Solo tu

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ir abajo

Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:05 pm


Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:06 pm

Capítulo 1: Sin conocerte

-Mujer de 25 años, ha sufrido un accidente de coche. Se encuentra inconsciente y tiene el pulso muy débil. Posible rotura de hígado y bazo, ha perdido mucha sangre - decía el técnico de emergencia empujando la camilla junto con otros dos chicos que transportaba a esa mujer de cabellos rubios.
Para Dulce este era su trabajo, su pasión y su vida. Ella había estudiado medicina en la universidad de Nueva York y al poco de acabar la carrera por sus notas le habían ofrecido una plaza de dos años de médico residente en el hospital de Los Ángeles. Sin dudarlo viajó a esa ciudad, nada le ataba a Nueva York, no tenía pareja y sus padres vivían en Lima donde se había criado. Podía decirse que era una mujer independiente no necesitaba a nadie a su lado, ella sabía lo que quería, y eso era ser una gran doctora.
A sus 26 años ya llevaba un año trabajando en ese hospital y lo tenía muy claro quería conseguir una plaza fija ahí, algo que sería bastante complicado, por eso se esforzaba a cada instante, en cada paciente. Nunca se rendía. Se sentía a gusto en esa ciudad y le encantaba trabajar en el hospital. Su vida amorosa no había cambiado mucho en ese último año, sus relaciones no duraban más de una semana pero tener novia no era su prioridad en ese momento, su abuela siempre le decía que las cosas buenas siempre tardan en llegar ella solo esperaba a la persona indicada para enamorarse.
-Dulce vamos!- gritó un hombre de unos cincuenta años siguiendo a los chicos de la ambulancia hasta el box, este era su médico adjunto quien le enseñaba los procedimientos y quien supervisaba todo lo que hacía. Era un hombre muy exigente que siempre le pedía el cien por cien, no toleraba los fallos.
Dulce dejó los expedientes que estaba llevando para seguir al hombre mayor, se llamaba Aitor Sala, pero todo el mundo le llamaba por su apellido.
Al entrar al box se quedó petrificada, no se había fijado en la mujer que había sufrido el accidente pero Dulce estaba impresionada por su belleza, cabello largo y rubio y una piel blanca, nunca se había sentido así por tan solo mirar a una mujer.
-Dos ampollas de adrenalina- ordenó Sala a una de las enfermeras- Joder no responde la estamos perdiendo! Espinoza muévete de una vez y empieza hacerle la reanimación- gritó intentando cortar la hemorragia del abdomen, sin mirar a la pelirroja.
Dulce reaccionó al escuchar cómo le gritaba, algo en su interior le decía que no debía dejar de luchar por salvarle la vida a esta chica. Acto seguido empezó hacerle la reanimación poniendo sus manos sobre el pecho y presionando haciéndole un masaje, pero no estaba sirviendo de nada llevaba algo menos de cinco minutos y el monitor seguía plano.
-Carga a doscientos-dijo el médico, cuando tubo las palas cargadas gritó- Fuera!- Dulce se hizo a un lado. La descarga no sirvió para nada, el monitor seguía sin mostrar signos de vida.
-Otra vez! Fuera!- volvió a ordenar el doctor Sala, pero los resultados eran los mismos- Hora de la…- no pudo acabar la frase cuando alguien le interrumpió
-No, no está muerta- dijo Dulce volviéndole hacer el masaje- Carga a 220!- gritó sin ningún momento dejar de presionar sus manos contra el pecho de la mujer. La debía salvar, no sabía por qué pero su corazón era el que actuaba.
-Dulce no…- intentó convencerla
-Joder Sala! Haz lo que te he dicho!-
El hombre no dijo nada más, volvió a cargar el desfibrilador.
-Fuera!-
Cuando soltó la descarga en el monitor apareció un signo de vida, tenía latido. Dulce al ver cómo había conseguido latido, dejo escapar un suspiro de su boca intentando relajarse, lo había conseguido.
-Hay latido! Rápido al quirófano- Sala ordenó.
Todos los presentes empezaron a moverse a más velocidad, las enfermeras empezaron a trasladar la camilla hacia el quirófano, detrás iba el doctor Sala. La pelirroja lo seguía quería entrar ella también al quirófano.
-Dulce creo que será mejor que no entres al quirófano-
-Por qué?- preguntó sin entender
-No sé qué ha pasado en el box, has desobedecido una orden mía aunque me alegra de que lo hayas hecho, has sido tú quien ha salvado esta chica, pero creo que lo estás tomando como algo personal-
-Pero si no la conozco, por favor déjame entrar Aitor- suplicó la chica.
-Vete a casa Dulce, descansa un poco ha sido un turno muy largo- contestó entrando a la sala para prepararse para operar.
La pelirroja quería poder entrar al quirófano, necesitaba saber si todo iba bien. Se sentó en el banco que había cerca. Sentía que no se podía ir sin saber si estaba bien, si todo había salido correctamente, era un proceso complicado pero ahora ella no podía hacer nada solo esperar.
Las horas pasaban pero del quirófano no salía nadie, ya no podía estar sentada así que decidió ir a buscar un café para despejar sus ideas y tranquilizar esos nervios que estaban a flor de piel, aunque odiaba el café de la máquina del hospital era asqueroso pero ahora mismo Dulce lo necesitaba.
Al volver por el pasillo pudo ver como Sala salía de por las puertas del quirófano, tiró el poco café que le quedaba a la basura y apresuro el paso hasta llegar hasta él.
-Aun no te has ido Dulce? Creo que eres la única persona que después de que le digan que se puede ir y que tiene el día libre se queda en el hospital-
-Cómo ha ido?- preguntó ignorando lo que le había dicho.
-Bien, mejor de lo que pensaba. La llevaremos a la UCI por si hay problemas y cuando despierte podremos hacerle más pruebas a ver cómo responde al tratamiento- dijo quitándose la bata que llevaba para operar- Porque tanto interés por este paciente?- preguntó directamente sin irse por las ramas.
-No lo sé, pero hay algo que me hace hacer todo esto…- dijo sin saber muy bien que contestar.
Antes de que Aitor pudiera decirle algo una enfermera llego con unos papeles que debía firmar, después de firmarlos la enfermera se fue por el pasillo dejándolos otra vez a solas.
-Ya que tantas ganas tienes de quedarte en el hospital, vas a redactar tú el informe y lo quiero para mañana. Toma aquí lo tienes todo- dijo dándole la carpeta que anteriormente le había dado la enfermera- Que yo me voy a mi casa con mi mujer- contestó caminando.
Dulce se quedó mirando un segundo la carpeta que tenía un sus manos para después abrirla y ver el nombre de la chica.
-Anahí Puente…-

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:06 pm

Capítulo 2: Una presentación
Dulce se había quedado dormida en algún momento de la noche, después de acabar el informe para Aitor en una sala de descanso que había para los médicos del hospital había decidido quedarse para estudiar si quería ganarse la plaza en ese hospital debía esforzarse mucho más, además no tenía ganas de irse a su casa prefería estar entretenida para dejar de pensar en lo que había pasado hacia unas horas.
El sueño le venció mientras estaba sentada en uno de los sofás que había en la habitación, no sin antes pensar una última vez en la chica de cabello rubio.
-ESPINOZA ARRIBA!- gritó Sala despertando a Dulce de un susto.
-Qué? Qué pasa?- decía desorientada y tirando algunos papeles al suelo. Al ver donde estaba soltó un suspiro de resignación y su autoestima bajó aún más al ver que dentro de media hora debía empezar su turno.
Dulce pasó sus manos por su pelo intentando ordenarlo un poco, la pelirroja se puso de pie recogiendo los papeles que le habían caído al suelo.
-Qué haces aun aquí? No has ido a tu casa? Habrás hecho lo que te pedí no?- preguntó sin darle tiempo para responder.
-Me quede dormida, pero tranquilo, lo hice. Aquí tienes lo que me pediste.- dijo dándole la carpeta con todos los informes necesarios mientras bostezaba.
-Bien, bien- contestó mirando algunos de los folios que había redactado la pelirroja- Vete a duchar que dentro de media hora empezamos la guardia, espero que te espabile porque no quiero atender a pacientes mientras tú bostezas-
La pelirroja solo asintió no quería discutir tan temprano, solo eran las 7 de la mañana. En esa habitación aparte de tener lavabo también tenía ducha, justo cuando estaba entrando al cuarto de baño escuchó como una enfermera que había entrado hacia unos segundos le decía a su médico adjunto que la chica del accidente se había despertado y que lo necesitaban en la UCI.
Se giró saliendo del lavabo y pudo ver como Aitor iba saliendo por la puerta gritando su nombre para que le siguiera. La UCI les pillaba bastante cerca, así que llegaron rápido a la habitación y pudieron ver que había dos enfermeras ya allí.
-Dulce mírale las constantes y auméntale el tratamiento medio miligramo, yo voy a quitarle la intubación.- ordenó el hombre mayor acercándose a la mujer que estaba tumbada en la cama.
La paciente se encontraba muy desorientada y bastante inquieta, tenía un tubo que le llegaba hasta la garganta que le pusieron antes de operarla. Ella estaba incomoda y no podía hablar, la chica necesitaba saber qué es lo que había pasado para ahora estar en ese estado, en su memoria solo recordaba salir de casa para ir al trabajo en coche pero todo se volvía oscuro en el momento que recordaba estar esperando que el semáforo se pusiera en verde.
Sala no podía conseguir calmarla para poderle sacar el tubo, era un procedimiento complicado si el paciente no estaba quieto. Aitor tenía muy poca paciencia para esas cosas y parecía que se le estaba acabando.
-Si no te estás quieta no te podré sacar el tubo- dijo de manera borde a la rubia que le estaba mirando con algo de pánico.
-Sala déjame a mí, lo haré yo- habló Dulce muy confiada en ella misma después de haber hecho todo lo que le había pedido el hombre.
-Toda tuya- dijo resignado.
Dulce se puso en el lugar de Sala, a un lado de la camilla mientras que las enfermeras la cogían de los brazos para que no se moviera. La pelirroja cogió el tubo de la boca, pero la paciente volvió a moverse haciéndoselo más complicado.
-Hey!- llamó la atención Dulce a la rubia- Mírame a los ojos vale- en el momento que la pelirroja vio los ojos azules de la chica sintió un hormigueo que le recorría desde los pies hasta la cabeza.-Te voy a sacar este tubo pero debes estar tranquila, no te haré daño te lo prometo- dijo suavemente relajando a la rubia.- Cuando yo te diga debes coger todo el aire que puedas y luego te diré cuando debes soltarlo. Si lo has entendido asiente con la cabeza- la chica asintió confirmando que lo había entendido.-Coge aire, y ahora suéltalo- decía mientras tiraba del tubo para sacarlo, la chica nada más sentir como el tubo salía empezó a toser.-Ya está, ya paso- susurró para que solo ella le pudiera escuchar.
Sala empezó a explicarle a la chica que tuvo un accidente de coche y por eso la tuvieron que hospitalizar, también le explico de qué le habían operado pero esta solo asentía de vez en cuando sin decir nada.
-Espinoza quiero análisis de sangre, TAC y radiografía, te encargas tú. Cuando tengas los resultados me buscas, estaré atendiendo pacientes en urgencias- Sala no esperó una respuesta y salió de la habitación.
La paciente intentó hablar pero una enfermera habló antes.
-No intentes hablar ahora, espera unos minutos-
-Es mejor que ahora te relajes después tendrás tiempo de preguntar- Dulce le dijo a la paciente- Ir haciéndole los análisis de sangre mientras yo me doy una ducha- las dos enfermeras asintieron.
Dulce no se demoró mucho en la ducha, tardo menos de diez minutos en volver a estar en la habitación, ahora con el cabello mojado y con otra muda de ropa.
Al entrar noto como la mirada de la chica era penetrante como si intentara ver a través de su piel, intentando descubrir algo. Dulce no le dio importancia y llevó la camilla junto con una enfermera hasta la sala de TAC.
Después de hacer esas dos pruebas pudieron comprobar que todo iba bien y que la operación había sido un éxito. Sala decidió llevarla a una habitación planta ya que no era necesario que estuviera en la UCI.
-Andrea yo me encargo de llevarla a su habitación, tu llévale estos resultados a Aitor antes de que venga a por mí- explicó Dulce a la enfermera.
-Segura? Si quieres te puedo acompañar…- le dijo la chica coqueteando.
-Segura- contestó sin hacerle caso a la enfermera empujando la camilla por el pasillo hasta llegar al ascensor.
No tardaron más de cinco minutos en llegar a la habitación. Dulce estaba colocando bien la camilla, cuando alguien le habló.
-Gracias- dijo la rubia bastante bajo.
-Eh?-
-Gracias- volvió a decir esta vez más alto para que la pelirroja la pudiera escuchar bien. Era la primera vez que Dulce escuchaba su voz, durante unos segundos se había quedado callada sin saber muy bien que contestar.
-Por qué?- preguntó mirándola a los ojos azules.
-Una de las enfermeras me explicó como alguien chocó contra mi coche ayer, me dijo que el hombre que conducía murió en el acto - Dulce solo asintió- y que la policía ya ha hecho el informe.- volvió asentir la pelirroja - Pero también me dijo que cuando yo llegué al hospital estaba muy grave y todos creían que no había nada que hacer pero tú me devolviste a la vida. Por eso gracias- dijo con una sonrisa.
-Solo hago mi trabajo- contestó con la misma sonrisa que la rubia.
-Puedo saber por lo menos tu nombre?-
-Me llamo Dulce Espinoza-
-Yo soy Anahí Puente, pero creo que mi nombre ya lo sabes- la pelirroja soltó una carcajada para después asentir.-Te puedo hacer una pregunta?-
-Claro- contestó sentándose en el sillón que había al lado de la camilla de Anahí esperando a que le hiciera la pregunta.
-Por qué? Por qué cuando todos me daban por muerta, tú no lo hiciste?-
-Pues sinceramente no lo sé. Me deje llevar, algo me decía que no estabas muerta y parece ser que no me equivoque…- esa pregunta aun no tenía una respuesta clara, por eso aún no sabía que responder.
-Gracias igualmente- volvió a decir Anahí.
-No quieres avisar algún familiar tuyo padres, novio, amigos… Si quieres puedo hacer que los llamen de recepción- sugirió la pelirroja ya que era raro que nadie la hubiera visitado después del accidente que tuvo.
-Mis padres murieron hace 3 años…- explicó con algo de tristeza en su voz.
-Lo siento yo no quería…- intentó excusarse la pelirroja.
-Tranquila, no pasa nada. Pero creo que sí me podrías hacer un favor.-
-Haré lo que pueda-
-Podrías hacer que llamasen a unos amigos míos, es que yo no tengo mi móvil para llamarlos yo-
-Por supuesto. Mira dame sus números y haré que los llamen- decía Dulce mientras cogía un trozo de papel y uno de sus bolígrafos. Anahí no pudo evitar sonreír ante la amabilidad de la chica y no dudo en volverle a dar las gracias.
Segundos después el busca de Dulce sonó, la chica lo miró para saber qué es lo que había pasado.
-Me tengo que ir, debo prepararme para una operación-
-Perdona te he entretenido mucho…- dijo bajando la cabeza apenada.
-No digas eso, ha sido un placer hablar contigo y además me veras muy a menudo por aquí- contestó dándole una de sus mejores sonrisas que fue correspondida por la rubia.-Pasaré luego para ver como estas. Hasta luego- habló mientras se acercaba a la puerta.
-Dulce- Anahí la llamó haciéndola girar para volver a estar de cara
-Para mí también ha sido un placer hablar contigo-
Dulce salió de la habitación con una sonrisa en su cara, sabía que algo le creaba esa chica en su interior, algo que nunca había sentido aunque no lo conocía de nada. Pero algo tenía muy claro se volvería a dejar llevar.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:06 pm

Capítulo 3: Un día más
Anahí seguía con los ojos cerrados, había dormido muy poco esa noche. Intentaba recordar cómo había sucedido el accidente. En un segundo había estado a punto de perder la vida, dicen que no sabes lo que tienen hasta que lo pierdes, pues Anahí había estado a punto de morir y ahora veía la vida de otra forma.
Los policías ya le habían tomado declaración aunque de poco había servido si no recordaba casi nada del accidente. Le habían comentado que el seguro del fallecido le pagaría una indemnización, pero no le importaba el dinero.
Su mente dejó los problemas a un lado y se concentró en la médico pelirroja, admirando todo lo que recordaba de ella.
-Dulce me salvó la vida cuando todos pensaba que estaba muerta-pensaba sin abrir los ojos visualizándola en su cabeza- Es preciosa, seguro que tiene novio. Tiene unos ojos color chocolate oscuro y la piel de color caramelo, un buen cuerpo y unos labios sensuales que deben saber a frambuesa- de repente abrió los ojos al sentir como su piel se erizaba con tan solo esos pensamientos. Estaba pensando en cómo sabrían los labios de la doctora.- Esta mal, -se decía mentalmente.-¡Que estas pensando Anahí! ¡Es una mujer!- se dijo a sí misma en voz alta.
La puerta de la habitación se abrió de golpe dando paso a una enfermera con varias cosas en las manos.
-Buenos días- dijo la enfermera- Vengo a ponerte el medicamento que te toca hoy. ¿Cómo te encuentras?- preguntó la mujer cogiendo jeringuilla e inyectándola en la vía.
-Mucho mejor, ya no me duelen tanto los puntos- dijo la rubia.
La enfermera empezó a revisarle los puntos que tenía en el abdomen de la operación desinfectando la zona para prevenir infecciones. Anahí quería saber si Dulce trabajaba hoy, la quería ver.
-Perdona, ¿usted sabe si Dulce… quiero decir la Doctora Espinoza trabaja hoy? Le pedí un favor ayer y no sé si lo ha conseguido- la rubia se refería cuando le pidió que llamara a sus amigos.
-Eh sí, creo que sí que trabaja hoy. ¿Ya has caído en su red no?-
-No la entiendo- contestó sin entender a que venía esa pregunta.
-La Doctora Dulce es famosa por ser una "Don Juan" con las mujeres, muchas han caído en sus redes ya sean pacientes, doctoras o enfermeras pero ninguna dura más de una semana con ella.- explicó al acabar de desinfectar la zona de los puntos y volver a taparla con la sabana.
-Eh yo no… Yo no soy gay-
-Eso dicen todas antes de caer- expresó antes de salir por la puerta y dejar una muy confundida Anahí en la habitación. ¿Qué había querido decir la enfermera?
Las horas iban pasando y Anahí seguía muy aburrida en la habitación, no se podía casi ni mover y su único entretenimiento era la televisión.
Anahí seguía dándole vueltas a lo que le había dicho la enfermera, Dulce era gay y no sabía porque una parte de ella le alegraba que lo fuera.
-Adelante- dijo la paciente después de escuchar como alguien picaba a la puerta, intentado incorporarse para estar algo más cómoda.
La puerta se abrió y entraron dos personas, una mujer con el cabello negro y ojos negros y un chico moreno.
-¡Mai! ¡Ucker!- gritó al verlos
Maite corrió hacia la cama para abrazarla con todas sus fuerzas y justo detrás de ella el chico esperando su turno para abrazarla. La noticia de su accidente les había llegado esa mañana y no habían dudado en ir a visitarla en el hospital.
-Mai…- dijo casi sin aire la paciente- Me estas…haciendo…daño-
-¡Ups! Lo siento- contestó separándose de la chica.
Ahora era turno del moreno para abrazarla con menos intensidad que la rubia.
-Hemos venido en cuanto nos han llamado del hospital, Doctora Espinoza creo que era su nombre- dijo el chico de pelo oscuro. En la cara de Anahí instantáneamente apareció una pequeña sonrisa sin poderlo evitar.
-¿Cómo que no nos llamaste tú?- cuestiono Maite.
-Mi móvil quedó inservible después del accidente y no pude llamar- explicó Anahí.
Anahí les explico con todo tipo de detalles lo que había pasado, su estado al llegar al hospital y también les explico que había estado a punto de perder la vida si no fuera por Dulce. Maite y Christopher no pudieron evitar soltar algunas lágrimas al llegar a pensar que su amiga podía haber muerto en ese accidente.
Maite y Christopher para Anahí eran como sus dos hermanos, se conocían desde el instituto y siempre habían estado juntos. La rubia les preguntó cómo iba su academia de baile, los dos chicos después de casarse crearon una academia y allí impartían todo tipo de clases de baile. Su pasión hacia el baile los había unido y ahora estaban felizmente casados.
-Antes de venir hacia el hospital llamamos a Poncho- dijo Christopher, la cara de Anahí se volvió seria en ese instante. Su novio, un novio que no veía desde hacía meses, una relación de más de dos años que cada vez iba a peor.
-¿Qué te ha dicho?- preguntó la enferma sin mucho interés, ya se imaginaba la respuesta a esa cuestión.
-Que no podía venir, tiene partido esta semana y la que viene- contestó el muchacho.
-Es mucho más importante su partido de futbol que venir a ver a su novia que ha estado a punto de morir en un accidente de coche. Y lo único que dice es que espera que te mejores- Maite pocas veces se enfadaba pero las veces que lo hacía era por alguna razón.
Alfonso Herrera era un jugador de futbol americano y desde hacía un año que no paraba de viajar por todo el país jugando partidos a nivel nacional, por eso cada vez se veían menos y el amor que antes tenían ahora era casi inexistente.
-¿Por qué no lo dejas Anahí?-preguntó Christopher.
-Es verdad Anahí, tú eres la primera que sabe cómo es Alfonso y te ha sido más de una vez infiel en este último año, aunque siempre dice que no lo volverá a hacer- dijo la chica de ojos negros.
-Te lo decimos como amigos Anahí, esto no va a ninguna parte y tú lo sabes-
La rubia estaba allí sin decir nada, sabía que tenían razón pero ella quería creer que se podía volver a enamorar de ese chico, porque ahora no lo estaba y lo tenía muy claro.
-Anahí quiero que me contestes a una pregunta sencilla- la chica asintió y Christopher continuo hablando-¿Estas enamorada de él?-
Justo en el momento que iba a contestar, la puerta se volvió abrir, pero esta vez quien entraba a la habitación era Dulce quien no se esperaba que hubiera gente en la habitación.
-Hola- saludó la chica caminando hacia la cama.
-Chicos os presento a Dulce Espinoza, es la doctora que me salvó la vida- explicó a sus amigos.
-Solo hice mi trabajo- justo al acabar de decir la frase Dulce fue abrazada por Maite que la estaba apretando con todas sus fuerzas sin parar de darle las gracias. La pelirroja no sabía qué hacer en ese momento, nunca le había pasado algo así.
Christopher solo le extendió la mano dándole él también las gracias por salvarle la vida a su amiga.
-Vengo a ver cómo te encuentras- dijo la doctora dirigiéndose a la paciente.
-Me encuentro mejor, aunque me molestan los puntos-
Dulce asintió y empezó a destapar la sabana para ver los puntos, su cuerpo empezó a reaccionar al ver la tersa y blanca piel de la chica.
La pelirroja tardó algo más de lo normal porque no podía concentrarse en comprobar que los puntos estuvieran bien. Al acabar la volvió a tapar y empezó a escribir en la carpeta que llevaba en la mano programando algunas pruebas para Anahí.
-Nosotros no nos podemos quedar contigo esta noche- dijo triste Maite.
-No pasa nada Mai, no hace falta que paséis las noches conmigo. Soy mayor y además estoy en un hospital, no me va a pasar nada-
-Pero yo no quiero que pases la noche sola- contestó haciendo un mohín, Anahí miró a Christopher esperando algo de ayuda que convenciera a su esposa de que no hacía falta que se quedaran con ella por las noches.
-Yo prefiero que se quede alguien contigo Anahí- contestó él haciendo suspirar a la paciente.
-Doctora- dijo Mai dirigiéndose a la pelirroja-¿tú te podrías quedar con ella esta noche?- preguntó sin ningún tipo de pudor.
-¡Mai!- dijeron Anahí y su marido a la vez.
-¿Qué pasa? Solo estaba preguntando-
-Mai seguramente ella tendrá cosas que hacer- explicó Anahí
-La verdad es que iba a pasar la noche en la sala de descanso estudiando, si quieres te puedo hacer compañía- dijo Dulce, era verdad iba a pasar la noche estudiando en el hospital y se quedaría a dormir en el sofá de la sala ya que su turno empezaba a las 5 de la mañana junto con Sala, así que no le importaba pasar la noche allí. Y en cierto modo era una excusa para pasar tiempo con la rubia, quería saber que sentía por ella.
-Lo veis- dijo Mai- Nos harías un gran favor si pasaras la noche con ella- Dulce solo asintió volviendo la atención al papel.
-Gracias.- expresó Christopher.- Nosotros nos tenemos que ir, mañana vendrá Mai para pasar la noche contigo-
Los dos chicos se despidieron de Anahí antes de salir por la puerta dejando a las dos chicas a solas.
-No hace falta que pases la noche conmigo si no quieres- dijo Anahí.
-No me importa la verdad. Tengo que estudiar y no me vendría mal tener algo de compañía. Pero si tú no quieres puedo…-
-No, no quise decir eso- corto la rubia algo avergonzada- No me importa que pases la noche aquí…-
-Ehh bueno…- empezó a hablar sin saber muy bien que decir- Mi turno acaba dentro de unas horas, iré a mi casa a ducharme y a buscar algunas cosas pero volveré luego –
-Vale- contestó Anahí sonriendo, no sabía muy bien porque pero la presencia de la pelirroja le hacía sonreír.
Después de unas horas y como había prometido la doctora había vuelto al hospital después de una ducha y de coger sus libros de la sala de descanso. Al entrar pudo ver como la cena que estaba encima de la bandeja y casi no había sido tocada.
-Anahí debes comer debes comer algo más-
-Pero no me apetece comer más- dijo cogiendo uno de los libros que le había traído Christopher.
-Por lo menos comete el yogurt- contestó Dulce algo más seria cogiendo el yogurt y la cuchara y entregándoselo a la chica.
-De acuerdo- aceptó sin muchos ánimos.
Llevaban una media hora hablando, teniendo una conversación amena entre ellas. Dulce aún no había empezado a estudiar porque se sentía muy cómoda hablando con la chica, aunque los temas de conversación eran neutrales, nada fuera de lo común hasta que Dulce empezó a preguntar por la vida personal de Anahí.
-Así que Anahí dime, ¿tienes novio?- preguntó algo curiosa.
-Algo así…-
-No quiero meterme donde no me llaman pero, ¿qué significa eso?-
-Si tengo novio pero tiene que viajar mucho porque es jugador de futbol americano. Llevo dos años con él pero siento que no lo conozco, porque lo veo cada 3 meses y solo por unos días…- suspiró Anahí
-Lo siento. Debe ser difícil llevar una relación a distancia- la rubia asintió solo como respuesta.
-¿Y tú tienes novio?-preguntó esta vez la rubia.
-No, no tengo novio- contestó la pelirroja- Soy gay, pero no tengo ninguna relación estable por ahora. Sé que sonara algo cursi pero espero a la persona indicada para tener una relación duradera. - Dulce casi nunca expresaba lo que pensaba o sentía con la gente pero con Anahí era diferente no era la perra que solía ser con los demás. Se sentía a gusto en su compañía.
-¿Nunca te has enamorado?- preguntó Anahí interesada en saber más de la chica.
-No- dijo muy segura- pero creo que me podría enamorar…- las palabras salieron de su boca sin poderlas retener. Durante unos segundos se quedaron mirando sin saber que decir, aquella última frase las había sorprendido a las dos por igual.
-Tengo sueño… Yo me voy a dormir- expresó la rubia rompiendo ese incomodo silencio que se había creado entre ellas.
-Sí, es tarde. Yo me pondré a estudiar. Buenas noches Anahí – Dulce cogió un libro y hizo ver que leía, pero en su mente repasaba esa última frase que había dicho, no entendía nada de lo que estaba pasando en su interior.
-Buenas noches Dulce-

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:06 pm

Capítulo 4: Despedida amarga
Una semana y media había pasado desde aquella noche que pasaron las dos en una misma habitación, las cosas después se habían puesto un poco tensas entre ellas pero muy rápido se olvidaron de ello. Su relación era algo extraña ya que ninguna de las dos la sabía etiquetar o identificar, pero algo que sí que tenían muy claro era que no había día en que no se viesen.
Dulce pasaba a visitarla todos los días, en sus ratos libres, antes de entrar a trabajar y después de salir aunque solo fueran unos minutos. La fue a visitar hasta el día que tenía fiesta y no tenía que ir al hospital.
Las chicas se podían pasar hablando horas de cualquier tema, Dulce había descubierto de que Anahí trabaja de chef en un restaurante de la ciudad el cual no había preguntado cuál era el nombre, que le gustaban mucho los dulces, que le encantaba bailar y que ella era una persona muy impulsiva.
Por la otra parte la rubia había descubierto de la pelirroja, que adoraba el café y que su vida sin él sería un caos, palabras textuales de Dulce, también le contó que no sabía cocinar, que le encantaban los deportes y siempre que tenía tiempo salía correr unos cuantos kilómetros. Anahí ahora entendió porque tenía tan buen cuerpo.
El doctor Sala junto con Dulce habían empezado la mañana pasando a visitar algunos de los hospitalizados en planta, uno de esos pacientes era Anahí.
Un extraño escalofrío le recorrió el cuerpo a la pelirroja antes de abrir la puerta, era una sensación extraña que siempre le pasaba antes de ver a Anahí.
-Buenos días- dijo el hombre al ver a Anahí en la cama.
-Hola Anahí- saludó Dulce con una gran sonrisa.
-Hola- contestó Anahí al ver a los medico entrar apagando la televisión, su única conexión con el exterior.
Después de que Dulce y el Sala le miraran las constantes y vieron que todo estaba bien, fue el hombre quien habló primero.
-Bueno Señorita Puente sus constantes están bien, solo me falta ver los últimos resultados y si todo esta correcto se podrá ir ya de este hospital-
-¿En serio?- preguntó ilusionada.
-¿Tengo cara de estar bromeando?- preguntó Sala con cara de pocos amigos. Anahí no supo que contestar ese hombre a veces le intimidaba demasiado, no entendía como alguien tan borde y serio podía salvar vidas.-Bueno Espinoza dame los resultados de las pruebas que le hiciste ayer-
-Ehh…- la pelirroja empezó a buscar los papeles pero no los encontraba en ninguna de las carpetas que llevaba, hasta que se acordó que había se había dejado algunas en la habitación de al lado donde habían estado antes- Me las he dejado en la habitación de antes-
-¡Joder Espinoza! ¿La cabeza dónde la tienes? Espero que baje pronto de las nubes…- el hombre mayor empezó a gritarle.
-Voy a buscar los resultados-
-Pues busca también tu cabeza por que anda perdida por algún lado- contestó muy serio el hombre de brazos cruzados.
Dulce ignoró sus comentarios y salió lo más rápido de la habitación, no quiere volver a escuchar gritar a Sala en ese día, en menos de una hora ya le había chillado 3 veces.
-Que le has hecho a esta chica?- pregunta el doctor justo después de que la pelirroja saliera por la puerta.
-Perdona?- cuestiona confundida la rubia.
-Antes siempre estaba concentrada en el trabajo, tenía errores como todo el mundo pero estaba atenta a todo, pero ahora esta distraída. Siempre está en las nubes. Se escapa cuando puede solo para venir a verte a ti. Cuando sabe que tenemos cirugía se escapa 5 minutos y se que viene a esta habitación- Todo lo que estaba diciendo el hombre mayor era cierto y Anahí no sabía que contestar- Si fuera por mí ya te hubiera dado el alta hace unos días pero ella quería asegurarse de que todo estaba bien. De que tú estuvieras bien – concluyó Aitor sin esperar ninguna respuesta de Anahí ya que esta estaba sorprendida por lo último que le acababa de decir.
Muchos porqués le viajaron a la mente a la rubia, pero un sentimiento diferente le recorrió el cuerpo. Sabía que la pelirroja se preocupaba por ella, era normal era su médico pero tanto para repetir unas pruebas innecesariamente.
Minutos después Dulce volvió con la carpeta en la mano y se la entregó a Sala sin decir nada. Cuando la pelirroja miró a Anahí vio como esta no le quitaba la mirada de encima, la pelirroja le sonrió causando que la rubia bajara la mirada algo sonrojada.
-Bueno todo parece estar correcto. Así que esta misma tarde te daremos el alta y te podrás ir de aquí- dijo cerrando la carpeta- Luego alguien vendrá a darte todo el papeleo. Espero que todo te vaya bien- hablo sorprendiendo a la rubia que quien con mucho gusto le estrecho la mano.
-Igualmente- contestó la chica.
-Vamos Espinoza, tenemos que ver algunos pacientes más- dijo abriendo la puerta.
-Ahora voy. Dame unos minutos- Aitor se giró para mirarla para después empezar a negar con la cabeza.
-¡Te doy un minuto!- gritó saliendo por la puerta dejando a las dos chicas a solas.
-¿Más o menos a qué hora te vas a ir?- No tenían mucho tiempo para hablar así que la pelirroja fue directa al grano.
-Pues ahora llamaré a Mai y se lo diré, pero ellos no plegaran de trabajar hasta las 4:30. Hasta las 5 no me podré ir.-
-Pues entonces me pasaré a despedir, si no te importa claro-
-Me encantaría que vinieses esta tarde- Dulce no puede evitar sonreír muy feliz, en ese momento iba a darle su número de móvil por si necesitaba cualquier cosa algún día que podría contar con ella, pero unos repentinos golpes en la puerta junto con la voz de Sala gritando la morena decidió darle luego su número de teléfonPublicado
-Nos vemos luego-
-Hasta luego-
Las horas del día iban pasando y Anahí tenía muchas ganas de irse por fin ya a su casa para poder volver a comer comida con sal, para volver a dormir en su cama y volver a su querido trabajo. Pero una pequeña parte de ella no quería dejarlo, Dulce Espinoza era esa razón. Pero Anahí sabía que la querría volver a ver por eso había pensado en dejarle su número de teléfono y dirección por si algún día querían hablar.
Maite y Christopher habían llegado a la habitación hacía 5 minutos.
Anahí ya estaba vestida y con todo preparado para marcharse, solo debía firmar los papeles, llevarlos a recepción y ya podría marcharse pero aún no había llegado Dulce como le había dicho.
-¿A qué esperamos Anahí?- le preguntó Christopher.
- Estoy esperando a que venga Dulce para despedirme de ella-
-¿Solo despedirte?- pregunta la morena. Ella no había sido muy lista en la escuela pero conocía demasiado bien a su amiga para pensar que solo quería despedirse de la doctora.
-Ehh… También quiero darle mi número, para seguir en contacto con ella- respondió sin extenderse en las respuestas.
La pareja de casados se quedaron mirando durante unos segundos como si con la mirada pudiesen comunicarse. Hasta que Christopher volvió a hablar.
-Pues esperamos-
-Anahí- le llamó la atención Mai.
-Dime Mai-
-¿Qué sientes por ella?- una pregunta simple, rápida y concisa pero difícil de responder.
Anahí se le había quedado mirando con los ojos muy abiertos, abriendo y cerrando la boca sin que las palabras pudieran salir por su boca. Quería haberle contestado algo pero no sabía que decir.
Ya habían esperado más de una hora y ya Anahí había desistido de esperarla más. Cuando llegaron a recepción dieron los papeles.
-Perdona- dijo Anahí a la recepcionista- Le podéis dar esto a la Doctora Espinoza- era un papel donde había apuntado su número.
-Yo me encargo- dijo la enfermera que pasaba por ahí. Era la misma enfermera que había atendido más de una vez a Anahí y la misma que coqueteaba siempre con Dulce.
-Gracias Andrea- contestó Anahí feliz, sin pensar que aquella acción que había hecho la chica era con maldad.
-De nada- susurró al ver como los tres iban saliendo por la puerta.
Andrea miró el papel y leyó el nombre de la chica junto con a un número de móvil, acto seguido lo rompió en mil pedazos.
Poco rato después Dulce sale agitada del quirófano, quitándose la ropa de operación y los guantes. Al mirar su reloj vio que eran las 6:30.
-****- exclamó empezando a correr hacia la habitación 404, esperando un milagro y que Anahí siguiera ahí.

