Un amor inevitable

Página 5 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:43 pm

Capítulo 20
Dulce obvió el dolor de su labio y continuó con ese mágico beso, que, poco a poco, iba aumentando de intensidad. Anahí, sin querer pensar en lo que hacía, se dejaba llevar, permitiendo que Dulce hiciera lo que quisiera, correspondiendo a cada movimiento de sus labios. Dulce, sin dejar de besar a la rubia, la acostó en el sofá, posicionándose encima; en ese momento Anahí se imaginó a Rubí con Dulce y, fue ahí, cuando se separó.
- No, Dulce, no… -Levantándose, con los ojos húmedos-
- ¿Qué? ¿Qué hice? –Preguntó, levantándose también-
- ¡Besarme! –Le gritó, con lágrimas en los ojos-
La miró un momento, en silencio- Me correspondiste, perdóname, pensé que…
- No debí hacerlo… ¡no debiste besarme! –Dulce simplemente guardó silencio, bajando la cabeza- No lo vuelvas a hacer –La señaló con el dedo-, porque entonces sí que te voy a dar la cachetada
Levantó la cabeza- ¡Pues pégame! –Le gritó- ¡Porque sé que no voy a poder evitar besarte!
- Dulce, vivimos juntas, no hagas esto más difícil
- ¡Eres tú la que hace todo esto más difícil! Sabes perfectamente que no vamos a soportar estar separadas, no entiendo porqué te empeñas en …
- ¡Porque quiero intentarlo! –Sin dejarla acabar- No puedo depender de ti, esta no soy yo… ¡yo nunca he dependido de nadie! –Dulce se quedó sin palabras, no supo que contestar- Desde que tú llegaste a mi vida lo has sido TODO, me he olvidado del mundo y me he centrado solo en ti… ¡y eso me pasa por idiota! Aferrarse a le gente no es bueno, porque nada es para siempre y ahora esto se acabó y yo estoy sola y…
- ¡¿Sola!? –Se rió irónicamente, sin dejarla acabar- ¡Si hay alguien que está sola soy yo! –Anahí fue a hablar, pero Dulce continuó- Tú tienes tu trabajo, a Charlie, a Maite, a Paula, a María, te distraes por las mañanas, tienes fiestas… pero ¿y yo? ¡Yo me paso el día en esta puta casa, mirando esa estúpida tele, solo hablo contigo para discutir y mi única familia vive en México! –Gritó con rabia. Dejando a Anahí sin palabras- Yo también me aferré a ti, tú eres mi vida… y eres tú la que quiso terminar con lo nuestro… ¿por qué lo pones tan difícil? ¿por qué no me perdonas y volvemos a ser felices?
- ¡Porque no puedo! –Respondió en un grito- Quisiera poder besarte y no recordar que la besaste a ella, quisiera poder confiar en ti sin miedo a que me vuelvas a mentir, quisiera poder hacerte el amor y no saber que también lo hiciste con ella, pero ¡no puedo! -Nuevamente Dulce la que se quedó sin palabras- ¿Es tan difícil de entender? –Preguntó-
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Pero entonces, ¿qué propones que hagamos? ¡¿Qué vivamos en la misma casa y obviemos lo que sentimos?!
- Solo es cuestión de acostumbrarse… -Cogió su caja de cigarros-
- ¡Nadie se acostumbra a sufrir Anahí!
- ¡Pues tendremos que aprender! –Gritó, antes de encender el cigarro-
- ¿Sí? ¿Y Cómo? ¿Cuándo te vea salir de la ducha y me derrita? ¡Es imposible!
Dio la primera calada a su cigarro- Nada es imposible, yo he decidido que te voy a olvidar y lo voy a conseguir
- ¿Cuál es tu plan para olvidarme? ¿Fumarte dos cajas de cigarros todos los días? ¡Ni acostándote con cuarenta tíos te vas a olvidar de mí!
Suspiró- Dulce…. Esto ya lo hemos discutido cientos de veces, ya está –Bajó la cabeza-, por favor…
Llevó su mano al mentón de la rubia, levantándole la cara- Sabes que tengo razón… -Secándole las pocas lágrimas que empezaban a salir-
- Me da igual que tengas razón, no quiero depender de ti… no quiero que me vuelvas a hacer daño…
- Es la primera vez que te fallo, creo que me merezco una segunda oportunidad, sabes que te amo y que jamás te haría daño a propósito…
- Dulce, yo lo sé… sé que me amas y que nunca me harías daño…-Suspiró, intentando contener las lágrimas- pero no, no puedo…
- Annie, escúchame… he cometido solo un error en nuestra relación: engañarte… Pero creo que en todo lo demás te he hecho feliz… ¿de verdad que esos momentos felices no te compensa un único error?
- Me has hecho muy feliz, muchísimo y sí, claro que esos momentos me compensan, pero es que no se trata de eso…
- Ah, ¿no? ¿Entonces de que se trata?
- ¡Se trata de que sé que no voy a poder confiar en ti! Soy demasiado celosa y, además, si hay algo a lo que le tengo miedo es a que me hagan daño....Antes de ti ya me lo hicieron y estuve un años sola…
- Tú no sentías por Charlie ni la mitad de lo que sientes por mí.
- Por eso, precisamente por eso…
- No es justo… no es justo que seas tú la que decida que esto acabe y yo tenga que aceptarlo…
- Tampoco fue justo que me engañaras, pero así es la vida…
- ¿De verdad quieres que esto acabe aquí?
Dudó un momento- No, no quiero que esto acabe… -Confesó-, pero tiene que acabar
- Otra vez… ¿¡por qué tiene que acabar!? Es que no te entiendo, de verdad que lo intento, pero no entiendo porque estás empeñada en terminar esto…
- Ya está, ¿vale? Ya no quiero hablar más de esto… -Dispuesta a salir del salón-
- ¡Pero yo sí! –La agarró del brazo- No me parece justo lo que estás haciendo, ¿por qué me tengo que joder y aceptar que tú hayas terminado con esto?
- Porque si, porque… porque si, ¿vale? –Dijo, sin más explicación-
La agarró con brusquedad de la cintura, pegándola- Me quieres, te quiero, te derrites cuando estamos así, yo también… terminar es una tontería
- Dulce… -Dijo, nerviosa por tanta cercanía-
- ¿Qué? Te hago feliz Annie… no entiendo por qué quieres alejarte de mi…
- Porque si…
- Al principio era porque me acosté con Rubí, después decías que lo que te dolía era que te había mentido, ahora que no quieres depender de mí… ¿en qué quedamos Anahí? ¿por qué quieres terminar esto?
- Por todo, porque cada vez que lo pienso tengo más motivos…
- ¿Y no tienes motivos para estar conmigo?
- Sí, claro que sí, pero…
- Pero nada, ya no sabes ni qué decir, esto una tontería, me niego a alejarme de ti… -Dijo, acercando su cara a la de Anahí-
- Dulce, no me beses –Pidió, casi exigió-
- ¿Por qué? –Dijo, acercando sus labios a los de la rubia-
- Porque no…
- Tú quieres tanto como yo… -Le agarró la cara, levantándola, ayudando así en su acercamiento-
- Si me besas te volteo la cara –La amenazó, pero sin hacer nada por separarse
- Bueno... un golpe más en la cara no creo que se me note –Sonrió, mirándole los labios- Además… no veo que tú intentes separarte…
Y, sin dejar que Anahí respondiera, Dulce la volvió a besar, despacio al principio, pero al ver que Anahí intentaba hacerse para atrás fue aumentando la intensidad. La rubia no le golpeó la cara, pero sí la empujó, consiguiendo así separarla. Sorprendentemente para ella, Dulce no se alejó, todo lo contrario, volvió a acercarse, agarrándola con firmeza de ambos brazos y la volvió a besar, esta vez locamente, impidiendo que Anahí pudiera separarse. Después de varios intentos por separarse, Anahí se dio por vencida, correspondiendo a cada movimiento de los labios de Dulce, provocando que la pelirroja dejara de apretarle los brazos. Sin más, Dulce empujó a Anahí hasta la pared más cercana, acariciando el cuerpo de la rubia con ansiedad, como si fuera la última vez. Anahí no se quedó atrás, profundizando el beso con su lengua, correspondiendo a las caricias de Dulce. Eso iba demasiado rápido y, Anahí, se estaba agobiando un poco, así que separó a Dulce un momento para decirle:
- Espera, espera… ¿no crees que vas muy rápido?
Respiró hondo, intentando que su excitación no la impidiera hablar- ¿Teniendo en cuenta que no sé si después de parar me vas a pegar una cachetada, te vas a largar y no voy a poder besarte? No, creo que no voy rápido –Se respondió a sí misma-
Sonrió, acariciándole la cara- No te voy a pegar, no me voy a largar y vas a poder besarme todas las veces que quieras…
La miró, perpleja- ¿Qué?
- Que te amo Dulce, que te amo… -Le dijo, volviendo a besarla-
Dulce correspondió un momento al beso, pero después se separó para preguntarle:
- Pero, ¿qué quieres decir con eso? –Anahí simplemente la miró, con una tierna sonrisa, en silencio-
- Que te perdono, que tienes razón… es una tontería intentar estar separadas, fumar para olvidarme de ti no me va a ayudar en nada, todo lo contrario…
- ¿Lo dices en serio? –Preguntó, emocionada, con los húmedos-
- Totalmente en serio… y ya no me lo preguntes más, no vaya a ser que me arrepienta… -Se rió-
La abrazó un corto tiempo y, después, se separó, ya con lágrimas saliendo de sus ojos- Te juro que esta vez no te voy a fallar, te voy a hacer feliz…
- Lo sé… sé que me vas a hacer feliz y… ya, no llores que lloro yo también… -Le dijo, secándole las lágrimas-
Se rió, secándose las lágrimas- Es que… -Suspiró- Gracias…
- No me des las gracias todavía… -Sonrió pervertidamente- ¿Ya te olvidaste de lo que estábamos haciendo?
Y, sin más, volvieron a besarse, Anahí intentaba ir lento, pero Dulce aumentaba con ansiedad la intensad. Así que, la rubia, se vio obligada a separarse para decirle:
- Cariño… –Cambiando la situación, pegando a Dulce a la pared- Despacio, tranquila, estoy aquí…
- Se me pone la piel chinita cuando me dices así… -Anahí alzó una ceja, sin comprender a qué se refería Dulce- Hacía mucho tiempo que no me decías cariño… -Explicó la pelirroja-
Se rió, acariciándole el brazo, dándose cuenta así de que Dulce tenía la piel erizada- No te preocupes, volveré a decírtelo todos los días…
- Eso espero… -Llevó sus manos a la cintura de Anahí, pegándola- Pero… creo que ya hemos hablado bastante, ¿no? –Sonrió pervertidamente-
- Despacio... –Le dijo con una sonrisa, antes de volver a besarla-
Volvieron a besarse, esta vez parecía que Dulce empezaba a controlarse, todo era lento, tranquilo y con cariño, nada de agobios y prisas. Ahora fue Dulce la que profundizó el beso con su lengua, pero, sorprendentemente para ella, Anahí no lo correspondió, pues se separó con una pícara sonrisa y, seguidamente, bajó sus besos por el cuello de la pelirroja. Anahí comenzó a morder excitantemente el cuello de Dulce y, ésta, empezó a dar largos suspiros. Sin poder esperar más y, necesitando quitar prendas, Dulce empezó a levantarle la camisa. La rubia paró y levantó ambos brazos, ayudando a Dulce para que le quitara la blusa; sin dudas Dulce lo hizo, sonriendo. Esta vez fue la pelirroja quien tomó la iniciativa de besar el cuello de Anahí, mordiéndolo, acariciándole la espalda y llevando sus manos al broche del sujetador, dispuesta a desabrocharlo. Fue detenida por Anahí quien se hizo para atrás, sonriendo, impidiendo que lo hiciera y, seguidamente, volvió a acercarse, quitándole la camisa a la pelirroja.
- Ahora estamos a igualdad de condiciones… -Le dijo, sonriendo-
Cuando iban a volver a besarse, sonó un móvil.
- Joder… -Se quejó la rubia, riendo-
- ¿El tuyo o el mío? –Preguntó, tocándose los bolsillos-
- No sé –Buscando su móvil-
- El mío –Dijo, una vez lo encontró-
Dulce miró de quien se trataba y se quedó blanca.
- ¿Qué pasa? ¿Quién es? –Preguntó la rubia-
Dulce no le contestó así que, sin más, agarró el móvil y se dio cuenta de quién era: Rubí.
- ¿Y esa qué quiere ahora? –Le preguntó a Dulce-
- No sé… seguro me quiere decir algo después de la pelea que tuvimos… pero ya, olvidémonos de ella –Agarrándole el teléfono, dándole al botón rojo-
- No, espérate... ¿Después de que tú y yo lo dejáramos tuviste algo con ella?
- ¿Qué? No, claro que no
- ¿Segura?
- Segurísima
El móvil volvió a sonar- Contéstale
- ¿Para qué? Solo quiere molestar…
- Me da igual, quiero saber qué es lo que quiere
- Vale… -Se dispuso a contestar-
- Pon el altavoz –Le dijo, antes de que Dulce le diera al botón verde-
Dulce obedeció, le dio al botón verde para responder y, seguidamente, puso el altavoz.
- ¿Qué quieres? –Preguntó la pelirroja-
- Lo que te voy a decir es muy cortito… a mí nadie me toca, tú lo hiciste… da gracias a dios de que solo te hice esos golpitos, pero te juro que como te vuelva a ver te mato
Se rió- Que miedo… -Irónicamente, burlándose de ella-
- Mira pelirroja… aunque te quiera mucho no voy a permitir que me trates mal, que me desprecies y mucho menos que me rechaces, porque mi nadie me rechaza…
- Pues lo siento reina, pero aprende a perder, ¿no? No te quiero ni como muñeca hinchable, acéptalo
- No te conviene tratarme así, sé cuál es tu punto débil y te juro que me lo vas a pagar
Volvió a reírse- Vale, pues nada… hasta luego, voy a esperar a que me mates –Y dicho esto, irónicamente, colgó-
- Dulce… esa tipa está loca… -Le dijo Anahí, totalmente sorprendida-
- No, loca no, peor que eso
- No, pero espérate… ¿Y si te hace algo?
- ¿Qué? No, claro que no cariño, solo está molestando –Guardando el móvil en su bolsillo-
- No sé… lo dijo muy en serio…
- Que no, no te preocupes, de verdad –Pasando ambas manos alrededor de la cintura de Anahí-
- ¿Y cuál es tu punto débil?
- No sé… esa loca no sabe ni lo que dice, mejor… ¿por qué no te olvidas de ella y continuamos con lo que hacíamos? –Sonriendo pervertidamente-
Cuando, otra vez, iban a volver a besarse, volvió a sonar el móvil.
- ¿Otra vez? –Dijo Anahí, separándose-
- No, ahora no es el mío
- ¿No? Entonces es el mío… -Dijo, buscando su móvil- Es Mai –Dijo sonriendo, dándose cuenta de quien se trataba- ¡Hola Mai! –Respondió-
- Hola… ¿Por qué tan feliz? –Preguntó, sorprendida-
- Pues… Dul y yo volvimos
- ¿Qué? Qué bueno, me alegro, pero… ¿no que te había…
- Sí, pero… -Sin dejarla acabar, sabiendo ya lo que iba a decir- pero bueno, la perdoné…
- Pues mejor, porque así vienen las dos
- ¿Ir? ¿A dónde? ¿Para qué?
- ¿Les gustaría venir un fin de semana e irnos de acampada a la playa los seis juntos? Chris y Poncho tienen vacaciones y tú los fines de semana no trabajas, ¿qué te parece?

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:43 pm

Capítulo 21
- Pues suena muy bien, además… a Dul y a mí nos va a venir bien unas vacaciones, aunque sean cortitas… -Se rió-
- Bueno… lo piensas y me avisas, ¿va?
- Vale, yo le digo a Dul y ahora te llamo, hasta ahora –Y, dicho esto, colgó-
Anahí se dio cuenta de que Dulce estaba, ahora, poniéndose la camisa.
- ¿Por qué te la pones? –Le preguntó-
- Porque me dio frio –Se rió- ¿Qué te dijo Mai? –Le preguntó, sentándose en el sofá-
- Me dijo... –Caminando hasta ella- Que… -Se sentó en sus muslos, sonriéndole- si queríamos ir un fin de semana de acampada a Barcelona, a la playa… ¿te apetece? –Sonriendo-
- Claro que sí, me muero de ganas por verte en bikini –Le dijo, riendo, pasando ambas manos alrededor de su cintura-
Se rió- Pues yo me muero de ganas por estar abrazada a ti, tiradas en la arena, escuchando el mar… -Sonrió- Y, te aviso, vamos a ver el amanecer…
- ¿El amanecer? –Se rió- Bueno… como si no dormimos, me da igual… me alegra volver a estar así contigo…
Suspiró- A mi también, echaba mucho de menos esto… -Dijo, apoyándose en el hombro de Dulce- Y todo por esa perra…
- Ay ya, olvídate de ella… no se merece ni que la nombremos... Te juro que nada ni nada va a volver a separarme de ti…
Se incorporó para mirarla, sonriendo tiernamente- Te amo…
Anahí acercó sus labios a los de la pelirroja para besarla, pero ésta se hizo para atrás, quejándose:
- Auch… -Se llevó la mano al labio, en señal de dolor-
- Eso sigue necesitando hielo... –Le dijo, analizando la herida-
- Que no, esto se cura solo…
- ¿Cómo se va a curar solo? Si no puedes ni besarme…
- ¿Cómo que no? –Sonrió, dándole un corto beso en los labios- Claro que puedo besarte
- Pero te duele
- Solo un poco
Anahí se detuvo a mirarle el labio, mientras lo hacía, Dulce miraba a otro sitio:
- Echaba de menos verte en sujetador… -Le dijo la pelirroja-
La rubia simplemente se rió, estaba concentrada en analizar el labio de Dulce; hasta que, se levantó y anunció:
- Voy a por hielo –Recogiendo su camisa del suelo-
- Vale, vete a por hielo, pero no hace falta que te pongas la camisa
Se rió desde la cocina- Lo siento cariño, pero yo también tengo frío
- Bueno vale, como quieras, pero todavía nos debemos algo… -Se levantó, caminando hasta la cocina-
Se puso frente a frente con Dulce, ya con el hielo- Pues sí, nos debemos algo… -Sonrió pícaramente- pero primero eso –Refiriéndose al labio de Dulce- necesita hielo –La agarró de la mano, llevándola hasta la silla para sentarla-
- Con cuidado –Le pidió-
- No te preocupes, no te voy a hacer daño –Le sonrió, llevando el hielo al labio de Dulce-
- Oye Annie... ¿a dónde fuiste con Charlie? –Le preguntó mientras la rubia le aplicaba el hielo-
- A comer un helado de chocolate… necesitaba chocolate con urgencia –Se rió-
- Pues… yo necesito otra cosa… -Llevó sus manos a los muslos de Anahí, acariciándolos y subiendo poco a poco-
- Dulce, quietita –Le dijo, aunque sonriendo-
- Llevamos dos intentos y las dos veces nos han interrumpido, ¿por qué no dejas ya mi herida y hacemos lo que tenemos que hacer?
- Porque si no te curas esto se te va a poner peor y te va a doler, así que ten paciencia
- Paciencia es justamente lo que no tengo… -Sus manos llegaron al trasero de Anahí-
- ¡Oye! –Se sobresaltó, separándose con una media sonrisa-
La volvió a agarrar de ahí, esta vez más cerca de la cintura- Cállate, que te encanta… -Le dijo sonriendo, intentando pegarla más-
- No te voy a decir que no me gusta porque mentiría… -Sonrió- Pero, ya en serio, tienes que curarte eso…
- Mira, yo sé cómo se puede curar... -Jalando de ella, sentándola en sus muslos-
- A ver doctora, ¿cómo? –Le preguntó, sonriendo-
- Dame un beso y seguro que se me quita todo… -Intentó acercar sus labios a los de ella-
- No, me parece que así no se va a curar… -Se levantó riendo, dándole el hielo-, póntelo, yo voy a llamar a Mai para decirle que si vamos a Barcelona
Sin dejar tiempo a Dulce de contestar, Anahí se dirigió al salón para llamar a Maite.
- Que rápida –Respondió Maite al otro lado de la línea-
- Te dije que te llamaba ahora –Se rió-
- Bueno, ¿qué? Vienen, ¿verdad?
- Claro, me muero de ganas por verte, te echo de menos
Suspiró- Yo también…
- ¿Y cuándo?
- Pues a Chris y Poncho le dan las vacaciones esta semana, así que el próximo fin de semana podrían venir
- Perfecto, entonces ¿arreglo los billetes para el viernes?
- Sí, genial
- Oye, ¿y para la acampada no hay que llevar nada?
- No, tú por eso no te preocupes yo se los voy a preparar todo
- ¿Segura?
- Claro, tú ahí estás ocupada, además… Christopher y yo aquí estamos súper aburridos, nos encargaremos de la acampada
- Por cierto… ¿qué tal todo con Christopher?
- Bien… -Dijo simplemente-
- ¿Te hace feliz?
Guardó silencio un momento- No me hace infeliz, eso es lo importante
- ¿Qué? Pero... ¿cómo? Se supone que si estás con él es porque te hace feliz y lo quieres, ¿no?
Suspiró- Es una larga historia… cuando llegues aquí te pondré al día de todo, por teléfono es muy difícil de explicar…
- Pero ¿estás bien?
- Sí, yo estoy bien, no te preocupes
- ¿Tiene algo que ver con Dulce?
- Annie, cuando llegues hablamos, ¿vale?
- No, pero espérate… si no me dices es por algo, ¿tiene algo que ver con Dulce?
- Es mejor que ahora no te cuente, el viernes, por favor
Suspiró- Vale, vale, como quieras…
- Hasta el viernes, te quiero
- Yo también…
Y, sin más, colgaron. Anahí se volteó y ahí detrás estaba Dulce, mirándola, sosteniéndose el hielo en el labio.
- ¿Qué pasó conmigo? –Le preguntó-
- ¿Contigo? Nada, ¿por?
- Porque te escuché hablando con Mai
- Nada, solo que al parecer Christopher y ella… están bien, pero… bueno no sé, no lo entendí muy bien –Confundida-
- Pero dijiste algo de que si tiene que ver conmigo, ¿no?
- Sí
- ¿El qué?
- Pues nada, me dijo que era una larga historia y yo le pregunté si tenía que ver contigo, nada más
- Yo estoy aquí, en Madrid, él está en Barcelona, ¿qué tengo que ver yo? Son sus problemas, a mi no me metas –Algo molesta-
Alzó una ceja- Lo sé cariño, pero no lo digo por eso… ¿qué te pasó?
- Que apenas nos acabamos de reconciliar y ya estás desconfiando de mi
- ¿Qué? –Se rió, bastante confundida- Espérate…. Creo que aquí hubo una confusión muy grande… yo no me refería a que tú… -Haciendo gestos con las manos sin saber cómo explicarse- Yo me refería a que si él y Mai no estaban bien es porque, tal vez, él todavía siente algo por ti, ¿si me entiendes?
- No, la verdad es que no
- Bueno, da igual…
- No, no da igual, Annie… -Se quitó el hielo, dejándolo encima de la mesa, acercándose a la rubia- ¿Tú confías en mí? –Anahí guardó silencio, esperando a que Dulce continuara hablando- Es que… una relación sin confianza no funciona, ¿confías en mi después de lo que pasó con…
- Sí –Sin dejarla acabar-, sé que… no vas a volver a engañarme… estoy segura –Finalizó-
- ¿Segura? –Volvió a preguntar-
Afirmó con la cabeza- Sí…
- Gracias…. –Sonrió y, seguidamente la abrazó-
Correspondió al abrazo- Sea por lo que sea siempre evitas ponerte el hielo… -Le dijo para cambiar de tema, soltando una pequeña carcajada-
Sonrió, separándose- Ya no me duele, mira…
dispuesta a demostrarle que ya no le dolía el labio, atrapó a la rubia en un loco y lento beso; beso que, por supuesto, Anahí correspondió sin problemas.
Se separó un momento- Entonces parece que el hielo hizo efecto… -Le dijo Anahí, sonriendo, atrapándola en otro beso-
Correspondió al beso y después se separó- No, lo que funcionó fue tu beso… -Le dio un corto aunque caliente beso y volvió a separarse- Así que no pares por si acaso me vuelva a doler…
Se rió- No te preocupes, no voy a parar… -Y volvieron a besarse-
Sin andarse con rodeos Dulce le quitó la camisa a Anahí; la rubia no se quedó atrás e hizo lo mismo con la de Dulce. Sin dejar de besare llegaron al cuarto, una vez allí, con la luz apagada, Anahí empujó a Dulce contra la cama para quedar ella encima, besándola. Poco a poco fue bajando sus besos al cuello de la pelirroja, mordiéndolo, consiguiendo que Dulce diera largos suspiros.
- Ya echaba esto de menos… -Dijo Dulce con la voz agitada, sonriendo mientras Anahí hacia su trabajo-
Paró y la miró, sonriendo- Probablemente todo lo que te voy a hacer lo habrás echado de menos…
Y, sin más, la volvió a besar, llevando sus manos a la espalda de Dulce, acariciándola y parándose en el broche del sujetador; Anahí tenía problemas, no conseguía desabrochar el sujetador y Dulce estaba realmente ansiosa.
- Anahí, quítalo ya, por dios…
- Espérate que no puedo… -Dijo, soltando una pequeña carcajada-
Se rió- Te ayudo… -Llevando sus manos atrás, ayudando a desabrocharlo-
Ahora sí, gracias a la ayuda de Dulce, Anahí consiguió desabrochar el sujetador, sin pensarlo lo tiró al suelo y, con una pícara sonrisa, lentamente, volvió a besarle el cuello, apoderándose ahora de sus pechos.
- Mm… los echaba de menos… -Dijo Anahí, soltando una pequeña carcajada-
Anahí se apoderó de los pechos de Dulce, mientras la pelirroja le decía:
- ¿No crees que te sobra el pantalón?
Anahí dejó libres los pechos de Dulce y volvió a incorporarse, sonriendo. Sin más Dulce desabrochó el pantalón de Anahí y, con su ayuda, lo quitó.
- ¿Contenta? –Volviendo a colocarse en la postura anterior: sentada en el abdomen de Dulce.
- No… -Llevando sus manos a la espalda de Anahí, subiendo lentamente hasta su sujetador- También te sobra esto…
Dulce, sin rodeos, quitó el sujetador de Anahí, dejándolo caer a la cama.
Sonriendo, volviendo a recostarse en la cama- Ahora sí… estoy contenta, que buenas vistas… -Sonriendo pícaramente-
Se inclinó un poco para estar a la altura de Dulce- Mírame a los ojos –Dijo, mirándola muy de cerca, sonriendo de la misma forma-
- Lo intentaré –Se rió-
La pelirroja, sin más, volteó a Anahí, quedando ahora ella encima, volviéndola a besar. Ese beso era realmente loco, Dulce sabía que Anahí quería ir lento, pero necesitaba más, así que muy lentamente llevó su mano derecha al interior del muslo derecho de Anahí, acariciándolo. Continuaron con los besos y, sin previo a viso, Dulce siguió subiendo la mano, llegando al sexo de Anahí. En ese momento la rubia se sobresaltó, rompiendo el beso y, rápidamente Dulce quitó su mano.
- ¿Qué pasa? –Preguntó, con la respiración agitada-
- Nada… nada, que no me lo esperaba –Sonriendo, volviendo pegando su frente con la de Dulce- Sigue –Pidió, volviéndola a besar-
Sin dudas la pelirroja volvió a llevar su mano al sexo de Anahí, ya por dentro de la tanga, comenzando a mover sus dedos en círculos. Sólo varios segundos después de que Dulce empezara con los movimientos, Anahí comenzó a agobiarse, imaginando a Dulce haciéndole el amor a Rubí. Intentó centrarse en lo que estaba pasando, pero no pudo, así que rápidamente se alejó de Dulce, consiguiendo así que sacara su mano de ahí.
- Lo siento… -Dijo, cogiendo su bata y levantándose de la cama-
Dulce no entendía lo que había pasado, así que cogió aire para que su excitación bajase y, después, se levantó para ir en busca de Anahí, no sin ponerse antes su albornoz. Salió del cuarto y se encontró a Anahí en la cocina, con la sábana amarrada a su cuerpo y fumando.
- Cariño… ¿qué pasó? –Le preguntó-
Se volteó, intentando que no la viera llorar- Nada… lo siento…
Se acercó a ella por detrás- Dame eso… -Refiriéndose al cigarro-
- No, ahora mismo lo necesito, no puedo dártelo…
La agarró del brazo, volteándola, quitándole el cigarro- No lo necesitas, lo que necesitas es hablar conmigo… -Puso el cigarro bajo el agua, apagándolo así- Cariño… -Llevó sus manos a la cara de Anahí, secándole las lágrimas- ¿Qué te pasó? ¿Hice algo mal? –Anahí no contestó, no la miraba a los ojos, así que ella continuó- No sé… me dijiste que fuera despacio, perdóname si tal vez fui demasiado rápido… no quise…
- No es eso… -Dijo, mirándola, sin poder impedir que sus ojos volvieran a llenarse de lágrimas-
- ¿Entonces? ¿Qué pasa? Estaba todo bien, ¿no?
- Sí, todo iba bien hasta que… -Hico gestos con las manos, nerviosa- Dios… -Suspiró, separándose de Dulce-
- ¿Hasta qué? –No comprendía-
Se volvió a voltear, quedando cara a cara- Te dije que no sabía si iba a ser capaz de hacerte el amor sabiendo que te acostaste con ella… y lo siento, pero no puedo, no puedo… -Nerviosa, negando con la cabeza- Quería intentarlo, por eso quería ir despacio, pero es que no… no puedo evitarlo… -Se secó las lágrimas, pero de nada sirvió, pues volvieron a salir más-
Dulce no decía nada, no sabía que decir. Así que, como ella no lo hizo, Anahí dijo:
- Perdóname por dejarte así…, no sé… no sé qué me pasa…
- Vale, no te preocupes… -Llevó sus manos a la cara de Anahí, otra vez- A mi no me importa esperar, prefiero esperar antes que separarme de ti… no quiero forzarte ni que lo pases mal, pero no te alejes…
- No me quiero alejar, pero…
- Pero nada… si tú lo que necesitas es tiempo pues te lo doy, pero juntas…
- ¿Vas a poder aguantar sin… -Haciendo gestos con las manos-
Entendió los gestos a la perfección y se rió- Bueno… me costará, pero… si, si tú necesitas tiempo yo aguanto…
La abrazó- Perdóname…
- No me tienes que pedir perdón, en cualquier caso te lo tengo que pedir yo a ti… -Abrazándola-
- Pues… gracias...
- Tampoco me tienes que dar las gracias…
Se separó- Gracias –Repitió, mirándola mal-
Se rió- De nada… -Y la volvió a abrazar

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:43 pm

Capítulo 22
Al día siguiente, domingo, Anahí y Dulce dedicaron ese día a hacer limpieza de la casa y colocar su cuarto; nuevamente juntaron las camas en una misma habitación y, ahora, iban a trasladar las cosas de Dulce al cuarto de Anahí. Dulce tenía más fuerza que Anahí, así que ella fue la que llevó el colchón hasta el cuarto y, la rubia, se quedó en el cuarto de Dulce, observando sus cosas. Vio varias fotos, una de su hermana, otra de su mamá y varios recuerdos de su infancia; hasta que llegó a algo importante: varias hojas escritas con la letra de Dulce:
No sabía que dentro de ti yo iba encontrar la luz, no sabía que existía un mundo así, no sabía que podía ser tan feliz…
Y la vida pasaba de largo, vacía, sin emoción; no había nada flotando en el aire abrazándome el corazón
Y llegaste tú y el mundo me abrazo, y llegaste tú y el mundo se paró
La lectura de Anahí fue interrumpida por Dulce.
- ¿Qué haces? –Le preguntó-
Anahí se sobresaltó, pues no lo esperaba, y la miró sorprendida.
- Este… Encontré esto y… los leí, perdón si te molestó –Le dijo-
Alzó una ceja y miró el papel; cuando identificó de qué se trataba sonrió- No me molesta, puedes leerlos… -Se lo devolvió-
- ¿Lo escribiste tú? –Agarrándolo-
- Sí, ese lo escribí cuando te conocí-Se sentó en lo que quedaba de su cama-
Se sentó al lado de Dulce- ¿Me lo dedicas? –Se rió-
- Sí, se puede decir que sí… -Se rió- Mira… -Agarrando el papel- Este también lo escribí poco después de conocerte…
Tú, sólo tú… tú das sentido a mi vida, Anahí, hoy yo canto para ti.
Con su luz ella me ilumina, tan radiante y tan divina, ilumina mi ilusión siempre que ella lo decida.
Ya tengo lo que soñé: la alegría de mi vida.
Yo que nunca tuve fé, ni en el cielo ni en la tierra, hoy aprendo una lección: sé que Dios siempre existió.
Ha creado con sus manos una estrella chiquitita, la llevo en mi corazón y es la niña de mi vida
La miró con una tierna sonrisa- Cariño… que bonito… -Se rió, apoyándose en su hombro, leyéndolo otra vez-
Se rió- Mira esta… -Le señaló otro en otra hoja-
Bailamos un poquito en la oscuridad, te voy tocando un poco, cada vez un poco más.
Perdemos la vergüenza y te empiezo a desnudar
Sonríes un poquito, me vuelves a besar. Tu boca con la mía no se puede equivocar.
Te digo que te quiero, tú no me dices nada más
Tratas de disimular que nos queda algún control, quieres darle marcha atrás, pero yo te digo: no.
Suéltame la riendas, no sé, quítame la respiración, tuérceme la vida al revés, hazme una locura por Dios, que a lo loco todo es mejor y no pares nunca, no, no.
- Ese lo escribí después de nuestra primera vez… -Explicó-
- Me encantan… -Decía Anahí, perpleja, leyendo una y otra vez todo-
- Esta la escribí cuando... quería alejarme de Christopher después de lo nuestro…
Que difícil resulta todo aquí en mi habitación…Intento ordenar las palabras debajo del edredón.
Verás… he conocido a alguien y es que me encantó. A ver cómo te digo eso, a ver cómo te explico eso, no lo entiendo ni yo...
Intento buscar las palabras, no causar tanto dolor. Intento ordenar las palabras, que suenen algo mejor… y las ponga como las ponga cada vez suena peor…
Y, ya sé cómo van las cosas, me dirán que fue un error. Que de la noche a la mañana cambié y que fue a peor. El corazón tiene razones que no entiendo ni yo, ya ves….
- Este fue hace poco, ¿verdad? –Preguntó la rubia, señalando otro papel-
Fue mi culpa, fue un error, fue una noche sin amor.
Me avergüenzo y no basta pedir perdón.
Mi reflejo esta matándome, porque sé que te fallé...
¿Cómo hare? ¿Qué diré?
¿Cómo hablarte hoy?
Solo sé que me falta valor… déjame explicártelo, ya no puedo negártelo.
Una lagrima caerá, otra herida se abrirá, se que nunca volverás a creer en mí.
La estupidez me traicionó, tu corazón perdí...
Suspiró- Sí… y bueno, hay muchos más, pero ya… esos son los más importantes…
- No sabía que te gustaba escribir y, mucho menos, que lo hicieras tan bien…
- Poca gente lo sabe… bueno, en realidad, la única persona que lo sabía ya está muerta, así que…
- ¿Tu hermana? –Dulce afirmó con la cabeza- Era muy guapa... se parece a ti –Dijo, mirando la foto-
Sonrió- Sí, la verdad es que era muy guapa…
- Y… ¿esto son canciones o poesías?
- Pues… algunas si tienen ritmo como para una canción, pero la mayoría son poesías, bueno… no sé ni si quiera si se pueden llamar poesías, solo son… mis sentimientos…
- Me gustan
- Pues son para ti, coge los que te gusten…
- ¿En serio? –Le preguntó, con una amplia sonrisa, feliz-
- Claro, los escribí para ti, ¿quien mejor para guardarlos?
- Gracias –Le dio un largo, pero suave beso en los labios- Te juro que me encantan, ¿por qué no me habías dicho que escribías estas cosas?
- No sé… es bastante personal, ahí está mi corazón… No me gustaba que nadie lo leyera… Además, ahí me desahogo y si escribo cosas malas tuyas, es mejor que no lo leas… -Se rió, bromeando-
- ¿Escribiste algo malo?
- Mmm… malo no, pero… nos peleamos a menudo y somos totalmente distintas, tú quieres una cosa y yo otra… más o menos eso lo escribí…
- ¿Lo puedo ver?
- Sí, claro… -Lo buscó y se lo dio-
Anahí, ansiosa, se dispuso a leerlo.
Sé que faltaron razones, sé que sobraron motivos contigo porque me matas y ahora sin ti ya no vivo.
Tú dices blanco, yo digo negro. Tú dices voy y yo digo vengo. Miro la vida en color y tú en blanco y negro.
Te regalo mi amor, te regalo mi vida, a pesar del dolor eres tú quien me inspira…

- Lo escribí después de una de nuestras peleas… -Añadió Dulce-
Anahí no respondió y continuó leyendo:
No somos perfectas, solo polos opuestos… Te amo con fuerza, te odio a momentos.
Te regalo mi amor, te regalo mi vida, te regalaré el sol siempre que me lo pidas, mientras sea junto a ti siempre lo intentaría…
Me odias, me quieres, siempre a contracorriente… Te llevo en mi mente desesperadamente.
¿Y qué no daría? Si eres mi mundo, si con tus manos curas mis heridas.
¿Qué no daría? Si solo a tu lado puedo llorar y reír al sentir tus caricias….
- Me encanta… -La miró- Está precioso… ¿esto era malo? –Se rió-
- Bueno… hasta ahora es lo peor que escrito de ti…
- ¿Y lo mejor?
- ¿Lo mejor? Aparte de las que ya viste, esta te va a gustar, estoy segura… -Se rió- No es precisamente… bonita, pero… te va a gustar…
Nuevamente Anahí se dispuso a leerlo.
Que chulita estás cuando haces un gesto con el dedo y me dices: ven, mientras te sueltas el pelo.
Niña malcriada y consentida, eres lo mejor que a nadie le haya pasado en la vida…
Que chulita estás con esos pantalones rotos y vas por ahí provocando terremotos.
Niña caprichosa y descarada, hay un ángel en tu boca y un diablo en tu mirada.
Me pones a cien, se me va de las manos… Me pones a cien con tus juegos inhumanos y al besarme como la primera vez…
Estás loca, pero yo también, ¡un día nos van a detener!
- Cariño… -La miró, riendo, sorprendida- ¿Qué pensabas cuando escribías esto?
Se rió- Da igual, pero ¿a qué te gusta?
- Pues sí, la verdad es que si… -Sonrió, medio vergonzosa- ¿Y no tocas música?
- Sí, tocaba… -Añadió- Tocaba la guitarra y, no es por echarme flores, pero la tocaba muy bien y componía algunas canciones...
- ¿Y dónde está la guitarra? –Sonrió- Me gustaría que me cantaras alguna…
- Cuando me fui de casa me la llevé, pero la tuve que vender para ganar dinero, ya sabes…
- ¿La vendiste?
- Sí, me dio mucha pena, pero era la guitarra o yo… -Se rió- Pero bueno, eso ya da igual… -Levantándose- Vamos, que tenemos que acabar de hacer cosa… -Anahí se levantó, aún con los papeles en la mano, leyéndolos una y otra vez- Cariño… si quieres yo después te los dejo y los lees las veces que quieras, pero ahora vamos a hacer lo que íbamos a hacer –Le dijo-
Se rió- Vale, vale… -Dejando los papeles en su lugar-
Anahí se deshipnotizó de los papeles y se dispusieron a continuar con lo que hacían. Acabaron de trasladar las cosas del cuarto de Dulce al de Anahí y, seguidamente, limpiaron toda la casa, de esquina a esquina; Dulce estaba realmente cansada.
- Cariño no seas maniática, está todo limpísimo… -Sentándose en el sofá, viendo como Anahí pasaba una y otra vez el trapo-
- No, todavía tiene polvo
- ¿Cómo va a tener polvo? Eso está brillando y, como sigas así, te va a brillar hasta la mano… -Se rió-
Se rió- Exagerada
- Exagerada tú, deja ya de limpiar y ven a darme besitos…
Dejó el trapo- ¿Besitos? No cariño, lo siento… tengo que salir
- ¿Salir? ¿A dónde vamos?
- ¿Tú? Tú no vas a ir a ningún sitio… he dicho que VOY –Recalcó- a salir…
Se levantó- Bueno, yo te acompaño
- No, no puedes, tú te quedas aquí
- ¿Por qué? ¿A dónde vas a ir?
- A comprar unas cosas
- ¿Y por qué no puedo ir?
- Porque no… -Se dirigió al cuarto-
La siguió- Pero yo quiero ir… ¿qué vas a comprar?
- Cosas… -Abriendo su armario-
- Sé que vas a comprar cosas, ¿qué cosas?
- No te puedo decir –Guardando sus cosas en el bolso-
- ¿Vas a tardar mucho?
- No… -Salió del cuarto, ya con todo listo- Vengo en… una hora o dos, ¿vale?
- Pero… -Fue callada por un corto beso en los labios por parte de Anahí-
- Pero nada… –Sonriendo- Me voy, vuelvo en un ratito… -Y, dicho esto, sin dejar que dijera nada, se fue-
Anahí se fue, dejando a Dulce totalmente perdida, sin entender qué era lo que iba a comprar. La pelirroja sentó en el sofá y se dispuso a ver la tele, esperando que el tiempo pasara rápido; pero no lo hizo, llevaba diez minutos sentada y parecía media hora. Así que, recordando que no había llamado a su mamá, lo hizo.
- ¿Hola? –Preguntó la señora a la otra línea-
- Hola má –Respondió ella, sonriendo-
- Dulce, hija, ¿cómo estás? ¿Estás bien? Estaba preocupada…
- Sí, solo porque un día no te llame no significa que me pueda pasar algo, no te preocupes…
Se rió- Lo sé, pero… me da miedo, estás muy lejos…
Suspiró- Ya, sabes que me gustaría estar ahí, pero…
- ¿Pero? Aquí tienes tu casa, puedes venir…
- Tengo aquí mi vida mamá
- ¿Tu vida? Tienes a tu novia, nada más
- ¿Te parece poco? –Blanca guardó silencio- Mira… yo hablé con Annie sobre irme a vivir a México, pero… me pidió que no lo hiciera, no la puedo dejar aquí sola…
- ¿Ella te pidió que no vinieras? –Soltó un bufido-
- ¿Qué?
- Nada, que… respeto que sea tu novia, pero todavía no entiendo ese gusto por las mujeres… Además, esa chica…
- ¿Esa chica qué? Creía que te caía bien
- Ni me cae bien ni me cae mal, simplemente… no creo que sea buena para ti
- El mes que estuve ahí no dijiste nada
- Si hubiera dicho algo no hubieras venido, y todavía sigo sin entender porqué tuviste que traerla a ella…
- Porque es mi novia mamá, te guste o no estoy enamorada de una mujer, ¿vale? –Blanca volvió a guardar silencio- Sé que no estás de acuerdo con que viva en Madrid, pero…
- No estoy de acuerdo en que estés con esa chica y tampoco estoy de acuerdo con que no quieras vivir con tu madre… -Esta vez fue Dulce la que no dijo nada- Dulce... aquí viviste tu infancia, aquí tienes tus recuerdos, aquí murió tu hermana, aquí murió tu papá… Deberías estar aquí, no ahí, ahí no tienes nada
- Te equivocas, tengo muchas cosas…
- ¿Sí? ¿El qué? ¿Una novia? –Se rió irónicamente- Apuesto a que ni si quiera tienes trabajo…
- Yo no, pero Annie si
- Ah, ¿encima vives a costa de ella? Qué lástima…
Esas cosas le estaban doliendo- ¿Qué te pasa? Hasta hace unos meses no me hablas así, pensaba que Annie te caía bien….
- Pues pensabas mal hija, esa chica no me cae bien, todo lo contrario… creo que esa tipa tiene la culpa de que tú estés como estás… ­Confesó por fin-
- Soy feliz
- ¿Feliz? ¿Cómo? ¡¿Tirada en el sofá!? –Le gritó su madre-
Dulce estaba realmente sorprendida- ¿Qué te importa lo que yo haga?
- Me importa porque esa… niña… te está manteniendo, ven aquí a vivir, encontrarás trabajo fácil
- No mamá
- ¿A ella no la puedes dejar sola, pero a tu madre si?
- ¡Tú solo quieres que vaya a México para separarme de Anahí! –Le gritó-
Guardó silencio un momento- Puede que sea por eso… pero es porque sé que estando unos meses lejos de ella te vas a dar cuenta de que no te gustan las mujeres y, mucho menos, te gusta ella…
- Mamá… -Respiró hondo, intentando que sus palabras no fueran brutas- soy homosexual y me da igual si te gusta o no. Estar lejos de Anahí un mes no va a servir para alejarme de ella, porque pasaría todo lo contrario… estando lejos de ella la echaría más de menos y así sabría que estoy más enamorada…. –Blanca volvió a guardar silencio- Estoy enamorada, ella es mi vida…
Se rió- Pero qué sabrás tú de amor y de la vida… ¡Tienes 22 años, eres una niña todavía!
- ¡Mamá! –Le gritó, perdiendo ya la paciencia- ¡Ya no soy la niña de 15 años que se escapó de su casa, estoy mayorcita y sé lo que quiero! Si te gusta bien y si no… es fácil, haz de cuenta que yo también me morí… –Nuevamente, Blanca guardó silencio- ¿Sabes? –Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas- Cuando Adriana (la hermana) se murió me sentí muy culpable, porque sabía que la querías más a ella que a mí y… lo peor de todo es que, aún ahora, creo que hubieras preferido que me muriera yo antes que ella… -Y, dicho esto, colgó, prefiriendo que su madre no la escuchara llorar-
Dos horas más tardes Anahí volvió con un montón de bolsas, caminó hasta al salón y se encontró a Dulce ahí sentada, con la tele encendida, pero con la mirada perdida.
- Cariño… ya volví –Le dijo sonriendo, dejando las bolsas en el suelo-
Se volteó con una sonrisa de medio lado- Hola…
- Dul… ¿Estuviste llorando? –Le preguntó, dándose cuenta de que tenía los ojos rojos-
- Este… -Se llevó las manos a los ojos- No, es que tengo alergia y me pica, pero nada más… -Mintió-
- ¿Segura? –Dulce asintió con la cabeza- Bueno, ven conmigo –Extendió su mano para que Dulce la agarrara-
Agarró la mano, levantándose- ¿A dónde?
- Te tengo una sorpresa
- ¿A mí? –Se rió- ¿Me vas a hacer un striptease?
- ¡No tonta! –Le dijo, riendo, tapándole los ojos- Camina…
- No veo, ¿cómo quieres que camine? –Dijo, viéndolo todo negro a consecuencia de las manos de Anahí-
- Ya sé que no ves, yo te guío...
Anahí guió a Dulce hasta la cocina, una vez allí:
- Vale, ahora cierra los ojos… -Esperó un momento, dándole tiempo a la pelirroja de que cerrara los ojos- ¿Ya? –Le preguntó-
- Sí
- No los abras –Le advirtió, dejando de taparle los ojos, caminando hasta la “sorpresa”-
- ¿En serio que no me vas a hacer un striptease? –Se rió, con los ojos cerrados-
- No, es algo mucho mejor… Ya los puedes abrir –Le dijo-
Dulce, por fin, abrió los ojos y, al hacerlo, vio a Anahí con una sonrisa de oreja a oreja y una guitarra entre sus manos. Dulce se quedó atónita, mirando ese objeto.
- ¿Y eso? –Le preguntó, con una expresión seria-
- Me dijiste que la habías vendido y que te dio mucha pena. Me dijiste que te gustaba tocar, sé que te encanta, así que… quise comprártela… -Le dijo, sonriendo, acercándose un poco con la guitarra entre sus manos-
- No la puedo aceptar –Negó con la cabeza-
- ¿Cómo que no? Claro que si, tómala –Dándosela-
- No Anahí ­Sin cogerla-
- Dulce, tómala, es un regalo…
- ¡Que no! –Le gritó-
Dejó la guitarra en la mesa, con cuidado de que no se cayera - ¿Por qué no? ¿Qué te pasa?
- Ya me pagas el alquiler de esta casa, lo pagas todo, no tienes que pagarme nada más
- No te estoy pagando nada, te lo estoy regalando
- ¡Esa guitarra tiene que haber costado un ojo de la cara! No la puedo aceptar
- Pero ¿por qué?
- ¡Porque no! –Suspiró- No puedo permitir que me mantengas económicamente, no es justo… Tú estás trabajando y yo aquí, tirada, sentada delante de la tele… soy una….
- Dulce, cállate –Sin dejarla acabar- ¿De dónde sacaste esas tonterías? ¿Quién te dijo todo eso? Digo… te lo habrá dicho alguien, ¿no? Porque hasta hace dos horas tú no pensabas así…
Dulce guardó silencio, bajando la cabeza.
La rubia suspiró- Lo de la alergia era mentira, estuviste llorando, ¿verdad? –Dulce no contestó- ¿Qué pasó ahora? ¿Quién te metió todas esas tonterías en la cabeza?

