Enemigas intimas

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:40 am

Capítulo 10
7 de la tarde, Anahí ya estaba en su casa, nerviosa, esperando la llegada de Dulce, aunque sin saber realmente a qué hora llegaría. Pasaron dos horas, pero Dulce no llegaba, cosa que impacientaba aún más a la rubia. Media hora después, por fin, llamaron a su puerta y ella fue a abrir casi corriendo.
- Por fin… -Dijo la rubia con una sonrisa, agradeciendo ver por fin a Dulce en su puerta.
- Lo siento, se me hizo un poco tarde… -Se disculpó.
Sonrió- Sí, ya lo veo, pero no te preocupes… -Dijo, haciéndose hacia un lado para que la pelirroja entrara- Lo importante es que estás aquí.
Sonrió, ya dentro de la casa y agarrándole las mejillas a la rubia, dándole un corto beso- Pues sí, eso es lo importante.
Anahí sonrió ampliamente y volvió a besarla, despacio, sin intentar profundizarlo.
Correspondió al beso- ¿Qué tal hoy? Cuéntame –Pidió Dulce, después de ese corto beso.
- Pues…. bien, muy bien, tuve que mentirle a Mai, pero… bien –Dijo la rubia.
- ¿Y por qué tuviste que mentirle? –Preguntó.
- Porque me dijo que si quería salir con ella esta noche, pero le dije que había quedado con un chico –Explicó.
- Bueno… pero en realidad la mentira no fue muy grave, es cierto que vas a quedar, lo único que te inventaste es que es con un chico –Se rió.
- Si lo miras así… sí tienes razón… pero no sé –Dijo, riéndose- Bueno, de todas formas no vamos a estar hablando de Maite –Decidió.
- Pues no, tienes razón –Coincidió con la rubia- Prepárate, porque nos vamos –Informó.
Se sorprendió con esa noticia- ¿Qué? ¿A dónde? –Sin poder evitar sonreír.
- Ya lo verás –Respondió con una amplia sonrisa- ¿Estás preparada? ¿Tienes que coger algo? –Preguntó.
Alargó la mano y cogió su bolso de encima de la mesa- No, ya estoy lista –Respondió con una sonrisa.
- Pues vámonos, señorita –Concluyó con una sonrisa, agarrándole la mano y dirigiéndose a la salida.
Ambas salieron del edificio de Anahí y comenzaron a caminar, Anahí no sabía muy bien a dónde iba, sólo caminaba agarraba de la mano de Dulce y dejaba que la guiara.
- Dime a dónde me llevas, por fa… -Rogaba la rubia, mientras caminaban.
- No, es una sorpresa –Respondió con una sonrisa.
- Pero… ¿vamos a ir caminando o qué?
- No, claro que no, vamos a mi coche –Informó.
- ¿Voy a conocer, por lo menos, tu coche? –Se rió.
Se rió- Sí y… bueno, nada, ya verás después –Prefirió callar.
- Ah, no, no, dime –Pidió.
- Después te digo, de verdad –Dijo, tratando de convencerla.
- Bueno, está bien, pero dame un pista… -Pidió nuevamente, realmente muy intrigada.
Sonrió- Pues… En todas las… parejas, que supongo que es lo que somos, ¿no?
- Sí… supongo que sí o… o algo parecido –Respondió, riéndose.
Se rió- Bueno, pues eso, que en todas las parejas hace falta, entre otras cosas, confianza y ahora mismo eso es lo único que nos falta –Anahí asintió con la cabeza, totalmente de acuerdo- Así que voy a hacer algo para que pongas algo de confianza en mí –Explicó cortamente- Esa es la pista y ya, no te voy a decir nada más –Concluyó.
Sonrió ampliamente, pues esa pista le había gustado- Vale.
- Allí está mi coche, vamos –Dijo la pelirroja, cruzando la calle y dirigiéndose a un coche.

- Qué bonito… -Se sorprendió al ver el coche de la pelirroja, pues era un descapotable.
Sonrió- ¿Te gusta?
- Me encanta –Se rió.
- Estas son las ventajas que tiene ser una delincuente… -Bromeó, entrando en el coche, en el lugar del conductor.
- Pero tiene muchas desventajas que no te compensan con esto –Respondió, entrando también el coche, en el asiento del copiloto.
Guardó un corto silencio, sabiendo que Anahí tenía toda la razón- Sí, desgraciadamente sí.
La pelirroja puso en marcha el coche y comenzó su camino. Anahí iba a su lado, mirando por la venta y, a veces, mirándola por el rabillo del ojo, disimuladamente, en silencio.
No tardaron más de quince minutos en llegar. Ambas se bajaron del coche, la rubia observaba ese lugar con curiosidad, no sabía muy bien dónde estaba, sólo veía un descampado.
- Sé que así parece muy cutre, pero ven –Dijo Dulce al ver la cara de Anahí, agarrándola de la mano y jalando de ella.
Caminaron unos metros más, llegando hasta un barranco, donde, desde allí, se veía toda la ciudad.
- Ahora sí, ¿a que es precioso? –Dijo Dulce con una sonrisa.
Sonriendo ampliamente, observando ese maravilloso paisaje- Sí, es hermoso… -Observando cómo Dulce se alejaba en dirección al coche- ¿A dónde vas? –Preguntó, mirándola.
- Espera –Respondió, llegando al coche y abriendo el maletero.
Dulce sacó del maletero una manta y algunas fotos, regresando con la rubia y extendiendo la manta en el suelo para que pudieran sentarse.
Ya sentadas, mirando a la pelirroja- ¿Y… eso? ¿Qué es? –Preguntó, refiriéndose a las fotos.
- Tú querías saber mi versión de lo que pasó con esos dos policías, ¿no? Pues te lo voy a aclarar… Te lo voy a aclarar todo -Dijo, respirando hondo- Estos… imbéciles, por no decirles peor, son los culpables de la muerte de mi papá –Dijo, entregándole las fotos de los cuatro hombres- Actualmente viven en Estados Unidos, por eso viaje para allá la semana pasada y, por eso, Christopher y Poncho se quedaron allá, para vigilarlos –Comenzó a explicar- Te preguntarás que si ya sé donde están, por qué no los he matado… Pues el motivo es que sé que en unos meses, dentro de poco, volverán a Madrid y, ahí, será cuando los mate, aquí, en la misma cuidad que a mis papás –Dijo, nuevamente con odio en sus ojos. Anahí quiso a hablar, pero ella la interrumpió- No, no me digas lo mismo de siempre, déjame seguir –Pidió. Anahí simplemente suspiró, dejándola hablar- Hace tiempo, cuando yo era sólo una niña y no tenía ni idea de cómo es este mundo, fui a por uno de ellos y fue la peor decisión que pude tomar en toda mi vida… porque lo único que conseguí fue llevarme una paliza y que supieran quien soy –Explicaba- Desde entonces, no han parado de molestarme. Muchos de los crímenes de los que se me acusan son culpa de ellos, ¿vale? –Eso sorprendió a Anahí- El famoso día que la policía organizó la operación para detenerme, ellos se enteraron. Tres de ellos se encargaron de Christopher y Poncho y, el más cabrón de todos, Quique, fue el que vino a por mí… Yo iba desarmada, lo único que tenía encima era un cuchillo o a lo que ustedes llaman un arma blanca, el mismo de tu famosa foto… -Informó, observando la cara de concentración de la rubia- El traía pistola y venía como un loco a por mí, así que lo único que pude hacer fue correr. Estaba acorralada, todo estaba lleno de policías, así que sólo pude seguir corriendo. Dos policías, los dos que murieron, me siguieron hasta… hasta un lugar alejado, no lo recuerdo muy bien –Dijo, algo aturdida con eso- Una vez allí no pude hacer nada, me iban a coger, así que saqué el cuchillo para intentar intimidarlos, pero no sirvió de nada… Decidí tirar el cuchillo y levantar los brazos. Me esposaron, me agarraron de los brazos y, cuando apenas se habían volteado para llevarme con los demás policías, el **** que me había estado persiguiendo cogió mi cuchillo y los apuñaló por la espalda, con guantes, lo que hizo que dejara mis huellas en el cuchillo y, así, acusarme de esas muertes… -Finalizó su explicación, dejando a Anahí casi con la boca abierta, no se esperaba eso- Sí, sé que parece una película, pero es totalmente cierto, te lo prometo –Prometió, por si acaso la rubia no la había creído- ¿Me crees? –Preguntó., con miedo de esa respuesta.
- Es… bueno… es muy fuerte lo que me acabas de contar… -Dijo la rubia, casi sin palabras.
- Sí, lo es, pero ¿me crees? –Volvió a preguntar, ansiosa por escuchar la contestación.
La rubia guardó un largo silencio, pensando en qué iba a responder, mirando a Dulce, esperando encontrar en sus ojos la respuesta.
- Annie… yo no tendría por qué contarte esto, si fuera mentira ni si quiera me habría molestado en traerte la foto de esos tíos… -Trataba de convencerla Dulce- Lo he hecho porque quiero que confíes en mí y que me creas… y… ya, sólo quiero que sepas que no te he mentido, nunca lo he hecho… -Anahí continuaba en silencio, aún mirándola a los ojos y pensando su respuesta, escuchándola- Desgraciadamente no tengo pruebas, no las tengo… Sólo puedo ofrecerte mi palabra y espero que te baste con eso… -Suspiró, ya nerviosa, pues la rubia no hablaba- Si no me crees, por lo menos espero que no uses esto para…
Dulce no pudo acabar la frase, pues fue callada por los labios de Anahí, quien la había besado.
- Te creo –Dijo la rubia, entre besos, sonriendo cortamente- Y… yo no tengo nada para demostrarte, pero te pido por favor y te ruego que tú también confíes en mí… -Rogó ella- No voy a volver a usarte, ni a mentirte, ni a engañarte… te lo prometo –Prometió- ¿Me crees?
Sonrió ampliamente y agarró sus mejillas, volviendo a besarla- Sí, te creo y confío en ti.
- No me falles –Pidió, en un hilo de voz, mirándola fijamente a los ojos.
- Ni tú a mí… -Dijo ella también, en el mismo tono de voz.
- No lo voy a hacer –Aseguró, con una sonrisa bastante amplia.
- Yo tampoco –Dijo, sonriendo de la misma forma.
- Te amo –Dijo, riéndose.
- Y yo a ti –Respondió, entre risas.
- ¿Cuándo me vas a llevar la contraria? ­Preguntó, manteniendo las risas.
- Nunca –Contestó, con una amplia sonrisa, soltando algunas carcajadas.
- Pues… ¿sabes qué? Eso tampoco me gusta mucho… -Confesó con una pícara sonrisa- Yo necesito a un… bueno, a una mujer, en este caso, que tenga carácter y que no siempre me dé la razón, también tiene que…
- Sé que soy mujer, pero es que las mujeres son muy complicadas, ¿eh? –Dijo la pelirroja, interrumpiéndola- Si le damos la razón, mal, y si no se la damos, mal también, ¿cómo va a ser eso?
- Supongo que eso debe pasar cuando una mujer está enamorada, ¿no? –Dijo con una tierna sonrisa, entrelazando sus manos con las de Dulce- Queremos que todo salga perfecto y… será por eso.
Sonrió de la misma forma, besándola- Pues sí, será por eso –Dicho esto volvió a besarla, sintiendo como Anahí profundizaba el beso, respondiendo.
La rubia empujó suavemente a Dulce para que se recostara en la manta y ella posicionarse encima, sin dejar de besarla ni un momento, siendo correspondida por la pelirroja, quien le acariciaba la cintura.
- Me moría de ganas por estar así contigo… -Confesó la pelirroja, entre besos, desde abajo.
Sonrió, acariciándole las mejillas desde arriba- Yo también, ya… ya lo necesitaba, de verdad –Confesó ella también- Estar un día sin verte es morirme, en serio, te echo mucho de menos…
- Y yo, demasiado… Así que vamos a intentar vernos todos los días –Decidió, con una sonrisa, volviendo a comenzar una cadena de besos.
Correspondiendo a esos besos- ¿En serio?

- Claro –Dijo con una amplia sonrisa- Aunque sean cinco minutos, pero pienso verte absolutamente todos los días. Te lo prometo –Prometió, manteniendo su sonrisa, observando como la rubia también sonreía- Y… me gustaría pedirte algo –Dijo, poniéndose ya más seria.
- Dime –Dijo, también con tono más serio.
- No dejes que tus amiguitos se metan en esto… por favor –Rogó- Si quieres contárselos, me da igual, de verdad que ahí tú puedes decidir lo que quieras… pero si lo haces, no dejes que te metan cosas en la cabeza…
Negó con la cabeza- De momento no voy a contarles nada… Primero quiero intentarlo y dame cuenta de si esto realmente tiene futuro o no… Si todo va bien, sí se los contaré, pero mientras quiero tomar yo mis propias decisiones y, si me equivoco, me equivocaré yo, pero porque yo lo decidí, no porque ellos me lo dijeran… ¿Me entiendes? –Preguntó, creyendo que para nada se había explicado bien.
Se rió al observar su cara de confusión- Sí, te entiendo.
Sonrió- ¿Y qué te parece?
Agarró sus mejillas y le dio un corto beso- Me parece perfecto… -Respondió con otra sonrisa.
- Insisto… ¿cuándo vas a llevarme la contraria? –Preguntó, riéndose.
Dulce la miró mal y, simplemente se rió, pues ya no tenía respuesta para eso, escuchando también unas risas por parte de Anahí. Ese momento fue interrumpido por el móvil de Dulce; la rubia se incorporó para que Dulce pudiera sacar su móvil y hablar más cómodamente, observándola en todo momento.
- ¿Diga? –Respondió la pelirroja a la llamada- ¿Qué? No… no me jodas Poncho… -Decía, algo enfadada- ¿Y tenía que ser justo ahora?... Pues sí, estoy… ocupada…. Ya, ya sé que es importante… Bueno, sí, vale, MUY importante… -Recalcó esa palabra- Está bien, está bien, recojo a Claudia y en… media hora estoy ahí, ¿vale? Adiós –Dicho esto la pelirroja colgó el teléfono, respirando hondo y mirando a Anahí, casi pidiéndole perdón.
- ¿Qué pasa? –Preguntó, observando esa cara.
Guardó un corto silencio- No puedo decírtelo… -Anahí rodó los ojos, negando con la cabeza- Lo siento, pero tengo que irme… -Anunció.
- Me dijiste que ibas a pasar la noche conmigo –Dijo, seriamente, bastante molesta porque Dulce tuviera que irse y porque, encima, no le contara a donde.
- Ya… ya lo sé, pero… surgió algo muy importante y si no voy… Poncho se va a enfadar… -Explicaba, con la cabeza gacha, sabiendo que Anahí estaba enfadada y tratando de decir las palabras correctas para que su enfado no fuera a más.
- Bien, muy bien –Dijo irónicamente- Nada más te digo que igual que tú no quieres que mis amigos se metan en esto, yo tampoco quiero que los tuyos se metan, ¿vale? –Dijo, poniéndose en pie.
- No se trata de eso, Annie… -Dijo, levantándose también- No te enfades, por fa… -Rogó.
- Por lo menos cuéntame a dónde vas a ir –Pidió, obviando lo que Dulce le había dicho.
- No puedo, de verdad.
- Muy bien, pues nada, adiós –Dijo, volteándose, dispuesta a irse.
- ¿A dónde vas? Ni si quiera tienes coche –Dijo, siguiéndola.
- Llamaré a Mai para que venga a buscarme o cogeré un taxi, tú mejor vete, que tienes que estar allí, no sé en donde, en media hora –Decía sarcásticamente, continuando su camino.
- Me da tiempo de llevarte… -Continuaba siguiéndola.
- No, gracias –Agradeció sin ni si quiera mirarla, aún caminando, pero realmente sin saber a dónde iba.
- Annie, de verdad que puedo…
- No Dulce, no –Volvió a negarse rotundamente, sin dejarla hablar- Me voy a mi casa, ya hablaremos, ¿vale? Adiós –Dicho esto volvió a retomar su camino, dejando atrás a Dulce, pues la pelirroja había desistido en su intento de seguirla.
Dulce esperó a que Anahí se subiera en un taxi, sacó su móvil y marcó el número de Poncho.
- Ya se fue. En… quince minutos, más o menos, llegará a su casa. No va armada, así que es toda vuestra… id con capuchas y tápenle los ojos.
- De acuerdo, no te preocupes que no va a saber que somos nosotros –Dijo Poncho, tranquilizando a la pelirroja.
- Aún no estoy segura de hacer esto, Poncho… -Dijo, bastante insegura.
- ¿Te vas a echar para atrás ahora? –Preguntó- Vamos Dulce, es lo mejor para las dos.
- Te dije que no quería jugar con ella.
- Yo no te he obligado a nada. Yo no te dije que le dijeras nada de tener ningún compromiso… eres tú a la que se le ha ido de las manos todo esto.
- ¡Ya, ya lo sé, joder! Pero… ¡es que no puedo evitarlo!–Dijo, nerviosa- Además… tengo que contarte algo…
- ¿El qué? –Preguntó, intrigado con lo que pudiera contarle.
- Le conté lo que pasó con los **** que mataron a mis papás, le enseñé sus fotos y les dije qué fue lo que pasó realmente con esos dos policías… -Anunció.
- ¿Qué? –Notablemente se había enfadado- ¿Estás loca? ¡Después de hacer lo que vamos a hacer lo va a usar!
- ¡Realmente no lo puede usar para nada malo, así que da igual! –Dijo, en un grito, pues Poncho también le había gritado.
- ¿Cómo que no? ¿Y si los localizan y los detienen? ¡No podemos meternos a la cárcel para matarlos!
- No los puede detener, no tiene ninguna prueba física para hacerlo, sólo lo que yo le he contado, ¿vale? Tranquilízate –Pidió.
- ¿Y para qué se lo contaste? –Preguntó.
- Porque sí, porque aunque haga que se aleje quiero que sepa la verdad, mi verdad y… por lo menos sepa mi vesrión…
- Bueno, está bien, lo que tú digas –Aceptó- Christopher y yo vamos a por ella, cuando la tengamos te llamamos para que vengas.
- Sí, vale, pero nada de golpes, ¿me escuchaste? ¡No quiero verla ni con un rasguño! –Exigió.
- ¿Realmente la quieres? –Preguntó.
- Sí, claro que la quiero, pero está claro que lo que, supuestamente, empezamos, no va a llegar ningún sitio… Las cosas con Quique y sus hombres ahora se van a poner muy complicadas y lo mejor es que ella esté lejos de mí… voy a hacer que se crea que no la quiero, es lo mejor para las dos… -Dijo, cosa que realmente le había dolido decir- Es mejor que me odie.
- Ya te dije desde un principio que esto iba a acabar mal –Dulce simplemente guardó silencio- Luego te llamo, ¡adiós!
Después de escuchar eso, Dulce colgó, respirando hondo y preparándose para lo que estaba por venir. Realmente no quería hacerle daño a Anahí y sabía que si, de verdad, empezaban algo serio, lo único que iba a hacerle era daño. Así que decidió que lo mejor era hacerla pensar que no la quería y que sólo había jugado con ella. Creía que era mejor que la odiara a que estuviera enamorada de ella, tal vez así, podrían olvidarse la una de la otra.
Anahí cogió un taxi y llegó a su casa. Aún continuaba muy enfada, las cosas empezaban mal y no le gustaba que eso fuera a seguir así. Pagó el taxi y se bajó, buscando las llaves de su casa. En ese momento de distracción alguien, con un guante negro, lo único que alcanzó a ver, la agarró por atrás, tapándole la boca y la nariz con un pañuelo que olía realmente mal, dejándola dormida en muy pocos segundos.
Una hora más tarde la rubia despertó en una sala, oscura y aparentemente vacía, totalmente desconcertada. ¿Dónde estaba? ¿Quién la había llevado hasta allí? ¿Por qué? ¿Para qué? Gritó, aporreó la puerta, pero nadie se molestó en abrirle o responderle, así que desistió en su intento y se sentó. Varios minutos después recordó que tenía su móvil en el bolsillo; lo buscó e intentó llamar, pero no había señal, cosa que la desesperó aún más.
Esperó y esperó, realmente ya no sabía cuánto tiempo había estado esperando y, de tanto hacerlo, había perdido la noción del tiempo, se iba a volver loca si no entraba nadie por esa puerta. Varios minutos después, sorprendentemente parecía que le habían leído el pensamiento y esa puerta se abrió. Anahí, entre tanta oscuridad, observó a esa persona. No la pudo reconocer bien, pero le pareció ver un cabello rojo, cosa que la puso nerviosa, pues creyó que podría tratarse de Dulce, aunque tratando de negárselo a sí misma. La incógnita solo duró unos pocos segundos más, pues esa persona encendió la luz, dejando que Anahí confirmara que, sí, se trataba de Dulce, cosa que no entendía.
- ¿Dulce? –Preguntó, sabiendo perfectamente que era ella, levantándose del suelo para estar a su altura- ¿Qué… qué pasa? –Preguntó, sin comprender nada- ¿Fuiste tú la que me trajo hasta aquí? –Volvió a preguntar, deseando y esperando que la respuesta fuera negativa.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:41 am

- No –Dijo simplemente, cosa que, de alguna u otra forma tranquilizó a la rubia- Yo no fui, pero si lo ordené –Añadió, cosa que le quitó toda la tranquilidad a Anahí.
- ¿Qué? –Dijo incrédula- Pero… pero… no entiendo nada –Decía- Te habían llamado y… no sé, ibas a recoger a tu hermana y te ibas a ir a no sé donde… ¿no?
- No –Respondió nuevamente, a la par que negaba con la cabeza- Eso era simplemente una tapadera para que regresaras a tu casa.
- ¿Cómo? –Volvió a decir, cada vez más incrédula- ¿Por qué?
- Simplemente quiero que esto te sirva de advertencia para que no vuelvas a traicionarme como lo hiciste y sepas que, si lo vuelves a hacer, vas a estar encerrada días –Dijo fríamente.
- ¿Pero qué coño estás diciendo? –Dijo, ya alterada- ¿No se suponía que… que estábamos juntas? ¿Y que confiabas en mí? ¿Y… y que me querías? –Observó como Dulce se reía sarcásticamente, cosa que le dolió infinitamente- ¡¡¡No entiendo nada!!! –Gritó, con la voz rota.
Le estaba costando bastante actuar como si nada de eso le importara- Todo es mentira Anahí, todo. No te quiero, no siento nada por ti. No confío en ti y por supuesto no estamos juntas, ni si quiera te hagas ilusiones, yo nunca estaría con una persona como tú.
- ¿Qué estás diciendo Dulce? Esto es broma, ¿no? –Dijo con algunas lágrimas saliendo de sus ojos, rogando a dios que la respuesta fuera positiva.
Volvió a reírse sarcásticamente- ¡No seas imbécil! ¡Claro que no es una broma! ¡No te quiero, no siento nada por ti, me eres indiferente! –Gritó, tratando de resultar más convincente, sintiéndose demasiado mal.
- ¡¿Por qué coño jugaste así conmigo!? –Preguntaba a gritos, llorando, empujándola de forma realmente bruta, totalmente enrabiada.
- ¡Porque te lo merecías! –Respondió también a gritos- Y no me toques –Exigió, agarrándola de los brazos.
- ¡Eres una *****, una hija de pu…
- ¡Ni se te ocurra! –Gritó, sin dejarla pronunciar esa última palabra.
Se separó de ella, secándose las lágrimas- Eres una… una sinvergüenza, ¡ni siquiera sé cómo te atreves a mirarme a la cara después de haber jugado conmigo de esta forma! –Gritó, de espaldas a ella, aún secándose las lágrimas- ¡¿Dónde quedó eso de que no me harías daño?! –Preguntó, volteándose y mirándola.
- ¡En el vacío! ¿Qué parte de “todo es mentira” no entendiste? –Preguntó, cosa que le dolió escuchar a Anahí.
- ¿Hasta eso? –Preguntó, incrédula, jamás pensó que eso también fuera mentira.
Asintió con la cabeza- Hasta eso –Mintió.
Negando con la cabeza, sin poder creérselo todavía- No sabes cómo te odio en estos momentos… -Dijo, mirándola realmente mal, nuevamente con lágrimas saliendo de sus ojos.
- Sí, claro que lo sé, porque yo te odio de la misma forma –Volvió a mentir, pero resultando de lo más creíble.
- ¡¡Pues déjame irme ya, no quiero volver a ver la **** cara que tienes!! –Gritó, manteniendo su estado de rabia, totalmente desesperada.
Se reía, aunque llorando por dentro- Siento haberte hecho daño, rubia, pero es que eras tan fácil de engañar que… no pude evitarlo. Eso sí, besas especialmente bien, si sales una noche por ahí seguro que te ligas a cualquiera con tus besitos. No creo que encuentres a nadie como yo, pero inténtalo a ver si tienes suerte –Dijo, picándole el ojo, manteniendo sus risas.
- No… claro que no hay nadie como tú, ¡porque nadie es tan basura como tú! –Gritó- ¡Jamás había conocido a nadie tan rastrera como tú!
- ¿Rastrera? –Se reía- Me habían llamado muchas cosas, pero jamás me habían dicho rastrera…
Negaba con la cabeza, realmente odiándola y con ganas de matarla- A partir de este momento eres… eres mi enemiga, ¿me escuchaste? En este momento empieza la guerra. Voy a por ti, ¡ahora sí te vas a enterar de quién es Anahí Puente! –Aseguró, a gritos.
Se reía- No sabes el miedo que tengo... –Dijo sarcásticamente.
- ¡¡¡¡¡Déjame irme ya!!!!! –Exigió desesperadamente, pues esas risas la hacían rabiar mucho más.
- ¿Acaso te estoy deteniendo? Ahí tienes la puerta abierta –Dijo, señalando la puerta abierta- Estás en el gimnasio, así que ya sabes cómo irte.
Después de escuchar eso Anahí se dirigió a esa puerta, deseando con todas sus ganas salir de allí, pero siento retenida por Dulce, quien la agarró del brazo.
- Te lo digo totalmente en serio… Déjame en paz, deja de molestar… No quiero que te metas en nada, absolutamente en nada. Sobre todo con los cuatro ***** que mataron a mis padres –Exigió Dulce.
Ahora fue la rubia quien se rió sarcásticamente y se soltó bruscamente del brazo de Dulce- Ni lo sueñes. Voy a por ti, ya te lo dije y… ni poniéndome una pistola en la cabeza vas a conseguir que deje de investigarte. Así que si me vas a hacer algo, hazlo ya, porque no pienso dejarte de molestar –Advirtió.
La miró un largo tiempo- Lárgate ya –Exigió.
Sin más Anahí retomó su camino hacia la puerta y salió, echando a correr, alejándose lo más rápido posible de ese lugar, llorando, aún sin poder creerse todo lo que había pasado en tan poco tiempo. Estaba totalmente alucinada, para nada se esperaba que Dulce fuera así de fría y que hubiera jugado con ella de esa forma.
Dulce, por su parte, se sentó en el suelo y también lloró, realmente le había dolido todo eso. Nada era cierto, absolutamente nada, pero creía que eso era lo mejor para las dos.
La rubia llamó a Maite, necesitaba contárselo y dejar de mentirle por alguien que no valía la pena.
- Mai… -Dijo Anahí, llorando, cuando Maite respondió a la llamada.
- ¿Annie? –Se sorprendió al escuchar Anahí así- ¿Qué te pasa? ¿Te hizo algo Ángel? –Preguntó.
- No, no… -Respondió entre lágrimas, ni si quiera se acordaba de Ángel- Tengo que hablar contigo, tengo que contarte algo…
- Vale, vale, pero… ¿estás bien? ¿Por qué lloras? –Anahí simplemente guardó silencio, llorando- Annie, no me asustes… -Rogó, bastante preocupada- ¿Dónde estás? Voy a buscarte –Decidió.
- No, no… -Se negó- Ya voy camino de mi casa, te espero allí –Escuchó como Maite asentía- No tardes, por fa –Rogó.
- Estoy ahí en diez minutos, hasta ahora –Dicho esto colgó.
Anahí ya se encontraba en su casa y, como le había dicho, Maite llegó en aproximadamente diez minutos, incluso hasta menos.
- ¿Qué te pasó? –Preguntó Maite, sorprendida, viendo la cara totalmente descompuesta y sus ojos totalmente enrojecidos e hincados de tanto llorar.
La rubia no contestó, simplemente la abrazó, siendo correspondida por Maite.
- De verdad me tienes preocupada… -Dijo la morena, sin comprender nada de lo que estaba pasando- Cuéntame –Pidió, rompiendo el abrazo- ¿Qué te pasa?
- Sé que te vas a enfadar… -Dijo la rubia, dirigiéndose al sofá y sentándose, acompañada de Maite- Y… si me insultas, hasta lo entenderé. Es que… soy una imbécil por haberla creído, ¡dios! –Gritó, llorando.
- ¿Haberla creído? ¿A quién creíste, Annie? –Preguntó, ya realmente preocupada y temiéndose lo peor al darse cuenta de que habló en femenino- ¿No me habías dicho que ibas a salir con Ángel?
Negó con la cabeza, llorando- Te mentí –Confesó- ¿Te acuerdas de cuando vi las fotos de Dulce besándose con una tipa y fue a buscarla, pero te dije que no la encontré? –Maite asintió con la cabeza- Pues te mentí… sí la vi, Claudia, su hermana, me dijo dónde estaba… -La cara de Maite cambio completamente- Ese día no pasó nada… sólo me dijo que… pues que me quería y que confiara en ella y… no sé cuantas cosas más… -Explicaba, entre lágrimas- No te dije nada porque quería pensar, yo sola, sin que nadie me metiera nada en la cabeza y… ya me di cuenta de que elegí la opción más imbécil….
- ¿Por qué? ¿Qué pasó?
- ¿Te acuerdas del supuesto atraco al banco? –Maite volvió a asentir con la cabeza- Pues, supuestamente, sólo lo hizo para verme y, por eso, no robó nada…. Nos besamos y… y supuestamente habíamos empezado algo más serio –Confesó- Tampoco te lo dije y te mentí, lo siento, pero lo hice para probar… quería saber si esto tenía futuro… -Maite suspiró, negando con la cabeza- Te dije que había quedado con Ángel, pero… pero también te mentí… quedé con ella… Me llevó a un sitio súper bonito, me dijo cosas muy bonitas y… después, cuando volví a mi casa alguien me… me dio algo para dormirme y cuando me desperté estaba en un sitio oscuro, no entendía nada –Explicaba, algo confusamente, pues eso estaba muy reciente y todavía seguía sin creérselo- Luego entró ella y me dijo que todo era mentira, que no me quería, que había jugado conmigo, que lo había hecho porque me lo merecía y… y miles de cosas más que me dolieron demasiado… -Dijo, volviendo a llorar desconsoladamente- Tú y Chris tenían toda la razón… -Aceptó por fin, entre duras lágrimas- Y me siento una basura por haberles mentido, de verdad… lo siento –Se disculpaba- Pero de verdad que la creía, la creía y… y me engañó de esta forma…
Maite abrazó a su amiga, sabiendo que lo necesitaba para llorar y desahogarse.
- No importa que me hayas mentido, ¿vale? Lo importante es que ya te hayas dado cuenta de quién es realmente esa mujer… -Dijo Maite, aún mientras la abrazaba.
Rompió el abrazo- Pues sí, ya me di cuenta y te juro, esta vez si te lo juro y va en serio… no voy a parar hasta verla destruida como estoy yo. ¡Va a pagar por todas las mentiras que me dijo y por el daño que me está haciendo! –Aseguró- No sé qué ni cómo lo voy a hacer… ¡pero me las va a pagar!
- A ver… antes que nada tranquilízate, ¿vale? –Pidió, tratando de poner calma- Antes de ponerte de esta forma tan vengativa y exasperada deberías relajarte y pensarlo todo con calma. Esto apenas acaba de pasar, necesitas un tiempo para analizar y asimilarlo todo… Después decides qué hacer, pero primero relájate –Insistió.
- En este momento lo único que quiero es matarla –Dijo totalmente enrabiada- ¡La odio, la odio! –Gritó.
- Sí, pero…
- ¡¿Es que como puede ser tan falsa y tan mala persona!? –Continuaba en gritos, sin dejarla hablar.
- ¡Anahí! –Gritó, consiguiendo llamar su atención- Son las 12 de la noche, vas a despertar a los vecinos, haz el favor de tranquilizarte –Rogó. La rubia simplemente suspiró- Escúchame, ¿vale? –Rogó- Eres comandanta jefa de policía… tienes responsabilidades y no puedes dejarte llevar por la rabia. Piensa las cosas antes de hacerlas y no vayas como una loca a por ella. Hazme caso… primero piensa y luego actúa, con la mente fría, como ella –Aconsejaba.
Asentía con la cabeza- Sí, tienes razón… Voy… voy a hacer lo que dices –Decía, asintiendo con la cabeza- Lo principal es relajarme y asimilarlo todo, ya después miro que hago con ella… -Decidió.
- Eso, eso es –Asintió, agradecida por haber conseguido que entrara en razón.
- De verdad Mai, perdón… -Volvió a disculparse.
- Ya te dije que no pasa nada. Si mentirme te sirvió para darte cuenta de quién y cómo es esa mujer, me alegro de que me hayas mentido, de verdad.
Guardó un largo silencio- La voy a olvidar, juro por Dios que voy a olvidar a esa hija de…. –Respiró hondo, tratando controlarse y de no acabar la frase- Mi enemiga, eso es lo que es para mí… nada más –Decidió, tratando de auto-convencerse.
- Eso es, tu enemiga… íntima.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:41 am