Flashback
Eran las dos de la tarde, cuando Dulce acabó unos informes para entregarlos en recepción, de camino se encontró con su médico adjunto algo alterado.
-Espinoza tenemos un trasplante de hígado dentro de media hora-
-Pero…- Dulce sabía que una operación como esas podía durar horas si todo iba bien, la pelirroja volvió a mirar el reloj.
-¡Espinoza ya!-
Era su trabajo, ese era su trabajo. Dejó los informes en recepción y se encamino hacia el quirófano esperando poder estar libre a las 5 para poderse despedir de Anahí.
Fin Flashback

Al llegar a la habitación la vio vacía y empezó a pensar que no volvería a ver a la rubia, no tenía nada para poder contactar con ella, no sabía dónde vivía ni trabajaba.
Estaba perdida.
-Andrea- llamó Dulce al ver a la enfermera saliendo del ascensor.
-Dime guapa-
-¿Sabes si Anahí se ha ido ya?-
-¿Anahí?- preguntó haciéndose la confundida.
-La paciente da le habitación 404- contestó rápido.
-Ahh si… Yo estaba en recepción cuando se ha ido junto con un chico y una morena, hace una media hora más o menos-
-****…- murmuró la pelirroja
-¿Y sabes si ha dejado algo para mí?- era una alternativa que le hubiera dejado algo, esperaba que así fuera, era su última salida.
-No. Ha dejado los papeles y se ha ido-
-Vale… gracias- contestó Dulce algo triste.
-No te pongas triste cariño. Nos vemos luego- dijo dándole un beso en la mejilla para después marcharse.
Dulce cuando se quedó sola se apoyó en la pared pensando en esas casi dos semanas, como alguien que casi ni conocía podía hacerla sentir de esa manera.
-Asimílalo Dulce, no la volverás a ver- se dijo a si misma antes de volverse a levantar para poderse ir a su casa.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:06 pm

Capítulo 5: El tiempo lo decide
Después de esa despedida amarga que hubo entre las dos chicas los meses fueron pasando y Dulce seguía con su vida, con su trabajo en el hospital de Los Ángeles y para su desgracia debía seguir aguantando a Sala. Pero algo había cambiado en ella, se sentía diferente porque solo podía pensar en una cosa.
Desde hacía 3 meses que se despistaba con facilidad en el trabajo, se equivocaba demasiado y no era normal en ella, siempre había sido alguien concentrada en lo que hacía. Por culpa de eso la pelirroja recibió muchas broncas de Aitor.
El mayor despiste que tuvo en esos tres meses fue el ponerle una lavativa a un hombre de unos 40 años pensando que este la necesitaba, pero sin darse cuenta se había equivocado de box y en vez de ponerle la lavativa al paciente del box 2 se la puso al del 1, el hombre del box 1 estaba en el hospital porque tenía un problema de cuerdas vocales, no podía hablar y le tenían que operar.
Cuando Sala se enteró de lo que había pasado la puso a hacer informes toda una semana sin poder atender a ningún paciente.
No solo su concentración había cambiado si no también su vida personal, en esos meses ninguna chica había pasado por su casa, ni ella había querido nada con nadie.
En esos tres meses había pensado en la persona que le había cambiado la vida en tan solo una semana y media, la que le había creado sentimientos en su interior y la chica la cual pensaba todo el día.
Dulce lo tenía muy claro no debía pensar más en ella, lo había asumido le gustaba Anahí pero ya lo había intentado todo para poderse encontrar con ella. El número móvil que había en el informe de ella era un número incorrecto que no daba ninguna señal. Dulce se pasó semanas buscando el nombre de Anahí Puente en la guía telefónica, en redes sociales y muchos otros sitios pero nada dio resultado.
Dulce estaba sentada sola en una mesa de la cafetería del hospital tomando un café en su tiempo libre mientras pensaba que lo mejor que podía hacer era olvidarla, aunque sabía que no era tarea fácil.
-¿Me puedo sentar contigo?- preguntó Andrea con una taza de café en la mano.
Dulce solo asintió después de mirarla. Andrea iba vestida con el típico pijama de enfermera color azul claro, su cabello ondulado de color castaño claro iba recogido en una coleta alta.
La pelirroja se la quedó mirando durante unos segundos pensando en que tenía una chica muy guapa delante, ojos verde claro, un poco más alta que ella y una hermosa sonrisa pintada en su cara. Una mujer lista y además estaba interesada en ella. Entonces la doctora se preguntaba porque no quería tener nada con Andrea, porque no tenía sentimientos hacia ella.
-Estas muy callada- dijo la enfermera rompiendo el silencio que había entre ellas.
-Solo estaba pensando…- contestó levantando la taza para beber.
-¿Sabes que estaba pensando yo?- preguntó poniendo los codos encima de la mesa y apoyando su cabeza en su manos.
-¿En un cómo hacer que Sala no me chille hoy?-
Andrea riendo negó con la cabeza.-Podrías empezar por no poner lavativas en pacientes que no lo necesitan-
Dulce levantó una ceja de forma desafiante.
-Muy graciosa Drea…- contestó de forma irónica utilizando ese mote que sabía que no le gustaba.
-Vale, ya estamos en paz- sentenció levantando las manos al aire en símbolo de son de paz- Pero yo estaba pensando en que tú y yo este sábado podríamos ir a cenar a un restaurante que me han recomendado, es muy bueno y hace tiempo que no salimos…-
-No creo que sea buena idea…- la pelirroja sabía que la chica tenia sentimientos hacia ella por eso no quería darle falsas esperanzas. En un pasado habían tenido algo, pero para Dulce solo había sido diversión.
-Vamos Dulce hace más de 3 meses que no quedamos…- suplicó.
-Andrea lo que paso en ese momento no fue nada y tú lo sabes-
Andrea asentía como respuesta pero nuevamente volvió a insistir.
-Pero yo solo quiero quedar con mi amiga para ir a cenar a un restaurante, no le veo nada malo a eso. Te prometo que te lo pasaras bien, me han dicho que es un nuevo restaurante muy glamuroso y caro. Solo tienes que venir conmigo.-
-No sé…-
-Además invito yo-
Andrea era una chica de familia muy adinerada y siempre que podía utilizaba el dinero para conseguir aquello que quería. No era una chica mimada, pero sabía utilizar el dinero a su favor.
-No- contestó con rotundidad- Si vamos a cenar dividimos la cuenta-
-Si te invito yo, pago yo y no hay más que hablar-
Dulce reflexionó por un momento, no le vendría mal desconectar un poco, a lo mejor así dejaría de pensar en Anahí. Ya que su mejor amigo llevaba fuera de la ciudad más de 6 meses y su único medio de contacto con él era el teléfono, tenía que salir con alguien más.
-Vale, iré contigo a cenar- contestó no muy entusiasmada.
-¡Bien!- exclamó juntando sus manos- Tú solo debes arreglarte y ponerte guapa, aunque no creo que sea posible que te puedas poner más guapa de lo que ya eres- Dulce sonrió mirando su taza de café negando con la cabeza- Yo me encargaré de todo lo demás.-
Andrea se acercó a la pelirroja y le dio un beso en la mejilla bastante cerca de la comisura de los labios.
-Nos vemos luego- sin más se levantó de la mesa volviendo a dejar a sola a Dulce.
La doctora después de acabarse el café había vuelto al trabajo pensando en si había hecho lo correcto al decirle que sí a Andrea, pero necesitaba desconectar del trabajo y también de sus pensamientos y esta era la única opción que se le presentaba.
El sábado había llegado muy rápido para Dulce, y ahora se encontraba saliendo del lavabo con una toalla que cubría su cuerpo desnudo. Se acaba de duchar y su pelo húmedo le caía sobre los hombros. La pelirroja buscaba un vestido que ponerse para aquella noche pero de repente su teléfono empezó a sonar.
-Si…- contestó sin mirar la pantalla.
-¿Cómo está la doctora más sexy de Los Ángeles?- una voz masculina se escuchó a través del audífono. Dulce reconoció la voz de inmediato.
-Bien- contestó con una sonora carcajada- ¿Y el bombero más guapo de Nueva York cómo está?-
-¿Solo guapo? Dulce estás hablando con Christian Chávez, yo no soy solo guapo…- bromeó con un tono egocéntrico.
Christian Chávez era su mejor amigo desde la secundaria y desde entonces no se habían separado, juntos habían vencidos sus miedos en la adolescencia y eso les había unido aún más pero hacia relativamente poco Christian se tuvo que ir de Los Ángeles porque su novio se iba a trabajar a NY, este no lo dudó y se fue con él.
-¿Cómo va el trabajo?- preguntó la pelirroja.
-Bien todo bien, está todo muy tranquilo por aquí- contestó el chico- ¿Y con Sala qué tal?-
-Igual…
-Sigue siendo un *beep*, ¿no?-
-Sí- contestó intentando buscar en el armario un vestido, pero era algo difícil porque con una mano aguantaba el teléfono y con la otra la toalla- Oye Chris, me pillas en mal momento, estoy algo ocupada…- no acabó de hablar cuando este le interrumpió.
-¿Tú ocupada un sábado cuando no tienes que trabajar? No me lo creo…-
-Pues sí, he quedado con Andrea para ir a cenar-
-Andrea…- repitió.
-Si Andrea, ya sabes la enfermara con la que trabajo en el hospital-
-Si ya sé quién es, ¿pero y Anahí?- Dulce le había contado todo lo que le pasaba con la rubia, por eso el chico se extrañó, él conocía todo lo que sentía la pelirroja por ella y lo veía algo raro después de todas esas conversaciones que habían tenido buscando maneras para encontrarla.
-La debo olvidar, no la voy a encontrar, además tiene novio y es heterosexual…- contestó algo deprimida al pensar en ello- Es lo mejor Christian, tengo que intentar olvidarla…- dijo sentándose en su cama dejando de mirar su armario.
-Si te lo propones lo conseguirás-
-Seguro- contestó no muy convencida de sus palabras.
-Bueno te dejo que te prepares, espero tu llamada mañana para que me lo cuentes todo ¿vale?-
-Sí, yo te llamo- volviéndose a levantar dirigiéndose hacia su armario otra vez.
-Ahh se me olvidaba. Ponte el vestido negro sin mangas, el que tiene detalles en rojo-
Dulce sonrió al ver como el chico la conocía tan bien.
-Adiós D- se despidió la pelirroja.
-Adiós Dulcesita-
-¡No me llames así!- gritó pero el teléfono ya descomunicaba, no le gustaba que la llamaran así y Christian lo hacía para picarla.
Media hora más tarde Dulce ya se había puesto el vestido que le había recomendado su amigo junto con unos tacones rojos y el bolso a juego. Se encontraban a principios de abril por eso se decantó por una chaqueta fina ya que no hacía mucho frio. El cabello lo llevaba suelto completamente liso.
Un mensaje le avisó de que Andrea ya le estaba esperando abajo, la chica había insistido en que ella la iría a buscar.
Al salir de su edificio la vio esperando apoyada en su coche. La castaña llevaba unos tejanos negros ajustados a sus piernas y una camisa algo holgada de color azul claro de media manga.
-¡Wow!- dijo la enfermera cuando Dulce ya estaba en frente suyo- Retiro lo que dije…- la pelirroja se la quedó mirando sin comprender nada- Has conseguido ponerte más guapa aun- confeso dándole un beso en la mejilla para después abrirle la puerta del coche.
-Gracias- contestó la pelirroja entrando.
Andrea entró en el coche por la puerta del piloto, y mientras se ponía el cinturón Dulce dijo.
-Esto no es una cita…-
-No es una cita- repitió con una sonrisa traviesa en su cara encendiendo el coche.-Pues lo parece- expresó mirando al frente.
Diez minutos después las dos chicas se encontraban en frente del restaurante, ya solo la fachada de este llamaba la atención, el restaurante era todo negro con algunos tonos en gris.
Dulce observó todo lo que le rodeaba, el ambiente le fascinaba. No era un restaurante muy grande pero había suficientes mesas para dar cabida a unas 50 personas. Un detalle que admiró la pelirroja era que todas las paredes estaban repletas de obras de arte, sin dejar ni una pared vacía.
-¿Nos sentamos?- preguntó Andrea después de haber hablado con el maître.
-Sí, claro-
Un camarero les acompañó hasta la mesa, sugiriéndoles algunos platos y botellas de vino y también deseándoles una bonita velada.
La velada fue transcurriendo, Dulce estaba un poco incomoda porque en vez de parecer una cena entre amigas parecía una cita, el ambiente, la música y como se comportaba Andrea daba entender que era una cita. Pero debía admitir que se lo estaba pasando bien, sobre todo estaba disfrutando de la comida. Todo era delicioso.
-¿Quieres probar?- preguntó la enfermera ofreciéndole un poco de su tarta de chocolate.
-Mm… Claro- contestó dejando de comer la tarta de limón que ella había escogido para el postre.
Andrea acercó la cuchara a la boca de la pelirroja dejando que esta saboreara el pastel. Dulce al probarlo abrió los ojos, estaba delicioso ese pastel.
-Mmm…- la pelirroja estaba acabando de saborearlo- Esta delicioso…- Andrea se incorporó un poco y con su dedo índice limpio un poco de chocolate que había quedado en la comisura de los labios de Dulce para luego meterse el dedo en la boca.
-Sí que esta delicioso- reafirmó la chica volviendo a coger la cuchara para seguir comiendo.
Aquello no se lo había esperado Dulce, que aún seguía mirando a la chica pensando en que debía hacer, le podía seguir el juego, esa era una opción a lo mejor después de todo con ella podría olvidar a Anahí.
-Dulce- llamó la atención la chica, le había preguntado una cosa pero la pelirroja había estado en su mundo y no lo había escuchado- ¿Me has escuchado?-
-No, perdona- dijo ya terminando de comer el pastel- Dime-
-¿Qué te parece si llamamos al chef para darle la enhorabuena, todo ha estado delicioso. Se lo mereces, ¿no crees?-
-Sí muy buena idea…-
Andrea había llamado al camarero para decírselo, el chico les dijo que ahora iría a comunicárselo y que en unos minutos saldría.
Cuando se fue el camarero Andrea cogió la mano de Dulce que estaba encima de la mesa y la giró poniendo la palma hacia arriba.
-¿Qué haces?- preguntó mirando a la chica que no paraba de observar su mano.
-Te voy a leer la mano- la pelirroja se rió por lo que dijo pero al ver el rostro serio de Andrea paró.
-¿Sabes?- preguntó algo más seria.
-Si-contestó- Ves esta línea de aquí es la de la vida y por lo que veo va a ser larga y llena de felicidad- Dulce miraba su mano intentando ver de dónde lo sacaba. Andrea seguía explicando las diferentes líneas la del trabajo, la salud y también la del dinero, pero había dejado la del amor para al final- Y esta es la del amor…-
-¿Y qué dice?-
-La del amor dice que tus primeros amores han sido algo desastrosos, pero a partir de aquí- dijo señalando como la línea subía hacia arriba- Te va a costar, pero al final conseguirás a tu gran amor…-
Dulce no sabía que decir en ese momento ni tampoco que hacer, era un momento incómodo para ella, Andrea la seguía sosteniendo de la mano hasta que la pelirroja rápidamente la apartó mirando hacia un sector del restaurante. La castaña iba hablar cuando alguien que las había estado observando desde hacía unos minutos habló.
-¿Me habían llamado?- preguntó la chef de pie al lado de la mesa.
Dulce reconoció esa voz en seguida, pero debía comprobar que era real y no otra ilusión, pero allí estaba ella.
-Anahí…-

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:07 pm

Capítulo 6: Más vale tarde que nunca
Después de esa despedida amarga, Anahí esperaba que Dulce algún día la llamara y que pudieran quedar para hablar y quién sabe si podrían llegar a ser amigas.
No sabía porque en su interior tenía la necesidad de hablar con ella, de volverla a ver pero los días fueron pasando y también las semanas y aún no había recibido ninguna llamada de la pelirroja. La rubia empezaba a sentir decepción y un poco de tristeza al ver que la chica no se interesaba por ella pero aun así tenía esperanzas de que algún día se dignara a llamarla, solo tenía que esperar a que eso sucediese.
Poco después de salir del hospital el novio de Anahí volvió a Los Ángeles por unos días, había cogido unos días de vacaciones para visitar a su chica aunque según Christopher era algo tarde ya que lo peor ya había pasado y la rubia ya estaba casi recuperada del accidente, pero más vale tarde que nunca ¿no?
La rubia cada vez que lo besaba o lo abrazaba notaba como el poco amor que le quedaba por él iba disminuyendo, pero como siempre no le dio tiempo para decir o hacer nada al respecto ya que Poncho se volvía a ir de viaje con su equipo y esta vez no sabía cuánto tiempo iba a estar fuera, 2, 3 o hasta 6 meses podía pasar fuera de LA. Y su relación durante esas temporadas de separación se basaban a una llamada cada diez días y casi siempre era ella quien le llamaba.
Un mes había pasado cuando volvió a incorporarse a su trabajo, lo había echado de menos, el estar en cocina dirigiendo a los camareros y a los otros cocineros. Pero lo que más echado en falta era el cocinar para le gente, sentirse libre de crear nuevos sabores y texturas. Era su manera de sentirse libre y también el volver a trabajar le ayudó a dejar de pensar tanto en Dulce.
Otro mes más había pasado, y Anahí ya se encontraba en plena forma, había vuelto a la normalidad de su vida todo era igual menos una cosa, sus pensamientos y sus sentimientos no eran los mismos. No quería pensar en Dulce, se había intentado convencer de que aquello que sentía no era nada más que el deseo de querer tener su amistad, convencerse de que solo quería ser su amiga y parecía haberlo conseguido.
Un sábado de principios de abril Anahí se levantaba de su cama, por fin tenía un sábado libre y lo iba disfrutar haciendo el vago todo el día y luego por la noche había quedado con Maite para ir a tomar unas copas, hacía tiempo que no salían las dos solas sin Christopher, iba a ser una noche de chicas.
Después de desayunar, había decidido volver a llamar a Alfonso, llevaban sin hablar más de dos semanas con él porque siempre que le llamaba le saltaba el contestador automático y él nunca le devolvía las llamadas se limitaba solo a mandarle mensajes de texto.
Un par de tonos dieron paso otra vez al contestador automático, a Anahí se le pasaron unos cuantos insultos por la cabeza pero prefirió callarse.
-¡Hey Alfonso! soy Anahí… otra vez.- dijo con desgana- Solo quería saber cómo estabas y hablar contigo porque ya son dos semanas que llevamos sin hablar… por lo menos deberías tener la decencia de devolverme las llamadas, no creo que estés tan ocupado para no tener 5 minutos para tu novia…- Anahí se pasó la mano por su cabello intentando que su furia no se apoderara de ella- Bueno cuando escuches este mensaje por favor llámame… Te…- su mente quería decir un te quiero, pero no pudo sabía que las cosas iban mal entre ellos. No sabía si lo quería o no, o si tan solo estaba con él por simple rutina, para no estar sola. Así que prefirió colgar el teléfono dejándolo en la mesilla que había al lado del sofá.
Nadie iba a fastidiar su día libre así que cogió el primer libro que vio en la estantería del salón y se estiró en el sofá. Marina de Carlos Ruíz Zafónleyó en la portada. Una sonrisa apareció en su cara al recordar que de adolescente se lo había leído más de una vez.
Por qué no, se dijo así misma antes de abrir el libro por la primera página y empezar a leer.
Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. Pero más vale que empiece por el principio, que en este caso es el final…
Con esas frases empezó el libro Anahí. Estaba tan concentrada en el libro que no se dio cuenta de que su móvil llevaba rato sonando. Cuando por fin puso atención a lo que le rodeaba el móvil paró de sonar.
Cogió el móvil y vio que tenía un mensaje y varias llamadas perdidas. Se podía imaginar de quien era el mensaje.
Efectivamente era de Alfonso.
Lo siento cariño estamos entrenando muy duro porque mañana tenemos partido… Te llamo yo esta noche, te lo prometo. Te quiero- Poncho
Siempre la misma historia, pensó Anahí para ella misma. No quiso darle más importancia y fue a ver de quien eran las llamadas. Pudo ver en la pantalla que eran de James, el encargado del restaurante donde trabaja, antes de que ella pudiera devolverle la llamada el móvil volvió a son-Dim
-Dime James- dijo Anahí.
-Anahí, por fin consigo ponerme en contacto contigo… te he llamado un par de veces- dijo el hombre.
-Lo siento estaba concentrada en otras cosas y no lo he escuchado. ¿Sucede algo?- si la llamaban el día que tenía libre era por algo y la rubia se lo imaginaba.
-Sí, - contestó rápidamente- resulta que el chef que tenía que venir esta noche, Rick, está muy enfermo y no puede venir hoy a trabajar. ¿Puedes venir tú? Te prometo que la semana que viene tendrás dos días de fiesta…-
-¿Y Richard?- preguntó la chica. Eran 3 chefs los que se turnaban los turnos de las comidas y las cenas. Y las noches en las que había muchas reservas eran dos chefs en la cocina. El restaurante donde trabajaba Anahí era uno de los mejores de la ciudad y hacía más de un año que había abierto.
-Ha estado en el turno de mañana. Sabes que si pudiera pedírselo a otra persona lo haría, pero no hay nada más…-
-Está bien…-aceptó al final- Pero quiero el sábado que viene fiesta- exigió Anahí.
-Trato hecho. Nos vemos a las 5 Anahí.-
-Hasta luego- se despidió colgando el teléfono.
Sabía que alguien le acabaría fastidiando su día de fiesta pero tampoco se podía quejar, tenía un trabajo de lujo y su vida no estaba mal. Al rato se acordó que había quedado con Mai, debía llamarla para decirle que no podría ir.
Después de unos tonos la voz de la bailarina se escuchó por el altavoz.
-Anahí!- gritó Maite haciendo que Anahí se tuviera que separar del teléfono un poco.
-Hola Mai- saludó volviéndose a poner el teléfono en la oreja.- No podremos quedar hoy por la noche- explicó la chef.
-¿Por qué?- cuestionó con voz inocente.
-Me han llamado del trabajo y tengo que ir a trabajar, uno de los chefs se ha puesto enfermo…-
-Ahhh…-
-Te prometo que quedaremos otro día ¿vale?- sugirió intentando animarla un poco.
-¿Lo prometes?-
-Claro-
Las chicas se despidieron, Maite porque tenía que volver al trabajo y Anahí porque tenía que empezar a prepararse, debía comer algo y también ducharse antes de irse hacia el restaurante.
La rubia ya se encontraba trabajando, se podría decir que el turno de esa noche no era muy ajetreado, las comandas iban saliendo a tiempo y todo parecía ir bien.
-Anahí- llamó uno de los camareros entrando a la cocina.
-Dime- dijo entre fogones sin parar de dar órdenes a todo el mundo.
- Los comensales de la mesa numero 5 quieren darte la enhorabuena en persona…-
-Vale saldré en 5 minutos- contestó la chef que estaba acabando de servir la comida en un plato, decorándolo perfectamente.
Anahí se limpió las manos y con una sonrisa en su cara salió de la cocina, le gustaba que la gente reconociese su trabajo y aun le gustaba más cuando le pedían salir de la cocina para darle la enhorabuena en persona.
La sonrisa se desvaneció al ver quien estaba en la mesa numero 5. Allí estaba Dulce, la chica la cual esperaba una llamada desde hacía 3 meses, la chica en la que pensaba cada día y que tan solo quería su amistad. Al lado de la pelirroja estaba aquella enfermera. Un sentimiento extraño le recorrió al ver como Andrea le cogía de la mano y empezaba a acariciarla. Y su cuerpo se llenó de rabia al ver como Dulce soltándose de la mano de la chica giraba la cabeza como si estuviera sonrojándose o algo parecido.
Con paso lento se fue acercando a la mesa, la rubia también se percató de lo bien vestidas que iban las chicas y pensó que estarían en una cita romántica.
Anahí llegó a la mesa y preguntó.
-¿Me habían llamado?-
Vio como la enfermera levantaba la vista y la miraba sorprendida pero no más que Dulce.
-Anahí…- susurró Dulce.
-Hay algún problema con la comida o algo, es que tengo cosas que hacer. Estoy trabajando- dijo la chef borde.
La pelirroja intentaba coordinar su mente para hablar pero seguía estupefacta al verla allí de pie vestida con una chaqueta de cocinero blanca. Fue la castaña quien habló.
-Solo queríamos felicitarte por la comida. Ha estado deliciosa, has hecho que esta velada sea aún más perfecta- dijo Andrea sonriendo maliciosamente.- ¿No crees Dulce?-
La pelirroja no dejaba de mirar a Anahí como si esta fuera un espejismo que se fuera a desvanecer en pocos segundos. Sus miradas conectaron durante unos segundos, Dulce intentaba decir algo pero le era imposible.
-Gracias- dijo mirando a la enfermera notando la intensa mirada de la pelirroja- Yo tengo que volver al trabajo- Anahí intentaba escaparse de allí, el ver a Dulce con Andrea en una cita la estaba enfadando y no sabía el porqué.
La rubia se giró para volver por el camino que había venido pero alguien le había cogido del brazo y le impedía seguir su camino.
-Espera Anahí- dijo la doctora aun agarrándola del brazo para que se girara.
-¿Qué quieres?- espetó girándose con el ceño fruncido- Tengo trabajo por si no lo has notado…- la rubia se soltó del agarre cruzándose de brazos
-Me gustaría quedar un día para hablar contigo, si te parece bien…- la pelirroja estaba nerviosa en ese momento.
-¿Estás hablando en serio? Mira Dulce no quiero hablar contigo, porque no vuelves con tu cita y me dejas volver al trabajo- Anahí se giró siguiendo su camino, pero la morena la siguió hasta que consiguió interponerse en su camino de nuevo.
-Espera… ¿Por qué no quieres hablar conmigo? ¿Qué te pasa?- preguntó si entender que le pasaba a la chica para ponerse así.
-Piensa un poco y lo sabrás- contestó antes de seguir caminando para entrar por una puerta que
Dulce supuso que era la cocina. Aquello le había dejado sorprendida, la pelirroja no entendía nada, sin más se volvió a la mesa con un rostro serio.
-¿Qué te pasa?- cuestionó la enfermera escondiendo la sonrisa que se le había formado al ver la pequeña discusión que habían tenido.
-Nada… ¿Puedes pedir la cuenta? Por favor…-
-Claro, ningún problema- contestó levantando la mano para llamar al camarero.
Las dos chicas salían del restaurante poniéndose sus respectivas chaquetas, ya que al ser de noche hacia algo más de frio. Dulce había sacado un paquete de tabaco del bolso, no era una fumadora constante era consciente de todo lo que podía causar el tabaco, ella era médico después de todo, pero había veces que lo necesitaba para relajarse y esta ocasión lo necesitaba urgentemente. Dando una primera calada profunda al cigarro exhalando todo el humo que había acumulado en sus pulmones.
-Oye me estaba preguntando si te gustaría venir a mi casa para tomarnos la última copa, más relajadas…- habló de forma coqueta la enfermera poniendo sus manos en la cintura de Dulce.
-Andrea no es buena idea…- dijo apartándose un poco de ella y volviéndose a poner el cigarro en la boca.
-Será como en los viejos tiempos-
-Andrea tu y yo no somos nada…- contestó Dulce.
- Si lo estás deseando- dijo acercándose para darle un beso en los labios, pero Dulce fue más rápida y se apartó.- Vamos Dulce nos divertiremos y podemos tener algo más, no solo sexo…- insistió otra vez.
-¡Te he dicho que no! Hace un tiempo nos divertimos, ¡pero solo fue sexo nada más!- la gritó para que se diera cuenta de las cosas- Ahora vete por favor…-
-Pero si yo te he traído…-
-Me da igual. ¡Vete! Ya me las apañaré yo sola…- dijo enfadada con la chica.
-Todo esto es por la rubia esa ¿no?- contestó Andrea- Dulce no vas a conseguir nada con ella.- espetó señalándola con el dedo- ¿No has visto cómo te ha tratado hoy?-
-Vete Andrea- susurró pero lo suficiente alto para que esta la escuchara.
Andrea no quiso decir nada más y se dirigió hacia su coche para volverse a su casa.
Dulce unos minutos después ya se había fumado el cigarro y se dirigió otra vez hacia dentro del restaurante para pedir que le llamaran un taxi, pero mientras esperaba al taxi se le ocurrió una gran idea.
2 horas más tardes el turno de Anahí finalizaba y ya se había cambiado de ropa cuando iba a salir por la puerta del restaurante, estaba agotada solo quería llegar a su casa para dormir.
-Anahí espera…- dijo una voz detrás de ella.
-James… ¿Qué pasa?- contestó al ver al encargado.
-Han dejado esto para ti- el chico rubio le dio un papel bien doblado.
-¿Qué es?- cuestiono al cogerlo, el chico solo atino en encogerse de hombros y volver a lo que estaba haciendo.
Al abrirlo Anahí leyó.
Me ha alegrado el volverte a ver aunque solo fueran 5 minutos… Me gustaría hablar contigo, te espero mañana a las 5 en el Starbucks que hay en esta calle. No sé qué habré hecho, pero quiero arreglarlo.
Besos, Dulce.
-¿Y ahora qué hago?- susurró Anahí.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:07 pm

Capítulo 7: Soy gafe
Eran las 5 en punto de la tarde del domingo, Dulce ya estaba sentada en una mesa de Starbucks donde había quedado con Anahí y estaba esperando que esta llegara. Había llegado 5 minutos antes para comprarse un café y sentarse en una mesa cerca de la puerta para así poder ver bien quien entraba. Su cuerpo necesitaba energía por que aquella noche no había podido dormir muy bien, el pensar en que volvería a ver a la rubia le entraban muchos nervios. Se había pasado toda la noche intentando descubrir porque Anahí la había tratado de esa manera, porque antes de que se fuera del hospital todo estaba bien entre ellas.
“Piensa un poco y lo sabrás”, esa era la frase que le había dicho Anahí en el restaurante antes de volver a la cocina, esa frase le hacía pensar que era por culpa suya el que se comportara así con ella, no podía olvidar la mirada fría de la rubia pero por más que pensara no daba con la respuesta. ¿Qué era lo que había cambiado entre ellas?
Media hora había pasado y Anahí aún no había aparecido. El corazón de Dulce se paraba cuando veía que la puerta se abría pero al ver que no era la rubia quien entraba a la cafetería se desilusionaba.
Dulce alzó el vaso para volver a beber, ese era ya el segundo café que había comprado, sus nervios le estaban pasando factura y aun más el ver que la rubia no llegaba, su pie no paraba de temblar contra el suelo.
De repente una melodía empezó a sonar dentro de su bolso, su móvil estaba sonando pero entre tantas cosas que llevaba ahí dentro no lo podía encontrar. Justo a tiempo lo pudo encontrar y vio que en la pantalla ponía Christian.
-Hola Chris- saludó la chica sin mucho ánimo sin dejar de mirar la puerta que se abría dando paso a una pareja que iban cogidos de la mano.
-Hola…- el chico se quedó unos segundos pensando hasta que le preguntó-¿Qué te pasa?-
-Nada… no me pasa nada- mintió maldiciendo en silencio al chico por lo bien que la conocía.
-Sabes que me lo acabaras contando- aseguró el chico y Dulce solo rodó los ojos.
-Bueno, ¿a qué se debe tu llamada?- preguntó Dulce apoyando completamente su espalda en el respaldo de la silla esperando una respuesta.
-Quería saber cómo te fue la cena con la enfermera, así que dime ¿Cómo te fue?-
-Bueno…- Dulce no sabía que más contestar a esa pregunta.
-¿Es por eso que estas así, verdad?-
-Tiene algo que ver…-
-¡Joder Dulce! ¡Explícamelo ya!- exigió el bombero a través del teléfono.
-Ya voy, ya voy…- la pelirroja cogió aire profundamente antes de empezar a explicar- La cena fue bien, todo estaba delicioso y aunque a veces me sentía incomoda porque la cena parecía una cita… yo me lo estaba pasando bien…-
-¿Una cita?-
-Sí parecía una cita, el restaurante, la ropa, el ambiente, su mirada, como coqueteaba conmigo… Era una cita en vez de una cena de amigas…-
-Pero tú nunca has tenido problemas en que una chica te tirara los trastos más bien todo lo contrario…- dijo el chico sin entender por qué estaba así.
-Es que ahi no está el problema…- explicó la pelirroja mordiéndose el labio inferior.
-Entonces… ¿Dónde está?-
-Después de pedir el postre Andrea sugirió llamar al chef para felicitarle por su trabajo, en serio Christian la comida estaba deliciosa, no había comido tan bien en mucho tiempo pero lo que no me esperaba era ver allí a Anahí…-
-¿Anahí? ¿Qué Anahí?-
-¿Cuántas chicas conoces con ese nombre?- ironizó la pelirroja.
-¿Anahí la chica de la que estas profundamente enamorada y la chica de la que siempre hablas?-
-No estoy enamorada de ella…-
-Ya… pero té gusta y mucho- Dulce iba a decir algo pero el bombero se le adelantó- Y no me lo niegues porque sabes que es verdad. ¿Y ella que hacia ahí?- preguntó
-Ella es la chef de ese restaurante…-
-¿En serio?- dijo entre risas- Parece que el destino quería que os volvieses a ver- habló algo más serio pero sin quitar la sonrisa de su cara.
-Pues a ella no le gustó verme allí- dijo la pelirroja haciendo una mueca al recordar lo sucedido esa noche.
-¿Por qué lo dices?-
-No quiso hablar conmigo, estaba seria y su mirada era fría, era todo lo contrario a la chica que conocí en el hospital. Sé que algo le pasa conmigo, y me lo dio a entender cuando le pregunté que le pasaba conmigo y me respondió que pensara y entonces lo sabría… ¿Que habré hecho Christian? Porque yo no lo entiendo…-
-Pues no lo sé, pero por lo menos sabes donde trabaja… Algo es algo.-
-No me quede de brazos cruzados después de que Andrea volviese a intentar tener algo conmigo y yo la volviese a rechazar- Christian se rio imaginando como Dulce rechazaba a la enfermera otra vez- Y volví al restaurante y le deje una nota…-
-¿Y qué le pusiste en la nota?- dijo el chico deseando saber que había hecho, estaba en vilo.
-La cité hoy a las 5 en un Starbucks-contestó la chica creando unos segundos de silencio.
-Dulce…- empezó hablar suavemente- Son casi las 6 de la tarde…-
-Ya lo sé- susurro la chica bajando la cabeza.-No ha llegado o no va a venir… Creo que ya no va a venir- dijo la última frase algo más convencida.
-Bueno Dulce no te vengas a bajo, como he dicho antes tú sabes donde trabaja no te podrá evitar de por vida- intentó animarla. La chica solo asintió como si Christian la pudiese ver a través del teléfono.- Dul, yo tengo que empezar mi turno ahora…- no quería colgar pero debía empezar a trabajar en 5 minutos.
-No te preocupes Christian, me iré a mi casa ahora a descansar, tengo turno de noche y entró a las 10…-
-Bueno… Te llamó mañana ¿vale?-
-De acuerdo. Adiós Dul-
-Adiós- se despidió la pelirroja volviendo a mirar hacia la puerta esperando un milagro y que de golpe entrara Anahí, pero eso no pasó.
Después de colgar el teléfono Dulce se levantó de la mesa cogiendo su bolso y el vaso de plástico donde aún le quedaba la mitad del café, la pelirroja se dirigió hacia la puerta volviendo a meter su teléfono móvil dentro del bolso. La morena al abrir la puerta y salir de la cafetería no vio como alguien venia corriendo hacia ella y sin poderlo evitar chocaron tirándole todo el café encima.
-¡JODER!- dijo una voz femenina mirando su camiseta llena de café.-Hoy soy gafe…- murmuró.
-****… Lo siento- contestó Dulce sin quitar la vista de la camiseta blanca de la mujer, la camiseta ya no era blanca en medio tenía una gran mancha de café junto con otras tacas de color negro parecía que fuese grasa.- Lo sien…- al levantar la vista se encontró con esos dos ojos azules que tan bien recordaba, era Anahí.
Anahí tenía un aspecto nefasto, su cabello alborotado con algunas manchas de grasa como su camiseta blanca, hasta en el pantalón vaquero había manchas negras y por no hablar de sus manos.
-Vaya día, vaya día…- empezó a hablar la chef- Primero cuando estoy viniendo hacia aquí se me pincha una rueda del coche y he tenido la gran idea de intentar cambiarla yo, gran error… Al ver que no podía y que lo único que conseguía era mancharme aún más- dijo señalando su camiseta y sus manos negras- he llamado a una grúa que ha tardado 30 minutos en llegar… Y cuando llegó aquí alguien me tira un café encima… ¡Qué gran día!-
-Dios… Lo siento mucho Anahí ha sido un accidente no te he visto y…- pero la risa de la rubia la interrumpió y al final la pelirroja se unió también riéndose de todas las desgracias que había sufrido-
-Da gracias que el café no estaba caliente…- dijo entre risas Dulce haciendo reír aún más a Anahí.
Cuando las dos chicas acabaron de reír se dieron cuenta de que estaban en mitad de la calle y que todo el mundo las miraba.
-Lo siento por llegar tarde… no era mi intención, quería venir hablar contigo…- dijo Anahí algo avergonzada.
-No pasa nada… si quieres podemos…- empezó hablar señalando hacia el Starbucks dando a entender de si quería entrar.
-Dios no que vergüenza… Si estoy horrorosa…-
-Estas preciosa- pensó la pelirroja- ¡No pienses estas cosas, joder!
-Será mejor que coja un taxi y me vuelva a casa, ya quedaremos otro día…-sugirió la rubia.
-Si quieres te puedo acercar yo a tu casa, no me importa y tengo el coche justo aquí…-
-No, Dulce no te molestes en serio…-
-Es lo mínimo que puedo hacer por haberte tirado el café encima ¿no?-
Anahí al final aceptó la oferta y las dos chicas en silencio se dirigieron hacia el coche de la pelirroja que se encontraba bastante cerca de donde habían estado hablando. Cuando entraron la pelirroja en el asiento del piloto metió la llave en el contacto y se quedó esperando mirando hacia la calle. Los minutos pasaban la rubia extrañada al ver que el coche no se movía dijo.
-Dulce creo que deberías arrancar el motor para empezar a conducir, ¿no crees? – se burló la chica.
-Es que... no sé dónde vives- se justificó haciendo enrojecer a Anahí.
La rubia se mordió el labio inferior mirando a la pelirroja que tenía una gran sonrisa en su rostro.
Después de que la rubia le dijera donde vivía, Dulce arrancó el motor ahora si empezando a conducir por las calles de Los Ángeles. En el coche el único sonido que se escuchaba era la música que emitía la radio, ninguna de las dos hablaba.
Cinco minutos después las chicas ya se encontraban delante del edificio donde vivía Anahí.
-De verdad- empezó a hablar la chef-Lo siento mucho el retraso, no quiero que pienses que no quería ir. Tengo muchas cosas que preguntarte…-
-Tranquila Anahí, mira vamos hacer una cosa- dijo abriendo su bolso y sacando un bolígrafo- Dame tu mano-
La rubia algo dudosa le tendió la mano y Dulce empezó a escribirle en el dorso de la mano, cuando acabó Anahí miró su mano y vio un número de teléfono.
-Ahora ya tienes mi número, cuando quieras me llamas y quedamos- contestó.
Anahí salió del coche pero algo la hizo volver a girarse y mirar a la pelirroja que ya estaba volviendo arrancar el coche.
-Oye… ¿te apetece subir a mi casa? Si quieres, claro…- sugirió la rubia.- Estaremos más tranquilas.
Dulce empezó a ponerse más nerviosa de lo que estaba, eso no entraba en su plan. Estar a su lado era una cosa pero subir a su casa era algo muy distinto, aunque solo fueran a hablar.
-Claro- contestó mostrando seguridad pero en ese instante era de algo que carecía la pelirroja.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:07 pm