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:44 pm

Capítulo 23
Dulce fue al sofá y se sentó allí; Anahí se sentó a su lado.
- Cariño… ¿qué pasó? –Le preguntó, agarrándole la cara para que la mirara-
Con los ojos húmedos- Llamé a mi mamá... y… no sé, nunca la había escuchado así… me dijo… de todo… -Su voz empezaba a romperse- Me dijo que… no le caías bien, que tú eras la culpable de todo lo que me pasaba… -Anahí estaba realmente sorprendida, pero aún así no dijo nada- Que… yo vivía a costa tuya, que siempre estaba tirada en el sofá… que quería que fuera a México a vivir y que si no voy es por tu culpa… -Anahí guardó silencio- ¿Ves? Ella quiere que me vaya a vivir allá y no es justo que a ti no te pueda dejar sola, pero a ella si…
Le soltó la cara- Espérate… ¿cómo? Entonces… ¿todo el mes que estuvimos allá estuvo fingiendo?
- Pues no sé, no entiendo nada… -Realmente aturdida-
- Dulce… -Volvió a agarrarle la cara- No le hagas caso en NADA –Recalcó- de lo que te dijo, ¿me escuchas?
- Sí, te escucho, pero es mi mamá, yo debería estar con ella…
- Ella debería respetarte y no lo hace, tú no tienes porque ir… ella solo quiere alejarte de mi, ¿no te das cuenta?
- Sí, me doy cuenta, pero aún así es mi mamá
- Y yo soy tu novia
- No es lo mismo
- Ah, ¿no? –Le soltó la cara-
Suspiró- A ver… -Se dispuso a explicarse bien- Te amo y… ahora mismo eres mi vida… pero ella es mi mamá y, aunque sé que ella hubiera preferido que yo esté muerta, jamás me perdonaría que le pasara algo mientras yo estoy aquí…
- ¿Qué? ¿Por qué dices eso?
- Porque si, porque… -Entre sollozos- Porque yo sé que si ella hubiera podido elegir si la que moría era Adriana o yo… me habría elegido a mí, sin dudas y la entiendo perfectamente… porque no valgo nada, soy una basura, lo único que hago es…
- ¡Dulce! –Le gritó, sin dejarla acabar- ¿Cómo que tiene razón? ¡Estás tonta, ¿o qué!? ¡No dejes que te meta pájaros en la cabeza! –Nuevamente le agarró la cara- Eres la persona más buena, sincera y cariñosa que he conocido en toda mi vida… Vales mucho, no dejes que nadie, NADIE –Recalcó con énfasis- te cambie… y mucho menos si se trata de tu mamá…
- Entiendo que quieras decirme eso para hacerme sentir bien, pero no me mientas… te mentí, te hice daño, a Christopher también… hago daño a todas las personas que se acercan a mí, ¡soy una mierda! Debería haberme muerto, sí, debería haberme puesto delante de esa pistola…
- ¡No! –Sin dejarla seguir- Ya habías superado eso, habías dejado de pensar esas cosas… No dejes que tu mamá haga que esos fantasmas vuelvan a tu cabeza, no vuelvas destruirte a ti misma…
- No hago nada bien, no sirvo para nada… -Continuó, llorando, con la cabeza baja-
- ¿Cómo que no? Escribes hermoso y estoy segura de que tocas la guitarra aún mejor… vales para eso
evantó la cabeza, dejando al descubierto su cara llena de lágrimas- Por Dios… eso solo sirve para soñar, en la vida real no funciona…
- Ah, ¿no? Todos los cantantes empezaron así, ¿por qué tú no? –Dulce no contestó, simplemente se tapó la cara y continuó llorando- Quiero que dejes de llorar ya, que cojas esa guitarra y hagas lo que te gusta hacer… Y, cuando tu mamá te vuelva a llamar, quiero que le diga las cosas, tal y como las sientes, sin miedo…
Volvió a levantar la cabeza, mirándola- No quiero… no quiero hablar otra vez con ella, por favor… -Pidió, casi rogó, entre llantos-
Anahí miró un momento a Dulce a los ojos; en ellos vio una gran tristeza y un gran temor.
- ¿Le tienes miedo?
- Tengo miedo a que me diga la verdad…a que me diga que hubiera preferido que yo muriera, que no le gusta tener una hija homosexual, que su hija es una cobarde, una inútil, una…
- Eso sí que no lo puede decir… -Sin dejarla acabar- y, si lo hace, te miente… Tú no eres nada de eso… Si a ella no le gusta tener una hija homosexual es su problema, no el tuyo. La que tiene que ser feliz eres tú, no ella…. No dejes que decida por ti ni que te haga pensar cosas que no son…
- Pero es que tiene razón, no tengo a nadie… estoy sola…
- No cariño, no estás sola… -Le dolía verla así, así que sin más la abrazó- Estoy yo, siempre me vas a tener a mi… -Le decía durante el abrazo- está Paula, que te adora como si fueras su hermana, está Mai, está Christopher…
Se separó- A ti te fallé, perdí tu confianza, ni si quiera sabes si puedes hacer el amor conmigo… A Paula también le he fallado muchas veces y… a los demás les daría igual si yo me voy…
- Aunque me hayas fallado lo eres todo, te amo y confío en ti al cien por cien…
- ¿De verdad?
- Claro que si cariño…
dulce la volvió a abrazar- Gracias, de verdad, gracias… siempre estás aquí, a mi lado… a pesar de todo…
Se separó, sus ojos también empezaban a humedecerse- No me gusta verte así… -Secándole las lágrimas- me mata verte llorar… -Dulce simplemente bajó la cabeza, sin poder detener sus lágrimas- Cariño… -Le levantó la cabeza- a mi me da igual lo que tu mamá piense de mí, no me importa lo que ella diga… Pero lo que no voy a permitir es que te trate así, que te hunda y, mucho menos, que te aleje de mí… No va a ser ella la que venga a romper esto…
- ¿Qué hago? –Le preguntó-
- Vivir, ser feliz… Por primera vez en tu vida piensa en ti y en lo que te hace feliz….
- Tú eres mi vida, tú eres lo que me hace feliz…
Sonrió, sin poder evitar que una lágrima saliera- Pues ya tienes la respuesta a tu pregunta…
Sonrió por fin, aunque de medio lado y aún con miles de lágrimas en su cara, secando la lágrima que salió del ojo de Anahí- Te amo…
Eso hiso que más lágrimas salieran; se rió- Ya me hiciste llorar a mi también… -Dijo, secándose las lágrimas-
Se rió- Perdóname… -Y, dicho esto, la volvió a abrazar-
Estuvieron abrazadas un largo tiempo, Dulce no quería soltarla, se sentía protegida en sus brazos y, Anahí, tampoco intentó separarse.
- No quiero que vuelvas a decir eso de que deberías haberte puesto delante de la pistola… -Se separó para hablarle- Si tu hubieras hecho eso yo no te habría conocido…
- Pero eso solo demostró que soy una cobarde, no hice nada…
- Tenías quince años
- ¿Y qué?
- Bueno ya, no quiero volver a hablar de lo mismo… -Le palmeó el muslo- ¿Qué vas a hacer?
Suspiró- Cuando me llame le voy a decir que te amo, que soy homosexual y que me voy a quedar aquí. Si le gusta bien y si no…
- Y si no que ella haga lo que quiera, no pienses en las consecuencias que pueda tener –Le dijo, sin dejarla acabar-
- También quiero preguntarle que si alguna vez me quiso... –Añadió-
- Dile y pregúntale lo que quieras, solo no dejes que te haga cambiar de idea y, mucho menos, que te hunda, ¿vale?
Afirmó con la cabeza- Vale… -Sonrió-
- Y ahora… -Se levantó- Quiero que cojas esa guitarra y me toques algo…
Se levantó- ¿Qué? ¿Así, no más? –Se rió- Llevo años sin tocar… necesito practicar un poquito…
Le dio la guitarra- Pues practica, pero, cuando sea, quiero que me toques algo…
La cogió- Vale, te lo prometo… -Le sonrió- Es preciosa… -Dijo, admirando la guitarra- Es mucho mejor que la que yo tenía…
- Tú te mereces lamejor
- Pero debe de haberte costado muy cara Annie, de verdad que…
- Dulce, ya… -Mirándola mal-
- No es por lo que me dijo mi mamá, es que es verdad... tiene que ser muy cara y, aunque tengas trabajo, tampoco estamos como para derrochar el dinero…
- No estamos derrochando el dinero, sé que es un regalo que te hace mucha ilusión y que lo vas a usar
Suspiró- Está bien… gracias…
- No me las tienes que dar –Le sonrió- Y, mientras admiras la guitarra, te voy a enseñar todo lo demás… -Dirigiéndose a todas las bolsas que había traído-
Fue detrás de ella, con la guitarra en la mano- ¿Qué compraste?
- Cosas para el viaje, necesitábamos un bikini nuevo… -Buscando algo en las bolsas- Te compré uno a ti también, estoy segura de que te va a quedar hermoso, pero si a ti no te gusta vamos a descambiarlo…
- Vale, yo quiero ver el tuyo –Le dijo, sonriendo, sentándose en el sofá-
Sonrió pícaramente- El mío estoy segura de que te va a gustar…
Se rió- A ver…
Anahí sacó de la bolsa un atractivo bikini, color dorado.
- Está hermoso, ¿verdad? –Preguntó la rubia, admirándolo, sonrojada-
Dulce no contestó, estaba ocupada en imaginar a Anahí con ese bikini.
- Habían más colores y más modelos, pero pensé que el dorado quedaría mejor con mi color de pelo y, además me resaltaría más los ojos… ¿Tú qué crees? -Se dio cuenta de que Dulce no la escuchaba- ¿Cariño? –Dulce no contestó- ¡Cariño! –Le gritó-
- ¿Qué? –Se sobresaltó, saliendo de su “sueño”-
- ¿Qué te parece? –Señaló el bikini con una sonrisa-
- Está… está bonito… -Dijo simplemente-
- ¿Bonito? –Se rió- ¿Qué estabas pensando?
- ¿Te puedo pedir un favor? –Respondió con otra pregunta-
Lo dudó un momento- Depende… -Se rió- Dime y después te digo si lo hago o no…
- Quiero vértelo puesto antes de ir a Barcelona, ¿te lo pondrías ahora?
- ¿Ahora? –Se lo pensó un momento- Me lo pondré cuando tú me cantes algo…
- ¿Qué? –La miró mal- No me seas chantajista…
Se rió- Lo siento, pero… así es la vida, o me cantas o… te conformas con verme allá…
- Vale, te canto, pero hoy no, otro día…
- Pues “otro día” me ves con el bikini
Suspiró- Vale, te canto…
Sonrió ampliamente y, rápido, se sentó a su lado- Te escucho…
Colocándose en posición para cantar- Es una que escribí después de que mi hermana muriera, hace tiempo que no la canto y que no la toco, así que… si se me va algún gallo o algo…
Sonrió, llevando su mano al muslo de Dulce- No te preocupes, sé que te va a salir perfecto…
Dulce aspiró profundamente, relajándose para empezar a cantar. Dio algunos acordes en distintas notas, afinando un poco la guitarra y, después, comenzó con la canción. La pelirroja comenzó a tocar unos suaves acordes y, bajo la atenta y fija mirada de Anahí, comenzó a cantar:
Te marchaste sin aviso, te busqué y no estabas ya.
El destino así lo quiso, pero sé que tu alma no se irá.
Eras mi cómplice en los sueños, sabíamos que un día unidos volaríamos…
Sé que tus alas se quedan conmigo, que desde el cielo tu abrazo es mi abrigo.
Ángel divino, me cuidas del mal.
Sé que camino con tu compañía, que con tu voz se me encienden los días
Aunque tu puerta hoy esté más allá te puedo escuchar, te puedo escuchar.
Guardo el aire de tu risa que me da felicidad
Te recuerdo muy cerca mío, compartiéndome tu paz.
Tanta alegría daba verte, quererte no se olvida, aún me llueven lágrimas…
En cada libro está escrito tu nombre, en cada verso te siento cantar.
Tu mano me lleva directo a tu sombra, yo sé que una noche te voy a encontrar…
La canción acabó, Dulce intentaba no llorar y, Anahí, la miraba con una sonrisa, muy orgullosa.
- La canción es… preciosa, tocaste de maravilla esas cuerdas… y… tu voz… mágica, de verdad…
Sonrió, suspirando- Hacía tiempo que no tocaba una guitarra… -Pasando su mano por las cuerdas de ésta-
- Pues parece que llevas ensayando esa canción toda la vida…
- Solía cantarla todas las noches, imaginando que ella me escucharía…
- Esté donde esté estoy segura de que le gustó y se siente muy orgullosa de ti, igual que yo… Te quedó preciosa…
- Bueno, no exageres… desafiné en muchas ocasiones….
- ¿Desafinaste? Todo lo que yo escuché fue perfecto, genial…
A Dulce no le gustaba que la alagaran, se ponía nerviosa, así que usó ese adjetivo para cambiar de tema:
- Lo que te va a quedar genial a ti es ese bikini, así que ya estás tardando en ponértelo –Le dijo riendo-
- Bueno… lo prometido es deuda, así que… -Se levantó, con el bikini en la mano- Me lo voy a probar, vete cogiendo aire para que cuando me veas no te quedes sin oxígeno… -Le dijo, picándole seductoramente un ojo, acompañado de una sonrisa-
- Por mucho aire que coja estoy segura de que me asfixiaré nada más verte –Se rió-
Anahí se metió en el cuarto para probarse el bikini, mientras que, Dulce, se esperó a fuera, ansiosa por verla. Al cabo de más de cinco minutos Dulce escuchó como Anahí abría la puerta del cuarto, así que, rápidamente miró hacia allí. Desgraciadamente para ella, la rubia iba tapada con su albornoz.
- ¿Preparada? –Le preguntó, acercándose a ella con una sonrisa-
- Ansiosa –Le dijo, riendo-
- Coge aire… -Dijo, poniéndose en frente de Dulce, comenzando a desamarrarse el albornoz-
Despacio y sin prisas, Anahí se desamarró el albornoz y, poco a poco, se lo quitó. Ese bikini marcaba a la perfección el cuerpo de Anahí, le daban una forma más redonda a sus pechos y, el color, era ideal para su tono de piel. Lentamente la rubia se dio la vuelta, sonriendo; la parte de atrás estaba igual o mejor, el trasero se le marcaba mucho más con ese bikini. Dulce estaba perpleja, analizando milímetro a milímetro el cuerpo de la rubia, sin decir nada, casi sin respirar.
- ¿Qué tal? –Le preguntó, volviendo a voltearse-
Fue subiendo desde sus pies, a las rodillas, los muslos, su sexo, el abdomen, los pechos (se detuvo ahí un corto tiempo), el cuello, los labios y, por fin, los ojos- Estás…. Dios… -Suspiró-
Se rió- Estoy preciosa, ¿verdad?
- No, preciosa no, estás buenísima… -Dijo Dulce, volviendo a mirarla de arriba abajo-
Se sonrojó- Bueno ya, deja de mirarme que me pongo nerviosa… -Se rió, tapándose con el albornoz-
- No, no te tapes… -Le pidió, agarrándola de la mano- Mejor ven… -Jalando de ella, consiguiendo que se sentara en el sofá, aún tapándose con el albornoz- ¿Quieres que me muera en Barcelona? -Anahí simplemente sonrió, algo sonrojada- En cuanto te vea así me va a dar un paro cardíaco… -Se rió-
- Bueno… por eso me lo puse hoy, para que te acostumbres –Se rió-
- Imposible acostumbrarse a una cosa así… -Mirando hacia abajo, en dirección a los pechos de Anahí-
- Cariño, –Le levantó la cara- mi cara está aquí… -Se rió-
- Hiciste una muy buena elección –Le dijo, sin responder a eso, pegando un poco su cara con la de Anahí, mirándole los labios-
- Lo sé… -Poniendo de su parte en el acercamiento, mirando también los labios de Dulce, sonriendo-
Y, sin más, se besaron. Anahí lo hacía lentamente, pero Dulce ponía todo de su parte para profundizar y agilizar más el beso. Al final Anahí se dejó llevar y, ambas, acabaron sumergidas en un loco beso.
Dulce, solo con ver a Anahí así, estaba realmente excitada, sabía que la rubia necesitaba algo de tiempo, pero el problema ahora era parar

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:44 pm

CAPÍTULO 24
Dulce, lentamente, llevó su mano al albornoz de Anahí, abriéndolo; en ese momento Anahí se separó.
La miró- Lo siento… -Se disculpó la pelirroja- Soy una *******, necesitas tiempo, lo sé… -Se dispuso a levantarse-
- Quiero intentarlo… -Dijo en un hilo de voz-
Lo que dijo la rubia sirvió para que Dulce volviera a sentarse y la mirara, atónita.
- ¿Segura? –Le preguntó-
Guardó silencio un momento- Sí… -Respondió por fin-
- No quiero forzarte a nada y si yo…
Anahí calló a Dulce con un loco beso, a la par que terminaba de quitarse el albornoz. Dulce correspondió el beso a la perfección, llevando sus manos a la cintura de Anahí, acariciándola, cerca de su trasero. Todo iba bien hasta que Dulce comenzó a morderle el cuello, sin saber porqué, Anahí comenzó a agobiarse, pensando en si eso mismo se lo había hecho a Rubí y, rápidamente, se separó.
- No, no…. –Se alejó, asfixiada por la cadena de besos, llevándose una mano a la cabeza- Lo siento… -Dijo, con los ojos húmedos- No puedo…
Respiró hondo, tratando de que el aire llegara a sus venas y la excitación disminuyera- Dios… -Suspiró, mirando a Anahí de arriba abajo, sin poder evitarlo-
Se tapó con el albornoz, levantándose- Perdóname por dejarte así… -Le dijo-
Respiró hondo, poniéndose en pie- No te preocupes, está bien… pero… -La volvió a mirar de arriba abajo- Me voy a dar una ducha, ¿vale? –Anunció, levantándose-
- Vale…, pero no te enojes…
- No me enojo cariño, ya te dije que te tomes el tiempo que necesites… solo que… es normal que tenga calor…
- Pues sí, pero me siento mal… porque… -Su voz empezó a romperse- Yo si tengo ganas, yo lo pienso y me da hasta calor, pero cuando llega la hora… me agobio, pienso en esa estúpida y en ti y… no puedo, me bloqueo… -Explicó nerviosamente, sin poder evitar que algunas lágrimas salieran-
- Cariño… ahora lo hablamos, pero cámbiate y deja que me duche, si no… te juro que te como entera… -Anahí afirmó con la cabeza, secándose las lágrimas- No llores… -Le dijo, llevando sus manos a la cara de Anahí, secándole las lágrimas- Está todo bien, no te agobies, ¿vale? Tú tómate tu tiempo, no hay prisa… -Anahí volvió a afirmar con la cabeza y Dulce le dio un corto beso en los labios-
Después de darle ese beso se fue directa al baño. Anahí se sentó en el sofá y, simplemente, respiró hondo, intentando pensar, tranquilizarse…. Al cabo de quince minutos Dulce no salía del baño, así que Anahí entró.
- Cariño… -Dijo desde fuera de la mampara, viendo el reflejo de Dulce, escuchando como caía el agua-
- Dime
- Que… lo siento, de verdad que lo siento…
- Ya lo sé Annie, no hace falta que me pidas más veces perdón, no tengo nada que perdonarte… -Le dijo desde dentro-
Anahí escuchó que el agua dejó de caer, lo que indicaba que Dulce había terminado; sin previo aviso la pelirroja abrió la mampara, desnuda, empapada.
- ¿Me pasas la toalla? –Le preguntó-
La miró de arriba abajo- S-s-si…. –Dijo, dándole, atónita, la toalla-
Se la amarró al cuerpo, saliendo de la ducha, mirándose al espejo, acomodándose el cabello- Necesitaba esa ducha…
- Lo sé…. –Le dijo desde atrás, mirándola a través del espejo-
- Cariño… -Se volteó- Está todo bien, de verdad… No quiero presionarte ni que te agobies, tómate tu tiempo… -Repitió una vez más- Pero si sirve para algo… -Suspiró, llevando sus manos mojadas a la cara de Anahí- yo a ella no le hice nada, simplemente me quedé quieta y dejé que hiciera lo que quisiera…
- Pues sí, pero aún así te acostaste con ella… -Entre sollozos, bajando la cabeza-
Suspiró- Lo sé y no me voy a cansar de pedirte perdón… Annie, mírame… -Le pidió. Anahí levantó la cabeza, con los ojos llenos de lágrimas- No me importa esperarte, como si tengo que estar un año dándome duchas frías, no me importa… ¿sabes por qué? Porque a pesar del daño que te hice sigues aquí, conmigo, dándome cariño, cuidándome
- Si fueras otra persona te habría mandado a la mierda, pero eres tú… y… yo a ti, por mucho daño que me hagas, jamás podré dejarte… -Dulce sonrió- ¿De verdad que no te importa esperar? –Dulce negó con la cabeza- Pero es que… yo me siento mal, porque sé que tú te mueres de ganas y…
- No te preocupes por eso, yo aguanto
- ¿Y si no aguantas? ¿Y si te vas con otra?
La miró mal- No me voy a ir con otra, te amo
- Pero… pero es que yo también tengo ganas, ¡pero no sé qué coño me pasa! –Gritó con rabia-
Se rió- Cariño, no te preocupes, yo voy a esperar el tiempo que necesites… tú no te agobies
Suspiró- Te abrazaría, pero estás empapada…
- ¿Y qué? –Abrió los brazos- Venga, abrázame –Dijo, sonriendo-
- No, no, se alejó de ella… -Riendo-
- El agua no mata, venga cariño –Acercándose a ella con los brazos abiertos, riéndose
Anahí fue a echar a correr, pero, en ese momento, Dulce la agarró del brazo, volteándola, abrazándola.
- ¡Aah! ¡Me mojaste! –Dijo, intentando soltarse, riendo-
Dulce, entre risas, la llevó hasta la ducha y, con ella, se metió dentro. Anahí intentaba escapar de los brazos de Dulce, pero la pelirroja siempre había tenido más fuerza que ella, así que sus intentos no sirvieron de nada y, en menos de dos segundos, fue empapada por el agua.
- Ahora si estás mojada… -Dijo Dulce, riéndose, mojándola-
- Maldita… -Riéndose, apartándose los pelos mojados de la cara- Te vas enterar... –Y, dicho esto, la mojó a ella-
Empezaron a jugar con el agua, mojándose la una a la otra; afortunadamente la toalla de Dulce no se le había caído. En un rápido movimiento, la pelirroja le quitó el “telefonillo” de la ducha, impidiendo que la mojara y, quedando así, muy pegada a la rubia. Las dos tenían la respiración agitada por tanto ajetreo, y sus miradas estaban atentas en los labios de la otra. Poco a poco, ambas, fueron acercándose y se fundieron en un loco beso. Estuvieron así, entre beso y beso, un buen rato, hasta que Dulce se separó, pues estaba sintiendo que el calor subía y no quería que Anahí la dejara, nuevamente, a la mitad.
- Ya… -Dijo Dulce, apoyándose en la pared de la ducha, asfixiada-
- Si, ya… -Repitió Anahí, mirándola, asfixiada también-
- ¿Estás bien? –Le preguntó-
- No, ¿tú?
Se rió- No… -Aún con la respiración agitada-
Dulce miró a Anahí de arriba a bajo, tenía la ropa empapada y eso solo la hacía más sexy.
- Creo que… yo… voy a salir… -Se dispuso a salir, agarrándose la toalla para que no se le callera-
Sin que Anahí se lo impidiera la pelirroja salió de la ducha. Dulce, empapada, se dirigió al cuarto y entró allí. Anahí, por su parte, aprovechando que ya estaba empapada, decidió ducharse. Al cabo de diez minutos, Anahí salió del baño y, ahí, estaba Dulce, sentada en el sofá, ya vestida.
- ¿Te duchaste? –Le preguntó Dulce, desde el sofá-
Se rió- Sí, aproveché que ya estaba empapada… -Caminando hasta su cuarto-
Anahí se metió en el cuarto para vestirse y no tardó ni cinco minutos.
- Que rápida, ¿no?
- No soy tan lenta como tú –Le dijo, picándole el ojo, riendo-
La rubia se sentó al lado de Dulce.
- ¿Planes para esta noche? –Preguntó Anahí-
La miró- ¿Cenar, ver la tele, abrazarnos y dormir?
Se rió- ¿Nada más interesante?
- ¿No te parece interesante estar abrazada a mí toda la noche? –Le dijo melosa-
- Claro que sí, pero… ¿por qué no vamos a dar una vuelta? Te llevas la guitarra y me tocas miles y miles de canciones bajo las estrellas…
- Cariño, no seas cursi
- ¿Cursi? –Fingiendo estar ofendida, riéndose-
- Pues sí, cursi…
- ¿Entonces qué propones?
- Pues yo la verdad no tengo ganas de salir…
- ¿Por qué? ¿Estás triste?
- No, triste no… sólo… lo de mi mamá, estoy un poco preocupada, tengo miedo a su reacción…
- Cariño… -Llevó su mano al muslo de Dulce- No te preocupes, ¿qué es lo peor que puede pasar?
- Pues que me obligue a ir a vivir allí, que me diga que se siente avergonzada de tener una hija homosexual, que no tuve valor para dar la cara por mi hermana, que no me quiere…
- Ey, ey, espérate… En primer lugar, ella no te puede obligar ir a ningún lado, tú eres mayor de edad y puedes decidir por ti misma
Dulce fue a hablar, pero Anahí le hizo una seña como de que la dejara continuar.
- En segundo lugar –Continuó Anahí-, si tu mamá se siente avergonzada por tener una hija homosexual es su problema y, además, necesita un psicólogo, porque eso no tiene nada de malo… En tercer lugar, tú no tenías que dar la cara por tu hermana en ningún momento, tenías quince años y todo pasó muy rápido, no podías hacer nada y, por último, yo creo que si te quiere y mucho, por eso te protege tanto…
- ¿Ya puedo hablar yo? –Anahí le afirmó con la cabeza- Bien… ella no puede obligarme a nada, pero si puede ponerme entre la espada y la pared, la conozco y sé que lo va a hacer…
- Lo máximo que puede hacer es obligarte a dejarme e irte con ella, ¿lo harías?
- No, claro que no
- Pues ya está, no tienes por qué preocuparte
- No sé trata de lo que haga, si no de lo que me diga… tengo miedo a que me haga daño…
- No dejes que lo haga, no dejes que te haga daño y que te hunda… -Dulce suspiró- Bueno, ya… cambiemos de tema, quiero verte feliz… ¿vale? –Le sonrió, acariciándole la cara-
Afirmó con la cabeza- Oye… hay que decirle a Paula que el viernes nos vamos a Barcelona…
- Si, es verdad… me había olvidado por completo… ¿llamo a mi hermana y le digo que mañana la vamos a buscar al cole? Así nos vamos a dar una vuelta con ella y le decimos…
- Perfecto –Le sonrió-
- Pues la voy a llamar…
En ese momento, el móvil de Dulce sonó. La pelirroja se puso muy nerviosa, pues supuso que sería su mamá.
- Cariño, contesta… -Le dijo Anahí-
- No... –Se negó Dulce-
- Dul… -Cogiendo el móvil de Dulce- Contes… ¡¡¿Y esta que coño quiere ahora!!? –Dándose cuenta de que no era Blanca-
- ¿Qué pasa? ¿Quién es? –Intentando ver de quien se trataba-
- ¡Es la imbécil de Rubí otra vez!
- Déjala, no lo cojas –Le quitó el móvil de las manos-
- Sí, cógelo
- ¿Para qué? Sólo va a decir puras tonterías, solo quiere molestar…
- CON-TES-TA –Le dijo muy despacio, en tono amenazador- Con el altavoz –Añadió-
Suspiró- Está bien, como quieras… -Obedeció- ¿Bueno?
- Hola pelirroja
- Hola intensa, ¿qué quieres?
- Verte, quiero verte
- Lástima, yo no te quiero ver a ti
- A mí me da igual que tú me quieras ver o no… te quiero ver, ahora
- ¿Para qué?
- Para hablar
- ¿De qué?
- De cosas, tengo que hablar contigo
- Pero yo contigo no, así que ya deja de molestar y olvídate de mí, ¿no?
- ¿Olvidarme de ti? –Se rió- Imposible… ya te dije: me gustas y vas a ser mía
- ¿Tuya? ­Se rió- En tus sueños…
- ¿Qué pierdes? Anahí pasa de ti, ven conmigo y te aseguro que puedo hacer que la olvides…
Anahí cogió el teléfono, eso ya la había enojado- Hola estúpida, soy Anahí, solo quiero decirte que Dulce es MÍA, ¿lo captas? Tú ni en tus sueños la vas a tener. Y no, no paso de ella, estamos juntas, JUNTAS –Recalcó con énfasis-
- ¿Qué? –Dijo Rubí, atónita-
- Increíble, ¿verdad? –Se rió- Como se nota que no sabes nada del amor… si de verdad amas a alguien le perdonas todo, incluso una infidelidad… -Miró a Dulce- Pero, sobre todo, ¿sabes por qué la perdoné? Porque no sintió nada, porque no te quiere, porque no le gustó, ¡porque no significaste NADA para ella!
- ¡Cállate! –Gritó Rubí-
- Te arde, ¿verdad? –Se reía, con la única intención de hacerla rabiar-
- ¡Zorra de mierda!
Después de ese insulto Rubí colgó.
- Bueno, ya está… -Le dijo Dulce, quitándole el móvil- Si vuelve a llamar no se lo cogemos, ¿vale?
- No, no vale. Si vuelve a llamar lo cogemos y escuchamos lo que tiene que decir, ¿para qué quería verte?
- No lo sé, ya me escuchaste
- Ash… -Se levantó- Esa tipa no nos va a dejar en paz nunca…
- Si no le cogiéramos el teléfono tal vez se cansaría de llamar y nos dejaría en paz…
- Si llama es para algo
- Para molestar
Suspiró- Si no lo coges tú lo cogeré yo, ¿vale?
- Cómo quieras
- Voy a llamar a María, ahora vuelvo –Metiéndose en su cuarto-
Anahí se metió en el cuarto y, a fuera, Dulce simplemente se quedó sentada. Esperó cinco minutos, pero en vista de que Anahí no salía, para entretenerse cogió la guitarra y se dispuso a tocarla. En el justo momento en el que Dulce fue a dar el primer acorde, Anahí salió del cuarto.
- ¿Ya llamaste? –Le preguntó la pelirroja­-
- Sí, tardé tanto porque tuve que explicarle que ya volvimos… -Sonrió, sentándose a su lado-
- Te regañó, ¿verdad?
- ¿Regañarme? ¿Por qué?
- Pues porque me perdonaste… supongo que después de lo que hice…
- No –Sin dejarla acabar-, todo lo contrario, ella me decía que te perdonara, que tú me querías, que solo había sido una noche…
- ¿En serio? –Anahí afirmó con la cabeza- Pues yo pensaba todo lo contrario…
- Pues te equivocaste… -Le sonrió- ¿Ibas a tocar?
Miró la guitarra- Sí, hacía tiempo que no tocaba y quiero volver a hacerlo igual de bien que antes…
- -Cruzó las piernas, sonriendo- Adelante, te escucho…
Se rió- Me pone nerviosa tocar para alguien, de hecho no sé cómo me salió la voz antes…
- No seas tonta, venga, toca… me encanta escucharte…
Suspiró- Si se me van algunos gallos o desafino…
- No se te van a ir ningún gallo y no vas a desafinar… -Le dijo sin dejarla acabar- Venga, no seas insegura y toca…
- ¿insegura? –Se rió- Venga, vale…
Dulce, nerviosa, dejó sonar algunos acordes y, Anahí, como hipnotizada, la escuchó

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:44 pm

CAPÍTULO 25
Lunes, tres de la tarde, Dulce ya tenía preparada la comida y esperaba con ansias la llegada de Anahí. Por fin se le hizo y Anahí entró en la casa; Dulce caminó, casi corrió, hasta la puerta.
- Hola cariño –Saludándola con una amplia sonrisa, acercándose para darle un beso-
- Espera, espera… -Dijo, volteándole la cara, caminando hasta la mesa- Hoy tengo que hacer de todo… -Dijo, dejando su pesado maletín encima de la mesa-
- ¿Ya me puede dar un beso, señorita secretaria? –Se rió-
Se rió, acercándose a ella- Uno y los que quieras… -Agarrándole la cara, dándole varios cortos besos- ¿Qué tal tú día?
- Aburrido, como siempre –Le robó otro beso, pasando su mano alrededor de la cintura de la rubia- ¿Y el tuyo?
- Súper cansado… Tuve tanto trabajo que no pude ni ir a desayunar y, además, tengo que hacer unos presupuestos para mañana…
- Bueno… tú no te preocupes –La cogió, como pudo, en brazos, sentándola encima de la mesa- Ya hice la comida, está todo preparado, solo tienes que comer –Le sonrió- y, si quieres, te puedo ayudar con esos presupuestos… ¿qué te parece?
- ¿Sabes matemáticas y todo ese rollo?
- Sacaba notables en el colegio, supongo que no se me habrá olvidado
Sonrió ampliamente- Si es que tengo una novia perfecta, ¿qué más puedo pedir? –Se rió, abrazándola-
- Pues tú no sé, pero yo… -Se separó- Te pido otro beso…
Sin más, Anahí, con una sonrisa, agarró los cachetes de Dulce y la atrapó en un tranquilo beso, aunque bastante largo.
- ¿Comemos? –Le dijo Anahí, separándose con una sonrisa-
- Claro que sí… -Se alejó, dejando que Anahí se bajara de la mesa- Usted siéntese, yo lo sirvo todo –Se alejó a la cocina con una sonrisa-
Fue detrás de ella- ¿Por qué tanta amabilidad? –Se rió- ¿Me quieres pedir algo?
Se rió- No, simplemente he estado aburrida y lo más interesante que puedo hacer es servirle a mi novia la comida, ¿no?
- Pues por mi genial… -Apoyándose con una sonrisa en la encimera-
Dulce, concentrada, se disponía a servir la comida en cada plato.
- ¿No ha llamado tu mamá? –Preguntó Anahí-
- No y ojalá no lo haga
- Te costaron muchos años volver a tener una relación con ella, no quiero que eso acabe por mi culpa…
La miró- Tú no has hecho nada malo, todo lo contrario… si ella está así es porque le da la gana, porque ni yo ni tú le hemos dado motivos…
Suspiró- Tal vez no debería de haber ido contigo a México…
- No iba a dejarte un mes sola, no iba a quedarme un mes sola, eso ya lo hablamos en su momento y creo que lo pasamos muy bien, ¿no?
- Pues sí, lo pasamos genial, fueron las mejores vacaciones de mi vida, pero parece que a tu mamá no le agradó que fuera…
- Hasta ahora ella no había dicho nada, así que ha sido una mentirosa todo este tiempo –Anahí guardó silencio- Y ya, no quiero hablar más de ella… vamos a comer –Dijo ya con los dos platos en la mano, sonriendo-
Dulce llevó los platos a la mesa y, ambas, se sentaron a comer.
- Está deliciosa esta carne… -Dijo la rubia, saboreando la comida- Felicidades cariño –Se rió-
- Muchas gracias –Se rió-, la verdad es que los libros de cocina de Maite son muy buenos…
- Ya decía yo que era muy raro que lo hubieras hecho tu sola –Se rió-
Continuaron comiendo en silencio, hasta que Anahí dijo:
- Oye cariño… -Dulce la miró, comiendo- Hoy hablé con Charlie…
Alzó una ceja- ¿De qué?
- Bueno… le conté que habíamos vuelto y me dijo que le gustaría conocerte… -Dulce fue a hablar, pero ella le hizo una seña con la mano para que la dejara acabar- Me dijo que el próximo viernes hay una cena de la empresa, podemos llevar a un acompañante y tal vez podrías venir conmigo…
Se rió- ¿Cena de la empresa? ¿Con el imbécil ese a mi lado mirándote? –Negó con la cabeza- Y una mierda –Se dispuso a beber un poco de su vaso-
Suspiró- Es mi amigo, además… me haría mucha ilusión ir contigo y presentarte como mi novia...
- Es tu amigo, es tu empresa, es tu cena y son tus compañeros de trabajo, no los míos, así que yo ahí no pinto nada
- Si pintas mucho, todo el mundo va a llevar a sus novios, a sus maridos, a sus hermanos, a sus hijos… ¿por qué no puedes venir tú?
- Porque tú tienes como amigo y jefe a tu ex novio y, vale, respeto que lo consideres tu amigo, pero no me puedes pedir que yo también sea su amiga, porque no, no puedo
- Me ha demostrado que no quiere nada conmigo
Se levantó, llevando su plato y su vaso a la cocina- No voy a ir, ya, no lo quiero hablar más
- Cariño, por favor… -Se levantó con su plato y su vaso también, siguiéndola-
Se dispuso a fregar- Annie, no… -Repitió-
Le dio los platos para que los fregara- Me hace ilusión aparecer agarrada a tu mano con una sonrisa de oreja a oreja y poder decir: Esta es mi novia, Dulce… –Dulce guardó silencio- Venga, hazlo por mí, por favor…
Paró, mirándola- ¿Cuánto dura eso?
- Una hora y media, dos horas tal vez… no más…
Suspiró- Me lo voy a pensar… -Dijo, volviendo a su trabajo-
Sonrió ampliamente- Vale… ¿Te ayudo con los platos? –Acercándosele por detrás-
- No, no te preocupes –Le dijo, concentrada en su trabajo-
- Bueno, ¿entonces quieres que te ayude a alguna otra cosa? –Le preguntó con una sonrisa, pasando su mano alrededor de la cintura de Dulce. Acercando su boca al oído de la pelirroja-
- Puedes ayudarme a lo que quieras… -Le dijo con una sonrisa, secando ahora los platos-
Comenzó a darle cortos besos en la mejilla- ¿Sabes? Yo tengo un serio problema… -Haciendo más largos los besos-
- ¿Cuál? –Sin poder conseguir que su sonrisa desapareciera-
Volvió a acercar su boca al oído de Dulce- Me muero de ganas de hacerte el amor… -Con ese susurro a Dulce se le erizó la piel- pero… -Le apartó el cabello, dejando libre su cuello para poder besarlo- luego me pasa lo que me pasa….
- Annie… -Dijo, ya con la respiración agitada- Para –Pidió-
- No puedo… -Dijo, con sus manos metidas dentro de la camisa de Dulce, por la zona del abdomen, acariciándola-
Dio cortos suspiros- Para esto ahora, porque no sé si yo voy a ser capaz de pararme después… -Anahí no contestó, simplemente se pegó más a la espalda de la pelirroja, besándole el cuello-
- ¿Sabes qué soñé anoche? –Le preguntó, dándole un corto mordisco en el cuello, lo que hizo suspirar a Dulce- Que estábamos en la playa de Barcelona, en el mar, desnudas, haciendo el amor, con el amanecer…
Dulce ya no fregaba ni secaba platos, estaba realmente excitada y su respiración iba muy rápido.
- ¿No es bonito? –Le preguntó con una sonrisa y la respiración agitada-
- Precioso… pero para ya… -Intentó voltearse para quedar cara a cara con Anahí-
- No, no… -Puso más presión, pegándola a la encimera-
- Annie, te lo pido, te lo ruego, te lo suplico… no me calientes más porque te juro que me estoy empezando a perder y después no voy a poder parar…
- Yo también estoy igual que tú, no sé lo que me pasa… -Dijo, comenzando a bajar más sus manos, llevándolas al pantalón de Dulce, intentando meter la mano ahí-
Puso su mano encima de la de Anahí- No, no… -Se negó- No lo hagas
- ¿Por qué? Nos morimos de ganas, lo necesitamos…
- No, no nos morimos de ganas… -Ahora sí consiguió voltearse- Yo me muero de ganas, yo lo necesito… tú simplemente estás caliente…
- Da igual por lo que sea… -Intentó besarla-
Hizo su cabeza para atrás- No da igual… cuando esto vaya a más te vas a parar y me voy a tener que hacer un baño de hielitos para que se me baje este calentón…
Se rió, apoyando su cabeza en el hombro de la pelirroja- Lo siento… -Dijo simplemente, respirando hondo, intentando que esa excitación se le bajara-
- Más lo siento yo… -Dijo, soltando una pequeña carcajada-
Estuvieron un tiempo más así, Anahí apoyada en el hombro de Dulce, agarrándola por la cintura; hasta que la pelirroja, sin conseguir que su calor disminuyera, se separó.
- Bueno, ya… es tarde, tenemos que hacer esos presupuestos y aún hay que ir a buscar a Paula… -Anahí simplemente se quedó apoyada en la encimar, mirándola- ¿Pasa algo? –Le preguntó la pelirroja-
- Sí, no entiendo qué me pasa... Me tratas como a una reina, me quieres, me das cariño… no entiendo por qué me pasa esto… -Suspiró-
- No pienses más en eso, no tengo problemas en esperar a que tú estés segura…
- Sí, si tienes problemas… tengo miedo de que te canses de esperar por mí y te vayas a acostar con otra…
Se rió- No me voy a ir a acostar con nadie… Prefiero estar un año sin sexo a estar sin ti –La agarró de ambas manos, atrayéndolo a sí-
- Pero el sexo también es importante…
- Demasiado… -Suspiró, acompañado de una carcajada- Pero yo no quiero presionarte ni obligarte a nada, quiero que seas tú la que lo decida…
- Es que ese es el problema… Sé que jamás me obligarías a nada, me esperas, me das cariño… No entiendo por qué sabiendo todo eso…
- Bueno, ya está, olvidemos este tema, ¿vale? Mira… ¿por qué no hacemos una cosa?
Sonrió- A ver… ¿qué cosa?
Comenzó a darle suaves caricias en el brazo- Dejemos de pensar en eso, tú simplemente concéntrate en ser feliz y confiar en mi… Cuando surja pues… surgirá…
- El problema es que yo me muero de ganas…
- Yo también
- Aparentemente cuando todo empieza va muy bien, pero cuando llega la hora de… -Hizo gestos con las manos- No entiendo qué me pasa que me viene a la cabeza esa… imbécil y… tú y... la cama y… -Comenzó agobiarse-
- Cariño, ya –Volvió a pedir-, nosotras lo que necesitamos es alejarnos un tiempo de todo esto, de Rubí, de Charlie, de mi mamá, de todo… Y en Barcelona lo vamos a conseguir…
La abrazó- Estoy deseando ir…
- Yo también –La abrazó un tiempo-, pero ahora vámonos que tenemos que hacer cosas
Suspiró- Está bien…
- Tú vete empezando con esos presupuesto, yo acabo de limpiar la mesa… -Dijo, cogiendo un paño y dirigiéndose al salón-
Anahí comenzó con los presupuestos mientras Dulce acababa de limpiarlo todo. Al cabo de quince minutos Dulce se acercó por detrás a Anahí, quien estaba sentada, muy concentrada en su trabajo.
- ¿Cómo vas? –Le preguntó, dándole cortos besos en la mejilla-
- Pues mal, esto es una mierda… -Suspiró, dejando el bolígrafo y la calculadora encima de la mesa-
- A ver, seguro que no es tan difícil... –Tomó la iniciativa de sentarse en los muslos de Anahí- ¿Bien? –Le preguntó-
- Perfecto –Le dijo con una sonrisa, pasando ambas manos alrededor de su cintura-
Dulce se concentró en esos números, de un momento a otro cogió la calculadora, el bolígrafo y comenzó a hacer operaciones. En menos de dos minutos paró, enseñándole el papel a Anahí.
- Creo que este ya está…
- Cogió el papel, observando lo que había hecho Dulce- Sí, sí que está… -Dijo, sorprendida- ¿Cómo lo hiciste?
- Es fácil, mira… -Se dispuso a señalar el folio- ¿Ves este número de aquí? –Anahí afirmó- Es el total del dinero y, estos números de aquí –Señaló otros números- son el número de empleados que tiene la empresa. Básicamente lo que tienes que hacer es dividir en cantidades iguales el dinero para sacar el salario mensual de todos los empleados y, después, esto de aquí –Señaló otras cantidades- es la cantidad que se les resta a los salarios por…
- Cariño, para –Pidió, sin dejarla acabar-, pareces un loro, no me estoy enterando de nada –Se rió-, ¿cómos sabes todo eso?
- Ya te dije que sacaba notables en matemáticas, además… no es muy difícil
- ¿Cómo que no? Si yo llevo toda la mañana intentando saber qué es lo que tengo que hacer
- Para algo está el estúpido de Charlie, ¿no?
- El “estúpido de Charlie” no estaba, se tomó el día libre por problemas personales… y claro, me tocó a mí hacer todo su papeleo
- Pues ahora ya sabes lo que hay que hacer –Se levantó-
- Muchas gracias –Le sonrió-
- Muchas de nada –Se rió-
Dulce miró el reloj y se dio cuenta de algo:
- Cariño, la niña sale a las cinco, faltan quince minutos…
Suspiró- Vete tú a buscarla, yo me quedo aquí terminando esto y ya después nos vamos…
- ¿Pero venimos aquí? –Cogiendo sus cosas-
- Claro, ¿te vas a ir sin mí?
Se rió- No, claro que no –Se acercó a ella-, ¿me das un beso o estás muy ocupada?
Le dio un corto beso en los labios- Te doy un… -Otro beso- beso… -Otro beso, esta vez Dulce lo profundizó y alargó un poco-
- Te amo… -Le dijo, antes de alejarse-
- Yo también –Sonriendo, viéndola alejarse- No tardes –Pidió-
- No lo haré –Con una sonrisa, caminando hasta la puerta-
- Te voy a echar de menos
- Solo van a ser veinte minutos
- Por eso, te voy a echar de menos –Se rió-
Se rió también- Tú concéntrate en acabar eso
- Vale –Se rió-
- Hasta ahora
Dulce salió. Anahí volvió al trabajo, hasta que, al cabo de cinco minutos, un móvil sonó. La rubia miró su móvil, pero no era el de ella, llevó su vista al sofá y ahí estaba el móvil de Dulce.
- Esta mujer siempre se deja el móvil… -Se rió, agarrándolo- ¿Bueno? –Respondió, sin mirar quien era-
- ¿Dulce?
Se dio cuenta de quién era- No, soy Anahí. Hola Blanca.
- Hola, ¿me pasas a mi hija por favor?
- Tu hija no está
- Siempre que llamo lo coges tú y, causalmente –Dijo irónicamente-, nunca está… -Se rió irónicamente-
Guardó silencio un momento, analizando la información- ¿Perdón? –Preguntó atónita- Blanca, ¿estás insinuando que impido que tu hija hable contigo?
- No, no lo estoy insinuando, te lo estoy diciendo –Anahí se rió, perpleja con lo que estaba escuchando- y lo único que haces es meterle cosas en la cabeza para que se aleje de mi –Continuó Blanca-
- Te equivocas Blanca, yo no sé qué te he hecho para que pienses eso, pero te aseguro que yo no le estoy diciendo nada malo a Dulce de ti, todo lo contrario.
- Mira niña, sé perfectamente que clase de mujer eres, así que deja a mi hija en paz
- Ah, ¿sí? ¿Y qué clase de mujer soy?
- De las que lo único que quieren es disfrutar del sexo, además estoy segura de que tienes algún amante
- Blanca yo no tengo ningún amante, yo estoy enamorada de tu hija y me da igual lo que tú pienses
- ¿Enamorada? Tú no sabes ni lo que significa esa palabra… -Anahí fue a hablar, pero ella continuó- Y no voy a permitir que una… mujer, como tú, consiga alejarme de lo único que me queda
- Eres tú la que se aleja de ella y con todo esto lo único que consigues es alejarte más y más. Después de todo no estás siendo justa con tu hija
- La que no está siendo justa es ella y, de cualquier forma, tú no eres nadie para decirme esto
- Te guste o no eres mi suegra, Dulce es mi novia y, dentro de poco, será mi mujer
- ¿Qué?
- Lo que oíste
- ¿Se van a casar?
- Se lo voy a pedir

