El lado ciego del amor

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:21 am

CAPITULO 30
Cuando Anahi despertó a la siguiente mañana, fue al instante recompensada con reconfortantes sonidos de gemidos. Pestañeó con confusión, echando una mirada por la gran habitación del hotel. Escuchó atentamente.
"¡Ou, maldita sea!"
Anahi frunció el ceño, tiró los cobertores lejos de su cuerpo y rodó fuera de cama. Salió del cuarto y miró sobre la baranda al primer piso del ático, donde encontró a ucker intentando hacer flexiones. Anahi miró al cielo y se dirigió al baño. ¿Por qué insiste en ejercitarse tanto? ¿Podría ponerse más corpulento? Terminó de cepillarse los dientes y descendió los escalones.
"¡Venga, venga, joder!" gruñó ucker mientras se caía redondo sobre el pecho.
Anahi estaba junto a su mejor amigo, mirando el despliegue con diversión. "¿Teniendo problemas?" preguntó inocentemente.
Ucker la miró desde su lugar en el suelo y suspiró. "Buenos días," masculló. Gimió de nuevo mientras se sentaba y miraba al brazo. "Maldita cosa."
Anahi notó por primera vez el corte en su brazo y se arrodilló a su lado con preocupación. "¿Que diablos te pasó?" preguntó, inspeccionando la lesión.
"Me caí," admitió, gimoteando levemente. Hizo un puchero. "¿Lo besas para que sane?"
"Ah, no, gracias," Anahi contestó, dándole golpecitos en la cabeza. Se puso de pie y fue a la cocina para coger un refresco. "Es lo que consigues por patinar de noche. Te dije que no salieras."
Ucker se unió a ella en la cocina un momento después y se apoyó contra la barra. "Sabes que tengo que hacer al menos una milla al día," le dijo. "Y dado que tuvimos que coger ese vuelo temprano…" Dejó que el resto colgase en el aire. "Además, era una noche preciosa."
"¿Para tropezar?" Anahi sonrió mientras abría una lata de Coca-cola y tomaba un muy necesitado sorbo. "Tienes suerte de que no te rompieses nada."
"Había una piedra," discutió ucker
Anahi hizo un puchero y fue a pellizcarle la mejilla a Ucker. "Auu, ¿la pupita le hace dañito a ucker?" Le abofeteó levemente la cara y caminó hasta el sofá. "Bueno, ¿qué vas a hacer hoy?"
Ucker se frotó la mejilla y se dio la vuelta. "Bueno, voy a dar una carrera," contestó. "Entonces espero volver a casa a ese agradable masaje que alguien me prometió."
Anahi se volvió y apuntó hacia el teléfono. "Su número está allí. Sólo llámales y serán más que felices de venir aquí y toquetearte. Sólo asegúrate que no estoy en casa cuando lleguen aquí." Fingió estremecerse.
Ucker apareció delante de ella un momento después. Una camiseta gris sin mangas y pantalones de correr negros eran su elección de vestimenta esta mañana. Es lo que generalmente llevaba por las mañanas yendo a hacer ejercicio. Cómo le había tocado semejante lunático preocupado por la salud de mejor amigo, Anahi no estaba segura. Pero allí estaba, en toda su musculada gloria, contemplándola con una mirada de pura curiosidad. "¿Y qué haces tú hoy?" preguntó.
La lata fría estaba empezando a helarle los dedos, así que Anahi la dejó antes de mirar a su amigo. "Pensé en dar un paseo," dijo. "Un poco de turismo. ¿Qué crees? ¿Hoy debería ser pelirroja, morena o rubia?"
"Creo que deberías afeitarte la cabeza." Asintió solemnemente e hizo un sonido zumbante. "Entonces nadie te reconocerá, confía en mí."
"Mmm," respondió Anahi. "Lo consideraré."
"Bien. Da igual, me largo. Diviértete haciendo… lo que sea." La saludó y fue hacia la puerta.
Anahi se dio la vuelta. "¡Vigila esas piedras!"
"Jaja. Ya oí eso. Prueba algo más original la próxima vez." Y entonces desapareció por la puerta.
Anahi miró la puerta cerrada unos momentos. "¿De qué infiernos habla?" se preguntó. Entonces se encogió de hombros y fue hacia los escalones. Había cosas importantes que hacer hoy. Y mejor seguía adelante antes que perdiera todo el valor.
*************************
Vestida en su atuendo de infiltrada, Anahi dirigió a las calles de la ciudad de Nueva York que aguardaban. Pensando que había sido rubia en su última excursión, optó por el aspecto pelirrojo esta vez. Enormes gafas de sol ocultaban gran porción de su cara y la ropa holgada escondía su cuerpo.
Nadie la miró fijamente o embobado mientras pasaba y Anahi suspiró con alivio. A veces olvidaba cuan agradable era ir a alguna parte y no tener a todos inmediatamente reconociéndola. La fama era emocionante durante unos quince minutos antes de volverse una completa carga que uno nunca podía quitarse de encima. Concedido, tenía sus privilegios de vez en cuando. Pero a veces… sólo a veces… Anahi deseaba poder ir por una calle ajetreada y no tener que preocuparse de que el viento pudiera llevarse su peluca o de que alguien pudiera reconocerla a través del disfraz.
Anahi miró a la gente, preguntándose qué realmente pensaban de ella. Preguntándose qué pensarían si supieran quién era realmente. Preguntándose, incluso, si realmente les importaba saberlo. Cada vez que concedía una entrevista no podía evitar preguntarse si a la gente realmente le importaba saber la respuesta a las preguntas que estaban formulando. ¿Por qué quería saber la gente quién hizo su vestido? ¿O por qué les importaba si bebía Pepsi o Coca- cola? En el gran esquema de las cosas, ¿importaba realmente cualquiera de esas cosas?
¿Importaba ella?
Hundió las manos en sus bolsillos y continuó atravesando la atestada ciudad, sintiéndose, como siempre, de algún modo desconectada de todo. Apuesto que la mayoría de la gente que camina por aquí desearía saber como es estar en una de esas carteleras de allí. Fama… fortuna… si sólo pudieran probarlo. Y aquí estoy yo, escondida entre ellos, deseando encajar.
"¿Te sobra cambio?"
Anahi fue sacada de sus pensamientos por un hombre que estaba junto a ella. Sostenía una taza ligeramente cascada, que hacía diestramente juego con su atavío. Sus ojos castaños miraban suplicantes a los de ella. "¿Cambio?" repitió.
Las palabras de Dulce se filtraron de repente a través de la conciencia de Anahi. Hay tanto que uno puede hacer, dados los recursos. Anahi miró al hombre, preguntándose cuántas veces había pasado junto a alguien como él y no le había mirado dos veces. "No tengo cambio," dijo apologéticamente. Sacó su cartera y esperó que algo hubiera allí. Nunca llevaba efectivo encima. Uno piojoso de veinte la miró. Lo agarró y se lo dio al hombre. "Es todo lo que llevo encima," explicó.
Los ojos del hombre se pusieron tan grandes como platillos y una gran sonrisa iluminó su cara. "Gracias," dijo, mirando el billete en su mano como si fuera oro. "Dios te bendiga."
Anahi sonrió, sintiéndose feliz de repente. "¿Cómo te llamas?" se encontró preguntando
"James," dijo.
Le sonrió cálidamente y ofreció su mano. "Soy Ana," le informó, preguntándose por qué había optado por su verdadero nombre. "¿Quieres almorzar conmigo?" preguntó, sorprendiéndose de nuevo.
James asintió débilmente y la miró como si temiese que desapareciera.
"Vamos, James," instó anahi "Escoge tu veneno. Yo invito."
******************
Anahi no podía recordar la última vez que había estado en un McDonald. En realidad, ni siquiera estaba segura de haber estado nunca, pero es lo que James había seleccionado y ¿quién era ella para discutir?
James se aplicó a su comida con implacable entrega y Anahi intentó no quedarse mirando. En cambio, contempló la hamburguesa mal envuelta en papel amarillo. ¿La gente come esto? La desenvolvió con cuidado y la miró silenciosamente. Tuvo el súbito impulso de hurgarla. Así que se volvió en cambio a las patatas fritas. No daban tanto miedo.
"Eres muy bondadosa," dijo James de repente, a través de un bocado de comida.
Bondadosa. Anahi pensó en esa palabra un momento. ¿Estaba haciendo esto por bondad? ¿O era lástima? ¿O siquiera culpa? ¿Por qué alguien hacía algo, realmente? "Sólo quería compañía," se encontró diciendo.
"¿Una chica bonita como tú?" preguntó James, los ojos castaños estudiándola intensamente. "Lo encuentro difícil de creer."
Anahi se quitó las gafas de la cara. Dudaba muchísimo que James supiese quién era ella, o tan siquiera le importase. "La belleza no asegura compañía necesariamente," respondió. "Y el dinero tampoco asegura felicidad."
"Sólo un tejado sobre tu cabeza y comida en la mesa," respondió James, aunque su tono era ligero. "Todo lo demás es sólo cuestión de suerte."
Anahi se mordió el labio, sintiéndose repentinamente tonta por discutir sus problemillas con un sin techo. Dios, he de ser la persona más egoísta de la Tierra. "Bueno, James, háblame de ti."
James la miró la intacta hamburguesa de anahi
"¿Quieres?" le ofreció anahi
Él aceptó la oferta sin dilación y mordió la burger alegremente.
Anahi agarró un puñado de patatas y se las metió en la boca. Nada mal. Podría acostumbrarse a estos chismes.
Durante la siguiente hora o así, James le contó todo a Anahi sobre cómo su madre le había echado de casa cuando tenía dieciséis años. Había estado desde entonces en las calles, intentando defenderse solo. Había intentado vender drogas pero estaba demasiado enganchado en su propia adicción para realmente tener ganancias. Finalmente, había dejado el hábito. Estaba limpio desde entonces, excepto que ahora se volvía a la botella de vez en cuando. Le ayudaba a lidiar con los fríos meses de invierno y los solitarios días de verano.
Anahi escuchó silenciosamente la historia, preguntándose cómo le habría ido a ella en una situación similar. Me habría muerto. Literalmente.
El respeto y la admiración reemplazaron su inicial piedad por el hombre.
Antes de separarse, Anahi garrapateó su número de trabajo en un pedazo de papel. "Llámame," le dijo. "Si alguna vez necesitas algo."
James asió el pedazo de papel en su mano y le sonrió a través de acuosos ojos castaños. "Eres una persona especial," le dijo. "Gracias."
"No, gracias a ti," dijo, con tantos grados de significación en las palabras que ni siquiera podía contarlos todos. Le abrazó. "Cuídate, James."
Mientras se alejaba, reasumiendo su jornada hacia su destino original, se preguntó brevemente si James la llamaría alguna vez. O si los veinte dólares sólo se gastarían en la ocasional botella que le mantuviera caliente y esperanzado a través de muchas noches interminables.
*****************************
Washington Square Park era un zoo de actividad que, de algún modo, logró poner a Anahi aun más nerviosa de lo que estaba. Pasó a gente leyendo y gente hablando y gente morreándose. Con cada paso su corazón latía más y más desbocado hasta que pensó que podría explotarle el pecho.
Tomó asiento al borde de la fuente e inspiró profundamente. Probablemente ni siquiera esté aquí. No seas tan perdedora. Anahi obligó a su mirada a vagar por el área ocupada. Había un mimo subiendo una soga invisible. A unos metros de él, tres tipos hacían acrobacias. Una multitud se había reunido alrededor de ellos, así que Anahi no podía ver muy bien lo que estaban haciendo, pero de vez en cuando sus cabriolas eran premiadas con entusiasmados vítores.
Y entonces pilló la situación de la mesa, metida en una agradable zona sombreada. Varias pinturas estaban exhibidas. El corazón de Anahi amenazó con salírsele por la garganta. Se atrevió a mirar detrás de la mesa, donde vio a la chica cuyo número había conseguido Ucker. Debe ser angie
Anahi se tomó un momento para estudiarla. Es realmente bonita. Largo cabello castaño enmarcaba una cara de juvenil aspecto. En la distancia, sus ojos parecían castaños, pero Anahi llevaba gafas así que no podría jurar que fuera exacto.
Para desilusión y alivio de Anahi, Angie parecía estar sola de nuevo. ¿Se molesta siquiera Dulce en vender su propio material?
Debatió largo y tendido si debía acercarse la mesa o no. Pero la mera noción mandaba su corazón a una mega maratón que Anahi temía acabaría en un masivo ataque cardíaco.
Tomando una profunda inspiración, decidió tragarse sus miedos y arriesgarse. Se puso de pie, sintiéndose orgullosa de ese pequeño logro. Pasitos de bebé. Vamos, ¿eres una famosa estrella de cine y ni puedes recorrer unos metros para ver una pintura? Eso no hizo mucho por aliviar el pánico que se asentaba sobre ella pero, de algún modo, forzó adelante sus vacilantes miembros.
A medio camino de su destino, se paró en seco.
Angie ya no estaba sola. Había otra chica de pie al lado de ella.
Anahi pestañeó, sabiendo bien que estaba mirando fijamente. ¿Es ella?
La chica estaba intentando equilibrar un par de perritos calientes, una botella de agua, una bolsa de galletitas y una lata de refresco, y casi dejó caer los cinco artículos sobre la cabeza de angie. Angie aceptó los dos perritos calientes y el refresco, mientras su compañera se quedaba la bolsa y el agua para ella. Dejó caer ambos artículos en la mesa y tomó asiento.
Oh, Dios. Si es Dulce, tengo un serio problema. Anahi temía desmayarse en cualquier momento. Había esperado que dulce fuera linda, quizá incluso semi bien parecida. Pero esto era algo completamente diferente. Lo primero que Anahi notó fueron los ojos. Y tuvo que bajarse levemente las gafas para poder descifrar su color real. Eran cafes. O negros, pero bien profundos, de los que podria tranmitir cualquier sentimiento, preocupacion que estuviera pasando. Bondadosos, cálidos e invitadores. Se iluminaron cuando rió.
El largo y sedoso cabello rojo y enmarcaba su hermoso rostro. Así que es bellísima. Está bien. Estás bien. Sólo respira. Dentro. Fuera. Bien.
Estoy tan jodida.
Arrastrándose adelante, logró ir acercándose a la mesa, aunque ahora no estaba completamente segura de llegar hasta allí. ¿Qué infiernos diría? No puedo muy bien presentarme como ana
En lo que parecía cámara lenta, logró alcanzar su destino de algún modo. Un momento estaba a miles de millas y al siguiente estaba justo allí. Atrapada por una avalancha de recuerdos que consistían en correos sueltos y conversaciones online. Todo terminaba en este momento. Tenía que decir algo ingenioso. Algo que asombrase a Dulce Algo como… "Hola."
Angie levantó la vista de su perrito caliente.
"¿Estás interesada en algo?" preguntó Dulce, sonriendo en una forma que Anahi encontró desarmante.
El idioma inglés abandonó a Anahi en ese instante y le quedó un único método de comunicación. Apuntar. Así que apuntó un artículo al azar de la mesa, que terminó siendo un boceto a lápiz de un ángel. Imagínate.
Dulce miró el dibujo un momento y atribulados ojos se alzaron para encontrar los de Anahi. "Lo siento," se disculpó. "No quería tener ése en exposición." Ojeó a angie y le lanzó una mirada indescifrable, una que Anahi supuso era de significativo disgusto.
Anahi rápidamente miró por la mesa. "Está bien," dijo rápidamente, quizá demasiado rápidamente. Se sintió sonrojar. Soy toda una boba. "Um, ¿que tal ése?" Apuntó una pintura del amanecer. ¿Amanecer? "¿Te quedaste, uh, levantada para pintar ése?"
Dulce se encogió de hombros y sonrió ligeramente. "¿Parece que lo hice?" preguntó.
Pregunta trampa. Pregunta trampa. Piensa antes de hablar. "Bueno," Anahi empezó, estudiando la pintura cuidadosamente, "no soy quién para cuestionar tus métodos artísticos, pero diría que parece lo bastante realista para ser una fotografía. Aunque, no estoy segura que haya película lo bastante buena para capturar la vibración de esos colores." Su mirada volvió vacilantemente a Dulce mientras esperaba una reacción.
Para su sorpresa, dulce se ruborizó.
"Gracias," dijo, "es una de las cosas más agradables que nadie me ha dicho nunca. ¿Eres artista?"
"Ah, no," contestó Anai. "Sólo sé apreciar un buen amanecer cuando lo veo. ¿Cuánto?"
"Quince," contestó Dulce
Anahi estaba a punto de ir por su cartera, cuando recordó que estaba vacía. ¡¡Joder!! "Uh, ¿no supongo que aceptas tarjetas del crédito?" preguntó torpemente. Porque puedes darle la tarjeta de crédito de anahi puente y ella no lo notará.
Dulce agitó la cabeza. "Lo siento," dijo. "No tengo uno de esos cachivaches."
Anahi no podía recordar haber estado nunca más avergonzada. ¿¡Soy una puñetera millonaria y ni siquiera tengo quince dólares?!
Dulce pareció darse cuenta de la zozobra de Anahi porque habló. "Te diré algo," dijo, buscando algo detrás de ella. Se dio la vuelta sosteniendo una de sus tarjetas. "Llévate la pintura. Puedes mandarme luego el dinero por correo."
Anahi aceptó la tarjeta, una réplica exacta de la que llevaba en su cartera. "¿Realmente confías en que lo haga?" preguntó.
"Claro," le respondió, lanzándole de nuevo esa sonrisa matadora. "No puedes equivocarte confiando en quien le gustan los amaneceres."
Anahi se sintió como para llorar con esa simple declaración. "Gracias," dijo. "Tendrás tu dinero mañana," prometió, tomando la pintura.
"Disfruta," le gritó Dulce
Cuando estuvo lo bastante lejos, Anahi miró la pintura. Sonrió ante la luminosa mezcla de colores en el lienzo, tan representativa de la artista que los había puesto allí. Eso sí que es bondad.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:21 am

CAPITULO 31
"¿Qué diablos fue eso?" exigió Angie, limpiándose ketchup de la comisura de la boca. Se quedó mirando a dulce con obvia mirada de desaprobación.
Dulce la miró con confusión. "¿Qué?" Angie usó el resto de su perrito caliente para apuntar en dirección de la primera y única "cliente" del día. "Acabas de regalarle tu pintura a una completa desconocida," dijo. "¿Sinceramente crees que va a mandarte el dinero?"
"No importa," contestó Dulce, su mirada inconscientemente regresando a la desconocida a unos metros. "Le gustó mi pintura."
Angie agitó la cabeza. "Te tiraste lo más grande con esa pieza. ¿Por qué la regalaste? ¿Y quince dólares? ¡Creí que ibas a venderla por treinta!"
Dulce se rió, abriendo la bolsa de galletitas que le había comprado a un vendedor. Como si la diferencias de quince dólares hiciera gran impacto en su estándar de vida. Además, el arte no iba de ganar dinero. Iba de autoexpresión y hacer sentir a otra gente… algo… lo que fuera. Además, la joven parecía… simpática.
Era un día tan hermoso. La gente había salido, el clima era cálido sin ser desagradablemente caluroso. Una buena brisa movía el aire. La gente era feliz e iba a lo suyo.
"¿Por qué estás sonriendo?" preguntó angie con suspicacia.
Dulce sólo se encogió de hombros y le ofreció una galletita a su amiga. Eran buenas. Crujientes y saciantes. "Es que es un día precioso. Quizá regale todas mis pinturas." Rápidamente miró el boceto del Angel of Waters y fue a por él. "Excepto éste." Metió la hoja con cuidado en su mochila.
"Ésa es otra cosa," dijo angie, señalándolo con la lata de Pepsi de su mano. "¿Qué pasa con ese dibujo? ¿Qué fue esa mirada que me diste antes?"
"Se supone que es un regalo," contestó Dulce pacientemente.
"¿Para…?"
¿Por qué tenía angie que ser tan inquisitiva? dulce miró a su mejor amiga y se mordió con indecisión el labio inferior. Va a creer que es estúpido. "Ana”
angie dejó de masticar por un momento mientras sus ojos castaños volaban a los de dulce Tragó. "Ana," repitió. "¿Online Ana?"
Dulce se apresuró en explicarse. "Verás, su alias es PoetayAngel, así que me figuré que probablemente le gustan los ángeles. Nunca dijo que sí, pero puedo asumirlo. De todas formas, pensaba mandarle el boceto del ángel. Quizá le guste."
Angie asintió despacio. "¿No crees que te estás poniendo un poco demasiado amistosa con esa lesbiana?" preguntó. "Podría empezar a hacerse una idea equivocada. Quiero decir, conversaciones online de toda la noche, regalos no solicitados…" Hizo una pausa. "A menos que se esté haciendo la idea correcta." Le dio un codazo a dulce y le guiñó.
Dulce miró al cielo. "No es eso para nada. No la conoces."
"Tampoco tú," señaló angie, terminando su perrito caliente. "Podría ser como… enorme, horrible… tío viejo. Con parche en el ojo y barriga cervecera. Y que le guste eructar el alfabeto en público y pasearse desnudo por su apartamento."
Dulce se rió. No podía imaginarse a Ana haciendo ninguna de esas cosas. "Es una chica. Y tiene veinticinco años. Y es poeta y actriz."
"Eso dice," discutió angie "No sabes seguro ninguna de esas cosas. ¿Te ha enviado ya una foto de ella?"
Dulce se lo pensó. "Bueno, no. Pero yo tampoco le he mandado una de mí. No tiene idea de mi aspecto. Por lo que sabe, yo podría ser el gordo del parche."
******************
"Es bellísima," gimoteó Anahi, cayendo sobre el sofá con un sordo golpe. Se puso uno de los cojines del sofá sobre la cara y le gimió. Entonces lo tiró al lado. "Tiene los ojos más hermoso del mundo. Y su sonrisa… oh, uau… y su voz. Es como… como miel… o algo que es dulce y…" Perdió el hilo y volvió a gemir.
"Mm, oh, sí, justo ahí," ucker gimió con dicha desde la mesa de masaje. "Abajo… abajo… aaaaah…"
"Y me dio la pintura," continuó Anahi. "Sólo porque sí. ¿Por qué haría eso? Quizá sintió una conexión entre nosotras, ¿sabes? Como algún tipo de empuje…" Lo consideró y agitó la cabeza. "O quizá sólo es la persona más dulce de todo el mundo. Y yo soy la capulla que está mintiéndole."
Un continuo gemir fue la contestación.
Anahi echó una mirada por encima del sofá y entrecerró los ojos. Ucker estaba espatarrado en la mesa de masaje llevando nada más que una toalla mientras una pizpireta rubia trabajaba sus músculos. "¿Me estás escuchando?" le exigió.
Ninguna respuesta.
"¿Ucker?"
Los soñolientos ojos cafes se enfocaron en su dirección. "Oh, eh, Anny. No me di cuenta que estabas en casa."
Anahi tiró el cojín del sofá en su dirección. Falló y, en su lugar, le pegó a la masajista. Uups.
Irritados ojos verdes se entrecerraron, mientras la rubia se inclinaba para recuperar el objeto. "¿Perdió algo?" preguntó, sosteniendo el cojín del sofá.
Anahi sonrió dulcemente. "¿Te importaría atizarle en la cabeza con él?" preguntó.
"Eh, eh, no hay necesidad de violencia," exclamó ucker
"Su hora acabó," anunció la masajista, devolviendo el cojín a Anahi, que logró cogerlo a pesar del hecho que sus habilidades atléticas eran más que escasas.
Ucker rodó fuera de la mesa de masaje, cuidadoso en mantener la toalla alrededor de su cintura. "Soy feliz, feliz," comentó. "anahi, lo que fueras a pagarle a esta mujer, dóblalo."
Anahi miró al cielo. "¿Oíste algo de lo que dije?"
"¿Cuándo?"
"Antes."
Ucker arqueó una ceja. "¿Estabas hablando?" preguntó. Se encogió de hombros y pareció notar la pintura por primera vez. Estaba apoyada contra la parte de atrás del sofá, a medio metro de donde él estaba. "¿Qué es eso?"
Detrás de él, la masajista plegó la mesa y se preparó para irse. Ucker fue momentáneamente distraído por la salida de la mujer.
Anahi miró de nuevo al cielo y reemplazó el cojín de sofá antes de ponerse en pie. "Eso es una pintura," le informó. Se acercó a él para también contemplarla.
Ucker le lanzó una mirada indescifrable y se arrodilló para inspeccionar el lienzo. Agitó la cabeza y pasó un dedo por la esquina inferior derecha. "¿Dm. Espinosa?" miró sobre su hombro. "¿Qué hiciste?"
Soltó un largo suspiro y se apoyó contra la parte de atrás del sofá. "La conocí, ucker" dijo. "Quiero decir, ella no sabía quién era yo. Ninguno de mis yos. Pero yo sabía que era ella."
"¿Y?"
"Uau," musitó anahi
Ucker se puso de pie, asintiendo. "¿Así que fuiste a ella y le compraste otra pieza de arte?" adivinó. "¿Peluca…. gafas…?"
Anahi se encogió de hombros.
Ucker se rascó la nuca y miró fijamente a su mejor amiga. "¿Así que esta chica cree que eres tres personas distintas?" Hizo una pausa para reconsiderarlo. "No. No. No sabe que eres tres personas distintas." Lanzó las manos al aire con exasperación. "¿Cómo no has desarrollado ya personalidad múltiple?" Los ojos cafes se entrecerraron ligeramente. "¿O lo has hecho?"
Anahi soltó un largo suspiro y se dejó caer de espaldas, sus piernas colgando por encima del sofá. Se quedó mirando la vista al revés del centro de entretenimiento y gimió. "¿Por qué tenía que ser hermosa?" preguntó. "No podía ser fea. No. Por supuesto que no, eso habría sido demasiado simple."
Ucker apareció a su lado un momento después y se sentó. La miró un largo momento antes de sonreír. "¿Hermosa? ¿Y hetero, dices?"
"Ni siquiera lo pienses," advirtió anahi
"¿Por qué?” Anahi abrió la boca para responder, pero al instante la cerró. Se giró, cuidadosa de no golpear la cabeza de ucker con sus piernas, y logró ponerse en posición sedente. "No es mía," respondió suavemente.
"¿Sólo quieres que lo sea?"
Anahi frunció el entrecejo y agitó la cabeza. "Realmente no importa. Nunca funcionaría."
"¿Porque eres anahi Puente?"
"Entre otras cosas. Por no mencionar que es hetero."
"Más que no tiene idea de quién eres."
Suspiró de nuevo. "Y es sólo una cosa online."
"Así que, claramente, jamás nada podría salir de esto," concordó ucker.
"Cierto," le dijo Anahi, aunque su voz no tenía inflexión. Que deprimente era esto. Agitó la cabeza y se puso de pie para recuperar la pintura. La depositó contra la mesa de café para que ambos pudieran mirarla. "Es preciosa, ¿verdad?" preguntó, reclamando su sitio en el sofá.
"Es un amanecer."
"Y los amaneceres son preciosos." Levantó la vista hasta él. "Me la dio. Gratis. Me dijo que le mandara después el dinero por correo, aunque no creo que espere que lo haga."
Ucker resopló. "Menudo negocio tiene montado."
La mirada de Anahi regresó a la pintura. "Pidió quince dólares." Inclinó la cabeza a un lado y consideró el brillante uso del color. "Pero apenas creo que sea un precio justo."
Ucker asintió. "Quizá cinco dólares."
Le lanzó un codazo al estómago. Fuerte. "No seas cretino."
Ucker se frotó la lesión y suspiró. "¿Qué estás tramando ahora, Anny?"
Anahi sonrió. "Creo que esta pintura vale mucho más que eso."
Él captó su mirada y arqueó una ceja. "¿Cuánto más?"
"Mucho."
**********************
"¡Ya voy!" gritó Dulce, saliendo de su dormitorio hacia la puerta delantera. "Golpea un poco más fuerte, ¿por qué no?" masculló gruñonamente. El ruidoso golpeteo en la puerta la había sacado del más maravilloso de los sueños. Había habido un unicornio y un bosque y un hermoso amanecer. Y hadas. Las hadas eran preciosas. Debería conseguirse un hada. Bostezó. Necesito café.
¡¡¡¡Pum!!!!
Jesucristo. "¡Ya voy!" gritó de nuevo, mientras abría de golpe la puerta. Pestañeó un par de veces. "¿Poncho?"
Él se sonrió mientras notaba su atuendo. "Lindo pijama," dijo. Levantó un pequeño bulto de sobres. "¿Revisas tu correo a menudo?"
Dulce frunció el ceño y arrebató la correspondencia de su agarre. "¿Qué haces revisando mi correo?" preguntó.
Poncho pareció herido, aunque no lo bastante para parecer convincente. "¿Puedo entrar?"
Dulce dejó la puerta abierta y se retiró a la cocina. Café. Necesito café. Montones y montones de café. Tiró los sobres en la mesa de la cocina y se dirigió hacia la cafetera. Estaba vacía. Nota mental: Matar a angie
Poncho estaba como en casa dirigiéndose directamente al refrigerador. Sacó un cartón de zumo de naranja y se sirvió una taza. "¿Te desperté?"
Dulce ojeó rápidamente la hora en el microondas. "Bueno, son las ocho de la mañana," respondió fríamente. Logró poner en marcha la cafetera y se dio la vuelta para enfrentar a su novio. Ex- novio. Bueno, lo que fuera. Se apoyó contra la barra y le observó tragarse la taza entera de zumo de un largo trago. ¿Siempre hizo ese irritante ruido al tragar?
Poncho se sentó mientras se servía otra taza. "Acabo de terminar de cargar mis cosas en un camión de mudanzas. Estoy muerto."
"¿Todo empacado?"
Él asintió, terminando el resto del zumo. Apuntó al cubo de basura, tiró, falló. Se encogió de hombros y miró a Dulce "Sí, me voy mañana," la informó. "Pero quería asegurarme que todo estaba listo para entonces."
La mirada de dulce estaba enfocada en el goteante cartón de zumo de naranja sobre el suelo de su cocina. ¡¡Café!! Llevó su mirada a Poncho. "Que fenomenal," dijo. "¿Por qué estás aquí?"
Poncho frunció el ceño ligeramente y se retrepó en la silla. "Bueno, quería que supieras que me sentí muy mal por lo que pasó en noche de la graduación," dijo. "Estuvo mal por mi parte planear algo tan importante sin tu consentimiento."
Dulce le permitió continuar.
Así que lo hizo. "Y he estado dándole vueltas," dijo, de repente poniéndose serio. "Y actué como un cretino esa noche."
Sin discusión al respecto. Dulce decidió que sería una larga charla, así que sacó una silla y se sentó.
"Temí que pudieses haber ido a tus padres a quejarte," continuó Poncho, "así que fui a hablar hace unos días con Ben."
Dulce se paralizó. "¡¿Tú que?!"
Poncho levantó la mano para sosegarla. "Cuando llegué allí me di cuenta que no les habías dicho nada, y aprecio que quisieras protegerme, pero fui un cretino irresponsable y tenía que decir la verdad. Así que me senté con Ben y tuvimos una larga conversación. De hombre a hombre."
A Dulce no le gustaba en absoluto a donde iba esto.
Poncho asintió. "Acordamos en que era hora."
"Hora." Repitió la palabra como si nunca la hubiera oído antes. "¿Hora de qué?"
Poncho se aclaró la garganta y, al instante siguiente, estaba sobre una rodilla, sosteniendo una caja de terciopelo en una mano. Con la otra, la abrió. "¿Te casarás conmigo?"

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:21 am

CAPITULO 32
Anahi tamborileó los dedos contra el escritorio. Su mirada vagó al último cajón. Tamborileó los dedos de nuevo. Y de nuevo. Hasta que finalmente, dejó de intentar evitar lo inevitable y lo abrió de un tirón. Su correo de fans sin leer la miró fijamente. Alcanzó abajo, agarró todos los sobres y los descargó sobre la superficie del escritorio.
Poniéndose de pie, se cernió sobre el montón y los extendió todos para poder verlos mejor. Entonces buscó en su mochila y sacó su cuaderno de poesía. Dentro estaba la carta que había estado evitando durante semanas. La sacó y miró fijamente la dirección de remite. Jennifer Graham. "Ann Arbor, Michigan."
Mordiéndose el labio, se sentó atrás y sacó la carta. La leyó varias veces. ¿Qué se supone he de hacer con esto? se preguntó, sintiéndose frustrada.
Un golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos. "Entra."
Maite apareció en la puerta, llevando una bolsa de papel y una taza de poliestireno. "Almuerzo," anunció, sosteniendo los artículos en sus manos.
"Gracias," dijo Anahi. "Déjalo en cualquier parte." Leyó la carta una segunda vez, debatiendo sus opciones. "Maite, ayúdame un momento." Esperó hasta que su ayudante hubo encontrado sitio para la comida y volcado su completa atención en Anahi. "Digamos que eres una famosa actriz. Y recibiste una carta de una niñita pidiendo que ayudes a su hermano enfermo. ¿Qué harías?"
Maite miró sorprendida a Anahi por un momento. Miró alrededor mientras consideraba la pregunta. "Bueno, no soy una actriz famosa así que realmente no puedo saberlo," dijo. "Pero, desde el punto de vista de una fan, si estuviera enferma, me haría sentir billones de veces mejor saber que a la persona que idolatro le importara mi bienestar."
Anahi pensó al respecto un momento. "Gracias. ¿Almorzaste ya?"
Maite agitó la cabeza. "Iba a ir ahora."
"¿Quieres unirte a mí?" preguntó anahi "No tienes que hacerlo sólo porque yo te pago," agregó con una sonrisa. "Pero estoy cansada de comer sola."
Maite intentó esconder su sorpresa, pero fracasó. "C-claro. Vuelvo en seguida."
Anahi sonrió ante la incomodidad de su ayudante y la vio salir. Sola de nuevo, volvió al problema a mano. Hacerle sentir que me preocupa su bienestar. ¿Enviar flores? ¿Con tarjeta? 'Ponte pronto bien'. Que torpe. Agitó la cabeza y soltó la carta.
Se fue al sofá y acercó la mesa de café. Maite había seleccionado un emparedado de ensalada de pollo, patatas chip y refresco. "Mi favorito," dijo alegremente, poniendo el contenido de la bolsa en la mesa.
Maite volvió unos momentos después con su propio almuerzo y se sentó vacilantemente enfrente de Anahi. Mantuvo su mirada baja todo el tiempo.
"¿Estás asustada de mí, Maite?" preguntó Anahi, estudiando la conducta de su ayudante con obvia diversión.
Renuentemente, maite levantó la vista. "¿Te conformarías con infernalmente intimidada?" preguntó.
Anahi se rió y cogió su emparedado. "Supongo que no te lo he hecho pasar bien, ¿verdad?"
Maite se encogió de hombros intranquilamente. "Estoy bastante segura que serias intimidante de cualquier modo."
Una oscura ceja se arqueó hacia arriba ante la declaración, pero decidió no comentarlo. En cambio, mordió el emparedado con deleite. Me pregunto si a Dulce le gustan éstos. No. Borra eso, es vegetariana. Lástima. "¿Cómo sabes que me gustaban éstos?" se encontró preguntando.
"¿Perspicaz observación?" maite sonrió.
Anahi sonrió. "¿Qué te hizo querer trabajar para mí, de todas formas?"
Maite se ruborizó y miró su comida. "Pensé que sería una buena oportunidad."
Anahi estudió a maite por un momento. ¿Por qué sigue sonrojándose tanto?
maite picoteó su comida por un momento. "Era fan tuya," admitió, ruborizándose más aún. "Esa película que hiciste hace varios años, Borderline Crazy, era excelente. Quiero decir, estuviste excelente."
Las cejas de Anahi se fruncieron. ¿Estuve excelente? Hmm. "Gracias." Ahora estaba sin habla. Así que terminó el resto de su emparedado en silencio.
"Estaba enamorada por ti," soltó Maite.
Anahi empezó a atragantarse.
Si era posible, Maite se ruborizó más aún. "¡Lo siento!" se disculpó rápidamente. "Soy *******. No puedo creerme que dijera eso. Olvida que dije eso. Oh, Dios." Se cubrió la cara con sus manos.
Anahi logró dejar de toser finalmente y se quedó mirando a su ayudante con completo y absoluto shock. "¿Estabas enamorada de mí?"
Maite atisbó a Anahi a través de sus dedos. "Sólo un poco," admitió. "Lo siento. Mi novia dice que necesito aprender a mantener cerrada la boca. Tiene razón."
¿Novia? ¿¿Maite es gay?? La mente de Anahi daba vueltas con esta nueva información. "Todo este tiempo pensé que estabas enamorada de Ucker," dijo, esperando tranquilizar a la joven. "Supongo que no." Sonrió.
Maite descubrió su cara vacilantemente. "Lo siento."
"No lo sientas. Sólo no me lo esperaba." En absoluto. Me pregunto que diría si yo le saliese del armario. Quizá deba esperar a que esté bebiendo algo. "Así que tienes novia. ¿Lleván mucho juntas?"
"Cerca de un año," Maite contestó y se relajó visiblemente. "Nos mudamos juntas el mes pasado."
Anahi sonrió. Debe ser fenomenal. "¿Enamorada?"
"Mucho." maite sonrió brillantemente.
"Debe ser fenomenal," se encontró expresando Anahi.
Maite frunció el ceño ligeramente y miró a Anahi. "Creí que tú y Ucker eran pareja apasionada." Cuándo Anahi vaciló, agregó rápidamente, "Lo siento, no quería inmiscuirme. No es asunto mío. Abrir pata, meter boca."
Anahi se rió. "Abrir pata, meter boca, ¿uh?"
Maite se rió y agitó la cabeza. "Allá voy de nuevo."
¿Debo decírselo? ¿Puedo confiar en ella? Antes de que pudiera tomar una decisión al respecto, dieron un golpe en la puerta.
Alguien que Anahi no reconoció metió su cabeza por la puerta del remolque. "Gina quiere a todos en el set en cinco minutos," la informó.
"Ya voy," Anahi contestó. "El deber llama," le dijo a maite. "Gracias por el almuerzo. Siéntete libre de acabarlo." No le dio mucha oportunidad a maite para responder, porque se apresuró fuera del remolque. No puedo creer que casi consideré descubrirme ante ella. Debo estar perdiendo la cabeza. Oh, sí. Estoy definitiva, definitivamente perdiendo la cabeza. Creo que es Nueva York. Necesito dejar de ir allí.
Anahi dejó de caminar un momento. “Me pregunto si Dulce recibió ya mi carta.”
***
Dulce miró fijamente al destellante objeto que le brillaba desde su lecho de terciopelo. Pestañeó un par de veces mientras las palabras se definían en su mente y el significado de la frase penetraba por su soñolienta y privada de cafeína consciencia. "¿Qué?" restalló, sintiéndose más enfadada que sorprendida. "¿Quieres que me case contigo?"
Poncho pareció tomarse por sorpresa su reacción y respingó. "¿Creí que dijiste que deseabas casarte?" preguntó. "Esa noche en la habitación del hotel, dijiste que deseabas esperar hasta después que nos casáramos."
¿Eso dije? Dios, es demasiado temprano para esto. "Poncho, lo siento," dijo, agitando la cabeza. "Intentaste engañarme para dormir contigo—"
La caja de terciopelo se cerró de golpe. "¿Engañarte?" exigió Poncho, incorporándose en toda su estatura. "¡¿Engañarte?! Estaba intentando ser dulce y romántico. ¡Pensé que apreciarías el esfuerzo!"
"¡Bueno, lo siento, pero no quería que mi primera vez contigo fuese la noche de la graduación! Era un escenario tan predecible que jamás se me ocurrió. Después desapareces dos semanas y ¡¿ahora quieres casarte?!"
"Ben dijo—"
Dulce se levantó tan de repente, que derribó la silla. "¡No me importa lo que Ben diga! ¡Esto no es sobre él! Esto no es sobre mis padres. Esto es sobre tú y yo, y el hecho que has sido un desconsiderado cretino—"
"¡¿Desconsiderado?!" bramó Poncho. "¿Sabes cuánto me costó este anillo? ¿Esa habitación? ¿Esas velas? ¿Sabes cuánto planeé para que nuestra primera vez pudiera ser especial? ¡No… estás demasiado envuelta en tu propio mundito para importarte un bledo mis sentimientos!"
"Sólo porque estabas cachondo—"
"Sólo porque seas una pazguata no significa que yo no tenga necesidades," replicó Poncho. "¡¿Cuántos chicos crees que habrían esperado tanto?!"
Dulce se alejó de él deseando gritar de frustración. "No estoy saliendo con otros chicos, Poncho. Estoy saliendo contigo." Notó el tiempo presente de las palabras. "Estaba saliendo."
"¿Estabas? ¡Oh, es jodidamente genial, Dulce! ¿Vengo aquí para declararme y vas a romper conmigo? ¡Zorra ingrata! Después de todo lo que he hecho—"
"¿Hecho? ¿Qué infiernos has hecho por mí, Poncho? ¡Has tenido más relación con Ben que conmigo! Por qué no hace vas declararte a—" El bofetón que vino a continuación la dejó sin aliento y, de repente, estaba mirando el suelo en lugar de a poncho. Esto fue seguido por un punzante dolor en su mandíbula. Estaba tan conmocionada que ni podía moverse.
"Que tengas una bonita vida, Dulce," le profirió poncho entonces dejó caer el anillo al suelo.
Rebotó por su campo de visión, devolviéndole la mirada como una criatura ominosa. Y entonces la puerta delantera se cerró de golpe, resonando a través del apartamento como el último tiro de la guerra.
Angie entró a trompicones en el apartamento a las tres y cuarto. "No creerás que día he tenido," dijo, dejando caer su mochila en la puerta. Caminó mientras hablaba, yendo hacia el sofá donde Dulce estaba sentada. "Fue infernal. Me metí en una enorme bronca con este tipo que seguía intentando pellizcarme el culo. Quiero decir, sé que es lindo y todo, pero tío, ¿nunca oíste lo de mirar pero no tocar?"
Dulce se aseguró de sentarse totalmente en el lado derecho del sofá, para que angie no notara el enorme cardenal en su mejilla izquierda. No es que tuviera mucho sentido esconderlo.
Angie se recostó al lado de Dulce, poniendo sus piernas en el regazo de la peliroja. "Masajéame los pies, ¿quieres?" le chinchó. Cuando no hubo respuesta, alzó su cabeza. "¿Mencioné que estoy en casa?"
Dulce forzó una sonrisa. "Hola."
A estas alturas, angie frunció el ceño y se sentó. "¿Que pasó?" Estudió la cara de Dulce un momento. "¿Por qué no me miras? Quiero decir, no es que tu perfil no sea hermoso, pero el contacto visual sería agradable."
Dulce suspiró y volvió su cabeza en dirección de angie.
Angie jadeó, apresurándose a inspeccionar el cardenal. "¡Oh, Dios mío! ¿Qué te pasó?"
"¿Creerías que me caí por las escaleras?" intentó Dulce torpemente.
Los ojos de angie se entrecerraron mientras meditaba la declaración de Dulce. El reconocimiento cruzó su cara. "¿Poncho?" preguntó. "¡¿Te pegó?!" Se puso en pie, incapaz de quedarse sentada. Empezó a pasearse alrededor de la mesa de café. "¡Ese rastrero cabrón! Lo mataré."
Dulce agitó la cabeza. "Se marcha mañana. Déjalo estar. Ha terminado."
Angie la miró y se sentó. "¡No puedes permitirle salirse con la suya!" Hizo una pausa y de repente pareció muy seria. "dulceee, ¿te ha pegado antes?"
Dulce agitó la cabeza. "No," dijo honestamente. "Hoy tuvimos una enorme bronca. Se puso feo."
"Obviamente," contestó angie. No le gustaba esto. No le gustaba ni pizca. "¿Vino a disculparse por ser un completo *******?"
Dulce se encogió de hombros. "Vino a declararse."
La mandíbula de angie se abrió. "¿Cómo dices?"
"Al parecer fue a Ben y ambos decidieron que era 'hora'. Lo que sea que eso signifique."
Angie intentó sacarle sentido a la información. "¿Así que le dijiste no y te pegó?"
"No, dije no y entonces tuvimos una enorme bronca. Se intercambiaron pintorescas palabras. Le sugerí que fuese a declararse a Ben y entonces me pegó." Dulce agitó la cabeza, deseando olvidarse de todo. Había días por los que no merecía la pena levantarse. "No importa. Sólo olvidémoslo."
"¿Olvidarlo?" angie preguntó incrédulamente. "Yo no puedo olvidarlo. Ha dejado un recordatorio visual que está volviéndose de un encantador tono púrpura mientras hablamos. Maldito sea. Si alguna vez vuelvo a ponerle los ojos encima, juro que le patearé el culo."
Dulce sonrió. "Porque él no te saca quince centímetros," bromeó. Agarró la mano de angie "Estoy bien."
Angie frunció el ceño. "No me gusta esto, Dul. No debes permitirle salirse con la suya."
"¿Y qué debo hacer?" preguntó Dulce
"Contrata un asesino," sugirió angie "Y tampoco estoy bromeando." Tocó la mejilla de Dulce suavemente. "¿Duele mucho?"
Dulce agitó su cabeza. "Realmente no. Creo que parece peor de lo que es."
"Déjame traerte hielo," dijo angie y se retiró a la cocina para poner cubitos de hielo en una toallita de papel. De regreso, notó el montoncito de sobres en la mesa. Los agarró también. "¿Correo interesante, o la usual mezcla de facturas y anuncios basura?"
Dulce se encogió de hombros, aceptando el hielo de angie. "En realidad no me molesté en mirar." Apretó el bulto contra su mejilla y respingó ante la frialdad.
Angie se sentó a la mesa de café y empezó a repasar los sobres en su mano. "Tarjeta de crédito. Tarjeta de crédito. Cable. Oh, esto es diferente." Sostuvo el sobre y arqueó una ceja. "Dirigida a ti. Sin remite." Miró cuestionadoramente a Dulce. Dulce dejó el hielo y agarró la carta. "Es raro," dijo.
Angie se le quedó mirando en silencio hasta que no pudo soportarlo más. "No me hagas abrírtelo. Vamos, la ansiedad está matándome."
Dulce le lanzó una mirada indecisa a angie pero abrió la carta. Dentro había un pedazo de papel doblado alrededor de un cheque. "'Creo que acordamos quince'," Dulce leyó en el papel. "'Un trato es un trato. Gracias por la pintura'." Entonces miró el cheque y sus ojos se agrandaron.
Angie agarró ambos artículos. Releyó la carta por su cuenta y entonces se quedó mirando el cheque. "¡¿Quince mil dólares?!" chilló. "Esto no puede ser de verdad. ¿Crees que es de verdad? No puede ser."
Dulce lo volvió a coger y lo miró de nuevo. "Parece de verdad," dijo. "Pero no tiene ningún nombre." Miró a angie. "¿Qué hacemos con él?"
"¿Cobrarlo?" sugirió angie "No es posible que sea de verdad."
Dulce miró fijamente el papel en sus manos y el número de cinco dígitos cuidadosamente impreso en su superficie. "No puedo hacer eso. Tiene que ser algún tipo de error. Una errata de alguna clase." ¿No?
************
Anahi consiguió finalmente revisar su email a la una y media de la mañana. Su horario de rodaje sería criminal el próximo par de semanas. Pero después acabará. Dos semanas más. Entonces libertad. Suspiró. Hasta que el ciclo empiece de nuevo.
Ojeó los dos guiones en su mesita de noche. No se había molestado en leer ninguno y pronto iba a tener que tomar una decisión. Pero no ahora mismo.
Regresando al ordenador, leyó el mensaje de Dulce y debatió qué responder. Entonces empezó a teclear.
[Querida Dulce,
Mi compromiso anterior era una ceremonia de premios de esos. No gran cosa. Terminé no llevando el vestido que había comprado para la ocasión. No me van mucho los vestidos. ¿Lo quieres? De cualquier forma, son casi las dos de la mañana y acabo de llegar a casa del trabajo. Loco, ¿no? Ah, bueno. Te acostumbras tras un tiempo. Va a ser bastante loco el próximo par de semanas, así que no estoy segura de poder quedar contigo y cumplir hasta después del uno de junio. Pero después de eso, tengo vacaciones, así que quizá podamos fijar algo entonces. ¿Cuándo empiezas el trabajo?
Hoy pasó algo bastante interesante. Esta chica con la que trabajo me salió del armario. ¡Incluso admitió haber estado enamorada de mí! ¿Qué locura es esa? Definitivamente una primera vez. Aunque ahora tiene novia. No es que considerara algo con ella de estar soltera. Sé que me dijiste que invitara a salir a la primera mujer que viera, pero creo que soy demasiado tímida para hacer algo así. Ucker se queja que no permito a mucha gente acercarse a mí y ése es el problema. Quizá tiene razón. Pero a veces, es mejor de esa manera, ¿sabes? Mantiene las cosas simples. Aunque aburridas. Quizá soy aburrida. En realidad, ahora mismo estoy aburrida. Probablemente debiera estar durmiendo, dado que tengo que levantarme a las cinco de la mañana. Pero en cambio, estoy viendo TV. ¿Sabes de una buena cadena?
TV Guide. Es la solución perfecta para el que un asco decidiendo. Como yo. En lugar de escoger algo que ver, no veo nada, aunque parece que lo estoy viendo todo.
Me siento muy tentada de llamar a esa jamaicana. Quizá pueda decirme mi futuro.
Y estoy divagando. ¿Cuándo es tu cumpleaños? Espero no habérmelo perdido…
Ahora voy a acostarme y acabar con tu desventura.
Tú amiga,
Ana]
Anahi terminó el correo y bostezó, pero no apagó el ordenador, ni siquiera se puso offline. Tenía una decisión que tomar y planeaba hacerlo antes de ir a dormir.
Las palabras de Maite resonaron en su mente. Si estuviera enferma, me haría sentir un billón de veces mejor saber que a la persona que idolatro le importa mi bienestar.
"Vale, Anahi," se dijo. "Si fueras fan, ¿qué querrías?" Su mente se quedó en blanco. ¿Qué haría Dulce? Consideró este nuevo ángulo por un momento. "Algo bondadoso… altruista… e inesperado…"
Miró la pintura del amanecer, que colgaba junto al otro en la pared. Hay tanto que puede hacerse…
Anahi miró el monitor del ordenador por un segundo. Muéstrale que te preocupa su bienestar. "Sólo puedo pensar en una cosa." Asintió, llegando a una decisión.
Diez minutos después, su plan estaba en marcha.
Satisfecha, apagó el ordenador. Ahora a dormir.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:21 am

CAPITULO 33
El minigolf, en opinión de Anahi, era una actividad frustrante. En realidad, ¿cual era el sentido de de pegarle a una bola e intentar insertarla en un agujero, sólo para repetir el proceso? Inútil. *******.
"Adoro este juego," comentó Ucker, mientras su bola azul rodaba derecha al agujero. Con una sonrisa satisfecha, se volvió a Anahi. "¿Tú no?"
Gruñó en respuesta y se posicionó para golpear su propia bola. Apuntó. Golpeó. Falló. Odio este juego. Atravesó la alfombra verde césped y lo intentó de nuevo.
"Buena cosa que el lugar esté vacío," le chinchó Ucker. "De otra forma estarías seguro en las noticias de las diez. `Anahi Puente, estrella de Guardian, fue apaleada a muerte con un palo de mini golf a principios de la tarde del martes, después que un grupo de exasperados jugadores perdieran la paciencia. La fuente nos informa que la Srta. Puente promedió unos veintitrés intentos por agujero. No es una sorpresa que la ángel haya vuelto al cielo, donde todo lo que podemos esperar es que reciba clases'."
Anahi no estaba divertida. "¿Has terminado?"
"Podría seguir," dijo Ucker.
"No puedo creer que esté pasando la hora de mi almuerzo así," murmuró Anahi. Lo intentó de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo.
"Quizá será más fácil si pones la bola en el agujero tú misma." sugirió Ucker con suficiencia.
Anahi le entrecerró los ojos, esperando parecer amenazadora. "No me obligues a pegarte," amenazó, sosteniendo el putter para dar efecto. "Porque lo haré."
Ucker hizo un movimiento de cremallera sobre sus labios y aguardó pacientemente.
Le llevó algunos intentos —aunque ciertamente no veintitrés— antes que la bola roja rodara a su proyectado destino.
Ucker aplaudió burlonamente y silbó. "Te es innato," declaró mientras empezaban a encaminarse al próximo agujero. "Bueno, ¿cómo va la filmación?"
Anahi consideró la pregunta mientras Ucker hizo el agujero en uno. Miró al cielo. Allá vamos de nuevo. Intentó no pensar en lograr el tiro y se concentró en contestar la pregunta de ucker. "Gina está poniéndonos horarios de locura para que la película pueda salir a tiempo. Al parecer parte del material ya rodado no era lo bastante bueno, así que tuvimos que re-rodar algunas escenas."
Para su sorpresa, la bola entró directa en el agujero. La miró con sorpresa. "Uh."
La mandíbula de Ucker colgaba abierta. Entonces se recuperó. "Tiro afortunado."
"Eres tan bueno para mi autoestima," comentó anahi, siguiendo a su supuesto mejor amigo al próximo agujero.
Ucker se rió. "Como si necesitaras más admiración. Aunque, es bastante divertido alardear de ti ante la gente. '¿Sabías que mi mejor amiga acaba de ser nombrada una de las personas más sexys por debajo de los veinticinco?' Por supuesto que no me creen…" Se encogió de hombros y preparó para dar su golpe. Frunció profundamente el ceño cuando falló. "¿Qué diablos?"
Anahi se rió de él. "Te lo mereces por ser tan arrogante cabrón." Agitó la cabeza. "De todas formas, me alegra que la película vaya a terminar pronto. Tengo un mes de libertad antes que Guardian empiece a rodar de nuevo."
"Oh, apuesto que estás emocionada al respecto." Ucker dijo, intentando su tiro de nuevo.
Anahi se rió disimuladamente cuando falló por segunda vez. "¿Necesitas ayuda?" preguntó inocentemente.
Ucker le lanzó la Mirada.
Así que Anahi decidió cambiar de tema antes que se cumpliera la premonición de ucker sobre el apaleamiento. "Bueno, ¿cómo resultó esa película del tomate?"
Ucker miró al cielo y se apoyó en el palo como en una muleta. "No era un tomate, Anny," le explicó serenamente. "Iba de una manzana. Es un comentario social sobre cómo la existencia humana es paralela a la vida de una fruta."
"Yaaaaa," respondió anahi, asintiendo como si todo tuviera perfecto sentido. Lo que, por supuesto, no era así. "Sé que voy a lamentar preguntarlo pero, ¿exactamente cual es tu visión?"
Ucker se animó, como siempre hacía cuando le pedían que hablase de su trabajo. "Imagina un manzano," empezó. "Montones de manzanas. Montones de almas. Caen… a la vida. Como nacer. Son recibidas en el mundo por manos extrañas. Y puestas en una cesta con más extraños. Una familia, si quieres."
Anahi se rascó la ceja.
"Así que, en la película, seguimos la vida de la de esta manzana en particular," explicó. "Y al mismo tiempo, seguimos la vida de un bebé… y sus vidas siguen el mismo modelo, pero nunca cruzan caminos. Las semillas de manzana van a engendrar más manzanos. El bebé se convierte en hombre y tiene hijos. Esa clase de cosa."
"Estabas colgado cuando saliste con eso, ¿no?" adivinó Anahi
Ucker frunció el ceño y agitó la cabeza, preparándose para tentar su suerte de nuevo con la bola. "No menosprecies mi creatividad, anahi " dijo. "Soy director de cine. Artista. Pareces estar encariñada con ellos últimamente." Le guiñó y dio el golpe.
Lo logró.
Anahi suspiró, poniendo su bola en el punto asignado.
Ucker la estudió un momento, esperando algún tipo de comentario, algún tipo de reconocimiento de que había hablado. Cuando ninguno vino, habló de nuevo. "¿Cómo va eso?"
Anahi se concentró en el agujero. "¿Cómo va qué?"
"Tu amor no correspondido," incitó Ucker
Le miró rápidamente y entonces dio el golpe. Naturalmente falló. Suspirando, fue a donde había aterrizado la bola. "No es ningún tipo de amor," declaró. "Y va perfectamente, supongo. No he recibido nada nuevo de ella desde el viernes."
"¿Y eso cómo te hace sentir?" chinchó Ucker
Anahi agitó la cabeza simplemente y dio otro golpe imperfecto. Maldición. "Me hace sentir fenomenal, Ucker," le informó, su concentración en la bola. "Somos sólo amigas." Agradecidamente, su siguiente intento tuvo éxito.
Siguieron al próximo.
Ucker tomó su turno. "Sólo amigas," repitió. "Ya. Porque vas por ahí dándoles quince mil dólares a todos tus amigos."
Anahi le miró agudamente. "Era por la pintura."
"La pintura de quince dólares," enfatizó Ucker "De dónde salió lo de mil, sólo tu pequeña mente demente lo sabe."
"Merece recibir más por su trabajo," discutió anahi "Gasta montones de tiempo y energía y pone toda su pasión y emoción en ello. Eso vale mucho más de quince dólares."
Ucker consideró esto. "Eres rara," dijo finalmente. "Pero es tu dinero. No como si no pudieras permitírtelo." Se encogió de hombros, hizo el golpe y se movió al lado.
"No entiendo por qué tienes que armar semejante barullo por esto," dijo anahi
"Porque es todo un barullo," replicó Ucker. "No lo ves porque eres terca y torpe."
"¡Ciertamente no lo soy!" se defendió Anahi
"¿Ves?" Ucker sonrió afectadamente. "No veo por qué le buscas tres pies al gato cuando menciono a Dulce."
Anahi abrió la boca para responder. Frunció el ceño. Entonces decidió enfocar sus energías en el juego. "No le busco tres pies al gato," masculló. Apuntó. Disparó. Mandó la bola al estanque. Penetró la superficie del agua y se hundió fuera de la vista. "Maldita sea."
Ucker agitó la cabeza. "Eso es frustración sexual acumulada."
"¡Agh!" Anahi tiró su palo y lo pisoteó. "¡Odio este estúpido juego!"
"¿Por qué no llevo una cámara cuándo estoy contigo?" preguntó Ucker, agitando la cabeza ante el despliegue. "Haría millones sólo pillándote en situaciones comprometidas. Ahora que, si estuvieras haciendo eso desnuda…"
Anahi recogió el palo y se lo tiró a su mejor amigo. Falló. También aterrizó en el estanque.
Ucker miró cómo aterrizaba en el agua con suave chapoteo, entonces se volvió a Anahi "¿Te sientes mejor?"
Anahi suspiró y se sentó en tierra.
“¿Ese momento del mes?" adivinó Ucker, sentándose al lado de su amiga. Se aseguró de dejar su palo lejos de su alcance. "¿Quieres chocolate?"
A pesar de ella misma, Anahi se rió. "Te odio. Muchísimo." Se inclinó atrás sobre sus brazos e inspiró profundamente. "Eh, ¿sabias que Maite es lesbiana?"
Ucker asintió. "Sí, ella y su novia, Carmen, acaban de irse juntas a un apartamento."
Anahi lo miró fijamente. "¿Cómo es que sabes eso?"
"Creo que se llama conversar," le dijo Ucker. "Funciona bien. Deberías intentarlo alguna vez."
"¿Por qué no me lo dijiste?"
"No preguntaste."
Anahi gimió. "Imagínate." Miró al estanque y lo señaló con su cabeza. "¿Crees que estarán enfadados?"
Ucker se rió entre dientes. "¿Bromeas? Se lanzarán de cabeza para recuperarlo y entonces lo venderán en eBay por un millón de dólares. Habrían sido dos millones, pero el agua eliminó las huellas digitales así que no hay prueba real de que lo tocases."
"Los fans son raros," comentó Anahi
"¿Nunca te importó nada?" preguntó Ucker. "¿Series de TV, actores, cantantes?"
Anahi pensó al respecto unos minutos. "Realmente me gustaba Thundercats. Y He-Man."
Miró un trozo de algo en el suelo. "Desearía poder hablar más con ella."
"Pues llámala," sugirió Ucker. "Tienes su número."
Anahi giró de repente la cabeza para mirarle. "No puedo hacer eso." ¿Podría? "Reconocería mi voz."
"¿La de Anahi Puente o la de la Misteriosa Chica de las Pinturas?"
"Cualquiera." Anahi se encogió de hombros. "Además, nunca tendría las agallas de hacerlo." Miró su reloj. "Debiera estar de regreso en el set."
Ucker asintió y se levantó, ofreciéndole una mano a Anahi para ayudarla a incorporarse. "Entonces vámonos."
Anahi se arrastró tras Ucker, pensando en su sugerencia. Realmente no podría llamarla.
***
El timbre del teléfono arrancó a Dulce de su última pintura. Miró el cuadro por un segundo antes de estirarse sobre el sofá para recuperar el receptor. "¿Hola?"
"¿Qué es esto?" gritó Ben.
Dulce respingó y apartó el teléfono de su oreja mientras el griterío continuaba. Ben se tiró un par de minutos con algo. Hablaba tan rápido que Dulce lo estaba pasando fatal siguiéndole. Aunque estaba empezando a captar la esencia. Maldito seas, Poncho Suspiró.
"Explícame, Dulce. Porque yo estaba bajo la impresión de que tú querías un futuro con él."
Um. Cómo explicar esto. La verdad, dulce. Ve con la verdad. "No lo amo" admitió. No creo que le haya realmente amado nunca.
El tono de Ben se suavizó, como sabía que pasaría. Siempre que se refería a él como. "¿Y por qué no lo dijiste antes?"
Dulce consideró la pregunta. ¿Por qué no había dicho nada antes? ¿Miedo a estar sola? ¿Miedo a defraudar a sus padres? "No estoy segura," le dijo.
Ben suspiró. "Pasa por el apartamento después. Hablaremos de esto."
"Vale," acordó Dulce, aunque no estaba particularmente emocionada ante el pensamiento de continuar la conversación cara a cara. "Pasaré mañana."
"Bien. Cuídate. Hasta entonces."
"Adiós." Dulce miró fijamente el receptor antes de tirarlo al lado. Maldita sea. No quiero hablar más de esto.
Se sentó atrás en el sofá, su mirada vagando por el lienzo sobre el caballete ante ella. Había decidido que Ana merecía mejor regalo que un estúpido bocetito. Así que había decidido pintarlo. Hasta ahora iba bien. No estaba completamente segura por qué se sentía compelida a hacer esto, pero… daba igual. No iba a entretenerse ahora con eso.
Dulce se echó atrás unos mechones rojizos y soltó una larga expiración. Captó la visión del misterioso cheque sobre la mesa de café y un profundo ceño rozó sus facciones. Mordiéndose el labio, se inclinó adelante y asió el objeto, intentando desentrañar su origen.
No había nombre en él, aparte del suyo propio. Un número de cuenta escrito con tinta negra.
Una firma enmarañada. Y 15.000 $ claramente impreso a la derecha.
No lo pillo.
La joven a la que Dulce había dado su pintura de repente entró en la conciencia de DulceTenía que ser de ella, pero…
"¿Quince mil?" Dulce agitó la cabeza. "Ni siquiera llevaba quince dólares encima."
Angie siguió insistiendo en que lo cobraran o lo depositan o hicieran algo con él aparte de mirarlo con pasmo y confusión.
Una segunda opinión era preceptiva.
Asintiendo, Dulce se levantó y fue a la mesa de la cocina donde esperaba su portátil. Leyó el último correo de Ana y pulsó 'responder'.
[Querida Ana,
¿¿Ceremonia de premios?? ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Felicitaciones! ¿Qué ganaste? ¿Qué es lo que haces exactamente? Hablas de colegas y premios y horas de trabajo locas…. Pero, estoy bastante despistada sobre los detalles. Ilumíname, por favor
Pues, tengo un pedazo de… hmm… situación, supongo. Bueno, realmente no es eso. Más como una… cosa. Vale, verás. Recibí este extraño cheque por pues 15,000 $ de alguien a quien di una pintura. Quiero decir, estoy asumiendo es de esa persona. No sé qué debo hacer con él. Quiero decir, si es de verdad entonces es más que demasiado dinero. No podría quedármelo. No sé… ¿¿Qué harías tú?? Pero aparte. Noticias de poncho Se presentó finalmente. Se declaró. Tuvimos una enorme bronca cuando le rechacé.
Y Dulce se detuvo, insegura de cómo proceder. No debería armar barullo por esto. Borró la "y".
Pero ahora está fuera de mi vida. Desafortunadamente, todavía tengo que enfrentar a mis padres por toda esta prueba. Eso no va a ser divertido. Desearía sólo poder olvidarlo. Poncho me dejó el anillo… No sé qué debo hacer con él.
No estoy segura de cómo sentir sobre todo. Aunque me siento aliviada, también estoy algo… ¿deprimida? He estado intentando sumergirme en mi arte pero el mundo real sigue interrumpiendo. Supongo que mejorará con el tiempo… ¿verdad? Mm. Eso espero.
Por otra parte, sé lo que quieres decir sobre la cadena TV Guide. Es casi hipnótica. La pantalla fluida… los comentarios a mediodía… los mediums de noche. ¿Quién necesita 300 cadenas?
Malo que la chica con la que trabajas tenga novia, o te habría dicho que a por ello. ¿Es linda? Vamos, Ana, tiene que haber alguien que te atraiga. Regresa a ese restaurante e invita a salir a esa chica con el pelo de punta. Parecías encariñada con esa.
Bromeo, por supuesto. Las relaciones están sobrevaloradas. Creo que voy a quedarme soltera para siempre. ¿Qué piensas? ¡Eh, podemos estar solteras juntas!
Bueno, voy a terminar esta pintura antes de que Angie llegue a casa. Entonces empezará zapear cadenas y no conseguiré hacer nada.
Tu amiga,
Dulce]
Anahi se encontró mirando fijamente el teléfono. Su mirada vagaba del negro receptor a la tarjeta en su mano, y atrás de nuevo. Ya había memorizado el número de teléfono y ni lo había marcado.
"No puedo llamarla."
Seguía diciéndose eso, pero la tentación de hacer lo contrario mantenía su mano en el teléfono inalámbrico, su agarre afirmándose como temeroso de soltarlo.
Suspirando, miró la hora en el microondas. Por pura suerte, Gina había sido reclamada para alguna cosa u otra. Drama de director. Asunto personal. ¿Quién sabía? Lo único que a Anahi le importaba era el hecho que estaba en casa a las seis de la tarde con nada que hacer excepto mirar anhelantemente el teléfono en su mano.
"Necesito tener vida propia. Desesperadamente."
El teléfono escogió ese momento para empezar a sonar. Sobresaltada, lo dejó caer. Chocó contra el suelo y se quedó allí.
Entonces sonó de nuevo.
Lo miró un segundo más antes de cogerlo. "Puente," dijo, saliendo de la cocina y a la sala, la tarjeta de Dulce aún en su mano.
"Anahi, hola."
Miró al cielo ante el sonido de la voz de su agente. "Ethan," le saludó.
"No esperaba localizarte," dijo él. "¿Leíste los guiones que te di?"
Anahi inspiró y contó hasta diez. Pacientemente, dijo, "No."
Ethan suspiró pesadamente al otro extremo de la línea. "Quieren respuesta el primero de junio, Anahi Eres su primera elección pero, si no me das pronto respuesta, tienen opciones de sobra."
Anahi se mordisqueó el labio inferior. "¿Qué papel?" preguntó.
Él dudó. "Summer's End," contestó finalmente. "Elisabeth Doyle."
Anahi estaba empezando a perder la paciencia. "Te dije que no voy a interpretar una lesbiana." ¿Cuántas veces tenía para decir algo antes que la gente empezara a escuchar?
"¿Estás diciendo que te gustaría aceptar el papel de robot?" preguntó, un poco esperanzadamente. No era su primera elección, pero era algo.
Su primer impulso fue arrojar el teléfono contra la pared. No quería interpretar un robot. No quería interpretar una lesbiana. Y todo el tema le estaba crispando los nervios. "Ethan," empezó, tan serenamente como pudo, "No quiero ninguno de esos papeles. Consígueme algo que valga la pena y entonces hablaremos."
"Tienes hasta primero de junio para cambiar de idea," le informó Ethan. "Cuídate, Anahi."
Airada, Anahi colgó sin otra palabra. "Necesito otro agente, decidió, dirigiéndose a la escalera del dormitorio. Mujer. Preferiblemente sexy. Con…" Se detuvo a medio pensamiento y dejó caer el teléfono en la cama. ' No estoy sexualmente frustrada."
Los dos guiones en la mesilla atraparon su mirada y se los quedó mirando. Arrastrándose por el cobertor, alcanzó el que a Ethan le estaba provocando un ataque de cólera. Una vez más, contempló la página del título. No hace daño leerlo, decidió. Acomodándose contra las almohadas, abrió por la primera página y empezó a leer.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:21 am