Capítulo 11
- Lo siento Chris… de verdad, perdóname, he sido una completa imbécil –Se disculpaba Anahí con su amigo Christian.
Sonrió cortamente, negando con la cabeza- No te preocupes. Me alegro de que ya te hayas dado cuenta de cómo es esa mujer….
Asintió con la cabeza y, sin más, la abrazó- Tú tenías razón… -Dijo, sintiendo como Christian la abrazaba.
- Pero ahora no quiero verte llorando por las esquinas, ¿vale? –Dijo, rompiendo el abrazo- Tienes que ser fuerte y demostrarle que nadie puede contigo.
Anahí simplemente asintió varias veces con la cabeza, secándose unas pocas lágrimas que habían salido de sus ojos.
- No tenías que haber venido a trabajar, Annie… -Dijo Maite, quien había estado presente en todo momento.
- Sí, claro que sí –Respondió ella, ya más firmemente- Cada vez que esté llorando o mal no puedo faltar a trabajar, como tú dijiste: tengo responsabilidades –Maite simplemente asintió con la cabeza- Lo que… realmente ahora mismo no sé qué hacer ni por dónde empezar –Confesó, sentándose.
- A ver… Espinoza tiene que haberte contado algo, ¿no? Podríamos empezar por ahí –Propuso Christian.
Guardó un corto silencio, pensando en qué le había contado Dulce- Sí, sí me contó cosas… -Dijo, buscando rápidamente su bolso- Al parecer lo de sus padres no fue un accidente, mataron al papá, y la mamá se murió a los pocos meses de depresión –Comenzó a contar- Efectivamente ella se volvió loca y, ahora mismo, lo único que quiere es acabar con estos cuatro hombres –Dijo, sacando las fotos que le había dado Dulce la noche anterior- Viven en Estados Unidos, por eso viajaron allí hace unas semanas, pero parece que dentro de poco vuelven a Madrid… así que los estarán esperando y nosotros vamos a estar ahí –Decidió- Me pidió que no usara esto en su contra, pero me da igual, después de lo que me ha hecho no pienso tener ninguna compasión con ella… -Dijo fríamente, dispuesta a devolverle lo que le había hecho.
- Bien, perfecto –Dijo Christian con una corta sonrisa y las fotos entre sus manos- Voy a averiguar quiénes son estos hombres, dónde…
- No, espera –Pidió Anahí, interrumpiéndola- También me contó otra cosa –Informó la rubia.
- ¿Cuál? –Preguntó ahora Maite.
- Su versión sobre lo que pasó con esos dos policías que aparecieron muertos en una operación para detenerla –Maite y Christian abrieron sus bocas, ansiosos con escuchar- Me dijo que… que ese día los hombres estos –Refiriéndose a los de las fotos- se enteraron y fueron a por ella. Tres de ellos se encargaron de distraer a Christopher y Alfonso y, el otro, siguió a Dulce. Ella iba desarmada, sólo tenía un cuchillo, pero él tenía pistola, así que decidió correr. Dos policías, los que luego murieron, la siguieron hasta un lugar que no me concretó bien… ­ Explicaba, tratando de recordar lo que Dulce le había contado- Una vez allí estaba acorralada, así que tiró el cuchillo y subió los brazos, entregándose. Los policías la agarraron y se dispusieron a llevársela, pero el hombre que la seguía cogió el cuchillo y apuñaló a los dos policías por la espalda, con unos guantes, dejando sólo las huellas de Dulce e inculpándola así de la muerte –Concluyó la explicación.
Maite y Christian guardaron un largo silencio, se miraron y volvieron a mirar a Anahí.
- Es… parece… un poco de película, ¿no? –Dijo Maite, quien aparentemente no se lo había creído.
- Ya, ya lo sé, pero… pero si lo piensas tiene sentido –Dijo Anahí.
- Sí, lo tiene. Pero también tiene sentido que haya sido ella quien los mató… -Respondió Christian.
- Tú me dijiste que habían cuatro personas en la escena del crimen. Dulce, los dos policías y una persona más que no se sabía quién era… -Dijo, recordando lo que le había dicho- Perfectamente puede ser él, todo concuerda Chris.
Guardó un corto silencio- Vale, voy a averiguar sus identidades y a comparar sus huellas con las encontradas –Decidió, dirigiéndose a la puerta- ¡En cuanto sepa algo te aviso! –Alzó un poco la voz, saliendo por la puerta y alejándose del despacho.
Maite y Anahí se quedaron allí, en silencio, realmente sin hacer nada.
- ¿Estás mejor? –Preguntó la morena, rompiendo el silencio.
Respiró hondo- Realmente no… -Confesó, volviéndose a emocionar- Todavía no puedo creerme lo que me hizo… pero bueno, poco a poco lo asumiré –Decidió, volviendo a respirar hondo para no llorar.
- Tal vez deberías llamar a Ángel para dar una vuelta y…
- No Mai, no –Se negó rotundamente, sin ni si quiera dejarla empezar- Ahora mismo yo ni quiero ni necesito un segundo plato… no quiero amor, ni sexo, ni romances de una noche… Sólo quiero estar sola, pensar y asimilarlo todo, lo necesito.
Asintió varias veces con la cabeza- Sí, sí, está bien, como tú quieras –Aceptó sin ningún problema.
Volvieron a mantenerse en un largo silencio, hasta que Maite lo volvió a romper preguntando:
- Y… ¿quieres ir a dar una vuelta esta noche? Te vendría bien distraerte –Propuso.
Guardó un corto silencio y después negó con la cabeza- La verdad es que no tengo ganas Mai… pero si quieres te quedas hoy en mi casa y hacemos una sesión de películas deprimentes –Propuso, con una sonrisa.
Se rió- ¿No crees que te vendrían mejor de risa?
- No, no, las quiero deprimentes para llorar y desahogarme –Respondió, riéndose.
Esas risas fueron interrumpidas por Christian, quien entró casi corriendo en el despacho.
- Ya, ya, ya –Dijo varias veces el rubio, dando a entender que ya había conseguido todo.
- ¿Qué encontraste? –Preguntó la rubia, poniéndose más seria.
- Nombres, domicilio y fecha del billete de avión en que viajan a Madrid –Dijo, dándole unos papeles- Este de aquí es el que, aparentemente, mató a los dos policías –Dijo, señalando la foto de uno de los cuatro hombres- Quique Ruíz, 28 años, con antecedentes por posesión de arma ilegal y peleas callejeras, pero de momento nada grave, no está inculpado por ninguna muerte –Comenzó a explicar Christian- Efectivamente sus huellas coinciden con las que estaban en la escena del crimen, así que hay alguna probabilidad de que lo que Dulce te contó sea cierto… Dentro de dos semanas, exactamente, vuelven a Madrid. Así que si quieres voy preparando todo y avisando para que…
- No, no, no –Dijo rápidamente, interrumpiéndolo- No vamos a detenerlos –Anunció la rubia.
- ¿Qué? ¿Cómo que no? –Se sorprendió Christian.
- No tenemos ninguna prueba para hacerlo –Comenzó a explicar la rubia- Sí, hay una huella en el lugar del crimen, pero solamente del tal Quique, de los demás no tenemos nada. Sólo podríamos retenerlo unos días, al final vamos a tener que soltarlo por falta de pruebas…
- Bueno, ¿entonces qué propones que hagamos? –Preguntó ahora Maite.
- Dulce va a por ellos, quiere matarlos, así que ahí vamos a estar nosotros –Decidió- Nuestro principal objetivo es ella, así que los vamos a seguir y cuando vayan a por el tal Quique, apareceremos e intentaremos detenerla. Si conseguimos detenerla, que lo conseguiremos, sólo necesitamos que nos cuente su versión, grabarla y con eso ya tenemos una prueba más con la que sí vamos a poder detener al Quique –Explicó cuál iba a ser su plan.
- No creo que sea tan fácil… -Dijo Maite- Si quiere matarlos no nos va a ser tan fácil atraparla.
- Yo no he dicho que vaya a ser fácil, pero no va a conseguir matarlo, eso te lo aseguro –Aseguró la rubia, totalmente decidida y convencida.
- Bueno… entonces volvemos al plan de vigilarlos y esperar a que Quique y los otros tres vengan a Madrid, ¿no? –Preguntó Christian.
- Sí, así, nuevamente quiero una patrulla en casa de Claudia, la cuenta bancaria de ambas controlada y… y quiero una patrulla en esta dirección –Dijo, escribiendo una dirección en un papel y dándoselo a Christian.
- ¿Qué hay aquí? –Preguntó el chico.
- Un gimnasio, ahí entrena Dulce –Respondió, sabiendo que había jurado no usarlo en su contra, pero después de lo que le había hecho no valía ninguna promesa- No sé cuantas veces va a la semana ni cuantas horas ni… ni nada, pero va, así que quiero ahí otra patrulla –Decidió Anahí.
- Está bien, voy a ordenar todo lo que me dijiste –Dijo el rubio- Si quieres puedes irte a tu casa y tú también Mai, no hay nada que hacer aquí… -Dijo Christian- Voy a mandar a que hagan esto y yo también voy a irme, si pasa algo nos avisarán al móvil.
- Sí, yo tengo que ir a visitar a mis papás y si me voy ya mejor… -Dijo Maite.
- Pues cuando terminen se vienen a mi casa, necesito distracción –Pidió Anahí, realmente necesitando estar acompañada- Mai y yo decidimos hacer una sesión de películas deprimentes esta noche –Explicó Anahí a Christian.
Se rió el rubio- Uff… no me perdería eso por nada del mundo –Dijo sarcásticamente- Pero está bien, cuando termine voy para allá –Aceptó con una sonrisa- ¡Hasta después! –Se despidió, saliendo casi corriendo del despacho.
- Este hombre se pasa el día corriendo… -Dijo Anahí, riéndose, refiriéndose a Christian.
- Le gusta hacer las cosas bien y es muy bueno, la verdad –Reconoció Maite, con una amplia sonrisa.
- Sí, claro que sí. Si no fuera por él y por ti, yo no sería nada ni nadie en esta comisaría –Coincidió la rubia con Maite.
- Bueno, tampoco exageres… Si eres comandanta jefa es por algo, sabes muy bien lo que haces y lo haces realmente bien –Continuaba la morena con los cumplidos.
- Lo único que hago es mandar…
Se rió- Y lo haces realmente bien –Provocando la risa en Anahí- No, ahora en serio… para mandar hay que tomar decisiones y, casi siempre, tomas las adecuadas… Hablo profesionalmente –Aclaró, dándole a entender que no se refería a Dulce- Además tienes muy buena puntería y te defiendes muy bien a la hora de pelear, así que no me seas modesta.
Sonrió ampliamente- Muchas gracias, acabas de subirle la moral –Agradeció, entre risas.
Se rió- Venga anda, vámonos, lo que menos te conviene es estar aquí metida.
Dicho y hecho, Anahí y Maite salieron de la comisaría. Maite se fue, en dirección a casa de sus padres y Anahí se fue a su casa, simplemente a esperar que Maite y Christian llegaran.
En un lugar lejos de la casa de Anahí:
- No deberías haber hecho eso… -Le decía Claudia a su hermana Dulce- Ella no se lo merecía.
Suspiró- Tampoco se merecía a alguien como yo, ¿vale? Ya te lo expliqué: no puedo hacerla feliz y es mucho mejor que me odie –Respondió la pelirroja.
- ¿Pero por qué piensas así, joder? –Preguntó, ya de los nervios con su hermana- Si estaba contigo es porque sí la hacías feliz. Las dos se quieren, deberían de haberse dado una oportunidad y, por lo menos, haberlo intentado, como ella te dijo…
- Claudia, ¿por qué no te callas? –Intervino Poncho- Dulce hizo lo que debía hacer y lo hizo realmente bien, no le metas cosas estúpidas en la cabeza, no le conviene enamorase de esa mujer.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:41 am

- Aquí el único que tiene que callarse eres tú –Dijo seriamente Claudia, respondiendo a Poncho- Es MI hermana, no la tuya, tengo todo el derecho a aconsejarla.
- Bueno, no se peleen ahora… -Pidió Dulce, totalmente desganada.
- ¿En serio vas a seguir con este plan? –Preguntó Claudia.
- Sí, claro que sí. Annie se lo creyó, me costó fingir, pero me creyó… así que ya, así va a ser mucho más feliz, es lo mejor –Insistía Dulce, sin la mínima intención de cambiar de idea.
- ¡Pues yo no te entiendo! –Dijo ya algo enfadada con su hermana- Esa mujer te quiere y mucho, cuando vino a verme estaba bastante mal, se notaba que se moría por ti… Además tú también la quieres, ¡no entiendo por qué estás empeñada en hacer que te odie!
- No te lo voy a explicar otra vez Claudia… -Dijo Dulce- La decisión ya está tomada y, aunque ahora vaya y le diga que todo lo que dije es mentira y que me perdone, no me va a creer… así que ya no hay vuelta atrás.
Negaba con la cabeza- Nunca he entendido tus formas de hacer las cosas y creo que no lo haré nunca… -Dijo Claudia.
- Yo me entiendo y eso es lo importante –Respondió la pelirroja- Y ya, centrémonos en planearlo todo para dentro de dos semanas, no en Anahí, por favor –Rogó, necesitando ya dejar de hablar de la rubia.
- ¿Qué pasa dentro de dos semanas? –Preguntó Claudia, quien no se había enterado.
Miró a su hermana- Los que mataron a papá vienen a Madrid –Informó, cosa que sorprendió a Claudia- Voy a ir a por ellos y, cueste lo que cueste, acabo con ellos sí o sí.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:41 am

Capítulo 12
Ya se habían cumplido las dos semanas. Anahí continuaba sin poder entender lo que había pasado, pero sí lo tenía ya más que asimilado y sabía perfectamente lo que iba hacer. Prácticamente no trabajó en esas dos semanas, simplemente dejaron que las patrullas vigilaran a Dulce para que, ahora, dos semanas después, tenerla localizada y poder seguirla hasta dónde tenga planeado acabar con Quique y sus hombres.
- ¿Preparados? –Preguntó Anahí. Maite y Christian asintieron con las cabezas- Vale, pues ya saben lo que hay que hacer, los quiero a los dos con chaleco antibalas y no permitan que Dulce cumpla su objetivo –Indicaba la rubia.
- Creo que es una locura haber venido sin ningún refuerzo… -Dijo Maite, nada de acuerdo esta vez con el plan de Anahí.
- No, si hubiéramos venido con refuerzos habrían sabido que estamos aquí y hubieran abortado el plan. Lo importante es tomarlos por sorpresa -Explicó Anahí- Me informaron de que Claudia se quedó en su casa, así que sólo vendrán ellos tres.
- Ya, pero ¿eso de qué nos sirve? –Interrumpió ahora Christian- Estamos en medio de un bosque, son ellos tres más los otros cuatro, ¿cómo pretendes que…
- No has dejado que llegue hasta ese punto –Dijo Anahí, interrumpiéndolo- Es simplemente de lógica, ¿vale? Creo que van a repetirlo todo tal y como sucedió el día en que murieron los dos policías… Christopher y Alfonso irán a por tres para entretenerlos y, Dulce, irá a por Quique. Ese será el momento en el que nosotros vamos a aparecer, ¿ok? –Explicaba, cosa que ya tenía más lógica- Ustedes dos se encargan de Quique, como puedan, si es posible sin agresividad y… y yo me encargaré de Dulce. Si es necesario disparar, disparen –Indicó- Esta vez no vamos a tener ningún tipo de compasión.
Todo ya estaba preparado, el plan explicado, los chalecos antibalas puestos, armas cargadas y preparadas… sólo faltaba esperar la llegada de Dulce, Christopher y Alfonso o Quique y sus hombres. Anahí estaba bastante nerviosa, iba a reencontrarse con Dulce y sabía perfectamente que le iba a costar hasta mirarla a los ojos, pero iba a conseguir que no matara a nadie, eso era lo único seguro que tenía.
Una hora más tarde Alfonso, Christopher y Dulce llegaron.
- Vale, vale, ahí están –Dijo rápidamente Anahí en cuanto vio que habían llegado, provocando que Christian y Maite también miraran.
Anahí simplemente llevó su mirada a Dulce, obviando todo lo demás, hipnotizándose al instante. Continuaba igual de preciosa, continuaba queriéndola y realmente le dolía saber que había sido mentira.
- Annie… ¿estás bien? –Preguntó Maite, dándose cuenta de la expresión triste de la rubia mirando fijamente a Dulce.
Salió rápidamente de su hipnosis- Sí, sí… estoy bien –Respondió nada creíblemente.
Continuaron observando, dándose cuenta de que Christopher y Alfonso se adentraban en el bosque, dejando atrás a Dulce.
- Parece que ya llegaron –Dijo Christian- Probablemente Quique y los otros estén más lejos… -Suponía el rubio.
Observando esa escena- No, no, no –Dijo rápidamente- Van a hacer todo lo contrario –Dijo Anahí.
- ¿Qué? –No comprendió Maite.
- Christopher y Alfonso fueron a esconderse y a esperar a que venga Quique con sus hombres para que crean que sólo está Dulce y tomarlos por sorpresa –Dedujo- Cambio de planes –Decidió rápidamente- Vamos a escondernos nosotros también, venga, rápido.
Maite y Christian no entendían nada, pero obedecieron a la rubia y, los tres, se escondieron detrás de unos árboles, teniendo visión directa en todo momento. Sólo estaba Dulce, allí, simplemente esperando.
- Annie… ¿qué hacemos? –Preguntó Christian, en voz baja, casi susurrando para que no lo escucharan.
Anahí alzó la mano en señal de que se callara, pues Dulce había sacado su arma y había hecho también una señal a Christopher y Alfonso, aparentemente Quique y sus hombres estaban llegando.
- Va a empezar la fiesta –Dijo Anahí, sarcásticamente- Realmente no tengo plan –Confesó- Simplemente cuando yo diga salimos y los apuntamos, ¿ok? Que sea lo que Dios quiera –Decidió.
Eso no les gustó nada a Christian y Maite, pero no pudieron hablar, pues escucharon unos pasos y observaron que se trataba de los cuatro hombres que habían visto en las fotos, liderado por Quique. De repente y casi sin dar tiempo a ver qué había pasado, uno de esos hombres cayó al suelo con un dardo clavado en el cuello, seguido de la rápida aparición de Christopher y Alfonso, quienes golpearon fuertemente con la pistola la cabeza de dos de ellos, dejándolos tumbados en el suelo casi desmayados y apuntándolos con la pistola; dejando así a Quique totalmente solo, en frente de la pelirroja, quien lo apuntaba directamente a su cabeza, mirándolo fríamente.
- Joder –Dijo la rubia totalmente impresionada por la rapidez en la que lo habían hecho, aún espiando, sin saber si actuar ya o esperar un poco más.
- ¿Lo mataron? –Preguntó Maite, sorprendida, mirando al hombre que estaba tirado en el piso con un dardo clavado en el cuello.
- No, eso sólo es para dormirlo un par de horas –Respondió Christian.
- Exacto –Corroboró Anahí.
Esa conversación en voz baja fue interrumpida por gritos de Dulce, quien solamente insultaba a Quique.
- Vale, vamos a actuar ya… -Decidió Anahí, dándose cuenta de que la pelirroja se estaba poniendo nerviosa y en cualquier momento podía disparar el gatillo- Repito: No hay plan, improvisen.
Dicho esto y sin dar tiempo a Maite y Christian de que respondieran, Anahí salió de detrás del árbol empuñando su pistola y apuntando a la pelirroja, seguida de Christian y Maite, quienes repitieron sus movimientos.
Ambas se miraron un corto tiempo, pero que pareció inmenso, se echaban de menos, demasiado, pero iban a aguantar. Una por orgullo y decepción y la otra por creer que era lo mejor para las dos.
- Rubia… -Se rió irónicamente Dulce, muy nerviosa, pero, como siempre, disimulándolo con su risa- ¿Me echabas de menos? –Preguntó, realmente deseando que la respuesta fuera positiva, pero sabiendo perfectamente que eso no iba a suceder.
- Suelta esa pistola, Dulce –Exigió Anahí, sin responder ni hacer caso a lo que Dulce le había dicho.
Dulce simplemente negó con la cabeza, ahora ya poniéndose más seria, mirándola firmemente.
- ¡Suelta la pistola! –Exigió nuevamente Anahí, ahora en un grito.
- ¡Que no! –Respondió ella también gritando.
Quique se había dado cuenta de que Dulce estaba más centrada en Anahí, que en él, así que aprovechó ese momento e hizo un rápido movimiento con su mano para golpearle la cara y, seguidamente, echar a correr, simplemente.
- ¡Joder! –Gritó Dulce con rabia, volteándose y echando también a correr, siguiendo a Quique, quien se había alejado bastante.
Anahí ni si quiera se lo pensó, sus piernas casi se movieron solas, echando a correr para seguir a Dulce, dejando atrás Maite y Christian, quienes se habían quedado solos con Christopher y Alfonso y no tenían ni idea de qué tenían que hacer.
Dulce corría y corría detrás de Quique, llamándolo a gritos para que parara, pues cada vez se alejaba más y lo veía muy poco. Anahí, desde atrás, la perseguía, también corriendo y, poco a poco, acercándose a ella.
De un momento a otro la pelirroja tropezó y cayó al suelo, permitiendo a Anahí llegar hasta ella. La rubia se posicionó encima de Dulce, sentada sobre su abdomen y agarrándole fuertemente los brazos, impidiendo que se levantara.
- ¡Anahí, quítate! –Exigía la pelirroja desde abajo.
De repente y a modo de respuesta, Anahí movió rápidamente su mano y golpeó la cara de Dulce.
- ¡Eres una imbécil! –Gritó Anahí asfixiada por la carrera, volviendo a golpearla, desahogándose- ¡Estás loca! ¡¡¡Completamente loca!!! –Gritaba, sin poder evitar que la voz se le rompiera y los ojos se le encharcaran de lágrimas.
- No me obligues a pegarte Anahí, ¡quítate! –Exigió nuevamente Dulce, en un grito.
- ¡Pégame! –Respondió aún en gritos, acercándole la cara para que le pegara- ¡¡Venga, pégame!! –Exigió.
Tanta cercanía lo único que conseguía era que Dulce dirigiera su mirada a los labios de Anahí, deseando con todas sus ganas besarlos.
- ¡Pégame Dulce, pégame! –Continuaba Anahí, cada vez más cerca.
Dulce no aguantó más, agarró su cara y la besó locamente, con rapidez y pasión. Anahí no se esperaba ese beso, pero aún así lo correspondió con la misma intensidad, realmente deseándolo. Aunque ese momento duró muy poco, pues Dulce aprovechó el momento de distracción que tenía Anahí para romper el beso y volver a echar a correr, realmente sin saber a dónde iba, pues ya no sabía donde se había metido Quique.
Eso le había dado todavía más rabia a Anahí, pues pensó que Dulce la había besado simplemente para distraerla y escapar.
- ¡Dulce párate o disparo! –Gritaba Anahí, desde atrás, apuntándola con la pistola.
La pelirroja ni respondió ni se detuvo, simplemente continuó corriendo. De repente escuchó un disparo que fue directo al árbol que había a su lado, dándose cuenta de que realmente la rubia iba en serio, así que decidió parar, escuchando los pasos de Anahí, quien se acercaba a ella por detrás.
- Ese hombre ya escapó, ni si quiera te molestes en seguirlo –Le dijo la rubia, ya detrás suya.
Se volteó para mirarla- ¡Te dije que no te metieras en esto! –Gritó, bastante enfadada por el hecho de que Quique se había escapado.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:41 am

- ¡Y yo te dije que no iba a dejar que los mataras! –Respondió en otro grito- Matarlos no te va a devolver a tus papás.
- ¡¡Cállate!! –Exigió, agarrándola de ambos brazos con fuerza.
- ¡No! –Respondió en otro grito, sintiendo dolor en sus brazos, pero sin quejarse.
- ¡No tienes ningún derecho a venir aquí y decirme eso! -Dejó de apretar sus brazos- No te quiero, Anahí, no quiero verte, simplemente tenía ganas de acostarme contigo, ¡¿no lo entiendes?! –Continuaba con las mentiras.
Una vez más Anahí movió rápidamente su mano y le dio una fuerte cachetada. Dulce volvió a llevar su mano a la mejilla golpeada, tocándosela.
- ¿Vas a seguir pegándome? ¡¿Por qué no te largas y me dejas en paz!? –Continuaba gritando Dulce.
- ¡Pégame, joder! –Exigía- Si todo es mentira, ¿¡por qué no me pegas!? –Preguntaba a gritos, pues no comprendía que, si no le importaba nada, evitara en todo momento pegarla.
- ¡Porque no suelo pegar a barbies rubias, de plástico, con ojos azules y estúpidas! –Respondió.
- ¡Deja de insultarme! –Exigió- ¡¡¡Deja de hacerme daño!!! –Exigió nuevamente ya con la voz rota, sin poder evitar que sus ojos volvieran a encharcarse de lágrimas, empujándola.
- ¡Entonces vete y no vuelvas a meterte en esto! –Respondía, doliéndole ver así a Anahí y estando igual de mal que ella, pero ocultándolo.
- ¡No! –Se negó.
- ¡Anahí, lárgate, joder! –Gritó, ya desesperada, volviendo a agarrarla de los brazos.
De repente:
- ¡Suéltala Dulce, estás detenida!
La pelirroja se volteó aún agarrando a Anahí y observó detrás suya a Maite y Christian, apuntándola con la pistola.
- ¿Que estoy qué? –Preguntó Dulce, riéndose, aunque realmente muy nerviosa, casi temblando.
- Dulce, deja de hacer locuras y entrégate ya, por Dios –Pidió Anahí, aún con la voz rota y algunas lágrimas saliendo de sus ojos, todavía siendo agarrada por Dulce.
Dulce guardó un largo silencio, miró a Anahí detenidamente un momento, como si estuviera pensando algo, cosa que a la rubia le preocupaba. De repente, dijo:
- Lo siento
Dicho esto, Dulce agarró la pistola de Anahí y disparó en dirección a Maite y Christian, alcanzando a la morena en el hombro y provocando que cayera al suelo. Rápidamente Anahí y Christian se dirigieron a Maite y, Dulce, aprovechó ese momento para echar a correr endirección contraria a ellos, sin que nadie hiciera nada por detenerla.
- Mai, ¿estás bien? ¿Cómo estás? –Decía Anahí, asustada, agarrando a su amiga.
- Bien, bien…. El chaleco detuvo la bala -Respondió la morena, desde el suelo, algo dolorida, pero bien y sin ningún disparo en el cuerpo, pues llevaba chaleco antibalas.
En la otra punta del bosque:
- ¡Rápido, vámonos! –Exigió Dulce a Christopher y Alfonso- ¿Qué pasó? ¿Dónde están los hombres de Quique? –Preguntó, subiéndose en su coche.
- Los imbéciles esos –Refiriéndose a Christian y Maite- comenzaron a disparar y tuvimos que soltarlos –Explicó Poncho, arrancando el coche.
- ¿A ti como te fue con Quique? ¿Conseguiste atraparlo? –Preguntó Christopher.
Negó con la cabeza- Annie… Annie me siguió y ese cabrón se me escapó… Aparecieron sus dos amiguitos y tuve que dispararle a la tal Maite, pero llevaba chaleco antibalas, así que está bien –Explicó cortamente, llevándose las manos a la cabeza, respirando hondo y cerrando los ojos, tratando de tranquilizarse después de lo que acababa de vivir.
- ¿Estás bien? –Preguntó Poncho, observando a Dulce.
Guardó un corto silencio y volvió a mirarlo- Sí, perfectamente –Mintió- Quique y los demás imbéciles no se van a quedar con las manos cruzadas, nos van a responder… Así que, no sé qué harán, pero hay que estar con los ojos abiertos.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:42 am