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:44 pm

Capítulo 26
- No voy a permitir que mi hija se case contigo
- Se lo voy a pedir y lo único que me importa es su respuesta, no lo que tú pienses
- Estoy segura de que solo haces esto para alejarla más de mi
Se rió- Lo que tú digas… Cuando tu hija llegue le diré que la llamaste, ¿algo más?
- ¿Cuándo se lo vas a pedir?
- Pronto
- Pero, ¿Cuándo?
- Pronto –Repitió-, no pienso decirte cuando, no me vas a arruinar la sorpresa
Sin más Blanca colgó. Anahí intentó volver al trabajo, pero esa conversación la había dejado muy nerviosa, así que fue a tomar algo de agua. Al cabo de cinco minutos, Dulce y Paula entraron.
- ¡Hola! –Gritó Paula desde la entrada-
- ¡¿Annie!? –Gritó Dulce-
- ¡En el cuarto! –Gritó la rubia-
Paula y Dulce se dirigieron al cuarto.
- Hola –Dijo Paula, abrazándola a modo de saludo-
- Hola guapa, ¿cómo estás? –Le preguntó la rubia, sonriéndole-
- Bien, muy bien, me alegro de que seáis novias otra vez –Dijo con una amplia sonrisa-
Se rió- Yo también me alegro –Dijo Dulce-
Dulce miró a Anahí y se dio cuenta de que ésta estaba algo seria.
- ¿Cariño pasó algo?
Afirmó con la cabeza-Después te cuento
- ¿Pero está todo bien?
- Sí, no te preocupes
Dudó un momento- Vale, bueno… ¿ya acabaste los presupuestos?
Negó con la cabeza- Tuve un… pequeño problema y no pude concentrarme
Alzó una ceja- ¿Qué problema?
- Después te cuento –Repitió-
- Pero...
- Pero nada, está todo bien –Le dijo Anahí-
- ¿Qué vamos a hacer? –Preguntó Paula-
- Pues… tú y yo vamos hacer una riquísima merienda mientras Annie acaba unas cosas, ¿quieres?
- ¡Sí, sí! –Dijo Paula, corriendo hasta la cocina-
- ¿Segura que está todo bien? –Le preguntó Dulce a Anahí-
- Que si… -Pasando, con una sonrisa, ambas manos alrededor del cuello de Dulce- Te amo
Sonrió- Yo también
- Gracias por hacerme la merienda –Se rió-
- De nada, esta noche me haces tú la cena –Sonrió, casi riéndose-
Riéndose- Ya decía yo que era muy raro que me hicieras algo sin pedir nada a cambio
Se rió y se dispuso a cambiar de tema- Cariño… ¿qué pasó? ¿Volvió a llamar la estúpida de Rubí?
- No, ella no fue la que llamó
- ¿Entonces quien?
- Tu mamá
- ¿Mi mamá?
Afirmó con la cabeza- Pero no te preocupes, no pasó nada
- ¿Qué te dijo?
- Nada, tonterías
- Se metió contigo, ¿verdad?
- No –Mintió-, no te preocupes
- ¡Dul, estoy esperando! –Gritó Paula desde la cocina-
- ¡Voy! –Le respondió Dulce con otro grito para que la oyera- Sé que si te dijo algo… -Continuó hablando con Anahí-
- Que no cariño… -Le dijo sonriendo, intentando que eso sirviera para convencerla-
- No voy a permitir que te trate mal, tú no le has hecho nada
- No me trató mal, está todo bien
- ¡Dul! –Volvió a gritar Paula-
- Me voy a hacer tu merienda –Le dijo a Anahí-, pero después hablamos, ¿vale?
Le sonrió- Vale
Le dio un corto beso en los labios- Te amo –Otro beso-
Sonrió- Yo también –Otro beso, pero esta vez Dulce lo alargó- Bueno, ya… -Se separó Anahí- Que si no, no paramos…
Se rió- Vale
Dulce hiso el ademán de irse pero, cuando Anahí no se lo esperaba, le robó un corto beso. Anahí simplemente se rió y, Dulce, seguidamente, le dijo:
- Ahora sí, me voy a hacer tu merienda
Se rió- Vale…
Esta vez sí, Dulce se dirigió a la cocina. Una vez allí, ella y Paula, se dispusieron a preparar la merienda. Mientras, Anahí, intentó concentrarse en esos horrorosos presupuestos. Al cabo de media hora, Anahí había perdido la paciencia con esos números tan complicados, así que fue a la cocina dispuesta a pedirle ayuda a Dulce. Al llegar allí lo vio todo sucio, lleno de harina y huevo.
- ¿Qué pasó aquí? –Preguntó Anahí, sorprendida-
- Cariño… -Comenzó Dulce, quien estaba toda manchada- Verás… -Miró a Paula, esta se rió- Lo que pasa es que… pues el libro de Maite es un desastre –Paula se rió-, aparentemente la receta es muy fácil, pero es que esto no lo hace ni un chef.. Los huevos se me rompen solos, la harina se me queda pegada en las manos –Anahí se rió-, no te rías, esto es un desastre
- Pues sí, esto es un desastre… pero no importa, ahora limpiamos. Yo necesito tu ayuda
- ¿Para qué?
- Para los presupuestos, me están destrozando la cabeza…
- ¿Qué son presupuesto? –Preguntó Paula-
- Nada, unas cosas de mi trabajo –Le respondió Anahí-
- Cariño… -Levantó ambas manos, mostrándoselas- En este momento estoy ocupada
Se rió- Ya lo sé, lo hacemos después, no tengo prisa
- Pues… por ahora deberías ayudarnos con esto, ¿no crees?
- Sí, definitivamente necesitáis ayuda –Cogió el trapo-
Anahí y Dulce, con ayuda de Paula, limpiaron todo ese desastre. Otra media hora más tarde, por fin, pudieron sentarse a merendar.
- Oigan… ¿no creen que es mejor quedarnos aquí y jugar a algo? –Propuso la niña- Ya es tarde para salir, además… -Suspiró-
- ¿Además? –Preguntó Dulce-
- Pues… -Se le humedecieron los ojos- Todavía no se me han quitado los golpes del accidente y los niños se ríen de mi… -Ya con alguna lágrima a punto de salir- dicen que parezco un monstruo
- ¿Cómo vas a parecer un monstruo? Si eres hermosa –Le dijo la rubia, con una sonrisa-
- Además, lo siento mucho, pero esos amiguitos tuyos son un poco tontos –Dijo Dulce-, tú no les hagas caso
- Yo no les hago caso, pero es que ellos me molestan y pues ya las niñas también se ríen de mi…
- Pues tú te ríes de ellas –Aconsejó la pelirroja-
- Que buen consejo… –Dijo irónicamente la rubia, mirándola mal- Díselo a tu profe
- ¿Cómo se lo va a decir a su profe? –Interrumpió Dulce- Eso solo lo va a empeorar todo
- Bueno… ¿entonces qué propones? ­–Le preguntó la rubia-
- Que le dé unos buenos cachetones a cada una
- ¡No seas bruta! –Le dijo- ¿Cómo le vas a aconsejar que pegue a la gente? No Paula –La miró-, no está bien pegar porque sí…
- No es porque sí, es porque la están molestando. Y, si hace falta, voy yo y les digo…
- Dulce, cariño, cállate –Pidió la rubia-, ¿por qué no hablas con ellas? –Aconsejó-
- Claro, ¿y qué les dice? –Volvió a interrumpir Dulce- Oye, perdona, ¿por qué me dices monstruo?
- Pues sí, básicamente eso –Respondió Anahí-
- Por Dios Anahí...
- ¿Por Dios qué? Yo creo que es una buena solución….
- ¿Buena solución? Con eso lo único que va a conseguir es que se rían más de ella, no seas bruta
- ¿Bruta? ¡Bruta tú que le dices que les pegue!
- ¡Es lo más eficaz!
Paula simplemente miraba esa conversación/discusión.
- ¿Tú ibas por tu clase pegando a la gente sin motivos?
- Sin motivos no, pero cuando los tenía claro que sí
- Ahora entiendo por qué quieres matar a todo el mundo…
Se rió- Bueno Paula, ¿tú qué piensas? Tengo yo razón, ¿verdad? –Le preguntó la pelirroja
- Pues yo… pienso que… pues… los dos consejos están bien… -Dijo, intentando no elegir ninguna de las dos opciones-
- Vas a hablar con tu profe, ¿verdad? –Le preguntó la rubia-
- No, lo que ella va a hacer es responderle a esos niños, ¿verdad? –Preguntó ahora Dulce-
- Este… Sí…
- Sí, ¿qué? –Preguntó Dulce-
- Que sí… voy a hablar con mi profe, pero también voy a responderle a los niños…
- Bien, muy bien –Aceptó Dulce-, aunque… tal vez Annie tenga razón, no deberías pegarles, simplemente responderles, ¿vale? –Paula afirmó con la cabeza-
- Y, ahora, vamos a cambiar de tema –Propuso Anahí-, Dulce y yo tenemos que decirte algo… -Le dijo a la niña-
- ¿Qué cosa?
Anahí y Dulce se miraron, después volvieron a mirar a la niña.
- Pues… ­Comenzó Anahí- Tenemos una amiga que vive en Barcelona y nos invitó a irnos para allí este fin de semana
- ¿Se van?
- Sí, pero solo es un fin de semana –Dijo Dulce-
- Pero se van…
- Solo van a ser unos días, después nos va a tener aquí para lo que quieras –Le dijo Anahí-
Paula suspiró- ¿No te enojas? –Preguntó Dulce-
- Las voy a echar de menos y me voy a aburrir mucho, pero no me enojo –Anahí y Dulce sonrieron-, pero… cuando sea grande nos vamos a ir las tres juntas de viaje
Ambas se rieron- Claro que sí, cuando seas grande nos vamos de fiesta las tres juntas –Las tres se rieron-
Pasaron la tarde jugando al parchís, a las cartas, riendo y haciendo tonterías, hasta que María interrumpió la diversión para llevarse a Paula, pues ya era tarde. María y Paula se fueron y, Anahí y Dulce, acabaron los presupuestos. Al cabo de una hora, por fin, habían terminado y estaban las dos sentadas en el sofá, pues ahí habían hecho toda la tarea.
- Dios… malditos números… -Se quejó Anahí, apoyando la cabeza en el respaldo del sofá-
Apoyó el codo en el sofá, apoyando después la cabeza en su mano- Da gracias que tienes una novia inteligente, porque si no… te mueres
Se rió- Tienes toda la razón, gracias por ser inteligente
- De nada –Se rió-
Las risas duraron unos segundos más y, después, estuvieron un tiempo en silencio, hasta que Dulce le preguntó:
- ¿Qué pasó con mi mamá?
- Nada…
- Annie, ya, dime
Se incorporó para mirarla mejor- Puras tonterías, nada más… Yo no sé que le hecho para caerle tan mal…
- ¿Por qué? ¿Qué te dijo?
- Cariño, nada, tonterías, no tiene importancia
- Sí, sí que la tiene. Dime, por favor
Suspiró- Solo me dijo que yo era la culpable de que te alejaras de ella, que te decía cosas para ponerte en su contra, que seguramente tenía amantes, que yo no sé lo que significa el estar enamorada… y, ya, no mucho más…
- ¿Qué? Pero mi mamá está loca… Te juro que cuando me llame la voy a poner en su sitio, no voy a permitir que te hable así
- Dul no, no quiero que tengas problemas con ella por mí. Además… si haces eso me va a decir que te lo dije para ponerte en su contra…
- Es que está siendo muy injusta, prácticamente no te conoce. Y soy yo la que te engañó, no es justo que te diga todo eso
- Pues no, no es justo, pero a mí lo que me importa es lo que tú pienses de mí, no lo que piense ella
- De cualquier forma…
- De cualquier forma nada –Sin dejarla acabar, pasando ambas manos alrededor de su cuello-, olvídate de tu mamá, ¿vale? –Dulce afirmó con la cabeza, sonriendo- Te amo…
Llevó sus manos a la cara de la rubia- Yo más…
Sonrió ampliamente- No, yo más…
- Bueno ya, déjate de cursiladas –Ambas se rieron-
La abrazó- Me gustan las cursiladas
Correspondió al abrazo- A mí no, yo soy más de… pasión
- Ya, ya lo sé –Se separó, riendo-
Anahí se recostó en el sofá y jaló del brazo de Dulce, consiguiendo que ésta se recostara en su pecho.
- Y también sé que te gusta que te haga esto… -Acariciándole suavemente el cabello-
Sonrió, cerrando los ojos, relajada- Me encanta…
Estuvieron así un largo tiempo, Dulce casi se estaba quedando dormida, hasta que Anahí dijo:
- Oye cariño…
- ¿Hm? –Dijo Dulce, adormilada-
- ¿Sabes que soñé anoche?
Abrió los ojos- ¿Lo de la playa? –Se rió-
Se rió- Bueno… eso era mentira, solo lo dije para…
- Vale, ya sé para que lo dijiste –Sin dejarla acabar, riéndose-, ¿qué soñaste?
- Que era el día de nuestra boda, yo estaba, con un traje de muerte, un escote de muerte, un peinado de muerte y unos tacones de muerte… -Comenzó a explicar, a la par que repartía caricias por la cara de Dulce- Entré en el juzgado y te vi ahí, hermosa, esperándome en el altar… -Finalizó el sueño, Anahí esperaba que Dulce dijera algo, pero ésta parecía no haberse dado cuenta de que Anahí había terminado- ¿No te gustaría? –Dulce fue a hablar, pero la rubia continuó- Si, ya lo sé, es cursi, pero… ¿no te gustaría?
- No, eso no es cursi… Sería lo mejor que me podría pasar en la vida y, sí, claro que me gustaría… -Anahí sonrió-
- Siempre he soñado con casarme con mi príncipe, pero bueno… ahora prefiero a las princesas rojitas… –Dulce simplemente soltó una pequeña carcajada, pues ya estaba volviendo a quedarse dormida-
- Algún día nos casaremos… -Dijo Dulce, antes de cerrar los ojos-
- Sí, algún día...
Y, en menos de cinco minutos, Dulce ya se había quedado dormida y, después de estar acariciándola un largo tiempo, Anahí, también se quedó dormida

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:44 pm

Capítulo 27
Al día siguiente, como siempre, Dulce se despertó sobre las diez de la mañana, sin Anahí a su lado. Para romper con la rutina decidió pasar la mañana tocando la guitarra y recordando viejas canciones. Después de esto dedicó dos horas a hacer la comida. Cuando ya eran las tres y estaba esperando la llegada de Anahí, ésta la llamó.
- Hola preciosa, ¿cuánto te queda? –Contestó Dulce-
- Que cariñosa, ¿no? –Se rió- ¿Cómo estás?
- Bien, esperándote con la comida hecha
- Pues lo siento mucho cariño, pero vas a tener que comer sola
- ¿Por qué?
- Voy a salir con mi hermana de compras
- Pero puedes venir a comer y a darme un besito por lo menos, ¿no?
Se rió- Me encantaría, pero me invitó a comer
- Puedo ir a buscarte y llevarte a donde quieras
Sonrió- No hace falta, ya estoy con María
- Quiero verte…
- Después me vas a ver, va a ser un ratito nada más
- Pues sí, pero te echo de menos
- Yo también cariño… Aunque… si quieres puedes venir con nosotras
- ¿Contigo y con tu hermana? ¿De compras? –Se rió- No, gracias, me volvería loca
Se rió- Pues nada, usted se lo pierde…
- Te amo
- Yo también, hasta después
- Chao... –Dicho esto colgó-
Anahí colgó y, a su lado, tenía a María, mirándola.
- Bueno… ¿A dónde vamos? –Le preguntó María, empezando a caminar al lado de Anahí, sin ninguna dirección-
Suspiró, con una sonrisa- Tengo que contarte algo… -Se detuvo, consiguiendo que María también se detuviera-
- ¿Bueno o malo? –Preguntó-
- Buenísimo, lo mejor que podría hacer en la vida…
María le hizo una señal como de que le dijera, así que Anahí, sin más preámbulos, le dijo:
- Voy a pedirle a Dulce que se case conmigo
- ¿Qué? ¿En serio? –Anahí afirmó con la cabeza, sonriendo ampliamente- Que bien, me alegro mucho –Dicho esto la abrazó-
- Estoy súper nerviosa… -Se separó, riendo- Por eso te llamé, necesito que me ayudes a comprarle un anillo, a planearlo todo y… hablar contigo de varias cosas
- Vale, vamos a comer y allí hablamos, ¿te parece?
- Claro, vámonos
Las dos hermanas se dirigieron a una hamburguesería, pues no querían gastar mucho dinero. Una vez allí:
- ¿Dónde se lo vas a pedir? ¿Cómo?
- Espérate, antes necesito contarte algo y que me digas que hacer…
- Pues venga, dime
Suspiró- Desde que… Dul y la golfa esa se… -Haciendo gestos con las manos. María afirmaba con la cabeza-… pues… Dulce y yo no hemos vuelto a… -Haciendo gestos con las manos- ¿Me entiendes?
- Pues no, la verdad es que no –Se rió­- Desde que Dulce te puso los cuernos –Dijo claramente-, ¿qué pasa?
Volvió a suspira- A ver… hemos tenido nuestros momentos de calentón…
- Eso es bueno, el sexo es una parte muy importante en la pareja
- Ese es el problema
Alzó una ceja- ¿El problema es que follais mucho? –Preguntó, sin rodeos-
- No, todo lo contrario
- ¿Cómo que todo lo contrario? Me acabas de decir que…
- Sí, pero es que no me dejas terminar de hablar… –María guardó silencio, esperando a que su hermana hablara- Hemos tenido nuestros momentos de calentón –Repitió-, pero nunca hemos podido acabarlos…
- ¿No? –Anahí negó con la cabeza- ¿Por qué?
- Porque… pues cuando estamos a punto de… -Hizo, otra vez, gestos con las manos- Me acuerdo de ella, de la golfa, me las imagino en la cama, me agobio, no sé qué me pasa… -María guardó silencio un momento- Y la pobre Dulce se queda con el calentón encima…
- Si la perdonaste es porque confías en ella, ¿no?
- Sí, yo confío en ella, por eso no entiendo que coño me pasa…
- Lo que tienes que hacer es, simplemente, dejarte llevar, no pensar en nada ni en nadie…
- Lo intento, te juro que lo he intentando
- Pues vuelve a intentarlo
- No puedo dejar a Dulce con el calentón encima, además… ella misma me para cuando lo intento, es normal
- Si no lo intentas nunca vas a conseguirlo…
- ¿Y si me vuelve a pasar?
- Pues en lugar de pensar en Rubí piensa en el calentón que sientes, en la pelirroja que te está haciendo el amor, en cómo te está quitando la ropa y, te aseguro, que no te vas a acordar ni de cómo te llamas –Se rió-
Se rió- No puedo pedirle que se case conmigo sin antes…
- Exacto
- ¿Y cómo lo hago?
- Ya te lo expliqué
Suspiró- Es difícil...
- No te dije que fuera fácil
- Bueno, vale, vamos a dejar ese tema y, ahora, hablemos del anillo… –María afirmó con la cabeza- Yo no tengo ni idea de estas cosas, así que necesito que me ayudes a elegir el anillo
- Sí, claro, ¿cuándo se lo vas a pedir?
- En el viaje… –Sonrió- Creo que las dos necesitamos desconectarnos un poco de todo, estar solas y las playas de Barcelona van a ser un muy buen lugar para eso. Me la llevaré una noche a dar una vuelta y… se lo pediré
- Pues ya está, ya lo tienes todo planeado
- No, aún falta lo más importante… ¿Qué le digo? O sea… le voy a pedir que se case conmigo, ¿cómo se pide eso?
Se rió- Pues no sé hermana, nadie me lo ha pedido nunca y yo tampoco lo he pedido. Simplemente… hazlo como te salga
- Bueno, vale, eso ahora es lo de menos. Otra cosa… necesito otro favor
- A ver, ¿cuál?
- Que me guardes el anillo hasta que me vaya de viaje, para que ella no lo vea
- Vale, yo te lo guardo. ¿Algo más? –Se rió-
Se rió- Por ahora no, pero cuando haya que empezar a preparar la boda necesito tus consejos
- Primero espérate a que Dulce te responda y ya después haces los planes de la boda
- ¿Por qué?
- Pues… no sé, ya estás dando por hecho que Dulce te va a decir que sí–Anahí guardó silencio-
En casa, Dulce, se había puesto a comer. Después de hacerlo limpió los platos y se dispuso a ver la tele. Al cabo de diez minutos, cuando su aburrimiento era enorme, le sonó el teléfono; “rezando” para que fuera Anahí, miró de quien se trataba y el nombre que apareció en la pantalla fue el de su madre.
- Hola –Respondió fría Dulce-
- Hola –Respondió de la misma forma Blanca-
Estuvieron un tiempo en silencio- ¿Qué? –Preguntó Dulce-
- ¿Qué de qué?
- No sé, eres tú la que llamas, ¿qué quieres?
- Hablar contigo
- Adelante, te escucho
- Que antipática estás, ¿no?
Se rió- Y habló la simpática... –Dijo irónicamente- Te pasaste un poco, ¿no crees?
- No, solo dije lo que pienso. Esa mujer no me gusta
- Si no te gusta es problema tuyo, yo estoy enamorada de ella y tú no te vas a meter, ¿vale?
- Soy tu madre, te conozco, sé que…
No la dejó acabar- ¿Me conoces? –Se volvió a reír, esta vez con dolor- Mira mamá… me fui de casa a los quince años, antes de eso para ti era un cero a la izquierda, no estabas en casa
- Si no estaba en casa era porque tenía que trabajar para poder mantenerte a ti y a tu hermana
- ¿Para qué? Con lo que ganaba papá teníamos de sobra, yo no quería un palacio, yo quería una familia, nada más… -Blanca guardó silencio- Me conoces tan poco que no te das cuenta de que ahora, con ella, soy feliz
- Te está engañando, es una sinvergüenza que solo sabe jugar con la gente, esa mujer es…
- ¡Mamá! –Le gritó- No te permito que hables así de Anahí. Ella nunca me ha hecho daño, ni a ti ni a mí, siempre te ha tratado con respeto y jamás ha hablado mal de ti, ¿por qué piensas que es así?
- Porque si, porque yo a las mujeres como ella las reconozco a leguas.
- ¿Sabes qué? Si me llamaste para hablarme mal de ella puedes colgar, porque no voy a escucharte
- ¿De verdad piensas que está enamorada de ti?
- Sí, está enamorada de mi, y yo de ella
- Tienes 22 años Dulce, no sabes lo que es el amor, ¡por Dios!
- ¡No soy una niña de 15 años mamá! Sé qué es el amor, estoy enamorada y me iría con ella al fin del mundo.
- Si te pidiera que te casaras con ella, ¿lo harías?
Guardó silencio un momento- Por ahora eso no va a pasar, así que ni si quiera lo voy a pensar
- Si pasa, ¿qué le dirías?
- Pues no lo sé…
- ¿No lo sabes? Se supone que estás enamorada, ¿no?
- Y lo estoy, pero ahora tenemos demasiados problemas encima como para ponernos a preparar una boda
- ¿Problemas? –Se rió- Sabía que esa mujer…
- Problemas por mi culpa, no por la suya… –Sin dejarla hablar- Y deja de meterte con ella, porque no sabes ni la mitad de la historia, ¿vale?
- Solo digo que…
- ¡No mamá, no! –Le volvió a gritar- O la respetas o te olvidas de que tienes una hija
- Qué bien… prefieres a una golfa que a tu propia madre
- ¡Que no la insultes! –Respiró hondo- Mamá no me hagas elegir entre ella o tú, porque si sigues con ese comportamiento solo vas a conseguir perderme
- Soy tu madre, tengo derecho a opinar sobre tus parejas
- ¡Una cosa es opinar y otra muy distinta es insultar! Además… tu problema es que mi pareja no te cae bien, ¿o que mi pareja es una mujer? –Blanca no contestó- Si te avergüenzas de tener una hija homosexual simplemente me lo dices y yo no vuelvo a molestarte
- No me avergüenzo de tener una hija homosexual, solo digo que estás muy confundida con esa mujer y que si vinieras un tiempo a México estoy segura de que te olvidarías de ella, de las mujeres y…
- Y me gustarían, como por arte de magia, los hombres, ¿no? –Se rió- Mamá, para tu información, además de Anahí me he acostado con otra chica –Blanca se quedó atónica- Y, si, también me he acostado con algunos chicos, pero… te puedo asegurar que con los hombres no sentí ni la mitad de lo que siento con Anahí
- Puede ser simplemente atracción sexual…
Se rió- ¿Atracción sexual? Mamá, ya no sé como decírtelo… estoy ENAMORADA –Recalcó con énfasis, despacio-
- Muy bien Dulce, no quería llegar a esto, pero no me dejas otra opción… -Suspiró- O esa golfa o tu madre, elige
- ¿Qué? En primer lugar, ¡no la llames golga! –Le gritó- Y en segundo, ¡no me puedes hacer elegir!
- La llamo golfa porque lo es y, sí, puedo hacerte elegir… de hecho lo estoy haciendo –Dulce simplemente guardó silencio- Quiero lo mejor para ti y esa mujer es todo lo contrario
- Me da igual lo que digas, no voy a elegir a ninguna de las dos.
- Dulce, o ella o yo
- Mamá, no seas pesada
- Mira Dulce… soy capaz de presentarme ahí, cogerte de los pelos y traerte a México, así que no me obligues a hacerlo…
Se rió- Bueno mamá, cuando tengas algo coherente que decirme me llamas, ¿vale?
- ¡Dulce María!
- No me llames así –Digo entre dientes, pues no le gustaba que la llamaran con ese nombre-
- Quiero que elijas
- Y yo quiero un viaje a Hawai, pero ya ves… en esta vida no se puede tener todo, lo siento. ¿Algo más? –Blanca fue a hablar, pero Dulce continuó- Ah, se me olvidaba… la próxima vez que me llames, habla de Anahí con respeto, ¿vale?

Antes de que su madre pudiera responder, Dulce colgó. Dulce, aunque intentó aparentar todo lo contrario hablando con su madre, estaba nerviosa y, ya que Anahí no estaba, aprovechó para buscar la botella de whisky y tomarse una copa. En otro lado, Anahí y María, se habían recorrido más de diez joyerías en busca del anillo, habían visto muchos muy bonitos, pero Anahí quería algo especial. Entraron en la última joyería de la zona y, por fin, lo encontró.
- ¡Ese, ese es! –Exclamó, mirándolo con una sonrisa de oreja a oreja- Ese es… -Repitió mirándolo, como si de un ángel se tratara-
- ¿Ese? –Preguntó su hermana, algo sorprendida-
La miró- Sí, ese, está precioso, ¿no?
- Pues sí, está precioso, pero también está carísimo
- Es una ocasión importante
- Me parece bien, puedes gastarte 300€ si quieres, pero… esto vale 700€ Annie…
- ¡¿Qué!? –Miró, rápidamente, el precio- Dios... ¿quieren que les pague o que ya de plano les dé los ojos?
Se rió- Es que encima ese es de oro, uno de plata es más baratito, como este… -Señaló otro anillo, de plata-
- No, no, pero es que es este… -Refiriéndose al caro anillo- ese es el anillo, estoy segura, le encantaría
- Pues como quieras, pero es bastante caro
- Me da igual, esta es una ocasión importante…
Anahí compró el carísimo anillo y, en cuanto lo hiso, las dos hermanas salieron de la joyería. Como ya habían hablado María se llevó el anillo para guardarlo y cada una se fue a su casa. Anahí entro en el apartamento y, en cuanto lo hiso:
- ¡Cariño, por fin! –Dijo Dulce, acercándose a ella, abriendo los brazos para abrazarla-
Se rió- Hola –Abrazándola-
- ¿No trajiste bolsas? –Le preguntó, separándose-
- No, porque no compré nada. La ropa que había no me gustaba, la que compró fue María –Se rió-
Al acabar esa frase Anahí acercó sus labios a los de Dulce, robándole un corto beso y eso sirvió para que, en pocos segundos, Anahí se diera cuenta de algo; así que se separó y le dijo:
- ¿Whisky otra vez?
Suspiró- Fue solo una copa, te lo prometo, mira la botella si quieres
- Me prometiste que no ibas a beber
- Lo sé, pero llamó mi mamá, me puse muy nerviosa y… necesitaba una copa, solo fue eso.
- ¿Segura? –Dulce afirmó con la cabeza- De todas formas si te pones nerviosa me llamas y hablamos, no puedes depender del whisky para tranquilizarte
- Podría el cigarro… y no te llamé porque sabía que estabas con tu hermana.
La miró mal- Bueno… ¿por qué te pusiste nerviosa? ¿Qué te dijo tu mamá?
Suspiró, caminando hasta el salón seguida por Anahí- Pues de todo… -Se sentó en el sofá. Anahí hizo lo mismo- Lo de siempre, que no le caes bien y bla bla bla, pero… esta vez me dijo que eligiera: o ella o tú
- ¿Qué? –Dulce afirmó con la cabeza- ¿Qué le dijiste?
- Pues obviamente le dije que no iba a elegir a ninguna de las dos
Guardó silencio un momento- Cariño, lo siento, pero… jo, der, tu madre es una egoísta –Dulce volvió a asentir con la cabeza- De cualquier forma a mi me da igual lo que diga de mi, tú no le hagas caso con esos comentarios, simplemente óbvialos
- No, pero es que a mí no me dan igual, ella no te puede faltar al respeto sin motivos, tú no les ha hecho nada, ni a ella ni a mí, todo lo contrario
- Pues sí, pero parece que ella no lo ve… Yo no sé que he hecho para que tu madre piense así de mi, te lo juro… -Se rió-
- Yo tampoco lo sé, de verdad que no entiendo qué le pasa… Solo dice tonterías que no tienen nada que ver con la realidad…
- Bueno, ya, dejemos de hablar de tu mamá… -Dijo, pasando ambas manos alrededor del cuello de la pelirroja-
- ¿Qué hacemos? –Sonrió, pasando sus manos alrededor de la cintura de Anahí-
- Mmm… -Fingió pensar- Dame besitos –Dijo con una sonrisa, acercando su cara a la de Dulce-
- A sus órdenes…
Y, dicho esto, con una sonrisa, Dulce dio cortos besos en la mejilla de Anahí, para, poco a poco, llegar a sus labios a la boca de Anahí y unirse así en un largo beso

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:44 pm

Capítulo 28
Después de estar un rato besándose, Anahí se separó, buscando algo en su bolso.
- ¿Qué buscas? –Preguntó Dulce-
- El móvil
- ¿El móvil? ¿Para qué? –Se rió-
Anahí no contestó, simplemente sacó el móvil.
- Ven –Le dijo, haciendo algo en el móvil-
Se acercó un poco a ella- ¿Para qué?
La miró, sonriendo- Bésame
Alzó una ceja- ¿Qué vas a hacer?
Se rió- Tú solo bésame
Dulce, aunque dudando un poco, obedeció y la besó. Cuando la besó escuchó cómo si hubieran sacado una foto, así que se separó y al hacerlo se dio cuenta de que había sido Anahí.
- ¿Qué hiciste?
Mirando la pantalla de su móvil con una sonrisa- Oh… mira qué bonita… –Enseñándole la pantalla con la foto de ese beso-
Se rió, mirando la foto- Pues sí, está hermosa, pero ¿para qué quieres la foto?
- Para tenerla, todas las parejas tienen que sacarse una foto así y tú y yo no nos habíamos hecho ninguna
Guardó silencio un momento- Tengo una idea
- -Alzó una ceja- ¿Una idea?
- Dame tu móvil –Buscando su móvil-
- ¿Para qué? –Dándole el móvil-
- Tengo ganas de joder a Rubí… -Sonrió-
- ¿Le vas a mandar la foto? –Dulce asintió con la cabeza. Anahí se rió- Se va a poner como una loca
- De eso se trata –Se rió-
- Pues como quieras, yo me voy a duchar –Se levantó- Ten cuidado con lo que haces, no la vayas a borrar
- Tranquila, no la borraré y si lo hago… podemos sacarnos otra –Se rió-
Anahí se fue a ducharse mientras Dulce se disponía a mandar el mensaje con la foto a Rubí. Al cabo de diez minutos Anahí salió de la ducha, con una toalla amarrada a su cuerpo mientras que, con otra toalla, se secaba el pelo.
- ¿Ya lo mandaste?
- Sí –Respondió la pelirroja, sin mirarla, haciendo algo en el móvil-
- ¿Y qué haces ahora? –Acercándose a ella-
- Pues estoy… -La miró y se quedó perpleja, ese paisaje dejaba mudo a cualquiera-
Se rió- ¿Estás? –Se sentó a su lado-
- Eh… estoy… pues… nada, jugando un poco con el móvil…
- Dul… -Dijo, cambiando completamente de tema-
- ¿Qué?
- Hablé con mi hermana sobre… -Haciendo gestos con las manos- Sobre mi problema… -La pelirroja asintió con la cabeza- Y… -Acercó su cara a la de la pelirroja, Dulce no hizo nada, simplemente dejó que se acercara- me dio un consejo que me gustaría intentar…
Su respiración empezaba a agitarse- ¿Estás segura? –Ya no la miraba a los ojos, ahora miraba sus labios-
- Sí, estoy segura… -Llevó sus manos a la cara de Dulce, acariciándola-
- ¿No me voy a tener que ir a dar una ducha de agua fría cuando todo termine?
Se rió- Intentaré que no…
- No quiero obligarte a nada
- No me estás obligando a nada, quiero hacerlo
- ¿Segura?
- Que si, cállate ya y bésame –Pidió-
Sin más Dulce la besó, locamente, como hacía tiempo que no la besaba; Anahí correspondió sin problemas al beso y, sin rodeos, llevó sus manos, con ansias, a la camisa de Dulce, quitándosela. Poco a poco, sin despegar sus labios, Anahí echó hacia atrás a Dulce, consiguiendo que la pelirroja quedara acostada en el sofá para ponerse ella encima. La rubia bajó sus besos al cuello de Dulce, devorándolo, mordiéndolo con ansias, dejando cada milímetro de piel roja. Dulce estaba cada vez más excitada, su respiración estaba totalmente alocada.
- Cariño, respira o te asfixiarás –Liberando el cuello de Dulce, volviendo a subir a sus labios-
Dulce simplemente soltó una pequeña carcajada y la besó, ansiosamente, como si se alimentara de los labios de Anahí. Esta vez fue Dulce la que bajó sus besos al cuello de Anahí, hiso lo mismo que la rubia, pero más salvajemente, pues con lo excitada que estaba era imposible controlarse.
- Dul... –Decía Anahí, mientras Dulce hacía su trabajo en su cuello- Dul… -Repitió, pues Dulce no respondía- Dulce…-Nuevamente Dulce no respondió- ¡Cariño! –Le gritó, separándose, riendo-
- Dime –Casi asfixiada-
Se pasó la mano por el cuello- Pareces un vampiro, me lo dejaste todo marcado…
Se rió- Lo siento, estoy… -Suspiró- estoy que no me aguanto más…
Y dicho esto Dulce cambió la situación, poniéndose ahora ella encima de Anahí.
- ¿Estás bien? –Le preguntó Dulce, antes de hacer nada más-
- Perfectamente –Le sonrió desde abajo-
La pelirroja, después de sonreír, volvió a besar a Anahí. Anahí llevó sus manos al trasero de Dulce, apretándolo, consiguiendo así pegarla más.
Se separó un momento- ¿Te he dicho alguna vez que me gusta tu culo? –Preguntó Anahí, con una pícara sonrisa-
Sonrió de la misma forma- No, que yo recuerde no… -Le dio un corto, pero caliente beso y, después, se separó- A mí también me gusta el tuyo… -Le dijo, volviendo a retomar su sonrisa-
Se rió- Sí, eso ya lo sé –Y volvieron a besarse-
Estuvieron un largo tiempo más besándose, hasta que Dulce necesitaba más y tuvo la iniciativa de llevar sus manos a la toalla de Anahí. La miró un momento.
- ¿Voy rápido? –Le preguntó la pelirroja para evitar cualquier tipo de problema o incomodidad- No quiero agobiarte…
- Estás tardando en quitarme esta toalla… -Le dijo-
Con sus manos en el nudo de la toalla- ¿Segura?
Puso las manos encima de las de Dulce- Segurísima… -Las movió, ayudando a desamarrarla
Por fin, entre las dos, quitaron esa toalla. Dulce miró el cuerpo desnudo de Anahí, de arriba a bajo, analizando cada centímetro de ese cuerpo que hacía tanto tiempo que no probaba.
- ¿A qué esperas? –Preguntó Anahí, sonriendo. Dulce la miró- Cariño… -Llevó su boca al oído de la pelirroja- Hazme el amor… -Pidió, besándole el lóbulo de la oreja- con locura, con pasión, súbeme al cielo, como solo tú sabes hacer…
Esos susurros consiguieron excitar más a Dulce, así que rápidamente obedeció al deseo de Anahí, llevando sus labios al cuello de la rubia, besándolo, bajando sus besos a los pechos de Anahí. Cuando Dulce se apoderó de uno de sus pezones, a Anahí, volvieron las imágenes de Rubí y Dulce, pero, esta vez, siguió el consejo de su hermana: cerró los ojos e intentó olvidarse de eso y centrarse en lo que Dulce hacía, en lo que estaba sintiendo y en lo que iba a pasar. Gracias a eso, por fin, las horrorosas y agobiantes imágenes desaparecieron.
Dulce continuó con sus besos, bajándolos al abdomen de Anahí, dejando varios besos ahí y después volvió a subir, quedando cara a cara con la rubia.
Llevó su mano al muslo de Anahí, acariciándolo, cerca del trasero- ¿Bien? –Preguntó otra vez-
Sonrió ampliamente- Mejor que nunca… -Dicho esto la volvió a besar-
Volvieron a unirse en un interminable beso mientras, Dulce, acariciaba sin medidas cada milímetro del muslo de Anahí. Y, poco a poco, la pelirroja, fue llevando su mano a la parte interna del muslo, acercándose peligrosamente al punto clave.
- ¿Preparada? –Preguntó-
- Lista –Respondió Anahí-
Dulce sonrió y la volvió a besar, mientras que llevaba su mano al centro de Anahí. La pelirroja, primero, masajeó suavemente el clítoris de Anahí y, sin previo aviso, entró en ella (todo esto sin dejar de besarse), provocando que Anahí rompiera el beso y gimiera. Dulce comenzó a mover rápido sus dedos, alternando sus movimientos; Anahí, con los ojos cerrados, simplemente gemía y, ahora, sus caderas empezaron a moverse, siguiendo el ritmo de Dulce. La rubia sabía que faltaba poco para llegar al cielo y quería hacerlo besando a Dulce, así que acercó sus labios a los de Dulce y los atrapó. Dulce, aceleró, a ser posible, más sus movimientos, consiguiendo así que, en menos de un minuto, Anahí llegará al clímax. La pelirroja, lentamente, sacó su mano de ahí y se hizo a un lado, dejando que Anahí respirara.
- ¿Cuál fue el consejo de tu hermana? Funcionó muy bien… -Se rió-
Se rió- Nada… solo me dijo que… -Con la respiración agitada- que me olvidara de Rubí y me centrara en lo que estaba pasando… y… pues sí, funcionó a la perfección
- Pues eso ya te lo había dicho yo carai…
- Pero no era lo mismo que me lo dijeras tú a que me lo dijera ella
- Ah, ¿no? ¿Y cuál es la diferencia?
- Ay cariño, da igual, ahora no vamos a discutir… -Dijo, dándole la vuelta a la situación, quedando ahora ella arriba- Gracias por subirme a las estrellas… -Sonriendo-
- Gracias a ti por dejar que te subiera a las estrellas–Se rió-
Anahí recostó su cabeza en el pecho de Dulce, abrazándola por la cintura.
Acariciándole el cabello- Echaba de menos esto… ya nos urgía…
Sonrió- Sí, yo también lo echaba de menos… -Se incorporó un momento- Te amo
Con una amplia sonrisa- Yo también mi amor
Se rió- ¿Sabes? –Empezó a jugar con el pelo rojo de Dulce- Me gusta que me digas así…
Se rió- ¿Por qué?
- No sé, pero me gusta… -Sonrió y volvió a su postura de antes, abrazándola-
Estuvieron un ratito así, abrazadas, en silencio. Hasta que Anahí volvió a incorporarse para decirle:
- Tengo frío… -Se rió-
Cogió la toalla que esta tirada en el suelo- Eso tiene fácil solución…
Dicho esto extendió la toalla por el cuerpo desnudo de Anahí, tapándola.
- ¿Mejor?
Sonrió- Sí
Anahí se detuvo un largo tiempo a mirar a Dulce.
- ¿Qué tengo? –Preguntó la pelirroja-
Llevó sus manos a la cara de Dulce- Se te quedaron las marcas de la pelea con Rubí… -Acariciándole la ceja, después el ojo y por último el labio-
- No importa, con citarices y todo estoy buena, ¿verdad? –Sonrió pícaramente-
Se rió- Sí, claro que sí, pero… -Apretó el labio de Dulce, ésta se hizo rápido hacia atrás, en señal de dolor- ¿Todavía te duele?
- Si me apretas sí
- No debería dolerte, tal vez deberías ir al médico para que te lo curen
- No hace falta, estoy bien
- Tú siempre estás bien… -Dijo irónicamente-
- ¿Eso que tiene que ver ahora?
- Mucho, si yo tuviera eso me dolería besarte, ¿a ti no te duele?
- Cariño… cuando estamos en un momento como el de hace cinco minutos… me importa una mierda que me duela el labio, ¿sabes?
Se rió- Pero entonces te duele, ¿no?
Rodó los ojos- Es soportable, además… con el agua de mar esto se quita rápido
Sonrió- Ya queda poquito para irnos a la playa…
- Sí, me muero de ganas
- Por cierto… -Se levantó, amarrándose la toalla a la cintura- No he llamado a Mai… -Buscando con la mirada su móvil-
- No, no, no… -Dijo, agarrándola por la cintura, consiguiendo que se volviera a acostar encima suya- Quédate aquí conmigo… -Dándole un beso en el cachete- y nos damos besos y más besos… ­Le dio un corto, pero intenso beso en los labios- Y más besos… -Le dio un suave mordisco en el mentón-
Sonriendo, a gusto con lo que Dulce hacía- Pero tengo que llamar a Mai…
- ¿Para qué? –Metió la mano por dentro de la toalla, acariciándole el abdomen-
Le agarró la mano, intentando controlarla- Para hablar con ella
- ¿De qué? –Distrajo la mano de Anahí besándole el cuello-
- Para hablar cosas que tú no puedes escuchar…
- ¿Qué cosas? –Aprovechando que Anahí se había despistado subió un poco más su mano, acercándose peligrosamente al pecho derecho de Anahí-
- Dulce, la manita quietita –Amenazó. Dulce se rió, volviendo a bajar la mano al abdomen de Anahí- Voy a hablar con Mai –Se levantó-
Se levantó también- Pues yo no te voy a rogar más que me des besitos, me voy a duchar… -Dispuesta a caminar hasta el baño-
Se rió, agarrándola del brazo- Espérate, espérate, dame un besito de despedida
- Ah, ¿ahora si quieres un besito? -Anahí asintió con la cabeza, sonriendo ampliamente- Bueno, va, solo un beso –Acercó sus labios a los de Anahí, besándola-
Anahí profundizó el beso con su lengua y, cuando más caliente estaba todo, se separó sonriendo.
- Eres mala… -Dijo la pelirroja-
- Y eso te encanta... –Dulce simplemente se rió y se volteó camino al baño- Cariño… -Dulce la miró- Me gusta ese sujetador
- A mí me hubiera gustado más que me lo quitaras
Se rió- Esta noche te lo quito, no te preocupes
Dulce, después de sonreír, se volteó y se dirigió al baño. Anahí, feliz después de lo que había pasado, buscó su móvil y marcó el número de Maite.
- ¿Diga? –Respondió Maite-
- ¿Maite Perroni? –Preguntó muy seria Anahí-
- Sí, ¿quién habla?
- Tengo que darle una noticia muy importante
- ¿Annie?
Se rió- Veo que me conoces bien la voz
- Te conozco desde hace más de diez años –Se rió- ¿cómo estás?
- Bien, muy bien, mejor que bien
- Bueno… te veo muy feliz, me alegro
- Sí, la verdad estoy genial…
- ¿Y a qué se debe tanta alegría?
Suspiró con una sonrisa- Me voy a casar Mai…
- ¿Qué?
- Sí, se lo voy a pedir cuando estemos ahí, en la playa. Ya tengo anillo y todo
- ¿Con Dulce?
Se rió- Pues claro que con Dulce, ¿con quién si no?
No respondió a esa pregunta- Annie… ¿no crees que te estás precipitando?
- ¿Precipitando? No, claro que no, ¿por qué?
Suspiró- Deberías esperar un poco…
- ¿Por qué? –Maite guardó silencio- Mai, ¿hay algo que deba saber?

