El lado ciego del amor

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El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:15 am


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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:16 am

El lado ciego del amor
Anahi Puente: Actriz Famosa, No le gusta mostrarse a la gente tal y como ella es, se podria decir a simple vista fuera arrogante, odiosa pero en el fondo es una bonita persona. Solo darle chance de conocerla un poco...
Dulce: Estudiante de Arte, Le apasiona Pintar y lo hace muy bien
Ucker: Guionista y director, Guapisimo, el mejor amigo de Anahi, su complice, el que lo sabe todo de ella
Christian Chavez: Hermano de Dulce
Angelique Boyer: Mejor Amiga y compañera de apartamento de Dulce, sueña con llegar a ser una gran actriz y la persona menos pensada es la que la va a terminar ayudando a cumplir su gran sueño
Maite Perroni: Asistente de anahi.
Alfonso herrera: Novio de Dulce

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:16 am

Capítulo 1
El joven miró atentamente el agua, desafiándole a cobrar vida. Desafiándole a explicar por que su vida había tomado, de repente, tan violento giro. Su largo cabello era encrespado y después alisado por el viento. Sus ojos azul-verdes brillaban con lágrimas sin derramar. Mantenía las manos embutidas en los bolsillos de sus raídos vaqueros, los puños tensándose con frustración y rabia.
El lago, en contestación, brillaba mudo a la luz del atardecer. Si tenía respuestas estaban bien ocultas en sus lóbregas aguas.
Kiara estaba allí, vigilándole como era su deber. Sus alas extendidas detrás de ella con silenciosa resignación. Si había algo que pudiera hacer para ayudarle, ella lo desconocía.
El muchacho echó una última mirada al agua y entonces se alejó, pasando junto a Kiara sin verla.
El ángel suspiró para sí, bajando sus ojos verdes con pesar y tristeza. "A veces es un asco ser guardián," susurró.
"¡Y corten!" gritó la director. "Gran trabajo, Anahi. Es el final, chicos."
El set de Guardian de repente cobró vida mientras un desfile de ansiosos miembros de plantilla empezaba la rutina diaria de desmantelar y reunir escenarios. La una vez pacífica escena del lago se convirtió en una vorágine de ruido y actividad.
Anahi salió de estampida del set, deshaciéndose de las alas de ángel de su espalda con un fluido movimiento. Se los tiró a la persona más cercana en su camino. "Que arreglen las correas," ordenó. "Estaban clavándosemen en el hombro todo el tiempo."
"En seguida, Srta.Anahi," contestó la señora, apresurándose a llevar a cabo la orden.
Una vez dentro de su remolque, Anahi suspiró ruidosamente. "Otro día sin final," le murmuró al vacío cuarto.
Un golpe en la puerta interrumpió sus dos segundos de paz. "¡Entra!" gritó con impaciencia.
La ayudante de Anahi, Maite perroni, estaba de pie nerviosamente en la puerta. En la mano llevaba una pila de sobres. "Su correo, Srta.Puente."
Anahi ojeó fatigadamente el bulto de correspondencia. "Envíales a todos una foto y una carta de agradecimiento," contestó despachándolo.
"¿No quiere leer ninguno?" preguntó Maite
Con impaciencia, Anahi miró con fiereza a su ayudante. "¿Cuándo lo he hecho?"
Maite asintió e hizo una anotación en su portapapeles. "No olvide que tiene esa entrevista en Nueva York este fin de semana. Y la MTV llamó de nuevo. Dos veces.”
Quieren que haga una aparición especial como co-presentadora de un episodio de—" revisó sus notas, "—TRL?" Miró a Anahi "¿Qué debiera decirles?""Estaré en Nueva York de todas formas," Anahi lo consideró. "Puedo encajarlo. Diles que lo haré. Pero no voy a firmar autógrafos después." "Muy bien," Maite dijo apuntando algo.
"¿Es todo?" preguntó Anahi, el tono desvelando su impaciencia.
Si no lo era, ahora sí. "Sí, es todo." Maite cerró la puerta detrás de ella cuando salió.
Anahi agitó la cabeza y volvió su atención al espejo ante ella. Sus ojos reflejaban la lasitud que sentía. Su largo cabello rubio recorría su espalda en una única trenza que procedió a soltar.
"Toc, toc," dijo una voz masculina desde la, ahora, abierta puerta.
Anahi se dio la vuelta, una sonrisa separando sus labios. "Ucker," le saludó. "Me alegra que seas tú."
"¿De nuevo aterrorizando a la gente insignificante?" adivinó él cerrando la puerta. Apoyó su bella figura contra la mesa donde descansaba el espejo.
"Es una situación de toma y saca," contestó Anahi fácilmente agitando la cabeza para liberar los restantes mechones de cabello de sus restricciones. Ahora que Ucker estaba allí se sentía diez veces mejor.
"¿Ellos dan, tú tomas?"
Anahi sonrió. "Algo así." Empezó a quitarse el maquillaje. "Ey, ¿qué harás este fin de semana?"
Ucker lo consideró larga e intensamente. "¿Algo contigo?" preguntó.
"Nueva York, nene," le anunció. "Tengo publicidad de la que ocuparme, pero después me pondré peluca y gafas de sol y nos podremos escapar al gran desconocido."
"Adoro cuando eres espontánea," dijo con una sonrisa. "Bueno, ¿sobre qué estaba mascullando Maite? Algo de correo de fans"
Ucker estudió a Anahi silenciosamente durante un instante. Sus ojos oscuros buscaron en los verdes de Anahi una razón detrás de las palabras. "Tus fans te adoran," dijo finalmente.
"No me conocen," contestó Anahi mirando fijamente su reflejo. "Adoran a Kiara. La adorarían independientemente de la actriz detrás del papel."
"¿De veras lo crees?"
Anahi terminó quitando los últimos rastros de Kiara de su cara. Ahora sólo quedaba ella.
"Es la pura verdad, mi querido Ucker," le explicó atando su ajorca de plata en su sitio. Era la única posesión sin la que nunca estaba. Le echó una mirada a su mejor amigo.
"Uno de estos días la serie acabará. Mi momento bajo el sol pasará. Y caminaré con el resto de vosotros, meros mortales, preguntándome que rayos le pasó a Anahi Puente. Y seré la única a quién le importe."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:16 am

CAPITULO 2
Dulce tomó un sorbo de su capuchino grande, sus grandes ojos fijados en el monitor ante ella. Iba a terminar de escribir este ensayo esta noche, así la matara.
El por qué le obligaban a tener la asignatura de lengua estaba más allá de ella. Todo lo que le importaba era el arte. ¿A quién le importaba Shakespeare? Él ya estaba muerto. Pero el arte… el arte viviría para siempre.
No se demoró en el hecho de que la mayoría de la gente consideraba que Shakespeare era arte.
Eso era aparte y no ayudaba a su remoloneo en lo más mínimo.
"¿Cómo está saliendo?" preguntó Angelique, la mejor amiga y compañera de piso de Dulce. Vestía un uniforme, completo con el delantal verde y todo. Llevaba una bayeta en una mano y una botella de líquido limpiador azul en la otra. Procedió a limpiar la mesa más cercana a Dulce
Dulce agitó la cabeza, no molestándose en recordar a su amiga que ya había limpiado esa mesa. Dos veces. "Te leeré lo que tengo hasta ahora," dijo Dulce. Se aclaró la garganta de una forma exagerada. "En la obra de Shakespeare, Sueño de una noche de verano…"
Angelique estaba esperando que continuase. "Sí," le instó.
"Es todo."
"Llevas cuatro horas ahí sentada," declaró Angie. "¿Qué rayos has estado haciendo todo el tiempo?"
"Estaba pensando esquemas de color para mi última pintura," admitió Dulce. "No puedo decidir si darle un sentido cálido al ocaso… o un sentido de frío desapego. Quizá haré ambos. Oh, además está esa fotografía realmente increible que revelé hace poco. Estoy pensando en hacer un tipo de collage con ella. Quizá incluso…" Hizo una pausa en su parloteo para notar la mirada en la cara de Angie. "Sí, vale. El ensayo."Resignada, regresó al monitor del ordenador.
Dos horas más tarde encontraron a Dulce en el mismo lugar exacto. El capuchino había sido reemplazado por un moka al caramelo y un caro pedazo de pastel. Estaba segura de que uno u otro, o quizás incluso ambos, sería la causa del insomnio de esa noche.
Angie se desplomó al lado de Dulce con un largo suspiro. "Creí que nunca saldría de aquí."
"Todavía estás aquí," le señaló Dulce
"Sí, tienes razón." Le echó una ojeada a su mejor amiga con curiosidad. "Bueno, ¿lograste escribir al menos una frase entera?" le embromó Angie.
"Dos, de hecho," contestó orgullosamente Dulce. "Hora de descansar," dijo. "Vamos."
Dejando atrás Starbucks, se bajaron por la ajetreada calle de Times Square donde una gran muchedumbre de gente enfebrecida se reunía bajo las ventanas de los estudios de la MTV. Gritaban y chillaban, alzando pancartas y letreros.
"Hora de alimentar a los gorrones," comentó secamente Dulce, echando una mirada por la calle a la locura reunida. "Supongo los Backstreet Boys deben haber regresado a la ciudad."
Angie agitó la cabeza, distraída por los carteles colgando por fuera de Virgin Records. "Es esa chica de esa serie que odias," dijo Angie "¿Quieres ir a una película, o tienes que volver al ensayo?"
"No, veré algo contigo," contestó Dulce, contenta por tener una razón para demorarlo. Era sólo viernes, después de todo. Todavía tenía hasta el lunes para entregarlo. El ensayo podía esperar. De nuevo ojeó la calle. "¿Anahi Puente?"
"Esa misma," confirmó Angie
"Es toda una Superficial," murmuró Dulce volviéndose para encarar a su compañera de piso. "¿La viste en Leno la semana pasada? Al menos podría fingir no ser tan estirada."
"Es talentosa, famosa y hermosa," contestó Angie con un encogimiento de hombros.
"Bueno, no tiene que restregárselo a todos en la cara," contestó Dulce "Es actriz, al menos podría fingir ser un ser humano decente."
Angie le echó una mirada a su mejor amiga. "Espero que cuando esté yo en la gran pantalla no seas tan crítica."
Dulce se rió. "Seré tu fan número uno."
Angie sostuvo su portalibros delante de ella. "Me gustaría agradecer a la Academia este prestigioso premio. A el director, el reparto y la plantilla Tal-y-tal, y a mi mejor amiga… uh… espera, tenía su nombre escrito en alguna parte."
"Ay," dijo Dulce asiendo su corazón. "Después de todo lo que he hecho por ti. He visto una obra horrible tras otra."
"¿Horrible?" se quejó Angie su ofensa obvia. Pareció considerarlo. "De acuerdo, te concederé que la de la monja drogadicta no era tan maravillosa. Pero en la que interpreté a una rapera pseudo-intelectual con olfato para la decoración casera era bastante original."
"¿El musical de Martha Steward?"
"Martha Stewart no es rapera," defendió Angie. "Me tomé mi papel muy en serio. Desearía que no te burlaras así de mí."
Dulce tuvo que reírse. "Era horrible."
"Vale, sí, era bastante mala." Angie se encogió de hombros. "Quizá si entro en Tisch."
"¿Lo solicitaste?"
"¿Cual es el sentido? No puedo permitirme la NYU. Pero al menos está Starbucks."
"Amén," estuvo de acuerdo Dulce
Más tarde esa noche, Dulce se sentó con su portátil abierto y lo pies apoyados en la mesa de café delante de ella. Angie se sentó a su lado en el sofá, armada con el control remoto de la televisión y preparada para hacerse con el mundo. O, en cualquier caso, con el pequeño mundo dentro de la TV.
La TV fluctuó con el cambio de canales. Angie era zapeadora de canales profesional. Tenía trofeos para demostrarlo. "No hay nada," dijo
"Bueno, quizá si te detuvieras en algo lo bastante para darle una oportunidad," sugirió Dulce sabiendo que era una causa perdida. En tanto habían sido compañeras de piso –dos años para ser exacta– el ritual había sido el mismo. dulce miró al monitor y se concentró en el email que estaba escribiendo.
Angie se agachó para ver lo que Dulce estaba haciendo. "¿Escribiendo a Alfonso?" preguntó.
"No," contestó Dulce moviendo el portátil para que Angie no pudiera ver lo que había escrito. "Excúsame, entrometida."
Angie volvió a su posición original. "Bien. Pero si estás engañando a tu novio, quiero saberlo."
"Si debes saberlo, estoy escribiéndole un correo a mi papá."
"Oh," dijo Angie pareciendo defraudada. "Y aquí yo teniendo esperanzas."
"No entiendo por qué no te gusta Alfonso," dijo Dulce. "Es un buen tipo."
"Me aburre hasta llorar," explicó Angie de manera exasperada. "Todo de lo que habla es su coche. Y si no está hablando de su coche, está hablando sobre cómo no puede esperar a la facultad de Derecho y cómo va a ser, algún día, rico y poderoso. Blablabla. ¡Ten vida propia, digo yo!" Dulce sonrió. "Sólo está orgulloso porque entró en Harvard."
"Y yo estoy orgullosa porque entré en Starbucks," respondió, "pero no voy presumiendo de ello. El café, querida mía, es un estilo de vida. La facultad de Derecho es…" Se encogió de hombros continuando la búsqueda del canal perfecto. "Y, de todas formas, ¿qué estás haciendo con un bachiller? Ahora eres universitaria."
"Es sólo un par de años más joven," argumentó Dulce. "Hemos estado juntos desde siempre."
"Siendo siempre la palabra clave," contestó Angie "Ahora que Alfonso se marcha para la facultad, ¿no crees que debierais darle un descanso? No es como si vuestra relación sea toda fuegos artificiales y esas cosas."
Dulce frunció el entrecejo. "Hay fuegos artificiales."
"Ya. Apenas le llamas. Apenas hablas de él. Cuando está aquí es como si fueseis un par de colegas en lugar de novio-novia. Ni siquiera has dormido con él."
"No hasta que estamos casados," explicó Dulce. "¿Sabes lo que pasaría si mi mamá averiguara que estaba teniendo sexo prematrimonial?"
"Lo que me lleva a mi siguiente punto," declaró Angie. "Tienes veinte años. ¿No deberías dejar de preocuparte tanto por lo que digan tus padres?"
Dulce se encogió de hombros. "No funciona de esa manera en mi familia. Y, de todas formas, no hago todo lo que dicen. Querían que viviera con ellos mientras estaba en la universidad y me negué."
"¡Porque me metí y discutí con ellos! Estabas lista para ceder."
Dulce no tenía argumento. Era verdad. Pero no podía ir contra los deseos de sus padres. Eran sus padres después de todo. La criaron, vistieron, alimentaron y pagaron su educación con el poco dinero que tenían. Lo menos que podía hacer era obedecer sus deseos.
"Y, de todas formas, no le amas."
Dulce miró fijamente a su mejor amiga con shock. "¿Qué?"
"Te conozco, Dul," dijo seriamente Angie "Estás con él sólo porque tus padres están enamorados de él. No porque lo estés tú."
Ahora se sentía ofendida. "Estoy completamente enamorada de Alfonso."
"Lo que tú digas," contestó Angie.
Decidiendo dejar el asunto, Dulce volvió a su e-mail. Su padre vivía ahora en San Francisco, así que raramente le veía. Pero mantenían contacto a través del ordenador. De vez en cuando incluso le pillaba online. Tras enviar la carta, Dulce alejó el portátil y se retrepó para mirar el desfile de canales. Para su sorpresa, Angie se detuvo finalmente en algo.
"Mira, es tu mejor amiga," bromeó Angie
Dulce miró al cielo. "Puedes cambiarlo cuando quieras." Hizo un intento a por el control remoto.
Angie lo sostuvo fuera de su alcance. "Espera, quiero ver lo que tiene que decir."
Dulce se sentó atrás con resignación.
"Bueno, Anahi," estaba diciendo el presentador en la TV, "he oído que te has conseguido novio. Háblanos de él."
"Es mi amigo mejor," contestó Anahi "Y el hombre más maravilloso que jamás he conocido."
"¿Campanas de boda en un futuro cercano?" le preguntó el presentador.
Anahi se rió. "Aún no contaría con eso."
El presentador siguió con otro tema y Dulce notó que Anahi pareció relajarse. "Supongo que no le gusta hablar de su vida personal," dijo.
"Imagino," dijo Angie con un encogimiento de hombros. "Cualquier cosa que diga estará en los titulares de mañana."
Dulce tenía que admitir que era verdad. Devolvió su atención al plató de televisión.
"¿Alguna película en perspectiva?"
Anahi asintió. "Hay una de próximo estreno. Está basada en la serie de TV, Guardián." Hubo un rugido de aplausos del público.
"¿Dónde interpretas a una ángel?"
"Exacto. Interpreto una ángel guardián llamada Kiara."
"¿Así que estarás interpretando el mismo papel en la película?"
"Sí," confirmó anahi
"¿Cómo es interpretar a una ángel?"
Anahi lo consideró. "Es interesante," dijo. "Kiara es la encarnación de todo lo que es bueno. Me hace sentirme un poco más cerca de Dios."
"Oh, por favor," murmuró Dulce. "Más cerca de Dios, narices. Es una serie de TV."
"Shhh, esto es lo mejor," dijo Angie
"Traje un clip," anunció Anahi para placer de la muchedumbre.
Angie se rió alegremente. "Me encanta."
Dulce la miró con una ceja levantada. "Eres tan rara."
Angie apagó la televisión y se puso en pie delante del sofá. "Es lo primero que te enseñan en clase de actuación," le informó. "Una vez que tienes un clip, fama y la fortuna están a tu alcance."
"¿No tienes que ser ya famosa para tener un clip que exhibir?" preguntó Dulce
"Silencio," le dijo Angie. "He estado practicando." Tosió para aclararse la garganta y asumió un aire dramático. En un tono muy grave dijo, "Traje un clip."
Dulce observó esto con diversión.
"O," dijo Angie, sonriendo brillantemente hasta que no pudo exponer más dientes. Adoptó un horrible falso acento sureño. "Que tal, os traje un clip."
"Creí que eras de Brooklyn."
Angie lo consideró. "Bueno, he estado pensando en mi persona pública, y creo que puedo ir a por lo de beldad sureña. ¿Qué crees?"
"Creo que estás demente."
"Noticias gloriosas," contestó Angie dejándose caer sobre el sofá con orgullosa sonrisa. "La marca del verdadero artista."
"Eso me ofende," dijo Dulce con una sonrisa.
Su conversación fue interrumpida de repente por el timbre del teléfono. Angie extendió la mano sobre la mesa de café donde descansaba el teléfono inalámbrico. "Sanatorio de Nueva York," dijo al teléfono. "Tú los matas, nosotros los congelamos. Oh, hola, Sra. Espinosa. Sí, está justo aquí."
Dulce tomó al receptor. "Bendición, mami," saludó en español a su madre. "¿Cómo andas?"
"Bien, Dulce," replicó Blanca espinosa. "Christian viene mañana. Quiere decirnos algo, así que pasa por acá."
Dulce cubrió al receptor un momento. "Christian estará mañana donde mamá. ¿Quieres venir conmigo?"
"¿Para ver a tu hermanastro de ensueño?" preguntó Angie "Pero, por supuesto. ¿Qué pasa con los españoles?" preguntó de repente.
"Angie viene también," informó a su mamá, ignorando el último comentario de su mejor amiga.
"Está bien," consintió Blanca. "¿Todo bien contigo? ¿Cómo anda la facultad?"
"Tengo un ensayo para el lunes," contestó.
"¿Y cómo va?"
"Oh, está saliendo maravillosamente," mintió Dulce
"Bueno, pues nos vemos pronto. Cuídate. Te quiero mucho, recuerda."
"También te quiero, mamá. Te veo pronto." Dulce colgó el teléfono y contempló a su compañera de piso. "Chrtistian no se ha pasado en un tiempo. Me pregunto qué pasa. Mamá dijo que quiere decirnos algo."
Angie lo consideró. "Quizá encontró a la mujer de sus sueños. Probablemente se casa. Ahí se van mis oportunidades de amor verdadero." Suspiró hiperdramáticamente.
Dulce se rió. "Quizá. Pero, de algún modo, no lo creo."
***
"¿Te hace sentirte más cerca de Dios?" pregunto Ucker sardónicamente, incapaz para quedarse callado más. "¿De qué iba todo eso?"
Anahi miraba por la ventanilla de la limusina, observando Nueva York pasar en un flash de preciosas y vibrantes luces. "¿Realmente fue tan malo?"
"No," concedió Ucker "Estoy seguro que la Dr.Laura te agregó a su lista de famosos con los que contactar en caso de emergencia."
Anahi suspiró, sintiéndose deprimida de repente.
"Pero me alegra ser el hombre más grande que jamás has conocido," comentó orgullosamente.
Anahi le echó una ojeada. "Que no se te suba a la cabeza," le dijo. "La competencia no es muy impresionante."
"Aceptaré lo que pueda pillar," dijo Ucker con una sonrisa. "Creo que tu imagen como heterosexual temerosa de Dios quedó bastante bien establecida. Debieras estar orgullosa."
"¿Orgullosa de qué?" se preguntó Anahi "¿De que mis habilidades escénicas prevalezcan incluso sin guión? Todo es actuación. Mi vida, mi imagen. A veces me veo tan envuelta en todas las mentiras que ya no sé qué es verdad."
Ucker le tocó la pierna. "Al menos me tienes para recordártelo," le dijo.
Esto trajo una sonrisa a su cara. "Mi única y verdadera salvación."
"Creo que fingir ser tu novio será bueno para mi carrera," dijo embromadoramente. "¿Qué crees?"
"Creo que eres un maravilloso guionista y director," le contestó sinceramente. "Y, si me lo permitieras, produciría tus películas al instante."
Ucker se encogió de hombros. "Eso es hacer trampas, querida mía," contestó él.
"Es Hollywood, querido mío. Va de a quién conoces. El talento viene después."
La limusina se detuvo delante del Plaza. "Hora de evadir a las masas," dijo Anahi con un suspiro, notando la muchedumbre ya reunida. "¿Cómo saben siempre dónde voy a estar?"
"Magia," contestó Ucker
Escondida en la seguridad del ático que compartía con Ucker, Anahi se encontraba en el balcón. Disfrutando la fresca brisa de primavera en su cabello y la vista de Central Park abajo.
"Vas a morirte aquí fuera," dijo Ucker, temblando al lado de ella. "Vuelve dentro."
"Después."
"¿Algo de lo que quieras hablar?"
"Ucker, dime algo. Si el mundo es un escenario, ¿cómo siento que soy la única intérprete?" preguntó Anahi.
Ucker consideró la cuestión durante un momento, entonces se encogió de hombros. "Porque eres ególatra y egoísta."
Anahi se rió, entonces se calmó. "¿Realmente lo crees?"
"No. Pero creo que has hecho un maravilloso trabajo convenciendo a todos de que lo eres. Tú incluida."
"Una heterosexual, temerosa de Dios, ególatra y egoísta bruja." Anahi ponderó esto. "Es una buena imagen a tener."
"¿Incluso si es por completo opuesta a lo que eres"? preguntó Ucker seriamente.
"Es más seguro de esta manera," contestó Anahi
Ucker: "¿Más seguro para quien?"
Anahi: "Para mí."
Ucker besó su mejilla. "Me voy a acostar."
"Duerme bien," le dijo, su mirada fija en la vista más allá de la barandilla de balcón.
"Buenas noches," dijo Ucker
Anahi permaneció fuera durante un rato, ponderando el significado de su vida. Se rió entre dientes amargamente. ¿Qué significado?, pensó tristemente. Por un instante, contempló el saltar. Se preguntó brevemente qué dirían los titulares. "El ángel despega, el aterrizar resulta letal." Jugarían con todo el concepto de ángel, sin duda.
Alejándose de la baranda, regresó al cuarto, sintiendo el peso del mundo sobre sus hombros. Se tumbó en el sofá, cerrando sus ojos, sabiendo que, a pesar de su agotamiento, el sueño no vendría.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:16 am

CAPITULO 4
“Eh, ¿no eres la nena de esa serie de TV?"
Anahi entrecerró los ojos, actualmente ocultos por las oscuras gafas de sol que lucía.
Anahi: "Ni siquiera lo pienses, Ucker" le advirtió. "Te mataré."
Ucker sonrió abiertamente. "Error mío," se disculpó, apoyándose en sus brazos. "Por un instante creí que eras otra persona." Echó una mirada al gentío que pasaba. Washington Square Park estaba a rebosar de energía mientras los artistas reclamaban sus justos sitios y empezaban sus rutinas. Había acróbatas, pintores, cantantes y bailarines. Parecía que toda Nueva York estaba fuera disfrutando el delicioso clima.
La identidad de Anahi estaba bien disimulada tras enormes gafas de sol y una corta peluca rubia. Vestía informalmente con Jeans y una camiseta de los Mets de Nueva York.
Anahi: "Se está bien aquí fuera," dijo desde su sitio junto a la fuente. Era agradable estar fuera recreándose en el anonimato del enorme gentío en una gran ciudad. Hasta ahora nadie la había mirado dos veces. "Quizá me mude a Nueva York cuando la serie acabe."
La atención de Ucker estaba en otra parte.
Anahi: "Y me monte un trío con elefantes del espacio exterior,"
"¿Uh?" Ucker miró. "Lo siento. Estaba sólo… um…"
Anahi: "¿Comprobando la carne blanca local?"
"Es lo que hay de cena," contestó Ucker con una sonrisa.
Anahi miró al cielo aunque él no podía verlo. "Es asqueroso."
"No hay nada asqueroso en la unión de un hombre y una mujer," contestó Ucker "O incluso un hombre y dos mujeres. O tres…"
Anahi se rió. "Apenas puedes arreglártelas solo, ¿qué vas a hacer con tres mujeres?"
Ucker parecía ofendido. "Mi querida e inocente niña. Hay un gran plantel de cosas que no sabes de mí. Soy un semental, después de todo."
Anahi sólo sonrió, incapaz de discutir. Ucker era guapísimo y él lo sabía. Estaba segura que Hollywood lo pescaría en nada de tiempo si tan sólo considera el actuar como opción. Pero estaba decidido a ser director y guionista, y Anahi admiraba su persistencia. Pero más que nada, admiraba su determinación a tener éxito por su cuenta. No había tantos aspirantes hollywoodenses ahí fuera que, siendo los mejores amigos de alguien con un pie en la puerta, rechazaran un poco de ayuda.
"Tengo ganas de comprar algo," declaró Anahi ausentemente, sus ojos yendo por los diferentes artistas. Consideró comprar un collar o algo simple, pero entonces un cuadro captó su atención. Era un boceto a carboncillo de una figura solitaria de pie entre una muchedumbre, la mirada fija en un objeto distante.
Anahi: "Ucker ve y cómprame eso." Señaló con la cabeza a la imagen había estado mirando.
"Ve y cómpratelo tú misma," replicó Ucker. "No soy tu esclavo.”
Anahi lo miró. "Por favor."
"Bien," cedió Ucker. Miró en la dirección general que le había indicado. "¿Ése con esa cosa?"
Anahi se rió. "Sí, exactamente. Ése con esa cosa."
"Vale." Ucker fue para allá, mascullando algo sobre estar domesticado.
Anahi observó para asegurarse que seleccionaba el cuadro correcto. Entonces arqueó una ceja cuando la conversación entre Ucker y la chica detrás de la mesa se alargaba unos momentos más de lo necesario.
Cuando él volvió a su sitio, portaba una luminosa sonrisa en la cara. "Aquí está su cuadro, vuestra alteza," dijo, entregándolo. "Ligando con la artista, ¿no?" le preguntó Anahi, ojeando la imagen con genuina admiración. Es como si la hubieran dibujado con ella en mente. Ucker negó con la cabeza y se sentó. "No es la artista," explicó. "Es amiga de la artista. La bella amiga de la artista que acaba de darme su número." Alzó una tarjeta comercial en énfasis. Orgullosamente volvió la tarjeta para mostrar donde la chica había garrapateado sus cifras.
"Rauda operación," le dijo Anahi. "Estoy impresionada."
"Algún día puede que seas así de hábil," le aseguró Ucker "Sólo sigue conmigo."
"Eh," Anahi se quejó, ligeramente ofendida. "Podría agenciarme una cita en dos segundos."
Ucker arqueó una oscura ceja mientras observaba a su mejor amiga con mirada dudosa. "¿Y cuándo, si puedo preguntar, fue la última vez que te diste un revolcón?"
"Eso," Anahi respondió, poniéndose en pie, "no es asunto tuyo."
Ucker también se incorporó, disfrutando el hecho de que estaba ganando esta discusión. "Tanto hace, ¿eh?"
Anahi empezó a alejarse, no queriendo participar más en esta conversación. Podía encontrar con quien dormir. Había montones de personas que dormirían con ella. Millones de ellas, en realidad. "Hay cosas más importante que el sexo," le informó a Ucker una vez que se hubo puesto a la par de ella.
"Eh, Any, sabes que sólo estoy bromeando, ¿verdad?" preguntó, repentinamente serio. "Sé que es difícil para ti."
"Lo sé." Pero todavía le molestaba. No iba de sexo… realmente eso no le importaba. Era todo lo demás. Era encontrar a alguien que la amase por ella. No por la atención de los medios, o el dinero, o el glamour, o quién ella fingía ser.
Ucker suspiró. "No vas a encontrar a nadie a quién amar si no le permites acercarse a ti."
Anahi no le dirigió la mirada. "Te permití acercarte a mí."
Él sonrió. "Sí pero, para mi desaliento, no parezco ser tu tipo."
"Y hay esta el Punto," le contestó Anahi