Capítulo 13
Habían pasado dos días, eran, aproximadamente, las 10 de la noche y Anahí se dirigía a su casa después de haber salido de la comisaría. Se bajó del coche y se dispuso a buscar las llaves del coche, cuando, de repente, alguien la agarró del cuello, provocando que se le cayera el bolso al suelo y jaló de ella metiéndola en un coche. Una vez dentro le taparon los ojos y la boca y arrancaron. La rubia gritaba, asustada, no entendía nada y tampoco sabía quiénes eran esas personas.
A la mañana siguiente, en la comisaría, Christian y Maite estaban muy preocupados, pues Anahí no había ido a trabajar y la llamaban al móvil, pero la rubia no respondía. Decidieron ir a su casa a buscarla y, al llegar allí, vieron las cosas de Anahí tiradas en el suelo, incluido su móvil, en el que se reflejaban todas las llamadas que le habían hecho.
- ¿Qué… qué crees que pasó? –Preguntó Christian, nervioso.
- Dulce, seguro que se la llevó –Dijo Maite, muy segura.
- ¿Tú crees? –Dijo, no muy seguro de eso.
- ¡Claro! –Respondió- Anahí no deja sus cosas tiradas en el piso y mucho menos su móvil. Fue Dulce, tiene quehaberla secuestrado de nuevo… ¿quién más puede haberlo hecho?
- Vamos, vamos a buscar a Espinoza –Decidió.
Así fue, Christian y Maite se dirigieron a buscar a Dulce. Realmente no sabían dónde ir, así que primero si dirigieron a casa de su hermana, estuvieron allí, aparcados y esperando a ver si aparecía, casi dos horas. En vista de que la pelirroja no aparecía se dirigieron a la dirección que les había dado Anahí en la que estaba el gimnasio dónde entrenaba Dulce. Esperaron allí casi otras dos horas y, cuando ya se iban a ir, Dulce salió de ese gimnasio, bebiendo agua y con una bolsa. Rápidamente Maite y Christian salieron del coche y se dirigieron a ella.
- ¿Dónde coño la tienes? –Preguntó agresivamente Christian, empujando a Dulce.
Dulce se sorprendió, no entendió a qué se refería con esa pregunta y no se esperaba encontrárselos ahí.
- ¿Qué? –Se rió la pelirroja- ¿Están locos o qué?
- ¡No te hagas Espinoza! –Dijo Maite en un grito, sacando la pistola y apuntándola- Sé que fuiste tú, ¿dónde está?
- ¡Yo no he hecho nada! –Respondió la pelirroja- ¿A qué viene esto? Solamente estaba entrando, caray, déjenme en paz –Exigió, comenzando a caminar, sin importarle que Maite estuviera apuntándola con la pistola. ,
- ¡Dinos dónde la tienes, Dulce! –Exigió Christian, poniéndose delante de ella y también apuntándola con la pistola.
- ¡¿Dónde tengo a quién!? –Preguntó, sin comprender nada.
- ¡A Anahí! –Respondió Maite.
- ¿A Anahí? –Se sorprendió- ¿Qué le pasó a Anahí?
- ¡No seas cínica por Dios! –Dijo Christian- ¡Dinos dónde está ya! –Exigió una vez más.
- ¡Yo no sé dónde está! –Respondió en un grito- ¿Le pasó algo? ¿Qué pasa? –Preguntaba, ya preocupada.
- ¿Segura? –Preguntó Maite.
- Que si, joder –Respondió la pelirroja- Díganme, ¿Annie está bien? ¿Le pasó algo? –Volvía a preguntar.
Suspiró, bajando el arma- Anoche se fue a su casa, pero esta mañana no vino a trabajar –Comenzó a explicar Maite- Esperamos un poco a ver si sólo se había retrasado, pero como continuó sin llegar la fuimos a buscar a su casa y… encontramos todas su cosas tiradas en el suelo… -Concluyó su explicación.
- ¿Qué? No, no, joder… -Decía la pelirroja, nerviosa, comenzando a caminar en dirección a su coche.
- No, ¿qué? ¿Qué pasa? ¿A dónde vas? –Preguntaba Maite, siguiéndola, acompañada de Christian.
La pelirroja no respondió, simplemente sacó su móvil y marcó un número, comenzando a hablar:
- Cogieron a Annie –Decía la pelirroja, hablando por teléfono- Esta mañana no fue a trabajar y encontraron sus cosas tiradas en el suelo, ¡¿te vale eso para estar segura!? –Grito, muy nerviosa- Que sí Poncho, que sí, el imbécil de Quique la vio y seguro que la cogió… –Christian y Maite la observaban hablar o casi gritar, bastante alterada- Sí, voy para allá, espérame ahí –Dicho esto colgó.
Christian y Maite no entendían nada.
- ¿Quique? –Preguntó Maite a Dulce- ¿Y por qué iba a querer secuestrarla ese hombre?
- Porque cuando se les ocurrió la maravillosa idea de intervenir en mi intento de matarlo a él y a los otros imbéciles, Annie me siguió y él la vio y… y seguro que se está vengando así –Decía, nerviosa, llevándose las manos a la cabeza- ¡Joder, le dije que no se metiera en esto! –Gritó.
- Vamos a por él, ¿no? –Dijo Christian, dispuesto a comenzar ya con la acción.
- No, no, no –Se negó rápidamente la pelirroja- Yo me encargo –Decidió.
- ¿Cómo que tú te encargas? Aquí los policías somos nosotros, ¿te queda claro? –Dijo Christian, en tono amenazante.
- Ah, ¿sí? Bueno, ¿y qué tienes pensado hacer para encontrarla? ¿Ir casa por casa a ver si tienes suerte y en una de ellas está el cabrón de Quique? No seas imbécil, por favor –Dijo la pelirroja.
- ¿Y tú qué tienes pensando hacer? ¿eh? –Preguntó Christian.
- Eso no es cosa tuya -Respondió la pelirroja- Si quieren confiar en mí, bien y, si no, también, pero yo no voy a perder el tiempo aquí hablando con ustedes –Anunció, abriendo la puerta de su coche- En cuanto sepa algo los llamo a la comisaría –Decidió.
- No tardes Dulce, por favor –Rogó Maite, bastante preocupada por su amiga.
- La encontraré lo más rápido posible.
Dicho esto Dulce arrancó el coche y se alejó por la carretera, dejando allí a Maite y Christian. La pelirroja estaba realmente preocupada, así que, en menos de cinco minutos, llegó a casa de su hermana, dónde estaban Poncho y Christopher también.
- ¿Qué fue lo que pasó? –Preguntó Poncho, quien no había entendido muy bien lo que había pasado.
La pelirroja saludó a los tres, mientras comenzaba a explicarles lo que había pasado:
- Estaba saliendo de entrenar y aparecieron Christian y Maite, los policías, exigiéndome que les dijera dónde tenía a Annie… Al parecer ayer por la noche, después de salir de trabajar, se fue a su casa y esta mañana no regresó al trabajo, la fueron a buscar y sus cosas estaban tiradas en la entrada… Fue él, estoy completamente segura, Poncho –Dijo la pelirroja, muy segura- Tenemos que encontrarlos, ¡no voy a permitir que le hagan nada! –Dijo en un grito.
- Tal vez ya es demasiado tarde… -Dijo Christopher, hablando en voz baja.
- ¡No es demasiado tarde, cállate! ­–Exigió Dulce.
- Christopher tiene razón Dul… -Dijo ahora Poncho- Tal vez ya la…
- ¡Que te calles, joder! –Exigió nuevamente la pelirroja, cada vez más nerviosa- ¿Ves? Este era otro de los motivos por los que quería que se alejara de mí –Decía Dulce, mirando a su hermana- ¡No quería que se metiera en esto para no ponerla en peligro y al final me salió todo al revés, joder! –Gritaba la pelirroja.
- A ver Dul, tranquilízate –Pidió Claudia a su hermana.
- ¡¿Cómo quieres que me tranquilice?! ¡No puedo tranquilizarme! –Respondió Dulce, nada tranquila, todo lo contrario- Tenemos que localizarlos ya, cuanto antes –Decía.
- ¿Y cómo vamos a localizarlos? –Preguntó Poncho- Ni si quiera sabemos si ya se regresaron a Estados Unidos, Dul…
Esa conversación fue interrumpida por el móvil de Dulce.
****
- Claro, claro, si se trata de Annie te ayudaremos en todo lo que podamos –Aceptó sin ningún problema.
- ¿Tienes las fichas de ellos o… puedes conseguirlas? Necesito saber sus domicilios para ver si con un poco de fuerte la tienen allí –Explicó.
- Pues… -Guardó un corto silencio, pensando- Creo recordar que Chris las encontró hace unas semanas, pero deja que averiguo y te llamo, ¿ok?
- Sí, está bien, hasta ahora.
Dulce colgó el teléfono, ya algo más tranquila pues las posibilidades de encontrar a la rubia aumentaban.
- ¿Qué te dijo? –Preguntó Claudia.
- Que iba a buscar si tenía las fichas y ahora me llamaba… -Respondió, suspirando, volviendo a sentarse en el sofá.
- Yo no entiendo para qué están armando tanto jaleo por esa rubia… -Dijo Poncho, nada de acuerdo con eso.
- No empieces otra vez Poncho, ¿vale? –Dijo Dulce, en tono amenazante.
- ¡Es que esa tía te va a buscar la ruina, joder! –Dijo el chico- Lo mejor que podría pasarte es que Quique la mate.
- ¡No vuelvas a decir eso, ¿vale!? –Gritó la pelirroja.
- Pues lo siento, pero es lo que pienso –Continuó el chico- No se merece que muevas ni un solo dedo por salvarla.
Esa pequeña discusión fue interrumpida por el móvil de Dulce, quién una vez más se levantó para hablar.
- Dime Maite –Respondió así a la llamada.
- A ver Dulce, tenemos sus domicilios recientes en Estados Unidos, pero los domicilios que tenemos de Madrid son antiguos, así que no sé si seguirán viviendo allí.
- Da igual, da igual, dame la dirección –Pidió, haciéndole señas a su hermana de que le diera un papel y un boli para apuntar.
- Ok, pues… ¿tienes para apuntar? –Preguntó.
- Sí, sí, dime –Dijo, ya con el papel y el boli- Ok… pues ahora mismo vamos a ver si encontramos algo.
- ¿Quieres que vayan nuestras patrullas también? –Preguntó.
- No, no… -Se negó rápidamente- Las patrullas llamarían demasiado la atención, déjame hacerlo a mí a mi manera –Pidió- En cuanto sepa algo te aviso.
- Está bien, como quieras –Aceptó- Pero… si hay cualquier complicación me llamas que Chris y yo vamos para allá a ayudar.
- Sí, no te preocupes. Muchas gracias Maite –Agradeció.
- No lo hago por ti, lo hago por ella, así que no me des las gracias –Respondió la morena.
- Está bien, adiós.
Dicho esto Dulce colgó el teléfono, observando el papel con las direcciones que le había dado Maite.
- Bueno chicos, vámonos –Dijo la pelirroja, cogiendo su arma y mirando a Poncho- ¿Vas a venir o “la rubia”, como tú le dices, tampoco se merece que le salvemos la vida?
- Pues… -Guardó un corto silencio Poncho, pensándoselo- No, no se lo merece, pero tú tampoco te mereces sufrir por ella, así que tendré que ir a ayudarte –Decidió.
Sonrió- Gracias –Agradeció la pelirroja.
- ¿Puedo ir? –Preguntó Claudia.
- No, no, Clau… ya sabes que no me gusta que te metas en estas cosas –Le dijo su hermana.
- Esos tíos son 4 y ustedes tres, van a necesitar ayuda… Además, tengo una muy buena maestra que me ha enseñado a pegar unos buenos puñetazos –Dijo Claudia, con una sonrisa, pues Dulce la había enseñado a pelear- Venga, déjame ir… -Rogó.
- Está bien, vamos, pero te quedas en el coche y esperas que volvamos –Decidió Dulce.
- ¿Qué? Ay no, eso ya no me gusta… -Dijo pesimistamente Claudia.
Se rió- Vas a hacer de chófer, ¿qué más quieres? –Le dijo su hermana.
- Hay cuatro direcciones, vamos primero a la que esté más cerca, ¿no? –Preguntó Claudia, quien conducía.
- No, no –Se negó la pelirroja- Si están en una de estas direcciones van a estar en la que esté más lejos, así que vamos a esa –Decidió.
Dicho y hecho, Claudia se dirigió a la dirección más lejana, tardando aproximadamente una media hora.
- Bueno... ya llegamos –Avisó Claudia.
- Ok, tú te quedas aquí y no te mueves, ¿vale? –Le dijo seriamente a su hermana. Claudia asintió con la cabeza, suspirando- Nosotros vamos a ver si están por los al rededores y, si no, entramos en esa casa a ver si está Annie o ellos o… quien sea, ¿ok?
- Y si están, ¿qué hacemos? ¿Disparamos? –Preguntó Christopher.
Guardó un corto silencio, pensando en eso- No –Decidió- Aún no, si yo no doy la orden no, ¿vale? –Christopher y Poncho asintieron con la cabeza- Pues venga chicos, vamos.
Los tres se bajaron del coche y se dirigieron a hacer lo que habían dicho: ir por los alrededores a buscarlos. Estuvieron investigando un largo tiempo y cuando se aseguraron de que no había nadie, decidieron dirigirse a la casa.
- Está cerrada –Informó Christopher, pues la puerta no abría.
- Pues nada, échenla abajo –Ordenó la pelirroja.
- ¿Qué? –Dijo Poncho- Tal vez nos parezcamos, pero no somos superman ni nada por el estilo, ¿sabes?
- Sólo es una puerta por Dios… ¿ni para eso sirven los hombres? –Christopher y Poncho la miraron mal- Está bien, busquemos una ventana o algo –Aceptó.
Así fue, se dirigieron a la parte trasera de la casa, dónde había una ventana.
- Bueno, ¿qué? ¿Se sube alguien o también tengo que subir yo? –Preguntó la pelirroja, pues la ventana estaba alta.
La miró mal- Últimamente estás muy antipática –Le dijo Christopher- Yo me subo –Decidió.
Dicho y hecho, Christopher alargó sus brazos y se agarró a la ventana, jalando y levantándose varios centímetros del suelo, llegando su cabeza a la ventana para poder ver.
- ¿Qué ves? –Preguntó la pelirroja, desde abajo.
- Está oscuro, no veo a nadie –Dijo él, desde arriba- Hay… algunos muebles, pero no consigo ver a nadie…
- ¿Estás seguro? –Preguntó la pelirroja, para prevenir.
- Es que desde aquí no se ve casi nada, yo no veo a nadie Dulce, pero no te puedo garantizar que no haya nadie… -Explicó, bajándose.
Suspiró- Pues hay que entrar para asegurarnos, no pienso irme de aquí sin estar segura de que no hay nadie –Decidió Dulce.
- ¿Y cómo vamos a entrar? Está la puerta cerrada, Dul –Dijo Poncho.
Dulce guardó silencio para pensar alguna forma para entrar. Rápidamente se dirigió nuevamente a la puerta, siendo seguida por Christopher y Poncho; se le había ocurrido algo.
- ¿Qué vas a hacer? –Preguntó Poncho.
- Pues fácil, le pego un tiro al manillar y ya está –Decidió, apuntando al manillar con la pistola.
- No, no, no, ¿estás loca? –Dijo Christopher, agarrando la pistola para que no disparara- Con un tiro no se puede romper un manillar, es de hierro, no se rompería y puede rebotarte a ti –Explicó el chico.
- Entonces rompamos la ventana, me ayudan a entrar por ahí y desde dentro yo les abro la puerta –Dio otra idea la pelirroja.
- Sí, esa idea está mejor –Aceptó Christopher.
- Pues vamos.
Nuevamente regresaron a la parte trasera de la casa. Christopher y Poncho ayudaron a Dulce a llegar hasta la ventana y romperla, para seguidamente poder entrar. Dulce entró, estaba todo oscuro, así que sacó su móvil para poder alumbrar un poco.
- ¿Annie? –Llamaba a la rubia, esperando una respuesta- Anahí, ¿estás aquí?
Dulce continuó llamándola mientras caminaba, pero sin obtener ninguna respuesta. Aparentemente la casa estaba vacía, estaba todo oscuro y nadie le contestaba. Se dirigió a un cuarto y, al entrar ahí, le pareció ver una persona acostada en la cama. Dirigió la luz de su móvil y, sí, efectivamente ahí había alguien. Corrió rápidamente hacía allí y se dio cuenta de que era Anahí, estaba dormida o desmayada.
- ¿Annie? –Decía, tocándole la cara, dándose cuenta de que estaba ardiendo y muy seca- Annie, por Dios, dime algo –Rogaba, dándole suaves golpes en la cara, cada vez más nerviosa al darse cuenta de que la rubia ni se movía ni abría los ojos- Anahí, joder, despiértate, por favor –Rogaba, aumentando de intensidad los golpes, pero sin conseguir nada.
Muy nerviosamente la pelirroja se dirigió a la puerta y la abrió, encontrándose con Christopher y Alfonso.
- Christopher, corre, ven –Pidió Dulce, corriendo al cuarto- La encontré desmayada y no sé despierta, no consigo que se despierte –Explicaba nerviosamente, dirigiéndose al cuarto en compañía del chico.
Llegaron al cuarto y, rápidamente, Christopher se dispuso a observarla.
- Está ardiendo, tiene la piel y los labios muy secos y el ritmo cardíaco muy acelerado… -Decía- Agua, rápido, necesita agua –Pidió.
Rápidamente Dulce se dirigió la cocina de esa casa y abrió el grifo, pero no salía agua.
- Joder, ¡no hay agua Christopher! –Anunció a gritos para que lo escuchara.
- Pues quédate con ella, yo voy al coche a ver si tu hermana tiene agua –Decidió.
- Rápido, por favor –Rogó.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:42 am

- Trata de despertarla, incorpórala y dale algunos golpes en la cara –Pidió- Y… bésala.
- ¿Qué? ¿Para qué quieres que la bese? –No comprendió.
- Está deshidratada Dulce, la saliva es lo más parecido al agua que tiene el ser humano –Explicó- Bésala, ahora vengo.
Dicho y esto y sin dejar que dulce pudiera responder, Christopher salió de esa casa. La pelirroja se acercó a la cama y cumplió órdenes, incorporando a Anahí. Primero probó con algunos golpes en la cara, tratando de despertarla, pero dándose cuenta de que eso no servía de nada. Miró sus labios y los acarició con sus dedos, estaban realmente secos. Respiró hondo y sin saber realmente como, acercó sus labios o los de la rubia, besándola, como había dicho Christopher. Fue un corto beso, los labios de la rubia no respondieron, pero aparentemente se habían humedecido un poco, así que repitió el movimiento y volvió a besarla, esta vez más largamente y sintiendo como, cortamente, los labios de Anahí correspondía, lo que hizo que se separara y la mirara.
- ¿Annie? –Dijo, volviendo a agarrarle la cara, observando cómo los ojos de la rubia iban a abriéndose poco a poco- Mírame, mírame –Pidió, respirando hondo, algo más tranquila al ver que la estaba mirando.
La rubia la miraba, con la mirada algo perdida, pero relativamente bien. Intentó hablar, pero fue interrumpida por Dulce, quien nuevamente llevó los dedos a su labios, callándola.
- Shhh… es mejor que no hables –Pidió, llevando sus dedo a la mejilla de la rubia, acariciándola- No te duermas, ¿vale? Mírame –Pidió, notando que la rubia tenía los ojos entreabiertos, casi cerrados- Annie, por favor, tienes que estar despierta –Decía, tratando de que abriera los ojos, pero sin muchos resultados- Te vas a poner bien, pero tienes que estar despierta –Anahí continuaba mirándola de la misma forma, cada vez con los ojos más cerrados- Abre los ojos, mírame, por favor, mírame –Rogaba, volviendo a ponerse nerviosa, pues notaba que Anahí no reaccionaba a lo que le pedía- ¿Dónde coño está Christopher? –Decía, nerviosa por la tardanza de Christopher.
- Dul…
Eso fue lo único que consiguió decir Anahí y con la voz completamente ronca, pues prácticamente no tenía voz, pero trataba de hablar, aparentemente tenía algo que decir.
- Annie, cállate, por favor, no te conviene hablar –Pidió Dulce, observando como la rubia negaba lentamente con la cabeza- ¿Qué pasa? –Preguntó, sin entender por qué negaba con la cabeza.
- Es… -Nuevamente fue lo único que alcanzó a decir, con los ojos entreabiertos, tragando saliva para intentar decir la siguiente las siguientes palabras- una… trampa –Consiguió decir por fin.
- ¿Qué? –Sacando su pistola- ¿Ellos están aquí? –Preguntó.
Anahí negó con la cabeza y miró la puerta, dándole a entender que estaban fuera.
- Pero no, es imposible, estuvimos buscando a fuera y no… no encontramos a nadie –Explicó.
- Trampa –Repitió la rubia, queriendo decir que no encontraron a nadie porque se habían escondidos y era una trampa- Christ…
- Christopher –Dijo ella misma el nombre, intentando que hablara lo menos poChrist
- No… va a… venir –Concluyó la frase- Trampa –Repitió, sin poder evitar que sus ojos se cerraran- Vete ya para…
- No me voy a ir a ningún sitio, no voy a dejarte sola –Decidió sin dejarla hablar- Voy a la puerta haber si hay alguien, ¿vale? Si no hay nadie nos vamos, no podemos quedarnos aquí, tenemos que irnos antes de que ellos vengan.
Anahí no respondió, la escuchaba, pero no tenía ni saliva ni fuerzas para responder. Dulce se dirigió a la puerta empuñando su arma, asomó la cabeza y observó que todo estaba tranquilo, sin nadie, así que regresó con la rubia, guardando el arma para poder cogerla.
- Vámonos –Dijo, agarrando los brazos de Anahí para incorporarla.
La rubia no dijo ni hizo nada, simplemente mantuvo sus ojos cerrados y dejó que la cogiera, pasando como pudo sus manos alrededor del cuello de Dulce para ayudarla de alguna forma. Dulce se dirigió a la puerta, cargando a Anahí en brazos.
- Creo que en lugar de ir al gimnasio voy a cargarte a ti para ponerme en forma –Dijo la pelirroja con una sonrisa, tratando de darle un poco de humor a esa tan mala situación, consiguiendo que una leve sonrisa se dibujara en los labios de la rubia.
Dulce caminó algunos metros, lo más rápido posible, buscando con la mirada alguna señal de Christopher y Poncho, pero sin encontrarla. De repente:
- Yo que tú no daría ni un paso más…
Dulce se volteó rápidamente, aún con Anahí en brazos, encontrándose con Quique, quien tenía agarrada a Claudia y la apuntaba con una pistola a la cabeza. Detrás de él estaban los otros tres hombres, agarrando a Christopher y Poncho, quienes estaban llenos de golpes.
- Suelta a mi hermana –Exigió Dulce en tono realmente amenazante.
- Mmm… no –Dijo, riéndose.
- ¡Que la sueltes! –Exigió en un grito.
- Muy bien, ¿quieres que la suelte? Suelta tú a la barbie –Dijo seriamente Quique- O la rubia o tu hermana, elige –Exigió.
- No voy a elegir a ninguna de las dos –Respondió la pelirroja, pues ni quería ni podía elegir; ambas eran igual de importantes para ella.
- ¿Sabes? Yo pensaba que eras más inteligente… pero hoy me demostraste que no, porque pensar que una persona que esté secuestrada se quede sola, es de imbéciles. ¿En serio crees que iba a dejar sola a la rubia sabiendo que vendrías a buscarla? –Dijo con una irónica sonrisa- ¿Quieres saber por qué está así? –Preguntó.
- No me hace falta saberlo, una bestia como tú es capaz de todo –Respondió la pelirroja.
- La obligué a correr durante diez horas sin comer ni beber por todo el bosque –Dijo, sin importarle que Dulce no quisiera saberlo- La pobre se desmayó y es lógico, las barbies de plástico no pueden aguantar tanto –Decía, riéndose.
- Déjame darle agua, por favor –Rogó, tragándose su orgullo, cosa que le costó bastante hacer.
- Mmm… espera, que me lo pienso un momento –Dijo, fingiendo pensar con una sarcástica sonrisa- No –Respondió, riéndose.
- ¡Está deshidratada, joder! –Gritó la pelirroja, nerviosa, observando a su hermana con una pistola en la cabeza, a Poncho y Christopher agarrados y a Anahí en sus brazos deshidratada, sin poder hacer nada.
- Ya, ya lo sé y así se va a morir: deshidratada.
- Veo que sigues siendo el mismo animal de siempre, no cambias, ¿no?
- Por supuesto que no, desde que maté a tu padre mi objetivo es hacerte daño y ya sabes que no voy a parar hasta verte hundida.
- No nombres a mi padre –Exigió en tono amenazante.
- ¿Entonces a quién quieres que nombre? ¿A tu madre?
- No te imaginas las ganas que tengo de reventarte la cabeza –Dijo con total rabia en sus palabras, mirándolo muy mal.
- Las mismas que yo a ti.
- Pues estoy aquí, hazlo –Dijo, acercándose a él- Deja ya de hacerle daño a la gente que quiero y reviéntame la cabeza, a ver si te atreves –Continuaba con su acercamiento, provocando.
- Dulce, no –Dijo Claudia, en frente de su hermana, pues Dulce se había acercado hasta ella.
- ¡Pégame un tiro, venga! –Exigía la pelirroja a Quique, sin hacer caso a su hermana.
- ¡No hagas tonterías Dulce, por favor! –Rogaba Claudia, alzando la voz.
Quique dejó de apuntar a Claudia y, ahora, dirigió su pistola a la frente de la pelirroja.
- ¡Dispara si tienes tantos huevos! –Continuaba la pelirroja, con la pistola de Quique en su frente y aún con Anahí en brazos.
Claudia aprovechó ese momento en el que no estaba apuntada por ninguna pistola para agacharse, recoger una piedra y usándola para golpear con fuerza la cabeza de Quique, consiguiendo que cayera inconsciente al suelo, dejando totalmente sorprendida a su hermana. Christopher y Alfonso aprovecharon ese momento para liberarse de los hombres y golpearlos, comenzando una pelea.
- ¿Lo maté? –Preguntó con miedo Claudia, mirando a Quique tirado en el suelo.
- No, no, sólo está inconsciente –Explicó- Coge su arma –Pidió la pelirroja.
Claudia obedeció y cogió el arma de Quique del suelo.
- Apúntalos a ellos –Pidió Dulce, pues ella no podía porque tenía en brazos a Anahí- ¡Todo el mundo quieto! –Exigió Dulce en un grito, mientras su hermana apuntaba a los hombres de Quique- Al que se mueva lo reventamos –Dijo, observando cómo paraban y la miraban- Poncho, Christopher, vengan –Christopher y Alfonso se acercaron a ella- Llévenla al coche y Christopher haz lo que sea necesario, ¿ok? Dale agua o… lo que sea –Pidió, dándoles a Anahí para que la cogieran ellos- Nosotras vamos en unos minutos.
Así fue, Christopher y Alfonso se llevaron a Anahí, dejando allí a Claudia y Dulce.
- Dame la pistola Claudia –Pidió la pelirroja.
- ¿Qué vas a hacer? –Preguntó con miedo su hermana.
- Dame la pistola –Repitió.
Esta vez sí Claudia le dio la pistola a Dulce.
- Vete con Poncho y Christopher, no quiero que veas esto.
- No, no me voy a ningún lado, ¿qué vas a hacer? –Preguntó Claudia, sin la mínima intención de irse, preocupada por lo que pudiera hacer su hermana con esa pistola.
- Voy a hacer lo que estos cabrones se merecen, ¿vale? Vete al coche –Pidió de nuevo.
- Que no me voy a ir a ningún lado Dul, ven conmigo, ¿vale? Déjalos –Pidió ella, agarrando a su hermana del brazo.
- Que no Claudia, vete al coche y déjame –Pidió nuevamente.
- Escúchame –Rogó- Anahí te necesita ahora y yo también te necesito, eres mi hermana, ya perdí a mis padres y si matas a estos imbéciles sólo vas a conseguir que también te pierda a ti… Eres la única familia que me queda, Dul, por favor, no lo hagas –Rogó, sin poder evitar que su voz se rompiera.
La pelirroja guardó un largo silencio, sin poder evitar emocionarse.
- Vámonos, por favor –Pidió una vez más, volviendo a jalarla del brazo.
Respiró hondo- Claudia, no voy a volver a tener esta oportunidad y si no lo hago ahora no van a dejarnos en paz, tengo que hacerlo.
- ¿Por qué tienes que hacerlo? Anahí tiene ya pruebas suficientes para detenerlo y que pase toda su vida en la cárcel, si quisieras ella podría ayudarte, ella confía en ti, te quiere y podría demostrar tu inocencia… sólo deja que lo haga y no te empeñes en hacer que te odie.
- Estar en la cárcel no es ningún castigo, se merecen mucho más.
- Dul, matándolos no vas a conseguir que papá y mamá vuelvan, entiéndelo.
Volvió a respira hondo- Ya no es sólo eso, me ha hecho y nos ha hecho demasiado daño, tiene que pagar.
- ¡Pues que pague en la cárcel! –Dijo, ya algo nerviosa- Por favor, vámonos, te lo ruego Dulce –Rogaba a su hermana- Vámonos –Pidió una vez más, jalándola del brazo.
Nuevamente Dulce volvió a guardar un largo silencio, aún sin saber qué hacer.
- A papá no le gustaría verte encerrada en una cárcel por venganza, lo sabes perfectamente –Dulce sólo guardó silencio, mirando a su hermana- Venga, vámonos –Repitió por última vez, sabiendo que esta vez Dulce si aceptaría a irse.
Dulce tiró el arma y en compañía de su hermana se dirigieron al coche, dónde estaban Christopher, Poncho y Anahí.
- ¿Cómo está? –Preguntó Dulce, observando a la rubia acostada en el sofá del coche, con los ojos cerrados.
- Le dimos agua y la mojamos un poco para refrescarla, pero necesita urgentemente suero intravenoso… -Explicó Christopher- Tal vez deberíamos llevarla a un hospital.
- ¿Tú no puedes hacer todo eso? No me fio de llevarla a un hospital, puede ir Quique o… no sé –Dijo la pelirroja.
- Sí, creo que sí podría, pero entonces deberíamos irnos cuanto antes –Respondió Christopher.
- Pues vámonos, venga, no perdamos tiempo –Decidió Dulce.
Así fue, incorporaron a Anahí para caber todos en el coche y arrancaron.
- ¿Qué pasó con Quique? –Preguntó Poncho, ya en camino.
Dulce miró a su hermana y seguidamente volvió a mirar a Poncho- Nada, lo dejé libre y… creo que voy a dejar que lo detengan, ya me cansé de esto.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:42 am

Capítulo 14
Anahí abrió lentamente los ojos, observando una habitación que desconocía. Bajó su mirada y se encontró con Dulce, quien la miraba con una leve sonrisa.
- Buenos días, bella durmiente –Saludó la pelirroja, con una sonrisa más amplia.
La rubia no entendía nada, ni dónde estaba ni por qué estaba Dulce ahí con ella y, muchos menos, por qué le sonreía si se suponía que la odiaba.
- ¿Dónde estoy? –Preguntó, algo aturdida, mirándose el brazo derecho y dándose cuenta de que tenía una vía con suero puesta- ¿Qué me pasó?
- ¿No recuerdas nada? –Preguntó.
Guardó un corto silencio, tratando de recordar- Recuerdo que… que iba para mi casa y de repente alguien me cogió y me tapó los ojos y…. y no sé, luego estaba tirada en medio de un bosque con… el tal Quique ese… -Explicaba, siendo observada por la pelirroja, quien escuchaba con atención- Me hizo correr sin beber ni comer no sé cuantas horas, me desmayé y… no sé cómo, pero escuché que iban a preparar algo para atraparte a ti y a tus hombres y… no sé, no sé que más pasó… -Concluyó, sin recordar muy bien las cosas.
- Fui a buscarte, conseguí que despertaras y me…
- Ah, sí, sí, es cierto –Coincidió con ella, recordándolo.
- Me dijiste que era una trampa y cuando estábamos intentando escapar Quique nos encontró –Continuó con la explicación- Y ahí volviste a desmayarte.
- Y… ¿qué pasó? –Preguntó.
- Nada, mi hermana le dio un golpe en la cabeza a Quique y conseguimos escapar –Explicó brevemente.
- ¿Los mataste? –Preguntó.
Guardó un corto silencio- No, no los maté.
Se sorprendió con esa respuesta- ¿Por qué?

