Un amor sin límites

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Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:03 pm


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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:04 pm

Sinopsis:
Anahí Portillo (26 años) siempre se ha caracterizado por su carácter independiente. Ha nacido y crecido en una casa dominada por el machismo y sabe que no quiere que su futuro lo decidan por ella. Así que desde pequeña ha luchado por salir adelante sola, haciendo una firme declaración de mujer autosuficiente. Perdió a su madre siendo muy pequeña y tuvo que crecer viendo en su hermana, Lola, como su referente materno. Pero la joven rubia siempre tuvo claro que su hermana era todo en lo que ella no se quería convertir ya que su hermana tuvo que asumir el rol de madre y ama de casa, y Anahí sabía que para evitar caer en lo mismo debía estudiar y labrarse su propio futuro.
Siempre admiró el trabajo de su padre, Francisco, pero es el único terreno en que logra entenderse con él. Este quiere mucho a su hija pero no defiende su modo de ver el mundo y mucho menos su vida privada, la cual censura sin compasión.
Aún así ella decide seguir sus pasos y unirse al cuerpo de policía pese a la oposición familiar. Se convierte en una gran policía científica y con ese cargo llegará a la comisaría de San Antonio regentada por su padre, quien después de todo sabe que su hija destaca en su puesto y se siente orgulloso de ella. Y allí se encontraría nuevamente con Poncho, que también era policía.
Poncho y ella se casaron hace unos años. Pero el suyo siempre fue un matrimonio complicado y es que dos personas con tanto carácter juntas se convierten en una bomba de relojería. Anahí siempre estuvo enamorada de él pero sabía que Poncho no la quería. Una mañana, cuando llega a casa tras una discusión decidida a hacer las paces, descubre que hay una chica en la ducha y descubre que Poncho le ha engañado con otra. Lo que ella no sabe es que la joven no es otra que su sobrina Sara, que ha pasado la noche allí y no precisamente como amigos. Como Poncho no le saca de su error, ella decide divorciarse enfurecida por la traición.
Todo se complica aún más cuando Sara entra en escena. Anahí siempre ha tenido una excelente relación con su sobrina con quien no se lleva muchos años. Son familia, pero ante todo son amigas. Por eso, será la primera en conocer los sentimientos de Sara. Sabiendo lo mal que ella lo pasó advierte a su sobrina de cómo es Poncho, pero lo que la rubia no puede sospechar es que Poncho está locamente enamorado de Sara. Y al darse cuenta decide hacerse a un lado para que su sobrina tenga lo que desea: a Poncho.
Después de su historia con Poncho, Mario llegó a San Antonio, un guapo policía que dejó totalmente enamorada a Anahí y con el cual mantuvo una relación que al final acabó en desastre… Un día, en un operativo recibió una herida de bala en el estómago (Anahí) y estuvo al borde de la muerte; justo en ese momento los médicos se dieron cuenta de que estaba embarazada de pocas semanas y ese mismo día había perdido al niño a consecuencia del balazo. Eso dejó a Anahí totalmente destrozada y poco después se enteraría Mario.
Dulce Espinoza (26 años también) es la hermana de Luis, el marido de Lola. La guapa policía de pelo violeta, declarada públicamente homosexual, llegó a San Antonio siguiendo la pista de Julio Olmedo, en el caso Káiser y terminó por quedarse en la comisaría de San Antonio. Hacía 6 años había perdido el contacto con su hermano Luis por diferencias en su forma de vivir y entender la vida. Pero cuando llega a Madrid entierran el hacha de guerra y vuelven a mantener la estrecha y unida relación que tuvieron siempre. Y al mismo tiempo retoma la relación con su sobrina, Sara, a la cual adora porque ve reflejada en ella su empeño por romper las reglas puestas por la familia.
Desde que aterriza en la comisaría revolucionará todo y a todos. Siempre ha chocado con el que será su comisario y suegro, Franco, por su liberalismo ante la vida. Este no le perdona que estropeara la comunión de Sara dando un beso a Anahí, algo que escandalizó a todo el mundo aunque ellas lo vieron como una tontería. Pero para Dulce no lo era, ya que desde joven se sentía atraída por Anahí.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:04 pm

Capítulo 1: El reencuentro problemático
Dulce se encontraba de guardia en Sevilla, estudiando el caso Káiser cuando de repente sonó su teléfono móvil:
Dulce: ¿Si? ¿Quién es? (Nadie contestaba) Oye perdona, no te escucho, ¿quién eres? ¿Si? ¿Hola? (Cortaron)
Dulce se quedó por un tiempo pensando en quien podría haber realizado esa llamada y por qué motivo, después de estar pensando continuó su guardia y cuando la acabó decidió volver a llamar al mismo número.
Dulce: Hola, buenas noches… disculpe que le llame a estas horas pero es que hoy he recibido una llamada de este número y se ha cortado.
*****: Pues lo siento señorita pero yo no he llamado a nadie
Dulce: ¿Luis? ¿Eres tú?
Luis se puso muy nervioso, hacía mucho tiempo que no escuchaba a su hermana así que prefirió cortar. Al poco rato Luis volvió a recibir una llamada del mismo número:
Dulce: Luis… ¿qué pasa? Que no me vas a coger el teléfono nunca, ¿no? ¿Cuántos años han pasado? ¿Dos, cuatro, seis, ocho? Ocho años desde que hablamos la última vez y ahora me cuelgas el teléfono… Mamá tenía razón, eres un puto sentimental. Bueno que… que si me necesitas ya sabes dónde estoy, yo prometo no colgarte. Un besito hermanito, bye. (Colgó)
Ese mismo día Luis tenía una operación para investigar sobre el Káiser y salió con Poncho y Christopher.
Llegaron a un almacén abandonado y entraron. Allí buscaron pruebas de algo y encontraron un extraño objeto. Se voltearon para identificarlo y de repente:
*****: ¡Quietos! ¡Al que se mueva por mi madre que me lo cargo! ¡Tirad las pistolas! ¡Ya, joder ya!
Los tres fingieron tirar las pistolas y de repente Poncho se volteó apuntando hacia ella, pero ella disparó al suelo.
*****: Al suelo, ¡soy policía!
Luis: ¡Tranquila! Somos compañeros, soy el inspector Espinoza, de la comisaría de San Antonio (Enseñando su placa con las manos arriba, aun de espaldas)
****: Joder… ¿Luis?
Luis: ¿Dulce? (Se volteó) Baja el arma Christopher, es mi hermana… ¿Se puede saber qué haces aquí?
Dulce: Vengo desde Sevilla. Vengo siguiendo a Julio Olmedo, alías “El Sevillano”
Luis: Joder… eres…
Dulce: (Sin dejarlo acabar) Como tú Luis, (enseñando la placa) policía.
Después de eso decidieron volver a la comisaría y dejar la expedición para otro día, Dulce fue con ellos. Una vez allí se sentaron en la cafetería:
Dulce: Bueno… ¿Qué le va a decir el hermano mayor a la hermana loca que dividió la familia en dos?
Luis: Bueno… tampoco fue tan… tan culpa tuya, vamos que… o sea, lo que fue el detonante si fue, pero que no… no me… (Nervioso) Mira Dulce, tu sabes perfectamente que no es mi fuerte lo de hablar y entonces yo… yo hace unos días me puse a escribir una carta , una carta pa’ ti, que por cierto la acabé antes. Y yo creo que ahora mismo pos es el momento de… de… de que yo (buscando en su chaqueta) te la… te la… (La encontró) te la lea… (Sacándola)
Sacó varias hojas escritas por delante y por detrás.
Luis: Bien, voy a leértela.. (Mirando la primera hoja) Querida Dulce, cuando éramos niños, una vez me pediste que… que… Mejor esto no (haciendo gestos con las manos), porque esto es como una introducción y tampoco tiene mucha importancia. Lo que quiero yo llegar es al grano de la cuestión, y me parece que eso lo escribí en la página 8B, pero no sé donde está la 8B… (Buscando en las hojas) Aquí está (la encontró después de mucho buscar) Bueno… cuando… cuando papá se fue y yo me quedé solo con mamá… bueno, esto tampoco porque no tiene a lo que yo quiero llegar y es mejor que…
Dulce: Espera… (Quitándole las hojas) Vamos al final, que por el final siempre está lo mejor, ¿no? (Con una sonrisa y cogiendo la última hoja) ¿La puedo leer yo?
Luis: Claro…
Dulce: (Leyendo con una sonrisa) Y te colgué porque no sabía como pedirte que te volvieras a nuestro lado (su sonrisa fue disminuyendo), que olvidásemos todo lo que ocurrió y volver a ser tu hermano. El hermano mayor que te llevaba de la mano al colegio (Luis la miraba fijamente), el que te acompañaba a la tiendita a comprar dulces, el que te enseñaba a volar la cometa en las playas de Huelva. Tu hermano que te quiere, Luis… (Mirándolo con una sonrisa). Toma anda… (Dándole las hojas) Luis… ¿de verdad quieres que me quede aquí con vosotros?
Luis: Claro que sí Dulce…
Dulce: Bueno… (Con lágrimas en los ojos y levantándose) Mucha información… (Sonriendo) tengo que procesar, tu sabes… (Soltando una pequeña carcajada)
Dulce fue a salir de la cafetería pero se volteó y se acercó rápido para abrazar a Luis mientras ambos lloraban. Después de eso se separó y salió de la cafetería secándose las lágrimas.
Anahí estaba en la sala de tiros “ensayando” sus tiros. Se colocó las gafas, los auriculares para amortiguar el sonido y sacó la pistola. Se concentró mirando la diana con la pistola en la mano y disparó. Dio en el centró de la diana pero se oyeron varios disparos y vio como las balas daban en la diana.
Anahí se quitó los auriculares y las gafas y miró para la izquierda. Allí se encontró a Dulce con una sonrisa y la pistola en la mano.
Dulce. Hola… (Mirándola de arriba a bajo con una sonrisa)
Anahí: Hola… (Muy sorprendida)
Dulce: ¿Cuándo has dejado la medicina? (Señalando la pistola de Anahí)
Anahí: No he dejado la medicina, soy forense… (Guardando la pistola) Cuanto tiempo… (Colocándose un mechón de pelo) ¿Cómo estás?
Dulce: … Bien, tu?
Anahí: Jo… hacía un montón que no nos veíamos… (Sin contestar a su pregunta) Por lo menos desde… bueno desde aquella vez
Dulce: Con la que liamos… igual te tengo que pedir perdón por todo lo que pasó. Se me fue mucho la cabeza ese día…
Anahí: No… se nos fue a las dos, pero no importa, éramos unas nenas (sonriendo)
Dulce: Traviesas pero… nenas (sonriendo también)
Anahí: Bueno… dame dos besos (abriendo los brazos)
Dulce: Si, claro… (Acercándose para abrazarla)
Cuando la fue a abrazar sin querer le dio un pequeño piquito:
Dulce: Perdón (riéndose y abrazándola)
Anahí la abrazó y también se rió. Mientras se abrazaban, Franco pasó por allí y vio el abrazo de ambas, así que entró rápido.
Franco: Agente Espinoza… la estaba buscando. Suba inmediatamente a mi despacho (mirándola mal)
Dulce: (Asintió) Ahora mismo (Con seguridad)
Franco salió de la sala de tiro, Anahí se le quedó mirando con una sonrisa y le dijo:
Anahí: Suerte…
Dulce: Si si, la necesito… (Riéndose) Oye… nos vemos eh? (Anahí asintió) Bye…
Dulce salió de la sala de tiros mientras Anahí la miraba con una sonrisa.
Ese mismo día organizaron una cena en familia, en la que estaban: Luis, Lola, Franco, Dulce, Anahí, Sara, Poncho y Mario.
Lola: (Mirándolos) ¡Venga! ¡Empezad a comer!
Todos asintieron y empezaron a comer. Dulce agarró una copa de vino mirando a Anahí, le picó el ojo y bebió vino; Anahí le respondió con una sonrisa mientras Franco las miraba y observaba esos gestos. Todos estaban en silencio y compartían varias miradas, hasta que Franco dijo:
Franco: Bueno… ¿Qué celebramos? (Poniendo cara de desigualdad)
Todos ser miraron sin saber que contestar, hasta que Lola dice:
Lola: Pues… que… que estamos vivitos y coleando. ¿Te parece poco, papá?
Luis: Eh… (Interrumpiendo) es por mi hermana, Dulce, que hace mucho tiempo que no estamos juntos.
Franco: Por algo será, ¿no, Luis? (Dulce lo miró mal)
Sara: Se me ha caído la cuchara… voy a por otra… (Se levantó con una sonrisa hacia Poncho y fue a la cocina)
Franco: Bueno… alguien me puede explicar ¿por qué se me ha invitado a mí a cenar en esta casa?
Lola: Papá… tengamos la fiesta en paz, ¿Vale? (Metiéndose un trozo de comida en la boca)
Poncho: Voy a por una cerveza… (se levantó y fue a la cocina)
Franco: ¿Y qué pasa? (Mirando a Dulce) ¿La has liado en Sevilla y ahora la vas a liar aquí en Madrid?
Dulce: (Con una sonrisa) No, lo que pasa es que tenía una novia subinspectora y lo hemos dejado. Y me he dicho… ¿Por qué no voy a pasar un tiempo con la familia que hace mucho que no los veo?
Franco: ¿Con una subinspectora? Una hermosa historia de amor en el coche patrulla, como en el cine, ¿no?… (Sarcástico) ¿Os aburríais en las guardias?
Dulce: Aburrirnos aburrimos… no (Con cara de pervertida) No le voy a negar que tuviera su puntito excitante… (Todos, menos Franco, rieron falsamente para que Dulce no quedara mal)
Franco: ¿Puntito excitante? ¿Y ahora toca integración familiar, verdad? Porque… no te vi en el entierro de tu padre (Dulce se quedó callada mirándolo mal) ¿Qué pasa? ¿Tocaba coche patrulla, no?
Dulce se acabó el vino y fue a levantarse pero Luis la agarró del brazo y le indicó que se sentara. Lola dijo:
Lola: Papá por favor… que estás siendo injusto ¿eh? Para…
Franco: ¿Más o menos que cuando esta descerebrada (refiriéndose a Dulce) montó el numerito en la comunión de Sara? (Miró a Dulce enojado) ¡Porque no sé si recuerdas que esa misma noche tus padres y los de Luis se separaron!
Dulce solo lo miraba en silencio muy feo. Luis salió en su defensa:
Luis: Bueno ya está bien. ¿Usted cree que se le puede echar la culpa a una niña de 18 años de la separación de sus padres? Porque yo lo hice… y me equivoqué (mirando a Dulce)
Lola: ¡Papá es que todos hemos tenido 18 años, todos hemos tenido nuestro momento rebelde!
Franco: ¡Por el amor de Dios, Lola! Que se presentó en la comunión de Sara vestida de punk, con las medias rotas, medio pecho fuera, drogó a Anahí con cannabis y por si fuera poco montó el numerito lésbico delante de la orquesta y 200 invitados. Y eso no es ser rebelde Lola, eso es ser ¡anormal!
Anahí: ¡Papá que no me drogó! ¡Que fui yo que me fumé un porrito! (Riéndose) ¿Qué pasa? (Dulce la miraba con una sonrisa)
Franco: Pero cariño, ¿Cómo que te fumaste un porrito? Un porrito, otro porrito… ¡ y a comerse la boca delante de la sobrina!
Anahí: ¡Papá! Me estaba divirtiendo, y estaba por ahí bailando y nos besamos. ¿Y qué?
Lola: ¡Papá es que qué tu no lo entiendas no te da derecho a faltar a nadie ni a insultar!
Mario: Oye Lola… los pimientos están riquísimos de verdad (intentando sacar tema) te han quedado estupendos…
Lola: Gracias… ¿pero papá porque le das esa importancia?
Continuaron discutiendo hasta que Luis dice muy enojado:
Luis: ¡Ya está bien! (Franco se calló) Franco… esta es mi casa y le exijo dos cosas: educación y respeto. Y si no está usted sobrando…
Todos se quedaron callados mirándose entre sí. Franco sin pensarlo dos veces se levantó y se puso la chaqueta:
Franco: Buenas noches… (Se volteó y fue caminando a la puerta)
Mario: Franco… no se vaya, que aquí no sobra nadie…
Franco: Vaya usted a tomar por culo caballero!! (Dicho esto se fue)
Sin poder evitarlo Sara y Poncho empezaron a reír como locos.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:04 pm

Capítulo 2: ¿Me está puteando?
Al día siguiente a Dulce y Anahí les tocó trabajar juntas. Anahí tenía que hacer una autopsia mientras Dulce la grababa con una grabadora.
Anahí: La segunda bala entró en el cuerpo por la región occipital para salir por la parte anterior del cuello (levantando el cuerpo y viendo el orificio de la bala en el cuello) y finalmente (caminando hasta los pies del cuerpo) quedar alojada en la rodilla derecha. (Viendo el orificio de la bala en la rodilla) Por la trayectoria podemos deducir que la víctima estaba sentada en el momento del crimen.
Dulce levaba todo el rato mirándola fijamente, eso Anahí lo notó y le dijo:
Anahí: ¿Qué? (mirándola con una sonrisa)
Dulce: Nada nada… Que… me gusta escucharte (Con una sonrisa) sacar tantos detalles de la trayectoria de una bala te pone muy profesional.
Anahí sin decir nada más fue hasta la cabeza del cuerpo y comenzó a abrirlo con el bisturí. Dulce se mordió el labio inferior levemente con rabia pero sin hacerse daño. Mientras Anahí abría el cuerpo, Dulce la miraba con una sonrisa. De repente, la sangré salpicó a la cara de Anahí y esta paró para limpiarse. Dulce soltó la grabadora y cogió un trozo de papel.
Dulce: Déjame… (Agarrando el metón de Dulce) Yo te limpio eso… (Limpiándole la cara a Anahí con delicadeza y sonriendo) Bueno… (Acabando de limpiarla) Ya estás… (Colocándole los mechones de pelo detrás de las orejas)
Anahí: Gracias… (Alejándose de ella)
Dulce: Oye… (Cambiando de tema) Y lo de Poncho… ¿Por qué no funcionó?
Anahí: (Suspiró) Pues… porque me puso los cuernos. Pero bueno… cuando no me ponen los cuernos me dejan, cuando no los dejo yo... Y así llevo una buena colección de novios… (Sonriendo burlona) ¿Y tú?
Dulce: ¿Yo? (Anahí asintió) Yo me enamoré mirando por una ventana… (Anahí frunció el seño) Si, yo era secretaria y trabajaba en una oficina. Y cuando tenía ganas de fumar pues fumaba en la ventana… y un día, mirando por la ventana vi a una chica llorando en el edificio de en frente, lloraba desconsolada frente al espejo. (Suspiró) Pero ella… se puso su chaqueta, impasible, salió a la calle, serena… Y la vi como se alejaba por la calle. (Paró la grabadora y cruzó los brazos) Al día siguiente la volví a ver llorar, y al día siguiente, y al otro… Empecé a ir antes a trabajar, salía más tarde de la oficina… y la veía desayunar, la veía peinarse y llorar… siempre lloraba… (Anahí la miraba fijamente, prestando atención a cada palabra) y eso me provocaba ternura..., así que… empecé a seguirla y… así empezó todo… (Con una sonrisa)
Anahí: ¿Y por qué lloraba?
Dulce: (La miró seria) Porque había matado a un hombre.
Ambas se quedaron mirando por un tiempo, en silencio… Hasta que Anahí para cambiar de tema dijo:
Anahí: Bueno… ¿seguimos?
Dulce asintió con una sonrisa, cogió la grabadora y ambas volvieron al trabajo. Al cabo de 2 horas:
Anahí: Las pruebas nos permiten datar la fecha aproximada de su muerte que fue hace unos 30 días y que la víctima murió a consecuencia del último disparo y realizado a una distancia de dos metros.
Dulce volvió a parar la grabadora y la soltó encima de una mesita que había.
Dulce: Se acabó… ¿Comemos?
Anahí: Vale…
Dulce: A mi es que esto de las autopsias siempre me ha dado hambre (Soltando una pequeña carcajada)
Empezaron a guardar las cosas en silencio, un silencio que incomodaba y por eso Anahí dijo:
Anahí: Oye… ¿y por aquello te hiciste policía?
Dulce: Si… es que… la chica que lloraba era subinspectora… y yo una romántica (soltando otra pequeña carcajada)
Anahí se quedó mirándola por un tiempo, y después continuó guardando sus cosas. Cuando acabaron fueron hasta la puerta, pero antes Anahí se volteó y le dijo:
Anahí: Dulce…
Dulce: Puedes empezar a llamarme Dul (Sonriendo)
Anahí: Ok… (Sonrió también) Dul… (Dulce la miró esperando a que hablara) No sé porque te voy a decir esto, ¿Vale? Pero… bueno, a lo mejor es por lo que pasó… ¿Tú tienes claro que a mi no me gustan las mujeres, verdad?
Dulce: (Dulce asintió con una sonrisa) Claro… así no vamos a tener ningún problema cuando salgamos a ligar… El unico problema es que tendremos que ir a antros distintos... (Riéndose, Anahí sonrió)
Anahí: Oye que... tu también me puedes llamar Annie, digo… estamos en confianza, ¿no?
Dulce: Ok, Anahí, digo... Annie… (Sonriendo)
Anahí salió y Dulce fue detrás de ella mirándola seriamente.
Al día siguiente Dulce estaba en la comisaría sentada con los demás policías hablando, pues no tenía nada que hacer… Justo en eso llega el comisario Franco y le dice:
Franco: ¿Qué, Espinoza? Mirando como trabajan los compañeros, ¿no?
Dulce fue a contestar, pero antes de que pudiera hacerlo el continuó:
Franco: ¿Usted ha venido aquí a trabajar o a mirar? (Justo en eso apareció Anahí por atrás)
Dulce: (Respiró hondo para no decir groserías) Estaba esperando, señor, a que me asignara una pareja para patrullar.
Franco: Lo que puede hacer es coger un coche, ir al almacén y vigile cualquier tipo de movimiento. ¿Entendido?
Dulce: ¿Al almacén?
Franco: Si, al almacén
Dulce: Cualquier idiota se ha dado cuenta de que la policía ha estado allí…
Franco: ¡Me da igual! Esa es su misión…
Franco se volteó para seguir caminado y de repente Dulce dice:
Dulce: Señor… (Franco se volteó) ¿Es una misión o usted me está puteando?
Franco: ¿Perdón?
Dulce: ¿Qué si es una misión o me quiere putear?
Franco: ¿Es usted comisario? ¡Contésteme! (Anahí se acercó a ellos por atrás) ¿Es usted comisario y yo no me he enterado?
Dulce: No señor… (Mirándolo seria)
Franco: ¡Entonces haga lo que se le ordena!
Franco se volteó y se encontró cara a cara con Anahí.
Franco: Hola cariño, ¿qué tal? (Dándole un beso en la frente)
Anahí: Papá…
Franco: ¿Qué? (Con una sonrisa)
Anahí: Pues si no la estás puteando, como Dulce va a necesitar una agente de apoyo, yo me voy con ella… ¿Vale?
A Franco se le quitó la sonrisa y Anahí miró a Dulce con una sonrisa.
Ambas cogieron el coche y fueron al almacén que había indicado por Franco. Una vez allí pararon el auto y vigilaron desde él. Dulce estaba en el asiento del conductor y Anahí en el de copiloto.
Anahí: Me parece que esta noche aquí… no vamos a ver nada… (Soltando una pequeña carcajada)
Dulce: Ni si quiera las estrellas… (Mirando el cielo) Es lo que menos me gusta de Madrid, Annie… (Mirándola) ¡Que no se ve ni una estrella en el cielo!
Anahí: Pero si que hay estrellas, ¿eh? Lo que pasa que en la calle hay mucha luz, pero si estuviéramos en un callejón oscuro se verían.
Dulce se quedó callada sin decir más nada, así que Annie continuó:
Anahí: Yo sé distinguir la osa mayor… (Sonriendo)
Dulce la miró y no pudo evitar reírse.
Anahí: ¿Qué? (Sonriendo y viendo como reía)
Dulce: Nada nada… Felicidades (riéndose)
Justo en eso pasó un auto de cloro oscuro, y cualquier vehículo era sospechoso:
Dulce: Apunta… (Anahí sacó la libreta y el boli) 5 1 8 4 – R S L Peugeut Gris (La matrícula del auto) ¿Lo tienes?
Anahí: Si… (Sonriendo y volviendo a guardar la libreta)
Anahí se puso a mirar por la ventana, sin saber que decir… mientras Dulce la miraba fijamente. El silencio era incómodo así que Anahí puso música en la radio del auto. La canción era romántica, muy poco acorde con la situación así que la apagó. Después de estar un rato en silencio y pensar que decir, dijo:
Anahí: ¿Sabes que fuiste mi primer beso?

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:04 pm

Capítulo 3: En busca de las estrellas…
Dulce: No… (Riéndose) ¿Es broma verdad?
Anahí: No, es en serio… fuiste mi primer beso… (Sonriendo)
Dulce: No te creo… (Riéndose) Dicen que el primer beso nunca se olvida, ¿no?
Anahí: Bueno yo lo recuerdo más por la pelea que se montó que por el beso…
Dulce: Ah, ¿Si? Pues a mi siempre me han dicho que beso bien… (Con cara de seductora)
Anahí: Yo no he dicho que beses mal… (Dulce la miró con una sonrisa, cosa que puso nerviosa) Quiero decir… que si, bueno que no… que… no sé… que, solo…
Dulce: Que si, que fue una tontería… (Sonriendo)
Anahí: No, pero que éramos unas niñas…
Dulce: Que si…
Anahí: Bueno, que teníamos 18 años…
Dulce: Que si Annie, que si… Que si nos besáramos ahora sería…distinto... (Anahí se quedó mirando para ella fijamente) Ya no somos unas niñas y… tampoco sería el primero (riendo) Que si, que estoy de acuerdo contigo… que fue una tontería…
Dulce se quedó mirando para ella con una sonrisa y Anahí volteó la cabeza nuevamente para la ventana mientras sonreía.
Al cabo de 3 horas no había pasado nada interesante. Hasta que un auto con dos tipos paró al lado de ellas y el copiloto se les quedó mirando.
Chavo: ¡Ey! ¡Ey linda! (A Dulce) Joder… ¡qué buena estás! ¿Sabes? Tengo una casita para nosotros solos, nena, ¿porqué no te vienes? (Comiéndosela con la mirada)
Dulce: Piérdete… (Sin mirarlo)
El chavo continuó diciéndole groserías.
Anahí: ¡Qué te ha dicho que te pierdas! ¿No lo entiendes?
El chavo no hizo caso y continuó con sus idioteces, hasta que Dulce no aguantó más y sacó su pistola.
Anahí: ¡¿Qué haces?!
Dulce: ¡¡Ya me hartaron!!
Dulce salió del auto y apuntó al copiloto por la ventanilla:
Dulce: ¡Policía! ¡Salid del coche con las manos en la cabeza!
Dulce abrió la puerta del copiloto y lo sacó del coche apuntándolo con la pistola para después pegarlo al auto. Anahí estaba aún sentada dentro del coche mirando la escena con la boca abierta.
Dulce: Te puedo meter a la cárcel por varias cosas… Acoso sexual, Vandalismo… ¿Cuál prefieres? (Apuntándole la cabeza con la pistola)
Chavo: ¡Perdona, joder!
Anahí salió rápido del auto:
Anahí: Dulce, ¡Suéltale! (Dulce no le hacía caso) ¡Joder! (Agarrándola de la camisa y separándola del chavo) ¡Que lo sueltes!
Dulce bajó la pistola y aún sin mirar a Anahí se volvió a acercar al chavo y lo agarró de la camisa.
Dulce: Largo de aquí, ¡ya! ¡Y la próxima vez que se te ocurra hablar con una chava por la ventanilla le dices: ¡Hola y Por favor! ¿Entendido?
Chavo: Si…
Dulce: ¿Cómo? ¿Qué es lo que le tienes que decir a la chava?
Chavo: ¡Hola y por favor!
Dulce: ¡Pues lárgate de aquí ya!
Dicho esto lo soltó, el chavo se metió rápido en el auto, lo prendió y se fue. Anahí se quedó mirando a Dulce con la boca abierta.
Anahí: ¿¡Dulce?! ¿Pero qué coño haces? ¿Quién te has creído qué eres? ¡¿Superwoman?!
Dulce: (Guardando su pistola) ¡Hay que enseñarle modales a esta gente…!
Anahí: ¿Ah, si? ¡¿En un operativo!? ¡¿de incógnito?! (Dulce se quedó callada) Mi padre va a tener razón… ¡¡eres una descerebrada!!
Dulce volvió a quedarse callada y Anahí se volvió a meter en el auto enojada. Acabaron el operativo sin decir ni una sola palabra pero compartiendo intensas miradas y volvieron a la comisaría.
Al día siguiente Dulce estaba en el bar de Lola, que está muy cerca de la comisaría, tomándose una tila, pues estaba muy nerviosa. Justo en ese momento entro Anahí.
Anahí: Hola… (Saludando a su hermana con una sonrisa y vio a lo lejos a Dulce en la barra)
Lola: Hola… (Mirándola también con una sonrisa)
Anahí fue hasta la barra y se sentó en una butaca al lado de Dulce, ella la miraba mientras Anahí se quitaba la chaqueta. Dulce tomó un poco más de la tila y le dijo:
Dulce: Annie… siento lo del numerito de anoche (Lola escuchaba atentamente la conversación)
Anahí: Con ese carácter… harías buena pareja con Poncho.
Lola: Calla, calla… ¡No líes más a la familia!
Anahí: Bueno… yo tampoco estuve muy… “correcta” en lo que te dije… (Mirando a Dulce) Además eso no era un operativo, ya sabes como es mi padre… (Dulce estaba callada mirando su vaso)
Dulce: No es por la vigilancia… es porque sé que en dos días me va a tener todo el mundo el mismo odio que tu padre (Lola seguía escuchando)
Lola: Bueno… odio odio… tampoco tanto…
Dulce: Me odia, está claro… Y… no (volviendo a mirar a Anahí) No tengo ninguna razón para quedarme aquí…
Anahí: Ah, ¿no? (Dulce negó con la cabeza) Pues yo tengo una… (Sonriendo) Anoche cuando me metí en la cama, me acordé del chavo pidiendo perdón (Riéndose) (Dulce también empezó a reírse) Y yo no soy de reírme, ¿Eh? Soy muy seria… (Riéndose)
Lola las miraba como si estuvieran locas, de repente Anahí la miró mientras se reía y Lola fingió reír también. Al ver que su hermana se reía, Anahí se volvió a voltear para Dulce y continuó hablando.
Anahí: Y además… yo te tengo que enseñar una cosa esta noche…
Ambas se quedaron mirando con una sonrisa, como si algo les impidiera dejar de mirase. Lola se dio cuenta de eso y se quedó mirándolas detenidamente. Dulce vio como las miraba Lola y dijo:
Dulce: Voy al baño… ahora nos vamos (Sonriendo)
Anahí: Ok (sonrieron también)
Dulce se fue al baño sin dejar de reírse y Anahí se quedó sentada riéndose también. Lola se acercó a su hermana y le dijo:
Lola: Hermana… ¿se puede saber qué estas haciendo? Pareces “el risitas”… Tú no estarás coqueteando con Dulce, ¿verdad?
Anahí: ¡Ay Lola por favor! No digas tonterías…
Lola: ¿Segura?
Anahí: ¡Segurísima! ¿Qué pasa? Yo también tengo derecho a reírme…
Dulce volvió del baño y Anahí llevó a Dulce al lugar que le había “prometido”. Aparcó en lo alto de una montaña y se subieron al capó del coche.
Anahí: ¿Ves…? (Mirando el cielo de noche) Por muy negro que veas el cielo las estrellas están encima, solo hay que saber de donde mirarlas…
Dulce: Si, la verdad es que este sitio es… (Miró tiernamente a Anahí) perfecto… (Ella también la miró)
Se quedaron calladas, mirándose… Hasta que Anahí se puso nerviosa y apartó la mirada.
Dulce: ¿Sabes? Yo solía hacer esto en Sevilla… (Anahí la volvió a mirar) Me iba al aeropuerto y me ponía al final de la pista. Los aviones pasaban a 5 metros de ti y notas como… te aspira (Haciendo gestos con las manos) Me encanta esa sensación…
Anahí: Dul… me tienes que enseñar esas cosas… (Muy seria)
Dulce: Cuando quieras (riéndose)
Ambas volvieron a mirar el cielo. Dulce bajó la mirada a su mano derecha y se dio cuenta de que estaba al lado de la mano izquierda de Anahí. Respiró hondo y poco a poco fue acercando su dedo meñique hasta la mano de Anahí para acariciarla. Al notar eso Anahí quitó rápido la mano y volteó la cara para seguir viendo el cielo. Cuando eso sucedió Dulce también se volteó apretando el puño y negando la cabeza pensando: Es imposible… Pero de repente Annie se volvió a voltear y le dijo:
Anahí: Dul… Quiero que te quedes en San Antonio…
Dicho esto, y sin dejar que Dulce dijera algo más, se volteó nuevamente y Dulce se le quedó mirando con una sonrisa.
Comenzaban el día con una reunión en la comisaría. Dulce entró y se encontró con Anahí:
Dulce: Hola preciosa (Sonriendo) ¿Como estás?
Anahí: Bien, ¿y tú? (Sonriendo también)
Dulce: Bien… oye… ¿Qué te has hecho en el cabello?
Anahí: ¿En el cabello? (Tocándoselo) Nada, ¿por qué?
Dulce: No sé, hoy estás más guapa…
Anahí no pudo contestar a ese cumplido porque Franco entró en la sala.
Franco: Todos a sentarse… (Mirando a Dulce)
La reunión duró 1 hora, en él hablaban de los casos resueltos y los que aún estaban por resolver. Al acabar:
Dulce: ¿Tomamos un café?
Anahí: Si…
Salieron de la sala y fueron a la cafetería. Al entrar en ella vieron que Christopher y Poncho estaban peleándose y Dulce se metió para separarlos.
Poncho se fue rápido y Christopher se quedó dolorido de la boca, al parecer le había partido un diente y lo tuvieron que llevar urgentemente al dentista. Una vez allí:
Christopher: No tengo 8 años, me podéis esperar fuera…
Dulce: No, que te saltas la revisión… ¡Que te conozco!
Anahí: Oye, ¿y tu por qué te peleas con Poncho? El animal… ¡anda que partirte un diente!
Dulce: Tu lo que tienes que hacer es lo que a mi me enseñaron en Sevilla.... Cuando vas a dar un derechazo… (Haciendo gestos con los puños) Te tienes que tapar la cara con la izquierda
Anahí: Si, ¡tu también enséñale!
Dulce: No dramatices porque a todos nos han partido la cara alguna vez... sobretodo si es por amor...
Anahí: ¿Partirte la cara por amor? (Mirándola raro)
Dulce: Si.. es normal
Anahí: ¿Normal? Te la habrán partido ti... porque a mi no...
Dulce se le quedó mirando serio…
Dulce: Pues si… será que siempre me fijo en la persona equivocada