Capítulo 8: Amigas

-Pues esta es mi casa…- dijo Anahí cerrando la puerta tras de ella.
Más adelantada estaba Dulce mirando las paredes blancas que la rodeaban, era un espacio bastante grande con un gran ventanal al otro lado del salón donde se podían ver unas buenas vistas de la ciudad.
-Es muy bonita tu casa y… bastante grande- comentó la pelirroja sin parar de mirar a su alrededor. Era una casa acogedora y cálida.
-Gracias- contestó dejando su bolso encima de la mesa-¿Te importa que me vaya a duchar? No aguanto más con tanta grasa encima.-
-No tranquila. Yo te espero aquí-
Dulce se sentó en el sofá negro que combinaba con el mobiliario del salón. Una pantalla plana colgada de la pared y algunas que otras fotos puestas en la estantería al lado de la televisión era lo que observaba la morena.
-Siéntete como en tu casa- dijo con una sonrisa- Si quieres tomar algo o comer la cocina está allí- señaló la zona donde estaba que se comunicaba con el salón.- Ahora vuelvo…-
Anahí desapareció por el pasillo para irse a dar esa necesitada ducha, le iba a costar sacar toda esa grasa de su piel y de su pelo.
Los minutos pasaban y Dulce seguía mirando a su alrededor intentando descubrir cosas nuevas de la rubia. Tenía mucha curiosidad la pelirroja, quería saber todo lo posible de esta chica y conociendo su casa era un buen comienzo.
Un ruido la saco de sus pensamientos, el ruido del agua. Eso solo podía significar que Anahí ya estaba en la ducha.
La temperatura del cuerpo de la doctora empezó a subir a una gran velocidad al imaginarse a la rubia desnuda dentro de la ducha toda mojada por el agua. Comenzó a imaginarse como las gotas de agua caían en la tersa y blanca piel de la chica, como su cabello rubio estaba mojado y caía en sus hombros.
-No pienses esas cosas…- se dijo a si misma sacudiendo la cabeza.
Acto seguido se levantó del sofá caminando un poco consiguiendo despejar algo su mente de esas imágenes, sin saber cómo había llegado hasta la estantería donde estaba repleta de fotografías.
Mirando de izquierda a derecha empezó a admirarlas una a una.
La primera que vio era una fotografía donde salían Maite y Christopher junto con Anahí, los tres salían haciendo muecas divertidas, una imagen muy cómica. Al lado de esta había una donde solo salían el matrimonio y por cómo iban vestidos Dulce pudo asegurar que esa foto la hicieron el día de su boda.
La siguiente que vio era una donde salía la rubia con un hombre y una mujer más o menos de la misma edad. La mujer era muy parecida a Anahí, sobre todo por el color de su cabello. Dulce supuso que aquellas personas que salían junto a la rubia eran sus padres.
La cara de la morena cambio radicalmente al toparse con una foto donde la chef salía con un chico de piel morena, ojos marrones y pelo muy corto y negro. Este chico tenía cogida a Anahí de la cintura acercándola mucho a su cuerpo. Su novio, pensó.
-Si es su novio…- aseguró al ver la siguiente foto donde ellos dos salían dándose un beso.
La pelirroja cambió rápido de foto no quería seguir mirando aquello.
Dulce se acercó un poco más a una de las fotos, admirándola más de cerca. Le había llamado la atención y mucho. Era la única foto donde salía aquella niña.
Era una foto de primer plano donde Anahí salía con una niña de unos 2 o 3 años, esta niña era muy parecida a Anahí; sus ojos, su cabello, hasta tenían la misma sonrisa. Dulce se fijó que en aquella foto la rubia parecía más joven, en esa imagen parecía tuviera alrededor de unos 17 o 18 años.
La pelirroja seguía admirando la fotografía sin darse cuenta de que la chica ya había salido de la ducha y ya caminaba por el pasillo.
-¿Qué haces?- preguntó Anahí acercándose a Dulce con una toalla en la mano con la que se iba secando el pelo aun húmedo.
La morena se sorprendió pero con una pequeña sonrisa giró la cara para mirarla a los ojos y contestó.
-Estoy mirando las fotos.-
-¿Y hay alguna que te guste?- preguntó levantando una ceja dejando la toalla encima de la mesa.
-Algunas más que otras…- dijo recordando la foto donde la chica salía besando a su novio- Pero esta me ha llamado mucho la atención- comentó señalando la última que había estado mirando, donde salía con aquella niña.
Anahí al ver la foto de la cual hablaba se tensó, su sonrisa desapareció y la pelirroja pudo ver como sus manos empezaban a temblar. Había cruzado la línea y no sabía ahora cómo arreglarlo. La rubia no quitaba los ojos de la foto sin hablar.
-Anahí… ¿estás bien?- preguntó algo incomoda.
-Ehh… Si, si- contestó de manera rápida alejándose de la pelirroja-¿Quieres tomar algo?- preguntó entrando en la cocina cambiando de tema.
-No, gracias- dijo alzando la voz para que la escuchara.
Dulce se volvió a sentar en aquel sofá esperando a que la rubia volviese de la cocina, que no tardó mucho en volver con dos vasos de agua que los puso encima de la mesa. Uno para ella y el otro para la pelirMinutos
Minutos después las dos chicas seguían sentadas, sin hablar. Era una situación muy incómoda ninguna sabía cómo empezar la conversación. Cuando sus miradas conectaban por casualidad no tardaban más de dos segundos en volverla apartar.
Anahí fue quien rompió el hielo.
-¿Por qué no me has llamado en todo este tiempo Dulce?- preguntó mirándola ahora a la cara sin apartar la mirada con un rostro serio y algo dolido- ¿Por qué no te has preocupado por mi hasta ahora? Ni una llamada en tres meses y ahora parece que te interesa mi vida. Explícamelo porque yo no lo entiendo…-
-Yo no tenía tu numero.- contestó sin entender muy bien porque le preguntaba eso.
-Por favor Dulce- dijo con voz irónica- No me vengas con eso…-
-¡Es la verdad!- exclamó sin levantar mucho la voz- Busqué tu numeró en miles de guías, mire en internet, facebook, twitter… Y no encontré nada para poder comunicarme contigo.-
-¡Mentira! Yo te deje un papel con mi número de móvil apuntado en la recepción del hospital. Así que no digas eso…- contestó algo enfadada al ver que no lo admitía.
- A mí nadie me dio nada- dijo bajando el tono de voz- Después de que te fueras del hospital, solo me dijeron que te habías ido con Maite y Christopher nada más. Nadie me dio nada- volvió a repetir para que la creyera.
Anahí pudo ver en sus ojos que era verdad, no supo cómo lo pudo ver pero lo vio y esta vez la creyó.
-El papel se lo di…- empezó a susurrar pero la última parte la pelirroja no la pudo escuchar bien.
-¿Qué?-
-El papel donde apunte mi número se lo di a tu novia.- dijo ahora más alto.
-Yo no tengo novia- le contestó con rotundidad.
Sin saber porque una pequeña felicidad hinundo el cuerpo de Anahí, era algo extraño. Se estaba alegrando de que Dulce no tuviera pareja. Rápidamente alejo esos pensamientos de su mente para contestar.
-Se lo di a la enfermera, la chica con la que estabas ayer en el restaurante…-
Las cosas a Dulce le empezaron a encajar, ahora sabía porque Anahí se mostró tan enfadada con ella cuando la vio en el restaurante. Quería pensar que fue un descuido de Andrea y que no se acordó de darle el papel o que a lo mejor lo había perdido, pero sabía que aquello no era verdad. Ya hablaría con ella.
-Yo de verdad quería estar en contacto contigo pero tuve una cirugía y no pude llegar a tiempo. Cuando le pregunté a Andrea ella me contestó que te habías ido y no habías dejado nada para mí…-
Anahí abrió los ojos sorprendida. Todo había sido cosa de aquella enfermera.
- Yo sigo queriendo estar en contacto contigo, no me he olvidado de ti en estos 3 meses…- siguió hablando la pelirroja.-Estoy diciendo la verdad. Créeme-
-Te creo Dulce. Y yo tampoco me he olvidado de ti- dijo dejando escapar una pequeña sonrisa.
-Entonces… ¿amigas?- preguntó estirando su mano para que la estrechara Anahí.
-Claro- contestó apretando su mano contra la de la chica. El apretón de manos duró más de lo necesario, era una necesidad tocar en ese momento para las dos.
Al separar sus manos Dulce miró su reloj y no se podía creer que era tan tarde. No le daría tiempo a ir a su casa para prepararse la cena y luego ir al hospital.
-¡****! Voy a llegar tarde…- exclamó levantándose- Tengo turno a las 10 y aún no he cenado…- le explicó al ver que la chica también se levantaba y la miraba mientras ella cogía su chaqueta cuero negro.
-Te puedes quedar a cenar aquí- sugirió la rubia.
-No, no… No quiero molestar.- contestó nerviosa, era demasiado tiempo juntas a solas.
-Venga Dulce. Ahora somos amigas y las amigas cenan juntas y hablan de sus cosas. Va por favor quédate a cenar y después ya vas directa al hospital ¿vale?- suplicó ladeando su cabeza, sin darse cuenta que aquel gesto a la pelirroja le causaba un remolino de sensaciones.
No le podía decir que no.
-Vale- contestó con una gran sonrisa quitándose la chaqueta.
-No te arrepentirás. Dicen que cocino muy bien…-
Dulce soltó una carcajada.
-Eso habrá que verlo Puente...- contestó siguiéndole la broma.
La cena pasó entre risas, esa incomodidad que habían tenido al principio de la tarde había desaparecido entre ellas. Se habían explicado anécdotas y cosas de sus vidas pero nada serio. Dulce le había explicado con más detalles que Andrea no era su novia, que habían tenido algo pero nada serio por lo menos por su parte.
Después de cenar las chicas, Anahí le había dado su número de móvil y esta vez Dulce prometió no perderlo.
La pelirroja debía marcharse ya, eran las nueve y media y si no salía ya de aquella casa llegaría tarde y no quería aguantar los gritos de Sala, por lo menos ese día no. Dulce se encontraba feliz por haberlo solucionado todo.
-Bueno gracias por la cena y por todo Anahí-
-Cuando quieras Dulce- dijo acompañándola hasta la puerta.
La morena abrió la puerta y antes de salir se giró para darle un beso en la mejilla. Haciendo sonrojar a Anahí que intento esconderlo girando la cara.
-Buenas noches Anahí- se despidió con una gran sonrisa, la había visto sonrojarse.
-Buenas noches- contestó ahora si mirando hacia el rellano de su piso donde Dulce ya estaba llamando al ascensor- Envíame un mensaje cuando llegues al hospital-
-Lo haré. Adiós- se volvió a despedir mientras las puertas del ascensor se cerraban.
-Adiós…- susurró Anahí apoyado la cabeza en el marco.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:07 pm

Capítulo 9: ¿Tienes planes para esta noche?
Dulce estaba escribiendo algunos informes, le había tocado pasar las rondas de urgencias esa mañana por eso ahora se encontraba en la sala de descanso. Sala, se encontraba también en esa habitación pero el repasaba el último caso que le había llegado a sus manos.
-Aitor- dijo un hombre entrando por la puerta- Te estaba buscando…- dijo cerrando la puerta tras él y acercándose hasta donde estaba sentado Sala.
-Dime Roger- contestó dejando la pluma encima de la mesa.
-Quiero comentarte un caso- dijo sentándose a su lado. Dulce seguía escribiendo pero aun así prestaba atención a la conversación.
-Claro, cuéntame…-
-Te cuento… es un niño de diez años operado de un tumor cerebral con colocación de una derivación ventrículo-peritoneal y viene con meningitis…- explico el hombre enseñándole toda la información de las pruebas que le había realizado.
-¿Le habéis puesto antibióticos?-
-Si- asintió- y cada vez está peor…-contestó resignado al no poder encontrar una solución.
-Perdón- intervino Dulce aun mirando sus papeles-¿habéis puesto los antibióticos por vía intravenosa, no?-
-Claro- contestó de manera obvia Roger.
-Podrías probar inyectando los antibióticos directamente en el sistema nervioso, en este tipo de infecciones mejora bastante la respuesta…- explicó mirando a los dos hombres.
-Pero eso puede ser muy agresivo…- dijo Roger.
-Sí pero aumenta la concentración de antibiótico en el sistema… Es buena idea- defendió Sala sin dejar de mirar a Dulce le había sorprendido.
-¿Crees que puede funcionar?- preguntó a Aitor.
-No veo otra opción…-
-Yo tampoco. Bueno gracias- dijo levantándose de la silla- y a ti también Dulce- habló antes de salir por donde había entrado.
Dulce seguía redactando sintiendo la mirada penetrante de unos ojos azules en ella. Sabía que Sala la estaba mirando.
-¿Qué?- preguntó la pelirroja levantando la vista de las hojas.
-Buen trabajo Espinoza- fue lo que dijo el hombre mayor.-Ya iba siendo hora que volviera la Dulce trabajadora y concentrada…-
La morena sonrió por el comentario, estaba siendo una buena semana para ella, puede que tuviera algo que ver cierta rubia. En esos días que habían pasado habían seguido en contacto a través de llamadas y mensajes de texto, hasta habían quedado un día para tomar un café. Dulce estaba feliz de poder disfrutar de la amistad de Anahí, se conformaba con eso aunque no pudiera dar rienda suelta a sus sentimientos. No se puede tener todo en esta vida se decía a si misma Dulce.
Su turno estaba a punto de acabar, por eso decidió tomarse un pequeño descanso yendo hacia la cafetería del hospital y poder comer algo que ya eran más de 5 horas sin comer las que llevaba la pelirroja. Pero no espero encontrarse allí a Andrea, las cosas entre ellas eran tensas, muy tensas, después de la discusión que tuvieron hacia menos de una semana no se hablaban. Dulce cada vez que la veía la miraba con odio, no le gusto lo que le dijo.

Flashback
Dulce iba caminando por el pasillo del hospital cuando a lo lejos vio a la enfermera y sin importarle con quien estaba hablando la arrastró del brazo hasta entrar a los lavabos de esa planta.
-¿Pero qué haces?- preguntó cruzándose de brazos al verse arrastrada hasta los lavabos pero al ver que era la pelirroja se había dejado llevar.
-Tenemos que hablar-contestó de manera brusca mirándola de una manera desafiante.
-Sabía que volverías a mí…- dijo con prepotencia acercándose a Dulce, Andrea caminaba muy seductora hacia la doctora.
-Andrea que te quede claro.- dijo parándola con sus manos- Jamás volveré a tener algo contigo ¡Jamás!- chilló para que la entendiera de una vez.
La sonrisa que tenía la enfermera se desvaneció y solo la miraba dolida y muy enfadada.
-¿Por qué no me dijiste que Anahí te había dado un papel para mí cuando se fue del hospital? ¿Por qué no me lo diste Andrea? Tú sabías que quería seguir en contacto con ella, sé que fuiste tú quien lo tiro o hizo algo con ese papel, te conozco desde hace un año y sé que eres capaz de hacer eso y más…-
-Lo tire- admitió- pero lo hice para protegerte…-
-¿Protegerme de qué?- preguntó confusa y empezando a elevar la voz.
-Por favor Dulce, solo había que ver tu cara esta mañana.- dijo señalándola- Traías una cara de enamorada perdida, si no me equivoco ayer estuviste con la Barbie heterosexual ¿no?-
-Eso a ti no te importa- gritó Dulce.
-Quería protegerte de que no te enamoraras de alguien que no iba a corresponder, te va a hacer daño, Dulce date cuenta de que ella jamás se va a fijar en ti.- explicó la castaña- Yo sí puedo corresponderte como te mereces no esa rubia de pacotilla…-
-¡No Andrea! Tú no eres nadie para decidir por mí, soy yo quien decide en mi vida, y si yo quiero que ella este en mi vida tú no eres nadie para decir lo contrario, ¿Entiendes?- dijo zanjando el tema, viendo que la chica asentía lentamente en sus ojos se podía ver odio, rencor y sobre todo dolor- Ahora quiero que me escuches bien porque solo lo diré una vez, no te vuelvas a meter en mi vida porque si lo haces te aseguro que no te va a gustar lo que te haga…- Dulce salió de los lavabos dando un portazo para que quedara claro el gran enfado que tenía.
Fin Flashback
Su turno ya había acabado, eran las 3 de la tarde cuando salía del hospital. Caminaba por el aparcamiento buscando su coche, siempre le pasaba lo mismo, nunca se acordaba donde lo dejaba y tardaba alrededor de 10 minutos en encontrarlo.
Su móvil la sacó de su búsqueda. Anahí, eso fue lo que leyó la pelirroja en la pantalla de su móvil.
-Hola rubia- saludó Dulce sonriendo sin poder evitarlo.
-Hola- contestó sonriendo al escuchar la voz de la morena.- ¿estás ocupada ahora?-
-No, tranquila acabó de salir del hospital. Mi turno por fin acabó…- contestó con una pequeña risa al final de la frase.- ¿Cómo estás?-
-Bien ¿y tú?-
-Bien- contestó viendo por fin su coche a lo lejos, se fue acercando hasta abrirlo y sentarse en el asiento.
-Me estaba preguntando… si tú…- empezó a tartamudear y no sabía porque, lo que iba a preguntar era algo normal entre amigas- ¿Tienes planes para esta noche?-
Dulce se quedó pensando durante unos segundos, asimilando esa pregunta
- ¿Me estás haciendo una proposición indecente, Anahí?- preguntó de broma la pelirroja.
-Eh… Yo… Yo solo- intentó hablar pero se calló cuando escuchó las risas de Dulce a través del audífono.
-Tranquila Puente… Solo era una broma- dijo sin poder parar de reír.
-Muy graciosa Espinoza-
Después de que Dulce parara de reírse, siguió hablando.
-Mi plan para esta noche es pedir una pizza y ver una película de miedo- contestó a la pregunta que la había hecho anteriormente.
-Tengo un plan mejor para ti… -habló la rubia ahora sin nervios- ¿Quieres venir a cenar a mi casa esta noche? Luego si quieres nos vamos de copas o no se…- dejó la propuesta en el aire.
-Me encantaría- contestó rápidamente- Eh bueno… quiero decir, por mí está bien…-
-Perfecto… ¿Te va bien a las 8 en mi casa?-
-Allí estaré-
Las horas iban pasando y después de que Dulce llegara a su casa y se echara una larga y reconfortante siesta se empezó a arreglar para la noche. Después de pensar mucho se decantó por unos tejanos claros ceñidos con unas botas negras por encima, una camiseta del mismo tono de los pantalones con su cazadora negra.
Quedaban dos minutos para que dieran las 8 de la noche y Dulce salía de su coche dirigiéndose hacia la casa de Anahí. Se sorprendió al ver que la puerta que daba acceso al bloque de pisos estaba abierta. Llegó hasta al 4t piso en el ascensor y antes de tocar al timbre de la puerta cogió aire profundamente y lo expulsó por la nariz mientras presionaba el timbre.
Minutos después la puerta se abrió.
-Hola…- saludó tímidamente.
-Dulce- dijo abriendo un poco más a puerta- Pasa por favor…-
Anahí iba vestida con un vestido largo que le llegaba hasta la rodilla de color crema.
-Gracias- Dulce fue caminando hacia el salón fijándose en lo bien que le quedaba el vestido a la rubia
- Mmh huele delicioso…-
-Esperemos que sepa mejor-
-No lo dudo…- lo dijo de manera esporádica sin pensar pero se alegró de haberlo dicho al ver la sonrisa que había creado en Anahí- Te he traído algo…- la pelirroja abrió el bolso que llevaba y sacó una botella de vino.
-No deberías haberte molestado- dijo cogiendo la botella de vino.- Pero gracias…-
Las dos chicas empezaron a conversar mientras Anahí acaba de hacer la cena que aún estaba en el fuego, pero el teléfono de la rubia empezó a sonar.
-Anahí tu teléfono…- informó al ver que a rubia no se movía de su sitio.
Anahí se acercó hasta la mesa donde estaba su móvil y miro la pantalla para luego colgar inmediatamente. Dulce no quiso preguntar, no quería importunarla.
En cuanto la cena estuvo lista se pusieron a cenar la deliciosa cena que había hecho la rubia, si olía de maravilla su sabor era insuperable y así se lo había hecho saber Dulce.
-Me tienes que enseñar a hacer esta receta…- dijo antes de meterse otro bocado en la boca- Mmh delicioso- saboreo.
-Gracias- contestó cogiendo la copa de vino- Y cuando quieres te enseñaré a…- pero el ruido de su móvil la corto- Joder…- susurró.
-Anahí, cógelo si quieres, no me importa…-
-No es por eso…- dijo colgándole otra vez- Es mi novio, hemos discutido hace unas horas y ahora no para de llamarme…-
-¿Quieres hablarlo? Quiero decir somos amigas estamos para apoyarnos- Anahí la sonrió gratamente al escuchar eso.
-Es lo de siempre, el viajando por el país y yo aquí, nos vemos muy poco…- explicó de manera rápida- Y ya no sé si siento lo mismo por él…-
Lo cierto es que Poncho le había prometido que durante el mes de Mayo estaría en Los Ángeles con ella. Esa tarde la había llamado y habían discutido porque el chico le había dicho que no podría ser, un cambio de planes a última hora le hacía no poder viajar hacia esa ciudad.
Dulce puso su mano encima de la mano de Anahí acariciándola dándole su apoyo porque no le salían las palabras. El móvil volvió a sonar.
Lo volvió a apagar como lo había hecho anteriormente para después volverse a centrarse en su comida. Durante unos pocos minutos estuvieron en silencio saboreando la comida, pero después habían vuelto a entablar una conversación.
-¿Te importa que ponga música?- preguntó Anahí con su copa de vino en la mano.
-No, para nada- contestó Dulce sentándose en el sofá.
La música empezó a sonar por los altavoces, pero Dulce no conseguía recordar que canción estaba sonando, pero en ese momento le dio igual. Su mente no pensaba, no podía pensar al ver bailar lentamente a Anahí al son de la música. La rubia estaba de espaldas a la morena, meciendo sus caderas suavemente, no era una melodía rápida.
La respiración de Dulce cada vez era más pesada al ver los movimientos, que eran simples pero muy sexys. Anahí se giró para mirar a Dulce y se sorprendió al ver un brillo diferente en sus ojos, algo que le llamó mucho la atención.
-Ven, baila conmigo…- hablo dejando la copa de vino encima de la mesa.
-No, no, no…- se negó rotundamente, ella nunca había sido una gran bailarina que digamos y le daba vergüenza delante de Anahí.
-Vamos Dulce…- dijo cogiéndola de la mano tirando de ella.
-Pero es que no sé bailar- se defendió aun sentada en el sofá por poco tiempo.
-Todo el mundo sabe bailar, solo hay que dejarse llevar…- Anahí consiguió levantarla del sofá- Te voy a enseñar cómo hacerlo-
La chef movió un poco la mesa para tener más espacio y luego se fue al reproductor de música y empezó a buscar la canción indicada.
Otra canción empezaron a escuchar, una más movida, más salsera para poder bailar. Anahí se acercó hasta Dulce empezando a mover sus caderas más rápido demostrando su gran habilidad para bailar, lo hacía de manera sencilla, simple pero muy sexy pensó Dulce.
-Pero debes moverte- dijo Anahí al ver que no se movía. La rubia puso sus manos en su cintura haciendo que la moviera al ritmo que imponía con sus manos- Ves como sabes bailar…-
Dulce solo pudo sonreír, su respiración cada vez era más entrecortada tenerla ahí delante bailando con ella, sintiendo el calor que le trasmitían las manos de Anahí. Le era algo imposible articular alguna palabra.
Anahí se puso detrás de la pelirroja pegando su cuerpo poco a poco al de esta hasta que quedaron pegadas, la rubia aún seguía con sus dos manos en la cintura de la pelirroja. Las dos seguían un mismo ritmo con sus cuerpos, no era incomodo, no era raro, pero nuevas sensaciones estaban sintiendo en ese momento.
La rubia desde la posición en la que se encontraba pudo oler el perfume de Dulce de más de cerca, el olor de su pelo oscuro, lo bien que encajaban sus cuerpos juntos.
La canción hacía rato que se había acabado y otra había empezado pero ellas seguían meciéndose al mismo ritmo sin separarse, sin parar de bailar pegadas. Dulce con los ojos cerrados se negaba abrirlos porque si lo hacía aquello significaría darse cuenta de lo que estaba haciendo y no quería.
-Dulce…-susurró la rubia.
Esta al escuchar su nombre abrió los ojos y giro la cara quedándose a pocos centímetros de la cara de Anahí, solo unos centímetros que separaban sus labios.
-Anahí…-
-¿Me va a besar?... Me va a besar… Esos labios me van a volver loca ¡Dios! Quiero que me bese- pensó Anahí mirando fijamente los labios de Dulce.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:07 pm

Capítulo 10: Suavemente bésame
-Anahí…-
-¿Qué estoy haciendo?... Mi cuerpo no responde, me he quedado inmóvil… Debo separarme pero no puedo… Deseo poder besarla pero no está bien esto… Ella tiene novio y…-Dulce sentía que se perdía en esos ojos que tenía delante, esos ojos color cielo que la volvían loca. Tenerla tan cerca la hacía divagar- Ella está mirando mis labios ¿Quiere que la bese? Ahora mismo no soy dueña de mis actos… Voy a besarla- pensó la pelirroja.
Ya casi no quedaba espacio entre sus labios, Anahí sentía la respiración de Dulce muy cerca de su boca y solo deseaba que ese espació que quedaba se redujera al mínimo, quería poder sentir los labios de la pelirroja sobre los suyos, quería saber si los labios de la pelirroja sabían a frambuesa.
Quería comprobar que todo aquello que sentía en ese momento era verdad y no solo un sueño.
Pero un ruido hizo volver a la rubia a la realidad, el ruido de un teléfono sonar. No quería separase de ella pero en un acto reflejó se apartó de Dulce unos metros haciendo reaccionar a esta.
-Dulce… Tu teléfono está sonando- dijo mirando hacia todos los lados menos a la pelirroja, sus mejillas se habían enrojecido, sentía vergüenza de lo que había estado a punto de hacer.
Tenerla tan cerca le había hecho ver el deseo de la pelirroja por besarla, pero no era la única que tenía deseo por besar. Anahí desde ese momento quería besarla, no sabía si era el alcohol que tenía en el cuerpo el que le hacía reaccionar así, pero no se podía controlar.
-Eh… Es verdad- fue lo único que pudo articular.
Dulce no sabía si alegrarse de que aquel móvil hubiera sonado o cabrearse por el *beep* que le había interrumpido. La pelirroja se extrañó al ver el número de Sala en pantalla, esperaba que no fuera una emergencia.
-Dime Sala…- contestó sin apartar la vista de Anahí que poco a poco iba caminando hacia la cocina con su copa de vino vacía. Ha sido solo el alcohol, pensó la morena escuchando hablar a Aitor.- Vale, de acuerdo. Adiós- se despidió colgando su teléfono móvil.
-¿Pasa algo?- preguntó la rubia volviendo al salón aun algo avergonzada.
-Un cambio de turno, mañana entro a las 6 en vez de a las 3…-
-Ahh…- contestó sin saber que más decir.
Dulce se había vuelto a sentar en el sofá, se había creado un silencio incomodo pero no sabía que decir. Debía pedir disculpas por lo que había estado a punto de hacer o por no haberlo hecho. Debía salir de aquella casa o debía ir hasta Anahí para besarla como lo estaba desando hacer en ese mismo instante. No sabía qué hacer, ver como Anahí seguía allí de pie mirando hacia todos los lados menos a ella no le estaba ayudando.
-Creo que debería irme ya a casa…- habló la pelirroja sin moverse del sitio.
-Aún es pronto… Vamos Dulce, no te vayas…- dijo sentándose a su lado, olvidando la tensión que se había creado hacia unos minutos.- ¿Por qué no nos vamos a una discoteca? Han abierto una hace poco, dos calles más abajo…-
-Pero es que yo…-
-No me saques la excusa de que no sabes bailar, porque me has demostrado que sabes bailar y no lo haces nada mal- la interrumpió guiñándole un ojo al final.
Dulce al escuchar eso no pudo evitar sonrojarse un poco pero paso desapercibido por la otra chica.
-Entonces… ¿Qué dices?-
-Vamos a bailar- contestó algo más segura.
Solo habían tardado 5 minutos en salir del piso de Anahí, y otros 10 minutos en llegar a la discoteca. Como había dicho la rubia se encontraba a unas calles más abajo. No tardaron mucho en entrar a la Silver, así era como se llamaba la discoteca.
-Te parece si primero nos tomamos una copa y luego vamos a bailar…- sugirió la rubia al ver la pista de baile llena de gente.
La zona de baile estaba en la planta de abajo y el bar en el piso de arriba, donde se encontraban.
Desde el bar se podía ver toda la discoteca, era bastante amplio, con un escenario donde habían bailarinas bailando.
-Vale- contestó dirigiéndose al bar.
Las dos chicas se sentaron en los taburetes que había al lado de la barra, desde allí podían escuchar la música que procedía de abajo pero no era algo ensordecedor, podían hablar normal sin tener que gritar.
-¿Qué vas a querer tomar?- preguntó Dulce viendo que la camarera estaba rondando por su zona.
-Mhh…- Anahí se quedó pensando que era lo mejor para tomar aquella noche, algo suave, el vino había hecho huella en ella, aunque ahora se encontraba bien.- Passoa con zumo de naranja-
-Pa… ¿Qué?- dijo sin saber de lo que estaba hablando.
-Passoa con zumo de naranja- repitió exagerando al vocalizar.
-¿Y eso está bueno?- preguntó algo dudosa.
-Sí, está muy bueno… es muy dulce-
-Pues ya me dejaras probar-
Anahí asintió sonriendo, cada segundo que pasaba a su lado sentía que su mente perdía toda coherencia, deseaba poder volver a estar a centímetros de la pelirroja, deseaba poder besarla pero no se atrevía. Siempre se había considerado impulsiva pero ahora mismo sentía miedo de lo que podía pasar después.
-¿Qué te sirvo preciosa?- preguntó la camarera de manera seductora a la pelirroja. Castaña, algo más alta que ellas, ojos marrones y un cuerpo de infarto. Dulce se sorprendió al escuchar el tono de la chica pero más se sorprendió al ver como Anahí levantaba una ceja y se cruzaba de brazos.
-Passoa con zumo de naranja y vodka con lima-Dulce había optado por su bebida preferida.
-Ahora mismo te lo sirvo- contestó guiñándole un ojo.
La camarera fue bastante rápida, en menos de un minuto les había servido sus bebidas. Dulce hizo el gesto de abrir el bolso para sacar su monedero para pagar pero la camarera la frenó.
-Invita la casa porque preciosidades como tú no se ven todos los días…- dijo antes de irse a servir más copas.
Anahí ya había cogido su copa bebiendo un trago largo, no necesitaba ver como la camarera le tiraba los trastos descaradamente a Dulce. No tenía por qué sentirse celosa pero en ese momento no lo podía evitar, el pensar que Dulce podría estar con cualquier chica o chico le hacía estremecerse y a la vez la ponía furiosa.
-¿Me dejas probar?- dijo acercándose un poco más a la rubia.
-Claro- contestó tendiéndole el vaso.
Dulce bebió sin apartar la mirada de Anahí, quería descifrar si aquello que había visto hacia unos minutos habían sido celos.
-Mmh...- dijo pasando su lengua por sus labios saboreando aquella bebida- Está bueno…
-Te lo dije- le contestó volviendo a beber de su copa.
Las dos chicas ya casi se habían bebido sus copas cuando la camarera volvió a pasar por su zona.
-Oye perdona…- le habló a Dulce.
-Si…-
-¿Tú crees en el amor a primera vista?- preguntó poniendo sus manos encima de la barra y acercándose peligrosamente a la pelirroja.
-Perdona… No comprendo-
-¿Qué si crees en el amor a primera vista o tengo que volver a pasar delante de ti para que te enamores de mí?-
-Tengo pareja… Lo siento- dijo poniendo su mano encima del muslo de la rubia.
-Qué pena, las guapas siempre están cogidas…- dijo desilusionada- Cuando estés libre no dudes en pasarte por aquí- dijo antes de marchar.
Anahí había estado presente en todo momento y sus ojos se habían agrandado al ver que Dulce le ponía la mano encima de la pierna, que aún no había quitado. Dulce al ver que Anahí no paraba de mirar hacia abajo se dio cuenta de que su mano seguía encima del muslo de la rubia. Rápidamente quitó su mano murmurando un lo siento.
-¿Te pasa muy a menudo?- preguntó Anahí haciendo que la pelirroja la mirara sin comprender- ¿Qué las chicas se te lancen nada más verte?-
-Pues… no lo sé- contestó sin entender a que venía esa pregunta, pero Dulce iba a empezar a atacar.- ¿Te molesta?- preguntó levantando una ceja.
Anahí se sorprendió ante la pregunta, pero no podía contestarle la verdad así que opto por cambiar de tema.
-¡Venga vamos a bailar!- exclamó tirándole de la mano para que se levantara.
Bajaron las escaleras hacia la pista de baile, esquivando a la gente buscando un hueco entre la multitud para empezar a bailar. La primera canción que empezaron a bailar fue "I wanna dance with somebody". Anahí vio como poco a poco la pelirroja se sentía más confiada al bailar y sin saber cómo ella iba perdiendo ese miedo. No quería pensar más, no iba a pensar en las consecuencias esa noche, quería disfrutar de esa noche con Dulce.
Las dos chicas empezaron a reír al ver un grupo de jóvenes hacer el tonto bailando, los chicos hacían el típico movimiento del aspersor haciendo estallar en carcajadas a Anahí y Dulce.
Un cambio de canción hizo cambiar sus movimientos, "Give me everything tonight ". Anahí se fue acercando a Dulce bailando cada vez más pegada a ella pero sin tocarse. Dulce no apartaba sus ojos de los de la chica, dicen que los ojos son el espejo del alma por eso la pelirroja buscaba una señal, algo que la hiciera saber si estaba haciendo lo correcto en dejarse llevar por sus sentimientos.
La música siguió sonando y ellas dos seguían moviéndose. Eran ellas dos y la música, Anahí vio que Dulce hizo el gesto de poner sus manos en su cintura pero en el último momento no lo hizo. Otra canción empezó a sonar, "Agáchate" de Danny Romero, Anahí lo vio cómo su oportunidad y cogiendo las manos de Dulce las puso en su cintura, la pelirroja no pudo evitar sonreír. Era la señal que estaba esperando.
Ahora sus cuerpos si se tocaban, se rozaban en un baile sensual. La rubia no pudo evitar mirar a los labios carnosos de la chica que tenía delante de ella. Anahí se giró quedando su espalda contra el torso de la pelirroja, moviéndose al compás del ritmo que sonaba a través de los altavoces.
El estribillo de la canción era lo que se escuchaba y Anahí empezó a agacharse lentamente contra el cuerpo de Dulce rozando toda su espalda contra la pelirroja. Con sus manos se aguantaba en el cuerpo de la pelirroja para no perder el equilibrio.
Dulce en ese momento creyó estar en el cielo, ver como Anahí bajaba lentamente como decía la canción. Agachándose sensualmente. Cuando el estribillo acabó volvió a subir de igual manera que había bajado.
Las manos de la pelirroja volvieron a ponerse en la cintura atrayéndola hacia ella, no quería que hubiese espacio entre ellas. Dulce había perdido la razón, ver bailar así a Anahí le había hecho perder la poca cordura que le quedaba. La morena puso su barbilla encima del hombro de Anahí quedando a pocos centímetros del oído de la chica que al notar la respiración de Dulce no pudo evitar soltar un gemido mudo.
-Me vas a volver loca…- susurró Dulce.
Anahí al escuchar esas palabras no lo dudo más, sin miedo se giró quedándose de cara a la chica.
Dulce pudo verlo en sus ojos, era ahora o nunca. Las dos se acercaron lentamente hasta que sus labios se rozaron en un primer contacto, no fue un beso pero fue lo que lo desencadenó.
Dulce miró a los ojos de color cielo pidiendo permiso, pero la respuesta que le dio Anahí fue un beso. Un beso llenó de pasión y tierno a la vez. Un beso suave que fue encadenado con otros más fogosos y hambrientos.
Aire, necesitaban aire en ese momento pero ninguna de las dos quería separarse de los labios de la otra, habían descubierto un mundo nuevo.
La rubia se separó apoyando su frente contra la de la chica, cerrando los ojos escuchando la canción que sonaba ahora y sonrió sin poderlo evitar, era la canción indicada para ese momento.
-Suavemente bésame…- cantó sobre los labios de Dulce. La pelirroja obedeció sin rechistar besándola lo más suave que sabía, intentándole decir a través de ese beso que ella era especial, no era otra chica de la cual en una semana se olvidaría. Anahí para Dulce no era como las demás.
No sabían cuánto tiempo llevaban besándose, pero ninguna de las dos quería pensar solo querían sentir lo que estaban sintiendo en ese momento, pero la rubia entendió lo que le pasaba con Dulce no había más preguntas sin responder, lo había descubierto al sentir los labios con sabor a frambuesa sobre los suyos y ahora no podía parar.
-Creo que deberíamos irnos…- dijo acariciando la mejilla de la pelirroja, haciéndola entender que todo estaba bien. Dulce asintió sin separarse dándole un último beso corto en los labios.
Salieron de la discoteca cogidas de la mano, sin decir nada caminando por las calles oscuras pero sintiéndose a gusto al compartir un momento así. La rubia soltó la mano de la pelirroja cogiéndola de la cintura poniéndola así mas cerca. Dulce para sentirse más a gusto paso su brazo sobre los hombros de la chica.
-Hemos llegado…- dijo Dulce soltándose y poniéndose de cara a la chica enfrente del portal de su edificio. Anahí asintió tristemente, no quería despedirse. Debían hablar las cosas pero ese no era el momento.
-Por qué no te quedas a dormir en mi casa…- la pelirroja se sorprendió ante la proposición- No quiero que conduzcas, has bebido y me niego a que cojas el coche ahora, solo quédate a dormir en mi casa… Me sentiré más segura si lo haces- se justificó bajando la mirada al suelo.
-¿Es solo por eso?- preguntó sabiendo que había otra razón.
-Tendremos que hablar sobre lo que ha pasado y si te quedas esta noche nos será más fácil hablarlo mañana…- contestó sincera.
Dulce se quedó mirando a Anahí ¿Era lo correcto pasar la noche en casa de Anahí? ¿Había sido lo correcto besarla esta noche? Su corazón le decía que si, pero aun así tenía miedo de salir herida porque aunque la rubia la hubiera besado ella tenía novio.
-Entonces me quedo…-
Sin decir mucho más las chicas subieron hasta el cuarto piso, donde entraron en la casa de la chef, no se habían soltado aun de la mano era como si una fuerza sobrehumana las uniera.
-Yo dormiré en el sofá…- habló Dulce al entrar al comedor.
-Dulce tengo una cama de dos plazas, cabemos perfectamente…-
-Pero…-
-Por favor… Mañana tendremos todo el día para hablar y pensar en nuestros actos pero esta noche no pensemos…- explicó dándole otro beso en los labios que Dulce enseguida correspondió. Era sentir los labios de la rubia y lo olvidaba todo.
Minutos más tarde las dos chicas se encontraban tumbadas en la cama de manera que se podían mirar a la cara.
-Buenas noches Anahí…- dijo antes de dejarse vencer por el sueño.
-Buenas noches Dulce…-

