Todo por amor

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Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:13 pm


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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:13 pm

¿Todo por amor ?

Bien, contaré toda mi historia, de principio a fin. Me llamó Anahí Puente, soy rubia, tengo 28 años. Nací en un pequeño y humilde barrio de Madrid. Tuve una infancia normal y corriente, como la de cualquier niño, iba al colegio, jugaba en el parque, salía a pasear con mis padres, celebraba fiestas de cumpleaños... Poco a poco fui creciendo y, como todos, tuve que esforzarme más en todas mis tareas, sobre todo en las del colegio.
Cuando llegué al último curso tuve que repetir, pues la verdad es que no me adapté bien a tanto trabajo. Después de desperdiciar un año de mi vida, por fin, terminé la prepa y pasé a la universidad. Estudié día y noche, sin parar y, después de tantos esfuerzos, conseguí graduarme.
Todo esto a modo profesional, pero si hablamos en modo sentimental… he tenido muchísimos novios, pero todos me han salido rana. ¿Amigas o amigos? Muy pocos. Mis padres viajaban mucho, me tenían de ciudad en ciudad y, aunque afortunadamente me adapto bien a los cambios, esto me impedía mantener relaciones de amistad.
Dejando de lado mi pasado me voy a centrar en el presente… Estoy aquí, en mi cama, a la 1 de la madrugada, mañana comienzo mi primer trabajo y no puedo dormir. Sí, he dicho “mi primer trabajo”. Por fin, después de tantos años de estudios, he conseguido un trabajo estable: profesora de ciencias en la universidad de Madrid. Esta es una nueva etapa de mi vida y quiero vivirla al máximo. ¿Mi familia? Pues… no sé qué ha sido de ellos, cuando me fui a la universidad cambié de ciudad y, desde ese entonces, me he distanciado mucho de ellos, ni si quiera sé donde viven mis padres.
Creo que me he extendido demasiado, el sueño me está venciendo, así que ya está bien por hoy.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:13 pm

Capítulo 1
06:30 AM. El despertador sonó y Anahí no tardó ni un minuto en ponerse en pie, le esperaba un largo y gran día. Se duchó, peinó, vistió y maquilló. A sus 28 años de edad tenía casa propia, pero coche no, así que tenía que coger el transporte público. Cogió una manzana, su maletín y, a toda prisa, salió de su casa. Tuvo que correr para alcanzar el transporte y, una vez dentro, se sentó y comenzó a saborear el que, a partir de ahora, iba a ser su desayuno: una rojiza manzana.
Al cabo de casi 20 minutos, por fin, llegó. Se bajó del autobús y vio aquella gran universidad, llena de muchísimos jóvenes entrando y saliendo. Tomó una bocanada de aire, se preparó para su primer día de trabajo y entró en aquella gran universidad. Antes de ir a ninguna clase tenía que presentarse con el director y que éste le explicara cómo funcionaba la universidad (aunque ella ya lo sabía), dónde era su clase y otras cosas.
Cuando casi habían pasado otros 20 minutos, por fin, el director acabó su charla y Anahí pudo dirigirse a su aula, donde se iba a encontrar al grupo del que se tenía que hacer cargo durante todo el año. Porque, sí, además de profesora de ciencias, Anahí va a ser tutora de los alumnos de primer curso. Una gran responsabilidad.
Se acercó despacio hasta el aula, escuchaba muchas voces, respiró hondo y, sin dudarlo más, entró. Cuando ella era alumna, generalmente, si un maestro entraba todos se callaban y se sentaban, pero en este caso no ocurrió eso, todos esos jóvenes continuaban hablando, riendo y haciendo jaleo. Dejó su maletín en la mesa, carraspeó un par de veces, pero nada, nadie le hacía caso.
- ¡Siéntense! –Alzó un poco la voz, harta de que ignoraran su presencia.
Ahora sí, todos la miraron y guardaron silencio, algunos/as algo sorprendidos/as.
- ¿Usted es la maestra? –Preguntó un joven moreno desde la última fila.
- Así es, me llamo Anahí, voy a ser vuestra profesora de ciencias y, además, vuestra tutora –Informó.
- Disculpe maestra, pensamos que era una alumna más… -Se medio disculpó otra joven, también morena, pero esta vez en primera fila.
Sonrió- Bueno, supongo que eso no es tan malo, pero ya saben que no soy una alumna más, así que a partir de ahora cuando yo entre por esa puerta quiero absoluto silencio, ¿está bien?
Los alumnos, ya sentados, dijeron cortas frases como “Sí, maestra” o “De acuerdo, maestra”.
- Bueno… hoy es el primer día, así que creo que vamos a empezar con las presentaciones –Anunció con una media sonrisa, sentándose en su mesa de profesora, de cara a los alumnos- Comienzo yo. Como ya les dije me llamo Anahí, tengo 28 años y voy a ser vuestra tutora y profesora. Además de todo esto me gustaría pedirles que nada de tutearme, pueden hablarme de “tú”, pero siempre con respeto –Observó que algunos asentían con la cabeza, esto acompañado de una sonrisa- Y, bueno… ahora les toca a ustedes, ¿quién quiere empezar con su presentación?
En la última fija, el mismo chico que había preguntado si Anahí era la maestra, levantó la mano. Anahí le dio la palabra.
- Me llamo Alfonso maestra, pero prefiero que me digan Poncho.
- Muy bien Poncho, ¿cuántos años tienes?
- 22, cumplidos hace muy poquito, he repetido algunos cursos anteriores.
- ¿Y qué te llevó a estudiar esta carrera? Es una de las más complicadas.
- Definitivamente quiero ser un gran médico y me dijeron que la carrera de ciencias era la más adecuada para llegar a eso.
Antes de que Anahí pudiera responder nada la puerta se abrió. La rubia miró en dirección a dicha puerta y, ahí, aparecieron unos brillantes ojos marrones. Sí, solo aparecieron los ojos, porque Anahí no se fijo en nada más y parecía que a aquella chica le había pasado lo mismo. Después de varios segundos así, la chica misteriosa habló:
- Disculpe maestra, se me hizo tarde, ¿puedo pasar?
Anahí salió de su transe y respondió:
- Sí, adelante, pero sólo porque es el primer día –Advirtió, dejándola pasar.
Ahora sí esa chica entró en el aula y, por fin, Anahí pudo observarla bien. Tenía un largo cabello pelirrojo, esos ojos marrones tan brillantes, una piel bastante morena y era algo alta, más que Anahí. Iba vestida con una camisa que no podía observar bien, ya que llevaba encima una chaqueta negra de cuero, un pantalón vaquero (jean) bastante pegado a su cuerpo, unas altas botas negras y, en una de sus manos, llevaba un casco negro, lo que le indicaba que vendría en moto.
- Por tu retraso vas a ser la siguiente en presentarse –Decía Anahí mientras observaba como Dulce tomaba asiento bajo la mirada de todos sus compañeros.
Soltó una pequeña risa, algo burlona- Muy bien, ¿preguntas tú o directamente te cuento mi vida? –Preguntó algo atrevidamente.
Anahí se sorprendió, pues Dulce la había tratado de “tú” y ella no estaba presente cuando dijo que prefería que no le dijeran “usted”.
- Como quieras –Respondió Anahí, mirándola algo desafiantemente.
- Pues empieza con las preguntas –Dijo, mirándola de la misma forma, pero acompañado de una sonrisa.
- ¿Cómo te llamas?
- Dulce, Dul para las amigas –Dicho esto le picó el ojo, sonriendo ampliamente

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:13 pm

Capítulo 2
La profesora se sorprendió con ese gesto.
- ¿Cuántos años tienes?
- 18, en unos meses 19.
- ¿Sólo 18? –Se sorprendió Anahí.
- Sé que parezco más vieja, pero no es para tanto maestra –Fingió estar molesta, sonriendo.
- ¿Qué te llevó a estudiar esta carrera?
- Supongo que lo mismo que a ti, ¿no?
Antes de que Anahí pudiera responder el timbre sonó, anunciando que se había acabado la clase. Todos se levantaron y salieron de la case, con algún “Adiós maestra” o “Hasta mañana Anahí”. La rubia se dispuso a recoger sus cosas y cuando alzó la vista se encontró con Dulce allí, mirándola.
- Qué pena que llegué tarde, si llego a saber que eres tú mi nueva profesora estoy aquí la primera –Le decía, con una seductora sonrisa- Bueno, hasta otro día Anahí ­Se despidió, saliendo por la puerta del aula.
Anahí se había quedado muy sorprendida, ¿cómo sabía ella que se llamaba Anahí si no había estado ni diez minutos en la clase? También pensó que Dulce le sonreía mucho y era demasiado atrevida, pero, aún así, no le dio mucha importancia. Salió de la universidad, se subió en el transporte y regresó a su casa.
Al día siguiente hizo exactamente lo mismo y, cuando llegó a clase escuchó mucho ruido, más de lo normal. Entró en el aula y vio a los alumnos en un gran círculo y muchos gritos, dejó su maletín en la mesa y, rápidamente, se acercó hasta ellos. Al hacerlo vio a Dulce sentada sobre una compañera, pegándole.
- ¡Dulce! –Gritó Anahí, sorprendida por ver tal cosa.
La pelirroja no respondió, continuaba pegándole a su compañera, mientras ésta gritaba.
- ¡Para ya! –Le exigía Anahí, pero no se atrevía a tocarla por si la golpeaba.
Nuevamente Dulce no hizo caso. Anahí miró a los alumnos y, en un grito, exigió:
- ¿Para qué se quedan mirando? ¡Sepárenlas!
- Ya lo intenté Anahí, pero Dulce me golpeó –Informó Poncho, con un pequeño golpe en el cachete.
Anahí no supo cómo, pero se armo de “valor” y llevó ambas manos a los brazos de Dulce, agarrándola fuertemente.
- ¡¿Estás loca o qué?! ¡Para! –Le exigía entre gritos.
Anahí notó que Dulce dejaba de golpear a su compañera y aprovechó ese momento para jalar de ella y levantarla.
- ¡Cómo me vuelvas a llamar así te mato! –Le gritaba Dulce a la chica que estaba tirada en el piso, agresivamente.
- ¡Sal de la clase! –Le gritó Anahí.
- Anahí, esa… -Intentaba excusarse Dulce.
- ¡Que salgas de la clase YA! –Le gritó una vez más.
- ¡Pues sí, me voy, pero no pienso volver!
- ¡Dulce, párate! –Exigió. Dulce obedeció- Soy tu profesora, así que a mí me respetas, ¿está bien? –Dulce la miró, en silencio- Sal de la clase, cuando acabe la hora te quiero ver en secretaría, ¿de acuerdo?
Sin más Dulce se volteó y salió de la clase, pegando un portazo.
Anahí se acercó a la chica golpeada.
- ¿Estás bien?
- ¿Cómo voy a estar bien? Esa imbécil me dejó la cara llena de golpes –Decía, poniéndose en pie.
- Vete a la enfermería y que te miren esos golpes –Le dijo Anahí-
Paula, aquella chica, obedeció y salió de la clase, en dirección a la enfermería.
Respiró hondo, ese día había empezado muy mal- Y ahora siéntense todos.
La clase completa obedeció, en silencio, sentándose.
- Poncho, si quiere puedes ir tú también a la enfermería para que te miren ese golpe –Le dijo Anahí a su alumno.
- No, no se preocupe maestra, fue solo un roce.
- Bien, ¿alguien me puede explicar qué fue lo que paso? –Pidió.
Nadie dijo ni hizo nada.
- Si me lo dicen no quiere decir que sean “chivatos”, simplemente están haciendo lo mejor para sus compañeras. Antes de hacer algo debo saber qué ocurrió.
Maite, la chica morena de la primera fila, levantó tímidamente la mano.
- Dime Maite.
- Pues… Dulce entró muy tranquila en clase y se sentó en su sitio. De un momento a otro Paula se acercó a ella y comenzaron a hablar. Esa conversación se convirtió en discusión y, de repente, las vimos pegándose.
- ¿Nada más?
- No… no pudimos escuchar bien qué se dijeron o qué pasó, solo las vimos hablando y después discutiendo.
- De acuerdo… gracias Maite. Bueno, olvidemos esto por ahora, comencemos con la clase. Se supone que debería de ser sorpresa, pero se los voy a decir para que estén preparados… mañana van a hacerle un examen de evaluación, para ver qué tal llevan las materias.
La clase comenzó a quejarse.
- No se quejen, al menos se los dije.
Ahora escuchó como algunos/as le daban las gracias.
- Así que… -Miró su reloj- Lo que nos queda de clase lo vamos a emplear en repasar lo que se supone que dieron el año pasado y lo estudian en casa, ¿está bien? –Los alumno asintieron-
Y así fue, Anahí dio menos de media hora de clase, repasando lo que entraría en el examen del día siguiente. Acabó la clase y salió del aula, camino a la secretaría. Al llegar allí se encontró con Dulce, ella la miró.
Pasó al lado de la pelirroja, con el maletín en sus manos- Sígueme –Pidió.
Dulce la obedeció sin decir nada y, caminando detrás de su profesora, entraron en una clase vacía. Anahí cerró la puerta mientras Dulce se adentraba en la solitaria clase, la profesora dejó su maletín en el suelo, se sentó en la mesa y miró a su alumna, quien estaba en frente.
- Explícame qué pasó –Pidió Anahí.
- No –Dijo simplemente, cruzándose de brazos, sentándose en una de las mesas vacía- La golpee, casi la mato, es motivo de expulsión, ¿no? Pues ya está, haz lo que tienes que hacer y déjame en paz.
Se “bajó” de su mesa y se acercó hasta donde estaba sentada Dulce- No te voy a expulsar.
- ¿No? –Se sorprendió.
- No, y ya te lo dije antes: Soy tu profesora, no tu amiga, así que respétame y háblame bien. –Dulce simplemente la miró- Sé que tal vez no te doy confianza y es normal que a tu profesora no le quieras contar estas cosas, pero me gustaría que me explicaras qué fue eso tan fuerte que te dijo como para que te pusieras así.
- No pienso contarte nada Anahí.
Asintió con la cabeza- Muy bien, haz lo que te dé la gana. Esta vez no voy a hacer nada, pero a la próxima vas directa al despacho del director, ¿me escuchaste? –Dulce asintió- Mañana hay examen de recuperación, pídele los apuntes a tus compañeros y estudia.
Se rió- Se nota que eres nueva y no me conoces… -Se levantó- No pienso estudiar. Pero muchas gracias, te estás portando muy bien conmigo, ningún profesor me había tenido jamás tanta paciencia.
- Ya te dije que la paciencia se me agota, a la próxima…
- Que si, ya lo sé –Sin dejarla acabar- Igualmente gracias –Le sonrió cortamente- ¿Paula está bien?
- Sí, fue a la enfermería para que le curaran los golpes, pero no creo que sea nada grave.
- Vale. ¿Ya me puedo ir a clase?
Dudó un momento- No. Tengo hora libre y mi deber es que tú estudies, así que te sientas porque vas a empezar a estudiar para el examen de mañana.
- ¿Qué?
- Lo que escuchaste –Dijo caminando hasta su gran mesa, sentándose en su silla- Siéntate, tienes mucho trabajo.
- Ya te dije que no iba a…
- Me da igual lo que me digas –No la dejó hablar- Te lo repito: mi deber es que tú estudies, así que quieras o no te sientas ahí y estudias.
- ¿Y mi próxima clase? Ahora me toca…
- No te preocupes –Nuevamente no la dejó hablar- Ya hablaré con tu maestra.
Dulce suspiró y se sentó. Observó que Anahí se levantaba y, con una hoja en su mano, se acercó a ella.
- ¿Se te da bien la física y la química? –Dulce simplemente se rió- Toma, quiero que hagas esos ejercicios. La verdad es que son bastantes difíciles, así que tómate el tiempo que necesites
Y, otra vez, Anahí se sentó. Dulce sacó sus cosas y comenzó a hacer esos ejercicios, bajo la fija mirada de Anahí, quien pensaba muchas cosas.
Que chica tan extraña. A veces siento que es muy amable conmigo, pero otra es muy distante. Igual hace con la gente… hasta ahora no la he visto hablar con ninguno de sus compañeros, lo máximo que ha hecho es pegarle a Paula. Intenta ser arrogante con la gente, seria, fría… pero es todo lo contrario, simplemente es una máscara. ¿Por qué hace eso? Creo que para nada es agresiva, le tienen que haber dicho algo muy fuerte como para que se haya puesto así, realmente estaba fuera de sí.
- Anahí –Dulce interrumpió los pensamientos de Anahí.
- ¿Qué?
- Toma, tu hoja de ejercicios terminada –Le dijo, entregándole la hoja.
- ¿Ya? Pero si no han pasado ni quince minutos… no quiero que dejes ningún ejercicio a medias.
- Están todos terminados, ¿puedo irme ya?
- ¿Segura de que están terminados?
Puso los ojos en blancos- Te estoy diciendo que sí, puedes mirarlos.
- De acuerdo, vete, pero estudia para mañana.
- Ya te dije que no voy a estudiar, pero gracias de todas formas –Dicho esto Dulce salió.
Anahí supuso que estaban todos los ejercicios mal, pero, cuando se dispuso a corregirlos, se dio cuenta de que estaba completamente equivocada. Todos, absolutamente todos esos ejercicios estaban correctos, con algún que otro fallo sin importancia. Eso la dejó todavía más desconcertada.
No lo entiendo… si es tan inteligente ¿por qué no estudia? ¿Por qué, según ella, le va tan mal en los estudios? Si quisiera podría sacar una de las mejores notas de la clase… Definitivamente Dulce es la persona más extraña que he conocido jamás.
Anahí pasó la tarde preparando el examen que tenía que hacer el día siguiente a su clase y, sobretodo, pensando en Dulce, realmente esa pelirroja la desconcertaba demasiado, no era nada normal su comportamiento.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:14 pm

Capítulo 3
Al día siguiente entró en clase y, por primera vez, todos estaban muy callados, con hojas en las manos, aparentemente estudiando, excepto Dulce, quien también estaba callada, pero sin hacer nada.
- Buenos días chicos –Saludó.
Algunos respondieron, otros simplemente continuaron estudiando.
- Bueno… guarden todo y separen las mesas, les voy a entregar el examen.
Todos obedecieron y, en cinco minutos, Anahí había repartido los exámenes. Cuando se volteo para sentarse, alguien desde atrás le dijo:
- Toma
Anahí reconoció su voz, pero prefirió voltearse para comprobar que era ella y, sí, efectivamente era Dulce.
- ¿Tienes alguna duda con los ejercicios? –Preguntó.
- No, toma, ya terminé el examen.
Cogió ese papel y lo miró- Está en blanco
- Así es
- ¿No piensas hacerlo?
- No
- ¿Cómo que no? ¿Por qué no?
- Porque no, ¿puedo salirme ya de la clase?
- Claro que no puedes salirte de la clase, te sientas y haces este examen.
- Ya te dije que no lo voy a hacer
- Que te sientes y hagas el examen, no pienso repetírtelo más, a la próxima sales de clase, pero porque te echo yo. –Amenazó.
- En ese caso estás tardando en echarme de la clase
Anahí algo enfadada y harta del comportamiento de Dulce caminó hasta la puerta, la abrió y, bajo la mirada de los alumnos, dijo:
- Fuera de mi clase
Dulce sin más salió de la clase, escuchando como Anahí cerraba dando un pequeño portazo. Anahí continuó el examen.
Al cabo de una hora la clase se acabó y todos salieron, mientras que, Anahí, se quedó dentro corrigiendo los exámenes. La rubia escuchó que alguien tocaba la puerta y preguntaba:
- ¿Puedo pasar?
Nuevamente Anahí sabía que se trataba de su alumna misteriosa Dulce, pero prefirió mirar hacia allá para comprobarlo.
- Pasa –Aceptó.
Dulce entró en el aula, cerrando antes la puerta.
- Discúlpame por mi comportamiento de antes –Se disculpó la pelirroja.
Se levantó- Siéntate –Pidió.
- ¿Qué?
- Que te sientes –Repitió.
Dulce, sin más, se sentó en su sitio.
- ¿Puedes explicarme por qué te comportas así? –Preguntó, cogiendo una silla y sentándose al lado de Dulce- Ambas sabemos que eres muy inteligente, podrías aprobar el examen que puse hoy sin problemas, no lo entiendo. –Dulce guardó silencio- Tampoco entiendo ese empeño que pones en parecer fría, seria, bruta, rebelde… Pareces la típica mujer solitaria que no necesita a nadie, pero las dos sabemos que no es así –Dulce simplemente soltó una pequeña carcajada- ¿de qué te ríes? –Preguntó.
- Me ha costado 18 años crearme esta máscara de persona dura y fuerte, a la que no le importa nada ni nadie y… tú, en dos días, lo cambias todo.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué qué?
- ¿Por qué te has empeñado en ponerte esa máscara? ¿Por qué, sabiéndotelo todo, no haces los exámenes?
Bajó la mirada- Porque sí, ya te dije que no pienso contarte nada.
- ¿Tus papás no te dicen que no puedes seguir así?
- Yo no tengo papás. –Dijo seriamente, con algo de rabia.
Cambió completamente de tema, pues pensó que eso no era de su incumbencia- No quiero que se vuelva a repetir lo de antes, ¿me escuchaste? Si te digo que te sientes y hagas el examen, te sientas y haces el examen. Nada de desafiarme y mucho menos si es delante de toda la clase.
Asintió- De acuerdo, discúlpame, hoy… tuve algunos problemas y la verdad es que lo pagué contigo.
- ¿Qué problemas?
- Nada, da igual –Anahí suspiró- Annie… -Anahí se sorprendió, Dulce nunca la había llamado así, ni si quiera nadie del colegio sabía que su gente de confianza la llamaba así- De verdad que muchas gracias por todo lo que estás haciendo por mí, me estás teniendo mucha paciencia y sé que intentas ayudarme, pero no quiero contarte nada de mi vida, confórmate con saber que me llamo Dulce, que tengo 18 años y que estudio en la universidad de Madrid, ¿vale?
- No deberías de ser tan cerrada, pero bueno… tú sabrás –Dijo, levantándose- Ya puedes irte.
Dulce obedeció y salió del aula. Anahí, por su parte, acabó de corregir los exámenes. Pasadas unas horas, las clases acabaron y a Anahí le tocaba volver a casa en autobús. Se encontraba esperando el transporte cuando, una persona con una negra chaqueta de cuero y un oscuro casco se paró en frente suya. La persona se quitó el casco y, así, Anahí pudo darse cuenta de que era Dulce.
- ¿Dulce? ¿Qué haces aquí?
- ¿Quieres que te lleve a casa?
- ¿Qué?
- ¿Quieres que te lleve a casa? –Repitió, soltando una pequeña carcajada.
- ¿Cómo sabes qué voy para mi casa? –Se sorprendió.
- Lo supongo, a estas horas no creo que te vayas de fiesta, ¿no?–Se rió-
Se rió- Cierto…
- ¿Entonces qué? ¿Te subes?
Miró la moto de la pelirroja- No sé…
- No me digas que tienes miedo a ir en moto –Se sorprendió. Anahí guardó silencio- Vamos Annie, sólo es una moto –Se rió.
- ¿Y qué? No me gustan las motos.
- Venga, no seas tonta, yo te llevo hasta tu casa.
Suspiró- Está bien. Pero quiero que vayas lento, ¿eh? Nada de caballitos ni prisas ni cosas raras.
- Te prometo que voy a ir lo más despacio posible.
- ¿Y mi casco?
- Toma –Le dio el caso que tenía puesto.
- ¿Y tú?
- Sólo tengo un casco. Póntelo tú.
Anahí obedeció y se puso aquel incómodo casco.
- Y, toma, seguro te va a dar frío. –Le dio su chaqueta.
- ¿Y tú? –Poniéndose la chaqueta.
- Yo ya estoy acostumbrada, no te preocupes. Sube –Pidió la pelirroja.
Anahí obedeció y, con mucho cuidado, se subió en esa negra moto. Lentamente la rubia abrazó a Dulce por la cintura, bastante fuerte.
- Annie, espérate –Se rió, agarrando las manos de Anahí, separándolas de su cintura- Si me aprietas tanto entonces sí que vamos a tener un accidente.
- Perdón, es que estoy nerviosa –Confesó, con una pequeña risa.
Anahí no sabía si era por estar subida en una moto o por estar subida en esa moto con Dulce, pero estaba realmente nerviosa. Nuevamente abrazó de la cintura de Dulce, más relajadamente.
- No te preocupes, te llevo yo, no te va a pasar nada –Le dijo y, sin dejar que Anahí respondiera, puso en marcha la moto.
La moto se puso en marcha y Anahí se abrazó más fuerte a Dulce, recostando un poco la cabeza en la espalda de la pelirroja.
- Tranquila… -Le susurró Dulce, ya conduciendo- Oye, sé que mi espalda es cómoda, pero necesito que me digas donde es tu casa, así que no te duermas.
Se rió y volvió a incorporarse- Vale
Anahí le indicó donde estaba su casa y, en menos de quince minutos, llegaron.

-Parando la moto- Pues ya llegamos
Bajándose, respirando profundamente- Dios… -Se rió.
También se bajó de la moto- ¿A que no fue tan horroroso?
- ¿Horroroso? No, fue peor –Riéndose- No entiendo cómo puede gustarte esa máquina
Suspiró mirando su moto- No sabes lo que es ir a 200km/h, con el viento en la cara, al aire libre, sin pensar en nada, solo sintiendo la adrenalina… esa sensación es única… -Dijo de repente.
- Bueno… con la adrenalina que he sentido hoy creo que tengo de sobra –Se rió. Dulce también se rió- Gracias por traerme –Agradeció.
- De nada, de alguna forma tenía que devolverte lo que estás haciendo por mí.
- No estoy haciendo nada Dulce, simplemente es mi deber, soy tu profesora.
- No Annie, sabes qué a mí me prestas mucha más atención que a todos los demás. No sé porque tienes tanta curiosidad sobre mi vida ni por qué quieres ayudarme, ni porque te importo tanto… pero gracias.
Anahí guardó silencio.
- ¿Quiere usted algo más o ya su taxi privado puede marcharse? –Preguntó, riéndose.
- Quédate -Dijo de súbito, sorprendiéndose a sí misma con lo que había pedido.
Dejó de reírse, sorprendida con esa proposición- ¿Qué?
La rubia había pedido eso casi sin pensar, ni si quiera sabía por qué lo había pedido, sólo quería estar más tiempo con Dulce, fuera de la universidad.
- Que te quedes. Si quieres puedes entrar y… no sé, hablamos o, si quieres, puedo ayudarte a estudiar.
Guardó silencio un momento- Me encantaría quedarme, pero tengo que irme… lo siento.
- ¿Estoy hablando con la Dulce de verdad o con la que se pone una máscara para que la gente no sepa realmente lo que siente o piensa?
Nuevamente guardó silencio, sorprendida por esa pregunta- ¿Por qué dices eso?
Respiró hondo, quería decir algo, pero prefirió callarse- Por nada, tonterías. Hasta mañana.
Anahí se volteó y, sin que Dulce hiciera nada por intenta pararla, se metió en su casa. En lo que le quedaba de día hizo varias cosas pendientes de la universidad, hasta que sus pensamientos no la dejaron continuar.
De acuerdo, ahora sí que estoy totalmente perdida. Esa mujer me está volviendo loca. Tal vez tenga razón, me preocupo mucho más por ella que por mis demás alumnos. Esto no es normal, mi relación con ella no es normal. ¿Por qué me comporto así? ¿Por qué cuando subí en su moto estaba tan nerviosa? ¿Por qué cuando me tocó se me erizó la piel? ¿Por qué cuando me susurró un calambre me recorrió todo el cuerpo? ¿Por qué siempre me muero de ganas de que llegue el próximo día para poder verla? ¿Por qué antes quería que se quedara, amarrarla a mi vida y no dejar que se fuera jamás? No me puede gustar, no puedo quererla y, mucho menos, puedo estar enamorada. Ya no es solo el hecho de que sea una mujer, sino que, además, es mi alumna y, lo único que sé de ella es que es pelirroja, que va en moto, que se llama Dulce, que tiene 18 años y que estudia en la universidad de Madrid. Dios… enamorarme no entraba en mis planes y mucho menos si es de mi alumna. ¿Qué pensarían de mí? Pueden echarme de mi trabajo… ¿Qué hago ahora? Definitivamente alejarte de ella Anahí. Será difícil porque la vez todos los días, pero tienes que hacerlo, no puedes dejar que esto vaya a más.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:14 pm

Capítulo 4
Al día siguiente Anahí llegó a clase, todos estaban de pie y hablando calmadamente, pero cuando vieron que Anahí entró se sentaron en sus correspondientes sitios.
- Chicos… los exámenes de ayer dan vergüenza ajena… Sólo Maite aprobó el examen, felicidades Maite, sacaste un 8 –Le sonrió y le entregó su examen. Maite sonrió ampliamente y se dispuso a mirar el examen- Mañana repetiré el examen, excepto a Maite.
Todos comenzaron a quejarse.
- Encima no se me quejen, ¿eh? No debería repetirles el examen, se supone que todo lo que puse ya lo deberían de saber.
- La maestra que teníamos el año pasado no nos explicaba bien Anahí, del examen que tú nos hiciste ayer, no nos habían explicado nada. –Dijo una alumna desde las últimas filas.
- Aún así yo estuve repasándolo todo y les dije que estudiaran. –Ahora todos guardaron silencio- Y no se hable más, mañana repito el examen y punto. Si no aprueban no pienso dar más oportunidades. –Miró a Dulce- Y no quiero que dejes el examen en blanco –Dulce fue a hablar, pero ella continuó- No me digas nada, porque entonces te vas directa al despacho del director. –Amenazó.
Dulce se sorprendió con esa amenaza, apenas había dicho nada y ya la estaba regañando. Prefirió callarse.
- Bien, ahora, una vez más, voy a dedicar esta clase a repasar lo que va a caer en el examen. Chicos, por favor, estudien –Rogó- Dentro de unos años, cuando no tengan estudios y no encuentren trabajo se van a arrepentir de no haber estudiado.
Nadie respondió a ese consejo de Anahí, así que ella comenzó la clase.
Una hora después la clase acabó y, sorprendentemente, Anahí fue la primera en salir de clase; Dulce la siguió.
- Annie, Annie…
Dulce llamaba a Anahí, mientras la rubia caminaba a toda prisa.
Por fin la alcanzó- Annie, ¿podemos hablar?
- Ahora no puedo Dulce –Sin detenerse, continuaba caminando- Tengo que corregir miles de cosas, preparar el examen de mañana y preparar las próximas clases. Además el director quiere enseñarme unos…
La agarró suavemente del brazo, deteniéndola, sin dejar que continuara hablando- Annie, por favor, necesito hablar contigo. –Rogó, mirándola a los ojos.
Sintió que le faltaba el aire al ver esos ojos mirándola tan fijamente- ¿Es muy urgente? –Preguntó en un hilo de voz.
Dulce simplemente asintió con la cabeza.
Suspiró y miró su reloj- El aula de literatura está vacía, acompáñame. –Dijo la profesora.
Dicho y hecho, ambas caminaron hasta el aula de literatura.
Entraron y Anahí cerró la puerta.
- Venga, dime –Dulce guardó silencio- Dul –Ella misma se sorprendió por haberla llamado así- ya te dije que estoy súper ocupada, ¿de qué quieres hablar? –Dulce simplemente la miró, nuevamente sin hablar- ¿Es sobre el examen de mañana? ¿Sobre lo que te dije hoy? –Dulce negó con la cabeza- ¿Entonces qué es?
Respiró hondo y, muy lentamente, se acercó a ella- No tiene nada que ver con la universidad, es sobre nosotras.
Tanta cercanía la ponía nerviosa, así que decidió dar un paso atrás- ¿Sobre nosotras?
- Sí –Dijo, volviendo a acortar la distancia.
- ¿Qué pasa? –Intentó dar otro paso hacia atrás, pero se topó con la puerta.
- Tanto tú como yo sabemos qué pasa… -Le dijo, ya frente a frente con ella, mirándole fijamente a los ojos y, a veces, a sus labios.
Nuevamente sintió que le faltaba la respiración- No sé a qué te refieres… -Mintió.
- ¿Sabes por qué sabía que ibas a casa en autobús? Porque los dos últimos días te había seguido en mi moto. Incluso sabía dónde era tu casa, pero disimulé. –Anahí se sorprendió- No me preguntes por qué lo hice, simplemente tenía la necesidad de saber más de ti… tenía la necesidad de verte, aunque fuera desde lejos. ¿Y sabes por qué no acepté entrar en tu casa? Porque tenía miedo. Estoy sintiendo cosas que me prometí a misma no sentir, pero ya no puedo luchar más contra lo que siento. Te quiero, estoy enamorada de ti. Y… no sé si tú sientes lo mismo, pero… sé que algo sientes. Cuando te subiste en mi moto y me abrazaste –Agarró las manos de Anahí y las colocó en sus caderas, consiguiendo que Anahí la abrazara por la cintura, igual que en la moto- tanto tú como yo sentimos algo, tu piel se erizó igual que ahora –Acarició el brazo de Anahí, efectivamente erizado- y yo sentí que me temblaban hasta las piernas.
- Dulce… -Respiró hondo, pues continuaba sin respiración, intentando alejarse un poco.
- No, no me digas nada… -Rogó, llevando su mano los labios de Anahí, callándola- Déjame hablar a mi primero, por favor –Anahí guardó silencio, dándole a entender que la dejaba hablar- Sé que esto es una locura, nos conocemos hace menos de cuatro días, eres mi profesora, soy 10 años más pequeña que tú, pero el amor es así… -Llevó su mano a la cara de Anahí, acariciándole la mejilla- Desde que te conocí me morí de ganas por hacer algo… -Decía, ya mirándole fijamente los labios- Y ya no aguanto más… vengo a clase solo para verte, te persigo en la salida, duermo soñando contigo y me levanto pensando en ti. Estoy loca por ti Annie, me muero de ganas por tocarte, por besarte, por abrazarte, por... por… -Respiró hondo- Por todo.
Después de esa gran declaración hubo un largo silencio, hasta que Anahí quitó las manos de la cintura de Dulce y se alejó de ella.
- Dulce, esto es una locura, vete.
- No, no me voy a ir. –La agarró del brazo- Annie…
- Déjame –Exigió, soltándose del brazo- Estamos en una clase, nos pueden ver, hazme el favor de irte.
La agarró con firmeza de la cintura y la pegó a la pared- Me da igual que nos vean.
- Déjame Dulce –Le dio un pequeño empujón.
Agarró ambas manos de la rubia y las subió, colocándolas a ambos lados de la cabeza de su profesora- No pienso dejarte hasta que no me digas qué sientes por mi
- Este no es el lugar Dulce, suéltame –Intentaba soltarse.
- Sí, tienes razón, este no es el lugar, pero sé que no me vas a dar la oportunidad de hablar contigo fuera de aquí, así que…
- ¡Así que nada, déjame en paz! –Exigió, en un grito. Dulce ni se inmutó- Dulce, soy tu profesora, por Dios.
- Sí, eres mi profesora y la persona más maravillosa que he conocido en toda mi vida. Nunca nadie se había preocupado tanto por mí, nadie, en dos días, ha conseguido ver cómo soy en realidad… pero tú sí. –Se produjo un corto silencio- Y sé que tú también sientes algo…
Anahí estaba cada vez más agobiada, tenía miedo de que alguien entrara y las viera así.
Se soltó bruscamente, cogiendo sus cosas- No quiero que vuelvas a hacer esto aquí nunca más, ¿me escuchaste? –Abriendo la puerta, sin que ahora Dulce hiciera nada por pararla- Soy tu profesora, nunca olvides eso–Y, dicho esto, salió del aula, caminando muy rápido, casi corriendo.
Con todo eso Anahí se había puesto muy nerviosa y, gracias a Dios, no tenía más clases con Dulce ese día.
-¿Entonces ella también siente algo por mí? Me quiere –Pensaba- Pero es que no puede ser, es imposible.
Anahí salió de la universidad, cogió el autobús y regresó a su casa. Al llegar allí, desde lejos, vio una moto aparcada, por un momento pensó que podría ser la de Dulce, pero obvió esa posibilidad. Cuando por fin llegó a la entrada se dio cuenta de que, efectivamente, esa moto si era de Dulce, pues la pelirroja estaba esperándola allí, delante de la puerta.
- ¿Qué haces aquí?
- Vine a hablar contigo y hasta que no hablemos no pienso irme.
- Dulce, déjate de tonterías, vete –Rogó.
- No son tonterías Annie. Necesito hablar contigo y que tú me digas qué sientes.
Anahí, en silencio, sacó las llaves de su casa y se dispuso a abrir la puerta.
- Simplemente estás confundida Dulce. –Ya con la puerta abierta.
- No, no estoy confundida, te quiero. La que está confundida eres tú y, si habláramos, tal vez podrías resolver tus dudas.
- ¡Es que no quiero resolver mis dudas! Eres mi alumna, ¿lo entiendes?
- ¿Y tú no entiendes que a mí me da igual ser tu alumna?
- A ti te da igual, pero a mí no, ¡me juego mi trabajo, joder!
De un momento a otro comenzaron a caer suaves gotas de agua y parecía que cada vez llovía más fuerte.
- Va a empezar a diluviar, ¿piensas dejarme aquí fuera?
- Estás a tiempo de marcharte antes de que llueva fuerte.
- Annie, por favor… esta vez soy yo la que te pide que me dejes entrar. Ayer querías que entrara y hoy no, ¿qué ha cambiado de ayer a hoy?
- Yo, he cambiado yo. Ayer… ayer no sé que me pasó, ¿vale? Pero ya he pensado bien y esto es una locura, no puede ser.
- Si puede ser Annie.
- No
- Sí, claro que puede ser, mira…
Dicho esto Dulce le dio un corto beso en los labios a Anahí, tan corto que no duró ni cinco segundos.
- ¿Ves? Si puede ser.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:14 pm

Capítulo 5
Después de esa frase se produjo un gran silencio. A Anahí con ese corto beso se le había acelerado el corazón, definitivamente se quedó con ganas de más, pero ella sabía que no podía ser. Su corazón le pedía más, pero su cabeza le exigía que cerrara la puerta. Agarró el brazo de Dulce, jaló de ella, consiguiendo así que entrara en la casa y, seguidamente, cerró la puerta.
- ¿Quieres saber qué siento por ti? –Ya dentro de la casa, dejando sus cosas en el suelo- Me siento como una adolescente de 15 años. Estoy deseando que llegue el próximo día para poder verte, no dejo de pensar en ti, en porqué no estudias cuando puedes aprobar sin problemas, en porqué te peleaste con Paula… Al principio pensé que sólo sería curiosidad, pero me estoy dando cuenta de que no es así. No es normal que al tocarte se me erice la piel ni que cuando estamos cerca se me corte la respiración… Pero soy tu profesora, ¿vale? Tienes 18 años y entre tú y yo no puede ni va a pasar nada. –Hubo un corto silencio, Dulce simplemente la miraba- Ya tienes lo que querías, ya puedes irte.
- Mañana tenemos examen, ¿me ayudarías a estudiar? –Cambió completamente de tema.
- Dulce, no. Vete, por favor –Rogó.
- Ni si quiera me has dejado ver la casa. –Miró el interior de la casa.
Suspiró- Es mejor que te vayas
- ¿Por qué? Te quejas de que no estudio, ¿no? Pues ahora quiero estudiar, ¿me ayudas?
Dudó un momento- No debería.
- Nadie tiene porqué enterarse –Le sonrió.
- Venga, vale, pero sólo un rato. –Aceptó por fin.
Así fue, sacaron las cosas y, en la mesa de Anahí, comenzaron.
- A ver… -Se dispuso a empezar, acomodándose un poco el pelo- ¿Qué es lo que ya te sabes? –Preguntó la profesora.
- ¿Exactamente de qué asignatura es el examen?
La miró mal- ¿No sabes de qué asignatura es? –Dulce negó con la cabeza- Dije que era una recuperación de todas las asignaturas, así que en mi examen entrará matemáticas, física y química, biología y algo de economía.
- Ah, sí, cierto, vale. –Afirmó varias veces.
- ¿Qué es lo que te sabes? –Volvió a preguntar.
- ¿Saberme? –Se rió- Pues muy poco la verdad
- Genial –Dijo irónicamente- ¿Con qué quieres empezar?
Sonrió- Mates
Buscando algo en su carpeta- ¿Por qué sonríes?
- Porque me encanta la cara de concentración que pones cuando explicas las ecuaciones
Continuaba con su búsqueda, tomando eso como excusa para no tener que mirarla- Deberías de fijarte en lo que explico en lugar de en mi cara –Dijo cortante.
- Imposible
- Bien, hablando de ecuaciones… -Sin hacer caso a ese comentario- ¿Cómo las llevas? ¿Las entiendes?
- Sí, claro.
Sacó un folio lleno de ecuaciones- Pues toma, practícalas, caerán en el examen.
- ¿Y no me ayudas?
- Tienes que estudiar tú, no yo –Se levantó- Voy a beber agua –Anunció, caminando a la cocina.
Dulce se dispuso a hacer esas ecuaciones mientras que, Anahí, bebía agua. Al cabo de cinco minutos la rubia regresó a la mesa donde se encontraba Dulce resolviendo esas ecuaciones. Dulce estaba sentada de espaldas a Anahí y no se había dado cuenta de que ella estaba detrás.
Se inclinó un poco para poder ver bien- No Dul, aquí tienes un fallo –La corrigió, señalando su folio- A ver, déjame el lápiz –Pidió.
Dulce le entregó el lápiz. Anahí estaba muy cerca de Dulce, tanto que la pelirroja olía su perfume, cosa que le encantaba.
- Tienes que fijarte muy bien en los signos, mira… aquí –Señalando una parte de la ecuación- tuviste el primer fallo, en lugar de – era +; esto te cambia todos los resultados, así que tienes que tener mucho cuidado en el examen…
Anahí continuaba explicando, pero Dulce no la escuchaba, simplemente la miraba, disfrutaba con esa cercanía. Su mirada bajó a los labios de Anahí, esos rojizos y perfectos labios la llamaban, deseaba besarlos con toda su alma.
- ¿Lo entendiste? ­Preguntó Anahí.
- ¿Qué? –Salió de su transe, volviendo a mirarla a los ojos.
Suspiró, volviendo a erguirse- ¿No me estabas escuchando?
Respiró hondo- No, la verdad es que no, lo siento…
Cogió su silla y se sentó al lado de Dulce- Sé que es complicado, pero sólo tienes que fijarte bien, mira… -Dispuesta a volver a explicarlo.
- ¿Por qué no me das una oportunidad? –Preguntó Dulce, sin hacerle nada de caso a Anahí.
- ¿Qué?
Puso su mano en el muslo de Anahí- ¿Cuánto tiempo más crees que vamos a aguantar? Nos vamos a ver todos los días.
Nerviosa al sentir la mano de Dulce en su muslo- No empieces con lo mismo otra vez, por favor.
- ¿Por qué no? Sé que…
No la dejó ni si quiera empezar- Dulce, tienes 18 años, eres una niña, no voy a poner en juego mi trabajo por cinco besos y un buen revolcón en mi cama, ¿vale?
- ¿Cómo sabes que solo van a ser cinco besos y un buen revolcón en tu cama si todavía no lo has intentando? Dame una oportunidad para poder demostrarte que no soy una niña.
- No –Se negó por completo.
Agarró las manos de su profesora- Annie, por favor… Si no lo intentas, ¿cómo sabes que no va a funcionar?
Soltó las manos de Dulce- Ya no se trata sólo de que no funcione, si no de que, funcione o no, puedo perder mi trabajo, ¿no lo entiendes?
Ahora agarró la cara de Anahí, acercándose a ella- Pero no pienses en todo eso ahora… Piensa en que, tanto tú como yo, nos morimos de ganas por besarnos…
- No lo vas a conseguir Dul… -Decía, ya con la mirada perdida en los labios de su alumna, sin moverse.
Sonrió, acariciándole la mejilla, dándose cuenta de a dónde estaba mirando- Yo creo que sí…
Respiró hondo, volviendo a mirarla a los ojos, intentando controlarse- No –Volvió a negarse.
Sonrió y se levantó- Ven… -Agarró las manos de Anahí y la levantó- ¿Por qué te pones frenos? –Preguntó, agarrándola de la cintura suavemente, pegándola a la mesa-
- Dul… -Con el corazón a mil, su resistencia tenía un límite y estaba a punto de rebasar ese límite.
- Dul, ¿qué? Olvídate de todo, sólo estamos tú y yo. –Quitó sus manos de la cintura de Anahí y le agarró las manos- No tengas miedo, tócame ­Le decía, llevando las manos de Anahí a su cintura, intentando que la acariciara o que, simplemente, dejara ahí sus manos.
Por fin Anahí se olvidó de todo y se dejó llevar. Llevó su mano derecha al brazo de Dulce, acariciándolo, continuado por su cuello y llegando hasta su cara, acariciándole la mejilla derecha, mientras que, su mano izquierda, continuaba en la cintura de la pelirroja. Dulce simplemente sonreía sintiendo esas caricias.
-Parece mentira que una niña de 18 años tenga que enseñarme a mí cómo hacer estas cosas… -Pensaba Anahí- ¿Por qué me bloqueo? Olvídate de todo Annie, hazlo y, si te tienes que arrepentir, arrepiéntete mañana… pero disfruta ahora.
Como si estuviera escuchando lo pensamientos de Anahí, Dulce comenzó a acercarse muy lentamente a la cara de Anahí, con la mirada fija en los labios de su profesora. Al darse cuenta de que Anahí no se apartaba, la pelirroja sonrió y continuó con su acercamiento. Cuando estaba a apenas a unos milímetros de los labios de la rubia, le preguntó:
- ¿Puedo besarte o…
Dulce no pudo acabar la frase, pues Anahí la había besado; ella respondió sin problemas al beso. Ese beso era lento, mágico, tranquilo y sin prisas, acompañado de diversas caricias por parte de ambas. Tras varios largos segundos así, la culpable de intensificar el beso fue Anahí, quien dio paso a su lengua. Dulce la recibió muy bien y, sin ninguna duda, dejó que su lengua jugara con la de Anahí, incansablemente.
Desgraciadamente Dulce se fue quedando sin respiración y se vio en la obligación de dar final a ese momento, separándose lentamente, acabando con pequeños besos. La pelirroja quiso volver a empezar otro mágico beso, pero fue interrumpida por su móvil.
- Tenía que haber apagado el móvil… -Se rió Dulce, buscando su móvil. Anahí también se rió.
Dulce cogió su móvil y, al ver de quien se trataba, su cara cambió por completo, cosa que a Anahí le extrañó.
- ¿Sí? –Respondió Dulce a la llamada.
Anahí escuchaba cómo alguien hablaba, pero no entendía lo que decía. Dulce, sin más, colgó.
- Me tengo que ir –Anunció, alejándose de Anahí, recogiendo las cosas de encima de la mesa.
- ¿Tan rápido? ¿A dónde? ¿Qué pasó? –Preguntaba, sin entender nada.
Dulce no respondió, simplemente continuó recogiendo sus cosas.
- Mañana te veo –Dijo, ya con todo guardado, dispuesta a caminar hasta la puerta.
- ¿Te vas a ir así? Por lo menos explícame qué paso, ¿no?
La miró- Adiós Annie… -Dicho esto salió por la puerta, sin más explicaciones.
Anahí no entendía nada.
¿Por qué se fue así? ¿Quién la habrá llamado? ¿Qué le habrá dicho? Acabábamos de besarnos, como mínimo me merecía una explicación de porqué se iba así… No sé si hice bien en besarla… Dios Anahí, ¿por qué te metes en estos líos? No sé nada de ella… ni de su vida, ni de su familia ni de sus amigos, nada. No entiendo por qué se comporta así, ¿por qué no estudia?, ¿por qué se pone esa máscara?, ¿por qué dice que no tiene papás? Joder Anahí, tienes 28 años por dios… si la quieres y crees que esto tiene futuro, sigue adelante con ella y… si crees que va a ser un fracaso total, corta esto ahora, sé madura.
Vale, definitivamente creo que esto de autoregañarme no funciona para nada, he decidido que no lo seguiré intentando. Lo primero que tengo que hacer es hablar con ella, sí, eso es… y, después, ya veré qué hago… Necesito que me explique qué pasa, por qué es así, por qué me dejó aquí sin ninguna explicación…
¡Mierda! Me olvidé por completo. ¡Tengo que preparar el examen de mañana!

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:14 pm

Capítulo 6
Al día siguiente Anahí entró en clase y al ver que su profesora entraba, cómo ya era habitual, los alumnos se sentaron.
- Buenos días chicos –Todos saludaron con un “hola”, un “buenos días” o cosas similares.
Anahí buscó con la mirada a Dulce, pero se dio cuenta de que no estaba en clase, cosa que le extrañó.
- ¿Alguien sabe por qué faltó Dulce al examen? –Preguntó, pero nadie respondió, cosa que supuso- Bueno pues… empezamos con el examen.
Dicho y hecho, Anahí entregó el examen y los alumnos, en silencio, comenzaron a hacerlo. La profesora se sentó en su lugar, observando a los alumnos y, a la vez, pensaba en por qué Dulce había faltado a clase y, sobretodo, a ese examen. Al cabo de, aproximadamente, media hora, llamaron a la puerta.
- Adelante –Dio paso Anahí.
Se abrió la puerta y detrás de ella apareció Dulce.
- ¿Puedo pasar? –Preguntó.
Anahí observó bien a su alumna y se dio cuenta de que tenía algunos moretones y diversos golpes en la cara, cosa que le sorprendió bastante.
- No, espera fuera hasta que acabe la clase –Le dijo muy seria, pues no podía dejarla pasar nuevamente.
- Pero quiero hacer el examen Anahí
- Haber llegado antes, tuviste dos oportunidades para hacerlo y las malgastaste.
- De acuerdo –Dicho esto cerró la puerta, sin ánimos de discutir.
- ¿Alguien sabe si se ha peleado con alguna persona? –Preguntó Anahí a los alumnos.
- Suele llegar así muchas veces y siempre dice que se cae con la moto –Informó Maite.
Guardó silencio un momento- Gracias Maite, continúen el examen.
La rubia se había quedado muy desconcertada, ¿por qué tenía la cara llena de golpes? Definitivamente necesitaba hablar con ella, cogió un papel, un bolígrafo y escribió. “Necesito hablar contigo. Ven a mi casa a las 5, espero que no me dejes plantada.” Acabó la clase y Anahí salió la primera. Al salir miró a Dulce y, al pasar a su lado, le metió el papelito en el bolsillo, con disimulo, cosa que a Dulce le sorprendió. La pelirroja leyó el papel y miró a Anahí, quien continuó caminando por el pasillo, sin mirar atrás.
El día pasó muy rápido, por fin eran las 5 y Anahí se encontraba en su casa, esperando la llegada de su alumna; llamaron a la puerta y Anahí fue rápidamente a abrir.
- Hola –Sonrió ampliamente Dulce, desde fuera de la casa.
- Hola –Sonrió cortamente, haciéndose a un lado para que Dulce entrara.
Entrando- Que guapa estás, ¿no? –Ya dentro de la casa, mirando a Anahí, manteniendo su sonrisa.
- Pues no puedo decir lo mismo de ti –Se cruzó de brazos, refiriéndose a las heridas que tenía Dulce en la cara- ¿Qué te pasó?
- Nada, tonterías –Respondió, sin darle nada de importancia.
Guardó silencio un momento- No podemos seguir así Dulce… tenemos que hablar –Dulce asintió con la cabeza- ¿Por qué te fuiste así ayer? ¿Quién te llamó? ¿Por qué estás llena de golpes? ¿Por qué llegaste tarde hoy al examen? ¿Qué pasó? –Continuaba preguntando.
- Nada –Respondió únicamente eso.
- ¿No piensas contarme nada? –Dulce guardó silencio, simplemente mirándola- Esto no es normal
- ¿El qué no es normal Annie?
- Tú, tú no eres normal. Me dices que me quieres, me besas, después te vas sin ninguna explicación y a la mañana siguiente llegas llena de golpes. Te lo dije ayer y te lo repito: no pienso jugarme mi carrera por una niña que solo quiere tener un revolcón con su profesora. Yo ya estoy mayorcita para andarme con tonterías. –Dulce, nuevamente, sólo la miró- Así que o me explicas todo ya y me dejas las cosas claras o sales de mi casa, te olvidas de mí y no me molestas más.
- Todo lo que te dije ayer era cierto, te quiero, estoy enamorada de ti. –Únicamente dijo eso-
- ¿Y ya está? ¿Piensas que con decirme eso lo solucionaste todo? –Dulce guardó silencio. Anahí suspiró y se sentó en el sofá- Dul, siéntate… -Pidió.
- No, no, estoy mejor de pie.
Se sorprendió con esa respuesta- ¿Cómo que estás mejor de pie? Siéntate.
- Que no, de verdad, estoy así mejor.
- ¿Vas a estar toda la tarde de pie? –Jaló de la mano de la pelirroja- Siéntate
Ese jalón bastó para que Dulce se sentara.
- ¡Joder! –Se quejó la pelirroja con cara de dolor y volviendo a levantarse.
Se levantó, no entendía nada- ¿Qué pasa? –Observaba como Dulce se tocaba el abdomen y la cintura- ¿Estás bien?
Dulce no respondía a ninguna de sus preguntas, así que Anahí jaló de su brazo y llevó sus manos a la camisa de la pelirroja, levantándosela un poco, dándose cuenta de lo que pasaba: Dulce no solo tenía moretones y golpes en la cara, si no por todo el cuerpo.
- Pero… ¿quién te hizo todo esto? –Sorprendida, mirando los moretones de su alumna.
- Nadie –Bajándose otra vez la camisa.
- ¿Te peleaste otra vez con Paula?
- No
- ¿Entonces?
- ¡Nada Anahí, no te voy a decir nada! –Gritó.
- ¡¿Entonces qué coño haces aquí!? Te dije que vinieras a hablar conmigo, ¡pero si no vas a hablar ya te puedes ir! –Respondió ella en otro grito.
Esta vez Dulce no respondió.
Suspiró- Dul… sé que estás mal, no entiendo qué te pasa. No sé por qué finges estar bien ni por qué te refugias en esa imagen de persona dura, fuerte y rebelde… ni por qué quieres hacerles creer a la gente que te importa una mierda todo; no sé nada… -Agarró su mano- Lo único que sé es que puedes confiar en mí, ¿vale? Estoy aquí para ti, puedes contarme lo que quieras y…
Negaba con la cabeza, ya con los ojos húmedos- Annie, mírame –Se señaló- ¿No te das cuenta de que no puedo contarte nada? No es que no quiera, ¿vale? Simplemente no puedo… y no preguntes más, por favor… -Rogó- Yo estoy bien.
Suspiró, otra vez- Por lo menos déjame mirar esos golpes y ponerte algo de hielo o pomada… se ven muy mal
- No hace falta, no me duelen.
La miró mal- Odio que seas tan orgullosa, de verdad. Túmbate en el sofá y quítate la camisa, voy a buscar el botiquín. –Concluyó.
Dicho y hecho, Anahí fue en busca del botiquín, mientras que Dulce se quitaba la camisa y se tumbaba en el sofá. Anahí volvió al salón ya con el botiquín en la mano y se sentó en un lado del sofá.
- La verdad es que no sé muy bien que ponerte –Soltó una pequeña carcajada, buscando algo en el botiquín.
- Hagas lo que hagas y pongas lo que pongas, ten cuidado, por favor –Rogó Dulce, allí tumbada.
La miró- No te voy a hacer daño, no te preocupes –Sonrió cortamente.
Anahí intentó disimularlo, pero no podía dejar de mirar el cuerpo de Dulce sin camisa, definitivamente le encantaba tenerla así.
- Mmm… a ver, aquí hay una pomada y pone que es para golpes, ¿probamos con esto?
La miró y se rió- Prueba con lo que quieras, pero con cuidado.
Se rió- Que si, no te preocupes.
Lentamente comenzó a extender la crema en los diversos golpes que Dulce tenía por el abdomen.
- Date la vuelta –Pidió, para poder extenderle ahora la crema por el moretón de parte trasera de su cintura.
Muy despacio Dulce se dio la vuelta, quedando boca abajo.
- Ese es el que más duele, así que… por tu madre hazlo con cuidado –Rogó nuevamente Dulce.
- Dul, no te voy a hacer daño, ¿vale? Tranquila –Le dijo.
Nuevamente muy lentamente Anahí extendió la crema, ahora por la cintura.
- Bueno, pues… yo creo que ya está. –Finalizó, guardando la crema.
Volvió darse la vuelta con mucho cuidado- Gracias –Agradeció.
Le sonrió- No me las tienes que dar
Hubo un corto silencio- Annie… -Le agarró la mano, dándole suaves caricias- lo siento, perdóname por haberme ido así ayer…
- No es la primera vez que te hacen eso, ¿verdad?
- No preguntes más, por favor… Déjalo estar, todo está bien.
- ¿Qué está bien? Nada, nada está bien. ¿Qué va a pasar ahora entre nosotras?
Suspiró y llevó su mano a la cara de Anahí, acariciándola- Va a pasar lo que tú quieras que pase… ¿Por qué le pones frenos a lo que sientes? Déjate llevar, déjame hacerte feliz, déjame demostrarte que estoy a tu altura, que no soy una niña, que realmente te quiero… -Acercando lentamente su cara a la de la rubia.
- Es que tengo miedo Dul… -Poniendo de su parte en el acercamiento.
- ¿Miedo de qué? –Pegando su frente con la de la pelirroja, dándole suaves caricias en la mejilla.
- De ti, de que confundas tus sentimientos y luego te des cuenta de que sólo era algo pasajero. De perder mi trabajo, de… no sé, de sufrir.
- Annie… Sé que te quiero y te juro que nunca antes he estado tan segura de mis sentimientos.
- Pero…
Llevó su dedo índice a los labios de Anahí, callándola- Pero nada, escúchame… Sé que esto no es algo pasajero, que te quiero, que voy a luchar por ti y que no voy a parar de hacerlo hasta que seas mía, sólo mía. –Anahí simplemente sonrió, mirándola- Confía en mí, por favor.
- Confío en ti Dul, pero no entiendo muchas de las cosas que haces…
- ¿Por qué dices eso?
- Sabes que el examen de hoy era importante, ¿por qué faltaste?
- Quería hacer el examen, ya te lo dije, pero no podía sentarme en la moto para conducir porque me dolían los golpes. Tuve que ir a la universidad en autobús y llegué tarde.
Suspiró- Podrías haberme llamado y… no sé… -Se alejó un poco de la cara de Dulce para poder hablar- Es que no me cuentas nada carai
- No empieces con lo mismo otra vez, además… no tengo tú número de teléfono.
Sonrió- ¿Y a qué esperas para apuntarlo?
Se rió- A ver, espérate –Pidió, sentándose más cómodamente y sacando el móvil del bolsillo- Apúntemelo usted, profesora.
- De acuerdo –Se reía, marcando su número en el móvil de Dulce- pero también quiero el tuyo, ¿eh?
Ambas intercambiaron los números de teléfono.
- ¿Ya me permites ponerme la camisa? No me gusta verme los golpes
Se rió, dándole la camisa- ¿Acaso te he impedido que te la pongas?
Poniéndosela y riendo- Pues no, pero te gusta verme así –Le picó un ojo, sonriendo. Anahí simplemente se rió- ¿Sabes? Cuando te conocí pensé que eras más… salvaje
No comprendió- ¿Salvaje?
- Sí, salvaje, no sé… intensa, pasional.
- Aún no me conoces Dulce, así que mejor cállate porque vas a tener que tragarte tus palabras.
- Ah, ¿sí? –Sonrió pervertidamente.
Sonrió de la misma forma- Mira cariño… cuando tú todavía jugabas con las muñecas yo ya me había ligado a medio instituto. Créeme que, sobre el sexo, no tienes nada que enseñarme.
- Mi intención no es enseñarte, tú eres la profesora. –Manteniendo su sonrisa.
Notablemente su sonrisa desapareció- Bueno… creo que tú ya estás bastante enseñada, ¿no?
Alzó una ceja- ¿Por qué dices eso? ­Anahí guardó silencio. Dulce suspiró- ¿Qué te contaron?
- Nada, tonterías.
- Bien, quieres que te cuente cosas, ¿no? Pues voy a empezar por ahí… -Anahí la miró, ansiosa por que hablara- Sé que en la universidad se rumorea que soy homosexual y, sí, es verdad, creo que eso no es difícil de saber. El año pasado en la universidad conocí a una chica y al final terminamos siendo muy buenas amigas, pero sólo eso, entre nosotras no hubo nada más que amistad… Lo que pasa es que alguien se inventó que ella y yo éramos pareja, la gente se lo creyó y, hasta ahora, se rumorean esas cosas, pero es mentira. Ciertamente he tenido muchas novias, bueno, no se pueden llamar novias, pero todo ocurrió fuera de la universidad, nadie las conoció y eso es lo que me da más rabia… no me conocen y se inventan cosas que no son ciertas.
- Si no te conocen es porque tú no les dejas, te encierras en ese caparazón y no dejas que nadie se acerque.
- Lo hago porque en esa universidad no hay nadie que valga la pena.
- ¿Fue por eso por lo que te peleaste con Paula? –Dulce simplemente negó con la cabeza- ¿Entonces por qué?
- Digamos que… sabe cosas y usó esas cosas para hacerme daño. Y ya está, déjalo ahí.
- Vale, como quieras –Sonrió cortamente- ¿Puedo darte un abrazo? –Preguntó.
Sonrió ampliamente- En donde yo vivo no se pide permiso para dar un abrazo
Se rió- Te pido permiso porque estás toda golpeada y tal vez te duela
Dulce, sin más, aunque muy lentamente, abrazó a su profesora; ese abrazo fue rápidamente respondido por Anahí.
- Oye… -Decía Dulce, durante el abrazo.
- ¿Qué? –Preguntó, sin la mínima intención de dejar de abrazarla.
- Aparte de este abrazo, creo que hoy me merezco un beso, ¿no? –Sonrió.
Ahora sí se separó para poder mirarla, sonriendo- No viniste a hacer mi examen, ¿por qué te lo mereces?
- No mezcles lo personal con lo profesional –Se rió- Pero, en serio, mírame… ¿no te doy pena? Necesito tus besos.
- ¿Tú? ¿Pena? ¿A mí? –Se rió- No, claro que no y tampoco te mereces un beso, pero sí voy a besarte, porque yo sí que necesito tus besos….
Dicho esto Anahí agarró ambas mejillas de Dulce y la besó, esta vez sin ninguna timidez. Dulce correspondió al beso sin ningún tipo de problemas, pasando sus manos alrededor de la cintura de Anahí. Nuevamente fue la rubia quien intensificó el beso con su lengua, solo que, esta vez, Dulce se vio en la obligación de separarse al poco tiempo, pues se había quedado sin respiración. Ambas quedaron con sus frentes pegadas, dándose corto besos.
- ¿Necesitas mis besos? –Preguntó Dulce, refiriéndose a lo que había dicho antes del beso Anahí, acariciándole suavemente la cara.
- Necesito tus besos, estar contigo, verte, abrazarte, tocarte… a ti Dul, te necesito a ti.
Sonrió- Estoy aquí, aprovecha.
Sonrió pervertidamente- Voy a aprovechar, no te preocupes –Dicho esto la volvió a besar.
Ese beso ya estaba bastante subido de tono y, Dulce, se permitió meter su mano por dentro de la camisa de Anahí, acariciándole la cintura, subiendo sus caricias a la espalda de la rubia. Por su parte, Anahí, abandonó la boca de su alumna y fue dando cortos besos en su cara, llegando al mentón y dándole ahí un suave mordisco, acompañado de una sonrisa.
- Te quiero –Le dijo Dulce.
Sonrió- Yo también
- ¿Qué haces este fin de semana? –Preguntó la pelirroja.
- Pues… no sé, nada en especial, ¿por qué?
- ¿Quieres venir a cenar conmigo? –Propuso en tono serio.
- ¿Me estás pidiendo una cita? –Se rió.
- Sí
- ¿Cena con velitas y todo?
- Con velitas y todo –Se rió- Una cita decente, como tiene que ser. ¿Qué me dices?
- ¿A dónde me vas a invitar a cenar? Si no tienes ni para pagarte la gasolina de la moto –Dijo, burlonamente.
Se rió- Tú no te preocupes, yo me encargo, solo dime que sí.
- Sí, claro que te digo que sí, pero yo invito, ¿vale?
- Que no Annie, de verdad, lo tengo todo controlado y planeado.
- Bueno, si usted lo tiene todo planeado yo me callo –Ambas se rieron- ¿Cuándo y dónde?
- El sábado, vengo a buscarte sobre las 7, ¿te parece?
- ¿Vienes a buscarme y todo? –Sonreía.
- Pues claro, no puedo dejar que vayas a mi cita en autobús –Se rió y le agarró la mano- Además… quiero demostrarte que voy en serio, que te quiero y espero que me dejes hacerlo.
Suspiró- Mi problema no eres tú Dul… Ahora aquí, contigo, no tengo miedo de nada, creo que realmente no estamos haciendo nada malo. Pero, luego, cuando estoy sola, me siento muy mal, de verdad… el miedo a que me echen me supera.
- Es que no estamos haciendo nada malo cariño –Anahí se sorprendió con esa palabra-, sólo eres mi profesora.
- Pero eso es ilegal Dul, me pueden echar y denunciarme.
- Soy mayor de edad, no te pueden denunciar.
- Pero sí me pueden echar y pueden hacer que no vuelva a dar clases jamás… me ha costado mucho llegar hasta donde estoy, ¿sabes?
- Pero es que nadie tiene por qué enterarse de esto. De todas formas no pienses en eso ahora, ¿vale? Olvídate de la universidad.
- No, espera, necesito que me prometas algo.
Sonrió- Lo que quieras.
- Que vas a estudiar y que te vas a tomar la universidad en serio. –A Dulce se le fue la sonrisa de la cara- Dul, de verdad que eres muy inteligente, sólo tienes que estudiar un poco y, por lo menos, hacer los exámenes.
- Annie… -Suspiró.
- ¿Annie qué? –Hubo un corto silencio- Dul, ¿por qué no me cuentas ya lo que pasa? –Dulce simplemente la miró- Sé que te pasa algo, sé que no estudias por algo. –Nuevamente Dulce sólo la miró- Todo tiene que ver con tus golpes, ¿verdad?
- No puedo contarte nada Annie
- Quiero ayudarte, no me gusta verte así.
- Es que no puedes ayudarme.
- Sea lo que sea te aseguro que sí puedo ayudarte –Dulce se rió irónicamente y negó con la cabeza- Si no me dices, yo…
La interrumpió- Sólo te voy a pedir una cosa, ¿vale? No te metas en esto, por favor. No quiero que te haga daño también a ti
- ¿Qué? ¿Hacerme daño a mí también?
- Mierda –Dijo Dulce, levantándose.
- ¿Quién me va a hacer daño, Dul? ¿Quién te pega? –Dulce cogía sus cosas- ¿Qué pasa? –Dulce no respondía, Anahí la agarró suavemente del brazo- Dul, por favor, no te vayas así otra vez –Rogó, mirándola.
Se volteó, ya con lágrimas en los ojos- Olvídate de lo que te dije, por favor, olvídate. No te metas en esto, no intentes averiguar nada. Sabes perfectamente que confío en ti, pero si no te cuento esto es por algo, por tu bien.
- Pero es que mírate, tú no estás bien. Pensaba que tal vez te peleabas con la gente por rabia o… no sé, pero veo que estoy muy equivocada. No entiendo qué pasa.
- No quieras entenderlo. Y ya me tengo que ir –Anunció- quedé con una amiga y tengo que ir en autobús.
- ¿Con una amiga? ¿Qué amiga? –Preguntó.
- Pues una amiga mía.
- Ah…
Se rió- No te me pongas celosa, es sólo una amiga.
- ¿Yo? ¿Celosa? –Se rió- Para nada.
Se rió- Lo que tú digas. Bueno… me voy ya.
- Dame un beso por lo menos, ¿no?
Dulce sonrió y sin más, le dio un corto beso en los labios.
- Ten cuidado, ¿vale? No hagas tonterías. –Pidió Anahí.
- No te preocupes. –Le dijo Dulce.
- Mañana vas a clase, ¿no? –Preguntó.
- Sí, claro.
- De acuerdo. Si necesitas cualquier cosa me llamas, ¿vale? Lo que sea y a la hora que sea.
- Annie, por Dios, no me va a pasar nada, eres peor que mi mamá –Se rió.
- Cuidado –Repitió.
- Que sí… -Dicho esto le dio otro corto beso en los labios- Hasta mañana –Abriendo la puerta.
- Dul, espera… -Se acercó a ella y le dio otro beso, este un poquito más largo­- Te quiero
Sonrió- Yo también
Ahora sí Dulce se fue. A Anahí se le ocurrió hacer algo, lo dudó unos segundos, pero después se decidió a hacerlo. Cogió las llaves, una chaqueta y salió, con la intención de perseguir a Dulce, quien estaba sólo unos metros más adelante.
- No sé por qué, pero creo que Dulce no quedó con ninguna amiga. Me tiene muy preocupada, sobre todo con esos golpes, así que si ella no me lo cuenta, lo averiguaré yo sola por mi cuenta. –Pensaba, mientras seguía a Dulce por la calle