CAPITULO 34
Angie levantó la vista de la sección de clasificados del periódico para ver a Dulce entrando en el apartamento. "¿Cómo fue?" preguntó, esperando coger algún tipo de pista de las facciones de Dulce. La cara de su mejor amiga, sin embargo, no reveló nada.
Dulce se dejó caer en una de las sillas de la cocina, emocionalmente agotada por la interminable batalla con sus padres. Que estuviera aún viva y respirando era todo un milagro, dado que le había estado rezando a Dios, durante todo el viacrucis, que la dejase muerta en el sitio; acabando con su miseria. Pero había sobrevivido. Angie, le dijo, "Tienen el corazón partido por la pérdida de su novio." Dejó caer un sobre en la mesa. "Llegaron las fotos de la graduación."
Angie se estiró y las agarró con un limpio picado de la mano. Le aliviaba que Dulce pareciera de buen humor, a pesar del hecho que su conducta parecía ligeramente agotada. Hojeando las fotos, sonrió. "Estabas bellísima es éstas." Levantó la vista rápidamente. "No es que normalmente no lo estés."
"Ya."
"Eh, lo digo en serio," le aseguró Angie. "Si fuera chico, lo haría contigo."
"Gracias, Angie," comentó irónicamente Dulce. Miró al periódico en la mesa y una clara ceja se alzó en cuestión. "¿Desde cuándo te importan las noticias?"
Angie bajó la vista y se encogió de hombros. "Necesito otro trabajo," admitió. "Starbucks no va a cubrir la renta de este mes." Terminó de ojear las fotografías y las apartó.
Dulce frunció el ceño ligeramente. "Pero no tendrás tiempo para las audiciones," discutió.
"Mejor que estar sin techo," contestó ligeramente Angie. Guiñó. "Encontraré tiempo para actuar. Siempre lo hago."
Dulce no estaba tan segura. Angie no había estado en una sola audición en meses, pero no iba a empezar una discusión con su mejor amiga por esto. Podía ver que Angie no estaba contenta ante la perspectiva de tener dos trabajos. ¿Quién lo estaría? "Bueno, ¿qué encargaremos esta noche?" preguntó, deseando cambiar de tema.
"Chino," respondió Angie. "Tengo el menú justo aquí." Alcanzó bajo el periódico y sacó un papel. "Me dicen que tienen el mejor arroz frito con cerdo del estado."
"De veras," Dulce dijo. "Por supuesto, soy vegetariana así que…"
Angie miró al cielo y soltó el menú. "Bueno, ¿exactamente qué dijeron tus padres? ¿Están enfadados contigo?"
Dulce se sentó atrás en la silla mientras lo consideraba. Recordó la tarde. Había habido gritos. Su madre había llorado. Su madre había rezado. Eventualmente, se calmaron lo bastante para tener una conversación civilizada. "No estaban tan enfadados como defraudados, creo," explicó finalmente. "Y creo que no están tan defraudados como preocupados. Todo este tiempo se habían sentido seguros que me cuidarían. Ahora, regresamos a la casilla uno. En sus mentes, al menos. La mayoría de la discusión fue sobre lo que planeaba hacer con mi vida ahora que no tenía a Poncho como red de seguridad."
Angie hizo una mueca. "¿Han oído hablar del Movimiento feminista?" preguntó y Dulce sonrió. "Bueno, ¿en qué quedaste?"
"Mamá va a rezar mucho," contestó Dulce. "Y Ben espera que plantase a Poncho por alguien más. Un doctor, quizá."
Esto provocó una risa en Angie. "Deberías haberles hablado de tu amiga lesbiana. Enloquecerlos completamente."
Dulce rió disimuladamente y se levantó para sacar una lata de refresco del frigo. Lo que me recuerda, aún no he revisado mi correo. "¿A qué hora son los premios?"
"Lo previo empieza a las siete," contestó Angie "Los premios son a las ocho. Compré dvd virgen para poder grabarlos."
Dulce agitó la cabeza y tomó un sorbo de Sprite. Se le habían estado antojando últimamente y no estaba segura por qué. Generalmente no era una gran bebedora de refrescos. "Eres tan rara. No sé cual es la gran cosa."
"Alimentar la envidia," contestó Angie "En lugar de dejar que te consuma, la suscribo. De esa forma no terminaré odiando a todos los famosos." Sonrió. "Además, ya soy de mediana edad en años de Hollywood. Necesito mantener mi mente lejos de ese hecho."
"¿Viendo a todos los famosos restregarte su glamour por la cara?"
Con un suspiro dramático, Angie contestó, "Me hace sentirme un poco más cerca de las estrellas."
"Bicho raro," Dulce le vocalizó y se puso de pie. "Estaré en mi cuarto," anunció. "Ve a por mí cuando empiece nuestra cita."
"Sí, amor mío." Angie le lanzó un beso.
Dulce simplemente se rió mientras iba a su dormitorio. Una vez en la cama, puso la lata de refresco en la mesita y agarró el ordenador. Poniéndose cómoda, entró online y esperó que su buzón se cargase.
Una sonrisa pasó sus labios cuando notó que Ana había respondido. Ignoró el extraño mariposeo en su corazón que, de algún modo, acompañaba todos los correos de Ana. Eran probablemente sólo señales tempranas de futuro fallo cardiaco. Nada de lo que inquietarse.
[Querida Dulce,
El premio que gané fue un proyecto que hice hace un año. Sólo un pequeño curro de actuar que conseguí. No era gran cosa, como dije. Um, ¿qué hago? Bueno, trabajo en un set de película. Y sabes, a veces hay locas horas de rodaje. Pero suficiente sobre mí…
Dulce arqueó una ceja. "¿Suficiente sobre ti? ¡Nunca hay suficiente sobre ti! Ése es el problema." Agitando la cabeza, continuó leyendo.
Pues sobre este cheque misterioso que recibiste. Creo que debes cobrarlo. Obviamente, la persona que te lo dio sentía que lo mereces por la razón que sea. Así que no te sientas culpable por aceptar el dinero. Estoy segura que ella no echará de menos el dinero.
Dulce frunció el entrecejo ligeramente. " ¿Ella? ¿Especifiqué quién me lo dio?" Se encogió de hombros. "Debo."
Espero que saliera bien todo con tus padres. No les permitas atraparte. Sé que es difícil, siendo tus padres y todo. Pero a veces tienes que hacer lo que te parece correcto para ti. Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos. Bueno, la mayoría de los padres al menos. Pero no siempre ven la imagen completa. Me alegra que estés disfrutando tu libertad. Estoy segura que te llevará eventualmente a los brazos de alguien que realmente te merezca.
Um, sé que esto va a sonar un poco atrevido. Y, por favor, siente libre de decir no. Pero estaba preguntándome… ¿Puedo llamarte algún día?
Tú amiga,
Ana]
Dulce se encontró mirando fijamente la pantalla del ordenador conmocionada durante unos minutos. ¿Llamarme? ¿Quiere llamarme? Ahí estaba ese traqueteante corazón de nuevo. Probablemente debiera empezar a visitar un cardiólogo y tener esto bajo control. Un ataque cardíaco a los veinte no era ciertamente forma de irse.
Toqueteó las teclas ausentemente, realmente no tecleando nada, aunque de vez en cuando una letra perdida aparecería en pantalla. "¿Qué digo? ¿Quiero hablar con ella por teléfono? ¿Será demasiado raro? ¿Y de qué hablaríamos?"
El ******* parpadeaba con impaciencia, esperando sus órdenes.
[Querida Ana,
¡Felicitaciones por tu premio! Estoy segura que tus padres deben estar muy orgullosos de ti. ¿Cuál es el set de la película? ¿Algo que reconocería? Eh, uno de estos días probablemente serás toda famosa y podré decir, "Oh, la conocía de antes cuando…" Es lo que le digo a Angie cuando se pone toda llorosa durante los Premios de la Academia. Hablando al respecto, esta noche son los de la MTV. Angie y yo vamos pedir chino y ponernos delante de la TV para una noche de ver estrellas. Personalmente no podría importarme menos, pero es gran evento para Angie y… bueno, ¿a quién voy a pasarle la comida china? Además, es divertido ver toda esa gente famosa junta. Consigues burlarte de todos a la vez y regocijarte en la amargura de los celos mezquinos. Divertido.
Así que crees que debiera cobrar el cheque, ¿de veras? Es tanto dinero. Me sentiría mal quedándomelo. Quizá pueda hacer algo realmente bueno con él. Hmm…
Hoy fui a ver a mis padres. Creo que están más que nada preocupados por mi estabilidad financiera en el futuro. El arte realmente no paga facturas, ¿sabes? Entiendo de donde vienen. Simplemente es frustrante. Siéntete libre para llamarme todas las veces que quieras.
Tu amiga,
Dulce]
Dulce se quedó mirando la respuesta un largo momento antes de enviarla. ¿Realmente me llamará? Apartó el ordenador y suspiró. Me pregunto cómo suena su voz…
************************
Oof, ¡¿qué lleva puesto?!" gritó con horror Angie, tirando palomitas de maíz a la pantalla de TV. Para entonces la comida china había desaparecido, pero las palomitas duraban para siempre. O por lo menos, lo hacen cuando se siguen haciendo más cada veinte minutos. La mayoría estaba en el suelo delante del aparato de televisión. Angie tenía el hábito de expresar su emoción tirando cosas.
"No limpiaré eso," decidió Dulce, su mirada yendo de las imágenes que fluctuaban en la pantalla al montón de palomitas desperdiciadas del suelo. "No es que fuese tan fanática de la limpieza. Pero… aún así. Oh, Dios, las cucarachas van a darse un festín. Voy a matarla. " Se desmadejó en el sofá y se cruzó de brazos.
Angie se zampó un puñado de palomitas, viendo los eventos en pantalla con interés firme. "Ése es sexy," comentó, señalando.
Dulce sólo bostezó. Esperaba que esta cosa acabara pronto. De algún modo parecía como si se hicieran más largo con cada año que pasaba. Quizá me estoy haciendo vieja para este sinsentido. Miró rápidamente a su mejor amiga que inclinada adelante, intentando pillar cada palabra. "¿Quieres más refresco?" preguntó.
Angie le entregó una taza vacía sin separar la vista de la TV. "Condenados anuncios." Más palomitas volaron.
Dulce se retiró a la cocina para servir las bebidas y le sorprendió cuando Angie se le unió allí un momento después. "¿Palomitas?" adivinó.
"Sí," contestó Angie dirigiéndose directamente hacia el microondas. "Casi acabadas." Mantuvo la mirada enfocada en la pantalla. "Creo que Mejor Beso es ahora. Es lo mejor de la maldita cosa entera."
Bien, eso significa que casi ha terminado. "Tienes una obsesión espeluznante." Dulce guardó la botella de refresco y contempló a su mejor amiga. "¿Por qué te importa quien se lo monta con quien?"
Angie sonrió. "Soy romántica, así que demándame," contestó con un encogimiento de hombros. "Estoy tomando apuntes de todos los ganadores. Es una habilidad. Las cabezas tienen que estar alineadas exactamente. Y después está la acción de la lengua. Si quiero ser buena besadora, tengo que aprender de la mejor."
Dulce se preguntó si Angie quería realmente decir la mitad de las cosas ridículas que salían de su boca o si sólo las decía para provocar una reacción." Nota mental: Jamás salir con actores. Están chiflados." Regresó a la sala. "Tu cosa ha vuelto."
Angie estaba en su lado al instante, un nuevo cuenco de palomitas anidaba en su regazo. "Allá vamos," dijo emocionadamente.
Cuando los presentadores pretendieron coquetear entre sí, Dulce miró con preocupación el teléfono. Toda la noche había estado medio temiendo que sonara. Estaba cada vez más nerviosa sobre hablar con Ana. ¿De qué hablaríamos? No nos conocemos… Su atención saltó a la pantalla de televisión cuando oyó el nombre de Anahi Puente
Un clip de Anahi montándoselo con algún tipo ocupó la pantalla entera por un momento.
"Espero que ganen," comentó Angie
Dulce apartó la vista de la TV mientras el clip acababa. "¿Por qué?"
"¡Porque Rye es sexy!" Angie volvió a la pantalla, preparada para tirar palomitas si Rye Philips no ganaba el premio.
"Y el ganador es… ¡Rye Philips y Anahi Puente!"
La cámara cortó a un plano de Anahi en el público, pareciendo feliz y sorprendida. Se inclinó para besar al tipo al lado de ella.
"¡¿Quién diablos es ese bicho raro al que está besando?!" gritó Angie, tirando puñados de palomitas. "Jesucristo, ¡que cara culo!" Empezó a parpadear excesivamente. "¡Buen Dios, creo que me he quedado ciega!"
Dulce inclinó la cabeza al lado. ¿Ese es el hombre más grande que jamás ha conocido? No quieras conocer al peor. Hizo una leve mueca. "Ana me dijo que se le parece," se encontró comentando por absolutamente ninguna razón. Le gustaba decir su nombre. Ana. Era bonito.
"Ya. Eso quiere," contestó Angie con un resoplido. "Las mujeres como ella no existen en la vida real. Quiero decir, mira eso." Apuntó a la pantalla, donde Anahi estaba aceptando el premio. "¿Quién hace que Jeans y camiseta parezcan tan sexys? ¡No es justo!" Llovieron palomitas frente a la televisión por un momento.
Dulce miró la imagen de Anahi Puente en pantalla. Creerías que podía hacerlo mejor que el bicho raro. Eso debe decir mucho sobre su personalidad. "Allá vamos," dijo, cuando notó que el discurso de aceptación estaba a punto de comenzar. "Aquí es donde alardea de lo maravillosa que es." Se encontró inclinándose adelante con anticipación. ¿Anticipación? Conscientemente, se echó atrás.
En pantalla, Anahi miró el premio un momento. Entonces su cara se quebró con una leve sonrisa que causó que Dulce entrecerrara los ojos. Vaya, parece casi humana.
"Bueno, no hay mucho que pueda decirse tras ganar un premio como éste," bromeó Anahi, "excepto gracias. Siempre es un honor ser reconocida por ser buena besadora."
Dulce miró al cielo. "¿Ves?"
Angie la miró rápidamente. "Creo que se llama chiste."
Dulce le sacó la lengua, entonces se dio cuenta que Anahi todavía estaba hablando.
"… algo tonto recibir un premio por besar a alguien en pantalla. Como que descarté la nominación con una risa al primer momento de recibirla. Pero entonces, empecé a pensar en cómo me siento cada vez que me atrapa el romance en pantalla de otros y cómo no puedo esperar ese momento cuando finalmente expresen su amor. Quiero decir, es lo que todos buscamos, ¿verdad? Amor."
Una clara ceja se fue elevando lentamente.
"Creo que como actores lo único que realmente podemos esperar es que, de algún modo, nuestra actuación conmueva a los espectadores de alguna forma, les motive a creer en la magia de la posibilidad y la promesa del amor. Me gustaría pretender que este premio significa que he logrado algo de ese estilo. O eso, o que muchas chicas creen que Rye Phillips era muy mono." Anahi soltó una risita. "Pero cualesquiera fueran tus razones para votar, gracias."
Angie silbó mientras aplaudía. "Oh, sí, que completa bruja."
Dulce estaba a punto de responder… pero el teléfono sonó.
*********************
Anahi paseaba por su cuarto nerviosamente mientras esperaba que alguien lo cogiese. Por favor, no estés en casa. Por favor, no estés en casa. ¿Por qué estoy haciendo esto?
"¿Hola?"
La boca de Anahi se quedó seca. ¿¿Qué digo?? Señor, sin guión soy un asco. "Uh, hola," dijo, deseando abofetearse. No es demasiado tarde. Cuelga el teléfono y huye. "¿E-está Dulce?" continuó. Tartamudeando. Excelente. Gran primera impresión, payasa.
"Soy yo." Una breve pausa. "¿Ana?"
Anahi iba a responder, pero una voz al fondo la cortó.
"¡Oh, Dios mío! ¿Es la lesbiana?"
Oscuras cejas se fruncieron juntas. Nunca se habían referido a ella como "la lesbiana". Hubo un ruido súbito, seguido por un fuerte porrazo. Algunos gritos atenuados. ¿Qué diablos?
"Hola, ¿Ana?" dijo una voz diferente. "Soy Angie, la mejor amiga de Dulce. Está enamorada de ti. Quiere tu sexy cuer—" Otro fuerte porrazo. Seguido por lo que parecían dinosaurios chillando.
Anahi se quedó mirando el receptor un momento, antes de volverlo a poner en su oreja. Decidió sentarse para esto. A pesar de su nerviosismo, estaba ligeramente divertida. "Quiere mi sexy cuerpo, ¿uh? O quizá no era cuerpo. Quizá era cuer…da. No, eso no tendría sentido."
"Que estupenda primera impresión," regresó la voz de Dulce. "Lamento muchísimo eso. ¿Aun estás ahí?"
"Sí, estoy aquí," le aseguró Anahi Por favor, no la dejes reconocer mi voz. Por favor, no me dejes decir algo realmente estúpido. "Bueno, ¿es así cómo generalmente contestán al teléfono?"
Dulce se rió. "Sí, damos una representación cada vez que el teléfono suena. Cada vez un poco diferente."
Anahi sonrió cuando notó el rastro de un leve acento. Era tan lindo. Oh, Dios, tengo problemas. ¿Por qué insisto en cavarme mi propia tumba? "Oh, ¿entonces supongo que significa que no quieres mi sexy cuerpo?" Cerró los ojos mientras las palabras abandonaban su boca. ¿Dónde diablos está la tecla retroceso cuándo la necesitas? Precipitadamente, cambió de tema, "¿Y qué hacías? ¿Interrumpí algo?"
"Sólo viendo los Premios de Cine."
Maldita sea. Olvidé que iba a estar viendo eso. Estúpida diferencia horaria. "Puedo dejarte volver a eso," sugirió Anahi
"¡No!" dijo rápidamente Dulce. "Casi han terminado."
Anahi estaba a punto de desvelar el final, pero cerró la boca de golpe. ¿Cómo explicarías que sabes eso? ¿Me pregunto si me vio? Necesitaba encontrar algún tipo de tema. "Bueno, ¿cómo están saliendo tus pinturas?" "Oh, ayer terminé una, en realidad. Eh, ¿por casualidad te gustan los ángeles?"
Anahi se paralizó ante la pregunta. ¿Es algún tipo de código? ¿Lo sabe? "¿Qué te hace preguntarte si me gustan los ángeles?"
"Tu alias."
Uh. "Oh, ya. Sí, um. Me gustan los ángeles." Estúpida. Estúpida. Estúpida. Boba. "¿Por qué?"
Dulce dudó un momento. Cuando habló, parecía avergonzada. "Te pinté algo," admitió. "Quiero enviártelo pero no tengo tu dirección."
"¿Me pintó algo? "Es tan dulce. Jamás nadie pintó nada para mí. Pero bueno, no tengo otros amigos que sean artistas. Aunque, incluso si los tuviera, dudo que se molestasen en pintar algo para…" Estoy divagando y no puedo parar. "… mí." Se palmeó la frente varias veces. "Hola," agregó torpemente. Necesito que me disparen.
Dulce se rió, un sonido que estaba rápidamente volviéndose uno de los favoritos de Anahi. "¿Generalmente divagas tanto?"
"Sólo cuando estoy nerviosa," se encontró admitiendo Anahi. "Entonces me convierto en Super Boba." Sí, bien. Asústala desde del principio.
Dulce se rió de nuevo. "¿Y cuales son tus poderes especiales?"
"Puedo ir de cero a sesenta palabras en un segundo," explicó Anahi, con fingido orgullo.
"Impresionante."
"Te enviaré mi autógrafo."
"¡Genial! Estoy segura que valdrá millones algún día."
Anahi se paralizó. Maldita sea. ¡¡Di algo ingenioso!! "¿Te gusta el queso?" dijo bruscamente. Oh. Dios. Mío.
"No sé," Dulce respondió. "¿Es esto muy importante para ti? ¿Muy querido a tu corazón? No querría ofenderte en nuestra primera conversación telefónica."
Anahi se acomodó contra las almohadas en su cama y apagó la TV. Condenados esos anuncios de 'Presencia el poder del queso'. "Me temo que no podré proceder con esta amistad hasta que hayas contestado la pregunta."
"Ya veo," contestó Dulce obviamente siguiendo el juego. "En ese caso, debo admitir que no soy gran aficionada al queso. En galletas, quizá. Los emparedados de queso están bien."
"Eres el rival más débil. Adiós."
Dulce estaba riéndose. "Detesto ese concurso."
"¿Regis?"
"No."
"¿Alex?"
"¡Sí! Adoro Jeopardy."
Anahi sonrió. "Entonces supongo que podemos ser amigas. ¿La Rueda de la fortuna?"
"Por supuesto. Pero soy un asco en eso. ¿El Precio Justo?"
"Oooh, en ese soy un asco total. Sabes, nunca puedo acertar ningún precio justo. Siempre creo que son más baratos o más caros de lo que realmente son."
Dulce parecía considerarlo. "¿Significa eso que si te envío un borrador por Navidad, pensarás que era un regalo muy caro?"
"Probablemente intentaría cambiarlo por un Ferrari." Anahi se encontró sonriendo ante el sonido de la risa de Dulce. Podría escuchar su voz para siempre. Decidió no demorar en ese pensamiento durante mucho o empezaría el pánico.
Dulce no podía recordar la última vez que se había divertido tanto hablando por teléfono. Y con una completa desconocida, nada menos. Raro. Había estado tan nerviosa por toda la idea, pero por su vida, que no podía recordar por qué. Ella es tan… ¿Tan qué?… De fácil conversación…
Toda la charla le había dado sed, así que se aventuró fuera de su cuarto en busca hidratación. Angie todavía estaba en el sofá, como siempre. Levantó la vista mientras Dulce pasaba.
Una ceja oscura se levantó ante el hecho que Dulce aún estaba al teléfono. Pensó que mejor no comentarlo. Dulce ya le había pateado el culo esa noche, no necesitaba un bis de la actuación.
"Bueno, ¿qué pasó con Poncho?" estaba preguntando Ana
Dulce se detuvo a medio paso hacia la cocina. "¿Poncho? Sólo lo que dije por correo. Nos peleamos. Se fue."
Vaya con lo de no comentar. Angie enmudeció la televisión. "¿Le dijiste que te pegó?" exigió.
Dulce miró ferozmente a Angie e hizo todo tipo de gestos de "cierra esaa bocaa", ninguno de ellos detuvo a Angie
Al teléfono, Dulce oyó, "¿Qué fue eso?"
"Nada," le dijo a Ana "Angie está haciendo otra vez el tonto." Le lanzó una mirada significativa en dirección de Angie Lo que fue fácil de cumplir, viendo como Angie estaba ahora directamente delante de ella.
Sin aviso, Angie agarró al receptor y le volvió la espalda a Dulce. "El maldito del poncho le pegó. La abofeteó y entonces se fue." Le devolvió el teléfono a Dulce y frunció el ceño. "No me mires así. No es saludable para ti protegerle." Se giró sobre sus talones y volvió a su trono.
Dulce suspiró.
"¡¿Él qué?!" Ana parecía realmente mosqueada.
Angie morirá. "Ambos perdimos el temperamento" explicó. "No es algo que Tuviera el hábito de hacer ni nada. Fue sólo una mala situación."
"¿Estás bien?"
Dulce se encontró sonriendo. Es tan dulce. "Sí, estoy perfectamente. Ningún daño permanente. Sólo me alegra que haya acabado." Inspeccionó el contenido de su refrigerador a la vez que buscaba en su mente algo que decir. Al final, se decidió por zumo de uva. Pero aún necesitaba cambiar de tema. "Bueno, dime cómo es trabajar en un set de cine."
Ana pareció vacilar. "¿Qué quieres saber?" preguntó finalmente.
"Lo que sea," contestó Dulce "¿Cómo es tu día normal?"
De nuevo esa rara pausa. Dulce frunció levemente el ceño mientras volvía a su cuarto, vaso de zumo en mano. ¿Qué escondes, Ana? “Bueno, llego al set," empezó Ana "Y entonces paso por todo el rollo de maquillaje…”
Dulce se animó. "¿Así que sales en la película?"
Otra vez la pausa. "Sí, algo así. Es una parte muy pequeña. Como un extra."
"¡Es tan woooww! ¿Cómo se llama? ¿Cuándo se estrena?" Dulce estaba tan Entusiasmada que se echó zumo en la camisa. Maldita sea. Intentó limpiarlo pero iba a dejar mancha. Buena cosa que fuera una camisa vieja.
"Se llama… uh," Ana hizo una pausa. "Se llama Summer's Diary."
"Parece interesante," dijo Dulce, acomodándose en la cama. "¿De qué va?"
"Es sobre, um, esta chica llamada Summer. Y tiene este diario. Y estos robots Lo roban. Así que tiene que recobrarlo."
Debe ser una de esas raras pelis indie, decidió Dulce "¿Y cual es tu parte?"
"Soy una de los alienígenas del fondo. Ya sabes, como, en una multitud."
"¿Alienígenas?"
Pausa. "Sí. Alienígenas… robots. Robots alienígenas."
Dulce lo sopesó. Los robots alienígenas podían ser lindos… "Bueno, ¿por qué quieren el diario de Summer?" Quizá había algún tipo de retorcido argumento. Esos le gustaban. Como los del Mystery Science Theater 3000. Esa era una buena serie. Pero esperaba que la película de Ana no terminara allí. No importa que la serie hubiese acabado.
"Bueno… Summer pues tiene todo este equipo para comunicarse con el espacio. Y de algún modo logra entender todas las señales alienígenas. Y apunta todas las conversaciones y cosas que oye en el diario. Pero este día, oye esta conversación top secreta entre estos dos robots alienígenos. Y ellos se enteran. Así que van a por ella y roban su diario. Pero, sabes, ella lo quiere de vuelta porque metió cosas personales ahí…"
"¿Como los chicos que le gustan?" preguntó Dulce y sonrió.
"Uh, sí," verificó Ana "Está colada por este tipo llamado Bobby Taylor y tiene toda clase de historias vergonzosas."
Dulce empezó a reírse. "Parece una película horrible."
Ana también se rió. "Lo es. La peor de las películas."
"No puedo esperar a verla," contestó Dulce. Y realmente no podía. Probablemente la añadiría a su lista de favoritas sólo porque Ana estaba en ella. Miró rápidamente la hora y jadeó ligeramente con sorpresa. Llevaban dos horas al teléfono. "Esta llamada va a costarte una fortuna."
"Ah, eso no importa."
"Realmente espero que no estés planeando hacerte rica mediante Summer's Diary," le chinchó.
Ana empezó a reírse. "¡No es cortés!"
"Quizá pueda enviarte esos 15.000 $. Creo que vas a necesitarlos si adquieres el hábito hacer llamadas de larga distancia todo el tiempo." Y el silencio regresó. Raro. Cada vez que menciono su trabajo o el dinero se pone toda incómoda. Realmente espero que no sea narcotraficante o algo así.
"Estoy bastante segura que puedo arreglármelas," respondió finalmente Ana "Además, mereces ese dinero. Tus pinturas son hermosas."
Dulce se ruborizó ligeramente. "Gracias. Mañana empezaré esa colección que deseabas."
"Sin presiones," contestó Ana. "Tómate tu tiempo… pero date prisa."
Sonrió, de repente sin saber qué decir.
"Probablemente debiera dejarte ir," dijo Ana de repente y Dulce se encontró sintiéndose… ¿defraudada? "Es tarde ahí."
Dulce estaba a punto de discutir que medianoche no era en absoluto tarde, pero entonces se dio cuenta que Ana probablemente sólo estaba buscando una manera educada de dejar el teléfono. "De acuerdo. Oh, sobre tu dirección…"
"Te la mandaré por correo," respondió Ana. "Me encantan las sorpresas."
Dulce sonrió de nuevo. Había estado sonriendo tanto que su mandíbula estaba empezando a dolerle. "Me alegra que llamases."
"¿Sí?"
La sonrisa de Dulce se volvió aún más amplia ante la pregunta. Ana sonaba tan… ¿Linda? Eso no podía ser correcto. "Sí, me alegra. Quizá la próxima vez te llame yo."
"Trato." hubo una leve pausa, seguida por, "Bueno, buenas noches."
"Buenas noches," contestó Dulce Y esperó unos momentos el clic al otro extremo. Frunció levemente el ceño cuando no lo oyó. "¿Todavía ahí?"
"¿Uh? Oh. Lo siento." Ana se rió nerviosamente. "Ya me voy. Uh, adiós."
Dulce sonrió mientras el teléfono se cortaba. Se quedó mirando el receptor por un momento.
Vale, quizá Linda es la palabra…
**************************
"Soy la mayor boba que existe," gritó Anahi, golpeando la cabeza contra el brazo del sofá.
"Eso podría habértelo dicho yo," respondió ausentemente Ucker, su atención en la pantalla de su portátil. Había estado mirando fijamente la cosa desde que llegó, para gran desazón de Anahi. Estaba a punto de tirarlo por la ventana. Siempre podría comprarle uno nuevo después.
Anahi le miró. "¿No se supone que los mejores amigos son comprensivos? ¿No debieras estar consolándome en lugar de insultándome?"
"La chica y su mejor amigo gay hacen ese tipo de cosas," Ucker la informó. "Mi trabajo es estrictamente insultarte y animarte a que te des un revolcón."
"Bueno, ¿podrías fingir ser gay por un segundo?"
Ucker levantó la vista y sonrió, desarrollando un súbito ceceo. "Pero por supuesto, cielo." Agitó las pestañas. "Querida, la camisa que llevas. ¿Qué color es? ¿Beige?"
"Muy lindo, Gran Gay Ucker. Necesito tu ayuda."
Él gimió.
"Quiero que me hagas una película sobre robots alienígenas y necesito que me hagas extra."
Ucker parpadeó. "Homo dice, ¿qué?"
"Ucker," gimoteó, golpeando su cabeza de nuevo. "Soy una payasa."
"Ajá."
"Le dije era extra en esta película llamada Summer's Diary sobre estos robots alienígenas que roban el diario de esta chica porque sabe hablar alienígena y así que tiene que recobrarlo para no averigüen que está coladísima por Bobby Taylor." Inspiró tras terminar su pequeño maratón verbal.
Ucker se le quedó mirando silenciosamente.
Entonces empezó a reírse histéricamente.
Anahi soltó un gemido y se desplomó en el sofá.
Ucker se enjugó invisibles lágrimas y puso su risa bajo control. "¿Con eso has salido? ¿Y te atreves a burlarte de mi película de la manzana?"
Anahi asintió torpemente, cubriéndose la cara con las manos.
"Y tú… ¿quieres filmar eso?"
"¡Bueno, necesito pruebas!"
"Has perdido la cabeza," declaró ucker. Agitó la cabeza y devolvió su atención al ordenador.
Anahi lo miró. Parecía tan entretenido. "¿Qué estás haciendo?" exigió, con impaciencia.
Ucker se rió disimuladamente. "Hoy hice el mayor de los descubrimientos."
"¿Porno en Internet?" adivinó Anahi.
"Mejor," contestó, un brillo perverso en sus ojos. "web novelas de Guardian."
Anahi miró al cielo. "Ni siquiera te gusta la serie, ¿por qué te importan las historias de los fans?" A veces, Ucker no tenía la menor lógica.
Él la miró. "En realidad nunca has leído ninguno, ¿verdad?"
"No, pero sé lo esencial," dijo, un poco a la defensiva. "Hacen sus propios episodios y esas cosas. Que emocionante."
Ucker se aclaró la garganta y regresó a la historia que estaba leyendo. Empezó a leer en voz alta. "'Y Kiara dejó deslizar despacio el resto de su túnica, dejándola desnuda. Sus pequeños pero relucientes pechos—'"
"¡¿Qué?!" Anahi eliminó el espacio entre ellos y empezó a leer por encima de su hombro. "¿Qué diablos es eso?"
"Ficción de fans," contestó Ucker inocentemente. "He encontrado tantas cosas interesantes sobre ti. ¿Tienes realmente un tatuaje de Colega Jesús en el culo?"
Anahi se sentía ultrajada. "¿Tatuaje? ¿Escribieron a Kiara con tatuaje? ¡Es una ángel!"
Ucker asintió. "Una cachonda al parecer."
Anahi agarró el portátil y empezó a leer, su cara contorsionándose en diferentes expresiones diferentes mientras leía. "Es simplemente repugnante."
Ucker estaba más que divertido. "Bueno, ¿realmente tienes orgasmos múltiples?"
Le miró fieramente. "No lo sabría."
Ucker resopló en contestación. "Yaaaa." Le guiñó y le dio un ligero codazo.
Anahi lo miró inexpresivamente. Entonces frunció el ceño mientras la comprensión entraba en su aturdida consciencia. "No voy a discutir eso contigo."
"Oh, ¿así que los tienes?" preguntó ucker con curiosidad. Se dio la vuelta en el sofá para encararla directamente. "Puedes decírmelo. Ambos somos adultos."
Anahi le ignoró regresando a la pantalla. Empezó a mirar las otras historias listadas. "Bueno, ¿es todo como esto? ¿Sexual?"
"Sólo los interesantes." La estudió calladamente por un momento. "Hay lésbicos, si estás interesada."
Levantó la vista en seguida. "¿Qué dices?"
"Algunos parecen pensar que Kiara hace una buena amante lesbiana." Se encogió de hombros y sonrió. "Es una ángel muy pícara."
Anahi le devolvió el ordenador a su dueño. "Me asusta que pases así tu tiempo libre."
La cara de Ucker se animó y empezó a reírse. "¡Oh, si voy a escribir uno!"
"No, ni hablar," Anahi insistió. No lo haría… ¿lo haría? Oh, Dios.
Ucker se toqueteó la barbilla pensativamente. "Veamos, ¿con quién puede tener sexo Kiara? Ooh, ¿una sexy artista de Nueva York, quizás?"
"Eres un individuo enfermo y retorcido."
"Gracias," contestó ucker, una sonrisa taimada y definitivamente espeluznante asomando en las comisuras de sus labios. Anahi casi podía imaginar los cuernos saliendo de su cráneo. Apartó el ordenador. "Bueno, aparte de inventar un ridículo argumento, ¿de qué hablaste tú y Dulce?"
¿De qué hablamos? se preguntó Anahi, todo pensamiento de pervertido de la web disipándose en la nada. "De qué no hablamos," contestó. "Creí que sería raro y embarazoso hablar con ella por teléfono. Y supongo que estaba un poco nerviosa al principio, pero es tan fácil hablar con ella. Bromeamos como si nos conociéramos de siempre."
Ucker asintió, fingiendo sopesar largo y tendido lo que estaba a punto de decir a continuación. "¿Y cómo te hace sentir eso?"
Anahi entrecerró los ojos. "¿Es esa tu nueva pregunta favorita?"
"Bueno, realmente nunca la contestaste," respondió Ucker, encogiéndose de hombros ligeramente. "Dime cómo te sientes de verdad y dejaré de ser un incordio al respecto."
¿Cómo me siento? Lo hace parecer una simple petición. "No sé lo qué siento, ucker," le dijo. "Hay una parte de mí que está toda aturdida y feliz. Quiero decir, básicamente eres la única persona a la que siquiera hablo. Es agradable tener a alguien más… Por otro lado, está mi conciencia haciendo sonar sirenas de aviso en mi cerebro a todas horas. No quiero mentirle," añadió suavemente.
"Te has metido sola en todas unas arenas movedizas," dijo ucker, agitando la cabeza. "Sólo va a empeorar si sigues mintiéndole."
"Pero no puedo decirle la verdad," discutió Anahi. "Todo cambiará… no me verá igual."
"Entonces quizá sólo tendrás que demostrar que eres igual," sugirió ucker
Las cejas de Anahi se fruncieron. "¿Cómo?"
Él se encogió de hombros. "No lo sé. No soy Don Sabelotodo. Sólo doy sugerencias a voleo y rezo que les saques sentido. Haz algún tipo de integración."
¿Integración? Agh. Esto de las mujeres es demasiado complicado. Tuve la idea acertada quedándome soltera todos estos años. Frunció el ceño ligeramente. No que ahora no lo esté. Decidió darle a esto más pensamiento después. Mucho después. "Realmente no vas a escribir una web novela de Guardian, ¿verdad?"
Ucker simplemente sonrió.
Mi vida no es posible que empeore.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:22 am

CAPITULO 35
"Tengo tu nuevo calendario de publicidad," anunció Maite, su distintivo portapapeles bajo el brazo. Se apoyó contra la barra de maquillaje y esperó que la actriz respondiese.
Anahi bostezó mientras su maquilladora terminaba de ponerla hermosa y angelical. "Dime que es una hoja en blanco," dijo de plano, mirando directo a su reflejo. Siempre le asombraba cómo un poco de maquillaje podía transformarla en semejante criatura inocente y sin pretensiones. Criatura inocente y sin pretensiones que estaba a punto de tener sexo por primera vez. Tengo tan pocas ganas de rodar esta escena.
"Lo siento," se disculpó Maite, repasando las páginas. "He de decir que estás comprometida hasta que Guardian se empiece a rodar de nuevo. Y entonces estás comprometida otra vez de nuevo."
Anahi masculló por lo bajo. Esta mañana no estaba de buen humor. Apenas había dormido. No con pensamientos asesinos recorriéndole la mente toda la noche. No estaba completamente segura cómo se ocuparía de matar a Poncho, pero estaba segura que no pasaría mucho tiempo en la cárcel por ello. O.J. se libró. Y soy mucho más linda que él.
Después estaba el problema de la película. Estaba desgarrada en toda clase de direcciones sobre ese problema en particular. Leyó el guión y se dio cuenta, tras acabarlo, que no debió hacerlo. Porque ahora deseaba el papel. Maldita sea. Sí que podría bordar ese personaje. "Totalmente," añadió en voz alta, para gran confusión de los que la rodeaban. "¿Hemos acabado aquí?" le soltó a la maquilladora cuya nombre nunca pillaba.
"Acabado."
Anahi bajó de la silla y empezó a caminar hacia el set, absolutamente consciente que Mayte seguía su estela. "No quiero hacer esta siguiente escena," se encontró admitiendo cuando su ayudante se puso a su altura.
Maite miró a la actriz y se encogió de hombros desvalidamente. "Al menos Max es… ¿lindo?" le ofreció.
Anahi pensó que mejor no comentarlo.
"¿Después irás a la fiesta del casting?" Maite preguntó vacilantemente.
"Aún no estoy segura," contestó Anahi. Depende si logro pasar esta escena sin tener un ataque de cólera.
Alcanzó su destino un momento después y encontró a Max ya allí, hablando con Gina. El resto del equipo corría alrededor, preparando la iluminación para la escena. Anahi miró lo que iba a ser el apartamento de Cody. Nada excepcional. Sofá, centro de entretenimientos, cocina, etcétera. El siguiente set era la alcoba de Cody. La escena de mi defunción.
"Anahi," saludó Gina. "¿Vienes un segundo?"
Anahi se acercó a la director, asintiéndole brevemente a Max. No pudo enfrentar su mirada realmente. Aunque había hecho esto antes, cada vez parecía ponerla más nerviosa que la última. Quizá era el hecho que realmente nunca lo había hecho antes. Supongo que por eso lo llaman actuar. Concentró su atención en Gina y durante los siguientes veinte minutos revisó los últimos detalles de la escena. Marcas, recorrido y así en adelante.
"Ya llegó, chicos," dijo Gina, sonriendo un poco tristemente. "Último día de rodaje."
Anahi se miró el traje. Era extraño interpretar a Kiara sin alas. Supongo que tendré que acostumbrarme. Ahora soy humana. Se detuvo mientras se corregía. Ahora es humana. Llevaba tanto interpretando el personaje que a veces olvidaba quién era quién. Estoy segura que tienen médicos para este tipo de cosas.
"¡A sus puestos!" gritó Gina.
Anahi fue detrás de la puerta de atrezzo del apartamento de Cody. Tomó profundas inspiraciones. Besarle. Ir a la alcoba. Fingir orgasmo. Puedo hacerlo. De repente fue bañada en luz.
"Rodando."
Allá vamos. Anahi aclaró a su mente de todo pensamiento personal. Ahora era Kiara quien estaba allí. No había cámaras, ni director…
"Acción."
Kiara llamó a la puerta, vacilantemente. Una vez. Entonces dos veces. Estaba nerviosa. Miraba fijamente la puerta como si temiese alejar la mirada.
Se abrió para revelar un sorprendido Cody. "¿K-Kiara?" tartamudeó, abriendo más la puerta.
La ex ángel entró en el apartamento, mirando alrededor sin realmente ver nada. Estaba demasiado asustada para notar detalles en particular. Todo lo que importaban era que había regresado. Bajó la mirada, dejando que su cabello suelto ocultase parte de su cara. Aún no estaba acostumbrada a no tenerlo en una trenza. Despacio, lo apartó y miró a su amor. "¿Sorprendido?" preguntó.
"Creí que estabas…" Dejó que la frase se perdiese, incapaz de pronunciar la palabra.
Kiara sonrió, los ojos azules brillando. Se acercó a él y le pasó un dedo por la mejilla. "No podía morir. Era ángel," dijo, esperando que captase el trasfondo cargado de las palabras.
Los ojos de Cody se agrandaron mientras la miraba. "¿Eras?"
Kiara giró alrededor. "Sin alas, ¿ves?" Se rió nerviosamente y corrió a abrazarle. En cuanto sintió su cuerpo contra suyo cerró los ojos. "He esperado tanto para tocarte."
Los brazos de Cody envolvieron su esbelto cuerpo. "No pensé que te volvería a ver jamás. Para agradecerte el—"
Anahi se obligó a permanecer en personaje pero, siempre que alguien la tocaba, tenía problemas manteniendo la concentración. Especialmente cuando estaba involucrado besar. Y estaba a punto de estar involucrado justo… ahora. Anahi movió la cara, acercando sus labios a los de Max. Pensamientos de Dulce se filtraron en su mente. Sintió apresurarse su corazón cuando imaginó que era Dulce a quien estaba a punto de besar. Sintió cálido aliento contra sus labios y gimió.
¿Gimió?
"¡Corten!"
Anahi se echó atrás, completamente sobresaltada. Sintió un sonrojo subir por su cuello. Eso no acaba de pasar. Podía oír riéndose a miembros del equipo.
Gina se aclaró la garganta en alguna parte de la oscuridad más allá de las luces luminosas. Y entonces se puso a la vista, una expresión confusa en su cara. "Anahi, mientras aprecio tu entusiasmo besando a Maxwell, creo que funcionaría mejor que si esperaras hasta que estés realmente besándole para, ya sabes, gemir." Gina le guiñó y entonces desapareció en la manta de oscuridad que separaba fantasía de realidad.
Maquillaje se apresuró detrás de Gina a eliminar cualquier señal de humillación de la cara de Anahi. La actriz no podía recordar la última vez que se había sentido tan avergonzada. La presumida mirada en la cara de Max no estaba ayudando nada. Jamás voy a borrar esto, pensó lastimeramente.
*************************
"¿Simplemente te lo dio?" Chris preguntó incrédulamente, mirando fijamente el cheque en su mano.
Dulce asintió desde su sitio en el sofá. Había decidido conseguir una tercera opinión, mientras intentaba no fijarse en el hecho de que parecía incapaz de tomar decisiones por su cuenta. Probablemente deba trabajar en eso. ¡Pero esto es gordo! Fijó atribulados ojos en los de su hermano. "¿Qué debo hacer?"
"¿Bromeas?" preguntó Chris. "¡Quédatelo! ¿Sabes qué podrías hacer con todo este dinero?"
Varias cosas cruzaron la mente de Dulce. "No sé, chris. Todos siguen diciéndome que tome el dinero, pero… me parece raro."
Chris se sentó en el sofá al lado de su hermana y le devolvió el cheque. "Escucha, Dulce, son negocios. Te compró algo. Dijiste quince, te dio quince. Hay necesidad de sentirse culpable. No habría pagado esta cantidad de dinero si no creyese que lo valía."
Dulce se mordisqueó nerviosamente el labio. Tenía sentido. Aún así, parecía… tan extraño. "Supongo que puedo abrir una cuenta en el banco," concedió. "Guárdalo allí para emergencias. O, sabes, regalarlo a caridad. Es lo que debería hacer, ¿verdad? ¿Regalarlo? Me parece tan mal quedármelo."
"No vas a llegar a ninguna parte con esa actitud," la reprendió juguetonamente Chris "No en Nueva York." Se detuvo a pensarlo. "Dijiste que Angie iba a buscarse un segundo trabajo porque no podía pagar la renta. Quizá puedas emplear el dinero en ayudarla para que pueda concentrarse en su carrera de actriz, en lugar de pasar todo el tiempo haciendo café."
Dulce se animó por la sugerencia. ¿Por qué no pensé en eso? "Chris, ¡es brillante!" Abrazó a su hermano. "Puedo pagar la renta de medio año y entonces podrá ir a todas las audiciones que quiera y no tener que preocuparse de nada."
Chris sonrió. "Y puedes conseguir materiales artísticos," agregó. "Y ahora no tienes que buscarte un trabajo de verano. Blanca y papá no tendrán que preocuparse por un tiempo de tu renta." Se detuvo mientras miraba abajo. "Debes decírselo, Dulce. Estarán tan orgullosos de ti."
Dulce frunció el ceño por el súbito cambio de humor de su hermano y su corazón se rompió ante el pensamiento de Chris dolido. "¿Has hablado con ellos?"
"Intenté llamar," contestó tristemente. "Siempre cuelgan."
Dulce suspiró y descansó la cabeza en su ancho hombro. "Desearía poder convencerles."
Chris la abrazó. "Gracias, Dul", dijo cálidamente. "No sabes cuánto significa para mí tener tu apoyo."
Dulce sonrió. "Y siempre lo tendrás," prometió. Se enderezó y miró el cheque. "¿Quieres venir al banco conmigo?"
"Será un honor." Chris se puso de pie y le ofreció su mano a Dulce para ayudarla a incorporarse.
"Eh, quizá podemos salir de compras," Dulce sugirió emocionadamente. No podía recordar la última vez que había ido de veras de tiendas. La extravaganza de traje de graduación no contaba. Ésa era pura tortura disfrazada como compra para atraer inocentes.
"¿Dijo alguien ir de compras?" Frank entró en la cocina, pareciendo un crío el Día de Navidad.
Dulce le sonrió al novio de su hermano. Era demasiado lindo para expresarlo. Interpretaba el papel de machote realmente bien hasta alguien decía palabras clave como comprar o Madonna, entonces se transformaba en Jack McFarland.
"¿Interesado?" preguntó casualmente.
Frank fue y puso un brazo sobre el hombro de Dulce. "¿Mencioné cuánto adoro ir de compras?" preguntó. "Porque adoro completamente ir de compras. ¿Qué necesitas? Seguro que conozco el sitio. ¡O! ¡Podíamos ir a todos!"
Dulce miró a Chris, que se encogió de hombros. "Bueno, tengo a-alguien…" Tuvo la perturbadora sensación de que iba a empezar a balbucear. "Y estoy planeando enviar este paquete con… cosas. Y deseaba conseguir más… uh, cosas. Para el paquete." Cerró la boca para detener el ataque de bobería que, indudablemente, iba a salir de sus labios si seguía hablando.
Chris y frank intercambiaron miradas. "¿Y este 'alguien' tiene nombre?" Frank inquirió.
"¿Es guapo?" Le guiñó a Chris. "No es que me importe."
Dulce se rió. "Es una chica. Su nombre es Ana". Miró a Chris. "Es la que me envió ese correo sobre mi pintura."
Chris arqueó un frente. "¿Y qué tipo de 'cosas' quieres conseguirle?"
"No lo sé," dijo Dulce, de repente avergonzada. Esto salió de la nada. No esperaba sugerir ir de compras. ¿Y de qué 'cosas' estoy hablando?
frank se encogió de hombros y agarró la mano de dulce, liderando a la puerta delantera. "Déjamelo todo. Le encontraré a tu amiga montones de cosas."
Dulce sonrió. Será divertido.
*******************************
De algún modo pasó por las primeras partes de la escena. No había habido más incidentes con el beso. Ahora venía lo difícil de veras. Ante todo, Kiara no sería lo bastante pelandusca para meterse en la cama con un tipo a los dos segundos de volverse humana. Un ángel debiera saberlo mejor. Y segundo, todo este ángulo ángel-vuelta-humana no estaba funcionando para Anahi. Quizá gane un Golden Globe o algo parecido por mi acertado retrato de un ángel cachonda.
"¡A sus puestos!" gritó Gina.
Anahi entró en personaje mientras estaba al pie de la cama de atrezzo. Max le había estado lanzando irritantes miradas desde el incidente del gemido y Anahi iba a tener que patearle el culo si la seguía mirando así de lascivamente. Por suerte, cuando Gina gritó, "Acción," era Cody el que estaba delante de ella.
"¿Estás segura que quieres hacer esto?" preguntó Cody, vacilación y deseo batallando en su mente. "Podemos esperar…"
Kiara se desabotonó la camisa lentamente.
"Hemos esperado," dijo despacio. "Demasiado."
Cody deglutió y eliminó la distancia entre ellos, tomando el trabajo de quitar la camisa. Sus labios reclamaron los de Kiara en un beso abrasador.
Anahi intentó desconectar de todo. Intentó pensar en flores bonitas, o estrofas de poesía, o bellos ocasos. Lo que fuera para apartar su mente del hecho que estaba progresivamente más desnuda a cada momento y que había más que demasiados ojos enfocados en su dirección. Por no mencionar cámaras.
Esperó hasta que estaban en la cama para alcanzar la camisa de Cody. Y una vez estaban bajo los cobertores, Anahi se relajó ligeramente. Ahora no se sentía tan expuesta. Vale, esto casi ha terminado. Gemir mucho. Fingir orgasmo. Sin problema. Pensaré en Dulce, funcionó fenomenalmente la última vez.
Los labios de Max pellizcaban su garganta mientras se ponía encima de ella. "Se supone que has de decir mi nombre," le susurró en la oreja.
Oh, cierto. "Oh, Dulce," gimió. Entonces se paralizó. Como hizo Max. ¡¡Joder!!
"¡Corten!"
Max se quitó de encima y ambos se volvieron a la director que se acercaba.
"Anahi, el nombre del personaje es Cody, no Dulce," le recordó Gina.
"Oh, cierto," se disculpó Anahi, preguntándose si había un agujero al que pudiera arrastrarse y esconderse hasta que pasara todo este bochorno.
Max sonrió afectadamente. "Bueno, ¿quién es este Dulce?" le chinchó, poniéndose de nuevo encima de ella. "¿Novio, asi le le dices de cariño?"
Anahi gruñó y cerró los ojos. Decidió que pensar en Dulce y actuar no iban juntos para nada. De ahora en adelante se concentraría en "Fernando Croa." Definitivamente ningún gemido inesperado o nombre bochornoso ocurrirían entonces.
******************************
Dulce miró la mesa de la cocina y los artículos encima. Había sido un muy largo, aunque productivo día. Había abierto una cuenta en el banco, había ido de compras con frank y chris, y había conseguido regalos en cantidad. Quince mil dólares le parecían más como un millón a dulce. No podía recordar tener tanto dinero jamás a la vez. Por suerte, chris había logrado refrenarla.
Puso todos los objetos cuidadosamente en la caja, comprobando que la pintura estaba segura dentro del plástico de burbujas.
"Espero que le gusten," se dijo. Como ocurrencia tardía, había decidido añadir una foto de ella. Pero no podía decidir entre una de ella sola o una de ella y Poncho Al final metió ambas en la caja y lo precintó todo.
Como prometió, Ana le mandó antes la dirección de su casa, así que Dulce copió la información en la caja marrón con un rotulador negro permanente.
"Ooh, un paquete," dijo Angie, entrando en la cocina. "¿De quién es? ¿Es de esa señora rica?"
Dulce sonrió. "No, es para Ana," contestó. "Estoy enviándole esa pintura. Y otras cosas."
Angie se acercó a la mesa de cocina y miró la caja críticamente. "¿Qué tipo de cosas?" Intentó alzarla. "Es pesada."
"Sólo cosas," contestó dulce informalmente. "Cosas que mencionó le gustaban y cosas que pensé le gustarían."
"Y, uh, ¿por qué exactamente estás haciendo esto?" angie se cruzó de brazos y se apoyó contra la mesa, los ojos castaños se entrecerraron levemente.
"Es mi amiga," Dulce contestó fácilmente. "Me gusta conseguir cosas para mis amigos."
"¿Entonces qué me conseguiste?" exigió Angie "¿O he sido reemplazada?"
Dulce intentó no reírse. "¿Tienes celos?"
Angie se encogió de hombros, mirando hacia abajo. "Bueno, algo así. Quiero decir, de repente estás como obsesionada con esta chica que nunca has conocido y haciendo pinturas para ella y hablando con ella por teléfono durante horas sin fin…"
Dulce caminó para abrazar a su mejor amiga. "Nadie podría reemplazarte jamás," dijo solemnemente. "Lo prometo."
Angie correspondió al abrazo. "Bueno, ¿qué me conseguiste?" bromeó.
Dulce se echó atrás y sonrió, metiendo la mano en su bolsillo para sacar un pedazo de papel. "¡Ta-da!" Se lo entregó.
Angie frunció el ceño. "¿Me conseguiste un recibo? Jo, no sé qué decir."
"Léelo, boba."
Los ojos de Angie se agrandaron. "¿Pagaste la renta?"
"De seis meses," le informó Dulce, sonriendo brillantemente. "Ahora no tienes que preocuparte por conseguir ese segundo empleo. De hecho, puedes dejar Starbucks del todo y concentrarte en conseguir curro de actriz."
Angie chilló y saltó sobre Dulce, abrazándola tan prietamente que Dulce no podía respirar. "No puedo creer que hicieras esto. ¡Gracias!"
Dulce se rió, regocijada por la reacción de Angie. Quien quiera que dijera que el dinero no podía dar la felicidad, obviamente tenía demasiado.
"¿De dónde has…?" Angie se apartó del abrazo y miró a Dulce "¿El cheque?"
Una leve inclinación confirmó las sospechas de Angie.
"¿Así que era de verdad?"
Dulce sonrió. "Claramente."
Angie chilló de nuevo. "¿Cuánto queda?"
"Unos siete mil, eso con renta y todo." Dulce se encogió de hombros. "Voy a regalar parte."
Angie miró al cielo. "Por supuesto que sí. ¿No te cansas nunca de ser tan…?" Buscó en el aire la palabra perfecta. "¿… santa?"
"¿Santa?" Dulce inquirió con una sonrisa sardónica. "Ya."
Angie se cruzó delante de Dulce de camino a la cocina. "Me largo."
"¿A?" preguntó Dulce, siguiendo a su amiga hacia la puerta delantera.
"Para tener una charla con mi gerente, por supuesto," Angie respondió con un guiño. "Hoy la vida es muy buena. Ahora mírame siendo atropellada por un taxi cuando regrese."
"Pesimista."
"Menos desilusiones de esa forma," contestó Angie con una sonrisa luminosa. Salió al vestíbulo y se detuvo. "Si no regreso en tres horas, revisa el hospital local."
"No es gracioso." Dulce se apoyó contra la puerta.
"No intento serlo." angie empezó a alejarse.
Dulce la miró un segundo, entonces tomó una decisión. "Espera," llamó. "Si alguien va a ser atropellada por aquí, seré yo." Metió la mano en su bolsillo y sacó la llave.
"¿Qué te hace pensar que te atropellarán a ti y no a mí?" preguntó Angie a unos metros de distancia.
Dulce empezó a caminar hacia su mejor amiga y agitó la cabeza. "Sólo esperar que toda esta buena fortuna me muerda el trasero."
"¿Quién es ahora la pesimista?"
******************************
"A ver si lo entiendo," dijo ucker, intentando muy intensamente no reírse. "¿Gemiste antes de besarle?"
Anahi iba a matar a Maite. Iba a matar maite y después la mataría un poco más. Entonces iba a matar a ucker por sorprenderla en el set.
"Sabía que debería haber aparecido antes." Chascó los dedos y agitó la cabeza, estirando sus piernas a lo largo del sofá de Anahi. "¿Y qué era lo de que decías el nombre de otro?"
Anahi suspiró ruidosamente y se desplomó en el brazo del sofá. "¿Qué haces, pagarle para propagar información vergonzosa sobre mí?"
Ucker frunció el ceño. "¿Pagarle? No es como una fulana del cotilleo, Anahi. No, ella lo hace gratis." Sonrió afectadamente. "Bueno, ¿que nombre dijiste? ¿El mío?"
"Sí, ucker," dijo Anahi, asintiendo despacio. "En alguna parte, entre mantener las mantas sobre el culo de Max y concentrarme en hacer creíble mi muy falso orgasmo, me di cuenta que estaba locamente enamorada de ti y tenía que anunciarlo a todo el equipo."
"Fue la tanga, ¿verdad?" ucker sonrió orgullosamente. "Sabía que sólo era cuestión de tiempo. Ese encanto nunca me falla."
Anahi se estiró y echó las piernas de ucker por encima del lado del sofá, haciéndose sitio. "Futi," añadió.
Ucker se sentó y metió la mano en uno de los bolsillos de sus pantalones cortos. "Tengo algo que te alegrará," le aseguró, sacando un pedazo de papel doblado.
Anahi le miró con curiosidad. "¿Qué es?"
Ucker levantó un dedo para callarla. "Kiara va a Nueva York, de Christopher Uckerman."
"No lo hiciste," declaró Anahi, arrebatando el papel de su agarre. Lo examinó y gimió. "¿Por qué insistes en torturarme?" Frunció el ceño mientras examinaba los párrafos. "¿Desde cuándo tengo una talla 95?"
Ucker recuperó el papel. Se palmeó su propia frente. "Lo siento, quise teclear una 100."
"¿Has perdido la cabeza?"
"Por eso lo llaman ficción, Anahi Alégrate. Además, es Kiara, no tú."
Anahi se hundió en el sofá, cubriéndose la cara. "¿A quién crees que imaginan cuándo leen eso?"
"A ti," contestó ucker con soltura. "Con pechos super grandes. Estoy haciéndote un favor. Mira, permíteme leerte mi parte favorita. Te aseguro que es excelente literatura. Creo que incluso puedo mandarlo a algún tipo de concurso literario. Creo que uno de los fan site tenía uno." Se aclaró la garganta. "'Y mientras la lengua de Dulce se deslizaba entre sus—"
Anahi arrambló el papel. "Estoy tan molesta por el hecho que escribiste esto que ni siquiera es divertido." Lo estrujó. "¡Enfermizo!"
Ucker sonrió con satisfacción. "Fue divertido. No me di cuenta que tu cara podía volverse de todos esos tonos diferentes de rojo. Aunque, ahora mismo es más purpúreo."
Arrojó la pelota de papel en su dirección y le dio justo en la frente. Rebotó y aterrizó bajo la mesa de café. "Recuérdame que invierta en un nuevo mejor amigo. Estás despedido."
"Ay." Ucker fingió dolor en el pecho y cayó a tierra.
Anahi lo miró con una expresión aburrida. "Estoy enfadada contigo."
"No, no lo estás," dijo ucker desde el suelo. "Me adoras porque añado encanto a tu, de otra forma, aburrida vida." Volvió a su sitio en el sofá. "Además, sé que en alguna parte dentro, muy dentro, más allá de la humillación y el bochorno, te sientes muy divertida."
Una oscura ceja se elevó en cuestión. "¿Es así?"
Ucker asintió. "Muy divertida."
Bueno, era algo cómico, permitió. Pero sólo algo. Agitó la cabeza y se volvió a enfrentarle. "Tengo un problema y necesito que me hagas un favor."
"Uh-oh."
Anahi agitó la cabeza rápidamente. "No, es de negocios," le aseguró, incorporándose para retomar el guión de su sitio en la barra de la cocina. Regresó rápidamente a la sala y lo entregó. "Necesito que leas esto y me digas por qué no debería hacerlo. No por qué debería hacerlo. Sino por qué no. Convénceme para que no lo considere."
Ucker estaba desconcertado. Miró la página del título y hojeó las páginas. "Summer's End, ¿uh?" dijo. "Ya suena manido." Levantó la vista. "¿Por qué exactamente hay un problema?"
"Ya lo verás," Anahi contestó. "Necesito darle una respuesta a Ethan el viernes."
Ucker hizo una pausa por un momento. "Si no quieres hacer esto, ¿por qué estás considerándolo?"
"Bueno, por eso es un problema.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:22 am

CAPITULO 36
[Querida Ana,
Te complacerá saber que un paquete está camino de tu casa. Decidí agregar a un par más de cosas al total, para que no recibas sólo una aburrida pintura. Gracias por confiarme tu dirección. Prometo no acecharte si alguna vez voy a California.
¡Oh! Y terminé abriendo una cuenta con ese cheque. Gasté sobre la mitad en renta. Ahora Angie no tendrá que preocuparse por conseguir ese segundo empleo.
Habló con su gerente y ha bajado a media jornada. Por alguna razón le gusta aquello, que bicho raro es. Aún así, me alegra que tenga oportunidad de seguir sus sueños de actuar, ahora que no tiene que preocuparse por ganarse la renta durante un tiempo.
Y supongo que significa que no tendré que buscarme ese empleo de verano después de todo. ¡Eh, puedo pasar todo el tiempo pintando! Lástima que el dinero no dure para siempre. Seguro que le gana a hacer café para vivir. Fui de compras con Chris y su novio, Frank, hace un par de días. Frank es tan divertido. Le compré un puñado de cosas sueltas. Chris seguía bromeando que frank iba a plantarle por mí si seguía mimándole de esa manera, ¡pero no podía evitarlo! Adoro comprar cosas para la gente que amo. Chris tuvo que frenarme el ir a la máquina registradora cada dos segundos. Supongo que me pongo una chispa demasiado emocionada con la perspectiva de tener dinero. Hace un tiempo me preguntaste cuando era mi cumpleaños y creo que no contesté. Es el 5 de septiembre. No te lo perdiste. ¿Cuándo es el tuyo?
Oh, estaba preguntándome si podía tener tu número. En caso que me sienta para llamarte alguna vez. Es lo justo. Pero, respeto si prefirieres no dármelo. No me ofenderé demasiado.
Vale, ya he andado por las ramas lo bastante. ¡Me voy!
Tú amiga,
Dulce]
********************
"Traje películas," anunció Dulce, entrando en el apartamento y cerrando la puerta con el pie. Fue para encontrar a Angie en el sofá, inclinada sobre un periódico. "Espero que sean personales y no clasificados."
Angie no levantó la vista. "Sección de espectáculos. Intento ver si hay audiciones anunciadas en alguna parte. Realmente debería ver el conseguirme agente."
"No hay tiempo como el presente," dijo alegremente Dulce Levantó la bolsa que llevaba. "¿Mencioné que traje películas?"
Los ojos castaños fueron a la bolsa y se iluminaron. "¿Qué trajiste?"
"Películas gays," Dulce contestó.
Angie parpadeó algunas veces. "¿Cómo dices?"
"Tengo curiosidad por ver de qué va todo el jaleo. Quiero decir, primero Chris, después Ana. Veamos cómo vive la otra mitad. O sabes, el otro diez por ciento o lo que sea estos días."
"¿Películas gays?" preguntó Angie. "Pero no somos gays."
Dulce frunció el ceño. "Bueno, ellos ven películas hetero todo el tiempo y no son hetero. Me parece justo." Sonrió. "Además, será interesante."
Angie se encogió de hombros y se retrepó. "No puedo discutir esa lógica. ¿Qué estamos viendo?"
Dulce repasó la pequeña selección, vaciando la bolsa. "Uh, tengo the incredibly true Adventures of Two Girls in Love, but I'm A Cheerleader, Trick, Get Real y If These Walls Could Talk 2." Levantó la vista. "Podemos hacerlo alfabéticamente."
"¿Cinco películas?"
"No tenemos nada mejor que hacer," contestó Dulce a la defensiva. "Además, no podía decidirme."
Angie se rió. "Mejor pido pizza."
**************************
"No lo pillo," Ucker empezó, al segundo que Anahi abrió la puerta. "¿Por qué considerarías no hacer esta película?" Entró en la casa y esperó que Anahi respondiese.
La actriz cerró la puerta y entrecerró lo ojos. "¿Qué parte de 'convénceme para no hacerla' no captaste, ucker?" Empezó a caminar por el recibidor hacia la sala.
Ucker siguió ejemplo. No había forma de que fuera a dejar esto sin discutir. "Es un guión excelente, Anahi," le dijo.
"¡Sé que lo es!"
"¿Entonces cuál diablos es el problema?" preguntó ucker con impaciencia.
Anahi se giró. "¡Sabes perfectamente bien cuál es el problema!"
"¿Sabes cuántas actrices matarían por un papel como éste?" exigió ucker. "Pediste mi opinión, Anahi y, como un guionista, director y amante de todo lo que es cine, estoy diciéndote que sería un enorme error pasar de éste."
"No lo pedí en cuanto a tu opinión profesional, ucker," discutió Anahi. "Te pedí que me impidieras hacer algo que llegaré a lamentar."
"¿Qué crees que estoy haciendo?" gritó él.
Anahi le miró ferozmente, la furia reemplazando la frustración. "Eres la única persona en este mundo que esperaba comprendiese."
Ucker vaciló y dejó caer el guión en el sofá al lado de él. Volvió los ojos cafes a los de su mejor amiga y suspiró. "Es el papel de una vida, Anahi. Es tu gran oportunidad de demostrar que eres mejor de lo que creen."
"Ése no es el problema, ucker," contestó Anahi. "Sabes que ése no es el asunto aquí."
Ucker se pasó una mano exasperada por el pelo. "Durante los últimos años, te he visto evitar magistralmente cualquier contacto con la comunidad gay y lesbiana. Tienes a la mitad del mundo creyendo que eres homofóbica y a la otra mitad alabando tu conservadurismo. Eso no es quién eres, Anahi. Necesitas encarar tus miedos o van a ser los que maten tu carrera. A veces no va de los papeles que interpretas, sino de los papeles que no."
Anahi soltó un largo suspiro, bajando lo ojos. Si sólo fuera tan simple.
"¿De qué tienes tanto miedo?" cuestionó ucker. "De todas formas, por lo común son actrices hetero las que interpretan papeles gay. Nadie va a cuestionar tu sexualidad."
"Ése es el problema," restalló Anahi. "Van a asumir que soy hetero. Van a freírme a preguntas como, 'Oh, ¿cómo fue besar a una mujer?' o 'Como heterosexual, ¿cómo fue el interpretar un papel de lesbiana? ¿Fue difícil? ¿Tuviste que investigar?' Y voy a tener que tragármelo y sonreír y mentir y amontonar más ******* a la creciente montaña de heces que constituye mi vida.
Ucker se cruzó de brazos. "Bueno, no ha parecido molestarte hasta este momento."
"¡Maldita sea, Uckerr!" gritó Anahi, totalmente exasperada. "No necesito esto en mi vida. ¡No necesito abrir a patadas una caja de Pandora de preguntas, asunciones y alegaciones!"
"¿Entonces por qué diablos me pediste que leyera el guión?" replicó Ucker. "Si ya has tomado la decisión de no aceptar este papel, ¿por qué me pediste que lo leyera?"
Anahi lo miró fijamente, de repente sin palabras. Finalmente, se encogió de hombros, intentando tranquilizarse. "Esperaba que encontrases una forma de hacerme sentir mejor por no aceptarlo."
"No." ucker agitó la cabeza. "Te conozco, Anahi. Cuando has tomado una decisión sobre algo, te importa un bledo lo que piensen los demás. Querías que te diera una razón para aceptarlo. Y es lo que estoy intentando hacer. Como tu mejor amigo."
Anahi suspiró.
Ucker se apoyó contra el sofá y soltó una larga expiración. "¿Cuándo fue la última vez que fuiste feliz, Anahi? Quiero decir, sinceramente. Porque, he estado junto a ti a través de todos tus grandes logros y ni una vez te he visto verdaderamente contenta.
Has creado este alter ego de ti para que nadie se dé cuenta de cuan desdichada eres o, más importante, el por qué. Así que, por favor, explícame qué arriesgarías confesando quién eres."
"Privacidad," contestó Anahi sencillamente.
Ucker arqueó una ceja.
Anahi caminó al sofá y se sentó al otro extremo, obligando a ucker a darse la vuelta. "Salgo del armario y todo se volverá sobre mi sexualidad. Si alguien me saca una foto paseando con una mujer, la gente saltará a la conclusión que es mi nueva novia. Cualquier cosa que haga, diga o use, de repente, se volverá algo que refleje toda una comunidad de gente que me mirará para que dé buen ejemplo."
Agitó la cabeza tristemente. "No creo estar emocionalmente preparada para convertirme en la próxima lesbiana ejemplar. Y francamente, no quiero serlo. No me he partido el culo trabajado todos estos años para que mi nombre sea sinónimo de lesbianismo. Al segundo que diga, 'Soy gay', eso es todo lo que el mundo verá."
"Sólo si es todo lo que les permites ver," respondió ucker. "¿Y qué si piensan 'lesbiana' cuándo te miran? Ahora piensan 'zorra estirada' y eso no parece alterarte."
Anahi sonrió ligeramente.
"Ser lesbiana no es todo lo que eres. No importa lo que piensen, Anny. Tú lo sabes mejor. Yo lo sé mejor." Se encogió de hombros. "Pero no estoy intentando convencerte para que salgas del armario. Estoy intentando convencerte de darle una oportunidad a este papel."
Cuando Anahi no respondió, ucker continuó. "Te recuerdo diciendo una vez que tu momento bajo el sol pasaría inevitablemente. Que caminarías calle abajo y a nadie le importaría quién fuiste una vez. ¿Y por qué debiera? No has hecho nada digno de importancia."
Anahi le frunció el ceño.
"Eh, es verdad," discutió ucker. "Nadie marca diferencia jugando seguro. Sé que ser olvidada es tu mayor temor. Así que dime, Ana ¿cómo deseas tú ser recordada?"