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:08 pm

Capítulo 11: Encantada de conocerte
La luz del día ya hacía rato que entraba a través de la ventana de la habitación iluminándola completamente y lo único que se podía escuchar entre esas cuatro paredes eran las respiraciones de dos personas. Dos cuerpos se encontraban encima de la cama tapadas por las sabanas.
Anahí hacia alrededor de una hora que estaba despierta, le había despertado la luz solar pero al darse la vuelta y ver el rostro de su acompañante no había querido moverse de allí, una fuerza le impedía levantarse de aquella cama. La rubia estaba admirando el rostro de la pelirroja que se encontraba profundamente dormida, apreciaba cada detalle de su cara; sus labios carnosos que había probado hacia relativamente poco y ahora solo pensaba en volverlos a saborear, su piel color canela, su cabello que ahora estaba revuelto en la almohada, sus mejillas algo enrojecidas.
Las dos de la tarde marcaba el reloj que había en la habitación de Anahí, cuando Dulce empezó a despertarse perezosamente sin abrir los ojos. La primera reacción fue reconocer que aquel no era su cuarto pero un segundo más tarde recordó todo lo que sucedió la noche anterior; la cena, el vino, el baile, las llamadas, la discoteca, la camarera, más baile y no podía olvidar lo mejor que le pasó esa noche, el beso o mejor dicho los besos que se habían dado.
Al abrir los ojos se topó con los ojos azules de Anahí, sin poderlo evitar sonrió. Una nueva sensación le había recorrido todo el cuerpo al verla a su lado en una cama, por un segundo pensó en cómo sería levantarse así todos los días pero enseguida borró la idea de su mente, ella tenía novio aun después de todo lo que había pasado. Dulce no quería ilusionarse.
-Buenos días…- dijo con la voz algo ronca, algo normal al estar recién levantada.
-Buenos días dormilona- contestó con una gran sonrisa.
Un silencio se apoderó de la situación en ese preciso momento, Anahí pensó que aún era demasiado pronto para hablar, si recién se acababan de levantar era mejor esperar un rato más.
-¿Qué te parece si mientras tú te das una ducha yo preparó algo de comer?- preguntó mirándola a los ojos- porque no sé tú pero yo me estoy muriendo de hambre- dijo soltando al final una carcajada.
-¿Insinúas que huelo mal?- preguntó haciéndose la ofendida recargándose en sus codos, para poder reincorporarse un poco mientras alzaba una de sus cejas.
-No lo quería admitir… pero ya que lo dices. ¡Pues si!- contestó siguiéndole el juego a la pelirroja aguantándose la risa al ver la cara de sorpresa que ponía esta.
-¿Eso crees no?-
A Anahí no le dio a tiempo a responder cuando el cuerpo de Dulce cayó encima del suyo empezándole a hacer cosquillas por los costados. La rubia no podía parar de reírse, aquel era una de sus puntos débiles y Dulce lo había descubierto sin saberlo y sin preguntar.
-Pa..ra… Para…- dijo entre risas, intentando zafarse del agarre.- Po…Por fa..vor…-
-Solo si retiras lo dicho- dijo sentada a horcajadas de la chef, dejando de hacerle cosquillas.
-Vale, vale…- se rindió alzando los brazos- Lo retiro- contestó sin quitar la sonrisa de su cara.
-Así me gusta-contestó sin moverse de encima de la rubia. Las dos chicas se habían quedado mirándose. Ninguna de las dos quería moverse de esa posición se sentían tan cómodas.
-Eh…- Dulce empezó a ponerse nerviosa al darse cuenta de la posición en la que se encontraban- Lo siento…- susurró por lo bajo cuando se había levantado de encima de la rubia sentándose en la cama.
Anahí se levantó sonriendo de la cama acercándose a su armario para sacar de allí un pantalón de chándal y una camiseta de manga corta para la pelirroja. Aunque el ambiente en ese momento era tenso las dos no podían parar de sonreír, muchas cosas habían pasado.
-El lavabo está ahí- señalo la puerta que estaba cerrada en la habitación- Y ten esto, así podrás cambiarte- dijo dejando la ropa encima de la cama para luego empezar a caminar hacia la puerta.
-Gracias…- dijo antes de ver salir a Anahí por la puerta.
Unos diez minutos más tardes Dulce salía de la ducha ya cambiada dirigiéndose hacia la cocina donde Anahí ya estaba preparando la comida, la rubia pudo escuchar como alguien se acercaba a la cocina pero no decía nada. Ella seguía girada cocinando esperando a que la pelirroja dijera algo.
-Tenemos que hablar…- dijo de sopetón Dulce, le había dado muchas vueltas en la ducha y ahora estaba preparada para hablar las cosas claramente.
Anahí se giró para mirarla a la cara, acto seguido bajo el fuego para que la comida siguiera caliente y se sentó en el taburete al lado de la chica esperando que esta hablara ya que ella no sabía cómo empezar la conversación.
-Empezaré yo…- comenzó a hablar la pelirroja al ver el mutismo de la rubia- Anahí me gustas y mucho… Desde el día en el que te vi en el hospital, no he podido sacarte de mi cabeza. Siento que algo me une a ti y no me suelta he intentado no caer, pero ha sido imposible- dijo poniéndole la mano encima de la suya- Cuando ayer nos besamos para mí fue algo muy especial, algo que creía que nunca pasaría. Por eso comprendo que si tu prefieres olvidarlo, lo entenderé…- confesó agachando la cabeza.
-Dulce.- la llamó levantándole el mentón para que la mirara- A mí también me gustas, anoche me deje llevar por lo que siento, por mi corazón, y me alegro de haberlo hecho y no quiero olvidarlo… No podría. Quería besarte, lo deseaba desde hacía mucho tiempo…-
-Pero…- la morena dejó esa palabra en el aire para que Anahí continuara hablando.
-No, no hay peros. No quiero objeciones, solo quiero sentir lo que sentí anoche, lo que siento ahora estando a tu lado. Jamás me había levantado al lado de alguien tan feliz, y todo eso es gracias a ti… No quiero pensar en los demás, no quiero pensar si está bien o mal, si es lo correcto o no. Solo quiero dejarme llevar por mi corazón…- explicó la rubia.
-¿Y tu novio?-
-No quiero pensar en él…- contestó sincera- Si tú estás de acuerdo no pensaremos en nadie más que no seamos nosotras, solo tú y yo. Quiero poder calificar esto que siento por ti, no quiero apresurar las cosas… Solo dejémonos llevar- sugirió con algo miedo en su voz, no sabía que le respondería la morena.
Dulce lentamente asiente, no tiene palabras, había estado esperando que Anahí le dijera algo así durante semanas y ahora no tenia palabras con las que contestar. La rubia se fue acercando al rostro de la pelirroja y empezó a darle pequeños besos desde la mejilla, luego por la nariz y la frente haciéndola sonreír olvidando sus pensamientos.
-¿Te puedo besar?- preguntó la rubia muy cerca de sus labios.
No obtuvo ninguna respuesta verbal porque los labios de la pelirroja al segundo de escuchar la pregunta los había unido con los de la chica, fue un roce de labios.
Había empezado como un beso suave y lento, pero la cosa empezó a subir de tono cuando las manos entraron en acción. Dulce acariciaba el hueso de la cadera por encima de la ropa con sus dos manos y Anahí tenía sus manos en la nuca de la morena rozando la piel con sus dedos. Los besos ya no eran lentos, ahora eran feroces y hambrientos, sin saber cómo Anahí había acabado subida encima de la encimera con las piernas algo abiertas para que la pelirroja pudiera acomodarse más cerca de su cuerpo.
Aire, necesitaban aire. De manera lenta se separaron mirándose a los ojos, las dos chicas sentían como sus cuerpos poco a poco iban aumentando de temperatura pero era demasiado pronto, las dos lo sentían así, por eso con mucho esfuerzo se separaron.
-Deberíamos comer…- sugirió Dulce sintiendo que si no paraba de besarla de aquella manera luego no conseguiría parar.
Anahí asintió bajándose de la encimera, no sin antes darle un corto pero intenso beso en los labios.
Después de la comida se había sentado en el sofá, no sabían ni cómo ni cuándo pero habían empezado a besarse, sin prisa. No se besaban de igual manera de cómo lo habían hecho en la cocina, eran besos lentos y pausados. Intentando conocer aquello que querían descubrir, sintiendo las mismas sensaciones que la noche anterior.
Tampoco sabían el tiempo que llevaban besándose, por eso Dulce se separó un poco para mirar su reloj, aunque Anahí seguía besándola por el cuello y alguna que otra vez dejaba una pequeña mordida.
-Dentro de un rato me tendré que ir…- dijo intentando no gemir en voz alta, Dulce estaba segura de que Anahí no sabía lo que le estaba causando en su cuerpo en ese mismo momento o a lo mejor sí.
-No te vayas… Quédate- dijo dándole besos cortos.
-Tengo que ir a trabajar dentro de una hora- se justificó mirándola a los ojos.
La rubia bufó, no quería que se fuera, no quería que ese momento se rompiera. Habían creado una burbuja donde solo ellas dos estaban y nadie podía entrar. Nada podría estropear ese momento o ellas eso creían.
-Bueno como no puedo evitar que te marches, me voy a ir a dar una ducha rápida y luego seguimos- dijo levantándose no sin antes darle un corto beso en los labios.- No tardaré-
Dulce solo asintió sentada en el mismo sitio mirando como la chica se marchaba por el pasillo hasta que al final la perdió de vista. Como su vida había podido cambiar tanto en menos de un día estaba feliz por todo lo que había pasado, pero algo en su interior le decía que no se confiara de esa situación.
Minutos más tarde escucho como el grifo ya se había cortado, lo que significaba que Anahí ya había salido de la ducha y en pocos minutos la volvería a tener a su lado y la podría volver a besar como llevaba rato haciendo.
Pero algo que no tenía pensado pasó, el timbre sonó y la primera reacción de la pelirroja fue levantarse del sofá. Segundos después pudo escuchar como Anahí le gritaba desde el cuarto.
-¡Dulce abre tú!-
La pelirroja obedeció y fue hacia la puerta para abrirla.
Lo reconoció al instante en el que lo vio enfrente de ella, era él no había duda. La felicidad que Dulce había sentido segundos antes ahora estaba cayendo en picado.
-¿Quién eres tú?- preguntó el hombre-¿Dónde está Anahí?-
Dulce seguía en shock, pero tampoco no le dio tiempo a contestar ya que la rubia se la acercaba por detrás.
-Dulce quien…- pero al ver al chico que estaba enfrente de la morena se calló- ¿Alfonso que haces aquí?- Anahí llevaba una toalla en las manos para secarse al pelo que había caído al suelo al ver a su novio allí delante de ellas.
-¡Sorpresa!- exclama el chico pasando al interior de la casa esquivando a Dulce que aún seguía petrificada al lado de la puerta- Me han dado unas semanas libres y quería darte una sorpresa porque tienes razón, no he pasado el suficiente tiempo contigo y lo siento Anahí. Te amo…- dijo acercándose para darle un beso el cual Anahí no pudo evitar esquivar porque su novio le había cogido de la cara.
Dulce había estado todo el rato presente aun al lado de la puerta, al ver el beso se aguantó las ganas de llorar. Con fuerza apretó sus puños hasta ponerlos blancos, aquello le estaba superando. Ahora se había dado cuenta de que no podía, no podía ver como alguien más besaba a Anahí, como alguien más la tocaba y lo peor de todo es que él era en realidad su novio y no ella. Algo dentro de ella se rompió.
En cuanto pudo Anahí se había separado de Poncho para mirar a Dulce que seguía con su mirada fija en el suelo, aguantándose las lágrimas que amenazaban con salir.
-Yo soy Alfonso Herrera- se presentó el chico dejando su maleta en el suelo y estirando su mano.
-Dulce Espinoza, encantada de conocerte…- mintió estrechando su mano.
- Así que tú eres la famosa doctora…- dijo mirando de pies a cabeza- Es un honor por fin conocerte,
-Anahí me ha hablado mucho de ti y como tú fuiste quien salvó la vida de mi chica. Gracias. – el chico estaba siendo educado con ella.
La pelirroja intentó sonreír pero no pudo, tenía una presión en el pecho que le dificultaba la respiración, necesitaba salir de aquella casa inmediatamente. Por un segundo se cruzó con los ojos de Anahí y pudo ver como a través de su mirada le pedía perdón.
-Bueno…- empezó a hablar la morena- Yo me tengo que ir. Adiós-
-Espera Dulce- dijo Anahí siguiéndola- Alfonso ahora vengo- el chico asintió adentrándose más aun en la casa.
-Adiós Dulce- se despidió sin recibir respuesta.
Dulce no le había hecho caso a Anahí y ya estaba esperando a que el ascensor llegara, pero el destino quiso hacerla esperar.
-Dulce…- dijo saliendo al rellano.
La pelirroja ni se giró para mirarla, habían quedado en no pensar pero ahora era algo imposible, se les había puesto todo en contra, como iban a dejarse llevar si su novio estaría siempre con ella. La realidad era esa. Su novio estaba a pocos metros de ellas y no tenía ni idea de que hacia menos de 1 hora se habían estado besando como si el mundo se acabara después.
-Dulce…- repitió cogiéndola de la mano, pero las puertas del ascensor por fin se abrieron y la pelirroja se adentró en él.
-No sé si podré hacerlo…- susurró Dulce antes de que las puertas se cerraran.
-Lo siento…- dijo Anahí dejando escbapar una única lagrima de sus ojos.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:08 pm

Capítulo 12: No sé qué hacer
Cerca de las 12 del mediodía y Dulce seguía conduciendo por las grandes avenidas de la ciudad de Los Ángeles. Observaba todo a su alrededor; los grandes edificios, la gente que caminaba por la calle, el tráfico, el cielo… Llevaba alrededor de media hora metida en ese coche buscando valor, un valor que parecía haber desaparecido.
Habían pasado unos días desde aquel día que se fue de casa de Anahí en un mar de lágrimas. Ninguna de las dos había tenido el valor para llamar a la otra. Dulce pensaba que era mejor pasar un tiempo separadas para pensar en todo lo que había sucedido y también en como serian ahora las cosas.
Sin darse cuenta la pelirroja había llegado a su destino después de dar un gran rodeo por toda la ciudad de más de 30 minutos. Con pocas ganas aparcó el coche sin apagarlo, en la radio se escuchaba la canción de Cry de Rihanna. Dulce se había quedado paralizada al escucharla, no sabía porque no podía moverse. Cerró los ojos, concentrándose en la letra de la canción. Cientos de imágenes le vinieron a la mente, desde aquel día en el que la rubia llegó al hospital hasta hacía pocos días donde habían dado rienda suelta a su pasión, habían creado un mundo aparte que fue destruido poco después con la llegada del novio de la rubia.
Cuando la canción acabó Dulce poco a poco fue abriendo los ojos, parpadeando un par de veces para acostumbrarse a la luz del día. Apagó su coche y salió dirigiéndose hacia el restaurante esperando poderse encontrar con Anahí.
Antes de abrir la puerta la morena cogió todo el aire posible con sus pulmones y lentamente lo fue expulsando de su cuerpo relajándose lo máximo posible.
-¡Está cerrado!- fue lo primero que escuchó Dulce al abrir la puerta. La voz que había escuchado pertenecía al hombre que estaba detrás del mostrador con la vista en los papeles. En ningún momento se había dignado a levantar la vista de los folios por eso la morena se acercó a él.- No me ha escuchado, he dicho que…-
-No vengo a comer- contestó de manera cortante para que se callara.
-¿Entonces?-
-Me gustaría hablar con Anahí Puente. ¿Sabe si se encuentra trabajando?-
El hombre la miró de arriba abajo como si intentara leer las intenciones de la pelirroja, pero algo que le sorprendió fue la sonrisa que se postró en su cara de un segundo a otro.
-Sí, claro- contestó dejando los folios encima del mostrador- Voy avisarle de que usted se encuentra aquí. ¿Cómo se llama?-
-Dulce Espinoza-
El hombre de pelo castaño asintió dirigiéndose a la parte trasera del restaurante donde habían dos puertas, las mismas que daban a la cocina. Cinco minutos después el mismo hombre volvía a salir de allí.
-Ahora sale- le explicó volviendo a su puesto- Si quieres te puedes sentar en una de las mesas mientras esperas-
-Gracias- contestó algo extrañada por el cambió de actitud del hombre.
Justo en el momento en el que se sentó en una de las mesas que había por el restaurante, vio salir a Anahí por las puertas. Llevaba un traje de chef blanco con su nombre bordado en el pecho en rojo, el cabello recogido en una pequeña cola ya que no tenía el cabello muy largo y en su rostro había una sonrisa nerviosa. Dulce en el momento en el que la vio sintió un dolor en el pecho.
-Hola…- saludó la rubia al llegar hasta donde estaba la pelirroja.
-Hola…- contestó la pelirroja cogiendo aire- Creo que debemos hablar.
-Tienes razón- concordó pero necesitaba por lo menos cinco minutos para hacerse a la idea de lo que estaba pasando- ¿Quieres un café?-
-Eh… Si claro.-
-Ahora lo traigo- contestó dándose media vuelta y caminando hacia la zona de la cafetería.
La pelirroja se quedó sentada allí mirando como su alrededor trabajan algunos camareros preparando las mesas, otros llevando suministros a la cocina y como el mismo hombre que se había encontrado con Dulce en la recepción ahora se encontraba dando órdenes a todo el mundo.
Tan concentrada estaba en lo que pasaba a su alrededor que no se dio cuenta de que Anahí volvió con dos tazas de cafés, sentándose enfrente de ella.
-Aquí tienes…- susurró la rubia poniendo la taza de café enfrente de la pelirroja.
-Gracias…-
Las dos chicas en silenció solo prestaban atención a su café, soplando lentamente para que se enfriara antes y dando pequeños sorbos para no quemarse la lengua.
-Yo… Lo siento mucho, siento que te tuvieras que ir así. No entraba en mis planes que Alfonso llegara a Los Ángeles tan pronto…- empezó a hablar la rubia.
-Yo tampoco lo esperaba…-
- No sé qué hacer, siento que haga lo que haga voy a hacer daño a alguien. Por un lado está él, que parece que está cambiando y vuelve a ser el chico del que me enamoré hace unos años. El hombre que siempre ha estado a mi lado…- Dulce al escuchar eso bajo la cabeza no queriendo escuchar más pero Anahí le puso la mano encima de la suya para hacerla levantar la vista- Pero luego estás tú, la chica que me hace sentir cosas que tenía por olvidadas, la mujer que me hace serle infiel al hombre que pensaba que era el amor de mi vida y ahora veo que no es así. Dulce, yo por ti siento cosas muy fuertes y sé que si no estuviera con Alfonso no dudaría ni un segundo en estar contigo…-
-Lo entiendo…- susurró la pelirroja asintiendo al escuchar todo lo que había dicho- Yo también siento cosas muy fuertes por ti, por eso me duele esta situación.-
-Yo… Lo siento de verdad Dulce…-
-Creo que lo mejor será que te tomes un tiempo para pensar las cDulce…
-Pensar…- repitió Anahí sin saber que más decir.
-Pensar con quien quieres estar, si él o yo…- explicó soltándose de la mano de Anahí- Yo no puedo ser tu amante, el otro día en tu casa cuando llego tu novio- le costó decir esa palabra porque aún le dolía- me di cuenta de que no puedo serlo, no porque no quiera si no porque es superior a mi… Me duele saber que los labios que el besa son los mismo que bese yo hace unos días, me duele que él sea el dueño de tu corazón… y yo no sea nada…- explicó la pelirroja.
Dulce tomó su taza de café ocultando su cara y le dio un último sorbo intentando no derramar más lágrimas por ella. La pelirroja se levantó de la silla cogiendo su bolso y su chaqueta.
-¿No hay otra solución?-
-No se Anahí…-
-Tienes razón… Lo mejor será que piense bien las cosas- contestó asintiendo aunque la idea no le acababa de convencer del todo.
-Cuando tengas la respuesta llámame…-
Sin más se giró quería salir de allí lo más rápido posible, pudo ver dolor en los ojos de la rubia, pudo ver sufrimiento y confusión pero ella no podía hacer más. La decisión era de Anahí.
-¡Dulce!- gritó alguien detrás de ella, una voz que conocía a la perfección- ¡Espera!-
La pelirroja se giró para mirarle a la cara, a esos preciosos ojos azules con los que soñaba cada noche.
-¿Seguiremos siendo amigas?-
-No lo sé… Eso es algo que ahora mismo no sé- contestó con honestidad, no sabía si podría ser su amiga después de todo lo que había pasado entre ellas, después de sentir esos labios solo deseaba volverlos a sentir.
Ahora si Dulce consiguió salir de aquel restaurante sin que nadie le volviera a parar, no había mirado hacia atrás pero sabía que Anahí seguía en la mismo posición, de pie con una mirada de dolor y mordiéndose el labio inferior.
No había tardado tanto como en la ida el llegar a su casa, esta vez solo había tardado unos diez minutos. Cuando por fin llegó lo primero que hizo fue despojarse de esa ropa y ponerse algo más cómodo.
Estirada en su cama mirando al techo Dulce cogió su teléfono móvil y marco un número, iba a llamar a la única persona que sabía que le reconfortaría.
-Preciosa- fue lo primero que dijo una voz masculina a través del audífono.
-Hola Christian…- contestó sin fuerza.
-Deduzco por tu tono de voz que ya has hablado con ella, ¿no?-
-Si acabo de llegar ahora…-
-¿Cómo ha ido? ¿Qué te ha dicho? ¿Cómo estás?- preguntó rápidamente.
-Ha ido como me esperaba, normal… aunque era una situación incomodas para las dos…
-Es normal- comentó interrumpiendo la explicación de la pelirroja.
-Me ha dicho que está confundida, que no sabe a quién elegir. Le he dicho que se tome un tiempo para pensar, pero también sé que no puedo estar toda una vida esperándola… -dijo conteniendo el llanto.-Yo no quiero sufrir…-
-Es ella la que debe tomar la decisión Dulce, no debes atormentarte más…- le sugirió el chico con voz suave- No porque lo pienses más va a doler menos…-
-¿Por qué tiene que ser tan difícil?- preguntó sin esperar una respuesta- ¿Por qué no me pudo pasar lo mismo que a ti y a James? Os encontrasteis en bar, los dos estabais solteros, el coqueteo contigo tú le diste tu número de teléfono y pocos días después tuvisteis vuestra primera cita…-
-Dulce sabes que no se trata de eso, si no de lo que sintáis…-
-Pero no sirve de nada. Mis sentimientos no sirven de nada porque ella sigue con él…-
-Pues lucha por ella, no te rindas Dulce…-le contestó el castaño.
-No sé qué hacer…- suspiró la pelirroja aun estirada en su cama dejando escapar algunas lágrimas de sus ojos.
-¡Vamos!- dijo intentando animarla Eres Dulce Espinoza, la chica más valiente que conozco. La misma que no se deja vencer por nada ni nadie…-
-Gracias Chris…- Dulce agradecía tener a Christian en su vida como su amigo, para ella era como su hermano siempre había estado en los malos y los buenos momentos dándole su apoyo y consejo.
-Dale un tiempo… pero también debes hacerte valer, Dulce…-
-Lo sé…- susurró limpiándose las ultimas lagrimas que caían de sus ojos- Bueno… Cuéntame que tal tu día- dijo la pelirroja cambiando de tema.
Los dos amigos estuvieron hablado durante casi una hora, contándose su día a día, las anécdotas del trabajo. Christian intentaba que no pensara más en Anahí en ese momento, que se riera aunque fuera solo por una hora. Él solo estaba cumpliendo con el deber de ser amigo.
Otro día había transcurrido, un día nuevo para Dulce. Sin ganas se levantó de su cama para ir a trabajar, ese día tenia turno de mañana lo que significaba que sería un turno tranquilo o eso esperaba.
La pelirroja durante su turno no estaba de su mejor humor, se encontraba desanimada y lo único que le apetecía era llegar a su casa para dormir unas cuantas horas más, pero ahora le tocaba trabajar durante unas 4 horas más. Dulce se encontraba en el laboratorio esperando unos resultados de un paciente, cuando de repente llegó alguien detrás de ella.
-Dulce…- le llamó la atención.
-Andrea no- contestó sin girarse.
-Pero es que…-
-Andrea no tengo ganas de hablar contigo, tengo un mal día…- vuelve a responder borde la pelirroja ahora si mirando a la castaña.-Vete-
-¡Solo te quería decir que hay alguien en recepción preguntando por ti!- contesta cabreada por la actitud de la pelirroja- No hace falta que te pongas así…- la enfermera fue lo último que dijo dejando una Dulce muy confundida.
La pelirroja negó con la cabeza un par de veces, ahora había sido ella quien la había jodido con Andrea.
¿Alguien en recepción preguntando por ella? Fue la primera pregunta que le vino a la mente a la doctora. En el momento en el que tuvo los resultados del paciente se dirigió hacia los ascensores para bajar a la primera planta donde estaba la recepción.
La pelirroja no tardó más de cinco minutos ya que de caminó se encontró con Sala.
A primera vista no reconoció quien la estaba buscando así que decidió preguntar.
-Sarah, Me han dicho que me estaban buscando…-
-Ahh.. Si, si…- contestó tapando el teléfono por el que estaba hablando- Ese hombre- dijo señalando a un hombre que se encontraba fuera del hospital fumando.
Dulce no lo supo reconocer porque estaba de espaldas, pero cuando se dio la vuelta lo vio. Era Alfonso Herrera, el novio de Anahí. ¿Qué hacía en la puerta del hospital? Por un segundo la pelirroja pensó en que la rubia le pudo haber contado todo lo que había pasado entre ellas.
El jugador de futbol también la vio a ella y haciéndole un gesto con la mano para que no se moviera le dio una última calada a su cigarro y se volvió a adentrar en el recinto.
La pelirroja al ver que se acercaba intentaba disimular su cara de sorpresa al verlo allí.
-Alfonso ¿está todo bien? ¿Pasa algo?- Dulce no quería ni pensar en que a Anahí le hubiera pasado algo.
-Tranquila…- contestó con una sonrisa- Solo quería hablar contigo, no es nada serio pero me gustaría hablarlo en un sitio más tranquilo o no se…-
-¿La cafetería del hospital?- preguntó sin muchas más opciones.
Poncho le contestó con una sonrisa, la pelirroja seguida por el chico se dirigió hacia la cafetería cuanto llegaron los dos chicos se sentaron en la primera mesa disponible que había.
-Tu dirás Alfonso…- dijo la doctora para que le explicara que hacia allí.
-Llámame Poncho por favor…-
-De acuerdo Poncho…- contestó rodando los ojos por la corrección.
-Bueno no sé si lo sabrás pero la semana que viene es el cumpleaños de Anahí…-
-No, no lo sabía- susurró mordiéndose el labio inferior.
-Pues sí, el domingo 14 de Mayo…- explicó el castaño- Y yo estoy organizando una fiesta sorpresa para celebrarlo. Van a venir sus amigos y por eso me gustaría que vinieses, Anahí habla muy bien de ti, para ella eres una buena amiga. No quiero que te pierdas la fiesta. ¿Entonces qué dices?-
-Eh… Gracias pero yo no sé si trabajo ese día- argumentó la pelirroja mirando hacia otro lado, por un lado le encantaría ir pero por otro sabía que el verla allí con Poncho le dolería más de lo que le dolía ahora.
-Por favor Dulce, inténtalo. Sé que se alegrara al verte allí…-
-Yo no sallí…
-Con esta fiesta intento arreglar nuestra relación…- dijo el hombre- Nuestra relación ya no es lo que era antes, pero la mayor culpa la tengo yo por eso con esta fiesta quiero demostrar que lo voy a hacer todo por nuestra relación…-
Dulce se sorprendió ante esa confesión del chico, parecía que él le amaba. La imagen que tenía la pelirroja de Poncho era de un chico que era un completo idiota a pero ahora mismo las cosas parecían estar cambiando.
-¿vendrás?- volvió a preguntar.
-De acuerdo iré- aceptó al final.
-Perfecto- exclamó el chico- Dame tu número de teléfono para enviarte donde y a qué hora será la fiesta…-
Sin otra opción Dulce le dio su número de teléfono. Cuando Poncho ya tuvo el número guardado se despidió de la pelirroja marchándose del hospital.
-En menudo lio te has metido…- susurró la pelirroja cuando ya se había quedado sola.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:09 pm

Capítulo 13: ¡SORPRESA!
El 14 de mayo había llegado demasiado rápido para gusto de Dulce, desde el día en el que fue a hablar con Anahí al restaurante no se habían vuelto a ver, ni hablar pero ese día la volvería a ver.
En ese momento Dulce se encontraba sentada en el asiento de un coche dirigiéndose hacia el hotel donde se iba a celebrar el cumpleaños. Poncho unos días atrás le había avisado del sitio y el lugar, un lujoso hotel de 5 estrellas de Los Ángeles a las 7 de la tarde. La morena sabía que cuando el momento llegara no tendría el suficiente valor para ir, así que decidió invitar a una de sus amigas de la ciudad, eran buenas amigas y después de Christian era uno de sus mayores apoyos.
-Estás nerviosa…- afirmó sin apartar la vista de la carretera- ¿Por qué?-
-Yo no estoy nerviosa- mintió Dulce mordiéndose una de sus uñas.
-Ya claro… si me dijeras que los cerdos vuelan te creería más que ahora…- le contestó mirándola ya que había parado el coche en un semáforo que estaba en rojo.- ¿Me lo vas a decir?-
-No es nada…-
-Lo que tú digas…-la conductora negó un par de veces con la cabeza por la respuesta que había recibido para luego retomar la conducción. Cinco minutos después ya habían llegado al hotel, pero los nervios de la pelirroja empezaban a pasarle factura.
Eran nervios mezclados con algo de miedo.
-¿Por qué no pasamos del cumpleaños y nos vamos a otro sitio?- preguntó Dulce después de ver como su acompañante paraba el coche.
-Vamos Dulce… Ya hemos llegado- le contestó bajándose del coche y entregándole las llaves al botones. La pelirroja hizo lo mismo saliendo por la puerta, alisando su vestido rojo el cual le llagaba a la mitad del muslo.
-Aún estamos a tiempo de marcharnos- volvió a sugerir, se sentía frágil ante esa situación. Esos días había sufrido mucho y sabía que al volverla a ver con Poncho a su lado le haría mucho más daño.
-¿Por qué me has invitado al cumpleaños de tu amiga si en verdad no querías venir?-
-Si quiero pero… es complicado- le contestó tras una breve pausa- Será mejor que entremos…- se resignó al final.
La morena hizo caso a Dulce y las dos chicas se adentraron en el lujoso hotel. Nada más entrar se encontraron a Poncho hablando con el recepcionista, este al verlas se acercó a ellas. Con tan solo unos pasos llegó.
-Hola Dulce- saludó el hombre que iba vestido con un traje de color azul marino dándole un beso en la mejilla- Me alegra verte.
-Hola Poncho…- le contestó sin mostrar ninguna alegría.- Esta es la amiga de la que te hable Poncho…-
- Hola me llamo Kate Addams- se presentó la chica mientras le estrechaba la mano- Encantada Poncho-
-Igualmente… Bueno chicas vamos para dentro que ya está todo el mundo, solo faltabais vosotras-
Las dos chicas asintieron siguiendo al hombre, tras caminar por un largo pasillo llegaron hasta dos puertas blancas que al abrirlas se encontraron con una gran sala donde había alrededor de 25 o 30 personas dispersa por toda la habitación hablando entre ellos. Al fondo había una barra con un par de camareros y por la sala había unas cuantas mesas bien decoradas.
-Venir conmigo que os voy a presentar a unos amigos…- dando unos pasos más llegaron a un grupo de gente- Bueno Dulce tú ya conoces a Mai y Ucker…-
-Hola Dulce- saludó la morena tan efusiva como siempre dándole una gran abrazo, para después presentarse a Kate.
-Hola Mai… Hola Ucker- el chico le contestó con una gran sonrisa.
-Bueno chicas os quiero presentar a unos amigos de Anahí- habló Alfonso captando toda la atención- Estos son Santos, Victoria, Tomas, Ashley y Jessica- dijo señalándolos.
-Hola- dijeron a la vez las dos chicas.
-Y yo me llamo Javier Alanís- dijo el castaño acercándose al grupo guiñando un ojo a la pelirroja quien solo rodo los ojos al ver la postura de chulo que había puesto.
Las dos chicas no tardaron en integrarse en el grupo de amigos. Kate y Dulce seguían juntas pero cada una hablaba con alguien diferente, Kate hablaba con Tomas y Ashley mientras que la pelirroja entablaba una conversación con Jessica, una chica morena algo más alta que Dulce.
-¡Escuchad chicos!- gritó Alfonso para que todo el mundo en la sala lo escuchara- Voy a ir a buscar a Anahí a su casa, dentro de 30 minutos estaremos aquí…- anunció el moreno antes de marcharse.- ¡Estar atentos!-
-¿Quieres tomar algo?- preguntó Dulce a la chica de ojos verdes.
-Si, tráeme lo que sea…- contestó encogiéndose de hombros.
La pelirroja asintió alejándose de aquella zona para acercarse a la barra, donde uno de los camareros la atendió enseguida. Sentada en uno de los taburetes esperando a que le trajeran las dos copas no vio como el chico castaño se le acercaba por detrás.
-Hola preciosa- dijo apoyándose en la barra mirándola. Dulce solo suspiró sin ni siquiera mirarle.-Estaba pensando que tú y yo después de la fiesta podemos ir algún lado a divertirnos no te parece…-
-Va a ser que no- contestó de manera cortante.
-¿Por qué?- preguntó el chico sorprendido, parecía que nunca le habían rechazado- Soy guapo, tengo un cuerpazo y encima soy jugador de fútbol profesional lo que significa que tengo bastante dinero. Soy todo lo que una chica quiere…-
-Pues yo no…-
-Vamos preciosa no te hagas de rogar…- dijo acercándose cada vez más a ella.
-A ver cómo te lo cuento…- dijo poniendo las manos en su pecho para separarlo- Nunca saldría contigo, ni borracha… así porque no me dejas en paz y te buscas alguna chica que este igual de desesperada que tú, porque conmigo no tienes ninguna posibilidad…- le contestó dándole unos ligeros golpes en el hombro para después coger las copas de encima de la barra y irse junto con Kate que estaba sentada en una mesa.
-Ya iba siendo hora… Pensé que te habías perdido- bromeo la chica al ver que Dulce se sentaba junto a ella.
-Ya… - contestó bebiendo de su copa. Kate seguía observado una zona de la sala, la pelirroja al percatarse de eso mira hacia la misma zona pero sin saber a quién - ¿Qué miras? O mejor dicho a quién…-
- Ashley…- contestó ahora si mirándola a la cara- Tú la has visto, está buenísima… Que cuerpo, que piernas…me entra calor solo de pensar en ella-
Dulce no sabía si reírse a darle la razón a la chica.
-K céntrate, que nos conocemos y sé eres bastante peligrosa cuando te lo propones…- dijo señalándola con el dedo para que no hiciera nada que conllevara problemas- Además tu estas aquí para apoyarme…-
-¿Apoyarte a qué?-
-Ehh…- Dulce había dicho más de la cuenta, la pelirroja no le había explicado el verdadero motivo por el cual estaba allí. El motivo que le dio era el de acompañarla pero el real era porque Dulce no quería quedarse en ningún momento a solas con Anahí y teniendo su compañía le sería más amena aquella celebración.- Kate, Ashley es heterosexual se le nota…- cambió de tema esperando que la chica no lo tocara más.
-Eso nunca ha sido un impedimento para mí- contestó siguiéndole el rollo aun sabiendo que Dulce le ocultaba algo, ya se lo sacaría más tarde.- Al igual que ese castaño de allí que no para de mirarte- señaló a la zona de la barra donde aún seguía Javier mirando a la pelirroja.
-No se cansa…-
-Te está haciendo ojitos- dijo entre risas sin poder parar que acabó contagiando a la doctora.
Al escuchar un gran alboroto de la gente, Dulce y Kate empezaron a mirar a todos los lados buscando el causante de todo ese ruido. Las dos chicas se levantaron de sus asientos para preguntar.
-¿Qué pasa?- preguntó la pelirroja.
-Nos acaban avisar de recepción, Anahí y Alfonso acaban de llegar…-
Todo el mundo estaba preparado para la llegada de Anahí a la sala, la gente se había puesto en semicírculo rodeando la puerta para cuando la chica llegara darle la sorpresa. Algunos llevaban confetis para tirarlo al aire en el momento en el que se abriera la puerta.
Se hizo el silencio en el momento que se escucharon voces fuera de la sala.
-Alfonso… ¿Qué hacemos en este hotel? Yo pensaba que iríamos a cenar…- se pudo escuchar hablar a alguien desde fuera.
-Ya veras, tu solo abre las puertas-
Segundos después las puertas se abrieron, pero Anahí al ver toda aquella gente se quedó parada sin llegar a entrar del todo.
-¡SORPRESA!- gritaron todos a la vez, los que tenían confeti lo tiraron.
-¡Felicidades!- se pudo escuchar gritar a alguien.
-¡Feliz cumpleaños Anahí!- chilló Maite.
La rubia seguía con la boca abierta sin poder formular ni media palabra, aquello no se lo esperaba.
Ella solo esperaba tener una cena con su novio el día de su cumpleaños y no una fiesta sorpresa con todos sus amigos.
-No… no me lo puedo creer…- aun le costaba hablar, pero acabó entrando en la sala seguida de Poncho- ¡Dios! Muchas gracias a todos...- dijo soltando un par de lágrimas por la alegría.
-Todo esto ha sido idea de tu chico- confesó Christopher al lado de su esposa.
-¿En serio?- cuestionó dando se la vuelta.
El chico asintió con una sonrisa en su rostro, Anahí dio unos pasos atrás para abrazarlo con cariño. Alfonso esperaba algo más que un abrazo y un gracias, él quería un beso de su chica pero la rubia no le dio la satisfacción.
Anahí había visto a Dulce entre la multitud y un deseo inmenso le recorrió todo el cuerpo, el deseo de volverla a besar. La rubia empezó a repartir abrazos a todo el mundo junto con un agradecimiento por estar allí, poco tardó en llegar a la zona en donde se encontraba Dulce esperando recibir un abrazo.
-¿Te puedo dar un abrazo?- preguntó con algo de inseguridad Anahí, la pelirroja sonrió asintiendo con la cabeza. El abrazo estaba durando más de lo necesario pero ninguna de las dos se quería separar- Gracias… gracias por venir, eres la persona que más me alegra ver aquí- susurró antes de separarse de ella.
La rubia seguía repartiendo abrazos a todo el mundo pero Dulce aun seguía en la misma posición con la cabeza agachada y una gran sonrisa en su rostro que no podía borrar, aquella frase había activado todo su sistema, hasta se le podía apreciar un leve sonrojo en sus mejillas.
La doctora de ojos verdes lo había visto todo por eso no dudo en acercarse a Dulce y mirarle a la cara.
-Estas un poco roja- comentó algo extrañada por lo roja que se había puesto la doctora en tan solo unos segundos.
-Es que… Es que hace calor- La morena de ojos verdes asintió lentamente sin llegar a creerla.
Hacia media hora que la fiesta ya había empezado, la gente ya empezaba a tomar algunos aperitivos y otros se dedicaban solo a beber y a hablar con otras personas.
-¿Cuándo le vas a dar tu regalo?-
-Pues…- Dulce levantó la vista buscando a Anahí con la mirada y la pudo encontrar hablando con una de sus amigas pero esta poco después se fue hacia la barra- Ahora- dijo segura de sí misma.
Sacando una pequeña cajita de su bolso, se fue acercando hasta llegar a la rubia. La pelirroja iba escondiendo el regalo en su espalda para que no lo pudiera ver.
-Hola Anahí…-
Ni Dulce ni Anahí se dieron cuenta de que Kate estaba algo cerca de ellas hablando con Ashley, la morena tenía el presentimiento de que algo había pasado entre las dos chicas y lo iba a descubrir.
-Hola- contestó algo cortante, la pelirroja se sorprendió al escucharla hablar así-¿Quién es la chica con la que has venido?-
-¿Perdón?- la pelirroja juraría que la rubia sonaba celosa.
-Alfonso me ha dicho que has venido con una chica…- explicó celosa-¿Quién es?- volvió a preguntar.
-Pues…- Dulce empezó a hablar pero no acabó la frase porque alguien le estaba abrazando por la espalda colocando sus manos en su abdomen.- Pero que…-
-Preciosa te estaba buscando…- dijo Kate sin despegarse de la pelirroja. Dulce con una mirada interrogativa miraba a su amiga intentando entender que hacía, pero solo recibió un guiño de su parte.
Kate lo había escuchado todo y por eso decidió intervenir y confirmar que Anahí estaba muy celosa.
-Oye perdona estaba hablando con ella, podrías tener un poco de educación…- habló Anahí cruzándose de brazos, en una posición seria.
-¡Ups! Lo siento no me he presentado… Yo soy Kate Addams,- dijo deshaciendo el abrazo pero cogiéndole la mano a la pelirroja- la cita de Dulce…-
Dulce alternativamente miraba a las dos chicas, por un lado veía a una Anahí muy seria y celosa y por otra banda estaba Kate quien sonreía por lo que acababa de descubrir, no hacía falta ser muy inteligente para ver que la rubia se estaba muriendo de celos por dentro.
-Encantada…- dijo sin dejar de mirar a Dulce buscando si aquello que había escuchado era verdad.- Bueno… eh… yo tengo que hablar con Mai, luego nos vemos- y sin más se fue dejando otra vez a solas a las dos chicas.
Dulce con una cita, Anahí no se lo podía creer. De repente empezó a sentir una presión en el pecho al ver que podía llegar a perderla y eso era lo último que quería.
-¿Por qué has hecho eso?
-Dulce sabes porque lo he hecho- contestó soltándole la mano- Tú lo has visto, yo lo he visto… Se estaba muriendo de celos al vernos juntas-
La pelirroja solamente agachó la cabeza esperando a que Kate no le preguntara nada.
-¿Qué es lo que ha pasado entre vosotras?-
-Es una larga historia…-
-Soy toda oídos- dijo sentándose en una silla esperando a que Dulce se lo explicara.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:09 pm