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:14 pm

Capítulo 7
Anahí observó como Dulce se sentaba en un banco cercano, simplemente mirando el suelo, cosa que le extrañó, ¿por qué se paraba allí? Pocos minutos después observó como el móvil de Dulce sonaba, pero ella lo cortaba, algo nerviosa. Cuando ya habían llamado varias veces, por fin, Dulce respondió. Estaba muy lejos y no pudo escuchar bien la conversación, pero sí sabía que estaba discutiendo con alguien y observó como a Dulce se le escapaban algunas lágrimas que, más tarde, se secó. Ya varios minutos después Dulce lloraba desconsoladamente y gritó: “¡Déjanos en paz!”
-¿Por qué llora? ¿Por qué grita? Dios… ¿qué pasa aquí? –Hablaba consigo misma Anahí, nerviosa con aquella escena.
Después de gritar eso Dulce colgó, guardó el móvil, se tapó la cara y lloró, siendo observada en todo momento por Anahí.
Pasaron 20 largos minutos, Anahí no tenía ninguna intención de marcharse, iba a continuar vigilándola hasta que supiera con certeza qué ocurría. Nuevamente el móvil de Dulce sonó y, ésta, secándose las lágrimas, respondió. La rubia observaba que Dulce miraba para todos los lados nerviosa, hablando. De repente parece que vio a alguien, soltó el móvil y echó a correr, perseguida por un hombre bastante corpulento y de unos 50 años. Anahí no entendía nada, simplemente corrió hasta donde estaba sentada antes Dulce, cogió su móvil, lo guardó y corrió detrás de ellos. Anahí corriendo desde atrás, observaba que Dulce, desgraciadamente, con tantos golpes estaba agotada, no podía correr más y se vio obligada a parar, siendo agarrada por ese hombre. Anahí se detuvo cerca de ellos y, esta vez, si podía escuchar lo que decían.
- Déjame –Rogaba Dulce, entre sollozos.
La pegó fuertemente a la pared, haciendo que Dulce se golpeara fuertemente la espalda, apretándole con rabia los brazos- ¿No te bastó con lo de ayer? ¡¿Quieres más!?
Anahí observó como el hombre levantaba la mano, dispuesta a pegarle. Ni si quiera lo pensó, corrió hasta donde estaba él y lo empujó, poniéndose delante de Dulce.
- ¡Te está diciendo que la dejes! –Le gritó.
- ¿Annie? ¿Qué haces aquí? Vete, por favor –Rogaba Dulce, desde atrás, llorando.
- ¡¿Quién ******* eres tú!? –Le gritó el hombre- ¡Lárgate! –Exigió.
- ¡Lárgate tú si no quieres que la policía te arreste!
- ¿Llamaste a la policía?–Preguntó, nervioso- ¡Zorra! –Se acercó bruscamente a ella, dispuesto a pegarle.
- ¿Vas a pegarme? Venga, ¡pégame! Así tengo más motivos para denunciarte –El hombre bajó la mano.
- ¡Tú! –Mirando a Dulce- Dile a tu amiguita que se vaya si no quieres que tu mamá acabe bajo la tumba –Ordenó.
- Annie, vete, por favor, vete, estoy bien, no pasa nada, vete –Rogaba Dulce una y otra vez.
Obvió por completo a Dulce- Aquí el único que se va a ir eres tú –Le dijo Anahí, mirando al hombre.
- Sí, claro que me voy a ir, pero te juro que tu madre lo va a pagar por ti –Le dijo a Dulce- Y tú… -Miró ahora a Anahí- tú me las pagarás.
Dicho esto el hombre echó a correr y se fue.
Sin más Dulce abrazó a Anahí, llorando, sin poder parar.
- No tenías que haber venido… -Decía Dulce, llorando, aún abrazándola.
- Cállate –Le dijo, durante el abrazo-
- No, Annie… -Rompió el abrazo, mirando a la rubia con miles de lágrimas cayendo de sus ojos- Ahora va a ir a por ti, ¡joder! ¡Te dije que no te metieras en esto!
Le agarró la cara- Dul, mírame… tranquila, ¿vale? Vamos a mi casa.
- No puedo estar tranquila Annie –Decía, nerviosa- Ahora va a ir a por ti y…
- ¡Dul!–Le gritó- Vamos a mi casa para que te tranquilices un poco y hablamos, ¿vale?
- ¿Y la policía?
- Lo de la policía era mentira, vamos.
Suspiró, secándose las lágrimas- De acuerdo.
Dicho y hecho, ambas volvieron a casa de Anahí. Una vez dentro:
- Toma –Ofreciéndole un vaso de agua.
- Gracias –Agradeció la pelirroja, bebiéndose el agua.
- Ah, y toma… -Poniendo el móvil de Dulce encima de la mesa- Cuando te fuiste corriendo te dejaste el móvil en el banco.
Se sorprendió- No me di ni cuenta, gracias.
Le sonrió- De nada.
Después de eso se produjo un corto silencio, hasta que Dulce dijo:
- ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me seguiste? Te pedí que no te metieras…
- Te seguí porque sabía que escondías algo malo, no sé por qué pero sabía que no ibas a quedar con ninguna amiga, ¿por qué me mentiste? ¿Qué ibas a hacer en realidad?
- Nada, no iba a hacer nada, simplemente iba a pasar la noche en la calle y, mañana, a primera hora, cuando él ya no esté en casa, poder entrar y coger las cosas de la universidad.
- ¿Pasar la noche en la calle? –Se sorprendió- ¿No vas a tu casa?
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Si voy me mata, a mí y a mi mamá.- ¿Es tu papá? –Dulce asintió con la cabeza- ¿Por qué no me dijiste que no tenías donde dormir?
- Porque no, si te decía eso tendría que darte explicaciones y no podía.
- Por eso no estudias, ¿no?
Dulce suspiró y asintió con la cabeza- No me deja entrar en casa para nada, sólo puedo coger los libros por las mañanas cuando él no está y ya no me da tiempo de estudiar. Me ducho, como algo, me cambio de ropa y me voy.
- ¿Y tu mamá?
Sus ojos se humedecieron- Mi mamá está fatal… Cuando yo era pequeña veía como le pegaba, pero, un día, me revelé y… a partir de ahí todos los golpes me los llevo yo. Afortunadamente a mi mamá casi no la toca, la usa para amenazarme, como hizo antes… No sabes lo difícil que es entrar a escondidas en tu casa, coger lo mínimo y salir corriendo a la universidad. Tener que llegar allí y sonreír como si no pasara nada, llevo más de 5 años fingiendo que soy feliz, que me importa una mierda todo, los estudios, la gente… -Ya con algunas lágrimas saliendo de sus ojos- Y te juro que ya no puedo más, estoy cansada de fingir. Estoy cansada de dormir en mi moto, de llevarme palizas, de… de... –Anahí la abrazó, mientras Dulce lloraba- Te juro que yo quiero estudiar, quiero sacar la carrera, pero no puedo, ese imbécil no me deja, joder... –Decía, llorando, abrazándola.
Anahí no decía nada, simplemente la abrazaba, pensaba que lo que Dulce necesitaba era desahogarse.
- Mi mamá, la pobre, sale a escondidas para traerme comida, ropa, dinero… Y, por eso, fue por lo que me pelee con Paula. La estúpida vio como mi madre me traía la comida y comenzó a burlarse de mí y de mi mamá, diciendo que no tenía donde caerme muerta y…. no pude controlarme. ¡Lo que más me jode es que la gente me dice de todo y en realidad no tienen ni la mínima idea de lo mierda que es mi vida!
Suspiró, sin la mínima intención de dejar de abrazarla- Debiste contármelo antes…
Se separó- No, Annie… mi papá es capaz de hacer cualquier cosa, ¡no tenías que haber venido, joder! –Repitió.
- ¿Y qué querías? No iba a dejar que te pegara. Además, no me va a hacer nada, no te preocupes.
- No lo conoces. Ya viste como me dejó a mí.
- Dul, tranquila… Escúchame, ¿vale? No sabe quién soy, ni donde vivo, ni como me llamo… nada, no sabe nada de mí. Así que no te preocupes por eso. –Dulce suspiró y asintió con la cabeza.
- De todas formas esto va a acabar dentro de poco, bueno… eso espero. Mi mamá y yo fuimos a denunciarlo y ahora la tienen escondida en una casa de esas para mujeres maltratadas. Por eso no me preocupé cuando dijo que ella lo iba a pagar.
- ¿Y por qué no lo han arrestado?
- Pues no lo sé… espero que lo arresten cuanto antes.
Se produjo un largo silencio. Dulce apoyó los codos en la mesa y se tapó la cara, negando con la cabeza.
- No sé que voy a hacer… no puedo seguir así.
- No, por supuesto que no puedes seguir así. Hoy te quedas aquí y, mañana, a primera hora, vas a tu casa, coges tu ropa, tus libros, lo que necesites, lo dejas aquí y vamos a la universidad. Por lo menos hasta que detengan a tu papá.
Dejó de taparse la cara y la miró, sorprendida- ¿Qué?
- Lo que oyes, no voy a dejar que estés cerca de ese hombre y, mucho menos, que duermas en tu moto. Tú misma lo has dicho Dul: no puedes seguir así.
- No, Annie… no puedo dejar que hagas eso, es demasiado. ¿Cómo voy a venir a vivir aquí? Es una locura
- ¿Hace cuanto no duermes en una cama Dulce?
- Pues… muchísimo, ya ni me acuerdo.
- ¿Y cuánto tiempo más piensas seguir así?
Guardó silencio un momento- No lo sé…
- Pues ya está, mañana te vienes a vivir aquí. Sólo hasta que detengan a tu papá. –Repitió, intentando poder convencerla así.
- Annie, que no, ya estás haciendo demasiadas cosas por mí, venirme a vivir a tu casa sería abusar de ti, no quiero molestar.
- ¿Molestar? ¿Tú a mí? Dul, por Dios… Ya te dije antes que necesito estar contigo, no me molestaría para nada que te vinieras a vivir aquí, todo lo contrario. Además, no es solo eso… después de lo que vi hoy, ¿piensas que voy a dejarte sola con ese hombre? No voy a dejar que sigas durmiendo en la calle ni que tu papá te ponga la mano encima otra vez, eso ya se acabó.
- ¿Y si en la universidad se dan cuenta?
- No tienen por qué enterarse, tú te vas por tu lado, yo por el mío y nos vemos aquí.
Suspiró- No sé Annie, te estás jugando demasiado por mí…
- Mira… vamos a hacer una cosa. Hoy te quedas a dormir aquí, te lo piensas y mañana me dices, ¿vale?
- Decida lo que decida vas a obligarme a quedarme aquí –Se rió.
- Ciertamente –Se rió.
- Pero yo duermo en el sofá, ¿eh? No pienso invadir tu espacio.
- ¿Invadir mi espacio? –La miró mal- Te duermes conmigo y en mi cama, déjate de tonterías. –Dulce fue a hablar, pero Anahí continuó hablando- Y ya está, no me digas nada más. Voy a preparar la cena.
- ¿Te ayudo?
- No hace falta –Le sonrió- Seguro que estás muy cansada, ponte en el sofá a ver la tele o como tú quieras.
- Lo mínimo que puedo hacer es ayudarte con la cena Annie.
- Que no hace falta, ponte a ver la tele y descansa un rato, cuando esté la cena te aviso, ¿vale? –Le sonrió y, dicho esto, se metió en la cocina.
Anahí se dispuso a hacer la cena. La cocina no era su especialidad, así que hizo unos humildes macarrones con tomate. Tardó bastante poco, una media hora aproximadamente. Cuando salió de la cocina y fue a avisar a Dulce se dio cuenta de que estaba dormida, sin duda una imagen que le encantó ver. Aprovechando eso y para dejarla descansar decidió ducharse primero, ponerse el pijama, preparar la mesa y, después de todo eso, la despertó.
- Dul… -Susurraba tiernamente, acariciándole la cara, mirándola con una sonrisa- Despiértate
Lentamente Dulce fue despertándose y se encontró con esos preciosos ojos azules mirándola. Sin decir nada observó el cabello mojado de Anahí y continuó bajando su vista hasta el camisón que llevaba puesto su profesora, prenda que la hacía demasiado sensual.
- Parece que viste a un fantasma –Se rió Anahí.
- A un fantasma no, pero a un ángel sí… -Dijo con una tierna sonrisa- Estás preciosa.
Sonrió ampliamente- Tú sí que estás preciosa durmiendo… -Ambas se miraba, sonriendo, sin decir nada- Bueno… -Rompió el silencio Anahí- Ya está todo preparado, ¿vamos a cenar?
- Ay, sí… perdóname, por lo menos tendría que haber puesto la mesa.
- ¿Qué parte de “No te preocupes, no hace falta” no entendiste?
Se rió- Vale, pero…
- Pero nada, yo voy a comer porque me muero de hambre –Dicho esto se dirigió a la cocina.
Dulce se levantó y también se dirigió a la cocina, sentándose en frente de Anahí.
- Mmm… qué buena pinta tienen –Dijo la pelirroja, mirando el plato de macarrones- Ya necesitaba comer –Se rió, llevándose el primer macarrón a la boca.
- ¿No habías comido hoy? –Dulce negó con la cabeza, comiendo ágilmente- Dul… ¿por qué no me lo dijiste carai? Te podría haber preparado algo.
- Annie, da igual. Están buenísimos, ¿eh? –Decía, comiendo.
Se rió- Me alegro de que te gusten.
Cuando acabaron de cenar:
- Voy a preparar unas cosas de mañana para la universidad. Si quieres vete yendo al cuarto, abre el segundo cajón de mi armario y elige un pijama, no creo que quieras dormir en vaqueros, ¿no?
Se rió- No, gracias Annie.
Dulce se dirigió al cuarto. Afortunadamente Anahí ya había preparado la clase del día siguiente, así que solo tenía que guardar sus cosas, ordenarlo todo un poco y nada más.
Al cabo de casi diez minutos se dirigió al cuarto y, al llegar allí, se encontró a Dulce con un corto pantalón azul celeste de pijama puesto, pero sin ninguna camisa, buscando una atareadamente.
- Dul, ¿qué haces? –Se rió.
- Es que tus camisas son… no… no son de mi estilo, la verdad –Se rió.
- Es que tengo pocos pijamas de camisa y pantalón, lo que más tengo son camisones.
- Yo no me pongo un camisón ni aunque me paguen –Ambas se rieron.
- Pues… no sé, ¿te gusta esta? –Le enseñó una camisa de tiros, algo escotada.
- Uf, no… estoy segura de que te queda mejor a ti que a mí-Se rió.
- Mmm… -Mirando en su armario- Es que casi todas las que tengo son como esas Dul.
- Pues nada, da igual, duermo sin camisa, no nos volvamos locas buscando una camisa.
- ¿Sin camisa?
- Sí, ¿te molesta?
Se rió- ¿A mí? –Volvió a reírse- ¿Molestarme? –Nuevamente se rió, algo nerviosa- Para nada. Oye, voy al baño, vete acostándote si quieres, ahora vuelvo.
Dicho esto Anahí se fue al baño, casi corriendo.
- ¡Se va a dormir conmigo sin camisa! Vale, Anahí, tú tranquila. ¿Tranquila? ¿¡Cómo voy a estar tranquila!? Me la como, allí mismo, estoy segura. Annie, respira, eso es… -Respirando agitadamente, hablando sola- No voy a poder evitar la tentación, me encanta, está… está… está… Dios –Suspiró-, me voy a volver loca. Diosito mío, por lo que más quieras, dame fuerza para… Bueno, no, dame paciencia para aguantar la tentación, porque como me des fuerzas la devoro, enterita.… Es que como me bese no paro, sé que no paro. Sólo tiene 18 años, pero la niña está… -Respiró hondo, abanicándose con la mano, pues ya tenía hasta calor­Bueno, ya Anahí, está bien. Tranquilízate, respira hondo… Tienes que salir, Dulce se va a extrañar si tardas mucho. Sé que puedo aguantar, sí, claro, eso es, yo puedo… venga, ya, deja de hablar sola y sal del baño –Se ordenó a sí misma.
Por fin, Anahí salió del baño y, nuevamente, se dirigió al cuarto. Al llegar allí vio a Dulce ya metida en la cama, quien le sonrió desde allí.
- ¿Te gusta algún lado especial de la cama? –Preguntó Dulce, por si acaso se había puesto en el lugar equivocado.
- Oh, no, no te preocupes –Le sonrió y, lentamente, se metió en la cama.
Ambas se encontraban allí, con la luz apagada, mirando el techo.
- Annie…
- ¿Qué?
Se puso de lado, mirando a su profesora- Gracias por todo, de verdad.
Hizo lo mismo que ella para poder mirarla- No me las tienes que dar.
- No, sí… porque tú no tienes por qué hacer esto.
- Dul… -Suspiró- Yo no sé que somos, ¿vale? No sé si sólo eres mi alumna, si somos amigas con derecho a roce, si somos algo más o… no sé. Lo único que sé es que eres muy importante para mí, te quiero y no voy a dejar que lo pases mal.
- Pues por eso, muchas gracias –Agarrando la mano de su profesora, acariciándola.
- Pues de nada –Le sonrió.
Estuvieron mirándose un tiempo, Anahí tuvo la tentación de besar a Dulce, pero sabía que si lo hacía luego no iba a poder parar, así que:
- Bueno… buenas noches.
Anahí se volteó, nerviosa, dándole la espalda a Dulce. La pelirroja se dio cuenta de que su profesora estaba nerviosa; sonrió y, lentamente, se acercó a ella por detrás, abrazándola por la cintura. Anahí se sorprendió y se puso aún más nerviosa. Sin decir ni una sola palabra Dulce llevó su mano al cuello de Anahí, apartó el cabello que caía por ahí y, muy lentamente, acercó sus labios. Anahí pensaba y deseaba que la pelirroja la besara, pero no lo hizo, simplemente se dedicó a rozar sus labios con el cuello de Anahí, subiendo a la mejilla izquierda de la rubia; al llegar ahí Anahí la miró.
- Estás preciosa con este camisón, en serio… -Le dijo Dulce, ahora con su mano en el abdomen de Anahí, quien ya no estaba de lado si no boca arriba, mirando a Dulce.
- Tú sí que estás preciosa sin camisa –Se rió, llevando su mano a la cintura de Dulce, cerca del trasero- Bueno, no… preciosa no, estás buenísima.
Se rió- Sí, seguro, toda llena de golpes –Dijo irónicamente.
- Pues claro que sí –Sonrió, dándole caricias en la cintura.
Dulce llevó lentamente su mano a la cara de Anahí, la acarició y suspiró.
Se rió, sorprendida por ese suspiro- ¿Qué te pasó? –Preguntó Anahí.
Se rió también- Nada, cosas mías… - quitó su mano del abdomen de Anahí y volvió a recostarse en la almohada, mirando el techo.
Esta vez fue Anahí quien se puso de lado, mirando a Dulce y apoyando la cara en su mano para estar más cómoda.
- No, cosas mías no, dime. –Dulce volvió a suspirar sin mirarla y, otra vez, Anahí se rió- Dul, ¿qué pasa?
La miró- Que te quiero demasiado… no sé qué me pasa, estoy hipnotizada contigo, me paso el día pensando en ti. –Nuevamente suspiró, pero esta vez Anahí no se rió- Llevó 18 años huyendo del amor, me prometí a mi misma que nunca dejaría que nadie se metiera en mi corazón, solo quería diversión y… ahora quiero todo lo contrario.
- ¿Qué quieres ahora? –Preguntó, mirándola.
- A ti, te quiero a ti –Hubo un corto silencio- Y me da igual el precio que tenga que pagar para tenerte, soy capaz de dejar la universidad sólo para tener una relación como tiene que ser –Anahí negó con la cabeza- Estoy harta de defraudarte, quiero demostrarte y hacerte ver que realmente eres importante para mí.
- No hace falta que dejes la universidad para demostrarme eso, no digas tonterías.
- Annie, escúchame. Tú único problema es que eres mi profesora, ¿no? Pues ya está.
- Sí, pues ya está, olvídate de esa idea.
- ¿Entonces qué vamos hacer? –Preguntó desde abajo, mirándola.
- Pues no lo sé, ahora mismo no sé ni cómo voy a ser capaz de dormir a tu lado sin comerte…
- ¿Qué? –Sonrió.
-¡Mierda! Lo dije en alto –Pensaba Anahí, dándose cuenta de que había dicho eso voz alta.
- ¿Qué? Nada, nada, no dije nada –Dicho esto se volteó, dándole la espalda, nerviosa.
Dulce sonrió, se acercó a Anahí y le susurró al oído:
- ¿Quieres comerme? ­Preguntó susurrando de forma realmente excitante, sonriendo.
- No, sólo quiero dormir… -Mintió, sin moverse, totalmente petrificada.
Sonrió, pasó su mano alrededor de la cintura de Anahí, pegándola contra su cuerpo- Pues buenas noches…
Sonrió ampliamente, le gustaba esa idea de dormir con Dulce abrazada a ella- Buenas noches.
Al cabo de un rato Dulce dormía profundamente, ahora ya no estaba abrazada a Anahí, si no a su lado, dormida boca arriba. Sin embargo, Anahí continuaba despierta, no podía dormir.
Parece mentira que esté yendo pasito a pasito con Dulce, siempre he tenido un revolcón la primera noche, pero con ella es distinto… No quiero que sea solo sexo, tengo miedo de que sólo sea eso, por eso no me atrevo… Yo no quiero follarmela, yo quiero hacerle el amor, por fin entiendo la diferencia entre una cosa y otra. Lo importante es que la tengo aquí, en mi cama, no me quejo, con esto me basta y me sobra… bueno, no, ¿para qué mentir? No me sobra… pero tampoco está tan mal. –Miró a Dulce y se le ocurrió algo- No, no, no hagas eso… ¿Y si la despiertas? –Pensaba para sí misma- Annie, hazlo, no se va a despertar.
Anahí abrazó a Dulce por la cintura y recostó su cabeza en el pecho de la pelirroja, sonriendo y cerrando los ojos, dispuesta dormir así.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:15 pm

Capítulo 8
Al día siguiente Anahí se despertó y Dulce ya no estaba, cosa que le sorprendió. Se levantó, se puso su bata y salió en busca de la pelirroja. Al llegar al salón vio encima de la mesa una rosa y un papel. Sonrió, casi corriendo fue a la mesa, cogió la rosa y, seguidamente, leyó la nota que ponía:
"Una flor, para otra flor. Ay no, que cursi por Dios jajaja –Anahí no pudo evitar reírse- Buenos días preciosa, espero que te haya gustado la rosa, se la robé a la vecina jaja. –Nuevamente Anahí no pudo evitar reírse- Dormí como hacía muchos años que no dormía: Genial. Deberías ir a la cocina, allí te espera un rico desayuno preparado por mí, espero que te guste. Como te darás cuenta ya me fui, mi papá se iba temprano a trabajar y fui a casa a recoger las cosas. Gracias a tu crema me duelen mucho menos los golpes, así que hoy mismo volveré a coger la moto. Nos vemos a las 8 en la universidad, te prometo que esta vez sí llego puntual, con las tareas hechas y todos los libros.
Tu más querida y preciada alumna:
Dulce M. Te quiero.
PD: ¿Ya has mirado tú móvil? Ahí también tienes una sorpresita."
Después de leer eso Anahí cogió su móvil y se dio cuenta de que tenía un mensaje. Cuando abrió el sms se trataba de una foto suya (de Anahí) durmiendo y, debajo de la foto, ponía: Sin ningún lugar a dudas: Los angelitos existen.
La rubia se había quedado muy sorprendida con eso, no pensó que Dulce fuera a hacer todo eso. Fue a la cocina y, efectivamente, allí había un desayuno que tenía muy buena pinta.
Después de desayunar se duchó y vistió, cogió sus cosas y se dirigió a la parada de autobús para ir a la universidad. Al llegar a la universidad vio la moto de Dulce aparcada, lo que le indicó que ya estaba allí. Entró en la clase y, efectivamente, Dulce estaba ahí, sentada en su lugar, mirándola con una sonrisa.
- Hola chicos –Saludó, la clase respondió con otro saludo- Ya tengo las notas de los exámenes, estos parecen que ya están mucho mejor. Ahora voy a llamarlos uno a uno para que vean su nota.
Anahí fue llamando uno a uno a los alumnos, excepto a Dulce, pues ella no había hecho el examen. La pelirroja agotó todo su tiempo en mirar a su profesora, hipnotizada.
Acabó la clase y Anahí, después de mirar a Dulce, salió de la clase. Cuando no hacía ni dos minutos que salió de la clase recibió un mensaje al móvil que ponía: “Me encanta la cara de concentrada que pones cuando corriges exámenes”. Anahí sonrió ampliamente, casi rió y respondió: “A mí me encantaron tus sorpresas de esta mañana, eso sí que es una buena forma de despertar. ¿Qué tal en tu casa?” Al cabo de unos tres minutos, la respuesta a su mensaje le llegó: “Me alegro de que te haya gustado Pues me fue muy bien, después de te cuento, te quiero”.
Anahí se dirigió a su siguiente aula, pues tenía que dar clase a otros cursos durante toda la mañana. Cuando estaba en una de las clases y era la última hora, recibió un mensaje a su móvil: “No te demores en llegar a casa, tengo que darte una muy buena noticia”.
Cuando Anahí llegó a su casa vio la moto de Dulce aparcada allí y a Dulce subida en la moto, cosa que le sorprendió.
- Por fin llegas
- ¿Qué haces aquí fuera?
- Pues esperar a que llegaras, no tenía llaves para entrar –Se rió.
También se rió- Se me olvidó, lo siento. –Caminando hasta la puerta, sacando las llaves.
- No te preocupes –Detrás de ella, esperando a que abriera la puerta.
Ambas entraron en la casa.
Dejando sus cosas y su chaqueta encima del sofá- ¿Qué era eso tan bueno que tenias que decirme? –Preguntó Anahí.
- En el cambio de clases me llamó la policía –Sonrió- ya detuvieron a mi papá. Me dijeron que había que esperar a que fuera el juicio, pero que con todas las pruebas que tenemos no íbamos a tener ningún problema para que lo condenen.
Sonrió ampliamente- ¿En serio? –Sin más la abrazó- Me alegro, en serio, era hora de que tu papá pagara por todo lo que te estaba haciendo –Dulce solo sonrió, abrazándola- ¿Y tú mamá? –Preguntó.
Se separó para poder mirarla- Esta tarde la llevan a la comisaria y la tengo que ir a buscar ahí para traerla a casa.
- Entonces ya hoy te vas, ¿no?
Guardó silencio un momento- Sí, pero… ¿ya te olvidaste de que mañana tenemos una cita? –Le sonrió.
- ¿Sigue en pie esa cita? –Se rió.
- Pues claro que sigue en pie –Le agarró ambas manos-, pero antes te quiero hacer una pregunta.
Se puso algo nerviosa, pero sonrió- ¿Qué?
- ¿Estás dispuesta a… no sé, formalizar esto? Anoche me dijiste que no sabías qué éramos, no te estoy pidiendo nada, solo te pregunto: ¿te gustaría que seamos, formalmente, una pareja? –Anahí fue a hablar, pero Dulce continuó- Espera… -Pidió, para que la dejara hablar- Respóndeme sin pensar en que tengo 18 años, en que soy tu alumna, en la universidad… olvídate de todo y piensa sólo en lo que sientes por mí, ¿vale?
- Pero Dul, ponte en mi lugar, soy…
- Shh… -La calló, llevando su dedo índice a la boca de Anahí- Sólo piensa en lo que sientes por mí, olvídate de todo, te lo pido por favor.
Anahí suspiró y guardó un largo silencio, Dulce la miraba fijamente.
- Claro que me gustaría formalizar esto Dul, pero…
Sonrió- Pero nada, ya no digas más nada –La calló- Como ya te dije mañana paso a buscarte a las 7, ¿vale?
- Pero…
- Pero nada, paso a buscarte a las 7 y esta vez traeré dos cascos, ¿vale? –Sonriendo ampliamente.
Se rió- Vale, ¿me tengo que poner vestidito y todo?
- Vas en moto, así que si te pones un vestido te recomiendo que sea largo –Se rió.
- Oh, es verdad… no había caído en ese importante detalle –Se rió.
- Ponte lo que quieras, vas a estar hermosa igual. Yo solo quiero que a las 7 estés preparadísima. Y mañana no hay clases, así que tienes toda la mañana para prepararte.
Se rió- Vale, te prometo que voy a ser puntual, a las 7 preparadísima.
Sonrió ampliamente- Vale
Se estuvieron mirando un rato, hasta que Dulce preguntó.
- ¿Se quedó rico el desayuno de esta mañana?
Se rió- Estaba delicioso, gracias.
- Me merezco un beso por lo menos, ¿no?
Se rió y, sin más, le dio un corto beso en los labios- Y ya, voy a hacer de comer que me muero de hambre –Dijo, dispuesta a caminar hasta la cocina.
- ¿Hacer de comer? –La agarró del brazo y la jaló un poco, aunque suavemente, consiguiendo que volviera a estar en frente de ella- Antes de venir pasé por un restaurante chino y compré comida para las dos.
- ¿En serio? –Se sorprendió.
- Sí, la tengo en la maleta para que no la vieras. ¿Te apetece comida china? –Sonrió.
- Claro que me apetece, pero no puedo dejar que sigas pagándomelo todo.
- Annie, eso da igual. En un par de horas me tengo que ir, así que… ¿comemos?
Se rió- Vale.

Dulce sacó la comida y entre las dos pusieron la mesa para comenzar a comer.
- Dul… -Dijo Anahí, quien llevaba un tiempo mirándola.
- ¿Qué pasa? –Preguntó.
Sonrió- Nada, que te quiero
Sonrió ampliamente- Yo también
- Gracias
- ¿Por qué?
- Por la comida, por la carta, por el desayuno… no sé, por todo. Gracias.
- No me tienes que dar las gracias Annie
- Sí, sí te las tengo que dar.
- No y ya está, disfruta de la comida que está buenísima.
Después de que Dulce dijera eso, Anahí se rió y se dispuso a comer. Acabaron de comer, lo recogieron todo y Dulce dijo:
- Tengo que irme ya… Antes de ir a la comisaría quiero pasar por casa y hacer algunas cosas, lo siento.
Asintió con la cabeza- Vale, no te preocupes, yo tengo que hacer mil cosas de la universidad.
- Vale, ¿crees que esta noche pueda llamarte? –Preguntó.
Sonrió- Claro que puedes llamarme, para eso tienes mi número, ¿no?
Se rió- Sí, pero no sé… prefiero preguntar.
Le dio un corto beso en los labios- No tienes que preguntar para llamarme.
Sonrió ampliamente, pasando sus manos alrededor de la cintura de Anahí- Vale, oye… últimamente tus besos son muy cortitos, ¿no? –Sonriendo, alternando su mirada de los labios a los ojos de la rubia.
- Es que tal vez no estés acostumbrada a un beso como el mío, seguramente que con la edad que tienes nadie te ha dado un beso como Dios manda y no quiero asfixiarte –Sonriendo pervertidamente, por primera vez dejándose llevar, pasando sus manos alrededor del cuello de Dulce.
Sonrió ampliamente, dándose cuenta de que Anahí colaboraba- No, seguro que nadie besa como tú, pero… soy tu alumna, estás para enseñarme.
Llevando sus dedos a los labios de Dulce, acariciándolos- ¿Tú no tenías que irte?
Pegó su frente a la de Anahí- Para la enseñanza siempre hay tiempo, sobre todo si se trata de una lección como esta.
Se rió- Si me lo pides así no creo que pueda negarme.
Sin más Anahí besó a Dulce, despacio al principio, pero poco a poco fue aumentando la intensidad, besándola con rapidez y pasión, dando paso a su lengua. Dulce respondió como pudo, definitivamente era difícil seguir el ritmo de Anahí. La rubia rompió el beso, pues sabía que Dulce necesitaba un respiro y, mientras su alumna se recuperaba, la pegó a una de las paredes más cercanas y la volvió a besar, pero mucho más lentamente. Ahora sí Dulce pudo responder sin problemas, mientras sentía cómo Anahí comenzaba a levantarle la camisa, acariciándole la cintura.
- No sabía que fueras así… -Dijo Dulce, con una sonrisa, entre beso y beso.
También sonrió, pero más pervertidamente- Ya te dije que no me conocías de esta forma
Ahora sí su sonrisa fue pervertida- Pues me gustaría conocerte más a fondo
- ¿Sí? –Sonriendo aún de la misma forma, manteniendo sus manos en la cintura de Dulce y llevando su boca al cuello de la pelirroja.
- Sí –Respondió, ya con la piel erizada por sentir el roce de los labios de Anahí en su cuello.
Lentamente Anahí levantó la camisa de Dulce y, con su ayuda, la quitó, tirándola al suelo. Ahora, sin decir nada, llevó nuevamente su boca al cuello de Dulce, besándolo. Varios segundos después el móvil de la pelirroja sonó y Anahí dejó a salvo el cuello de la pelirroja.
- Es… la policía… -Dijo, mirando el móvil.
- Contesta –Le dijo.
Obedeció y respondió, bajo la mirada de Anahí- ¿Bueno?... Sí, sí ya voy de camino, es que hay mucho tráfico –Mintió- De acuerdo –Dicho esto colgó- Me tengo que ir –Anunció, soltando una carcajada, agachándose para coger su camisa.
- Siento haber hecho que te retrasaras –Se rió, disculpándose.
Sonrió mientras se ponía la camisa- No tienes que disculparte por nada, fue mi culpa. – le dio la besó cortamente- Esta noche te llamo, ¿vale?
Sonrió- Vale, ten cuidado
Abriendo la puerta- Sí, no te preocupes. –Saliendo de la casa- Hasta después.
Mirándola desde la puerta- Adiós.
Anahí permaneció en la puerta hasta que vio como Dulce se montaba en su moto y se marchaba, después cerró la puerta.
Respirando hondo- Necesito una ducha fría, urgentemente. –Hablando sola, caminando hasta el baño.
Y así fue, Anahí fue directa a darse una refrescante ducha. Cuando salió se puso la ropa interior, el pijama, una bata y se dispuso a preparar, entre otras cosas, las lecciones de la universidad. Al cabo de dos horas cenó y, después de limpiarlo todo, se sentó en el sofá, dispuesta a ver la tele. No tardó ni cinco minutos en darse cuenta que no había nada interesante que ver, así que decidió leer un libro. Al cabo de unos quince minutos su móvil, por fin, sonó; era Dulce. Tenía el móvil al lado, pues llevaba bastante tiempo esperando la llamada, pero para que Dulce no se diera cuenta de que estaba ansiosa por hablar con ella, esperó unos segundos a que el móvil sonora y, después, respondió.
- Hola –Respondió por fin, sonriendo.
- Hola –Saludó ella- Ya pensaba que no me lo cogías…
- Yo pensaba que no llamabas
- La verdad lo dudé… se me hizo muy tarde, temía que ya estuvieras dormida.
- Ciertamente se te hizo muy tarde, pero no me iba a ir a dormir sin que antes me dieras las buenas noches… -Sonrió.
Dulce sonrió ampliamente, pero no supo qué contestar. Anahí se dio cuenta de eso, así que, para cambiar de tema, preguntó:
- ¿Qué tal con tu mamá?
- Muy bien, estaba realmente feliz. La ayudé a acomodar la casa, a tirar todo lo que fuera de mi papá… Hacía tiempo que no estaba tanto tiempo en mi casa.
- Me alegro, de verdad Dul.
- Yo también me alegro, estaba harta del imbécil de mi papá… Y todo es gracias a ti.
- ¿Gracias a mi? No, yo no hice nada.
- ¿Cómo que no? Sí, sí que hiciste. Si no llega a ser por ti yo todavía estaría durmiendo en la calle y llena de golpes.
- No hice nada –Repitió.
- Bueno, vale, lo que tú digas. Oye… -Sonriendo pervertidamente.
- Dime –Notó el tono de voz de Dulce y sabía perfectamente cómo sería la expresión de su cara, así que sonrió ampliamente.
- Que… me encantó tu lado pasional y loco de esta tarde –Se rió.
Se rió- Me alegro de que te haya gustado, aunque creo que me dejé llevar demasiado.
- Para nada, no sabes cuánto tiempo llevo esperando a que te dejes llevar…
- Supongo que el mismo tiempo que llevo yo intentando no ponerme frenos, pero… te prometo que ya está, se acabó. Voy a dejar de controlar mis sentimientos.
- Me alegro de escuchar eso, ya era hora… -Hubo un corto silencio- ¿Qué hacías? ­Preguntó.
- Leer…
- Ah… que divertido –Dijo irónicamente, riéndose.
- ¿Verdad? -Se rió- ¿Y tú?
- Hacer tareas de matemáticas, mi profesora decidió fulminarnos a base de ecuaciones.
Se rió, esta vez más largamente- No están difíciles, por eso marqué tantas.
- ¿No están difíciles? Eso lo dicen todos los maestros, pero me gustaría verte haciéndolas.
- Cuando quieras. Pero bueno, también me alegro de que por fin puedas hacer las tareas y estudiar, espero que tus calificaciones suban.

- Te prometo que van a subir.
- De acuerdo… -Nuevamente hubo un corto silencio- Quiero que sepas que voy a pasarme la mañana eligiendo qué ropa me voy a poner y cómo me voy a peinar –Escuchó como Dulce se reía- Es que no sé que ponerme, en serio… nunca había tenido tantas dudas sobre cómo vestirme. ¿Qué te vas a poner tú?
- Pues lo de siempre… un pantalón, una camisa y unos zapatos, como siempre. –Repitió, riéndose- De cualquier forma ya te lo dije hoy… da igual lo que te pongas, vas a estar preciosa de todas formas.
Sonrió tiernamente- Igualmente quiero estar lo más preciosa posible para ti.
- Pues… no te esmeres mucho en peinarte porque… el peinado se te va a ir fácilmente.
No comprendió- ¿Por qué?
- Porque sí, es una sorpresa.
- ¿Me vas a despeinar tú o qué? –Se rió.
Se rió algo más largamente- Puede ser, pero te lo digo por otra cosa que sé que te va a gustar.
- Miedo me das…
Volvió a reírse- No te preocupes. –Escuchó como Anahí bostezaba- ¿Tienes sueño?
Sonrió, no pensaba que Dulce fuera a escuchar su bostezo- Un poco
- Entonces dejo que te vayas a dormir, llamé demasiado tarde.
- ¿Tú no tienes sueño?
- Si, la verdad es que me muero de ganas por volver a dormir en mi cama
- Se rió- Pues hasta mañana entonces
- Hasta mañana, acuérdate de que paso a buscarte a las 7.
- Sí… Adiós…
- Annie
- ¿Qué?
- Te quiero
Sonrió- Yo también. –Hubo un corto silencio- Hasta mañana
- Bye….
Ahora sí Anahí colgó. No sabía por qué, pero estaba realmente ilusionada y feliz después de esa conversación.
- Dios… esta mujer me va a matar… -Suspiró, riéndose ella sola- Pero no, no le des más vueltas Anahí… -Se decía a sí misma- Que pase lo que tenga que pasar y ya está, no tiene sentido que sigas así... -Guardó un corto silencio y de repente sonrió- Realmente creo que esto si puede funcionar... tal vez solo tenga 18 años, pero sé que me puede hacer feliz… -Nuevamente suspiró- Ay ya, estoy harta de pensar, me voy a dormir.
Anahí dejó el aburrido libro en el sofá y se dirigió a su cama. Le costó un poco, pero, por fin, se quedó profundamente dormida.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:15 pm

