa filosofando desde que empieza la historia hasta que termina
- ¿y que tiene de malo? Ese personaje es así
- Es un tarado Dulce. Cuantas personas que conoces se pasan así toda la vida?, Acaso el tipo no come, no caga, no tira, no chambea? ... -Comenzó a reírse- Si alguna vez te encuentras a una persona así, habría que nombrarlo... Como era eso de... "Patrimonio de ... cultural, del país? .... Ah si! Patrimonio de la humanidad! , eso, porque en un país donde un huevo de gente se caga de hambre, alguien que pueda darse el lujo de pasarse la vida entera pensando, sería único, un bicho raro vamos- Me miró de pronto y sonrió mientras yo trataba de controlar mi fastidio- mira que loco, acabo de darme cuenta que puedo patentarte Bichito... aunque tu - se acercó provocativamente- eres mucho más interesante que el tal Alejandro- trató de besarme pero yo la esquivé- iAy Dulce! Que sensible eres, no te puedo decir nada carajo!, que al toque te ofendes
- Estamos hablando de mi trabajo Farfalla, algo que yo considero bastante serio ... no sé para que te pregunto la verdad ... –terminé de decir furiosa
- Claro... Que de valioso puede aportarte una puta ignorante como yo verdad? ...
- No he dicho eso... yo
- Hay cosas que no se necesitan decir cariñito, pero sabes que?, yo no soy tan sensible como tú, a mi me resbalan estos comentarios. Tus historias las veo algo irreales pero si a ti te gusta que más da lo que yo o cualquier otro pueda decirte no? Ubícala que se yo... en otro país y listo, asunto arreglado- Volvió a levantarse - Me voy a bañar, se me hace tarde...
La seguí con la mirada hasta que desapareció tras la puerta, miré mi cuadernillo y comencé a ojearlo, leí un párrafo, leí otro, para terminar lanzando todo contra la pared antes de comenzar a vestirme.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:49 am

Capitulo 21
Cuando terminé el colegio, mi padre ya se había bebido y gastado los ahorros familiares y lo acababan de echar de su tercer trabajo en un año, por lo que pensar en estudiar cualquier cosa era imposible. Fue así que casi de inmediato me tuve que poner a trabajar, pero teniendo en mente no precisamente ayudar en casa sino más bien salir de ella apenas pudiera mantenerme por mi misma. Sin embargo, el proceso de abandono del núcleo familiar, se vio acelerado tras un "gran encontronazo" con mi padre, el cual me llevó a destrozar literalmente mi habitación. El, el gran maestro de todos mis defectos, decidió en ese momento echarme de casa.
A partir de ahí se sucedieron un sin número de trabajos infames, con una paga tan paupérrima que me obligaron a vivir al día, en sitios realmente miserables. Hasta que por fin la suerte me sonrió y encontré un trabajo medianamente bueno en una librería del centro, el cual me permitió alquilar un cuartito más o menos decente. Ese trabajo significó también el primer contacto serio con los libros y las historias de ficción, ya que durante mis años de estudiante, jamás pude leer nada, pues bastaba que fuera algo impuesto para que a mi se me quitara el interés.
Es así como en mis horas de comer, durante las cuales la tienda se cerraba, solía meterme al depósito de la librería y me leía a escondidas cuanto libro pillaba de las cajas recién llegadas. Recuerdo que hacía esfuerzos por leer con mucho cuidado para no marcar las contratapas, aunque muchas veces, la historia me atrapaba de tal manera que se me olvidaba de cuidar el libro y a veces hasta de abrir la tienda. Mi mundo de fantasías se había ampliado de pronto y casi sin darme cuenta, había pasado de imaginar historias en mi cabeza como forma de huir a mi realidad, a leer y descubrir todo es mundo de ficción que me rodeaba. Fue en ese depósito oscuro y con fuerte olor a humedad que supe que quería escribir.
Posteriormente, tras ser pillada por mi jefe en varias ocasiones, terminé siendo despedida. Nuevamente se sucedieron meses y meses de incertidumbre, haciendo trabajillos por algunos billetes hasta que logré encontrar un trabajo como ayudante en la cafetería de un instituto de ciencias de la comunicación.