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:04 pm

Capítulo 4: La fiesta
Justo en ese momento entró el dentista y ambas tuvieron que salir de la consulta. Después del dentista volvieron a la comisaría y cada una hizo su trabajo. Por la tarde Anahí fue al bar y allí vio a Dulce hablando por teléfono:
Dulce: No me lo creo… ella no sabe nada, no sé como se lo montan para que no se dé cuenta.
Anahí: Hola… (Saludando a Lola pero mirando a Dulce)
Lola: Hola… (Con una sonrisa)
Anahí se sentó con la mirada perdida, pensando…
Lola: Hermana, ¿Estás bien?
Anahí: Si, solo estaba pensando una cosa…
En ese momento entró Maite, una compañera de la comisaría.
Maite: Hola… (Sonriendo)
Anahí: Hola Maite… (Sonriendo también)
Dulce volvió hasta ellas mientras acaba de hablar.
Dulce: ¿A las 10 entonces? Vale, te veo en un ratito guapa, un besito…bye! (Dicho esto colgó)
Anahí: ¡Hola, Dul! (Sonriendo)
Dulce: Hola… (Sonríen también) Bueno… ¿Qué tenéis que hacer esta noche?
Anahí: Pues yo nada… Pijama, pantuflas, sofá y televisión…
Maite: Pues yo voy a aprovechar para acabar una chaqueta que le estoy haciendo a mi sobrinita…
Dulce: Ah… interesante… (Riéndose) ¿Y tu Lola?
Lola: Pues nada, acabar unos dibujos que estoy haciendo de naturalezas muertas… (Dulce la miró raro)
Anahí: ¿Por qué? ¿Tienes un plan mejor? (Mirando a Dulce)
Dulce: Pues si, obviamente si… Despedida de solteras de una amiga que viene de Sevilla. Fiesta total… Así que tu vas dejando la chaquetita (mirando a Maite) tú el dibujito (mirando a Lola) y tu las pantuflas (mirando a Anahí) Y os quiero guapísimas esta noche…
Maite: Pues si, me gusta la idea…
Por la noche estaban Lola, Anahí y Maite en casa de Anahí preparándose para la fiesta.
Lola: Este traje no me queda un poco… ¿Apretado?
Anahí y Maite se quedaron mirando para ella con la boca abierta.
Lola: ¿Cómo lo veis?
Anahí: ¡Estás guapísima!
Maite: Estamos para quemar Madrid… Pero espérense… porque una despedida de solteras no es una despedida sin sus complementos fundamentales… (Sacando algo de la bolsa)
De la bolsa sacó unas diademas con una figura extraña colgando. Lola cogió una y la analizó…
Lola: ¡Ay! Pero si estos son… son… son penes…
Maite: Si, son penes… y yo los quería comprar de color rojo pero el hombre me dijo que se habían acabado…
Lola y Anahí la miraban como si estuviera loca. Y justo en ese momento tocaron la puerta, Lola fue a abrir y detrás de la puerta apareció Dulce. Que iba de una forma bastante informal comparada a como iban las demás.
Maite: ¿Qué? ¿Cómo estamos? (Con una sonrisa de oreja a oreja señalando la diadema)
Dulce: Pues… vais a ser sin duda las más originales de la fiesta… (Riéndose)
Salieron de la casa de Anahí y fueron a la fiesta. Entraron y era una discoteca juvenil. Lola, Anahí y Maite veían como las mujeres se besaban en cada esquina, y tenían la boca abierta… Dulce encontró a una amiga:
Dulce: Lorena… ¡Hola! (La saludó con un pico y siguió caminando)
Las tres se quedaron aún más sorprendidas con ese gesto, Anahí se acercó a Dulce y le dijo al oído:
Anahí: Dul… ¿esto es una discoteca para lesbianas?
Dulce: ¡Ay! Se me había olvidado ese detallito… (Riéndose) Y no os he dicho nada porque como estáis tan preciosas con los penes en la cabeza… (Burlándose de ellas)
Las tres se quitaron rápido las diademas y las tiraron al suelo. Pero Maite bailaba como si no le importara nada.
Dulce: ¿Qué tal Maite?
Maite: Bien… (Bailando y riendo)
Dulce: ¿Has cogido una copita ya? No, ahora voy, ahora voy…
De repente Dulce volvió a encontrarse a otra amiga. Esta se acercó y delante de la cara de Anahí le dio un pico a Dulce.
Dulce: ¡Hola Rocío!
Rocío: Ya pensaba que no veníais…
Dulce: Claro que si mira, ella es…. Annie (Quien estaba con la boca abierta), ella es su hermana, Lola y ella es Maite, una compañera…
Rocío: Hola… (Sonriendo)
Dulce: Y pos ella es mi amiga Rocío, la que se nos casa (riéndose)
Maite: ¡Felicidades! (Bailando)
Rocío: Gracias… Bueno pues… (Se acercó a Anahí y le dio un pico que la dejó aún más sorprendida) encantada de… (Se acercó a Lola y le dio otro piquito) conoceros (Y se acercó a Maite y le dio otro pico) Disfrutad de la fiesta, Chao! (Se fue sonriendo)
Maite: Yo creo que esa chica estaba borracha porque cuando me fue a saludar me dio un beso en los labios (Riéndose)
Lola: Que no Maite… que lo hizo aposta…
Maite: ¡Buenos pues vamos a enseñarles como bailan las mujeres heterosexuales de Madrid! (Agarrando a Lola de la mano y llevándosela a la pista de baile)
Dulce pasó su mano alrededor del cuello de Anahí y le dijo:
Dulce: Bueno… ¿Qué? ¿Bailas?
Anahí: Eh… Luego… (Sonriendo)
Dulce: Ok (Quitó su mano del cuello de Anahí) Como quieras…
Dulce se alejó bailando y saludando a amigas.
Anahí pasó la noche sentada con Lola y Maite tomando algo pero sin quitarle la vista de encima a Dulce. Hasta que de repente se apagaron las luces y cuando todos estaban callados Maite dice:
Maite: ¡Se fundieron los plomos!
Todos miraron para ella, pero dejaron de mirarla cuando Roció, la que se casaba, dijo:
Rocío: Chicas… despejad la pista de baile por favor, el espectáculo… ¡Va a comenzar!
Todas las chicas que estaban en la pista de baile se fueron a sentar y de repente apareció una mujer bailando con música muy movida… y Maite dice:
Maite: ¡Uy mira! ¡Una maga!
Lola: Si, y me parece que va a hacer desaparecer su ropa… ¬¬
Maite: ¿La ropa?
La mujer bailaba de una forma muy sensual y empezó a quitarse ropa, haciendo un streptease… pero Anahí no la miraba a ella, si no a Dulce que estaba haciendo comentarios con su amiga Rocío acerca de la bailarina y riéndose mucho. La bailarina se fue acercando hasta donde estaba Lola y Maite y allí se quitó lo que le quedaba de ropa quedando en ropa interior; Maite y Lola ponían caras extrañas mientras la bailarina bailaba delante de ella.
La bailarina fue acercándose a Dulce y delante de ella se quitó el sujetador, sin dejar de bailar sensualmente. Anahí al ver eso sintió que por dentro la sangre le hervía y se levantó rápido dispuesta a irse.
Lola: Pero hermana… ¿A dónde vas?
Anahí: Me… me duele la cabeza. Adiós…
Dicho esto se fue sin querer volver a ver esa imagen. Dulce vio como se alejaba y la siguió con la mirada.
Al día siguiente Dulce entró en la comisaría y vio a lo lejos a Anahí. Se acercó a ella y le dijo:
Dulce: ¿Por qué te fuiste anoche?
Anahí: Me dolía la cabeza…
Dulce: ¿Seguro que solo era eso?
Anahí: Si…
Dulce: Ok… (Y se volvió a alejar no muy convencida)

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:04 pm

Capítulo 5: El club
El día comenzaba con un nuevo caso de incógnito, pero esta vez se trataba de infiltrarse en un club de bailes de streptease. Aún faltaba por decidir quien eran las o los infiltrados. Dulce fue al baño y se encontró allí a Sara, su sobrina.
Dulce: Bueno, ¿Qué?
Sara: ¿Qué de que?
Dulce: Cuéntale a tu tita… ¿estás liada con alguien?
Sara: ¿Qué? ¡No! (Riéndose)
Dulce: No me lo niegues, lo veo en tus ojos… (Riéndose)
Sara: ¡No ves nada en mis ojos!
Dulce: Tiene razón… entonces… lo voy a ver en tu móvil (Quitándole el móvil riendo)
Sara: ¡Dámelo! (Intentando quitárselo)
Justo en ese momento entró Anahí que las vio jugando:
Sara y Dulce: ¡Hola! (Riéndose)
Antes de que Anahí pudiera contestar entró Maite llorando y detrás de ella Mario con algunos compañeros más.
Anahí: ¿Qué te pasó? (Mirando a Maite llorar)
Mario: Pues que ha ido a infiltrarse en el club de baile y no la han admitido, ¿no Maite?
Maite: Pues no, no me han admitido pero es que ese casting era más difícil que los de baile profesional… ¡No lo pasa ni Michael Jackson!
Sara: Ok… yo me puedo infiltrar…
Mario: ¡Tú no puedes! Niña que tú infiltras de streaper y tu padre me mata…
Anahí: Sara, ¿pero tu estás loca?
Dulce: Vamos a hacerlo… (Pasando la mano por el cuello de su sobrina con una sonrisa) Y yo me voy con ella infiltrada… ¡de bailarina, de streaper, de puta o de lo que haga falta!
Anahí: Vale, pues yo me apunto también… Si Sara tiene que ir escoltada que sea por sus dos tías (Sonriendo)
Sara: Pero ni una palabra a mi padre, Annie… (Anahí negó con la cabeza)
Dulce: ¡Pues vamos al casting!
Se fueron las tres al casting y en el club les dijeron que las llamarían para saber el resultado. Volvieron a la comisaría y cada una hizo lo suyo. Anahí estaba en la sala de interrogatorios leyendo unos documentos cuando de repente:
Dulce: ¿Qué? ¿Preparada para el club?
Anahí: No creo estar preparada para que me metan billetes de dinero en las braguitas mientras bailo en la vida… Y además, la prueba me ha salido pésima… de vergüenza…
Dulce: No te creo… (Riéndose)
Anahí: En serio… soy como un pulpo bailando… (Riéndose)
Dulce se acercó a ella con una sonrisa.
Dulce: Yo creo, Annie, que tú no te miras al espejo últimamente, ¿verdad?
Dulce se volvió a separar y se puso en frente de la mesa.
Dulce: Ven aquí… (Anahí se le quedó mirando sorprendida, sin saber que hacer) Annie, que vengas… (Soltando una pequeña carcajada)
Anahí se acercó a ella y se puso enfrente. Dulce agarró la carpeta con documentos que Anahí traía en las manos y la tiró encima de la mesa, lejos del alcance de Anahí.
Dulce: Cógelo… (Anahí se volvió a quedar mirando para ella) Que lo cojas… (Riéndose)
Anahí se volteó sonriendo y fue a caminar hasta el otro extremo de la mesa para coger la carpeta, pero Dulce la agarró suavemente del brazo.
Dulce: Sh (negando la cabeza sin quitar la sonrisa)… ven… (la agarró de la cintura y la puso en frente de la mesa) te voy a enseñar un poco. Cógela pero sin moverte de aquí…
Dejó su mano izquierda en la cintura de Anahí, subió su mano derecha hasta la mano derecha de Anahí y la levantó despacio para que cogiera la carpeta mientras que con su mano izquierda hacía presión en la cintura de Anahí, consiguiendo que ella se inclinara hacia delante para coger la carpeta. Una vez Anahí acercó la mano a la carpeta, Dulce fue subiendo su mano derecha por todo el brazo de Anahí, llegando hasta el centro de su espalda y bajándola hasta la parte baja de la cintura, muy cerca del trasero.
Dulce: ¿Ves como te mueves? (Anahí estaba nerviosa, esos roces habían provocado en ella extrañas sensaciones) Hasta para coger una carpeta sabes moverte… (Quitando sus manos del cuerpo de Anahí)
De repente Anahí se volteó, se acercó a ella con una sonrisa y le dijo:
Anahí: Baila conmigo
Dulce se fue acercando poco a poco hasta la cara de Anahí, al notar eso ella se separó:
Anahí: Quiero decir… que me enseñes los pasos… (Con sonrisa nerviosa) Para la infiltración, por si la… la hago, ¿no?
Dulce: Vale, voy a por música… No te vayas…
Salió de la sala de interrogatorios con una sonrisa y dejó a Anahí apoyada en la mesa, nerviosa y sin entender lo que había pasado sentido cuando Dulce la tocó. Pocos minutos después Dulce volvió con un aparato de música y la puso; la canción era bastante movida. Se acercó a Anahí por atrás, con su mano derecha agarró la mano de Anahí y la subió poco a poco, pasó su mano izquierda alrededor de la cintura de Anahí, llegando hasta su panza. Poco a poco empezó a mover su cintura, de una forma muy sensual y consiguiendo que Anahí la siguiera muy nerviosa pero con mucho ritmo.
Dulce jaló de la mano de Anahí y la volteo, quedando frente a frente… y continuaron bailando muy cerca. De repente Sara entró en la sala sin avisar:
Sara: Chi… (las vio sorprendida pero siguió hablando) Chicas que nos han cogido… ¡A las tres!
Felices se abrazaron las tres y salieron fuera de la sala para encontrarse con Maite, Mario y los demás compañeros.
Mario: Ok… nos vamos. Maite, a la camioneta… ¡quiero pinchadas todas las cámaras de seguridad del club! Y señoritas… (Se volteó hacia las 3) Tenéis 4 horas para bordar esa coreografía.
De repente entró Christopher:
Christopher: Mario... acércate por la central. Te he conseguido un mercedes oscuro para la infiltración.
Mario: Ok… ah y quiero a Sara, Dulce y Anahí con micros en todo momento, por si ocurriese algún improvisto.
Dulce: Ya, y… ¿dónde quieres exactamente que nos pongan los micrófonos? No es por nada, ¿eh? Pero al final del numerito creo que mucha ropa no vamos a tener…
Mario: Algún sitio buscaremos… ¡Ahora venga, a trabajar!
Todos se fueron a sus respectivos trabajos. Pero antes, Anahí fue a casa de su hermana:
Anahí: Lola… ¿puedo hablar contigo un momento?
Lola: Si, claro… (Fueron hasta la mesa de la cocina) A ver, cuéntame…
Anahí: (Suspiró) Prométeme que no me vas a juzgar y que me vas a escuchar (Lola asintió con la cabeza) Tengo… tengo un problema (Suspiró otra vez)
Lola: A ver… ¿Qué problema tienes?
Anahí: Creo… creo que estoy ligando
Lola: Bien… ¿y? ¿Qué pasa?
Anahí: Pues… que creo… que estoy ligando con… con Dulce…
Lola se quedó con los ojos abiertos sin saber que decir, hasta que al final dijo:
Lola: Bueno… vamos a ver… ¿Me estás queriendo decir que estas ligando con Dulce? (Antes de que Anahí pudiera contestar ella siguió) ¿O me estás queriendo decir que estás estrechando una amistad con Dulce?
Anahí: Eh… (Se quedó pensando por un tiempo) Que estoy ligando, Lola… Que la persigo por la comisaría, hago que me pongan con ella para todos los casos, le digo que no sé bailar cuando ya llevo 3 años de baile…
Lola: ¿Y por qué le dices eso?
Anahí: Pues… pues para bailar juntas… Lola, para que me tocara la cintura, no sé… (Lola asintió con una sonrisa) Y encima… me he apuntado a un caso que es una locura… En fin… (Suspirando) Ayer, cuando salimos de fiesta… me fui porque estaba celosa.
Lola: Vale… a lo mejor me estás queriendo decir que… te gusta Dulce.
Anahí: ¿Lola me estás diciendo que soy lesbiana? Porque te equivocas… te recuerdo que he estado con miles de chicos.
Lola: Pero entonces, ¿para qué has venido aquí? ¿Para que sea yo quien te diga que no te puedes enamorar de una mujer porque eres heterosexual? Sara se enamoró de Poncho, le doblaba la edad, era su tío, mi ex cuñado, tu ex marido… se lo prohibí y sufrió mucho. Me equivoqué. Yo ya no le puedo decir a nadie lo que tiene que hacer, Anahí.
Anahí: Ya, pero no es lo mismo Lola…
Lola: ¿Pero no es lo mismo por qué? ¿Por qué es una mujer? ¿O porque también es mi cuñada y nuestro padre no la puede ni ver? Es lo mismo… No elegimos de quien nos enamoramos y si lo dejamos pasar pues… igual nos arrepentimos toda la vida (Anahí suspiró) Piénsalo…
Lola se fue y dejó a Anahí pensativa por un tiempo. Al rato decidió volver a la comisaría, Dulce y su sobrina deberían de estar esperándola. Al llegar, las tres ensayaron la coreografía y fueron a vestirse. Cuando acabaron de vestirse empezaron a maquillarse y al acabar se fueron con los demás al club.
Una vez allí comenzó el numerito… Dulce y Anahí salieron bailando de una forma muy sexy y cuando salió Sara, Anahí y Dulce empezaron a bailar juntas, como lo habían hecho antes en la sala de interrogatorios.
De repente entró Luis con Poncho y Christopher. Al ver el numerito los tres se quedaron con la boca abierta:
Poncho: ¡Coño, Luis! Tu hermana…
Luis: ¡Cállate!
Christopher: ¿Y esa quien es? (Mirando a Sara que tenía una peluca)
Luis: ¡Sara!
Mientras bailaban Dulce y Anahí hablaban:
Dulce: ¿Te lo estás pasando bien? Quizás quieres quedar conmigo otro día…
Anahí: ¿Me estás pidiendo una cita?
Dulce: Si (Se mordió el labio inferior)
Todo eso lo escuchó Maite, que estaba en la camioneta con los micros. De repente, Luis, Christopher y Poncho entraron en la camioneta y cogieron el control de los micros.
Luis: Anahí, escúchame, ¿ok? Dejen la coreografía, ve al pasillo de los reservados y entra. Mario… ¡no hagas nada hasta que no sepamos si hay menores! Y si hay menores entramos…
Dulce y Anahí sacaron sus pistolas y se dirigieron al pasillo de los reservados. Anahí se acercó sigilosamente hasta una puerta que ponía: Privado y cuando iba a abrir apareció un hombre por detrás con una pistola.
******: ¡Quieta! ¡No te muevas!
Pero como salida de la nada Dulce apareció por atrás de él y lo apuntó con la pistola a la cabeza:
Dulce: ¡Quieto policía! ¡Suelta el arma! (Lo pegó a la pared, de espaldas y con las manos arribas!
Anahí se volteó y abrió la puerta. Dentro de ella habían otros dos hombres con cámaras.
Anahí: ¡Quietos! ¡Contra la pared! ¡Las piernas separadas y las manos arriba! (Los hombres hicieron lo que ella les dijo sin decir nada) Luis… (Hablando con él por el micro) estamos bien, hay cámaras que están grabando a chicas prostitutas, de unos 17 años.
Luis y los demás entraron en el club y detuvieron a los 3 hombres para después llevárselos a comisaría.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:04 pm

Capítulo 6: La casi cita y la fiesta del barrio.
La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder. Y define improbable como algo inverosímil que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger, a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió, Nadal desbancando del número uno a Federer, una periodista convertida en princesa, que España ganara el mundial de fútbol, el amor, las relaciones, los sentimientos, no se fundan en una razón prudente; por eso no me gusta hablar de amores imposibles si no de amores improbables. Por que lo improbable también es por definición probable, lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar. Mientas haya una posibilidad o media posibilidad entre mil millones que pase, vale la pena intentarlo.
Anahí aceptó y esa misma noche habían quedado para la cita en un restaurante. Dulce ya estaba sentada en el restaurante y había pedido algo para tomar, mientras que Anahí aún estaba en el baño de la comisaría preparándose. De repente entró Maite que la vio vestida:
Maite: Oye, vas muy guapa, ¿no? (Con una sonrisa)
Anahí: Tengo una cena… (Sonriendo) ¿Voy muy arreglada? (Mirándose al espejo)
Maite: No, ¡estás preciosa! Estoy segura de que te está quitando el sujetador en menos de dos minutos… (Sonriendo pervertidamente) Si no mañana me lo explicas, ya verás (riéndose) Oye y… ¿es un morenazo de esos altos que te saben coger en brazos para llevarte a la cama?
Anahí se quedó mirando seria para ella… Maite se refería a un hombre…
Anahí: Este… si, supongo que si…
Maite: Pues que suerte tienes… Bueno me voy, ¡suerte con tu hombre! (Salió del baño mientras se reía)
En el restaurante Dulce ya se estaba desesperando… Anahí no llegaba así que decidió llamarla al móvil, pero las palabras que le había dicho Maite a Anahí la dejaron muy confundida y no le contestó a la llamada. Al cabo de un tiempo se desmaquilló y se fue a su casa. Por otro lado, Dulce la esperó por un buen rato más, la llamó más veces y cuando se cansó se fue a casa de su hermano.
Al día siguiente, Dulce estaba en el ascensor para subir a la segunda planta de la comisaría y de repente Anahí entró.
Dulce: Hola…
Anahí: Hola… (Sin mirar quien era)
Cuando Anahí levantó la cabeza y la vio allí se quedó en silencio, sin saber que decirle.
Dulce: ¿Al segundo piso?
Anahí: Si…
Ambas se quedaron en silencio, pensando…
- Tenía que haberle cogido el teléfono, ¿ahora que le digo? ¿Me invento una excusa o le digo la verdad? Que me asusté…
- Pues claro que la asusté… Si es que voy muy rápido, que no soy capaz de tener una amiga… en cuanto me llevo bien con una chica me creo que hay algo más (Ambas compartían disimuladas miradas)
De un momento a otro a Anahí se le cayeron los papeles y ambas se agacharon para recogerlos. Mientras, ambas seguían pensando:
- Pero es que sí hay algo más… se lo tengo que decir
- Venga sí, dícelo… díscelo Anahí…
Anahí: Dul… (Se levantó y Dulce también) que… anoche no fui a la cena porque… porque… (Pensando: No puedo…) Tenía una autopsia y no tenía móvil, lo siento…
Dulce: (Sonriendo) No pasa nada… Te estuve esperando un ratito y nada, me llamó mi amiga y nos fuimos a tomar algo…
Anahí: Ah… muy bien… (Sonriendo) Pues nada… nos vemos otro día, adiós…
Anahí salió lo más rápido que pudo del ascensor y Dulce se quedó dentro pensando en que fue mucho mejor no decirle nada. Dulce salió del ascensor y se encontró con su hermano.
Luis: Dulce ven… necesito que me hagas un favor personal…
Dulce: Dime
Luis: Es Sara.. Creo que tiene novio…
Dulce: Ah… ¿y? (Luis hizo gestos) ¿No me estarás pidiendo que espíes a la niña, verdad?
Luis: ¡No, no, no… para nada! No es cuestión de eso, es cuestión de averiguar Dulce… que a mi me mata el no saber. Yo no quiero saber nombres ni nada, solo quiero saber si no es un mal tipo.
Dulce: (Suspiró) Vale…
Luis: Pues esta noche te quedas en casa, te acuestas en su cuarto, en la misma cama si quieres y le preguntas
Dulce: Vale vale…
Y llegó la noche, como Luis había dicho, Dulce se quedó en el dormitorio de Sara con ella. A media noche Sara se levantó y en el salón dormía su abuelo Franco. Dulce salió y la asustó haciendo que Sara soltara un pequeño gritito.
Sara: ¡Que vas a despertar a mi abuelo! (Riéndose)
Dulce: ¡Ay no! ¡Que bastante me cuesta aguantarlo en la comisaría! (Riéndose también)
Lo que ninguna de las dos sabía era que Franco estaba despierto y estaba escuchando todo.
Sara: ¿Quieres helado de chocolate? (Con cara de golosa)
Dulce: Vale (Riéndose)
Se fueron al cuarto con el helado y Franco comenzó a sospechar que Dulce quería algo con su nieta, Sara. En el cuarto comenzaron una interesante conversación:
Dulce: ¿Y tú después de lo de Poncho, nada?
Sara: Que no… (En realidad estaba con Poncho pero a escondidas, sin que nadie lo supiese)
Dulce: No me lo creo, Sara…
Sara: Que no en serio, ¡No estoy con nadie! ¿Y tú?
Dulce: ¿Y yo qué?
Sara: ¿A ti no te gusta nadie? (Dulce comió helado nerviosa)
Dulce: Bueno… gustarme… es que yo soy muy de confundir la amistad con el gustar
Sara: Ya… oye… ¿Tú cuando te diste cuenta de que eras lesbiana?
Dulce: ¡Menuda pregunta!
Franco fue al baño y escucho las risas de ambas, cosa que hizo que su sospecha creciera.
Dulce: ¿Y esa pregunta? (riéndose)
Sara: No sé, curiosidad (riéndose) ¡Dímelo!
Dulce: A ver… (Comió más helado) Cuando yo tenía tu edad salía con chicos… y yo me decía a mi misma que me tenían que gustar los chicos. Y salía con un chico y otro chico y otro chico… pero todos eran un desastre. Y… un día conocí a una chica y a esa chica la besé y pos… me encantó, era… diferente (sonriendo) Y… ¡el helado se está terminando! (riéndose)
Sara: ¡Dame!
Empezaron a pelearse con el helado, manchándose por todos lados… mientras Franco miraba por un lado de la puerta muy sorprendido. Franco fue rápido al dormitorio de Luis y lo despertó.
Luis: ¿¡Qué pasa!?
Franco: ¡Ven!
Sacó prácticamente a Luis de la cama y lo llevó al cuarto de Sara. Una vez allí abrió rápido.
Franco: ¡¿Se puede saber que está pasando aquí?!
Encendieron la luz y vieron que Sara y Dulce estaban acostadas durmiendo.
Sara: ¿Qué pasa? (Sorprendida)
Franco: Pues… pasa que… no encuentro mi helado… (Disimulando)
Luis: Eso es, que os habéis traído el helado del abuelo… y el lo necesita a las DOS DE LA MAÑANA. (Recalcándolo y mirándolo mal) Vámonos… ¡Buenas noches!
Salieron del cuarto y dejaron a Dulce y Sara riéndose en el cuarto sin entender nada. Al día siguiente Sara salió muy temprano y Luis fue a hablar con su hermana:
Dulce: Luis tranquilo, ¿vale? Ya yo hablé con ella y me dijo que no está con nadie… ¡y si me dijo que no está con nadie es porque a lo mejor no está con nadie!
Luis: No, es que tus eres su tía… a ti no te va a decir. Tú lo que tienes que hacer es no preguntar…
Dulce: ¿Ah, no? ¿Y entonces?
Luis: Pues no sé, averigua… Eres policía, ¡Un poco de psicología por favor! No sé por ejemplo… ¡Ah, si! Hoy hay fiesta en el barrio y te la llevas a la fiesta… y pos entre copa y copa a lo mejor lo suelta.
Dulce: Luis… ¿Me estás pidiendo que emborrache a la niña? (Riéndose)
Luis: No, tanto no pero... no sé… Me tengo que ir, pero por favor Dulce… habla con ella
Dulce: Que si hermano… vete ya
Pasaron el día trabajando en la comisaría y por la tarde Dulce volvió a casa. Una vez allí Franco entró.
Dulce: Eh… (Lo miró seria) Hola…
Franco: Hola… (Casi sin mirarla)
Justo en ese momento Sara entró con una sonrisa.
Franco: Hola cariño, ¿Cómo estás? (Saludándola con un beso)
Sara: Bien (Sonriendo)
Sara se acercó a Dulce y la abrazó:
Sara: ¡Hola mi tita bella! (Riendo y abrazándola)
Franco seguía sospechando de las intenciones de Dulce hacia Sara y al ver eso se puso muy nervioso.
Dulce: Oye… me ha dicho tu padre que esta noche hay fiesta en el barrio… Llévame, ¿no? Que no conozco a nadie por aquí, para hacer un poquito de vida social…
Sara: ¡Vale pero te advierto que te vas a cansar!
En ese momento tocaron la puerta y Sara fue a abrir. Detrás de ella pareció Anahí.
Anahí: Hola… (Sonriendo)
Franco: ¡Hola cariño! (Fue a saludarla con un beso) ¡Que alegría verte! Tengo una idea… La tita (Mirando a Sara) sabe como es la fiesta del barrio y te la va a enseñar, ¿verdad?
Anahí: No no, ¿yo a la fiesta? No, no tengo ganas…
Sara: ¡Que si! Vamos las tres… ¿Eh? Las dos tías y la sobrina… en plan Ángeles de Charlie… ¿si? ¡Por favor! (Sonriendo)
Después de que Sara insistiera mucho, Anahí aceptó a ir a la fiesta. Llegaron bastante tarde, riendo como locas y con algunas copitas de más.
Dulce: ¡Voy a hacer de comer! (Caminando hasta la cocina riendo)
Sara: ¡No Dulce, mi abuelo! ¡Lo vas a despertar! (Riéndose) (Pero Don Franco ya estaba despierto y escuchando todo)
De un momento a otro el móvil de Sara sonó.
Dulce: ¿Y eso? Son las 2 de la mañana… Seguro que es un novio
Sara: ¡Noo!
Dulce: ¿Tu sabes cuantos mensajes me escriben a mi a las 2 de la mañana? (Hizo un gesto con la mano indicando que ninguno) ¿Y sabes por qué? Porque nadie piensa en mi a las 2 de la mañana… (Anahí la miró disimuladamente)
Sara: ¿Pues sabes lo que creo yo? Que tu lo que necesitas es… ¡Una buena novia!
Sara se fue a su cuarto riendo y dejando solas a Anahí y Dulce… bueno, no tan solas, porque Franco estaba ahí escuchando.
Dulce: Bueno… pues yo me voy a quitar el maquillaje y a dormir, que estoy muy cansada.
Anahí: Ah.. pues… yo… me voy a mi casa.
Dulce: ¿Si? (Anahí asintió) Pues… que descanses (Y se alejó de ella con una sonrisa)
Anahí cogió sus cosas y abrió la puerta para irse. Pero como si algo la empujara a hacerlo, cerró la puerta y fue corriendo al cuarto de baño donde había entrado Dulce. Franco escuchó los pasos y pensó que Sara se había mentido en el cuarto de baño con Dulce.
Dulce entró al baño y se puso de cara al espejo, mirándose fijamente pensativa. Después sacó las toallitas desmaquillantes y comenzó a quitarse el maquillaje. De repente Anahí entró en el baño despacio.
Dulce: Hola… (Sonriendo)
Anahí: Hola… (Sonriendo también y cerrando la puerta)
Anahí fue caminando y se colocó detrás de Dulce, Dulce volteó la cara.
Dulce: ¿Te pasa algo?
Anahí no contestó, solo miraba el reflejo de Dulce en el espejo, Dulce la miraba a ella también a través del espejo mientras se desmaquillaba. Dulce, ya nerviosa, se volteó con las toallitas en la mano y le dijo:
Dulce: ¿Toallitas? (Anahí negó con la cabeza sonriendo, pero sin dejar de mirarla a los ojos)
Dulce se volvió a voltear y continuó desmaquillándose. Para su sorpresa, Anahí fue acercándose poco a poco a ella.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:05 pm