Capítulo 9
Eran las 7, Anahí estaba realmente nerviosa, se suponía que Dulce debería de estar ya ahí, pero no llegaba. Al final había decidido vestirse con unos altos tacones rojos, un pegado pantalón negro y una camisa roja con un escote de muerte, acompañado de una fina chaqueta y el rubio cabello rizado.
Cuando ya habían pasado 5 minutos, por fin, llamaron a la puerta y Anahí fue, casi corriendo, a abrir. Al abrir se encontró cara a cara con Dulce.
- Hola –Sonrió ampliamente Anahí.
- Hola –Sonrió de la misma forma Dulce, dándole un corto beso en los labios- Se me hizo un poco tarde, lo siento.
- No te preocupes. –Se dio cuenta de que Dulce la miraba de arriba abajo y, después, fijamente a la cara- ¿Qué tengo?
- Estás preciosa
Sonrió vergonzosamente- Gracias… tú también.
- Sí, seguro que yo también –Dijo irónicamente, riéndose- Te dije que no te esmeraras mucho en ponerte guapa y ahora verás por qué.
Se rió- Me da igual, quería ponerme guapa.
- ¿Preparada para que comience la cita? –Sonrió.
Sonrió ampliamente- Sí.
- Pues… -La agarró de la mano- Ven –Pidió, jalando de ella, llevándola hasta la moto- Siéntate –Pidió, ya delante de la moto.
- ¿Para qué? –Se extrañó.
- Siéntate
- No, pero dime para…
No la dejó acabar- Annie, siéntate.
Ahora sí Anahí se sentó y, cuando ya la rubia se había sentado, Dulce sacó un pañuelo.
Se extrañó aún más- ¿Eso para qué es?
- ¿Confías en mí?
- Sí, claro que confío en ti, pero ¿para qué es eso?
- Para taparte los ojos
- ¿Qué? ¿Pretendes que vaya en la moto con los ojos tapados? Ni loca –Se negó rotundamente.
- Annie, por favor… -Anahí negó con la cabeza- Vas conmigo, no te va a pasar nada. Si no me estropeas la sorpresa. –Anahí guardó silencio- Te prometo que voy lento, ¿vale? –Nuevamente Anahí guardó silencio- Te dejo agarrarme todo lo fuerte que quieras –Sonrió, sabiendo o esperando convencerla con eso.
Se rió- Vale, pero despacio por favor Dul
- Sí
Lentamente Dulce le tapó los ojos a Anahí con el pañuelo.
- ¿Lo apreté mucho? –Preguntó, por si acaso.
Sonrió- No, está bien.
Sin más Dulce se subió a la moto, sentándose en la parte de adelante.
- Agárrate –Le dijo, sonriendo.
Lentamente llevó sus manos al abdomen de Dulce, agarrándola- Despacio ­Rogó una vez más.
- Que sí, no te preocupes.
Dulce puso en marcha la moto, notando como Anahí se abrazaba más fuerte a ella.
Se rió- Annie, tranquila, me vas a asfixiar.
Se rió y apoyó la cabeza en la espalda de Dulce, sin dejar de agarrarla- Déjame.
Sin más Dulce se rió y, ahora sí, comenzó el camino. Estuvieron todo el rato en silencio hasta que, cuando llevaban aproximadamente 10 minutos de camino, Anahí preguntó:
- ¿Queda mucho?
- Bueno… queda menos que cuantos salimos de tu casa
- Que inteligente eres –Irónicamente, riéndose- En serio, ¿queda mucho?
Sonrió, fija en la carretera- Un poquito.
Continuaron el camino, nuevamente, en silencio y, cuando por fin llegaron, Dulce detuvo la moto.
- ¿Ya? –Preguntó Anahí, incorporándose, intentando quitarse el pañuelo.
- No, no, no te lo quites –Pidió, bajándose de la moto- Espérate aquí un momento
- ¿Qué? ¿Cómo te voy a esperar aquí si no veo casi... –Escuchó como rompían un cristal- ¿Dul? –Se asustó- ¿Dulce que pasa? ¿Dul?
- Ya, ya está, tranquila. Ven, levántate –Pidió, agarrándola de ambos brazos, ayudándola a bajarse de la moto.
- ¿Ya me puedo quitar esto?
- No, tú sólo camina
Suspiró- Me das miedo, de verdad –Se rió, comenzando a caminar sin saber a dónde iba.
Se rió- Cuidado, ahora vienen escaleras –Avisó.
- ¿Escaleras? ¿Dul, a donde me trajiste?
Dulce no respondió, simplemente continuó guiándola.
- Vale, ya llegamos –Avisó la pelirroja.
- Bien, ¿me lo puedo quitar? –Preguntó, ansiosa por quitarse ese pañuelo.
- No, espérate que coloco una cosa, no te lo quites por favor.
Suspiró- Venga, que me muero de curiosidad.
Al cabo de menos de dos minutos Dulce volvió con ella.
- Ya, ¿preparada?
- Preparadísima
Lentamente Dulce llevó sus manos al pañuelo de Anahí y lo desamarró. Al principio Anahí lo vio todo nublado, pero poco a poco se fue dando cuenta de que se encontraba en un gran apartamento, lleno de velas, con una piscina llena de pétalos rojos y, al fondo, una romántica cena.
Sonrió- ¿Te gusta?
Se volteó para mirarla- ¿Cómo conseguiste esto? –Sorprendida.
- Lleva vacía muchos años, solo me encargué de poner bonita la piscina y hacer la cena, todo lo demás estaba aquí.
- Básicamente nos estamos “colando” en este apartamento, ¿no?
Se rió- Sí, básicamente.
- ¿Y si viene alguien? –Se preocupó.
- No va a venir nadie, no te preocupes. Me paso los fines de semana aquí metida y no viene nadie. ¿Te gusta? –Preguntó nuevamente.
Sonrió- Me encanta, está todo precioso, en serio… gracias. La verdad es que no me esperaba esto para nada.
- Te dije que te ibas a sorprender –Le sonrió.
- ¿Y cómo nos vamos a bañar? –Preguntó sorprendida- Yo no traje bikini, ¿tú sí? –Dulce negó con la cabeza, sonriendo ampliamente- ¿Entonces? –Se rió.
- Entonces…. –Sonriendo algo pervertidamente, llevando sus manos a la cintura de Anahí, pegándola contra sí- tendremos que bañarnos en ropa interior…
- ¿En serio? –Preguntó, soltando una pequeña carcajada.
- Pues claro que es en serio, ¿qué prefieres? Cenar y luego ir a la piscina o ir a la piscina y ya después cenamos.
- Si nos bañamos ahora, ¿qué nos vamos a poner después?
- Arriba, en el cuarto, hay ropa, varias toallas y algunos albornoces.
- ¿Arriba hay cuarto? –Se sorprendió.
- Sí, pero no puedes subir a verlo.
- ¿Por qué?
- Porque hay una sorpresa que tú no puedes ver todavía. ¿Entonces prefieres piscina ya?
- Sí, porque la verdad es que aún no tengo hambre.
- Vale, pues voy a coger las toallas del cuarto, ahora vengo –Dicho esto le dio un corto beso .
Dulce fue a coger las toallas al cuarto y Anahí la esperó pacientemente, sentándose en uno de los grandes sofás. En pocos minutos Dulce volvió, con dos toallas y dos albornoces en las manos.
- Aquí están –Sonriendo- ¿no te has quitado la ropa?
- Pues no… me da vergüenza…
Se rió, dejando las toallas encima del sofá- ¿Vergüenza por qué?
- Porque…
Nuevamente se rió- ¿Por qué…?
- No sé por qué, pero me da vergüenza –Se rió.
-Esto no es normal, estoy paralizada… Anahí, por Dios, reacciona –Se decía a sí misma la rubia, pensando.
Le agarró la mano, levantándola- ¿Quieres que te ayude? –Preguntó, sonriendo.
Se rió- Sí, pero primero me gustaría ayudarte a ti –Sonriendo. -Bien, muy bien, buena contestación -Se autofelicitó la rubia.
- Pues sí, es una buena idea –Le picó el ojo Dulce, sonriendo.
Lentamente Anahí llevó su mano a la cintura de Dulce y le levantó la camisa, muy despacio, dejándola en el sofá y mirándola de arriba abajo.
- Ahora me toca a mí, ¿no? –Preguntó la pelirroja, sonriendo, dispuesta a llevar sus manos a la cintura de Anahí.
- No, no… las manitas quietitas –Le dijo, sonriendo, agarrándole las manos- Primero tú y después yo, TODA la ropa.
Se rió- De acuerdo, como quieras.
Sin más Anahí sonrió y se agachó, llevando sus manos a los zapatos de Dulce, quitándoselos. Una vez quitados llevó sus manos a la pierna derecha de la pelirroja, acariciándola mientras subía. Cuando llegó a la parte interna del muslo, con la única intención de calentar un poco el ambiente, sacó sus manos de ahí y las llevó al botón del pantalón, desabrochándolos con una pervertida sonrisa. Dulce, desde arriba, estaba realmente nerviosa con esas caricias de Anahí. Cuando la rubia desabrochó el pantalón, con ayuda de Dulce, lo quitó, lo dejó también en el sofá y volvió a ponerse en pie.
- Ahora sí, te toca a ti –Le dijo Anahí, sonriendo.
Ahora fue Dulce la que se agachó, repitiendo uno a uno los mismos movimientos de Anahí: primero le quitó la chaqueta, luego la camisa, luego los tacones y, cuando llegó el turno del pantalón, se detuvo, cosa que a Anahí le extrañó. La pelirroja sonrió y comenzó a darle cortos besos en los muslos, por encima del pantalón. Lentamente subió sus besos al abdomen de Anahí y, seguidamente, le desabrochó el pantalón, ya bajándoselo. Cuando por fin le quitó el pantalón, se puso de pie y se dio cuenta de que lo que Anahí llevaba era un sexy tanga.
- Woouu… -Dijo, casi atónita, mirándola de arriba a abajo.
- ¿Te gusta? –Preguntó, sonriendo.
- Me encanta, estás… -Subiendo la mirada a los pechos de Annie.
- Bueno, ya… -Dijo, riéndose y tapándose con la toalla, dándose cuenta de a donde miraba Dulce.
- No, no, no te me tapes que nos íbamos a meter en la piscina –Pidió, con una risa.
- Pues no me comas con la mirada, que me pones nerviosa –Rogó, riéndose.
- Vale, te lo prometo –Se rió- ¿vamos? –Extendió la mano.
Agarró la mano de Dulce- Sí –Sonrió.
fueron hasta la piscina, parándose en la pequeña escalera.
- Tú primero –Pidió la rubia.
Se rió- Vale
Dulce bajó las escaleras, metiéndose en el agua, esperando a Anahí.
- ¿Está fría?
- Un poco, pero no te preocupes que nosotras la calentamos.
Anahí simplemente se rió y, lentamente, bajó las escaleras, metiéndose en el agua.
- Dios… -Se rió- Está congelada
Se rió- Ven anda… -Pidió Dulce, alargando su mano.
Anahí agarró la mano de Dulce y, jalando, se pegó a ella, sonriendo.
- ¿Cómo vamos a calentar el agua? –Preguntó la rubia sonriendo, con tono pervertido.
- Pues… ahora mismo no se me ocurre nada, ¿tienes tú alguna idea?
- Sí, alguna idea creo que se me ocurre… -Manteniendo su sonrisa, llevando las piernas a la cintura de Dulce, abrazándola así.
Ayudó en esa acción, agarrando a la rubia por la cintura, pegándola lo más posible- ¿Ninguna idea más?
- Sí, bastantes –Llevó sus manos a los hombros de Dulce y, repentinamente, la hundió, consiguiendo así sumergirla debajo del agua.
Dulce estuvo pocos segundos sumergida debajo del agua y después salió, apartándose el pelo de la cara, observando como Anahí se reía.
- ¿Qué? ¿Está buena el agua? –Preguntó la rubia, riéndose.
Sonrió con cara de venganza- Está buenísima, seguro que te apetece mucho probarla –Acercándose peligrosamente a ella.
- No, no, no…-Rogaba riéndose, caminando hacia atrás- (Aclaración: La piscina era poco profunda y, sin problemas, hacían pie)
- Sí, sí, sí –Se reía, siguiéndola.
- No Dul, mira mi pelito, está precioso, por favor –Rogaba, riéndose.
- Habértelo pensado antes de hacerme lo que me hiciste
- Hago lo que tú quieras, de verdad, pero no me mojes… -Rogaba, entre risas.
Se detuvo y sonrió- ¿Lo que yo quiera?
Guardó silencio un momento, también deteniéndose- Depende de lo que sea –Se rió.
- Ah no, no, dijiste lo que yo quiera.
- Bueno, vale, lo que tú quieras, pero prométeme que no me vas a mojar el pelo.
- Te lo prometo
- ¿Pero qué quieres?
- Mm… -Se detuvo a pensar y, de repente, sonrió.
- ¿Qué? –Se asustó, aunque sonriendo ampliamente, casi riendo.
- ¿Me harías un striptease? –Preguntó sin rodeos.
Realmente se sorprendió- ¿Un striptease?
Sonrió ampliamente- Sí, ¿me lo harías?
- ¿Ahora? ¿Aquí?
Dulce subió los hombros y negó con la cabeza, queriendo decir que no le importaba cuándo. Anahí suspiró y se rió.
- Vale, pero después de cenar y me dejas ponerme guapa
Acercándose lentamente a Anahí- Más guapa todavía?
Sonrió algo tímidamente, poniendo de su parte en ese acercamiento- Sí… -Hubo un muy corto silencio- ¿y la música? –Preguntó.
Ya enfrente de ella, agarrándola de la cintura- La música es lo de menos y, de todas formas, yo tengo música en el móvil –Le picó el ojo, sonriendo.
Pasó sus manos alrededor del cuello de Dulce y, nuevamente, las piernas alrededor de la cintura de la pelirroja, abrazándola así- ¿Lo de menos? No, la música es lo MÁS importante –Recalcó, sonriendo.
- No, lo más importante eres tú… -Sonriendo, alternando su mirada entre los labios y los ojos de Anahí.
Anahí sonrió y, simplemente, preguntó.
- Oye… ¿puedo preguntarte una cosa? –Con sus manos en el cuello de Dulce, dándole suaves caricias.
- Claro que sí, lo que quieras.
- Mmm… -Evitó mirarla un momento a la cara y, después de pensar, la volvió a mirar- ¿Qué sientes por mí?
Antes de que Dulce pudiera hablar, Anahí explicó:
- Sé que sientes algo, pero… ¿te gusto? ¿es simplemente pasión? –Dulce negaba con la cabeza- ¿me quieres? ¿es una aventura con tu profesora por morbo o… qué?
Respiró hondo y, después se rió- A mí esto de los sentimientos y las declaraciones se me da realmente mal…
- ¿No sabes lo que sientes?
- Sí, claro que sé lo que siento, estoy completamente segura –Respondió sin ninguna duda- El problema es que no sé decirlo, no sé expresarlo… yo lo siento y ya.
Sonrió- Decirlo es fácil, muy fácil, más fácil de lo que piensas –Ahora llevó sus manos a la cara de Dulce, acariciándola.
- Será que soy demasiado inmadura para poder…
- No –Ni si quiera la dejó acabar la frase- La madurez no tiene nada que ver con expresar lo que sientes. Puedes tener 70 años y no saber decir lo que sientes y, en cambio, puedes tener 10 años y gritarle al mundo tus sentimientos… No es cuestión de madurez ni de edad, ¿vale? Sólo tienes que aprender a decirlo…
- ¿Y cómo lo hago?
Anahí sin más sonrió y le dio un corto beso en los labios, para después separarse y susurrarle:
- Te quiero –Sonrió ampliamente- Así, ¿ves? Es fácil.
- Es que yo no te quiero Annie…
Su cara cambió completamente- ¿Qué?
- No, espérate… claro que te quiero, me refiero a que un te quiero se queda corto…
Por alguna razón su corazón se aceleró- ¿Qué sientes?
Guardó un corto silencio- Sé lo que siento, pero me da mucho miedo decirlo… -Confesó.
- ¿Por qué?
- Porque sí, porque… -Suspiró, algo agobiada con esa conversación- Cuando mi papá empezó a pegarnos me prometí a misma que jamás sentiría nada serio por nadie, que no vale la pena, que jamás me casaría ni… nada por el estilo –Agachó un momento la cabeza.
Levantó la cara de la pelirroja- Dul, lo que le pasó a tu mamá no tiene por qué pasarte a ti… ¿O a caso me ves capaz de pegarte? –Se rió, Dulce también se rió, negando con la cabeza- Y… sentir no tiene nada de malo, todo lo contrario, es lo más bonito que puede existir… y más si es correspondido.
- ¿Es correspondido? –Preguntó.
- Primero tengo que saber yo qué sientes, ¿no?
Anahí observó como Dulce suspiraba y bajaba la cabeza, así que, nuevamente, se la levantó y, con una corta sonrisa, le dijo:
- No se lo voy a decir a nadie, va a ser nuestro secreto, no te preocupes –Dulce se rió y Anahí sonrió tiernamente- Venga, dime…
Suspiró- Es difícil –Dijo, riéndose nerviosamente, Anahí simplemente la miraba, manteniendo su sonrisa- Bueno… -Soltó a la rubia, consiguiendo que volviera a ponerse en pie- ¿No quieres algo de tomar? Yo me muero de sed –Dijo, intentando poner una excusa para cambiar de tema.
- No, sólo quiero que me digas qué sientes… por favor.
Asintió con la cabeza, intentando autoconvencerse- Nunca antes había sentido esto, ¿vale? Por eso estoy completamente segura –Anahí asintió con la cabeza- La verdad es que es muy raro, por qué yo pienso y pienso y no consigo entender cómo…
- ¡Dul! –Se rió- Por dios… sólo dime qué sientes.
- Estoy locamente enamorada de mi profesora de ciencias… -Confesó por fin- Me pongo de los nervios cuando la veo, me tiemblan hasta las piernas, me encanta las cara que pone cuando explica o corrige los exámenes, me siento como una mierda cuando la decepciono, es la persona más maravillosa que he conocido en toda mi vida, soy realmente feliz cuando la veo todas las mañanas, pero me mata no poder saludarla con un beso. Es inteligente, preciosa, buena persona, trabajadora, madura, cariñosa, generosa, comprensiva, atenta y miles de adjetivos más… -Anahí estaba realmente sorprendida, solo la miraba- Estoy enamorada de ella y me da igual todo, solo me importa ella. –Hubo un corto silencio- Ahora… ¿podrías llamar a mi profesora para preguntarle si lo que siento es correspondido?
Se rió cortamente, sonriendo vergonzosa y tiernamente- Tú profesora te dice que la llames Anahí, no profesora.
- Muy bien, pues… Anahí, ¿es correspondido o…
No la dejó hablar- Dul… me estoy jugando mi trabajo por ti, paso el día pensándote, sueño contigo, estoy todo el día al lado del móvil por si me llamas, estoy aquí… contigo. –Suspiró- Por supuesto que lo que tú sientes es correspondido, te amo como nunca amé a nadie… Me da igual que tengas 18 años y que seas mi alumna, quiero vivir esto al máximo… -Dulce sonreía, escuchándola- Te amo… -Repitió, sonriendo ampliamente.
Dulce, sin más, la abrazó, manteniendo en todo momento su sonrisa. Anahí correspondió sin problemas.
- ¿Viste cómo no era difícil? –Le dijo la rubia durante el abrazo.
Rompió el abrazo para mirarla- Nada ni nadie va a romper esto, te lo prometo y… la universidad, pues…
- No, olvídate de la universidad, ahora solo somos dos personas enamoradas, ¿vale? Olvídate, disfrutemos de este día… -Rogó.
- Ya, pero…
- Dulce, por Dios, cállate y haz lo que tienes que hacer –Dulce alzó una ceja, sin comprender- ¡Bésame!
Ambas se rieron y, sin más, Dulce agarró la cara de Anahí y la besó. Esta vez todo fue bastante lento, se besaban sin prisas, Anahí tenía sus manos en el cuello de Dulce, acariciándole la nuca, mientras que, Dulce, tenía sus manos en la cintura de Anahí, también acariciándola.
- Espera, espera… -Pidió Dulce, rompiendo un momento el beso.
- ¿Qué pasa? –Preguntó, llevando sus manos a la cara de Dulce, acariciándola.
- Esto quiere decir que ya somos, seriamente, una pareja, ¿no?
Sonrió ampliamente- Si tú quieres, sí.
- Pero…
- ¿Pero?
- Tengo miedo de no estar a la altura… -Anahí alzó una ceja, sin comprender- Tú tienes 28 años, eres una mujer de pies a cabeza, eres responsable, mucho más madura que yo y… tengo miedo de, tal vez, no estar a tu altura.
- ¿Por qué le das tantas vueltas a todo? Olvídate de eso, simplemente vamos a intentarlo y, si no funciona, ya veremos qué hacemos, ¿vale?
Sonrió- Vale
Le dio un corto beso en los labios- Oye… tengo frío –Se rió.
- Yo también –Se rió- ¿Salimos ya?
- Sí, porque de lo contrario nos convertiremos en hielitos –Ambas se rieron.
La primera en salir de la piscina fue Dulce, después esperó a Anahí arriba para ayudarla y, seguidamente, le ofreció una toalla.
- Bueno… que amable, ¿no? –Se rió, tapándose con la toalla- Gracias
Le picó el ojo, sonriendo y tapándose ella ahora con la toalla- De nada, ¿quieres algo de tomar? –Preguntó, mientras ambas caminaban hasta el interior del apartamento.
- Mm… ¿qué tienes para ofrecerme? –Sonrió ampliamente.
- ¿Vino? –Sonrió ampliamente.
Se rió- Sí, un vinito vendría genial ahora.
se dirigieron a la cocina y Dulce sirvió dos copas de vino.
- Oye… ¿tú mamá te dejó venir hasta aquí? –Preguntó la rubia, tomando un sorbo de su vino y poniéndose el albornoz.
Se rió- Soy mayor de edad Annie
- Sí, ya lo sé, pero vives con ella, supongo que le habrás tenido que decir que ibas a salir, ¿no?
- Sí, le dije que iba a salir y que probablemente no iría a dormir, pero no le especifiqué a donde ni con quién iba. –Anahí simplemente asintió con la cabeza y volvió a beber vino.
Después de varios segundos de silencio, el móvil de Anahí sonó.
- ¿Diga? Ah, hola Carlos, ¿cómo estás? –Anahí conversaba bajo la fija mirada de Dulce, quien se estaba poniendo el albornoz- Ah, sí, claro… bien, perfecto, la verdad es que me viene genial porque no tengo quien me lleve –Sonriendo- Sí, claro que en mi casa hay espacio de sobra, no te preocupes… ¿Novio? -Dulce comenzaba a estar algo molesta con esa conversación- No, no te preocupes que no hay nadie en casa… ¿La comida? Pedimos una pizza y ya está –Se rió- De acuerdo, hasta el lunes, un beso, cuídate. –Dicho esto colgó.
Miró a Dulce y se dio cuenta de que la pelirroja la miraba con los brazos cruzados.
- ¿Qué? –Preguntó la rubia, sin entender por qué la miraba así.
- ¿Carlos?
- Sí, Carlos, ¿qué pasa? –Dulce guardó silencio, sin casi moverse- No me digas que estás celosa… -Se rió.
Dulce simplemente la miró, manteniendo su seriedad.
- Dul, por dios… -Riéndose y acercándose a la pelirroja, intentando abrazarla.
- No, no, espérate… -Pidió, rechazando su abrazo.
Se dio cuenta de que iba en serio ese enfado, así que suspiró- Es el profesor de lengua y literatura, Dul.
- Ah, ¿encima es ese imbécil?
- Oye, tranquila, ¿no? No es imbécil… De cualquier forma solo quedamos para que el lunes viniera a casa y hacer un papeleo que tenemos que hacer de la universidad.
- ¿Y a él qué coño le importa si tienes novio o no?
Puso los ojos en blanco, atónita con esos celos- Sólo me lo preguntó para saber si molestaba en casa, nada más.
- ¿Y por qué le dijiste que no? Hasta donde yo me quedé habíamos empezado a ser una pareja, ¿no?
Asintió con la cabeza- Y lo somos, pero para empezar… ni vives conmigo ni eres mi novio, eres mi noviA. Y, para terminar… ¿qué pretendías que le dijera? Sí, tengo novia y es Dulce, nuestra alumna.
- No, obviamente no ibas a decirle eso, pero sí podías haberle dicho que tenías pareja, para que te deje en paz.
- ¿Para que me dejara en paz? Pero Dul… vamos a ver cariño… que solo somos compañeros de trabajo y tenemos que vernos fuera de la universidad para organizar las cosas, nada más.
- Claro y por eso te va llevar en coche y van a comer pizza juntitos…
Negó con la cabeza- Hace menos de quince minutos que empezamos esta relación, no quiero discutir ya, ¿vale?
Guardó un largo silencio- Lo siento, ¿ves? A esto me refería… tú ya no estás para estos celos idiotas…
Sonrió y suspiró- Anda, ven aquí –Dicho esto la abrazó.
Correspondió al abrazo sin problemas- Lo siento –Repitió.
- No pasa nada, lo olvidamos y ya está, ¿vale? – se separó y Dulce la miró, asintiendo con la cabeza- ¿Comemos ya? Me muero de hambre.
Sonrió- Vale, si quieres siéntate que yo voy calentando la comida.
- No, no, yo te ayudo, es lo mínimo que puedo hacer.
- No, tú te sientas en el sofá tomándote el vino, déjame a mí hacerlo todo.
- Bueno, si me lo pides así, entonces te haré caso –Se rió, sentándose en el sofá, obedeciendo sin ningún problema.
Dulce sonrió y se dirigió a la cocina para calentar la comida. Al cabo de 15 minutos estaba todo listo y, ambas, se sentaron a comer.
- Mmm… está buenísimo –Decía Anahí, saboreando la comida.
- Me alegro de que te guste, aunque me parece muy raro porque la cocina no es mi especialidad.
Se rió- Pues está muy rico.
Continuaron comiendo, hasta que Dulce preguntó:
- Oye… ¿y tú qué? Tú ya sabes toda mi vida, pero yo no sé la tuya.
- No, yo aún no sé quiénes son tus amigos, ni la gente con la que te relacionas ni nada de eso.
- Bueno, eso no, pero sabes otras muchas cosas. En cambio yo no sé nada.
- Tampoco hay mucho que saber, pero bueno… -Sonrió- ¿Qué quieres saber? Pregunta lo que quieras.
Se rió- Pues no sé… ¿qué tal te llevas con tus papás?
- Simplemente no me llevo, cuando comencé a estudiar en la universidad me alejé de ellos y no he sabido nada más.
- ¿Tienes hermanos o hermanas? –Anahí negó con la cabeza- Mmm… ¿has tenido muchos novios?
Se rió- Yo creo que demasiados.
- ¿Y qué tal?
- Pues mal, de culo y sin frenos… probaba y probaba con miles de hombres, pero no conseguía enamorarme de ninguno, al final nunca funcionaba. ¿Ahora puedo preguntar yo?
- Sí, claro –Le picó el ojo sonriendo, mientras comía.
- ¿Hermanos, hermanas?
- Sí, una hermana mayor, pero como si no existiera. Cuando se dio cuenta de cómo era mi papá, pidió el traslado en su trabajo y no hemos vuelto a saber nada más de ella.
- ¿Novios, novias?
- Novias –Se rió- Y nada serio, simplemente sexo, diversión…
- Entonces no eres virgen, ¿no?
Se rió bastante largamente, sin poder evitar atragantarse debido a la risa- Annie, preguntarme a mí si soy virgen es como preguntarte a ti si sabes sumar…
Riéndose- ¿Por qué? Hay muchas personas a tu edad que siguen siendo vírgenes. ¿Te recuerdo que solo tienes 18 años?
- No, no me lo recuerdes, pero no es mi caso.
- ¿Y a qué edad perdiste la virginidad? Solo tienes 18 años.
- A los 16
Se sorprendió- ¿A los 16?
- Sí, ¿tú a qué edad?
- Pues yo a los… los… -No recordaba muy bien- a los 17, si no me equivoco.
- ¿Entonces por qué te sorprendes? Tú solo tardaste un año más que yo –Se rió.
Acabaron la cena, Dulce lo limpió todo, esta vez con ayuda de Anahí y, después, la pelirroja dijo:
- ¿Y mi striptease?
Sonrió ampliamente- ¿Ya?
- Sí, ya –Se rió.
- Pues… -Se dirigió a la mesa, cogió una silla y la colocó en el centro del salón- siéntese, por favor –Pidió, picándole el ojo con una sonrisa de lo más amplia.
Se rió y se sentó- ¿Qué me vas a hacer?
- Pues un striptease, lo que tú querías, ¿no? –Le sonrió- Ahora vengo.
- ¿Adónde vas? –Preguntó.
- Al baño, a vestirme.
- ¿Para qué?
- Dul, un striptease consiste en quitarse ropa… y si no tengo ropa puesta, no me puedo quitar nada –Se rió.
Se rió- Vale.
Anahí se metió en el baño, se visitó y volvió a salir.
- ¿Dónde está el pañuelo con el que me tapaste los ojos? –Preguntó la rubia.
- ¿Para qué? –Se sorprendió.
- ¿Dónde está? –Sin responder.
- En el bolsillo de mi pantalón –Observando como Anahí buscaba el pañuelo en el bolsillo de su pantalón, que estaba tirado en el sofá- Miedo me das… -Se rió.
Mirándola con una sonrisa, guardándose ese pañuelo ahora en el bolsillo de su pantalón- ¿No querías un striptease? Pues lo vas a tener. ¿La música?
Sacando su móvil del bolsillo que tenía el albornoz- Toma, elige una, hay bastantes.
Se detuvo un rato a buscar una canción- Esta, esta es perfecta –Sonrió y le dio al play, subiendo el volumen al máximo.
Anahí dejó el móvil encima de la mesa mientras seguía sonando y ella comenzaba a mover sensualmente las caderas, bajo la fija mirada de Dulce. La rubia se dio la vuelta y continuó moviendo sus caderas, consiguiendo que la mirada de Dulce fuera a parar directamente a su trasero; Dulce subió un poco la mirada y se dio cuenta de que la rubia se estaba desabrochando el pantalón. Anahí se volteó nuevamente y se quitó completamente el pantalón, tirándolo al suelo y caminando hasta Dulce con una sonrisa. Ahora con el pañuelo en las manos, se acercó por atrás y le amarró el pañuelo, tapándole los ojos, sin que Dulce dijera ni hiciera nada. Lentamente se puso en frente de Dulce y, abriendo un poco las piernas, se sentó en sus muslos, quedando cara a cara con ella, agarrándole las manos y llevándolas a su cintura. Dulce aprovechó ese momento para bajar un poco y tocarle, aunque fuera mínimamente, el trasero de forma disimulada. Anahí sonrió y, dejando que Dulce le tocara el trasero, llevó su boca al cuello de la pelirroja, sin besarla, simplemente rozando sus labios con su cuello. Sin ninguna prisa Anahí continuó subiendo sus labios a la cara de Dulce, dejando ahora cortos besos en casi toda la cara, pero sin ni si quiera rozar sus labios. Ahora llevó sus manos a la cabeza de Dulce y, nuevamente, le quitó el pañuelo, dejándole total visibilidad. Cuando Dulce la miró ella sonrió y, lentamente, se quitó la camisa, consiguiendo así que la mirada de su alumna bajara a sus pechos. Sin casi dejar tiempo de que la mirara, Anahí se levantó y, muy pegada a Dulce, repitió esos suaves y lentos movimientos de cadera. Después de esos movimientos Anahí volvió a sentarse en los muslos de Dulce, pero esta vez de espaldas a ella y, también, con ambas piernas abiertas. Dulce, sin dudarlo, llevó sus manos al abdomen de Anahí, acariciándolo y llevó su cara al hombro de la rubia, dándole ahí cortos besos. Anahí sabía perfectamente que eso ya no era un striptease, se estaba convirtiendo en otra cosa, pero estaba demasiado caliente como para pararlo. Dulce continuaba con sus caricias y, ahora, llevó su mano derecha a la parte interna del muslo derecho de Anahí, subiendo cada vez más, cosa que hacía excitar a la rubia. La pelirroja estaba a punto llegar a la parte más íntima de Anahí, así que la rubia se levantó.
Dándose cuenta de que la canción había acabado hacía un buen rato- Bueno, ya… se acabó el striptease –Se rió nerviosa y agitadamente, pues estaba bastante excitada.
Se rió y respiró hondo, mirándola de arriba abajo- Ufff…
- Querías un striptease, ¿no? Pues ahora te quedas con calor –Se rió, mirándola.
Dulce simplemente seguí allí sentada, mirándola, casi hipnotizada con ese cuerpo.
- Bueno… ya –Dijo, algo avergonzada por notar esas miradas, poniéndose el albornoz.
- Annie… -Decía, aún mirándola de arriba a abajo.
- ¿Qué? –Se rió, pues Dulce parecía hipnotizada.
- Eres perfecta, en serio… Tienes un cuerpo que… que… que… -Anahí se rió, pues Dulce estaba tartamudeando, lo que provocó la risa de la pelirroja- es que estas… estás… uff…
Volvió a reírse y, nuevamente, se sentó en sus muslos, esta vez con las piernas cerradas y de lado, pero mirándola- ¿Cómo estoy? –Sonriendo coquetamente.
Pasó sus manos alrededor de la cintra de Anahí- Buenísima, estás buenísima –Dijo en un hilo de voz, mirándole ahora los labios.
Mantenía su sonrisa, pero más abiertamente- Tú también lo estás… -Llevando sus dedos a los labios de Dulce, acariciándolos y mirándolos.
- No tanto como tú… Tú tienes un cuerpo que cualquier persona desearía tener, eres perfecta y no solo físicamente, eres perfecta en todos los sentidos.
Ahora su sonrisa había pasado a ser más tierna- Nadie me había dicho eso…
Sonrió ampliamente- Eso quiere decir que soy la primera –Anahí también sonrió y, después, hubo un corto silencio- ¿Sabes? –Llevando sus manos a la cara de Anahí, apartándole el pelo y dándole suaves caricias en las mejillas- Nunca había hecho esto por nadie, jamás había preparado una cita… es la primera vez en toda mi vida que, realmente, siento que estoy enamorada. Y, de verdad, me siento muy… afortunada, de poder tenerte.
- Veo que aprendiste rápido a decir lo que sientes –Ambas se rieron largamente- Pero… yo también siento exactamente lo mismo.
Se quedaron en silencio un corto tiempo, simplemente mirándose y sonriendo, hasta que Dulce dijo.
- Bueno… creo que ya es hora de que te enseñe la última sorpresa –Sonrió, levantándose y levantando también a Anahí.
- ¿Hay otra sorpresa? –Se sorprendió.
Sonrió- Sí y esta te va a encantar –Le agarró la mano- Ven –Pidió, caminando.
Subieron las escaleras y fueron al segundo piso de ese apartamento, parándose en frente de una puerta. Dulce se posicionó detrás de Anahí, llevando las manos a los ojos de la rubia, tapándolos.
- ¿Qué haces? –Se sorprendió la rubia.
Sonrió- Sólo espera.
Dulce, aún tapándole los ojos a Anahí, abrió la puerta de esa habitación y, una vez dentro, se detuvo.
- ¿Preparada? –Le preguntó a Anahí.
- Sí, preparadísima.
Lentamente Dulce quitó sus manos, dejándole total visibilidad a Anahí. La rubia observó aquel cuarto, estaba simplemente iluminado con la luz de la luna y varias velas dispersas por todo el cuarto. Además, en la cama, había un gran corazón formado con pétalos rojos y, alrededor de la cama, también habían muchos pétalos dispersos por el suelo. Anahí observaba todo eso alucinada, hipnotizada, anonadada… sin decir ni hacer nada.
Observándola desde atrás- Demasiado cursi, ¿no? –Se rió nerviosamente Dulce, pues Anahí no le decía nada- Quería hacerte algo especial, pero creo que me pasé…
Se volteó para mirarla y negó con la cabeza- No es cursi, es precioso… lo más precioso que me han hecho en toda mi vida. No pensé que fueras tan romántica.
Se rió- No lo soy, pero contigo sí, es raro.
Se rió y la abrazó- Gracias, muchas gracias… -Agradeció doblemente, durante el abrazo.
- No me las tienes que dar –Sonriendo y respondiendo, sin problemas, al abrazo.
Sin romper el abrazo y muy lentamente Dulce fue caminando hasta la cama. Al llegar allí dejó caer suavemente a Anahí en la cama y ella se posicionó encima.
Sonriendo desde abajo- Te amo –Robándole un corto beso.
- Yo también –Robándole otro beso, pero que, esta vez, Anahí alargó.
Se unieron en un largo y caliente, pero lento beso. Dulce había intensificado el beso con su lengua, mientras la rubia metía sus manos en el albornoz de la pelirroja, acariciándole la cintura. Lentamente Anahí se posicionó encima de Dulce, le desabrochó el albornoz y, con su ayuda, lo quitó. Dulce hizo lo mismo, pero desde abajo y, casi desesperadamente, comenzó a besar y morder el cuello a Anahí.
- Ey, ey, ey… -Dijo, agarrándole la cara, impidiendo que le devorara el cuello- Tranquila… -Sonriendo, acariciándole la cara- ¿por qué vas tan rápido? –Preguntó.
Con la respiración muy agitada- No sé –Dijo, llevando sus manos a la cintura de Anahí.
Le dio un beso que Dulce intentó intensificar, pero ella no la dejó- Vamos despacio, ¿vale?
Antes de que Dulce pudiera responder, Anahí la volvió a besar. La rubia intentaba ir despacio, pero Dulce convertía ese beso en una locura total, acompañado de ansiosas caricias, así que se vio obligada a romper, otra vez, el beso.
- Parece que hasta en la cama voy a tener que ejercer de profesora –Se rió.
Anahí, sin más, agarró los brazos de Dulce y los llevó atrás, manteniéndoselos. Lentamente acercó sus labios al cuello de Dulce y, sin ninguna prisa, comenzó a besarlo.
- Para hacer el amor hay que ir despacio… -Decía en susurros, entre beso y beso- Si lo apuras simplemente es un revolcón, y esto tiene que ser especial.
Dulce intentó volver a agarrarla desesperadamente, pero Anahí hizo presión, consiguiendo dejar las manos de la pelirroja quietas. Ahora Dulce intentó besarla, Anahí respondió, pero al ver que, nuevamente, eso iba muy rápido, se separó.
- Annie, por Dios… estoy… estoy a mil… -Decía Dulce, de alguna u otra forma rogando que dejara tocarla.
- Yo también, pero tienes que aprender a controlarte…
- ¿Cómo? –Respirando rápidamente.
- ¿Me amas? –Dulce asintió con la cabeza- Pues demuéstramelo, pero con caricias… -Dicho esto la rubia, lentamente, soltó los brazos de Dulce, dejándole total libertad de movimiento.
Ahora sí, despacio, Dulce llevó sus manos a la cara de Anahí, acariciándola, ambas solo se miraban a los ojos. Sin ninguna prisa Dulce acercó sus labios a los de Anahí, besándola muy despacio, al principio sin ningún tipo de profundidad, pero a medida que avanzaba el beso, introdujo su lengua, jugando con la de su profesora. Ahora la pelirroja bajó sus besos al cuello de Anahí, besándolo suavemente. Anahí sonreía sintiendo esos besos, parecía que lo había conseguido. Dulce cambió la situación, posicionándose ella arriba y, los besos, continuaron.
- Aprendes rápido –Dijo la rubia desde abajo, mientras Dulce bajaba cada vez más sus besos.
- Tengo una buena maestra –Sonriendo, parándose en frente de los pechos de Anahí, mirándolos y mirando a Anahí.
- ¿Quieres mi permiso? ¿A qué esperas?
Después de esa “pregunta”, Dulce besó el pecho derecho de Anahí, por encima del sujetador. Tras dejar varios besos ahí continuó bajando, llegando hasta su abdomen y volviendo a subir, besando ahora el pecho izquierdo de la rubia. Anahí notaba que, ahora, Dulce iba demasiado lento, así que volvió a darse la vuelta, dejándola debajo.
- Mejor sígueme tú a mí, ¿vale? –Se rió.
Ahora, algo más ágilmente, pero sin sobrepasarse, Anahí besó a Dulce, usando su lengua, calentando el ambiente. De repente cortó el beso, dejando a Dulce con ganas de más y bajando sus besos al cuello de la pelirroja, dándole excitantes, pero suaves, mordiscos; nuevamente Dulce comenzaba a respirar agitadamente. Sin disminuir su ritmo, Anahí llevó sus besos a la parte alta del pecho derecho de Dulce, bajando después un poco más, besándolo por encima del sujetador, mientras que, con su mano izquierda, acariciaba todo su cuerpo, incluyendo el pecho izquierdo de la pelirroja; con cada caricia y cada beso Dulce suspiraba.
- Respira, eso es lo más importante –Le sonrió ampliamente, continuando bajando sus besos, ahora al abdomen de Dulce.
Anahí se entretuvo un largo tiempo en el moreno torso de la pelirroja, besándolo de un lado a otro, dando suaves mordiscos alrededor de su ombligo, mientras que, con sus manos, le acariciaba sin cesar los muslos. Después de estar ahí varios minutos volvió a besar a Dulce, esta vez ya más locamente. La pelirroja, sin problemas, respondió a ese beso, acompañado de caricias alocadas en la espalda de Anahí. El beso duró bastante tiempo y, sin ni si quiera pensarlo, Dulce desabrochó el broche del sujetador de Anahí. En ese momento ambas se miraron, Dulce simplemente esperaba una respuesta positiva de parte de su profesora para quitar del todo esa prenda y, como esperaba, la obtuvo: Anahí le sonrió ampliamente. Sin más rodeos, Dulce le quitó del todo el sujetador, dejándolo caer al suelo. Después de esa acción volvió a besar a su profesora, aferrándose a ella, acariciándole incansablemente su espalda desnuda. Ahora fue Anahí quien llevó sus manos al broche del sujetador de Dulce y, sin dejar de besarla, lo quitó. Para poder quitarlo se vieron obligadas a romper el beso y, después de quitarlo, volvieron a besarse, sin pronunciar ni una palabra. La pelirroja necesitaba más, así que volvió a posicionarse ella encima, comenzando a besar, sin ningún rodeo, el pecho derecho de Anahí, mientras su mano bajaba por el abdomen de la rubia, llegando cada vez más abajo. De repente, Anahí agarró la mano de Dulce, deteniéndola.
- No, así no… -Dijo.
Dicho esto la rubia, una vez más, volvió a ponerse encima, pero esta vez cogió las sábanas y las pasó por encima de ambas, tapándose a sí misma y a Dulce. Después de eso metió su cabeza bajo la sábana para taparse y, debajo, comenzó a besarle los pechos a Dulce, algo más pasionalmente que antes. Estuvo ahí poco tiempo, continuó bajando sus besos al abdomen de Dulce, nuevamente se entretuvo un poco ahí y, esta vez, continuó bajando sus labios, llegando a la zona más íntima de la pelirroja, por encima de la ropa interior. Dulce, al sentir el rose de los labios de Anahí en su intimidad, no pudo evitar emitir un pequeño gemido. Después de dejar varios besos ahí, con ayuda de Dulce, le quitó esa braguita, dejándola a un lado de la cama. Volvió a acercar sus labios a la intimidad de Dulce, pero, esta vez, no la besó, simplemente siguió subiendo, disponiéndose a besarla. Antes de que Anahí pudiera besarla, Dulce cambió, nuevamente, las posiciones, poniéndose ella arriba. La pelirroja repitió, casi lo mismo, que hizo Anahí, incluida la acción de quitarle el tanga. La pelirroja tampoco se detuvo ahí y subió, pero, a diferencia de Anahí, Dulce se colocó de tal forma que su clítoris rozara con el de Anahí.
- ¿Bailamos? –Preguntó casi sin aire por tanta excitación.
Sin esperar una respuesta comenzó a mover sus caderas, consiguiendo que ambos clítoris se rozaran. Poco a poco Anahí siguió el ritmo de su alumna, besándola locamente. Al cabo de varios minutos los movimientos de ambas eran bastante bruscos, entre beso y beso gemían como nunca antes lo habían hecho. Anahí se pegaba lo máximo posible al cuerpo de Dulce, las dos estaban sudando. Tras otro largo tiempo así, prácticamente a la vez, las dos llegaron al clímax. Dulce se apoyó con ambos brazos en la almohada de Anahí, a ambos lados de su cabeza, para mayor comodidad y para que ambas pudieran respirar, pues estaba realmente asfixiadas.
Con la respiración agitada, apartándose el pelo de la cara- Dios… -Decía Anahí desde abajo.
Con la respiración igual de agitada que Anahí- ¿Qué tal? –Preguntó.
Se rió- Increíble, en serio…
Se rió, quitándose de encima de Anahí, acostándose a su lado- A mí también me encantó…
Anahí guardó unos pocos minutos en silencio y, cuando recuperó su respiración normal, la miró y le dijo:
- Fue mágico, gracias.
Sonrió y le acarició la cara, dándole un corto beso en los labios- Gracias a ti por enseñarme a ir despacio
Se rió- Te amo muchísimo, más de lo que creía.
- Yo también te amo Annie, no sabes cuánto… -Después de esa frase hubo un corto silencio- ¿Qué vamos a hacer ahora? –Preguntó.
- ¿Qué vamos a hacer con qué?
- El lunes, cuando nos veamos en la universidad, ¿cómo vamos a llevar todo esto?
Guardó un corto silencio y la miró- No lo sé y, la verdad, no lo quiero pensar… Simplemente... -Decía, abrazándose a Dulce, apoyando su cabeza en el cuerpo de Dulce- quiero dormir abrazada a ti…
Sonrió y correspondió, abrazándola por la cintura- Durmamos entonces
después de esa frase ambas cerraron los ojos y, al cabo de unos minutos, se quedaron dormidas.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:15 pm

Capítulo 10
A la mañana siguiente Dulce se levantó, miró al otro lado de la cama y Anahí ya no estaba, cosa que le extrañó. Se levantó, busco su albornoz, se lo puso y se dispuso a bajar a la planta baja. Al llegar abajo se dio cuenta de que Anahí estaba en la cocina también con el albornoz puesto, sonrió y se acercó a ella por la espalda, abrazándola por la cintura.
- Buenos días –Sonriendo, dándole un beso en la mejilla.
Dejando las cosas en la encimera y volteándose- Buenos días –Con un amplia sonrisa, dándole un corto beso en los labios.
- ¿Por qué te levantaste tan temprano? –Preguntó.
- Me levanté hace un ratito solo, y aproveché para hacerte el desayuno –Sonrió ampliamente, señalando unas tostadas encima de la encimera- No es gran cosa, pero algo es algo –Se rió.
- Es más que suficiente, gracias. –Agradeció con una sonrisa.
- No me las tienes que dar –Pasando sus manos alrededor de cuello de Dulce, dándole otro beso- Oye… -Otro beso- me voy a duchar, ¿vale?
Ahora fue ella quien le dio otro beso- ¿Ahora? –Otro beso- ¿No íbamos a desayunar?
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Tú ibas a desayunar, yo me iba a duchar.
- ¿Y tú no desayunas?
- Sí, pero después de ducharme –Se rió.
Ella también se rió- Si quieres te espero
- No, no te preocupes, tú come para que no se te enfríen las tostadas. Salgo en un ratito – le dio otro beso, este más largo que los demás y, después, se dirigió al baño.
Así fue, Anahí se metió a duchar y, Dulce, se dispuso a desayunar. Al cabo de veinte minutos Dulce ya había limpiado todo y, Anahí, estaba saliendo del baño, ya vestida.
- ¿Qué tal esa ducha?
Se rió- Muy refrescante. ¿Estaban ricas las tostadas?
- Estaban riquísimas. Lo justo es que ahora yo te haga el desayuno a ti, ¿no?
- No, me lo hago yo, tú ya hiciste bastante ayer.
- Que no, yo…
- Dul, que no, me lo hago yo.
- Bueno, vale, como quieras –Aceptó, sentándose en una de las sillas.
Anahí se dirigió a la encimera y se dispuso a prepararse, ahora, su desayuno, mientras Dulce la miraba desde la silla.
- ¿Qué tal dormiste? –Preguntó la pelirroja.
Sonrió, de espaldas a Dulce- Perfectamente, como una reina.
Sonrió ampliamente- Me alegro
- ¿Y tú? ¿Qué tal dormiste?
- Muy bien, soñé con los angelitos
Ambas se rieron y, después, se mantuvieron en silencio. Tras algunos minutos en rigoroso silencio, Dulce preguntó:
- ¿Te gustó?
Dirigiéndose a la mesa con sus tostadas y un zumo- Dul… cuando las pruebe te digo –Se rió.
Se rió largamente- No, las tostadas no… Lo de anoche.
La miró sonriendo- Me encantó… nunca había sentido… no sé, fue extraño.
Alzó una ceja- Extrañó, ¿por qué?
- Tal vez “extraño” no es la palabra… no lo sé definir… -Explicaba poco claramente- Realmente, por fin, pude diferenciar lo que es hacer el amor y lo que es follar… Jamás había estado con una mujer y, sin duda alguna, fue muchísimo más placentero que con un hombre. Y no solo me di cuenta de eso… -Dándole el primer bocado a su tostada.
- ¿De qué más?
Guardó silencio un momento y la volvió a mirar- De que estoy locamente enamorada de ti Dul, muchísimo más de lo que yo pensaba.
Ella también guardó un corto silencio- Yo era consciente de todo lo que te amo… de lo que no era consciente era de que me harías llegar a ese punto de incontrol y excitación… -Anahí se rió- No, en serio Annie… no podía controlarme, simplemente quería… quería… quería… -Anahí se rió, pues Dulce no acababa la frase- No sé ni qué quería… pero bueno, afortunadamente me ayudaste a controlarme.
- Sí, porque, de lo contrario, creo que me habrías chupado hasta la sangre.
Se rió- Exagerada
- ¿Exagerada? ¿Tú has visto esto? –Preguntó, estirando un poco el cuello, enseñándole unos rojizos y bastante marcados chupones.
- ¿Eso te lo hice yo? –Sorprendida.
- No, mientras dormía un vampiro me atacó –Dijo irónicamente. Ambas se rieron- Claro que fuiste tú Dul.
- No pensé que lo había hecho tan exageradamente, lo siento.
Le sonrió- No me tienes que pedir perdón, esta es la marca de nuestra primera noche juntas.
Se rió- Entonces mañana te tendrás que poner una bufanda
- Probablemente
- Bueno, yo también me voy a duchar. –Se levantó.
- Vale, ¿y mi beso?
Sonrió, agarró tiernamente la cara de Anahí y le dio un corto beso en los labios- Ahí tienes tu beso.

Dulce fue a ducharse. La pelirroja tardó menos que Anahí en el baño y, en menos de 10 minutos, salió, también ya vestida.
- Necesitaba esa ducha –Se rió la pelirroja, acomodándose el pelo.
Justamente cuando Anahí fue a hablar, el móvil de Dulce sonó.
- ¿Sí? –Respondió Dulce a la llamada- Ah, hola mamá… sí, después voy para casa… sí, todo bien, no te preocupes. ¿Tú estás bien?... Vale, cuando vaya para casa te aviso, adiós. –Colgó- Era mi mamá, para ver cómo estaba –Le dijo a Anahí.
- ¿Y como está ella después de lo de tu papá? –Preguntó.
Suspiró, sentándose al lado de Anahí, quién estaba en el sofá- Pues… aunque fuera una bestia, lo quería mucho y lo pasó realmente mal, así que… está saliendo adelante como puede.
Le palmeó suavemente el muslo, dejando ahí su mano- ¿Y tú cómo estás?
Sonrió- Enamorada
Se rió y le dio un corto beso en los labios- Me refiero a lo de tu papá
- Pues… obviamente estoy mejor sin él, pero me duele saber que mi papá no me quería…
Suspiró- Tu papá estaba loco Dul, es imposible no quererte.
Se rió- Eso lo dices tú porque me ves con buenos ojos
También se rió- Tal vez…

Después de eso hubo un corto silencio, silencio que Anahí rompió.
- ¿A qué hora tenemos que irnos?
- Pues no lo sé, cuando tú quieras. De todas formas no quiero llegar tarde a casa, tengo que acabar miles de cosas para la uni mañana.
- Yo también tengo que hacer miles de cosas, además tengo que preparar el papeleo para tenerlo todo listo mañana cuando venga Carlos.
- Ah, es verdad, no me acordaba de… Carlos. –Dijo algo molesta.
Puso los ojos en blanco, dándose cuenta del tono en el que lo había dicho- No le des más importancia de la que tiene, ¿vale? Mira… sobre las 6, cuando se vaya, puedes venir a casa y estamos un rato juntas, ¿sí?
- Sí, pero prométeme que no va a pasar nada con ese…
La miró mal- Dulce, que SIMPLEMENTE es mi compañero de trabajo. Tengo novia, ¿te acuerdas?
- Sí, claro que me acuerdo, pero… -Suspiró, agachando la mirada.
Llevó su mano a la cara de Dulce, levantándosela para que la mirara- ¿Pero qué? ¿Qué pasa?
- Que… tal vez para ti sea una tontería Annie, pero, de verdad, tengo mucho miedo de no estar a la altura y te vayas con alguien mejor…
Sonrió y negó con la cabeza- Eso es imposible, porque no hay nadie mejor que tú… -Dulce sonrió- Además, aquí nadie está a la altura de nadie, ¿vale? Ni yo soy superior ni tú eres inferior, simplemente somos dos personas enamoradas que quieren ser felices, nada más.
Dulce, sin más, abrazó a Anahí, quién, sin ninguna duda, respondió al abrazo. Ese abrazo fue interrumpido, nuevamente, por el móvil de Dulce. La pelirroja rompió el abrazo y miró la pantallita del móvil para ver de quién se trataba; Anahí también miró y pudo leer el nombre de Vanessa. De repente Dulce se levantó y le dijo a Anahí:
- Ahora vengo.
Dulce se dirigió al exterior de la casa, donde se encontraba la piscina, cosa que a Anahí le extrañó. Al cabo de unos cinco minutos Dulce volvió con Anahí, sentándose a su lado con una sonrisa.
- ¿Quién es Vanessa? –Preguntó Anahí.
- Nadie, una amiga.
- Pero… ¿simplemente una amiga o una amiga con derecho a más?
Se rió- Simplemente una amiga.
- ¿Segura?
- Segurísima. Bueno… ¿te apetece ir a hacer un picnic?
- ¿Un picnic? –Se sorprendió.
- Sí, mira… A solo unos metros hay una tienda, nos compramos unos bocadillos, algún refresco y te llevo a un sitio que te va a encantar.
Sonrió y se levantó- Vale, pero esta vez déjame invitar a mí.
Negó con la cabeza- No, invito yo.
- Que no, por lo menos los bocadillos.
- Tú ya hiciste el desayuno, ¿no? Pues ahora me toca a mí el picnic. ¿Nos vamos?
- Dul…
- ¿Vamos? –Repitió, sin dejarla hablar.
- Vale, como quieras.
ambas cogieron sus cosas y salieron de aquel apartamento. Dulce se subió en la moto y esperó a que Anahí se subiera, pero no lo hizo.
- ¿Y… no podemos ir caminando? –Preguntó la rubia.
Se rió- Claro que no, tardaríamos años en llegar entonces.
- No me gustan las motos…
- No te va a pasar nada, venga, sube, voy despacito.
Suspiró- Vale –Subiéndose en la moto, agarrándole la cintura a Dulce- Pero despacio.
Dulce arrancó la moto y, como Anahí le dijo, fue lo más despacio posible. Fueron a la tienda, entraron a comprar los bocadillos, algunos refrescos y volvieron a subirse a la moto.
- ¿Está muy lejos? –Preguntó Anahí, durante el trayecto.
- No, solo a 5 minutos.
- ¿Y nuestros cascos?
- Estamos en el campo Annie, por aquí casi no pasan coches, no te preocupes.
Anahí no respondió a eso y, en menos de 5 minutos, llegaron. Se encontraban en una alta colina, donde no había nadie, solo ellas y árboles.
- ¿Te gusta?
- Me encanta –Sonrió.
Sonrió- Pues todavía no has visto lo mejor. –Le agarró una mano- Ven –Pidió, jalando suavemente de ella para que caminara.
- ¿A dónde? –Preguntó, aunque caminando agarrada a la mano de Dulce.
Dulce llevaba a Anahí hasta un acantilado, cosa que ponía cada vez más nerviosa a la rubia.
- ¿Quieres asesinar a tu profesora?
Se rió- Claro que no, te va a encantar.
Por fin llegaron a aquel acantilado. Anahí alzó la vista y observó un hermoso paisaje en el que se veía toda la ciudad.
- Es precioso.
Dulce simplemente sonreía, mirando la cara de asombro de Anahí.
- ¿Cómo encontraste este sitio? –Preguntó la profesora.
Se colocó tras la rubia y pasó las manos alrededor de la cintura de Anahí, abrazándola por ahí- Pues como no podía ir a mi casa, un día decidí venir a dar una vuelta por aquí y encontré todo esto. Eres a la primera persona que traigo.
Sonriendo, apoyando su cabeza en el hombro de Dulce- Gracias por traerme.
Dándole algunos besos en la mejilla- No tienes que darme las gracias.
Sin más Anahí se volteó, le dio un corto beso en los labios a Dulce y se alejó un poco de ella, caminando hasta uno de los árboles.
- ¿Comemos? Me muero de hambre –Propuso la rubia.

Se rió y caminó hasta donde estaba ella- ¿Cómo te vas a morir de hambre? No hace ni dos horas que desayunaste
- Por eso, DOS HORAS, es mucho tiempo –Riéndose, sentándose bajo la sombra del árbol.
Se sentó a su lado- También podrías dejar el bocadillo para dentro de un rato y comerme a mi –Sonriendo pervertidamente.
Sonrió, le miró los labios y volvió a mirarla a los ojos- Tienes pinta de estar buena
- Oh… estoy muy buena –Sonriendo ampliamente, casi riendo.
Se rió- Sí, lo estás, anoche lo comprobé –Observó como Dulce se reía- Estás loca –Le dijo riéndose.
- Sí, estoy loca, pero por ti.
Sonrió y se “tiró” encima de ella- Me gusta que estés loca por mí.
- Me gusta que te guste –Sonriendo desde abajo, llevando sus manos a la cintura de Anahí.
- Me encantas –Llevando sus manos a la cara de Dulce, acariciándola.
- Tú a mí también –Manteniendo su sonrisa, metiendo las manos por dentro de la camisa de Anahí, acariciándole la piel.
- Pero tú me encantas más a mi… -Sonreía desde arriba, llevando ahora sus dedos a los labios de Dulce, acariciándolos.
Sonriendo ampliamente- No, tú a mi más…
Se rió- No, tú a mí…
Se rió más largamente- Bueno, ya, dejémonos de cursiladas.
Pegó su nariz con la de Dulce, sonriendo- Me gustan las cursiladas
- A mí no… -Sonreía, poniendo de su parte en ese acercamiento.
Rozando tiernamente su nariz con la de Dulce, manteniendo su sonrisa- ¿Por qué?
- Porque son… muy cursis –Ambas se rieron- No sé, me siento estúpida diciendo esas tonterías…
Se separó un momento para poder mirarla a los ojos y hablarle- Ni tienes por qué sentirte estúpida ni son tonterías…
- Sí lo son…
- No lo son y lo sabes, te gustaría decírmelas, pero te da vergüenza.
Se rió- ¿Ahora estás en mi cabeza?
Sonrió- Por supuesto, te conozco a la perfección.
- Ah, ¿sí?
- Sí –Sonriendo ampliamente.
- ¿Qué estoy pensando ahora?
La miró detenidamente un momento, dándose cuenta de que Dulce alternaba la mirada entre sus labios y sus azulados ojos- Estás deseando que me calle y te de un beso como dios manda, lo necesitas desde antes.
Guardó silencio un momento, algo sorprendida- ¿Y si sabes que lo necesito a qué esperas entonces?
Se rió- Me gusta hacerte sufrir… -Acercando sus labios a los de Dulce, con la única intención de provocarla.
- Eres mala –Dijo en un hilo de voz, mirándole los labios.
Sin saber por qué eso la había excitado- ¿Soy mala?
- Sí, eres malísima…
Sin más Anahí la besó, despacio, pero de una forma muy caliente. Dulce correspondió sin problemas y tratando de hacerlo con la misma intensidad, sin profundizar demasiado el beso. La rubia se quedó muy pronto sin aire, así que rompió un momento el beso, respiró y volvió a besarla. Esta vez el beso era más acelerado, la lengua de Anahí se tomó la libertad de entrar en ese mágico beso, siendo recibida a la perfección por Dulce. Anahí tenía sus manos en la cara de Dulce, acariciándole la cara y nuca, mientras que, la pelirroja, se veía en la obligación de tener las manos en la cara de Anahí, agarrándole suavemente el cabello rubio para que no molestara. Esta vez fue Dulce la que se quedó sin aire y la que tuvo que romper el beso. Se separaron, se miraron y se rieron.
- ¿Ya estás contenta con tu beso? –Le preguntó Anahí, sonriendo aún desde arriba.
Sonriendo pervertidamente, llevando sus manos, nuevamente, a la cintura de Anahí- Me quedé con ganas de más, pero me conformo con el beso. –Bajando lentamente sus manos, intentando llegar al trasero de la rubia.
Se rió, llevando una de sus manos atrás, impidiendo que Dulce consiguiera lo que se proponía- Pervertida
Se rió y llevó su boca al cuello de Anahí- Y eso te encanta –Sonreía mientras besaba y mordisqueaba el cuello de la rubia.
Sonreía mientras Dulce se entretenía en su cuello- Si, me encanta, pero como me des cuerda no paro y… este no es el lugar más apropiado.
- Bueno… -Dio un suave mordisco en el cuello de Anahí- también tenemos la moto –Esta vez la mordió más fuertemente, provocando un suspiro en Anahí.
Ya realmente excitada- Si tuvieras un coche tal vez… pero en una moto lo veo difícil, así que mejor para –Rogó, agarrándole la cara, levantándosela para que parara.
- No, no quiero parar… -Le dijo, posicionándose encima, dejando a Anahí debajo.
- ¿Y qué quieres hacer?
La miró un momento en silencio y, después, sonrió- Lo mismo que tú…
- Yo no quiero –Mintió con una divertida sonrisa.
Sonrió ampliamente, casi riéndose- Sí, no te hagas que sí quieres, lo que pasa es que tú sabes controlarte, yo no.
Se rió- Puede ser
- No, no puede ser, es.
- Bueno, vale, así es… pero es que tú estás loca, eres demasiado… apasionada.
Sonrió- ¿Y qué? A ti te gusta, ¿sí o no?
- Sí, claro que sí.
- Pues ya está, sólo déjate de llevar. –Pidió, volviendo a llevar su boca al cuello de Anahí.
- No, es que aquí en medio no me voy a dejar llevar –Le dijo, volviendo a agarrarle la cara.
- Me estoy quieta entonces, ¿no?
Se rió- Sí
- Vale –Dijo, quitándose de encima de Anahí, alejándose un poco.
- Te dije que te estuvieras quieta, no que te pusieras cinco metros lejos de mi… -Le dijo, mirándola mientras se incorporaba.
- Annie… ¿yo te atraigo? –Preguntó-
- ¿Qué? –Se rió, acercándose a ella- ¿Por qué?
- Pues no sé…
Se sentó en los muslos de Dulce, mirándola de cerca- A ver… una cosa es que no quiera… hacerlo aquí en medio y otra muy distinta es que no me atraigas.
- ¿Pero te atraigo?
- Pues claro que me atraes Dul, por dios… si no me atrajeras no habríamos hecho el amor anoche… -Dulce guardó silencio, mirándola- Sabes perfectamente que cada vez que te veo sin camisa me quedo sin respiración, ¿cómo puedes pensar que no me atraes?
- No sé… -Evitando mirarla a la cara.
- Ey, mírame… -Pidió, levantándole la cara, mirándola a los ojos- No deberías de tomarte las cosas tan a pecho, a la mínima te pones mal o te confundes…
- Ya, ya lo sé. A la mínima me agobio, me preocupo, me asusto… y no sé por qué…
- Voy a necesitar mucha paciencia contigo, ¿no? –Se rió.
Se rió cortamente- Pues sí, creo que sí.
- Tengo mucha paciencia, no creo que tenga problemas –Sonrió- Bueno… ¿qué? ¿Comemos entonces? En serio, me muero de hambre –Se rió.
Se rió- Vale, como quieras, pero quítate de encima de mí para poder comer, ¿no?
Sonrió y negó con la cabeza- No, así nos vamos a quedar.
Sonrió- ¿Y cómo pretendes que coma?
- ¿Acaso te estoy tapando la boca?
Se rió- No, pero contigo aquí sentada no puedo moverme.
- Lo único que tienes que mover para comer es la boca, así que menos quejas y no te preocupes que yo cojo los bocadillos.
- Está bien, cómo quieras –Se rió.
Estuvieron todo el día entre risas y bromas y, sin darse cuenta, ya era la hora de volver. Dulce, en su moto, llevó a Anahí hasta su casa. Se encontraban ambas en frente de la casa de Anahí, mirándose.
- ¿Quieres entrar un rato? –Propuso Anahí.
- No, mejor me voy ya para mi casa… Tengo que acabar todo el rollo de las ecuaciones y hacer otras cosas.
Asintió con la cabeza- Como quieras –Le sonrió- Irás mañana a clase, ¿no?
- Sí, claro –Sonrió.
- -Sonrió ampliamente- Vale
- Pues… nos vemos mañana entonces
- Sí
Se acercó y le dio un corto beso en los labios- Te amo
Sonrió amplia y tiernamente- Yo también
Lentamente Dulce se subió en la moto y se fue, bajo la mirada de Anahí. Anahí entró en su casa, acomodó todo y sacó sus cosas de la universidad. Pasó más de dos horas con todo ese papeleo y, después, se duchó y cenó. Apenas eran las 11 de la noche, pero estaba muy cansada y deseaba irse a dormir, aunque no lo haría sin llamar antes a Dulce. Cogió su móvil, buscó el número de Dulce en su agenda y lo marcó. Una pitada, dos pitadas, tres pitadas… y nada, Dulce no respondió. Espero aproximadamente 10 minutos y volvió a marcar el número, pero, nuevamente, su alumna no respondió a la llamada, así que decidió irse a dormir, aunque algo preocupada.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:15 pm

Capítulo 11
Al día siguiente Anahí se levantó y siguió la misma rutina de todos los días. Llegó a la universidad y vio a Dulce sentada en su moto hablando con una chica de aproximadamente unos 20 años, pero que no era de la universidad. Pensó que no ocurría nada interesante o importante, así que entró en el edificio. Se dirigió directamente a su clase, saludó a los pocos alumnos que estaban allí y, poco a poco, los demás empezaron a llegar, excepto Dulce. Ya era muy tarde, así que decidió comenzar la clase sin la pelirroja. Pensó que, tal vez, Dulce llegaría a mitad de la clase, pero no fue así, la pelirroja nunca llegó.
Ya eran las dos de la tarde y Anahí se encontraba saliendo de la universidad con el móvil en la mano, dispuesta a llamar a Dulce, pero, de repente, alguien le dijo:
- Perdón, ¿usted es Anahí Puente?
Anahí se volteó para ver quien le estaba hablando y se encontró con una señora de edad media, de piel blanca, baja y cabello moreno.
- Sí, soy yo.
- Es la tutora de los alumnos de primero, ¿cierto?
Sonrió cortamente mientras asentía con la cabeza- Sí, así es, ¿en qué la puedo ayudar?
- Sé que en la universidad ya no se hacen tutorías ni reuniones para hablar de los alumnos, pero necesito hablar con usted de mi hija.
- ¿Ahora?
- Si es posible sí…
La rubia recordó que había quedado con Carlos, pero, aún así, le dijo:
- Está bien, vamos dentro y hablamos con más calma, nada más déjeme avisar a un amigo.
- Sí, claro, no se preocupe.
Anahí llamó a Carlos y le pidió que la esperara, después regresó con la señora.
- Acompáñeme –Sonrió, caminando en dirección a la universidad.
La señora siguió a Anahí hasta la sala de profesores. Una vez allí ambas se sentaron.
- Bueno, cuénteme… ¿quién es su hija? -Preguntó la profesora.
- Dulce, Dulce María.
Después de escuchar ese nombre Anahí se quedó totalmente blanca, estaba al frente de su, posiblemente, suegra. Naturalmente se puso muy nerviosa.
- ¿Dulce? Y… ¿de qué quiere hablar sobre ella?
- Bueno, lo que pasa es que… -Respiró hondo- Sé que le va mal en los estudios por… problemas familiares. Lo ha estado pasando muy mal los últimos años, pero siempre había sido muy responsable y… normal.
- ¿Y ahora no lo es?
Suspiró y negó con la cabeza- El caso es que por cuestiones personales se pasaba casi todas las noches en las calles y, ya sabe cómo está la juventud de hoy en día… me da miedo que se haya metido en cosas raras.
- ¿Cosas raras? ¿Qué cosas raras?
- Pues… salió el viernes por la tarde y hasta ayer, el domingo por la tarde, no llegó a casa… Entró, se duchó, comió algo, se cambió, volvió a salir y, hasta este momento, sigo sin saber nada de ella…
- ¿Qué? –Totalmente sorprendida con esa noticia de que Dulce no había dormido en su casa.
- ¿Vino a clase? –Preguntó.
- Pues… no, no vino hoy a clases y es cierto que muy repetidamente llega tarde…
- ¿Ve? –Volvió a suspirar- No es normal lo que está haciendo…
Guardó silencio un momento- No sé qué decirle señora… ciertamente Dulce llega tarde y, sí, ha tenido algunas discusiones con sus compañeros, pero generalmente su comportamiento es bueno…
- ¿Me haría un favor?
- Sí, claro
- ¿Podría hablar con ella? Tal vez a usted si le cuente o… no sé…
- Está bien, vamos a hacer una cosa… Yo intento hablar con ella y, usted no se preocupe, que si yo noto comportamientos raros o veo que no se comporta bien en clase, tomaré medidas…
- No quiero que eche a perder su vida…
- No se preocupe, yo me encargaré de que no lo haga.
Sonrió y se puso en pie- Muchas gracias Anahí.
Le sonrió- No tiene que dármelas, es lo que debo hacer.
- Adiós
- Adiós, cuídese.
La mamá de Dulce salió, dejando sola a Anahí en esa sala, totalmente confundida.
- ¿Cómo que no durmió en su casa? Claro, por eso no me cogió el móvil… Pero estaba mañana estaba ahí fuera… Dios, no entiendo nada… Esto es muy raro, necesito hablar con ella.
Anahí marcó el número de Dulce y, tras varias pitadas, la pelirroja respondió.
- ¿Sí?
- ¿Dulce? –Escuchó mucho ruido- ¿Dónde estás?
- ¿Annie?
- Sí, Annie, ¿me puedes explicar dónde estás? ¿Qué haces? –Dulce guardó silencio. Anahí suspiró- Tu mamá vino a hablar conmigo
- ¿Qué? ¿Mi mamá? –Se sorprendió- ¿por qué?
- Necesito hablar contigo. Ahora voy a ir con Carlos para mi casa, cuando acabe te llamo y te espero allí, ¿de acuerdo?
- No sé si…
- ¿No sabes qué Dulce? –La interrumpió, ya enojada- Te espero a las 6 en mi casa y más te vale venir, porque si no vienes… si no vienes atente a las consecuencias –Dicho esto colgó, sin dar la mínima oportunidad de que su alumna dijera algo.
Pasó todo el mediodía con Carlos. Almorzaron una sabrosa pizza y se pusieron a trabajar. Mantenían cortas conversaciones, pero nada importante. Afortunadamente acabaron antes de lo previsto, a las 5, así que cuando Carlos se fue a Anahí le dio tiempo de estar un rato a solas, esperando la llegada de Dulce. Una hora después tocaron a la puerta, Anahí abrió y allí estaba Dulce.
- Hola –Saludó Dulce, dándole un corto beso en los labios a Anahí.
No respondió al beso, simplemente dejó que la besara- Hola –Dejando que Dulce entrara, cerrando la puerta.
- ¿Qué te pasa? –Sin comprender el comportamiento de Anahí.
- Tengo que hablar contigo –Dijo, adentrándose en su casa, dirigiéndose al salón.
- ¿Conmigo? ¿De qué? –Anahí no respondió, simplemente continuó su camino hasta el salón- ¿Qué tal con el imbécil de Carlos? ¿Te divertiste?
- ¿Qué tal anoche con tus “amigas”? ¿Te divertiste? –Respondió con otra pregunta, de muy malas formas.
Se sorprendió- ¿Cómo sabes que anoche…
- Lo sé, da igual cómo. ¿A dónde fuiste? Me habías dicho que ibas a pasarte la noche metida en tu casa estudiando, ¿no? Te llamé y no me lo cogiste.
- Salí –Dijo simplemente.
- ¿A dónde?
- ¿Qué más da?
Respiró hondo, con muy poca paciencia- Tu mamá vino a hablar conmigo porque estaba preocupada por ti… Dice que te comportas de forma muy extraña, que tiene miedo de que estés metida en cosas raras.
Se rió, sentándose en el sofá- Eso es una tontería
Se cruzó de brazos- Ah, ¿una tontería?
- Pues sí, una tontería.
Cambió completamente de tema- Esta mañana te vi en frente de la universidad con la moto aparcada y hablando con una chica… Pensé que entrarías a clase, pero no lo hiciste. ¿Se puede saber a dónde fuiste?
- Salí –Repitió, sin darle ningún tipo de importancia y explicación.
- ¿Cómo que saliste? ¿A dónde saliste?
- Eso da igual, salí.
- ¿Pero cómo que saliste? ¿Y las clases?
- Era importante
- ¡Importante son tus estudios! –Dulce puso los ojos en blancos. Anahí respiró hondo- ¿Te fuiste con esa tipa?
- ¿Con qué tipa?
- ¡Pues con la que te vi esta mañana! ¿Es Vanessa, la que te llamó ayer?
- Sí, es Vanessa y, sí, me fui con ella, pero simplemente es mi amiga, ¿vale?
Se rió irónicamente- Sí, claro, simplemente tu amiga…
- Annie, confía en mí…
- ¿¡Cómo quieres que confíe en ti si me mientes y te vas por ahí toda la noche!? –Totalmente enfadada.
- No me grites
Se sentó en el sofá al lado de Dulce, respirando hondo y acomodándose el cabello- Entonces dime
- ¿Te lo tengo que contar todo o qué?
- Dul, por Dios, deja ya ese comportamiento infantil… sabes perfectamente que lo que mínimo me merezco es una explicación.
- ¿Infantil?
- Sí, infantil
Se levantó, molesta- Pues si soy infantil no sé qué haces conmigo.
- He dicho que tu comportamiento es infantil, no que tú seas infantil. –Le dijo desde el sofá; Dulce suspiró.
- Dul, ven, tranquilicémonos, ¿vale? –Propuso Anahí.
Dulce simplemente se volvió a sentar en el sofá, siendo observada por Anahí.
- Cuéntame, por favor…
Negó con la cabeza- No te va a gustar
- Cuéntame –Insistió.
Suspiró- Necesitaba ganar algo de dinero, casi no tenía ni para comer ni para dormir ni para nada…
- ¿Drogas? –Se sorprendió.
- ¿Qué? No, claro que no –Negó con rapidez, cosa que calmó a Anahí- Un día iba en la moto rápido… cuando paré, una chica, Vanessa, subida en otra moto se me acercó y me propuso hacer carreras… ilegales, por supuesto… Me dijo que se ganaba mucho dinero y, con tan solo esa palabra, me convenció. Me había alejado de ese mundo, pero ahora… como mi papá ya no está mi mamá no trabaja, necesito dinero y no quiero pedírselo… decidí volver con todo ese rollo de las carreras para tener dinero…
- ¿Para qué? Dul, sabes que me puedes pedir lo que quieras…
- Claro, ¿también te puedo pedir que me pagues la universidad? No Annie… Necesito dinero y esta es la forma más fácil que tengo de ganarlo.
- Pero es ilegal
- Da igual
- Es peligroso, te puedes caer o accidentar o… no sé.
- No te preocupes por eso, ¿vale? Soy buena.
- Sí, eres buena, pero todo el mundo puede caerse.
Negó con la cabeza- No te preocupes –Repitió.
- Deberías hablar con tu mamá, estaba muy preocupada, en serio.
Asintió con la cabeza- Hablaré con ella y se lo contaré…
- De todas formas no sé para qué quieres dinero para pagar la universidad si luego no vas a clase…
- Annie, no fui hoy porque tuve una carrera en la que me pagaron muchísimo y no teníamos nada importante… Solo fue hoy, ¿vale? Mañana voy.
- Espero que sea así.
- Será así, te lo prometo.
- Vale, pero todavía no me has explicado a dónde fuiste anoche… -Dijo, nada contenta con las explicaciones de Dulce- Me habías dicho que ibas a estar estudiando y haciendo ecuaciones y no sé qué cuantas cosas, ¿no?
- Sí, lo estaba haciendo, pero Vane me llamó y me dijo que hoy en la mañana había una carrera y para poder correrla hay que ir a apuntarse primero, así que tuve que ir.
- ¿Y por qué no me contestaste el móvil?
- Porque lo dejé en mi casa.
- ¿Y por qué no fuiste a dormir a tu casa? –Preguntaba.
- Porque se me hizo más tarde de lo que pensaba, no tenía llaves y, como no quería despertar a mi mamá, me quedé a dormir en casa de Vane –Explicaba con detalles, sin ninguna duda. Anahí simplemente guardó silencio- Lo siento –Se disculpó.
- Dul… -Le agarró una de sus manos- Sabes que puedes contar conmigo, puedes contarme lo que quieras…
- Sí, lo sé, sólo no quería que te enojaras conmigo.
Sonrió y le dio un corto beso en los labios- En serio, me asustaste… yo pensaba que… no sé… tu mamá vino muy preocupada, creí que de verdad podrías estar metida en cosas raras… -Dulce negó con la cabeza, sonriendo- De cualquier forma no me gusta que estés metida en esas cosas…
- ¿Y qué quieres que haga?
- Pues no sé Dul, no sé… puedes pedirme lo que quieras –Repitió.
- Ya te dije que no.
- Ok, entonces puedes… buscar trabajo o… seguro que tu mamá ya está buscando trabajo.
- Sí, está buscando trabajo, pero ya sabes cómo están las cosas ahora… es muy difícil encontrar trabajo y yo no tengo tiempo de trabajar. Con hacer dos carreras gano el mismo sueldo que ganaría trabajando.
- ¿Entonces?
- Entonces voy a seguir en esto de las carreras hasta que, por lo menos, tenga para pagar la universidad.
Suspiró y se recostó en el hombro de la pelirroja- Como quieras, pero ten cuidado.
- Que sí, no te preocupes. Oye… ya, ahora sí cuéntame, ¿qué pasó con Carlos?
Volvió a erguirse para mirarla- ¿Cómo qué pasó? Pues nada Dul, no pasó nada. Almorzamos, hicimos lo que teníamos que hacer del papeleo y se fue, nada más.
- ¿No te dijo nada ni… te hizo nada?
Alzó una ceja- ¿Decirme? ¿Hacerme? –Se rió- Dul, por Dios… déjate de tonterías, mejor… dime, ¿ya comiste? –Cambió completamente de tema.
- Sí, me compré algo de “comida rápida”.
- ¿Segura o sólo me estás diciendo eso para que no te haga nada?
- Segurísima, en serio, te lo prometo.
- Vale…
- ¿Me das un abrazo? –Preguntó.
Sonrió ampliamente- Claro que sí
Anahí abrazó a Dulce.
- Perdóname por no haberte dicho nada, pero… en serio, no quería que te enfadaras conmigo… -Decía la pelirroja durante el abrazo.
- Dul, ya te dije que no pasa nada, ¿vale? –Se separó con una sonrisa, acariciándole la cara.
- Pero es que te dije que no quería volver a fallarte y, otra vez, te fallé… Soy…
Sin dejarla hablar- No eres nada, cállate ya y dame un beso.
La pelirroja obedeció y, sin ningún problema, la besó.
- ¿Por qué no me llevas un día a ver una de tus carreras? –Propuso Anahí entre besos.
- ¿Quieres? –Preguntó con una sonrisa.
- Prefiero verte y estar segura de que no te pasa nada a estar aquí preocupada por si te ha pasado algo.
- Entonces mañana estate preparada a las 10.
- ¿Mañana?
- Sí, hay una pequeña carrera en las a fueras.
- Pero mañana tienes universidad.
- Annie… es a las 10 de la noche.
- ¿Qué? ¿Tan tarde? –Dulce asintió con la cabeza- ¿Y cómo vas a conducir la moto de noche? Es peligroso
Se rió- Hay farolas cariño, y las motos tienen luz, ¿sabes?
Se rió- Yo no entiendo de motos, déjame.
Llevó su mano al muslo de su profesora, riéndose- Te dejo, pero entonces… ¿vienes?
Suspiró- ¿Qué tipo de gente hay ahí?
- De todo tipo, pero no te preocupes por eso. Te presento a unos amigos y te quedas con ellos viendo la carrera, son buena gente.
- ¿Qué amigos?
- Christopher y Christian, son novios.
Abrió tanto la boca que casi le llega al suelo- ¿Novios?
Se rió- Sí, como tú y yo.
Se rió- Vale, yo voy y me presentas a quien quieras, pero tú me prometes algo.
Sonrió- Lo que quieras
- Primero que vas a tener cuidado con la moto –Dulce asintió con la cabeza- Que no me vas a volver a mentir –Nuevamente Dulce asintió con la cabeza- y que no vas a volver a faltar a la universidad… en serio Dul, vas muy mal, tienes que estudiar.
- Te juro por mi mamá que voy a tener cuidado, que no te voy a volver a mentir y que, a partir de mañana, me voy a poner a estudiar muy seriamente.
Sonrió ampliamente- Te amo
Sonrió tiernamente- Yo también