Capítulo 14: Dile que no
Un silencio se había creado entre las dos chicas después de que Dulce acabara de explicarle todo lo que había pasado entre ella y la chica del cumpleaños.
-Me imaginaba que algo había pasado, pero no tanto…- habló primero Kate.
-Pues no sé cómo va acabar la historia…- dijo desilusionada.
-Dulce ya verás que todo se arreglará, ella te mira de una manera diferente- explicó para animarla- Si ni siquiera mira a su novio, no puede quitar los ojos de ti.-
-Por muy diferente que me mire, por muy celosa que este, ella aún está con él…-
-Pero…-
-Necesito ir al lavabo…- la pelirroja no quería escuchar cosas que después la ilusionaran a pensar en algo que a lo mejor no sucedería.
-Vale-
Anahí desde la distancia podía ver como Dulce seguía hablando con esa chica, su cita. Al pensar en eso la rubia instintivamente apretó sus puños con fuerza, no estaba prestando atención a Maite con la que llevaba 5 minutos hablando.
-Anahí…- le llamó la atención la bailarina pasando su mano por delante de su cara-¡Anahí!-
-Ehh… ¿Qué pasa?- preguntó algo aturdida.
-¿Qué te pasa a ti? No has dejado de mirar a Dulce…- La rubia bajó la cabeza por ser culpable de lo que estaba diciendo.- ¿Aun no te has decidido?-
Maite era la única persona a la cual le había contado todo lo que había pasado entre ellas, necesitaba un apoyo alguien que le dijera que estaba haciendo lo correcto.
-No, pero ahora la veo allí con esa y solo me entran ganas de ir hacia ella y besarla…-
-¿Estas celosa?-
-Mucho… Tengo que ir a hablar con ella- dijo levantándose al ver que Dulce se dirigía hacia los lavabos.
-Anahí no hagas nada de lo que te puedas arrepentir…-
Cuando la rubia entró en el lavabo vio que en uno de los cubículos la puerta estaba cerrada y supuso que allí dentro se encontraba la pelirroja. Apoyada en la pica Anahí esperaba que la chica saliera.
Cinco minutos después Dulce salía de allí encontrándose con esos ojos que le hacían perder la razón.
Al verla allí con los brazos cruzados, no supo qué hacer ni que decir por eso durante unos segundos la pelirroja se quedó parada, para luego encaminarse hacia el lavamanos ignorando a Anahí.
-¿Es verdad que esa chica es tu cita?- preguntó Anahí girando su cuerpo para encararla. La pelirroja levantó la vista un segundo mirándola a través del espejo que había pero no contestó volvió a mirar sus manos que estaban debajo del chorro de agua. – ¡Contesta!-
-¡A ti que te importa si es mi cita o no!-
-¡Claro que me importa!- contesta con el mismo tono de voz que Dulce- Y mucho…-
-Ahora estamos igual…- la pelirroja se sentía cabreada, cabreada al ver que Anahí le pedía explicaciones de su vida sentimental cuando ella tenía novio. No podía venir así como si nada hubiera pasado.
Al ver que Anahí aún seguía con una mirada dolida Dulce intentó salir del lavabo pero cuando estuvo a punto de salir por la puerta noto como alguien la cogía del brazo y la arrastraba otra vez al cubículo de donde había salido.
-¡Pero qué…!- la pelirroja intentaba soltarse pero Anahí la tenía bien cogida, la rubia al estar ya dentro cerró la puerta con pestillo impidiendo que la chica saliera-¡Déjame salir-¡
-¡No!-
Dulce hizo el amago de salir pero la rubia fue más rápida y la puso contra la pared poniendo todo su cuerpo sobre el de la chica sujetando las manos de la pelirroja sobre su cabeza.
-¿Qué haces?- susurró con miedo al ver que Anahí se acercaba a sus labios.
-Algo que desde hace mucho tiempo deseo hacer-
Sin darle tiempo a reaccionar la chef había estampado sus labios con los de la chica. Al principio Dulce intentó zafarse del amarre y de los labios de la rubia pero al final acabó correspondiendo ese beso lleno de pasión.
El beso cada vez era con más fuerza como si intentaran tatuar su sabor en los labios de la otra. Poco a poco Anahí fue soltando las manos de la doctora para agarrar su rostro. Dulce al notar sus manos liberadas las puso en la cintura de la chica pegándola más a ella.
Ninguna de las dos quería que le beso se acabara pero el aire era necesario. Las dos a la vez se separaron unos centímetros cogiendo una bocanada de aire.
La pelirroja al abrir los ojos se dio cuenta de lo que estaba haciendo y antes de que Anahí volviera a unir sus labios en un beso la frenó poniendo sus manos en los hombros de la chica.
-Esto está mal…-
Anahí se separó unos centímetros para mirarla a los ojos.
-Tus ojos no dicen lo mismo, me dicen que te vuelva a besar…- susurró en su oído para después besar lentamente el cuello de la pelirroja haciéndola suspirar. Anahí dando besos húmedos por todo el mentón llegó hasta su otro oído- Quiero que solo seas mía… Solo mía-
La voz sensual de la rubia cautivo durante unos segundos a la pelirroja dejándose besar otra vez, pero poco después reaccionó. Dulce se separó bruscamente de ella intentando salir pero no podía.
-¿Cómo que solo tuya?- gritó enfadada-¿Quién te crees que eres para decirme que solo soy tuya? Eh… Tú eres la que tiene pareja y no yo, eres tú la que está confundida y no yo…- una lágrima corría por la cara de la pelirroja-¡No puedes decirme eso! ¡No puedes!-
-Lo voy a dejar… Lo voy a dejar por ti- contestó lo más sincera posible.
-No hagas promesas que luego no vayas a cumplir-
-¡Lo digo en serio!- chilló dando un golpe a la puerta- Solo quiero que seas tú… Solo tú-
-¿Lo harás?- preguntó ahora bajando su tono de voz. La había convencido con tan solo mirarla a los ojos.
-Lo haré por ti, pero por favor dame un poco de tiempo. No puedo dejarlo ahora mismo después de que haya montado esta fiesta solo por mí…-
La pelirroja se quedó unos instantes en silencio, Anahí sería capaz de dejar a Poncho por ella. Pero acto seguido la besó, era su debilidad aquella chica. Este beso era todo lo contrario al anterior, este era lento y tierno. Se besaban de manera suave diciéndose que ese beso no sería el último que se darían. Minutos más tarde se habían separado pero aun abrazadas.
-Solo es una amiga…- dijo la doctora.
-¿Qué?- preguntó confundida la rubia.
-Kate es solo una amiga- confesó Dulce.
-Me alegro que solo sea tu amiga…- la rubia no pudo evitar sonreír al saber que entre las dos chicas no había nada.
-Creo que deberíamos salir…- sugirió Dulce sin querer salir, porque sabía que a la que salieran de allí chocarían otra vez con la realidad.
-De acuerdo…-
Las dos chicas salieron del lavabo y después de una mirada cómplice entre ellas se separaron cada una caminando hacia su mesa correspondiente. Kate las había visto caminar juntas y una sonrisa se le formó en los labios al ver la cara que traía Dulce.
-Ten…- dijo Kate entregándole una barra de pintalabios.
-¿Y esto?-
-Casi no tienes en tus labios, póntelo anda…-
La morena se sonrojó levemente al ver que la chica la había descubierto en tan solo unos minutos, menos mal que había sido la única que se había dado cuenta.
Cuando Dulce acabó de maquillarse escuchó como alguien hablaba por el micrófono, al levantar la vista pudo ver que era Alfonso Herrera quien estaba hablando en el escenario.
-Bueno chicos me gustaría que ahora me prestarais atención…- la gente empezó a susurrar intentando descubrir que hacia él allí.
-¿Tu sabes algo?- preguntó la chica de ojos verdes a la doctora quien solo negó con la cabeza acercándose al escenario como hacían todos.
-¿Anahí Puente podrías subir al escenario conmigo?-
La rubia desde su asiento abrió los ojos, una terrible sensación recorrió su cuerpo pero lentamente subió hacia la plataforma donde estaba su novio.
El chico le cogió de la mano y con el micrófono empezó a hablar.
-Todos sabéis que Anahí y yo llevamos más de dos años juntos. Con subidas y bajadas en nuestra relación, pero pese a la distancia aún estamos juntos. Y yo día tras día estoy más enamorado de esta mujer, y quiero pasar todo los días de mi vida junto a ella…- el chico se arrodilló delante de su novia, la respiración de la rubia se paró durante unos segundos al ver que el chico sacaba una pequeña cajita de su bolsillo derecho- ¿Quieres ser mi esposa, Anahí?-
Todo el mundo se quedó en silencio esperando una respuesta de la rubia.
-¿Qué hago? ¿Qué hago?- pensó Anahí sin dejar de mirar a Alfonso- No puedo decirle que no… No puedo después de todo lo que ha hecho, no delante de todos nuestros amigos… Pero Dulce… ¿Qué hago? - su mirada ahora iba dirigida hacia el público, concretamente a Dulce.
-Dile que no, por favor… Dile que no…- susurró la morena de forma inaudible.
-Anahí Puente, ¿te quieres casar conmigo?- volvió a preguntar al ver que no respondía.
-Si…-
En el momento en el que Dulce había escuchado el sí, las lágrimas no podían dejar de caer de sus ojos. Ahora la pelirroja sabía lo que se sentía cuando alguien te rompía el corazón en mil pedazos, porque ahora el suyo estaba destrozado al ver como el chico le ponía el anillo en el dedo para luego darle un intenso beso en los labios.
-Vámonos por favor…- dijo la pelirroja a Kate intentando que nadie le viera las lágrimas. Kate al verla en ese estado asintió agarrándola de la mano para sacarla de allí.
Anahí intentaba bajar del escenario, quería llegar hasta Dulce y explicarle que no había podido decirle que no, que había sido como una encerrona y que aún tenía en mente dejar al chico por ella. Pero su novio seguía hablando por el micrófono mientras le cogía por la cintura.
Cuando pudo bajar de allí, la gente le empezaba a felicitar y no la dejaban llegar hasta la puerta donde pudo ver como las dos chicas hablaban con Maite para luego marcharse de allí.
Después de diez minutos escuchando como todo el mundo la felicitaba, cuando no estaba feliz. Por fin llegó hasta Maite.
-Me ha dado esto para ti…- dijo la bailarina entregándole una caja envuelta a Anahí.
-¿No te ha dicho nada?- preguntó desesperada.
-Si…- susurró cogiendo aire- Me ha dicho que ya ha visto la decisión que has tomado, que no la busques ni la llames…-
-¡****! No puede ser…- exclamó ganándose algunas miradas de confusión de la gente- Tengo que ir a buscarla…-
-No Anahí… Si vas a buscarla ahora será peor…- la cogió de la mano para que no se fuera, Maite limpió algunas lágrimas que derramaban sus ojos-Si quieres estar con ella debes hacer las cosas bien a partir de ahora, por ella y por ti-

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:09 pm

Capítulo 15: Estoy aquí
Dicen que el tiempo cura las heridas, que el dolor va menguando cuando los días pasan pero para Dulce el dolor era el mismo que hacía siete días, esos eran los días que habían pasado desde que Anahí le dijo el sí a Alfonso, el mismo día en el que le dijo que lo dejaría por ella. El mismo día en el que le rompieron el corazón. Hacía siete días que no paraba de pensar en lo ocurrido, Dulce se sentía destrozada por dentro y lo reflejaba por fuera. Las noches se las pasaba intentando dormir pero siempre acababa llorando hasta quedarse dormida, jamás había sentido un dolor parecido pero solo deseaba que aquello acabara pronto.
Eran las 10 o las 11 de la noche, la pelirroja no lo sabía con exactitud, su turno se prolongaría hasta la mañana del siguiente día por eso intentaba no mirar el reloj.
-Bueno Christian, yo tengo que seguir trabajando…-
-Vale, pero prométeme que intentaras no pensar más en eso-
-Ya lo intento… Pero es que…- su voz empezaba a quebrarse, una mala señal.
-Dul no por favor, sabes que no me gusta verte llorar. Bueno en este caso escuchar…-
-No, ya está… Me he prometido a mi misma no llorar más. Ya he llorado suficiente en estos días- contestó al mismo tiempo que se limpiaba la única lagrima que le caía de escuchar…
-No me gusta verte así cielo… Me encantaría estar allí contigo-
Al ver que Aitor entró a la sala de descanso decidió cortar la llamada.
-A mí también me gustaría que estuvieras aquí…- contestó cerrando los ojos durante unos segundos, lo echaba de menos sobre todo ahora, necesitaba a su mejor amigo a su lado- Adiós Christian-
-Adiós preciosa- se despidió el chico aun preocupado por Dulce, jamás la había visto así ni siquiera cuando Anahí desapareció de su vida.
Dulce colgó y dirigió la mirada hacia Sala que seguía mirando una radiografía. Sin mirarla el hombre habló.
-Espinoza baja urgencia, te necesitan allí… Hay muchos pacientes por atender- Dulce al escucharlo se sorprendió, se esperaba que le hubiese gritado por no estar trabajando cuando el hospital estaba lleno de pacientes. Parecía que hasta su propio médico adjunto se había dado cuenta de su estado de ánimo.
La pelirroja asintió, cogiendo sus cosas y saliendo de allí seguida por Aitor quien también se dirigía hacia urgencias. Aquella noche parecía que iba a ser larga…
Dulce no tardo mucho en tener un nuevo informe en sus manos, un nuevo paciente al que atender. Se lo había asignado Sala, no era un caso muy complicado. Un joven de 18 años jugando un partido de baloncesto se había torcido el pie. La pelirroja se dirigió hacia la sala de espera para hacer entrar a este chico al box donde lo atendería.
-Jason Austrich…- la pelirroja dijo el nombre del chico para que este se levantara de su asiento. En seguida lo vio, un chico rubio bastante alto que con unas muletas se acercaba a ella sin apoyar el pie derecho. Un auxiliar lo sentó en una silla de ruedas.- Llévalo al box 15-
Un último vistazo a la sala fue lo que le hizo frenar en seco. No se podía creer lo que sus ojos veían.
Era cierto o solo otro espejismo de su imaginación, pero aquello tenía poco de imaginación. Era real, allí estaba ella con la cabeza agachada. Dulce se dio cuenta de que estaba llorando en un momento en el que la rubia levantó la vista del suelo ella, pero no vio a la pelirroja, su cara transmitía dolor, odio, frustración y sobre todo miedo, mucho miedo.
La doctora seguía allí de pie sin moverse, algo en su interior le decía que debía acercarse.
¿Qué hacía en la sala de espera del hospital? ¿Qué habría pasado?
-Dra. Espinoza, el paciente le está esperando en el box- le dijo una enfermera, ¿Cuánto tiempo llevaba allí parada, sin moverse?
-Sí, sí… ahora voy…-
Por fin reaccionó y empujó las dos puertas para entrar en la zona de urgencias, pero justo en ese momento se cruzo con otro de los médicos residentes que había en ese hospital.
-¡Hey!- le llamó para que no se fuera- Eh…-
-Erik, me llamo Erik- dijo el chico rodando los ojos no era la primera vez que la pelirroja se olvidaba de su nombre. Pero no era con el único que le había pasado.
-Erik, es verdad… Te importaría encargarte de este paciente-
-Pero es que mi turno acaba de acabar…-
-Por favor Erik, es que…- Dulce cogió aire profundamente- hay alguien en la sala que está llorando y…- el chico se dio cuenta de que esa persona era alguien importante para la chica.
-Vale no te preocupes, yo me encargo- hablo decidido cogiendo el informe.
-¿En serio?-
-Sí pero me debes un café…-
-Gracias-
Dulce salió disparada hacia la sala de espera, desde lejos la volvió a observar ahora parecía que el llanto era más fuerte, la gente que le rodeaba la miraba pero nadie se dignaba a acercarse. Con paso lento y algo inseguro la pelirroja se acercó hasta llegar hasta ella.
Anahí no se había dado cuenta hasta que notó como alguien le cogía de la mano y la obligaba a levantarse, en ese momento es cuando sus miradas se cruzaron. Tanto la rubia como la doctora notaron una corriente eléctrica recorriendo su cuerpo con solo mirar a los ojos de la otra.
-Du-uu-lce…- dijo con la voz rota.-Pero que…-
La pelirroja no dijo nada solo tiró de su mano para que la siguiera. Para Dulce el dolor en su pecho seguía intacto y el verla le había hecho recordar todo lo que pasó pero siendo sincera le hacía muchísimo más daño ver a la chica llorar por algo que no sabía, presentía que algo iba mal y tenía la intención de averiguar lo que era.
-Sígueme- fue lo único que dijo.
La doctora arrastraba a la chica que seguía derramando algunas lágrimas, Dulce iba delante porque sabía que el dolor en su pecho aumentaría al ver esos preciosos rotos.
Llegaron hasta un box vacío donde Dulce al hacer entrar a Anahí cerró la cortina para que nadie las viera, aunque cualquiera que se acercara podría escucharlas. La rubia al ver que estaban solas no aguantó más y se lanzó a los brazos de la pelirroja, volviendo a llorar con más intensidad.
Dulce cerró un segundo sus ojos para luego corresponder el abrazo, poniendo sus manos en la espalda de la chica, acariciando la zona intentado tranquilizarla. Sentía como las lágrimas de la chica llegaban hasta su hombro.
-Shh… Tranquila, estoy aquí…- le decía intentando calmarla- Estoy aquí…-
Cinco, diez o puede que quince minutos fueran los que pasaran, pero allí seguían las dos chicas abrazadas sin separarse. El llanto de Anahí poco a poco fue menguando hasta que al final solo eran algunas gotas las que derramaban sus ojos.
-Gracias…- susurró la rubia al separarse.
Dulce sonrió de lado mirándola a los ojos, pero de seguida la bajó. No podía mirarla a los ojos cuando esta había llorado. Y entonces fue cuando vio la pulsera que llevaba en la muñeca derecha. La misma pulsera que le había regalado el día de su cumpleaños la cual se la había dado a Maite para que se la entregara a Anahí. La pelirroja con sus dedos acarició la pulsera rozando ligeramente la piel blanca de la chica.
Era un pulsera de plata bastante sencilla, pero colgando de esta había un pequeño corazón y justo al lado una llave.
-¿Qué ha pasado Anahí?- preguntó levantando la vista de la pulsera para cogerla de la mano.

Flashback
Anahí se encontraba sentada en la cocina sola, sentada en uno de los taburetes que había allí. Su mirada estaba fija en la pulsera que llevaba colgada en su mano derecha, desde el momento en el que desenvolvió el regalo no pudo dejar de mirarla, le recordaba mucho lo que había perdido y lo mucho que le dolía esa situación.
Aun en su mente seguía la frase que le había dicho su amiga el día de su cumpleaños, hacia 7 días, "haz las cosas bien…". Eso era lo que debía hacer, lo primero de todo romper con Alfonso.
Nada fácil, pensó la chica.
Minutos después el chico llegó a casa, se había ido con algunos de sus amigos a un bar para tomar alguna que otra cerveza.
-¡Ya estoy en casa!- chilló él cerrando la puerta. Anahí no contestó seguía inmersa en sus pensamientos- Ah… Estas aquí. ¿No me has escuchado llegar?-
-No… lo siento…-
El chico asintió acercándose peligrosamente a ella empezándole a dar besos por el cuello de la chica. Anahí intentó separarse de Alfonso, pero este tenía sus manos en la cintura impidiendo que se pudiera levantar.
-Para Alfonso…- el chico ignoró lo que le dijo Anahí y siguió repartiendo besos por esa zona, cada vez más intensos- ¡Basta!- acabó gritando al ver que no paraba.
-Vamos nena… Hace mucho tiempo que no lo hacemos…-Poncho volvió a poner las manos en la cintura de la rubia.
-¡Te he dicho que no!- gritó por fin separándose de él.
-¡Joder Anahí! Siempre estas igual… No lo hemos hecho ni una sola vez desde que he llegado. ¡Quiero hacer el amor con mi futura esposa!- gritó el hombre dando un golpe con el puño cerrado a la mesa-¿Es mucho pedir?-
-Alfonso cálmate…-
-¡No quiero calmarme!-
-Por favor…- le suplicó la rubia- Tenemos que hablar-
A Alfonso le dio mala sensación aquella última frase, un par de respiraciones profundas lograron que se calmara. Anahí se había ido hacia el salón sentándose en el sofá esperando que su novio también lo hiciera, pero Poncho prefirió quedarse de pie a unos metros de la chica.
-Siéntate…- le aconsejó la chef.
-No, prefiero estar de pie… Lo que me tengas que decir dilo ya…- apresuró Poncho, cualquiera al que le digan la frase de "tenemos que hablar" sabe que las cosas van a ir mal.
-Alfonso yo te quiero mucho… Hemos sido amigos desde los 15 años, llevamos siendo pareja casi 3 años. Tú eres el hombre de mi vida, y sería feliz de ser tu esposa si estuviese enamorada de ti…-
-Espera… ¿Qué?- dijo empezando a alterarse.
-No me puedo casar contigo…-
Poncho se dio la vuelta no podía mirarle a la cara, su respiración se estaba empezando a acelerar, símbolo de que las cosas se iban a poner peor.
-¡No te entiendo Anahí! ¡Ahora me vienes con esto de que no te quieres casar! ¿Por qué?- el moreno empezaba a alzar la voz y no paraba de moverse por todo el comedor.
-Lo nuestro hace tiempo que no funcionaba Alfonso… Lo sabes, no puedo seguir contigo-
-¡No! ¡Eres tú la que no quiere que funcione!-
-¡Eso no es verdad!- alzó la voz por primera vez la chica levantándose- Durante un año aguanté tus infidelidades, te lo perdoné todo… No me digas que no he luchado por lo nuestro-
-¿Y por qué me lo dices ahora? ¿Por qué no me dijiste que no cuando te lo pedí?- el tono de Alfonso era cada vez más alto.
-No podía decirte que no delante de todos nuestros amigos… No te podía hacer eso- le contestó bajando la voz, recordando el daño que le había causado a la pelirroja.
-¡Sigo sin entenderte Anahí!- esta vez no solo fue un grito, cogiendo la lámpara que tenia al lado la estampó contra la pared asustando a la rubia.- ¡Éramos felices, joder! ¡Podemos ser felices!-
Anahí nunca había visto así a Alfonso, el chico no paraba de tirar cosas al suelo, primero había sido la lámpara pero otros objetos siguieron cayendo al suelo, como los marcos de las fotos, jarrones, hasta el equipo de música. La rubia seguía allí de pie escuchando todos los insultos de su ahora ex novio, hasta que vio como lanzaba al suelo la foto más preciada que tenía en la estantería, la foto en la que ella salía con una niña pequeña.
Anahí se acercó hasta el marco y lo recogió comprobando que aun la foto siguiera intacta, pero no le dio tiempo porque el chico le agarró del brazo fuertemente haciendo que la mirara.
-¿Hay otra persona, verdad?- preguntó con un tono amenazador-¡Vamos!-
-Eso no tiene nada que ver, esto hace tiempo que no funcionaba...-
-¡Responde a la pregunta!- chilló estampando a la rubia contra la pared, haciéndola gemir de dolor.
-Sí, me he enamorado de otra persona…- susurró con miedo. Sabía que si le mentía el chico se daría cuenta, muchas lágrimas corrían ya de los ojos de la chica, se esperaba lo peor. Anahí tenía los ojos cerrados, pero al no escuchar nada por parte del chico los abrió con temor, y en el rostro de Poncho se podía ver toda la furia que estaba expulsando, como sus manos estaban blancas de lo mucho que las apretaba.
En un segundo todo pasó, el puño de Poncho fue directo, preciso, un golpe duro y seco contra la pared. Si la rubia antes tenía miedo ahora más.
-¡Joder!- maldijo él separándose de ella y tocándose la mano ensangrentada, tenía mala pinta su puño había dado contra una de las columnas camufladas en la pared rompiéndose algunos de los huesos de la mano.
Anahí desde lejos vio la mano de Poncho y aun temblando del miedo se dirigió hacia su teléfono. Después de marcar un número precioso dijo controlando el llanto:
-Necesito… una ambulancia…-
Fin Flashback

Dulce lo había escuchado todo y unas ganas inmensas le entraron de matar a alguien, alguien con nombre y apellido. La pelirroja ya no era una persona coherente, su ira se había apoderado de ella.

-Yo lo mato… Yo lo mato….- susurró Dulce.
-¡No! Dulce no hagas nada, no quiero que salgas tú perjudicada…- dijo agarrándola de la mano sin parar de llorar- Por favor…- suplicó sin éxito porque la pelirroja no era consciente de lo que le decían.
-Espinoza ¿Qué haces aquí?- preguntó Sala al entrar en el box, pero al ver la escena hizo otra pregunta- ¿Qué pasa?-
-Sala encárgate de ella, tiene marcas en los brazos y en la espalda… Comprueba que todo esté bien por favor…- dijo antes de salir sin mirar atrás.
-¡No!- gritó Anahí sabía hacia donde iba- No lo hagas, Sala no la dejes ir…-
-Tranquila, yo confió en ella y la conozco… sé que ahora nadie conseguirá detenerla, esperemos que haga lo correcto…-
-Pero es que…-
-Ahora quiero que me cuentes que ha pasado…- interrumpió el hombre mayor. La rubia volvió a coger aire profundamente- Con calma…- Mientras Aitor iba comprobando las heridas superficiales que tenía la chica volvía a narrar la historia por segunda vez.
Tan solo unos minutos le había costado encontrar a Alfonso Herrera, se encontraba en el box numero 7. Con la cabeza alta y paso firme entró en el box, donde había una enfermera limpiándole la herida que tenía en los nudillos antes de hacerle la placa.
-Yo me ocupo…- dice Dulce llegando hasta donde está la enfermera, la chica solo asintió y se fue.
La pelirroja empezó a hacer su trabajo sin despegar la mirada de la herida, notaba como el chico la miraba intentando descifrar que hacia ella allí si no era su médico.
-Como le vuelvas a hacer daño a Anahí no me haré responsable de mis actos, y te puedo asegurar que ahora me estoy controlando para no darte la paliza que te mereces…- amenazó la pelirroja sin levantar la vista, su voz sonaba grave y furiosa.
-¿Perdón?...-
Ahora sí que la levantó apretando más de lo debido la herida de la mano, donde uno de los huesos estaba fracturado.
-Te lo diré una vez más para que te entre en la cabeza…- el chico empezó a quejarse del dolor, Dulce no paraba de apretarle donde más le dolía- Como te vuelva a ver a menos de 10 metros de Anahí haré tu vida un infierno, seré yo quien acabé con tu vida… ¿Queda claro?-
-Tú no me das miedo…- dijo entre dientes aguantando el dolor.
La pelirroja apretó con fuerza, tan fuerte que hizo chillar al chico de dolor.
-¡Ahhh!-
-Quiero que desaparezcas de la vida de Anahí… ¿Lo has entendido?- preguntó aflojando su agarre.
El chico se topó con la mirada llena de ira de Dulce y fue algo revelador. Ahora lo veía, todo empezaba a cuadrar para Alfonso, era ella.
-Has sido tú…- fue un susurró casi inentendible. Ahora comprendía todas esas miradas y sonrisas entre las dos chicas- ¡Eres tú!- acabó gritando con intenciones de levantarse. Dulce seguía allí de pie no tenía miedo y mucho menos de él.
Pero de repente la cortina se corrió entrando el doctor Sala poniendo su mano en el hombro del moreno para que no se levantara.
-¿Qué pasa aquí?-
-Quiero poner una queja contra esta doctora, si se le puede llamar de esa manera, no me ha atendido como es debido- dijo Alfonso con una sonrisa maliciosa- Ha hecho un trabajo nefasto… Solo ha venido aquí para herirme más de lo que estoy… Solo quiere joderme la vida- el chico deseaba insultarla como era debido, pero su plan era hacerse la víctima.
-¿Eso es cierto?- le preguntó a Dulce con aspecto serio.
-Sí- contestó sincera la chica sin remordimientos, para ella había hecho lo correcto.
-Bien hecho- le contestó el hombre mayor sorprendiendo a los otros dos.
-¿Qué?- exclamó cabreado- ¡Exijo hablar con el director de este hospital!-
-¡Cállate!- chilló Sala haciendo callar al chico-Vamos hablar claro niñato, como yo me vuelva a enterar de que pegas a una mujer o que tan solo lo intentas, te juro que seré yo quien personalmente arruine tu vida y tu carrera.- le amenazó señalándole con el dedo- Tienes mucha suerte de que ella no quiera denunciarte porque yo estaría encantado de presentar cargos contra ti…-
Ahora sí que sí Alfonso se había quedado callado, sabía que si hablaba sería peor para él y su carrera futbolística.
Con una seña Aitor le hizo salir del box a la pelirroja para hablar con ella.
-Espinoza tienes la noche libre y mañana también-
-Pero… ¿Por qué?-
-No hagas preguntas, tu solo ve a por tu chica y llévala a casa-
-Gracias- le dijo sinceramente.
Dulce dio media vuelta y fue a buscarla. ¿Su chica?

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:09 pm

Capítulo 16: Una oportunidad
El coche ya llevaba en marcha más de cinco minutos y ninguna de las dos había dicho nada aun, se sentían cerca pero a la vez tan lejos.
Los cinco minutos más largos de su vida, pensaba Anahí. Estaba allí sentada mirando por la ventana, veía las calles vacías, las farolas encendidas y en el cielo la luna. De vez en cuando la rubia miraba de reojo a Dulce que se encontraba conduciendo, concentrada con sus dos manos en el volante. La pelirroja se había cambiado de ropa, ya no llevaba la bata blanca que tanto le favorecía, ahora vestía unos tejanos rotos y su chaqueta de cuero.
-¿A dónde vamos?- se aventuró a preguntar Anahí rompiendo el silencio, aquel camino no la llevaba a su casa. Su tono de voz ya no era el de hacía una hora, ahora era más tranquilo y seguro.
-A mi casa… No quiero dejarte sola esta noche- le contestó mirando de reojo a la chica esperando ver su reacción.
-Gracias…- susurró sin saber si la chica la había escuchado, pero por la sonrisa que se había formado en la cara de la pelirroja dedujo que sí.
Cuando las dos chicas llegaron al piso de la doctora el reloj marcaba las 4 de la mañana, Dulce le abrió la puerta dejándola pasar a ella primero. La casa de la pelirroja no era tan espaciosa como la de Anahí pero era acogedora, muchas fotografías decoraban las paredes, aunque la rubia no podía identificar quien salía en las fotos ya que no había mucha luz.
Dulce se había fijado en que Anahí seguía mirando a su alrededor mientras ella había dejado su bolso encima del sofá de color café.
-Ven, acompáñame…- La rubia obedeció y se adentraron por el pasillo, la pelirroja se paró en la primera puerta a la derecha.- Sé que no es muy grande, pero aquí podrás dormir… Ahora te traeré ropa para que te puedas cambiar-
La rubia sonrió y se quedó allí mirando la habitación, una cama individual había en el centro de la habitación. El color de las paredes era azul claro, un cuarto simple con su mesilla de noche y un armario de color blanco.
-Gracias…- dijo recibiendo la ropa de Dulce.
-La puerta de enfrente es el lavabo, y mi habitación esta al final del pasillo… por si necesitas algo- le explicó con una pequeña sonrisa antes de salir dirigiéndose hacia su cuarto.
En menos de cinco minutos Anahí ya estaba lista para meterse en la cama, se sentía débil tanto por fuera como por dentro, jamás se había sentido tan indefensa, no había podido hacer nada para defenderse y eso era lo que más le dolía. Con los ojos abiertos buscaba algún punto de luz para poderse concentrar, algo que le diera seguridad pero la habitación estaba completamente oscura, así que intentó cerrar los ojos pero en ese mismo instante una sucesión de imágenes pasó por su mente: la discusión con Alfonso, sus gritos, sus insultos, cosas tiradas por el suelo, ella contra la pared, el ****azo del chico…
Sentía miedo…
Volvió abrir los ojos la rubia no quería volverlo a revivir otra vez.
Dulce tampoco se había podido dormir, había sido una noche demasiado movida para que ahora se pudiera dormir, así que optó por encender la televisión y dejarla en algún canal donde hicieran alguna película. El volumen lo había puesto bajo para no molestar a la rubia, pero lo que no se esperó es que alguien abriera la puerta de su habitación dando suaves golpes a esta.
-¿Pasa algo? ¿Estás bien?- pregunta preocupada la pelirroja incorporándose de la cama al ver a Anahí entrando a su cuarto.
-Si… bueno, no… Es que no puedo dormir- dijo algo avergonzada jugando con sus manos.
-Ven aquí…- le ordena haciéndole un sitio en su cama de dos plazas.
La rubia mordiéndose el labio inferior asiente y acaba tumbándose al lado de la morena, tapándose con la fina sabana.
-Gracias…-
-Te voy a prohibir que digas más esa palabra, la dices demasiado…- la rubia asintió aun avergonzada.
-¿Qué película es?- preguntó Anahí cambiando de tema.
-Serendipity, es algo antigua pero está bien… Pero si tienes sueño la puedo quitar- Dulce hizo el gesto de apagarla pero Anahí se le adelantó.
-No, no la quites…-
Así que a las 4 de la mañana las dos chicas se pusieron a ver esa película romántica, donde dos personas deseaban volverse a encontrar sin saber sus nombres, tan solo creyendo en el destino.
Cuando la película acabó Dulce apagó el televisor, ahí fue cuando pudo escuchar la respiración tranquila de Anahí, al girarse la vio profundamente dormida con algunos mechones rubios que le tapaban la cara. La pelirroja no lo pudo evitar y los corrió hacia un lado dejando ver el perfecto rostro de la chica. Con esa última imagen en su mente Dulce cerró los ojos para dejarse vencer por el sueño.
Tanto Anahí como Dulce habían dormido hasta tarde, la primera en levantarse fue la pelirroja quien no pudo reprimir una sonrisa al despertar al lado de la rubia. Anahí se despertó media hora después mirando su reloj de muñeca que macaba casi la una del mediodía.
Antes de levantarse se dio cuenta de que Dulce le había dejado algo de ropa en una silla, lo vio como una oportunidad con esa ropa se fue al lavabo y se duchó en menos de diez minutos. Cuando estuvo lista se dirigió hacia el comedor esperando ver allí a la pelirroja, pero no se esperó ver aquello que tenía delante.
Dulce estaba sentada en el sofá con unos cascos de música puestos y estos estaban conectados al portátil que había en la mesa, pero eso no era lo más sorprendente. Anahí poco a poco se fue acercando a ella para admirarla mejor, y pudo ver que la chica estaba con los ojos cerrados moviendo la cabeza de un lado a otro mientras tocaba la batería imaginaria.
Cuando la canción acabó la morena abrió los ojos encontrándose de frente con la chef.
-¡Anahí!- exclamo sorprendida quitándose los cascos- No sabía que estabas despierta…-
-Eh… Si hace un rato- dijo intentando no reírse.
-Te puedes reír si quieres, no me importa- le dio permiso apoyando completamente la espalda en el sofá. Dicho y hecho Anahí no pudo aguantarse más la risa y la pelirroja al final se la acabó uniendo, esa risa era contagiosa.- ¿Has dormido bien?- preguntó algo más tensa al recordar todo lo que había pasado en esas dos últimas semanas.
-Sí, gracias…- la rubia notó el cambio de humor, pero sabía que se lo merecía.
Anahí aun de pie empezó a observar las fotos que no pudo ver la noche anterior, ahora las veía más claras. Dulce desde el sofá la observaba apagando su portátil.
-Esos son mis padres- le comentó al ver que se había parado.
-Te pareces mucho a tu madre- dijo sin apartar la vista de las imágenes colgadas de la pared- ¿Y este chico? ¿Es tu hermano?- preguntó por la foto que había al lado donde salía u chico junto a Dulce.
-Sí, se llama Javier…- le contestó levantándose- Y este de aquí es su hijo, Nico- le explicó sonriendo ampliamente a la foto, cosa que no pasó desapercibido para Anahí.
-Es muy guapo…-
Dulce asintió girándose hacia Anahí, y notó lo cerca que estaba esta. Durante unos segundos se perdió en los ojos de la rubia pero después reaccionó.
-¿Qué quieres comer?- le pregunta alejándose de ella.
-No te molestes, Dul cuando vuelva a mi casa ya comeré…- la pelirroja la miró sorprendida era la primera vez que la llamaba así- Quiero decir Dulce…-
-No es molestia además cocinaré yo- refutó la morena- y me puedes llamar Dul…- le dijo marchándose a la cocina. Anahí sonrió mordiéndose el labio inferior aun parada en medio del comedor, pero no tardo mucho tiempo en seguir a la morena.
-Pues entonces no me negaré…- dijo apareciendo en la cocina.
-¿Qué quieres comer?-
-¿Qué sabes hacer?- contestó con otra pregunta.
-Pues se hacer pasta… pasta, y también pasta…- y era verdad no sabía cocinar mucho más.
-Pasta suena bien- respondió con una sonrisa contagiando a Dulce.- ¿Te puedo ayudar?-
-No tranquila, yo puedo sola-
La rubia no quiso insistir, así que se marchó de la cocina para no molestarla, notaba que Dulce aun estaba distante con ella pero ahora solo le quedaba esperar, esperar una oportunidad.
Al rato Dulce salió con dos platos humeantes de la cocina y los dejó encima de la mesa, donde ya había dejado la bebida y unos vasos.
-Espaguetis a la carbonara- le explicó sentándose a su lado – Espero que le guste a la chef- bromeó haciendo sonreír a la chica.
La rubia fue la primera en probar el plato estrella de la doctora mientras que esta esperaba el veredicto.
-Están muy buenos…- dijo cuando acabó de tragar. Dulce asintió concentrada en su plato volviendo a estar distante con Anahí, la rubia notaba como no se dejaba llevar era ella quien se resistía.
Después de acabar de comer y de recogerlo todo, el ambiente no había cambiado mucho. La pelirroja seguía con sus cambios de humor y Anahí seguía intentando acercarse a ella.
-Bueno, creo que ya es hora de que me marche… Llamaré a un taxi-
-¡No! Yo te acompañó…-
-No hace fal…-
-Insisto-
-Vale…- no le quedaba otra.
Durante el trayecto en coche volvió a ver ese silencio incomodo entre ellas dos. No hubo ningún cambio al llegar al piso, pero ahora el silencio era justificado. El piso estaba hecho un desastre, la mesa del comedor estaba volcada, también la estantería con todas las cosas tiradas por el suelo, el sofá había sido movido entre otras cosas…
-¿Esto estaba así cuando te fuiste?- preguntó Dulce al lado de Anahí que seguía con la boca abierta.
-N-no…-
La rubia se dirigió hacia su habitación donde todo estaba igual que en el salón, el colchón de la cama estaba fuera de su sitio y todo lo del armario estaba fuera. Lo único que faltaba era la ropa de Alfonso y otras cosas también del chico.
-¿Ha sido él, verdad?- Anahí solo asintió, seguía en shock- ¡Joder! Es un idiota debería haberlo matado ayer cuando tuve oportunidad… Anahí tienes que denunciarlo esto no puede acabar así mira todo lo que le ha hecho a tu piso, acuérdate de lo que te estuvo a punto de hacerte ayer…-
-No- se negó girándose para mirarla- No voy a denunciarlo, lo conozco se que será peor. No es un chico violento solo está dolido…-
-¿Dolido?- preguntó con ironía- ¡Estuvo a punto de pegarte!… ¡Te dejó marcas en el brazo y en la espalda! Anahí por favor entiéndelo…-
-Pero no me pegó… ¿vale?- le dijo cada vez más cerca bajando su tono de voz- Se ha ido, ha cogido todas sus cosas… No creo que vuelva-
-¿y si vuelve qué? ¿Y si intenta hacerte algo?...- preguntó algo desesperada.
-Si vuelve se que estarás tú para protegerme, como lo hiciste en el hospital… Me lo explicó Sala… - le dijo levantándole el mentón para que la mirara- Quiero que seas tú quien esté a mi lado a cada momento, quiero que seas tú quien me bese por la calle cuando llueva, quiero que seas tú quien me coja de la mano cuando vayamos a dar un paseo, quiero que seas tú con quien duermo cada noche… Sé que es algo tarde, que lo he hecho mal… Pero solo quiero una oportunidad, no la echaré a perder…- ahora solo estaban a pocos centímetros de distancias, sus labios casi se podían rozar pero Dulce no lo iba a poner tan fácil.
-Las cosas no son tan fáciles…- dijo girando la cara en el momento justo para que sus labios no se tocaran.- Me hiciste mucho daño Anahí-
-Yo… Lo siento mucho Dulce, sé que con eso no es suficiente… Prometo arreglar esto, pero antes tengo que saber si tengo alguna oportunidad… Dime, ¿tengo una oportunidad?- La morena se la quedó mirando durante unos segundo y cuando iba a contestar el timbre sonó, pero ninguna de las dos se movió. La primera en moverse fue la doctora para ir a abrir pero la mano de Anahí la frenó.- Contéstame por favor…- le suplicó escuchando otra vez el timbre.
-Vamos abrir…- dijo soltándose. La rubia asintió tristemente, no era la respuesta que se esperaba ni mucho menos.
Fue Anahí quien abrió la puerta encontrándose con sus dos amigos, Maite y Christopher. La bailarina fue la primera en reaccionar y se lanzó a los brazos de Anahí en un abrazo.
-¡Anahí! ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño? ¿Por qué no nos avisaste?- preguntó Mai sin soltarbien…
-Mai estoy bien…-
-¿Segura?- preguntó el chico entrando al comedor saludando a Dulce- Menudo desastre…- susurró al ver todo el panorama.
-Si tranquilo Ucker… pero, ¿Cómo os habéis enterado?- contestó soltándose del abrazo de la chica, pero aún seguía a su lado.
-Dulce nos llamó antes de que salierais de su casa para que viniéramos y me explicó más o menos todo lo que pasó- contó el castaño. El chico siguió hablando pero la chef no apartaba de la vista de la pelirroja hasta que esta la miró y le gesticuló un gracias, la pelirroja le sonrió en respuesta.
Entre los 4 pudieron arreglar un poco el piso. Dulce se había fijado en que Anahí tenía cierto aprecio a una fotografía que había en la estantería, en ese momento deseó preguntarle quien era la niña pero no se atrevió.
-No hay nada más que hablar Anahí, hoy dormirás en nuestra casa hasta que pueda venir un cerrajero para cambiar la cerradura…- llevaban más de 10 minutos con el mismo tema, la rubia quería quedarse en su casa mientras que la pareja quería que se fuera con ellos durante unos días
-Pero…-
-Anahí lo hacen por tu bien- fue quien habló.
-De acuerdo…- aceptó sin muchas ganas.
Era la hora de marchar, y Anahí debía irse con Maite y Christopher. Se encontraban en frente del edificio de la rubia.
-Bueno gracias por llamarnos Dulce…- dijo la bailarina abrazando a la chica.
-De nada…-
-Adiós- le dijo Christopher- Te esperamos en el coche- ahora le decía a Anahí señalando el coche. Las quería dejar unos momentos a solas.
-Bueno… yo me tengo que ir… Adiós- se despidió Dulce.
-¡Espera!- gritó caminando unos pasos para alcanzarla, Anahí la abrazó inesperadamente pero Dulce no le rechazó sino al contrario lo correspondió poniendo sus manos en su espalda.- Gracias por todo…- le susurró al oído.
Las dos chicas se separaron y la rubia se giró para ir hasta el coche con una sonrisa, que le haya abrazado era un paso adelante o eso esperaba. Caminando escuchó como alguien la llamaba.
-¡Anahí!- esta se giró para ver quién era, la pelirroja la estaba llamando desde el mismo sitio donde se habían abrazado- ¡Aun no has perdido tu oportunidad!- le gritó antes de darse la vuelta.
Ahora la sonrisa de Anahí era mayor que antes.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:09 pm