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:16 am

CAPITULO 5
"Odio a Shakespeare," Dijo Dulce, poniendo un mechón de cabello detrás de su oreja. "Si estuviera vivo, le mataría."
"Estoy segura que es ilegal," le dijo Angie, cuando el ascensor vino a detenerse en el piso 12. Empezaron a caminar hacia el apartamento. "Y, de todas formas, no veo por qué estás de tan asqueroso humor. Vendí dos de tus pinturas hoy. Y, más importante, Chris está en casa."
Dulce sonrió cuando alcanzaron su destino. "Tienes razón. Hoy es un buen día. No voy a permitir que un estúpido ensayo lo arruine." Llamó ruidosamente.
Cuando la puerta se abrió, su sonrisa se ensanchó. Christian arrebató a su hermana en sus brazos y la abrazó fuertemente. Besó su mejilla unas cuantas veces antes de permitirle irse. "¡Llego la fea!" Dijo
Dulce le dio un suave golpe el brazo. "No soy fea," le discutió
Chris miró a Angie y le guiñó. "No, no. Angie no es fea. Pero tú…" Recibió otro golpecito de Dulce.
La Sra. Blanca (Mama de Dulce) vino un momento después, una sonrisa iluminando su cara. Sus grandes ojos se encendieron a la vista de su hija. "Dulceee," le saludó, besando su mejilla.
Dulce: "Hola, mami,”.
Blanca: "Angie bienvenida." "Thomas y Peter (Hermanos pequeños de Dulce) fueron a la tienda por hielo. Volverán pronto, Sigan a la sala y se sientan"
Dulce se sentó como le dijeron y miró por el apartamento. Era pequeño, En la sala apenas entraba el sofá en que estaba sentada. Pero era el hogar. Pinturas y fotos enmarcadas de España decoraban las paredes.
Una vez su madre había desaparecido en la cocina, Dulce le dijo a Chris "Bueno, ¿Cuál es la gran noticia que tienes?”.
La alegre disposición de Chris se tornó sombría. "Lo averiguarás en un ratito," dijo.
Dulce estaba segura que, fuera la que fuera, no sería buena.
Dándose cuenta de la tensión en el aire, Angie decidió hablar. "Bueno, Chris, ¿qué estás haciendo estos días?"
Chris: "Estoy intentando entrar en programación de ordenadores, .Pero es difícil aterrizar por aquí en un trabajo bien pagado sin una buena educación. Y la facultad es cara."
La Sra. Blanca volvió con una bandeja, dándole a cada uno una taza de zumo de naranja. "Lo siento, es lo único frío en la casa hasta que Thomas vuelva con hielo."
Cada uno aceptó la bebida y la agradeció.
"¿Cómo va el negocio del arte?" Chris le preguntó a Dulce
Dulce: "Hoy vendí un par de cosas," contestó. "Es un día precioso así que hay mucha gente fuera."
"No hay dinero en el arte," dijo blanca con una sacudida de la cabeza. No era la primera vez que lo decía, pero como todas las otras, el comentario cayó en oídos sordos.
"Bueno, Dulce es muy talentosa," respondió Angie. "Debiera ver cómo la gente se detiene a mirar su trabajo." Le sonrió a su mejor amiga. "Tendrá su propia galería uno de estos días."
Dulce le devolvió la sonrisa
Blanca agitó la cabeza. "Bueno, me alegra que Dulce tenga a Alfonso para cuidar de ella," dijo, sonriéndole a su hija.
Chris se aclaró la garganta. "Bueno, estoy bastante seguro de que Dulce es capaz de cuidarse sola," dijo.
Blanca: "Bueno, por supuesto que lo es, Pero toda mujer necesita un hombre que cuide de ella en este mundo. Y viceversa."
Chris dejó caer la mirada.
Dulce apreciaba los esfuerzos de todos, pero ¿se daban cuenta que estaba sentada allí mismo, por tanto era innecesario que hablasen de ella como si no estuviera?
Antes que tuviera oportunidad de decir algo, la puerta se abrió y Thomas entró, llevando una bolsa de hielo sobre un hombro y unas bolsas llenas en su mano izquierda. Peter el hermano de dieciséis años de Dulce entró tras su Papá. Llevaba un par de botellas de Coca-cola, meticulosamente equilibradas en una mano, mientras otra bolsa de hielo descansaba en el hombro opuesto. Chris se levantó en seguida para ayudar a su padre y hermano.
"Pon el hielo en el Refrigerador," le dijo el Papá. Entonces notó a Dulce y se acercó para saludarla. Thomas y Chris desaparecieron en la cocina para guardarlo todo. "Bella," dijo, inclinándose para besar la mejilla de su hija.
Dulce sonrió. Por lo menos alguien pensaba que era bonita. "Hola, papá," le dijo
"Hola, Angie" dijo "¿Cómo es la vida de vender café?"
"Realmente de maravilla, Sr.," le contestó. "Se precisa un tipo especial de persona para prepararlo adecuadamente."
"Estoy seguro que sí," le contestó el Sr. Espinosa yendo a saludar a su esposa. "Dulce, ¿cómo va la universidad?"
"¿Terminaste ese ejercicio?" Dijo blanca
Dulce se revolvió en su asiento. "Uh, casi," contestó, esperando ser mejor mentirosa que escritora "Tienes que adorar a Shakespeare." Muere, muere, muere…
Para su alivio, Chris y Thomas volvieron a la sala, llevando sillas de la cocina para tener donde sentarse.
Thomas le cabeceó a su hermana. "'Pasa, 'manita."
Dulce le miró con una ceja cuestionadora. "Eh, ¿y de cuando acá esa ropa de aspirante a pandillero?"
En respuesta él le lanzó una furiosa mirada.
Dulce le sacó la lengua, insegura de qué pasaba entre hermanos que hacía desplomarse el grado de madurez
El señor espinosa: "Bueno, Chris ¿cual es la gran noticia, eh? Ya nos tienes a todos aquí."
Chris deglutió cuando se sintió bajo los focos. "Uh…"
"Probablemente dejó embarazada a una chica," comentó Thomas
"No…" dijo Chris mirando hacia su taza de zumo.
Dulce: "¿Te mudas?"
Chris negó con la cabeza.
Angie se metió. "¿Te alístate al ejército?" "¿Te casas?"
"Soy gay," dijo Chris levantando la mirada.
El cuarto se quedó mortalmente silencioso mientras cada miembro de la familia absorbía la información. La taza cayó de la mano Blanca, derramando el resto de su zumo por la alfombra preferida Y, como una bandera cayendo a la salida de una carrera, hubo un estallido de griterío.
Dulce se hundió en el sofá, aún incapaz de discernir una respuesta. ¿Chris… gay? ¿Cómo podía ser? Era tan… poco gay. Concedido, no podía recordar haberle visto nunca saliendo con una chica, pero sólo había vivido con él durante un año. Ahora que se había mudado, no tenía idea de qué hacía. Bueno, evidentemente.
Por su parte, Angie parecía estar en shock. Dulce intentó espabilar a Angie moviendo la mano delante de su cara pero sin éxito. Su mejor amiga continuaba mirando fijamente al espacio con una expresión distante.
Thomas salió en desbandada del apartamento, murmurando algo sobre estar en el mismo cuarto con un "*******". El Sr. espinosa estaba furibundo y adquiriendo extraños tonos de rojo y púrpura, como Dulce nunca había visto antes. Su madre estaba medio llorando, medio rezando.
Y Chris estaba sentado en el mismo lugar, no mirando a nada. No parecía estar escuchando a su padre despotricando sobre moralidad. Chris tensó la mandíbula, entonces se incorporó, irguiéndose sobre su padre. Sin una palabra, salió del apartamento y cerró de golpe la puerta detrás de él.
"¡Maldito sea!" maldijo el Sr. espinosa. Abandonó la sala en un arrebato y desapareció por el vestíbulo. El portazo de la puerta del dormitorio resonó por el pequeño apartamento.
Blanca también se puso de pie, alisando el largo de su falda. Se excusó y también se retiró por el vestíbulo.
Dulce se preguntó qué rayos le acababa de suceder a su familia. Presente un instante. Desaparecida al siguiente. Consideró ir tras Chris. Pero, ¿qué diría si se daba cuenta? Suspiró.
Vaya con que iba a ser un buen día

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:17 am

6 CAPITULO
"Bueno, ¿vas a llamar?" preguntó Anahi, desde su sitio en el sofá. Tras un fructífero día de turismo, los dos habían regresado agotados de caminar. Aunque Ucker había insistido varias veces en que tomaran un taxi, Anahi sentía que semejante acción desvirtuaría la experiencia. Además, no sucedía a menudo que pudiera pasear sin ser al instante reconocida.
Tras un largo y agradable baño y un cambio de ropa, Anahi se había retirado al sofá, donde ahora se sentaba con su portátil abierto sobre sus piernas extendidas. Le echó una mirada a Ucker, que estaba ocupado con su propio portátil, Compartían el sofá, pero Anahi ocupaba la mayoría, obligando a Ucker a usar la mesa de café para apoyar las piernas.
Anahi: "Hola, ¿Vas a llamarla?"
Ucker: "¿Llamar a quién?"
Anahi: "La chica."
Ucker:"¿Qué chica?"
Anahi le empujo con el pie, esperando que un poco de contacto físico le sacara de cualquier mundo en el que ahora estuviera
"¿Uh?" preguntó Ucker, mirando al fin.
"¿Vas a llamar a esa chica cuyo número conseguiste hoy?" preguntó, deletreándoselo para evitar más miradas vacías.
Ucker desechó el comentario con un manotazo y volvió a escribir. "Creo que me mudaré aquí contigo," le dijo. "Nueva York me inspira. Acabo de empezar un nuevo guión."
Anahi: "¿Que pasa con el guión que empezaste la semana pasada?"
Ucker:"Tendrá que esperar, estoy a cien con éste."
Anahi lo observó durante un momento, escuchando el tranquilizante sonido de sus dedos sobre el pequeño teclado. Cuando tuvo la certeza de que su mejor amigo no iba a prestarle más atención, volvió con su computadora
Actualmente mantenía tres conversaciones diferentes con tres personas distintas a quienes no conocía. Lo importante sin embargo, era que ellos no la conocían. La chica de Canadá creía que Anahi era un cuarentón de Perú. El tipo de Maine, pensaba que era una artista de strip-tease y estaba ofreciendo pagarle para que volase a darle un espectáculo privado. Y la chica de Texas estaba bajo la impresión de que Anahi era granjera en Alabama. Internet era tan divertido.
Anahi: "Eh, ¿cuánto fue que costo ese dibujo?"
Ucker: "Unos diez dólares,”.
Anahi levantó la vista. "¿Sólo eso?"
Ucker: "¿Qué quieres decir con 'sólo eso'? Eran mis últimos diez pavos, No todos somos millonarios, sabes."
Anahi buscó en su bolsillo y sacó un billete de diez dólares. "Creí que sería más caro," contestó. "Sabes que no llevo mucho efectivo encima."
Ucker aceptó el dinero. "¿No me das algo más?"
Anahi lo consideró. "De acuerdo. Aquí va un buen consejo. Mueve tu trasero perezoso y llama a esa chica."
Ucker:"¿Y por qué?"
Anahi: "OH, ¿no se quizá porque probablemente esté esperándolo? ¿Se te ha ocurrido que, si te dio su número de teléfono, es porque quiere que la llames?"
Ucker se lo pensó. "¿Eso crees?"
"Hombres," rezongó Anahi volviendo a su Chat.
Ucker sacó la tarjeta con el número de la chica y se la tiró a Anahi dándole en la frente. La tarjeta rebotó y aterrizó en el teclado. "¿Por qué no la llamas tú?" sugirió Ucker
"Ja, ja," respondió secamente Anahi, quitando la tarjeta de su situación de estorbo. Se la devolvió. "Eres el que estaba todo fastidioso por conseguir su número."
Ucker: "Y lo conseguí."
Anahi negó con la cabeza. "Realmente no entiendo. Tú consigues un número. Tú llamas."
"¿Por qué estás armando tanto lío por esto?" preguntó Ucker Se volvió para estudiar a su mejor amiga. "¿Podría quizá tener que ver con la misteriosa artista detrás del dibujo? ¿Hm?"
"Por favor," dijo Anahi mirando al cielo. "Meramente estoy velando por los corazones de las jóvenes."
Ucker asintió. "Ya," acordó. "Igual que cuando recibes correo de los fans. Lo lees. Lo contestas."
Anahi: "Eso es completamente diferente,"
Ucker"¿Cómo?"
Anahi: "Sólo lo es."
Ucker se volvió para contemplar mejor a su amiga "Te propongo un trato, Srta. Poderosa. Llamaré a este número ahora mismo," dijo sosteniendo la tarjeta, "si aceptas en leer y contestar por lo menos a diez correos de fans a la semana."
Anahi lo consideró. "Dos."
Ucker: "Cinco."
Anahi: "Tres."
"Trato,"dijo Ucker ofreciendo su mano. Se estrecharon de manos.
Anahi se estiró y le alargó el teléfono. "Empieza a marcar."
************************************** POR OTRO LADO CON DULCE*************
"¿Por qué es gay?" Dijo Angie golpeando la cabeza contra la mesa de la cocina. "Es demasiado sexy para ser gay."
Dulce se encogió de hombros. "Los sexys normalmente son gays. Rubert Everett… Ricky Martín… Elton John…
Angie: "Ricky Martín no es gay," discutió.
"Y sigues creyéndotelo," dijo Dulce palmeando el brazo de su mejor amiga.
Angie abrió la boca para responder. Entonces frunció el entrecejo. "Espera un segundo, Elton John no es sexy."
"Estoy segura que hay quien lo cree," replicó Dulce. "Y, en cualquier caso, no podía pensar en otro."
Angie suspiró, de repente recordando el tema original. "Bueno, ¿cómo llevas todo esto?"
"No hay mucho que llevar," contestó Dulce con un encogimiento de hombros. "Realmente no se, pero no voy a volverle la espalda ni nada. Sólo me siento mal por el resto de la familia. No van a hacérselo pasar bien."
Angie: "Que rollo, Realmente debieran darle un respiro. No es el fin del mundo."
"No van a verlo así. Mi papa se esta odiando porque piensa que crió a su hijo para ser una nenaza. Y mamá cree que Chris va a ir directo al infierno. Thomas no sé. Probablemente le asusta que sus amigos lo averigüen y empiecen a gastarle bromas."
Angie: "¿Y Chris?"
Dulce. "No lo sé…"
Su conversación fue interrumpida de repente por el teléfono sonando, que Dulce procedió a coger. "¿Sí?" dijo.
"Hola," respondió una voz masculina. "¿Me recuerdas? Hablamos antes."
Dulce le lanzó una mirada cuestionadora a Angie. "¿Hablamos?"
"Sí, me diste tu número."
Dulce: "¿Te lo di?"
Una pausa. "Quizá tengo el número equivocado."
"Probablemente."
"Lamento esto."
"Sin problema."
"Adiós."
"Adiós." Dulce colgó el teléfono.
"¿Y bien?" preguntó Angie expectante.
"Número equivocado," explicó Dulce. "Bueno, ¿qué crees que debería hacer con Chris? ¿Debería ir a verle? ¿Llamarle? ¿Escribirle un anónimo?"
Angie se rió. "'Querido Chris te escribo un anónimo para hacerte saber que me parece totalmente bien que seas gay… '"
"Vale, quizá lo llame mañana," dijo Dulce "¿O crees que debiera dejarme caer por su apartamento? Aunque no estoy segura de qué decirle."
Angie lo consideró. "Bueno, podrías decirle exactamente lo mismo que le dirías si no supieras que era gay. Estoy bastante segura de que tuvisteis conversaciones previas a este anuncio."
Dulce soltó un suspiro exasperado. "Tienes razón. No sé por qué estoy armando semejante lío"
"Bueno, sabes, es un gran lío. Ahora, en vez de no saber con que chicas está durmiendo, no sabrás con qué chicos está durmiendo. Un enorme cambio en tu vida.
"Graciosa," replicó Dulce "Lo llamaré mañana. Sólo para ver cómo le va."
Angie asintió con aprobación. "Fabulosa idea."
*********************************POR EL LADO DE ANAHI**********
Ucker colgó el teléfono. "Bueno, aquí tienes," le dijo a Anny. "Llamé. Debe haberme dado un número falso."
Anahi:"¿Se te ocurrió preguntar por ella?"
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Ucker: "Bueno… no…" Se encogió de hombros. "Pero, de todas formas, el trato era que llamase. En ninguna parte del contrato se declara que tenía realmente que hablar con ella."
Anahi: " tramposo,"
Ucker le tiró la tarjeta. "Disfruta tu correo de fans. Voy a tomar una ducha."
Anahi lo observó alejarse, entonces giró la tarjeta comercial en su mano. Era blanca, simple. En la cara se leía: "Dulce María Espinosa". Obras de arte original: pinturas, bocetos a carboncillo, óleo & lápiz. E-mail: DmEspinosa@gmail.com". También tenía su dirección y número de teléfono. Que confiada.
Se quedó mirando la dirección de correo electrónico durante un rato, decidiendo el curso de acción. Sólo una nota rápida, decidió, abriendo su buzón. Notó el mensaje urgente de su agente pero lo ignoró, pulsando el botón de 'correo nuevo' en cambio.
Asunto: tú arte
Mensaje:
Anahi miró el parpadeante, insegura de qué escribir.
Mensaje:
Estimada Srta. Espinosa, Compré un boceto suyo antes. La figura en la imagen reflejaba tanto de cómo me siento a veces, que era como si hubiera sido dibujado conmigo en mente. Me pregunto si tiene una galería aquí, en Nueva York, dónde pueda quizá ver más de su obra. Atentamente,
Anahi hizo una pausa. ¿Atentamente quién? Miró por el apartamento en busca de un nombre para terminar el correo. Finalmente, se decidió.
Atentamente,
A.Portillo
De todas formas, nadie sabía su segundo apellido. Leyó por encima el correo y, decidiendo que era lo bastante discreto, lo puso en camino.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:17 am

CAPITULO 7
Dulce sentada en la mesa de la cocina toda la tarde Se había pasado el fin de semana entero evitando el temido ensayo y ahora no tenía otra opción salvo concentrarse.
"Concéntrate," se dijo, mirando fijamente la pantalla del ordenador. "Había hadas… y un tipo con un asno en la cabeza." Agitó la cabeza. "Shakespeare debía haberse metido algo." Hojeó la obra en sus manos. "Titania era wo Wo. Quizá puedo hablar de ella. Reina de las hadas y todo. . Suena divertido. Reina de las hadas." Se detuvo a considerarlo. "Necesito dejar de hablar sola."
Llegó hasta escribir, "Titania, Reina de las hadas," cuando el teléfono sonó, interrumpiendo su productividad.
Secretamente aliviada por la interrupción, agarró el receptor de su sitio en la pared. "Hola."
"Hola, hermosa."
Dulce sonrió levemente. "Eh, Poncho"
Poncho: "Te extrañé este fin de semana," "¿Quieres hacer algo esta noche?"
Dulce miró a su ordenador. "Desearía poder, pero tengo este ensayo que he estado retrasando dos semanas. Es para mañana."
"OH," dijo él, desilusión en su tono. "¿Que tal si nos vemos después de tu clase de mañana? Podemos ir a comer algo."
Dulce tuvo en cuenta su horario del lunes. "Supongo que puedo meterte," contestó, sonriendo. "De todas formas quiero hablarte de algo."
Poncho hizo una pausa. "¿Sobre nosotros?"
"No, en absoluto," contestó rápidamente. "Cosa familiar."
Poncho: "Hablando al respecto, hablé con tu padre antes. Cenamos en casa de tus padres el viernes."
Dulce se sintió de repente irritada. ¿Por qué siempre creían que podían planearle la vida? ¿Y qué si tenía algo importante que hacer el viernes? ¿Alguna vez se les ocurría preguntar primero? "Vale," dijo, no deseando empezar una discusión. "OH, eh, vendí tres obras el otro día."
"Eso está bien, nena," respondió Poncho "Bueno, tengo que irme. Le estoy poniendo un sistema estereo de muerte al `stang. Thomas va a morirse cuando lo vea."
Dulce intentó ignorar la punzada de desilusión que le recorrió. No era la primera vez que Poncho desechaba sus logros. Sabía que él pensaba que la pintura era una pérdida de tiempo. "Como si mi hermano no te adorara ya lo bastante," bromeó
Poncho se rió. "Sí, bueno… pero yo te adoro a ti."
Dulce forzó una sonrisa que no sentía. "Debiera volver a mi ensayo," dijo, no deteniendo a preguntarse por qué, de repente, prefería escribir su ensayo a hablar con su novio. "Aunque te veré mañana."
"Te veo entonces, nena," respondió. "Te quiero."
"Yo también te quiero," le contestó.
Tras colgar el teléfono, suspiró. Estaba deprimida y no estaba segura por qué. Miró la pantalla del ordenador resignadamente. Quizá debiera abandonar la facultad. No necesitaba una licenciatura en Artes Visuales para ser artista. Por la forma en que iban las cosas, de todas formas se casaría pronto con Poncho y entonces no tendría que preocuparse del dinero. Iba a ser un abogado de los buenos, después de todo. Con un automóvil de los buenos. Y una vida de las buenas.
Cerró la ventana del ensayo y pulsó su conexión a Internet. Quizás su padre le había respondido. Él normalmente le hacía sentirse mejor. Con frecuencia consideraba mudarse a California. Pero no podía irse y dejar atrás a su madre y hermano. Y a Thomas Y a Chris Y a Angie. OH, y a Poncho por supuesto.
Dos mensajes nuevos. Sonrió cuando notó que su padre había escrito. Ansiosamente, pulsó en la carta.
[¿Cómo le va a mi bebé? Confío que acabases tu ensayo para ahora pero, conociéndote, será domingo noche y todavía no tendrás un tema escogido. LOL. ¿Verdad? Bueno, estoy seguro que saldrás con algo. Porque eres brillante (justo como tu padre). El trabajo me mantiene ocupado. Acabo de regresar del sitio de construcción hace un ratito. Estamos reconstruyendo una vieja capilla. Pero no te preocupes por eso. Te dejaré volver a tu tarea...Te quiero,.........Papá]
Dulce sonrió sintiéndose levemente mejor. Le escribió una nota preguntándole cómo la conocía tan bien y diciéndole que tuviera cuidado en el trabajo. Entonces siguió al siguiente mensaje de su bandeja de entrada. No reconoció la dirección.
El correo se abrió en pantalla y examinó el contenido, esperando que fuera correo basura. Le sorprendió ver que no lo era. Así que lo leyó de nuevo.
"Bueno, es una primera vez," dijo aturdida. Cualquier tristeza que hubiera sentido momentos antes fue, de repente, reemplazada por júbilo. ¡A alguien realmente le gustaba su obra! Se sentía tan feliz que deseaba levantarse de la silla y bailar por la cocina. Nunca nadie le había escrito antes. Habían comprado sus trabajos y dicho que eran preciosos, pero tomarse el tiempo para realmente escribirle. Wowowowo
Dulce se enderezó en su silla, poniendo su pelo detrás de las orejas. Se mordió el interior del labio, mientras debatía qué responder.
[Estimado A.Portillo
Me complace que disfrutara mi obra. Me agrada que me hayas hablado. ¿Puedo preguntar cuál era? Podría darle una mejor idea de lo que estaba pensando cuando la creé, si le interesa. Me temo que no tengo galería, pero gracias por preguntar. Quizá algún día, si todos mis sueños se cumplen. Gracias por su carta. Fue una inesperada aunque bienvenida sorpresa. No sólo me permitió diez minutos extras de remoloneo, sino que también alegró un día, por otra parte, deprimente.
Atentamente, Dulce María Espinosa]
Leyó el correo un par de veces, esperando que no sonara demasiado bobo. Debatió si borrar o no el segundo párrafo. Después de mucho debatir, al final decidió dejarlo. Era la verdad, después de todo.
Correo enviado, volvió a abrir el archivo de su pseudo-ensayo. Pero ahora no podía concentrarse en Shakespeare. Estaba demasiado emocionada por el hecho de recibir su primer el correo de un fan.
Se rió para sí mientras el concepto calaba. "En alguna parte ahí fuera, tengo un fan."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:17 am

CAPITULO 8
El jardín estaba en plena floración, para gran deleite de Anahi. Había contratado a un jardinero para cuidar de todas sus flores, ya que personalmente no tenía interés en ese arte. Realmente no conocía los nombres de las flores, sólo le encantaba la forma que le hacía sentir el mirarlas; tranquila, calmada.
El agua le provocaba un sentimiento similar, así que no era sorprendente que su casa mirara al mar. No era una casa demasiado grande, bastante más barata de la hubiera podido permitirse, incluso según los estándares de Los Ángeles. Pero le gustaba su simplicidad. Dos dormitorios, dos baños, un jardín trasero y una hermosa vista. Todo considerado, era la casa perfecta. Para ella, al menos.
En el patio, donde actualmente se sentaba con los pies sobre otra silla y su portátil firmemente colocado, se sentía contenta. Podía oír rugir el océano al fondo. Y sus flores le sonreían con sus vivos colores sirviendo como brillantes señales de vida. No había otra parte del mundo en que prefiriera estar.
Tenía a Mozart sonando en el estéreo dentro de la casa. Tras un largo día en el set, al fin tenía paz.
Asentándose aún más en los cojines de su silla, tomó un sorbo de té helado de la mesa al lado de ella. Sus ojos azules se entrecerraron en concentración ante el contenido de la pantalla. Satisfecha con lo que había leído, pulsó 'up load'. Con eso, su último poema fue lanzado al ciberespacio. Nadie sabía que era suyo. Y, si tenía suerte, nadie lo sabría jamás.
Por pura curiosidad, Anahi tecleó su nombre en un motor de búsqueda de Internet. Una lista de correspondientes Webs sites apareció ante ella y se quedó mirando en silenciosa contemplación. Nunca dejaba de asombrarle que otra gente sacara tiempo de sus vidas diarias para construir páginas web en su honor.
Entro a una página de Internet al azar. Una foto de sí misma, de una sesión que no recordaba haber hecho, le devolvió la mirada. Había enlaces a más fotografías, a una biografía, a rumores, wn de Guardián y a más enlaces.
"Veamos que he estado haciendo últimamente," dijo sonriendo mientras pulsaba en "rumores".
Otra página se presentó y ella examinó su contenido. "'Anahi admitió que está, de hecho, viendo a un cierto alguien y nuestro mejor suposición es que Anahi, al fin, ha entregado su corazón al guionista y director de cine Indie, Christopher Uckerman. Los dos fueron vistos en una apartada playa en España el mes pasado.'" Empezó a reírse
Dejando atrás la página de rumores, volvió a la página principal. Notó una votación en la esquina del fondo. "Anahi Puente, ¿nena caliente, mega bruja, o ambas? Dedica un momento para emitir tu voto.
“Anny lo consideró. "Iré a por 'mega bruja'" dijo, emitiendo su voto. Unos segundos después, los resultados estaban delante de ella. "Ambos" estaba al 86%, con "mega bruja" detrás al 10% y, a la cola, "nena caliente" con un 4%.
Suspirando, salió del website. Habían pasado días desde que revisó su correo, así que apuntó el ratón en esa dirección. Había estado ignorando a su agente ya durante semanas. Era hora de lidiar el toro.
Tenía dos mensajes urgentes de él esperándola. El primero decía algo sobre el contrato de una película. El segundo era una petición de pronta respuesta. Había habido tres mensajes suyos en el contestador cuando regresó de Nueva York.
Decidiendo que era mejor dejar de ignorarle, le envió un correo diciéndole que párese lo que fuese. Resueltos los negocios, cambió la cuenta de correo.
Para su deleite, había contestación de la artista. Anahi había enmarcado la imagen que había comprado en Nueva York. Ahora colgaba en el muro frente a su cama, donde podía admirarlo en la privacidad de su cuarto.
Anny regresó al correo.
[Estimado A. Portillo
Me complace que disfrutara mi obra. Me agrada que me escribiera. ¿Puedo preguntar cuál era? Podría darle una mejor idea de lo que estaba pensando cuando la creé, si le interesa. Me temo que no tengo galería, pero gracias por preguntar. Quizá algún día, si todos mis sueños se cumplen. Gracias por su carta. Fue una inesperada aunque bienvenida sorpresa. No sólo me permitió diez minutos extras de remoloneo, sino que también alegró un día, por otra parte, deprimente. Atentamente, Dulce María espinosa]
La actriz se encontró sonriendo ante la perspectiva de alegrarle el día a alguien. Mirando las flores, se tomó un momento para decidir qué escribir.

[Querida Dulce (¿puedo llamarte así?),
Me encantaría saber qué te llevó a crear tan fascinante pieza de arte. La imagen era de una figura de pie entre el gentío, con su mirada enfocada en algo en la distancia. Actualmente cuelga en mi dormitorio para que pueda admirarlo cada noche. Creo que es el único cuadro en mi casa que escogí personalmente. No me va decorar y me temo que es dolorosamente obvio desde el momento que se entra en mi hogar. Pero por suerte, no tantos lo hacen. No es muy a menudo que consigo alegrarle el día a alguien o siquiera les ayudo a remolonear, así que me alegra poder devolver algo a la comunidad artística. Si puedo ser de utilidad en el futuro, por favor, házmelo saber.
Cuídate,
A.Portillo]
Satisfecha con su respuesta, Anahi pulsó 'enviar'. Repentinamente de buen ánimo, apagó el ordenador y se dirigió hacia la casa. Quizá fuese a correr por la playa.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:17 am

CAPITULO 9
"¿Qué piensas?" preguntó Poncho emocionadamente. Su corto pelo castaño estaba atusado con suficiente laca y fijador hacer temblar la capa de ozono. Sus ojos verdes estaban enfocados en el sistema estéreo de su nuevo Ferrari
Dulce miró la pieza de equipo, preguntándose a que venía el barullo. Emitía música exactamente como el viejo. "Es bueno," dijo forzando entusiasmo en las palabras.
"¿Bueno?" cuestionó Poncho echándole una mirada a su novia. "¿Que dices, bueno? Puedes oír los bajos en esta preciosidad. ¡Una delicia!" Subió la música y tamborileó los dedos en el volante con la melodía.
Dulce se hundió en el asiento del pasajero, volcando su atención en la panorámica de la ventanilla. Se dirigían a ver a sus padres. Con el tráfico de Nueva York iba a costar un año llegar allí, pero Poncho había insistido en coger el coche. Estaba ansioso por exhibirlo ante Thomas
Poncho había cancelado la cita del lunes. Había surgido algo a última hora y había sido incapaz de verla después de clase. Dulce se había sentido secretamente aliviada. Tras pasar toda la noche del domingo trabajando en el ensayo sobre Shakespeare, estaba más que exhausta. Se había ido derecha a casa para una siesta.
No estaba ansiando esta cena en casa de sus padres. Inevitablemente, el tema de Chris sería deliberadamente evitado o sacado de proporción. Dulce se sintió culpable de repente. Había pasado casi una semana desde el incidente y aún no había llamado a Christian. No estaba completamente segura de por qué. Dulce ciertamente no era homofobica. Y el hecho que Chris fuera gay realmente no le molestaba.
Así que, ¿por qué estaba evitándole?
Incapaz de salir con una respuesta, dulce decidió pensar en otra cosa. Su arte, por ejemplo. Estaba en proceso de crear un collage de fotos que había tomado. Era su tributo a Nueva York y contenía fotos de la ciudad en toda su gloria. De la belleza a la tristeza. Todo estaba allí. Su completa experiencia vital, recortada y fundida en un todo.
Sus pensamientos de repente derivaron a la persona que le había escrito y se preguntó si habría respondido. Hizo una nota mental de revisar su correo una vez llegase a casa.
Poncho apagó el estéreo de repente. "Siento lo del lunes," dijo. "¿De qué querías hablar conmigo?"
Dulce vaciló. "No era nada," le mintió.
Poncho:"¿Estás segura?"
"Positiva," dulce contestó, sonriéndole. "Bueno, ¿cómo va la facultad?"
Poncho sonrió abiertamente. "Va bien," contestó. "Me alegra graduarme. El instituto dura una eternidad, ¿no crees?"
"No recuerdo tan atrás," bromeó Dulce
"OH, cállate," dijo Poncho con una carcajada. "No eres mucho más vieja que yo. Pero, de todas formas, las cosas se están desarrollando bien. Llegan las actividades Hablando de las mismas, empieza a pensar en un vestido para la graduación."
Dulce no estaba segura de tener ganas de pasar de nuevo por toda la prueba de la graduación. Detestó la suya. Pero le debía a Poncho ir con él. "Se lo diré esta noche a mamá," contestó. "Estoy segura que querrá ir de compras conmigo." Poncho asintió en aprobación, poniendo la música.
Dulce se concentró en el mundo fuera de su ventanilla y volvió a la tierra de sus pensamientos.
La cena empezó como un asunto agradable y relativamente tranquilo, aunque dulce podía sentir la soterrada tensión entre cada miembro de su familia. Hasta ahora, nadie había mencionado a Chris y dulce lo agradecía en secreto.
Blanca: "Bueno, Poncho, cómo es entrar a Harvard?"
Poncho sonrió. "Estoy muy emocionado, Mis padres también están orgullosos. Conseguí una buena beca, así que a papá le alegra no tener que soltar una nada de dinero
"Apuesto que va a ser difícil para los dos," replicó blanca mirando entre Poncho y dulce "Estar separados todo ese tiempo tras crecer juntos."
Poncho asintió. "Nos arreglaremos de algún modo." Le guiñó a dulce. "Quién sabe, quizá si a dulce le va bien en la facultad, pueda trasferirse."
Dulce miró agudamente a su novio. ¿Trasferirme?
Blanca: "Quizá puedas convencerla para estudiar algo que valga la pena, "Que baje la cabeza de las nubes."
"Bueno, con el debido respeto, señora apoyo la decisión de dulce de ser artista," dijo Poncho para gran sorpresa de dulce. "Después que me licencie, ganaré suficiente dinero para que no tenga que preocuparse por trabajar. Puede quedarse en casa, hacer sus pinturitas y cuidar de nuestros críos." Le sonrió brillantemente a dulce como si fuera la más estupenda de las ideas.
Dulce se sintió repentinamente deprimida. No quería quedarse en casa y hacer "pinturitas" mientras cuidaba de los niños. Ni siquiera estaba segura de querer niños. Era demasiado joven para los niños. Era demasiado joven para el matrimonio. Y era más que demasiado joven para estar discutiendo tales materias con su iluso novio y su disfuncional familia. O más bien, para sentarse callada mientras discutían su futuro entre ellos.
Blanca les agitó el tenedor a los dos. "¿Ya han hablado de matrimonio?"
Dulce abrió la boca para contestar, pero Poncho la cortó.
"Aún no," dijo. "Pero es ciertamente un tema a considerar antes de mi partida. Quiero asegurarme de dejarlo todo sentado., Bueno, ¿dónde está Chris?" preguntó poncho.
Se intercambiaron miradas entre la familia. Dulce se hundió más en la silla, enviándole a Dios una silenciosa oración para mantener a la familia bajo control.
Papa de dulce:"Hoy no hablamos de él."
Poncho levantó la vista, su tenedor flotando a medio camino de la boca. Lanzó una cuestionadora mirada a dulce, que se encogió de hombros.
Thomas bufó. "Resulta que es marica." "¡Thomas!" gritó blanca. "Bueno, es verdad," defendió Thomas mirando a poncho "El gran y maravilloso Chris es amigo de Dorothy."
Papa de dulce: "¡Basta!" machacando la mano contra la mesa. La cubertería de plata sobre la mesa entrechocó haciendo saltar a dulce por el súbito ruido. "No es tema para discutir en la mesa."
Dulce estaba furibunda. ¿Qué había que discutir? Glenn era gay. Fin. Qué más era posible decir que no involucrase la presencia de Chris. Con furia arponeó un pedazo de pollo.
Ni siquiera estaba enfadada con su familia. Estaba enfadada consigo misma y su incapacidad de imponerse. ¿Por qué no podía decirles lo que estaba pensando? ¿Por qué tenía que ser tan cobarde?
"¿Por qué no me lo dijiste?" gritó Poncho golpeando las manos en el volante. "No habría hecho tan el ******* sacando el tema."
Dulce: "Lo siento,"
Poncho agitó la cabeza enojadamente. "Esta noche me hiciste parecer *******, dulce" se quejó. "Blanca se debe haber mosqueado conmigo por sacar el tema."
Dulce: "Esto puede que sea un shock, pero el mundo no gira a tu alrededor,"
poncho la miró furioso. "¿Qué?"
"¿Qué quieres decir con qué?" preguntó Dulce, su anterior enojo resurgiendo. "¿Qué era toda esa charla sobre matrimonio y niños? Nunca lo hemos discutido. Y no voy a trasferirme a Harvard."
"Podrías entrar," dijo Poncho con un encogimiento de hombros. "Acción afirmativa y todo eso."
"¡¿Qué?!" gritó Dulce Deseaba que no estuvieran en ese momento en un coche
Poncho suspiró ojeando a Dulce "Lo siento," dijo. "No quería decir eso."
"¿No querías, o no querías decirlo en voz alta?" preguntó Dulce
"No quería decir eso," declaró poncho "Sabes lo que siento por ti y tu familia."
"Para el coche," exigió Dulce
Poncho la miró. "¿Qué?"
"Para el puto coche, Alfonso no bromeo."
"Dulce tranquilízate, ¿vale?" le suplicó. "Dije que lo sentía."
"Si no detienes este coche ahora mismo, voy a saltar. Y si me arrollan y vivo para contarlo, le diré a papá que te negaste a parar."
Poncho paró el coche. "Hablemos de esto," dijo.
Pero dulce ya había salido por la puerta. La cerró de golpe y corrió acera abajo, hacia la boca de metro más cercana, desapareciendo de la vista.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:17 am