- Claudia me convenció de no hacerlo…
Respiró hondo, negando con la cabeza- No entiendo nada… ¿Dónde estoy? ¿Qué tengo? ¿Por qué tengo puesta esta cosa? –Refiriéndose al suero- ¿Por qué estás aquí conmigo? ¿Por qué fuiste a buscarme? ¿Dónde están Mai y Chris? ¿Se enteraron? –Preguntaba.
- A ver… tranquilízate –Pidió, pues eran demasiadas preguntas- Estás en mi cuarto, en mi casa. –La rubia se sorprendió con esa noticia y miró el cuarto, curiosamente- Tienes puesta esa cosa porque te deshidrataste, no has comido, estás muy débil y lo necesitas. Christopher te hizo varias pruebas y dijo que estás bien, muy débil y necesitas mucho reposo, pero estás bien.
- Sigo sin entender –Dijo la rubia- Dijiste que me odiabas, que no me querías, que todo era mentira, que… que no significaba nada para ti y no sé cuantas cosas más… ¿Entonces por qué hiciste todo esto? ¿Por qué fuiste a salvarme? ¿Por qué me trajiste a tu casa?
Dulce guardó silencio, sin la mínima intención de responder eso y decidiendo cambiar de tema:
- Ya llamé a tu amiga Maite para decirle que ya te encontré y que estás bien –Informó- Ni ella ni el rubio estuvieron muy de acuerdo con que te trajera aquí, pero al final aceptaron.
- Dulce, respóndeme –Pidió.
- ¿Por qué eres tan terca? Te pedí que no te metieras en esto precisamente para no ponerte en riesgo y, al final, mira lo que pasó… -Dijo, nuevamente sin responder a la rubia.
Respiró hondo- Dul… necesito una explicación, por favor –Rogó.
Negó con la cabeza- Ahora no es el momento de explicar nada.
- ¡Me importa una mierda que no sea el momento! Yo necesito una explicación y la quiero ahora ­–Exigió, ya algo alterada.
- Tú necesitas descansar y estar calmada, no una explicación –Dijo relajadamente, observando como Anahí volvía a respirar hondo- ¿Quieres agua o algo para comer?
- No, quiero que me expliques lo que pasa, sólo eso –Respondió.
- Sí, creo que voy a decirle a Claudia que me ayude a preparar algo de comer –Decidió, obviando lo que Anahí le había dicho.
- Dulce, joder, ¡no me ignores! –Exigió, molesta porque Dulce no le hiciera caso. La pelirroja simplemente la miró, de pie- ¿Cuándo voy a poder irme? –Preguntó.
- ¿Quieres irte? –Preguntó.
Guardó un corto silencio, pensando en la respuesta- Si no me dices qué pasa, sí.
- Pues no, de momento no voy a explicarte nada, pero siento decirte que no puedes irte –Anunció.
- ¿Qué? ¿Y por qué no?
- Porque no, te quedas aquí –Dijo simplemente, sin ninguna otra explicación.
- Pues ¿sabes qué? No me quedo aquí, me largo –Anunció, incorporándose.
- Anahí, estate quieta –Exigió, acercándose a ella y volviendo a recostarla, agarrándole los brazos para que no se levantara.
- Déjame irme, Dulce –Exigió ella, poniendo resistencia, intentando zafarse de los brazos de la pelirroja.
- Ya te dije que no voy a dejar que te vayas a ningún lado, ¿vale? Te quedas aquí –Repitió, agarrándola.
- ¡Que dejes que me vaya! –Exigió en un grito, moviéndose, aún en su intento de soltarse de los brazos de Dulce, pero sin muchos resultados.
- Annie, vas a quitarte el suero y te vas a hacer daño, estás débil, haz el favor de estarte quieta –Pidió la pelirroja.
- No quiero quedarme aquí contigo. Después de todo lo que ha pasado lo que menos quiero es verte la cara –Dijo, cosa que dolió a la pelirroja- Déjame irme –Exigió nuevamente.
- NO –Repitió.
- ¡¿Vas a secuestrarme tú también o qué!?
- Si es necesario sí –Respondió sin ningún problema.
- ¡Estoy harta! –Gritó- ¡Estoy harta de que juegues conmigo! –La pelirroja sólo la miró- ¡Déjame irme! –Exigió una vez más.
- Cálmate o voy a verme obligada a pedirle a Christopher que te de un calmante –Dijo, sin responderla.
- ¡Quiero irme! ¡No puedes tenerme aquí a la fuerza!
- No me gustaría tener que hacerlo, pero sí, claro que puedo.
- ¡Y una mierda! –Respondió en un grito- Déjame irme –Repitió. Dulce negó con la cabeza- ¡Que dejes que me vaya!
Esa discusión fue interrumpida por Claudia, quien entraba en el cuarto.
- ¿Qué pasa? Se escuchan los gritos desde abajo ­–Dijo, sorprendida por esa escena, pues Anahí estaba bastante nerviosa.
- Llama a Christopher y dile que prepare un calmante –Pidió la pelirroja, siendo rápidamente obedecida por su hermana, quien se fue en ese mismo momento a buscar a Christopher.
- Ni se te ocurra dormirme Dulce –Dijo amenazantemente la rubia.
- Entonces cálmate.
La rubia respiró hondo y dejó de hacer fuerza con sus brazos, aparentemente calmándose.
- Muy bien, me calmo, pero deja que me vaya –Repitió.
- Ya te dije que no –Respondió, soltándole los brazos.
- Pero ¿por qué no? Déjame irme, joder –Observando como ahora la que respiraba hondo era Dulce, algo nerviosa- No te entiendo, no entiendo nada de lo que haces –Dijo la rubia, mirándola fijamente, ya más tranquila- Me odias, pero vas a salvarme poniéndote tú en riesgo, ¿cómo es posible? –La pelirroja simplemente la miró, en silencio- Me haces daño Dulce, me hace daño verte y estar aquí contigo, entiéndelo, quiero irme, no quiero estar cerca de ti –Nuevamente eso dolió a la pelirroja.
Nuevamente fueron interrumpidas, esta vez por Christopher quien venía acompañado de Claudia.
- ¿Qué pasa? –Preguntó el chico, adentrándose en la habitación.
Dulce miró seriamente a Anahí, quien correspondió a la mirada y, seguidamente, volvió a mirar a Christopher.
- Quiere irse, así que quítale el suero y que se largue –Dicho esto la pelirroja se dirigió a la puerta, dejando a Anahí y los demás completamente desconcertados.
- ¿Qué? –Dijo Christopher, siguiéndola- ¿Estás loca? No puede irse, es peligroso.
- ¿Por qué es peligroso? –Preguntó Anahí, quien había escuchado- ¡No entiendo! –Dijo una vez más, sin comprender nada.
- ¿No se lo has dicho? –Preguntó Claudia a su hermana.
- ¿Decirme qué? –Preguntó ahora Anahí. La pelirroja respiró hondo, desde la puerta, sin mirarla- ¿Qué tienes que decirme, Dulce?
- Nada –Respondió ella.
- ¿No vas a decírselo? –Preguntó nuevamente Claudia.
- ¡No! –Respondió su hermana.
- ¿Entonces cuál es tu plan? Me habías dicho que ibas a contarle la verdad –Dijo Claudia, mirando seriamente a su hermana.
- ¿Qué verdad? ¡No entiendo nada! –Dijo la rubia desde la cama, bastante estresada al no enterarse de nada.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:42 am

- Le hago daño, le hace daño verme, me odia… así que no me va a creer –Explicó Dulce a su hermana, repitiendo lo que Anahí le había dicho hace un momento.
- Es preferible que te odie sabiendo la verdad a que te odie creyendo algo que no es cierto –Insistía Claudia.
- Vale, no entiendo nada –Decía la rubia- ¿Alguien puede explicarme qué pasa? –Pidió, pero Claudia y Dulce sólo la miraron, en silencio.
- Ehhh…. ¿qué hago? ¿Le quito el suero o…. qué? –Preguntó Christopher, sin saber qué hacer, rompiendo el silencio.
- Sí, quítamelo, quiero irme –Insistió Anahí. Christopher miró a Dulce, esperando su consentimiento- Christopher, quítame esta cosa –Exigió la rubia- Yo en esta casa no pinto nada…
- Dulce, ¿qué hago? –Preguntó Christopher a Dulce, pues ella no decía nada.
- Ya te lo dije, si quiere irse que se largue, pero escúchame bien Anahí –Dijo la pelirroja, mirando a Anahí- Si vas a irte, te cuidas tú solita, no pienso ir a salvarte una vez más.
- No necesito que me salves de nada ni de nadie, muchas gracias –Agradeció con una falsa sonrisa, mientras Christopher le quitaba el suero y observaba como Claudia le decía algo a su hermana, susurrando, aparentemente discutiendo y nada de acuerdo con la decisión de la pelirroja- ¿Pueden hacer el favor de dejar de murmurar cosas y decírmelo a mí? –Pidió la rubia, ya sin suero y bajándose de la cama, aunque algo mareada.
Observando la mala cara de la rubia y dándose cuenta de que estaba mareada- ¿Segura de que quieres irte? No pienso llevarte a ningún sitio y estamos muy lejos de tu casa –Dijo la pelirroja.
- Completamente segura, llamaré a Mai para que venga a buscarme –Dijo, dirigiéndose a la puerta, frente a frente con la pelirroja- Adiós –Se despidió, saliendo por la puerta y comenzando a caminar por el pasillo, realmente sin saber muy bien dónde estaba la salida, pero dispuesta a encontrarla.
- Dulce, por Dios, no dejes que se vaya así –Rogó Claudia, pues Dulce no hacía nada por detener a la rubia.
- Se quiere ir Claudia, no quiere quedarse, ¿qué quieres que haga? ¿La ato a la cama? –Dijo Dulce.
- No, quiero que le cuentes la verdad, joder –Dijo su hermana, ya nerviosa con ese tema- Además está mal, no puedes dejar que se vaya así, no seas orgullosa.
- ¿Orgullosa? –Se sorprendió.
- ¡Sí, orgullosa! Es normal que ella esté así y que no quiera ni verte después de todo lo que dijiste, pero si le cuentas la verdad tal vez las cosas cambien –Dulce sólo guardó silencio- Además… después de lo que pasó con Quique lo más seguro para ella es que se quede aquí contigo.
- Ya, eso ya lo sé, pero no quiere quedarse.
- ¡Porque no le has explicado nada! –Nuevamente Dulce volvió a guardar silencio- Venga, vete con ella –Dijo, dándole un suave empujón, pero observando cómo su hermana se resistía- No me seas orgullosa Dulce, venga, vete, no vaya a ser que se desmaye al bajar las escaleras –Dijo nuevamente, volviendo a empujarla.
- Espero no llevarme otra cachetada… -Dijo, aceptando por fin y comenzando a caminar detrás de la rubia, quien ya había empezado a bajar las escaleras- Annie, espera –Pidió, alcanzando a la rubia, bajando la escaleras detrás de ella.
- Déjame Dulce –Pidió, continuando su bajada, mirando fijamente los escalones para no caerse, pues notaba que el mareo iba en aumento.
- Necesito hablar contigo, espera, por Dios –Rogaba, siguiéndola, notando como la rubia aceleraba el paso.
Por intentar bajar tan rápido y por el mareo, Anahí tropezó con los escalones, pero rápidamente fue agarrada por Dulce, quien la sujetó como pudo del brazo.
- Estás mal Annie, no te conviene irte en estas condiciones –Dijo, aún agarrándola observando a la rubia aún mareada- Vamos a mi cuarto a que te tumbes en la cama, ¿vale? Y te lo explico todo, todo lo que tú quieras.
La miró- ¿Todo?
- Sí, ya te voy a decir la verdad… sólo espero que me creas –La rubia simplemente guardó silencio, mirándola- ¿Vamos? –Preguntó.
- Sí, vamos, pero… pero quiero una explicación de absolutamente todo, ¿está bien?
Asintió con la cabeza- ¿Puedes o quieres que te lleve? –Preguntó.
Se lo pensó un momento- Llévame –Pidió, provocando que la pelirroja se riera- Te lo mereces –Dijo seriamente, pero sin poder evitar sonreír, pues la risa de la pelirroja era demasiado contagiosa.
- Para mí es un placer llevarte –Dijo con una tierna sonrisa, cogiéndola.
- Ya, claro –Dijo, soltando una nerviosa carcajada, ya en brazos de la pelirroja.
- De verdad, me encanta cogerte –Dijo, mirándola fijamente, acercando su cara a la de la rubia.
Se puso muy nerviosa y volteó su cara, impidiendo que esa cercanía se acortara aún más- Mejor… mejor no te adelantes a las cosas, vamos a hablar –Dijo, comprendiendo cada vez menos las cosas.
- Está bien, lo siento.
Una vez en el cuarto, ambas se miraban en silencio, le tocaba a Dulce hablar, pero realmente no sabía qué decir.
- La verdad es que no sé por dónde empezar… -Confesó la pelirroja.
- Pues por el principio, porque después de todo lo que me dijiste ya no sé si… si la noche que pasamos juntas, por ejemplo, fue cierta o sólo fueron mentiras.
- Fue cierta, completamente cierta, nunca me había sentido tan… tan llena como esa noche –Confesó.
- ¿Entonces por qué me dijiste que no me querías, que todo había sido mentira y que sólo querías acostarte conmigo?
Suspiró- Si no me crees lo voy a entender, ¿vale? –Dijo, antes de decir cualquier cosa- Todo lo que te dije ese día fue mentira, todo, absolutamente todo.
La cara de la rubia se descompuso, no entendía nada.
- ¿Cómo que todo era mentira? ¿Por qué? ¿Sólo para hacerme daño o qué?
- No, no –Negó rápidamente, pues la rubia lo había entendido al revés- Creía que estando conmigo sólo conseguía hacerte más daño y creí que lo mejor era que me odiaras, por eso me inventé todo lo que te dije… Además quería protegerte del imbécil de Quique, pero al final no sirvió de nada –Explicó.
Anahí guardó silencio, asimilando y procesando lo que Dulce le había dicho, aún sin comprenderlo muy bien.
- Te lo voy a decir más claro, ¿vale? –Dijo, agarrándole la mano y acariciándola- Te amé, te amo y lo seguiré haciendo hasta que me muera. Jamás en mi vida seré capaz de odiarte, ni de jugar contigo… Si te hice daño te pido miles y miles de perdones, los que hagan falta, pero quiero que sepas que no lo hice apropósito, todo lo contrario, lo hice pensando que era lo mejor para ti –Anahí la escuchaba totalmente sorprendida con esa declaración- Y… no puedes irte de aquí, por lo menos nos de momento, aquí es donde más segura vas a estar... Incluso Maite y Christian coincidieron conmigo y aceptaron a que te quedaras aquí, mientras ellos tratan de encontrar a Quique y sus hombres.
- ¿Vas a dejar que los detengamos? –Preguntó.
Guardó un corto silencio y asintió con la cabeza- Sí… lo he pensado y… tú y Claudia tienen razón… matarlos no va a devolverme a mis padres y… no sé, yo ya estoy cansada del tipo de vida que tengo… estar huyendo todo el tiempo no me gusta –La rubia simplemente la miró, sin saber qué responder, pues todo eso la había tomado por sorpresa- ¿Me crees? Dime algo… -Rogó.
Volvió a guardar un largo silencio- A ver… entiéndeme Dul, tengo… tengo un cacao mental ahora mismo… -La pelirroja sonrió- Tuve que asimilar que me habías engañado y ahora tengo que volver a asimilar que todo es mentira y… y que supuestamente si me quieres. Así que dame un poco de tiempo –Pidió.
- Sí, sí, claro… te doy todo el tiempo que quieras –Dijo claramente, asintiendo con la cabeza- Pero… ¿me crees? –Preguntó nuevamente.
- No lo sé –Respondió claramente- Ya te dije que ahora mismo tengo un cacao mental muy grande y… necesito pensar –La pelirroja no se esperaba eso, así que sólo asintió con la cabeza- Pero… quiero agradecerte por haberme ido a salvar de Quique, de verdad, gracias –Agradeció- Si no llega a ser por ti… no sé cómo estaría yo ahora mismo.
Negó con la cabeza con una corta sonrisa- No tienes que agradecerme por nada.
Después de eso hubo un largo silencio, ninguna de las dos se atrevía a hablar.
- Entonces… te quedas aquí, ¿no? –Preguntó la pelirroja, rompiendo el silencio.
Guardó un corto silencio- Yo no quiero ser una molestia Dul… no necesito un guardaespaldas que me esté cuidando todo el tiempo, sé cuidarme yo sola.
- No te voy a poner a ningún guardaespaldas para que te cuide, sólo quiero que te quedes en mi casa, conmigo, hasta que los detengan… Si estás en tu casa y sola pueden ir otra vez a por ti, entiéndelo –Pidió.
- No quiero incomodarte.
- No me incomodas para nada, todo lo contrario –Respondió rápidamente- Mejor voy a proponerte una cosa, ¿vale? Como necesitas tu tiempo para pensar y asimilar las cosas… voy abajo y le digo a mi hermana que me ayude a prepararte algo rico de comer mientras tú te quedas aquí pensando y… asimilando las cosas o como tú lo quieras llamar –Propuso- ¿Te parece bien?
- No es necesario que me hagas de comer, de verdad…
- Sí, es muy necesario porque estás muerta de hambre –Respondió, levantándose- No tardo mucho, ¿vale? En… veinte minutos estoy aquí ­–Dijo con una sonrisa.
Le sonrió cortamente- Está bien, dejo que me hagas de comer con dos condiciones….
- ¿Dos? –Se rió- A ver, dime.
- La primera… que tú también comas conmigo –Pidió.
- Eso dalo por hecho, estoy muerta de hambre –Confesó riéndose, provocando también la risa de la rubia- ¿Y la segunda?
- Que después de comer me saques de esta cama y me lleves a dar una vuelta, me siento como una enferma, yo no aguanto acostada en una cama sin hacer nada.
- Estás muy débil Annie… ya viste que antes de mareaste –Dijo la pelirroja, nada de acuerdo con la idea de Anahí.
- Pero cuando coma seguro que recobro fuerzas y si me mareo ahí estás tú para cogerme, ¿no? –Dijo con una sonrisa- Por favor… sólo sácame a dar una vuelta, como si es al parque de la esquina, me da igual, solo quiero estirar las piernas –Rogó.
- Vale, está bien, después de comer vamos a dar una vuelta –Aceptó, observando como la rubia sonreía ampliamente- Ahora vengo.
Después de decir eso y de sonreír, Dulce salió del cuarto, dejando sola a Anahí, quien estaba completamente confundida, aún sin saber si creía o no a Dulce.
En otra parte de la casa:
- Clau, ¿puedes ayudarme a hacerle algo de comer a Annie? –Preguntó la pelirroja, asomando la cabeza por la puerta del cuarto de su hermana.
La miró desde su cama con una sonrisa- Sí, claro –Respondió, levantándose y dirigiéndose a la puerta- ¿Ya se lo contaste? –Preguntó, mientras ambas caminaban en dirección a la cocina.
- Sí, ya…

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:42 am

- ¿Y? ¿Qué tal?
- Bueno… la tomó por sorpresa, aún no sabe si creerme o no, pero su reacción fue mucho mejor de lo que yo me esperaba… -Confesó.
- ¿Y qué te esperabas? –Se rió su hermana.
- Pues una cachetada o insultos, como mínimo –Dijo, riéndose.
Bueno, ahora te toca a ti ganarte su confianza de nuevo.
- Creo que va a hacer difícil, pero sí, lo intentaré –Dijo con una sonrisa.
- ¿Qué quiere de comer? –Preguntó, ya en la cocina.
Guardó un corto silencio- La verdad es que no le pregunté… -Su hermana la miró mal- No sé, hagámosle una sopa, que está débil y necesita comer sano.
- ¿Y si no le gusta?
- Y si no le gusta me da igual, está enferma y necesita comer eso –Respondió claramente. Su hermana la miró con una tierna sonrisa- ¿Por qué me miras así? –Preguntó riéndose, cogiendo las cosas necesarias para hacer la sopa.
- Se nota a leguas que estás loquita por ella –Le dijo, manteniendo su sonrisa- Ojalá te perdone y te crea.
- ¿Y tú para qué quieres que haga eso? Parece que tienes tú más interés que yo –Le dijo, sin mirarla, mientras comenzaba a hacer la sopa.
- Pues no, lo que pasa es que me cae muy bien, se nota que te quiere, que las dos se quieren, harían una pareja preciosa y me encantaría tenerla como cuñada, eso es todo –Explicó- Además… tiene carácter y tú necesitas a una persona así, que te dé cariño y pueda hacerte feliz, pero que también tenga carácter y sepa decirte las cosas claras –Añadió.
La miró y se rió- Deberías dedicarte a Cupido o algo así, sólo te faltó planear cuando voy a tener hijos.
- ¿Quieres tener hijos? –Preguntó, algo ansiosa por escuchar esa respuesta- A mí me encantaría ser tía y cuanto antes –Dijo con una amplia sonrisa.
- ¿Qué? ¿Estás loca? –Dijo, riéndose- Sí, me gustaría tener hijos, pero en un futuro muy, muy, muuuy lejano –Explicó, recalcando esos “muy”- Así que vas a tener que esperar para ser tía.
- Bueno, da igual, esperaré lo que haga falta –Aceptó sin ningún problema, con una amplia sonrisa- ¿Y cuántos niños quieres tener? –Continuaba con las preguntas.
- ¿Quién quiere tener niños?
Anahí miró a Dulce algo sorprendida por las preguntas de Claudia y, la pelirroja, le hizo una señal como diciéndole que no le hiciera caso.
- Pues… sí, me gustaría, pero en algunos años, de momento creo que no –Respondió la rubia.
- Ah, que bien –Dijo Claudia con una sonrisa- Oye y…
- Te estamos preparando una sopa –Interrumpió Dulce a su hermana, tratando de cambiar de tema.
- Que rico –Sonrió la rubia- Gracias, pero ya te dije que no hacía falta, Dul… -Insistía Anahí.
- Y yo te dije que deberías quedarte en la cama y, sin embargo, estás aquí –Dijo Dulce.
- Bueno, está bien… -Aceptó por fin la rubia- ¿Quieren que vaya poniendo la mesa o… algo? –Preguntó.
- Sí, vamos, yo te ayudo –Respondió Dulce, cogiendo el mantel y saliendo de la cocina con Anahí- No le hagas caso, a veces se pone un poco pesadita –Dijo Dulce, refiriéndose a su hermana.
Se rió- ¿Y a qué vinieron esas preguntas?
- No sé, estábamos hablando de ti y de repente me preguntó eso –Explicó, poniendo el mantel.
Detuvo su tarea de poner el mantel y la miró- ¿Hablando de mí? –Dulce sólo asintió, sin mirarla- ¿Y de qué hablaban? –Preguntó.
La miró, dejando también su tarea de colocar el mantel- Pues… no sé, de nada, me estaba diciendo que le caías muy bien, que hacíamos una buena pareja y… y que ojalará me creyeras y me perdonaras .
Esa última parte de la frase hizo que Anahí guardara un largo silencio, evitando mirarla.
- Y por ese silencio la respuesta es que no me crees –Dijo Dulce, observándola.
Volvió a mirarla- No… no es eso…
- Oh, vamos, te conozco perfectamente y si me hubieras creído… Bueno, nada, da igual –Dijo, prefiriendo callar y volviendo a su tarea de colocar el mantel.
- No, no, dime –Pidió- Si te hubiera creído, ¿qué? –Preguntó, para que acabara la frase.
- Déjalo, no quiero meter la pata –Decía, sin mirarla.
Le agarró la mano para que dejara quieto el mantel y la mirara- Dime Dul, por favor –Rogó.
Tomó una bocanada de aire- Si me hubieras creído habrías hecho lo que las dos estamos deseando hacer –Acabó por fin la frase, dando caricias en la mano de Anahí.
La rubia miró la mano de Dulce acariciando a la suya y volvió a mirar a la pelirroja.
- ¿El qué? –Preguntó Anahí, sabiendo perfectamente a qué se refería Dulce, pero queriendo que lo dijera.
- Lo sabes perfectamente –Respondió, soltándole la mano y acabando de colocar la mesa- Voy a mirar cuanto le queda a la sopa –Anunció, dispuesta a dirigirse a la cocina.
La pelirroja fue detenida por Anahí, quien, ágilmente, esquivó la mesa que había en medio de las dos y agarró el brazo de Dulce, volteándola y quedando pegada a ella, mirándola fijamente a los ojos.
- Te voy a ser sincera, ¿vale? –Comenzó la rubia, observando muy de cerca como Dulce simplemente asentía con la cabeza y le miraba los labios- Ya te dije antes que estoy muy confundida, mi corazón dice que sí, que te creo, pero mi cabeza que no y… que aunque sea cierto, lo mejor para las dos es dejar esto porque nos vamos a hacer daño –Explicó.
- Yo siempre hago caso de lo que dice mi corazón… -Dijo, consiguiendo que la rubia sonriera ampliamente y casi se riera- Sé que ya te lo he pedido muchas veces y… si me dices que no, lo voy a entender, pero… -Agarrándola las manos- Dame otra oportunidad para darte mi confianza y conseguir que creas y confíes en mi –La rubia agachó la cabeza, realmente sin saber que responder- Si… si quieres que me ponga de rodillas y te pida perdón, lo hago, de verdad –La rubia negó con la cabeza mientras sonreía, volviendo a mirarla- Lo hice porque pensé que era lo mejor para ti, no quería hacerte daño y… al final conseguí todo lo contrario.
- Pues sí, conseguiste lo contrario, pero ya me pediste perdón y… ya, yo ya te perdoné, no quiero que me pidas perdón más veces y por supuesto que tampoco quiero que te arrodilles ni nada por el estilo –Respondió, observando cómo Dulce asentía y alternaba su mirada entre sus ojos y sus labios, cosa que la ponía nerviosa- Y… y no sé… -Decía, nerviosamente por tanta cercanía y sin poder evitar mirarle ella los labios- Sigo queriéndote igual o… o más, pero después de todo lo que pasó tienes que entender que dude.
Asentía con la cabeza varias veces- Ya te dije que lo entiendo perfectamente y, de verdad, voy a darte todo el tiempo que quieras… -Anahí sonrió de medio lado- Y… aunque me muera de ganar por besarte voy a aguantarme –Añadió, mirando ya fijamente a sus labios, lo que provocó más nerviosismo en Anahí.
- Bueno… yo creo que… por un beso no va a pasar nada, ¿no? –Dijo, realmente deseando besarla, perdiéndose también en sus labios.
Sonrió al escuchar eso, pues fue una indirecta muy clara de que ella también se moría de ganas por besarla- Después de escuchar eso no sé si quieres que te bese o me vas a pegar una cachetada… -Dijo riéndose y provocando también la risa de la rubia.
- Bésame –Dijo claramente, con una sonrisa.
- Dul, llamó Poncho diciendo que… -Interrumpía Claudia ese momento, observando como Anahí y Dulce se separaban rápidamente- Perdón… pensaba que… no sabía que estaban… Bueno, que me voy –Decidió, sin saber muy bien como disculparse.
- No, no, dime –Pidió la pelirroja, ya a una distancia prudente de la rubia.
- No, de verdad, mejor sigan, no quiero interrumpir una tan deseada reconciliación –Insistía Claudia.
- La reconciliación puede esperar a después Claudia, dime, ¿qué te dijo Poncho? ¿Hay noticias? –Preguntó Dulce.
Asintió con la cabeza- Y… malas, malas noticias –Informó.
- ¿Qué pasó? –Preguntó nuevamente Dulce.
- Quique y sus hombres fueron de nuevo a buscar a Anahí a su casa y al no encontrarla lo dejaron todo tirado…
- ¿Qué? –Dijo la rubia, respirando hondo.
- Sí, al parecer tus amigos fueron a tu casa para buscarte algo de ropa y traértela, pero al llegar allí se encontraron con todo tirado… -Añadió Claudia.
- Pero ¿se robaron algo? –Preguntó Anahí.
- Eso ya no sé…
- Necesito ir a mi casa, Dul –Dijo la rubia, mirando a Dulce.
- ¿Qué? No, ¿estás loca? Ellos van a estar vigilando, si vamos allá es como suicidarnos.
- ¡Tengo que ver si se robaron algo y coger mis cosas! –Dijo la rubia, ya nerviosa.
- Voy a… revisar la sopa –Dijo Claudia, desapareciendo por el pasillo en dirección a la cocina y sin ninguna gana de presenciar una discusión.
- Annie, puedo dejarte toda la ropa que quieras… es más, si quieres vamos de compras después, no es necesario que vayas a tu casa –Dijo Dulce, con voz normal, tratando de poner así algo de calma en la rubia.
Respiró hondo, también intentando relajarse- Gracias, muchas gracias, pero no… no quiero tu ropa ni ropa nueva, quiero mi ropa y quiero saber si mi casa está bien o si se robaron algo. Creo que es lo más normal después de saber que unos asesinos me revolvieron la casa, ¿no?
- Sí, es lo más normal, el problema es que en este mundo hay que ser todo lo que no sea normal –Respondió- Y no podemos ir a tu casa, lo siento.
- Si tú no me llevas voy yo –Advirtió- Tengo cosas muy importantes para mí allá y no quiero que se las roben.
- Y tú eres muy importante para mí y no quiero que te vuelvan a secuestrar –Respondió, más o menos con las mismas palabras de Anahí, observando como la rubia suspiraba- A ellos no les interesa el dinero ni nada, no creo que te hayan robado nada, de verdad… -Añadió para tranquilizarla en ese aspecto.
Negó con la cabeza- Quiero ir, por favor –Pidió nuevamente, observando como ahora era la pelirroja quien negaba con la cabeza- Dul, por favor, allá tengo mi placa, mi pistola y... y pueden coger mi placa y usarla para muchas cosas.
- ¿No se supone que los policías deberían llevar la placa siempre encima?
- Pues sí, se supone, pero ese día no cogí la placa –Explicó brevemente- Por favor… vamos… -Rogaba.
- Bueno, vamos a hacer una cosa… Llamas a Maite y Christian para que queden con Christopher y Poncho, entren a tu casa, cojan las cosas que tú quieres y miren como está todo y que te le traigan… -Propuso.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:42 am