Capítulo 17: Visita inesperada
Tenía una oportunidad, era lo único que podía llegar a pensar. Era una buena noticia, muy buena pero, ¿cómo lo arreglaría todo? ¿Cómo la reconquistaría?
Durante el trayecto hacia la casa de la pareja, Anahí estuvo callada escuchando como sus amigos le contaban las nuevas noticias sobre su academia y lo bien que iba, hablaban por hablar para distraerla y la rubia lo sabía. De vez en cuando asentía con la cabeza para hacerles entender que les escuchaba atentamente cosa que era mentira, sus pensamientos solo se centraban en una persona y en cómo recuperarla pero tenía un problema no sabía cómo hacerlo.
Antes de ir hacia la casa habían ido a comer a un restaurante, pero el ambiente había sido el mismo que en el coche, Anahí callada mientras que Maite y Christopher intentaban sacar un tema de conversación.
To really love a woman
To understand her - you gotta know her deep inside
Hear every thought - see every dream
N' give her wings - if she wants to fly
Then when you find yourself lyin' helpless in her arms
You know you really love a woman
Anahí escuchaba muy atenta ahora la canción que sonaba en la radio, dejó de pensar y de escuchar a sus amigos, solo se centraba en la canción, en lo que decía pero sobre todo en lo que le trasmitía.
When you love a woman then tell her
that she's really wanted
When you love a woman then tell her that she's the one
'cause she needs somebody to tell her
that it's gonna last forever
So tell me have you ever really
- really really ever loved a woman?
Eran tantas las sensaciones que tenía por el cuerpo, con esta canción acabó de comprender que quería mucho a Dulce y lo iba a dar todo para recuperarla.
To really love a woman
Let her hold you -
till you know how she needs to be touched
You've gotta breathe her - really taste her
Till you can feel her in your blood
N' when you can see your unborn children in her eyes
You know you really love a woman
When you love a woman
then tell her that she's really wanted
When you love a woman then tell her that she's the one
'cause she needs somebody to tell her
that you'll always be together
So tell me have you ever really -
really really ever loved a woman?
Just tell me have you ever really,
really, really, ever loved a woman? Just tell me have you ever really,
really, really, ever loved a woman?
-Ya hemos llegado- anunció Ucker aparcando el coche enfrente de una bonita casa, no era una mansión pero a simple vista parecía grande. Los 3 chicos se dirigieron hacia el interior de la casa, el chico fue hacia la nevera para sacar una cerveza.
-¿Quieres?- le preguntó a la chef mostrándole la botella.
-No, gracias…- le contestó con una sonrisa- Creo que me voy a dormir…-
-Sí, yo también- habló Mai dándole un corto beso en los labios a su esposo que ya había encendido la televisión del salón.
-Vale cariño, dentro de un rato subiré…- le dijo mirando la televisión.
-No, tu hoy duermes en otra habitación- Christopher se giró para mirarla su cara reflejaba sorpresa, no la entendía- Anahí dormirá conmigo…-
La rubia lo había escuchado todo y miró al asiático para comprender que pasaba ahí pero este solo se encogió de hombros no dándole más importancia para luego seguir cambiando de canal hasta encontrar alguno que valiese la pena.
Las dos chicas subieron a la habitación principal, como siempre Maite le dio ropa para que se pudiera cambiar, no era la primera vez que la chica se quedaba a dormir en aquella casa… Anahí se sentó en la cama esperando a que la bailarina saliera del lavabo ella sabía que Maite le iba a preguntar muchas cosas, la conocía muy bien.
Minutos después salió del lavabo y como Anahí predijo, se sentó a su lado para empezar una conversación.
-¿Cómo lo vas hacer?-
-¿El qué?-
-Volver a conquistar a Dulce…-
-Sinceramente no sé cómo hacerlo, pero lo voy a hacer…- dijo con firmeza-Me ha dado otra oportunidad y no la voy a echar a perder-
-Jamás te había visto así por alguien…-
-Jamás he sentido esto por alguien, ni siquiera por él…- dijo bajando la voz- Cuando la veo siento como mi corazón late más deprisa, cuando me mira a los ojos siento que nada más existe.- se sinceró con la bailarina que seguía escuchando- Pienso en ella a todas horas, echo de menos su sonrisa, su olor, el tacto de su piel, su risa… La echo de menos, Mai.- su voz sonaba cada vez más rota- Puede que no la conozca demasiado, puede que sea muy apresurado pero sé que no quiero perderla, no puedo perderla otra vez… -
-Estas enamorada…-
-Pero es muy pronto para estar enamorada…-
-Para el amor no hay fechas, solo ocurre y punto…- la chef asintió con la cabeza pensando en las palabras de su mejor amiga- Te has enamorado de una mujer…-
-Nunca pensé que esto llegaría a pasar, es la primera mujer por la que siento algo…-
-¿Entonces que eres? Lesbiana, bisexual…-
-Sinceramente no me importa… Yo quiero estar con ella, y solo con ella- le dijo sin darle mucha importancia- Pero supongo que si me preguntan diré que soy bisexual…-
-¿No tienes miedo de lo que diga la gente de ti por salir con una chica?-
-No- negó rotundamente y al ver la mirada de interrogación de Maite siguió hablando, la bailarina se esperaba más dudas por parte de su amiga- He pasado por muchas cosas para llegar hasta aquí, estuve separada de ella por un tiempo y cuando nos volvimos a encontrar me hice su amiga hasta que me di cuenta de que me gustaba mucho… Cuando por fin nos besamos y decidimos ir poco a poco llegó él, todo volvió a ir mal y empeoró cuando le dije que sí a Alfonso. Ahora solo quiero estar con ella sin miedos, sin que nada se interponga entre nosotras… Me da igual lo que piense de mí la gente…-
Maite se abalanzó sobre ella para abrazarla, aquellas palabras le habían confirmado que Anahí no se iba a rendir y ahora más que nunca le iba a ayudar con lo que fuera.
-Estoy muy orgullosa de ti…- le susurró al separarse del abrazo.
-Gracias por siempre estar apoyándome Mai, y a Ucker también-
-Tengo que decirte una cosa…- la cara de la bailarina se volvió seria y Anahí se empezó a asustar.
-¿Qué?- preguntó alarmada.
-Christopher y yo estamos pensando en tener un bebe…- le contestó con una gran sonrisa.
-Espera… ¿Qué?- preguntó sorprendida abriendo al máximo los ojos- ¡Pero eso es una buena noticia! – Exclamó siendo ahora ella quien abrazara a la otra chica- Me alegro mucho por los dos…-
La pareja quería aprovechar ahora que tenían más tiempo que antes, la academia de baile iba viento en popa y los dos habían decidido que era un buen momento para ampliar esa pequeña familia. Las dos chicas siguieron hablando sobre futuros planes, en especial hablaron sobre ese futuro bebe que a lo mejor podían tener Ucker y Mai.
-Tengo un plan…- dijo Maite de repente. Anahí alzó una ceja sin entender nada, estaban hablando sobre que harían ese verano y de repente la cortó con esa frase.
-Mai… No te entiendo…-
-Tengo un plan para que recuperes a Dulce-
Ahora si lo entendió y fue todo oídos para la chica, necesitaba ideas y la de Maite parecía ser la mejor opción.
El día siguiente se presentó normal para Dulce, no fue ni un día bueno ni malo… Había tenido que ir a trabajar pero por suerte su turno no había tenido mucha complicación no había sucedido ningún accidente así que todo por el hospital había estado muy tranquilo. Cuando por fin acabó su turno se dirigió hacia su casa sumergida en sus pensamientos, quería llamar a Anahí y pregúntale como estaba pero no podía, su orgullo se lo impedía. Quería arreglar las cosas con ella pero también quería hacerse valer ante todo.
Se había pasado el resto de la tarde estirada en el sofá hablando por teléfono, primero con su madre a la cual hacía tiempo que no llamaba. Después decidió llamar a su mejor amigo para ponerle al corriente de todo lo que había pasado en esos dos días y también necesitaba escuchar la opinión de Christian… El chico pareció entender su punto de vista pero también le hizo ver que no debía hacerse la dura si su corazón quería estar con Anahí.
Sus pensamientos fueron perturbados por el sonido del timbre, Dulce miró el reloj y marcaba las nueve de la noche. Se extrañó ella no estaba esperado a nadie, fue directa hacia la puerta pero primero miró por la mirilla.
Su corazón se paró durante un segundo para después volver a latir con mucha más fuerza y rapidez que antes, su vista no la engañaba Anahí era la que había picado.
-Em… Hola…- dijo nerviosa la rubia al ver que la pelirroja abría la puerta con cara de sorpresa.
-Hola…- le contestó después del shock inicial- ¿Qué haces aquí?-
-¿Me creerías si te digo que pasaba por casualidad por aquí y decidí venir a saludarte?…-
-No creo en las casualidades- le contestó con una pequeña sonrisa.
-Pues entonces te diré la verdad- dijo aun con las manos a la espalda- Quería hablar contigo, quería verte…- La pelirroja no pudo evitar sonreír durante unos segundos, la había convencido desde que le había visto por la mirilla.
-Pasa…- habló haciéndose a un lado para que pudiera pasar.
-He traído esto…- sus manos enseñaron una botella de vino.
-¿Una botella de vino?- preguntó cogiéndola- Anahí… ¿No querrás emborracharme?-
-Solo quiero pasar un agradable y tranquilo rato contigo… a solas sin nadie que nos estorbe ni interrumpa…-
La pelirroja sonrió abiertamente, cada vez se sentía más cómoda y tan solo llevaba 3 minutos con la chica. Dulce se adentró hacia su apartamento seguida por Anahí quien se sentó en el sofá esperando a que la chica trajera las copas de vino.
-Ten…- le entregó una copa y se sentó algo alejada de la rubia, cosa que no le gustó mucho a Anahí pero iba a hacer que esos pequeños detalles cambiasen.-¿Y de qué quieres hablar?-
-De todo un poco…- no le importaba el tema, solo quería estar con ella.
Al principio los temas de los que hablaban eran superficiales sin ninguna importancia después fueron profundizando cada vez más, se sentían muy a gusto las dos. Llevaban más de dos horas hablando y parecían no cansarse de estar juntas.
-Creo que tendría que irme…- dijo apenada la rubia mirando el reloj, ya era muy tarde.
-Sí, es tarde- ella tampoco quería que se fuera.
Caminaron hasta la puerta y Dulce la abrió para que Anahí saliese pero esta se paró antes, tenía que preguntárselo llevaba toda la noche pensando en cómo formular esa pregunta y ahora era el momento.
-Em... Dulce… ¿te gustaría salir conmigo el sábado?...-
-¿Una cita?- preguntó ocultando su sonrisa.
-Sí, una cita…- le contestó algo sonrojada.
La pelirroja se mordió el labio inferior agachando la cabeza, una batalla se creó en su interior. Un dilema, decirle que si o que no… Pero esta vez el corazón le ganó la batalla a la razón.
-Si…-
La sonrisa de Anahí aumentó al escuchar esa respuesta positiva de la pelirroja, habían dado unos cuantos pasos adelante y parecía que todo iba bien.
-Vale, te llamaré para quedar contigo…- le dijo ahora si saliendo del piso- Adiós Dulce- no sabía si abrazarla, darle un beso en la mejilla o en los labios… Al final optó por un beso en la mejilla que la pelirroja aceptó gustosamente.
-Adiós Anahí…- dijo cerrando la puerta.
La morena al cerrar la puerta se apoyó en está cerrando los ojos mordiéndose el labio intentando ocultar la sonrisa que le estaba apareciendo en el rostro. Estaba deseando ir a una cita con Anahí. Segundos después sintió como volvía a sonar el timbre.
-¿Si?- preguntó al volver a ver a la rubia delante de su casa otra vez.
-Se me olvidaba algo…-
-¿El qué?-
-Esto- Anahí se acercó hasta los labios de Dulce y le dio una suave beso durante unos segundos, esperaba que la pelirroja la separara o algo pero no hizo nada. Al separarse unos centímetros abrió los ojos y vio que la pelirroja había cerrado los suyos.- Ahora si me voy…- dijo antes de volverle a dar un corto beso en los labios para después irse por donde había venido.

Admin
Admin

Mensajes : 3134
Fecha de inscripción : 26/01/2015

Ver perfil de usuario http://anahiydulcemarifans.foroac.org
Volver arriba Ir abajo

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:09 pm

Capítulo 18: Nuestra primera cita

¿Por qué estaba tan nerviosa?
Dulce no lo entendía, no era su primera cita había tenido cientos algunas habían salido bien y otras no tan bien pero nunca se había puesto nerviosa por una cita pero esta vez era diferente.
Era su primera cita con Anahí.
Había sacado toda la ropa del armario buscando el vestido perfecto, debía ser elegante pero a la vez sexy, provocador pero también sutil. Más de diez vestidos se había probado y aun no lo tenía claro. Lo peor de todo es que no podía llamar a Christian porque estaba trabajando.
Cuando por fin se decidió por un vestido eran las 5 de la tarde lo que significaba que le quedaban tres horas y media para que Anahí llegara a su casa. La pelirroja le insistió que no hacía falta que la viniera a buscar pero la rubia no le dejó, según ella así debía ser. Dulce tampoco sabía a dónde iban, Anahí no le había explicado nada y eso le ponía aún más nerviosa de lo que ya estaba.
Se duchó, se vistió, se arregló, se peinó y también se maquilló. Hizo todo lo posible para estar espectacular para Anahí.
La pelirroja miró el reloj y vio que aún le quedaban quince minutos, no sabía qué hacer ya solo deseaba que la rubia llegara para poderse relajar. Sabía que en el momento en el que la mirara a los ojos todos esos nervios desaparecerían. Se sentó en el sofá esperando a que los minutos pasaran más deprisa.
La espera se estaba haciendo eterna.
-Esto ya lo he vivido…- susurró Dulce.
Después de unos minutos pensando, se dio cuenta de que era bastante similar a cuando quedó con Anahí en Starbucks después de encontrarse con ella en el restaurante. Ella estaba muy nerviosa porque llegara la rubia, pero esta vez la pelirroja esperaba que Anahí llegara a la hora.
57, 58, 59… Las ocho y media ya marcaba el reloj e instintivamente Dulce miró hacia la puerta principal esperando escuchar el timbre, pero nada sucedió. Volvió a mirar el móvil, nada ningún mensaje ni ninguna llamada. Un suspiró salió de su boca para después cerrar los ojos durante unos segundos.
Lo había escuchado y por eso se había levantado de golpe del sofá, era el timbre. Antes de abrir la puerta se miró en el espejo para comprobar que estaba perfecta, le lanzó un beso a su propio reflejo para después abrir.
-Hola…- dijo Dulce con una pequeña sonrisa en sus labios al ver a Anahí con una rosa roja en sus manos. La rubia iba vestida con una falda de color negra mientras que en la parte de arriba llevaba una bonita camisa de color blanco.
Anahí no tenía palabras, la pelirroja estaba preciosa con ese vestido corto de color rojo.
-Hola…- contestó por fin reaccionando haciendo que la pelirroja soltara una carcajada.-Esto es para ti- le entregó la rosa.
-Gracias…- la pelirroja la cogió y luego la olió, sorprendentemente aquella rosa olía igual que Anahí y eso la hizo sonreír.
-Se que lo normal es traer un ramo en vez de una rosa pero…-
-Tranquila, me ha gustado que me trajeras una rosa- la cortó sin darle importancia con esa sonrisa que no había podido quitar desde el momento en el que la vio.
-Hay una explicación para eso-
-¿Así? ¿Y cuál es?- preguntó interesada en saber porque solo le había traído una. Con un gesto le hizo entender que pasara al interior de la casa.
-Lo veras después- contestó misteriosa. Dulce cogió un pequeño jarrón con agua y allí es donde puso la rosa.
-¿Nos vamos?-
-Claro…- dijo siguiéndola hasta la entrada- Por cierto, estas preciosa- susurró antes de darle un beso en la mejilla.
-Tú también, tú también…- susurró cerrando la puerta siguiendo después a Anahí.
Llevaban cinco minutos en el coche, la rubia conducía mientras que la pelirroja intentaba descubrir hacia donde iban, donde iba a tener lugar su primera cita. Las dos chicas se estremecían al pensar en eso, su primera cita.
Espero que no sea la única, pensaban las dos.
-Anahí… ¿Por qué no me dices donde vamos?-
-Ya lo veras, no seas impaciente…-
Dulce se cruzó de brazos, ella quería saber donde iban pero no le queda otra tenía que esperar.
Cuando la chef aparcó la pelirroja miró a su alrededor, aquella zona le sonaba, había estado más de una vez por ahí. Anahí se bajó del coche y rápidamente fue abrirle la puerta a la pelirroja quien se lo agradeció con una sonrisa.
-Aquí es- habló Anahí cogiéndola de la mano.
-¿Aquí?- preguntó dudosa.
Estaban en frente del restaurante donde trabajaba Anahí, pero el restaurante se encontraba cerrado, o eso parecía desde fuera ya que las luces estaban apagadas.
-Sí, vamos a entrar…- Anahí sacó una llave de su bolsillo y abrió la puerta haciéndose a un lado para que Dulce pasara delante de ella.
-Oh… dios… mío…-
Tan solo había una mesa en el centro de la sala del restaurante, las demás habían sido retiradas.
El local era iluminado por una luz tenue y también por las velas que había por todos lados. Tenían un restaurante para ellas solas, con un ambiente perfecto. Dulce seguía mirando a su alrededor sin ser consciente de que Anahí la seguía observando detrás suyo.
-¿Te gusta?-
-Me encanta…- La rubia sonrió por la respuesta y también algo aliviada, se había pasado todo el día allí metida preparándolo todo.- ¿Cómo lo has conseguido?-
-¿El qué?-
Anahí apartó la silla de la pelirroja para que se sentara en ella.
-Tener el restaurante para nosotras solas…-
-El gerente me debía un par de favores, y lo convencí para que me lo dejara por una noche. Lo demás lo he preparado yo, incluso la comida- le explicó descorchando la botella de vino.-
- ¿Quieres?-
-Claro…-
Algo que le encantaba a Dulce de Anahí es que podía hablarle de cualquier tema, nunca se cansaba de escucharla hablar su voz era tan dulce que la cautivaba. Sus conversaciones eran fluidas y naturales.
La cena ya había terminado y aun las chicas seguían hablando de cualquier cosa, de cualquier tema. Pero de repente la rubia hizo un cambio radical de tema.
-¿Te acuerdas que antes te he dicho que había una razón para solo haberte regalado una rosa?- Dulce asintió algo confusa- Pues ahora te la diré…-
La rubia se levantó de su asiento y se fue en busca de algo, la pelirroja seguía allí sin comprender nada pero su boca se abrió sorprendida cuando volvió a ver a Anahí con un ramo de rosas en sus manos.
-La razón era porque el resto estaba aquí…-
Dulce le cogió el ramo después de levantarse también de su silla, seguía sin palabras si Anahí la estaba intentando reconquistar lo estaba consiguiendo y con creces. La pelirroja hizo lo mismo que con la rosa, las olió aspirando todo aquel aroma.
-Gracias…- susurró dejando el ramo encima de la mesa para después abrazar a la rubia quien no se había esperado aquel abrazo pero lo correspondió con cariño.-Gracias…- repitió.
-Aquí aun no ha acabado nuestra cita…-
-¿Ah no?-
-No, ahora iremos a dar un paseo por un parque que hay aquí cerca- le explicó- ¿Te parece bien?-
-Si es contigo me da igual donde vayamos-s
Por primera vez en la noche Dulce había conseguido sonrojar a Anahí, la rubia no era la única que sabia cautivar con sus palabras. La pelirroja se estaba dejando llevar otra vez por lo que sentía y ahora no había nada ni nadie que pudiera estropearlo.
Salieron del restaurante y dejaron el ramo de rosas en el coche para no tener que cargarlo. Un silencio se creó entre ellas, el primero de la noche, pero no era incomodo si no todo lo contrario.
Dulce sintió como Anahí entrelazaba sus dedos con los suyos, uniendo sus dos manos. Así caminaban por el parque, unidas por sus manos contemplando la noche y las estrellas que había en el cielo. Su primera cita estaba llegando a su fin y ninguna de las dos quería que acabara, deseaban que aquello no acabara pero sabían que aquello solo era el principio de algo.
-Es hora de llevarte a casa sana y salva- La pelirroja asintió resignada.
La vuelta había sido mucho más corta para Dulce, pero era la hora de bajarse del coche. Sin decir nada se bajo esperando a que Anahí también se bajara pero esta se quedó dentro mirando al frente.
-Tu deber es llevarme sana y salva hasta mi casa- le dijo volviendo abrir la puerta del coche- deberías llevarme hasta el portal…-
La rubia sonrió y salió fuera del coche acompañándola hasta el edificio, tan solo fueron dos minutos de camino pero iba aprovechar cada segundo con ella.
-Gracias por esta noche Anahí…-
-Gracias a ti por darme otra oportunidad, sé que no me la merezco con todo lo que ha pasado, con todo lo que te he hecho pero yo…- Dulce la cortó poniendo su dedo índice encima de sus labios para callarla.
-No digas nada más…- susurró cada vez más cerca de sus labios- Todo está olvidado…- estaba hipnotizada, los labios de la rubia tenían ese efecto.
-¿Estaría mal si te besara en nuestra primera cita?…-
-Llevo toda la noche deseando que lo hagas…-
Anahí no se hizo de rogar más, unió sus labios en un beso cargado de amor y ternura. Era un beso de película, uno de aquellos que no se olvidan. No se separaban y cada vez el beso estaba más cargado de pasión, pero sus pulmones pedían aire.
-Buenas noches…- dijo la rubia al separarse del beso, apoyando su frente en la de la pelirroja sin moverse de ahí.
-Buenas noches- La primera en separarse fue Anahí, debía marcharse aunque no quisiera. -
-¡Avísame cuando llegues a casa!- le gritó antes de que entrara en su coche, esta asintió para luego irse.
Mientras subía a su piso Dulce pensaba en todo lo que había sucedido esa noche, habían sido muchas primeras veces para ellas. Su primera cita, la primera vez que Anahí le regalaba rosas, la primera vez que se cogían de la mano en la calle, la primera vez que se demostraban amor sin pensar en nadie más que no fueran ellas dos…
Ya hacía unos minutos que había llegado a su casa, se había quitado el maquillaje y se había puesto ropa más cómoda y con el móvil en la mano esperaba ese mensaje de Anahí.
Ya he llegado a casa, espero que hayas disfrutado igual que yo de nuestra primera cita. Por cierto, te has dejado las rosas en mi coche me encantaría verte mañana para dártelas. Buenas noches princesa, que tengas dulces sueños – A
Ahora sí que Dulce se podía dormir tranquila, sabiendo que al día siguiente la volvería a ver porque la llamaría ella.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:10 pm

Capítulo 19: Claire

Desde esa primera cita no habían perdido el contacto entre ellas, cada día hablaban por teléfono aunque solo fueran 5 minutos escasos en los que solo hablaban de lo que les había ocurrido ese día, si les había ido bien o no. En cambio había otros días en los que las chicas se pasaban horas enganchadas al teléfono hablando sin parar.
Cada día querían verse pero tenían asuntos que tratar, el trabajo era uno de ellos.
Su relación día a día iba mejorando, aun no la habían etiquetado con un nombre pero cualquiera que las viera diría que eran pareja. Las dos chicas querían dar el paso, pero Dulce tenía miedo de que la rubia le dijera que no, después de todo acababa de salir de una relación de más de dos años, incluso había estado comprometida con el chico…
No quería arriesgarse a perder todo lo que habían construido en esas casi dos semanas. No quería apresurar nada, tenían todo el tiempo del mundo para conocerse mejor.
Sus citas habían continuado hasta el día de hoy; habían ido al cine, también habían ido al zoo y al acuario, incluso habían pasado un día en un parque de atracciones. No se cansaban de estar juntas en ningún momento.
Ese día era su sexta cita, y todo había ido de maravilla. Dulce había quedado con Anahí en el puerto de Los Ángeles donde allí le esperaba una sorpresa a la rubia. La pelirroja había alquilado un pequeño yate para pasar todo el día en alta mar. Ninguna de las dos sabía manejarlo, por eso la pelirroja también pagó a un timonel para que las llevara mar adentro aunque tampoco se alejaron mucho de la costa.
Se bañaron, tomaron el sol, hablaron de todo, pero sobre todo disfrutaban de su compañía y de vez en cuando se regalaban algunas caricias y besos.
Anahí quiso compartir gastos, aquella cita tuvo que ser muy cara para Dulce pero esta se negó, no quería aceptar el dinero de la chica.
-Aun no entiendo cómo te has podido caer al agua- dijo la rubia entre risas al abrir la puerta de su casa.
-Ya te lo he dicho…- comentó frustrada de tanto repetirlo cruzada de brazos- Cuando iba a pasar del yate al muelle me resbalé y me caí al agua…-
Aun la rubia no podía parar de reír, en su momento se había asustado bastante al ver como la chica se resbalaba y caía al agua pero al comprobar que no se había hecho ningún daño no había dudado en reírse con consentimiento de Dulce.
Anahí se sentó en el sofá frotándose la barriga de tanto reír esperando a que la pelirroja hiciera lo mismo, pero esta se quedó de pie mirándola.
-Yo creo que me debería ir…-
-No Dul…- le suplicó- Quédate y pedimos una pizza para cenar y vemos una película… ¿Te parece bien?-
-Yo me tendría que duchar-
-Te puedes duchar aquí- se apresuró a decir.
-De acuerdo- la pelirroja tampoco se quería ir de allí.
Anahí fue la primera en ir a ducharse mientras que la pelirroja se quedó mirando la televisión, sonriendo al recordar todo lo sucedido ese día, en esas últimas semanas.
-Todo tuyo…- La rubia salía con unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes, Dulce tragó saliva al verla caminar de una manera tan natural pero a la vez tan sexy.- ¿Voy pidiendo la pizza mientras te duchas?-
-Claro…-
-¿Cuál quieres?-
-Me da igual…- le dijo antes de entrar en el lavabo.
No tardó más de diez minutos en salir. Anahí le había dejado algo de ropa en el lavabo para que se cambiara y así lo hizo, su ropa aún estaba mojada por haberse caído al agua antes de bajarse del yate.
Dulce al salir del lavabo no se esperó ver lo que tenía delante, la rubia tenía una foto entre sus manos mientras que derramaba algunas lágrimas, sentada en el sofá. No le había escuchado salir por eso aún no apartaba los ojos de esa imagen.
-¿Anahí?- cuando la chica levantó el rostro la pelirroja comprobó que era cierto lo que veían sus ojos- Ey… ¿Qué te pasa?-
-N-nada…- dijo intentando limpiarse las lágrimas derramadas pero no servía de nada porque no podía parar, y ahora eran aún más las que caían de sus ojos.
-Anahí…- le susurró para que volviera a levantar la cara y la mirara a los ojos.- ¿Qué sucede?-
Dulce había visto que foto era. Nunca había querido preguntar porque sabía que era un tema delicado para ella, pero al verla llorar de tal manera no lo pudo soportar y le preguntó.
-Cielo… ¿Quieres hablarlo?-
-No me gusta hablar de ello…-
La pelirroja asintió, no la iba a presionar pero en cambio cogió la fotografía y la dejó en la mesilla para después abrazar a la chica dejándola llorar en su hombro. De vez en cuando le dejaba algún beso sobre la cabeza para calmarla.
-Hermana…- susurró después de haberse calmado.
-¿Qué?- preguntó porque no le había podido escuchar.
-Era mí… hermana…-
Dulce notó la tristeza que había en su voz, supo que aquel tema era el más doloroso para la chef, por eso rápidamente intervino para que no siguiera hablando.
-Anahí si no quieres hablar de ello no pasa nada…-
-Quiero contártelo, quiero que conozcas mi pasado…- la pelirroja asintió esperando a que se lo contara mientras le cogió de la mano y le acariciaba con su pulgar el dorso.- Se llamaba Claire… Cuando cumplió los 2 años empezó a ponerse muy enferma, tenía fiebres muy altas y muchas veces la llevábamos al médico pero siempre volvía a enfermar... Una tarde la llevaron mis padres al hospital y la acabaron ingresando… tardaron unas semanas en diagnosticárselo… Tenía leucemia- la voz se le quebró completamente en ese momento derramando aun más lagrimas que antes, pero quería continuar debía explicárselo a Dulce- Pocos meses después le hicieron un trasplante de médula… Yo era la donante, pero su cuerpo rechazó la médula empeorando su estado aun más…- ahora también las lagrimas corrían por la cara de Dulce, le encantaba ser médico y salvar vidas pero con ese tipo de casos no podía- Una noche se fue a dormir… pero a la mañana siguiente no se despertó… su cuerpo no aguantó más el dolor…-
Otra vez el llanto se apoderó de ella, daba igual los años que hubieran pasado porque le seguía doliendo. Se acordaba de los buenos momentos que había pasado con ella, Anahí jamás podría olvidar el día en el que nació, el día en el que dijo su primera palabra, el día en el que dio sus primeros pasos….
Había veces en los que sentía completamente sola ante el mundo, sus padres también habían fallecido en un accidente de coche, su hermana pequeña de leucemia, poca gente le quedaba a su lado…
-Shh… No estás sola…- le habló la pelirroja abrazándola como si hubiera leído su mente- Estoy contigo princesa…-
En esa misma posición se quedaron abrazadas sin separase sin hablarse, las palabras en ese momento sobraban.
Durante diez minutos el timbre sonó con insistencia, la pizza pero ninguna de las dos se movió. Anahí se aferraba a la pelirroja sin dejarla escapar aunque esta no quisiera moverse de allí. Después de esos diez minutos el timbre dejó de sonar, el chico se habría cansado de esperar a que le abrieran la puerta.
-Gracias…- susurró sin separarse de ella, hacia más de una hora que ya no lloraba pero se sentía protegida en los brazos de la chica, con Dulce al lado podía recordar todos aquellos momentos vividos y no dolía tanto- Gracias por seguir conmigo después de todo, por perdonarme cuando no me lo merecía, por consolarme siempre que me has visto llorar…-
-No me debes agradecer nada Anahí…-
La rubia se acercó a los labios de la chica y la besó con ternura y con amor. Era un beso lento y suave no iba a ir más allá, ninguna de las dos buscaba pasión en aquel beso solo quería compartir un momento especial.
-¿Quieres ser mi novia?- preguntó al separarse apoyando su frente en la de Dulce quien aún seguía con los ojos cerrados saboreando el sabor de la chica que había dejado en sus labios.
La pelirroja los abrió para comprobar que era verdad lo que había escuchado, no solo imaginaciones suyas pero al ver esos ojos color cielo tan cerca suyo supo que hablaba de verdad. Quería que fuera su novia, su chica, su princesa…
-Si claro que quiero…- susurró volviendo a unir sus labios en otro beso más largo que el anterior pero con la misma delicadeza.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:10 pm