Después de trabajar en la cafetería cerca de un año y colarme a todas las clases que pude, finalmente logré una beca de 3 meses para hacer un curso de verano sobre historias de ficción y otro sobre cine. Luego el instituto cerró por problemas financieros y yo volví a quedarme pateando latas, pero ese pequeño diplomita del cursillo de 3 meses me sirvió para conseguir trabajo proyectando películas en diferentes cines de la ciudad. Fue en ese tiempo que decidí seguir investigando por mi cuenta, me volví autodidacta, comprando libros usados de cine, guión, etc en la avenida Grau, comprando películas clásicas en blanco y negro, desde cine mudo que logré encontrar después de meses de búsqueda hasta las versiones completas del "El padrino", las joyas de Kubrick y los sueños de Akira Kurosawa. Luego el ponerme a escribir y enviar mis historias, fue algo, llegados a este punto, bastante natural.
Por ese entonces se vino la remodelación masiva de los cines en toda la capital, con proyectores más modernos, computadoras, etc y por supuesto, yo volví a la calle. Así fue como llegué al Premiere, donde la ola del modernismo no tenía cabida por falta de fondos y yo me sentía como pez en el agua entre esos viejos equipos. Finalmente, había encontrado cierto equilibrio, donde no faltaba un plato de frijoles, una cama donde dormir, un espacio donde escribir y exorcizar mis demonios a través de mis historias y por sobretodo, un espacio donde ser yo misma. Qué más podía pedir?
Han pasado 3 años desde entonces, he escrito cerca de 10 historias, entre guiones y novelas cortas y todos han sido rechazados. Siempre había pensado que era lógico, que era un campo muy difícil y por lo tanto complicado entrar, pero si seguía intentándolo, con dedicación y perseverancia, un día me llegaría ese ansiado sobre amarillo y mi trabajo por fin sería reconocido. Debo admitir ahora que esa postura naif de genia incomprendida me gustaba pues en cierto modo, teñía mi vida, según yo, de leyenda, algo que de por si, la hacía diferente a las de los demás.
En todo ese tiempo, nunca se me había ocurrido cuestionar mi talento, hasta que ella, tal vez sin darse cuenta, me bajó de mi nube, directo, sin escalas y sin ningún tipo de anestesia.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:49 am

Capitulo 22
Llevaba tres días deprimida, ausente, desmotivada y sumamente irritable hasta con el mismo Pancho, con el cual me mostré cortante y malcriada. Ella, como era previsible, no había aparecido por casa después de mi comentario estrella, estaba claro que no tendría ningunas ganas de regresar, ni yo tampoco me había sentido con ánimos de ir a buscarla. Esa noche de camino a casa, con mi vida hecha un revoltijo, me sentí agotada, harta, con ganas de olvidarme de todo, al menos por un momento. Me detuve en el restaurante de Julio a comprar una botella de ron y ni bien entré me serví un buen trago, el cual bebí de una sola vez.
De pronto, miré el estante donde guardaba todos mis escritos, me acerqué y cogí el primero, leí las primeras páginas y casi de inmediato lo cerré. Cogí otro y otro más y repetí la misma operación con casi todos, buscando algo, si .. algo entre esas páginas que me devolviera la ilusión. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario, me llené más bien de angustia al sentir todas esas palabras, insulsas, reiterativas, ridículas, sub realistas, extrañas... Quise llorar pero esta vez me aguanté, cogí una caja de cartón que tenía con discos antiguos, la vacié sobre la alfombra y dentro metí todos mis cuadernillos, luego salí al balcón y sin dudarlo siquiera, la aventé a la calle por encima de la barandilla. Al rato se escuchó el golpe contra la acera y los ladridos de unos perros que solían ir por ahí a buscar entre la basura.
Eran pésimas ... - me dije, con el sentimiento inevitable de que había lanzado parte de mí por la ventana.
Los siguientes días no fueron distintos, o mejor dicho si fueron distintos... pues ahora me la pasaba sin hacer nada y esperar a que fuera la hora de ir a trabajar. Ni siquiera la última colección de DVDs de lgmar Bergman que había logrado conseguir la semana anterior me llamaba la atención.
Estaba hecha una mierda, llena de un miedo nuevo, el miedo que inevitablemente surge cuando se da una cuenta que ha estado viviendo una utopía durante mucho tiempo ... soy como él ... si soy como Alejandro, mi personaje, una buena para nada que vivía en su quinta luna, lejos de la realidad. Una tipa que soñaba con escribir historias desde la butaca roída de un cine porno y tenía como musa inmaculada a una polilla.
Salí al balcón y miré hacia la misma calle de siempre, la de tantos años y pude ver que ya nada era igual, todo a mi alrededor había como comenzado a adquirir otro matiz y por primera vez en mucho tiempo, me sentí indefensa.