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:15 pm

Capítulo 12
Al día siguiente Anahí se dirigió a la universidad. Entró en la clase y ya estaban todos dentro, incluida Dulce. Expuso su clase bajo la fija mirada de la pelirroja, quien parecía que atendía en todo momento. Acabó la clase y Anahí salió del aula, se dispuso a sacar el móvil para mandarle un sms a Dulce, pero fue interrumpida por alguien que le decía:
- Anahí Puente
Alzó la vista y se encontró cara a cara con la secretaria- Eh… ¿sí?
- El director quiere hablar con usted, dice que vaya a su despacho. ¿Vamos?
Algo nerviosa- Vale.
Anahí, con la compañía de la secretaria, se dirigió al despacho del director.
- ¿Quería hablar conmigo, señor? –Preguntó la rubia, entrando en el despacho.
- Sí, siéntense.
Anahí se sentó en la silla, mirando a ese serio hombre.
Sorprendemente para Anahí, el director sonrió.- ¿Qué tal? –Preguntó él.
Alzó una ceja, sin comprender esa actitud- ¿A qué se refiere?
- Es nueva con su grupo, cuénteme, ¿cómo lleva la clase?
- Ah, pues muy bien, son buenos alumnos. Ya sabe… se dejan llevar un poco, pero cuando tienen que ser serios, lo son.
- Ya, claro, ¿y el comportamiento?
- Bien, muy bien, son bastante respetuosos.
- Siempre han sido un grupo difícil, pero veo que usted los maneja de maravilla. Así que voy a proponerle algo.
- Claro, dígame.
- Estamos organizando una acampada el próximo fin de semana con su clase y, si van, irá acompañada del profesor Carlos para que la ayude a controlarlos. Además irá el profesor de gimnasia para las actividades de deporte ¿le parece bien?
Guardó un corto silencio- Sí, claro, por supuesto –Respondió, aunque esa idea no le gustaba nada.
Sonrió- Perfecto, voy a hablar con el profesor Carlos y mañana les comunico como vamos a organizarlo todo.
- De acuerdo.
- De momento no le diga nada a los alumnos, aún no es seguro.
- No se preocupe, no diré nada.
-Asintió con la cabeza- Pues ya puede irse, gracias.
- A usted, hasta luego.
Anahí salió de ese despacho, algo agobiada.
Una acampada de tres días. Dios… eso significa ver tres días seguidos a Dulce y casi ni poder hablarle. La conozco, sé que va a buscar cualquier momento para verme… -Suspiró- Es muy peligroso… Yo no sé mentir, se me da muy mal, no voy a poder disimular… Encima es con Carlos, Dulce se va a volver loca cuando se entere… joder Anahí, ¿por qué te hiciste profesora? –Volvió a suspirar- Bueno… de momento no le voy a decir nada, aún no es seguro y, tal vez, tenga la gran suerte de que lo suspendan.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sms de Dulce. “Estás realmente preciosa hoy. Me encanta lo seria que te pones cuando explicas, estás muy sexy.” Anahí no pudo evitar sonreír ampliamente; le contestó: “Deberías fijarte más en lo que explico que en mí. Aunque tú también estás preciosa, moría de ganas por besarte”. Seguidamente Dulce respondió: “Yo también moría de ganas por besarte, pero no te preocupes que esta noche no te suelto. ¿Preparada para ver mi carrera?”. Anahí respondió: “No me agrada la idea de la carrera, pero sí estoy preparada para estar contigo. Así que ya sabes… te espero a las 10. Te amo”.
Las clases terminaron y Anahí se dirigió a su casa. Almorzó, salió a hacer la compra, preparó la clase del día siguiente, se duchó, se vistió y esperó la llegada de la pelirroja. Tocaron la puerta y la rubia abrió rápidamente.
- Hola –Sonrió ampliamente Anahí, dándole un corto beso en los labios a Dulce.
- Hola ­Respondió cortamente al beso.- ¿Vamos?
- Sí ­Saliendo de su casa.
- ¿Qué tal tu día? ­ Preguntaba Dulce, mientras se dirigían hacia la moto.
- Bien, deseando que llegara la hora de verte –Sonrió- ¿Y el tuyo?
- Bueno… más o menos.
Se detuvo- ¿Qué pasó? –Preguntó.
Sonrió- Nada, nada, no te preocupes. Sólo que tuve una larga charla con mi madre y le expliqué todo… Y puea… parece que lo entendió, aunque no le gusta esto de las carreras…
- Normal y lógico, piensa exactamente igual que yo.
- Además llevo todo el día estudiando y los números me dan hasta vueltas por la cabeza, odio economía.
- ¿En serio?
- Claro, ya te dije que me lo iba a tomar en serio.
Sonrió y la abrazó- Estoy muy orgullosa de ti –Manteniendo su sonrisa, separándose para mirarla.
- Pues más orgullosa vas a estar dentro de un rato –Se rió y le dio un corto beso- Venga, vamos que se nos hace tarde.
- Vale, vamos.
ambas se subieron en la moto y se dirigieron al lugar de la carrera. Al llegar allí Anahí vio a mucha gente subida en sus motos haciendo todo tipo de maniobras.
- ¿Eso lo tienes que hacer tú? –Preguntó la rubia sorprendida, bajándose de la moto.
- No, eso es otro tipo de competición, yo solo corro, no te preocupes. –Le sonrió, bajándose de la moto- Mira, esos de allí son Christopher y Christian –Dijo Dulce, señalando a dos chicos a lo lejos- El de la cresta es Christian y el de los rizos es Christopher. –Agarrando la mano de Anahí, comenzando a caminar hacia ellos.
- ¿Tiene el pelo rosa? –Refiriéndose a Christian, con la boca abierta.
Se rió- Sí, lo ha tenido de todos los colores: moreno, castaño, azul, naranja, morado…
- ¿Naranja? –Se sorprendía cada vez más- ¿Y ellos corren o…
- Christopher sí, pero hoy no.
- ¿Por qué hoy no?
- Por nada especial, sólo que hoy no corre.
Esa conversación fue interrumpida por Christian.
- ¡Dulce! –Sonriendo, haciéndole señas desde lejos, pensando que su amiga aún no lo había visto.
- Tengo la pequeña impresión de que está un poco loco, ¿no? –Decía Anahí en voz baja, riéndose.
Se rió- Un poco.
Anahí y Dulce se acercaron hasta ellos. La pelirroja saludó con un abrazo a sus amigos.
- Ya pensábamos que no venías –Dijo Christopher.
- Y tú debes de ser la famosa Anahí, ¿no? –Preguntó Christian, mirando a Anahí con una amplia sonrisa.
- ¿Famosa? –Se rió la rubia.
- Sí, Dulce no habla de otra cosa que no seas tú… que si la quiero, que si la amo, que si es preciosa, que si me…
- Bueno, ya Chris, suficiente. –Lo interrumpió Dulce, mirándola mal.
- La tienes loquita, ¿eh? –Continuaba el pelirosa riéndose.
Fueron interrumpidas por alguien que decía:
- Bueno… la pelirroja vino a por más.
Dulce se volteó y se encontró con Vanessa.
Se rió- Claro que sí, te voy a ganar.
Sonrió- Ya lo veremos.
Anahí también se volteó para ver con quién hablaba Dulce y se encontró con la misma chica que estaba con Dulce en la salida de la universidad el día anterior.
- Anahí, ¿no? –Preguntó la chica, mirando a Anahí.
- Tú también sabes quién es, ¿verdad? –Decía Christian, riéndose- ¿Ves? No habla de otra cosa.
- Cállate ya Chris –Repitió Dulce, ya en tono amenazador.
- Ay sí, déjenla ya. La carrera va a empezar, ¿vamos? –Preguntó Vanessa.
- Sí, vamos. –Aceptó Dulce y seguidamente miró a Anahí- En un rato vuelvo, ¿vale?
- Ten cuidado –Pidió la rubia.
- Sí –Le dio un corto beso en los labios- Cuídenmela –Pidió, mirando a Christopher y Christian.
- No te preocupes –Sonrió ampliamente el pelirosa.
Después de eso Dulce se fue en compañía de Vanessa.
- Bueno Anahí… -Comenzó Christian- Siéntate y mientras empieza la carrera, cuéntanos... ¿cómo es Dulce en la cama?
- ¿Eres bobo o qué? –Dijo Christopher, riéndose- No le hagas caso, está bromeando.
Anahí sólo se reía.
- No, ya en serio… cuéntanos, ¿cómo se conocieron o como empezaron? No sé… Dulce no es fácil de amarrar, suele ir de flor en flor –Preguntó más seriamente Christian.
La rubia guardó un corto silencio, no podía contarle que era su profesora.
- Pues no sé, la verdad es que yo tampoco entiendo cómo llegamos hasta donde estamos… -Dijo simplemente.
- Bueno, así es el amor, ¿no? Impredecible –Sonrió Christian.
- Supongo –Sonrió la rubia- ¿Y ustedes? Me dijo Dul que son pareja, ¿cómo fue todo?
Christopher y Christian se miraron y, seguidamente, se rieron.
- La verdad es que fue muy fuerte –Confesó Christopher entre risas.
- Sí, él era el típico macho mujeriego, ya sabes… y yo apenas estaba saliendo del armario -Comenzó a explicar Christian- Él estaba metido en todo este mundo de las carreras, sexo, drogas, alcohol… Muy mal, estaba muy mal.
- Bueno, no te pases. –Lo interrumpió su novio.
- No me paso, era así. –Le dijo, mirándolo mal- Yo conocía a Dul desde que éramos pequeñitos y un día me trajo aquí a ver todo esto de las carreras… Todavía no sé cómo, pero lo conocí, me hice su amigo y me enamoré de él –Explicaba Christian- Y cuando ya no aguantaba más verlo con todas esas mujeres le dije: Te amo.
- ¿Así? ¿Tan directamente? –Se sorprendió Anahí.
- Claro, el punto era impresionarlo y lo conseguí. –Se rió el chico de pelo rosa.
- Y tanto que lo conseguiste… -Se reía Christopher- Me quedé en shock un buen rato. Y… no sé, no quería darme cuenta, pero después de pensarlo y pensarlo me di cuenta de que yo también estaba enamorado de él y que todo eso de las mujeres era como una máscara…
- ¿Y cuántos años tienen? –Preguntó la rubia.
- Yo 18 –Dijo Christopher.
- Y yo 20 ­Dijo ahora Christian.
- ¿Sólo? –Se sorprendió Anahí, aunque ya lo suponía.
- ¿Cuántos tienes tú?
- 28
- Bueno, siempre hemos sabido a que Dul le gustan más mayores –Dijo Christopher.
Anahí se rió un momento y después pregunto.
- ¿Ustedes sabían lo de su papá?
Christian suspiró- Sí, ese cabrón le hizo la vida imposible… Dul lo pasó muy mal…
- Sí, me contó que incluso la hacía dormir en la calle. –Dijo Anahí.
Christian asintió con la cabeza- Le ofrecí mi casa, pero como Dulce es tan orgullosa decidió buscarse la vida ella sola y… por eso encontró este sitio. Es muy buena con la moto y de alguna u otra forma tenía que ganar dinero.
- ¿Y esto no es peligroso? –Preguntó Anahí.
- Es peligroso si no sabes manejar una moto –Respondió Christopher- pero no te preocupes, Dulce hace de todo, me atrevería a decir que es una de las mejores.
- Y lo vas a poder comprobar ahora, ya va a empezar la carrera –Anunció Christian.
- ¿Vanessa también corre? –Preguntó Anahí, observando que Vanessa también se subía a otra moto.
- Sí, ella fue la que metió a Dulce en todo esto. –Respondió Christopher.
La carrera empezó, habían tantas motos que Anahí no sabía muy bien cuál era la de Dulce.
- Bien, tres descalificados, quedan 6 y entre ellos Dul –Decía Christopher.
Anahí no entendía nada, pero supuso que eso era bueno. De repente una moto se cayó.
- ¿Es ella? –Preguntó muy nerviosa.
- No, no, Dul va segunda –Respondió Christian.
Al cabo de un rato Christopher anunció:
- Sólo quedan Vanessa y Dulce.
- ¿Quién va primero? –Preguntó Anahí.
- Vanessa. Esto se va a poner bueno –Sonreía Christian, mirando la carrera.
- ¿Por qué? –Preguntó otra vez la rubia, pues cada vez entendía menos.
- En la carrera anterior ganó Dul, Vanessa quería la revancha y no se va a dejar ganar tan fácilmente –Explicó Christopher.
- Ah… ¿y si hay empate? –Volvió a preguntar Anahí.
Christopher y Christian la miraron, seguidamente se rieron.
- Es casi imposible que haya empate –Explicó Christian.
- De todas formas estoy seguro de que Dulce, en cualquier momento, la va a pasar –Decía Christopher muy convencido, mirando atentamente la carrera.
Efectivamente y en un muy rápido movimiento, Dulce se posicionó primera, adelantando con creces a Vanessa.
- ¡Esa es mi pelirroja! –Gritaba Christian, riéndose.
- No cantes victoria, todavía faltan los caballitos. –Le dijo Christopher.
- ¿Caballitos? ¿Qué caballitos? –Se sorprendió Anahí.
Anahí volvió a llevar su mirada a la pista de carrera y observó como ambas motos se elevaban, haciendo el llamado “caballito”. A la rubia se le paró el corazón, por un momento pensó que Dulce podría caerse, pero después se dio cuenta de que lo tenía todo controlado.
- No te preocupes Anahí, Dul sabe lo que hace –Le dijo Christian, dándose cuenta de la pálida cara de Anahí.
- Eso espero… -Dijo ella, respirando más tranquila cuando vio que las dos ruedas de la moto de Dulce volvían a pisar el suelo- ¿Y ahora?
- Ahora sólo queda una recta y la moto más rápida gana. –Anunció Christopher.
- Por fin… -Suspiró, agradecida con que el final se acercara, realmente dándole igual si ganaba o perdía.
Quedaban pocos metros para la meta y Dulce le llevaba una clara ventaja a Vanessa.
- Ya está, ganó. –Sonreía Christopher, observando como la pelirroja llegaba a la meta.
- ¡¡Campeona!! –Le gritaba Christian a su amiga.
Anahí sólo sonreía viendo como Dulce se bajaba de la moto y abrazaba a Vanessa, entre risas.
- Vamos –Le dijo Christian, jalando de su brazo, dirigiéndose a donde estaba la pelirroja.
Christopher, Christian y Anahí se dirigieron a dónde estaba Dulce. El pelirosa abrazó a su amiga, seguido de Christopher. Después de tanto abrazo Dulce buscó con la mirada a Anahí y, en menos de dos segundos, la encontró. La rubia sonrió y la abrazó.
- Campeona –Le dijo con una sonrisa, mientras se separaban.
- ¿Te gustó? –Preguntó mientras sonreía.
- Me encantó –Respondió con una amplia sonrisa y, sin más, la besó.
Justamente cuando Dulce fue a profundizar un poco el beso, alguien las interrumpió diciendo:
- No me lo puedo creer…
Anahí y Dulce rompieron el beso y buscaron con la mirada a quién había hablado, encontrándose cara a cara con Paula. [Paula, la alumna de Anahí y, a la vez, compañera de Dulce, con la que se había peleado.]
- Que fuerte… -Decía- No, si ya decía yo que algo raro se traían las dos… -Se reía.
- Cállate –Dijo simplemente Dulce.
- O sea… que fuerte… -Continuaba Paula, mirando atónita a Anahí- No sabía que tú también eras…
- A ti te da igual lo que ella sea, cállate y lárgate –Repitió Dulce.
- Lesbiana desinhiba, pobre, maltratada y, encima, te ligas a tu profesora para que te apruebe… me sorprendes Dulce –Se reía Paula.
Anahí no sabía qué hacer ni qué decir, estaba petrificada, en esos momentos solo deseaba no existir.
- ¡Que te calles ya, imbécil! –Gritó Dulce, empujando a Paula.
- ¿Por qué siempre tan agresiva Dulce? –Decía Paula con una divertida sonrisa.
- Dul, ¿pasa algo? –Preguntó Christian, quien había estado observando la discusión.
- ¡Pasa que le voy a reventar la cara a esta imbécil! –Gritaba Dulce, agarrando fuertemente a Paula.
- No le vas a reventar la cara a nadie querida… -Sonreía Paula, muy tranquila- ¿Sabes por qué?
- ¡¿Por qué!?
- Porque si a mí se me pega la gana, mañana mismo voy a hablar con el director y hago que echen a tu noviecita y a ti.
- ¡Me importa una mie*da! –La volvió a empujar- No te tengo miedo.
- Ah, ¿no?
- No, y ahora ya no estamos en la universidad, ahora sí te vas a enterar –Paula sólo se rió- ¡Que no te rías *****!
- ¡Dulce! –Gritó Anahí- Déjala.
- ¿Qué? –La miró.
- ¡Que la dejes, joder! –Le gritó.
- ¡Nos está insultando Annie! –Le dijo ella.
- ¿Annie? Bueno… cuanta confianza… -Continuaba con las risas Paula.
La rubia guardó un largo silencio con lágrimas en los ojos, intentando no llorar y, sin más, se volteó y se dispuso a irse.
- Annie –La siguió, jalándola del brazo, bajo la fija mirada de todos, incluida Paula, que seguía riéndose.
- ¡Déjame! –Exigió, ya llorando.
- ¡No! –Le dijo mientras jalaba de su brazo, consiguiendo que se parara- Voy a solucionar esto, ¿vale? No va a pasar nada, voy a…
- ¡¿Cómo coño vas a solucionar esto!? ¡¿A golpes!? –Gritaba, llorando.
Dulce solo guardó silencio, mirándola.
- Ya me harté de esto… -Decía la rubia, negando con la cabeza y secándose las lágrimas- Mañana mismo voy a dimitir.
- ¿Qué? No, claro que no. Déjame hablar con Paula, ¿vale? Estoy segura de que si hablo con ella puedo conseguir que mantenga la boca cerrada, por favor.
Se rió irónicamente- Las cosas no son tan fácil Dul… Esto se nos está yendo de las manos. –Dulce fue a hablar, pero ella continuó- Si quieres hablar con ella, habla. Pero… yo ya no puedo más así… -Decía, volviendo a llorar- Esto es una locura desde el principio y lo mejor es que lo dejemos aquí.
- ¿Qué?
- Lo que escuchaste.
- Annie, no digas tonterías, hasta hace 10 minutos todo estaba bien.
- ¡No, nada estaba bien! Yo no pinto nada en este mundo de carreras ilegales y locuras, ya estoy mayorcita para tonterías.
- Si quieres yo dejo la universidad, ¿vale? Así Paula nos deja de molestar y…
- ¡Lo único que quiero que dejes es a mí! –Dulce guardó silencio, eso le había dolido. Anahí respiró hondo- Lo siento… Dul… me voy a casa, ¿vale? Mañana… mañana hablamos.
- ¿Cómo te vas a ir si estamos en las afueras? Deja por lo menos que Chris te lleve…
- No, cojo un taxi. Adiós –Dicho esto se volteó.
La pelirroja dejó que Anahí se fuera y, seguidamente, regresó con los demás.
- ¿Qué pasó? –Preguntó Christian, sorprendido por todo.
No respondió a la pregunta de Christian- Christopher, vete con ella y llévala a casa por fa. –Pidió Dulce.
- Sí, claro. – Christopher fue en dirección a donde se había ido Anahí.
- Dul, ¿me puedes explicar qué pasa? No entiendo nada –Decía Christian.
- Pasa que tu amiga se ligó a su profesora para que la aprobara –Explicaba Paula divertidamente.
Christian miró a Paula realmente mal- Nadie está hablando contigo, así que si no quieres que la moto de mi novio pase por encima de tu cadáver, cállate. –Amenazó- Ya has jodido bastante hoy.
- ¿Novio? Pero bueno… ¿esto qué es? ¿El carnaval gay? –Se reía.
Sorprendentemente Dulce movió ágilmente su mano y golpeó con fuerza la cara de Paula.
- Esa por ser tan hija de puta. –Seguidamente le dio otro golpe, ahora en el otro cachete- Esta por joder mi relación –Ahora movió su pierna, dándole una fuerte patada en el estómago- ¡Y esa para convencerte de que te quedes callada si no quieres que te mate, tarada mental!
Paula gemía de dolor en el suelo, mientras Christian agarraba a su amiga, pues estaba fuera de sí.
- ¡Dul, ya, déjala!
- ¡Abre la boca y te reviento, estúpida! –Continuaba Dulce.
- ¿Todo lo haces a los golpes? ¿No sabes negociar nada? ­–Decía Paula desde el suelo, asfixiada.
- Eso es, deja los golpes, cálmate e intenta hablar un poco con ella –Proponía Christian.
Respiró hondo, intentando tranquilizarse- ¿Qué quieres?
Sonrió, volviendo a ponerse en pie- De momento quiero que tu novia me apruebe y, lo demás, ya lo pensaré.
- ¿Y ya está? –Se sorprendió.
- No, ya te dije que lo demás me lo pensaré, esto me tomó por sorpresa y no me dio tiempo de pensar.
- Está bien, hablaré con ella, pero… como digas algo te mato Paula, te lo juro.
- Sí, la matas, ya aclaraste todo con ella, ¿no? Vámonos –Pidió Christian.
Así fue, Dulce y Christian se dirigieron a la moto de la pelirroja.
- Llama a Christopher y pregúntale si ya dejó a Annie en su casa por fa –Pidió Dulce, mientras ambos se subían en la moto.
- Vale –Aceptó él.
Christian llamó a su novio.
- Me dijo que no quería que la llevara, pero que al final aceptó y que ya la dejó allí. –Informó Christian- Oye Dul, no entiendo nada. ¿Anahí es tu profesora?
Dulce sólo asintió con la cabeza- ¿Dónde se metió Vanessa? –Preguntó.
- Se fue antes de que pasara todo lo que pasó. ¿Cómo que es tu profesora? –Totalmente sorprendido- ¿En serio?
- Si Chris, en serio. ¿Te llevo a tu casa?
- No, Christopher me dijo que ya venía a buscarme.
- Vale, pues yo me voy ya, tengo que hablar con Annie –Encendiendo su moto.
- Dul yo creo que es mejor que por hoy no le digas nada, estaba muy mal y es mejor que la dejes tranquilizarse. Ya hablarán mañana.
- Necesito hablar con ella.
- Pero ella necesita estar sola, dale un poco de tiempo, no seas agobiante.
Guardó un corto silencio- Intentaré llamarla, si no… ya hablo con ella mañana.
- Suerte –Le sonrió.
- No sé porqué pero creo que la necesito…
- Llámame.
- Sí –Sonrió cortamente.
Después de esa afirmación Dulce puso su moto en marcha y se fue. Llegó a su casa, su madre ya estaba durmiendo, así que se dirigió directamente a su habitación. Era realmente tarde, pero decidió llamar a Anahí. Estaba casi segura de que no se lo cogería, pero, para su sorpresa, si lo hizo.
- Hola… -Dijo cortamente la pelirroja.
- Hola –Dijo con voz bastante desganada.
- ¿Te desperté? –Preguntó, pues notó rara la voz de Anahí.
- No, creo que hoy no podré dormir. –Confesó.
Respiró hondo- Hablé con Paula –Anunció.
- ¿Qué te dijo?
- Que no decía nada si la aprobabas y algo más que, de momento, se iba a pensar.
- Olvídalo.
Guardó un corto silencio- Annie…
- No Dulce, ni si quiera voy a pensar en la posibilidad de aprobarla, ¿vale? No lo voy a hacer –Se negó rotundamente.
- Bueno, ¿entonces qué vamos a hacer?
Guardó un largo silencio- No lo sé… necesito pensar, ¿vale? No me presiones.
- No te presiono Annie, solo quiero que sepas que… que te amo y que estoy dispuesta a hacer lo que sea para que…
La interrumpió- Dul, yo ya te dije lo que quería que hicieras. –Dijo, con la voz rota.
- Pues no lo voy a hacer. ¿En serio quieres acabar esto sin ni si quiera luchar un poco?
- Nos di una oportunidad para ver si salía bien, pero está comprobado que…
Ahora fue ella la que la interrumpió- ¿Cómo va a salir bien si no pones nada de tu parte para que salga bien?
- Voy a dimitir, está decidido.
- No
- Sí
- Si tú dimites yo dejo la universidad.
- Estoy cansada Dulce, no estoy para tonterías.
- ¿¡Todo lo que digo son tonterías o qué!? NO me trates como a una niña Anahí –Exigió Dulce, ya harta de eso.
- ¡¿Y cómo quieres que te trate si eso es lo que eres!? ¡Te comportas como una adolescente inmadura! Todo lo resuelves a golpes.
Respiró hondo, intentando calmarse- No quiero discutir.
- Bueno, entonces déjame pensar y no me agobies. Mañana hablamos.
- ¿Mañana cuando?
- ¡No sé Dulce, mañana! –Dulce guardó silencio- Lo siento… mejor… estoy cansada Dul, necesito tirarme en la cama y descansar… ya es tarde…
- Pero…
- Pero nada, ya está, no quiero hablar más. Mañana nos vemos y hablamos todo lo que quieras.
- Está bien, como quieras.
- Hasta mañana
Dulce fue a despedirse, pero no pudo, pues Anahí ya había colgado.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:16 pm

Capítulo 13
Al día siguiente Anahí se dirigía a su clase, cuando alguien la paró.
- Annie
La rubia se volteó y se encontró con Carlos.

- Hola –Sonrió cortamente Anahí.
- Hola –Sonrió, más ampliamente el chico- El director quiere vernos.
- ¿Ahora?
- Sí, me dijo que fuéramos a su despacho.
- Vale, vamos.
Anahí se dirigió en compañía de Carlos al despacho del director. Una vez allí le dieron una muy mala noticia: la acampada sí se hacía. Ahora le tocaba ir a su clase y anunciarles a los alumnos la acampada.
- Hola chicos –Entrando en la clase.
La mayoría de la clase la saludo, excepto Dulce, quien sólo la miraba. Anahí observó a sus alumnos y se dio cuenta de que faltaba alguien, ese alguien era Paula.
- A ver… tengo que darles una noticia.
Dulce se asustó, pensó que realmente Anahí había tomado la decisión de dimitir y esa era la noticia que iba a dar.
- El próximo fin de semana van a ir de acampada y los profesores encargados somos yo, el profesor Carlos y el profesor de gimnasia.
Todos los alumnos comenzaron a reírse, aplaudir… felices por esa noticia, excepto Dulce, pues a ella no le había gustado nada esa noticia.
- El coste de la acampada no lo sé aún, me lo tienen que comunicar. Saldremos el viernes por la mañana y volveremos el domingo por la tarde. La excursión es obligatoria y contará para nota. No están permitidos ordenadores, móviles, Ipods, cámaras ni cosas por el estilo. ¿Alguna pregunta?
La única en levantar la mano fue Dulce, así que Anahí le dio la palabra.
- Entiendo que tengas que ir tú y el profesor de gimnasia, ¿pero para qué va Carlos?
- Para ayudarme a controlarlos.
- Estamos mayorcitos, con dos profesores estamos más que controlados–Respondió la pelirroja.
- La decisión no fue mía, si tienes algún problema vas a dirección y hablas con el director. ¿Otra pregunta? –Poncho levantó la mano- Dime Poncho.
- ¿Tendremos que llevar comida o nos la darán allí?
- Ah, sí, se me olvidó contarles eso… Allí nos darán toda la comida y la bebida, hay duchas, canchas e infinidad de cosas. Otra cosa más… está totalmente prohibido el alcohol, las drogas, los cigarros y cualquier cosa que se les ocurra. ¿Alguna pregunta más? –Nadie levantó la mano- Bien, empecemos la clase.
Anahí dio su clase el tiempo que le quedaba y, cuando llegó la hora, salió del aula.
- Annie, Annie.
La llamaba Dulce desde atrás, pero la rubia ni se inmutaba, sólo continuaba caminando.
- Annie, por Dios, párate. –Pedía, aún siguiéndola- ¿Vas a estar evitándome o qué?
Se detuvo y la miró- Dulce estamos en la universidad.
- Precisamente por eso, quiero hablar de la universidad.
- Dime
- ¿Crees que lo de la acampada sea muy cara? Ya sabes que no tengo dinero.
- No me han dicho aún, pero no creo que pase de los 20€. De todas formas… sabes que puedes pedirme lo que quieras.
- Y tú ya sabes que no voy a pedirte nada –Anahí rodó los ojos- ¿Te diste cuenta de que no vino Paula?
- Sí, me pareció muy raro... No le habrás hecho nada, ¿no?
- Claro que no, tampoco soy tan bruta de secuestrarla.
- ¿Algo más? Tengo que irme a hablar con Carlos.
Respiró hondo- ¿Por qué tiene que ir ese idiota?
- No empieces.
Intentó controlar su rabia- Te juro por Dios que como intente algo en la acampada lo mato.
- Y yo te juro por Dios que como le hagas algo te olvidas de mí –Dulce sólo la miró.
Suspiró- ¿Quieres venir después a mi casa y hablamos?
- ¿A TU casa?
- Sí, mi mamá se va a ir unos días a casa de su hermana en Sevilla.
- No sé si sea buena idea…
- Yo ya me sé tu casa de memoria, quiero enseñarte la mía y, además, creo que necesitamos hablar… -Anahí la miró- Paso a buscarte a la parada de autobús después de la universidad, ¿vale?
- Está bien y ya, vete que este no es lugar para hablar esto.
Sonrió- Vale, hasta después.
La mañana pasó muy lenta para Dulce, pues deseaba con ganas que llegara la hora de ver Anahí, mientras que, a la rubia, se le pasó muy rápido, tenía que tomar una decisión y no sabía qué iba a hacer.
Anahí se encontraba en la parada y, cuando menos se lo esperaba, apareció Dulce con su moto. La rubia se subió en la parte trasera, se puso el casco y Dulce arrancó la moto. En menos de 10 minutos llegaron a casa de Dulce y ambas se bajaron de la moto. Anahí se sorprendió, pues se imaginaba una casa pequeña o un edificio, y se encontró con una casa bastante grande, más grande que la suya, de dos pisos y con garaje.
- ¿Esta es tu casa? –Casi con la boca abierta.
- Sí, ¿por qué? –Se rió por la expresión de Anahí, sacando las llaves.
- No me imaginaba algo tan grande. –Siguiendo a Dulce hasta la puerta.
- Es que la casa la compraron mis papás hace años, cuando los dos trabajaban, no habían peleas y tenían bastante dinero. –Abriendo la puerta y haciéndose a un lado para que Anahí entrara- ¿Ahora entiendes mejor por qué necesito tanto dinero?
Adentrándose en la casa- ¿Y por qué no la venden y se compran algo más pequeño?
Detrás de Anahí- Ya se lo dije a mi mamá, pero no quiere, adora esta casa.
- Wow… por dentro esta todavía mejor. Es preciosa, en serio, me encanta –Dijo, mirando a la pelirroja.
- Me alegro de que te guste –Sonrió- ¿Te apetece pizza para almorzar? No tengo nada de comer –Se rió.
- Vale, pero pago yo. –Dulce fue a negarse, pero Anahí la interrumpió- Sí y punto.
Rodó los ojos- Como quieras, si quieres puedes pasar a ver las habitaciones y el segundo piso, yo voy a llamar a la pizzería y a mi mamá. ­
Anahí asintió con la cabeza y Dulce se dirigió al salón en busca del teléfono. La rubia se adentró aún más en la casa, observando una sala que parecía ser para temas musicales, pues tenía un gran piano, guitarras y varias partituras tiradas por el suelo. Ahora se dirigió a la cocina, era bastante grande, tenía de todo. Subió al segundo piso y se encontró con el cuarto de la mamá de Dulce, al que decidió no entrar. Continuó su camino y entró en otro cuarto, encontrándose con el que, supuso, sería el cuarto de Dulce. El cuarto estaba pintado de azul y, en sus paredes, tenía pegadas por toda la habitación varias fotos, así que se acercó a ellas para verla bien. En una vio a dos niñas pequeñas, pensó que sería Dulce y a hermana de la que le había hablado.
- No hay duda, Dulce es hermosa desde niña… -Pensaba Anahí viendo esa foto.
En la segunda foto vio nuevamente a dos niñas ya más grandes acompañadas de los papás de Dulce, en ese momento parecían una familia feliz. La siguiente foto parecía más reciente, salían la pelirroja y su mamá.
- En media hora nos llega la pizza –Anunció Dulce entrando en el cuarto- ¿Te gusta? –Preguntó.
- Sí, me encanta –Respondió con una sonrisa- Es la hermana que me contaste, ¿verdad? –Refiriéndose a la otra niña que salía en las fotos.
- Sí, esa es.
- Es igualita a ti.
- Era, ahora ya no nos parecemos –Se rió.
- ¿Hablaste con tu mamá? –Preguntó.
Asintió con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Me dijo que llegó bien –Anahí asintió con la cabeza- ¿Quieres un refresco o algo? Me muero de sed.
- Sí, yo también.
Anahí y Dulce bajaron a la cocina, sirviéndose unos refrescos.
- ¿Te cayeron bien Christopher y Christian? –Preguntó Dulce, intentando sacar un tema de conversación.
Se rió- Están locos, pero sí, me cayeron genial.
- Espero que no se hayan pasado con sus preguntitas.
- No, para nada, incluso fueron ellos los que me contaron cómo acabaron juntos.
- Qué raro –Dijo irónicamente mientras se reía, sentándose en el sofá- Christian se lo cuenta a todo mundo.
También se sentó- Oye, lo que todavía no he entendido es qué hacía Paula allí…
Suspiró- Su novio corría en esas carreras y tiene algunas amigas que también corren, pero se suponía que a esta carrera no iba a ir.
- Pues supusiste mal… -Dijo, apoyando la cabeza en el respaldo del sofá, mirándola.
- Lo siento Annie, si hubiera sabido que ella iba a ir yo no…
- Vale, da igual –Sin dejarla hablar.
Se miraron unos segundos en silencio, hasta que Dulce preguntó:
- ¿Qué vamos hacer?
Negó con la cabeza- No lo sé, no tengo ni… **** idea de qué vamos a hacer…. –Dijo, nerviosamente, con algunas lágrimas en los ojos.
- A ver… primero tranquilízate –Pidió, llevando su mano al muslo de Anahí, acariciándolo en señal de tranquilidad.
- No me puedo tranquilizar Dul, llevo toda la noche sin dormir, estoy súper nerviosa… ¿Y si Paula lo cuenta?
- No lo va a contar, ¿vale?
Respiró hondo, intentando tranquilizarse, secándose una lágrima que había salido- Sigo pensando lo mismo que ayer Dul… o nos damos un tiempo, o dimito o…
- ¿Darnos un tiempo? Pero vamos a ver Annie… ¿me quieres?
La miró seriamente- Pues claro que te quiero, te amo.
- ¿Entonces por qué coño no buscas otras soluciones que no sea dejarlo o darnos un tiempo?
- No me hables así –Amenazó.
- Entonces deja de comportarte como si esto te diera igual.
- ¿Qué? –Atónita.
- ¿Qué es lo que te tiene mal? ¿Qué esté en riesgo tu trabajo o nuestra relación? Porque parece que de lo único que tienes miedo es de que te echen.
- Tengo miedo de que me echen, de que me abran un expediente, de que tu madre se entere y me denuncie, de… de muchas cosas…
La conversación fue interrumpida por el timbre de la puerta.
- La pizza –Dijo Dulce, levantándose.
- Toma –Le dijo, dándole el dinero.
- Después me lo das, no te preocupes.
La miró mal- TOMA.
Finalmente Dulce cogió el dinero y abrió la puerta, pagando la pizza. Cada una cogió una porción de pizza y se dispusieron a comer. Cuando apenas Dulce había dado el primer bocado a su porción, le sonó el móvil.
- ¿Sí? –Respondió a la llamada.
- Pelirroja, no sabes lo que tengo que contarte…
- ¿Vane? –Era Vanessa- ¿Qué pasó?
- Christian me contó que la imbécil de Paula te montó un numerito anoche.
- Sí, pero fue una…
- No, espérate –Pidió- Esta mañana vine a las afueras a preparar lo de la próxima carrera y, de paso, intenté averiguar sobre la tal Paula esa y… no tienes ni idea de lo que encontré. Creo que te va a servir para callarla de por vida.
- ¿Estás hablando en serio? ¿Qué encontraste?
- Resulta que el tío al que le pregunté sabía quién es y, ¿a que no sabes donde la conoció?
- Sorpréndeme.
- En un club porno, de esos en los que las tías bailan ligeritas de ropa y luego se los llevan a un cuarto para…
- ¿En un qué? –Totalmente sorprendida- ¿Estás segura?
- ¿Segura? –Se rió- Tengo hasta fotos y todas están disponibles para ti.
Con una sonrisa de lo más amplia, siendo observada en todo momento por Anahí, quien ahora se dirigía a la cocina a por otro refresco- Me resolviste la vida, en serio… Te quiero Vane, te quiero, eres mi angelito de la guarda por Dios… -Se reía.
- Se rió- Ya, guárdate esas cosas para tu novia. Luego paso a dejarte las fotos.
- Sí, vale, de acuerdo, perfecto –Afirmaba de muchas formas- En serio, gracias.
- Que si pesada… -Se reía- Hasta después.
- Adiós ¡¡¡¡Te quiero!!!!
Dulce colgó el teléfono y miró a Anahí con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Se ganó la lotería y la va a compartir contigo o qué? ­Se rió Anahí, dando un trago a su refresco.
Negó con la cabeza- Algo todavía mejor.
- ¿Qué pasó?
- Ya no tenemos que pensar en qué hacer ni nada –Anunció, manteniendo su sonrisa.
- ¿Cómo que no? ¿Por qué?
La pelirroja le contó a Anahí todo lo que le había dicho Vanessa.
- ¿Prostituta? –Decía Anahí, totalmente alucinada.
- Eso o algo parecido. Pero el punto es que si la amenazo con eso no va abrir la boca, ¿entiendes?
- Sí, pero… -Guardó silencio un momento, totalmente sorprendida- ¿En serio esto no es una broma?
Se rió- Que no Annie, ya no tenemos que pensar nada, se acabaron los problemas.
Anahí sonrió ampliamente y, sin más, abrazó a Dulce.
- No sabes el peso que me acabas de quitar de encima… -Decía la rubia durante el abrazo, respirando hondo, mucho más tranquila con esa noticia.
- Créeme que yo también –Respondió Dulce, abrazándola.
Se separó un momento para mirarla- De todas formas creo que deberíamos ha…
Anahí no pudo acabar la frase, pues Dulce la había besado.
- Cállate –Le dijo la pelirroja, volviendo a besarla.
Anahí correspondió a ese segundo beso sin problemas, con la misma locura. La relación llevaba varios días muy fría y, sin ninguna duda, necesitaban calentarla. Dulce pegó a Anahí a la pared más cercana, sin dejar de besarla y acariciándole todo el cuerpo, con desesperación. Con tantas caricias y tantos besos Anahí estaba muy excitada, pero a la vez bastante agobiada y asfixiada, así que rompió un momento el beso.
- Cálmate, ¿no? –Se rió Anahí, con la respiración agitada.
Respiró hondo un momento, intentando tranquilizar sus respiración- Muy rápido, ¿no? –Se rió- Lo siento –Dijo, volteándose, abanicándose con la mano.
Anahí agarró el brazo de Dulce y la volteó muy rápido, agarrándola por la cintura y pegando su frente con la de la pelirroja.
- Te dije que te calmaras, no que pararas.
Y ahora, lentamente, la rubia la besó, intentando llevar ella el ritmo de ese beso. Dulce correspondió al beso, intentando llevar igualar el ritmo de la rubia, pero estaba demasiado caliente como para controlarse.
- Eres un desastre –Se rió Anahí, rompiendo el beso, dándose cuenta de que Dulce se apuraba.
- Culpa tuya –Se rió, llevando sus labios ahora al cuello de Anahí.
- Pervertida –Le decía, mientras Dulce besaba y mordía su cuello.
- Culpa tuya también –Concentrada con su trabajo.
Se rió, agarró su cara y la levantó, consiguiendo que la mirara a los ojos- Te amo, Dul, te amo.
Sonrió- Yo también.
Respiró hondo, acariciándole la cara- Siento haber estado así estos días.
- ¿Así cómo? –Preguntó dándole suaves besos en la mejilla derecha.
- Pues no sé… así de fría. Digamos que últimamente no hemos estado en la mejor parte de la relación.
Sonrió- No, pero parece que las cosas van a empezar a mejorar, ¿no?
Asintió con la cabeza mientras sonreía- Sí, te lo prometo.
- ¿En dónde nos habíamos quedado? –Preguntó, sonriendo pícaramente.
- Pues… -Llevando sus manos a la cintura de Dulce- Creo que en algo parecido a esto –Dijo con una sonrisa pervertida, levantando la camisa de Dulce y, con su ayuda, quitándola.
Después de quitar esa prenda, Anahí la dejó caer el suelo, mientras llevaba su mirada al torso semidesnudo de Dulce. La rubia sentía que le faltaba el aire, así que recostó la cabeza en la pared y suspiró.
Se rió- No estás acostumbrada a estos paisajes, ¿no? –Sonrió orgullosamente Dulce, picándole el ojo.
- ¿Perdona? –Se rió- ¿Hace falta que te recuerde que ya conozco ese paisaje y… de una forma muy profunda?
Sonrió pervertidamente, negando con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- ¿Quieres volver a hacerle una visita profunda?
Se rió- Y luego la cursi soy yo –Dijo mientras se reía y se quitaba la camisa.
Esta vez fue Dulce la que se quedó hipnotizada con esa imagen, ver a Anahí en sujetador era asfixiante y, sobre todo, excitante.
Se rió largamente, viendo la cara de Dulce- Esto sí que es un paisaje cariño –Ahora fue ella la que le pilló el ojo- Y… -Dijo, acercándose a la oreja de Dulce- ¿sabes qué? –Decía en susurros, mientras le besaba el lóbulo de la oreja- Es todo tuyo… -Ahora bajó sus besos al cuello de Dulce, consiguiendo con esos susurros y besos que la piel de la pelirroja se erizara considerablemente- Te espero en la cama –Anunció.
Y, manteniendo esa sonrisa juguetona y caliente que chiflaba a Dulce, Anahí se dirigió al cuarto de Dulce, que estaba en la planta alta de la casa y, Dulce, desde atrás, observaba como la rubia subía las escaleras. La pelirroja respiró hondamente, intentando calmar el calor que le había dado, se preparó psicológicamente para aguantar la excitación que le esperaba y subió las escaleras, dirigiéndose a su cuarto. Dulce entró en el cuarto, miró a la cama y allí estaba Anahí acostada, ya solamente en ropa interior. La rubia se incorporó, se puso de rodillas y se colocó a la altura de Dulce. Lenta y silenciosamente, aunque sin dejar de sonreír, Anahí comenzó a desabrochar el pantalón de la pelirroja. Tras varios largos segundos, por fin, Anahí quitó el pantalón, dejándolo caer al suelo. Manteniendo el riguroso silencio, Anahí llevó sus manos al vientre de Dulce, acariciándolo, pasando a la espalda de la pelirroja, acariciándosela también. Mientras le daba suaves caricias en la espalda, Anahí comenzó a besar el abdomen de Dulce, ahora sus manos llegaron a los hombros de la pelirroja, pasando a la parte delantera del cuerpo, acariciándola un poco más arriba de sus pechos. Dulce estaba realmente excitada, su respiración estaba completamente acelerada. Anahí continuó bajando sus manos, acariciando suavemente ambos pechos de Dulce por encima del sujetador y continuando su camino hasta la cintura de la pelirroja. Ahora, con una sonrisa dibujada en su rostro, Anahí se puso a la altura de Dulce, quedando cara a cara con ella.
- Creo que…
Llevó su mano a la boca de Dulce, callándola y negando con la cabeza- No hables.
Lentamente llevó sus labios a la mejilla de Dulce, dándole suaves besos y, después de unos segundos, acercó sus labios a los de la pelirroja. Antes de que Anahí pudiera hacer nada, Dulce la besó con locura y pasión, desesperadamente. Anahí correspondió como pudo, mientras Dulce la acostaba en la cama y se posicionaba encima de ella. Manteniendo toda esa locura, Dulce llevó su boca al cuello de Anahí, mordiéndolo, besándolo y lamiéndolo como si fuera la última vez que iba a poder hacerlo. Anahí estaba realmente excitada, no podía evitar emitir algunos bajos gemidos.
Desde la primera vez la rubia había intentando controlarse, pero esta vez decidió dejarse llevar, así que volteó a Dulce, quedando ahora ella encima. Sin más llevó sus manos a la espalda de Dulce, quitándole el sujetador y cubriendo con su boca el pecho derecho de la pelirroja, mientras con su mano izquierda le acariciaba el pecho izquierdo, aceleradamente. La pelirroja ya gemía, diciendo el nombre de Anahí e, involuntariamente, arqueaba la espalda, esto provocaba que se marcaran ligeramente los músculos de su abdomen, cosa que enloquecía aún más a Anahí. Mientras la rubia continuaba en su tarea de besar los pechos de Dulce, la pelirroja no perdió el tiempo y desabrochó el sujetador de Anahí, quitándolo con su ayuda. Se separaron un momento, se miraron, respiraron hondo y, de repente, la pelirroja volvió a posicionarse encima. Esta vez fue Dulce quien se perdió en los pechos de Anahí y, mientras, ésta, llevaba sus manos a la cintura de Dulce, bajándolas muy lentamente y cubriendo el trasero de la pelirroja, apretándola lo más posible contra su cuerpo. La intensidad de los besos de Dulce fueron bajando y, lentamente, subió sus labios hasta la boca de Anahí. Sin más volvieron a fundirse en un interminable beso, sus leguas jugaban sin cesar, si se quedaban sin aire paraban, respiraban y volvían a besarse. Anahí fue quien llegó más allá y, de repente, su mano se colocó en el sexo de Dulce, por encima de la braguita, haciendo temblar a su alumna, quien estaba posicionada encima suya. El beso se rompió por parte de Dulce, Anahí la miró un momento esperando una señal de que continuará y la consiguió, ya que Dulce la volvió a besar. Ahora sí Anahí metió su mano en la braguita de Dulce, acariciándole con lentitud el clítoris, mientras volvía a atraparla en un loco beso; Dulce correspondió al beso como pudo, mientras se le escapaban algunos gemidos. Anahí aceleró sus movimientos, provocando que Dulce rompiera el beso una vez más y gimiera fuertemente. Esa imagen sólo la excitó aún más, así que entró repentinamente en Dulce, haciendo rápidos movimientos con sus dedos. A la pelirroja ya le faltaba el aire, recostó su frente en el hombro de Anahí, cerró los ojos y se dedicó a gemir con locura.
- Te amo, te amo, te amo, te amo… -Le susurraba una y otra vez Anahí, mientras aceleraba cada vez más sus movimientos.
Dulce no podía responder, sólo gemía y gritaba el nombre de su profesora. Algunos minutos después Dulce dio un fuerte grito, cosa que le indicó a Anahí que había llegado al clímax y, lentamente, sacó su mano de la braguita de Dulce, llevándola a la espalda, acariciándola. La pelirroja sólo respiraba agitadamente, intentando reponerse.
- Me encanta la cara que pones cuando te hago el amor… -Susurraba Anahí, sonriendo, dándole cortos besos en el hombro.
Por fin levantó la cabeza, mirando a Anahí, casi sudando- Un día de estos me vas a matar… -Dijo mientras se reía, quitándose de encima de Anahí, acostándose boca abajo en la cama, aún en la tarea de normalizar su respiración.
- Sin duda sería una bonita forma de morir –Dijo entre risas, volteándose para mirarla.
Le dio un corto beso en los labios- Te amo
Sonrió- Yo también –Decía, mientras llevaba su mano a la espalda de Dulce, acariciándola- Me encanta tu piel –Confesó- Es tan suave…
- A mí me encanta que hagas eso… -Sonreía, cerrando los ojos, totalmente relajada con las caricias de Anahí.
- En ese caso creo que no voy a parar –Sonrió ampliamente, continuando con sus caricias.
Anahí no obtuvo respuesta a eso, ya que Dulce tenía los ojos cerrados y, aparentemente, comenzaba a quedarse dormida. Al cabo de pocos minutos, la pelirroja ya estaba profundamente dormida, así que Anahí decidió cerrar los ojos y, finalmente, ella también se quedó profundamente dormida.
Lo que las despertó fue el timbre de la puerta, que no paraba de sonar.
- Ay… ¿qué pasa? –Se quejaba Anahí, abriendo lentamente los ojos.
Bostezando, con los ojos entreabiertos- No sé…
Guardó un corto silencio, intentando adivinar qué podía ser ese sonido- Me parece que es la puerta Dul…
- ¿Qué? –Abriendo los ojos- Pero… -Sin poder evitar volver a bostezar- ¿qué hora es? ­
- Mmm… -Llevó su mirada al reloj que estaba a su derecha- Las 7 de la tarde.
- Oh, mierda. –Dijo, incorporándose- Vanessa me dijo que vendría a darme las fotos de Paula. –Explicó, mientras se ponía la camisa que estaba tirada en el suelo.
Incorporándose también- Dame mi camisa por fa –Pidió, ya que Dulce tenía a su lado la camisa de Anahí.
Dándole la camisa- Estás preciosa recién levantada –Sonrió, dándole un corto beso en los labios.
Se rió- Tú también –Poniéndose la camisa.
- Te espero abajo –Dijo.
- ¿No te vas a poner el pantalón? –Preguntó, observando que Dulce continuaba en ropa interior.
- No, no hace falta… Vane y yo tenemos confianza –Sonrió, casi riéndose.
- Demasiada confianza diría yo… -Dijo seriamente, levantándose de la cama.
- Ay ya, no empieces… mejor vamos –Dijo, agarrándola de la mano.
- No, no, no –Se negó rotundamente, soltándole la mano- Baja tú, yo me visto y bajo.
- Venga, no seas tonta, ven conmigo –Pidió.
Anahí sólo negó con la cabeza, pero con una divertida sonrisa.
- Ah, ¿no? –Sonreía Dulce- Claro que sí, vienes conmigo –Concluyó, cogiendo en brazos a Anahí.
La rubia se reía, mientras Dulce la cargaba con dificultades hasta el principio de la escalera y la bajaba ahí.
- No, Dul, en serio… -Se reía Anahí- Yo no tengo confianza con Vanessa, me tengo que vestir.
- Bueno, como quieras, pero yo bajo ya que la pobre tiene que estar harta de esperar.
De repente Anahí agarró las mejillas de Dulce, dándole un loco y pasional beso, aunque muy corto, ya que se separó muy rápido, diciéndole:
- Para que no me eches de menos.
Dicho esto, Anahí le picó el ojo y, con una sonrisa, regresó al cuarto.
Dulce bajó las escaleras y se dirigió a la puerta, abriendo.
- ¡Por fin! –Dijo Vanessa, en cuanto Dulce abrió la puerta- Llevo aquí desde hace media hora, ¿qué estabas haciendo? –Entrando en la casa.
- Ehm… -Se rió- Nos quedamos dormidas –Cerrando la puerta.
- ¿Nos? –Dirigiéndose hacia el salón, en compañía de Dulce.
- Está Annie arriba, vistiéndose.
Se rió- Ah, vale, entiendo. ¿Y qué tal? ¿Ya se arreglaron? –Sentándose en el sofá, acompañada de Dulce.
Sonrió- Sí, la verdad es que lo que me dijiste de Paula ayudó mucho. Cuéntame con detalles, ¿cómo lo averiguaste o qué?
Fueron interrumpidas por Anahí, quien bajaba las escaleras.
- Hola –Sonrió, adentrándose en el salón.
- Hola Anahí –Saludó Vanessa con dos besos, sonriendo.
- ¿Qué tal? ¿De qué hablaban? –Preguntó la rubia, sentándose al lado de Dulce.
- Pues Vane me iba a contar cómo se enteró de lo de Paula –Explicó Dulce.
- Ah, sí, es verdad… todavía no lo puedo creer, ¿cómo fue eso? –Dijo Anahí.
- Pues el ayer cuando acabó la carrera, las vi hablando con una chica, pensé que estaban ocupadas así que me fui. Hoy Christian me contó todo lo que pasó y cuando fui a preparar la próxima carrera me dio por preguntarle a un chico que había allí y, casualmente, la conocía. –Explicaba Vanessa- Me contó que un día fue con unos amigos a un bar de esos en los que las chicas se suben a la barra y bailan ligeritas de ropa, que le ofreció pasar con él la noche y que ella aceptó, pero a cambio de dinero. Y… -sacando unas fotos- aquí están las pruebas.
Dulce cogió las fotos y, en ellas, se podía ver a Paula sin sujetador, subida en una mesa, aparentemente bailando.
- Que fuerte… -Decía Anahí, aún sin salir de su asombro, mirando las fotos.
- ¿Aún sigue trabajando en esto? –Preguntó Dulce.
- Sí, en un bar no muy lejos de aquí. Según me dijeron se llama Paradise Bar. –Respondió Vanessa.
Sonrió- Bien, esta noche iré a hacerle una visita. –Anunció Dulce.
- ¿Qué? –Preguntó Anahí. Esa idea no le había gustado nada- No sé si sea buena idea que vayas tú sola… y menos a un bar como ese.
- Annie… no es la primera vez que voy a un bar como ese –Se rió- Además, no te preocupes, voy con Vane.
- ¿Perdona? ¿Y si yo no puedo ir? –Se rió Vanessa.
- Oh, claro que puedes y lo sabes. –Le dijo Dulce- Así recordamos viejos tiempos –Dijo riéndose, consiguiendo que Vanessa también se riera.
Anahí, por alguna razón, estaba muerta de celos. Sabía que era una tontería, pero esos comentarios con Vanessa la hacían arder por dentro.
- ¿Y yo no puedo ir? –Preguntó la rubia.
- Es mejor que no Annie, si nos ve juntas va a ser peor –Explicó Dulce.
- Bueno… vale, como quieras… -Aceptó Anahí, aunque nada convencida.
- Bueno Dul, yo me tengo que ir ya –Anunció Vanessa, levantándose.
- ¿Ya?
- Sí, esperando a que me abrieras se me hizo tarde y tengo que ir a hacer unas cosas.
- Vale, pues… nos vemos después en el bar, ¿a las 10 te va bien?
- Sí, perfecto, hasta después.
Vanessa le dio un beso a cada una y se fue.
- ¿Puedo ducharme? –Preguntó Anahí, levantándose.
- Sí, claro –Se levantó- Pero… -Sonriendo, agarrándola de la cintura- ¿Te duchas conmigo? –Preguntó y, ahora, su sonrisa fue pervertida.
- Pues… no sé, a lo mejor deberías llamar a Vanessa, seguro que ella sí se quiere duchar contigo –Respondió fríamente, soltándola y subiendo las escaleras.
- ¿Qué? –La siguió- Annie, no digas tonterías…
- No son tonterías –Respondió, ya en la segunda planta.
- Sí que lo son y lo sabes –Subiendo las escaleras- Esos celos no tienen fundamento.
Se volteó para mirarla, riéndose irónicamente- ¿Fundamento? Tu vida nunca ha tenido fundamento, ¿o me equivoco? –Dulce fue a hablar, pero ella hizo otra pregunta- Tuviste algo con ella, ¿verdad?
Respiró hondo- Cuando nos conocimos pues… nos dio por experimentar y nos besamos y… lo típico, pero nada más.
Negó con la cabeza, manteniendo su sonrisa irónica- ¿Nada más? ¿Eso te parece poco?
- No, pero…
Sin dejarla hablar- ¿Y qué es para ti “lo típico”?
- Pues no sé Annie… nos besamos y…
- ¿Te acostaste con ella? –Preguntó más directamente.
Guardó un corto silencio- Sí…
- Ah, que bien –Dirigiéndose al cuarto de Dulce- ¿Me prestas una camisa? –Preguntó.
- Sí, claro, busca en el cajón –Respondió, siguiéndola- Pero Annie…
- No Dul, ahora no, ¿vale? –Mirándola, algo molesta.
- Después de que pasara eso nos dimos cuenta de que fue un desastre y, desde entonces, somos muy buenas amigas, nada más –Explicó.
Anahí no respondió, simplemente cogió una camisa y se dirigió al baño.
- Annie, por Dios… -Agarrándola del brazo- Eso pasó hace tiempo...
- ¿Hace tiempo? Dulce, tienes 18 años. ¿Con cuántas personas te has acostado en 2 años si perdiste la virginidad a los 16? En serio, me sorprendes, cada día me entero de alguna examante tuya.
- Ella fue la primera Annie .
Guardó un largo silencio, intentando asimilar esa información- ¿Perdiste la virginidad con ella?
Dulce sólo asintió con la cabeza, prefiriendo no hablar.
- Ah, bueno… eso es todavía mejor, ¡qué bien! –Decía sarcásticamente.
- Ay, pero ¿eso qué importa? Yo no te pido los nombres de tus exnovios ni las direcciones para ir a matarlos a golpes.
- La diferencia es que yo no tengo a mis exnovios de amigos, tú sí.
- Pero…
- Dul, de verdad, deja que me duche y me relaje un poco –Rogó Anahí, aún parada en la puerta del baño.
- Como quieras…
Y, casi antes de que Dulce pudiera acabar la frase, Anahí ya había cerrado la puerta del baño. Dulce pensó que, mientras Anahí se duchaba, ella podía repasar algunos ejercicios de la universidad, así que cogió sus cosas y se dirigió al salón para estudiar. Al cabo de unos quince minutos Anahí salió del baño, encontrándose a Dulce estudiando en el salón, cosa que le sorprendió.
- ¿Qué haces? –Preguntó, sentándose a su lado.
- Nada, repasando un poco –Respondió.
- ¿Quieres que te ayude? –Propuso.
- ¿Sabes que inglés? –Preguntó.
Guardó un corto silencio- No –Riéndose.
- Pues nada entonces –Se rió, volviendo a centrarse en esos papeles.
Anahí simplemente la miró durante unos cortos minutos, hasta que le dijo:
- Lo siento
Dulce solamente la miró, esperando a que continuara hablando.
- Generalmente no soy tan celosa, pero el hecho de saber que estuviste con ella y que, además, perdiste la virginidad con ella… me mata, te lo juro. –Explicó.
Volviendo a mirar sus papeles- Ya no sé cómo explicarte que ella no siente nada por mí, es mi amiga, nada más.
- Vale, perdóname –Repitió. Dulce guardó silencio, aún sin mirarla- ¿Estás enfadada? –Preguntó.
La pelirroja, nuevamente, sólo volvió a guardar silencio, sin mirarla.
Sonriendo, acercando sus labios a la cara de Dulce, dándole cortos besos en la mejilla- ¿En serio estás enfada conmigo? –Dulce no respondió, pero no podía evitar sonreír- Venga, perdóname… -Continuaba Anahí con sus besos, bajándolos ahora al cuello de Dulce.
- Annie…
Se detuvo, mirándola- ¿Qué? –Sonriendo.
- Es imposible enfadarse contigo… -Confesó, riéndose.
Sonrió ampliamente- Entonces me perdonas, ¿no?
- Of course (por supuesto) –Respondió en inglés.
Se rió- I love you –Le siguió el juego, hablando en inglés.
- I love you –Repitió ella también con una sonrisa, dándole un corto beso en los labios- You’re beautiful (Estás preciosa) –Le dijo, acariciándole la cara.
- You too (Tú también) –Sonriendo.
- ¿No decías que no sabías inglés? –Preguntó, riéndose.
- Mi inglés es muy básico, sé lo mínimo –Riéndose.
Esas risas duraron un tiempo, hasta que después se mantuvieron en silencio.
- Bueno… yo creo que me voy ya –Anunció Anahí, levantándose.
- ¿Ya? –Levantándose también.
Asintió con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Es tarde y yo tengo que preparar la clase de mañana. Además tú tienes que ir al bar de Paula, ¿no?
- Sí, pero antes de ir puedo dejarte en tu casa.
Negó con la cabeza- Es tarde, tengo mil cosas que hacer.
- Quédate un ratito más conmigo, por fa. –Pidió.
- No te quiero molestar, estás estudiando.
- Pero no tengo examen, sólo estoy repasando. –La agarró de la cintura- Anda… quédate un ratito más.
Pasando sus manos alrededor del cuello de Dulce, sonriendo- Si me quedo, ¿qué me das a cambio?
- Mm… ¿Un beso? –Propuso, también sonriendo.
- ¿Sólo uno? –Preguntó, manteniendo su sonrisa.
- Bueno, los que quieras –Se rió.
Riéndose- Eso ya me gusta más.
Después de varios minutos entre risas, besos, abrazos y caricias, Anahí dijo.
- Espérate, espérate… -Pidió, alejándose un poco de la cara de Dulce para mirarla- Tú y yo tenemos que hablar, ¿no crees?
- ¿Hablar de qué?
- Pues… ahora que vamos a conseguir que Paula se calle la boca, tenemos que tener cuidado. No podemos permitir que nos vuelvan a ver juntas –Dulce asintió con la cabeza- Y… en la acampada no intentes acercarte, por fa –Pidió.
- ¿Vamos a estar tres días sin hablarnos, ni besarnos ni nada?
Acariciándole la cara- Desgraciadamente si…
Guardó un corto silencio- ¿Y el imbécil de Carlos?
- ¿Qué?
- No hemos hablado de él.
Dejándole de acariciar la cara- Me parece que en la universidad hablamos algo, ¿no? Nada de celos y, mucho menos, de peleas. Simplemente es un profesor más.
- No te olvides de que, además de profesor, es un hombre.
- ¿Y?
- Que tú eres una mujer.
- ¿Y? –Volvió a repetir.
- Que los hombres son muy cerdos y solo quieren llevarse a las mujeres a la cama, sobre todo si está tan buena como tú.
Se rió- Como se nota que eres lesbiana cariño –Riéndose, sentándose en el sofá.
- Es que, en serio… -Sentándose a su lado- Entre más hombres que veo y conozco, más me convenzo de que son unos cerdos y que me gustan las mujeres.
- Pues me alegro de que tú lo tengas claro, porque yo, ahora mismo, no sé ni qué soy…
- Tú eres Anahí y, simplemente, estás enamorada. No hace falta que le pongas nombre a lo que sientes o eres.
- Ya, pero necesito saber qué me gusta. A mí JAMÁS me gustaron las mujeres.
- Eso lo dicen todas, pero luego, siempre, han tenido algún sueño de esos morbosos con una tía –Se reía Dulce.
La miró mal- ¿Lo dicen todas? ¿Cuántas te lo han dicho?
Ella también la miró mal- Otra vez no, no empieces.
- Es que me das motivos…
- Bueno ya… -Finalizando esa pequeña discusión- Tal vez seas bisexual.
- Eso es que me gustan las mujeres y los hombres, ¿no? –Intentaba aclararse. Dulce asintió con la cabeza- Pero es que no… a mi no me gustan las mujeres.
- ¿Perdón? ¿Y yo que soy? ¿Un mono?
Se rió largamente- No quise decir eso… -Dándole un corto beso en los labios, aún riéndose- Me refiero a que… no sé, es raro. Tú para mí estás… buenísima y te comería y te amo y te adoro y todo… -Dulce sonrió- Pero luego veo a cualquier otra mujer y… no me atraen ni nada.
Ambas guardaron un corto silencio, Anahí porque esperaba a que la pelirroja le dijera algo y Dulce porque no sabía qué responderle. Así que Anahí preguntó:
- ¿Y tú?
- ¿Yo qué? –Preguntó Dulce, sin saber a qué se refería.
- ¿Tú ves a una mujer y… sientes algo o… te atrae?
Guardó un corto silencio y, luego, se rió- Prefiero no responder a eso –Dijo, levantándose, dirigiéndose a la cocina.
- ¿Por qué? –Se levantó, siguiéndola.
- Porque no quiero que te vuelvas a poner celosa y discutamos.
- Entonces sí, ¿no?
La miró- Annie… soy lesbiana, siento lo mismo que tú cuando ves a un hombre, es lo mismo.
- Ya, pero…
- ¿Pero?
- No sé
- Ya no le des más vueltas. ¿Quieres que te lleve a tu casa?
- Sí, vale.
- Pues vámonos –Le sonrió.
Cogiendo sus cosas- Oye, ¿mañana por la tarde haces algo?
Caminando hasta la puerta acompañada de Anahí- Tendré que hablar luego con Vanessa para ver si la carrera es mañana.
Paró en seco y la miró- ¿Qué carrera?
- Otra carrera Annie.
- ¿Otra? -Nada contenta.
- Sí… ¿qué pasa?
Ya saliendo- Nada, ya sabes que no me gusta nada eso de las carreras y menos si vas sola.
Subiéndose en la moto- Sabes que te invitaría, pero después de lo que pasó con esa… imbécil, prefiero no decirte que vengas.
Negó con la cabeza. Ya en la parte trasera de la moto- Lo entiendo, no te preocupes. Bueno pues… yo mañana tengo que salir de compras, si quieres verme me llamas al móvil, ¿vale?
- Vale –Afirmó, sonriendo.
- Ah y esta noche, después de lo de Paula, me llamas y me cuentas qué tal fue todo.
- No sé a qué hora termine, tal vez te despierte.
- Me da igual, tú me llamas, sea la hora que sea.
Se rió- Vale, como quieras.
Dulce puso en marcha la moto y se dirigió a casa de Anahí. Una vez allí ambas se bajaron de la moto.
- Ten cuidado en el bar ese y más con Paula –Pidió Anahí.
- No te preocupes, de todas formas va Vanessa por si la cosa se pone mal.
- No seas bruta con ella, ni le pegues ni nada de eso…
- Bueno, intentaré no pasarme. ¿Te imaginas que me ofrezca un trabajito suyo gratis a cambio de que no diga nada? –Riéndose.
Mirándola realmente mal- Seguro que a ti te encantaría.
- Ay ya mi amor… sólo era una broma –Le dijo, seriamente.
- Sí, era una broma, pero para ti está buenísima, ¿verdad?
- Annie, ya sabes que la odio.
- La odias pero está buenísima y eso sólo le da más morbo, ¿no?
- Me tomas por una mente pervertida o ¿qué? –Algo molesta.
- A tu edad toda la gente tiene las hormonas revolucionadas y la mente realmente pervertida, ¿me equivoco?
- Pues no sé, pero no quiero discutir más… ¿no me habías dicho que íbamos a intentar estar mejor? Hoy hemos estado entre discusiones y celos todo el día.
Guardó un corto silencio- Tienes razón, lo siento. Mejor dame un beso y vete, vas a llegar tarde.
Miró su reloj- Sí, es verdad. –Agarrando las mejillas de Anahí y dándole un beso en los labios- Te amo.
Sonrió- Yo también te amo. –Dándole ella otro beso, este un poco más largo- Acuérdate de llamarme –Pidió.
- No te preocupes que no me olvido –Dándole otro beso y separándose.
- Y ten cuidado –Repetía, mientras observaba como Dulce se subía en la moto.
- Annie voy a un bar, no al infierno –Se rió, encendiendo la moto.
Riéndose- Me da igual, ten cuidado.
- Vale, hasta después –Le sonrió.
- Adiós –Acercándose un poco y dándole un corto beso en los labios.
Dulce puso en marcha la moto y comenzó el camino hasta aquel bar. Anahí, por su parte, entró en su casa, disponiéndose a hacer todas la cosas de la universidad