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:22 am

CAPITULO 37
"No pillo por qué la anciana tenía que morir," Angie gimoteó a través de sus lágrimas. "¿Y por qué tenía esa gente que ser tan cruel?"
Dulce sostuvo la caja de pañuelos. Angie tenía tendencia a ponerse hiper emocional durante las películas tristes. En realidad, se ponía hiper emocional por la mayoría de las películas.
Angie agarró un par y se sonó la nariz ruidosamente. "Eh, ¿no es esa la nena de Dawson's Creek?"
Dulce devolvió su atención al nuevo segmento de Walls 2 y se encogió de hombros. "No lo sé. Tú eres la experta en TV."
Angie le entrecerró los ojos a la pantalla y asintió. "Sí, creo que es ella. Pelo diferente. ¿Es gay?"
"Le preguntaré la próxima vez que la vea," contestó Dulce secamente. Soltó la caja de pañuelos y se acomodó en el sofá. Hasta ahora habían visto dos de las películas y habían disfrutado ambas. La primera sobre la animadora había sido interesante. Rara pero interesante. Y Dulce había disfrutado la jerga británica intercambiada durante Get Real. El argumento también había sido bueno.
Angie frunció el ceño. "Eu, zorras. ¿No deberían ser las feministas un poco más… no sé, pro mujer?"
"Bueno, en realidad, hubo algo en los '70 entre Feminismo Radical y lesbianas porque las radicales no estaban satisfaciendo las necesidades de las lesbianas. Así que las lesbianas se escindieron y empezaron el Movimiento Feminista Lesbiano."
Angie volvió la cabeza despacio y miró fijamente a Dulce.
"¿Qué? Lo vi en clase," explicó Dulce. "Hay todo un puñado de ramas feministas. Socialista y marxista y…" Notó que a Angie no le importaba, así que decidió callarse y ver la película.
Unos minutos después, Angie saltó. "¡Eu, otra vez!" comentó, haciendo gestos hacia la TV. "Ahora las lesbianas están siendo crueles con la pobrecita machota. No es educado."
Dulce sólo agitó la cabeza.
Angie se puso de pie. "Esto requiere palomitas."
"¡Bien, pero tú limpias!" Dulce gritó por encima de su hombro. Angie ya estaba en la cocina inspeccionando los armarios. Se encogió de hombros y volvió a la pantalla. "¿Quieres que te pare esto?" preguntó, alcanzando el mando. Buscó el botón de pausa en el teclado mientras hablaba. "Vas a perderte—" Oh… vaya. Dulce parpadeó.
Angie corrió a la sala. "¿Qué voy a perder?—" Se detuvo abruptamente. "Y tenemos sexo." Saltó por encima del sofá y aterrizó al lado de Dulce. Sonidos de estallidos resonaban al fondo. "Siempre me he preguntado qué hacen las chicas exactamente. Esa otra película lesbiana no me enseñó ni torta."
Dulce estaba ruborizándose por alguna razón.
"¿Estás bien?" preguntó angie. "Pareces un poco sonrojada. Olvido que eres la Srta. Inocente. ¿Quiere que lo acelere para que tu virginidad no sea dañada por estas pícaras exhibiciones de afecto?"
La campanilla del microondas interrumpió la contestación de Dulce y se incorporó de un saltó. "Voy yo," anunció con agudo tono. Entonces se alejó rápidamente para que Angie no pudiera comentarlo. Perdiendo la cabeza. Lo estoy. Lo estoy. Sacó las palomitas del microondas, casi quemándose los dedos. "Ausshh" Agitó la mano a un lado intentando deshacerse del mediano dolor. Entonces volvió a la sala.
"Gracias," dijo Angie, aceptando la bolsa. Asintió hacia la pantalla. "Creo que lo pillo. Montones de mimos y caricias."
Dulce se sentía ruborizar más aún, pero se sentó al lado de su amiga. "¿Qué me perdí?"
"Un vibrador y eso es todo," resumió Angie, escarbando en las palomitas y mascando. "Me encanta esto."
"¿El sexo lésbico?"
"No," respondió despacio Angie. "Las palomitas."
"¿Entonces por qué termina la mayoría en el suelo?" Dulce preguntó.
"No es completamente culpa mía," discutió angie. "Algunas cosas requieren tiración de palomitas."
"¿Tiración?"
"Nuevo término." Asintió hacia la pantalla. "Estamos perdiéndonos esto. Creí que deseabas expandir tus horizontes."
Dulce frunció el ceño. "Lo hago. Mis horizontes están muy expandidos."
"Enfermiza."
Dulce extendió la mano para agarrar un puñado de palomitas y se lo tiró a angie. "Ni quiero saber lo que quisiste decir con eso."
Angie sonrió, pero escogió no comentarlo.
Ambas lograron permanecer calladas durante el resto del segmento. Una vez acabó, sin embargo, angie habló. "Bueno, al menos éste no era deprimente."
Dulce asintió, mirando los títulos de crédito de la tercera y última parte. "Creo que éste se supone es cómico."
"Sólo quiero ver a Ellen y Sharon de pareja," angie comentó. "Nunca pensé que vería ese emparejamiento."
Dulce miró al cielo y se cruzó de brazos, apoyando la cabeza contra el sofá.
Unos quince minutos después, angie vitoreó. "¡Venga sexo!" gritó, lanzando palomitas como confeti.
"Te estás metiendo demasiado en esto," notó dulce
"Uh uh, van a hacerlo, uh uh," dijo angie en su mejor imitación de Butt-Head.
"Has perdido la cabeza." dulce se rió nerviosamente no obstante y concentró su atención en la pantalla. Sintió detenerse su respiración. Oh… uoa… Deglutió, reconociendo el hecho de que la acción desarrollada en pantalla estaba poniéndola un poco…
"Acariciar, mimar y rodar," angie dijo con un asentimiento. "Lo pillo."
"Te dejaré con tu sexo lésbico," dijo dulce de repente, poniéndose de pie rápidamente. "Me voy a tomar una ducha."
Angie se rió disimuladamente. "¿Ducha fría?" chinchó, mientras Dulce se alejaba.
Dulce se paralizó, un extraño pánico asentándose sobre ella. "¡Por supuesto que no!" restalló. Entonces comprendió que angie sólo había estado molestandola. Como siempre. Luchó por recobrar la compostura. "Tengo que reservar algo para mi vibrador después."
Angie se rió tontamente y le tiró un puñado de palomitas. "Muy bueno."
*************************
Anahi decidió extender el área de paseo a la casa entera. Ya había visitado su dormitorio tres veces en el ciclo interminable de indecisión que amenazaba llevarla por encima del borde de la locura. Si no lo había hecho ya.
"¿Cómo quiero ser recordada?" se preguntó Anahi en voz alta. "Maldito seas tú, ucker y tu críptico consejo." Masculló y se quedó mirando el teléfono en su mano. Se negaba a irse a dormir hasta tomar una decisión sobre esta película. No importaba que el no saber no fuera a dejarle dormir. Aunque no estaba completamente segura que cualquier decisión funcionase tan bien como una pastilla somnífera.
Dejó de caminar. "No necesito hacer esta película. Montones de ofertas van a caerme en el regazo al momento que Guardian llegue a los cines." Asintió y empezó a marcar. En algún instante alrededor del sexto número, colgó y reasumió el paseo. "Pero, ¿serán tan buenas como ésta?"
"Y qué si hago esta película. No tengo que dar entrevistas que no quiera. Puedo pretender que estoy muy ocupada. Lo que normalmente estoy. Después todo se calmará y podré volver a mi vida normal."
Suspiró. "Sí, ya."
Alrededor de su cuarto viaje por el dormitorio, se detuvo. "Vale, dejémoslo al destino," decidió, agarrando una moneda de la mesilla de noche. "Cara, hago la película; cruz, no la hago." Lanzó la moneda al aire, la cogió y palmeó contra el dorso de su mano izquierda.
Cara.
Anahi hizo una pausa. "Al mejor de tres." Repitió el procedimiento… y…
Cara.
"Maldita sea." Tiró la moneda por el cuarto y tamborileó el receptor contra su frente. "Piensa."
Finalmente, empezó a marcar. Esperó hasta que alguien lo cogió. "Casa del placer de Angie y Dulce. Angie al habla, ¿cómo puedo azotarte?"
Anahi frunció el ceño ligeramente. Se aclaró la garganta. "Um, hola. ¿Está Dulce en casa?"
"Está en la ducha. Todo el porno lesbiano la puso un poco… ya sabes. ¿Puedo tomar el mensaje?"
¿Porno lesbiano? "Uh, no, está bien. Gracias de toda—"
"Oh, espera," interrumpió angie. "Ha salido. Un segundo."
"¿Hola?" dijo dulce de repente.
Anahi se encontró totalmente perdida. ¿Por qué estaba llamando a dulce por esto? "¿Porno lesbiano?" se encontró preguntando.
"¿Ana? ¿Porno lesb—?" dulce hizo una pausa, entonces habló lejos del receptor. "¡¡Angie, voy a matarte!!"
"Podrías querer hacerlo después que salgas de esa toalla," gritó angie desde alguna parte en el fondo. "Después de todas estas películas gays que hemos estado viendo, podría hacerme una idea equivocada."
Anahi rascó su ceja pensativamente. ¿Películas gays? Espera, acaba de decir que Dulce está en toalla. ¿Por qué estoy centrándome en las películas? Obtuvo una imagen mental y cerró lo ojos. Por eso.
Dulce gruñó al teléfono. "Vive para avergonzarme," explicó apologéticamente. "No escuches una palabra que diga. Creció con una dieta estricta de desconches de pintura y cola." Hubo el sonido de una puerta cerrándose. "Bueno, ¿qué puedo hacer por ti?"
De repente Anahi no tenía idea qué decir. No podía muy bien explicar su dilema. ¿Podía? Cava más hondo, Anahi. "Sólo deseaba saber cómo te iba."
"Oh, estoy bien," Dulce contestó. "¿Recibiste mi email?"
Se sentó al borde de su cama. "No lo creo, no he tenido mucha oportunidad de entrar online."
"¿El trabajo te mantiene ocupada?"
Anahi consideró la pregunta. "Algo así." Se mordisqueó el labio inferior, debatiendo cuánto decir. "Tengo este… problema."
"Espera un instante," dijo Dulce "Estoy casi desnuda y goteándole a la alfombra. Dame un segundo."
El teléfono resbaló del agarre de Anahi ante la imagen que recibió por esa frase en particular y terminó haciendo malabarismos con el receptor, intentando coger bien la cosa. Finalmente, lo devolvió a su oreja.
"¿Hola?" estaba diciendo dulce
"Lo siento, es… quiero decir… el… uh…" Hizo una pausa de dos segundos. "Espero," logró al final, cubriéndose la cara con su mano libre. Debería ir contra la ley comunicarme con otra gente.
Dulce se rió. "Vale, un segundo."
Anahi intentó organizar sus pensamientos mientras esperaba, pero falló miserablemente. Estaba bastante segura que el comentario de Dulce había frito su última neurona restante. De ninguna forma iba a dormir con esa imagen en la cabeza.
"Vale, soy toda tuya. ¿Cuál es el problema?"
"Oh, bien," dijo Anahi, intentando no concentrarse demasiado en el comentario de 'todo tuya', o en lo agradable que sonaba. "Vale, digamos que tienes que decidir algo y una alternativa es la salida de los cobardes y la otra es lo valiente a hacer. Sólo que lo valiente puede tener consecuencias horribles. ¿Qué escogerías?"
"Hmm," dulce lo sopesó. "¿De qué tipo de 'consecuencias horribles' estás hablando?"
"No estoy segura," contestó Anahi. "Tiendo a ser bastante paranoica."
Dulce se rió de eso. "Bueno, um, supongo que dependería de la importancia de lo que sea que estés intentando decidir. ¿Lo valiente te complicaría la vida?"
"Um, tendría que ir adjunto… definitivamente."
"Hmm, bueno, sé cuánto valoras la simplicidad." Dudó un momento, entonces preguntó, "¿Es sobre invitar a salir a una chica, o algo así?"
Anahi consideró esto. "¡Sí!" dijo rápidamente.
"Oh."
“¿Oh? "Verás, está esta chica realmente sexy," Anahi continuó, intentando formar algún tipo de metáfora. "Y es perfecta. Quiero decir, es todo lo que he estado buscando. El único problema es que…" ¿Que qué? "… está muy… fuera del armario." ¿Eso tiene sentido? Ah, joder, es mejor que la historia de los robots alienígenas. "Así que, si la invito a salir y dice sí, todos sabrán que soy gay."
"Y te preocupa… ¿tu trabajo?" preguntó dulce
Anahi se animó. "¡Sí! Exactamente. Me preocupa mi trabajo."
"Oh, bien, ¿no puedes simplemente mantenerla lejos del lugar de trabajo?"
"Bueno, trabajamos juntas," mintió Anahi
"Entonces, si trabajás juntas y todos saben que ella es gay, ¿por qué tendrían problema con que tú lo fueras?"
Anahi perdió el hilo de la metáfora en alguna parte. Pero, daba igual. "Bueno, estoy más preocupada de que lastre mi… avance profesional."
"¿Como no conseguir buenos papeles si todos saben que eres gay?" Dulce supuso.
Quizá no perdimos el hilo después de todo. "Sí."
"¿Pero pedirle salir te haría feliz?" preguntó dulce
"Eso creo," contestó anahi
"Entonces eso es lo importante," dijo Dulce con confianza. "Siempre deberías hacer cosas que te hagan feliz. No tiene objeto dejar pasar la felicidad porque estés asustada de algo que puede que ni suceda."
Anahi consideró esto. Tenía algo de… sentido… en una manera simplista. "Gracias," dijo con una sonrisa que dulce no podía ver.
"¿Ayudé?"
"Enormemente," confirmó Ana. Estaba bastante segura que ucker había argumentado algo similar antes, pero dulce lo hacía sonar… mejor. Se tumbó en la cama y sonrió, un extraño pesó quitándose de sus hombros. Llamaría a Ethan en cuanto dejara el teléfono con dulce. Pero entretanto, había asuntos más importantes que ser discutidos. "Bueno, ¿qué era eso del porno lesbiano?"

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:22 am

CAPITULO 38
"Buenos días," Dulce saludó a su compañera de piso al entrar en la cocina.
Angie no levantó la vista mientras murmuraba un distraído, "Buenas."
Dulce notó que Angie estaba ocupada garabateando en un cuaderno espiral. "¿Interrumpo tu momento de 'Querido diario'?"
Angie murmuró algo que Dulce no cogió del todo.
"Ya," concordó Dulce. "Y en cristiano, ¿se traduciría…?"
Los ojos castaños se alzaron del papel para encontrarse con cafes curiosos. "Estoy haciendo una lista de opciones de carrera en caso que lo de actuar no resulte," explicó, mirando hacia abajo tristemente. "Quiero decir que debo ser realista sobre eso."
Insegura de cómo responder, Dulce devolvió su atención a la máquina de café. Angie pasaba, de vez en cuando, por fases de duda y auto cuestionamiento. Dulce entendía los sentimientos muy bien, pero también entendía el empuje, por eso no estaba nada preocupada por que Angie perdiese su motivación y abandonase para siempre. Taza de café en mano, se sentó a la mesa. "¿Qué tienes hasta ahora?"
Angie se enderezó y aclaró la garganta. "Número uno: trabajar a Starbucks el resto de mi vida," leyó en voz alta, entonces suspiró y levantó la vista. "Es todo."
"¿Qué es el resto de cosas de ahí?" Dulce cuestionó, indicando la lista en el cuaderno.
"Comestibles," Angie contestó, sentándose atrás como derrotada. "Me distraje."
Dulce sonrió pero lo cubrió con la jarra en los labios. "Entonces quizá no debieras renunciar a actuar," sugirió.
"Necesito agente," dijo Angie de repente. "Eso realmente me ayudaría."
Dulce asintió.
Angie se quedó callada unos instantes, mirando la mesa de la cocina pensativamente. Finalmente, alzó la mirada y vacilantemente preguntó, "Tu amiga trabaja en Hollywood, ¿verdad?"
"¿El video club?"
"California," angie explicó, algo inútilmente, según creía. "La lesbiana," agregó como medida de seguridad.
Dulce se quedó mirando sobre la mesa a su mejor amiga, insegura de a dónde se dirigía el asunto. "Sí…" confirmó despacio. "¿Por qué?"
Los ojos de Angie se iluminaron esperanzadamente. "Quizá sabe cómo puedo conseguir un buen agente," dijo. "Como que pueda sugerir a alguien."
"No sé si—"
"Por favor," interrumpió Angie. "Sólo pregúntale. Lo peor que puede pasar es que diga que no conoce a nadie y me quede como estoy ahora." Sus ojos castaños buscaron los de Dulce. "Por favor."
Dulce frunció el ceño, dividida entre querer ayudar a Angie y temer que Ana pensara que estaba usándola. Una mirada a la cara esperanzada de Angie inclinó la balanza. "Vale. Lo sacaré la próxima vez que hable con ella," confirmó. "Pero no puedo prometer nada," agregó rápidamente.
Angie se apresuró a abrazar a Dulce. "¡Gracias, gracias, gracias! No sabes cuánto significa para mí."
"No puedo prometer nada," dijo Dulce de nuevo, pero se permitió una sonrisa mientras correspondía al abrazó de Angie El entusiasmo de su amiga era contagioso. Supongo que llamaré luego a Ana.
**********************************
Anahi no estaba acostumbrada a recibir paquetes que no estuvieran marcados con el nombre del estudio. Tampoco estaba acostumbrada a recibir paquetes dirigidos a su nombre verdadero. Por estas razones — y otras que no podía precisar conscientemente — se sentó mirando la caja sin abrir con una mezcla de excitación y temor que la abrumaba en una forma que nunca antes había logrado una caja.
"Sólo ábrelo," dijo en alto. Los ojos verdes se fruncieron en concentración mientras contemplaba la marrón cuadritud del objeto. "No es como si fuera a estallarte." Se inclinó adelante en el sofá y bajó la caja de la mesa de café a la alfombra. El nombre de Dulce maria espinosa la miraba rotulado en negro y Anahi se encontró llevando un dedo a lo largo del contorno de las cartas. "Vaya con lo de vivir simplemente," expresó con un suspiro.
Sus dedos empezaron a arrancar el precinto, pero el timbrazo del teléfono interrumpió sus acciones rápidamente. Agarró al receptor de la mesa al lado del sofá. "Anahi," musitó con impaciencia.
"Um, hola, ¿está…. uh, Ana?"
Anahi se paralizó ante el sonido de la voz de Dulce. *******. "¡Hola! Lo siento, esperaba a mi… uh, mi…" Miró por la sala buscando una mentira rápida. No encontrando ninguna, dijo lo primero que le vino a la mente. "… limpiapiscinas, Anahi. Iba a llamarme sobre… productos clorados." Se hundió en el sofá y cerró los ojos, agitando la cabeza ante su propia estupidez. "¿Cómo estás?"
"Bien," contestó Dulce. "¿Y tú?"
Mortificada más allá de toda redención. "Bien," contestó en cambio.
"Si estás ocupada esperando una llamada…"
"¡No!" dijo Anahi rápidamente. "Para eso está la llamada en espera. Um, ¿qué puedo hacer por ti?"
"No sabía que tenías piscina," dijo Dulce en lugar de contestar.
Yo tampoco. Supongo que pondré construir piscina en mi lista de cosas pendientes. "Es una de esas pequeñas de plástico," se encontró diciendo, dándose cuenta demasiado tarde que, cada vez que abría la boca delante de Dulce, su CI bajaba cien puntos.
"¿Y necesitas cloro para eso?"
"No se puede ser demasiado cuidadosa," contestó Ana, porque aún no parecía lo bastante retrasada mental. "Agua estancada y todo eso, puede atraer bichos."
Dulce se rió. "Es gracioso."
Anahi también se rió. Cree que bromeo, ja, ja… Socorro. "Bueno, ¿a qué debo el placer de esta llamada?" preguntó, intentando cambiar de tema.
Dulce hizo una pausa y Anahi esperó pacientemente una respuesta. Finalmente, Dulce respondió con, "En realidad, te llamaba para pedirte un favor…"
Interesada, Anahi se enderezó. "¿Un favor?"
"Sí," contestó Dulce, pareciendo profundamente avergonzada. "Me siento realmente abochornada pidiendo esto."
"Adelante," le animó Anahi suavemente. No podía imaginar que podría Dulce querer de ella, pero estaba segura que lo que fuese sería concedido de inmediato.
Dulce tomó una profunda inspiración. "Bueno, en realidad es un favor para Angie," empezó y se detuvo de nuevo. "Siéntete libre de pararme y decir no en cualquier momento…"
"Sigue."
"Bueno, como sabes es actriz y está intentando muy intensamente pescar una oportunidad, pero cree que sería mucho más fácil con la ayuda de un agente y sé que trabajas en Hollywood, así que pensé que quizá conocías gente. N-no quiero decir que le busques agente ni nada, sólo si conocías a alguien al que pudiera llamar, quizá. O, ya sabes, si tienes consejos para conseguir uno o… algo."
Anahi se quedó callada un momento. No porque se sintiese ofendida por la proposición, sino porque estaba ponderando la mejor manera de ofrecer ayuda sin desvelarse. "Te diré algo, veré lo que puedo hacer y te cuento."
"Por favor, no te esfuerces," dijo Dulce rápidamente. "Realmente no quiero ponerte en un compromiso y probablemente fue muy desconsiderado llamarte y pedirte—"
"Dulce," interrumpió Anahi, riéndose ligeramente. "Está bien. En realidad no es problema en absoluto. Te volveré a llamar esta noche y te haré saber lo que pude encontrar. ¿Vale?"
"Vale," contestó Dulce, sonando un poco más relajada. "Muchísimas gracias."
"De nada," contestó Anahi "¿Hablamos esta noche?"
"Hablamos," concordó Dulce "Adiós."
"Adiós." Anahi pulsó el botón de 'off' del receptor y lo miró pensativamente. Encogiéndose de hombros, pulsó el apropiado código de llamada rápida y esperó. "¿Ethan? Soy Anahi. Necesito un favor."
*************** "Así que ésta es la fuente de tu locura," comentó Ucker, mirando la foto en su mano. Le guiñó. "Bueno, seguro que es sexy, eso te lo concederé, anny." Miró la foto de detrás y alzó una ceja. "¿Quién es el semental?"
"Debe ser su ex-novio," Anahi respondió, no molestándose en esconder su aversión. "El *******," agregó para énfasis. "Si alguna vez me tropiezo a ese cretino, juro que le…"
ucker se inclinó adelante, repentinamente interesado en la conversación. "¿Qué?"
"Le patearé el culo," Anahi contestó como hecho cierto.
"Que machote por tu parte," le chinchó ucker, mirando las fotos. Cuando vio lo bastante las devolvió a la mesa de café y contempló a su mejor amiga con curiosidad. "Bueno, ¿qué vas a hacer cuándo te pida fotos de ti?"
Anahi se encogió de hombros. "Cruzaré ese puente cuando llegue a él."
"¿Y qué más mandó?" preguntó ucker, acercando la caja. Atisbó dentro y sacó un libro de cocina. Le frunció el ceño a Anahi "¿Libro de cocina?"
"Le dije que me gusta cocinar," Anahi explicó con una sonrisa.
"Bueno, al menos eso es verdad," concordó ucker, poniendo el libro en la mesa al lado de la caja.
"Eh, no es como si le hubiera mentido en nada," discutió anahi, herida por la implicación.
"Ni me empieces con la idea de película de los payasos asesinos del espacio exterior."
Anahi frunció el entrecejo. "Eran robots alienígenas."
"No ayuda nada a tu causa," contestó ucker. "Y, de todas formas, no estoy diciéndote nada que no sepas ya. Si no te sintieras culpable por mentirle no estarías hipercompensándolo con aleatorios actos de bondad."
"Yo no— No es porque me sienta culpable." Anahi no podía enfrentar la mirada de ucker. La verdad era que se sentía culpable, ¿cómo no? Pero no era todo. Si la culpa fuese todo lo que hubiese en la situación, Anahi le habría puesto fin mucho antes. Era muchísimo más que eso. No tenía ni idea de cómo explicarlo.
Ucker miró a Anahi pensativamente durante un minuto y entonces recuperó las fotos de la mesa. Sostuvo una en cada mano. "Hagamos una pequeña prueba," propuso. "Mira ambas fotos."
Anahi miró al cielo pero hizo lo que ucker ordenaba. "¿Hay un objetivo?" preguntó.
"Todo lo que hago tiene siempre objetivo, anahi, ya deberías saberlo," contestó. "Vale, ¿cual de las fotos es tu favorita?
"Es fácil. En la que está sola."
"¿Y por qué?"
"Porque entonces no tengo que ver la sonriente cara de ese cretino."
Ucker asintió. "¿Y si no fuese un cretino? ¿Y si fuese el tipo más agradable de todo el mundo y estuvieran completamente enamorados? ¿Qué foto sería entonces tu favorita?"
Anahi frunció el ceño por la pregunta. ¿A qué estaba intentando llegar ucker?
Él agitó la cabeza y soltó las fotos. "No es tan difícil, Anahi. Es la misma respuesta a ambas preguntas. ¿Por qué crees que es?"
"Dado que eres tú el del doctorado en Psicología clínica, ¿por qué no me lo dices?" dijo anahi.
"No necesito un doctorado en nada para entender cómo piensas, Anahi," contestó ucker. "Y la respuesta es que verla con alguien más te pone celosa."
Anahi suspiró. "Por favor, no empieces de nuevo," le rogó.
"¿Por qué?"
"Porque no."
"Porque sabes que tengo razón."
Anahi se puso de pie y empezó a devolver las cosas a la caja. Finalmente, suspiró y miró fijamente a su mejor amigo. "¿Qué quieres de mí?"
"Quiero asegurarme que no te metas ciegamente en nada," contestó. "Jamás te he visto tan colgada de nadie antes, Anny, y me asusta. Esta chica no tiene idea de quien eres. Si terminas enamorándote de ella, ¿qué vas hacer?"
Anahi recogió la caja y empezó a alejarse sin contestar.
Una vez en su alcoba, Anahi cerró la puerta y se sentó al borde de la cama, poniendo la caja en el suelo ante ella. Miró el teléfono un largo momento antes de cogerlo y marcar.
"¿Hola?"
Anahi se sentó. "¿Dulce?" dijo. "Soy Ana."
"Oh, hey," dulce saludó. "No creí que fueras a llamar."
"Sorpresa, entonces," bromeó Anahi. "Escucha, te mandaré después por correo un número de teléfono que puedes darle a angie. Dile que se ponga en contacto con Ethan Marks y concerté cita para conocerle."
"¿Es agente?" preguntó dulce
"De los mejores," confirmó Anahi. "Va a estar en Nueva York un par de días, así que asegúrate que Angie llama lo antes posible."
"Uau," musitó Dulce. "Muchísimas gracias, Ana. Te debo una."
"No te preocupes por eso," le aseguró Anahi. "Y, de todas formas, el paquete que me enviaste nos iguala."
"Oh, ¿lo recibiste?" preguntó Dulce, pareciendo entusiasmada. "¿Te gustó?"
Anahi sonrió. "Me encantó, gracias," dijo. "Fue muy dulce por tu parte." Se inclinó adelante y sacó la fotografía de Dulce sola. "Y realmente adoro la pintura. Voy a colgarla con las otras."
"¿Otras?"
Anahi se quedó momentáneamente paralizada, olvidando que dulce sólo sabía de una. "Bueno, tengo otras pinturas," mintió. "De otros artistas."
"Oh," dijo dulce. "Bueno, me alegra que te gustase. Lamento que las fotos de mí fuesen un poco empalagosas. Realmente no tengo ninguna otra reciente."
"Creo que eres hermosa," se encontró diciendo Anahi. Se avergonzó al instante por su contundente sinceridad pero decidió que era bastante verdad. "Lo siento."
"¿El que?"
"Ser tan brutalmente sincera," contestó Anahi
Dulce se rió. "Lo superaré de algún modo," le aseguró. "Y gracias."
"De nada."
"Ahora me debes una foto de ti," dijo Dulce
Anahi se sintió suspirar. "Veré lo que puedo hacer."
"Es suficiente," admitió Dulce
"Bueno, debo irme," dijo Anahi, sintiéndose deprimida de repente. "Sólo quería decirte lo de Angie y agradecerte el paquete."
"Muchísimas gracias por hacer esto por mí, Ana," contestó Dulce. "No sabes cuánto lo aprecio."
"Muchas de nada," le dijo Anahi. "Hablamos luego."
"Adiós."
Anahi colgó el teléfono y se echó en la cama, la foto aún en su mano. Miró la sonriente cara de Dulce y suspiró. ¿Qué voy a hacer?

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:22 am

CAPITULO 39
"¡Angieee!" gritó Dulce desde la cocina. "¡Vas a llegar tarde!" Cuando no hubo respuesta, Dulce frunció el ceño y fue hacia el dormitorio de Angie. Golpeó ligeramente en la puerta. "¿Angie?"
La puerta se abrió tan rápidamente que Dulce casi perdió el equilibrio y cayó dentro del cuarto. "Lo siento," se disculpó Angie. "Estoy teniendo una crisis."
Dulce echó una mirada por el cuarto y arqueó una ceja. La ropa yacía dispersa por el suelo. "¿Estornudó tu armario?"
"Peor. No sé qué llevar," Angie contestó con pánico en la voz. "Nunca he conocido a un agente antes. ¿Qué lleva una a esas cosas? ¿Podemos llamar a Ana realmente rápido y preguntarle?"
"Lo que llevas está fenomenal," le aseguró Dulce "Y además, no tienes tiempo para otro cambio. Se supone que has de estar allí en veinte minutos."
Angie se volvió al espejo. "Tienes razón. Sería incluso peor perderse la cita completamente. Pero y si aparezco, él le echa un vistazo a mi vestimenta y se larga."
"No son tan groseros."
"¿Cómo lo sabes?" exigió Angie. "Todo va sobre el aspecto. ¿Debo mostrar más escote? A los hombres les gusta el escote, ¿verdad?"
"No si son gay."
Angie le puso enormes ojos a Dulce. "¿Es gay? ¿Estoy mostrando demasiado escote? Quizá crea que soy una completa buscona. Y si está casado y su esposa entra, cree que la está engañando conmigo y entonces nos tira nuestras bebidas y sale de estampida. Y antes que la reunión empiece, acaba con el hombre yendo tras su esposa, gritando, '¡No es lo que piensas, cariñín, lo juro! Jamás la he visto en mi vida'."
Dulce tocó la frente de Angie. "Bien, la buena noticia es que no hay fiebre. La mala es que has perdido la cabeza." Agarró la mano de Angie y la arrastró del cuarto. "Ahora, sé tú misma, rebaja la locura e intenta no tirarle palomitas si dice algo que desapruebes."
Angie agarró su bolso de la mesa de la cocina mientras Dulce la empujaba por la puerta. "Deséame suerte."
"Buena suerte," dijo Dulce mientras lograba empujar a Angie al vestíbulo. "Ahora a por ellos."
Angie tiró sus brazos alrededor de Dulce. "Esto podría cambiar mi vida para siempre."
"Sólo si decides escaparte con él," contestó Dulce con una sonrisa, abrazando a su amiga. Sabía cuánto significaba para Angie… pero, ¿y si nada resultaba de esto?
Angie se apartó finalmente e inspiró profundamente. "Vale, estoy lista." Se volvió y fue por el vestíbulo.
"¡Buena suerte!" gritó Dulce de nuevo. Cuando Angie estuvo en el ascensor, Dulce regresó al apartamento y se apoyó contra la puerta. "Por favor, Dios, permite que salga bien," rezó.
***********************
"Bueno, ¿qué le dijiste a Ethan?" cuestionó ucker, metiéndose una gran cucharada de helado en la boca.
Anahi lo miró atacar el banana split un momento y entonces contestó, "Le dije que necesitaba que conociera a esta chica y entonces mencionase a uno de sus colegas si él no quería encargarse de ella."
"¿Y qué dijo?"
Anahi se encogió de hombros. "Algo parecido a, '¿Uh?'" Se encogió de hombros de nuevo y robó una cucharada del helado de ucker "Tuve que convencerle pero accedió. Dijo que, de todas formas, tenía que ir a Nueva York este fin de semana, así que lo metería."
"¿Es todo?"
"Bueno, entonces tuve que hacerle jurar, por su trabajo como mi agente, que no me mencionaría para nada durante su reunión con Angie Y que si ella decía algo sobre una Ana Portilla, fingiese no tener idea de quién era. Le dije que inventara algo. Es agente, así que confío que mienta convincentemente."
Ucker se rió entre dientes. "¿Se preguntó de qué iba todo?"
"Probablemente," Anahi contestó. Sonrió afectadamente. "Pero probablemente también le preocupaba que cambiara de idea sobre la película si me mosqueaba."
"Debe ser agradable tener tanto poder," comentó ucker con una sonrisa.
"Sólo puedo llegar hasta aquí," contestó, su voz que de repente adquiriendo un tono preocupado. "De aquí en adelante es cosa de Angie."
"¿Piensas que Ethan la aceptará?"
Anahi suspiró y robó otra cucharada. "Esperemos."
"¿Aunque no te será raro? ¿Las dos teniendo el mismo agente?"
Se encogió de hombros. "Probablemente. Pero haría muy feliz a Dulce." Anahi sonrió ante el pensamiento.
Ucker la miró un momento y agitó la cabeza. "Mujeres," susurró. "Entonces, ¿por qué no le pediste a Ethan que enviara a uno de sus colegas a conocer a angie?"
"Porque, tanto como me irrita, Ethan es de los mejores," Anahi contestó. "No le confiaría Angie a nadie más. Si Ethan escoge mandarla a otra parte, entonces al menos sé que lo intenté."
"Por supuesto."
Anahi sonrió. "¿Sabes que es mi favorito sobre Dulce?"
Ucker miró al cielo. "Allá vamos," murmuró. "Um, veamos. ¿Sus ojos, sus labios, la manera en que frunce el ceño…?"
"Hmm," Anahi lo consideró. "Nunca la he visto fruncir el ceño, pero tiene ojos asombrosos. Y sus labios son—" Se detuvo y tosió. "Es su acento. Es esta interesante mezcla de español e inglés… y algo más."
"Asombroso cómo logras hacerla parecer una marca de café," contestó secamente ucker
"¿Crees en el destino?" preguntó de repente Anahi.
Ucker miró al cielo. "Querido Dios, prometo cancelar mi suscripción a Playboy si me devuelves a mi mejor amiga. Ya sabes cual; estatura media, hermosa, que no se preocupaba mucho de la gente. Me gustaba."
Anahi le pegó al brazo de ucker "Lo digo en serio."
Él frunció el ceño. "¿Cómo sabes que yo no?"
"Porque de ninguna forma dejarías tu suscripción a Playboy," contestó con una sonrisa.
"Bueno, ahí me has pillado," concordó ucker "Um, destino. Bueno, creo que fue bastante asombroso que, de toda la gente junto a la que podías escoger sentarte en un festival de cine independiente, fuiste y te sentaste junto a mí."
Anahi sonrió. "Eso es cierto."
"Y de todas las películas que podías insultar, escogiste insultar la mía."
Anahi arrugó la nariz. "Eso lo siento de veras."
Ucker levantó la vista pensativamente. "¿Qué fue lo que dijiste? Oh, sí, 'Quienquiera que hizo esta película debiera ser procesado'."
"Era una película sobre cómo las gallinas eran ciudadanos ejemplares," discutió Anahi.
"Y aún defiendo ese argumento," respondió Ucker. "Da igual, si no hubieras insultado mi película, te podría haber invitado a tomar un café en lugar de insultar tus películas; Podría no haber vuelto a verte jamás."
"¿Así que crees en el destino?" preguntó Anahi
"No. Sólo me gusta aprovechar cualquier oportunidad que pueda encontrar para recordarte que tú me insultaste primero."
"¿No crees en el destino?" dijo Anahi, pareciendo defraudada.
"Destino es onitsed deletreado al revés."
"¿Y qué?"
Ucker atrapó la mirada de Anahi. "Onitsed es un recordatorio que 'destino' es sólo siete letras al azar puestas juntas para la solitaria función de representar un concepto abstracto."
"¿Te sacas esto directamente del culo o realmente lo piensas de antemano?" preguntó Anahi.
"Un poco de ambos."
"Bueno, yo creo en el destino," respondió Anahi.
"¿Y el destino va a llevarte a tu alma gemela?" adivinó ucker
"Eso se dice."
"¿Así que tu alma gemela es está chica hetero de Nueva York que no tiene ni remota idea de quién eres?"
"Cosas más extrañas han pasado," contestó Anahi.
"¿Por ejemplo?"
"Que nos hiciéramos amigos."
****************************
Dulce recorrió nerviosamente las cadenas sin detenerse en ninguna en particular. Había tenido la misma actividad desde que Angie partió para la entrevista. Sus ojos vagaban ciegamente con las cadenas pero no registraba ninguna de las imágenes allí exhibidas.
Finalmente, decidió detenerse en un canal al azar y coger su portátil. Siempre podía perder el tiempo escribiendo a Ana. Siempre era un pasatiempo productivo, más productivo quedarse mirando inexpresivamente la pantalla de televisión.
Dulce llegó tan lejos como escribir, "Querida Ana," cuando oyó abrirse la puerta. Mensaje de correo olvidado, Dulce saltó a sus pies y se apresuró a saludar a Angie. "¿Cómo fue?" fue lo primero que dijo.
Angie entró en el apartamento con una amplia sonrisa en su cara. "No te creerás lo que acaba de pasar," declaró.
Dulce hizo movimientos con la mano para expresar su impaciencia. "¡Sigue!"
"La paciencia es una virtud, ¿lo sabías?" bromeó Angie, dejándose caer en una de las mesas de la cocina. Esperó hasta que Dulce se sentó antes de continuar. "Vale, pues llego al pequeño café donde Ethan quería encontrarme."
"¿Ethan?"
"Es lo que dijo que le llamara," explicó Angie orgullosamente. "Dos horas y ya nos tuteamos."
"Uau," contestó Dulce. "¿Y qué pasó?"
"Bueno," Angie empezó una vez más, "llego allí y veo a este hombre con pinta de bobo con gafas y pelo desaliñado pareciendo totalmente impaciente e irritado. Y pienso, 'Oh, *******, esto ya no va bien.' Pero apechugo y voy. Me presento, le doy mi foto y curriculum vitae; ni se molesta en mirar mis credenciales. Mira fijamente la fotografía y a mí. Hasta ahora la único que ha dicho es, 'Hola, soy Ethan Marks'. Así que, allí estoy sentada intentando deducir si el hombre está demente o si yo hice algo mal. Quizá no se suponía que debiera darle mi foto o algo así.
"Da igual," Angie continuó, "estaba esperando que dijese algo más cuando su móvil empezó a sonar. Se excusa y va al fondo del café. No puedo oír palabra de lo que está diciendo pero parece muy frustrado con quienquiera estuviera hablando. Y lo raro es que le pillé mirándome como cada dos segundos. Al final, vuelve a la mesa y se disculpa por la interrupción."
"Aquí es cuando las cosas empiezan a ponerse interesante," Angie anunció, inclinándose levemente adelante. "Entonces me pregunta si he hecho cine antes y yo estoy pensando, 'Por qué no mira tan sólo el reverso de la foto; allí está todo'. No quería ser grosera ni nada, así que le dije que hice un par de anuncios de bajo presupuesto para tiendas locales, pero que principalmente he hecho teatro. Así que se sienta atrás, pareciendo todo caviloso. Estoy esperando que empiece a rascarse la barbilla pensativamente o algo así, pero no lo hace."
"Pues entonces me pregunta si tengo problema con el desnudo—"
"¿Por las buenas?" preguntó Dulce, atónita.
"Por las buenas," confirmó Angie. "Te lo demostraré." Se aclaró la garganta y adoptó una voz profunda. "¿Tienes algún problema con el desnudo?" Se rió entre dientes. "No podía decidir si contestar la pregunta, o abofetearle y salir por la puerta. Decido seguir la corriente. Así que le pregunto a qué clase de problema se está refiriendo y él va, '¿Tienes problema desnudándote en una película y, en ese caso, cuan desnuda es demasiado desnuda? '"
"Angie, por favor, no me digas que el casting era para una película porno," rogó Dulce, de repente sintiéndose enferma del estómago.
Angie empezó a reírse. "Sabes, también es lo que pensé. Sólo escucha. Pues, pienso, '¿Está coqueteando conmigo? ¿Quiere que haga pornografía? ¿Qué está pasando aquí?' Le digo que no tengo ningún problema en particular con el desnudo en tanto sea en un ambiente de buen gusto. Estaba intentando explicar, en tan pocas palabras como era posible, que de ninguna forma haría porno. Él empezó a reírse; a reírse de veras. No puedo decidir si está riéndose de lo que acabo de decir o si hay algo haciéndole cosquillas en el trasero."
"Al fin deja de reírse, me sonríe y dice, 'Están buscando a una castaña, de tu altura y constitución, para una película que se rueda en otoño. ¿Interesada?"
"Oh, uau," musitó Dulce.
"¡Lo sé! Pero aún estaba un poco preocupada por todas las preguntas sobre desnudez, así que le pregunto qué entraña el papel. Así que explica que hay varios papeles abiertos y que se requiere una escena de sexo para uno de ellos. Sin embargo, dice que si me escogen probablemente no será para ese papel. Supongo sólo estaba probándome para ver cuan lejos estaba dispuesta a llegar."
"¿Y qué dijiste?" preguntó Dulce.
"Bueno, me preguntó de nuevo si estaba interesada y le dije algo como, '¡Diablos, sí!' Me dio una escena de muestra y me dijo que memorizase ambos papeles. La audición es en una semana."
Dulce chilló emocionadamente y abrazó a Angie. "¡Es increíble!"
"¡Lo sé!" contestó Angie abrazando a Dulce. "En una semana desde hoy podría estar camino de convertirme en estrella de cine."
"Celebrémoslo," sugirió Dulce
"Una idea maravillosa, ca-ri-ño," concordó Angie alegremente. "Pero primero, quiero llamar a Ana personalmente y darle las gracias como nunca se las han dado."
***
“Muchísimas gracias, Srta. Puente" declaró el hombre por billonésima vez en dos minutos. "No sabe cuánto significará para mi hija. Adora su serie absolutamente."
Anahi le sonrió y rápidamente garabateó su firma en el pañuelo que el hombre estaba sosteniendo. "Dígale a su hija que dije gracias."
"Oh, gracias, gracias," declaró antes de alejarse. "De ninguna forma ese hombre tiene una hija," comentó Marichelo (hermana). "Probablemente va a ir a masturbarse con ese pañuelo."
"¡Maricheloo!" dijeron a coro los padres de anahi.
Marichelo miró desde su plato de ensalada y se encogió de hombros. "Es verdad. Estaba de todo menos babeándole encima."
Anahi se rebulló en su asiento e intentó concentrarse en la comida ante ella. Aún no entendía por qué sus padres insistían en que se les uniese a cenar. Era probablemente para que su madre pudiese mantener la fachada de ser una pequeña familia feliz. Anahi trinchó un pedazo de bistec y se lo metió en la boca.
"Bueno, Anahi, ¿cómo va tu agenda de publicidad?" preguntó su madre.
"Hasta ahora he hecho un par de sesiones de fotos y entrevistas," respondió Anahi "Viajaré a algunas ciudades seleccionadas en una semana. Cincuenta entrevistas o así al día; divertido."
"Eres tan ingrata," le dijo marichelo, agitando su cabeza con aversión. "Cuando sea una estrella famosa va a encantarme hacer entrevistas."
"Te deseo todo lo mejor con eso," Anahi contestó despreocupadamente.
Marichelo miró al cielo y volvió a su cena.
"¿Y cual es tu próximo proyecto?" Le preguntó su padre
Bueno, al menos la condenada película será buena para algo. "Protagonizo otra película," contestó. Preguntadme de qué va. Venga, preguntadme. Por favor. Por favor. Por favor.
Su madre se inclinó adelante. "¿Cuánto te pagarán por esa?"
"Mucho," fue todo lo que Anahi dijo.
La curiosidad de marichelo pudo con ella. "¿Y de qué va ésta?"
Anahi casi sonrió pero lo cubrió con un vaso de agua. "Interpreto a una joven que—" Su móvil interrumpió el resto del resumen del argumento. "Excusadme," dijo a sus padres. "Anahi," habló al teléfono.
"Hola, Anahi, ¿cómo te va?"
Anahi reconoció la voz de Ethan Marks inmediatamente. "Hola, Ethan," saludó, alegre por cualquier interrupción. "¿Qué puedo hacer por ti?"
"Maggie Mosier, la director de Summer's End me pidió que me pusiera en contacto contigo," explicó Ethan. "Le gustaría que estuvieras a la próxima sesión de audiciones. Les gustaría que ayudaras en el casting del papel de Emma."
Anahi suspiró. "Te diré algo. Puedes llamar a maite y decirle dónde necesito estar y cuándo, y si dice que puede meterlo en mi horario, lo haré. Si empieza a maldecirte, amablemente le explicas que sólo bromeabas. Entonces, vuelves a llamar a Maggie Mosier y le dices que la agenda de Anahi puente no le permitirá serle de ayuda en este momento."
"Anahi, es muy importante que estés allí," insistió Ethan.
"Se lo dices a maite," Anahi contestó despreocupadamente. "Adiós Ethan." Colgó antes que tuviera oportunidad de discutir más. Soltó el móvil y agitó la cabeza. "En cinco minutos mi ayudante va a llamarme," predijo Anahi, aunque nadie de la mesa estaba prestándole mucha atención.
Cuatro minutos y medio después, el móvil sonó. Anahi sonrió. "¿Ven?" dijo a su desatento público. "Hola, maite," dijo Anahi al teléfono.
"Hola, Srta.-Uh, quiero decir, Anahi," saludó Maite. "La única forma en que puedo encajar la audición es si reprogramas tus entrevistas para el sábado."
Anahi lo consideró. "¿Reprogramarlo es un gran problema?"
"Bueno, te esperan en Miami el lunes por la mañana y tienes entrevistas todo el domingo," explicó maite
"¿Tengo algún día libre?"
"No en varias semanas."
Anahi lo pensó un largo momento y finalmente dijo, "Vale, llama a la gente del sábado y mira si puedes encajar algunas entrevistas en mi horario del domingo. Entonces lo que quede, lo programas para el lunes por la mañana. Llama a la gente de Miami y les dices que llegaré tarde y promételes que me quedaré allí hasta que todos tengan sus entrevistas."
"Vas a volverte loca," le advirtió maite.
"Ya estoy loca, maite," contestó Anahi. "Vuelve a llamarme y hazme saber si las cosas se arreglaron bien."
"Lo haré," acordó maite. "Adiós."
"Debe ser un asco ser tú," comentó secamente marichelo cuando Anahi colgó el teléfono.
Anahi sonrió y concentró su plena atención en la comida ante ella. "Podría ser peor," contestó. "Podría ser tú."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:23 am

