El lado ciego del amor

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:26 am

CAPITULO 56
Dulce iba ligeramente detrás de Justin mientras subían la rampa espiral del Museo Guggenheim. Era la tercera vez que habían ido allí juntos y, tanto como adoraba dulce el arte, estaba aburrida. ¿No podían hacer otra cosa?
"Realmente adoro esta pieza," comentó Justin.
Dulce la ojeó brevemente antes de desviar la mirada. Siempre decía lo mismo. Adoraba esa pieza. Adoraba cómo le hacía sentirse; libre, como si pudiera intentarlo todo. Se sentía inclinada a discrepar. La fotografía no le hacía sentirse libre en absoluto. Le hacía sentirse atrapada, como un animal enjaulado en el zoo. Algo así como se sentía en ese momento. "¿Crees que podremos comer pronto?" preguntó esperando que captase la indirecta.
"Claro," contestó él tomando su mano. "Tan sólo hay unas cuantas más que quiero ver." Le sonrió. "¿A menos que realmente tengas tanta hambre?"
Le tentó decir sí, que estaba muerta de hambre. Pero parecía tan esperanzado y feliz aquí. ¿Cómo podía llevárselo? "No, vamos ver las otras piezas," contestó poniendo sus dedos alrededor de los de él. "Puedo esperar."
Y podía. Esto no era tan malo. ¿Por qué era tan impaciente? Quizás era que aún no había empezado su ensayo sobre Foucault y era para el día siguiente.
Desgraciadamente estado demasiado ocupada pasando horas en el plató. Era fascinante ver todo cobrar sentido. Y ver interpretar a Anahi y angie era particularmente intrigante. El ensayo de Foucault estaba muy alejado de su mente en esos momentos.
"¿Quieres ir a alguna parte esta noche?" estaba preguntando Justin mientras la llevaba entre la multitud de gente.
Dulce agitó la cabeza. "No puedo. Tengo ese ensayo que escribir."
Justin frunció el entrecejo, echándole una mirada. "Creí que ibas a hacerlo ayer."
Dulce también lo había creído. Pero se había distraído con Internet. No se había dado cuenta que había tantas páginas web sobre Anahi. Algunas de las fotos que había encontrado eran… uau. Recordando a su novio, hizo un ligero en cogimiento de hombros. "Surgieron cosas."
Parecía defraudado pero rápidamente sonrió. "Eh, vamos a comer algo," dijo de repente. "De todas formas quería decirte algo."
A dulce le sorprendió el rápido cambio de humor. "De acuerdo," concordó.
Justin les llevó en dirección opuesta, pasando por tortuosos pasadizos de interminables retratos y pinturas.
Una vez fuera fueron hacia Central Park. Dulce realmente no tenía tanta hambre. Insistió que un pretzel de uno de los vendedores le valdría.
"Bueno," empezó diciendo Justin, "¿cuales son tus planes para el próximo fin de semana?"
Dulce lo pensó un momento. Tenía lectura pendiente pero eso era todo. "Sólo leer, ¿por qué?"
Justin sonrió. "Bueno, mis padres alquilaron esta cabaña al norte durante el fin de semana, pero resulta que no pueden ir porque Sam tiene esta cosa en la escuela a la que tienen que asistir. Así que dijeron que debiera llevarte a ti."
Dulce parpadeó intentando entender lo que Justin estaba diciendo. "¿Quieres que me vaya contigo durante el fin de semana?"
"Sí," dijo Justin agitadamente. "Nos marcharemos el viernes tras las clases y regresaremos el domingo por la noche. Será tan divertido. Tendremos la cabaña para nosotros solos."
¿Tres días? ¿Tres días a solas con su novio en una cabaña en los bosques? Era… ¡genial! Más que genial. Era perfecto. Le daría oportunidad para pasar realmente tiempo con Justin sin todos los museos y esas cosas. Podrían hablar durante horas. Sería dulce y romántico. Y lo mejor de todo, estaría lejos de toda la confusión que últimamente rodeaba su vida.
"Bueno, ¿qué piensas?" preguntó Justin vacilantemente, su tono que revelando su preocupación.
Dulce sonrió brillantemente. "¡Creo que es una idea maravillosa!" contestó lanzado los brazos alrededor de sus hombros. "No puedo esperar."
Justin resplandeció devolviéndole el abrazo. "Excelente. Se lo haré saber a mis padres para que no cancelen los arreglos."
Dulce asintió agarrando su mano. "Y ahora, ¿dónde está mi pretzel?"
"Justo por aquí, señora mía," le instruyó Justin alegremente.
*********************
dulce se quedó mirando inexpresivamente el documento en su pantalla. Tras un momento tecleó su nombre, el nombre de la clase, el nombre del profesor y la fecha. Se retrepó sintiéndose productiva. ¿Por qué escribir un ensayo de lengua era tan difícil tarea? El ******* parpadeaba a la expectativa, recordándole una vez más por qué era artista y no escritora.
Suspiró mirando a lo lejos.
Afortunadamente el sonido de la puerta abriéndose ofreció una bienvenida distracción. "¡Eh!" saludó dulce alegremente desde su sitio en la mesa de la cocina. "Llegas pronto a casa."
Angie entró en la cocina y se dejó caer en una silla enfrente de dulce. "Maggie quiso rodar escenas con sólo Samantha, así nos dejó marchar al resto." Cabeceó hacia el ordenador. "¿Correo electrónico?"
"Ensayo," corrigió dulce, su entusiasmo al ver a angie evaporándose rápidamente ante el desafortunado recordatorio. "Para mañana por la mañana."
Angie agitó su cabeza. "No pillo por qué siempre estás yendo a clases de lengua. Tu especialidad es Arte. ¿Para qué necesitas a…? “Hizo una pausa mientras miraba lo que dulce había estado leyendo "… Foucault?"
Dulce se encogió de hombros. En ese momento no tenía una muy buena respuesta. ¿Quizá locura temporal? "Necesitaba una clase y ésta estaba abierta. ¿Quién sabía que la Teoría Literaria sería tan aburrida?" Se quedó mirando desdeñosamente la copia de “¿Qué es Autor?” de Foucault.
"Um, voy a arriesgarme, pero apostaría que la mayoría del mundo conocido está al tanto de que la Teoría Lit. Equivale a festival de ronquidos." angie se estiró y agarró las fotocopias. De ellas leyó, "Tratando con el "autor" como función de discurso, debemos considerar las características del discurso que apoya este uso y determina sus diferencias de otros discursos.' “Arqueó una ceja. “ Um… ya." Las devolvió rápidamente. "Diviértete."
Dulce suspiró de nuevo. "Bueno, ¿qué planeas?" preguntó.
"Invité a algunos a venir," contestó apologéticamente. "Lo siento. No sabía que estabas haciendo deberes."
"Está bien," dijo dulce pensando cómo preguntar si Anahi estaba entre los invitados. "¿Quién viene?"
Angie parecía pensativa mientras contaba con los dedos. "Jeremy, Steve, Kim, Ignacio y Summer."
Dulce esperó disimular bien su desilusión. "¿Aún está Anahi en el plató?" se encontró preguntando.
"No. La invité pero dijo que no estaba sintiéndose bien," contestó angie mirando a dulce con curiosidad. "Lo siento," añadió con una sonrisita.
Dulce se quedó mirando la pantalla del ordenador para evitar la mirada de angie. ¿Anahi no se sentía bien? ¿Qué tendría? ¿Resfriado? ¿Gripe? ¿Algo peor? Y estaba sola en ese gran apartamento vacío. Dulce se mordió el labio pensativamente perdida en pensamientos. Es decir, hasta que angie se aclaró ruidosamente la garganta “Dije, ¿alguna novedad en tu vida?"
De repente Dulce se animó. "Justin y yo nos marchamos el fin de semana."
La mirada sorprendida en la cara de angie no tuvo precio. "¿uds qué?"
"Nos. Marchamos," dijo dulce, asegurándose de enfatizar cada sílaba. "Sus padres alquilaron una cabaña en los bosques del norte. Hicieron un cambio de planes y nos la dejaron a nosotros."
Angie se sentó atrás en su silla agitando la cabeza con asombro. "No me lo creo. Al fin vas a perderla”.
Ahora dulce estaba desconcertada. "¿Perderla? ¿De qué estás hablando?"
"No me digas que ya dormiste con él y no me lo dijiste." angie pareció disgustada.
Dulce parpadeó. "Dormir con… “Entonces comprendió lo que angie estaba implicando. “ Oh, no, no. No voy a dormir con él. Sólo vamos a pasar juntos el fin de semana. Será divertido."
"Erm..." angie tosió. "Espera. ¿Así que tú y Justin discutieron que no habría sexo en la cabaña del amor?"
"Bueno," dulce frunció el ceño. "No."
Angie asintió. "Ya veo. Así que te invitó a marcharte con él, sola, a una cabaña en los bosques –de nuevo, sola– ¿y no crees que el chico tenga sexo en mente?"
Dulce se mordió el labio inferior. "No se me ocurrió."
"Asombroso," dijo angie agitando la cabeza una vez más.
Dulce ojeó nerviosamente el suelo. "Pero le dije que deseaba esperar hasta casarme."
Angie miró al cielo. "dulce ves ***********///////********//////****** & the City. ¿Quieres que te pase lo que a Charlotte?"
"Es una serie de TV," empezó dulce pensando que angie estaba siendo ridícula.
"Flash de noticias: La impotencia existe," declaró angie. "Lo último que quieres es reservarte, por quien sabe cuantos años, y entonces encontrarte con un pene fláccido."
Dulce se ruborizó.
"Lo siguiente que sabes es que te estás beneficiando al jardinero de los padres de tu marido," añadió angie agitando la cabeza. "Una lástima. Aunque el jardinero estaba realmente bueno…"
Se perdió en sus pensamientos por un momento.
Mirando a su mejor amiga dulce suspiró suavemente. ¿Era tonto esperar? ¿Acaso lo hacía alguien? ¿Y si esperaba y era un error? Quizá no era tanto sobre reservarse para el matrimonio, quizá era sólo miedo. Volviendo con angie, preguntó, "¿Has dormido con Jeremy?"
"Técnicamente no," contestó angie. "Pero probablemente lo haga esta noche." Guiñó.
Dulce no se molestó en preguntar qué significaba 'Técnicamente no'. Tenía un ensayo que escribir y éste no era lugar para hacerlo. Cerró el portátil y lo guardó en su funda.
Angie la observó silenciosamente durante un momento. "¿Qué estás haciendo?" preguntó finalmente.
"Me voy a la biblioteca," contestó dulce aunque parte de ella sabía que no es dónde terminaría. "De veras necesito tener hecho este ensayo."
"Eh, si quieres que me los lleve a otra parte, puedo hacerlo," ofreció angie. "De veras que no quería hacer que te fueras."
Dulce sonrió. "Nah, no te preocupes por eso. Probablemente habría terminado saliendo de todas formas." Besó la mejilla de angie. "Diviértete esta noche. Ten cuidado," le advirtió pero guiñó. "Regresaré tarde probablemente, así que…"
angie sonrió. "Buena suerte con ese Fufu."
"¿Foucault?" adivinó dulce. "Gracias." Se rió y fue a la puerta. Era verdad que el ensayo tenía que ser escrito, pero primero había alguien a quien necesitaba echar un ojo.
*****************
Anahi despertó ante el sutil ruido de golpes. Echó una mirada por su alcoba durante un momento, intentando figurarse por qué se había dormido. El martilleo en su cabeza fue un recordatorio instantáneo. El golpe vino de nuevo y gimió mientras recorría el apartamento para contestarlo.
Su dolor de cabeza fue olvidado al instante mientras se quedaba mirando a su visitante.
"Eh," saludó suavemente. Tenía la certeza que su corazón perdió varios latidos una vez que su cerebro hubo procesado quién estaba allí. "No te esperaba."
Dulce la miró con preocupación. "¿Te desperté?" preguntó.
"No," mintió Anahi y entonces se dio cuenta de que su desgreñada apariencia era muy delatora. "Sí. Algo así. Tomé una corta siesta."
"Angie me dijo que no te sentías bien," dijo dulce.
Anahi se preguntó si dulce había venido hasta allí sólo para echarle un ojo. El pensamiento casi le hizo sonreír. Se preocupa por mí. "Sólo dolor de cabeza," contestó.
"¿Fuerte?" preguntó dulce gentilmente.
"Está mejorando," mintió Anahi.
Dulce sonrió. "Realmente eres mala mentirosa," dijo. "¿Vas a invitarme a entrar?"
Anahi se hizo rápidamente al lado para permitir la entrada de su visitante. Miró la bolsa que dulce había colgado de su hombro. "¿Te mudas?"
"Ja," dijo dulce sonriendo. Agitó la cabeza. "Tengo un ensayo para mañana y Angie invitó a algunos a casa. Pensé en pasar a echarte un ojo y después ir a la biblioteca."
Anahi miró a dulce por un momento. "Un poco fuera de tu camino," dijo ligeramente, esperando no incomodar a dulce.
"Estaba preocupada por ti," confesó la artista. "¿Es tan raro?"
Anahi sonrió sintiéndose ebria. Su dolor de cabeza empezó a desvanecerse. "Me halaga, no muchos se preocupan por mí." Notó un silencio incómodo acercándose, así que añadió rápidamente, "¿Has comido? Porque yo no. Puedo hacerte la cena. Puedes trabajar en tu ensayo aquí, si quieres."
Dulce pareció debatir la idea. Finalmente, dijo, "¿Qué vas a hacer?"
Anahi sonrió y llevó a su invitada a la cocina. "¿Qué te apetece? Estoy bien abastecida."
"Tortitas," contestó dulce.
Anahi se volvió, su ceja arqueada inquisitivamente. "¿Quieres tortitas de cena?"
"¿Es tan raro?" dulce sonrió.
Anahi sonrió. "Probablemente, pero podemos ser raras juntas. Aunque está escasamente bien equilibrada."
Dulce deslizó la funda del portátil de su hombro y se apoyó contra la barra de la cocina. "Sabes, realmente no te capto. Te gusta comer saludable, pero no puedes aguantar cinco minutos en una máquina de ejercicios."
"Bueno," empezó Anahi reuniendo los ingredientes para su festival de tortitas, "realmente es muy simple. Tengo mi propio nutricionista, pero olvidé contratar un entrenador personal."
Guiñó. "¿Qué tipo de tortitas te gustaría? De arándanos, chocolate chips, frambuesa…"
"Tomaré normales," contestó dulce. Tras una pausa, preguntó, "¿Las estás haciendo desde cero?"
"Ajá. ¿Por qué? ¿Es tan raro?" Anahi sonrió arriesgando una mirada a esos ojos cafes.
Dulce le sonrió en una forma que Anahi encontraba desarmante. "¿Dónde debería conectar esto?" preguntó alzando la funda.
"Probablemente estarás más cómoda en mi cuarto. Puedes sentarte en la cama."
Dulce se quedó mirando a Anahi un breve instante. "¿Estás segura que no estoy molestándote?"
"Tortitas y tu compañía, ¿qué más puede desear una chica?" dijo Anahi antes de poder editarse. Rápidamente agregó, "Aunque probablemente debería hacer la cama. Lo dejé todo hecho un lío."
Dulce alzó una mano para detenerla. "Haz las tortitas, yo me encargo de la cama." Y entonces desapareció hacia el dormitorio antes de que Anahi pudiera discutir.
Anahi se sonrió, sintiéndose patosa pero feliz. Tortitas de cena, meditó. Que extraña aunque interesante mujer. Oh, y también está buena. No puedes olvidarte de eso. El dolor de cabeza todo menos olvidado, se volvió a la tarea a mano. "¿Nunca has tomado tortitas de cena?" preguntó Dulce, indecisa entre sentirse espantada por la revelación y desear gemir de lo buenas que estaban las tortitas. Por el momento optó por mantener a raya ambas reacciones y se concentró en dar otro mordisco. Si pudiera permitírselo, dulce contrataría a Anahi como su chef personal.
Anahi se encogió de hombros desde su sitio en la cama. "Creo que mi Madre fliparía si supiera que esto es lo que estaba comiendo," contestó. "Tampoco le agradaría el hecho de que estamos comiendo en la cama. Es más bien aficionada a ese objeto intrínseco conocido como mesa."
Dulce sonrió incapaz de creer que la madre de Anahi pudiera ser tan exigente. "Quizá si fueran tortitas de Ralph Lauren," sugirió.
"No creo que Ralph se haya aventurado en el negocio de fabricación de tortitas," Anahi contestó con una sonrisa.
"Supe el otro día que hace pintura," dijo Dulce todavía asombrada. "Pintura. Me pregunto qué clase de gente de veras la compra."
Anahi bajó la mirada culpablemente y se concentró en los restantes trozos de su comida.
Dulce apuntó su tenedor a Anahi. "¿Compraste pintura de Ralph Lauren?" preguntó incrédulamente. Tras un momento, se rió. "Bueno, supongo que eso contesta mi pregunta original."
"Eh, fue idea de ucker," Anahi dijo a la defensiva. "Y es bonita."
Dulce sonrió y terminó lo último de su cena. Había algo que estaba deseando plantear, pero no estaba segura de haber alcanzado aún ese nivel de comodidad con la actriz. Aún así, era Anahi o su hermano. "Um, ¿puedo hacerte una pregunta personal?" se encontró diciendo, preguntándose si realmente lograría tratar el tema sin ruborizarse.
"¿Qué pasa?" preguntó Anahi mirando a Dulce con curiosidad.
"¿Cuánto esperarías para tener sexo con alguien con quien tuvieras una relación?" dijo dulce bruscamente.
Anahi parpadeó varias veces antes de contestar. "Uh… creo que definitivamente soy la persona errónea a preguntar."
Dulce estudió a la actriz por un momento, divertida de que Anahi pareciera avergonzada por la pregunta. Supongo que no soy la única. "¿De veras nunca has tenido sexo?" preguntó. Una cosa era que la misteriosa Ana fuera virgen… ¿pero Anahi puente?
"Sólo en cine," contestó Anahi con una sonrisa tímida. "Nunca he encontrado a nadie con quien me gustara salir, menos aún dormir."
"¿Nunca?" dulce lo encontraba difícil de creer.
Anahi bajó la vista a la colcha. "Bueno, uh… ¿por qué me preguntaste lo de 'cuánto'?"
Dulce suspiró. "Hice planes para irme con Justin el fin de semana," contestó intentando descifrar la reacción de Anahi. "angie dijo que probablemente él cree que vamos a… Y estoy pensando que quizá deberíamos."
"Oh," dijo Anahi. "Bueno, um, ¿le amas?"
La pregunta cogió con la guardia baja a dulce. Nunca había pensado en Justin en lo que se refiere al amor. ¿Estaba enamorada de él? No estaba segura. Quizá tras este fin de semana lo sabría. "Pregúntame de nuevo pasado el fin de semana," contestó. "Bueno, ¿qué piensas? "
"¿Sobre?"
"Sobre que duerma con él," aclaró dulce.
El móvil sonando interrumpió la respuesta de Anahi. "Excúsame," dijo tomando el objeto de su mesita. "Anahi," saludó levantándose de la cama.
Dulce agarró su portátil y actuó para parecer que no estaba escuchando, aunque lo estaba. No podía evitarlo tras notar que era Maggie.
"¿El viernes?" estaba diciendo Anahi. "Claro, me encantaría. ¿A qué hora?… De acuerdo. Nos vemos… “Risa. “ No lo creo… De acuerdo, adiós." Clic.
Rápidamente, dulce borró toda la jerigonza que había estado tecleando e hizo lo mejor por parecer ocupada.
"¿Cuánto has hecho?" preguntó Anahi sentándose de nuevo en la cama.
"Aproximadamente nada," contestó dulce suspirando. "Jamás voy a terminarlo."
Anahi fue a levantarse. "Entonces te dejaré sola. No quiero distraerte."
Sin pensar dulce agarró la mano de Anahi. "Quédate," dijo. Se quedó mirando su mano, que sostenía la de la actriz, entonces la dejó ir. "Es tu cama. Y no estás distrayéndome. Simplemente no sé escribir ensayos." Se retrepó con un suspiro. Antes de que pudiera corregirse, dijo, "Así que… ¿tienes una cita o algo?"
"Um," dijo Anahi pareciendo tímida de nuevo. "Algo así. No estoy segura de qué está pasando."
Dulce asintió, su estómago haciendo cosas raras ante la confirmación. "¿Te gusta ella?"
"Es hermosa," dijo Anahi pensativamente. "Aunque no la conozco lo bastante bien para saber si hay algo más."
"Quizá lo averigües el viernes," dijo dulce con una sonrisa que realmente no sentía. ¿Qué me pasa? Su mirada aterrizó en la pantalla del ordenador. Estúpido ensayo.
Anahi abrió las mantas en su lado de la cama y se metió. "Voy a tomar una siesta," anunció. "Mi dolor de cabeza está regresando."
Dulce asintió. "Debiera irme. Puedo terminar esto en la biblioteca."
Anahi frunció el ceño. "No estás molestándome. Termínalo. Prometo no roncar demasiado fuerte."
Dulce se rió de eso. "Trato hecho."
Anahi le sonrió y se puso de costado.
Dulce se mordió el labio, su mirada descansando sobre la forma de Anahi un segundo más de lo necesario. Le encantaba cuando Anahi le sonreía. La actriz tenía la más hermosa de las sonrisas. Agitando la cabeza volvió al ensayo, decidida a no permitir que nada más le distrajera.
***********************
Cuando Anahi abrió sus ojos, lo primero que notó fue la hora brillando luminosa y rojo en su despertador, 6:46. ¿De veras había dormido toda la noche? Bueno, al menos su dolor de cabeza se había ido; eso fue lo segundo que notó. Lo tercero vino un segundo después, cuando Anahi se giró y se encontró cara a cara con una apaciblemente dormida Dulce.
La respiración de Anahi se detuvo en su garganta y sintió a su corazón saltarse varios latidos. Esperó unos instantes para ver si dulce despertaba, pero la artista no se inmutó. Anahi se relajó levemente. Sabía que debería levantarse y ducharse, pero la vista desde su posición actual era de lejos demasiado hermosa para ignorarla.
Incapaz de resistir la tentación, Anahi apartó varios mechones de cabello de la cara de Dulce. Rápidamente retiró su mano, asustada de ser atrapada, pero dulce continuó durmiendo. Deja de mirarla, se ordenó. Levántate. Levántate. Levántate. Deja de ser siniestra y acosadora.
Anahi suspiró calladamente. A pesar de su escandalosa conciencia, no podía evitar sino disfrutar el momento. No le pasaba todos los días poder despertarse al lado de la mujer que amaba. ¿Cómo me metí en este enredo? se preguntó. ¿Y por qué es tan hermosa? La actriz estudió las gentiles facciones de la cara de dulce silenciosamente, su mirada fijándose en los suaves labios lo bastante cerca para lamentarlos. ¿Qué estoy haciendo?
Enfadada consigo misma, Anahi se levantó rápidamente de la cama y se dirigió hacia el baño.
Los ojos cafes lentamente se entreabrieron. Dulce miró alrededor por un momento, intentando figurarse dónde estaba. Donde Anahi. El ensayo. Oh, mierda, el ensayo. Dulce se sentó con sobresalto, agarrando su portátil. Había cerrado los ojos sólo un segundo, o por lo menos había creído que fue un segundo. Miró la hora. ¡Joder!
Se quedó mirando la pantalla del ordenador, desesperadamente intentando pensar cómo escribir cuatro páginas más para las nueve. Todavía tenía que volver al campus. Tras un momento de trepidación, se rindió y soltó la computadora. Era inútil. Simplemente tendría que presentar el ensayo tarde.
Con ese tema resuelto, bostezó y regresó a las mantas. No era una sorpresa que se hubiese dormido. La cama de Anahi era tan cómoda. Era como dormir en una mullida nube blanca. Mmm… pensó felizmente, sus ojos cerrándose. No sé cómo se levanta por las mañanas. Hablando de ello…
Los cansados ojos se abrieron una vez más, esta vez levemente entrecerrados. Escuchó intensamente su alrededor, intentando descifrar la localización de la actriz. El sonido de agua corriente fue un indicador bastante claro.
Satisfecha con saber dónde estaba Anahi, dulce dejó cerrarse sus ojos. Pero sus pensamientos derivaron al instante a Anahi estaba en la ducha. Y… ¿por qué estaba imaginándose a la actriz en la ducha? dulce agitó la cabeza, intentando aclarar las imágenes de su mente. Su corazón estaba martilleando y no estaba completamente segura de por qué. Dios, debo estar realmente cansada.
Pero las imágenes regresaron a ella subconsciente. Gotas de agua cayendo en cascada por la suave piel enjabonada… Sus ojos se abrieron de golpe. Le parpadeó al techo, sintiéndose ridícula y excitada y… ¿excitada? "¿Que diablos?" se preguntó. "Necesito café. Montones de café."
Anahi salió del baño sintiéndose refrescada. El agua caliente había ayudado a aclarar sus pensamientos, pero aún estaba irritada con ella misma. Iba a tener que encontrar una manera de apartar sus sentimientos románticos. De algún modo.
Encontrando la alcoba vacía, Anahi fue en busca de su invitada. Encontró a la artista en la cocina un momento después. "¿Dormiste bien?" preguntó ajustando el albornoz alrededor de su cintura.
"Estoy enamorada de tu cama," contestó dulce apoyándose contra el poyete. "No quería levantarme."
Anahi sonrió de pronto envidiando a su propia cama. "¿Terminaste el ensayo?"
Dulce bajó su mirada. "No," contestó con un suspiro. "Tendré que presentarlo tarde. Me dormí. Culpo a tu cama."
"Lo siento," dijo Anahi sintiéndose culpable. Quizás a dulce le habría ido mejor yendo a la biblioteca después de todo.
Dulce agitó la mano desechando la idea. "Está bien." Miró alrededor. "No pareces tener cafetera."
"Puedo salir y comprar una," respondió Anahi con una sonrisa. "Normalmente sólo bebo Cola o Sprite por la mañana."
Dulce dio una media inclinación. "Oh, cierto," dijo recordando. "¿Tienes de eso?"
"Frigo," contestó Anahi. "Sírvete. ¿Vas a clase?"
"No," contestó Dulce agarrando una lata de refresco. "No tiene sentido. Bueno, quiero decir que tiene sentido, pero que no me sienta como para ir como que lo contrarresta, y entonces…" Se encogió de hombros tomando un sorbo. "¿A qué hora tienes que estar en el set?"
"No tengo," contestó Anahi. "No estoy en las escenas que ruedan hoy."
Dulce detuvo el beber. "¿Por qué rayos estamos entonces despiertas a las siete de la mañana?" preguntó dejando la lata en el poyete. Se acercó y cogió la mano de Anahi, arrastrándola hacia el dormitorio. "Seamos perezosas."
Anahi permitió ser arrastrada al dormitorio, preguntándose a qué se refería dulce con "perezosas." Tenía bastante idea de que involucraba su cama de algún modo y no tenía queja en la materia. Desgraciadamente. "Me tomo que no eres madrugadora," adivinó con sonrisa divertida.
Dulce se subió a la cama, soltando la mano de Anahi. La actriz echó de menos el contacto al instante. "Aprecio el sueño," confirmó dulce sonriéndole.
Anahi se quedó junto a la cama un segundo. "Debo ponerme alguna ropa," dijo dándose cuenta que estaba un poco demasiado desnuda bajo su albornoz para meterse en la cama con dulce. "Volveré en seguida." Agarró un par de shorts y una camiseta de su armario, poniéndoselos, y volvió a la cama.
Dulce se había puesto cómoda y algo dentro de Anahi le dolió ante la imagen. Pero apartó los sentimientos y se puso junto a su amiga, intentando no cuestionar la situación. Sólo quería disfrutar de su realidad.
"¿Cuál es la próxima escena que ruedas?" dulce preguntó suavemente, moviendo la cabeza en la almohada para poder mirar a Anahi más claramente.
Anahi repasó el calendario de rodaje mentalmente, intentando precisar dónde estaban. "A menos que Maggie cambie de idea, creo que mi próxima escena es en la que Emma le dice a Elizabeth que se casa."
Dulce estuvo callada un segundo. "Fue triste," dijo.
"Era una época diferente," ofreció Anahi estudiando la cara de dulce, insegura de cómo sentirse en ese momento.
Dulce lo consideró. "Supongo," contestó. "Apuesto que tampoco es muy fácil en estos días." Se quedó mirando a Anahi un momento. "¿Desearías ser hetero?"
Cogida con la guardia baja, Anahi vaciló. ¿Lo deseaba? Quizá. A veces. A menudo. Pero no en ese momento. "Desearía no sentirme a veces como para desear ser hetero," contestó finalmente. "Pero dada la oportunidad, no creo que cambiara quién soy."
"Eso está bien," dijo dulce. "Yo tampoco te cambiaría." Cerró los ojos brevemente, entonces los abrió de nuevo. "¿Luego harás el desayuno?"
Anahi sonrió ligeramente. "¿Qué te gustaría?"
Dulce bostezó y enfocó soñolientos ojos cafes en los soñolientos ojos verdes de Anahi. "Sorpréndeme," contestó.
"De acuerdo," acordó Anahi suavemente, repasando varias ideas para desayuno mentalmente. Mantuvo su mirada fija en dulce. La artista había vuelto a cerrar sus ojos. Observó y esperó hasta que la respiración de dulce se regularizó, hasta tener la certeza de que estaba dormida.
"Te amo," susurró apenas audiblemente en el mundo dónde residían los pensamientos no oídos. No había deseado decirlo, no había deseado pensarlo. Pero estaba cansada y su mente estaba de nuevo ofuscada. Era demasiado, estar allí con dulce a su lado; demasiado y no realmente suficiente. Aún así, era suficiente por ahora.
Cerró los ojos, dispuesta a descansar la mente.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:27 am