- Dul, por Dios… no voy a dejar que cojan… mi ropa interior ni nada de eso, ¡son hombres! –No le pareció nada buena esa idea.
- Ay, de verdad… lo tuyo es quejarte, es lo único que haces –Dijo en tono burlón, mientras Anahí se reía- Pues le decimos a Mai que lo coja y ya, ella es tu amiga de toda la vida, ¿no? Da igual que coja tu ropa interior –Anahí guardó silencio, aparentemente nada de acuerdo con las ideas de Dulce- A ver, ahora ¿por qué tampoco te gusta esa idea?
- Es que quiero ir yo…
Suspiró, ya sin saber qué proponerle- Bueno, pues… pues luego vamos, ¿ok? –Aceptó por fin.
- ¿En serio? –Dijo con una amplia sonrisa.
- Sí, en serio, no sé cómo vamos a entrar sí que nos vean, pero… vamos –Observando que la rubia la miraba con una tierna sonrisa, cosa que le extrañaba- ¿Por qué me miras así? –Preguntó.
- No hace falta que vayamos, me conformo con que me traigan la ropa, sólo… quería ver como reaccionabas –Explicó, sin dejarla de mirar así.
- ¿Cómo? ¿Y para qué? ¿Una prueba? –Preguntó, sonriendo.
- Puede ser… -Respondió, manteniendo su sonrisa- En serio, no importa, que cojan algo de ropa y me la traigan, no necesito ir –Dijo ya más seria y creíblemente.
- Bueno… está bien –Aceptó, manteniendo también su sonrisa.
Se mantuvieron un largo tiempo en silencio, simplemente mirándose.
- Entonces… ¿sigue en pie la proposición del beso? –Preguntó Dulce, rompiendo el silencio, sin acercarse a ella, pero con todas las ganas de hacerlo.
Anahí guardó silencio, ahora sin saber qué responder. Finalmente sonrió y repitió:
- Por un beso no va a pasar nada…
Pero sí que pasó. Después de escuchar eso, la pelirroja sonrió ampliamente y, en una zancada, se puso en frente de Anahí, agarrándole las mejillas y atrapándola en un beso que, al principio, era lento y tranquilo, pero después aumentó de intensidad, siendo completamente loco y pasional. Comenzaron a dejarse llevar, la rubia llevando sus manos a la nuca de Dulce para profundizar aún más el beso y, la pelirroja, llevando sus manos a la cintura de la rubia, metiendo las manos por dentro de su camisa, acariciándola, provocando que su piel se erizara. Se vieron obligadas a romper un momento el beso por falta de aire, pero, casi instantáneamente, sus labios volvieron a juntarse, aún más locamente, mientras Dulce pegaba a Anahí contra su cuerpo y bajaba sus besos al cuello de la rubia, comenzando a devorarlo.
La rubia sólo respiraba agitadamente, necesitaba a Dulce, urgentemente, pero sabía que lo mejor era no dejarse llevar.
- Espera, espera… puede venir tu hermana –Decía la rubia, con la voz totalmente ronca a consecuencia de la excitación que sentía.
- Te necesito Annie, desde hace mucho tiempo… -Decía Dulce, sin hacer caso a Anahí, bajando un poco más su mano, muy cerca del trasero de la rubia, pegándola aún más contra su cuerpo.
Realmente excitada y costándole mucho controlarse- Y yo a ti, pero… pero… -Respiró hondo, tratando de coger aire para pode hablar, pues los mordisquitos que le estaba dando Dulce en el cuello la dejaban sin aire- Pero dijimos sólo un beso…
- Da igual lo que dijimos –Dijo, subiendo sus labios a la boca de Anahí y volviendo a besarla.
La rubia no pudo evitar corresponder a ese beso, pero al cabo de unos largos segundos agarró la cara de Dulce y se hizo un poco para atrás.
- Puede venir tu hermana, contrólate… -Pidió, con la respiración completamente agitada y el corazón latiendo muy rápido.
Respiró hondo, aparentemente ya más controlada, a una distancia prudente- ¿Vamos a mi cuarto? –Preguntó, observando como Anahí se reía, provocando que la pelirroja también lo hiciera- Lo siento –Se disculpó, volviendo a respirar hondo, pues parecía que eso la ayudaba a disminuir su calor- Lo de controlarme no se me da bien.
Sonrió, mirándola- Vamos con tu hermana, anda –Dijo, agarrándola de la mano y jalando de ella- Ya tendremos tiempo de hacer esto en otro momento –Escuchando como Dulce suspiraba, parándose- ¿Por qué suspiras? –Preguntó, riéndose.
- Odio quedarme con el calentón –Confesó, volviendo a respirar hondo.
Anahí se reía, observando el esfuerzo que estaba haciendo Dulce por rebajar su calor y controlarse.
- Es en serio… para ti será muy fácil, pero es que yo no soy capaz de…
Dulce no pudo acabar la frase, pues Anahí la calló con un corto beso, caliente, pero corto.
- No dije que sea fácil, pero sí, a veces, sé controlarme –Respondió la pelirroja, volviendo a agarrarla de la mano- Y ahora vamos a comer con tu hermana que me muero de ganas por salir contigo.
- ¿Te mueres de ganas? –Preguntó con una sonrisa, caminando.
- Sí, me muero de ganas –Repitió- Y ya no quiero ni pensar en sí confiar en ti o no, porque automáticamente me vienen las dudas y me estreso demasiado… Voy a dejar que pase lo que tenga que pasar y ya está –Informó, en dirección a la cocina, soltándole la mano.
La agarró del brazo, deteniéndola y volteándola para que la mirara, a mitad del camino hacia la cocina- ¿Eso quiere decir que me perdonas y que… que estamos juntas? –Preguntó, deseando que la respuesta fuera positiva.
- Eso quiere decir que voy a dejar que pase lo que tenga que pasar, nada más –Explicó.
- Está bien, está bien… ya te dije que iba a respetar tu tiempo y… tu espacio –Observando como Anahí negaba con la cabeza y sonreía, cosa que no comprendió- ¿Cómo que no? ¿Por qué no? –Preguntó.
- No quiero tiempo ni espacio, quiero estar todo el rato contigo, besarte, abrazarte, dormir juntas, despertarnos juntas y… todo, Dul, todo… -Dijo claramente, cosa que sorprendió a la pelirroja- Tal vez me equivoque y vuelvas a hacerme daño, pero, una vez más, voy a confiar en ti y voy a dejar que pase lo que tenga pasar. Sólo espero que no vuelvas a hacerme daño...
- ¿Entonces ya puedo llamarte cuñada? –Intervino en esa conversación Claudia, desde la entrada de la cocina, con una amplia sonrisa.
- ¡Claudia! –Dijo Dulce, mirándola mal.
- Sí, creo que ya puedes llamarme cuñada –Respondió la rubia con una sonrisa, cosa que dejó a Dulce totalmente sorprendida, mirándola prácticamente con la boca abierta- Bueno, lo acabo de decidir yo sola, ¿tú qué piensas? –Preguntó Anahí a Dulce con una tierna sonrisa.
El corazón de la pelirroja se aceleró demasiado, tanto que la dejó sin aire y tuvo que guardar un largo silencio para recuperarse de esa falta de oxígeno.
- ¡Dulce, reacciona, por Dios! –Exigió Claudia, como si estuviera viendo una película, desesperada porque esa pareja, por fin, se consolidara.
- ¿Estás segura? –Fue lo único que alcanzó a decir la pelirroja, obviando por completo a su hermana.
- Completamente –Respondió la rubia, manteniendo su sonrisa.
Dulce, sin más, abrazó a Anahí, siendo correspondida rápidamente por la rubia.
- Gracias por confiar en mí, de verdad, gracias –Agradecía la pelirroja, aferrándose a Anahí, incluso algo emocionada.
Sonreía, correspondiendo al abrazo y suspirando- No tienes que darme las gracias por nada –Respondió, rompiendo el abrazo y agarrándole las mejillas para que la mirara- Te amo
Sonrió algo emocionada- Yo también –Dicho esto le dio un corto beso y volvió a abrazarla, nuevamente siendo correspondida por Anahí.
- ¡Bravo! –Aplaudía Claudia con una amplia, muy feliz por ver esa escena- ¡Por fin, ya era hora!
Anahí y Dulce rompieron el abrazo, mirándola y riéndose.
- ¿A qué huele? –Preguntó la pelirroja, secándose una lágrima que no había podido evitar que saliera.
Se detuvo un momento a oler- ¡Mierda, la sopa! –Dijo Claudia, a la par que regresaba corriendo a la cocina.
Dulce y Anahí se rieron unos segundos y luego volvieron a mirarse con una sonrisa.
- Esta vez no te voy a fallar, te lo juro –Juró la pelirroja, agarrando las manos de Anahí.
Sonrió- Sé que no lo vas a hacer –Respondió, segura o, por lo menos, intentando estarlo.
- Todavía no lo puedo creer… -Confesó, soltando una pequeña carcajada.
Sonrió, agarrándole las mejillas- Pues créelo, porque es cierto. Estamos juntas, como una pareja, decentemente y con todo el compromiso que sea posible.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:43 am

Capítulo 15
- Me alegro mucho de que estén juntas, de verdad –Decía Claudia con una amplia sonrisa, ya sentadas en la mesa, comiendo.
- Parece que estás tú más contenta que nosotras –Dijo la pelirroja, riéndose.
- Pues sí, lo parece –Dijo su hermana, mirándola mal, provocando la risa de Anahí.
Esas risas fueron interrumpidas por el tono de llamada de Claudia. Quién miró la pantallita de su móvil, sonrió y dijo:
- Es Pablo –Anunció a su hermana, levantándose y saliendo de la cocina, respondiendo a la llamada.
- ¿Pablo? –Preguntó Anahí, sin saber quién era ese Pablo.
- Su novio –Respondió, rodando los ojos.
- ¿Y por qué esa cara? –Sonrió al ver la cara de la pelirroja- ¿No te cae bien el chico? –Preguntó.
Alzó levemente los hombros y negó con la cabeza- No es que no me caiga bien, simplemente… no sé, no me gusta que tenga novio tan rápido.
- ¿Tan rápido? –Se rió- ¿Cuántos años tiene? ¿21? –Preguntó.
Negó con la cabeza- 20
- Está mayorcita, tiene la edad suficiente para tener novio, ¿no?
- Sí, pero es mi hermana y no quiero que le hagan daño, eso es todo –Explicó.
- No puedes proteger a todo el mundo, Dul –Dijo la rubia, mirándola.
- Sí, sí puedo. Sé que, tal vez, no toda la vida, pero de momento haré hasta lo imposible porque nadie rompa el corazón de mi hermana.
- Me encanta tu afán por ser la guardaespaldas y cuidadora de toda la gente a la que quieres –Dijo, agarrando la mano de Dulce con una tierna sonrisa, provocando una sonrisa también por parte de la pelirroja- Pero… deberías empezar a pensar más en ti que en los demás.
- Ya lo hice, por eso estoy dejando que Maite y Christian busquen a Quique y sus hombres y… cuando eso pase me entregaré, diré mi verdad y espero que se cumpla justicia.
Asintió con la cabeza, transformando su sonrisa en algo más amplia- Yo me encargaré de que todo salga bien y, en menos de 24 horas estés nuevamente en la calle, te lo prometo –Prometió la rubia.

- Gracias –Agradeció.
Negó con la cabeza, agarrándole las mejillas- Gracias a ti –Dicho esto la besó.
Dulce correspondió al beso y a los pocos segundos lo intensificó, siendo respondida por la rubia, quién respondió a esa profundización sin ningún problema. Al poco rato la pelirroja lo rompió diciendo:
- Venga, vámonos de aquí –Pidió Dulce, levantándose de la mesa y agarrándole la mano a la rubia, levantándola.
- Sí, vámonos –Aceptó con una amplia sonrisa, levantándose agarrada a la mano de la pelirroja.
- ¡Claudia, nos vamos! –Anunció Dulce, ya en frente de la puerta con Anahí.
- ¿Qué? ¿A dón…
Claudia no pudo acabar esa frase, pues Dulce y Anahí ya habían salido y cerrado la puerta, sin ninguna otra explicación.
- ¿A dónde vamos? –Preguntó Dulce, sin saber a dónde dirigirse.
- No lo sé –Se rió la rubia.
Guardó un corto silencio para pensar a dónde ir- Ya sé –Dijo con una amplia sonrisa, pues se le había ocurrido un lugar- Ven, vamos –Pidió, jalando de la mano de la rubia.
- ¿A dónde me vas a llevar? –Preguntó sonriendo de la misma forma, siguiéndola.
- Ya verás, te va a encantar.
- ¿Está muy lejos? –Preguntó.
- No, no, está aquí al lado –Respondió, aún caminando, rápidamente, ansiosa por llegar.
Caminaron unos metros más en silencio, hasta que llegaron a un callejón y entraron ahí, cosa que sorprendió a la rubia.
- ¿Vas a violarme aquí o qué? –Preguntó Anahí, riéndose.
Se rió- Ya quisieras –Dijo, soltándole la mano y dirigiéndose a un muro.
- ¿Qué haces? –Preguntó, sin comprender qué quería hacer la pelirroja con ese muro.
Dulce no respondió, simplemente dio un pequeño salto y subió ese muro, extendiendo la mano para que Anahí también subiera.
- ¿Estás loca? ¿Cómo voy a subir este muro? –Dijo la rubia, sin la mínima intención de saltar el muro.
- Lo que hay a este lado te va a encantar, así que venga, no te hagas de rogar y sube, yo te ayudo –Pidió aún con su mano extendida para que Anahí se agarrara de ahí.
- ¿Qué hay a ese lado? –Preguntó, ansiosa por saber.
- Si subes aquí lo verás –Respondió con una sonrisa.
- Dime y subo –Insistió.
Negó con la cabeza- Sube y lo verás –Repitió.
Suspiró- Está bien –Aceptó por fin, agarrando su mano.
Ahora sí, Anahí, con ayuda de Dulce, subió ese muro, viendo por fin lo que había al otro lado, encontrándose con un jardín muy relajante y una fresca piscina, sin nadie.
- ¿Y eso? –Preguntó la rubia, sorprendida.
- Es una piscina que lleva abandonada varios años, está en venta, pero como todavía nadie la ha comprado el ayuntamiento la mantiene y todos los fines de semana vienen limpiarla –Explicó la pelirroja.
- Pero es ilegal
Se rió- Realmente no tiene dueño, pero… sí, creo que sí. Llevo viniendo aquí varios años, no te preocupes, no viene nadie –Dijo para tranquilizarla de alguna forma, bajándose del muro, en el lado del jardín- ¿Vamos? –Preguntó, volviendo a extender la mano.
- ¿Segura de que no viene nadie? –Preguntó ella.
- Completamente –Respondió con una amplia sonrisa, cosa que sí tranquilizó a Anahí.
- Pues venga, ayúdame –Pidió, riéndose y agarrando su mano, bajándose con ayuda de la pelirroja- Pero… ¿tú traes bañador? Porque yo no… -Dijo, pues se había olvidado de ese detalle.
- No, yo tampoco –Respondió con una sonrisa, comenzando a caminar en dirección a la piscina.
- ¿Entonces cómo pretendes que…
¿En ropa interior? –Preguntó la rubia totalmente sorprendida, observando a Dulce ya sin camisa.
Se rió, dejando caer la camisa en el suelo- Pues claro, ¿tienes alguna otra idea? –Anahí guardó silencio, simplemente mirándola- Venga Annie, no me digas que tienes vergüenza a estas alturas de la película –Dijo, picándole el ojo con una sonrisa, acercándose a ella.
Se rió- No es vergüenza, es sólo que… ¿y si viene alguien y nos ve?
Negó con la cabeza, ya en frente de ella- Aquí no viene nadie, ya te lo dije.
- Bueno, está bien, pero mejor dejamos el baño para después, quiero hablar contigo –Anunció, agarrando su mano y sentándose en el jardín, jalando de la mano de Dulce para que se sentara a su lado.
- ¿No hace ni una hora que estamos juntas y ya quieres hablar? Vamos por mal camino –Bromeó la pelirroja, provocando que Anahí se riera.
- No es malo, todo lo contrario –Aclaró con una sonrisa la rubia.
Sonrió- Pues dime, te escucho –Dijo, agarrando la mano de Anahí, acariciándola.
Guardó un corto- A ver… -Dijo simplemente, suspirando, pensando en cómo empezar- Lo primero que quiero decirte es que te amo –Dijo, observando cómo Dulce sonreía- Lo segundo que quiero hacer es pedirte perdón por… por todo, por haberte hecho daño y traicionado en su momento, por pegarte –Dijo con una sonrisa, llevando su mano a la mejilla de la pelirroja-, por insultarte y… en fin, por todo –Dijo nuevamente- Quiero dejarte claro que esta vez voy totalmente en serio, quiero estar contigo con todo el compromiso, como una pareja seria y… no pienso separarme de ti ni un solo segundo –Dulce sonrió ampliamente- Sólo quiero saber si estás segura de esto y… espero que no vuelvas a mentirme o hacerme daño.
Rápidamente Dulce negó con la cabeza- Estoy completamente segura de esto, quiero pasar el resto de mi vida a tu lado y no, no voy a hacerte daño ni a mentirte de nuevo, de verdad –Aseguró, muy convencida de ello.
- Esto va a ser difícil, lo sé… Porque, aunque Chris y Mai parece que ya lo tienen más asimilado, me va a costar que lo acepten y… por otra parte, cuando llegue el momento de que te entregues y que pases por los interrogatorios y todo eso… va a ser muy duro –Decía, con tono triste.
- Lo sé, pero ahora no es el momento de pensar en eso –Dijo, tratando de ser positiva.
- Sí, sí es el momento… -Respiró hondo- Tengo que contarte algo.
Alzó la ceja, el tono en el que Anahí dijo eso no le había gustado nada- ¿Qué pasa? –Anahí bajó la mirada y guardó silencio, pensando en cómo explicarle lo que ocurría- Annie, dime, por favor –Rogó, llevando su mano al mentón de la rubia y subiéndole la cara para que volviera a mirarla- ¿Pasó algo malo o… qué? –Anahí simplemente asintió con la cabeza- ¿Qué pasó? No me asustes.
- Cuando me quedé sola en tu cuarto Mai me llamó y me contó que Quique y sus hombres habían… reclutado, por así decirlo, a más hombres para buscarte –Explicó, cosa que aparentemente no sorprendió a la pelirroja- Estás en peligro Dul, ese tío está completamente loco y es capaz de cualquier cosa… Así que quiero pedirte algo.
- ¿Qué cosa? –Preguntó.
Suspiró, siendo ahora ella quien le agarrara la mano- Vete lejos, fuera del país, a dónde quieras... –Observando cómo Dulce se reía irónicamente y negaba con la cabeza- Dul, dame tiempo yo y mis hombres para atraparlos, sería mucho más fácil y seguro si tú estuvieras lejos.
- No voy a huir Anahí y mucho menos voy a dejar que tú te enfrentes a ellos después de lo que pasó –Respondió seriamente Dulce.
- No, no es huir. Sólo serian unas semanas, compra dos billetes de avión para ti y tu hermana y váyanse lejos hasta que nosotros los detengamos.
- Que no voy a dejar que tú te enfrentes a ellos, Annie –Repitió la pelirroja.
- Escúchame, ¿vale? –Pidió- Aún no te lo he dicho porque no he tenido tiempo de hacerlo, pero las huellas encontradas en la escena del crimen de esos dos policías coinciden con las de Quique, así que ya tenemos cómo acusarlo. Además ahora también podemos acusarlo a él y a sus hombres de mi secuestro –Explicaba- Tenemos todo para meterlos un largo tiempo en la cárcel, sólo necesito que estés lejos para ir a por ellos.
- Son peligrosos.
- Precisamente por eso, son peligrosos, si te quedas aquí van a ir a por ti o a por mí o a por tu hermana y no podemos estar escondiéndonos toda la vida de ellos –Continuaba con su explicación, tratando de hacerla entrar en razón.
- NO pienso dejar que te pongas en peligro por mí, puede pasarte cualquier cosa.
- Lo mismo te digo –Respondió seriamente, dejando sin palabras para responder a Dulce- Desde que nos conocemos siempre has sido tú la que se pone en riesgo, la que me salva, la que quiere protegerme… Déjame ahora que yo te ayude a ti y te proteja–Pidió- Ya no es sólo porque es mi trabajo, sino porque eres demasiado importante para mí y nunca me perdonaría que, pudiendo evitarlo, te pasara algo.
- No es necesario que me protejas ni… nada, yo sola sé cuidarme –Volvió a negarse.
- Ese es tu problema –Dijo, cosa que Dulce no entendió- Te crees que eres una superheroÍna y que tú sola puedes contra el mundo, pero no, no es así, hasta los superhéroes necesitan ayuda.
- Y estoy de acuerdo, pero este no es el caso –Respondió.
- No seas terca –Pidió o casi exigió.
- No voy a hacerlo Annie –Se negó una vez más la pelirroja.
- Dul, una semana, sólo dame una semana, por favor –Rogaba.
- Que no voy a dejarte aquí sola para enfrentarte a ellos –Dijo lentamente, esperando que así lo entendiera Anahí.
- Por favor… -Rogó nuevamente.
Suspiró, la cara que ponía Anahí cuando rogaba algo era realmente convincente- Está bien –Anahí sonrió ampliamente- Pero tú vienes con nosotras.
Después de que Dulce dijera eso, la cara de Anahí cambió completamente.
- Annie, yo tampoco quiero que te pase nada, ya has sufrido bastante por mi culpa y no voy a dejar que te pase más nada mientras yo estoy a miles de kilómetros, así que te vienes conmigo y ya está, que tus amiguitos se ocupen –Decidió la pelirroja.
- No, yo soy la comandanta jefa de la patrulla Dul, ellos no pueden hacer nada sin mí… Yo soy la que tiene que firmar los documentos, la que tiene que tomar las decisiones y… todo, no puedo irme –Explicó.
- Pues entonces yo tampoco me voy –Rectificó.
Suspiró, tratando de que su paciencia no se agotara- Cuando te dije que quería que me llevaras la contraria no me refería a esto –Bromeó para relajar un poco el ambiente, provocando que dulce se riera- En serio Dul… aquí, ahora, estás en peligro y para mí sería muy difícil detenerlos sabiendo que pueden chantajearme con hacerte daño o… secuestrarte o cualquier cosa. Si tú estás lejos ellos no tienen cómo chantajearme ni nada –Explicaba la rubia, aún en su intento de convencer a Dulce.
La pelirroja guardó silencio, aparentemente más convencida con lo que Anahí le había dicho, cosa que alegró a la rubia.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:43 am