CAPITULO 10
"¡Maite!" llamó Anahi trotando tras su ayudante. Aún estaba en pleno atavío de Kiara, alas de ángel y todo.
Maite se dio la vuelta, su sorpresa claramente evidente en la cara. "¿Sí, Srta Puente?"
"¿Aún tienes todo ese correo?" preguntó anahi retirando una pluma de su hombro.
Maite: "Ah, bueno, ha recibido más desde que la última vez, Pero me figuré no querría saberlo."
Anahi lo consideró y asintió. "Coge tres cartas del azar de la pila y déjalas sobre mi vestidor. Hazlo cada semana."
Maite arqueó ambas cejas. "Uh, sí, Srta."
Anahi se dio la vuelta y se dirigió a su remolque para cambiarse. "Gracias a Dios es viernes," le murmuró a su reflejo. Quitándose las alas y el resto de su atavío angélico, se metió en unos jeans y camiseta azul marina. Estaba en mitad de atarse su ajorca cuando dieron un golpe a la puerta.
Anahi: "Entra,"
Maite pasó. "Tres cartas," dijo, colocándolas en abanico en la mano para que Anahi pudiese contarlas. "La Srta. Loeb quiere verla," añadió la ayudante, poniendo los sobres en la mesa.
Anahi suspiró. "Gracias, Maite," dijo, poniéndose en pié. Agarró el maletín del portátil, su portalibros y las cartas y salió del remolque, yendo hacia la oficina de la director. Encontrando la puerta abierta, entró.
Gina Loeb, director de Guardián: A Second Chance, se sentaba al escritorio. "Toma asiento, Anahi”. Anahi cumplió, poniendo el correo de los fans sobre el portátil en el suelo a su lado. "¿Qué pasa?" No podía imaginarse por qué Gina querrían verla. No había liado las frases. Había llegado a tiempo. Y había bordado todas sus escenas.
"Vendrá gente al set la próxima semana," empezó Gina. "Quieren hacerte una breve entrevista."
Anahi se encogió de hombros. "Bueno, ¿cuál es el problema?"
"Ningún problema," contestó Gina. "Sólo te doy el toque. Precioso trabajo el de hoy, por cierto."
"Gracias," contestó anahi poniéndose de pié. "¿Algo más?"
"Pasa un buen fin de semana," le dijo Gina.
"Tú también." Anahi recogió sus cosas y salió hacia su Rav4. Una vez dentro, le dio al arranque y se acomodó con un suspiro. Era viernes noche y se sentía ansiosa. Ucker estaba filmando su nueva película independiente. Algo sobre una palmera y un tomate. Nunca entendía esas cosas artísticas.
Y ése era el total de sus amigos.
Como en señal, su móvil empezó a sonar. Hurgó en el bolsillo frontal del maletín del portátil y sacó el sonoro objeto. "Anahi” dijo.
"¿No llamas ya a casa?"
Anahi miró al cielo ante el sonido de la voz de su madre. No quería lidiar ahora con esto. "Llamé."
"¿Cuándo?"
Anahi se estrujó el cerebro. "Hace un par de semanas," respondió deseando recibir otra llamada para tener una razón para cortar la de su madre.
Marichelo Portillo suspiró ruidosamente. "Bueno, tu hermana quiere que vengas a su obra el domingo."
"OH, ¿es este fin de semana?" preguntó Anahi queriendo golpearse la cabeza contra el volante.
"Lo prometiste."
Anahi asintió. "Allí estaré. ¿A que hora?"
"La obra es a las siete. ¿Te nos unirás después a cenar?"
¿Tengo opción? "Allí estaré," contestó.
"Nos vemos entonces." Clic. se corto la llamada
Anahi se quedó mirando el teléfono un momento antes de tirarlo a un lado. "Yo también te quiero, Mamá. Me va perfectamente, Mamá."
Enojadamente puso el coche en marcha atrás y salió del parking del estudio.
Acelerando decidió visitar a la única otra persona en el mundo con que podía hablar.
*********************************************
"Eh, Nana," dijo Anahi sentándose sobre el césped. Dejó caer el portalibros a su lado. "Sé que ha pasado un tiempo desde que estuve por aquí, pero ya sabes cómo es cuando eres una gran estrella." Rió y se estiró para retirar una hoja de encima de la lápida de su abuela.
Anahi puso un ramillete de rosas donde había estado la hoja. Echó una mirada por el cementerio y suspiró. "Da repelús esto por la noche," notó. "Bueno, ¿qué puedo decirte que no sepas ya?" Lo consideró. "Estoy terminando una película y tengo unos tratos más en espera. Siempre me dijiste que sería famosa algún día. Desearía que pudieras verme ahora.
"La verdad es," continuó, "que no estoy llevando todo esto muy bien. Me asusta tanto que la gente me vea como realmente soy, que apenas puedo reconocer ya mi propio ser. Deseo que estuvieras aquí. Siempre parecías saber qué decir para hacerme sentir mejor." Cogió una hoja de hierba y empezó a jugar con ella.
"Compré este cuadro hace una semana en Nueva York," dijo. "Es de una mujer de pie en mitad de una multitud, pero está mirando algo que está fuera. Algo lejano. Y toda la multitud está mirándola, pero ella no les ve." Se detuvo. "Ésa soy yo. De pie entre la multitud, pero mirando a la distancia."
"Todo parecía tan claro cuando estabas aquí. Podías hacerme reír con sólo una palabra. Ha pasado tanto desde que me he reído de verdad. Conoces esa risa. Donde no puedes parar y, durante esos pocos segundos, todo en la vida parece perfecto. Eso es lo que anhelo.”
"Raro, ¿eh? Solía contarte mis sueños de ser famosa. 'Cuando sea una gran actriz, tendré una mansión en Hollywood y sirvientes y todo el dinero del mundo. Vivirás en la casa de invitados y haré que mi chofer te pasee.'" Anahi agitó la cabeza ante el recuerdo. "Es una preciosa fantasía. Sólo desearía tener a alguien con quien compartirla."
Anahi sacó las cartas de los fans de su bolsillo trasero. "Mientras tanto, la compartiré contigo." Tomó un sobre y dejó los otros dos al lado. Lo abrió y sacó el papel doblado de dentro. En voz alta, leyó,[ "'Querida Anahi, Eres realmente sexy. Tengo pósters de ti por todas las paredes y el techo. Tengo grabado cada episodio de Guardián. Le dije a mi mamá que iba a casarme contigo algún día, pero ella me dijo que probablemente era demasiado joven para ti. ¿Crees que doce es ser demasiado joven? Yo no. Le dije que algún día voy a tener todos tus hijos. Tu fan nº 1 y futuro marido, Sebas Gordon.'"]
Anahi se encontró riendo. "Eso fue bastante lindo, ¿eh?" preguntó, agarrando su portalibros. Dentro encontró su cuaderno de poesía y un bolígrafo. En una página nueva, empezó a escribir.
[Querido Sebas,
Me siento honrada de que me creas digna de ser tu prometida. Quizás si me envías tu foto, pueda ponerla en mi pared y entonces estaremos igualados. Me temo que doce es un poco demasiado joven por el presente momento, pero quién sabe, quizá dentro de seis años, si todavía estás interesado, que puedes llamarme. Entonces tendré casi treinta años. ¿Crees que treinta es ser demasiado vieja?
Cariños,
Anahi Puente]
Arrancó la hoja del cuaderno y lo metió en un sobre nuevo. Dirigiéndoselo a Sebas, sonrió. "Eso le alegrará el día." Le sonrió a la lápida. "No está tan mal."
Anahi abrió la segunda carta y empezó a leer. ["`Querida Kiara, Mi nombre es Jennifer y tengo diez años. Mi hermano pequeño, Derek, es tu mayor fan. Tiene una foto de ti junto a su cama. Ha estado realmente muy enfermo el pasado año. A mamá y a papá no les gusta hablar de eso porque les pone tristes. Derek dice que puedes ayudarle porque eres un ángel. Por favor, ayúdale. Tu amiga, Jennifer.'"]
Le frunció el ceño a la carta y la volvió a poner en el sobre sin responder. Sin una palabra, abrió la última carta.[ "'Querida Srta. Puente, nunca pensé que me encontraría escribiéndole a alguien famoso. Dudo siquiera que lea esto, considerando su apretado horario y todo eso. Pero no tengo nada que perder, ¿verdad? Sólo deseaba decir que creo que es hermosa. Pero que más que nada, adoro su forma de ser durante las entrevistas. Es sincera y directa y eso lo respeto. Gracias por ser usted misma. Atentamente, Cinthia Gois'"]
Anahi terminó de leer y suspiró, volviendo a poner todo en el portalibros. Se puso de pie para irse. "Te quiero, Nana," le susurró al aire. Entonces se giró sobre sus talones y regresó al coche.
CAPITULO 11
"¿Dónde infiernos has estado?" le gritó Angie. "¡He estado enferma de preocupación!"
Dulce entró en el apartamento tras horas de vagabundear por Nueva York. "Di un paseo," respondió, arrojando la chaqueta en el sofá.
"Bien, Poncho estaba como loco," le informó Angie "Llamó como veinte veces. Entonces lo dejó. Entonces salió a buscarte. Entonces vino de nuevo. Entonces se fue. Así que te sugeriría que lo llames. Y probablemente debieras llamar también a tus padres porque llamaron cinco veces. Blanca estaba volviéndose loca."
Dulce miró al cielo y se desplomó en el sofá. Tras todo el caminar, lo último que necesitaba era encarar a la gente de la que había estado huyendo. Todo lo que deseaba era paz. ¿Por qué no podía tenerla? Sólo un tiempo para ella.
Sin familia. Sin novio. Sin ensayos que escribir. Sólo ella y su arte. "Llámales tú," dijo. "En cuanto reúna energía, me voy a duchar. Y después me voy a acostar."
Angie miró a su mejor amiga durante un largo momento. "Dulce ¿qué pasó?"
"Nada," contestó dulce. "La cena fue genial. Mi novio es genial. Un encanto al máximo. Estoy más que enamorada de él. Tanto que me transferiré a Harvard para que podamos estar cerca. Entonces podemos comenzar nuestra vida juntos. Yo me quedaré casa con los niños mientras él sale y cumple sus sueños. Suena perfecto. No puedo esperar."
Angie se sentó a la mesa de café, contemplando cautamente a su amiga. "¿Estás bien?"
Dulce se incorporó de golpe. "¿Bien? No. No estoy bien. No quiero ir a Harvard. Y realmente no quiero tener niños ahora mismo. Ni siquiera casarme, por lo que importa."
"No lo hagas."
"Que no lo haga," repitió suavemente Dulce, como si la posibilidad no se le hubiera ocurrido. "¡Es exactamente lo que voy a hacer! No voy a no hacer ninguna de esas cosas." Se irguió y dirigió hacia su cuarto.
"Bueno, ¿qué vas qué hacer? le gritó Angie
Dulce: "Voy a ducharme, Porque es lo que quiero hacer."
"Ya," dijo Angie, totalmente confundida por el arranque de su amiga.
Momentos después, Dulce volvió usando la bata. "¿Sabes lo que me mosquea? Que no preguntaron. Ni una vez me han apoyado en nada. Creerías que mi mamá querría tener alguna de mis obras colgando en el apartamento, pero ¿quiere? ¡No! ¿Y Poncho? ¿Crees que le importa un bledo cómo paso el tiempo? ¡No! Todo lo que le importa es su coche. Y su… su facultad de Derecho. Y su… su… ¡su coche!" Regresó corriendo al cuarto y cerró de golpe la puerta.
Dos segundos después, la abrió de nuevo. "¿Y por qué estaba gritándome por no decirle lo de Chris? ¡Es mi familia! ¿Qué le importa a él? ¿Y por qué tiene que ir todo sobre él? ¿Sólo porque es hombre? ¡No lo creo! ¡Que se joda él y su pene!" Entró a saco en el baño.
Angie se quedó mirando la puerta cerrada. "Perdió la chaveta finalmente.”
Luego esa noche, después de que hubiera logrado tranquilizarse, Dulce se sentó a la mesa de la cocina con el ordenador delante. Su estallido le había hecho sentirse mejor. La ducha también había ayudado. Había llamado a Poncho y le aseguró que estaba bien. Había llamado a sus padres y les había asegurado que estaba bien. Y que, no, no necesitaba ver a un psiquiatra. Y que, no, no tenía nada que ver con que Chris fuese gay.
Pero ahora, por lo menos estaba en paz. Angie se había acostado. El apartamento estaba silencioso. Por el momento, la vida era relativamente buena. Aliviada y de mejor ánimo, entró en Internet para revisar el correo.
Un mensaje.
[Querida Dulce (¿puedo llamarte así?),
Me encantaría saber qué te llevó a crear tan fascinante pieza de arte. La imagen era de una figura de pie entre el gentío, con su mirada enfocada en algo en la distancia.
Actualmente cuelga en mi dormitorio para que pueda admirarlo cada noche. Creo que es el único cuadro en mi casa que escogí yo misma. No me va decorar y me temo que es dolorosamente obvio desde el momento que se entra en mi hogar. Pero por suerte, no tantos lo hacen. No es muy a menudo que consigo alegrarle el día a alguien o siquiera les ayudo a remolonear, así que me alegra poder devolver algo a la comunidad artística. Si puedo ser de utilidad en el futuro, por favor, házmelo saber.
Cuídate,
A. Portillo]
Sonriendo, Dulce pulsó responder.

]Estimado A.Portillo,
En realidad, era mi pieza favorita. Estaba pensando en convertirla en una colección. Pinturas a color y quizá estatuillas de arcilla. Decorarán mi apartamento, al menos.
Debo admitirlo, estoy un poco emocionada por tu interés. A veces es muy desilusionante ser artista. Nunca realmente sabes si la gente lo aprecia. De vez en cuando se pasarán y sonreirán con aprobación. Pero la mayoría del tiempo pasa sin lanzar una segunda mirada. Es cuando empiezo a dudar si realmente merece la pena. Empiezo a preguntarme si quizá mis padres tienen razón y debo enfocar mi vida en algo sólido en su lugar. Pero entonces recibo un correo de ti y todas mis dudas se disipan y mi inspiración regresa. Lamento si me he dejado llevar. Sobre el dibujo. Supongo la razón por la que me gusta es que, cuando lo empecé, realmente no sabía qué estaba dibujando. Normalmente tengo un modelo en mente y entonces lo plasmo sobre papel o lienzo. Pero ése vino a mí. Empecé a dibujar y de repente tomó forma. Lo siento, no es una historia muy interesante. De todas formas, gracias una vez más por animarme. No ha sido una buena semana y tus correos han sido muy apreciados.
Gracias,
Dulce PD: Sí, puedes llamarme asi.]

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:17 am

CAPITULO 12
Para gran desánimo de Anahi el domingo llegó. Así que se encontró sentada en un atestado auditorio, viendo un puñado de idiotas ineptos destrozar lo que debería haber sido una obra maravillosa. Su querida hermana estaba entre ellos. Interpretando a Julieta, nada menos.
"OH, Romeo, Romeo…"
Mátame. Mátame ahora, suplicó Anahi silenciosamente. Su cuaderno de poesía yacía abierto en su regazo y estaba garrapateando líneas sueltas de poesía en la oscuridad. Tan sólo deseaba haber pensado en traerse su portátil. Podría haber encontrado a alguien para chatear y ayudar a pasar el tiempo.
Si Dios fuera de hecho misericordioso, se apiadaría de ella ahora y acabaría con ella. Lanzó sus ojos al cielo, esperando que algo pasase. Nada pasó.
Estoy en el Infierno. Echó un vistazo al escenario. Y mi hermana es el Diablo.
Al fin, una eternidad después, la cortina bajó y las luces se encendieron. El reparto salió a saludar a escena y Anahi aplaudió con el resto del entusiasmado público. Cuando el gentío se dispersó, Anahi se hizo paso al frente del auditorio para encontrarse con el resto de su familia.
La gente la reconocía cuando pasaba al lado y se obligó a sonreírles, esperando que ninguno viniese a hablar con ella. Sólo por si acaso alguno lo estaba considerándolo, se aseguró de adoptar su aspecto más inaccesible. Afortunadamente, funcionó.
"OH, apareciste," notó Marichelo hermana de anahi, aún en el escenario para poder mirarles desde arriba.
Anahi miró a su hermana. "Lo prometí." Besó la mejilla de su madre y después la de su padre. "Mamá, papá," saludó casualmente.
"¿No estuvo maravillosa?" preguntó su madre, sonriéndole orgullosamente a su hija más joven. "Uno de estos días va a ponerte las peras a cuarto."
Anahi intentó no reírse de la idea. "Vivo aterrorizada," contestó secamente.
Marichelo miró al cielo. "Estás celosa, Anny Porque incluso si eres una actriz de altos vuelos, nunca serás tan hermosa como yo."
"Marichelo, contrólate," dijo su padre hablando por primera vez. "Ve a cambiarte. Tenemos reserva para las nueve."
Marichelo se dirigió hacia el vestidor para cambiarse, dejando a Anahi combatir contra demonios menores.
"¿Qué llevas puesto?" preguntó su madre con obvio disgusto.
Anahi se miró. Sólo para mosquear a su madre, se decidió por una camisa de algodón con las mangas enrolladas. Un chaleco de cuero negro, jeans negros y botas negras. "¿No te gusta?" preguntó inocentemente.
Su madre soltó una larga expiración. "Pareces uno de esos poetas de la calle”
"Vaya, gracias, madre," respondió Anahi con una brillante sonrisa. "Es el mayor cumplido que me has hecho nunca."
Su padre se aclaró la garganta. "Bueno, Anahi, ¿cómo va la película?"
"Bastante bien, papá," contestó Anahi. "El presupuesto para la película es mucho mayor que para la serie de TV, así que tenemos efectos especiales bastante buenos. La director, Gina Loeb, es excelente. Realmente me encantan las diversas dimensiones que le ha sacado al personaje de Kiara."
"¿Cuánto cobraste?" preguntó su madre
Anahi le suspiró a su madre. ¿Por qué todo se reducía a dinero con ella? "Cuatro millones," contestó.
Su madre frunció el ceño. "¿Eso es todo?"
"¿Qué quieres decir con eso es todo?" preguntó Anahi, intentando no gritar. "¿Cuánto ganas tú?"
"Anahi," advirtió su padre
Anahi se mordió su lengua para estallarle a su madre. ¡Qué valor!
Los tres estuvieron allí en silencio hasta que Marichelo regresó del vestidor. "Todo resuelto," anunció, saltando del escenario. "¿Dónde vamos a cenar?"
"A algún sitio barato," contestó anahi "Porque al parecer, soy pobre." Empezó a caminar hacia las puertas de salida, dejando a su familia detrás. Necesitaba alejarse de ellos unos minutos, tan siquiera para calmarse. No había forma de que fuera a sobrevivir a la cena sin perder el temperamento. No si su madre seguía probando así su paciencia.
En el aparcamiento, se apoyó contra su Rav4. Se concentró en respirar. Se suponía que era tranquilizante, pero la dejó mareada.
Su padre fue el que se acercó finalmente. "Encuéntranos en Ramone's," le instruyó. "¿Necesitas la dirección?"
"No," respondió. "Nos vemos allí." Se metió en el coche y aceleró, ansiosa por poner distancia entre ellos.
********************************
El restaurante era de alto copete. El padre de Anny ganaba mucho dinero y su madre no temía gastarlo. Ramone's era conocido por servir a las estrellas de Hollywood. Todo el que era alguien se aseguraba de hacer una aparición en un momento dado.
Anahi sabía que la única razón por la que había sido invitada a esta aventura por la disfuncional senda familiar era porque su madre esperaba que, si Anahi estaba allí, entonces cualquier reportero perdido apuntaría la cámara en su dirección.
No la decepcionaron. Un reportero sacó unas fotos de ellos entrando en el restaurante. Su madre y su hermana disfrutaban la atención, o más bien, disfrutaban fingiendo que no. La gente del restaurante miraba en dirección de Anahi mientras pasaba, apuntando y murmurando.
Anahi ignoró a todos. Meramente siguió al maître a lo que él llamaba "la mejor mesa de la casa" y tomó asiento. Mientras su familia se le unía, desapareció tras el enorme menú. Con suerte, se olvidarían que estaba allí.
"Me honra servirle de nuevo, Srta. Puente" dijo el camarero, con una leve inclinación. "Si puedo recomendarle algo, hágamelo saber. Esta noche el menú es extraordinario."
Anahi asintió. "Tomaré lo de siempre, gracias," le dijo.
Él asintió y apuntó la orden, entonces tomó el menú de Anahi El resto de la familia pidió un momento para decidir.
Con su escudo de protección ido, Anahi enfrentó el pelotón de fusilamiento.
"¿Vienes aquí a menudo?" preguntó Marichelo mirando a su hermana.
"No," contestó Anny
su madre tomó un sorbo de la copa de agua delante de ella. "Ciertamente estás de humor esta noche. ¿Qué te pasa? Pareces un poco agotada."
"Estoy absolutamente bien, madre," contestó Anahi Su madre:"Bueno, ¿cómo le va a Ucker? Deberías haberle invitado esta noche."
"¿Es cierto que están juntos ahora?" añadió su hermana Anahi contempló a sus dos mujeres menos favoritas en el mundo. "Ucker está en San Francisco, trabajando en una nueva película. Y sí, estamos más que juntos." Debería haberlo negado, por supuesto, pero la mirada de desilusión en la cara de su hermana hizo que valiese la pena. Anahi sabía que su hermana llevaba enamorada de Ucker
Marichelo suspiro y dijo. "Algún día será mío."
"Ya." Fue todo lo que Anahi podía hacer para no reírse de la idea.
Su madre sonrío y dijo. "Ésa sería toda una hermosa boda," meditó. "Engendraríais niños guapísimos, sin duda."
Marichelo hizo una mueca. "Ahí se va mi apetito."
También el mío, concordó Anahi. Tener sexo con Ucker sería… "Puag," murmuró, estremeciéndose ante el pensamiento.
Todos la miraron.
Anahi se paralizó. "Um, creo que vi un pelo en mi copa," mintió. "Pero era sólo el reflejo de la luz."
Anahi se hundió en su silla, cubriéndose la cara con una mano. Ésta iba a ser una cena muy larga.
Tres horas después, Anahi se desplomó en su cama. Había sido el día más largo de toda su vida. Entre su madre y su hermana, iba a necesitar unas cuantas horas más de terapia a la semana. Era buena cosa que Ucker le saliese barato o ya estaría arruinada.
Centrándose, se levantó y preparó para la cama. Se metió en un par de boxers de Garfield y un TOP blanco, entonces agarró su portátil y se metió en la cama. "Ah, divino," suspiró. Enganchó la línea telefónica al ordenador y lo puso en marcha.
Primero lo primero, decidió, estirándose sobre el borde de la cama para agarrar su cuaderno de poesía. Era hora de subir los poemas del día su súper híper secreto website. No sabía si realmente los leía alguien, pero le gustaba tenerlos ahí fuera, de todas formas. Entre actuar y escribir poesía, Anahi se sentía realizada.
Bueno, más de lo que se sentiría de otra forma, al menos. Quizá realizada era una mala elección de palabra.
Tecleó el último poema, complacida con lo que había escrito. Con el clic de un botón, se convertía en propiedad pública. Cualquiera que lo quisiese, podía cogerlo. Realmente no le importaba un bledo.
Yendo a otra cosa, abrió su buzón. Un mensaje.
[Estimado A.Portillo
En realidad, era mi pieza favorita. Estaba pensando en convertirla en una colección. Pinturas a color y quizá estatuillas de arcilla. Decorarán mi apartamento, al menos.
Debo admitirlo, estoy un poco emocionada por tu interés. A veces es muy desilusionante ser artista. Nunca realmente sabes si la gente lo aprecia. De vez en cuando se pasarán y sonreirán con aprobación. Pero la mayoría del tiempo pasa sin lanzar una segunda mirada. Es cuando empiezo a dudar si realmente merece la pena. Empiezo a preguntarme si quizá mis padres tienen razón y debo enfocar mi vida en algo sólido en su lugar.
Pero entonces recibo un correo de ti y todas mis dudas se disipan y mi inspiración regresa. Lamento si me he dejado llevar. Sobre el dibujo. Supongo la razón por la que me gusta es que, cuando lo empecé, realmente no sabía qué estaba dibujando. Normalmente tengo un modelo en mente y entonces lo plasmo sobre papel o lienzo. Pero ése vino a mí. Empecé a dibujar y de repente tomó forma. Lo siento, no es una historia muy interesante.
De todas formas, gracias una vez más por animarme. No ha sido una buena semana y tus correos han sido muy apreciados.
Gracias,
Dulce
PD: Sí, puedes llamarme así]
Anahi sonrió y pulsó responder.
[Querida Dulce
Si sigues adelante con la colección, me gustaría hacer mi pedido para comprártelo. No importa el coste. Pagaré lo que sea. Puedo entender lo que sientes por tu arte. Es difícil desnudarle tu alma al mundo día tras día y sentirse rechazado. Y encuentro admirable que persistas en hacerlo. Pero confía en mí cuando te digo que, es mejor ser rechazado por ser quien eres, que aceptado por ser quien no eres. Me parece interesante que nos veamos en el mismo cuadro. Como si estuviésemos en lados opuestos de un espejo bidireccional y sólo podemos ver nuestro reflejo. Quizá si lo volvemos, podremos vernos mutuamente.]
Anahi frunció el ceño ante el tercer párrafo. "Parece como que esté ligando con ella." [Debes estar teniendo una semana realmente para que mis correos te animen tanto. Si alguna vez necesitas hablar de algo, bueno, estoy disponible.
Cuídate,
A.Portillo]
Frunciendo el ceño, Anahi dejó al ******* flotar sobre el botón de envío. ¿Cuándo se había vuelto tan entrometida? ¿Y por qué le importaba?
Resaltó el último párrafo, pero dudó en borrarlo. "Joder, no tengo nada que perder," decidió, pulsando enviar antes de que tuviera oportunidad de cambiar de idea.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:18 am