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:16 pm

Capítulo 14
La pelirroja ya había llegado al bar y, en la puerta, la esperaba Vanessa.
- Hola –Saludó Dulce, dándole dos besos.
- ¿Qué tal? –Preguntó.
- Bien, preparada para ver la cara de Paulita –Sonriendo.
Se rió- Me muero de ganas por verla. ¿No trajiste a Anahí al final? -Preguntó.
- No, es mejor que ella no se meta en esto, yo me encargo.
- La quieres mucho, ¿verdad?
Suspiró- La amo Vane, enserio… me tiene loca –Se rió.
- ¿Más loca todavía? –Riéndose- No, pero… la verdad es que si se nota que la adoras y también se nota que te hace muy feliz.
- No sabes cuánto…
- Pues ya lo sabes, pero me alegro mucho por ti, te lo mereces.
Sonrió ampliamente y, seguidamente, la abrazó- Gracias.
Correspondió al abrazo- No me las tienes que dar. –Rompiendo el abrazo- Pero ya, vamos dentro, es tarde.
Y así fue, ambas entraron en ese bar.
- Qué asco… -Decía Dulce, observando a casi todo los hombres de ese bar gritando a las mujeres que, encima de las tarimas, bailaban semidesnudas.
- Son unos babosos.
- ¿Esa es Paula? –Preguntó, mirando a una chica bailando en una de las tarimas.
- No, esa no es.
- ¿Segura de que hoy venía? ­Preguntó, mirando las demás tarimas.
- Sí, estoy totalmente segura. Tal vez aún no le toque bailar.
- Bueno, vamos a sentarnos en una mesa a ver si sale…
buscaron una mesa vacía lo más cercana posible a la tarima y se sentaron. Estuvieron largos minutos allí, mirando de tarima en tarima, hasta que una de las chicas se bajó de la tarima y, seguidamente, subió Paula.
- Ahí está –Sonrió, mirando como comenzaba a bailar- Pues no lo hace nada mal la chica…
La miró riéndose- Dul, a lo que vas, no te entretengas.
Se rió- Vale, tú quédate aquí, ahora vengo.
Dulce se levantó y, abriéndose paso entre todos esos hombres, llegó a la tarima en la que bailaba Paula. Dulce se dio cuenta de que Paula la había visto, pues se puso bastante nerviosa, por lo que no pudo evitar sonreír.
Esperó a que acabara el baile y, cuando Paula se bajó de la tarima, la siguió.
- Veo que ya estás hecha toda una profesional Paulita –Se reía Dulce.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo te enteraste? –Decía Paula, poniéndose rápidamente una camisa, nerviosa y vergonzosamente.
- Tengo mis contactos. –Le picó el ojo con una sonrisa- Y… mira lo que tengo –Con una sonrisa de oreja a oreja, enseñándole las fotos en la que salía bailando casi denuda.
- ¡Joder! –Gritó, con esas fotos entre sus manos.
- Te las puedes quedar, tengo varias copias –Manteniendo su sonrisa.
- ¡¿Qué quieres Dulce!? –Preguntó en un grito.
- En primer lugar no me grites –Ordenó- En segundo lugar que mantengas tu boca cerrada y que nos dejes en paz a mí y a Anahí si no quieres que estas fotos estén pegadas por todas las paredes de la universidad. Y… no sé que más, tendré que pensármelo –Repitiendo lo que le había dicho ella la otra noche -Te parece bien?
- Sí, sí, vale, de acuerdo…. –Afirmó varias veces.
- Ya te dije que no te convenía meterte conmigo y que me las ibas a pagar.
- Dulce, por favor, no digas nada de esto –Rogaba Paula, con los ojos llenos de lágrimas.
- No lo haré si tú mantienes la boca cerrada –Paula afirmó con la cabeza- Bueno… se me hace tarde y tú tiene que trabajar, ¿no? –Se rió- Adiós Paulita.
Sin más Dulce regresó con Vanessa, dejando allí a Paula.
- ¿Qué tal todo? –Preguntó Vanessa.
- Genial, no va a abrir la boca –Sonrió.
- Bien, pues vámonos porque este sitio me da náuseas.
Dulce y Vanessa salieron del bar.
- Gracias Vane, de verdad, si no llega a ser por ti no hubiera conseguido que esa estúpida se callara.
- Pues de nada, pero ¿me harías un favor?
- Claro, lo que quieras.
- ¿Me alcanzas a mi casa en la moto? Es que la llevé a reparar y tuve que venir en autobús.
- Sí, claro, te llevo.
Dulce llevó a su amiga a su casa y, después, se le ocurrió algo. En otro lado, Anahí ya lo había hecho todo y, para entretenerse hasta que Dulce la llamara, encendió su ordenador y se dispuso a navegar un rato por internet. Sonó su móvil.
- ¿Sí? –Respondió a la llamada.
- Hola preciosa –Era Dulce.
Sonrió ampliamente- Hola mi amor.
- ¿Te desperté o algo?
- No, ya te dije que iba a esperar tu llamada. ¿Qué tal todo?
- ¿Estás ocupada? –Preguntó, obviando su pregunta.
- No, no estoy haciendo nada, ¿por qué?
- Abre la puerta.
Guardó un corto silencio- ¿Qué? –Nuevamente volvió a sonreír.
- Que abras la puerta de tu casa –Se rió.
- ¿Para qué? –Preguntaba, dirigiéndose a la puerta.
Anahí abrió la puerta y se encontró con Dulce.
- ¿Qué haces aquí? –Totalmente sorprendida, pero sonriendo.
- ¿Puedo pasar? –Sonriendo, observando a Anahí ya en camisón.
- Sí, claro –Haciéndose a un lado para que Dulce entrara- Pero… ¿pasó algo o…
La rubia no pudo acabar la frase, pues Dulce le dio un corto beso en los labios, callándola.
- No pasó nada, simplemente te echaba de menos –Le dijo la pelirroja- ¿Todavía estás trabajando? –Preguntó mientras se quitaba la negra chaqueta de cuero, dándose cuenta de que tenía el ordenador encendido.
- No, solamente estaba entreteniéndome hasta que me llamaras. Pero cuéntame, ¿qué pasó con Paula?
- Pues... llegamos al bar ese y hablé con ella y ya, no va a decir nada.
- ¿Así de fácil?
Sonrió- Así de fácil.
- No te pasaste con ella ni nada, ¿verdad?
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Ya te dije que me iba a portar bien.
Sonrió ampliamente y, seguidamente, la abrazó- Te amo
Correspondió al abrazo, sonriendo- Yo también te amo. –Llevando sus manos a la cintura de Anahí- ¿Te he dicho alguna vez que estos camisones te quedan especialmente bien? –Sin dejar de abrazarla.
Rompió el abrazo, riéndose- Me parece que sí –Dejando sus manos en el cuello de Dulce, acariciándole suavemente la nuca- Oye… obviamente no me molesta que estés aquí, todo lo contrario. ¿Pero para qué viniste? –Preguntó.
- Dejé a Vane en su casa y como está muy cerca de aquí vine a hacerte una visita, quería darte un besito antes de que te durmieras –Sonriendo, dándole un corto beso en los labios.
Sonrió, dándole ella otro beso- Pero ya es muy tarde, me da miedo que te vayas tú sola a estas horas a tu casa, te puede pasar algo.
Sonrió ampliamente- Bueno… eso tiene fácil solución.
Se rió- Te voy preparando un pijama, ¿no? –Con una sonrisa de oreja a oreja.
- Esa sería una muy buena idea –Riéndose.
Se separó un momento- ¿Cenaste? –Preguntó.
- No, pero no…
La interrumpió- Se me calla -Le dio un corto beso en los labios para callarla y que no hablara- Voy a preparar algo. –Decidió, caminando a la cocina.
Siguiéndola- Annie, de verdad que no, no tengo hambre.
- Dul, yo tampoco he cenado y me muero de hambre. No me cuesta nada hacerte algo a ti.
- Gracias, pero en serio, no tengo hambre.
- Como quieras, yo sí me voy a hacer algo –Dijo, buscando algo en la nevera- Oye, ¿y tus libros para mañana? –Preguntó.
- Me levanto temprano y los voy a buscar, no tardo nada.
La miró y le sonrió- Vale.
Mientras Anahí comenzaba a hacerse la cena, le sonó el móvil.
- ¿Sí? –Respondió a la llamada bastante ajetreadamente, bajo la mirada de Dulce- ¿Víctor? –Se sorprendió- Hacía muchísimo que no sabía nada de ti… Ah claro…. No, gracias, pero no… Sí, sí tengo… Eso a ti no te importa –Conversaba Anahí, mientras Dulce la miraba fijamente, sin saber quién era ese “Víctor”- Creo que te dejé las cosas claras la última vez… Sí, pero ya vez, todos cambiamos…. Lo que tu digas, adiós –Dicho esto colgó, algo enfadada.
- ¿Qué pasó? ¿Quién era? –Preguntó Dulce.
Anahí simplemente la miró, guardó un sospechoso silencio y se sentó, con la cena ya hecha.
- ¿Annie? –La rubia la miró- ¿Quién era? –Volvió a preguntar.
- Mi ex novio –Dijo cortamente.
Eso no le había gustado nada- ¿Qué quería?
- Nada… -Mintió, sin mirarla a la cara.
- ¿Qué quería? –Repitió.
- Verme –Volvió a decir cortamente.
Respiró hondo- ¿Para qué?
Guardó un corto silencio y volvió a mirarla- Es una larga historia Dul, pero no tiene importancia.
- Sí, claro que tiene importancia.
Suspiró- No terminamos muy bien… yo… no fui capaz de quererlo como tenía que ser y, prácticamente, lo dejé tirado…. –Explicaba- Al cabo de unos meses nos volvimos a ver y acabamos… pues… ya sabes, en la cama. –Dulce respiró hondo, odiaba escuchar eso, no soportaba la idea de que alguien más hubiera tocado a Anahí- Desde esa última vez no volvimos a hablar y pues… ahora quería que pasara lo mismo, supongo.
- ¿Te llama para acostarse contigo? –Preguntó más directamente.
Notando que Dulce estaba algo nerviosa- Pues no sé mi amor, pero me preguntó que si estaba con alguien y yo le dije que sí, ¿vale? –Agarrándole la mano- Despreocúpate, le dejé las cosas claras. –Dulce no respondió, simplemente guardó silencio, bajando la mirada- Lo siento… tal vez no tenía que haber contestado la llamada…
Negó con la cabeza, volviendo a mirarla- No es eso…
- ¿Entonces? –Dándole suaves caricias en la mano.
- Tal vez me vas a llamar posesiva, pero… no soporto la idea de saber que te has acostado con otra persona que no sea yo…
- Bueno, pero yo también tengo que soportarlo… tú también te has acostado con miles de mujeres y aquí estoy.
- Miles no, no te pases. De todas formas… no sé, en serio, es pensarlo y… me hierve la sangre.
Sonriendo y levantándose, caminando hasta la silla en la que estaba Dulce, sentándose encima de ella- No pienses en eso… piensa en que ahora soy tuya, solo tuya –Le decía, acariciándole la cara, mirándola muy de cerca.
- ¿Sólo mía? –Decía sin poder evitar sonreír, acariciándole suavemente el muslo derecho.
Acercando aún más su cara a la de Dulce- Sólo tuya… -Con una sonrisa, dándole un corto beso en los labios.
- No sabes cuánto te amo… -Dijo en un susurro, pues estaban tan cerca que casi no tenían que hablar.
- Sí, sí lo sé… -Sonrió, comenzando a darle diversos besos en las mejillas- Y yo te amo tanto o más que tú…
- ¿Más? No, yo te amo más…
Sonriendo- No, yo más... –Continuando con sus besos y caricias.
- Ay no, esto es una cursilada –Dijo, riéndose.
- ¿Perdón? –Riéndose, ahora sí dejando de darle besos- Cuando se ama se dicen cursiladas.
- Eso es más cursi todavía –Sin poder evitar reírse.
- Agg… odio cuando sacas tu lado orgulloso e insensible –Confesó algo molesta, aunque riéndose, quitándose de encima de Dulce.
Anahí, nuevamente, se sentó en su silla, retomando su cena.
- ¿Mi lado orgulloso e insensible? –Se rió- ¿Por qué dices eso?
- Porque sí, a veces estaría bien que me dijeras alguna cursilada… -Decía mientras comía.
Sonrió ampliamente- Eso es una indirecta muy directa, ¿no?
La miró y se rió- Creo que sí
- A ver… -Agarrándole ahora ella la mano- ¿Qué quieres que te diga?
La miró mal- Dul, para eso me miro al espejo y me lo digo yo sola –Le dijo soltándole la mano, levantándose y disponiéndose a limpiar su plato y su vaso.
Dulce también se levantó, acercándose por detrás a Anahí.
- A ver… -Agarrándola de la cintura y volteándola para que la mirara- Creo que una vez te dije que a mí lo de expresar lo que siento no me sale, ¿no?
- Pues sí, pero… no sé, a veces yo sí necesito que me lo expreses…
- Ya te digo que te amo y que estás preciosa y que te adoro y miles de cosas más, ¿qué más quieres?
- Ay no sé Dul, a lo mejor es que yo soy demasiado cursi…. –Se rió- ¿Tienes sueño? –Preguntó, cambiando de tema- Yo estoy súper cansada…
- Sí, la verdad es que yo también.
- Entonces vámonos a dormir –Decidió, agarrando la mano de Dulce y jalando de ella, dirigiéndose al cuarto- ¿Quieres un pijama mío o qué?
- Pues… -Dudando- Supongo que no te has comprado ninguno nuevo desde la última vez, ¿no?
Se rió- No cariño, son exactamente los mismos del otro día.
- Entonces dame el pantalón de ese día y me duermo con esta misma camisa.
Anahí le dio el pantalón.
- Oye… -Decía Anahí, deshaciendo la cama- también te puedes dormir sin camisa, ¿eh? A mí no me molesta…
Se rió, comenzando a desvestirse- Estás obsesionada con verme en sujetador.
La miró riéndose- Sí, la verdad es que sí, lo admito –Confesó sin ningún pudor.
La rubia se sentó en la orilla de la cama, observando ya a Dulce sólo en ropa interior, mientras se ponía el corto pantalón de pijama.
- Me intimida que me miren mientras me visto –Dijo Dulce, riéndose.
Se rió- Es que… en serio Dul…. Tal vez sólo tengas 18 años, pero tienes un cuerpazo de mujer que… uff… -Suspiró, riéndose.
- ¿Tan bien estoy? Tal vez debería hablar con Paula y me pongo a bailar con ella –Anahí la miró realmente mal, la sonrisa se le había borrado de la cara- ¿Qué? Tengo que aprovechar este cuerpazo, ¿no? –Riéndose.
- Aquí la única que va a aprovechar ese cuerpazo soy yo –Le dijo muy seriamente.
Se rió, acercándose a ella- Sólo era una broma, no seas tonta ­Inclinándose un poco para darle un beso.
Sin corresponder al beso- Sí, una broma… pero seguro que la viste bailando y se te calló la baba.
- A mí sólo se me cae la baba contigo –Sonrió, dándole besos en la mejilla- Ella no te llega ni a las suelas de los zapatos… -Decía, bajando sus besos al cuello de Anahí.
- ¿Segura? –Sin poder evitar sonreír con esos besos.
Abandonó su cuello para mirarla- Segurísima
Anahí sonrió ampliamente y, sin más, agarró ambas mejillas de Dulce y la besó. La pelirroja correspondió al beso sin ningún problema, alargándolo un poco. Y Anahí fue quien rompió ese beso.
Manteniendo su anterior sonrisa, acariciándole la cara- ¿Vamos a dormir ya? En serio… me muero de sueño –Se rió.
- Sí, pero yo voy un momento al baño, tú vete acostándote si quieres.
- Vale –Dándole un corto beso en los labios.
Dulce fue al baño y, cuando salió, Anahí ya estaba acostada en la cama y tapada con las sábanas. La pelirroja se metió en la cama, abrazando a Anahí por la cintura.
Sonriendo- Me encanta dormir así… -Dijo Anahí ya con los ojos cerrados.
Dándole algún beso en su hombro- A mi también.
La rubia no respondió a eso y, después de unos cortos minutos, se quedó profundamente dormida, al igual que Dulce

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:16 pm

Capítulo 15
A la mañana siguiente el despertador sonó y, tras varios largos minutos, Anahí se dignó a alargar la mano y pararlo. La rubia miró a su derecha y allí se encontró a Dulce profundamente dormida, lo que la hizo sonreír.
- Dul… -Se dispuso a despertarla, llevando su mano al vientre de la pelirroja, acariciándolo.
Dulce ni se movió ni respondió.
- Cariño... –Decía, acariciándole el abdomen- Ya son las 7, despiértate.
- ¿Hm? –Dijo simplemente, sin la mínima intención de abrir los ojos.
Sonrió, subiendo ahora la mano a su cara, acariciándola- Despiértate… -Repitió.
- No, un ratito más –Pidió, recostándose en el pecho de Anahí.
Abrazándola- Vamos a llega tarde a la universidad.
- Ay no, no tengo ganas de ir a la universidad.
- Yo tampoco, pero tenemos que ir. Venga… -Dándole suaves golpecitos en el hombro- levántate que tú tienes que ir antes a tu casa.
Ya incorporándose- Odio levantarme temprano –Confesó algo rabiosamente, restregándose la cara.
Se rió- Pues deberías acostumbrarte –Dándole un corto beso en los labios- Buenos días –Sonriendo.
Se rió- Buenos días cariño –Agarrando ambas mejillas de Anahí, dándole otro corto beso.
Riéndose, dándole diversos besos por la cara- Ojalá pudiera despertarme así todos los días.
- ¿Así cómo? –Sonriendo.
- Contigo –Con una amplia sonrisa, acariciándole la cara.
- Yo quería hablar contigo de eso… -Dijo, seriamente.
Se sorprendió por eso- ¿Hablar de qué?
-Miró el reloj­- Mierda, las 7 y media –Levantándose de la cama rápidamente.
- Pero Dul, dime…
- Annie, después de la universidad paso a buscarte a la parada de autobús como ayer y hablamos, ¿vale? Ahora no hay tiempo –Decía, vistiéndose.
- Vale –Aceptó, levantándose- ¿Te hago algo de desayunar?
- No, gracias, me voy ya.
- Al menos cómete algo en tu casa, no vayas sin desayunar a clase, ayer tampoco cenaste.
- Sí, no te preocupes. –Acercándose para darle un beso­ Adiós.
Correspondiendo al corto beso- Ten cuidado –Decía, observando cómo Dulce salía por la puerta.
Anahí terminó de prepararse y se dirigió a la parada de autobús. Dulce, por su parte, fue lo más rápido posible a su casa, cogió algo de comer, se cambió de ropa, cogió los libros y salió, se le estaba haciendo tarde.
La rubia entró en la clase y Dulce no estaba dentro, supo entonces que se le había hecho tarde; la que si estaba era Paula, quien miraba fijamente a Anahí. La profesora esperó unos minutos y cuando se dispuso a cerrar la puerta, Dulce apreció.
- Un minuto más y te quedas fuera… -Dijo la rubia, haciéndose a un lado.
- Había mucho tráfico –Mintió, ya dentro de la clase, bajo la mirada de sus compañeros, en especial de Paula.
La pelirroja se sentó en su sitio, no sin antes dedicarle una falsa sonrisa a su compañera Paula.
- A ver chicos… tengo que darles dos malas noticias –Comenzó Anahí.
Toda la clase comenzó a quejarse.
- La primera es que la semana que viene, en cuanto lleguemos de la acampada, habrá examen. –La clase se alborotó- Y la segunda es que ya sé el precio de la acampada… -Subió más la voz, lo que hizo que le prestaran atención- El coste fue más caro del que yo pensaba.
- ¿Cuánto es? –Preguntó un alumno desde las primeras filas.
- 80€ en total.
Ahora sí todos comenzaron a armar un gran jaleo.
- ¡A ver, cállense! –Pidió en un grito- Ya, ya sé que está caro. Después hablaré con el profesor Carlos e iremos a hablar con el director para intentar bajar los precios, pero no creo que consigamos bajarlo más de 10€. Así que… -Sacando su libreta y un boli- Díganme quiénes van a ir para irlos apuntando. –Solo, aproximadamente, la mitad de la clase levantó la mano. En esa mitad no estaba incluida Dulce- Les aviso que a los que no van se les bajará nota y todos sabemos que las calificaciones muy bajas.
Esa advertencia bastó para que toda la clase levantara la mano. Toda, excepto Paula y Dulce.
- Paula, ¿por qué motivo no vas? –Preguntó Anahí. No le apetecía nada hablar con esa chica y menos en medio de la clase, pero era su obligación.
- No tengo ganas de estar tres días con personas a las que odio –Dijo Paula indirecta aunque muy directamente.
- Muy bien, ya sabes que te bajará la nota, ¿no? –Preguntó la rubia, quien intentó no darle importancia a ese comentario.
- No te preocupes por eso –Le sonrió, notablemente de forma muy falsa.
- No, yo no me preocupo, la que debe preocuparse eres tú –Respondió seriamente Anahí.
Paula estuvo a punto de responder, pero a Anahí no le apetecía discutir, así que, ahora, le preguntó a Dulce:
- ¿Y tú por qué no vas, Dulce? –Sabiendo perfectamente que era por el dinero.
- Odios las acampadas –Mintió, cosa que no le gustó a Anahí.
- ¿A ti también te da igual que te baje la nota? –Preguntó.
- Disculpa Anahí, yo no he dicho que me dé igual –Interrumpió Paula.
- Perdona imbécil, está hablando conmigo –Interrumpió ahora Dulce, de forma más bruta.
- Aquí la única imbécil que hay eres tú. –Respondió Paula, de la misma forma.
La miró realmente mal- Cállate –Exigió Dulce, bajo la mirada de toda la clase, en especial de Anahí.
- Ni si quiera sé que haces en esta clase, probablemente no sepas ni sumar. –Continuó Paula.
Eso solamente consiguió hacer rabiar a Dulce, así que se levantó bruscamente.
- ¡¿Qué dijiste!? –En un grito.
- ¡Ey! –Gritó Anahí desde su sitio, lo que hizo que Dulce la mirara- SIÉNTATE –Dijo muy seriamente.
- ¡¿No escuchaste lo que me dijo esa ****!? –Sin ninguna intención de sentarse, nerviosa.
- Ay Dulce…. ¿no tienes más respuesta que insultos? Cómo se nota dónde creciste. –Continuó Paula, con la única intención de provocar.
- ¡O te callas o…
Levantándose de su sitio- ¡Dulce, ya! –Gritó Anahí- Siéntate, por favor –Pidió.
- Pero Anahí…
- ¡Que te sientes y te calmes! –Exigió.
Ahora sí Dulce obedeció, sentándose, pero nada calmada.
- Paula, sal de clase –Concluyó Anahí, volviendo a sentarse.
- ¿Qué? –Decía Paula, totalmente incrédula.
- Que te levantes de tu sitio y salgas de la clase.
- ¡Pero si fue ella la que me insultó! –Replicaba Paula.
- En mi clase no quiero ningún tipo de provocación, así que haz el favor de salir ya si no quieres ir al despacho del director.
- ¡Esto es increíble! –Decía incrédula Paula, levantándose de su sitio.
Después de varios reproches Paula salió de la clase. Anahí respiró hondo y, seguidamente, miró a su novia y alumna, diciendo:
- No quiero que esto se vuelva a repetir –Dijo, aún bajo la mirada de sus alumnos.
- ¡Pero si era ella la que me estaba provocando! –Decía Dulce.
- Sí es cierto Anahí… claramente Paula sólo quería ponerla así… -Apoyó su alumno Poncho, desde una de las últimas filas.
- Muy bien Poncho, tú lo dijiste. –Felicitó Anahí, volviendo a mirar a la pelirroja- Ella quiere que tú te pongas así, no le des el gusto.
- Qué fácil es decirlo… -Nada convencida Dulce.
- Bueno, no quiero hablar más de esto, continuemos. –Intentó finalizar el tema Anahí- Cuando acabe la clase quiero hablar contigo y con Paula sobre la excursión, ¿vale? –Dijo Anahí.
- ¿Con Paula? –Nada contenta la pelirroja con esa noticia.
- Sí, con Paula. –Respondió seriamente- Y ahora empecemos con la clase.
Y así fue, Anahí por fin comenzó con su clase después de aquel tenso momento. Cuando la clase acabó todos salieron y Dulce se quedó dentro. La rubia se asomó al a puerta, encontrándose con Paula.
- Paula, cuando acabe con Dulce hablo contigo, así que no te vayas –Le dijo.
- Pues no tengo nada de ganas, pero…
A Anahí no le apetecía nada escucharla hablar, así que cerró la puerta, dejándola hablando sola.
- ¿Estás loca? –Dijo Anahí a Dulce, ya con la puerta cerrada.
- ¿Escuchaste lo que me dijo?
- Sí, claro que lo escuché, pero es que tú a la mínima te vuelves loca. Si no te llego a parar le hubieras pegado.
- Por supuesto –Aceptó sin ningún pudor.
- ¿Cómo que por supuesto? No voy a volver a permitir que pase eso, ¿me escuchaste? A la próxima eres tú la que sale de la clase y te aconsejo que no uses las manos, porque entonces acabas en el despacho del director ­ Amenazó la rubia.
- Vale, vale, ya está, no me regañes más… -Pidió.
- ¿Por qué no vas a la acampada? –Preguntó, cambiando completamente de tema- Y no me digas que es porque no te gustan las acampadas, porque no te creo. –La pelirroja guardó un largo silencio- Dul, si es por el dinero ya sabes que te puedo dejar lo que quieras…
- Sí, es por el dinero, pero no quiero que me dejes nada. Intentaré hacer alguna carrera cuanto antes y ya.
- ¿Cuánto dinero tienes? –Preguntó.
- Tengo que darle la mitad a mi mamá para la casa, pagar la gasolina de la moto y la factura de mi móvil, esta tarde tendré que ir a comprar algo porque tengo la despensa de mi casa vacía, además tengo que pagar la universidad… -Suspiró, algo agobiada- No sé, no creo que tenga más de la mitad del dinero.
- Yo te pago la otra mitad –Decidió.
- No –Se negó rotundamente.
- Sí –Insistía.
- Que no Anahí, esto ya es completamente en serio, no me vas a pagar nada –Muy seriamente- Hablaré con Vanessa a ver si hay alguna carrera y si no… pues no voy a la acampada.
- ¿No te das cuenta de que si te bajan más las notas vas a suspender?
- Estoy estudiando.
- Tienes que sacar demasiadas buenas notas como para aprobar.
- Las sacaré, te lo prometo. –Anahí suspiró- Mira cariño, vamos a hacer una cosa…
- No me llames así aquí –Pidió la rubia, refiriéndose a ese “cariño”.
- Pero si no hay nadie Annie.
- Da igual.
- Bueno, vale… -Aceptó- Después de la universidad, como te dije, paso a buscarte a la parada de autobús, me acompañas a mi casa, comemos, me ducho, me acompañas a comprar porque yo no tengo ni idea –Se rió- y hablamos de lo que te dije y de la acampada, ¿vale?
Se rió- Lo tienes todo planeado, ¿eh? –Dulce también se rió- Vale, me parece bien.
- Vale –Le sonrió, picándole el ojo- Oye, ¿en serio vas a hablar tú sola con esa imbécil de Paula?
- Sí, pero no te preocupes, sólo voy a hablar con ella de lo de la acampada y de la discusión contigo.
- Si se te pone nerviosa o lo que sea me lo dices.
- Que no te preocupes. Venga, vete ya.
- Vale, pero… no te puedo dar un beso, ¿no? –Preguntó con una sonrisa.
- Claro que no –Sin poder evitar reírse- Sal ya anda.
Se rió, caminando hasta le puerta- Hasta después preciosa.
Dulce abrió la puerta, encontrándose cara a cara con Paula.
- ¿Ya terminaste la charla con tu amada profesora? –Preguntó Paula.
La pelirroja tenía toda la buena intención de ni si quiera mirar a Paula y continuar su camino, pero esa pregunta solo consiguió hacerla rabiar aún más. Así que, sin ni si quiera pensárselo, agarró del brazo a Paula y volvió a meterse en la clase con ella, cerrando la puerta.
- Dulce, ¿qué haces? –Preguntó Anahí, sin entender qué hacía.
Dulce no respondió a eso, simplemente agarró a Paula bruscamente de la camisa y la pegó contra la puerta, salvajemente.
- ¿Ya te olvidaste de que tengo fotos tuyas con las tetas al aire bailando para cientos de tíos? –Le decía Dulce a Paula, intentando no gritar.
Intentando soltarse, nerviosa- No, claro que no.
- Dulce, por Dios… -Decía Anahí, desde atrás, agarrándola del brazo.
Obviando por completo a Anahí- ¿Entonces qué coño haces hablándonos así? –Sin poder evitar levantar la voz- Cómo vuelvas a hacer un comentario despectivo hacia mí o hacía Anahí pego la foto por todas las paredes, ¿¡me escuchaste!? –Dándole un fuerte empujón, provocando que la espalda de Paula se pegara con la puerta.
- ¡Dulce! –Anahí jaló de la pelirroja, consiguiendo que la soltara- ¿Ya te olvidaste de dónde estamos?
- No, la que se olvidó de donde estamos es ella –Decía, refiriéndose a Paula- ¿Por qué tan rebelde de repente Paulita?
- Porque me das asco y no puedo contener mi odio hacia a ti, eres tan… -Intentaba hablar Paula.
- ¿¡Tan qué!? –Volviendo a agarrarla, consiguiendo que se volviera a golpear con la puerta.
- ¡Joder Dulce! –Esta vez Anahí jaló más fuerte de ella, alejándola lo más posible de Paula, poniéndose en medio de ambas- Así sólo vas a conseguir emporar las cosas, cálmate, ¿vale?
- Sí, eso Dulce, hazle caso a tu novia… -Decía Paula, desde atrás.
- ¡Paula sal de aquí ya! –Exigió Anahí.
- Ah, ¿ya no quieres hablar conmigo? –Preguntó algo burlonamente Paula.
- No, no vale la pena hablar con una pared. Lárgate –Respondió tranquilamente.
Y, sorprendentemente para Anahí y para Dulce, Paula salió de la clase, sin decir nada más.
- Que no se te ocurra volver a hacer eso… -Decía Anahí, muy nerviosa, sentándose en la silla, llevándose las manos a la cabeza.
- Annie…
- ¡Annie nada! –La miró- Vete ya Dulce… Al final vas a terminar jodiéndolo todo.
- Guardó un corto silencio- Lo siento…
- Vale, vete ya, después hablamos.
Dulce, después de mirar un momento a Anahí, salió del aula, sin decir nada.
Dulce salió de la universidad, observó como Anahí se iba y, sin más, cogió su moto para dirigirse a la parada de autobús. Cuando llegó allí Anahí ya la estaba esperando.
Quitándose el casco- Hola –Sonriendo, bajándose de la moto.
- Hola –Sonrió cortamente.
- ¿Vamos? –Preguntó.
Dudó un momento- No, no… mejor ven –Pidió, agarrándola de la mano y jalando de ella.
Anahí se sentó en un murito que estaba al lado de la parada de autobús, acompañada de Dulce.
- Es por lo de Paula, ¿no? –Preguntó Dulce.
Respiró hondo- Sí…
- Siento haberme puesto así, no debí meterla en la clase y hacer lo que hice, pero… me tenía harta.
- A ver, entiende algo… Ella está harta de que la chantajees y lo único que quiere es provocarte para que tú misma, sin querer, nos delates… ¿No te das cuenta? –Dulce guardó un corto silencio, pensando en esa posibilidad- No le des el gusto, haz como que no existe o... por lo menos no te pongas de esa forma.
Asintiendo con la cabeza- Vale, lo intentaré, en serio… lo siento. Sabes que soy muy impulsiva y, la verdad, no pensé lo que estaba haciendo.
- Bueno, ya pasó, no pasa nada… -Sonriendo, agarrándole la mano.
Dando suaves caricias en la mano de Anahí- Me muero de hambre, ¿nos vamos ya? –Preguntó riéndose.
Se rió- Vale –Levantándose- pero ¿qué tienes pensando para comer?
- No sé, algo haré –Se rió, subiéndose en la moto y dándole el casco.
Subiéndose en la moto, detrás de Dulce -Estás loca.
Miró hacia atrás, para poder verla- Sí, pero por ti cariño –Con una amplia sonrisa.
Se rió, dándole un corto beso en los labios- No, por mí no, estás totalmente loca, en general.
Riéndose, volviendo a su posición inicial- Lo que tú digas.
Dulce puso en marcha la moto, dirigiéndose a su casa. En menos de 10 minutos llegaron.
- Segura de que tu mamá no va a venir en cualquier momento, ¿verdad? –Preguntó Anahí, entrando en la casa.
- Annie, ya no sé cómo decirte que está de viaje, no te preocupes, ¿vale? –Ya dentro de la casa, cerrando la puerta.
- Vale, vale –Dejando su bolso y su maletín encima del sofá.
- Y ahora tenemos un problema… -Decía, dirigiéndose a la cocina.
- ¿Cuál? –Caminando detrás de ella.
- Como te dije… tengo la despensa vacía, no hay nada para comer –Se rió, enseñándole la despensa vacía.
- Bueno, no pasa nada, llamamos a un restaurante chino y pedimos comida, yo pago. –Dulce fue a hablar, pero ella no la dejó- Hoy me toca pagar a mí, te callas y punto. Dame el móvil.
Dándole el móvil- Vale, pero Annie…
- Pero nada, cállate –Repitió.
- Mi amor, intento darte el número de teléfono, ¿o ya te lo sabes?
Se rió- No, dámelo.
Dulce le dio el número de teléfono a Anahí y ésta llamó. Mientras esperaban a que la comida llegara y colocaban la mesa:
- Bueno, cuéntame… ¿De qué ibas a hablar conmigo? –Preguntó Anahí, dejando los platos en la mesa.
La miró un momento- A ver…
Después de ese “a ver” sólo hubo silencio, definitivamente Dulce no sabía cómo empezar.
- A ver, ¿qué? –Se rió Anahí.
- Me gustaría proponerte una cosa –Anahí asintió con la cabeza mientras continuaba en su tarea de colocar la mesa- Bueno, la verdad es que no sé cómo se me ocurrió… si no hubieras sido tú jamás lo habría propuesto, porque siempre había pensando que nunca…
La miró, interrumpiéndola- Dul, arranca, al grano –Se rió.
Se rió- Sí, tienes razón. El caso es que mi mamá va a estar fuera… bueno, no creo que venga hasta dentro de una semana, como mínimo.
- ¿Y?
- Y… quería proponerte que vinieras aquí.
Alzó una ceja- ¿Tanto estrés para decirme que viniera aquí? Ya vengo aquí casi todos los días, ¿no?
- Sí, pero me refiero a que… te quedes a dormir aquí todos los días y te despiertes aquí y almuerces aquí y cenes aquí… -Anahí la miraba divertidamente- Bueno, tú me entiendes –Se rió.
- Dul… -Agarrándole la mano- Sabes que me encantaría, pero no creo que se pueda.
- ¿Por qué?
- Pues… porque tú tienes que estudiar, yo tengo que preparar mis clases y lo único que vamos a hacer es distraernos. Además… tu mamá podría entrar por la puerta en cualquier momento.
- Por eso no hay problema, cuando estemos ocupadas con cosas de la universidad no nos molestamos y ya… La casa es bastante grande, te aseguro que vamos a tener nuestro espacio, además… sólo van a ser unos días. Si quieres puedes traerte tu ropa o… lo que quieras.
- ¿Y tu mamá?
- Mi mamá me llama todos los días y, seguro, un día antes de venir me avisa, no te preocupes por eso.
- No sé… -Dudando.
- Anda, dime que sí… sólo van a ser unos días, prometo no agobiarte –Sonriendo.
Se rió- No me agobias.
- Da igual –Se rió- Pero… por fa, dime que sí.
- ¿Y por qué no te quedas tú en mi casa?
- Porque la mía es mucho más grande y vamos a estar más cómodas. Tu cama es más pequeña y aquí vamos a dormir mucho mejor.
- Es que… -Suspiró, sentándose en el sofá- Me da miedo que tu mamá…
- Olvídate de mi mamá Annie –Interrumpiéndola- Mira… -Sentándose a su lado- comemos, me ducho, vamos a comprar y, mientras, te lo piensas, ¿vale? Cuando volvamos me das una respuesta.
- Vale –Aceptó, sonriendo- Dame un abrazo –Pidió, manteniendo su sonrisa.
Dulce, sin más, la abrazó.
Sonriendo- Me encanta como hueles… -Decía Anahí.
- Pues aún me tengo que duchar, así que no creo que huela muy bien –Se rió, acariciándole el cabello.
- Cállate anda, hueles muy bien –Dijo, mirándola, pero aún abrazada a su cintura- Dame un beso –Pidió, sonriendo.
Dándole un corto beso en los labios- Te amo.
Sonrió- Yo también preciosa –Dándole otro corto beso en los labios.
Ese tierno momento fue interrumpido, una vez más, por el móvil de Duce.
- Mi mamá –Anunció Dulce mirando la pantallita de su móvil, pero sin la mínima intención de dejar de abrazar a la rubia, pero al final lo tuvo que hacer- Hola má –Respondió a la llamada- Sí, todo bien. ¿Tú qué tal? … Pues tú no te preocupes por nada, ¿vale? Aquí todo está perfectamente. Relájate ahí y no tengas prisa por volver –Sonrió, mirando a Anahí. La rubia no pudo evitar reírse- Que sí, estoy estudiando, no te preocupes… Vale, adiós, cuídate.
Dulce colgó, guardando nuevamente el móvil.
- ¿Qué tal? –Preguntó Anahí.
- Bien, dice que está muy bien allí.
- ¿Y cómo se te ocurre decirle que no tenga prisa en venir? Pobre mujer –Se rió.
Esta vez la conversación fue interrumpida por el timbre de la puerta.
- ¡Por fin, la comida! –Dijo Dulce feliz, ahora sí soltando a Anahí y levantándose.
- Muerta de hambre –Se rió, buscando el dinero en su bolso- Toma anda.
- ¿Y si pago yo?
- Y si pagas tú, yo no como –Mirándola mal- Dulce, toma –Con el dinero en las manos, intentando dárselo.
Dulce sin más aceptó a coger el dinero y se dirigió a abrir la puerta. Almorzaron y, después, Dulce se duchó. Después, como habían planeado, fueron a comprar. Al regresar Anahí ayudó a Dulce a colocar la compra.
Acercándose a la rubia por detrás, agarrándola por la cintura- Gracias por ayudarme –Agradeció Dulce, dándole cortos besos en la mejilla.
Sonrió, aún colocando las cosas- No me las tienes que dar, ya te he dicho que puedes pedirme lo que quieras.
La pelirroja continuaba con los besos en la mejilla de Anahí. La rubia terminó de colocar las cosas, se volteó y le dijo:
- Oye, todavía tenemos que hablar de algo, ¿no? –Llevó sus manos al cuello de Dulce, acariciándole suavemente la nuca.
- ¿De qué? –Aún sin dejar de darle diversos besos por la cara.
- Pues de lo de la acampada. ¿Por qué no dejas que te pague la mitad? –Llevando sus manos a la cara de Dulce para que dejara de besarla y así poder hablarle.
- Porque no.
- Bueno, entonces ¿qué piensas hacer? –Acariciándole suavemente las mejillas.
Suspiró- No lo sé…
- ¿Tú quieres ir?
Guardó un corto silencio, dudando- Por una parte sí… porque no podría estar tres días sin ti y menos sabiendo que estás en una acampada con “Carlitos”… pero por otra parte… me va a costar estar tres días sin poder besarte y sin poder hablarte y… no sé.
- Vamos a ver cariño… -Respiró hondo- No sé, no sé qué decirte… a mí sí me gustaría que vinieras. Y… ya no es sólo eso, sino tus notas.
- Entonces ¿qué hago?
- A mí lo de las carreras no me gusta nada, pero si no me dejas pagar a mí pues… ¿por qué no llamas a Vanessa y le preguntas si hay alguna carrera?
Sonrió- Vale -Aceptó.
Dulce se había dejado el móvil en la cocina, así que fue a buscarlo y marcó el número de Vanessa.
- ¡Vane! Hola, ¿cómo estás? –Comenzó a charlar con una sonrisa, observando como Anahí se dirigía al salón, ya que estaban en la cocina.
- Pues bien, aquí, en casa de Chris. ¿Por qué no te vienes? Estamos súper aburridos.
- Estoy con Annie, acabamos de venir de comprar.
- Tráela a ella también, seguro que se divierte con nosotros.
- No sé si quiera…
- Bueno, si le preguntas tal vez lo sepas.
Se rió- Tienes razón, espera un momento.
La pelirroja se dirigió al salón, donde se encontraba Anahí sentada en el sofá, intentando encender la televisión.
- Oye cariño…
- Dime –Dijo la rubia, mirándola.
- ¿Te apetece salir un rato?
- ¿Salir a dónde?
- Vane está con Chris en su casa, me están proponiendo que vayamos.
- ¿Chris? ¿El loco de las motos? –Se rió.
Se rió- Sí, ese.
- Bueno… sí, si quieres ir vamos, pero volvemos temprano por fa, tengo que preparar cosas para mañana.
- Te prometo que no estamos más de una hora –Le sonrió- ¿Quieres que te encienda la tele? –Se rió, dándose cuenta de que la rubia no conseguía encenderla.
- Sí, por favor –Rogó, riéndose.
Dulce le encendió la tele a Anahí y continuó hablando por teléfono.
- Vane, en un rato vamos para allá –Le dijo.
- Vale, oye ¿para qué llamabas?
- Ahora te cuento.
- Vale, pues aquí las esperamos.
Después de escuchar esa frase, Dulce colgó, mirando a Anahí.
- ¿Segura que quieres ir? –Preguntó la pelirroja, sentándose en el sofá al lado de Anahí.
- Claro que quiero ir cariño, ¿por qué no querría ir?
- No sé, solamente pregunto.
- Pues sí, claro que quiero ir, ya te dije que me caen muy bien.
- Vale –Le sonrió.
- ¿Le preguntaste lo de la carrera a Vanessa?
- No, ya que vamos para allá pues se lo pregunto en persona.
Asintió con la cabeza- Pero… estamos un rato solo por fa, tengo que hacer un montón de cosas –Repitió.
- Que sí, te prometo que no más de una hora.
- Vale –Esta vez fue ella la que sonrió.
- ¿Entonces te quedas aquí conmigo? –Preguntó nuevamente.
Guardó un corto silencio- Mmm… -Pensando, aunque con una sonrisa- Sí
Sonrió ampliamente- ¿Sí?
- Sí –Sonriendo, dándole un corto beso en los labios.
Correspondiendo al beso, alargándolo un poco- Pues… aunque sólo sea por unos días, no sabes lo feliz que me haces –Dijo manteniendo su sonrisa, dándole otro beso.
Sonrió ampliamente, ahora alargando ella el beso- Pero… -Otro beso- Entonces tendremos que… -Otro beso- pasar por mi casa a buscar mis cosas.
- Después de ir a casa de Chris pasamos por tu casa, no te preocupes. Pero ahora bésame –Pidió, acercando sus labios a los de Anahí.
Anahí cumplió los deseos de Dulce, agarrándole la cara y besándola. El beso era lento al principio, pero después Dulce no tuvo ninguna duda en profundizarlo, usando su lengua. Anahí respondió al principio, pero cuando Dulce llevó la mano a su muslo, se dio cuenta de que la situación se estaba calentando, así que se separó para decirle:
- Para, para… -Pidió la rubia, con la respiración agitada.
- ¿Qué pasa? –Preguntó, con la respiración igual que su profesora.
- Que tenemos que irnos y… -Dulce llevó sus labios al cuello de Anahí, comenzando a besarlo- Uff… -Suspiró, sentiendo cómo el calor subía- Dul, por favor…
- Me encantas –Decía sin hacerle caso, con la voz bastante ronca a consecuencia de la excitación que sentía, dándole suaves mordiscos.
Anahí sólo respiraba hondo, mientras Dulce la echaba en el sofá y se posicionaba encima de ella. Sin más Dulce comenzó a quitarle la camisa y, en cada hueco sin ropa que dejaba, iba dando besos.
- ¿Y Vanessa y Christian? ­–Preguntaba Anahí, casi sin voz.
- Ellos pueden esperar un rato, yo no –Le dijo, ya con la camisa de Anahí entre sus manos.
- Pero…
Dulce calló a Anahí con un loco y pasional beso. Anahí correspondió al beso y, ahora sí, se dejó llevar, abrazando a Dulce por la cintura con sus piernas.
Rompió el beso un momento, sonriendo- Te amo –Le dijo la pelirroja a Anahí, llevando su mano a la cara de la rubia, acariciándola.
Sonrió- Yo también –Dándole un corto beso en los labios.
Apenas cuando Anahí había besado a Dulce, el móvil de la pelirroja sonó.
Se rió- Seguro que son ellos –Le dijo Anahí.
- A ver… -Dijo riéndose, sacando el móvil- ¿Sí? ¿Qué? ¿Un botella de qué? –Se rió- Sí, vale, lo llevamos…. Hasta ahora.
Dulce colgó, volviendo a guardar el móvil.
- Era Vane –Le dijo a Anahí- Quería que lleváramos una botella de refresco o algo para beber.
- Pues mejor vámonos ya –Dijo, dejando de abrazarla con las piernas.
- Sí, ¿verdad? –Se rió, incorporándose.
- Sí, porque si no… no vamos a ir a ningún sitio y nos vamos a quedar aquí –Se rió, cogiendo su camisa y poniéndosela.
- Definitivamente a mí me encantaría –Sonrió.
Sonrió- A mí también, pero ya tendremos tiempo –Le picó el ojo, dándole un corto beso y levantándose- Voy al baño.
- Vale, yo voy a coger la botella o… lo que encuentre.
Anahí fue al baño y Dulce a buscar la botella de refresco. Después ambas salieron de la casa y se subieron en la moto para dirigirse a casa de Christian. Cuando llegaron allí los saludaron y, después de estar hablando un rato, la pelirroja le preguntó a su amiga Vanessa:
- Oye Vane, ¿sabes de alguna carrera para antes de la próxima semana?
- Pues… ahora mismo no estoy segura, pero si no me equivoco mañana hay una y pagan muy bien al ganador.
- Bien, apúntame para esa, quiero correr.
- No creo que te convenga Dul… -Interrumpió Christian.
- ¿Por qué? –Preguntó Dulce.
- Corre la tarada esa de Isabel, es muy buena –Dijo Vanessa.
- Le ganaré, no te preocupes. –Dijo, muy convencida de sí misma.
- No preocupa que ganes o pierdas, lo que preocupa es que esa tía es… peligrosa… -Explicaba la chica.
- ¿Peligrosa por qué? –Preguntó ahora Anahí, quien se había preocupado con eso.
- Pues… es muy bruta, no sé cómo explicarles… por ejemplo, si Dul la adelanta no va a dudar en hacer lo que sea para ganarle, con esto me refiero a que es capaz de tirarla de la moto si hace falta. Ya hay mucha gente que ha terminado en el hospital por su culpa. Y… lo peor ya no es eso, si no que si llaman a una ambulancia también viene la policía y ya saben que las carreras son ilegales, lo que también te podría llevar a la cárcel…
- Dul, no –La miró seriamente Anahí, prohibiéndole claramente que no corriera esa carrera.
- No le tengo miedo –Dijo muy seriamente la pelirroja.
- Me da igual que no le tengas miedo, te digo que no y es que NO –Dijo muy claramente Anahí.
- ¿Y entonces qué hago Annie? Necesito el dinero –Le dijo Dulce.
- Ya te he dicho que yo te pago la mitad –Repitió Anahí.
- Y yo te he dicho que no quiero que me pagues la mitad –Discutió Dulce.
Intervino en esa discusión- ¿El dinero es muy urgente? –Preguntó Christian.
- Sí, se puede decir que sí –Respondió Dulce.
- Bueno, si Anahí te da algo de dinero yo te puedo dar otro poco y así… -Proponía Christian.
Lo interrumpió- Que no quiero dinero de nadie, joder. Corro la carrera y punto.
Anahí se rió irónicamente, enfadada- Gracias por tomar en cuenta la opinión de tu novia.
Suspiró la pelirroja- Annie, yo también sé empujar, ¿vale? No te preocupes.
- ¿No estás escuchando a Vanessa? Te está diciendo que hay mucha gente que terminó en el hospital –Decía nerviosa Anahí.
- Bueno, pero… -Intentaba hablar Dulce.
- ¿Sabes qué? –La interrumpió ahora Anahí- Haz lo que te dé la puñetera gana –Le dijo, bastante enfadada.
- A ver, tranquilicémonos, no discutan ahora… -Propuso Vanessa- Dul, yo creo que Anahí tiene toda la razón –Apoyó Vanessa a la rubia- No se trata de un empujoncito como tú dices… Se trata de hacer que caigas de la moto o de clavarte una navaja o… miles de cosas más, ¿entiendes? –Intentaba hacerla entrar en razón.
- Sí, entiendo, ¿y tú no entiendes que yo también sé hacer eso?
- Pero ¿qué coño dices Dulce? Deja de decir tonterías, joder –Pidió Anahí, de los nervios.
- Es verdad Dul, ya, mejor olvídate de la carrera –Apoyó también Christian a la rubia.
Suspiró Dulce, harta de que todos fueran en su contra- ¿Entonces qué proponen que haga?
- ¡Te estoy diciendo que yo te lo pagó! –Exclamó Anahí. Dulce simplemente negó con la cabeza- Mira, ¿sabes qué? Yo voy a coger un poco de aire a fuera, porque mi paciencia con tu orgullo ya se me está acabando –Dijo seriamente, dirigiéndose al pequeño jardín que tenía la casa de Christian.
- Te acompaño –Le dijo Vanessa a Anahí, caminando detrás de ella.
Anahí y Vanessa salieron al jardín, mientras que Dulce se quedó allí con Christian. En el jardín Anahí fumaba, intentando relajarse.
- Tienes que tener paciencia con ella –Le decía Vanessa.
- Ya, ya lo sé, pero en casos como este se me acaba la paciencia con ella…
- Ya, a mi también.
- Es que… le estamos diciendo que esa tía es capaz de clavar navajas, ¿y le da igual? No lo entiendo, es masoquista.
- Anahí, mira… Dul, desde que le pasó lo que le pasó con su papá, no muestra sus sentimientos, intenta ser como una roca.
- Ya, todo eso ya lo sé Vanessa, pero me da mucha rabia que sea así de orgullosa. ¿Por qué se empeña en correr esa carrera si yo puedo darle el dinero?
Suspiró- No lo sé Anahí, ella es así…
- ¿De verdad esa tal Isabel es muy peligrosa?
- Sí, es capaz de… de todo. Desde poner trampas en el camino para que la gente se caiga, hasta de sacar una navaja y en medio de la carrera clavarla.
- ¿Lo ha hecho?
- Sí, claro que lo ha hecho. Y… supongamos que tal vez Dulce consiga ganarle, estoy completamente segura de que, después de la carrera, va a ir a por ella. Esa tía está loca.
- Pero ¿eso se puede hacer? Deberían descalificarla por hacer trampas, ¿no?
- Esto no son carreras normales Anahí… la única norma para correr en una carrera ilegal es tener una moto, nada más, todo se vale.
- Bueno, entonces ayúdame a convencer a Dul para que no corra.
Negó con la cabeza- Tú eres la única que la puede convencer, a mí y a Christian no nos va a hacer caso.
Suspiró- Pues no estoy yo muy segura de poder convencerla…
- Lo estás haciendo muy bien Anahí, no te preocupes. –Anahí la miró- Dulce solamente tiene 18 años y necesita a alguien con carácter, que sea capaz de pararle los pies, que pueda hacerle ver lo que está bien y lo que está mal, todo esto además de quererla y darle cariño… Y está claro que tú sabes hacer todo eso.
- ¿Sabes? Eso es algo a lo que siempre le tuve miedo… Solamente tiene 18 años, las hormonas revolucionadas, rebelde, totalmente loca… Realmente no creía que fuera capaz de tener una relación seria.
Asentía con la cabeza, en señal de comprensión- Dulce jamás había tenido una relación seria, ni si quiera se lo había planteado, es más, lo odiaba. Pero… te conoció a ti y la volviste completamente loca, más de lo que ya está –Anahí se rió- En serio… no había otro tema de conversación que no fueras tú. Y… definitivamente desde que está contigo ha cambiado muchísimo… conseguiste que pusiera los pies en la tierra y ha madurado bastante. Aunque… está claro que le queda muchísimo por madurar todavía.
- Sí, eso sin duda, pero… aún teniendo 18 años, estando loca, siendo masoquista y orgullosa… me hace muy feliz –Explicaba, sonriendo.
- Ya, eso se nota a leguas… Cualquiera que las vea juntas se da cuenta de que las dos son muy felices y que se aman con locura. Sobre todo se le nota a Dulce, nunca la había visto tan feliz…
- Tú la conoces mucho, ¿verdad?
Sonrió- Sí, ya son muchos años desde que la conozco… Sin dudas es mi mejor amiga.
- Sí, pero… Dul me ha contado que además de ser amigas… fueron algo más, ¿cierto?
Anahí no había podido evitar hacer esa pregunta, moría de ganas por ver la reacción de Vanessa.
- ¿Te lo contó? –Algo sorprendida.
- Sí, me lo contó…
- Bueno, sí… Digamos que confundimos bastante lo que era una amistad con algo más y tuvimos un pequeño desliz, pero nada más –Anahí simplemente guardó silencio- Anahí, de verdad… no tienes por qué preocuparte. La amo, la adoro, pero como mi mejor amiga, nada más, te lo aseguro. Lo que pasó, pasó y se quedó en el pasado –Aclaró.
- Vale, de verdad que te creo… pero ¿te puedo hacer una pregunta?
- Sí, claro, la que quieras.
- ¿De verdad tú confundiste las cosas o… realmente sentías algo por ella? –Vanesa guardó silencio, mirándola- Quiero decir… ¿para ti también fue una confusión y un desliz o… la querías?
- Yo pensaba que la quería, pero como te digo… luego me di cuenta de que la quería como mi amiga, no como pareja. ¿Me entiendes?
- Sí, claro –Le sonrió- Supongo que a todos nos ha pasado eso.
- Bueno y… ¿tú cómo llevas todo el rollo de ser su profesora?
Suspiró- Pues mal, la verdad, muy mal. Es mucha presión, me ha costado mucho llegar hasta donde he llegado y me da miedo quedarme en la calle.
- Sí, te entiendo perfectamente, tiene que ser muy complicado. Yo no podría estar en tu situación, definitivamente me muero si me enamoro de una alumna.
Se rió- No te imaginas el cacao que tenía yo en mi cabeza. Pero… si tú estuvieras en mi lugar, ¿qué harías? Por ahí dicen que… cuando se trata de amor, se hace de todo, pero… yo no sé.
- ¿Todo por amor? Yo creo que… si de verdad hay amor y vale la pena, sí, se puede dejar todo por amor.
Respiró hondo, guardando un largo silencio- Te juro que lo he pensando muy seriamente…
- ¿El qué?
- Dejarlo todo… La universidad, mi casa e irme con ella a… a dónde sea y empezar de cero.
- ¿En serio lo harías? ¿Serías capaz de dejarlo todo?
- Sí, claro que sí, sería capaz de dejarlo todo por ella. A veces me da miedo, pero cuando lo pienso fríamente… si es con ella, si vale la pena, porque sé que me va a ser feliz, solo la necesito a ella para ser feliz.
Sonrió- Que bonito.
Se rió- Gracias por escucharme, la verdad es que necesitaba desahogarme con alguien.
- Me imagino, Dulce a veces también puede ser muy agobiante. –Riéndose.
Fueron interrumpidas por la pelirroja, quien salía de la casa acompañada de Christian, con el casco en la mano.
- ¿Ya nos vamos? –Le preguntó Anahí.
- Sí, creo que ya se hizo un poco tarde, ¿no crees? –Le dijo Dulce, aparentemente molesta por algo.
- Pues… creo que no llevamos aquí ni media hora, pero como quieras –Le dijo la rubia.
- ¿Qué? ¿Quieres quedarte? –Preguntó la pelirroja, con tono sarcástico.
Totalmente sorprendida con esa actitud- ¿Se puede saber qué te pasa ahora? –Vanessa y Christian observaban la conversación, sin entender muy bien qué pasaba.
- Nada, yo me voy ya, ¿vienes conmigo?
- Claro que voy contigo Dulce, pero ¿me puedes explicar qué te pasa?
- Adiós chicos, hasta mañana. –Se dispuso a despedirse Dulce, sin hacer caso.
- ¿Cómo que hasta mañana? Duce, ¿vas a correr mañana? –Preguntó Anahí, casi en tono amenazador.
- Sí, voy a correr mañana.
- ¿Qué? –Dijo Anahí, quien había escuchado perfectamente, pero quería que lo repitiera.
- Que voy a correr mañana, Anahí.
- Pero Dulce… ¿no me habías dicho que… -Intentaba hablar Christian.
Lo interrumpió Dulce, sin dejarlo hablar- Sí, te lo dije, pero ya cambié de idea Chris.
- ¿Qué te dijo? –Preguntó Anahí a Christian.
- Me dijo que… -Nuevamente intentaba hablar Christian.
Lo interrumpió nuevamente Dulce- Nada, no le dije nada.
- ¿En serio lo vas a hacer? –Preguntó una vez más Anahí, casi sin creerse que Dulce lo fuera a hacer.
- Sí, en serio lo voy a hacer –Contestó muy segura la pelirroja.
Miró a Vanessa- ¿Ves lo que te digo? Yo no sé de dónde voy a sacar la paciencia con ella –Le dijo la rubia.
- ¿Perdón? ¿Qué hablaron de mí? –Preguntó Dulce.
- Dul, no puedes correr –Le decía Vanessa, tratando de hacerla entrar en razón, sin responder a su pregunta.
- Sí, claro que puedo –Sin la mínima intención de cambiar de idea.
- Mira Dulce… te lo voy a decir muy claro. Si tú corres esa carrera, te olvidas de mí para siempre –Advirtió Anahí.
- ¿Me estás amenazando? –Preguntó Dulce.
- Sí, te estoy amenazando –Respondió claramente la rubia- Así que tú sabrás qué te importa más… si esa carrera de mierda y tu orgullo o yo. Y de momento esta noche la única que va a dormir contigo es la almohada, porque yo me voy a mi casa –Anunció, dándole dos besos a Christian y Vanessa, disponiéndose a irse.
- ¿Qué?
- Que me voy a mi casa Dulce –Le dijo seriamente- Adiós –Comenzando a caminar.
Dulce se despidió de Christian y Vanessa y caminó, casi corrió, detrás de Anahí.