- Venga, dime que sí –Rogaba Anahí, con una sonrisa- Sólo una semana, te lo prometo.
- ¿Cuándo tendría que irme? –Preguntó.
- Aún tengo que hablar con Mai y Chris para que me den las últimas noticias de Quique, pero… no lo sé, en dos días, probablemente –Respondió la rubia.
- ¿Dos días? –Se sorprendió- ¿Tan rápido?
- Cuanto antes mejor…
Guardó un corto silencio- No sé Annie…
- ¿No sabes qué? No hay nada que saber, simplemente reserva dos billetes de avión y lárgate muy lejos con tu hermana durante una semana, olvídate de todo –Aconsejaba, observando cómo Dulce agachaba la cabeza y suspira- A ver… -Dijo, llevando ahora ella su mano al mentón de la pelirroja para que la mirara- Cuéntame, ¿qué te pasa? –Preguntó.
- Que yo no puedo irme una semana por ahí sabiendo que tú estás aquí en peligro con ese imbécil –Explicó Dulce, mirando a la rubia.
- No me va a pasar nada –Dijo Anahí con una sonrisa, tratando de que eso sirviera para tranquilizar a Dulce.
- Tú eso no lo sabes –Anahí guardó silencio, aunque manteniendo su sonrisa, llevando su mano a la cara de Dulce, acariciándole suavemente la mejilla- Tengo miedo de que te pase algo, de verdad…
- Escúchame bien –Digo seriamente, agarrando más firmemente sus mejillas- No me va a pasar a nada, me voy a cuidar y voy a meter a ese tío entre rejas para que pague por todo lo que te ha hecho, ¿vale? Así que mañana reservas los billetes y te vas lejos, pero ahora vamos a disfrutar del tiempo que tenemos para estar juntas –Pidió, volviendo a sonreír.
Sonrió- Pues ya estás tardando en quitarte la camisa, venga, vamos a bañarnos –Pidió, poniéndose en pie y jalando del brazo de la rubia, suavemente, consiguiendo que se levantara.
Llevándose las manos al principio de la camisa, dispuesta a quitársela- Segura de que no viene nadie, ¿no? –Preguntó antes de hacer nada.
- Completamente –Respondió con una sonrisa, comenzando a desabrocharse el pantalón.
- Es la primera vez que me baño en ropa interior –Confesó, riéndose ya sin camisa, disponiéndose ahora a desabrocharse el pantalón.
Ya con el pantalón quitado, simplemente en ropa interior- Pues yo no, la verdad es que ya lo he probado antes –Confesó ahora ella, riéndose.
- ¿Con quién? –Preguntó, mientras se bajaba el pantalón, esperando a escuchar su respuesta.
- Con mi hermana –Informó, riéndose- La primera vez que encontré este sitio estaba con mi hermana y como no teníamos bañador nos bañamos en ropa interior –Anahí asintió con la cabeza mientras sonreía- Bueno, ¿qué? ¿Preparada para bañarte? –Preguntó con una amplia sonrisa, ansiosa por meterse en esa piscina.
Anahí se rió y, simplemente, negó con la cabeza, lo que incitó a Dulce a acercarse a ella y cogerla en brazos, comenzando a caminar en dirección a la piscina.
- ¡Dulce, no! –Gritaba Anahí, entre risas- No me tires, por favor, no me tires –Rogaba, mientras Dulce se acercaba cada vez más a la piscina.
- Lo siento, pero sí voy a tirarte –Informó seriamente, aunque con tono burlón, ya en el muro de la piscina.
- No, no, por favor, te lo ruego, tiene que estar congelada y no me…
La rubia no pudo acabar la frase, pues Dulce hizo un rápido movimiento y la dejó caer en el agua, seguidamente tirándose ella. Cuando Anahí subió a la superficie se encontró en frente de Dulce, cosa que le sorprendió, pues no se había dado cuenta de que se había tirado ella también.
- Te mato –Anunció riéndose la rubia, colocándose un poco su pelo completamente empapado.
Se reía, restregándose la cara para apartar las gotas de agua que caían de su cabello- Creía que los que mataban eran los asesinos, no los policías.
Se rió, acercándose a ella y negando con la cabeza- Eso lo hacen los polis buenos, yo soy una poli mala –Dijo con una pícara sonrisa, pasando sus manos alrededor del cuello de la pelirroja.
- Ah, ¿sí? –Sonreía de la misma forma- Pues no tienes pinta de serlo –Llevando sus manos a la cintura de Anahí, correspondiendo así al acercamiento de la rubia.
- ¿Y de qué tengo pinta? –Preguntó sin quitar su sonrisa.
- Pues de… ser una mujer fuerte por fuera y con una coraza muy sólida, pero demasiado débil por dentro –Comenzaba a explicar, ya más seriamente, siendo escuchada atentamente por Anahí- Indecisa, muy indecisa, nunca sabes lo que quieres –Anahí se rió, pues sí, Dulce tenía razón- También eres muy seria cuando conoces a alguien, deberías dejarte llevar más a menudo –Propuso, observando como Anahí asentía con la cabeza con una sonrisa- Piensas muchas veces las cosas, demasiadas y eso a veces te hace tomar decisiones equivocadas –Nuevamente Anahí asintió con la cabeza, de momento totalmente de acuerdo con la definición de Dulce- También he de decir que eres muy paciente y… capaz de perdonar, cosa que muy poca gente puede.
- Si realmente se ama, se puede perdonar todo –Respondió ella.
- Ah, ¿sí? ¿Tú crees? –Anahí asintió con la cabeza- Pues yo no creo eso –Dijo la pelirroja- Yo, por ejemplo, jamás te perdonaría una infidelidad –Anahí simplemente guardó silencio- ¿Alguna vez has sido infiel? –Preguntó, pues era algo que le interesaba saber.
Anahí guardó un largo, muy largo silencio y, seguidamente, se rió.
- Sí, la verdad es que sí… -Confesó la rubia, entre risas- Pero… bueno, ni si quiera puede decirse infidelidad, porque realmente no teníamos ningún compromiso… Yo jamás he tenido nada serio con nadie –Explicó Anahí, ya más seriamente- ¿Y tú?
- Yo, ¿qué? –Preguntó.
- ¿Tú si has tenido alguna relación seria? –Preguntó más claramente Anahí.
Asintió con la cabeza- Sí, incluso creo que demasiado seria… -Anahí alzó una ceja, sin comprender- La quería, estaba completamente enamorada de ella y mi confianza era total, demasiado, incluso ciega… ¿Sabes qué pasó? Me puso los cuernos con su ex –Respondió ella misma- ¿Y sabes qué hice yo? Pedirle que se viniera a vivir conmigo, sin darle importancia, solamente quería tenerla a mi lado, me daba igual lo que hubiera hecho porque… porque pensaba que realmente me quería, pero me equivoqué.
- ¿Tan enamorada estabas? –Preguntó la rubia, algo celosa, observando cómo Dulce asentía con la cabeza- ¿Más… más que de mí? –Preguntó.
Rápidamente Dulce negó con la cabeza y respiró hondo, preparándose para aclararlo.
- Jamás había querido o… amado a nadie como te amo a ti –Dijo de forma segura Dulce- Cuando estaba con ella pensaba que nunca podría querer a nadie tanto como la quería a ella y… y que nunca podría querer a nadie más que no fuera ella, pero… ya ves, aquí estoy… enamorada como una adolescente, dispuesta a todo por ti… –Anahí sonrió tiernamente mientras llevaba su mano a la mejilla de Dulce para acariciarla, le estaba gustando lo que escuchaba- Yo no soy como la gente Que piensa, no soy una insensible de mierda que juega con la gente y que no le importa nadie, todo lo contrario –Decía Dulce, ya algo emocionada, con los ojos húmedos y con algo de rabia en sus palabras, pues odiaba que la juzgaran sin conocerla- Ni siquiera soy fuerte… es… es sólo una coraza que llevo, pero para nada soy fuerte, todo lo contrario… -Decía la pelirroja, ya con una lágrima saliendo de sus ojos, siendo secada por los dedos de Anahí, quien la escuchaba muy cerca y atentamente- La gente se piensa que no tengo corazón, que no corre sangre por mis venas, pero… no tienen ni puñetera idea de cómo soy –Respiró hondo- Y te amo, te juro que te amo y… nunca he jugado contigo, lo que hice lo hice porque pensaba que era lo mejor para ti, para ti Annie, lo hice por ti, no por mí –Aclaraba, sin poder evitar que algunas lágrimas más salieran, agachando la cabeza para que Anahí no la viera llorar.
- Ey… mírame –Pidió, agarrándole con firmeza las mejillas y levantándolas, consiguiendo que volviera a mirarla, secándole las lágrimas- Te creo y no tienes que jurarme ni explicarme ni… ni pedirme perdón más veces por eso, ¿vale? TE CREO –Repitió, recalcándole con énfasis, tratando que le quedara claro.
- Entonces no dejes que ni Maite ni Christian te llenen la cabeza de pájaros, por favor –Rogó.
Negó rápidamente con la cabeza- Ya no, te juro que ya no voy a dejar que eso pase… Son MIS decisiones, no las de ellos y que sean mis amigos no les da derecho para decirme lo que tengo que hacer, así que no te preocupes que esta vez las cosas van a salir bien –Dulce asintió con la cabeza, ya más tranquila- Además, esta vez parece que confían más en ti y, de alguna manera, van a ayudarme a ayudarte.
- Ya, ya lo sé, parece que eso de que te salvara del secuestro y… todo lo que pasó les dio más confianza en mí, pero no sé, ya sabes que no fio de nadie.
- Bueno, pues lo que tienes que hacer es confiar en mí y dejar que te ayude, por favor –Rogó Anahí, volviendo a referirse a lo de que Dulce saliera de la ciudad para ella atrapar a Quique, observando cómo Dulce suspiraba, aún nada de acuerdo con eso- Dul, escúchame… -Pidió- NO me va a pasar nada, voy a estar bien, echándote de menos esa semana, pero bien, ¿vale? Los voy a atrapar y los voy a meter en la cárcel por más de 40 años, ¿ok? Tengo pruebas suficientes.
Negaba con la cabeza- Annie, no estamos hablando de cazar un ratón, ¿vale? Es Quique, está loco, completamente loco, es capaz de todo.
- Y yo soy Anahí y también estoy completamente loca, así que no te preocupes, entre locos nos entendemos –Dulce no pudo evitar reírse- De verdad Dul… no te preocupes por mí, yo voy a estar bien y que tú estés aquí solo me pone más en peligro, a mí y a ti.- -Suspiró- Ya lo sé… -Agachando nuevamente la cabeza.
- -Volvió a agarrar con firmeza su cara y la subió su cara para que la mirara- Todo va a salir bien, ¿vale? Te lo prometo.
- Te amo –Dijo de repente, seriamente, cosa que sorprendió la rubia- Te amo –Repitió, pegando su frente con la de Anahí.
Sonrió tiernamente- Yo también te amo. 
Después de decir eso ambas se fundieron en un tierno beso que, más tarde, se alargó y profundizó. Dulce, aún con las manos en la cintura de Anahí, giró a la rubia y la pegó contra el muro de la piscina, bajando poco a poco su mano, cubriendo ligeramente sus nalgas.
Sonrió al sentir la mano de Dulce ahí, rompiendo un momento el beso- Qué rápido vas, ¿no? –Dijo la rubia con una pícara sonrisa- ¿Estás necesitada?
Se rió, manteniendo ahí y su mano y llevando sus labios al cuello de Anahí, comenzando a besarlo- Llevo casi un mes sin nada de nada, compréndeme –Decía, manteniendo ahí sus besos, provocando que la rubia comenzara a respirar agitadamente.
- Yo llevo el mismo tiempo que tú y…
- Y tú también estás muerta de ganas –Acabó ella misma la frase, interrumpiéndola, transformando los besos en excitantes mordisquitos.
No pudo evitar sonreír, con la respiración cada vez más acelerada- No te lo voy a negar, pero yo por lo menos soy capaz de controlarme en medio de una piscina.
- ¿No te gustan las piscinas o qué? –Se rió, bajando cada vez más sus besos y mordisquitos.
- Me encantan las piscinas, pero no para hacer… lo que estamos a punto de hacer –Respondió, agarrando las mejillas de Dulce y levantándole la cara para que se controlara.
- ¿Por qué no? Da mucho morbo hacerlo en una piscina –Dijo con una pícara sonrisa, llevando ahora sus labios a las mejillas de Anahí, besándola.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:43 am

No pudo evitar sonreír otra vez al sentir esos besos- Sí, da mucho morbo, pero es muy incómodo.
Dejó de besar sus mejillas y se separó un poco para poder mirarla- ¿Incómodo? –Se rió- No te preocupes, yo hago que sea cómodo –Dijo con una pícara sonrisa, atrapándola en un rápido beso.
La rubia no pudo evitar corresponder a ese beso durante un largo tiempo, sintiendo como Dulce quitaba una de las manos que tenía en sus nalgas y comenzó a subir, dirigiéndose peligrosamente al nudo del bikini de Anahí.
- Ey, espera, espera –Pidió Anahí, con la respiración completamente agitada, casi asfixiada, separándose un poco- ¿Segura de que no viene nadie por aquí? –Preguntó, con miedo de que alguien las viera así.
- Totalmente segura, de verdad, no te preocupes que nadie nos va a grabar para subirlo a una página porno –Bromeó, consiguiendo que Anahí se riera largamente, sin poder evitar hacerlo-
- ¿Puedo seguir o vas a pegarme? –Preguntó con una sonrisa, prefiriendo hacerlo por si a acaso fuera a meter la pata.
La respuesta que obtuvo fue un beso pasional beso por parte de Anahí, cosa que le indicó que sí. Así que sin dudarlo correspondió al loco beso y dejó que su mano retomara la tarea anterior: desabrochar el bikini de Anahí. Sólo al cabo de unos pocos segundos después, Dulce ya tenía entre sus manos el bikini de Dulce, dejándolo caer al agua, sin preocuparse por si se hundía o no, centrada en bajar sus besos al cuello de la rubia y continuando su camino hasta su pecho derecho. Anahí tenía la piel completamente erizada y la voz totalmente ronca por la excitación de sentir esos besos en su pecho, pero efectivamente eso estaba siendo muy incómodo, así que para mayor comodidad Dulce llevó sus manos a las nalgas de la rubia y la levantó un poco, consiguiendo que Anahí la abrazara por la cintura con sus piernas y así estar algo más alta, facilitándole las cosas a la pelirroja.
Pero ese momento sólo duró unos minutos más, pues Anahí bajó sus piernas y se alejó un poco de Dulce, lo suficiente para que la pelirroja dejara a salvo sus pechos, cambiando por completo ese momento, siendo ahora la rubia quien presionaba a Dulce contra el muro de la piscina. Anahí repitió prácticamente lo mismo que había hecho Dulce antes, besándole el cuello mientras desabrochaba su bikini, quitándolo por completo y dejándolo caer, pero esta vez en el muro, aunque sin preocuparse demasiado, pues estaba concentrada en besar los pechos de la pelirroja, dándole vida a su vida y dejando que acariciara por completo el cuerpo de Dulce, desde su nuca, pasando por su espalda y siguiendo por su trasero hasta llegar a sus muslos, volviendo a subir y pasando su mano a la zona delantera, cubriendo con ésta el pecho izquierdo de Dulce, bajando más y más, acariciando suavemente ahora el sexo de Dulce por encima de la zona baja del bikini, provocando que la pelirroja suspirara.
- Hoy soy yo la que va a hacerte gritar y te va a subir al cielo –Anunció la rubia en un susurro y con la voz totalmente ronca, lo que provocó que la excitación en Dulce subiera.
Sí, estaban en una piscina con el agua fría, pero en esos momentos lo único que sentían era calor, estaban ardiendo y ni el agua las refrescaba.
Anahí continuó dejando que su mano acariciara el sexo de Dulce y, lentamente, la metió por dentro de la fina tela y comenzó a acariciarlo suavemente, provocando que Dulce diera un leve gemido y cerrara los ojos, apoyando su cabeza en el muro de la piscina. Anahí comenzó a mover más rápido sus dedos, mientras llevaba sus labios al cuello de Dulce y lo besaba y mordisqueaba, consiguiendo que la respiración de la pelirroja y sus gemidos aumentaran de intensidad.
- Te amo –Dijo Anahí antes de entrar en Dulce, provocando ahora sí que la pelirroja gimiera fuertemente.
Después de esa acción Anahí comenzó a mover rápidamente sus dedos, lo más rápido que podía, provocando que los gritos de Dulce aumentaran y un fuerte gemido saliera de ella, indicándole así que había llegado al clímax.
La rubia sonrió al ver la expresión de placer y a la vez cansancio en Dulce, se sentía orgullosa de haberla hecho gritar y, lentamente, dándole suaves besos en las mejillas mientras Dulce se recuperaba, sacó la mano del bikini de Dulce.
- ¿Qué tal? –Preguntó Anahí con una tierna sonrisa, besando también con ternura la mejilla de Dulce.
Sonrió, con los ojos cerrados y la respiración completamente agitada- Genial
Eso fue lo único que Dulce fue capaz de decir, pues su respiración no le permitía hablar más. Eso bastó para contentar a Anahí y, sin más, la abrazó, dejando que la pelirroja recostara su cabeza en el hombro de la rubia, recuperando su respiración y relajándose totalmente, sin ninguna intención de alejarse de Anahí.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:43 am

Capítulo 16
- Bueno… llegó la hora –Dijo Dulce con una ladeada sonrisa, suspirando, dejando la maleta en el suelo.
- Sólo va a ser una semana, te lo prometo –Dijo la rubia con una sonrisa más amplia, agarrando las mejillas de Dulce y acercando su cara a la de la pelirroja- Cuídate mucho, por favor –Rogó la rubia, dándole un corto beso en los labios.
Correspondió al corto beso- Lo mismo te digo –Respondió Dulce seriamente.
Sonrió, volviendo a alejarse un poco de Dulce- Tú también cuídate mucho, Claudia –Dijo la rubia con una sonrisa, mirando a Claudia, quien estaba al lado de la pelirroja.
Claudia asintió con la cabeza mientras sonreía- Muchas gracias, Anahí, de verdad –Agradeció la chica- Espero que consigas atrapar a ese animal… -Dijo Claudia, con tono triste.
- Lo voy a atrapar y lo voy a meter entre rejas, no tengas ninguna duda –Aseguró la rubia.
Esa conversación fue interrumpida por la vocecita del aeropuerto, que indicaba que los pasajeros del vuelo con destino a Canarias embarcaran por una de las puertas principales.
- Tenemos que embarcar –Dijo Claudia, observando que su hermana no se movía.
- Ve yendo tú, yo ya voy –Respondió la pelirroja.
Así fue, Claudia fue a embarcar, mientras que Dulce se quedaba allí, en frente de Anahí, simplemente mirándola.
- Sigo sin estar de acuerdo con esto –Dijo seriamente Dulce, después de un largo silencio.
- Ya lo hablamos, Dul. Voy a estar bien, de verdad, no te preocupes –Pidió Anahí- Mejor bésame y abrázame, anda, que todavía no sé si voy a ser capaz de estar una semana separada de ti –Confesó la rubia con una triste sonrisa, abrazando a Dulce, siendo correspondido por ella.
- Yo tampoco… te voy a echar mucho de menos –Respondió Dulce, suspirando y rompiendo el abrazo para mirarla- Llámame con lo que sea y mantenme informada de todo, por favor –Pidió, observando como Anahí asentía- Y… ya sé que te lo he dicho muchas veces, pero gracias por volver a confiar en mí y….
Dulce no pudo acabar la frase, pues Anahí volvió a agarrar sus mejillas y la besó, profundamente, con toda la pasión que fue posible, pero sin sobrepasarse pues estaban en un aeropuerto.
- Te amo, te amo y te amo –Dijo la rubia, una vez habían separado sus labios, pero pegado sus frentes.
Sonrió, llevando su mano a la mejilla de Anahí- Yo también te amo mi amor.
Volvió a besarla, esta vez más cortamente- Va a salir todo bien –Aseguró, realmente convencida de ello.
- Eso espero –Respondió ella, sin tanta seguridad en sus palabras
- Confía en mí palabra
- Lo hago, en quien no confió es en el animal ese, es capaz de todo…
Nuevamente la vocecita del aeropuerto las interrumpió, anunciando que era la última llamada para el vuelo de Dulce en dirección a México.
- Cuídate –Pidió nuevamente Anahí, mientras Dulce cogía su maleta.
- Tú también –Repitió ella, ya con la maleta en sus manos.
Volvió a besarla cortamente- Llámame cuando llegues, ¿vale? Y… disfruta de esta semana con tu hermana, alejada del mundo de delincuencias y… cosas de esas.
Asintió con la cabeza, sonriendo- Te llamo cuando llegue –Aceptó, siendo ella ahora quien la besara- Te amo Annie –Dijo Dulce, alejándose de la rubia.
- Yo también cariño –Respondió ella con una sonrisa, mientras observaba como Dulce se dirigía a embarcar.
Anahí permaneció allí hasta que vio como Dulce entregaba el billete en la azafata y entraba en el pasillo que la llevaría hasta el avión, después, se marchó, iba a ser el comienzo de una semana muy difícil y complicada.
Después de salir del aeropuerto se dirigió a la comisaría para encontrarse con Christian y Maite y comenzar a planearlo todo.
- ¡Hola! –Saludó Maite con una sonrisa, abrazando a su amiga, desde el día de su desaparición no había vuelto a verla.
- Hola –Saludó Anahí con una amplia sonrisa, correspondiendo al abrazo de Maite- Hola Chris –Saludó a su amigo durante el abrazo, quien estaba detrás de Maite.
El chico le devolvió el saludo con una amplia sonrisa, mientras Maite rompía el abrazo para preguntar:
- ¿Cómo estás?
- Bien, bien, estoy bien –Respondió la rubia.
- ¿Ya cogió el vuelo? –Preguntó Christian, refiriéndose a Dulce.
- Sí, ya tiene que estar en el avión ­–Contestó Anahí- ¿Alguna noticia de Quique y sus hombres? –Preguntó.
Maite y Christian se miraron, cosa que puso nerviosa a Anahí, pues sabía que eso quería decir que sí, había alguna noticia y, probablemente, sería mala.
- ¿Qué pasa? –Preguntó Anahí- ¿Pasó algo?
Guardó un corto silencio- Sí… ­Respondió Maite.
- ¿El qué? Díganme –Pidió Anahí, deseando escuchar ya qué había pasado.
Respiró hondo- Alfonso, el amigo de Espinoza, está en el hospital gravemente herido –Anunció por fin Christian.
- ¿Qué? ¿Por qué? –Se sorprendió.
- Christopher y él recibieron una gran paliza de Quique y sus hombres, pero, al perecer, Poncho se reveló y… pues se puso agresivo y Quique le disparó –Explicó Maite- Acabamos de enterarnos –Aclaró.
- No puede ser… -Dijo Anahí, respirando hondo- ¿Aún no hemos empezado y ya estamos así? –Se llevo una mano a la cabeza- ¿Está muy grave? ¿Qué tiene? –Preguntó la rubia.
Nuevamente Maite y Christian guardaron un largo silencio, cosa que solo hacía enervar más a la rubia.
- Díganme ya, por Dios –Pidió o exigió Anahí.
- No fue un disparo Annie, fueron tres. Uno en la zona abdominal, otra un poco más arriba, cerca de los pulmones y otro en el hombro. Parece que le ha afectado a los órganos internos y van a tener que operarlo, está grave, bastante grave –Explicó más largamente Christian.
- ¡Joder! –Gritó con rabia la rubia.
- Yo… tenía pensado ir al hospital a tomarles declaración y tener más detalles –Dijo Maite.
- Sí, buena idea –Dijo Anahí, de acuerdo con Maite- Ve al hospital, averigua cuál es el estado de salud de Poncho y también como está Christopher ­Indicó Anahí- Me va a costar convencer a Dulce de que se quede allí después de esto…
- Tiene que quedarse –Dijo Christian- Si vuelve, va a estropearlo todo.
- Ya, ya lo sé, pero cuando se entere de lo de Poncho va a querer volver… -Explicó la rubia.
- No se lo digas ­–Propuso Maite.
Anahí guardó un largo silencio- ¿Cómo no se lo voy a decir? Es su amigo, tengo que de decírselo.
- Sí, pero cuando vuelva, no ahora –Respondió Maite- Aunque vuelva no puede hacer nada por él, así que lo mejor es que no se lo digas y se quede allí.
- No –Se negó rápidamente Anahí- No voy a mentirle de nuevo, ¿vale? Se lo voy a decir y haré hasta lo imposible por convencerla de que se quede, pero se lo voy a decir –Decidió.
Suspiró- Está bien, tú eres la jefa, así que tú decides… -Aceptó Maite- Voy al hospital entonces, ¿no?
- Sí, sí, vete y avísame en cuanto sepas algo –Respondió Anahí.
- ¿Y yo qué hago? –Preguntó Christian, pues aún no le había asignado ninguna tarea.
- Tú vas a venir conmigo –Anunció Anahí.
- ¿A dónde? –Preguntó el chico.
- Vamos a ir a lugar donde me tenían secuestrada, a ver si encontramos algo –Explicó la rubia, observando cómo Christian asentía con la cabeza.
- ¿Van a ir ustedes solos? –Preguntó Maite- Es peligroso.
- Dudo mucho que ellos vayan a estar allí, sólo vamos a la casa esa a ver si encontramos algo que nos pueda servir para saber dónde están ahora, nada más –Explicó Anahí.
- Bueno, está bien, pero tengan cuidado –Pidió Maite- Yo voy al hospital –Anunció, cogiendo su bolso- Cuando sepa algo te llamo, así que no te olvides el móvil.
Se rió- No, no te preocupes –Dijo la rubia, ya guardando el móvil para que no se le olvidara, pues solía pasarle muy a menudo.
- ¡Hasta luego! –Se despidió Maite, saliendo de la oficina de Anahí, en dirección al hospital.
- -Respiró hondo- ¿Preparado? –Preguntó Anahí a Christian.
Ansioso –Respondió él. 
Así fue, Anahí y Christian cogieron el coche y se dirigieron al lugar donde Anahí había estado secuestrada. Entraron a la casa y la miraron de arriba a abajo, abriendo todos los cajones, revolviéndolo todo, pero sin encontrar absolutamente nada.
- No hay nada Annie, ¿qué hacemos? –Preguntó Christian.
Suspiró, un poco decepcionada pues esperaba encontrar algo- Pues nada, volvamos a la comisaría a esperar a que Mai nos diga qué averiguó.
Y nuevamente así fue, Christian y Anahí regresaron a la comisaría. Al cabo de una media hora, Maite llegó.
- ¿Qué pasó? -Preguntó Anahí, en cuanto observó que Maite entraba en la oficina, observando como la rubia respiraba hondo y negaba con la cabeza- ¿Está muy mal?
- Bastante… -Respondió, buscando algo en su bolso- Mira, en el hospital me dieron una copia del informe médico –Anunció, dándole la copia del informe médico a Anahí.
Anahí comenzó a leer.
Alfonso Herrera Rodríguez, 28 años, ingresa por recibir tres disparos por arma de fuego. La primera, en la zona abdominal, afecta gravemente a su páncreas, por lo que va a ser necesario intervenirlo urgentemente. La segunda, zona cercana al pecho, con entrada y salida y de bala, ha afectado de forma devastadora a sus pulmones, que están muy dañados, hacen que respire con dificultad, por lo que está conectado al oxígeno y por lo que será necesario intervenirlo para reconstruir o tratar de arreglar las vías respiratorias del mismo. La tercera y afortunadamente más superficial, en el hombro, con sólo vía de entrada, por lo que ha sido necesario extraer la bala y cocer la herida, sin ningún daño orgánico.
Por todos los dolores que traen estas lesiones, el paciente está bajo sedación. Mañana, día 16 de Noviembre, será sometido a una operación de 6 horas, en la que se trataran su páncreas y sus vías respiratorias.
Su estado de salud es crítico y grave, estará internado en la U.C.I (Unidad de Cuidados Intensivos) hasta que su situación mejore considerablemente.
Respiró hondo una vez finalizada la lectura- No pensé que estuviera tan mal… -Dijo la rubia, algo apenada con esa noticia- ¿Y Christopher? ¿Cómo está?
- Bien, él está bien –Aseguró Maite- Estuve… estuve hablando con él y me dijo que estaba bien.
- ¿Estuviste hablando con él? –Se sorprendió Anahí, sobre todo por el tono en el que Maite lo había dicho, algo preocupada.
- Bueno, hablando… no fue una conversasión, sólo compartimos un par de palabras –Rectificó la morena- Lo importante es que está bien –Concluyó Maite- ¿Y ustedes? ¿Encontraron algo? –Preguntó, intentando cambiar lo más rápido posible de tema, cosa que Anahí notó.
- Pues no, nada, absolutamente nada –Respondió Christian- Pero yo he penado que igual es bueno poner una patrulla en ese lugar, por si vuelven, ¿qué te parece? –Propuso Christian.
- Sí, esto estaría bien, ve a avisar –Pidió Anahí.
Así fue, Christian salió de la oficina para mandar una patrulla a vigilar el lugar donde había estado secuestrada Anahí.
- Bueno, ¿qué? Cuéntame –Dijo Anahí, mirando seriamente a Maite.
- ¿Qué? –No comprendió la morena.
- Sé que te pasa algo –Respondió la rubia- Y te pasa algo con Christopher.
- ¿Con Christopher? ¿A mí? –Se rió, nerviosamente- Estás loca.
- Pues sí, a lo mejor lo estoy, pero te conozco perfectamente y sé que te pasa algo con él –Maite guardó silencio, aunque negando con la cabeza- ¿Te gusta? –Preguntó.
- No… claro… que no –Respondió de forma nada segura, lo que dio la respuesta verdadera a Anahí.

no es feo.
- ¡No me gusta! –Respondió Maite, alzando ligeramente la voz.
Eso provocó que Anahí se riera- Sabes perfectamente que sí.
- ¡No! –Volvió a contestar Maite- Y mejor cuéntame tú, ¿cómo vas con Dulce? –Preguntó, volviendo a cambiar de tema.
Sonrió ampliamente- Pues bien, de maravilla, la verdad… -Admitió la rubia- Parece que por fin confiamos la una en la otra y… y no sé, estamos bien de momento –Explicó Anahí.
- Pues… nunca pensé que fuera decir esto, pero… pero me alegro, de verdad, creo que me equivoqué con ella.
Esa conversación fue interrumpida por el móvil de Anahí. 
La rubia cogió su móvil y miró la pantallita para saber quién era
.- Es Dulce –Anunció Anahí con una sonrisa- Hola mi amor –Respondió alegremente a la llamada, con una amplia sonrisa, feliz de estar apunto por escucharla.
Pero eso no sucedió, Anahí no escuchó la voz de Dulce, sino la de otra persona que le decía:
- Hola barbie.
Anahí reconoció la voz al instante, era Quique y estaba llamando desde el móvil de Dulce, lo que indicaba que estaba con ella.
- ¿Quique? –Preguntó Anahí, aún sabiendo que era él, algo asustada por si a Dulce le había pasado.
- El mismo –Respondió el chico con una risa- Sólo te llamaba para aconsejarte que dejes la policía, porque no vales para eso. ¿Enserio crees que soy tan ******* de dejar que la pelirroja saliera del país?
Anahí respiró hondo, muy nerviosa, bastante, tanto que Maite lo había notado.
- ¿Qué quieres? ¿Cómo está Dulce? ¿Qué le hiciste? –Preguntaba la rubia, de los nervios.
- Nada, todavía no le he hecho nada, pero bueno, ahora que lo dices…
Después de eso Anahí escuchó un fuerte golpe y un grito, era Dulce.
- ¡¿Qué le estás haciendo!? –Gritó, asustada, nerviosa y rabiosa, todo a la vez.
- Annie, ¿qué…
Maite no pudo acabar de hablar, pues Anahí le hizo una seña para que se callara.
- No le hagas nada, por favor –Rogó la rubia.
Se rió largamente- ¡Y una mier*da! –Respondió, más seriamente, en un grito- Voy a matarla, sólo quería que lo supieras.
A Anahí no le dio tiempo de responder, pues Quique había colgado.
- ¡Joder! ¡Mierda! –Gritó Anahí, llevándose las manos a la cabeza, muy nerviosa- Mai, pide que rastreen este número, rápido –Pidió, dándole el móvil con el número de Dulce.
- ¿Qué? ¿Pero…
No la dejó ni empezar- ¡No preguntes, rastrea el número, rápido! –Exigió la rubia.
Maite asintió con la cabeza, sin preguntar, cogió el móvil y salió rápidamente de la oficina, dirigiéndose al personal especializado en rastrear los números telefónicos para averiguar su dirección. Dentro de la oficina, Anahí permitió que varias lágrimas salieran de sus ojos y, mientras se la secaba y con la respiración totalmente acelerada a consecuencia del temor y el nerviosismo, llamó a Christian.
- Necesito que vengas a la oficina –Pidió la rubia, con la voz entre cortada.
- ¿Qué pasó? –Se asustó.
- Quique, tiene a Dulce, me llamó y me dijo que iba a matarla –Explicó, entre llanto- ¡No salió nada bien! ¡Nada, absolutamente nada! ¡¡¡Jo*der!!! –Gritó rabiosamente.
- A ver, tranquilízate, ya voy hacia allí –Dijo el chico, tratando de poner calma.
- Maite ya está rastreando la llamada, en cuanto tengamos la dirección vamos a por ellos, así que pide patrullas –Pidió la rubia, respirando hondo y volviendo a secarse las lágrimas.
- Ok, ya lo hago.
- Cómo le pase algo no me lo voy a perdonar en la vida, Chris… -Decía la rubia, volviendo a llorar, sin poder evitarlo- ¡Es por mi culpa, tuvimos que haber hecho algo mal para que él la encontrara!
- No le va a pasar nada, ¿vale? –Intentaba calmarla- Tranquilízate, voy a pedir las patrullas y voy a la oficina.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:43 am