Capítulo 7: Solo una más
Anahí extendió la mano, le apartó el cabello del cuello y lo hizo para atrás, llegando su mano hasta la espalda de Dulce para después volver a subir su mano hasta el cuello de Dulce y acariciarlo. Dulce mantenía los ojos cerrados, notando como su piel se ponía chinita. Anahí continuo sus caricias hasta el brazo de Dulce; cuando llegó un poco más arriba del codo lo agarró y la volteo despacio para encontrarse cara a cara con Dulce. Dulce le sonrió, le acarició la cara y poco a poco Anahí fue acercando sus labios a los de Dulce; Dulce que era la que más experiencia tenía, se acercó poco a poco a Anahí, con miedo. Nuevamente, para su sorpresa, Anahí se acercó lentamente, también con miedo, sin pensarlo dos veces Dulce atrapó los labios de Anahí con los suyos en un corto beso que después se repitió pero con algo más de intensidad. Después del beso ambas se miraban sonriendo; Dulce le desabrochó un botón de la camisa de Anahí y Anahí hizo lo mismo con la de Dulce.
Franco estaba a fuera, parado en frente de la puerta esperando oír algún ruido; y lo escuchó cuando Dulce y Anahí es estaban besando pero perdieron el equilibrio y le dieron un golpe a la puerta seguido por las risas de ambas. Cada vez más nervioso Franco volvió a ir al cuarto de Luis y lo despertó, sacándolo del cuarto a la fuerza. Lo llevó a la puerta del baño y lo ordenó que mirara por la mirilla.
Luis: No voy a mirar… ¡a lo mejor están haciendo pipi!
Franco: ¡Que mires, coño!
Luis se agachó y miró por la mirilla. Se quedó casi sin respiración cuando vio a su hermana besándose con Anahí ya sin camisa. Se levantó rápido totalmente blanco…
Franco: ¿Qué pasa?
Luis: ¿Eh? Nada… nada…
Franco: Voy a mirar (Agachándose)
Luis: No, no creo que haga falta…
Franco: ¡Que me dejes mirar!
Y lo vio… vio como su hija se besaba con Dulce y prefirió no entrar, pues no sabía que decir… Así que sin decirle nada a Luis, se fue a acostar nuevamente, quedando pensativo…
A la mañana siguiente estaban sentados en la mesa desayunando Luis, Franco, Anahí, Dulce y Sara. Anahí y Dulce estaban una enfrente de la otra y se comían con la mirada. Franco y Luis las miraban fijamente, viendo esas miradas cómplices. De repente vine Lola, rompiendo el silencio.
Lola: Anahí, si me hubieras dicho que te ibas a quedar a dormir te hubiera abierto el sillóncama
Anahí: Pero es que llegamos muy tarde, Lola… y ya nos apañamos bien con la camanido (Sonriendo a Dulce)
Lola: Bueno, vale..
Anahí: Luis, ¿Me pasas la mermelada?
Luis se la dio sin decir nada, pero mirándola fijamente. Todos volvieron a estar en silencio mientras pensaba:
- Y tanto que se apañaron… ¡Vaya con las títas! Y delante de Franco… ¡Qué lío se va a armar! Dios…
- Un rollo, eso es lo que eres para Dulce… Así que no te vuelvas loquita que para ella solo eres una más, una de tantas. Dios… ¡Qué bien besa!
- Le ha dado por experimentar… eso es, como en la adolescencia… pero le gusta los chicos. Así que no va a pasar nada más, Dulce.
Dulce: ¿Me pasa el zumo, Franco?
Franco le sonrió falsamente y le dio el zumo mientras pensaba:
- ¿El zumo? El zumo que te voy a sacar yo a ti de la cabeza…
Acabaron el desayuno en silencio hasta que:
Lola: Me voy, que llego tarde al bar
Sara: Mamá, espérame, que voy contigo a esperar a una amiga
Anahí: Yo me voy con vosotras (levantándose rápido) Voy a comisaría…
Dulce: Me voy contigo (levantándose también) Me voy a coger un taxi, ¿te vienes? (Franco y Luis las miraban fijamente)
Anahí: Eh… (Nerviosa) es que yo tengo que hacer una cosa… personal. Te veo allí, ¿vale?
Dulce: …. Vale (No muy convensida)
Franco: Adiós. hija
Anahí: Adiós, papá (Dándole un beso y saliendo intentando no mirar a Dulce)
Dulce: Bueno pues… me voy yo a comisaría… Adiós hermanito (Se acercó a él, le dio un beso y se fue)
Anahí estaba en la mesa de comisaría con el ordenador, muy concentrada. Dulce la vio a lo lejos y se acercó a ella.
Dulce: Toma, esto es para ti… (Dándole una carpeta) me lo ha dado… tu padre
Se sonrieron, Dulce le acarició la cara por un segundo y se volvió a alejar sin quitar la sonrisa. Anahí abrió la carpeta y dentro había una notita con más documentos que decía: Me muero por besarte… Anahí buscó a Dulce con la mirada y la encontró, le dio una sonrisa que fue respondida de la misma forma por Anahí.
Al rato Anahí estaba en su laboratorio haciendo algunas pruebas forenses. Dulce la vio por el cristal y entró.
Dulce: Hola… (Sonriendo)
Anahí: Hola… (Sonriendo también)
Dulce: ¿Qué haces?
Anahí: Pues aquí… (Dulce se fue acercando a ella) Clasificando un material encaustado en la red de extorsión…
Dulce: Muy interesante… (Atrapando a Anahí con sus labios y agarrándole suavemente el cuello)
Anahí: Espera espera… (Separándose) A ver… ¿Qué es esto para ti? A: un rollo, B: un escarceo amoroso con una superiora
Dulce: (Riéndose) Mm…. Me pido el B. Ahora me toca a mi… ¿Y para ti? A: Un por probar… (Robándole un beso hot) B: Una aventurilla exótica
Anahí: Una aventurilla exótica… (Riéndose)
Dulce: ¿Ah, si? (Agarrándola de la cintura y llevándola hasta la mesa) Te voy a dar yo a ti aventurilla exótica…
Dulce agarró a Anahí de la cintura y la subió a la mesa mientras se besaban. Anahí fue levantando la camisa de Dulce por la parte baja cuando:
Christopher: Inspectora Portillo… (Las vio) Dios… (Mirándolas con la boca abierta)
Dulce y Anahí se separaron rápido y Anahí se bajó de la mesa.
Christopher: Bueno que como están ustedes liadas, ocupadas quiero decir… (Nervioso) pues ya vuelvo… en… en otro momento (Se volteó, no se dio cuenta de que ahí estaba la puerta abierta y se estampó con ella)
Dulce y Anahí fueron rápido a ayudarlo, se había abierto una pequeña brecha en la ceja.
Anahí: ¿Estás bien? (Abundándolo a que se sentara)
Christopher: Si si, más o menos…
Anahí: Dul vete, yo le curo la herida…
Dulce: ¿Segura?
Anahí: Si, vete…
Dulce salió y dejó solos a Anahí y Christopher. Anahí le coció la herida pues era bastante profunda.
Anahí: Christopher… (Mientras lo hacía)
Christopher: ¿Qué?
Anahí: Bueno… respecto a lo que acabas de ver…
Christopher: ¿El qué? Yo no he visto nada inspectora… Nada nada…
Anahí: Vamos a ver Christopher…, nos estábamos besando.
Christopher: El… el cariño laboral es bueno… (Disimulando)
Anahí: No era un beso de cariño y pos todos tenemos un descuido, ¿no? (Sonriendo) Solo te pido una cosa, que de momento guardes el secreto ¿vale? (Franco pasó y los vio hablando)
Christopher: No se preocupe inspectora… Soy una tumba. Bueno me voy, gracias por curarme la ceja…
Dicho esto se fue rápido y al rato volvió a entrar Dulce.
Dulce: ¿Qué? ¿Has torturado a Christopher? O… ¿le has comprado el silencio? (Riéndose)
Dulce se acercó para besarla pero Anahí se separó y fue a cerrar la ventanita que había.
Anahí: No, yo no tengo que comprarle a nadie su silencio… solamente le he pedido que sea discreto. Al menos hasta que tengamos un poquito las ideas claras…
Dulce: Las ideas claras para ti es cerrar la ventana, ¿no?
Anahí: A ver… no es que no tenga las ideas claras Dul, pero tu... ¡estás loca! (Sonriendo, Dulce soltó una pequeña carcajada) y yo soy heterosexual… Y pos… no parece muy inteligente que estemos juntas. Solo te pido que no nos precipitemos y que… que esperemos un poco a ver de que va esto.
Dulce: (Suspiró) Ya… pero es que yo ya sé de que va esto, Annie. Mira… (le agarró las manos) yo te doy 3 besos más y me enamoro de ti como una perra… Así que cuando tu sepas de que va esto me buscas, que sabes donde encontrarme… ¿vale? (Sonriendo)
Anahí: Vale… (Sonriendo también aunque un poco sorprendida)
Dulce: Adiós princesa… (Fue a salir pero antes se paro) Ah… y que… voy a estar abajo, por si quieres encontrarme (Ahora sí, salió con una sonrisa)
Al rato Anahí estaba sentada en la sala de ordenadores, pensando… Christopher pasó por allí y ella se acercó rápido hasta él.
Anahí: ¡Christopher! (Acercándose a él) Que… vengo a ver como está la herida…
Christopher: Ah… (Agachando la cabeza para que la pudiera ver) Yo la veo bien, ¿eh?
Anahí: Si, la herida está bien… Oye que… yo en realidad quería hablar contigo… Como Lola no está en la comisaría y tu pos… tu eres el único que sabe (Haciendo gestos con las manos)… lo que sabe...
Christopher: No, espérese… por ahí no inspectora… Lo siento muchísimo pero yo no la puedo ayudar en esto… (Anahí lo miró triste) Bueno… ok… si es una charlita de 5 minutos para que usted se sienta bien pos la escucho…
Anahí: Ok… a ver… Yo estoy hecha un lío, ¿vale? Cuando veo a Dulce lo único que quiero es besarla (Christopher hacía caras raras, sin saber que decir), pero claro… antes de que pase nada cierro la ventana y digo: Pos si tanto miedo tengo a que me vean pos a lo mejor es que no estoy tan segura…
Christopher: Ya… poniéndome yo en el lugar de usted, ¿ok? (Anahí asintió) Si yo me fuera a besar con un chico… cierro la ventana, apago las luces, pongo candado, me tapo la cara…
Anahí: Si, pero no es lo mismo… a mi Dulce me gusta… (Christopher volvió a poner cara rara) Me gusta… me gusta su manera de mirarme, como me besa, cuando me mete la mano por debajo de la camiseta… Se me pone la piel chinita… (Sonriendo y señalando su brazo con la piel erizada)
Christopher: Si… (Tragando saliva) A mi también se me ha puesto la piel así de solo imaginarlo… (Con caras raras aún)
Anahí: Mira… yo, hasta ayer…
Christopher: No no… (Sin dejarla hablar) Yo creo que podemos dar por finalizada la charla porque yo… entiéndame, yo que más quisiera poder ayudarla pero no puedo… Lo único que le puedo decir es que siga lo que dice su corazón
Anahí: Es que siempre que he seguido lo que dice mi corazón me ha ido fatal… (Emocionada, con lágrimas en los ojos)
Christopher no pudo decir más porque por las escaleras bajó Franco.
Franco: Christopher, ¿me puede ir a buscar la pistola que se me quedo en el despacho?
Christopher: Claro… (Subió las escaleras)
Franco: Hija… ¿estás bien? (Acercándose a ella por detrás)
Anahí: Si si… (Secándose las lágrimas)
Franco: ¿Qué te pasa?
Anahí: Nada… (Volteándose sonriendo como pudo) Me voy, ¿ok? Adiós… (Se fue sin dejar de dedicarle una sonrisa)
Después de que su hija se fuera, Franco subió rápido a su despacho donde ahí estaba Christopher y cerró la puerta dejándolo dentro.
Christopher: Aquí está señor… (Sonriendo)
Franco: Si si, déjela ahí… (Soltándola encima de la mesa) Siéntese…
Christopher: ¿Qué?
Franco: ¡Qué se siente! (Ambos se sentaron) Vamos a ver… sé que usted sabe lo que ambos sabemos….
Christopher: ¿Perdón señor? ¿A qué se refiere? ¿Podría ser más específico?
Franco: Si, claro que si… (Mirándolo mal) ¡Qué ya sé que tu sabes que mi hijita está con la descerebrada de Dulce!
Christopher: (Tosiendo nervioso) Ejem… ¿Qué? No sé de que me habla…
Franco: Si lo sabes…, pero no importa, tú vas a ser el que la haga entrar en razón…
Christopher: ¿Yo?
Franco: Si, tu… mira, este es el plan. Llamas a Anahí y le dices que quedan en el bar de Lola para hablar, te llevas un audífono, te pongo un micro y yo te digo lo que tienes que decir, ¿ok? (Antes de que Christopher pudiera decir algo el siguió hablando) Pues venga…. ¡Ya estás tardando!
Christopher: Señor… creo que eso no…
Franco: ¡Es una orden! (Sin dejarlo acabar)
Christopher: Ok… (Bajó la cabeza y salio del despacho)
Y siguió la orden de su superior: al salir del despacho agarró el teléfono y llamó a Anahí para quedar con ella y hablar... Anahí aceptó feliz. Quedaron en una hora en el bar de Lola, Don Franco le colocó los micros y Christopher se fue al bar.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:05 pm

Capítulo 8: Aquí estoy yo
Franco: (A través del micro) Ok Christopher… dile que crees que se está precipitando con Dulce.
Christopher: Inspectora… respecto a la conversación de antes sobre su relación con Dulce… (Anahí asentía con la cabeza) Pues yo quería añadir una cosa y es que… pues que me ratifico completamente, debería usted volcarse en la relación… (Anahí sonreía)
Franco: (A través del micro) ¡Pero que dices *******! ¡Que no es eso lo que tienes que decirle!
Anahí: Pero… ¿Estás seguro?
Christopher: Si, completamente…
Franco: (A través del micro) ¡Joder, Christopher! ¡Que no!
Anahí: No sé es que… tengo miedo a que solo sea un capricho
Franco: (A través del micro) Claro… claro hija mía, eso es cariño… ¿Has visto, Christopher? Dile que efectivamente sólo es un caprichito, ¿ok? Que se tome un tiempo y seguro que se le pasa. ¡Díselo!
Christopher: Bueno… yo creo inspectora que… que… ¡qué no es un capricho! ¿Capricho de qué? Si yo he visto como se miran…
Franco: (A través del micro) ¡Que no Christopher, coño! ¡Qué no le digas eso! ¡Te estoy diciendo completamente lo contrario!
Anahí: (Le sonó el teléfono) Perdona… ahora vuelvo… (Se levantó para hablar)
Christopher: Franco… creo que usted esto lo hace porque… porque… no soporta que su hija esté con una mujer… vamos, que es usted un poco homófogo…
Franco: ¿¡Homófogo!?
Christopher: Homófogo, homófogo...
Franco: ¿¡Me está llamando homófogo!?
Christopher: Lo he llamado homófogo, señor…
Franco: Christopher, ¡obedéceme!
Christopher: No quiero…
Franco: ¡Te suspendo de empleo y sueldo! (Amenazándolo)
Anahí: Perdona… (Volvió de hablar por teléfono) Ay… es que estoy hecha un lío… ¿Tú sabes que mi primer beso fue con Dulce? (Christopher puro cara de sorprendido, al igual que Franco y Anahí sonrió) ¿Tú recuerdas tu primer beso?
Christopher: Como para olvidarme…. Fue con mi primo segundo Sebastián… que se me lanzó y pos… me besó…
Franco: ¡Christopher por dios! No cuentes tu vida…
Anahí: Pues yo creo que ese primer beso no lo he superado…
Christopher: Ni yo tampoco… (Con cara de asco)
Anahí: Me pasé 8 años disparando a un blanco que no era el mío… por eso me ha ido tan mal… (Franco se quedó callado, sorprendido) Pero cuando estoy con Dulce…me gusta, siento que es lo que he estado buscando. Me gusta como huele su pelo, como me abraza… siento que es ahí donde yo quiero estar. Lo que pasa es que el miedo me paraliza…
Franco: Nada Christopher, no le digas nada… (Dándose por vencido)
Christopher: Vamos a ver inspectora… yo si de algo sé es de miedos… y el miedo es algo que nos aparta siempre de la felicidad… Si a usted, Dulce le gusta… tiene que lanzarse de cabeza a por ella y estar ahí donde usted quiere estar… a su lado y sin miedo.
Anahí: Gracias Christopher… (Sonriendo nuevamente con lágrimas en los ojos)
Christopher: ¿Sabe que este es nuestro primer café juntos? (Sonriendo)
Anahí: ¿Si? Pues creo que no va a ser el ultimo… (Soltando una pequeña carcajada)
Al día siguiente, Anahí y Dulce tuvieron que ir a un almacén para buscar pistas sobre un atraco. Una vez allí Anahí vio algo:
Anahí: Tráeme una bolsita, aquí hay un pelo…
Dulce se acercó a ella, le dio la bolsita y Anahí se levantó ya con el pelo en la bolsita, lo que ellas no sabían es que ese pelo era de su sobrina, Sara. Dulce se acercó despacio a su cara para besarla pero Anahí se hizo para atrás. Ambas se miraron y Dulce suspiró.
Anahí: Es que… esto me supera Dul, no sé… me siento como un pez fuera del agua; no sé si soy capaz de imaginarme de pareja con una mujer.
Dulce: Pero es que te tienes que tomar las cosas con calma, Annie. Ya sé que no es fácil salir del armario.
Anahí: Pero no estoy hablando de eso. No es por mi padre ni por el ¿qué dirán? Es que… no me… (Suspiró) Es que yo no me imagino caminando por el parque de la mano de una mujer, ni en una recepción de un hotel pidiendo una habitación con una cama de matrimonio, ni despidiéndome con un beso en una estación… Es que… no sé hacerlo… (Nerviosa, con lágrimas en los ojos)
Dulce: A ver… en primer lugar no tienes que imaginarte con una mujer, tienes que imaginarte conmigo. Y en segundo lugar… si no sabes hacerlo, aquí estoy yo para enseñarte… (Secándole las lágrimas con sus pulgares y sonriendo)
De un momento a otro Dulce extendió su mano con una sonrisa; Anahí la miró extraña.
Anahí: ¿Qué?
Dulce: Que me des la mano… (Sonriendo)
Anahí: (Suspiró) Ok…
Anahí le dio la mano, entrelazando sus dedos con los de Dulce…
Dulce: Ok… ahora… (Empezando a caminar) Primero el pie derecho, luego el izquierdo… (Caminando despacio, mirándola con una sonrisa) ¿Ves como no es tan difícil? Dando un paseo… Hasta luego señora… (Imaginando que iban por un parque, Anahí la miraba raro pero con una tierna sonrisa mientras seguían caminando de la mano) Mira… ¿te has fijado el color tan bonito que tiene el mar? (Señalando a la pared imaginando que ahí estaba el mar) ¿Tienes frío? (Soltando la mano de Anahí y pasando alrededor del hombro de ella)
Anahí: No, estoy bien… (Sonriendo y pasando su mano alrededor de la cintura de Dulce)
Dulce: Y ahora… (Agarrándola nuevamente de la mano) ¡Corre que lo pierdes! (Imaginando que estaban en una estación de tren) Uf… mira, ahí está… tu tren, puntual
Anahí: Bueno pues… adiós…
Dulce: ¿No me vas a dar un beso?
Anahí: ¿Aquí, con tanta gente? (Mirando alrededor, imaginando que estaban rodeadas de gente)
Dulce: Es lo que tiene coger el tren a esta hora…
Anahí: Pero mira esa señora, nos está mirando mal…
Dulce: Eso se llama envidia… (Sonriendo)
Anahí: Ahm… (Sonriendo también) Oye… ¿y las monjas? Igual se sienten ofendidas…
Dulce: No, la que se va a ofender soy yo… Vamos a estar dos semanas sin vernos, ¿qué pasa? ¿Qué no me vas a dar un beso?
Anahí: ¿Dos semanas? ¿Tanto?
Dulce: A lo mejor… (Pasando sus manos alrededor del cuello de Anahí y acariciando su cabello suavemente) Si tu me das un beso de los que sabes, es menos tiempo…
Sin dudarlo dos veces, Anahí agarró a Dulce por la cintura y la besó súper hot, usando su lengua…. Dulce respondió al beso con la misma intensidad.
Al día siguiente Dulce y Mario estaban en la sala de interrogatorios con un detenido por el caso Káiser. De repente entró Anahí.
Anahí: Acaba de llegar el informe… (Dándole el informe) La representación numérica de la huella dactilar del detenido coincide con las obtenidas anteriormente en el almacén donde encontramos el cuerpo de Julio Olmedo que ya se sometió a autopsia.
Mario: Bien, si no habla se enfrenta a una condena de 40 años
Anahí: Y si habla que el Káiser le pegue un tiro… así que no sé que es peor.
Mario suspiró y entró a hablar con el detenido. Dulce y Anahí se quedaron solas.
Dulce: Y yo te voy a tener que poner una denuncia a ti… (Anahí la miro sorprendida, con el ceño fruncido) Porque la representación numérica de las huellas halladas en el cabecero de mi cama coinciden con las tuyas.
Anahí: ¿Y qué vas a hacer? (Sonriendo) ¿Solicitar una orden de alejamiento de tu superiora?
Dulce: No… solicitar una orden de acercamiento (Sonriendo y acercándose a ella) A ver si el juez dictamina que no podemos estar separadas ni 2 centímetros… (Agarrándole la cara sin dejar de sonreír)
Anahí: Pues en ese caso me voy a declarar culpable… (Acercándose a ella para besarla)
De repente Sara entró en la sala y ambas se separaron rápido.
Sara: Annie… que Mario me ha pedido esto… (Enseñándole unos documentos)
Anahí: Vale… yo se lo doy…
Sara: Gracias… (Sara volvió a salir sonriendo)
El móvil de Dulce sonó y ella lo miró. Al leerlo en su cara se dibujó una sonrisa…
Dulce: Mira… (Enseñándole el móvil) la casa que tiene una amiga en el monte.
Anahí: Que bonita… (Sonriendo)
Dulce: Pues nos la deja este finde…
Anahí: ¿Este finde?
Dulce: ¿Qué pasa? ¿Tienes planes?
Anahí: Pos es que el viernes he quedado para cenar con mi padre pero… le puedo decir que voy a acompañar a Maite al médico o algo… y si todo va bien pos nos vamos… (Sonriendo) (Dulce puso mala cara, como enojada) ¿Qué pasa?
Antes de que pudiera decir algo, un compañero se desmayo:
Mario: ¡Anahí, ven!
Anahí tuvo que salir corriendo para ayudarlo y dejaron la conversación para otro momento.
Al rato, Dulce estaba en el bar de Lola ayudándola, pues había muchos clientes… De repente entró Anahí.
Anahí: Dul, ¿Has visto a Luis? Necesito hablar con él…
Dulce: No, no lo he visto (Seria)
Cliente: ¡Buenas tardes!
Dulce: ¡Buenas tardes! (Sonriendo) Ya le atiendo…
Anahí: (La agarró del brazo y la volteó) ¿Qué pasa? ¿Estás enfadada conmigo?
Dulce: No, no estoy enfadada, Solo me molesta que para quedar conmigo tengas que decir mentiras… Que si Maite, que el médico… ¡Si quedas conmigo, dices que quedas conmigo!
Anahí: No, yo a la gente de mi vida personal les digo lo que a mi me da la gana. Y tú a la tuya lo que tu quieras pero yo no me meto, y tu no te metas en lo mío.
Dulce: Ah, me parece muy bien… (Se volteó) Oiga señor… (Mirando al cliente que había entrado antes) Usted que yo estoy súper contenta, ¿verdad?
Cliente: ¿Y eso?
Dulce: Pues porque me he liado con Anahí… (Pasando su mano alrededor del cuello de Anahí con una sonrisa)

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:05 pm

Capítulo 9: Eres la primera
Todos las miraron y se quedaron con la boca abierta, igual que Anahí…
Cliente: Pues… nada... que... … felicidades… (Mirándolas raro)
De repente entró Luis.
Luis: Hola, ¿Cómo están? (Con una sonrisa)
Dulce: Oye hermanito... tu sabes que Anahí y yo estamos liadas, ¿no?
Luis: Mmm… eh… no, bueno si... digo, no… vamos que… bueno, me sonaba…
Dulce: Novias, somos novias… (Anahí la miraba mal y sorprendida) ¿Verdad que si princesa? (Dándole un piquito)
Dulce se fue a atender al cliente y Luis se quedó con Anahí.
Luis: Bueno… Anahí, yo… bueno que sois… como familia, más o menos, y que quizás tu padre sea el que no esté de acuerdo y…
Anahí: Ya, ya lo sé… (Cambiando de tema) Luis, ¿tu sabes algo del caso Káiser? ¿Poncho y Sara tienen algo que ver?
El teléfono de Anahí sonó y ella contestó.
Anahí: ¿Si?
Superiora: Inspectora Portillo… tengo una orden judicial para examinar el cuarto de su sobrina, Sara. La espero en casa del inspector Espinosa… confío en su profesionalidad y que deje de lado lo personal….
Anahí: . . . está bien… bye (Y colgó rápido) Luis…
Luis: Verás Anahí, respecto a lo que me preguntaste…
Anahí: No, escúchame… me ha dicho la comisaría que vamos a ir a examinar el cuarto de Sara…
Luis: ¿¡Qué?!
Se fueron rápido a casa de Luis y no pudieron impedir que le registraran el cuarto. Encontraron huellas dactilares y las mandaron a analizar para compararlas con las encontradas en el almacén.
Al día siguiente Anahí iba caminando por la comisaría y los documentos de las pruebas en la mano. Se encontró con su superiora.
Superiora: Inspectora Portillo, ¿tiene ya los resultados?
Anahí: Si, aquí están… (Se los dio)
Superiora: Gracias… (Y sin decir más se fue)
Anahí se volteó y vio que Dulce estaba guardando unas escopetas en un bolso, se acercó a ella y le dijo:
Anahí: ¿Qué es eso? ¿Hay algún operativo en marcha?
Dulce: No, voy a comprobar un soplo. Así salgo de aquí y cojo aire, porque con la superiora aquí es horrible trabajar… (Christopher estaba escuchando todo)
Anahí: ¿Qué soplo?
Dulce: (Se acercó a ella para que no la escucharan) Han hecho una llamada desde una casa de la sierra, creo que es el Káiser y su gente los que están detrás y la están usando para comunicarse desde allí.
Anahí: ¿Y vas tu sola? (Mirándola sorprendida)
Dulce: Si
Anahí: ¿Y no le has dicho nada a mi padre ni a Ferrer? (Ferrer es la superiora) (Christopher seguía escuchando)
Dulce: ¿Y quedar como una tarada si el soplo es falso? No… Primero voy, miro y si veo algo pos informo. Está aquí al lado, en el kilómetro 30 de la carretera de Guadarrama. (Christopher apuntó la dirección por si acaso)
Anahí: En serio, alucino contigo… Coges las armas sin permiso, te vas sin autorización y encima sola. ¿Tú conoces la frase: Protocolo de actuación?
Dulce: Mira Anahí…(Cuando se ponía seria no la llamaba Annie) en la vida hay dos tipos de personas: las que le tienen miedo a todo y no le quitan el plastiquito a la pantalla del móvil para que no se raye (Señalando el teléfono de Anahí)… y después estamos el otro tipo… El que si se la quitamos… (Señalando su móvil) se nos raya, se nos olvida el pin… y no pasa nada.
Dicho eso, Dulce cogió el bolso con las armas y se fue dejando a Anahí con el móvil en las manos pensando. Dulce fue a su despacho a recoger la chaqueta que se le había olvidado y fue al estacionamiento a por su coche. Al entrar en él vio que Anahí estaba dentro, sentada en el asiento de copiloto. Anahí la miró con una sonrisa y delante de ella le quitó el plastiquito al móvil. Dulce le sonrió y arrancó el coche.
Llegaron a la sierra y ambas se bajaron del coche. Sacaron sus pistolas y fueron poco a poco hasta la casita, siguiendo un orden… La primera en llegar fue Anahí.
Anahí: ¡Quietos! (Entrando mientras gritaba apuntando con la pistola al interior de la casita)
Al entrar vio una cama de matrimonio al fondo y una pequeña mesa con comida. Dulce desde a fuera estaba sonriendo y al ver que Anahí se quedó callada entró; Anahí tenía una cara de muy pocos amigos.
Anahí: ¿Qué es esto? (Mirando mal a Dulce)
Dulce: Pues… unas flores muy bonitas, un vinito fresquito, jamón… una comida romántica (Sonriendo)
Anahí seguía mirándola mal, negó con la cabeza y salió de la casita mientras guardaba la pistola. Dulce suspiró y salio de la casita.
Anahí: No me lo puedo creer… ¿¡Cómo se te ocurre montar este circo!? Todo lo del Káiser y las llamadas es mentira, ¿¡A ti se te va la cabeza o qué!? (Enojadísima)
Dulce: Pensé que te haría ilusión celebrar que estamos juntas… y arreglar nuestras discusiones, nada más…
Anahí: A ver… mi sobrina está detenida (Habían detenido a Sara por ser sospechosa), mi hermana aún no lo sabe y ¡a mi padre está a punto de darle un infarto! ¿¡Tu crees que estoy para celebraciones!?
Dulce: Yo creo que debes parar un poquito Anahí, que disfrutemos las dos de este día solas… ¡y que juntas después ayudemos a Sara en lo que sea! Llevas 3 días jodida y a mi se me ha ocurrido alegrarle el día a mi novia pero no… ¡ella con su puta cara de *******! Y que eres una aburrida, ¡la tía más aburrida que yo me he echado a la cara!
Anahí: Si, soy una aburrida, ¿pero tu sabes por qué? Porque a mi no me gusta hacer fiestas cuando las cosas están mal y mi familia me necesita… (Ambas se quedaron calladas por un momento) Dame las llaves del auto… (Extendiendo la mano)
Dulce: (Suspiró profundamente intentando contenerse y sacó las llaves del bolsillo) ¿Quieres las llaves? (Enseñándole las llaves) ¿Las quieres? (Anahí asintió con la cabeza) Si, ¿no? (Con fuerza lanzó las llaves hacía los árboles y las hiervas que había) Ahí están tus putas llaves… (Anahí la miró con odio y sin dudarlo dos veces fue a por ellas)
Anahí estuvo horas buscando en la hierba, pero sin ningún resultado. Dulce estaba sirviendo el video mirándola.
Dulce: Annie… deja eso ya carai… Llevas dos horas ahí metida y no has conseguido nada, te van a picar los bichos… (Anahí no le hacía caso) Venga carai… que mañana te ayudo a buscarlas… ¡Sal de ahí! (Anahí la miró con odio) Bueno… vale vale… tienes razón, he metido la pata hasta el fondo, pero ¿qué quieres? Si es que los regalos sorpresas son eso… SORPRESA (Pronunciándolo muy despacio)
Anahí: Mira Dulce María Espinoza… te voy a decir una cosa… (Saliendo de donde estaba y acercándose a ella) ¡Tienes razón, en la vida hay dos tipos de personas: las que regalan pensando en la otra persona y las que regalan pensando en sí mismas! ¿Lo comprendes?
Dulce la agarró del brazo para voltearla pero Anahí se soltó rápido. Dulce suspiró y le dijo:
Dulce: Annie… lo único que quería era pasar un día a solas contigo, sin nada ni nadie que nos molestara y sin cobertura si quiera… Perdóname, ¿vale? Pero… en la vida siempre hay dos soluciones… (Sonriendo) Una: quedarnos aquí discutiendo hasta mañana y Dos: Comernos el jamoncito que está encima de la mesa, y el vinito… que te lo he traído para ti solita… (Sonriendo, intentando convencerla)
Anahí: ¿El vino está frío? (Seria)
Dulce: Fresquito, fresquito… (Sonriendo) Comemos y después te ayudo a buscarlas… Te lo prometo (Sonriendo aún)
Anahí: (Suspiró) Ok… pero… solo porque tengo hambre ¬ ¬
Fueron a la mesa y empezaron a comer, estuvieron todo el rato en silencio, Dulce la miraba sonriendo y ella quitaba rápido la mirada; hasta que salió un tema interesante.
Dulce: Oye… y tu… ¿con cuantos chicos has estado?
Anahí: Mmm… pues con Javier que fue el primero, luego con un lío de la universidad y pues ya después… Poncho…y… Mario que creo que fue el más importante… Cuatro… ¿Y tú?
Dulce: ¿Yo? A ver… déjame que cuente… (Sonriendo) Mmm… unos 10 (Anahí se quedó sorprendida) Eso chicos claro… chicas… alguna más, unas… 30 (sonriendo)
Anahí se sorprendió aún más y bebió vino de su copa rápido.
Dulce: ¿Qué te pasa?
Anahí: ¿Eh? Nada… (Tragando el vino a duras penas) Que como yo solo he estado contigo y yo para ti soy la número 31 pues no sé… es raro, me siento… insegura.
Dulce: A ver princesa… estar con 30 chicas es súper fácil, lo difícil es… enamorarse. ¿Sabes? Sentir que alguien te roza con sus dedos… (Acariciándole el brazo) y que sientas hormiguitas en el estómago… en eso, eres la primera. (Sonriendo y ahora acariciándole la cara)
Anahí: Tu para mi también eres la primera… (Sonriendo)
Dulce: (La miró callada por un tiempo aunque sin dejar de sonreír) Y… te tengo que confesar otra cosa… (Anahí quitó la sonrisa y la miró atentamente) Yo también he sido la primera en… (Sacando algo de su bolsillo) ¡Encontrar las llaves! (Enseñándoselas y riendo)
Anahí: (La miro con mirada asesina) Te mato… (Aunque sin poder evitar reírse)

En la comisaría:
Franco: Christopher…. ¿Has visto a mi hija?
Christopher: ¿Qué? ¿A su… a su hija? (Nerviosa) ¿Anahí?
Franco: Si, a mi hija Anahí… ¿Conoces a alguien más que se llame Anahí?
Christopher: Si, la cantante... (Riéndose nervioso)
Franco: (Lo miró mal y el dejo de reírse) La has visto, ¿Si o no?
Christopher: No… quiero decir… si… bueno… no sé…
Franco: ¿¡Si o no?! (Christopher se quedó callado) ¡Christopher, o me dices en este mismo instante o te abro un expediente y no vuelves a pisar una comisaría de policía en tu puta vida!
Christopher: Están en el kilómetro 30 de la carretera de Guadarrama…
Franco: ¿Están?
Christopher: Su hija y… Dulce…
Franco: Ok… (Se fue sin dejar de mirarlo mal)
Sin pensarlo dos veces se fue lo más rápido que pudo hasta la dirección que Christopher le había dado. Se acercó a la casita y pensando que tal vez estarían en peligro sacó la pistola. Al llegar miró por la ventana y vio como su hija se entregaba a Dulce, como se llenaban de placer con solo unos movimientos y como su hija llegaba al cielo gracias a Dulce… Escuchaba los gemidos de Anahí y veía las embestidas de ambas; prefería no seguir viendo esa escena y dejó de mirar. Al rato decidió entrar y se quedó parado mirándolas, ninguna de las dos se había dado cuenta y continuaron a lo suyo. Franco tenía que parar eso ya, así que movió una silla y ambas se separaron rápido, tapándose… Anahí se tapaba con las sábanas y Dulce lo miraba fijamente.
Franco: Anahí…
Ella se sentó en la cama, lo miró seriamente y después paso su mano alrededor del cuello de Dulce, dándole a entender a su padre que estaba con ella y que no le importaba lo que él pensara. Franco asintió y dijo:
Franco: Tu madre siempre tenía la manía de tirar a la basura los libros de instrucciones de todo lo que comprábamos… la lavadora, la tele, el microondas… y yo me enojaba mucho… (Sentándose en la silla) Y cuando murió… me di cuenta de que las cosas importantes en la vida no vienen con manual de instrucciones (Dulce los miraba extraños, sin entender lo que decía pero Anahí si estaba entendiendo todo a la perfección) No existen 10 pasos para educar a tus hijos, ni si quiera un libro de instrucciones que te diga que hacer cuando te quedas viudo… La vida no es como un mueble que compras y te viene con instrucciones y garantías… no sé… solo sé que voy a cumplir 60 años, que tengo un carácter muy fuerte y que sigo siendo un hombre de orden… pero he aprendido una cosa… que en este tema del amor las instrucciones, si es que existen, están escritas en un idioma que nadie conoce… porque ni dios las entiende… (Anahí tenía lágrimas en los ojos y Dulce empezaba a entender todo) Bueno… (Suspiró) así que deseo que os vaya a comisaría (Levantándose) os vais a chupar 4 guardias seguidas por abandono del trabajo y por falsa alarma… ¿Está claro?
Antes de que ninguna de las dos pudiera contestar, Franco salió rápido de la casita.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:05 pm