CAPITULO 13
Dulce decidió que era hora de lidiar el toro. Así que ese domingo subió en metro y se dirigió a Queens. El apartamento de Chris estaba en un barrio relativamente agradable. Lo compartía con un tipo llamado Frank, a quien Dulce nunca había realmente conocido.
En los escalones delanteros, dudó antes de pulsar el botón que anunciaría su llegada. Chris no la esperaba y esperó que no estuviera ocupado.
"¿Sí?" dijo una voz a través del intercomunicador.
Dulce no la reconoció como de su hermano, así que supuso era Frank. "Uh, hola. Mi nombre es Dulce María. Estoy aquí para ver a Christian."
Hubo una pausa y entonces un zumbido anunció que la puerta estaba abierta. Entró, asegurándose de cerrar la puerta detrás de ella. El apartamento de Chris estaba en la segunda planta, así que se dirigió en esa dirección.
Chris estaba esperando cuando Dulce llegó. "Dulce," dijo, pareciendo sorprendido. "No te esperaba."
"¿Interrumpo?" preguntó Dulce, preocupada por llegar en mal momento.
"No, no," le aseguró Chris, apartándose a un lado. "Entra."
El apartamento era pequeño. Un dormitorio, un baño, una cocina que hacia las veces de sala. Dulce se encontró preguntándose dónde dormía el compañero de piso de Chris, aunque estaba empezando a hacerse una idea.
Dulce miró la pared por un momento cuando notó una de sus pinturas enmarcada y orgullosamente exhibida. Recordaba esa pintura. Se la había dado a Chris cuando se había mudado. Era de la familia a un lado y Chris al otro, con la luna en el centro superior, uniendo los dos. "Todavía la tienes," dijo, sorprendida.
Chris sonrió al lado de ella. "Por supuesto," respondió, "va a valer millones algún día."
Dulce le sonrió abiertamente a su hermano.
Frank apareció delante de ella un momento después. Sonrió mientras le ofrecía la mano. "Frank Halloway," dijo, sonriendo brillantemente.
Dulce estrechó la mano y le devolvió la sonrisa. "Encantada de conocerte." No era exactamente lo que había esperado. Para empezar, no era español. Más bien el típico norteamericano. Pelo moreno, ojos oscuros, bronceado de surfista. Y realmente no parecía en absoluto gay. Pero bueno, Chris tampoco lo parecía
"¿Quieres algo de beber?" ofreció Frank
"No, gracias," contestó Dulce
Chris la llevó a la sala/cocina y le ofreció asiento en el viejo y cascado sofá que había encontrado en alguna cuneta.
Dulce observó sentarse a los dos chicos a la mesa de la cocina delante de ella. La miraron a la expectativa y ella decidió que lo mejor sería empezar. "Vine a ver cómo te va," le dijo a Chris. "Realmente no hemos hablado desde… ya sabes." No estaba completamente segura de cómo llamarlo.
Chris se encogió de hombros. "Me va bien," respondió. "No es como si no esperase ese tipo de reacción." La miró un momento. "¿Cómo se lo están tomando?"
Dulce agitó la cabeza. "Ahora es tema tabú," contestó. "Poncho te mencionó en la cena del viernes y mi madre estalló. Definitivamente no lo están asimilando bien."
"¿Y tú?" preguntó Chris
Dulce vaciló, echándole una mirada a Frank. Se sentía un poco incómoda teniendo esta conversación con el compañero de piso de su hermano presente.
Frank pareció darse cuenta de esto porque se incorporó. "Quizás iré a dar un paseo y los dejo hablar."
Chris alzó la mano para detenerle. "No, quédate. Por favor."
Frank se sentó de nuevo, lanzando una mirada de disculpa a dulce
"Te quiero, Chris," contestó finalmente Dulce sonriendo ligeramente. "No me importa si eres gay. Sólo estaba sorprendida, ¿sabes? Probablemente era lo último que pensaba que dirías. Pero Angie me ayudó a recobrar la perspectiva en este asunto. Le rompiste el corazón, por cierto."
Chris se rió, obviamente aliviado. "Tengo la certeza de que lo superará."
Dulce examinó a Frank. "Bueno, Frank, ¿dónde duermes?" preguntó, intentando mantener el rostro impasible.
Frank pareció totalmente sorprendido por la pregunta. Abrió la boca para responder pero nada salió. Miró desvalidamente a Chris
"Conmigo," contestó vacilantemente Chris
Dulce hizo lo mejor para no reírse. Ambos estaban tan lindos todos sonrojados y nerviosos. "Ya veo," dijo. "Voy a tener que decírselo a mi madre."
Los ojos de Chris ensancharon.
Dulce empezó a reírse al fin, sintiéndose mejor de lo que se había sentido en un tiempo. Esto no era tan malo.
"Te odio," dijo Chris, riéndose con ella.
Dulce le sonrió a su hermano. "Me quieres," le dijo. "Bueno, ¿cuánto llevan juntos?" Finalmente, los misterios de la vida de su hermano se revelaban. No podía recordar la última vez que había sabido de alguna de sus relaciones. Por un tiempo, había pensado que Chris era asexual. Irónicamente, nunca se le ocurrió que pudiera ser gay.
Frank habló. "Dos años y medio," contestó, orgullosamente.
Uau. Debe haber sido arduo ocultarlo todo ese tiempo. De repente dulce se sintió mal por su hermano. Dos años y medio era mucho tiempo para mantener algo así en secreto. No podía haberle resultado fácil.
"Bueno, ¿qué pasó el viernes"? preguntó Chris de repente. "Angie llamó. Quería saber si te había visto."
Dulce se retrepó en el sofá con un suspiro. "Poncho estaba fastidiando," respondió. "mi madre también. Simplemente necesitaba escaparme durante unas horas."
"¿Por qué te fastidiaban?" preguntó Chris
"Porque quieren dirigirme la vida," respondió Dulce simplemente. "Poncho estaba hablando de que me transfiriera a Harvard y casarnos y tener niños. Y mi madre y los demás estaban a favor de la idea."
Frank agitó la cabeza. "¿Qué les dijiste?"
"Nada," admitió Dulce. "Le exploté después a Angie."
Chris se inclinó adelante. "Dul, no tienes que hacer lo que te digan," le dijo. "No van a ser felices a menos que hagas exactamente lo que quieren, pero no tienes que abandonar tu felicidad por la de ellos. Ya han vivido sus vidas. Vive la tuya."
Dulce le sonrió a su hermano. "Gracias," dijo. "Nada más desearía ser tan valiente como tú."
Frank se rió. "¿Él? ¿Valiente? Por favor. Deberías haberle visto huir del apartamento el otro día porque había un ratoncito en el baño."
"¿Te asustó un ratoncito?" bromeó Dulce. "¿Tú? ¿Don Soy-tan-macho?"
Chris miró con fiereza a Frank "Tienes problemas."
Frank le sacó la lengua. "Estoy tan asustado."
Dulce sonrió. Ya le gustaba Frank. Le recordaba a un niño, aunque tenía que estar cerca de la edad de Chris. Dulce supuso que tendría veinticinco o veintiséis años. Aunque parecían más bien veinte. La camiseta de Winnie-the-Pooh no ayudaba.
"Bueno, ¿cómo va el negocio?" preguntó Chris "¿Vendiste algo más desde la última vez?"
Dulce negó con la cabeza. "Me senté allí ayer unas horas pero parecía que iba a llover, así que lo guardé todo." Se animó. "OH, pero recibí mi primer correo de un fan."
Chris pareció interesado. "Cuenta."
"Esta persona, A.portillo," explicó. "Aunque no estoy segura si es chico o chica. Debo preguntarle. Bueno, es igual, quería saber si tenía una galería de mi trabajo." Se rió. "Hemos estado mandándonos email's durante la última semana o así."
Cris aplaudió ligeramente. "Buen trabajo."
Dulce resplandeció. "Vaya, gracias."
"¿Cómo están las cosas contigo y poncho?
La sonrisa de dulce desapareció. "Están bien."
"No parecen bien," comentó Frank
dulce suspiró. "¿Es mala señal cuándo no puedes esperar a que tu novio se mude?" preguntó inútilmente. "Estoy segura que sólo estamos pasando una mala racha," continuó. "Estoy segura que las cosas funcionarán." Aunque no estaba del todo segura de desearlo
************************
[Querida dulce
Si sigues adelante con la colección, me gustaría hacer mi pedido para comprártelo. No importa el coste. Pagaré lo que sea. Puedo entender lo que sientes por tu arte. Es difícil desnudarle tu alma al mundo día tras día y sentirse rechazado. Y encuentro admirable que persistas en hacerlo. Pero confía en mí cuando te digo, que es mejor ser rechazado por ser quien eres, que aceptado por ser quien no eres. Debes estar teniendo una semana realmente para que mis correos te animen tanto. Si alguna vez necesitas hablar de algo, bueno, estoy disponible.
Cuídate,
A.portillo]

[Estimado A. portillo
¿Vas en serio con lo de comprar la colección? La empezaré, si así es.
Gracias por lo que dijiste, con respecto a mi arte. Supongo que tienes razón sobre que es mejor ser aceptado por ser uno mismo, pero la mayoría de las veces, no es así como resultan las cosas. Desearía ser lo bastante valiente para cambiar mi vida y vivirla de la forma que quiero. Pero no estoy segura de ser lo bastante fuerte. A veces ser aceptado por quién eres no eres es lo mejor… al menos te aceptan.
Cuídate,
Dulce PD: ¿Qué significa A. portillo?]

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:18 am

CAPITULO 14
Los presentadores del show se presentaron ellos mismos, sonriendo tan ampliamente que Anahi estaba segura que sus caras estaban paralizadas en ese gesto. Charlaron con la actriz mientras su equipo preparaba el fondo y la iluminación.
Anahi jugueteaba con el micrófono prendido en el cuello de su camisa. Seguía rascándole la garganta. O al menos, es de lo que se quejaba a los que le hacían la entrevista. Parecía desconcertarles. Como si no supieran manejar la situación. Le divertía.
Por fin, todo estaba resuelto y Anahi mandó una silenciosa oración por que la tortura acabara tan rápida e indoloramente como fuese posible.
El tipo tras la cámara fue descontado y entonces se encendió un pilotito rojo. Anahi se transformó en su persona publicitaria.
"Soy Michael Jacobs."
"Y yo Susana Clark. Estamos aquí con Anahi puente, la estrella de la arrasadora serie, Guardián. Nos encanta que pudiera recibirnos, Anahi."
Anahi sonrió. "Me alegra estar aquí, Susana."
Michael se inclinó adelante. "Bueno, Anahi estamos aquí en el set de Guardián. Pero esto no es para la serie, ¿verdad?"
¿Realmente creían que el público era tan estúpido? “No, Michael, tienes razón. En realidad es el set de Guardián: A Second Chance, que debiera estrenarse en cine a principios de la próxima temporada."
"Charlemos un momento de tu personaje," dijo Susana. "Háblanos de Kiara."
"Kiara es un ángel guardián que está intentando compensar la vida que vivió cuando fue humana. Intenta redimirse ayudando a otros en la Tierra."
"Si fue tan mala," empezó Michael, "¿cómo logró convertirse en ángel?"
"Bueno," explicó Anahi, "Murió mientras le salvaba la vida a alguien. El chico al que salvó rezó por su alma. Así que Dios la hizo ángel. Vaga por la Tierra, ayudando a gente en aprietos."
"Bueno, ¿cómo logra la redención?"
Anahi sonrió. "Pues de eso va la película. Es reunida con el chico al que salvó. Y, de nuevo, su vida está en peligro. Tiene que encontrar una forma de ayudarle. Si tiene éxito, le dan la opción de continuar su vida como Guardián o de volver a la Tierra como humana. Una segunda oportunidad en la vida, esa clase de cosas."
Michael asintió. "Bueno, ¿lo logra?"
Anahi se rió. "Supongo que tendrás que ver la película para averiguarlo."
Susana también se rió. "Así que, básicamente, ¿la serie continuará desde el desenlace de la película?" preguntó. "Si Kiara continúa como ángel, continúa como ángel en la serie. Si vuelve como humana, la serie muestra su vida como ser humano?"
"Así es. La película se estrenará antes que la serie de TV, para no estropear el final de la película." Se rió. "Eso es, contando con que veas la película antes del estreno de la temporada."
Susana asintió. "¿Es muy diferente trabajar en una película que en la serie?"
Anahi consideró la pregunta. "Bueno, la película tiene diferente director. Para la serie, prácticamente teníamos alguien distinto cada episodio. Pero Gina Loeb, director de A Second Chance, es excelente. Es agradable tener esa consistencia. También lo es trabajar con equipo y presupuesto mayores. Todo es lo mismo, sólo que a mayor escala."
Michael sonrió. "Bueno, gracias por recibirnos, Anahi Te deseamos suerte con la película. Parece que va a ser un hit."
Susana se volvió a cámara. "Gracias por presenciar esta entrevista exclusiva, aquí en el set de Guardián: A Second Chance, que se estrenará este otoño. Soy Susana Clark con Entertainment TV. Pasen una buena noche."
"Yyyyyyy estás fuera."
Anahi se quitó el micrófono del cuello y se lo dio a uno del equipo.
Susana le sonrió. "Fue un placer conocerte, Anahi," le dijo, extendiéndole su recién manicurada mano.
"Igualmente" contestó Anahi, estrechando la mano de la mujer. También estrechó la de Michael como precaución. Entonces, tan educadamente como fue posible, se excusó y escapó al remolque.
Una vez a salvo, se desplomó en el sofá. Al fin libre. Sentándose, agarró el portátil. Habían pasado días desde que revisó su correo y quería saber si Dulce había respondido.
No quedó defraudada. Leyó el correo algunas veces, debatiendo cómo responder.
[Querida Dulce,
Definitivamente quiero comprar la colección. ¡Definitivamente! Entiendo lo que quieres decir sobre no ser lo bastante valiente para cambiar tu vida. Yo tengo un problema similar. Supongo que conmigo, es que siento que cuando la gente me mira, no ven quién realmente soy. He perfeccionado el arte de ser alguien más hasta el punto que mi persona entera es sólo una mentira. Simplemente quiero ser yo misma.
Aunque supongo que para hacer eso, primero tendría que figurarme qué es eso. Ha llegado un momento en que cuando me miro al espejo, veo un reflejo hastiado.
Sólo billones de minúsculos fragmentos reflejando diferentes partes de mí. Anhelo ver la imagen entera.
Pero así es la vida, ¿no? Supongo que tomas lo que puedas y después sigues adelante.
Pero, sabes, el cambio no tiene que significar una completa revolución. Sólo un pasito puede hacer tanto bien sin derrumbar barreras protectoras. Quizá si haces algo que te hace feliz cada día, los aspectos infelices de la vida no parecerán tan significativos. Dicen que son las cosas pequeñas las que importa, ¿verdad?
Cuídate,
Ana Portillo]
Anahi miró su nombre. Habían pasado años desde que lo había escrito. Que extraño que esa completa honestidad empezara a parecer una mentira.
Mientras enviaba el correo, Anahi se preguntó qué era ya la realidad. "Esto es lo que me pasa por ver Matrix demasiadas veces," murmuró.
CAPÌTULO 15
[Querida Ana (¿puedo llamarte así?),
Empezaré a trabajar en las piezas de arte de INMEDIATO. ¡Gracias! No sabes lo feliz que me hace saber que te encanta mi trabajo.
Gracias por decirme tu nombre. Seguía preguntándose si eras chico o chica. Es bueno tener, al fin, una imagen más clara de a quién he estado escribiendo. ¿Tienes novio? ¿Qué edad tienes? ¿Cuál sería tu cita ideal? ¿Qué haces para divertirte? ¿Tu color favorito? Perdóname si hago demasiadas preguntas. No estoy acostumbrada a escribir a gente que no conozco. La única otra persona a la que escribo es a mi padre en California. ¿Dónde vives? Ahí voy otra vez. Me callaré.
Cuídate,
Dulce]

[Querida Dulce,
Siéntete libre para llamarme Ana Ha pasado tiempo desde que alguien lo hizo. Es un poco raro, pero supongo que puedo acostumbrarme. Es mi nombre, después de todo.
Por otra parte. Tengo veinticinco años. Soltera. Mi color favorito es el azul. Mi cita ideal incluiría un paseo romántico por la playa al ocaso y cena con velas. Vale, sólo bromeaba. Realmente, no estoy segura de cómo sería mi cita ideal. En realidad nunca he tenido ninguna. Triste, ¿no? Creo que si encontrara a la persona de mis sueños, no me importaría que hiciéramos, en tanto lo hiciéramos juntos. ¡Uau, eso fue tan empalagoso! Pero creo que es verdad. Soy una romántica sin remedio, supongo. Para divertirme, escribo poesía. Es mi escape del tedio de la realidad. Y vivo en Los Angeles.
¿Acabé? Tu turno. Y mi turno de ser entrometida. ¿Cuál es tu flor favorita? ¿Tu libro favorito? ¿Cuándo fue la última vez que te quedaste levantada para ver amanecer?
¿Cuándo fue la última vez que reíste?
Cuídate,
Ana]

[Querida Ana,
Tengo veinte dos años. Tengo un novio llamado Poncho, que tiene veinte y se va a la facultad de Derecho de Harvard en otoño. Realmente es un chico agradable cuando quiere. Pero parece no quererlo últimamente. Estoy suponiendo que sólo está nervioso por irse a la universidad. Y probablemente se siente inseguro sobre nuestra relación y la distancia. Estoy segura que lo superará una vez que se establezca.
Mi color favorito es el Verde bosque, de hecho. Me recuerda la naturaleza. Soy una gran colgada de la naturaleza. Mi cuarto está cubierto con carteles de cascadas, lagos y árboles. Esa clase de cosas. Recientemente me he hecho vegetariana, lo que ha mosqueado sin medida a mi madre., Adoro las rosas. Lo sé, todos adoramos las rosas. Pero es que son tan hermosas y poéticas. Poncho me dio una cuando salimos por primera vez. Y una de las espinas me pinchó el dedo. Él estaba todo apologético pero yo pensé que era de lo más asombroso. Belleza y peligro.
Me gusta esa combinación. Aunque eso no significa que me vayan los chicos malos. Sólo las flores XD Vale, espera. Quizás deba replantear eso. Ah, olvídalo. Creo que sabes lo que quise decir.
No estoy segura de qué me gustaría hacer en una cita. Me gustaría marcharme, a algún sitio bello. No es que Nueva York no lo sea. Lo es. Pero me gustaría ir a alguna parte que parezca nueva e intacta. Quizá huiré y me perderé en el Amazonas.
No puedo decir que me vaya leer. No puedo pensar en cual sería mi libro favorito. Lo último que leí fue Sueño de una noche de verano, de Shakespeare. Tuve que escribir este ensayo para clase. Fue una pesadilla.
El alba no la he visto en años. Quizá nunca. ¿Tú lo haces? ¿Ver el alba? Eres poeta. A mí ni tan siquiera se me ocurrió la idea. Mi compañera de piso y mejor amiga, Angie, me hace reír constantemente. Es aspirante a actriz aunque creo que le iría mejor como cómica. Le estoy agradecida, mi vida sería de otra forma bastante triste.
Cuídate,
Dulce]

[Querida Dulce,
Intento ver el ocaso al menos una vez a la semana. Mi casa está en la playa, así que me siento en la arena y lo veo ponerse. Me calma. Anhelo paz y silencio. La vida es muy ruidosa a veces, ¿no crees? Quizá sólo soy yo.
Lamento saber que no eres fan de Shakespeare. Es mi favorito. Tengo todas sus obras. Las he leído varias veces. Empecé una licenciatura de Literatura comparada en la universidad, pero lo dejé para perseguir otros intereses. Libros y poesía son mi pasión. La literatura entera, de hecho. Si alguna vez tienes otro ensayo que escribir, seré feliz de ayudarte.
El último libro que leí fue The Remains of the Day, de Kazuo Ishiguro. Lo disfruté mucho. ¿Tienes alguna mascota? He estado pensando en conseguirme una. Nunca he tenido una así que estaba pensando empezar con algo pequeño. Como una carpa dorada. Después puedo ir a por un jerbo o algo así. No estoy segura de que pueda saltar directamente a una relación con un gato. Esos duran un rato, creo.
Oh, otra de mis pasiones es cocinar. Aunque raramente tengo tiempo. Pero podría ver el Food Network veinticuatro horas al día. , aww todo lo que trate de preparacion, amo cocinar… Ah, divino.
Cuídate,
Ana]

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:18 am

CAPITULO 16
Angie salió de su cuarto a las cuatro y media de la mañana, para encontrar a su mejor amiga en el sofá. Bostezó y se quedó mirando a Dulce silenciosamente. "¿Qué estás haciendo?" preguntó finalmente.
Dulce echó un vistazo desde el libro que estaba leyendo. "Oh, buenos días," dijo. "Hay café en la máquina."
"Gracias," respondió Angie, no moviéndose del lugar que ocupaba. "Pero, ¿qué estás haciendo?"
Dulce alzó el libro. "Leyendo."
"¿A las cuatro y media?"
Dulce se encogió de hombros. "Decidí quedarme levantada y ver el alba," contestó despreocupadamente.
Angie pestañeó algunas veces, repentinamente segura de que entre su cama y la sala se había metido, de algún modo, en un universo alternativo. "Bromeas."
"No."
"Necesito café," murmuró Angie, yendo a la cocina. "Es demasiado temprano para esta locura."
Mientras Angie se preparaba una taza de café, Dulce volvió al libro. No estaba completamente segura qué le había llevado a comprar The Remains of the Day. Pero cuando había pasado por una librería de camino a clase ese día, había visto la novela allí expuesta en el escaparate de la tiendecita. Dulce lo había tomado como una señal.
Por no mencionar, por supuesto, que sentía suma curiosidad por su nueva amiga. Ya llevaban intercambiando correo unas semanas pero, de algún modo, Dulce sentía que no era bastante. Deseaba saber más.
Como el por qué Ana disfrutó tanto este libro, por ejemplo. Dulce había logrado llegar a la mitad. Había esperado algún tipo de acción o trama. Pero era sólo un mayordomo inglés hablando de cuánto había adorado servir a su amo. Y algo sobre un viaje a alguna parte. Dulce no estaba segura.
Angie se sentó al lado de Dulce unos minutos después. Se tragó la mitad de la taza y suspiró con alivio. "Bueno, ¿qué pasa?" preguntó Angie. "Quiero decir, el hecho de que te quedes a ver el alba ya es lo bastante extravagante. Pero estás realmente leyendo un libro, Dulce. Y, voluntariamente. Y, me estás dando repulsion"
Dulce miró al cielo. "Estoy intentando ser más literaria."
Angie asintió. "Has perdido la cabeza, ¿no?"Adivinó. "El estallido de hace unas semanas fue el inicio del progresivo declive de tu cordura."
"En realidad, me siento bien," dijo Dulce, apartando el libro. "¿Cuándo fue la última vez que viste el alba, angie?"
"Oh, diría que cada día yendo a trabajar."
Dulce sonrió y asintió. "Sí, pero ¿realmente te detuviste a mirarlo? ¿Pensaste, 'Uau, mira ese maravilloso espectáculo. Un verdadero milagro por derecho propio'?"
Angie se zampó el resto del café y miró a Dulce. "Te uniste a una secta, ¿verdad? ¿Una del tipo de la horripilante Heaven's Gate? ¿Suicidios en masa, túnicas largas, cerebros lavados, esa clase de cosa?"
Dulce suspiró, agarrando la novela. "No importa."
Angie puso su palma en la frente de Dulce "Nada de fiebre," dijo. "Saca la lengua."
Dulce apartó la mano de Angie. "¿No tienes que irte a trabajar?"
"Quizá deba decir que estoy enferma."
"Pero no estás enferma."
Angie se puso de pie y se dirigió hacia la cocina para enjuagar la taza. "Pero tú claramente sí. ¿Qué pasa contigo? Primero huyes de Poncho, una acción que habría apoyado sinceramente de no haber estado loca de angustia. Después, durante las últimas semanas has estado como… etérea."
"¿Etérea?" repitió Dulce, mirando por encima de su hombro hacia la cocina.
Angie agarró su mochila de la parte de atrás de una de las sillas. "Sí, etérea," dijo, colocándosela.
"Me complace saber que estoy bien ventilada."
Angie miró al cielo. "Vale, bien, quizás etérea es mala elección de término. Pero eso no te exime de este extraño comportamiento. No estoy segura de qué sentir sobre que veas albas de repente. Y que… leas."
Dulce se rió entre dientes. "¿Sobreactuar es la segunda lección en clase de actuación?" preguntó.
"Sí," contestó angie. "¿Cómo lo hago?"
"Te levantaría ambos pulgares," le aseguró dulce. "Vas a llegar tarde."
Angie asintió, cogiendo sus llaves del mostrador. "Ya. Me largo a proporcionar estimulantes adictivos legales a las masas ansiosas. Nos vemos esta noche."
Dulce saludó y devolvió su atención al libro. Pero no podía concentrarse. Levantándose del sofá, fue hasta el balcón donde el cielo estaba empezando a aclararse. Que extraño que una actividad tan peregrina le hiciese sentir tan libre de repente.
Quizás angie tenía razón, estaba actuando extrañamente. Pero se sentía muchísimo mejor. Últimamente había tenido confianza y un creciente sentido del ego.
Y no estaba completamente segura del por qué.
**********************
[Querida Ana
Esto puede sonar un poco raro, pero me quedé a ver el alba. Angie probablemente cree que he perdido la cabeza. En realidad, sí que cree que la he perdido. Pero sabes, fue tan hermoso. No pude ver mucho con todos los edificios en medio. Estoy segura que sería más aun impresionante desde la orilla. Aún así, me hizo pensar sobre la dirección de mi vida. O la falta de la misma. Quiero decir, la vida queda tan delimitada por la carrera que uno escoja. Ni siquiera va de tener trabajo y dinero. Va de identidad. Doctor. Artista. Abogado. Es deprimente, todos nos convertimos en palabras que ni siquiera conjuran una imagen completa de quienes somos. Sólo nos convertimos en estereotipos. Doctores ricos. Artistas hambrientos. Abogados sanguijuelas. Ayer fotografié un pájaro. No supe por qué en ese momento pero creo que, inconscientemente, tenía celos.
Celos de que una criatura supuestamente menor fuera más libre que yo. Pero creo que es lo que hace a los animales más majestuosos. Tienen libertad innata. Los humanos adoramos confinarnos en cajas más y más pequeñas. Y todo lo que podemos hacer es agujeros y esperar que el aire pase a través. Probablemente no estoy diciendo nada con sentido. Y creo que ahora estoy empezando a sonar como tú.
Hoy (una vez me acueste y despierte de nuevo, eso es), iré a un museo. Me gusta pasear, ver todas las pinturas y permitirles llenarme de paz y esperanza para el futuro.
Como tú y tus ocasos. Porque tienes razón, el mundo es a veces muy ruidoso. Tienes que apretar el botón de silencio de vez en cuando.
Tú amiga,
Dulce]

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:18 am

CAPITULO 17
Ucker se pasó la mano por su oscuro cabello con frustración. "¿Podemos irnos ya?" preguntó por enésima vez desde que habían llegado.
Anahi sólo sonrió, acercándose a ver otro cuadro. "¿Dónde está tu sentido de la cultura, Ucker?" le preguntó. Señaló una pintura de naturaleza indescifrable. "Quiero decir, el arte es…" Buscó el adjetivo adecuado.
"Increíblemente aburrido," Ucker terminó por ella. "De todas formas, ¿por qué estamos aquí? Creí que íbamos a ver una película."
Anahi agitó la cabeza, defraudada por la actitud de su mejor amigo. "Podemos ver una película después. De todas formas, es todo lo que hacemos. Ver películas, hacer películas. Quiero decir que necesitamos expandir nuestro punto de vista." Siguió adelante.
Ucker se arrastró detrás de ella. "Creo que la fama está empezando finalmente a deteriorar tus sentidos. Cuando termines de filmar Guardian, creo que deberíamos escaparnos. Lejos."
Anahi se puso alerta mientras se volvía. "No podría estar más de acuerdo contigo."
"Ves, eso es lo que me gusta oír," contestó ucker con una sonrisa fácil. "¿Dónde quieres ir? ¿Egipto? ¿Grecia?"
"¡Nueva York!" respondió Anahi rápidamente.
Ucker parpadeó un par de veces. "Pero acabamos de estar en Nueva York."
Anahi lo consideró. "¡Pero hay tanto que hacer!" discutió. "Museos que visitar… parques que recorrer…" Gente que acechar. Frunció el ceño ante el pensamiento. Estoy perdiendo la chaveta. Aún frunciendo el ceño, empezó a caminar por varias exhibiciones.
"Ha perdido la chaveta," murmuró ucker, trotando para capturarla. "Anny ¿está pasando algo? ¿Quizá algo de lo que quieres hablar?"
Anahi agitó la cabeza. "No, vamos a por esa película," contestó, yendo hacia la salida. De todas formas, ¿qué le había impulsado a visitar un museo? Al instante recordó el correo de Dulce sobre ir a un museo ese día. Bueno, no es como si fuese a tropezármela aquí. ¿Qué infiernos me pasa? "¿Qué quieres ver?" preguntó, una vez hubieron llegado al coche.
Ucker se quedó mirando los ojos verdes de Anahi con una mezcla de curiosidad y confusión absoluta. Estaba actuando extrañamente. Algo pasaba. "Da igual," contestó descuidadamente, metiéndose en el lado del pasajero del Rav4. "Bueno, ¿qué has hecho este par de semanas pasadas?"
Anahi se encogió de hombros indiferentemente. Arrancó el motor y salió del estacionamiento, no completamente segura de dónde ir. Imaginó que pararía en el primer cine que viese. "Nada. Actuar, comer, dormir. Lo de siempre. ¿Cómo va saliendo la película?"
"Excelente," contestó, con emoción. "Realmente siento que tengo posibilidad de ganar en Sundance."
Anahi le sonrió. "Eso es genial, ucker. No puedo esperar a verlo."
Ucker asintió, complacido consigo mismo. Algún día estaría allí con Anahi recogiendo un Premio de la Academia. Y si no lo estaba, bueno infiernos, al menos ella estaba subiendo a la cima. "¿Así que no pasa nada más?" preguntó.
"Bueno, he estado carteándome con esta persona," contestó, sus ojos enfocados en el camino. Vacilaba sobre plantear el tema, si sólo porque sabía que ucker armaría un barullo sobre eso. Pero guardarlo en secreto lo haría parecer incluso un barullo mayor y no lo era.
Ahora estamos llegando a alguna parte, pensó ucker. "¿Y 'esta persona' tiene nombre?" preguntó.
Anahi le echó una rápida ojeada y sonrió. "Su nombre es Dulce," le dijo. "Y antes de que abrigues esperanzas, tiene novio."
"Maldición," dijo. "¿No puedes encontrarme una soltera?"
"Gracioso."
ucker consideró esta nueva información. "Así que tiene novio. ¿De dónde es? ¿Cómo la conociste?"
Anahi dudó. "Saqué su email de la tarjeta que me tiraste. Deseaba decirle cuánto me gustó su dibujo. Entonces continuamos carteándonos. Es muy agradable."
¡Ajá! Bingo. Por supuesto que Anahi escogería una chica hetero que viviera al otro lado del país. Hablando de jugar seguro. "Me alegra que tengas una nueva amiga," contestó. Ahogó un suspiro. Por alguna razón, tuvo un sentido de inminente desastre.
[Querida Dulce
Espero que encontraras el solaz que buscaste hoy, entre filas interminables de pinturas y esculturas. Me alegra que disfrutaras el alba. Me lo perdí cuando estuve en Nueva York. Quizá en mi próximo viaje. Sé lo que quieres decir sobre ser delimitada por la propia carrera. Es como si ni siquiera fueras ya tú mismo. Eres fulano, arquitecto o la profesión que elijas (o te encuentres). Deprimente. Ahora me has chafado.
Dime algo que nadie sepa de ti.
Tu amiga,
Ana]
***
Kiara tocó el agua con sus dedos, mirando las ondas intensamente como si esperara que algo mágico ocurriera. Pero el líquido se calmó momentáneamente y el ángel miró a lo lejos.
Suspirando, miró a quien sostenía su futuro en las manos. "Cody," susurró.
Él se volvió de repente, mirando, seguro de haber oído su nombre. Sus ojos se entrecerraron. "¿Hay alguien?"
Le contestó el silencio de la noche. Se alejó del borde del agua. Ahora visitaba el lago frecuentemente. Le hacía sentirse más cerca a lo que había perdido. Abrió la boca, entonces empezó a reírse. "Lo siento, olvidé mi próxima frase."
"¡Corten!" gritó Gina Loeb y no por primera vez. "Max, por billonésima vez, aquí no tienes frase."
Anahi miró al cielo. Por qué habían elegido a Max Trouy le era un misterio. Era bien parecido y todo, pero el chico no sabía actuar así su vida dependiera de ello. Ya habían pasado por diez tomas de la misma escena exacta y Anahi estaba exasperada.
Max asintió. "Lo siento," se disculpó.
Gina suspiró, repasando sus notas para la escena. Levantó la vista. "Descanso para almorzar," anunció.
Anahi envió una silenciosa oración de apreciación a quienquiera estuviera escuchando y se fue para su remolque. Tres sobres esperaban su llegada. No había leído más correo de fans desde los primero tres que había abierto. Todos descansaban ahora en su cajón, recogiendo polvo. Los tres nuevos se unieron a los otros.
Se deshizo de sus alas y se desplomó en el sofá con un suspiro. "Vaya día. Y ni siquiera ha pasado la mitad." Agarró el portátil. "Por favor, anímame, Dulce," le suplicó a la pantalla mientras esperaba que se cargase su correo. Una lenta sonrisa cruzó sus labios cuando vio el nuevo mensaje en su bandeja de entrada.
[Querida ANA
¿Algo que nadie sepa de mí? Espero que esto no regrese y me muerda el trasero. Si empiezo a recibir notas diciendo, "Sé lo que hiciste el verano pasado," voy a por ti.
Déjame pensar. Vale, te lo diré. Nadie sabe esto. No siquiera Angie Pero engañé a Poncho hace unos meses. Fue realmente estúpido. Estaba en esta fiesta en el colegio mayor de NYU y allí estaba ese tipo. Y creo que había bebido un poco de más porque él empezó a parecerme muy bueno, aunque ahora le veo y me pregunto que infiernos estaba pensando. De todas formas, me enrollé con él. ¡¡Nunca se lo he dicho a nadie!! Además, me siento tan horrible por ello. No sé qué pasó. Poncho y yo nos habíamos peleado y yo me sentía realmente deprimida…
Pero eso no es excusa. Quizá algún día deje de sentirme culpable por eso, pero es dudoso.
¿Qué es algo que nadie sepa de ti? Ahora que te he desnudado mi alma. ¡Oh! ¿Y qué buscas en un chico?
Siento curiosidad.
Tu amiga,
Dulce]
Anahi frunció el ceño ante el último párrafo. Podría contestar sinceramente y matar dos pájaros de un tiro. O podría mentir. Se lo pensó. Dulce no sabía quién era ella así que no importaba si sabía algo personal de ella. Por otro lado, si dulce lo averiguara, podría soltárselo a los medios de comunicación. ¿Pero quién la creería? Tenía los correos… ¿Pero quien la creería? Siempre puedes decirle a Poncho que su novia le engañó.
Suspiró, mirando la ventana de respuesta en blanco.
Un golpe a la puerta interrumpió su toma de decisión. "¿Sí?" dijo.
"Su almuerzo, Srta. Puente," uno de los correveidiles del equipo dijo torpemente. Estaba en la puerta sosteniendo una bolsa del papel y una botella de agua.
Anahi cabeceó hacia la mesa a su derecha. "Ponlo ahí." Miró de nuevo a la pantalla del ordenador.
El tipo obedeció sus deseos y salió sin otra palabra.
Sola una vez más, Anahi se mordió el labio. Has sido sincera hasta ahora con ella, si empiezas a mentir ahora, ¿cual es el sentido de mantener la amistad?
[Querida Dulce,
Prometo que no recibirás notas escalofriantes, al menos de mí. No creo que debieras sentirte tan culpable por lo que pasó con el otro tipo. Esas cosas pasan. Además, eres joven.
(Anahi dejó de escribir y frunció el entrecejo. "¿Que infiernos soy? ¿Su madre?" Borró las últimas dos frases y continuó.)
También prometo no decirle a nadie tu pequeño secreto. Incluso si la CNN derriba mi puerta y me tortura durante horas sin fin, no divulgaré ninguna información que referida a tu pequeño rendezvous en el colegio mayor de la NYU.
Pero en serio, gracias por confiarme la información. Estoy segura que se debe en parte al hecho que no nos conocemos, así que te sientes a salvo. Pero de la misma manera, tú no me conoces. Por todo lo que sabes, podría ser Poncho disfrazado. Eh, no te preocupes, no lo soy.
En cuanto a mí, bueno… tengo un secreto. Pero una persona lo sabe, así que supongo que eso anula todo el 'nadie lo sabe' de la petición. Aún así, creo que es algo que deberías saber.
(Anahi miró fijamente la pantalla, insegura de cómo proceder. "¿Exactamente qué escribo?" se preguntó en voz alta. "¿Soy gay? ¿Soy lesbiana? ¿Soy homosexual? ¿Loca bollera?" Se palmeó la frente. "¿Por qué es tan difícil salir del armario?"
Inspiró profundamente. )
Me gustan las mujeres.
("Mucho," agregó para sí. )Los chicos, no tanto. Al menos no sexualmente. Un chico es mi mejor amigo y le amo a muerte. Simplemente… no es mi tipo. Bueno, supongo que eso contesta tu pregunta sobre qué busco en un chico.
Espero que la noticia no te haga flipar…
Tu amiga,
Ana]
Su dedo osciló sobre el botón de 'entrar'. ¿Qué tengo que perder? No es como si fuésemos las mejores de las amigas ni nada.
Aún así, dudaba.
"Eres una cobarde," se dijo. Y antes que pudiera cambiar de idea, pulsó enviar.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:18 am