CAPITULO 40
"Lástima que Ucker no pudiese venir esta vez," comentó maite desde su asiento al lado de Anahi.
Anahi respondió con un gruñido evasivo y se concentró en la vista fuera de la ventanilla del avión. Había demasiadas cosas dándole vueltas en la cabeza para preocuparse por ucker, Por encima de todo estaba el problema de la audición. ¿Y si deseaban que besara a un puñado de chicas diferentes?
Maite miró a la actriz con preocupación. "¿Estás bien?" preguntó suavemente. "¿Anahi?"
Anahi miró a su ayudante y forzó una sonrisa. "No me gusta volar," explicó débilmente y volvió la mirada.
"¿Estás nerviosa por hacer esta película?" preguntó Maite suavemente.
Frunciendo el ceño, Anahi se volvió a maite. "¿Qué quieres decir?"
"Te pones realmente tensa siempre que sale el tema," contestó maite, intentando parecer casual.
Anahi hizo una pausa, insegura de cómo abordar el asunto.
Maite suspiró. "Lo siento," se disculpó. "Siempre soy… Lo siento."
"Está bien," Anahi le aseguró. "maite, después de dos años tienes derecho a hacer preguntas. Simplemente no sé siempre la mejor manera de responderlas." Suspiró. "Y sí, estoy nerviosa por hacer esta película."
Maite asintió y miró a lo lejos.
Anahi no sabía qué más decir sobre el asunto, así que permaneció silenciosa. Pensamientos y preocupaciones reclamaban su atención. Era más que sólo la película. En la raíz de cada inseguridad y miedo yacía lo único que más le preocupaba: Dulce. El hecho que no tenía idea de qué hacer sobre la situación era un constante recordatorio del agujero que se había cavado.
"Sabes," empezó Maite, sacando a Anahi de su ensueño, "me han dicho que soy buena oyente… cuando no hablo, eso es. Así que, si alguna vez quieres hablar de algo… prometo no correr a la prensa con ello. Firmaré otro contrato."
Anahi le sonrió a su ayudante. "Gracias, Maite. Podría pillarte la palabra uno de estos días."
Maite sonrió brillantemente en respuesta.
Anahi miró de nuevo por la ventanilla, contemplando las nubes en la distancia. Sin pensar dijo, "¿Crees en el destino?"
"A veces," contestó maite en seguida. "¿Por qué?"
"Por ninguna razón," contestó Anahi, su mirada todavía en las nubes de más allá. "Ninguna razón en absoluto."
*******************
"Bueno, ¿de qué va esta película?" preguntó Blanca pasándole el cuenco de pollo en su mano a Dulce
Dulce se lo pasó directamente a Angie sin molestarse en ver el contenido.
Angie agarró el cuenco y se sirvió pollo frito. "No estoy exactamente segura," contestó. "Sólo me dieron un par de partes para memorizar, así no he leído el guión entero."
Dulce asintió. "Hemos estado intentando deducirlo por las pistas en el diálogo, pero es bastante vago." Se encogió de hombros. "Pero estamos bastante seguras que transcurre por principios de 1900 o así."
"Sí, definitivamente no es material actual," concordó Angie, su boca llena de arroz y pollo.
Dulce se concentró en tomarse la comida por un momento, intentando reunir suficiente valor para decir lo que deseaba decir. Finalmente, abrió la boca. "Bueno, hoy hablé con chris."
Blanca levantó la vista de su comida, Ben meramente gruñó.
Dulce se tomó el gruñido como señal para continuar. "Le va realmente bien," dijo tan por accidente como pudo lograr. "Consiguió trabajo."
"¿De qué, estilista capilar?" dijo como puya thomas (hermano).
Dulce esperó que uno de sus padres regañase a su hermano. Le conmocionó que ninguno dijera nada. Miró rápidamente a Angie que se encogió de hombros. Encolerizada, Dulce dijo, "Consiguió trabajo en una compañía de ordenadores en Manhattan. Van a costearle conseguir una titulación en empresariales."
Silencio.
Finalmente, ben habló. "Blanca, ¿podrías pasarme las patatas?"
Dulce frunció el ceño. ¿No habían oído una palabra de que había dicho? ¿No les importaba? Estaba tan conmocionada y enfadada que ni siquiera podía comer. Un momento después, sintió la mano de angie en su brazo. Miró rápidamente a su mejor amiga que sonrió ligeramente en apoyo. Dulce tomó una profunda inspiración e intentó concentrarse en su cena. Tiempo, se dijo. Sólo necesitan más tiempo.
Tras unos minutos de silencio, Ben habló de nuevo. "Bueno, Angie, ¿a qué hora es tu audición mañana?"
"Es a las nueve de la mañana," angie contestó. "No estoy segura de cuánto durará. Me dijeron que planeara estar allí todo el día."
"¿Nerviosa?" Blanca preguntó suavemente.
"Mucho," confirmó Angie. "Nunca he estado tan nerviosa en mi vida."
"Lo harás perfectamente, Angie," le aseguró thomas. "Sólo imagínatelos desnudos."
Angie se rió. "Gracias"
Dulce miró al cielo. Estaba irritada con su hermano y que fuese amable con Angie no iba a compensar lo que había dicho de chris. Le lanzó una mirada que esperaba llevase ese mismo pensamiento. Él meramente se le encogió de hombros y volvió a su comida.
Después de la cena, Ben y thomas salieron a alquilar una película y las chicas se quedaron para ayudar a blanca a limpiar en la cocina.
"¿Has tenido noticias de Poncho?" preguntó blanca.
Dulce había estado esperando esa inevitable pregunta. "No," contestó. "Y dudo que las tenga de nuevo."
Blanca agitó la cabeza y le dio otro plato a dulce para secar. "No sé en qué pensabas al rechazar la proposición de ese pobre chico."
Dulce no dijo nada.
"Es guapo, rico e inteligente como poco," declaró blanca. "¿Qué más quieres?"
"No le amaba," dulce explicó. "Es todas esas cosas, pero él…" dulce se detuvo. Lo último que deseaba era iniciar una discusión de los eventos de noche de la graduación.
"¿Él qué?" preguntó blanca
Dulce miró rápidamente a Angie que estaba ocupada despejando el resto de la mesa. Angie dejó de trabajar en anticipación de la posible confesión de Dulce "Él no es lo que deseo."
Angie miró al cielo y volvió a lo había estado haciendo.
Blanca suspiró. "Bueno, ciertamente espero que pronto averigües lo que quieres," le dijo. "No puedes pasar el resto de tu vida rompiendo corazones de jóvenes." Sonrió ligeramente a su propio comentario.
Dulce también sonrió y se concentró en secar en el plato en su mano. Era verdad que Poncho no era lo que deseaba. ¿Pero qué deseaba?
************************
"¿Café o té?" ofreció Maggie Mosier.
Anahi ahogó un bostezo. Maite tenía razón: estaba demente. Era sólo sábado por la mañana y Anahi ya estaba lista para derrumbarse de agotamiento. "Café, por favor," contestó. Y que sea doble.
Maggie Mosier repitió la orden a su ayudante y volvió sus amables ojos verdes a Anahi. "Realmente me alegra que pudiera hacerlo, Srta. Puente. Hace tiempo que soy fan de su trabajo."
"Gracias," dijo Anahi sonriendo en apreciación. Hasta ahora, Anahi no podía decidir si le gustaba la mujer o si no le gustaba la mujer. Era más joven de lo que Anahi esperaba. O quizá sólo parecía más joven.
Maggie asintió, poniendo un mechón de rubio cabello corto detrás de su oreja. "Has leído el guión, ¿verdad?"
Anahi asintió.
"Vale, voy a necesitar tu ayuda para el casting del papel de Emma," la director explicó. "Lo hemos reducido a unas pocas chicas y un par viene que no conocemos de antes. Estoy segura que ya has hecho esto antes."
Anahi asintió de nuevo.
"¿Preguntas?" inquirió Maggie.
Anahi empezó a negar con la cabeza y entonces de dio cuenta que probablemente sería mejor si profiriese una palabra. "No," fue la palabra que profirió.
Maggie sonrió. "¿Noche difícil?"
"Mes difícil," dijo Anahi, devolviendo la sonrisa. "¿Qué escena estamos haciendo?"
"Quiero probar un par," Maggie contestó. "Donde Emma y Elizabeth se conocen y una más adelante en el guión. Quizá dónde se besan la primera vez, ¿si te parece bien?"
Anahi estaba segura que había palidecido considerablemente en los últimos segundos. "Perfecto," dijo, aunque parecía forzado incluso a sus propias orejas.
Maggie estudió a Anahi un largo momento y había abierto la boca para decir algo cuando la puerta se abrió.
"¿Café, alguien?" preguntó el ayudante de Maggie, Jeremy Stills.
Agradecidamente, Anahi aceptó la taza y tomó un largo sorbo. La cafeína era maravillosa.
Cuando Jeremy hubo salido una vez más, Maggie dijo, "Ethan me dijo que vacilabas sobre aceptar este papel."
Anahi examinó a la director.
"¿Alguna razón en particular?" cuestionó Maggie.
Anahi terminó el café y puso la taza en el escritorio. "No estaba segura si sería un paso acertado en mi carrera."
Maggie asintió. "Entonces, ¿por qué lo aceptaste?"
Anahi encontró la mirada de la director. "Me gustan los desafíos," fue su respuesta.
Complacida con la contestación, Maggie sonrió. Anahi estaba empezando a agradarle esa sonrisa. "¿Lista?" preguntó, poniéndose de pie.
"Como jamás estaré," contestó Anahi suavemente, también poniéndose de pie. Siguió a la director al vestíbulo.
Maite estaba hablando en su teléfono móvil y rápidamente cortó cuando vio a Anahi. "¿Todo bien?" preguntó, yendo al paso de la actriz.
Anahi asintió. "Superr."
"Pareces un poco pálida," maite susurró.
"El clima de Nueva York," explicó Anahi. "Estaré bien; sólo espero que la cafeína actué."
Maite sonrió. "Hazme saber si necesitas repostar."
"Cuenta con ello," le aseguró Anahi a su ayudante.
Maggie abrió la puerta a una habitación diferente y Anahi entró tras la director. El cuarto estaba dispuesto con tres filas de sillas a ambos lados de una zona en mitad. Un lado estaba lleno con chicas de similar aspecto; el otro consistía en un par de personas tipo ejecutivo y algunos individuos vestidos informalmente. Todos dejaron de hablar al instante que Maggie y Anahi entraron en el cuarto.
Maggie llevó a Anahi al lado del cuarto de los ejecutivos. "Anahi Puente, te presento a Ed Barring y Martha Jacobs, nuestros estimados productores."
Anahi sonrió y estrechó sus manos consecuentemente. "Encantada de conocerles," les dijo.
Maggie siguió a la sección vestida más informalmente. "Ésta es Rhea McKee, mi director auxiliar, y Jordan Silver, nuestro director de casting."
Se intercambiaron formalidades una vez más.
Un pequeño murmullo se inició al otro lado del cuarto al instante que Anahi puente fue descubierta.
"Toma asiento, Anahi," le dijo Maggie.
Anahi dejó a maite sentarse primero y entonces tomó asiento junto a ella. Se figuró que estaría levantándose más frecuentemente que maite
Maggie fue al frente del cuarto y se presentó al grupito de ansiosas actrices. "Hoy tendremos audición para los papeles de Emma, Janna y Kim," explicó la director. "Las que hagan audición para Janna y Kim interpretarán juntas y probablemente se intercambiarán. Las que tengan audición para Emma interpretarán con Anahi Puente."
Anahi podía ver que varias chicas la estaban mirando fijamente, pero mantuvo su propia mirada enfocada en Maggie.
"Primero tendremos las audiciones para los papeles de Janna y Kim," Maggie continuó. "Si llamo tu nombre, por favor, ven al frente. El resto puede esperar fuera, en el recibidor, hasta ser llamada. ¿Preguntas?"
Nadie levantó la mano.
Anahi suspiró. Iba a ser un largo día.
"Jean Hannon y Angie Boyer," Maggie llamó.
Anahi se paralizó. Sintió la sangre abandonar su cara. No puede ser. Miró al grupo de chicas y vio a Angie yendo hacia el frente del cuarto. Oh. Dios. Mío.
"¿Estás bien?" preguntó maite, repentinamente preocupada. "Pareces a punto de desmayarte."
Anahi pestañeó algunas veces, entonces logró mirar a maite lo bastante para decir, "Excúsame," antes de apresurarse fuera del cuarto. Una vez en el vestíbulo, agarró su móvil y marcó.
"Ha llamado a la oficina de Ethan Marks," empezó el contestador, "por favor, deje—"
Anahi colgó el teléfono y probó un número diferente. "Por favor, cógelo," le suplicó al sonoro objeto.
"Dígame," vino la voz de ucker.
"Ucker," dijo Anahi. "Tengo un problema."
"¿Qué pasa?"
"¿Adivina quién tiene audición para mi película?," dijo.
"¿Brad Pitt?" adivinó ucker "¿Decidiste que ahora eres hetero?"
"La mejor amiga de Dulce," le informó Anahi.
"¿La linda castaña?"
"Esa misma," Anahi confirmó.
"De todas las veces que no puedo ir contigo a Nueva York," dijo ucker. "Siempre me pierdo lo divertido. Bueno, ¿es con la que tienes que montártelo? Porque sería caliente."
"¡Ucker!" Anahi gimoteó. "¿Qué hago?"
"Tch-tch, Anahi. Mira, sabes que no puedes depender de mí para resolver todos tus problemas."
"Agh. Estás despedido como mi mejor amigo," dijo y le colgó. Entonces golpeó el teléfono contra su frente un par de veces e inspiró profundamente. Sólo tengo que permanecer tranquila, aguantar la audición y actuar como si no tuviese idea de quién es. Soy actriz. Puedo hacerlo. Tomó otra profunda inspiración y volvió a entrar al cuarto. Maggie estaba en el proceso de dar instrucciones a las dos chicas. Anahi se sentó al lado de maite
"¿Estás bien?" maite preguntó.
Anahi asintió. "Recordé que tenía que hacer una llamada." Escuchó a Maggie un momento y entonces se inclinó hacia maite "¿Quién es esa chica castaña?"
"Angie Boyer," contestó maite. "Realmente no ha estado en nada. Es todo lo que sé ahora mismo."
"Hmm," comentó anahi, devolviendo su atención a la audición de las chicas. Reconoció la escena al instante que se pronunció la primera línea de diálogo. Anahi no lo habría admitido, pero leyó tantas veces el guión que prácticamente lo tenía entero memorizado.
No pasó mucho antes de que Anahi se diese cuenta que dulce no era parcial en su opinión de las habilidades escénicas de Angie. La chica era buena, muy buena. Una mirada al resto del casting reunido confirmó que no era la única que pensaba así. Emociones mezcladas jugaban en un rincón del corazón de Anahi ¿En qué me he metido?, se preguntó.
Cuando la escena acabó, Maggie habló. "Muchas gracias," dijo. "Jean, buen trabajo. Estaremos en contacto contigo. Angie, me gustaría verte quedarte e interpretar el papel de Emma."
Esto no era posible que empeorara, pensó Anahi. Casi consideró fingir dolor de estómago, lo que fuese que la sacase de este enredo.
Maggie se dio la vuelta para enfrentarla. "¿Lista?" preguntó.
No hay palabras para lo poco lista que estoy. Anahi forzó una sonrisa confiada y se puso de pie. Buen Dios, por favor, sácame de esto, rezó mientras se acercaba al frente del cuarto.
"No tengo esta escena preparada," estaba diciendo Angie
Maggie asintió y le dio un par de páginas del guión. "Hazlo lo mejor que puedas," dijo.
Un teléfono móvil sonó en alguna parte del cuarto y Anahi rezó que fuera el suyo. Desgraciadamente, demostró ser el de Maggie. La director se excusó y dejó el cuarto.
Anahi no estaba segura si volver a su asiento o permanecer en pie. Al final, optó por lo último. Escamoteó una mirada a Angie, que estaba repasando el guión con una mirada de trepidación absoluta. "¿Te molestaría decirme qué escena es?" se encontró preguntando.
Angie levantó la vista, pareciendo desconcertada por la pregunta.
"¿Escena?" Anahi intentó de nuevo.
"Oh," angie dijo e inmediatamente entregó las páginas a Anahi. "Lo siento."
Un rápido examen del diálogo confirmó las sospechas de Anahi. ¿Qué hice para merecer esto? Devolvió las páginas. "Gracias," dijo.
"De nada," dijo angie y regresó a leer el guión. Un momento después, levantó la vista. "No sabía que esto era una… una…"
"¿Película lesbiana?" Anahi proporcionó.
Angie asintió.
"Si quieres huir puedo decirles que, de repente, te dio la gripe," dijo Anahi.
Angie sonrió. "Lo aprecio," dijo. "Aunque creo que me las arreglare."
"Si ayuda, estuviste realmente bien en esa primera escena," se encontró diciendo Anahi.
Angie abrió la boca para decir algo, pero Maggie escogió ese momento para regresar. "Lo siento," el director se disculpó. "¿Estamos listos para continuar?"
Anahi y Angie asintieron.
"De acuerdo," Maggie dijo, tomando asiento. "Ésta es la escena del primer beso de Emma y Elizabeth. Hay muchas emociones conflictivas en ambos caracteres, sólo intentad recordar eso. Angie, sabemos que estás interpretando en frío, así que haz lo que puedas. Anahi, ¿conoces las frases de esta escena?"
Como la palma de mi mano. "Sí," dijo en cambio.
Maggie le dio de nuevo esa sonrisa. "Bien." Intercambió unas palabras con el asistente de director y asintió. Entonces se volvió al frente. "¿Preguntas? ¿No? Vale… acción."
Anahi estaba al instante en carácter, aunque le resultaba extraño. Nunca antes había ensayado esta parte con nadie. "¿Qué estás haciendo aquí?"
"Recibí tu nota," angie contestó, también en carácter. "Temía que ya te hubieras ido."
Anahi se aseguró de evitar el contacto visual y permanecer callada.
"Lamento no poder llegar antes," se disculpó Angie, acercándose. "Me… retrasaron."
Anahi simplemente asintió, intentando controlar sus emociones. Sabía que su personaje estaba enfadado pero se negaba a mostrarlo. "¿Qué te retrasó?" preguntó finalmente.
Angie hizo una pausa a medio paso. No contestó.
Anahi se volvió a enfrentarla con lágrimas ardiendo en sus ojos. "Te casas con él, ¿verdad?"
Angie no desvió la mirada. "Tengo que hacerlo," contestó suavemente. "Lo sabes."
Anahi permitió una lágrima caer por su mejilla. "No significa que tenga que aceptarlo," contestó, intentando parecer más segura de lo que se sentía.
"Liz," dijo Angie, acercándose más y enjugando la lágrima.
Anahi se alejó.
"¿Por qué querías verme?" cuestionó Angie, dando un paso atrás, su voz llena de dolor. Cuando Anahi no contestó, se acercó. "¿Liz?" Cuándo aún no hubo respuesta, Angie declaró, "Debo irme."
Anahi la vio alejarse durante un par de segundos y dijo finalmente, "Emma, espera."
Angie se dio la vuelta despacio y Anahi rápidamente recorrió el espacio entre ellas. Antes que ninguna tuviera tiempo de registrar lo que estaba pasando, sus labios presionaron juntos.
"¡Corten" dijo Maggie desde su asiento.
Anahi se apartó al instante. Tenía la certeza que estaba ruborizándose hasta las raíces de su cabello.
"Excelente trabajo," declaró Maggie.
Anahi se concentró en la director, evitando la mirada de angie a toda costa. Estaba bastante segura que angie estaba igualmente avergonzada por la situación.
"Angie, gracias por tu tiempo," estaba diciendo Maggie. "Estaremos en contacto contigo."
Angie le dio las gracias a todos, incluso a Anahi e hizo una salida apresurada.
Anahi miró su salida con una mezcla de desilusión y alivio. No estaba segura de cuál era mayor. Fue hacia su asiento.
"¿Qué piensas?" le preguntó Maggie a Anahi mientras pasaba.
"Es muy buena," contestó Anahi sinceramente.
"Lo es," concordó Maggie. Devolvió su atención al resto de su equipo y discutió unas cosas con ellos antes de enviar por las dos siguientes actrices.
Anahi se sentó, sintiéndose increíblemente ansiosa y más que un poco enferma. Maite no dijo nada y Anahi estaba agradecida. Debiera haber fingido enfermedad esta mañana, decidió. Nada podía prepararme para besar a la mejor amiga de Dulce. Suspiró y resbaló ligeramente en el asiento. Jamás voy a oír el final de esto.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:23 am

CAPITULO 41
Dulce saltó del sofá al instante que oyó abrirse la puerta. "¿Y bien?" exigió con impaciencia en cuanto Angie apareció en el umbral. Dulce tomó nota de la pinta hundida de Angie y frunció el ceño ligeramente. "¿Qué pasó?" preguntó, gentilmente esta vez.
Angie entró en el apartamento y cerró la puerta detrás de ella. En lugar de contestar, fue a la mesa de la cocina y se sentó.
Dulce siguió ejemplo rápidamente. "¿La entrevista no fue bien?" preguntó suavemente, tomando asiento a la mesa. Ya había preparado discursos para cualquier resultado. Una buena amiga está siempre lista para todo.
Tras un par de minutos de silencio continuado, Dulce estaba a punto de hablar de nuevo, cuando Angie habló. "Fue… bien," dijo. "Muy bien, en realidad."
Dulce debatió cómo responder a la situación. Estaba preparada para una Angie extasiada con buenas noticias o una Angie deprimida con malas noticias. Dulce no estaba completamente segura cómo reaccionar a una Angie deprimida con buenas noticias. "Um, es… ¿genial?" aventuró con incertidumbre.
Angie miró a su mejor amiga. "Lo siento, creo que aún estoy en shock," respondió.
"¿Conseguiste el papel?" preguntó Dulce, de repente sintiéndose entusiasmada.
"No lo sé todavía," contestó Angie. "Era la primera audición."
Dulce estaba levemente defraudada y un poco más desconcertada. "¿Fue realmente wooww?"
"Yo… um," empezó Angie. "Tuve que besar a alguien."
"¿A quién?" preguntó Dulce, empezando a sentirse desesperada. Cuando Angie no contestó en seguida, Dulce preguntó, "¿Alguien que reconocería?"
Angie asintió.
"¿Así que es una persona famosa?" preguntó Dulce, su emoción regresando rápidamente.
"Oh, sí," respondió Angie. "Muy famosa."
Dulce contempló el enigma un momento, adivinando que Angie no iba a ofrecerle la información sin un poco de conjetura previa. Chascó los dedos. "¿Rye Phillips?"
Angie se le quedó mirando con una sonrisa misteriosa en su cara. "Cerca," contestó. "Muy, muy cerca."
Dulce se lo pensó un poco más pero no se le ocurrió nadie más. "Me rindo," dijo finalmente.
Angie se inclinó adelante. "Te daré una pista," ofreció. "Ganó el premio al Mejor Beso."
Dulce frunció el ceño. "¿No fue Rye Phillips?" preguntó, de repente muy desconcertada.
"Adivina de nuevo."
¿Mejor Beso? Estoy segura que fueron Rye Phillips y… Se paralizó. "Ni hablar," musitó Dulce, la comprensión finalmente iluminándola.
"Ajá," confirmó Angie, sentándose atrás en la silla.
"¿Anahi Puente?" preguntó Dulce para asegurarse que no había malentendidos en el tema.
"La única y verdadera."
"¿Besaste a Anahi Puente?" repitió Dulce.
Angie asintió. "Es una peli lesbi," informó a Dulce. "Y adivina quién es la protagonista."
"Estás de broma," dijo Dulce, segura que tenía que ser algún tipo de broma, una astuta diversión para distraerla del hecho que Angie había conseguido el papel.
"Dulce," dijo Angie bastante en serio. "Besé a Anahi Puente. Aunque, técnicamente, me besó ella."
"¿En los labios?"
"Sí."
Dulce se sentó aturdida por un largo instante. "Pero no había nada sobre un beso en ninguna de las escenas que ensayamos," discutió.
Angie se encogió de hombros en contestación. "La director decidió probarme para un papel diferente."
"Jura que no estás tomándome el pelo," dijo Dulce, aún insegura si creerlo o no.
"Te juro por mi carrera de actriz que besé a Anahi puente," contestó angie, alzando la mano derecha mientras hablaba.
"¿Anahi puente está haciendo una película lesbiana?" preguntó dulce, incapaz de metérselo en la cabeza.
"Es una epidemia," dijo Angie. "Te lo dije. Están por todas partes."
Dulce frunció el ceño. "¿Crees que Anahi puente es gay?"
Angie lo pensó un momento y entonces se encogió de hombros. "Probablemente no. Siempre escogen chicas heteros para interpretar esos papeles." Se apuntó para ilustrar su punto. "Aunque, probablemente, le iría mejor si lo fuera. Esa cosa con la que está saliendo es horrorosa."
Dulce se rió entre dientes, entonces se mordisqueó el labio inferior por un momento. "¿Y cómo es?" preguntó, incapaz de evitarlo.
"¿Besar a una chica o besar a Anahi?" preguntó Angie.
"Ambos, supongo," contestó Dulce.
Angie pareció pensativamente. "Bueno, ocurrió muy rápido," contestó. "Y está el hecho que había un puñado de gente mirando y yo tenía que mantenerme en personaje. Y no es como si fuese un festival de montárselo ni nada." Se encogió de hombros. "Fue interesante."
"¿Interesante?" preguntó Dulce, no particularmente satisfecha con la respuesta.
"Bueno, no me encendió ni nada," contestó angie, un poco a la defensiva. "Por otro lado, tampoco quería vomitar." Frunció el ceño. "¿Crees que significa algo?"
Dulce se encogió de hombros.
"Hmm," Angie contestó pensativamente.
"Bueno, ¿cual es el papel?" le preguntó Dulce.
Angie suspiró. "Digamos que estaré besando mucho más frecuentemente a Anahi puente si lo consigo."
Dulce se sonrió. "¿Sería tan malo?"
Angie consideró la pregunta. "En realidad, tendría el segundo papel más grande de la película, así que no realmente." Hizo una pausa. "¿Crees que significa algo?"
"No a menos que, de repente, termines enamorada de anahi puente," le chinchó Dulce.
"No es realmente mi tipo," contestó Angie tras un momento de retrospección. "Aunque el ayudante de director, él sí que era algo aparte. Creo que se llama Jeremy algo o parecido. Si consigo uno de los papeles, te llevaré al set para que puedas ver el trasero de este tipo. Es sexy."
"Lo ansío, de veras," dijo Dulce, no particularmente interesada en el trasero de Jeremy. "Bueno, ¿cómo es ella?" preguntó.
Angie se encogió de hombros en contestación. Entonces dijo, "No tuve realmente mucha oportunidad de interactuar con ella. Pero parecía realmente…"
"¿Maliciosa?" Dulce proporcionó.
"Nerviosa," dijo Angie en cambio. "Y no era para nada maliciosa. Me preguntó qué escena estábamos haciendo y entonces se ofreció a cubrirme si decidía salir a escape. Después hicimos la escena juntas y me fui." Sonrió pensativamente. "Aunque hay una cosa. Actuar con ella fue asombroso. Es realmente intensa."
"De veras me sorprende que estés actuando tan serenamente por todo esto," dijo Dulce.
"Te lo dije, estoy en shock," Angie explicó. "¿Crees que algo de esto realmente me ha impactado ya?"
Dulce se rió. "Uau," dijo tras un momento. "No puedo creerlo."
"Yo tampoco," Angie estaba de acuerdo. "Y estaba allí."
"¿Crees que conseguirás uno de los papeles?" preguntó Dulce.
"Supongo que lo averiguaremos," contestó Angie.
****************************************
"¿La besaste?" aulló ucker "¿¿Y yo me lo perdí??"
Anahi miró la vista más allá de su balcón, sólo escuchando a medias lo que ucker estaba diciendo. Detrás de ella, maite estaba viendo televisión. Anahi se aseguró que su ayudante no estaba escuchando antes de continuar. "Está empezando a complicarse."
"¿Complicarse? ¡Es un jodido culebrón!"
Anahi suspiró, apoyándose contra la barandilla del balcón. "No sé qué hacer. ¿Y si Angie consigue el papel?"
"Hombres y lesbianas en todas partes caerán de rodillas y alabarán a Dios," contestó ucker
"No es gracioso." Anahi estaba sintiéndose enferma. Había estado sintiéndose enferma desde la audición. "No había planeado esto."
"¿El qué exactamente?" preguntó ucker
Anahi suspiró. "Nada de esto," dijo. "No pretendía que se saliese así de madre. Sólo quería alguien con quien hablar."
"¿Además de mí?"
"No lo sé, ucker," Anahi contestó, sintiéndose desconcertada y frustrada. "No es como si estuviese intentando reemplazarte ni nada. Yo sólo… no sé. Realmente no lo sé."
"Ella es una chica."
"¿Y?"
Ucker suspiró. "Deseabas hablar con otra chica," dijo. "Está bien. Lo entiendo. No es como si yo fuese lo más femenino del planeta." Hizo una pausa. "Sólo que, realmente no creo esto vaya de que quisieras una amiga."
"¿Entonces de qué va?"
"No lo sé," contestó ucker "Son tus sentimientos. Sólo soy un observador."
"Ya," Anahi contestó, mirando al cielo. "¿Qué crees que debo hacer? Sinceramente."
"Creo que debes ir directa a su apartamento y decirle la verdad," contestó ucker. "Y si no puede aceptarlo, entonces ella se lo pierde."
Anahi volvió a la vista de la ciudad de Nueva York. Se pasó una mano por el cabello y agitó la cabeza. "No puedo hacer eso. No puedo plantarme en su puerta y decirle, 'Eh, realmente soy Ana portilla, ¡sorpresa!'"
"¿Por qué no?"
"¡Porque no!" contestó Anahi "Flipará. Y… y…"
"¿Y?"
"Y no será igual," dijo Anahi finalmente. "Si sabe quién soy realmente, su percepción se viciará para siempre. No volverá a verme como una persona normal." Suspiró. "Me gusta ser una persona normal a sus ojos, ucker. Me gusta gustarle a pesar del hecho de que no soy nadie especial. No quiero estropear eso."
"Pero Anny, eres alguien especial," discutió ucker "Y no tiene nada que ver con tu fama. Si le escondes quién eres realmente, entonces nunca va a saber cuan verdaderamente maravillosa eres."
Anahi miró al cielo. "No te pongas empalagoso conmigo, ucker. Sabes tan bien como yo que la fama lo cambia todo. No hay forma de que pueda acercarme a Dulce como yo misma." "¿Así que vas a seguir mintiéndole?"
"Voy a tener que aprender a editarme," contestó Anahi. "Y si se vuelve demasiado… tendré que finalizarlo de algún modo."
"Tienes todas las papeletas para terminar con el corazón partido," le advirtió ucker
Anahi hizo una pausa para revisar sus pensamientos. Finalmente, cerró los ojos. "Lo sé."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:23 am

CAPITULO 42
[Querida Ana,
Quiero agradecerte de nuevo, por billonésima vez, el ayudar a Angie. No creerías cuánto ha pasado desde que le conseguiste a Angie ese agente. Apenas puedo creerlo yo. Sé que ya te llamó para agradecértelo… pero está tan entusiasmada que probablemente volverá a llamarte para darte las gracias. Sin embargo, las últimas buenas noticias llegaron hace un rato. ¡¡¡¡Angie consiguió uno de los papeles!!!! Va a interpretar a la hermana de la protagonista. No puedo decidir si se siente aliviada por no tener que interpretar una lesbiana contrapuesta a Anahi Puente… o defraudada. Voy a suponer que es un poquito de ambos.
Aunque nunca la he visto tan feliz en mi vida. Y es todo gracias a ti. Así que, gracias, una vez más.
Sin embargo, realmente no he estado pintando mucho últimamente. He estado tan envuelta en la buena fortuna de Angie que he olvidado del todo del arte. Imagínate.
Aunque volveré a empezar mañana.
Supongo que te dejaré marchar ya. Sólo deseaba agradecértelo de nuevo. Te debo una gorda.
Tu amiga,
Dulce]
*******************
[Querida Dulce,
¡Felicita a Angie de mi parte! Apuesto que está realmente entusiasmada. Oh, y no te preocupes por deberme nada. Quizá algún día necesite un riñón o algo – entonces acudiré a ti. Mientras tanto, creo que estás a salvo de la deuda.
He decidido empezar a ejercitarme de nuevo. ¿A quién engaño? He decidido empezar a ejercitarme – punto. No creo haber corrido un kilómetro en mi vida. En el instituto, fingía calambres cada vez que teníamos que correr. Desgraciadamente, la profesora de E. F. lo pilló al poco. Me cogió en las taquillas y dijo, "¡Portilla! ¡Mañana corres!" Por suerte, me torcí el tobillo camino de clase a la mañana siguiente.
Es mi extenuante manera de explicar que estoy en baja forma. ¿Te ejercitas? Creo que invertiré en una de esas cosas de gimnasio total. Todos esos infomerciales de madrugada están empezando a metérseme. Me gustaría tener abdominales de acero. Lástima que no puedas encargarlos por teléfono.
Bueno, he perdido la cabeza oficialmente. Te hablo luego.
Siempre,
Ana]
*************************
[Querida Ana,
¿Por qué no vas en cambio al gimnasio? Apuesto que hay chicas realmente lindas allí esperando ser admiradas. Si te ejercitas en casa, vas a perderte toda la acción en vivo. Aunque, si realmente estás tan patéticamente baja de forma, entonces quizá es mejor si entrenas al principio en la privacidad de tu propia casa. No necesitas salir en público y hacer el ridiculo.
¿Y por qué el súbito interés en ganar músculo? ¿Cita ardiente? No me pareciste del tipo machote… je…
Saludos y salutaciones,
Dulce]
*******************
[Querida Dulce,
Te haré saber que soy ejemplo de primera clase de sofisticada collectivenes ante las mujeres atractivas. Vaya, ¿qué te hace pensar que no estarían mirándome ellas?
Las mujeres caerían a mis pies. Es posible que no quiera ejercitarme en público porque el hacerlo sería demasiado distrayente para el público en general. Demasiadas babas es malo para la maquinaria ¡Soy como una Don Juan!
Ana]
*************************
[Querida Ana,
Diría que estás más cerca de Don Quijote
Dulce]
*****************
[Querida Dulce,
Touché. Claramente he infravalorado tu ingenio. Ganas esta ronda. Pero cuidado – soy pésima perdedora. Al menos, estarás contenta de saber que mi GYM-A-MA- GIG llegó hoy. Lo usé por una suma total de… Cinco minutos y doce segundos. Brevemente tras esa vez, estaba terriblemente exhausta y decidí ver televisión (Food Network, si debes saberlo). Como resultado, decidí hacer un grandioso festín para mi fiesta de uno. Eres bienvenida a las sobras. En otras palabras, quemé unas dos calorías y consumí unas 3.000 una hora después. Cosa buena que no esté a régimen. Tú perezosa amiga,
Ana]
**************************
[Querida Ana,
¿Cinco minutos y doce segundos? Eso es… impresionante. En realidad, no puedo hablar mucho. Creo que la única razón por la que hago ejercicio es porque tengo que caminar a todas partes. Últimamente me he mantenido ocupada pintando… ayudando a Angie a memorizar frases… y pintando. No puedo creer que ya sea mitad de julio. Me siento como si no hubiera hecho nada este verano. Blabla. Y aquí estaba yo reprendiéndote por vivir una existencia monótona.
Tuve un sueño anoche. Era bastante raro, pero lo compartiré contigo. Estaba en este barco que iba a Canadá. Y había un hombrecito, llevando sombrero de copa azul. Llevaba puesta una camiseta que decía "Booty call" en ella. Seguía intentando alejarme de él por alguna razón… pero él seguía persiguiéndome, ofreciéndome pastel. Y en general me gusta el pastel, pero su pastel tenía una iguana azul encima. Así que salté al océano y me alejé nadando del hombrecito y su iguana azul. Entonces, empecé a hundirme… sólo que me di cuenta unos segundos después que podía respirar bajo agua. Así que decidí nadar al fondo del océano para ver lo había allí. Por alguna razón había mucha luz en el fondo del océano porque podía ver una caja posada en la arena. De todas formas, intenté abrir la caja, pero estaba cerrada con llave. Y no podía abrirla sin importar lo que intentase. Entonces me desperté. Y me quedé con este sentimiento de desilusión. Realmente quería saber lo que había dentro de esa caja.
Tu amiga,
Dulce]
************************
[Querida Dulce,
Quizá estás buscando algo pero no sabes el qué; por eso no podías abrir la caja. Imagina qué es lo que quieres y estoy bastante segura que se abrirá.
Lamento que haya pasado una semana desde que mi última respuesta. Las cosas han estado bastante ajetreadas por mi lado del mundo. Pero he estado intentando ejercitarme al menos una vez al día. Hoy logré quedarme sobre el temido aparto durante más de siete minutos. Es record mundial. Me invité a helado como premio.
Probablemente preguntarás, así que contestaré: Ben & Jerry's Half Baked. Es una perfecta mezcla de chocolate, vainilla y locura. También está garantizado que irá directamente a tus caderas, trasero y muslos o te devuelven el dinero.
Buena cosa que haya estado ejercitándome.
También estoy leyendo The Color Purple por vigésima vez. ¿Lo has leído?
Siempre,
Ana]
***************************
Querida Ana,
Temo no haber leído The Color Purple. Sin embargo he leído Harry Potter. La buena literatura no debe pasar sin ser leída.
Me gustó tu análisis de mi sueño. Angie me dijo que la iguana representaba el pene cachondo de Poncho y que la caja era una metáfora de mi reprimida homosexualidad.
Creo que sólo está amarga porque no va a montárselo con Anahi Puente en la película. Y creo que está algo nerviosa. Empieza a filmar en un mes.
De cualquier modo, dado que estoy aburrida y aún no más cerca de desentrañar el misterio que eres tú, tengo una serie de preguntas para ti:
1. ¿Quién fue la primera persona que besaste?
2. ¿Cual fue tu momento más bochornoso?
3. Si pudieras llevarte tres cosas a una isla tropical, ¿cuáles serían?
4. ¿Crees en las almas gemelas?
5. ¿Qué tipo de ropa interior usas? (Fue pregunta de Angie, por cierto)
6. ¿Cuál es tu atributo físico favorito en una chica?
7. ¿Cual es tu programa de madrugada favorito?
8. ¿De veras nunca saldrías con un chico?
Ya, eso debiera mantenerte ocupada un rato.
Tu amiga,
Dulce]
****************************
[Querida Dulce,
¿Escoges Harry Potter por encima de Alice Walker? Tch, tch. En realidad aún no he leído la creación de Rowling. He estado boicoteándolo desde el primer día. Creo que me gusta más el análisis de Angie de tu sueño.
Y vamos a las respuestas:
1. La primera persona que besé fue Bobby Marcus. En realidad, como que me babeó por toda la boca… lloré. Decidí allí y entonces que no disfrutaba besando chicos.
2. ¿El momento más bochornoso? Es tan difícil escoger sólo uno. Creo que tendría que ir con esa vez en la escuela cuando vi a la chica más popular de la escuela caminando hacia mí. Jennifer Stratford era su nombre. Pues se acercó a la mesa en la que me sentaba y me preguntó mi nombre. A estas alturas debo añadir que estaba colada lo más grande imaginable (para una treceañera) por esta chica. Bueno, le dije mi nombre y ella preguntó si yo quería unirme a su club. Le dije que claro. Así que me llevó al baño de chicas donde dijo que se reunía el club durante el almuerzo. Allí conocía a otras cinco chicas que me dijeron que, para unirme al club, tenía que quitarme la ropa y correr por la cafetería desnuda. Habría dicho que no, por supuesto, sólo que Jennifer estaba sonriéndome toda melosa y soy una completa boba (nota el tiempo presente) en lo que respecta a las chicas. Me desnudé… y pasé zumbando… y me cayó una suspensión. Lo pasé horrorosamente explicándoselo a mis padres.
3. Llevaría una pala, un bastoncillo de oídos y un cuchillo.
4. Almas gemelas… hmm… Creo que hay belleza en todos y que, si buscamos con suficiente intensidad, podemos encontrar algo digno de amar en cualquiera que encontremos. A veces, somos lo bastante afortunados de encontrar muchas cosas dignas de amar en una persona.
5. Llevo braguitas bikini
6. Esto va a parecer empalagoso pero realmente me gustan las chicas con ojos bonitos.
7. I Love Lucy
8. ¿Nunca saldría con un chico? Nunca digas nunca, supongo. Pero diría que es altamente improbable. A menos que tenga lindos pechos oops, quise decir ojos
Espero que estés satisfecha. Tu turno de contestar.
Siempre,
Ana]
********************
[Querida Ana,
¿Lindos ojos? Sí… ya. Y te propongo un trato. Tú lees Harry Potter y yo leeré The Color Purple.
Respuestas:
1. Poncho fue la primera persona que besé. Y salvo ese pequeño desliz en el colegio mayor de la NYU, nunca he besado a nadie más. Estaba bebida… no cuenta.
2. Me tropecé en las escaleras del metro y aterricé encima de una ciega que procedió a atizarme con su bastón. Empezó a gritar, "¡Socorro! ¡Socorro!" Vino la policía… pensaron que había estado intentando robar a la mujer. Llamaron a mis padres. No fue bonito. Pero al menos estaba completamente vestida durante todo el proceso.
3. Llevaría una manta, un bloc y lápices de colores.
4. Pienso que me gustaría creer que hay alguien para todos. Aunque a veces pues lo dudo.
5. Cualquier cosa a la venta en Victoria's Secret.
6. Me gusta el cabello suave. Sé que es bastante aleatorio pero… el cabello suave es agradable.
7. Facts of Life
8. Supongo que cambiaré el sexo. ¿Alguna vez saldría con una chica? Um, no. Creo que mis padres ya tienen bastante que lidiar sólo con chris. No me siento como para provocarles un ataque cardíaco.
¿Satisfecha?
Espero que estés bien,
Dulce]
************************
[Querida Dulce,
Después de MUCHO pensamiento y consideración, he aceptado el trato. De hecho, hoy salí y compré Harry Potter. Aún está en la bolsa. Lo abriré una vez hayas comprado The Color Purple.
¿Compras en Victoria's Secret? Por alguna razón no me pareciste del tipo VS. No me preguntes de qué tipo pensé que eras. No lo sé.
Llegué a diez minutos en la máquina de la muerte. ¡Y sólo han sido dos semanas! Estoy segura que estás muy impresionada. Pero yendo a temas más importantes: ¿Qué quieres para tu cumpleaños? Septiembre está justo a la vuelta de la esquina. Sólo dispongo de tres semanas más para comprar, así que mejor me lo dices rápido.
Bueno, ¿qué has estado haciendo últimamente?
Siempre,
Ana]
************
]Querida Ana,
Yo fui a Strand y cogí una copia de The Color Purple. ¿Preparada? ¿Lista? ¡Lee!
Hmm… no sé cómo tomarme tu comentario de Victoria's Secret. Y sí, compro allí de vez en cuando. Tiene adorable ropa interior para una chavala necesitada de tales cosas. Además, Angie trabajaba allí y yo usaba su descuento.
Bueno, al menos has logrado ser persistente sobre ejercitarte. Yo probablemente ya me habría rendido.
Pasé el fin de semana en el apartamento de chris. Aunque estaba más bien atestado, siendo su apartamento del tamaño de una caja de zapatos (no que el mío sea mucho mayor, pero todavía). Me divertí cantidad saliendo con chris y frank. Quedan tan lindos juntos. Como que me hace añorar tener a alguien, ¿sabes?
¿Alguna vez te sientes sola? No creí que fuera posible estar rodeada de tanta gente y todavía lograr sentirme sola. Y aún así, me pasa. No sé por qué es de esta forma.
En noticias relacionadas, Poncho me llamó ayer por las buenas. Quería informarme que ahora está saliendo con una chica en Harvard. En otras palabras, quería agradecerme que rehusara su declaración. Oh, bueno, en tanto sea feliz. Pero da igual… basta de eso.
Angie lo está haciendo muy bien con sus frases y todo eso. Realmente me impresiona su habilidad actuando. Antes tenía que verla actuar en esas obras psicópatas… y, de algún modo, aún lograba asombrarme. Pero verla en este nuevo papel realmente me ha abierto los ojos a lo verdaderamente talentosa que es. Rezo para que ésta sea su gran oportunidad. Se lo merece.
En cuanto a mí, ¡logré vender una pintura el sábado! Estoy realmente entusiasmada por eso. Por un tiempo estaba como perdiendo la esperanza.
Mis padres lo llevan bastante bien. Aún no hablan con o sobre chris. Ningún progreso en ese frente. Realmente deseo que le acepten…
Mi padre biológico llamó y preguntó si deseba visitarle durante un par de semanas, pero me negué. Quiero estar cerca para ayudar a angie a ensayar y realmente no me siento como para viajar.
Creo que es un resumen bastante decente de mi vida hasta el momento.
Oh, no quiero nada para mi cumpleaños. Pero gracias por recordarlo… Bueno, ¿qué pasa contigo?
Cariños,
Dulce]
********************
[Querida Dulce,
Te diré lo que pienso cuando haya terminado Harry Potter. Mientras tanto, espero que estés disfrutando The Color Purple.
Lamento oír que te sientes sola. Aunque tenía que pasar. Tras estar con alguien durante tanto tiene que ser difícil estar soltera. Y sí, me siento sola mucho. Pero siempre está ucker y los infomerciales y mi máquina de ejercicios y… tú. Así que aún no soy una causa perdida.
¿Te molesta lo de Poncho? Probablemente es una pregunta estúpida – parecías algo deprimida. ¿Quieres hablar de eso? No tengo absolutamente ninguna experiencia en cuando a corazones rotos e incluso menos sobre tratar con ex-novios – pero siempre me alegrará prestarte una oreja atenta.
No mucho me ha estado pasando. He estado bastante ocupada con el trabajo y todo, por ello me está costando un par de días devolverte los correos. Eso lo siento.
Fui anoche a cenar con mis padres. Mi madre insiste en que coma con la familia una vez por semana o así. Logré eludirles la semana pasada pero anoche estaba atrapada. Para abreviar, fue infernal como de costumbre. Mi hermana no es posible que fuese más estirada de lo que es. Estoy bastante segura que una de nosotras es adoptada. Espero ser yo. A veces desearía ser lo bastante valiente para salirles del armario. Creo que merecería la pena por ver el shock en la cara de mi madre. Pero entonces me lo pienso y me doy cuenta que no quiero hacer partícipes a mis padres de algo tan personal. No merecen conocerme tan bien. Lamento el discurso.
Llevo ya dos horas viendo dibus. Creo que me he enamorado de Bob Esponja. Así que he cambiado de idea sobre lo de no salir con un chico. Saldría con Bob Esponja. Ves, y tiene lindos ojos – te lo dije. Consideré a Bob the Builder, pero creo que es demasiado macho para mí.
Creo que es hora de irme a la cama. Me lo tomo como que no vas a decirme lo que quieres para tu cumpleaños – ¡Perfecto! Tendré que adivinarlo por mi cuenta. Confía en mí, no vas a escaparte sin regalo. Lo siento.
Cariños,
Ana]
**********************
[Querida Ana,
Detesto admitirlo pero como que estoy disfrutando The Color Purple. Es mucho mejor que el libro del mayordomo que recomendaste antes. Aunque no admitiré oficialmente que me gusta TCP, hasta que admitas que adoras Harry Potter. Vamos, sé que sí. Confiesa. No estoy segura de qué siento sobre Poncho. No puedo negar el hecho de que me molesta pero, al mismo tiempo, no estoy segura qué es exactamente lo que me molesta. Quizá es el hecho de que él es tiene a alguien y yo no. Lo superaré.
Siéntete libre de soltar discursos cuando quieras. Para eso estoy aquí. Bueno, eso y burlarme de ti. Es un buen equilibrio, ¿no crees? Bob Esponja, ¿uh? No sé, Ana, dudo que seas su tipo. ¿Cómo siquiera harías funcionar esa relación? Él está bajo el mar… tú en California. Es toda una relación de larga distancia. ¿Por qué no vas a por alguien más local?
Oh, tengo una historia para ti. Hoy estaba en el metro y me tropecé con este chico de mi clase de Historia del Arte. Empezamos a hablar sobre el examen final y el profesor y, antes de que me diera cuenta, me había pasado totalmente mi parada. Me sentí tan boba. Por el lado positivo, me pidió mi número. Así que, quizá, no fue tan mala cosa después de todo.
Supongo que iré a ducharme y me acurrucaré en la cama con Alice Walker. Hmm… sonó mucho más sexual de lo que lo pretendía.
Cariños,
Dulce]
*************************
[Querida Dulce,
Bueno, ves, ahora estoy dividida. Si admito que me gusta Harry Potter, podría subírsete a la cabeza. Empezarás a bailar, gritando, "¡Ya te lo dije!" Eso no puede ser. Por otro lado, si lo niego, no sólo te sentirías triste y defraudada, sino que también estaría mintiendo. Considera eso mi respuesta.
Tienes razón. Salir con Bob Esponja puede presentar un dilema geográfico. Sin embargo, no puedo descartarle así. En primer lugar, tiene ojos fabulosos. Siguiente, es muy apasionado sobre su trabajo. Adoro a la gente apasionada. Y finalmente, adora el océano y yo también. Cuando puedes ver, Bob Esponja y yo estamos destinados el uno para el otro. La distancia es sólo un tecnicismo.
Fue muy sutil perderte tu parada en el metro. Bueno, ¿quién es este chico misterioso? ¿Llamó? Me avergüenza admitir que no me he ejercitado realmente en una semana. ¿No es triste? He estado tan ocupada que, cuando llegaba a casa, normalmente sólo me colapsaba. De hecho, estoy colapsándome al segundo que pulse el 'enviar' de este mensaje. Qué será justo…]
************************
[Querida Ana,
¡Ja! Sabía que adorarías Harry Potter. Sólo para picarte, voy a bailar y gritar, "¡Te lo dije!" de todas formas. ¡JAJAJAJA!
Si insistes en seguir con Bob Esponja, no voy a tener opción salvo apoyar tu decisión. Sólo espero que no te rompa el corazón.
De acuerdo, pues Justin me llamó anoche y me pidió salir a pasear por Central Park con él. Acepté porque sonaba romántico. Estará aquí en unos veinte minutos, pero deseaba escribirte antes de salir para hacerte saber lo que pasaba conmigo. Estoy realmente emocionada por salir con él. Nunca antes salido realmente en una cita. Vale, debiera terminar de prepararme. Estoy nerviosa. Muy nerviosa. Deséame suerte.
Cariños,
Dulce]
**********************
[Querida Dulce,
Sólo por eso no voy a leer 2º libro. Así que ¡JA! Espero que te divirtieras en tu cita con Justin. Con suerte no tropezaste con ninguna ciega. Jeje. Espero oír todos los detalles.
En mi lado, no me ha pasado mucho. Logré hacer ejercicio hoy. Llevaba unos dos minutos cuando sonó el teléfono. No tenía muchas ganas de ejercitarme después de la conversación telefónica, así que me duché en cambio. Emocionante, ¿no?
Acabaré esto ahora, antes de hacerte llorar de aburrimiento.
Cariños,
Ana]
********************
[Querida Ana,
No podrás resistirte al 2º libro. Sólo espera. Realmente lamento que haya pasado más de una semana desde que respondí. He estado bastante ocupada. Justin y yo hemos estado saliendo mucho últimamente. Nuestra primera cita fue muy bien. Paseamos por el parque y después me llevó a cenar. Es un chico realmente dulce. Muy diferente de Poncho, que siempre estaba alardeando de él mismo. Justin es muy humilde… me gusta eso de él. Es un alivio no estar con alguien que tiene mucho dinero. Poncho siempre presumía de ser rico y siempre me lo restregaba en la cara. Detestaba sentirme como si estuviera haciéndome un favor al salir conmigo. Como si fuese un caso de caridad o algo así. Justin, por otro lado, está trabajando para pagarse la universidad y tiene un par de becas que le ayudan. También hace la licenciatura en Arte. Vi algo de su trabajo, es verdaderamente asombroso. Mañana va a llevarme a un museo de arte del que no había oído hablar. Quiere mostrarme su pieza favorita. No puedo esperar a verla.
Es raro cómo pasan estas cosas, ¿eh? Un segundo estoy en el metro yendo en dirección equivocada y al siguiente estoy saliendo con un chico realmente dulce. Imagínate.
¿Cómo van las cosas por tu lado?
Cariños,]

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:23 am

CAPITULO 43
"Anahi," dijo ucker, agitando el tenedor en el aire delante de la cara de su mejor amiga. "¡Anny!" la llamó más ruidosamente.
Los ojos de Anahi se enfocaron de repente en ucker. "¿Qué?" restalló.
"Mira, comprendo que no soy un completo experto en problemas femeninos," empezó, "pero estoy bastante seguro que una mujer no tiene SPM durante dos semanas."
"¿De qué estás hablando?"
Ucker soltó su tenedor y contempló a Anahi con una mirada impaciente. "Has sido un absoluto dolor en el culo las últimas dos semanas," declaró. "Has estado irritable, temperamental y sido una completa bruja. Sé que te vas para Nueva York en una semana, pero ésa no es razón para ser tan insufrible."
Anahi no se arredró. "Sólo tengo muchas cosas en mente," contestó.
Ucker recuperó su tenedor y agitó la cabeza mientras intentaba trinchar su pasta. "No," dijo. "No me lo trago. Siempre tienes muchas cosas en mente. Es mucho más serio que eso."
Anahi miró al cielo y continuó empujando la comida por su plato. No tenía mucho apetito. No tenía mucho de nada últimamente.
"¿Tiene algo que ver con Dulce?" se aventuró ucker a preguntar. La mirada en la cara de Anahi le respondió la pregunta.
Anahi dejó caer su utensilio y se sentó atrás con un suspiro. "No quiero hablar de eso."
"No la has mencionado en dos semanas, Anahi," señaló ucker. "Te pasaste los dos últimos meses no hablando de otra cosa." Su voz se suavizó. "¿Qué pasó?"
Los labios de Anahi se apretaron en una línea. Desde que Justin había aparecido en escena… Dulce no había sido la misma. Pasaba días sin responder a los correos. Y cuando respondía, todo de lo que hablaba era Justin. Justin es tan dulce. Justin es tan maravilloso. Miró al cielo ante el pensamiento. "Nada pasó," contestó finalmente.
"Es verdaderamente asombroso lo gran actriz que eres, considerado el hecho que no sabes mentir una *******," respondió ucker
Anahi se esforzó en mantener una calma compostura. "Te dije que nada pasó.Así que acaba tu comida y déjalo."
"No puedo dejarlo, Anahi," respondió ucker, pareciendo enfadado, pero no tan enfadado como se sentía. "Detesto que me dejes fuera siempre que algo va mal. ¡Es frustrante!"
Anahi se negó a encontrar su mirada. Se concentró en el dibujo del mantel, intentando decidir si levantarse e irse o permanecer sentada. Al final, se quedó donde estaba.
Ucker en cambio se puso de pie. "Volveré andando," la informó, dejando caer su servilleta en la mesa. "Gracias por el almuerzo." Agitó la cabeza y se alejó.
Anahi se quedó mirando la espalda que se alejaba y metió la mano en su bolsillo por su billetera. La vida no podía volverse más asquerosa que esto.
************************
"¿Qué haces?" inquirió Angie, dejándose caer en el sofá al lado de su mejor amiga.
Dulce alejó la vista del monitor del ordenador un momento. "Revisando el correo," contestó.
"¿Tuviste ya noticias de Ana?" preguntó angie
Dulce agitó la cabeza tristemente. "No," contestó. "Han sido casi dos semanas.Estoy preocupada."
"Llámala."
Dulce miró a Angie"¿Crees que debería?" En realidad, llevaba considerando la idea los últimos días, pero no había reunido bastante valor para llevarla a cabo.
"Sí. Quiero decir, estoy segura que sólo ha estado realmente ocupada," le dijo angie. "O se rompió su conexión a internet, o algo así."
Dulce frunció el ceño con incertidumbre. "¿No me habría llamado ella?"
Angiese encogió de hombros. "Llámala," contestó. "Te hará sentir mejor."
Dulce asintió y alejó el portátil. "La llamaré esta noche," resolvió.
"¿Vas a ver a Justin?"
"No," contestó dulce "Esta noche tiene que trabajar." Se acomodó contra los cojines del sofá, sintiéndose deprimida y no sabiendo exactamente por qué. "¿Qué hay esta noche en la TV?"
Angie estudió a su amiga con preocupación. "No lo sé," dijo, encendiendo el aparato de televisión. Empezó a repasar las cadenas a su paso usual. "¿Todo bien con Justin?" preguntó. Sabía que algo estaba molestando a Dulce, pero no podía imaginar qué era.
"Sí," dijo dulce, sonriendo ligeramente. "Me gusta mucho."
Bueno, no es Justin, angie decidió. "¿Cómo les va a tus padres?" inquirió, preguntándose si tenía algo que ver con ellos.
"Bien. Les hablé de Justin. Mamá está emocionada. Ben no parecía desaprobarlo. Creo que es un poco pronto para llevarle a casa, pero hasta ahora va bien."
.Angie asintió mudamente, su mirada en las cadenas. "¿Y chris?" probó.
Dulce miró rápidamente a angie. "¿Por qué el súbito interés por todos los que conozco?" preguntó, con humor en su voz.
"Sólo intentando ponerme al día en los eventos actuales," respondió Angie. "Has estado bastante ocupada con Justin. No te he visto mucho."
"Lo siento," contestó dulce Inspiró profundamente. "chris está genial. Jamás le he visto más feliz."
Angie se mordió pensativamente el labio, intentando deducir la causa de la melancolía de dulce. Finalmente se rindió. Probablemente era el clima. Había estado lloviendo en Nueva York el pasado par de días. Era inevitable que deprimiese a una chica. En televisión, una imagen captó su mirada y se detuvo.
"Estás obsesionada," mencionó dulce amablemente, notando que angie se habían detenido en una entrevista a Anahi puente.
"No es culpa mía que esté por todas partes," comentó angie. "Leí en algún sitio que estaba haciendo cuarenta entrevistas al día. Pero creo que su gira publicitaria ha terminado, porque Guardian ya está filmándose."
Dulce arqueó una ceja. "¿Qué eres, su manager?"
Angie sonrió. "No, sólo he estado investigando a mi co-estrella," contestó. "Tengo que saber con quién estaré trabajando," agregó.
"Ya." dulce agitó la cabeza con diversión y se concentró en la voz de Anahi puente. Tras un par de minutos, preguntó, "¿Realmente tiene ese aspecto?"
Angie asintió. "Oh, sí," confirmó. "La mujer es bellísima, eso sin duda."
"Quizá le vendió su alma a Satanás," sugirió Dulce.
Angie se rió. "Probablemente." Se encogió de hombros. "Quizá sólo tiene suerte." Cabeceó hacia la pantalla. "Creo que es John Ken Show. Es en directo. El tío es implacable."
Intrigada, Dulce se concentró en la entrevista en transcurso.
"Háblanos de esta nueva película que estás haciendo," estaba diciendo el presentador. "Summer's End, ¿no?"
Angie vitoreó. "¿Puedes creerte que estoy en esa película?" preguntó.
Dulce se rió. "Realmente no."
En pantalla, Anahi parecía molesta e incómoda. "Sí, se llama Summer's End," confirmó. "Va de una mujer que intentando recomponer la historia de otra mujer."
"¿Y cual de las dos mujeres interpretas?" inquirió John Ken.
"Interpreto a Elizabeth Doyle," contestó Anahi. "La primera mujer, Summer, se muda a una casa nueva y encuentra un ático lleno de viejas cartas, fotos y esas cosas. Es escritora y decide escribir una historia basada en las cosas que encuentra. Las cosas parecen pertenecer a una mujer llamada Elizabeth que vivió allí. Sin embargo, interpreto la versión más joven; La concepción de Summer de Elizabeth cuando joven."
John Ken asintió, aunque no parecía estar escuchando. "Y he oído que interpretas a una lesbiana," dijo de repente.
Anahi pareció incluso más incómoda que antes. Le lanzó una mirada a alguien fuera de cámara. "Es cierto," contestó finalmente, aunque su voz era forzada.
"¿Y cómo es interpretar una homosexual tras interpretar a una ángel durante tanto?" inquirió John Ken.
Los ojos de Anahi se entrecerraron ligeramente. "¿Qué quieres decir?"
"¿Crees que afectará al conjunto de fans que has acumulado hasta ahora?" continuó Ken.
"Tendrás que preguntarles," contestó fríamente Anahi
John Ken respingó levísimamente. "¿Te incomoda discutir la sexualidad de tu personaje?"
"No," contestó serenamente Anahi su voz adquiriendo un filo peligroso.
John Ken se rebulló en su asiento y continuó. "Asumir semejante papel va a llevar a mucha gente a cuestionar tu propia preferencia sexual. ¿Eso te molesta?"
Anahi inclinó la cabeza al lado. "¿El qué me molestaría exactamente?"
"Que la gente cuestione tu sexualidad," aclaró Ken.
"¿Debería?" planteó Anahi.
John Ken miró fuera de cámara por un rápido instante y devolvió su mirada a Anahi. "Le molestaría a algunos," contestó. "¿No te importa que la gente asuma que eres lesbiana?"
Anahi se encogió de hombros. "Estoy acostumbrada a las asunciones," dijo. "Esto es Hollywood. Me sorprendería si nadie pensase que soy gay."
"¿Y eres lesbiana, Anahi?" John Ken preguntó bastante bruscamente.
Anahi sonrió dulcemente. "Sabes, no lo era antes pero, ahora que te conozco, estoy definitivamente considerándolo."
Hubo un súbito corte para los anuncios.
Angie empezó a reírse.
Dulce sonrió a su pesar. Se puso de pie. "Creo que voy a llamar ahora a Ana," anunció.
Angie miró a su mejor amiga. "Dile hola de mi parte."
"Lo haré," le aseguró dulce. Y se retiró a su dormitorio para hacer la llamada.
***********************
Anahi aún estaba que echaba humo cuando regresó a su casa. John Ken. ¡Uf! Ese capullo tenía suerte de no habérselo encontrado entre bambalinas o habría habido una masacre. "¡Masacre!" le juró la vacía sala de estar.
Un silencio ensordecedor le hizo eco.
Anahi suspiró y miró el contestador automático. Un vistazo al visor anunció una suma total de doce mensajes. "La cinta probablemente se habrá acabado," imaginó. "Bien."
Su dedo vaciló encima del botón de 'play'. "Odio mi vida," expresó antes de apretar el botón.
"¡¿Lesbiana, Anahi?!" resonó la voz de su madre. "¿Interpretas una lesbiana? ¿Cómo se supone que voy a mostrar la cara en el country club después de esta noche? ¿Y qué quieres decir con lo de que estás 'considerándolo'? ¿Estás intentando provocarle un ataque cardíaco a tu pobre madre? ¿Nunca piensas en los demás, Anahi? Llámame. Necesitamos hablar sobre cómo vamos a manejar esto."
Anahi miró al cielo y se derrumbó en el sofá con un largo suspiro. "Y empieza," murmuró.
Beeeeeeeeeep.
"Anahi, soy ucker Escucha, sé que realmente no hemos hablado desde ese día que te dejé en el restaurante. Y lo siento. No te debería haber dejado allí. Estaba mosqueado contigo. Da igual, vi la entrevista y quería llamarte y ver cómo estabas. Apuesto que estas mosqueada y tengo la certeza que tu madre me ganó dándote un telefonazo lo que significa que, probablemente, estás aún más mosqueada. Llámame.
Hablemos, ¿vale? Te echo de menos."
Anahi miró fijamente el contestador, deseando más que nada que ucker estuviera allí.
Beeeeeeeeeep.
"Anahi, soy maite. Saliste de estampida del set y deseaba ver si estabas bien. Si representa alguna diferencia, pensé que estuviste brillante. Ese cretino no sabía qué le golpeó. ¡Ja! Llámame si quieres, o te veré mañana por la mañana. Cuídate."
Beeeeeeeeeep.
"De nuevo tu madre. Llámame ahora mismo."
Beeeeeeeeeep.
"Ana," vino la voz insegura de dulce
Anahi se sentó al instante ante el sonido de la voz de Dulce. Su corazón martilleándole en el pecho.
"Te llamo porque no he tenido noticias de ti desde hace realmente mucho," dulce continuó. "Y deseaba saber si estabas bien. Estoy preocupada por ti. Por favor, mándame un correo para saber que estás bien. Te echo de menos."
Anahi puso el mensaje una segunda vez. Y después una tercera. Cerró los ojos y se echó contra los cojines del sofá. Sólo estaba medio escuchando todos los mensajes que siguieron.
Era verdad que había estado evitando a dulce durante la última semana y cinco días. ¿Pero quién lo contaba? Ya no podía soportar más correos conteniendo el nombre de 'Justin'. En algún momento de los meses precedentes, a Anahi se le había metido en la cabeza que dulce estaba al menos semi interesada en ella. Concedido, las dos nunca se habían encontrado. Y cierto, dulce no era precisamente gay. Aún así, había una persistente esperanza. Y la esperanza mantenía a Anahi en marcha. Incluso si dulce no era suya… por lo menos no era de nadie más.
Hasta ahora.
Anahi abrió los ojos y agarró el teléfono de la mesa junto al sofá. Necesitaba hablar con Ucker de esto. Su mudanza a Nueva York estaba acercándose rápidamente y de ninguna forma iba a sobrevivir a esa aventura sin ucker en su lado. Marcó el número, a pesar del hecho que estaba en su llamada rápida.
"Eh," dijo cuando ucker lo cogió.
"Me preocupaba que ignoraras el mensaje," admitió ucker
Anahi tomó una profunda inspiración. "Está saliendo con alguien," dijo bruscamente.
"¿Dulce?" supuso ucker "Sí," dijo Anahi. "Su nombre es Justin. Y al parecer es perfecto."
Ucker se rió entre dientes levemente. "¿Ésta es la razón por la que has sido la Reina Bruja las últimas tres semanas?"
Anahi lo consideró. "SPM estuvo involucrado en algún punto," contestó. "Pero en mucho, sí."
"¿Has estado ignorando a dulce junto al resto del mundo?"
"Ajá," confirmó. "Acaba de dejarme un mensaje en el contestador preguntándome si estaba bien."
"¿Vas a devolverle la llamada?" inquirió ucker
Anahi consideró la pregunta, a pesar de que ya sabía la respuesta. No podía negarle nada a dulce. Especialmente no una llamada telefónica. "Sí."
"Tenía que pasar, Anahi" dijo ucker tras un momento. "No puedes castigarla por tu celos."
Anahi suspiró. "Lo sé," contestó. "Lo sé. No sé si puedo lidiar con ello. Cada vez que oigo el nombre de Justin quiero atravesar la pared con el puño." Agitó la cabeza. "Y el hecho que estaré actuando con su mejor amiga en menos de una semana, no va a facilitar nada las cosas."
"Lo sé," ucker estaba de acuerdo.
Anahi miró la pared pensativamente. "No creí que sería así, ucker," le dijo. "Sabía que no quería que saliese con nadie más. Imaginaba que era porque realmente me gustaba tenerla como amiga y no quería compartir su atención. Pero cada vez que pienso en ella besando a alguien más… agh. Me pone físicamente enferma. Creo que la gente en el set empieza a creer que estoy embarazada. Todas esas arcadas matutinas."
Ucker se rió. "No eres la primera en pasar por esto," le dijo. "Te pondrás bien. Podrías conocer a la chica de tus sueños en Nueva York y entonces no te importará con quién salga dulce. A veces algunas cosas no están destinadas a ser."
Anahi consideró el comentario de ucker. "Quizá," permitió.
"No puedes seguir ignorándola. A menos que planees no volver a hablar con ella y creo que eso sería bastante asqueroso de tu parte."
"Lo sé," Anahi estaba de acuerdo. "La llamaré." "¿Qué vas a decirle?"
"Ni idea," admitió Anahi. Hizo una pausa. Disculparse nunca había sido uno de sus puntos fuertes. No obstante… "Realmente lamento haber sido tan cretina."
"Disculpa aceptada," la informó ucker "¿Tienes ya apartamento en Nueva York?"
Anahi asintió, entonces dijo, "Sí, tenía a maite preparándome las cosas. Es un ático que domina algunos edificios." Se rió. "Vi un par de fotos. Parece fenomenal."
"Wowowo," dijo ucker. "¿A tu madre le gustó la entrevista?"
Anahi gimió y se hundió en el sofá. "Dios, no quiero tener que volver a lidiar más con ella," dijo. "Le preocupa mostrar la cara por el country club."
Ucker se rió. "Imagina si salieses del armario."
"Prácticamente lo hice según ella," replicó Anahi, pero se rió de todas formas. De algún modo se sentía mejor. "Debo ir a llamarla," dijo de repente.
"¿A tu madre?"
"A dulce"
"Hazme saber cómo va," le dijo. "Me pasaré por el set mañana, ¿vale? ¿Almuerzo?"
"Es una cita," le aseguró Anahi. "Gracias, ucker."
"Cuando quieras, Anny. Cuando quieras."
***************************
dulce yacía en la cama, terminando las últimas páginas de The Color Purple. Había pasado una semana desde que abrió la novela. No podía explicar por qué, pero el pensamiento de Ana estos días la llenaba de más tristeza de la que podía expresar. Si tan sólo supiera por qué no había correos. Si tan sólo supiera si volvería a haber más. El no saber estaba matándola.
Incapaz de concentrarse, cerró el libro y se puso de espaldas. La Metamorfosis de Narciso de Dalí la miraba desde el techo. Inconscientemente, le echó un vistazo al teléfono, deseando que sonase. Cuando no lo hizo, soltó una larga expiración y se concentró de nuevo en el póster sobre su cama. "Por favor, llámame," susurró.
Como en señal, el teléfono empezó a sonar. Por un momento, dulce no creyó que realmente estuviera sonando. Su corazón se aceleró mientras alcanzaba el receptor. "¿Hola?" dijo, esperando no parecer tan desesperada como se sentía.
"Eh, dulce"
La desilusión la consumió por un momento, pero fue rápidamente reemplazada por algo más. "Justin," saludó, esperando no quedase rastro de tristeza en su voz. "¿Cómo fue el trabajo? Saliste temprano."
"Seguro que sí. Aburrido como siempre," contestó él. "Nada como hacer arreglos florales durante horas sin fin; con lluvia, nada menos. ¿Cómo fue tu día?"
Dulce hizo un rápido repaso de los eventos del día en su mente. "Pinté y vi TV con angie unos quince minutos. Eso es todo."
Justin se rió. "Parece divertido," dijo. "¿Quieres hacer algo esta noche? Pensé que quizá podíamos pillar una exhibición tardía de algo."
Dulce dudó. ¿Y si Ana llamaba mientras estaba fuera? Miró la hora. Si no había llamado ya, probablemente significaba que no iba a hacerlo. Todavía dudó. Entonces finalmente dijo, "Claro."
"Genial," dijo Justin, pareciendo entusiasmado. "Te recogeré en unos veinte minutos."
"Nos vemos entonces," contestó. Dulce cortó la comunicación y se quedó mirando el receptor en la mano. Cuando nada pasó, suspiró y lo emplazó en la base. "Tanto para esto." Agitó la cabeza tristemente y se levantó para prepararse.
****************************
A pesar del hecho que Anahi había dejado el teléfono con ucker con plena intención de llamar a dulce, una hora después aún estaba paseándose por la sala, receptor en mano. No tenía idea de cómo explicarle tres semanas de ausencia sin mentir.
"Eh, dulce," ensayó. "Lamento no haberte escrito. Me robaron el ordenador." Lo sopesó y agitó la cabeza. "No quiero mentir más." Suspiró y se sentó en el sofá.
Tomó una profunda inspiración. "dulce," lo intentó de nuevo, "estoy un poco colada por ti y me asusté por lo de Justin. Creo que ya lo he superado." Miró al cielo. "No puedo decir eso."
Anahi miró fijamente el receptor y se encontró encendiéndolo. "Sin mentiras," decidió. "Si averigua que me gusta, entonces así sea." Esperaba poder mantener ese grado de convicción. Su corazón se aceleró mientras marcaba el número del apartamento de dulce
Un timbrazo…
Dos…
"¿Hola?"
Anahi sintió detenerse su corazón y deglutió. "¿Me echas de menos?" se encontró preguntando.
Hubo una breve pausa. "Ana," musitó Dulce. "Creí que no volvería a saber de ti."
"Lo siento," se disculpó Anahi, esperando parecer sincera.
En alguna parte al fondo, Anahi oyó una voz masculina. "Voy enseguida," le dijo dulce a alguien más. A Ana le dijo, "Me cogiste saliendo por la puerta."
Anahi intentó ignorar el dolor en su corazón. "Sólo deseaba hacerte saber que estoy bien," dijo.
"Gracias," dijo dulce. Hubo un embarazoso silencio en la conversación. "Tengo que irme," dijo tras unos segundos. "Lo siento de veras. Justin está esperándome."
"Vale," contestó Anahi. "Diviértete."
"Lo haré," respondió dulce. "¿Hablamos luego?"
"Sí," se encontró diciendo Anahi.
"Te escribo esta noche," prometió dulce. "Gracias por llamar."
"De nada," dijo Anahi. "Adiós," susurró después que la línea hubiera sido cortada. Apagó el teléfono y lo tiró por el cuarto. Lo oyó chocar contra algo y hacerlo añicos. Probablemente un jarrón. No le importaba. Frustrada, se pasó una mano por el cabello y agarró el mando.
Anahi ensendio el televisor y se quedó con una repetición de Bob Esponja. La melancolía se posó sobre ella como una manta y apagó los dibujos animados. Echó la cabeza contra los cojines y cerró los ojos. "Nueva York, allá voy," dijo tristemente.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:23 am

