El cuento de la mariposa

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:50 am

Capitulo 25
Me había ya despertado e intentado dormir de nuevo, varias veces hasta que finalmente acomodé las almohadas contra la pared para incorporarme un poco. Ella de costado hacia mi, dormía profundamente y como nunca, tenía una de mis manos aferrada a la suya. Sonreí y con mucho cuidado de no despertarla, le acomodé el cabello mientras una mezcla de protección y ternura que creo no había sentido antes hacia ella me cogió desprevenida. De pronto fui consciente, que tanto esa mujer había trastocado mi vida desde el preciso momento en que entró en aquella lavandería y a medida que pasaba el tiempo, iba arrastrándome hacia algo que yo no tenía ni idea de cómo manejar.
En eso, hizo un leve movimiento como si tuviera frío, yo, girándome despacio, la arropé con las sábanas antes de decidir levantarme. Tenía muchísima sed, me puse unos shorts y una camiseta que encontré por ahí y fuí al baño.
Al salir del lavabo, me dirigí hacia la cocina por un poco de agua y me topé cara a cara con un personaje de lo más pintoresco. Era grande pero delgado y llevaba una especie de gorrito de jebe en la cabeza, vestía una bata celeste llena de flores estilo china, la cual tenía medio abierta dejando entrever su pecho totalmente depilado. Sobre los ojos, pestañas postizas, las uñas no muy largas pintadas de dorado y rematando el cuadro, medias negras de encaje con liguero. Sentado (o sentada), mientras se miraba en un espejo redondo apoyado sobre la mesa, se aplicaba una gruesa capa de base sobre el rostro. Ni bien se dió cuenta de mi presencia, dejó lo que estaba haciendo, me sonrió y con un tono de voz grueso que trataba de adelgazar me dijo:
- A ver ... déjame adivinar ... tu debes ser la famosa "bichito" ¿verdad? ... uhm ya veo porque esa anda medio enchufada contigo – me miró de arriba abajo- eres guapa
- ¿y tú eres?
- Hay que malcriada, ni siquiera me he presentado - se levantó y me extendió la mano- soy Reina, compañera de casa de la Farfalla
- Dulce, mucho gusto .... eh .... ¿Te importa que tome un vaso de agua?
- No cariño, coge lo que quieras, si te apetece desayunar, acabo de comprar algunas cositas, solo ten cuidado cuando abras la puerta de la refri que está a punto de caerse
- Gracias pero solo quiero agua, voy a esperar que Farfalla se despierte para desayunar con ella
- Ay ... ique ternura por Dios! ... ven aquí siéntate conmigo un ratito
- Es que ...
- No te preocupes que esa no se va a despertar todavía ... - Me señaló una silla y yo no tuve más remedio que acercarme y sentarme a su lado- Oye cariño dime una cosa, aquí entre nos ... Que le has visto a la Farfalla eh?- Sonreí mientras él regresaba a su maquillaje – deberías comer algo pues ella, como imagino ya sabrás, no desayuna y vaya a saber cuando se despierte
- No gracias, de verdad prefiero esperarla ... Tu también ... trabajas en lo mismo?
- Si cariño, soy la traveca del barrio ... muy cotizada además y sabes porque?
- No tengo ni idea
- Uno, porque soy limpiecita, la higiene cariño, la higiene en estos menesteres es muy importante, dos porque soy experta con todos mis agujeros y tres porque tengo una buena pinga- Me miró- Ay perdón, que grosera verdad?, pues si quieres te puedo contar el cuento en versión elegante
- No - Sonreí- no hay problema
- Bueno eso, con todos esos atributos, soy como una especie de multitodo y los hombres hacen a veces hasta cola para contratar mis servicios
- Ya ... ¿y normal con el hecho que seas travesti? Quiero decir ... no te ha pasado de que te hayan tomado por mujer y después ...
- A ver niña- me miró y poniéndose la mano en el pecho añadió- Yo sé que mi atuendo me queda de puta madre y se me ve divina pero vamos que a leguas te das cuenta ¿eh? Entre las piernas, la nuez esta enorme que tengo que así me ponga un collar de 200 vueltas al estilo Liz no logro esconder y mi vocecita ... estoy cagada corazón ... ¿pero quieres que te diga una cosa?, a la hora de la hora, esos quieren meterla donde sea y les da igual si eres traveca o no ...
- Ya ... - Me quedé muda mientras sus palabras surtían en mí, un efecto inesperado y el estómago se me revolvía ligeramente, cosa que no pasó desapercibida para Reina
- ¿Esas bien? ¿Más aguita? - Negué con la cabeza y él se dejó de maquillar para quedarse mirándome con atención- Dulce ... ¿Tu sabes donde se te ha ocurrido anidar cariño? ... ¿uhm?
Iba a decirme algo más cuando Farfalla, con los cabellos totalmente revueltos y media adormilada apareció en la cocina. Casi ni nos vió y se dirigió hacia el termo que había el mueble. Al alzarlo puso gesto de fastidio.
- Carajo Reina podías haber puesto agua ¿No?
- Buenos días Farfallita- le dijo en tono de cachondeo- ¿Que tal hemos amanecido hoy?
- No me jodas con tus tonterías ¿Quieres?
- De muy mal humor por lo que veo
- Tengo un dolor de cabeza horroroso, tenemos alguna pastilla?- me miró de pronto- Dulce pensé que ya te habías ido- añadió bastante seca mientras buscaba por la alacena
- Eh ... No ... te estaba esperando ... -le dije algo desconcertada
- Para? ... - Seguía buscando entre los reposteros- Reina ni una miserable aspirina ¡Mierda! ... - me volvió a mirar- Tengo un dolor de cabeza del carajo Dulce así que lo más probable es que me meta de nuevo a la cama, querías decirme algo o que?
Eeeh ... - La quedé mirando con cara de imbécil- No nada ... en realidad ... Voy a ... vestirme y me voy
Dicho eso, dejé el vaso sobre la mesa y regresé a la habitación alcanzando a oír lo que le murmuraba Reina en voz baja
- Dulce te estaba esperando para desayunar
- Yo no desayuno
- Pero la chica si pedazo de tarada
- Mira no estoy para cursilerías ahora ok?
Tras vestirme me quedé esperando en su habitación para ver si entraba. Cerca de 10 minutos después, salí hacia a la puerta de entrada. Me detuve un segundo y la miré mientras se sentaba con una taza de café. Ni se percató de mi presencia, cosa que si hizo Reina, quien me sonrió levantando las cejas
- Chau Dulce gusto en conocerte
Igualmente Reina -mirando a la Farfalla que acababa de levantar la vista- Chao y gracias por cuidar de mí ayer
- De nada
Terminó de decirme con absoluta frialdad antes de volver a concentrarse en su taza y yo sin perder más tiempo me marché. Cuando entré en casa llevaba tal enfado que ni yo misma me aguantaba. En realidad no sabía ni que cosa podía reclamar. Repasé cada uno de los acontecimientos de la noche anterior, buscando algo que me ayudara a entender ese comportamiento suyo tan cambiante. Solo dos frases retumbaron en mis oídos: Esto no cambia nada ... ¿Tu sabes donde se te ha ocurrido anidar cariño?. ...
Con las mismas cogí mis llaves y bajé a la cabina de teléfono desde la cual llamé a Pancho y le dije que necesitaba ausentarme tres días y que si podía hacerme el favor de cubrirme. Veinte minutos más tarde estaba tomando un bus interprovincial hacia el norte.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:50 am

Capitulo 26
Así, sin planearlo terminé en Máncora, lugar de destino de turistas y surfers de todo el mundo por sus paradisíacas playas. Y claro, como era de esperarse, yo no estaba en uno de esos hoteles 5 estrellas frente al mar, sino más bien, tras latear un buen rato, terminé quedándome en un hostal de mala muerte con olor a desagüe al pie de la carretera. Sin embargo, no me importó mucho, pues no muy lejos de ahí, igual que el resto, tenía las playas paradisíacas para mi goce personal.
El primer día fue desastroso, pues a pesar de la playa y el mar, no dejaba de pensar en esa bendita mujer. Estando bajo el sol, ni bien cerraba los ojos, ahí estaba ella atormentándome, con su mirada, con su llanto, con sus jeringuillas y malos humores, con sus besos ... iDios! se suponía que había venido a olvidarme de ella, a sanar mi mente y mi cuerpo y dejar de necesitarla tanto, pero no tardé ni dos horas en comprobar que la distancia me hacía añorarla mucho más. Como dice el proverbio chino: El aleteo de una mariposa, puede sentirse hasta el otro lado del mundo ... si era así, estaba reventada.
Decidí que el estar sola y hablar con los cangrejos no era la mejor manera de olvidarme de las cosas así que tras algunas indagaciones, me fui de juerga la segunda noche. Ahí conocí a un grupo de surfistas australianos con los que hice muy buenas migas, en especial con una de las chicas que iba con ellos. No sé en realidad si nos caímos bien porque entre su español masticado y mi ingles nulo, solo entendíamos la mitad de lo que decíamos y por lo tanto no había forma de darse cuenta quien era quien, o porque hubo química verdadera , pero para el caso que me había traído hasta ahí, no importaba.
Así fue como en 24 horas, terminé dejando el hostal apestoso para irme a la casita que habían alquilado estos chicos por la temporada, lo que me supuso un ahorro considerable y por lo tanto, una llamada al Pancho diciéndole que me quedaría toda la semana. El viejo, casi se muere del disgusto, pero al final terminó accediendo y convenimos en decirle al dueño del cine, cerca de la mitad de la semana que me había enfermado. Ya vería yo luego de conseguirme los certificados médicos.
Fueron cinco días de locura, durante los cuales me abandoné a la playa, a la juerga y a la chica, cinco días en los que dejé de pensar, ayudada claro por los litros de cerveza y kilos de hierba que me dejaban en estado catatónico la mayor parte del tiempo. Al quinto día la chica me propuso irme con ellos a Centro América y de ahí a Melbourne. ¡Melbourne! le dije, pero si yo no sé inglés, "no importante" me dijo, "yo teach you ... " y como estábamos en la onda "peace and leve" total, al mero estilo Bob Marley pues le dije que si. Estaba decidido, me largaba y ya está, a la mierda con todo el mundo. Esa noche, como era la ultima en Máncora, se organizó un gran fiestón en la casa, donde acudió media población surfera y otra no tanto. Yo, a diferencia de otros días estaba algo apagada, supuse que debido a la euforia de la novedad que se diluía y opté por sentarme en un rincón a observar. Fue ahí, ejerciendo mi papel de espectadora que fui testigo de una transformación extraña. Ante mis ojos, lentamente toda esa gente fue mutando hasta convertir esa fiesta del siglo 21 en una celebración tribal y primitiva. Comenzaron las risas sin sentido, las miradas estrafalarias, las muecas exageradas, claras consecuencias del trip, la pasti, la raya o lo que fuera, que todos sin excepción se habían metido. Y me acordé de ella y por más que quise, no pude asociarla a lo que tenía que ser por fuerza algo muy similar a ese, su mundo donde se me perdía constantemente.
En eso apareció mi australiana, en el mismo estado catatónico que los demás. Se me acercó y sentó sobre las piernas para enseguida comenzar a besarme de forma bastante efusiva. No tardé mucho en contestar, dejándonos llevar por un solo de besos cada vez más subidos de tono, que terminaron por despertar mi libido nuevamente. En una de esas pausas respiratorias, me miró y con una sonrisa, partió un trip en dos y me ofreció la mitad poniéndosela en la lengua. La miré una fracción de segundo, pensando que tal vez, en ese viaje hallaría alguna respuesta y sin pensármelo más, atrapé su lengua, chupando aquel pedacito de papel impregnado en LSD.
Seguimos besándonos por un buen rato, hasta que de pronto ella se detuvo. Lentamente se quitó la camiseta, dejando sus pechos al descubierto. No había ni siquiera tratado de asimilar lo que estaba pasando, cuando ella se me volvió acercar y atrapó mi oreja. Simplemente me dejé llevar, mientras que ante mis ojos, toda esa gente a nuestro alrededor, comenzaba a deformarse.
En medio de esas alucinaciones visuales, noté unas manos en los pechos de la chica que no eran las mías y luego la cara de un tipo escabulléndose por su cuello, a continuación, ella se soltaba de mí y se inclinaba hacia atrás para ser besada bruscamente por aquel individuo. Aparte de mi vista, era ahora la música, la que comenzaba a alterarme cuando sentí unas manos por mi cuello. Tras unos segundos de estupor, reaccioné y me zafé de aquella persona que me había casi amordazado. Caminé como pude por entre la gente hasta la terraza donde al llegar, respiré repetidas veces, tratando de apaciguar todo aquello que me estaba sucediendo, sin embargo, "el viaje" ya había comenzado y no había marcha atrás. Cuando estaba a punto de aprovechar la última neurona que me quedaba viva y huir de aquella casa con mi integridad física intacta, la chica Australiana apareció y se aproximó a mí para decirme al oído: tampoco gustar mucha gente, vamos a habitación. Fue durante el camino al cuarto, el cual se me alargó más de la cuenta, que terminaba ya de ocurrir mi metamorfosis. De pronto me vi como la cucaracha de Kafka siendo atacada por un montón de manzanas podridas y se puede decir que entré en total pánico, por lo que al llegar al cuarto eché llave de inmediato. Al girarme, otra chica nos esperaba en la cama. La chica australiana me sonrió y me dijo:
- Mucha gente no, pero tres ... Si?
Yo, la cucaracha recién transformada y enfrentada a sus propias miserias, no pudo hacer otra cosa que quedarse, mirándolas a las dos como empezaban su juego de caricias y besos mientras el mundo real terminaba de desaparecer inevitablemente tras esos brazos que me llamaban.
Me desperté cerca de las 8 de la mañana, la cabeza me daba vueltas y unas náuseas atroces me obligaron a ir corriendo al baño donde terminé arrojando el alma entera. En mi camino de regreso a la habitación, tuve que sortear los restos de cuerpos humanos que yacían por todos lados, desnudos, semi desnudos, en estado irreconocible, como listos para hacerles la autopsia. Al entrar de nuevo a la habitación, me senté al borde de la cama sobre la cual, las dos chicas seguían durmiendo profundamente y desde donde las contemplé largo rato. Luego me levanté despacio para comenzar a meter los cuatro trapos que había traído en mi mochila. Al terminar, escribí una nota de agradecimiento y le dije adiós al sueño australiano.
En el bus, un viejo dormía apoyado en mi hombro, detrás de mí, un niño jugaba con uno de esos aparatitos electrónicos y yo como ausente, me perdía en el inmenso desierto que se abría ante nosotros, con la salsa de mal gusto que el chofer escuchaba como fondo musical. Las imágenes de esos cuerpos, la sonrisa embriagada de la chica, las manos de la otra, la cara de Reina con sus piernas musculosas, Mauro y sus preguntas sin respuesta, el Pancho y sus historias, se fueron revolviendo en mi cabeza hasta que al final de todo pude visualizar la puerta de aquella lavandería
abriéndose y su imagen apareciendo en el umbral, esta vez ya no tan perfecta. Saqué entonces una libreta pequeña que no había abierto en todo el viaje y escribí:
" ... Volteó a mirarme algo sorprendida, con esos ojos que contradecían todo lo demás
- Me dicen "La farfalla"
- ¿Y eso que significa?
- Averígualo ... "
iAdiós!- Me dijo antes de salir
Eh ... adiós.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:50 am