CAPITULO 18
"Oh, uau."
Angie desvió la vista de la televisión. "¿Noticias de tu papá?"
Dulce separó la mirada del correo de Ana y agitó la cabeza. "No, um, esta chica con la que me llevo carteando unas semanas. Es gay."
"¿Y eso es nuevo?" dijo Angie con un encogimiento de hombros, su atención de regreso a la TV. "Es como un bien guardado secreto que está lentamente rezumándole a las masas. Como la marea. Una gran marea gay, lista para convertir todo a su paso."
Dulce se rió del comentario de su compañera de piso. "Ya," contestó, retornando al ordenador.
Que extraño que hubieran pasado veinte dos años de su vida sin conocer a una sola persona gay y, de repente, estaban por todas partes. "Supongo que eso equilibra mi espectro de amigos."
"Ahora necesitas alguien bisexual," comentó Angie. "Tienes al sexy chico gay, la misteriosa ciber lesbiana y la chica hetero. Aún te falta uno."
"¿Quieres ser bi?" ofreció Dulce.
Angie lo consideró. "Sabes, lo sería, pero creo que mi personaje funciona mejor como hetero, ¿no crees?"
"¿La hetero de Brooklyn con acento sureño?"
Angie sonrió abiertamente. "Voy a cambiarme el nombre a Mary Sue. O Billie Jo."
Dulce se rió. "Necesitas seria terapia." Volviendo al asunto a mano, pulsó contestar.
[Querida Ana,
Me alegra saber que mi secreto está seguro contigo. Y gracias por tu revelación. Admito que no la esperaba, pero me siento honrada que revelarías algo que sólo le has dicho a otra persona.
Mi hermano salió del armario hace apenas unas semanas. La familia no se lo tomó bien. Prácticamente lo han repudiado. La última vez que fui al apartamento de mis padres, había quitado todas las fotos en las que estaba él. Desearía que comprendiesen, pero la religión tiene profundas raíces en mi cultura. Prácticamente es una causa perdida. De todas formas, no quería salirme por la tangente. Replantearé mi pregunta original. ¿Qué buscas en una chica?
Me devolvieron mi ensayo el viernes. El de Shakespeare. Tengo aprobado. Por suerte, fue el último del semestre. Los finales están al caer. ¡Y no más clases de lengua inglesa para mí! Pero me habría encantado tu ayuda de habernos conocido antes. Me habría gustado un notable en ese trabajo. Oh, bueno. Bueno, Srta. Poeta, ¿cual es tu poema favorito?
Tú amiga,
Dulce]
"Me pregunto que aspecto tiene," dijo Dulce pensativamente, mirando en ninguna parte en particular. Se había puesto en su usual sitio en la sombra, sus obras orgullosamente exhibidas. Hasta ahora nadie se había detenido a comprar nada, pero estaba bien. Aún era temprano.
Angie soltó un largo bostezo y se estiró. "¿Quién?" preguntó finalmente, ausentemente hojeando su revista.
Dulce miró este despliegue por un momento, entonces agitó la cabeza. "Ana" contestó finalmente, mirando a lo lejos. Se quedó mirando durante un par de segundos a un tipo con una venda en los ojos haciendo malabares con latas de refresco, antes de volver la mirada a Angie. "La chica de California."
"Pídele una foto," sugirió Angie. "¿Cómo conociste a esta nena, por cierto? Nunca la mencionaste antes."
De repente Dulce se dio cuenta de algo. "¡La conoces!" exclamó emocionadamente.
"Te compró ese dibujo. ¿Sabes, ese día, unas semanas atrás, cuándo te dejé a cargo de vender?"
Angie se detuvo a recordar. Agitó la cabeza y sonrió. "No fue una chica. Fue un chico. Un chico real, realmente sexy." Frunció el ceño de repente. "Sabes, incluso le di mi número pero nunca me llamó." Se heló, de repente teniendo un ataque de pánico. "Espera, y si era ella. Dijo que era lesbiana. ¡Quizá sólo era realmente machuleta! ¡¡Oh, *******!! Oh, Dios mío, creo que puedo ser gay."
Dulce pestañeó un par de veces, repentinamente desconcertada. ¿Angie le dio su número a Ana? Frunció el ceño, rememorando. "Un chico llamó una vez," dijo Dulce de repente, recordando al instante. "¡Creí que era un número equivocado! Fue durante todo el desastre con chris, no se me ocurrió preguntar a quién llamaba."
Angie hizo una pausa en su pánico. "¿Estás segura que era un chico?"
"Bueno, sonaba como tal," contestó Dulce. No podía haber sido una mujer, ¿verdad? Agitó la cabeza. "Ya quién sabe." Ah, bueno, en tanto fuese abierta de mente. "Bueno, ¿qué aspecto tenía?"
"¡El de un chico muy sexy!" gimoteó Angie, golpeándose la cabeza contra la mesa. Se detuvo. "Oh, espera, espera. Acabo de recordar algo. Cuando se alejó de mí, fue a una chica y le dio el dibujo." Asintió, de repente pareciendo aliviada. "Así que ésa era, probablemente, la nena de la que hablas. Lo que significa que, de hecho, le di mi número a un chico." Suspiró con alivio.
Dulce consideró esta nueva información. "Bueno, entonces ¿qué aspecto tenía la chica?"
Angie arrugó la cara con profunda concentración. "Uh, no recuerdo," dijo apologéticamente. "Creo que era rubia. Estaba demasiado ocupada mirándole el culo al chico."
"¿Que pasa con la gente y los culos?" preguntó Dulce. "Es un culo."
Angie suspiró. "Es más que sólo un culo, mi querida Dul. Es… Bueno, están bastante bien. Sobre todo cuando son buenos y firmes. Ñam-ñam."
"Que asco, Angie," contestó dulce. "Es desagradable. Acabas de decirle ñam-ñam a un culo."
"Firme y delicioso…"
Dulce alzó la mano. "Déjalo ya."
Angie se rió. "¿Así que el chico llamó y pensaste que era un número equivocado? Maldición. Ése podría haber sido el principio de algo hermoso." Se encogió de hombros. "Oh, bueno, quizá la próxima vez. ¿Es amigo de tu amiga?"
Dulce recordó algunos de los correos de Ana "Me dijo que su mejor amigo era hetero. Probablemente es con quien estaba." Era en cierto modo triste. De todas las veces que había dejado a Angie sola en la mesa. Podría haber conocido a Ana en persona. "Bueno, es rubia. ¿Es todo?"
"Realmente no lo recuerdo," contestó angie "Fue hace mucho. De haber sabido que era importante, me la habría aprendido de memoria." Sonrió de repente a algo en la revista. "Vamos a hacer este cuestionario. Revelará si Poncho y tú estan hechos el uno para el otro."
Dulce echó una ojeada. "¿Qué es eso, Seventeen?" preguntó.
"Silencio," contestó Angie. "Pregunta uno. Cuándo tú y tu novio salen a un paseo romántico, ¿normalmente qué te pasa por la mente? A) No puedo creerme que sea tan romántico, es definitivamente el perfecto para mí. B) ¡Uau! Mira a ese chico tan mono de allí, o C) ¿Me pregunto que habrá esta noche en la TV?"
Dulce miró al cielo. "¿Es esto realmente necesario?"
"Por supuesto que sí," contestó Angie. "Ahora escoge una."
Dulce suspiró y se lo pensó. Definitivamente no era A, pero definitivamente tampoco B. Podía recordar varias veces cuando sus pensamientos derivaron a otros temas. "Supongo que C," dijo.
Angie asintió e hizo una marca en la página. "Mmhmm. Sigo. Pregunta dos. En la cama, mi novio es A) El conejito de Duracell B) Limp Bizkit, o C) Han Solo."Angie se carcajeó. "Supongo que sabemos la respuesta a ésa."
Dulce miró al cielo de nuevo. "¿Cuántas preguntas hay?"
"Sólo cinco, tranquilízate." Se aclaró la garganta. "Pregunta tres. Siempre que mi novio no está cerca de mí, yo me siento: A) Como si el mundo fuera a acabarse. B) Contenta de que no esté cerca para poder ir a por otros cuerpos sexis o C) Bueno. Tengo montones de cosas para mantenerme ocupada."
Dulce suspiró. "C." Estoy empezando a ver una pauta.
Angie continuó. "Pregunta cuatro. Cuando estamos juntos, mi novio: A) Siempre escucha y le importa lo que tengo que decir. B) ¡Habla más que demasiado! Preferiría estar pensando en el mono chico de la clase de mate C) Cree que el mundo gira a su alrededor."
"Definitivamente C," contestó Dulce
"Una más. Pregunta cinco. Por encima de todo, siento que: A) Estoy completamente enamorada, ¡es absolutamente perfecto! B) Hay montones más de peces en el mar, o C) Merezco algo mucho mejor que esto." Angie se quedó mirando a Dulce con expectación.
Dulce frunció el ceño, no deseando contestar. Poncho puede no ser perfecto, pero es todo lo que tengo.
Angie miró al cielo. "Tus resultados son principalmente Ces, lo que quiere decir lo siguiente: ¡Estás obviamente conformándote con menos de lo que mereces! Planta a ese perdedor antes de que D. Perfecto pase a tu lado." Angie levantó la vista con una sonrisa satisfecha. "¿Ves?"
"Ya. Mi vida decidida por el análisis profesional y preciso de una encuesta de un folletín para crías."
Angie se encogió de hombros. "Que así sea," dijo. "Pero puedes hacerlo mucho mejor que con poncho "
"Oh y supongo que tu vida rebosa de chicos perfectos."
"Se tiene que seguir buscando," contestó angie
dulce miró de nuevo al malabarista de antes. "Y si no lo encuentro, entonces ¿qué?"
Angie se rió. "Entonces te mudas con tu mejor amiga."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:19 am

CAPITULO 19
Anahi paseó nerviosamente delante del pc. De alguna forma había logrado evitar revisar su correo una semana, pero su paciencia estaba empezando a agotarse. Estaba asustada de la reacción de Dulce. ¿Y si empieza a insultarme? ¿Y si está tan asqueada que ni siquiera responde? Suspiró tristemente. Y si deja de ser mi amiga.
El diablillo en su hombro habló. ¿Y por qué te importa si nunca vuelve a hablarte? Te iba perfectamente bien antes de que apareciera. No es como si fueses a perder nada no volviéndole a hablar.
Pero Anahi sabía que no era verdad. Aparte de ucker y su abuela, nunca había conocido a nadie más con quien pudiera abrirse. Incluso cuando chateaba online, siempre eran conversaciones de una sola vez. Nunca llegaban a nada. Les mentía a todos, de todas formas. Pero dulce… Dulce era diferente.
Anahi soltó una profunda expiración y se detuvo delante del portátil. Movió la flecha por la pantalla hasta que confrontó su bandeja de entrada. Para su alivio y temor, había correo de Dulce.
Sólo ábrelo, pensó. Acaba ya.
Contó hasta cinco y entonces pulsó en el correo. Lo leyó por encima. Una vez. Dos veces. Parpadeó un par de veces y sonrió. "¡¡No le importa!!" gritó alegremente. Empezó a bailar por la sala, casi tropezando con la alfombra.
Volviendo al ordenador, pulsó responder. Anahi no podía creer lo aliviada que se sentía.
"O lo increíblemente boba que soy," agregó, agitando la cabeza. Pero no le importaba particularmente, porque era feliz. "Estoy segura que Entertainment Tonight habría pagado una pasta por una copia de esa actuación."
Refrenando su emoción, empezó a teclear.
[Querida Dulce, Me alivia que mi sexualidad no represente problema. Admito que estaba un poco nerviosa por decírtelo.
"Ja, prueba con petrificada," comentó anahi
Lamento la reacción de tu familia a la noticia de tu hermano. Debe haber sido muy difícil para él salir del armario ante ellos. Pero es realmente bueno que estuvieras allí para él. Estoy segura que significó muchísimo para él saber que tiene tu amor y apoyo. Sé cuan importante ha sido tener el de ucker y él ni siquiera es familia. Estoy bastante segura que la mía reaccionaría en parecida manera a la tuya, aunque por razones diferentes.
Provengo de una familia de clase media alta y ellos (mi madre y hermana sobre todo) son la clase de gente que hacen todo por lo que puedan pensar los demás. Si llegaran a averiguar lo mío… bueno, el mundo se acabaría en mi casa. Ni siquiera creo que sean homofóbicos, per se. Sólo demasiado enfocados a su posición social para pensar por ellos mismos.
¿Quién se va ahora por la tangente? Pero hablaste de tu cultura… ¿a qué cultura te refieres? Cada vez que leo uno de tus correos me doy cuenta cuan poco que sé de ti.
Mi poema favorito. ¿No podías preguntarme algo simple? Tengo tantos que adoro. Pero supongo que puedo escoger uno para ti. Me quedo con The Indian Serenade de Percy Bysshe Shelley. Me gusta particularmente la primera estrofa. Tengo debilidad por la poesía romántica, aunque estoy segura que ya lo habías adivinado.
Bueno, ¿quién es tu artista favorito?
Tú amiga,
Ana]
"Traje un par de guiones que ojear," dijo PEDRO DAMIAN (manager de anahi), entregándoselos a una impaciente anahi
Su agente se había presentado en su casa temprano a la mañana siguiente para discutir sus próximos papeles. Miró el primer guión y después el otro.
"Se filman al mismo tiempo," continuó pedro. "Brevemente después del estreno de Guardian, así que tendrás que escoger uno u otro."
Anahi hojeó uno de los guiones, no leyendo particularmente nada. "Bueno, ¿cuál crees sería el mejor?"
Pedro suspiró, pasándose la mano por su desgreñado cabello castaño. Se ajustó sus lentes con un dedo. "Francamente, no estoy seguro. Uno es un papel excelente, pero puede ser un poco más polémico que el otro."
Anahi levantó la vista. "¿Qué quieres decir?"
"El personaje es lesbiana," respondió pedro vacilantemente.
Anahi le miró fijamente. "Absolutamente no, pedro," contestó en seguida.
"Me figuré que podrías decir eso," dijo, pareciendo un poco defraudado. "Pero es un excelente guión y el personaje es verdaderamente notable. Definitivamente para Oscar."
"Las lesbianas no ganan Oscars en Hollywood," le informó anahi arrojando ambos guiones a un lado. "¿Cuál es el otro papel?"
"Un robot," contestó él.
Anahi suspiró. "¿Ya está? ¿Es todo lo que me has conseguido? ¿Una lesbiana y un robot? ¿Qué tipo de basura es ésta?"
Pedro agitó la cabeza. "Ambos son buenos papeles," dijo en su defensa. "Aunque siento que el papel de lesbiana puede ayudarte sólo a crecer artísticamente."
"¿Crecer? No, no me ayudará a crecer. Sólo me encasillará en una categoría de la que nunca escaparé. Interpreto a un ángel por amor del Cielo. ¡Nadie va a querer verme montándomelo con otra mujer!"
"Hollywood está evolucionando," intentó pedro de nuevo.
"¡Que se joda la evolución de Hollywood, pedro!” gritó Anahi. "¡No caeré en esta trampa de *******!"
Pedro damian suspiró de nuevo y se encogió de hombros. Estaba acostumbrado a lidiar con el temperamento de Anahi Era legendario. Hoy debía de estar de buen humor. "Bueno, en las buenas noticias," dijo, sacando un papel de su cartera. "Guardian quiere renovar tu contrato por dos temporadas más. ¿Aceptas?"
"Con gusto," Anahi contestó, aunque aún estaba furiosa por el tema original. ¡¿Lesbiana?! ¡No podía interpretar a una lesbiana! Igual podía empezar a pasearse usando una camiseta de "Out and proud".
"Genial." Le entregó los papeles. "Puedes revisar los detalles con tus abogados. Ya les he faxeado una copia." Se puso de pie. "Si te consigo mejores ofertas, te avisaré. Mientras tanto, piénsatelo, Anahi Al menos lee los guiones."
Anahi acompañó al hombre hasta la puerta, hojeando los papeles en su mano. "Sí, es igual," murmuró y cerró de golpe la puerta detrás de él.
Regresó a la sala y cogió uno de los guiones. Supuso que el titulado A Robot's Diary no era el de la lesbiana. Así que se quedó mirando la otra página con el título. Summer's End, escrito por Amy Robins. Anahi lo abrió por la primera página, donde notó que el personaje de Elizabeth Doyle estaba resaltado en amarillo.
Anahi agitó la cabeza y fue a cerrar el guión, pero se detuvo al ver la localización. Ciudad de Nueva York… Dulce… Frunció el ceño y arrojó el guión por la sala. Se estrelló ruidosamente contra las persianas verticales. Furiosamente, se largó a su cuarto y cerró de golpe la puerta.
No interpretaría a una lesbiana. De ninguna forma. De ninguna manera.
***
Dulce se miró en el espejo e inclinó la cabeza a un lado. Su madre había seleccionado el vestido más atroz de todo el departamento de trajes de noche. Era aguamarina como con… volantes. Y lentejuelas vulgarmente dispuestas en forma de sirena. No hay condenada forma de que vaya a usar esto en público. Ya es bastante que tenga que usarlo fuera de este vestidor.
Tragándose su orgullo, salió para enfrentar a los críticos.
Blanca sonrió y asintió con aprobación. "Mira que linda te ves. Muy bonito."
Angie tenía una mirada de obvio disgusto y seguía negando con la cabeza, pronunciando, "Ni hablar" silenciosamente.
Dulce se miró, después a su mamá. "No estoy segura de lo siento de éste, mami," comentó. "Quizás algo un poco más… sutil."
Blanca asintió. "Seguiremos buscando. Tenemos toda la tarde para conseguirte un bonito traje de graduación."
Por favor, Dios, haz el mundo se acabe ahora mismo. Dulce regresó al vestidor para sacarse la pesadilla número siete y volver a su ropa normal. Detesto ir de compras. Lo aborrezco con pasión. Creo que todos los centros comerciales deberían morir.
"¿A dónde?" preguntó Dulce despreocupadamente, su tono enmascarando su absoluta desesperación. Ni siquiera quería ir a la graduación de poncho Ya había sido suficiente infernal cuando se había graduado su propia clase. Estoy siendo egoísta. Poncho fue un verdadero valiente sobre ir a mi graduación. Resignada a su inevitable destino, siguió a su madre a otro lote de vestidos de la colección Miss Rechazada.
Blanca alzó un vestido rojo, pero una mirada a la etiqueta del precio le hizo dejarlo. "¿No hay un lote de oportunidades por aquí?" ojeó alrededor.
Dulce se impidió suspirar audiblemente. Ése era el problema número dos. Sus padres ya tenían bastante con pagar su facultad y apartamento, por no mencionar su propia renta, comida y las necesidades de thomas No podían permitirse tirar trescientos dólares en un estúpido vestido de graduación.
"Mala cosa que dieses el viejo," comentó blanca
dulce sólo asintió.
Angie levantó un vestido de terciopelo negro. "¿Qué tal éste?"
"Es bonito," dijo dulce, yendo a inspeccionarlo. Era suave. Suave era bueno. Y era bastante sexy. Poncho lo aprobaría. Miró a su madre.
Blanca vino y tomó el vestido en sus manos. Lo sostuvo delante de dulce. "Ve a probártelo. Seguiremos buscando."
Dulce se retiró una vez más al vestidor. Llevaban de búsqueda al menos tres horas y dulce estaba lista para desmayarse. Por favor, encaja. Por favor, queda bonito. Sólo quiero salir de aquí.
Se quitó su ropa y metió en el vestido. Dulce se miró críticamente. Era lo bastante justo para abrazar sus curvas en todas las áreas correctas. Y mostraba la cantidad correcta de escote, lo suficiente para hacer feliz a Poncho, pero no lo bastante para darle un ataque cardíaco a Ben (su padrastro). Le gustaba particularmente la abertura en el lado, permitiendo exhibir la cantidad justa de pierna. Afortunadamente, no lo suficiente para hacerle aparecer como una total fulana. Globalmente, dulce estaba satisfecha. Se metió un mechón detrás de la oreja y sonrió. Esperemos que les guste.
Angie silbó y aplaudió al momento que descubrió a dulce. "Sí que es sexy."
Blanca dio vueltas con el dedo, indicándole a dulce que girara. Satisfecha, asintió y sonrió. "Perfecto."
Aliviada, dulce regresó dentro a cambiarse. Al fin. Ahora podemos irnos a casa. Volvió a poner el vestido en la percha y se unió a su madre y compañera de piso. Le entregó el artículo a blanca y observó a su madre irse a hacer la compra.
"Poncho va a morirse cuando te vea," comentó angie con una sonrisa. "Estás increíble en eso."
Dulce se encogió de hombros. "Sólo me alegra que la búsqueda haya terminado."
Angie sonrió. "Ahora a encontrar zapatos."
[Querida Ana Hoy he ido y vuelto al Infierno. Comprar vestidos de graduación no es divertido. Pero eso ni siquiera fue lo peor. Comprar vestidos llevó a comprar zapatos, que llevó a comprar maquillaje y que terminó finalmente en comprar ropa interior. El por qué mi madre insistió en que comprase nueva ropa interior me es incomprensible. No es como si Poncho fuera a verla. Ni nadie más por lo que importa. Así que, sí, tengo que ir a la graduación de Poncho con él la próxima semana. No estoy ansiándolo. Ya tuve la mía y viví para contarlo. Aunque me sentiría culpable no yendo, después que Poncho fue a la mía. Aún así, no quiero hacerlo de nuevo. Poncho va a conseguir una limusina con algunos de sus amigos. Y detesto a sus amigos. Son tan odiosos e inmaduros. Probablemente se pasarán la noche aplastando latas de cerveza contra sus cráneos para exhibirse. No puedo esperar. Ya he acabado de desahogarme.
Sobre otros temas no-tan-relevantes. Debo admitir que me costó un tiempo acostumbrarse a la idea de que chris (mi hermano) es gay. No es que me hubiese defraudado o me avergonzase ni nada de eso. Supongo que era principalmente debido al factor sorpresa. Chris siempre me había parecido el tipo de hombre de hombres. Jeje. Supongo que no estaba tan desencaminada.
También fue debido en parte al hecho que nunca antes había conocido a nadie gay. Sé que es bastante extraño, viviendo en Nueva York y todo. Quiero decir, he visto gays antes. Pero nunca he sido amiga de uno. Y tener a chris saliendo del armario realmente me puso todo patas arriba. Pero ya lo he superado. Fui a visitarle y pasé el rato con su novio, frank. Juntos quedan realmente lindos. Y, a pesar de la reacción de la familia, parece ser feliz. Oh, olvidé mencionar que soy española. Bueno, medio española, al menos. Mi mamá nació allí pero se mudó a Nueva York cuando tenía cuatro años. Mi padre (biológico) es italiano, pero fue criado en Norteamérica. Él no sabe mucho italiano y me avergüenza decir que yo tampoco. Pero hablo un español bastante fluido, aunque el inglés es mi primera lengua. Mi madre se aseguró que lo aprendiese bien. Aunque lo dejó pasar con mi hermano, thomas Él entiende el idioma pero no le gusta hablarlo a menudo. Ya estoy de nuevo. Generalmente no divago tanto, así que voy a asumir que es, de algún modo, culpa tuya. Mi artista favorito es Salvador Dalí. ¿Has oído hablar de él? Creo que es asombroso.
Tú amiga,
dulce]
Después de pulsar enviar, tecleó "The Indian Serenade" en un motor de búsqueda de Internet y presionó entrar.
Un momento después, encontró el poema.
Despierto de soñar contigo
En el primer dulce sueño nocturno,
Cuando los vientos soplan suaves,
Y las estrellas brillan luminosas
Despierto de soñar contigo
Y un espíritu en mis pies
Me llevó— ¿quién sabe cómo?
A la ventana de tu alcoba, ¡Dulzura!

Desmayan los aires errantes
En la penumbra, el arroyo silencioso—
A champak faltan los aromas
Cual dulces pensamientos en sueños;
La queja del ruiseñor,
Muere en su corazón;
Como yo debo en el tuyo,
¡Oh, amada, como tú eres!

¡O álzame de la hierba!
¡Muero! ¡Desfallezco! ¡Yerro!
Permite tu amor en lluvia de besos
Sobre mis pálidos labios y párpados.
Mi mejilla está fría y blanca, ¡ay!
Mi corazón late fuerte y veloz; —
¡Oh! apriétalo al tuyo de nuevo,
Donde quebrará al fin.

Dulce sonrió ante las palabras. Que dulce. De repente recordó algo y abrió un correo nuevo. Se lo dirigió a ana.
No me dijiste qué buscas en una chica.
Lo puso en camino y apagó el ordenador. Despierto de soñar contigo… Sonrió ante el pensamiento

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:19 am

CAPITULO 21
"Bueno, de todas formas, ¿que te llevó a escribirle a esta chica?" preguntó Ucker dándose la vuelta para ponerse bocabajo
Anahi le lanzó una mirada desde su sitio sobre la manta. ¿Por qué no podía dejarla tomar el sol en paz? ¿Y por qué insistía en tomar el sol en tanga? Gracias a Dios que se había dado la vuelta. "Porque realmente me gustó el dibujo y quería saber si tenía más de su obra en exhibición." Breve. Dulce. Y más increíblemente, verdad.
"Si tuviera una galería de algún tipo, no estaría sentada en el parque intentando ganar un pavo rápido," contestó ucker lógicamente.
Anahi se encogió de hombros. "Nunca se sabe."
"¿Sabes qué aspecto tiene?" preguntó él.
"No lo sé, no me importa," le informó anahi deseando que dejase el tema. Jamás debería haberle hablado de dulce Argg. Se quedó mirando el océano e intentó relajarse. Era su único día libre y planeaba disfrutarlo.
Ucker se encogió de hombros. "Podría ser realmente fea."
"No me importa."
"Seguro que no. Apostaría que la tienes toda imaginada en tu cabeza. ¿Qué te dijo de su aspecto?"
"Nada." Por favor, déjalo, ucker, antes que te mate. "Y, francamente, no podría importarme menos. Es sólo alguien a quien escribo a veces."
Ucker agitó la cabeza y se sentó.
Anahi miró a lo lejos. "¿Podrías, por favor, ponerte un par de calzones o algo?"
"Sólo intento evitar las líneas de bronceado," contestó ucker con una sonrisa, pero se metió en un par de pantaloncillos canela. "Además, me gusta añadir un poco de testosterona a tu vida."
"Ya, porque mi vida está tan inundada de estrógeno."
Ucker levantó un dedo. "Lo que me lleva a mi siguiente punto."
Anahi miró al cielo. "No empieces."
"No puedes seguir escondiéndote, anahi Tanto como voy a disfrutar ser tu romance tapadera, eventualmente tendrás que encarar la verdad. No puedes pasar el resto de tu vida en aislamiento."
"Me gusta así, ucker," discutió. "Es simple. ¿Sabes lo complicada que sería mi vida si me involucrase ahora mismo con alguien? Secretos y esconderse y mentiras y…" Se encogió de hombros. "No puedes tener una relación bajo esas circunstancias."
"Sólo te asusta salir herida."
Anahi se encogió de hombros. "¿No nos pasa a todos?"
"¿Y si te enamoras?"
"No quiero."
Ucker agitó la cabeza. "Nunca se sabe…"
Anahi miró a su mejor amigo desafiantemente. "Yo sí, mi querido ucker Porque no me permitiré enamorarme."
Ucker sonrió. "¿Pero admites que estás sexualmente frustrada?"
"No."
"¿No, no lo admites?"
"El sexo está sobrevalorado."
"Dice quién nunca lo probó."
Anahi sonrió. "Así funciona mejor. No extraño lo que no conozco."
"Vas a terminar como una de esas viejas amargadas,"ucker predijo. "Le hablarás a tus plantas y les pondrás nombres monos, como Pelusita."
Ella se rió. "Eres un payaso."
Ucker se lo tomó como un cumplido. Se quedó mirando el agua un largo momento, entonces se volvió a Anahi. "¿Lo sabe?"
"Se lo dije."
"¿Sabe quién eres?"
Anahi negó con la cabeza, sintiéndose deprimida de repente.
"¿Es buena idea, Anahi?" preguntó ucker en serio.
Probablemente no. Se encogió de hombros. "Es sólo correo."
"Eso espero," respondió ucker, pero de algún modo no lo creía.
[Querida Dulce
Bueno, mientras estabas comprando vestidos, maquillaje, zapatos y ropa interior, yo estaba en la playa ligando bronce. Adoro California. Ucker desafortunadamente, tiene esta cosa por andar en tanga. Creo que está intentando subconscientemente volverme hetero, pero poco sabe que su actuación tiene el efecto opuesto. Jeje. En realidad, es uno de esos tipos musculosos a por los que las chicas van siempre, así que no es como si fuese una vista completamente horrorosa. Pero… ya sabes… que asco. En cuanto a mi tipo. Um, bueno, sinceramente no he tenido realmente muchas citas, así que no puedo decir que tenga mucha base para comparar. Pero supongo que quiero lo que todos parecen desear y nunca encontrar. Sólo quiero a alguien que me ame por quién soy. Ni siquiera puedo poner normas sobre su aspecto, porque haciéndolo estaría trivializando su individualidad. Nadie puede ser todo. Pero anhelo encontrar una chica que sea todo para mí. Debes pensar que soy increíblemente empalagosa. ¿Así que eres medio española? ucker es parte puertorriqueño. ¿O quizá es colombiano? ¿Cubano? Debería saber esas cosas, pero tristemente lo olvido. Es mezcla de varias cosas pero no habla español. Quizá puedas enseñarme. Probé el francés en el instituto, pero no saqué mucho, me temo.
Tu amiga,
Ana]
Habiendo terminado el correo, Anahi fue en busca de un chat room. Había pasado un tiempo desde que se había metido con la cabeza de alguien y se sentía de ese tipo de humor. El chat room lesbiano parecía prometedor, sólo que había caído bajo la invasión de chicos aburridos fingiendo ser lesbianas.
Anahi podía empatizar, porque ella misma estaba aburrida. Malo que no pueda chatear con dulce. Se paralizó, de repente teniendo una idea. Tecleó la dirección de correo electrónico de dulce en el motor de búsqueda de miembros. No tendría alias. Pero dos segundos más tarde. Allí estaba.
DmEspinosa05
La respiración de Anahi se detuvo. "Me pregunto si está online."
No lo estaba.
Extrañamente defraudada, Anahi decidió salirse.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:19 am