CAPITULO 57
"Oh, probablemente vas a saber ésta," murmuró Anahi mirando la tarjeta del Trivial Pursuit que había escogido. Horas después de su siesta y tras un reconfortante desayuno de fruta y croissants, Dulce había sugerido que jugaran a un juego de mesa. Trivial Pursuit era que el único que Anahi había traído, así que ganó por defecto.
Pero Dulce había cambiado las reglas del juego levemente. En lugar de un quesito por una respuesta correcta, ganaban preguntar a la otra una pregunta personal. "Una juego de verdad intelectual o de verdad," lo había llamado Anahi cuando dulce había sugerido la idea. La artista sólo había sonreído. Y ahora Anahi tenía la certeza de que estaban a punto de preguntarle probablemente algo que no querría contestar.
"Ooh, ¿tiene que ver con arte?" preguntó Dulce agitadamente. "De dulce. Oigámoslo."
Anahi se aclaró la garganta. "¿Qué pintó Botticelli que algunos llaman 'Venus de la media concha'?"
Dulce sonrió. "El Nacimiento de Venus," contestó pagada de sí misma.
Mirando al cielo, Anahi devolvió la tarjeta a la parte de atrás del taco. "Vale, perfecto, lista. ¿Qué quieres saber?"
Dulce estaba pensativa mientras meditaba una pregunta. "¿Tienes alguna marca de nacimiento?"
Anahi se sintió ruborizar. ¿De dónde había salido esa pregunta? "Sí," contestó.
"¿De veras? ¿Dónde?" Dulce preguntó con curiosidad.
Anahi estaba a punto de contestar, pero le agitó un dedo a Dulce. "Na-a. Sólo puedes hacer una pregunta. Y la hiciste y contesté. Así que es mi turno."
Poniendo mala cara, dulce cedió. "Muy bien, te pillaré la próxima vez."
Aliviada por ahora y esperando no hubiera próxima vez, Anahi tiró el dado. Aterrizó en verde. Gimió. "Son deportes, ¿verdad? No tengo idea de deportes."
"Bien," contestó dulce con una sonrisa satisfecha. Tomó una tarjeta de la caja y leyó, "¿Qué equipo profesional de deporte es apodado 'Broadway Blues'?"
Anahi pensó largo y tendido. "Broadway… es Nueva York. Así que, um, los New York algo. Er, ¡los Braves!"
Dulce le parpadeó. "Es insultante. Los New York Rangers. Devolvió la tarjeta y agitó la cabeza. "¿Los Braves? No son de Nueva York."
"Mencioné no saber nada de deportes, ¿verdad?" dijo Anahi. "Podría jurar que lo hice."
Con una carcajada dulce tomó su turno. "Amarillo."
"¿Qué dos padres fundadores salían en los primeros dos sellos vendidos en EE.UU., en 1847?" preguntó Anahi esperando que dulce estuviera tan puesta en historia como ella en deportes.
"Ben Franklin," dijo dulce, "y…" Arrugó la cara. "¿George Washington?” aventuró con incertidumbre.
Anahi frunció el ceño. "¿Cómo sabes esas cosas?" preguntó impresionada pese a estar perdiendo.
"Debiera haberse quedado en la facultad, Srta. Puente," le chinchó dulce. "Mmm, ¿y dónde estaba yo? Oh, ya. Tú marca. ¿Dónde está?"
Anahi suspiró. "En mi trasero."
Dulce sonrió. "Oh, ¿de veras? Interesante."
Anahi esperaba que la próxima pregunta de dulce no fuese, "¿Qué cachete?" Con suspiro resignado, tiró los dados y aterrizó en rosa. "¡Sí! Bien."
"¿Qué obra de Broadway vendía las entradas con una máquina adivina futuro Zoltar en FAO Schwartz?" leyó dulce.
"Big," dijo Anahi confiadamente.
"Maldita sea," maldijo dulce.
Anahi se frotó las manos alegremente. "Hmm, ¿qué puedo preguntar?" se preguntó.
Tenía que ser algo malvado. Muy malvado. "¿Has tenido algún sueño en que eras más que amistosa con otra mujer?"
Dulce se ruborizó ante la pregunta y miró intensamente el tablero de juego. "Uhh… sí."
Ahora Anahi estaba intrigada. "Oh, ¿de veras? ¿Cuándo?"
"Nanai, agotaste tu pregunta. Mi turno," dijo dulce rápidamente. "Azul."
Anahi entrecerró los ojos. La pillaría en el próximo. "De acuerdo, ¿qué país asiático alberga la mayor la población musulmana del mundo?"
"Uh," dulce miró alrededor como esperando sacar las respuestas del aire. "¿China?"
"Tsk, tsk, Indonesia," replicó Anahi. Tomó su turno. "Amarillo."
"Esperemos que seas un asco en historia," masculló dulce. "¿Quién le dijo a Milk Wallace en 1964: 'Van a matarme… sé demasiado sobre Elijah'?"
"Malcolm X," contestó Anahi.
Dulce entrecerró los ojos. "Te odio."
"Ya. Bueno, ¿qué pasó en ese sueño?" preguntó Anahi sonriendo.
Dulce agitó la cabeza. "No lo cuento."
"Entonces tendrás que aceptar un desafío," Anahi contestó de plano.
Con un suspiro, dulce concordó. "Bien. ¿Cual es el desafío?"
Ah, había tantas posibilidades, pensó Anahi satisfecha. "Te desafío a bailar conmigo en un bar lesbiano el jueves noche."
Dulce inclinó la cabeza a un lado, mirando con curiosidad a Anahi y sonrió. "Vale," contestó. "Parece interesante. Creí que ibas a hacerme poner la ropa interior en la cabeza y atravesar la segunda planta gritando '¡Fuego!'"
Los ojos de Anahi se abrieron y sonrió brillantemente.
"Ni siquiera lo pienses," le advirtió dulce agarrando los dados. Los tiró. "Yay, rosa. A por arte."
"¿Qué película de carretera de 1991 fue originalmente pensada para Meryl Streep y Goldie Hawn?"
"Thelma & Louise," contestó fácilmente. "angie me cuenta todas esas cosas sueltas."
Anahi masculló por lo bajo. "De acuerdo, dispara."
"¿Quién fue la última persona por la que estuviste enamorada?" preguntó dulce.
Anahi se paralizó ante la pregunta. Deseaba decírselo. Era tan tentador. Pero no podía. No deseaba lidiar con las consecuencias que seguirían. Había habido suficientes de esas últimamente. "Me acojo a la quinta."
"Au, venga," dijo dulce. "dime. Maggie, ¿verdad?"
"Mis labios están sellados," contestó Anahi doliéndole el corazón. ¿Cómo se lo tomaría Dulce? ¿Se espantaría? En ese momento no era lo bastante fuerte para averiguarlo.
Defraudada, dulce suspiró. "Vale. Entonces te desafío a meterte en un website de porno lesbiano."
Anahi se le quedó mirando. "Bromeas."
"No. Lo uno o lo otro, Sparky," contestó dulce sonriendo.
Anahi gimió y agarró su computadora. "No puedo creer que estés obligándome a hacer esto." "Mejor tienes lista tu tarjeta de crédito," dulce se rió disimuladamente. Gateó por la cama, apartando el tablero de juego, y se sentó ligeramente detrás de Anahi para poder mirar la pantalla. "Debo supervisar."
Durante un momento a Anahi le distrajo la proximidad de dulce. Deseaba apoyarse atrás para sentir más de la cálida suavidad que, estaba segura, encontraría allí. En cambio, entró en Google y tecleó "porno lesbiano". Tras montones de clics y cerrar ventanas emergentes, logró encontrar un sitio para registrarse. "Si esto aparece mañana en la portada The Enquirer voy a…"
"¿Vas a que?" le desafió dulce, inclinándose para descansar su barbilla en el hombro de Anahi.
A besarte, pensó Anahi, su corazón martilleándole en el pecho. "¿Tienes cosquillas?" preguntó de repente.
Dulce se echó atrás. "Uh, no," contestó.
"De algún modo no te creo," replicó Anahi tecleando los dígitos de su tarjeta de crédito. Unos segundos después estaba registrada. Un mundo de porno lésbico al alcance de sus dedos. "¿Ahora qué se supone que he de hacer en este website?"
"Estoy segura que encontrarás algo para mantenerte entretenida," bromeó dulce poniéndose levemente encima.
Anahi puso la computadora portátil en el suelo y se volvió a dulce. "¿Cómo?"
"Tríos entre tetonas morenas sudorosas," contestó dulce riéndose.
"Prefiero las rubias," replicó Anahi sonriendo. "¿Y cómo sabes de esas morenas? ¿Vas allí a menudo?"
Dulce asintió con falsa seriedad. "Ajá. Soy adicta al porno lésbico. Has averiguado mi sucio secretillo." Se rió. "¿Ha terminado el juego?"
"Sí, creo que nos hemos avergonzado mutuamente lo bastante por un día," contestó Anahi cerrando el tablero y metiendo las piezas del juego en la caja. Tras despejar la cama, se tumbó y miró a dulce que estaba cruzada de piernas al lado de ella. "Bueno, ¿ahora qué?"
"No lo sé," contestó dulce. "Hoy me he divertido."
"Yo también,"contestó Anahi esperando que no fuera la manera de dulce de decir que tenía que irse pronto.
Dulce la miró con curiosidad. "Eh, ¿tienes cosquillas?"
"No," mintió Anahi.
Una sonrisa traviesa apareció en los labios de dulce. "Oh. ¿De veras? ¿Estás segura?"
"Recuerda, soy más fuerte que tú," le advirtió Anahi sentándose. Necesitaba estar a la defensiva en caso de que dulce intentase algo.
"Un poco más alta quizá, pero no más fuerte," discutió dulce.
"También soy más fuerte."
"Demuéstralo," desafió dulce.
Anahi arqueó una ceja inquisitiva. "¿Y cómo propones que lo haga?" preguntó.
Dulce miró alrededor pensativamente. Entonces se animó. "Lucharemos. La primera en inmovilizar a la otra, gana."
¿Está intentando matarme? Anahi se preguntó. "Bien," estuvo de acuerdo porque era masoquista. Una cochina, cochina masoquista. "Pero lo haremos junto a la cama. No quiero herirte cuando te derribe”.
Dulce miró al cielo. "Eres demasiado chula para tu propio bien," dijo rodando fuera de la cama. "Venga, Sparky."
"¿Que es eso de Sparky?" Anahi preguntó saliendo de la cama y uniéndose a dulce al pie.
Dulce sonrió. "Es lindo."
"Eres tan rara," dijo Anahi. "Bueno, ¿cómo vamos a hacer esto? No quiero hacerte daño."
"No lo sé, nunca he luchado antes," dulce contestó ligeramente. "Pero tengo hermanos, así que creo que tengo ventaja."
Anahi se rió. "Bueno, es verdad. Yo contuve a mi hermana con cruces y agua bendita." Hizo una pausa. "Vale, ¿así que todo lo que tengo que hacer es inmovilizarte sobre la cama? "
"Tienes que intentarlo," dulce corrigió.
Anahi se rascó la barbilla pensativamente. Vale. Se adelantó rápidamente y empezó a hacerle cosquillas en el estómago a dulce. Como esperaba, la colorada empezó a doblarse de risa. Anahi ignoró las súplicas de la artista y cuidadosa, pero eficazmente, tuvo a dulce sobre la cama.
"¡Tramposa!" gritó dulce esforzándose por escapar de las cosquillosas manos de Anahi.
Anahi se rió y agarró las manos de dulce con una de las propias y las inmovilizó bajo la nuca de dulce. Con su mano libre Anahi continuó haciéndole cosquillas. "Admite que soy más fuerte," dijo.
"¡No!" se negó dulce riéndose incontroladamente. "¡Eres una tramposa!" De algún modo logró liberar una de sus manos y fue toda la ventaja que necesitaba. Dulce empezó a hacerle cosquillas a Anahi, lo que distrajo a la actriz de su propio ataque. Eso libró la otra mano de dulce y empujó a la actriz rodando encima de ella. Se rió inmovilizando las manos de Anahi con las dos suyas. "Yo gano."
Anahi estaba riéndose y jadeando por aire, pero todavía era consciente de que dulce estaba montando su cintura. "Tú ganas," admitió sonriendo, aunque estaba teniendo problemas concentrándose en algo aparte de la cercanía del cuerpo de dulce. Deglutió.
Dulce se le quedó mirando, sus carcajadas reduciéndose a una risita. "Debiera quitarme de encima tuyo."
"Tú," dijo Anahi sin pensar.
"¿Qué?" dulce contestó.
Tú eres la última persona por la que he estado enamorada. "No sé," respondió Anahi sintiéndose avergonzada. "No sé lo que estoy diciendo."
Dulce sonrió y soltó los brazos de Anahi. "Vamos a comer algo. La perdedora invita."
"Bastante justo," contestó Anahi notando que dulce aún estaba encima de ella. Intentó no concentrarse en los puntos dónde sus cuerpos se estaban tocando. Pero estaba perdiendo esa batalla. Béisbol. Nieve. Agua fría. Bill Clinton desnudo en un día frío. Euu.
Dulce saltó de repente, como notando que había estado allí demasiado tiempo. "Lo siento," se disculpó rápidamente ruborizándose.
Anahi notó el cambio en la conducta de dulce y le preocupó su significado. ¿Puede ver lo que siento? Se sentó intentando descifrar el humor de dulce. "¿El qué?"
Dulce hizo una pausa antes de contestar. "Hacer estallar tu burbuja de poderosa."
"Bueno, a veces necesito que me bajen a tierra," contestó anahi
Muchas horas después Dulce yacía despierta mirando perezosamente su propio techo. Su mirada recorría trayectos largo de las estrellas fosforescentes con la esperanzas de encontrar una accidental constelación.
Entretanto una serie de pensamientos dispersos hacían largos en su cerebro. El proceso le estaba mareando. Deseaba que hubiese forma de pararlo. Pero sus ojos continuaban buscando orden en la aleatoriedad del azar.
La pregunta no respondida de dulce la perseguía. ¿Alguna vez has soñado…? Sí, había admitido. No, no diría más. ¿Cómo podía? ¿Cómo podía dulce decirle Anahi que ella había sido la estrella?; ¿que todo el santo día seguía regresando a los detalles del sueño, medio avergonzada, medio excitada?
Sus ojos se cerraron por voluntad propia y estaba de regreso al recuerdo del sueño. Su intensidad le secaba la boca.
Dulce recordaba las velas; resplandecientes velas blancas rodeando una enorme cama. Todo lo demás estaba oscuro. Música suave, indescifrable sonaba cerca y lejos. Dulce no podía decir de donde venía. Quizás era su corazón cantando. Pero estaba sola. No. No sola. Esperando.
Esperando.
Y de repente ya no estaba sola. Anahi estaba allí, mirándola con ojos verdes curiosos. Parecía estar haciendo una pregunta tácita. Y dulce no sabía si tenía la respuesta.
Todo cambió. Las velas desaparecieron. Oscuridad vestida en luz de luna bañaba los centellantes mechones de cabello de Anahi. Y dulce estaba hipnotizada. Deseaba pintar un cuadro de ese momento. Pero fue sacada de su deseo por los dedos de anahi en sus labios.
Anahi habló pero dulce no había escuchado. Había estado demasiado concentrada en el movimiento de los labios de la otra mujer. Apretados y después separados, murmurando cuestiones que se plegaban sobre el lienzo del recuerdo de dulce.
La cama era suave, dulce lo había notado de algún modo. Pero la piel de Anahi era más suave mientras sus dedos recorrían la suavidad del brazo de la actriz. Rápidamente retiró su mano, insegura de sus acciones, sus intenciones.
Y los labios de Anahi estaban más próximos, acercándose a ella con una lentitud imposible que hablaba de atemporalidad y duda. Pero dulce no se alejó, no podía alejarse. Y el espacio se cerró a su alrededor, haciéndole jadear mientras suaves labios rozaban tan brevísimamente contra los propios.
Los ojos de dulce se abrieron, su corazón martilleando. Deseaba dejar de pensar en el sueño, pero no podía. Estaba vivo en sus pensamientos, tan vívido como cualquier recuerdo impulsado por la esperanza.
Las estrellas en su techo se oscurecieron hasta el punto de la no-existencia. Sus pensamientos vagaron.
En ese momento de espera, de cuestionamiento, podría haberse marchado. Podría haber encendido las luces y roto el hechizo.
Pero los labios de Anahi eran tan invitadores. Y cuando presionaron una vez más contra los suyos, se dejó. Se dejó de preocupación, de duda. En ese momento, se rindió al dulce sabor de la verdad. Presionó más fuerte y más hondo, buscando algo que no sabía que necesitaba.
Y despacio, el mundo se disipó en el nada.
Dulce abrió los ojos y encendió la luz.
*******************
"¿dulce?" chris parecía alarmado cuando abrió la puerta de su apartamento y encontró a su hermana allí de pie. "¿Pasó algo?"
Dulce pasó junto a él, entrando en el apartamento, sintiéndose agitada y confusa. Su voz adquirió un borde nervioso cuando habló. "Estoy alucinando," anunció justo cuando frank salía del dormitorio. Le lanzó una mirada inquisitiva a chris, que se encogió de hombros.
Dulce era ajena al intercambio mientras continuaba. "De camino aquí me detuve en el confesionario de la iglesia y entonces pensé '¿Qué estoy haciendo aquí?' Me refiero a que no vas y le confiesas estas cosas a un cura, ¿verdad? Tienes que admitirlo primero ante ti misma. Pero cuando lo haces, ya está, es real. Está ahí. No puedes volver a guardarlo una vez que lo has soltado al mundo." Empezó a pasear.
Chris y frank observaron silenciosamente durante un momento. Finalmente chris habló. "Um, Dul," empezó gentilmente, aunque su voz estaba ronca por el sueño. "¿De qué estás hablando?"
Dulce se detuvo lo bastante para echar una mirada a su público. Suspiró y se sentó en el sofá.
"He estado teniendo estos pensamientos sobre alguien." Hizo una pausa sintiéndose tonta y avergonzada. El estar sentada allí parecía surreal; una escena que estaba imaginando; un escenario de '¿Y sí...?' que se desarrollaría y después se desvanecería en el trasfondo de sus pensamientos, dejándola a salvo de las consecuencias.
Pero sabía que no era un pensamiento peregrino en que estaba atrapada. Estaba en el borde de un precipicio y a punto de lanzarse. "Alguien mujer," susurró mirando hacia abajo.
Frank y chris intercambiaron otra mirada. "Voy a hacer café," anunció frank yendo a hacer justo eso. "Montones de café," murmuró por lo bajo.
Chris se acercó agarrando una silla de la mesa. Se sentó con un suspiro. "Bueno, ¿qué tipo de pensamientos?" preguntó.
Dulce levantó la vista. "Por favor, no me hagas entrar en detalles. Ya es lo bastante vergonzoso como es." Se pasó la mano por su pelo desgreñado, notando por primera vez que todavía estaba en pijama. "Tuve este sueño dónde nos besábamos."
"Yo tuve un sueño en que besaba a esta chica, Cathy Evans del trabajo," intercaló frank. "Un sueño no significa nada." Hizo una pausa haciendo una mueca. "Eso espero. Dios, ¿y si soy hetero?"
Chris miró a dulce con preocupación. "¿Fue sólo un sueño?" cuestionó.
"Sí," dijo ella. Entonces agitó la cabeza. "No. Había otras cosas." Se mordió el labio inferior. "Ella me confunde. Siempre que la veo… sólo deseo… "
"Follarla hasta dejarla inconsciente," frank ofreció.
La cabeza de dulce saltó ante las palabras y se ruborizó furiosamente.
"Frankkk," advirtió chris.
"No me vengas con 'frank'," discutió su novio agarrando otra silla. La puso más cerca de dulce. Se apartó algunos mechones sueltos de negro cabello de su cara y se inclinó adelante. "Mira, tu hermano es un asco en estas cosas. Así que yo me hago cargo. Háblame de esta chica. ¿Es linda?"
Dulce sonrió levemente ante la idea de alguien llamando "linda" a Anahi Puente. Se detuvo a considerar sus palabras. "Es bellísima," fue todo con lo que pudo salir. Imágenes de foto- sesiones e instantáneas que había encontrado recientemente mientras navegaba por la red se filtraron en su mente. Al instante bajó la mirada, asustada de que viesen sus pensamientos reflejados.
"¿Cómo se llama?"
Dulce consideró cuánto decir. "Anahi," contestó. Suspiró. "Pero tiene una cita el viernes. Y debiera sentirme contenta por ella porque es mi amiga, pero no quiero que salga con Maggie."
"Oh, ¿así que es gay?" preguntó frank.
"Sí," confirmó dulce. "Pero no hay forma de que jamás se interese por mí. Quiero decir ella es… "Se mordió la lengua para impedirse decir más. Explicar su cuelgue por anahi puente, de toda la gente, no sería fácil. "Y aún no estoy realmente segura de qué estoy sintiendo. Ni siquiera estoy segura por qué estoy aquí. Es que no podía dormir. Y no podía decírselo a angie. Fliparía."
"Aquí siempre eres bienvenida," le dijo chris.
Frank asintió. "Saldrá bien," dijo. "Te figurarás las cosas. Sólo sigue el flujo de cosas."
El flujo de cosas. Ya. De las oscuras rendijas de su mente algo empezó a emerger. "Justin," dijo conmocionada por haber olvidado, de algún modo, todo sobre él. "Me marcharé el fin de semana con él."
"Bien," dijo frank pensativamente, "esto es bueno. Quizá él te ayudará a figurarte algunas cosas. Me refiero a si realmente te preocupas por él, entonces quizá lo que estás sintiendo por anahi es sólo un fugaz cuelgue."
Sí, fugaz. A dulce le gustó ese pensamiento. "Quizás," admitió encontrando consuelo en el conocimiento de que sus sentimientos podrían ser temporales.
Podrían ser.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:27 am