- ¿Por qué te vas a tu casa? –Preguntaba la pelirroja.
- ¿Por qué estás así? ¿Por qué vas a correr mañana? –Respondió la rubia con otras preguntas, caminando.
- Porque sí, porque quiero ganar a esa tía –Respondió a la segunda pregunta de Anahí.
- ¡Es peligrosa! ¿Qué parte de eso no entiendes?
- Me da absolutamente igual, ya no es por el dinero, quiero ganarle.
Se detuvo- Dulce, te estoy pidiendo POR FAVOR que no corras… ¿no te das cuenta de que es capaz de todo?
- Me da igual, voy a correr Anahí.
Anahí sonrió irónicamente y, con los ojos algo húmedos, volvió a caminar, le había dolido que prefiriera ganar esa carrera antes de que ella.
- Qué rápido te hiciste amiguita de Vanessa, ¿no? –Dijo con tono irónico Dulce.
Volvió a pararse- ¿En serio te molestaste porque haya estado hablando con Vanessa?
Guardó un corto silencio- Pues sí.
Se rió, incrédulamente- Yo… yo es que alucino contigo, de verdad. Primero te enfadas porque me pongo celosa de ella y ahora que, como tú dices, me hago su amiga, también te enfadas.
- ¿De qué se estaban riendo? ¿De qué hablaban? –Preguntó.
- ¡Estábamos hablando de ti! ¡Le estaba diciendo que sería capaz de dejarlo todo por ti y empezar de cero las dos juntas, joder! –Gritó con rabia.
Guardó un largo silencio, totalmente sorprendida- ¿En serio? –Anahí solamente asintió con la cabeza- ¿Lo dejarías todo por mí? –Preguntó.
Esta vez fue ella la que guardó un largo silencio- No, ahora no –Respondió muy seriamente- Si de verdad una estúpida carrera de motos es más importante que yo… -Negando con la cabeza- No vale la pena, no vale la pena nada, no vales la pena tú –Eso le dolió a Dulce.
- Annie… -Agarrándole la mano- yo no quise decir que…
oltándose bruscamente de su mano- Déjame en paz –Volviendo a caminar.
- Annie, por favor… -Agarrándola del brazo.
Soltándose bruscamente- ¡Déjame Dulce, déjame! –Exigió, ya con la voz rota- ¿Sabes qué? Si quieres correr esa carrera, que te claven una navaja y que te desangres… hazlo, ¡pero a mí no me vuelvas a hablar en la vida! –Gritaba, ya llorando.
- No, no me digas eso Annie… -Pedía, agarrándole las manos, también algo emocionada- Lo siento, ¿vale? Si no quieres que corra, no corro.
Negando con la cabeza nerviosamente, secándose las lágrimas y soltando las manos de Dulce- Ahora no, ¡ahora no me vale que me digas eso! Te pedí por favor, te rogué que no hicieras la carrera y preferiste correr…
- Lo siento, ¿vale? Soy una imbécil.
- Sí, eres una imbécil. Así que corre esa carrera, jódete la vida y olvídate de que existo.
Anahí volvió a voltearse y comenzó a caminar.
- Joder Annie… ¿en serio vas a dejarme por una tontería? –Preguntó, nuevamente siguiéndola.
Volvió a pararse, nerviosa- ¿¡Una tontería!? ¡No es una tontería! ¡Te importa más ganar una puñetera carrera para humillar a esa tipa que yo!
- No, no me importa más… solamente, solamente… no pensé que fueras a ponerte así…
- Ese es el problema. Decides algo y si ved que yo me enfado, rectificas, pero si no me enfadara lo harías sin dudar. ¿O me equivoco?
- Tal vez… tal vez si tengas razón, pero… me importas más que una carrera Annie.
- ¡Hasta que no viste como me puse no te importaba más que una carrera!
Dulce prefirió guardar silencio, pensaba que, tal vez, de alguna u otra forma, Anahí tenía razón.
Negando con la cabeza- Dul… es que no vale la pena… si al final vas a ser capaz de mandarlo todo a la mierda por una carrera… no vale la pena que yo esté corriendo este riesgo por ti –Decía con la voz realmente rota, intentando no llorar.
- Annie, no me digas eso por favor… -Pedía, ya sin poder evitar que algunas lágrimas salieran- Te he demostrado que te amo, que soy capaz de…
- No, ¡no me has demostrado una mierda! –Respondió en un grito, llorando.
- Sabes que sí Anahí, joder…
- ¿Sí? ¿Cómo? ¡¿Metiendo a Paula en una clase para amenazarla!? ¿¡Matándola a golpes para que no hable!? –Dulce negaba con la cabeza, secándose las lágrimas- Fui una… imbécil al pensar que, de verdad, esto podía funcionar.
- Annie funciona y lo sabes… estamos bien –Decía, llorando.
- Funciona para ti y estarás bien tú, porque tú haces lo que te da la gana, ¡pero yo no pienso soportar más esta presión sabiendo que a ti te importa todo una *******!
- ¡Eso no es así, no es verdad, joder! –Gritó Dulce con rabia.
- ¿No? ¡¿Y cómo es!?
- Vale, yo te prometo que voy a cambiar y… y voy a demostrarte que… -Intentaba arreglar la situación.
Se rió irónicamente- No, eso ya lo escuché una vez.
- Annie, por favor… ­Rogaba, llorando.
- Dul, lo siento, pero yo no puedo más así… -Le decía, también llorando.
- Es que no puedes terminar esto así, no me puedes dejar así…
- No sabes cuánto te amo… -Le decía, llorando desconsoladamente.
- Yo también te amo, joder… No me hagas esto, por favor… -Rogaba, de la misma forma que ella.
Negando con la cabeza- No puedo más, lo siento, pero no puedo más…. Me voy a mi casa –Anunció, intentado secarse las lágrimas y dejar de llorar.
- No, no te puedes ir, tenemos que hablar y…
- No hay nada más que hablar Dul, ya está, por favor…
- No… -Decía, llorando.
- Sí…
- No...
- Sí, cariño, sí… -Le decía, llevando sus manos a la cara de Dulce, secándole las lágrimas- Gracias por todo, fue hermoso y…
- No me des las gracias y no hables en pasado, por favor Anahí –Rogaba, llorando- Annie, te lo ruego, te lo suplico, te lo imploro… no me dejes –Rogaba la pelirroja.
- No llores más Dul, por favor –Rogaba, aunque ella también lloraba, secándole las lágrimas- Escúchame… Solamente tienes 18 años y toda la vida por delante… vas a encontrar a alguien que pueda hacerte feliz y que te quiera… -Dulce negaba con la cabeza- Sí, escúchame… Eres preciosa, tienes un cuerpo despampanante y cualquier persona querría tener a alguien como tú a su lado.
- Yo no quiero a nadie a mi lado que no seas tú Anahí… No me hagas esto, por favor.
- Me voy a mi casa, ¿vale? –Soltándola.
- No –Decía, volviendo a agarrarla.
- Sí, me voy y tú vete a casa de Chris, estás muy nerviosa, no te conviene estar sola.
- Annie… si me haces esto te juro que no te lo voy a perdonar en la vida.
- Pues… lo siento, pero entonces creo que me vas a odiar toda la vida –Dulce la miró seriamente, secándose las lágrimas- Lo siento, de verdad… -Dulce negaba con la cabeza- Me voy.
- Sí, vete –Dijo, ya con rabia.
Anahí suspiró y se detuvo un largo rato a mirarla, antes de irse quería saber algo:
- ¿Vas a correr mañana?
- Por supuesto. –Dijo seriamente, intentando que no saliera ninguna lágrima más de sus ojos.
Tragó saliva a duras penas, nuevamente eso le había dolido- Muy bien.
Ahora sí y sin decir ni una sola palabra más, Anahí se volteó y se fue, camino a su casa. En cuanto Dulce perdió de vista a Anahí, se sentó en la acera y lloró desconsoladamente, al igual que la rubia, quien, mientras caminaba, lloraba sin ningún pudor.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:16 pm

Capítulo 16
Anahí pasó realmente una muy mala noche, una de las peores. Se pasó la noche llorando y, ni si quiera, preparó la clase del día siguiente, lo que quería decir que tendría que improvisar algo. Dulce, por su parte, decidió seguir el consejo de Anahí y regresó a casa de Christian para poder desahogarse con él y su amiga Vanessa.
Por la mañana Anahí, sin ninguna gana, llegó a la universidad. Tuvo intensas miradas con Paula y, además, se dio cuenta de que Dulce no estaba en el aula. Como siempre esperó unos minutos, pensando que, tal vez, como muchas veces, aparecería de un momento a otro, pero no fue así, Dulce no fue a la universidad ese día, cosa que preocupó a Anahí.
La rubia regresó a su casa, moría de ganas por llamarla para saber si estaba bien o no, pero no lo hizo. Nuevamente volvió a pasar mala noche, incluso peor que la anterior, pues Dulce le había afirmado que haría la carrera y estaba demasiado preocupada. Casi no durmió, deseaba que llegara el día siguiente para poder verla y comprobar que estaba bien, pero eso no sucedió, pues Dulce volvió a faltar a clase. Eso la puso todavía más nerviosa, sentía que en cualquier momento se le podría salir el corazón del pecho y, ese día, le costó mucho dar la clase. Cuando ya iba a salir del aula, alguien, desde atrás, le dijo:
- ¿Y tu noviecita? –Preguntó Paula, sonriendo de una forma realmente falsa. Anahí simplemente la miró, seria- Lleva dos días sin venir, no lo habrán dejado, ¿no? –Fingiendo estar sorprendida. Nuevamente Anahí sólo la miró- Ay, no me digas que se pelearon, pobrecitas.
- Paula, ¿qué quieres? –Preguntó simplemente.
- Nada, realmente me preocupo por ustedes.
- Mira… como ya te dije el otro día, hablar contigo es como hablar con una pared, así que si no tienes nada más interesante que decirme, me voy –Saliendo del aula.
- Bueno, adiós, ¡cuídate! –Le decía riendo, observando cómo se iba.
Anahí salió de la universidad realmente nerviosa, tenía mucho miedo de que, en la carrera, le hubiera pasado algo a Dulce. Así que decidió tragarse su orgullo y la llamó, pero la pelirroja no le respondió a la llamada, cosa que la puso aún más nerviosa. En esos momentos le habría gustado tener el número de Vanessa para poder llamarla, pero desgraciadamente no lo tenía. Por un momento se le ocurrió ir a casa de Dulce, pero prefirió no hacerlo por si se encontraba con su madre.
Nuevamente la rubia no durmió esa noche, llamó varias veces a Dulce, pero no respondió a ninguna llamada. Las ojeras se le notaban demasiado y, esa mañana, tuvo que maquillarse obligatoriamente para intentar ocultarlas. El autobús se retrasó y llegó cinco minutos más tarde a la clase, por lo que estaba totalmente revolucionada. Entró casi corriendo y, al hacerlo, se dio cuenta de que allí estaba Dulce, sentada en su sitio. Ambas se miraron. Anahí se dio cuenta de que Dulce tenía el labio roto ya curado y un ojo bastante morado, lo que le indicó que, efectivamente, había corrido la carrera.
- Perdón por llegar tarde, chicos… el autobús se retrasó –Dijo, sentándose en su lugar.
Antes de comenzar ninguna clase, a Anahí le tocaba pasar lista y pedir faltas, cosa que no quería hacer, pues eso significaba hablar con Dulce.
- Dulce, has faltado dos días, ¿tienes justificación? –Preguntó, sin ni si quiera mirarla, mirando su lista.
- No –Respondió simplemente.
Ahora sí la miró- ¿Por qué has faltado a clase?
- No tenía motivos para venir –Dijo mirándola fijamente, seria.
- Por supuesto, por lo que se refleja en tu cara seguramente tenías algo más importante que hacer –Le dijo, claramente de forma indirecta.
- Mi cara y lo que yo haga no es asunto tuyo –Respondió seriamente.
- Tienes toda la razón, mi deber es controlar tus faltas y cómo ese no es motivo para faltar a clase, después vas al despacho del director y le explicas que no tenías motivos para venir a clase –Concluyó.
- De acuerdo –Aceptó, sin ningún problema.
Ahora a Anahí le tocaba controlar otro asunto del que no tenía muchas ganas: la acampada.
- Dulce, ¿finalmente vas a ir a la acampada? -Preguntó nuevamente sin mirarla, mirando su lista.
- No –Respondió la pelirroja.
Definitivamente Anahí no se lo esperaba. La miró raudamente, extrañada.
- ¿No? –Preguntó.
- No –Volvió a responder.
- De acuerdo, entonces también hablarás de eso con el director.
- Muy bien –Volvió a aceptar, cómo si no le importara.
Después de esa respuesta, Anahí dio por empezada la clase. Durante la clase la pelirroja y ella compartían cortas miradas y, cuando apenas llevaban veinte minutos de clase, el director entró en la clase, acompañado de dos agentes de policía.
- Buenos días… Anahí, ¿podrías salir un momento?
Anahí se sorprendió y se asustó mucho, aún así emitió, a media voz, un “sí, claro”.
- ¿Qué pasa? –Preguntó la rubia, ya fuera de la clase.
- Los agentes vienen a detener a una de tus alumnas.
- ¿Qué? ¿A detener?
- Sí.
- ¿A quién? ¿Por qué?
- A… ¿cómo se llama? -Pensando el nombre, sin recordarlo bien- La loca del pelito rojo…
Anahí casi se muere en ese mismo instante, ¿por qué iban a detener a Dulce?
- ¿Dulce? –Intentó ayudarlo con el nombre.
- Ah sí, ella… Al parecer está metida en carreras ilegales y anoche tuvo una fuerte pelea en la que hirió gravemente a otra joven con un cuchillo o algo así –Explicaba nada concretamente.
- ¿Qué? –Totalmente incrédula.
- Pues eso, que últimamente la juventud está muy mal… Los agentes van a proceder a detenerla –Informó el director.
- No, espérense –Pidió, consiguiendo que ambos policías se detuvieran- ¿No podrían esperar a que acabara la clase? ¿Tienen que detenerla en medio de todos sus compañeros?
- Tenemos que llevarla ahora mismo a la comisaría, señorita –Le dijo uno de los policías.
- ¿Por qué no la esperan a fuera? Yo la saco de la clase y las llevo con ustedes –Insistía Anahí.
- No, entiéndanos, tenemos que llevárnosla ya. –Continuaba negándose el policía.
- Entiéndame usted a mí. Estoy en medio de una clase, no puede entrar y detener a una alumna delante de sus compañeros. Señor, por favor… -Le dijo al director, pidiendo que la apoyara.
- La maestra tiene razón agente, deje que salga de la clase y se la llevan, un poco de discreción -Intentó ayudar el director.
- Lo siento, pero no, tenemos que llevárnosla ya –Le decía el policía, sin la más mínima intención de cambiar de idea.
Suspiró- Bueno, por lo menos esperen aquí a que yo la llame y salga de la clase –Pidió Anahí.
- De acuerdo –Cedió por fin el agente.
La rubia se volteó, muy nerviosa, con muchísimas ganas de echarse a llorar, pero no lo hizo. Respiró hondo, entro en el aula y miró a sus alumnos, quienes preguntaban:
- Anahí, ¿qué pasa?
Dulce no hacía ni decía nada, la miraba fríamente sin ninguna preocupación.
- Chicos, se van a quedar unos minutos solos, por favor, compórtense.
- Pero, ¿qué pasa? ¿Qué quieren esos policías? –Preguntaban los alumnos.
No respondió a eso y miró a la pelirroja- Dulce, por favor, acompáñame –Pidió, intentando que su voz no se rompiera.
En cuanto Anahí pronunció esas palabras todo el mundo miró a Dulce, totalmente sorprendidos y susurrando cosas. La pelirroja se levantó de su sitio muy tranquila, cómo si supiera a la perfección qué pasaba. A Anahí le hubiera gustado decirle muchas cosas, pero no podía hacerlo, pues nada más salir estaban los policías. Ambas salieron de la clase y Anahí cerró la puerta. En cuanto salieron, uno de los policías sacó las esposas y, mientras se las ponía a Dulce, le decía:
- Señorita Dulce María Espinoza Saviñón, queda detenida por participar en carreas ilegales, apuñalar violentamente a Isabel Méndez Pérez con una navaja y por agredir a diversos jóvenes presentes en esa pelea. Será pasada a disposición judicial, tiene derecho a un abogado y si no tiene se le adjudicará uno de oficio. Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra…
Anahí escuchaba esas palabras atónita, con los ojos húmedos, intentado que las lágrimas no salieran. No sabía qué hacer, no podía creer esas acusaciones. Estaba alucinando, ¿cómo había podido hacer eso Dulce? Y lo que más sorprendía a Anahí era que Dulce ni se inmutaba, no decía ni hacía nada y, simplemente, dejaba que la arrestaran.
- Es mayor de edad, pero está en todo su derecho de avisar a un familiar. Será trasladada a la comisaría principal de la ciudad y sólo podrá recibir las visitas de su abogado, hasta después del juicio no podrá recibir ningún otro tipo de visitas –Continuaba hablándole el policía.
- Disculpe agente… -Interrumpió sorprendentemente Anahí. Dulce, por primera vez, la miró- ¿podría hablar a solas un momento con la alumna? Necesito informarle de cuál va a ser si situación académica a partir de este momento –Mintió Anahí, simplemente necesitaba hablar con ella.
- Señorita, puede hablar con ella en otro momento –Le dijo seriamente el policía.
- No, usted está diciendo que no va a poder recibir visitas y ella tiene todo el derecho de saber si va a poder terminar su carrera o no.
Guardó un corto silencio- De acuerdo, las dejamos a solas un momento, pero sólo serán unos minutos –Aceptó por fin el policía.
- Gracias –Agradeció la profesora.
Los agentes y el director se alejaron unos metros, los suficientes como para no escuchar la conversación.
- ¿Me puedes explicar qué coño está pasando Dulce? –Dulce no respondió, ni si quiera la miraba a la cara- ¿Es verdad todo eso? ¿Apuñalaste a la tal Isa?
La miró, seriamente- ¿Tú qué crees? –Preguntó.
- No creo nada, todavía no me puedo creer que te estén deteniendo –Dijo, ya sin poder evitar que se le rompiera la voz, pero intentando no llorar- ¿Corriste la carrera?
- Sí
- ¿Y qué pasó?
Guardó un corto silencio, mirándola- Gané
- ¿Y?
Disimuladamente se levantó un poco la camisa, enseñándole una gran raja que tenía en el abdomen- Esto, esto fue lo que pasó.
Anahí se llevó la mano a la boca, cada vez más impresionada con todo, esa raja tenía muy mala pinta.
- Afortunadamente solo fue esto porque conseguí agarrarla. Empezamos un forcejeo, yo sólo intentaba quitarle la navaja… Cuándo conseguí quitársela, ella empezó a golpearme, me tiró al suelo y se puso encima de mí a pegarme. Yo no podía hacer nada, nuevamente intentó quitarme la navaja y empezamos otro forcejeo. No sé cómo, te juro que no sé cómo, pero se volteó, me volteé y… sin querer, te juro que sin querer, le clavé la navaja. –Explicó, ya algo más nerviosa.
La rubia sólo la escuchaba, atónita con esa historia.
- Pero tienes que contar tú versión, no te pueden culpar por algo que no hiciste aposta… Además, esa tía está loca, hay mucha más gente que puede hablar y dar su versión de lo que le ha hecho.
- La gente no va a hablar porque le tiene miedo y yo me voy a declarar culpable –Dijo claramente.
- ¿Qué?
- Que me voy a declarar culpable –Repitió.
Esas palabras revoloteaban por la cabeza de Anahí, no podía creerse lo que estaba escuchando.
- ¿Estás loca?
- Tal vez
- No puedes hacer eso Dulce… no, no puedes hacerlo, no puedes… -Decía, nerviosa una y otra vez- ¿Por qué?
- Porque si no me declaro culpable la única forma de salir de ahí es que alguien pague una fianza y no voy a permitir que nadie pague nada por mí. De cualquier forma… ¿a ti qué más te da? Te importo una mierda, ¿no? Esto no vale la pena, yo no valgo la pena, ¿no? Entonces si no valgo la pena lo mejor que puedo hacer es quedarme entre rejas.
- Pero, ¿qué coño dices? –Intentando no alterarse- Si no estuviéramos aquí ya te gritado cuatro cosas –Dulce no respondió, simplemente la miró- Dulce… si alguna vez sentiste algo por mí… te pido POR FAVOR, una vez más TE RUEGO que no te declares culpable –Rogaba la rubia.
- Anahí…
- No, Anahí no, Dulce… si de verdad aún te importo aunque sea un poquito no te jodas la vida, no te hagas eso… no me hagas esto –Rogó, nuevamente con la voz rota, ya con algunas lágrimas saliendo- Te amo con todo mi corazón, no puedo soportar la idea de saber que vas a pasar años ahí metida.
Dulce no pudo responder a eso, pues el policía interrumpió.
- Se acabó el tiempo –Avisó- Vámonos –Dijo, agarrando a Dulce.
La rubia se secó rápidamente las lágrimas, pero había sido demasiado tarde, pues el director ya la había visto. Dulce solamente pudo caminar y mirarla, nada más.
- Si es que al final se le cogen cariño a los alumnos, ¿eh? –Le decía el director, refiriéndose a las lágrimas de Anahí. La rubia sólo asintió con la cabeza, secándose las lágrimas- Bueno… habrá que regresar al trabajo, ¿no? –Sonrió, dándole una palmadita en la espalda.
- Sí, claro señor… -Le sonrió cortamente, sin ninguna gana, terminando de secarse las lágrimas.
Así fue, Anahí respiró hondo varias veces, intentando calmarse y regresó a su clase. Una vez allí todos sus alumnos le preguntaban que qué había sucedido.
- Lo siento chicos, pero no puedo contarles nada.
- ¿Pero detuvieron a Dulce? –Preguntó Poncho.
Anahí guardó un largo silencio, principalmente porque estaba intentando que su voz no se rompiera.
- Sí –Respondió cortamente.
Ahora la clase se alborotó aún más. Todos preguntaban por qué, pero ella no respondía.
- Sigamos con la clase, ¿de acuerdo? –Intentaba hacerles olvidar el tema Anahí.
- Pero ¿no va a volver? –Continuaba preguntando Poncho.
- No lo sé Poncho, no lo sé… -Respondió en un suspiro.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:17 pm

Capítulo 17
Ya habían pasado tres días desde la detención de Dulce. Anahí estaba realmente nerviosa, no sabía nada de ella. Había ido a la comisaría, pero de ninguna forma la dejaban verla, se estaba volviendo loca. Decidió ir a casa de Christian. Tocó varias veces el timbre y, cuando ya iba a irse, Christian abrió.
- ¿Anahí? –Se sorprendió por recibir esa visita.
- ¿Puedo pasar? –Preguntó.
- Sí, claro, pasa –Dijo, haciéndose a un lado para que la rubia entrara- Supongo que quieres hablar de Dulce, ¿no? –Le dijo él.
Respiró hondo, con los ojos llorosos- Sí… -Suspiró- ¿Tú sabes algo de ella?
Negó con la cabeza- No…
- Pero, ¿qué pasó? Estuve dos días sin saber nada de ella y, de repente, va a clase, aparece la policía y la detiene diciendo que había apuñalado a la tal Isa.
- ¡Eso es mentira! –Dijo nervioso- No es justo que Dul esté en la cárcel, la única que tiene que estar ahí es Isa. –Respiró hondo- Dul ganó la carrera limpiamente y cuando lo estaba celebrando con nosotros, la imbécil esa vino y la rajó con la navaja –Anahí escuchaba, secándose las lágrimas que empezaban salir- Empezaron un forcejeo, esa idiota empezó a golpearla, cayeron al suelo y con tanto forcejeo Dul le clavó la navaja. Apareció la policía, pero nos escapamos y… desgraciadamente la encontraron.
- Pero es que ella me dijo que iba a declararse culpable.
- ¿Qué?
- Eso… -Decía, volviendo a secarse las lágrimas- De todas formas yo hablé con ella y le pedí que no lo hiciera, pero… no sé, no sé lo que va a hacer. ¿No hay ninguna forma de hablar con ella? ­Christian solamente negó con la cabeza- ¿Y su mamá? ¿Lo sabe?
Asintió con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Cuando avisaron al abogado la mamá insistió en saber por qué necesitaba un abogado y se lo dijeron, está fatal la pobre.
- ¿Y qué podemos hacer? –Preguntaba Anahí.
- Nada… solamente esperar…
- Yo no puedo esperar más Chris, necesito saber algo de ella… He ido a la comisaría miles de veces, pero no me dejan entrar a verla, ni si quiera me dicen cómo está.
- Vane y yo también fuimos ayer, pero no nos dejaron entrar.
- ¿Y la tal Isa como está?
- Desgraciadamente bien. Ojalá se hubiera muerto la hija de puta esa… -Dijo con rabia.
Suspiró y guardó un corto silencio- Bueno Chris… ya me voy, perdón por molestar.
- No molestas Anahí, no te preocupes. Pero espérate un momento por fa. ¿Puedo darte mi número de teléfono? Si sabes algo de Dul me llamas, por favor –Pidió.
- Sí, claro y dame tú el tuyo también, por favor.
Anahí y Christian intercambiaron números de teléfono. De paso, también le pidió el número de teléfono de Vanessa, quería hablar con ella. Cuando llegó a su casa, después de hacer varias cosas, decidió llamarla.
- ¿Hola? –Respondió a la llamada Vanessa.
- Hola Vanessa, soy Anahí.
- ¿Anahí? Ah, hola, ¿qué tal?
- Pues… no muy bien.
- Ya, supongo, yo estoy igual que tú.
- ¿Sabes algo de ella? –Preguntó.
Suspiró- No… y la verdad, ya me estoy desesperando.
- ¿Por qué la dejaste correr? –Preguntó, pues era algo que no entendía.
- No la dejé, pero ella hizo lo que le dio la gana. Te dije que la única que podía convencerla eras tú y… la dejaste. ¿Por qué? –Preguntó ahora ella.
Respiró hondo- Me enfadé, le pedí que no corriera porque era peligroso y le dio absolutamente igual. Creí que si no era capaz de dejar una absurda carrera por mí, tampoco iba a poder estar a la altura cuando yo decidiera, si es que lo hacía, dejarlo todo por ella.
- Ella te ama, eres su vida, sería capaz de hacer cualquier cosa por ti.
- Yo no estoy tan segura de eso…
- ¿Cómo que no? Cuando hablaste conmigo estabas muy segura, ¿no?
- Si Vanessa, pero… no sé, ese día me demostró todo lo contrario. Siento o sentí que solamente es una niña, que no va a estar a la altura de la situación cuando la cosa se ponga seria… Porque sí, ahora es muy fácil, simplemente esperamos a salir de la universidad para poder besarnos, pero cuando haya que dejarlo todo ella no va a estar preparada.
- Es que solamente tiene 18 años, tiene toda la vida por delante, no puedes pedirle que te entregue a ti la vida para siempre, no la puedes amarrar y… tampoco puedes pedirle tanta madurez como la tuya, porque está claro que ella aún no la tiene.
- Pues por eso, precisamente por eso. Siento que yo lo único que hago es amargarla de por vida. Es joven, puede ligarse a quien quiera, le queda mucho por vivir y… -Suspiró- Y eso….
- El único problema es que la enamoraste, ahora no puedes pretender que te olvide de un día para otro.
- Ya, ya lo sé…
- ¿Tú no estás enamorada de ella?
- Claro, claro que estoy enamorada.
- Pues… entonces, lo siento, pero no te entiendo.
Respiró hondo, llevándose una mano a la cabeza, sintiéndose una incomprendida- ¿Por qué no me entiendes?
- La amas, te ama, ¿por qué quieres romper?
Suspiró una vez más- Porque sí, ya te lo expliqué…
- Pues… lo siento, pero, de verdad, creo que te estás equivocando –Le dijo- Pero… es tú decisión, sólo te digo mi opinión.
- Vale, oye… si sabes algo de Dulce, lo que sea, avísame, por favor.
- Sí, no te preocupes y lo mismo te digo.
- Gracias. Bueno… hasta otro día. –Se dispuso a despedirse.
- Adiós, cuídate.
Después de escuchar esa frase, Anahí colgó el teléfono, esa conversación la había dejado aún más nerviosa, no sabía si realmente se estaba equivocando con dejar a Dulce. Se tiró en su cama y, aparte de llorar, se puso a pensar diversas cosas, como: ¿Cómo estará? ¿Se habrá declarado culpable? ¿Me estaré equivocando al dejarla? La quieres, pero… ¿vale la pena? Lo peor de todo es que no tenía absolutamente ninguna respuesta para esas preguntas. Todos sus pensamientos fueron interrumpidos por su móvil. Sin ninguna gana lo buscó, miró la pantallita, pero no había ningún nombre, sólo el número.
- ¿Sí? –Respondió a la llamada.
- ¿Anahí?
- Sí, soy yo, ¿quién habla?
- Ya hemos hablado antes, soy Blanca, la mamá de Dulce.
Anahí se quedó muda por un momento, definitivamente le había sorprendido esa llamada.
- Ah, hola Blanca, ¿cómo está?
- Pues mal, muy mal. Han detenido a mi hija.
- Ya, lo sé… yo estuve delante cuando la detuvieron.
- Intenté hablar con sus amigos, pero me dijeron que Dulce no quería que me lo dijeran. Y… necesito saber, de verdad Anahí… -Decía, con la voz rota- ¿Tú sabes algo?
Anahí dudó un momento- Vamos a ver Blanca…
- Por lo menos cuéntame cómo la detuvieron o cuándo. Necesito saber…
Anahí respiró hondo, intentando que su voz no se rompiera.
- De acuerdo, te voy a explicar. Dulce estuvo dos días sin venir a clase, y, de repente, entró un día en clase con algunos golpes en la cara. Estuvo muy seria y… no sé, mal, durante la clase. De repente el director entró acompañado de dos policías, yo salí con ellos y me explicaron que tenían que llevarse detenida a Dulce.
- Pero ¿por qué?
- Blanca… si tu hija no quiere que te lo cuenten, yo no sé si deba decírtelo…
- Pero soy su madre Anahí.
- Lo sé y no estoy de acuerdo con que no te lo quiera decir, pero si ella no quiere… yo no soy nadie para hacerlo.
- Vale, vale, tienes razón, sigue contándome.
- Pues… nada, ellos querían entrar y llevársela, pero les pedí que dejaran que saliera. Y… no te preocupes Blanca, Dulce se fue muy tranquila y… yo creo que está bien
Anahí no sabía que decirle para tranquilizarla, pues ella estaba igual que Blanca.
- Gracias Anahí, de verdad.
- No tiene que dármelas, Blanca. Sólo tengo una duda… ¿su abogado no le da noticias?
- Dulce es mayor de edad y ella decide si quiere o no que mi abogado nos dé noticias y… decidió que no. No entiendo por qué lo hace… -Decía, llorando.
- Bueno Blanca… yo no puedo contarle nada más. Le pido que si sabe algo me avise.
- Sí, claro que sí.
- Y… tranquilícese, si necesita algo me llama que ya tiene mi número.
- Sí, muchas gracias… Bueno, perdón por llamarte a estas horas.
- No se preocupe, suelo dormirme tarde. Y… le insisto Blanca: si necesita algo me avisa.
- Gracias –Agradeció una vez más- Hasta luego
- Adiós
La rubia colgó el teléfono, ahora sí permitiéndose llorar. Para ella era realmente difícil tranquilizar a Blanca cuando, ni la propia Anahí, estaba tranquila. Entre tanto llanto y por tantos días de insomnio, consiguió quedarse dormida, sin ni si quiera ponerse el pijama ni cenar.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:17 pm

Capítulo 18
Habían pasado otros dos días en los que Anahí no sabía nada de Dulce. Eran las 4 de la mañana, se encontraba durmiendo en su cama y, de repente, el timbre de la puerta la despertó. Se levantó de muy mala forma, sin saber quién y por qué estaba tocando a esas horas. Abrió con brusquedad la puerta y se encontró cara a cara con Dulce. Anahí no podía creérselo, parpadeó varias veces para comprobar que no era un sueño.
- ¿Dul? –Preguntó.
Dulce solamente asintió con la cabeza, eso bastó para que Anahí corroborara que no era un sueño y, sin más, la abrazó, nerviosa, tocándola por todas partes.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo estás? ¿Cómo saliste? ¿Cuándo? –Preguntaba la rubia, sin la mínima intención de dejar de abrazarla.
Dulce no respondió a ninguna de sus preguntas, simplemente la abrazó, necesitaba hacerlo.
- ¿En serio estás aquí? –Preguntó, sonriendo algo emocionada, ahora sí rompiendo el abrazo.
Nuevamente Dulce sólo asintió con la cabeza. Anahí agarró la mano de Dulce y jaló de ella, metiéndola en la casa y encendiendo las luces para poder verla bien.
- ¿Cómo saliste? ¿Qué pasó? Cuéntame, por Dios –Rogaba Anahí.
- ¿Puedo sentarme? –Pidió, llevándose las manos a la cabeza.
- Sí, claro, ¿por qué? ¿Estás mal?
- Bueno, digamos que en la cárcel no se está muy cómoda… -Le dijo, sentándose en el sofá. Anahí se sentó a su lado- Perdón por venir a estas horas, acabo de salir y lo primero que quería hacer era verte.
- No te preocupes, ¿cómo saliste? ¿Qué pasó? –Volvía a preguntar.
Respiró hondo- Te hice caso, hablé con mi abogado, le conté mi versión, le enseñé mi herida y… no sé lo que hizo, pero anoche me hicieron un juicio de esos rápidos.
- ¿Anoche? ¿Entonces llevas ahí metida 4 días sin que hicieran nada contigo?
- Pues sí, básicamente sí… El caso es que mi abogado consiguió testigos de todo lo que ha hecho la tal Isa esa y demostramos que lo que había pasado fue un accidente…
- ¿Y lo de las carreras ilegales? De eso no pudiste salir tan fácilmente, ¿no?
Suspiró- Comparado a todo lo que ha hecho Isa, lo mío es una tontería… Así que mi abogado consiguió que me pusieran una fianza y mi mamá tuvo que pagarla… pero afortunadamente estoy libre y sin cargos –Sonrió cortamente.
Anahí sonrió ampliamente y volvió a abrazarla.
- Gracias por hacerme caso –Le dijo la rubia- Pero… -Volviendo a romper el abrazo- ¿por qué no nos dejabas saber nada de ti?
- Porque no había nada bueno que saber hasta anoche.
- ¿Nada bueno? –Dulce bajó la mirada, respirando hondo- Dul, ¿qué pasó? No me asustes. –Dulce no dijo ni hizo nada- Dul, por Dios, dime algo, ¿qué pasó?
- Nada, no pasó nada… -Mintió, sin ni si quiera mirarla a la cara.
Agarrándole la cara y levantándosela para que la mirara- ¿Te hicieron algo? Dime, por favor –Rogaba.
Dulce, sin más, se quitó la camisa, dejando al descubierto miles de moretones y rajas, aparte de la que ya tenía. Seguidamente extendió sus brazos, donde también tenía moretones y rajas, pero en el brazo derecho tenía una herida que, con diferencia, resaltaba entre las demás. Ahora se hizo para atrás el cabello y le enseñó a Anahí una herida que tenía un poco más arriba de la frente, con puntos.
- Pero… -Atónita con todo eso- ¿Qué te pasó? ¿Quién te hizo todo eso?
Respiró hondo, con lágrimas en los ojos- No tienes ni idea del tipo de gente que hay ahí dentro… Esto –Señalándose la cabeza- me lo hicieron estampándome contra la fila de la mesa del comedor –Anahí se llevó las manos a la boca- Para hacerme esto… -Ahora señalando sus brazos- Me ataron a los barrotes de la cama, robaron un cuchillo del comedor y me rajaron. Y… los golpes fue una paliza que me dieron entre todas…
- Pero… no puede ser… estás en la cárcel, ¿no? Se supone que los policías…
- ¡Los policías no hacen una mierda! –Dijo, con rabia- ¿Sabes qué me han dado de comer estos días? Un pan y agua, nada más. ¿Y sabes qué hacían mientras me estampaban contra la mesa? Reírse, los cabrones esos…. –Decía con rabia, secándose las lágrimas- Y los puntos me los pusieron porque yo misma fui a la enfermería, ¡ellos no movieron ni un puto dedo! –Respiró hondo- Un día más ahí dentro y te juro que me muero…
Anahí no sabía qué decir ni qué hacer, estaba realmente mal, no podía creer que le hubieran hecho todo eso.
- Pero… ¿Por qué? –Preguntó Anahí.
- Porque sí, sin motivos. Ahí dentro hasta una mirada es razón para matar.
Anahí seguía sin decir nada, estaba totalmente afectada con esa historia.
- No quiero que nadie se entere de que ya salí Annie…
- ¿Qué?
- No quiero que nadie me vea así. Si mi mamá se entera de todo lo que me hicieron se muere, quiero que me vea bien.
- Pagó la fianza, ¿no? Ella ya sabe que saliste.
Negó con la cabeza- Pagó la fianza, pero no sabe que ya salí.
- Está muy preocupada por ti Dul, ella también tiene derecho a saber que estás bien.
- Es que no estoy bien Annie… -Confesó, nuevamente con lágrimas saliendo de sus ojos- Estoy… estoy mal.
Anahí, por fin, reaccionó, pero lo único que se le ocurrió hace fue abrazarla.
- Siento que hayas tenido que pasar tú sola por ahí… -Le decía- Pero si hubieras dejado que lo supiéramos…
- ¿Qué? No podrían haberme ayudado, solamente se preocuparían y eso era lo que quería evitar.
- Muy bien, lo que tú digas –Dijo sin ganas de discutir, dejando de abrazarla- Pero cómo ahora ya estás fuera sí te voy a ayudar. Y lo primero que voy a hacer es darte algo de comer, tienes que estar hambrienta.
- La verdad es que esta vez sí te lo agradecería… -Se rió cortamente, secándose otra vez las lágrimas- llevo prácticamente 5 días sin comer nada.
- Dios… -Anahí suspiró y volvió a abrazarla- Me estaba volviendo loca sin saber nada de ti, te lo juro.
- Lo siento –Le dijo simplemente, abrazándola.
Rompió una vez más el abrazo para poder mirarla- Yo también lo siento.
Dulce llevó su mano a la cara de Anahí, acariciándola, llevaba demasiado tiempo sin acariciarla.
- Te eché mucho de menos, necesitaba verte –Le dijo, perdiéndose en sus ojos y, seguidamente, en sus labios.
- Yo también –Dijo, dejando que la acariciara- Fui a buscarte a la comisaria, fui a casa de Christian, llamé a Vanessa, hablé con tu mamá… pero nadie sabía nada de ti… Me estaba volviendo loca, te lo juro.
Sonrió, sin dejar de acariciarla- Yo también me estaba volviendo loca….
Se miraron varios minutos, sin hablar. Anahí se estaba poniendo nerviosa con tanta cercanía y tanto silencio, así que se apartó y sacó conversación:
- ¿Te has duchado? –Dulce negó con la cabeza- ¿Quieres ducharte?
- Sí, pero…
- ¿Pero?
- No creo que pueda… me duele todo el cuerpo, me va a escocer todo el cuerpo.
- Bueno, yo te ayudo –Dijo seriamente.
- ¿En serio?
- Pues claro que en serio, no es la primera vez que te veo desnuda, ¿no? Así que no se hable más, ¿qué prefieres hacer primero? ¿Comer o ducharte?
- Comer, sin dudas –Se rió.
- Pues espérate aquí que voy a hacerte algo.
- Voy contigo –Dijo, intentándose levantar.
Anahí se dio cuenta de que a Dulce le costaba ponerse en pie, así que la agarró de la mano y la ayudó y, así, agarrada de la mano, la llevó a la cocina. Una vez allí Dulce tomó asiento.
- Toma, creo que esto te vendrá bien –Le dijo Anahí, dándole una pastilla con un vaso de agua.
- ¿Qué es?
- Para los dolores musculares, creo que lo necesitas –Le picó el ojo con una sonrisa, volteándose y comenzando con la comida.
Hacía tanto tiempo que Anahí no picaba el ojo a Dulce que la pelirroja casi sintió que se moría, le encantaba ese gesto.
- Oye Annie… -Decía, observándola de espaldas.
- Dime –Le dijo, sin mirarla, centrada en lo que hacía.
- Que… gracias por todo y perdón por molestarte, de verdad. Mañana mismo me voy, no quiero incomodarte.
Se volteó, mirándola- ¿Irte? ¿A dónde te vas a ir?
- Pues… no lo sé, pero no quiero molestar. Tú y yo no estamos en nuestro mejor momento y…
- Eso no tiene nada que ver –Le dijo seriamente, interrumpiéndola- Y, de momento, si no quieres que nadie te vea así, te quedas aquí.
- No Annie, de verdad que yo no quiero incomodarte, esta es tu casa, tú ya has hecho demasiado por mí.
- No me incomodas y me quedo mucho más tranquila si te quedas aquí.
- Claro que te incomodo, terminamos muy mal y…
- Dul, de verdad… -Respiró hondo, volviendo a hacer la comida, dándole la espalda a Dulce- No quiero hablar de eso.
- ¿Sigues pensando lo mismo? –Preguntó, sin hacerle caso.
- Ya te dije que no lo quiero hablar –Le dijo, seriamente.
- Pero tarde o temprano tenemos que hablar, ¿no?
- Ahora no creo que sea el momento, acabas de salir y lo que necesitas es descansar.
- Pero…
- Dulce, NO –Se negó rotundamente.
- Vale, lo siento… -Se dio por vencida, disculpándose- ¿Cómo está mi mamá? ¿Sabes algo de ella?
La miró, pero sin dejar de hacer las cosas- Está muy mal la pobre… El otro día me llamó y me contó que no querías que nadie le dijera nada de ti.
- Ya te expliqué por qué.
- Ya, ya lo sé, pero estaba muy preocupada. Mañana creo que deberías llamarla, a ella, a Chris y a Vanessa para avisar de que saliste.
- ¿Y qué les digo? Salí, pero no quiero que me vean. No puedo decirles eso…
- Llámalos por lo menos para que sepan que estás bien, están súper preocupados Dul.
- Bueno, mañana ya veo qué hago… -Dijo, sin ninguna gana.
- Como quieras –Le dijo, volviendo a su trabajo y dejando de mirarla.
Dulce, aprovechando que Anahí estaba de espaldas, la revisó de arriba a bajo, observando ese camisón que tanto le gustaba, como si hiciera años que no lo hacía. Definitivamente echaba muchísimo de menos ese cuerpo.
- Oye Dul y… yo sé que a lo mejor este no es el momento de hablarlo, pero… ¿no piensas denunciar a la gente que te hizo eso? –Preguntó la rubia.
- ¿Qué? –Saliendo de su transe, sin ni si quiera haberla escuchado.
La miró- ¿Me estás haciendo caso?
- Sí, sí, claro –Mintió.
- A ver, ¿qué te dije? –Sonreía divertidamente, sabiendo que no sabría responder.
- Pues…. –Se rió- No sé.
Se rió- Si quieres puedes irte a dormir mientras yo hago esto, tienes que estar muy cansada –Propuso.
- Sí, lo estoy, pero prefiero quedarme aquí contigo…
La miró un momento- Como quieras –Volviendo, una vez más, a su trabajo- Bueno, te lo digo otra vez… sé que a lo mejor este no es el momento de hablarlo, pero… ¿no piensas denunciar a la gente que te hizo eso? –Repitió la pregunta.
- No, claro que no. ¿A quién voy a denunciar? Los policías estaban presentes cuando pasaba todo.
- No sé, pero…
- No quiero volver ahí dentro Annie, ya salí y ya, no los voy a volver a ver… ya pasó y…no quiero más problemas.
- Vale, vale, entiendo, lo siento. –Se disculpó.
- Oye… -Respirando hondo, volviendo a llevarse las manos a la cabeza- ¿y para el mareo no tienes nada?
Se volteó, preocupada- ¿Tienes mareo?
- Un poco –Confesó.
- Pues… no, para el mareo no tengo nada. Pero ¿estás bien? –Acercándose a ella, agarrándole la cara, consiguiendo que la mirara.
- Sí –Sonrió cortamente- Solamente estoy un poco mareada, supongo que estoy demasiado cansada, nada más.
- ¿Segura? –Preguntó, sin la mínima intención de soltarle la cara.
Mirándola hipnotizadamente, estaba demasiado cerca- Sí, de lo que no estoy segura es de no poder evitar besarte si estás tan cerca… -Le dijo, en un hilo de voz, pues estaban muy cerca y no hacía falta hablar más alto.
Anahí, sin más, le soltó la cara y volvió a su trabajo, en silencio, sin decir nada.
- Annie, lo siento… lo dije sin pensar… -Dijo Dulce, preocupada por la fría reacción de Anahí.
La rubia volvió a guardar silencio, continuando con la comida.
Dulce intentaba justificarse de otra forma- En serio, no sé por qué…
- Déjalo Dul, da igual –La interrumpió Anahí, por fin hablando, pero sin mirarla.
Esta vez fue Dulce la que no respondió, prefirió callarse. Al cabo de unos diez minutos, Anahí ya había terminado de la comida y se la sirvió a Dulce.
Dándole el primer bocado a la comida- Dios… qué rico –Se rió, comiendo.
Sonrió- Me alegro de que te guste –Observando cómo comía- Voy a buscarte algo de ropa, ahora vengo –Dulce asintió con la cabeza, comiendo.
Anahí se dirigió a su cuarto, cogió un pantalón corto de pijama y una camisa que Dulce le había dejado hacía tiempo. Seguidamente cogió una toalla, lo dejó todo en el baño y regresó a la cocina. Cuando llegó allí se encontró a Dulce de pie, fregando los platos, pues ya había terminado.
- Dul, ¿qué haces? –Le dijo desde atrás.
- Nada, fregándote los platos –Respondió algo que Anahí ya sabía.
- Deja eso y siéntate anda, yo lo hago –Le dijo.
- Yo lo limpio Annie, puedo hacerlo, no me estoy muriendo –Le dijo mirándola.
- Pues como quieras, pero deberías dejar que lo haga yo… -Continuaba diciendo, sentándose ahora ella en el lugar en el que estaba Dulce, observándola desde atrás.
Esta vez fue Anahí quien aprovechó que Dulce estaba de espaldas para observarla. La pelirroja continuaba sin camisa, cosa que, aunque estuviera llena de golpes, a Anahí le encantaba ver. Echaba realmente de menos no poder acariciarla.
- Pues ya está –Finalizó su trabajo Dulce, sonriendo y volteándose para mirar a Anahí.
Salió de su transe, mirándola a la cara- Bueno, pues… ¿te quieres duchar ya? Está todo preparado.
- Sí, vale –Aceptó Dulce.
Nuevamente Anahí ayudó a Dulce a llegar hasta el baño. En realidad la pelirroja podía caminar y podría llegar perfectamente ella sola hasta el baño, pero le gustaba sentir el brazo de Anahí en su cintura, ayudándola.
- ¿Puedes quitarte la ropa? –Preguntó Anahí, ya en el baño.
- Sí, no te preocupes –Le dijo, comenzando a quitarse los pantalones.
Anahí se volteó un momento, cogiendo la ropa que había elegido.
- Mira, esta camisa fue la que tú me dejaste –Le dijo, enseñándosela.
- Ah, sí, es verdad, no me acordaba –Dijo, aún en el intento de quitarse el pantalón.
Anahí observaba como Dulce hacia el intento de quitarse el pantalón con cara de dolor, pues le dolía agacharse.
- ¿Segura que puedes? –Preguntó.
La miró y se rió- No, ¿verdad?
- Pues no –Se rió, acercándose a ella- Ya te dije que yo te ayudaba.
Anahí se agachó y se dio cuenta da algo.
Riéndose- Dul, ¿cómo pensabas quitarte el pantalón si no te has quitado los zapatos?
- Ups, es verdad –Se rió.
Anahí se dispuso ahora a quitarle los zapatos y, ahora sí, le quitó el pantalón.
- Date la vuelta –Le dijo la rubia, dispuesta a quitarle ahora el sujetador, observando desde muy cerca el trasero de Dulce, comenzando a excitarse.
Dulce obedeció y se volteó, mientras notaba como Anahí le desabrochaba el broche del sujetador. Anahí tenía el sujetador de Dulce entre sus manos y, ahora, venía lo más complicado de quitar: las braguitas de Dulce.
- Oye y… ¿por qué no vamos mañana al hospital para que te miren esos golpes? –Preguntaba Anahí, intentando sacar alguna conversación mientras ella le quitaba las braguitas.
- No, no, no quiero –Se negó rotundamente, sintiendo como Anahí ya había comenzado a bajarle las braguitas.
- ¿Por qué? –Preguntó, haciendo eso lo más rápido posible para evitar que la excitación aumentara.
- Porque no, estoy bien.
- No, no estás bien –Ya volviendo a ponerse en pie, habiendo terminando su tarea de quitarle la ropa interior.
Metiéndose en la ducha- Sé que no estoy bien, pero me van a preguntar qué me pasó y no pienso decirles que me lo hicieron en la cárcel.
- Como quieras –Suspiró- Bueno, si necesitas algo me avisas –Dijo, cerrándole la mampara de la ducha.
Anahí respiró hondo, hacía bastante tiempo que no veía desnuda a Dulce y, sin dudas, era una tentación difícil de controlar. Al cabo de unos cinco minutos Dulce terminó.
- Pásame la toalla, por fa –Pidió, abriendo un poco la mampara y sacando la mano.
La rubia le dio la toalla y, en unos minutos, Dulce abrió la mampara por completo, con una toalla amarrada a su cuerpo y totalmente empapada.
- Dios… necesitaba esta ducha –Dijo la pelirroja con una sonrisa.
Anahí pudo observarla detenidamente unos largos segundos, estaba realmente hermosa.
- Déjame la ropa –Pidió Dulce.
La rubia salió de su transe y le dio la ropa, sin dejar de mirarla y sin hablar. Dulce comenzó a vestirse bajo la todavía fija mirada de Anahí. Dulce acabó de vestirse y, mientras ambas salían del baño, la pelirroja preguntó:
- ¿Qué hora es?
- Las 5 y media –Dijo, bostezando- Si quieres vete a dormir, tienes que estar muy cansada.
- ¿Y tú?
- Me tengo que levantar a las 7 para ir a la universidad, ¿para qué me voy a dormir?
- Te queda una hora y media, venga, te hago un hueco en la cama –Le sonrió, picándole el ojo.
- Ah, gracias, que generosa –Se rió.
Finalmente Anahí accedió a acostarse un rato en la cama.
- ¿Dormías bien allí dentro? –Preguntó Anahí, recostada en la almohada de lado, mirándola.
Con los ojos cerrados, boca arriba- No dormía, pero era el único sitio en el que podía estar tranquila.
Anahí no respondió, simplemente continuó mirándola. Para su sorpresa Dulce abrió los ojos y la miró.
- Bueno… yo ya te he contado todo lo que me ha pasado, ahora dime tú. ¿Qué tal has estado estos días?
- Pues mal, muy mal –Reconoció, suspirando.
- ¿Por qué?
- Porque sí, por todo…
Agarrándole la mano, acariciándola- ¿Me echaste de menos?
- Ya sabes que sí.
- Yo también
- Lo sé –Le sonrió cortamente.
- ¿Todavía me quieres? –Preguntó de súbito.
A Anahí le incomodaban esas preguntas, creía que no era el momento adecuado para hablar sobre eso.
- Dul, de verdad… mañana hablamos –Le dijo- Ahora duérmete, necesitas descansar.
- No, respóndeme, ¿todavía me quieres?
La rubia suspiró, dejando de mirarla, sin la mínima intención de contestar.
- Annie, por favor… contéstame –Rogó- ¿Todavía me quieres? –Preguntó una vez más.
Ahora sí la miró- ¿Todavía? Hablas cómo si todo hubiera pasado hace dos años… Claro que te quiero, te amo, el amor no se olvida en cinco días –Respondió claramente- Y ahora duérmete –Exigió, volteándose, dándole la espalda y cerrando los ojos.
Dulce sonrió, esa respuesta era todo lo que quería, así que, sin decir nada más, cerró los ojos, haciéndole caso por fin a Anahí.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:17 pm