CAPITULO 44
Dulce terminó de leer las últimas palabras de la última página del guión de Summer's End. "woooww," susurró, debatiendo si leerlo de nuevo o no. Dado que la película empezaba a filmarse a la mañana siguiente, Dulce decidió que era hora de leer el guión completo. Había ayudado a Angie a ensayar algunas de las escenas, pero realmente no le habían ayudado a entender la historia completa.
Inspiró profundamente y apartó el guión. El reloj anunciaba que era casi la una de la mañana. Dulce podía distinguir los sordos murmullos de la televisión que emanaban de la sala. "Supongo que no puede dormir," de dio cuenta, levantándose de la cama. Se aseguró de llevar el guión con ella cuando salió del cuarto.
Angie estaba como de costumbre zapeando cadenas, pero había una distintiva mirada de preocupación en su cara.
Dulce se acercó cautamente y se sentó al lado de su amiga. "¿Nerviosa?" preguntó.
"Aterrorizada," confirmó angie, momentáneamente deteniendo el ritmo de apretar el botón. Notó el guión en la mano de dulce. "¿Lo leíste?"
"Va a ser una película realmente buena," admitió dulce. "No creí que fuese tan… poderoso."
Angie asintió. "Pensé lo mismo cuando lo leí. Aún no puedo creer que voy a salir en ella."
Dulce sonrió. "Lo mereces," dijo sinceramente. "Siempre he tenido fe en ti."
"¿Incluso cuándo hacía esas obras horribles?" preguntó Angie con una sonrisa.
"Incluso entonces," le aseguró dulce.
Angie sonrió, su mirada en la pantalla de televisión.
Dulce permitió hacerse entre ellas un silencio afable y volcó su atención en la TV. Angie no parecía estar buscando nada en particular y a dulce no le importaba realmente. Sólo quería estar allí en caso de que angie quisiera hablar de algo.
Un momento después, angie le dio el mando a dulce. "Probablemente deba irme a dormir," anunció. "Dudo que lo logre, pero debo intentarlo al menos."
Aceptando el objeto, dulce asintió. "Dulces sueños." Miró como angie entraba en su dormitorio y cerraba la puerta. Sin nada más que hacer, dulce a pasar cadenas. Se sentía ansiosa y no estaba completamente segura por qué. O quizá no era en absoluto ansiedad… era algo más.
Estaba tan contenta y orgullosa de angie. Aún así, había un subyacente sentimiento de preocupación que nublaba su felicidad. Siempre habían discutido qué pasaría si una o la otra se hacía famosa, y ahora que los sueños de angie estaban tan cerca de fructificar, a dulce le preocupaba que estuviera a punto de perder a su mejor amiga para siempre. Había intentado explicarle sus sentimientos a Justin, pero le había dicho que estaba siendo tonta; que angie siempre estarían allí para ella.
¿Lo estaría? dulce ya no estaba tan segura. El pensamiento la asustaba… la aterrorizaba. Tenía la inquietante sensación de que, tras mañana, todo cambiaría. Lo que más le molestaba era no saber si las cosas estaban a punto de cambiar para mejor o para peor.
Quizá ambos.
Anahi se encontró atravesando las calles de Nueva York esa misma noche. Su nuevo apartamento ofrecía poco consuelo. Era frío, vacío. Muchas cosas le parecían lo mismo últimamente.
Había reasumido sus sesiones de correo con dulce. Había incluso, de vez en cuando, un correo desprovisto de alabanzas a Justin. Anahi atesoraba esos. Se aferraba a ellos por esperanza. Esperanza falsa, pero esperanza no obstante.
La gente la pasaba mientras caminaba. No les notaba y ellos no la notaban. La soledad escudaba su identidad. Aunque se había vestido, no había hecho esfuerzo por disfrazarse. Ya no importaba.
Inconscientemente – o quizás conscientemente, si admitía la verdad a sí misma – llegó al último lugar en que había esperado terminar esa noche. Con una extraña mezcla de tristeza y curiosidad, se quedó mirando el deslustrado edificio. Era tan agudo contraste con el propio. No podía imaginar vivir la vida de dulce, Le era tan extraña como la suya a dulce.
Esto nunca funcionaría, comprendió tristemente. El amor no era bastante para cerrar el hueco entre sus mundos.
Aún así, Anahi no podía irse. Aún no.
Se apoyó contra el muro de un edificio al otro lado de la calle de dulce. Una canción de My Fair Lady de repente emergió de su subconsciente. ¿Cómo era? Oh, el imponente sentimiento… de saber que, de algún modo, estás cerca… el arrollador sentimiento… de que en cualquier segundo puedes aparecer de repente… la gente se detiene y mira fijamente, no me molesta, pues no hay ningún otro lugar en la tierra donde prefiriera estar… Dejar el tiempo pasar, no me importa si puedo estar aquí, en la calle donde vives…
Anahi asintió para sí, ahora con la certeza de haber perdido la cabeza.
Miró la fila de ventanas, preguntándose cual, si alguna, pertenecía al apartamento de dulce. Sería tan fácil aparecer en el umbral de dulce, Sería tan fácil admitir la verdad.
Suspirando, se forzó a alejarse del muro detrás de ella. Con una última mirada al edificio de dulce, se fue al propio

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:24 am

CAPITULO 45
"Tienes que hacerlo," le suplicó Angie a la mañana siguiente. "Por favor."
Dulce tomó un sorbo del café en su mano y miró a su amiga. "Pero, ¿qué voy a hacer allí?" preguntó, no sintiéndose nada cómoda con la idea de acompañar a Angie al set de la película. Se sentiría tan fuera de lugar allí. Como un pedazo de escenario… o un atrezzo.
"¡Puedes mirar!" respondió Angie, como si fuera lo más natural del mundo. "Venga, ya aclaré hace tiempo lo de los visitantes con la director. A nadie le importará si estás allí."
"Pero es el primer día," contestó Dulce, vacilando en obedecer la demanda de Angie por una variedad de razones. "Me sentiré muy desmañada."
Angie frunció el ceño profundamente. "No puedo pasar esto sin ti, Dul," dijo, gimoteando levemente. "Con certeza sufriré un ataque cardíaco. Por favor. Realmente te necesito allí. Puedes irte cuando quieras si te sientes incómoda."
Dulce deseó tener más entereza en cuanto a decirle no a la gente. "Vale," consintió, finalmente. Aunque no era feliz al respecto, seguro que se sentiría completamente ridícula estando por allí sin nada que hacer. Quizá colase un bloc o algo.
Entonces podría bocetar.
Angie soltó un suspiro de alivio. "Gracias," dijo.
Dulce señaló al desayuno de Angie. El plato todavía estaba lleno. "¿Vas a comer?"
"Ni hablar," respondió Angie, alejando el plato. "Mi estómago es un completo nudo. Tengo suerte de haber podido tragar el café."
Asintiendo, Dulce terminó su propia taza y puso la jarra en el fregadero. "¿Estás segura que no desorganizaré nada?" preguntó.
"Prometo que tengo permiso," le aseguró Angie. Se levantó de la mesa de la cocina y agarró la mano de Dulce. Llevando a su amiga lejos de la cocina y hacia su cuarto, Angie dijo, "Necesitamos que te vistas."
Dulce permitió ser llevada. Una vez en la alcoba, Angie soltó su mano y se acercó al armario. "¿Qué haces?" preguntó Dulce.
"Necesitamos procurarte una vestimenta adecuada," explicó Angie. Empezó a repasar los artículos de ropa colgadas ante ella. "No… no… quizá… eh… diablos, no…"
Dulce estaba detrás y observaba a su amiga en acción. Costó varios minutos, pero eventualmente Angie se quedó con algo y le echó la ropa a Dulce.
"Limpiaré la cocina mientras te preparas," le informó Angie, cerrando la puerta detrás de ella en su salida.
Dulce miró la puerta cerrada y después la ropa en sus brazos. "Es tan rara," murmuró para sí. Agitando la cabeza, se resignó a lo inevitable.
Anahi bebió a sorbos de la lata de Sprite en su mano. No hacía nada por su agotamiento, pero sabía bien no obstante. Dado que no había dormido absolutamente nada la noche antes, dudaba que siquiera la cafeína fuera lo bastante fuerte para hacerle pasar el día.
Una mirada por el set confirmó que era la primera actriz en llegar. Había unos cuantos del equipo construyendo lo que parecía ser un dormitorio. Aunque, básicamente sólo paseaban de un lado a otro delante de ella, llevando equipo y cumpliendo órdenes del ayudante de director.
Maggie Mosier se situó furtivamente junto a Anahi sin que la actriz lo notara. "Llegas temprano," notó la director.
Sobresaltada, Anahi volvió la cabeza para enfrentar a la rubia director. "Soy madrugadora," contestó. “Sobre todo cuando no me voy a dormir.”
Maggie sonrió. "Por lo visto." Antes que la director tuviera oportunidad de comentar más, fue reclamada por cuestiones de trabajo.
Anahi la observó alejarse, desconcertada por la sencillez de maneras de la director, "Intocada por Hollywood," decidió calladamente. "No durará." Reasumió su estudio de los alrededores e intentó ignorar el hecho que estaba secretamente anticipando la llegada de Angie.
Aburrida y sin nada que hacer salvo esperar, Anahi metió la mano en su bolsa y sacó su más reciente compra: Harry Potter and the Chamber of Secrets. Sonrió ligeramente a la portada. Dulce había tenido razón, de ninguna manera no leería el segundo libro. Pero aún se negaba a leer el tercero. Y el cuarto estaba fuera de cuestión.
Sonriendo con diversión, abrió el libro y empezó a leer.
Dulce se aseguró de quedarse cerca de Angie todo el tiempo. Estaba aterrada y ni siquiera era la que salía en la película. Cómo Angie se debía sentir, Dulce no tenía ni idea. De hecho, estaba más que demasiado nerviosa para pensarlo demasiado profundamente.
Llegaron al set de la película, que parecía más un almacén abandonado que otra cosa. La seguridad no era particularmente estricta. De hecho, Dulce y Angie entraron como si poseyeran el lugar. No hubo nadie que las detuviese.
El interior del almacén/set de cine era de lejos más vivaz que el exterior. Dulce miraba alrededor con sobrecogimiento. Un falso dormitorio parecía ser el centro de actividad. Había gente colgando luces y llevando cables, escaleras de mano y latas de pintura. Todos parecían ocupados.
Excepto una persona.
Dulce entornó los ojos. "¿Es ella?" le susurró a Angie, asintiendo hacia la solitaria figura sentada en el suelo en una esquina, totalmente absorbida en un libro.
"Es ella," confirmó Angie. "Venga. Vamos charlar con ella."
Dulce se paralizó. "¿En serio?"
Angie echó una mirada alrededor. "No veo a la director. Probablemente Anahi sabe qué está pasando," explicó lógicamente.
"¿Ya estás tuteándola?" cuestionó dulce con curiosidad, intentando dar largas. No había anticipado hablar con Anahi Puente. Quedarse en una esquina pareciendo aburrida, eso es lo había planeado. Algo más complejo estaba más allá de su reino de comprensión.
Angie no parecía estar acercándose a la actriz. "Parece bastante ocupada," dijo tras un momento. "Quizá debiéramos esperar a Maggie."
Dulce no podía estar de acuerdo más. "¿Quién es Maggie?"
"La director," dijo Angie, mirando a Dulce brevemente. "Te he dicho su nombre un billón de veces."
Cierto. Lo sabía. "Lo siento, sólo un poco agobiada," dulce explicó. Echó una mirada alrededor de nuevo, intentando figurarse quién podía ser la director.
Un momento después tuvo su respuesta. Maggie Mosier apareció delante de ellas, una sonrisa en su cara. "Encantada de volverte a ver, Angie," dijo la mujer, estrechando la mano de Angie. Volvió ojos curiosos hacia Dulce. "Soy Maggie."
"Dulce," se presentó ella misma. "Gracias por admitirme en el set."
Maggie sonrió fácilmente. "Me alegra tenerte," contestó. Miró alrededor un momento. Nada parecía necesitar su atención inmediata. Probablemente el caos tenía perfecto sentido para ella. Contempló a Angie. "Estoy esperando hasta que todos lleguen aquí. Entonces podremos empezar."
Angie asintió.
La director sonrió, le asintió a Dulce y se excusó.
Dulce se sentía aliviada de que no le hubiesen gritado por colarse en un set cerrado. La director parecía buena. Joven, además.
"Quitémonos de en medio," sugirió Angie, llevando a Dulce hacia uno de los muros laterales. Las dos se apoyaron contra el hormigón y echaron una mirada alrededor.
La mirada de Dulce siguió cada movimiento de la director. La rubia iba y venía entre la gente. Todos parecían querer hablar con ella sobre algo. Algunos parecían agitados, otros relativamente tranquilos. Independientemente del estado de los demás, la joven director permanecía tranquila y bien templada. Dulce se preguntó qué tipo de persona se necesitaba para permanecer tan absolutamente compuesta ante tanta presión.
De vez en cuando, Dulce cogía a la director mirando a Anahi Puente. Por su parte, la actriz permanecía completamente ajena a su alrededor. El libro que estaba leyendo retenía su atención. La director miraba a la actriz y entonces devolvía su atención a con quien estuviera hablando.
A su pesar, Dulce se entretenía observando la interacción de los creadores de cine. "¿Y quién más está actuando en esta cosa?" se encontró preguntando. Se le ocurrió que, aparte de Anahi Puente, Dulce no tenía idea de con quién estaría en pantalla su mejor amiga.
Angie se encogió de hombros. "Ni idea," respondió. Asintió hacia Anahi. "Pensarías que estaría rodeada de gente o algo."
Dulce miró a la actriz, cuya nariz permanecía enterrada en el libro. Dulce estaba teniendo problema metiéndose en la cabeza el hecho de que la figura sentada a pocos metros de ella, era la misma que había visto tan a menudo en la pantalla de televisión. Parecía casi surreal. "Como que imaginé que ya estaría dándoles órdenes a la gente," susurró.
Angie se encogió de hombros.
"¿Puedes ver qué está leyendo?" preguntó Dulce, intentando distinguir la tapa del libro que Anahi sostenía. Le parecía familiar.
"Creo que es Harry Potter," contestó Angie, con diversión en su tono. "Supongo que le gusta la lectura ligera."
Dulce sonrió. "No puedo comentar," admitió. "Le dije a Ana que lo leyera. Le dije que yo leería The Color Purple si lo hacía."
"Son raras," dijo angie con una risita. Miró a Anahi de nuevo. "¿Deberíamos ir a charlar con ella?"
"¿Y decir qué?" preguntó dulce.
"No lo sé," dijo Angie. "Pero quiero decir, ya hemos llegado a primera base. Hablar no debería ser tan gran cosa."
Dulce se encogió de hombros. "Si quieres ir a charlar con ella, tú misma. Yo me quedo aquí mismo."
"Pero tienen algo en común," señaló Angie.
"¿Y qué podrá ser?" le preguntó Dulce.
Angie sonrió. "les gusta Harry Potter." Anahi miraba intensamente el libro en sus manos, pero no estaba leyendo las palabras de la página. Estaba concentrándose en respirar. Estaba concentrándose en no caerse redonda. Estaba concentrándose en mantener los ojos pegados al libro. Lo último que deseaba era encontrarse la errante mirada de Dulce.
¿Qué está haciendo aquí? seguía preguntándose Anahi. Deseaba tanto levantar la vista. Deseaba tanto huir lejos. No sabía lo que deseaba.
Tras un rato, Anahi se dio cuenta que no estaba haciendo un trabajo convincente fingiendo leer. Había estado mirando fijamente la imagen de Dobby los últimos diez minutos. Volvió la página e intentó concentrarse. Pero realmente no había leído las palabras en la página anterior. Debatió si volver o no. ¿Parecería demasiado obvio? ¿Estaba siquiera Dulce mirándola?
Anahi casi levantó la vista para mirar. Se detuvo justo a tiempo. Nada de mirar. Si miras, nunca dejarás de mirar. Entonces probablemente empezarás a babear o algo igualmente vergonzoso y…
"¿Buen libro?"
*******. Anahi se detuvo un segundo para maldecir por lo bajo y levantó la vista para encontrar a Angie mirándola. Dulce estaba un poco detrás de Angie, mirando a todos lados menos a Anahi. Funcionaba bien porque Anahi estaba mirando a todos lados menos a Dulce. Finalmente, anahi enfrentó los ojos de Angie.
"Una amiga me lo recomendó," se encontró diciendo, su mirada bajando ligeramente.
"Que coincidencia," dijo Angie, volviéndose ligeramente para mirar a Dulce. A Anahi le dijo, "Pensé en venir y presentarme. Normalmente no beso a alguien y entonces me voy inmediatamente después." Se detuvo un segundo para considerar sus palabras. "En realidad, lo hice una vez con este chico que era verdaderamente horrible en lo que estaba haciendo. Había babosidad de campeonato en marcha. Era un verdadero asco y… estoy divagando. Lo siento." Alargó la mano. "Angie Boyer."
Anahi dudó sólo un milisegundo antes de estrechar la mano de Angie. "Anahi puente," dijo, aunque tenía la sensación de que ya sabían quién era. Inconscientemente, miró a Dulce. Intentó desviar la vista tan rápidamente como fue posible pero angie debió haberlo notado.
Angie indicó a dulce. "Es mi mejor amiga," dijo a modo de presentación. "Fue lo bastante amable para acompañarme a este pequeño jaleo."
Anahi no tuvo otra opción salvo reunir lo que quedaba de su compostura y mirar a Dulce. Ojos profundos vacilantemente encontraron su mirada. Anahi habrían dado lo que fuera por quedarse mirando esos ojos para siempre. "¿Generalmente respondes al nombre de Mi Mejor Amiga, o hay otro que debiera llamarte?" preguntó, haciendo todo en su poder para evitar ahogarse en los ojos de Dulce. O al menos desmayarse en presencia de Dulce
Los ojos de dulce se entrecerraron levísimamente ante el comentario de Anahi. Una media sonrisa asomó a la comisura de sus labios mientras respondía. "La mayoría de la gente me llama Dulce," dijo. "Dulce maria espinosa."
Anahi consideró presentarse como Perfecta Jodida. Porque es lo que estaba. Sin duda al respecto. "Encantada de conocerte," dijo en cambio.
"¿Te importa si nos unimos a ti?" preguntó Angie, apuntando el suelo junto a Anahi.
La actriz negó con la cabeza.
Angie se estableció al lado de Anahi y Dulce siguió ejemplo vacilantemente. Cuando las dos estuvieron sentadas, angie contempló a Anahi. "¿Sabes quién más está en la película?" preguntó con curiosidad.
Anahi tuvo que admitir que no tenía idea. Ethan le había dicho mencionado varios nombres en un momento u otro, pero no se habían registrado del todo en su cerebro. "¿A quién interpretas?" preguntó, aunque ya sabía la respuesta.
"A tu hermana," contestó angie "Bastante raro ir de tu amante a tu hermana."
Anahi se encontró riendo. Nunca antes había sentido tan extraña mezcla de desenfado, diversión y… náusea. Había hablado con angie varias veces por teléfono. Había hablado con dulce unas cien veces. Y ninguna tenía idea. Le hacía sentirse a Anahi ligeramente aislada. Pero no cambiaba el hecho que en un mundo no-tan distante… consideraba a estas personas sus amigas. "Es un buen papel," dijo.
Angie asintió. "Lo es," concordó. "Aunque el tuyo es impresionante. Apuesto que fuiste a por él en cuando leíste el guión."
Recuerdos de su pelea con ucker, sus noches en vela y su conversación con dulce sobre el tema volaron por su mente. "Es un buen personaje," fue lo que contestó. Cualquier cosa más probablemente sería una mentira. Anahi miró de reojo a Dulce, no gustándole el hecho de que estaba callada. Anahi podía pensar un millón de cosas que decir a la ahora silenciosa artista. Y cualquiera la delataría.
Angie cogió la dirección de la mirada de Anahi. "Como que tuve que arrastrarla aquí hoy," le explicó a Anahi.
Anahi no contestó. Había tantas cosas pasándole por la mente que estaba teniendo problema concentrándose en simples palabras. Por ejemplo, no estaba aún acostumbrada a que Dulce la mirase. Era increíblemente angustioso intentar deducir qué tipo de impresión estaba causando. Había tantas cosas que Anahi quería decir.
Tantas cosas que tenía que mantener ocultas. Y habían pasado sólo cinco minutos desde que se habían conocido.
"¡Oh, Dios mío!" exclamó suavemente Angie, tirando del brazo de dulce "Es Jeremy. Del que te he hablado."
Anahi miró a donde Angie estaba apuntando y notó al ayudante de Maggie Mosier. Hizo lo mejor por darle un repaso y, tanto como lo intentó, no captaba cual era el barullo. Así que le echó un ojo a dulce en cambio y le complació notar que tampoco dulce parecía particularmente impresionada.
"Es… lindo," dijo finalmente dulce
Anahi se sonrió, complacida con la respuesta de dulce. Intentó no pensar en el hecho de que ahora dulce tenía un novio por el que, probablemente, desfallecía.
"Voy a charlar con él," anunció Angie.
Dulce pareció sobresaltada. "¿Qué?"
Anahi sintió pánico ante la perspectiva de ser dejada a solas con dulce. Por favor, no te vayas. Por favor, no te vayas.
Angie se puso de pie. "Volveré en seguida," dijo. Miró a Anahi. "Dulce a adora Harry Potter." Con eso, se alejó.
Anahi finalmente comprendió que no era un sueño. Si era una pesadilla o no, realmente no podía decidirse.
Dulce estaba lista para matar a su mejor amiga. No podía creerse que angie acabara de levantarse y dejarla sola con Anahi puente. ¿Qué suponía le diría? Quizá podían sentarse allí en silencio. Si dulce no decía nada, quizás Anahi se aburriría y volvería a leer el libro.
"Personalmente, me gusta más Hermione," oyó que comentaba la actriz.
Le costó a dulce un momento comprender que estaba refiriéndose al libro. "Dumbledore es mi favorito," se encontró diciendo, realmente no creyendo que estaba discutiendo los personajes de Harry Potter con anahi puente. Y aún así… lo estaba.
"Como que me recuerda al Sr. Bennet," dijo Anahi.
Dulce miró en un par de ojos del vede mas brillante que irradiaban más intensidad de la que jamás había encontrado antes. Podía ver porque muchos encontrarían intimidante a Anahi puente. Aunque dulce la encontraba…
"Pride and Prejudice," explicó Anahi, antes de que dulce tuviera oportunidad de salir con un adjetivo apropiado. "Es el padre de Elizabeth. El mismo tipo de sarcasmo paternal."
Dulce arqueó una ceja, insegura de cómo responder. "No lo he leído," se encontró admitiendo.
"Buen libro," dijo Anahi. "Léelo si alguna vez te aburres." Hizo una pausa. "Quiero decir, si quieres. No tienes que hacerlo, obviamente."
Había algo extrañamente familiar en Anahi puente que dulce no podía precisar. Probablemente era el hecho que había estado viéndola en entrevistas sin parar los últimos dos meses. "Quizá lo haga," contestó. Desvió la mirada de la actriz para buscar a angie entre la multitud.
La encontró un momento después, en intensa conversación con el tal Jeremy.
"Sabes, si quiere que la recomiende como buena besadora…"
La mirada de dulce regresó a la cara de Anahi Las palabras se registraron en la mente de dulce y un segundo después se encontró riendo. "No le dejes oírtelo decir, te tomará la palabra."
Anahi sonrió.
La sonrisa sorprendió a Dulce. La había visto un billón de veces antes en televisión y, aún así, nunca le había parecido tan sincera como la que estaba viendo ahora. Le daba un extraño sentido de satisfacción saber que ella, Dulce Maria Espinosa, acababa de hacer sonreír a Anahi puente.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:24 am

CAPITULO 46
Anahi estaba sentada en el suelo de su nuevo apartamento. Lo único que se había molestado en desempaquetar era su teléfono, que descanaba a unos centímetros de ella. Ante ella estaba el guión de Summer's End, abrió por una de las secciones que estaba teniendo problema memorizando. El apartamento estaba oscuro salvo un par de velas encendidas en el suelo delante de ella. Las cajas formaban varios pilares en lo que, eventualmente, se convertiría en la sala de estar. Eso es, si Anahi decidía quedarse el apartamento tras que la película terminase de filmarse. De otra forma, probablemente no se molestaría en desempaquetar nada. Sacaría las cosas en base a su necesidad.
Durante la última hora y media, Anahi había estado intentando concentrarse en el guión, pero todo en lo que podía pensar era en Dulce. Su conversación no había durado mucho tiempo.
Angie había vuelto, agitando el número de Jeremy como una bandera de victoria. Poco después, el resto del casting había llegado y Maggie los había reunido.
Anahi bizqueó ante las palabras en la página, intentando desesperadamente sacarle sentido a algo. Pero nada tenía ya sentido.
El timbre del teléfono sacó a Anahi de su estupor. "¿Hola?" saludó. Desde su desliz con Dulce, Anahi había decidido que contestar al teléfono como 'Anahi' no era una idea muy brillante. No a menos que esperase que Dulce creyera que Anahi siempre estaba al teléfono con su limpiapiscinas.
"¿Cómo está tratándote la Gran Manzana?"
Anahi sonrió al oír la voz de Ucker. Detestaba admitirlo, pero se sentía sola sin él. "Bueno, ya me conoces, fiestas cada noche."
Ucker se rió. "Lamento interrumpir," le chinchó. "¿Me perdí algo? ¿Besaste a más chicas lindas?"
"Hubo la ocasional lesbiana perdida aquí y allá," respondió Anahi. "Pero, por la mayor parte, he logrado comportarme."
"Si sólo fuese verdad."
"¿Lo de comportarme?"
"No. Las ocasionales lesbianas perdidas," aclaró ucker. "¿Y qué has estado realmente haciendo?"
Anahi miró el guión en el suelo. Además de intentar memorizarlo sin éxito, no había hecho mucho. "Lo usual," dijo. "Pero, um…" Incapaz de encontrar una forma suave de introducir el tema, decidió soltarlo. "Hoy conocí a Dulce."
Hubo una leve pausa del lado de ucker, seguido por, "¿Cómo dices?"
"Angie la trajo al set," explicó Anahi. "Y después nos dejó solas mientras se fue a coquetear con el ayudante de director."
"¿Y…?"
"Hablamos de Harry Potter."
"¿Es todo? ¿Le dijiste que eres?—"
"Sí, ya," Anahi interrumpió. "No puedo soltar algo así."
Ucker suspiró. "¿No crees que el Destino está intentando decirte algo?"
"Sí," concordó Anahi. "Está diciéndome que Internet es un lugar horrible para conocer mujeres."
"O a veces el lugar perfecto."
A Anahi le gustaba más su propia interpretación del Destino. La de ucker era… complicada. "Da igual," es lo que dijo finalmente.
Ucker captó la indirecta. "Así que… ¿Harry Potter? Sé que eres un poco nueva en esto, Anny, pero si necesitas que te enseñe mejores frases de ligue, obedeceré contento."
"En realidad, probablemente las necesite," dijo Anahi, sin humor en su voz. "La director quiere que salgamos a investigar la vida lesbiana."
Risa fue la contestación inicial. Seguida poco después por, "¿Exactamente qué tipo de investigación?"
"No la que estás pensando," contestó Anahi. Se detuvo a considerar lo que Maggie había dicho antes. "Algo sobre ponerse en su lugar."
Ucker se rió disimuladamente. "Estoy seguro que te será realmente difícil."
Anahi se encogió de hombros ante el comentario. "Sabes qué, realmente no tengo ni idea. Estoy tan aislada del resto del mundo que no podría empezar a decirte cómo es ser lesbiana."
"Claro que puedes," discutió ucker. "Bueno, una lesbiana famosa, al menos."
"No soy una lesbiana famosa."
"Sí, lo eres. Sólo que no lo saben."
Anahi agitó la cabeza. "¿Y qué crees que debo hacer? ¿Ir a la biblioteca y leer al respecto? ¿Ir a un club o algo así? ¿Ambos?" Consideró sus propias preguntas. "Probablemente deba hacer lo de la biblioteca ya que la película transcurre en los años veinte. No creo que un bar lesbiano me ayudara con la caracterización."
"Debieras ir de todas formas."
"¿Por qué?"
"Porque lo deseas," contestó ucker.
Anahi giró los ojos al cielo. "Como que no estaría mañana en las noticias: 'De ángel a super bollera… la completa historia de la transformación de Anahi Puente'."
Ucker empezó a reírse histéricamente. Logró formar las palabras 'Super bollera' antes de ser consumido por la risa una vez más.
"Vale, buenas noches, ucker," empezó Anahi. Cuando nada salvo risa le respondió, dijo, "Te llamo luego."
Entonces pulsó la desconexión del teléfono.
Su atención volvió al ordenador portátil que todavía descansaba en su maletín. Había evitado su correo electrónico todo el día, pero había estado comiéndole la curiosidad. ¿Qué tendría Dulce que decir sobre conocerla? ¿Siquiera quería saberlo? ¿Siquiera escribió hoy dulce? Se quedó mirando la bolsa de cuero negra, dividida entre no querer saber y no querer esperar otro segundo para averiguarlo.
Al final, la curiosidad mató al gato.
Arrastró el objeto hasta donde estaba sentada y esperó que se iniciase. El correo que había estado temiendo y anticipando se titulaba: 'No te creerás el día que he tenido…'
"Apuesto que sí," le dijo Anahi a la pantalla del ordenador. Tras un momento, hizo doble clic.
[Querida Ana,
Angie me convenció para ir con ella al set de la película esta mañana. Realmente no quería ir. Por supuesto, tampoco podía negárselo. Necesito trabajar en mi asertividad.
Sin embargo, fui. Bla, bla, aburrido viaje en tren. Llegamos allí y ¿adivinas quién estaba sentada en una esquina leyendo Harry Potter? ¡Anahi Puente! De algún modo, a Angie se le metió en la cabeza que hablar con Anahi puente era buena idea. No pude convencerla de que no. Así que me arrastró. ¡Entonces! Tuvo el valor de dejarme sola. Podría matarla. Así que no tenía opción salvo hablar con la única actriz que he detestado desde el primer día. ¿Y sabes qué es lo raro? Como que ya no la detesto. Me dijo que leyera Pride and Prejudice… ¿lo has leído? ¿Cómo me involucro con mujeres que siempre están diciéndome que lea algo? Debe ser un don.
Vale, así que ahora que la he visto de cerca y personal… ¿Realmente cuanto te pareces a ella? Es mi sutil manera de pedirte una foto. Voy a mi próximo tema de conversación. Al parecer, la director de Angie quiere que los personajes principales salgan y experimenten el estilo de vida lesbiano… así que, por supuesto, angie me lleva con ella. Quiere ir a… ¿Cat Mix? Algo así. Estoy bastante segura que tenía algo que ver con un gato. Espero que no fuera esa otra palabra.
Estoy un poco asustada. Pero, hey, si descubro lindas lesbianas me aseguraré de darles tu número. Es broma. Estoy bastante segura que me matarías si lo hiciese. ¿Realmente no te gusta nadie? Venga, Ana, confiesa. No le he dicho a Justin que voy a un bar lesbiano. Estoy bastante segura que no lo aprobaría, no obstante. Creo que es lo único que no me gusta de él… parece un poco homofóbico. Ni siquiera he podido hablarle de chris todavía. No es buena señal, ¿verdad? Hm. Bueno, quizá pueda atraerle al lado de mentes abiertas. Merece la pena intentarlo.
Vale, tengo que prepararme. ¿Qué lleva una a esas cosas? Uf. Hora de excavar en el lado oscuro del armario. Aunque aún tengo tiempo… Angie no quiere llegar allí hasta medianoche o así. Creo que la oigo despedazando su armario. Debo ir a ayudar antes de que rompa algo…
Deséame suerte esta noche.
Cariños,
DulcE]
Anahi se quedó mirando el mensaje que acababa de leer, insegura de cómo sentirse sobre las palabras en la pantalla. Inadvertidamente, miró la hora en la esquina inferior derecha de la pantalla. Eran las 11:20. "No," dijo, bastante firmemente. "No voy a hacer lo que acabo de pensar hacer."
Se encontró ojeando de nuevo la hora. Bastante contra su voluntad, su mente empezó a calcular la cantidad de tiempo que le costaría llegar al destino deseado. "No voy," resolvió. "Es una idea encantadora, pero no. Complicaciones. Montones de complicaciones. ¡Cantidades monumentales de complicaciones!" Suspiró. "Y otra vez estoy hablando sola."
Anahi miró por el oscuro, silencioso, vacío y, sobre todo, deprimente apartamento. Resignada a otra noche de soledad, cerró el ordenador portátil y agarró el guión. "Me concentraré."
***************
"Bueno," empezó Dulce a la defensiva, "tendré veintitres en tres días." Se apoyó contra la pared del establecimiento del que acababa de ser rechazada.
Angie asintió. "Regresaremos para tu cumpleaños," decidió.
"Nada como ir a un bar lesbiano en mi cumpleaños," comentó Dulce secamente, aunque realmente no le importaba. No realmente. De hecho, se sentía defraudada por no haber podido entrar. O más bien, que ella no pudiera entrar. Angie había cumplido veinticinco el mes anterior.
Angie echó una mirada alrededor. "Bueno, ¿qué quieres hacer ahora?" preguntó.
Dulce se encogió de hombros. "¿Por qué no entras un rato?" le sugirió. "Es tu misión de investigación. Me quedaré por aquí."
"¿Fuera?" Angie preguntó indecisamente. Miró alrededor. "Es peligroso."
Dulce se acercó a la puerta. "Estoy segura que si grito montones de lesbianas vendrán en mi ayuda y socorro," bromeó. Indicó de nuevo al bar. "Te esperaré. De todas formas, traje un bloc de bocetos. No me aburriré."
Angie frunció el ceño, no gustándole particularmente la idea. "Realmente no es gran cosa si regresamos en unos días," dijo.
"Sí, pero para entonces la película estará en pleno jaleo, tendrás menos tiempo para tal excursión," discutió Dulce. "Además, ya hemos llegado hasta aquí. Igual podrías aprovecharlo."
Angie dudó, pero no discutió. "Bueno," dijo tras un momento. "Pero te quedas justo en la puerta y, si ves algo raro, te vas derecha dentro." Levantó la vista al luminoso. "No me puedo creer que esté haciendo esto."
"Es por una buena causa," le aseguró Dulce
Angie asintió, animada por esas palabras. "Actuar, sí." Volvió a mirar alrededor. Como para asegurarse que no había nadie sospechoso cerca, o nadie que reconociera, Angie no estaba segura. "Vale, voy a entrar."
"¿Creí que era salir?" Dulce sonrió.
"Ja, ja," contestó Angie, alcanzando la puerta. "Probablemente fliparé en cinco minutos. No tardaré, lo prometo."
Dulce le agitó la mano. "Diviértete."
Y Angie desapareció dentro. Aburrida y sola, Dulce apoyó la cabeza contra la pared detrás de ella y miró la noche ruidosa. Había un montón de gente fuera; la mayoría parecía estar bebida. Se aseguró de quedarse junto a la puerta, sólo por si acaso. Aunque nadie le prestaba mucha atención y se sentía agradecida por ello.
Era verdad que había traído un pequeño bloc de bocetos con ella. Nunca se sabía cuando podrías necesitarlo. Tras unos minutos, decidió que se moriría de aburrimiento si no empezaba a dibujar algo. Así que sacó el pequeño cuaderno y empezó a dibujar. Dudaba que las lesbianas retuvieran la atención de Angie demasiado tiempo.
********************* Anahi se maldijo mientras salía de su apartamento. Y mientras iba al vestíbulo. Y bajaba en el ascensor. Se maldijo mientras iba a la boca de metro. Y en el metro. Y aún estaba maldiciéndose cuando divisó el bar.
Sólo voy a pasar por delante, decidió. Sólo salí a pasear. Es una noche agradable. Nada malo hay en dar un paseo.
Anahi estaba a punto de cruzar la calle cuando descubrió la figura sentada a unos metros. Así que, se paralizó en cambio. Date la vuelta. No te ha visto. Regresa al apartamento y métete en agua fría. De hecho, métete en el congelador y quédate allí.
Pero por supuesto, no se escuchó. Probablemente porque su corazón estaba martillando tan fuerte que no podía oír nada. Complicaciones, complicaciones, coreó su lado más lógico. La lógica no estaba con ella esa tarde, desafortunadamente. Había una parte mucho más controladora animándole a pensar algo que decir.
Billón y medio de posibilidades atravesaron la mente de Anahi mientras atravesaba la calle. Ciudad pequeña. A todas partes que vaya, allí estás. ¿Estás acosándome? Todo idioteces. Pero bueno, claramente soy *******.
A un metro de Dulce, Anahi se detuvo. Estaba casi allí y no tenía nada que decir. Quizá podía fingir no notar a Dulce y pasar de largo. Y si ella no te nota, ¿entonces qué? ¿Vas darte la vuelta y pasar una y otra vez hasta que lo haga?
Probablemente.
Estoy demente. Estoy totalmente demente.
Dulce escogió ese momento para levantar la vista de lo que fuera que estaba haciendo. Dibujando, según parecía. Inspecciono su alrededor hasta que, finalmente, aterrizaron en Anahi. El reconocimiento fue lento, pero una vez registrado, fue reemplazado al instante por sorpresa. Y algo más que Anahi no pudo descifrar.
Anahi cerró el hueco entre ellos. Levantó la mirada hasta el rótulo sobre el bar y le sonrió a Dulce "¿Vienes aquí a menudo?" Una frase que ucker apreciaría.
Evidentemente, Dulce fue cogida con la guardia baja. Pero dijo, "Angie está intentando ponerse en contacto con su lado lésbico."
"¿Por qué estás aquí fuera?" preguntó Anahi.
Dulce se encogió de hombros. "Tengo veintidos, aun no me dejan entrar (al bar dejan entrar a personas mayores de 23)," contestó.
Al instante Anahi recordó que el cumpleaños de Dulce estaba acercándose. En realidad no se había olvidado; jamás podría olvidarse. Aún así, el hecho de no haber encontrado un regalo apropiado estaba molestándole cantidad. "Ya veo," dijo.
"¿También ibas a entrar?" preguntó dulce tras un momento.
Anahi debatió cómo contestar la pregunta. La verdad era que sólo deseaba estar dondequiera estuviera Dulce Pero no podía admitir eso. "Me gusta más aquí fuera," dijo finalmente.
Dulce pareció un poco desconcertada pero no siguió la línea de interrogatorio. "Angie debería salir en cualquier momento," dijo. "Ha estado dentro más de media hora o así. Dudo que esté mucho más."
Anahi frunció el ceño ligeramente. No le gustaba la idea de Dulce sentada fuera todo ese tiempo. Sola, nada menos. "¿Aburrida?" preguntó.
"No realmente," contestó dulce y alzó un pequeño bloc de bocetos para énfasis.
"Eres artista," dijo Anahi. No era una pregunta porque ya sabía la respuesta.
Dulce asintió ligeramente. "Algo así," contestó.
"¿Puedo mirar?" Anahi indicó al bloc. No tenía idea de dónde venía todo este valor, pero se imaginó que era mucho más productivo que sentarse babeando y balbuceando incoherentemente.
Dulce dudó un instante, pero lo entregó. Anahi se aseguró que sus dedos no se tocaran. "No es mucho," dijo Dulce, claramente avergonzada por la perspectiva de tener a Anahi Puente mirando sus dibujos. "Son sólo garabatos, realmente."
Anahi intentó no sonreír ante el nerviosismo de Dulce. Si tan sólo pudiera oír lo rápido que late mi corazón. Miró el cuaderno en sus manos y lo abrió por la primera página. Wooow. Página tras página le cortaba la respiración. "Eres asombrosa," se encontró diciendo. Levantó la vista y se encontró con sorprendidos ojos cafes. "Quiero decir, el arte es realmente asombroso. Eres muy talentosa." "Gracias," respondió Dulce, una sonrisita asomando en la comisura de sus labios.
La puerta sobre ellas se abrió y al instante Dulce levantó la mirada. Pero no era Angie. Dos mujeres salieron riéndose histéricamente de alguna broma privada. Fueron calle abajo, sin lanzar una mirada en dirección de Dulce y Anahi.
"¿No deberías estar ahí investigando?" preguntó Dulce tras un momento.
Anahi miró la puerta, después se encogió de hombros. "No me van mucho los bares," contestó. "Está atestado y lleno de humo y…" No sabía explicar que no quería ser cogida en un bar gay, a menos que Dulce estuviera en él. En lugar de continuar, se encogió de hombros de nuevo.
Dulce asintió mudamente.
Su conversación en punto muerto, Anahi se tomó un momento para echar una mirada por la ajetreada calle de Nueva York. Aunque la gente casi constantemente pasaba, nadie parecía saber o importarle quién era ella. Quizá sólo no querían ser cogidos mirando demasiado cuidadosamente el edificio delante del que se sentaba.
"¿Te sientas a menudo fuera de bares en los que no piensas entrar?" preguntó Dulce. Anahi sonrió. "He de decir que es la primera vez," contestó. "¿Y tú?"
Dulce le sonrió. "También es la primera."
Anahi decidió justo allí y entonces que si un billón y medio de cámaras de telediarios aparecían delante de ella y fuese sacada del armario ante el mundo, la sonrisa de Dulce merecía las consecuencias que seguirían. Estoy tan jodida.
"¿Puedo preguntar por qué estás aquí?" preguntó Dulce, su tono ligero y nada ofensivo. "Quiero decir, yo tengo una buena excusa…"
"Me sentía sola y quería alguien con quien hablar," contestó Anahi. En breve, es precisamente lo que la trajo allí. En más de una forma.
Dulce se rió. "¿Tú te sentías sola?"
Anahi se quedó mirando a Dulce con curiosidad. Se preguntó qué pensaba Dulce que hacía ella todo el día. "¿Alguna vez has estado rodeada de un montón de gente… y, aún así, sentido totalmente sola?"
La pregunta cogió a Dulce una vez más con la guardia baja. Los ojos cafes contemplaron a Anahi en una forma como nunca antes. Le hizo preguntarse a Anahi qué estaba pensando Dulce. "¿Así es cómo te sientes?" preguntó dulce, en lugar de contestar a la pregunta.
"De vez en cuando," Anahi contestó, aunque siempre era una respuesta más cierta.
Dulce estaba a punto de responder cuando una chica llegó hasta ellas. Estaba a punto de entrar en el bar cuando prestó atención a Anahi. *******.
"Oh, Dios mío," chilló la chica. "¿¿Eres Anahi puente??"
Anahi tuvo miedo de que la chica empezara a hiperventilarse. Sonrió. "En persona," contestó. "Sabía que eras gay, ¡lo sabía!" gritó la chica. "¿Puedo tener tu autógrafo? ¿Puedo invitarte a una copa? ¿Quieres bailar?"
Anahi no sabía por dónde empezar. "Realmente no bebo y no me gusta mucho bailar. Pero puedes tener ese autógrafo si lo quieres."
"¡Diablos, sí!" gritó la chica. Empezó a hurgar frenéticamente en su bolso. "Tengo un boli por alguna parte." Finalmente encontró un rotulador Sharpie y se lo dio a Anahi. Un segundo después, se levantó la camisa para exponer sus pechos. "Pues firma el izquierdo." Anahi se mordió el labio. Nunca antes le habían pedido que hiciera eso. Cuidadosamente, asegurándose de no tocar ninguna área vital, garabateó su firma en el pecho izquierdo de la chica. "Aquí tienes," dijo, cerrando el rotulador y devolviéndolo.
"¿Estás segura que no quieres una copa?" En ese momento pareció notar la presencia de dulce. Una sonrisa sagaz le siguió. "Oh, ya veo." Le guiñó a Anahi. "Gracias por el autógrafo."
"De nada," contestó Anahi, sintiéndose profundamente avergonzada. No quería que la chica le dijese a la gente que dulce era su novia. Dulce no necesitaba ese tipo de publicidad. Tomó la mano de la chica y tiró suavemente de ella hacia abajo. En la oreja, le susurró, "Realmente apreciaría si mantuviese esto callado. Sólo entre nosotras." La soltó y esbozó la sonrisa más dulce que pudo encontrar.
La chica se ruborizó de un rojo intenso. "Lo tienes. Sin problema." Le sonrió a dulce y desapareció en el bar.
Anahi sabía que debería irse de allí. Pero no quería levantarse. De algún modo, nada parecía tan importante como estar cerca de dulce. "Lamento eso," se disculpó rápidamente. "No necesitas que corran rumores sobre ti."
"Probablemente está allí dentro diciéndole al mundo que eres lesbiana y, ¿te preocupan los rumores sobre mí?" preguntó dulce.
Anahi miró fijamente en los ojos de dulce y dijo muy seriamente, "Estoy acostumbrada a los rumores sobre mí. No me gusta cuando corren sobre gente que…" Se detuvo. "… conozco." No podrá creerse que casi dijo amo. ¿Qué estaba pensando?
Dulce se notó la pausa. Se quedó mirando a Anahi con curiosidad. "Ya veo," dijo. "Gracias," agregó tras un momento. "Aunque estoy segura que el que yo sea gay no causaría un enorme escándalo." Se detuvo a reconsiderarlo. "Excepto en mi casa."
Anahi sonrió ligeramente. Se preguntó qué pasaría en la casa de dulce si la rubia resultara ser homosexual. No es como si jamás fuera a pasar, Anahi se recordó rápidamente. De hecho, tenía que recordárselo frecuentemente. "Bueno, aún no he sido centro de un buen escándalo, así que supongo que ya es hora."
Dulce la miró curiosamente, como si insegura de cómo tomarse el comentario. Al final, dijo, "Me pregunto qué retiene a Angie."
Como reflejo, Anahi miró a la puerta. No podía ver dentro. "¿Quieres que vaya a ver?" se ofreció.
"Realmente ardes por crear ese escándalo, ¿verdad?" bromeó Dulce
Anahi se rió ligeramente. "Sólo no te quiero sentada aquí toda sola."
"Estás tú," señaló Dulce. Entonces agregó, "¿A menos que te esté reteniendo de algo?"
"No. No tengo nada más que hacer." Tristemente, era verdad. A menos que contase las páginas y páginas de diálogo que aún tenía que memorizar. Pero, aparte de eso…
Antes que Dulce tuviera oportunidad de responder, la puerta se abrió y, esta vez, era Angie saliendo. En realidad, era tropezando. Anahi se incorporó justo a tiempo de impedirle caerse. Dulce le levantó en seguida. "¿Estás bien?" Se aproximó a su mejor amiga y fue asaltada al instante por el olor a alcohol. "¿Has estado bebiendo?"
Era una pregunta estúpida porque angie estaba claramente borracha. "Esta lesbiana me desafió a un juego de beber," angie contestó, su discurso espurreado. "Había otra exhibiéndose ante todos. Dice que Anahi puente le firmó las tetas… Oh, eh, Anahi" Finalmente pareció notar a la actriz cuyos brazos estaban alrededor de su cintura.
"Hola, angie," Anahi saludó, no del todo segura de qué hacer en la situación.
Angie miró a Anahi un largo momento. "Sabes, te pareces a alguien," dijo. Se volvió a dulce. "¿No se parece a alguien?"
Dulce tomó el brazo de angie y se lo echó por el hombro, intentando quitarle parte del peso a anahi "Venga, vamos a casa."
"Te ayudaré," se ofreció Anahi. Quería asegurarse que ambas llegaban bien a casa. Además, no estaba del todo segura que dulce pudiera manejar a angie sola.
Dulce empezó a discutir, pero al instante comprendió que sin la ayuda de Anahi le costaría una eternidad llegar a casa. "Vale," cedió finalmente. "Pero realmente no tienes que hacerlo," agregó, sintiéndose incómoda.
"Lo sé," Anahi dijo. "Quiero hacerlo." Y quería. De ninguna manera dejaría sola a dulce. Fueron calle abajo. "¿Cuánto has tomado de beber?" preguntó.
"Oh… un zillion de esas… cositas," contestó angie, su mano formando lo que parecía ser un círculo. "Amenazó con pedirme salir en una cita si no lo hacía."
Anahi arqueó una ceja.
"Un simple no habría bastado," dijo dulce, un poco duramente.
"No lo sé," discutió angie. "Las lesbianas podrían tener reglas diferentes." Se quedó mirando a Anahi. "¿De veras le firmaste las tetas?"
"Sólo la izquierda," contestó Anahi. Miró rápidamente a dulce y vio lo que parecía ser una sonrisa.
"Ana," dijo de repente angie.
Las cabezas de Anahi y dulce giraron bruscamente al mismo tiempo.
"Es a quién te pareces," Angie continuó. "Pero no te preocupes, tu voz es más sexy. Aunque la suya es material de operadora de sexo telefónico…"
Anahi estaba demasiado preocupada por la reacción de Dulce para concentrarse en la propia. Oyó vagamente las palabras operadora de sexo telefónico. Anahi no podía decir lo que dulce estaba pensando; su cara permanecía impasible.
Cohibida y un poco más que petrificada, Anahi permaneció callada.
No le importaba porque angie estaba hablando a una tormenta. “… quería que la sobase y yo era como, 'Tía, no soy gay'. Y ella era como, '¿Entonces qué estás haciendo aquí?' Y yo era como, 'Investigación sobre mi personaje'. Eso realmente la impresionó. Podría haberme dado un revolcón esta noche…"
Dulce estaba agitando la cabeza y mirando al cielo a la vez. Anahi lo encontró increíblemente adorable. Se dio cuenta que estaba mirando fijamente y desvió la vista, pero no antes de notar lo bellísima que estaba Dulce. Anahi hizo lo mejor para concentrarse en la acera o en las tiendas por el camino. Si miraba a Dulce, no estaba segura de poder desviar la mirada.
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Dulce estaba furiosa con Angie. ¿Cómo pudo emborracharse? Nunca se emborrachaba. Bueno, había habido un par de veces, pero… ¿por qué esta noche? Si Anahi no se hubiera presentado, dulce habría estado allí fuera sola.
Estaba empezando, podía sentirlo. Angie estaba empezando a olvidarse de ella. El pensamiento golpeó a dulce dolorosamente.
Echó una mirada a su amiga, que llevaba hablando sin parar ya un rato. Entonces su mirada aterrizó en la famosa actriz ni medio metro de ella. ¿Cómo diablos pasó esto? dulce estudió el aspecto de intensidad en la cara de Anahi. La rubia parecía estar particularmente concentrada en el cemento. Dulce se preguntó qué estaba pensando. Probablemente preguntándose cómo diablos acabó acompañándonos a casa.
Dulce desvió la vista tras un instante, asustada de ser cogida mirando fijamente. La verdad era que no creía que a Anahi le molestase acompañarlas. ¿Pero por qué? Dulce no lo entendía. Los famosos no van por ahí así. No aparecían de la nada y se sentaban a conversar. Había algo muy raro en esta situación que Dulce no podía precisar.
El comentario de angie resurgió y dulce se encontró frunciendo el ceño. ¿Anahi se parecía a Ana? Un poco, era verdad. Pero la voz de Ana era diferente. No parecía tan… mesurada. Había levedad en ella. La voz de Anahi siempre parecía tan… contenida. Como si la actriz tuviera miedo de hablar, miedo de decir algo mal.
Arriesgó otro vistazo a Anahi y se encontró mirando en un par de ojos verdes. Rápidamente desvió la mirada, avergonzada y no completamente segura de por qué. De hecho, no estaba segura de nada acerca de Anahi Puente. Era tan… tan… indescriptible. Era la única palabra en la que Dulce podía pensar. Aunque, la palabra hermosa' también le venía a la mente. Era una belleza extraña. Del tipo que te hacía desear quedarte mirando durante horas.
¿Durante horas? De repente dulce frunció el ceño ante la dirección en la que sus pensamientos se dirigían. No, decidió tras un momento. 'Durante horas' era una estimación bastante certera. Anahi Puente era innegablemente bellísima.
No era sorprendente que estuviera en portada de mil revistas. No era sorprendente que cobrara millones de dólares sólo por ser vista en televisión. La gente no podía tener bastante de ella.
Dulce hizo lo mejor por no mirar a Anahi. Lo último que necesitaba era que la actriz pensara que estaba mirándola fijamente. Probablemente creerá que la reverencio o algo así. Por alguna razón, dulce quería aferrarse a la idea de que Anahi puente era una zorra estirada
Bastante inconscientemente, dulce escamoteó otra mirada. Afortunadamente, Anahi estaba de nuevo concentrada en la acera.
Un enigma. Es lo que dulce decidió era Anahi puente. Porque, a pesar del hecho que dulce deseaba detestar a la actriz, no podía. Hasta ahora, Anahi no había sido nada salvo simpática… y divertida y… quizá incluso un poco encantadora. Pero, había algo más que dulce no podía comprender. Antes de que tuviera oportunidad de pensarlo más, su edificio de apartamentos vino a la vista. "Es el próximo," dijo en beneficio de Anahi. Dulce miró a la actriz para ver si podía descifrar una reacción. Estaba segura que Anahi estaba acostumbrada a localizaciones más exóticas. Probablemente le parece un verdadero vertedero. Pero si la famosa actriz estaba disgustada por el edificio, hizo un buen trabajo ocultándolo.
"No estoy sintiendo muy wowo," anunció Angie. De hecho, parecía algo verde.
Dulce rezó por que llegaran al apartamento antes que angie vomitase. Su mejor amiga nunca se perdonaría si le vomitaba encima a Anahi puente. "Casi estamos allí," le aseguró.
Una vez dentro del edificio, se dirigieron al ascensor. En la subida, dulce recordó que angie tenía las llaves del apartamento. "¿Dónde están las llaves?"
"Bolsillo," contestó angie, pareciendo más bien enferma.
"¿Cuál?"
"Izquierdo."
Era en el lado de Anahi. Dulce miró a Anahi. "¿Te importaría?" preguntó, sintiéndose increíblemente avergonzada por toda la situación.
Anahi pareció vacilante, pero cumplió. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, dulce tenía las llaves en la mano. Eran sólo unos metros hasta su apartamento. Logró abrir la puerta justo a tiempo de ver a Angie volar centro. Segundos después, la puerta del baño se cerró de golpe. Sola con Anahi una vez más, dulce buscó algo que decir. "Gracias," dijo finalmente.
Los ojos verdes vagaron suavemente a los de ella. "De nada." Anahi indicó la dirección en que había ido angie. "¿Estará bien?"
La mirada de dulce siguió la línea de vista de Anahi. "Sí," dijo. "Estoy segura que estará bien. Normalmente no se emborracha así," se encontró diciendo. Por alguna razón no quería que Anahi pensase que era un hábito de angie.
Hubo una breve pausa en la que dulce se preguntó si Anahi quería quedarse o irse. Cuando la actriz no hizo movimiento para salir, dulce cerró la puerta del apartamento. "¿Te gustaría algo de beber?" ofreció, esperando tener algo que darle a Anahi
"Claro," aceptó Anahi.
Dulce fue al frigorífico. "¿Qué te gustaría?" preguntó, no del todo segura de tener muchas opciones.
"Agua Evian con dos gotas de limón recién exprimido," contestó Anahi.
Dulce se quedó mirando el casi vacío frigorífico y después a la actriz. Risueños ojos azules la miraban y dulce se dio cuenta que Anahi estaba bromeando. "¿Te gustaría con un mono paragüitas?" preguntó, relajándose ligeramente.
"Que sea azul," contestó Anahi, pareciendo aliviada de que dulce no hubiera malentendido su broma. Fue a donde estaba dulce y se asomó al frigorífico. "En realidad, de repente tengo antojo por… eso, justo ahí." Apuntó.
"¿Estás segura?" Dulce preguntó, sacando el recipiente del frigo.
"Afirmativo," contestó Anahi. "¿Qué es?"
Dulce olió el contenido y arrugó la cara. "Ni idea."
Anahi se rió. "Bebida misteriosa… mi favorita."
Dulce fue al fregadero y vertió la sustancia misteriosa por el desagüe. "Si te envenenas y mueres, seguro que tendré problemas."
"Na, no me echarán de menos," Anahi contestó, devolviendo su atención al frigo.
Dulce miró a Anahi un largo momento, realmente no pensando nada en particular. El hecho que Anahi puente estuviera en su cocina mirando pensativamente el contenido de su frigorífico le resultaba particularmente divertido a dulce. Extravagante… pero divirtiendo. "Lamento no tener mucho," se disculpó.
Anahi se encogió de hombros y cerró el frigo. "En realidad, tienes más que yo. Aún no me he molestado en comprar comestibles."
"¿Cómo es eso?" preguntó dulce. De repente recordó que había una caja de refresco en el armario. Se arrodilló para sacar una lata. "¿Pepsi vale?"
"Sí, gracias," contestó Anahi. "Oh, y um, por que no he tenido tiempo."
"¿No puedes contratar a alguien que compre comestibles para ti?" preguntó dulce. Llenó una taza con hielo y le entregó todo a Anahi. "Siéntate si quieres."
Anahi abrió la lata de refresco y lo vertió en la taza. "Supongo que podría," dijo, sentándose a la mesa. "Pero me sentiría realmente mal y perezosa pidiéndole a alguien que lo hiciera." Tomó un sorbo. "¿Por qué? ¿Quieres comprar mis comestibles?"
Dulce sonrió, pero no tuvo oportunidad de responder porque angie escogió ese momento para entrar en la cocina.
"Cama," dijo angie y apuntó hacia su cuarto. "'Noches." Sin otra palabra, se dirigió en la dirección indicada.
Dulce miró por un segundo, después agitó la cabeza. "Estoy segura que mañana será unas castañuelas." Anahi sonrió. "Buena suerte." Se detuvo un momento. "¿Estás cansada?" preguntó, pareciendo casi tímida.
Dulce se quedó mirando a Anahi, insegura de qué estaba preguntando la actriz. "No realmente," contestó finalmente. "¿Por qué?"
"¿Quieres ir a comprar comestibles?"
Dulce miró la hora en el microondas. Eran casi las dos de la mañana. "¿Ahora?" preguntó.
"Claro. Algo tiene que estar abierto," dijo anahi
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Algo estaba efectivamente abierto. Terminaron comprando comida en una tiendecita cerca del apartamento de Anahi. La actriz aún no podía creer haber tenido las agallas de pedirle a Dulce ir a comprar comida con ella. Más aún incluso, no podía creer que de hecho la artista hubiera aceptado la idea. ¿Quién iba de compras a las 2am? Al parecer unos cuantos, porque no eran los únicos allí.
"¿Jif o Skippy?" preguntó Dule, sosteniendo los dos tipos de mantequilla de cacahuete disponibles.
"Jif," Anahi contestó en seguida, volviéndose a mirar la selección de cereales. "Me alegra que estés aquí para mostrarme cuales son los esenciales."
Dulce sonrió. "Bueno, todos han de tener mantequilla de cacahuete. Es como una ley. De hecho, es una ley. Leí al respecto en uno de los libros de poncho””
Anahi respingó ante el sonido de su nombre.
"Mi ex-novio," explicó dulce, ignorante de la reacción de Anahi. "Está estudiando leyes en Harvard."
Lo dice con tal orgullo, además. Pero el dolor era obvio en los ojos de dulce. "Que afortunado," dijo Anahi, su atención en las cajas de cereales. "Es una decisión difícil."
Dulce asintió. "Honey Nut Cheerios," dijo, sosteniendo la caja de cereales.
"¿Es lo que te gusta?" preguntó Anahi. Por alguna razón estaba tomando nota de las preferencias de Dulce. No sabía por qué. No quería pensar en el por qué.
"Y Cap'n Crunch Berries." Dulce también alcanzó por esa caja.
Anahi sonrió. "Muy nutritivo," dijo, agarrando ambas cajas. "Les daré un intento."
"¿Nunca los has tomado antes?"
"Soy más del tipo Kashi Go Lean," respondió Anahi.
"¿Tipo qué?"
Anahi buscó alrededor y finalmente encontró el cereal de su preferencia. Apuntó el frontal de la caja. "¿Ves? Alto en proteína y fibra."
Dulce le cogió la caja y la inspeccionó. Arrugando la nariz, dijo, "Asco."
"Saludable," aclaró Anahi, recuperando la caja. Puso los cereales Kashi en su cesta, junto con los Cap'n Crunch's Crunch Berries y los Honey Nut Cheerios. "¿Qué más necesito?"
"¿Leche?" sugirió dulce.
Anahi fue detrás de ella. Era divertido que a Anahi no pudiera importarle menos lo que compraba en tanto Dulce estuviera con ella.
"¿Quieres desnatada?" preguntó Dulce. "Estando tan preocupada por la salud. ¿Estás a dieta?"
"¿Dieta?" preguntó Anahi. "No particularmente. ¿Por qué?"
Dulce se encogió de hombros, poniendo el cartón de leche en el cesto. "¿No están todas a dieta?"
"No soy una supermodelo," contestó Anahi. "Pero, de hecho, la prefiero desnatada."
"Asco," dulce contestó una vez más.
Anahi se sonrió. "Quisqui, quisqui." Siguió a dulce por el pasillo y agarró algunos artículos de comida al azar que podría querer después. "Debiera coger pasta. Puedo tenerla de cena mañana."
Dulce se la quedó mirando. "¿Tienes un buen cocinero?"
"¿Perdón?" preguntó Anahi, desconcertada.
"Alguien que cocina para ti." aclaró Dulce. "¿Tienes uno de esos?"
Anahi sonrió. "Soy perfectamente capaz de cocinar para mí, gracias," contestó. "¿Qué crees que hago todo el día? ¿Sentarme mientras mis esclavos me abanican y alimentan con uvas?"
"¿No?" dulce preguntó, una leve sonrisa en su cara. "He visto esos programas de Lifestyles of the Rich and Famous."
Anahi sonrió y tomó un par de paquetes de tallarines del estante.
"Bueno, probablemente no me verás por allí. Si tuviera cocinero, se morirían de aburrimiento. Raramente estoy en casa."
"¿Fiestas de famosos?" adivinó Dulce.
"Odio las fiestas," dijo Anahi.
Dulce agitó la cabeza. "¿Lo sabe tu club de fans?" preguntó. "No iría revelando tu estilo de vida en la televisión pública si fuera tú."
Los ojos verdes entrecerraron ligeramente. "¿Es tu sutil manera de llamarme aburrida?"
"¿Estaba siendo sutil?" dulce preguntó, una sonrisita en sus labios.
Anahi sonrió, asombrada de que dulce estuviera hablándole así. Está insultándome de plano y me encanta. "Consideraré tu consejo, gracias," dijo tras un momento. Miró su selección de comestibles. "Creo que estamos bien." Se dirigió hacia la máquina registradora.
Dulce siguió ejemplo.
El hombre detrás del mostrador apenas le echó un vistazo mientras le facturaba a Anahi. Adoro Nueva York, pensó Anahi Nadie me nota nunca. Él le dio el total, ella le dio el dinero. Y por la puerta salieron.
"¿Dónde vives?" preguntó Dulce
"A un bloque por allí," Anahi indicó con su barbilla. Sus manos estaban ocupadas con bolsas. "Gracias por venir conmigo."
"De nada," contestó Dulce. Ella llevaba la otra la mitad de los comestibles. "No pasa cada día que una persona famosa me pida le acompañe a comprar comestibles."
Una persona famosa, Anahi pensó, sintiéndose deprimida de repente. Nunca me verá como otra cosa. No es que esperara una reacción diferente. Era sólo… un asco. "Bueno, oí que Brad Pitt estaba por aquí," se encontró diciendo. "Quizá mañana te llevará a comprar zapatos."
Dulce se rió. "Veremos," contestó.
Se hizo un silencio que no era tan incómodo como los anteriores. Unos minutos después, Anahi indicó su edificio de apartamentos.
"Wooww," musitó Dulce, levantando la vista. "Debe costar una fortuna."
Anahi no contestó, sintiéndose avergonzada. Llevó a Dulce por el edificio y al ascensor. Esperaba que Dulce no la creyese una completa estirada. Se quedó mirando los números en el ascensor mientras buscaba algo que decir. "Mi ayudante lo escogió por mí," dijo y se dio cuenta que no sonaba nada mejor.
"Ah," dijo dulce. "Así que tienes un secuaz."
"Yo no llamaría secuaz a Maite," contestó Anahi, sintiendo un poco defensiva de su no-tan-amiga-pero-en absoluto-secuaz. "Me ayuda a mantenerme organizada. A veces las cosas se ponen un poco frenéticas. Y es realmente una buena persona…" Decidió callarse.
"Lo siento," dijo Dulce tras un momento. "No quise insultarte."
Anahi miró a dulce. "No me siento insultada."
La incomodidad volvió a plena potencia y de repente Anahi se sintió incómoda. Podía ver que Dulce también se sentía incómoda, lo que ponía aún más a Anahi.
Las puertas del ascensor se abrieron y Anahi salió. El suyo era el único apartamento de la planta, así que alcanzar la puerta era sólo cuestión de dar un par de pasos. Sacó sus llaves y dejó entrar a Dulce.
Dulce miró alrededor al instante que entró. "¿Lo decoraste tú misma?" preguntó.
Anahi se apercibió de las columnas de cajas diseminadas por todas partes y sonrió. "¿Bromeas? Le pagué una fortuna a un decorador." Empezó a ir a la cocina.
"Bien mereció el dinero," bromeó Dulce, siguiendo a la actriz. "Me gusta todo el motivo en cartón." Depositó las bolsas que llevaba sobre el poyete y retrocedió, mirando por la cocina. "¿Cuánto llevas viviendo aquí?"
Anahi miró alrededor, preguntándose qué veía Dulce — qué pensaba de esto, de ella. "Sólo unos días," contestó finalmente. "En realidad aún no me siento como en casa."
"Desempaquetar podría ayudar," sugirió Dulce, sus ojos cafes regresando a los de Anahi. "Sólo una idea."
"La tendré presente," respondió Anahi, combatiendo el impulso se quedarse mirando en los ojos de Dulce. No estaba segura de volver a encontrar su voz si se daba a la tentación. "¿Te gustaría algo de beber? Tengo—" empezó repasar las bolsas "— leche, Mountain Dew caliente, zumo de uva caliente y agua caliente." Levantó la vista a la expectativa.
Dulce agitó la cabeza. "Debiera irme." Le echó un vistazo al microondas. Le parpadeaba las 12:00. Así que miró su reloj en cambio. Eran casi las tres treinta de la mañana.
"Te llevaré en coche," contestó Anahi en seguida. "Tan sólo permíteme guardar estas cosas."
Dulce frunció el ceño. "Realmente no tienes que hacerlo."
"Bueno, creo que la leche se agriará si no lo hago," contestó Anahi, guiñándole a Dulce antes de meter el cartón en el frigo.
Dulce abrió la boca para responder. La cerró. Entonces la abrió de nuevo. "No tienes que llevarme a casa," logró decir finalmente. "No me importa el paseo."
Anahi dejó de guardar los comestibles lo suficiente para mirar el techo pensativamente. "Sí, pero si algo te pasara sería una publicidad horrible por mí." Sonrió de nuevo. "Además, no podría dormir sabiendo que estabas yendo a casa sola. Tendría que pedirte que hicieras algo totalmente bochornoso como llámame al instante que llegases allí… y, bueno, eso me haría quedar por tonta. Así que, compláceme."
Dulce se quedó mirando a Anahi Puente un momento muy largo. "Vale," cedió. "No querría ser causa de tu insomnio."
Si tan sólo supieras. Anahi sonrió y volvió a guardar comestibles. Una vez hecho, encaró a su invitada. "Gracias por hacer esto conmigo," dijo. "Sé que fue una extraña petición."
Dulce ofreció una sonrisita. "Estoy empezando a pensar que cosas raras es lo único que puedo esperar de ti," dijo.
"Me lo tomaré como un cumplido," Anahi se rió. Tomó las llaves de su automóvil e indicó hacia la puerta delantera. "¿Lista?"
Dulce asintió. "Si insistes."
*************************
Dulce se pellizcó el brazo en el ascensor mientras bajaba. Realmente no creía estar soñando, pero por momentos parecía como la única explicación. Los eventos de esa noche desafiaban completamente las leyes de… algo. No se le ocurría una que se aplicase a la situación en que estaba. Quizá tendría que darle nombre ella misma. Pero, por alguna razón, estaba teniendo problemas concentrándose.
El hecho que Anahi Puente estaba apoyada contra la pared del ascensor, pareciendo como si todo fuera perfectamente normal, estaba distrayendo particularmente a Dulce. Se sentía como el dibujo en el periódico del domingo: ¿Qué objeto no encaja en esta imagen? Casi podía imaginar un gran bolígrafo rojo apareciendo de la nada y trazando un gran círculo alrededor de ella. O quizá, dibujando un círculo alrededor de todo el ascensor. O sólo de Anahi. No importaba porque, en cualquier forma que lo mirase, algo estaba fuera de lugar.
Dulce decidió que era ella quién estaba fuera de lugar porque el elegante ascensor, con los adornos en oro alrededor de los botones, ciertamente no iba con ella. Anahi Puente, por otro lado, parecía perfectamente en casa. La actriz probablemente estaba acostumbrada a los adornos en oro. Su vida entera probablemente estaba perfilada en oro.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron, Dulce salió primera. El recibidor estaba guardado por un hombre de uniforme azul sentado detrás de un gran escritorio jaspeado. Inclinó el borde de su sombrero mientras pasaban.
"Tenga cuidado ahí fuera, Srta. Puente," dijo el hombre.
Anahi dio una leve inclinación. "Gracias, Terry," contestó. "Ten buena noche."
Dulce encontraba raro… y extrañamente fascinante… la manera en que Anahi tuteaba a un hombre que no podía haber conocido mas que unos días. Así que decidió comentarlo. "¿Generalmente te haces amiga tan rápidamente de tus porteros?"
"¿Terry?" Anahi preguntó, sosteniendo la puerta abierta para que Dulce pasase. "No es mi portero." Indicó al hombre uniformado apoyado contra una de las otras puertas de cristal. El hombre estaba roncando suavemente. "Ése es mi portero." Parecía divertida por esto. "Terry es uno de mis guardaespaldas. Aunque está disfrazado. Le gusta mezclarse."
Dulce intentó no concentrarse en la implicación de que había más de uno. "¿Entonces no debería estar siguiéndote?" preguntó.
"Naaa," Anahi contestó y fue acera abajo. "Realmente no soy tan paranoica." Entonces se detuvo de repente y encaró a Dulce, que también se detuvo. "En realidad, no es toda la verdad," admitió. "La verdad es que a mi madre le gusta saber todo que me pasa y mi mudanza a Nueva York le dio la excusa perfecta para endosarme uno de sus espías."
"No lo entiendo," dijo Dulce, porque realmente no lo entendía.
Anahi empezó a caminar de nuevo. "Venga. Debemos llevarte a casa." Esta vez, su voz parecía triste y un poco distante. Dulce captó de inmediato el cambio de tono y se preguntó la causa. Tras un momento, Anahi habló de nuevo. "Mi madre teme que haga algo escandaloso. Tiene tendencia a contratar gente para seguirme para que, en el raro caso de que me meta en problemas, ella pueda cortarlo por lo sano antes de que llegue a los medios de comunicación." Anahi se encogió de hombros. "Está un pelín… demente."
Dulce se sentía dudosa. "¿Tu propia madre te espía?"
"Bueno," Anahi empezó, con una perversa sonrisa que dulce estaba empezando a gustarle. "Cree que me espía. Pero estuve de acuerdo en doblar lo que mi madre estuviera pagándoles.
Así que, en cambio, le envían informes falsos. Escriben asombrosa ficción sobre mi vida." Se rió de un distante recuerdo, entonces se encogió de hombros y miró a Dulce "Ocasionalmente le pido a uno de ellos, como Terry, que vigile cosas fuera de lugar. Normalmente cuando viajo a un lugar al que no estoy acostumbrada o cuando me mudo a una nueva localización. Los acosadores pueden volverse molestos."
"Parece… complicado," comentó Dulce. No podía identificarse, obviamente, pero se sentía un poco mal por que Anahi tuviera que pasar por tanto problema sólo por existir. Supongo que es el precio que pagas…
Anahi se detuvo de repente ante un Rav4 blanco. Le costó a Dulce un momento comprender que era el automóvil de Anahi. Había estado esperando algo diferente. Un Ferrari o un Porsche… incluso una limusina.
"¿Tienes debilidad por los Rav4 blancos o algo así?" preguntó mientras entraba en el asiento del pasajero.
"Na, no es el coche que normalmente conduzco," contestó Anahi. "Es alquilado."
"Ah," expresó Dulce Probablemente no quería tener su Ferrari estacionado en mitad de Nueva York.
"El mío es azul," explicó Anahi.
Dulce fue cogida con la guardia baja. "¿Perdón?"
Anahi la miró de reojo y giró la ignición. "Mi Rav4 es azul."
"Ah," fue lo único que Dulce pudo pensar decir. De repente no podía esperar a llegar a su apartamento. Estar con Anahi Puente era agotador. La actriz tenía la mente de Dulce en un torbellino de confusión y sentimientos mezclados. Deseaba comprender a Anahi pero, cuanto más lo intentaba, más confundida se volvía. Y estaba demasiado cansada para seguir intentándolo.
Al menos por esa noche.
El tráfico era horrible, incluso a las cuatro de la mañana. Parpadeantes luces rojas y azules más adelante anunciaban algún tipo de accidente. Dulce estaba segura de que Anahi lamentaba la oferta de llevarla a casa. "Podrías dejarme por aquí," sugirió, queriendo sacar a la actriz del compromiso. "Puedo caminar desde aquí."
Anahi asintió. "Lo haré," dijo y Dulce se encontró extrañamente defraudada. "En tu puerta delantera," añadió la actriz un momento después.
Dulce se sintió secretamente aliviada, especialmente cuando un momento después empezó a llover. Lo último que quería era una repetición de la noche de graduación. Caminar a casa bajo la lluvia no había sido nada divertido. Aunque la situación era diferente. Muy diferente. No es como si Anahi Puente fuera a intentar seducirla con velas y una habitación de hotel.
Fue en ese momento que Dulce comprendió cuan cansada debía estar.
Le robó una mirada a la actriz, que parecía ocupada buscando algo en el asiento de atrás. Un momento después, Anahi dejó caer un objeto negro en el regazo de Dulce.
Dulce lo reconoció como un portaCDs. "¿Ahora me sobornas con música?" preguntó.
Anahi se rió y Dulce no pudo evitar sonreír ante el sonido. "Escoge lo que quieras escuchar," dijo Anahi.
Dulce bajó la cremallera de la carpeta y lo abrió por la primera hoja. Tenía la sensación de que a Anahi le gustaba mantener las cosas organizadas porque todo estaba en orden alfabético. Repasó los nombres de los artistas. "¿Ani Difranco?" preguntó, levantando la vista. Angie la escuchaba.
"Me gustan sus letras," contestó Anahi. "Muy poéticas."
"Realmente nunca me ha entrado," tuvo que admitir Dulce, volviendo a los CDs en su regazo. Hojeó las páginas. Anahi escuchaba de todo. De Alanis Morissette a Metallica, a Schubert, a SWV, a John Michael Montgomery… la lista seguía. "Miss Saigon es excelente," se encontró comentando. "Angie lo escucha mucho. Y Phantom y Cats… todos esos." Encontró que Anahi los tenía todos.
Eventualmente, tras avanzar dos pulgadas enteras en el tráfico, Dulce se quedó con un CD no identificado. "¿Qué es este?" preguntó.
Anahi le echó una mirada y se encogió de hombros. "Uck—Um, mi amigo me lo grabó," dijo, pareciendo momentáneamente sonrojada. "¿Es tu elección?"
"Seguro," Dulce contestó, figurándose que no podía hacer daño. Entregó el CD y sintió rozar su dedo contra el de Anahi el más breve de los segundos. "Espero que no sea country," se encontró diciendo, intentando ignorar la extraña sensación de hormigueo en el punto que sus dedos se habían tocado. Me estoy volviendo demasiado cosquillosa, decidió.
"No eres fan, me lo tomo," Anahi contestó, metiendo el CD en el lector. "Podría haber una canción country perdida aquí o allá, te lo advierto. Tengo gustos variados."
A Dulce no le importaba realmente, porque tenía más curiosidad por el tipo de canciones que Anahi puente había escogido reunir. Era como una pista; una pista musical.
Un momento después, una canción que dulce no reconoció lleno el automóvil.
"No es country," Anahi anunció. "Tienes suerte."
Dulce se encontró sonriendo. "¿Qué es?"
"'Naked'," contestó Anahi "Avril Lavigne. Es mi tema, creo."
Dulce intentó deducir lo que eso significaba escuchando las letras. Pero era más una canción de amor que otra cosa. Se preguntó brevemente en quién pensaba Anahi cuando escuchaba esta canción. "¿Tienes novio?" se encontró preguntando.
"No podría estar más soltera," Anahi contestó, echándole una mirada.
Interesante. Dulce decidió disfrutar la canción, porque comprender a Anahi puente iba a ser un largo proyecto.
Y, por alguna razón, se sentía interesada en el desafío.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:24 am