Era cerca del medio día cuando subí aquellas escaleras destartaladas rumbo al tercer piso, tratando de concentrarme para no caerme pues la borrachera que traía aún no había desaparecido. Toqué el timbre, una, dos, varias veces, hasta que abrió. Acomodándose la bata, me quedó mirando, apoyada en el marco de la puerta, con el desenfado y superioridad de siempre.
- Vaya... miren a quien tenemos aquí ... La gran letrada alias "Bichito Raro" viniendo a la casa de la puta ignorante.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:49 am

Capitulo 23
- Yo... no quise... ofenderte- dije tratando de mantener el equilibrio
- Pero tu que bebiste? Alcohol de farmacia? - Preguntó con expresión de desagrado- Menuda borrachera Dulce
- Puedo pasar?
- Debería dejarte?
- Lo siento, el otro día me sentí herida en mi amor propio y ...
- Y por eso soltaste el dardito envenenado... - Replicó haciendo que re huyera sus ojos avergonzada- Mira me da igual, ya estoy acostumbrada a que me digan de todo así que nada, me alegro que haya pasado sabes? ... pues finalmente te revelaste igual que el resto del mundo - Terminó de decirme con su típico tono despreocupado.
Muy a su pesar, pude notar en sus ojos cierto rastro de decepción, cosa que me dolió mucho más que el hecho de que tratara de fingir indiferencia.
- Farfalla, perdóname por ser tan imbécil - le dije haciendo un esfuerzo por sobreponerme a la enorme resaca que traía encima. No quiero que me veas como cualquiera de esos imbéciles que te topas todos los días por favor, yo ... o sea... que a mí .. de verdad me importa mucho tu opinión.
Le terminé de decir en un pobre intento por justificarme, tratando de usar las palabras "adecuadas" para no romper nuestro pacto, ese estúpido pacto del acercamiento sin acercamiento. Sin embargo, ella parecía dispuesta a ignorarlo todo como siempre, algo que esa noche en particular, me resultaba realmente insoportable.
- La verdad he estado pensando que nos estamos tomando muy a pecho todo esto Dulce y lo que habíamos decidido tú y yo era vacilarnos un poco y... si no lo vamos hacer pues no le veo el sentido. Yo la verdad no quiero complicarme más la vida, que ya de por si es una gran putada.
- Y crees que la mía no! - Le grité de improviso - No eres la única Farfalla sabes?- subiendo aún más la voz - iYo tampoco tengo la vida que soñé, por si no te has dado cuenta, iMierda!!!
- No empieces a gritar o te cierro la puerta en la cara - añadió muy seria
- Grito porque me da la gana. Tú y esa actitud tuya a veces me... - Apreté los ojos- ¡sacan quicio!!!!!!
- Claro mi actitud porque la tuya seguro es perfecta no?
- Nooooooo iCarajo!!!!!! -Comencé a dar vueltas- tú crees que no sé que vivo en mi mundo inventado? Que a veces no quiero ver muchas cosas?- tenía ahora los ojos empañados- Quieres saber porque lo hago? Ah? .... quieres saberlo?- la miré fijamente - Para no sentirme tan miserable ... para no enfrentar que soy una pobre diabla que no va a ningún lado - sonreí irónica- Tal vez mis historias reflejan justamente eso .... -Volví a mirarla- Pero al menos yo si estoy dispuesta a arriesgarme y salir de ese cascarón, así me cague de miedo de estrellarme de cara, así me muera en el intento, no me importa ... y sabes porque?
- No dramatices tanto quieres - se giró para entrar de nuevo a su casa pero la cogí fuertemente del brazo
- No Farfalla .... no esta vez... no voy a dejar que huyas sin escucharme
- Dulce suéltame o grito
- iMírame!- No me hizo caso- iMírame te digo!!! -Volví a repetirle cogiéndole el mentón para que me mirara- Sabes porque?- le dije ahora en voz baja- ... Porque me encanta estar contigo, porque me siento viva al sentirte, y sabes una cosa? ese sentimiento .... Me parece absolutamente grandioso.
Dulce ... - dijo bajando la mirada
- Y prefiero mil veces, siiiii mil veces tu huir constante, ese mirarme a la distancia todo el tiempo ... que el no tenerte
- iDulce ya basta! Te lo dije! Te dije que yo no podía permitirme esto carajo- Con un movimiento brusco se soltaba y era ahora ella quien caminaba nerviosamente - Quien te has creído que eres?- Me daba un empujon- Eh? Quien carajo te has creído que eres para venirme a decir todas esta sarta de cosas!!!!!