CAPITULO 22
DULCE enfrentó su reflejo en el espejo de la alcoba de sus padres. Para su absoluto desmayo, la noche fatal había llegado. Y así pues, allí estaba, con su pelo recogido en un elegante moño, su cara toda maquillada, sus pies apropiadamente calzados y, lo más importante, su cuerpo en el vestido perfecto.
"¡PONCHO está aquí!" dijo Ben (padrastro de dul) desde fuera de la puerta.
"¡Voy enseguida!" respondió Dulce. Le suspiró a su reflejo. Acaba ya con esto. Son sólo unas horas. Bailarás, comerás y te irás a casa. Sin problema. No sintiéndose mejor, se dirigió a la sala.
La mandíbula de Poncho se desplomó. "owowow," fue todo lo que logró.
Dulce forzó una sonrisa y se volvió a su madre para la aprobación.
Blanca estaba sonriendo orgullosamente. "Mi bebé ha crecido."
Ben estaba mirándola críticamente. "¿Es todo lo que llevas?" preguntó. "¿No viene con una chaqueta?"
Blanca le palmeó el brazo. "Está preciosa." Le indicó a Poncho que se pusiese al lado de Dulce. "Ahora quedense justo ahí hasta que coja la cámara." Se retiró al dormitorio.
Dulce estaba allí desmañadamente. Sus pies ya estaban matándola y sólo había dado dos pasos. Sí que voy a lamentar esto por la mañana. Sintió el cálido aliento de Poncho en la oreja.
"Estás increíble," le susurró.
"Gracias," contestó. Le echó un vistazo al esmoquin que llevaba él. Parecía exactamente igual al que había llevado a su graduación. Los chicos tenían tanta suerte. "Tú no estás tan mal."
Poncho sonrió. "Voy a ser la envidia de los chicos," le informó. "Y tú la envidia de las chicas." Le guiñó el ojo.
Ella sonrió. ¿Podías estar más lleno de ti mismo?
Blanca volvió con la cámara un momento después, sonriendo ampliamente. Se la dio a Ben. "Tomemos algunas juntos y después alguna de dulce sola."
Ben se puso delante de ellos, apuntando la lente de la cámara en su dirección. "Sonrian," les instruyó.
Dulce accedió a los deseos de su padrastro si solo para avanzar la tarde. Junto a ella, Poncho descubrió sus propios dientes perlados y, un momento después, fueron cegados por un brillante flash.
Y otro.
Tomaron otra de Poncho fijando el corpiño al vestido de dulce. Y otra de Poncho con su brazo alrededor de la cintura de dulce. Entonces Ben tomó algunas de dulce sola. Otras de dulce con su madre. Y finalmente, blanca sacó una foto de dulce y Ben juntos.
Dulce tuvo la turbadora sensación de que estas nuevas fotos reemplazarían las de chris y un sentido de melancolía y tristeza se asentó sobre su espíritu.
"Mejor nos vamos," anunció Poncho. "La limusina está esperando."
Ben y blanca los acompañaron a la puerta y les observaron desde la puerta hasta que desaparecieron en el ascensor.
"Deberías llevar cosas así más a menudo," comentó Poncho, pasándose la mano por el pelo mientras miraba los números sobre la puerta del ascensor. "A veces olvido lo sexy que eres."
Jo. "Gracias." De algún modo dulce evitó mirar al cielo. No seas bruja, Dul. Sólo está intentando ser agradable. No es culpa suya no ser bueno con las palabras. Asintió levemente ante el pensamiento. Va a ser abogado, no poeta. Dulce se encontró, de repente, preguntándose que habría dicho ANA en una situación similar. Ciertamente no eso.
Las puertas del ascensor se abrieron despacio con penoso esfuerzo y Dulce y poncho salieron al vestíbulo donde esperaba el amigo mejor de Poncho
"¡wauuuuu, mamá!" silbó Pete, dándole a dulce un repaso. "Maldición, dulce, no he visto curvas como esas desde que—"
"¡heyy brother!" le interrumpió Poncho, golpeando el brazo de su mejor amigo. "Vete a babearle a tu propia cita."
Pete le guiñó a Dulce. "Bill y el resto de las damas esperan en la limusina."
La blanca limusina estaba aparcada justo fuera del edificio de apartamentos y dulce tuvo que admitir que era una vista bastante impresionante. El chofer estaba de pie y les abrió la puerta cuando se acercaron.
Dulce entró primera y confrontó la alegre algarabía del resto del grupo del instituto. Me estoy haciendo vieja para esto. Sonrió y gesticuló en saludo.
Bill le sonrió a dulce. "Largo tiempo sin verte, Dulce," saludó, cogiéndole la mano para ayudarla a sentarse. "¿Cómo es la universidad?"
Dulce empezó a contestar pero Pete y Poncho saltaron dentro del vehículo gritando con excitación y la voz de dulce fue ahogaba por el ruido.
"¡Esta noche vamos a arrasar!" exclamó Pete. "Vean, señoras." Levantó una botella de champán. "Cortesía del gabinete de licor de mis padres." Esto recibió una palmada de Poncho y un profundo suspiro de dulce.
Va a ser una larga noche. Los ojos de dulce saltaron de los irritantes chicos al resto de la panda. La cita de Pete, Lindsey, estaba ocupada aplicándose otra capa a su ya maquillada cara, mientras la cita de Bill se zampaba una bolsa de cacahuetes. Dulce sonrió en su dirección. No conocía a Perry, pero si estaba saliendo con Bill entonces, probablemente, era un ser humano bastante decente. De todos los amigos de Poncho, Bill era el que más le gustaba a Dulce. Era cortés y amistoso y, lo más importante, no un cretino.
Perry sonrió y le ofreció cacahuetes a dulce.
Dulce negó con la cabeza y declinó tan educadamente como era posible. Entonces se volvió a Bill. "La universidad va bien," contestó. "Acabaré los finales la próxima semana."
"Debe ser agradable acabar tan pronto," comentó Perry. "No acabamos hasta junio. No puedo esperar a la universidad."
Dulce asintió. "¿A dónde vas?"
"Duke," contestó Perry orgullosamente. "Con Bill."
"Felicitaciones a ambos," dijo Dulce, sonriendo. Esto no es tan malo. Puedo sobrevivir a una noche con esta gente.
Pete le pasó una copa de champán, llena hasta el borde. "¡Pásala, querida mía," le instruyó. "¡Esta noche vamos a pillar una cogorza!"
O no.
*************************
Dulce logró evitar el alcohol toda la tarde. Estaba lejos de sentirse con humor de fiesta y una mirada por la enorme sala le hacía sentirse más triste que entusiasmada.
Globos negros y púrpuras decoraban el gran salón de baile del hotel. Y las luces eran lo bastante tenues para que casi pudieras fingir estar en otro sitio completamente distinto. Pero la decorada atmósfera no hacía nada por la música increíblemente irritante que atronaba por los altavoces, o el agónico dolor que taladraba las sienes de Dulce.
Poncho apareció a su lado un momento después, sosteniendo un vaso de agua. "Lo siento, no pude encontrarte Tylenol," se disculpó.
"¿Entonces para qué es el vaso de agua?" preguntó dulce, sintiéndose más cansada que molesta.
Él se encogió de hombros y se sentó a la mesa. "En caso que tuviera sed. Creí que las chicas siempre llevaban píldoras para sus… problemas femeninos."
"Sí, bueno," empezó Dulce pacientemente, "mis 'problemas femeninos' no llegaran en otra semana."
Poncho se encogió de hombros, su mirada vagando a la pista de baile. Se lamió los labios y volvió a Dulce. "¿Quieres salir de aquí?" preguntó.
"Me encantaría," contestó dulce, esperando no parecer demasiado entusiasmada. Al fin, me voy a casa. La tarde infernal ha acabado.
Poncho se puso de pie y le retiró la silla a Dulce. Cogiéndole la mano, la llevó al vestíbulo del hotel.
"¿Cómo nos vamos a casa?" preguntó Dulce "¿Va a volver la limusina por los demás?"
Poncho sólo sonrió y Dulce estaba teniendo la enervante sospecha de que, después de todo, no regresaban a casa. Siguió a su novio a los ascensores y frunció el ceño cuando le vio apretar el botón.
"¿A dónde vamos?"
"Es una sorpresa," contestó Poncho melosamente. Le sonrió brillantemente a Dulce. "¿Mencioné lo preciosa que estás esta noche?"
Dulce sólo sonrió. Estaba muriéndose por llegar a casa y soltarse el cabello. Tenía la molesta sospecha de que la raíz de su dolor de cabeza podría rastrearse hasta el billón de alfileres que mantenían su pelo. Una ducha. Me encantaría una ducha ahora mismo.
Pero mientras las puertas del ascensor se abrían delante de ella, dulce comprendió que su noche no estaba nada cerca de acabarse. Y ahora se estaba inquietando. Noche de graduación y una habitación de hotel. Si no lo supiera bien…
“conseguí una habitación para la noche," anunció Poncho, sonriendo como un *******. "Espera a que la veas, Dul. Vas a morirte."
Dulce tuvo una sensación de zozobra en la boca del estómago. No contaba con esto. Nunca dijo nada de una habitación de hotel. ¿Por qué tengo la sensación de estar atrapada en mitad de un especial post-escolar realmente malo? "Um, Poncho," empezó, preparada para expresar su disgusto ante este súbito y decididamente mal recibido giro de eventos.
"Aquí estamos," interrumpió Poncho, cuando las puertas abrieron ante ellos Dulce salió rápidamente del ascensor y miró alrededor. El vestíbulo estaba bañado en una suave luz amarilla. La alfombra se estiraba interminablemente en pálidos tonos azules, que al instante le recordaron a Dulce el océano.
Poncho agarró su mano y fue por el vestíbulo, mientras Dulce se ocupaba mirando los cuadros enmarcados alineados en las paredes. Espero que mi arte no acabe así. Respingó ante el pensamiento. Pero se recordó concentrarse en el urgente asunto a mano. Quizá todos están en la habitación. Algún tipo de fiesta post-graduación. Podemos pasar un ratito y después marcharnos.
Poncho se detuvo finalmente y sacó la llave de su bolsillo. "Cierra los ojos," le instruyó.
Dulce obedeció si sólo para complacerle. Un momento después, sintió ser suavemente empujada y oyó la puerta cerrarse detrás de ella.
"¿Qué piensas?"
Dulce abrió los ojos y su mirada voló inmediatamente a las velas encendidas estratégicamente puestas alrededor de la enorme cama. Oh… *******. "Poncho, ¿qué es esto?" Quizá ha decidido convertirse en adorador de Satán. Quizá sólo me quiere como su virgen sacrificial. Frunció el ceño. Santo Dios, espero que no.
Poncho sonrió. "¿Te gusta?" preguntó, su tono rebosando excitación. Corrió a las cortinas y las abrió. Una preciosa vista de Nueva York la saludó desde las puertas corredizas de cristal.
Los labios de Dulce se abrieron levemente, pero ningún sonido salió. Si era posible, su dolor de cabeza empeoró mientras captaba la vista ante ella y la obvia intención detrás de las acciones de Poncho empezaba a encajar.
"Sé que dijiste que deseabas que nuestra primera vez fuese especial," dijo Poncho, yendo a tomar sus manos. "Así que he tirado la casa por la ventana para hacerlo." Su aliento apestaba a alcohol.
¿Cuánto ha bebido? "Poncho," intentó, deseando que su mente formase una frase coherente. "Me siento verdaderamente halagada y… y sorprendida. Pero…"
Poncho empezó a fruncir el ceño. "¿Pero qué Dulce?" preguntó, un poco impacientemente. "No me digas que no estás lista. ¡Llevamos juntos seis años! ¿¡Cuánto más necesitas!?"
Dulce no podía pensar claramente. Su cabeza estaba martilleando y sus pensamientos iban a mil por hora. No lo había visto venir. "No puedes planear nuestra primera vez sin decírmelo," explicó. "La habitación es preciosa y las velas son un bonito toque, Alfonso, pero el momento no es adecuado."
Poncho levantó las Manos con frustración. "¿Momento?" gritó. "¡Me voy a Massachusetts en un par de semanas!"
Dulce soltó un suspiro. Debería haber fingido una indisposición para evitar esta temida noche. "Creí que íbamos a esperar a estar casados."
La mandíbula de Poncho se desplomó y entonces empezó a reírse amargamente. "¿Casados? Creí que aún no querías casarte, Dulce. No quieres hijos. No quieres matrimonio. ¡Y claramente no me quieres a mí!"
"¡No es verdad!" discutió Dulce
"He sido muy paciente contigo," continuó Poncho. "Pero no puedo seguir así. O creces, o hemos terminamos. No me voy virgen a la universidad."
"¡¿Qué?!" explotó Dulce. No podía creer lo que oía. ¿Había sido paciente con ella? ¿Con qué infiernos había de ser paciente? "¡queeee! No puedo creerme que acabes de decirme eso."
"Tienes veinte dos años, Dulce," contestó. "No eres una niña. Crece."
Dulce agitó la cabeza, demasiado furiosa para hablar. Sus ojos amenazaban con anegarse y se negaba a permitirlo. No le daría la satisfacción. "Jódete, Alfonso." Y con eso se alejó, intentando ignorar las furiosas maldiciones que su exnovio estaba ahora gritándole.
No llores. No llores. No llores. Maldita sea. Se enjugó las lágrimas con el dorso de la mano mientras esperaba el ascensor.
Poncho seguía en la puerta, un torrente de maldiciones fluyendo de su boca. Golpeó el puño contra la pared y cerró de golpe la puerta de la habitación del hotel.
Para su alivio, no fue tras ella.
**************************
"Oh, Jesús, ¿que te pasó?" preguntó Angie, levantándose de la mesa.
Dulce entró a trompicones en el apartamento una hora después. Había empezado a regresar a pie del hotel cuando empezó a diluviar. Le costó cuarenta minutos encontrar un taxi. Estaba empapada. Estaba helada. Su maquillaje le iba por los tobillos. Su vestido estaba destrozado. Sus pies estaban matándola. Y su dolor de cabeza continuaba martilleándole el cerebro. En conjunto, había sido la peor noche de toda su vida.
"Dulce," dijo angie, la preocupación en su tono. "Nena, ¿que pasó?"
Dulce cojeó a la silla más cercana y se sentó despacio. De una patada se quitó los zapatos con un gemido y se retrepó, cerrando los ojos. Estaba segura que si abría la boca para hablar, nunca dejaría de llorar.
Así que se levantó, silenciosamente, y fue al baño. Todo lo que deseaba era una ducha. Deseaba salir del vestido que ahora se pegaba a su piel. Deseaba frotarse todo el maquillaje de la cara y liberar su cabello de la prisión de alfileres. Y no pensar en alfonso.
Eso era todo.
Su reflejo la sobresaltó y pestañeó tristemente. Tenía rayas de rímel que marcaban su cara en una forma que era casi grotesca. Era difícil de creer que sólo unas hora a priori había parecido el completo opuesto de cómo se sentía ahora. Desvió la mirada del espejo y se salió del vestido.
"Dul," llamó Angie desde el otro lado de la puerta. "Voy a hacer chocolate caliente, ¿vale?"
Dulce no contestó. Empezó a quitar alfileres de su cabello y respingó de dolor cuando su pelo se movió levemente. Unos minutos después, estaba bastante segura de haberlos quitado todos.
Bajo el chorro de agua humeante, dulce permitió caer las lágrimas. ¿Cómo había salido todo tan mal? Era como un sueño. Una pesadilla. Algo exagerado y surreal. ¿Por qué nunca se había dado cuenta de lo cretino que podía ser Alfonso? O más bien, ¿por qué seguía perdonándole cada vez que lo era?
Restregó su cara hasta limpiarla. El agua caliente aclaró su cabeza y el dolor de cabeza empezó a aliviarse.
Saliendo de la ducha, se envolvió en una toalla y salió del baño. El dulce aroma a chocolate caliente asaltó sus sentidos y le dio gracias a Dios por Angie.
Se cambió rápidamente, aliviada de tener de nuevo su ropa normal. Un par de calzones de baloncesto blancos y un top fueron perfectos.
Angie miró cuando dulce volvió a la cocina. Apuntó a una taza ya en la mesa. "Incluso le puse pequeños malvaviscos," dijo.
Dulce sonrió ligeramente y tomó asiento frente a su mejor amiga. "Creo que alfonso y yo podemos haber roto," dijo finalmente, su mirada fija en los malvaviscos que se derretían en su taza. Le asombraba lo fría y distante que se sentía al respecto. "Él quería que tuviéramos sexo esta noche."
"Uh, oh," murmuró angie. "¿Que pasó?"
Dulce se encogió de hombros y levantó la vista. "Se enfadó y me dijo que creciera."
"Que Patannn."
"¿Lo es? Quiero decir, quizá no ha sido justo de mi parte hacerle esperar tanto. Quizá…"
"¿Esos alfileres te han enredado la cabeza?" preguntó angie, agitando la cabeza. "Escúchame, dulce, no le debes nada a ese cretino. Dijiste que deseabas hacer lo que tú deseabas hacer. Y si no deseas dormir con él, entonces no lo hagas. Es así de simple."
Dulce asintió. "Tienes razón. De todas formas, le dije que se jodiera y me fui. Pero entonces empezó a llover." Suspiró. "Sólo quiero olvidar todo sobre esta noche."
Angie sonrió. "dul, creo que deberíamos celebrarlo. Creo que deberíamos quedarnos despiertas toda la noche, zampar y ver películas hasta que se atisbe el alba. Eh, quizá incluso pillemos ese amanecer."
Dulce sonrió, sintiéndose levemente mejor. "Eso suena realmente bien." ¿Qué voy a decirles a mis padres? Alejó los pensamientos de su mente y agarró el teléfono. "Pidamos pizza. Estoy hambrienta." Iba a mimarse con una noche divertida. Al infierno con Alfonso
[Querida Ana,
No me siento como para revivir los eventos de anoche, pero baste decir que mi relación con Poncho ha alcanzado un final. Ni siquiera puedo decir que esté triste por ello. Creo que estoy más disgustada por cómo acabaron las cosas que sobre el propio fin.
Quiero decir, ¿alguna vez te has enfadado con alguien porque no quería dormir contigo? ¿Alguna vez se ha enfadado alguien contigo? Es tan estúpido… Así que no quería que mi primera vez con él fuese la noche de la graduación. Vaya, ¡menudo cliché es ése! ¿¿Y quiere que crezca yo?? Suspiro.
Vale, así que quizá aún siento un poco de amargura por lo que pasó. Pero creo que lo estoy llevando bien. Angie me hizo sentirme mejor. Pedimos pizza y comimos comida basura hasta las tantas de la mañana. Angie se durmió antes del amanecer, pero yo me quedé a verlo de nuevo. ¿Por qué sigo haciéndolo? Estoy segura que es, de algún modo, culpa tuya. Pero, como sea. Sé lo que quieres decir sobre encontrar a una persona que sea todo para ti. No creo que Poncho fuese jamás esa persona y supongo que ése fue mi error. ¿Cómo construyes una relación con alguien de quien ni siquiera estás enamorada? Creo que lo hice sobre todo para complacer a mis padres. Están locos por él. Dios, ni sé lo que voy a decirles. Si les digo la verdad, Ben perseguirá Poncho con una escopeta. ¿Pero qué me es posible decir? ¡Ben y Poncho estaban discutiendo nuestro matrimonio no hace mucho, por amor del Cielo! Lidiaré con eso luego. Sin embargo, no creo que haya oído lo último de Poncho. Conociéndole, estará hoy por aquí con un ramo de rosas suplicando que le perdone. Bueno, no voy a hacerlo. Sí, lo sé… estoy intentando convencerme. Pero es difícil. Nunca he estado sin él.
Bueno, dime, Ana, ¿cómo es que nunca has tenido realmente citas? Pareces una persona maravillosa. Apostaría que un billón de chicas matarían por salir contigo. ¿Tan quisqullosa eres?
Mi papá me escribió. Quiere chatear online esta noche. Creo que simplemente es tacaño y no quiere pagar una llamada de larga distancia. ¡Je! Me río de ello, pero es probablemente verdad. ¿Alguna vez chateas online? Yo sólo voy cuando mi papá quiere encontrarme. No le veo sentido a iniciar una conversación con extraños (la presente compañía excluida, por supuesto).
Espero que tu bronceado sea precioso (sólo restriégamelo por la cara, ¡por qué no!)
Tú amiga,
Dulce]

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:19 am

CAPITULO 23
Anahi estaba teniendo la furtiva sospecha de que empezaba a perder a la cabeza. Por qué si no estaría tumbada en cama, recorriendo ausentemente su interminable lista de cadenas, mirando cada dos segundos la pantalla del ordenador para ver si Dulce había entrado online. Esto bordea la obsesión.
Suspiró, pasando una frustrada mano a través de su rubio cabello. Tras leer el correo de Dulce una hora antes, Anahi se había convencido para permanecer online. No estaba completamente segura por qué estaba haciendo esto. Y tampoco quería demorarse en la lógica porque, si empezaba, se daría cuenta de que estaba actuando, de hecho, como una loca completamente obsesionada.
Así que era mejor seguir adelante.
La TV fluctuaba al ritmo del botón que seguía pulsando. Era casi suficiente para adormecerla de no haber estado plenamente despierta. Le echó un vistazo al monitor del ordenador donde ahora estaba actuando su salvapantallas.
Irritada, pulsó cualquier tecla y estaba a punto de volver a la muy excitante actividad de zapear cadenas, cuando notó que DmEspinosa05 había entrado.
El corazón de Anahi se aceleró por razones que no quería cuestionar y ella parpadeó un par de veces, momentáneamente pérdida. No puedo hablar con ella. Miró fijamente el nombre en la pantalla. Entonces, ¿exactamente qué has estado esperando?
Consideró sus opciones cuidadosamente. Puedo mandarle un mensaje y pretender que no soy yo. O podría admitir que estaba acechándola y encontré su alias. Adorables opciones. O podría apagar el ordenador y seguir con mi vida.
Anahi tiró su cabeza contra las almohadas detrás de ella. "¿Por qué insisto en complicar las cosas?" gimoteó. "¿¿No es mi vida lo bastante interesante??"
Sentándose, agarró el portátil y lo puso delante de ella. Continuó mirando el nombre de dulce, medio esperando y medio temiendo que desapareciera.
Anahi ponderó lo que posiblemente podría decir. Pulsó en el nombre para ver si Dulce tenía un perfil. No lo tenía. Bueno, entonces no puedo muy bien fingir que la encontré de esa forma. Abrió una ventana de mensaje y tecleó en el alias. Va a creer que eres toda una perdedora. No lo hagas. No lo hagas. No lo hagas.
Anahi cerró la ventana.
"Sólo mandarle un mensaje y ver cómo va," se dijo. "No tienes que admitir quién eres. Y entonces no te sentirás como una completa payasa."
Asintiendo, volvió a abrir la ventana de mensaje. Tecleó, "Hola." Lo Borró. Tecleó, "Hola." Lo Borró. Suspiró. Se golpeó en la frente. Y tecleó, "¿Estás ocupada?"
Aunque no pulsó entrar. ¿Y si mi alias es demasiado obvio? Anahi miró al cielo. "Sólo si es médium." Dudó un momento más y entonces pulsó entrar. Quizá ni siquiera respondiera.
Anahi esperó nerviosamente y, de repente, un mensaje apareció. Deglutió. Soy la mayor boba del mundo.
PoetayAngel (este era el nick que tenía anahi): ¿Estás ocupada?
DmEspinosa05: ¿Te conozco?
PoetayAngel: ¿Siempre respondes una pregunta con otra?
DmEspinosa05: ¿Y tú?
Anahi se encontró riendo a su pesar.
PoetayAngel: ¿Te molesta?
DmEspinosa05: ¿debiera?
PoetayAngel: ¿Está irritándote?
DmEspinosa05: ¿eso quieres?
PoetayAngel: ¿Significa esto que no estás ocupada?
DmEspinosa05: ¿quién es?
Se quedó mirando la pregunta, sabiendo que si seguía evitando la verdad, dulce iba a molestarse y marcharse. Sólo díselo. Lo peor que puede pasar es que crea que estás chiflada y no andaría desencaminada.
PoetayAngel: Soy Ana
Hubo una larga pausa y a Anahi empezó a preocuparle haber, de hecho, asustado a Dulce. Bueno, ¿que esperabas? Le mandas un correo de la nada. Le dices que eres lesbiana. Y después rastreas su alias sin su permiso. Entonces tienes las pelotas de enviarle un mensaje.
DmEspinosa05: ¡Ana! ¿¿Cómo me encontraste??
PoetayAngel: Uh, ¿creerías que tu nick vino a mí en un sueño?
DmEspinosa05: lol. Lo creería pero de algún modo dudo que sea exacto. ¿Y bien?
PoetayAngel: Um. Vale. Bueno, a riesgo de parecer a una completa perdedora, me aburrí y te busqué. Lo siento.
DmEspinosa05: ¡uau! Ni siquiera sabía que podías hacer eso. ¿De qué estás disculpándote? No me importa. Es tan raro llegar a hablar contigo así. Lamento si me lleva un rato contestar. Estoy chateando con mi papá y tecleo bastante lento.
PoetayAngel: Está bien. ¿Cómo va todo? Recibí tu correo sobre Poncho. Lo siento.
DmEspinosa05: sí bien. No ha llamado ni nada, lo que es raro. Supongo que está bastante disgustado. ¿Cómo va todo contigo?
PoetayAngel: Bien. Fui a correr hoy y después vi la TV.
DmEspinosa05: ¿qué haces para vivir? Nunca me lo dijiste.
Anahi se paralizó. Ummm…
PoetayAngel: Oh, ya sabes. Un poco de esto, un poco de aquello. Un poco de actuar…
DmEspinosa05: ¿actuar? ¡De veras! Angie también es actriz. Apuesto que os llevaríais genial. Bueno, ¿haces muchas obras y esas cosas?
PoetayAngel: Esas cosas. ¿Chateas a menudo con tu papá?
DmEspinosa05: realmente no. Ninguno somos gente muy online. ¿Entras mucho online?
PoetayAngel: No diría "mucho", pero de vez en cuando.
DmEspinosa05: entonces quizá venga más a menudo
Anahi parpadeó un par de veces ante la contestación de Dulce "Uh, supongo que no cree que soy tan bicho raro." Se encontró sonriendo.
PoetayAngel: Me alegra que no te moleste que te rastrease.
DmEspinosa05: ¿Por qué me importaría? ¡Al contrario! Estoy contenta de que lo hicieras. Es mucho más fácil hablarte de esta manera. ¿No crees?
PoetayAngel: Sí, lo creo. Bueno, ¿que hiciste hoy?
DmEspinosa05: ¡Dormí! Mucho. Lol. Me quedé despierta toda la noche, como te dije, y estaba tan cansada. Cuándo me desperté, di un largo paseo, pensé las cosas y decidí que ¡¡la vida de soltera es buena!! ¿No estás de acuerdo?
PoetayAngel: LOL. En realidad, no sé cómo es no ser soltera.
DmEspinosa05: ¡Oh, oh! Bueno, responde a mi pregunta. ¿Cómo es que estás todavía soltera? Tiene que haber montones de chicas lindas en California.
PoetayAngel: Supongo que… no siento cómoda siendo… visible.
DmEspinosa05: ¿Cuánto tiempo llevas "fuera"?
PoetayAngel: ¿Para mí misma? Mucho. Desde que tenía 12 años. Para otra persona, unos cuatro años.
DmEspinosa05: ¿¿Desde los 12?? Uau, ni siquiera sabía que era hetero a los 12. Jeje. Bueno, ¿nunca has tenido novia?
PoetayAngel: No. ¿Estás intentando deprimirme?
DmEspinosa05: LOL. ¡Lo siento! Para nada. Sólo creo que es asombroso. Desearía haber permanecido soltera todo ese tiempo. Debe darte un gran sentido de individualidad y libertad.
Anahi se rió. "Sí, quizá en otra vida."
DmEspinosa05: Pero apuesto que debe ser difícil, ser gay y todo. Eh, ¿qué aspecto tienes?
PoetayAngel: Umm. Bueno, la gente dice que me parezco notablemente a Anahi Puente.
DmEspinosa05: ¡Uau, debes ser hermosa!
Anahi sonrió. ¿Dulce cree que soy hermosa?
PoetayAngel: ¿Crees que es hermosa?
DmEspinosa05: Bueno, sí. Estoy bastante segura que el mundo entero lo cree. Cabello rubio, ojos azules. Es una mezcla matadora.
PoetayAngel: ¿Eres fan?
DmEspinosa05: LOL. Difícilmente. No puedo soportarla.
La sonrisa de Anahi se convirtió en un ceño. Uh-oh. Tenemos un problema.
PoetayAngel: ¿Eso por qué?
DmEspinosa05: De alguna manera me parece falsa, ¿sabes? No sé. Sólo no me gusta. Parece estirada y maliciosa. Lo siento, ¿eres fan?
No te pongas a la defensiva. Tiene razón y lo sabes. Es más seguro de esa manera, ¿verdad? Eso no le hizo sentirse nada mejor.
PoetayAngel: No diría que soy fan.
DmEspinosa05: Me gusta cuando la gente famosa tiene los pies en tierra, lo opuesto a flotar sobre nosotros. Porque, quiero decir, si no fuera por la gente vulgar ellos no estarían en ninguna parte. Lo menos que podían hacer es mostrar gratitud.
Eso dolió. ¿Tan transparente soy? Anahi pensó tristemente. Pensó en el montón de cartas de fans sin leer en su cajón y las otras miles que ni se había molestado en leer.
PoetayAngel: Tienes toda la razón. Bueno, ¿que harías si fueras rica y famosa?
DmEspinosa05: ¡Ja! Um. Veamos. Lo primero sería mudar a mis padres a un apartamento mejor y asegurarme de que no tuvieran que volver a preocuparse. Y entonces donaría a todas las caridades en que pudiera pensar. Hay tanto que puede hacerse dados los recursos. Y si queda dinero, abriría una galería. Pero sólo después de asegurarme de salvar algunos árboles. ¿Qué harías si fueras rica y famosa?
Sentarme aquí sobrecogida por gente como tú.
************************
"¿Deseaba verme, Srta. Puente?" preguntó Maite con vacilación, de pie desmañadamente a la puerta del remolque.
Anahi le sonrió a su ayudante. Nunca antes se le ocurrió mirarla, pero decidió que probablemente era hora de empezar a notar a la gente. Maite tendría alrededor de diecinueve o veinte años. ¿Qué infiernos estaba haciendo aquí? "Entra," le dijo, en un tono que no podía recordar haber usando antes con nadie que no fuera ucker
La sorpresa en la cara de Maite era obvia. "Uh, vale." Entró y cuidadosamente cerró la puerta detrás de ella.
Anahi estaba segura que maite estaba nerviosa por esto. ¿Soy realmente tan intimidante? "¿Cuánto llevas trabajando para mí, maite?" preguntó.
La chica se enderezó las gafas y pensó. Nerviosamente se puso su pelo negro oscuro detrás de las orejas. "Casi dos años, Srta."
"Llámame Anahi." Le ofreció una silla a maite, notando que el nerviosismo de la chica parecía escalar. "No voy a hacerte daño," bromeó.
Maite se sentó, un poco vacilantemente, aunque se permitió una sonrisita. "¿Algo está mal, Srta…. Anahi?"
Anahi sonrió. "En realidad, todo está más que bien," le aseguró a su joven ayudante. "¿Por qué estás trabajando para mí?"
La mandíbula de maite se desplomó. Tartamudeó, momentáneamente cogida fuera de guardia. "Bueno, me contrataste. Y he conseguido aprender mucho estando aquí en el set. Más de lo que habría aprendido en la facultad."
Interesante. "¿Así que eres actriz?"
Maite se rió ligeramente. "Oh, no," dijo, agitando la mano como si la sugerencia fuera ridícula. "Soy guionista."
Hmm… "¿Has completado algún guión?"
Maite se quedó mirando a Anahi vacilantemente. "Tengo algunos," contestó.
"¿Se los has mostrado alguna vez a Ucker?" preguntó Anahi
Los ojos negros de maite se abrieron mucho y pareció un poco asustada. "¡Por supuesto que no! ¡Jamás sobrepasaría así la línea!" Empezó a balbucear y Anahi tuvo que esforzarse para mantenerse al ritmo del vocerío de la chica.
"¡Maite, tranquilízate! No estaba acusándote de nada," dijo Anahi. "Meramente te lo preguntaba porque él siempre está buscando buenos guiones para dirigir y, si le mostraras tu trabajo, quizás los dos podríais sacar algo."
Su ayudante frunció el ceño levemente. "¿Por qué estás haciendo esto?" preguntó suavemente.
Anahi suspiró. "Porque creo que he sido una capulla durante tiempo suficiente," contestó. "Y es hora que hiciera algo al respecto."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:19 am