Capítulo 10: Funeral falso con desastre incluido.
Ese fue uno de los peores días de la vida de toda la familia y la comisaría; acudían al funeral de Poncho, quien supuestamente había muerto en manos del Káiser. A Sara la habían dejado en libertad y estaba totalmente destrozada… Lo que ninguno sabía era que Poncho estaba haciéndoles creer a todos (Menos a Luis) que estaba muerto para que el Káiser lo dejara en paz. Después del funeral, Luis se llevó a su hija, Sara, para que viera a Poncho y se tranquilizara; después de explicarle todo, Sara y Poncho salieron de la ciudad por un tiempo.
Pasada una semana todo volvió más o menos a la normalidad… En el bar de Lola:
Lola: Luis… ¿seguro que Sara está en la playa?
Luis: Que si cariño, Sara está en la playa…
Justo en ese momento entraron
Anahí: Pues a lo mejor le sienta bien estar unos días en la playa y olvidarse de… de lo que pasó…
De repente el teléfono de Lola sonó.
Lola: Hola Sara cariño, ¿Por qué te has ido así sin despedirte? (Todos querían hablar con ella) ¿Estás con tu amiga? (Poncho se acercaba a ella)
Sara: Si…
Lola: Pero deberías estar con la gente que te quiere… tienes la voz triste…
Sara: No no, si estoy bien… si me río y todo… oye… pásame a papá… (Le dio el teléfono a Poncho)
Pero antes de que Luis pudiera coger el teléfono lo cogió Anahí.
Anahí: Sara, soy Anahí… ¿Cómo estás?
Poncho hizo sonidos extraños.
Anahí: Sara, no llores por favor… No llores…
Luis: ¡Pásamela!
Dulce: A ver… deja que su tía la consuele… (Quitándole el teléfono a Anahí)
Luis: ¡Dulce por favor!
Dulce: Sara, cariño… ¿Cómo estás? Llora, tú si tienes que llorar pos llora… (Poncho fingía llorar) Que entre más lloras menos meas, ¿no? Pos venga, llora…Que es normal que estés así..
Luis: Bueno, ¡vale ya! (Quitándole el teléfono) Déjame hablar con mi hija.
Después de eso Luis hizo un llamado a sus hombres en una sala de la comisaría.
Luis: Ok… todo lo que vais a oír es alto secreto y estrictamente confidencial… (Cerrando las ventanas de la sala) Nadie, ni el comisario, sabe lo que les vamos a contar a continuación… por eso les tengo que pedir código silencio. Sabemos dónde y cuando va a actuar el Káiser, podemos reventar el robo del siglo y también… (Miró seriamente a Anahí) limpiar el nombre de alguien que todos conocemos. No puedo pediros que os quedéis porque vamos a cruzar la raya si alguien se arrepiente… que de un paso adelante… (Nadie lo dio) Ok…
Luis se dirigió a su compu y puso una video llamada. Al otro lado de la pantalla apareció Poncho con una sonrisa. Todos se quedaron sorprendidos mirándolo.
Anahí: Luis… esto es un video, ¿no?
Poncho: Nada de vídeos… estoy vivo. (Todos lloraron de alegría) Lo siento de verdad… siento haberos hecho pensar que estaba muerto pero… no tenía otra opción.
Luis: Bueno… cuéntales el plan…
Poncho: En cuatro horas, Murcia, en la base militar… ¡y os necesito a todos!
Christopher: Perate perate… ¿Qué base militar? ¿La del ejército del aire?
Mario: Esa misma Christopher, a ver como coño vamos a burlar el control del ejército español y sin autorización… ¡Que esa gente primero te dispara y luego te pregunta!
Poncho: A ver… ya sé que es peligroso pero esta gente a matado, a secuestrado y a torturado… ¡y va a seguir haciéndolo! Hasta que nosotros los paremos ¡y los vamos a parar!
Mario: Ok… subinspector Poncho Herrera… (Levantándose) cuente conmigo.
Christopher: Y conmigo…(levantándose también)
Maite: Y conmigo…
Dulce: Conmigo también…
Anahí se levantó y se acercó a la cámara.
Anahí: No vas a cambiar en la puta vida, Poncho… (Suspiró) pero… vale… por los viejos tiempos (Sonriendo)
Poncho: Gracias rubia… (Sonriendo) Solamente una cosa… que hay que darse prisa porque yo a las 8 tengo otra cosa… Me caso… con Sara
Todos lo felicitaron y la conexión se cortó. Al rato:
Luis: Mario, tu te quedas aquí…
Mario: ¡¿Qué?! Pero ¿por qué? Yo quiero ir.
Luis: Porque te necesitamos aquí. Si pasa algo ¿Quién va a dirigir la comisaría? Tienes que quedarte, ¿ok?
Mario: Está bien… (No muy convencido)
Anahí y Dulce se acercaron hasta Luis.
Anahí: Luis…
Luis: ¿Qué?
Anahí: Que… si tu quieres podemos quedarnos Dulce y yo con Lola y se lo contamos todo, para que no esté sola…
Luis: Yo ya se lo dije… pero si, mejor quédense con ella… Gracias (Sonriendo)
Dulce se llevó a Maite, Lola y Dulce a casa de Lola… para hablar con ellas.
Lola: Bueno, ¿Qué pasa? ¿Para que nos trajiste aquí?
Dulce: Pues que… de la despedida de solteras no se van a librar (riéndose) (Todas la miraban raro) Una cosa es que Sara esté lejos y otra muy distinta es que no lo podamos festejar por video llamada (Riéndose)
Fue hasta su compu y puso la video llamada, al otro lado de la pantalla apareció Sara con una sonrisa. Todas le hablaban a la vez, diciéndole todo.
Anahí: Bueno… ¡Yo hablo primero! Porque Poncho es mi exmarido y ahora va a ser mi sobrino (Sara se reía) Sara… cuando volváis os voy a llevar de la manita al parque de atracciones (Todas se rieron) No, ahora en serio…. Como primera mujer del novio y tía de la novia voy a hablar en primer lugar… Sara, hay una cosa que tienes que saber de Poncho
Sara: ¿El qué? (Con el seño fruncido)
Anahí: La gotita… (Todas se rieron) Siempre que va a mear se deja ahí la gotita… ya le puedes decir misa que el no te hace ni puto caso, que toda la puntería que tiene para disparar le falta meando (Riéndose)
Sara: ¡Bueno ya, no me digas intimidades! (Riéndose)
Dulce: Pues yo no te voy a decir nada… solo que tu tia, después de estar con Ponchito (Pasando su mano alrededor del cuello de Anahí) pues… se ha cambiado de bando (Dicho esto le dio un besito)
Sara: ¿Estáis juntas? (Sorprendida)
Anahí: Si (Riéndose)
Sara: ¡Felicidades! A lo mejor hay otra boda pronto…
Anahí: Bueno… no te adelantes (Riéndose)
Sara: Ok, chavas… yo me voy a prepararte ¡que me caso! Pero no se preocupen, grabo la boda con el móvil ¿0k?
Sara se metió en el baño y dejó sobre la cama el móvil.
Maite: Carai… se dejó la video llamada puesta…
Justo en ese momento entró una mujer con pantalón vaquera y camisa rosa, pero no tenían un buena visualización pues la pantalla del móvil solo enfocaba de cuello para bajo. Segundos más tardes Sara salió del baño y de un momento a otro empezaron una pelea; ninguna sabía lo que estaba pasando y estaban muy nerviosas. Al parecer la chava tiró a Sara a la cama y taparon la cámara pero aún se seguía escuchando. De repente… sonó un disparo y la video llamada se cortó. Lola, al igual que las demás, estaba muy nerviosa, sin saber que hacer.
Lola llamó rápido a Luis pero no respondió, Maite llamó a Christopher y tampoco respondió. Mientras, Dulce estaba en la compu revisando la video llamada.
Dulce: He revisado la video llamada de antes y se ve como es el cuarto en el que está… se ve que hay una puerta, una cortina…
Lola: ¡Pero que estás diciendo Dulce, por dios! (Nerviosa) ¡No se veía nada! ¡Ese cuarto puede estar en cualquier sitio!
Anahí: A ver… acabo de llamar a Mario y hablaron con los superiores. Revisaron la señal de seguimiento que insertamos en el virus del Káiser y…. acaban de activar el virus. (Se oyeron varios: ¡Joder! ¡Mierda! ¡Dios…!) Y… están intentado rastrear la señal, tenemos que ir a comisaría.
Dulce cerró la compu y salió con Maite. Anahí también fue a salir pero Lola le dijo:
Lola: ¡¿Pero como que a comisaría?! ¿¡Y Sara qué!? (Nerviosa, gritando)
Anahí: ¡Lola! (Súper nerviosa) ¡Si han ido a por Sara es porque está con Poncho, tiene que ser alguien del entorno del Káiser!
Lola: ¡¿Pero que coño es eso del Káiser!?
Anahí: (Suspirando para calmarse) Lola… si localizamos al Káiser daremos con Sara, ¿ok? Vamos a comisaría…
Fueron a la comisaría y allá le explicaron a Mario todo lo que había pasado. Después sacaron la compu y volvieron a revisar la video llamada para ver si encontraban algo.
Dulce: Lola tiene razón… ¡esto puede ser cualquier sitio carai! (Perdiendo los nervios)
Anahí: No no, ¡espérense! Aquí se escucha algo… (Rebobinando el video y volviendo a ponerlo) Mira, antes del disparo…
Maite: No se escucha nada…
Mario: Dale más ganancia, Anahí.
Anahí: Si… (Dándole ganancia y poniéndolo nuevamente)
Se escuchó: (Mientras Sara respiraba agitadamente) Lo dudo mucho… yo soy el Káiser. Todos abrieron los ojos, sorprendidos…
Dulce: Dios… ¡el Káiser es una chava!
Anahí: Tiene acento inglés…
Mario: Alisson… (Alisson era una cómplice de Julio Olmedo y todos los de la operación Káiser) Ok… que manden este video a todas las jefaturas provinciales y cuartes de la policía…
Anahí cumplió la orden y Mario salió a hablar por teléfono. Al rato volvió y:
Mario: Vale, le tenemos… han conseguido rastrear la señal. La baliza está en un objetivo en movimiento en la señal 213 dirección Madrid. Alisson tiene que estar allí. Chicas… preparaos para el operativo, necesitamos chalecos, fusiles, bombas de humo, todo… (Suspiró) Vamos… vamos a detener al Káiser.
Todas se levantaron y salieron de la sala, hasta que Lola dice:
Lola: Voy con vosotros.
Mario: Lola, no puedes…
Maite: Es que es muy arriesgado, no puedes venir…
Anahí: Hermana… te prometo que vamos a traer a Sara de vuelta…
Lola: Es mi hija la que ha desaparecido el día de su boda y quiero estar delante cuando detengáis al Káiser ese sea quien sea.
Todas miraron a Mario, esperando a que el diera la aprobación.
Mario: (Volvió a suspirar) Ok… venga, vamos…
Y ahora sí todas salieron directas al coche patrulla para ir a la dirección que antes había nombrado Mario. En el coche todos iban en silencio, Lola lloraba y Anahí intentaba aguantar las lágrimas con ayuda de Dulce que la apoyaba en todo momento.
Mario: Ok… ahí está el camión. Preparadas, vamos a entrar. (Todas asintieron y sacaron la pistola) ¡A todas las unidades! (Hablando por el micro) Preparadas para intervenir.
Entraron en el camión las chavas y Mario, mientras los demás policías rodeaban el camión. Al entrar caminaron el pasillo y llegaron hasta un cruce, allí oyeron pasos y pusieron firmes sus pistolas. Seguro de que Alisson estaba al otro lado, Mario cruzó el pasillo y apuntó directamente a la cabeza de Alisson; detrás de él fueron las chavas (Lola no estaba). Alisson, quien tenía una herida de bala en el hombro derecho, le dio un golpe a la pistola, se alejó y también los apuntó.
Mario: ¡Tira el arma o abrimos fuego!
Alisson: No… (Riendo) No vais a abrir juego (Con su acento inglés). Vais a dejar las armas en el suelo y me vais a dejar ir. Seis de sus policías están atados en un avión a 5.000 pies de altura…( En el avión estaban: Poncho; Luis; Christopher; Carlos; Salgado (La superiora) y Franco) podéis elegir, o me voy tranquilamente por la puerta o voy a ordenar que lancen uno a uno de ese avión.
Dulce: Es mentira… (Acercándose a Alisson sin dejar de apuntarla)
Alisson: Un paso más y quedan 5…
Anahí: ¡Hemos dicho que subas las manos! (Acercándose con rabia a ella y apuntándola)
Alisson: Ok… Luca, tira al primero… (A través del micro)
Dulce: ¡No, no! (Dejándola de apuntar con la pistola) Anahí… baja el arma…
Ambas dejaron de apuntarla con la pistola y se agacharon fingiendo que iban a dejar el arma en el suelo; cuando Alisson estaba desprevenida se levantaron rápido y consiguieron esposarla en muy poco tiempo. Mario le quitó el micro a Alisson y habló a través de él.
Mario: Luca… te habla el inspector Mario Méndez, Alisson Morris está detenida… escúchame, esto a terminado. No sigas con esto. (Luca no contestaba)
Mario nervioso se acercó a Alisson y le volvió a colocar el micro:
Mario: Da la contraorden…¡Que des la puta contraorden!
De un momento a otro Alisson se desmayó y Mario ordenó a los policías que se la llevaran, no sin antes quitarle el micro nuevamente para hablar él.
Mario: Luca, escúchame… el Káiser ha caído, ¿te vas a jugar 50 años en la cárcel por matar a 6 policías? (Nervioso, casi con la voz quebrada) No tienes escapatoria, tenemos el camión, los documentos, datos… ¡lo tenemos todo! Cuando aterrices estaremos esperándote… (Luca no contestaba pero seguía al otro lado del micro) Por dios, reconócelo… esto a terminado, estás perdido…
De repente un policía dijo a través del micro que escuchaban todos:
Policía: Tengo contacto visual, está cayendo un cuerpo del avión… repito: ¡está cayendo un cuerpo del avión! Confirmado…
Después de todo eso tuvo un final feliz, el cuerpo que había caído por el avión era el de Luca; que había sido lanzado al vacío tras un intento fallido de Luca por intentar lanzar a Christopher. Por otro lado, Poncho ya no estaba en el avión pues había saltado en paracaídas para llegar, aunque tarde, a la boda con Sara; Sara llegó sana y salva, pues el disparo únicamente lo había recibido Alisson.
Un año después Lola tuvo fuertes ataques de ansiedad por todo lo vivido, así que decidió ir a vivir a Barcelona, necesitaba otro tipo de vida…. Anahí y Dulce vivían su relación mejor que nunca, ya toda la comisaría se había enterado de que eran pareja y por ahora no habían vuelto a tener problemas. Sara aún no había vuelto pues estaba de luna de miel con Poncho.
Después de haber detenido al Káiser y haber conseguido acabar con ese caso empezaron con otro… En ese momento estaban: Luis, Christopher, Maite y Mario en una gasolinera, de infiltrados. Y cerca estaban Anahí, Dulce y Franco en la camioneta con los micros. Franco estaba en el centro, Dulce a su derecha y Anahí a su izquierda.
Franco: Seguid alerta, no sabemos quien hace la entrega ni cuando. (Anahí y Dulce se hacían miraditas) Estamos buscando una puta aguja en un pajar. (Ahora Dulce le hacía caras graciosas a Anahí) Así que los ojos bien abiertos chicas. (Anahí también le respondió con gestos graciosos)
Pero cuando Anahí hizo dichos gestos Franco la vio; ambas dejaron de hacer caras, sonrieron y volvieron a su trabajo. Hasta que Dulce dice:
Dulce: Annie, que nos hemos quedado sin papel higiénico… (Vivían juntas)
Anahí la miró como diciendo: ¿Cómo dices eso delante de mi padre?
Dulce: Bueno que… después pasamos por el súper, ¿ok? (Franco las miró mal y Anahí asintió)
De repente a la gasolinera llegó un auto sospechoso y dentro de él apareció un hombre corpulento y morenito. Mario estaba completamente seguro de que era él el sospechoso y sin pensarlo dos veces:
Mario: ¡A tomar por el culo! (Sacando su pistola) ¡No hagas ni un puto movimiento!
Franco: ¡¿Pero que está haciendo este anormal?!
Todos (Menos Franco, Dulce y Anahí) sacaron sus pistolas y fueron hasta el auto con Mario.
Mario: Sal del coche con las manos en alto, ¡Vamos?
Franco: ¡Que nadie dispare! ¡Estamos en una gasolinera, hay miles de litros de combustibles!
Chavo: Ok, tranquilo… (Abriendo la puerta y saliendo del auto con las manos en alto)
De repente, y con un rápido movimiento, el chavo empujó fuertemente la puerta y golpeó a Mario en el estómago para después salir corriendo. Todos salieron detrás de él, Mario se levantó lo más rápido que pudo y también fue corriendo a por él. Rápidamente Anahí, Dulce y Franco salieron de la camioneta con sus pistolas en las manos. Franco se encontró cara a cara con él y no le dio tiempo a reaccionar cuando, mientras corría, el chavo le metió un puñetazo que lo dejo botado en el suelo.
Anahí: ¡Papá! (Arrodillándose para ayudarlo)
También fueron a ayudarlo Dulce, Luis y Christopher; mientras que Mario era el único que seguía de cerca al chavo.
Anahí: ¡Papá, ¿estás bien?!
Luis: ¡Christopher, Dulce seguid a Mario! (Ellos obedecieron y fueron tras él) Don Franco… ¿Está bien? (Incorporándolo)
Franco fue abriendo poco a poco los ojos, viendo borroso a su hija y a Luis. Por otro lado Mario ya había agarrado al chavo pero ahora estaban en medio de una pelea.
Christopher: ¡Méndez vale ya! (Ellos continuaban pelando)
Con un fuerte gole en la cara, Mario consiguió tumbar al chavo y colocarle las esposas; después lo levantó y le dijo:
Mario: ¡Te metes en el camión! (Empujándolo)
Dulce: ¡¿Se puede saber que coño haces!? (Agarrándolo de la camisa)
Franco ya había conseguido levantarse y parecía que estaba bien.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:05 pm

Capítulo 11: Vamos a tener un bebé
Al día siguiente:
Anahí: Mario, dejad el interrogatorio y llevadlos al calabozo… (Habían detenido a unos sospechosos por robar) El juez a dictado prisión preventiva.
Anahí continuó caminando y se encontró con una cabra en el suelo.
Anahí: ¿Y esto? (Mirándola sorprendida)
Christopher: Eso es su cómplice… (Señalando a los dos hombres). Al parecer la usaban de tapadera para robar, ¿La llevó también al calabozo?
Anahí: (Mirándolo mal) No, llama a protección de animales y que se la lleven
Christopher: Ok…
Justo en ese momento entró Dulce con unos grandes lentes oscuros y una botella de agua; Dulce se sentó en su silla y Anahí se acercó feliz a ella.
Anahí: Hola… (Besándole la frente)
Dulce: Hola (Riéndose) Pff… (Quitándose las lentes) Tengo la resaca del quince…
Anahí: Ah, ¿si? (Riéndose)
Dulce: Si (Riéndose también) Es la última vez que me llevas a tomar tequilas… (Bebiendo agua) Oye… ¿y tu qué? Me he levantado a las 7 de la mañana y no estabas….
Anahí: Ah pues fui al anatómico forense a recoger un informe (Dulce la miró raro) Carai… no podía dormir después de lo que me dijiste anoche, tenía que hacer algo… y pos decidí ir al…
Dulce: ¿Qué? (Sin dejarla acabar) ¿Qué fue lo que te dije anoche? Te dije muchas cosas anoche…
Anahí: Si, ya lo sé… pero eso de que quieras tener un bebé conmigo… ¡eso es lo más grande! (Súper feliz)
Dulce se quedó sorprendida, pero para que Anahí no lo notara le sonrió.
Anahí: Es que no me lo puedo creer Dul, en serio… (Abrazándola)
Cuando Anahí la abrazó Dulce puso una cara extraña, aún sorprendida por eso… Muy cerca de ellas estaba aún la cabra, Maite la estaba acariciando súper feliz hasta que Mario dice:
Mario: Oigan… yo creo que en realidad nos podemos sacar dinerito con la cabra, ¿no?
De repente sacó una pandereta y empezó a cantar:
Mario: La cabra la cabra, la puta de la cabra, ¡la madre que la parió! Yo tenía una cabra y la muy puta se murió (Cantando)
Iba a continuar cantando pero Franco vino y le quitó la pandereta.
Franco: ¡¡¿Pero que coño piensa que esto!!? ¿¡El circo!?
Después de echar una gran regañiza a Mario, Franco dijo:
Franco: ¡Espinoza! (Dulce suspiró y lo miró) Cójase una camioneta de vigilancia y vayase al Gran Hotel Melíá Fénix. (Le lanzó una carpeta) Ahí estaban las fotos de los individuos que tiene que vigilar. ¿De acuerdo? (Sin esperar a que contestara se fue a voltear)
Dulce: ¿Ahora?
Franco: ¿Tiene usted algo más importante que hacer que cumplir mis órdenes? (Dulce negó con la cabeza) ¡Pues muévase! Vamos hija… (Llevándose a su hija)
Anahí fue detrás de su padre pero antes le dedicó una sonrisa a Dulce y le picó el ojo. Después de respirar hondo, Dulce se levantó y se dirigió a dónde anteriormente Franco le había mandado. Después de unas horas estaba hablando por teléfono con su hermano:
Dulce: Ningún movimiento extraño, Luis. Los sospechosos no han abandonado el hotel y aquí no entra nadie… solo un par de extranjeros con los niños y un ejecutivo con unos clientes. Venga vale, yo te aviso… ¡Bye!
Cuando apenas había cortado el teléfono entro Anahí súper feliz con comida.
Dulce: ¿Qué haces aquí? (Sonriendo)
Anahí: Pues… (Entrando y cerrando la puerta) le traigo la comida a mi novia... (Sonriendo mientras la saludaba con un beso y dándole la comida)
Dulce: Hum… que hambre, gracias…
Anahí: Mira… (Señalándole la comida) Tortilla, jamón y rollitos de salmón. (Sonriendo) Y…
Dulce: Chocolate, por favor… dime que es chocolate… (Con cara de golosa sonriendo)
Anahí: No…. (Sacó una botella de vino) El vino de las grandes ocasiones… (Sonriendo de oreja a oreja)
Dulce: ¿eh? No… ahora mejor no… (Comiendo) Estamos en un operativo y yo aún salgo de la resaca…
Anahí: ¿Cómo que no? Hay que celebrar lo que está por venir, ¿no?
Dulce: (La miró seria y acabo de masticar) A ver, Annie… (Mientras Anahí abría la botella) Lo que tu dices que está por venir… digo yo… que para que venga primero…. primero hay que llamarlo, ¿no? (Anahí asintió sin quitar la sonrisa) Que esto no es como un mueble que llamas y las dos horas está en el salón, ¿sabes? (Comiendo otro trozo)
Anahí: No te preocupes que ya he llamado…
De repente Dulce se atragantó con la comida.
Dulce: ¿Qué has llamado? (Con lágrimas en los ojos después de atragantarse) ¿Y a quien has llamado? (Sorprendida)
Anahí: Pues a un amigo (Sirviendo el vino) Que dirige una clínica de fertilidad y que nos va a buscar el mejor donante (Sonriendo)
Dulce: Aja… donante… (Sonriendo falsamente) Donante… anónimo, ¿no? (Bebiéndose un gran buche de vino)
Anahí: Obvio… ¿Qué quieres? ¿Qué llame a Poncho y nos mande su esperma en un botito? No, yo no quiero un padre para mi hijo… yo te quiero a ti…
Dulce volvió a sonreír falsamente y tomó otra vez un gran buche de vino. De un momento a otro Anahí sacó su teléfono y llamó:
Anahí: Pedro... Hola, soy Anahí otra vez. Llámame cuando salgas de la reunión, ¿ok? Un beso, adiós. (Colgó)
Dulce acabó de comer casi sin mirar a Anahí, poco después volvieron a vigilar por la cámara. Dulce ya se estaba quedando dormida pero Anahí estaba muy atenta a la pantalla. Y de repente dice:
Anahí: ¡Mira, mira!
Dulce se levantó rápido y sacó su pistola pensando que era algo más importante.
Anahí: Mira… una embarazada… (Señalando la pantalla con una sonrisa) Dios… que barriga más bonita, ¿eh? Es muy redonda.
Dulce la miró mal, como con odio… después guardo su pistola y suspiró.
Anahí: Oye… estaba pensando en el nombre de los bebés… (Volteando para Dulce y mirándola con una sonrisa) Si es niña me gustaría que se llamara Mar, y si es niño pos… no sé… Iker. ¿Te gusta? ¿O voy muy rápido?
Dulce: (La miraba seria pero después sonrió) Bueno… un poquito muy bastante demasiado rápido creo que si vas…
Anahí: Mira quien fue a hablar ¬¬ (Dulce frunció el ceño sin entender nada) Mira… nada más conocerme me tiraste los tejos, a la semana me besaste y a los tres meses vivías conmigo. (Dulce se rió) ¿Qué es para ti rápido?
Dulce: Ok ok… (Callándose y dándole la razón)
Se quedaron calladas por un tiempo hasta que Dulce dice:
Dulce: Y… ¿Cuándo tenias pensando hacerte lo de la inseminación?
Anahí: Eh… ¿yo? (Dulce la miró sin entender nada) Yo no puedo… ¿No te acuerdas? Ah no… me parece que no te conté. Antes de que tu llegaras a San Antonio, cuando yo estaba con Mario, me pegaron un tiro en el estómago… estaba embarazada; perdí el bebé, el útero, 16 centímetros de intestino… Y no hay nada aquí… Yo no puedo tener hijos… (Señalando su barriga con una sonrisa de medio lado)
Dulce la miró seria por un tiempo y luego le dio una pequeña sonrisa, la única que le salió.
Anahí: Pero bueno… aunque en mi estómago no haya nada en el corazón no se me han quitado las ganas de ser madre… (Sonriendo)
Dulce también le sonrió pero después volvieron a quedar en silencio, muy pensativas… sobretodo Dulce. Dentro del hotel el operativo había comenzado y recibieron una llamada desde dentro.
Anahí: Luis dime, ¿Qué pasa?
Luis: A ver… tenemos a Christopher dentro del cuarto de los sospechosos, pero hemos perdido la señal. Quería ver si tu puedes rastrear desde la camioneta la señal y decirle que salga de ahí.
Anahí: Ok, ahora la rastreo…
Se pusieron manos a la obra y después de un tiempo escucharon a Christopher.
Christopher: ¿Hola? ¿Alguien me escucha?
Anahí: Si Christopher, salte de ahí ya… (Todos lo estaban oyendo)
Christopher: Ok, ahorita voy al cuarto… acá no hay nadie.
Christopher salió del cuarto. Mientras en la camioneta el teléfono de Anahí sonó y ella contestó:
Anahí: ¿Bueno? Ah… no, no te preocupes… si te he dicho que me llamaras a cualquier hora porque estoy de guardia… Pues que Dulce y yo queremos ser mamás… (Con una gran sonrisa) Gracias… Si… por eso queríamos hablar contigo…. Vale, espera un momento. (Se separó el teléfono y le dijo a Dulce) ¿El 30 de está bien?
Dulce: ¿Qué?
Anahí: El 30… Si si… el 30 (asintiendo con una sonrisa de oreja a oreja)
Dulce: ¿Qué treinta? (Mirándola mal)
Sin esperar a que Dulce dijera más Anahí volvió hablar:
Anahí: Si Pedro, el 30 está bien… Si si, cuanto antes mejor.
Dulce suspiró hondo nuevamente, no podía seguir escuchando eso así que le hizo una señal a Anahí de que se iba para dentro del hotel y ella le contestó con una sonrisa. Sin más, Dulce salió de la camioneta y se fue para el hotel. Dulce entró al cuarto donde estaban todos y se llevó a su hermano al baño para hablar con él.
Dulce: (Muy nerviosa) Egoísta… ¡Es una puta egoísta, Luis! ¡Es que no se ha parado a pensar ni en lo que quiero, ni en lo que pienso!
Luis: Sea lo que sea podemos hablarlo en casa…
Dulce: ¡Que me quiere preñar, Luis! ¡Que he pasado de ser novia a vientre de alquiler, joder!
La señal se había ido por un momento pero volvió, y lo que ninguno sabía es que todos estaban escuchando la conversación, incluido Anahí.
Dulce: Si, ok… fui yo la que le dije que quería tener un hijo con ella pero coño… ¡que me había tomado 20 tequilas, que tenía una borrachera del quince y pos… pos ella estaba pa’ comersela! Y… tu me conoces Luis, yo… yo me pierdo en esos casos y… no me acuerdo de nada. ¡Y no sé porque coño le tuve que decir que quería un hijo con ella! (Respirando rápido, nerviosa) Pero… pero ¡hay que ser egoísta para decirme todo eso después de una borrachera! ¡Es que no ha hablado del tema ni nada… no, lo da por hecho! Y claro… ¡encima da por hecho que el vientre lo pongo yo! (Anahí no entendía nada de lo que estaba escuchando…estaba totalmente sorprendida en la camioneta; al igual que los demás)
Luis: Ok Dulce… ven aquí, ¿ok? (Indicando que se sentara a su lado y Dulce le hico caso) A ver… ¿por qué no le dices que no quieres? No sé… que fue cosa del momento y que no sabías lo que hablabas…
Dulce: No puedo…
Luis: ¿Por qué?
Dulce: (Respiro hondo) Porque… porque me da pena carai… Ella no puede tenerlo y yo… pos yo soy “su último tren” (A Anahí ya empezaban a salirle las lágrimas) Y me siento como una puta egoísta que no se quiere meter el semen de un donante por ella… Pero es que puede ser cualquiera… puede ser un drogadicto, un criminal… ¡No sé!
Maite: (Desde el salón comentando lo que Dulce dijo) Es verdad… ahí Dulce lleva razón.
Mario: Para nada, tu vas a donar y te hacen controles súper estrictos para ver si eres buen donante.
Luis: Ok… así que sería sobrino nieto político carnal mío… y a todo esto que el donante anónimo no sea de nuestra familia.
Dulce: (Mirándolo mal) Luis, ¿qué haces?
Luis: Yo que sé… es que vamos a ver… yo te entiendo, ¿ok? Y creo que no debemos hacer nada y te lo tienes que pensar. Mira… si lo tienen lo vamos a querer mucho y si no… pues nada…
Anahí continuaba llorando, pero ahora estaba muy enojada con Dulce. Vio por la pantalla que los sospechosos salieron del cuarto y tenía que avisar… Así que respiro hondo, se secó las lágrimas y habló:
Anahí: Atención… (Volvió a respirar hondo) Luz verde, los sospechosos están saliendo del cuarto y se dirigen al lobby…(Dulce abrió los ojos al escuchar a Anahí) ¿Me oís? Luz verde…
Dulce: ¡Mierda! (Hablando bajo enojada y saliendo del baño)
Cuando Luis y Dulce salieron del baño todos se quedaron mirando para ellos… Todos había escuchado (Pensó Dulce enojada).
Luis: Ok… vamos a entrar en el cuarto de los sospechosos antes de que vuelvan.
Entraron y encontraron una caja, la abrieron y dentro había un gallo. Después volvieron al cuarto; pensaron que ya no había más que hacer y volvieron a la comisaría.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:05 pm