- Quieres que me vaya?- le pregunté de improviso haciendo que se detuviera- Anda dímelo, dime que ya no quieres tener nada conmigo y yo desaparezco, ahorita mismo bajo por esa escalera y no me vuelves a ver nunca más ...
- Como jodes mierda
- Anda dime: Dulce se acabó, hemos pasado bonitos momentos tú y yo pero ya no quiero nada contigo ...
Había decidido finalmente no callarme y arriesgarme a ir más allá, había decidido cruzar la frontera vetada y sabía que con ello podía perderlo todo, pero ya no tenía alternativa. Apenas terminé de decir la última frase me preparé para recibir el merecido castigo por mi osadía. Sin embargo en vez de gritos histéricos, de sonrisas irónicas y posturas autosuficientes, se hizo un gran y absoluto silencio. Fue entonces que su quietud a pesar de distante, me empujó a hacer algo más.
Me acerqué lentamente y traté de acariciar su mejilla pero ella me quitó el rostro. Volví a intentarlo y me empujó con fuerza, en mi tercer intento me cayó un bofetón en plena cara. Sin dejar de mirarla, insistí y busqué su boca, esta vez se quedó quieta y en entre dientes me dijo:
- Apestas a ron
- Un besito ... si?
Volvió a hacer silencio y yo terminé por acortar distancias hasta que logré llegar a sus labios, ella ya no se opuso y me respondió abriéndose a mi lengua que para ese momento, moría por sentirla.
- Nada a cambiado te lo advierto
- Como tú digas... - Me miró recuperando su postura de autosuficiencia, yo sonreí y añadí- es que en el fondo sé que te soy irresistible ...
- iCalla mierda! Y pasa de una vez antes que me arrepienta. iAh! y te vas directo a la ducha eh? A ver si así se te pasa la tranca y dejas de decir tanta cojudez
- Me preparas un cafecito mientras tanto?
-Carajo...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:49 am

Capitulo 24
Ese día, tras un café instantáneo que me supo a gloria, una ducha reparadora y otras atenciones muy a su estilo, sucumbí a mi resaca y falta de sueño y ahí, en su cama, envuelta en sus brazos, en su olor, en mi fantasía, me quedé profundamente dormida.
No sé que hora sería cuando la sentí moverse. Yo abrí los ojos apenas para que no se diera cuenta que me había despertado. Al sentarse en la cama, se giró a mirarme y tras unos segundos de quietud y silencio, volvió su vista al frente perdiéndose en el infinito. Fue entonces que pude percibir un ligero estremecimiento de sus hombros, me paralicé y un frío intenso se me metió en los huesos al comprender lo que estaba haciendo. Esa, hasta ahora impenetrable mujer, lloraba en la oscuridad, con un llanto ahogado y casi imperceptible.
No supe que hacer, si levantarme y abrazarla o seguir así inmóvil, de testigo involuntario. Opté por lo ultimo, pues a pesar de las ganas de estrecharla entre mis brazos, a pesar de toda la angustia que me producía verla así, sentí que no tenía derecho a invadir un momento que ella había decido guardar para si misma. De pronto, se levantó, caminó hacia una mesita que tenía al pie de la minúscula ventana por la cual ya se colaba algo de luz. Respiró forzadamente, tratando de destapar su nariz mientras buscaba algo en su bolso. Segundos después encendía una vela y toda la habitación adquiría otro matiz con sus paredes llenándose de sombras extrañas. Cogió una cuchara y vertió algo en ella para luego acercarla a la llama.
Se quedó así, con la mirada fija en el metal y el rostro iluminado a contra luz. En eso, levantó la mano y se acomodó lentamente el mechón de pelo que le caía sobre la frente ... era la imagen perfecta ... sublime ... pero a la vez ... era todo lo contrario .... Volvió a buscar en el bolso y sacó una jeringuilla, vertió el líquido de la cuchara dentro y se sentó nuevamente en la cama, esta vez dándome la espalda. Ató una liguilla a su brazo y se pinchó.
Al terminar, dejó todo sobre la mesita y se quedó inmóvil unos segundos, para luego apagar el cirio de un soplido. Pude sentir a continuación, como se acomodaba junto a mí, como dejaba escapar un suspiro profundo mientras estiraba una de sus manos y rozaba mi contorno, como se me perdía lentamente hasta quedarse totalmente quieta. Ahora ... eran mis ojos los que se perdían en el infinito.

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