CAPITULO 24
"Pareces terriblemente risueña esta mañana," comentó Angie, mirando como su compañera de piso entraba en la cocina llevando una extraña y rara sonrisa en la cara. "¿El chat con tu padre fue bien?"
Dulce hizo una pausa, entonces sonrió. "Oh, sí. Mi chat con papá fue magníficamente." Se inclinó para besar la mejilla de angie. "¿Me dejaste café?"
"Bueno, sí," contestó, "pero no creo que la cafeína sea realmente lo adecuado para ti esta mañana."
Dulce se rió y sirvió una taza. "Bueno, hoy estoy de buen humor."
"Claramente," concordó angie, medio girada en su silla. "¿Alguna razón en particular?"
Dulce consideró la pregunta mientras pulsaba números en el microondas. "En realidad, no estoy segura," contestó. "Supongo que me gusta estar soltera."
"Brindaré por eso." angie alzó su propia taza de café antes de tomar un sorbo. "Bueno, ¿que haces hoy?"
Dulce bostezó antes de contestar. "Estudiar," explicó sentidamente. Pero sonrió al instante cuando la campanilla del microondas anunció que su chute de cafeína estaba listo. "Ah, divino." Sacó una silla y se sentó, sintiéndose refrescada y feliz.
"Bueno, ¿que tenía que decir tu querido papá?" preguntó angie, estudiando intensamente a su compañera de piso. Mantuvo su mirada fija en dulce, aunque su vista fue eclipsada momentáneamente por la taza en sus labios.
Dulce se encogió de hombros. "Me dijo que de veras me añoraba. Y que espera que pueda ir a verle antes que acabe el verano. Y que tiene a alguien que quiere que conozca. Una nueva amiga, asumiría." Hizo una pausa para beber su café. "Eso es todo."
"Pero estuviste online toda la noche. Podía oírte teclear."
Dulce obviamente no esperaba ese comentario porque se paralizó momentáneamente, la taza de café a medio camino de sus labios. Entonces se relajó y se sentó atrás. "Estuve chateando con Ana," admitió.
Le era obvio a angie que dulce no era consciente de la ridícula sonrisa en su cara. "Ana," repitió. "¿La ciber lesbiana?"
"La única y verdadera," dulce confirmó.
"Y dime, ¿qué tenía que decir la ciber lesbiana Ana?" angie inquirió curiosamente, inclinándose adelante con sus codos sobre la mesa.
Dulce se encogió de hombros. "Sólo hablamos de cosas sueltas," contestó casualmente. "Y deja de llamarla así." Sus cejas claras se estrecharon ligeramente. "¿Qué? ¿Qué es esa mirada que estás dándome?"
Angie se echó atrás en su silla y negó con la cabeza. "Sé lo que es esto," explicó. "Di psicología en el instituto."
Fue el turno de dulce de parecer interesada. "¿No compartirá, por favor, su análisis conmigo, Dr. Angelique?"
"Estás haciendo esa cosa," dijo angie apuntando un acusador dedo a dulce. "Ya sabes, donde como… decides cambiar de equipo durante un tiempo."
Dulce miró al cielo y se puso de pie, llevando su taza de café con ella. "Cuan perceptiva," contestó con fingida sorpresa. "¡Y elocuente!"
Angie también estaba de pie, no realmente preparada para abandonar el tema. "¡Poncho te hirió así que estás renunciando a los hombres! Eso es lo que estás haciendo. ¡Vas a romperle el corazón a esa pobre lesbiana!"
"Sobreactuando de nuevo," canturreó dulce de camino a su cuarto. Hizo una pausa y se volvió. "Oh, ¿mencioné que es actriz? Igual que tú." Sonrió y entró en su dormitorio, cerrando la puerta.
"¡Voy a decirle a tu madre que plantaste a Poncho por una ciber lesbiana!" amenazó angie en broma desde el otro lado de la puerta.
Dulce se rió disimuladamente. ¿No sería bárbaro? Agitando la cabeza y aún de estupendo humor, se puso a estudiar para su último examen del semestre.
***********************
dulce disfrutó el calmante sonido de cepillarse los dientes. Era consolador. Le daba un sentido de limpieza… y… consuelo. Frunció el ceño. Necesito dormir más. Agitando la cabeza, consideró su reflejo. Que sexy. Nada como un cepillo de dientes púrpura colgando de una boca llena de espuma para hacer exclamar a los hombres, "Ooo lala".
Todavía cepillándose, salió del baño. Su compañera de piso estaba en su usual sitio delante de la TV, zapeando sin pensar a través de la plétora de cadenas. "Es así, pagamos el cable y sigue sin haber nada."
Dulce miró al cielo. Cada noche, la misma discusión. "Eh, déjame preguntarte algo," dijo, aunque el estado de su boca le impidió realmente formar las palabras. Salió algo sonando a, "E eame euante aoo."
Angie se dio la vuelta con una mirada confundida en la cara. "¿Te enjuagarías, por favor, la boca antes de intentar tener una conversación conmigo? O, al menos, aprende lenguaje de signos."
Dulce levantó su dedo corazón. ¿Que tal eso como lenguaje de signos? Bruja. Volvió al baño y un momento volvió después a la sala. Su boca era ahora menta fresca. La vida era buena. Se sentó y miró a su compañera de piso un momento. "¿Normalmente das nuestro número a desconocidos?"
"Sólo a los que lo piden," contestó angie con media sonrisa. "Como sea, no es como si no estuviera de todas formas en tu tarjeta."
Dulce asintió. "¿Así que le diste mi tarjeta a ese chico?"
"¿Qué chico?"
A veces, dulce tenía la enervante sensación de que angie disfrutaba chinchándola. Pero se negó a rendirse. "El chico con Ana…"
"¿Quién es Ana?"
Dulce levantó las manos en un movimiento de ahogar y estranguló el aire donde debiera haber estado el cuello de angie. "¿Estás intentando volverme loca?" exigió.
"Estoy aburrida, no hay nada," angie contestó. "Eres todo lo tengo para entretenerme." Sonrió brillantemente. "En cualquier caso, le di la tarjeta, pero escribí el número en la parte de atrás."
Dulce parpadeó un par de veces, como si el movimiento de sus ojos abriendo y cerrándose vertiera luz de, algún modo, en la pura falta de lógica de su compañera de piso. Pero no hizo. "El número ya estaba en la tarjeta," dijo, inútilmente.
"Buu," dijo angie "Pero no podía ser como, 'Eh, semental, aquí está la tarjeta de mi mejor amiga. Llámame algún día'." Agitó la cabeza. "Sentí que la acción de escribir el número realmente se añadía al poder del momento."
"Eres. Un. Bicho. Raro."
"Ya. Lo. Sabía." angie dejó de pasar cadenas. "Me rindo. No me importa que cadena esa o lo que haya, voy a verlo."
Dulce notó los anuncios y agitó la cabeza. Hora de escribirle a Ana Agarró el portátil de la mesa de café y apoyó las piernas en su lugar.
"¿Escribiendo a tu nooooovia?" le chinchó angie
"¿Que edad dijiste que tenías?" preguntó dulce
angie alzó un dedo y lo agitó de un lado a otro. "Na-a-a. Una verdadera actriz nunca revela su auténtica edad. Es un destino peor que la muerte. Hay una maldición en Hollywood. Así es cómo toda esa gente famosa terminan en infomerciales a las tres de la mañana."
Dulce alzó su propio dedo burlonamente e hizo movimientos circulares junto a su oreja. "Loca." Devolvió su atención al portátil. "Además, sé tu edad, payasa."
"Entonces debo matarte," dijo impasible angie
"Oooh, estoy temblando," contestó dulce
angie miró las sandalias en los pies de dulce. "Zapatos lesbianos," notó, agitando la cabeza. "La transformación ha empezado."
*****************************
[Querida Ana
Tras un fallido esfuerzo por encontrar algo fructífero que ver, mi compañera de piso decidió dejarlo a la suerte. Y el destino decretó que debiéramos sufrir a manos de repeticiones de Happy Days. Le supliqué que cambiara de cadena, pero es terca (y demente). Si esta noche tengo pesadillas que involucren el Fonze en cualquier forma, manera o lugar, voy a matarla. Pues pasé el día estudiando para un examen de Historia del Arte. Mañana acabaré con las clases. ¡No puedo esperar! Tres meses de libertad; tres meses de arte. Al fin tendré tiempo para empezar esa colección, si aún estás interesada, aunque a estas alturas no me parece correcto vendértela. Considéralo un regalo.
Poncho aún no ha hecho aparición, lo que es bastante raro y me preocupa un poco. Quiero decir, se marcha a Harvard la próxima semana… lo menos que podía hacer es despedirse. ¿Verdad? No puede estar tan enfadado conmigo. Bueno… quizá sí.
Consiguió esto de la pasantía, así que tiene que irse antes. Es extraño. Mis padres le adoran porque va a tener tanto éxito. Pero es que no veo el éxito como requisito para el amor. Ni siquiera me importa. En tanto una persona sea feliz, ¿verdad? Quizá sólo estoy intentando convencerme de no ser una completa perdedora. No, eso no es verdad. Creo que sólo envidio el hecho que cuando mis padres le miran, veo orgullo y respeto en sus ojos. Cuando me miran, sólo veo desilusión y vergüenza. Oh, a propósito, me divertí mucho chateando anoche contigo. ¿Quizá podamos volverlo a hacer algún día?
Tras mañana tendré todo el tiempo del mundo, así que hazme saber cuando te va bien.
Tú amiga,
Dulce]

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:20 am

CAPITULO 25
Anahi miró desdeñosamente su aparición pública prevista para el próximo mes. "Va a ser infernal," comentó y puso el papel en la mesa. Sus ojos azules fueron al colorido pez que nadaba por el tanque. Oceana era su lugar favorito para comer. No sólo servía el mejor marisco de la ciudad, sino que proporcionaba una agradable atmósfera privada donde Anahi podía disfrutar su comida, sin tener que preocuparse de que los demás clientes se le quedasen mirando.
En lugar de mesas o reservados, Oceana proporcionaba pequeñas "cuevas" individuales metidas en las particiones de piedra encalada. Había incluso una cortinita para asegurar mayor privacidad. En la pared había una ventana de cristal doble con una pequeña vista privada al acuario. Coloridos peces de todas formas y tamaños nadaban alrededor, pasando por las ventanas de todos en su circular viaje.
"Veo que Operación: Abraza a tus fans no ha conseguido nada," le chinchó ucker, agarrando el horario. "Veamos. Convención oficial de Guardian. Premios de cine MTV." Hizo una pausa. "¿Radio City Music Hall? New York. Bueno, apuesto que estás contenta."
"Jubilosa," contestó Anahi secamente.
Ucker la miró un momento, entonces volvió al horario. "Bueno, ¿cual es la historia? ¿Lo presentas? ¿Lo organizas? Lo recibes."
Anahi miró al cielo. "Mejor Beso."
"Desagradable," replicó ucker, agitando la cabeza con desaprobación. "¿Qué beso es éste? Espera. Déjame adivinar, ¿el festival de saliva a toda lengua con Rye Philips?"
"Desafortunadamente," confirmó Anahi con leve asentimiento. "Creo que su lengua me rozó un pulmón."
Ucker frunció el ceño. "Gracias por la imaginería, Anahi Recuérdame mantenerte cerca siempre que necesite hacer régimen." Miró a su comida significativamente.
"Eh, soy yo la que tuvo que vivirlo," discutió Anahi con un estremecimiento. Se cubrió la cara con una mano. "Oh, Dios, probablemente querrán que le bese en el podio. Quizá no deba ir. Podría darles una de esas excusas tipo 'Estoy filmando mi próxima película en Saskatchewan así que no podré asistir'."
Ucker asintió. "Refinado."
"Al menos creen que soy buena besadora," dijo Anahi alegremente, intentando encontrarle el lado positivo. Quizá incluso dulce se sentiría impresionada. Sí, porque es exactamente lo que necesitas para impresionar a la chica. Ganar un Premio de cine MTV por besar a alguien.
"¿Qué pasa?" preguntó ucker "De repente has ido de '¡yu juuu! ' a '¡bu juu!'."
"Me odia," confesó anahi
"¿Es un improvisado juego de 'Adivina quién'?"
"Dulce," aclaró Anahi. "Le pregunté que pensaba de Anahi Puente y dijo, 'Parece estirada y maliciosa'."
Ucker silbó. "Cruel. Cierto, pero cruel." Se en cogió de hombros. "Pero, eso es lo buscabas, ¿no? Y debo decir que interpretas tan bien ese papel."
"Gracias," contestó Anahi rotundamente, su apetito rápidamente disminuyendo. Jugueteó con una gamba por el plato. "No quiero que piense que soy estirada y maliciosa," admitió suavemente.
"¿Y qué quieres que piense?" preguntó ucker
Anahi se retrepó, contra los coloridos cojines detrás de ella. "No quiero que piense nada. Quiero que sepa." Su mirada aterrizó en el acuario de peces. "Es frustrante ser tan totalmente sincera con una persona y aún sentir como si estuviera mintiendo. Quiero decir, no hay forma de ser 100 % sincera."
"Bueno, dile que realmente eres Anahi puente," dijo ucker. "¿Qué es lo peor que puede pasar?"
Anahi miró a su mejor amigo incrédulamente. "Veamos. Bueno, probablemente ni me creerá, lo que, por consiguiente, llevaría a que creyese que soy una completa chalada. Fin de la amistad. O si, por milagro, me cree, podría pensar que estaba gastándole una inocentada por gusto. Porque, después de todo, anahi puente es estirada y maliciosa. Fin de la amistad. O podría pues, reenviar todos mis correos a periodistas que, indudablemente, los rastrearían de algún modo hasta mí. Y entonces, no sólo estaría fuera del armario, sino que aún perdería su amistad."
Ucker asintió, cogiendo su té helado. "¿Así que, en breve, lo que estás diciendo es que el peor escenario posible, a estas alturas, es perder su amistad?"
Los ojos azules pestañearon un par de veces con sorpresa. ¿Es lo que acabo de decir?
"Interesante,"comentó ucker presionando el cristal a sus labios. "¿Y toda esta relación no te preocupa nada?"
Anahi entrecerró los ojos levemente ante la implicación. "Es hetero."
"Pero tú no," rebatió ucker "En todos los años que te he conocido, nunca, ni una vez, has mostrado ningún interés, romántico, o de otro tipo, por otro ser humano. ¿Y de repente te preocupa lo que una chica en Nueva York piense de ti?"
Anahi dejó caer su mirada. "Es especial."
"Debe serlo," dijo ucker "Te tiene en la palma de su mano y ninguna lo sabe."
"Eh, no es verdad," discutió anahi
ucker se inclinó adelante. "¿Quieres que sea tu cita en los premios?" preguntó.
Anahi estaba completamente descolocada por el súbito cambio de tema. ¿Está intentando volverme loca? "Por supuesto que sí," contestó. "No puedo aparecer sola."
Ucker asintió. "Entonces permíteme preguntarte algo, Anny. Hasta este punto, no he hecho ninguna aparición pública contigo. Pero esa cámara va a caer indudablemente sobre mí en algún momento del programa."
"¿Y?" anahi estaba empezando a impacientarse.
Ucker agitó la cabeza y atrapó la mirada de Anahi. "¿Cómo conseguiste la dirección de correo de dulce en el primer lugar?"
"La tarjeta," contestó Anahi, todavía perdida.
"¿Y quién me dio la tarjeta?"
Anahi se paralizó. "*******," fue lo único que pudo pensar decir.
---------------------------
[Querida Dulce,
¿Cómo fue tu final? Creo que me arriesgaré y supondré que el examen de Historia del Arte no fue tan tedioso como ese trabajo sobre Shakespeare. Lamento lo de poncho Pero, de lo poco que me has dicho de él, me parece que estarías mejor sin él. ¿Por qué estar con alguien que obviamente no te aprecia? Puedes hacerlo muchísimo mejor que eso, Dul. Eres una persona demasiado maravillosa para permitirle a nadie maltratarte. Mereces muchísimo más que eso. Acéptalo de una lesbiana que nunca ha tenido siquiera una cita. Como sea, un tema diferente. Jamás soñaría no pagar por tu arte, así que ni siquiera pienses en dármelo gratis. Soy una ávida compradora y me sentiría completamente estafada si fueras a robarme el placer de comprarlo. Soy inexorable sobre esto así que no te molestes en discutir. Me encantaría volver a chatear contigo. Sólo hazme saber cuándo te va bien y allí estaré.
Hasta entonces…
Tu amiga,
Ana]
[Querida ana,
El examen fue muy bien, realmente. Era una de mis clases favoritas y voy a añorarla mucho, pero estoy aun más contenta de que la facultad haya acabado. Puede que consiga un trabajo en Starbucks con angie Realmente necesito ayudar a mis padres con la renta este verano. No pueden apoyarme para siempre. Ya es bastante malo que paguen mi renta todo el año escolar. Me siento tan mal al respecto.
Hablando de sentirme culpable, ¡no podría aceptar tu dinero! Quizá podamos llegar a algún tipo de compromiso que no deprecie tu sensación de compra, pero que tampoco comprometa mi integridad como amiga tuya.
Bueno, ¿que clase de actuación haces? angie sigue consiguiendo papelitos en esas extrañas obras experimentales que, ciertamente, fueron escritas y dirigidas bajo la influencia de algo fuerte. Aunque realmente quiere entrar en cine. El poco dinero que puede ahorrar, lo guarda para su gran traslado a L.A. Eh, quizá algún día seáis vecinas.
Como dije, sin facultad, estoy siempre libre. Hasta que consiga trabajo, eso es. Entretanto, soy tuya cuando quiera. ¿Que tal el sábado? ¿A las seis, de tu hora?
Házmelo saber.
Tú amiga,
dulce]
DmEspinosa05: Seguro que eres puntual
PoetayAngel: Sólo cuando tengo buenas razones para serlo
DmEspinosa05: ¿Tienes una ardiente cita online, o algo así?
PoetayAngel: Algo así. ¿Cuál es tu excusa?
DmEspinosa05: Sólo encontrarme con una chica. Es parte de mi programa de voluntariado Adopta-una-lesbiana
PoetayAngel: LOL. ¿Cómo estás?
DmEspinosa05: Bastante bien. ¿Y tú?
PoetayAngel: Eh. Hoy tuve que escoger trajes. No una misión divertida.
DmEspinosa05: Trajes, ¿uh? ¿Cuál es la gran ocasión?
PoetayAngel: Oh, nada muy importante. Tengo que estar en algunos lugares las próximas semanas y debo parecer medio decente.
DmEspinosa05: Ya veo. ¿Eres siempre tan ambigua?
"Sólo cuando intento no mentir," dijo anahi agitando la cabeza. Se pasó una frustrada mano a través de su cabello y miró por el dormitorio. Hasta ahora su día había sido una pesadilla. Aborrecía discutir con su diseñador de moda. Pero era demasiado perezosa para despedirle y conseguir uno nuevo. Simplemente debería haber ido a Target y escogido algo. Me habría ahorrado el dolor de cabeza. Por no mencionar el dinero.
PoetayAngel: Me gusta ser misteriosa.
DmEspinosa05: Considérate exitosa. ¿Qué más hiciste hoy?
PoetayAngel: Um. Tuve un picnic en la playa.
DmEspinosa05: ¿Sola?
PoetayAngel: Bueno, la arena y el agua me hicieron compañía.
DmEspinosa05: ¿No te sientes sola?
PoetayAngel: Nah. Estoy acostumbrada. Además, es mejor así. La vida es mucho más simple cuando estás sola.
DmEspinosa05: Simple aunque aburrida.
PoetayAngel: ¡Eh! Mi vida está plena de emociones.
DmEspinosa05: ¿Oh, sí? ¿Comprando trajes y teniendo un picnic sola?
PoetayAngel: Hmph. ¿Qué hiciste tú hoy?
DmEspinosa05: Uh. Esta mañana hice descenso por aguas bravas. Después tomé un jet a París donde fui agasajada por bellísimas celebridades. Entonces hice puenting desde la Torre Eiffel. Estoy realmente agotada.
PoetayAngel: Uau. Supongo que tienes razón. Mi vida es bastante aburrida.
DmEspinosa05: Ya te dije. Has de escucharme más a menudo.
PoetayAngel: ¿Pues cual es tu consejo por hacer mi vida más interesante?
DmEspinosa05: Bien, supongo que puedes empezar teniendo una cita.
PoetayAngel: ¿Con?
DmEspinosa05: La primera chica que veas mañana.
PoetayAngel: ¿Y si es hetero?
DmEspinosa05: Entonces supongo que vas a tener que ser sumamente encantadora.
PoetayAngel: Ya veo. Así que, si alguna aleatoria aunque sumamente encantadora chica fuese y te invitase a tener una cita, ¿dirías que sí?
DmEspinosa05: No estoy segura. ¿Qué aspecto tendría esta aleatoria aunque sumamente encantadora chica?
Anahi inclinó la cabeza a un lado mientras estudiaba la conversación en la pantalla de su ordenador. ¿Está coqueteando conmigo? ¿Estoy coqueteando con ella? "¿Por qué son las mujeres tan condenadamente imposibles de comprender?"
PoetayAngel: Pues, es alta.
DmEspinosa05: Alta es bueno.
PoetayAngel: ¿Sí? ¿Así que te gustan altas?
DmEspinosa05: Bueno, realmente nunca lo he pensado. Pero supongo que me gustaría alguien más alto que yo.
PoetayAngel: ¿Y cómo eres de alta?
DmEspinosa05: Mido 1'63 y medio.
PoetayAngel: Cuando te enorgulleces de ese medio centímetro sabes que eres baja
DmEspinosa05: ¡Eh! No es gracioso. ¿Cómo eres de alta?
PoetayAngel: Mido 1'35
DmEspinosa05: ¡Mentirosa!
PoetayAngel: ¿Cómo lo sabes? Podría muy bien ser así de baja. Puede que acabases de herir mis sentimientos.
DmEspinosa05: ¿Lo hice?
PoetayAngel: No.
DmEspinosa05: ¿Lo eres?
PoetayAngel: No.
DmEspinosa05: ¿Y bien?
PoetayAngel: Mido 1'65 y medio.
DmEspinosa05: ¿Debo creerte?
PoetayAngel: Probablemente no.
DmEspinosa05: ¡Uf! ¿Así que estás mintiendo?
PoetayAngel: No
DmEspinosa05: ¿Eres realmente más alta que yo?
PoetayAngel: Ajá. La leche le hace bien al cuerpo.
DmEspinosa05: Quizá debiera haberlo intentado. Bueno, dime más de esta aleatoria aunque encantadora chica
Anahi frunció el entrecejo. Creo que está definitivamente coqueteando.
Dulce se cubrió la cara con las manos. "¿¿Qué estoy haciendo?? Va a pensar que estoy coqueteando con ella. Se detuvo a ojear la conversación. Quizá porque estoy coqueteando con ella. Quizá angie tiene razón. Estoy haciendo una de esas… cosas de cambiar y batear. Y… argg… Estoy perdiendo la cabeza."
PoetayAngel: Bueno, ¿que más quieres saber?
DmEspinosa05: ¿Que sientes sobre las nuyorican bajas?
PoetayAngel: Oh, no le gustan mucho. Prefiero las mujeres más altas.
DmEspinosa05: ¿De veras?
PoetayAngel: Sí, con pelo negro y ojos verdes.
DmEspinosa05: Bueno, ¿entonces por qué me invitaría a salir?
PoetayAngel: Oh, bueno, ese día olvidó ponerse los lentes.
dulce se encontró riéndose. "¿Por qué no has salido con nadie, ana portilla? Estoy dispuesta a apostar que no por falta de ofertas."
DmEspinosa05: ¿Así que tú también prefieres morenas de ojos verdes?
PoetayAngel: Realmente no me importa.
DmEspinosa05: De acuerdo, bien, la última mujer a la que echaste el ojo, ¿qué aspecto tenía?
PoetayAngel: Mi camarera del otro día. Tenía el pelo castaño corto, de punta. Y un anillo en la nariz.
DmEspinosa05: ¿Así que te gusta el tipo punk?
PoetayAngel: Me gustan todos los tipos ¿Que hay de ti? El último chico al que echaste el ojo, ¿qué aspecto tenía?
"Hmm," Dulce consideró la pregunta. Sinceramente no podía recordar la última vez que le había echado el ojo a nadie. Le hacía sentir culpable, como si estuviera engañando a Poncho. Quizá era hora de empezar a mirar.
DmEspinosa05: Pregúntame de nuevo en unos días. No llevo tanto en la soltería.
PoetayAngel: Eres una de esas personas realmente monógamas, ¿verdad?
DmEspinosa05: Culpable como el pecado. ¿Alguna vez engañarías a alguien?
PoetayAngel: Na. Prefiero mi vida tan simple y con tan poco drama como sea posible.
DmEspinosa05: ¿Aburrida, quieres decir?
PoetayAngel: Bueno, no puedo competir contigo y tu puenting
DmEspinosa05: Tienes razón. Tu vida nunca podría ser como excitante como la mía.
PoetayAngel: Precisamente, así que ni debería molestarme
DmEspinosa05: Ya, no hay necesidad de crear esperanzas
PoetayAngel: Bueno, ¿que hiciste realmente hoy?
DmEspinosa05: LOL. ¿Quieres decir que no te tragaste la historia del descenso por aguas bravas?
PoetayAngel: Ni siquiera una chispita.
DmEspinosa05: Maldición. Bueno, vi la TV y después visité a angie en el trabajo. Recogí una solicitud. La rellené. Después vi más TV. Es todo.
PoetayAngel: ¿Eso es lo que hiciste hoy? ¿Y criticas mi picnic en la playa?
DmEspinosa05: LOL. Bueno, supongo que cuando lo pones de esa forma…
Dulce levantó la vista del ordenador cuando oyó la cerradura en la puerta abrirse. Un momento después, angie entró en el apartamento, un charco de agua al instante formándose a sus pies.
"Odio la lluvia," anunció, alejando de su cara masas de enmarañado cabello castaño. "La odio mucho." Se sacó los zapatos y fue de puntillas por la cocina, mirando rápidamente a dulce. "¿Hablando con tu ciber amante?"
Dulce escogió ignorar el comentario. "Vas a empapar la alfombra," le advirtió.
"Me quitaré la ropa aquí." Se detuvo y sonrió adrede. "Eso te gustaría, ¿verdad?" Dio golpecitos a la cabeza de dulce. "Bueno. Pero no voy a hacer un striptease para ti."
"Gracias a Dios," contestó dulce con un estremecimiento. Ignoró a la ahora medio desnuda angie y devolvió su atención a la conversación con ana
PoetayAngel: Me alegra que estés de acuerdo en que mi vida no es tan aburrida
DmEspinosa05: Realmente nunca dije que estuviera de acuerdo. Lamento el retraso, mi compañera de piso acaba de llegar a casa y ahora está desnudándose en la cocina. Está un poco desequilibrada…
PoetayAngel: ¿se desnudan a menudo en la cocina?
DmEspinosa05: Sí, es una vieja tradición de Nueva York. Cada vez que entras en un apartamento tienes que quitarte la ropa.
PoetayAngel: Curioso, debo habérmelo perdido en el folleto
DmEspinosa05: Es lo que pasa por no leer la letra pequeña
PoetayAngel: LOL. Eh, ¿no supongo que verás los Premios de cine MTV?
DmEspinosa05: angie los ve religiosamente. Clama que va a estar allí algún día así que debe prepararse espiritualmente. Incluso enciende velas alrededor de la TV cuando están los Premios de la Academia. ¿Por qué?
PoetayAngel: Oh… sólo curiosidad. Acabo de ver un anuncio de eso.
"¿Cuánto llevas hablando con ella?" preguntó angie regresando de su alcoba. Ahora llevaba calzones y una camiseta. Su pelo estaba envuelto en una toalla azul brillante.
"No es asunto tuyo, angie," respondió dulce
angie se inclinó sobre dulce, leyendo la conversación en la pantalla del ordenador. "¿Desequilibrada?" preguntó con fingido ultraje. "Estoy perfectamente equilibrada. Debería haber sido trapecista."
Dulce escogió no comentar ese punto en particular.
"Y no enciendo velas alrededor de la TV," discutió, palmeando el brazo de dulce "El altar está en mi dormitorio."
"¿Te importa?" preguntó dulce significantemente.
"¿Qué, necesitas privacidad para hablar con ella?" preguntó angie "Si vas a tener ciber sexo, llévalo a la alcoba. Y no olvides usar protección."
"No es gracioso," contestó dulce "Vete a ver la TV."
Angie levantó la nariz en el aire y salió de estampida. "No eres nada divertida."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:20 am