Capitulo 27
Eran cerca de las 10 de la noche cuando llegué a la puerta de mi edificio. Al ir a entrar, me acordé que tenía la refri vacía así que con el equipaje sobre el hombro, di la vuelta y entré en el Restaurante. Julio al verme me saludó efusivamente y yo le respondí de la misma manera, como si no nos viéramos en años.
Debido a mi cansancio y al hecho que me moría de ganas de tomar una ducha después del viajecito, le pedí a julio que me preparara para llevar un sándwich con mucho de todo. El gordo se puso de inmediato a la obra mientras yo me sentaba en la barra a esperar. Fue entonces que repasé visualmente el lugar y pude ver que en una de las mesas junto a la ventana, estaba ella, de espaldas a mi, sentada frente a Reina. Esta última al verme, le advirtió de mi presencia, haciendo que la Farfalla volteara y me mirara de arriba abajo, apenas un instante antes de volverme a dar la espalda. Ahí estaba la prueba contundente, una mirada de dos segundos y yo ya estaba más nerviosa que el carajo. Tras respirar hondo, me levanté para acercarme
- Hola - saludé cortésmente
- Hola Dulce que buen bronceado - Exclamó Reina- Te fuiste a la playa?
- Si, necesitaba un cambio de aire y ... eso ...
Volví a mirarla pero ella se mantuvo en silencio concentrada en su taza de café. Yo resoplé tratando de controlar un poco la tensión que sentía, esperé unos segundos alguna reacción de su parte pero al ver que no tenía interés en decirme nada y que yo estaba haciendo otra vez el papel de tarada, decidí marcharme no sin antes hacerle un gesto de despedida a Reina. Fue entonces que esta última volvió hablarme haciendo que yo me detuviera.
- Pues menos mal que regresaste bichito -dijo mirando a la Farfalla- Porque ésta que está aquí, ha estado de un humor de mierda toda la semana
- ¡Porque no te callas reina! -le espetó de inmediato
- Porque no me da la gana- Le replicó abriéndole los ojos de par en par- ahora te quedas así no? con cara de veinte metros sin decirle nada mientras que toda la semana he sido yo cariño, YO, la que ha tenido que aguantar todas tus pataletas verdad? Todo el mundo en el café volteó a mirar a Reina que hablaba a voz y en cuello, mientras la Farfalla se ponía roja de la rabia. Sin embargo el extravagante personaje, quien en ese momento me estaba simpatizando bastante, no se cortó nada y prosiguió con su discurso:
- A ver, porque no le dices lo que me has estado repitiendo como disco rayado toda la semana eh?- Comenzando a imitarla- Quien se habrá creído para desaparecer de esa manera.... Seguro que está con otra, pero te juro que cuando me la encuentre me va oír... la voy a mandar a la mierda directa y sin escalas... - cambió de tono de voz- ¿y si le pasó algo Reina? ... - me miró- Hasta me pidió que fuera a buscar a un noviecito policía que tengo fíjate, para que indagara sobre ti
- iReina, cierra el pico mierda!!!
- Si, si , ya me callo, un ratito que me falta la última - Me miró entonces para luego agregar- Por si no te has dado cuenta Dulce, todo esto significa que te ha echado de menos, lo que pasa es que como es muy bruta, pues dice lo contrario.
En eso, Farfalla se levantó bruscamente de su asiento con clara intención de marcharse pero Reina hizo lo mismo y de un manotazo la sentó
- La que se va soy yo corazón, en cambio tú te quedas aquí, te metes el orgullo por el culo y le dices de una vez, todo lo que tienes que decirle y tu Dulce te sientas aquí y la escuchas y a mi me dejan en paz de una buena vez ... -Hizo una pausa- iJesús! Que calor ...
Resopló mientras se acomodaba el cabello y luego la malla blanca con manchas marrones que simulaban una piel de vaca que cubrían sus piernas. Sacó de su bolso unos billetes y los dejó sobre la mesa para luego encaminarse hacia la salida
- Adiós Julito y si éstas dos se ponen a romper cosas me lo anotas en la cuenta si? Chaucito ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:50 am

Capitulo 28
Quedé ahí enmudecida mientras todas las miradas del café se centraban ahora en nosotras dos. Ella se giró y exclamó de forma contundente:
- iSe acabo el show!, o se ponen a tragar y se meten en sus asuntos o se largan ... Me entendieron?
Todo el mundo, de inmediato, volvió a sus conversaciones y a su comida mientras yo terminaba de sentarme sin tener ni idea que decir. Aún estaba asimilando esa especie de vómito de información que acababa de recibir por parte de Reina y que ciertamente no esperaba en absoluto.
- Como has estado?-pregunté lo primero que se me ocurrió arrepintiéndome casi al instante de terminar la frase
-Que pasa? EI sol te quemó las neuronas y no se te ocurre otra cosa que preguntar? Ya no te lo largó todo la traveca esa acaso? Clavándome los ojos- Tu estás muy bien por lo visto no? y no lo digo por el bronceado sino por el tremendo chupete que tienes en el cuello... imbécil - Agaché el rostro y no dije nada, dispuesta a aguantar el chaparrón- Qué? Ahora te dedicas a exhibir tus porquerías?
-No ... -aclaré la voz al sentir que se me ahogaba- No me di cuenta ...yo .... - Dejó de mirarme para volverse hacia la ventana - Pensaba ir a verte mañana pero ya que estás aquí, quería decirte que ...
- Ya, ya lo sé- me interrumpió volviéndome a mirar de forma brusca- sé lo que me vas a decir ¿y sabes una cosa? estoy de acuerdo contigo, todavía estás a tiempo, vete, haz tu vida y déjame en paz!!
- Me vas dejar terminar de hablar?- le dije algo ofuscada
- No tengo ganas Dulce, estoy cansada y quiero irme a dormir – respondió mientras comenzaba a guardar sus cosas en el bolso
- Mierda! Farfalla- dí un golpe a la mesa y al notar que volteaban a mirarnos volví a bajar la voz, continuando la discusión entre susurros- siempre es lo mismo contigo, nunca hablamos, tú lo evades todo el tiempo y yo ya no puedo más ...
- Por eso te digo ¡vete!, tienes la puerta abierta mira ... - me señaló la entrada
- ¿y que crees que he tratado de hacer la semana pasada?- Comencé a enfadarme- Que más quisiera yo que salir por esa puerta y olvidarme de ti, que más quisiera ... - Volví a percatarme donde estábamos y bajé nuevamente la voz- poder acostarme con quien me diera la gana sin tener tu imagen clavada en la cabeza. Me fui para despegarme de ti, para tratar de retomar el control de mi vida, de mis sentimientos, he bebido, me he ido de fiesta, he tenido sexo todos los días y al final hasta hice un trío y casi termino en una orgía fíjate, el sueño erótico de un huevo de gente!!!. .. y sabes que saqué de todo eso?
- No tengo ni la más puta idea- me dijo con tono irónico
- Sentirme totalmente vacía ... y creo que sabes porque ...
Callé mientras ella seguía con el rostro girado hacia la ventana. Fue entonces que traté de cogerle la mano pero ella, como siempre la apartó y yo me retraje un poco en el asiento fijando mi vista en la mesa mientras nos quedábamos así en silencio un buen rato.
- Yo también te eché de menos- susurré
- Vete a la mierda- dijo sin mirarme pero en un tono más blando.
- Anda ... sube conmigo ... vamos a hablar por favor ...
- Porque insistes?
- Porque creo que tanto tu como yo necesitamos hablar, poner en claro muchas cosas. Es que no lo ves? ... sube conmigo ...
Fue entonces que me miró y sin decir nada más se levantó y con las mismas comenzó a caminar hacia la salida, yo me apresuré en seguirla y de paso recogí el paquete de comida que el gordo Julio me alcanzó por el mostrador.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:50 am


Capitulo 29
Ni bien entramos al departamento, ella se quitó los zapatos y se dirigió al balcón sin decir palabra, apoyándose sobre la barandilla mientras encendía un cigarrillo. Por el movimiento torpe de sus manos, pude notar que estaba nerviosa. Terminé de dejar mis cosas y salí yo también al balcón adoptando la misma posición. Ambas mirábamos hacia la calle.
- Te odio sabes Dulce - sin dejar de mirar al frente- Te odio por querer arrastrarme a todo esto ...
- Qué tan malo puede ser?
- Yo no quería involucrarme a este punto contigo es que no lo ves? ... No voy a poder manejarlo - negaba con la cabeza- no lo voy a poder manejar ... y llegado el momento, tu ..
- Te quiero ... - Le dije sin dejarla terminar la frase
- Dulce ... - dijo apretando los ojos mientras yo volvía a mirarla
- Yo también pensé que era una atracción, que se me pasaría con el tiempo, pero no ha sido así y no puedo evitarlo, simplemente no puedo ... te quiero y necesito saber lo que tu sientes Farfalla, necesito que me hables ... por lo que más quieras
Siguió fumando casi de una manera obsesiva aún sin mirarme, yo opté por quedarme así, a su lado y al pendiente de cualquier cosa que ella decidiera darme esa noche. A los pocos segundos, vi como iba perdiendo la paciencia, el cuerpo le temblaba de forma cada vez más evidente.
Aventó lo que le quedaba del cigarrillo y con ambas manos se cogió las sienes cerrando los ojos mientras se balanceaba ligeramente, haciendo un esfuerzo cada vez mayor por controlarse.
- Es irónico sabes? ... toda la vida buscando huir de todo con tal de no pensar, de no sentir esa ansia maldita ... lograr estar- sonreía- en esa nube donde por fin puedo encontrar silencio, donde nada duele y el tiempo desaparece. Todos estos años aprendiendo a vivir en la mierda, acostumbrándome a ella, para después, finalmente, recibir mi recompensa ... y de pronto, dentro de toda esa basura inmunda, sales un día.. tú - me miró con los ojos totalmente humedecidos - con esa cosa que el mundo aún no te ha robado y me miras así, como nunca en mi maldita vida me habían mirado ... - Cerró los ojos mientras volvía a respirar para calmar el temblor- y ahora, que necesito aguantar un poco más, no puedo .... iMírame!!!!! - gritaba mientras me enseñaba las manos que le temblaban- ¿Te das cuenta lo que yo soy Dulce? ... una mujer de apenas tres o cuatro horas de lucidez, que en 5 largos años no ha tenido reparo alguno de ir y dejarse hacer lo que sea, me oyes? iLo que sea!!!!! por un par de billetes que me permitieran perderme y olvidar ... y todo porque me faltan ovarios para desaparecer ... Esa es la mujer que quieres? ¡la que llega a su casa embarrada de semen de no sé cuantos tipos por noche porque no puede dejar de inyectarse!!!- Gritó con mayor desesperación.
Traté de abrazarla pero ella me empujó con fuerza mientras entraba al departamento. Yo la seguí. Al llegar al medio de la sala volvió a girarse
- Te odio Dulce, porque ... - buscaba en su bolso torpemente- porque .... imierdaaaaa!!! !- lanzaba el bolso contra el piso para luego dejarse caer sobre los cojines derrotada- Te odio porque quieres traerme de vuelta a una realidad que hace mucho decidí abandonar ... - me miró entonces, con una expresión en los ojos que me dejó casi sin respiración- te odio porque desapareces y me vuelvo loca ...
Fue entonces que me acerqué y la abracé, ella se prendió prácticamente de mí y lloró con desesperación por un largo rato. Minutos después, su llanto había cesado pero no su temblor, me miró y acarició mi mejilla suavemente, para luego quedar de espaldas a mí. Estiró la mano y cogió nuevamente el bolso mientras que yo sentada detrás de ella, la acunaba con mi cuerpo. Hizo nuevamente aquel ritual, pero esta vez conmigo presente. Antes que su mirada se perdiera en la nada, cogió mis manos y me hizo abrazarla más fuerte ...
- Quédate conmigo, no me sueltes ...
Y eso fue justamente lo que hice, la abracé con todas mis fuerzas mientras se me perdía en ese "no estar", ese no estar que por lo menos hacía unos minutos había querido evitar sin lograrlo. Ese fue el día en que decidí que la esperaría, pues a pesar de todo, ese día, ella me había dado por fin una certeza.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:50 am

Capitulo 30
Tras ayudarla a acostarse, la arropé y esperé a que se durmiera para salir de la habitación. Recién en ese momento el sonido de mi estómago me recordó la cantidad de horas que llevaba sin comer. Abrí el paquete que me había dado Julio al salir del café y me comí el sándwich, que para esa hora estaba casi congelado. Luego me metí en el baño y me dí una larga ducha buscando relajarme. A pesar de mi cansancio, sentí que si me echaba no conciliaría el sueño, por lo que regresé a la sala y sacando la libreta, me senté en frente de la máquina de escribir ....
" Y entonces mientras sentía mi cara apretada contra la pared por la mano áspera y ruda de aquel guardia, ella me miró y lo hizo de tal forma que contradijo súbitamente todo aquello por lo que esa noche estuve a punto de matarla ... "
No sé cuantas horas después, levanté los ojos del teclado y los froté lentamente mientras me recostaba en el respaldar de la silla. Miré un momento hacia mi cuarto y pude sentir su respiración ... a pesar de lo difícil y duro que era todo ... ese sonido tan frágil, apenas perceptible, inundaba mi espacio esa noche de una forma tan maravillosa que me hacía por un momento revivir aquella sensación de pertenencia ... algo que había dejado de sentir desde hacía muchos años. Cerré los ojos y pude ver con total claridad, mi cuarto de pequeña, mi hermana dormía al pie de la ventana mientras que yo lo hacía en el lado opuesto, casi junto a la puerta. En las noches en las que el viento solía soplar demasiado fuerte y las paredes se llenan de sombras, recuerdo que me era casi imposible dormir por el pánico que me invadía, sin embargo me bastaba con salir al pasillo, despacito y apoyarme contra la pared y ahí estaba su respiración …
Cerraba los ojos como ahora y el sonido de mi madre lograba acallar todos mis miedos, era mi arrullo a la distancia ... era mi madre ... mi casa ... nada podía pasarme ... Hasta que una noche, me levanté, salí al pasillo y nunca más la escuché.
Andaba tan ensimismada en las imágenes de mi niñez que no me di cuenta de su presencia hasta que sentí sus dedos enjuagar mis lágrimas, salí de mi trance momentáneo y la encontré sentaba a mis pies mirándome ... yo le sonreí
- Que haces que no duermes? Son casi las 5
- No tenía sueño y aproveché para escribir un rato
- Porque llorabas?
- Tonterías
- Anda cuéntamelo
- Me acordaba de mi madre y como me gustaba escuchar su respiración de noche
- ¿y porque te acordaste de eso?
- Porque te escuché respirar y no sé .. fue como ... - la miré sin saber si continuar
- Como que?
- Como si después de mucho tiempo hubiese vuelto casa ... no sé como explicarlo
Sé de lo que hablas ... - se levantó del suelo y se sentó sobre mis piernas para apoyar luego su cabeza en mi hombro- Cuando deambulas demasiado tiempo sin rumbo fijo y de pronto un día tienes donde llegar porque alguien te espera ... - me miró y me sonrió con ojos achinados- es algo a lo que una corre el riesgo de acostumbrarse muy fácilmente ...
- Tu también lo perdiste verdad?- Me atreví a preguntarle. Ella me miró un buen rato en silencio, con esa mirada que aún no lograba descifrarle
- Yo nunca lo tuve Dulce ... tal vez algún día te cuente la historia pero ahora no me apetece - me besó tiernamente en los labios – demasiadas emociones juntas no? ... - me acomodó el cabello – ahora quiero solo una cosa
- Que?
- Pues ... - Me acarició lentamente la mejilla- Disfrutar de ti. .. -Volvió a besarme pero con mucho más énfasis- te necesito ... y sé que tu también ... - terminó de decirme mordiéndome el labio inferior – Verdad bichito?
Otra vez, era ella quien recuperaba el manejo de la situación y sin hacer mucho esfuerzo ya me tenía a sus pies, así que nos levantamos y tras apagar la luz, regresamos a la habitación. Como era ya costumbre en nosotras, nos devoramos mutuamente, con la diferencia que esa madrugada, la palabra ternura, había aparecido en nuestro vocabulario.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:51 am