CAPITULO 47
"Durante los próximos tres días," empezó Maggie Mosier, mirando rápidamente al portapapeles en su mano, "vamos a filmar escenas del 2010. Así que, Katherine y Neal, planead levantaros temprano y trabajar tarde. El viernes me marcho a una importante reunión en California, así que tendréis el día libre. El lunes por la mañana empezaremos con las escenas de1920. Así que, Anahi, Angie, Alexa, John, Kevin y Samantha, están libres hasta entonces.
La director se detuvo para mirar alrededor de la mesa. "¿Preguntas?" Cuándo nadie respondió, continuó. "Anahi y Samantha," esperó hasta que las dos actrices estaban mirándola, "vamos a dejar las escenas más… intensas… para el final. Les dará oportunidad de llegar a conoceros mejor. Empezaremos despacio." Echó una mirada a Angie. "Las tres—" Indicó a Angie, Anahi y Samantha Chelsom. "—van a trabajar muy estrechamente. Así que espero que pueden trabajar en construir algún tipo de relación fuera de cámara así como delante."
Anahi miró a Angie, que parecía a punto de desmayarse. No habían tenido oportunidad de hablar en toda la mañana, pero la forma en que Angie seguía evitando la mirada de Anahi era buena indicación de que Angie al menos recordaba los sucesos de la noche anterior.
Anahi devolvió su atención a Maggie. Le molestaba haberse arrastrado al set sólo para soportar un aburrido discurso. La director podía habérselo dicho por teléfono. Principalmente, le molestaba no haber dormido… otra vez. Era culpa suya, por supuesto. Pero ese hecho no le hacía nada menos gruñona. Planeaba irse a casa y caer dormida hasta el lunes siguiente.
Cuando Maggie terminó de hablar, dejó libres a todos menos a Anahi, Angie y los dos actores principales que rodaban ese día. "Puedo tener una palabra con ustedes," preguntó la director, dirigiéndose a Anahi y Angie
Anahi se preguntó si ya se había metido en problemas. No podía haber hecho nada mal allí sentada. "Claro," contestó y siguió a la director lejos del resto del reparto. Angie siguió detrás de ella. "¿Tenemos que quedarnos detenidas?" preguntó Anahi, una vez estuvieron fuera de oído.
Maggie sonrió y agitó la cabeza. Los rubios cabellos cayeron sobre sus ojos y los apartó mecánicamente. "Sólo quería asegurarme que las dos estan bien," dijo. "Parecen… molidas."
"Mala noche."
"No pude dormir."
Ambas respuestas salieron a la vez y Maggie asintió. "Bueno, espero que logrén tener una buena noche de sueño para el lunes. Vamos a empezar con una escena entre las dos. Página cuarenta y dos. Trabajadla." Palmeó el brazo de Anahi, le asintió a Angie y se dirigió a trabajar.
Anahi contempló a Angie desmañadamente. Finalmente, preguntó, "¿Cómo te sientes?"
"Como si me hubiera arrollado un camión," contestó Angie, gimiendo ligeramente. "Una y otra vez." Bostezó. "Estoy exhausta y ni hemos empezado todavía nada."
Anahi asintió empáticamente. "Estarás bien," dijo. "Sueño y café y estarás como nueva."
Angie estaba de acuerdo. Aunque era parcial ante la idea de café. Miró alrededor por un momento y entonces clavó su mirada en la de Anahi. "Gracias por ayudarme anoche y hacerle compañía a Dulce."
"Fue un placer," contestó Anahi, intentando no parecer demasiado entusiasmada. En secreto, Anahi estaba alborozada por haber conseguido pasar tanto tiempo con dulce, Pero no había forma de poderle explicar eso a Angie sin despertar sospechas. Así que permaneció callada.
Angie se pasó una mano por su pelo y se mordió el labio inferior nerviosamente. Parecía como que si desease decir algo, así que Anahi esperó. Finalmente, Angie dijo, "Esto podría sonar realmente bobo, pero soy novata en cine, así que… uh, ¿te gustaría que nos reuniéramos en algún momento antes del lunes y revisáramos nuestras escenas? Estoy teniendo problema con el ritmo y realmente no quiero parecer una completa necia delante de todos…"
Anahi no sabía qué decir. Por una parte, probablemente significaba pasar más tiempo con Dulce o, por lo menos, con Angie. Por otro lado, significaba… complicaciones. Oh, ¿a quién engaño? Va más allá de complicado. Oficialmente es la Zona Crepuscular de drama lesbiano. "Suena bien," se encontró diciendo. "¿Cuándo… dónde?"
Angie lo consideró. "¿Mañana? Mi apartamento, dado que ya sabes dónde es. A menos que prefieras hacerlo en alguna otra parte. No me importa. Es cosa tuya ya que eres… um… tú."
"Tu apartamento está bien," contestó Anahi, intentando no estar demasiado alborozada por el concepto. Dulce podría no estar allí. Probablemente hará planes para salir con Justin. Intentó no pensar demasiado en esa posibilidad. "¿A qué hora?"
"¿Cuándo estás libre?"
Anahi fingió considerar un horario inexistente. "Planeo dormir hasta al menos las cuatro," dijo. "Así en cualquier hora después de eso."
"¿A las cinco vale?" preguntó Angie. "O las seis… o las siete…"
Anahi intentó no reírse. Angie era bastante divertida, incluso cuando no estaba intentando serlo. "Cinco entonces," dijo. "Nos vemos allí."
Angie asintió. "Sí, vale. Mañana a las cinco, mi casa."
En un impulso, Anahi alcanzó su bolso y sacó un pequeño bloc y una pluma. Garabateó los números de su casa y móvil. "Sólo por si acaso," dijo, dándole el pedazo de papel a Angie. Empezó a alejarse. "Hasta mañana."
"Vale," dijo Angie. "Nos vemos…"
Anahi agitó la cabeza de camino a su automóvil. He besado a su mejor amiga. He metido la mano en el bolsillo de su mejor amiga y he hurgado buscando las llaves. Y le di mí número a su mejor amiga. Debo estar haciendo algo completa, completamente mal…
****
"Estás en casa temprano," comentó Dulce desde su sitio a la mesa de la cocina.
Angie se dirigió directa a la cafetera. Había decidido seguir el consejo de Anahi. Café y sueño. Divino. "Sí, no empiezan con los '20 hasta el lunes por la mañana. Así que estoy libre." Metió la jarra de café en el microondas y esperó. "Oh, espero que no te importe, pero le pedí a Anahi venir mañana y ensayar conmigo."
Dulce se paralizó levemente ante el anuncio. "¿Viene aquí?"
"Sí," respondió Angie. "¿Está bien? Imaginé que dado que ya sabía dónde es." Pareció momentáneamente preocupada. "No hice nada demasiado vergonzante anoche, ¿verdad?"
"No," contestó Dulce distraídamente.
Angie se detuvo lo bastante para recuperar el café. "¿No, no está bien, o no, no hice nada vergonzante?"
"Lo último," contestó Dulce. Se quedó mirando a Angie "No me importa si viene," dijo. De hecho, estaba levemente emocionada por la perspectiva. "Fuimos a comprar comestibles anoche," se encontró diciendo. Por la mañana no había tenido oportunidad de hablar con Angie sobre los eventos de la noche anterior. Angie se había marchado para el set antes de que Dulce despertase.
Angie se sentó a la mesa, soplando a su taza. "¿Lo hicimos? No lo recuerdo."
"Anahi y yo."
Esto captó la atención de Angie. "¿Qué?"
"Me pidió que fuera a comprar comestibles con ella después de que te acostaste anoche," relató dulce "Entonces fuimos a su apartamento y me trajo en coche a casa."
Angie estaba momentáneamente muda. "¿Fuiste a comprar comestibles con Anahi Puente?"
Dulce se rió ligeramente y asintió. "Raro, ¿eh?" Se levantó de la mesa para lavar el plato en que había desayunando.
"Y después fuiste a su apartamento," repitió Angie
Dulce no se dio la vuelta en el fregadero mientras respondía. "Sí, aún no ha desempaquetado. Parece bastante desolado… la vista es asombrosa. Las ventanas van del suelo al techo. Apuesto que si te apoyas contra ellas, te sientes como estuvieras flotando sobre Nueva York." No podía eliminar del todo el pasmo de su voz. "Y todo parece tan brillante y nuevo. Nunca he visto nada así antes. Tan de cerca, al menos."
"De veras," dijo Angie, pero no parecía particularmente feliz al respecto. De hecho, parecía bastante disgustada. "¿Y entonces te trajo a casa?"
"En un Rav4," Dulce contestó, dándose la vuelta para esa información. "Y estuvimos en un embotellamiento porque un taxi chocó con algún crío en bicicleta. Fue bastante malo." Cuando Angie no comentó, Dulce frunció el ceño. "¿Estás bien?"
Angie se encogió de hombros. "Sí," tomó un sorbo de su café. "Fenomenal." Hizo una pausa y miró abajo. "Es sólo... ya sabes, estaba enferma anoche y entonces vas y me dejas aquí sola."
Dulce no sabía qué decir. ¿Estaba Angie enfadada con ella por esto? "¿Vas en serio?"
"Bueno, sí," Angie contestó, los ojos lleno de dolor. "Creí que te habrías preocupado por mí un poco más que para irte correteando con Anahi puente."
La boca de Dulce se abrió ligeramente. Entonces se enfadó. "Eh, no es culpa mía que te emborracharas anoche como una burra. Y eres tú la que me dejó sola afuera más de una hora—"
"¡Me dijiste que estaba bien!" gritó Angie. "No quería dejarte allí."
Dulce agitó la cabeza, preguntándose de donde había salido esta discusión. "No quiero pelear por esto. Es estúpido."
"Oh, ¿así que ahora mis sentimientos son estúpidos?" Angie contestó, levantándose de la mesa. "Muchísimas gracias."
"Eso no es lo que quise decir," le dijo Dulce su voz calmada. "¿Y de veras por qué te enfadas? No es porque saliera anoche. Si hubiera salido con Justin no estaríamos teniendo esta discusión."
Eso sobresaltó a Angie. "Tienes razón," dijo tras un momento. "No me molestaría si hubieses salido con Justin."
"Entonces, ¿cuál es el problema?" preguntó Dulce, repentinamente desconcertada.
Angie suspiró y se retrepó en la silla. "Supongo que me puse celosa."
"¿De?"
"No lo sé," dijo Angie suavemente. Se encogió de hombros y miró a Dulce "Supongo que es porque se supone que somos ella y yo las que debemos conocernos mejor. Quiero decir que actuaremos juntas y todo eso…"
Dulce sintió las palabras apuñalarla en mil lugares diferentes. ¡¿Tiene celos de que pase tiempo con Anahi?! "Ya veo," dijo, intentando dejar fuera el dolor de su voz. Dudaba que tuviera éxito.
Angie lo notó. "Oh, vamos, Dul," dijo. "Sabes cuan importante es esta película para mí. Para mi carrera. No seas así. No va sobre ti."
Claramente no. Dulce se dio la vuelta y terminó de enjuagar el plato. Cuando terminó, dijo, "Voy a llamar a Justin. No preocupes, mañana me quitaré de en medio. Entonces puedes hacer tan buenas amigas con ella como quieras."
"Dulce," llamó Angie.
Pero Dulce fue a su cuarto y cerró de golpe la puerta sin otra palabra.
************************
Anahi miró fijamente el techo sobre su cama como había estado haciendo durante la última hora y veintitrés minutos. Había logrado dormir un par de horas, pero pensamientos sobre Dulce la despertaron.
Me he enamorado de una chica hetero. Una chica hetero con novio. Una chica hetero que no sabe que ha estado comunicándose conmigo a través del correo durante los últimos cinco meses. Gimiendo, se cubrió la cara con una almohada y gritó en ella.
Aunque no resolvió ninguno de sus problemas. Pero tuvo éxito dañando su garganta.
Echó la almohada a un lado y alcanzó el teléfono. Iba a llamar a la única otra persona en este mundo que sabía podía ayudarla.
"¿Maite?" preguntó Anahi cuándo alguien lo cogió.
"Hola, Anahi," contestó Maite
Anahi se sentó en su cama y se concentró en lo que estaba a punto de decir. "Tengo un gran problema," anunció.
"¿Tiene que ver con los arreglos de tu remolque? porque juro que—"
"No, no," interrumpió la actriz. "Nada que ver con trabajo. Es un problema personal."
Esto confundió a maite. "¿Perdón?"
Anahi tomó una profunda inspiración. "¿Alguna vez te has enamorado de una mujer hetero?"
Hubo un silencio muy largo al otro lado de la línea. "Uh, Anahi, si esto es sobre lo que te dije ese día, jamás soñaría con cruzar esa línea contigo—"
Iba a ser una larga conversación, se dio cuenta Anahi de repente. "No, quiero decir, quiero tu consejo sobre qué hacer. ¿Cómo se les convierte?"
Silencio de nuevo. Entonces, "Estoy muy desconcertada, Anahi. ¿Estás enamorada de un hombre gay o algo así?"
Si Anahi no hubiera estado tan nerviosa, se habría reído. "No exactamente," contestó. "Estoy enamorada de una chica hetero."
Larga pausa. Muy larga pausa. Tan larga que Anahi se preguntó si maite todavía estaba conectada.
"¿Hola?" aventuró Anahi.
La voz de maite se quebró levemente cuando respondió finalmente. Se aclaró la garganta. "Lo siento, pensé que te oí decir—"
"Soy lesbiana," Anahi contestó, las palabras sonando extrañas en sus labios. No era algo que estuviera acostumbrada a decir. Pero no había tiempo para demorarse en tales cosas. Continuó. "Y eres la otra única que conozco, así que eres mi única esperanza de salvación."
"Ya… veo," contestó maite. "¿Um, Anahi?"
"¿Sí?"
"¿Puedes volver a llamarme en unos cinco minutos?" preguntó maite.
Anahi de repente se avergonzó. Se preguntó si había interrumpido algo. "Sí, claro. Puedo volver a llamarte en otro momento. No me di cuenta que estabas ocupada."
"No, no estoy en absoluto ocupada," maite contestó en seguida. "Conmocionada… pero no ocupada. Sólo cinco minutos." "Vale, te hablo en cinco," contestó Anahi. Colgó el teléfono y lo puso sobre su estómago. Miró la hora en su despertador. Pasó un minuto… dos… Anahi nunca se había dado cuenta de lo largo que podía parecer un minuto. Intentó calcular que edad tenía en minutos pero se rindió tras comprender cuan ******* era esa actividad. Finalmente, pasaron cinco minutos. Para asegurarse, esperó dos minutos extras. Sólo por si acaso.
"Hola, Anahi," contestó maite. "Es que tenía que flipar un momento y pensé ahorrártelo. Ya estoy mejor. Bueno, ¿chicas heteros?"
Anahi no estaba segura de qué quería decir maite con flipar, pero decidió no demorarse tampoco en eso. "Sólo una chica hetero, en realidad. ¿Qué hago?"
"Hmm," maite dijo, pensativamente. "Bueno, es peliagudo. Pero hay un remedio seguro."
Anahi se enderezó, preparada para tomar apuntes. "Estoy escuchando."
"Vale, lo primero que haces," empezó maite, como si estuviera enseñando una lección de alto secreto, "es ir al baño, abrir la ducha tan fría como puedas, meterte bajo el chorro y pensar en la chica. Repite ese proceso varias veces. Entonces, coge tu foto favorita de ella, pégala en la pared y entonces golpeas la cabeza repetidamente mientras la miras."
En algún momento de la sugerencia sobre golpearse la cabeza, Anahi se dio cuenta de que maite estaba bromeando. Suspiró. "Estoy jodida, ¿eh?"
"Más que bastante," contestó maite. "Pero, si te hace sentirte mejor, mi novia también era hetero cuando la conocí."
"¿Así que hay esperanza?" preguntó Anahi.
"De vez en cuando tienes suerte," contestó maite. "Y, si las cosas no funcionan, siempre está Maggie."
Anahi arqueó una ceja. "¿Quién?"
"Tu director," contestó maite. "¿No la notaste babeando por ti?"
No había habido babeo. Anahi estaba segura de ello. Frunció el ceño a una lista de hechos sobre Maggie Mosier. "Pero está saliendo con ese productor… como se llama… Bob algo."
Maite se rió. "Y tú estás saliendo con ucker. ¿Qué decías?" Se carcajeó. "Da igual, ha estado que se moría por ti desde siempre. Me preguntó si creía que irías a por ella y le dije que de ninguna manera. Uups, je. Mi novia fue a la USC con ella y aún son amigas. Así que ha estado mucho por casa. Cuando nos dijo que iba a intentar conseguirte para esta película, le dije que siguiera soñando. Imagina."
Hmm. "¿Y sobre Samantha Chelsom? Esa chica que interpreta a Emma. ¿También es gay?"
"No, totalmente hetero," contestó maite. "En realidad, creo que está comprometida. Creo que todos los demás son hetero. Que yo sepa." Hizo una pausa. "¿Es Samantha en la que estás interesada?"
Ana intentó no respingar ante el pensamiento. No que Samantha Chelsom fuera fea ni nada, pero su personalidad era repelente. "Asco," dijo, al instante pensando en Dulce. Sonrió ligeramente, entonces se controló. "Ayer se pasó veinte minutos discutiendo tonos de lápiz de labios con su ayudante. Definitivamente no es mi tipo."
Maite se rió. "Sí, iba a decirlo…"
Anahi suspiró calladamente y miró fijamente una vez más el techo. Tras un momento, dijo, "En realidad, maite, mi problema va más allá de lo de hetero…"
"¿Qué quieres decir?"
Anahi vaciló sólo un segundo antes de inspirar profundamente y zambullirse en toda la historia. "Bueno, estaba en Washington Square Park con ucker…"
****
Dulce ignoró los primeros dos golpes a su puerta del dormitorio, entonces se dio cuentas que estaba siendo infantil. No es como si angie no supiera que estaba allí. "Entra," dijo finalmente.
Angie entró en el cuarto vacilantemente, cerrando la puerta a su espalda. Se apoyó contra ella, como si intentara quedarse tan lejos de dulce como fuera posible. "Lo siento," dijo, pareciendo muchísimo decirlo en serio. "Fui una completa burra."
Dulce estaba de acuerdo con eso. Pero rehusó hablar con su mejor amiga hasta que consiguiera una disculpa mejor. La aceptación era sólo el primer paso para resolver un problema, después de todo.
Angie suspiró cuando notó que dulce no estaba cediendo. "Me lo pensé y comprendí que realmente no me importa si pasas tiempo con Anahi. Estaba siendo mezquina y egoísta y… bueno, realmente lo siento. Es esta película… tiene mi cerebro desbocado. No puedo pensar apropiadamente." Buscó en los ojos de Dulce alguna semejanza de comprensión. "No sé lo que se apoderó de mí. Quizá era la resaca… o sólo idiotez temporal."
Dulce suavizó su mirada. A pesar de todo, entendía. Asintió, porque no sabía qué decir.
"Y mañana te quiero allí," Angie continuó, sentándose al borde de la cama. Esperó un momento, quizás para ver si Dulce le decía que se levantara. Cuando Dulce no protestó, Angie siguió. "No tenía celos de que consiguieras pasar un rato con ella y yo no. Tenía celos de que estuvieras divirtiéndote con ella. Quiero decir, si trabas amistad con Anahi Puente, una vez me hiciera famosa no te sentirías impresionada."
Aventuró una sonrisa.
"Siempre me sentiré impresionada," contestó Dulce "Todas las Anahi puente del mundo no podrían evitarlo."
Angie sonrió y miró a lo lejos un momento, entonces devolvió su mirada a Dulce "Así que… ¿estamos bien?"
Dulce hizo un rápido repaso de sus sentimientos y se encontró asintiendo. "Eso creo," dijo.
"Bien," dijo Angie, pareciendo aliviada. "¿Entonces estarás aquí mañana?"
"Hice planes con Justin," Dulce contestó. "Pero quizá podamos estar un rato. ¿Podemos mirar?"
Angie se animó. "Sería genial," contestó. "Aunque pensé que no estábamos demasiado interesadas en la cosa gay."
Dulce suspiró, apoyándose contra su almohada. "¿Debería hablar con él sobre eso? Es tan raro. No ha dicho nada específico, pero de vez en cuando hace esos comentarios. Y es tan…" Buscó en el aire la palabra correcta y finalmente lo resolvió, "… irritante."
"¿Problemas en el paraíso?" cuestionó Angie.
Un encogimiento de hombros era que todo lo que Dulce pudo lograr. Entonces agregó, "Es un chico agradable, pero no estoy sintiéndolo."
"¿Sintiendo exactamente qué?"
Dulce consideró. "¿Pasión?" dijo con incertidumbre. "No lo sé. Cuando estamos juntos nos divertimos mucho y adoro hablar con él de arte porque sabe tanto. Pero más allá de eso… es como…" Hizo una mueca para transmitir sus emociones, pero no ilustraba mucho más allá de incomodidad y quizás estreñimiento. "… nada," terminó finalmente.
"¿No como Poncho?" adivinó Angie.
"¡Exactamente como Poncho!" exclamó Dulce. "Ése es el problema. Es como besar una pared de ladrillos o algo parecido."
Angie se rió. "A veces tienes que enseñarles cómo hacerlo apropiadamente." Le dio golpecitos a la mano de dulce en simpatía. "Saldrá bien. Te sientes atraída por él, ¿verdad?"
Dulce consideró la pregunta, trazando una vaga imagen de Justin en su mente. Era atractivo. Definitivamente atractivo. "Supongo."
"¿Supones?" Angie preguntó. "¿No deberías saber si te atrae tu propio novio?"
Dulce no estaba completamente segura de qué sentía por Justin. ¿Era atracción? "Es confuso."
"Como eres tú," señaló Angie. "¿Quieres alquilar una película?"
El abrupto cambio de tema sobresaltó a Dulce por un momento, hasta que se dio cuenta que prefería ver una película a seguir hablando de sus sentimientos por Justin. "Claro," contestó. "Pero dado que me agraviaste esta mañana, yo escojo."
"Bastante justo," concedió dulce concedió, incorporándose de la cama. "Pero tú invitas. Después de todo, pronto serás rica."
Angie sonrió. "Trato."
***********************
Anahi yacía en el suelo de la sala, mirando fijamente la vista de Nueva York. Los edificios envueltos en luz la miraban a ella, aunque ambos eran igualmente indiferentes hacia el otro.
El consejo de maite había sido simple: Dile la verdad a Dulce.
La simplicidad del consejo y la complejidad de llevarlo a cabo estaban en guerra en la mente de Anahi. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde se lo diría?
¿Qué respondería? ¿Por qué estaba siquiera considerándolo?
La actriz cerró los ojos y se concentró en los escenarios que había creado. Había varios, pero todos podían clasificarse en tres categorías diferentes: la categoría Dulce-Me Odiará; la categoría Dulce-No-Me-Odiará-Pero-No-Me-Perdonará; y finalmente la categoría Dulce-Me-Perdonará-Y- Seremos-Buenas-Amigas.
Inútil, se dio cuenta Anahi tras un rato. Pensar en todo esto era inútil. Sin tener en cuenta la reacción de Dulce, tenía que hacerse. Era lo correcto a hacer. Era lo único a hacer.
Anahi se levantó del suelo y fue a la ventana, no segura de qué estaba buscando en el vivo panorama. Se sentía tan distante, estando allí, como flotando encima de la realidad. El suelo parecía tan lejano. Arriba, en las nubes de su existencia nada parecía como debería. El caos reinaba ahora en una tierra que se había esforzado tan desesperadamente por permanecer libre de tensión. Complicaciones que jamás habría predicho controlaban el arco de sus emociones. No había dónde ir, ni dónde volverse, excepto abajo… abajo a un mundo que jamás experimentó.
¿Era posible combinar su mundo con el de alguien más? ¿Se le daría la oportunidad? ¿Se cerraría la puerta para siempre? Ambas posibilidades la asustaban mortalmente.
Si Dulce no la perdonaba…
Si Dulce lo hacía…
Anahi suspiró y le volvió la espalda a la ciudad, sabiendo que nada le traería consuelo. Nada traería alivio.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:24 am

CAPITULO 48
"¡Dulce, venga!" llamó Angie, golpeando la puerta entre las palabras. "Va a estar aquí en cualquier segundo y ni siquiera me he duchado aún."
Dulce abrió la puerta justo cuando Angie daba otro fuerte golpe a lo que se suponía era la puerta. "¡Auuuu! ¡Jo!" gritó Dulce, agarrando su nariz mientras el dolor era percibido.
"Te está bien empleado. ¿Me dejaste agua caliente?" preguntó angie yendo dentro.
"¿Para qué necesitas agua caliente?" preguntó dulce, frotándose su lastimado apéndice. "Hay como 30 grados aquí dentro."
Un repentino timbrazo interrumpió el resto de la conversación.
"Es ella. *******. Dile saldré en un segundo," dijo angie y cerró de golpe la puerta.
Dulce tensó la toalla alrededor de su, por otra parte, desnudo cuerpo y suspiró. Fue hacia el intercomunicador. "¿Hola?"
"Soy Anahi puente," vino la contestación.
"Sube," contestó Dulce. Miró un momento por el apartamento, asegurándose que estaba presentable. Angie se había pasado la mañana entera limpiándolo todo. Aunque realmente no había mucha diferencia. Comparado con el apartamento de Anahi, el de Dulce era un auténtico vertedero.
El golpe a la puerta un minuto más tarde interrumpió su escrutinio. No tuvo oportunidad de figurarse qué exactamente le molestaba de la comparación entre el apartamento de Anahi y el propio. No era vergüenza o celos. Así que quizá era ambos.
"Hola," dijo, abriendo la puerta para la actriz.
"Entra." Se hizo a un lado para dejar entrar a Anahi y se concentró en mantener fija la toalla.
Lo último que necesitaba era darle un espectáculo a la actriz. "Acabo de salir de la ducha," dijo a modo de explicación. "angie estará enseguida."
Anahi sonrió levemente pero no encontró su mirada. De hecho, miró a todas partes menos a dulce. Quizá Anahi se dio cuenta de lo que estaba haciendo, porque obligó finalmente a su mirada a encontrar la de dulce. "Gracias," dijo. "¿Llego temprano?"
Dulce agitó la cabeza y cerró la puerta. "No, angie va… tarde," contestó, sintiéndose sumamente cohibida. "¿Te importa si me visto realmente rápido?"
"En absoluto."
"Siéntete en casa," instruyó dulce antes de volver a su dormitorio. Una vez cerrada la puerta, se apresuró al armario para escoger un traje. Justin pronto estaría allí y ella quería asegurarse que estaba lo bastante decente. Sólo que, cada vez que consideraba algo, se encontraba preguntándose qué pensaría Anahi de ello. Al final, decidió que no le importaba lo que nadie pensara y se quedó con jeans y camiseta.
Satisfecha con la imagen en su reflejo, se aventuró a la sala, donde encontró a Anahi sentada pacientemente en el sofá. "¿angie no ha salido?" preguntó, sentándose junto a la actriz.
"Salió," contestó Anahi. "Entonces volvió a entrar."
Dulce sonrió. "Podrían ser unos minutos. Tiene dificultad en la sección de decidir-qué-usar."
"Es una afección común," contestó cordialmente Anahi. "Bueno, ¿qué haces hoy? ¿Salir?"
Dulce se encogió de hombros. "Por un rato. Viene Justin. Probablemente saldremos."
"Oh. Parece divertido," contestó Anahi.
Dulce captó la extraña mirada que pasó por los rasgos de la actriz, momentáneamente oscureciendo la expresión normalmente impasible. Fue un flash, un parpadeo del ojo. Pero le hizo preguntarse a dulce si lo había imaginado.
****************
Anahi no estaba ansiando la llegada de Justin. De hecho, estaba francamente temiéndola. Con frecuencia se había preguntado qué aspecto tendría. Cómo sonaría. Cómo trataría a dulce. Ahora que estaba tan cerca de averiguarlo, no quería nada más que huir lejos; esconderse de la ola de celos que seguiría inevitablemente.
Por el momento, Anahi se concentró en dulce y en la forma que el cabello húmedo de dulce enmarcaba tan perfectamente su cara. Y la forma en que los labios de dulce formaban las palabras que decía, su sonido seguido por su significado.
En lo que intentó no concentrarse fue en que su corazón iba más rápido cuando los ojos de dulce encontraban su mirada. Intentó no pensar en dulce contestando a la puerta en toalla. Pensaría en eso luego.
"¿Te gustaría algo de beber?" preguntó dulce. "Sé que la última vez esto supuso un poco de desafío, pero te aseguro que, desde tu última visita, he llenado el frigo con deliciosos manjares."
Anahi tuvo que sonreír. Le gustaba la forma en que Dulce decía la palabra "deliciosos". Pero lo atribuyó al hecho de estar lentamente volviéndose patética. ¿O ya lo era? Decidió no concentrarse tampoco en eso. "Oh, ¿de veras?"
Dulce asintió confiadamente. "Ponme a prueba."
"Me gustaría un vaso de leche de la soja, por favor."
"¿Chocolate o vainilla?"
La sonrisa de Anahi se amplio, aunque sus ojos se entrecerraron levemente. "Chocolate," contestó preguntándose si dulce realmente tenía leche de soja.
"Marchando," dijo dulce levantándose en seguida para traer la bebida.
Anahi observó a su grácil anfitriona ir a la cocina y abrir el frigo. Decidió darse la vuelta antes de que dulce la pillase mirando.
Un momento después, dulce volvió y le dio una lata de Pepsi a Anahi. "Leche de soja de chocolate," dijo. "¿Algo más?"
Anahi se quedó mirando la lata de refresco en su mano y sonrió. "Y aquí pensando que estabas faroleando."
Dulce agitó la cabeza. "Jamás debieras dudar de mí." Sonrió.
Anahi le sonrió y se encontró perdida en hermosos ojos cafes.
"¡Lo siento!" gritó angie saliendo corriendo de su cuarto como una energúmena atacada. Medio tropezó y casi dio un traspié en el trayecto, pero logró recobrar el equilibrio de algún modo. "No quise hacerte esperar," agregó una vez hubo logrado una llegada relativamente segura.
Anahi en seguida arrancó su mirada de dulce y miró a angie. "No es problema."
La mirada de angie vino y volvió entre Anahi y Dulce por un momento. "¿Interrumpí algo?" pensó preguntar, sentándose enfrente de ellas en la mesa de café.
"No," dulce contestó en seguida. Ojeó su reloj, después a angie. "¿les importa si las veo ensayar?"
Angie esperó a que Anahi asintiese con la cabeza antes de dar su propia respuesta. "Por supuesto que no," dijo. "Puedes ser nuestra propia crítica personal de cine." Se levantó mientras decía la última palabra y devolvió su atención a Anahi. "¿Dónde debiéramos empezar?"
"Esa escena que filmamos la próxima semana podría ser buena idea," sugirió Anahi "¿La tienes memorizada?"
Angie contestó tamborileando su dedo contra la sien. "Está todo aquí," agregó, en caso de que el gesto no fuera suficiente.
Anahi de repente se sintió torpe. Realmente nunca había hecho esto de ensayar antes. Actuar siempre había sido una misión solitaria para ella. Incluso cuando estaba rodeada de gente, nunca era consciente de ellos. Ahora, sin embargo, todo en lo que podía pensar era en que dulce iba a estar mirándola.
Resignada, Anahi se puso en pie y ayudó a angie a mover la mesa para tener espacio. No era mucho espacio, pero más del que habían tenido antes.
Anahi estrujó su cerebro por la primera frase de la escena. No podía recordar si era suya o de angie.
Angie resolvió el problema empezando. "¿Olvidaste algo?"
Las frases se precipitaron a la levemente distraída memoria de Anahi y pudo continuar sin pender comba. "¿Por qué estás sentada aquí en la oscuridad?"
"Esperando."
"¿El qué?"
"A ti."
Anahi hizo una pausa antes de continuar. "No pensé que nadie estuviera aún despierto."
"Probablemente no estabas pensando nada en absoluto." La voz de angie permanecía tranquila, aunque teñida con un filo acusatorio. "Te—"
Un súbito timbrazo interrumpió la frase de angie.
Anahi devolvió su atención a dulce, que estaba de pie y casi cerca del interfono. Una voz masculina respondió al saludo por defecto de Dulce de, "¿Hola?"
El estómago de Anahi se revolvió, sabiendo que el "Yo" que respondió era Justin. Pronto aparecería en el umbral. Pronto sabría quién era. En el intervalo entre el ahora silencioso interfono y el golpe a la puerta, Anahi contuvo la respiración.
"Es sólo su novio," explicó angie un segundo después. "¿Te importa si mira un ratito?"
Anahi agitó la cabeza, incluso aunque no había oído la pregunta. Su mirada estudió la forma en que dulce se volvía a la llamada en la puerta. Se concentró en la creciente abertura entre la jamba y la puerta. Dulce bloqueaba la mayoría de la vista de Anahi hasta un momento después, cuando la puerta se abrió totalmente y un chico alto se apresuró a envolver a dulce en un abrazo.
Entonces la besó.
Y al instante Anahi miró a lo lejos.
"¿Estás bien?" preguntó angie, acercándose a la actriz con preocupación.
Agradecida por la distracción, Anahi miró a angie. "Estoy bien," contestó. Algo dentro de ella se endureció, después se volvió de hielo. En alguna parte dentro de ella, algo murió. "Tomémoslo desde tu próxima frase."
Angie asintió y empezó la frase de nuevo.
Anahi fue vagamente consciente de movimiento en el rabillo de su ojo. Percibió que dulce y Justin se sentaron en el sofá para observar. Pero no les miró. Se concentró en la voz de angie y en su vacío intercambio de diálogo.
Media hora después, dulce y Justin anunciaron su marcha. Anahi se obligó a mirar. Pero todo lo que pilló fue una espalda alejándose y un súbito flash azul que mandó un escalofrío de remordimiento a través de su cuerpo.
La puerta se cerró de golpe
***
"No puedo creer que Anahi Puente estuviera en tu apartamento," comentó Justin al instante que salieron del edificio.
Dulce no podía creer que hubiera cuestionado las habilidades escénicas de Anahi. Había algo asombroso en la forma de interpretar de Anahi. Cada rasgo, cada gesto era tan atípico de la actriz – por lo menos en la experiencia de dulce - que no podía evitar sentirse cautivada. "Es realmente buena," se encontró diciendo dulce por ninguna razón en particular, excepto que estaba pensándolo y era cierto.
"Y está buena," añadió Justin.
Dulce sonrió, su mirada en la ciudad que la rodeaba. El ruido, el tráfico, las subyacentes capas de belleza que tenían que ser peladas para ser encontradas. El comentario de Justin se registró en su cerebro y se encontró no importándole si él pensaba que Anahi era hermosa; no era mentira. "Es bellísima," concordó.
"Como lo eres tú," respondió Justin, tomando su mano en la de él.
Dulce sonrió ante el comentario, pero no dijo nada. No le importaba que él pensara que era hermosa. ¿Pensaba que era talentosa, inteligente, interesante? La belleza era una sombra cambiante; una invención de la percepción. No tenía valor fijo, ni permanencia. No deseaba que pensaran en ella como hermosa… deseaba que pensaran
como… "Gracias," dijo finalmente, el pensamiento dejado inacabado.
"Bueno, ¿qué quieres hacer mañana por tu cumpleaños?" preguntó Justin, acostumbrado a la tarea de romper los silencios en la conversación.
A Dulce nunca le había molestado el silencio. Su mirada se alzó para encontrar la de su novio. Su novio. Era extraño llamarle a Justin eso. Nadie además de Poncho había usado nunca ese título. "Voy a pasarme por el apartamento de mis padres. Después mi hermano y su—" Dulce dudó, "—su amigo quieren llevarme a almorzar."
"¿Te tengo para la cena?"
Dulce asintió distraídamente. "¿Justin?"
"¿Hmm?"
Dulce abrió la boca para hablarle, pero no pudo formar las palabras: Mi hermano es gay. Temía su reacción. "Fui a un bar lesbiano la otra noche," dijo en cambio.
Justin la miró, una ceja arqueada en cuestión. "¿Por qué?"
"Investigación, para la película de Angie," contestó.
"Oh, ya."
Dulce pilló la forma en que él miraba al cielo. "Aunque no me dejaron entrar. Me quedé fuera y entonces apareció Anahi."
"¿Alguien ligó contigo?"
Dulce tuvo que sonreír. "Estaba sentada al lado de Anahi Puente. ¿Quién ligaría conmigo?"
"Yo," contestó con soltura Justin.
"¿Por encima de ella?"
Justin asintió, apretando el agarre de su mano. "No te gana en nada."
La forma en que lo dijo fue casi convincente. Pero no importaba. No se sentía como para competir con la actriz en asunto tan superficial. De hecho, había algo casi no amenazante en la actriz. Irónico, dado el intimidante yo de la actriz. "Prometí que saldría mañana por la noche con angie," dijo, de repente recordándolo.
"¿Puedo ir yo? ¿O es una noche de sólo chicas?"
Dulce apreció el talante relajado de Justin. Se preguntó qué se necesitaría para mosquearle. "Puedes ser una de las chicas."
"No quedo bien de drag queen," contestó Justin.
Dulce buscó en su tono una señal de estar a la defensiva. No encontró ninguna. "Eso no lo sé, tienes piernas estupendas."
Justin se rió. "Buenos genes y mucho fútbol." Hizo una pausa para echar una mirada alrededor. "¿Dónde quieres ir?"
"Sorpréndeme," dijo Dulce sintiéndose aventurera.
"¿Museo?"
Dulce se encogió de hombros, pero asintió. "Claro," contestó ligeramente defraudada. Una visita al museo era difícilmente una sorpresa. Entonces decidió que no importaba. ¿Cuan aventurera se podía ser en el lugar en que había vivido toda la vida?
*******************
Anahi miró por el dormitorio de Angie, preguntándose por qué había acordado quedarse más. Preguntándose qué estaba esperando y estaba sabiendo demasiado bien la respuesta.
"En momentos como éste desearía haber grabado cada episodio de Guardian y tener carteles de ti por todos lados," bromeó angie, apoyándose contra el costado de su pequeño escritorio.
Anahi agradecía que hubiera cosas más interesantes que mirar que imágenes de ella. Las paredes estaban pintadas en un tono de azul que rozaba el eléctrico. A juego con la personalidad de angie, notó Anahi. Era un cuarto pequeño y a Anahi le avergonzaba pensar que su reacción inicial había sido un flashback de su armario empotrado en casa.
Agitando la cabeza, Anahi se concentró en la decoración. Le sorprendió levemente ver unas pinturas de dulce enmarcadas en las paredes. Había una que no parecía obra de Dulce–a saber porque era bastante horrible– pero enmarcada igual.
"Esa es mía," explicó Angie, siguiendo la mirada de Anahi. "Es mi constante recordatorio para no desviarme de actuar. Claramente, no nací con muchos talentos."
Anahi sonrió. "¿Qué hay de las otras?"
"¿Quieres decir las que no son un asco?" adivinó angie. "De Dul,"contestó. "Me gusta coleccionar su obra para que, cuando sea famosa, pueda decir que he sido fan desde el principio. Además, sabes, son hermosas."
"Ésta parece una casa llena de talento."
"Gracias," contestó angie pareciendo complacida y avergonzada. "Aún no he encontrado qué darle por su cumpleaños."
"¿Cuándo es?" preguntó Anahi siguiendo la corriente. El hecho que tampoco hubiera encontrado nada se cernía vivamente en su mente. Aún no estaba segura de cómo firmar la tarjeta. ¿Anahi? ¿Ana? ¿Ambos? ¿Sin nombre… sin tarjeta…?
"Mañana," contestó angie. "Estoy un poco retrasada, ¿eh?"
La actriz se encogió de hombros. "A veces se tarda un tiempo en encontrar el regalo perfecto."
"Cierto," concordó angie. De repente, se animó. "Eh, ¿quieres salir con nosotras mañana por la noche?"
Anahi empezó a decir no, pero se interrumpió.
"Oh, venga," insistió angie. "¡Será divertido! ¿Tienes planes o algo así?"
Deprimirse le vino a la mente. "No realmente," admitió.
"¿Entonces?" persistió angie.
Anahi miró la suplicante cara de angie y cedió. "Vale," dijo preguntándose qué la poseía para seguir cavando su propia tumba.
Y sabiendo demasiado bien la respuesta.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:25 am