CAPITULO 26
Anahi se encontró en el escenario con quinientos pares de ojos enfocados en su dirección. Agarró el micrófono más firmemente y se obligó a respirar. No es ni es momento ni el lugar de tener pánico escénico. "Hola a todos," saludó al gentío, que aún aplaudía y vitoreaba su entrada. Hizo lo mejor por sonreír en medio de la tormenta de brillantes flashes disparados en su dirección. Sólo respira. Respirar es bueno. Respirar te impedirá desmayarte. Desmayarse es malo.
Cuando la multitud se sosegó, Anahi habló de nuevo. "Soy realmente feliz de estar aquí con ustedes. Es mi primera vez haciendo una de estas jaranas, así que sed gentiles."
Unos cuantos silbaron, lo que Anahi encontró extrañamente animador. "Cuando acepté el papel de Kiara, nunca imaginé que la serie ganaría tan grande seguimiento. Definitivamente nunca esperé estar aquí, ahora mismo, delante de todos. No estoy realmente segura de qué hablar, así que los dejaré hacer preguntas." ¿Por qué soy tan patética? Definitivamente no fui hecha para hablar en público.
Cientos de brazos se alzaron en el aire.
Oh, *******. Debí haber perdido la cabeza cuando acepté hacer esto. Apuntó a una persona al azar, que se puso de pie y se dirigió a ella nerviosamente. ¿Todos mis fans son niños? se preguntó. Quizá si Kiara tuviera novia podríamos echarle un poco de picante a la cosa.
El niño le sonrió soñadoramente al escenario. "Eres preciosa," le informó.
Anahi se encontró ruborizándose a pesar de ella. Vaya forma de ser dura, puente "Gracias," contestó. "Tú no estás mal."
La mandíbula se le quedó abierta al niño mientras se desplomaba en su asiento.
Bueno, eso fue fácil. Observó el mar de brazos dispararse de nuevo. Esta vez seleccionó a una mujer que lucía una camiseta de Guardian. Anahi estaba levemente sorprendida. Ni siquiera sabía que había de esas.
La mujer, que no parecía ser mucho mayor que la propia Anahi, tosió nerviosamente. "¿Podrías darnos una indicación acerca de qué podemos esperar de la película? ¿Será muy diferente de la serie de TV?"
Anahi pestañeó un par de veces. La mujer había hablado tan rápidamente que Anahi no había entendido una dichosa palabra. Sonrió. "Entendí la palabra película de ahí."
La multitud se rió amablemente y la mujer se ruborizó hasta la raíz de su claro cabello. Repitió ambas preguntas, despacio esta vez, y se sentó.
Anahi se sintió para soltar una risita por alguna razón. Esto era divertido. ¿Quién sabía que podía hacer sonrojar tan fácilmente a las mujeres? Y es bastante linda. Al instante recordó que había ojos expectantes enfocados en cada uno de sus movimientos. "Veamos. Puedes esperar mucho mejores efectos especiales." El público le aplaudió a eso. "Kiara puede encontrar un interés amoroso." En este punto había un sordo murmullo en la multitud. "Y hay un muy sorprendente final." Se sintió complacida cuando murmullo se hizo más ruidoso.
"Será diferente de la serie de TV," continuó, "de varias maneras. Nuestro presupuesto es mayor así que los trajes son realmente buenos. El alas de Kiara se mueven de hecho y material de que están hechas es bastante chulo." Vaya forma de ser elocuente. "Tampoco tenemos que preocuparnos tanto por la censura, así que nos hemos tomado libertades." Aburridas libertades heterosexuales, pero libertades, no obstante. "Creo que encajará perfectamente con la serie una vez se reinicie en otoño."
Anahi se preparó para la próxima serie de preguntas. La siguiente hora pasó más rápido de lo que habría imaginado posible. Había sido la última en la lista de miembros del reparto prevista para hablar en la convención, así que una vez acabó, fue rápidamente metida tras una mesa donde empezaría la sesión de autógrafos.
Si algo, esto daba aun más miedo que encarar quinientas personas desde el escenario. Ahora tenía que, de hecho, interactuar con ellas de forma individual. El estómago de Anahi se revolvió ante el pensamiento.
Alguien del comité de la convención estaba en el escenario y les daba instrucciones sobre cómo ir a conseguir sus autógrafos.
"Pareces levemente enferma," le informó Max Trouy desde su sitio al lado de ella. "¿Estás bien?"
Anahi forzó una sonrisa en su dirección. Horrible actor, pero un tipo relativamente agradable. "Sólo un poco nerviosa," contestó.
"Son sólo fans," le recordó Max, encogiéndose de hombros en modo falto de interés.
Sólo fans. Sólo fans. Anahi repitió las palabras en su mente, esperando que le diesen consuelo.
Mientras la cola se congregaba, Anahi no pudo evitar sino desear que, por algún milagro, dulce estuviera en la muchedumbre. Que de algún modo pudiera reconocerla. Estoy perdiendo totalmente la cabeza. Pero pensar en dulce le hizo sentirse levemente mejor.
Una ansiosa fan le dio a Anahi una foto satinada de 8x10 de Kiara. "Eres la mejor ángel que ha habido nunca," dijo la niñita.
Anny se encontró sonriendo mientras garrapateaba su firma en la fotografía. "Bueno, muchas gracias," dijo, levantando la vista. "¿Cual es tu nombre?"
"Erin," dijo la niña alegremente.
Anahi escribió rápidamente, "Para Erin," sobre la firma. "Gracias por venir a verme, Erin," dijo y le devolvió la foto a la niña.
Erin se mordió el labio nerviosamente un momento. "Um, ¿puedo tener un abrazo?"
Anahi pestañeó con sorpresa. "C-claro," tartamudeó. ¿Por qué soy tan balbuceante *******? Intentó cubrir su nerviosismo con una sonrisa.
La niña corrió alrededor de la mesa y tiró sus brazos alrededor de Anahi. "Es el mejor día de mi vida," declaró Erin emocionadamente en la oreja de Anahi.
Buena cosa que aún seas joven, chica. Anahi se encontró riéndose entre dientes.
Erin acabó el abrazo y escapó para mostrarle la firma a su madre, dejando a Anahi ligeramente aturdida. Bueno, esa fue una primera vez. Se aclaró la garganta y se volvió al siguiente fan que esperaba. Esta vez era un peludo hombre de mediana edad, llevando una rota camiseta de Kiss.
Ni siquiera pienses en pedir un abrazo, colega. Anahi entrecerró los ojos ligeramente en advertencia.
Tras una hora, la mano de Anahi empezó a tener calambres, pero se negó a parar. No creía que fuese justo para la gente, que todavía espera en cola, tener que irse a casa de vacío sólo porque su culo estaba dormido y su mano permanentemente adosada al Sharpie. Abrió y cerró dolorosamente su mano algunas veces mientras esperaba que apareciera la siguiente persona.
"No quise hablar tan rápido antes."
Anahi levantó la vista a un par de preciosos ojos castaños. Se encontró momentáneamente sin habla. Es aún más mona de cerca. ¿Qué fue lo que dijo Dulce? ¿Algo sobre encanto? Sonrió. "Está bien. No pasa a menudo que consiga sonrojar a mujeres tan fácilmente," se encontró diciendo. ¡Encanto no equivale a descarado coqueteo!, ¡idioooooooota!
En contestación, la mujer de nuevo se ruborizó furiosamente, en una forma que Anahi encontró increíblemente adorable. Apresuradamente, le dio a Anahi la fotografía que llevaba.
Anahi se sorprendió al ver que no era una de ella en personaje. Interesante. "¿A quién debería dedicársela?"
"Sam," la mujer dijo rápidamente, "antha."
Bueno, al menos está demasiado nerviosa para notar lo nerviosa que estoy. Anahi ignoró la tentación de escribir, "¿Quieres salir alguna vez?" en la foto. En cambio, garrapateó, "A Sam Antha. Gracias por ver la serie. Atentamente, Anahi Puente." Ya. Es lo bastante platónico. Le devolvió la foto con una sonrisa. "Disfruta."
Sam sonrió. "Gracias," dijo con voz aguda y se fue.
Anahi la observó irse y sonrió ligeramente. Debería hacer más a menudo esto de las convenciones.
*****************
Ucker observó mientras Anahi paseaba por la sala. Es lo que generalmente hacía cuando estaba en mitad de algún tipo de crisis, así que estaba acostumbrado. Anahi siempre estaba en mitad de una crisis, aunque era la única que lo veía así.
Para su parte, ucker intentaba ver la TV, pero la pantalla plana Phillips era bloqueada de vez en cuando por el ir y venir de su mejor amiga. "Anahi," dijo, suavemente. "¡PARA!"
Anahi cumplió, pero logró hacerlo justo delante de la TV. "¿Qué?" exigió. "¡No te estoy haciendo nada!"
"¿Te importaría pasear en otra parte?" pidió ucker agitando el brazo en modo frenético que esperaba indicase sus deseos de que se moviera. "Estoy intentando apreciar este sexy culo justo ahí." Indicó a la muy buena mujer en televisión, que permanecía en parte obstruida por un diferente sexy culo que estaba, desafortunadamente, fuera de su alcance.
Anahi dio un dramático paso a su izquierda. Miró rápidamente a la mujer a quien ucker estaba refiriéndose y agitó la cabeza. "Tienes el más raro gusto en mujeres," comentó.
Ucker consideró a la mujer en televisión. "¿Crees que son de verdad?"
"No voy a discutir de pechos contigo, ucker"
"¿Pechos?" preguntó ucker, fingiendo afrenta. "Me refería a sus orejas."
Anahi se detuvo una vez más delante de la TV y pulsó el botón de encendido. La mujer con increíblemente grandes… orejas… desapareció en un destello. "Necesito un favor," anunció, dándose la vuelta para enfrentar a su mejor amigo.
"¿Por qué me duele el estómago cada vez que me dices eso?" preguntó Ucker, hundiéndose ligeramente en el sofá de terciopelo negro. Observó a su mejor amiga con trepidación. "No va a gustarme, ¿verdad?"
Anahi sonrió. Iba a odiarlo, pero no significaba que no lo hiciese. "Creo que tengo solución para nuestro problemita del premio," dijo.
"¿Nuestro problemita del premio?" preguntó. "Quieres decir, tu problemita del premio."
Anahi le ignoró. "Ahora bien, el plan es realmente simple."
"El plan," repitió ucker despacio. "No me gusta la palabra 'plan' saliendo de tu boca. Significa que has estado pensando y no me gusta cuando piensas, Anahi."
"Como dije," continuó, reasumiendo su pasear, "es muy simple. Todo lo que necesitamos es una peluca, una nueva nariz y quizá una nueva barbilla. Y lentes." Se detuvo para escrutar su reacción.
"¿Nueva nariz?" No, no le gustaba a dónde iba esto para nada.
Anahi se apresuró a sentarse a su lado. "Mira, será realmente bueno para ti. Si la gente cree que eres mi novio, ¿que va a pasarle a tu vida sexual? No puedes ir por ahí engañándome después que declaré al mundo que eras el hombre más maravilloso que conocía. ¿Qué diría eso de gusto en hombres?"
Ucker se detuvo a considerar esa última pregunta. Sin duda, había una mordiente réplica para ésa. Maldición si podía figurársela. Le distrajo ligeramente el perfume de anahi. ¿Por qué tenía que oler tan condenadamente bien todo el tiempo?
"Así que, realmente estoy haciéndote un favor intentando ocultar tu identidad," siguió Anahi. "Puedes continuar llevando tu propia vida. Y la amiga de Dulce no podrá reconocerte. Matamos dos pájaros de un tiro." Le lanzó su más cautivadora sonrisa.
Ucker le devolvió la sonrisa. "Eres linda," le informó. "Pero estás demente si crees que voy a permitirte convencerme de este… este… ¿Sabes qué? No hay palabras para qué es esto."
La sonrisa de Anahi se desvaneció. ¡Condenación! Hora del Plan B. Se arrastró por encima de él y montó su regazo. "Poooooooorfaaaaaaaaa," rogó, abrazándole.
"¡Oh, venga!" se quejó ucker, aunque sonó más como un gimoteo. "No es justo, Anahi, sabes que no puedo pensar cuando haces eso."
Anahi se echó atrás para poder mirarle a la cara. "Te deberé uno gordo," ofreció, sus ojos azules suplicándoles a los suyos.
¿Qué era a lo que olía? Vainilla y algo. Ucker decidió que odiaba a las lesbianas. "Te odio."
"¿Por favorcito?" lo intentó de nuevo, haciendo ligeros pucheros.
"Te odio mucho."
"Sólo nómbralo y es tuyo," dijo, imperturbada por su declaración. "Lo que sea."
Lo que sea, ¿uh? Eso podría ser interesante. Después de todo, tenía razón. No podía ir ligando nenas si todas sabían quién era. "No voy a hacerme cirugía plástica por ti."
Anahi se rió, sabiendo había ganado. "Ninguna cirugía plástica. Conseguiré a una de las chicas del departamento de maquillaje y efectos especiales." Usó el pecho de ucker para incorporarse. "¿Haciendo ejercicio?" preguntó.
"¿Por qué me torturas?" preguntó. "¿No ves que es malvado?"
Anahi sonrió. "Sí. Voy a por agua," anunció y se dirigió hacia la cocina. Misión cumplida.
Ucker se volvió en el sofá para poder mirarla. "Eh, podría estar totalmente enamorado de ti y tú podrías estar totalmente jugando con mis sentimientos," discutió.
"Pero no lo estás," dijo Anahi.
"Dormiría contigo en un milisegundo," le informó en serio.
Anahi reapareció de la cocina, llevando una botella de agua. "Dormirías con la mayoría de las mujeres en un milisegundo, ucker," replicó, uniéndose a él en el sofá.
"Cierto," admitió. "Vuelve a recordarme por qué estamos haciendo esto."
Ella suspiró, metiéndose unos mechones de su cabello detrás de las orejas. "No quiero que lo averigüe de esta manera," explicó. "Si angie te reconoce como el novio de Anahi Puente…"
"Podría no recordar mi aspecto," ofreció él.
Anahi resopló. "Ya."
"Bueno, ¿quién va a creerla?" ucker preguntó. "Es la única que me vio.
Anahi consideró esto por un momento, entonces agitó la cabeza. "Sí, pero le admití a Dulce que me parecía a anahi puente Parecería bastante raro que ambos nos pareciéramos a las mismas personas."
"Creí que no te gustaba complicarte la vida, Anahi," dijo ucker. "Me parece que te estás tomando un montón de molestias sólo para impedir que la amiga de esta chica sospeche algo."
"¿Estás diciendo que estoy actuando un poco loca?"
"Como una certificada lunática," confirmó ucker
"No quiero arriesgar esto, ucker," discutió. "Si existe la mínima posibilidad de que dulce pudiese sospechar algo, bueno…
"¿Creí que sólo era correo?"
Anahi se permitió una sonrisa. "Bueno, hemos mejorado a chat online." Sonrió. "Es tan divertida. Juro que podría hablar con ella para siem…" Rápidamente cerró la bocaza.
Las cejas de ucker se dispararon hacia arriba. "¿Sí…?" animó.
Anahi tosió y empezó a beber agua para impedirse hablar más.
"Estás tan jodida." ucker le dio golpecitos en la rodilla comprensivamente.
Lo sé.
[Querida Ana,
Starbucks aceptó mi solicitud. Supongo que estaré haciendo café los próximos meses. ¿Cómo te gusta el tuyo? ¿O siquiera te gusta el café? Adoro el café, aunque no con la magnitud que Angie...Es un poco adicta, me temo. Me gusta una buena taza por la mañana. Ñam-ñam. Es la única forma de empezar el día. ¿No crees?
Tu amiga,
Dulce]

[Querida Dulce,
Generalmente tomo Coca-cola de desayuno. No sé por qué nunca me dio por el café, pero supongo que soy más bien chica de refrescos. A veces, bebo Sprite por las mañanas, lo que creo no tiene sentido en tanto a cafeína, pero de algún modo me hace pasar el día. Quizá sólo soy adicta al azúcar.
Tu amiga,
Ana]

[Querida Ana,
Odio las cucarachas. Sé que no viene a cuento, pero hoy había una realmente gorda en el apartamento y huí gritando. Eh, no te rías de mí. Era grande y un asco de mirar. Con enooooormes antenas y como… Como sea.
Tu amiga,
Dulce]

[QueridaDulce,
Una cucaracha, ¿eh? ¿Y era grande dices? Me alegra que angie pudiera ocuparse del malvado monstruo. ¿Quién sabe lo que habría pasado por otra forma? ¡Podría haber multiplicado su tamaño y comerte viva! ¡¡Aaaaaaaaaaaaargh!! ¡¡¡¡¡¡¡CORRE POR TU VIDA!!!!!!!
Tu amiga,
Ana]

[Querida ana
Cállate.
Tu amiga,
dulce]

[Querida Dulce,
Bromeaba sobre la cucaracha. En realidad, yo misma no soy muy aficionada a ellas. Pero absolutamente aborrezco las arañas. Grandes, pequeñas… ¡Puag!
Tú amiga,
Ana]

[Querida ana
Tengo una araña mascota llamada jonica a la que puedes venir a saludar. Te dejará acariciarla si eres buena.
Tú amiga,
dulce]

[Querida Dulce
No tienes ninguna araña.]
Dulce: Sí, la tengo.
Anahi: No la tienes.
Dulce: La tengo.
Anahi: No la tienes. No la tienes. ¡¡¡No la tienes!!!
Dulce: Dijiste que tenías veinticinco años, ¿verdad? Eh, ¿quieres chatear mañana por la noche? angie tiene que trabajar tarde, así que me aburriré cantidad y me vendría bien la compañía. ¿Qué dices?
Anahi: ¡Uf! Desearía poder Pero tengo un compromiso anterior del que no puedo escaquearme. ¿Otro día?

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:20 am

CAPITULO 28
"No puedo creer que te permitiera convencerme de esto," masculló Ucker, mirando su reflejo en el espejo de mano. Tenía que admitir que la señora que Anahi había contratado para la tarea había hecho un excelente trabajo haciéndole parecer completamente horroroso. Su nariz había sido alargada al modo de Cyrano de Bergerac. Bueno, quizás no tan exagerada pero todavía era bastante mala. . Y para rematar, lucía también una peluca rubia por los hombros. Bajó el espejo para mirar a su ex mejor amiga. "Parezco un bicho raro."
Anahi tosió para mantener controlada la risa. El maquillaje de ucker había sido un éxito completo. Realmente nunca había pretendido hacer parecer a su mejor amigo una Barbra Streisand masculina, pero de algún modo había resultado de esa forma. No estaba feo, per se, sólo… diferente. La peluca no ayudaba nada. Oh, ¿a quién engaño? Está completamente ridículo.
Desde la ventana de la limusina, Anahi miraba la ciudad de Nueva York flotar en una serie de conversaciones mudas y transeúntes con rumbos desconocidos. Sí, no me importaría vivir aquí algún día. Se acomodó más en los confines de cuero del asiento y se concentró en el mundo más allá de la seguridad de su limusina. Inconscientemente, miraba cada cuerpo que podía, preguntándose si alguno de ellos sería dulce Podría ser cualquiera.
"Gracias por hacer esto," dijo por fin, su mirada alejándose de la ajetreada metrópoli para fijarse en los vacilantes ojos castaños de ucker
"Realmente espero que esta chica merezca toda esta molestia," declaró ucker intentando rascarse la nariz a través de las extensiones de látex. Fracasando, se rindió. "¿Que pasa si estornudo y la nariz se va volando entre la multitud?"
Anahi se rió ante el pensamiento. "Entonces no estornudes," le instruyó, aunque su tono era ligero. La señora le había asegurado que nada inferior a un huracán arrancaría ese chisme. "¿Estoy bien?" preguntó, cambiando de repente de tema. Se miró su vestimenta. A pesar de haber pagado más que demasiado dinero por un vestido, había optado por el aspecto más casual de unos jeans negros y un top azul con la palabra 'tease' impresa en negro. Después de todo, no eran los Premios de la Academia, igual podría estar cómoda.
"Anahi, podrías llevar un saco de patatas y lo harías parecer fabuloso," contestó ucker. "Pareces sexy y lo sabes."
Sí, pero ¿qué pensaría dulce? Anahi se encontró preguntándose. Ultimamente, todo se remontaba a dulce y estaba empezando a ser irritante. ¡Ni tan siquiera la conozco! Podría ser un cincuentón por todo lo que sé. Alisó los mechones sueltos de cabello e inspiró profundamente. No pensaré en dulce. No pensaré en dulce
"Estás pensando en Dulce ¿verdad?" adivinó ucker
Sobresaltada, Anahi le miró. "No lo estoy," mintió. "Estaba pensando en… er… mi discurso."
"Oigámoslo entonces," dijo ucker, no creyendo una palabra. Anahi era tan fácil de leer cuando sus defensas estaban bajas.
Probablemente debería haber preparado uno, ¿eh? Se aclaró la garganta. "Quiero agradecerles a todos los fans este prestigioso premio. Fue divertido besar a este macizo de hombre junto a mí. Sus labios eran suave seda y su vello facial no me rascó en absoluto. Por eso disfruté besándole. Como disfruto besando a todos los hombres. Uba uba, viva la heterosexualidad. Amén."
Ucker aplaudió. "Te desafío a repetir eso literalmente en el podio," bromeó. "Te desafío doble, de hecho."
"Ja," dijo Anahi rotundamente.
Ucker levantó el espejo una vez más a su cara y movió la cabeza de lado a lado para estudiar cada ángulo. "Definitivamente no ligo esta noche," murmuró con pesar. "Sí que vas a pagármelas por esto."
"¿Aceptas cheques?" bromeó anahi
"Oh, no," contestó ucker apartando el espejo para poder mirar a Anahi sin distracciones. "Me debes un masaje."
"¿Masaje?"
"Para empezar."
Oh, tío. "Bueno, de acuerdo, pero ¿no puedo simplemente contratar una de esas suecas para que te lo dé? Tendrías muchas mejores posibilidades de ser apropiadamente sobado por una de ellas."
Ucker consideró esto. "¿Tú invitas?"
"Hasta el final," le aseguró anahi
"Trato," dijo ucker con una inclinación. "Pero aún no estamos en paz."
Maldición. Anahi vio como su destino venía plena vista. Era hora del espectáculo.
"No puedo creer que esté haciendo esto," dijo ucker de nuevo. "Lo juro, eres como la versión lesbiana de Lucy Ricardo."
Anahi sonrió ante el cumplido. "Supongo que empezaré a llamarte Ethel desde ahora."
******************************
Hasta ahora, va bien. Anahi miró al escenario donde estaba tocando la última banda de furor entre adolescentes. Al lado de ella, ucker, alias Fernando Croa, continuaba sorbiendo. "¿Pica?" susurró anahi
"Creo que algo del látex se me ha subido por la nariz," le susurró ucker "¿Divirtiéndote?"
Anahi se encogió de hombros. "Estas cosas siempre son divertidas," respondió. No tanto como tú, sin embargo. Les había detenido en la alfombra roja uno de los veejays de la MTV que había preguntado si ucker estaba celoso del beso entre Anahi y Rye Philips. Ucker en contestación había tosido secamente algunas veces, después adoptado un horriblemente falso acento hispano y dijo, "Ai no espikil di inglis." Anahi casi había tosido fuera un pulmón intentando no reírse.
"¿Sabes lo que vas a decir?" le preguntó ucker
"Improvisaré," respondió anahi Le echó una rápida ojeada al público. "No he visto a Rye por aquí. Quizá no pudo venir."
"Oí que está filmando algo en Saskatchewan," bromeó ucker
"Si pudiera ser tan afortunada." La atención de Anahi regresó al escenario mientras el número del baile acababa y la multitud rompía a aplaudir. Aplaudió con más entusiasmo del que sentía.
Al lado de ella, ucker se rebulló en su asiento. "Cuando te inclines a besarme de camino al escenario, estate atenta al factor nariz," le advirtió.
Anahi sonrió ligeramente. "¿Qué te hace pensar que voy a besarte?"
"Porque la gente siempre besa a la persona con que están de camino a aceptar un premio," respondió ucker. "Es tradición. Además, soy tu novio y me deseas desesperadamente."
El aplauso continuó mientras una voz por los altavoces anunciaba a los siguientes dos presentadores. "De la serie de TV, Making It, por favor den la bienvenida a Douglass Price y Jane Feinman." Ambos actores caminaron hasta el podio transparente a un lado del escenario y sonrieron cálidamente mientras el público continuaba vitoreando.
"¿Qué es una buena película sin ese beso especial?" preguntó Jane mientras el ruido se calmaba a un sordo rugido.
Anahi tomó una profunda inspiración. "Allá vamos," murmuró.
"Y ¿qué es una buena presentación de premios sin un beso especial?" El tipo cerró los ojos y arrugó los labios, sólo para ser ligeramente abofeteado por la mujer pequeña al lado de él.
"Te dije que no en público," respondió Jane, mientras el público reía. "Estamos aquí para celebrar ese mágico momento cuando nuestros personajes favoritos en la gran pantalla comparten ese beso memorable."
Douglass se frotó la cara y asintió. "Oh, cierto," dijo. "Y los nominados a mejor beso son…"
Las grandes pantallas a ambos lados del escenario se encendieron mientras una voz profunda anunciaba, "Kim Strayer y Paul James en Images of You."
Los dos actores en cuestión aparecieron en pantalla. La mujer miraba en un espejo donde su reflejo cambiaba de ella al de un chico. "¿Peter?" preguntó vacilantemente. El chico salió del espejo y abrazó a la joven en un beso apasionado.
El clip acabó y otro lo reemplazó. "Billy Lee y Pepper Elles en Gordon's Laundry Basket." El público vitoreó éste.
Anahi se rió disimuladamente. "¿Gordon's Laundry Basket?" Le chinchó a ucker "Parece algo que escribirías tú."
Ucker se rascó la mejilla con su dedo corazón.
"Rye Philips y anahi Puente en Blanket of Darkness."
Anahi respingó ante la imagen de ella y Rye Phillips besándose con entrega. Asco. Asco. Asco. De todo por lo que podrían nominarme.
El clip acabó y la atención de todos volvió a Jane y Douglass. "Y el ganador es…"
Anahi contuvo el aliento. Por favor, no me dejes paralizarme cuando esté allí. Lo último que necesito es que dulce vea esto y piense que soy una completa *******. Se detuvo. No pensaré en dulce. No pensaré en dulce No pensaré…
"¡Rye Philips y Anahi puente!" anunció Jane mientras la multitud enloquecía.
Anahi fingió sorpresa y emoción como haría cualquier buena actriz. Para complacer a ucker, se inclinó y le dio un rápido piquito en los labios antes de ponerse en pie y subir al escenario. Dios, hay un montón de gente aquí, se dio cuenta cuando tuvo una buena vista del público.
Tomó el premio de Douglass, que le susurró felicitaciones en la oreja. Sonrió y le dio las gracias, entonces ocupó su sitio en el podio. Supongo que Rye no pudo venir después de todo. Maldita sea. El público se tranquilizó anticipando su discurso. Vale, ya, recuerda que dulce va a estar viendo esto. Oh, Dios, como si hubiese algo que pudiese decir aceptando este premio en particular que no me haga parece una total payasa.
Anahi se quedó mirando la estatua de palomitas de maíz y se aclaró la garganta. "Bueno, no hay mucho que pueda decirse tras ganar un premio como este," bromeó, "excepto gracias. Siempre es un honor ser reconocida por ser buena besadora." Cerró los ojos y los abrió de nuevo. "Al principio, creí que era algo tonto recibir un premio por besar a alguien en pantalla. Como que descarté la nominación con una risa al primer momento de recibirla. Pero entonces, empecé a pensar en cómo me siento cada vez que me atrapa el romance en pantalla de otros y cómo no puedo esperar ese momento cuando finalmente expresen su amor. Quiero decir, es lo que todos buscamos, ¿verdad? Amor."
Anahi se detuvo un momento, entonces continuó. "Creo que como actores lo único que realmente podemos esperar es que, de algún modo, nuestra actuación conmueva a los espectadores de alguna forma, les motive a creer en la magia de la posibilidad y la promesa del amor. Me gustaría pretender que este premio significa que he logrado algo de ese estilo. O eso, o que muchas chicas creen que Rye Phillips era muy lindo." Se rió. "Pero cualesquiera fueran tus razones para votar, gracias."
Dulce se quedó mirando la pantalla del ordenador y se retrepó en la silla. Estaba intentando pretender que no se sentía defraudada por el hecho que Ana no pudiera encontrarla online esa noche, pero no estaba funcionando muy bien. ¿Compromiso anterior? Hmm.
Había sido un día sumamente tranquilo. Poncho aún no había hecho aparición y se iba en dos días. Sus padres no habían llamado y no estaba segura si eso era bueno o no. Ninguna noticia es buena noticia, ¿verdad? No estaba tan segura sobre eso. No en su familia.
Angie estaba en el trabajo y no volvería a casa en horas. Dulce había estado ansiado todo el día un chat online con Ana pero, al parecer, tendría que arreglárselas sola.
[Querida Ana,
¿Otro día? Claro. Hazme saber cuando estarás disponible y entonces me uniré a ti. Es una pena que no pudieras venir esta noche. Estoy realmente aburrida. Pero eso está bien. Ansío oír todo sobre tu 'compromiso anterior'. Si quieres hablar sobre eso, claro está. ¿Es este uno de los eventos para los que tenías que comprar trajes? Ciertamente estoy inquisitiva esta noche. Como sea, ya que no estás para entretenerme, voy a encontrar entretenimiento en otra parte. Espero tener pronto noticias de ti.
Tu amiga,
Dulce]
Dulce apagó el ordenador y miró por el vacío apartamento. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Visitar a angie? Na, ya lo hice dos veces hoy. Realmente necesito tener vida propia. Um, ¿ver TV? Nada bueno los viernes. Tamborileó un dedo contra su barbilla y miró a través de las puertas dobles que daban al balconcito. Había pasado un tiempo desde que se había aventurado en la ciudad. Bueno, sin contar las dos veces que había salido con Poncho. Paseemos.
Agarró su bloc de bocetos y lápiz, y se dirigió al gran desconocido.
*******************
Dulce no mintió a Anahi cuando le dijo que era una colgada de la naturaleza. Adoraba todo de la Tierra, desde los árboles y flores a los animales. Las cucarachas eran, por supuesto, una excepción, pero realmente no las contaba como animales. Eran más bien molestas pequeñas… Bueno.
En todo caso, uno de los sitios favoritos de dulce era Central Park. Siempre que tenía tiempo, tomaba residencia en uno de los muchos bancos esparcidos por el lugar y bocetaba. También era buen lugar para sacar fotos, pero esa noche se había olvidado la cámara así que tenía que capturar los momentos a mano.
Varias horas después, se encontró en Bethesda Terrace, dominando el lago y las orillas arboladas del paseo. En su bloc de bocetos estaba una tosca silueta de la escultura de Emma Stebbins, Angel of Waters. La pieza de metal representaba a un ángel cerniéndose en el aire y descendiendo hacia las aguas de la fuente con la esperanza de dar el regalo de la curación.
Poeta y Ángel, pensó Dulce esbozando las alas del ángel en el bloc. Quizá le gustan los ángeles. Me pregunto si vino aquí mientras estaba en Nueva York. Por cierto, ¿por qué estaba en Nueva York? Dulce suspiró, mirando sobre la baranda de la terraza. Debajo, los turistas retrataban la fuente, los flashes de las cámaras bañaban la escultura en luz etérea. ¿Por qué siento como si no supiera nada de ti?
dulce metió el bloc de bocetos bajo su brazo y descendió por la gran escalinata. Recorrió los dedos a lo largo de los bloques piedra arenisca en su camino abajo. Era un lugar tan pacífico, a pesar de toda la actividad turística. Varias personas en patines pasaron zumbando junto a ella, casi haciéndole perder el equilibrio. ¡Jesús! Se quedó paralizada mientras la estampida pasaba, entonces continuó su camino.
Un súbito ruido captó su atención y se volvió a tiempo de ver a un tipo caerse a tierra. "¡Oh, *******!" masculló mientras aterrizaba con un gran golpe.
Dulce pestañeó un par de veces, entonces corrió hasta el hombre caído. "¿Estás bien?" le preguntó. Notó que llevaba también patines y supuso era parte del grupo le había pasado recientemente.
El tipo miró arriba, los ojos cafes pareciendo un poco aturdidos. "Sí, debo haber dado contra una piedra o algo," explicó, empujándose a una postura sentada.
Dulce notó el gran arañazo en el costado de su brazo y se arrodilló para inspeccionarlo, poniendo el cuaderno que llevaba en la tierra al lado de ella. "Probablemente debas hacer que te vean esto," le dijo. Estaba sangrando bastante y no quería que pillase una infección. "Puedo ayudarte a llegar a un hospital si quieres."
Una ceja se alzó un poco mientras los suaves ojos cafes sopesaban su sugerencia por un instante. "¿Normalmente eres tan agradable con los desconocidos?" le preguntó, mirando su propio arañazo un momento. Respingó cuando vio la magnitud del corte.
Dulce sonrió e hizo una rápida supervisión. Parecía que su brazo izquierdo había detenido su caída. No parecía haber más arañazos en ninguna parte. "Sólo con los que deciden sangrar en mi presencia," respondió.
Satisfecha de que el tipo iba a sobrevivir, se apartó unas pulgadas.
Era un poco incómodo estar tan cerca de un completo extraño. No podía negarse que el chico era sumamente guapo, pero eso no significaba que no fuera un asesino en serie. Angie probablemente estarían babeando por este chico. Se detuvo a considerar ese pensamiento un momento. Bueno, ¿por qué no estoy babeando? ¿Debería? ¿No es lo que hacen las solteras? Decidió que el tren de pensamiento estaba más que demasiado cargado para ocuparse de él en el momento presente.
"Es un bonito boceto," comentó el tipo, volviendo la cabeza para tener mejor vista del mismo.
Repentinamente cohibida, Dulce se ruborizó ligeramente y se encogió de hombros. "Sólo estaba perdiendo el tiempo," dijo. "Pero gracias." Miró la escultura a unos metros de distancia. "Es preciosa, ¿no crees? Dudo que pudiera hacerle justicia."
"¿Es lo que la gente normalmente hace en Nueva York?" preguntó. "¿Perder el tiempo?"
Dulce sonrió. "Supongo," contestó. "¿Me tomo que eres turista?"
Él encogió anchos hombros. "No me llamaría turista," dijo.
Dulce asintió. "¿Aquí de negocios?" supuso
"Eso podrías decir," respondió con una leve sonrisa. "Probablemente debiera lavar esto." Movió el brazo como si no fuera ya obvio y se puso de pies, equilibrándose sobre las ruedas con facilidad.
Dulce agarró su bloc de bocetos y también se levantó, mirándole. "¿Estás seguro que no quieres ir a un hospital o algo?"
"Na," respondió fácilmente. "Mi hotel está…" Agitó la mano en dirección general detrás de él. "Por allí, en alguna parte."
Dulce sonrió. "Bueno, de acuerdo, si estás seguro," dijo. "Vigila esas puñeteras piedras."
"Puedes apostar." Le lanzó una brillante sonrisa y, con un rápido saludo, se fue patinando.
Dulce le vio desaparecer en la oscuridad y devolvió su atención a la fuente. Puso el dibujo al lado de la estatua real y comparó. No estaba mal. Cerró el bloc y suspiró, mirando rápidamente la hora. Angie debería estar ya en casa.
Miró la escultura unos instantes más y entonces se dirigió de regreso a casa.

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