CAPITULO 58
Anahi se quedó mirando su reflejo en el espejo, quedándose finalmente con un conjunto. Irónicamente resultó ser el primero que se había probado. Pero al final comprendió que realmente no le importaba si a Maggie le gustara su ropa. ¿Qué diferencia supondría si llevara una cosa u otra? No era como si Maggie tuviera una cita con su ropa.
La actriz se volvió rápidamente de su reflejo y echó un ojo a la hora. Llegaba tarde. El que siguiera demorándose con la esperanza de que dulce llamara no se le había escapado.
No va a llamar, Anahi se recordó, no por primera vez. Está de camino a pasar un fin de semana maravillosamente romántico con Justin. Inspiró profundamente. "Y yo tengo una cita," anunció a la alcoba vacía. "Para la que ya llego tres minutos tarde." Cuernos.
La actriz se apresuró fuera del edificio, esperando, con algo de impaciencia, que el portero le consiguiese un taxi. Sabía que no estaba de buen humor. De hecho casi había llamado para cancelar la cita unas cuatro veces, pero no quería estar sola. No esa noche, cuando sus pensamientos se centrarían indudablemente en dulce y lo que podría estar haciendo con Justin.
Anahi agitó la cabeza intentando aclarar sus pensamientos. "Gracias," dijo mientras un taxi finalmente aparcaba.
"Que tenga buena noche, Srta. Puente," le dijo el portero.
Desde la ventanilla del taxi Nueva York parecía distante e irreal. Quizá todas las imágenes vistas a través de encuadres cuadrangulares por naturaleza parecían soñados. ¿Es así cómo ella le parecía a otra gente: distante e irreal, reducida a una figura bidimensional? Era un lugar solitario. Deseaba ser real desesperadamente. Dulce merecía a alguien real.
Anahi suspiró, su mirada vagando a lo largo del paisaje. Se preguntó qué estaría pensando dulce en ese momento. ¿Era feliz en compañía de Justin? ¿La hacía sonreír? ¿Podría darle todo lo que ella necesitaba? Y en ese caso, ¿podría Anahi aceptarlo alguna vez?
Deseaba creer que sí, que podía dejar atrás el dolor y los celos. Pero en el fondo de su mente, siempre creería que ella podría hacerlo mejor; que podría hacer a Dulce más feliz.
Pero, ¿podía? se preguntó Anahi de repente. ¿Dulce sería feliz bajo el ojo público? ¿Sería feliz renunciando a su privacidad?
La gente querría herirlas, separarlas. La gente diría cosas y asumiría cosas. Mentirían para vender más periódicos. Harían una burla de todo lo que Anahi consideraba hermoso y cierto, sólo porque ella no existía en el mundo de ellos. No se esperaba que las figuras bidimensionales tuvieran sentimientos, no se les permitía amar.
Anahi bajó la mirada al darse cuenta: dulce estaba más a salvo en brazos de Justin.
"Sesenta y ocho, y Broadway," anunció el taxista parando el vehículo.
Sacada de su ensueño, Anahi le dio rápidamente el dinero y salió al fresco aire nocturno; lista para su cita.
**************************
Dulce se quedó mirando por la ventanilla del automóvil que Justin había pedido prestado a sus padres, su mirada fija en la oscuridad de fuera, mientras su mente viajaba a mil kilómetros por hora a través de la autopista de sus pensamientos. Tenía la intranquila sensación de que tendría lugar una colisión de frente en su futuro próximo.
Después de su visita al apartamento de chris, Dulce había decidido enterrarse en las tareas de clase. Las clases se convirtieron en su santuario durante el resto de la semana. Había evitado el plató. Había evitado el apartamento de Anahi. Lo peor de todo, había evitado a Anahi.
Dulce sabía que tenían el acuerdo de ir a bailar la noche antes, pero se había acobardado ante el desafío. El que deseara ir la asustó. Dulce había imaginado que si evitaba a Anahi hasta el fin de semana, estaría a salvo. El fin de semana le mostraría que Justin era lo adecuado para ella. Eso espero…
Dulce desvió la atención de la ventana. "Bueno, ¿qué haremos esta noche?" preguntó, esperando entablar conversación. Hablar mantendría el silencio a raya. El silencio era peligroso. El silencio llevaba a pensar. Y pensar llevaba a la culpa. ¿Cómo pude ignorar así a Anahi? El pensamiento se empecinaba en llamar su atención, llenándola de inquietud.
"Podríamos hacer un fuego," sugirió Justin. "Y ver una película. Traje algunas."
Dulce asintió. "Suena bien," le dijo buscando en su mente otro inicio de conversación. ¿Por qué no podía pensar nunca algo que decirle? La conversación venía tan fácilmente cuando estaba con Anahi. ¡AGH! "Bueno, um, ¿Vienes con frecuencia aquí?"
Justin agitó la cabeza, su mirada en el camino delante. "No, a mis padres normalmente les gusta su tiempo a solas para estar… bueno, a solas." Sonrió echándole una rápida mirada. "Creo que es dulce que tras todos esos años de matrimonio aún logren encontrar romance."
Dulce asintió. "Sí, no pasa a menudo," dijo recordando el divorcio de sus padres. "Creo que el amor verdadero es difícil de encontrar," agregó no segura de por qué estaba diciéndolo, sobre todo a Justin.
"No sé, a veces se tiene suerte," contestó Justin. "Ya casi estamos."
Dulce miró fuera de la ventanilla, notando el cambio en el paisaje. Deseó poder sentirse más feliz por estar fuera en el bosque, rodeada de belleza inalterada.
El automóvil vino a parar delante de una cabañita de leños y dulce se quedó mirando un momento. Varias películas de horror le vinieron a la mente.
"Estoy seguro es mucho menos siniestro a la luz del día," bromeó Justin como leyéndole el pensamiento. "Venga, metamos nuestras cosas. Tenemos una noche llena de diversión por delante."
Sí, llena de diversión, pensó dulce y salió del automóvil.
********************************
Anahi estaba intentando desesperadamente prestar atención a todo lo que Maggie decía, pero su mente seguía vagando. ¿Por qué no había llamado dulce? ¿Había espantado a dulce? ¿Eran demasiado obvios sus sentimientos?
"Anahi," dijo Maggie interrumpiendo sus pensamientos.
"¿Hmm? " la actriz levantó la vista, notando por primera vez que había estado tamborileando el tenedor contra la mesa. Cesó el movimiento en seguida y miró a la director con una sonrisa de disculpa. "Lo siento."
"¿Estás bien?" preguntó Maggie, su voz llena de preocupación.
Anahi miró por el restaurante durante un breve segundo antes de devolver su atención a los atentos ojos verdes. Se preocupa de mí… ¿por qué no puedo preocuparme por ella? ¿Por qué deben las cosas complicarse así? "Es que estoy teniendo problema concentrándome, lo siento. Ha sido una larga semana."
La director afirmó con la cabeza, tomando un sorbo de su copa de vino. "¿Quieres hablar de ello?"
"No, sólo… sólo quiero dejar de pensar," respondió Anahi deseando que fuera tan simple.
Maggie pidió la cuenta con un gesto y se retrepó en la silla mirando a Anahi pensativamente. "¿Quieres ir a casa?" preguntó suavemente.
Casa. ¿Qué era eso? "No estoy segura de desear estar sola," contestó Anahi realmente no importándole cómo sonaba. Va a hacerse una idea equivocada, le advirtió una vocecita.
"No tienes que estarlo," replicó Maggie.
******************
Dulce miraba la televisión intentando enfocar las imágenes que fluctuaban por la pantalla. Pero estaba demasiado nerviosa para concentrarse. Seguía preguntándose qué estaba pensando Justin. Seguía preguntándose qué traería la noche. ¿Pasaría algo? ¿Permitiría que pasase? Aún no lo sabía.
Al lado de ella en el sofá Justin se movió. "¿Quieres un refresco o algo?" ofreció él.
"No, gracias," contestó Dulce manteniendo la mirada en la pantalla de la televisión. Si parecía absorbida en la película, quizá no intentase nada. Es tu novio, no un desconocido. Pero parecía un desconocido. ¿Y no se suponía que ella estaba allí para conocerle mejor? ¿No se suponía que esto era divertido? "Justin," dijo volviéndose a él. "¿Podemos hablar?"
"Claro," contestó Justin apagando la TV. Se volvió para encararla. "¿Qué pasa?"
Dulce se volvió también, tomándose un momento para decidir qué decir. "¿Te sientes incómodo?" preguntó y rápidamente agregó, "Porque yo sí."
"Estoy algo nervioso," admitió él pasándose una mano a través del pelo. "No estoy muy seguro de cómo leerte."
"¿Leerme?" dulce preguntó desconcertado. ¿Era ella un libro?
Justin la miró con inquietud. "No quiero cruzar la línea ni nada," le dijo suavemente. "No quiero ser cretino."
"Oh," respondió dulce sintiéndose dividida. "Estoy teniendo problemas viendo dónde está la línea," admitió. "¿Podemos sólo… improvisar?"
"Sí, definitivamente," dijo y se relajó visiblemente. Cogió la mano de dulce y reasumió la película.
Dulce miró brevemente a sus manos entrelazadas e inspiró profundamente dejando que su mirada descansase en la pantalla de televisión. Su corazón estaba martillando, sus pensamientos estaban desbocados y estaba segura que había dejado la razón y la lógica en la ciudad. "Justin," susurró, una parte de ella esperando que no la oyese.
"¿Sí?"
"Vamos a la cama," dijo mirándole.
*********************
"Lamento haber sido tan mala cita," se disculpó Anahi sintiéndose avergonzada por su conducta de toda la noche. "Me sorprende que aún estés aquí." No miró a Maggie mientras hablaba, eligiendo mantener la vista pegada a la acera.
El hecho era que deseaba poder volver a empezar la tarde de nuevo, empezando con no llegar tarde. Como resultado de su tardía aparición, se habían perdido la película. Aunque Maggie no se había enfadado. Anahi se preguntó si alguna vez se enfadaba. La director era tan espíritu libre; tan calmada y despreocupada. No parecía posible que una persona pudiera ser tan tranquila.
Maggie le sonrió. "Entiendo que tienes cosas en la mente," contestó con un leve encogimiento de hombros. "Sólo desearía poder ayudar."
"Has ayudado," le aseguró Anahi mirando en los ojos verdes. No estaba segura cómo habría pasado la tarde sola. "De veras aprecio tu compañía. Es que soy terrible para demostrarlo."
La director se rió fácilmente. "Está bien, Anahi. Soy feliz sólo estando cerca de ti." Miró al cielo ante el comentario. "Lo siento, me prometí que no diría cosas así."
Anahi sonrió sintiéndose adulada. "¿Por qué?" preguntó.
Maggie le echó una mirada, avergonzada. "Porque sé que me gustas mucho más de lo que debería y no quiero espantarte."
"No me siento espantada," dijo Anahi. "Adulada, pero no espantada." Echó una mirada para ver su edificio no demasiado lejos. Podía sentir su corazón latiendo.
"Bien, no deseo incomodarte," dijo la director, su voz tímida pero sincera.
¿Por qué estoy sufriendo por alguien que no puedo tener? Maggie es perfecta. Sus pensamientos batallaban intentando encontrar solución al problema. No estaba segura que hubiera una buena solución aparte de superar a dulce y ¿cuánto tiempo costaría eso? ¿Cuan lejos estaba dispuesta a llegar para apresurar el proceso?
"Bueno, aquí estamos," anunció Maggie echando una mirada al edificio.
Anahi miró fijamente la puerta y entonces a Maggie. Podría decir sólo buenas noches. Aquí mismo. Sólo di buenas noches. Pero no quería decir buenas noches. Deseaba sentirse entera de nuevo. Deseaba parar el dolor. Deseaba más que vacío y silencio. "¿Quieres subir?"

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:27 am

CAPITULO 59
Dulce intentó concentrarse en la sensación de las manos de Justin sobre su cuerpo. Intentó aferrarse a las palabras que emanan de sus labios mientras le susurraba, "Eres tan hermosa," en el espacio entre su experiencia y la de dulce. Su respiración resultaba fresca contra su cuerpo mientras él besaba su estómago. Su boca dejaba húmedos y fríos senderos lo largo de sus pechos, demorándose con la esperanza, evaporándose con la realidad. Dulce intentó concentrarse en el entusiasmo y la pasión de él, deseando que fuera suficiente para sustentarles a ambos.
¿Por qué la vida no podía ser más como en las películas? Todo era tan apasionado y hermoso en un montaje de flashes de perfección. Deseó estar experimentando la versión retocada de ese momento.
¿Para esto había esperado veintitres años, para este sentimiento de adormecida indiferencia; la anticipación de que acabase antes de que hubiera siquiera empezado? ¿Para esto había estado rezando? ¿Aferrándose?
Sintió entrar brisa a través de la ventana y deseó no haberlo notado. ¿Era esto justo, usarle sólo para apagar su insistente necesidad de esconderse? ¿Estaba bien?
En los ojos de Justin había visto una mezcla de tantas emociones que no podía discernirlas del todo. Sabía que había lujuria y anticipación. ¿Pero había amor? No importaba, se dio cuenta, no importaba lo que él sintiese si ella no podía corresponder a sus sentimientos. ¿Cómo podría despertar la mañana después y mirarle a los ojos?
Sintió que sus manos le desabrochaban la hebilla de su cinturón. "Justin, espera," encontró a su boca diciendo, aunque su mente no le había dado permiso para hablar.
Justin detuvo sus acciones. "¿Voy demasiado rápido?"
Hizo una pausa antes de responder. ¿Qué excusa podría darle por llevarle tan lejos? ¿Cómo podría justificar su sentimiento de alejamiento? "No puedo hacer esto," susurró incapaz de enfrentar su mirada. “Lo siento. Creí que esto es lo que deseaba pero–”
"Oh," dijo como si aún esperase que contestara su pregunta sobre ir demasiado rápido. "Oh," dijo de nuevo pareciendo de repente desmañado. Miró abajo, a dónde estaba a horcajadas sobre su cuerpo. "Lo siento," dijo y se quitó, sentándose torpemente al lado de ella.
Dulce intentó buscar las palabras, pero no pudo encontrar ninguna. Se sentía expuesta sentada en topless en una cama extraña, mirando al chico al que casi había concedido pleno acceso a su cuerpo sólo momentos antes. ¿Qué podía decirse?
"¿Estás bien?" cuestionó Justin, su desilusión pasando rápidamente a preocupación. "No te hice daño, ¿verdad? No había siquiera–"
"No," le aseguró rápidamente, sorprendida por su tono. Medio esperaba que se desfogase con ella. No es Poncho, se recordó y le entristeció el tener que hacerlo. "Creo que estoy perdiendo la cabeza," agregó sintiéndose tonta por decirlo, pero creyéndolo no obstante.
Justin frunció el ceño cuando la miró. "¿Por qué crees que estás perdiendo la cabeza?"
Le miró avergonzada. "Sólo estoy pasando una fase, creo," contestó diciéndolo para satisfacer su curiosidad principalmente, aunque parte de ella aún lo creía cierto. "Realmente lo siento, Justin. Sólo necesito aclarar las cosas."
La confusión apareció en sus facciones mientras la miraba. "¿Estás rompiendo conmigo?"
No lo había dicho con esa intención. El pensamiento realmente no se le había pasado por la mente. Pero quizá era la única forma en que iba a comprenderse. No podía seguir alentándole. No así. Incluso si no sabía qué deseaba, lo que no deseaba estaba bastante claro.
Sus ojos se llenaron de lágrimas mientras asentía. Podía sentir los cimientos de su vida desmoronándose antes de sus propios ojos. ¿Qué estaba haciendo? Tantas partes de ella deseaban echarse atrás y, aún así, la chispita de alivio que sintió ante la confirmación le impidió así hacerlo.
Justin deglutió pareciendo indeciso entre querer consolarla y llorar. "Vale," dijo. Miró alrededor como deseando recordar los momentos en que mirar ese dormitorio no le había causado dolor. "¿Quieres irte a casa?"
Casa. Se preguntó de repente donde exactamente estaba eso. No lo sabía y no lo quería reflexionar. Dulce sabía que sólo había un lugar en que deseaba estar.
Y sólo una persona que desease ver.
**************
"Veo que has hecho mucho con el lugar," bromeó Maggie al entrar en el apartamento.
Anahi se rió. "Planeo conseguir mobiliario esta semana," respondió, aunque realmente no lo había pensado. Era una prioridad tan baja en su lista de cosas por hacer, a veces olvidaba incluso que era un problema hasta que alguien lo señalaba. Y de todas formas siempre eran las dos mismas personas. "¿Puedo traerte algo de beber?" ofreció mientras iba a la cocina.
"Claro. Cualquier cosa que tengas estará bien."
Anahi estaba a punto de responder cuando móvil sonó. "Lo siento," se disculpó con su invitada. "Anahi," dijo al teléfono.
"Me gustarían dos pizzas grandes con pepperoni, anchoas y piña."
La actriz miró al cielo ante la familiar voz. "¿Me excusas un momento?" le preguntó a Maggie. Cuando la director asintió, Anahi se retiró a la privacidad de su cuarto.
"¿Llamo en mal momento?" preguntó ucker.
Anahi cerró la puerta de su dormitorio y se apoyó su espalda contra ella. "Siempre llamas en mal momento," contestó. "Pero te echaba de menos. ¿Cómo va la película del tomate?"
"Manzana," corrigió ucker. "Y está finalmente acabada. Estarás muy orgullosa. O molesta, una de dos."
Anahi supuso que sería lo último.
"Bueno, oí una voz femenina al fondo," ucker continuó. "¿Qué me he perdido?"
"Demasiado para contar por teléfono," admitió Anahi "Pero estoy alucinando."
"Eso es nuevo." Pausa. "En caso de que no pudieras notarlo, era sarcasmo."
Anahi se alejó de la puerta y bajó la voz. "ucker, la invité a subir. Y no sé cómo interpretarla. Quiero decir, ¿está pensando en sexo? ¿O sólo estoy asumiendo que está pensándolo? ¿Y lo quiere o no? Esto es mucho más complicado de lo que creí que sería."
"En primer lugar, ¿quién es?" ucker preguntó.
"Maggie."
"¿La buenorra directora?" Aucker silbó. "¿Sabías que posó para Playboy?"
"No posó."
"Sí que posó," discutió ucker. "Cuando tenía dieciocho años."
"Oh, Dios mío, no posó para Playboy," respondió Anahi sintiéndose frustrada y ridícula por estar siquiera teniendo esta discusión.
"Buscaré el ejemplar," dijo ucker. Anahi podía oírle rebuscar al fondo. "Está por aquí en alguna parte."
Anahi golpeó el móvil contra su frente. "Me vuelves loca."

"¡Lo encontré!" gritó ucker. "Oh, espera. No es ella. No importa. Eh, Anny, deberías dormir con ésta de aquí. Quiere ser maestra de primaria y sus pechos son de verdad."
"¿Puedes ser serio durante un minuto?" suplicó Anahi. "Ahora mismo estoy realmente confusa."
Ucker suspiró. "De acuerdo, bla bla lesbiana buenorra en tu sala lista para la acción. Bla bla confusión. 'Oh, no, mi primera vez.' Bla bla bla. Bueno, ¿qué crees que deberías hacer?"
"No lo sé," replicó Anahi sinceramente. "Es hermosa, inteligente, divertida y realmente me atrae. Pero…"
"No es dulce," adivinó ucker.
"Justo," contestó Anahi. "Y no quiero moverme demasiado rápido. Es sólo que…"
"Quieres olvidar a dulce y esperas que cepillarte a Maggie sea el remedio."
"Sí. Bueno, menos la palabra 'cepillarte'."
"Mira, Anahi, sólo haz lo que te parezca correcto."
Anahi suspiró. "Hablamos luego."
"Diviértete."
Anahi colgó el teléfono y miró la alfombra un largo momento. Sabía que tenía que volver fuera y encarar a Maggie, pero estaba asustada.
¿Qué era lo correcto? Y si se dejaba llevar, si sólo dejaba que las cosas pasasen, ¿lo lamentaría por la mañana? No podría deshacer nada.
Se enderezó y salió del cuarto. Encontró a la director mirando por las ventanas de cristal.
"Hay una vista tan hermosa desde aquí," dijo Maggie mientras Anahi se acercaba. Se volvió. "¿Todo va bien?"
Anahi miró en los ojos verdes y sonrió. "Sí. Era sólo ucker. Terminó su película."
"Estoy segura que será brillante como siempre," replicó Maggie con un guiño. "No puedo esperar a verla."
Anahi podía esperar. Podía esperar largo tiempo. Pero al final sabía que adoraría la película. Ucker tenía una manera fascinante de hacer interesante la locura. De repente, recordando que le había ofrecido una bebida a su invitada antes de la interrupción, dijo, "¿Un vino está bien?"
"Perfecto."
Anahi inspiró profundamente mientras iba a la cocina. Necesitaba relajarse. Todo parecía torpe, cada movimiento forzado. Se sentía fuera de ella misma, como si interpretase un papel para el que no podía encontrar motivación. Sabía que estaba temblando y se preguntó si Maggie se sentía la mitad de nerviosa.
Abrió uno de los armarios y alcanzó por un vaso sabiendo, del mismo modo que la gente prevé catástrofes, que iba a dejarlo caer. Lo tocó de mala manera en lugar de agarrarlo propiamente y resbaló, suave y fácilmente de su mano. Un mero segundo pasó desde el momento en que el vaso cayó de sus dedos al momento en que se hizo añicos por el suelo de su cocina. Aún así, en esa breve extensión de tiempo, entendió las limitaciones de la posibilidad; era tan capaz de evitar que el vaso se rompiera, como de evitar que su corazón amase.
Maggie estaba a su lado en un instante. "¿Estás bien?"
Anahi se volvió del desastre del suelo y miró los preocupados ojos. "Estoy bien," contestó. "Es que soy una gran torpe."
Diversión reemplazó a la preocupación. "Entonces intentaré ocultarle ese dato a la prensa," la director contestó. "Por un precio."
"Espero que sea barato. Estoy intentando ahorrar para el mobiliario." Anahi sonrió, consciente del hecho que Maggie estaba justo delante de ella. Deglutió. "Estoy realmente confusa," admitió en un susurro.
"¿Sobre?"
"Todo."
"Entonces iremos realmente despacio."
Despacio. Anahi sintió acelerarse su corazón mientras los labios se acercaban. Cerró sus ojos dejando que el momento la llevase por encima del profundo barranco de la duda. Sintió los labios de Maggie tocar los suyos en un momento que parecía a la vez sorprendente e irreal. Anahi no estaba segura si estaba pasando o no. Pero sabía que le gustaba la suavidad presionando contra su boca; le gustaba la forma en que cuerpo de Maggie ajustaba contra el suyo.
Parecía esperanza. Sabía a posibilidad. Y en un momento irracional pensó que quizá, si sólo lo hubiera intentado, si sólo hubiera reaccionado lo bastante rápido, podría haber impedido que se rompiese el vaso.
De repente sus pensamientos fueron interrumpidos por el golpe en la puerta. Dulce odiaba, con pasión, la anticipación de mirar una puerta cerrada dos segundos después de llamar. Odiaba el saber que pese a todo ese tiempo pasado ensayando, una y otra vez, lo que diría, se le olvidaría todo al instante que se enfrentase con la oportunidad. Estaba nerviosa, allí de pie, pensando en todo y en nada, mirando esperanzada y absurdamente la forma de madera de la puerta.
Pensó en el viaje de vuelta de la cabaña. Justin: conduciendo con silenciosa resignación. Dulce: escribiendo y reescribiendo un monólogo imaginario. Se disculparía con Anahi lo primero, había decidido. Explicaría una versión de la verdad que ni ocultase ni revelase las verdaderas razones de su distanciamiento.
Pensó en Justin con una leve punzada de pesar. Lamentando no haber descubierto que no le amaba –y no podía amarle– de la forma que él deseaba. Lamentando haberse separado cómo lo hicieron: envarados en una serie de gestos torpes y frases incompletas. Fue un adiós de puntuación incierta. ¿Adiós? Adiós… Adiós.
Y ahora dulce estaba allí de pie allí, esperando, esperando una oportunidad para explicar, aunque vagamente, que estaba confundida y asustada; escindida entre saber y no desear saber. No estaba allí para confesar, sino meramente para disculparse por ser cobarde.
La puerta se abrió finalmente y dulce se tensó con anticipación. "Hola," dijo cuando vio a Anahi en el abierto umbral. Deseaba decir muchísimo más que eso pero, como esperaba, había olvidado las palabras que había elegido. La habían abandonado, igual que su aliento cuando Anahi la había mirado.
"Dulce," dijo Anahi con sorpresa. "Creí que estabas–"
"Estaba," interrumpió dulce rápidamente. "¿Podemos hablar?" Fue en ese momento que dulce notó que Anahi no estaba sola. Maggie. La cita. Que egoísta por su parte haberse olvidado, que increíblemente egoísta. "Lo siento. Es mal momento," dijo sintiéndose avergonzada y fuera de lugar. No había ensayado esta parte. No sabía qué hacer.
"Dulce, ¿estás bien?" preguntó Anahi gentilmente mirando la cara de dulce con cuidado. ¿Podría ver Anahi que había estado llorando? ¿Era obvio?
Maggie apareció junto a Anahi antes de que dulce tuviera oportunidad de replicar. "Debería irme," anunció. "Mañana temprano tengo reunión con los productores." Miró a Anahi y sonrió. "Te llamaré."
Anahi asintió. "De acuerdo," agregó como si el acto de asentir no fuera suficiente.
"Adiós, dulce," dijo Maggie educadamente y se fue vestíbulo abajo.
Dulce se sentía como una intrusa. No podía recordar haberse sentido jamás tan avergonzada, tan fuera de lugar. "Siento muchísimo todo esto," dijo al momento que la director desapareció en el ascensor. "Me olvidé completamente de tu cita."
Anahi se encogió de hombros. "No hay nada que sentir," dijo. "Entra."
Dulce intentó no imaginar lo que podría haber interrumpido. Entró en el apartamento y lo miró como esperando que las cosas fueran diferentes. Notó el vaso roto en el suelo de la cocina y lo miró con sorpresa. "¿Qué pasó ahí?" preguntó.
Anahi llegó junto a ella y suspiró. "Es que soy torpe, eso es todo," contestó. Se volvió a dulce y la miró con preocupación. "¿Qué fue mal?"
Todo, quiso dulce decir. Todo fue mal. "No pude hacerlo," dijo en cambio. No era lo que había venido aquí a decir. No deseaba hablar de Justin y el romance fallido. Meramente había deseado decir, Siento no haberte llamado. Siento no haber mantenido nuestra cita.
Realmente no entiendo por qué me alejé. Por favor no me pidas que lo explique. Pero todo salió de su boca antes de poder detenerlo. "Estábamos en la cama, en esa preciosa cabaña en el bosque y… me quedé paralizada."
"Era tu primera vez, es comprensible," le dijo Anahi.
Dulce agitó la cabeza. "No, no fue el momento. No fue siquiera temor o nerviosismo. Simplemente no le deseaba. En absoluto. Al menos debería sentir algo, ¿verdad?" Levantó la vista a los ojos verdes, que dulce estaba segura había destellado con algo. ¿Qué? ¿Qué estás pensando, Anahi? "¿Crees que me pasa algo malo?"
"No," contestó Anahi. "Simplemente no le deseabas."
Dulce asintió. "Exacto," concordó. Era normal. Estaba bien. "Pero tampoco deseé a Poncho," admitió. "Quizá soy asexual."
"Sí, probablemente es eso," concordó Anahi con una sonrisa. "Vete al convento."
Dulce también sonrió. Recordó lo que había venido a decir y lo dijo. "Realmente siento lo de la última semana. Fui cretina." Se quedó mirando el suelo incapaz de encontrar la mirada de Anahi; sabiendo que no importaba lo que dijese, sería mentira. "No estaba pensando claramente."
"Tenías mucho en mente," dijo Anahi. "Con Justin y todo. Está bien."
Las palabras de Anahi llenaron a dulce de culpa. Deseaba, más que nada, admitir la verdad. Pero haría las cosas embarazosas e incómodas y aún no estaba segura de si lo que sentía era real. "Te herí."
"Viviré," le aseguró Anahi. "Lo entiendo."
Dulce quería llorar estando allí, sintiéndose dividida y confusa, odiando su incertidumbre y aún así aferrándose a ella por su misma vida. Se tragó las lágrimas no deseando explicar sus emociones. "Estoy hecha un lío," admitió a su pesar.
Anahi se acercó y puso sus brazos alrededor de dulce, abrazándola fuertemente.
Dulce cerró los ojos relajándose en el cuerpo de Anahi. Podía oler la dulzura de la vainilla del perfume de la rubia. O quizá era el olor natural de su piel. Todo en la actriz era suave y cálido. La artista quería que el abrazo durase para siempre.
Pero fue Anahi quien rompió primero el contacto. "Si crees que estás hecha un lío, debieras haberme visto antes," dijo con una leve sonrisa. Cabeceó hacia el vaso en el suelo.
"Estoy segura que fuiste encantadoramente patosa." dulce sonrió.
Anahi se rió. "No estoy segura de poder asumir serlo."
"¿Patosa?"
"No, encantadora," respondió Anahi pareciendo tímida.
"Entonces sólo patosa," bromeó dulce. Hizo una seña hacia la cocina. "Venga, limpiemos este desastre."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:27 am