Dicho esto y sin dejar que Anahí pudiera responder, Christian colgó. La rubia estaba nerviosa, muy nerviosa, probablemente demasiado. Se sentó en su silla y esperó a que Christian o Maite llegaran, secándose las lágrimas y respirando hondo para tranquilizarse, debía hacerlo si quería pensar fríamente en el plan para atrapar a Quique.
Diez minutos después, llegó Christian.
- Ya pedí las patrullas –Anunció- Están esperando en el garaje, cuando sepamos la dirección los aviso –Explicó, observando como Anahí simplemente asentía con la cabeza, secándose las lágrimas- ¿Maite no ha vuelto? ­–Preguntó.
- No y ya me estoy desesperando –Respondió la rubia- ¿Por qué tarda tanto?
- Bueno… rastrear un número cuesta su tiempo, ten paciencia –Pidió.
Y, como si los hubiera escuchado, Maite entró en la oficina, casi corriendo, con un papel en la mano.
- Aquí está, aquí está –Anunció Maite, asfixiada por la carrera.
Se levantó rápidamente- ¿Dónde? ¿Salieron del país?
- No, no, parece que no llegaron a subirse en el avión, Quique las cogió antes –Respondió Maite.
- ¿Y dónde están? ¿Muy lejos?
- Sí está un poco lejos, pero estuve buscando en el mapa y aquí no hay nada… no aparece nada en el mapa, es extraño.
- Tal vez haya un descampado o… lo que sea, pero vámonos, venga, rápido –Pidió la rubia, cogiendo su arma y dirigiéndose, casi corriendo, a la puerta- ¡Avisa a las patrullas Christian! –Pidió, ya saliendo por la puerta.
Así fue, Christian avisó a las patrullas y se dirigió a dónde estaba Anahí, ya en el coche con Maite, preparada para arrancar y dirigirse a esa dirección.
- ¿Cuál es el plan? –Preguntó Maite, ya dentro del coche, en el asiento de copiloto y observando como Anahí arrancaba el coche.
- No hay plan –Respondió la rubia- No sé lo que hay en ese lugar, no sé cómo va a estar Dulce ni si está Claudia con ella, ni si estará Quique y sus hombres o no… habrá que improvisar –Anunció, conduciendo el coche lo más rápido posible.
- ¿Disparamos? –Preguntó Christian, desde el asiento trasero del coche.
Guardó un corto silencio, pensando en esa respuesta- Si se pone agresivo y ven que tiene alguna intención de dispararnos a nosotros, sí, claro que sí –Respondió Anahí.
- ¿Y…. y… y si ya… y si ya es demasiado… tarde… para Dulce? –Preguntó Maite, bastante indecisa mientras formulaba la pregunta- Quiero decir… ¿qué hacemos si ya… hizo lo que dijo?
Anahí simplemente guardó un largo silencio, mirando la carretera y apretando las mandíbulas para no llorar, pues lo deseaba con todas sus ganas.
- No va a ser demasiado tarde para Espinoza, no seas negativa, Maite –Pidió Christian, desde atrás- Vamos a llegar a tiempo.
- No soy negativa, soy realista –Respondió Maite- Es Quique y no va a desperdiciar la oportunidad de…
- ¡Bueno, ya! –Gritó la rubia, sin dejar que Maite acabara de hablar- No quiero ni que piensen en esa posibilidad, ¿vale? Dulce va a estar bien, no le va a pasar nada –Decía, tratando de auto-convencerse a sí misma de eso.
- Yo sólo quiero que sepas que si le pasa algo…
- No le va a pasar nada –Repitió la rubia, sin ni si quiera dejar hablar a Maite.
- Si le pasa algo… -Repitió Maite, tratando de acabar la frase- no pienses ni te deprimas pensando que fue culpa tuya, ¿vale?
- No le va a pasar nada, Maite ­–Repitió ahora Anahí- pero si le llegara a pasar, sí, va a ser culpa mía.
- ¡No!
- ¡Sí! –Gritó, más fuerte que Maite- Y ya, por favor, no quiero hablar sobre eso.
Durante el resto de camino los tres se mantuvieron en silencio, sin decir absolutamente nada. Quince minutos después llegaron a la dirección que había rastreado Maite. Se bajaron del coche empuñando sus armas, encontrándose con un gran descampado, como había supuesto Anahí y una especie de almacén que se veía a lo lejos, bastante lejos.
La rubia respiró hondo, pensando en algún tipo de plan- Christian, indica a las patrullas de que rodeen toda la zona, la quiero completamente rodeada, ¿vale?
- Sí, está bien –Aceptó sin ningún problema el chico.
- Además quiero cuatro patrullas vigilando ese almacén, dos adelante y dos atrás ­–Continuaba con las indicaciones la rubia.
- De acuerdo –Aceptó nuevamente Christian.
Volvió a respirar hondo, cada vez más nerviosa y realmente sin saber qué hacer ahora- Hay… hay que tener cuidado por si es una trampa, Quique es muy astuto.
- Sí, pero ¿qué hacemos? ¿Vamos al almacén o… qué? –Preguntó Maite, pues la rubia no daba ninguna orden directa para ellos.
Guardó un corto silencio y luego negó con la cabeza- No, creo… creo que es preferible que las patrullas investiguen el terreno y traten de averiguar qué hay en el almacén, cuando lo sepan actuamos nosotros –Decidió.
- Eso significa perder demasiado tiempo, Annie –Dijo Christian, no muy de acuerdo con la decisión de Anahí.
La rubia se llevó las manos a la cabeza, negando con ella y respirando hondo, nerviosa, cada vez más.
- Vamos a entrar y ya, que sea lo que Dios quiera, como hemos hecho siempre –Propuso Christian.
- Eso, eso es –Apoyó Maite la idea.
- ¡¿No entienden que me da miedo entrar ahí y encontrarla muerta!? ­–Gritó la rubia, con la voz rota, sin poder evitar que sus ojos se encharcaran de lágrimas que anunciaban estar a punto de salir.
Ni Christian ni Maite pudieron responder, pues desde el walkie de Christian, dijeron:
- Inspector, estamos viendo un cuerpo al final del descampado.
Esa noticia hizo que el corazón de Anahí se disparara y la cantidad de oxígeno en sus pulmones disminuyera, casi asfixiándose. El chico cogió el walkie y se dispuso a hablar.
- ¿Es una mujer? –Preguntó Christian.
- Sí, parece que sí es una mujer, necesito la orden de ir a comprobar su estado.
Christian miró a Anahí en señal de permiso y, casi instantáneamente, la rubia asintió con la cabeza rápidamente.
- Vayan a ver su estado, agente –Ordenó Christian.
- Ahora mismo.
- Infórmeme de inmediato –Ordenó nuevamente el chico.
- Por supuesto, inspector –Aceptó el agente sin ningún problema.
Anahí volvió a llevarse las manos a la cabeza, caminando de un lado para otro, demasiado nerviosa.
- Annie, cálmate –Pidió Maite, quien se estaba poniendo también nerviosa al ver como Anahí caminaba adelante y atrás sin ninguna dirección.
Eso hizo que se detuviera para mirarla- ¡No puedo calmarme! –Gritó la rubia, sin ninguna intención ni ánimos de hacerlo- Jo*der, ¿por qué tardan tanto? –Dijo la rubia, refiriéndose a que estaban tardando demasiado en informar del estado de esa mujer.
- Dijeron que estaba al final del descampado Annie, ten paciencia, tienen que llegar hasta allí –Explicó Christian.
La rubia simplemente suspiró, volviendo a retomar su caminata de nerviosismo y sin ninguna dirección. Dos minutos después, volvieron a hablar por el walkie de Christian:
- Tiene un disparo en el muslo, inspector, se está desangrando. Necesitamos una ambulancia.
- Pregúntale si es pelirroja –Pidió Anahí.
- Ahora mismo la pido. Agente, ¿la mujer es pelirroja? –Obedeció Christian.
- No, es castaña y es bastante joven, no creo que tenga más de 20 años –Respondió el agente.
- Mierda, es Claudia –Dijo Anahí- Pide la ambulancia Mai, rápido –Pidió Anahí, observando cómo rápidamente Maite sacaba el móvil- ¿Cómo está? Pregúntale –Pidió a Christian.
- Ya estamos pidiendo la ambulancia. ¿Cómo está la mujer? –Volvió a obedecer Christian a la petición de Anahí.
- Pues no soy médico, inspector, pero está perdiendo mucha sangre y su aspecto es… es bastante deplorable –Informó el agente.
- ¿Está consciente? –Preguntó ya Anahí.
- No comandante, está desmayada –Respondió el agente.
- Pídeles que le hagan un torniquete en la herida y la traigan hasta aquí, no es seguro que se queden ahí en medio –Ordenó la rubia- Y que vayan a inspeccionar ya el almacén, por Dios –Añadió.
- De acuerdo –Obedeció una vez más Christian, dando la orden.
- Y que si ven a una pelirroja avisen de inmediato –Añadió algo más la rubia.
- La ambulancia ya está de camino –Anunció Maite- Les pedí que vinieran sin el sonido para que, si Quique y sus hombres están en el almacén, no escucharan.
- Bien, buena idea –Felicitó la rubia a su amiga, mientras observaba como Christian volví a cumplir órdenes, hablando por el walkie con el agente.
Diez minutos más tardes, Anahí estaba realmente nerviosa, la ambulancia había llegado y ya estaban atendiendo a Claudia.
- ¿Y por qué coño no se sabe nada de Dulce? –Decía la rubia, nuevamente nerviosa, dando vueltas y caminando sin ninguna dirección.
- Hay que entrar en el almacén Annie –Volvió a insistir Christian.
Negó con la cabeza, nerviosa- Es peligroso, puede ser una trampa, tal vez sólo estén esperando a que entremos para pegarnos un tiro –Explicó Anahí.
- ¿Y qué piensas hacer? ¿Esperar aquí hasta que mágicamente aparezca Dulce? –Preguntó Maite, nada de acuerdo con las decisiones que estaba tomando.
- ¡No! ­–Respondió en un grito- Voy a esperar a que Claudia despierte para que me diga qué pasó.
- A Claudia están a punto de llevársela al hospital, Annie –Respondió Maite. Anahí alzó una ceja, sin comprender el motivo- La bala sigue dentro y si no la operan para extraérsela, puede afectarle a algún órgano interno.
- Joder… -Dijo la rubia, respirando hondo- Vamos de mal en peor.
- Y vamos a seguir yendo a peor si no entramos en ese almacén –Insistía Christian.
Anahí simplemente volvió a respirar hondo, cada vez más nerviosa.
- ¡No seas cobarde, Annie! –Gritó ya Maite- Ella no tardó ni 5 minutos en ir a buscarte, le dio igual ponerse en peligro y dejó de lado el miedo. ¡Haz tú lo mismo! –Exigió.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:43 am

La rubia no pudo responder a eso, se quedó sin palabras, Maite tenía toda la razón.
- Mai tiene razón –Apoyó Christian a Maite, por si hacía falta eso para terminar de convencer a Anahí.
Respiró hondo- Está bien –Aceptó por fin- Christian, quiero todas las patrullas preparadas por si sale algo mal, ¿de acuerdo? –Comenzó a dar instrucciones.
- Sí, claro que sí –Respondió Christian.
- Mai, llama dos ambulancias más y que aparquen aquí, por si hay algún herido los atiendan de inmediato –Pidió la rubia- Que vengan nuevamente sin sonido –Añadió.
- De acuerdo –Aceptó Maite, sacando su móvil.
- Y… -Respiró hondo, una vez más- vamos allá –Decidió, empuñando su pistola con firmeza.
Después de hacer lo que Anahí les pidió, Maite y Christian sacaron sus pistolas y se colocaron detrás de Anahí, comenzando a caminar los tres en dirección al almacén.
- Si están dentro, ¿qué hacemos? –Preguntó Maite, mientras caminaban al almacén.
Guardó silencio mientras continuaba el camino- No lo sé –Respondió- Ya se los dije antes, no sabemos con lo que nos vamos a encontrar, simplemente improvisemos –Añadió.
Llegaron hasta la puerta de ese almacén y se detuvieron, simplemente mirándola. Se miraron entre ellos y, sin más Anahí empujó la puerta, teniendo toda la suerte de que estuviera abierta, abriéndola. Al entrar no vieron nada ni nadie, simplemente estanterías vacías y varios pasillos.
- ¿Nos separamos? –Propuso Christian.
- No, no, es peligroso. Vamos los tres juntos –Decidió Anahí, comenzando a caminar por uno de los pasillos, eligiendo aleatoriamente.
Así fue, los tres comenzaron a caminar por ese pasillo, sin ver realmente nada importante. Hasta que escucharon un fuerte grito.
- Es Dulce –Dijo rápidamente Anahí después de escuchar esa voz, nerviosa, mirando para todos los lados, volviendo a escuchar otro grito de la pelirroja, pero realmente sin saber en qué dirección venía.
- ¡¿Dulce!? –Gritó la rubia, esperando que Dulce respondiera.
- ¡Anahí vete de aquí! –Exigió Dulce en un grito, cosa que, por fin, indicó a Anahí que estaba en la otra dirección, comenzando a correr hacia allí y siendo seguida por Christian y Maite.
- ¿¡Estás bien!? –Preguntó la rubia, sin responder a lo que Dulce le había dicho.
¡Que te largues de aquí! -Exigió nuevamente Dulce, pero en vano, pues Anahí continuó corriendo en esa dirección.
Varios segundos después Anahí vio a lo lejos a Dulce, amarrada a una silla. No dejó de correr y a medida que se acercaba veía que había sangre en el suelo, cosa que no le gustaba nada. Cuando prácticamente estaba en frente de la pelirroja observó que, en su hombro izquierdo, tenía clavado un cuchillo, totalmente ensangrentado, al igual que su camisa y el suelo.
- ¿Qué te hicieron? –Preguntó la rubia, agarrándole la cara, tocándola por todos lados, observando de cerca ese cuchillo.
- Nada, estoy bien –Respondió, algo asfixiada.
- ¡¿Cómo vas a estar bien!? ¡Tienes clavado un cuchillo, Dulce! –Gritó Anahí, nerviosa.
- ¿Cómo está mi hermana? ¿Le hicieron algo? –Preguntó Dulce, sin responder al grito de Anahí.
- Está… está bien, la encontramos herida, pero ya está de camino al hospital, no te preocupes –Explicó la rubia, tratando de tranquilizarla- Mai, Chris, ayúdenme a desamarrarla de esta silla –Pidió.
- No, no, no –Se negó Dulce- Váyanse de aquí, seguro que es una trampa, Quique se fue y él jamás me dejaría sola si no tuviera un plan.
- Me importa una mier*da que sea una trampa, te vamos a desamarrar y te vas a venir conmigo, ¿vale? –Decidió la rubia, mientras Maite y Christian comenzaban a desamarrar a Dulce.
- Gracias por venir a buscarme Annie… -Agradeció la pelirroja, con la voz algo rota, bastante asustada, aunque ocultándolo.
Negó con la cabeza- Esto es culpa mía, no debería haberte pedido que te fueras.
Fueron interrumpidas por Maite.
- Annie… -Dijo la morena.
Anahí miró a Maite algo sorprendida por el tono de voz en que su amiga la había llamado, pues le temblaba la voz.
- ¿Qué pasa? –Preguntó la rubia.
- A… bueno… no… aquí… hay… -Respiró hondo Maite- Mira esto… -Pidió, señalando la parte trasera del respaldo de la silla.
Anahí alzó una ceja sin comprender por qué quería que la silla, pero haciéndolo. La rubia se inclinó un poco y llevó su mirada a dónde le había dicho Maite, encontrándose con un extraño aparato que indicaba 2 horas y 40 minutos, con un extraño pitido. Guardó un largo silencio, mirándolo bien, pensando en si podía ser lo que estaba pasando, observando con detenimiento las “cuerdas” que amarraban a Dulce a esa silla, dándose cuenta de que esas cuerdas eran muy finas, parecían cables.
- No puede ser… -DijoAnahí, nerviosa, echándose en el suelo y mirando debajo de la silla, encontrándose con un explosivo conectado a las cuerdas que amarraban a Dulce.
La rubia se volvió a incorporar, totalmente pálida y casi temblando, muy nerviosa, siendo observada por Dulce, quien no entendía nada de lo que Anahí había hecho.
- Dul… no… te muevas –Pidió Anahí, dando un corto paso atrás.
No comprendía nada- ¿Qué pasa? –Anahí simplemente la miró- Annie, dime, ¿qué pasa?
- Estás… estás conectada a una bomba.
- ¿Cómo voy a estar conectada a una bomba? ¿Estás loca o qué? –Se rió, pero observando que Anahí estaba completamente seria, más que seria, aterrada, cosa que la hizo saber que era cierto- No, Quique no puede ser tan cabrón… -Decía Dulce, moviéndose, tratando de zafarse de esos cables.
- No, no, no te muevas –Pidió Anahí, volviendo a acortar la distancia y agarrándole suavemente los brazos para que no se moviera- Tranquilízate –Pidió.
- ¡¿Cómo quieres que me tranquilice!? ¡¡Estoy conectada a una bomba!! –Gritó Dulce, sin un mínimo de calma.
Anahí acortó aún más las distancias con Dulce, acercando su cara a la de la pelirroja, agarrándole las mejillas y mirándola fijamente.
- Escúchame, ¿vale? –Pidió la rubia, tratando de tener la voz lo más entera posible, intentando ocultar su nerviosismo- Yo también tengo miedo, mucho miedo, pero tenemos que pensar una solución, tranquilizadas.
Volvió a interrumpir ese momento- Annie… quedan… 2 horas y 35 minutos –Informó Maite.
La rubia respiró hondo, volviendo a alejarse de Dulce y guardando un largo silencio para pensar.
- A ver… -Comenzó Anahí- Les voy a pedir varias cosas y necesito que lo hagan lo más rápido posible, ¿ok? –Maite y Christian asintieron con la cabeza- Chris, llama a un especialista en bombas y tráelo aquí, como sea, pero hazlo ya. Mai, tú pide a la ambulancia que venga hasta aquí y que el enfermero entre a mirarle la herida a Dulce –Ordenaba la rubia- También infórmate de cómo están Claudia y Poncho.
- ¿Poncho? ¿Qué le pasó a Poncho? –Preguntó Dulce, quién aún no sabía qué le había pasado.
- Luego te cuento –Respondió la rubia, volviendo a centrarse en dar las ordenes- Chris, ordena también que las patrullas se alejen del almacén por lo menos 20 metros.
- Annie, ¿qué le pasó a Poncho? –Volvió a preguntar Dulce, sin ninguna intención de esperar a “luego”.
- Dulce, después, por favor –Volvió a poder Anahí.
- ¿Después cuando? –Respondía Dulce- ¿Tengo que recordarte que faltan 2 horas para que una bomba haga que estalle por los aires?
Anahí miró a Dulce desfiantemente y luego volvió su mirada a Christian y Maite- Y… creo que eso es todo, llévense los walkies y si pasa algo me avisan. Háganlo rápido, por favor –Rogó.
- ¿Se van a quedar aquí? ¿No es peligroso? –Preguntó Christian.
- No, no creo que Quique vuelva después de poner esta bomba… -Respondió Dulce.
- Y no creo que sea conveniente moverla de aquí con esa bomba –Dijo ahora Anahí.
- Ten cuidado Annie, por favor, y no toquen los explosivos –Pidió Maite.
- No te preocupes Mai, pero date prisa, venga –Pidió ahora Anahí.
- Sí, sí, en un ratito volvemos –Respondió la morena, regresando con Christian por el pasillo del que habían venido.
En cuanto Christian y Maite se fueron, Dulce y Anahí se miraron, simplemente eso, en silencio.
- Lo siento –Se disculpó Anahí, con la voz algo entre cortada, rompiendo así ese silencio.
Negó con la cabeza con una sonrisa de medio lado- No tienes que pedirme perdón.
La rubia suspiró una vez más, volviendo a llevar su vista al cuchillo que tenía clavado Dulce.
- No soy médico, pero… ¿no deberías sacarte el cuchillo o taponarlo o algo? –Preguntó Anahí.
- No, no, si me lo saco me saldrá más sangre, el cuchillo ya está taponando la herida, así que… no te preocupes, estoy bien –Respondió la pelirroja, con esa sonrisa que siempre usaba para ocultar que realmente estaba mal.
La miró seriamente un largo tiempo- No, no estás bien, pero bueno… supongo que en estas circunstancias nadie está bien.
- Quisiera abrazarte…
Anahí sonrió tiernamente y se colocó detrás de la silla, dejando que Dulce recostara la cabeza en su vientre, abrazándola así levemente, pues la pelirroja estaba amarrada de hombros para abajo, lo que la impedía moverse para abrazarla.
- Vamos a salir de esta, te lo prometo –Prometió la rubia, dando suaves caricias en el pelirrojo cabello de Dulce, jugando con algunos de sus mechones.
- Yo no lo sé, pero tú claro que vas a salir de esta –Respondió seriamente Dulce- Cuando ese especialista en bombas venga tú te vas a largar de aquí, ¿me escuchaste? –Decidió o casi exigió.
- No me voy a ir a ningún sitio, pienso quedarme aquí hasta que desactiven esa bomba o hasta que explote –Respondió también con tono serio, desde atrás.
- No –Se negó con la voz firme- Te vas, Annie –Repitió la pelirroja.
- Que no voy a irme a ningún sitio, Dulce –Respondió ella, volviendo a ponerse en frente de la pelirroja para poder mirarla- ¿Te duele mucho? –Preguntó, refiriéndose al cuchillo que tenía clavado.
- No, estoy bien –Contestó Dulce- Pero por favor Annie, cuando…
- Dulce, no –Se negó una vez más, sin ni si quiera dejarla hablar- Yo no podría vivir sin ti, ¿vale? Así que si esa bomba explota yo pienso quedarme aquí contigo y… y que sea lo que Dios quiera.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:44 am

- Y una mierda –Respondió seriamente- Me da igual lo que digas, te sales de aquí.
Respiró hondo- No quiero discutir, ¿vale? Mejor dame un beso –Pidió, apoyando sus manos en las rodillas de Dulce para acercar su cara a la de la pelirroja.
Antes de que Anahí rozara sus labios, Dulce hizo un poco para atrás la cabeza para mirarla y poder hablar.
- Te doy un beso si me prometes que vas a irte cuando el especialista en bombas venga –Anahí puso los ojos en blancos, negando con la cabeza- Annie, por favor… -Rogaba.
- Ponte en mi lugar, ¿vale? –Pidió, con la cara muy cerca de Dulce, mirándola fijamente- Si fuera yo la que estuviera amarrada a esa silla, ¿te irías? No, claro que no –Respondió ella misma.
Dulce guardó un largo silencio, muy largo, demasiado, pues Anahí tenía toda la razón.
- Pues… si tú me lo pidieras, sí, claro que sí –Respondió Dulce después de un rato, mintiendo, pero tratando de resultar lo más creíble posible.
La miró seriamente un momento- Creía que habías jurado no volver a mentirme –Dulce agachó la cabeza y, rápidamente, Anahí llevó la mano a su mentón, volviendo a levantársela- Bésame –Pidió.
Dulce bajó su mirada a los labios de Anahí un largo tiempo, analizándolos por si iba a ser la última vez y, únicamente moviendo su cara, pues no podía mover nada más, acortó la distancia entre sus labios, obedeciendo a la petición de la rubia y besándola.
El beso era lento al principio, bastante lento y sin prisas, disfrutando el momento, pero Anahí llevó sus manos a las mejillas de Dulce y profundizó el beso, usando su lengua y dándole rapidez. La pelirroja respondió sin ningún problema, queriendo tocar a Anahí y frustrándose un poco por no poder hacerlo, pero eso no impidió que también diera paso a su lengua y jugara con la de la rubia.
Pero una vez más ese mágico momento fue interrumpido por algo, el walkie de Anahí.
- Annie, Annie, ¿estás ahí? –Hablaba Maite.
Anahí había escuchado, sí, pero no quería romper ese beso, así que se hizo la “sorda” y continuó con el beso, profundizándolo un poco más al pasar sus manos a la nuca de Dulce.
- Annie, es urgente, se trata de Alfonso, contesta –Pedía Maite, desde el walkie.
Eso bastó para que la que se separara fuera Dulce, mirando desconcertadamente a Anahí.
- ¿Qué le pasó a Poncho? Aún no me has contado.
Anahí la miró, respiró hondo para recuperar el aliento después de ese beso y volvió a separarse. No respondió, simplemente cogió el walkie y preguntó:
- ¿Qué pasa, Mai?
- Es… es una mala noticia… -Fue lo único que dijo la morena.
Se asustó con eso que le había dicho Maite- ¿Qué pasó?
- ¿Estás con Dulce? –Preguntó.
- Sí, sí, está a mi lado. ¿por qué?
- No debería de escuchar lo que voy a decirte…
Anahí miró a Dulce y ésta negó con la cabeza, en señal de que ni se le ocurriera ocultarle lo que había pasado. La rubia suspiró y, sin más, dijo.
- Sea lo que sea tiene derecho a saberlo, así que dinos ya –Pidió Anahí.
- No… no creo que sea oportuno, de verdad… -Insistía Maite.
- ¿Tan malo es? –Preguntó la rubia, cada vez más preocupada.
Guardó un corto silencio- Sí, créeme.
- Dime qué pasó ya, Annie, por favor –Rogaba Dulce- ¿Lo hirieron o… o qué pasó?
Ahora fue ella quien guardó un corto silencio- Voy… voy a hablar con Mai y ahora vuelvo –Anunció, alejándose unos metros de Dulce.
La pelirroja llamaba a Anahí, tratando de impedir que se alejara. Primero con la voz normal, luego alzó un poco la voz y, cuando se dio cuenta de que la rubia no tenía ni la mínima intención de hacerle caso, gritó, pero nada sirvió para que Anahí se detuviera.
Una vez lejos de Dulce y asegurada de que no la escuchara, la rubia habló por el walkie:
- ¿Qué pasó, Mai? Ya Dulce no está conmigo –Informó.
- Es… es muy fuerte lo que voy a decirte, yo todavía no puedo creerlo…
- Ya me estás asustando, ¿qué pasó Dime ya, por Dios –Rogó.
- Poncho…. Poncho…. Poncho murió…
Su cara se quedó completamente blanca después de escuchar eso- ¿Qué? –Fue lo único capaz de preguntar.
- Lo… lo metieron al quirófano, recuerdas que habían dos operaciones, ¿no? –Escucho como Anahí asentía- La primera, la del páncreas, salió bien, normal. Pero el tema de las vías respiratorias se complicó, el corazón de Poncho no aguantó y al parecer le dieron arritmias y no sé qué cuantas cosas más que pone en el informe… Pero… sea por lo que sea, murió, Annie, está muerto.
- Pero… pero no puede ser, es… es imposible –Decía Anahí, aún sin creérselo- ¿Y… y Christopher?
- Pues… no lo sé, aún no he conseguido localizarlo –Respondió- Pero… pues no sé, tiene que estar fatal.
Respiró hondo- A ver cómo le cuento ahora esto a Dulce…
- Ah, por cierto, Christian ya localizó el especialista en bombas, pero tardará una media hora y la ambulancia ya va de camino, no deben tardar mucho –Informó.
- Vale, muchas gracias Mai –Agradeció- ¿Y de Quique se sabe algo?
- Pues no y la verdad es que no he tenido tiempo de buscarlo… Seguramente que dejó la bomba y se largó, no creo que esté por los alrededores –Escuchó como Anahí suspiraba- ¿Crees que el especialista pueda desconectar la bomba? –Preguntó.
Guardó un corto silencio, pensando en qué responder- No lo sé… -Dijo por fin- Yo no entiendo de bombas, pero… esta tiene muchos cables y si Quique se largó fue porque estaba seguro de que no conseguiríamos desconectarla… -Suspiró- De todas formas confío en que sí consigan desconectarla.
Ella también suspiró- Espero que sí. Oye, ¿tú piensas quedarte ahí? –Preguntó- Vas a salir cuando llegue el especialista en bombas, ¿no? –Anahí guardó silencio, cosa que no gustó nada a Maite- Annie, que ni se te ocurra, ¿eh? –Nuevamente Anahí guardó silencio- No vas a quedarte ahí dentro, no pienso dejarte.
- Quiero estar con ella, Mai, me da igual… me da igual que explote esa bomba o lo que sea. Voy a quedarme aquí dentro con ella hasta el último segundo que desconecten la bomba o que explote.
- No –Se negó.
- Sí Mai, sí –Insistió ella- No pienso dejarla sola y… aunque no lo parezca, tiene que estar aterrorizara, igual que yo, así que voy a quedarme con ella y punto, me da igual lo que digas –Decidió.
Anahí regresó con Dulce, quien lo primero que hizo fue preguntarle qué estaba pasando.
- A ver… -Comenzó la rubia-Te lo digo si me prometes que te vas a tranquilizar y que…no te vas a poner nerviosa.
- Sabes perfectamente que no voy a cumplir eso, así que dime YA –Exigió, seriamente.
Guardó un corto silencio y se acercó a ella, arrodillándose y apoyando sus manos en los muslos de Dulce para poder estar cerca suya- Créeme que… que esto no estaba en mis planes y nunca pensé que fuera a pasar lo que…
- Annie, ya, dime ya –Interrumpió Dulce, sin dejar hablar a Anahí- ¿Le pasó algo a Poncho?
La rubia guardó un largo silencio y, despacio, asintió con la cabeza.
- ¿Qué le pasó? ¿Está bien? –Preguntaba la pelirroja, preocupada.
Respiró hondo durante un largo tiempo- No, no… no está bien…
- ¿Está en el hospital? Quiero a verlo.