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:45 pm

Capítulo 29
- ¿Te acuerdas de que la última vez que hablamos te dije que Christopher y yo no estábamos muy bien?
- Sí, me acuerdo
- Pues ya no estamos juntos
- ¿No? ¿Cómo que no? ¿Por qué no?
- Porque estoy hasta los… -Respiró hondo- estoy harta de sus tonterías
- Sabes que eso me importa, pero… ¿qué tiene que ver eso con Dulce y conmigo?
Volvió a suspirar- Tiene que ver, mucho…
- ¿Por qué?
- Porque… porque… se pasa el día pensando en ella. Una noche, estábamos durmiendo y al parecer él estaba soñando, gritando su nombre… -Anahí guardó silencio- Y, otro día… estábamos… haciendo, ya sabes, y… dijo su nombre… O sea, se estaba acostando conmigo y pensó en ella...
- De cualquier forma eso es problema de él, Dulce no tiene nada que ver.
- Pues sí, pero cuando vengan ya sabes el ambiente que va a haber, no creo que sea un muy buen momento para pedirle matrimonio, podrías hacerle mucho daño a Christopher…
- Mai… se lo voy a pedir, es hora de que Christopher lo acepte… –Maite guardó silencio- Además, no lo voy a hacer delante de todos, se lo voy a pedir a solas…
- Pero tendrán que decirle que se van a casar, ¿no? –Esta vez fue Anahí la que calló- ¿Sabes lo que le va a doler eso?
- Bueno, yo no tengo la culpa de que él siga enamorado, a estas alturas debería de haberla olvidado. ¿Por qué lo proteges tanto? Él también te está haciendo mucho daño
- Porque lo amo Annie, ya lo sabes… no me gusta verlo mal…
Suspiró- Pues lo siento, pero… Dul y yo estamos cada vez mejor y la verdad quiero dar el paso, no pierdo nada
- Como quieras, yo ya te advertí de cómo están las cosas por acá…
- Gracias, pero tal vez esto ayude a que Christopher se olvidé de ella de una vez por todas…
- Oye… tú ya estás dando por hecho que Dulce te va a decir que sí, ¿han hablado de eso?
- Pues no, la verdad es que no lo hemos hablado seriamente, pero… no creo que me diga que no… ¿no?
Se rió- No te veo muy segura…
- ¡Annie me dejaste sin toalla! –Gritó Dulce desde el baño-
- Mai… tengo que colgar
- Sí, ya escuché –Se rió-
Riéndose- El viernes antes de coger el avión te llamo, ¿vale?
- Vale, hasta el viernes, ¡te quiero!
Después de que Maite dijera eso, Anahí colgó.
- ¡Espérate! ¡Me visto y te llevo la toalla! –Le gritó Anahí-
Anahí fue a su cuarto, se vistió y se dirigió al baño.
Abriendo la mampara de la ducha- Tome usted su toalla
La cogió y se la amarró al cuerpo- Muchas gracias –Le sonrió, saliendo de la ducha- Oye cariño, mientras me duchaba se me ocurrió una cosa… -Mirándose al espejo mientras se peinaba-
Se apoyó en la parte exterior de la mampara, mirándola- ¿Se te ocurrió algo en la ducha? Miedo me das –Se rió-
- No es nada malo, no pienses mal –Se rió-
- Bueno, ¿entonces? Dime, ¿qué se te ocurrió?
- Para festejar que ya, por fin, pudiste…. –Hizo gestos con las manos. Anahí se rió- Podríamos ir a dar una vuelta, no sé… a pasear, a cenar algo…
- Pues… venga, vale, me parece bien, esto se merece un festejo –Ambas se rieron, pero SIN –Recalcó, mirándola mal- alcohol
- Y SIN cigarros –Lo dijo en su mismo tono, mirándola mal-
- No voy a fumar y tú tampoco vas a beber
- Se supone que vamos a festejar, ¿no?
- Se puede festejar sin beber
Suspiró- Vale, da igual, el alcohol es lo de menos, lo importante es estar contigo…
Sonrió- Exacto… -Se acercó a ella por detrás, abrazándola por la cintura- Mm… -Se apoyó en la espalda de Dulce, aspirando su aroma- Me encanta como hueles…
- ¿Sólo como huelo? –Sonrió, mirándola a través del espejo, aún en su trabajo de peinarse-
- No, eso solo no… –Se rió- También me gusta lo suave que tienes la piel… -Acariciándole la espalda- todos estos lunares… -Acariciando cada lunar que tenía la pelirroja en la espalda- tu cintura… -Sonriendo, bajando las manos a la cadera de Dulce- y, como ya te dije… -Le agarró el trasero con las dos manos- Tu culo y muchas cosas más que ahora están por la parte delantera -Ambas se rieron-
- Ah, no te preocupes, eso se puede solucionar fácilmente…
Y se volteó, quedando cara a cara con Anahí, sonriendo.
Se rió- No, ya, no te voy a decir… -Agachó la mirada, algo tímida-
- ¿Quién es ahora la vergonzosa? –Le levantó la cara, riéndose-
- No es vergüenza, es solo que… -Se rió- ya te dije muchas cosas
- No todas y yo quiero saberlas todas
- Yo quiero ser millonaria y vivir en un palacio, pero… no se puede tener todo cariño, lo siento –Se rió-
Se rió- ¿Eso qué tiene que ver?
Riéndose- Mucho, tiene mucho que ver…
- Vale, lo que tú digas… oye, ¿qué te dijo Mai? –Anahí guardó silencio- ¿Annie?
- Después te cuento –Se dispuso a salir del baño-
La agarró suavemente del brazo- Pero ¿pasó algo?
- No, bueno… sí, no sé… -Dulce alzó una ceja- Es complicado, después te cuento, ¿vale? –Le sonrió-
- Está bien –Sonrió-
- Te amo
Y le dio un corto beso en los labios para después salir del baño. En menos de una hora ambas se vistieron y salieron a la calle; no sabían a donde iban, pero, aún así, se agarraron de la mano y comenzaron a caminar.
- Bueno ya, cuéntame, ¿qué te dijo Mai?
- Que linda noche hace, ¿no? –Dijo Anahí, intentando cambiar de tema-
- No me cambies de tema, ¿qué te dijo Mai? –Volvió a preguntar, mirándola mal-
Suspiró- A ver por donde empiezo…
- Por el principio ­–Aconsejó-
- -La miró mal- Sé que por el principio
- Pues venga, empieza
Volvió a suspirar- Te voy a hacer un resumen, ¿vale? –Dulce asintió con la cabeza- Maite dejó a Christopher porque está harta de que cuando se acuesten te nombre a ti
Se detuvo, lo que hizo que Anahí también lo hiciera- ¿Qué?
- Lo que escuchaste –Dulce guardó silencio- Me contó que una noche estaba soñando y empezó a gritar tu nombre… -Dulce volvió a guardar silencio- Y cuando estaban haciendo… -Hizo gestos con las manos; gestos que Dulce entendió- dijo tu nombre…
- Se suponía que él ya lo tenía superado, ¿no?
- Pues sí, eso se suponía, pero al parecer Christopher está muy mal… ya no sabe ni lo que quiere… Primero te quería a ti, después a Mai, luego a la tal Daniela, después a ti otra vez, luego a Maite y, ahora, dice que a ti… ese niño está muy mal
Suspiró- Lo que me jode es que está así por mi culpa… Desde que se enteró de lo nuestro ya no es el mismo
- No te culpes también por eso, Christopher a tenido muchas oportunidades de salir adelante con Mai y lo único que hace es dañarla
- Tendré que hablar con él… -Volvió a caminar-
También continuó caminando- ¿Hablar con él? ¿Para qué?
- Para decirle que ya se deje de tonterías, sabe que yo te amo y que yo lo quiero, pero solo como amigos… que tiene una muy bella persona al lado y debería saber valorarla…
- Pues sí, pero tal vez ya sea tarde para eso, Mai dice que ya no quiere tener nada más con él, le hizo mucho daño y yo la verdad es que la entiendo…
- Maite está enamorada, haría cualquier cosa por Christopher, le perdonaría todo, sea lo que sea… -Anahí guardó silencio- Si Christopher le pidiera algo lo haría con los ojos cerrados
- Sea como sea yo no quiero pensar en él ahora… ¿vamos al parque? –Propuso- Hace tiempo que no nos tiramos en el césped a ver las estrellas… -Sonrió-
Se rió- Vamos
fueron al parque y una vez allí, como habían hablado, se acostaron a ver el cielo; Dulce recostada en el abdomen de Anahí, mientras ésta le daba suaves caricias en el cabello.
- Cariño… -Dijo la rubia-
- ¿Hum? –Dijo simplemente, con los ojos cerrados, pues las caricias de Anahí la dejaba muy relajada-
- ¿Soy yo o están empezando a caer gotas? –Preguntó, notando como algunas gotas le caían en la cara-
Abrió los ojos y, justamente en ese momento una gota le cayó en la cara- Sí, me parece que va a empezar a llover… -Dijo, incorporándose-
Parecía que la lluvia iba siendo más intensa- ¿Vamos debajo de un árbol?
Se rió- Sí, vamos
Las dos corrieron, entre risas, hacia el árbol más cercano, intentando resguardarse así de la lluvia; cuando lo hicieron la lluvia comenzó a ser más fuerte.
- Oye cariño… ¿alguna vez te han besado bajo la lluvia? –Preguntó Dulce-
Se rió- Pues… no, la verdad es que no…
- ¿Y alguna vez has bailado bajo la lluvia?
Volvió a reírse- No, ¿por qué?
La agarró de la mano- Vamos
- ¿Qué? –La miró atónita- No, no, está diluviando Dulce, vamos a coger una neumonía
- Si coges una neumonía yo te cuido y te doy mimitos, vamos, es divertido –Jaló de ella, intentando sacarla de debajo de ese árbol-
- No, no… –Soltó su mano- Cariño mírame, me puse guapa para salir, ¡no me voy a poner a bailar debajo de la lluvia!
- ¡Vámonos!
sin dejar que Anahí pudiera decir o hacer algo, Dulce la cogió en brazos y, como pudo la sacó del árbol. Anahí comenzó a gritar, pues en cuanto salió de debajo del árbol el agua calló sobre su cabello, empapándolo por completo; la lluvia era realmente fuerte.
- ¡Dulce! –Gritó Anahí, por fin la pelirroja la había soltado-
La agarró de la mano- ¡Corre! –Le dijo riéndose-
- ¡Cuando lleguemos a casa te voy a matar! –Dijo, aunque corriendo agarrada a la mano de Dulce, riéndose-
Anahí corrió sin saber a dónde, hasta que notó como Dulce se paraba y ella también lo hizo.
- ¿Y ahora? –Preguntó Anahí, apartándose el cabello mojado que caía por sus ojos y no la dejaba ver-
- Y ahora –Extendió su mano-, ¿me concedes este baile?
- ¿Qué? ¿Bailar? ¿Ahora? ¿Sin música?
- No, si quieres voy a casa, cojo la música y vuelvo –La miró mal. Anahí se rió- ¿Quieres que te cante para bailar?
Sonrió- Sí
- Era una broma
- Pues no, si tú me cantas bailamos, si no… no bailo
Dulce se vio obligada a cantar a capela mientras, ambas comenzaban a bailar despacio, pegadas, como si de un balz se tratara.
Nadie como tú para hacerme reír, nadie como tú sabe tanto de mí.
Nadie como tú es capaz de compartir mis penas, mi tristeza, mis ganas de vivir.
Tienes ese don de dar tranquilidad, de saber escuchar, de envolverme en paz.
Tienes la virtud de hacerme olvidar el miedo que me da mirar la oscuridad.
Solamente tú lo puedes entender y solamente tú te lo podrás creer.
En silencio y sin cruzar una palabra solamente una mirada es suficiente para hablar…
Nadie como tú para pedir perdón, nadie como tú valora esta canción.
Nadie como tú me da su protección, me ayuda a caminar, me aparta del dolor.
Pasarán los años y siempre estarás buscando un plan, para que se hagan realidad los sueños que soñábamos antes de ayer al dormir, hablando del tiempo que nos quedará por vivir…
- Y ya… -Dulce se detuvo- Fin de la canción –Se rió-
- Está preciosa cariño… -Dijo, pasando sus manos alrededor del cuello de Dulce-
- ¿Te gustó? –Sonrió-
- Me encantó…
- ¿Preparada para tu primer beso bajo la lluvia? –Preguntó, riéndose-
- Preparadísima –Se rió-
Dulce acercó sus labios a los de Anahí y las dos se fundieron en un loco beso, mezclado con las gotas de lluvia.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:45 pm

Capítulo 30
Viernes, diez de la mañana, la casa de Anahí y Dulce estaba tirada de arriba abajo, pues el vuelo salía en dos horas.
- ¡Ya terminé con mi maleta! –Dijo Dulce, desde el baño-
- ¡Pues yo no, a mi me queda casi todo! –Gritó Anahí desde el cuarto-
Dulce fue hasta el cuarto para ver qué le quedaba por hacer a Anahí y al llegar allí se sorprendió.
- ¿Cómo que te queda casi todo? Ahí no te cabe nada más cariño, es más… no sé ni cómo la vas a cerrar –Señalando la maleta llena de Anahí-
Miró preocupada su maleta- Es que… necesito todas esas cosas, no puedo dejar nada
- Solo vamos a estar dos días
- ¿Y qué? Hay que estar preparada para todo
se rió- Tú sabrás, yo voy a acabar de hacer unas cosas…
- No, no, espérate, tengo que salir un momento y necesito que me acabes de hacer las maletas
- ¿Qué? ¿Vas a salir? ¿A dónde?
- Al despacho de Charlie, tengo que dejarle unos papeleos allá antes de irme, va ser solo una hora –Mintió, pues en realidad tenía que ir a buscar el anillo a casa de su hermana-
- Bueno, quédate aquí, acabamos de hacer la maleta y antes de ir al aeropuerto te llevo al despacho de Charlie, no hay problema.
- Sí, si hay problema, porque… porque… pusieron controles en los aparcamientos, solo pueden aparcar los trabajadores del edificio y a ti no te van a dejar aparcar
- Eso no es problema, puedo aparcar lo más cerca posible
- No hace falta, yo vuelvo en poquito tiempo, ¿vale? –Sonrió-
Nada segura- Bueno, vale, como tú quieras… -Aceptó por fin-
Sin más explicaciones, Anahí le dio un corto beso en los labios a Dulce, rápidamente salió de la casa y se dirigió a casa de su hermana.
- Aquí tienes tu anillo… -Dijo María, haciendo la entrega del anillo a su hermana-
- Gracias –Sonrió Anahí, cogiendo el anillo, mirándolo con una amplia sonrisa-
- Mucha suerte
Sonrió- Gracias, no sé por qué, pero algo me dice que la voy a necesitar…
- ¿Por qué? ¿Dudas de la respuesta que te pueda dar Dulce?
Guardó silencio un momento- Pues… la verdad es que si, un poquito… -Admitió por fin-
- No te preocupes, todo va a salir bien, estoy segura
- Eso espero… oye, ¿y Paula?
- En el cole
- Ah, es verdad, yo quería despedirme de ella, pero bueno… dale un beso de mi parte
- Se lo daré –Sonrió- Y, bueno, ella no está, pero yo sí, ¿a mí no me das un beso?
Se rió- Claro que sí… –Seguidamente la abrazó- Gracias por todo María, de verdad… -Dándole un beso en la mejilla-
- No me tienes que dar las gracias por nada, eres mi hermana, lo mínimo que puedo hacer es ayudarte –Se separó-
- Te quiero –Sonrió-
Sonrió ampliamente- Yo también
- Bueno… me voy, porque Dul va a sospechar…
- Vale, buen viaje y en cuanto Dulce te responda me llamas
- Dalo por hecho, la primera en enterarte serás tú
- Eso espero
Anahí salió de casa de su hermana y fue, lo más rápido posible, otra vez, hasta su casa.
- ¿Ya? Qué rápido volviste –Dijo Dulce, sorprendiéndose de que Anahí estaba ahí-
- Sí, ya te dije que solo era un momento –El anillo lo llevaba guardado en su bolso-
- Pues... ya te guardé todo lo que te quedaba en la maleta, así que nos podemos ir –Sonrió-
- Genial, vámonos, me muero de ganas por llegar a Barcelona…
Cogieron sus maletas y fueron hasta el coche. Allí las guardaron en el maletero y ambas se subieron en el auto; Dulce conduciendo y Anahí de copiloto. Después de cinco minutos de camino, Anahí le preguntó a Dulce:
- Oye cariño, ¿Rubí no te respondió al mensaje que le mandaste con nuestra foto?
- Pues no y eso me extraña… Lo normal en ella es que me llame y me diga que me va a matar, pero no lo hiso –Se rió-
- A mí también me extraña, a saber qué estará planeando esa ahora…
En otro lado, Rubí estaba rabiosa por ese mensaje de Dulce y, ahora, estaba manteniendo una interesante conversación telefónica:
- ¡Tengo que romper esa relación ya! –Gritó ella-
- Pues lo tienes muy difícil reina… Ya te acostaste con Dulce y, ni así, lo conseguiste… -Le dijo alguien, desde la otra línea-
- Me da igual, esa pelirroja es mía, sólo mía… y ninguna rubia de quinta me la va a quitar
- ¿En serio te gusta tanto?
- Me encanta y haré lo que sea por tenerla, te lo juro.
En otro lado, Anahí y Dulce continuaron el camino en silencio, hasta que la rubia recordó algo.
- Mierda, tengo que llamar a Mai... –Dijo, marcando el número de Maite-
- ¿Bueno? –Respondió Maite desde la otra línea-
- Hola Mai, ya vamos camino al aeropuerto –Anunció Anahí con una sonrisa-
- Bien, ahí estaremos cuando aterricen
- Genial –Sonrió-
- Oye… ¿al final vas a… pedirle a Dulce que…?
- Sí –Dijo simplemente-
- ¿Tienes el anillo?
- Ajá –Dijo simplemente, para que Dulce no sospechara nada-
- A pesar de lo que te dije de Christopher sabes que me alegro, sé que el sueño de tu vida es casarte con una persona que realmente te haga feliz y… esa persona es Dulce
- Lo sé Mai, gracias, de verdad.
- Tienes a Dulce al lado, ¿verdad?
Se rió- Sí, pero bueno… cuando esté ahí ya te contaré todo y hablaremos
- Estoy deseando que llegue ese momento, tengo muchas cosas que contarte
- Yo a ti también
- Pues bueno… aquí te espero.
- Hasta dentro de unas horitas Mai, te quiero
Dicho esto colgó.
- ¿Qué te dijo? –Preguntó Dulce-
- Nada, que nos esperará en el aeropuerto, que me tiene que contar muchas cosas, ya sabes…
- Ah… -Concentrada en la carretera- Me muero de ganas por verte en bikini –Le dijo, sonriendo pícaramente-
Se rió- Ya te queda poco
Cuatro horas más tarde, Anahí y Dulce se encontraban bajando del avión, en el aeropuerto de Barcelona. Allí se encontraron con Maite y Christian, los saludaron muy efusivamente y se dirigieron al coche.
- ¿Christopher no vino? –Le preguntó Anahí a Maite-
- No, prefirió quedarse en casa… -Dijo Maite-
Mientras se establecía esa conversación, Christian y Dulce estaban teniendo otra muy distinta. Maite aprovechó ese momento para, en voz baja, preguntarle a Anahí:
- ¿Tienes el anillo?
- Sí, claro –Susurró-
- Después lo quiero ver
- Por su puesto, en cuanto lleguemos te lo enseño, te va a encantar… -Sonrió-
- ¿El qué le va a encantar? –Preguntó Dulce, quien se había incorporado a la conversación-
- Me va a encantar su… su… -Comenzó a balbucear Maite-
- Mi bikini –Finalizó la frase Anahí- Está hermoso, ¿verdad cariño? –Le preguntó a Dulce-
Se rió Dulce­ Sí, está precioso
Llegaron a casa de Maite y Christopher; todos esperaban encontrárselo allí, pero para su sorpresa no lo hicieron.
- ¿A dónde fue? –Preguntó Dulce-
- Habrá salido a comprar algo o… tal vez le haya llamado algún amigo… -Dijo Maite- No se preocupen, probablemente llegue en un rato
- Me muero de ganas por ir a la playa, ¿quién viene conmigo? –Propuso Christian con una amplia sonrisa-
- Yo voy, necesito ponerme morenita –Dijo Dulce, riéndose- ¿Vamos cariño? –Le preguntó-
- Mmm… vete tú, yo voy en un rato con Mai, tengo que hablar muchas cosas con ella
- Vale, como quieras –Le sonrió- Nos vemos allá –Se acercó para darle un beso-
- No, no, besos no, vámonos –Dijo Christian, agarrando a la pelirroja del brazo, llevándosela-
Dulce y Christian salieron.
- Ya, ensénamelo ya, por favor, me muero por verlo –Rogó Maite, ansiosa por ver ese importante objeto-
Sin alargar más la espera, Anahí sacó de su bolso esa pequeña cajita y se la dio a Maite con una sonrisa.
- Está hermoso, precioso, divino, lindísimo… -Decía Maite, con una amplia sonrisa, admirando el anillo-
- Me encanta… –Decía Anahí, mirando también el anillo, anonadada- Cuando lo vi me enamoré, te lo juro –Se rió-
- Estoy segura de que le va a encantar... regalando un anillo como este es imposible que te digan que no
Suspiró- Ojalá tengas razón…
La miró- ¿Crees que te va a decir que no?
- No lo sé, sé que me quiere y todo, pero lo que le voy a pedir es… muy importante, no sé que me va a responder…
- Bueno, eso es normal, hasta que no te responda vas a tener la duda, así que te recomiendo que se lo pidas cuanto antes, porque si no te vas a volver loca…
Se rió- Lo sé, pero… es que, además… su mamá me odia
- ¿Qué? Pero si te fuiste un mes a su casa en México
- Sí, pero yo no sé que le hice que… me odia... no sabes todo lo que ha pasado en tan poco tiempo
- Pues venga, estás tardando en contarme
Anahí comenzó a contarle todo lo ocurrido en el tiempo que Maite se fue. En otro lado, Rubí, nuevamente, mantenía una conversación de lo más interesante.
- ¡No me puedo creer que estén en Barcelona! –Gritaba Rubí, rabiosa-
- Pues créetelo, están allí las dos juntitas, muy felices –Decía la otra persona, al otro lado de la línea-
- Se van enterar, esto no se queda así, ¡las separaré sea como sea! –Dijo esto colgó-
En Barcelona, Anahí continuaba contándole cosas a Maite, hasta que su teléfono las interrumpió.
- A ver, espérame… -Dijo la rubia, cogiendo el móvil- ¿Bueno?
- Hola rubia
- ¿Rubia? ¿Quién es?
- ¿No te suena mi voz?
Guardó silencio un momento- Pues no, ¿quién es?
- Soy la amante de tu novia, estúpida
- ¿Rubí?
- ¿Tu novia tiene alguna otra amante?
- Mira, en primer lugar no me insultes y en segundo… ¿¡qué coño quieres!? –Gritó. Maite se sorprendió-
- ¿Cómo está el tiempo por Barcelona?
- ¿Cómo sabes que…
- Da igual como lo sé, lo importante es que lo sé. ¿Qué hacen ahí?
- Descansar, olvidarnos de ti y prometernos
- ¿Prometeros? ¿Cómo que prometeros?
- Voy a pedirle que se case conmigo
- ¿Qué?
- Te arde, ¿verdad? –Se rió- Mira golfa, ni tú ni nadie va a separarme de ella
- Eso ya lo veremos
- Dulce no va a volver a tener nada contigo
- ¿Estás segura?
- Segurísima, me quiere
- Antes también te quería y mira lo que te hiso… –Se rió- Además, ¿en serio crees que se quiere casar contigo?
- Sí, lo creo
- Pues estás muy equivocada, yo ya sé que te va a responder
- Tú no sabes nada, no la conoces
- La conozco más de lo que piensas, te va a decir que no y cuando volváis a Madrid la estaré esperando. Adiós –Dicho esto colgó-
- ¡Agg, la odio! –Gritó Anahí, colgando con rabia el móvil-
- ¿Qué pasó? ¿Quién era? –Preguntó sorprendida y confundida Maite-
- Rubí, la estúpida golfa con la que se acostó Dulce
- ¿Qué?
- Sí, nos está llamando para decirnos tonterías, no sé que coño quiere…
- ¿Ella sentía algo por Dulce?
- ¿Ella? ¿Sentir? ¡Esa no siente nada ni por sí misma! Lo único que quiere es romper nuestra relación, joderme y acostarse con ella, otra vez
- No creo que Dulce vuelva a cometer el mismo error, te ama y soy consciente de eso
- Lo sé, esta vez… -Suspiró- esta vez sí puedo decir que confío ciegamente en Dulce, después de todo esto sé que no volvería a engañarme, me consta que está muy arrepentida. Así que… ¿sabes qué? –Se levantó- Necesito que me ayudes, esta noche mismo le pediré que se case conmigo, ya no aguanto más la espera
Sonrió, levantándose- Te ayudaré con mucho gusto, ¿piensas hacer alguna cena?
- No, nada de cenas, sospecharía… Simplemente esta noche le voy a pedir que venga conmigo a pasear por la playa, a ver las estrellas y… ahí se lo pediré
Christian y Dulce pasaron toda la mañana en la playa, cuando ya casi era la hora de comer Maite y Anahí llegaron con algo de comida. Los cuatro juntos comieron y, ahora, Christian y Maite se encontraban en el mar, jugando, mientras que Dulce y Anahí, estaban tiradas en la arena, cogiendo sol.
- Por fin te veo en bikini… -Dijo Dulce, con una sonrisa y los ojos cerrados para que no le molestara el sol-
Se rió- Pues sí, ya me tienes aquí, en bikini… -Dijo, apoyando la cabeza en la palma de su mano, mirándola- A ti también te queda muy bien ese bikini
Se tapó un poco los ojos para que el sol no le molestara y la miró- Muchas gracias –Sonrió
- Oye cariño, ¿tienes algo que hacer esta noche? –Le preguntó Anahí, sonriendo-
Se rió- ¿Aparte de estar con mi novia? Pues… nada, ¿por qué?
- Porque tu novia te propone que nos vayamos a pasear por la playa, a ver las estrellas, a comernos un heladito, las dos solitas… ¿te apetece?
Sonrió- Claro que me apetece
- Vale –Sonrió, mirándola desde arriba-
Pasaron la tarde en la playa, cuando casi se iban a ir apareció Poncho, así que se quedaron un rato más. Al cabo de una hora volvieron a casa, pero Christopher continuaba sin aparecer, cosa que les extrañaba bastante.
- Tal vez deberías llamarlo –Le propuso Dulce a Maite-
- Lo pensé desde esta mañana, pero su móvil está ahí –Dijo, señalando el móvil de Christopher encima de la mesa-
- ¿Y si le pasó algo? ­Dijo Anahí, preocupada-
- ¿Pasarle algo? –Se rió Christian- No, últimamente lleva muchos días que se va, desaparece durante todo el día y no vuelve hasta la noche; no se preocupen, estará bien
- ¿Por qué desaparece? ¿A dónde va? –Preguntó Dulce-
- A emborracharse, a algún bar, a simplemente llorar donde nadie lo vea… -Respondió Poncho-
- Está muy mal, no quiere ayuda de nadie –Dijo Maite, acabando la frase con un suspiro-
Anahí y Dulce guardaron un largo silencio, hasta que la pelirroja dijo:
- Tal vez deberíamos hablar nosotras con él… -Propuso Dulce-
- ¿Vosotras? –Volvió a reírse irónicamente Christian- No, vosotras no sois las adecuadas
- Si está así es por nuestra culpa, lo mínimo que podemos hacer es hablar con él –Dijo Anahí-
- Vosotras ya hablasteis en su momento con él y creo que eso ya os lo perdono. Ahora el problema es que sigue enamorado de ti –Dijo Poncho, mirando a Dulce-
- Me da igual, haré todo lo que esté en mi mano para que él esté bien –Dijo Dulce-
- El problema es que no hay nada que esté en tu mano, simplemente necesita tiempo –Explicó Christian-
- ¿Te parece poco todo el tiempo que ha tenido? –Preguntó Anahí-
- Annie, imagínate que cuando Dulce te puso los cuernos lo hizo porque amaba a la otra y a ti ya no te quería… ¿la habrías olvidado en menos de tres meses? –Maite intentaba hacerlas entrar en razón-
- No, no la habría olvidado jamás…
- ¿Y tú Dulce? –Le preguntó ahora a la pelirroja; ésta negó con la cabeza- Pues ya está, pónganse en su lugar también…
Suspiró- Sea como sea a mi me gustaría hablar con él –Dijo Dulce-
- Pues hagan lo que quieran, yo me voy a mi casa a ducharme, las espero mañana a primera en la playa para la acampada–Se despidió Christian-
- Me voy contigo –Anunció Poncho-
Los dos chicos se fueron.
- Bueno… yo me voy a duchar –Anunció Anahí- ¿El baño? –Le preguntó a Maite-
- Al fondo a la derecha –Le indicó la morena-
Anahí fue al baño para ducharse. Dulce y Maite se quedaron solas en el salón, sentadas en el sofá.
- ¿Cómo estás? –Preguntó Maite-
- Bien, ahora bien, supongo que Annie ya te habrá contado…
- Sí, me contó y, con todo respeto, déjame decirte que eres una idiota… ¿Cómo te acuestas con otra? ¿Estás loca?
Suspiró- Lo sé, soy una estúpida, no sé que me pasó… Gracias a Dios Annie me perdonó, porque te juro que si no lo llega a hacer me muero… no podría vivir sin ella
- Pues sí, pero te perdonó porque eres tú. Si llega a ser cualquier otra persona, no las hubiera perdonado jamás…
- ¿Y por qué a mi si?
- Porque eres tú, porque eres SU pelirroja… -Se rió. Dulce sonrió- Por muchas cosas que hagas siempre te perdonará, cuando se ama se perdona todo…
- Como tú con Christopher, ¿no?
Sonrió de medio lado, hablar de él la incomodaba- Tal vez, pero bueno, estamos hablando de ti… -Intentó evadir el tema- ¿La quieres?
- Claro, la amo
- No le hagas más daño Dul, no se lo merece
- Lo sé, nunca me perdonaré haberle hecho tanto daño... te juro que no volverá a pasar nada parecido
- Bueno y… ¿No han pensado en… madurar la relación?
Alzó una ceja- ¿Madurar la relación? ¿A qué te refieres?
- Pues… no sé… casarse, tener hijos… -Dulce simplemente se rió, cosa que extrañó a Maite- ¿Por qué te ríes? ¿No te gustaría?
- Sí, claro que me gustaría, me encantaría, pero…
- ¿Pero?
- Pues no sé, aún es temprano para hablar esas cosas
- ¿Temprano?
- Pues sí, ¿cuánto tiempo llevamos juntas? ¿Cuatro meses? ¿Cinco?
- ¿Y para qué quieres más? Está más que claro que se aman, la una no puede vivir sin la otra, ¿a qué hay que esperar?
- Ya vivimos juntas, no hace falta casarse. Casarse es simplemente firmar un papel y sí, me gustaría hacerlo algún día, pero hay tiempo para eso…
- La vida es corta Dulce, Dios no lo quiera, pero tal vez mañana te atropelle un coche y no puedas casarte. Ya sabes lo que dicen: vive como si fuera el última de tu vida
- Mai, no me puedo cuidar ni a mí misma, ¿cómo voy a cuidar a un niño?
- Bueno, tal vez eso no, pero casarse…
Afortunadamente para Dulce su móvil sonó, salvándola de esa conversasión.
- ¿Bueno?
- Hija, ¿dónde estás? –Preguntó su madre-
- ¿Mamá, qué quieres?
- Estuve llamando al teléfono fijo de tu casa y nadie responde. ¿Dónde estás?
- No estoy en mi casa
- Ya, eso ya lo supuse, ¿dónde estás? –Volvió a preguntar-
- En Barcelona
- ¿En Barcelona? ¿Qué haces ahí?
- Voy a pasar un fin de semana con unos amigos…
- ¿Sin Anahí? Bien, muy bien hija…
- No mamá, Anahí también vino conmigo, es mi novia
- Es tu novia, pero no hace falta que esté pegada a ti todo el día. ¿Es que no se separan ni para ir al baño?
- Sí de hecho ella está en el baño
Blanca obvió ese comentario- ¿Cuándo vuelven?
- El lunes
- Bien, el lunes te llamaré, adiós
y sin dejar que Dulce pudiera decir algo, Blanca colgó.
Suspiró- Madres… -Dijo Dulce, pues Maite la miraba fijamente-
Se rió- Oye… ¿qué le pasa a tu mamá con Annie? Me contó que la odia
Se rió- Eso mismo me gustaría saber a mí… Mi madre está loca, no sé lo que pasa, dice que Annie juega conmigo, que me pone los cuernos y miles de cosas más…
En lo que restaba de tarde la pasaron las tres juntas, contándose anécdotas y riendo. Llegó la hora de la cena y Maite les preguntó:
- Estáis de suerte, hoy haré lo que queráis para cenar, ¿qué queréis?
Se rió- Gracias Mai, pero Dul y yo nos vamos a dar una vuelta y ya nos comemos algo por ahí –Explicó Anahí-
- Vale, como quieras –Dijo Maite-
- Yo voy a coger una chaqueta y ya nos vamos –Dijo Dulce, caminando hasta el cuarto en el que tenían las maletas-
En ese momento, aprovechando que Dulce no estaba, Maite deseó suerte a Anahí:
- ¿Tienes el anillo? ­Le preguntó-
Respiró hondo- Sí, está aquí dentro –Refiriéndose a su bolso-
- Mucha suerte –Le sonrío-, ojalá todo salga bien
- Sí, ojalá… -Suspiró-
- ¿Ojalá que? –Interrumpió Dulce, con la chaqueta ya puesta-
- Eh… nada, que ojalá Christopher esté bien –Mintió Anahí-
- Seguro que sí está bien, no se preocupen… –Dijo Dulce- Probablemente lo único que le pasa es que no nos quiere ver…
Anahí y Dulce salieron de la casa y se dirigieron a un bar cercano, donde cenaron una rica ensalada, unos deliciosos espaguetis y, cuando terminaron, fueron a pasear por la playa dónde habían pasado la tarde. La playa estaba muy tranquila y solitaria, la recorrieron casi entera, agarradas de las manos.
- Cariño, ven… sentémonos… -Pidió Anahí, sentándose en la arena, jalando de Dulce para que ella también lo hiciera-
- Que linda noche hace –Dijo Dulce, sonriendo, mirando el cielo estrellado-
- Sí –Dijo simplemente, sonriendo-
Era el momento en el que Anahí tenía que sacar el anillo, pero no sabía cómo hacerlo, estaba muy nerviosa y Dulce se daba cuenta.
- Cariño, ¿te pasa algo? –Le preguntó la pelirroja-
- Sí, estoy preocupada por Christopher –Usó eso como excusa-
- No te preocupes, seguro que está bien
- Lo mismo pensábamos la otra vez y al final se había caído por las escaleras… -Suspiró- Si cuando volvamos no está deberíamos ir a buscarlo
- Vale, tienes razón
Estuvieron un corto tiempo en silencio. Anahí tenía que hacerlo ya, así que respiró hondo y comenzó:
- Dul… -Dulce la miró- Es que… -Sonrió nerviosamente-
Se rió- ¿Es que? –Anahí se rió- Annie, ¿me quieres decir algo?
- Sí, en realidad sí…
Sonrió- Pues venga, estoy aquí escuchándote
- Es… difícil…
Alzó una ceja- ¿Difícil? Me das miedo… -Se rió- ¿Tiene que ver con Charlie?
- ¿Con Charlie? No, claro que no…
- ¿Con Rubí?
- No, ella tampoco
- ¿Mi mamá?
Se rió- No cariño, es de nosotras…
- Ahora sí que me das miedo… -Se empezó a preocupar- ¿Qué pasó? ¿Qué hice?
Sonrió y le palmeó el muslo- Nada, no hiciste nada, no te preocupes
- ¿Es bueno o malo?
- Es de nosotras, de nuestra relación y, al menos para mí, es bueno…
- Pues venga, dime
Sonrió nerviosamente- Antes quiero que sepas que nunca en mi vida había estado tan nerviosa…
- Nerviosa me estás poniendo a mí, dime ya por Dios –Se rió-
- Cierra los ojos –Pidió-
- ¿Qué?
- Que cierres los ojos –Repitió-
- ¿Qué me vas a hacer? -Se rió-
Se rió- Nada tonta, tú solo cierra los ojos…
Obedeció y cerró los ojos- ¿Un striptease?
- Algún día te lo haré, pero no, no es eso –Se rió, buscando la caja del anillo en su bolso-
Anahí ya tenía la cajita en las manos, abierta, con el anillo visible, pero no se atrevía.
- Cariño… estoy esperando –Decía la pelirroja, con los ojos cerrados, ansiosa por saber qué iba a hacer Anahí-
- Vale… -Respiró hondo- Primero quiero que me escuches y, cuando yo te avise, abres los ojos, ¿vale?
- Vale –Aceptó Dulce-, pero ya, dime
- Bien… -Volvió a respirar hondo, como si le faltara el aire- Jamás he hecho esto y jamás pensé que sería yo la que diera el paso, pero… siempre he soñado con hacer algo así, es un momento mágico y quiero hacerlo contigo…
- ¿Me vas a regalar un consolador? –Se rió pervertidamente-
- ¡Dulce! -Riéndose-
Se rió- Es que con lo que me estás diciendo…
- Bueno, ya, abre los ojos –Dijo por fin, pues parecía que no sería capaz de explicarse-
Dulce, por fin, abrió los ojos y se encontró a la rubia sonriendo; bajó la mirada a sus manos y ahí vio una pequeña caja con un brillante anillo.
- ¿Y eso? –Preguntó casi con la boca abierta-
Nuevamente respiró hondo y le agarró una de sus manos- Dulce… ¿te quieres casar conmigo? –Preguntó por fin-

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:45 pm

Capítulo 32
- ¿Casarnos? –Decía Dulce, desconcertada, mirando el anillo atónita-
- Sí… -Hubo un largo silencio, Dulce alternaba su mirada entre los ojos de Anahí y el anillo- Tú me dijiste que sería lo más bonito que podría pasarte, a mi me hace mucha ilusión casarme contigo y pues… quiero pasar mi vida contigo…
Por fin la miró- Sí, lo dije, pero te dije que algún día me gustaría, no ahora… -Anahí guardó silencio- ¿Por qué ahora? No hay prisa, somos jóvenes, tenemos toda la vida por delante…
- Dulce, tengo 26 años, ya encontré al amor de mi vida, ¿para qué esperar?
- Tú tienes 26 años, pero es que yo apenas tengo 22 Annie…
- ¿Qué importa la edad? Nos amamos y…
- Sí, si importa… –Sin dejarla acabar- Me queda mucho por vivir, casarse significa…
- ¿Qué significa? Ya vivimos juntas, lo compartimos todo, ¿qué significa casarse? No cambiaría nada
Suspiró- También está mi mamá…
- Deja de poner excusas, sabes perfectamente que aunque no nos casemos tu mamá va a seguir molestando. Si la respuesta es que no dímela clara
- No, yo no he dicho que no, pero… -Volvió a suspirar- Annie, es una decisión muy importante, entiende que dude…
- Pues no, no entiendo que dudes. Si se supone que me amas no tienes motivos para dudar… –Dulce guardó silencio- Te lo voy a preguntar una última vez Dulce… ¿quieres casarte conmigo? –Volvió a preguntar-
Miró el anillo y luego la miró a ella- No sé Annie, no sé… -Dijo, realmente confundida-
Se rió irónicamente y cerró la cajita, guardándola en su bolso- Genial… -Dijo irónicamente, levantándose-
- Cariño, no te vayas… –Pidió, levantándose y agarrándola de la mano- Entiéndeme, casarme contigo significaría dar de lado a mi mamá, jamás me lo perdonaría…
- ¡Pues no, no te entiendo! –Gritó, separándose- Esta vez no te entiendo. Aunque no nos casemos tu madre va a continuar diciéndote miles de cosas mías. ¿Necesitas el permiso de tu mamá para ser feliz?
- No, solo quiero esperar a ver si podemos normalizar las cosas con ella
- ¿Normalizar las cosas con tu madre? –Se rió- Tu madre no quiere normalizar nada, ¡todo lo contrario! –Dulce volvió a guardar silencio-
- De cualquier forma estamos muy bien así, ¿por qué quieres casarte?
- Porque ya tengo 26 años Dulce, llevo toda mi vida de un lado para otro… ya encontré a esa persona que me hace feliz, es hora de formalizar mi vida, ¿tan difícil es de entender?
- No, te entiendo perfectamente, lo que tú no entiendes es que yo tengo 22 años y…
- ¡¿Y eso que tiene que ver!? –Gritó, harta de esa conversación- Si yo con 22 años hubiera encontrado al amor de mi vida me habría casado sin dudarlo… -Una vez más Dulce se calló- Y, lo siento, pero con esto me estás demostrando muchas cosas…
- ¿Qué cosas?
Guardó silencio un momento, dudando en si decir o no lo que pensaba- Ni si quiera cuando te acostaste con Rubí dudé de que estabas enamorada de mi, pero… ahora… ahora, sí que lo dudo…
- Lo que me faltaba… Me parece muy fuerte que después de todo dudes que te amo, ¡por dios!
- ¿Y qué quieres que crea? ¡Si alguien te pide matrimonio y estás enamorada de esa persona, jamás le dirías que no!
- ¡Pues yo sí! ¡Tengo 22 años, joder!
- ¡Que eso no tiene nada que ver! –Gritó con rabia Anahí-
- ¿Cuáles son tus planes Anahí? ¿Nos casamos el mes que viene y dentro de 6 meses adoptamos un niño? Por Dios… todavía no me sé ni cuidar a mí misma, ¿¡cómo me voy a poder a cuidar a un niño!?
- ¡Yo no he mencionado nada de tener niños! –Suspiró- Te estoy pidiendo que te cases conmigo, no que te quedes embarazada ni que adoptemos a un niño…
Esa discusión estaba cada vez más alterada. A Anahí le había dolido mucho que Dulce la rechazara de esa forma, pero, por otro lado, la pelirroja estaba muy decepcionada con Anahí, pues había dudado de su amor.
- No es justo que porque te diga que no me quiero casar contigo tú dudes de que no estoy enamorada de ti… Sabes perfectamente que te amo
- Pues lo siento, pero si se supone que me amas no es normal que me digas que no…
- Te amo, pero no estoy preparada para casarme, para tener niños, para pagar una hipoteca, para… ¡Dios! –Gritó agobiada-
- ¿Tener niños? ¿Pagar una hipoteca? Dulce, ¿qué dices? Ya vivimos juntas, ya pagamos un alquiler, no te he hablado de niños, ¡solo te estoy pidiendo que te cases conmigo, nada más! -Dulce se volteó, agobiada, mirando el mar- No te entiendo… -Decía Anahí, mirándola de espaldas-
Se volteó furiosa- ¡Yo tampoco te entiendo a ti! Hasta hace una semana me odiabas, no querías volver conmigo, eres incapaz de hacer el amor conmigo… ¡¿Por qué esa estúpida idea de casarnos ahora?!
- ¿Estúpida? –Se rió dolorosamente-
Eso le había dolido a la rubia, su voz se quebró y los ojos se le llenaron de lágrimas.
- Me costó muchísimo volver a ser la misma de antes y lo sabes, jamás me habían hecho tanto daño como me lo hiciste tú y, a pesar de todo, te perdoné… Cuando te perdoné quise empezar de cero y… ¿qué mejor que una boda? Bueno, pensé que era una buena idea, pero ya veo que tú piensas que es una “estúpidez”
Suspiró- Lo siento, no quise decir estúpida, pero…
- ¡Pero lo dijiste! –Le gritó, sin dejarla acabar- ¿Y sabes qué? -Sacó la cajita y la abrió, sacando el anillo- A la mierda mi estupidez y a la mierda tú también… -Dejó caer el anillo al suelo y, con lágrimas en los ojos, se volteó, dispuesta a irse-
- ¡Annie! –Le gritaba mientras recogía el anillo del suelo- ¡Annie! –Volvió a gritar, mientras corría detrás de la rubia y ésta no paraba- ¡Anahí, por Dios!
- ¿¡Qué!? –Se detuvo, volteándose, secándose las lágrimas con rabia-
- Estamos en Barcelona, habíamos dicho que este iba a ser un viaje para descansar y estar juntas… no quiero que nos peleemos. Toma… -Le dijo, dándole el anillo-
- No, no lo quiero
- Annie, toma –Intentando que Anahí lo cogiera-
- ¡Que no! –Gritó, tirando el anillo nuevamente a la arena- Me da igual que estemos en Barcelona, esta vez si te pasaste… -Dijo, bajando la cabeza, dejando que sus lágrimas salieran-
- Perdóname, soy una estúpida, me puses nerviosa y ya sabes que digo las cosas sin pensar…. –Le levantó la cara, secándole las lágrimas-
- No es solo eso… –Se separó, sin dejar que la tocara-
- Ahora no es el momento para casarnos cariño… han pasado muchas cosas, mi mamá está en contra, tenemos todo el tiempo del mundo… -Recogió el anillo del suelo- Es mejor que esperemos un poco a que pasen los problemas… Guarda el anillo para cuando sea el momento –Intentando, nuevamente, dárselo-
- ¿Qué problemas? Me dijiste que no ibas a dejar que tu mamá se metiera entre nosotras, ¿no? Aparte de eso no tenemos ningún problema, si no te quieres casar conmigo porque no estás enamorada me lo dices, pero no pongas excusas.
- ¡Que si te amo, joder! –Gritó- Simplemente… no me siento preparada y creo que no es el momento, ¿tan difícil es de entender?
- Sí, es difícil, muy difícil…
- Pues lo que yo no entiendo es que dudes de que te amo, eso sí que es difícil de entender
Anahí guardó silencio un tiempo y, de repente, dijo:
- ¿Sabes qué? Esto es una estupidez, no sé cómo pude llegar a creer que la orgullosa de Dulce se casaría conmigo… -Se volteó, nuevamente dispuesta a irse-
- ¿Eso que tiene que ver? –Dijo, agarrándola otra vez de la mano- Me encantaría casarme, pero no ahora
- ¡Es que tal vez después sea demasiado tarde! Yo no voy a guardar ese anillo hasta que tú decidas si casarte o no conmigo. Si te quieres casar conmigo me lo dices ahora, y si no, me dejas de una vez
- Ahora mismo no me quiero casar, pero tampoco te quiero dejar, ¿vale? –Anahí se rió irónicamente- Annie, ya, ¿no? Yo te amo y quiero estar contigo, pero no me quiero casar, ¿lo entiendes?
- No, no lo entiendo
Suspiró- No quiero discutir más... se supone que deberíamos estar abrazadas, paseando, felices, pero no, estamos aquí discutiendo por una tontería…
- ¡No es una tontería! Al menos para mí es una cosa muy seria
- Para mí también, pero ahora no es el momento –Repitió. Anahí simplemente suspiró, negando con la cabeza- Olvidemos este tema ya, por favor… -Pidió-
La miró- No, es que yo no lo puedo olvidar… De verdad que esto me dolió Dul, no estaba segura de que me ibas a decir que sí, pero jamás pensé que me fueras a rechazar…
- ¿Rechazar? Annie, por Dios… no te estoy rechazando, de hecho te estoy diciendo que te amo, simplemente no estoy preparada para casarme… Tal vez tú con 22 años eras más madura que yo y si hubieras encontrado el amor de tu vida te hubieras casado, pero yo no soy así, lo siento…
- La madurez no tiene nada que ver, para la edad que tienes eres muy madura…
- Bueno, por lo que sea, lo importante es que no me siento preparada
- Vale, no voy a insistirte más, ya está…
Después de esa frase estuvieron un largo tiempo en silencio, Anahí con la cabeza gacha y Dulce mirándola desde arriba.
- Guarda el anillo –Pidió Dulce, rompiendo el silencio-
- No, ya te dije que no lo quiero guardar…. Al menos yo no voy a volver a dar el paso, así que no necesito ningún anillo
- Bien, entonces lo guardo yo… –Dijo, guardando el anillo en la cajita- Aunque no me lo vaya a poner… está hermoso, muchas gracias…
- Si no te lo vas a poner no me des las gracias –Le dijo, fríamente-
- ¿Vas a seguir enojada?
Suspiró y la miró- No estoy enojada, esto no me enojó, me dolió… es distinto...
- Lo siento… -Anahí simplemente se calló-
Volvieron a mantener un largo silencio, las dos ahí de pie, la una en frente de la otra, sin mirarse y sin mover ni un ápice. Harta de esa incómoda situación Anahí se sentó en la arena, de cara al mar; seguidamente Dulce también se sentó a su lado.
- Annie… -Anahí la miró- Sé que no es el momento y tal vez cuando te lo diga me voltees la cara, pero sé que no tendré otro momento como este, así que debo aprovecharlo… -Anahí alzó una ceja, sin entender lo que Dulce quería decir- ¿Te acuerdas de tu sueño?
Guardó silencio un momento, intentando recordar- ¿Qué sueño? –Preguntó, sin acordarse de ningún sueño-
- El sueño que te tuviste… en el que estábamos en el mar… y… estábamos desnudas y…. –Anahí garraspó y volvió a mirar el mar, nerviosa- ¿Te acuerdas? –Volvió a preguntar-
- Sí, sí me acuerdo –Dijo en un hilo de voz-
- Y... no sé…. No… no te…
Anahí la miró muy mal, así que la pelirroja se calló.
- Mira Dulce, en este momento debería de darte una cachetada–Le dijo, mirándola realmente mal. Dulce agachó la cabeza-, pero… tienes razón… -Dulce la miró- No vamos a tener otro momento como este…
Sonrió- ¿Nos metemos al mar?
Miró el mar y, cuando pensó lo fría que debía estar, se le quitaron las ganas- Este… no, mejor no, olvídalo…
- Ah, no, no, estabas muy segura, ¿no? Pues venga… –Se levantó-, vamos a meternos
- Son las doce de la noche, ¿sabes a la temperatura que debe de estar eso? Es que no nos va a dar ni calentón con lo fría que está el agua…
Se rió- Te aseguro que si nos va a dar calentón, es más… el agua se va a calentar con nosotras… –Anahí no pudo evitar sonreír- Venga -Extendiendo la mano para que Anahí se levantara-, vamos… -Anahí miró la mano, dudando- Annie, venga, te mueres de ganas…
Anahí, por fin, agarró la mano de Dulce y se levantó.
- Vamos a coger una neumonía... –Decía la rubia-
- Da igual, si coges una neumonía yo te cuido
- ¿Y si la cogemos las dos?
- Nos cuidamos las dos –Anahí se rió-
- Pero, ¿y si…
Dulce calló las excusas de Anahí con un loco beso que no duró ni diez segundos, pues la pelirroja, con una pícara sonrisa, se separó y le dijo:
- ¿Te desnudas o te desnudo?