Capítulo 19
Sonó el despertador a las 7, Anahí no se había dormido, simplemente empleó esas dos horas en observar a la pelirroja, pensando de todo. Se levantó, desayunó, se vistió y se fue a la universidad. Ese día pasó más rápido y fue más tranquilo. Cuando acabó la universidad regresó a su casa, entró y todo estaba muy silencioso. Se dirigió al cuarto y se dio cuenta de que Dulce, todavía, seguía durmiendo. Decidió no despertarla y se dirigió a hacer la comida. Cuando apenas iba por la mitad sintió algunos pasos detrás suya, así que se volteó y se encontró con Dulce toda despeinada y cara de dormida.
- Buenos días bella durmiente –Se rió la rubia.
Alzó una ceja, todavía adormilada, restregándose la cara- ¿Qué haces aquí? ¿No fuiste a trabajar?
- Sí, claro que fui y ya vine. Son las 3 de la tarde reina
Abrió tanto los ojos que parecían platos- ¿Las 3? ¿Dormí tanto?
- Sí –Se rió- Pero descansaste, de eso se trataba –Le picó el ojo, volviendo a su tarea de hacer la comida.
- ¿Quieres que te ayude o… algo? –Preguntó desde atrás, aún restregándose la cara, totalmente adormilada.
- ¿En ese estado? –Se rió- No gracias, mejor vete al baño y péinate, pareces una brujita loca.
Se rió, aún con los ojos entre abiertos- Tengo los pelos fatal, ¿verdad?
- Pues sí, la verdad es que sí –Riéndose.
Bostezando- Pues… ahora vengo, voy a ponerme presentable –Dijo, dirigiéndose al baño, riendo.
Mientras se terminaba de hacer la comida, Anahí se dispuso a poner la mesa. En ese momento salió Dulce del cuarto, con el pelo recogido y vestida con un pantalón vaquero de Anahí y su camisa del día anterior.
- Tuve que cogerte el pantalón, necesito ropa urgentemente –Anunció Dulce.
- Te queda muy bien –Se rió.
- Sí, perfecto –Irónicamente- En serio… tengo que ir a coger mi ropa.
- ¿Y cómo pretendes ir a coger tu ropa si no quieres que nadie te vea así? –Preguntó, acabando de poner la mesa.
- Pues no lo sé, cuando mi mamá no esté entro en mi casa y ya está…
- Tu mamá no es tonta, se va a dar cuenta de que falta tu ropa –Advirtió.
- No, no se va a dar cuenta. Ella todas las tardes va a la cafetería con sus amigas, así que esta tarde voy a buscar ropa –Anahí simplemente asintió con la cabeza- Y tú me acompañas, ¿verdad? –Preguntó o casi afirmó.
- ¿Yo? ¿Para qué?
- Para que me ayudes, no sé… Anda, ven conmigo.
- Muy bien, voy contigo si tú llamas a Chris a Vanessa y a tu mamá y les dices que estás bien, pero que estás en casa de una amiga o… lo que sea.
- ¿Qué?
- Lo que escuchaste
- Chantajista… -Mirándola mal, aunque divertidamente.
Anahí le picó el ojo con una sonrisa victoriosa y volvió a la cocina, seguida por Dulce.
- Vale, los llamo esta tarde –Aceptó por fin Dulce.
- Perfecto –Sonrió, revisando la comida.
- ¿Qué tal en la universidad? –Preguntó, sentándose.
- Pues… cómo siempre –Respondió, sin nada interesante que contar.
- ¿Dijeron algo cuando me detuvieron?
- Quisieron saber qué había pasado, pero no les dije nada.
- ¿Y Paula?
- Supongo que sabe o supone que ya no estamos juntas y… nada, no me ha vuelto a decir nada más.
- Al final se salió con la suya esa imbécil.
Cambiando completamente de tema, intentando no hablar de eso- ¿Cuándo piensas volver? –Preguntó, sentándose en frente suya.
- ¿A dónde?
- Pues a la universidad, obviamente.
Guardó un largo silencio- No lo sé.
- Te recuerdo que el viernes es la acampada, vas a tener que quedarte aquí sola –Advirtió.
- ¿Qué? –Eso no le había gustado- Mierda, es verdad, la acampada… -Suspiró- Es que no sé si quiero volver Annie…
- ¿Estás loca? Claro que vas a volver, tienes que acabar tu carrera
Dulce guardó silencio- Después de mi detención, ¿me dejarán volver?
- Claro que sí, todo el mundo tiene derecho a acabar su carrera aunque haya estado en la cárcel –Dulce sólo asintió con la cabeza- ¿Por qué no quieres volver?
- Porque cuando me vean llegar van a estar hablando y me van a preguntar por qué me detuvieron y… otra vez se van a inventar cosas que no son verdad.
- ¿Y desde cuando a ti te importa lo que digan los demás?
- Nunca, pero…
Después de ese “pero” no vino nada más, Dulce no sabía que otra excusa poner.
- Pero nada Dul… vuelves a la universidad, cuando tú quieras, tómate tu tiempo, pero vuelves –Finalizó Anahí, totalmente segura de eso.
Dulce guardó un largo silencio, pensando en una posibilidad.
- ¿Crees que aún esté a tiempo de ir a la acampada esa? –Preguntó la pelirroja.
- ¿A la acampada? ¿No decías que no ibas a ir?
- Quiero ir.
Suspiró- No sé Dul… ya reservé las plazas justas y me tienes que pagar y todo… quedan dos días.
- Tengo el dinero, le gané la carrera a Isa, acuérdate.
- Pero para darme el dinero tienes que ir a clase.
- ¿Por qué?
- ¿Cómo por qué? Se supone que tú estás detenida, que yo no te veo y que no vas a ir a la excursión… de repente, ¿piensas aparecer el día de la acampada con todo pagado? Demasiado sospechoso.
- Bueno, pues voy mañana a clases, me da igual.
- ¿En serio? –Totalmente sorprendida con esa decisión.
- Sí, en serio. Eso sí… mañana me ayudas a maquillarme para que no se me vean todos estos asquerosos golpes…
- Claro –Le sonrió cortamente- Por cierto… ¿te sigue doliendo? –Refiriéndose a todos los golpes que le había enseñado el día anterior.
- Sí, la verdad es que sí… sobretodo el de la cabeza –Refiriéndose a la herida que tenía en la cabeza con puntos- y la raja de la imbécil de Isa.
- A ver, déjame ver cómo está –Pidió.
Dulce se levantó un poco la camisa, dejando al descubierto su abdomen y, a la vez, la raja.
- Se ve fea… -Dijo Anahí, observándola- ¿No te la curaron ahí dentro? –Dulce sólo negó con la cabeza- Pues… de verdad Dul, deberías ir al hospital a que te lo curen, tal vez necesites puntos o… no sé.
Volviendo a bajarse la camisa- Ya ha pasado mucho tiempo desde que me lo hice, no necesito puntos.
- Lo que tú digas –Dijo, sin ningún ánimo de discutir, dirigiéndose a servir la comida- Ayúdame con esto anda –Pidió.
Dulce ayudó a Anahí a servir la comida. Después de comer y fregar los platos:
- Oye… sé que a lo mejor soy pesada, pero necesito hablar contigo –Dijo Dulce, observando como Anahí se sentaba en el sofá.
- Ay Dul, por Dios… -Suspirando y mirándola- ¿De qué quieres hablar?
Sentándose a su lado- ¿Todavía sigues pensando que no vale la pena?
- Sigo pensando que es una locura, que no tiene futuro, que vamos a terminar mal y haciéndonos daño.
- ¿Pero vale la pena? –Anahí no supo que responder a eso- ¿Me amas?
Puso los ojos en blanco, pues ya había respondido a eso- Sí.
- Pues… yo creo que todo vale la pena si hay amor, ¿no?
- Sí, qué bonito… -Se rió irónicamente- No Dul, las cosas no son así de fáciles –Dijo, levantándose.
- No, sí son fáciles, eres tú la que las haces difíciles –También levantándose.
- Ah, claro, ahora soy yo, ¿quieres que te recuerde por qué pasó lo que pasó? Porque tú preferiste…
- ¡No, no quiero que me recuerdes nada! –Sin dejarla hablar- ¿En serio crees que yo no estoy a la altura?
- Pues sí, lo siento, pero creo que no estás a la altura de todo esto… Tú lo ves todo fácil y no es así, no estás preparada para cuando esto se ponga serio.
- Ah, ¿yo no estoy preparada? –Ya nerviosa- ¿¡Y tú sí!? –Preguntó en un grito.
- ¡Pues sí! –Respondiendo también en gritos- ¡Soy yo la que estaba dispuesta a dejarlo todo por ti, no tú!
- ¡Perdona, pero en su momento yo también te dije que dejaba la universidad por ti!
- ¡¿Ves!? ¡Tú lo ves todo fácil! ¡¿Para ti eso es dejarlo TODO!? –Decía, ya de los nervios, estaba harta de que nadie la entendiera.
Respiró hondo, intentando tranquilizarse- ¿No lo es?
- ¡Claro que no! –Gritó con rabia, sin la mínima intención de tranquilizarse- Yo quería dejar la universidad, mi casa e irme contigo a otra ciudad, empezar de cero. ¡Eso es dejarlo todo, no dejar la universidad y quitarse el problema de encima!
- ¿¡Qué pretendes!? ¡No voy a dejar mi vida, a mi mamá y a mis amigos por ti!
Dulce dijo eso casi sin pensar, por puro nerviosismo, pero ya era demasiado tarde para borrarlo; eso le había dolido mucho a la rubia.
- Annie… lo siento, fue… lo dije sin pensar… lo siento –Se disculpaba Dulce.
Sonrió irónicamente, ya con los ojos húmedos- Pues no, claro que no vale la pena…
- Annie…
Sin dejarla hablar- ¡¡Dulce, vete a la puñetera mierda!! –Gritó totalmente en rabia, sentándose en el sofá, tapándose la cara y llorando.
- Lo siento… -Continuaba disculpándose allí de pie, sin saber qué más decir.
Negó con la cabeza, aún llorando, mirándola- No, gracias. Todavía tenía dudas de si valía la pena o no, pero con eso ya se me quitaron todas las dudas, ¡no vale la pena! Y claro, claro que no estás a la altura, ¡no estás a la altura de nada!
- Annie… -Esas cosas le estaban doliendo, pero no sabía qué decirle, definitivamente se había pasado.
- ¡¿Annie qué!? ¡Ni si quiera sabes cómo justificarte! –Nuevamente Dulce no le dijo nada- ¿Sabes qué? Deberías irte –Dijo levantándose, secándose las lágrimas- Ya estás mejor, vete a tu casa –Dijo, dirigiéndose a la puerta.
- No, espérate –Pidió, agarrándola del brazo- Quiero quedarme contigo, por favor…
Se rió irónicamente, soltándose del brazo- ¿Para qué? Ya te lo dije al principio de todo Dulce… no voy a jugarme TODO por NADA –Recalcaba con énfasis- ¡no voy a dejarlo todo por cuatro besos y un revolcón en mi cama!
- No es sólo eso y tú lo sabes.
- No, no lo sé. ¡Porque hasta hace dos minutos no era lo suficientemente importante como para empezar de cero contigo!
- ¡Lo dije sin pensar, joder!
- ¡Entonces yo sin pensar te digo que te vayas y me dejes en paz! –Respiró hondo, tranquilizándose- No quiero verte, ¿vale? Por favor, vete –Rogó, ahora sí abriendo la puerta.
Cogiendo sus cosas y caminando hasta la puerta- Mañana me vas a ver, pienso ir a clase para pagar la acampada.
- Perfecto, pero entonces seré tu profesora, nada más. -Dijo seriamente- Vete.
Dulce, sin más, salió de la casa, sintiendo como Anahí cerraba la puerta con un fuerte portazo. La pelirroja se dirigió, sin ninguna gana, a casa de su mamá. Al entrar su madre se le echó encima, abrazándola y tocándola por todos lados. Dulce le explicó cortamente lo que había pasado y se metió en su cuarto, sin ganas de ver a nadie ni de hacer nada.
Al día siguiente, Dulce, cómo había dicho, fue a clase. Todo el mundo la miró, sorprendidos y susurrando cosas, pero ninguno se atrevió a preguntarle nada. Ninguno excepto Paula:
- ¿Ya te soltaron? –Preguntó, riéndose.
Dulce no respondió, simplemente continuó su camino hasta su sitio y se sentó, pero Paula la siguió.
- Me contaron que casi mandas para el otro barrio a la tal Isa, no sabía que estuvieras tan loca, ¿eh? –Se rió.
La miró- Pues sí, estoy muy loca, así que déjame en paz si no quieres que sea a ti a quien mande al otro barrio.
Paula no pudo responder a eso, pues Anahí entró en la clase, la miró seriamente un momento y, sin más, se sentó.
- Bueno chicos… les doy la última oportunidad, ¿hay alguien más que vaya a ir a la acampada? ­Preguntó la rubia, mirando a Dulce.
La pelirroja simplemente se levantó y le dio el dinero. Mientras Anahí apuntaba su nombre en la lista le preguntó:
- ¿Podemos hablar después? –Preguntó Dulce en voz baja.
Anahí continuó escribiendo, sin hacer caso. Después la miró y le dijo:
- Gracias, vuelve a tu sitio.
Después de esa frase Dulce escuchó una risita que venía desde atrás, se volteó y se encontró a Paula riendo. Eso la hizo rabiar mucho, pero se controló y, sin más, se sentó. Seguidamente Anahí se dispuso a explicar su clase de matemáticas, pero Dulce no prestó atención, se perdió en sus pensamientos. De repente:
- Dulce, ¿podrías resolver esto? –Preguntó Anahí, desde la pizarra.
Dulce salió de su transe, mirándola- ¿Qué?
Se rió- Pobrecita, entrar en la cárcel la dejó más tonta todavía –Decía Paula desde atrás, entre risas.
 Dulce respiró hondo, llevándose las manos a la cara y restregándosela nerviosamente, estaba intentando obviarla, pero cada vez se le hacía más difícil, moría de ganas por estamparla contra la pared.
Observando el nerviosismo de Dulce- Paula, a la próxima provocación sales de la clase –Advirtió Anahí- Dulce, levántate y ven a resolver el ejercicio –Pidió la rubia.
Dulce se levantó y salió a la pizarra para hacer el ejercicio. Al cabo de media hora acabó la clase y, cuando Dulce estaba saliendo del aula, Paula le dijo:
- ¿Ya se te acabó el amor con la rubia?
- Déjame en paz –Pidió, intentando caminar.
Se puso en frente, sin dejarla pasar- Ya veo cuánto se amaban…-Decía, irónicamente.
- No es asunto tuyo, así que déjame en paz. –Repitió, seriamente, en tono amenazador.
Anahí, desde la clase, estaba observando todo eso, pero sin oír qué decían.
Nuevamente sin dejarla pasar- Si eso es amor yo soy rica.
- Ah, ¿sí? ¿Y si eres rica para qué estás trabajando de puta? –Preguntó, con la única intención de provocarla.
- No me vuelvas a llamar así –Exigió, nerviosa.
- ¿No? ¿Por qué? Si es lo que eres, ¿no? Bailas desnuda para tíos y, según me han contado, a veces les haces un trabajito, ¿no?
- ¡Cállate! –Gritó, dándole un golpe a la pared, nerviosa.
- ¿Qué pasa? ¿La verdad duele? –Continuaba con la provocación.
- ¡Que te calles! –Volvió a gritar, esta vez más fuerte, agarrándola del brazo con fuerza.
- ¿Me vas a pegar? –Se rió.
Anahí se estaba dando cuenta de que la cosa subía de tono, así que interrumpió.
- Paula, ¿qué haces?
Rápidamente Paula soltó el brazo de Dulce.
- Ay Anahí, ¿por qué interrumpiste? Paulita me iba a pegar –Decía, riéndose y mirando a Paula.
- Aquí nadie va a pegar a nadie. Estoy harta de estas peleítas –Dijo Anahí- A la próxima las expulso a las dos, ya se acabó mi paciencia –Advirtió la profesora.
- No, no… yo mejor me voy –Dijo Paula, yéndose.
En cuanto Paula se fue, Anahí se volteó, también dispuesta a irse, pero Dulce la agarró del brazo.
- Annie, por favor, déjame hablar contigo.
La miró- ¿Es sobre la clase o algo de la universidad?
- No, pero…
Sin dejarla hablar- Pues entonces no tengo nada que hablar contigo –Dispuesta a irse.
Volviendo a agarrarla- Anahí, por Dios, deja de evitarme.
- No quiero verte, no quiero hablarte, no quiero saber nada de ti, ¿lo entiendes? –Le decía.
Esas cosas le dolían- Soy tu alumna…
- Y te trataré tal, como mi alumna, pero nada más.
Nuevamente Anahí intentó voltearse, pero Dulce volvió a agarrarla, esta vez más fuertemente.
- Te necesito –Confesó la pelirroja, casi en un susurro, intentando hablar lo más bajo posible.
- No hagas esto aquí –Exigió, soltándose de su brazo, mirando a su alrededor, agradeciendo a Dios de que nadie estuviera mirándolas.
- Annie, por favor…
- Déjame en paz –Pronunció muy despacio, ya enfadada.
Y, ahora sí, Anahí consiguió irse, pero, para su sorpresa, Dulce la siguió, diciendo:
- No pienso dejarte hasta que no hablemos.
Anahí no respondía, simplemente continuaba caminando.
- Lo que dije lo dije sin pensar, te amo y por supuesto que lo dejaría todo por ti –Decía, caminando a su lado, mientras Anahí se reía irónicamente- Créeme, por favor.
- Lo único que creo es que eres una falsa, una mentirosa y que has estado jugando conmigo cómo si de una marioneta se tratara –Decía con rabia, caminando, sin ni si quiera mirarla.
- ¿Cómo puedes decir eso? Después de todo lo que he hecho por ti…
Se detuvo, mirándola- ¿Qué has hecho por mí? Dime, ¿qué coño has hecho tú por mí? –Preguntaba, nuevamente nerviosa.
Dulce también se detuvo, intentando pensar una respuesta, pero, sorprendentemente para sí misma, se quedó en blanco. En vista de que Dulce no decía nada, Anahí se respondió a sí misma:
- Nada, no has hecho una mierda por mí. Simplemente meter la pata, pedirme perdón y volver a joderlo todo –Nuevamente eso le dolió a Dulce- Y ahora, te lo ruego, déjame en paz, estamos en la universidad, por Dios.
- ¿Entonces, de verdad, vas a alejarte de mí? –Anahí asintió, aunque le costó mucho hacer ese simple gesto- Creía que te hacía feliz…
- Sí, claro que me hacías feliz, pero otras muchas veces me hacías infeliz y… lo malo no me compensa con lo bueno –Dulce simplemente asintió con la cabeza- No quiero verte, no me busques, déjame, por favor…
por fin, Anahí se fue y Dulce se quedó allí, observando cómo se iba. La pelirroja necesitaba a su amiga, Vanessa, así que, en cuanto terminó la universidad, la llamó.
- ¿Sí? –Respondió Vanessa a la llamada.
- Vane… soy yo, Dul.
- ¿Du? –Realmente sorprendida y feliz- ¿Cómo estás? ¿Dónde estás?
- ¿Puedes venir a mi casa? Mi mamá no está, necesito hablar contigo…
- Sí, claro, pero… ¿ya saliste? ¿Cómo saliste? ¿Cómo estás? ¿Qué pasó?
- Ahora te cuento.
- Vale, ya voy para allá.
En menos de quince minutos, Vanessa había llegado, saludó a Dulce con un fuerte abrazo.

- ¿Qué te pasó? –Sorprendida, observando los golpes que tenía en los brazos.
- Nada… la gente, que es muy bruta ahí dentro.
- ¿Qué más te hicieron? –Preguntó.
Dulce le enseñó los golpes y las heridas.
- ¿Y cómo saliste? ¿Cuándo?
- Anoche.
- ¿Anoche? ¿Y por qué me avisas hoy?
- Salí de madrugada y… no quería que me vieran así, así que fui a casa de Annie.
- ¿Y qué tal con ella?
Suspiró, negando con la cabeza- Mal, muy mal…
La pelirroja le contó todo lo que había pasado.
- Hace unos días ella me llamó y hablamos sobre eso –Informó Vanessa.
- ¿Sobre qué? –Se sorprendió.
- Pues… sobre ti, sobre vuestra relación… Me dijo que tú solo tienes 18 años, que tienes toda la vida por delante y que estar con una sola persona de por vida seria cómo echar tu vida a perder y… la verdad, en eso creo que tiene toda la razón.
- ¿Qué? Pero ¿por qué? La amo.
- A veces el amor no es suficiente. Y… no sé, el amor va y viene, ¿no? Esa relación no te conviene, van a acabar mal, te lo digo de verdad –Aconsejaba Vanessa.
- No Vane, el amor no va y viene… sé que jamás voy a dejar de sentir lo que siento por ella. Sí, tal vez tenga 18 años, sea inmadura, loca, orgullosa, imbécil y lo único que hago es meter la pata… pero la amo, joder.
- Pero es que ella ya tiene su edad, no está para tonterías adolescentes, ponte en su lugar también.
- Me pongo en su lugar, de verdad y la entiendo, pero ella también tiene que entenderme a mí.
- Ay, no sé Dul… -Suspiró, sin saber ya qué responderle.
- El viernes tengo una acampada con la clase y te juro por lo que más quiero, que voy a conseguir reconquistarla –Dijo Dulce, muy segura de eso.
- Solamente vas para eso, ¿verdad? –Se rió.
Se rió- Sí, la verdad es que sí.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:18 pm

Capítulo 20
El día de la famosa acampada había llegado. Todos, profesores y alumnos, se encontraron en la entrada de la universidad y subieron en los autobuses que los llevarían hasta el lugar de la acampada. Dulce se sentó sola en el autobús, sin dejar de mirar ni un segundo a Anahí, quien se también se había sentado sola, pero Carlos se sentó a su lado, cosa que hizo rabiar a la pelirroja.
Cuando llegaron asignaron las cabañas, afortunadamente para Dulce le tocó en la misma que Maite, mientras que, Anahí, tenía una cabaña individual para sí sola, al lado de la del profesor Carlos. Después todos se reunieron en el patio, donde el profesor de gimnasia dio instrucciones de todas las actividades que iban a realizar. Y, tras dar todas las normas, les dieron tiempo libre hasta el almuerzo. Dulce dedicó ese tiempo a observar como Anahí bromeaba y reía con algunos alumnos, especialmente con el profesor Carlos. Hasta que fue interrumpida por alguien:
- ¿Dulce?
La pelirroja se volteó y se encontró con Maite mirándola, sorprendida.
- ¿Qué haces? –Preguntó la chica, pues Dulce estaba escondida tras un árbol observando a Anahí.
- ¿Qué? Nada, ¿nunca te han dicho que los árboles dan buena suerte? –Fue la primera excusa que se le ocurrió, totalmente inventada.
- Ah, ¿sí? Pues a ver, déjame, que creo que la necesito –Le dijo, tocando el árbol.
Se rió- ¿Para qué?
- No me gusta el sky acuático ni todas esas cosas peligrosas que vamos a hacer después.
- ¿Vamos a hacer sky acuático? –Se sorprendió.
- Sí, claro, ¿no es cuchaste al profe?
- ¿Vamos a ir todos? –Preguntó Dulce, intentando averiguar si Anahí y Carlos irían, sin responder a Maite.
- Sí, los alumnos y los profesores, todos. –Explicó Maite.
- ¡¡Chicos a almorzar!! –Anunció Carlos en un grito, desde el comedor.
- ¿Vamos? –Preguntó Maite.
- Vete yendo tú, ahora voy yo –Le dijo.
Maite fue en dirección al comedor, mientras que Dulce se dirigió a su cabaña. Cuando apenas llevaba ahí dos minutos, Carlos entró.
- ¿Qué haces aquí? –Preguntó él.
- Nada –Respondió, sin ni si quiera mirarlo.
- Tienes que estar en el comedor –Dijo, seriamente.
Lo miró.- No tengo hambre.
- Me da igual, vete al comedor –Exigió, de malas formas.
No le había gustado nada cómo le había hablado- ¿Perdón? –Se levantó.
- Que vayas al comedor YA –Repitió en el mismo tono.
- ¿Y quién me lo dice? ¿Tú? –Se rió.
- Sí, yo –Respondió, seriamente- Sé lo violenta que eres y también sé que estuviste en la cárcel, no deberías haber salido de allí.
Eso ya la sacó de sus casillas- ¿¡Qué!? –Dándole un pequeño empujón.
- Lo que escuchaste –Dijo, seria y tranquilamente.
- ¡Repítemelo si te atreves! –Lo retó.
Sonrió irónicamente- Sí, claro que te lo repito, mira… -Se acercó un poco a su cara, quedando cara a cara con ella- Estás totalmente LOCA, eres violenta y no deberías haber salido de cárcel, te deberían haber encerrado.
Esa discusión fue interrumpida por Anahí, quien entró en la cabaña.
- ¿Qué pasa? –Preguntó, dándose cuenta de lo seria e irritada que estaba Dulce.
- Nada, estamos aquí, compartiendo opiniones –Explicó Carlos, con una sonrisa.
Anahí miró a Dulce en señal de una explicación, pero ésta no se la dio, simplemente se volteó para poder respirar hondo y no matar a Carlos en ese mismo momento.
- Le estaba diciendo que fuera al comedor, pero se niega –Continuó con la explicación Carlos.
- No tengo hambre –Repitió Dulce, volviendo a darse la vuelta, mirando a Anahí.
- Si no comes ahora no vas a poder comer nada hasta la tarde –Explicó Anahí.
- Me da igual, no tengo hambre –Repitió, sentándose en la cama.
- Muy bien, cómo quieras –Aceptó Anahí- Dentro de una hora salimos para lo del sky acuático, prepárate –Dulce solamente asintió con la cabeza- Vamos Carlos –Dijo la rubia, saliendo de la cabaña.
Antes de salir, Carlos miró a Dulce y le picó el ojo con una sonrisa, saliendo de la cabaña detrás de Anahí. En cuanto ellos salieron Dulce se levantó, nerviosa, odiaba a ese hombre.
Al cabo de media hora Maite entró en la cabaña.
- ¿Todavía estás aquí? –Preguntó la chica.
- No, me fui –Le dijo, mirándola mal, como si fuera lo más obvio.
- Era una pregunta retórica –La miró mal, riéndose- ¿Por qué no fuiste a comer?
- No tengo hambre
- Pues la comida estaba riquísima –Advirtió, sentándose en su cama.
Dulce no respondió a eso.
- Ahora vengo –Anunció la pelirroja, caminando hasta la puerta de la cabaña.
- Pero ¿a dónde…
Maite no pudo acabar la frase, pues Dulce ya había salido y no la estaba escuchando. La pelirroja sabía que ahora todos estaban en sus cabañas preparándose para el sky, así que aprovechó ese momento para ir a la cabaña de Anahí. Entró sin llamar a la puerta y se encontró a Anahí quitándose el sujetador.
- ¡Joder Dulce! –Gritó Anahí, volteándose para que Dulce no la viera.
- Oh… -Dijo simplemente, volteándose ella también- Lo siento –Se disculpó.
- Dame el bikini anda –Pidió, extendiendo la mano.
Dulce cogió el bikini que estaba encima de la cama y se lo dio.
Poniéndose el bikini de espaldas- ¿Qué quieres? No deberías estar aquí.
- Necesito hablar contigo.
Respiró hondo, aún de espaldas, en su tarea de ponerse el bikini- ¿Otra vez? Lo único que hacemos es hablar y hablar y siempre decimos lo mismo, ¿qué quieres ahora?
Guardó un corto silencio- Tienes razón –Acercándose a ella por detrás- Ya se acabó el hablar.
La pelirroja agarró a Anahí del brazo y la volteó con rapidez, atrapándola en un loco beso, cayendo en la cama, quedando ella arriba. Anahí todavía no había acabado de ponerse el bikini, por lo que se le cayó. La rubia correspondió al beso sin dudarlo, de alguna u otra forma deseaba desde hacía tiempo volver a sentir los labios de Dulce. Toda esa situación estaba subida de tono, Dulce acariciaba con ansias el cuerpo de Anahí, sin soltar sus labios, besándola salvajemente. Anahí correspondía con la misma intensidad a todo, pero con una sola mano, pues la otra la tenía en sus pechos, agarrándose el bikini para que no se le cayera del todo. En un momento la rubia recordó dónde estaban, todo lo que había pasado y decidió romper el beso.
- Para, para –Pidió, asfixiada por la rapidez del beso, intentando quitarse de debajo de Dulce.
Dulce se quitó de encima para que Anahí pudiera levantarse, respirando agitadamente, mirándola.
Levantándose y volviendo a colocarse el bikini- No lo vuelvas a hacer –Exigió, aún asfixiada, con los labios totalmente rojos.
- Correspondiste al beso –Dijo simplemente, aún con la respiración agitada.
Anahí no respondió a eso, estaba demasiado asfixiada y excitada como para hacerlo, simplemente se dedicó a, nuevamente de espaldas, colocarse el bikini.
- Annie… -Acercándose a ella por detrás, llevando sus manos la cintura de la rubia- Te necesito –Le dijo, comenzando besarle el hombro.
Eso sólo conseguía que Anahí continuara respirando agitadamente.
- Dulce, por favor… -Decía, afortunadamente ya con el bikini puesto.
- ¿Qué? –Preguntó, subiendo sus besos al cuello de Anahí- Tú también me necesitas –Dijo, besándole ahora el lóbulo de la oreja. Anahí no pudo evitar suspirar- Nos necesitamos –Le susurró, sonriendo, llevando sus manos al vientre de la rubia.
- ¿Ya te olvidaste de dónde estamos? –Preguntó, aunque sin moverse, dejando que Dulce acariciara y besara lo que quisiera.
- Claro que no… estamos solas, en tu cabaña y muertas de deseo y excitación… -Dijo, aún susurrando, besándole el cuello y bajando cada vez más su mano.
Fueron interrumpidas por alguien que tocaba la puerta y preguntaba en voz alta:
- ¡¿Anahí!? –Era Carlos- ¿¡Puedo pasar?!
- Mierda –Reaccionó por fin Anahí, alejándose de Dulce.
- Joder, ese imbécil está en todos lados –Decía Dulce.
- Métete debajo de la cama –Le dijo la rubia.
- No, no, mejor ven, bésame… –Decía, volviendo a jalar de ella para pegarla y agarrándola de la cintura, besándola.
Anahí correspondió cortamente al beso y, muy rápido se separó.
- ¡Voy! ¡Me estoy cambiando! –Gritó Anahí para que Carlos la escuchara, mientras volvía a separarse de Dulce- Métete debajo de la cama, Dulce, joder –Pidió una vez más, ya nerviosa.
Dulce, ahora sí, obedeció, metiéndose debajo de la cama, con dificultad. Cuando Dulce se metió debajo de la cama, Anahí abrió la puerta, en bikini, encontrándose con Carlos.
No pudo evitar mirarle el “bikini”- Perdón… no sabía que… -Volviendo a mirarla a la cara- que te estabas cambiando –Entrando en la cabaña.
- Oh, no pasa nada –Dijo, nerviosa, cerrando la puerta- ¿Qué quieres?
- Me avisaron que en 10 minutos sale el autobús, así que tenemos que ir preparándolo todo. Y no creo que tardemos más de dos horas en volver, así que hay que pensar algo para que hagan los alumnos en la tarde.
- Ah, claro, pero eso lo pensamos luego. Si el autobús sale en 10 minutos, déjame vestirme –Pidió.
- Vale, pero… ¿qué te pasó en los labios? –Sorprendido, mirándole la boca- La tienes toda roja.
- Pintalabios –Dijo lo primero que se le ocurrió.
- ¿Te pintaste los labios para hacer sky acuático? –Se rió.
- Pues sí –Se rió también, nerviosa.
- Bueno… voy a ir por las cabañas avisando a los alumnos, te espero en el patio ­Dijo, volviendo a salir de la cabaña.
En cuanto Carlos salió, Dulce salió de debajo de la cama. Anahí respiró hondo, sentándose en la cama. La pelirroja miró a Anahí, riéndose, lo que provocó la risa de ella también.
- Vete ya, anda –Pidió Anahí.
- ¿Así? ¿No vas a decirme nada? ¿O darme un beso o…
- Dul… -Suspiró- Lo que pasó no cambia nada. Fue… fue un beso solo, me dejé llevar demasiado, tal vez debería haber…
Sonrió irónicamente, negando con la cabeza- Déjalo, da igual. Solamente que para la próxima le correspondes el beso al imbécil de Carlos, ¿vale? A lo mejor con él si te metes en la cama, ¿no?
- ¿Qué? No te pases Dulce –Amenazó, señalándola con el dedo.
- Adiós Anahí
Dulce salió de la cabaña, algo enfadada, pues al final no consiguió lo que quería.
 Todos se dirigieron a hacer el sky acuático y, como Carlos había dicho, en menos de dos horas volvieron. Les volvieron a dar un tiempo libre y, luego, organizaron algunos juegos en los que, por supuesto, Dulce no participó, se dedicó a mirar a su profesora. Nuevamente fue interrumpida por alguien:
- ¿Qué haces ahí?
Dulce se volteó y se encontró con su profesor Carlos.
- Nada que te importe –Respondió.
- Tienes que participar –Informó.
Se rió- ¿Me obligas tú o qué? No quiero jugar y punto –Volviendo a darse la vuelta para mirar a Anahí.
- No, ya veo que tienes cosas más importantes que hacer.
Volvió a mirarlo, sorprendida por eso que había dicho- ¿Qué?
- Ni si quiera lo intentes, es demasiada mujer para ti –Dulce solo lo miraba, alucinada- Vamos… todos sabemos que eres lesbiana y se te nota a leguas que tu profesora te pone –Le decía- Y, de verdad te lo digo… ni si quiera lo intentes, no estás a su altura.
Dulce se rió irónicamente- ¿Y tú sí?
- Probablemente –Respondió, muy seguro de ello- Estoy totalmente seguro de que tengo muchísimas más probabilidades que tú.
Dulce volvió a reírse, moría de ganas por decirle que, en realidad, ella ya había tenido algo serio con Anahí- No tienes ni idea de lo que estás diciendo… -Dijo simplemente.
- Sí, claro que la tengo… El beso que nos dimos antes me dejó muy claro que puedo llegar a más –Le picó el ojo con una sonrisa, con la única intención de provocarla.
Dulce, después de escuchar eso, sintió como le hervía la sangre. No podía creer que Anahí se hubiera besado con él, se sentía completamente engañada.
- Oh, vamos… no te lo tomes así, solo fue un beso, dentro de poco será mucho más –Se rió su profesor, continuando con su provocación.
Eso fue la gota que colmó el vaso y, tras decir varios insultos, Dulce empujó a Carlos, consiguiendo que cayera al suelo y sentándose encima de él, comenzando a golpearlo. Para su sorpresa él también la golpeó en la cara, cosa que le dolió bastante, pero no se detuvo y continuó con sus golpes.
- ¡El profe Carlos y Dulce están peleando! –Gritó una alumna, lo que provocó que todos miraran, incluida Anahí.
Anahí se llevó las manos a la cabeza, sin poder creerse que realmente eso estuviera pasando. Mientras Anahí estaba totalmente paralizada, el profesor de gimnasia corrió hasta ellos, quitando a Dulce de encima y agarrándola.
- ¡Estás loca! –Le gritó Carlos, secándose la sangre, pues Dulce le había partido el labio.
- ¡Tú también me pegaste, no te hagas el santo! –Le gritó ahora Dulce, efectivamente con un golpe en la cara, pero nada comparable a como tenía la cara Carlos.
- Yo hablo con ellos Germán (Profesor de gimnasia), tú vuelve con los alumnos –Dijo Anahí, incorporándose por fin a esa conversación.
Germán regresó con los alumnos.
- ¿Qué pasó? –Preguntó simplemente Anahí.
- Está loca, se me vino encima, casi me mata –Decía Carlos, aún con sangre en el labio.
- ¡Mentiroso! –Gritó con rabia la pelirroja.
- Ah, ¿es mentira? –Preguntó él.
- ¡No! Pero ¡dile también lo que me dijiste antes! –Exigió la pelirroja.
- ¿Qué le dijiste? –Preguntó Anahí.
- Simplemente le dije que participara en el juego y nada más, se me vino encima –Explicó Carlos.
- ¡¡Mentira!! –Gritó con rabia- ¡Eres un cobarde y un mentiroso!
- ¡Dulce, cálmate por Dios! –Le gritó Anahí.
- ¡No me puedo calmar! –Gritó ahora ella- ¡Estoy harta! –Mantenía sus gritos- ¡Estoy harta de este imbécil y de ti! ¡¡Harta!! –Repitió, más fuertemente, con rabia.
Después de gritar eso Dulce se volteó y echó a correr, sin saber a dónde, sólo corría.
- ¡Dulce! –Gritó Anahí, intentando que la pelirroja parara, pero no lo hizo.
La rubia volvió a llevarse las manos a la cabeza, suspirando y nerviosa, ya no sabía qué hacer.
- ¿Se puede saber qué pasó? –Preguntó Anahí a Carlos, mirándolo.
- Nada, ya te dije que sólo…
Sin dejarlo hablar- Dulce no se pone así por nada. Algo le tuviste que decir.
- Sí, que participara, me preguntó que si yo la iba a obligar, le dije que sí y se me tiró encima.
- Pero tú también la golpeaste.
- ¡Sólo fue un golpe y sin querer! Estaba encima de mí, sólo quería pararla y sin querer le di. ¡Mira como me dejó a mí! –Dijo, realmente con la cara hecha un desastre.
- Carlos… eres su profesor, no puedes pegarle.
- Y ella es mi alumna, tampoco puede hacerlo –Respondió, seriamente.
Suspiró- Vamos a mi cabaña para curarte esos golpes, allí tengo un botiquín… -Dijo, caminando hasta su cabaña.
Anahí y Carlos se dirigieron a la cabaña. Una vez allí Carlos se sentó en la cama, mientras Anahí, con un trozo de algodón y alcohol, le curaba las heridas de su cara, muy cerca de Carlos, tanto que él podía ver cada detalle de la cara de Anahí.
- Oye… -Decía Carlos- ¿Nunca te han dicho que tienes los ojos más bonitos que he visto? –Preguntó.
Algo nerviosa e incómoda- Pues… sí –Sonrió cortamente, continuando con su trabajo.
- Eres preciosa –Dijo, llevando su mano a la cara de Anahí, acariciándola.
Ahora Anahí sí que lo miró, pero no dijo ni hizo nada. De repente Dulce entró diciendo:
- Anahí, no puedo más, necesito ha… -Viéndolos, sin poder acabar la frase.
Rápidamente Anahí se separó, mirándola. Sin más Dulce salió de la cabaña, esa imagen le había dolido demasiado.
- ¡Dul! –Anahí la volvió a llamar, pero no sirvió de nada- ¡Joder! –Gritó, agobiada.
- Lo siento Anahí, fue...
Anahí ni si quiera escuchó a Carlos y salió corriendo de la cabaña, en busca de Dulce.
- ¿Anahí? –Asomándose a la puerta de la cabaña, observando como Anahí corría, totalmente sorprendido.
La rubia se dirigió a la cabaña de Dulce, esperando encontrarla allí, pero cuando entró solamente se encontró a Maite.
- ¿Dónde está Dulce? –Le preguntó, asfixiada por la carrera que se había pegado.
- No lo sé, después de que se peleó con Carlos no la he visto más –Respondió Maite, algo sorprendida por el estado de Anahí- ¿Estás bien Anahí?
Sonrió, aunque sin ninguna gana- Sí, bueno… gracias –Dicho esto salió nuevamente, sin dejar que Maite dijera nada más.
Anahí continuó en busca de Dulce, pero dejó de correr. Después de casi 20 minutos caminando la vio a lo lejos, también caminando, pero sin saber a dónde iba. Ahora sí la rubia corrió para alcanzarla más rápidamente.
- Por fin… -Decía la rubia, ya detrás de ella, respirando agitadamente- Llevo media hora buscándote.
Dulce simplemente se secó las lágrimas, pues estaba llorando y continuó caminando.
- ¿A dónde vas? –Preguntó, agarrándola del brazo.
Nuevamente Dulce no contestó, se soltó de Anahí y continuó caminando.
- Dul, por favor, párate… -Pidió desde atrás, sin moverse.
Esta vez sí, Dulce se detuvo.
- Lo que viste… no es lo que parece.
- Sé lo que vi y parece lo que es –Dijo, con la voz rota.
- No, para nada –Respondió- Dul, mírame… -Pidió, volviendo a agarrarle el brazo y volteándola.
Dulce se volteó y la miró, secándose las lágrimas que nuevamente habían salido.
- Le estaba curando las heridas y… de alguna forma se me declaró, pero no hay nada, ¿vale?
- Oh, vamos Anahí, por Dios, no seas cínica
- ¿Qué? –Totalmente sorprendida con eso, no entendía por qué le decía cínica.
- ¡Que ya me dijo que se besaron! –Informó, subiendo la voz.
- ¿Que te dijo qué? –Cada vez más sorprendida.
- ¡No te hagas la tonta por favor! –Pidió.
- ¡Es mentira! No me he besado con él.
- Ya, claro… -Irónicamente, sin creerle.
- ¡Pues sí, es mentira! Pero ¿sabes qué? ¡Si fuera cierto yo no tendría que darte ninguna explicación!
- ¡Es que yo no te he pedido ninguna explicación!
Anahí guardó silencio, pues Dulce tenía toda la razón.
- ¿Solamente viniste hasta aquí para decirme eso? –Preguntó Dulce.
- No, vine hasta aquí para decirte que yo también estoy harta de esto –Respondió- Estoy harta de ti, de tu agresividad, de tu bipolaridad, de tu locura, de tu orgullo… harta, estoy harta.
- Muy bien, gracias por la información. Ya me lo dijiste, ahora puedes irte.
- ¡Odio que seas así! –Gritó, con rabia.
- ¿Qué? –Sin entender qué estaba diciendo ahora.
- ¡Parece que todo te dé igual!
- ¿Qué? ¡Pero si es a ti a quien le da igual todo!
- ¡Soy yo la que vine corriendo a buscarte!
- ¡Y soy yo la que está luchando por ti y tú me mandas a la mierda!
- ¡¿Luchando por mí!? ¡Lo único que haces es cagarla cada vez más! Te peleas con tu profesor por celos, me besas y consigues que estemos a punto de que nos descubran… ¡¿eso es luchar por mí!? –Dulce respiró hondo, realmente Anahí la estaba poniendo de los nervios- Yo ya no puedo más, te juro que ya no puedo más… -Decía Anahí, con la voz entre cortada y lágrimas saliendo de sus ojos- Esta situación me sobrepasa…
- Me voy a ir de la ciudad Anahí –Informó.
- ¿Qué? –La miró sorprendida, sin la más mínima intención de secarse las lágrimas.
- Que yo tampoco puedo más, estoy harta de verte con ese tío, estoy harta de fingir que no pasa nada, estoy harta de que me rechaces… Así que me voy, voy a pedir el traslado de universidad y me largo a otra ciudad.
Tragó saliva a duras penas, asintiendo con la cabeza y, ahora sí, secándose las lágrimas- Muy bien… -Dijo simplemente.
Se rió irónicamente- ¿Y soy yo a la que parece que le da igual todo? –Anahí guardó silencio, simplemente mirándola, aún con los ojos húmedos- Estaba completamente segura de que iba a conseguir que volvieras conmigo, te juro que estaba segura, pero… ya me di cuenta de que, haga lo que haga, no va a servir de nada. Me cansé de que me rechaces y… como sé que las dos lo estamos pasando realmente mal me voy y ya está, muerto el perro se acabó la rabia –Nuevamente Anahí guardó silencio, mirando el suelo- Sólo quiero decirte una cosa más… tal vez tenga 18 años, tal vez sea una niña, tal vez sea loca, bipolar, orgullosa, agresiva y... todo lo que tú quieras, pero… TE ASEGURO –Recalcó con énfasis- que nadie te va amar cómo lo hago yo –Anahí continuaba con la cabeza baja, mirando el suelo y llorando- Y… perdóname si te he hecho daño o he metido la pata o… lo que sea… sabes que nunca fue mi intención.
Anahí no hablaba, no porque no quisiera, si no porque no podía, el llanto se lo impedía. Dulce odiaba verla llorar, así que llevó la mano al mentón de Anahí, levantándole la cara.
- No llores –Pidió la pelirroja.
Anahí no le hizo ningún tipo de caso, sus lágrimas no cesaban y, sin más, la abrazó, llorando sin ningún pudor; la pelirroja correspondió al abrazo.
- Sabes perfectamente que te amo con todo mi corazón y esto me duele muchísimo –Decía Anahí durante el abrazo, entre llantos- Pero… yo ya no sé qué hacer…
- No hay nada más que hacer, ahora solamente tranquilízate… -Pedía, abrazándola.
Estuvieron varios largos segundos más abrazadas, hasta que Dulce lo rompió diciendo:
- Bueno, ya… creo que deberíamos volver, van a sospechar si estamos tanto tiempo aquí –Dijo.
- Sí… -Dijo simplemente, secándose todavía las lágrimas.
ambas, en completo silencio, regresaron con los demás.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:18 pm

Capítulo 21
Los dos días que quedaban de acampada no pasó nada, prácticamente no hablaron, se miraban, pero no se dirigieron la palabra para nada. Al contrario de Carlos, quien continuaba provocando a Dulce, pero esta vez la pelirroja no respondió a sus provocaciones.
Dulce, en cuanto regresaron de la acampada, lo primero que hizo fue hablar con su mamá y explicarle que se iba a cambiar de su ciudad. Le costó mucho convencerla, pero finalmente lo consiguió. Lo siguiente que hizo fue buscar casa en otra ciudad, quería irse lejos, así que decidió irse a Canarias. Allí encontró una oferta muy buena y, ahora, solo faltaba hacer el traslado de universidad. Los papeles tardaron una semana, ni si quiera se había molestado en ir a clase, no quería ver a Anahí. En ese tiempo dio la noticia Christian, Vanessa y Christopher, cosa que no les gustó para nada, pero lo aceptaron. Desgraciadamente ahora lo único que faltaba era la firma de la tutora y del director, así que a Dulce le tocó ir a la universidad. Esperó a que las clases acabaran para entrar, encontrándose a Anahí saliendo de la clase.
- Dulce… -Sorprendida.
- Hola –Sonrió cortamente.
- Yo… pensaba que ya te habías ido –Dijo.
- No, he estado buscando un piso en Canarias y tenía que esperar a que me mandaran los papeles… -Anahí simplemente asintió con la cabeza- Y vine porque… necesito que tú como mi tutora y el director me firmen los papeles del traslado… -Explicó.
- Ah, claro… vamos dentro –Dijo, volviendo a entrar en la clase.
Ambas entraron en la clase, Anahí se sentó y buscó un bolígrafo. Dulce sacó los papeles, señalándole donde tenía que firmar.
- Bueno pues… ya está –Sonrió cortamente Anahí, devolviendo los papeles.
- Gracias –Agradeció, volviendo a guardarlos.
- ¿Hablaste con tu mamá? –Preguntó.
- Sí, me costó bastante que lo entendiera, pero… lo conseguí –Se rió.
- Pues me alegro –Dijo con una corta sonrisa, volviendo a levantarse, no tenía planeado volver a verla y, definitivamente, le dolía- El director debe estar en su despacho, pero deberías darte prisa antes de que se vaya –Dicho esto caminó hacia la puerta.
- Annie, espera, por favor –Rogó Dulce.
Anahí se detuvo, dándose la vuelta y mirándola.
- También vine a despedirme de ti… -Dijo la pelirroja.
- ¿Vienes a despedirte de tu profesora o de tu exnovia? –Dulce fue a hablar, pero ella continuó- Porque… si vienes a despedirte de tu profesora te dará dos besos y te deseará lo mejor, pero si vienes a despedirte de tu exnovia… preferirá no despedirse de ti, porque si lo hace… te va a pedir que te quedes –Confesó a duras penas.
Dulce no supo qué responder a eso. Así que prefirió preguntar:
- ¿Quieres que me quede?
- Como no venías a clase yo ya me había hecho a la idea de que te habías ido y que te había perdido para siempre y… no me esperaba encontrarme contigo. –Explicaba.
- No me has contestado a la pregunta –Dijo, teniendo toda la razón.
Respiró hondo- ¿Qué más da? Te vas a ir igualmente.
- Sí, me voy a ir igualmente, pero quiero saber si tú quieres que me vaya o que me quede.
- Quiero que seas feliz –Contestó.
- Nuevamente no contestas a mi pregunta –Repitió la pelirroja.
- Sí, si te he contestado. Si tú vas a ser feliz yéndote… pues sí, quiero que te vayas.
- Bueno, pues ya está, no hay nada más que hablar –Concluyó la pelirroja.
- Pues por eso, ya está, adiós y que te vaya todo bien –Dicho esto volvió a voltearse, dispuesta a salir.
Anahí deseaba con todo su corazón salir de esa clase ya, no quería verla más, le dolía demasiado esa despedida, pero, nuevamente, Dulce la llamó, diciendo:
- ¿En serio quieres dejar esto así? No nos vamos a volver a ver, quiero que todo termine bien, no con un “adiós” tan frío.
Una vez más la miró- ¿Y qué pretendes que haga?
- Que me des un abrazo, que me digas que me vas a echar de menos tanto como yo a ti y que me quieres –Dijo, claramente.
- Voy a echarte muchísimo de menos y, no, no te quiero, te amo, ya lo sabes. Y… de verdad, no quiero abrazos, ni besos ni nostalgia… -Decía en un hilo de voz, intentando con todas sus fuerzas no llorar.
- Yo también te amo y te voy a echar mucho de menos –Confesó la pelirroja.
- Ya, ya lo sé… Pero bueno, ya, por favor… Tienes mi número de teléfono, si necesitas cualquier cosa o estás mal… me llamas.
- Lo mismo te digo a ti –Le dijo.
Asintiendo con la cabeza- ¿Cuándo te vas? –Preguntó.
- Esta noche, de madrugada. Tengo que llegar a las 7 a la universidad de Canarias para entregar los papeles.
- Bueno pues… buen viaje y, nada, que te vaya bien –Dulce solo asintió con la cabeza- Ahora sí… adiós.
- Adiós Anahí…
Después de escuchar esa frase, Anahí se volteó, saliendo lo más rápido posible de esa clase, casi corriendo. En cuanto la rubia salió de la universidad comenzó a llorar, intentando controlarse, pero llorando. Toda esa semana la había pasado realmente mal pensando que Dulce ya se había ido y haciéndose a la idea de que no la volvería a ver y, definitivamente, verla sólo había conseguido empeorarlo todo.
Dulce, por su parte, se había quedado algo mal, esperaba totalmente una despedida distinta, le dolía mucho marcharse de esa forma. Se dirigió al despacho del director, le firmó el documento y se dirigió a su casa para preparar la maleta. Antes de irse decidió llamar a Vanessa para despedirse.
- ¿Sí? –Respondió ella a la llamada.
- Hola Vane –Sonrió Dulce, hablando.
- ¡Dul! Hola… -Suspiró- Llamas para despedirte, ¿no?
- Pues sí…
- Bueno, pero no te me despidas tanto y vete haciéndome un huequito en tu casa que, en cuanto pueda, voy a verte.
Se rió- Claro que sí, en cuanto pueda yo también iré a verlos.
- Oye… ¿y de Anahí no te has despedido?
- Sí… fui a verla a la universidad, pero… pues nada, me dijo que me deseaba lo mejor y esas cosas, pero no quiso abrazarme ni nada… fue una despedida bastante fría, la verdad.
- Si te hubiera pedido que te quedaras, ¿lo hubieras hecho? –Preguntó.
- Me lo pidió, indirectamente, pero me lo pidió.
Se sorprendió- ¿En serio?
- Sí
- ¿Y qué le dijiste?
- Que me iba a ir igualmente…
- Ay Dul, por Dios… -Dijo, eso no le había gustado- Llevas un montón de tiempo intentando reconquistarla y, ahora que te pide que te quedes, ¿le dices que no?
- Pues sí Vane, yo ya me cansé de estar rogándole y de que me rechace. Ahora sí, se acabó.
- Y el “todo por amor”… ¿dónde se quedó? –Preguntó, sin entender que Dulce se fuera.
- Es lo que estoy haciendo Vane… lo estoy dejando todo por amor, por el amor que le tengo creo que lo más sano para las dos es terminar con esto ya y alejarnos.
- Ay no, por favor… no puedo creerme lo que estoy oyendo. –Totalmente incrédula.
- Pues créetelo.
- Pues ¿sabes qué? No estoy nada de acuerdo con que te vayas y con todo lo que estás haciendo, pero… es tu vida, la respeto.
- Bien, gracias –Agradeció su comprensión- Bueno Vane… te dejo ya, tengo que ir al aeropuerto.
- Vale, suerte en el vuelo y cuando llegues llámame, por favor –Pidió.
- Sí, claro, no te preocupes. Oye… cuídame a mi mamá, por favor –Rogó.
- Claro que sí, tu mamá es como mi mamá, no le va a pasar nada, te lo prometo.
- Gracias Vane.
- ¡De nada preciosa! –Le dijo en tono burlón, riéndose.
Sonrió y se rió- Te quiero
- Yo también. Venga anda, cuelga ya que nos ponemos melancólicas –Se rió.
Riéndose- Vale, hasta después, ¡te quiero! –Repitió.
Después de esa despedida Dulce colgó el teléfono. Terminó de prepararlo todo, se despidió de su madre y se dirigió al aeropuerto. Tuvo que esperar un tiempo y, hasta el último momento, estuvo con el móvil en las manos, pensando en si llamar o no a Anahí, cosa que, finalmente no hizo, decidiendo subirse al avión y sabiendo que, a partir de ese momento, todo cambiaría.

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:18 pm

Capítulo 22
Seis años. Habían pasado seis años de todo. Anahí y Dulce no habían vuelto a verse ni a hablar, no sabían nada, absolutamente nada la una de la otra. Anahí continuaba dando clases en la universidad, había visto como todos sus alumnos se graduaban, pero ya no era lo mismo, ya no tenía ganas de dar clase, se había dado cuenta de que lo que la ilusionaba no era dar clases, si no darle clases a Dulce. Cuando la pelirroja se fue le costó mucho acostumbrarse a estar sin ella, pero lo consiguió. Carlos se le declaró seriamente y ella lo rechazó, dejándole las cosas claras. A partir de ahí pasaron varios hombres por su vida, si, hombres porque, definitivamente, se había dado cuenta de que las mujeres no le gustaban, solamente Dulce. Pero ninguna de esas relaciones salieron bien y, después de tanto probar, decidió darse un tiempo y dejar de buscar amor.
Dulce, por su parte, pasó el primer año muy mal. Le costó bastante acostumbrase al cambio y a que no fuera Anahí quien le diera clases, pero, finalmente, lo consiguió. También, después de mucho esfuerzo, acabó la carrera y sacó un máster de medicina, lo que le está permitiendo ser pediatra actualmente. En tema amoroso, definitivamente, no quería nada, simplemente relaciones esporádicas, había decidió no volver a enamorarse. Seguía teniendo presente a Anahí, aunque, afortunadamente, ya no le dolía recordarla, simplemente era eso: un recuerdo.
Ahora era verano, a Dulce le habían dado las vacaciones y había decidido ir a las playas de Barcelona a descansar. Alquiló un pequeño a apartamento al lado de la playa, pero tenía que comprar algo de comida, así que tuvo que dirigirse al supermercado que estaba en el centro de la ciudad. Cuando se dirigió a la sección de frutas vio a una chica castaña con unas grandes gafas de sol, de piel morena y un esterilizado cuerpo. Siempre, en cualquier lugar, reconocería ese cuerpo. Era ella, era Anahí.
- ¿Annie?
La chica se dio la vuelta, sorprendida, quitándose las gafas de sol, dejando ver así a Dulce que, efectivamente, se trataba de Anahí.
- ¿Dul? –Preguntó ella también, atónita.
Se rió- Sí
- Dios… como has cambiado –Dijo, casi con la boca abierta.
Anahí la miraba de arriba abajo, dándose cuenta de que Dulce había cambiado muchísimo, continuaba pelirroja, pero ya no era la niña de antes, su cuerpo había tomado forma de mujer.
- Tú también –Le dijo Dulce, con una sonrisa.
- Yo solamente tengo el pelo castaño, estoy igual, pero tú…
Se rió- Bueno, ¿me das un abrazo y dos besos o vas a seguir mirándome así? –Preguntó.
Se rió- Claro que sí.
Finalmente ambas se estrecharon en un abrazo.
- Me alegro de verte –Dijo Anahí, con una sonrisa, rompiendo el abrazo.
Sonrió- Yo también. Bueno, cuéntame, ¿qué haces aquí?
- En vacaciones siempre vengo aquí para descansar, mejor dime tú, ¿qué haces aquí? Se suponía que estabas estudiando en Canarias, ¿no?
- Claro, pero ya acabé la carrera y como ya me dieron las vacaciones en el trabajo pues… decidí venir aquí para descansar.
- ¿En qué trabajas?
- Soy pediatra –Informó con una corta sonrisa, orgullosa de, después de tanto esfuerzo, haber conseguido llegar hasta eso.
- ¿En serio? Vaya… qué rápido pasa el tiempo. ¿Cuántos años tienes ya?
- 24 y tú 34, ¿no?
- Sí, desgraciadamente –Se rió- Y… cuéntame, ¿cómo está tu mamá? ¿Has ido a verla? –Preguntó.
- Fui hace dos meses, un fin de semana y… sí, está bien. ¿Y tú? ¿Sigues en la universidad?
- Pues sí, allí sigo –Dulce asintió la cabeza con una sonrisa- ¿Y tu moto y las carreras?
- No… esa etapa mía de motos creo que ya se acabó –Se rió- Que casualidad, ¿eh? Mira que encontrarnos en un supermercado… -Se rió.
- Pues sí… -Riéndose.
Esas risas duraron solo unos segundo más y, después, se produjo un largo silencio. Las dos se miraban de arriba abajo, estaban totalmente impresionadas la una de la otra. Dulce rompió el silencio diciendo:
- Veo que vas cargada –Refiriéndose a que Anahí llevaba muchas bolsas.
- Sí, es que tengo que hacer una gran compra, porque venir hasta aquí en autobús es muy pesado.
- ¿Sigues sin coche?
Se rió- Sí –Dulce también se rió.
- Si quieres puedo ayudarte a llevar las bolsas –Propuso.
- Oh… no, no hace falta… -Se negó.
- Annie, tengo coche, no me cuesta nada llevarte.
- ¿También tienes coche? ¿Algo más que no sepa? –Se rió.
Riéndose- Me saqué el carnet, la moto es muy incómoda para venir a comprar.
- Pero… no hace falta Dul, de verdad, tú tienes cosas que hacer.
- Lo único que tengo que hacer es pagar esto –Señalando sus bolsas- y descansar, nada más. No me cuesta llevarte, de verdad –Insistía.
- Bueno, vale, como quieras –Aceptó por fin.
ambas pagaron su compra y salieron. Se subieron en el coche de Dulce, Anahí le indicó dónde era su apartamento y se dirigieron hacia allí. Cuando llegaron:
- Gracias –Agradeció Anahí.
- No me las tienes que dar –Sonrió cortamente.
Guardó un corto silencio, mirándola- ¿Quieres subir a tomar algo? –Propuso.
Dulce la miró, guardando un corto silencio y, al darse cuenta de eso, Anahí explicó bien:
- Hacen 6 años que no sabemos nada la una de la otra y, por lo menos a mí, me interesa saber qué tal te ha ido todo y… no sé…
- Venga, vale, subo un ratito –Aceptó por fin, parando el coche y bajándose- ¿Te ayudo? –Preguntó.
- Bueno… llévame una –Se rió, dándole una bolsa.
Dulce ayudó a Anahí con las bolsas y, ambas, entraron en la casa. Dulce ayudó a Anahí a colocar las bolsas y, después, Anahí ofreció un refresco a Dulce y se sentaron en el sofá a hablar.
- Y… cuéntame, ¿te costó mucho sacar la carrera? –Preguntó Anahí.
- Me costó adaptarme, porque fue un cambio muy… muy brusco a mitad de curso y… la verdad eso fue lo más complicado, el estudiar no me costó mucho –Explicaba.
- ¿Y por qué pediatra? No sabía que te gustaran los niños –Preguntaba, totalmente curiosa.
- Quería ser médico, eso lo tenía claro. Mi problema era qué tipo de médico y… pues sí, me gustan los niños y me decanté por la pediatría. ¿Y tú?
- ¿Yo qué? –Se rió.
- No sé… -Se rió la pelirroja.
Claramente ambas morían por preguntarse cosas más personales, como si habían reacído sus vidas o cosas parecidas, pero no se atrevían.
- ¿Cuánto tiempo vas a estar aquí? –Preguntó la castaña.
- Pues… no tengo fecha, simplemente quiero desconectar y cuando me aburra volveré –Se rió la pelirroja- ¿Y tú?
- Yo en dos semanas tengo que volver a la universidad a preparar el principio de clases y… todo eso –Dijo con un tono de voz notablemente cansado.
- ¿No te aburres? –Preguntó.
- ¿Qué?
- Que… no sé, no pareces feliz hablando de eso.
- Suspiró- Es… difícil –Dijo simplemente, levantándose y dirigiéndose a la cocina- Que calor, ¿no? –Se rió, en busca de otro refresco.
La siguió- ¿El qué es difícil Annie? –Preguntó.
La miró- Nada, tonterías.
- ¿Eres feliz? -Preguntó de súbito.
- ¿Feliz? ¿A qué te refieres?
- A todo. ¿Eres feliz con tu trabajo? ¿Eres feliz en Madrid? ¿Eres feliz… sin mí? - Preguntó por fin, deseaba hacer esa pregunta desde que la había visto en el supermercado.
Anahí se puso nerviosa y se volteó, iba a mentir y si la miraba a la cara no iba a poder hacerlo.
- Sí, claro… soy feliz –Mintió, sirviéndose el refresco.
- No lo parece –Respondió, desde atrás.
- ¿Por qué? –Preguntó, dándole la espalda.
- Hablas de todo como si estuvieras harta de vivir así.
- Sea como sea… -Volviendo a mirarla- ¿Qué más da? Cada una hizo su vida, tú estás realmente bien y yo me alegro, de verdad.
- Agradezco que te alegres, pero ¿cómo sabes que estoy bien? Sí, acabé la carrera, tengo trabajo, casa y coche… pero me falta lo más importante: alguien que me quiera –Dijo, indirectamente.
- Bueno… solamente tienes 24 años, eres joven, ya encontrarás a alguien te quiera. –Sin captar esa indirecta- Mírame a mí… tengo 34, estoy vieja y fea y… por no tener, no tengo ni coche –Dijo a duras penas, aunque con una sonrisa.
- ¿Vieja y fea? ¿Cómo puedes decir eso? Si parece que, cuantos más años cumples, más precisa estás –Confesó, con una sonrisa.
Sonrió- Gracias, pero sabes que es verdad.
- Lo único que sé es que te he echado mucho de menos estos 6 años y no ha habido ni un solo día en que no me acordara de ti –Confesó por fin- Y… la única persona que me quiera y que yo necesito es a ti, a nadie más.
Después de esa declaración Anahí se había quedado muda, no se la esperaba, pensaba que, desgraciadamente, Dulce la había sacado de su vida para siempre.
- Yo sé que ha pasado mucho tiempo y que las dos hemos cambiado mucho y… a lo mejor estoy metiendo la pata, porque tú tal vez ya… pues no sé, tal vez ya… no sientas nada por mí y…
- No te he olvidado Dul –Se declaró.
Sonrió ampliamente, realmente se alegraba de escuchar eso- Bueno pues… no voy a presionarte ni… nada, solamente te voy a proponer una cosa, ¿vale? –Anahí asintió con una sonrisa- Ahora que en estas vacaciones las dos estamos aquí, en Barcelona, ¿por qué no las pasamos juntas? Bueno… creo que estoy yendo demasiado rápido.
- ¿Por qué? –Preguntó.
- ¿Estás con alguien?
Sonrió, negando con la cabeza- Claro que no.
- ¿Entonces? ¿Te apetece? –Anahí fue a hablar, pero ella continuó- No te estoy diciendo que vengamos a vivir juntas ni… nada, solo que nos veamos y… miremos si seguimos sintiendo lo mismo o…
- Veo que te sigue costando eso de decir las cosas claras –Se rió Anahí- Básicamente lo que quieres es que empecemos de cero, que nos olvidemos de que fui tu profesora y miremos si esto tiene futuro o no.
- Eso es –Se rió Dulce- Pero bueno, dime ¿quieres?
- Sí, claro que quiero –Respondió con una amplia sonrisa- Pero… poco a poco, por favor, no quiero volver a pasarlo mal.
Asintió varias veces con la cabeza- Yo también quiero ir despacio, te lo aseguro.
- Bueno, en ese caso… voy a buscar una botellita de vino para hablar mejor, ¿no? –Propuso con una amplia sonrisa.
Se rió- Perfecto.
Anahí sirvió vino para las dos y volvieron a dirigirse al salón para hablar. Esta vez la conversación parecía ser más directa.
- Y… ¿has estado con alguien en este tiempo? –Preguntó Anahí.
- Seriamente no, no quería enamorarme –Respondió la pelirroja- Y al llegar allí no sabes lo que me pasó… -Se reía Dulce.
- A ver, sorpréndeme –Se rió Anahí.
- En Madrid, todos sabían que era lesbiana y ningún tío imbécil intentaba ligar conmigo, pero claro…
- No me lo puedo creer –Se reía Anahí, interrumpiéndola, sabiendo perfectamente lo que Dulce iba a decir.
- Pues sí, créetelo, un tío intentó ligar conmigo.
- Pagaría por ver esa escena –Continuaba con las risas Anahí- ¿Qué le dijiste? –Preguntó, entre risas.
- Que me gustaba el pescado, no la carne.
Soltó una carcajada- ¿En serio? ¿Así? Ay no, que grosera –Se reía- ¿Por qué no probaste? A lo mejor te hubieras dado cuenta de que, en realidad, si te gustan los hombres.
- ¿A mí? ¿Gustarme los hombres? –Se rió- ¿Estás loca? Me dan ASCO, te lo juro.
- Oye… nunca te lo he preguntado, ¿cuándo te diste cuenta de que no te gustaban los hombres?
- Desde que en primero de primaria vio a un niño sacarse los mocos –Confesó con cara de asco.
Totalmente sorprendida- ¿En serio? –Riéndose.
Se rió- Sí, pero no nos desviemos del tema, estábamos hablando de otra cosa… ¿Y tú? ¿Has estado con alguien?
Antes de que Anahí pudiera responder, Dulce preguntó:
- ¿Con Carlos, el profesor imbécil, tal vez?
La miró mal- No, claro que no. Habíamos dicho que no hablaríamos de eso, ¿no?
- Vale, perdón –Se disculpó.
- Pues… sí, tuve alguna que otra relación, pero nada serio, como tú, simplemente nos divertimos y ya.
- ¿Hombre o mujer?
- Hombres, hombres, por supuesto.
- ¿Cómo que hombres por supuesto? ¿No te gustan las mujeres?
- No –Respondió claramente.
- ¿Perdón? –Fingiendo estar molesta, riéndose- ¿Entonces qué quieres? ¿Que me cambie el sexo?
Se rió- Claro que no tonta… Cuando pasó lo que pasó creo que yo ya te lo expliqué… No me gustan las mujeres, me gustas tú.
- Yo soy una mujer.
- Sí, pero eres la única mujer que me gusta… no sé… ni si quiera yo lo entiendo –Se rió.
- Pues yo tampoco lo entiendo –Se rió.
- Oye… -Dispuesta a cambiar completamente de tema, con una sonrisa en sus labios- Crecer te ha sentado bien, ¿eh? Estás preciosa.
Sonrió, agarrándole la mano, dándole algunas caricias- Tú también estás preciosa.
- No tanto como tú… -Hacía mucho tiempo que no rozaba a Dulce y, definitivamente, seguía teniendo la piel igual de suave que antes- De verdad, has cambiado muchísimo y no solo físicamente, en tu forma de ser también…
- ¿Por qué?
- No sé, ahora te miro y veo a una Dulce segura de sí misma, fuerte, madura y con las cosas claras, ya no veo a esa niña loca, irresponsable, agresiva, bipolar y orgullosa.
- Bueno… bipolar y orgullosa debo admitir que a veces sigo siéndolo –Ambas se rieron- Pero pues… supongo que de eso se trata crecer, ¿no? Tuvimos mala suerte y nos conocimos en una etapa difícil para las dos.
- Exactamente –Corroboró, mirándola con una tierna sonrisa.
- Y… ¿sabes qué? –Continuaba con sus caricias en la mano de Anahí- A lo mejor suene cursi, pero… creo que… que después de seis años ninguna de las dos se haya enamorado y que nos hayamos reencontrado… no es casualidad.
- Totalmente de acuerdo contigo –Decía, manteniendo su sonrisa y correspondiendo a cada caricia que daba Dulce en su mano- Yo creo que volver a encontrarnos después de tanto tiempo en supermercado de Barcelona, definitivamente, no es casualidad. Y… si ni tú ni yo hemos encontrado a nadie que nos quiera es porque, tal vez, ya lo habíamos encontrado, solamente teníamos que darle tiempo al tiempo, ¿no? –Dulce asintió con la cabeza con una amplia sonrisa- ¿Me das un abrazo? –Preguntó.
La pelirroja sin más la abrazó, siendo rápidamente correspondida por Anahí.
- No sabes lo mal que lo he pasado todo este tiempo… -Confesó Anahí con la voz entrecortada- Tú cambiaste de universidad, de casa y de ciudad… pero yo seguía en el mismo sitio, viendo los mismos lugares y… todo me recordaba a ti, lo pasé muy mal.
- Yo también lo pasé mal, pero… -Rompiendo el abrazo para mirarla con una sonrisa- ahora lo que tenemos que hacer es aprovechar esto y disfrutar, lo pasado, pasado está –Anahí sonrió, asintiendo con la cabeza- Y… desgraciadamente creo que vamos a tener que disfrutarlo mañana, porque tengo que irme ya –Dijo, mirando su reloj, dándose cuenta de que se le había hecho tarde.
- ¿Por qué? –Preguntó tristemente, sin ninguna gana de separarse de ella.
- Porque yo apenas llegué esta mañana, no he podido colocar las maletas y ahora también tengo que colocar lo que compré antes –Explicó.
- Bueno, vale, pero ¿mañana nos vemos? –Preguntó.
- Mañana te pones un bikini que paso a buscarte a las 10 de la mañana, nos vamos a la playa –Informó con una sonrisa, picándole el ojo- ¿Te apetece? –Preguntó, dándose cuenta de que lo había decidido sin ni si quiera preguntar.
Se rió- Claro que sí, me muero de ganas –Sonrió ampliamente.
- Pues ya está dicho, mañana paso a buscarte –Concluyó ahora sí, levantándose.
También levantándose- Perfecto
Ahora venía la parte difícil: la despedida. Dulce no sabía si darle dos besos o abrazarla o, directamente, besarla. Finalmente, recordando que habían dicho que irían despacio, decidió darle dos cortos besos en cada mejilla, siendo correspondida por Anahí.
- Hasta mañana –Se despidió Dulce con una sonrisa, caminando hacia la puerta.
- Adiós… -Decía con una sonrisa, observando cómo abría la puerta.
En cuanto Dulce salió de la casa, Anahí se tiró en el sofá, con una sonrisa de oreja a oreja, definitivamente el reencuentro de Dulce había sido perfecto.
- Dios… ¡qué hermosa estaba! –Pensaba la castaña- Ha cambiado muchísimo. Ya no está loca, ya no es bipolar, ya no pega por todo… ¡por fin! ­ Se rió ella sola- Creo que eso era lo que me hacía desconfiar tanto… jamás me imaginé a una Dulce así. ­ Suspiró- Y está preciosa… Tiene un cuerpo con unas curvas que… parece que los seis años solo la han favorecido. Realmente me alegro de haberme encontrado con ella, definitivamente la necesitaba. –Volvió a suspirar- No lo puedo creer, sigo sintiendo lo mismo o más…