CAPITULO 60
En mitad del insomnio le llegaban los pensamientos en fragmentos: esquirlas del vaso roto esparcidas por el suelo… labios suaves moviéndose contra los de ella… el golpe a la puerta.
Anahi abrió los ojos y se quedó mirando la ventana del dormitorio. El sol se filtraba a través de las persianas lanzando vagas sombras sobre el suelo. Las miró un rato, concentrándose en las formas indescifrables que invadían su alfombra. Escuchó el silencio intentando distinguir otras señales de vida.
Pero todo era silencio en su apartamento del ático. El resto del mundo era inexistente desde su trono. Era en esos momentos cuando nada parecía real. ¿Cómo había llegado allí? ¿Cómo algo de esto era suyo?
A los veinticinco años había logrado más que la mayoría en una vida. Al menos eso se decía siempre. Ahora no estaba tan segura. Después de todo, ¿qué era un logro?
Pensó en James, el sin techo que había encontrado hacía todos esos meses en la calle. Sobrevivir para él era más logro que nada de lo que Anahi hubiera hecho jamás.
"Algún día voy a ser rica y famosa," le dijo Anahi a su abuela un día. Fue la primera de muchas veces.
Su abuela había permanecido callada durante mucho tiempo, entonces había dicho, "¿Y por qué es tan importante para ti, Ana? ¿Qué vas a hacer con toda esa fama y todo ese dinero?"
Qué, en verdad.
El teléfono sonó, acabando con su introspección. "¿Hola?" contestó.
"¿Te desperté?"
Anahi sonrió ante el sonido de la voz. "No podía dormir," admitió.
"Ni yo," dijo dulce tras un momento. "¿Qué te pasa?"
"Demasiado pensar. ¿Y tú?"
"Igual."
"¿Justin?" supuso Anahi.
"En parte, pero también otras cosas," le dijo Dulce. "Estoy cansada de pensar. Pensé en llamar y molestarte."
"Eres tan considerada," bromeó Anahi. "Estaba pensando en comprar hoy el mobiliario."
"¿Es lo que te mantuvo levantada toda la noche?"
Anahi se rió. "Sí, es un gran paso para mí." Hizo una pausa. "¿Quieres venir conmigo? Detesto ir de compras sola."
"No sé, ¿qué saco yo?"
Anahi sonrió. "Pensaré en algo."
"Oooh, una sorpresa. Cuenta conmigo. ¿Cuándo vamos?"
"Me dejaré caer por tu apartamento a la una. ¿Te parece bien?"
"Es una cita, Srta. Puente. Nos vemos."
Sonriendo Anahi dijo, "Adiós." Colgó el teléfono y puso la alarma a la 11:30. Eso le daría el tiempo suficiente para arreglarse.
Bostezando, Anahi se echó las mantas sobre la cabeza y cerró los ojos.
*********************
De alguna forma dulce había olvidado de un muy importante detalle: Anahi era Anahi Puente. Afortunadamente la gente de Nueva York hizo un trabajo maravilloso recordándoselo. Por dondequiera que fueran, alguien les detenía para pedir el autógrafo de Anahi. Algunos pedían una foto con la actriz. Otros asumían que dulce también era importante e igualmente le pedían su autógrafo. ¿Y quién era ella para negárselos?
"Mira esto, famosa por asociación," bromeó dulce una vez la nube de gente les había dejado solas.
"¿También puedo conseguir tu autógrafo?" le chinchó Anahi.
"Claro, ¿tienes boli? Te firmaré en la frente." dulce le sonrió a la actriz mientras caminaban. "¿Se hace irritante tras un tiempo?"
"¿Que me firmen la frente?"
"¿Te firman la frente a menudo?"
Anahi pretendió sopesar la pregunta. "No, resulta que eres la primera en siquiera ofrecerse."
"Qué lástima," contestó dulce con simulada seriedad. Sonrió y agitó la cabeza. "Digo todo ese firmar autógrafos y sacar fotos."
"No diría 'irritante'," respondió Anahi cuidadosamente. "Como que estoy acostumbrada. Aunque desearía que no ocurriese."
Dulce asintió intentando ponerse en lugar de su amiga. Lo encontró imposible. ¿Cómo podía hacerse rutinario que los desconocidos rivalizan por tu atención? Era tan extraño experimentar este aspecto de la vida de la actriz. Dulce había perdido cuenta de cuánta gente le había dicho a la actriz que la amaba. Después de oírlo tan a menudo dulce se preguntó si la palabra "amor" habría perdido todo significado para Anahi.
"Podrías tener a cualquiera que deseases," se encontró Dulce diciendo. Levantó la mirada hasta Anahi.
"Eso es inopinado," contestó Anahi con una sonrisa.
Dulce rebuscó en su memoria lo último que Anahi había dicho. Había sido algo sobre autógrafos. "Lo siento," se disculpó. "Es que estaba pensando que toda esa gente te desea."
"Estoy bastante segura que sólo me pidieron la firma," replicó Anahi. "¿Me perdí ofertas en alguna parte?" Se dio la vuelta en broma. "Regresemos."
Dulce se rió y agarró el brazo de Anahi dándole la vuelta otra vez. "¡En serio! Apuesto que podría preguntarle a cualquiera si dormiría contigo y todos dirían sí."
Anahi consideró eso. "Apostaría que es seguro decir que la mayoría de los hombres gays y las mujeres hetero podría no sentirse demasiado inclinados a eso del sexo."
"Bien, dame tu móvil," exigió Dulce.
Arqueando una ceja Anahi lo entregó. "Espero que sea una llamada rápida la que estás haciendo. Tengo un presupuesto ajustado."
"Oh, calla," contestó dulce dando un golpe a Anahi en el brazo con el teléfono. "Ni siquiera quiero saber cuánto dinero tienes." Empezó marcando el número del apartamento de su hermano. Tras unas llamadas frank lo cogió. "Eh, ¿frank? Soy dulce."
"Eh, encanto. ¿Cómo te va?"
"Bien. Te llamo para hacerle sólo una pregunta."
"¿A mí?"
"Sí, a ti. Eres el tío más gay que conozco."
"Au, gracias."
Dulce sonrió. "De acuerdo. Digamos que tienes que dormir con una mujer. ¿Dormirías con Anahi Puente?"
"Cariño, esa chica puede meterse en mis pantalones cuando quiera."
Con una sonrisita satisfecha dulce dijo, "¡Gracias! Te llamo después. Dale mi amor a chris." dulce colgó y le sonrió a Anahi. "¿Ves?"
"¿Ver qué? No oí lo que dijo," contestó Anahi.
"Dijo que podías meterte en sus pantalones cuando quisieras."
"¿Y cómo sé que no estás mintiendo?" le desafió Anahi.
"Llámale tú misma," dijo dulce agitando el teléfono delante de la cara de la actriz. Aunque en realidad no esperaba que Anahi lo agarrara.
Anahi pulsó rellamada y se puso el teléfono en la oreja.
Dulce miró con sorpresa y diversión.
"Hola, ¿frank?" dijo Anahi. "Soy Anahi puente. Oí que deseabas que me metiera en tus pantalones."
Dulce estalló en carcajadas.
"No, no soy dulce", dijo Anahi lanzando una mirada a su risueña compañera. "¡De veras soy anahi puente!… no lo sé… Uh, Prada… Bueno, no puedes esperar que recuerde qué tipo de zapatos llevaba hace dos años… De acuerdo, ¡bien! Sólo por eso no voy a dormir contigo." Apagó el teléfono y se encogió de hombros para dulce. "No creyó que fuera yo."
Dulce sonrió. "No obstante lo dejé claro."
"Aún necesitamos encontrar a una chica hetero," contrarrestó Anahi. "Oh y mira, estoy viendo una ahora mismo. ¿Dormirías conmigo?"
Pillada con la guardia baja, dulce se ruborizó. No sabía qué contestar a la pregunta, aunque sabía lo que deseaba decir. "Creí que estábamos de acuerdo en que yo era asexual," dijo.
"Excusas", dijo Anahi agitando la cabeza con fingida desilusión.
"¿Dormirías conmigo?" preguntó dulce
"¡Oh, mira! Es una tienda de muebles," contestó Anahi. "¡Yupiiii!"
"Excusas," bromeó dulce pero siguió a Anahi dentro de la tienda. De repente no deseaba nada más que saber la respuesta a esa pregunta.
*****************
Anahi habría entrado y salido de allí en veinte minutos. Habría echado una mirada, señalado al primer sofá que viese lo bastante corriente para hacer juego con cualquier cosa que decidiese ponerle cerca, y salido en seguida.
Dulce, por otro lado, tenía una concepción diferente de comprar sofás. El suyo involucraba probar cada sofá disponible y sopesar cuidadosamente los factores comodidad, aspecto y precio.
Anahi estaba simplemente entretenida. Adoraba el aspecto pensativo que dulce tenía en la cara siempre que se sentaba en otro sofá y las miradas desdeñosas que lanzaba cuando el objeto no mantenía sus expectativas.
Dándose cuenta de que podrían estar allí un rato, la actriz decidió sentarse.
Al segundo de asentarse en el sillón, supo que estaba enamorada. "¡Me quedo éste!" le dijo a dulce al instante que la artista estuvo cerca. Alzó los pies y suspiró. "Es todo lo que necesito en la vida."
Dulce se acercó y sonrió. "Hay un sofá de piel vuelta negra por allí que le iría bien."
"¿Pasa la prueba de sofás de dulce maria?" le chinchó Anahi.
"Vacas inocentes fueron sacrificadas para tu comodidad," replicó dulce con leve sonrisa.
Anahi inclinó la cabeza a un lado. "Dice quién usó cuero en su cumpleaños."
Dulce abrió su boca para discutir y entonces la cerró. Entonces volvió a abrir y dijo, "¡Fue culpa de frank!"
"Ajá. No te oí quejarte."
Dulce dejó caer los hombros y suspiró. "Tienes razón. Soy hipócrita." Miró el sillón por un segundo. "Parece cómodo."
"No voy a levantarme," declaró Anahi.
Dulce se acercó. "Oh, venga. No seas mala."
"Lo soy."
Dulce entrecerró los ojos. "Y ya que me tenías medio convencida de que eras un ser humano decente."
"Bueno, soy actriz," contestó Anahi con una sonrisa. Suspiró melodramáticamente y cerró los ojos. "Mmm… podría quedarme aquí para siemp–" Los ojos de Anahi se abrieron de golpe cuando sintió de súbito un peso sobre su cuerpo. Intentó no gemir mientras la espalda de dulce presionaba contra sus senos.
"No está mal," comentó dulce, yendo su cabeza a descansar al lado de la de Anahi. "Aunque con algunos bultos."
Anahi intentó relajarse bajo el peso de dulce, pero era demasiado agradable para ser cómodo. "¿De veras? No me lo parece. Aunque la gravedad parece un poco más intensa en esta parte de la tienda."
Dulce sonrió. "Eso es muy raro. No puedo imaginar por qué."
"Sabes," Anahi empezó, "si, de repente, aparece una cámara de las noticias, voy a tener que negar que seamos amigas."
"Fingiré que soy una fan loca que te acosa," acordó dulce riéndose.
Anahi deseaba poner sus brazos sobre el estómago de dulce, para acercarla más, pero no se atrevía a moverse. Mantuvo las manos en los reposabrazos. "Prometo pagar la fianza."
"¿Puedo ayudarlas en algo?" dijo una voz masculina desde algún lugar cercano.
Dulce se quitó de un saltó de encima de Anahi, aunque hizo un noble esfuerzo por no parecer estar haciéndolo. Anahi al instante añoró la sensación y lamentó la interrupción. Pero era lo mejor. No tenía sentido acostumbrarse a tales cosas. Especialmente en público. Estaba equivocada… no es la película lo que va desenmascararme.
Devolvió la atención al vendedor, cuyos ojos se ensancharon con el reconocimiento. Antes de que pudiera balbucear cuánto la adoraba, interceptó el silencio, "Querría dos de éstos y el sofá que mi amiga decidió." Cabeceó hacia Dulce, que estaba ruborizándose y mirando al suelo. ¿Por qué parece tan culpable?
Dulce levantó la vista hasta el vendedor, que no estaba mirándola en absoluto. "Um, es el de piel vuelta negro," dijo.
El hombre pareció salir de de sus pensamientos y arrancó su mirada de Anahi. "Uh, ¡genial!" dijo con tono de hiper entusiasmo. Anahi estaba segura que le oyó quebrarse la voz. Él se aclaró la garganta. "Pueden enviarse en esta semana," dijo volviendo a la actriz. "¿Algo más en que pueda ayudarla, Srta Puente?"
"Sí, ¿hay alguna forma en que pueda enviarme con el sillón?" preguntó. "No quiero moverme."
El hombre se relajó visiblemente y rió. "No estoy seguro de que pueda arreglarse, pero puede quedarse cuanto desee. Estaré junto a caja cuando esté lista." Sonrió y se excusó.
Anahi devolvió su atención a dulce, que parecía torpe y avergonzada. "¿Estás bien?"
Los ojos cafes encontraron los verdes. "Sí, es que… no quería que pensara que… tú… que nosotras…"
"¿Somos pareja?" terminó Anahi, su corazón hundiéndose.
Dulce agitó la cabeza. "No deseaba crearte problemas…"
Anahi estudió la cara de dulce un momento, intentando entender la verdad detrás de las palabras. Todo que pudo sacar era que a la artista le asustaba ser confundida por una lesbiana. "De acuerdo," dijo esperando no parecer tan herida como se sentía. "Estoy bastante segura de que no va a correr a Entertainment Tonight con la noticia de que una linda peliroja estaba sentada en mi regazo."
Si era posible, Dulce se ruborizó más aun.
Anahi decidió que era hora de dejar el tema. "Supongo que significa que tengo que levantarme ahora."
Dulce se acercó y le ofreció la mano. "Venga, perezosa."
Anahi permitió ser alejada de la comodidad del sillón. De algún modo, tocar la mano de dulce era más atractivo que quedarse donde estaba. Notarlo fue perturbador, pese a no ser sorprendente. "¿Quieres cenar después?"
"¿Siempre estás pensando en comida?" preguntó dulce mientras iban hacia la caja registradora.
Anahi sonrió. "No, a veces pienso en otras cosas."
"¿Como?"
En besarte. En tocarte. En ti. En ti. En ti. Su móvil le ahorró tener que contestar. Dejó de caminar.
“Anahi," saludó.
"Hola, Anahi,"era la voz de maite. "¿Interrumpo algo?"
Anahi miró a dulce un momento y entonces contestó, "No, sólo estoy comprado muebles."
Un breve silencio la saludó. "¿Comprando muebles? ¿Sola?"
Anahi miró al cielo. "Soy capaz de comprar muebles sola, ¿sabes?" Hizo una pausa. "Pero, um, Dulce está conmigo."
"Ah," dijo maite con conocimiento. Aunque Anahi no estaba segura de qué creía maite saber. "Entonces seré rápida. Has de tomar un vuelo desde Newark el viernes noche. El estreno de Guardian es el sábado. Y tu cita llamó para confirmar."
¿Mi cita? pensó Anahi durante todo un segundo antes de sonreír. "¿De veras? ¡Es maravilloso! ¿Le conseguiste habitación de hotel y todo?"
"Todo arreglado," le aseguró maite. "Aunque, Anahi, ¿no estás escogiéndoles un poco jóvenes? Me refiero a que para confirmar llamó su padre."
Anahi se rió. "La edad es sólo un estado mental."
"Ya. Bueno, llega el viernes por la mañana con su madre y hermana. Haré que una limusina les recoja en el aeropuerto. Te daré su información de contacto cuando llegues aquí. También tendrás que darle a ucker la noticia de que no será tu cita para la velada porque no recibió el memorandum."
"Oh, maldita sea," dijo Anahi. "Le llamaré después."
"Lo último," maite prometió, "tu madre sabe que vienes este fin de semana, así que mejor la llamas. Ha dejado unos cinco mensajes en el contestador de tu casa. Dijo que perdió tu número de teléfono de Nueva York."
Anahi miró al cielo. "De acuerdo."
"Es todo," replicó maite. "Te dejo volver a tu festín visual, er, a ir de compras".
"Ja-ja," Anahi contestó agitando la cabeza. "¿No eras tú la que una vez me encontraba intimidante? ¿Podemos regresar a eso?"
Maite se rió. "Adiós, Srta. Puente."
Anahi colgó el teléfono y lo miró un segundo antes de guardarlo. Echó una mirada alrededor buscando a dulce y encontró a la artista sentada en un sofá cercano. "Lo siento," se disculpó.
"Está bien," dijo dulce levantándose. "Pillo que eres popular." Sonrió.
Anahi devolvió la sonrisa, pero alejó la vista antes de que pudiera perderse en los ojos cafes. Una idea estaba fraguándose en su mente, pero no estaba segura si sería buena. La desechó por ahora. Quizá después regresara a ella, cuando estuvieran a solas.
*************************
"Es que no tiene sentido," comentó dulce ensartando una hoja de lechuga de su ensalada. "Creerías que después de todo este tiempo tendrían alguna idea. Es tan obvio que se aman."
Anahi se encogió de hombros ocupada con su propio plato. Miró por el restaurante durante un momento y volvió a dulce. "Supongo que simplemente no es obvio para ellos."
Dulce agitó la cabeza. "Sí, pero quiero decir que ahora tienen juntos un niño. Vivieron juntos… ¿Hola?"
"Estoy segura que terminarán juntos," le aseguró Anahi. "Algunas cosas requieren tiempo."
"El amor no debiera ser tan complicado," discutió dulce.
Anahi se rió entre dientes. "Es una telecomedia."
"Todo lo que digo es que Ross y Rachel necesitan espabilarse. Es extraño que se pueda estar tan ciego."
Anahi se retrepó y sonrió. Miró alrededor y se enderezó pareciendo levemente más seria que antes. "¿Puedo hablarte de algo?"
El corazón de dulce dio un vuelco ante el tono de la actriz. "Claro," dijo aunque estaba repentinamente nerviosa. Desde que habían dejado la tienda de muebles, a dulce le preocupaba que Anahi sacase en incidente del sillón. Incidente. Llamarlo así lo hacía parecer un accidente desafortunado. Y no hubo nada desafortunado o accidental en ello. Me estoy convirtiendo en una pervertida.
"¿Qué haces este próximo fin de semana?" preguntó Anahi
La pregunta cogió por sorpresa a dulce. Había estado tan convencida de que sería una pregunta relacionada con el sillón. "Uh, nada, ¿por qué?"
"¿Quieres ir a California conmigo?" preguntó Anahi. Entonces rápidamente agregó, "El sábado he de ir al estreno de mi última película. Y pensé que sería agradable mostrarte mi casa. Ya sabes, pensé que sería bueno para ti ver cómo vivo cuando realmente tengo mobiliario."
¿California? ¿Quiere que vaya a California el fin de semana? ¿Con ella? ¿A su casa? Mobiliario… La mente de dulce estaba desbocada. No estaba segura de que su cerebro estuviera siquiera formando pensamientos coherentes. Aún así se obligó a hablar. "No creo que pueda permitirme la tarifa aérea."
"Alquilé un jet privado," contestó Anahi algo tímidamente. "No tienes que pagar nada."
"Ya," dijo dulce sintiéndose completamente apabullada. Un fin de semana en California. Con Anahi. ¿Cómo podía ser malo? "Parece divertido," se encontró diciendo. ¿No tenía tarea? Había ensayos que escribir y libros que leer. Los parciales se acercaban. Anahi puente iba a conseguir que la echasen de la facultad. Y aún así no podía evitar sentirse mareada ante la perspectiva de ir a casa de Anahi.
"Genial," contestó Anahi sonriendo brillantemente.
Dulce se encontró mirando la sonrisa de Anahi. Dios, es tan hermosa. Bellísima. Irreal. Y estoy tan, tan jodida si sigo pensando así. "Bueno, ¿qué hacemos tras la cena?" preguntó temiendo que podría estar acercándose la hora en que tendrían que separarse.
Anahi se encogió de hombros. "Si estás por ello, creo recordar que alguien me prometió un baile."
Dulce sonrió. "Acepto." Tan, tan jodida.