Capítulo 12: Mi familia
Esa misma noche Dulce estaba en su cuarto, escribiendo (En la casa de Luis)… Pues cuando estaba triste le gustaba escribir lo que sentía o pensaba.
Por muchas noches en blanco que una dedique a pensar en su biografía sentimental… la verdad, es que encontrara pocas soluciones. Podrá parchear tal o cual relación, pero al final volverá a pasar lo de siempre: que en un momento dado saltaran pedazos, como tantas otras veces…. Porque uno es como es, y no es fácil dejar de serlo para querer a alguien; es casi… un combate perdido de antemano. Así que lo mejor que nos podría pasar es que la relaciones sentimentales vinieran con fecha de caducidad; como los yogures, así sabríamos de antemano cual es la fecha del final y no perderíamos el tiempo en inseguridades, sospechas y discusiones. Nos dedicaríamos a disfrutar cada momento hasta la última décima de segundo. Aunque… si lo piensas, lo bueno de no tener fecha de caducidad es que nos permite seguir soñando con que, esta vez si, ese yogurt pueda conservarse para siempre.
Al día siguiente, aunque ninguna tenía ganas de verse las caras, tenían que ir a la comisaría a cumplir con su trabajo. Estaban en una reunión y en ella estaban todos menos Dulce y Sara que aún no había vuelto.
Mario: La organización de Gayarde ha introducido en este país cocaína de alta pureza, se le atribuyen también dos muertes y la amputación de las manos de Said Ambassa.
Anahí: Las fotos que hay de Gayarde son de escasa calidad y probablemente haya cambiado de imagen pero nos acaba de llegar esta en la que se confirma que tiene un iris del ojo azul y el otro de otro color.
Mario: Lo único que tenemos para empezar es la obsesión de Gayarde por las peleas ilegales… de perros, peleas humanas encerrados en una jaula, ruleta rusa y pelea de gallos. Lo que explica que encontráramos un gallo en la caja del hotel. Luis… (Anahí le dio los documentos) tu y Christopher os encargáis del caso, conseguid un gallo y os infiltráis en la pelea y las apuestas. ¿De acuerdo? (Luis asintió) Bien, otro asunto…
De repente entro Dulce, que se encontró cara a cara con Anahí; pero Anahí volteo la cara y se quedo mirando para en frente mientras Dulce la miraba fijamente. Todos las miraban atentamente hasta que Mario dice:
Mario: Ejem… Dulce, ¿Cómo vas con el caso?
Dulce: Pues… (Dejando de mirar a Anahí) Tenemos ya el nombre de la víctima: Carla Ruiz y… (Mirando a Anahí y dándole la carpeta con los documentos) la autopsia confirma que la muerte fue provocada por un solo golpe que afectó al lóbulo temporal… (Anahí le paso la carpeta a Mario sin mirar a Dulce)
Justo en ese momento apareció Sara detrás de Dulce:
Sara: ¿Y no tiene nada para mi jefe? (Riéndose)
Dulce y Anahí fueron a saludarla a la vez y sus caras chocaron; Anahí le dio un beso a su sobrina y salio por la puerta sin más. Pero Dulce fue detrás de ella mientras Sara se quedaba hablando con los demás:
Dulce: Anahí, espera… (Agarrándola de la mano y volteándola) Escúchame, por favor … (Anahí le soltó bruscamente la mano sin mirarla a la cara)
Después de un tiempo calladas Anahí levanto la cabeza para encontrarse por primera vez con la mirada de Dulce.
Dulce: (Respiró hondo con los ojos húmedos al igual que Anahí) He… he estado dándole vueltas y… a lo mejor no es tan mala idea lo de… tener un bebe… (con una pequeña sonrisa)
Sin más Anahí le pegó una gran cachetada que hizo que la cara de Dulce volteará y se escuchara a dentro de la sala, lo que ella no esperaba es que Dulce también le iba a devolver la cachetada con la misma intensidad y consiguiendo lo mismo. Anahí se volteo rápido, le pegó otra cachetada y empezaron a empujarse hasta que Mario se dio cuenta de lo que ocurría y todos salieron rápido a separarlas.
Luis: ¡Anahí! (Tirando de ella para atrás)
Separaron a Dulce y ella paró de intentar safarse de los brazos de Mario pero Anahí seguía y seguía intentando golpearla.
Christopher: ¡Anahí vale ya! (Sara las miraba sorprendida sin saber lo que pasaba)
Anahí dejó de hacer esfuerzos, miró a Dulce y se volteó para irse súper enojada. Dulce solo bajó la cabeza. Al poco rato Luis se las llevó con Sara y Maite a la sala forense para curarle las heridas que tenían por los golpes y para hablar con ellas.
Mario: ¡Que sois oficiales, joder! Agente (Señalando a Dulce) e inspectora forense al mando de la policía científica (Señalando a Anahí). ¡No podéis liaros a trotazos en vuestro trabajo y delante de los compañeros, coño! (Anahí lo miraba seria mientras Maite le limpiaba la herida del labio. Dulce solo bajaba la cabeza mientras su sobrina la miraba fijamente) ¿Os entra en la cabeza? (En ese momento Dulce miró a Anahí pero Anahí no le devolvió la mirada) ¡¿Os entra o no os entra!? (Ninguna respondió) Ok… (Suspiró) Quedáis suspendidas de empleo y sueldo… por una semana. (Sin decir más se fue)
Ahora sí Anahí miró a Dulce y ambas se miraron por unos segundos hasta que Anahí se bajó de la mesa en la que estaba sentada y se fue.
Maite: ¿A dónde vas? ¡Ponte una tirita en la herida o algo! Carai… siempre hace lo que le da la gana… (Saliendo también).
Dulce y Sara se quedaron en la sala; Sara se volteó y sacó una tirita hasta que Dulce le dijo:
Dulce: La he cagado sobrina… 14 meses juntas y la he vuelto a *******… Y es que encima le parto hasta la cara, ¡…joder…! (Saliéndole algunas lágrimas) (Sara se acercó a ella para verla bien) Annie está loca… pero a mi me encanta (Sonriendo, su sobrina también le devolvió la sonrisa) Yo no sé si te ha pasado alguna vez pero yo he estado con muchas personas y al final te das cuenta de que estar… solo se puede estar con una…(Bajando la cabeza y llorando)
Sara: Eso es muy bonito, Dul… (Levantándole la cara, sonriendo y secándole las lágrimas) Pero tienes que decírselo a ella, no a mi….
Dulce: (Respiró hondo) No, Sara… (Ahora sonriendo) Se acabaron las palabras… (Se bajó de la mesa en la que estaba sentada sin quitar la sonrisa) A partir de ahora voy a hacer las cosas a mi manera…
Dicho esto salió de la sala sonriendo y sin dejar que su sobrina dijera algo más. Al par de horas Dulce estaba en la sala de abajo, donde estaban todos sentados con los ordenadores, hablando por el móvil y tachando un nombre de su libreta.
Dulce: Bueno pues… gracias por nada… bye (Colgó)
En ese momento Sara llegó:
Sara: ¡Tia! (Dulce escondió la libreta) ¿Qué? ¿Unos consejitos a la sobrinita Espinoza antes de subirse al ring? (Sonriendo feliz)
Dulce: ¿Perdón? (Mirándola mal) No… No vas a ir a ese sitio, no vas a pelear… es muy peligroso, no te voy a dejar ir.
Sara: Ya, que pena… pero Mario es el que asigna los caso, no tu
Dulce: ¿Cómo? (Dejando de esconder la libreta) ¿Qué Mario te a asignado MI caso? (Sara asintió con una sonrisa ganadora) ¿pero a ese tío se le va la cabeza o que?
Sara: Dulce… una semana, la semana que estás suspendida, nada más… Mirar, escuchar y entrenar, ¿ok? Además que… mientras Poncho no esté (Poncho se quedó en Inglaterra porque le habían propuesto un trabajo allá) tengo que hacer otro tipo de ejercicio, ¿no? (Sonriendo pervertida)
Dulce: (Suspiró) Ok… una semana nada más… y yo te acompaño al gimnasio, ¿ok?
Sara: Vale (Con una sonrisa de oreja a oreja)
Al rato Anahí estaba en la sala forense recogiendo sus cosas; Mario la vio desde a fuera y entró.
Mario: Annie, ¿Cómo estás? (Anahí solo negó con la cabeza y continuo recogiendo sus cosas) Siento tener que tomar medidas disciplinarias pero es lo que tengo que hacer…
Anahí: Si, ya lo sé… Y poco me parece… (Dejando de recoger sus cosas y llevándose las manos a la cabeza) Me siento avergonzada, ridícula, estúpida… Pelearme en la comisara… ¡Cómo si esto fuera el patio del colegio!
Mario: Bueno tranquila… se han visto cosas peores.
Anahí: (Suspiró hondo) Mario… ¿te puedo hacer una pregunta?
Mario: Si claro, dime…
Anahí: Te pregunto a ti porque tu has sido mi pareja… ¿De verdad estoy tan desquiciada? ¿Soy tan incomprensible? ¡¿Estoy loca?!
Mario: Bueno… un poquito desquiciada no te voy a negar que eres… Subes, bajas, vas, vienes… es difícil seguirte el ritmo. Lo que tienes es un cóctel de hormonas que tiene que tener etiquetas como los cables de alta tensión… (Sonriendo) pero… tienes algo que yo no tengo…
Anahí: ¿El qué? ¿Un problema neuronal?
Mario: No, alguien… que te quiera. Alguien a quien querer o alguien a quien odiar. (Anahí bajó la cabeza)
Anahí: ¿Sabes? (Con lágrimas en los ojos y levantando la cabeza) Ahora, nuestro bebé, tendría 26 meses… (Perder ese bebé fue algo que marcó a Anahí) Mediría unos 70 centímetros y hablaría frases incomprensibles de unas dos o tres palabras… (Sin evitar que salieras las lágrimas y Mario también tenía los ojos húmedos)
Sin más Mario se acercó a Anahí y la abrazó, sabía perfectamente que era lo que necesitaba en esos momentos.
En otro lado estaban Dulce y Sara en el gimnasio y cuando Dulce se despistó Sara encontró la libreta con los nombres.
Sara: ¿Y esto? (Mirando la hoja)
Dulce: Dámelo… (Intentando agarrar la libreta pero no pudo pues Sara no la dejó)
Sara: ¿Qué es? ¿Una lista de boxeadores? (Leyendo) Carlos, Damián… ¿El gorras? (Riéndose) ¿Quien es el gorras?
Dulce: El primer chico con el que me acosté… (Quitándole la lista y mirándola mal) (Sara la miró sin entender nada) Estoy buscando un donante… un padre menos anónimo de los que hay en una clínica de fertilización… (A Sara se le quitó la sonrisa) Sara, le voy a dar a mi princesa el niño que tanto desea pero a mi manera, sin hormonas y con un hombre que conozca.
Sara no dijo nada, se quedó blanca… Dulce guardó la lista y Sara por fin dijo:
Sara: Dulce, ¿Anahí lo sabe? (Dulce la miró seria, no le contestó y se colocó los guantes de pelea) ¡Dulce! (Exigiéndole que le contestara)
El entrenador: Dulce venga, subid y calentad para pelear.
Dulce le dio una última mirada y subió al rin de boxeo a esperar a Sara. Sara también subió al ring y empezó la pelea. Solo se lanzaban pequeños golpes con la mano, sin hacerse ningún daño mientras Sara le decía:
Sara: ¿Por qué lo haces? ¿De verdad crees que quedándote embarazada Anahí te va a perdonar por haberla humillado en público?
Dulce: ¡Cállate y pelea! (Dándole un golpe en la cara)
Sara se recuperó del golpe y continuo peleando pero sin callarse:
Sara: Tu no puedes pedir perdón como la gente normal, ¿no? Dulce María Espinoza tiene que hacerlo a lo grande… quedándose como una campeona (Dulce volvió a perder los nervios y le dio otro golpe pero este mas fuerte) Mi padre y mi abuelo tenían razón… (Volviendo a la pelea) eres una descerebrada ¡no tienes dos dedos de frente! (Dicho eso le dio dos golpes seguidos en la cara)
Dulce: ¿Sabes lo que no es tener dos dedos de frente? ¡Renunciar a lo que he soñado toda mi puta vida! (Dándole un golpe en el estómago, no muy fuerte) Y Anahí… Anahí es lo que he soñado toda mi vida… (Le dio otro derechazo en la cara) ¡Yo no soy de las que renuncia!
Sara: Ah, ¿no? ¿Y de cuál eres? Porque ayer, Anahí era una egoísta por querer tener un hijo (mientras le golpeaba), hoy es la mejor del mundo ¡y te embarazas por tu cuenta y riesgo! (Devolviéndole los golpes que le había dado anteriormente Dulce)
Dulce: ¡No te metas! (Se recuperó rápidamente y le dio un fuerte golpe en la cara)
Sara: ¡Igual mañana cambias de opinión otra vez y acabas abortando en una clínica!
Eso fue lo que le faltaba a Dulce para perder la paciencia y fue directamente a golpearla con todas sus fuerzas, al final acabaron empujándose muy pegadas y justo en ese momento Sara le dijo:
Sara: O peor… a lo mejor te das cuenta de que ya no lo quieres (Al hijo) cuando ya lo has parido… (La empujó para separarlas)
Dulce: ¡Que te he dicho que no te metas! (Desde lejos recuperando el aire)
Sara: ¡Me meto porque es mi familia! (Dándole un fuerte golpe en la cara consiguiendo que Dulce quedara en el suelo con sangre en una ceja)
Al darse cuenta del daño que le había echo, Sara le dijo:
Sara: Dulce…
No le dio tiempo a decir más pues Dulce se levantó rápido y volvieron a agarrarse mientras le decía:
Dulce: ¡¿Tu familia?! ¿Y cuando tu madre te suplicaba en el cuerpo de policía que? Si hubieras pensando en tu familia no hubiera pasado lo que pasó el día de tu boda y tu madre ahora mismo no estaría en Barcelona…
Se separaron y el entrenador, quien había escuchado todo, dijo:
Entrenador: Dulce, ven… (Dulce se acercó a él) El hombre de allí… (Señalando a un señor mayor de pelo canoso) organiza pelea, paga 3.000 € a cada una… si quieres ir a hablar con el yo no sé nada, ¿ok?
Dulce, sin pensarlo dos veces, fue a hablar con el, el tenía que ser Gayarde.
Ese día Dulce decidió irse a un hotel, pues en casa de su hermano ya no había hueco para ella. Al día siguiente llegó a la comisaría y se encontró con Mario:
Mario: Hola Dulce, creo que se te ha corrido el maquillaje… (Sonriendo pues Dulce tenía un ojo morado a consecuencia de la pelea con su sobrina) ¿Qué pasa? ¿Te has vuelto a pelear con Anahí?
Dulce: No, no es eso…
Mario: Ok… (Se quedaron callados por un tiempo) Oye, que yo he estado donde tu estás, ¿ok? Bueno aunque no tenía la cara así… (Sonriendo, Dulce también sonrió) Pero que… para estar mal es mejor estar bien, eso depende de ti. ¿Sabes lo que te digo, no? (Sonriendo)
Dulce asintió sonriendo y el se volteó para irse, pero segundos después Dulce dijo:
Dulce: Mario… ¿te gustaría cenar conmigo hoy?

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:05 pm

Capítulo 13: Día desastroso
Mario aceptó y esa misma noche fueron a cenar a un restaurante que no estaba muy lejos de la comisaría, entraron y se sentaron en un mesa. Se quedaron en silencio por un momento hasta que de repente Dulce dice:
Dulce: Yo… yo no sé si tu sabes que yo no siempre he sido homosexual. Yo me acosté con una chica a los 19 años pero antes me había acostado con un chico… (Mario la miraba sin entender nada) Bueno, antes, durante y después… he de admitirlo (Soltando una pequeña carcajada) Eso fue hasta que conocí a Annie… que ya dejé de salir, de entrar, de buscar… todo (Sonriendo) ¿Tu alguna vez has querido así a alguien?
Mario: (Soltó una pequeña carcajada) Oye… es que… no, no entiendo que es lo que hacemos aquí los dos… cenando en plan cita… (Dulce soltó una pequeña carcajada) No lo entiendo, Dulce…
Dulce: Es verdad, tienes razón…. Que le estoy dando muchas vueltas al asunto. Así que te digo… (Mario asintió) Voy… voy al grano… ((Mario se comió algunas aceitunas) Ok… ¿Tu te acostarías conmigo?
Mario se atragantó con la aceituna, Dulce se levantó y le dio golpes en la espalda para que fuera a mejor y cuando ya estaba mejor Dulce se volvió a sentar.
Dulce: A ver… yo nunca me había planteado tener un hijo, en la vida… Ni antes de saber que me gustaban las chicas ni después es que... yo veía a una amiga con un niño y después de estar con ellos 10 minutos me ponía de los nervios…. (Mario la miraba serio) Sabes a lo que me refiero, ¿no? (Sonriendo)
Mario: No (Totalmente serio) no sé a que te refieres, Dulce.
Dulce: (Dulce asintió y respiró hondo) Llevo días hablando de embarazos y de hijos con la mujer de mi vida… que he acabado hasta peleando por eso con ella. Pero me he dado cuenta de que quiero hacerlo… que quiero hacerlo por ella. Y cuando antes en la comisaría me has dicho que es mejor estar bien que estar mal pos… me he dado cuenta de que eres muy optimista… y yo había hecho una lista pero ya no me sirve de nada porque… porque quiero tu ADN para mi bebé…. (Mario puso una cara aún más serio, cara que “asustó” a Dulce) Espérate… solo serías el padre biológico, ¿ok? Sin obligaciones y sin derechos sobre el bebé… Además, no se tendría que enterar nadie. Y… solo te pido una cosa… (Sonriendo) Que sea por el método tradicional, que… yo no soy amiga de los hospitales. ¿Qué me dices?
Mario: Vamos a ver… me estás diciendo que esto lo has hablado con Anahí y queréis tener un hijo… (Dulce asintió con la cabeza) ¿Y habéis elegido que yo sea el padre?
Dulce dudó por un momento en si decirle que Anahí aun no sabía nada, pero al final volvió a asentir con la cabeza.
Mario: ¡En la puta vida! (Dulce lo miró sorprendida) Con una agente, hermana de inspector, lesbiana, novia de la hija del comisario que a la vez es mi ex… ¿¡Tu te has dado cuenta de que yo perdí un hijo con Anahí!? ¡Me lo pides como si no tuviera importancia y si, la tiene!
Dulce: No, no es así…
Mario: Si, si es así. Y pretendes que te insemine como quien mete una puta moneda en una máquina de refrescos.
Dulce: No, yo entiendo que…
Mario: ¡No, tu no entiendes una *******, Dulce! (Sin dejarla hablar) ¡Deja de pensar en ti misma y piensa en los demás! Tu tienes tu lista, ¿no? Pues sigue con ella, que seguro encuentras alguno adecuado para lo que quieres. (Dicho esto se levantó y se fue)
En otro lado estaban Anahí y Sara en casa de Sara. (Sara vivía en la casa que tenía Poncho, justo al lado de la de su padre). Sara se estaba mirando al espejo, tocándose los golpes mientras Anahí la miraba.
Sara: Yo creo… que si la denuncio por malos tratos el juez se lo cree (Riéndose)
Anahí: Es que mira como te ha dejado… (Mirándola)
Sara: Ella ha quedado peor
Anahí: Brindo por eso. (Cogiendo la copa de vino) Bueno, no, voy a dejar de ser una desquiciada… Brindo porque nos vaya muy bien a las dos (Sara la miró mal) no no, brindo porque nos vays muy bien a las TRES (Recalcándolo).
Sara: Ah… vale (Sonriendo)
Ahora sí brindaron con las copas de vino y bebieron. Anahí se quedó pensando, en silencio.
Sara: Annie… (La miró) me consta que quiere arreglarlo.
Anahí: Pues yo de momento no tengo ninguna intención de arreglarlo.
Sara: Está internando rectificar.
Anahí: ¿Cómo? ¿Haciendo terapia en el psicólogo?
Sara se quedó en silencio, pensando en si decirle o no decirle.
Anahí: Sara, ¿Sabes algo? (Sin entender su reacción)
Sara: ¿Por qué no hablas con ella? Está… decidida a… a que las… cosas cambien, ¿ok?
Anahí: ¿Cambien como?
Sara: Annie, de verdad, habla tu con ella.
Anahí: Sara, ¡no tengo ninguna intención de hablar con esa loca! Así que si sabes algo, dímelo, por favor.
Sara: (Respiró hondo) Carai… Tiene… tiene una lista, una lista de… de chicos. (Anahí la miraba sin entender nada y Sara volvió a respirar hondo) Está… está… buscando un padre. Un donante para quedarse embarazada, quiere darte un hijo.
Anahí abrió los ojos como platos, no entendía nada. Se levantó y agarró su copa de vino.
Sara: Anahí… (Anahí no le respondía) Anahí… carai… (Anahí fue hasta la ventana, necesitaba coger aire) ¡Anahí! (Pero Anahí no le contestó)
Al día siguiente volvieron a comisaría. Franco se enteró de que su nieta y Dulce habían estado en el gimnasio.
Franco: ¿Qué coño hacía en el gimnasio Espinoza? ¡Está suspendida! ¿No lo entiende? Solo se tiene que quedar una semana en casa.
Dulce se quedó callada y Sara dijo.
Sara: No es culpa suya, fui yo la que le insistió para que fuera y le pedí que me acompañara. (Dulce la miró sorprendida)
Franco: Pues tu, aunque seas mi nieta, no eres nadie para pedir nada a ningún agente de esta comisaría, ¿está claro? (Sara asintió)
Hubo un silencio hasta que Franco dijo:
Franco: A ver… Enhorabuena… (Las dos lo miraron sorprendidas, sobretodo Dulce) Las lesiones que presenta el cadáver de Carla Ruiz coinciden exactamente con las de alguien que hubiese luchado una pelea ilegal: contusiones en la nariz, la mandíbula, los ojos, el cráneo, antebrazos, costillas… Lo más probable es que los que hayan organizado la pelea de Carla también sean los que organizan la vuestra. ¿Sabéis donde va a ser?
Dulce: No, el hombre con el que hablé me dijo que nos llamarían unas horas antes para avisarnos donde era el lugar.
Franco: Vale. Chicas… vamos a ir. (Ambas se levantaron) Shhh… espérense. Esto es una simple infiltración, como todas las demás. No quiero improvisaciones, vais a llevar micros; nos vais a informar de todo, ¿ok? (Ambas asintieron) Y cuando los localicemos, entramos, los arrestamos y nos vamos. Más nada.
Después de eso, sin cruzar ni una sola palabra con Sara, Dulce fue a la sala de tiros. Cuando estaba preparando su pistola entró Mario.
Mario: Dulce…
Dulce: ¿Qué?
Mario: Que anoche… que igual me pasé un poco contigo. Lo que pasa que me pillaste por sorpresa, ¿sabes? (Dulce lo miró atenta) Pero no te equivoques, sigo pensando lo mismo. Lo que pasa es que igual anoche no te lo dije de buenas formas, ¿no? (Dulce se río y eso provocó la risa de Mario también) ¿Qué pasa?
Dulce: Que no Mario, la que no te lo dijo de buenas formas fui yo. Si es que te pedí que fueras el padre biológico como el que pide una piruleta en una tienda de golosinas. No puedo que pretender que un compañero de trabajo, ex de mi novia, solucione mi problema. Que… que soy una descerebrada.
Mario: Pues si, si que lo eres la verdad.
Dulce: ¿Perdón?
Mario: Que eres una descerebrada, Dulce. (Riéndose)
Dulce: Gracias… (Riéndose también)
En la planta de arriba de la comisaría, Sara pasó por delante de la sala forense y al mirar por la ventana vio que su tía, Anahí, estaba dentro.
Sara: ¡Annie! (Entrando y cerrando la puerta) ¿Qué haces aquí? Estás suspendida.
Anahí: Ya, pero es que no aguantaba ni un minuto más en mi casa sin hacer nada. Si me quieren echar, que me echen. (Haciendo cosas)
Sara: ¿Cómo has pasado la noche?
Anahí: Pues mira… teniendo en cuenta que la mujer que amo me ha humillado públicamente, me ha roto el labio y a tomado la decisión de buscar un donante para darme un hijo… creo que estoy muy bien.
Sara: ¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a hablar con ella?
Anahí: No, la verdad es que no lo tenía pensado. Pero bueno… a lo mejor debería hablar con ella, no vaya a ser que mañana se presente en mi casa con 4 niños.
Ambas se quedaron calladas por un tiempo, pensativas, hasta que Anahí volvió a hablar:
Anahí: ¿Sabes qué? Cuando perdí al bebé de Mario, tardé muchos meses en superarlo… pero lo superé. ¡Pero entonces apareció Dulce y me removió todo otra vez! Incluso, mis ganas de ser madre. Pensaba que sería precioso tener una familia con ella pero no, ya no voy a sufrir. Soy una mujer independiente, realizada y comprometida con su trabajo…con gente que me quiere y a la que quiero, como tu. Yo no necesito una familia con ella (Con lágrimas en los ojos)
Sara: (La abrazó y Anahí correspondió a su abrazo mientras lloraba) Pos… yo soy tu familia tita.
Justo en ese momento Mario pasó por allí y al mirar por la ventana las vio abrazadas, y vio como Anahí lloraba. Se separaron y Anahí se secó las lágrimas, Sara ya iba a salir pero Anahí le dijo:
Anahí: Oye…. Tienes un operativo con ella, ¿no?
Sara: Si, esta tarde.
Anahí: Pues dale un golpe en la cara de mi parte.
Sara: ¿A cambio de qué? (Riéndose)
Anahí: 50 € (Riéndose también)
Sara: En ese caso… vale (Riéndose salió de la sala)
Al salir se encontró con Mario, que le preguntó:
Mario: ¿Cómo está?
Sara: Jodida… Es una putada que la gente no pueda tener lo que quiere tener, ¿no te parece? (Se fue)
Mario pensó que Anahí estaba así porque el no quería ser el donante del bebé, pues Dulce le había dicho que Anahí ya estaba enterada de eso.
Llegó la tarde y comenzó el operativo. Ya estaban en el lugar donde iba a ser la pelea y Dulce y Anahí estaban entrando al ring.
Dulce: Estamos dentro… (Cada una tenía un micro y una mini cámara) Atención, hay una entrada a la derecha que da a un estacionamiento con tres ventanas al fondo, el recinto está limitado por verjas, hay dos hombres de seguridad y por el bulto de sus chaquetas parece que van armados y hay una sala vip, continua a la entrada.
Franco: De acuerdo, activamos protocolo de intervención. (Los policías se prepararon) Chicas va a salir bien, os avisamos cuando vayamos a entrar.
Dulce y Sara se estaban colocando los guantes y Dulce le dijo:
Dulce: Sara… tenemos que hacer esto bien… (Sara asintió) Sara… perdóname por lo que te dije ayer en el gimnasio, estaba muy nerviosa.
Sara: Espero que me perdones tu a mi por lo que he hecho… (Dulce se quedó mirándola seria y sorprendida a la vez, sin entender nada)
Dulce: Sara, ¿qué has hecho?
Sara: Le he dicho a Annie lo que ibas a hacer. (Sin dudarlo un segundo) Entiéndelo, ella es mi tia y no quiero tener secretos con ella… lo siento.
Dulce solamente asintió y acabó de colocarse los guantes. Mientras la pelea antes a la de ella acaba ellas iban calentando a fuera del ring. Dulce tenía las dos manos alzadas mientras Sara las golpeaba no muy fuerte, entrenado. De repente Dulce dice:
Dulce: ¿Porqué coño lo has hecho? (Sara la miró seria)
Sara: Alguien tenía que decírselo. Annie tiene derecho a saberlo. (Y continuó golpeando las manos de Dulce)
Ahora le tocaba a Sara alzar las manos para que Dulce golpeara.
Dulce: ¿Cómo se lo tomó? (Golpeando) (Sara se quedó callada) ¿Sara? (Sara continuaba callada) ¡Sara! ¿Cómo reaccionó?
Justo en ese momento acabó la pelea y les tocaba subir a ellas. Ambas se quedaron sorprendidas, esperaban que la pelea durara mas y así ganar tiempo. Poco a poco fueron subiendo mientras Franco estaba decidió a entrar, diciendo a través del micro:
Franco : Intervenimos en 5 (Sara miraba para todos lados, buscando algo o a alguien) 4… (Y lo encontró) 3…
Sara: No no, ¡parad!
Franco: ¡Abortamos! ¡No intervengan! (Los policías obedecieron) Sara, ¿Qué pasa?
Sara: Mi padre y Christopher, ¡están aquí! (Dulce los miró sorprendida)
Franco recordó que había ordenado a Luis y Christopher que se encargaran de la pelea de gallos. Sin dudarlo dos veces Franco agarró el móvil y llamó a Luis.
Luis: ¿Qué pasa, Franco?
Franco: Se nos ha cruzado los operativos. (Luis miró al ring y vio a su hija)
Luis: ¡*******! ¿Qué hace ahí Dulce? ¡¿Y Sara!?
Franco: Tranquilo, ¿ok? Sintoniza el canal de radio y hablamos por ahí.
La pelea iba a comenzar, mientras hablaban.
Sara: ¿Pero que pasa? ¿Al final no van a intervenir?
Dulce: Tranquila Sara, solo es cuestión de minutos.
El árbitro dio la orden de que comenzara.
Dulce: Franco por dios… ¡que vamos a empezar!
Franco: Aguanté dos minutos Espinoza… Si entramos ahora perdemos a Gayarde.
Dulce: ¡Mierda! Sara… vamos a tener que pelear… (Luis lo miraba todo con miedo)
El árbitro fue presentando a ambas, lo típico en las peleas de boxeo…
Árbitro: ¡Apuestas cerradas!
Dulce: Ok… tanteamos un rato y cuando yo te diga me das un golpazo en la cara, que no parezca de verdad, que lo sea, ¿ok?
Luis: ¡Franco no tenemos a Gayarde pero tenemos que entrar!
Franco: No se puede, Luis…
Árbitro: ¡Que comience el combate!
Comenzaron a pelear, como Dulce había dicho antes tantearon, dando golpes al aire o esquivándolos. Al público no le gustaba lo que veía y gritaba en desaprobación.
Dulce: Sara, más sangre… Que parezca más real. ¡Venga, coño!
La pelea fue subiendo su intensidad aunque aun ninguna había tocado a la otra.
Dulce: Lanza más golpes y cuando yo te diga me pegas en la cara con todas tus fuerzas, ¿ok? (Sara negó con la cabeza) Recuerda lo que le he hecho a tu querida tía…
Continuaron peleando, Sara le dio varios golpes en la cara a Dulce pero no muy fuertes. Hasta que Dulce le dijo:
Dulce: Ok, ahora…
Sin pensarlo dos veces, Sara dirigió su puño derecho directo al ojo izquierdo de Dulce con todas sus fuerzas; haciendo que Dulce cayera al suelo y fingiendo que no podía levantarse. El público, descontento con el combate continuaba gritando en desaprobación y el árbitro al ver que Dulce no se levantaba tubo que dar por ganadora a Sara; la enfermería se llevó a Dulce en camilla.
Lo que ninguna sabía es que aún la pelea no había acabado hasta que el árbitro dijo:
Arbitro: Y ahora, ¡la ganadora de este combate se enfrenta con María, la ganadora del anterior!
La tal María entró al ring, era una mujer bastante corpulenta, con los músculos muy bien marcados y al parecer muy buena luchadora. Sara, y todos, se quedaron blancos al ver a esa mujer entrar al ring y saber que Sara se tenía que enfrentar a ella. Pero antes de que la pelea empezara:
Christopher: ¡Aquel es Gayarde! ¡El de los ojos de distintos colores!
Sin pensarlo dos veces, Franco dio la orden de intervenir y detuvieron a Gayarde, consiguiendo así que Sara no tuviera que pelear contra esa mujer.
Después de acabar el operativo Dulce estaba en el bar que antes era de Lola, pero que ahora lo había comprado una amiga de la familia: Leo. Estaba sentada en la barra tomando tequila, con la cara totalmente hinchada y morada por los golpes de Sara.
En ese momento entró Anahí y la vio sentada allí, de espaldas. Leo miró a Dulce y le hizo una señal como de que mirara detrás de ella y así fue… Dulce se volteo y vio a Anahí, rápidamente se levantó, se acercó a ella y Anahí le dijo:
Anahí: Me ha dicho Sara que estás buscando un padre para embarazarte.
Dulce: Anahí, yo…
Anahí: Mira, Dulce, yo no sé si lo haces por torpeza, porque quieres hacer como que nada a pasado o porque quieres joderme porque yo no puedo tenerlo.
Dulce negó con la cabeza intentando hablar pero Anahí no la dejó:
Anahí: No, pero me da igual. De verdad, ni me jode ni… ni voy a seguir estando contigo… (Con lágrimas en los ojos) Dulce, eres la última persona con la que querría tener una familia… (Dulce también tenía los ojos llenos de lágrimas) ¿Sabes por qué?
Dulce: No, Anahí, no… escúchame.
Anahí: Te fuiste de tu casa a los 18 años porque estabas enfadada con tus padres y volviste a los 26. A los 27 me convenciste de que me querías y a los 28 quieres tu independencia. ¿Sabes lo que eso significa, Dulce? Que no puedes cuidar de nadie más que de ti misma. (Dulce continuaba negando con la cabeza pero Anahí no la dejaba hablar) No, Dulce, no… Que… que esto ya se ha acabado.
Dulce: Anahí, no, déjame hablar a mí…
Anahí se volteó y se fue mientras Dulce la llamaba pero ella no le hacía caso.
Al poco rato Dulce se fue del bar, pero no tenía dinero para continuar pagando el hotel y tuvo que irse a casa de su hermano nuevamente, aunque tuviera que dormir en el suelo. Al llegar al edifico no pudo evitar que sus lágrimas empezaran a salir y prefirió quedarse a fuera llorando para que su hermano no la viera. De repente, Mario pasaba por allí y la vio llorando. Una vez más, Mario, confundió lo que vio y pensó que Dulce, al igual que Anahí, lloraba porque él no quería ser el padre biológico.
Mario: Dulce… ¿estás bien? (Acercándose a ella)
Dulce negó la cabeza y se aferró a sus brazos, llorando y sin ninguna intención de ocultar sus lágrimas.
Dulce: ¡He tenido una mierda de día… no podía haber ido peor!
Poco a poco se separaron y quedaron cara a cara, para sorpresa de Dulce, Mario le dio un pequeño beso en los labios. Dulce no pensó lo que hacía, probablemente habían sido los tragos que llevaba encima y le devolvió beso pero con mucha más intensidad.
Poco a poco fueron llegando, entre besos, hasta la casa de Luis. Miraron por fuera y vieron que estaban las luces apagadas; Dulce le pidió a Mario con la mirara que entraran ahí y Mario aceptó.
A fuera de la casa estaba Sara, que iba para su casa y cuando fue a abrir la puerta escuchó unos ruidos en la casa de al lado, la de su padre; pensó que tal vez había ocurrido algo y sin pensarlo se acercó a la casa.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:06 pm