Capitulo 31
Cuando me desperté, pude sentir su peso sobre mi brazo derecho y me quedé quieta contemplándola dormir. La sentí tan mía en ese momento, sin nadie que pudiera tocarla ni usurpar su cuerpo, que hubiese hecho cualquier cosa con tal de prolongar por mucho más tiempo ese momento. Sin embargo, de forma inesperada, ella se movió y abrió los ojos.
- Carajo ... que rico he dormido ... - murmuró mientras se desperezaba
- Eso es porque dormiste conmigo - le dije con tono autosuficiente
- Sabes una cosa? - Se terminó de poner sobre mi y me miró- te voy a dar la razón ok?, cuando duermo contigo, lo hago maravillosamente
- ¿y sabes porque?- le pregunté con leve insistencia
- Porque me gusta dormir abrazada a ti. .. Contenta?
Guauuuu... - reí- La Farfalla ha admitido que le gusta dormir abrazada a mí, tengo que fijarme en el calendario, debe ser un día especial hoy ... tal vez sea el día de santa Mariposa
- Como jodes eh?- replicó y yo entre risas, le dejé un piquito en los labios- Qué? ... Ahora quieres comprarme?
- Pensé que ya lo había hecho? - Volví a dejarle otro beso fugaz – Tienes hambre?
- No y eso que debería con todo lo que has hecho conmigo.
La abracé por la cintura pegando más aún sus caderas a las mías para luego concentrarme en su boca. Casi en un susurro, entonces agregué:
- Tienes alguna queja?- La besé lentamente, buscando su lengua y rozándola con suavidad- No te oigo ... -le dije con provocación antes de volver a atrapar sus labios y ella, no puso ninguna objeción.
Media hora después, se metió en la ducha y yo bajé a comprar algunas cosas de comer en la tienda. Al rato, yo en mi "supuesta" cocina y ella junto a la mesa, tratábamos de compartir algo muy similar a un desayuno almuerzo.
- Dulce , eres una bestia. Vas a comer eso por la mañana?
- Bueno tan de mañana no es, además ¿Qué tiene de malo
- ¿como que que tiene de malo?, ¿Arroz con huevos y papas fritas de primera comida?, eso es una bomba
- Ya estoy acostumbrada, ¿quieres que prepare para ti también?
- Ni loca, yo solo café sino me dan náuseas
Mientras devoraba mi plato, La Farfalla se despintaba las uñas y me miraba comer divertida. Al percatarme le sonreí traviesamente
- Lo siento pero es que me moría de hambre
- Se nota- me dijo apartando la vista
- iEspera!- exclamé de pronto mirando sus dedos
- ¿Que?
- Dame tus manos- me acerqué a ella y tomando sus dedos los contemplé unos segundos, dejando pequeñas caricias sobre ellos – me gustan así, al natural
- ¿si?
Asentí y ella se quedó quieta, mirándome. Le sonreí pero ella de forma inesperada, se soltó de mí y retomó lo que estaba haciendo. Con su típico tono cortante y desenfadado, agregó:
- Yo siempre he llevado pintadas las uñas y además por el trabajo pues ya sabes- me miró- Así que ni modo ...
Lo que siguió fue entonces un silencio que en apenas dos segundos se había transformado en incomodidad. Ella ahora se pintaba las uñas de los pies mientras que a mi se me quitaba el apetito de repente.
- Tienes algún plan para hoy?- Le pregunté buscando retenerla
- Por qué preguntas?
- Es lunes, mi día libre y no sé, como hace sol, de repente te provoca un paseo por el parque y más tarde podríamos ir al cine, o a comer o ...
- No creo que pueda, tengo que trabajar ... - respondió cortante – Es más, que se me sequen las uñas y me voy porque antes quiero hacer algunas cosas en mi casa- me miró- tampoco se trata de vernos las 24 horas no?
- No ... claro ... pues ... ya ... ya saldremos otro día ... supongo ...
Me levanté en silencio y recogí los platos para llevarlos al fregadero, media hora después, ella salía de mi departamento y a mí, la rabia, me revolvía todo por dentro.
- Loca de mierda ... y yo tenía que enamorarme de ella ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:51 am

enamorarme de ella ...
Capitulo 32
Casi una hora después de puteos, maldiciones y de dar vueltas por todo el depa como una reverenda idiota, decidí finalmente aprovechar mi día libre y tras coger algunas cosas, fui a buscar a Mauro. Desde que la Farfalla había entrado en mi vida, lo tenía un poco abandonado y hacía como tres semanas que no lo veía. Toqué varias veces antes de que un Mauro, bastante desaliñado, me abriera.
- Oye ¿y a ti que te ha pasado? Le declaraste la guerra al peine o que?
- No- me dijo con tono apagado
- Estás de vacaciones enano, deberías estar contento
En eso, de forma inesperada se puso a llorar, yo me agaché de inmediato para quedar a su altura
- Ey, Que pasa Mauro? Porque lloras?
- Es mi abuelita Dulce ...
- Que pasa con tu abuelita?
- Está en la cama hace días, no se puede levantar, tose mucho y el jarabe no le hace nada y no quiere que vayamos al doctor
- A ver, llévame donde ella si?
Con algo de preocupación, seguí al pequeño hasta la habitación de la anciana, encontrándome un panorama bastante preocupante. El cuarto estaba completamente cerrado y el olor dentro era cargado y hasta nauseabundo. Me acerqué a la cama y pude ver a la mujer pálida, que respiraba con dificultad. Su cabello, pegoteado a la cabeza por el sudor y la grasa, me revelaron que esa mujer debía tener más de una semana en esas condiciones. Le cogí la muñeca y pude sentir que su pulso estaba bastante débil por lo que sin perder tiempo, bajé al restaurante y llamé a una ambulancia.
Como suele suceder con la seguridad social de este país, el niño y yo estuvimos esperando horas antes de que alguien se dignara a decirnos algo. Estaba ya apunto de matar a la recepcionista cuando un médico por fin se acercó a nosotros
- Ustedes están aquí por la señora Gutiérrez?
- Si doctor
El medico miró al niño y luego se volvió a dirigir a mí
- Señorita acompáñeme por favor, me gustaría hablar a solas con usted
- Yo también quiero oír- Protestó Mauro apretando mi mano.
El médico me miró con el rostro bastante serio, gesto que entendí de inmediato y me agaché para calmar al niño, a quien finalmente convencí de esperarme en la salita mientras me marchaba al consultorio del doctor.
- Me temo que el estado de la señora Gutiérrez es bastante grave, tiene un enfisema pulmonar en un nivel crónico
- ¿y eso que es?
- Es una enfermedad degenerativa, en síntesis las paredes de los pulmones se van deteriorando y en ocasiones como ésta, se llenan de agua. Se pueden drenar pero llega un momento en el cual ya nada puede hacerse. La señora aparentemente ha tenido esta enfermedad desde hace mucho tiempo, pero no ha recibido ningún tratamiento que ayudara a prevenir su avance a estos niveles, ahora realmente es muy poco lo que podemos hacer. Lamento darle estas noticias de su madre.
- No es mi madre doctor, soy su vecina
- ¿y el niño?
- Es su nieto
- Vive con ella?- asentí- Bueno habrá que buscar a los padres del chico, mientras tanto voy a llamar a la asistenta social para que le busque un lugar donde quedarse.
- Que? ¿y ese que lugar es, donde? - Lo miré- No, Mauro se queda conmigo doctor
- Pero usted no es familiar, no tiene una autorización
- Pregúntele a la señora Gutiérrez, ella le dará la autorización.
- Bueno lo haré, pero igual tengo que avisar a la asistenta social para que esté al tanto del caso y pueda hacer el seguimiento respectivo.
- Bien, pero aún la señora sigue con nosotros doctor, siempre ha sido una mujer fuerte, puede que se recupere.
La anciana, felizmente estaba lo suficientemente lucida para consentir que el niño se quedara conmigo y tras ver a su nieto finalmente se durmió.
Al llegar cerca del edificio, comencé a buscar las llaves mientras miraba de reojo a Mauro, que en todo el trayecto no había dicho ni palabra. Si bien es cierto, me las había ingeniado para no preocuparlo demasiado cuando me preguntó sobre lo que me había dicho el médico, el pequeño no era tonto e intuía perfectamente que el estado de su abuela era preocupante.
- Oye, ¿sabes que vamos hacer? - Me miró- Vamos a tu casa a buscarte un pijama y algo de ropa, la dejamos en mi casa, te das un buen baño y nos vamos al cine ¿Quieres?
- No tengo ganas
- Anda- traté de animarlo- Así nos distraemos un poquito
- ¿Que vamos a ver?
- Lo que tú quieras
- ¿puede ver los simios?
- Claro- Lo abracé- Ven, apurémonos, así alcanzamos a la peli de las 7
Tras acomodar la ropa del pequeño en uno de los colgadores, Mauro se metió en el cuarto de baño mientras yo preparaba un par de bocadillos para los dos. En eso, llamaron a mi puerta ...
- Hola ...
- Hola - La miré con total sorpresa
- ¿Quería saber si. ... todavía podemos ir al cine?
Me quedé observándola, ahí delante, vistiendo unos jeans y una camiseta sencilla, sus uñas estaban despintadas y no pude evitar sonreír mientras me apoyaba en el marco de la puerta. Estaba preciosa y una vez más, tan solo su imagen hacía que toda la preocupación y angustia de las últimas horas se borraran de un plumazo
- ¿Te gusta El Planeta de los Simios?

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:51 am

Capitulo 33
Para cuando el niño se nos unió e hice las presentaciones del caso, yo ya había terminado de contarle a la Farfalla lo sucedido. Al pequeño se le notaba bastante apagado, cosa que a ella la animó a dedicarle más atención de la que habitualmente le hubiera prestado a cualquiera. Debo confesar ahora, que esa actitud me sorprendió.
- Quieren algo?- Les pregunté al entrar al hall del cine
- Yo quiero palomitas - Exclamó ella de pronto- Por qué me miran con esa cara? Como hace años que no vengo al cine, pues me provoca y punto
- Años que no vienes?- Le preguntó Mauro sumamente extrañado - Cuántos?
- Pues muchos, como 12 por lo menos
- Auuch. Donde has estado tú? En la luna o algo así?
- Pues ... - Me miró- algo así. ..
Después de escuchar la considerable lista de bebidas y golosinas, decidí, para no quedarme en la ruina total, comprarlo todo fuera del cine. A mi regreso, nos acomodamos finalmente en la sala, conmigo en medio de los dos y tras algunas bromas iniciales que lograron distraer al niño, terminamos por meternos de lleno en la película.
Fue extraño, estar ahí en el medio de ellos dos, por un lado Mauro con sus poquitos años y su inocencia y por el otro lado, ella y toda su complejidad. Y luego yo, haciendo de nexo entre dos personas tan distintas, aunque, pensándolo bien, no lo éramos tanto.
Cuando ya íbamos por más de la mitad de la proyección, noté que ella comenzaba a moverse en el asiento repetidas veces sin poder encontrar ninguna posición que le acomodara. Algo preocupada, deslicé una de mis manos hasta la suya. Ella la apartó y me miró negando con la cabeza.
Segundos después, volteaba constantemente como buscando la salida. Fue en el preciso momento en que empezaba levantarse, que me volví hacia ella y capturé su mano. Me miró.. Yo lo hice también, como rogándole que por favor no fuera. Sus ojos me hablaron en ese momento, de la lucha a la que se estaba constantemente sometiendo al estar conmigo. Fue apenas un segundo en el cual ella, podría haber salido corriendo, sin embargo se quedó. Respiré despacio, mientras entrelazábamos nuestros dedos y volvíamos a mirar hacia la pantalla. Al salir del cine y tras caminar los tres en silencio por varias calles, terminamos en un restaurant chino cercano. Más que por hambre, era una manera de prolongar ese estado provisional, donde se nos estaba permitido olvidarlo todo. Comimos, bromeamos, soñamos un poco hasta que tocó traspasar la puerta de mi edificio y regresar a la realidad.
Acomodé al niño en mi cama y esperé a que se durmiera para regresar con ella. Me acerqué hasta el balcón y me apoyé en la barandilla a su lado. No dijimos nada por un rato, aunque se podía sentir tan claramente, esa incertidumbre que poco a poco iba llenándolo todo.
- Estás preocupada verdad?- Me preguntó y yo asentí en silencio, con los ojos aún clavados en el edificio del frente.
- Si doña Rosa se muere, no sé que va ser de Mauro ... - resoplé- Y me da mucha coraje a la vez. Donde carajo está su madre?
- Nunca lo ha visitado?
- No, Mauro me lo hubiese contado. Pancho está haciendo averiguaciones - La miré- ese niño es tan especial Farfalla, tan inteligente
- Tal vez no es tan malo al final Dulce
- No es tan malo? - La miré extrañada- Un orfanato nacional, soportado por la beneficencia pública? ... no me hagas reír- Aguantando las lágrimas- Además, quien querría adoptar a un niño de 8 años hum?
- No te pongas así -dijo acercándose- ese niño ya tiene algo de suerte
- No entiendo a que te refieres
- El que tú te preocupes por él, hace que no esté solo ... y eso es más de lo que tú y yo tuvimos alguna vez a su edad no te parece?- La quedé mirando atentamente- Vamos a pensar que su abuela se va poner bien, no te preocupes antes de tiempo, si? ... luego ya se verá ...
- Difícil pero - cogí sus manos- haré el esfuerzo ... -Me abracé a su cintura, como buscando refugiarme en ella- Por qué volviste?
- No preguntes
- Farfalla, a veces necesito saber ... - Me volvió a besar con tantas ganas que me fui olvidando de la pregunta
- Anda, vamos a los cojines ... aquí hace frío - me dijo bajito al oído

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:51 am

Capitulo 34
Habíamos vuelto a hacer el amor esa noche y ella con su magnifica destreza para esos menesteres, terminó por borrar de mi mente cualquier rasgo de preocupación hasta que finalmente el cansancio acumulado que traía encima terminó por vencerme. Ni idea a que hora se fue ... y para cuando desperté, Mauro me esperaba ya bañado y sentado en una de las sillas a unos metros de donde yo me encontraba.
- Que hora es?
- Las 9 menos cuarto Dulce, vamos a ver a mi abuelita?
- Si, claro enano, me baño y nos vamos si?
El panorama que encontramos en el hospital fue bastante desalentador y Mauro lo notó desde que entramos a la habitación. Doña Rosa, lucía tremendamente pálida y agitada. El niño se acercó al pie de su cama y le cogió la mano.
- Ayer Dulce me llevó a ver El Planeta de los Simios abuelita, estuvo súper y luego fuimos a un restaurant y ... - Se quedó súbitamente en silencio al ver que la anciana no le decía nada y con el rostro teñido de total preocupación me dijo- No me contesta y respira muy fuerte Dulce ...
Se me formó un nudo en la garganta y haciendo acopio de fuerzas me acerqué hasta el pequeño y le pasé mi brazo por el hombro.
- Es que tu abuelita está débil Mauro, pero con esa mascarilla le están dando más oxigeno para que respire mejor ... - En eso, pude notar que la anciana no me quitaba la vista de encima, logrando ponerme aún más nerviosa- Ven Mauro, vamos a sentarnos aquí para dejar a tu abuelita dormir si?
- No- Negó rotundamente- Yo quiero quedarme aquí con ella
- Bueno, te acerco una silla entonces
El niño se sentó y no se movió de ahí en toda la mañana, pendiente de cualquier movimiento que su abuela hiciera como muestra de una posible mejoría. Yo, al pie de la ventana, veía como la vida de esa anciana se apagaba sin remedio alguno. Lo veía a él, aferrado a ese único eslabón familiar que le quedaba y que le permitía todavía sentirse parte de alguien ... lo entendía tanto ... Quise gritar y desparecer al sentir que la situación me sobrepasaba, como carajo se puede pretender que un niño de apenas 8 años aprenda a soportar esa sensación de desamparo, de pérdida ... Como mierda se acostumbra uno a ello si no es viviendo en la irrealidad?
Tras hacer un gran esfuerzo por convencer al pequeño de dejar el hospital, pues el horario de visitas había ya terminado, lo llevé a casa de Pancho, donde su mujer se había ofrecido a quedarse con él mientras yo trabajaba. Lo acompañé a cenar y cuando me cercioré que estaba ya más tranquilo, salí rumbo al cine. En el camino, por más que lo intentaba, no lograba sacudirme esa angustia y tristeza de encima, era totalmente consciente que me iba arrastrando hacia algo que me resultaba tremendamente familiar y no me apetecía en absoluto. En medio de esa lucha personal, tuve ganas de verla y desviándome de mi ruta, terminé por pasarme por su edificio.
- Hola bichito- me dijo Reina al abrirme la puerta
- Hola Reina, Farfalla?
- Pensé que estaba contigo corazón, no la he visto desde ayer
- Ya ... - le dije sin evitar sentirme algo enfadada- bueno ... eh ... si la ves, le puedes decir que se pase por el cine?
- Ok, yo se lo digo ... Estás bien?
- Si, gracias, me voy que tengo que trabajar, te veo luego Reina ...
La esperé durante las dos funciones de esa noche ... no apareció. Tampoco apareció al día siguiente, ni al otro, ni al otro. Después de cuatro días de agonía, doña Rosa falleció ....