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:27 am

CAPITULO 61
"¡Creí que íbamos a un bar lesbiano!" gritó Dulce sobre la fuerte música. Echó un vistazo al club al que Anahi la había llevado, intentando ver entre las nubes de humo. A donde mirase gente escasamente vestida estaban bailando y dando saltos. Luces rojas, azules y verdes rebotaban de las paredes al suelo y techo continuamente.
Anahi sonrió y tomó la mano de dulce. "Creí que deseabas bailar."
Dulce tuvo que devolverle la sonrisa. Miró sus manos entrelazadas por un momento, sintiéndose irrazonablemente mareada. "Un trato es un trato," replicó. La música de baile le hacía desear estar saltando. Se sintió repentinamente llena de energía.
Mientras llegaban a la pista de baile, dulce notó que la mayoría eran tíos bailando. Había algunas chicas por el lugar, pero la mayoría eran hombres. Arqueando una ceja se apoyó contra Anahi y preguntó, "¿Dónde estamos?"
"Club gay," replicó Anahi, sus labios cerca de la oreja de dulce. "Pero si realmente prefieres un bar lesbiano…"
dulce cerró los ojos momentáneamente mientras la mejilla de Anahi rozaba contra la de ella. Los abrió rápidamente y se encogió de hombros. "Eh, si hombres sudorosos sin camisa te encienden… ¿entonces quién soy yo para juzgar?"
"¿No te encienden a ti?" contraatacó Anahi.
Dulce no tenía idea de cómo contestar esa pregunta. Oyó como Party People de Missy Elliot salía de los altavoces. Y se rió. "¡Tenemos que bailar a esto, ven!" Agarró las manos de Anahi y la introdujo en la muchedumbre.
"¿Te gusta esta canción?" gritó Anahi por encima de la música.
Dulce asintió mientras soltaba las manos de Anahi y empezaba a moverse con el ritmo. Podía sentir la energía pulsando alrededor de ella. Agradecía llevar puesto un top porque ciertamente iba a hacer calor pronto allí dentro.
Anahi estaba allí de pie mientras los locos del baile empezaban a chocar contra ella. "¡Voy a por una bebida!"
Dulce agitó la cabeza y volvió a agarrar la mano de Anahi de nuevo, atrayéndola. "Fue idea tuya, Srta. Puente." Pronunció las palabras junto con Missy, "'Déjame bailar contigo, déjame agotarte…'"
Anahi se rió. "Estás poniéndome nerviosa," admitió.
"¿Por qué?"
La actriz la miró fijamente y entonces se agachó para decir, "Porque pareces realmente sexy cuando bailas."
Dulce intentó esconder su sorpresa, su corazón martilleando por las palabras. "Bueno, tú pareces realmente boba ahí de pie. ¡Así que a bailar!" Puso sus brazos alrededor del cuello de Anahi y se apretó contra ella. No deseaba pensar demasiado profundamente sobre lo que estaba haciendo porque, si lo hiciera, probablemente pararía. Y era demasiado agradable para parar.
Especialmente cuando Anahi puso sus manos en la cintura de dulce y empezó a soltarse. "¿Mejor?" preguntó la actriz.
Dulce sonrió. Anahi debería soltarse más a menudo. "Sí, ahora pareces mucho menos boba." Estaba segura que su voz estaría ronca al final de la noche. También podía quedarse sorda, la música era tan fuerte. Pero estaba divirtiéndose demasiado para preocuparse.
Anahi estaba pasmada. Pasmada por su propia audacia. Pareces realmente sexy cuando bailas. Las palabras resonaron en su mente. ¿Realmente las había dicho en voz alta? Lo bastante alta, incluso, para ser oídas por encima de la música. ¿Qué otros pensamientos desinhibidos podrían escapar entre ellas? La pregunta le preocupaba.
Pero la sensación de dulce bailando tan cerca de ella era distrayente y sus pensamientos fueron de la preocupación al temor. Anahi se había alejado levemente tras la primera canción. No deseaba que dulce notara cuánto disfrutaba el íntimo contacto. Sobre todo tras el desliz.
Aun así la pista de baile estaba atestada y sus cuerpos inevitablemente eran acercados por fuerzas más allá de su control.
Mientras I Do Both Jay and Jane de La Rissa empezaba, dulce dijo, "¿Sed?"
Anahi asintió. Agarró la mano de Dulce para no perderla en la multitud y fue en dirección de la barra. "¿Qué quieres?" le preguntó a dulce.
"Agua," respondió dulce
Anahi pidió dos botellas de agua al barman que, afortunadamente, no la miró dos veces. Le dio una de las botellas a dulce y dijo, "¿Quieres alejarte un rato de la música?"
Dulce le lanzó una mirada aliviada mientras asentía.
Fueron a buscar un sitio relativamente tranquilo en alguna parte y, eventualmente, encontraron un banco vacío en uno de los vestíbulos de arriba.
"Oh, Dios mío, es tan agradable sentarse," dijo dulce con un suspiro.
Anahi se sentó a su lado y se retrepó. "No nos movamos de aquí."
"Hecho," acordó dulce abriendo su botella de agua. Ingirió la mitad del contenido en un largo trago.
Anahi se rió. "¿Quieres también la mía?"
"No me tientes," advirtió dulce. Empezó a tirarse del top. "Ahora estoy toda sudada."
"Bueno, eras bastante buena," contestó Asnahi. "Algunos de esos movimientos habrían sacado a Shakira del negocio."
Dulce empezó a reírse. "Cállate."
Anahi sonrió y cerró sus ojos. Estaba exhausta. ¿Cuántas canciones habían durado? ¿Unas cinco? No podía imaginarse bailar toda la noche. Era inhumano.
Dulce bostezó y puso su cabeza en el hombro de Anahi. "¿Te importa?"
Anahi apoyó su mejilla contra la coronilla de la cabeza de dulce. "No."
"Creo que estoy durmiéndome."
"¿Quieres ir a casa?"
"Aun no."
Anahi miró abajo para ver que dulce le había cogido la mano. Su corazón se aceleró ante el contacto. Era un gesto tan inocente, pero hacía hormiguear su cuerpo.
"¿Dulce?"
Dulce levantó de repente la cabeza y soltó la mano de Anahi. "¿frank?"
Anahi miró al tipo que estaba de pie delante de ellas. Así que éste es frank... Parecía un surfero que había extraviado su tabla. O quizás sólo a la hermanastra de su novio.
"¿Qué haces aquí?" continuó dulce.
Frank señaló el aire alrededor de él. "Club gay." Entonces a él mismo. "Gay. Mejor pregunta sería qué estás haciendo tú aquí con—" Hizo una pausa mientras encontraba la mirada de Anahi. "Oh, Dios mío."
"Bonitos pantalones," dijo Anahi con una sonrisita.
Frank parpadeó y empezó a alejarse. "Estoy alucinando y ni siquiera he tomado nada aun… "
"Excúsame," le dijo dulce a Anahi.
Anahi observó como dulce llevaba a frank donde no pudiera oírles. Sonrió y volvió a cerrar los ojos. Esto podría tardar un rato. "¿Estabas de veras abrazándote con Anahi Puente?" preguntó frank incrédulamente.
Dulce le frunció el ceño. "No estaba abrazándola. Sólo estamos cansadas."
"¿Están juntas?" preguntó, su voz grave. "¡Porque sería escandaloso!" Dijo la palabra 'escandaloso' como si fuera buena cosa.
Dulce intentó no mirar al cielo. "Sólo somos amigas."
Frank le echó una mirada a Anahi. "No puedo creerme que de veras la conozcas. ¿Cómo sucedió?"
"Larguísima historia," explicó dulce "Te la contaré en otro momento."
Frank aun la miraba fijamente. "¿No parece como si estuviera posando para una portada de algo?" Suspiró. "Iba en serio cuando dije que podía meterse en mis pantalones." Sonrió y miró a Dulce. "¿Crees que estaba coqueteando conmigo?"
"Aquí estás. He estado buscándote."
Dulce levantó la vista para ver a chris yendo hacia ellos. Genial. Simplemente genial. "Eh, chris."
Chris pareció desconcertado. "¿Qué estás haciendo aquí?"
"Está aquí con su novia," chinchó frank.
"¿Desde cuándo tienes novia?" preguntó chris pareciendo completamente perdido. "Sé que dijiste que estabas confusa, pero… "
dulce deseó que la tragase la tierra. "No es mi novia."
Frank se volvió hacia su novio y dijo. "Se estaba abrazando con anahi puente."
"¡No la estaba abrazando!" insistió dulce. Miró a chris "No la estaba abrazando."
"¿Anahi puente?"
Frank asintió y señaló hacia el banco dónde estaba sentada Anahi con los ojos cerrados, pareciendo no tener una preocupación en su vida.
"Oh, Dios mío. Es clavada a ella." chris se le quedó mirando sobrecogido.
"Es ella," dijo dulce "Es mi amiga."
Chris miró a dulce, sus ojos dilatados. "¿Desde cuándo?"
"Es una larga historia," dijo frank. "Nos la contará después." Le sonrió a frank. "Ve directa a la parte dónde nos presentas."
"Si me averguenzas, los mataré," avisó dulce y empezó a ir hacia Anahi. "Ahora quedense aquí mismo e intenten no parecer que están mirando fijamente." Por favor, Dios... que frank se comporte.
Anahi se enderezó cuando dulce se acercó. "¿Todo bien?"
"Ellos quieren conocerte," anunció dulce. "Pero si no quieres, no tienes que hacerlo. Les diré que se vayan."
"¿Ellos?"
"Chris también está aquí," dulce explicó nerviosamente. Detestaba poner a Anahi en tal situación.
La cara de Anahi se iluminó. "Oooh, ¿trajo vergonzosas fotos tuyas de bebé?" Se incorporó y sonrió. "Tú primero."
Por favor, por favor, Dios...
***************************
frank fue el primero en hablar mientras Anahi se acercaba a los dos hombres. "Antes que digas nada," empezó. "Tengo que decirte que soy el mayor de los fans. He visto todas tus películas. Quiero decir todas. Incluso tengo la primera temporada de Guardian en DVD. Y—"
Anahi se rió. "Encantada de conocerte, frank."
Frank se inclinó contra chris para tener apoyo. "Cariño, sabe mi nombre."
Chris alargó la mano. "Soy chris. Es un placer conocerla, Srta. Puente."
"Anahi," dijo ella rápidamente, estrechando su mano. "Realmente encantada de conocerte. Dulce me ha hablado mucho de ti."
Chris y frank miraron con curiosidad a dulce. Ésta se encogió de hombros torpemente, pareciendo incómoda.
"Bueno, ¿qué las trae aquí?" preguntó chris.
Anahi y dulce se miraron. "Es que deseábamos ir a bailar," dijo dulce.
"No parecían estar bailando," comentó frank
chris rápidamente habló. "Eh, Dul, ¿puedo hablar contigo un momento?"
Dulce se le quedó mirando. "¿Ahora?"
"Sí." chris le sonrió educadamente a Anahi y se excusó, arrastrando a dulce con él.
Anahi les observó alejarse y se volvió a frank, que la miraba fijamente. "Supongo que quedamos nosotros."
Frank sonrió. "Probablemente sólo está preocupado por ella," dijo él. "Ha estado toda confusa últimamente."
Anahi arqueó una ceja ante sus palabras. "¿Confusa?"
"Sí, ya sabes, chicas y su sexualidad," dijo con un encogimiento de hombros. Entonces hizo una pausa pareciendo preocupado. "Me refiero con los tíos. Sexualidad con tíos. No chicas." Embutió las manos en el bolsillo de sus pantalones y miró hacia abajo. "Por favor, hazme dejar de hablar."
Anahi le miró intentando entender lo que estaba diciendo. Echó un vistazo a dulce y encontró a la artista mirándola. Le lanzó una pequeña sonrisa y se sintió aliviada cuando consiguió otra a cambio. ¿Sobre qué estás confusa? se preguntó. Volviendo a frank, decidió no forzar el asunto. Le encontró mirándola con curiosidad.
"Bueno, um," frank continuó. "¿Tú y dulce son amigas íntimas?"
Anahi no pudo evitar sino sonreír. "Eso me gustaría creer."
"No nos dijo que te conociera," frank explicó. "A menos que... “Sus ojos se ensancharon mientras algo se le ocurría. “ Oh, Dios mío. Eso significa que... Oh, joder."
Anahi había perdido en alguna parte el hilo de la conversación. "¿Algo va mal?"
Frank se aclaró la garganta y pareció recobrar algo de autocontrol. "No," dijo, aunque estaba claro que había algo que no estaba contándole. "Bueno, uh, ¿qué te trae a Nueva York?"
Anahi estaba sorprendida. ¿No sabían lo de angie? "Rodaje," contestó. "La amiga de dulce, angie, está en la película conmigo."
"Es cierto," dijo él. Finalmente pareció ver la luz. "Lo había olvidado. Es tan raro estar hablando contigo. Mi cabeza está un poco liada. ¿Así que conociste a dulce a través de angie?"
"Es una larga historia," le dijo Anahi.
"Eso he oído."
Chris y dulce regresaron en ese momento.
"Lamento esto," se disculpó dulce. Le echó una mirada preocupada a frank. Entonces regresó con Anahi. "Me alegra que no te espantase."
"¡Eh!" se quejó frank.
Anahi sonrió. "Puedo manejarlo."
"¡Eh, de nuevo!" dijo frank. Entonces le guiñó a Anahi. "En realidad, puedes si realmente quieres."
Chris le dio una palmada en el brazo. "¿Hola? Novio justo aquí. Empezando a asustarse."
Frank sonrió y puso su brazo sobre los hombros de chris. "¿No está lindo cuándo tiene celos?"
Chris miró al cielo.
Anahi y dulce se sonrieron mutuamente.
"De todas formas nos íbamos abajo," anunció chris. Le sonrió a Anahi. "Fue un verdadero placer conocerte."
"Sí, tan genial," enfatizó frank. "Deberíamos salir a cenar o algo, algún día."
Anahi asintió. "Me gustaría."
"¿De veras?" preguntó sorprendido frank."¿Que tal el viernes?"
"Estará en California," intercaló dulce. "Y está realmente ocupada…"
Anahi repasó su calendario mentalmente. "Quizá algún día de la próxima semana," sugirió. No deseaba dejar pasar la oportunidad. "Si a dulce no le importa," miró a su amiga, preocupada por haberse sobrepasado. Quizá dulce no deseaba que se relacionase con su familia.
Dulce la miró y le sonrio. "No, no me importa en absoluto."
"Genial," dijo chris. "Estaremos en contacto y quizá podamos quedar en algo."
Anahi asintió.
"Espera, ¿puedes darme tu autógrafo?" preguntó frank buscando en su bolsillo boli y papel. "De otra forma nadie me creerá mañana en el trabajo."
Anahi garabateó un mensaje rápido y su firma en el papel que le dio. "Ahí tienes."
Frank saltó alegremente y se lo agradeció varias veces antes de que finalmente chris le agarrara por el brazo y le apartase.
"Lamento muchísimo esto," dijo dulce. "No tenía idea de que estarían aquí."
"Son adorables," dijo Anahi. "Me alegra haberlos conocido al fin."
"¿De veras?" preguntó dulce
"Sí, de veras. ¿No querías que lo hiciera?"
Dulce agitó la cabeza. "No, es sólo… no deseaba ponerte en una situación incómoda."
Anahi sonrió. "Mi vida es una larga situación incómoda," bromeó aunque era en parte verdad. Se encogió de hombros levemente. "Tú me la haces cómoda."
Dulce la miró tiernamente pero no dijo nada.
"Bueno, ¿qué quieres hacer ahora?" Anahi preguntó echando una mirada alrededor.
"Como que se me quitaron las ganas de fiesta," admitió dulce. "¿Gané el desafío?"
"Con honores," le dijo Anahi “Gracias por esta noche, me la pase increible" dijo Dulce, subiendo la mano y acariciandole la mejilla a anahi, A las dos les recorrio un escalofrio por todo el cuerpo, dulce trato de hacer como si no hubiera ocurrido nada. Empezaron a caminar hacia los escalones, sin darsen cuenta iban cojidas de la mano.
Dulce la miró con una ceja levantada. "Así que Shakira, ¿eh?"
"Oh, sí."

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:27 am

CAPITULO 62
Anahi llamó a la puerta abierta de la oficina de Maggie. Había estado pensando las cosas durante todo el fin de semana y había tomado una decisión.
La director levantó la vista de la pila de papeles en su escritorio y sonrió. "Anahi," dijo poniéndose de pie. "Llegas temprano."
"¿Podemos hablar?" preguntó Anahi cerrando la puerta detrás de ella.
"Oh, oh," contestó Maggie de buen humor. "Claro. ¿Es negocio o…?"
"Negocio no," contestó Anahi calladamente.
La director asintió y rodeó el escritorio. Indicó el sofá contra la pared. "Sentémonos."
Anahi inspiró profundamente y se unió a Maggie en el sofá preguntándose cómo decir lo que deseaba sin parecer *******.
Los ojos verdes la estudiaron pacientemente, aunque con curiosidad. "¿Qué pasa?"
"La cosa es ésta," empezó Anahi sintiéndose nerviosa. "Me gustas de veras. Eres inteligente, hermosa y divertida…"
"Pero…"
Anahi dudó. "Pero estoy enamorada de alguien más," confesó.
Maggie la miró un largo instante antes de asentir. "¿Dulce?" adivinó.
La actriz estaba sorprendida y se preguntó si era obvio para todos, o sólo a quienes miraban lo bastante cerca. "Sí," admitió.
Maggie asintió. "maite como que me advirtió que había alguien más," dijo. "No dijo quién, pero… realmente no te relacionas con mucha gente, así que el proceso de eliminación fue corto." Sonrió ligeramente.
Anahi no sabía qué decir. "Lo siento," dijo finalmente. "Si las cosas fueran diferentes…"
Maggie rió. "Sí, si," dijo. Le sonrió a Anahi. "Aprecio tu sinceridad. Espero que las cosas funcionen con dulce."
Anahi se rió entre dientes. "Bueno, lo de hetero podría presentar un problema."
"La mayoría de nosotras fuimos una vez hetero," replicó Maggie con una carcajada. "Pero supongo que las cosas tendrán que seguir su curso natural."
"Sí," concordó Anahi no deseando aferrarse a falsas esperanzas. "Bueno, te dejo volver al trabajo. Parecías ocupada." Se incorporó y fue hacia la puerta. En el umbral, hizo una pausa y miró a la director. "Gracias."
"¿Por?"
"Todo," replicó Anahi significándolo. Sonrió y salió de la oficina sintiéndose como si le hubieran quitado un gran peso.
**********************
"Mami," dijo dulce con impaciencia. "¡Mamá! Cálmate."
"Pero cómo me voy a calmar, dulce, cuando me vienes con esto de ir a California con una persona ajena."
Dulce se exasperó. "No es ajena. Es amiga. Y sólo es durante el fin de semana."
"No sé," dijo su madre, su tono implicando desaprobación. "¿Visitarás a tu padre?"
"Estaré en Los Ángeles," contestó con pesar. Habría sido agradable ver a su padre. Pero al menos su madre aparecía estar ablandándose sobre el problema. "No tendré tiempo de ir allí y verle."
Su madre soltó un largo suspiro. "Bueno, llámanos cuando llegues a la casa de tu amiga," le instruyó.
Dulce sonrió sabiendo que había ganado. "Prometo que llamaré al instante que llegue allí," dijo. Se despidió de su madre y colgó el teléfono, justo a tiempo para ver a angie entrar en el apartamento.
"Eh, colega," saludó angie saludó con una sonrisa. "¿Qué tramas?" Se unió dulce a la mesa de la cocina.
Dulce sostuvo el teléfono. "Tenía que hablarle a mi madre sobre mi viaje."
"No puedo creerme que Anahi te lleve a su casa," dijo angie agitando su cabeza. "¿Qué crees que vas a hacer allí? ¿Va llevarte al estreno?"
Dulce agitó su cabeza. "No creo. Creo que tiene una cita." Se encogió de hombros. "Supongo que sólo estaré por allí." No había pensado mucho en los detalles y, cuanto más lo hacía, más nerviosa se ponía. ¿Cómo iba siquiera a encajar en el mundo de Anahi?
"Bueno, me tomo que las cosas son mucho mejor ahora," preguntó angie gentilmente. "Ya sabes, desde la crisis."
"Las cosas son geniales," replicó Dulce incapaz para mantener alejada la sonrisa de su cara. "Anahi es…"
Angie la miró a la expectativa.
Pero los adjetivos que le vinieron a la mente parecían inapropiados y Dulce se detuvo. El timbre del teléfono la salvó de tener que salir con algo que decir. "¿Hola?" contestó.
"Eh, ¿puedes venir? Tengo algo que enseñarte."
Dulce sonrió ante el sonido de la voz de Anahi. "¿De qué tipo?"
"Es una sorpresa," replicó Anahi. "Estoy haciendo la cena. ¿Tienes tarea que hacer?"
Dulce ni deseaba pensar en cuánta. "Una tonelada."
"Tráela. Tengo una escena que ensayar de todas formas. Estaré dando vueltas, mascullando para mí mientras estudias."
Dulce se rió. "De acuerdo, aun tengo que ducharme. Así que estaré como en una hora."
"Nos vemos entonces."
"Adiós," dijo dulce. Colgó y levantó la vista para encontrar a angie mirándola. "Anahi," le explicó. "Voy a su apartamento."
"Lo capté," le dijo angie.
"Voy a meterme en la ducha," anunció dulce levantándose de su asiento. Empezó a ir hacia su cuarto, pero se detuvo cuando angie la llamó. Se volvió mirar a su compañera de piso.
Angie también se había puesto de pie. "Jeremy tiene este amigo," dijo. "Es realmente lindo. Pensé que quizá podríamos salir dobles parejas mañana por la noche."
Dulce agitó la cabeza. "Lo siento. De veras no estoy de humor para relaciones."
"Es sólo salir," discutió angie. "No quiere casarse contigo."
Detestaba verse en esta posición. "Podría tener planes con Anahi," dijo. "Y de veras no tengo ganas de estar saliendo otra vez. Hay una razón por la que rompí con Justin."
Angie cruzó los brazos. "¿Qué razón es ésa?"
"De veras tengo que meterme en la ducha," Dulce insistió deseando acabar con la conversación. ¿Cuál era el problema de angie?
"Dul," empezó angie cambiando el tono. "¿Hay algo que quieras decirme?"
"¿Cómo qué?" preguntó dulce sintiéndose nerviosa.
"No sé," dijo Angie. "Pero si lo hay… lo entenderé."
Dulce no sabía a dónde estaba yendo angie. O más bien, no quería saberlo. "Es que estoy cansada de que todo sea sobre los hombres," dijo. "No veo por qué debería saltar ante la oportunidad de salir con una persona a la que jamás he visto antes, sólo porque sea hombre y creas que es lindo."
Angie se le quedó mirando dándole vueltas a las palabras de dulce. Finalmente, asintió. "Vale, es justo."
Aliviada, dulce suavizó su mirada. "Pero me gustaría salir contigo antes de irme el viernes," dijo.
"¿Pizza y noche de pelis? ¿El jueves?" angie sugirió.
"Trato," acordó dulce con leve sonrisa, contenta de que hubiera pasado la tormenta. "Ahora voy a ducharme."
Angie asintió y fue hacia su cuarto. "Saluda a Anahi de mi parte." Dulce logró llegar a casa de Anahi en un poco menos de una hora. Y estaba más que ansiosa por averiguar cual era la sorpresa de la actriz. La idea de la cena también era seductora. La artista estaba hambrienta.
Anahi abrió la puerta una chispa y atisbó fuera. "¿Cuál es la contraseña secreta?"
"Crema de almejas de Nueva Inglaterra," contestó dulce sonriendo.
"¿Roja o blanca?"
Dulce entrecerró los ojos. "Has visto la peli unas cuantas veces de más, ¿verdad?" preguntó.
"Adoro Ace Ventura," contestó Anahi. "Bueno, ¿cual era el color correcto?"
"Um, ¿blanca?" supuso dulce. No podía recordarlo. "Nunca puedo recordar lo que contesta."
Anahi pareció pensativa. "Tampoco puedo recordarlo. Así que sea blanca. Pero tienes que cerrar los ojos."
Dulce le siguió la corriente y cerró los ojos. "Algo huele bien," dijo mientras agradables aromas se colaban en el vestíbulo. "¿Qué cocinas?"
"Lo averiguarás bastante pronto, Oh, Impaciente," replicó Anahi guiando a dulce dentro del apartamento.
Dulce no tenía idea de adónde iban, pero bastante pronto Anahi se detuvo.
"Abre los ojos," instruyó la actriz.
Dulce hizo como se le decía y sonrió a la vista ante ella. El mobiliario de Anahi había llegado. El sofá que había seleccionado y los dos sillones reclinables habían reemplazado el espacio vacío de la alfombra. Pero el objeto que más llamó su atención fue la mesa comedor. Dulce se rió. "¿Cuándo conseguiste eso?"
"Le dije al tipo en la tienda que escogiera una por mí," respondió Anahi. "Estoy segura que era la más cara. Pero al menos hace juego con todo." Se rió. Indicó la comida en la mesa. "La cena está servida."
Dulce sonrió y volvió a echar una mirada alrededor. El apartamento parecía ahora mucho más agradable. Al fin parecía habitado. Notó que había una televisión de pantalla plana en la pared delante del sofá. "¿Trasladaste la de tu cuarto?" preguntó.
Anahi le puso una cara de 'sí, ya'. "La compré hoy de camino a casa desde el plató," contestó.
"Sabía que el mobiliario llegaba, así que pensé en darle a la sala razón para existir."
"¿La televisión es la razón?" dulce preguntó con una sonrisa.
Anahi asintió yendo detrás de la isla en la cocina. "¿Qué quieres beber?"
"Cualquier cosa que tengas está bien," contestó dulce. Miró los dos sillones. "Bueno, ¿por qué conseguiste dos? ¿Vas a buscarte compañera de piso?"
Anahi se encogió de hombros y se puso a llenar un par de vasos con hielo. Levantó la mirada y sonrió. "¿Por qué, quieres instalarte?"
Dulce se rió y fue a ayudar Anahi. Pero, por alguna razón, la perspectiva de vivir con la actriz no parecía ni medio mala.
****************************
Después de que los platos de la cena hubieran sido limpiados, Anahi sentó a Dulce en uno de los sillones y le dijo que estudiara. Lo último que deseaba era que dulce empezara a suspender. Pero tampoco estaba dispuesta a renunciar a su tiempo con ella. Así que era un buen arreglo. Y lo mejor de todo, a la rubia no parecía importarle.
"Creo que estoy enamorada de este sillón," anunció Dulce tras unos minutos.
Anahi sonrió desde dónde estaba. "Te lo dije." Regresó al guión delante de ella, intentando concentrarse en la escena. Estaba bastante segura que tenía todo el guión memorizado, pero filmaban esa escena el día siguiente y deseaba asegurarse de tenerlo dominado. Y ni tan siquiera no era las frases, que se las sabía, sino todo lo demás. Era una escena importante y deseaba hacerla bien.
"¿En qué estás trabajando?" preguntó Dulce
Anahi dejó de decir las frases para sí y miró a dulce. "Sólo repasaba las frases para la escena de mañana."
"¿Puedo ayudar?"
"¿No tienes tarea que hacer?" preguntó Anahi. "Si estoy distrayéndote, puedo irme a hacer esto en mi cuarto."
"No," contestó dulce. "Es que no tengo ganas de estudiar." Captó la mirada que Anahi le lanzó y se rió. "Mañana me encerraré en la biblioteca y me pondré al día, lo prometo." Se levantó la silla. "Eres peor que mi madre, ¿lo sabes?"
Anahi sonrió levemente orgullosa de sí misma. "Lo intento."
"Bueno, ¿cómo puedo ayudar?" preguntó dulce, ahora de pie delante de Anahi.
Anahi suspiró derrotada. "De acuerdo, es una breve escena. Lee las frases de Emma. Y te advierto, es muy sentimental."
"Auu, recuerdo ésta. Es dulce." dulce sonrió. "¿Empiezo?"
"Adelante."
Dulce se aclaró la garganta. "Anoche oí tu canción. Hacía eco en los árboles fuera de mi ventana y pensé…"
"¿Qué?"
"Tuve la loca sensación de que estabas en el jardín."
"¿Con un piano?"
"¿No es una locura?"
Anahi se acercó a Emma, que realmente era Dulce, y dijo, "Creo que el estar aquí juntas es una locura."
"¿Deseas que me vaya?"
"No. Deseo que te quedes para siempre."
"Eso es incluso más loco."
"¿Lo es? Te prometiste a un hombre que no amas y crees que la locura es esto."
"¿Quién dice que no le amo?"
"No tienes que decirlo, Emma. Puedo verlo. Hablas de amor como si fuera una obligación."
"Amor no," dijo Dulce. "Sólo matrimonio."
"¿Así que admites que no le amas?"
"Según tú, no tengo que hacerlo. ¿Y qué diferencia representa?"
"Representa una diferencia para mí," dijo Anahi suavemente, acercándose más. "Puedo mostrarte amor."
"No." Dulce levantó la vista de su lectura y encontró la mirada de Anahi.
El corazón de Anahi empezó a martillear y se sintió completamente fuera de carácter. Estaba tan cerca de Dulce, sus labios tan próximos. Era la excusa perfecta, el guión requería un beso.
Anahi vio a dulce empezar a cerrar los ojos y sintió cerrarse los suyos. Un suave aliento cosquilleó sus labios…
¿Qué estaba haciendo? Ella no era Elizabeth y dulce no era Emma. Esto no estaba bien. Anahi se alejó. "Gracias," dijo intentando no parecer tan nerviosa como se sentía. Su cuerpo entero vibraba con energía sexual y no sabía cómo detenerlo.
Dulce había abierto sus ojos y estaba mirándola con una expresión ilegible. "Cuando quieras," dijo devolviendo el guión.
"Haces una buena Emma," replicó Anahi esperando que se aliviase la tensión entre ellas. Deseó poder leer la mente de dulce para descifrar estaba pensando. ¿Se había sobrepasado?
"Mala cosa que no hiciera la audición," dijo dulce con una sonrisa. "Bueno, um, ¿necesitas repasarlo de nuevo? "
"No," dijo Anahi rápidamente. "Creo que lo tengo." Si volvían a pasar por todo eso, la actriz no sabía qué haría.
********************
Dulce miró los créditos pasando por la pantalla de la televisión preguntándose qué le había pasado a la película. ¿Ya había terminado?
"¿Te gustó?" preguntó Anahi desde su sitio al otro lado de la cama. "Creí que era linda"
"Sí, definitivamente linda," concordó Dulce, agradecida por el adjetivo. Desde el casi beso de antes, la peliroja estaba perdida para el mundo externo. Anahi había sugerido una película y la artista había estado de acuerdo. Esperaba que una película la distrajese de sus pensamientos pero, al contrario, le dio amplia oportunidad de rendirse a ellos.
Casi se habían besado, se dio cuenta dulce. Si Anahi no se hubiera apartado, habría pasado y no habría habido vuelta atrás. Sabía que estaba en el guión, que habría sido justificable, al menos desde fuera. Era sólo actuación…
Pero no podía justificar el desear que pasara. No podía justificar su desilusión cuando no pasó. No podía explicar por qué seguía rememorándolo. Por qué su mente seguía imaginándolo pasando; seguía imaginándose cómo sería. Ella, Dulce, había deseado besar a Anahi.
Aun lo deseaba.
El pensamiento la aturdía.
Anahi apagó la película y miró la hora en el despertador. "Es tarde, ¿quieres que te lleve a casa en coche? O te acompaño andando."
"No," contestó Dulce distraídamente. "Puedo llamar un taxi."
"Quédate esta noche," Anahi sugirió. "Pareces cansada."
Dulce se volvió la cabeza para mirar a Anahi ¿Y si se besaban? Ahora mismo, en esa cama. ¿Anahi le devolvería el beso? ¿Y entonces qué? Dios, sus labios parecen tan suaves. "Um," sabía que Anahi había dicho algo. ¿Pero qué?
"¿Lo deseas?" preguntó Anahi.
¿¿Desear?? Sí, fuese lo que fuese. "Claro."
"Dulce ¿estás bien?" Anahi preguntó con preocupación en su voz. "¿Te incomodé?"
Dulce volvió al mundo de los vivos. "Estoy bien," contestó. "Sólo cansada, supongo." No es que pudiera dormir. Nunca, nunca jamás. Miró la TV, dónde había un infomercial. "¿Alguna vez has comprado algo de eso?"
"Me acojo a la quinta."
Dulce le sonrió. Podía imaginarse a Anahi pidiendo cosas sueltas a las tantas de la madrugada. "Eres una compradora compulsiva."
"Disfruto los chismes inútiles que sólo les funcionan a la gente en la TV," dijo Anahi.
"Quizá es que no sabes hacerlos funcionar apropiadamente," le chinchó dulce.
Anahi le pegó ligeramente con el mando.
Dulce se rió agarrando el mando de la mano de Anahi. "Veamos qué más hay." Tras zapear una cantidad interminable de canales, dulce vio que no había nada bueno en ninguno de ellos. Puso Food Network ya que sabía que a Anahi le gustaba. "¿Éste está bien?"
"Ah, Iron Chef," dijo Anahi con un suspiro celestial. "Perfecto."
"Empollona." dulce sonrió creyéndolo adorable.
Anahi sonrió. "Quiero competir contra uno de los Iron Chefs."
"¿Por qué no lo haces? "
"No tengo idea de cómo cocinar con esos raros ingredientes," replicó Anahi pareciendo pesarosa.
"Puedes competir contra mí," sugirió dulce. "Calentaré una tarta prehecha mientras tú creas algo espectacular."
Anahi se rió. "Menuda competición."
"Lo intento." Se quedaron calladas mientras veían la serie unos minutos. Dulce aun era incapaz de prestar plena atención a nada. "Anny…"
"¿Sí? "
"¿Cuándo volverás a ver a Maggie?"
"Mañana."
Dulce intentó no fruncir el ceño. "¿Tienes otra cita?"
"Oh, ¿querías decir verla, verla?" preguntó Anahi. "Le... um... le dije ayer pues que no quería salir más con ella."
"¿Por qué?" dulce preguntó sintiéndose completamente conmocionada.
"No tengo sentimientos por ella," admitió Anahi.
Dulce se sintió irracionalmente eufórica. "Ya veo," fue todo lo que podía pensar decir. Pero deseaba decir más que eso. Deseaba saber más. "¿La… la besaste?"
"Sí."
Su euforia se evaporó al instante. "Oh, ¿besa bien?"
"Sí, fue realmente agradable."
Dulce decidió que ya no podía oír más. Lamentaba haber preguntado. "¿Pero no tienes sentimientos por ella?"
Anahi la miró con curiosidad. "¿Por qué preguntas?"
"Sólo soy curiosa," dulce contestó preocupada de que Anahi pudiera sospechar sus verdaderas emociones. "Las cosas parecían ir bien."
"Podría decirse lo mismo de tú y Justin," contestó Anahi. "A veces los sentimientos simplemente no están allí."
Dulce miró los ojos de Anahi, tan verdes y hermosos. "¿Entonces dónde están?"
Anahi sonrió. "No lo sé."
Creo que yo sí, pensó dulce. Pero sólo sonrió en contestación