Capítulo 20: Quiero que sea especial
Una semana, siete días habían pasado desde que Dulce y Anahí habían formalizado su relación. Ahora eran novias. Las cosas entre ellas cada vez iban mejor, todo el mundo estaba feliz por las chicas. Maite al recibir la noticia las había abrazado con fuerza, aunque para ninguno era una sorpresa, era algo que sabían que iba a pasar tarde o temprano.
-¿Quieres vino?- le preguntó la pelirroja sentada en el sofá.
-Si, por favor-
Esa noche se habían decantado por cenar una pizza mientras veían una película en casa de la rubia, querían pasar tiempo juntas ya que los últimos tres días no se habían podido ver.
-¿Qué vamos a ver?-
-La casa del lago- le contestó Anahí dándole al play para que empezara la película.
Todo había ido bien durante la cena, la película era interesante y Dulce no había apartado la mirada de la televisión pero en el momento en el que notó como Anahí se apoyaba en su hombro la tuvo que desviar durante unos segundos. La pelirroja se movió para que las dos pudieran estar más cómodas.
-¿Te molestó?...- le preguntó susurrando Anahí con voz ronca. La pelirroja solo negó con la cabeza rápidamente.
Dulce ya no estaba tan atenta a la película y todo era culpa de la chef que con sus dedos acariciaba el vientre de la chica sobre la ropa. Parecía un roce inocente pero en realidad no lo era, aunque era algo simple. La rubia que ya hacía minutos que no estaba pendiente de la película empezó a darle pequeños besos por el cuello provocándola. La pelirroja cerró los ojos ante el contacto de los labios de la chica.
La película hacia minutos que había sido olvidada, las dos chicas se besaban sin prisa disfrutando del momento, eran besos tiernos. Las manos de Anahí estaban enganchadas al cuello de Dulce acariciando lentamente la piel, mientras que las de la pelirroja estaban posadas en la cintura de esta acercándola cada vez más a ella. No quería que hubiera espacio entre ellas.
-Mmh…- se le escapó de los labios al sentir como la rubia le dejaba una pequeña mordida en su cuello.
Anahí sonrió al escuchar ese pequeño gemido que Dulce había intentado reprimir mordiéndose el labio inferior, la volvió a morder pero esta vez más fuerte.
Se volvieron a besar pero esta vez ya no eran besos tiernos, eran apasionados y voraces. Las manos ya no estaban en un lugar fijo sino que tocaban todo lo que podían intentando no sobrepasar la línea.
-¿No… no lo vas a coger?- preguntó sin que la rubia la dejara de besar impidiéndole el habla. El móvil de la chica estaba sonando pero Anahí no tenía ninguna intención de cogerlo.
La rubia se separó unos centímetros de los labios carnosos de la pelirroja sin apartar la mirada de ellos y con una sonrisa picara le contestó.
-No… Voy a hacer algo mejor-
Acto seguido la rubia se sentó a horcajadas encima de Dulce haciendo que esta se sorprendiera. Si no paraban ya, sabía que no podrían parar y la pelirroja quería demostrarle a Anahí que ella no era una chica más en su vida, quería que fuera algo especial para las dos.
Cuando la rubia quiso volver a unir sus labios la pelirroja giró un poco la cara para que Anahí no consiguiera su objetivo.
-Creo que debamos parar…-
-¿Por qué?...- preguntó desilusionada, ella no quería parar.
-No quiero que nuestra primera vez sea así…- confesó la pelirroja- Quiero que sea especial. Quiero demostrarte que no eres una chica más, no eres un polvo más en mi lista. No va a ser sexo, quiero que cuando lo hagamos, hagamos el amor…-
-Dulce- la llamó para que la mirara, pero hasta que no le cogió el rostro esta no lo hizo- Dulce, mírame… Todo eso ya lo sé, ¿sabes por qué?-
-No…-
-Porque me lo has demostrado y me lo sigues demostrando cada día… Yo nunca he pensado que soy solo un polvo más en tu lista. Hemos pasado por muchas cosas para llegar hasta donde estamos, pero lo hemos logrado. Ahora estamos juntas y quiero demostrarte lo que…- se calló durante unos segundos- me importas.-
Había estado a punto de decirle que la quería, pero no lo había hecho. Lo sentía pero era demasiado pronto y no quería asustar a Dulce y que esta se echara a atrás.
-Tú también me importas- se había dado cuenta de lo que iba a decir antes de rectificar.
Ahora si cuando Anahí quiso volver a unir sus labios Dulce no se hizo a un lado sino que correspondió el beso, un beso con sentimiento. Las cosas empezaron a ponerse calientes entre ellas.
Las manos de la pelirroja desde la cintura de la chica empezaron a subir adentrándose dentro de la camisa de la rubia. La doctora rompió el beso para mirarla a los ojos preguntándole si podía, seguidamente Anahí asintió. Iba a quitarle la camisa pero el timbre las interrumpió.
-¿Estas esperando a alguien?- le preguntó Dulce con la respiración algo agitada.
-No…-
La rubia estaba extrañada ya era algo tarde pero se levantó de encima de su novia y fue directa hacia la puerta. El timbre había sonado un par de veces más antes de que la rubia abriera la puerta y se sorprendiera más al ver quién era.
-Hola…- le dijo la persona.
-¿Qué… qué haces aquí?- le preguntó aun econtigo…- -Necesito hablar contigo…-
-Alfonso… no creo que…-
-¿Quién es princesa?- preguntó acercándose a la puerta sorprendiéndose al igual que Anahí pero Dulce sacó a relucir su lado más explosivo-¡¿Qué haces aquí? ¡Vete de aquí *beep* antes de que te de una paliza que te tienes merecida!-
-Yo solo quiero hablar con Anahí…- se defendió no esperaba encontrarse a la pelirroja ahí, pero sabía que se merecía esos insultos.-Quiero disculparme…-
-¡¿Disculparte?- le interrumpió cada vez más cerca.
-Dulce cálmate por favor…- la pelirroja la miró sorprendida, como podía ser que ella no estuviera cabreada al verle allí.
-Lo que me faltaba por oír…- susurró cruzándose de brazos muy enfadada, pero sin apartar la mirada del chico.
-¿Tiene que ser ahora?-
-Dentro de unas horas cojo un vuelo, y no volveré a Los Ángeles hasta dentro de unos meses… Solo serán unos minutos-
Anahí se lo pensó durante unos segundos Poncho parecía que de verdad estaba arrepentido por lo que paso, parecía que se quería disculpar con ella. Quería dejarle pasar pero sabía que Dulce se cabrearía más de lo que ya estaba con ella.
-Pasa…- le dijo haciéndose a un lado.
-Pero Anahí…-
-Espérame aquí Alfonso… Dulce acompáñame a la cocina por favor- la pelirroja resopló frustrada mirando como el moreno se sentaba nervioso en el sofá. Las dos entraron a la cocina calladas pero duró poco el silencio porque la pelirroja empezó a hablar.
-¿Por qué le has dejado pasar? Después de lo que casi hizo, no te entiendo Anahí…-
-Parece arrepentido, solo quiere disculparse Dulce…- defendió no le gustaba que la chica se cabreara con ella- Todos merecemos una segunda oportunidad-
-¡Él no! ¡Casi te pega!…-
-Yo le voy a escuchar…- dijo caminando hacia la puerta- ¿Vienes?-
Dulce negó con la cabeza sentándose en el taburete. Tampoco se iba a ir de la casa de su chica, no los iba a dejar solos, por miedo a que Poncho le quisiera volver a pegar o algo peor. Iba a estar atenta porque no se fiaba de él.
-Siento el comportamiento de Dulce…-
-No la disculpes, me lo merezco…- le dijo agachando la cabeza.-Yo quiero pedirte disculpas por todo lo que pasó aquel día, no sé que me pasó, nunca me había pasado algo así… Anahí tu me conoces nunca he sido alguien muy violento, pero me arrepiento mucho... No te merecías eso…- le dijo con sinceridad- Necesitaba decírtelo, porque sé que no actúe bien ni tampoco cuando te destroce la casa, pagaré los daños que causé…-
-Te perdonó…- reconocía cuando le decía la verdad. Todos merecemos una segunda oportunidad.
-Gracias…- se lo agradeció- ¿Eres feliz con ella?-
-Si soy feliz, llevamos poco tiempo juntas pero me hace muy feliz…- le contestó con una sonrisa.
-Me alegro por ti, espero que todo te vaya bien- habló levantándose, sabía que su presencia allí no era bienvenida pero él había tenido la necesidad de disculparse con Anahí.
-Gracias Alfonso-
-Yo me tengo que ir, mi vuelo sale de aquí poco… Adiós Anahí, cuídate.-
-Adiós Alfonso- dijo antes de verle salir por la puerta.
Cuando Dulce escuchó como la puerta se cerraba salió de la cocina y se quedó de pie mirándola con cara seria de brazos cruzados.
-¿Lo has escuchado todo, no?-
-Si- contestó cortante- Yo me voy ya a mi casa…-
-¡Dulce!- le gritó parándola antes de salir por la puerta- ¿Por qué te vas así?-
-Ya es tarde…- mintió sin mirarla a los ojos.
-Te has enfadado conmigo…- era una afirmación y no una pregunta.
-¡No entiendo porque le has perdonado después de todo! Te recuerdo que el día que rompiste con él casi te pega y luego destrozó tu casa, no puedes perdonarlo tan fácilmente… - le contestó- ¿Y si hubiera intentado pegarte otra vez y yo no hubiera estado aquí, que?-
-Me ha pedido perdón Dulce, está arrepentido… Todos merecemos una segunda oportunidad-
-¡No todos!-
Anahí se quedó sorprendida por aquellas palabras. Dulce le había dado una segunda oportunidad a ella después de todo lo que pasó entre ellas por que ahora no era capaz de dársela al chico.
-Por favor Dulce…- le dijo bajando su tono de voz y acercándose lentamente a ella para coger su mano- Entiéndeme, se ha disculpado ahora solo nos queda pasar página, ¿vale? No te enfades conmigo…-
-Perdona es que…- se arrepentía de haberle gritado, no debería haberse puesto así- Solo me he preocupado… no quiero que te haga daño ni que te pase nada malo…- susurró bajando la cabeza.
-No te preocupes más…- le contestó acercándose cada vez más a su rostro- Estoy bien gracias a ti-
Dulce sonrió antes de darle un pequeño beso en los labios, beso que se encargó de alargar Anahí. Le encantaban esos labios carnosos, su sabor, su tacto y textura… Sin lugar a duda eran los mejores labios que había besado. Durante unos minutos se quedaron allí abrazadas, pero la pelirroja se separó un poco de la chica para hablar.
-Creo que debería irme ya…-
-¿Por qué?-
-Es tarde princesa, mañana trabajo…-
-Quédate- dijo rápidamente sin ser consciente de lo que decía- Quédate a dormir-
-Eh… yo…-
-Bueno si no quieres no…- le cortó algo dolida al ver como la chica no sabía que responder.
-Me quedo contigo- le confirmó.
-¿Segura?-
-Si-
No sería la primera vez que dormirían juntas, por eso Dulce no entendía que era lo que ahora era diferente. Estaba más nerviosa de lo normal, a lo mejor era porque ahora las dos eran pareja. Pero algo que la tranquilizaba y que le hacía sentir segura es que aquella noche no sería la última vez que dormiría con Anahí, tenían muchas más noches para pasar junto a ella, para poderla abrazar en una cama mientras duerme en sus brazos.
Aquella noche tan solo durmieron abrazadas, no hicieron nada más. Las dos sabían que tenían mucho tiempo por delante para hacer lo que deseaban.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:10 pm

Capítulo 21: Puerto Rico

-Aun no entiendo como lo has conseguido...- dijo negando con la cabeza un par de veces Anahí sentada en su asiento mientras miraba a la pelirroja quien no dejaba de mirar por la ventanilla.- En tan poco tiempo… ¿Cómo lo has hecho?- volvió a decir para que esta le prestara atención.
-Princesa tengo mis contactos- contestó lo más arrogante posible.- Soy una persona importante y que…-
-Dulce- La rubia la cortó para que no siguiera y se la quedó mirando durante unos segundos.
Después de la visita de Alfonso a casa de la chef, las chicas no pasaron mucho tiempo juntas no porque no quisieran si no por sus trabajos, el restaurante donde trabajaba Anahí cada vez se llenaba más por las noches y la rubia tenía que trabajar más horas y Dulce había tenido unos turnos muy difíciles en el hospital aunque Sala le había dado mucha más libertad durante esa última semana para atender ella sola a los pacientes. Dentro de poco ya no necesitaría un médico adjunto, dentro de poco dejaría de ser residente.
-¿Qué?- la pelirroja no dejaba de mirar esos ojos azules hipnotizada sin saber lo que le había preguntado, le encantaba perderse en esos ojos y no saber ni siquiera donde estaba o quién era.
-¿Me vas a explicar cómo lo has conseguido?- preguntó cansada de esperar que se lo contara, en menos de 5 días lo había planeado y lo había conseguido y Anahí quería saber cómo lo había hecho.
Todo había empezado cuando la pareja se encontraba en casa de la pelirroja cenando cómodamente y charlando sobre sus cosas, Anahí comentó que le habían dado dos semanas de vacaciones, y empezaban la semana siguiente. A la pelirroja se le ocurrió la idea perfecta para pasar sus primeras vacaciones juntas pero no sería fácil de conseguir.
-¿No te gusta la idea de ir a Puerto Rico y pasar unas vacaciones con tu novia?-
-Claro que me gusta, me encanta la idea de pasar las vacaciones contigo en Puerto Rico pero quiero saber cómo en tan solo 5 días has lo has organizado todo sin necesitar mi ayuda…-
Dulce se había encargado de todo, lo único que le había dejado pagar había sido el billete de avión lo demás había ido a cargo de la pelirroja, todo lo demás lo había pagado ella.
-Lo más difícil fue cambiar mis vacaciones, tuve que sobornar a Aitor para que me las cambiara a estas semanas pero al final lo conseguí…- le confesó soltando un sonoro suspiro.
-¿Sobornar? ¿Con que?...-
-No quieras saber cómo…- le avisó de ante mano, la rubia prefirió no saber nada más al verle la cara a su chica y dejó que continuara hablando- Estuve pensando donde podríamos ir, y después de mucho pensar se me ocurrió Puerto Rico, mis padres son de allí y he pasado muchos años veraneando. Hace mucho que no voy…-
-Nunca he estado en Puerto Rico…-la cortó.
-Te encantara, te lo prometo- le aseguró cogiéndola de la mano entrelazando sus dedos con los de la chica mientras que rozaba su pulgar con el dorso de la mano acariciando la tersa piel blanca.
El silencio se prolongó durante unos minutos, Dulce miraba por la ventana mientras que Anahí estaba apoyada en el hombro de su novia. Las dos chicas tenían muchas ganas de llegar ya y empezar sus vacaciones.
-¿Queda muy lejos el hotel del aeropuerto?- le preguntó Anahí mirando el reloj para ver cuánto faltaba, poco quedaba para aterrizar.
-No nos hospedaremos en un hotel…- susurró para que no la escuchara sin mucho éxito.
-Espera… ¿Qué?- cuestionó sorprendida reincorporándose para mirarle a la cara- Pensé que habías hecho la reserva en un hotel…-
-Y así fue, pero llamé a mi madre para explicarle nuestras vacaciones y me convenció para que la cancelara…-
-Explícate- exigió cruzándose de brazos con el rostro algo tenso, aquello no le empezaba a gustar.
-Mi madre tiene un amigo que alquila casas cerca de la playa, y nos deja una en primera línea de playa estos 7 días a un buen precio…-
Aquel era el plan, disfrutar de aquel maravilloso paraíso durante 7 días en pareja, y después viajar a la gran ciudad de Nueva York para pasar esos últimos 3 días que les quedaban de vacaciones. El principal motivo era que Anahí conociera a Christian, el mejor amigo de Dulce.
-Me habías asustado…- suspiró aliviada la rubia.
-¡Auch!- se quejó al recibir el golpe en el hombro por parte de su chica- ¿Por qué me pegas?-
-Por asustarme- le contestó antes de darle un beso en la mejilla. La chef se volvió apoyar en el hombro de Dulce como hacía menos de cinco minutos había estado.
-Por cierto mi madre te manda saludos- Anahí la volvió a mirar sorprendida. Dulce se lo había contado a sus padres pocas semanas de llevar saliendo, pero aun no habían tenido ningún contacto con la chica por eso se sorprendía.
-¿Tu… Madre?... ¿A mí? -
-Sí, me ha dicho que ya quiere conocerte- más sorpresas para Anahí.- Pero tranquila aún es pronto, ya se lo he dicho…- dijo para aliviarla y lo consiguió, el cuerpo de la chef se empezó a relajar sobre el asiento, eso de conocer a sus suegros la asustaba bastante.
El resto del viaje la pasaron hablando de lo que harían al llegar, en sus planes solo entraba tomar el sol en la playa, bañarse, disfrutar y sobretodo estar juntas como una pareja, las cosas entre ellas estaban estables y todo parecía ir bien.
Horas más tarde ya se encontraban en un taxi dirigiéndose hacia la casa, donde ya les esperaba el dueño.

-¡Wow!- exclamaron las dos al ver donde pasarían los próximos dos días ellas dos solas.
-¿Seguro que no prefieres que compartamos gastos? Esto debe ser muy caro Dul…-
-Ya te dije que me hizo un buen precio, y ahora que veo la casa me la ha dejado bastante barata…- dijo saliendo del taxi después de pagar al conductor.
-Menuda casa…- susurró la rubia siguiendo a la pelirroja que se dirigía al hombre que estaba en el porche.
-Hola Sr. Bonilla, ¿se acuerda de mí? Soy… - preguntó Dulce.
-Dulce Espinoza, claro que me acuerdo de ti. Has crecido mucho desde la última vez que te vi…- dijo recordando mentalmente a la chica, hacía más de diez años que no la veía- Pero por favor llamadme Ricardo, no soy tan mayor…- les comentó a las chicas haciéndolas sonreír.
Era un hombre de unos 50 años cabello oscuro con rasgos latinos, aquel hombre era el dueño de aquella preciosa casa.
- Yo soy Anahí Puente, la novia de Dulce.- dijo sonriendo de la misma manera que la pelirroja- Un placer.-
-El placer es mío de ver chicas tan guapas por aquí- contestó ahora estrechando la mano a la rubia- Tu madre me ha hablado mucho de ti en estos últimos años…-
-Espero que bien- comentó divertida la doctora.
-Está muy orgullosa de ti, se nota cuando me habla de ti Dulce- la pelirroja sonrió ampliamente, no podía tener una madre mejor- Bueno chicas, ¿qué les parece si les enseño la casa?-
-Nos encantaría-
En unos 20 minutos ya les había enseñado toda la casa; salón, cocina, habitaciones, los cuartos de baños, el jardín con piscina… Si por fuera la casa les había encantado ahora las chicas no querían irse de allí jamás.
Ricardo se fue dejándoles las llaves de la casa y su número de teléfono por si necesitaban algo.
-¿Qué te apetece hacer?- le preguntó Anahí sentándose en el sofá al lado de su chica que se encontraba descansando unos segundos.
-Yo me voy a ir a duchar, luego podemos dar un paseo por la playa o también podemos descansar si es lo que quieres hacer…-
La rubia asintió dándole un pequeño beso en los labios y dirigiéndose al balcón que tenía unas grandes vistas. Dulce la vio alejarse hasta llegar al balcón donde se apoyo en la baranda, la pelirroja tardó en reaccionar pero no iba a perder más tiempo, subió rápidamente al lavabo para darse esa ducha que tanto necesitaba.
El mar se veía precioso, estaba anocheciendo y el cielo empezaba a tener un color rojizo al igual que el mar. Contemplando el paisaje en ese momento Anahí supo lo que quería hacer aquella noche, su primera noche en Puerto Rico.
Quince minutos después la pelirroja salía de la ducha vestida con unos pantalones tejanos cortos y una camiseta, algo cómodo. Cuando bajó las escaleras buscando a su novia no la encontró, no estaba en la planta de arriba ni en la cocina ni el salón, pero en ese último lugar había una nota.
Estoy en la playa, no tardes- A
La pelirroja sonrió bajando las escaleras que daban directamente a la playa, a lo lejos podía ver a Anahí sentada en una toalla mirando al mar, el sol poco a poco se iba escondiendo en el cielo.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó susurrando Dulce mientras que la abrazaba por la espalda. Anahí estaba sentada abrazando sus piernas con sus brazos pero al sentir que la pelirroja la arropaba con su cuerpo se tiró un poco para atrás.
-Disfrutando de las vistas…-fue lo único que contestó. La pelirroja se acomodó mejor, de tal manera que la rubia quedaba entre sus piernas.
El tiempo siguió pasando y ninguna de las dos se movió, ya había anochecido pero ninguna de las dos tenía intenciones de moverse de allí. La playa estaba completamente vacía, lo único que podían escuchar eran sus respiraciones acompañadas por las olas que rompían en la playa.
En un momento dado Dulce empezó a dejar pequeños besos por el cuello de la rubia haciendo que esta suspirara por cada roce de los labios de la pelirroja. Anahí cerró los ojos dejándose llevar por el momento, tiró la cabeza hacia atrás dejándole mucho más espacio para besar. Dulce lo tomó como una señal y ya no solo eran pequeños besos, sino que ahora saboreaba la piel de la chica y de vez en cuando pasaba su lengua de arriba abajo disfrutando del sabor de la ch-Mmh…-
-Mmh…- la rubia reprimió un gemido mordiéndose el labio inferior al sentir como la pelirroja le mordía el cuello pero Dulce lo había escuchado. Anahí no aguantó más la tentación y se giró para ahora estar de cara con su novia- ¿Estás segura?- le susurró sobre los labios.
-Muy segura…-Dulce asintió antes de unir sus labios con los de Anahí.
Era el momento.
El beso empezó tierno demostrándose que las dos querían hacerlo pero el beso se fue tornando cada vez más apasionado, voraz y ardiente. Sus lenguas batallaban para ver quien conseguía el control de la situación.
En un despiste de la rubia la doctora se deshizo del vestido que llevaba, dejándola tan solo con su ropa interior. Era un conjunto de color blanco, pero Dulce no se conformó con tan solo mirar sino que con sus manos empezó acariciar la piel de esta, al principio por la espalda subiendo lentamente por la columna y de vez en cuando le clavaba sus uñas.
En pocos segundos Dulce consiguió cambiar sus posiciones, ahora era ella la que se encontraba encima. Antes de volverla a besar se quitó la camiseta que llevaba, mostrando su torso desnudo, no llevaba sujetador. Anahí suspiró al verla así, era la primera vez que veía sus pechos al desnudo.
No paraban de besarse cada vez más desenfrenadamente, las manos de Anahí empezaron a subir lentamente por el abdomen de la pelirroja hasta llegar a sus pechos, cuando llegó los apretó suavemente haciendo que Dulce se separara del beso para soltar un pequeño gemido.
-Anahí…-
La boca de la doctora fue bajando por el cuello hasta llegar a la clavícula de la chef donde chupó para dejarle una pequeña marca, mientras que desabrochaba el sujetador blanco de Anahí. Ahora era la pelirroja la que tocaba los pechos de la chica con sus manos, pero esta no se conformó con tan solo eso, su boca siguió bajando hasta llegar a ellos.
-Dulce…- susurró al sentir como esta atrapaba uno de sus pezones con la boca. Su cuerpo pedía más, mucho más.
Minutos después las dos chicas ya se encontraban desnudas, sintiendo por primera vez la piel de la otra rozando la suya. Las dos gimieron al sentirse tan cerca. Durante unos segundos se separaron lo suficiente para mirarse a los ojos, sentían sus respiraciones agitadas, escuchaban como a lo lejos las olas rompían contra la arena pero en ese momento solo importaban ellas dos. Era un momento imposible de olvidar.
No rompieron el contacto visual, pero Dulce deseaba más por eso fue bajando su mano rozando la yema de sus dedos con la piel de Anahí hasta llegar a su sexo. El primer roce hizo que la rubia cerrara los ojos mordiéndose el labio con fuerza, después de ese primer roce vinieron muchos más pero estos ya eran más precisos y más concretos buscando que la chica de ojos azules sintiera mucho más placer.
-Hazlo…- le suplicó clavando sus uñas en la espalda de la chica - hazlo… por favor…-
Dulce se había perdido en el cuerpo de la rubia, pero al escuchar esas suplicas no se hizo rogar más e hizo lo que le pedían. Con dos dedos se introdujo en el interior de su chica y empezó marcando un ritmo lento, sin apresurarse.
Pequeños gemidos salían de la boca de Anahí al sentir como Dulce entraba y salía de dentro de ella, pero no quería ser la única que tuviera ese placer.
Dulce gimió de sorpresa al sentir como la rubia se introducía dentro ella, jamás había sentido un placer igual.
Un único ritmo marcaban sus cuerpos.
Los minutos pasaban y las respiraciones cada vez eran más agitadas y los gemidos cada vez más altos pero ninguna de las dos quería acabar con ese momento lo querían vivir para siempre.
-No…no puedo más…- le costó hablar a Anahí, estaba muy cerca.
-Yo… tampoco…- contestó de la misma forma sin parar de mover sus dedos ni su cadera.
La primera en llegar fue Anahí, que cuando sintió el orgasmo gimió el nombre de Dulce lo más alto posible sin importarle si alguien las podía escuchar. Cuando la pelirroja sintió y escuchó como su novia llegaba al clímax no lo pudo aguantar más y llegó con el nombre de Anahí saliendo de sus labios.
Minutos después Dulce se hizo a un lado pegando su cuerpo desnudo al de la rubia, ninguna de las dos necesitaba decir nada para saber lo que sentían en ese momento. Se lo habían dicho todo con sus cuerpos, con sus caricias y gestos.
Esa primera noche en Puerto Rico jamás la olvidarían, esa primera vez era la primera de muchas.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:10 pm

Capítulo 22: De vacaciones
Los rayos de luz empezaron a entrar en la habitación de aquella casa de la playa de Puerto Rico dando algo más de claridad al cuarto, ahora se podía ver la ropa tirada por el suelo junto con otras cosas, las maletas en una esquina y dos cuerpos tumbados en la cama matrimonial. Sus respiraciones era lo único que se escuchaba.
Cada una estaba recostada a un lado de la cama y sus cuerpos los tapaba una fina sabana que no dejaba ver su desnudez. Por mucho que las chicas habían querido seguir en la playa empezaron a tener frio al estar desnudas sobre una toalla en la arena, por eso decidieron volver al interior de la casa donde volvieron hacer el amor apasionadamente como la primera vez.
Dulce y Anahí llevaban horas despiertas, no habían dormido nada, solo se miraban mutuamente disfrutando de ese momento tan especial, tan solo se miraban a los ojos deseando guardar ese momento en sus memorias para siempre.
-Creo que deberíamos dormir- dijo en un susurro Anahí mientras que su mano acariciaba la mejilla de la pelirroja. Sus yemas rozaban la piel de la chica, un simple roce. Pero ese simple roce hizo que Dulce cerrara los ojos al sentir el contacto, pudo notar como su piel se erizaba.
-Yo también lo creo princesa- contestó dándole la razón pero sin intenciones de dejar de mirarla.
La rubia al ver que su chica no cerraba los ojos se acercó un poco más levantando la sabana y girándose quedando de espalda a la pelirroja para que sus cuerpos estuvieran juntos y no hubiera espacio entre ellas. Dulce no dudó en abrazarla más, aquella sensación de bienestar que le otorgaba alguien jamás la había sentido, era tan difícil de describir lo que sentía en ese momento la doctora.
-Dul…-
-Mmh- contestó con los ojos cerrados. El sueño empezaba a vencerla, tanto a ella como a Anahí.
-Cántame una canción- susurró pero Dulce la pudo escuchar igual.- Quiero que me cantes una canción…-
Los ojos de la pelirroja se abrieron de par a par, estaba sorprendida, muy sorprendida.
-Pero, pero…- su voz se atascaba, no sabía que contestar.
Desde que dejó Lima no había vuelto a cantar para alguien, antes lo hacía en con sus antiguos compañeros de clase pero desde esos años no lo había vuelto a hacer. Se sentía nerviosa, cantar para Anahí era muy distinto.
-Por favor…- dijo la rubia mientras giraba un poco su cabeza quedándose a pocos centímetros de la cara de la pelirroja- Por favor…- repitió dándole un corto beso en los labios.
-Está bien…- dijo resignada, no le podía negar nada a la chica.
Anahí volvió a girar su cabeza volviendo a la posición anterior esperando que su novia le cantara esa canción. No sabía porque le había pedido que le cantara, jamás le había escuchado cantar pero estaba segura de que lo hacía muy bien.
Durante unos segundos Dulce se quedó pensando que canción cantar, muchas opciones le pasaban por la cabeza pero al final recordó una que le gustaba escuchar años atrás.
Eres todo lo que pedía
lo que mi alma vacía
quería sentir…
Dulce cantaba con voz muy baja, su boca estaba bastante cerca del oído de Anahí para que la pudiera escuchar bien. Su voz era dulce y delicada en ese momento. Sus nervios se esfumaron, no tenía por qué estarlo.
Eres lo que tanto esperaba
lo que en sueños buscaba
Y que en ti descubrí
Anahí instintivamente cerró sus ojos, la voz de Dulce era preciosa. Escucharla la tranquilizaba y saber que estaba entre sus brazos le hacía sonreír, le hacía feliz. Era feliz con Dulce.
Tú has llegado a encender
cada parte de mi alma
cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
ni ojos para nadie
Solo para ti
La voz de Dulce que había empezado siendo un susurro ahora poco a poco era mucho más baja, casi inaudible pero Anahí aun pudo escuchar las últimas dos frases de la canción.
Solo para ti
Solo para ti...
-Te quiero…-
Anahí se giró para mirarla a los ojos, después de hacer el amor por primera vez se había quedado con las ganas de decirle te quiero y ahora sabía que Dulce sentía lo mismo que ella, solo tenía que decírselo.
Después de unos segundos la rubia contestó.
-Yo también te quiero…-
No dijeron nada más, no hacía falta decir más.
Las dos chicas se quedaron dormidas cuando el sol empezaba otorgar más claridad a la habitación, eran casi las seis de la mañana. A ninguna de las dos les costó dormirse, estaban a gusto y cómodas en esa posición.
Los días fueron pasando bastante rápido para las dos, demasiado rápido creían.
Ninguna quería marcharse de aquel paraíso pero debían hacerlo, debían volver a los Estados Unidos, a sus casas. Pero algo que sabían era que jamás olvidarían ese viaje, el recuerdo de esas vacaciones estaba grabado en sus mentes.
La realidad, las obligaciones y trabajos las estaban esperando.
En Puerto Rico Dulce y Anahí se pasaron los días en la playa, bañándose y paseando por la zona, a veces salían a cenar algún restaurante o a bailar algún local pero después volvían a casa para hacer el amor hasta el amanecer, cada noche lo hacían.
-¿Lo tienes todo?- le preguntó Dulce sentada en el porche de la casa esperando a Ricardo.
-Si- contestó Anahí dejando la maleta en el suelo.
-¿Segura?- volvió a preguntar.
-Si-
-¿Has recogido las cosas del lavabo?- la chica asintió mirando su móvil-¿Y las de la habitación?-
-Sí, Dulce si…- contestó cansada- ¿Por qué preguntas tanto?- le cuestionó sin entenderla, su memoria nunca había sido muy buena pero siempre recordaba las cosas importantes.
-Para asegurarme de que no te dejas nada…-
-¿Por qué iba a olvidarme algo?- cuestionó un poco indignada.
-No fui yo la que se olvidó el sujetador en la playa la primera noche- respondió intentando aguantarse al risa recordando como al día siguiente cuando bajaron a la playa para bañarse aún seguía ahí. Dulce se pasó todo el día riendo por eso, y Anahí tan solo se sonrojaba al recordarlo.
La mirada de Anahí en ese momento fue fulminante, hasta daba algo de miedo, pero Dulce al ver como la rubia la miraba así fue cuando no pudo aguantar más la risa.
-¿De qué te ríes?- preguntó molesta con los brazos cruzados.
-De ti princesa, de ti…- respondió acercándose a ella para abrazarla- ¿Cómo te lo has pasado?- preguntó cambiando de tema y haciendo que la rubia se olvidara de su pequeño enfado.
-Genial…- dijo después de esperar unos segundos- Y aún no han acabado las vacaciones-
-No, aún no han acabado…-
El señor Bonilla no tardó mucho en llegar, Dulce le entregó las llaves de la casa y le agradeció por todo lo que había hecho el hombre por ellas. La pelirroja empezó a subir las maletas al taxi con ayuda del taxista mientras que Anahí seguía hablando con el dueño de la casa sobre las cosas que habían hecho.
-Siguiente destino Nueva York- dijeron las dos montadas ya en el taxi que iba hacia el aeropuerto.
En el avión aprovecharon para dormir y descansar un poco, llegarían a las 6 de la tarde a la gran ciudad, y en Nueva York pasarían esos 3 últimos días de vacaciones, sus primeras vacaciones.
Lo que no se esperaban al aterrizar era que Christian les estuviera esperando en el aeropuerto, las dos pensaban llamarlo más tarde para decirle que habían llegado bien y que al día siguiente irían a verlo pero el chico no había pensado igual.
-¡DULCE!- gritó el hombre al ver salir a la pelirroja junto con la rubia por las puertas.
Al escuchar como alguien la llamaba giró su cabeza hacia un lado y allí vio a Christian con un cartel en sus manos que ponía "Dulce 'perra' Espinoza". La pelirroja corrió hacia él soltando las maletas a mitad de camino y abrazó a Christian con todas sus fuerzas, hacía mucho tiempo que no lo veía aunque se llamaban casi a diario no tenerlo físicamente le afectaba al igual que le afectaba al chico no tener a su mejor amiga a su lado pero los dos intentaban disimularlo.
-Christian, te he echado mucho de menos…- le susurró la pelirroja sin separarse del abrazo dejando escapar una pequeña lagrima.
-Yo también mi niña…- el chico no reprimía sus lagrimas, de entre los dos Dulce siempre había sido la dura.
Anahí que había sido testigo de el reencuentro los miraba con una gran sonrisa en sus labios, ella misma había cogido la maleta de Dulce que había quedado tirada en el suelo. Cuando por fin se separaron rápidamente se limpiaron las lágrimas y miraron a la rubia.
-Tú debes de ser la famosa Anahí…- comenzó a hablar el chico y sin ningún tipo de pudor la abrazó, al principio la chef estaba sorprendida y no reaccionaba pero después correspondió ese pequeño abrazo.- Un placer-
-Igualmente Christian, tenía muchas ganas de conocerte Dulce habla muchísimo de ti- comentó mirando a su novia sin quitar la sonrisa.
-Espero que hable bien de mi- cortó el chico mirando a la pelirroja, y Anahí asintió.- Dulce también me habla mucho de ti y siempre dice maravillas de ti-
Anahí se mordió el labio inferior agachando la cabeza, aquel comentario no se lo espero por eso no supo que contestar.
-¿Qué haces aquí, Christian?- preguntó sonrojada, quería cambiar de tema rápido.
-Quería daros una sorpresa, además no voy a dejar que os hospedéis en un hotel cuando yo tengo una habitación libre en mi casa con una cama de matrimonio-
-Pero Chris, ya lo hablamos y…- Christian empezó a hacer pucheros y a ponerle ojitos por eso dejó de hablar de repente, entonces Dulce miró a su novia y esta solo se encogió de hombros en señal de que no le importaba- De acuerdo…- aceptó al final.
-¡Bien!- exclamó volviendo a abrazar a su mejor amiga- Dulce…- dijo cambiando su rostro a uno más serio, mucho más serio.
-Dime…-
-¿Has crecido? Te veo más alta…- contestó aguantándose la risa, algo que no pudo hacer Anahí.
-Vete a la **** imbécil -le dijo mirándolo de la peor manera posible, siempre se burlaba de su estatura.
-Vamos Dulce… Era una broma, ¿llevamos 5 minutos juntos y ya me vas a insultar?-
-Sí, es que no quiero perder la costumbre…-
Anahí que no había dejado de reír los miraba a los dos, al igual que la mayoría de las personas que estaban en el aeropuerto, estaban montando un gran escándalo pero les importaba muy poco.
-Venga vamos a casa que James ya habrá empezado a hacer la cena- dijo cogiéndole las dos maletas a Anahí para que no cargara más peso de la cuenta.
Las siete de la tarde iban a dar cuando los tres chicos llegaron a la casa de James y Christian, vivían en una casa de dos pisos bastante amplia para ellos dos a las afueras de la gran manzana.
-¡James, estamos en casa!- gritó el moreno, acto seguido salió un chico de cabello rubio y ojos azules de la cocina con un trapo entre sus manos.
-Hola cielo- saludó con una sonrisa primero a su chico con un beso en los labios y luego se dirigió a las chicas- Dulce, cuanto tiempo- le dijo estirando su mano para que la chica se la estrechara, ellos se conocían pero James siempre había sido un hombre respetuoso y no tan cariñoso como su pareja.
-Hola James, ¿Cómo estás?-
-Bien, muy bien- le contestó el rubio- Yo soy James, el novio de Christian un placer- se presentó a Anahí.
-Anahí Puente- se presentó la chica estrechando su mano.
-Hechas las presentaciones, James ayúdame a subir esto a la habitación de invitados- comentó señalando las maletas de las chicas.
Pocos después todos volvieron a bajar al primer piso, Anahí decidió ayudar a James a hacer la cena que ya le quedaba poco mientras que Christian y Dulce hablaban de sus cosas.
-¿Quieres una cerveza?- preguntó el bombero a Dulce sentada en un taburete y apoyado en la ventana que comunicaba el salón con la cocina.
-Claro- contestó sin quitar la vista de su novia, que estaba enseñándole a James como mejorar la receta.
Christian no tardó en llegar con dos cervezas en sus manos y le entregó una a la pelirroja.
-Por lo que veo han ido muy bien las vacaciones en Puerto Rico-
-Han ido genial- contestó con una gran sonrisa.
-¿Y esa cara de ¡mbéc¡l?- le preguntó de broma Christian, al ver como Dulce no dejaba de mirar a Anahí y esta de vez en cuando la miraba a ella.
-La misma que pones tú cada vez que miras a James- le contestó con una sonrisa burlona antes de volver a beber de su cerveza.
-Eso es cierto- no lo negó.
La pelirroja no pudo evitar soltar una carcajada contagiando a Christian, tanto James como Anahí los miraron sin comprender de qué se reían pero al no obtener ninguna respuesta se encogieron de hombros y se volvieron a concentrar en la cena.
-A veces me parece todo surrealista…- confesó Dulce a su mejor amigo.
-¿El qué?-
-Estar con ella… Hemos pasado por tantas cosas que me hicieron pensar que jamás podríamos estar juntas de esta forma que ahora que está conmigo que es mi novia me parece irreal, como si fuera un sueño…- dijo Dulce.
-A veces todo puede parecer irreal o surrealista pero solo tienes que disfrutarlo, has conseguido que este contigo y por cómo te mira va a seguir contigo por mucho tiempo Dulce, lo sé…- le aconsejó de la mejor manera que supo- Solo déjate llevar, no pienses en eso…-
-Cuesta dejarse llevar aunque lo intento pero tengo miedo de volver a sufrir por ella-
-¿La quieres?-
-Sí, mucho…-
-¿Te arrepientes de estar con ella?-
-¡No! Eso jamás…-
-Pues no pienses en nada más, hazla feliz, disfruta cada momento junto a ella…-
-Puede que tengas razón…-
El bombero volvió a beber de su cerveza apoyándose como Dulce en la ventana.
-¿Brindamos?-
-De acuerdo, ¿por qué brindamos?- preguntó encarando al chico sin levantarse de su asiento.
-Por el amor- alzó su botellín de cerveza.
-Por el amor- contestó con una sonrisa chocando su botella con la de su mejor amigo.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:10 pm