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:51 am

de ese hospital abarrotado de gente, Mauro yacía inmóvil, con los ojos fijos al piso y las manos apoyadas sobre sus rodillas, mientras que dentro de la habitación Pancho y su mujer se encargaban de la anciana. Al rato apareció el gordo Julio, trayendo un sobre con dinero, que entre todos los del edificio habían logrado juntar para poder enterrar a doña Rosa, en uno de los nichos de un alejado cementerio de la capital, librándose así, de pasar el resto de su eternidad entre todos los desgraciados de la fosa común.
Tras una larga conversación con la asistenta social, la cual resultó algo más razonable que el típico retrogrado funcionario publico, aceptó dejar a Mauro a mi cuidado hasta que terminara el papeleo y el niño fuera destinado a una de las "instituciones para niños desamparados" del país, vaya nombrecito de mierda .... pensé mientras la tipa, de gruesas gafas negras llenaba unos formularios y me los hacía firmar. Al terminar los papeleos, me acerqué al pequeño y le dije para irnos al departamento. No me contestó, como tampoco me contestó en casa, ni durante la cena que a duras penas probó, ni antes de acostarse. Yo me acomodé a su lado en la cama y no fui capaz de pegar ojo en toda la noche.
Tras la ceremonia de medio pelo que ofrecía el cementerio, el cajón fue subido a la quinta y ultima fila de ese gran muro de cemento que se elevaba imponente en frente de nosotros. Fue en ese instante que aquel niño, taciturno, y por lo general poco expresivo, me terminó de romper el corazón, cuando al ver que el cajón era ya metido en el minúsculo agujero, emitió un grito ensordecedor para luego echarse a correr con real desesperación. Yo salí rápidamente detrás de él tratando de alcanzarlo. Corrimos varios metros hasta que finalmente logré atraparlo. Gritaba a viva voz mientras me golpeaba fuertemente con sus puños, buscando liberarse. Yo aguantando las lágrimas, lo abracé, soportando su furia, su dolor y su posterior llanto.
Tres días después llegó la notificación de que el niño ya había sido admitido en una institución. Esa noche, Pancho nos acompañaba a cenar en casa.
- Te lavaste los dientes?
- Si ...
- Ok, bueno entonces a la cama vamos
- Buenas noches Pancho
- Buenas noches campeón
- Ahora regreso viejo - Le dije mientras me iba a la habitación con el niño
Más tarde en mi habitación ...
- Dulce ... -me dijo de pronto cuando terminaba de arroparlo
- Que pasa?
- Tengo miedo
- Porque miedo?
- Yo no quiero que me lleven a ese sitio, quiero quedarme aquí contigo, arriba todavía están todas mis cosas, es mi casa ... - se puso a llorar- que no me lleven por fa
Me senté a su lado en la cama y volví a abrazarlo, mientras la impotencia me hacía sentir más miserable aún de lo que ya me sentía desde hacía tiempo.
Yo también quisiera que te quedaras ... yo también enano ... – Hice silencio tratando de encontrar palabras, aliento, lo que fuera ... - Sabes que? - Lo miré - te voy a ir a ver tantas veces que te vas aburrir de mi, ya verás- Le revolví el cabello- Y nos vamos a ir a comer esos hot dogs de carretilla que tanto nos gustan ... vamos a ir al cine y ... cuando sea verano, hasta a la playa te voy a llevar ok?
- Lo prometes?
Lo miré a los ojos y me levanté de la cama, luego lo hice pararse sobre ésta, para que quedáramos a la misma altura
- A ver, levanta la mano derecha así como yo, que vamos a hacer un juramento para toda la vida, listo? - Asintió- Yo Dulce prometo que iré a visitar todas las semanas sin falta a Mauro para irnos a pasear juntos y hacer todas esas cosas que nos gustan mucho y sino que me parta un rayo ahora mismo .... listo lo ves?
- Si- respondió y tras secarse los ojos agregó- Ahora me toca a mí
- Bueno .. Ahora tú entonces
- Yo Mauro, prometo que me voy a portar bien- me miró- y que nunca me voy a olvidar de mi mejor amiga Dulce ... y sino, que me parta un rayo ahora mismo ...
Al día siguiente, se lo llevaron en un carro, todo destartalado, Julio, Pancho y su esposa, lo despidieron conmigo, los cuatro haciendo el esfuerzo de poner nuestra mejor cara, aunque por dentro, al menos yo tenía ganas de matar a medio mundo. Ni bien se fue, sentí que ya no aguantaba más y sin siquiera despedirme del resto, me refugié en mi guarida .... Esa tarde, algo, no sé que exactamente, se me terminaba de romper por dentro ..

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:51 am

Capitulo 36
El lugar era bastante deprimente, un edificio viejo, grande pero sumamente descuidado. Tras una espera de casi 45 minutos, mientras se ponían de acuerdo si podía o no ver al niño, finalmente mis malos modales y la cara de maldita que traía, intimidaron lo suficiente como para permitirme verlo por 30 minutos. Apenas entró en la sala donde yo lo esperaba, supervisada por una mujer de lo más horrible, pude notar su tristeza. Lo abracé un buen rato y luego nos sentamos uno al lado del otro. Su rostro se transformó al ver el regalo que le había traído, una enciclopedia de inventos, la cual comenzó a hojear con gran interés.
- Que le pasaron a tus gafas?
- Un niño las pisó
- Lo hizo al propósito?
- No, de casualidad y se rompió uno de los palitos y como no hay dinero lo pegaron con cinta adhesiva.
- Ya ... apenas me paguen, el mes que viene te voy a comprar unas nuevas ¿y que tal todo? Ya hiciste amigos- Negó con la cabeza sin retirar la vista del libro- ¿y porque?
- Aquí también piensan que soy un bicho raro
Jugando con su cabello, me acerqué un poco más a él para que la mujer de la puerta no escuchara
- ¿y la gente que trabaja aquí que tal?
- La profesora es buena gente, los demás solo nos dicen lo que tenemos que hacer ... yo solo quiero que arreglen la ventana que está cerca a mi cama, entra mucho frío por la noche.
- Bueno, ahora yo voy a hablar con ellos y cualquier cosa que pase me lo dices Mauro ya sabes no?- asintió
- Mira, mira Dulce, este es un calidoscopio, es súper chévere, una vez con el abuelo hicimos uno en casa, si vas a mi cuarto en el edificio, junto a la ventana, está, con el puedes ver las cosas distintas, ¿y tu sabes porque? ..
- Ni puta idea pequeño genio- sonreí al ver su súbito entusiasmo- cuéntame porque ...
En esos días, él era sin duda, el único que podía lograr apaciguar a mi monstruo interior y hacer olvidar, al menos por un momento, toda la miseria que nos rodeaba. El solo recordar esa luz en su rostro, cada vez que hablaba de aquello que lo apasionaba, era como una bendición entre tanta mierda, sin embargo esa magia terminaba muy pronto, dejándome a mi en esa especie de limbo, sin voluntad y con ese dolor cada vez más profundo que esa otra ausencia tácita, inesperada y prolongada, me había dejado. Harta de todo, no tardé en abandonarme a mis películas en video, latas de cerveza y pastillas para dormir, que la señora de la farmacia me vendía de contrabando y que por fin me permitieron descansar un poco.
Sin embargo, los monstruos no se apaciguan eternamente y esa noche, el peor de todos despertó de su letargo ... esa noche que por más que lo intento, nunca he podido olvidar.
Eran cerca de las 3 de la mañana de un lunes, cuando tras pasarme varias horas en un bar cercano y cerciorarme que mi cerebro estaba lo suficientemente mareado como para caer rendida sin mucho esfuerzo, finalmente decidí volver a casa. Y ahí. .. sentada en una de las gradas de la entrada, estaba ella. Me detuve unos segundos mientras se levantaba y me sonreía. La miré sin decir nada y me seguí de frente, abrí la puerta y sin cerrarla, subí por las escaleras. Ella, como ya lo suponía me siguió.
Entré y sacándome la casaca, la lancé sobre los cojines. Fui a la refri, cogí una cerveza mientras ella cerraba la puerta. Me senté a la mesa y la quedé mirando sin decir palabra.
- Acabo de enterarme por Julio lo del peque, lo siento Dulce
- Ya ... -Tomé un sorbo de mi botella sin quitarle los ojos de encima
- ¿y ya viste el lugar donde lo han llevado?
- Un lugar de mierda- contesté de forma seca
- Bueno pero algo bueno tendrá no?
- No tengo ganas de hablar de eso- la miré- Que querías? Tirar? O quieres la parte tierna? Porque si quieres lo segundo te jodiste eh.
No estoy para esas estupideces ... en cambio - volvía a tomar otro sorbo- si quieres un polvo, pues puede estar bien, solo espérate a que termine mi cerveza, mientras podrías ir haciendo algo para calentar motores no? ... como lo haces tan bien ...
- Ya sabía que te iba a encontrar enfadada conmigo ... siento haberme desaparecido de esa forma pero mira yo ...
- No tengo ganas Farfalla, estoy cansada de explicaciones, de excusas, de si puedes o no puedes controlar tu adicción, estoy harta de ti, de este barrio de mierda, del cine con olor a desinfectante...
- Dulce ... dej ..
- Pero bueno ... tu no estás aquí para escuchar estupideces no? – me levanté y sin dejar de mirarla, aventé la botella contra la pared, reventándola en mil pedazos, ella ni se inmutó mientras yo me acercaba - vamos directo a lo que te gusta, para que perder tiempo
- Dulce tranquilízate quieres
- Estoy tranquila no me ves? - Terminaba por llegar hasta ella con los brazos abiertos- deberías ya haberte quitado la ropa no? –Tiré súbitamente de su blusa, haciendo que sus botones saltaran por toda la habitación, ella de inmediato me empujó
- i!!Déjame en paz!!!!
- No, ya me excité así que pórtate bien- Me pegué a ella bruscamente mientras toda la rabia acumulada se me iba subiendo a la cabeza, ella trató de esquivarme- vamos polillita de quinta, que más te da, total para todos los que te tiras en una noche, una más no hace mayor diferencia
- iTe he dicho que no mierda!!! - me empujó fuertemente tratando de liberarse pero yo tiré de sus cabellos, haciendo que se golpeara fuertemente la cara contra la pared, empezando a sangrar - Dulce ... Dulce no!!!! me haces daño pedazo de bruta
- iCállate quieres!!!! - Con mi cuerpo terminé por aprisionarla y con mis manos sujeté bien las suyas- iPuta de mierdaaa!!! !- le grité en la cara totalmente fuera de mi
- iDulceee!!! !, - me dijo - por favor, déjame ... déjame hablar!!!, tu no eres así ... Dulce - me repitió varias veces hasta que yo, de una sonora bofetada la hice callar.
Fue entonces que se quedó quieta, quitando cualquier intento de resistencia mientras que yo, absolutamente fuera de mí, sobre ella, trataba de correrme. No había pasado ni un minuto cuando un mareo repentino me asaltó, obligándome a correr, como bien podía en ese estado, hacia el baño, donde terminé por vomitar el alma entera. Al finalizar, me dejé caer a un costado del piso mientras me quedaba con los ojos perdidos, mirando mis manos temblorosas manchadas de sangre.
No sé cuanto tiempo había pasado, cuando ella apareció en el umbral de la puerta. Tenía la ceja abierta, pero ya no sangraba, y los ojos hinchados, clara muestra de que había estado llorando. Me miró en silencio, mientras trataba de acomodarse sin lograrlo la blusa rota y sucia. Se acercó al botiquín y cogió una botella de alcohol, arrancó algo de papel higiénico y comenzó a limpiarse la herida.
Me quedé horrorizada mirándola sin atinar a nada primero para luego, sin saber bien porque, levantarme y acercarme a ella. Lentamente cogí la mano con la que se limpiaba la herida, ella me miró y soltó el papel. La ayudé a sentarse sobre la taza del wáter y ahí, con mis manos que no podían dejar de temblar, terminé de curar sus heridas. Acto seguido, arrodillada frente a ella, en silencio, le acomodé la ropa, luego el cabello mientras las lágrimas nos caían a ambas por todo el rostro.
- Estuve ... - carraspeó un poco al ver que la voz se le iba- en el hospital, necesitaba que me limpiaran de tanta mierda .... - La miré fijamente mientras sus palabras se me clavaban aún más fuerte en el alma. Cerré los ojos, abrazándome a sus piernas, y hundiendo mi cabeza sobre su regazo, solté un sonoro alarido de dolor.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:52 am

Capitulo 37
Yacía ahí sentada, sin poder reaccionar después de aquella confesión cuando ella se levantó y volvió al espejo. Se ató el cabello con una coleta y con un trozo de papel se secó todo vestigio de lágrimas.
- Voy a ... voy a hacer un poco de café ...
La seguí con la mirada, mientras que un silencio insoportable lo inundaba todo y que tan solo fue roto, al cabo de un rato, por el sonido del pitillo del agua hirviendo. Al salir, la vi sirviendo el café en dos tazas, notando que hacía un esfuerzo por reponerse y hacer como si no hubiese pasado nada.
- Te ayudo
- No siéntate ... yo lo llevo ...
Nos sentamos una en frente de la otra y sin decir nada comenzamos a beber de nuestras tazas. Mis manos no dejaban de sudar y temblar de los nervios mientras ella sin dejar de mirar su taza, jugaba con la cucharita dentro del líquido oscuro.
- Farfalla quédate conmigo ... - le supliqué casi sin voz
Sin embargo ella no me oyó, estaba como ida, como perdida en sus propios pensamientos, hasta que de pronto de la nada comenzó a hablar ...
- Tenía 15 o 16 años ... iba en un bus de regreso a casa, no era muy tarde pero ya había oscurecido. Al bajarme, caminé hacia el parque para cruzarlo como todas las noches. De pronto, sin darme cuenta, sentí que alguien me cogía por detrás y me tapaba la boca, otra persona me cogió de las piernas y me llevaron a un carro. Bajaron a la costa verde ... yo forcejeaba, gritaba, suplicaba que me dejaran ir ... uno de ellos entonces me golpeó logrando que me detuviera - comenzaba a llorar- me quedé quieta para que no me golpearan más, porque no quería sentir dolor, porque estaba aterrada. Al rato, se metieron en uno de esos estacionamientos e hicieron conmigo lo que les dió la gana ... - Yo apreté los ojos con fuerza mientras sus palabras se me incrustaban en el alma- Desde esa noche yo, dejé de existir y mi cuerpo de pertenecerme ... - hablaba con la rabia entre los dientes- Años Dulce, años aprendiendo a vivir con ello, huyendo sin remedio con un solo objetivo... olvidar el dolor, la humillación, el miedo.... - Entonces me miró- así aprendí a protegerme y a sobrevivir, no quería más, no necesitaba más ... hasta que entré en esa maldita lavandería. Me resistí una ... otra ... y otra vez ... pero tú, con tu ternura escondida, con tu ingenuidad y con esa forma de mirarme, me hiciste sentir tan bien, tanto que un día, muy a mi pesar, me di cuenta que tenía pánico a perderte ... Hace dos semanas, en el cine, quise con todas mis fuerzas creerme el cuento y decidí volver a intentarlo ... pero hoy ... -abría las manos y las dejaba caer derrotadas- volví a estrellarme con la realidad ¿y sabes cual es?- La miré absolutamente convulsionada- Que yo siempre seré la puta del barrio, aquella que todo el mundo usa y tira a la basura después, la que no tiene sentimientos, ni dolor, ni nada y lo soporta todo verdad? - Sonrió con ironía- mira que poquito me duró el cuento ...
Volví a cerrar los ojos sin poder hablar siquiera, absolutamente sobrepasada ante lo terrible de su relato y que irremediablemente me convertía a mí en su nueva verdugo. Ella, sin embargo se levantó, se quitó la blusa, cogió una camiseta mía y se la puso, luego cogió su bolso y sacando un espejito y algo de maquillaje, se dispuso a tapar todas las marcas de su rostro. A continuación, se soltó el cabello y lo peinó ... Al terminar, volvió a guardar todo en su bolso y adoptando nuevamente esa postura autosuficiente, dura y distante, terminó de decirme.
- Si alguna vez necesitas a una puta, ya sabes donde encontrarme, pero esta vez, no esperes ningún descuento ni trato especial ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:52 am