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:28 am

CAPITULO 63
La vida parecía más seria envuelta en el silencio.
Observó los brillantes números en el despertador, aparentemente más luminosos en la oscuridad del cuarto. Lo que deseaba era cerrar los ojos y rendirse. Deseaba ignorar lo lento que trascurría el tiempo sólo cuando recordaba que estaba allí.
Pero su mente era ajena a sus deseos. Era espejo que refleja lo que sentía, pero sin controlar cómo lo sentía. Y sus pensamientos proyectaban luz hacia la pantalla de la indeseada conciencia: obligándole a pensar, obligándole a sentir… exigiendo su atención.
Anahi miró las pinturas en la pared, ahora oscuras y grotescas en presencia de sombras: Extraño cómo la belleza era tan fácilmente distorsionada por la ausencia de luz. Estaba cansándose de oscuridad… del dolor.
Erróneamente había asumido que podría controlarlo. No podía recordar el instante en que se sintió caer y lo permitió. Pero lo achacaba al silencio: las pausas, las comas, las inspiraciones entre palabras. Todos esos momentos, demasiado intangibles para mencionarlos, la había convencido de algún modo de que podía lidiar con la noche.
Y ahora comprendía por qué siempre había optado para la soledad. Hasta ahora no había tenido idea de lo que significaba.
***********
Miércoles, 1:46 AM
Contras:
– Repudio por la familia
– Sin matrimonio legal (¿Vermont?)
– Sin hijos (¿adopción, inseminación artificial?)
– ¿Pecado?
– Esconderse
– Vergüenza
– Miedo
Pros:
Dulce se quedó mirando el monitor del ordenador y suspiró. ¿Había pros en ser gay? No podía pensar en ninguno. "Dios, es deprimente," murmuró cerrando el documento de Word. La sociedad seguro que no lo ponía fácil. ¿Cómo frank y chris se levantaban por la mañana? O Anahi, ya que estamos.
Anahi…
Miró el teléfono junto a su cama. ¿Estaría dormida la actriz? Probablemente. Eran casi las dos de la mañana. Pero bueno, no estaba totalmente segura de que Anahi durmiese nunca. Aun así, si llamaba, la probabilidad era que dijese cosas que no deseaba decir.
Pero bueno otra vez, si no llamaba, tendría que pasar el resto de la noche preguntándose si Anahi aun estaba despierta. Entonces en algún momento, las fantasías empezarían a implantarse en su subconsciente haciéndole preguntase cosas bobas como: ¿está Anahi pensando en mí? O, peor aun: ¿Está soñando conmigo? Y lo almibarado de sus divagaciones escalaría hasta que sentido, lógica y razón se disiparan en el olvido, dejando a Dulce frustrada, irritada y, la mayoría de las veces, jadeante y excitada.
Cogió el teléfono y marcó.
"Anahi."
Dulce le sonrió en el receptor. "¿Te desperté?"
"Realmente no. Sólo estaba viendo TV. ¿Algo va mal?"
"Sólo si el aburrimiento puntúa como problema," contestó dulce. Se preguntó si a Anahi le molestaban estas llamadas telefónicas post medianoche. También se preguntaba si había forma de conseguir una grabación de la voz de Anahi. Era adictiva. "¿Algo bueno?"
"Infomerciales," contestó Anahi. "Veamos… más infomerciales… noticias… el tiempo… algo con extrañas criaturas alienígenas… una mujer desnuda montando un caballo…"
Dulce se rió. "Pervertida."
"Eh, no hice la película," contestó Anahi.
"¿Harías porno?" preguntó Dulce.
"Claro. Justo tras Summer's End, me arreglo las tetas."
"Creo que tus tetas están bien," contestó dulce
"Que encantador que lo notases. No sabía que mirabas."
Sabía que ahora estaba ruborizándose. "Bueno, ¿cómo fue el rodaje de la escena? La que practicamos." dulce notó que el ruido de fondo desapareció y se preguntó si Anahi había apagado la TV. O sólo la enmudeció.
"Bueno," Anahi empezó, "comenzó bien. Pero una vez que Samantha y yo empezamos a besarnos, Maggie estalló. Empezó a gritarle a Samantha diciéndole que ella era la única a la que me estaba permitido besar. Entonces, Samantha le pegó un puñetazo. Empezaron a luchar y a desgarrarse mutuamente la ropa–"
dulce miró al cielo pero sonrió. "¿Es la clase de fantasías que entretienes por la noche?"
"Bueno, a veces llevan camisetas blancas y la gente les tira agua."
Dulce empezó a reírse. "¿Qué es esto? ¿El lado perverso de Anahi?"
"Es tarde."
"Ajá."
"¡Lo es!""¿Y qué pasó realmente?"
"Declamé mis frases con asombrosa precisión," contestó Anahi. "Y entonces besé a Samantha como jamás había sido besada."
Dulce decidió que ya no le gustaba Samantha. En realidad no conocía a Samantha, pero eso sólo le facilitaba detestarla. "Suena bien."
"¿Y qué hiciste tú hoy?"
Bueno, contemplé mi floreciente homosexualidad unas cuatro horas. Y entonces pensé en llamarte y confundirme más. "angie y yo tuvimos noche de pizza y pelis. Hora de reforzar amistad y todo eso."
"¿Divertido?"
"Sí, fue agradable pasar tiempo con ella," contestó dulce. "Aunque realmente no hablamos mucho. Jeremy llamó unas tres veces."
"¿Cómo les va?"
"¿Como pareja? Perfecto, supongo. Angie parece feliz y eso es suficiente para mí."
"Bien."
"¿A qué hora nos vamos el viernes?"
"Te recogeré a las 7:30."
"¿Tan temprano?"
"Va a ser un largo día."
Dulce no podía esperar.
"Um, ¿Dul?"
"¿Sí?
"Las cosas van a ser un poco diferentes en California. Probablemente habrá muchas cámaras que nos seguirán. Y probablemente tendré que volver a ser Anahi Puente a veces."
"¿Quién eres ahora?" preguntó Dulce.
"Yo."
Dulce no sabía si entendía la diferencia. Pero tenía la sensación de que lo averiguaría pronto.
***********
Jueves, 3:43 PM
"¿Estás en serio enamorada de Anahi Puente?"
Dulce suspiró ante la pregunta lamentando haber contestado el teléfono. "frank, estoy algo ocupada en este momento."
"¿Qué haces?"
"La maleta."
"¿Para que?"
"Un viaje."
"Dull…"
Suspiró una vez más, esta vez con resignación. Se sentó al borde de su cama empujando la maleta a un lado para hacer sitio. "Voy a California con Anahi para el fin de semana."
"¡No jodas!"
"Tiene que ir al estreno de su última película," explicó dulce sabiendo que había poco que pudiera decir para impedir desatarse la imaginación de frank. Especialmente tras lo que le había contado.
Frank abrió la boca. "Oh, Dios mío, voy a ser tío de los hijos de anahi puente. Pellízcame."
"Haría más que eso si estuvieras aquí," le dijo dulce. "Mira, frank. Realmente no está pasando nada con Anny. Ella es anahi puente y yo soy… bueno, nadie. Y bueno, sólo somos amigas."
"¿La has besado?"
"¡Claro que no! De ahí lo de 'sólo amigas'."
"¿De veras es gay?"
Dulce gimió. "Por favor, no me pidas que conteste a eso."
"Significa que sí." frank chilló. "Esto es tan increíble. Bueno, ¿cual es tu plan de acción?"
"¿Mi qué?"
"¿Cómo planeas ganártela?" le explicó frank. "¿Vas a fingir una pesadilla para que ella se meta en tu cama en mitad de la noche? ¿O esperarás hasta que esté en la ducha y entonces te colarás accidentalmente?"
Dulce frunció el ceño. "De veras he de irme a empacar."
"Espera," insistió frank, su tono poniéndose levemente serio. "Tengo que decirle algo."
"¿El qué?" preguntó dulce sintiéndose impaciente.
Frank vaciló. "Por favor, no me mates. Pero cuando me dejaste solo con Anahi esa noche en el club, pude accidentalmente haber revelado que te estabas… ya sabes, cuestionando. Y no sé, pero creo que no hice muy buen trabajo escondiendo que te estabas cuestionando tus sentimientos por ella."
Dulce se quedó helado. "¿Qué?"
"Lo siento, es que me encontré diciendo cosas. Y no recuerdo lo que dije exactamente."
"¡Frank!" gritó dulce. "Por favor, di que bromeas. ¿Qué le dijiste?"
"Lo siento, dulce. De veras no lo recuerdo. Había bebido un poco. Podría no haber dicho nada en absoluto."
"¿Pero crees que lo hiciste?" insistió dulce
"Creo recordar decir algo de que te estabas cuestionando tu sexualidad," contestó él.
La mente de dulce estaba desbocada. ¿Lo sabía Anahi? Se moriría de humillación si eso era verdad. "Tengo que irme."
"¿Estás bien?"
"Un poco ofuscada."
"¿Estás enfadada conmigo?"
"No. Pero voy a matarte."
"Parece justo. Que lo pases bien en California. No olvides traerme un recuerdo."
"Frank," le advirtió.
"¡Te quiero! Adiós." frank colgó.
Dulce pulsó la desconexión del teléfono y lo tiró en la cama. "Esto es real, realmente malo."
"¿Qué es real, realmente malo?"
Dulce miró al umbral para encontrar allí a angie. No se había dado cuenta que había hablado en voz alta. "Uh, me olvidé decirle a uno de mis profesores que estaría fuera el lunes," mintió.
"Oh," contestó angie con un encogimiento de hombros. "No parece tan malo. Estoy segura que puedes mandarle un correo, ¿verdad?"
Dulce asintió. "Claro," concordó.
Angie estuvo allí silenciosamente unos segundos, mirando alrededor. Asintió hacia la maleta. "¿Todo empacado?"
Dulce miró al objeto, sintiendo una extraña mezcla de emociones ante el recuerdo de su inminente viaje. "Casi. Anahi no fue muy abierta respecto a qué tipo de ropa llevar."
"Entonces lleva al menos uno de cada tipo," sugirió angie. Se animó. "Podría llevarte a cenar a uno de esos restaurantes realmente exclusivos. Te sentarás en la sección VIP. Y tendrás a la gente susurrando y preguntándose quién eres."
Ese pensamiento puso enferma a dulce. "¿De veras lo crees?"
"'¿Quién es esa sexy chica con anahi puente?', susurrarán tras sus servilletas de seda y menús orlados de oro."
"Me refiero a lo salir a cenar." dulce se incorporó acercándose a su armario. Empezó a revisar el contenido. "¡No tengo nada que llevar a algo así! Creí que nos quedaríamos en casa y encargaríamos pizza o algo."
Angie arqueó una ceja. "Te das cuenta que es a casa de anahi puente a la que vas." Fue a la sala y regresó un momento después con una revista. Apuntó a la portada dónde estaba la imagen de anahi "Famosa estrella de cine. ¿Te suena?"
Dulce miró la foto. Con frecuencia era difícil conectar en su mente a las dos personas. Quizá a eso se refería Anahi con lo de tener que regresar a ser anahi puente por un tiempo. ¿Pero dónde dejaba eso a Dulce? De repente se preguntó si ir a California era para nada tan buena idea.
Angie empezó a hojear la revista. "¿Cómo de bien crees que conoces a Anahi, Dulce?" preguntó ausentemente.
"¿Qué quieres decir?"
Angie se encogió de hombros no levantando la vista de las páginas. "Es que me parece que te ha metido en un tipo de fantástica burbuja dónde existís las dos solas. Y eso es precioso y todo eso, pero ella aun es ella." Silbó y volvió la revista para que dulce pudiera verla. "¿Crees que me fotografiarán así?"
Dulce ignoró la fotografía. Ya la había visto y, en consecuencia, se había pasado quince minutos debatiendo en una ducha fría. También le había llevado a preguntarse si otra gente miraba esa foto y sentía lo mismo, lo que había producido una serie de emociones mezcladas que había procedido a ignorar.
"Tierra a dulce," llamó angie.
"Estoy aquí."
"¿Estás segura?" cuestionó angie cerrando la revista. "Bueno, ¿quién es la misteriosa cita de Anahi en el estreno? ¿La criatura horrorosa de los Premios de cine MTV?"
¿Criatura horrorosa? dulce hizo una nota mental para preguntarle a Anahi luego al respecto. "Uh, en realidad no tengo idea. No me lo ha dicho."
"¿Entonces de que hablas?" inquirió angie. "Jeremy me lo preguntó la otra noche y sinceramente no tuve respuesta."
"¿Por qué te preguntó Jeremy eso?" cuestionó dulce
angie se encogió de hombros. "¿Quién sabe? La pequeña niña del barrio malo de la ciudad codeándose con celebridades multimillonarias. Está destinado a despertar interés en la mente del público."
"¿Desde cuándo soy del barrio malo de la ciudad?"
"Sólo pensé que sonaba más dramático," contestó angie. "Bueno, ¿de qué hablan tú y la Srta Puente?"
Duce lo pensó. "Todo. Y nada. Sólo hablamos…"
"Ya veo," dijo angie pareciendo muchísimo como si no lo viera en absoluto.
"También hablaste con ella cuando era sólo Ana," dijo Dulce a la defensiva.
"Realmente no. Me refiero a que hablamos, pero no tuvimos conversaciones de horas como vosotras. Y ahora sólo hablamos de la película. Nada increíble. "
dulce no sabía qué decir a eso.
"¿A qué hora te vas mañana? "
"Anahi dijo 7:30."
Angie asintió. "Bueno, voy a ducharme. Jeremy me recoge después. ¿Estás segura que no quieres ir? Ese chico lindo aun está interesado."
Dulce suspiró. "No, gracias."
"¿Estás segura que no hay nada de lo que quieras hablar?" preguntó en serio Angie. "Me refiero a que aun soy tu mejor amiga, ¿verdad?"
"Siempre," le aseguró Dulce ofreciendo una sonrisa. "Sólo estoy un poco estresada. Estoy bien."
Angie sonrió. "aun eres mala mentirosa, pero vale. Ya sabes donde vivo si quieres hablar de algo."
Dulce sonrió y entonces vio cerrarse la puerta del dormitorio tras su amiga íntima. Se quedó mirando la maleta. Angie tenía razón. No tenía sentido que Anahi la invitara a su casa sólo para sentarse y comer pizza. Pero si una cena elegante era lo que Anahi tenía en mente, Dulce tendría que ir hasta el final.
Miró la maleta y suspiró. "Dios, por favor, no permitas que sea un fin de semana infernal."
**************
Anahi se quedó mirando las nubes por la ventana del avión, preguntándose cómo podía parecer tan inequívocamente sólido, parecer tan innegablemente presente y aun así no serlo en absoluto. Estaba cansándose de ilusiones. ¿Alguna vez algo era simple en este mundo de humo y espejos? ¿O todo era cuestión de encontrar paz entre la duda?
"Pareces pensativa."
Anahi desvió su atención de la ventana y miró en los curiosos ojos cafes. "¿Tuviste una buena siesta?" preguntó.
Dulce asintió y soltó un bostezo. "No dormí mucho anoche. Nervios de viaje, supongo." Miró por el jet. "Es algo raro no volar con centenares de personas."
"¿Te haría sentir mejor si me siento detrás de ti y pateo tu asiento?" preguntó Anahi. "No deseo robarte la experiencia."
"Quizá en el vuelo de regreso," contestó dulce con fingida seriedad. "No querría que te desvivieras por mi bien."
Anahi sonrió y se relajó en el asiento. A pesar de todas las confusas emociones referentes a su amistad con Dulce, estaba contenta en ese momento. Y quizá, al final, era todo lo que importaba.
"Bueno, ¿en qué pensabas?" preguntó dulce de repente. "Cuando estabas mirando por la ventana."
La pregunta cogió por sorpresa a Anahi y se esforzó por encontrar una evasiva rápida. Pero era estúpido, notó, censurarse tan frecuentemente. ¿De veras necesitaba pintar un retrato perfecto de ella misma para beneficio de Dulce? Si sus sentimientos por esta mujer eran reales, entonces, ¿por qué no podía ser sincera? "Um," dijo mirando de nuevo por la ventanilla del avión, como si las respuestas estuvieran flotando junto a la aeronave. "Sólo observaba las nubes. Pensaba que son engañosas."
Dulce la miró cuidadosamente, su vista yendo a la ventana y de nuevo a los ojos de Anahi. "¿Por qué engañosas?"
Anahi se sintió increíblemente ridícula admitiendo sus errantes pensamientos. Al instante lamentó haber optado por la verdad. Le hacía sentir vulnerable. "Sólo estaba siendo tonta," contestó esperando que fuera bastante para detener el tema. "¿Tienes sed?" añadió.
"No," respondió Dulce. Volvió a mirar por la ventana. "¿Por qué engañosas?" preguntó de nuevo.
La actriz suspiró silenciosamente, entonces dejó de intentar evitar la pregunta. "Cambia asiento conmigo," dijo de repente.
"¿Qué?"
"Cámbiate," dijo Anahi de nuevo. "Si voy a explicarlo entonces necesitas mejores vistas."
Dulce parecía desconcertada pero cambió asiento con Anahi sin más preguntas. Una vez acomodada en el asiento de la ventanilla, miró con expectativa al mundo exterior. "¿Qué estoy mirando?"
"No lo sé. ¿Qué ves?"
"Nubes," contestó dulce automáticamente mirando a Anahi "¿Las preguntas se harán más difíciles conforme sigamos?"
Anahi sonrió. "¿Qué parecen? Y si dices 'nubes', voy a hacerte cosquillas implacablemente cuando lleguemos a California."
Una ceja alzada fue la respuesta Dulce, antes de volver a la ventana. "¿Era una amenaza, Srta Puente?"
"Quizá."
Dulce sonrió pero no contestó. En cambio, inspiró profundamente y se concentró en intentar descifrar lo que Anahi estaba intentando hacerle ver. "Me recuerdan algodón de azúcar," dijo finalmente.
"¿Por qué algodón de azúcar?" preguntó Anahi.
"Por la textura. Parecen suaves."
"¿Y comestibles?" le chinchó Anahi
Dulce se rió. "No estás respondiendo mi pregunta original."
"¿Por qué las nubes son engañosas?" Anahi se encogió de hombros y cabeceó hacia la ventana. "Te invito a intentar probar tu teoría del algodón de azúcar."
Dulce lo pensó un momento y sonrió. "Ya veo. ¿Pero por qué es importante?"
"¿Qué?"
"¿Por qué el que no sean lo que parecen es importante?"
Anahi se dio cuenta de que ésa era la verdadera pregunta de Dulce y que era más difícil de explicar. O quizá no. Quizá nada era realmente difícil de explicar a menos que deseases eludir la verdad. "Porque nada lo es nunca," le dijo.
"¿Importante?"
"No, lo que parece ser."
Dulce lo sopesó. "Quizá sólo tienes que mirar más de cerca." ***********************************************
"Oh, Dios mío, es hermoso," musitó Dulce mientras entraba en la casa de Anahi. Su mirada voló de inmediato a las ventanas de cristal enfrente de ella. Casi podía ver el océano de dónde desde donde estaba. Arrancó la mirada de las vistas y echó una mirada alrededor. Todo era tan… luminoso.
Era extraño mirar fuera y ver infinito, en lugar de las habituales sombras arrojadas por los edificios. Le hacía parecer como si estuviera en el vestíbulo de un palacio. O al menos algo sacado de un episodio de MTV Cribs.
"¿Te gusta?" preguntó Anahi mirando alrededor. "No es mucho."
Al principio Dulce pensó que Anahi estaba siendo sarcástica, pero entonces comprendió que no. En realidad Anahi parecía insegura, incluso tímida. Volvió a mirar alrededor, asombrada de que dos personas pudieran mirar lo mismo y ver algo totalmente diferente. "Bueno, me desilusiona un poco que las paredes no están cubiertas de diamantes. Y supongo que azulejos orlados de oro tampoco irían mal."
"Tu sarcasmo es debidamente notado, Srta. Espinosa," contestó Anahi. "¿Puedo mostrarte tus habitaciones?"
Dulce abrió la boca con fingida sorpresa. "¿No hay mayordomo?"
Anahi miró al cielo y empezó a andar.
"¿Ni siquiera doncella?" continuó dulce siguiendo a su anfitriona hacia la sala. Se detuvo a mirar las vistas un poco más cerca. La playa estaba justó debajo. "Es como una casa de ensueño. No puedo creerme que vivas aquí."
Anahi se dio la vuelta y miró con seriedad a dulce. "Puedes quedarte aquí cuando quieras, tanto cuanto gustes. Incluso si no estoy aquí."
Dulce miró a la actriz y sonrió. "¿Qué tendría de divertido?" preguntó. "Pero gracias." Siguió a Anahi al dormitorio de invitados y dejó caer sus cosas. "¿Tiene balcón?" dulce atravesó el cuarto y descorrió las puertas de cristal que llevaban al balconcito. Cálido aire salado dio al instante contra su cara cuando salió. Se quedó mirando la vista del océano. "Me caso con tu casa."
"Igualmente podrías casarte conmigo," respondió Anahi. "Prometo que el sexo sería mejor."
El corazón de dulce le saltó a la garganta. Podía sentir a todo su cuerpo respondiendo a esas palabras. Está bromeando. Ríe. Se rió intentando no parecer tan nervioso como se sentía. ¡¿Qué digo a eso?!
Afortunadamente, Anahi cambió de tema. "Dejaré que te acomodes. Búscame cuando te aburras de las vistas."
"Podría ser nunca," respondió dulce con leve sonrisa. Tampoco estaba bromeando. Podría quedarse mirando el océano fácilmente para siempre.
"Entonces te encontraré yo, cuando me aburra de esperar." Anahi le guiñó y se alejó, dejando sola a dulce con el océano Pacífico.
Dulce sonrió y se apoyó contra la baranda, sintiendo la brisa en su pelo. Se obligó a no pensar en nada; no en el aspecto de Anahi cuando sonreía o se movía o respiraba. Ni en el sonido de su voz cuando hablaba o se reía o susurraba. Dulce no deseaba pensar en cómo su cuerpo hormigueaba cuando Anahi estaba cerca, incluso cuando ni siquiera se estaban tocando.
Dulce deseaba, meramente, existir apaciblemente, en ese instante, sin la complicación de las emociones y extrañas respuestas de su cuerpo. ¿Casarse con ella? ¿Mejor sexo? Jesús. Está intentando matarme.
Se quedó mirando el agua unos minutos más, entonces regresó al cuarto. En realidad no lo había notado antes, habiendo estado distraída por el balcón. Las paredes eran de un tono claro de azul, enmarcadas fotografías en blanco y negro de paisajes poco familiares se alineaban en ellas. Había una cama doble, pulcramente hecha, y una cómoda con espejo. Dulce se preguntó cuántos invitados tenía Anahi normalmente. No podía imaginar que hubiese muchos.
Dulce inspiró profundamente y se sentó al final de la cama, debatiendo si desempaquetar o encontrarse con Anahi. Era tonto estar ya añorando a la actriz cuando no habían estado separadas más de quince minutos. Por pura cabezonería, decidió desempaquetar. Estaba segura que Anahi deseaba tiempo para acomodarse.
*************
Anahi se paseaba por la sala sintiéndose frustrada y ansiosa. ¿Por qué devolvía las llamadas de su madre? Ahora parecía tonto, aunque había parecido una buena idea en su momento. "Esta noche no puedo ir a cenar," insistió por tercera vez en diez minutos.
"Aun has de darme una excusa adecuada, Ana," contestó su madre.
Anahi cerró los ojos sabiendo que ahora su madre tenía la mano ganadora. Nunca llamaba a Anahi por su verdadero nombre a menos que estuviera a punto de hervir. "Tengo huésped," aventuró a decir, esperando que quizás sirviese como razón válida para saltarse la cena.
"¿Qué tipo de huésped?"
"Una amistad de Nueva York," contestó Anahi... "Dulce," añadió tan sólo porque le gustaba el sonido del nombre de la artista en sus labios.
"¿Ya estás engañando a ucker?"
La pregunta fue tan inesperada que Anahi se quedó muda unos segundos, hasta que se dio cuenta que su madre probablemente asumió que Dulce era hombre. "ucker y yo ya no somos pareja," contestó. "Olvidé decírtelo."
"¿Y ya está? Bueno, espero que este 'huésped' tuyo sea digno de tu tiempo."
Anahi se encontró sonriendo. "Más que digno."
"La cena empieza a las siete," contestó su madre.
"Pero, dulce–"
"La invitación es para dos," dijo su madre secamente. "Llámalo curiosidad mórbida."
A Anahi no le gustó cómo sonaba eso. Dulce merecía más que ser una 'curiosidad mórbida.'
"Ahora voy colgar, Anahi Sabes que estar demasiado al teléfono me da dolor de cabeza. Por favor, sé puntual."
"Dulce es vegetariana," dijo Anahi bruscamente sintiéndose resignada.
"Informaré al cocinero. Nos vemos esta noche."
"Adiós." Anahi esperó que su madre colgase primero, entonces apagó su teléfono. La cena iba a ser una pesadilla. Se dio la vuelta para encontrar a dulce mirando las vistas de fuera. Era extraño cómo una persona pudiera hacerle sentir desencajada y calmada a la vez. ¿El amor era siempre tan conflictivo?
Dulce desvió la vista de las ventanas mientras Anahi se acercaba. "¿Que sea vegetariana es tema candente de conversación estos días?" preguntó.
Entonces agitó la cabeza. "Lo siento, no pretendía escuchar."
Anahi miró un momento al océano y el cielo, sintiéndose momentáneamente aterrada por el concepto de dulce conociendo a su familia. "¿Te interesaría en algo asistir a una cena en casa de mis padres?"
Pareció levemente asustada pero intentó cubrirlo. "Me encantaría."
"Debo advertirte que son perversos," dijo Anahi, su tono ligero aunque lo decía en serio. "Mi madre y hermana sobre todo. Le ganan a Satanás."
"Estoy segura que exageras," replicó dulce con una sonrisa.
Anahi se encogió de hombros rindiéndose. "Ya verás. Me disculpo de antemano por la traumática experiencia que probablemente sufrirás."
"¿Intentas asustarme?" preguntó dulce amablemente.
"¿Funciona?" preguntó Anahi esperanzadamente.
"No," respondió dulce contestó tras un momento de consideración. "Ahora creo soy mórbidamente curiosa."
Anahi respingó recordando las palabras de su madre. Había algo inquietante en que su madre y dulce usasen expresiones similares. O quizá era adecuado para la ocasión. Sólo los eventos de esta noche lo dirán. "Curioso que digas eso."
"¿Por qué?"
"Al parecer mi madre siente lo mismo sobre conocerte," admitió Anahi.
Esto pareció confundir a dulce, que frunció levemente el ceño. "¿Por qué debería sentirse mórbidamente curiosa por conocerme?"
Anahi se encogió de hombros. "Probablemente porque sentir genuino interés en nada aparte de dinero y cotilleos la elude. Más el hecho de que probablemente cree que estamos saliendo. Y que eres un hombre."
"Bueno, es un interesante añadido," replicó dulce sonriendo. "¿Significa que quieres que aparezca a la cena de drag-king?"
El pensamiento le hizo sonreír. No podía imaginar cual sería la reacción de su madre a eso. "En realidad creo que me gustas más así".
"¿Crees?"
"Bueno, aun no te he visto de drag-king para comparar," bromeó Anahi.
"Buen punto," concedió dulce "¿Y por qué pensaría tu madre que estábamos saliendo?"
"Bueno, en realidad no la corregí cuando sospeché que asumió…" anahi no estaba segura de lo que dulce sacaría de esa admisión.
"¿Intentas provocarle un ataque cardíaco a tu madre, Anahi?" preguntó dulce "Porque si así es y de veras es tan malvada como dices, gustosamente fingiré ser tu novia durante la velada." Le guiñó.
Anahi quiso reírse de la idea, pero era difícil ignorar la punzada de desilusión que acompañó oír la palabra 'fingir.' "De veras es tan malvada. Pero supongo que no hay necesidad de matarla." Sonrió.
Dulce le devolvió la sonrisa pero no dijo nada, su atención una vez más en la vista de fuera.
Anahi intentó quedarse mirando, intentado no concentrarse en las emociones que la recorrían. Si hubiera tenido una chispa de valor, le habría dicho a dulce que no deseaba que fingiera ser algo. Que lo aceptaría de verdad cualquier día. ¿Pero cómo podía poner en palabras la desesperación emocional en que estaba perdida? "¿Tienes hambre?" preguntó.
"En realidad no," contestó dulce mirando de reojo a Anahi. "Mis nervios están un poco de punta por toda la emoción."
Con frecuencia pasaba que Anahi tenía que dejar de pensar en sí y ponerse en lugar de dulce para entender lo que estaba intentando decir. Era fácil olvidar que su vida no era normal. Le preocupaba el intentar imaginar cómo podían encajar una en el mundo de la otra, si era siquiera posible fusionarlos. Esta amistad entre ellas, ¿cuánto podría durar?
"¿anahi?"
La actriz miró a dulce, momentáneamente sobresaltada. "Lo siento."
Había preocupación en los ojos cafes. "¿Estás bien?"
"Es que tengo mucho en la cabeza," contestó.
Dulce asintió. "¿Estás nerviosa por el estreno?"
¿El estreno? Anahi casi había olvidado que era la razón para estar allí. "Um, en parte," contestó, aunque era la menor de sus preocupaciones. "¿Quieres bajar a la playa?"
Los ojos de dulce se iluminaron ante la sugerencia. "Me encantaría. No he estado en la playa en siglos."
Extrañas las cosas que se toman por dadas cuando vives junto al mar. Pero Anahi estaba secretamente contenta de poder hacer feliz a dulce. Adoraba su entusiasmo y su apreciación de cosas que Anahi apenas se daba cuenta de tener. Le hacía desear a Anahi darse cuenta. Le hacía desear envolver todo con un gran lazo rojo y entregárselo a dulce.
Quizá. Quizá algún día. Le gustaba fingir que había esperanza