Capítulo 14: Posible reconciliación
Entraron y continuaron besándose mientras Dulce le sacaba la camisa a Mario. En pocos minutos los dos estaban en ropa interior.
Sara, al mirar por la ventana lo vio… vio como su tía se revolcaba con el exnovio de Anahí, en la cocina de su hermano. Sara no podía creer lo que veía y después de estar un tiempo observando con la boca abierta se fue para su casa aún sorprendida.
Al día siguiente Dulce despertó en casa de Mario, no se acordaba de cómo había llegado hasta ahí y para evitar una situación de lo más incómoda se vistió lo más rápido que pudo, cogió sus cosas y se fue.
Cogió un taxi y fue nuevamente hasta casa de su hermano. Al entrar al edificio vio a Sara que estaba bajando la basura.
Sara: Hola…
Dulce: Hola
Dulce fue a subir las escaleras pero Sara se volteó y le dijo.
Sara: ¿Qué haces aquí?
Dulce: Vengo a pedirle asilo político a tu padre hasta que encuentre algún sitio donde quedarme. No me puedo permitir el hotel.
Sara: Pos… no está… (Aventando la bolsa de basura al contenedor) Ha ido a comisaría, tenía algo urgente que hacer.
Dulce: Vale, me iré a un hostal o una pensión…
Se volteó para irse y al hacerlo Sara le dijo:
Sara: Dulce… (Dulce se paró) Te vi… (Dulce se volteó) Con Mario. (Mirando para la casa de su padre, Dulce también miró) ¿Se puede saber que pretendes?
Dulce: (Soltó sus cosas en el suelo) ¿Que qué pretendo yo? ¿Qué pretendías tú diciéndole lo de mi lista a Anahí? Porque si estoy así es por tu culpa
Sara: ¿Por mi culpa? (Negando con la cabeza) No, yo no voy a revolcarme con nadie a los 5 minutos después de dejarlo con mi novio. ¡Y menos a Mario! ¡Que no lo conoces de nada y encima es el ex de Anahí!
Dulce: ¿¡Pero que coño me estás diciendo!? ¡Estás casada con Poncho! ¡Él también era el ex MARIDO (Recalcando ese detalle como si le fuera la vida en ello) de Anahí, tu tía, amigo de tu padre y para colmo te dobla la edad! (Sara se quedó callada) Sara… llevas toda la vida pidiendo a todo el mundo que te comprenda, ¿será que el matrimonio te volvió amnésica? ¿Ya no te acuerdas de la cantidad de tonterías que hace un por amor?
Sara se quedó callada una vez más y al ver que no decía nada, Dulce cogió sus cosas y se fue nuevamente, sin saber a donde ir. Al subir a casa, Sara, después de mucho pensarlo, agarró el teléfono y llamó a su tía Dulce. Le salió el contestador pero ella le dejó un mensaje:
Sara: Dulce, lo siento… tenías toda la razón. Que yo con mi historial de nena adolescente rompiendo el matrimonio de mi tía no puedo juzgarte. Y que es normal que a veces las personas hagan cosas absurdas y… y se equivoquen y… que si tu quieres ir pa’ lante y pa’ atrás como un columpio adelante, como ya te dije: yo no soy quien para juzgarte por eso. Bueno y que… si quieres puedes quedarte aquí el tiempo que Poncho no esté y mientras tu arreglas las cosas con Anahí, estoy sola y no molestas… Un beso, te quiero tita… (Colgó)
Horas después llamaron a la puerta de Sara y ella fue a abrir. Atrás de la puerta apareció Anahí con una caja en las manos.
Sara: Hola… (Sonriendo y haciéndose a un lado para que Anahí entrada) ¿Qué es eso? (Cerrando la puerta)
Anahí: Pues… (Poniendo las cosas encima del sillón) Estas son las cosas de Dulce (Sacándolas de la caja), las vi en el armario y preferí sacarlas. Y como no quería ser la típica ex que tira las cosas por la ventana pos te las traigo a ti para que cuando la veas se las des. (Acabó de sacar las cosas) Pero la caja me la llevo yo… (Tapando nuevamente la caja y apartándola del sillón)
Sara miraba a Anahí como si estuviera loca. De repente el teléfono sonó, Anahí lo agarró y vio que era Dulce:
Anahí: Ah, es Dulce, toma… contesta (Dándole el teléfono) (Sara la miró seria) En serio contesta, a mi no me importa…
Sara: (El teléfono dejó de sonar) Ya colgó…
Anahí: Pues nada… (Sentándose en el sillón con una sonrisa)
Sara: Anahí…
Anahí: ¿Qué?
Sara: ¿Estás bien?
Anahí: Si, claro, fenomenal… (Sara la miró mal) Estoy muy bien, si es que… solo hay que asumirlo. El problema ahora es… no sé si voy a ser lesbiana, heterosexual, bisexual… hermafrodita. O no sé, tal vez solo voy a ser una mujer sola con mucho sitio en el armario… (Las lágrimas no la dejaron continuar hablando)
Sara: Annie… (Acercándose a ella) No pienses en eso, ¿ok? Olvídate de eso. (Anahí se secó las lágrimas) A ver… ¿te apetece una tortilla del bar y que veamos una peli? (Sonriendo) (Anahí asintió con la cabeza) Y hablamos de todo esto, ¿ok?
Anahí: Vale… (Sonriendo) Gracias Sara…
Sara: Ahora vengo, ¿ok? Voy a la cocina a traerte un vinito que creo que te hace falta
Sara se fue para la cocina riendo y en ese momento tocaron la puerta. Anahí fue a abrir y al abrir se encontró cara a cara con Dulce, las dos se miraron con caras raras y Anahí le cerró la puerta a Dulce en la cara. Anahí cogió sus cosas mientras Dulce golpeaba fuerte la puerta y Sara salía de la cocina.
Sara: ¿Qué pasa?
Anahí abrió y Dulce entró como rayo mientras Anahí salía.
Dulce: Oye que no hace falta que te vayas a ningún lado que si no quieres verme ya me voy yo (enojada)
Anahí: ¿Ah, si? ¿Y a donde te vas a ir?
Dulce: Pues a tu casa seguramente que no, ¡porque me has cambiado la cerradura!
Anahí: Claro, ¡es que yo con MI casa hago lo que me da la gana!
Dulce: ¡¿Pues sabes por donde te puedes meter tu casa?!
Anahí: Si, ¡por el mismo sitio por el que tu te puedes meter tus cosas! (Señalando sus cosas)
Dulce: ¿Si? ¿Pero que te crees, Anahí?
Sara: ¡Bueno, vale ya! (Metiéndose entre ellas) No se va a ir nadie de esta casa, ¿ok? Vais a entrar las dos y hasta que no habléis lo que tenéis que hablar no se va nadie, ¿está claro? Pues venga… (Empujando a Dulce dentro de la casa y cerrando la puerta)
Después de cerrar la puerta Sara se sentó en el sillón y seguidamente Anahí y Dulce se sentaron cada una a un lado.
Sara: Anahí, empiezas tú.
Anahí: (Sin dudarlo, como si estuviera preparada para empezar)Me humillaste compadeciéndome como a una desgraciada por el micro en lugar de hablar conmigo (Mirando seria a Dulce mientras Anahí observaba la escena bebiendo de la copa de vino que era para Anahí) ¡y si llamé a la clínica fue porque pensé que estabas de acuerdo! ¿Qué te crees? ¿Qué además de sorda soy adivina y sé lo que piensas?
Dulce: No, creo que eres una egoísta y que todo tiene que ser a tu santa voluntad.
Anahí: ¿A mi santa voluntad? ¿Y lo de querer embarazarte unilateralmente con tu ridícula lista de amantes también era a mi santa voluntad?
Dulce: Pues sí Annie, sí, era a tu santa voluntad. Porque yo en la vida me había planteado tener hijos si no hubiera sido contigo. Y he pasado en una semana de no quererlo a desearlo. ¿Y sabes por qué? Porque ya no tengo miedo. Porque he mandado a la mierda el miedo. Porque he tenido un miedo horrible, como el que tu tuviste varias veces… y lo único que quería era que me dieras un poco de tiempo, que me esperaras… como cuando yo te esperé cuando me dijiste que necesitabas tiempo para saber lo que sentías por mi. Solo eso. (Anahí se quedó callada, mirándola con los ojos húmedos) Solo te pido que me des la mano como cuando te enseñé a pasear de la mano aquel día en el almacén. Que levantes la cara por mi, Annie… como cuando te enseñé a caminar mientras la gente nos miraba por la calle. Incluso… quiero que seas valiente por mí, valiente como aquel día que te enfrentaste a tu padre en la casa de campo. (Poco a poco se iba acercando a ella) Annie… hemos aprendido juntas a besarnos… (Agarrándole la mano) y… sobretodo hemos aprendido junta a no tener miedo… (Sara bebía vino aún mirando la escena, como si estuviera en el cine) Y… para una vez, una sola vez que soy la que tiene miedo… ¿me vas a dejar? (Anahí negó con la cabeza con los ojos llenos de lágrimas y Dulce sonrió)
Ambas se levantaron y se abrazaron. Sara sonreía mientras las veía abrazadas. Dejaron de abrazarse y Dulce le secó las lágrimas a Anahí para después besarla. Continuaron besándose, Sara se levantó y las separó.
Sara: La sobrinita está delante…(Riéndose) Venga… aire.. (Separándolas)
De repente se oyó el ruido de los coches pitando la bocina.
Dulce: ¡Mierda! ¡Que me he dejado el coche de la comisaría aparcado en doble fila!
Sara: Espera espera, te acompaño y de paso vamos a comprar tortilla al bar para ver la peli las tres juntas. Anahí tu quédate aquí y vete eligiendo la peli, ¿ok?
Sara y Dulce salieron y Anahí se quedó sola en la casa. Miró el teléfono y se dio cuenta de que la lucecita roja estaba encendida, eso quería decir que tenía un mensaje de voz. Casi sin pensarlo le dio a mirar los mensajes de voz y había uno de Dulce que decía:
"Sarita, soy yo, Dulce… que ya voy para allá… Oye que gracias, en serio… Otra cosa… que no le digas nada a Anahí de lo de Mario, ¿ok? Que no sé porque me acosté con el… no sé si era porque quería tener un hijo, porque las copas me afectaron o… no sé. Pero no le digas nada, ¿ok? Bye, ¡te quiero!"
Anahí no creía lo que acaba de escuchar… y volvió a llorar sin poder evitarlo. Diez minutos después Dulce y Sara volvieron peleándose por quien se comía primero la tortilla. Dulce vio que Anahí estaba sentada con lágrimas en los ojos y muy seria.
Dulce: Anahí, ¿qué pasa?
Anahí: ¡¡¿Te has acostado con Mario?!!

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:06 pm

Capítulo 15: Demandas
Sara miró a Dulce como diciéndole que ella no se lo había contado. Dulce miró a Anahí y la vio con el teléfono entre las manos, supuso que había escuchado el mensaje. Respiró hondo y se sentó al lado de Anahí.
Dulce: Si… Annie, perdóname. Estaba muy dolida y… confundida, y muy borracha también. Pero esto no tiene que afectar a lo nuestro ahora, por favor. Annie, no me gusta Mario. (Anahí no la miraba)… Mírame… (Anahí no le hacía caso) Annie, mírame, por favor. (Anahí la miró) Lo siento, perdóname… Se me fue la cabeza… lo siento….
Anahí: No, si hay alguien experta en que se le vaya la cabeza soy yo. Yo siempre he sido la neurótica que necesitaba una raíz para anclarse al suelo… y soy yo la que necesita estabilidad, no alguien que vuele 4.000 metros por encima de mi…. No…. Eso ya lo intenté con Poncho y acabé tomando antidepresivos. Sara lo lleva muy bien porque no es una tarada como yo. Yo no puedo… (Llorando y negando con la cabeza) De verdad que no puedo ser el sentido común de las dos, tu eres una cabeza loca y no te puedo mantener con los pies en la tierra
Dulce fue a hablar pero Anahí no la dejó y continúo la frase:
Anahí: No, no digas nada. Por favor, no hagas nada. (Dulce negó con la cabeza llorando mientras Anahí también lo hacía) Yo sé que podrías llenarme la habitación de flores, podrías llenar todo Madrid con mi nombre, o hacer cualquier cosa con tal de verme sonreír… pero entonces te diría a todo que si. No quieras conquistarme, no quieras que te quiera, déjame irme…
Anahí se levantó y cuando iba a salir por la puerta Dulce la agarró por la mano, la volteo y la abrazó. Ambas lloraron por un buen rato y después volvieron a separarse para que Anahí saliera de la casa de Sara sin mirar atrás.
Pasó una semana y ni Anahí ni Dulce habían hablado. Dulce tampoco había hablado aún con Mario de lo ocurrido, hasta que se lo encontró en la comisaría:
Dulce: Hola, Mario.
Mario: Hola…
Dulce: Que… que como no hablamos desde… desde…. (Haciendo gestos con las manos) Bueno, no sé como llamarlo, tu me entiendes… que solo quería decirte que solo fue un revolcón, nada más…
Mario: Si, yo quería decirte lo mismo… (Sara los miraba fijamente) Y… con Anahí, ¿cómo va todo?
Dulce: Lo hemos dejado… Bueno, mejor dicho: Me ha dejado.
Mario: Lo siento…
Dulce: No, tranquilo… llevo 26 años luchando por todo y esta no va a ser la excepción… voy a luchar por ella (Sonriendo)
Mario le sonrió y Dulce se alejó para continuar con su trabajo. Dulce estuvo por un tiempo pensando y al salir de la comisaría se cruzó con Anahí pero no hubo más que eso, un cruce de miradas pues Dulce intentó acercarse a ella para hablar pero Anahí se fue lo más rápido que pudo. Dulce necesitaba hablar con alguien… y sabía quien era ese alguien: su hermano. Entró al baño y Luis estaba en la ducha, ni si quiera esperó a que el acabar de ducharse y se puso hablar.
Dulce: Hermano, necesito ayuda. Urgente.
Luis: Dulce, ¿¡no ves que estoy en la ducha?!
Dulce: Si, pero es que es urgente, Luis, de verdad…
Luis: Ok, dime ya, ¿Qué pasa?
Dulce: Que no sé que hacer con Anahí. Me ha pedido que la deje en paz pero yo me estoy comportando como una auténtica psicópata… Llevo toda la semana llamándola, al móvil, a la casa y no responde… ¡Y ya no sé que hacer para que me haga caso!
Luis: Pues si no te hace caso, no te habla denúnciala por mobbing, ¡yo que sé!
Dulce: (Se quedó pensando por un tiempo) Eso es… (Con una sonrisa) Gracias hermanito, ¡gracias!
Salió del baño súper feliz, como si se hubiera ganado miles de euros. Al día siguiente Anahi entró a la sala forense, su sitio de trabajo y como cada día encontró encima de la mesa su correo. Fue abriendo uno por uno: El banco, resultados de casos, impuestos… hasta que llegó a uno distinto, uno nunca había recibido. Al abrirlo se quedó con la boca abierta y salio rápido buscando a Dulce con el papel en la mano.
Anahí: ¡Dulce! (Dulce se volteo y la miró) ¿Me has puesto una demanda por mobbing?
Dulce: (Asintió con la cabeza, con una sonrisa de medio lado, como de venganza) Eres mi superiora y llevas más de una semana ignorándome. Ignorar llamadas, mensajes, semana de trabajo, menosprecio e indiferencia. Los del sindicato dicen que proceden.
Anahí: ¡Te dije que me dejaras en paz! ¡Y te lo pedí por favor!
Dulce: ¡Y yo te pedí que me dejaras explicarme! Y si denunciarte es la única manera que lo hagas…
Anahí: (Negando con la cabeza) Eres una perturbada…
Dicho esto se fue otra vez a la sala forense. Después Dulce se fue al estacionamiento y al bajar se encontró con Sara.
Sara: ¡Dulce!
Dulce. Hola sobrina, ¿Qué tal?
Sara: Oye… (Sin contestar a su pregunta) Que me he enterado de lo de Annie. Lo de que la denunciaste por mobbing.
Dulce. Mira Sara, si otra vez vienes a defender a tu querida tía…
Sara: Que no, no es eso… tu sabes que cuando te he tenido que regañar y decirte que eres una descerebrada lo he hecho pero… (Soltó una pequeña carcajada) si yo hubiese perdido a Poncho y la única forma de conseguir que me perdonara era denunciarlo por mobbing… le habría llenado el despacho de denuncias (Ambas rieron)
Dulce: Oye, me iba a tomar algo al bar, ¿te vienes? (De repente sonó el teléfono y Dulce miró el móvil) ¡Mierda! Los del sindicato… me quedé sin ir al bar… Luego hablamos, ¿ok? (Se fue mientras hablaba) ¿Si? ¿El juicio? ¿Ahora? Ok ok, ya subo…
Dulce subió a la sala de interrogatorios, era el juicio. Tenía que presentarse allí con su abogado al igual que Anahí. Anahí aun no había llegado, estaban en la sala Dulce, su abogado y Franco, quien había querido entrar para enterarse de lo sucedido.
Franco: Espinoza, retire la demanda… no tiene fundamento.
Dulce: Señor Franco…
Franco: ¡Es una orden!
Abogado de Dulce: Comisario, con todo mi respeto, una demanda por mobbing no es algo para tomárselo a la ligera.
Franco: ¿Una demanda por mobbing? ¡¿Pero que mobbing!? ¿Es tarado o que? Vamos a ver… la inspectora Portillo y esta descerebrada son casi familia, además de pareja. ¿Lo entiende? Y la descerebrada (señalando a Dulce) esta utilizando el uso legal para arreglar una situación sentimental.
Abogado de Dulce: Según las alegaciones de mi cliente…
Franco: ¿Las alegaciones de su cliente? ¡Joder! (Levantándose) ¡Esta comisaría se me está convirtiendo en un circo, un puto circo!
En ese momento entraron Anahí y su abogado y la jueza.
Franco: Hija (Abrazándola) menos mal que llegaste, ¡a ver si haces entrar en razón a esta descerebrada!
Anahí se sentó en la mesa, con su abogado al lado, en frente de Dulce y el otro abogado. El abogado de Anahí le dio una carpeta con documentos al abogado de Dulce, este la abrió y dijo:
Abogado de Dulce: ¿Demanda a la agente Espinoza por acoso?
Franco: ¡¿Qué?! ¿¡Otra demanda!? (Dulce miró sorprendida a Anahí) ¡Hija! ¿¡Otra demanda!?
Anahí: Tengo el listado de llamadas que he recibido desde el teléfono de la gente Espinoza: un total de 62, 47 a mi móvil y 15 a mi casa. (El abogado le daba los papeles a la jueza) Además, 32 mensajes por móvil, 7 ramos de rosas enviados a mi nombre también a mi casa y un total de 31 e-mails a mi correo electrónico.
Franco: Sois… ¡Sois unas descerebradas de mierda!
Jueza: El ** de ***** a las 12:34 la agente Espinoza interpuso ante el sindicato nacional de la policía una demanda por mobbing contra la inspectora Portillo, alegando que la demandada tenía una actitud de total indiferencia ha…
Franco: (Sin dejarla acabar) ¿¡Pero que indiferencia?! Que la inspectora Portillo estaba…
Jueza: Comisario, le pido por favor que guarde silencio, si no voy a tener que ordenarle a sus hombres que le saquen de su propia sala de interrogatorios. (Continuó leyendo) De total indiferencia hacia la demandante hasta el punto de no dirigirle la palabra; lo cual dificultaba su ejercicio personal. ¿Cómo se declara la demandada? (Mirando a Anahí)
Abogado de Anahí: La demandada se declara inocente.
Jueza: (Asintió y continuo leyendo) El mismo día, pero a las 18:12 la inspectora Portillo interpone demanda por acoso contra la agente Espinoza y solicita una orden de alejamiento, aduciendo que la demandada no acepta el fin de una relación sentimental…
Dulce se quedó con la boca abierta, mirando a Anahí sorprendida mientras ella la desafiaba con la mirada. Franco volvió a interrumpir a la jueza:
Franco: ¿¡Pero como que el fin de una relación sentimental!? ¡Solamente es una peleita de enamoradas, por dios!
Jueza: Se lo he advertido comisario, salga de la sala en este momento.
Franco: ¿Perdón? ¿Me está echando usted de mi sala de interrogatorios?
Anahí: Papá, por favor, vete.
Franco se volteo y salio como alma que lleva el diablo, pegando un gran portazo. Dulce negaba con la cabeza mirando a Anahí, como pidiéndole de que no lo hiciera y Anahí le quitaba la mirada.
Jueza: Sigo leyendo… : aduciendo que la demandada no acepta el fin de una relación sentimental y acosa tanto telefónicamente como vía e-mail y regalos varios a la demandante. ¿Cómo se declara la demandada? (Mirando a Dulce)
El abogado iba a hablar pero Dulce dijo:
Dulce: Culpable, la demandada se declara culpable… (Mirando a Anahí) Y si va a interponer usted esa orden de alejamiento es mejor que vaya ordenando mi ingreso en prisión.... porque no voy a ser capaz de cumplir esa orden (Sin dejar de mirar a Dulce ni un solo momento). No porque no quiera, si no porque no puedo… No puedo soportar estar a más de 2 centímetros de la demandante. Así que… (mirando ahora sí a la jueza) haga… haga lo que tenga que hacer, señoría.
Todos miraron a Anahí, ella no aguantó más y se levantó saliendo de la sala. Como Anahí había abandonado la sala, el juicio fue suspendido.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:06 pm

Capítulo 16: Obsesionada
Al día siguiente estaban Sara, Maite y Anahí en casa de Maite. Anahí estaba súper deprimida.
Anahí: A mi no me pidan consejos para nada del amor… (Las dos la miraron, pues cambio de tema de repente) Relación que toco es relación que hundo, ninguna sale bien… sean hombres, mujeres, altas, bajos, flacos, gordos, flacas… todos salen por la puerta de atrás.
Maite: ¡No exageres tampoco! Que ya quisiera yo que me pasara todo lo que te pasa a ti..
Sara: ¿Ah, si? ¿Y el que?
Maite: Pos que salgan por la puerta… Me da igual que sea por la de atrás, la principal, la ventana… Me conformo con que entren.
Sara: Pero es que para que entren tienes que dejar la puerta abierta
Maite: Si, pero es que yo no soy como Annie… (Anahí la miró) Que le da igual la carne que el pescado… (Riéndose mientras Anahí la miraba mal)
Anahí: Te equivocas... (Sara y Maite la miraron sorprendida) Es que a mi no me gustan las mujeres... (Ninguna entendía nada) No, a mi simplemente me gusta Dulce, no las mujeres.
Anahí continuaba seria, ni si quiera una sonrisa. Sara se dio cuenta de eso y le dijo:
Sara: ¿Y tu qué? ¿Cómo estás? (Anahí se quedó callada) ¿Cuándo vuelve Dulce?
Anahí: Se ha pedido permiso de una semana sin sueldo… pero bueno, que por mi no hace falta que vuelva…. Se puede ir a la mierda de paseo con la demanda.
Maite: Bueno… ya es tarde, mejor nos vamos a dormir, ¿ok?
se fueron a dormir las 3. Al día siguiente, en el estacionamiento una civil se desmayó; llamaron rápidamente a Anahí que hizo todo lo que pudo hasta que llegó la ambulancia, pero nadie pudo hacer nada y murió. No estaba identificada y la llevaron a la sala forense hasta que la identificara. Anahí consiguió identificarla y al leer su identificación descubrió que el exmarido de la mujer era el mismo hombre que la había disparado cuando perdió al niño.
Anahí: La hemos identificado… Lucía Ramírez Hernández, 32 años. Llegó a Madrid 4 horas antes de su muerte. Su ex tenia una orden de alejamiento en curso… (No quiso decir quien era su ex) Yo creo que el pudo matarla…
Mario: Vamos a ver Anahí, el informe de la ambulancia dice que murió por una fibrilación ventricular a consecuencia de patología cardiaca crónica. La pastilla para los infartos la tenía debajo de la lengua y el cadáver no muestra signos de violencia. El juez no va a autorizar la autopsia.
Anahí: Mario, tengo un presentimiento… quiero abrirla.
Mario: Anahí, los jueces no te dejan abrir un cadáver por un simple presentimiento
Anahí: Por favor…
Mario: Dame una evidencia y hablo con el juez, hasta entonces esta mujer a muerto por causas naturales.
Mario se volteo para irse pero Anahí le dijo:
Anahí: ¿¡Quieres una evidencia?! (Mario se volteo) ¡Tendrás una evidencia! Maite, ayúdame a examinar milímetro a milímetro el cuerpo.
Mario no dijo nada, se volteo y se fue. Anahí y Maite se quedaron examinando el cuerpo, al rato:
Anahí: A primera vista la víctima solo presenta un hematoma en la parte alta de la rodilla, por la coloración se deduce que se produció hace unas 72 horas. Igualmente presenta una cicatriz con lacer en la axila realizada con toda seguridad por un cirujano plástico para un implante mamario. ¡Y ya está! Nos tenemos que estar dejando atrás…
Segundos después de esa frase entró Mario:
Mario: Tenemos al marido, mañana lo traerán para interrogarlo.
Anahí: ¿Y que ha dicho el juez?
Mario: (Le dio un papel) A denegado la autopsia. Lo siento… (Anahí arrugó el papel y lo tiró al suelo con rabia)
Sin decir más, Mario se volteo y se volvió a ir. Maite vio encima de la mesa una carpeta:
Maite: Oye, ¿Y esto? Es de cuando te pegaron el tiro… ¿Qué haces con esto? (Abriéndola)
Anahí: Nada nada… (Quitándosela de las manos) Es que estuve haciendo limpieza en casa y me la encontré allí…
Pasó el día y llegó el interrogatorio del exmarido de la fallecida. Al enterarse de algo Anahí se puso muy furiosa y fue rápidamente a hablar con Mario, quien estaba en la sala forense con Maite:
Anahí: ¡El exmarido a confesado que estaba a 4 manzanas de la comisaría cuando ella falleció!
Mario: Eso es irrelevante, Anahí.
Anahí: ¡¿Quieres algo relevante!? ¡Déjame abrirla!
Mario: ¡Que el juez te ha denegado la autopsia!
Anahí: ¡Necesito abrirla!
Mario: ¡Que no la vas a abrir! El juez…
Anahí: (Sin dejarlo acabar) ¡Que le den por culo al juez! ¡Yo sé que el exmarido está detrás de su muerte!
Mario: ¡¿Pero por qué!? ¿¡Por qué lo sabes!? ¿¡Por qué tienes ese jodido presentimiento!? (Respiró hondo) Vamos a tranquilizarnos, ¿0k?... Los del sanatorio están viniendo para acá y se van a hacer cargo del cuerpo. ¿Vale? (Anahí no dijo nada, solo lo miró) Venga, vámonos ya…
Maite: Vaya bajando usted, nosotras nos quedamos un poco más… (Viendo que Anahí no se movía)
Mario asintió y se fue de la sala. En cuanto Mario salió Anahí se volteo rápida a su ordenador y cerró todas las puertas con seguro de forma automática.
Maite: ¿¡Que haces?
Anahí: Vamos a abrir el cuerpo… (Poniéndose los guantes y sacando el material)
Mario volvió rápido a la ventana para ver lo que había pasado y la vio sacando las cosas. Sin pensarlo dos veces empezó al golpear el cristal, llamándola. Anahí lo miró por un momento pero al rato se olvidó de su presencia y empezó con el trabajo.
Maite: Anahí, que el juez lo ha denegado. Puedes perder la licencia y la placa… por favor, para.
Anahí: Maite, sé que este cadáver esconde algo, ¿ok?
Maite: Estás obsesionada… ya hemos examinando a esta mujer. ¡No había toqueteado tanto a una mujer en mi vida! Y no encontramos nada. ¿Qué es lo que te obsesiona tanto?
Anahí: No estoy obsesionada por nada, solo quiero hacer bien mi trabajo. Evitar que el asesino quede impune, es mi obligación. (Mario continuaba llamándolas a gritos y golpeando la puerta, ordenándolas que parara)
Mientras Anahí abría el cadáver, Maite agarró la carpeta y empezó a leer.
Maite: David Martínez… ¿De que me suena a mi este nombre?
Anahí: Deja eso, Maite.
Maite no hizo caso y continúo leyendo.
Maite: Detenido en el 2008 por herida de bala a la inspectora Anahí Portillo Castro… (Se acercó a Anahí) Era un sicario de los hombres de Uriarte, ¿verdad? (Uriarte fue un caso que ya estaba resuelto hace años) El exmarido de la mujer era el hombre que te disparo… por eso estás tan obsesionada con este caso, ¿verdad?
Anahí: No digas tonterías, Maite. No tiene nada que ver…
Maite: ¿Qué no tiene nada que ver? Mírate, solo tienes que mirarte. (Anahí sacó una prótesis del cuerpo y se lo dio a Maite) Estás obsesionada, totalmente obsesionada.
Anahí: No, Maite. Estás obsesionada con hacer bien mi trabajo.
Maite: No, Anahí, no. Tú no estás obsesionada por tu trabajo, ¡estás obsesionada por algo que no va a hacer que te devuelvan a tu bebé!
Anahí paró en seco toda acción con la autopsia y sus ojos se llenaron automáticamente de lágrimas.
Maite: Perdóname… no quise decir eso…
Sin más Anahí la abrazó llorando. Después de un rato desahogándose se separaron. Maite aun llevaba la prótesis en la mano.
Maite: Oye, ¿y esto que es?
Anahí: La prótesis…
Maite: Se le escapa el agua…
Anahí: (La miró seria) Lo tenemos… (Sonriendo)
Se llevó rápido la prótesis, la abrió y cogió un poco de líquido. Tardó menos de 2 minutos en hacer la prueba.
Anahí: Ábrele ya… (Mario seguía golpeando la puerta)
Maite: ¿Estás segura?
Anahí: ¡Si, ábrele!
Maite le abrió la puerta y Mario entró como alma que lleva el diablo.
Mario: ¡Te juro por dios que de esta se te va a caer el pelo! ¡Pero quien te crees para abrir el cuerpo sin una orden judicial!
Anahí: (Sin dejarlo acabar) Cocaína de una pureza cercana al 90%. Estaba en la prótesis mamaria mezclada con la silicona. (Mario se quedó callado) Una se reventó y eso le provocó la sobredosis; entre las dos calculo unos 1.200 gramos con un valor estimado en el mercado de unos 736.000 €. En la prótesis viene el número de serie, habla con la INTERPOL y no les será difícil dar con el médico que la engañó…. No fue el marido, Maite tenía razón…. Estaba muy obsesionada con lo de nuestro hijo… (Con los ojos nuevamente humedecidos) Lo siento… (Tragó saliva) Acataré todas las medidas disciplinarias que quieras interponer contra mi.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:06 pm