Capitulo 38
Tras varios días de desesperación, donde la culpa no dejaba de atormentarme, decidí volver a buscarla y rogarle el perdón. Sin embargo, Reina no me lo permitió, y cada vez que intentaba verla, me echaba de inmediato con amenazas de llamar a la policía. Así empecé a montar guardia cerca de la puerta de su edificio y calles aledañas con la esperanza de encontrarla a solas y poder hablarle. Los días pasaban y a pesar de mi guardia, no logré cruzármela ni una sola vez, hecho que junto al remordimiento atroz que sentía, me estaban volviendo loca. Acababa de empezar la segunda función en el cine y ya estaba desesperada porque termine para poder ir a plantarme otra vez en la puerta de su departamento. Había decido que esta vez, por encima de cualquier amenaza, no me iba ir sin hablar con ella, no podía soportarlo ya más. Daba vueltas inquietamente cuando Pancho apareció con dos tazas de té y obligándome a sentarme, me la hizo beber.
- Hablé con Edmundo, mi amigo del ministerio
- Y?- Le pregunté con interés
- No conoce a nadie de la Beneficencia directamente pero me prometió averiguar
- Ojalá, porque es la tercera vez en lo que va del mes que Mauro se enferma. Yo le he llevado varios frascos de vitamina C y una manta de lana, pero con el frío colándose por las ventanas y la comida de mierda, el niño no puede curarse .... - respiré para no enfadarme- Me pone tan mal verlo así.
- Si me lo imagino
Me quedé un segundo en silencio mirando la taza entre mis manos ...
- Hace un tiempo pensaba que todo era posible ¿sabes Pancho?, que bastaba luchar con toda el alma y eso tan deseado llegaría, tarde o temprano. Los sueños ... la tranquilidad, el amor ... Ahora me doy cuenta que he vivido todo este tiempo, teniendo como guía una especie de slogan publicitario: Lucha y triunfarás ... Yo y mis grandes pensamientos- me reí con cierta ironía- soy sui géneris me decía constantemente, eso me hace especial ... y en realidad soy tan patética ... tanto, que un niño de 8 años me pide quedarse conmigo porque se ha quedado re contra solo en este puto mundo y yo, que no tengo ni donde caerme muerta, termino diciéndole que todo estará bien y que no se preocupe, que no dejaré de visitarlo ... vaya consuelo, cuando lo que ese niño necesita es alguien que se ocupe de él y que lo quiera ...
- Igual te tiene Dulce, porque Mauro sabe que tu lo quieres - Se me saltaron las lágrimas- Ey niña no te pongas así, vamos a encontrar una solución ...
- Es que no es solo eso Pancho ...
- ¿Que más?
- Que... Hice algo malo .. . le hice mucho daño a alguien muy importante para mi y ahora ella no quiere verme y yo siento que me vuelvo loca Pancho- Lo miré- porque no sé como arreglarlo ...
- Que tan malo es eso que hiciste?- Bajé el rostro avergonzada - Me dejé llevar por mi furia- subiendo la voz de la impotencia- por la violencia horrorosa que a veces me invade y ... le falté el respeto- Apreté los ojos con fuerza- le levanté la mano Pancho ...
El viejo se quedó mirándome un buen rato mientras yo no hacía otra cosa que sollozar. Luego cogió mis manos entre las suyas y me dijo:
- Dulce Maria, primero tienes que calmarte, sino tu cabeza no puede pensar. Cuando se ha causado tanto dolor, solo hay dos cosas que pueden curarlo
- Cuales?- pregunté sin mucho entusiasmo
- El tiempo ... y el amor ... - Lo quedé mirando atentamente- llámame anticuado o cursi si quieres, pero a pesar de lo rápido que se vive hoy en día, un corazón roto, magullado, tiene su proceso ... ella tiene que pasarlo y tu tendrás que demostrarle que tan sólido es ese amor que le profesas .. - Me palmeó las manos- házselo saber, que sepa que fue un error grave de tu parte y ármate de paciencia hija mía. Aquello que con violencia y desesperación se perdió, no se puede recuperar de la misma manera no te parece?- Seguí mirándolo fijamente- Tal vez vuelva, tal vez no, pero al menos te quedará el consuelo de que lo intentaste todo.
Esa noche, al salir, mientras caminaba sin rumbo por las calles de siempre, mi cabeza no dejaba de pensar en las palabras de Pancho.
Cuando llegué a casa, después de varias horas, me senté frente a la máquina de escribir tratando de ordenar mi cabeza y todo aquello que se movía dentro de mí. " ... Esa madrugada quise correr tras de ti, decirte que todo había sido un mal sueño, abrazarte tan fuerte y con ello borrar el dolor que te había causado, borrar ese dolor de tantos años. Quise salir corriendo y decirte mirándote a los ojos lo mucho que te quiero ... Pero no tengo poderes mágicos ¿Sabes?, tan solo soy una tipa simple que se equivoca demasiado a veces ... quería que supieras cuanto lo siento y que si tuviera que andar de rodillas por el mundo entero para lograr tu perdón, lo haría ... con tal que
vol vieras a despertar en mis brazos ... "
Saqué la hoja y la puse a un lado, luego me levanté y comencé a caminar por todo el departamento buscando algo en que meter el bendito papel.
Volví a ver la hoja y la leí de nuevo, la enrollé y la até con un pedazo de hilo de color naranja, luego cogí otro hilo y lo enrollé enlazándolo con el otro, y luego otro y otro más, de diferentes colores, formando algo muy similar al cuerpo de una mariposa. Salí con las mismas y llegué hasta su
edificio. Subí por las escaleras tan despacio como pude y con la cinta adhesiva que había llevado pegué todo contra su puerta para luego bajar corriendo. Me quedé un rato observando desde afuera hasta que finalmente me marché a casa.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:52 am

Capitulo 39
" ... Hoy, estuve con Mauro, por fin tras un huevo de trámites, me dejaron sacarlo del orfanato y nos fuimos al zoológico, fue divertido y él estuvo muy contento ... yo también por él... ¿Sabes? ... me preguntó por ti, me dijo que cuando venías conmigo a visitarlo, yo le dije que tal vez un día te animabas y nos acompañabas en alguno de nuestros paseos ... te echo mucho de menos mi mariposa ... " La llegué a ver varias veces por la calle, subiendo y bajando de los carros de sus clientes, la vi llegar tras semanas de perderle el rastro, ella me vió un par de veces, pero hizo como si yo no existiera. A pesar de todo, yo seguí escribiéndole, religiosamente todos los días durante tres meses, contándole todo lo que hacía y lo mucho que la echaba en falta. Esperando, día tras día, desde la distancia, alguna señal, por más mínima que fuera que me diera cierta esperanza. Hasta que un día, mientras salía del cine mis esperanzas se fueron al traste cuando apareció en frente mío y me tiró por la cara todas y cada una de mis cartas.
- iTe lo voy a decir una vez más, déjame en paz!!! iMierda!!!!
Con las mismas se marchó y yo me quedé ahí con todas mis notas, la mitad de ellas sin abrir siquiera. Me agaché y las recogí una por una y mientras lo hacía, el terror al pensar que mi tiempo se había acabado y ella no volvería jamás, se instaló en mí sin remedio.
Había esperado por ella, cada día, la había visto entrar y salir, desaparecer y aparecer otra vez, y en cada una de esas veces, alimentaba la esperanza de que un día se volviera y me mirara ... ese anhelo, era el que me hacía regresar. En cambio ahora, que mi esperanza se rompía, que me quedaba? ... Visualicé en una fracción de segundo mi vida, una vida donde ella no formara más parte ... y no pude ... Ya en casa, fui abriendo lentamente todas las cartas que nunca leería y mis ojos se perdieron entre los recuerdos de esas frases no dichas y su imagen en mi memoria.
" ... Hoy me levanté de madrugada tras soñar contigo ... con tus ojos... tu cuello maravilloso, que dibuja mi mente cada noche... el calor de tus labios ... y no dejo de preguntarme ¿Dónde estás?... dime mi mariposa que hago con esto que me quema por dentro ... "
De forma casi mecánica, me levanté y comencé a pegar sobre la pared, con paciencia y minuciosidad, cada una de esas cartas, logrando así llenar, una de las paredes de la sala. Me quedé ahí parada mirando, releyendo, reviviendo, dolores, culpas, imágenes. Miré a continuación el resto de los muros en blanco y el pánico me envolvió... Regresé a mi maquina de escribir y mis dedos no tardaron en adquirir vida propia.
Al cabo de 4 semanas, ya tenía el departamento empapelado de notas y cartas que no le había enviado, donde le hablaba de mi culpa, de mi amor desesperado, de mis días sin ella y de todas esas noches que la esperaba en la esquina de su edificio, cerciorándome desde lejos que llegase bien o siguiéndola de cerca cuando su paso era tambaleante e inseguro. Aprendí cada cuanto tiempo solía desaparecer y cada cuanto tiempo volvía de nuevo. Me había convertido de pronto en una especie de guardián en la oscuridad que solo dormía, cuando sabía que ella lo hacía ...
-Dulce, Dulce!!!
- Eh, que ... ¿Que pasa?
- Te quedaste dormida y ya acabó la peli
- ¿ya?- dije mientras me frotaba los ojos- Me la perdí
- ¿porque tienes tanto sueño?, todas las veces que vas a visitarme estás abriendo la bocaza
- Es que ... tengo mucho trabajo enano, por eso ... bueno - miré mi reloj- tenemos dos horas todavía, ¿vamos a comer algo?
- Siii ... ¿burger? me ca go de hambre
- Oye tú, deja de hablar vulgaridades
- ¿por qué? Si tú las dices a cada rato
- Ya pero tu eres un enano todavía- Le dije haciéndole cosquillas
- Ya para Dulce, jajajaja - Me dijo matándose de la risa
- Bueno burger entonces, ¿donde Julio?
- iSi!!! ... y luego podemos subir a mi casa un ratito?- Preguntó emocionado
- Ehhhh ... a ver ... mira Mauro, tu casa estaba alquilada por tu abuelita y ya el dueño regresó y la pidió de regreso- Su rostro fue tornándose preocupado y triste - ¿y mis cosas Dulce?
- No te preocupes que todo lo guardé en mi casa, hay tres cajas que dicen Mauro, ahora subimos para que las veas si?
- ¿y cuando salga del colegio ese, donde me voy a ir Dulce si ya no tengo casa?
- Pues te vienes a mi casa y ya está ok? ... no quiero que te preocupes, tus cosas están a salvo esperándote- asintió en silencio y ahora vámonos a comer una súper cheese burger con muchas papas fritas y de paso saludas al gordo que se va alegrar de verte.
Tras conversar unos minutos con julio, Mauro y yo subimos a mi departamento. Ni bien entró se percató del desorden y de la cantidad de papeles pegados en la pared.
- Que son todos esos papelitos?
- Una historia que estoy escribiendo ... ehh .... ven, vamos a ver tus cajas
Estuvo sentado en el piso por media hora limpiando sus libros, mirando sus fotos, y aceptando como podía, que su espacio había desaparecido de un plumazo y ahora su pasado se reducía a 3 cajas de cartón arrimadas en una esquina. De pronto, a mi cerebro idiota le dio la gana de ponerse a funcionar y se me ocurrió una idea.
- Oye enano- me senté a su lado- Sabes que vamos a hacer?
- Que?
- Vamos a destinar un sitio para ti en esta guarida, a ver ... –Comencé a mirar por todos lados y caminé hacia las repisas que tenía cerca de la ventana- Que te parece este?, sacamos todo de aquí -comencé a quitar todos mis libros- Tu pones tus cosas y tus fotos también ... y mira tu avión ese armable lo podemos colgar del techo, que te parece?
- ¿y este sitio será para mi solito?
- Si para ti solito, quieres?
- Si - exclamó con una enorme sonrisa mientras daba saltitos- iY podemos poner aquí el dinosaurio!
- Claro- le revolví el cabello- vamos a ir acomodándolo todo poco a poco quieres?
-Si ... si quiero Dulce
Dos semanas después, esa esquina de mi departamento lucía carteles del Hombre Araña, aviones colgados con hilo de nylon, una estantería nueva, que Pancho me había regalado, llena de libros, dinosaurios en miniatura y algunas fotos. Compré una pequeña alfombra, una mesita y una silla, que el niño no tardó en llenarla de cosas. Nuestras salidas se redujeron entonces a visitas a mi departamento donde, Mauro se la pasaba la mayor parte del tiempo armando puzzles, leyendo, viendo videos, o contándome algún nuevo descubrimiento.