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:45 pm

Capítulo 33
Maite, en casa, estaba a punto de salir a buscar a Christopher, pero, en ese momento, él entró.
- Por fin… -Dijo aliviada Maite, acercándose a él- ¿Otra vez borracho? –Christopher simplemente se rió-
Maite suspiró, le dolía mucho verlo así. Últimamente llegaba siempre tarde y completamente borracho.
- Ven anda –Lo agarró del brazo-, es mejor que te vayas a dormir…
Maite llevó a Christopher hasta la cama. En la playa, Anahí no había contestado a la pregunta de Dulce, simplemente la miraba.
- El agua debe de estar congelada, no pienso desnudarme –Dijo por fin Anahí-
- Vale, entonces te desnudo yo –Dijo llevando sus manos a la camisa de Anahí, levantándola-
- No, Dulce, no –Haciéndose para atrás, algo seria-
- ¿Quieres o no?
Guardó silencio un momento- Pues, ¿sabes qué? No, no quiero, después de que no hayas querido casarte conmigo no me apetece
- ¿Hasta cuándo vas a seguir enojada?
- ¡Hasta que me dé la gana! –Dicho esto comenzó a caminar, sin ninguna dirección-
- ¿A dónde vas? –Preguntó, sin moverse, mirándola caminar-
- ¡Déjame en paz! –Le gritó, alejándose por la playa-
Dulce pensó que tal vez era mejor dejarla sola, así que se sentó en la arena y dedicó su tiempo a observar con detenimiento el anillo. Por su parte, Anahí no tenía ninguna intención de regresar a la playa, así que se dirigió directamente a casa. Tocó la puerta y fue Maite quien abrió.
- ¿Qué tal? ¿Qué pasó? –Preguntó la morena, haciéndose a un lado para que Anahí entrara-
- Mal, todo mal… -Decía Anahí, sentándose en el sofá-
- ¿Mal? ¿Mal por qué? –Anahí no contestó, simplemente se tapó la cara y negó con la cabeza- ¿Dónde está Dulce?
- No sé, supongo que en la playa –Dijo, manteniendo su postura- ¿Se sabe algo de Christopher? –La miró por fin-
- Sí… –Se sentó a su lado- llegó borracho y, como siempre, ya está durmiendo… -Intentó cambiar, rápidamente, de tema- Pero dime, ¿qué pasó con Dulce?
Suspiró- Me dijo que no, que no se quería casar conmigo…
- ¿Qué? –Se sorprendió bastante- ¿Te dijo que no? –Preguntó otra vez. Anahí asintió con la cabeza- ¿Por qué?
- Porque si, porque… yo que sé, me dijo demasiadas cosas… -Negó con la cabeza, confundida- Primero me dijo que era muy joven, que solo tenía 22 años, después que su mamá estaba en contra, luego que no estaba preparada, después que éramos muy jóvenes, que no teníamos prisa, que después de todos los problemas que habíamos tenido era una locura, que…
- Vale, vale –Dijo, parándola, pues parecía que la rubia no iba a parar-, ya me quedó claro, no hace falta que sigas…
- ¿Te quedó claro? Pues a mí no, me dijo tantas cosas que ya no sé por qué no se quiere casar conmigo…
- A ver… como en estos casos tengo que ser objetiva... –Suspiró- Por un lado es comprensible que una chica de tan solo 22 años no se quiere casar y, aún más, si su madre está en contra…
- Si encuentras el amor da igual la edad que tengas, además… yo solo le llevó cuatro años, por Dios, lo dices como si se fuera a casar con una viejita
Asintió con la cabeza, dándole la razón- Pero, por otro lado… si se supone que te ama, ya vive contigo, ya lo comparten todo… no le encuentro lógica a que no se quiera casar
- ¿Entonces?
- Entonces… las dos tienen su parte de razón
- ¿Podrías no ser siempre tan objetiva y dar tu opinión?
- Vale, ¿quieres mi opinión? –Anahí afirmó con la cabeza- Mi opinión es que te mereces ser feliz, pero si ya lo eres sin casarte no hay prisa en hacerlo… yo tampoco entiendo por qué, de repente, te dieron ganas de subirte al altar…
- Porque, tal vez pida mucho, pero quiero ser más feliz… Se supone que todas las parejas que se casan lo hacen porque ya son felices, porque ya se quieren y quieren quererse más, ¿no? –Eso dejó a Maite sin palabras- Además, ella solo estaba poniendo excusas, simplemente eso… -Dijo, levantándose-
Se levantó- Anahí, te ama, que no se te pase por la cabeza ponerlo en duda
Se volteó, mirándola- Demasiado tarde... de hecho ya se lo dije
- ¿Le dijiste? ¿Qué le dijiste?
- Que por primera vez dudaba que estuviera enamorada de mí, no es normal que esté enamorada de mí y me diga que no quiere casarse
- No, no es normal, pero tienes que recordar que Dulce tampoco es normal, por tanto no hace cosas normales…
- Eso no tiene nada que ver ahora, por muy loca que estés, si estás enamorada y alguien te pide que te cases, le dices que sí sin dudarlo…
- Pues no sé Annie… pero es injusto que dudes ahora…
- ¿Injusto? Joder Mai… injusto es que después de que me pusiera los cuernos, la perdone, le pida que se case conmigo y me diga que no…
- Lo de que te puso los cuernos ya es pasado, si la perdonaste no lo estés repitiendo continuamente
- Pasado o no, nunca lo olvidaré
- No se trata de olvidarlo, simplemente de no echárselo en cara
- Vale, pero sea como sea, no lo entiendo –Concluyó-
- Bueno, vale, ¿pero qué tienes pensado hacer ahora? –Anahí alzó una ceja, sin comprender esa pregunta- La dejaste tirada en la playa, te enfadaste, pusiste en duda que estaba enamorada de ti.. ¿qué piensas hacer? Supongo que no la vas a dejar ni nada parecido
- No, claro que no, pero si estoy bastante molesta… y la dejé tirada en la playa porque me hizo una proposición muy inoportuna en esos momentos
Guardó silencio un momento, intentando adivinar de qué proposición se trataba- ¿Qué proposición? –Preguntó por fin-
Se rió- Es una larga historia…
- Vale, da igual, prefiero no saberlo –Se rió también-
Las risas duraron unos cortos segundos y, después, las dos estuvieron en un largo silencio; silencio que Anahí rompió.
- Ahora sí, explícame que está pasando con Christopher, porque no lo entiendo… ¿cómo que siempre llega borracho y se pierde todo el día?
Suspiró- Pues sí, hace exactamente lo mismo que hizo hoy… deja todo aquí, se va, no vuelve hasta la madrugada y, encima, viene borracho…
- Pero no puedes dejar que haga eso, tienes que decirle que no lo haga, no sé… controlarlo
- Lo he intentado, ¿pero qué quieres qué haga? No lo puedo secuestrar… -Volvió a suspirar- Me levanto la hora primera por las mañanas para controlarlo, le preparo el desayuno, pero no come… preparo el almuerzo y tampoco come… me paso el día pendiente de él, pero aprovecha el mínimo despiste para irse, como hoy…
- No, pero es que así tampoco, no puedes vivir así… él ya es mayorcito, que se cuide él solito…
- Annie, si por él fuera se pondría delante de un tren, está fatal, de verdad…
- ¿Qué? ¿No estás exagerando un poco?
- ¿Exagerando? Eso lo dices ahora porque no lo has visto, mañana, cuando lo veas, te aseguro que vas a cambiar de idea… Tiene la cara blanca, llena de ojeras, está súper débil, no come, ya no hace ejercicio, no hace nada…
- Pero, ¿por qué? Antes de venir aquí estaba mejor, ¿no? Parecía que ya había aceptado lo de Dul
- Yo no sé, yo… -Suspiró, sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas- Yo ya no sé qué más pueda a hacer… ya no sé qué decirle ni cómo ayudarlo… -Su voz empezaba a romperse- está cerrado, no habla, no escucha, nada…
Anahí abrazó a su amiga, pues sabía que Maite estaba a punto de comenzar a llorar.
- Entiendo que estés enamorada, pero no puedes vivir así Mai… tú también te mereces ser feliz, deberías de pensar más en ti misma y dejar que él haga lo que quiera… -Ahora se separó- ¿Por qué no vuelves a Madrid con Dulce y conmigo? –Maite negó con la cabeza, secándose las lágrimas- Con lo que gano nos da para pagar el alquiler de las tres, Dulce por las mañanas está sola y se aburre, le vendría muy bien algo de compañía y yo te echo mucho de menos… Incluso, si quieres, tal vez Charlie quiera volver a ofrecerte el puesto de trabajo…
- Gracias Annie, pero no… no puedo dejarlo solo en ese estado…
- Pero tienes que pensar en ti
- Es que no puedo pensar en mi sabiendo que él está así… -Suspiró- Ponte en mi lugar, imagínate que es Dulce la que está así, sabes perfectamente que por mucho daño que te hiciera jamás la dejarías sola… ¿o me equivoco? –Anahí negó con la cabeza, pues Maite tenía toda la razón- Yo estoy bien, no te preocupes… -Le sonrió de medio lado-
- No, no estás bien y conmigo no trates de hacerte la fuerte… –Le dijo, con una dura mirada- Se te nota a leguas que estás mal, muy mal y no puedes seguir así… de verdad que estoy preocupada Mai, por ti y por él…
- Por mí no te tienes que preocupar, es él quien necesita ayuda, por eso os invité a venir… creí que tal vez eso lo ayudaría
- Me encargaré de hablar mañana con él y te juro por lo que más quiero que ese cabeza dura va a volver a ser el mismo de antes
- Ojalá…
- Pero también te pido que te pienses lo de volver con nosotras… -Maite volvió a negar con la cabeza- No, no me digas que no, piénsatelo…
Después de que Anahí dijera esa frase tocaron la puerta. Ambas se le levantaron.
- Abre tú, seguro es tu pelirroja y supongo que necesiten hablar… -le dijo Maite con una sonrisa de medio lado- Yo me voy a dormir, ya necesito descansar, mañana va a ser un día súper cansino…
- Vale, pero mañana continuamos con la charla
- Está bien…
- Te quiero –Le dijo, abrazándola- y no me gusta verte así… -Le dijo durante el abrazo-
Volvieron a tocar la puerta- Ya… -Dijo Maite, separándose- Vete a abrir, que Dulce se impacienta –Se rió-
Maite se metió en el cuarto y Anahí se dirigió a la puerta para abrirla. Como la rubia había supuesto, detrás de la puerta apareció Dulce.
- Hola… -Dijo simplemente la pelirroja-
- Hola –Dijo la rubia, haciéndose a un lado para que Dulce entrara-
Dulce entró y, seguida de Anahí, se dirigió al salón. Para sorpresa de Anahí, Dulce no se paró en el salón y se dispuso a continuar su caminó hasta el cuarto, pero antes de que lo pudiera hacer, Anahí le dijo:
- Dulce, ven aquí –Dijo desde el salón-
Se volteó- ¿Qué? –Preguntó desde la puerta de cuarto-
- Que vengas aquí –Repitió-, quiero que hablemos –Explicó-
Esa corta explicación sirvió para que Dulce obedeciera y se sentara en el sofá, al lado de Anahí.
- Perdóname por irme así, no debí dejarte sola… -Dulce no respondió, simplemente la miró- Tal vez me pasé en decirte que dudaba que estés enamorada de mí, lo siento…
Anahí, aparte de eso, no tenía que pedir perdón por nada más, así que esperó a que Dulce dijera algo. La pelirroja, después de estar unos largos segundos en silencio, dijo:
Cogiendo a la rubia de ambas manos- Annie, yo si me quiero casar contigo, pero no ahora… ahora no es el momento… Sabes que lo estoy pasando muy mal con lo de mi mamá y casarme solo empeoraría las cosas con ella, además…
- No, vale, ya… -Pidió, llevando una de sus manos a la boca de Dulce, tapándola- Ya me lo dijiste todo en la playa, no sigas porque volveríamos a discutir… -Dulce asintió con la cabeza, así que Anahí quitó de ahí su mano- Quédate tú el anillo y, cuando creas que es el momento, me lo pides y me subo al altar sin dudarlo... –Dulce se rió- Y… también perdóname por dejarte así después de la propuesta que me habías hecho… pero es que la hiciste en un muy mal momento
- Lo sé, pero era mi única oportunidad, tenía que aprovecharla –Se rió-
- ¿Tu única oportunidad? –Negó con la cabeza- ¿Ya te olvidaste de que mañana nos vamos de acampada a la playa? –Sonrió pícaramente-
- No, claro que no me he olvidado, pero… -Miró los labios de Anahí, dónde permanecía esa sonrisa picarona- Es broma, ¿no? –Anahí negó con la cabeza, sin quitar su sonrisa- Van a estar todos…
- ¿Y qué? Cuando ellos duerman… -Llevó su mano al muslo de la pelirroja, acariciándolo- nos metemos en el agua y… -Acercó sus labios a los de Dulce- nos damos besitos… -Le robó un corto beso en los labios- y más besitos… ­Otro beso- y más besitos… -Otro beso que Dulce alargó- y muchos besitos… -Finalizó, riéndose, separándose-
- A ver, adelántame esos besitos… -Dijo sonriendo, besando a Anahí largamente-
Correspondió al beso un momento y después se separó- No, espérate, porque primero tengo que contarte una cosa…
- ¿Qué cosa?
Suspiró- Christopher…
Anahí le contó a Dulce, con detalles, todo lo que estaba ocurriendo con Christopher y, después de mucho rato hablando, ambas decidieron que al día siguiente hablarían con él.

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:45 pm

Capítulo 34
Al día siguiente Dulce y Anahí dormían plácidamente en el cuarto, abrazadas, hasta que Maite entró y rompió todo silencio.
- ¡Buenos días! –Gritó, entrando en el cuarto, provocando así que la habitación se llenara de luz-
- Hmmm… -Murmuraba Anahí, abrazándose más a Dulce, ocultando su cara en la sábana para que la luz no le molestara-
- ¡Despiértense que nos vamos de acampada! –Continuaba gritando Maite, dirigiéndose a las ventanas, abriéndolas para que entrara más luz-
- ¡No! –Gritaba Anahí, aún con los ojos cerrados-
Dulce, hasta ahora, se mantenía con los ojos cerrados, sin decir ni hacer nada.
- ¡Vamos! –Volvió a gritar la morena-
- Ay, ¡ya! –Gritó esta vez Anahí, incorporándose, acomodándose el pelo-
- Despierta a Dulce, yo voy a despertar a Christopher
- Vale –Dijo desganada la rubia- Cariño… -Se inclinó, mirando de cerca la carita de Dulce, dormida- Despiértate… -Le decía, acariciándole las mejillas-
Dulce no respondió a sus llamados.
- Venga, que Mai se va a enfadar… despiértate…
Nuevamente, Dulce no hizo ni dijo nada, cosa que empezaba a preocuparla.
- Dul, ya, despiértate –Le decía, dándole suaves golpes en la mejilla-
La pelirroja se mantuvo en esa postura sin pronunciar nada, cosa que le extrañaba bastante a Anahí y, para prevenir cualquier cosa, llevó su mano al cuello de Dulce para tomarle el pulso. Se asustó mucho cuando, aparentemente, no sentía ningún pulso.
- ¿Dulce? Dulce, ¿qué te pasa? –Comenzó a darle golpes más fuertes en la cara, nerviosa- Cariño, ¡por Dios!
De repente Dulce abrió los ojos, riéndose; todo era una broma.
Le soltó la cara- Mierda….
Se rió- Tenías que haberte visto la cara cariño…
La miró- ¿Estás tonta? Me asustaste, joder –Molesta-
- Bueno, perdóname, solo fue una bromita…
- ¡Ese tipo de bromas no me gusta, pensé que te había pasado algo!
- Vale, lo siento, pero no te enojes… -Decía, jalándola-
- No me lo hagas más… -Decía, dejando que Dulce jalara de ella, recostándose así en el pecho de la pelirroja-
- Te lo prometo… -Le dijo, dándole besos en la mejilla- ¿Cómo dormiste?
Sonrió- Muy bien, extrañé mi cama, pero bien… -Se rió- ¿Y tú?
- Genial, la cama está muy cómoda…
- Pues sí, pero la mía está mejor… -Dulce se rió- Estoy enamorada de mi cama… -Se declaró la rubia-
- ¿Cómo? -Se incorporó un poco para poder mirarla- Me voy a poner celosa…
Se rió- Tonta… -Agarrándole las mejillas- Te amo a ti, solo a ti…
Dulce, después de sonreír ampliamente, le dio un corto beso en los labios; beso que fue interrumpido por Maite.
- Perfecto, ya estamos todos despiertos, a desayunar –Ordenó-
Ambas la miraron- ¿Y Christopher? –Preguntó Dulce-
- Ya lo desperté, está en su cuarto, vistiéndose
- ¿Vistiéndose? ¿Él no va a desayunar? –Preguntó ahora Anahí-
- No, como siempre, no quiere…
- ¿Cómo qué no? –Se levantó la pelirroja- Ese niño va a desayunar sí o sí…
- ¿A dónde vas? –Le preguntó Maite-
- A hablar con él, esto no puede seguir así, él no puede seguir así… -Rectificó la pelirroja, caminando hasta la puerta-
- Cariño, ponte una camisa por favor… -Le dijo Anahí desde la cama, mirándola mal, pues Dulce estaba en sujetador-
Retrocedió, riéndose- Cierto… se me olvidaba esa importante parte… -Cogió la primera camisa que encontró- Ustedes vayan desayunando, Christopher y yo vamos ahora –Dijo, volviendo a caminar hasta la puerta-
- Cuidado con lo que le dices, no seas bruta –Pidió Maite-
- No te preocupes
Dulce salió del cuarto y fue hasta el de Christopher. Sin ni si quiera tocar entró en él; al abrir se dio cuenta de que Christopher estaba sin camisa.
- Hola –Dijo la pelirroja, mirándolo de cintura para arriba-
Al ver a Christopher sin camisa, Dulce se dio cuenta de que Maite tenía toda la razón: Christopher estaba muy débil, pues ya no quedaba nada de los músculos que antes tenía y, ahora, estaba muy blanco, más de lo normal.
- H-h-h-ho..la….-Dijo él tartamudeando, poniéndose rápidamente la camisa-
Cerró la puerta- ¿Cómo estás? –Le sonrió- Hace mucho tiempo que no hablamos
- Pues… bien, bien… -Mintió-
Sonrió falsamente- Bien, ¿no? –Christopher asintió con la cabeza- Claro, para ti bien es emborracharte todas las noches, no comer, no hacer nada… ¿no?
Rodó los ojos- No me vengas tú también con lo mismo, por favor… -Pidió, dispuesto a salir del cuarto-
- Tú te quedas aquí… –Le dijo, poniendo la mano delante de la puerta, impidiendo que saliera- Mírate, está mal
- Estoy bien
- No, estás mal, muy mal y lo que me jode es que es por mi culpa
- No es por tu culpa
- Sí
- ¡No! –Le gritó- Si yo estoy así es porque soy un imbécil, porque le estoy haciendo daño a Maite y no se lo merece, porque hace mucho no deberías significar nada en mi vida… -Bajó la cabeza-
Suspiró- Christopher… tal vez esto que te voy a decir suene un poco fuerte, pero sabes perfectamente que no me ando con rodeos….
- Dime lo que quieras –La miró-
- Anahí y yo estamos muy bien, tú para mi estás olvidado, para mí solamente eres un buen amigo y te quiero mucho. No siento nada por ti y…
- Todo eso ya lo sé, ¿qué quieres hacer? ¿Hundirme más?
- No, quiero que te des cuenta de que no tiene caso que estés así por mí… Tienes ahí fuera a una chica perfecta, que te ama y te cuida… no es justo que tú estés pensando en otra…
- ¡Sé que no es justo, pero ¿qué quieres que haga?! Estoy enamorado de ti y que tú no sientas nada no me va a servir para olvidarte, lo siento.
- Mira, vale, puedo aceptar que sigas empeñado en quererme, pero lo que no puedo aceptar es que te trates así… -Lo señaló- Mírate, no comes, te emborrachas todos los días, estás débil, pálido… ¿por qué?
- Porque soy una mierda, porque me lo merezco, ¡porque lo mejor que les podría pasar a todos es que yo me tire por la ventana!
- ¿Qué? No, no, tú estás muy mal… ¡Lo mejor que nos podría pasar es que tú vuelvas a ser el mismo de antes! Quiero ver esa sonrisa que traías siempre, ese brillo en los ojos, esa alegría que nunca perdías... Quiero que vuelvas a hacer el Christopher de hace unos meses
- De ese Christopher ya no queda nada, ahora soy otro completamente distinto –Se sentó en la cama-
- Ya, de eso ya me di cuenta… ahora sí eres una basura –Le dijo claramente-, ahora si puedes decir que eres una MIERDA, –Recalcó- eso era lo que tú querías, ¿no? –Christopher la miró duramente- Es más, para vivir así es mejor que te tires por la ventana. Es lo que quieres hacer, ¿no? ¡Pues hazlo! –Le gritó- Pero deja de hacer sufrir a la gente, porque Maite lo está pasando muy mal por TU –Recalcó- culpa
- Dulce, ¿quieres ayudarme a salir adelante o a que me suicide?
- ¿Quieres que te ayude a salir a delante? –Christopher guardó silencio, pero no dejó de mirarla fijamente- No te entiendo… Maite lleva meses intentando que salgas adelante y tú lo único que haces es hundirte mal. Así que, una de dos… O estás mal y necesitas ser el centro de atención o… realmente eres una basura y lo único que quieres es hacerle daño a Maite
Se levantó rápidamente- ¡Jamás le haría daño a Maite a propósito!
- ¿Entonces te estás haciendo la víctima?
- ¡Joder, no! –Se sentó otra vez. Se tapó la cara con ambas manos- No entiendo hasta dónde quieres llegar con esto…
Se sentó a su lado- Quiero que te des cuenta de que estás mal y sólo te emborrachas para llamar la atención, porque es tu forma de pedir ayuda… Pero si no te dejas, no te podemos ayudar… Y no estás solo, ¿me escuchas? –Le levantó la cara- Quiero que te des cuenta de que yo estoy aquí como tu amiga, solo como eso… y quiero que lo aceptes ya… -Christopher suspiró-
- ¿Generalmente cuando quieres ayudar a alguien siempre eres tan bruta?
Se rió- No, pero contigo tenía que ser bruta… Contigo solo funciona la brutalidad, por eso Maite no consigue hacerte entrar en razón, ella es demasiado dulce…
- Justo lo contrario a ti… -Se rió-
- Así es… -Riéndose-
Las risas duraron unos cortos segundos más y, después, se hizo el silencio. Hasta que Dulce preguntó:
- ¿Me vas a hacer caso en algo de lo que te dije?
Suspiró- Lo intentaré…
- Inténtalo, por favor… -Pidió-
Después de decir esa frase, la pelirroja abrazó a Christopher.
- Además… -Llevó su mano al abdomen de él, palmeándolo, sin dejar de abrazarlo- Quiero que saques otra vez esos músculos, estás súper flaco
Se rió, separándose- Lo sé, he dejado de ir al gimnasio y hacer ejercicio…
- Pues deberías empezar por ahí, tal vez eso te ayude a descargar tensiones
- No sé… -Decía él, nada convencido-
- Bueno, este fin de semana quiero verte alegre, ¿vale? –Le dijo, levantándose- Si vine hasta aquí fue para pasarlo bien y divertirnos todos juntos
- Lo intentaré, pero no te prometo nada…
- Vale, pero nada de alcohol… –Lo apuntó con el dedo- No voy a dejar que te emborraches más
- Bueno, en ese tema, creo que no eres la más apropiada para darme consejos, ¿no?
Guardó silencio un momento- ¿Cómo lo sabes?
- Eso da igual
- No, no da igual, ¿cómo lo sabes?
- Maite me ha contado cosas
- ¿También sabes lo de que…
- Sí, también sé que le pusiste los cuernos a Annie –Respondió, sabiendo ya cuál era la pregunta-
- Bueno, ¿y tú qué piensas?
- ¿Que qué pienso? –Dulce asintió con la cabeza- Pienso que metiste la pata hasta el fondo… aunque me duela mucho conozco a Annie, sé que te ama como nunca ha amado a nadie… y también sabía que no tardaríais mucho en reconciliaros… Anahí te perdonaría cualquier cosa…
- Ya, lo sé, me lo ha demostrado con creces…
- Me alegro de que al menos tú hayas encontrado el amor… uno de los dos se merecía ser feliz, ¿no?
- No, los dos nos merecemos ser felices y tú, si quisieras, podrías serlo
Esa conversación fue interrumpida por Maite, quien entró en el cuarto diciendo:
- Perdón si interrumpo, Dulce… -La miró- Tu mamá llamó y no sé lo que pasó, pero están discutiendo
Se levantó- ¿Discutiendo? ¿Quiénes
- Annie y tu mamá
- Joder… -Dicho esto salió del cuarto, en busca de Anahí-
Dulce se dirigió hasta el salón, perseguida por Christopher y Maite, donde encontró a Anahí gritando:
- ¡No me llames golfa!
- ¿Qué pasa? –Preguntó Dulce-
La miró- Tu mamá, que esta vez sí se pasó…
- A ver, dame –Cogiendo el teléfono- ¿Mamá?
- ¿Dónde estabas? –Le preguntó su madre-
- ¿Se puede saber qué pasó? ­–Respondió ella con otra pregunta-
- ¡Pasó que la estúpida de tu novia te pidió que te casaras con ella!
- Primero, ¡no la insultes! –Alzó la voz- Y segundo, ¿qué tiene eso de malo? –Volvió a su tono normal, aunque algo alterada-
- Todo, tiene TODO de malo. Esa mujer solo quiere volverte loca, quiere alejarte de mí y lo único que se le ocurre es pedirte que te cases con ella… ¡es una golfa sinvergüenza!
- ¡No la insultes! –Le gritó Dulce-
- Dulce, no quiero que te pelees con ella por mi culpa, déjala… –Decía Anahí-
- O la respetas o te olvidas de mí, ¿¡me escuchaste!? –Continuó Dulce-
sin dejar que Blanca dijera algo, Dulce colgó.
- Lo siento… -Le decía Anahí, mientras Dulce negaba con la cabeza- Esta vez se pasó y yo no podía quedarme callada…
- No, no me tienes que pedir perdón, es ella, que está loca, no entiendo qué coño le pasa… -Dicho esto se sentó en el sofá-
- Es que no entiendo por qué se puso así… -Se sentó a su lado- No sé porque piensa que quiero alejarte de ella…
- Bueno, sea lo que sea no las quiero ver con esas caras –Interrumpió Maite, quien había observado toda la conversación-
Anahí miró a Maite y, al hacerlo, se dio cuenta de que a su lado estaba Christopher.
- Hola Christopher… -Saludó Anahí, con una sonrisa-
- Hola –Le sonrió él-
Sin más la rubia se levantó y le dio un tierno abrazo

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:46 pm

Capítulo 35
- ¿Cómo estás? –Preguntó Anahí, mientras se separaba-
- Bien… -Le sonrió-
- Bueno, eso no me lo creo, pero ya hablaremos tú y yo… -Le dijo-
La conversación fue interrumpida por el móvil de Dulce, que volvía a sonar.
- Joder… -Se levantó la pelirroja, con el móvil en las manos-
- Cariño... –Se volvió a acercar a ella- Relájate, ¿vale? Es mejor que no le contestes
- No, es que ahora no es mi mamá, ahora es la ***** de Rubí
- ¿Qué? –Cogió el móvil, mirando la pantallita- ¿Otra vez?
- Sí, pero ¿sabes qué? –Cogió, otra vez, ella el móvil- Se van a ir a la mierda todos… –Dicho esto lo apagó-
- Perfecto, eso es lo mejor que podías hacer –Dijo Anahí-,
- Además… está preparado el desayuno, ¿comemos y ya nos vamos? –Propuso Maite-
- Eh… no, Dulce y yo vamos a hablar un momento… –Dijo Anahí, agarrando a Dulce del brazo- ustedes vayan desayunando, ya volvemos
Anahí se llevó a Dulce a uno de los cuartos. Una vez dentro:
- ¿Estás bien? –Le preguntó-
Suspiró- No… –Se apoyó en una de las paredes, con la cabeza gacha- Estoy harta de mi mamá, de Rubí, de todos… -Levantó la cabeza, con los ojos húmedos- Ya no puedo más…
- Ven aquí… -Dicho esto la abrazó-
- Están pasando demasiadas cosas juntas… -Secándose las lágrimas mientras abrazaba a Anahí- Primero lo de Rubí, después lo de mi mamá, luego lo de la boda, ahora lo de Christopher…
Se separó- Vamos a ver cariño… -Le levantó la cara- Lo de Rubí ya fue, ¿vale? Te perdoné y ya está todo bien. A tu mamá ni le hagas caso, lo que piense de mí no importa. Lo de la boda, pues… si no estás preparada esperamos, no pasa nada. Y lo de Christopher… no lo quieres, no es tu culpa, es él quien se está hundiendo a sí mismo.
- Si, lo de Rubí ya fue, pero sigue jodiendo la muy estúpida. A mi mamá si le hago caso, ¿por qué no se da cuenta de que soy feliz así y ella lo único que hace es hundirme? Joder…
La rubia guardó silencio, no tenía palabras para responderle, pues sabía perfectamente que, en realidad, Dulce tenía razón. Aun así intentó cambiar de conversación:
- Bueno… -Llevó sus manos a la cara de Dulce, secándole las lágrimas- Olvidémonos de todos los problemas aunque sea por dos días… vinimos aquí para descansar y para estar las dos juntas, sin problemas… -Suspiró- Disfrutémoslo, ¿sí?
Asintió con la cabeza- Sí, tienes razón, lo siento…
Sonrió y, seguidamente, le dio un corto beso en los labios- ¿Cómo está Christopher? –Preguntó-
- Mal, muy mal, pero bueno… ya hablé con él y le dije como están las cosas, no puedo hacer más…
- Después hablaré yo con él
- Vale… pero ya vámonos, no quiero pensar más en mi mamá… -Pidió Dulce-
Anahí y Dulce se unieron al desayuno, con Christopher y Maite.
- ¿Chris y Poncho no vienen? –Preguntó Christopher-
- No, nos esperan en la playa –Respondió Maite-
- Oigan… yo la verdad sigo pensando que esos dos se traen algo –Dijo Dulce-
- Cariño, ¿otra vez? –Se rió Anahí- Chris si es gay, ¡pero Poncho no!
- Bueno, nosotras tampoco éramos lesbianas y míranos –Todos se rieron, aunque Christopher lo hizo sin muchas ganas-
- No, pero no creo que estén juntos, además… me parece que Poncho tiene novia –Dijo Maite-
- ¿Qué? ¿En serio? –Se sorprendió Anahí- ¿Cómo lo sabes?
- Pues mira… el otro día lo escuché hablando por teléfono y ya sabes... le decía preciosa, te quiero, me muero de ganas por verte… lo típico –Se rió-, pero me parece que vive en otra ciudad
- ¿Por qué? –Preguntó ahora Dulce-
- Porque dijo que la echaba de menos
- ¿Y cómo no nos ha dicho nada? –Preguntó, esta vez, la rubia-
- No sé, tal vez no es nada serio…
- Bueno… cuando sea el momento ya nos lo dirá, no lo agobien –Aconsejó Christopher, quien prácticamente no había comido-
- Vale, no lo agobiamos, pero tú comes –Le dijo Dulce, mirándolo mal-
- No, no tengo hambre… -Dijo él, levantándose-
- Christopher, come –Amenazó Dulce, mirándolo aún de la misma forma-
- NO TENGO HAMBRE –Dijo lentamente, desde arriba-
- Me da igual que no tengas hambre, come- Volvió a ordenar la pelirroja-
- ¡Déjame en paz! –Le gritó- Me voy al cuarto, avísenme cuando nos tengamos que ir –Dijo, mirando a Maite-
Maite simplemente le asintió con la cabeza y, sin más, él se volteó, dispuesto a caminar hasta el cuarto.
- Christopher no, ven aquí… –Dijo Dulce, levantándose- COME –Le ordenó-
- ¡Que no quiero comer!
- Mira rey, para empezar me bajas ese tono, ¿vale? –Lo señaló, amenazadoramente, con el dedo- Y para terminar te sientas a comer, hace más de dos días que no comes nada –Anahí y Maite observaban la discusión/conversación-
Se rió, encarando a Dulce- ¿Estás sorda o qué? Mira… te lo voy a decir despacito, a ver si lo entiendes… NO VOY A COMER –Dijo muy despacio-
Se rió falsamente- ¡Me importa una MIERDA –Recalcó con énfasis esa palabra- lo que quieras!
Después de esa frase se hizo un gran silencio, Dulce y Christopher compartían furiosas miradas mientras que, Anahí y Maite, simplemente observaban. Sin más Dulce fue hasta la mesa, cogió la rebanada de pan de Christopher y se la dio.
- Cómetela –Ordenó-
Volvieron a compartir intentas miradas hasta que, de repente, Christopher dijo:
- Mira Dulce… -Sonriendo falsamente, cogiendo la rebanada de pan- Esto –Señaló el pan- ¡se lo va a comer tu abuela! –Dicho esto tiró el pan al suelo-
Sin más Christopher se volteó y se metió en el cuarto.
- Está muy mal… -Decía Dulce, caminando hasta las chicas-
- Ya os lo dije… -Dijo Maite- Y eso no es nada…
- ¿Por qué? –Preguntó Anahí-
- Porque cuando se enoja se pone furioso, grita, golpea y tira todo… -Negó con la cabeza- Es horrible…
- Pues yo no sé qué más podamos hacer… -Dijo Anahí, levantándose- Parece que hablar con él no sirve de nada…
- No sé el qué, pero algo hay que hacer, yo no me voy de aquí sin conseguir que ese vuelva a ser el mismo de antes, te lo juro… -Decía Dulce-
- Pues si no tienes una máquina para volver al pasado… lo veo muy difícil… -Le dijo Maite-
Dulce guardó silencio un momento, como pensando algo. Anahí y Maite se le quedaron mirando y, de repente, la pelirroja dijo:
- Eso es… -Sonrió victoriosamente- claro, el pasado… Eres una genial Mai –Sonrió ampliamente-
- ¿Tienes una máquina del tiempo? –Le preguntó la morena-
Se rió- No, claro que no
- ¿Entonces qué se te ocurrió? –Preguntó esta vez Anahí-
- Cariño, por favor, dime que trajiste el álbum de fotos… -Pidió-
- Pues sí, lo traje, pensé que sería bonito verlo todos juntos en la playa… ¿por qué?–Dijo Anahí-
- Bien –Sonrió ampliamente-
- ¿Qué vas a hacer? –preguntó Maite-
- Pues… -Suspiró- No sé, se me ocurrió que tal vez le venga bien ver fotos de antes, cuando todo iba bien… Porque yo creo que el todavía no se ha dado cuenta de todo lo que ha cambiado y creo que, viendo las fotos, se daría cuenta…
- No sé cariño… puede que sí, se dé cuenta de que ahora está más débil y más blanco… pero ¿qué crees que va a hacer? Nada, no va a hacer nada… -Dijo la rubia-
- Bueno, sea como sea hay que intentarlo… hasta ahora es lo único que se nos ha ocurrido –Decía la pelirroja-
- Sí, yo creo que Dulce tiene razón… -Apoyó Maite- No sabemos si va a servir de algo, pero por lo menos hay que intentarlo…
Varios largos minutos después era la hora de Dulce, Anahí ya había guardado el álbum de fotos en la maleta y lo tenían todo preparado para la acampada, solo faltaba Christopher.
- Christopher… -Dijo Maite, entrando en el cuarto de él- Nos vamos ya… -Christopher estaba tirado en la cama-
La miró desde la cama- ¿Ya? Qué rápido, ¿no?
- Chris y Poncho deben de estar esperando hace un buen rato… ya vamos retrasados…
Suspiró- Vale… -Se puso en pie- No tengo ninguna gana, pero… vámonos
- Te lo vas a pasar bien, ya verá ­Intentó animarlo Maite-
Se rió irónicamente- Lo dudo… -Ambos salieron del cuarto- ¿Y ellas dónde están?
- Están abajo, guardando las cosas en el coche.
- Pues… nada, bajemos
Christopher y Maite bajaron al estacionamiento, donde estaban las chicas; Anahí estaba sentada de copiloto, mientras que, Dulce, iba en el asiento de conductora. Christopher y Maite entraron en el coche, sentándose en la parte trasera.
- Ya estamos –Dijo Maite, sonriendo-, nos podemos ir
Puso en marcha el coche- ¿Ya estás más tranquilito? –Le preguntó Dulce a Christopher-
- Dulce, déjame en paz, ¿vale?
- Claro que sí –Ya había empezado a conducir-, si es mucho mejor obviar los problemas y enojarse con el mundo que enfrentarlos, ¿verdad?
- Bueno, ya… no se peleen otra vez –Interrumpió Anahí-, nos vamos de acampada y queremos pasarlo bien –Christopher prefirió no responder nada-
Anahí y Maite compartían algunas palabras y comentaban algunas cosas, pero Dulce y Christopher se mantuvieron todo el camino en silencio. En menos de una hora llegaron a la playa prevista, se bajaron del coche y se dispusieron a coger las maletas. Se adentraron en la playa y, al hacerlo, vieron que Christian y Poncho ya estaban allí, con la mayoría de las tiendas de campaña montadas. Después de saludarlos se dispusieron a colocar las demás tiendas de campaña, se pusieron sus bikinis y, todos menos Christopher, se metieron en el mar.
- Estás hermosa con ese bikini –Decía Dulce, abrazando por la cintura a Anahí, en el mar-
Se rió- Tú también estás preciosa –Sonriendo, dándole cortos besos en los labios-
- Oye… -Miró a lo lejos a Christopher sentado en la arena, con la mirada perdida- ¿qué vamos a hacer con é? Ve como está… parece un fantasma…
- Pues no sé, pero por ahora es mejor que esté ahí sentadito… porque si no ha comido y encima se pasó la noche de borrachera le puede dar algún mareo o algo
Esa conversación fue interrumpida por Christian, quien cogió a Anahí en brazos, separándola de Dulce.
- ¡Menos besos y más fiesta! –Gritó él, riendo, lanzando a Anahí, provocando que cayera en el agua y salpicara-
Estuvieron un largo tiempo más entre risas, jugando, pero Maite no dejaba de mirar, ni un segundo, a Christopher, quien se mantenía serio en el mismo lugar. Sin más, ésta, salió del mar y se acercó a Christopher, sentándose a su lado.
- ¿Por qué no vienes con nosotros?
Negó con la cabeza- No tengo ganas …
- Como quieras…
- Te queda muy bien ese bikini –Le sonrió-
Le sonrió- Pues… lo siento, pero tú estás fatal –Christopher suspiró-, ¿te has visto al espejo?
- Sí, me he visto al espejo, no empieces otra vez…
- Vale, pero ¿eres consciente de que estás súper flaco, súper débil y súper pálido?
- No creo que sea para tanto
- Ah, ¿no? –Christopher negó con la cabeza- ¿Por qué no comes?
- ¿Otra vez? No tengo hambre
- Sí, otra vez, porque estás demasiado débil, no comes y, encima, te emborrachas… puedes marearte y desmayarte o… no sé, te vas a enfermar Christopher
- Me da igual –Sin mirarla, con la mirada perdida en la arena-
- ¿Te da igual?
Asintió con la cabeza- Todo me importa una mierda…
- Qué bien… -Dijo irónicamente-
Se mantuvieron un tiempo más en silencio, hasta que Maite no aguantó más, se levantó y dijo:
- Pues, ¿sabes qué? Tal vez a ti te importe una mierda todo el mundo, pero tú le importas mucho al mundo…
- No, yo no le importo a nadie
- Ese es tu problema, ¿por qué te empeñas en creer que todos te odian, que no te queremos? –Christopher guardó silencio- Haz lo que te dé la gana, yo no voy seguir intentando ayudarte mientras tú te hundes más y más… -Guardó silencio un momento- Christopher, necesitas ayuda para salir adelante… ¿me vas a dejar ayudarte?
- No necesito ayuda
- Genial –Dicho esto se volteó y volvió al mar

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:46 pm

Capítulo 36
Llegó la noche, estaban todos sentados alrededor de una calentita hoguera, excepto Christopher, quien estaba más alejado, solo, mirando el mar.
- ¿Voy a hablar con él? –Le preguntó Anahí a Dulce-
- Te va a espantar… –Le dijo Dulce- Tal vez es mejor que lo dejes… -Aconsejó-
- Sí, Dulce tiene razón, a mí también me espantó antes, solo quiere estar solo… -Apoyó Maite-
- Pues la verdad yo creo que solo quiere llamar la atención –Dijo Poncho-, puede que todavía sienta algo por ti –Mirando a Dulce-, pero no es para estar así… parece que se le murió toda su familia, está exagerando demasiado
- No, a ver… -Comenzó Christian- Es obvio que está mal, pero está así porque se siente solo, no creo que lo haga solo para llamar la atención… -Dio su opinión Christian-
Después de que todos dieran su puno de vista se formó un gran silencio, hasta que Anahí dijo:
- Sea como sea yo voy a hablar con él… -Dijo la rubia, poniéndose en pie- Ahora vengo
Anahí se dirigió hasta Christopher, se sentó a su lado y, éste, ni la miró.
- ¿Por qué has cambiado tanto? –Le preguntó Anahí, mirando el mar-
- Debería de preguntarte yo lo mismo, ¿no? –También mirando el mar-
- ¿He cambiado? –Lo miró-
- Sí, tú, Dulce, Maite, Christian, Poncho… todos han cambiado conmigo… -Manteniendo su postura-
- ¿Tú crees? –Christopher la miró y asintió con la cabeza- Pues yo creo que nosotros no hemos cambiado, eres tú el que ha cambiado –Christopher simplemente se rió- y sobre todo has cambiado conmigo y con Dulce…
- Pues claro, ¿qué querías que hiciera? ¿Qué os tratara como siempre después de que me engañarais?
- Entonces aceptas que has cambiado con nosotras, ¿no?
Suspiró, poniéndose en pie- Déjame en paz
Se levantó- No, no te dejo en paz… –Todos observaban desde lejos- Yo te quiero, para mi fuiste, eres y serás siempre mi mejor amigo… Me duele verte así, me duele estar mal contigo…
- Si estamos así no es por mi culpa –La miró-
- Vale, ya sé que fui yo la que la que se enamoró de Dulce, la que se metió entre ustedes, la que te separó de ella… lo sé, pero sabes perfectamente que me enamoré de ella y ya te pedí perdón miles de veces, ¿qué más quieres que haga?
- Que me dejen en paz, eso quiero
- No vamos a dejar que te hagas lo que te haces, mírate –Lo señaló-, pareces un fantasma…–Christopher guardó silencio, mirándola furiosamente- No comes, no sonríes, no hablas, te pasas el día bebiendo, emborrachándote…
- Anahí, déjame, lo que yo haga no es problema tuyo –Se dispuso a caminar a otro sitio-
- Sí, sí que lo es… -Lo agarró del brazo- y si hace falta quedarme aquí un mes para controlarte lo haré
Se soltó muy bruscamente de Anahí- ¡Que me dejes en paz! –Le gritó-
- ¡No me grites! –Le gritó ella-
- ¡Entonces déjame en paz, joder! –Todos estaban ahora de pie, mirando y escuchando con atención-
- ¿No te das cuenta de que te estás alejando del mundo? –Nuevamente Christopher no le respondió- Te sientes solo, ¿no? Pues así solo consigues estar más solo…
- ¡Estoy hasta los **** de ti y de tu novia! ¡Déjenme en paz, si yo me quiero emborrachar me emborracho!
- Christopher…
- ¡No! –Sin dejarla empezar- ¡Vete a follarte a tu novia y a mi déjame en paz!
Dulce se acercó hasta ellos, acompañado de los demás, pues esa situación no le gustaba nada.
- Christopher, relájate, ¿no? –Le dijo Dulce-
- ¡No, no me relajo, estoy harto de vosotras! No sois nadie para venir a decirme nada, sobre todo tú ¡eres una cínica!
- Primero, cínica tu abuela –Comenzó Dulce, muy tranquila-; segundo, somos tus amigas, tenemos todo el derecho a decirte lo que te decimos y, tercero, va a llegar un día en que nos hartemos todos de tu actitud y, entonces sí, vas a estar solo
- ¡Me importa una mierda! ¡No necesito a nadie! –Gritó él-
- Dulce, ya está, déjenlo ya… -Intentó parar esa discusión Maite-
- No Mai, sé que lo quieres y que te duele verlo así, pero tiene que darse cuenta de las cosas –Le dijo Anahí a Maite-
- ¿No te das cuenta de que ella –Refiriéndose a Maite- está enamorada de ti? –Le preguntó Dulce a Christopher- Lo único que consigues es hacerle daño
- ¡Pues si le hago daño que se olvide de mí y ya está, es sencillo! -Continuó Christopher con los gritos-
- ¡Pues si tan sencillo es olvídate tú de mi de una **** vez! –Gritó esta vez Dulce-
Después de ese grito por parte de Dulce se hizo un gran silencio. Sin más, Christopher, se volteó y se fue, sin que nadie intentara paralo.
- Se pasaron… -Decía Maite, viendo como Christopher se alejaba-
- No, nos pasamos... –Dijo Dulce, observando cómo Christopher se metía en su tienda de campaña
- No es bueno que lo protejas tanto Mai, así nunca se va a dar cuenta de las cosas –Le dijo Anahí-
- Yo estoy totalmente de acuerdo con ellas…–Las apoyó Christian-
- Pues sí, yo sé que se tiene que dar cuenta de las cosas, pero no hace falta ser tan bruta…. Está mal, un poco de piedad, ¿no? –Decía Maite-
- Con él hay que ser bruta para que entiendas las cosas… -Dijo Dulce-
Suspiró- Vosotras sabréis… ¿por qué no nos vamos a dormir ya? Estoy súper cansada… -Propuso Maite-
- Sí, yo también… -Dijo Poncho-
- Yo también, ¿vosotras venís? –Preguntó Christian a Dulce y Anahí-
- En una ratito vamos… -Le dijo Anahí-
- Vale
Christian, se metió en su tienda de campaña, acompañado por Maite y Poncho. Fuera, Dulce y Anahí, se sentaron en la arena, al lado de la hoguera, tapadas por una calentita manta.