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:28 am

CAPITULO 64
Dulce jamás había visto tan de cerca una casa tan hermosa. Había estado observándola atentamente desde su asiento en la limusina de Anahi. Cuanto más de acercaban, más impresionante se volvía. Dulce sintió un nudo en la garganta al darse cuenta de que éste era su destino. Parecía demasiado hermoso para ser real. Se volvió para mirar a Anahi, a compartir sus pensamientos, pero la actriz estaba en mitad de lo que parecía una importante conversación.
No deseando entrometerse, dulce apoyó la cabeza contra la ventanilla y se perdió en las imágenes que pasaban volando. Casi era como un cuento de hadas el estar en el mundo de Anahi. Manhattan parecía tan lejos en ese momento. Era como si hubiera entrado en una realidad alternativa y ahora fuera ésta su vida. Alzó la cabeza, mirando a Anahi un momento antes de volver su mirada al mundo exterior.
Excepto que no era su vida. Era plenamente consciente de ello. Esto era sólo un retazo, un atisbo de algo fuera de su esfera de existencia. Meramente estaba consiguiendo una degustación gratis del éxito.
“Ah, hogar, dulce averno,” Anahi se rió apoyándose contra dulce para mirar por la ventanilla.
Dulce adoraba el calor del cuerpo de Anahi. Deseaba apoyarse en él, sentir más. ¿Por qué el simple contacto era tan complicado? “Es hermoso,” dijo dulce intentando concentrarse en el paisaje.
“Es pomposo y pretencioso,” dijo Anahi. “Tienen siempre encendidas las luces en todas las ventanas para que parezca más majestuoso. Idea de mi madre.”
“Suena a enorme factura de electricidad,” dijo dulce ni siquiera podía imaginar cuan enorme. Anahi se sentó atrás, reclamando su previo asiento cerca de la ventanilla opuesta. “No creo que mi madre haya jamás visto una factura.”
Dulce notó que el tono de Anahi era más de facto que crítico. Se preguntó si la misma Anahi había visto una factura alguna vez. No parecía probable dada la suave transición de Anahi de mimada niña rica a súper estrella. La suerte parecía irregularmente distribuida entre las masas.
La limusina llegó a pararse y el chofer salió para abrirles la puerta. Una vez fuera, dulce se quedó mirando la mansión con una sensación incómoda. No tenía idea de qué esperar. Pero deseaba conocer a la familia de Anahi; deseaba ver, de primera mano, con qué creció la actriz.
“¿Lista?” preguntó Anahi.
Dulce la miró y ofreció una breve sonrisa. “No lo sé. ¿Y tú?”
“Jamás,” contestó Anahi. Miró a la casa y suspiró. “Acabemos con esto. Pase lo que pase, no mires directamente a los ojos de mi madre.”
Dulce sonrió, relajándose levemente, y siguió a Anahi hacia la puerta delantera. Antes de tener oportunidad de llamar, una mujer que parecía una réplica exacta de Anahi, si bien un poco mayor y con el cabello corto, abrió la puerta.
“¿Abriendo ahora las puertas, madre?” comentó Anahi. “Que novedad. No sabía que supieras cómo.”
La madre de Anahi no contestó, su mirada fija en dulce
dulce se rebulló incómoda bajo la intensa mirada de la mujer, pero no desvió la mirada. No deseaba parecer intimidada.
Tras unos segundos, los ojos verdes fueron a los de Anahi. “¿Vas a presentarme a tu invitada, Anahi? ¿Dónde están tus modales?”
“Madre, ésta es dulce. Dulce, ésta es mi madre.”
“Puedes llamarme Marichelo,” dijo su madre dándoles la espalda y metiéndose en la casa. “Tu padre está retenido en una reunión. No se nos unirá.”
Dulce miró a Anahi con una ceja levantada.
“Después de ti,” Anahi indicó con un ademán de su brazo. “No digas que no te advertí.”
Dulce sonrió y entró en el gran recibidor. Si la mujer quería chulería, dulce le daría chulería. Anahi escuchó el tintineo de cubertería contra el fondo de los platos. El ruido, aunque rítmico, sólo servía para crisparle los nervios. Deseaba coger la mano de dulce y sacar a su amiga de allí. Había demasiado silencio. La falta de conversación le molestaba.
Finalmente fue la hermana de Anahi quien rompió el silencio. “¿Y qué pasó con ucker?”
Marichelo levantó la vista de su plato, al parecer escindida entre decirle a su hija menor que callara y sentir genuina curiosidad por saber la respuesta de Anahi. Optó por la curiosidad. “Sí, Anahi, ¿qué pasó?”
Anahi podía sentir todos los ojos mirándola; los de su madre, los de su hemana y los de dulce. No quería mentir delante de dulce No quería seguir fingiendo, ni inventar más historias para ocultar la verdad. ¿Pero qué se gana admitiendo la verdad? “No estoy enamorada de él,” respondió finalmente.
“¿Y de quién estás enamorada?” preguntó su hemana
La pregunta dejó helada a Anahi. No sabía cómo responder sin mentir. “¿Qué te hace pensar que estoy enamorada de alguien?” contraatacó intentando darle la vuelta, esperando que la pregunta se disipara en la nada.
La hemana se encogió de hombros. “¿Lo estás?”
“Supongo que tendrás que ver Entertainment Tonight como todos los demás,” replicó Anahi.
Resignada, se volvió a dulce. “Mamá estaba segura que eras el nuevo novio de Anahi,” informó. “Hizo que el personal limpiara toda la casa en preparación a tu llegada.”
Marichelo se aclaró la garganta, claramente avergonzada por la revelación de su hija. “Bueno, dulce, ¿sales en la película con Anahi?”
Dulce pareció momentáneamente desconcertada por la súbita atención. “No, soy estudiante de arte en NYU. Aunque mi compañera de piso sale en la película.”
“Dulce es una artista muy talentosa,” aportó Anahi, saltando ante cualquier oportunidad para alardear de su talento.
“¿Tienes novio?” preguntó la hermana de anahi con curiosidad.
“¿Es todo en lo que piensas?” respondió Anahi irritada por las preguntas de su hermana.
Ignoró a Anahi y concentró su atención en esperar la contestación de dulce
dulce agitó levemente la cabeza y dijo, “Tenía. Pero nos separamos.”
“¿Por qué?” preguntó.
“¡No es asunto tuyo!” estalló Anahi.
“Anahi,” reprendió marichelo, la hermana pareció molesta. “Soy libre de tener una conversación con tu amiga si lo deseo. No eres su dueña. Tiene todo el derecho a decirme que me calle siempre que me propase.”
Frustrada y un poco más que enfadada, Anahi apretó la mandíbula, pero no dijo nada. Su hermana tenía razón, por mucho que detestara admitirlo. Dulce era plenamente capaz de cuidarse sola.
“No estaba enamorada de él,” contestó dulce, si sólo para poner fin a la riña.
“Parece ser común,” comentó su hermana menor lanzando una mirada a Anahi.
“No debe ser fácil,” intercaló marichelo, “ser artista en Nueva York.”
Dulce se encogió de hombros. “En realidad no es fácil ser alguien en ninguna parte.”
Marichelo se quedó un momento mirando a dulce. “Bueno, supongo que sabrás de esforzarse. Siempre he admirado a tu gente.”
Anahi giró bruscamente la cabeza hacia su madre. Se quedó mirando con incredulidad.
Dulce serenamente tomó un sorbo de su bebida y miró a marichelo. “¿Qué gente es esa?”
Marichelo agitó la mano en un gesto circular como para indicar que con 'gente` se refería a una entidad gigante: la minoría en general. “Hispanos. Lo veo en TV a todas horas. Esa pobre gente siendo rescatada de las balsas.” Agitó la cabeza y tomó un sorbo de vino. “Francamente, no puedo imaginar cómo lo logran. ¿Tu familia llegó aquí de igual modo?”
Anahi parpadeó.
Su hermana ahogó una carcajada.
Dulce sonrió. “Sí, claro. Los españoles escapamos del país en balsa a todas horas.”
“¿Así que entonces es común en tu cultura?” preguntó marichelo “Asombroso a lo que la gente se acostumbra.”
Anahi deseaba, desesperadamente, golpear su cabeza contra la mesa y rezaba porque todo fuera un mal sueño. Sabía que su madre era malvada pero, ¿también ignorante y estúpida?
“Son un país europeo, madre. Estoy segura que los aviones son un poco más convenientes.”
Marichelo absorbió esta información desde detrás de su vaso de vino. Sus ojos verdes se clavaron en dulce y se entrecerraron ligeramente. Estaba claro para Anahi que su madre no apreciaba ser corregida por su hija. Sobre todo cuando le provocaba vergüenza personal. También le era claro a Anahi que el sarcasmo de dulce era igualmente poco preciado. “Los españoles deben sentirse muy altos y poderosos teniendo lo mejor de ambos mundos.”
El humor dejó los ojos de dulce. “Lo que parece injusto, señora, es que a su estulticia se le permita residir en casa tan hermosa como ésta. Estoy segura que el tamaño de esta mansión está compensada por el tamaño de su cerebro.”
La menor de la casa estalló en carcajadas pero lo escondió con una enorme y dramática tos.
La boca de marichelo se quedó ligeramente abierta, entonces se cerró rápidamente. Incapaz de replicar, tomó otro sorbo de vino.
Anahi se aclaró la garganta, principalmente para impedirse reír. Dulce había increpado a su madre. Dulce. Estaba casi mareada por la diversión y levemente paralizada por la impresión. “Bueno, gracias por la cena, madre,” dijo levantándose. “dulce y yo tenemos asuntos que tratar.”
Dulce también se levantó, su mirada hacia abajo, como si ahora estuviera dándose cuenta de que ella, dulce maria espinosa, acababa de llamar estúpida a la madre de Anahi puente.
“Anahi,” dijo marichelo duramente aunque con inquietante calma. “¿Podría hablarte en privado?”
En realidad no era una pregunta. Anahi miró rápidamente a dulce. “Nos encontraremos en la limusina.”
Agradecida al poder esperar fuera, dulce asintió y fue hacia la puerta delantera.
Anahi observó salir a dulce y entonces, resignada, siguió a su madre al cuarto contiguo.
“No te quiero cerca de esa… esa…” La voz de su madre se apagó, la ira reemplazando su fría conducta.
“Su nombre es dulce,” dijo Anahi también empezando a enfurecerse. No podía creer lo que su madre había dicho. “¿Balsas, madre?”
“Debería agradecer no haberla necesitado,” replicó marichelo. “Esa gente nunca aprecia nada. Les permitimos entrar en nuestro país y todo lo que hacen es quejarse.”
“¿Te estás oyendo?” exigió Anahi.
Marichelo encogió sus delgados hombros. “Dono a sus organizaciones de caridad. Sé de qué va. Y a esa… lo que sea, jamás se le volverá a permitir la entrada a esta casa.”
“¡Como si quisiera regresar!” gritó Anahi.
“Anahi, no voy a repetírtelo. ¡No quiero que te asocies con tan despreciable hez!”
Anahi no se había sentido tan furiosa en su vida. ¡El valor de su madre! ¡Cómo se atrevía! “Ya no dictas mi vida.”
“No estoy hablando de tu vida, Anahi,” dijo marichelo su voz regresando a la calma, confortada al saber que había hecho perder la frialdad a Anahi. “No te pongas dramática.”
“Dulce es mi vida,” contestó Anahi, ni siquiera sorprendida por facilidad con que las palabras salieron de sus labios.
Marichelo ni siquiera pestañeó. “Deja de decir tonterías.”
“No son tonterías, madre,” respondió Anahi, su furia alimentando su valor. “Es la verdad. Soy gay. Bollera, tortillera, lo que quieras llamarme. Y estoy enamorada de dulce Niégalo, acéptalo, me importa un bledo.” Con eso se giró sobre sus talones y fue hacia la salida más cercana. Dulce paseaba junto a la limusina, sintiéndose a la deriva en un mar de mezcladas emociones. ¿Cómo había llegado a perder el control? Le era tan impropio, tan extraño a su personalidad dar voz a sus pensamientos. Y aun así, las palabras habían escapado de su boca antes de tener oportunidad de detenerlas.
Pero no era pesar lo que sentía estando al pie de la majestuosa perfección. Echando una mirada a la torre de grandiosidad que albergaba la llave de su revelación. Era más específico que pesar. Había entrado en la mansión con sentido de sobrecogimiento y fascinación, y partía con un sentimiento de piedad tan profundo que le costó instantes definir la emoción.
Ahora dulce comprendía el equilibrio del mundo. Se había equivocado al creer injusto que Anahi tuviese tanto: belleza, fama, fortuna. Los lujos superficiales de la vida, tan fáciles de confundir con dones y bendiciones, ahora le parecían a dulce meros sustitutos para el verdadero milagro de ser.
¿Cómo pudo Anahi sobrevivir tantos años en compañía de tan fría indiferencia? No parecía justo que a nadie le robasen el consuelo de un hogar amoroso, aunque elegantemente enmascarado entre pliegues de vestidos de terciopelo y perfección orlada en oro.
La furia reemplazó a la piedad.
La brisa del océano picaba en sus labios y dulce se lamió la sal preguntándose por un instante si estaba llorando sin notarlo. Pese a su furia, la idea de enfrentar a Anahi llenó a dulce de miedo.
El hecho era que había sobrepasado los límites en la cena y la posibilidad de que Anahi estuviera molesta destacaba firmemente en la mente de dulce.
El sonido de pisadas captó la atención de Dulce y sintió retenerse su respiración.
"Deberíamos salir de aquí," dijo Anahi en un tono que reclamaba definición. No era uno que dulce hubiese oído antes.
Sobresaltada ante la súbita aparición de la actriz, dulce se quedó muda. Sin una palabra, siguió a Anahi a la limusina. Se sentaron calladamente, escuchando el sonido del motor arrancando, distraídas por la rapidez del movimiento.
"Lo siento," dijo Anahi, las palabras suaves y refrescantes contra la dureza de silencio. "No creí que saliese tan mal."
Dulce se había preparado para todo menos una disculpa. Su mente falló en salir con una contestación adecuada.
Anahi le echó una mirada y miró a lo lejos. "Comprendo si quieres regresar a Nueva York."
La regresiva naturaleza de la conversación dulce para una vuelta. ¿Por qué creería Anahi que querría irse? "Soy yo quien debería sentirlo," dijo finalmente. "No pretendía insultar así a tu madre. Fue verdaderamente grosero y–"
"Bien merecido", acabó Anahi volviendo a mirar a dulce. "Es ella quién debiera sentirlo." Sonrió. "Nunca antes te había visto tan franca. Debiera hacerte enfadar algún día."
Dulce sonrió, permitiendo que la dulzura del alivio le recorriera. "Creo que sería más prudente si no lo hiciera, Srta. Puente. Quién sabe qué cosas sin censurar podrían escapar en la noche."
"Vaya, ahora me pica la curiosidad."
Dulce sonrió, sintiendo la arrolladora necesidad de abrazar a la actriz. Pero sólo se cruzó de brazos y se retrepó en el asiento.
Anahi había añorado el sonido de las olas. Había añorado los paseos a medianoche por la orilla; descalza y despreocupada en la arena mojada y resbaladiza; hundiéndose con cada pisada, sólo para emerger y hundirse de nuevo. Tan sólo en presencia de tales factores se dio cuenta de que enorme parte de su existencia diaria había estado perdida.
Era agradable, ahora, sentarse en la tranquila soledad de la noche y quedarse mirando el ritmo de las olas. Deseó quedarse allí para siempre, lejos de su madre, el público, sus amigos.
Lejos de Dulce…
Anahi se preguntó cuánto más podría aguantar sin confesar. El miedo a perder la amistad de dulce empezaba a ser más una excusa que una razón. ¿Tan malo sería el rechazo? Podría seguir adelante tras eso; a qué, no estaba segura, pero tenía que ser mejor que permitir a sus emociones supurar en el profundo baúl del anhelo. Cualquier cosa tenía que ser mejor que esto.
Suspirando, se echó atrás sobre sus codos. Siempre se había considerado una persona segura. Toda su vida había ido a por lo que deseaba, así que ¿por qué no esta vez? ¿Qué había tan aterrador en la palabra 'no'?
*************
Dulce había estado observando a Anahi durante algún tiempo. No había sido su intención encontrarse con la actriz en la playa. Ambas se habían despedido por esa noche. Ambas se suponían que estaban durmiendo.
Y Dulce lo había intentado. Se quedó mirando el techo, observando la oscuridad discutir con la luz. Había escuchado las olas intentando encontrar un ritmo que le sosegara. Hasta había contado 484 ovejas antes de llegar a la conclusión de que el sueño no vendría.
Así que había ido a pasear y se tropezó, bastante inesperadamente, con la forma de Anahi Puente. En un momento de pánico irracional, se escondió. Y ahora se sentía ridícula, como una mirona. Como una mirona ridícula.
Aun así, no se descubrió. Era de lejos demasiado tentador permanecer oculta, observar a Anahi en su estado natural, sin tener que preocuparse por mirar demasiado intensamente o durante demasiado. Incluso si le daba algo de repelús, escondiéndose en las sombras como una acosadora loca.
Dulce deseaba ser valiente. Deseaba ir hasta Anahi y decirle, de plano, que sus sentimientos eran más intensos que la simple amistad. Que estaba desesperada por besarla, aunque el pensamiento era tan aterrador como excitante. Dulce deseaba soltarlo todo, confesarlo todo. Quizá entonces, tras el rechazo que ciertamente seguiría, podría seguir adelante. Estaba cansada de volverse loca con fantasías y escenarios posibles.
Pero no era tan valiente. Jamás podría decir esas cosas, aunque lo deseaba. Aunque jamás habría imaginado decir lo que le dijo a la madre de Anahi. Así que, quizá había una oportunidad.
Dulce permitió a su atención derivar a la figura a unos metros. La vida sería muchísimo más fácil si la gente llevara, como en los cómics, bocadillos con sus pensamientos. Unos pasos interrumpieron sus pensamientos. Y se volvió, sorprendida al encontrar a Dulce yendo hacia ella. Se figuraba que la artista estaba dormida. "¿Cómo sabías que estaría aquí?" preguntó.
Dulce la miró un momento y entonces se sentó. "¿Qué te hace pensar que estaba buscándote?" bromeó.
"¿No podías dormir?" adivinó Anahi.
"No," admitió Dulce, mirando fijamente al océano. "Supongo que es que ha sido un día agotador."
Anahi asintió. En verdad agotador. Aun no se había hecho a la idea de cómo logró salirle del armario a su madre. Una parte de ella todavía estaba en fase de negación al respecto. "Bueno, supongo que éste es buen sitio para insomnes."
Dulce permaneció silenciosa por un rato y Anahi se esforzó por impedir que su mirada fuese a la cara de la artista.
"¿Añoras todo esto cuando estás en Nueva York?" dulce preguntó, levantando la vista. "Es tan tranquilo comparado con la ciudad. Bueno, en realidad, es tan tranquilo en general."
"Lo añoro," admitió Anahi "Pero regresaré aquí dentro de un mes o dos.
"Oh," dijo dulce con lo que Anahi pensó que era un atisbo de tristeza. "Supongo que, una vez termines la película, no tendrás razón para quedarte en Nueva York."
Anahi no sabía cómo decir que había razón suficiente para quedarse. Pero realmente no era el problema. "He de regresar y terminar la temporada de Guardian."
"Oh, cierto," respondió Dulce. "¿Cuánto más va a durar la serie?"
"Podría acabar este año," contestó Anahi. "Pero me pidieron que renovara el contrato por dos temporadas más."
"Entonces eso debiera mantenerte bastante ocupada," replicó Dulce.
Sí, en verdad muy ocupada. Más películas, más series de TV, más giras promocionales, más entrevistas. ¿Que sentido tenía siquiera decirle a dulce cómo sentía? Anahi no tenía tiempo para una relación. "aun no he firmado el contrato," se encontró revelando.
Dulce la miró con sorpresa. "¿Estás debatiendo si continuar o no?"
Anahi no sabía contestar a eso. El hecho era que tenía ese contrato en su posesión hacía meses. Lo había discutido con sus abogados. Tenía, en su mente, intención de pasarse los próximos dos años en el papel de Kiara. Pero estaba vacilante. Una parte muy fuerte de ella no deseaba tener esa responsabilidad cerniéndose sobre la cabeza. Deseaba la opción de hacer otra cosa, o no hacer nada en absoluto. "Sí," dijo finalmente. "Supongo que sí."
Dulce asintió pero no pidió detalles. "Te echaré de menos cuando te vayas," dijo sonriendo, si bien un poco tristemente. "Me he acostumbrado a tenerte cerca."
Las palabras hicieron que el corazón de Anahi se saltara una latido. "Me quedo el apartamento," dijo, aunque no lo había decidido totalmente hasta ese momento. "Regresaré."
"Bien," dijo Dulce.
Permanecieron en silencio mucho tiempo escuchando las olas. Anahi estaba desesperada por decir algo. Pero deseaba salir con algo que fuera más que una pérdida de aliento para llenar el silencio. Deseaba decir algo significativo, profundo, que expresara, siquiera mínimamente, las emociones que le recorrían.
Bordeaba lo doloroso estar allí, a centímetros de la persona que anhelaba, y censurar los únicos pensamientos que realmente parecían importar. ¿Por qué decir te amo es tan difícil?
"¿Crees que es raro?"
Anahi parpadeó, completamente sorprendida por la pregunta. "¿Qué creo que es raro?"
"Nosotras."
"¿Nosotras?" cuestionó Anahi.
Dulce la miró brevemente antes de desviar la vista a lo lejos. Apartó los mechones de cabello de su cara y continuó. "Que seamos amigas."
"¿Es raro para ti?"
"A veces," admitió Dulce. "Cuando recuerdo quién eres."
"¿Y quién soy?" quiso saber Anahi. Repentinamente le intrigó el giro en la conversación.
"Anahi Puente, estrella de TV y cine," respondió Dulce, "Sabes, cuando estábamos en el aeropuerto, vi unas tres revistas contigo en portada. Y dos que sólo te mencionaban. Fue muy extraño. Como estar atrapada en mitad de un sueño muy raro."
Anahi no supo responder a eso. ¿Qué intentaba decir Dulce? "¿Mi fama te molesta?"
Dulce frunció el ceño y miró a la actriz. "¿Molestarme? Me impresiona. Miro alrededor a todo esto y me asombra tanto." Agitó la cabeza. "No me molesta, Anny. Pero me entristece un poco."
"¿Por qué te entristece?"
"Porque," Dulce empezó, "antes de conocerte, todo lo que tenía era lo que veía de ti en TV. Eras esa figura bidimensional fácil de odiar porque no parecías real. Y me entristece que hay gente ahí fuera que querrá destrozarte. Que querrá herirte porque, incluso fuera de de tus papeles en TV y cine, aun les pareces un personaje."
Anahi se quedó silenciosa, un nudo en su garganta. No confiaba en su voz para hablar.
"Debo decirte que creo que eres maravillosa," continuó Dulce, "Y creo que cualquiera en este mundo tendría una suerte increíble al estar contigo."
Anahi se quedó mirando los ojos cafes. Tuvo que recordarse respirar. Aun no podía hablar. Jamás nadie antes le había dicho algo parecido. No con tan abierta sinceridad. Le dañaba el corazón. "Gracias," fue su brillante contestación.
"De nada," contestó Dulce.
Ésta era su oportunidad, se dio cuenta Anahi. Era su entrada. El momento para decirle todo a Dulce, a despecho de las consecuencias. Su corazón estaba latiendo tan rápido y fuerte que apenas podía oír las olas sobre los ruidos en su pecho. Deseaba pensar las palabras justas. Deseaba dejar claro que no esperaba nada y que nada cambiaría. Sólo deseaba sentir esperanza, siquiera durante el breve segundo antes de la reacción de Dulce. Era ese instante que ansiaba, el simple sabor de algo además de esta amarga necesidad.
"Anahi," dijo Dulce de repente. "¿Qué buscas? En otra persona, quiero decir."
¿Había dejado pasar el instante?, se preguntó Anahi sintiéndose aliviada y defraudada por que Dulce había hablado. "¿En qué sentido?"
"¿Por qué dejaste de ver a Maggie?" preguntó Dulce suavemente.
Anahi frunció el ceño ante la pregunta, insegura de qué contestar. La verdad vino fácilmente a su mente, pero encontró imposible expresarlo. "No tenía sentimientos por ella."
"¿Pero por qué?" dijo Dulce volviéndose para encarar a Anahi. "¿Qué buscabas que ella no era?"
Anahi se sentía como una cobarde. Estaba cansada de darle rodeos a las preguntas, cansada de evitar la verdad. "No era tú," dijo y, durante un segundo, no estaba segura de haber realmente pronunciado las palabras.
Dulce la miró un largo momento que fue, para Anahi, como una eternidad. "¿No era yo?" preguntó vacilantemente, como asustada de haber oído incorrectamente. O quizá asustada de haberlo oído correctamente. Anahi no podía estar segura.
"Sí," respondió Anahi simplemente, arrancando su mirada de los ojos de Dulce. No deseaba ver lo que allí encontraría. Parte de ella deseaba llorar. Sentía tan arrasadora combinación de miedo y alivio en ese momento, que no sabía qué hacer con las emociones. Arriesgó una mirada hacia Dulce y encontró a la artista mirándola fijamente. "¿Te he asustado?" preguntó intentando mantener el tono ligero, pese al hecho de estar aterrorizada.
"Sólo conmocionada," contestó Dulce "Y creo que… confusa."
"¿Por?"
"¿Qué estás intentando decir?" respondió Dulce
Anahi sintió rendirse algo dentro de ella. "No importa," dijo mirando a lo lejos. "Debiera dormir algo."
Dulce no contestó en seguida. Pero finalmente dijo, "De acuerdo.” Defraudada, Anahi se incorporó y sacudió la arena de la parte de atrás de sus pantalones. "¿Te veré mañana?"
Dulce levantó la vista hasta ella y asintió. "Claro."
"Buenas noches, Dul," dijo Anahi.
"Buenas noches."
Anahi casi vaciló, queriendo decir algo más. Quizá no había sido lo bastante clara, quizá debiera decir más. Pero, ¿cuál era el sentido? Había sido boba al pensar que admitir sus sentimientos cambiaría algo.
Resignada, saludó a Dulce y fue hacia la casa. Dulce observó a Anahi hasta que la actriz desapareció dentro. ¿Qué acababa de pasar? En un momento estaba reuniendo valor para decirle a Anahi lo que sentía y al siguiente estaba completamente paralizada.
No era tú…
Las palabras se repitieron en la mente de Dulce hasta que creyó que el corazón se le saldría del pecho. Anahi tenía sentimientos por ella. Anahi tenía sentimientos por ella y Dulce le había permitido irse a la cama. "Que ******* soy," dijo recordando como había reaccionado. Se habría dado de puntapiés si no estuviera tan agobiada.
Tenía que ir a su encuentro.
De algún modo refrenó el impulso de correr mientras iba tras Anahi. Tenía que pensar claramente. Tenía que planear algún tipo de monólogo. Una disculpa por su reciente estupidez tampoco estaría fuera de lugar.
Oh, Dios, Anahi tiene sentimientos por mí.
Darse cuenta de lo que significaba casi la dejó patidifusa. Creyó que podría explotar por pura sobrecarga de sentimiento.
Pero reasumió sus pasos, entrando en la casa y yendo hacia la escalera al segundo piso. Se sentía como si fuera a cámara lenta. Se sentía como en un sueño maravilloso que estaba a punto de acabar. Deseaba que este momento durara para siempre, porque le aterraba lo que seguiría.
No había planeado nada que no fuera rechazo. La noción de que Anahi pudiera sentir lo mismo meramente se había quedado al fondo, con todos los demás esperanzas y sueños que no se permitía tener. Así que, ¿cómo podía saber qué hacer?
Se detuvo ante la puerta del dormitorio de Anahi. Podía ver un rayo de luz amarilla escapando a través del bajo y, saber que la actriz estaba al otro lado de esta barrera de madera, llenaba a Dulce de un anhelo tan profundo que le hacía desear llorar.
Después de deglutir varias veces, dispuso su mano para golpear. Y entonces esperó, temiendo cada segundo que pasaba, sabiendo ahora que en cualquier segundo se enfrentaría con una decisión.
El picaporte de la puerta giró, el rayo de luz se hizo más y más grande hasta ser eclipsado por el cuerpo de Anahi en el umbral. Dulce miró vacilantemente a los desconcertados ojos verdes y sintió desvanecerse todas sus dudas y reservas. "Si te digo que estoy enamorada de ti, ¿te asustaré?" preguntó pensando que era un momento irreal. Podía sentir su corazón martilleándole en el pecho. No estaba segura de estar respirando.
Anahi la miraba fijamente como si no pudiera decidir si Dulce era real o no. "¿Qué?" preguntó finalmente.
Dulce se acercó como guiada por una fuerza invisible que la llenaba de un valor que nunca supo poseer. Miró brevemente a los labios de Anahi, no deseando nada más que sentirlos contra los propios. Volvió a mirar los ojos de ella y vio una llamarada de algo irreconocible. "Te amo," dijo Dulce suavemente, esperando hacerse comprender esta vez; intentando, desesperadamente, aferrarse a la esperanza de que Anahi aun mantenía lo que dijo en la playa.
"Dulce…" dijo Anahi, su voz incierta.
"No tienes que decírmelo también," dijo Dulce rápidamente, asustada de haber dicho demasiado. "Es que quería que lo supieras." Empezó a retroceder, pero Anahi tomó su mano. Dulce no estaba segura cómo aun no había tenido un ataque cardíaco. Tenía la certeza de que lo que su corazón estaba haciendo en ese momento no era saludable. La rubia miró a sus manos, insegura de qué interpretar del gesto, insegura incluso de que algo de esto estuviera pasando realmente. Tentativamente, miró a los ojos verdes y esperó.
Anahi estaba aterrada. Su cerebro entero se paralizó al instante que Dulce empezó a hablar. Había tantas cosas que deseaba decir, preguntar, pero se quedó muda por el impacto del momento.
Tantas cosas estaban pasando a la vez dentro de su mente que no sabía por dónde empezar. Quería volver atrás, para examinar cada recuerdo buscando evidencias de que lo que dulce estaba diciéndole era verdad. Anahi quería sentarse y partir cada momento aparentemente inconsecuente, encontrar los fragmentos enterrados de frases desechadas, pedazos tirados de palabras insignificantes. ¿Cuánto había sido evidente? ¿Cuánto había ignorado?
"Por favor, di algo," dijo Dulce.
Anahi interrumpió sus pensamientos, repentinamente consciente de estar sosteniendo la mano de Dulce; insegura de cómo había pasado. Miró sus dedos entrelazados, intentando ganar tiempo. No tenía certeza sobre qué decir, qué hacer, cómo actuar. "Eres… estás… "
Dulce le ofreció una media sonrisa. "¿Tiene problemas sin guión, Srta Puente?" bromeó.
Anahi no sabía si reírse o llorar. Volvió a mirar a sus manos y entonces a la cara de Dulce. Te amo es que no parecía bastante para cubrir lo que estaba sintiendo. ¿Cómo podían dos palabras expresar todas las noches y días, y horas, minutos, segundos pasados fantaseando este momento, mientras sintiendo, todo el tiempo, que nunca llegaría?
No había palabras, en absoluto. Había sólo silencio llenado con acortada toma de aliento. Había sólo los ocasionales quedos sonidos de algo indistinto e indescifrable, apenas audible sobre la intensidad del momento. Había sólo el acto de abrir una puerta para encontrar todo que alguna vez había deseado y esperado y rezado, de pie en el umbral. Pilló a Dulce mirándole los labios, entonces desviando la vista como avergonzada. El corazón de Anahi se aceleró, dio un vuelco y martilleó; sintió su cuerpo entero temblar y paralizarse a la vez. El tiempo perdió todo significado, toda existencia. Anahi sólo se daba cuenta de que los labios de Dulce parecían tan hermosos, suaves e increíblemente invitadores. Y, aunque estaban sólo a centímetros de los propios, parecían como a kilómetros.
Fue el turno de dulce de pillarla mirando y sus miradas se clavaron durante una décima de segundo antes de ocultarse detrás de párpados cerrados. Anahi perdió la pista de si estaba respirando o no, notando sólo el calor del cuerpo de dulce lentamente presionando contra el suyo. Inclinó la cabeza y sus labios rozaron tan dulce suavidad que casi retrocedió ante el embate de emoción.
Sintió envararse el cuerpo de dulce, después relajarse contra ella, acercándola más. Sus labios se encontraron brevemente, se separaron por un instante antes de encontrarse de nuevo. El cuerpo entero de Anahi se sentía listo para explotar de sensación. Pensó que podría derretirse, o ser consumida por el simple placer de sentir la boca de dulce moviéndose contra la propia.
Dulce presionó contra ella, gimió contra sus labios, profundizó el besó hasta que Anahi creyó que podría desmayarse. Su cuerpo entero gritaba, temblaba y ardía con un calor maravilloso que se extendía a través de cada fibra de su ser. Lo dejó pasarle por encima cual ola de marea de incomensurable éxtasis y se rindió completamente al momento, hasta que finalmente, tras lo que parecía un siglo pasado en el parpadeo de un ojo, apartó sus labios y susurró, "Yo también te amo".