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:52 am

Capitulo 40
"Eran unos de esos dias en los cuales tenia el ánimo por los suelos, no la habia logrado ver por más de una semana y me empezaba a desesperar. Esa noche, sali un poco más temprano del cine y me fui a sentar en la acera con la esperanza de que estuviera tal vez llegando a casa más temprano. Sin embargo me dieron casi las 4 de la mañana y nada. Tenia los huesos congelados por la espera, pues ese Agosto estaba pegando más fuerte que nunca.
Me habia ya levantado para marcharme y estaba guardando mis cosas en la mochila cuando vi un carro estacionarse a toda velocidad frente al edificio. De inmediato una pareja salió del vehiculo y abriendo una de las puertas traseras, la bajaron a ella. La mujer trataba de reanimarla sin lograrlo, entre los dos, la llevaron hasta la puerta con tal esfuerzo que finalmente optaron por dejarla sentada en el portón. Segundos después, el carro salia a toda velocidad y yo comenzaba a correr hacia ella ... "
Mis dedos se detuvieron mientras yo buscaba apaciguar la ansiedad que sentí, me asaltaba de pronto. Miré hacia el balcón y constaté que aún no amanecía, entonces volví a aquella página y continué ...
"Ni bien la tomé entre mis brazos, noté que su pulso era bastante débil y que respiraba con dificultad. Me levanté y subí corriendo hasta el departamento, el cual toqué de forma desesperada hasta que Reina finalmente me abrió.
- Pero quién caraja te has creído
- Reina, llama a una ambulancia
- ¿Que? ¿Pero de que estás hablando?
- Que llames una ambulancia ¡Mier.da, es Farfalla!!!
- Que le hiciste hija de .. - Se me abalanzó cogiéndome de la chaqueta
- ¡No le hice nada!- le grité desesperada mientras trataba de zafarme- la encontré en la puerta, creo que es una sobredosis, llama a una ambulancia!!!!!!!
- ¡Mier.da!!!!
Ni bien me soltó, bajé nuevamente a verificar su pulso. La acomodé con la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás para que respirara mejor y luego la cubrí con mi casaca, al hacerlo, noté su ropa llena de manchas y restos de vómito. Hice un esfuerzo por contenerme y mantener la calma mientras rogaba una y otra vez que no me dejara.
Media hora después, Reina caminaba nerviosamente por todo el pasillo mientras yo, sentada en una de las bancas, no dejaba de mirar hacia la sala donde la habían metido.
Cuando pensé que ya no podía aguantar más, el médico y una de las enfermeras finalmente salieron. Me puse de pie sintiendo que la respiración se me cortaba y Reina se acercó corriendo.
- ¿Y doctor? - Preguntó Reina
- Acabamos de estabilizarla, estaba apunto de tener un paro respiratorio, por suerte la ambulancia fue avisada a tiempo. Ahora estamos suministrándole un medicamento intravenoso para ayudar a la desintoxicación. El nivel de heroína era bastante elevado, ¿Hace cuanto tiempo consume?
- Hace varios años doctor
- Ya... dirigiéndose a la enfermera- mis sospechas pueden ser ciertas
- ¿Que sospechas? - Pregunté sin entender
- Tiene toda la pinta de ser un intento de suicidio, los adictos de tantos años por lo general saben cuanto inyectarse, varían la dosis gradualmente cuando la cantidad anterior ya no les hace el mismo efecto pero difícilmente se pasan a este extremo a no ser que lo hagan adrede.
Me quedé muda mientras un viento helado me recorría el cuerpo y tuve que volver a sentarme al sentir que las piernas me fallaban. Reina me miró un momento y luego siguió hablando con el doctor.
- ¿Y ahora que hay que hacer doctor?
- Lo primero es esperar que su cuerpo termine de compensarse, voy a hablar con el psiquiatra asignado para que le haga una evaluación y determine cual es la medicación más adecuada.
- ¿Se le puede ver?
- De momento es mejor que descanse, ya por la tarde podrá recibir visitas. Ahora si me disculpan.
- Gracias doctor
Reina se giró nuevamente hacia mí, que permanecía anclada a la silla en silencio.
- No sé si darte las gracias o darte una paliza
Sin poder controlar más lo que se me venía encima, me puse a llorar, cosa que hizo que aquel hombre enorme se sentara a mi lado
- Ya ... cálmate que está bien ...
- No sabes como quisiera borrar lo que pasó... La miré- déjame por favor estar pendiente de ella hasta que se recupere ... por favor ..
- De dejarte te dejo Dulce, el problema es que ella quiera que estés a su lado ...
- Ella me necesita, lo sé Reina, lo siento aquí dentro, si ella me dejara, yo trataría de enmendar lo que hice, yo sé que puedo Reina
- ¿Y si un día te vuelve a dar la locura Dulce? Yo la he visto y a pesar de hacerse la fuerte y no querer hablar del tema, ha estado hecha polvo, no quiero que vuelva a pasar por algo así Dulce y tu pierdes los papeles con facilidad.
- Eso no va pasar más, te lo prometo- terminé de decirle con seriedad
Nos quedamos callados un momento hasta que él finalmente se levantó
- Ven, acompáñame a traerle algo de ropa y cosas de aseo, y de paso te compras un escudo de protección porque la que te va caer no va ser nada leve. ¡Ah!y como le vuelvas a levantar un dedo Dulce, me olvido que eres mujer y te reviento ¿Me oíste? - Asentí- Vámonos de una vez.
Tras hablar con Pancho, quien para variar, también tenía conocidos en el seguro social, logramos conseguirle una habitación para ella sola, a la cual fue trasladada ni bien salió de la sala de recuperación."

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:52 am

Capitulo 41
"Durmió por varias horas, cosa que me dió el periodo de tregua suficiente para vestirla, arroparla, acomodar su habitación pero por sobretodo, estar a su lado como no lo había estado en varios meses.
Cerca de las 4 de la tarde, comenzó a despertarse y de inmediato me separé de su cama. Le hice un gesto a Reina para que se acercara y yo salí de la habitación, quedándome al pendiente.
- ¿Como te sientes?
- Terrible - dijo con voz muy débil
- Ya ... pero prontito te vas a sentir mejor ya verás y me empezarás a joder otra vez
- Porque no me dejaste ir Reina, que pesada eres ...
- Yo no fui Farfi- Yo, parada en la puerta, era ya un manojo de nervios
- ¿Y entonces quien?
-Dulce ... está afuera ... no se ha movido de aquí desde que te trajimos
Cerré los ojos, esperando el grito, el rechazo, cualquier cosa, pero solo hubo silencio, un silencio que me pareció eterno hasta que volvió a hablar
- Tengo mucho sueño
- Muy bien, pues aprovecha y descansa ¿Si? No te preocupes por nada, que aquí estás bien cuidada.
Al escuchar eso, me alejé de la puerta y me dejé caer en la banca, resoplando profundamente. Segundos después salía Reina a mi encuentro.
- Al menos no se ha frikeado pero no cantes victoria que está muy debilucha y tú ya sabes el genio que tiene.
- Si ... lo sé
En los días subsiguientes, me limité a entrar en su habitación solo mientras dormía, lo menos que quería en ese momento era alterarla y por más que me moría por estar con ella, tuve que aguantarme. Tras algunos bombones, pulseritas de la suerte, un cd pirata de electronica y demás, terminé por comprar a todo el personal de enfermería, quienes no solo la atendían con mayor dedicación sino que además me permitían quedarme con ella por las noches. Y eso hice, sin falta, después del cine, me escabullía por los pasillos hasta su habitación y tras comprobar que dormía profundamente y contemplarla por largo rato finalmente me dormía en el sofá de al lado. Hasta que una noche, ella me descubrió.
Estaba acomodándole el cabello cuando abrió los ojos de forma repentina.
- Perdóname, lo siento ... yo
- ¿Que car.ajo haces aquí?
- Nada ... bueno ... vine a ver si estabas bien
- Pues estoy muy bien, así que ahora lárgate
El nudo, ese de siempre, volvió a instalarse en mi garganta y mis manos comenzaron a moverse nerviosas, obligándome a esconderlas dentro de los bolsillos.
- ¿Que? ¿Te vas a quedar ahí parada como imbécil o que?
- No. . tranquila ya me voy ¿Si? ... tranquila - Cogí mis cosas y me giré hacia la puerta, iba a abrirla pero me detuve - No... No ha habido un solo día que haya dejado de extrañarte ...
-¡Mierda ... ! ¡ Lárgateeee ... !
La misma escena se repitió todos los días que siguieron, si que hubiera manera de que tolerara mi presencia, por lo que mi confinamiento a la silla del pasillo continuó.
Una tarde, mientras esperaba que Reina llegara para poder marcharme al trabajo, escuché que algo se rompía dentro de la habitación y ella lanzaba un grito de frustración.
Al entrar, la encontré empapada en sudor, doblada en dos sobre la cama.
- Farfalla ¿Que te pasa?
- Déjame en paz ¿Que no entiendes que no quiero verte?- Al verla temblar, traté de acercarme pero ella me rechazó- ¡ Lárgateee! ! ! Gritó más fuerte mientras se movía inquieta sobre la cama
Apreté el botón de emergencia mientras volvía a tratar de acercarme pero ella comenzó a dar de manotazos para que me separara. Salí entonces hacia el pasillo y grité por una enfermera, para luego correr a su lado nuevamente y cogerla en brazos al ver que estaba a punto de caerse de la cama. Su cuerpo en ese momento comenzaba a temblar sin control. Yo la abracé fuertemente.
- ¿Por qué tenías que ir en mi ayuda? ¿Porqué no me dejas ir?, ¿Porqué???- comenzaba a llorar
- Ya mi amor, todo va estar bien, te lo prometo, todo va estar bien
- Ahhhhhh!!! No puedo con esto, no puedo ...
- Yo estoy contigo, yo me quedo contigo ¿si? no te voy a dejar sola, nunca mi amor ... nunca ... ¡Enfermera!!!!!!!
Se aferró a mis brazos mientras lloraba desconsoladamente.
- Consígueme algo, necesito algo, ¡Por favor! no lo soporto por favor consígueme algo, ¡Mier.da!, ve y consígueme algooooo- comenzó a golpearme fuertemente mientras yo la sostenía. Al rato dos enfermeras finalmente aparecían y me ayudaban a calmarla. Cuando Reina llegó, me encontró al pie de su cama, velando su sueño
- ¿Que pasó?- me preguntó en voz baja
- Tuvo un ataque de pánico ... le han dado unos calmantes hasta que la vuelva a ver el medico- Me senté en el sofá derrotada- No puedo verla así Reina, no puedo ... no sé que hacer para ayudarla ...
- A pesar de su reticencia Dulce, el que tu estés aquí a su lado, aguantando el chaparrón ya es bastante créeme... y esto recién comienza. Yo la he visto tratar de salir y caerse muchas veces y te aseguro que no es nada fácil. - volví a acercarme a su cama y despacio le acomodé el cabello. - La quieres verdad?- Me preguntó
- Si ...
- No la abandones entonces ... "
la miré un momento y traté de acomodarle un mechón de cabello que se le había descolgado, pero ella esquivó mi mano, yo retrocedí y salí de la habitación por el agua. Así, bajo ataques de ansiedad repentinos, cambios marcados de humor y los efectos de tranquilizantes antidepresivos, comenzó una terapia para cualquier otro intento de dañarse a si misma.
Yo seguí visitando el hospital a diario, convirtiéndome de esta manera en testigo presencial de su jodida lucha por salir del hoyo, soportando su agresividad, o acercándome a ella en esos momentos de vulnerabilidad, donde su rechazo era menor.
Fue en una de esas tardes, de compañía tácita, en la cual pude por fin acercarme a ella del todo. Al llegar, como siempre lo hacía, me asomé por la puerta de su habitación y la encontré bastante apagada, recostada en una de las sillas junto a la ventana. Dejé las botellas de agua y los tapers con comida que le hacía preparar, sobre la mesita y me acerqué despacio hasta donde estaba. Ella ni se inmutó, su mirada seguía perdida quien sabe donde. Me arrodillé a su lado y muy despacio acaricié los dedos de sus manos. Ella movió su rostro apenas y se quedó mirando fijamente las mías. Al ver que no me rechazaba, entrelacé mis dedos con los suyos y el corazón me empezó a bombear con fuerza al ser la primera vez desde esa noche, que la sentía tan cerca.
- Podemos ... ¿Podemos intentarlo una vez más?
- No sé si quiera volverme a arriesgar - me dijo sin dejar de mirar nuestros dedos
- Por favor... mírame un ratito- con un dedo sobre su mentón, hice que levantara el rostro- Desde esa noche no vivo Farfalla, pensándote y me he vuelto loca buscando la forma de enmendar lo que hice. Yo no tengo nada más que esto que siento por ti y que es muy fuerte. Déjame quererte y que trate de borrar todo ese dolor, yo sé que puedo hacerlo ... por favor mi amor perdóname ...
Me quedó mirando con esos ojos y esa misma expresión que me cautivó totalmente cuando la conocí.
- No puedo prometerte nada Dulce, siento que todo se me ha revuelto por dentro y no sé... no sé si pueda controlarlo ...
- No te estoy pidiendo que me prometas nada, solo que me permitas estar a tu lado, nada más
Estiré mi mano hacia su mejilla y la acaricié suavemente, ella cerró los ojos al sentir el contacto, lentamente deslicé mis dedos hacia su boca y despacio acorté distancias hasta llegar a sus labios, los cuales rocé con los míos con absoluto cuidado. Me separé apenas unos centímetros para volver nuevamente a unirme a su boca, despacio, dándole toda la ternura que sabía ella necesitaba en esos momentos.
- Das asco con tanta cursilería- Me dijo de pronto haciendo que yo sonriera en el acto ... "

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:52 am

Capitulo 43
" .. Dos días después, le daban el alta y tras un gran esfuerzo, logré convencerla, con la ayuda de Reina, quien se inventó que su edificio estaba siendo fumigado, que se fuera a mi casa hasta que estuviera totalmente recuperada. Ni bien entramos al departamento, se quedó mirando las paredes y yo enrojecí al darme cuenta que había olvidado por completo, quitar las cartas.
- Pensé que la loca era yo ... pero ya veo que tu estás mucho más trastornada aún- negó con la cabeza. Luego se dirigió hacia la ventana y sonrió levemente- Se han apoderado de un rincón de tu casa por lo que veo
- Si ... se puso muy triste cuando supo que su departamento era alquilado y ya había sido devuelto y no quería que tuviera sus cosas en tres cajas miserables- Me acerqué al estante de Mauro- el tema es que ya no quiere ir a ningún otro lado, cuando voy por él los domingos, se la pasa aquí, sentado entre sus libros, puzzles y demás cosas ... - Me volvió a mirar
- Ya... necesita un hogar ... mirando por la ventana- como todo el mundo supongo ...
- Si...- Reprimí mis ganas de acercarme a ella, por miedo a agobiarla- bueno, ¿porque no te vas a recostar? mientras yo me encargo de ordenarlo todo y luego hago algo de cenar.
- Si lo voy hacer... la verdad me duele un poco la cabeza
- ¿Quieres que te ponga la tele en el cuarto?
- Me da igual... total, seguro que me duermo enseguida, con la cantidad de pepas que llevo encima.
- Bueno, la pongo igual y cuando te provoque, pues ahí la tienes - asintió, dirigiéndose a la habitación.
Eran cerca de las 5 de la tarde cuando decidí despertarla, llevaba ya varias horas durmiendo y no había probado bocado. Dejé el plato de sopa al costado y me senté a su lado.
- Hola- Le dije al ver que habría los ojos
- Hola, mierda, me siento como si me hubiese pasado un bus interprovincial por encima
- Hice un poco de sopa de pollo y verduras, así tenemos tranqui a tu estómago.
- Dulce no tengo hambre
- Anda, está buenísima, yo me he tragado ya dos platos, un poquito solo ¿Si?- Me quedó mirando- Ven siéntate y te ayudo
Haciendo esfuerzo se sentó, apoyando la espalda contra la pared, yo acomodé un poco una de las almohadas y cogiendo el plato le di una primera cucharada
- ¿Que tal? ¿Muy caliente?
- No, está bien
- ¿Y de sal? Si quieres voy y ...
-Dulce, esta bien carajo, no te pongas pesada
- OK
Le seguí dando de comer en la boca mientras la contemplaba feliz de tenerla bajo mis cuidados
- Eres el colmo
- ¿Eh? - Saliendo de mi ensimismamiento- ¿Y ahora que hice?
- Quita ya esa cara de babosa- no pudo evitar reírse
- Bueno si esta cara de babosa sirve para que te rías, pues ni modo, la sigo poniendo
Ya ... - Volvió a reírse negando con la cabeza
Al terminar puse todo sobre la silla del costado y cogí sus manos, comenzando a jugar con sus dedos. Nos quedamos así varios segundos hasta que ella estiró sus dedos y rozó mi mejilla. Yo casi me muero en el acto, pero lo resistí como pude, quedándome quieta, dejando que fuera ella la que marcara el ritmo y la evolución de lo que fuera que tenía que evolucionar entre las dos.
- Me voy a bañar- hizo un ademán de querer levantarse por lo que yo me puse de pie y la ayudé- Si quieres búscate una película y la vemos, lo más probable es que me quede dormida pero mientras tanto ...
- ¿Algo como que?
- Quiero reírme ¿eh? Ni se te ocurra ponerme esas cosas raras que te gustan a ti
Mas tarde, en medio de ese barrio de mala muerte, en mi viejo departamento, ella y yo, echadas en la cama, nos cagábamos de risa viendo lo único cómico que encontré, y no precisamente entre mis cosas: Shrek II .. "