Capítulo 17: Solo tendría un hijo contigo
Ya había pasado una semana, al final Mario no tomó ninguna medida contra Anahí pues al fin y al cabo había resuelto un caso. La semana comenzaba con la llegada de Dulce a casa de Luis y al ser lunes tenía que ir a trabajar, no le dio tiempo de desempacar las cosas.
En otro lado estaba Anahí, quien se había despertado temprano para ir a la comisaría a acabar con unas pruebas que tenía que hacer. De repente, entró Dulce súper seria:
Dulce: Buenos días inspectora. (Anahí la miró sorprendida… ¿La había llamado inspectora?) Me ha dicho el inspector Méndez que le traiga los informes (dándole los informes) de toxicología.
Anahí: (Soltó una pequeña carcajada) ¿Eso es todo lo que me tienes que decir después de estar una semana fuera? (Anahí la miró seria) ¡Acércate, mujer! (Sonriendo)
Dulce: (Soltó los documentos en la mesa) Es que la última vez que nos vimos me querías poner una orden de alejamiento… es más, no sé si la tengo puesta o no.
Anahí: (Se acercó ella a Dulce) Ni orden de alejamiento ni nada… (Abrazándola) Te he echado mucho de menos, Dul…
Dulce se quedó sorprendida, no sabía que hacer… pero al final le correspondió el abrazo pensando que Anahí la había perdonado, segundos antes de que Anahí se volviera a separar.
Anahí: Y sé que suena extraño ¿eh? Pero que no podamos seguir siendo pareja no significa que no podamos seguir siendo amigas, ¿no?
Dulce: (Se quedó de piedra) Annie, es que… yo creo que... no ha pasado el tiempo suficiente como para… ser nada.
Anahí: Dul, ¿pero qué tiempo? Hemos roto, ya está. Podemos quedar para tomar un café, un tequila, hablar, no sé… si hemos conocido a alguien…
Dulce: (Aún no salía de su asombro) Si si… supongo que… si, que supongo que tienes razón. (Anahí sonreía) ¿Ya me llamas Dul de nuevo?
Anahí: Si, somos amigas… ¿no?
Dulce: Si si… Me alegro… que pienses así. (Sonriendo falsamente) Pues… aprovecho y te cuento que en esta semana he estado con un chico…. (Ahora fue Anahí la que se quedó de piedra) de esta comisaría… Pero… no te puedo decir quien es… (Anahí asintió con una sonrisa de medio lado)
Anahí: Pues… pues bien…. ¿ves? Es… es normal… Tu… (Volteándose) eres muy liberal y… pues eso, que está bien… (Fingía leer el documento)
Dulce: Pero… esta vez es diferente, Annie… esta vez se me ha ido la mano (Dejó de leer pero no la miró, solo se limito a escuchar) Me… me he quedado embarazada…
Justo en ese momento entró Sara con Mario.
Sara: Hola… (Sonriendo)
Dulce: Bueno… yo me voy, adiós… (Dicho esto se fue pero antes de irse le dio un tierno beso a Mario en la mejilla, dejándolo sorprendido, al igual que a Anahí)
Sara: Annie… (Anahí estaba con la mirada en el piso) ¡Annie! ¡¡Anahí!! (Anahí la miró) ¿Todo bien?
Anahí: ¿eh? (aún desconcertada) Si si… Vienes… a por… a por los… los…
Sara: Si, Anahí, si… los análisis. (Anahí se los dio) ¿Segura que estás bien?
Anahí: Que si, de verdad si…
Más tarde Anahí estaba en la planta baja de la comisaría, la de los ordenadores. Vio que Dulce bajaba las escaleras con unas gran cajas y fue a ayudarla:
Anahí: ¡Dul! (Agarrando una caja) Espera, que te ayudo… (Sonriendo)
Dulce: Gracias… (Poniendo las cajas en la mesa) Oye, tu padre no está por aquí, ¿no?
Anahí: No, se ha ido a un congreso. (Poniendo la caja encima de la mesa también) Oye, Dulce… El chico… ¿es Mario?
Dulce: (Soltó una pequeña carcajada) No, no es Mario… (Anahí se quedó callada mirando para otro lado) A ver, Annie… que no es que no te lo quiera decir a ti, ¿ok? Lo que pasa es que no quiero que el esté involucrado… ¿me entiendes?
Anahí: Si si… solo es curiosidad… (Sonriendo)
Dulce: Me alegro… (Se volteo y se fue con una sonrisa vencedora, estaba logrando lo que quería)
Al poco rato Sara pasaba por allí y Anahí fue rápido a hablar con ella:
Anahí: Oye, Sara…
Sara: ¿Qué pasa? Tengo prisa…
Anahí: ¿Tú has hablado con Dulce?
Sara: ¿De qué? Casi no la he visto.
Anahí: Pues no sé… (Dulce las estaba mirando disimuladamente) De que ha hecho esta semana… si se ha estado con alguien…
Sara: (Sonrió) ¿Y por qué no se lo preguntas tú a ella?
Anahí: Ok...
Sara se volvió a voltear para seguir caminando pero ahora fue Dulce la que la llamó.
Dulce: Oye Sarita…
Sara: Carai… ahora la otra
Dulce: ¿Has hablado con Anahí? ¿Te ha preguntado por mi…? ¿Algo?
Sara: ¿¡Me podéis dejar en paz!? La una que si haz estado con alguien y la otra que si hablas de mi… ¡de verdad que parecéis adolescentes!
Dicho esto Sara se fue y esta vez nadie la interrumpió, Dulce se fue otra vez a su mesa sin dejar de mirar a Anahí y ahora sí con una sonrisa de oreja a oreja… no había duda, estaba consiguiendo lo que quería.
Las mesas de ambas estaban en frente y se miraban disimuladamente cuando la otra no se daba cuenta, hasta que sus miradas chocaban y ambas sonreían falsamente como si nada pasara. Mario volvió a bajar las escaleras y Dulce se levantó para hablar con él, Anahí la miraba y eso le gustaba… quería llenarla de dudas. Después de reír un poco con Mario se volvió a sentar. Al rato bajó Christopher, Dulce agarró las carpetas y se chocó aposta con él.
Christopher: Perdona Dulce, no te ví. (Anahí los miraba) (Agachándose a recoger las carpetas)
Dulce: Eh… no pasa nada… (Pensando algo que hacer) ¡Uy! Mira… si se me ha roto hasta el botón del pantalón… (Levantándose un poco la camisa y enseñándole la panza a Christopher) ¡Es que me está saliendo un bulto…!
Christopher: Pero que panza… (Mirándola como hipnotizado desde abajo)
Dulce: No te lo crees, ¿no? Lo que pasa es que así no se nota… pero mira, toca… (Agarrándole la mano y pasándola por su abdomen)
Anahí estaba viendo eso con la boca abierta… el ángulo desde el que miraba no le permitía ver bien la situación y por ello estaba aún más sorprendida, pensando:
- ¿Qué le está haciendo? ¿Dónde está tocando? (Con los ojos abiertos como platos)
Christopher: Bueno… Toma… (Se levantó rápido y le dio las carpetas)
De repente Dulce lo agarró y lo besó. Eso sí lo había visto muy bien Anahí y casi se cae de espaldas. Se levantó rápido y se fue con cara de asco, Dulce se separó y la vio irse con esa cara, cosa que le hizo mucha gracia. Christopher miraba sorprendido a Dulce.
Dulce: Aja… (Soltando una carcajada) Perdóname Christopher… fue… un impulso… (Sonriendo) Pero gracias, de verdad, gracias…
Dicho esto se fue sonriendo y dejando a Christopher boquiabierto.
Al rato estaba Anahí en el estacionamiento y vio como Dulce caminaba a su auto.
Anahí: ¡Dulce! (Dulce se volteó) Que… ya te he visto con Christopher… Es Christopher, ¿no? (Dulce se le quedó mirando seria) Pues… yo no te veo de pareja con él, no sé porqué.
Dulce: ¿Y con quien me ves? ¿Tanto te interesa con quien estoy? O… ¿te vas a dedicar a buscarme novios?
Anahí: Para nada, pero somos amigas… y las amigas dan sus opiniones, ¿no?
Dulce: No, Anahí… Las amigas se alegran, ¿tú te alegras de que yo esté embarazada? ¿Te alegras de que me enamore? (Después de mucho pensarlo Anahí asintió cabizbaja) No, Annie, no… no te alegras. Llevas todo el día con el corazón en un puño, pensativa por lo que te he dicho antes… por muchas sonrisitas que me vayas poniendo. (Anahí la miraba seria) Tú y yo no podemos ser amigas, ¿sabes por qué? Porque no quiero. Porque amigas tengo a patadas, y no quiero que tú seas una de ellas…. (Respiró hondo) Annie, yo estoy enamorada de ti… y podemos ir a tomar un café, un tequila, a hablar… pero como novias… Y si no… y si no nada… (Se volteó y empezó a caminar en dirección contraria a Anahí, mientras ella la miraba) Por cierto… no estoy embarazada, yo solo tendría un hijo contigo.
Dulce se fue y dejó a Anahí con una sonrisa de medio lado después de lo que le dijo.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:06 pm

Capítulo 18: La reconciliación
Después de una semana el día comenzaba con una terrible noticia: Christopher había sido herido. Todos estaban esperando ansiosos en la sala a que Franco llegara y les dijera como era el estado de Christopher, al fin llegó:
Franco: Bueno… como saben, el agente Christopher Uckerman recibió ayer cuatro impactos de bala… Hace un momento he estado hablando con el jefe de la unidad de cuidados intensivos del hospital y el estado de Uckerman es… grave… (Todos quedaron sorprendidos…) Pero… está vivo… milagrosamente las balas no dañaron los órganos vitales… (Ahora sonrieron) y de momento está fuera de peligro… (Aplaudieron felices)
Maite: ¿Podemos ir a visitarlo ya?
Franco: Bueno… creo que aún es un poco pronto… Está en coma inducido y…
Dulce: ¿Hay algo más que no sabemos? (Mirándolo seria, sin dejarlo acabar)
Franco: No, Espinoza, no… simplemente que tenemos que esperar, ¿de acuerdo?
Dulce: ¿Seguro?
Franco: ¿Usted cree que yo no tengo nada mejor que hacer que venir a mentirle? (Dulce negó con la cabeza aún no muy segura) Pues doy por terminada la reunión… (Dicho esto salió)
Al rato estaban en la parte de los ordenadores. Dulce tenía que dirigir un operativo y tenía que explicárselo a sus compañeros, entre ellos estaba Maite. Anahí escuchaba atentamente desde su mesa:
Dulce: No sabemos todavía el recorrido de la comitiva, se hará oficial… unas dos horas antes. Tampoco sabemos a que mandatario vamos a escoltar… Y bueno.. Quique y yo nos vamos a hacer cargo de la parte delantera del coche… (Escribiendo sus iniciales en la parte delantera del auto que estaba pintado en una pizarra) y de la parte de atrás se encargarán Maite y Carlos (Pintando sus iniciales) Nelson… Te toca suplente, ¿vale?
Nelson: Pues no vale…no, ¿Por qué me voy a quedar yo suplente? Claro, soy negro (era negro), entonces solo puedo comer plátanos pero cuando se trata de escoltar un auto yo no sirvo para eso…
Dulce: Ok… no hay problema. (Borró a Maite) Te vas atrás con Carlos, Quique y yo seguimos en la parte delantera y Maite… te toca suplente.
Maite: Pues no, no estoy de acuerdo. Soy mujer, ¿no? Y como soy mujer no puedo… dos hombre, dos mujeres… eso es lo justo…
Dulce: (Respiró hondo para no perder la paciencia) Ok, lo justo… dos hombres, dos mujeres… tú te vienes conmigo en la parte delantera… (Borrando a Quique y poniendo a Maite) y en la parte trasera Nelson y Carlos…¿de acuerdo?
Quique: Y el gay al cuarto oscuro, ¿no? (Era gay)
Dulce: ¡Está bien! (Perdiendo la paciencia, Anahí la miró) Pues te vas con Nelson atrás… (Borrando a Carlos) y yo me quedo adelante con Maite… ¡Carlos! ¡Suplente!
Carlos: Si si… muy bien… (Dulce pensó que estaba de acuerdo) Claro, como soy blanco, heterosexual y con gafas… pos claro, me toca suplente… Y eso que a mi me habías puesto el primero… porque yo estaba
Dulce: (Sin dejarlo acabar, muy nerviosa) ¡Vale ya! (Anahí la miró aún más sorprendida) ¡No tengo tiempo para perderlo en estupideces! Uno de vosotros va a chupar banquillo, así que buscaros la vida. (Dándole el rotulador de la pizarra a Carlos) Os reunís, habláis y cuando sepáis quien es el suplente… ¡me llaman! (Dicho esto se fue nerviosa)
Dulce se fue al hospital, allá entró en el cuarto y vio a Christopher acostado, enchufado a muchas máquinas. Encima de la cama había un informe médico y sin dudarlo dos veces lo agarró y leyó:
Se aprecian cuatro heridas por arma de fuego: en antebrazo derecho, muslo izquierdo y hemitorax derecho que presentan orifico de entrada y de salida y en clavícula izquierda que presenta únicamente orificio de entrada. Se procede a cirugía, extrayéndose las balas y procediendo a la reconstrucción de las estructuras lesionadas. Actualmente estable hemodinámicamente, adaptada a ventilación mecánica mediante sedación y relajación. Pendiente de valoración neurológica las próximas horas ya que podría presentar daños cerebrales irreversibles por la hipoxia prolongada.
Al leer eso casi cae de espaldas… tenía razón, Franco le ocultaba algo y ya sabía que era. Se sentó en el sillón que estaba al lado de la cama de Christopher; diez minutos después Anahí entró por la puerta, Dulce escuchó que alguien entraba y se volteo para ver quien era. La miró por un momento y luego giró la cabeza hacia Christopher. Anahí caminó hasta el fondo de la habitación, soltó sus cosas encima de la mesa y se quitó la chaqueta, dejándola también encima de la mesa; en todo ese rato Dulce no la miró.
Anahí se apoyó en la mesa y solamente se dedicó a mirar a Dulce, quien aún seguía mirando a Christopher. De repente, Dulce dice:
Dulce: ¿Sabes lo que le pasa al cerebro cuando no recibe oxígeno? (No espero a que Anahí contestara) Hipoxia cerebral. El cerebro se cierra como un submarino, por compartimentos… y muere. (Se le humedecieron los ojos y miró a Anahí) Si el cerebro de Christopher se cierra…
Anahí: Eso no va a pasar. (Sin dejarla acabar) Christopher en unos días se va a levantar, va a preguntar por su placa, su perra y todo va a quedar en unas cicatrices. (Sonriendo) Te lo prometo. (Se quedaron mirando por un buen rato hasta que Dulce volvió a mirar a Christopher)
Dulce: La cagué… la volví a ******* otra vez, Anahí. (Se incorporó) Yo lo besé sin darle importancia… pero él si se la dio, y mucho. ¿Sabes por qué? Porque yo estoy a años luz de la capacidad que tiene Christopher para querer. ¿Sabes lo que hizo por mi? (Sonriendo) Se quería hacer el Bruce Willis por mí...
Anahí: ¿Por eso salió corriendo como una gallina sin cabeza entre las balas? (Soltando una pequeña carcajada)
Dulce: El pobre se creía que eran perdigonzazos de sal… Un amigo iba a dispararlos y que yo lo viera hacerse el héroe…
Anahí: Vale, pero… no sé. La primera bala en el hombro del calibre 38 que no sé de cuenta, vale… pero ¿la segunda? ¿La tercera?.... ¿Y la cuarta? (Todo lo dijo con una sonrisa, en tono burlón)
Dulce: (No pudo evitar reírse) Anahí, un poco de respeto que está este hombre delante… (Riéndose y mirando a Christopher)
Anahí: ¿Tu sabes lo que me gustaría escuchar si estuviera en coma? (Dulce la miró seria, con ansias de escuchar la respuesta) Tu risa, Dulce.
Dulce se le quedó mirando, como hipnotizada… eso puso bastante nerviosa a Anahí y dijo:
Anahí: Bueno… yo voy al baño, ¿ok? Ahora vuelvo…
Dicho esto salió del cuarto lo más rápido y disimuladamente que pudo. Al cabo de los 20 minutos volvió a entrar.
Anahí: Dul, mira… te traigo un poco de comida por si tenias ham… (Vio que estaba dormida en el sillón)
Se acercó a la mesa y dejó allí la comida con el agua. Se volteo y la vio durmiendo, después de pensarse mucho lo que iba a hacer se acercó a ella y se agachó para verla dormir. Comenzó a acariciarle la cara mientras sonreía… estaba tan centrada en las caricias que no se dio cuenta de que Dulce había abierto los ojos hasta que Dulce movió la mano. Al darse cuenta de ello, Anahí se levantó y se volteo nerviosa.
Anahí: Que… te he traído algo para comer… (Caminando hasta la mesa) Como llevas mucho tiempo aquí pensé que tendrías hambre…
Dulce se levantó del sillón y se acercó a ella por detrás mientras Anahí destapaba el plato muy nerviosa. Dulce puso su mano en la espalda de Anahí y esta paró en seco toda acción que hacía con la comida para ponerse recta y sonreír mientras Dulce la acariciaba. Las caricias de Dulce llegaron hasta la cara de Anahí y la agarró para voltearla y que la mirara a los ojos. Anahí la miró aunque evitaba hacerlo, Dulce se dio cuenta de ello y agarró firmemente su cara, consiguiendo que la mirara fijamente. Muy poco a poco fue acercándose, como con miedo… para después fundirse en un tierno pero corto beso pues Christopher dijo:
Christopher: Dulce… (Abriendo los ojos)
Ambas fueron rápidas a él y llamaron rápido al médico para que lo examinara.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:06 pm

Capítulo 19: A escondidas
El doctor examinó a Christopher y dijo que estaba bien, fuera de peligro. Unos días después Christopher fue dado de alta del hospital pero aún no podía volver a la comisaría, ya que tenía las heridas abiertas y tenia que estar acudiendo al hospital para curárselas. Por otro lado, Dulce y Anahí aún no habían hablado del beso que se habían dado en el hospital.
Anahí estaba en el estacionamiento de la comisaría, hablando por teléfono:
Anahí: Es una granja que está muy cerca de aquí, puede que tenga conexión con uno de los sospechosos… No, Mario, de verdad… voy yo sola, solo es un reconocimiento… (Colocándose en frente de la puerta del auto, mirando el cristal) Ok, hasta luego… (Colgó)
No le dio tiempo a bajar la tapa del teléfono pues Dulce vino por detrás y la presionó contra el auto:
Dulce: Quieta… (Agarrándole el teléfono y guardándolo en el bolsillo de Anahí) Estás detenida… Las manos en el auto. (Agarrándole las manos y subiéndolas al capó del auto) Voy a cachearte, así que no te muevas… (La pegó a ella pero sin quitarle las manos del auto)
Anahí: Dulce…
Dulce: ¡Shhh! (Comenzando a acariciar sus manos y brazos, subiendo hasta el cuello y pegando su cara al cabello de Anahí, respirando muy deprisa) Se te acusa… (Bajando sus caricias por la espalda de Anahí y llegando hasta el abdomen) de haberme abandonado (Anahí se mordía el labio inferior), de haberme golpeado (Se agachó y bajó hasta los pies de Anahí, para empezar a subir llegando hasta sus muslos y después subir hasta su trasero) y de haberme ignorado reiteradamente… (Se volvió a pegar a ella y le desabrochó el pantalón, Anahí seguía con las manos en el auto, sin moverse… pues esas caricias la estaban excitando mucho)
Anahí: Dulce…
Dulce: ¡Shh! (Metiendo su mano izquierda en el pantalón de Anahí, por encima del tanga)
Anahí: Dulce… tenemos que hablar… (Volteando su cara)
Dulce: No… (Acariciando la intimidad de Anahí por encima del tanga aún) Estamos como estamos por hablar… ya no se habla. (Besándole el cuello)
Anahí: Ok… si no quieres que hablemos…. No hablamos.
Anahí se volteó rápido, pegando a Dulce al auto y besándola con desespero, con pasión. En un rápido movimiento le quitó a Dulce la chaqueta que llevaba y le levantó los brazos para continuar besándola. Dulce cogió el control de la situación y pegó a Anahí al auto que había en frente, besándole el cuello mientras le desabrochaba la camisa. Cuando consiguió desabrochársela se separó y se quedó mirando para sus pechos, cosa que extraño a Anahí, que también se miró los pechos.
Dulce: Es súper bonito… (Sonriendo, mientras miraba el sujetador de Anahí) ¿Dónde te has comprado el sujetador? (Anahí la miró frunciendo el seño)
De repente alguien abrió la puerta, era Christopher, y Dulce empujó rápido a Anahí hacía abajo, quedando Anahí frente a frente con su intimidad. Anahí, darse cuenta de eso, sonrió pervertidamente y empezó a desabrocharle el pantalón a Dulce, quien le quitó la mano rápido.
Christopher: Dulce…
Dulce: Hola Christopher… (Sonriendo falsamente) ¿Qué… qué haces aquí? (Abrochándose el pantalón disimuladamente)
Christopher: Es que no aguantaba más en casa, te estaba buscando… ¿Tienes un minuto para hablar?
Dulce: Si, claro… (Se alejó del auto y se acercó a Christopher) ¿Qué pasa?
Christopher: Bueno… he hablado con las enfermeras que me cuidaban y me contaron que estuviste ahí un buen tiempo.
Dulce: Si… estuve allá contigo (Sonriendo)
Anahí escuchaba atentamente toda la conversación, Dulce y Christopher se quedaron callados por un tiempo, hasta que él dice:
Christopher: Dulce, tu… (Dulce lo miró seria, supuso lo que le iba a decir) Tú en la ambulancia me dijiste que me querías… (Dulce asintió, sin saber que otra cosa hacer) ¿Es verdad? ¿Me quieres?
Dulce: ….. si….. (Anahí se quedó con la boca abierta)
Sin pensarlo dos veces, Christopher le agarró la cara y poco a poco, muy despacio, se fue acercando a Dulce para besarla. El beso no fue gran cosa, solo un corto beso. Anahí se dio cuenta de que después de ese “si” se quedaron callados, así que tomó la iniciativa de incorporarse en el auto para ver lo que hacían y vio el beso; se quedó totalmente blanca y se volvió a agachar para que no la viera. Después del beso Christopher se alejó y se fue.
Dulce volvió al auto con Anahí, se apoyó en él mientras Anahí la miraba con la boca abierta esperando una explicación. Dulce no decía nada, hasta que Anahí dice:
Anahí: ¿Hay algo que me he perdido? (Con cara de asco pero con una sonrisa de medio lado) Lo digo por que yo creo que… el piensa que estáis juntos…
Dulce: Joder, Anahí… (Riendo nerviosa) A ver… es que en la ambulancia, le dije que le quería… ¿Y ahora qué? ¿Voy y le digo: Christopher, lo siento, el te quiero era por si te morías…? No puedo… (Anahí suspiró) Annie… dos semanas, princesa… dos semanas. Por favor, que se recupere un poco… que así me da mucha pena… (Casi rogándoselo) Por favor…
Anahí la calló con un tierno beso en los labios. Y no hizo falta decir nada más, se quedaron mirando mientras sonreían por un tiempo y después se fueron cada una a hacer sus cosas.
Al día siguiente estaban en la sala de reuniones. Dulce se sentó en una silla y atrás estaba Christopher. Por otro lado Anahí estaba entrando en la sala y escuchó lo que Christopher le dijo:
Christopher: Dulce, cariño… ten cuidado cuando te sientas porque… entre que el pantalón no te llega por debajo del ombligo y el tanga por encima… pues claro, al sentarte se te ve todo…
Dulce se levantó y se subió el pantalón. Anahí la miró riendo.
Dulce: Gracias, Christopher… (Volviéndose a sentar)
Franco entró en la sala y todos se quedaron callados, escuchándolo.
Franco: Han encontrado muerta a una monja de un monasterio. Anahí, estoy a la espera de la autopsia para ver cuales son las causas de esa muerte. Cuando las sepa te las comunico, ¿ok? (Anahí asintió) Y chicos… buenas noticias. El obispado a facilitado gestiones para infiltrar a dos de nuestros agentes en el monasterio.
Sara: Yo puedo ir. (Todos la miraron) Yo me puedo infiltrar…
Franco: De acuerdo, Sara…. (Asignó a otro compañero para que se infiltrara con ella) Bueno… doy por terminada la reunión.
La reunión se acabó, Dulce iba a salir pero Christopher la llamó:
Christopher: Dulce… ¿Quieres ir mañana a pasear?
Dulce: ¿A pasear…? (Mirando a Anahí quien la miraba riendo, burlándose de ella)
Christopher: Dime que sí, mujer…
Dulce: Ok… vale, mañana vamos a pasear…
Dulce salió sonriendo pero al salir se le calló un bolígrafo. Anahí fue hasta ella, se agachó y se lo dio:
Anahí: No te agaches tu mujer, no vaya a ser que se te vea el tanga y tu novio Christopher no te ordene que te subas el pantalón… (Riéndose)
Dulce: No tiene ni puta gracia (Mirándola mal) pero… ¿sabes que es lo que tendría gracia?
Anahí: ¿El que? (Mirándola con una sonrisa)
Dulce: Ir a al CSI (El CSI es la sala forense, lo llamaban así) y acabar lo que empezamos ayer… (Sonriendo pervertidamente)
Anahí: (Agarró a Dulce de la mano) Buena idea…
Se la llevó a la sala forense y comenzaron a besarse. Anahí fue a cerrar la ventana y es dio cuenta de que Christopher venía:
Anahí: ¡Joder, Christopher!
Dulce: ¿¡Christopher!?
Anahí: ¡Si! (Poniéndose la bata de las autopsias)
Dulce: ¿Y donde me meto? (Caminando para todos lados)
Anahí: Aquí… (Señalándole la mesa de las autopsias que estaba vacía)
Dulce: ¿Me vas a hacer pasar por una muerta?
Anahí: ¿Se te ocurre algo mejor?
Dulce: … No (Acostándose en la mesa)
Anahí la tapó con la sábana blanca y agarró el bisturí fingiendo que iba a empezar. Christopher entró:
Christopher: Anahí… ¿tienes un minuto?
Anahí: Pues… no, Christopher… iba a empezar con la autopsia.
Christopher: Solo es un momento… (Entrando y cerrando la puerta) Mira, Anahí… probablemente esto no sea buena idea pero es que… no sé que hacer. Estoy más perdido que un pulpo en un garaje… (Anahí lo miró sin entender) Mañana he quedado con Dulce y tu eres quien mejor la conoce… ¿me podrías ayudar?
Anahí: Dime, a ver…
Christopher: Yo quiero ir despacio con ella, te lo juro… porque si voy rápido va a pensar que voy al revolcón y yo no quiero eso, para nada.
Anahí: Pues… (Intentando no reírse) No sé… sé tu mismo.
Christopher: Si, que fácil es decirlo… Por favor, dime, ¿Qué hago? (Dulce escuchaba atentamente)
Anahí: A ver…, Christopher… Es que cualquier cosa que yo te diga de Dulce a ti no te va a servir para nada. Porque para Dulce no valen los test, ni las preguntas… no, Dulce se sale de todos los esquemas. (Christopher la miró como diciendo: No me sirve ¬¬) No sé… ¿Quieres saber como es Dulce? (Christopher asintió) Pues mira… es un poco esquizofrénica, la verdad… lo mismo está contigo bien como que le da un ataque de odio y te dice de todo. Ah… y no hagas que se enoje porque es capaz de partirte la boca… (Dulce intentó no reírse) Pero… cuando está contigo es como si fuera el último día de su vida, es capaz de chuparse todas las guardias nocturnas con tal de hacerte compañía… o de inventarse un operativo para sorprendente con una comida romántica… o llamar a un exnovio de la adolescencia para embarazarte por ti… Así es Dulce…
Christopher: Pues… gracias, aunque… no me sirvió de mucho, la verdad… (Anahí se rió) Pero de verdad, gracias… (Salió)
En cuanto Dulce escuchó la puerta se quitó la sábana de encima, casi se estaba asfixiando.
Al día siguiente Christopher fue a recoger a Dulce y se fueron a pasear. Estaban sentados y Dulce le dijo:
Dulce: Christopher… yo quería hablarte de algo… (Christopher la miró esperando a que hablara) Pues… que no fluye…
Christopher: ¿Qué? (Frunció el seño sin entender nada)
Dulce: Que… lo nuestro no fluye, Christopher. Que somos amigos… y… y somos compañeros. Pero que… no hacemos buena pareja, ¿me entiendes? Que se ve a kilómetros que somos de mundos distintos…
Christopher: Pues por eso mismo vamos a luchar por esto. Yo voy a poner todo lo que esté en mi mano para sacar esto a delante…. Podemos hacerlo.
De repente el teléfono de Dulce sonó, era un mensaje de Anahí:
El CSI tiene su puntito excitante, pero podemos hacerlo ahora en los vestuarios… ¿te parece?
Dulce sonrió al ver el mensaje. Christopher la miraba, esperando a que dijera algo:
Dulce: De la comisaría… (Sonriendo) Que… me tengo que ir… Lo siento…
Dicho esto se levantó y se fue.
Dulce fue al vestuario y allí se encontró con Anahí. Se metieron en la ducha y no se dieron cuenta de que Christopher entró con un ramo de flores, tenía pensando dejárselo a Dulce en el vestuario pero al entrar escuchó la risa de ambas. Se acercó a la ducha y las vio…. Tiró el ramo de flores al suelo y salió del vestuario.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:07 pm

Capítulo 20: La pregunta más importante de mi vida
Cuando salieron de la ducha vieron el ramo de flores en el suelo, pero no le dieron importancia. Al día siguiente estaban en el bar de al lado de la comisaría, desayunando juntas.
Dulce: No me mires así… (sonriendo)
Anahí: ¿Cómo te miro? (Sin dejar de mirarla)
Dulce: Así… (Anahí la miraba con una risa y eso le provocaba una extraña sensación)
Anahí: Es que… me gusta mirarte… (Agarrándole la mano y haciéndole caricias)
De repente entró Christopher y se soltaron las manos lo más rápido posible. Christopher agarró una silla y se sentó con ellas.
Christopher: ¿Qué coincidencia, verdad? Que coincidencia verte con Anahí… (Las dos lo miraban sin entender nada) Porque claro… que estéis aquí las dos, desayunando juntitas es una coincidencia… (Riendo nervioso)
Dulce: Pues si, Christopher… una coincidencia.
Christopher: Pues casualmente esta coincidencia me viene como anillo al dedo. Porque… me apetecía tener una charlita con vosotras…
Anahí: Bueno… yo me voy que tengo un lío con las autopsias… (levantándose)
Christopher: Lío es el que tengo yo en mi vida sentimental… así que rubia, siéntate…
Anahí se sentó con el ceño fruncido, pensando: ¿Me dijo rubia? Christopher las miró serio por un tiempo y al final les dijo:
Christopher: Sé que seguís juntas… (Las dos se quedaron sorprendidas, no se lo imaginaban para nada y no sabían que decir) Y solo os voy a decir una cosa…. Lo entiendo. (Ahora sí Anahí y Dulce no entendían nada) Y solo os pido una cosa… no me excluyáis. (Ambas continuaban sin entender) Digo yo… si vais a seguir manteniendo relaciones íntimas... ¡Joder! Permitid que me una… (Anahí se atragantó con el café que estaba tomando) A ver… si hay que pasar por una relación… mixta, llamémosla así, para que tu y yo… (Mirando a Dulce) podamos estar juntos, pues se pasa, ¡No importa! Pero joder… ¡yo quiero estar ahí! (Ambas se quedaron calladas) Bueno… si no tenéis nada más que decir yo me voy… (Se levantó) ¡Pero acordaros de avisarme!
Al rato, en el CSI, Dulce estaba ayudando a Anahí a examinar unos restos de sangre. De repente, Anahí dice:
Anahí: Oye… (Dulce se volteó y Anahí empezó a desabrocharse la camisa) Que no sé si debería de comprarme un sujetador… mira… (Enseñándole el sujetador) ¿Tu crees que este es lo bastante unisex? ¿Le gustará a nuestro novio Christopher? (Riéndose)
Dulce: No tiene ni puta gracia… ¬¬
Anahí: Si la tiene… (Acercándose a sus labios con una sonrisa)
Dulce: No la… (Anahí la besó) tiene…
Anahí: Si la tiene…
Dulce la volvió a besar pero esta vez con más intensidad y pasando sus manos alrededor de la cintura de Anahí, empezando a levantarle la camisa. De repente entró Christopher:
Christopher: ¡Chicas! (Se separaron rápido) ¿No os dije que me avisarais? Que igual no me explico bien… para mi tampoco es fácil.. (Acercándose a ellas) ¿Y para ti, preciosa? (Acercándose a Anahí, quien lo miraba con cara de asco)
Christopher se acercó más a ella y juntó sus labios con los de Anahí. Dulce lo miró con la boca abierta y Anahí se hizo rápido para atrás:
Anahí: ¡Christopher! (Le dio una cachetada)
Christopher se quedó quieto y Anahí salió de la sala pegando un portazo. Dulce fue detrás de ella y después de perseguirla por toda la comisaria pues Anahí no quería hablar, bajaron a los vestuarios para hablar, lo que ellas no sabían es que Christopher estaba dentro antes dejándole una carta a Anahí y se escondió en la ducha para que no lo vieran.
Anahí: ¡Dulce, esto es serio, y hay que zanjarlo ya!
Dulce: Ahora te parece serio, ¿no? ¡hace un rato te parecía divertidísimo!
Anahí: ¡Si, me parecía divertido hasta que me metió la lengua hasta la campanilla! (Dulce se sentó y respiró hondo) Mira Dul, una cosa es que le mintieras, que le dijeras que le querías porque se estaba muriendo y otra cosa es que lo eternices… (Christopher se quedó blanco, eso le dolió más que todos los tiros que le pegaron) (Dulce se quedó callada) Dul… es que está tan ciego que no se va a dar cuenta de que lo rehuyes… ¿no ves que es como un niño pequeño con un helado?
Dulce: ¡Joder! Es que no sé como he dejado que las cosas lleguen hasta aquí… (Anahí vio la carta y la abrió) ¿Qué es eso?
Anahí lo abrió y se lo enseñó a Dulce, ponía: Fin de semana para los tres
Dulce: ¿Qué es ese sobre? (Agarrándolo)
En ese momento salió Christopher:
Christopher: Nada, el sobre no es nada. (Quitándoselo de las manos y saliendo de los vestuarios)
Al día siguiente Anahí tenía planeado algo, una sorpresa. Estaba subiendo las escaleras de la comisaría con una mujer y se encontró a Dulce.
Anahí: ¡Dulce! ¿Dónde estabas? Ya está aquí la testigo… (Dulce la miró sin entender nada) ¡Tenemos montada la rueda de identificación!
Dulce: ¿Qué? Pero si no me habían dicho nada…
Anahí: Claro… estás tan ocupada rompiendo corazones… (Riéndose)
Dulce: Anda, vamos… (Riéndose también)
Fueron hasta la sala donde estaba preparada la rueda de identificación y llevaron a la mujer.
Dulce: Pase por aquí… (Poniéndola delante del cristal)
Anahí: Preste mucha atención, cualquier detalle nos puede servir de mucha ayuda… (El cristal aún estaba oscuro, no tenía luz y no se veía nada)
Anahí encendió la luz y detrás del cristal aparecieron 5 mujeres vestidas con traje de novia. Dulce miró el cristal, sorprendida y después miró a Anahí. Ella dijo:
Anahí: Mi favorito es el 3… aunque yo creo que tu con un escotazo estarías muchísimo mejor… (Dulce la miraba sin entender nada) Aunque claro, yo te imagino con el número 2 puesto y avanzando hacia el altar… y es que me falta el aire.
La mujer empezó a medirle el cuerpo a Dulce.
Mujer: Con su figura, un palabra de honor entallado, natural y con corte bajo sería perfecto… (Dulce miró a Anahí y esta le picó el ojo sonriendo) Bueno… tómese su tiempo… (Dulce continuaba callada, estaba como en shock) estaré fuera si me necesitan… (Saliendo de la sala)
Anahí se acercó a Dulce y agarró su mano sin dejar de mirarla.
Anahí: A ver, Dulce… no sé como se hacen estas cosas… (Riendo nerviosa) Y… además hubiera preferido que mi padre no estuviera cesado, ni que tu hermano estuviera en busca y captura… (La mafia italiana había entrado en acción y hubo un malentendido con Luis, consiguiendo así que estuviera en busca y captura. Por otro lado, Franco se opuso a eso y lo cesaron por oponerse) pero… que las cosas estén bien aquí es casi imposible. Y… yo no podía esperar más. Creo que esta es la pregunta más importante que voy a hacer en toda mi vida… (Sacó una cajita roja y la abrió, dentro había un anillo) (Dulce lo miró sonriendo y luego volvió a mirar a Anahí) ¿Quieres casarte conmigo?
De repente entró Mario:
Mario: Anahí, rápido… Maite se ha desmayado
Anahí le dejó la cajita a Dulce y se fue corriendo. Dulce respiró hondo, intentando asimilar todo, guardó la cajita y salió también con ellos. Después de ayudar a Maite, que solo había tenido una bajada de presión, Dulce se llevó a Anahí al día en que vieron las estrellas, en lo alto de una montaña.
Anahí: ¿Para que me trajiste hasta aquí? (Mirándola con una sonrisa)
Dulce no dijo nada, solo sacó la cajita y de ella sacó el anillo. Sin más, lo puso en su dedo y sonrió.
Anahí: ¿Eso es un si? (Con una sonrisa de oreja a oreja)
Dulce agarró la cara de Anahí y la besó. Eso dejó claro la respuesta a Anahí, era un sí.
Al día siguiente estaban en el bar todos, celebrando que Franco ya no estaba cesado y que Luis había vuelto sin ningún problema judicial. De repente Dulce se paró en medio de todos para hablar, todos callaron y escucharon:
Dulce: Bueno… que Anahí y yo queríamos deciros una cosa…. Franco… (Franco la miró) su hija me ha pedido que me case con ella… y yo he aceptado. (A Franco se le quitó la sonrisa que tenía, al igual que a Christopher, mientras todos aplaudían felices) Pero… espérese… yo le quería decir que a partir de ahora voy a hacer las cosas bien y como tiene que ser voy…
Franco: (Sin dejarla hablar) Claro, ¿hacer las cosas bien? ¿Para usted significa hacer las cosas bien pegar un grito y decir: Franco, que me caso con su hija? Como si pidiera un bocadillo de jamón…., ¿no? (Anahí lo miraba sorprendida, no pensó nunca que su padre se fuera a poner así cuando eso ocurriera) Vamos a ver… ¿usted quiere la mano de mi hija o quiere que le diga donde tengo yo la mía? (Todos lo miraban sorprendidos, pero Dulce lo miraba seria en todo momento)
Anahí dio un paso al frente, poniéndose cara a cara con Franco y mirándolo mal, sin entender que hacía. De repente, Franco dice:
Franco: Pues mira… (Agarrando la mano de Anahí) La mano de mi hija la tengo yo aquí… (Agarrando la de Dulce) junto con la de su prometida… (Sonriendo y juntando sus manos)
Anahí abrazó a su padre cuando se dio cuenta de que era una broma y todos se rieron, incluida Dulce. Felicitaron a las novias, incluido Christopher que parecía haberse dado por vencido.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:07 pm