Capítulo 23: El premio
-¡Chúpate esa Uckermann! ¡Te he vuelto a ganar!- gritaba Dulce recreándose en su victoria enseñándose sus cartas mostrando un full, un trío de reyes y una pareja de treses. Los dos llevaban gran parte de la noche jugando a póker mientras esperaban a Anahí que llegara de trabajar.
-¿Pero… pero cómo lo haces?- preguntaba desesperado al ver que había vuelto a perder.
-Soy un as jugando al póker- contestó con el ego por las nubes.
-Venga va, la revancha…- dijo cogiendo la baraja y empezando a mezclarlas otra vez.
-¿Otra?- preguntó con una gran sonrisa- Es la tercera vez que te dejo sin fichas, asúmelo eres pésimo jugando…-
El chico resopló pesadamente y puso su frente contra la mesa en señal de desesperación, si hubiera sabido que Dulce era tan buena no le hubiera dicho de jugar. Justo en ese momento Maite salía de la cocina con un plato en su mano y un tenedor en la otra.
-Wow Dulce… este pastel de chocolate esta delicioso…- decía con la boca llena de pastel.- Como se nota que lo ha hecho Anahí…-
- Si lo hizo ella- afirmó mirándola atentamente-¿Cuántos trozos te has comido?- le preguntó la doctora muy curiosa, porque juraría que aquel no era el primer trozo que se comía.
-Emh… Creo que 3, o puede que 4…-
Dulce abrió los ojos sorprendida, se había comido 4 trozos de tarta de chocolate y no eran trozos pequeños. La morena miraba a Christopher esperando alguna reacción de sorpresa en este, pero el moreno tan solo se encogió de hombros sin darle más importancia. La pelirroja no quiso hablar más sobre el tema, pero algo empezaba a sospechar.
-Mai, ¿no quieres jugar?- le preguntó por segunda o tercera vez, no quería excluir a la chica- Seguro que lo haces mejor que Uckermann-
-No, pre…fiero… co…mer- volvió a contestar con la boca llena de tarta.
La conversación fue interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose, era Anahí que llegaba de trabajar. Desde que habían llegado de sus vacaciones las dos decidieron que pasarían la gran mayoría de las noches juntas, ya que por el día trabajaban. Así podrían pasar algún tiempo juntas.
Esa noche la pasarían en casa de Dulce, la mitad de las cosas de la chef ya estaban en casa de la pelirroja y lo mismo pasaba con la doctora y sus cosas.
Había pasado más de un mes desde las vacaciones en Puerto Rico, y su relación se había fortalecido mucho más. Dulce ya no tenía miedo a sufrir y disfrutaba a cada momento de su vida junto a Anahí que cada día que pasaba era mejor.
-¡Dul!- gritó al cerrar la puerta.- ¡Estoy en casa!- le encantaba decir esa frase al llegar.
-¡Estamos en el salón!-
-¿Estamos…?- susurró la rubia caminando dejando el bolso en la mesa de la entrada.
-¡ANAHÍ!- gritó muy efusivamente Maite levantándose del sofá dejando el plato en la mesa para lanzarse contra el cuerpo de la rubia.
-Mai… no puedo… respirar…- habló dificultosamente la recién llegada.
-Cariño debes tener más cuidado- le recordó su marido rápidamente al ver como se había lanzado contra el cuerpo de Anahí.
-Es verdad…- dijo separándose del abrazo y dejando por fin respirar cómodamente a su amiga.
-Chicos no es que no me alegre de veros pero ¿qué hacéis aquí?- cuestionó ya que no se esperaba a sus amigos aquella noche.
Anahí mientras iba hablando se iba acercando a su chica que aún seguía en el mismo lugar, cuando llegó ya había dejado de hablar y se inclinó para darle un pequeño beso en los labios. Desde esa mañana no se habían visto y lo único que quería hacer la rubia era llegar a casa para estar con Dulce.
-Hola princesa…- le susurró la pelirroja después del beso.
-Es que tenemos una noticia muy importante que contaros…- anunció el chico poniéndose de pie junto a su esposa.
Dulce hizo que Anahí se sentara sobre sus rodillas, ella ya tenía algunos cabos atados. Más o menos sabía que noticia se avecinaba pero la rubia no entendía nada hasta que Maite habló.
-¡Estoy embarazada!-
-¡¿Qué?!- exclamó sonriente la chef levantándose de encima de Dulce quien tenía una gran sonrisa en sus labios, esa era la noticia que se esperaba recibir- Pero, pero… ¿de cuánto estas?-
-De casi tres semanas, me hice la prueba ayer y dio positivo y hoy lo hemos confirmado en el hospital-
-¡Me alegro tanto!- ahora era Anahí la que abrazaba con fuerza a Mai y luego a Ucker-¡Por los dos! ¡Dios mío, voy a ser tía!- la rubia estaba entusiasmada, aquella era su familia y se alegraba al saber que se iba a ampliar con un nuevo miembro.
Dulce abrazó a la feliz pareja después de ellos dándoles la enhorabuena a los futuros papás.
-Esto hay que celebrarlo- anunció la pelirroja.
-Sí, quedaos yo abriré una botella de vino para nosotros, lo siento Mai tú no puedes- contestó con una gran sonrisa. No se lo podía creer, Maite estaba embarazada.
-Chicas no os molestéis, nosotros tenemos que irnos ya. Mañana madrugamos para ir a decírselo a nuestros padres- comentó el hombre cogiendo su chaqueta.
-¿Hemos sido las primeras en saberlo?-
-Claro-
La feliz pareja se fue de casa de Dulce poco después, ya era algo tarde. La pelirroja empezó a recoger las fichas y la baraja de naipes con la que habían jugado Ucker y ella mientras que la rubia se servía una copa de vino en la cocina.
-¿Qué tal en el trabajo?- preguntó la rubia con una copa en su mano.
-Genial, he tenido a Sala todo el día enganchado a mí vigilando todo lo que hacía…- ironizó la pelirroja.-Un gran día…-
-¿Cuándo te dirán si te dan el puesto de médico en el hospital?-
La pelirroja había presentado ya la solicitud para seguir trabajando en aquel hospital, solo quedaba esperar la respuesta pero ella deseaba que se la aceptaran porque le encantaba trabajar allí.
-No lo sé, pero espero que pronto-
-Bueno, no te preocupes…- le dijo Anahí dejando su copa de vino en la mesa donde estaba Dulce recogiendo y le dio un beso en la frente para relajarla- ¿Quieres jugar?- preguntó señalando las cartas.
Lo primero que hizo la pelirroja fue reírse, algo que no sentó muy bien a la rubia.
-¿Sabes jugar?- cuestionó con una sonrisa triunfante.
-Un poco- le contestó la chef encogiéndose de hombros.
-No creo que sea buena idea, no quiero que te enfades conmigo después ganarte…- su ego aquella noche estaba por las nubes.
-¿Tan segura estas de que me vas a ganar?-
-Princesa, soy buenísima jugando-
-Pues entonces juguemos…- retó la rubia sentándose enfrente de la pelirroja con su copa de vino al lado.
-De acuerdo- aceptó segundos después encogiéndose de hombros- Luego no me llores si pierdes…-
Dulce volvió abrir el pequeño maletín donde estaban todas las fichas pero antes de empezarlas a sacar Anahí la frenó.
-No nos harán falta las fichas, tan solo saca la baraja-
-¿Y cómo apostaremos?-
-Con nuestra ropa- contestó con voz muy sugerente, la pelirroja tan solo pudo tragar saliva pesadamente al ver como la rubia se inclinaba un poco hacia delante.
-¿Strip Póker?- la rubia asintió y la pelirroja suspiró lentamente- ¡Juguemos!-
Dulce sacó la baraja de cartas y empezó a mezclarlas con un gran dominio sin que ninguna carta se le cayera, pero justo antes de empezar a repartir Anahí volvió a hablar.
-Una pregunta antes de empezar… ¿un trío gana a la escalera, no?-
La pelirroja intentó aguantarse la risa, aquello iba a ser más fácil de lo que pensaba.
-No, Anahí…- le contestó aun aguantándose la risa- La escalera gana al trío, pero no al color ni al full-
-Es verdad, es verdad…- contestó haciéndose la inocente.
-Jugaremos al cinco cerrado, tan solo podrás descartarte una vez… Lo que significa que las cartas que no quieras las puedes quitar de tu mano y yo te daré otras de la baraja para que tengas las cinco cartas en tu mano, ¿entiendes?-
-Emmh… Sí, claro- Anahí seguía haciéndose la desentendida.
-Pues empecemos…-
Cogió la baraja otra vez pero ahora empezó a repartir, una a su novia y otra a ella misma así hasta que llegó a cinco cartas. Cuando acabó dejó la baraja a un lado para coger sus cartas, atentamente las miro al igual que hacia Anahí con las suyas. La morena segundos después de desprendió de una de sus cartas dejándola encima de la mesa, apartada de sus otras cartas.
-¿Cuántas quieres?-
Anahí se volvió a mirar las cartas por última vez, para descartarse 4 cartas.
-Quiero 4…- la pelirroja la miró arqueando una ceja, aquello era muy arriesgado pero no dijo nada y se las dio.
Dulce cogió la carta de la baraja que necesitaba para completar las cinco cartas, no tenía una buena jugada pero nunca se sabe que pasara jugando al póker, siempre te debes aferrar a tus cartas.
-A ver… Muestra las cartas-
-He conseguido una pareja de treses- contestó con una gran sonrisa, ella sabía que eran unas cartas pésimas pero ahora el objetivo era hacerle creer a Dulce que iba a ganar.
-Yo tengo doble pareja- anuncio la pelirroja mostrando sus naipes.
-¿Ganas tú?-
-Sí, princesa…- Dulce dudo un segundo para luego volver hablar- Anahí si quieres te puedo enseñar primero y dejamos esta partida pendiente para otro día…-
Anahí levantó su cuerpo de la silla y sin moverse del sitio estiro su cuerpo para quedar cara a cara con Dulce.
-¿Qué no quieres verme desnuda?...- preguntó provocando a la pelirroja- Porque yo me muero de ganas de verte sin ropa, tan solo para mi…- la rubia se paso la lengua por los labios mirando a Dulce.-¿Seguimos jugando?- preguntó volviéndose a sentar como si nada hubiera pasado.
-Cla…- la pelirroja tragó saliva- Claro, pero has perdido tienes que quitarte una prenda…-
La rubia sonrió estaba a punto de conseguir su objetivo, sin más dilación se quitó una de sus botas y la dejo en el suelo mirando otra vez a Dulce.
-Vamos hacer esto más interesante- habló Anahí- quien gane tendrá un premio de la perdedora, ¿de acuerdo?-
-De acuerdo- aceptó sin dudar.
-Ahora si… ¿Seguimos?-
Las dos chicas siguieron jugando, más de media hora había pasado cuando Anahí ya se encontraba en ropa interior mientras que Dulce tan solo se había quitado los zapatos. Pero ese era el plan de la chef, dejarse ganar unas partidas para confiar a la pelirroja pero ahora empezaría a jugar en serio.
-¿Qué tienes?- preguntó Anahí con una pequeña sonrisa en sus labios.
-Escalera, princesa vete quitando el sujetador…- la escalera empezaba en el 4 y acababa en el 8.
-Por ahora va a ser que no…- le contestó mostrando sus cartas- Yo tengo color…-
La pelirroja se mordió la lengua, con escalera lo tenía casi ganado no se esperaba que Anahí tuviera todas las cartas de un mismo palo sin ser consecutivas. A regañadientes la pelirroja se sacó la camiseta dejando ver su sujetador de color rojo intenso. Los ojos de la rubia fueron directos a los pechos de Dulce, y unas ganas inmensas le dieron por acabar ya aquella partida y llevar a la morena a la habitación.
-¿Seguimos?- preguntó algo disgustada, pero aun con confianza de que iba a ganar.
-Aja…-
-Anahí, mis ojos están aquí arriba-
-Lo sé Dul, lo sé- contestó sin apartar la mirada de los pechos de la chica.
La partida continuó, pero para gran sorpresa de Dulce estaba perdiendo continuamente ahora se encontraba tan solo con una prenda, su tanga era lo único que le quedaba en el cuerpo, que había que decir que poco tapaba. Y Anahí aún seguía en ropa interior, no había perdido ni una partida.
No se lo podía creer, había estado controlando la partida pero ahora se encontraba completamente perdida. Debía ganarle dos rondas a Anahí para conseguir ese premio, pero algo que notaba en la rubia ahora era que no dudaba con sus cartas, y sabía mucho más que antes…
Ahora se daba cuenta, le había engañado. Anahí sabía jugar mucho más de lo que le había hecho creer.
Cuando Anahí acabó de darle la última carta que necesitaba, Dulce sonrió sin poderlo ocultar aquella ronda no la iba a perder, tenía póker de reyes. Era la mejor mano que había tenido. No podía perder…
-Muéstrame tus cartas- le dijo Anahí.
-Póker…. de… reyes- dijo recreándose en cada palabra que decía.
-Escalera… de… color- la imitó hablando de la misma manera que la pelirroja había hecho, la escalera de color era una combinación de naipes complicada de conseguir, debían ser números consecutivos y además del mismo palo. Todas las cartas eran de corazones.
-Espera… ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?!- Dulce estaba alterada, acababa de perder.
-Lo que ves, Dulce… Has perdido…- la pelirroja se mordió la lengua aun intentando asimilar que había perdido- Debes quitarte esa última prenda, pero hazlo de pie quiero ver tu cuerpo…- le dijo Anahí apoyando su espalda en el respaldo de la silla.
Dulce no dijo nada, se levantó de aquella silla y lentamente se fue desprendiendo de la ultima prenda de ropa que le quedaba puesta, cuando por fin se lo había quitado la rubia le dio una mirada intensa de arriba abajo, recreándose en lo que veía.
-¿Y ahora?- preguntó algo molesta la pelirroja por haber perdido.
-Ahora quiero mi premio- ordenó sin moverse de la silla.
-Claro… El premio…-
La morena lentamente caminó hasta llegar delante de Anahí y se sentó ahorcajadas encima de ella, la rubia sorprendida quiso tenerla más cerca pero cuando la fue a tocar Dulce la frenó cogiendo sus manos.
-No, aun puedes tocar…-
Poco a poco la pelirroja se fue acercando a los labios de la rubia pero cuando estuvo a pocos milímetros frenó, Anahí esperaba el beso por eso cerró los ojos pero al no notar el contacto los volvió a abrir.
-Bésame…- susurró, pero Dulce no le hizo caso.
-¿Desde cuándo sabes jugar?-
-Mi padre me enseñó a jugar a los diez años…- confesó con una pequeña sonrisa.
-Me engañaste…- Anahí asintió como respuesta.
-Bésame…- volvió a repetir la rubia, sus labios casi se tocaban pero Dulce no daba su brazo a torcer.
-Primero tu premio…- la pelirroja bajo hasta el cuello de la chica, y beso suavemente la piel blanca de la chica subiendo lentamente por el mentón y luego la mejilla hasta pegar su boca en el oído- Tu premio… va a ser…- Dulce susurró con voz ronca, haciendo largas pausas para desesperar más a la rubia quien no podía mover sus manos.
-¡¿Qué?!- preguntó frustrada y desesperada.
-Que dormirás en el sofá- le contestó rápidamente levantándose de encima de la chica para recoger su ropa.
-Espera… espera… ¡Eso no es un premio! ¡Vuelve aquí!-
-Pues es el que tendrás…- dijo al acabar de recoger su ropa y para después irse hacia su habitación con intenciones de no salir de allí.
-Esto no va a quedar así…- se susurró así misma, Anahí se levantó velozmente para alcanzar a Dulce antes de que entrara en su habitación.
Antes de que entrara Anahí la cogió de la cintura para girarla y pegarla contra la pared, sin dejarla escapar porque la rubia pego todo su cuerpo al de Dulce posando sus manos en los muslos de la chica y empezando a subir.
-Mi premio no va a ser ese…- le susurró sobre los labios, ahora las tornas habían cambiado.
-¿Y cuál va a ser?- preguntó intentando sostener su postura de no hacer nada aquella noche, pero era muy difícil. Tener a Anahí en ropa interior tan cerca y no hacer nada le costaba mucho, si antes le había sido difícil levantarse de encima de ella ahora lo era muchísimo más.
-Vas a ser tú…- dijo antes de estampar sus labios contra los de la chica impidiendo que Dulce pudiera hacer nada, cuando noto como la pelirroja se aferraba a su espalda con sus manos fue cuando se volvió a separar de ella- Mi premio eres tú esta noche…-
Dulce no dijo nada más, después de aquel beso había olvidado la partida de póker, había olvidado hasta su nombre. Tan solo pensaba en entrar a su habitación con Anahí para no salir de ahí en toda la noche. Pero no tuvo que hacer nada porque fue Anahí quien la arrastró hasta llegar a la cama.
Entre caricias, besos y gemidos se olvidaron de todo lo demás, tan solo se centraron en ellas mismas.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 9:11 pm

Capítulo 24: Navidad en familia
La Navidad es una fiesta para pasar en familia, para disfrutar con los tuyos y dar gracias por todo lo que tienes en tu vida.
La casa de la rubia había sido adornada con detalles navideños la noche anterior por Dulce y por Anahí. Habían conseguido un pequeño árbol de Navidad, y también habían comprado los adornos.
Las dos la querían adornar aunque no fueran a pasar las vacaciones en Los Ángeles.
Era un 23 de diciembre a las 9 de la mañana cuando Anahí se encontraba en su habitación mirando toda la ropa que tenía en el armario, de izquierda a derecha iba mirando prenda por prenda.
Necesitaba encontrar la ropa perfecta, los vestidos perfectos para Nochebuena y también para fin de año.
Aun no se lo creía, hacía más de tres semanas que Dulce se lo había dicho y ella había aceptado encantada pero aún no se creía que los fuera a conocer. Llevaban 6 meses estando juntas, siendo novias, ya iba siendo hora que los conociera.
-¡DULCE!- gritó desesperada la rubia sacando otro vestido del armario y ajustándolo sobre su cuerpo sin ponérselo para ver cómo le quedaba.
-¿Qué?- preguntó alzando un poco la voz confusa desde el lavabo, concretamente desde la ducha.
-¡DULCE!- volvió a gritar porque no la escuchó.
Esta vez la pelirroja se asustó por el segundo gritó que había dado, por eso cogió la toalla y se la enredó en el cuerpo y salió a la habitación.
-¿Qué? ¿Qué pasa?- cuestionó rápidamente con la cabeza aun llena de champú mirando a su chica que seguía delante del armario mirando otros vestidos. La habitación estaba hecha un desastre había ropa por todos lados; el suelo, la cama, encima de los muebles…
-No sé qué ropa llevarme…- le contestó sin mirarla.
-¿Estas de broma, no?- preguntó empezando a molestarse, ¿le había hecho salir de la ducha para eso?- Dime que es una broma…- le repitió.
-¡NO!- esta vez gritó mirándola, pero su voz volvió a ser normal después- ¿Qué haces así?-
-Tú qué crees…-
-Yo… yo no sabía…-
-¿Puedo seguir duchándome tranquila?- cuestionó cruzándose de brazos para que la toalla no cayera al suelo. Anahí asintió agachando la cabeza y dándole la espalda a la pelirroja, la rubia no quiso decir nada más- Cuando acabe te ayudo- añadió para no sentirse tan culpable al haberla gritado.
Dulce se volvió a meter en la ducha, pero ya no se podía relajar debajo del agua. Se sentía algo culpable por la manera en la que le había contestado, su humor por la mañana no era el mejor. Se duchó y se vistió rápidamente para salir lo antes posible del lavabo y ayudar a su chica con lo que fuera.
-Princesa… ¿Qué pasa?- preguntó viendo como su chica se encontraba sentada en la cama tapándose su rostro con las manos.
Anahí al escuchar la voz de Dulce levantó un poco el rostro suspirado pesadamente.
-Es que… es que… No tengo… ni idea de que llevarme… de ropa- dijo entre suspiros e intentando controlar su llanto.
-Pero no hace falta que llores Anahí, la ropa no es importante…-
-¡VOY A CONOCER A TUS PADRES DULCE, SI ES IMPORTANTE!- le gritó sin controlar sus nervios- Perdona…- rápidamente se disculpó dejando escapar algunas lágrimas.-Tengo que impresionarlos…-
La pelirroja ahora lo empezaba a entender todo, era por el viaje que iban a hacer a casa de sus padres. Dulce iba a presentar a su novia en persona a toda su familia. Anahí estaba nerviosa por eso, quería crear buena impresión.
-Anahí…- la llamó para que la mirara- Princesa, mírame- cuando por fin lo hizo, Dulce pudo ver esos ojos azules llenos de lágrimas- Ellos ya te adoran, mi madre está encantada ya la escuchaste ayer, está emocionada por conocer a la chica de la que su hija se ha enamorado perdidamente y mi padre igual, aunque él es algo más serio… Con mi hermano y su mujer tampoco tendrás problemas, pero hay una persona a la que si debes impresionar…
La cara de Anahí se tensó esperando que siguiera para saber a quién tenía que impresionar, el llanto ya había cesado.
-¿Quién?-
-A Nico- contestó con una gran sonrisa- Él es muy importante, pero seguro que le agradaras- Anahí sonrió de vuelta y apoyó su cabeza en el pecho de Dulce y suspiró pesadamente, estaban a punto de dar un paso muy importante en su relación y la rubia quería que todo saliera a la perfección.-Todo saldrá bien, ya verás…-
-¿Y si no sale bien?-
-Anahí… relájate- le dijo mirándola a los ojos.
-¿Me ayudaras a hacer la maleta?- le cuestionó minutos después.
-Claro…-
Después de más de una hora consiguieron hacer la maleta de la rubia, costó mucho pero lo consiguieron y además Dulce consiguió relajar un poco a Anahí a su manera…
-Te dije que si lo hacíamos otra vez llegaríamos tarde al aeropuerto…- le susurró la rubia a la pelirroja cuando ya se encontraban en el taxi, iban algo tarde para coger el vuelo.
-No te vi quejarte antes, ya sabes, cuando estaba entre tus…- Dulce no pudo acabar la frase porque
Anahí le puso la mano en la boca para que no siguiera hablando, el taxista las miró a través del retrovisor sorprendido.
-¿Era necesario?- le susurró a la doctora.
-Sí, lo era. Ahora estas mucho más relajada y no estás nerviosa por tener que conocer a mis padres…-
-Gracias por recordármelo,- dijo negando un par de veces con la cabeza, otra vez volvía a estar nerviosa- pero me refería a que si era necesario ese comentario…-
-Si quieres te puedo volver a relajar…- le susurró en el oído con una sonrisa pícara, pero enseguida la chef se apartó algo sonrojada haciendo reír a la pelirroja.- Yo solo quiero ayudar, princesa…- Anahí negó con la cabeza alejándose lo más posible de su novia.
En el avión las cosas empezaron a cambiar, llevaban alrededor de treinta minutos volando, y la rubia cada vez estaba más nerviosa. Su pie temblaba contra el suelo a una gran velocidad y su mirada no paraba en un lugar fijo.
-Háblame…-
-¿Mh?-
-Dulce, háblame de cualquier cosa… Necesito no pensar- ahora lo había entendido Dulce.
-Bueno, quería decírtelo cuando volviéramos, pero este tampoco es mal momento- empezó a hablar después de pensar unos segundos- Me han ofrecido trabajar en una clínica privada…-
-Pero… ¿Cómo? ¿Cuándo?- la interrumpió rápidamente con una sonrisa en su rostro- ¿Por qué no me lo dijiste antes?-
-Fue la semana pasada se presentaron en el hospital, al parecer Sala me había recomendado antes de que me contrataran como médico en el hospital- Hacía poco menos de un mes que a Dulce le había llegado la noticia de que ella había sido la elegida junto con dos médicos más para trabajar en aquel hospital. La pelirroja había aceptado sin pensárselo dos veces, se sentía a gusto trabajando allí con sus compañeros.- No te lo dije antes porque no hay nada que pensar, no lo acepté…-
-¿Por qué?- preguntó curiosa, ella sabía que adoraba trabajar en aquel hospital pero una clínica privada significaba trabajar menos horas por las noches, y más dinero.
-Tengo que aprender aún muchas cosas, trabajar para esa clínica sería tener mucha presión sobre mí, más de lo normal además tendría que…-
-¿Qué?-
-Tendría que mudarme-
-¿Mudarte?...- preguntó con la voz un poco entrecortada mirando a la pelirroja a los ojos. Dulce asintió con la cabeza -¿Dónde?-
-Barcelona…-
-¿España?- preguntó sorprendida y cuando la chica asintió esta apartó la mirada hacia la ventana del avión, centrando su mirada en las nubes que se veían.
-Anahí… No lo he aceptado, no le des más importancia…-
-¿Cómo que no le dé más importancia, Dulce? Es una gran oportunidad, dime la verdad…- le contestó volviéndola a mirar- ¿Por qué no lo has aceptado?-
-Porque no quiero mudarme- contestó seria pero diciendo la verdad.
-¿Por qué?-
-Por que mudarme a Barcelona no entra en mis planes…-
-¿Y que entra en tus planes?-
-En mis planes solo estás tú Anahí, solo tú…- la rubia agachó la mirada durante unos segundos pero la pelirroja le alzó el rostro poniendo sus manos en las mejillas de la chica- No quiero vivir lejos de ti porque no sería feliz, mi felicidad eres tu Anahí… Estoy enamorada de ti y quiero disfrutar cada momento a tu lado- cuando acabó se acercó un poco más y unió sus labios en un tierno beso.
-¿Estás segura?- preguntó con algo de miedo en su voz, no quería que Dulce desaprovechara una oportunidad así.
-No he estado más segura en mi vida, ese trabajo no es para mí…-
Anahí la volvió a besar alargando el beso más que el anterior, cuando por fin se separaron la pelirroja apoyó su cabeza en el hombro de la rubia uniendo su mano con la de la chica y entrelazando sus dedos.
-Yo también estoy enamorada de ti…- le contestó en un susurró Anahí.
Durante el vuelo la rubia se olvidó de todo, de todo menos de Dulce. Y de lo que sentía por ella, de los momentos vividos y los que les quedaban por vivir. Se olvidó de los nervios, y de lo que le esperaba cuando se bajara de aquel avión.
-¿Lo tienes todo?-
-Por tercera vez, si Dulce…- contestó cogiendo su maleta.
-Solo me quiero asegurar…-
-Tus padres no saben que volábamos hoy, ¿no?-
-No, ellos creen que volaremos mañana… Solo lo saben Javier y su mujer, Megan- le contestó- Espero que no se haya ido de la lengua…-
La pareja salió de aquel aeropuerto minutos después cogiendo un taxi para que las llevara a Lima, concretamente a la residencia de los Espinoza. Para Anahí fue un trayecto demasiado corto.
-Ya hemos llegado señoritas- dijo el taxista.
Dulce enseguida le pagó lo que le debía y abrió la puerta para salir del coche pero al ver que la rubia no se había movido del asiento y que tan solo miraba hacia la casa volvió a entrar en el coche.
-¿Estás bien?-
-Sí, creo que si…-
-Estamos juntas en esto, no lo olvides-
-Venga, vamos…- dijo con algo más de confianza aceptando la mano de Dulce para salir del taxi.
Pocos segundos después las dos chicas se encontraban en frente de la puerta de la casa, Dulce fue quien tocó el timbre con su mano libre ya que la otra mano la tenía entrelazada con la de la rubia.
-¡Ya voy!- escucharon decir a alguien.
Anahí cogió aire profundamente preparándose para lo que lo que iba a suceder.
-¡Dul!- exclamó la persona que abrió la puerta segundos después de ver a las chicas. Era su hermano quien la había abrazado con todas sus fuerzas levantándola incluso del suelo.
-Javi…- Hacía mucho que no se veían, aunque se llamaban todas las semanas para saber cómo iban las cosas.- Javi, bájame que te quiero presentar a alguien…-
-Está bien- aceptó dejándola en el suelo.
-Javier, esta es Anahí mi novia. Anahí él es el pesado de mi hermano, Javier…-
La rubia estiró su mano para saludarlo.
-Encantada de cono…- pero el chico la cortó.
-Deja las formalidades a un lado, cuñada ¡Ahora eres de la familia!- le contestó estrechándola entre sus brazos con una gran sonrisa, una sonrisa muy parecida a la de Dulce. Pocos segundos después se separó y Javier se quedó mirando a las chicas- Dulce me dijiste que era muy guapa, pero wow… No sabía que tenías tan buen gusto…-
-Calla, calla…- le ordenó al ver como su novia se sonrojaba aún más por los halagos de Javier. El chico era una versión masculina de Dulce, aunque Javier era mucho más alto que las chicas. Alrededor del 1'80.
-Es la verdad, es una belleza…-
-¡Javier!-
-Vale, vale… Ya paro- dijo sin ocultar su sonrisa, tantos años y aun conseguía hacerla rabiar en menos de cinco minutos- Venga entrar, mamá y la abuela están en la cocina- les dijo cogiéndoles las maletas.
Dulce asintió volviéndole a coger la mano a Anahí para que las siguiera. La rubia no dejaba de mirar hacia todos los lados, no era una casa muy grande pero era muy acogedora y familiar con retratos por las paredes, podía distinguir algunas fotos antiguas y otras de Dulce junto a Javier.
-¡Javier!- gritó la madre de Dulce, Blanca desde la cocina-¿Quién era?- preguntó aun cocinando de espaldas a la puerta al igual que su suegra.
El moreno dejó las maletas en el comedor y las siguió.
-Mamá, abuela mirad quienes han venido desde Los Ángeles…-
Las mujeres se giraron extrañadas por lo que habían escuchado, pero más sorprendidas estaban al ver quiénes eran. A la madre de Dulce casi se le cae el cuchillo al suelo al ver a su hija. Javier tenía su brazo por encima del hombro de la pelirroja mientras que la pelirroja cogía la mano de Anahí para que no quedara atrás.
-¡Dulce!- gritaron las dos mujeres a la vez.
Blanca corrió hacia su hija para abrazarla con mucha fuerza, abrazo que fue correspondido por la pelirroja. Era mucho tiempo sin verse, era lo único que detestaba de vivir en LA, el no tener a su familia cerca, los extrañaba mucho.
-Mamá, mamá…- repitió su nombre, pero la mujer no paraba de besarle en la mejilla.
-Mi niña por fin está en casa…-
-Déjame, que voy a saludar a la abuela…-
Dulce se acercó a su abuela y la abrazó con cariño y después le dio un beso en la mejilla, Anahí la miraba desde la puerta de la cocina al lado de Javier. La mujer más mayor le dijo unas palabras en español a la pelirroja que la rubia no llegó a entender, pero supo que hablaban de ella porque la doctora la miró al escuchar a su abuela.
-¡Fernando!- gritó Blanca a su marido- ¡Fernando, corre ven!-
El hombre estaba en su despacho cuando escuchó como su mujer lo llamaba a voces, y conociendo a su esposa no quería hacerla esperar.
-¡Ya voy, ya voy!- Se quitó sus gafas para leer y bajó a la cocina sorprendiéndose alegremente al ver a su niña pequeña ahí.- ¡Dulce!- exclamó acercándose a su hija para abrazarla.- ¿No venias mañana? ¿Qué haces aquí? Pero mírate, que guapa que estas…- dijo separándose para luego volverla a abrazar sin dejarla responder ni decir nada.
-Tú también estas muy guapo papá… Te extrañé- le susurró separándose de él.
-Y yo a ti, mi niña-
Dulce se dirigió hacia Anahí para cogerla de la mano para luego presentársela a sus padres y su abuela.
-Mamá, papá, abuela os quiero presentar a Anahí, mi novia-
-¡Por fin!- gritó Blanca- Ya iba siendo hora de que nos conociéramos, Anahí- dijo abrazándola la primera con una gran sonrisa en su rostro.
-Un placer Sra. Espinoza-
-No me llames señora, me puedes llamar Blanca cariño…-
Anahí asintió aún muy nerviosa, era el centro de atención de todo el mundo. Estaba en el punto de mira, no podía ******* ahora.
-Ven aquí niña- habló la abuela con un rostro serio, la rubia sintió algo de miedo pero obedeció acercándose a la mujer mayor- Dame un abrazo guapa, yo soy Maria la abuela- volvió a hablar pero con una sonrisa en sus labios, todos suspiraron tranquilos sobre todo Anahí que no dudo en abrazar a la mujer.
Ahora solo quedaba el padre de Dulce, la rubia tragó saliva al ver al hombre serio parado al lado de su mujer. Era un hombre de la misma altura que Javier, con el cabello algo canoso y los ojos verdes.
-A mi llámame Sr. Espinoza- dijo el hombre acercándose a Anahí estirando su mano para que la chica se la estrechara. Dulce negó un par de veces al escuchar a su padre.
-¡Fernando!- le reprocharon Blanca y Maria.
-No seas tan serio y se más simpático, hijo mío…- le regañó su propia madre.
-Encantada de conocerle Sr. Espinoza- habló la rubia con algo de temor, aquel hombre imponía bastante respeto.
-Dulce, ¿por qué no le enseñas tu habitación a Anahí?- le dijo su madre para poder quedarse a solas con su marido.- Ahí es donde dormiréis- le informó regalándoles una sonrisa a las chicas. La pelirroja asintió y cogiendo la mano de su novia salió de la cocina.
-Esperad, que os ayudaré- dijo Javier al ver la mirada de su madre, aquello no iba a ser bueno.
Entre los tres cogieron las maletas las empezaron a subir al segundo piso donde estaban todas las habitaciones, Anahí era la que iba más seria de todos. Javier dejó las maletas en el cuarto de la pelirroja y se fue para dejarlas a solas.
-Si necesitáis algo estaré a bajo-
-Gracias Javi- le contestó a su hermano viendo como su chica se sentaba en la cama algo cabizbaja.- ¿Estás bien?-
-Sí, tranquila- respondió con una pequeña sonrisa en sus labios.- Son todos muy simpáticos, ha salido mejor de lo que esperaba-
-Siento lo de mi padre, no me esperaba esta reacción… Siempre ha sido muy serio y formal pero nunca con la familia, no se…- contestó con sinceridad sentándose a su lado.- Lo siento…-
-¡Ey! No te preocupes y no hace falta que te disculpes, nos acabamos de conocer.- le habló cogiéndola de la mano- Vamos a ver qué pasa, estaremos aquí hasta el 2 de enero, hay tiempo de sobras- comentó intentándose convencer a ella misma.- Estamos juntas en esto, ¿recuerdas?-
Dulce se acercó a ella para besarla lentamente dándole así las gracias por aguantar todo lo que había pasado, por estar ahí con ella y por querer demostrarle a su familia que ella era la persona indicada para su hija.
Minutos más tarde volvieron a bajar y se encontraron con todos menos el padre de Dulce, la pelirroja miró a su madre preguntándole con la mirada pero Blanca tan solo negó con la cabeza rodando los ojos. Las chicas se sentaron en el sofá, Anahí al lado de Maria con la que estaba hablando sobre algunas recetas de cocina mientras que la pelirroja hablaba con su hermano.
-Dulce, no te creas que te vas a librar…- empezó a hablar la mujer cruzándose de brazos al recordar-¿Por qué no me dijiste que viajabais hoy?-
-Porque si te lo decía te hubieras preocupado innecesariamente, además quería sorprenderos- la mujer mayor asintió al igual que Maria, ella también se habría preocupado- Por cierto, ¿y Nico?-
-Ha ido con Megan al supermercado, estarán por llegar- le respondió su hermano. Pero a la pelirroja no le dio tiempo a contestar porque segundos después la puerta de entrada se abría dando paso a un terremoto, un pequeño niño de unos 3 años entraba corriendo por la casa haciendo sonidos extraños con su boca intentando imitar el sonido de una moto.
-¡Nico no corras, te harás daño!- le dijo su madre, pero el niño no le hizo caso.
-¡Tía Dul!- gritó el pequeño al ver a su tía en el sofá, sin dudarlo el niño se lanzó a los brazos de Dulce.
-Hola campeón- lo saludo abrazándolo muy fuerte- Como has crecido, ya eres todo un hombrecito- le dijo dándole un sonoro beso en la mejilla, Anahí estaba sorprendida jamás había visto esa faceta de Dulce, tan maternal.- Él más guapo de todos- le dijo desordenándole el cabello con sus manos.
-Si soy un hombe como papá- aun le costaba pronunciar la r al más pequeño de la familia. El chico sonreía orgulloso de sí mismo al sentirse mayor.
-Pues yo te había traído golosinas, pero como ya eres todo un hombre no las querrás, ¿no?- le preguntó, Nico abrió mucho sus ojos marrones aun cargado por su tía- Las golosinas son solo para los niños pequeños-
-Bueno, tita Dul… Un hombe, hombe no soy todavía…- contestó, él quería sus golosinas. Todos en la sala estallaron en risas.
-Está bien, ahora te las daré pero antes quiero que conozcas a una persona muy importante para mí y a la que quiero mucho-
-Vale, peo luego quiedo mis chuches- todos allí sonrieron.
Dulce se levantó del sofá con el niño a un en brazos y fue a saludar a su cuñada dándole un beso en la mejilla y luego se dirigió hacia Anahí. El resto de la familia desapareció del salón, sabían que aquel era un momento especial y no querían molestar. La pelirroja sentó a Nico al lado de Anahí y ella se arrodillo para quedar cara a cara con su sobrino.
-Nico ella es Anahí, es la chica que te quería presentar-
-Hola Nico- lo saludó la rubia algo tímida. El pequeño se la quedó mirando durante unos segundos.
-Es guapa- fue lo primero que dijo el chico encogiéndose de hombros- ¿La quiedes mucho, tía Dul?-
-¡Muchísimo!- exclamó abriendo los brazos haciendo reír al chico y también a su novia.
-Me ha dicho mami que es tu novia-
-Aja…-
-Entonces, ¿no puede ser mi novia?- preguntó con inocencia mirándolas a las dos. Dulce abrió los ojos y la rubia tan solo pudo reírse.
-Emmh… No, campeón…-
-Joo…- contestó cruzándose de brazos.
-Pero puede jugar con nosotros, ¿quieres?-
-¡Bien!- gritó olvidándose de lo demás, total era un niño pequeño.- ¿Quiedes jugar con nosotos?- le preguntó a Anahí hablándole directamente por primera vez.
-Claro-
-¡Me gusta tu novia, tita Dul!- exclamó el pequeño poniéndose de pie encima del sofá y saltando.
Las dos chicas se miraron y sonrieron enormemente, no había ido tan mal después de
todo.

Admin
Admin

Mensajes : 6135
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Solo tu

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.