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:52 am

Capitulo 44
" .. Así fueron los días que siguieron, entre idas a su consulta, sus horas prolongadas de sueño y sus cambios de humor. Unas veces se acercaba a mí y si bien no pedía nada, se acomodaba y se dejaba acariciar y mimar. Otras veces, era una especie de tigresa huraña, lista para atacar, lejana, muy lejana.
- Si quieres me lo llevo y te preparo otro
- No quiero, no tengo ganas de comer, déjame un rato sola ¿quieres?
Dicho esto, se fue a la habitación y cerró de un portazo, dejándome ahí, resoplando para liberar un poco la frustración que me empezaba a embargar por momentos.
Había bajado al restaurante de Julio y llevaba ahí un buen rato escribiendo cuando ella entró a buscarme y tras pedir un café y tostadas, se sentó en frente mío.
- Dulce quería hablar contigo
- Dime
- Mañana ya me regreso a mi casa
- Muy bien - Le dije aguantando - Como quieras ...
- Entiéndeme por favor, necesito mi espacio, mi tiempo, A mi eso de "juguemos a la casita" no me va y lo sabes
- Si ... - Bajé el rostro tratando de ocultar mi tristeza y preocupación- Piensas ... piensas volver a ...
- No lo sé.. no sé que voy hacer... estoy demasiado rayada por dentro, tengo que pensar, ordenarme, que se yo ... - me miró- gracias por cuidarme y preocuparte por mi
- No me des las gracias ¿quieres ?. ... como si yo fuera una amiga más tuya- comencé a enfadarme- Yo te quiero y quiero que seas mi mujer...pero supongo que tú no quieres lo mismo ¿verdad? -Me miró en silencio- bueno ... - terminé de decir derrotada- ya sabes que si necesitas algo ... - Ella asintió y yo seguí aguantando mis ganas de llorar.
Se fue a dormir temprano, sin embargo yo, permanecí en la sala hasta entrada la madrugada, aun si hubiese querido, no creo que hubiese podido conciliar el sueño de la angustia que me producía el saber que volvería a marcharse y sin decirme claramente si nos veríamos después. Me había ya metido en la cama y estaba haciendo un esfuerzo por dormir cuando sentí que ella, se me pegaba por la espalda y su mano, rápidamente se escabullía por debajo de mi pantalón de pijama.
- Quítate todo- me susurró al oído haciendo que yo apretara los ojos muy fuerte
- No necesitas hacer esto Farfalla
- No lo hago por obligación ... lo hago porque lo deseo ... anda quítate el pijama ...
Me levanté y obedecí, volviendo a acomodarme bajo las sábanas. Sin perder el tiempo, ella se colocó sobre mí y pegó todo su cuerpo, haciendo que la piel se me erizara en su totalidad. Luego, buscó mi cuello y empezó a besarme
- Me lo haces todo tan difícil...- Susurró- yo que no quiero tener ataduras, nada que me ancle a este mundo de mierda y sin embargo... - fue bajando hasta capturar mis labios que se abrieron a su paso sin poner la más mínima resistencia- no puedo resistirme a ti y ahora mismo, me muero porque me hagas tu mujer ...
Cerré los ojos tras sus palabras y mis manos, hasta ese momento, inertes sobre el colchón, la abrazaron por la cintura, subiendo luego por su espalda mientras nos perdíamos en un beso, intenso y desesperado.
Minutos más tarde, me movía sobre y dentro de ella de forma frenética, ella igual lo hacía conmigo, volviéndome literalmente loca de deseo, haciendo que esa habitación se llenara de gemidos, respiración, sudor y descontrol.
La besaba cerciorándome de no dejar ningún rincón desatendido, llenándome otra vez de su piel, de sus formas, textura, olor, de todo aquello que habia echado tanto de menos y con todo ese sentimiento que me reventaba por dentro, en pleno climax le dije, una y otra vez ...
- Quédate conmigo ... no te vayas ... por favor ...
Segundos después, estallábamos las dos, casi al mismo tiempo y abrazadas, empapadas en sudor, nos dejamos caer sobre la cama. Ella sabia que en ese momento necesitamos las dos una respuesta y era ella quien debia darla.
Sacudió la cabeza varias veces antes de hundirla en mi pecho.
- Joder Dulce ...
- No quiero que nadie más te toque, ni te bese, ni nada... quiero dormir contigo todas las noches, quiero irme a trabajar sabiendo que al final del dia estaré a tu lado ...
- ¡Ahhhhh!!!!! -gritó liberando lo que yo supuse era impotencia para luego incorporarse y quedarse asi, mirándome con esos maravillosos ojos, en el más largo, desesperante y absoluto silencio ... - Ni pienses que voy a hacer de ama de casa o esposa abnegada porque perdiste - Respiré finalmente - Te advierto además que cocino fatal y eso si que no va a cambiar ... "

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:53 am

Capitulo 45
" .. Ni bien abrí la puerta, Mauro entró corriendo y aventando su mochila sobre los cojines, se sentó en su mesa con el puzzle que había dejado inconcluso la semana anterior. Mientras tanto, yo me asomaba a la habitación buscando a mi mariposa y al no encontrarla, me inquieté un poco.
- ¿Tienes hambre petiso?- Le pregunté al niño volviendo a la sala
- No, más tarde- me contestó totalmente concentrado en las piezas que iba colocando juntas
- Bueno, más tarde entonces- Le dije
- ¿Y Farfalla? ¿Me dijiste que iba a estar aquí?
- Si, ya debe llegar en un rato
En eso, el niño comenzó a toser una y otra vez, tanto que tuve que acercarle un vaso con agua, el cual bebió lentamente.
- ¿Ya pasó?- asintió- Oye Mauro, ¿Esa tos ya tiene varios días no? ¿Te ha visto el doctor?
- No, pero la señora de la enfermería me da jarabe todos los días
- ¿Que jarabe?
- Formula 44
- Ya ... Y ¿Arreglaron el vidrio del cuarto donde duermes?
Negó con la cabeza, lo cual me enfadó mucho saber. En ese instante, ella llegaba a casa
- Hola - me miró- Hola Mauro, ¿que tal?
- Hola, bien - Se levantó y dejando el puzzle, se acercó a ella y la abrazó un segundo, luego la hizo agacharse para darle un beso y finalmente regresó a su silla. Ella, algo descolocada, sonrió.
- ¿Que tal? - Le pregunté
- Bien- me dijo mientras se quitaba los zapatos- fui a buscar trabajo- la miré con sorpresa y ella al notarlo agregó- ¿Que? Algo tengo que hacer ¿No?
- ¿Viste algo que te gustara?
- No ... fui a un par de tiendas, pero querían gente con experiencia ... en fin ...
- Bueno así es esto, además es el primer día, ya verás como encuentras algo que te guste.
- Supongo
En eso, Mauro volvía a toser repetidamente
- Guau muchachito que tal granja tiene usted ahí dentro- le dijo acercándosele
- La tiene desde la semana pasada- agregué levantándole las cejas
- ¿No le están dando nada?
- Si Formula 44 ... - respondí antes de dirigirme al pequeño- Oye Mauro, ¿Estás usando por la noche las mantas que te llevé la vez pasada ¿no?
- No ...
- ¿Y porque?
- Porque llegaron dos niños más pequeños y ... - Me miró algo avergonzado
- Y se las diste para que se abrigaran ... - Asintió y yo miré a Farfalla quien me sonrió con gesto conmovido.
Iba irme hacia el baño cuando me asaltó de repente un ataque de estornudos, tan fuerte que Farfalla me volteó a mirar abriendo los ojos de par en par.
- Carajo, falto yo y montamos entre los tres un nuevo hospital del seguro social aquí ¿Eh? ... menudo par... a ver... tú pequeño hombre araña con gafas, te voy a traer una manta de mi casa y como se la des a alguien más, me apodero de todos tus dinosaurios y vas a tener que pagar un gran rescate por ellos - Mauro abrió los ojos asustado y yo sonreí mientras volvía a estornudar- Y tu bic ho raro, anda a abrigarte con algo carajo!
- Farfalla, Dulce dice que no se dicen impro ... improperios, que sino agua y jabón
- A estas alturas no creo haya nada que hacer, para lavar esta boca corazón, necesitamos un océano entero. Voy a cambiarme y me voy por la manta y luego me paso por la farmacia.
Más tarde, un Mauro abrigado con bufanda, gorrito, guantes y cargando una nueva manta, entraba al instituto mientras yo me acercaba a la dirección a hablar con algún encargado y mencionarles lo de la tos del niño. Al regresar a casa, tenía un resfrío y un dolor de cabeza tal que ni bien entré, terminé por meterme a la cama. Ella al rato, entraba con un frasco y una cuchara.
- ¿Y eso que es?
- Algo que te va quitar ese resfriado en dos patadas, vamos abre la boca
- Apesta - dije arrugando la nariz
¿Y quien carajo te dijo a ti que la medicinas saben bien ¿eh?
- ¡Ajjj! pásame un poco de agua, que cosa más horrorosa
- Jajajaa, toma
- Ah te ríes de mi ¿No?
- Si, a veces pareces una niñita de pecho
- Y necesito que me cuiden ...
- Dios mío ... ahora si que me jodí ... de donde voy a sacar yo, una vocación de enfermera que no tengo ¿eh?
- ¿Y si te seduzco?- me acerqué para besarla
- Me vas a contagiar pedazo de bruta
- Mejor, así nos quedamos en la camita todo el día
- Idiota- Me quedaba mirando -¿Sabes que te fijaste en la persona equivocada? ... Anda, acuéstate que te voy a preparar un caldo.
- Con tal que no me incendies la casa
- Mira ... - Me lanzó una de las almohadas- cierra el pico quieres
Esa noche, me atendió, me cocinó, me mimó y yo me quise enfermar todos los días ... "

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:53 am

Capitulo 46
" Después de varias semanas de acompañarla a cuanto trabajo salía en los diarios y verla deprimirse al ser rechazada una y otra vez, terminé hablando con Julio, quien aceptó darle un trabajo temporal en el restaurante hasta que pudiera conseguir algo mejor.
Los primeros días fueron bastante duros pues a pesar de hacer esfuerzos por ocultarlo, estaba nerviosa, insegura y por momentos malhumorada. Acababa de salir de la ducha y me disponía a vestir para ir a trabajar cuando ella llegó y quitándose los zapatos y el mandil que usaba, se dejó caer sobre la cama, encendió la televisión y sin decir palabra, comenzó a cambiar los canales rápidamente. Yo esperé a que dijera algo mientras terminaba de ponerme los zapatos. Al ver que no reaccionaba me acerqué a ella.
- ¿Que pasa?
- Nada... - siguió tratando de buscar alguna cosa que ver
- ¿Segura que nada?
- Carajo Dulce, cuando te pones así eres realmente insoportable, ¡porque no te largas de una vez y me dejas en paz!
Terminó de gritarme a la cara y yo con tristeza me levanté para marcharme. Ella entonces me retuvo cogiéndome el brazo
- Lo siento, no quería gritarte ...
- ¿Dime que es? - Me miró como dudando primero para luego decirme
- Tengo ansiedad ¿Ok? Me muero por meterme algo, estoy desesperada y no dejo de pensar en ello
- Ok ...
- Y ese trabajo de mierda Dulce, quemo las cosas, se me caen los platos, olvido las órdenes o llevo los platos equivocados, huelo a fritura y por más que me bañe, tengo el cabello hecho una mierda... y Julio que por consideración a ti, no me echa a patadas... lo siento pero estoy de muy mal humor
- Bueno, pues buscamos otro trabajo
- Estás loca ¿No? ¿Has visto las colas que hay todos días para conseguir chamba? Además llenas de gente que ha estudiado hasta en la universidad, yo que no he estudiado en mi puta vida, ¿Que quieres? ¿Qué vaya a hacer el ridículo? ... todo esto es una mierda Dulce...
- Amor ... - traté de calmarla
- No, no estoy para cariñitos ni estupideces, me voy a dar un baño y a meterme a la cama a ver si se me pasa, así que mejor vete a trabajar.
Mas tarde en el cine, Pancho y yo sosteníamos una de nuestras acostumbradas conversaciones"
- ¿Como va todo?
- Más o menos, tiene sus días como hoy que se desespera pero ahí estamos, tratando de salir adelante Pancho
- ¿y el petiso?
- Nada- Negué con la cabeza- lo han llevado al doctor nuevamente, pero sigue con la tos, es que el lugar es excesivamente húmedo y hace un frío de mierda. El domingo pasado no me lo dejaron sacar porque tenía unas líneas de fiebre. No sé pero cada vez lo veo más frustrado, está triste, poco comunicativo, me parte el alma verlo cuando lo dejo todos los domingos, es como si su energía se fuera apagando y es que en ese sitio no recibe ningún tipo de estimulo ...
- Habría que buscar la forma de sacarlo de ahí
- ¿y como? .. yo le he dado mil vueltas, hasta locuras he pensado, como raptarlo y esconderlo fíjate ...
- ¿y si lo pides en adopción?
- Eeeh?, oye viejo ya te he dicho que no fumes cosas raras
- Porqué no Dulce?, Yo lo pediría, pero me dirían que soy demasiado viejo... pero tú, eres joven, la única que está pendiente de él y Mauro te adora
- Ya ... menuda candidata, con mis 700 soles al mes, trabajando en un cine donde proyectan películas porno y sin mencionar mis inclinaciones sexuales ... - con ironía- Si claro, un juez lee este expediente y me otorga la custodia de Mauro de inmediato ... segurito ...
- Pues el niño se está enfermando, ha bajado su rendimiento y luce deprimido, no tiene mucho de donde escoger no? ... Al menos inténtalo Dulce- lo quedé mirando mientras él continuaba con su discurso- uno de los sobrinos de mi mujer es abogado, si quieres puedo hablar con él, contarle el caso y que me recomiende que hacer.
- Tu crees que tendría alguna opción?
- No lo sé muchacha pero, eres una tipa seria, tienes una relación bastante cercana con el niño, testigos habemos que podríamos certificar como es tu relación con él, él mismo tiene edad suficiente para ser entrevistado ... podríamos presentar informes de todo lo que le ha pasado desde que entró en esa institución de porquería ... si no ganas, pues al menos le habrás dado luz a su caso, lo suficiente para que tal vez mejoren sus actuales condiciones.
Me quedé pensando un momento para luego resoplar mientras resbalaba sobre la silla
- Ok vamos a hacerlo .... Solo espero no hacerme ilusiones por gusto ...
- Bien, voy a hablar con el sobrino de mi mujer y te aviso ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:53 am