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Re: Todo por amor

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 10:18 pm

Capítulo 23
Al día siguiente Anahí se levantó a las 9 de la mañana, se puso un bikini y, después de mucho tiempo eligiendo la ropa, se vistió. Seguidamente preparó las cosas y, simplemente, esperó a que Dulce llegara. Cuando ya habían pasado de las 10 escuchó la bocina de un coche, se asomó por la ventana y vio a Dulce allí, esperándola. Sonrió y le hizo una señal de que ya bajaba.
- Buenos días –Sonreía Dulce, observando como Anahí abría la puerta del coche y se sentaba a su lado.
- Buenos días –Sonrió ampliamente, inclinándose un poco para darle un corto beso en la mejilla.
- ¿Cómo dormiste? –Preguntó la pelirroja, poniendo en marcha el coche.
- Bien, genial –Sonriendo, abrochándose el cinturón- ¿Y tú? –Preguntó, mirándola.
- Bien, tenía ganas de verte –Confesó con una sonrisa, mirándola.
-Sonrió ampliamente- Yo también.
- ¿Preparada para la playa? –Preguntó, sin dejar de sonreír.
- Preparadísima –Respondió, manteniendo su amplia sonrisa.
Tardaron aproximadamente quince minutos en llegar a la playa y, una vez allí, comenzaron a desvestirse. Ambas, mientras se quitaban la ropa, se miraban disimuladamente, totalmente alucinada con el cuerpo de la otra, aunque ninguna dijo nada. Una vez quitada la ropa, extendieron las toallas y se sentaron en ellas, simplemente mirando el mar. Anahí quería o, mejor dicho, necesitaba algo más de acercamiento, así que:
- ¿Me pones crema? –Preguntó la castaña con una sonrisa, dándole el bote de crema.
- Sí, claro –Sonrió, cogiendo el bote.
Anahí se tumbó boca abajo en la toalla, sintiendo como Dulce dejaba caer un chorro de crema en su espalda.
- ¿Preparada para un rico baño en el mar? –Preguntó Dulce, comenzando a extender la crema por la espalda de Anahí, intentando hablar de algo para que la situación no la pusiera tan nerviosa.
Se rió- ¿Qué? No, no, odio el mar –Le dijo, con una sonrisa, encantándole la forma en que Dulce extendía la crema.
- Pero a mí me encanta y como yo no me voy a bañar sola, tienes que venir conmigo –Informó, llevando sus manos a la cintura de Anahí, extendiendo ahí la crema, provocando que la piel de Anahí se erizara.
- Tiene que estar muy fría… -Dijo en un hilo de voz, pues había sentido un escalofrío cuando las manos de Dulce rozaron sus caderas.
- Estamos en verano, hace mucho calor, ¿qué mejor que meternos en el frío mar?
- Pues muchas cosas, definitivamente –Se rió.
Terminando su tarea, volviendo a sentarse en su toalla- Oh, vamos Annie, por favor –Rogó, mientras Anahí se incorporaba y volvía a sentarse.
Guardó un corto silencio, mirando el mar y mirando a Dulce; después suspiró- Venga, vale –Aceptó por fin.
Sonrió ampliamente, levantándose- Vamos.
- ¿Ya? –Sorprendida, desde abajo.
- Claro, vamos –Repitió desde arriba, extendiendo la mano.
Agarrando la mano de Dulce, levantándose con su ayuda- ¿Y si lo dejamos para después? –Propuso.
- No –Se negó rotundamente, mientras caminaban hasta la orilla.
- Bueno, yo me siento por aquí y tú vete bañándote –Dijo Anahí, sentándose en la orilla, sintiendo como el agua comenzaba a mojar sus pies y su trasero.
- ¿Qué? No, me dijiste que te bañabas conmigo.
- Yo te miro desde aquí –Dijo, riéndose.
- Qué divertido –Irónicamente, riéndose- Venga, vamos, por fa –Pedía, agarrándola de la mano.
Ese gesto de agarrar la mano de Anahí bastó para que la castaña aceptara a levantarse y meterse en el agua. Cuando apenas se habían adentrado en el mar, Dulce empujó a Anahí, consiguiendo que callera al agua como una caja de sardinas. La castaña se sumergió unos segundos y, después, volvió a la superficie, apartándose el pelo de la cara, observando cómo Dulce se reía.
- Maldita –Decía, colocándose el cabello, entre risas.
- Oh… no te enfades, estás preciosa así –Decía, entre risas, desde arriba.
Sonreía vengativamente, poniéndose en pie- Seguramente tú también estás preciosa así –Decía, acercándose a ella.
Se reía, alejándose de ella- No, que va, tanto como tú no.
Dejó de perseguirla- Me las pagarás, no te preocupes –Dijo, entre risas, sumergiéndose un poco en el agua.
Se rió- Ya veremos –Volviendo a acercarse a ella.
- Vamos, báñate mujer, no te voy a matar –Se rió, observando que Dulce continuaba sin bañarse.
- Pues miedo me das –Confesó riéndose, sumergiéndose en el agua.
Cuando Dulce volvió a la superficie, colocándose el cabello, Anahí se dio cuenta de algo.
- Dul, tienes algo… -Decía, señalándose la parte superior de su labio, refiriéndose a que Dulce tenía algo ahí.
- ¿Qué? ¿Dónde? –Preguntó, llevándose la mano ahí, sin conseguir quitarlo.
Lentamente Anahí se acercó a ella y llevó su mano al labio de Dulce.
- Es… un alga o una plantita –Dijo, ya quitándoselo, muy cerca de a cara de la pelirroja.
Dulce no respondió a eso, estaban tan cerca que lo único que hacía era mirar los labios de su antigua profesora.
- Ya… aquí está… -Dijo Anahí con una corta sonrisa, nerviosa por tanta cercanía, enseñándole le planta.
Nuevamente Dulce no respondió, llevó su mano derecha a la cintura de Anahí, mientras que llevaba su mano libre a la cara de la castaña, acariciándola. Anahí no decía ni hacía nada, solo se dejaba acariciar y alternaba la mirada entre los ojos y los labios de Dulce. Ambas se morían de ganas por volver a unir sus labios después de tanto tiempo y, Anahí, al ver que Dulce no daba el paso, decidió acercar más su cara a la de la pelirroja, mirando ya directamente sus labios. Varios segundos después y casi sincronizadamente ambas acortaron las distancias y, lentamente, se besaron, con miedo. Fue Anahí quien, aparentemente, agilizó un poco el beso, llevando sus brazos al cuello de Dulce. El momento era realmente mágico, hacía 6 años que no se besaban y, ambas, lo deseaban. Anahí tenía el mismo nerviosismo que la primera vez, al igual que Dulce. Desgraciadamente llegó el momento de romper el beso y, por tanto nerviosismo, lo único que se les ocurrió hacer fue sonreír ampliamente, casi riéndose. Anahí suspiró y, sin más, la abrazó, siendo correspondida rápidamente por Dulce.
- Hacía 6 años que no sentía esto… -Confesó, abrazándola.
- ¿El qué? –Preguntó, abrazándola.
Rompiendo el abrazo para poder mirarla- Esto… no sé… las mariposas en el estómago antes, durante y después del beso… -Explicaba, sonriendo.
- Pensaba que te habías besado con otras personas, ¿no? –Preguntó, llevando nuevamente su mano a la cara de Anahí, acariciándola.
- Sí, pero… no era lo mismo… Lo que yo sentí y siento contigo no… no va a haber otra persona que consiga que lo sienta… ¿Me explico? –Preguntó, riendo.
- Más o menos –Se rió- Entonces… -Bajando ahora su mano, acariciándole la nuca y continuando hacia abajo, acariciándole ahora la espalda- Después de todo, ¿me sigues queriendo? –Preguntó.
- Por supuesto… -Respondió rápidamente, sin ninguna duda- No… no he podido olvidarte… -Confesó, llevando ahora ella sus manos a la cara de Dulce- ¿Y tú? –Preguntó, ansiosa por escuchar su respuesta.
- Te amo, igual o más que antes –Dijo seriamente, sin ninguna duda, consiguiendo que a Anahí le temblaran hasta los pies- Y… no voy a dejar que te marches de mi vida, no otra vez –Anunció, agarrándole las manos- Te lo dije una vez… nadie va a amarte como lo hago yo y… creo que, con el tiempo, te has dado cuenta de que tenía razón, ¿no? –Anahí simplemente asintió con la cabeza, algo emocionada, recordando el momento el que Dulce le había dicho eso- Dijimos que poco a poco y lo voy a cumplir, pero quería que supieras lo que siento –Explicó. Anahí asintió con la cabeza, aún algo emocionada. - ¿Fuiste feliz estos años? –Preguntó, pues era algo que quería saber desde que la vio.
Anahí tragó saliva a duras penas y negó con la cabeza, ya con los ojos encharcados de lágrimas- Lo he pasado muy mal… Ir a dar clases solamente me recuerda a ti, a nosotras… No he encontrado a nadie que de verdad me haga sentir y… ya hasta estaba creyendo que iba a llegar a los 40 fea, sola y vieja, sin nadie que me quisiera… -Explicaba, con lágrimas saliendo de sus ojos, pero que eran rápidamente secadas por los dedos de Dulce.
- A ver… escúchame –Decía, aún en su tarea de secarle las lágrimas- Ni eres fea ni lo vas a ser, lo de vieja… -Sonrió- así es la vida, todos nos hacemos viejos, tarde o temprano yo también me haré vieja, pero de momento estás muy buena cariño –Consiguiendo que Anahí sonriera ampliamente- y… eso de que no tienes a nadie que te quiera… siempre la has tenido, lejos, pero la has tenido.
Sonriendo, mirándola- Gracias –Agradeció la castaña.
- No me las tienes que dar
Y, una vez más, sin más, Anahí la abrazó.
Después de esa conversación salieron del mar, pues ya tenían frío y volvieron a sus toallas, recostándose en ellas.
- Oye y… -Comenzaba a hablar, incorporándose un poco y apoyando la mano en su cara para poder mirarla- ¿sigues hablando con… -Recordando los nombres- los de las motos…? –Sin recordarlo.
- ¿Vane y Chris? –Ayudó con los nombres.
- Esos –Se rió.
- Pues… con Vane por mensajes y por internet, ya sabes… pero, desde la última vez que vinieron a visitarme, hace 4 años, no los he vuelto a ver –Anahí asintió con la cabeza- ¿Por qué?
- No, por nada, sólo por hablar de algo –Esta vez fue Dulce quien asintió con la cabeza.
Anahí continuaba en esa postura, mirando a Dulce fijamente, con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Por qué me miras así? –Preguntó la pelirroja, nerviosa con tanta atención.
Se rió- Porque sí… -Dijo simplemente, sin la mínima intención de dejar de mirarla.
- ¿Te gusta lo que ves? –Preguntó, riéndose.
- Me encanta –Respondió, manteniendo su sonrisa- Antes eras preciosa y estabas… para comerte, pero ahora estás mucho mejor, tienes un cuerpo que…
La castaña prefirió no acabar la frase, provocando una corta risa en Dulce, quien se incorporó de la misma forma que Anahí para poder mirarla de cerca.
- ¿Tengo un cuerpo que qué? –Preguntó, sonriendo.
- Que estás muy buena Dulce, que estás muy buena –Dijo por fin claramente, riéndose.
Se rió- Tú también lo estás –Le dijo, con una coqueta sonrisa en los labios.
Se rió irónicamente- Sí, claro…
La miró seriamente un momento- Pues sí, claro que sí –Anahí negó con la cabeza, manteniendo su sonrisa irónica- ¿Por qué te valoras tan poco? –Anahí simplemente subió los hombros y negó con la cabeza, en señal de desconocimiento- En todos estos años, ¿nadie te ha dicho lo preciosa que eres? –Anahí simplemente negó con la cabeza, bajando la mirada- ¿Ves? Con eso se demuestra mi teoría de que los hombres son imbéciles –Eso provocó una risa en Anahí, quien ahora sí la miró- Sigues siendo igual o más preciosa que antes, ¿vale? Ni eres vieja ni fea y, sí, estás buenísima. Tienes un cuerpo despampanante que a más de una le gustaría tener –Anahí simplemente la miró, en silencio- ¿No te miras al espejo? –Se rió, nuevamente provocando la risa de la castaña.
- Sí, claro que me miro, pero… no sé, supongo que a veces se necesita que te digan que… pues que estás guapa o que te quieren o… no sé –Explicaba, poco concretamente.
- Bueno, ya te dije que yo estoy aquí para eso –Sonriendo, agarrando la mano de Anahí- Y no me gusta que te desprecies de esa forma… a partir de ahora no quiero escuchar esas tonterías, ¿vale?
Asintió con la cabeza, sonriendo- Gracias, de verdad…
Sonrió- Dame un beso, anda –Pidió.
Anahí obedeció, dándole un corto beso en los labios y, seguidamente, la abrazó, provocando que Dulce volviera a recostarse en la toalla.
- Lo siento –Se rió la castaña, aún abrazándola.
- No pasa nada –Riéndose, abrazándola.
Rompiendo el abrazo para mirarla- ¿Puedo preguntarte una cosa?
- Claro -Respondió con una sonrisa, acariciándole la cara.
- ¿Hace cuánto tiempo tú no… -Haciendo muecas con la cara.
- ¿Yo no qué? –Sin entender la pregunta.
- Ya sabes…
- No, no sé… -Se rió.
Respiró hondo, riéndose- Me contaste de que solo tuviste relaciones esporádicas, ¿no? –Dulce asintió con la cabeza- ¿Y… hace cuanto… no tienes… relaciones?
- Bueno, no se pueden llamar relaciones Annie, simplemente conocía a gente y…
- No, no me refiero a eso –Sin saber de qué forma explicarse.
- Vale, entonces no te entiendo –Se rió.
- Pues relaciones, Dul, relaciones… -Decía, sin nada de claridad.
Guardó un corto silencio- ¡Ah! –Entendiendo por fin- ¿Sexuales? –Preguntó más claramente.
- Sí…
- Pues… -Pensando un momento- No sé, hace unos dos días.
Guardó un largo silencio, intentando analizar bien lo que Dulce había dicho- ¿Qué? –Separándose, sentándose en su toalla, totalmente alucinada con esa noticia.
Sentándose también para poder mirarla- Eso, que hace dos días, antes de venir a Barcelona.
- El revolcón de despedida, ¿no? –Decía sarcásticamente, con una sonrisa irónica en sus labios; eso le había dolido.
- Pues sí, básicamente sí –Respondió sin ningún pudor- ¿Qué tiene de malo? –Preguntó, sin entender la reacción de Anahí.
- Nada, no tiene nada de malo –Decía aún con tono irónico- Lo importante es que tú hayas disfrutado el momento, ¿no?
Alucinada- Sí, claro que lo disfruté, de eso se trataba.
- Genial, me alegro –Sin ni si quiera mirarla.
- ¿Tengo que recordarte que hace dos días tú y yo no nos habíamos visto?
- No, claro que no tienes que recordármelo.
- ¿Entonces por qué te pones así? Tenía y… y tengo todo el derecho de acostarme con quien me dé la gana.
Nuevamente eso le dolió- Creía que habías madurado, ¿sabes?
- ¿Por qué me dices eso?
- ¿Para qué quieres ir poco a poco conmigo? –Preguntaba, con lágrimas en los ojos- ¿Para, mientras vuelves a enamorarme, acostarte con todas las que te dé la gana y así no perder el tiempo?
- ¿Qué? ¡No, claro que no! –Negó rápidamente- Vamos a ver Annie… ya te lo dije, pero si quieres te lo repito… -Agarrándole la mano- Cuando yo…
- ¡No, no hace falta que me lo repitas! –Dijo, soltándole la mano- Me quiero ir a mi casa –Decidió, levantándose.
- ¿Por qué? –Preguntó, desde abajo- Estábamos pasándolo bien y te iba a…
Sin dejarla hablar- Llévame a mi casa Dul, por favor –Rogó.
Levantándose- Está bien, si quieres te llevo, pero por lo menos déjame hablar contigo y explicarte bien las cosas, ¿no?
- No –Se negó, recogiendo sus cosas.
- Sigo sin entender por qué estás así –Decía, guardando también sus cosas.
- Lo sabes muy bien.
- No, no lo sé. Lo que dijiste no es cierto, no quiero ir poco a poco para enamorarte y, mientras…
Sin dejarla hablar- ¿¡Entonces para qué!?
- Para no hacernos daño, simplemente para eso –Respondía, tranquilamente- Sí, es cierto que me acosté con una tía hace dos días, pero también lo hice el anterior y el anterior… -Confesaba.
- Vaya, agradezco mucho tu sinceridad, pero no estás arreglando nada Dulce, todo lo contrario.
- Lo hacía por diversión, no nos habíamos visto, tenía todo el derecho.
- Y lo sigues teniendo, ¿no? Porque tú y yo no somos nada –Irónicamente.
- Exacto.
Cada vez más alucinada- ¿Qué? Si de verdad me amaras tanto como dices no te acostarías con nadie y te centrarías en…
Interrumpiéndola- He dicho que tengo derecho, no que lo vaya a hacer.
- ¡Es lo mismo, Dul, por Dios!
- Estamos en la playa Annie, por favor, cálmate y no grites –Rogó, dándose cuenta de que la gente las miraba.
- Por eso, vámonos ya –Pedía.
- Annie… -Agarrándole las manos- Ahora que volví a encontrarte no quiero a otra persona que no seas tú, ¿vale? Te lo repito: era por diversión y distracción. Ahora solamente voy a centrarme en ti.
- Lo siento, pero no te creo… -Negaba con la cabeza, soltando las manos de Dulce.
- ¿Por qué?
- Porque igual que tú, yo también tengo miedo de sufrir y de que me hagas daño, ¡entiéndelo!
- Lo entiendo perfectamente, pero para eso tienes que confiar en mí, ¿no?
- Es que no confío en ti, ¡después de saber que te has acostado con media ciudad no confío en ti!
- Oh, vamos Anahí… tú también te acostaste con mucha gente, me lo dijiste.
- Sí, pero no todos los días y con distintas personas.
- Todos los días no, pero todas las semanas sí, ¿o me vas a decir que hace 4 años que no te acuestas con nadie?
Guardó un largo silencio, mirándola, emocionada- Hace 4 años no, pero sí hace 2 –Confesó por fin.
- ¿Qué? –Perpleja con esa noticia.
- Lo que escuchaste –Respondió, secándose las lágrimas que habían empezado a salir.
- Pero… ¿por qué?
- ¡Yo no puedo rehacer mi vida tan fácilmente!
- No se trata de rehacer nada, simplemente de divertirte.
Se rió irónicamente- No puedo acostarme con la gente simplemente por diversión, yo no soy como tú. Si me acuesto con alguien es porque lo quiero y… no sé, porque siento algo por esa persona…
- No seas antigua por favor.
- ¿Antigua?
- Sí, antigua.
- ¡No se trata de antigüedad, se trata de dignidad!
- Por acostarte con la gente no pierdes dignidad.
- ¡Claro que sí! ¡Sobre todo si lo haces para olvidar a otras personas y por simple placer! –Decía, gritando, ya desesperada.
Dulce no contestó, simplemente respiró hondo, mirándola en silencio, sabiendo que la gente las estaba mirando.
- Llévame a mi casa ya, por favor –Rogó la castaña, comenzando a caminar en dirección a la salida de la playa.
Dulce sin más la siguió, con sus cosas, dispuesta a llevarla a su casa. Ambas se subieron en el coche y, en silencio, llegaron a la casa de Anahí. La castaña abrió la puerta del coche, dispuesta a bajarse, pero Dulce la detuvo diciendo:
- ¿Entonces qué? ¿Ya está? –Anahí la miró- 6 años sin vernos y ahora que, por fin, volvimos a encontrarnos, ¿vas a dejarlo todo así?
- Me defraudaste, la verdad es que no me lo esperaba de ti… -Dijo, sin responder a su pregunta.
- ¿No te esperabas qué? No te he puesto los cuernos Annie, no hice nada malo, simplemente me divertí pensando que no te volvería a ver.
Asintió con la cabeza, nuevamente con lágrimas en los ojos- Entonces no te costó nada olvidarme, ¿no?
- ¿Qué?
- ¡Si te divertías tanto era porque ni pensabas en mí!
- ¡Claro que pensaba en ti, Anahí, por Dios! –Ya perdiendo los nervios- ¡No había ni un puto día en que no me acordara de ti! –Dijo con rabia, también con lágrimas en los ojos.
- ¡¿Entonces por qué coño no te molestaste en buscarme o simplemente llamarme!?
- ¡Porque tú tampoco lo hiciste!
Respiró hondo, intentando calmarse- ¿Sabes qué? Da igual, de eso hace 6 años, tú estás muy feliz ahora con tus golfas, ¿no? Pues ya está, olvidémonos de que nos volvimos a ver y vete a tu casa, ¡a lo mejor hay alguna tía esperándote en la cama!
Anahí abrió la puerta del coche, dispuesta a salir, pero nuevamente Dulce la detuvo, esta vez agarrándola con brusquedad del brazo para voltearla y, así, poder atraparla en un loco y pasional beso.
Anahí al principio no correspondió al beso, incluso se separó, pero Dulce volvió a besarla y, ahora sí, la correspondió con la misma intensidad. La castaña se dejó llevar unos segundos, pero después volvió a romper el beso, intentando nuevamente salir del coche. Una vez más Dulce la agarró del brazo, volteándola, sin dejarla salir.
Agarrando la cara de Anahí, acercándola a la suya- Ya te lo dije antes: no voy a dejar que salgas otra vez de mi vida y menos si es de esta forma –Anahí simplemente la miró- Te amo y, sí, me acosté con muchas chicas, pero te voy a confesar una cosa… -Decía, acariciándole la cara- Cerraba los ojos para imaginar que la que me estaba haciendo el amor eras tú, pensaba en ti en todo momento –Anahí volvió a guardar silencio, con los ojos húmedos- Te he demostrado que he cambiado, ya no soy la niña imbécil de hace 6 años. Esta vez sé que sí estoy a la altura, sé que si te puedo hacer feliz y… te necesito Annie, de verdad que te necesito –Decía, con lágrimas saliendo de sus ojos- No podría soportar volver a alejarme de ti, no otra vez –Ahora Anahí, aún sin decir nada, llevó sus manos a la cara de Dulce, secándole las lágrimas, aunque ella también lloraba- Necesito que me creas, necesito que no dudes de que te amo… ¿Lo dudas? –Preguntó casi con miedo.
Anahí guardó un largo silencio, mirándola- No, pero sigo sin entender que, si tanto me amas, te hayas ido acostando con…
Sin dejarla hablar- Annie lo necesitaba, necesitaba convencerme de que podía vivir sin ti y salir adelante, pero ya me di cuenta de que… que no puedo, no puedo vivir sin ti –Decía, nuevamente con lágrimas saliendo de sus ojos. Anahí también lloraba, en silencio, mirándola- ¿Sigues enamorada de mí? –Preguntó.
- Sí, claro que sí… -Dijo en un hilo de voz.
- Entonces olvídate de con quién me acosté y con quien no y, simplemente, déjame hacerte feliz –Pidió la pelirroja.
Anahí guardó silencio, mirándola. Sí, la ama y, obviamente, quiere estar con ella, pero el miedo a que, nuevamente, eso acabara mal, sólo conseguía que dudara.
- ¿Y si no sale bien? –Preguntó la castaña.
- ¿Y si sale bien? –Preguntó todo lo contrario la pelirroja- ¿Por qué iba a salir mal Annie?
- Porque tú vives en Canarias, yo en Madrid y dentro de dos semanas tengo que volver –Explicó.
- No pienses en eso ahora –Rogó.
- ¿Y en qué quieres que piense?
- En nosotras, en donde estamos y en lo feliz que podríamos ser estas dos semanas si tú quisieras –Una vez más Anahí guardó silencio- Annie… vamos a aprovechar el tiempo que perdimos, por favor…
Dulce ya no sabía qué más decir para convencerla, había gastado todos sus argumentos, así que decidió callarse, esperando a que Anahí dijera algo, pero eso no sucedió, la castaña no pronunció ni una sola palabra.
Separándose de ella y apoyándose en el respaldo del asiento del coche, suspirando- Ya no sé qué más decirte –Confesó, mirándola.
Mirándola- Necesito tiempo, ¿vale? Esto está pasando muy rápido, necesito pensar –Dijo agobiada.
- No te entiendo –Le dijo, sin mirarla.
Respiró hondo- ¿Por qué?
La miró- No te estoy pidiendo que dejes todo y vengas conmigo, simplemente quiero pasar contigo estas vacaciones y poder demostrarte que de verdad esto puede funcionar.
- ¿Y después? ¿Qué vamos a hacer después?
- Que no pienses en eso Annie, por Dios…
- ¿Y entonces qué quieres que piense? No puedo pensar en otra cosa.
Respiró hondo, definitivamente Anahí continuaba siendo la misma cabezota- Mira… si quieres pensar, piensa. Mi número sigue siendo el mismo, cuando tengas las cosas claras, me llamas.
- ¿Y mientras? ¿Qué vas a hacer?
- ¿Cómo que qué voy a hacer? –Sin comprender la pregunta.
- Da igual, déjalo, no quiero volver a discutir –Prefiriendo callarse.
Ahora sí entendiendo lo que quiso decir- No me voy a acostar con nadie Anahí, voy a esperarte.
La castaña simplemente la miró, le había gustado escuchar eso, pero únicamente le dijo:
- Adiós –Saliendo del coche, por fin sin que Dulce hiciera nada para detenerla.
Dulce observó como Anahí entraba en la casa, arrancó el coche y se fue. Anahí entró en su casa, totalmente confundida, sin saber qué iba a hacer. Por otro lado la pelirroja se dirigió a su casa, sin entender a Anahí, no comprendía por qué lo hacía todo tan difícil. Ninguna de las dos se llamó ese día y se acostaron a dormir sin saber nada la una de la otra. Esa noche sirvió mucho para Anahí, pues casi no durmió, pero si pensó en que no perdía nada intentándolo, una vez más, con su ex alumna. Así que, a las 9 de la mañana, cuando ya había decidido no intentar dormir, se levantó y buscó su teléfono para llamar a Dulce. Una pitada, dos, tres y, cuando ya iba a colgar, la pelirroja respondió:
- ¿Hhmmmm? –Claramente adormilada.
- ¿Te desperté? –Preguntó la castaña, respuesta que estaba más que clara.
Guardó un largo silencio, mientras bostezaba- Un poco… -Bostezando.
Se rió- Lo siento, es muy temprano… si quieres llamo más tarde –Propuso.
- No, ya que me despertaste dime… -Pidió, soltando una carcajada, despertándose poco a poco.
- Te llamaba para ver si te apetecía venir a desayunar y hablamos.
- Sí, sí, está bien… -Aceptó la invitación- Dame… dame media hora y estoy ahí.
Se rió- Vale, ten cuidado no te quedes dormida mientras conduces.
Se rió- No te preocupes.
Sonrió- Hasta ahora.
Nuevamente bostezando- Adiós.
Dulce se levantó rápidamente, sabía perfectamente para qué la había llamado Anahí y se alegraba de que hubiera pensado tan rápido. En otro lado, Anahí continuaba en pijama y con su bata, pero antes de vestirse prefirió preparar el desayuno. Tardó bastante pues tuvo algunos problemas y, cuando iba a vestirse, tocaron la puerta. La castaña fue rápidamente a abrir, encontrándose con Dulce.
- Hola –Sonrió cortamente Anahí- Perdón por mis pintas, no me dio tiempo de vestirme –Explicó.
Sonrió- Estás preciosa, no te preocupes –Dijo, dándole un corto beso en la mejilla, entrando en la casa.
Caminando detrás de ella- Siento haberte despertado, en serio… Llevaba toda la noche sin dormir y necesitaba hablar contigo o me volvía loca –Confesó.
- ¿Ya pensaste? –Preguntó.
- Sí, pero… vamos a desayunar primero y después hablamos –Propuso. Dulce asintió con la cabeza- Déjame vestirme, me siento ridícula así –Pidió, riéndose.
- Ya te dije que estás preciosa, pero como quieras.
- Me visto –Se rió, dirigiéndose al cuarto.
Riéndose- Aquí te espero.
Anahí se vistió y, en menos de cinco minutos, salió del cuarto, más decentemente. Desayunaron y, mientras recogían la mesa y limpiaban los platos:
- ¿Sabes qué? Soñé contigo –Confesó la pelirroja, desde la mesa, limpiándola.
- ¿Sí? –Se rió, mirándola mientras fregaba los platos- ¿Y qué soñaste?
Dulce guardó un largo silencio y, sin más, se rió.
- Mejor no te cuento –Dijo Dulce, entre risas.
- ¿Por qué? –Acabando su tarea, sentándose en frente de ella.
- Es… un poco… pervertido –Confesó, riéndose.
Se rió largamente- Seguro que no es para tanto, cuéntame –Pidió.
- Sí, sí es para tanto, créeme –Advirtió.
- Me das miedo -Confesó, riéndose-
- Mejor… cuéntame tú, me llamaste para algo, ¿no?
- Ah no, no, primero cuéntame el sueño tú, ¡no cambies de tema! –Exigió entre risas, lo que también provocó la risa de Dulce.
- Es demasiado fuerte para ti… -Dijo, simplemente intentando provocarla (en el buen sentido).
Guardó un corto silencio, procesando esas palabras- ¿Perdón? ¿Hace falta que te recuerde hasta qué grado llega mi lado pervertido? –Preguntó, refiriéndose a todos esos calientes momentos que había pasado con su alumna hace 6 años.
Sonrió- Lo recuerdo perfectamente, aunque no me vendría mal una clase de esas –Confesó, mirándola fijamente.
Anahí la miró en silencio y con una sonrisa un momento, después dijo:
- Voy a proponerte algo… -Con una amplia sonrisa.
- A ver, sorpréndeme –Pidió, sonriendo embobadamente, mirándola casi hipnotizada.
- Yo te doy una clasecita de esas… si tú me cuentas tu sueño enterito y con detalles –Propuso, picándole el ojo y sonriendo.
- ¿De verdad vas a hacer que te cuente el sueño? Es muy fuerte, en serio –Insistía, riéndose.
- Me da igual, quiero que me lo cuentes –Insistía ella también, observando cómo Dulce negaba con la cabeza y sonreía tímidamente- ¿No te atreves? –Se rió, con la única intención de provocarla y conseguir que sí lo hiciera. Dulce simplemente la miró- ¿Dónde te dejaste a la pelirroja atrevida y pervertida? –Preguntó. Nuevamente Dulce sólo la miró. Pues que pena… te quedaste sin clase, con las ganas que tenía yo de tenerte como alumna otra vez… -Decía, levantándose y dirigiéndose hacia el salón, sabiendo que eso bastaría para convencer a Dulce.
Como siempre, Anahí consiguió lo que se proponía. La pelirroja se levantó y la agarró del brazo, volteándola.
- Vale, te lo cuento –Aceptó. Anahí sonrió ampliamente, mirándola- PERO –Enfatizó- primero quiero que hablemos de lo que tenemos que hablar –Pidió, ya algo más seriamente.
- Vale –Aceptó en su mismo tono mientras asentía con la cabeza, aunque con una leve sonrisa.
Después de esa confirmación hubo un corto silencio por parte de ambas. Dulce, en señal de que Anahí no decía nada, dijo:
- Fuiste tú la que me llamó, dime…
- Sabes para qué te llamé –Dijo, mirándola mal, pues estaba claro para qué la había llamado.
- Aunque lo sepa tienes que decirlo tú, ¿no?
Anahí guardó un corto silencio, pensando que muy probablemente Dulce tenía razón. Así que agarró las manos de la pelirroja, bajó la mirada un momento, respiró hondo y volvió a mirarla.
- Antes que nada quiero pedirte perdón por cómo me puse ayer. En ese momento eras libre, no sabías nada de mí y podías hacer lo que te diera la gana y con quién quisieras… -Se disculpó.
- Pero ¿por qué te pusiste así? –Preguntó, pues era algo que aún no entendía.
Guardó un corto silencio, pues en realidad no sabía por qué- No sé… -Suspiró- Yo lo he pasado realmente mal, no he sido capaz de entregarme tan fácilmente y… no entendía que, si me amas como tú dices, hayas sido capaz de acostarte con tantas mujeres, así de fácil…
- No significaron nada –Aclaró.
- Lo sé –Respondió con una corta sonrisa- Y… después de todo lo que me dijiste ayer, estuve pensando y… llegué a la conclusión de que tienes razón. No tenemos nada que perder, lo que yo quería era poder estar contigo sin ningún impedimento y ahora no voy a desperdiciar este momento –Dulce la escuchaba, mirándola- Sí, tal vez dentro de dos semanas, cuando me tenga que ir, las cosas no salgan bien… pero de momento voy a centrarme en disfrutar como nunca pudimos hacerlo y… cuando llegue el momento miramos qué hacemos –Dulce asintió con la cabeza, sonriendo, feliz de escuchar eso- Y… -Suspiró- que te amo Dul, te amo.
Dulce sonrió ampliamente y, sin más, le dio un corto beso en los labios para, seguidamente, abrazarla; siendo correspondida por Anahí.
- ¿Estás segura? –Preguntó la pelirroja, rompiendo el abrazo.
Mirándola con una sonrisa- Sí, lo estoy –Respondió, agarrando su cara y besándola.
Correspondió un momento al beso y luego se separó- Te amo –Dijo, volviendo a besarla.
Ella también correspondió al beso y se separó- Yo también –Sonriendo y, una vez más, besándola.
Anahí y Dulce se encontraban en el sofá, aún entre besos y caricias, sin ninguna intención de parar y realmente emocionadas.
- Echaba de menos esto… -Decía Dulce, con Anahí recostada en su hombro.
- Yo también… -Sonriendo y abrazándose a su cintura- Hm… -Llevando su nariz al cuello de Dulce, oliéndolo- Sigues oliendo igual de bien.
Se rió- Nunca he entendido qué de bueno tiene mi olor.
Sin la mínima intención de dejar de aspirar su aroma- Pues que a mí me encanta… -Decía, dejando de oler y comenzando a darle cortos besos en el cuello.
- ¿Y te encanta sólo el olor o el sabor también? –Preguntó, sonriendo con los besos de la castaña.
- Ambas cosas –Aceptó, riéndose, subiendo sus besos a la mejilla de Dulce.
Dulce simplemente se rió, mientras Anahí continuaba besándola, acercando sus labios a la boca de la pelirroja.
- Oye… -Decía Anahí, dándole un corto beso en los labios- Creo que tú tienes un sueño que contarme, ¿no? –Preguntó con una sonrisa, volviendo a besarla cortamente.
- No, no… mejor bésame –Pidió, intentando evadir esa conversación, besándola.
Correspondió un momento al beso y luego se separó- Ah no, no –Riéndose y alejándose un poco para que Dulce no volviera a besarla- Me dijiste que me ibas a contar –Dulce simplemente negó con la cabeza, riéndose- Venga, hazme un pequeño resumen por lo menos –Pidió, agarrándole la mano.
- Mmm…. –Pensando en qué podía decirle, con una divertida sonrisa- ¿Te acuerdas del gimnasio de la universidad? –Anahí asintió con la cabeza- Sabes que hay duchas y vestuarios, ¿no? –Nuevamente Anahí asintió con la cabeza- Pues… soñé que yo me estaba duchando y tú… -Haciendo gestos con las manos- te metiste dentro, conmigo –Anahí la miraba sorprendida, aunque riéndose- y… lo hicimos ahí… con toda la gente fuera.
- ¿Qué? –Riéndose- ¿Y ese sueño por qué? –Dulce simplemente se rió- Dime –Pidió entre risas, sabiendo perfectamente que Dulce tenía algo que decir pero no se atrevía.
- Desde que te conocí soñaba con hacerlo ahí –Confesó. Anahí volvió a reírse- Da mucho morbo, no me vayas a decir que no –Dijo seriamente, aunque soltando algunas risas.
- Sí, da mucho morbo, pero yo no sabía que tenías ese tipo de sueños conmigo –Le dijo, ya dejando de reírse, pero sonriendo.
- Esos y muchos como esos –Dijo, haciendo otra confesión, riéndose.
- ¿Y por qué no me lo habías contado? –Preguntó, riéndose- Ese lado erótico tuyo jamás lo conocí.
- No tuvimos mucho tiempo de hablar sobre mis sueños, ¿no? –Anahí simplemente la miró, tenía toda la razón- Nos centramos más en discutir que en disfrutar…
- Justamente lo que no vamos a hacer ahora –Dijo con una sonrisa, llevando sus manos al cuello de Dulce. La pelirroja sonrió, mirándola- Quiero disfrutar, quiero ser feliz y hacerte feliz a ti –Decía manteniendo su sonrisa, dándole suaves caricias en la nuca- Y… si es posible, cumplirte alguno de tus sueñitos, ¿no? –Propuso con una pícara sonrisa.
Se rió y, sin más, la abrazó, siendo correspondida por Anahí- No tienes ni idea de cómo te eché de menos… -Decía durante el abrazo- Necesitaba tanto abrazarte…
Sonriendo, abrazándola- Sí, lo sé, perfectamente –Decía, sin la mínima intención de dejar de abrazarla.
Después de esa frase no se escuchó nada más, simplemente se abrazaban, en riguroso silencio.
- Bueno ya… -Finalizó el abrazo Anahí, separándose- Que nos ponemos sentimentales y empezamos a llorar.
Se rió- Sí, mejor
Hubo un corto silencio- Bueno… me voy a vestir –Anunció, levantándose.
- ¿Para qué? –Se sorprendió, mirándola desde el sofá.
- Para ir a dar una vuelta, no nos vamos a pasar aquí todo el día. Ahora vengo –Dijo, dirigiéndose a su cuarto.
Anahí se dirigió al cuarto para vestirse y, cuando terminó, volvió a salir.
- Bueno… ya estoy –Anunció con una sonrisa, regresando con Dulce.
Se rió, levantándose- ¿Y a dónde vamos a ir?
- Pues no sé, a pasear y comer un helado –Se rió, caminando hasta la puerta.
- Me parece bien –Sonriendo, siguiéndola.
Ambas salieron de la casa y comenzaron a caminar. Cuando no llevaban más de cinco minutos caminando, fue Dulce quien, disimuladamente, agarró la mano de Anahí, en silencio y sin hacer nada más. Anahí sonrió y correspondió, pero tampoco sin decir ni hacer nada. Llegaron a la heladería y, allí, se compraron los helados, teniendo una pequeña discusión, como siempre, sobre quién pagaba o no los helados; finalmente terminó pagando Anahí. Se sentaron en el césped de un parque para terminar de comerse el helado entre risas y besos y, de repente:
- Dulce, ¿se puede saber qué haces?
Anahí y Dulce se voltearon para ver de quién se trataba y, al hacerlo, vieron a una joven mujer con un cuerpo asombroso y un largo cabello negro. Anahí no tenía ni idea de quién era, pero Dulce parecía que sí lo tenía más claro.
- ¿Qué haces aquí? –Preguntó, levantándose.
- Vine a buscarte, ya te dije que iba a luchar por ti –Respondió ella.
- Dul, ¿qué pasa? –Preguntó ahora Anahí, levantándose, sin entender nada.
- ¿Y esta quien coño es? –Preguntó esa desconocida mujer.
- Eso digo yo, ¿quién es esta, Dulce? –Preguntaba también Anahí.
La pelirroja simplemente respiró hondo, mirando a las dos, nerviosa, sin creerse que de verdad eso estuviera pasando.
- ¡Dulce! –Gritó Anahí, a quien no le gustaba nada de lo que estaba pasando.
- Soy Carla –Se presentó la mujer- Su novia –Explicó más ampliamente.
- ¿Su qué? –Dijo Anahí, atónita con eso.
- ¡No eres mi novia Carla, déjate de tonterías! –Dijo ahora Dulce- Te pedí que te quedaras en Canarias y te olvidaras de mí.
- Y yo te dije que no iba a dejar que te fueras así tan fácil, te quiero, ¿no lo entiendes?
Anahí observaba esa conversación con la boca abierta y los ojos llenos de lágrimas, sin poder creérselo. Dulce la miró, abriendo la boca para hablar, pero sin conseguirlo, estaba demasiado nerviosa.
- ¿Y tú quién eres? –Preguntó Carla, mirando a Anahí.
- Es… Anahí… -Dijo simplemente Dulce.
- Ah, ¿la famosa Anahí? –Se rió irónicamente la chica.
- Carla, ¿por qué no te callas y te vas? Te llamo después –Pidió Dulce.
- No, aquí la que se va soy yo –Dijo Anahí, secándose las lágrimas- Y tú te puedes ir con ella, no quiero volver a verte –Dijo Anahí, volteándose, dispuesta a irse.
- No, Annie, espérate, por favor… -Rogó la pelirroja, agarrándola del brazo.
- ¡Déjame en paz! –Exigió, soltándose con brusquedad- ¡Eres una falsa, una sinvergüenza y una mentirosa de mierda!
- Annie… -Decía Dulce, sin saber cómo empezar.
- ¿Annie qué? ¡Me mentiste, me usaste! ¿Qué coño quieres? ¡¿A qué juegas!? –Preguntaba, de los nervios, bajo la mirada de Carla.
- Juega al juego del sexo querida –Explicó Carla- Va de flor en flor, simplemente es eso, eres una más, como todas –Decía la chica.
- ¡Cállate! –Exigió Dulce en un grito- ¡No tienes ni idea!
- ¡Claro que tengo idea! ¿Ya le contaste todo lo que hiciste después de llegar a Canarias y dejarla a ella? –Preguntó, sin obtener respuesta por parte de Dulce- ¡Se tiro a media isla, en las que me incluyo! –Anunció la chica, mirando a Anahí.
- ¡¡Cállate ya!! –Exigió una vez más la pelirroja.
- ¿Por qué? ¡Si es verdad! –Continuaba hablando Carla- No te importaba nada ni nadie, enamorabas a la gente y luego las dejabas tiradas en sus camas, ¡como a putas!
Anahí no podía seguir escuchando eso, así que se volteó y se fue, mientras Dulce continuaba peleando con la tal Carla.
- ¡Annie! –Dándose cuenta de que se había ido, observando cómo caminaba a lo lejos- Lárgate, ¿vale? ¡Déjame en paz! –Pidió Dulce a Carla, comenzando a caminar en dirección a Anahí.
- ¡Vete a la puñetera mierda Dulce María! –Gritó con rabia Carla, observando como la pelirroja iba detrás de Anahí.
Dulce no respondió a eso y echó a correr detrás de Anahí.
- Annie, por favor, déjame explicarte –Pedía Dulce, ya a su lado, respirado agitadamente por la carrera.
Anahí no respondió, simplemente continuó caminando con la cabeza baja, llorando y secándose las lágrimas.
- No le hagas caso, está loca –Pedía la pelirroja.
- ¿Loca? –Dijo, deteniéndose y mirándola- ¡Loca estoy yo por creerte! –Gritó con rabia- ¡Todo lo que dijo es cierto y lo sabes, tú misma me lo contaste! –Dulce sólo la miró- ¿Seguías teniendo algún compromiso con ella? –Preguntó.
- ¡No, claro que no! –Respondió rápidamente, muy segura de eso- Con ella fue con la te conté que me despedí antes de venir. Le pedí que no me buscara y se olvidara de mí y…
Interrumpiéndola- Como a todas, ¿no?
Respiró hondo- Annie…
- ¡¿Annie qué!? Sabía que te habías acostado con muchas, sí, pero… eso de dejarlas tiradas en la cama como a putas… ¡eso ya sí que no lo soporto y menos que haya venido esa tía a reclamarte como si fueras suya!
- Lo siento –Dijo simplemente- Yo no imaginé que fuera a venir ni…
Sin dejarla hablar- Claro que no te lo imaginaste. ¡A saber cuántas mujeres hay buscándote por ahí! –Dulce sólo la miró, una vez más, en silencio- ¿Cómo sé que conmigo va a ser distinto y que, después de acostarte conmigo, no me vas a dejar tirada en la cama?
- Porque te amo Anahí, por Dios. Ellas simplemente eran sexo y diversión, pero tú eres… tú eres tú, joder, te necesito para vivir.
- ¿Y cómo sé que es cierto? Perfectamente puedes estar mintiéndome, como a todas ellas. ¡Seguro que les jurabas amor eterno, te las follabas y luego desaparecías!
- ¿Cómo puedes decir eso? ¡Yo no soy así y lo sabes!
- Ya no sé cómo eres Dulce… -Confesó- Yo, después de todo lo que me acabo de enterar, no sé si sigues siendo la loca mujer que va de flor en flor o realmente has madurado o… o te importa una mierda todo y… ¡No sé, no te entiendo, no entiendo nada!
- Confía en mí, sólo te pido eso.
- ¡¿Cómo quieres que confíe en ti después de todo esto!?
- Annie… soy yo, me conoces mejor que nadie y… sabes que te amo, dijiste que me creías, ¿no? –Anahí no respondió a eso, simplemente bajó la mirada- ¿Annie?
- Si Dul, te creía, pero es que ahora… ahora yo ya no sé qué pensar ni qué creer, entiéndeme –Pedía.
- Pues no, no te entiendo… -Negaba nerviosamente con la cabeza.
- Dame una oportunidad, joder.
- ¡Es que ya te la di! ¡Te la he dado varias veces y todo sale mal siempre!
- Dijimos que íbamos a disfrutar y a no discutir…
- ¡No es culpa mía, fue esa estúpida la que apareció reclamándote como si fueras suya!
- Ya la mandé a la mierda, ¿vale? No nos va a molestar más –Anahí se rió irónicamente- ¿Qué? –Preguntó, sin entender por qué se reía.
- Tal vez ella no, pero a lo mejor viene a buscarte otra de tus ligues.
- No, claro que no.
- Mira Dulce yo…. –Suspiró- Yo ya no sé qué hacer contigo, en serio…
- Quererme y confiar en mí, eso es lo que tienes que hacer –Anahí sólo la miró- Annie, por favor… -Agarrándole la mano- Confía en mí, una vez más… -Rogaba, llevando ahora su mano a la cara de la castaña - Te juro por Dios que no voy a fallarte de nuevo.
- ¿Y yo cómo sé que es cierto? –Dulces suspiró, soltándole la cara, así que ahora fue Anahí quién le agarró la cara- Es que entiéndeme Dul, no puedo hacer como que no ha pasado nada.
- No quiero que hagas eso, sólo que confíes en mí.
- ¿Otra vez?
- Sí, otra vez –Anahí sólo la miró, acariciándole la cara- Por favor… -Rogó.
- Está bien… -Aceptó por fin- Pero a la próxima… a la próxima soy capaz de agarrar de los pelos a la tía que se meta entre nosotras y luego matarte a ti, ¿me escuchaste?
Sonrió- Sí… Gracias, gracias –Agradeció doblemente, abrazándola.
- Porque eres tú, porque si llega a ser cualquier otra persona ya te habría mandado a volar –Advirtió, correspondiendo al abrazo.
Dulce simplemente se rió y continuó abrazándola, realmente pensaba que, esa vez, Anahí no la iba a perdonar.
- Vamos a casa –Rogó Anahí, jalando del brazo de Dulce.
- ¿Para qué? –Preguntó, riéndose, caminando agarrada a su mano.
- Ya estoy harta de escuchar que todo el mundo se ha acostado contigo. Aquí la única que puede hacerte el amor soy yo, y ya estamos tardando demasiado.
Se rió, sorprendida por esa reacción- Salvaje
- Te vas a enterar de lo salvaje que puedo llegar a ser –Le dijo, caminando rápidamente, jalándola del brazo.
En menos de diez minutos, casi corriendo, llegaron a la casa de Anahí. Cuando todavía no habían ni cerrado la puerta, Anahí dejó sus cosas en el suelo y agarró a Dulce de la cintura, comenzando a besarla. La pelirroja correspondió sin ningún problema, siendo empujada por Anahí hacia el sofá.
- Estás loca –Le decía la pelirroja entre besos, mientras Anahí la recostaba en el sofá, posicionándose encima.
- Sí, lo estoy –Aceptó sin ningún pudor, comenzando a quitarle la camisa.
Ya sin camisa, sintiendo los primeros besos de Anahí en su cuello- ¿Por qué tan rápido? –Anahí dio un mordisquito en el cuello de la pelirroja, lo que provocó que suspirara- Siempre me dijiste que teníamos que ir despacio.
- Es la primera vez que soy yo la que se deja llevar… -Decía aumentando de intensidad de sus mordiscos- Así que mejor cállate –Dijo, comenzando a bajar sus besos al pecho derecho de Dulce, por encima del sujetador.
- No entiendo cómo has podido aguantar dos años sin nada de nada… -Decía, ya con los ojos cerrados, respirando agitadamente.
- No había llegado la persona apropiada –Entreteniéndose ahí.
- ¿Y yo sí soy la persona adecuada? –Preguntó, aún sin mirarla.
Sonrió- Claro que sí –Dijo, llevando sus besos ahora al pecho izquierdo de la pelirroja- Pero creo que a ti te llegaron muchas personas adecuadas… -Dijo, bajando ahora sus besos al abdomen de Dulce.
- No empieces –Dijo entre suspiros, arqueando la espalda, sintiendo como Anahí llevaba los besos a su sexo, por encima del pantalón, comenzando a desabrocharlo.
Después de eso Anahí volvió a posicionarse encima de la pelirroja, mirándola fijamente desde arriba.
- Dime que eres mía, que me amas, que soy la única a la que deseas… -Pedía la castaña, desde arriba.
Volteándose, dejando ahora a Anahí abajo- Soy tuya, sólo tuya… -Decía, besándole ahora ella el cuello, levantándole la camisa- Te amo y eres tú a la única persona que deseo… -Repitió como Anahí le había pedido, quitándole la camisa- Ahora tú dime… -Dándole suaves lametones y besos en el cuello, bajando cada vez más- que confías en mí, que me crees…
Agarrándole la cara- Ay ya, mejor no hablemos… -Pidió, atrapándola en un loco y pasional beso, intentando que eso sirviera para no responder.
Correspondió un momento al beso y luego se separó- No, no… -Ahora fue ella la que le agarró la cara firmemente, mirándola- Dímelo –Anahí solamente la miró, respirando agitadamente- ¿No me crees? –Preguntó, ya que Anahí no había respondido.
Mirando a otro lado- Sí… -Dijo en un pequeño hilo de voz, nada segura.
- Mientes ­Volviendo a agarrarle la cara, girándola, consiguiendo que la mirara- Dijiste que ibas a confiar en mí.
- Lo hago.
- No, no lo haces.
Respiró hondo, estaba bastante excitada y lo menos que quería en esos momentos era discutir- Dul, por favor, no hablemos… -Rogaba, llevando sus manos a la parte trasera de la cintura de Dulce, cerca del trasero- Te necesito –Dijo, volviendo a llevar a atrapar los labios de Dulce.
Esta vez Dulce no respondió al beso, si no que se separó rápidamente, diciéndole:
- Y yo necesito que creas en mí.
- Creo en ti, ¿vale? –Llevando su boca a la mejilla derecha de Dulce, besándola.
- Mentira –Dijo, dejando que Anahí la besara.
La miró fijamente, dejando de besarla- Te lo juro –Juró, esperando que eso bastara para convencerla.
- ¿Segura?
- Segurísima –Dulce guardó un corto silencio, de alguna forma eso la había convencido- Y ahora… te lo ruego –Llevando sus manos al cuello de Dulce- sigamos con lo que estábamos haciendo –Rogó, volviendo a besarla.
Ahora sí Dulce respondió al beso sin ningún problema, Anahí la había convencido.
- Enséñame qué has aprendido en todo este tiempo –Pidió Anahí con una juguetona sonrisa.
Sonrió, volviendo a llevar sus labios al cuello de Anahí, besándolo- No hay mejor profesora que tú, pero… -Decía, mientras acariciaba los muslos de Anahí- he aprendido bastantes cosas…
Sonriendo, totalmente a gusto con los besos de la pelirroja- A ver, ¿cuáles?
- Pues… -Decía, volviendo a subir su boca a los labios de Anahí, besándola de forma caliente, pero muy lentamente- que ir lento es mucho más placentero que hacerlo a lo loco…
Anahí se detuvo, mirándola seriamente y preguntando:
- ¿Y quién te enseñó eso? –Dulce simplemente rodó los ojos- Creo que eso ya te lo dije yo en su momento, ¿no? ¿Qué pasa? Yo era tonta y no te lo expliqué bien ¿o qué?
- Annie, ya por Dios… deja los celos.
- Entones no me digas eso.
- ¡Fuiste tú la que me pediste que te enseñara lo que había aprendido! –Exclamó, con muy poca paciencia.
Anahí simplemente suspiró, mirando el techo, aún con Dulce encima.
- ¿Sabes qué? Creo que es mejor que me vaya porque vamos a acabar discutiendo otra vez –Dijo Dulce, quitándose de encima de Anahí, cogiendo su camisa.
- Lo siento Dul… es que en serio… no puedo –Dijo, mirándola desde abajo, enderezándose.
- ¿No puedes qué? –Anahí simplemente guardó silencio. Dulce se sentó a su lado, ya con la camisa puesta- Annie, ¿qué pasa?
- Que me muero de celos Dulce, me vuelvo loca sabiendo que miles de zorras te… se han acostado contigo y… no puedo, no puedo –Explicaba, nerviosamente.
Guardó un corto silencio, negando con la cabeza- Yo ya no sé qué más decirte para que entiendas que a la única que quiero es a ti.
- Ese no es el problema –Dulce la miró- El problema es que… -Suspiró- Poco a poco, por favor… -Rogó.
- ¿Qué? –Se levantó, cada vez entendía menos a Anahí- ¡Pero si fuiste tú la que me trajo a jalones para meternos en la cama!
- Lo siento –Dijo simplemente, poniéndose la camisa- Fue… un impulso, de verdad, perdóname… -Pedía, mirándola. Dulce sólo la miró- Lo siento –Repitió una vez más.
- Quiero que esto salga bien y me da igual ir poco a poco, solamente no me vuelvas loca –Pidió.
Sonrió- Vale, perdóname –Dijo, nuevamente- ¿Te vas ya? –Preguntó, observando que Dulce cogía sus cosas.
- Sí, no quiero seguir discutiendo porque vamos a acabar mal –Respondió sin mirarla, ocupada en coger sus cosas.
La agarró del brazo, aún sentada, consiguiendo que la mirara desde arriba- Quédate conmigo, por fa –Rogó.
- Annie…
Sin dejarla hablar- No celos, no discusiones y olvidar las miles de chicas que acabaron en tu cama. Te lo prometo –Prometió. Dulce sólo la miró- Venga, quédate y abrázame, que lo necesito –Rogaba, jalando de ella, consiguiendo que cada vez se acercara más.
- ¿Segura que no vamos a pelear más? –Sentándose ya al lado de Anahí.
- Sí, segurísima, pero ya cállate y déjame abrazarte –Pedía, tirándose encima de ella, consiguiendo que se recostara en el sofá y posicionándose ella encima, recostando la cabeza en su pecho y abrazándola.
- Yo sólo quiero que confíes en mí… -Decía Dulce, algo emocionada. Anahí se sorprendió por el tono de voz de Dulce y se incorporó para mirarla- Te amo más que a mí misma… -Decía, mientras salían algunas lágrimas de sus ojos que, rápidamente, Anahí secaba- Me da mucha rabia que no confíes en mí y que, justo cuando conseguí que lo hagas, venga esa imbécil y lo joda todo otra vez…
- No llores –Pedía Anahí, observando cómo salían más lágrimas de los ojos de Dulce y era imposible secarlas.
- Es que esa tía no significó nada en mi vida, ¿vale? Solamente… -Decía, nerviosa y llorando.
- Dul, cariño, tranquilízate… -Pedía, acariciándole la mojada cara a consecuencia de las lágrimas- Ni esa mujer ni nadie va a conseguir que me separe de ti. Yo también te amo con todo mi corazón, pero las cosas están pasando muy rápido y, simplemente, quiero hacer las cosas bien, esta vez sí –Hubo un corto silencio, Dulce seguía llorando- Ya, por favor, sabes que no me gusta verte llorar –Decía, aún en la tarea de secarle las lágrimas, sin conseguir que Dulce dejara de llorar- ¿Sabes que hasta llorando estás preciosa? –Preguntó, consiguiendo que Dulce se riera.
- Sí, claro… -Decía irónicamente, secándose ella misma las lágrimas, aparentemente dejando de llorar.
- Te amo –Sonriendo ampliamente, mirándola.
Se rió- Yo también.

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