- No, Dul, no… -Suspiró- No está en el hospital.
Alzó una ceja, ahora sí sin comprender- ¿Entonces?
- Es… -Volvió a respirar hondo, sin saber cómo decírselo- No sé como decírtelo…
Comenzaba a preocuparse- Me estás asustando –Observando cómo Anahí volvía a respirar hondo, cosa que la ponía de los nervios- ¿Tan grave está?
Anahí guardó un largo silencio, negando con la cabeza.
- ¿Y… entonces? ¿Por qué tanto rollo? Dime, por Dios.
- No está grave, simplemente… simplemente no está… -Eso hizo que Dulce entendiera cada vez menos- Quique… Quique les pegó una paliza a él y a Christopher, pero Poncho respondió y se puso agresivo, así que… Quique lo disparó –La cara de Dulce comenzaba a cambiar completamente pues, después de escuchar eso, se estaba dando cuenta de que la cosa si era seria- Y alcanzó tres disparos… uno en el abdomen, otro en el pecho y otro en el hombro… -Explicaba la rubia, con dificultad- Estaba muy grave Dul, necesitaban operarlo, pero… pero no aguantó la operación –Dándose cuenta de que la cara de Dulce comenzaba a descomponerse y agarrándole las manos en señal de apoyo- Se murió, Dul –Dijo claramente por fin.
Dulce agachó la cabeza, respirando hondo para tratar de asimilar lo que Anahí le había dicho, recordando cada palabra de la rubia. De repente negó con la cabeza, nerviosamente, cosa que sorprendió a la rubia.
- No, ¿qué? –Preguntó, agarrando su mentón y levantándole la cabeza.
- El hijo de puta de Quique ya mató a mis padres y Poncho, intentó matarte a ti y a mi hermana… -Decía, con la voz entrecortada- Y ya está bien, antes de que mate a alguien que quiero, lo mato yo a él –Decidió.
- ¿Qué? No, no, no –Negó rápidamente, subiendo sus manos a las mejillas de Dulce para que la mirara- Habías dicho que ibas a dejar que lo detuviéramos, que no ibas a matarlo.
- ¡Lo dije antes de que hiriera a mi hermana y matara a mi mejor amigo! –Gritó, sin poder evitar que sus ojos se encharcaran- ¡Y ya estoy harta de tener que estar huyendo de él, lo voy a matar y punto! –Gritaba, siendo escuchada por Anahí, quien no interrumpía, pues creía que lo que necesitaba a Dulce era desahogarse- ¡Lo mato y ya está, acabo con el problema!
- No acabas con el problema, te buscas uno mucho más grande –Decía, tranquilamente, tratando que su tono de voz sirviera para calmar a Dulce.
- ¡¿Y estar amarrada a una bomba no te parece un GRAN problema!? –Anahí guardó silencio, simplemente mirándola- ¡En cuanto salga de aquí voy y lo reviento! ¡¡Ya estoy harta!! –Gritó rabiosamente.
- Pero no es la forma, cariño, mírame –Pedía, pues Dulce estaba demasiado alterada- Ya has llegado hasta aquí, has aguantado perder a mucha gente, sólo tienes que aguantar un poco más a que lo metan a la cárcel… Tienes que ser fuerte –Decía.
- ¡Es que ya no puedo ser fuerte, Annie, jo*der! –Continuaba con los gritos- Ya no me quedan fuerzas, ¿vale? –Decía con la voz cada vez más rota y sin poder evitar que algunas lágrimas salieran d sus ojos.
Sonrió tiernamente, secando esas lágrimas con sus dedos pulgares- Pero es que ahora no estás sola, me tienes a mí –Dulce la miró fijamente- Y estoy completamente segura de que con tus fuerzas y las mías vamos a salir adelante y vamos a meterlo en la cárcel.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:44 am

Negó con la cabeza- Gracias, pero… voy a matarlo Annie, esta vez sí.
- No seas terca, por favor –Rogó.
- Lo siento, pero voy a matarlo –Dijo seriamente, ya sin ninguna lágrima en sus ojos.
Respiró hondo paracoger algo de paciencia, separándose un poco- No vas a matar a nadie –Dijo ella también seriamente.
- Si lo voy a hacer y te pido por favor que esta vez no te metas.
- ¡Estás conectada a una bomba, Dulce, por Dios! –Gritó de súbito, definitivamente no había conseguido nada de paciencia- ¿¡Cómo puedes estar pensando en matar a Quique cuando tú puedes salir volando por los aires!?
- Cuando maten a tus papás y a tu mejor amigo entenderás por qué –Respondió más tranquilamente, parecía que el grito de Anahí consiguió que su voz disminuyera de intensidad.
- Eso no tiene nada que ver… -Contestó.
- ¡Sí, claro que tiene que ver! –Exclamó, pero sin gritar- Prefería ser yo quien hubiera muerto en lugar de todos ellos, ¿vale? Así que ahora mismo me importa una mier*da morirme, porque… porque ya no vale la pena.
Le dolió escuchar eso- Ah, ¿sí? Y yo, ¿qué? ¡¿Y tu hermana!? –Dulce guardó silencio, simplemente eso- ¡No seas egoísta Dulce! –Pidió o casi exigió, a gritos.
- Si yo mato a Quique y me meten en la cárcel ustedes pueden salir adelante perfectamente sin mí...
Negaba con la cabeza- ¿Tú qué parte de que te amo y de que no podría vivir sin ti no has entendido? –Preguntó, pero sin dejar que Dulce respondiera- Y tu hermana sí te necesita, claro que te necesita, ¡eres su hermana mayor! Todo el mundo necesita a su hermano mayor, aunque sea imbé*cil.
Dulce guardó un corto silencio, pues Anahí acababa de llamarla, claramente, imbécil y tenía miedo de hablar y meter aún más la pata.
- No quiero discutir –Fue lo único que se lo ocurrió decir a la pelirroja- Menos en estos momentos y, mucho menos, contigo.
Sonrió irónicamente, negando con la cabeza- Demasiado tarde.
Después de esas dos palabras se sumergieron en un largo silencio, simplemente se miraban.
- No entiendo por qué a veces eres tan masoquista, de verdad –Comenzó a hablar Anahí, dispuesta a desahogarse.
Ese intento de Anahí en desahogarse fue interrumpido, afortunadamente para Dulce, por el enfermero de la ambulancia. La rubia dejó que atendiera a Dulce, pero diciéndole:
- Voy un momento a fuera como va todo, ¿vale? Te voy a dejar el walkie para que estemos comunicadas por si acaso, de todas formas no tardo nada –Decía la rubia, dándole el walkie, mientras el enfermero sacaba algunas gasas- Pero voy a volver, ¿eh? Ya te lo dije.
Suspiró- Está bien –Aceptó.
La rubia se inclinó un poco y le dio un suave beso en la frente a modo de despedida y, seguidamente, se fue, dirigiéndose a la salida de ese almacén. Cuando salió se encontró con Christian y Maite.
- ¿Qué tal? –Preguntó Maite, en cuanto tuvo a Anahí en frente suya.
Respiró hondo- Mal… intentaba hacerse la fuerte, pero no se esperaba sea noticia y… está mal. Ahora tiene, nuevamente, la idea de querer matarlo –Explicó.
- Es normal… -Salió a la defensa Christian- Si hubiera matado a mis papás, a mi mejor amigo y hubiera intentando matar a mi novia y mi hermana… Ya estaría muerto, te lo aseguro –Aseguró- Así que… de alguna forma la entiendo.
Anahí lo miró incrédula, pues por primera vez Christian comprendía y, de alguna forma, defendía a Dulce.
- Igual… igualmente nada justifica la muerte –Respondió Anahí.
- Totalmente de acuerdo, pero ¿en esos momentos crees que a alguien le importa si lo justifica o no? –Continuaba Christian- Lo único que le importa es que no tiene a su lado a las personas que quiere y… venganza, eso es lo que quiere.
- Bueno, está bien… de cualquier forma no pienso dejar que lo haga –Concluyó la rubia- ¿Se sabe algo de Claudia? –Preguntó- Me gustaría llevarle alguna buena noticia.
- Sí ,sí, está bien –Respondió Maite- Extrajeron la bala y está ingresada, ya en planta. Aún está dormida por la anestesia y los calmantes, pero está bien, bastante bien –Explicó con una sonrisa.
- Gracias a Dios, menos mal… -Agradeció la rubia con una corta sonrisa- ¿Y de Christopher? ¿Ya supiste algo? –Preguntaba.
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Y la verdad es que estoy preocupada… No consigo localizarlo de ninguna forma.
- Poncho y él se llevaban muy bien, tiene que estar mal, tal vez sólo necesita estar solo… -Respondió Anahí, intentando buscarle algo de razonamiento al comportamiento de Christopher.
- Pues sí, probablemente sólo sea eso… -Coincidió Maite con Anahí, aunque no muy convencida.
Respiró hondo- Bueno… ¿cuánto le queda al especialista en bombas? –Preguntó la rubia.
- Pues… -Decía Christian, mirando su reloj- No creo que más de 10 minutos, estará al llegar –Contestó.
- Pues espero que llegue rápido y consiga desactivar esa bomba… porque sino no sé lo que va a pasar… -Decía Anahí, volviendo a respirar hondo, algo agobiada.
- Es especialista en bombas, ¿no? No creo que tenga ningún problema en desactivarla –Dijo positivamente Maite.
- Una bomba no es como un juguete, Mai –Dijo ahora Christian- Si hace algo mal con un cable puede hacer que la bomba explote, así que… tampoco lo des tan por hecho.
- Bueno, pero tú tampoco seas negativo –Dijo ahora Anahí.
- Soy realista –Aclaró Christian.
- Está bien, lo que tú digas –Aceptó Anahí, tratando de no discutir- Y… ¿de Quique? Nada, ¿no? –Maite y Christian negaron con la cabeza y Anahí suspiró- Me parece muy raro que haya dejado la bomba ahí durante dos horas y se haya largado, tiene que estar tramando algo…
- Tal vez no pensó que fuéramos a encontrarla… -Dijo Maite.
- No es tonto, sabe perfectamente que íbamos a rastrear la llamada –Respondió Anahí- Y si de verdad hubiera querido matar a Claudia, lo habría hecho… -Guardó un corto silencio- Mai, quiero un policía en la puerta de la habitación de Claudia, ¿vale? Y otro en la entrada del hospital, por si acaso al imbécil ese se le ocurre ir allí.
Asintió con la cabeza- De acuerdo, ahora mismo lo ordenó.
- Y… Chris, que las patrullas estén atentas, por favor –Rogó la rubia- No me fio de esta situación, hay algo que no cuadra.
- Estás exagerando… -Dijo el rubio.
- No, no estoy exagerando –respondió seriamente Anahí- Hazlo y punto, ¿vale? –Christian simplemente asintió con la cabeza- Y Mai, ¿puedes dejarme tu pistola? –Preguntó.
- Sí, claro que sí, pero ¿no tienes la tuya? –Preguntó la morena, aunque dándole su pistola.
- Sí, sí la tengo, pero por si acaso… -Maite asintió con la cabeza, aunque sin comprender muy bien para qué quería su pistola- Bueno… yo voy a volver con ella, no quiero dejarla sola.
- Si pasa cualquier cosa avísanos por el walkie –Pidió Maite.
- Sí y cuando llegue el especialista en bombas avísenme ustedes, por fa –Pidió, observando cómo Maite asentía con una corta sonrisa.
Sin más Anahí regresó al almacén, dónde encontró a Dulce con la camisa rajada y una venda puesta en el hombro donde tenía clavado el cuchillo, observando que el enfermero ya recogía.
- ¿Todo bien? –Preguntó la rubia, llamando así la atención de Dulce y el enfermero.
- Sí, afortunadamente la herida no era muy profunda –Explicó el enfermero, con una voz algo extraña- Tuve que darle varios puntos de sutura y romperle la camisa para poder ponerle la venda, voy a pincharle un calmante y he terminado –Concluyó con una corta sonrisa, sacando una jeringuilla con la aguja y el calmante.
- Gracias –Agradeció cortamente la rubia, llevando su mirada a Dulce, quien estaba algo pálida- ¿Estás bien? –Preguntó, acercándose a ella.
Dulce miró al enfermero y luego volvió a mirar a Anahí, en riguroso silencio, cosa que no entendió la rubia.
- ¿Qué pasa? –Preguntó Anahí, mirando a Dulce y luego al enfermero- ¿Pasa algo?
- Oh, no, claro que no –Sonrió el enfermero, ya con la inyección en la mano, acercándose a ellas.
Anahí volvió a llevar su mirada a Dulce, quien, aprovechando que el enfermero se distrajo en comprobar la jeringuilla, le hizo muecas y señas, tratando de decirle algo que la rubia no llegaba a comprender.
- ¿Hay algún problema, señoritas? –Preguntó ahora el enfermero, pues se había dado cuenta de las muecas de Dulce.
- Pues... –Miró a Dulce, quien respiró hondo, mirando a otro lado, cosa que desconcertó más a la rubia- No lo sé –Dijo Anahí- ¿Va todo bien? –Preguntó, mirando a Dulce.
- Sí, perfectamente –Respondió el enfermero.
- Le estoy preguntando a ella –Dijo seriamente la rubia, volviendo a mirar a Dulce- ¿Pasa algo, Dulce?
La miró, le hizo una mueca más, pero al final desistió, pues Anahí continuaba sin entenderla- Sí, pasa algo –Dijo por fin.
- ¿El qué? –Preguntó la rubia.
- Mierda… -Observando como el enfermero se acercaba por detrás a Anahí.
- ¿Qué pasa? ­Preguntaba nuevamente Anahí, sin comprender.
- No te muevas –Exigió el enfermero desde atrás, llevando la jeringuilla al cuello de la rubia, de momento sólo rozándola con la aguja.
- ¿Qué coño hace? ¡Suélteme! –Exigió Anahí.
- Annie… es… es Quique –Dijo Dulce, respirando hondo.
- ¿Qué? –Dijo la rubia, poniéndose bastante nerviosa y muy sorprendida con esa noticia- ¿Cómo va a ser Quique? Si es un enfermero…
- Estoy disfrazado, imbécil –Se reía Quique desde atrás- Suelta todas las armas que tengas y el walkie, ¡vamos! –Exigía.
Anahí no hizo nada, simplemente se quedó quieta, sin la mínima intención de hacer lo que Quique le había dicho.
- ¡Hazlo! –Exigió Quique, haciendo mayor presión con la aguja.
- ¡Annie, por Dios, hazlo ya! –Pidió Dulce, bastante nerviosa.
- ¿¡Cómo coño vamos a salir de aquí, entonces!? –Preguntó Anahí en un grito.
- No lo sé, ¿vale? Sólo hazlo, por favor –Rogaba.
Finalmente Anahí respiró hondo y sacó su pistola del bolsillo trasero de su pantalón, tirándola al suelo.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:44 am

- ¿No tienes nada más? –Preguntó Quique, con tono sarcástico- vamos, ¡que no soy imbécil!
- ¡No tengo nada más! –Exclamó Anahí.
- Te está diciendo la verdad, Quique,por favor, suéltala –Rogó Dulce.
- Claro, claro que la voy a soltar
Quique se rió y empujó a Anahí con fuerza, provocando que callera al suelo.
- ¡Imbécil! –Gritó Dulce, observando a Anahí en el suelo.
- Gracias, muchas gracias –Agradeció con tono irónico Quique, cogiendo el arma de Anahí y deshaciéndose del disfraz de enfermero.
- Annie, ¿estás bien? –Preguntaba Dulce, bastante nerviosa por no poder soltarse de esa bomba.
- Sí, sí, no te preocupes –Respondió la rubia, incorporándose.
- ¿Qué coño quieres? –Preguntaba Dulce a Quique- Ya me ataste a esta mierda de bomba, mataste a Poncho y heriste a mi hermana, ¡¿qué más coño quieres!? –Gritó, algo afectada.
Se rió- No sabes cómo me gusta verte sufrir –Decía Quique, apuntándolos con la pistola- Pero bueno… te voy a responder –Dijo, con una irónica sonrisa- Quería asegurarme de que las dos moriríais aquí, juntitas, con la explosión de una bomba.
- Ni lo sueñes, eso no va a pasar, ¡vamos a salir de aquí y voy a meterte a la cárcel! –Gritó Anahí.
Volvió a reírse- ¿En la cárcel? Ni en tus mejores sueños, barbie –Respondió- Mejor déjenme contarles mi plan, ¿no? -Volviendo a sonreír irónicamente- ¿No creéis que sería MUY divertido ver como el amor de tu vida se desangra a tu lado mientras tú no puedes hacer nada por estar conectada y amarrada a una bomba?
Las caras de Anahí y Dulce cambiaron completamente, se pusieron aún más nerviosas y asustadas.
- No digas tonterías Quique… -Decía Dulce, con una voz que temblaba por el nerviosismo- No… no serías capaz.
- Ah, ¿no? Bueno, no me importa demostrártelo –Dijo él, manteniendo su sonrisa, apuntando a Anahí, quien cerró los ojos.
- ¡No, joder! –Gritó Dulce, consiguiendo que Quique la mirara- Ella no te ha hecho nada, déjala irse, por favor –Rogaba- Ya me tienes a mí amarrada a una bomba que, dentro de una hora va a explotar, ¿qué más quieres?
- Sé perfectamente que va a venir un especialista en bombas, no soy imbécil –Respondió seriamente Quique.
- Pero… pero joder, déjanos en paz, ya me tienes conectada a una bomba, es… suficiente –Decía Dulce.
- ¡Suficiente una mier*da! –Gritó él.
De repente Anahí se puso en pie, empuñando una pistola que Maite le había dejado, que había guardado y que Quique no vio, apuntándolo.
Se rió, apuntando él a Anahí- ¿En serio piensas hacer esto? No demuestres que las rubias son tontas, anda.
- Anahí, ¿qué haces? –Decía Dulce, desde atrás, pues no sabía que Anahí tenía guardada otra pistola y, definitivamente, no se lo esperaba.
- Suelta la pistola sino quieres que dispare, Quique –Dijo seriamente Anahí, sin responder a Dulce.
- ¿Tú? ¿Dispararme a mí? –Se rió él- Por favor barbie, que no eres capaz ni de matar a una mosca –Provocaba.
- ¿Quieres probar de lo que soy capaz? –Respondió Anahí con una pregunta, manteniendo su tono serio y cargando la pistola, sin dejar de apuntarlo.
- ¿Quieres probarlo tú? –Preguntó él, cargando también su pistola.
- ¡Annie, joder, no hagas tonterías! –Rogaba Dulce a gritos desde atrás, bastante nerviosa.
Rápidamente Anahí movió su mano y, con la pistola, golpeó la cara de Quique, dándole fuertemente en la nariz, provocando que la pistola se le cayera y, su ya nombrada nariz, comenzara a sangrar, dejando totalmente sorprendida a Dulce.
- ¡No soy ninguna barbie, imbécil! –Gritaba la rubia, apartando hacia atrás la pistola de Quique, mientras este se tapaba la nariz e intentaba controlar la sangre- Y ahora desconecta esa pu*ta bomba –Ordenó.
Se rió, tratando de ocultar el dolor que sentía en su nariz- Y una mier*da.
- ¡Hazlo si no quieres que te reviente la cabeza! –Gritó la rubia, llevando la pistola a la sien de Quique.
Quique volvió a reírse y, aún con la pistola de Anahí en su sien, se acercó a Dulce.
- Ni un solo movimiento en falso y más te vale que no te equivoques de cable, ¿vale? –Advertía la rubia, justo al lado de Quique, manteniendo firme la pistola.
Quique no respondió, simplemente se agachó y llevó sus manos a los cables que estaban conectados a la bomba.
- Creo que ya lo sabes, pero te lo digo igualmente: Si haces que esa bomba explote, también volarás tú por los aires, así que cuidado con lo que haces –Continuaba con las advertencias la rubia, tratando de presionar lo más posible a Quique y ocultando así su nerviosismo.
Dulce simplemente miraba esa escena bastante sorprendida, no se esperaba esa reacción de Anahí y, definitivamente, le había encantado ver esa parte de la rubia, aunque fuera en un tan mal momento.
- ¿Vez? Ya te dije que íbamos a salir de aquí –Dijo la rubia, con una corta sonrisa, mirando a Dulce.
- No vuelvas a hacer eso –Pidió la pelirroja, quien lo había pasado bastante mal durante la acción de Anahí, pensando que no podría salir bien.
- Soy policía, es mi trabajo –Respondió seriamente, volviendo a llevar la mirada hacia abajo, donde se encontraba Quique con la bomba.
s con los cables.
- ¿Qué estás haciendo? –Preguntó la rubia.
- Desconectar la bomba, como dijiste, ¿no? –Dijo él, desde abajo.
- Pues rápido –Exigió Anahí, bastante impaciente porque ese momento acabara.
- Necesito concentración, no me presiones –Rogó o casi exigió Quique.
- Me importa una mier*da lo que necesites, hazlo ya –Exigió ella, duramente.
- Un segundo –Pedía Quique, con cables de varios colores en las manos, sin saber muy bien qué hacer.
- ¡Hazlo ya! –Exigió nuevamente Anahí, haciendo presión con su pistola.
- ¡Dame un segundo, joder! –Rogó él.
- ¡La conectaste! ¡¿Tan difícil es desconectarla?! –Preguntó la rubia en un grito.
- ¡Yo no la conecté! –Gritó él, desde abajo.
- ¿Cómo que no? –Se sorprendió Anahí- ¿Entonces quién?
- Da igual, porque está muy lejos, ¿vale? ­–La miró desde abajo- Así que haz el favor de callarte de una puñete*ra vez y dejarme concentrarme, el tiempo va restando.
- Está bien, pero no te emociones, no pienso apartar la pistola de tu asquerosa cabeza –Dijo provocativamente la rubia, manteniendo ahí su pistola y dispuesta a devolverle todos los insultos que Quique le había dicho- Sabes a dónde vas a ir después de aquí, ¿verdad? A la cárcel y de por vida.
Se rió irónicamente, desde abajo- Eso ya lo veremos.
- Lo único que vas a ver son 4 paredes y unos barrotes, imbécil –Dijo Anahí, totalmente convencida.
- Sé que las barbies son tontas, pero no sabía que también eran sordas…
- ¡Desconecta la pu*ta bomba ya y cállate! –Exigió ahora Dulce, bastante nerviosa.
- No saben lo que me sorprende que se defiendan tanto la una a la otra –Se reía
Quique, aún con esos cables, sin hacer gran cosa.
Anahí golpeó con la pistola la cabeza de Quique, pero levemente, haciéndola simplemente algo de daño, justamente lo que se proponía.
- Cierra la boca y haz lo que tienes que hacer –Dijo seriamente la rubia, mientras Quique se frotaba la zona golpeada.
- ¿Y si no quiero? –Preguntó el, también seriamente.
- ¡Y si no quieres te reviento la cabeza! –Gritó la rubia, volviendo a llevar su pistola a la cabeza de Quique, apuntándolo- Como sabes va a llegar un especialista en bombas, así que no tengo nada que perder.
- Pues haz lo que te dé la gana… -Dijo, incorporándose, pero aún con la pistola en la cabeza- porque no pienso hacer nada con esa bomba, no sé hacerlo.
- ¡Sí sabes! –Exclamó la rubia.
- ¡No! –Volvió a negar Quique.
- Muy bien –Aceptó ella.
Anahí se agachó un momento para recoger la pistola que antes había apartado, aunque sin dejar de apuntarlo. Seguidamente se acercó al oído de Dulce para decirle:
- Te voy a dejar la pistola para que, por si acaso, lo vigiles, pero si hay que disparar, deja que lo haga yo, ¿vale? –Dulce sólo la miró, asintiendo con la cabeza- Prométemelo –Pidió, observando cómo Dulce rodaba los ojos, sin mucha intención de hacerlo- Dul, prométemelo o no te dejo la pistola.
Suspiró- Está bien, te lo prometo.
Ahora sí Anahí entregó la pistola a Dulce, aún apuntando a Quique.
- Déjame el walkie que te di antes, por fa–Pidió la rubia.
Dulce señaló el suelo para indicarle que ahí estaba el walkie y, mientras Dulce apuntaba a Quique, Anahí se agachó y recogió el walkie, para hablar.
- Mai, Chris, ¿están ahí? –Preguntó la rubia.
- Sí Annie, aquí estamos –Respondió Maite, al otro lado.
- A ver… escúchenme –Pidió, respirando hondo y pensando en cómo comenzar- Quique está aquí, pero no se preocupen que está controlado –Aclaró antes de que ninguno de los dos hablaran- Necesito que llegue ya el especialista en bombas, el tiempo pasa y apenas le quedan 50 minutos.
- Lo sé, lo sé, dijeron que ya venía de camino, pero nada que llega… Esperaré unos diez minutos más y si no hay señales, llamaremos –Respondió Maite- Pero ¿está bien? ¿Qué hace Quique ahí?
- Sí, sí, estamos bien… No sé que hace aquí, pero, como te dije, está controlado, no te preocupes por él.
Anahí miró a Dulce y se dio cuenta de que la pelirroja le estaba señas, tratando de pedirle que preguntara por su hermana.
- Por cierto, ¿sabes algo más de Claudia? –Preguntó la rubia, cumpliendo la petición de Dulce.

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Re: Enemigas intimas

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 3:44 am

- Sí, como te dije antes está bastante bien, en planta y estará ahí menos de dos días, simplemente para controlar que la sutura y la herida de la bala se cura bien –Explicó Maite- Pero dile a Dulce que no se preocupe, de verdad, su hermana está perfectamente –Aclaró.
Anahí miró a Dulce y le picó el ojo con una sonrisa, siendo respondida por una corta sonrisa de Dulce, quien estaba ocupada en controlar a Quique.
- Bueno pues… mantenme informado con lo que sea, ¿vale? –Pidió Anahí.
- Sí, en diez minutos te comunico qué pasó con el especialista.
- De acuerdo, hasta ahora.
La rubia guardó el walkie y volvió a empuñar su pistola, apuntando a Quique.
- Ven aquí –Exigió a Quique, sacando unas esposas.
- ¿Ya vas a esposarme? –Se rió él, sin moverse.
- ¡Que vengas aquí! –Exigió nuevamente Anahí en un grito, consiguiendo que, ahora sí, Quique se acercara a ella.
Anahí amarró a Quique a una de las estanterías con las esposas, consiguiendo así tenerlo controlado, aunque aún apuntándolo con la pistola por si acaso.
- Espero que, si no llega el especialista, pongas todo de tu parte por desconectar la bomba, porque sino ahí sentadito te vas a quedar hasta que explote –Dijo seriamente la rubia, tratando, de alguna u otra forma, asustarlo.
Quique simplemente la miró, con una mirada algo desafiante.
- ¿Y tus amiguitos? ¿Dónde están? –Preguntó Dulce.
- No te importa –Respondió él.
- Sí, sí le importa y a mí también –Salió en su defensa Anahí- ¿Dónde están, Quique?
- No pienso decirte –Dijo él, sin la mínima intención de decirlo.
- Terminarás contándolo en el interrogatorio, no te preocupes –Dijo Anahí.
Fueron interrumpidos por el walkie de Anahí. Era Maite, que decía:
- El especialista ya está aquí, voy a entrar con él para tener más controlado a Quique, ¿vale?
- Ok, pero rápido por favor –Rogó.
- También tenemos a los tres amiguitos de Quique –Anunció, como si hubiera escuchado la conversación.
- ¿En serio? Bien, genial –Sonrió la rubia, mirando vengativamente a Quique- Gracias Mai, buen trabajo.
A los pocos minutos Maite y el especialista en bombas llegaron.
- ¿Qué tal? –Preguntó Maite, saludando a su amiga y mirando a Dulce.
- Pues… bien, de momento bien –Respondió Anahí.
- Voy a llevarme a Quique al coche para que lo trasladen a la comisaría, ¿vale? Creo que allí estará más seguro que aquí –Dijo Maite.
- Sí, vale, pero ten cuidado, que no se escape –Pidió la rubia.
- No te preocupes, yo lo controlo –Sonrió cortamente- Desde que sepas algo de la bomba me avisas, por favor –Rogó la morena. Anahí asintió con la cabeza.
Así fue, Maite quitó colocó bien las esposas a Quique se lo llevó, mientras lo apuntaba con la pistola para mayor seguridad. El especialista en bombas se dirigió a Dulce y comenzó a examinar la bomba y los cables, sin decir nada.
- ¿Qué… tal? –Preguntó la rubia, en vista de que él no hablaba.
- Bien, bien, no se preocupen que esto lo desconecto en un momento –Respondió él, sonriendo cortamente.
Definitivamente eso fue una gran noticia para Dulce y Anahí, quienes sonrieron ampliamente, mirándose.
- Y…. ya está –Finalizó sorprendentemente muy rápido.
Anahí se acercó hasta la bomba y vio que, efectivamente, el contador de tiempo estaba parado, lo que indicaba que la bomba se había detenido.
- Permítame un momento que le corte los cables y… listo –Sonrió el especialista, contando los cables que amarraban a Dulce e impedían su movimiento.
En cuanto cortaron esos cables, Dulce se pudo en pie y, prácticamente no le tiempo de nada, pues la rubia la abrazó.
- Te amo Dul, te amo, te amo –Decía una y otra vez Anahí, en susurros para que el chico no la escuchara.
Sonrió- Y yo a ti cariño.
- Te prometí que ibas a salir de aquí –Sonrió ampliamente la rubia, rompiendo el abrazo.
- Gracias –Agradeció, observando como Anahí negaba con la cabeza en señal de que no tenía que dárselas- Sí, de verdad, muchas gracias.
- Es mi trabajo, ¿vale? No tienes nada que agradecerme.
- Señoritas, me retiro para…
Anahí y Dulce ni si quiera escucharon al especialista que se despedía, simplemente continuaban hablando.
- No, en tu trabajo no te obligan a quedarte con alguien que esté conectado a una bomba –Respondió Dulce.
- Bueno, me da igual, no tienes que darme las gracias porque lo hice porque te amo y me preocupo por ti –Dulce quiso hablar, pero ella no la dejó- Y ahora cállate y abrázame, joder, que pensaba que no salíamos de esta mier*da de almacén….
Se rió, abrazándola- Te amo –Dijo nuevamente.
- No pienso volver a separarme de ti… -Anunció, respirando hondo durante el abrazo, aspirando su aroma.
No pudo evitar sonreír tiernamente- Ni yo de ti mi amor.
- Esos tíos ya van directo a la cárcel y de ahí no van a salir, te lo prometo.
- ¿Y yo? –Preguntó, preocupada por si iba a terminar ella también en la cárcel.
- Y tú, con su detención y la prueba que tenemos, quedas libre y sin cargos.
- ¿En serio? –Se sorprendió, bastante feliz.
- Te lo juro –Sonrió ampliamente.
La abrazó efusivamente- Te amo, te amo, no sabes cuánto te amo.
Sonrió tiernamente, abrazándola- Y yo a ti, para siempre.
FIN 

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