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Re: El lado ciego del amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:28 am

CAPITULO FINAL
Se Fueron separando poco a poco
Anahi: No te imaginas cuanto tiempo llevo soñando esto
Dulce: Yo siempre fui una ciega, o solo no me quería dar cuenta, o quizás aceptar lo que realmente siento, yo… Anahi: Shhh ( le pone un dedo en los labios) no eres ciega, aveces no nos damos cuenta de muchas cosas, yo yo te amo dulce, te amo desde el primer momento en el que hable contigo, te amo por como eres y cuando te conocí, donde te compre la segunda pintura quede completamente atrapada por ti, por eso sentía celos cuando me hablabas de Justin, por eso me desaparecí esa vez por dos semanas ya no quería escuchar lo maravilloso que me decías que era, sentí tanto miedo de que te enteraras que yo era quien te hablaba por online, que yo te compre las pinturas, tenia tanto miedo de perderte como amiga, sabiendo realmente que lo que sentía por ti era algo mucho mas fuerte, tenia miedo a que no me perdonaras. (Bajo la mirada y empezaron a caer esas lagrimas guardadas por tanto tiempo).
Dulce: ( le levanta el mentón, acariciándole la mejilla con tanta delicadeza) perdón por no darme cuenta, por ser una tonta, siempre supe que serias especial solo no imagine cuanto, gracias por enseñarme realmente lo que es el amor, pensaba que eso solo pasaba en las películas. El cosquilleo en el estomago, el temblor en las piernas, que las manos te suden, todo eso y mucho mas me produces cada vez que te me acercas ya no aguanto seguir ocultándolo, te amo, te amo anahi como jamás pensé llegar en hacerlo por alguien. Dulce la tomo por el cuello para acercarla un poco mas, anahi se sentia como nunca antes se había sentido plena feliz, nada le importa solo que los brazos , las caricias , los besos de la mujer que esta con ella , la transporten a otro mundo, había pasión en estas dos mujeres, pero sin olvidar el toque de ternura que solo ellas le podía dar, no paraban de besarse, anahi la tomo de la mano y la guio hasta la cama, se miraron por un par de minutos, las dos sonrieron y ahi supieron que todo estaba concedido esa noche en la que se iban a entregar la una a la otra, la primera vez en sus vidas la primera vez juntas. Anahi la sentó cuidadosamente en la cama, solo se miraban, le acaricio la mejilla dulce cerro los ojos y suspiro
Anahi: quiero hacerte la mujer más feliz del mundo, déjame demostrarte cuanto te amo, déjame entregarme a ti con la respiración entrecortada
Dulce: Ya soy la mujer mas feliz por el simple hecho de estar contigo (una lagrima cayendo por sus mejillas), no se como hacerlo, no se como estar, no se si te pueda….
Anahi: shhh (besa todo el recorrido de la lagrima), solo dejémonos llevar que el amor hable solo, quiero darte todo de mi esta noche, quiero darte todo lo que te mereces.
Dulce solo le sonrió con tanta ternura que anahi se hubiese podido quedar así toda la vida.
Anahi le acaricio la cara y la recostó en la cama, los besos no se hicieron esperar, eran pausados, en esa habitación solo se podía sentir todo el amor, por fin le estaban haciendo caso a lo que sentían sus corazones, sabían que ya se pertenecían, que ya no había escapatoria, y tampoco lo querían hacer, no querían huir, no esta vez
Anahi empezó a besarle el cuello, dulce solo podía gemir esta mujer la podía hacer llegar al cielo con caricias, anahi estaba desabrochándole cuidadosamente la camisa, dulce hizo lo mismo ya no tenían esa prenda que tanto les incomodaba, anahi se levanta un segundo, maravillada de los pechos de dulce- dulce se sonrojo –
Anahi: Eres hermosa, pero mas hermosa aun cuando te sonrojas -le sonreía pero ya se podía ver deseo en sus ojos aquellos ojos estaban mas oscurecidos, dulce se sentía feliz de ver lo que provocaba en la rubia.
Las caricias no cesaban, anahi comenzó un recorrido con el dedo desde los hombros de dulce pasando por sus perfectos senos, hasta su abdomen, se besaban se acariciaban dulce logro voltear a anahi ya estaba arriba de ella, feliz, excitada, ¿excitada? Si excitada por la vista que tenia al frente, ya para ella no habían miedos, ahi supo que estaba preparada para entregarse al amor, a su rubia, ya no había tanta ternura, había pasión, mucha pasión, ya ardía esa habitación, el beso era agresivo pero con un toque de sensualidad se fueron separando poco a poco ya no tenian aire, al separarse dulce le mordió el labio inferior, eso hizo que aquella rubia se encendiera mas. La volteo se puso sobre ella , esos besos iban cada vez mas rápidos, como si fuera la ultima vez que lo pudieran hacer, les urgía sentirsen, anahi paro cuando llego al broche del jeans de la peliroja y la miro, esa mirada estaba oscura había picardía, lujuria ,deseo, dulce le sonrió y le dio todo el permiso que estaba buscando le desabrocho el jeans y se lo quito, se levanto un momento quería contemplar aquella vista, que estuvo deseando durante varios meses con la que soñaba todas las noches, la que la hacia suspirar y derretirse de tanto imaginarse, ahi estaba esa peliroja casi desnuda en su cama, esa que la tenia loca desde el primer momento y por fin era suya, suspiro, un suspiro ahogado, fuerte. Dulce solo podía gemir con la expresión que anahi tenia en su cara, volvió y se puso sobre ella. Dulce la volteo para hacer lo mismo quería despojarla de su jeans quería ver lo que tanto había visto en sueños, esos sueños que tenia desde hacia tiempo con esa mujer que tenia debajo.
Empezaron a besarse la una sobre la otra, anahi comenzó por el cuello ese cuello que la hacia delirar, dulce gemia le encantaba que la besaran ahi, esos besos iban bajando poco a poco , llegando hasta el centro de sus senos , y empezó a lamerlo quería quitar ese brassier que tanto el estaba estorbando hizo que dulce se levantara un poco para desabrocharle, lo que le obstaculizaba su paso, cuando por fin lo logro quitar casi se le salen los ojos quedo maravillada, encantada era poquito para describir lo que le producía verla y suspiro
Anahi: Eres preciosa, la mujer mas bella que he visto en toda mi vida
Y volvió a lo que siempre anhelo, lo que deseo, tomo uno de sus senos le lamio todo su alrededor, con la otra mano le acariciaba el otro, los succiono, los beso, les dedico el tiempo que se merecía cada uno, les dio una pequeña mordidita al final, dulce gemia y gemia era la sensación mas placentera que jamás hubiese sentido, los besos cada vez iban bajando, anahi le estaba besando todo el cuerpo, iba por su abdomen besaba todo a su paso, con una mano acariciaba los muslos de la peliroja iba por la entrepierna, dulce no hubiese imaginado que tanto placer, tanto deseo podría existir, iba bajando por su intimidad la beso por encima de las bragas, podía sentirla podía sentir que dulce ya estaba muy húmeda, siguió su recorrido lamio su entrepierna, sus muslos todo a su paso, dulce ya no podía mas, necesitaba sentirla, pero antes quería tener a la rubia en las mismas circunstancias de ella, quería despojarla del brassier, ver sus firmes y bronceados pechos, esos senos que la hacían delirar cada vez que la veía a las escondida ahora los tenia para ella, para hacer con ellos lo que quisiera, por fin pudo zafarse de ellos, maravillada es poco para lo que veía
Dulce: Eres tan preciosa, eres todo lo que siempre quise tener a mi lado.
Anahi: Te Amo
Anahi quería quitarle esa prenda que no le permitía ver muy bien, el permiso fue concedido, tenia a la mujer de sus sueños, en su cama, desnuda que más podía pedir. Empezó a acariciarle el clítoris, los gemidos de dulce cada vez eran mas fuertes, ya no podía con tanto placer quería estallar, quería tenerla dentro de ella, anahi se separo de dulce y bajo un poco mas sin desviar la mirada de deseo que había en la peliroja empezó a besarle la intimidad acariciarla, cuando por fin sintió algo húmedo deslizarse dentro de ella, era la lengua de anahi, la estaba penetrando de la manera mas deliciosa que podía imaginar, dulce solo se podía tener de las sabanas se arqueo para darle mas cabida, con sus manos en la cabeza de la rubia que la estaba haciendo llegar al cielo, la lengua entraba y salía cada vez con mas agilidad, ya no podía mas , ya la necesitaba, la quería dentro de ella.
Dulce: aaaaaaaaa Annnyyyyyyy teee, neccesiitoo- jadeando-
Anahi: sabes delicioso, lo que pidas para mi son ordenes preciosa
Anahi deslizo uno de sus dedos dentro de ella, con tanta delicadeza y cuidado como solo ella podía brindarle, empezó a moverlos cada ve un poco mas rápido no quería lastimarla
Dulce: Aaaa Annyy
Anahi levanto al vista y dijo: ¿ te lastime mi amor? ¿Te hice daño? ¿Dime que te pasa?
Dulce: no hermosa lo estas haciendo perfectamente, solo agrega un dedo mas, por favor – con la voz entrecortada, jadeando
Anahi sonrio ante el pedido del amor de su vida y agrego un dedo mas, esos dos dedos la estaban haciendo llegar al cielo, la hacían delirar si aquello que estaba haciendo era un pecado, quería ser pecadora por el resto de su vida, anahi cada vez le hacia mas rápido, sin desviar los ojos de aquella mujer que estaba delirando por ella, curveo los dedos, hay supo que no faltaba mucho para hacerla llegar, sus paredes se estaban estrechando cada vez mas, la veía venir, aumento sus embestidas, cada vez mas rápido, cada vez mas fuerte, vio venirse a la mujer que estuvo deseando siempre. Dulce: aaaaa Anahiiiiiiiiii- fue lo que retumbo en esas cuatro paredes, callo sin fuerzas, con los ojos cerrados, temblando, feliz muy feliz.
Poco a poco fue recuperando la respiración, podían escuchar sus respiraciones, los latidos de sus corazones.
Dulce: Me haz hecho pasar la mejor noche de mi vida, te amo escúchame bien te amoo, nunca llegue ni llegare a amar a nadie mas que a ti te amo mi amor – lo dijo seria mirando a los ojos-
Anahi: Siempre te he amado, gracias por esto, por dejarme hacerte feliz, gracias por dejarme amarte, siempre seré tuya, quiero pasar cada dia contigo, que me robes cada suspiro, quiero que mi corazón siempre lata por ti y para ti.
Dulce no la dejo terminar y ya estaba sobre ella besándola con pasión, mucha pasión había en esa habitación si ya todo estaba medio calmado ahora parecía que se fuera a quemar el calor que brotaban estas dos mujeres era increíble, como podía ser que con una caricia se calentaran tanto.
Dulce la besaba, sus besos eran intensos, quería demostrarle cuando la amaba y cuanto había estado esperando que apareciera en su vida, quería darle un poco de placer del que ella había recibido momentos antes, empezó a besarle todo el cuerpo ya iba por los senos, esos por los que podía morir por tan solo tenerlos un momentos los succionaba cada vez mas fuerte pero sin llegara a hacerle daño, sin perder la delicadeza que siempre la había caracterizado, les dedico cada tiempo que se merecían lamio cada recorrido que llevaba, iba bajando por su abdomen quería tener grabado cada parte del cuerpo, cada centímetro de su piel en su memoria, besaba, masajeaba todo a su paso, iba bajando por su intimidad, con una mano acariciando la entrepierna, quito la ultima prenda de la que le hacia falta despojarla para tenerla completamente desnuda debajo de ella, en su poder. La miro por unos segundos y siguió, anahi solo se podía sostener de las sabanas que tenia a su lado, esa peliroja la estaba llevando a la locura, le estaba brindando todo el placer con el que siempre soñó, una lengua estaba dentro de ella, la rubia solo se arqueo y empujando con sus manos la cabeza de dulce, al estaba penetrando cada vez mas rápido, la quería ver venir, quería ver como se venia, quería hacerla suya, absorbió cada esencia que brotaba del cuerpo de la rubia, luego le dio una pequeña mordida anahi no podía mas, quería que la llevara al cielo ya no podía aguantar, ya no
Anahi: Porrr fa-favorr mi amor te neeecesito, quiero que estes denntroo de mmi, por fa-favor – jadeando, con la voz entrecortada
Dulce solo la veía, la excitaba de sobremanera, ver que la mujer de su vida le estaba rogando que la hiciera suya y no dudo en entrar uno de sus dedos dentro de ella, en ese momento anahi se levanto un poco también y metió sus dedos dentro de dulce, quería que llegaran juntas, a la vez, y empezó la danza del amor entre estas dos mujeres, lo hacían a la perfección era como si sus cuerpos hubiesen sido fabricados a la medida de la otra, sus respiraciones entre cortadas, gemían jadeaban, anahi curvo sus dedos sabia que así le podría brindar a dulce el mayor placer que jamás podría sentir, dulce hizo lo mismo. No basto si no unos minutos mas para que las dos llegaran al clímax eso que tanto habían deseado y dulce lo había experimentado dos veces, como era posible que esta mujer al hiciera llegar dos veces si que sabia como hacerlo.
Las dos cayeron devastadas, cansadas pero felices, dulce cayó en el pecho de anahi, la rubia solo la abrazo no quería separarse de ella jamás, estuvieron ahi en silencio, unos minutos normalizando sus respiraciones, anahi se levanto un poco para verla no podía creer que uno de sus sueños quizás el que mas deseo se hubiese hecho realidad, tener junto a ella al amor de su vida.
Anahi: ( acariciándole la mejilla), Eres tan hermosa, gracias por hacerme tan feliz, parece que estuviera soñando fue lo que siempre desee estar contigo, gracias por todo te amo ( beso en la nariz) te amo ( beso en los labios) te amo
Dulce: Gracias por llegar a mi vida, gracias por enseñarme el amor verdadero por hacer que mi corazón se acelere cada vez que te tengo cerca mira pone la mano de la rubia en su pecho) así lo pones siempre , fui tan ciega y me arrepiento tanto, eres lo que siempre desee y cuando te tuve me dio tanto miedo que no afronte lo que en realidad sentía, el amor a veces puede ser muy ciego
Anahi: El Lado ciego del amor- sonrio- pero tarde o temprano te muestra el verdadero, eres lo que siempre quise a mi lado y lo que quiero tener por siempre.
Dulce: No quiero separarme de ti jamás – la beso-
Anahi: Nunca lo hagamos ya no podría vivir sin ti ( le acaricia la cara)
Dulce: Te Amo
Anahi: Yo mucho mas mi amor
FIN

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Re: El lado ciego del amor

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