Suspiró- No me gusta discutir con él… -Dijo Anahí, refiriéndose a Christopher, apoyando su cabeza en el hombro de Dulce-
- Te dije que no fueras a hablar con él porque te iba a espantar…
- Quería arreglar las cosas, pero parece que conseguí todo lo contrario…
- Él no quiere arreglar las cosas, está completamente cerrado… Y, por lo que veo, mi idea del álbum no va a servir de nada…
- Pues sí, parece que esa idea se fue a la mierda… -Suspiró y, al ratito, recordó algo- Mierda –Repitió- le había dicho a María que la llamaría en cuanto me respondieras a lo de la boda
- ¿Qué? ¿María ya lo sabía?
- Pues claro, ¿con quién creías que había ido a comprar el anillo? –Se rió-
Se rió- De cualquier forma mira la hora que es… debe de estar durmiendo, cuando lleguemos a Madrid le dices y ya…
Guardó silencio un momento- Bueno, vale.
Se mantuvieron un largo rato en silencio, hasta que Dulce lo rompió diciendo:
- Aún así me alegro de estar aquí contigo… -Dijo, abrazándola-
Sonrió- Yo también… -Pasando ambas manos alrededor de la cintura de Dulce, correspondiéndole así al abrazo-
- Oye… -Llevó su mano a la cabeza de Anahí, acariciándole el cabello-
- ¿Hm? –Cerrando los ojos, a gusto con las caricias de Dulce-
- ¿Te acuerdas de… tu sueño?
Se rió, abriendo los ojos, incorporándose para mirarla- Sí, claro que me acuerdo
Sonrió- Y… -No dijo nada más-
Sonrió ampliamente- ¿Y?
Se rió- No sé… -Miró el mar y luego la volvió a mirar a ella- ¿No te apetece? –Preguntó por fin-
Miró el mar- ¿Sabes a qué temperatura puede estar el agua? –La volvió a mirar a ella-
- ¿Sabes a qué temperatura pueden estar nuestros cuerpos haciendo el amor? -Respondió con otra pregunta, sonriendo pícaramente- Venga, me habías dicho que…
- Vale –Sonriendo, sin dejarla acabar-
- ¿Qué? –Casi sin creérselo-
Se rió- Que vale… quiero hacerlo
Se levantó- ¿Segura? –Extendiendo la mano para que Anahí se levantara-
- No, pero ni me lo preguntes, a ver si me voy a arrepentir… -Se rió, levantándose-
Sin más Dulce llevó las manos a su camisa, quitándosela.
- Dios… sí, hace frío… -Comprobó Dulce, riendo-
- Vamos a coger una neumonía… -Se rió, quitándose su camisa-
Comenzó a desabrocharse el botón del pantalón- Si nos morimos… al menos moriremos felices –Se rió, quitándose por fin el pantalón-
- Sí, súper felices y congeladas –La miró mal, quitándose ella su falda-
Ahora estaban ambas en bikini, sintiendo el frío en cada centímetro de sus cuerpos.
- ¿Preparada? –Preguntó Dulce, sonriendo, extendiendo la mano para que Anahí la cogiera-
- No –Se rió, aunque cogiendo su mano-
Ambas caminaron, agarradas de la mano, hasta la orilla. Afortunadamente la marea estaba baja y muy tranquila, por lo que no había olas.
- ¡Está congelada! –Gritó riendo Anahí, pues el agua comenzaba a tocar sus pies-
- Mierda, sí que lo está… -Se reía, sintiendo frío en sus pies-
- Espérate, espérate… -Se detuvo, soltando la mano de Dulce- Nos vamos a morir congeladas, eso está helado
- No seas exagerada –Se rió-
- ¿Exagerada? Métete tú primero y luego me dices si está o no congelada
- No, tengo una mejor idea… -Sonrió-
- Miedo me das… -Se rió- ¿Qué idea?
- Ven –Dijo, abriéndose de brazos-
- ¿Qué? ¿Para qué? –Acercándose a ella, sin comprender qué quería hacer Dulce-
- Tú solo ven –Repitió, sin bajar los brazos-
Anahí finalizó su camino, llegando a Dulce, abrazándola. Dulce pasó sus manos alrededor de la cintura de Anahí y, despacio, la levantó, cogiéndola.
- ¿Qué haces? –Le preguntó la rubia, sorprendida, riéndose-
- Nos vamos a meter las dos juntas, así tendremos menos frío –Se rió, comenzando a caminar en dirección al mar, notando como el agua y el frío comenzaban a subir-
La rubia pasó sus piernas alrededor de la cintura de Dulce, para comodidad de las dos.
- ¿Está fría? –Preguntó Anahí, suponiendo que a Dulce le llegaba el agua por las rodillas-
- Está congelada, las piernas se me van a hacer hielitos –Se rió-
Cuando el agua le llegó a Dulce por la parte alta de los muslos, Anahí comenzó a notar el frío y, cuando llegó a la cintura, Anahí sintió el agua en sus piernas.
- ¡Dios, esto está helado! –Se rió la rubia, notando cada vez más el frío-
- Pues prepárate porque ya te voy a bajar… -Avisó Dulce-
- No, no, por favor –Pidió, aferrándose a Dulce-
- Sí, sí, lo siento –Se rió, comenzando a soltar a Anahí-
Poco a poco Dulce soltó a Anahí y, ésta, bajó sus piernas, sumergiéndolas en el agua.
- ¡Jorer! -Gritó, riendo, ya de pie, con el agua por el abdomen-
Moviendo las manos para entrar en calor- Oye… tenías razón, ¿y si salimos? –Propuso, riéndose-
- Ah, no, no, ya estamos dentro, ahora te quedas aquí abrazándome –Le dijo, jalando de ella, atrayéndola hacia sí, abrazándola- Así estamos más calentitas…
- Podríamos estar más calentitas –Sonrió pervertidamente, separándose para mirarla-
- ¿Ni congelada se te va tu lado pervertido?
Negó con la cabeza, riéndose- Además… entramos aquí para hacer algo, ¿no? –Llevando sus manos a la cintura de Anahí, bajando lentamente su mano derecha, dispuesta a llegar al trasero-
Sonriendo pervertidamente- Tú siempre vas al grano, ¿no? –Sin la mínima intención de impedirle que bajara la mano-
Su mano derecha cubrió el trasero de Anahí y, su mano izquierda, subió a la cara de la rubia, acariciándola- Pues claro, hay que hacerlo cuanto antes…
- ¿Y por qué tanta prisa? –Sonriendo, alternando sus miradas entre los labios y los ojos de la pelirroja-
- Porque cuanto antes lo hagamos, antes entraremos en calor –Sonriendo, mirando ya fijamente los labios de Anahí-
Acercó sus labios a los de Dulce, pero sin besarla, con el único propósito de excitarla- ¿Y a qué esperas para besarme? –Sonriendo, con la mirada fija en los labios de la pelirroja-
Anahí había conseguido lo que se proponía y, Dulce, en un rápido movimiento, la besó, con locura. Anahí correspondió al beso sin problemas y, en muy poco tiempo, lo profundizó con su lengua. Las manos de Dulce estaban en el trasero de Anahí, apretándolo, pegándola lo más posible a sí misma. Anahí, por su parte, tenía sus manos en la espalda de Dulce, acariciándola, pasándolas por encima del nudo del bikini. La falta de aire fue lo que provocó que se separaran, pero esa separación duró menos de cinco segundos, pues Anahí volvió a atrapar a la pelirroja en un loco beso, desabrochando sin aviso la parte de arriba del bikini de Dulce. La pelirroja se separó, para ayudar en la acción de quitarse el bikini.
- ¿Y tú no te lo quitas? –Le preguntó Dulce sonriendo, quitándose por completo el bikini-
Anahí, como respuesta, llevó las manos a su espalda, desabrochándose el bikini. Cuando por fin se lo quitó, le dijo:
- ¿Contenta?
- Contentísima –Se rió-
Sin más Anahí agarró ambos bikinis y los lanzó a la arena. Esta vez Dulce llevó su boca al cuello de Anahí, besándolo, mordiéndolo, provocando que Anahí diera largos suspiros. Esta vez era la rubia quien quería llevar el control, así que agarró la cara de Dulce, consiguiendo así que ésta dejara de besarle el cuello.
- Pareces un vampiro –Se rió y, después de decir eso, la volvió a besar-
Después de estar varios segundos besándose, esta vez fue Anahí quien bajó sus besos al cuello de Dulce, haciendo lo mismo que, anteriormente, había hecho la pelirroja, pero más despacio y sensual, consiguiendo que el calor de Dulce aumentara.
- ¿Viste? Ya casi no tenemos frío… -Decía Dulce, sonriendo, mientras Anahí besaba y mordía su cuello-
Anahí simplemente se rió y continuó con su trabajo. La rubia sabía que Dulce necesitaba algo más, así que, lentamente, llevó su mano derecha a la parte interna del muslo de Dulce, acariciándolo. Anahí dejó allí su mano, sin moverla, aún con su boca en el cuello de Dulce.
- ¿A qué esperas? –Preguntó Dulce, con la respiración agitada, pues estaba bastante excitada-
Dejó libre el cuello de Dulce, sonriendo- ¿Ya?
Asintió con la cabeza- Estás tardando
La rubia, despacio, apartó el bikini de Dulce y la llevó al clítoris de Dulce, dando vueltas en círculo con sus dedos, provocando cortos, pero abundantes, gemidos por parte de Dulce. Lo que ninguna de las dos chicas sabía era que, bastante alejado de ellas, en la arena, estaba Christopher observándolas, incrédulo; le dolía ver ese tipo de escenas

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:46 pm

Capítulo 37
A la mañana siguiente Anahí y Dulce despertaron en su tienda de campaña, abrazadas, con mucho frío. Anahí despertó a causa de fuertes estornudos y, Dulce, se despertó por los estornudos de Anahí.
- ¿Estás bien? –Le preguntó, con los ojos cerrados, desde abajó-
Aun estornudando- No –Otro estornudo-, después de la locura que hicimos anoche me parece que cogí un resfriado… -Se rió-
Abrió los ojos, sonriendo- Pero valió la pena coger un resfriado, ¿verdad? –Sonriendo pícaramente- Lo pasamos genial
Se rió y se volvió a acostar, apoyando la cabeza en el pecho de Dulce- Pues sí, la verdad es que si valió la pena… estuvo… -Suspiró- me encantó –Se rió-
Se mantuvieron un tiempo más así, en silencio, Dulce acariciaba el cabello de Anahí y ambas estaban nuevamente con los ojos cerrados. Hasta que, de repente, Maite entró en la tienda de campaña.
- ¡Rápido, despiértense! –Les gritó, mirándolas desde arriba-
- ¿Qué? –Decía Anahí, aturdida, incorporándose- ¿Qué pasa?
- ¡Christopher no aparece!
Se incorporó- ¿Cómo que no aparece? –Preguntó Dulce, quien había escuchado perfectamente, pero quería que lo repitiera-
- Pues eso, ¡no aparece! Fui a su tienda para ver si estaba despierto y no estaba… No había nada, ni mantas, ni almohada ni nada, creo que no pasó ahí la noche
- ¿Cómo que no? Después de que discutiéramos se fue a dormir –Dijo Anahí-
- Debe de haberse esperado a que todos nos hayamos ido –Intentaba razonar Maite-
- No, imposible, Anahí y yo estuvimos hasta tarde y no lo vimos salir de la tienda… -Dijo Dulce-
- ¿Y que estaban haciendo?
- Nada, lo importante es ir a buscar a Christopher –Dijo Anahí, levantándose y vistiéndose, pues aún estaba en bikini-
Dulce también se levantó y se dispuso a vestirse; de esa forma Maite comprobó que las dos estaban en bikini, cosa que le extrañó y no tardó en preguntar:
- ¿Por qué estáis en bikini?
Ambas se miraron- Porque… porque anoche, después de que se fueran a dormir, nos metimos al mar –Explicó Anahí-
- ¿Y qué hacían a las dos de la mañana metidas en el mar? –Continuó con las preguntas Maite-
- Nos apetecía un baño –Dijo Dulce-
- El agua debía de estar congelada –Decía Maite-
- Lo estaba –Afirmó Anahí riendo y mirando a Dulce, quien también se rió-
- Hicisteis… cochinadas ¿verdad? –Anahí y Dulce la miraron sorprendidas- Joder… seguro que Christopher os vio y por eso se fue
- ¿Qué? No, no creo… imposible… no había nadie… -Decía Dulce, aparentemente muy segura-
- Tal vez no lo visteis
- Bueno, sea como sea vamos a buscarlo –Dijo Anahí, poniendo fin a esa conversación, saliendo de la tienda-
las tres salieron de la tienda de campaña.
- ¿No avisaste a Poncho y Chris? –Le preguntó Anahí a Maite-
- No, las fui a avisar a ustedes –Respondió ella-
- Pues vamos a despertarlos, entre más personas mejor –Propuso Anahí-
- Vayan ustedes, yo voy por allí –Señaló unas rocas a lo lejos- a buscar
- ¿Tú sola por allí? No, no, te puedes caer o… o te puede pasar cualquier cosa, vamos todos juntos –Le dijo Anahí-
- No, si vamos todos juntos vamos a tardar más, que cada uno busque por su lado… no te preocupes, no me va a pasar nada –Intentaba convencerla Dulce-
Dudó por un momento- Bueno, vale, pero ten cuidado –Aceptó por fin- y si no ves nada te sales de ahí
- Que si, no te preocupes –Repitió, comenzando a caminar en dirección a las rocas-
Dulce se dirigió a las rocas lejanas mientras que, Anahí y Maite, fueron a despertar a Poncho y Christian. Dulce llegó en poco tiempo hasta dichas rocas y, una vez allí, solo tenía que buscar. Anduvo y anduvo, saltando de roca en roca, con mucho cuidado de no caerse, pero ni rastro de Christopher. Hasta que, a lo lejos, vio diversas latas de cerveza tiradas; rápidamente corrió hasta allí y, como ella supuso, ahí estaba él, tirado, borracho, apestando a cerveza.
- Christopher… -Decía la pelirroja, mientras le daba suaves cachetadas en las mejillas, intentando despertarlo-
Las cachetadas no servían de nada; cerca de ella había un charquito, así que de ahí cogió agua y se la echó en la cara para despertarlo. Después de otros suaves cachetones, por fin, Christopher despertó.
- ¿Estás tonto? –Comenzó a regañarlo, en cuanto él abrió los ojos- ¿Cómo se te ocurre venirte aquí y emborracharte? ¡¿Estás loco!? –Le gritó- ¡Te podría haber pasado cualquier cosa! –Continuaba ella con los gritos--
Christopher la miraba aturdido, sin entender qué ni por qué le decía eso.
- A ver, levántate –Dijo Dulce, poniéndose en pie, intentando levantarlo-
Christopher intentó ponerse en pie, pero la borrachera que traía se lo impedía y, lo único que hacía, era irse para los lados.
- No, no, siéntate –Le dijo Dulce, volviéndolo a sentar, temiendo que en cualquier momento Christopher se caería-
De un momento a otro Christopher comenzó a tener arcadas, cosa que asustó a Dulce.
- ¿Qué? ¿Qué te pasa? –Preguntaba ella, agarrándole las mejillas-
Él simplemente hacía gestos con las manos, con la cara más blanca de lo habitual. Fue ahí cuando la pelirroja se dio cuenta de que Christopher iba a vomitar.
- Vale, este… -Miraba a su alrededor, intentando buscar algún lugar adecuado para lo que Christopher quería hacer- A ver, ven… -Lo ayudó a inclinarse, sosteniéndole la cabeza para que vomitara-
En otro lado, los demás habían buscado por todos lados, pero nada. Anahí se estaba poniendo nerviosa, pues Dulce se había ido hacía bastante rato y nada que volvía. Después de dudarlo mucho, decidió:
- Yo voy para allá –Dijo, señalando las rocas a las que se había dirigido Dulce-
- ¿Allá? –Preguntó Poncho, mirando las lejanas rocas- Eso está muy peligroso, no puedes ir tú sola, ¿para qué quieres ir?
- Dulce fue a buscar a Christopher, hace mucho que se fue y todavía no ha vuelto… ¿y si le pasó algo? –Decía, nerviosa- Tengo que ir a ver –Concluyó, comenzando a caminar en dirección a las rocas-
- Vamos contigo –Dijo Poncho, caminando detrás de la rubia, seguido por Maite y Christian-
En las rocas, Christopher parecía encontrarse mejor, el vómito había cesado, aunque las náuseas continuaban. Desgraciadamente para ellos la marea comenzaba a subir, Dulce se estaba poniendo nerviosa, pues no sabía cómo iba a conseguir salir de allí con Christopher.
- ¿Puedes ponerte en pie? –Le preguntó-
Hizo un intento de levantarse, pero apenas dos segundos después del intento un enorme mareo lo invadió- No… -Dijo, volviendo a sentarse-
- Joder…. –Decía nerviosa Dulce, mirando el mar, viendo que las olas eran cada vez más grandes y comenzaban a traspasar algunas rocas-
- No tenías que haber venido… yo quería morirme solo, no contigo… -Dijo Christopher-
- ¿Qué? –Se sorprendió Dulce- ¿¡Pero tú eres imbécil!? –Le gritó- Christopher, no quiero volver a escucharte decir eso, ¿¡vale!? –Le gritó, apuntándolo amenazantemente con el dedo-
Se rió, la borrachera que tenía encima se notaba a leguas- ¿Por qué? Tendrías que haberme dejado aquí, dentro de una hora la marea habría subido y yo me habría ahogado… eso es lo que tenía que haber pasado
- No, ¿sabes lo que va a pasar? -Decía Dulce, viendo que a unas rocas cercanas la marea comenzaba a llegar- Que vamos a salir de aquí ya… -Concluyó, agarrando a Christopher de ambos brazos- Vamos, intenta levantarte –Le dijo-
Christopher, nuevamente, intentó levantarse, pero era imposible, pues cada vez que lo intentaba todo le daba vueltas, así que se volvió a sentar.
- No, no puedo, lo siento… -Dijo, aturdido, llevándose la mano a la cabeza- Tengo mareo…
- Vamos Christopher, inténtalo –Pidió-, tenemos que salir de aquí ya… -Nerviosa, mirando el mar-
El castaño suspiró y, haciendo un gran esfuerzo, volvió a intentar levantarse, pero, nuevamente, un gran mareo aturdió su cabeza y se balanceó.
- Vale, vale, siéntate –Le dijo Dulce, ayudándolo a sentar-
Dulce desistió en su intento por conseguir que Christopher se levantara y, ahora, necesitaba encontrar un plan para salir de ahí como fuera. Se detuvo un momento a pensar y, en ese momento, escucharon unos gritos: ¡¿Dulce!? Afortunadamente eran Anahí, Christian, Maite y Poncho.
sonrió ampliamente- Ya está Christopher, vamos a salir de aquí –Dio por hecho la pelirroja- ¡Aquí, estamos aquí! –Comenzó a gritar, en respuesta a los otros gritos-
- Es Dulce –Decía desde el otro lado Anahí, feliz y tranquila por escucharla-
- Dijo “estamos” –Dijo Maite-, está con Christopher…
Dulce miraba a todos lados, intentando ver a alguien, pero nada.
- ¿¡Dónde estás!? –Gritaba Poncho desde alguna parte, intentando encontrar a Dulce-
- ¡Aquí! –Gritaba Dulce-
De un momento a otro Dulce vio algo lila a lo lejos, supuso que se trataría del pelo de Christian.
- ¡Ya, ya os veo! –Gritó ella- ¡Seguid recto y aquí estamos! –La marea subía más y más, incluso parecía que cada vez lo hacía más rápido- ¡Pero rápido por favor! –Gritó Dulce-
- ¿¡Estás con Christopher!? –Preguntó en un grito, esta vez Maite-
- ¡Sí! –Respondió Dulce-
- ¡Cariño, ¿estáis bien!? –Gritó esta vez Anahí-
Miró la marea y luego a Christopher- ¡Si llegan rápido sí, estamos bien! ¡Pero daros prisa, la marea está subiendo!
Pasaron cinco largos minutos, Dulce ya no escuchaba a nadie, Christopher se había quedado dormido y el agua ya le llegaba a los pies. De repente volvió a escuchar otro grito:
- ¡¿Dulce!? –Nuevamente era Poncho-
- ¡Aquí! –Volvió a gritar ella-
- ¡No te vemos! –Gritó esa vez Christian-
- Joder… -Decía impaciente la pelirroja, mirando el agua por encima de sus tobillos- ¡El agua ya me llega a los tobillos, rápido! –Pidió-
- ¿Puedes caminar un poco? –Preguntó Poncho-
Miró a Christopher- Yo sí, pero Christopher está mareado, no creo que pueda
- Inténtalo, nosotros no podemos seguir caminando, el mar nos cierra el paso –Dijo él, todo esto entre gritos-
- ¡Vale! –Aceptó Dulce-
Nuevamente Dulce agarró a Christopher y le pidió que se pusiera en pie. Christopher obedeció sin problemas, pero continuaba balanceándose; aún así Dulce lo agarró con fuerza y consiguieron dar algunos pasos.
- ¡Christopher ya no puede más! –Dijo la pelirroja, agarrando con firmeza a Christopher, intentando mantenerlo recto- ¡Y el agua sigue subiendo!
- Poncho, por Dios, hay que hacer algo, la marea está subiendo –Pedía Anahí-
Respiró hondo, intentando pensar- ¡Dulce, camina un poco más, solo un poco! –Volvió a pedir-
Suspiró- ¡Vale! –Aceptó- Vamos Christopher… -Le dijo- Un poco más, ¿sí?
- No, no puedo… -Decía él, parándose, cerrando los ojos-
- No, no, espérate… -Intentaba agarrarlo, pues Christopher se dejaba caer-
- Estoy mareado Dulce, necesito sentarme… -Pedía, intentando sentarse-
- No te puede sentar, solo hay que caminar un poquito más, tenemos que salir de aquí
Volvió a erguirse- Lo veo todo doble… -Confesó, intentando dar algunos pasos-
- Aguanta un poco más… -Pedía-
Después de dar varios pasos más Dulce visualizó, no muy lejos, a todos, subidos en una roca, mirando a todos lados.
- ¡Ya, ya os veo! –Les gritaba, alzando una mano, intentando que la vieran-
- ¡¿Dónde!? –Gritaban, pues no la veían-
- ¡Aquí!
Ahora sí todos la vieron; a ella y a Christopher.
- ¡¿Estás bien!? –Preguntaba Anahí, nerviosa-
- ¡Sí, yo sí, pero él no!
Poncho comenzó a caminar hacia ellos.
- ¡Poncho, ¿qué haces?! ¡Te vas a caer! –Le gritaba Dulce-
- ¡De alguna forma tenéis que salir de ahí! –Le gritó él, intentando acercarse hasta ellos-
Después de varios intentos, Poncho llegó hasta ellos y agarró a Christopher.
- ¿Estás bien? –Le preguntaba a Dulce, intentando coger a Christopher-
- Sí –Dijo, algo asfixiada por el esfuerzo que había hecho trayendo a Christopher-
- Vale, ahora vas a pisar en los mismos sitios que pise yo, ¿vale? –Le dijo, intentando volver a bajar por el mismo sitio, cargando a Christopher-
Poncho volvió a emprender el camino, haciendo lo mismo que había hecho anteriormente, pisando muy despacio en las rocas; el inconveniente era que ahora la marea estaba más subida. Dulce resbaló y casi cae, pero solo fue un susto, pues rápidamente recobró el equilibrio.
- ¡Dulce, por Dios, cuidado! –Le gritaba Anahí desde el otro extremo del camino, quién estaba de los nervios-
Dulce no respondió, continuó su camino muy concentrada. Poncho iba mucho más rápido que la pelirroja y, cuando apenas Dulce iba por la mitad, él ya había llegado. Christian agarró a Christopher, liberando así a Poncho de su carga.
- Dulce, cuidado, pon la pierna en esa roca, ¿vale? Despacio –Indicaba Poncho a Dulce-
- ¡Joder Poncho, esto resbala mucho! –Decía nerviosa Dulce, quien continuamente resbalaba-
Suspiró- Lo sé, tranquilízate, la marea está subiendo y puede venir una ola, así que date prisa –Aconsejó-
- ¡Joder! –Volvió a gritar, poniendo muy despacio la pierna en las rocas-
- ¡Cariño, tranquilízate y hazlo muy despacio por favor! –Pedía Anahí, nerviosa, mirando la escena-
Mientras Dulce ponía todo su empeño en cruzar ese dificultoso camino, Maite y Christian intentaban llevar a Christopher hasta la playa. La pelirroja tenía heridas en las manos, pues agarrarse con tanta fuerza a las rocas le estaba haciendo daño.
- ¡Poncho, no puedo, me duelen las manos! –Le decía, gritando- ¡Esto resbala demasiado, joder! –Deteniéndose en el camino, agarrándose con fuerza a las rocas- ¡Y encima hay mucha corriente, me voy a caer! –Se quejaba, pues el agua ya le llegaba por la cintura y eso solo provocaba que perdiera el equilibrio-
- Poncho, por Dios, haz algo, se va a caer–Pidió Anahí, asustada y nerviosa-
- Yo no me puedo meter ahí, ya estoy empapado, en cuanto ponga un pie ahí me caería –Le dijo él-
- Bien, pues voy yo –Dijo Anahí, muy segura, dispuesta a saltar la roca-
- ¡No! –Gritaron Poncho y Dulce a la vez-
- Meterse ahí es un suicidio, no llegarías ni a la mitad Anahí –Le dijo Poncho, agarrándola del brazo- Hay que pensar otra cosa…
De repente Dulce gritó y es que, como Poncho había advertido, la marea estaba demasiado subida y una ola había arrastrado a la pelirroja. Cuando Anahí apenas se había dado cuenta de lo que pasaba, Poncho ya se había tirado al mar.
- ¡Dulce! –Gritaba Anahí desde la roca, quien ya empezaba a tener lágrimas en los ojos, nerviosa

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:46 pm

Capítulo 38

Poncho ponía todo su empeño en nadar hacia Dulce, pero la corriente era demasiado fuerte y lo arrastraba. Dulce iba chocando con todo lo que encontraba a su paso, hasta que, milagrosamente, consiguió agarrarse a una de esas picudas rocas; fue ahí cuando Poncho logró nadar hacia ella. Apenas cuando Poncho estaba llegando, Dulce se desmayó; sumergiéndose ligeramente bajo el agua, pues se había golpeado muy fuerte la cabeza y había tragado demasiada agua. Afortunadamente Poncho la sacó a la superficie en cuestión de segundos, agarrándola como podía.
- ¡La tengo! –Anunció Poncho, desde el agua, intentando agarrar a Dulce y agarrarse él a la roca-
- ¡Sácala Poncho, sácala! –Pedía Anahí, ya llorando-
Christian, quien ya había ayudado a Christopher y a Maite a llegar a la orilla, se acercó a Anahí.
- ¿¡Qué hacen ahí?! –Preguntó sorprendido, mirando la escena-
- ¡Dulce se cayó y Poncho la está intentando sacar, pero la corriente es muy fuerte! –Explicaba la rubia, llorando-
Christian analizó unos segundos la escena y, después, dio varios pasos hacia delante, inclinándose al máximo en la roca.
- Christian, ¿qué haces? ¡Te vas a caer! –Le decía Anahí-
- Obvió su comentario- Poncho, ¿puedes nadar hasta aquí? –Poncho lo miró, dudando- Son solo unos metros –Informó-
- ¡La corriente es muy fuerte y Dulce está desmayada, no sé si puedo llegar hasta allí!
- ¡¿Desmayada?! –Se puso aún más nerviosa Anahí, pues no se había dado cuenta de que Dulce estaba desmayada-
- ¡Inténtalo! –Volvió a pedir Christian-
ni si quiera pensárselo Poncho nadó, agarrando a Dulce, con todas sus fuerzas; le costó, pero, finalmente, lo consiguió. En cuanto llegó Christian extendió ambas manos, subiendo a Dulce y, seguidamente, ayudó a subir a Poncho. Anahí intentó tocar a Dulce, pero rápidamente, Poncho la cogió en brazos (a Dulce) y comenzó a saltar rocas en dirección a la orilla.
- ¡Rápido, Christian, coge a Annie!
Christian obedeció y, ambos, comenzaron el camino de vuelta a la orilla. Anahí no decía nada, iba en brazos de Christian, pero muy nerviosa, pues no sabía si Dulce estaba bien o mal.
Llegaron hasta la playa y, en cuanto lo hicieron, Poncho dejó a Dulce en la arena, boca a arriba, llevando sus manos a la garganta de ésta, aparentemente mirándole las pulsaciones.
- Mierda…. –Dijo él-
- ¿Mierda? ¿Mierda qué? –Preguntaba Anahí nerviosa, quien ya se había bajado de los brazos de Christian-
Poncho no respondió a la pregunta de Anahí, llevó sus manos al pecho de Dulce y comenzó a empujar firmemente. Después de hacer eso tres veces, unió sus labios con los de Dulce, soplando. Fue ahí cuando Anahí supo que estaba haciéndole el conocido “boca a boca”.
- ¿¡Qué le pasa!? –Gritó esta vez Anahí, intentando que eso sirviera para que alguien respondiera-
- Tragó mucha agua–Respondió por fin Poncho-
Poncho repitió una y otra vez los movimientos del “boca a boca” hasta que, por fin, Dulce se incorporó y comenzó a escupir agua, bruscamente.
Sonrió, tranquilo por haber conseguido lo que se propuso- Tranquila, echa todo el agua… -Le decía pacientemente, dándole suaves golpes en la espalda-
Anahí respiró hondo, más tranquila por ver que Dulce había despertado y expulsaba toda el agua tragada. Cuando la pelirroja acabo de echar el agua volvió a su postura inicial, asfixiada, respirando con rapidez.
- ¿Cómo estás? –Le preguntaba Poncho, quien parecía entender de todo eso-
Respirando con dificultad- Asfixiada, mareada y…-Se llevó la mano a la cabeza- Auch… me duele
- Es normal que estés asfixiada y mareada y… -Apartó la mano de Dulce, la cual estaba tocándose la herida- Te diste un fuerte golpe, eso parece necesitar puntos… -Miró a Christian- Llama a una ambulancia, es mejor que la vean y le pongan oxígeno –Christian obedeció. Anahí… -Levantándose- Vamos… -Dijo, jalando de ella-
- ¿Qué? ¿A dónde? Quiero verla –Decía, sin poder evitar ser jalada por Poncho-

- Está asfixiada y muy aturdida, deja que se tranquilice un poco... aún no está para hablar
Asintió con la cabeza, mirándola- Pero ¿está bien?
- Sí, no te preocupes, solo es un golpe en la cabeza y, bueno… después de toda el agua que tragó es normal que esté asfixiada
- Dios… que susto me pegó…. –Dijo, secándose las pocas lágrimas que aún tenía por la cara, respirando hondo- ¿Y Christopher? ¿Cómo está?
- Bien, él solo está borracho…
- ¿Y tú? Te podía haber pasado cualquier cosa…
- Solo tengo algunos rasguños de las rocas –Señaló sus manos, algo dañadas-, pero estoy bien, no te preocupes.
- Fuiste muy valiente Poncho, gracias
- No, ella fue la valiente… -Mirando a Dulce- Se metió ahí solo para buscar a Christopher…
Soltó un bufido- ¿Valiente? Está loca, le dije que no se fuera sola porque le podría pasar cualquier cosa y, como siempre, yo tenía razón… -Poncho se rió- ¿Eres socorrista o algo por el estilo? Parecías saber muy bien lo que hacías… -Preguntó Anahí-
Se rió- Bueno… Christian y yo nos metimos a unos cursillos un verano, estábamos aburridos y no teníamos nada mejor que hacer… Y , bueno, parece que nos sirvió de mucho
- Pues sí, sirvió de mucho… si no llegas a estar aquí no sé qué hubiera pasado… -Su voz, nuevamente, empezó a romperse-
- Annie, ya –Dijo, llevando su mano al hombro de la rubia-, está bien, no te preocupes
- Déjame ir a verla –Pidió-
Dudó un momento- La ambulancia tiene que estar al llegar, es mejor que te esperes a que le pongan el oxígeno
- Por favor… -Continuó pidiendo, intentando convencerlo-
Nuevamente volvió a dudar- Está bien… -Aceptó por fin-, pero no la hagas hablar, ¿vale?
- Vale, vale, gracias –Dijo con una amplia sonrisa, “corriendo” hasta Dulce-
Anahí se arrodilló al lado de Dulce; la pelirroja tenía los ojos cerrados, respirando ágilmente y no se había dado cuenta de que alguien estaba ahí. Anahí agarró la mano de Dulce y, fue ahí, cuando la pelirroja abrió los ojos. En cuanto lo hizo Anahí sonrió y, seguidamente la abrazó.
- Estás loca… -Le decía Anahí durante el abrazo; abrazo que Dulce había correspondido sin problemas- Casi te matas y me matas a mí del susto…
Dulce se separó, pues tanta presión la asfixiaba más y quería hablar.
- No, no, cállate… –Pidió Anahí, llevando su mano a la boca de Dulce, callándola- Es mejor que no hables, estás muy asfixiada –Subió ahora su mano a las mejillas de Dulce, acariciándola-
- ¿Christopher? –Preguntó cortamente Dulce, sin obedecer a Anahí-
- Está bien, dormido y borracho, pero bien… -Le informó-.
Nuevamente Dulce quiso hablar, pero Anahí la calló diciendo.
- Que no hables, te vas a poner peor
- Quería suicidarse –Volvió a hablar, desobedeciendo una vez más-
- ¿Qué? –Dulce asintió con la cabeza, dispuesta a seguir hablando- No, cállate, después me dices… -Dulce intentó seguir hablando- Cariño, ya, cállate, por favor… -Rogó- Ya estás bastante mal, no quiero que te pongas peor, ¿vale?
Esa conversación fue interrumpida por un enfermero de la ambulancia, quien se llevó a Dulce a una de las tiendas de campaña para más comodidad, y, así, poder chequearla. Como Poncho había dicho, la herida necesitó tres puntos de sutura y, para la asfixia, le pusieron una mascarilla de oxígeno.
- ¿Ya estás mejor? –Le preguntaba Anahí, quien no se había separado de ella ni un solo segundo.
- Sí… -Respondió, con la respiración mucho más relajada, parecía que la mascarilla le había hecho efecto.
Sonrió- ¿Me puedes dar un beso?
Sonrió ampliamente- Uno no, dos
Dicho esto Dulce agarró las mejillas de Anahí y le dio dos cortos besos en los labios.
- Te amo –Le dijo la pelirroja-
Suspiró, algo emocionada y, seguidamente, la abrazó- Me diste un buen susto…. Por un momento pensé que no te iba a volver a ver… -Ya llorando-
- Por un momento yo también pensaba que me ahogaba… -Dijo, separándose y secándole las lágrimas- El agua tiraba y tiraba y yo no podía nadar a contracorriente, me hundí y sentí súper horrible al no poder respirar… Te juro que yo pensaba que no salía de ahí…
- Te dije que no fueras carai, ¿por qué no me haces caso? –Comenzó a regañarla-
- No sé por qué, pero algo me decía que ahí iba a estar Christopher y… mira, ahí estaba…
- Oye… ¿lo que me dijiste antes de que quería suicidarse era en serio? –Dulce asintió con la cabeza- ¿Qué pasó? ¿Qué te dijo?
- Me dijo que no tenía que haber ido a buscarlo, que él estaba ahí para que la marea subiera y así ahogarse… -Anahí se quedó sin palabras- Está muy mal Annie, necesita ayuda, te lo digo en serio…
- ¿Y qué podemos hacer? Siempre que queremos hablar con él acabamos discutiendo y, cuando no discutimos, no nos hace caso…
- No, no me refiero a nuestra ayuda… -Anahí alzó una ceja- Nosotras ya no podemos hacer nada por él, ni nosotras ni Maite, Christopher necesita un psicólogo
- ¿Qué? No, no es para tanto
- Ah, ¿no? No come, no habla, no se mueve, está blanco, solo bebe y bebe y, para agravar las cosas, hoy intentó suicidarse… Lo siguiente va ser que se mate de verdad, joder
Suspiró- Ya lo sé cariño, está muy mal, pero… un psicólogo creo que no es la solución… Se pueden hacer otras cosas…
- ¿Sí? ¿Qué otras cosas?
Guardó un largo silencio, intentando encontrar alguna respuesta, pero no la encontró- Pues no sé, pero algo podremos hacer
- Está cerrado, no quiero nuestra ayuda… ni la nuestra ni la de Maite, lo mejor es que un profesional lo ayude
Nuevamente, la conversación fue interrumpida, esta vez por Maite.
- Dulce, ¿cómo estás? –Preguntó la chica, algo asustada-
Sonrió- Bien, no te preocupes
Respiró hondo- Christian me contó la historia y, tal y como me la contó, pensaba que estabas mal
- No, yo estoy bien, el que no está bien es Christopher…
Suspiró- Lo sé… yo ya no sé que más hacer…
- Intentó suicidarse Mai –Le informó Anahí-
- ¿Qué?
Dulce asintió con la cabeza- Llegó hasta esas rocas aposta, dispuesto a esperar a que subiera la marea y, así, ahogarse… -Explicó Dulce- Así que… si no llego yo, ¿se imaginan que hubiera pasado? Está muy mal, hay que hacer algo ya.
- Tenemos que ayudarlo a salir adelante… -Decía Maite-
- No quiere nuestra ayuda Mai –Le dijo Anahí-
- Así es –Apoyó Dulce-, tú ya llevas aquí más de un mes, pegada a él día y noche y, aún así, está peor… No quiere tu ayuda, ni la mía, ni la de Annie ni la de nadie….
- ¿Y qué hacemos? –Preguntaba Maite, quien no sabía qué hacer-
- Bueno, yo había pensando que… -Iba a comenzar Dulce-
- Yo propongo volver todos juntos a Madrid –Interrumpió Anahí, sin dejar hablar a Dulce, dando completamente otra idea distinta-
- ¿Qué? –Le dijo Dulce, quien no entendía a qué venía eso-
- Le va a venir bien volver allí y tal vez si estamos todos juntos va a ser más fácil controlarlo… Dulce por las mañanas no hace nada y…
- No –Interrumpió esta vez Dulce-, yo lo quiero mucho, pero yo no voy a estar como una niñera cuidando de él… Él no necesita que lo vigilen día y noche, él necesita ayuda.
- Pues sí Dulce, pero yo me niego a llevarlo a un psicólogo –Decía Anahí-
- ¿Psicólogo? –Preguntaba Maite, completamente perdida en esa conversación-
- ¿Por qué? No tiene nada de malo, los psicólogos están para atender a las personas con problemas y Christopher tiene un problema
- No va a querer ir –Decía Anahí-
- ¿Tú qué sabes? Tal vez sí… -Continuaba Dulce-
- ¡Hola! –Subió un poco el tono de voz Maite, quien no se estaba enterando de nada- ¿Me pueden explicar? ¿Cómo que psicólogos? No entiendo
Nuevamente Dulce le explicó, esta vez a Maite, el tema del psicólogo- ¿No crees que es una buena idea? –Le preguntó la pelirroja-
Guardó silencio un momento- No sé… -Decía Maite-
Como si ya fuera costumbre, la conversación fue interrumpida, esta vez por Christian.
- Mai, Christopher se despertó, te busca –Maite se levantó-
- Después acabamos esta conversación –Les dijo Maite a Anahí y Dulce, antes de salir-
Nuevamente Dulce y Anahí quedaron solas en la tienda. Se mantuvieron un largo tiempo en silencio y, lo único que se escuchó, fue un suspiro por parte de Dulce, lo que dio lugar a una pregunta de Anahí:
- ¿Qué te pasa?
La miró- Se suponía que este iba a ser un viaje para disfrutar y… míranos… -Se rió irónicamente- Primero discutimos porque no me quiero casar contigo, después mi mamá, luego Christopher y, por último, casi me mato….
Sonrió- Bueno… pero también ha habido una cosa buena…
Se rió- Sí, una sola… todo lo demás ha sido malo…
- No cariño, tienes que mirar el lado positivo de las cosas
La miró mal- ¿Qué lado positivo le puedo ver a que discutimos porque no me quise casar contigo, a la pelea que tuve con mi mamá, a que Christopher intenta suicidarse y a que yo casi me muero?
- Pues mira… -Sonrió- respecto a la boda ya sabes que no estás preparada, pero, afortunadamente, cuando quieras pedírmelo no tienes que molestarte en comprar un anillo, porque ya lo tienes –Dulce se rió- Y…. la verdad es que lo demás no tiene ningún lado positivo –Ambas se rieron- Bueno, sí… -Rectificó- Que, una vez más, me di cuenta de que si a ti te pasara algo,.. yo no podría vivir sin ti.
Le dio un corto beso en los labios- Lo siento, pero lo haría otra vez…
- Ya sé lo sé… Sé perfectamente que por Christopher harías cualquier cosa… -Dulce simplemente la miró- ¿Por qué?
Suspiró- No sé… por demasiadas cosas… Lo quiero mucho y me duele saber que está así por mi culpa… Lo mínimo que puedo hacer es ayudarlo…
- Una cosa es ayudarlo y otra muy distinta estar a punto de matarte –La miró mal-
Se rió- Lo de estar a punto de matarme no entraba dentro de mis planes, surgió de improvisto –Ambas se rieron-
Sin más Anahí atrapó a Dulce en un, esta vez, largo, aunque tranquilo beso que, varios largos segundos después, las dejó sin respiración y se vieron obligadas a separarse.
- Te amo, te amo, te amo… -Decía Anahí, con su frente pegada a la de Dulce, acariciándole la mejilla-
Sonrió- Yo también cariño, yo también…
Dicho esto volvieron a fundirse en otro beso, casi o completamente parecido al anterior

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:46 pm

Capítulo 39
Después de muchos intentos, Anahí por fin consiguió convencer a Dulce de no llevar a Christopher a ningún psicólogo. Hablaron con los demás y les propusieron, hasta que se acabaran las vacaciones de Christian y Poncho, volver a Madrid todos juntos; ellos aceptaron sin problemas, excepto Christopher, quien aún no sabía nada y se acercaba la hora de contárselo, pues ese mismo día volvían a Madrid. Por otro lado, Dulce se encontraba mucho mejor, solo le dolía la cabeza y, a Christopher, ya se le había pasado la borrachera.
Eran las diez de la mañana, el avión salía por la tarde y aún no le habían dicho nada a Christopher. Ahora estaban Anahí y Dulce sentadas en la orilla de la playa, en bikini, mojándose ligeramente las piernas.
- Cariño… ¿segura que estás bien para coger un avión? –Le preguntaba Anahí a Dulce-
- Que sí, sólo me duele la cabeza por estos maldi*tos puntos, pero estoy bien
- ¿Segura?
- Que si… ¿cómo crees que se va a tomar Christopher lo de volver a Madrid? –Preguntó, cambiando completamente de tema-
- Pues… como se lo va a decir Mai creo que bien, si se lo dijéramos nosotras… no viviríamos para contarlo –Se rió-
Suspiró- No sé… yo sigo pensando que no es una buena idea.
- Mira… antes de psicólogos y cosas de esas, vamos a intentar esto… si no funciona pues… lo llevamos a un psicólogo o lo que sea, lo único que sé es que no voy a dejar que se siga hundiendo
Dulce simplemente asintió con la cabeza y se mantuvo en un corto silencio; silencio que Anahí rompió.
- ¿Qué te pasa? –Llevando su mano a la cara de Dulce, acariciándola, apartándole los mechones rojos que caían por frente-
- Nada.... –Suspiró- No sé… no sé que voy a hacer con mi mamá… Me está poniendo entre la espada y la pared y te juro que estoy a punto de mandarla a la…
- No –Le dijo, sin dejarla acabar, sabiendo ya lo que iba a decir- Es tu mamá y te ha costado años volver a tener contacto con ella. Simplemente trata de no hacer caso a sus comentarios
- Pero es que sus comentarios me duelen… Me duele que no se dé cuenta de que te amo, que soy feliz contigo, que me haces feliz a mí y… que no eres mala persona, joder, no entiendo por qué piensa eso de ti
- Porque te quiere y no quiere que te haga daño
- Tú a mí nunca me has hecho daño, todo lo contrario… he sido yo la única que ha jodido todo muchas veces… Y no es justo que ella te hable como te hable, no sabe ni la mitad de la historia.
Suspiró, continuando con las caricias en la cara de Dulce- Pues no sé cariño, a mí con este tema ya se me han agotado las palabras… Si ella quiere pensar eso de mí que lo piense, me da igual… Oye… -Llevó su mano cerca de la herida de Dulce- Eso se ve feo
- Ya, ya lo sé, no me toques que me duele. –Dijo, alejando un poco la cabeza- Otra cosa…
- Dime… -Alejando sus manos de la herida de Dulce, bajándolas otra vez a las mejillas-
- Cuando lleguemos a Madrid me voy a dedicar a joder a Rubí
- ¿Qué?
- Lo que escuchaste, lo he estado pensando y… ella me jodió bastante a mí, es hora de que se la devuelva.
- Esa tipa está loca Dulce, ya viste como te dejó la cara la otra vez, a mi me da miedo…
- Me da igual, no voy a tener nada mejor que hacer, así que le voy a devolver todo el año que me hizo, a mí y a ti.
- Ya estamos bien, ¿por qué no nos olvidamos de ella y ya?
- Porque ya lo intentamos, pero sigue molestando y ya me cansé de sus tonterías. ¿Quería verme? Pues me va a ver y le voy a joder la vida –Decía, muy fríamente-
Soltó, después de mucho tiempo, su cara- No quiero que te metas en problemas, esa tipa está loca, te dijo que sabía tu punto débil y… quien sabe lo que puede llegar a hacer.
- No me va a ser nada, por Dios, solo es una loca celosa que no admite que la haya rechazado.

Esa conversación fue interrumpida por unos gritos que procedían de la tienda de Christopher, en la que estaba Maite contándole que volverían a Madrid.
- Parece que se lo tomó mal… -Le dijo Dulce a Anahí-
- Pues sí, eso parece…
Segundos más tarde Maite salió de la tienda de campaña con brusquedad, bastante irritada.
- Dios… cuando se pone así me dan ganas de cogerlo y ahogarlo –Decía, acercándose hasta las chicas-
Se rió- ¿Qué pasó? –Preguntó Anahí-
Se sentó a su lado, mojándose también los pies- Nada, que él no necesita ayuda, que él solo quiere olvidarse del mundo y que el mundo se olvide de él… -Movió ágilmente el pie, salpicando, nerviosa- No soporto más está situación –Dijo, llevándose las manos a su frente, respirando hondo-
- Es que no tienes por qué aguantarlo Mai… -Le dijo Dulce- Está bien que lo quieras ayudar, pero si te trata así mándalo a la mierda
- No puedo Dulce, no puedo –Dijo, volviendo a erguirse, mirándola- Par ti es muy fácil decirlo, pero imagínate que fuera Annie la que está así… por muchas cosas que te dijera jamás la dejarías tirada
Dulce no tuvo argumentos para responderle, pero Anahí sí.
- Pero es distinto Mai, Christopher ya se está pasando…
- Vale, pues ponte tú ahora en mi lugar… Imagínate que es Dulce la que está así y sabes perfectamente que si te alejas de ella se va a hundir más, ¿la dejarías sola?
- No Maite, lo que tú no entiendes es que a él le da igual que tú estés a su lado –Dijo de súbito Dulce-
Miró mal a Dulce- Lo que Dulce quiere decir es que… -Intentando buscar alguna palabra que sonara mejor-
- No, es verdad, Christopher está hundido, le da igual que esté ella a su lado o no –Continuaba Dulce- y esa es la verdad Maite, lo siento, pero ya es hora de que abras los ojos.
Suspiró- Aún así no pienso abandonarlo…
- Bueno… -Comenzó ahora Anahí- Sea como sea ya tomamos una decisión, esperemos a ver si así se mejora o…
- ¿O qué? –Se rió irónica Dulce- Cariño, por Dios, esto no va a servir de nada…
- Christopher lo que necesita ahora es cariño de sus amigos, sentirse querido –Continuaba la rubia-
- Christopher lleva sintiendo el cariño de sus amigos meses, Maite no se ha separado de él. Él no necesita cariño, él lo que necesita es… -Volvió a interrumpir Dulce-
- ¿Un psicólogo? No, lo siento, pero no. –Continuó Anahí-
- Bueno ya… -Interrumpió Maite esa conversación que parecía estar llegando a discusión- Ya tomamos la decisión de volvernos unas semanas a Madrid, esperemos a ver si, milagrosamente, le sirve de algo y… si no, pues… ya veremos qué hacemos con él… –Anahí y Dulce mantuvieron silencio- Y ya, no quiero hablar más de él –Finalizó Maite-, ¿por qué no nos damos el último baño de despedida? –Sonrió, mirando el mar-
- No, yo no puedo mojarme los puntos –Dijo Dulce-, pero bañaros vosotras si queréis, yo me quedo aquí cogiendo sol
- ¿Segura? –Le preguntó Anahí-
- Sí, no te preocupes –Le respondió, sonriendo-
- No quiero dejarte sola… -Le decía Anahí-
- Ay por Dios, solo van a ser diez minutos… -Dijo Maite, levantándose, jalando de Anahí para que también se levantara- Ya vamos
Se rió- Vale, vale, vamos –Sin poder evitar levantarse, metiéndose al mar con Maite-
Anahí y Maite se metieron al mar mientras que Dulce se quedaba allí, recostada en la arena, mojándose ligeramente los pies y cogiendo sol. De repente Dulce sintió como alguien se sentaba a su lado, miró y se trataba de Christopher.
- Hola… -Dijo él-
- Hola –Dijo Dulce, incorporándose, volviendo a sentarse-
- ¿Cómo estás de… -Preguntó, señalando la herida de Dulce-
Se llevó la mano a su herida- Ah, bien, estoy bien, no te preocupes… ¿Tú cómo estás?
Movió los hombros, en señal de indiferencia- Igual… -Dulce asintió con la cabeza, simplemente mirándolo- Maite me contó todo lo que pasó… que habías ido a buscarme y que por mi culpa casi te ahogas… Gracias –Dijo por fin-
- No me las tienes que dar, pero… ¿Tú estás cociente de lo que me dijiste o fue simplemente porque estabas borracho?
Alzó una ceja- ¿Qué te dije?
- Que estabas ahí a propósito, borracho, simplemente esperando a que subiera la marea para ahogarte –Christopher guardó silencio-, ¿lo dijiste en serio?
Volvió a mover los hombros- No sé… no sé si lo hice en realidad por eso, porque os vi haciendo el amor, porque soy una basura o… no sé, no sé porqué.
- ¿Nos viste? –Se sorprendió-
- Sí, generalmente la playa no es un buen lugar para hacer el amor sin que nadie os vea, ¿sabes? –Dulce se rió-
Después de esa risita se mantuvieron en un largo silencio, hasta que Christopher le dijo:
- Mai ya me contó que vamos a volver a Madrid todos juntos… -Dulce asintió con la cabeza- Y estoy seguro de que es idea tuya
Negó con la cabeza- No, te equivocas, fue idea de Annie… de hecho, si por mí fuera, te daría dos cachetadas y te dejaría aquí solo, para que veas lo que es reamente la soledad. –Christopher guardó silencio- No sé por qué dices que estás solo… Tienes a una chica que te cuida día y noche –Refiriéndose a Maite-, amigos que están a tu lado siempre –Refiriéndose a Christian y Poncho- otras van a buscarte sin importarles ahogarse –Refiriéndose a sí misma- y otra que después de lo mal que la has tratado sigue siendo tu mejor amiga –Refiriéndose ahora a Anahí-
Christopher guardó silencio, bajando la cabeza, pues no tenía ningún argumento para responder.
- Si quisieras podrías tenerlo todo… amor, amistad, salud, vida, felicidad… sexo –Ambos sonrieron-, pero, en cambio, está aquí… sentado, mirando como todos sufren por ti, destruyéndote a ti mismo, débil, pálido… ¿por qué?
- Porque no creo que Maite me pueda llenar como lo hacías tú, Dulce. –Le dijo- Sé que es muy buena persona, que me quiere y… me atrevería a decir que la quiero a ella… pero sé que no podría tener nada serio con ella, ya lo intentamos y le hice mucho daño… –Dulce simplemente lo miró- Tú no eres ella, ese es el problema….
- No es justo, no puedes ser tan egoísta. No te quiero Christopher, estoy enamorada de otra persona, ¿cuándo lo vas a entender?
- Lo entiendo, pero eso no significa que pueda dejar de quererte. ¿Cuándo vas a entender tú eso?
Dulce suspiró- Nunca, nunca lo voy a poder entender… -Dijo, recostándose otra vez en la arena, dispuesta a concluir así la conversación-
- Dulce… -Quiso continuar él-
- ¿Qué? –Preguntó, con los ojos cerrados desde abajo-
- Si yo… alguna vez… intentara besarte, ¿tú qué harías?
Abrió los ojos, mirándolo desde abajo- Del golpe que te doy vuelves a ser el mismo de antes –Respondió brutamente-
Se rió- Lo supuse –Dulce también se rió-, solo era curiosidad –Explicó el chico-
- Espero que no intentes cumplir esa… “curiosidad” –Le advirtió Dulce-
- No te preocupes, yo respeto a las parejas –Le dijo, mirando a Anahí a lo lejos-
- Ella también la respetaba Christopher –Le dijo, sabiendo perfectamente que esa frase iba con un doble sentido-
- No, ella jamás la respetó... dime que se enamoraron, que no pudieron evitar la tentación o… lo que quieras, pero no me digas que respetó que estuviéramos juntos, porque es mentira.
- Ella te quiere
- Yo también la quiero, pero ya nada va a volver a ser lo mismo
- El otro día te pasaste mucho con ella, fue hablar muy tranquilamente contigo y tú te pusiste como un loco
- Ya lo sé, pero… no sé, no puedo evitarlo, lo siento
- ¿Quieres volver a Madrid? –Preguntó de súbito Dulce, nuevamente con los ojos cerrados-
Suspiró- Sé que no puedo seguir así y… si en Madrid voy a estar mejor pues… sí, quiero volver.
Se incorporó, volviendo a sentarse- ¿Esta vez me PROMETES y JURAS –Recalcó con énfasis esas dos palabras- que vas a intentar salir adelante?
Guardó silencio un momento- Sí, te lo prometo
- ¿Seguro? –Christopher asintió con la cabeza- Bien… -Sonrió- Pues, mañana mismo te voy a presentar a una personita que, estoy segura, de que te va a ayudar a ser el mismo de antes
- ¿Una cita a ciegas con alguna amiga? –Se rió-
- No, tonto, sólo tiene siete años