Capítulo 21: Fracasos en los matrimonio
Al día siguiente tenían una reunión en la sala de interrogatorios, cosa que les extraño a todos pues las reuniones no solían hacerlas allí. Al entrar vieron a un hombre que no conocían de nada y a Ferrer (La superiora)
Ferrer: El (Señalando al hombre) es… bueno, no les puedo decir su nombre, así que su nombre en clave es “j”… lleva 6 años infiltrado en la mafia italiana… esta no es la típica organización regida por familias. Les estoy hablando de un nuevo concepto de mafia moderna, con un sinfín de tapaderas legales, implantadas en nuestro país para poder blanquear el 60% de los ingresos obtenidos en Italia, a través de la extorsión, el tráfico de drogas…
Franco: Agente… háblenos de “el gordo”… (El Gordo era como el jefe de la mafia italiana)
J: De El Gordo no sabemos nada, ni quien es, ni donde vive… Lo único que sabemos es que cuando se le enfada mata, y ustedes lo han enfadado. (Sacó una lista de su bolsillo) Aquí están los nombres que El Gordo marcó con una cruz para matar. Ya le habrá mandado la ejecución a algún sicario.
Luis la abrió y la empezó a leer:
Luis: Luis Espinoza, Mario Méndez, Dulce Espinoza, Anahí Portillo, Sara Espinoza, Christopher Uckerman, Franco Portillo y Maite Perroni.
Todos se quedaron sorprendidos…
Ferrer: Tienen que estar alerta por cualquier cosa, los ojos bien abiertos… Y… nada más, podéis iros…
Todos salieron de la sala hablando entre ellos, sin entender nada y algunos un poco nerviosos.
Pasó una semana y casi nadie dormía, cuando tenían horas libres para salir de la comisaría a comer iban al bar, compraban las cosas y volvían a la comisaría a comer; tampoco hacían guardias nocturnas, las intercambiaban con otros compañeros, casi no dormían por miedo a dormirse y no despertar más.
Franco hizo una reunión, para hablar de ello:
Franco: Chicos… estamos pasando unos días bastante duros por las amenazas de estos… mafiosos. Me informa el CNI que según los datos la fase crítica de peligro ha pasado. No obstante se pondrán al alcance de todos unos chalecos antibalas ligeros y también habrán clases de defensa personal por si se da alguna situación de intentos de secuestro.
Pasaron 3 meses, aún no había pasado nada con el tema de la mafia y todos estaban bastantes más tranquilos. Faltaban dos días para la boda de Anahí y Dulce. Dulce se llevó a Anahí al CSI, Anahí no estaba bien, llevaba unos días bastante seria y pensativa.
Dulce: Annie… ¿estás bien?
Anahí: No, no estoy bien. Dul… nos vamos a casar… dime un matrimonio de esta familia que halya salido bien, solo uno. Yo con Poncho: mal, Luis y Lola: mal, mi padre y mi madre: mal, tus padres: mal…¡Todos mal! ¡Es que es fracaso tras fracaso! (Dulce se quedó callada, no supo que contestar a eso)
Después de un tiempo callada, dice:
Dulce: Dame un minuto, ¿ok? (levantándose)
Anahí: ¿Y a donde vas a ahora?
Dulce: Tu espérame… ahora vuelvo. (Le dio un beso y salió)
En 10 minutos volvió con fotos en la mano.
Anahí: ¿Y eso qué es?
Dulce: (Le puso una foto encima de la mesa) Melanie Griffith y Antonio Banderas, (Otra foto) Raphael y Natalia Figueroa, (Otra foto) Ana Belén y Víctor Manuel, (Otra foto) Zapatero y Sonsoles Espinoza, (Otra foto) Paul Newman y su mujer que no sé como se llama, Alaska y Mario Vaquerizo. (Riéndose)
Anahí: Dul… ¿Qué es esto? (Mirando las fotos mientras reía)
Dulce: Mira, Annie… estos llevan años casados y están tan felices. Y además… (le dio un papel, que era como publicidad) te dije que del sitio en que íbamos a vivir me encargaba yo, ¿no? Pues mira… A 50 kilómetros de Madrid, 30 hectáreas de parque natural sin una sola carretera a la vista, 20 metros cuadrados de salón y una cama… ¡como un estadio de fútbol! ¿De verdad crees que un matrimonio que empieza en un sitio así puede ir mal? (Anahí se quedó callada, sonriendo mientras miraba las fotos de la casa) Piénsalo… (Le dio otro beso y salió de la sala)
Al día siguiente, Anahí y Dulce, estaban en el bar, ya era tarde y cenaban. Dulce encontró en el bolso de Anahí una hoja.
Dulce: ¿Y esto qué es?
Anahí: Es… una cosa que escribí esta mañana, mientras tu dormías...
Dulce: ¿No será una carta para algún amante tuyo, no?
Anahí: Obviamente NO (Recalcando la ultima palabra molesta)
Dulce: ¿Puedo leerla?
Anahí: Claro (Sonriendo)
Dulce la abrió poco a poco, sin dejar de mirar a Anahí. La leyó:
Dicen que enamorarse es un acto reflejo, algo que no se puede aprender ni controlar… como el respirar. Yo no creo que sea así. Yo he tenido que aprender a querer a una mujer porque me enamoré de ella, aprendí a pasear agarrada a su cintura, a deslizarme en su cama temblando y a tener el doble de ropa interior en mi armario… y lo hice con el mismo miedo y la misma excitación que una niña de 5 años patinando por primera vez en un parque. Mañana es el día de mi boda, y ya no tengo miedo.
Dulce dejó acabó de leer la carta y miró a Anahí con una sonrisa, fijamente.
Dulce: Annie… creo que pocas veces te he dicho esto… o bueno, nunca… Pero… (Agarró su mano) Te amo..
Anahí: Yo también… (Sonriendo como hipnotizada)
Se quedaron varios minutos asi, calladas y simplemente mirándose a los ojos con una sonrisa.
Dulce: Oye… vamos a tener que irnos, que ya es tarde y mañana nos casamos… Y bueno… creo yo que… habrá que ensayar la noche de bodas, ¿no? (Sonriendo pervertidamente)
Anahí: No… (Riéndose) Hoy no podemos dormir juntas…
Dulce: ¿Por qué? (Sorprendida)
Anahí: Pues porque la noche antes ni tocarse, ni verse, ni nada de nada… Esta noche te quedas a pan y agua (Riéndose) Así que hoy te duermes en casa de Luis… Quiero hacer las cosas bien y que durmamos separadas, ¿ok? Así llegar mañana al altar y verte con mi padre cogida del brazo… (Sonriendo)
Dulce: ¿Es eso lo que realmente quieres?
Anahí: No (Riéndose) Pero… quiero intentarlo por lo menos…
Dulce: Vale… (Acariciándole la cara) Pero… ¿te puedo besar? (Acercándose)
Anahí: No… (Riéndose y levantándose) Vamos…
Cogieron sus cosas. Dulce se fue para casa de su hermano y Anahí a su casa. Al día siguiente estaban preparándose en casa de Luis. Dulce había ido a casa de Anahí a recoger su traje y sus cosas, pues estaban allí.
Franco: Oye Luis…. ¿Qué corbata me pongo? ¿La lila está bien?
Luis: Pues no sé… la que usted quiera…
Franco: Es que como es una boda homosexual…. ¿La lila está bien?
Luis: Si, esa misma… (Aporreaban la puerta) ¡Voy!
Fue a abrir y atrás apareció Dulce súper enojada con sus cosas y diciendo:
Dulce: (Soltó sus cosas en el sillón) ¡Valiente hija de puta su hija, Franco! Si es que… tenía que heredar su mierda de carácter, ¡¿no?!
Luis: Dulce…
Dulce: ¡No la aguanta ni dios, Luis! ¡Ni dios! Que no me caso…, ¿vale? ¡Qué me da igual! ¡Qué le den por culo pero yo no me caso!

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:07 pm

Capítulo 22: Hacer las cosas bien
Ambos se quedaron mirándo para ella seria, sorprendidos. De repente Dulce se empezó a reír:
Dulce: ¡Que es broma! (Riéndose)
Luis: Me cago en la….. No te casas y te mato, Dulce, te lo juro. (Dulce seguía riéndose)
Dulce: Nada, es que me ha echado de casa, quería prepararse ella solita sin que la viera. ¿Me puedo vestir con los hombres? (Riéndose)
Luis: Si anda, pasa… (Mirándola mal)
Al rato Luis ya se había ido, solo estaban en la casa Dulce y Franco. Dulce salió del baño, ya estaba vestida.
Dulce: Franco… (Franco la miró)
Franco: (Mirándola de arriba a bajo) ¿Puedo decirte algo?
Dulce: Por favor…
Franco: Ahora entiendo porque mi hija se enamoró de ti… estás preciosa (Sonriendo)
Dulce: Gracias… ahora, ¿Le puedo decir yo otra?
Franco: Claro…
Dulce: No tengo ni puta idea de bailar un bals…
Franco: Ah, ¿No? Pues yo sí… yo enseñé a Anahí…
Dulce: Me… (Haciendo gestos con las manos) Me… ¿enseñaría?
Franco: Si… claro…
Empezaron a bailar y Franco enseñó a Dulce los pasos, parecía que ya los había entendido y Dulce le dijo:
Dulce: ¿Me… permite que lo lleve yo a usted?
Franco: ¿Usted a mi? ¿Cómo es eso? Yo soy el hombre… el hombre lleva a la mujer.
Dulce: Si, pero es que yo en la boda tengo que llevar a Anahí…
Franco: Ah… (Riéndose) En ese caso, por supuesto.
Mientras bailaban Dulce le decía:
Dulce: ¿Sabe? Me gusta como suegro… y me gusta que tenga ese carácter mierda… porque dice las cosas a la cara.
Franco: Bueno pues… ya que me has sido sincera déjame que te diga un secreto. Ni se te ocurra dejar abierto el bote del champú, tu vida corre peligro… (Dulce se rió) Anahí se enoja cuando pasa eso… (Riéndose)
El teléfono interrumpió su baile. Franco contestó:
Franco: ¿Bueno?... Tranquilo, Christopher…
Habían encontrado muertos a dos hombres dentro del coche de bodas.
Franco: Vamos para allá…
Franco y Dulce fueron corriendo a la comisaría. Dulce acabó de maquillarse en los vestuarios con ayuda de Maite y Franco subió al CSI a ver los cadáveres. Cuando estaba mirándolos Anahí entró vestida de novia, Franco la miró sorprendido.
Anahí: ¿Estos son los cadáveres? (Cogiendo guantes)
Franco: Anahí…
Anahí: Papá, no me digas nada.
Franco: Te digo que el forense sustituto está de camino. Tu y yo nos vamos a la boda.
Anahí: Papá, estos cadáveres han aparecido en el maletero de mi coche de bodas, creo que tengo derecho a saber qué ha pasado. (Franco se quedó callado)
Al rato Dulce salió del vestuario, estaba preciosa, todos la miraban y hablaban con ella. Christopher pasó por allí y Luis se lo llevó lejos.
Luis: ¿Se puede saber que haces aquí? ¿Tu no tenías que ir a buscar a Anahí a su casa?
Christopher: No está en su casa, inspector. Está arriba en el CSI haciendo la autopsia de dos cadáveres… ¡pero así, con el vestido y todo!
No se dio cuenta de que Dulce estaba detrás de él y lo estaba escuchando todo.
Dulce: ¿Dónde está?
Christopher: En El CSI…
Sin pensarlo dos veces Dulce empezó a subir las escaleras con el vestido de novia y todo, mientras Luis la llamaba pero ella no hacía caso.
Anahí estaba en el ordenador científico del CSI analizando unas pruebas, de repente su móvil sonó y ella contestó:
Anahí: ¿Si? (Era Dulce)
Dulce: Cariño, ¿vas ya de camino? No me vayas a hacer esperar más de 5 minutos, ¿eh?
Anahí: Si, estoy… estoy saliendo, Dulce. Espérame ahí.
Dulce: ¿Dónde te viene bien que te espere? (Entró en la sala) ¿¡Te viene bien aquí?!
Anahí: ¡Joder, Dulce! (Volteándose) ¡Date la vuelta! (Dulce se volteo)
Dulce: (Sin mirarla, de espaldas) ¿¡Se puede saber que coño estás haciendo aquí, Anahí!?
Anahí: ¡Dulce, estos cadáveres han aparecido en el maletero de nuestro coche de bodas!
Dulce: ¡¿Y a mi que coño me importa donde han aparecido los cadáveres!? ¿Qué quieres? ¡¿Qué cambiemos la iglesia por el sanatorio?!
Anahí: Dulce, estás sacando las cosas de quicio… ¡Aun queda una hora!
Dulce: Ah… ¿¡Yo!? ¡Yo saco las cosas de quicio! Mira, a mi alguien me dijo ayer que quería hacer las cosas bien. ¿¡Esto es hacer las cosas bien para ti!? ¿¡Abir dos cadáveres con el traje de bodas puesto?! ¿¡Esto es hacer las cosas bien para ti, Anahí, coño!?
Anahí: ¡Pues no sé, dímelo tu que eres una experta en hacer las cosas bien!
Dulce respiró hondo, tratando de tranquilizar las cosas y sobretodo de tranquilizarse a sí misma. Al final dijo:
Dulce: Annie, siempre había escuchado que la novia el día de su boda llevaba algo nuevo, algo viejo y algo azul, pero… dos muertos en un maletero no lo había escuchado nunca. (Anahí se quedó callada) Una cosa… el reglamento preboda dice que da mala suerte ver a la novia vestida antes de la ceremonia, ¿no? (Antes de que Anahí contestará ella continuó hablando) Pero, ¿dice algo de besarla?
Anahí: No… (Sonriendo sin que Dulce la viera) Dice que no se pueden tocar la noche antes y con el vestido puesto lo único que no se puede es verse.
Dulce: Pues si es así… cierra los ojos, princesa.
Ambas cerraron los ojos, se dieron la vuelta poco a poco y después de buscar sus labios se besaron. Cuando se separaron, aun con los ojos cerrados:
Dulce: Debe de estar usted preciosa, futura señora de Espinoza… (Sonriendo)
Anahí: Debe de estar usted preciosa, futura señora de Portillo… (Sonriendo también)
De repente entró Franco:
Franco: ¡Chicas! ¡Que no os podéis ver!
Dulce se volteó y cuando ya estaba de espaldas abrió los ojos.
Franco: Vamos, Dulce…
Dulce: Si… ¡Anahí!
Anahí: ¿Qué? (De espaldas y sonriendo)
Dulce: Cinco minutos, ¡no me pongas a prueba en eso!
Anahí: Vale… (Sin poder evitar reírse) Mientras iba a la boda, en el coche, Dulce estaba muy nerviosa y para tranquilizarse necesitaba escribir, y lo hizo:
Yo fui una niña sin miedos, no me asustaban los fantasmas, ni los monstruos, ni la oscuridad. Podía mirar debajo de la cama segura de que no habrían esqueletos ni vampiros. Podía enfrentarme a las niñas de 5º, segura de que no me quitarían la merienda del recreo. Y así hasta hoy… segura de que puedo coger una pistola y avanzar por un callejón mientras vacío el cargador del arma. Porque no es eso lo que me da miedo; lo que me aterra es decir que sí a algo que no podré cambiar mañana, pensar en un sofá para toda la vida, en una hipoteca, en una declaración conjunta o en un: “Esta tarde tenemos que hablar”, buscar colegios y niñeras y pensar en un lugar para vivir cuando ya no tengamos pulso para sostener la pistola, hasta que de pronto todo ese miedo desaparece y se empieza a disfrutar… Eso, eso es la felicidad.
La boda la hicieron en la casa que Dulce le había comprado a Anahí, en el jardín. Dulce estaba ya en el altar, esperando la llegada de Anahí súper nerviosa; Dulce vestía un hermoso traje blanco algo largo, con un escote bastante generoso, su cabello iba recogido y llevaba unos zapatos blancos que apenas se veían pues el traje los tapaba.
Y con el pelo así, obviamente con color de cabello violeta.
Cuando Dulce ya estaba perdiendo los nervios apareció Anahí agarrada del brazo de su padre, estaba realmente hermosa, vestía también un traje blanco aunque ella no llevaba mucho escote, el pelo tampoco lo llevaba recogido, solo tenía unos retoques.
Ambas se miraban de arriba a bajo con una sonrisa, mientras, agobiadamente, saludaban a todos. Cuando, por fin, Anahí consiguió llegar hasta Dulce se agarraron de las manos, sonriendo mientras continuaban mirándose de arriba a bajo. La ceremonia comenzó:
Juez: Nos hemos reunido hoy aquí para la celebración de un acto jurídico y por lo tanto muy serio, como es el contrato matrimonial de la señora Dulce María Espinoza Saviñón y Anahí Portillo Castro.
Lo que nadie sabía es que la mafia italiana estaba allí, muy cerca, esperando a que la boda acabara para darles una sorpresita muy desagradable.

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Re: Un amor sin límites

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:07 pm

Capítulo 23: La boda con final… ¿Triste o feliz?
Decía John Lennon que la vida es lo que va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes... y tenía razón. Planeas tu matrimonio, la casa donde vivirás, el colegio al que irán tus hijos..., planeas hasta el color que tendrá el sofá. Pero los planes son solo un dibujo en una servilleta de papel, y por mucho que lo intentes, tus planes le importan una mierda al resto del mundo... y puedes ponerle cabeza, corazón o un taco de servilletas emborronadas con sueños... que la vida, tiene otros planes para ti.
Juez: Dulce María Espinoza Saviñon, ¿consiente este acto contraer matrimonio con la señora Anahí Portillo Castro?
Dulce: Si, consiento (sonriendo mientras Anahí le ponía el anillo)
Juez: Anahí Portillo Castro, ¿conciente en este acto contraer matrimonio con la señora Dulce María Espinoza Saviñon?
Anahí: Si, consiento… (Sonriendo, casi llorando, mientras Dulce le ponía el anillo)
Juez: Así pues y visto vuestro sentimientos y virtudes que legalmente me han sido otorgadas, os declaro unidas en matrimonio. (Aplaudieron)
Poco a poco se acercaron y se besaron; mientras todos continuaban aplaudiendo se escuchaban silbidos y alguna frase como: ¡Vivan las novias!
Caminaron de la mano hasta donde estaban todos, mientras se hacían fotos con ellos. Ahora todos gritaban: ¡Que hablen las novias! Y de repente, Dulce dijo:
Dulce: No no no, que hable mi suegro… que fue el primero en vernos juntas (Riéndose)
Franco se negaba pero entre empujones lo llevaron al frente y habló:
Franco: Bueno… yo fui el primero en verlas juntas… En la comunión de Sara, debajo de una mesa. (Todos se rieron) Bueno… ya está, que yo para esto no sirvo… (Caminando con los demás mientras se reía)
De repente, entre ellos apareció Poncho. Todos lo miraron sorprendidos.
Poncho: Rubia… cada día tienes mejor gusto para elegir pareja (Sonriendo) Felicidades.
Anahí: Poncho… (Mirándolo de arriba a bajo, sin creerse que estaba ahí) No sabía que ibas a venir… (Lo abrazó) Si lo hubiera sabido habría retrasado la boda. (Sara lo miraba con la boca abierta y una sonrisa)
Poncho: ¡No! Hoy es tu día, no el mío… Me alegro de verte (le dio un tierno beso en la mejilla). Sin duda este traje está mejor que el que elegiste para nuestra boda (riéndose). Y tu Dulce, también estás preciosa… (Saludándola). Tomad, aquí está vuestro regalo… (Dándoles una caja alargada, roja)
Poncho se volteó buscando a Sara y la encontró, se acercaron y se besaron. Atrás de ellos Dulce abrió la caja y se sorprendió:
Dulce: Poncho… ¿A ti se te ha ido la cabeza o que? (Sacando lo que había dentro mientras se reía)
Poncho: ¿A que te gusta? (Riéndose mientras miraba la escopeta que la había regalado a Dulce)
Dulce: Me encanta (Riéndose)
Anahí: (Mirando mal a Dulce) Bueno, ¿qué? ¿No tenéis hambre? ¡Vamos a comer!
Entraron en la casa mientras Poncho saludaba a todos. Se sentaron en la mesa y comenzaron a comer. Todos hablaban entre ellos, había por lo menos 3 tipos de conversaciones. Mario dijo:
Mario: Voy a por una cerveza… (Levantándose y caminando hasta la cocina)
Poncho: Te acompaño… (Fue con él)
Continuaron hablando hasta que Sara dijo:
Sara: Pues… yo voy a fumarme un cigarro…
Dulce: Yo también, necesito uno.
Anahí: No no, tu te quedas aquí conmigo, nada de fumar.
Dulce: Está bien… (Mirándola mal) Ve tu sola Sara…
Sara: ¿Ya te empiezan a controlar? (Riéndose y levantándose)
Continuaron comiendo y hablando, Poncho y Mario aún no habían vuelto y Sara seguía fuera. Anahí se levantó un momento para coger una servilleta que estaba lejos de su alcance y de repente se escucharon disparos. Todos se levantaron nerviosos sin saber que había pasado.
Luis: ¿¡Que ha sido eso!?
De repente, Anahí dijo:
Anahí: ¡Ah!.... (Miró su abdomen y vio el vestido manchado de sangre, le habían disparado a ella)
Dulce: ¡Anahí! (Todos miraron para ella)
Volvieron a disparar y todos se tiraron al suelo, aunque fue demasiado tarde para un mesero al que dispararon en un hombro. Desde el suelo Dulce le tapaba la herida a Anahí, para que no perdiera mucha sangre.
En la cocina Poncho y Mario también se tiraron al suelo y poco a poco se acercaron a la ventana para ver que pasaba. A fuera vieron a Sara escondida detrás de un coche y a cientos de hombres alrededor de la casa con escopetas, disparando.
Dulce: ¡Franco! ¡Tapónele la herida a Anahí!
Franco hizo caso y taponó la herida de Anahí, Dulce se acercó agachada como pudo hasta una mesa donde estaba el regalo de Poncho, sacó la escopeta y volvió al lado de Anahí
Por otro lado, Poncho y Mario salieron por la puerta de atrás a fuera de la casa a ver como estaba Sara. La vieron de lejos y estaba en un buen sitio, desde ahí no tenían ángulo de tiro. Poncho tenía su pistola ya que siempre la llevaba encima.
Dulce se acercó hasta le ventana y sacó la escopeta por la ventana, disparando a todo aquel que veía. Entre balas perdidas consiguió darle a 4 personas solamente. Los italianos dejaron de disparar para atender a sus hombres, aprovecharon ese momento para poner a Anahí en pie. Ella mantenía la compostura en todo momento.
Anahí: Tranquilos… (Apoyada de su padre y Maite) Solo intenten mantenerme erguida.
Maite: Vamos a la bodega, allí las balas no te molestaran…
Anahí: Si, pero lleva al mesero, le han alcanzado en el hombro.
Dulce le dio la escopeta a Christopher y ella fue a ayudar a Anahí, mientras Maite agarraba al mesero. Llevaron a Anahí y al camarero a la bodega. Dulce encontró una sábana blanca y la extendió en el suelo para que después Anahí se acostara encima; Anahí tenía le herida tapada con servilletas. Anahí seguía dando instrucciones.
Anahí: Maite, quítale la camiseta… (Al mesero) (Maite obedeció) A ver… (Mirando la herida del mesero desde el suelo) No hay equimosis en el orificio de entrada, mira a ver si hay orificio de salida… (Todo lo decía entre gemidos por el dolor que le causaba la herida)
Maite: Si, si hay…
Anahí: Ok, no hay problema de ventilación. Tapónale la herida y movilízale el brazo, no es grave. Dulce… (Dulce la miró, quien tenía los ojos llenos de lágrima) Tráeme algo para cortar, unas tijeras. (Dulce obedeció y fue a buscar tijeras) Y ahora… vamos con el paciente de gravedad, papá.
Franco: ¿Eres tú?
Anahí: Si…
Dulce volvió lo más rápido posible con las tijeras, se las dio a Franco.
Anahí: Córtame el vestido, papá.
Franco obedeció y le cortó el vestido por la zona de la herida.
Anahí: (Continuaba gimiendo de dolor) Dulce… necesito… un espejo.
Dulce fue a por el espejo, lo encontró y volvió al lado de Anahí. Franco lo agarró y se lo puso en frente de la herida de forma que Anahí viera la herida, desde el suelo, a través del espejo.
Anahí: (Mirando el espejo, entre gemidos) La bala está en la zona abdominal y por la herida parece que haya perforado el estómago pero no lo sé exactamente. Papá… tengo que ver si hay irritación peritoneal. Maite… tráeme un botiquín, agua hirviendo, limones, cuchillas de afeitar y ron.
Maite: Vale… (Se levantó y salio a por las cosas)
Franco: ¿Para qué?
Anahí: Papá… Me vas a tener que operar…
Maite y Franco fueron a por las cosas que le había pedido Anahí, Dulce se quedó con ella, aunque no dijo nada, solo le agarraba la mano y la miraba. Al poco rato Franco volvió con las cosas y sacó lo que había dentro, le dio la botella de ron a Dulce y esta le dio de beber a Anahí.
Anahí: Quita la cuchilla de afeitar… (Franco hizo caso)
Franco: Ya… ¿Qué hago ahora?
Anahí: Tienes que preparar de forma casera una anestesia local, si no, no voy a poder guiar la operación…
Franco: Y… ¿eso como se hace?
Anahí: ¡Ah! (Apretándole la mano a Dulce por el doloro) A ver…. Las pastillas de la garganta tienen 2 miligramos de benzocaina, machácalas, mézclalas con el limón, diluye el nolotil, el ibuprofeno que están en el botiquín y tienes que inyectármelo en pequeñas dosis alrededor de la herida…
Franco hizo paso a paso todo lo que su hija le dijo. Llevó la aguja y la cuchilla de afeitar hasta Anahí.
Anahí: Ok… ahora pincha…
Franco pinchó poco a poco alrededor de la herida de Anahí, con miedo, pero lo hizo. Dulce solo miraba la escena sin poder evitar que sus lágrimas salieran. Mientras Anahí hablaba:
Anahí: La bala está alojada en el epigástrico, ha tocado el hígado y ha afectado a la aorta descendente. Tenéis que extraerme la bala… si no… os vais a tener que comer la tarta de bodas sin mí…
Franco: La tarta de bodas te la vas a comer tu, ¿ok? (Anahí no contestó, no estaba muy segura de ello) ¿Qué hago ahora?
Anahí: Tienes que hacer una incisión de 5 centímetros horizontal, un poco por debajo de la herida.
Franco intentó hacerlo pero su mano temblaba demasiado. Dulce soltó la mano de Anahí, estaba como en shock.
Anahí: Papá… (Agarrando la mano que temblaba) Tranquilo… lo vas a hacer muy bien, te lo prometo… (Sonriendo)
Franco: Ok… lo voy a intentar…
Anahí: No, espera… creo… creo que me voy a desmayar…. (Cerrando los ojos)
Franco: ¡Anahí! ¡Anahí! (Intentando despertarla) ¡Dulce! (Dulce no se movía, solo miraba el cuerpo de Anahí) ¡Dulce! ¡Tráeme el ron! ¡Dulce! (Dulce no se movía) ¡Dulce, ¿pero qué te pasa?! (Se levantó y fue al lado de Dulce) ¿¡No me estás oyendo!? ¡Ayúdame!
Dulce se levantó, respirando muy deprisa.
Franco: Dulce, pero ¿qué te pasa?
Dulce: No puedo…. No puedo de verdad, Franco… (Llorando) Llevo desde los 15 años huyendo de todo lo que me hacía daño… era muy fácil, simplemente cogía mi coche y me iba a otra ciudad… pero esta vez no…. No puedo salir corriendo. (Aún llorando) Lo que más quiero en este mundo está ahí, desangrándose… (Mirando el cuerpo de Anahí tirado en el suelo, lleno de sangre) ¡Tengo miedo! No puedo levantarme y acercarme a ella sin caerme… ¡No puedo!
Franco: Yo también tengo miedo…. Pero tenemos que ayudarla, ¿vale? Ella está ayudándonos a nosotros a sacar esa puta bala y nosotros tenemos que sacarla…
De repente, Anahí volvió a despertar.
Anahí: Dulce…
Ambos fueron corriendo a su lado, Dulce volvió a agarrarle las manos. Franco volvió al intento de hacer la incisión pero su mano continuaba temblando.
Anahí: Papá… tienes que coger la cuchilla con decisión, pero sin pasarte.
Franco: No puedo… me tiembla el pulso… (Nervioso)
Dulce: Lo haré yo…
Anahí: (Le sonrió como pudo) Podrás hacerlo… (Apretando la mano de Dulce que tenía desocupada)
Dulce agarró la cuchilla, con firmeza, y se dispuso a hacer la incisión de más o menos 5 centímetros. La hizo sin muchos problemas, lo realmente difícil venía ahora; buscar la bala y extraerla.
Dulce: Annie… yo no veo nada… ¿Hacia donde? (Nerviosa)
Anahí: Dul, tranquila… la trayectoria de la bala es ascendente, un poquito a la derecha, profundiza un poco más y ahí la tienes… estás muy cerca…
Dulce hizo más o menos lo que Anahí le dijo y después de estar un rato buscando, la encontró.
Dulce: ¡Ahí está! (Franco agarró el espejo y lo puso de tal forma que Anahí pudiera ver la bala)
Anahí: No la veo… (Casi con los ojos cerrados a causa del mareo que provocó la perdida de sangre) Más a la izquierda…
Franco: ¿Ahí?
Dulce: La voy a sacar…
Anahí: (Por fin la vio) ¡No!
Dulce: ¿Cómo que no? ¡Está ahí!
Anahí: ¡No la puedes sacar! Para sacarla necesitas instrumental, está muy profunda y si la sacas me dañarías el intestino; así lo único que conseguiríamos es empeorarlo todo…
Dulce: ¿Y entonces? ¿Qué hago?
Anahí: (Ahora con los ojos llenos de lágrimas) Abrázame…
Dulce la abrazó llorando y Franco las abrazó a ambas.
Dulce: Annie… tengo que hacer algo…. (Llorando)
Anahí: No hay nada que hacer…
De repente Maite entró en la bodega.
Maite: ¡Llegaron de la comisaría! Carlos llegó a la boda, vio todo lo que habían montado los italianos y llamaron a la comisaría para que vinieran los coches patrulla. A fuera está la ambulancia, ¡Anahí vas a salir de aquí! (Llorando y riendo, todo a la vez)
Dulce: ¿Ya viste? Vas a salir de aquí… te lo prometo… (Dándole un corto beso)
La ambulancia entró y atendió a Anahí, se la llevaron lo más rápido que pudieron a un hospital. Allá le extrajeron la bala con un poco más de facilidad pues Dulce ya les había facilitado casi del todo el trabajo.
Todos fueron lo más rápido posible al hospital, Dulce fue vestida de novia, aún con el traje lleno de sangre.
Los médicos extrajeron la bala y Anahí estaba fuera de peligro. El médico salió a hablar con todos:
Dulce: ¿Cómo está? (Nerviosa)
Doctor: Ahora está fuera de peligro… (Todos sonrieron) Tuvo suerte de que llegara la ambulancia, 10 minutos más y no hubiéramos podido hacer nada por ella.
Anahí salió bien de la operación, el jefe de la mafia italiana fue sometido a juicio y sentenciado, de forma que no iba a volver a ver la luz en muchos años. Por culpa de ellos la boda que tenían preparada se convirtió en un desastre, así que la volvieron a celebrar a lo grande, cuando ya Anahí estaba totalmente recuperada.
Me gustaría que supiesen que valió la pena, que la muerte me rozó rodeada de mi familia, de la persona que más quiero en mi vida. Y que si pudiese elegir un final… sería de esa forma…, porque ahora, que es como si hubiera vuelto a vivir, sé que seguir viviendo no es pasar las hojas de un calendario, si no entender que cada hoja de ese calendario es única e irrepetible. Y ahora que puedo pienso aprovechar mi vida al máximo, sin desaprovechar ni un solo minuto en peleas irrazonables, vivir mi vida con la persona que amo, sin problemas.
Y obviamente eso no acabó ahí, vinieron más peleas y reconciliaciones, pero nada ni nadie las separó.
FIN

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