CAPITULO 49
Anahi despertó a un martilleo en la distancia. Los ojos se abrieron despacio, intentando enfocar la brumosidad de su entorno. La hora del día permaneció en el misterio hasta que su visión se aclaró, 9:30 AM.
Su mirada aterrizó sin querer en los retratos enmarcados a lo largo de la pared. Anahi encontraba fascinante pensar que cada forma, cada color, era un mero aliento vital de las manos de Dulce. Al instante se preguntó qué aspecto tendría Dulce mientras pintaba. Le llevó a preguntarse si alguna vez lo averiguaría.
De las pinturas, su mirada fue a la ventana. El cielo estaba gris, o quizá era sólo la pinta que tenía Nueva York a las nueve de la mañana. Anahi nunca se había parado a notarlo antes. Había algo en la ciudad que le hacía a Anahi sentirse sola; alienada de un mundo que buscaba abrazarla. Nueva York le hacía desear algo más allá del silencio de un apartamento vacío. Quizás era la íntima proximidad a la esperanza lo que le llevaba a desear cosas que nunca creyó necesarias.
O su ausencia, pensó, girando la cabeza para enfrentar el techo. Su mente regresó a su conversación con Maite, que llevaba inevitablemente a pensar en Maggie Mosier. La director era bella, Anahi tenía que admitirlo. Y no podía negar el pequeño revoloteo de excitación que le provocaba saber que otra mujer estaba interesada en ella.
Suspiró, sabiendo que ucker le diría que fuera a por ello. O, al menos, no evitase que sucediese. ¿Pero podía hacerlo? ¿Era injusto usar una para reemplazar la otra? ¿Importaba cuando no había nada que reemplazar? ¿Era Maggie una puerta abierta? Dulce era un muro de ladrillo sin la apertura obvia.
Anahi sonrió, pensando en Harry Potter y la secreta combinación de ladrillos que llevaba al Callejón Diagon. Tras girar los ojos al cielo, se concentró de nuevo en las pinturas.
Tras esta noche, Dulce sabría la verdad; Anahi juró decírsela. Era el único regalo de cumpleaños que no sería una mentira.
La actriz cerró los ojos y deseó que su mente la imitara. Era demasiado pronto para la realidad.
*****************
Horas después, Anahi miró críticamente su reflejo en las puertas del ascensor. Tenía pobre iluminación y una gran abolladura, de lo que parecía un furioso puño, distorsionando la imagen.
La abolladura momentáneamente distrajo a la actriz de su autoevaluación. Le hizo preguntarse qué podría provocar tan violenta acción.
¿Amor? Parecía la perfecta excusa para algo mucho más feo. Poncho golpeando a Dulce no podía provenir del amor.
Los ojos verdes se oscurecieron ante el recuerdo. Encontraría una forma de que Poncho lo pagase. Y sería más doloroso que un puñetazo en la cara.
El pensamiento la confortó lo bastante para devolver su punto de interés a su reflejo. Le había costado horas decidirse por jeans y camiseta blanca sin mangas. Como tardía ocurrencia había optado también por una chaqueta de cuero. Por si acaso iban a cenar al Polo Norte.
Agitó la cabeza y nerviosamente lanzó arriba su mirada, hacia los números sobre las puertas del ascensor. Los primeros dos números faltaban y el resto se negaba a iluminarse. Anahi no tenía idea en qué planta estaba. Esperaba que se parase en la correcta.
Finalmente, las puertas se abrieron dolorosamente. Intentó desesperadamente ignorar el dolor de estómago que acompañaba la anticipación de ver a Dulce.
Asegurándose que la tarjeta de cumpleaños que había escogido aún estaba dentro del bolsillo de su chaqueta, se dirigió hacia la puerta del apartamento. A pesar de encontrarla abierta, sintió la necesidad de llamar.
"¿Anahi?" llamó angie desde alguna parte en el apartamento.
Entrando, Anahi dijo en respuesta, "Sí."
Angie apareció un momento después, llevando una bata de seda y una toalla rosa alrededor de la cabeza. "Oh, Dios mío, ¿es Prada?"
A Anahi la pregunta le pilló con la guardia baja. Por reflejo miró detrás de ella. Entonces comprendió que Angie estaba refiriéndose a su chaqueta. "Eso creo," contestó, sintiéndose avergonzada. Vaya con vestir de sport.
"Estuve mirando un pirateo de exactamente esa misma chaqueta," anunció angie. "Por supuesto, tampoco podía permitírmela." Se rió. "¿Quieres ayudarme a decidir qué llevar?"
Anahi agradeció que angie nunca se centrase mucho tiempo en un tema de conversación. "No soy muy experta en moda," admitió la actriz. De hecho, antes había tenido que llamar a maite para preguntar qué conjunto debía llevar. Siempre útil, maite había respondido, "Estás sexy con todo."
Quizás era hora de invertir en un amigo gay.
"Entonces puedes hacerme compañía," angie sugirió. "Llamé a Jeremy y podría accidentalmente tropezarse allí con nosotras. Así que esta noche tengo que vestirme para impresionar."
Anahi no se molestó en preguntar donde era "allí". Ya podía ver que esto había sido un error. Aún no habían ido a ninguna parte y Anahi ya se sentía como una quinta rueda. Inconscientemente, miró hacia la alcoba de Dulce y notó que la puerta estaba abierta y las luces apagadas.
"Está fuera con su hermano y su novio," Angie explicó. "Regresará pronto."
El timbre sonó antes de que Anahi tuviera oportunidad de comentar.
"Justin," adivinó angie, yendo hacia el interfono. Apretó el botón y habló al altavoz. "Lárgate, no queremos nada."
Una voz masculina se rió. "¿Estás segura? Tengo ofertas estupendas en relojes y productos capilares."
Anahi giró los ojos al cielo.
"Muy bien," accedió Angie, tras dos segundos de fingida consideración. "Sube." Abrió la puerta y se volvió a Anahi. "Voy a cambiarme. Pueden entretenersen juntos."
La tarde acababa de ir de mal a peor. "Claro," se encontró diciendo. ¿Por qué no? Tenía sentido que se quedase atrapada a solas con el novio de la mujer de la que estaba enamorada. Debo haber sido político en otra vida, decidió Anahi.
Angie empezó a ir hacia su cuarto pero se detuvo y se dio la vuelta de repente. "Oh, oye, hagas lo que hagas, no le digas a Justin que el hermano de Dulce es gay."
"Vale," acordó Anahi, aunque se sentía como para recibir a Justin en el apartamento con ese anuncio en particular. Malo que no lo llevara a cabo en la realidad.
Justin no se molestó en llamar a la puerta medio abierta y entró directo. Le tomó un momento notar a Anahi, pero cuando lo hizo, pareció verdaderamente sorprendido. "Hola," saludó, su mirada yendo de Anahi a la alcoba de Dulce.
"Hola," contestó Anahi con urbanidad. "Dulce está fuera con su hermano."
"Sí, lo sé," contestó Justin alzando su móvil. "Acabo de hablar con ella. Estará pronto aquí."
Anahi se sentía como para exhibir su propio móvil. No estaba segura por qué. Hay algo en los celos que le hace a uno hacer tonterías.
"No sabía que tú y Dulce eran tan buenas amigas," comentó Justin.
Anahi no estaba segura de cómo contestar a eso. Supuso que aludía al hecho de que iba a salir con ellos y dijo, "Angie me invitó." De repente se sintió torpe. ¿Qué pensaría Dulce de que les acompañara? ¿No tenía Anahi puente cosas mejores que hacer? ¿Y qué estaba intentado demostrar?
"Bueno, creo que es genial por tu parte el venir," contestó. Hubo un súbito vacío en la conversación que Justin inmediatamente llenó, "¿Así que disfrutas actuar?"
"Sí," contestó Anahi. ¿Qué más había que decir? Se apoyó contra la parte de atrás del sofá y se cruzó de brazos. Imaginó que conversar con Justin sería una prueba de fuerza de voluntad. No podía figurarse qué veía Dulce en él. Era aceptablemente bien parecido, pero nada excepcional. Dulce podía hacerlo mejor. Mucho, mucho mejor. "¿Qué haces?"
Justin se encogió de hombros. "Por el momento trabajo en una floristería," contestó. "Sé que suena algo gay, pero paga decentemente y es bastante fácil."
Perdedor. "Interesante," comentó en cambio.
"Pero estoy pagándome la universidad," agregó, su pecho ligeramente henchido ante el anuncio. "Realmente soy artista."
Es cierto. De repente Anahi recordó qué veía Dulce en él. Se preguntó si era bueno. "Debe ser agradable salir con alguien que también es artista."
Justin asintió. "Sí, Dul es realmente estupenda. Empecé a hablar con ella porque estaba impresionado con parte de su obra, verdaderamente sobrecogedora."
Anahi asintió, no sabiendo qué más decir.
Por suerte, no tuvo que salir con nada. Dulce escogió ese momento para entrar en el apartamento. Llevaba un puñado de bolsas de compras con ella. "Lamento llegar tarde," le dijo a Justin. Entonces su mirada cayó en Anahi. "Oh, hola," dijo.
"Hola," replicó Anahi. "Feliz cumpleaños," añadió desmañadamente.
Dulce sonrió. "Gracias." Levantó las bolsas. "chris y frank se volvieron locos comprándome cosas." Se rió.
Justin fue a darle un beso a Dulce
Anahi se entretuvo mirando la alfombra. Cuando volvió a oír la voz de Justin, levantó la vista.
"¿Quién es ese frank?" Justin preguntó casualmente, aunque su tono revelaba una capa subyacente de preocupación y celos.
Anahi casi se sonrió.
"El amigo de chris," Dulce simplemente contestó. Miró rápidamente a Anahi antes de decir, "Voy a ponerme uno de los nuevos conjuntos y entonces podemos irnos. ¿Vale?"
Justin asintió. Dulce empezó a ir hacia su cuarto. "¿angie todavía está vistiéndose?" preguntó mientras pasaba a Anahi.
"Oh, estás en casa," dijo angie, saliendo de su dormitorio casi por señal. "¿Te divertiste?"
Dulce asintió. "Fue fenomenal," contestó. "Voy a cambiarme y saldré en seguida." Desapareció en su cuarto y cerró la puerta.
Angie se volvió a Anahi. "¿Qué piensas?" preguntó, refiriéndose al traje que estaba llevando.
Anahi pensó que estaba estupenda. "Muy bonito," dijo.
"Eres chica, no cuentas," Angie comentó, volviéndose a Justin. "¿Y bien?"
"Te lo haría," Justin respondió, guiñando.
Angie sonrió. "Gracias, Tin." Miró a Anahi. "¿Ves? Es lo que deberías haber dicho."
Anahi se rió, preguntándose qué habría dicho angie si, de hecho, hubiera contestado de esa forma.
"¿Qué bolso?" Angie preguntó, levantando unos cuatro diferentes. Miró a Anahi con expectación.
La actriz deseó tener con ella a su diseñador de moda. "Um, el negro," sugirió.
"Bien, me alegra que también lo creas." Angie echó los otros bolsos al dormitorio e hizo una pose. "¿Cómo estoy ahora?"
"Bien," contestó Anahi
Angie agitó la cabeza y echó una ojeada a Justin. "¿Das el tono?"
"Todavía te lo haría."
Angie miró significativamente a Anahi.
"Yo también te lo haría," dijo finalmente Anahi.
"Excelente," Angie contestó, sonriendo. "Esperemos que Jere—"
Dulce abrió la puerta a su dormitorio y apagó la luz antes de salir. "Lista," dijo interrumpiendo a Angie a media frase.
Anahi miró a Dulce y sintió precipitarse la sangre en su cuerpo hacia un punto muy específico. Parpadeó.
"Lo escogió frank," dijo Dulce a modo de explicación. Parecía levemente avergonzada.
Oh. Dios. Mío. La mirada de Anahi viajó desde las botas de cuero de tacón alto, a los ceñidos pantalones jeans y al top negro. Logró cerrar la boca antes de que nadie lo notara, entonces se obligó a desviar la mirada.
Justin estaba ciertamente babeando.
Anahi sintió una punzada de envidia recorrer su cuerpo y su mandíbula se tensó. Mantuvo los ojos enfocados en el poyete de la cocina para que no le tentase mirar a Dulce.
"¡Le dices a frank que me lleve de compras la próxima vez!" dijo Angie asintiendo con aprobación. "¿Está la chica del cumpleaños lista para la fiesta?"
Dulce asintió. "Vamos."
Anahi suspiró y siguió el grupo fuera del apartamento. Iba a ser una noche muy larga.
***************
Dulce estaba pasándolo mal manteniendo su mirada apartada de Anahi. Algo en esos profundos ojos verdes seguía llamándola. Durante la mayoría de la tarde, Dulce había estado intentando figurarse por qué Anahi aceptó venir. ¿Se habían hecho ella y angie tan buenas amigas? ¿O no tenía Anahi puente nada mejor que hacer?
Incapaz de salir con una respuesta, Dulce lanzó una mirada alrededor de la pequeña mesa, que estaba a rebosar con botellas de cerveza vacías y vasitos de chupitos. Angie, Jeremy y Justin habían reclamado la mayoría del alcohol, mientras Dulce todavía estaba dándole coba a su primera Corona legalmente comprada. Anahi, por otro lado, había optado para una piña colada virgen. Dulce no estaba segura qué deducir de ese pedido. ¿No bebía Anahi nada?
Dulce deseó tener las agallas de hacerle preguntas a Anahi. Por alguna extraña razón, estaba intrigada. O quizás no era extraña en absoluto. Anahi puente era, después de todo, una estrella de Hollywood; era natural sentir curiosidad. Y aún así, todo lo que Dulce podía hacer era agarrar la levemente tibia Corona y tomar otro sorbo.
Inadvertidamente, su mirada fue por la mesa y aterrizó en el rostro perfecto de Anahi La actriz estaba mirando a la última víctima del karaoke en el escenario, lo que le daba a Dulce amplia oportunidad de estudiar las pensativas facciones en la cara de Anahi. Pero, en lugar de aprovechar la situación, Dulce escogió examinar a Justin.
Su novio estaba siendo inusualmente silencioso, probablemente debido en parte a todo el alcohol que había consumido. Bastante asombrosamente, no parecía particularmente borracho; sólo callado. Estaba a punto de decirle algo, cuando el móvil de Justin sonó.
"¿Sí?" contestó, metiendo un dedo en la oreja desocupada para bloquear el ruido.
Dulce observó el desfile de gestos que aparecían en la cara de Justin mientras ella intentaba descifrar la naturaleza de la llamada.
"¿Él está bien?" preguntó Justin. "¿Entonces por qué tengo que ir? Es el cumpleaños de Dulce. ¡Vale! ¡Vale!" Cerró de golpe el móvil y miró a dulce con aire de disculpa. "Sam se torció el tobillo o algo así. Mamá quiere que los encuentre en el hospital."
"¿Quieres que vaya contigo?" preguntó dulce automáticamente.
Justin agitó la cabeza y se levantó. "Na, te mereces algo mejor que pasar el resto de tu cumpleaños en el hospital. Te llamaré mañana," prometió agachándose para besarla.
Dulce le devolvió el besó, pero se apartó tras un momento. "Vale," concordó.
"Lo siento," se disculpó Justin. La besó en la mejilla antes de alejarse.
Dulce le observó salir del edificio.
"Bueno, que chungo," comentó Angie una vez que Justin hubo salido. "¿Quieres marcharte?"
"No," contestó dulce. "¿Por qué debería?" Le echó un vistazo rápido a Anahi para pillar esos intensos ojos verdes contemplándola. Dulce miró a angie al instante.
Angie le lanzó una mirada a Jeremy, entonces de nuevo a Dulce. "Bueno, justamente Jeremy estaba hablándome de este club realmente chulo en las afueras."
"Tiene luces de neón por todas partes," añadió Jeremy.
Dulce supuso que intentaban implicar un cambio de situación. "¿Club de baile?" preguntó, no sintiéndose como para bailar.
"Bueno, también puedes sentarte allí," contestó Angie. "Como haces ahora."
Dulce se encogió de hombros. "Como que me está entrando la música de karaoke," dijo, pensando que era una buena forma de darle a angie tiempo a solas con Jeremy. "Por qué no siguen adelante los dos. Oh, y Anahi, si quieres."
"Pero es tu cumpleaños," discutió Angie. "No voy a dejarte sola."
Dulce seguía mirando a Jeremy, intentando darle a angie algún tipo de señal de que entendía. "En realidad," dijo, mirando su reloj, "es pasada medianoche, así que eres libre."
Angie suspiró. "¿Estás segura?"
"Sí," contestó Dulce. "Tras esa salida de compras con frank, me siento absolutamente satisfecha con sentarme aquí y escuchar música mala."
"¿Sola?"
Anahi finalmente habló. "En realidad, creo que me quedaré por aquí y también escucharé música mala. Como que me está gustando."
Dulce se mordió el labio ante el anuncio. ¿Anahi deseaba quedarse con ella? ¿Por qué?
Angie no ofreció mucha queja después de eso. "Vale, entonces los pillo luego," dijo. Se detuvo lo suficiente para preguntarle a Dulce "¿Pasaste un buen cumpleaños?"
"El mejor," le aseguró Dulce.
"Feliz cumpleaños," dijo Jeremy, entonces siguió a angie fuera del bar.
Dulce no estaba completamente segura de qué hacer o decir. En realidad, podía pensar unas cuantas cosas, simplemente no tenía las agallas de decirlas. Aún no, al menos. Volcó su atención al hombre en el escenario, que estaba en mitad de cantar una desafinada rendición de Last Dance. Al menos era una buena canción.
Estaba tan absorbida en la dolorosa exhibición ante ella que no notó que Anahi se había acercado. Es decir, hasta que sintió el suave aliento en su oreja.
"No te tomé por fan del karaoke," comentó Anahi.
Dulce sonrió. "Disfruto la tortura ocasional."
"Masoquista," le chinchó Anahi.
Dulce se volvió, obligando a la actriz a sentarse atrás. "¿Cuál es tu excusa?"
La pregunta pareció coger a la actriz con la guardia baja. Finalmente, dijo, "No me va mucho el baile," dijo.
"O beber," notó Dulce. Anahi se encogió de hombros. "Me gusta mantener la concentración." Sonrió sesgadamente. "Aunque creo que le pusieron ron por equivocación a esto." Dulce arqueó una ceja. "¿Puedo verlo?"
Anahi le entregó la bebida y esperó pacientemente que Dulce la probase.
"Definitivamente no es virgen," confirmó Dulce, devolviéndoselo en seguida.
Anahi tomó un sorbo. "Me siento picarona tan sólo bebiéndola."
Dulce estalló en carcajadas.
"¿Qué?" preguntó Anahi inocentemente.
Dulce se encogió de hombros, divertida. "Es que no esperaba que dijeras eso." No que tuviera la menor idea de qué debiera esperar. Su atención de repente fue al escenario, donde acababa la actuación anterior. "¿Sabes cantar?" se encontró preguntando.
"Cantar no está en mi curriculum, si es lo que preguntas," contestó Anahi echando una preocupada ojeada al escenario.
Dulce sonrió perversamente, preguntándose si la botella de Corona estaba surtiendo efecto, o simplemente había perdido la cabeza. "Te desafío," dijo.
"¿Me desafías a qué?" Anahi preguntó pareciendo perpleja. Entonces sus ojos captaron el significado. "¿Allí arriba?"
Dulce asintió, imaginando que no tenía nada que perder. "Sí," contestó. "Canta... um, Like A Virgin."
Anahi inclinó la cabeza a un lado, mirando a Dulce con curiosidad. "¿Y por qué quieres que haga eso?"
"Eres actriz, ¿no?"
Anahi sonrió y se puso en pie. "Si esto aparece en las noticias de mañana, voy por ti," dijo y fue hacia el escenario.
Dulce se rió no creyendo a sus ojos. ¿Iba Anahi en serio? Aparentemente sí.
Anahi subió de un salto al pequeño escenario y agarró el micrófono como si lo hubiera hecho mil veces antes. La multitud de repente enmudeció.
Dulce echó una mirada alrededor, asombrada por que cada ojo de la sala estaba de repente sobre Anahi. Entonces, también ella, volcó su atención en la actriz sobre el escenario, que parecía haber encontrado la canción que quería. "¿Cómo les va esta noche?" preguntó Anahi. Algunos contestaron. Algunos aplaudieron. "Mi nombre es anahi puente—" Fue interrumpida por una ruidosa ovación. "Y voy a cantarles una canción. Pero, antes de que lo haga, me gustaría que le desearan a mi amiga Dulce un feliz cumpleaños. Hoy acaba de cumplir veintitres."
Dulce se hundió en su silla mientras de repente todos los ojos se volvían hacia ella. Deseó escurrirse bajo la mesa y quedarse allí.
Cuando las congratulaciones de feliz cumpleaños se calmaron, Anahi continuó. "Dulce pidió esta canción y allá va."
Agradecida porque el foco ya no estaba sobre ella, Dulce se enderezó. Su corazón le martilleaba en el pecho por razones indescifrables para ella. De repente se sentía exaltada, nerviosa y asombrada. Por un largo momento, todo pareció subreal.
Y entonces empezó la canción. Y el gentío empezó a vitorear. Y Dulce se encontró incapaz de dejar de reír e incapaz de apartar su mirada de la enigmática mujer del escenario.
"Me sentía incompleta
estafada, estaba triste y deprimida
Pero me hiciste sentir
Sí, me hiciste sentir
Resplandeciente y nueva
Como una virgen
Tocada por primera vez…"
Anahi sacó el micrófono del soporte y saltó fuera del escenario sin perder comba. Empezó a cantarle a una joven pareja cercana. Dulce notó que la mandíbula del chico colgaba levemente abierta, para gran irritación de su compañera.
La actriz le guiñó a la mujer y siguió a una mesa diferente.
Dulce no podía dejar de sonreír y, de vez en cuando, de reírse. En un momento la actriz estaba completamente silenciosa y al siguiente estaba saltando alrededor de la barra, cantando Like A Virgin como si su vida dependiera de ello. Dulce no tenía ni idea de qué pensar de ello. Y estaba divirtiéndose demasiado para preocuparse al respecto.
Cuando Anahi se acercó lo suficiente, se quitó su chaqueta de cuero en un veloz movimiento y se la echó a Dulce. La artista la cogió fácilmente, sus sentidos repentinamente afinados a la agradable mezcla de cuero y perfume.
"Estás tan bien y eres mío
Me fortaleces, sí, me haces audaz
Oh, tu amor desheló
Sí, tu amor desheló
Lo que estaba asustado y frío…"
La mirada de Dulce capturó la de Anahi y, por un momento interminable, olvidó cómo respirar.
De repente Anahi olvidó la letra de la canción que estaba cantando y tuvo que romper el contacto visual con Dulce para pillar la letra en la máquina. Por suerte, cogió la siguiente estrofa antes de que desapareciera de la pantalla. Asegurándose de mantener sus ojos lejos de la cara de Dulce, se concentró en el resto de la canción.
"Estás tan bien y eres mío
Seré tuya hasta el final de los tiempos
Porque que me haces sentir
Sí, me haces sentir
Que no tengo nada que esconder…"
De algún modo logró llegar al final sin mayor catástrofe. Hizo una inclinación al momento que todos empezaron a aplaudir. De algún modo, el acabar de cantar en público no la conmocionaba. Quizás era el ron. Realmente no le gustaba el alcohol. Le hacía hacer tonterías como ésta. Y ni siquiera estaba entonada. Si se emborrachara, estaba segura que haría un striptease con Human Nature.
Reemplazando el micrófono, se volvió entonces y regresó a la mesa. De repente se le ocurrió que tendría que encarar a Dulce. Esa parte sí que le incomodaba, aunque no retardó su paso. Bueno, me desafió.
"Creí que dijiste que cantar no estaba en tu curriculum," comentó dulce en cuanto Anahi se sentó.
Anahi sonrió. "Lo estuvo," admitió. "Pero lo quité. Ahora está reservado para ocasiones especiales y desafíos ocasionales."
"¿Por qué lo quitaste?" Dulce preguntó con curiosidad.
Encogiéndose de hombros, Anahi dijo, "No es algo que me encante. Y cuando empecé, mi agente me dijo que cualquier pequeña habilidad ayudaba. Así que lo puse."
Dulce asintió, su atención repentinamente distraída por la camarera que se acercaba.
La camarera puso una nueva piña colada delante de Anahi "De ella," dijo indicando una figura solitaria sentada a la barra.
Sorprendida, Anahi se volvió y alzó su bebida en apreciación. Asintió con la cabeza y se volvió a Dulce.
"¿Las mujeres te invitan a copas a menudo?" preguntó Dulce.
Anahi estrujó su memoria y se encogió de hombros. "Estoy segura que ha pasado antes. La gente hace cosas extrañas por mí." Casi respingó cuando las palabras salieron de sus labios. ¿Demasiado pretencioso?
Pero dulce simplemente asintió. Le lanzó una mirada a la mujer de la barra. "Está mirando fijamente," dijo su mirada regresando a la cara de Anahi. "Probablemente te desea."
Casi ahogándose en su bebida, Anahi se quedó mirando a Dulce. "¿Perdona?"
"¿Esa clase de cosa te molesta?" preguntó dulce. "Quiero decir que las mujeres se interesen en ti."
Anahi no tenía idea de cómo contestar esa pregunta. "No. ¿Por qué?"
Dulce volvió a mirar a la mujer y sonrió. "Te desafío a ir a charlar con ella."
"Um, ¿por qué?"
Dulce sonrió. "Comprobaba dónde trazas la frontera en los retos," contestó.
Anahi entrecerró los ojos, pero sonrió. "Astuta." Miró por encima de su hombro a la mujer. Era de aspecto medio, pero no particularmente del tipo de Anahi. Se volvió a Dulce y sonrió. "Muy bien." Se levantó y, tomando su bebida, se dirigido hacia la barra.
La mujer se paralizó al momento que divisó a Anahi yendo hacia ella.
Anahi tomó asiento en el taburete al lado de ella y sonrió. Le ofreció la mano. "Hola, soy Anahi."
Le costó a la mujer un momento recobrar la calma, pero estrechó la mano de Anahi ávidamente. "Kelly. Kelly Blare."
"Gracias por la copa," dijo Anahi.
La sonrisa de Kelly no podría ser más amplia. "Oh, de nada."
Anahi se inclinó adelante para susurrar en la oreja de la mujer, que se tensó ante el gesto. "Vale, no mires pero, ¿sabes la chica con la que estaba sentada?"
Kelly asintió. "Hoy es su cumpleaños y está actuando un poco juguetonamente," anunció Anahi sentándose atrás. "Me envió aquí para que hablara contigo… así que no sé…"
Kelly miró a Dulce, que estaba haciendo un pésimo trabajo fingiendo no estar mirando. "Es hermosa."
Anahi intentó mucho parecer casual al respecto. "¿Por qué no vas y se lo dices?" le sugirió.
Kelly pareció considerar la oferta, entonces finalmente dijo, "¿Qué está tomando de beber?"
La actriz sonrió. "Corona."
******************
Dulce no tenía idea de lo que Anahi estaba diciéndole a la mujer, pero la manera en que estaba diciéndolo, tenía a Dulce un poco más que desconcertada. ¿Estaba realmente coqueteando Anahi puente con otra mujer? En ese caso, ¿qué significaba?
Intentó mantener su mirada casual mientras aventuró otro vistazo. Anahi estaba sonriendo ampliamente. ¿De qué rayos pueden estar hablando? se preguntó. De repente la mujer la miró directamente, obligando a dulce a sonreír levemente. Entonces tímidamente desvió la vista. Pillada. Se concentró en pelar la etiqueta de su ahora vacía botella de Corona.
"Parece que estás bajo mínimos," comentó una voz próxima.
Sobresaltada, Dulce levantó la vista para encontrar a la mujer de la barra de pie al lado de ella. Desconcertada, miró a Anahi que estaba sonriendo de oreja a oreja y sosteniendo su bebida triunfalmente. Los ojos de Dulce se entrecerraron levemente. Entonces se suavizaron cuando notó que la mujer aún estaba allí.
Una Corona helada fue puesta ante ella. "No quería que pasaras sed," dijo la mujer.
Dulce se aclaró la garganta y se sentó derecha. "Uh, gracias," dijo no sabiendo qué hacer en la situación.
"Mi nombre es Kelly," dijo la mujer tendiéndole la mano.
Dulce la estrechó rápidamente. "Dulce," dijo sólo. Deseó que la mujer le dijera por qué se había acercado. La anticipación estaba haciéndole sudar. Miró de nuevo a Anahi y vio a la actriz enzarzada en viva conversación con un tipo. Irritada, Dulce se volvió a Kelly.
"Anahi me dice que es tu cumpleaños," comentó Kelly. "¿Estás pasándotelo bien?"
Lo estaba. Ahora no estoy segura de cómo me lo estoy pasando. "Sí, estupendo día," dijo en cambio.
"Debe molar tener amistad con Anahi puente."
¿Eran amigas? "Es realmente… umm…"Dulce miró de nuevo a Anahi y tuvo que censurar el impulso de decir "hermosa". En cambio, miró a Kelly y dijo "… algo aparte".
Kelly se rió. "Sí que es algo aparte." Se aclaró la garganta. "Bueno, uh, ¿quieres dar un paseo o algo?"
"¿Perdona?" dijo Dulce, sintiendo paralizarse todo su cuerpo.
Kelly lo intentó de nuevo. "Bueno, Anahi dijo que quizá estarías… uh, interesada en… ah…" Se rió nerviosamente. "No soy muy buena en esto."
Los ojos de Dulce se entrecerraron hasta ser ranuras y miró agudamente a Anahi Puente. "Eso hizo, ¿no?" preguntó, sus ojos cafes clavándose en los verdes. Anahi sonrió son suficiencia y le guiñó. Dulce se preguntó cual sería últimamente la sentencia de cárcel por asesinar actrices. Regresando al asunto a mano, le sonrió cálidamente a Kelly. "En realidad estoy algo involucrada por el momento," le explicó. "Pero, ¿te importaría acompañarme fuera?"
Kelly pareció sorprendida. "Uh, claro. Sin problema. Ya me iba de todas formas."
"Gracias," dijo Dulce levantándose. "Déjame decirle a Anahi que me marcho."
"Vale. Claro."
Dulce se acercó a la actriz y sonrió. "wowowo, Anahi, Kelly es realmente genial," dijo una vez estuvo al alcance del oído.
Logró la respuesta deseada. "¿Huh?"
Dulce asintió. "Quiere mostrarme su apartamento en las afueras."
La mirada en la cara de Anahi Puente no tuvo precio. "¿V-vas a su apartamento?"
Dulce se encogió de hombros. "No tengo nada más que hacer. Además…" Sonrió tímidamente y se inclinó hacia Anahi "No sé si es el alcohol o qué, pero… como que me siento curiosa esta noche."
Anahi dejó caer el resto de la bebida al suelo y al instante saltó mientras le salpicaba la ropa. "Maldición," murmuró. Cogió la copa y unas servilletas y empezó a frotar las húmedas manchas.
"¿Estás bien?" preguntó Dulce intentando desesperadamente no partirse. "¿Acabo de incomodarte?"
Anahi agitó la cabeza. "Para nada. No." Eludía la mirada de Dulce.
"¿No te has preguntado nunca cómo es?" preguntó Dulce
"¿Qué? ¿Qué es cómo? Quiero decir, ¿cómo es qué?"
Dulce estaba divirtiéndose demasiado con esto. "Besar a otra mujer."
"Bueno, besé a angie," respondió Anahi.
"Tienes razón," dijo dulce. "Y Angie te besó. Así que debiera experimentar un poco. Nada malo hay en eso, ¿verdad?"
"No," Anahi contestó, frenéticamente intentando limpiar las manchas de sus jeans.
Dulce sonrió. "Vale. Bueno, nos vemos después. Dejé tu chaqueta en la silla."
Anahi asintió. "Diviértete…"
Dulce se dio la vuelta, una enorme sonrisa en sus labios. No se había divertido tanto en… bueno, mucho tiempo. ¡Ja!
Kelly se levantó cuando Dulce se acercó. "¿Lista?"
"Lista," confirmó Dulce y se dirigió fuera.
Anahi observó a Dulce salir del bar y cesó los vanos intentos de limpiar su ropa. ¿Qué acababa de pasar?
"Mujeres," masculló un tipo mientras la pasaba, agitando la cabeza y caminando vivamente hacia destino desconocido.
Anahi asintió en acuerdo, aunque él no estaba hablando con ella. Suspirando, fue a la mesa y recuperó su chaqueta. ¿En qué estaba pensando Dulce, yéndose con una desconocida? ¿Experimentar? Algo no era encajaba en eso. Muchas cosas no encajaban en eso. Desconcertada y nada segura de qué sentir, Anahi se dirigió hacia la puerta. Una vez fuera, se detuvo, preguntándose si caminar o tomar un taxi a su apartamento.
"Desearía haber tenido una cámara," dijo una voz familiar cercana. "Tu expresión fue impagable."
Sorprendida, Anahi se dio la vuelta y se encontró mirando divertidos ojos cafes.
Dulce se rió. "En realidad, tu cara ahora tampoco está mal," comentó pareciendo pagada de sí misma.
Le costó a Anahi unos segundo deducir qué había pasado, pero cuando se dio cuenta, casi suspiró en voz alta. El alivio atravesándola como un relámpago. Anahi sintió su cara sonreír. "No fue muy correcto."
"Te lo mereces," contestó dulce. "Intentando espantarme así. ¿Qué crees que iba a hacer? ¿Huir gritando? '¡Oh, no! ¿Atacan las lesbianas'?"
Anahi empezó a reír. "Supongo que estamos iguales. Quiero decir que canté en público para ti."
Dulce pareció considerar ese comentario. "Mm, supongo que es verdad."
En el breve silencio que siguió, el corazón de Anahi empezó a acelerarse. Dile la verdad, le recordó una vocecilla. Había sido tan gran noche. ¿De veras quería estropearla ahora? "¿Te importaría venir a mi apartamento?" se encontró preguntando, esperando que no sonase tan raro como parecía.
Los ojos cafes estudiaron las facciones de Anahi por un breve momento. "Claro," contestó la artista, aunque parecía desconcertada. O quizá curiosa. O quizás ambos.
Anahi se sentía aliviada por que Dulce no hiciera demasiadas preguntas. Ahora todo lo que tenía que hacer era reunir valor para confesar.
***************
El apartamento de Anahi estaba exactamente igual que la última vez que Dulce había entrado: vacío. Se preguntó si Anahi consideraría contratar un decorador. Al apartamento le vendría bien un sofá o dos.
Siguió a la actriz, las luces encendiéndose mientras Anahi pulsaba los interruptores por el camino. Incluso la segunda vez, el lugar era impresionante. La mirada de Dulce fue al instante a la vista más allá de las ventanas. Pero las ventanas se volvieron reflectantes cuando se encendieron las luces de la sala. Dulce se quedó mirando el reflejo de Anahi por un momento y fue hacia la actriz.
La alfombra impecablemente blanca hizo sentirse a Dulce como si caminase en una nube. El espacio de la sala estaba desnudo, salvo un ordenador portátil enganchado a un largo cable telefónico. Dulce no habría tomado a Anahi por adicta a Internet. Pensamientos sobre Ana entraron en la mente de dulce. Habían pasado días desde que había tenido noticias de su amiga.
No había mucho que mirar, así que Dulce devolvió su atención a Anahi. "¿Querías mostrarme el nuevo añadido a tu sala?" bromeó, refiriéndose al ordenador en el suelo. "Es bonito. ¿Vas a decantarte por una especie de motivo de tecnología frente a simplicidad?"
Los ojos verdes chispearon con diversión. "¿Cómo lo adivinaste?"
"Supongo que tengo ojo para el detalle," dulce respondió, sintiéndose extrañamente a gusto. "¿Estás online?"
La pregunta pareció desconcertar a Anahi. "¿Perdón?"
"El ordenador, ¿está online?" inquirió Dulce, preguntándose por qué Anahi parecía tan nerviosa. Desde que le había pedido venir a dulce, la actriz había estado actuando un poco extraña. Pero dulce estaba empezando a comprender que Anahi puente era una mujer muy rara; en una tonta, aunque encantadora manera.
Anahi se arrodilló delante del ordenador y pulsó un botón, que provocó que desapareciera el salvapantallas. "Debo haberlo dejado puesto," contestó. "¿Por qué?"
"¿Puedo revisar mi correo realmente rápido? Probablemente estaré demasiado cansada para hacerlo cuando regrese a casa."
Anahi dudó pero dijo, "Claro."
"Si tienes problema con que use tu ordenador, está bien," dijo dulce rápidamente, sintiéndose como si se entrometiera de algún modo.
"No me importa en absoluto," le aseguró Anahi "Sólo desearía tener una mesa o algo."
Dulce sonrió. "Sobreviviré." Se sentó delante del ordenador y fue a su servicio de correo. Entonces esperó un poco ansiosamente a que su bandeja de entrada se cargase. Ana no se habría olvidado de su cumpleaños, ¿verdad? Cuando la pantalla terminó de cargarse, dulce se encontró mirando las palabras 'Ningún mensaje nuevo' durante unos segundo más de lo necesario.
Defraudada y más que un poco herida, se desconectó.
Anahi estaba apoyada contra el poyete de la cocina cuando dulce terminó. "¿Todo bien?" preguntó la actriz.
Dulce se encogió de hombros. "Sí," dijo, sabiendo que no sonaba particularmente convincente. "Es que tengo esta amiga de la que no he sabido en un tiempo."
"Lo siento," dijo Anahi, en un modo que hizo que Dulce la mirase fijamente.
Contestó, "No es culpa tuya."
La actriz bajó los ojos y se quedó callada. "Dul, " dijo suavemente, sus ojos de repente encontrando la mirada de Dulce. "Tengo algo que decirte."
Anahi tomó una profunda inspiración, las palabras formándose en sus labios. "Dulce, soy—" Fue súbitamente cortada por el timbre de su móvil. ¡Joder! "Perdona," le dijo a Dulce y abrió el teléfono de un capirotazo. "¿Sí?" exigió con impaciencia.
"¿Brujas Reunidas? ¿Hacen entregas, por casualidad?" comentó ucker.
Anahi giró los ojos al cielo y se volvió a dulce. "Volveré en seguida," le dijo y entró a saco en su dormitorio, mientras intentaba no parecer que lo hacía. Cerrando la puerta detrás de ella, se apoyó contra ella. "Estaba en mitad de decírselo a dulce."
"¡No me digas!"
"Sí te digo," confirmó Anahi.
"¿Entonces por qué diablos contestaste el teléfono?" preguntó ucker "Tienes jodidas habilidades confesionarias."
Anahi gimió. "Y tú eres jodidamente oportuno."
"Eh, no soy psíquico," discutió ucker. "¿Cómo iba a saber que al fin te han crecido las pelotas para decírselo?"
Anahi suspiró. "Esto va a ser realmente difícil," admitió. "¿Y si me odia?"
"No te odiará."
"¿Cómo lo sabes?"
"No lo sé, sólo estoy intentando hacerte sentir mejor."
Anahi echó una mirada por su dormitorio, donde se alineaban las pinturas de dulce en la pared. De repente tuvo una idea. "Tengo que irme. Te llamo luego." No esperó que ucker contestase antes de colgar el teléfono y echarlo en alguna parte en su armario. Tomando una profunda inspiración, salió del dormitorio.
Dulce aún estaba donde Anahi la había dejado. Cuando vio a Anahi, se enderezó. "¿Estás bien?"
Anahi no estaba segura de cual sería la respuesta correcta a esa pregunta, así que no contestó. "dulce," empezó. "Hay algo muy importante que debieras saber y me doy cuenta de que debiera habértelo dicho antes, pero… no sabía cómo."
"¿Qué es?" dulce preguntó, pareciendo preocupada.
Anahi vaciló, sabiendo que era su sola y única oportunidad de hacer las cosas bien. Si se acobardaba ahora, no habría vuelta atrás. "Te lo mostraré," contestó, su corazón latiendo más rápido con cada segundo que pasaba. Se volvió y llevó a dulce a su dormitorio. Con cada paso, le tentaba detenerse. Le tentaba darse la vuelta, mentir, inventarse una estupidez. Deseaba decir algo, lo que fuese. Sabía que estaba hundiéndose rápidamente. Y todo lo que deseaba era una última inspiración de aire fresco antes de dejarse ahogar.
**********************
Dulce estaba poniéndose progresivamente más nerviosa. ¿Qué era podía tener Anahi puente que decirle? ¿Y a dónde iban? ¿Quizá era una fiesta sorpresa de último minuto? O quizá Anahi puente era un pirada adicta al sexo y tenía a un puñado de gente atada en su habitación. Quizá era una asesina en serie…
En la puerta, Anahi se detuvo y dio la vuelta tan abruptamente que dulce colisionó con ella. Suaves brazos la rodearon para sostenerla y dulce casi no deseó moverse. Su cuerpo le hormigueaba donde Anahi estaba tocándola. Al instante retrocedió. "Lo siento," se disculpó, confundida y sobresaltada. "No esperaba que te detuvieras." Anahi parecía tan apenada que dulce se sentía tentada de abrazarla. No podía ser tan malo, ¿verdad?
La actriz cerró los ojos un instante y, cuando los abrió de nuevo, estaban llenos de lágrimas sin derramar.
Dulce no sabía qué decir o hacer. ¿Qué estaba pasando? Deseaba hacer sentir mejor a Anahi pero, ¿cómo podía cuando no sabía qué estaba mal? "Anny?" dijo suavemente. "¿Cual es el problema?"
"Realmente siento haberte mentido," Anahi susurró y abrió la puerta.
Dulce no supo cómo contestar a eso, así que siguió callada. Entró en el cuarto tras Anahi, preguntándose qué le aguardaba. Su corazón le martilleaba en el pecho, asustada de lo desconocido. Al pronto, todo lo que notó fue una cama pulcramente hecha y una mesita de noche con una lámpara encima. Aparte de eso, el cuarto estaba desnudo. Insegura de qué se suponía iba a ver, miró a Anahi por una pista.
La actriz indicó la pared detrás de Dulce.
Le costó a dulce un largo momento reconocer lo que vio cuando se dio la vuelta. Lo primero que notó fue el marco. La imagen dentro no tenía sentido hasta momentos después, cuando notó las otras dos.
Adentrándose en el cuarto, se olvidó completamente de que Anahi estaba aún allí. Estaba intentando desesperadamente entender cómo la pintura que había comprado Ana, la pintura que la desconocida sin dinero se había llevado y la pintura que Dulce le había enviado a Ana hubieran terminado en el dormitorio de Anahi puente.
Sabía que sólo podía haber una explicación, pero tenía casi tanto sentido como toda la situación. Despacio, se volvió a Anahi, que estaba esperando una reacción pacientemente. "¿Fuiste tú?" preguntó, incapaz de creer lo que estaba pensando; incapaz de asimilar los millones de pensamientos que le atravesaban la cabeza en ese momento.
"Lo siento," dijo Anahi.
Pero dulce realmente no la escuchaba. Su mente estaba rápidamente juntando las piezas del puzzle. Los 15.000 $… el que Angie consiguiera un papel en la película de Anahi puente… la similitud en sus voces… Anahi leyendo Harry Potter… la falta de correos… la vacilación de Ana al hablar sobre sí misma… "Oh, Dios mío," susurró Dulce, de repente sintiéndose enferma. Deseaba dejar de pensar, pero cuanto más lo intentaba, más fuerte trabajaba su mente para sacarle sentido a todo. Necesitaba respirar. Necesitaba aire fresco. Necesitaba salir de allí. "Tengo… tengo que irme."
Dulce no esperó que Anahi respondiese. Salió de estampida del dormitorio y del apartamento, vagamente reconociendo el sonido de su propio nombre en labios de Anahi puente mientras la actriz le gritaba.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:25 am

CAPITULO 50
Dulce no podía recordar el volver a su apartamento. ¿Caminó hasta allí? ¿Tomó el metro? En alguna parte, entre el apartamento de Anahi y el propio, había perdido contacto con su entorno. Incapaz para recontar sus pasos, alcanzó sus llaves, ansiosa por lograr asilo. Su agotada mente apenas registró que la puerta delantera ya estaba descerrajada cuando entró en el oscuro apartamento.
Voces veladas en la oscuridad saludaron su llegada. Sobresaltada, Dulce encendió la luz justo para ver a Jeremy caerse intentando ponerse los pantalones. Angie estaba en algún lugar fuera de la vista de Dulce. "Espero no interrumpir nada," comentó Dulce, momentáneamente distraída de sus cuitas por la escena ante ella.
Angie saltó desde detrás del sofá, su camisa del revés e invertida. "Sólo estábamos viendo TV," dijo jadeante.
Dulce echó un vistazo al aparato de televisión. "Realmente," dijo. "Normalmente funciona mejor cuando la enciendes."
Jeremy apareció un segundo después. "Hola, Dulce," saludó desmañadamente.
"Sabes, tienes tu propio cuarto," le recordó a su compañera de piso.
Angie se animó. "¿Por qué no vamos a verlo, Jer? Tiene pinturas de dulce. Te encantarán." Agarró su brazo y tiró de él hacia la alcoba.
Dulce se detuvo lo suficiente para verles desaparecer en el cuarto de Angie, entonces agitó la cabeza y se dirigió hacia el propio. En cualquier otro día, le habría preocupado que angie estuviera lanzándose demasiado rápidamente en algo. En cualquier otro día, le habría importado.
En cambio, se encontraba extrañamente desgarrada entre donde estaba y donde vagaba su mente. Una parte de ella aún no había dejado el dormitorio de Anahi. Una parte de ella deseaba que toda ella se hubiera quedado.
Pero había escuchado a la parte que había deseado huir. A veces la verdad podía ser asfixiante. Excepto…
Excepto que aún no estaba segura de cuál era la verdad.
Su mirada cayó sobre el ordenador portátil que descansaba en la cama. Lo contempló largo rato, intentando descifrar sus sentimientos. Había demasiadas preguntas sin respuesta impidiéndole tener una reacción sólida.
¿Todo lo de Ana era mentira?
Le dolía que alguien con quien había llegado a intimar y confiar tan profundamente pudiera resultar ser…
¿Qué? ¿Qué era exactamente?
Dulce se sentó al borde de su cama y se quedó mirando la puerta, no viéndola realmente. Estaba enfadada, estaba herida y estaba confusa. Deseaba confrontar a Anahi y deseaba no volver a verla jamás. La dualidad de sus sentimientos batallaba dentro de ella. La verdad era que no sabía qué deseaba.
¿Ana era Anahi? ¿Cómo podía ser? ¿Cómo no lo había notado? Si Anahi no hubiera dicho nada, ¿se lo habría figurado por su cuenta?
Recordó los correos de Ana: actriz… poeta… lesbiana. Dulce frunció el ceño. ¿Cuánto de Ana era Anahi? ¿Era todo mentira, una broma llegada demasiado lejos? ¿A Anahi le gustaba engañar gente por Internet? ¿Trabar amistad y entonces dejarles por tontos?
La furia empezó a reemplazar el shock inicial de Dulce. ¿Cómo podía nadie ser tan cruel? ¿Qué derecho tenía Anahi Puente de mentir así a la gente? Sólo porque fuese famosa no significaba que estuviera por encima del resto del mundo. "Y justo cuando estaba empezando a pensar que me equivocaba sobre ella," Dulce murmuró, girando los ojos al cielo. "Me está bien empleado."
****************
7:02 Habían sido las 7:02 por lo que ya parecían horas. Anahi miró el despertador un segundo más largo, deseosa de que cambiase, deseosa de que demostrarse que el tiempo no se había detenido.
Se quedó mirando el sobre en su mano, contemplado un lado y después dándole la vuelta. Todo lo que decía era, "Feliz cumpleaños, Dul". La tarjeta no decía nada más elaborado que eso.
Aún así, le había acobardado dárselo. Y ahora le aliviaba no haberlo hecho.
Suspirando, arrojó la tarjeta a un lado y ojeó la hora.
7:03 Así que no se había detenido después de todo; sólo cambiaba despacio… tan despacio que tras un rato dejas de prestarle atención. El cambio era curioso de esa forma. Se arrastra sobre ti, a veces despacio, a veces de repente. Pero sin tener en cuenta el paso o el tiempo, lo único que quedaba eran esquirlas de recuerdos rotos, esperando ser pisadas sin zapatos.
Girando los ojos al cielo, cayó sobre la cama. Sus ojos siguieron yendo a las pinturas en la pared. Ahora dolía mirarlas. Seguían recordándole que debiera haber ido tras Dulce. Que debiera haber intentado explicarlo.
Aunque, ¿explicar qué? ¿Que había sido demasiado egoísta para ser sincera? ¿Que deseaba aferrarse a la fantasía de algo que nunca podría ser?
Anahi cerró los ojos, su cuerpo exhausto, su mente alerta. Deseaba llamar a Dulce. Incluso si todo lo que Dulce hiciera era gritarle, era mejor que el silencio de su cuarto.
Dicho silencio fue interrumpido de repente por un ruido familiar. Anahi abrió los ojos y los entrecerró, intentando situar dónde venía el sonido. Volvió la cabeza para mirar el armario. ¿El armario…?
Corrió a él y empezó a echar cosas fuera, mirándolas brevemente antes de continuar su búsqueda. Eventualmente encontró lo que había estado buscando. "Hola," dijo jadeante.
"¿Anahi?"
Apoyándose contra la puerta del armario, Anahi intentó suprimir su desilusión. "Al habla," dijo. ¿Qué esperaba? ¿Tenía siquiera Dulce su número de móvil?
"Soy Maggie," vino la voz de la director. "Mosier," agregó un segundo después.
"Oh, hola," Anahi saludó, intentando parecer tan cortés como su humor permitía.
Hubo una breve pausa mientras la director trataba con alguien más. "¿Anahi?"
"Todavía aquí," contestó la actriz, sintiéndose impaciente.
"De veras siento estar llamándote tan temprano, pero esperaba que pudieras pasarte hoy por el set. Quiero ver donde están tú y Samantha, químicamente. Sé que no vamos a rodar esas escenas en mucho, pero me gustaría saber cuánto trabajo van a necesitar."
"Puedo estar allí en una hora," Anahi contestó, ansiosa de una distracción. Se detuvo, repentinamente preocupada. "¿Va a estar Angie boyer?"
"No," contestó Maggie. "Trabajaremos en tus escenas con ella el lunes. ¿Por qué?"
"Sólo curiosidad,"contestó Anahi, aliviada. No deseaba tener que encarar a angie. Aún no.
"Nos vemos en una hora," contestó Maggie.
"Vale," respondió Anahi, colgando. Alegre por tener algo que ocupara su mente además del paso de tortuga del tiempo, Anahi se dirigió hacia la ducha.
***************
Tras evaluar y reevaluar su vida, Dulce había llegado a una solución. No iba a ser fácil, pero iba a tener que hacerlo. Si Anahi Puente pensaba que podía comprar a dulce con su elegante dinero, las llevaba claras. Dulce planeaba devolver hasta el último centavo. Iba a llevarle largo tiempo, pero lo haría. Y entonces se libraría de Anahi o Ana o cualquiera fuese su nombre hoy, y volvería a una existencia sensata, internauta y llena de paz. De ahora en adelante, sólo hablaría online con su padre. Al menos sabía que él era trigo limpio.
Satisfecha con su decisión, abrió el periódico.
"Por favor, dime que hiciste café," masculló Angie mientras entraba en la cocina.
Dulce le arqueó una ceja a su amiga. Parecía como muerta. "¿Larga noche?"
Angie asintió en medio de un bostezo. "Jeremy y tuvimos una verdadera experiencia conectiva."
"El sexo hace eso," comentó Dulce.
Angie se detuvo a medio servirse café para quedarse mirando a Dulce "¿Perdona? No dormí con él. Tonteamos, hay una diferencia."
"Soy mala," murmuró Dulce
"¿Por qué estás leyendo el periódico?" preguntó Angie, alejando la conversación de sus incriminatorias actividades.
Dulce suspiró, no queriendo entrar en eso. Miró a angie. "Busco trabajo."
"¿Por qué? Pensé que la renta estaba cubierta." angie se sentó a la mesa, café en mano. "¿Ya se acabó?"
"No, voy a devolverlo," contestó dulce
angie se quedó mirando. "¿Te sientes bien?"
"En realidad, no," contestó Dulce. Era inevitable. Inspiró profundamente. "¿Conoces a Ana?"
Angie asintió.
"¿Y conoces a Anahi?"
Otra inclinación.
"Son exactamente la misma persona," explicó Dulce, levantándose de la mesa para poner la jarra de café en el fregadero. No le dio oportunidad a angie de responder antes de continuar, "Anahi me lo dijo anoche. Me llevó a su apartamento donde procedió a descubrir su colección de mis pinturas. Todas ellas, incluso la que le di a la dama misteriosa. ¿Adivinas quién era? Agh." Dulce abrió el grifo y empezó a enjuagar la taza, hablando por encima del ruidoso chorro de agua. "Pero voy a devolverle hasta el último de esos 15.000 $. ¿Quién haría tal cosa? Fingir ser quien no es sólo para…" Dulce no estaba segura de qué había Anahi sacado de esto, pero estaba segura que no era bueno. "Probablemente pensó que era tan buena broma. Todos sus amigos de alta sociedad sentados burlándose de mí."
Incapaz para limpiar la jarra más de lo que estaba, cerró el agua y se volvió a su amiga. "Me siento tan *******," admitió suavemente.
Angie se sentó atrás en la silla, pareciendo aturdida. "¿Era anahi? Todo el tiempo… woow."Miró alrededor pensativamente. "¡Te das cuenta que significa que hemos sido amigas de Anahi Puente durante meses!"
"¿Amigas?" habló dulce. "Las amigas no se mienten así. No pretenden ser quién no son. Si realmente quisiera ser mi amiga, me habría dicho la verdad desde el principio, en vez de jugar todos estos juegos mentales." dulce agitó la cabeza. "No es mi amiga. Es sólo una actriz estirada con nada mejor que hacer."
"Me consiguió un papel en la película," señaló suavemente angie. "joder, es demasiada información para procesar a esta hora."
Dulce asintió, estando de acuerdo. La verdad era que, a pesar de su enojo, estaba confundida. Y no quería estar confundida más.
"Bueno, ¿qué dijo para defenderse?" preguntó Angie.
Dulce se encogió de hombros, apoyándose contra la barra de la cocina. "Huí de allí antes de que pudiera decir nada. Es que… no podía… soportarlo. Necesitaba aire o algo. ¿Cómo se responde a algo así?"
"¿Vas a hablar con ella?"
"Sí, voy al banco y sacar lo que queda del dinero y devolvérselo. Entonces veré cómo devolverle el resto."
"¿Crees que lo aceptará?" preguntó dubitativamente angie.
"Bueno, yo no lo quiero," contestódulce. "No quiero tener nada más que ver con Anahi puente… jamás."
**********************
Anahi miró fijamente su co-estrella. Al principio, se había preguntado por qué Maggie la había escogido, ya que Samantha no era una de las actrices con las que Anahi tuvo audición.
Pero ahora Anahi lo entendía. La mujer era asombrosa. Casi lo bastante para hacerle olvidar a Anahi la horrible personalidad de Samantha.
Casi.
Anahi se concentró en mantenerse en carácter. En unas cuatro líneas, iba a estar besando a la actriz delante de ella. Anahi se figuró que tenía que ser mejor que sus pasadas experiencias.
En la penúltima frase del monólogo de Samantha, Anahi avanzó. En la penúltima palabra, se inclinó adelante. Pero antes de que sus labios presionasen contra los de la otra mujer, la director dijo, "¡Corten!"
Al instante, Anahi retrocedió y miró a la director con expectación.
Maggie Mosier tenía una sonrisa en su cara. "Perfecto," comentó. "La próxima semana trabajaremos en las marcas y recorrido pero, aparte de eso, excelente trabajo. Supongo que puedo descansar tranquila."
"¿Hemos acabado por hoy?" preguntó Samantha, su tono impaciente.
Maggie asintió distraídamente, su atención en una parte diferente del set. "Nos vemos el lunes."
Anahi se volvió para irse, pero una voz la detuvo.
"¿Anahi?"
La actriz se volvió a enfrentar a la director. "¿Sí?"
"¿Estás ocupada esta noche?" preguntó Maggie, pareciendo vacilante y avergonzada.
El corazón de Anahi se aceleró, la revelación de maite aún fresca en su mente. Por un largo instante, no supo cómo contestar. Al final, dijo, "Realmente no." Las palabras abandonaron su boca antes de que pudiera pensar lo que estaba diciendo.
Alentada, Maggie continuó. "Hay una película independiente en un pequeño cine en Manhattan. Pensé que podría gustarte verla. Oí que es muy buena."
Bueno, era una primera vez. Le estaba pidiendo salir su director, su director mujer. ¿Le dijo maite a Maggie que podría tener oportunidad después de todo? ¿O es que era Maggie así de perceptiva? ¿O valiente? O ambos.
Anahi se aclaró la garganta, intentando ver qué decir. ¿Quería sentarse en su apartamento sintiéndose desdichada toda la noche? ¿Y si dulce llamaba? ¿Y si no? ¿Y si? ¿Y si? ¿Y si? "Suena bien," dijo por fin. "Estoy segura que a ucker le gustaría oír al respecto."
"¿Ucker?" cuestionó Maggie.
"Mi—" Anahi vaciló. Iba a decir novio. ¿Pero merecía la pena mentir? ¿Siquiera importaba ya? "Mejor amigo. Es director."
"Ucker," Maggie repitió como intentando recordar algo. "¿Uckermann?"
Anahi asintió. "El único y verdadero."
"Soy fan de su trabajo. Es…"
"Raro," terminó Anahi por ella.
Maggie se rió. "Iba a decir provocativo."
Anahi sonrió. "Raro," insistió.
"Debieras ver algunas de mis primeras películas," contestó Maggie.
Anahi sonrió. "Lo he hecho," admitió. "Disfruté especialmente Galactic Cannibal, ¿era…? ¿Um?" Buscó el adjetivo correcto.
"¿Rara?" adivinó Maggie, sonriendo.
Anahi sonrió. "Bueno, iba a decir psicótica."
Maggie se rió. "Muchísimas gracias." Miró a un lado cuando algo captó su mirada.
Anahi notó que alguien estaba llamando a la director y se figuró que su charlita había terminado. Se encontró extrañamente aliviada y, aún más extrañamente, defraudada.
"El deber llama," dijo Maggie, regresando a Anahi. "¿Te recojo a las 7:30?"
Anahi empezó a asentir, entonces se detuvo. "¿Sabes dónde vivo?"
Maggie sonrió y empezó a alejarse. "Nos vemos esta noche."
Anahi miró al director, no realmente pensando en nada en particular, aparte del hecho que había logrado no pensar en dulce durante unos cinco minutos y ése era un gran progreso.
Quizá esta noche pasara de diez.
**********************
Anahi habría estado lista a las siete. O lo habría estado de no haber decidido a las 7:26 que lo que llevaba puesto no era apropiado. No obstante, ¿qué se llevaba en una cita con una director?
Se daba cuenta que estaba siendo ridícula, allí de pie, delante del espejo de cuerpo entero con los pantalones alrededor de los tobillos. "Solía ser tan sofisticada," susurró sentidamente. El golpe en la puerta la sacudió de su indecisión. "*******," masculló, alcanzando abajo para subirse los pantalones.
Fue brincando por el cuarto, intentando meter el trasero en los pantalones. ¿Había ganado peso? "¡Ya voy!" gritó, esperando que de algún modo su voz atravesase el apartamento y traspasase la puerta delantera.
Los pantalones en su sitio, arremetió a por la camisa que había tirado por el cuarto. Estaba del revés. "Maldita sea," murmuró cuando oyó otro golpe. Metió la cabeza a través del cuello de la camiseta y se lanzó hacia la puerta, intentando meter las manos por las mangas mientras corría.
Finalmente, estaba vestida. O al menos, esperaba estarlo. Debatió volver corriendo al cuarto para mirarse en el espejo, pero decidió que realmente no le importaba. Abriendo de un tirón la puerta, dijo, "Lamento que me llevase tan—" El resto de las palabras murió en su garganta. "Dulce," musitó.
Ojos cafes miraron detrás de la actriz durante una fracción de segundo. "Lo siento, no quería interrumpir."
"No interrumpes," contestó Anahi. "Sólo estaba vistiéndome. ¿Quieres entrar?" Miró brevemente detrás de dulce, esperando que Maggie no se presentara ahora.
Dulce miró abajo y se aclaró la garganta. "No, uh, sólo quería venir y darte esto," dijo, dándole un pedazo de papel a Anahi. "Te devolveré el resto en cuanto pueda."
Anahi miró al objeto en su mano y se dio cuenta que era un cheque. "¿Para qué es esto?"
"Es lo que queda del dinero que me diste," contestó dulce. "No lo quiero."
Anahi levantó la vista, frunciendo el ceño. "No te di dinero."
"Mira, puedes ahorrarte las mentiras porque ya no me las trago," contestó Dulce, pareciendo enfadada. "No necesito tu caridad y no necesito tu dinero culpable. Así que acéptalo y no lo compliques más de lo que ya está."
Anahi inspiró profundamente y rasgó el cheque por la mitad. "Ese dinero no tenía nada que ver con la culpa. Te compré una pintura."
"La pintura era quince dólares," argumentó dulce.
"Bueno, valía más para mí," replicó Anahi con su mirada en la de Dulce. No quería estar teniendo esta conversación. "Por favor, no lo hagas ir sobre dinero," dijo, mirando hacia los desgarrados trozos de papel en su mano.
Dulce miró fijamente a Anahi antes de responder. "¿Entonces de qué va?"
El zumbido del interfono interrumpió la respuesta de Anahi. Miró a dulce con pesar por un momento y entonces pulsó el botón. "Anahi," dijo.
"Eh, soy Maggie. Siento llegar tarde."
Anahi suspiró; sabiendo que su conversación con dulce había acabado. "Sube." Se volvió a dulce. "Lo siento."
"No importa," contestó Dulce, empezando a alejarse. "Nos vemos."
"Dul, espera," empezó Anahi, no segura de qué deseaba decir.
Para sorpresa de Anahi, dulce se detuvo.
"No quise herirte."
"Es lo que todos dicen después de herir a alguien," contestó dulce, entonces se encogió de hombros, volviéndose de nuevo. "No arregla nada."
Anahi tragó, intentando no llorar ante la desesperación que sentía. "Entonces déjame intentar arréglalo."
Cuando Dulce se dio la vuelta, Anahi notó que sus ojos estaban húmedos. "Me siento como si mi mejor amiga acabara de morir. Y eres tú quién la mató." Agitó la cabeza y empezó a alejarse. Entonces se detuvo. Sin volverse, agregó, "Sé que crees que estoy furiosa contigo por mentirme. Y puede haber sido verdad al principio, pero es más que eso." Echó una mirada atrás. "Lo que realmente está matándome es que me hiciste creer en algo hermoso y especial, y lo has destrozado para siempre." Miró a lo lejos. "Buena suerte arreglando eso."
En alguna parte al fondo del vestíbulo, Anahi percibió el ruido de apertura de las puertas del ascensor. Miró en esa dirección, justo cuando Maggie salía al vestíbulo. La director saludó a dulce que sonrió educadamente mientras desaparecía dentro del ascensor.
Anahi estaba paralizada, insegura de qué hacer. ¿Debía seguir a Dulce? ¿Debía dejarla irse? ¿Que era lo correcto a hacer? No lo sabía. Todo lo que sabía es que estaba agonizando por dentro y el dolor estaba amenazando tragarla entera.
"¿Estás bien?" preguntó Maggie, acercándose a la actriz con preocupación.
Anahi sabía que estaba a punto de empezar a llorar, pero necesitaba aguantar hasta que estuviera sola. "Mira, no puedo hacer esto," se encontró diciendo. "No quiero darte ánimos. No quiero herirte. Ya he hecho de eso lo suficiente para toda una vida y, al menos ahora mismo, tengo la opción de hacer algo bien para variar. Lo siento." Con eso, entró en el apartamento y cerró la puerta.
Apoyando su espalda contra ella, dejó caer las lágrimas.
*****
Tras horas de mirar fijamente el techo, Dulce se había dado cuenta que algunas de las constelaciones más populares descansaban sobre su cama. Quizá había más oculto detrás de la impresión de Salvador Dalí encima de ella, pero no podía decirlo.
No podía evitar echar miradas al ordenador portátil, que había escondido bajo un montón de ropa. El constante dolor de su corazón estaba empezando a pasar factura. La verdad era que la echaba de menos, quienquiera que fuera. Echaba de menos los correos, las conversaciones telefónicas, la broma fácil… Echaba de menos…
"Todo," susurró expresando su pensamiento.
Bueno, siempre quedaba Angie.
Y aún así, de algún modo… no era igual. Algo no era igual, pero Dulce no podía ver lo que era. La amistad era la amistad…
El pensamiento de amistad hizo fruncir el ceño a Dulce. Mentir no era amistad. Pero, aún así, no podía evitar preguntarse cuánto de Ana era Anahi. ¿Cuánto era real? ¿Cuánto era mentira? Si se equilibraban, ¿alguna vez podría perdonar a la actriz?
¿Lo deseaba?
Dulce suspiró, sabiendo que sí. Detestaba sentirse enfadada. Mantener un rencor era agotador. Era como un enorme yunque cayéndole en la cabeza, una y otra vez. Deseaba que el sentimiento desapareciese.
Pero no podía fingir que no estaba herida. Y perdonar a Anahi no le devolvería a Ana. ¿Y cómo podría volver a confiar en ella?
¿Cómo podría nada volver a ser igual después de haber sido tan irrevocablemente alterado?
No podía.
Nada podría ser jamás igual.
************
Anahi se encontró recorriendo la familiar acera de la calle de Dulce. Tras horas de evaluar y revaluar su existencia, llegó a la conclusión de que nunca iba a volver a dormir.
Jamás.
Podía seguir llamando a maite y ucker a las tantas de la mañana. Podía seguir contemplando la vista de Nueva York, preguntándose qué estaba pensando dulce en ese momento. Podía yacer despierta y esperar que el tiempo pasase. Podía pensar. Podía preocuparse…
Y antes de que se diera cuenta, tendría cincuenta años y estaría sola; una mera sombra de una estrella de cine. Obsesionada con su juventud perdida… su belleza perdida…
Su amor perdido.
Anahi se detuvo delante del edificio de dulce, mirando arriba. Su corazón acelerándose mientras subía las escaleras delanteras.
Si Dulce quería a Anahi fuera de su vida, entonces perfecto. Pero no iba a irse calladamente.
El dedo de Anahi se cernió sobre el botón. Eran las dos de la mañana. ¿Estaba demente?
Antes que tuviera oportunidad de demorarse sobre la cuestión a su cordura, la puerta se abrió y alguien salió. Anahi lo tomó como una señal.
Entrando furtivamente en el edificio, se dirigió hacia el ascensor.
De camino a la planta de Dulce, Anahi se preguntó si estaba soñando. ¿Se había dormido sin darse cuenta?
Esperaba que no. Había sido bastante duro llegar tan lejos. Y lo difícil aún quedaba delante.
Tomando una profunda inspiración, esperó que las puertas se abriesen con un shuush. Cuando lo hicieron, se quedó en el lugar. Si salía, probablemente lo llevaría a cabo. Si se quedaba en el ascensor, probablemente no regresaría.
Las puertas empezaron deslizarse cerrándose.
Las miró.
Las puertas se cerraron con un clic.
******************
Dulce entró en la cocina en busca de algo que beber. Bostezó, preguntándose por qué estaba aún despierta en las dos treinta de la mañana.
Abrir el frigo demostró ser una actividad improductiva. Comprar comestibles era un imperativo. ¿Cómo se quedaban tan rápidamente sin comida? Había pasado sólo un par de días desde que lo había abastecido.
Estaba en proceso de repasar los armarios cuando vino el primer golpe. Fue tan suave que los armarios cerrándose ahogaron el sonido.
El segundo golpe fue un poco más ruidoso y causó que dulce se detuviera y frunciera las cejas, escuchando.
El tercer golpe captó la plena atención de dulce. Se dio la vuelta y dirigió hacia la puerta, preguntándose quién en su sano juicio vendría a esta hora.
Un vistazo por la mirilla le dijo que no era, de hecho, nadie en su sano juicio. Suspiró y abrió la puerta. "¿Tienes idea qué hora es?"
"Dos treinta y cuatro," contestó Anahi, no molestándose en mirar su reloj. "No podía dormir."
Dulce estaba a punto de estallarle a la actriz, pero lo dejó pasar. No es como si hubiera estado durmiendo. "¿Y bien?"
Anahi alargó un pedazo de papel. "Toma."
A su pesar, Dulce lo aceptó. "¿Qué es?"
"Léelo."
Dulce desdobló el papel y leyó el contenido, frunciendo el ceño mientras las palabras se registraban en su mente.
Estimada Srta. Espinosa,
Compré un boceto suyo antes. La figura en la imagen reflejaba tanto de cómo me siento a veces, que era como si hubiera sido dibujado conmigo en mente. Me pregunto si tiene una galería aquí, en Nueva York, dónde pueda quizá ver más de su obra.
Atentamente,
A. Portilla
Dulce levantó la vista. "No entiendo."
"Es el primer correo que te envié," explicó Anahi.
"Lo sé, lo reconozco," contestó dulce. "Pero, ¿por qué estás dándomelo ahora?"
Anahi miró hacia abajo. "Porque es todo lo que deseaba decirte," contestó. "No iba a ser una broma. No iba a ser una gran y elaborada trama. Simplemente deseaba hacerte saber que disfruté tu obra."
"Así que me diste un nombre falso," contraatacó Dulce.
"No, te di el verdadero," contestó Anahi. "Ana. Es mi nombre de nacimiento. Lo cambié legalmente a Anahi cuando tenía once años, y portilla es mi segundo apellido solo que nadie lo sabe, todo el mundo me conoce como anahi puente."
Dulce miró al correo en su mano, no segura de qué pensar. No había sabido que Anahi no era su verdadero nombre. ¿Lo sabía angie? En todas sus búsquedas por Internet, ¿se había tropezado con una Ana puente portilla? ¿Importaba? Esto no era por el nombre.
"Vine porque… quiero que sepas que no estaba mintiendo," continuó Anahi. "Puedo haber mentido en tonterías como qué película estaba haciendo o qué hacía exactamente para vivir, pero todo lo demás era verdad."
Cuando Dulce no respondió, Anahi continuó.
"Estoy completamente fuera de forma. Realmente adoro cocinar. Adoro tus pinturas. Paso horas viendo la cadena TV Guide. Nunca he salido en una cita. Me casaría con Bob Esponja en 1'2 segundos… y realmente escribo mala poesía cuando estoy aburrida." Anahi se quedó mirando a dulce esperando una reacción.
Dulce no la tuvo. Estaba intentando registrar toda la información que le estaba cayendo. Sus sentimientos sobre el asunto eran borrosos como poco. No estaba segura de que fuera suficiente. No estaba segura de que nada fuera suficiente. Y aún había una cosa que Anahi no había confesado. "¿Por qué fingiste ser lesbiana?"
Anahi vaciló. "No estaba fingiendo," contestó finalmente.
"¿Qué?" preguntó Dulce, levantando la vista a los tristes ojos verdes. Su sorpresa era evidente.
"No he… realmente 'salido'," explicó suavemente Anahi. "Tú y ucker son los únicos que lo sabén."
Dulce no se esperaba esa última información. Si algo, eso era lo único de lo que había estado segura que Anahi había mentido. ¿Era gay?
¿Cómo podía ser gay? Parecía siempre tan virtuosa en las entrevistas. Siempre hablando de su novio y lo enamorada que estaba. "¿Cómo puedo confiar en ti después de todo lo que ha pasado? ¿Cómo sé qué es verdad?"
Anahi miró hacia abajo tristemente. "No puedes, supongo." Inspiró profundamente. "Has sido tan buena amiga para mí los últimos meses y lo último que jamás deseé fue hacerte daño. Y tienes razón, el que lo diga no arregla nada. Admito que fui egoísta. Deseaba agarrarme a una fantasía que no existía. Deseaba aferrarme a la esperanza que pudieras verme como cualquiera menos Anahi puente. Era una sensación tan genial no tener que esconderme por una vez. Y deseaba mantenerla tanto como fuera posible." Levantó la vista. "Lamento tanto haberte herido."
Dulce no acertaba qué decir. Su mente era un caos mientras intentaba sacarle sentido a sus sentimientos. Aún se sentía herida. Y aún estaba enfadada. Y no estaba segura que hubiese algo que Anahi pudiese decir en el momento para hacer desaparecer esos sentimientos. "No estoy segura de qué decir," dijo honestamente. "Es todo un poco… demasiado."
Anahi asintió. "Supongo que entonces me iré," dijo, tras un momento de embarazoso silencio. "Buenas noches, Dulce."
"Anahi," llamó suavemente dulce, cuando la actriz se volvió para alejarse. No quería decirle adiós todavía.
"¿Sí?"
"¿Realmente te gusta ver ponerse el sol?"
Anahi miró a dulce por un momento. "Tan a menudo como puedo," contestó.
Dulce asintió. Se quedó mirando el suelo inexpresivamente un largo rato. No era la falta de cosas que decir lo que causaba su silencio. Era la aplastante necesidad de decir cosas que no podía expresar. No era furia lo que estaba sintiendo en ese momento, sino más bien una tristeza arraigada que no sería fácil desenterrar. Había meses de amistad que reconstruir. Y no estaba segura que fuera posible. "No sé si puedo hacer esto. No sé si puedo superarlo."
"Lo entiendo," dijo Anahi.
Dulce tragó, queriendo decir más, pero no sabiendo qué exactamente. "Aprecio que me dijeses estas cosas."
Anahi asintió.
Había una parte de dulce que ardía por hacer desaparecer el dolor de Anahi. Podía ver que la actriz estaba herida. Pero también lo estaba ella. "Buenas noches, Anahi."
"Buenas noches, dulce."
Dulce vio ir a la actriz hacia el ascensor, casi llamándola de vuelta. Pero no quedaba nada más por decir.
Todavía no.
Esta noche no