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:46 pm

Capítulo 40
Lunes, siete de la mañana, ya habían vuelto todos a Madrid. Las tres chicas volvieron a compartir piso mientras que, los chicos, se fueron a vivir a la casa de Christopher. El despertador de Anahí sonó, tenía que ir a trabajar, así que se dispuso a levantarse de la cama, con cuidado de no despertar a Dulce.
- ¿A dónde vas? –Preguntó Dulce, quien sí se había despertado-
Sonrió y se volvió a recostar a su lado- A trabajar –Dijo, llevando sus manos a la cara de Dulce-, pero es temprano, tú sigue durmiendo
- ¿Por qué no finges estar mala y te quedas aquí conmigo? –Sonrió, sin ni si quiera abrir los ojos-
- Ojalá pudiera, pero tengo que ir a trabajar… a las tres estoy aquí, ¿vale? –Dulce asintió con la cabeza- Te amo – le dio un corto beso en los labios y, ahora sí, se levantó de la cama-
La pelirroja no tardó ni dos minutos en volver a quedarse profundamente dormida. Hasta que, al cabo de dos horas, se despertó a consecuencia de la luz que entraba por la ventana. Salió del cuarto y, en cuanto lo hizo, alguien le dijo:
- Buenos días, ya era hora de que te levantaras.
Dulce se sobresaltó, miró a su lado y se dio cuenta de que era Maite.
- ¿Te asusté? –Preguntó ella, riéndose- Perdóname
Se rió- No me acordaba de que estabas aquí
- Ya, me di cuenta –Se rió-, dejé preparado café, si quieres puedes tomar un poco –Le ofreció, caminando hasta la cocina-
- Detesto el café Mai, pero gracias –Se rió, abriendo la nevera-
Se sentó en la mesa, mirándola desde allí- Annie se va muy temprano a trabajar, ¿no?
- Así es y encima se trae trabajo a casa algunas veces… -Sirviéndose un vaso de zumo- La verdad es que yo me siento mal, ella se pasa el día trabajando y yo simplemente me quedo aquí mirando la tele… no es justo –Dijo, dirigiéndose ahora a prepararse unas tostadas-
- ¿Todavía sigues con eso? Annie es muy feliz así, no hay más que verla…
- Pues sí, sé que es feliz, pero también tiene que estar cansada y yo no hago nada por ayudarla… -Sentándose en frente de Maite-
- ¿Cómo que no? A mí me ha contado que la tratas como a una reina, le preparas todo los días la comida, la ayudas a hacer los presupuestos y nunca te quejas…
- No sé, de cualquier forma creo que es injusto… -Llevándose el primer bocado de tostada a la boca-
Estuvieron un corto tiempo en silencio, hasta que Maite dijo:
- Echaba de menos poder levantarme y no ver a tres hombres tirados en el sofá viendo la tele… -Se rió
Se rió- Aún no sé como fuiste capaz de aguantar tantas semanas compartiendo casa con ellos
- Yo tampoco –Riéndose-
Nuevamente se creó un corto silencio hasta que, esta vez Dulce, preguntó:
- ¿Has hablado hoy con Christopher?
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- ¿Por qué?
- Por nada, tengo planeado llamarlo
- ¿Para qué?
- Ayer, en la playa, hablé con él y me dijo que iba a intentar salir a delante…
- ¿En serio?
- Sí, pero bueno… me lo ha dicho muchísimas veces, espero que esta vez sea en serio –Maite guardó silencio-, de todas formas no te preocupes, no tengo planeado traerlo aquí
- ¿No? ¿A dónde lo vas a llegar?
- ¿Annie te ha hablado de Paula?
- ¿Su sobrina? Sí, claro que si
- Pues ahí la voy a llevar… esa niña es capaz de hacerte sonreír hasta en los peores momentos y… no sé, tal vez a Christopher se le ablande el corazón con ella
- Ojalá tengas razón… Por lo que Annie me ha contado esa niña es muy importante para ti, ¿no?
Sonrió, asintiendo con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Aunque solo tenga siete años a mi me ha ayudado muchísimo –Se levantó para ir a limpiar los platos-
Cuando Dulce apenas había comenzado limpiar su plato le sonó el móvil.
- Mai, ¿puedes mirar quien es por fa? –Pidió la pelirroja-
- Sí, claro
Maite buscó el móvil de Dulce y vio de quien se trataba.
- Tu mamá –Le dijo-
Suspiró, secándose las manos- Ya se me hacía raro que no hubiera llamado… -Cogiendo el móvil-
- Suerte
- Gracias, la necesito –Se rió- Hola mamá –Respondió por fin Dulce al teléfono-
- Hola hija, ¿cómo estás?
- Bien, muy bien, ¿y tú? ¿cómo estás?
- Mal, de los nervios, ¿por qué llevas con el móvil apagado todo el fin de semana?
- Porque… estaba de acampada en la playa y me quedé sin batería –Mintió-
- Ya, claro... –Se rió irónicamente su madre-
- Mamá, ¿se puede saber por qué te ríes? –Preguntó la pelirroja en un tono muy serio-
- Me río porque estoy segura de que fue esa… chica, la que te dijo que apagaras el móvil
Esta vez fue Dulce la que se rió- De verdad que me sorprendes… no sé como lo haces, pero te montas unas películas tú sola que se merecen un óscar, de verdad
- No me estoy inventando nada, esa chica que tienes por novia solo juega contigo, quiere hacerte sufrir, alejarte de mí…
- Mamá, estás loca –Le dijo Dulce, harta del comportamiento de su madre-
- Dulce, no me faltes al respeto
- ¡Entonces no le faltes tú al respeto a ella! –Le gritó. La madre guardó silencio- ¡Estoy harta! –Maite le hizo una señal a Dulce como de que se tranquilizara- Mira… -Respiró hondo, intentando tranquilizarse- Eres mi madre y te adoro, pero ella es mi pareja y estoy enamorada, así que comportarte como una madre que quiere que su hija sea feliz
- Quiero que seas feliz, por eso te digo lo que pienso
- Una cosa es decirme lo que piensas y otra muy distinta es faltarle al respeto –Blanca fue a hablar, pero ella continuó-, no, no quiero escucharte más, por última vez: o empiezas a comportarte o te olvidas para siempre de que tienes una hija –Dijo esto colgó, sin darle oportunidad a decir nada-
Dulce respiró hondo, dejando el móvil encima de la mesa.
- ¿Esto es así todos los días? –Preguntó Maite. Dulce asintió con la cabeza- Pero, ¿qué le ha hecho Annie a tu madre para que piense eso de ella?
- Nada, no le ha hecho nada, mi madre está loca… yo no sé si se avergüenza de tener una hija homosexual, si me protege demasiado o… no sé, pero está muy mal.
- De cualquier forma deberías tranquilizarte un poco cuando hablas con ella, no olvides que es tu mamá
- Ya lo sé, pero es que esto es continúo Mai, ya no aguanto más… Aprovecha el mínimo detalle para echarle la culpa a Annie y yo ya estoy harta de su comportamiento –Maite simplemente la miraba- Dice que solo tengo 22 años, que soy una inmadura, que no sé lo que es el amor… ¿tú te lo puedes creer? –Continuaba Dulce, desahogándose- Maite, ¿yo soy inmadura? –Maite negó con la cabeza- ¿Ves? Yo no lo entiendo, se inventa películas ella sola, que te lo juro… si las emitieran en televisión ganaría miles y miles de óscar, porque tiene mucha, pero MUCHA imaginación –Recalcó con énfasis- ¿Qué hago? ¿La mando a la mierda? ¿Continúo escuchando sus tonterías? ¿Qué hago? –A Maite no le dio tiempo de responder, pues Dulce continuó- ¿Ahora entiendes por qué le dije a Annie que no quería casarme con ella? ¿Tú te imaginas la que mi madre me hubiera montado si me llego a casar con Annie? Es capaz de presentarse en la boda y armar un numerito….
- Respecto a la boda, ya yo se lo dije a Annie, pero te lo digo a ti… se precipitó mucho pidiéndote que te casaras con ella, no sé que le dio por subirse al altar así de repente… definitivamente no era el momento. –Dulce fue a hablar, pero Maite continuó- Aunque, por otro lado, a ti te tiene que dar igual lo que piense tu madre, si estás enamorada te casas con ella y punto. De la misma forma que no eres inmadura para saber lo que es el amor, no eres inmadura para casarte; eso es una muy mala excusa
- Le di muchas explicaciones, pero ella no entendía ninguna… Yo ya no sabía que decirle para que entendiera que no era el momento y, sí, tienes razón, lo de que soy muy joven fue una muy mala excusa…
- Vale, ¿entonces el único motivo por el que no te quieres casar con ella es por tu mamá?
Dulce asintió con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Y me dolió muchísimo que Annie me dijera que le estaba demostrando que no estaba enamorada de ella
- Bueno, también te tienes que poner en su lugar…
- Lo hago, pero no es justo que me dijera eso.
- De cualquier forma eso ya pasó, lo importante es que estáis juntas y ya… -Decía Maite, intentando restarle importancia al asunto y así cambiar de tema- ¿por qué no nos vamos a dar una vuelta? Extraño mucho Madrid…
- Claro, vamos –Sonrió- al fin y al cabo no tengo nada mejor que hacer… -Se rió-
Pocos segundos después de que Dulce acabara esa frase, le sonó el móvil.
- Ay no, mi mamá otra vez no…
Miró, desde lejos, el móvil de la pelirroja- No, no es tu mamá, es una tal… -Leyó con detenimiento el nombre que aparecía en la pantalla- ¿Rubí? –No muy segura de si ese era el nombre correcto-
Agarró rápidamente el móvil- Ahora vengo Mai, voy a hablar un momento por teléfono… -Dijo, metiéndose en su cuarto con el móvil-
Ese comportamiento por parte de Dulce dejó muy desconcertada a Maite y, además, supuso que la tal Rubí era la chica con la que Dulce se había acostado, así que, muy despacio, se acercó al cuarto de Dulce, dispuesta a escuchar la conversación.
- Cuánto tiempo sin llamarme, ¿no? –Respondió Dulce al móvil-
- Qué bien recibes esta vez mi llamada, ¿no pelirroja?
- Supongo que ya me estoy acostumbrando a tus llamaditas, ¿qué quieres esta vez?
- Quiero verte, necesito hablar contigo
- Hmm… -Se rió- no, no creo que sea posible, lo siento
- No te lo estoy preguntando, te estoy diciendo que quiero verte
- Ah, ¿es una orden? –Se volvió a reír-
- Así es
- Bueno… si me lo pides así, está bien, ¿dónde quieres verme?
- En el parque, hoy, a las nueve de la noche, puntual
- Vamos a charlar tranquilamente, me vas a pegar, me vas a besar o… no, mejor, me vas a mandar a alguien para que me pegue, ¿verdad?
- A mí me gustaría mucho más la segunda opción, pero todo depende de cómo te portes
- Oh, no te preocupes, me voy a portar muy bien
- ¿Y ese cambio?
- No sé, me he dado cuenta de que divertirse no tiene nada de malo, el sexo está para eso, ¿no? Y, bueno… tú y yo nos podríamos divertir mucho juntas –Maite estaba atónita, escuchando con atención esa conversación-
- Tienes razón... así que, mejor cambiemos el lugar, ven directamente a mi casa
Sonrió- Muy bien, estaré a las nueve en tu casa –Dicho esto colgó-
Maite escuchó que Dulce había colgado, así que regresó rápido al salón, nerviosa, sin saber qué hacer o qué pensar después de haber escuchado esa conversación.
- Ya estoy, nos podemos ir –Dijo Dulce, saliendo del cuarto con una sonrisa-
- Este… no –Cogiendo sus cosas-, me acabo de acordar de que tengo unos asuntillos personales que hacer, así que mejor lo dejamos para otro día, ¿vale? –Sonrió- Adiós – se fue de la casa, sin dar la mínima oportunidad a Dulce de responder-
Maite salió de la casa, nerviosa, súper sorprendida por la conversación que había escuchado, pues jamás se habría esperado eso de Dulce. Buscó su móvil y llamó a Anahí, debía contárselo; pero la rubia, como todos sabemos, tenía el móvil apagado.
- MIerda…. –Se quejaba Maite- Annie, por lo que más quieras, cógelo… -Volviendo a marcar el número, pero nuevamente le salió el contestador automático-
La morena no se podía quedar así sin contarle nada a su amiga, así que recordando más o menos el lugar que era, salió del edificio y fue camino al trabajo de Anahí. Por otro lado, Dulce no le dio mucha importancia la marcha de Maite, volvió a coger el móvil y, esta vez, llamó a Christopher.
- ¿Hmm? –Respondió una voz muy adormilada-
- ¿Todavía durmiendo? –Preguntó Dulce al otro lado de la línea- Ya te puedes ir despertando, porque en media hora paso a buscarte
Con esa noticia se despertó rápidamente- ¿Qué? ¿En media hora? ¿Para qué?
- Para ir a dar una vuelta y para que después conozcas a esa personita que te dije
- Dulce, tengo sueño, ¿no puede ser otro día?
- No, tiene que ser hoy, así que prepárate porque sabes que soy muy puntual –Dicho esto colgó-
Antes de hacer nada más, Dulce llamó a María para preguntarle si podía ir a buscar a Paula al colegio, ésta aceptó sin problemas.
En otro lado, Maite ya estaba en la puerta del gran edificio, se dirigió a un cartel en el que ponía “Atención al cliente” y preguntó por Anahí, pero no supieron darle ninguna información. Afortunadamente para ella, en ese mismo momento, la rubia se encontraba saliendo del ascensor acompañado de Charlie y algunas otras personas.
- ¿Mai? –Se sorprendió, viendo ahí a Maite, acercándose a ella, dejando atrás a Charlie y sus acompañantes- ¿Qué haces aquí?
- Necesito hablar contigo –Le dijo-
- ¿Hablar conmigo? –Maite asintió con la cabeza- ¿Tiene que ser ahora? –Maite volvió a asentir con la cabeza- ¿Es muy importante? –Maite volvió a asentir con la cabeza, esta vez con más ánimo-
Miró su reloj y luego la volvió a mirar a ella- Creo que tengo tiempo de tomarme un café –Comenzando a caminar en dirección a la cafetería- ¿le pasó algo a Christopher o…
- No, no es Christopher, es Dulce –Dijo, sin dejarla acabar-
Se detuvo- ¿A Dulce? ¿Qué le pasó a Dulce? –Se preocupó-
- No, nada, no le pasó nada
- ¿Entonces? ¿Qué pasa?
Suspiró- Vamos a la cafetería, te sientas y… mejor ahí te cuento
- Mai, me estás asustando, dime
- Vamos a la cafetería –Volvió a pedir-
las dos se dirigieron a la cafetería y se sentaron en una de las primeras mesas que vieron.
- Ya, dime, me tienes preocupada
- Mira, tú ya sabes que yo no soy cotilla ni nada, pero cuando vi de quien se trataba pues… no pude evitar escuchar –Anahí asentí con la cabeza- No sé si hago bien en contártelo, pero… eres mi amiga y creo que lo que tiene que hacer una amiga, por muy duro que sea, es contar las cosas…
- Mai, si, por Dios, déjate de rodeos y vete al grano –Rogó, sin dejarla acabar-
- Dulce y yo íbamos a dar una vuelta, pero le sonó el móvil... bueno, primero era su mamá y discutió con ella, le dijo lo de siempre, ya sabes, pero bueno, eso es lo de menos porque…
- ¡Mai, ya, dime! –Pidió, casi exigió, nerviosa pues Maite daba muchas vueltas-
- Vale… -Suspiró- El caso es que cuando, por segunda vez, le sonó el móvil… vi que ponía Rubí… Claro, yo pensé: esa chica es con la que se había acostado y… como se fue al cuarto a hablar pues…
- ¿Se fue al cuarto a hablar con ella?
Maite asintió con la cabeza, dispuesta a continuar la historia, pero Anahí preguntó:
- ¿La escuchaste?
- Annie, eso es lo que intento explicarte, déjame hablar
- Vale, venga
- Dulce le dijo que se lo podían pasar muy bien juntas, que para eso estaba el sexo… -Anahí se quedó blanca, su cara se descompuso notablemente- Quedaron esta noche, a las nueve, en casa de la chica esta…
Anahí guardó silencio un largo tiempo, sus ojos empezaban a humedecerse, aún no se lo creía.
- Perdóname Annie, pensé que era importante contártelo…
- ¿Segura de que escuchaste bien?
- Segura no, segurísima… sabes perfectamente que si no hubiera escuchado bien no estaría aquí contándotelo…
- No puede ser… -Negaba con la cabeza, secándose las lágrimas que, sin poder evitarlo, empezaban a salir- Tiene que ser algún error Mai, debiste a ver escuchado mal o… no sé, pero no puede ser cierto…
- Annie, escuché perfectamente, te lo puedo asegurar –Anahí se tapó la cara, intentando que nadie de la cafetería la viera llorar- Yo tampoco me lo esperaba de ella, lo siento…
- -Levantó la cara, secándose las lágrimas- No, pero es que esto tiene que ser una broma… -Riéndose, con dolor, intentando creerse que, de verdad, eso era una broma-
- No es una broma Annie, es enserio… Dulce, otra vez, te está engañando

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:46 pm

Capítulo 41
Anahí estaba muy confundida, no entendía nada, eso que Maite le estaba contando no podía ser cierto.
- Mai… que no, esto es una locura, Dulce no puede estar otra vez con esa…
- Yo tampoco lo entiendo, por eso vine corriendo a decírtelo… Lo único que sé es que escuché bien, eso te lo puedo asegurar.
- No, pero… es imposible, ella me decía que le iba a amargar la vida, que la odiaba, que estaba loca… no puede haber quedado con ella esta noche para… -Decía, nerviosa, negando con la cabeza-
- Mira, ¿por qué no hablas con Charlie? Pídele permiso para irte a casa y así hablas con ella…
Asintió con la cabeza- Sí, eso es lo que voy a hacer… -Se levantó, secándose las lágrimas- Esto debe de ser un malentendido o tu escuchaste mal o… no sé, pero… no puede ser.
- Escuché perfectamente Annie
- Bueno, no sé…. -Suspiró- Tú pídete un café y espérame aquí diez minutos que voy a hablar con Charlie –Maite asintió con la cabeza-
Anahí dejó a Maite sola y fue en busca de Charlie. Por otro lado, Dulce, ya se encontraba en casa de Christopher, pero éste, aún estaba en pijama.
- Te dije que te vistieras –Decía ella, desde el salón, observando cómo Christopher se vestía a toda prisa-
- Me volví a quedar dormido, lo siento
- Oye, ¿Chris y Poncho están aquí? –Preguntó-
- No, supongo que habrán salido… –Respondió él, ya vestido- Ya estoy –Anunció-
- Bien, vámonos –Dijo, caminando hasta la puerta-
- ¿A dónde? –Preguntó, caminando detrás de ella-
- A casa –Saliendo ya por la puerta-
- ¿No se suponía que me ibas a presentar a una persona?
- Esa persona aún está en el colegio, además… yo tengo una novia que alimentar –Ambos se rieron- y tú me vas a ayudar a hacerle la comida
- ¿Yo?
- Así es, de alguna u otra forma tienes que entretenerte, ¿no?
Dulce y Christopher volvieron al apartamento y, una vez allí, se dispusieron a hacer la comida. Por otro lado, Anahí y Maite ya iban camino a casa, Anahí iba muy callada, con la mirada perdida, casi sin prestar atención a por donde iban.
- Annie… ¿estás bien? –Preguntó Maite, preocupada porque su amiga casi no movía los ojos-
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- No me puedo creer que Dulce esté haciéndome lo mismo otra vez… O yo soy imbécil o Dulce es una... –Respiró hondo, intentando tranquilizarse-
- ¿Entonces si crees lo que te digo?
- A ver… yo te creo, sé que no me mentirías, pero… no sé, tal vez hay algún malentendido o…
- ¿Cómo va a ser un malentendido Annie? Que una persona quede con su amante para acostarse con ella no puede ser un malentendido
Anahí no respondió a eso, simplemente continuó caminando y, en menos de veinte minutos habían llegado. Antes de entrar Anahí respiró hondo, intentando prepararse para lo que le esperaba y, después de hacer eso, metió la llave en la cerradura, entrando en la casa, acompañada de Maite.
En cuanto escucharon que abrían la puerta Dulce y Christopher se dirigieron al salón para ver de quien se trataba.
- ¿Cariño? –Decía Dulce, sorprendida por verla ahí- ¿Qué haces aquí? ¿No se supone que deberías estar trabajando? –Desconcertada-
- ¿Christopher? ¿Qué haces aquí? –Preguntó Maite-
- Pues… nada, estoy ayudando a Dulce a hacer la comida –Respondió él-
- Cariño, ¿estás bien? –Preguntaba Dulce, acercándose a Anahí, pues veía que tenía los ojos algo hinchados- ¿Estuviste llorando? ¿Pasó algo? –Intentando llevar sus manos a la cara de Anahí-
- Sí, sí que pasó… -Dijo, alejándose un poco, sin permitirle que la tocara-
Ese gesto la confundió bastante- ¿Qué pasa? –Anahí guardó silencio, sin poder evitar que sus lágrimas salieran- Annie, ¿por qué lloras? –Preguntaba Dulce, nerviosa- ¿Te llamó mi mamá y te dijo cosas? –Anahí negó con la cabeza, secándose las lágrimas- ¿Entonces?
- No sé cómo pude estar tan ciega… -Comenzaba Anahí- Pensaba que todo esto era verdad, confíe en ti, te di una segunda oportunidad… Es más, ahora entiendo porqué me dijiste que no querías casarte conmigo –Se rió irónicamente, con dolor-
Dulce no entendía nada, estaba realmente confundida. Por otro lado, Christopher, observaba la escena sorprendido, pues él no sabía nada de ninguna boda y, tampoco, entendía qué estaba pasando.
- Cariño… no estoy entendiendo nada, ¿por qué me dices eso? ¿Qué hice? –Preguntaba Dulce-
- ¡No me digas más así! –Le gritó de repente-
- ¿Por qué no? ¿Qué hice ahora?
- ¿¡Cómo puedes ser tan cínica!? –Continuaba con los gritos-
- Anahí… -Hablaba tranquilamente la pelirroja- ¿Por qué no vamos al cuarto y me explicas lo que pasa? No entiendo nada
- ¡Porque no quiero! No quiero volverte a ver, ni a ti, ni a tu ropa, ni nada… ¡quiero que te largues de aquí y te acuestes con quien te salga del ****!
- ¿Qué? –Miró a Maite- O esto es una broma o encontraste a la hermana gemela diabólica de Anahí, ¿no? –Le preguntó a Maite-
- Que fuerte me parece Dulce… -Le dijo Maite- Jamás pensé esto de ti, de verdad…,
- ¿Pensar qué de mí? –Preguntaba Dulce, confundida- ¿Me puede explicar alguien qué hice? –Volvió a mirar a Anahí-
- Que falsa eres Dulce –Continuaba Anahí, desahogándose-
- ¿Falsa por qué? ¡No entiendo nada!
- ¡¿Todo era una mentira!? ¡Qué asco, que ASCO me das! –Le gritaba, demasiado nerviosa como para controlarse, llorando-
La pelirroja ya no sabía qué hacer, no entendía por qué Anahí estaba así.
- ¡Vete a la mierda! –Le gritó la rubia, dispuesta a caminar hasta su cuarto-
- No, Anahí, espérate –La agarró suavemente del brazo, deteniéndola-
En cuanto Anahí sintió que Dulce la agarraba se volteó rápidamente, moviendo ágilmente su mano y dándole una fuerte cachetada a Dulce, seguida de otro golpe en el hombro derecho.
- ¡Eres una estúpida mentirosa! –Le gritaba, repitiendo el golpe, esta vez en el hombro izquierdo-
Maite y Christopher se quedaron realmente sorprendidos con esa cachetada, sobretodo Christopher, quien no entendía nada.
- ¡¿A qué viene esto!? –Le gritó Dulce, tocándose la cara, donde Anahí la había golpeado-
- ¡Pues no sé… esta noche, antes de follarte a tu novia, le preguntas!
- ¿Qué? –No entendía nada-
- No sé cómo pude creerte, ¡¿cómo pude ser tan tonta!?
- ¿Pero qué coño pasa? ¡Llevo aquí toda la mañana, no he hecho nada para que tú estés así!
- ¡No, lo vas a hacer esta noche con esa golfa!
- ¿Esta noche? –Suspiró, dándose cuenta de lo que ocurría- Es lo de Rubí, ¿no?
Se rió irónicamente- ¿Ya te acordaste?
Dejó de frotarse la cara- Annie, vamos al cuarto y ahí te explico –Pidió-
- ¡No, no quiero! ¡Sólo quiero que te largues y dejes de jugar conmigo!
Negó con la cabeza- Te estás equivocando…
- No me estoy equivocando, Maite escuchó como hablabas con ella y le decías que ibas a ir esta noche a su casa
Asintió con la cabeza- Sí, pero eso tiene una explicación
- ¡A mí me da igual tu explicación, no quiero escucharla! –Se volteó, intentando, otra vez, meterse en su cuarto-
- ¡Anahí! –La volvió a agarrar del brazo, esta vez más fuerte- En la playa te dije que quería joderle la vida, por eso le dije que sí iba a ir esta noche... pero simplemente quiero dejarla plantada
- ¿Qué?
- Ven
jaló de Anahí, entrando con ella en el cuarto y cerrando la puerta.
- Yo te había dicho en la playa que quería vengarme de todo el dolor que nos causó y…eso es lo que estoy haciendo. Quedé con ella para dejarla plantada… -Explicaba, ya más tranquilamente-
- Maite me dijo que te escuchó diciéndole que se podrían divertir mucho, que…
- Sí, se lo dije -Sin dejarla acabar-, pero simplemente es para dejarla plantada Annie… -Sin dejarla acabar- de hecho, cuando llegaras, tenía planeado contártelo…. –Anahí se sentó en la cama, confundida, guardando silencio- ¿Me crees? –Preguntó, de pie, mirándola-
Anahí alzó la vista, simplemente mirándola, sin la mínima intención de responderle.
Se sentó a su lado- Sabes perfectamente que odio a Rubí -Anahí no respondía nada- Cariño… -Intentó acercarse un poco- Te amo, jamás sería capaz de volver a engañarte… -Llevó su mano a la cara de Anahí, acariciándola ligeramente-
La rubia estaba mucho más tranquila, dejaba que Dulce la tocara, pero no decía nada.
- ¿Me crees? –Volvió a preguntar Dulce-
- Ya me mentiste una vez –Habló por fin-
- Sí, pero esta vez no te miento, te lo juro. Me arrepentí muchísimo del daño que te hice y jamás lo volveré a hacer… créeme –Pidió-
Suspiró y, sin más, la abrazó, llorando- Lo siento… -Dijo, durante el abrazo-
Sonrió, tranquila por ese abrazo- Perdóname tú a mí, tal vez debí decírtelo antes de hacer nada… -Anahí no respondió, simplemente continuó abrazándola-
Estuvieron un largo tiempo más así: abrazándose, sin decir nada; hasta que Dulce se separó.
- Ya está, no llores más… -Pidió, secándole las lagrimas, pegando su frente con la de Anahí-
Le dio un corto beso en los labios- Me lo hiciste pasar muy mal…
- Antes de ponerte así deberías tranquilizarte y hablar conmigo…
- Ya, lo sé, lo sé… -Aceptó, ya sin casi ninguna lágrima en la cara, pues Dulce se las había secado- Pero… no sé, me volví loca, lo siento… -Llevó sus manos a la cara de Dulce- ¿Te pegué muy fuerte? –Preguntó, refiriéndose a la cachetada-
Se rió- Sí, bastante… -Admitió-
Se rió- Lo siento… -Dándole diversos besos en el cachete que había golpeado-
- Da igual… la otra vez si me la merecía, así que ya te la cobraste
- No, pero esta vez si me pasé…. No sé me que pasó, tenía ganas de matarte te lo juro –Confesó-
- Bueno, pues para la próxima, antes de intentar matarme, hablas conmigo y me explicas las cosas... Porque si primero pegas y luego preguntas mi cara va a acabar muy mal
Se rió- Vale, vale, lo siento.
- Te amo –Sonrió, dándole otro corto beso en los labios, seguido de un corto abrazo-
Anahí correspondió un momento al abrazo y después se separó para decirle:
- Oye… ¿Christopher que hace aquí?
- Lo fui a buscar, si no es por mi ese no sale de la cama… Y después lo voy a llevar a buscar a Paula
- ¿A Paula?
- Sí, ya sabes que ella puede hacer sonreír a cualquiera, así que… a ver si tenemos suerte y también lo consigue con Christopher –Anahí sonrió- ¿Mai te fue a buscar al trabajo para contarte lo de Rubí? –Preguntó. Anahí asintió con la cabeza- Pues no lo entiendo… debería haberme preguntado a mí antes de ir a contarte nada… Por su culpa te pusiste así
- Pues si cariño, pero es que con la conversación que ella escuchó no hacía falta preguntar nada…
- Pues se equivocó, ya viste que todo tenía una explicación.
- Bueno, pero eso ahora es lo de menos… lo importante es que ya estamos bien otra vez –Se rió abrazándola-
- De milagro, porque tú ya me querías echar de casa y todo –Riéndose, correspondiendo al abrazo-
Las dos continuaron así un largo tiempo, entre risas y besos. Hasta que, al cabo de un tiempo, salieron del cuarto, encontrándose a Maite y Christopher en la cocina, acabando de hacer la comida que ya estaba empezada.
- ¿Ya se reconciliaron? –Preguntó Maite, dándose cuentan de que venían muy cariñosas-
Asintió con la cabeza- Todo fue un mal entendido Mai… -Le dijo Dulce-
Dulce le contó a Maite y, de paso a Christopher, la historia.
- Y, bueno… por eso escuchaste lo que escuchaste –Dijo, terminando de contar la historia-
- ¿Entonces... no la estás engañando otra vez ni nada? –Preguntó Maite. Dulce negó con la cabeza- Lo siento, de verdad, pero yo escuché eso y… no sé, pensé que tenía que contárselo a Annie…
- No te preocupes, está todo bien, pero para la próxima habla conmigo primero… ya viste como me dejó Annie la cara –Se rió, refiriéndose a la cachetada-
- Ay ya cariño, cualquiera que te escucha se piensa que te maté a golpes –Le decía Anahí-
- No, no me mataste a golpes, pero de la cachetada que me diste casi me arrancas la cara
- Exagerada –Le dijo entre dientes, mirándola mal-
Se rió- Me encanta que mires así
Se rió- ¿Así como? –Acercando, inconscientemente, su cara la de Dulce, mirándola de la misma forma-
- Pues así –Riéndose, poniendo de su parte en el acercamiento-, estás muy linda
- Ay no, yo la verdad es que prefiero que estén peleándose a que se pasen el día así… -Comentaba Maite, mirando la escena de las chicas- Derraman miel, por Dios –Se quejaba, viendo como, ahora, Dulce y Anahí se daban cortos besos-
- Déjalas, es normal... –Decía Christopher, concentrado haciendo la comida-
Lo miró- ¿Normal? En ese caso me gustaría ser tan normales como ellas y poder pasarme el día besándote… -Se declaró de súbito-
Christopher la miró un momento, sorprendido por esa declaración y, poco a poco, sus ojos fueron bajando a los labios de Maite. De repente, propuso:
- ¿Vamos al baño?
- Sí, vamos –Aceptó sin dudas-
sin que Anahí y Dulce se dieran cuenta, pues estaban muy ocupadas besándose, Christopher y Maite se dirigieron al baño, en el cuál, nada más entrar, se besaron locamente

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:47 pm

Capítulo 42
Al cabo de quince minutos Christopher y Maite salieron del baño, encontrándose a Dulce y Anahí, ahora, haciendo ellas la comida.
- ¿Dónde estabais? –Preguntó Anahí-
- Estábamos… hablando –Dijo Christopher-
- Ya, claro, hablando... –Dijo Dulce, riéndose y volteándose para mirarlos- Christopher, tienes la mejilla manchada de pintalabios
Rápidamente Christopher se limpió la mancha de pintalabios que Maite le había dejado.
- Bueno… estábamos hablando y… -Comenzaba Maite, intentando buscar una explicación coherente a todo eso-
- Mai, da igual, pueden hacer lo que quiera… -Decía Anahí, volteándose también para mirarlos- Nada más que para la próxima vez nos avisan y les dejamos la casa sola… -Anahí y Dulce se rieron-
- Ay ya, cállense, que yo antes las pillaba a cada momento intentando hacer cochinadas… –Les dijo Maite- Y déjenme a mi hacer la comida, que después la dejan asquerosa… -Pidió, encargándose ella de la comida-
- Te ayudo –Dicho Christopher-
- Pues nada cariño, vamos a dejar que la parejita haga la comidita juntos –Dijo Anahí, riéndose, agarrando la mano de Dulce-
Anahí y Dulce, riendo y agarradas de la mano, salieron de la cocina.
- Odio que se pongan así… -Se quejaba Maite-
- Bueno, no importa… era muy evidente lo que estuvimos haciendo –Le dijo Christopher-
- Pues sí, aunque... –Lo miró- Todavía no entiendo por qué lo hicimos
- Porque nos apetecía –Dijo él, intentando restarle importancia al asunto-
- Un polvo nada más, ¿no? Qué bien… -Dijo irónicamente-
En el salón estaban Dulce y Anahí, sentadas en el sofá, simplemente mirándose, sonriendo.
- Por un momento pensé que dormiría en la calle –Confesó Dulce, riéndose-
Se rió- Esa era mi intención…
- Oye, parece que Christopher está más alegre, ¿no?
Asintió con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Eso parece… ¿ya viste? No hace falta llevarlo a ningún psicólogo
- Todavía no des nada por hecho… Es cierto que está más alegre, pero por ahora no hemos conseguido que coma nada…
- Bueno, poco a poco, pero ahora ¿por qué no dejamos de hablar de Christopher y nos damos besitos? –Preguntó melosa, acercando sus labios a los de Dulce con una sonrisa-
- Hmm, sí, buena idea… -Sonrió, poniendo de su parte en el acercamiento-
Acortaron por fin la distancia y unieron sus labios en un despacio beso, que, poco a poco, fue aumentando de intensidad y duración. Dulce tenía ya su mano en la parte interna del muslo de Anahí, mientras que, la rubia, tenía sus manos en la cintura de Dulce, por dentro de la camisa. Se estaban quedando sin respiración, así que Anahí se vio obligada a terminar el beso, pero lo hizo con un placentero mordisco en el labio inferior de Dulce. Ese mordisco fue el causante de otro beso que, Dulce, comenzó, esta vez usando su lengua.
Se separó un momento- ¿Y si nos vamos nosotras también al baño? –Propuso Dulce-
Con la respiración agitada- ¿Al baño? –La volvió a besar un momento y después se separó- Se van a dar cuenta -Otro beso-
Correspondió al beso y se separó- ¿Y qué? Nosotras también nos dimos cuenta de que ellos se fueron… -Dijo, bajando sus besos al mentón de Anahí, mordiéndolo- Además… -Bajaba más sus besos y mordiscos, llegando al cuello de Anahí- Estamos demasiado excitadas como para parar… -Anahí daba largos suspiros- ¿Qué me dices? –Subiendo su mano al abdomen de la rubia, por dentro de la camisa-
Le agarró la cara, levantándosela- Te digo que sí, me da igual donde sea, pero vámonos… -Pidió-
Se rió, levantándose- Vámonos
Anahí y Dulce pasaron, lentamente para que Christopher y Maite no se dieran cuenta, hasta el baño. Una vez allí cerraron con llave y, en cuanto lo hicieron, volvieron a unirse en un loco beso. Las manos de una acariciaban, con ansiedad, el cuerpo de la otra. Dulce subía más y más la camisa de Anahí, acariciando cada centímetro libre de su cintura. Por su parte, Anahí, tenía las manos metidas en la parte trasera del pantalón de Dulce, apretándole con ansiedad las nalgas.
- Cariño, me vas a dejar sin culo… -Se quejó Dulce, riéndose-
Se rió, sin dejar de apretarle el trasero- Me gusta –Confesó-
Levantó del todo la camisa de Anahí, quitándosela por fin- A mí me gusta más esto –Sonrió, llevando su boca al cuello de Anahí-
Cuando apenas Dulce iba a empezar a morder el cuello de Anahí, un grito la detuvo.
- ¡Dul, te llama tu mamá! –Gritó Maite desde el salón-
Alejó su boca del cuello de Anahí- No me lo creo… -Dijo, respirando hondo, intentando que así su excitación bajara-
Con la respiración bastante agitada- No, yo tampoco me lo creo… ¿Y si no contestas? –Propuso-
Sonrió- Sí, yo creo que eso va a ser lo mejor…
Después de decir esto volvieron a unirse en un loco beso; beso que no duró ni cinco segundos, pues Maite volvió a gritar.
- ¡Dulce, tu madre sigue llamando!
- Joder –Se quejó Dulce, separándose de Anahí, provocando así que la rubia dejara de apretarle las nalgas-
- Cariño, sal y contesta –Le decía Anahí, pegada a la puerta, respirando rápidamente-
- ¿Cómo voy a salir teniéndote a ti así? –Le dijo, mirándola de arriba a bajo, apoyada, sin blusa, en la puerta- ¿Hacemos un tercer intento? –Propuso-
Sin más Anahí llevó sus manos a la nuca de Dulce, volviendo a besarla locamente, respondiendo así a su pregunta. Nuevamente, pero esta vez más fuerte, Maite gritó:
- ¡¡Dulce!!
- Vale, ya está… -Concluyó Anahí, separándose, buscando su camisa para ponérsela-
- No, no, no te la pongas.… -Pedía Dulce, agarrando a Anahí de la cintura, impidiendo que ésta se pusiera la camisa-
- ¡Dulce! –Volvió a gritar Maite-
Suspiró- Salte a contestar anda… -Le dijo Anahí, volviendo a separarse, poniéndose la camisa-
- Esta noche te lo recompenso, te lo juro –Prometió Dulce-
- Eso espero –Le dijo, soltando una pequeña carcajada-
Dulce se dispuso a salir del baño, pero, antes de que lo hiciera, Anahí le dijo:
- Cariño, ven… –Le dijo, jalando de ella- Péinate –Se rió, acomodándole el cabello- y colócate la ropa –Le dijo, bajando ahora sus manos a la camisa de Dulce, colocándosela-
Se rió- ¿Ya viste que intensa eres? Hasta me despeinas
- ¡Dulce, me voy a aprender la cancioncita de tu móvil de memoria! –Se quejaba Maite, desde el salón-
- ¡Ya voy! –Le respondió por fin Dulce-
Ahora sí Dulce salió del baño, seguida de Anahí.
- Por fin… –Les dijo Maite, dándole el móvil a Dulce- Tu mamá, parece que es importante, porque no deja de llamar
- ¿Importante? No, solo quiere molestar… -Dijo ella, cogiendo el móvil- ¿Bueno?
- Hasta que por fin contestas, ¿por qué tardaste tanto? –Respondió Blanca al otro lado de la línea-
- Estaba ocupada, ¿ya te pensaste lo que te dije antes? –Anahí alzó una ceja, pues no sabía a qué se refería Dulce-
- Sí, lo pensé y solo te llamo para decirte que soy tu madre y si no me gusta tu novia te aguantas y punto
- No, si tú le faltas el respeto a ella no me aguanto… ya te lo dije antes, pero te lo repito: o empiezas a respetarla o te olvidas de que tienes una hija –Anahí miró a Maite, sorprendida, desconcertada con esa conversación-
- ¡Soy tu madre!
- ¡Y yo soy tu hija! –Gritó Dulce- Si de verdad te importo se supone que quieres que sea feliz, ¿no?
- ¡Con ella no eres feliz!
- ¡Qué sabrás tú de con quién soy yo feliz o no, si ni si quiera me conoces!
- Cariño, ya… no discutas con ella… -Pidió Anahí-
- Ah, ¿está ella ahí? –Preguntó Blanca, reconociendo la voz de Anahí-
- Sí, está ella aquí, ¿algún problema?
- Sí, muchos. Seguro que te está llenando la cabeza de pájaros diciéndote cosas en mi contra. Es una…
- Mamá, ¡no te atrevas a insultarla!–Le gritó Dulce, antes de que su madre pudiera acabar la frase-
Sin más Anahí le quitó el móvil a Dulce:
- Hola Blanca
- La que me faltaba –Dijo Blanca, en cuanto escuchó la voz de Anahí- ¿Qué quieres?
- Quiero que dejes de presionar a tu hija, lo está pasando mal y todo por tu culpa
Se rió- Si mi hija lo está pasando mal es por tu culpa, no por la mía
- No, eres tú la que la hace elegir, no yo –Respondía relajadamente Anahí-
- Annie, déjala, no tiene caso –Le decía Dulce-
- Si tú la dejaras en paz yo no la haría elegir. Quiero que elija, ¿qué pasa? ¿Tienes miedo a que me elija a mí y te deje tirada? –Decía Blanca, con la única intención de molestar a Anahí-
- La conoces tan, pero TAN –Recalcó- poco, que no te das cuenta de que por más que la presiones jamás nos va a elegir a ninguna de las dos… De cualquier forma yo no quiero que elija, eres tú la única que…
- ¡Cállate! –Gritó Blanca, de repente-
Sin más Anahí le dio al botón rojo, colgando.
- ¿Qué haces? –Le preguntó Dulce-
- Cortar, esto es lo que tienes que hacer cuando tu madre se ponga así… no le hagas caso y ya
- Ya se está pasando Annie
- Lo sé, pero por muchas cosas que le digas no va a cambiar
- Así es Dulce, Annie tiene razón –Dijo Maite- Antes ya hablaste con ella y te dije que deberías relajarte más cuando le hablaras, no olvides que es tu mamá
- Pues sí, es mi mamá, pero es que ella –Refiriéndose a Anahí- también es mi novia y no voy a permitir que, aunque sea mi madre, la insulte –Nadie dijo anda- Al principio tuve mucha paciencia, pensando que tal vez poco a poco cambiarían las cosas… pero es que no cambian, todo lo contrario: empeoran.
- De cualquier forma intenta no alterarte tanto cuando le hables… -Dijo ahora Christopher-
- Bueno, vale, da igual… -Quiso concluir el tema Dulce- ¿Cómo va la comida? –Intentando cambiar de tema-
- Bien, ya casi está terminada, así que podéis ir preparando la mesa –Dijo Maite-
prepararon la mesa y se sentaron a comer. Después, Anahí y Dulce, se encargaron de limpiar los platos. Al cabo de una hora estaba todo limpio y había llegado la hora de:
- Bueno… venga, vístanse que nos vamos–Le informó Dulce-
- ¿A dónde? –Preguntaron a la vez Anahí y Maite-
- Eso, ¿A dónde? –Repitió la pregunta Christopher-
- Vamos a buscar a Paula, sale en media hora del colegio
- ¿Todos? –Preguntó Maite-
- Pues sí, todos, entre más mejor, ¿no? -Propuso Dulce con una sonrisa_
- Por mi perfecto, me muero de ganas por ver a Paula –Dijo Anahí-
- Y yo por conocerla –Dijo esta vez Maite-
- ¿Quién es Paula? –Preguntó Christopher, pues él no sabía quién era-
- La personita que te dije que te iba a presentar
- Pues… qué bien, ¿pero yo para qué quiero conocer a una niña? –Preguntó él, sin entender el motivo por el cuál tenía que conocerla-
- ¿Cómo que por qué? Pues… porque si, así que venga, todo el mundo a vestirse –Respondió Dulce, sin más explicaciones-
Así fue, después de que Dulce dijera eso todos fueron a vestirse. Al cabo de quince minutos, como casi siempre, solo faltaba Anahí.
- Cariño, ¿ya estás? –Preguntaba Dulce desde la puerta, mirando como Anahí se maquillaba-
- Espérate, ya casi… -Decía, aplicándose la sobra de ojos-
- Nos están esperando –Entrando en el cuarto, llegando a su lado-, ¿para qué te maquillas?
- Pues para estar más hermosa –Decía, mirándola a través del espejo-
- ¿Puedes estar más hermosa?
Sonrió- Claro…
- Bueno, pero así ya estás preciosa, vámonos –Pidió-
- Un minuto, me falta el delineador
- La niña va a salir del colegio y no va a ver nadie para recogerla
- Bueno, ya, vámonos, me termino de maquillar en el coche
Anahí cogió su maquillaje y se dirigieron al coche. Tardaron diez minutos en llegar al colegio y, afortunadamente, llegaron a tiempo, pues aún Paula no había salido. Se produjo la salida de todos los niños y, como siempre, eso parecía una estampida. Después de mucho rato consiguieron ver a Paula y, la niña, corrió hacía ellas.
- ¿Ya volvieron del viaje? –Abrazando a Dulce-
- Claro, te dijimos que solo era un fin de semana –Respondió Dulce, correspondiendo al abrazo-
- ¿Cómo lo pasaron? –Abrazando ahora a Anahí-
- Bien, muy bien, la próxima vez te llevamos con nosotras –Le dijo Anahí-
- Ojala –Sonrió, separándose- Las eché mucho de menos –Confesó- me aburrí mucho estos tres días…
- ¿Y tú mamá? –Preguntó Dulce-
- Se ha pasado todo el fin de semana hablando por teléfono, creo que tiene novio –Confesó la niña, riéndose-
- ¿En serio? –Se rió Anahí-
Paula levantó un poco la vista y vio que, al lado de Anahí, estaban Maite y Christopher.
- Hola –Saludó Paula con una amplia sonrisa-, ¿Quiénes son? –Les preguntó a Anahí y Dulce-
- Pues mira... ella es una amiga nuestra, que también conoce a tu mamá desde hace muchos años
- Hola guapa… –Saludó Maite, inclinándose para ponerse a la altura de Paula- Te pareces mucho a Annie
Se rió- Sí, mi mamá también me lo dice –Respondió Paula-
- Y él es… -Se dispuso Dulce a presentar a Christopher- ¿Te acuerdas de que yo una vez te conté que conocí a Annie gracias a un niño? –Paula asintió con la cabeza, mirando a Christopher- Pues es él, Christopher –Presentó por fin-
- Tú eras su novio, ¿no? –Le preguntó Paula a Christopher-
- Sí, el mismo –Sonrió Christopher-
- Hola –Le saludó por fin, sonriendo-
Se rió- Hola, veo que lo que me han contado de ti es verdad –Le dijo Christopher-
- ¿Qué te contaron? –Se sorprendió la niña
- Me dijeron que eras una niña muy guapa e inteligente, veo que es cierto –Paula sonrió vergonzosamente-
- Ya le sacaste los colores a la niña –Le dijo Anahí, riendo-
- ¡Annie! –Se quejó la niña, cada vez más avergonzada. Todos se rieron- ¿A dónde vamos a ir? –Preguntó la niña, intentando cambiar de tema-
- Tú y yo vamos a pasear –Le dijo Dulce, cogiendo a Paula en brazos-
- Ah, vosotras os vais a pasear, ¿y nosotros? –Le dijo Anahí, mirándola mal-
- Pues no sé, vosotros id a comer una hamburguesa, yo tengo que hablar con Paula
- ¿De qué? –Le preguntó Anahí-
- De cosas privadas
- ¿Cómo? Cariño, yo voy
- No, tú te quedas con Mai y Christopher, ahora venimos –Decía Dulce, comenzando a caminar con Paula cogida-
Dulce se alejó con Paula, bajo la fija mirada de los demás. Cuando ya se habían adentrado en el parque se sentó en un banco, acompañada de Paula.
- Tenemos que hablar de ese niño, ¿no? –Le preguntó la niña-
Sonrió- Así es...
- ¿Qué pasa?
- Mira, te explico… Christopher lleva unos días triste y sin comer mucho, así que necesitamos tu ayuda.
- ¿Mi ayuda? –Se sorprendió-
- Claro, necesitamos que esté feliz, que coma, que se ría…
- La otra chica (Maite) es su novia, ¿no?
- Más o menos, como él está triste no quiere novia y Maite lo está pasando muy mal… Tú me ayudaste mucho con Annie, ahora necesito que los ayudes a ellos, ¿lo harás? –preguntó
- Bueno… haré lo que pueda –Se rió la niña-
Sonrió y, seguidamente, la abrazó- Te eché mucho de menos
Abrazándola- Yo también, pero ya no se van a ir más, ¿no? –Preguntó separándose-
- No, ya no nos vamos más, te lo prometo –Le sonrió-
- Están bien, ¿no?
Alzó una ceja- ¿Quiénes?
- Tú y Annie, ¿no se han vuelto a pelear?
- No, no te preocupes… estamos muy bien –Prefirió no contarle la pelea que habían tenido-
- Me alegro –Sonrió ampliamente-
- Yo también… –Sonrió de la misma forma- Bueno, ya está, podemos volver con los demás –levantándose-
- Vale, vamos… –Levantándose también, agarrándola de la mano y comenzando a caminar- ¿Vamos a comer una hamburguesa? –Preguntó Paula-
- ¿Te apetece?
- Sí –Admitió la niña, sonriendo-
- Pues vámonos a comer una hamburguesa –Aceptó, riéndose