Capitulo 47
Tres días después, me reuní con un abogado que el sobrino de Pancho me había recomendado y tras contarle con pelos y señales sobre Mauro, su condición, quien era yo, etc, me dijo muy seriamente:
- Voy a ser sincero con usted, si presentamos su solicitud con todo lo que me acaba de contar, perderemos el tiempo, tiene muy pocas posibilidades en su actual situación, en cambio si, limpiamos un poquito, tendremos más posibilidades.
- Limpiar? No le entiendo
- Omitir algunos datos y llenarlos con otros más adecuados
- Ya ... o sea me tengo que reinventar
- Solo en parte ... lo siento señorita Dulce Maria pero es la única opción, los costos por armar el expediente y seguirlo ya se los he dicho y le he aplicado el descuento por ser conocida de Pepe, pero si opta por la limpieza, habrá que agregar los costos para conseguir la documentación que hace falta. Así que usted dirá ...
Si. .. al final de cuentas acepté, pues en este caso, hacerse la legal no servía ni un carajo. Así que borré momentáneamente la palabra "ética" de mi vocabulario y sucumbí al maravilloso mundo de la falsificacion en donde en un lapso de apenas dos semanas había acabado una carrera en Ciencias de la Comunicación, era propietaria de mi departamento y había recibido un aumento de 2,500 soles ...
Capitulo 47
" ... Quien lo diría, así de la noche a la mañana, me había convertido en "tremendo partidazo" como me llamó mi mariposa entre risas cuando le conté el asunto. Por supuesto la existencia de ella había tenido que ser omitida de todo el expediente.
Lo que si no pude omitir fue la necesidad de buscar otro trabajo más para poder solventar los gastos que se me venían encima y de inmediato me puse a buscar en todos los cines "decentes" del centro que yo sabía aún no disponían de equipo muy sofisticado y que por lo tanto me sería fácil manejar.
Regresaba esa tarde a casa, contenta al creer que era uno de esos días en los que la suerte estaba de mi lado, cuando noté que Julio y ella discutían a gritos, en la puerta del restaurante. Yo apuré el paso llegando hasta ellos.
- Callate viejo de mierda
- No me faltes el respeto pedazo de pu...
- ¡Julio!!! -lo fulminé con la mirada- cuidado con lo que dices
- Dulce, lo siento pero no puedo tenerla más aquí
- ¡Como si yo quisiera quedarme en este trabajo de mierda!! - Terminó la frase y bastante enfurecida subió al departamento.
Lo siento Dulce- dijo Julio entre frustrado y afligido- pero no puedo ...
- Si lo sé, gracias igual por haber tratado- Le dije cogiéndolo del hombro en señal de agradecimiento
Cuando entré al departamento, ella había salido al balcón y fumaba nerviosamente mientras lanzaba al aire un sin numero de improperios. Yo me acerqué a ella y traté de cogerle la mano pero me rechazó
- Déjame... hijo de puta carajo y con la miseria de sueldo que pagaba, como si fuera el gran trabajo del mundo- me miró con enfado- no quiero que volvamos a comer ahí, te lo advierto
- Ok, no comemos ahí pero cálmate ¿Si?
- Mierda es que ...
- Shhhh ... - me acerqué a ella con mayor decisión y la abracé por la cintura- todo va estar bien amor ella me miró a los ojos- tómate unos días como de vacaciones y luego pensaremos en buscar otra cosa ¿Si?
- Si con las justas nos alcanza Dulce, no me jodas y encima tienes que cubrir este mes los gastos del abogado
- Ya hablé con el abogado, me va a hacer un descuento, además, nos va entrar un poquito más de dinero a partir de ahora
- ¿Y como si se puede saber?
- Conseguí trabajo en otro cine por las tardes, es para las funciones de matine, no creo que sea muy complicado, solo que en vez de empezar a trabajar a las 8, pues voy a empezar a trabajar a las 3
- Dulce eso significa que vas a trabajar casi 11 horas al día
- No seré ni la primera ni la única que lo hace ¿no? además tengo que hacerlo, no solo por nosotras sino por Mauro, un mejor ingreso me da más posibilidades
- Apoyé mi cabeza en su hombro- lo que yo quiero es que tú no te preocupes y que te tomes las cosas con calma ¿Si?, quiero que te cures primero, lo demás es secundario por el momento.
- A veces pienso que... no sirvo ni serviré para nada ... todo es tan difícil Dulce- Me miró con ternura- No sé que haces conmigo bichito
- No digas tonterías, que menudas cagadas he hecho y lo sabes ... - sonreí- hace tiempo que no me llamabas así
- No ... - me besó- hace tiempo ... - volvió a besarme con más ganas aún- ¿Sabes que necesito ahora mismo?
- ¿Que? - le dije cerrando los ojos al sentir como se metía en mi oreja
- Que ... nos vayamos a la cama y... nos olvidemos por un rato de todo
- Lo que tú quieras mi mariposa ...

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:53 am

Capitulo 48
" ... Salimos del cine y al ver que se frotaba las manos por el frío, la atraje para abrigarla con mi cuerpo. Ella me abrazó y así anduvimos calle abajo en dirección a casa comentando la película. No era una noche con estrellas ni cielos despejados, era más bien una noche nublada y fría de invierno, pero ahí caminando con ella, tenía la sensación de flotar, si ... así de romántico y a pesar de esa sensación, todo parecía tan real y posible, que me fue inevitable sonreír.
- ¿Y a ti que te pasa?
- Nada ..
- ¿De que te ríes entonces?
Me detuve en plena acera y giré hacia ella para besarla a la vez que apretaba su cuerpo al mío
- ¿Tienes una idea de todo lo que yo te quiero?
- ¡Dios! Ahora si nos jodimos, toca momento Titanic ...
- Me encanta estar así contigo ...
- A mi también pero ... - fue ella la que me besaba ahora - ¿Podemos irnos? me cago de frío Dulce
- Ok .. vamos- empezábamos nuevamente a caminar- Oye .. estaba pensando ...
- Mucho piensas Bichito ... - Le sonreí- ¿A ver que cosa?
- Que el lunes que viene, podría arreglar para que me dejaran sacar al petiso, avisar a Pancho, a su esposa y a Reina e irnos todos a comer al restaurant de por la casa .. .
- Si quieres ... y ¿Porque te ha dado de pronto ganas de comidita grupal?
- Eeeeh ... - la miré algo desconcertada- pues es que ... es mi cumpleaños
- ¿Tu cumpleaños?- Me miró- ya no me pongas esa cara que el estar contigo no significa que me tenga que saber de memoria tu DNI ¿Ok?
- Ya ...
Se quedó pensativa un rato para luego agregar
- No ..
- ¿No que?
- No vamos a ir a ningún restaurante, vamos a celebrar tu cumpleaños en casa
- ¿Eing?, no entiendo
- Yo te voy a preparar la cena de cumpleaños
- No quiero que te preocupes, que podemos ir al rest ese, total son todos de confianza
- -¿Que pasa? ¿Acaso no confías en mí?- Me dijo con seriedad- ¿Crees que soy una inútil verdad?
- Ey... La abracé- yo no he dicho eso, claro que confío en ti
- Bueno, entonces no se hable más, tu mujer- Abrí los ojos sorprendida- si yo ... mírame bien ... YO voy a organizarlo todo, ese va ser mi regalo de cumpleaños ... - terminó de decirme mientras me quedaba mirándola con una cara de babosa descomunal
- Me encanta tu regalo de cumpleaños... y - Yo volvia a sonreír- me encanta que te preocupes por mí
- No te acostumbres no más, te aviso- Me dió la espalda y comenzó a caminar de repente, dejándome rezagada
- ¡Te quiero!!!- exclamé
- Ya, Ya ... camina de una vez que me congelo ... "

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:53 am

Capitulo 49
" ... Arreglé con la gente del orfanato para que me dejaran sacar al niño el lunes después de las 3 de la tarde. Para cuando finalmente me desperté, cerca de las dos, la casa estaba ya arreglada y limpia para la ocasión. Al acercarme a la cocina, la vi atareadísima, cortando una serie de vegetales de diferente tamaño, tipo y color.
- Todo se ve muy bien, me gusta
- Ya ... - Dijo apenas sin levantar la mirada de lo que estaba haciendo- ¡Mieeer da! Esta porquería no sirve, no corta nada cuchillo de..
- A ver, te ayudo
- ¡No! - Me miró- lo voy a hacer sola ¿ok?
- Pero si lo estás haciendo sola, el que te ayude a cortar las verduras no quita eso ¿No?
- Ya pero aquí no hay espacio para las dos, si quieres ayudar, ve a la tienda y compra hielo y las cervezas, Reina trajo ahí el cooler para ponerlo todo ...
- Bueeno, voy a vestirme entonces
Habían ya llegado todos los que tenían que estar ahí y ella aún no terminaba en la cocina. Yo me encargué de entretenerlos mientras que Reina, al llegar, logró que Farfalla la dejara echarle una mano. Al rato, la vi irse hacia el baño.
- ¿Todo bien?- le pregunté a Reina
- Mas o menos, la he ayudado a terminar con las ensaladas pero al guisado le falta bastante todavía
- Bueno, tenemos tiempo de sobra
-Está bien nerviosa Dulce, creo que tiene uno de esos ataques de ansiedad ...
- Ya ... voy a verla, atiéndeme a la gente un rato ¿si?
- No hay problema bichito que como anfitriona no me gana nadie
Ella acababa de vestirse cuando entré en la habitación, al verme me preguntó
- ¿Pasa algo?
- No, solo quería verte un momento a solas – le contesté mientras terminaba de acercarme a ella
- ¿Y tu crees que yo soy idiota? Estoy bien Dulce ¿ok?
- Oye, ahora resulta que no me vas a creer que quiero un besito tuyo antes de salir donde los demás- La abrazaba por la cintura- estás preciosa
- Ya ...
- ¿Un besito y salimos?- Me miró y sonriendo rodeó mi cuello con sus brazos para finalmente besarme suavemente- Uhm ... ¿Lo ves? Rico ¿no?
- Ya ... si ... y ahora vamos, que tengo que ver que esa cosa no se vaya quemar
Un par de horas después, todos sentados en la mesa que se había improvisado con algunas tablas y demás, nos servíamos ensaladas y un guisado que bueno, de aspecto no era muy cristiano que digamos. Al segundo pude notar que nadie se atrevía a probar aquel extraño revoltijo y se centraban en la ensalada. Ella, sentada a mi lado comenzaba a tensarse, sin decir una sola palabra. Fue entonces que cogiendo mi tenedor, coloqué un buen bocado del guisado y me lo metí a la boca, masticando mientras dibujaba una sonrisa enorme en el rostro. Ella me miró
- Preciosa esto está buenísimo ... - me metí otro bocado a la boca- Me encanta
Reina me miró y cogiendo su tenedor me imitó, comentando exactamente lo mismo, la siguieron Pancho y su esposa.
Ella los miró uno por uno hasta que sus ojos se posaron finalmente en Mauro, quien con su cuchara, iba a meterse un poco de guisado a la boca. Ni bien lo hizo, el niño puso una cara de asco tal que escupió todo nuevamente en el plato. Yo solo me limité a cerrar los ojos mientras ella se levantaba de la mesa y recogía los platos de cada uno.
- Lo siento, no tienen que verse obligados a comer esta asquerosidad ...
- Yo si me lo voy a comer- dije mientras cogía nuevamente el tenedor
- ¡Dulce!!!! -me miró enfurecida- ¡Quieres callarte de una buena vez!!!
Se hizo un silencio sepulcral mientras ella seguía levantando todos los platos y vertía su contenido en el bote de basura. Al rato apareció con una torta en la mano y una velita al medio sin encender...
- No se preocupen que esto lo compré en la panadería forzó una sonrisa- Y ahora si me disculpan ...
Rápidamente, se fue caminando hacia la habitación mientras yo la seguía con la mirada. Mauro se levantó entonces y se me acercó visiblemente consternado
- Dulce, perdóname pero estaba muy feo ... - me dijo en un susurro- no quiero que Farfalla se enfade conmigo
- No pasa nada enano- le dije mientras le revolvía el cabello- Farfalla no se enfada contigo ... es solo que ... es solo que le duele un poco la cabeza ...
Media hora después, todo el mundo se marchaba y Pancho se ofreció a dejar al niño para que yo pudiera quedarme en casa. Acomodé un poco todo y apagué la luz para finalmente dirigirme a la habitación.
Estaba tendida en su lado de la cama, de costado mirando la televisión. Por la hinchazón de sus ojos, supe que había estado llorando. A pesar de mi presencia, ella ni se inmutó, lo que me hizo sentarme en frente suyo y tras apagar el televisor le dije
- ¿Sabes una cosa?
- ¿Qué? - Me preguntó en tono seco
- A mi no me importa el resultado, a mi lo que me importa es ...
- Si ya sé lo que me vas a decir, que estás encantada con mi esfuerzo, que lo que vale es la intención y que es la mejor cena de cumpleaños que has tenido en tu vida ... - fastidiada- eres tan, pero tan predecible a veces... - Respiró tratando de calmarse- pues a mi lo que ha pasado me termina de confirmar una sola cosa - me miró fijamente- que soy un fracaso en todo, hasta en lo más sencillo y por más que lo intento y lo intento, este mundo de ******* no se adapta a mí o yo a él, como quieras verlo- Terminó de decir perdiendo la calma
- Recién acabas de empezar cariño
- ¿Y quien te ha dicho a ti que es la primera vez que trato de salir eh? ... no ha sido una ni dos, han sido muchas veces ... en la que me detenía un momento y me decía a mi misma, ¿que carajo estas haciendo?
Pensando ilusamente que quizá detrás de todo había algo escondido para mí ... - se quedaba en silencio pensativa para luego retomar- estoy forzándome a ser de una forma que no soy, que no puedo ser ... – Cerró los ojos resoplando, para no volver a llorar y me miró- estoy cansada ... muy cansada .... - Se levantó de la cama- No creo que dure mucho en esto ... lo siento ...
Iba salir hacia el baño cuando le pregunté
- ¿Me quieres?- Se detuvo un segundo de cara a la puerta
- Eso no es suficiente Dulce... - girándose ahora hacia mi- aquí en este mundo lleno de miserias y limitaciones, para una tipa tan hundida como yo ... eso, no es suficiente ... son demasiadas cosas y ... para superar toda esa mierda, no tengo la fuerza que se necesita ... me miró nuevamente- jodida la vida ¿No? ... "

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Re: El cuento de la mariposa

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 2:53 am

Capitulo 50
" ... Se alejaba de mí y no sabía como retenerla ... poco a poco mis besos, mis caricias, mis bromas, mi presencia, fueron siendo insuficientes para esa terrible desazón que veía se apoderaba de ella sin remedio. Sus ojos perdían brillo, su expresión se tornaba sombría y mis antiguas angustias volvían a asaltarme en medio de una impotencia atroz.
No hizo más que cruzar la puerta de entrada, se sacó los zapatos y los lanzó con furia contra la pared.
- ¿Porque carajo tengo que someterme a todo esto?- Me miró con el rostro rojo de furia- No lo entiendo, porque no podía seguir con mi vida como estaba ¡Mierdaaaaa!!!!!
- Porque te estabas matando ...
- ¿Y? tal vez hubiese sido lo mejor al final y a cabo ¿No?
- ¿Y que quieres hacer?- Levanté la voz- ¿Volver a la calle? ¿Eso quieres?
- Quiero estar tranquila y no angustiada todo el tiempo, quiero dejar de pensar- caminaba por la sala- salir a la calle y que nada me asuste ¿entiendes Dulce?- me gritó con los ojos inyectados- Quiero volver a manejar mi vida como me daba la gana- Se cogía la cabeza- ¡ Mierdaaaaa!!!!
- Es que eso es lo que estás tratando de hacer ahora cariño- traté de acercarme para calmarla- manejar tu vida ...
- Dulce - totalmente ofuscada- no me vengas con tu filosofía de libro de autoayuda ¿quieres?- Se fue rápidamente a la habitación y un rato después, ya cambiada, salía rumbo a la puerta
- ¿Donde vas?
- Necesito tomar aire
- ¿Quieres que te acompañe?
- ¡Quiero que me dejes en paz!!!! -Fue lo último que dijo antes de salir del departamento dando un sonoro portazo.
Eran cerca de las 3 de la tarde y no había vuelto. Me asomé al balcón varias veces, bajé otras tantas pero nada. Comencé a preocuparme más aún cuando mi hora de marchar al trabajo se acercaba y seguía sin saber de ella. De camino al cine, me pasé por la casa de Reina y le conté lo sucedido. Ella me tranquilizó algo, diciéndome que se iría a mi casa a esperarla y hacerle compañía hasta que yo volviera. Sin embargo, cuando regresé del trabajo esa madrugada, ella aún no había aparecido.
Al ver mi cara de desesperación, Reina accedió a acompañarme y ambas salimos en su búsqueda. Recorrimos cada una de las calles que solía frecuentar primero, para luego buscarla en todos aquellos huecos de mala muerte, donde según Reina, solía contactar a sus dealers. Sin embargo, nadie nos dió razón, no sé si por que realmente no tenían ni idea de quien era o por protegerse. Era ya de mañana cuando volví a casa, estaba totalmente exhausta pero no pude dormir debido no solo a la ansiedad sino al terror de que hubiese cometido una locura.
Tras dos días de ausencia, le pedí a Pancho que me acompañara a la policía y bajo la mirada incrédula y despreocupada de los guardias, logré finalmente que levantaran un parte de persona desaparecida ... "

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