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:25 am

CAPITULO 52
Anahi había estado temiendo la llegada de lunes. Dos de las personas que menos quería encarar en el mundo serían parte integral de su vida diaria durante los próximos meses.
Y no había nada que pudiera hacer al respecto.
Descubrió a Maggie casi inmediatamente al entrar en el set. La rubia director estaba agitando la cabeza ante algo que alguien había dicho. Anahi no podía oír lo que estaba diciéndose, pero se figuró que tenía que ver con las luces porque Maggie siguió mirando arriba y apuntando.
Anahi mantuvo la distancia, no deseando hacer conocida su llegada. Sin embargo dudaba que pudiera lograrlo por mucho.
El tipo al que Maggie había estado hablando se alejó y otro se acercó a la director. Intercambiaron un par de palabras. Y tras un asentimiento de Maggie, el del equipo de alejó.
Anahi observó silenciosamente desde la pared lateral, preguntándose qué le diría a la director una vez estuvieran cara a cara. ¿Debería mencionar lo que había pasado? ¿Ignorarlo? ¿Disculparse?
La director escogió ese momento para darse la vuelta y sus miradas se encontraron. Para sorpresa de Anahi, Maggie empezó a caminar hacia ella.
"¿Te sientes mejor?" Maggie preguntó una vez estuvieron lo bastante cerca.
Anahi pareció sorprendida. "¿Perdón?"
"Parecías realmente alterada el viernes," contestó Maggie.
Anahi miró en los ojos verdes un momento. "Es… es complicado." Se aclaró la garganta. "Verdaderamente lamento lo que pasó. No debería haber acordado salir contigo y después darte con la puerta en las narices. No estuvo bien."
Maggie miró alrededor y entonces se acercó a Anahi. "Sé que me advertiste que me mantuviera lejos y todo, pero aceptar consejos no es uno de mis puntos fuertes." Sonrió y se encogió de hombros. "Bueno, si alguna vez quieres hablar…"
Anahi se mordió el labio, insegura de qué decir a eso. "No soy… Nunca he… No es…" Finalmente dejó de intentar hablar.
Maggie miró a lo lejos. "Maite te lo dijo, ¿verdad?"
"¡No!" contestó Anahi. "Bueno, algo así… pero no tiene nada que ver con por qué soy incoherente."
"¿Entonces?"
Anahi suspiró. "Es una larga historia."
Maggie se puso unos cabellos detrás de su oreja y miró con expectación a la actriz. "¿La oiré algún día?"
Anahi no estaba segura de qué estaba pasando. ¿Sabía Maggie que era gay? ¿No lo sabía? "Quizá," contestó. "Quiero decir, sí, si realmente quieres."
La director sonrió. "Estaba un poco flipando de que Maite te hubiera advertido sobre mí y que por eso cambiases de idea el viernes."
"No," Anahi contestó, suponiendo que maite no le habían dicho lo suyo a Maggie después de todo. Entonces, ¿de qué había ido el viernes noche? "Lo… sabía de antes."
La sorpresa surcó las facciones de Maggie. Entonces asintió. "Bueno, me gustaría oír tu larga historia algún día. Dicen que soy buena oyente."
Anahi sonrió. "Trato hecho."
Maggie le devolvió la sonrisa y se excusó antes de volver a trabajar.
Por un momento, Anahi se había olvidado completamente que habían estado en mitad de un ajetreado set de cine.
Por el rabillo del ojo, Anahi notó a Angie. Cruzaron miradas por un momento, pero Angie miró al instante lejos y continuó su conversación con Jeremy.
Resignada y un poco defraudada, Anahi se giró y dirigió hacia su asignado remolque. Luego hablaría con angie.
Con suerte angie le respondería
Tras mucho conflicto interno, Dulce se encontró mirando la pantalla del ordenador. Su bandeja de entrada la miraba. Tras un segundo, hizo doble clic sobre la carpeta llamada 'Ana'. Cada correo que Anahi le había enviado apareció ante ella. Rápidamente ojeó la lista, cada encabezado causándole dolor a su corazón.
Deseaba que el dolor parase. No entendía por qué le molestaba tanto. Era sólo correo y unas cuantas conversaciones online y por teléfono. ¿Cómo podía construirse la amistad sobre palabras? ¿Cómo se convertía en el tipo de amistad que, por su ausencia, la mantenía despierta por la noche?
Dulce se quedó mirando la lista delante de ella. No estaba segura de qué deseaba encontrar allí. Era enervante pensar que, tras meses de conversación, no había tenido idea. ¿Había sido obvio desde el principio? ¿Si ahora leía los correos sería capaz de sacarle sentido a algo?
Examinó los correos de nuevo, cada uno completo con su asunto y fecha. Era como un mapa de una amistad que ya no entendía. Había tantos.
Arrastró el ratón encima del enlace al primer correo y lo dejó cernirse allí unos segundos. Finalmente, hizo clic.
El mensaje se abrió ante ella, parecido a como había hecho la primera vez que lo había leído. Sólo que ahora, sus sentimientos eran diferentes. Mientras su mirada vagaba sobre las palabras, combatió el impulso de cerrarlo, de rendirse.
Los primeros correos eran tan profesionales, tan distantes. Le hicieron preguntarse a Dulce qué había estaba pensando Anahi. ¿Qué había deseado del mensaje? ¿Por qué había escrito?
Siguió leyendo, reviviendo los momentos cuando las palabras de Ana la habían hecho sonreír.
Era extraño, leer las mismas palabras y ponerles la imagen y la voz de Anahi. Más extraño, todavía, era el hecho de que hacerlo no era tan difícil como Dulce inicialmente esperaba. Le incomodaba. Para su mente, deberían haber parecido diferentes. Debería haber podido decir qué voz era de Ana y cual de Anahi. Deseaba poder resaltar las mentiras.
Con cada correo, Dulce se ponía progresivamente más ansiosa. Creyó que leer los correos le ayudaría a poner orden en parte de la locura. Quizá validarían su furia y dolor. Pero si algo, la dejaron sintiéndose vacía y confusa.
¿Realmente se especializó Anahi en Literatura comparada? ¿Realmente detestaba a su familia? ¿Escribía poesía?
No eran los pensamientos que debía estar teniendo. No eran las preguntas que debería estar haciendo.
Pero lo eran. Y la confundían aún más. Exasperada, se pasó una mano por su pelo. No deseaba encarar a Anahi puente. No estaba lista.
Al mismo tiempo, no deseaba no hacer nada.
Ausentemente, se encontró pulsando el primer correo. Las familiares palabras la miraron fijamente.
De su mesita de noche, recuperó el pedazo doblado de papel que Anahi le había dado. Se quedó mirando las mismas palabras impresas en la página, entonces a las de la pantalla.
No pensaba nada en particular cuando pulsó 'contestar'.
[Asunto: Re: tu arte
Estimada A.P.,
Gracias por tu interés en mi trabajo. ¿Qué fue lo que te conmovió tanto?
Atentamente,
Dulce maria espinosa]
Dulce miró fijamente la breve nota, insegura de qué estaba haciendo, o de qué esperaba lograr. Al final, decidió no pensarlo. Había estado hiperanalizando cada detalle de su vida durante los últimos veintitres años y, hasta ahora, no le había hecho ningún bien.
Un segundo después pulsó enviar Anahi tan solo deseaba meterse en cama al instante que llegase a casa y quedarse allí para siempre. Desafortunadamente, a pesar de su agotamiento, no tenía especialmente sueño.
El primer día de rodaje había ido relativamente bien, considerado su co-estrella estaba dándole el tratamiento silencioso. A pesar de eso, Anahi disfrutaba actuar con Angie Se veía totalmente atrapada en sus momentos de diálogo. En momentos, era suficiente para hacerle olvidar que Angie realmente no era su hermana. Y que en cuanto la director gritaba, "Corten," regresaban a una realidad silenciosa.
En cuanto a Maggie, Anahi disfrutaba la técnica de la director. Cuantas veces Maggie les paraba, siempre tenía algo importante que contribuir. Siempre era clara en lo que deseaba, pero todavía daba suficiente margen a los actores para hacer lo que les pareciera correcto.
Anahi había pasado gran parte del día observando a la director en acción. No había visto ni una vez a Maggie perder la paciencia ni gritarle a nadie. No significaba, sin embargo, que la joven director no pareciera a veces frustrada o estresada. Pero de algún modo, lograba superar las cosas de forma calmada y profesional.
Innecesario decirlo, Anahi se sentía intrigada.
Volviéndose de costado, Anahi examinó las pinturas de la pared y la realidad se le echó encima. Era tan tentador desaparecer en su personaje. Elizabeth Doyle no tenía que preocuparse por un amor no correspondido. A pesar de todo lo demás, al menos Emma la amaba.
Los ojos verdes examinaron los cuadros, preguntándose si era correcto dejarlos allí. ¿Debería devolverlos? ¿O simplemente descolgarlos? Anahi no estaba segura de que pudiera separarse tan fácilmente de ellos.
Suspirando, se puso de espaldas, deseando poder dejar de pensar en Dulce cinco minutos. Se había terminado; tenía que dejarlo marchar.
Sentándose, alcanzó el ordenador, asegurándose que la línea telefónica estaba enchufada. Una vez online, revisó su correo de negocios. Como esperaba, varios correos de Ethan atestaban su bandeja de entrada. Los repasó, aliviada al encontrar que no se había perdido nada importante.
Cuando terminó, vaciló. Normalmente revisaba su dirección personal junto con la de negocios. Pero, ¿cuál era el sentido de hacerlo ahora?
Aún así se encontró llevando el ratón en esa dirección. Imaginó que, al menos, podría borrar el correo basura.
Mientras esperaba que el correo se cargase, su atención fue desviada del ordenador por el sonido del timbre. Frunciendo el entrecejo, apartó el ordenador y se dirigió hacia la puerta delantera. El pensamiento de que quizás Dulce había pensado pasarse aceleró sus pasos.
Pulsando el botón del interfono, dijo, "¿Sí?" con una voz que esperó no pareciera tan esperanzada –o desesperada– como se sentía.
"Hola. Pasaba por el barrio."
Desilusión fue la reacción inicial de Anahi. Pero fue reemplazada rápidamente por algo semejante a timidez; o quizá nerviosismo, o quizá ambos. "Sube," dijo.
Mientras esperaba el toc, Anahi se preguntó a donde se había ido su filosofía de vida. Simplicidad. Tenía que regresar a la simplicidad.
Toc. Toc.
Desafortunadamente, Anahi tenía la perturbante sensación de que estaba a punto de invitar en su vida a más complicaciones. "Hola," saludó.
La director sonrió. "Espero que no pienses que estoy acosándote."
"Si lo creyera no te habría permitido subir," contestó Anahi. "¿Quieres entrar?"
Maggie asintió y pasó dentro. Echó una mirada alrededor.
Anahi cerró la puerta y se quedó detrás de la director, deseando tener algún mobiliario aparte de su cama.
"Me gusta todo el motivo menos es más," dijo Maggie, volviéndose a encarar a Anahi.
Anahi sonrió, apoyando su espalda contra la puerta. "Creo que, en este caso, menos es menos."
Maggie sonrió, de repente pareciendo tímida y desmañada. "Probablemente estás preguntándote por qué estoy aquí."
El pensamiento había cruzado la mente de Anahi pero, a pesar de eso, tenía que dar una réplica cortéz a ese comentario. Así que permaneció callada.
"Bueno, pasaba por el barrio," empezó Maggie, "sé que suena muy manido, porque es lo que todos dicen. Probablemente crees que me desvié una hora de mi camino para estar aquí." Le echó un vistazo a Anahi para confirmarlo.
La actriz sonrió, divertida. Nunca antes había visto a un director sentirse tan incómodo en su presencia. Era lindo.
"Como sea, parecías un poco triste hoy," continuó Maggie. "No mientras la película se estaba rodando, sino las veces intermedias. Así que pensé en pasarme y ver si estabas bien."
"¿Por qué?"
Maggie se encogió de hombros. "Llámame sobreprotectora."
Anahi no estaba segura de cómo responder. Una parte de ella seguía preguntándose qué deseaba Maggie Mosier de ella. Pero otra parte estaba demasiada ocupada notando lo bien que le quedaban los jeans a la director para importarle. "Te preguntaría si quieres sentarte, pero," indicó el vacío apartamento. "Siempre queda la alfombra."
La director echó una mirada alrededor y sonrió. "En realidad, iba a ver si querías comer algo. Realmente no he tomado nada desde el desayuno."
"Al menos lograste meter la comida más importante del día en tu horario," respondió Anahi.
Maggie sonrió. "Fue una galleta."
"¿Sólo una?"
"Tenía prisa," admitió Maggie.
Eso decidía las cosas. "Entonces cena," Anahi contestó, alcanzando la puerta. No bien podía permitir que su director muriese de hambre.
*****************
Anahi miró dubitativamente el luminoso que decía Gray's Papaya. Cuando Maggie sugirió cena, Anahi esperaba un sitio donde las mesas tuvieran manteles y la cubertería fuera de metal. No un tugurio grasiento de comida rápida.
Maggie estaba estudiando la cara de Anahi cuidadosamente. "¿Me tomo que es tu primera vez?"
"Tendría que decir sí," contestó Anahi, encontrando la mirada de Maggie.
La director sonrió. "No has vivido hasta que has probado uno de estos perritos calientes," contestó. "No eres vegetariana, ¿verdad?"
Al instante, Anahi pensó en Dulce. Y de repente deseó ser vegetariana sólo para tener una excusa para no comer allí. "No," se encontró diciendo. Consideró decirle a Maggie que no tenía particularmente apetito, pero mantuvo la boca cerrada. Además, había tomado perritos calientes antes. Quizá. No podía recordarlo.
Cuando fue su turno en la cola, Anahi dejó que la director ordenase por ella. Ignoró a la gente mirando y apuntándola, susurrando, "¿Es Anahi Puente?"
Maggie le dio un perrito caliente a Anahi y les llevó a la mesa de condimentos. "¿Te molesta?"
Anahi estaba mirando fijamente al objeto en su mano con una mezcla de repulsión y curiosidad mórbida. Agregando ketchup, dijo, "¿Qué me molesta?"
"Ser reconocida dondequiera que vayas," explicó Maggie. Echó una mirada detrás de Anahi donde la gente aún estaba mirando. "Creo que tienes algunos admiradores."
Anahi ojeó en la dirección Maggie estaba mirando y vio un par de chicos que estaban de todo menos babeando. Sonrió y guiñó en su dirección, entonces se volvió a Maggie. "Um, creo que ya estoy acostumbrada," dijo en respuesta a la pregunta de Maggie. "¿Nunca eres reconocida?"
Maggie se encogió de hombros y tomó un mordisco de su perrito caliente, dirigiéndose fuera para dejar sitio a otra gente. Una vez estuvieron fuera, dijo, "Principalmente por pirados del cine. No soy conocida por el gran público norteamericano."
"Aún así," Anahi agregó, "creo que esta película cambiará eso."
Cruzaron la calle, yendo sin un destino particular en mente.
"¿Qué crees que hará por ti?"
"Delatarme," dijo Anahi suavemente. Se quedó mirando al perrito caliente sin probar, preguntándose por qué había dicho eso.
"¿No vas a comer?" preguntó Maggie, de manera tan casual que le hizo preguntarse a Anahi si había oído su confesión.
Tomando una profunda inspiración, Anahi miró en los ojos verdes expectantes. "No estoy segura de ser lo bastante valiente para poner esto en mi boca."
Maggie se rió. "Bueno, si estás segura que quieres permitir que un perrito caliente te venza."
Maggie bajó la vista y suspiró. "De acuerdo, pero si pillo una intoxicación alimentaria, vas a encontrarte con la ausencia de la actriz principal."
"Me arriesgaré," respondió Maggie Anahi dejó de caminar, obligando a la director a hacer igual. "La próxima vez escojo yo donde vamos a cenar," dijo, no segura de por qué pensaba que habría próxima vez. Tras otro largo momento de vacilación, tomó una mordisquito. Masticó. Aguardo a sentirse asqueada.
Maggie esperó pacientemente una reacción, pareciendo extremadamente entretenida. "¿Y bien?"
Anahi tomó otro mordisco y empezó a caminar. "Cállate, está bueno." Pudo oír a Maggie riéndose y entonces apresurándose para ponerse al paso de ella.
"Otro éxito de Gray's Papaya," dijo Maggie, pareciendo sumamente complacida consigo misma.
Anahi estaba a punto de comentarlo pero el sonido de su nombre le obligó a darse la vuelta. De toda la gente… "Eh, Justin," saludó.
El novio de Dulce se puso a la altura un segundo después. "Pensé que eras tú," dijo él, sonriendo. Le echó un ojo a Maggie.
"Justin, ésta es Maggie Mosier, mi director," presentó, sintiéndose increíblemente desmañada. "Maggie, éste es Justin…" No tenía idea de cual era su apellido. Dulce nunca se lo dijo.
Justin rápidamente saltó. "Justin Brooks, encantado de conocerte. ¿Así que también eres la director de Angie?"
"Esa misma," confirmó Maggie.
"Wowow," dijo Justin. "Bueno, tengo que dejarlas. Iba camino para visitar a Dulce."
El sonido de su nombre hizo respingar a Anahi. Intentó cubrirlo diciendo, "Diviértete."
"Le diré que saludaste," le aseguró Justin.
“Genial.”
"Un placer conocerte, Maggie. Nos veremos, Anahi."
"Igualmente," dijo Maggie.
"Adiós, Justin," Anahi dijo, observándole irse.
Reasumieron su paseo errante.
"¿Buen amigo tuyo?" preguntó Maggie tras un momento.
Anahi tuvo que reírse. "No realmente." Vaciló y entonces dijo, "¿Aún quieres oír la larga historia?"
Maggie sonrió. "Me encantaría."
****************
"¿Cómo es que sigues revisando tu correo cada cinco minutos?" preguntó Justin, retrepándose contra la cabecera de la cama de Dulce.
Dulce cerró el portátil, tras otra decepcionante visita a su cuenta del correo. "Lo siento, le escribí a un profesor sobre entrar en su clase," mintió. Bueno, medio mintió. Le había escrito a un profesor. Pero no era el por qué su ordenador seguía llamándola cada dos segundos. Se unió a su novio en la cama, sentándose para estar enfrentándole. "Bueno, ¿cómo te fue el día?"
Justin se encogió de hombros. "Trabajé y después compré dos libros para clase. Un asco que el verano acabara, ¿eh?"
"Sí," concordó Dulce, aunque realmente no le había impactado todavía. Había estado tan ocupada con todo lo demás en su vida, que se olvidó completamente del reinicio de la facultad.
Justin extendió la mano para tocar la pierna de Dulce. "Me tropecé con Anahi puente camino de aquí."
El sonido de su nombre atrajo la plena concentración de Dulce. "¿De veras? ¿Qué dijo?" preguntó, intentando no parecer demasiado entusiasmada sobre la información.
"No mucho," contestó Justin, su mano empezando a acariciar su muslo. "Paseaba con la director de la película."
Dulce intentó ignorar la sensación de la mano de Justin en su muslo. Deseó que no estuviera tocándola en ese momento. "¿Preguntó por mí?"
Justin hizo una pausa para mirarla. "No. No dijo gran cosa."
Defraudada, Dulce ahogó un suspiro. ¿Había recibido Anahi su correo? ¿Le seguía importando la amistad?
"Bueno, ¿qué quieres qué hagamos ahora?" preguntó Justin, una sonrisa sesgada en su cara.
Dulce miró abajo y agarró la errante mano de Justin. "Um, tomemos las cosas despacio, ¿vale?" dijo, inclinándose para besarle para que no pensase que no quería hacer nada; aunque más bien no quisiese. Pero ignoró ese sentimiento. Apartó sus labios tras un momento y miró en sus ojos, esperando que no se sintiese herido por su implicación.
Justin sonrió. "Sin problema," dijo.
Aliviada, Dulce le besó de nuevo, más intensamente, como deseando que los labios de Justin pudieran borrar el constante dolor de su corazón. Pensamientos de Anahi de repente aparecieron en su cabeza y los apartó rápidamente.
"¿Algo va mal?" preguntó Justin, pareciendo preocupado.
Sí, quiso decir. Había montones de cosas mal. Sólo que no deseaba hablar de ellas. No con él. "No, lo siento," dijo. "Sólo deseaba ponerme más cómoda."
Él sonrió ante eso, acercándola. "¿Mejor?"
"Claro," dijo, esperando parecer creíble. Deseaba que la besase y le hiciese olvidar todo. Deseaba derretirse.
Justin se inclinó para besarla de nuevo, su boca ya abierta. Su lengua le rozó los labios de una forma que le hizo desear apartarse y secárselos.
No estaba derritiéndose. En cambio, estaba demasiado ocupada concentrándose en la mecánica del beso. ¿Por qué no podía simplemente rendirse? ¿Por qué no sentía el corazón salírsele del pecho? ¿Dónde estaba la pasión? Todo lo que sentía era un sentimiento extraño y frío de soledad. Como si sus labios fueran dos imanes de igual polaridad, esforzándose en encontrarse. Y todo lo que podía notar era el aire en medio, susurrando promesas distantes de fantasías irrealizadas
Despacio, Dulce acabó el beso, esperando que no pareciera demasiado súbito. "Lo siento," se disculpó. "Es que estoy muy cansada."
Justin hizo un buen trabajo ocultando su desilusión. "¿Quieres salir mañana?"
"Llámame," le dijo.
"Vale," acordó, besando su mejilla. "No me acompañes a la puerta."
Dulce le vio irse. Mientras la puerta se cerraba detrás de él, se preguntó cuál era el problema. ¿Era Poncho? ¿Era Justin?
¿Era ella?
Le echó una mirada al ordenador, tentada de revisar su correo de nuevo. "Soy tan patética," susurró, agitando la cabeza. Ignorando el impulso de conectarse, agarró el bloc de bocetos que guardada junto a su cama.
Al menos había más de una manera de mantener ocupada su mente.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:25 am

CAPITULO 53
Anahi estaba en el umbral de su apartamento vacío y aspiró el rancio aroma de la soledad. Había algo extrañamente alarmante en el contraste entre la ajetreada ciudad, que había dejado momentos antes, y el ultraterrenal silencio de su pobremente decorado apartamento.
Por primera vez desde que se había instalado, la desnudez del apartamento le incomodaba. Se sentía expuesta, su propio vacío reflejado en las estériles paredes blancas y el caro alfombrado blanco que no tenían nada que mostrar por sí mismo salvo su delicada belleza. La única evidencia de existir una personalidad colgaba de las paredes de su alcoba, cada uno expresando una delicada verdad que realmente no podía entender.
Las pinturas de Dulce le fascinaban; el decidido uso de textura y color, escondiendo las sombras que se cernían detrás como secretos tácitos. Las gentiles pinceladas y los carismáticos temas que se esforzaban en revelar lo que se esforzaban en ocultar.
Anahi entró en su dormitorio y se quedó ante las pinturas. No había tenido apreciación por el arte antes de encontrar las pinturas de Dulce en el parque. Eran hermosas, como la mano que las creó y el cuerpo que lo acompañaba. Pero más allá de eso, estaba la oportunidad de encontrarse reflejada en modelos fortuitos y formas perfectas.
Se volvió, notando por primera vez el ordenador aún descansando donde lo había dejado. Le tentó ignorarlo. Pero contarle todo a Maggie sólo sirvió para recordarle todo lo que había perdido. Y, a pesar de la bondad de Maggie, las palabras solas no podían reemplazar a una amiga.
La cama rechinó en protesta contra su peso añadido. Giró la pantalla para enfrentarla y le echó un vistazo al contenido de la página. Su bandeja de entrada contenía tres mensajes. Sólo uno captó su mirada.
Frunciendo el entrecejo, revisó la fecha. Había sido enviado ese día. Por un momento, consideró la posibilidad de haber dejado accidentalmente uno de los correos de Dulce sin archivar. Pero no podía ser.
Su corazón se puso a la altura de sus pensamientos y después los adelantó. Seleccionó el mensaje y, una eternidad después, el correo se abrió en pantalla.
Anahi leyó las palabras, su mente intentando encontrar una explicación racional. Un vago recuerdo asomó en su mente. Le había dado a Dulce una copia de su primer correo. ¿Era la respuesta de Dulce? ¿Era la forma de Dulce de empezar de nuevo? Y en ese caso, ¿qué significaba?
Tras un momento, pulsó contestar:
[Querida Dulce (¿puedo llamarte así?),
A veces tengo esta sensación de que el mundo ve a través de mí. Que ven lo que quieren ver y tan sólo profundizan tanto como les permiten sus recelos. Con frecuencia me he sentido sola en una multitud llena de gente. En momentos cuando un millón de ojos están enfocados en mi dirección, me he esforzado por encontrar un par entre tantos que vea algo que los otros no. Por primera vez en muchísimo tiempo, tu pintura me hizo sentir comprendida. Y no puedo imaginar nada más hermoso que la imagen de la verdad reflejada y manifestada en las visiones empáticas de la mente de una desconocida.
Atentamente,
Anahi Puente]
***************
"Toc, toc," dijo Angie desde la puerta abierta, obligando a Dulce a apartar la mirada de la pantalla del ordenador. "¿Correo de tu papá?" supuso angie, entrando en el dormitorio.
Por reflejo, dulce bajó la pantalla para que angie no pudiera ver lo que estaba leyendo. "Uh, no," dijo tras un momento.
Angie se detuvo, sintiendo la vacilación de dulce. "¿Estás bien? No pretendía espiar." Se alejó un paso de la cama. "¿Ves? Nada de espiar, en absoluto."
Dulce logró una sonrisa, pero era claramente forzada. "Anahi me escribió," admitió.
Angie frunció el entrecejo. "¿Por qué? ¿No ha hecho bastante? Para que lo sepas, no le hablé en absoluto esta semana durante el rodaje. Bueno, salvo las escenas en que estábamos juntas, pero no eran ni siquiera mis palabras, así que realmente no cuenta como conversación."
"¿Has estado ignorándola?" preguntó Dulce, sintiendo una extraña mezcla de bochorno e irritación. "No tenías que hacerlo." ¿Pensaba Anahi que dulce le dijo a angie que no le hablara? "¿Ha intentado acercársete alguna vez?"
Angie se encogió de hombros. "Bueno, sí. Pero mantuve el tipo. Nadie se mete con mi mejor amiga y se sale con la suya. Ni siquiera famosas actrices que creen poseer el mundo sólo porque son ricas y hermosas."
"¿Desde cuándo piensas eso de Anahi?" preguntó Dulce, de repente sintiéndose defensora de la actriz. La ironía no se le escapó.
Sentada al borde de la cama, angie contempló a dulce con seria expresión. "Le di muchas vueltas a lo que Anahi te hizo y me di cuenta que se tiene que ser un asqueroso ser humano para aprovecharse así de alguien. Quiero decir que te mintió durante meses. Y después vino aquí y te mintió a la cara. Tienes que ser una bruja bastante egoísta y ególatra para hacer algo así. Así que, lo admito, me equivoqué con Anahi Puente."
Dulce no estaba segura por qué, pero las palabras de angie le dolieron. Deseaba estar de acuerdo con angie. Deseaba poder despachar a Anahi puente como cruel y egoísta. Pero no podía obligarse a sentir antagonismo hacia la actriz. Ya no. "Creo que ambas estábamos equivocadas sobre Anahi," dijo tras un momento. "No creo que me mintiese para herirme o usarme. ¿Qué ganaría con eso?"
Angie se lo pensó un momento, después dijo, "¿Diversión barata a costa de una desconocida sin pretensiones? ¿Quién sabe? Probablemente tenía un grupo de sus famosos amigos actores haciendo apuestas sobre cuánto te costaría darte cuenta de las cosas."
Dulce bajó su mirada. El pensamiento de Anahi riéndose de ella hacía que le doliese el pecho. "No creo que fuese eso lo que pasó," susurró. "¿Realmente crees que haría eso?"
"Como dije, ¿quién sabe?" contestó angie. "Todo lo que sé es que te hirió. Y ése es más que incentivo suficiente para que la ignore el resto de mi vida."
Dulce sonrió ligeramente. "Gracias. Pero creo que puedes levantar el tratamiento silencioso."
"Vas a perdonarla, ¿verdad?" adivinó angie tras un momento.
Dulce no contestó. Temía que si decía sí, angie le daría una razón para no hacerlo. Y deseaba perdonar a Anahi, más que nada, deseaba enderezar las cosas.
Angie asintió. "A veces creo que le perdonarías todo a todos." Medio sonrió. "Es uno de esos irritantes defectos que adoro de ti."
Dulce sonrió, aliviada de que angie no fuese a darle un sermón sobre cómo estaba cometiendo un error.
"¿Quieres ver una película o algo?"
"Sí," contestó dulce. "Ve a ver qué hay. Sólo quiero…"
"Sí, sí," replicó angie, agitando desinteresadamente la mano y poniéndose de pie. "Dile a la falsa lesbiana que le has perdonado sus muchas faltas." Se detuvo. "Eh, quizá estaba usándote como investigación para su personaje."
Dulce abrió la boca para revelar lo que Anahi le había dicho. Pero al instante se lo pensó mejor. Anahi había confiado en ella. A pesar de todo, lo último que deseaba hacer era traicionar la confianza de la actriz. "Yo sería una pésima sujeto de investigación lésbica," dijo en cambio.
"Je, si tú lo dices," comentó angie de camino a la puerta.
Dulce se quedó mirando la espalda de angie, preguntándose qué quería decir su amiga. Recordando el correo de Anahi, se olvidó al instante del comentario de angie y, en su lugar, se concentró en la ventana abierta de respuesta en pantalla.
[Querida Anahi,
Creo que tengo el problema opuesto. O quizá es el mismo, sólo que en menor grado. Generalmente no tengo un millón de ojos en mi dirección. Pero a veces sólo unos cuantos pueden parecer mucho. Mis padres siempre me han presionado mucho porque era la única chica. Y en alguna parte entre estar orgulloso de mí y ver lo que he hecho con mi vida, perdieron la esperanza. Ahora sólo rezan para que encuentre a alguien que mantenga para que no termine muerta de hambre en las calles.
Cuando pinté ese cuadro, acababa de regresar de una visita al apartamento de mis padres. Fue durante Navidad, así que estaban otros parientes. Y todo el rato que estuve allí, seguían preguntándome qué planeaba hacer con mi vida. Y cuando les decía que deseaba ser artista, se volvían de inmediato a Poncho para preguntarle qué hacía él. Por supuesto, su objetivo vital era ser un triunfador. Al instante se olvidaban de mí; despachada como futura ama de casa. Al final de la fiesta, estaba tan furiosa e irritada que me vine a casa y empecé a dibujar. Fue más que nada un acto de improvisación. Sólo deseaba volcar allí las cosas. Supongo que el arte es mi forma de hablar sin ser oída.
Cuídate,
Dulce]
Dulce leyo el correo varias veces. Era la primera vez que le había contado a Anahi qué le había llevado a pintar ese cuadro. Una parte de ella deseaba borrar el correo y escribir algo más, algo menos personal. Pero la parte que ganó era que se moría por ser entendida. Y, por alguna extraña razón, sentía que Anahi puente podía entenderla.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:26 am

CAPITULO 54
Anahi cerró sus ojos, intentando ignorar los sonidos alrededor de ella. No era el ruido lo que le molestaba. Más bien era la ineludible sensación de que, a pesar de su papel en la película, ella resultaba inútil entre tomas; sólo otro atrezzo en un set atestado de ellos.
"Anahi," llamó una voz, sobresaltando a la actriz.
Los ojos verdes se abrieron en seguida para encontrar a Angie delante de ella.
"Mira, sólo quería disculparme por ignorarte últimamente," dijo Angie, sus palabras pareciendo extrañamente ensayadas.
La disculpa cogió con la guardia baja a Anahi. "Tenías todo el derecho-"
"Lo sé," interrumpió angie. "Pero no debería haberlo hecho. Fue grosero e inmaduro… y es que fue mi forma de tratar una situación incómoda."
"Entiendo," contestó Anahi.
Angie asintió, moviéndose para estar más cerca de Anahi. "Pero quiero preguntarte algunas cosas."
Anahi se preparó. "Dispara."
"¿Por qué lo hiciste?"
La actriz se rebulló incómodamente y miró al suelo. Un pedazo de papel captó su atención por no otra razón que deseaba evitar contestar la pregunta. "No es fácil dar una respuesta," contestó.
"¿Por qué? ¿Porque no te hace quedar bien?" preguntó angie con aspereza.
"¿Cómo justificas hacer algo que, desde el principio, sabías que estaba mal?" preguntó Anahi.
"No puedes."
"Precisamente," contestó Anahi atrapando la mirada de angie "Podría darte muchas razones, pero ninguna sería lo bastante buena."
"Ponme a prueba," desafió angie.
Anahi miró por el set, buscando a Maggie. Esperaba que la director la librase de la inquisición. Desgraciadamente, la rubia estaba ocupada hablando al ayudante de dirección. Resignada, Anahi volvió con angie. "Sabía que si le decía la verdad las cosas cambiarían entre nosotras. Me asustaba perderla como amiga."
"Debes llevar una solitaria existencia si una extraña conocida por ordenador significa tanto para ti," dijo angie.
Anahi bajó su mirada. "Lo significa."
Angie asintió, apoyándose contra la pared. Tras un largo momento, habló finalmente. "También para Dulce" dijo suavemente. "Quiero decir, me tiene a mí y todo eso, pero no es lo mismo." Agitó su cabeza. "Cambió mucho cuando entraste en escena. Era más feliz. Y realmente jamás entendí cómo podías hacerla feliz con palabras en una pantalla de ordenador, pero…" Agitó desinteresadamente una mano.
Anahi esperó que angie continuase. No estaba segura de qué estaba intentando implicar la castaña, e incluso menos de qué decir en contestación.
Angie levantó la mirada hasta la cara de Anahi y asintió. "Lo pillo, creo; el por qué lo hiciste. Al principio imaginé que era un juego para ti, por diversión. Pero mirándote ahora creo que pareces tan infeliz como dulce. Y eso es bastante infeliz. Así que tiene que significar que te importa."
Anahi miró a lo lejos, avergonzada de que sus sentimientos fueran tan transparentes. Le preocupaba que, si angie miraba con suficiente intensidad, notaría exactamente cuánto le importaba a Anahi.
"Como sea, me voy a tener mi diaria discusión con la señora de vestuario, anunció angie, pareciendo menos que complacida con la idea. “ No tiene gusto, en serio. Cuídate, Ana." angie guiñó mientras se alejaba. "Revisa tu correo electrónico cuando tengas oportunidad," dijo por encima de su hombro.
***************************
[Querida Dulce,
Cuando tenía seis años, le dije a mi abuela que mi sueño era convertirme en actriz. Ella dijo, "Un sueño es el recuerdo de algo que pasó mientras dormías. Si realmente deseas algo, alcánzalo mientras estás despierta." Cuando le dije a mi madre que iba a ser una actriz, se rió y dijo, "Mejor que empieces a buscar sitio bajo algún puente, porque ciertamente es dónde terminarás.
Mirando atrás, creo que fue la combinación de la fe de mi abuela y la burla de mi madre lo que me llevó donde estoy. Aunque también creo que la suerte tuvo mucho que ver.
Por lo que pueda valer, me alegra que pintases ese cuadro. Por otra forma jamás nos habríamos conocido. Y, puedo estar sola en esto, pero realmente me alegra que nos conociésemos.
Cuídate,
Anahi]
********************
Dulce no estaba segura si le alegraba que se hubiesen conocido. De hecho, en estos días, no estaba segura de mucho excepto de que Anahi puente ocupaba gran parte de sus pensamientos. Sus sentimientos oscilaban entre la incertidumbre y la excitación, entre desear creer y no estar segura qué creer.
Así que, al final, fue la indecisión lo que la llevó al Upper East Side. A un barrio dónde la gente ha olvidado del valor del dinero porque tiene demasiado, a un lugar dónde jamás podría esperar encajar. ¿Entonces por qué estaba intentándolo? ¿Qué era lo tan asombroso en Anahi Puente? ¿Por qué le importaba?
Dulce no sabía las respuestas a esas preguntas, pero pensaba averiguarlas. Necesitaba averiguar por qué sus pensamientos regresaban a Anahi en un momento dado; por qué se sentía compelida a revisar su correo veinte veces al día con la secreta esperanza de que Anahi le hubiese respondido. Tenía que haber una razón. Tenía que haber una forma de hacerlo parar.
El guardaespaldas de Anahi levantó la vista mientras Dulce entraba en el edificio. Dulce intentó recordar su nombre. ¿Tony? ¿Toby? Se rindió tras un instante. Se preguntó brevemente si la cachearía antes de permitirle subir. "Hola, estoy aquí para ver a Anahi Puente," dijo, esperando no parecer una acosadora psicópata.
¿Cuántas veces había este hombre oído esas palabras? Medio esperaba que dijera, "¡Qué original, mejóralo!" Pero no lo dijo. De hecho, sonrió. "Siga adelante, Srta. Espinosa.," La confusión debe de haberse mostrado en su cara, porque él agregó un momento después, "La Srta. Puente le autorizó. Siempre será una invitada bienvenida."
Dulce no estaba segura de qué significaba eso, pero sonrió educadamente y le dio las gracias al hombre. ¿Anahi la autorizó? ¿La actriz le dio una foto con un post-it diciendo, "Deja entrar a esta chica en todo momento"? Dulce sentía que entrar en la vida de Anahi Puente era como hacerlo en un vórtice temporal a una dimensión diferente. La canción se le metió inevitablemente en la cabeza y tarareó, "Time Warp," todo el trayecto hasta arriba.
No estaba segura de qué le diría a Anahi una vez la actriz abriese la puerta. De repente deseó haber ensayado un discurso de algún tipo. Sólo que, en realidad, ¿qué había que decir? "Por favor, ayúdame a entenderte," no se traducía exactamente en un saludo adecuado.
Por consiguiente, se detuvo antes de llamar, esperando que los próximos segundos llevaran a una revelación de inteligente diálogo. Pero no pasó, así que se decidió a improvisar.
Mientras sus nudillos tocaban la superficie de madera de la puerta, deseó haberse tomado otro pocos segundos para decidir qué decir. Un chorro de posibles frases-tipo le pasó por la mente. Pero meramente destellaron una vez antes de desvanecerse. Y entonces desaparecieron de golpe cuando la puerta abrió.
Anahi pareció sorprendida por encontrar a Dulce allí. Parpadeó un par de veces antes de hablar. "Dul, hey," fue su propio ingenioso comienzo.
Dulce se figuró que no podría hacerlo mucho peor que eso. "Recibí tu correo. No estaba segura cómo contestar."
Anahi inclinó su cabeza al lado. Sonrió ligeramente. "¿Viniste todo el camino hasta aquí para decirme que no me molestase en revisar mi correo?"
"En parte," contestó dulce y entonces lo reconsideró. "En realidad, para nada. Es que me siento… extrañamente agobiada por-" Se detuvo mientras un agradable olor venía del apartamento. "¿Qué es eso?"
Anahi pareció desconcertada por un momento, entonces contestó, " La cena. Uups." Se excusó y corrió por el apartamento a la cocina.
Dulce vaciló en la puerta por un momento antes de entrar. Cerró la puerta detrás de ella y siguió a Anahi. Lo que fuese que la actriz estaba cocinando olía increíble.
"Pasta primavera," dijo Anahi como si leyera la mente de Dulce. "Es una receta del libro que me diste."
Dulce dio un rodeo para sentarse a la barra de la cocina. No quería entorpecer a Anahi. "¿Esperas a alguien para cenar? Probablemente no debería haberme pasado así."
Anahi levantó la mirada del horno. "No espero a nadie," dijo rápidamente. "Y me alegra que te pasases. Espero que tengas hambre, porque hay montones."
Dulce en realidad no había dicho que se quedaría. De hecho deseaba decir, "No, gracias," pero los deliciosos aromas que emanaban de la cocina estaban haciendo difícil resistirse. Así que se encontró admitiendo que estaba muerta de hambre. Todo lo que había logrado comer ese día era una torta en el almuerzo.
Anahi pareció complacida con la confesión de Dulce. "Lo siento, ¿qué estabas diciendo sobre sentirte agobiada?" preguntó, echando una mirada alrededor para asegurarse que todo estaba cocinándose apropiadamente. Entonces volcó su plena atención en Dulce.
Dulce miró abajo, evitando los ojos verdes de Anahi, que podía sentir observándola. "Por correo se estaba volviendo demasiado confuso," se encontró diciendo. "Es demasiado fácil ponerse emocional y personal, y no estoy segura de estar lista para eso. No estoy segura de cuales son mis emociones."
"¿Qué propones en cambio?" preguntó Anahi
"No lo sé. Supongo que por eso estoy aquí. Para ver si tienes algunas de las respuestas."
Anahi lo consideró. "No tengo mucho en cuanto a respuestas," admitió. "Sin embargo tengo cena. Y alquilé una película, si te apetece verla." Hizo una pausa durante un momento, pareciendo triste. "Dulce, deseo muchísimo ser tu amiga. Y deseo que puedas confiar en mí. Pero lo último que deseo es imponerme en tu vida."
Dulce se preguntó si Anahi realmente sentía que se estaba imponiendo. Era tan extraño mirar a la persona ante ella y ocasionalmente olvidar quién era. ¿Pero no era eso lo que Anahi siempre estaba diciéndole? Que nadie realmente sabía quién era ella. "Quiero poder confiar en ti," Dulce contestó sabiendo que era la verdad. "Supongo que va a llevar algún tiempo."
Anahi sonrió. "Tiempo tenemos," contestó. "Y la cena está lista."
Anahi no estaba segura qué había poseído Dulce para pasarse por allí, pero cualquiera fuera la razón, lo agradecía. También agradecía haber decidido hacer pasta para la cena y no bistec. De hecho, decidió hacer comidas vegetarianas desde ese momento en adelante, sólo por si acaso Dulce adquiría el hábito de dejarse caer sin anunciarse cada vez que cocinase.
Sonriéndose, siguió a Dulce al dormitorio, platos y tazas a remolque.
"Deberías invertir en una mesa de comedor o algo parecido," Dulce sugirió echando una mirada por la alcoba.
"Estaba pensando en ponerla justo al lado de la cama," dijo Anahi.
Dulce asintió pensativamente. Miró a Anahi y sonrió. "Te das cuenta que tienes un enorme apartamento justo detrás de esa puerta."
Anahi se rió y fue hacia la cama. "Intentaré recordarlo cuando finalmente vaya a comprar mobiliario."
Dulce sonrió y siguió a Anahi, ocupando su sitio en la cama. “¿No te preocupa que caiga comida en tus sábanas? ¿Qué es, seda?"
"Um," Anahi miró abajo. "Tendría que ir con 100% algodón. Pero cerca." Sonrió. "Puedo darte un babero si quieres."
Dulce la miró con fiereza. "Graciosa," dijo. "Podría dejar caer algo de esta adorable salsa en tu precioso cobertor, mira." Hizo ademán de mantener en equilibrio pasta en el tenedor. "Oh… ohhh…"
Anahi se divertía. Medio esperaba que Dulce dejara caer comida en su cama, aunque notó que dulce estaba siendo cuidadosa en no hacerlo. "Jaja," dijo.
Con sonrisa satisfecha, dulce puso la comida en su boca. Su humor bromista cambió inmediatamente. "Uau, está buenísimo," dijo, tomando otro bocado. "¿Cómo aprendiste a cocinar así? "
"Viendo montones de Food Network," contestó Anahi, aliviada de que a dulce le gustase su cocina.
Dulce asintió, su boca llena. Tras tragar, dijo, "¿Y qué alquilaste?"
Anahi dudó por un momento. "Uh, Bound," dijo. "Pero podemos ver otra si quieres."
Dulce se encogió de hombros. "Da igual. ¿De qué va Bound? No la he visto."
"Sale Gina Gershon y es todo lo que importa," contestó Anahi con leve sonrisa. "La personificación de estar buena."
Dulce detuvo su comer para examinar Anahi. "Me suena esa película. Sale también esa mujer de voz irritante, ¿verdad?"
"Cierto," concordó Anahi, aliviada de que dulce no pareciera flipar por su comentario. "¿A por ello?"
Dulce asintió, regresando a su comida. "¿Mencioné que está muy bueno? Porque lo está."
Anahi sonrió y se levantó de la cama para preparar la película. Intentó no pensar demasiado intensamente sobre el hecho que Dulce maria espinosa estaba sentada en su cama, tomando su comida y preparándose para ver a Gina Gershon montándoselo con Jennifer Tilly. ¿Estaba soñando?
"Me gustan los marcos," dijo dulce de repente.
Confundida por la frase, Anahi se detuvo y dio la vuelta. "¿Perdón?"
Dulce indicó las pinturas en la pared. "Me gustan los marcos que pusiste a mis cuadros. Parecen todos profesionales. "
Anahi miró las pinturas. "Bueno, sucede que creo que la artista va a dar el golpe algún día," dijo sin volverse. Se concentró en cambio en meter el DVD en el reproductor y encender la TV. Entonces regresó a la cama para encontrar a dulce observándola con curiosidad.
"¿Por qué? “preguntó Dulce.
"¿Por qué, qué?"
"¿Por qué estás tan segura de mi talento?" preguntó dulce en serio.
Anahi se quedó mirando los intrigados ojos cafes, preguntándose cómo alguien tan hermosa y talentosa podía no saberlo. Echó una mirada hacia las pinturas. "Está justo enfrente de mí, ¿cómo puedo cuestionar algo que puedo ver?"
Dulce bajó la mirada. "Gracias."
Temiendo el embarazoso silencio, Anahi agarró el control remoto de la mesita de noche. "¿Preparada para acción lésbica?"
Dulce empezó a toser y alcanzó por su vaso de refresco.
"Me refería a la película," aclaró Anahi un segundo después, levemente avergonzada.
"Ya," graznó dulce entre toses. "Lo sabía."
Anahi se sonrió y pulsó play.
Acción lésbica. Claro que Anahi se refería a la película, pensó Dulce, intentando controlar su tos. Bueno, vaya con lo de no avergonzarse. Tuvo suerte de no haber tirado la pasta por toda la colcha de Anahi. ¿Qué le había pasado? En un momento estaba paseándose por la ciudad de Nueva York, intentando ver si le alegraba o no que Anahi puente estuviera en su vida, y al siguiente momento estaba sentada en la cama de la actriz, tosiendo histéricamente.
Acción lésbica.
¿Qué significaba exactamente? dulce le echó un vistazo a la pantalla, preocupada por, de algún modo, haber consentido en ver una película porno lesbiana. Bound. Pensamientos de cuero y rituales de BDSM pasaron por la mente de Dulce. Látigos y cadenas y esposas… Oh, cielos.
"¿Estás bien?" preguntó Anahi, la preocupación claramente escrita en sus facciones. "Pareces sonrojada."
Dulce levantó la vista, realmente no encontrando mirada de Anahi. "Sí, sólo tragué mal," dijo. "Detesto cuando pasa." Se concentró en la comida en su plato, asustada de mirar la pantalla; asustada de lo que allí podría ver. Decidió que si se concentraba en comer, no parecería tan sospechoso.
Anahi miró fijamente a dulce un momento, entonces devolvió su atención a la película. "No tenemos que ver esto si te incomoda," dijo. "Tengo montones de películas."
¿Tan transparente era? se preguntó Dulce. No le gustaba que Anahi creyese que le incomodaban las cosas… lésbicas. No era así. Había visto todas esas otras películas con Angie. Así que no era eso. No era eso en absoluto. "No," dijo un segundo después, esperando no haber vacilado demasiado tiempo. "No me importa."
Sabiendo que estaba actuando ridículamente, Dulce miró la pantalla para ver qué estaba pasando. Sus ojos se demoraron en el personaje de Gina Gershon, recordando el comentario de Anahi. La personificación de estar buena. ¿Ése era el tipo de mujer por el que se sentía atraída Anahi? dulce no podía imaginarse a Anahi con el estereotipo de chica mala. De hecho, realmente no podía imaginarse a Anahi con nadie. Era un concepto demasiado extraño.
"Una chica mala embutida en cuero," dijo Dulce en voz alta, sin realmente querer. Pero ya que lo había dicho… Le echó una mirada a Anahi. "¿Es ése tu tipo?"
"Realmente no tengo un tipo," dijo Anahi. "Sólo creo que está buena."
"¿En esta película, o en general?" Dulce cuestionó.
Anahi sonrió, su mirada clavada en la de Dulce. "Principalmente en esta película."
Dulce sonrió, devolviendo su atención a la película, alternando entre intentar seguir el argumento y terminar su comida. Era toda una extravagante situación en la que se había metido. Parte de ella sentía que estaba entrometiéndose. A Anahi no parecía molestarle su compañía, pero era posible que la actriz sólo estuviera siendo cortéz.
En verdad era una situación extravagante. Una don nadie como ella, sentada en la cama de Anahi Puente. Anahi Puente, que había aparecido en innumerables portadas de revista y programas de entrevistas. La misma Anahi Puente que Dulce había mirado desdeñosamente desde fuera del mundo bidimensional en que existían las estrellas de Hollywood. Esa Anahi Puente estaba sentada al lado de ella, comiendo pasta primavera y babeando internamente por una actriz diferente.
Extravagante era quizás un eufemismo. Especialmente tras considerar los eventos que habían llevado a ese momento. O quizá no era en absoluto extravagante. Quizá era sólo destino.
Recordando la película, Dulce salió de sus pensamientos y casi se ahogó de nuevo. Sin parpadear, se quedó mirando la pantalla. No había cuero, cadenas o esposas. De hecho, no había mucho de nada aparte de dos mujeres en la cama. Desnudas.
Acción lésbica.
Dulce bajó la mirada, avergonzada por alguna razón. Realmente no era el mismo tipo de turbación de ver escenas de sexo con sus padres – eso bordeaba más la mortificación. Era un tipo diferente de turbación. O quizá no era en absoluto turbación, sólo timidez.
Dulce se sentía cohibida de repente. Como si Anahi estuviera observando su reacción, intentando descifrar algo sobre ella. Un rápido vistazo a la actriz demostró otra cosa. Anahi estaba ocupada tomando su cena. Dulce desvió la vista antes de que Anahi la cogiera mirando.
Arriesgó otra mirada a la televisión, aliviada cuando notó que la escena había terminado.
"Mira, déjame coger eso," dijo Anahi de repente.
Dulce necesitó un segundo para comprender que Anahi estaba refiriéndose a su plato vacío. Lo entregó. "Gracias," dijo. "Estaba muy bueno. Deberías haber sido chef."
Anahi sonrió sesgadamente mientras se levantaba de la cama. "¿Tan mala es mi interpretación?"
Dulce miró a la actriz. Se sintió tentada de bromear y decir que las había visto mejores, pero Dulce había notado un atisbo de autodesconfianza en la pregunta de Anahi. ¿Era posible que Anahi Puente no fuera tan segura como parecía? "No, pero no es tan comestible," dijo en cambio, esperando una respuesta bastante neutral.
Anahi se rió. "Volveré en seguida," dijo y salió del cuarto.
Dulce agarró el remoto y pausó la película para que Anahi no se perdiera nada. Se figuró que Anahi ya la había visto antes, pero aún así.
Sola con sus pensamientos, Dulce miró por el dormitorio. Además de las pinturas enmarcadas, no había mucho de decoración. No había mucho nada, realmente. Si no fuera por el hecho de que la televisión era un Phillips de pantalla plana, Dulce jamás habría adivinado que una persona rica vivió allí. También estaba el factor tamaño.
Además de eso, sin embargo, había la cama y la mesita de noche al lado. Dulce se preguntó brevemente si Anahi tendría un cajón juguetes. Entonces detuvo sus pensamientos y desvió su dirección, maldiciendo a ***********///////********//////****** & the City o quizás Strictly Personals en el canal Metro por corromper su mente.
Aún así Dulce sentía curiosidad. No lo bastante para ir curioseando, claro. Eso estaría… mal. Pero se preguntó qué tendría Anahi puente en los cajones al lado de su cama. ¿Un diario? ¿Una Biblia? Anahi realmente no parecía de las lectoras de Biblia. ¿Libros quizá? O quizá los cajones estaban vacíos. Exactamente como el resto del apartamento.
Dulce dirigió su atención a Anahi una vez que la actriz volvió a entrar en la alcoba.
"Oh, lo pausaste," dijo Anahi, sorprendida. "No tenías que hacerlo."
Dulce se encogió de hombros. "No querrías perderte ninguna Corky-sidad," dijo. "Sé cuánto valoras su tiempo en pantalla."
"Que considerado de tu parte," dijo Anahi, sentándose.
"Aún no pillo qué ves en ella," comentó Dulce. "¿Qué tiene que esté tan 'buena'?"
Anahi agarró el remoto, pero no despausó la película. "¿Lo preguntas porque no entiendes cómo las mujeres pueden estar buenas, o sólo ésta en particular?"
Dulce sonrió divertida por la conversación, a pesar de que era extraña y algo surreal. Pero bueno, igual que el resto de la situación. "Sólo intento ver qué encuentras atractivo. ¿Son los tatuajes, los músculos, la actitud dura…?"
"Hmm," dijo Anahi, pareciendo pensativa. "Sí."
"¿Sí a qué parte?"
"Todas," contestó Anahi. "¿Te gustaría que repitiese la escena de sexo a cámara lenta y vaya pulgada pulgada, porque probablemente podría hacerlo?"
Dulce sabía que estaba ruborizándose y esperó que no fuera demasiado apreciable. Sabía que Anahi sólo estaba bromeando pero aún así. "Parecías mucho más inocente online," dijo. "Nunca habías dado tan reveladora información sin que tuviera que sacártela con cucharilla." Dulce no sabía por qué estaba diciendo lo que estaba diciendo, excepto que los pensamientos estaban en su mente y estaba cansada de contestar sus propias preguntas.
El comentario cogió a Anahi claramente por sorpresa y se tomó un segundo para responder. "Lo siento, supongo que echo de menos ese conveniente botón de suprimir," dijo pareciendo tímida de repente. "Hace más difícil editarme."
"Entonces no lo hagas," dijo Dulce. No quería que Anahi se editara. Lo último que deseaba ver era a la Anahi puente que había estado viendo por TV todo ese tiempo. Había más en la actriz que eso, podía verlo. ¿Por qué si no estaría allí sentada? "Me gusta cuando eres… tú misma."
Anahi frunció el entrecejo. "¿Quieres decir haciendo referencias sexuales sobre mujeres buenas en televisión? Porque quizá es para bien el que me edite."
Dulce se rió. "No me importa."
"Vale," permitió Anahi. "Pero, para ser justa, luego tendremos que alquilar una película con algún actor al que creas estar bueno y entonces te preguntaré el por qué."
"Trato," dijo Dulce, sintiéndose triste por alguna razón. ¿De qué actor pensaba que estuviera bueno? Angie lo sabría. Tendría que recordar preguntarle después a su mejor amiga. Mientras tanto, había acción lésbica.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:26 am

CAPITULO 55
Anahi se quedó mirando inexpresivamente las teclas de piano bajo sus dedos extendidos. Sabía que se suponía que debía estar tocando; acababa de oír a Maggie gritar "acción" momentos antes. Sólo había salido de carácter un segundo, un parpadeo del ojo. Pero había sido suficiente para notar que Dulce se había colado en el set. Era bastante para arruinar completamente su concentración.
"Lo siento," se disculpó, volviéndose ligeramente. Podía ver a todo el equipo observándola deliberadamente. Las luces se habían atenuado para el propósito de la escena. A Elizabeth Doyle le gustaba tocar en relativa oscuridad. "¿Podemos probar de nuevo?"
"Todavía rodando," contestó Maggie.
Anahi devolvió su atención al piano delante de ella. Cerró sus ojos, intentando acceder la parte de su mente a la que no le importaba si Dulce estaba mirando, la parte que pertenecía a Elizabeth.
Un segundo después empezó a tocar, sus dedos deslizándose sobre las teclas. ¿Quién habría pensado que ocho años de lecciones de piano obligadas le serían alguna vez útiles? Pero en ese momento, se lo agradecía a sus padres. Aprender la música de Elizabeth no había sido tan difícil como habría sido de otra forma.
Continuó tocando, ignorando las cámaras alrededor de ella y los ojos que sabía fijos en su actuación; un par en particular. Elizabeth Doyle estaba sola en ese cuarto, los ojos cerrados, perdida en la música. Pero Anahi sabía que no estaba sola. Sabía que Samantha había entrado y estaba cercana a su espalda.
Aún permanecía Elizabeth ajena a la presencia de Emma. Así que, cuando sintió el toque de cálidos dedos sobre su piel, sus ojos se abrieron de repente y sus manos cesaron su danza abruptamente. La última tecla que presionó era equivocada y la torpe nota resonó en la súbita quietud de la sala.
Anahi no se volvió, disfrutando el consuelo del contacto de su amante.
"¿Por qué te detuviste?" preguntó Emma suavemente. "Era una melodía tan hermosa."
"Algunas cosas son más hermosas que la música," respondió Elizabeth, volviéndose finalmente. Miró a Emma un largo momento. "No deberías estar aquí."
Emma deslizó sus dedos por la mejilla de Elizabeth. "Esperé hasta que todos salieron."
"¡Y corten!"
La voz de la director cortó el momento, destrozando la ilusión. Anahi parpadeó, volviendo a su ser.
"Tenemos toma cinco," añadió la director un segundo después, su atención en el cuaderno delante de ella.
"Gracias a Dios," murmuró Samantha mientras pasaba junto a Anahi.
Fue entonces que Anahi recordó a Dulce y el nerviosismo le regresó. ¿Debería ir a hablar a ella? ¿Debería fingir que no la había visto? Anahi sabía que angie había terminado temprano y marchado con Jeremy. Así que, ¿qué hacía Dulce allí? ¿Esperándola?
Las preguntas continuaron multiplicándose en su mente mientras iba hacia Dulce. No estaba segura cuando había tomado la decisión consciente de acercarse a la artista, pero era demasiado tarde para hacer un giro en U.
Dulce estaba sonriendo mientras Anahi se acercaba. "Fue muy bueno," dijo a forma de saludo. "Y estás realmente encantadora con vestido."
Anahi se había olvidado que tenía el traje. Sin pensar, se echó un vistazo y se rió. Nunca pensó que estaría frente a Dulce en un vestido de encaje. "Sí, siempre deseé ser una dama." Levantó la mirada nerviosamente. "Bueno, ¿qué te trae por aquí?"
"Oh, sólo estoy esperando a angie. Es nuestra la noche de marcha. Películas, pizza, obras." Sonrió emocionadamente y miró por el plató. "¿Alguna pista de dónde se esconde?"
Anahi sintió en ese momento una mezcla de emociones: desilusión porque dulce no estaba allí para verla y enfadada con angie por plantar a Dulce.
"¿Algo va mal?"
Anahi aclaró sus pensamientos, centrando su atención en dulce. "Uh, es que angie se fue hará una hora. Con Jeremy," agregó calladamente.
La confusión pasó por los ojos de dulce, seguida de desilusión. "Oh," dijo. "Supongo que se le olvidó." Se encogió de hombros y se rió, aunque fue claramente forzada. "Probablemente debería haber esperado en casa."
"Lo siento," ofreció Anahi, deseando que hubiera algo que pudiera decir para arreglar las cosas. Nada se le ocurrió.
Dulce levantó la vista de repente. "Pero, hey, ¿qué haces después de esto?"
Anahi repasó mentalmente su horario de la tarde, deseando que maite estuviera cerca para llevar cuenta de las cosas. Recordaba vagamente ser invitada a una fiesta por uno de los otros miembros del reparto, pero no recordaba aceptar. "Nada, realmente," contestó, bastante segura de que era verdad. De todas formas nada que no pueda cancelar, enmendó silenciosamente.
"¿Quieres ver una película o algo?" preguntó dulce pareciendo tímida de repente.
"Me encantaría," contestó, esperando parecer casual pese a que el corazón estaba haciéndole saltos mortales en el pecho. "Aunque no estoy segura de cuánto va a durar esto." Señaló las cámaras detrás de ella para énfasis.
Dulce se encogió de hombros. "No me importa mirar," dijo. "A menos que te moleste tenerme aquí," agregó rápidamente. "No quiero que pienses que–"
"No me importa," intercaló Anahi. "Es agradable tenerte aquí." No añadió que también era infernalmente enervante.
"De acuerdo," dijo Dulce, sonriendo levemente.
Anahi miró detrás de ella y notó a todos reasumiendo sus sitios. "Debiera volver," dijo. "¿Hasta luego?"
"Aquí estaré," prometió Dulce.
Anahi asintió y se excusó, contenta por tener ahora algo que esperar con impaciencia.
****************************
Dulce dejó en el aire el pensamiento cuando descubrió a la actriz acercándose hacia ella. "Eh," saludó, intentando no sonreír demasiado deslumbrante o ampliamente, aunque se sentía como para hacerlo por alguna razón.
"Lamento tardarme tanto," se disculpó Anahi. "Todavía tengo que salir de este atavío."
"No me molesta la espera," le aseguró Dulce. "No todos los días consigo estar en la producción de una gran película." Escogió no comentar el atavío. Personalmente creía que Anahi estaba hermosa con él, toda femenina y delicada. No era tan intimidante como el aspecto usual de Anahi.
"Bueno, sígueme," le instruyó Anahi. "Te mostraré mi hogar lejos del hogar. Te alegrará saber que tiene mobiliario."
"Me tomo que no lo decoraste tú," chinchó Dulce mientras seguía a la actriz a su remolque.
*************************************
Anahi estaba inquieta en su asiento. Su mirada estaba fija en la pantalla del cine, pero su mente estaba a kilómetros. Ni tan siquiera podía recordar qué película habían acordado ver. En realidad no le importaba. Estaba demasiado distraída por el hecho de que Dulce estaba sentada a su lado, lo bastante para tocarla pero sin hacerlo.
Así que Anahi se aseguró de permanecer perfectamente quieta. Sólo que habían acordado compartir un gran cubo de palomitas de maíz y Dulce lo sostenía. ¿Y si sus manos se estiraban al mismo tiempo? Anahi se sintió de repente como un torpón adolescente en mitad de la primera cita. No estaba segura de cómo sentir. ¿Cómo se comportaban las mujeres de veinticinco años en el cine con sus amigas? Amigas por las que estaban tremendamente coladas. Amigas de las que estaban posiblemente enamoradas.
"Espero que no creas que me voy a comer todo esto sola," susurró Dulce un segundo después.
"Creí que dijiste que tenias hambre," bromeó Anahi, agarrando un puñado de palomitas. Imaginó que podría hacerlo durar por lo menos diez minutos. Entonces, después de eso, podría sistemáticamente calcular su ciclo de agarrar palomitas para que no sucediera ningún toque de manos. Satisfecha con su plan, se relajó ligeramente.
Anahi se pasó los siguientes diez minutos intentando seguir el argumento de la película, mientras mordisqueaba despacio las palomitas en su mano. Pero era inútil. Sus pensamientos seguían derivando y se sentía ansiosa. Y la mano de Dulce estaba tentándola desde su lugar en el reposabrazos. Sería tan fácil cubrir esa mano con la suya, sentir los suaves dedos entrelazados con los propios.
"Toma," dijo Dulce, entregando las palomitas. Se acercó y susurró, "Quizá si está delante de ti te incitará más."
Anahi se envaró, sintiendo el suave aliento de Dulce en su oreja. Su mirada cayó sobre el cubo en su regazo, esperando que mirándolo lo suficiente se calmara el martilleo de su corazón. Volvió su cabeza para mirar a Dulce, para contestarle, no notando que Dulce no se había movido. De repente encontró su cara tan cerca de la de Dulce que, si alguna se inclinaba, sus labios se tocarían inevitablemente. Y Anahi se paralizó totalmente.
La respiración de Dulce se detuvo en su garganta ante lo inesperado de encontrar los labios de Anahi tan imposiblemente cerca de los propios. Le costó un momento –demasiado largo– retroceder finalmente y se preguntó por su vacilación. Por un momento casi había considerado… casi deseado…
No.
La palabra rebotó por los muros de su mente, silenciando los demás pensamientos. No. Había sido pillada con la guardia baja. La había costado un momento reaccionar, eso era todo. Le rogó a su corazón que fuera más despacio, asustada de que Anahi lo oyese por encima de la película y preguntase qué significaba.
Dulce sintió algo suave y ligero rebotar de su mejilla, sus pensamientos al instante variaron. Miró inquisitivamente a la actriz que hacía una mala representación de parecer inocente. "¿Acabas de tirarme una palomita?" preguntó, su ceja arqueada.
Anahi abrió la boca con fingida sorpresa. "Jamás haría algo así," contestó. "¿Y si se escapó?"
Y aquí Dulce pensando que angie era la única rara que tiraba palomitas. Pero, al menos, su mejor amiga tenía la cortesía de apuntar a la pantalla de televisión. Dulce sonrió, relajándose ligeramente. Si Anahi no se sentía cortada, ¿entonces por qué ella? Su mirada fue a la pantalla del cine. ¿Cuánta película se había perdido? No tenía idea. De todas formas no era tan buena.
Dulce agarró un puñado de palomitas y meditó su próximo movimiento. Podía tirar una para que las cosas estuvieran iguales. O dos. O podía ser realmente atrevida y tirárselo entero. El pensamiento le hizo sonreír. Su madre ciertamente no aprobaría esta conducta. Pero su madre no estaba allí.
Esperó hasta que Anahi pareció totalmente absorta en la película. Entonces, tan sutilmente como fue posible, llevó su mano a un lado y dejó volar las palomitas.
Sobresaltada por la inesperada acción, Anahi saltó en su asiento, enviando el cubo de palomitas volando por el aire. Se estrelló contra el suelo varios segundos después, su contenido esparciéndose por el suelo.
Dulce se encogió en su asiento, incapaz de dejar de reírse. Varias personas les gritaron que se callasen, lo que sólo hizo a Dulce reír más, aunque estaba intentando parar.
Junto a ella, Anahi estaba intentando esconder su cara. "¿Quieres salir de aquí?" sugirió la actriz tras un momento.
A través de sus risitas, Dulce asintió. Siguió a la actriz por la fila, excusándose cuando tropezaba ocasionalmente con las rodillas de la gente.
Finalmente lograron salir y estallaron en carcajadas.
"Nunca he visto a nadie saltar tan alto," bromeó Dulce mientras empezaban su descenso a las ajetreadas calles de Manhattan. "Eran sólo palomitas, sabes."
"¡Cállate!" dijo Anahi, riéndose. "Sólo te tiré una, no todo un ejército."
"¡Oh, así que lo admites!"
Anahi hizo una pausa. "Um, ¿admitir que?" Sonrió. "Y, de todas formas, soy asustadiza por naturaleza."
"Bueno, debieras haberlo pensado antes de atacarme," le dijo Dulce. "No puedes desafiarme y esperar salir indemne. No funciona así”.
"Bastante justo," contestó Anahi, sonriendo ligeramente. "Bueno, ¿qué vamos a hacer ahora que estropeaste nuestra experiencia de ir al cine?"
Dulce metió las manos en los bolsillos de la chaqueta, deseando calentarlas. "No sé. ¿Qué quieres hacer?"
"Lo que quieras."
"Como que tengo hambre," admitió Dulce.
Anahi asintió. "De acuerdo, ¿qué quieres comer?"
"Hay un estupendo restaurante vegetariano por aquí," Dulce sugirió, esperando que a la actriz no le importase. "A menos que quieras comer otra cosa."
"Estoy abierta a todo," contestó Anahi. "Bueno, ¿cómo va la facultad?"
Dulce se encogió de hombros. "Es la facultad. Tengo un encantador largargamente ensayo que escribir para el lunes."
"¿Shakespeare?" preguntó Anahi esperanzadamente.
Dulce se rió del tono de Anahi. "Nunca pensé que diría esto, pero desearía que fuese sobre Shakespeare," contestó agitando su cabeza. "Pero, ay, tengo que escribirlo sobre Foucault. Detesto a Foucault. Al menos Shakespeare tenía hadas. Foucault tiene…" Se esforzó en recordar de qué iba el ensayo. "La no se qué del autor."
"¿Función?" adivinó Anahi.
"Justo. La función del autor." Dulce asintió. "Quiero decir, ¿cuan complicado es eso? El autor escribe. Ésa es su función, fin de la historia. ¿Por qué la necesidad de complicar más las cosas escribiendo largos y pretenciosos ensayos analizando todo a muerte? "
Anahi sólo sonrió.
"Probablemente te gusta todo eso," supuso Dulce.
"Creo que es interesante," admitió Anahi. "Pero creo que me gustaría menos si se esperara que escribiera ensayos todo el tiempo."
"Creí que tenías especialidad en Literatura comparada."
"Sí, por unos tres semestres," contestó Anahi "Y entonces me escogieron para Guardián y empezaron a aparecer otros papeles. Realmente detestaba la universidad. No es para todos, supongo."
Dulce asintió. A veces sentía que la universidad era una pérdida de tiempo, pero era importante. Al menos es lo que todos seguían diciéndole, así que tenía que ser verdad. "¿Lamentas haberla abandonado?"
"No puedo decir que sí," contestó Anahi. "Quiero decir que es bueno tener un diploma en algo, pero estoy haciendo lo que adoro hacer. Y si alguna vez dejo de actuar, entonces puedo regresar fácilmente a la facultad. Estudiar algo inútil, como latín."
"¿Por qué latín?"
Anahi sonrió y se encogió de hombros. "No lo sé. ¿Por qué no?"
Dulce asintió. "Supongo que es agradable permitirte ese lujo," dijo, no diciéndolo negativamente. Era simplemente un hecho. "No tener que preocuparte por el dinero ni nada."
"He sido afortunada," concordó Anahi
Dulce indicó que girasen la esquina. El restaurante estaba cerca. "Entonces, ¿qué crees que querrías hacer si no fueses actriz?"
Anahi consideró la pregunta por un largo momento. "Poeta."
"¿No lo eres ya?"
Anahi la miró. "¿Qué quieres decir?"
"Es que creo que hay algunas cosas que naces siendo," dijo Dulce.
"¿Como artista?" adivinó Anahi.
Dulce simplemente sonrió. No pensaba que la pregunta necesitase confirmación. "¿Crees que naciste para ser actriz?" preguntó.
"Sí," dijo Anahi sin vacilación. "Supongo que tienes razón. Algunas cosas simplemente son."
"Aquí estamos," Dulce dijo, deteniendo delante del pequeño y oscuro restaurante con un luminoso de neón funcionando sólo en parte. Esperaba que fuera aceptable. "Sé que no es mucho, pero la comida es buena."
Anahi la miró. "Eh, sobreviví a una experiencia en Grey's Papaya," contestó. "Estoy lista para lo que sea."
Dulce se rió mientras abría la puerta. "¿Quién te llevó allí?"
"Maggie," contestó Anahi, siguiendo a Dulce dentro. "La director."
La tristeza de nuevo golpeó a Dulce, esta vez más fuerte; esta vez teñida con algo más, algo que vagamente reconoció como celos. Pero la desechó tan rápidamente como había venido, encerrándola con llave en un baúl en su mente, junto con su reacción a la proximidad de Anahi en el cine. Justo dónde debía estar.

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