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:47 pm

Capítulo 43
Paula y Dulce volvieron con los demás, quienes estaban sentados, no muy lejos, en uno de los bancos del parque.
- Hasta que llegaron –Dijo Anahí, levantándose- ¿Dónde estaban? –Preguntó, mirando a Dulce-
- Hablando –Respondió la pelirroja- ¿Les apetece una hamburguesa? –Preguntó Dulce- Paula y yo tenemos hambre –Se rió-
- Sí, yo también me muero de hambre –Dijo Maite, levantándose-
- Y yo –Dijo esta vez Christopher, poniéndose también en pie-
- Perfecto, pues vámonos… –Concluyó Paula, agarrando a Christopher y Maite de ambas manos- Cuéntenme, ustedes son novios, ¿verdad? –Preguntaba la niña, jalando de ellos, consiguiendo así que caminaran-
Christopher y Maite se miraron- Pues… -Balbuceó Maite-
- Algo así –Respondió Christopher- ¿Y tú? ¿Tienes novio? –Le preguntó a la niña, sonriéndole-
Anahí y Dulce caminaban detrás de ellos, también agarradas de mano, observando la escena divertidamente.
- ¿Hablaste con ella para que hiciera eso? –Le preguntó Anahí a Dulce, refiriéndose a lo que hacía Paula-
- Yo solo le dije que me ayudara a que Christopher estuviera más feliz…
- Pues parece que ella sabe cómo conseguirlo –Se rió-
Esas risas duraron unos segundos más y, después, se mantuvieron en silencio. Hasta que, de súbito, Dulce preguntó:
- Annie, ¿qué voy a hacer con mi mamá?
- Nada, es tu mamá
- Es que… yo he estado pensando algo
-La miró- ¿Qué cosa?
- A ver cómo te explico… -Suspiró- ¿Mi mamá por qué está así?
Guardó silencio un momento- Porque me odia –Respondió-
Negó con la cabeza- No, ella está así porque yo estoy con una mujer…
- Bueno… me odia porque la novia de su hija es una mujer –Rectificó- ¿Qué me quieres decir con eso?
- Que ella quiere que yo esté con un hombre
- ¿Y? –No entendía a dónde quería llegar la pelirroja-
- Que… no sé, tal vez… podría decirle que ya no estamos juntas y que… ahora estoy con un chico…
Se detuvo- ¿Qué?
- A ver cariño… -Se detuvo también- Yo ya estoy harta de pelear todos los días con ella, de que te insulte… le digo que tengo novio y ya, nos deja de molestar…
- Ah claro, mentirle a tu madre es la mejor solución –Dijo irónicamente, soltando la mano de Dulce-
- Ella está en México, no nos va a ver, ¿qué tiene de malo?
- ¿Cómo que tiene de malo? Todo, tiene todo de malo, ¿qué vas a hacer cuando dentro de un mes quiera conocer a tu novio? –Dulce guardó silencio- O… cuando tú y yo decidamos casarnos, ¿te vas inventar un marido imaginario? Además, creía que me habías dicho que no te importaba lo que ella pensaba, ¿no?
- Pues sí, pero las cosas van de mal en peor y tienes que entender que es mi mamá y no quiero perderla
- Sí, eso lo entiendo a la perfección. Lo que no entiendo es que quieras mentirle, ya estás grandecita como para inventarte novios, ¿no?
- No se trata de estar grande o no, se trata de que no quiero perderos a ninguna de las dos
- Eso se lo tienes que decir a ella, no a mí. No soy yo la que está presionando para que elijas, no soy yo la que te pide que no hables con tu madre, no soy yo la que la insulta, es ella.
Suspiró- Ya lo sé cariño, pero ella está cerrada, no sé que más hacer.
- ¡Annie, Dul, vamos! –Gritó Paula, quien aún estaba agarrada a las manos de Christopher y Maite, algo lejos-
Sin más Anahí y Dulce continuaron caminando.
- Cariño… si tu madre te quiere, que te quiera tal y como eres y si no…
- ¿Y si no qué? ¿Qué hago? –Anahí no respondió- Ya no sé qué hacer con este tema… No puedo elegir a ninguna de las dos, entiéndeme.
- Pero cariño… -Se detuvo, agarrándole la cara- Yo no quiero que elijas a ninguna, es tu madre y la quieres, es más… que me insulte, no me importa. Lo que no quiero y no voy a permitir es que te inventes novios imaginarios, que te hundas por su culpa y, mucho menos, que te alejes de mi porque ella te lo diga…
Sonrió- ¿Por qué eres tan buena conmigo?
Sonrió ampliamente- Porque te amo y… si ni una golfa pudo separarme de ti, no va a ser tu madre la que lo consiga.
Sin más Dulce la besó, tranquila pero largamente.
- Te amo, te amo, te amo… -Decía le pelirroja, entre besos-
Sonriendo, correspondiendo a cada uno de los besos- Yo también cariño
- ¡Chicas! –Gritó esta vez Maite- ¡Es para hoy! -Les preguntó, ya que iban demasiado lento-
- ¡Ahí vamos! –Respondió Anahí, volviendo a darle cortos besos a Dulce-
- Oye… ¿tú no te pones celoso cuando vez que Dul se da besos con Annie? –Le preguntó Paula a Christopher-
- Bueno… -Christopher, Maite y Paula miraban, desde lejos, a las dos chicas- He de admitir que al principio sí, pero poco a poco me he ido acostumbrando –Se rió-
- Lo mejor que pudiste hacer, porque se pasan el día así… -Decía Paula- ¿Ustedes también se están besando todo el tiempo? –Les preguntó-
- Bueno… nosotros… no, no tanto –Le respondió Maite-
- ¿Entonces si están juntos? –Preguntaba Paula, quien se empezaba a hacer un lío con esa historia-
- Podríamos estar juntos, pero como yo soy tarado… no, no lo estamos –Le respondió por fin Christopher, mirando a Maite-
- Ah, pero entonces si la quieres, ¿no? –Volvió a preguntar Paula, sonriendo-
Se rió- Sí, si la quiero –Respondió Christopher, mirando a Maite-
Esa última frase por parte de Christopher había conseguido que, a Maite, le salieran los colores, sorprendida con esa declaración.
- ¿Entonces cuál es el problema? –Preguntó Paula, esta vez a Maite- Si tú también lo quieres ¿por qué no están juntos y ya?
- Porque no es tan fácil Paula… -Le dijo Maite-
- ¿Por qué los mayores siempre dicen lo mismo? Carai… según vosotros todo es difícil, pero si solo se tiene que dar un besito y ya, es muy fácil. –Decía la niña, convencida de lo fácil que es el asunto-
Ni Christopher ni Maite pudieron responder, pues Anahí y Dulce, por fin, se acercaron a ellos, diciendo:
- Ya estamos –Dijo Dulce-
- ¿Qué hacían? –Les preguntó Paula-
- Nada, hablábamos –Respondió Anahí-
- ¿Y vosotros? ¿Qué hacíais? –Preguntó Dulce-
- Hablábamos también –Respondió Maite-
- ¿De qué? –Preguntó, esta vez, Anahí-
- Él me estaba contando que quería mucho a Maite, pero que era tarado y por su culpa no estaban juntos –Explicó rápidamente Paula- y ella me decía que las cosas no eran tan fáciles
- Bueno, ¿cuánto falta para llegar a la hamburguesería? –Preguntaba Maite, intentando cambiar de tema, pues hablar de eso la ponía nerviosa- Me muero de hambre
- ¿Y tú qué les dijiste –Le preguntó Dulce a Paula, obviando a Maite-
- Que si era fácil, solo tenían que darse un besito y ya –Respondió la niña- ¿Verdad que es fácil? –Le preguntó a Anahí-
- Pues sí cariño, nada más falta que ellos dos lo entiendan –Le respondió Anahí-
- Yo ya lo entendí –Dijo Christopher, mirando a Maite- ¿Tú lo entendiste? –Le preguntó-
- ¿Qué? ¿Yo? –Decía Maite, nerviosa-
- Bueno… nosotras nos vamos, ¿verdad? –Dijo Dulce, agarrando las manos de Anahí y de Paula-
- Así es, es mejor que los dejemos solos… -Decía Anahí, sonriendo, caminando-
- ¡Pues nada, adiós, me cayeron muy bien! –Decía Paula, caminando agarrada a las manos de Anahí y Dulce, sonriéndole a Maite y Christopher-
- ¡Cuando terminen me llamas! –Le gritó Anahí a Maite- ¡Te quiero! –Se despidió por fin, ya bastante lejos de ellos-
Anahí, Dulce y Paula continuaron su camino; cuando ya estaban bastante lejos Paula preguntó:
- ¿Lo hice bien?
- Lo hiciste perfecto –Le dijo Dulce-
- ¿Ya están juntos? –Preguntó la niña-
- Probablemente lo estén –Le respondió Anahí-
- Pues fue muy fácil... –Les dijo, riéndose-
- Hoy más que nunca te mereces esa hamburguesa –Le dijo Dulce, riéndose-
Algo alejados de ella, estaban Christopher y Maite, mirándose.
- Creo que esa niña tiene toda la razón del mundo… -Le dijo Christopher- ¿Tú no lo crees?
A Maite no le salían las palabras, simplemente asentía con la cabeza.
- Mai… -Le agarró ambas manos- Tuvo que venir una niña de siete años a enseñarme que… el amor es fácil, si nosotros queremos puede ser fácil… Y yo lo único que he hecho todos estos meses es complicarlo y hacerte daño, lo siento, perdóname… -Maite solo lo miraba- Gracias a esa niña me he dado cuenta de que estoy enamorado de ti y no quiero perderte por mis tonterías… -Maite, nuevamente, guardó silencio- Sé que siempre te digo lo mismo y luego meto la pata, pero esta vez te juro que es en serio… Ya puedo decir que superé lo de Dulce, ya las veo besarse y no siento nada, me da igual… Yo sólo quiero besarte a ti… -Miró sus labios- ¿Me dejas hacerlo?
Maite quiso responderle, incluso abrió la boca para responder, pero de ahí no salió ningún sonido, así que, únicamente, asintió con la cabeza. Lentamente Christopher acercó sus labios a los de Maite, se mantuvieron a pocos centímetros el uno del otro, hasta que Maite dio el paso de acortar del todo esa distancia. Ya se habían besado muchas veces, pero esta vez Maite notaba algo extraño y diferente: Christopher no la estaba besando con locura y simplemente con pasión, esta vez lo hacía despacio, con ternura.
- ¿Quieres ser mi novia? –Preguntó Christopher, después de separarse-
Maite sentía que le faltaba el aire, no se creía que Christopher le estuviera haciendo esa pregunta.
- Mai –Se rió- ¿quieres ser mi novia? –Volvió a preguntar-
- ¿Lo dices en serio?
- Totalmente en serio –Respondió él-
- ¿Estás seguro?
- No he estado más seguro de nada en toda mi vida…
Por otro lado, Anahí, Dulce y Paula, ya se encontraban en la hamburguesería, disfrutando de esas ricas y grasosas hamburguesas.
- Oye Paula… ¿cómo está eso de que María tiene novio? –Le preguntó Anahí a la niña-
- Pues eso, el otro día la escuché hablando por teléfono con alguien y le decía que lo quería y que lo echaba mucho de menos. Le pregunté y me dijo que… -Guardó silencio, intentando recordar lo que su madre le había dicho- ah, sí… -Recordó por fin- Me dijo que sólo era un amigo –Se rió-
- Bueno… tal vez es un amigo –Dijo Dulce-
- No es un amigo, mi mamá no le dice esas cosas a sus amigos… –Respondió Paula- Mi mamá tiene novio y lo quiere mucho –Afirmó Paula- se pasa el día mirando el móvil a ver si la ha llamado…
- ¿Y tú quieres que tu mamá tenga novio? –Le preguntó Anahí-
Asintió con la cabeza rápidamente, sonriendo ampliamente- Claro, yo nunca he tenido un papá…
- Pero es que el novio de tu mamá no es tu papá –Explicó Dulce-
- ¿No? –Alzó una ceja la niña, confundida- ¿Entonces qué es?
- Pues… es el novio de tu mamá –Respondió Dulce, sin saber de qué otra forma podía explicarlo-
- Por eso, cuando un hombre está con una mamá es papá de su hija, ¿no? -Decía la niña, intentando razonar-
- No, cariño, mira… -Se dispuso a explicar mejor Anahí- Tu mamá tuvo un novio y se quedó embarazada de ti… y, aunque tu mamá tenga otro novio y ese hombre se haya ido, sigue siendo tu papá, por muy lejos que esté
- No, porque ni si quiera me viene a ver
- Pero sigue siendo tu papá, es muy complicado Paula… -Le dijo Anahí-
Suspiró- Bueno, pero yo puedo querer al novio de mi mamá como si fuera mi papá, ¿no?
- Sí, eso sí –Le dijo Dulce, sonriendo-
- Oye Dul... ¿tu mamá porque vive en… Me…Me… -No se acordaba del nombre del lugar en el que vivía Blanca-
- ¿México? –Sonrió Dulce, diciéndole el lugar-
- Sí, eso, ¿por qué tu mamá vive en México? –Preguntó por fin-
- Porque yo nací allí y viví allí con mi familia, pero… pasaron cosas, yo me vine a vivir aquí y ellos se quedaron allá
- Pero ¿cómo? ¿Viniste tú sola? ¿Sin tus papás? –Dulce asintió con la cabeza- ¿Y tienes hermanas o primas?
Negó con la cabeza, con una sonrisa de medio lado- Tuve una hermana, pero se murió cuando más o menos tenía mi edad –Anahí observaba, con detenimiento, esa escena-
Abrió la boca tanto como pudo, sorprendida- ¿Por qué? ¿Estaba enferma? -Dulce volvió a negar con la cabeza, sin quitar su sonrisa- ¿Entonces por qué se murió?
Anahí sabía perfectamente que Dulce no podría responder a esa pregunta, pues ya la veía algo emocionada, así que tomó ella la iniciativa de responder:
Agarró la mano de Dulce, apoyándola; Dulce se la apretó, intentando contener las lágrimas- ¿Tú sabes quién es Dios? –Preguntó Anahí. Paula asintió con la cabeza- Bueno, pues… él es quien decide cuando alguien se tiene que morir y… él decidió que a su hermana le había llegado la hora de ser más feliz
- ¿Más feliz?
Miró a Dulce con una sonrisa y después volvió a mirar a Paula- Pues claro, ¿a dónde crees que se va la gente cuando se muere?
- Pues no sé… sólo se quedan dormidos, ¿no?
Negó con la cabeza, sonriendo- Mira… -Miró el azulado cielo- Todas las personas, que han sido buenas, se van al cielo y desde allí vigilan a sus seres queridos, para cuidarlos… -Paula escuchaba atenta y sorprendidamente esa explicación- Como si fueran angelitos
- Entonces la hermanita de Dulce nos está viendo desde el cielo, ¿no? –Anahí asintió con la cabeza, sonriendo-
- ¿Cómo se llama? –Le preguntó a Dulce-
Sonrió, secándose alguna lágrima que empezaba a salir- Adriana
Miró el cielo- Hola Adriana… soy Paula, nada más quiero decirte que no te preocupes por Dul, ella está muy bien y yo la estoy cuidando mucho… No te pongas celosa, pero yo la quiero mucho y también es como mi hermanita –Se rió, volviendo a mirar a Dulce- Dul, ¿Por qué lloras? –Le preguntó, dándose cuenta de que Dulce lloraba, aunque sonreía- ¿Te emocionaste?
Se rió- Sí, ¿me das un abrazo? –Pidió la pelirroja, sonriendo, secándose las lágrimas-
Sin más Paula se levantó de la silla y “corrió” hasta Dulce, abrazándola. Anahí simplemente observaba la escena sonriendo, algo emocionada también.
- La echas mucho de menos, ¿verdad? -­Le preguntó la niña, separándose-
Dulce sólo asintió con la cabeza, llorando, pero intentando que su sonrisa no desapareciera.
- Pues cuando la eches de menos o estés triste me llamas a mí y ya, que yo te cuido –Le dijo, sonriendo-
La pelirroja se rió y la volvió a abrazar, adoraba a esa niña.
- Dios… ya me hicieron llorar a mi –Se quejó Anahí, riéndose, secándose las pocas lágrimas que empezaban salir-
- ¿Y tú por qué lloras? –Se separó Paula, mirando a Anahí- Tú si tienes hermana, pero si quieres también te doy abrazos –Le dijo, riéndose, abrazándola-
Durante el abrazo Anahí y Dulce se miraron; Dulce lloraba emocionadamente, sin dejar de sonreír y, la rubia, la miraba con una sonrisa.
- Bueno, ya, ahora abrácense ustedes que yo ya me cansé –Se quejó Paula riéndose, separándose-
Sin más Dulce abrazó a Anahí, escondiendo la cara en su hombro, dejando que las lágrimas salieran sin compasión. Anahí, por su parte, la abrazaba con fuerza, sin poder evitar que alguna lágrima se le escapara.
- Ay no, pero si van a poner a llorar no se abracen -Decía Paula, observando la escena, ya sentada en su silla-
Anahí y Dulce se rieron, separándose, secándose las lágrimas.
- Ya está, ya no lloramos más… -Concluyó Dulce, acabando por fin de secarse las lágrimas-
- Eso, así están más guapas –Les dijo Paula, sonriendo- Mejor cómanse la hamburguesa, está riquísima y se nos va a enfriar –Llevándose a la boca un bocado de
hamburguesa

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:47 pm

Capítulo 44
Después de que, por fin, Dulce y Anahí, acabaran su hamburguesa, salieron de de allí, sin saber a dónde ir.
- ¿Y ahora? ¿A dónde vamos? –Preguntó Dulce-
- Pues… -Miró su reloj- Ya son las ocho, mañana Paula tiene cole y yo tengo que ir a trabajar… es mejor que nos vayamos ya –Dijo Anahí-
Asintió con la cabeza- Sí, yo ya estoy cansada… -Dijo la niña-
- Está bien, vámonos ya –Aceptó Dulce-
Anahí y Dulce llevaron a Paula a su casa y, después, regresaron al apartamento. Entraron y, en cuanto lo hicieron, escucharon fuertes gemidos procedentes del cuarto de Maite.
- ¿Y eso? –Se sorprendió Anahí, riéndose-
- Creo que Christopher y Maite están…. Consumando su amor –Riéndose-
- Ay no, que fuerte... –Riéndose, tapándose los oídos- Escuchar a una amiga haciendo esas cosas es muy desagradable
Dulce no se tapó los oídos, todo lo contrario, intentaba escuchar mejor.
- Dulce, vámonos –Dijo Anahí, volviendo a caminar hacia la puerta-
- ¿Qué? No, no, la cosa está interesante Annie, no nos podemos ir –Dijo, sin moverse, escuchando los gemidos-
- ¡Dulce! –Alzó un poco la voz- No seas cochina, están en intimidad, vámonos
Caminando hasta la puerta- Pero es mi casa, tengo derecho a entrar, ¿no?
Se rió- Dejemos que se desahoguen en paz, por un día no pasa nada
- No, pero espérate… ¿en qué cama están? –Se asustó- No estarán en nuestra cama, ¿no? –Con cara de asco-
- No, los gritos vienen del cuarto de Mai, pero ya vámonos –Escucharon un grito más fuerte por parte de Maite- Ay no, no, cariño, vámonos ya… -Jalando a Dulce- no puedo seguir escuchando estas cosas….
- Y yo pensaba que te hacía gritar… pero Maite grita más que tú –Saliendo ya de la casa, riéndose-
Le dio un suave golpe en el hombro- ¡Cállate!
- ¡Es la verdad! –Riéndose-
- Vámonos
- ¿A dónde?
- Pues no sé, a dar una vuelta una horita para darles tiempo a que acaben…
- Tal y como estaban parece que esto va para largo –Se rió-
Salieron del edificio y, sin saber a dónde ir, comenzaron a caminar, ya más serias.
- ¿Cómo consiguieron meterse en casa?
- Mai todavía tiene las llaves de casa y, casualmente, la nuestra estaba más cerca que la de Christopher. –Se rió- Además… sabían que la casa estaría sola, en la de Christopher seguro están Chris y Poncho
- Pues qué bien… ellos consumando su amor en nuestra casa y nosotras aquí tiradas en la calle, muertas de frío –Dijo irónicamente, aunque riéndose-
- Ay ya, pareces una viejita, siempre te estás quejando… -Dijo, sentándose un banco- Vente –Jaló de ella, consiguiendo que se sentara a su lado-, mejor hablemos…
- A ver… ¿De qué quieres hablar?
- Pues… de Paula, de tu hermana, de lo que pasó antes…
Sonrió, volviendo a emocionarse solo con pensarlo- Esa niña es… la adoro, te lo juro... Y, gracias, porque si no llega a ser por ti… yo no podría haberle explicado nada.
- Sabía perfectamente que no ibas a poder explicarle nada, por eso lo hice yo… Y… ya la escuchaste, ¿no?
- ¿El qué?
- Te dijo que eres como su hermana, que te quería mucho, que te iba a cuidar… -Dulce asintió con la cabeza, sonriendo- Espero que eso te haya servido para que, de una vez por todas, dejes de decir esas tonterías de que estás sola, porque está más que claro que para esa niña lo eres todo. Y sobre todo espero que… cuando tu mamá te diga que aquí no tienes nada, recuerdes que estoy yo, está Paula, está Christopher, Mai… todos, estamos todos contigo.
Volvió a asentir con la cabeza- Ya, ya lo sé… -Dicho esto la abrazó- Perdóname por ser tan imbécil, lo que te dije antes de inventarme un novio fue una locura…
Correspondió el abrazo- Pues sí, fue una locura, pero no te preocupes… yo te perdono –Se rió -
Se rió, separándose- Oye, cambiando de tema… -Miró su reloj- En este momento Rubí debe de estar esperando por mi
- Bien, que siga esperando… –Dulce guardó silencio- ¿Dulce? –La miró- ¿Qué estás pensando? –Sabiendo perfectamente que la pelirroja había pensado algo que, por supuesto, tenía que ver con Rubí-
- Bueno… nada, solo que…
- ¿Sólo qué? –Dulce no respondió- ¿Todavía se te está pasando por la cabeza la posibilidad de ir? –Ya algo molesta-
- No, bueno… sí… -Suspiró- A ver… si no voy se va a dar cuenta de que simplemente estoy jugando con ella
- Y si vas te va a hacer de todo, ¡así que te callas! –Le ordenó, ya algo nerviosa- ¡Me parece muy fuerte que, aún, estés pensando en si ir o no!
- No pasaría nada, yo no dejaría que pasara nada…
- ¡La otra vez ibas con la misma intención y mira como acabaste! Además… ¡que no quiero que vayas a verla!
- Cariño, no me grites –Pidió-
- ¡Entonces tú deja de decir tonterías!
Suspiró nuevamente- Vale, lo siento… otra vez…
- ¿Por qué tantas ganas de hacerle daño? Dejémosla en paz, que haga lo que se le pegue la gana y que se busque a otra para follar
- No, porque esa tipa es una… es quien lo mandó todo a la mierda y le voy a devolver todo el dolor que nos hizo. Cueste lo que cueste
- Tú antes no eras así… –Dulce alzó una ceja- Antes no ibas por ahí queriéndote vengar de la gente, ¿por qué ahora sí?
- Porque nadie, excepto Rubí y el imbécil que mató a mi hermana, me había hecho tanto daño… y esa tipa me las va a pagar.
- Pues te buscas otra forma, porque haciéndola creer que te quieres acostar con ella es una mierda de idea.
Se rió- Vale… -Anahí miraba a cualquier otro lugar menos a Dulce, fija y seriamente, aparentemente molesta- Ay cariño, no te pongas celosita –Le dijo, jalando de ella, recostándola en su pecho-
Dejó que la jalara, pero sin mover ni un ápice de su cara- ¿Y qué quieres que haga cuando mi novia me dice que quiere hacerle creer a la que fue su amante que se quiere acostar con ella?
Dándole besos en el cabello- No fue mi amante
La miró desde abajo- Te acostaste con ella y me mentías para verla, así que, sí, era tu amante –Concluyó-
Puso los ojos en blanco- Vale, lo que tu digas
Estuvieron un tiempo en silencio, sin moverse, hasta que Anahí preguntó:
- ¿Y qué vas a hacer cuando te pregunte por qué no fuiste a su casa? –Refiriéndose a Rubí-
- Pues no sé, me inventaré algo…
- Ah, claro, es que tú te estás haciendo experta en inventar cosas…
- ¿Se puede saber qué pasa? ¿Por qué me dices esas cosas?
Se volvió a sentar para poder mirarla- Porque si, porque… ¿qué harías tú si yo me hubiera acostado con Charlie, tú me hubieras perdonado y ahora yo esté haciendo planes para hacerle creer que me quiero acostar, otra vez, con él?
- Mandarlo directamente a la tumba –Muy seriamente-
No pudo evitar reírse- Pues ahí está…
Guardó silencio un momento- Annie… después de que tú y yo lo dejáramos… ¿alguna vez pasó algo con él?
- ¿Qué? No, claro que no
- ¿Segura?
- Segurísima, cariño… yo jamás podría estar con alguien que no fueras tú. Si casi no podía hacer el amor contigo, ¿cómo me voy a acostar con otro? –Se rió, intentando ponerle un toque de humor a esa conversación-
- Pues precisamente por eso… tú estabas falta de… sexo y… tal vez necesitabas…
- No –Sin dejarla acabar-, además… Charlie no me gusta, bueno, a ver… tiene un cuerpo… bonito, pero…
- ¿Perdón? –Anahí se rió- ¿Tiene un cuerpo bonito? –Anahí asintió- En resumen: Está bueno, ¿no? –Anahí volvió a asentir- Pues qué bien… -Irónicamente, cruzándose de brazos, celosa y molesta-
- Ay cariño, no te pongas así… está más que claro que está bueno, cualquier chica que lo ve se da cuenta de eso.
- Pues te darás cuenta tú, porque para mí es más feo que un moco y, además, con tanto músculo que tiene parece un robot, yo creo que ni respira el pobre.
Riéndose- ¿Quién es la que se puso celosa ahora? –Mirándola con una sonrisa-
- ¿Y qué quieres que haga cuando mi novia me está diciendo que piensa que su ex novio está bueno?
- Bueno, ya… -Se puso en pie- Ven –Agarrándole los brazos, jalando de ella- Dame un abrazo -Pidió-
- Pues no sé… -Sin la mínima intención de levantarse, aunque Anahí seguía jalando- igual es mejor que vayas a pedirle ese abrazo a Charlie ¿no?
- Pues no, yo no quiero abrazos de Charlie, yo quiero los tuyos… –Jalando de ella- Venga, no seas tonta
Ahora sí Dulce dejó que Anahí la levantara y, la rubia, la abrazó, pero Dulce no correspondió, simplemente dejaba que la abrazara.
- ¡Dulce, abrázame! –Ordenó, sin dejar de abrazarla-
La pelirroja sin más se rió y, por fin, la abrazó.
- Te amo a ti y aunque me pusieran a 20 hombres todos musculosos… te elegiría a ti… –Se separó para mirarla- Siempre te elegiría a ti –Dulce sonrió- Así que déjate de celos tontos y bésame –Pidió, pasando sus manos alrededor del cuello de la pelirroja, acerando sus labios a los de Dulce-
Dulce complació al deseo de Anahí y, en pocos segundos, ambas estaba unidas en uno tierno, aunque largo beso.
- Oye… -Le dijo Anahí, separándose un momento- Te acuerdas de que esta noche tú y yo teníamos que hacer algo, ¿verdad? –Sonriendo pícaramente-
Se rió- Claro, aunque… cómo Maite y Christopher no acaben rapidito me parece que nos vamos a quedar en la calle
- Ah, no, como en media hora no salgan entramos nosotras, lo siento mucho, pero yo también necesito hacer mis cositas… -Se rió- Bésame –Volvió a pedir la rubia-
Justamente cuando Dulce iba a volver a besarla, escucharon como alguien daba cortos, aunque sonoros, aplausos. Sin separarse miraron a uno de sus lados y vieron ahí a Rubí.
- Qué bonito –Decía la chica irónicamente, mirándolas ya sin aplaudir-
- ¿Verdad? –Sonrió falsamente- Mira, mira… es hermoso –Dijo Anahí, besando locamente a Dulce, con la única intención de hacer rabiar a Rubí-
Dulce no se esperaba el beso, pero, aún así, lo correspondió como pudo. Rubí observaba con rabia ese beso y, afortunadamente cuando comenzaba a exasperarse, Anahí finalizó el beso.
- Precioso, ¿a que si? –Le preguntó, sonriendo falsamente, abrazando a Dulce-
- Rubí, ¿qué haces aquí? –Le preguntó Dulce-
- Nada, comprobar que, efectivamente, me ibas a dejar plantada. ¿En serio pensabas que iba a ser tan tonta de creerme que ibas a venir?
- Pues sí reina, te dejó plantada, no te quiere ni como animal de compañía. Acéptalo de una vez y vete –Le dijo Anahí-
- ¡Tú te callas! –Le gritó Rubí-
Dejó de abrazar a Dulce- ¡No me da la gana! –Respondió la rubia con otro grito-
Agarró a Anahí, poniéndola detrás suya, quedando frente a frente con Rubí- Annie tiene razón, acepta de una vez que yo la amo a ella y ya, déjanos en paz –Pidió, tranquilamente-
- Dulce… -Suspiró- Yo ya no sé cómo quieres que te lo diga… te quiero –Se declaró, una vez más-
Anahí intentó volver a ponerse delante, pero Dulce volvió a jalar de ella, posicionándola detrás.
- No te creo –Le dijo Dulce- y, aunque fuera verdad, yo no te quiero a ti
Anahí y Dulce observaron que los ojos de Rubí empezaban a llenarse de lágrimas, cosa que les sorprendió a las dos.
- Vas a ser mía –Le dijo a Dulce, con la voz rota-
- No –Respondió la pelirroja-
Rubí no pudo evitar que algunas lágrimas salieran de sus ojos, pero, en cuanto lo hicieron, se las secó.
Agarró a Anahí de la mano- Lo siento … -Le dijo a Rubí, comenzando a caminar agarrada a la mano de Anahí-
Anahí miró como Rubí lloraba y, sin más, caminó agarrada a la mano de Dulce. Cuando ya se habían alejado un poco del lugar en el que estaba Rubí, Anahí y Dulce se pararon.
- ¿La viste? Estaba llorando –Dijo Dulce, sorprendida-
- Sí, a mí también me sorprendió verla así... –Dijo Anahí- Tal vez la chica si tenga corazón…
- A mí me da igual que tenga corazón, yo no la quiero… que lo acepte, no puedo hacer nada más. Además… el quererme no la justifica para hacer todo lo que hizo.
En otro lado, Rubí se encontraba ahora con la misma persona que, veces anteriores, había mantenido una conversación telefónica.
- ¿En serio que la pelirroja te gusta tanto? –Preguntaba, observando cómo Rubí lloraba-
Secándose las lágrimas- Que si joder, que la quiero… ¿¡Por qué nadie me cree!?
- Porque tú nunca antes habías querido a alguien…
- Lo sé y sé que todo empezó como un juego, pero la quiero. Además, fuiste tú quien me pidió que me acercara a ella para quedarte con la tonta de la rubia
- Sí, pero las cosas han cambiado, ahora somos muy buenos amigos y la quiero mucho... En su momento te dije que te olvidaras de Dulce porque no ibas a poder separarlas.
- ¡Pero es que no puedo Charlie! –Desveló por fin el nombre de con quien hablaba-
- Hermana… -Comenzaba el rubio, desvelando así que son hermanos- Es la primera vez que te veo llorar por alguien, así que me imagino cuanto te tiene que gustar la pelirroja. Lo siento, estás así por mi culpa… pero tienes que olvidarla, ellas dos están muy enamoradas y no se merecen que les hagas más daño.
Negó con la cabeza- No, sabes que cuando yo quiero algo lo consigo… y Dulce va a ser para mi, aunque tenga que quitarme primero de en medio a la rubia esa.
- No voy a dejar que le hagas daño a Anahí, ni a Anahí ni a la relación que tiene esas dos
- ¡¿Te importa más tu amiga que tu propia hermana!?
- No, pero sé que Anahí está muy enamorada de Dulce y no se merece que le hagas daño simplemente por una obsesión.
- ¡Que no es una obsesión, joder! Estoy enamorada de ella, ¿vale?
- ¡Pues te aguantas! No puedes ser tan egoísta, acepta que no te quiere y que está enamorada de otra persona.
- Ya te dije que no, las voy a separar y ni tú ni nadie me lo va a impedir
- Eso ya lo veremos –Dicho esto, Charlie se fue, dejando sola a su hermana

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:47 pm

Capítulo 45
Al día siguiente, a las ocho de la mañana, Anahí se encontraba entrando al edificio donde trabajaba.
- Hola –Dijo Charlie desde atrás, sonriendo-
Sonrió- Hola –Seguidamente le dio dos besos-, ¿por qué llegaste hoy tan temprano? Tú entras a las diez
- Sí, pero tengo que hablar contigo
- ¿Conmigo? –Charlie asintió con la cabeza- ¿Estaban mal los presupuestos o… hice algo mal?
Sonrió- No, no te preocupes, tú lo estás haciendo todo muy bien.
- ¿Entonces?
- Vamos a tomarnos un café y te cuento, ¿vale?
- Vale, vamos.
Charlie y Anahí se fueron a la cafetería, una vez allí, ya con el café:
- Bueno, dime, me tienes asustada –Se rió-
- Tengo algo que proponerte –Anahí alzó una ceja, pero no dijo nada, simplemente esperó a que él continuara hablando- He estado pensando que… tu trabajo es muy fácil y lo mismo que haces aquí lo puedes hacer en tu casa…
Anahí comenzaba a asustarse, pensaba que se quedaría sin trabajo- No, pero ¿por qué? Lo he estado haciendo todo bien, es cierto que te he pedido algún día libre, pero nunca he fallado con lo que me has pedido y…
- Annie, tranquila –Se rió- No te estoy despidiendo
- Ah, ¿no?
- No
Anahí respiró hondo, más aliviada-¿Entonces?
- Entonces… he pensado que no tiene caso que te levantes a las siete de la mañana para venir a trabajar cuando lo puedes hacer en tu casa –Repitió-
- Eso ya me lo dijiste, pero sigue sin entender, ¿qué quieres decir?
- Lo que quiero decir es que… podrías hacer el papeleo en casa, mandármelo por correo, no tener que levantarte a las siete de la mañana y seguir cobrando lo mismo –Explicó por fin-
- ¿Lo dices en serio?
- Totalmente en serio
- Pero, ¿por qué?
- Porque si, porque yo sé lo mal que se pasa cuando no tienes tiempo libre para estar con tu pareja y no quiero que le pase eso a mi amiga… -Sonrió. Anahí también lo hizo- Bueno, ¿qué me dices? ¿Aceptas mi propuesta?
- Claro que la acepto –Se rió-, pero ¿estás seguro?
- Que sí, pero tienes que mandarme todos los días lo que te pida, ¿eh? Una cosa es que trabajes desde tu casa y otra muy distinta que puedas desentenderte de las cosas –Anahí asentía con la cabeza- Pues ya está, sube al despacho, coge tus cosas y vete.
- ¿Ya?
- Claro, aquí ya no tienes nada que hacer, ahora tu trabajo está en tu casa
- ¿Seguro que no voy a tener ningún tipo de problemas?
- Annie, tú no te preocupes que vas a seguir cobrando lo que cobras, ¿vale? -Se rió-
Riéndose- No es solo por eso, tal ves tú tengas problemas con tus jefes por dejarme trabajar en casa.
- Annie, yo soy el jefe, no voy a tener ningún tipo de problemas, no te preocupes.
Sonrió- Gracias –Dicho esto lo abrazó-
- De nada –Correspondió un momento al abrazo y después se separó- Y ya, vete a darle la noticia a Dulce
Anahí cogió sus cosas y se fue. Cuando la rubia había salido de la cafetería apareció Rubí, sentándose en la misma mesa que había estado ante Anahí, con Charlie.
- ¿Dejaste que trabajara en su casa?
- Sí, ya te dije que no voy a permitir que te metas entre ellas.
- Eso no te va a servir de nada.
- Tú ibas a aprovechar que Anahí no estaba en casa durante toda la mañana para acercarte a Dulce, así que se te jodí tu plan… Anahí estará en casa, con Dulce, todo el día y tú te no vas a poder acercar.
- ¿Por qué haces esto, Charlie? Soy tu hermana, se supone que quieres que sea feliz, ¿no?
- Sí, quiero que seas feliz, pero no si eso significa que le hagas daño a dos personas solo por una obsesión.
En otro lado, Anahí, en lugar de dirigirse a casa se fue a casa de su hermana. María abrió la puerta, despeinada, adormilada-
- Hola –saludó Anahí con una sonrisa de oreja a oreja-
- ¿Annie? –La miró bien, pues estaba tan dormida que no distinguía bien-
- Pues claro que soy Annie tonta –Se rió, abrazándola-
Cuando Anahí abrazó a su hermana se dio cuenta de que había algo raro. María olía a perfume de hombre, en el interior de la casa estaba la ropa tirada por el suelo. Se separó y se dio cuenta de que, además, María solo llevaba puesta una camisa que le quedaba grandísima, posiblemente de hombre.
- ¿Noche loca de pasión con tu novio? –Se rió-
- ¿Qué? No, no…
- ¿Cómo que no? La niña me dijo que tenías novio y, por lo que veo, él está aquí, ¿no? –Intentando entrar en la casa-
La agarró del brazo- ¿A dónde vas?
- Pues a ver cómo es mi cuñado. ¿Es guapo? ¿Rubio? ¿Ojos azules? ¿O más normalito? –María no respondió- No te habrás echado como novio a un viejito, ¿verdad?
- ¿Qué? –Se rió- No, claro que no
- Bueno, entonces déjame verlo –Nuevamente intentando entrar-
- No –Se lo volvió a impedir- Tú espérate aquí, que me visto y nos vamos
Sin dejar que Anahí pudiera decir nada, María se metió en la casa y cerró la puerta. Al cabo de diez minutos María volvió a salir, ya peinada y vestida.
- Vámonos –Le dijo a su hermana-
- ¿En serio no me vas a dejar verlo? –Intentando mirar el interior de la casa-
- No –Se rió, cerrando la puerta-
- Pero, me vas a contar la historia, ¿verdad?
Suspiró- Sí –Anahí sonrió-, pero cuando estemos en la calle, así que vamos
Anahí y María salieron del edificio. Una vez fuera:
- ¿Y tú no trabajas hoy? –Le preguntó María, intentando que su hermana se olvidara del tema del novio-
- Sí, bueno, no… luego te explico, pero no me cambies de tema. Cuéntame
- ¿Qué quieres que te cuente?
- Pues quién es, como se llama, dónde lo conociste, cómo es, qué sientes por él…
Se rió- Bueno… lo conocí hace algunos meses, pero por temas de trabajo se tuvo que ir de la ciudad y no nos habíamos vuelto a ver. Un día me llamó y me dijo que me echaba de menos y… ahora volvió y estamos viendo que tal…
- ¿Cómo se llama?
- Eso da igual
- ¿Lo quieres?
Guardó silencio un momento, aunque sonriendo- Sí… sí, de hecho creo que estoy enamorada… -Anahí sonrió ampliamente- Es súper bueno conmigo, me cuida, me quiere, es responsable, serio…
- ¿Le has dicho algo de Paula?
- Sí, claro, fue lo primero que le dije...
- ¿Qué te dijo él?
- Que perfecto, que a él le encantaba los niños… y, esta tarde, se lo voy a presentar oficialmente a la niña. ¿Sabes? Hacía mucho tiempo que buscaba a alguien así y, me costó, pero creo que lo encontré… Sólo tengo miedo de que Paula se enoje conmigo o no lo acepte o…
- No te preocupes por eso, la niña está muy feliz con ese tema. Ayer me contó que tenías novio y que a ella le gustaría tener un papá
- ¿En serio? –Sonrió-
- Sí y, de verdad, me alegro mucho por ti.
Sonrió ampliamente- Gracias… Pero bueno, cuéntame ahora tú. ¿Ya eres señora de Espinoza? ¿Cuándo tengo que acompañarte a comprar el vestido de novia?
Suspiró, negando con la cabeza- No, no me caso.
- ¿No? –Se sorprendió- ¿Dulce te dijo que no?
- Así es…
- ¿Por qué?
- Por muchas cosas, ella piensa que ahora no es el momento… además la mamá me odia y eso solo seria empeorar más las cosas. Pero bueno… no pasa nada, aún así estamos muy bien, cuando sea el momento ya nos casaremos, no hay prisa.
Sonrió- Exacto, si no se casan ahora pues… ya se casaran en unos meses. ¿Y qué tal el viaje? ¿Lo pasaron bien?
- Fue un desastre, Dulce casi se ahoga.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Porque un amigo se emborrachó, ella fue a buscarlo, subió la marea y casi se ahoga –María se rió- Todo le pasa a ella, yo no sé por qué –Riéndose-
- Pero está bien, ¿no?
- Sí, ella está bien. Por cierto… ¿te acuerdas de Mai?
- ¿Maite? Sí, claro que me acuerdo, antes siempre salíamos las tres juntas
- Pues está aquí en Madrid, viviendo conmigo. Y…. quiero que sepas que tú hija es “Cupido”
Se rió- ¿Por qué?
- Porque Dulce y yo llevamos meses intentando que Mai y Christopher, el que se emborrachó, estuvieran juntos y… Paula, en media hora, lo consiguió.
En el apartamento, como ahora era costumbre, Dulce se levantó y ya Maite estaba en el salón.
- Buenos días –Saludó la pelirroja, sonriendo-
- Hola, buenos días –Saludó ella, sonriendo ampliamente-
- Que feliz te veo, ¿no? –Se rió, caminando hasta la cocina-
- ¿Yo? Sí, bueno… no sé, ¿por qué lo dices?
- ¿Christopher ya se fue?
Guardó silencio un momento- ¿Cómo sabes que Christopher estuvo aquí? –Se sorprendió-
- Bueno, creo que, con tus gritos, todo el edificio supo que Christopher estuvo ayer aquí
Se sonrojó- ¿Tanto se escuchó?
Se rió- No sabes cuánto… ¿Ya estáis juntos?
Sonrió ampliamente- Sí… y parece que esta vez va en serio…
- Me alegro, de verdad.
- No sé cómo, pero Paula consiguió hacerlo cambiar completamente.
Sonrió- Ya te dije que esa niña era capaz de hacer sonreír a cualquiera… es mágica.
- Pues sí, ahora nada más falta que Christopher no vuelva a meter la pata…
- Eso ya depende de él, espero que esta vez se comporte. ¿Ya se fue? –Repitió, refiriéndose a Christopher.
- Sí, cuando se despertó le dije que se fuera. –Dulce se sentó a su lado, bebiéndose un jugo- ¿Sabes? –Con una amplia sonrisa- Me prometió que iba a volver a comer, a hacer ejercicio, a cuidarse…
Sonrió- Parece que vuelve a ser el mismo de antes
- Esta vez yo si lo vi muy seguro y convencido, -Suspiró- sólo espero que no me falle
- Yo creo que esta vez si va en serio, ayer lo vi mucho mejor.
- Ojalá
Se mantuvieron en un corto silencio, hasta que Maite dijo:
- Se te cae la baba cuando estás con Paula
Sonrió- Sí… -Admitió- esa niña es muy importante para mi
- Y tú para ella
- Lo sé…
- Parece un lorito, no se calla, siempre tiene algo que decir –Riéndose-
- Sí –Riéndose-, pero lo importante es que las cosas que dice son completamente ciertas.
- Es muy inteligente
- Así es, yo no había visto a una niña de siete años tan lista…
La conversación fue interrumpida por el móvil de Dulce. Miró de quien se trataba y, al ver el nombre de “Annie” en la pantallita, se sorprendió:
- ¿Annie?
- Hola cariño –Dijo Anahí al otro lado de la línea- ¿Te desperté?
- No, claro que no, estaba hablando con Mai. ¿Cómo es que me llamas? ¿No estás trabajando?
- Sí, pero bueno… luego te cuento. Estoy tomándome un café con María, ¿por qué no vienes con Mai?
- ¿Tomándote un café con tu hermana? Pero cariño… ¿no se supone que luego tienes que volver a trabajar?
Se rió- Que no, tú ven a la cafetería con Mai, aquí te cuento.
- ¿A la de siempre?
- Ajá –Asintió-
- Pues ahí vamos, espéranos –Dicho esto colgó-
- ¿Qué pasó? –Preguntó Maite-
- Annie, que está con su hermana en una cafetería, ¿vamos?
- ¿Ahora? –Dulce asintió con la cabeza-
- ¿Pero ella no está trabajando?
- Eso mismo digo yo –Se rió-, ¿vamos? –Volvió a preguntar-
- Es que… Christopher me dijo que iba a venir por mí para irnos a comer a algún restaurante.
- Bueno, como quieras, yo me voy –Se levantó-, ¿segura que no quieres venir? Christopher puede ir a buscarte allí
- No, prefiero quedarme aquí.
- Como quieras… –Sonrió- Hasta después
Dulce salió de la casa, rumbo a la cafetería. En menos de diez minutos, a pie, llegó a la cafetería, donde estaban Anahí y María.
- Hola –Dijo Anahí, sonriendo, dándole un corto beso en los labios a Dulce- ¿Y Mai?
Le dio dos besos a María y, después, se sentó al lado de Anahí- Me dijo que Christopher iba a pasar por ella para ir a comer a un restaurante, así que prefirió quedarse. ¿Y tú qué haces aquí? ¿No estás trabajando?
- No, Charlie me dijo que a partir de ahora podía trabajar en casa
- ¿Qué? ¿En serio? –Asintió con la cabeza, sonriendo- ¿Por qué?
- Pues no sé, me dijo que él sabía lo que era no pasar tiempo en casa y… no sé, lo importante es que ahora estoy todos los días en casa.
El móvil de María sonó y ella se levantó para contestar y hablar mejor.
- ¿No te alegras? –Le preguntó Anahí a Dulce-
- Sí, claro que sí, pero se me hace raro…
- Ya, a mi también, pero no importa que sea raro o no… Lo importante es que estoy en casa todos los días contigo –Sonriendo-
María volvió con ellas.
- Chicas, me tengo que ir –Anunció María-
- ¿Ya? ¿por qué? –Le preguntó Anahí-
- Me llamaron del trabajo, tengo que ir a hacer unas cosas. Saluda a Maite de mi parte, ¿vale? –Le dijo a su hermana, dándole dos besos-
- Vale, suerte con lo de esta tarde
Dándole ahora dos besos a Dulce- Gracias, estoy súper nerviosa –Se rió-
- No te preocupes, ya te dije que Paula está bien
Después de esa frase María se fue, dejando solas a Anahí y Dulce.
- ¿Qué pasó con Paula? ­Preguntó la pelirroja-
- Nada, que María le va a presentar esta tarde a su novio
- ¿Oficialmente?
- Eso parece –Se rió- Por cierto, ¿qué tal estaba Maite?
- Perfectamente, la tenías que ver –Se rió- Estaba con una sonrisa de oreja a oreja, me contó que ya está con Christopher, que está muy contenta…
- Por fin, ya era hora, esos dos se merecían ser felices…
- Pues si y por lo que se ve tú y yo ahora vamos a ser más felices, ¿no? –Sonriendo- Ahora, por fin, te voy a tener todas las mañanas a mi lado cuando me despierte
Sonrió- Así es cariño… pero no te emociones, que sigo trabajando, pero en casa. Tengo que hacer los presupuestos y todo ese rollo
- Bueno, eso no es problema, yo te puedo ayudar.
Nuevamente, la conversación no fue interrumpida por un móvil, esta vez por una conocida voz.
- Dulce…
Anahí y Dulce se voltearon y, al hacerlo, vieron ahí parada a Rubí.
- ¿Otra vez? –Dijo Dulce, levantándose- ¿Ya me persigues? –Rubí simplemente la miró-
Levantándose también, poniéndose al lado de Dulce- Rubí, ¿qué quieres? –Preguntó esta vez Anahí-
- Dulce, yo soy capaz de hacer cualquier cosa por ti –Decía Rubí, mirando a la pelirroja- Te quiero
- Ella no te quiere a ti –Le dijo Anahí-
Sin más Rubí agarró ambas mejillas de Dulce y le robó un loco beso. Ese beso tomó por sorpresa a Dulce, quien al principio se quedó quieta, pero después, rápidamente, intentaba separarse. Por su parte Anahí se quedó perpleja, blanca, mirando con la boca abierta esa situación.
- ¿¡Estás loca!? –Gritó Dulce, separándose- Cariño –Miró rápidamente a Anahí-
Anahí no respondió, cogió su bolso, se volteó y se fue.
- ¡No quiero volver a verte en toda mi vida! –Le gritaba Dulce a Rubí- ¡Te juro que cómo vuelvas a aparecer te mato, te mato! –Le gritó, comenzando a caminar en dirección a Anahí- ¡Annie! –Gritaba, corriendo detrás de ella-
Rubí no pudo evitar reírse, viendo como Dulce corría detrás de Anahí, llamándola.
- ¡Annie, por Dios, párate! –Pedía la pelirroja-
Anahí no respondía nada, simplemente continuaba caminando.
Por fin llegó hasta ella, agarrándola del brazo- Annie, párate –Asfixiada por la carrera-
- ¡Déjame en paz! –Gritó, soltándose bruscamente, volviendo a caminar-
- Cariño… no le correspondí el beso, sabes perfectamente que la odio…. –Decía, caminando detrás de ella-
- Es una zorra… -Decía, caminando- Una imbécil, una golfa… -Comenzó a decir diversos insultos-
- Sí, lo es, es todo eso –Volviéndola a agarrar del brazo-
- ¿Te gustó el beso? –Ahora sí parándose, mirándola-
- No, claro que no
- ¿Segura?
- Segurísima cariño, el beso me dio asco, ella me da asco.
- ¿Por qué dejaste que te besara?
- Me tomó por sorpresa, pero viste que después me separé. Es más, no le pegué porque si lo hacía no te alcanzaba… -Le agarró las manos-
- La odio
- Yo también, pero no te enojes conmigo –Pidió-
- ¿Cómo es posible que siempre aparezca cuando mejor estamos? No lo entiendo
- Pues no sé, yo tampoco lo entiendo
Anahí suspiró y, sin más, abrazó a la pelirroja.
- Llegas a tardar dos segundos más en separarte de ella y… te habría matado, te lo juro.
Llevando sus manos a la cintura de Anahí, abrazándola- Me asustaste, por un momento pensé que me habías vuelto a mandar a la mierda…
- Sí, por un momento pensé en mandarte a la mierda… -Confesó, escondiendo su cara en el hombro Dulce-
Anahí no tenía ni la mínima intención de romper ese abrazo, pero notó algo que la hizo separarse.
- Cariño, tienes el corazón a mil… -Dijo, llevando su mano a la parte alta del pecho izquierdo de Dulce-
Respiró hondo, intentando tranquilizarse- Ya te dije que me asustaste
Quitó la mano que estaba en el pecho de Dulce y la apuntó con el dedo- Se acabó eso de vengarte de ella. No quiero que vuelvas a hablar con ella, cuando te llame no lo cojas. No quiero que vuelvas a verla y, si nos sigue, la obviamos. No quiero ni que la mires, ¿me escuchaste? –Dulce simplemente asentía con la cabeza, afirmando a todo-

Y, una vez acabó de dar órdenes, Anahí volvió a abrazar a Dulce

Admin
Admin

Mensajes : 5509
Fecha de inscripción : 11/04/2016

Ver perfil de usuario http://wnlesb.foro-blog.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Un amor inevitable

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 5 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.